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ESCBlTOS POLlTICOS


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Cokcclon complel. , ce.....g.,,". 0.."""'''. POto el .uloto.


Impeentad. l. Sociedad de OperarJolI del mllllJo Arte, calle del Factor, riúru.9.






11ITRODUCCIOll.


EN momentos de cansancio y disgusto todos condenan el habla.' de po-
lítica, pero nadie habla de otra cosa; y es que la política nos interesa á
todos porquc se roza con todo. No hablemos de política; sea en buen
hora; mas ha de ser con la condicion de encontrar materias exentas. Los
asuntos religiosos se resienten de la política; tcstigo la historia de Jos
últimos anos: las ciencias y la literatura se resienten de la política; testi-
gos , á mas de otras cosas, los planes y reglamentos quc varían con los
ministerios: la agricultura , la industria y el comercio se resienten de la
política; testigos las chispas de guerra civil, las cuestiones de aranceles,
la inseguridad de los capitales, la bolsa: las diversiones públicas se re-
sienten de la polílica; testigos el teatro y hasta la plaza de toros: la tran-
quilidad pública se resiente de la política; testigos los hechos: I~ p3Z do-
méstica se resiente de la política; testigos los espiados, los encarcelados,
los deportados; testigo la zozobra de los medrosos que no pasan una noche
sin sonar qne oyen el tambor de la milicia nacional.


Si los políticos fuesen una academia de aficionados que se solazaran
discutiendo, bien podriamos olvidarlos; pero ocupan alternativamente
las sillas del mando, disponen de la fuerza pública, resuelven altas cues-
tionesque afectan á lo actual y á lo venidero, imponen tributos, y lo que
es mas, los recaudan"; no es dable prescindir de lo (Ille hacen y dicen,
porque á todos nos tocan sus obras y palabras. «No quiero pensar en
pclítica:» asi hablan algunos; pero la dificultad está en que los sucesos
os forzarán á ello; si el edificio arde, no vale el permanecer tranquilo en
un departamento imitando al literato, á quien avisaron de que había fuego
en la casa, y respondió muy sereno: «lecldselo á mi muger, ella es la que
cuida de los asuntos caseros.»


Pero bien, se replicará: ¿de qué sirve el ocuparnos de cosas que no
tienen remedio? De todos modos la nación se pierde; lo mejor es resignar-
se. Esto seria tolerable si la nacion pudiese morir; el desamparar á un
enfermo aunq!le desahuciado, es cruel, pero al fin se concibe como un
acto de desesperacion; mas la Espana no se muere, ni se puede morir;
las naciones no tienen el consuelo de morirse cuando quieran; la EspaiH\




·se halla en tales circunstanc-ias ,intelectuales, morales y topográñcas,
que si hubiese de llegar undia tan desventurado en que pudiera desear la
suerte de la Polonia, en vano invocaria la muerte, estaria condenada
como Prometeo á sufrir el tormento de la vida.


Pero no se entristezca el lector : semejante caso no llegará: este no es
un pais privado de esperanza, siquiera digan 10 contrario no pocos de los
mismos que nos han conducido al estado aetuá1.No es estraño que no
tengamos órden y sosiego; lo estraño es, cómo no son mucho mayores
los trastornos: al pueblo qne mas adrnireis, colocadle por nn momento
en nuestras circunstancias, y los acontecimientos serán indudablemente
mas deplorables que los que vemos en España. Séame permitido abste-
nerme de una reseña: basta la,indicación: el lector reflexionará.


El ocuparse mucho de política suele ser para los pueblos un mal grave;
pero cuando atraviesan una revolucion , este mal es necesario: tampoco
es bueno para la salud el pensar mucho en las enfermedades; pero si ator-
mentan, y ponen en peligro Ia vida, ¿cómo evitar el ocuparse de ellas?
Ademas , no es fácil que los pueblos salgan de semejante malestar, mien-
tras les falte el conocimiento del orígen, naturaleza y remedio de sus ma-
les; una opinion pública, fija, cabal, exacta sobre la verdadera situación
de las cosas. Si antes la hubiésemos tenido, antes habríamos mejorado;
y si actualmente se puede tener alguna esperanza, es porque esta opínion
existe, y mayor de lo que se cree. ¿Dónde esta? ¿por qué no se manifiesta?
porque necesita circunstancias a propósito; dejad que algun acontecimiento
las produzca, y palparéis el resultado. Por de pronto se puede asegurar
IJue si se repitieran sucesos análogosá los de años anteriores, el desenlace
seria muy diferente: los manifiestos no serian tan eficaces' como en otras
épocas; los que creen que nadie aprende nada y que siempre se pueden
repetir los mismos dramas, esperimentarian que hay en el pais un pensa-
miento mas independiente de lo que ellos se figuran. El público es mas
ilustradoque antes: los actores célebres no deben olvidarlo; se conoce el
valor de las cosas, 'v sobre todo el de los hombres; si se diesen nuevas fun-


,J


ciones, podrían acabar por silbidos.
Para los trabajos políticos es una prueba dura el ser publicados en co-


lección : y cuenta que aqui se prescinde, de mérito literario, se trata úni-
camente de la verdad y del acierto: ¿qué importa un poco mas ó menos de
alino, cuando está de por medio lo mas grande y sagrado de la sociedad?
Un escrito politieo escita mas interés, si versa sobre un asunto del mo-
mento; pel'O el grado de interés no es el mejor barómetro: se le juzga con
mas tino leyéndole cuando las circunstancias han cambiado : Jos faltos de
verdad ganan CQn el olvido. ¿A qué ir mas lejos? si fuera posible reunir en
eoleccion 10 mas notable que se ha dicho y escri to desde 1845. [cuántos
tendrian que bajar los ojos, abrumados de vergüenza!


1\Ial11'10 27 de l\hyo de 1847.




CONSIDERACIONES POLÍTICAS
SOBRE


Elle OpÚICU!O le escribióal terminarse la guerra civil; y le impri-
olió eu Barcelona. en Agosto de 184-0.


PROLOGO.


Cuando las pasiones rugen eO\1 feroz bravura,
cuando los partidos se disputan la arena con tan-
to encarnizamiento, difícil es que puedan hacerse
escuchar, ni siquiera oir, los templados acentos de
la razon é imparcialidad. Esta consídcracíon me ha
hecho caer repetidas veces la pluma de la mano, y
hubiera sucumbido ai desaliento, á no reflexionar
que mi escrito tenia un mérito que nunca deja de
producir buen efecto, porque ejerce poderoso as-
cendiente sobre el entendimiento v el corazon:
este mérito consiste en' ser la sencilla espresion
de convicciones profundas, el eco fiel de senti-
mientos generosos y puros.


Quien se complazca en denuestos contra las per-
sones y en calificaciones odiosas de las opiniones,
no lo busque aqui: yo respeto demasiado á los
hombres para que me atreva á insultarlos, y sé
contemplar con serena calma el vasto círculo en que
giran las opiniones, porque no tengo la necia presun-
cion de que puedan ser verdaderas solamente las
mías. No es esto decir, que en medio de opiniones
dignas de respeto, no veacstravíos lamentables , y
hasta monstruosos delirios; mas en tal caso abor-
rezco el error, no al que yerra, y me inspiran
eompasion , el estraviado y el delirante.


Como no me propongo escribir una historia, ni
siquiera un resúmen, y si únicamente presentar
algunas reflexiones que me ha sugerido la atenta
observacion de -nuestras vicisitudes; no me veré
precisado por lo eomun, á descender al exámen
de hechos particulares, terreno donde tan dificil es
caminar por el sendero de la verdad, sin que se
den por ofendidas personas determinadas; ora sea


porque se las haya de presentar como culpables. si
no se quieren vulnerar los derechos de la razón y
de la justicia; ora porque habiéndose de poner en
claro su falta de tino ó de prevision, haya de sen-
tirse lastimado su amor propio .


.Estraño á todos los partidos, y exento de odios
y rencores, no pronunciaré una sola palabra que
pueda escitar la discordia, ni provocar la venganza;
y sea cual fuere el resultado. de tantos vaivenes
como agitan á esta nacion desventurada, siempre
podré decir cou la entera satisfaccíon de una con-
ciencia tranquila: «no has pisado el linde prescrito
por la ley, no has exasperado los ánimos, no has
atizado el incendio, no has contribuido á que se
vertiera una gota de sangre, ni á que se derramára
una sola lágrima. J


CAPITULO l.
~o~


Tenemos ya la paz, es decir, que ha ce-
sado ya la efusión de sangre; pero la ver-
dadera paz, aquella paz en que ala sombra
del imperio de la ley, y bajo el benéfico in-
flujo de una política elevada, lcal, cuerda y
previsora, se reparan las grandes injusticias,
se protegen los intereses legítimos, se cal-
man las pasiones, se concilian los ánimos,
borrando de esta manera la sangrientahuella
de la discordia, asentando sobre firme y an,
churosa basa el sosiego de la nacion, y der-
ramando la semilla de su prosperidad y gran-
deza; esta paz, esta verdadera paz, ¿la ten-
dremos?


Fatigado el corazon con tan larga cadena
de infortunios, y lastimado con tantos pa....
decimientos , .como que busca un instante
de reposo y consuelo, abriéndose de buen
grado á lisonjeras esperanzas; pero la mente
recordando tan amargos desengaños, tímida
y suspicaz á fuerza de escarrnientos, da en
torno de sí una escudriñadora mirada" re-·
cuerdalo pasado, compáralo conlo presente.
y cotejando tiempos con tiempos. hombres




-6-
con homhres, cosas con cosas, deslinda y nas, sus palabras falaces, y sus medios ale-
aprecia sus semejanzas y sus diferencias, es- ves; y para colmo de infortunio, merced á
forzándose por penetrar en la oscuridad del tan recios sacudimientos como ha sufrido la
porvenir. Y este ¿cuál será? ¿qué esperanzas nacion por espacio de siete años , cuanto
nos alientan? ¿tlué peligros nos amenazan'? ahriga de mas abyecto y dañinola sociedad,
¿tIllé males nos aquejan? ¿qué circunstan- sobrenada ahora en su superficie, como en
cías nos rodean? tiempos calurosos hormiguean en un lag9


.Meditemos profundamente sobre nuestra cenagoso y revuelto enjambres de reptiles y
situacion, sin hacernos gratas ilusiones que de insectos.
se disipen en hreve ; conozcamos á fondo La razón, de acuerdo con la espericncía,
nuestros males , los que no pueden ser re- ha puesto fuera de duda las grandes venta-
mediados si no son conocidos; pero guar- jas , mejor diremos, la necesidad de la suce-
démonos también de exagerarlos, y de es- sion hereditaria en las monarquías; pero este


,parcir de esta manera el desaliento y la d.e-. eseelente sistema adolece por desgracia de
sesperacion. El corazon del hombre necesita un achaque gravísimo, V que no es posible
resortes, y en medio del infortunio es pode- evitar de ninguna manera ; que en las cosas
roso resotte la esperanza; y si todos los humanas no cabe perfeccion cumplida, ni es
hombres de bien llegasen á perderla ¿qué dahle alcanzar grandes bienes sm tropezar
sería de nosotros? al propio tiempo en considerables inconve-


Pero qué, se me. dirá, ¿soflais todavía en nicntes : hablo de las minorías.
un porvenir de ventura? Treinta afias de Durante este espacio, que aun en las épo-
calamidades i.no bastan pf\ra desalentar al cas tranquilas en que las sociedades recor-
hombre mas animoso? Aesto responderé que ren derroteros bonancibles, es siempretra-
;'i la sociedad española no ha de perecer, su bajosopara las naciones, sirve de medio para
reorganizacion es una necesidad, y una ne- evitar, ó al menos disminuir los males, todo
cesidad de un modo ú otro se satisface. Por cuanto contrihuve á que se acerque á la rea-
lo domas nadie se figure que yo sueño en lidad la respetable y necesaria ficcion legal
un porvenir venturoso, y que vengo á pre- de que el trono está ocupado, cuando en
sentar un cuadro agradable , llenando de rigor podria decirse que se halla vacante.
falsedad su 'fondo, y deslumbrando la vista De esta manera se alcanza en lo posible el
con mentidos colores; el curso del escrito objeto que se propone la ley de sucesión he-
convencerá al lector de lo contrario; la rea- reditaria , cual es, asegurar invariabilidad v
lidad es muy triste, y asi las pinceladas hala- consistencia al supremo poder del Estado·,
güeñas serán muy pocas; en su mayor parte poniéndole en cuanto cabe, fuera del torbe-
serán sombrías, y cuando la verdad exigiere llino de las vicisitudes humanas, y cerrando
que sean negras, negras serán. Hé aquí una sin esperanza la puerta á las locas pasiones
prueba: de los homhres.


La Reina está en minoría, la Constitncion En llenar mas ó menos cumplidamente
es reciente, grandes y antiguas instituciones tamañoobjeto , influyen la calidad de fas per-
ó han desaparecido del todo, ó han sufrido sanas de que se echa mano para ejercer la
considerable menoscaho, la administracion regencia, y las instituciones que rodean el
está completamente desorganizada, la legis- trono. Por lo que toca á personas, es siern-
lacion es un caos, el déficit un ahisrno , la pre importante que sea una sola, si posible
guerra civil ha dejado en pos de sí horribles fuere de real estirpe, yla que ofrezcamenos
regueros de sangre y de ceniza, las revuel- i sospechas de miras interesadas , y menos
tas y los escándalos han esparcido por do I eventualidades de cesacian ó amovilidad; es
quiera abundante gérmen de inmoralidad y I decir, aquella en que mas se verifique que
desórden; siguen enconadoslos ánimos, alar- I la institución pasagera se parezca á 13 per-
madas las conciencias , en choque las opi- manente, la dignidad del mando á la ma-
niones, en lucha grandes intereses; á la vista gestad del trono, el regente al rey.
de la espaciosa arena que van á present.ar Cuando la historia estime en su justo va-
l.as delicadas y tra.scend.entales. cue.stiones 1.1101' las causas que han concurridoá sost.ener
que de~en resolverse cuan~o antes '.e~tall ya e~ trono de I~abeJ, cuando se la preguntará
en maligno 'acecho las pasiones criminales, . como fue posibleque no se hundiera un tro-
con sus fines perversos, sus miras mezqui- li nocombatido por tantos y tan poderosos ele-




Con respecto á la debilidad del poder, ya
que acabo de tocar materia tan g-rave ,dité
en pocas palabras loque pienso. Mucho se ha
hablado sobreeste punto,y á la verdad nosin
motivo; porque efectivamente esl,a debilidad


mentos, y no pereciese con él una causa
que en su propio seno abrigaba tantos gér-
menes de muerte, entre otros muchos he-
chos indicará uno en el que nose ha reparado
bastante, y al que se haya tal vez atribuido
poralgunos una inflnencia muydiversa. Este
hecho es, que durante la guerra noha cam-
biado nunca de manos la regencia, siendo
notable que en tantos trastornos políticos
como se han sucedido, durante el largo es-
pacio de tan porfiada lucha, un instinto de
conservacion atinadamente combinado con
la caballerosa generosidad del carácter es-
pañol, se ha opuesto siempre en este punto
á la insolencia y á las tramas de las pasio-
Hes y partidos.


Ni hay por qué mentar enfáticamente la
juventud y el sexo; esto habria podido ser
un pretesto para la ambic~o~ ,Ó UD tropiezo
para míope polítlca: ipetoc¿se,; harpensado
bastante en que si las riendasdel mando se
hubieran escapado por un momento de las
manos de la augusta Viuda, en el torbellino
que arrebataba, cambiaba y transformaba
todas las instituciones religiosas, políticas y
civiles, una vez sujetadala regenciaá accion
tan varia, tan activay desorganizadora, ha-
bria perdido de golpe todasu estabilidad, se
hubierafranqueado la puerta á laambición, y
convertido el supremo poder en mudable
empleo, hubiera sido el blanco de todos los
ataques, siendo entonces escalado tan alto
puesto de la propia maneraque lo han sido
los ministerios"? Yá buen seguro que si aho-
ra hemos visto al poder siempre flaco, y á
vecescasi ahogado, hubiéramos presenciado
entonces una perene dislocacion en el cen-
tro del mando, y combinándose esta con
tantoselementos disolventes como á la sazon
desplegaban su energía, herida de muerte
la causa de la Reina en los órganos mas' vi-
tales, se hubiera completado quizás la diso-
lucionque tan adelantada estuvo ya repeti-
das veces, y se hubiera allanado el camino
al triunfo de D. Cárlos. ,


CAPITULO 11.


-1-
l. . .


es la enfermedad radicalde que adoIe~IOi
tiempo ha, y de que podríamos todavía ado-
lecer por largo espacio. Se han culpado estas
ó aquellas personas, se han señalado como
causas estos ó aquellos sistemas, pero pres-
cindiendo de la mayor ó menor verdad que
en todo eso pueda encontrarse, me parece
que para ver las cosas en su verdadero pun-


o to de vista, es menester levantarse á mayor
altura.


En efecto, la historia enseña v la razón


I
demuestra, que para debilitarse en gran roa-.'
nera el poder, basta una minoría, ó una
guerra de sucesión, óuna revoluciono Cual-
quiera de estas tres causas, aunque obre
enteramente sola, es suficiente para producir
tan funesto efecto; porque bien claro es qu~
la revolución se dirige en derechura á com-
batir al poder en su esencia, atacando prin-
cipalmente al ser moral que llamamos auto-
ridad, gobierno; v las minorías, v lasguerras
de sucesion, por solo llevarconsIgo la evea-
tualidadde mudanzas, ó personales, ó dinás-
ticas, producen pornecesidad el que durante
tal espacio no alcance el poder la necesaria
firmeza.


Sí esto es una verdad, qU6 nadie podrá
negarme, ni disputarme siquiera, ¿qué do-
bia sucederen nuestrodesgraciado paiscuan-
do por un conjunto de circunstancias infaus-
tas hemos tenido que sufrir á la vez,una
minoría, una guerra de sucesión, y una re-
volacion; y esa minoría muy larga, y esa
guerra de sucesion muy tenaz, y esa revo-
lucion muy profunda? ¿Cómo era posible qu.
el poder no fueradébilenestremo, y no sele
viera repetidas veces ahogado, desfallecido,
moribundo? No, no es estraño; lo que sí es
muy admirable, lo que hace el mas alto ho-
n?r á la sensatez española, es que haya po-
dido conservarse de un modo ú otro, aunque
á vecesno fuera mas que un merosimulacro.


Desde la muerte de Fernandoel poder fUI
débil, Ypor necesidad, porque desde enton-
ces empezaron la minoría, la guerra de su-
cesion y la revoluciono ¿,La revolución? Sí,
la revolucion, y anda muy equivocado quien
señale su pnmer período al año 35. ¿Qué
son las revoluciones sino grandestrastornos
en que se hundenlas antiguas instituciones?
y desde que bajóal sepulcro el monarca, ¿mI
empezaron á temblarvivamente, v con recia
sacudimiento, todas nuestras instituciones
antiguas? ¿y no podrá decirse que desdeen-
tonces comenzó la revolucion? A contar d1:l6"




CAPITULO 111.
Si se quiere que alcance á llenar su ob-


jeto un gobierno aplicable á grandes masas,
es menester que se le asegure siempre un
gran caudal de fuerza; y como esta, si ha de
ser provechosa y duradera, es inseparable
de la estabilidad, será muy difícil que sea
fuerte un gobiernoque esté sujeto con so-
brada frecuencia á modificaciones y mu-
danzas. Resulta de aquí, que si en una
minoría, las instituciones que rodean el tro-
no, y que forman como su valla, llevaren en
su propia naturaleza el gérmen de continua
variacion y vivo movimiento, se complican
mas v ma·s las dificultades, abriéndose an-
cho campo para manifestarsu tacto y pre-
visión los verdaderos hombres de estado.


Cuando una lev fundamental cuenta lar-
go es~acio de duracion, como por ejemplo la
Constitucion inglesa, es como un árbolanti-
guo, que tiene ya en el suelo asiento an-
churoso, y raíces profundas y dilatadas:
robusta entonces por sí misma, venerable
por su antigüedad, nutrida con el jugo del
propio terreno, aviénese muy naturalmente
con las ideas, usos v costumbres de los
pueblos, y trabada fuertemente,con todo el
sistema de legislacion, y con las demas ins-
tituciones , no solo es bastante para resistir
á los empujes de los partidos que se agitan
en torno de ella, sinoque comunica á cuan-
to la rodea su propia consistencia y firmeza.
No sucede así en tratándose de una Consti-
tucion reciente, pues por mas que se le haya


"


-8-
de el ~allecimient? del rey, ¿qué fue el mi- dan hacer á los hombres que desde aquella
DIsten!> de Cea SIllO un penoso combate, Ó época empuñaron sucesivamente las riendas
mas bien una angustiosa agonía? Su caída y del mando, me parece que seria injusto
la de su sistema ¿fue acaso otra cosa que la achacarles el que fueron únicamente ellos
rUll:'~ de un edificio, bajo cuyos cimientos quienes debilitaron el poder. Es preciso ha-
abrió el terremotoanchurosashendiduras? cer justicia, ellos le heredaron muy débil,


El señor Martinez de la Rosa al ocupar el casi nulo. Esta debilidad se ha ido prolon-
espinosopuesto que la caida del señor Cea gando con mas ó menosvicisitudes, con sin-
habia dejado vacante, se propuso entrar en tomas mas ó menos alarmantes, y ¡doloro-
el cammo de las reformas, orillando el abis- so es decirlo! continúa aun; porque es mas
mode las revoluciones: así lo espresaba de claro que la luz del dia, que ese ser moral
contmuo en sus discursos, y así lo deseaba que se llama gobierno, pues que yo prescin-
sin duda su corazou. Pero ¡vanos esfuerzos! do enteramente de personas, está muy lejos
~l minis!ro clamaba por las reformas, con- de tener toda aquella fuerza que necesita
Juraba ~m cesarla revolucion, negaba quela para lle~ar el alto objeto á qu~ ,está desti-
revolncion existiese , pero la revolucionexis- nado. ¿I esta fuerza la adquirirá?continué-
tía, y esta~a allí, y empezaba á levantar su mos reflexionando.
mano de hierro, y á desenvolversus formas
colosales, y con asombro del ministro se iba
estendiendo y agigantando cual la terrible
sombra. á los ojos de Ed!po: ella era la que le
combatía, acosaba, agobiaba enaquella tribu-
na , don~e la fuerza y gravedad de las eir-
cunstanciasle arrancaban aquellosmagníficos
discursos,. aquellas brillantes improvisacio-
nes,.que SI producían escaso efecto politico,
servían cuando menos para cimentar mas y
mas su bien sentada reputacion de literato
ilustre, de orador elocuente.


Pero se me dirá: ¿acaso con el Estatuto
existía ya la revolucion? ¿las revoluciones no
van de. ahajo arriba ? y el Estatuto ¿no vino
de arriba ahajo? mas yo afirmo y con en-
tera seguridad, y estoy cierto que todos los
hombres sen~atos convendrán conmigo, que
el Estatuto VIllO en Cierto modo tambien de
abajo, porque el gobierno fue arrastrado á I
publicarle por aquella fuerza terrible que .
empezaba á llevar- rodando delante de sí 1
cuanto se le oponia. Con el Estatuto se ve-
rificó un cambio político, y gravísimo vmuy
radical, ¿S se hubiera dado este pa~o: ó al
menos no se hubiera aplazado para mas tar-
de, á no ser por la apremiadora fuerza de las
circunstancias? yo apelo confiadamente á la
buena fe del hombreque se hallaba á la sa-
zon al frente de los negocios públicos; estoy
seguro que su conciencia le responderá
que no.


Lo qu~ sucedióenel año 35:y;:siguientes,
nadie lo Ignora: la revolucion que ya existia
antes, se llamó entonces con su verdadero
nombre, y prosiguió estrepitosamente su ca-
mino. El poder continuó débil, como era
muy natural; -y por mas cargos que se pue- I




-9
dado el carácter de inviolabilidad, con la
deliberaeion de un cuerpo legislativo, con
la sancion del monarca, con la religion del
juramento, y con la publicacion solemne, es
sin embargo imposible que inspire de repen-
te á los pueblos aquella profunda venera-
cion, obra de largo tiempo, hija del hábito
no de un mandato, emanada de los senti-
mientos del corazon, mas bien que de lasre-
flexiones: y como es claro que no ha tenido
todavía lugar de proporcionar beneficios
sensibles, no se ha grangeado aquella viva
gratitud, que, engendra amor, y escita en-
tusiasmo.


Débil, como todo lo recien nacido, infun-
de con su flaqueza recelos á sus amigos, y
esperanzas á sus adversarios; y si para col-
mode infortunio hubiere corrido la sangre
al tiempo de su formacion, si ea su misma
cuna hubiere sido necesario defenderla con
las armas en la mano, y si se hubiere pre-
sentado á la luz del dia en medio de una
atmósfera sobrecargada de elementos de
discordia, anda acompañado su nombre de
recuerdos desagradables, y es menester
que quien se encargue del timon del Estado
emplee. mucha' sagacidad y cordura,para cal-
mar la exasperacion de los ánimos, y disi-
par temores y desconfianzas (1).


Estas sonlas causas de que entre nos-
otros tomen ciertas cuestiones tan alta im-
portancia, elevándose, digámoslo así, á la al-
tura misma de la Constitucion. Siempre se
oyen inculpaciones de que se atenta contra
la Constitución, siempre se está gritando
que peligra la Constitucion, y en las discu-
sionesdcl Congreso sobre la ley de ayunta-
mientos, hemos vistocon cuánto empeño se
ha tratado de traer la cuestion al terreno
de la lev fundamental. Prescindiré de la ma-
vor ó menor sinceridad que mediaríaen se-
mejantes cargos, pues no ignoro que los
partidos echan mano del primer objeto que
se ofrece, con tal que puedan herir á sus
adversarios; perociertamente que nonsarian
de tal argumento, si no conocieran que es
armaque puede fácilmente lastimar. Haga-
mos. la contraprueba: por acalorada que
fuera una contienda parlamentaria, ¿se ve-
rificaria esto en Inglaterra, ni aun en Fran-
cia?seguramenteque no: y ¿porqué?porque


(1) Los hechos han confirmado la prevísion: la
Constitucion dc 1857 ha sido reemplazada por
la de 18,1:>.


en Inglaterra la ley fundamental cuenta si-
glos de duración, y en Francia aunque no
suceda asi, no deja el gobierno representa-
tivo de estar bastante arraigado, y aun la
Carta en la forma queactualmentetiene, data
desde el año 1830, es decir, que no es
ni con mucho tan reciente con la española.


La prensa periódica de acuerdo con la
tribuna parlamentaria, están reclamando de
continuo que se pongan en armonía con la
Constitucion las demas leyes, dando en
cuanto cabe la misma dirección á la educa-
cion é instruccionde los pueblos; yen esto
al paso que espresan una necesidad, si es
que se quiera asegurar á la ley fundamen-
tal alguna consistencia, recuerdan empero
un hecho bien doloroso, aunque evidente, y
es, que se ha de emprender nada menos
quela delicada obra de cambiar buena par-
te del sistema de legislacion, y de variar las
ideas y costumbres de la nacíon española.
Un escritorprofundo ha comparado la cons-
titucion de un estado á la complexion del
individuo, asi como la administracion al ré-
gimen de vida; y bien claro es que si dable
fuera cambiar de repente la complexion de
un individuo, como para ello hubiera sido
necesario alterar la naturaleza, proporcion
y curso de loshumores, variando ó modifi-
cando la construccion de los órganosvi-
tales, seria indispensahle andar á losprin-
cipios con mucho tiento en el régimen,


1


para qu.e la salu~ y hasta l~ vidadelpaciente
no corrieran peligros muy inmmentes.


i No dudo que en esta parte convendrán
: conmigo todos los hombres de estado, y por
I viva que sea su fe en los principios V siste-


mas que sirvieron de base y norma para la
formacion del código fundamental, por firme
que sea su conviceion de que se hizode ellos
una aplicacion juiciosa y acertada, por mas
esperanzas que alimenten de los beneficios
que de la Constitucion puede reportar la
nacion española, no podrán menos de con-
fesar que atendida.Ia naturalezay organiza-
cion de los poderes por ella creados, y el
estado de nuestras ideas y costumbres, ,po-
drian sobrevenir violentos choques, terribles
tormentas, lamentables catástrofes, si por in-
faustas combinaciones acaeciere que la di-
reccion de los negocios púhlicos quedase
encomendada por algun tiempo á manos
poco hábiles, ó á merced de la maligna ins-
piracion de intenciones siniestras.


Es cierto que en ninguno de los paises de




-iO-
Europa, aun de los mas acostumbrados á la que encargadode la direceionde los trabajos
libertad política, no se hallauna Constitucion á que Se destinan las funciones de la cos-
tan popular como la nuestra. Este hecho tosa máquina, se rodea de auxiliares in-
lleva consigo la necesidadde que las leves teligentes y reposados, da con gran tien-
orgánicas estén llenas de previsión y cor- to el primer impulso para asegurarse del
dura, y de que el régimen administrativo punto en que debe graduarse á fin de que
sea vigoroso y severo. Esta asercion la estra- tengan los movimientos la conveniente regu-
fiarán aquellos que piensan que proporcionar laridad, apartando cuidadosamente de todo
y armonizar todos los ramos can la Constitu- el contorno al inocente niño, al joven fogoso,
cían, es sinónimo de ensanchar; pero no lo al trabajador mal conceptuado, previniendo
juzgarán así los que saben, que cuando una de esta maneraque por ignorancia, precipi-
constitucion pone en juego muchos agentes, tacion ó malicia, no sucedaalguna desgra-
que de suyo entrañan gran fuerza, es nece- cia que acarree perjuicios de considerahle
s.ario que las leyes orgánicas y administra- cuantía.
uvas regulen y templen el movimiento, Todas las formas de gobierno necesi-
formándole como un carril para que no se tan cierto grado de elasticidad á IIn de que
desvie de la direccion conveniente v no sin perder nada de su naturaleza, puedan
produzca sacudimientos y trastornos: Si "CS- acomodarse á la incesante variedad que
to pareciese estraño á algunos lectores, si transforma y altera todas.las cosas humanas:
no alcanzaren á concebircómo una constitu- lo que es sobrado rígido, si se ha de mane-
cían popularpuede exigir un régimen seve- jar mucho, lastima; y además, lo que no se
ro, les preguntaré: ¿dónde se necesita mas puede doblegar corre riesgo de quebran-
vigilancia, mas .inteligencia, mas buen ór- tarse ; pero sobre todo las instituciones libe-
den; en Jos carruages comunes, ó en los de rules ~on de suyo muy flexibles, muy á
vapor? propósito para que pueda echarse mano de


'Ahora bien, sup~ngamos que un gobierno ellas en los sentidosmas opuestos; por rna-
desatentado se olvidase de estas verdades, nera que la misma institución que es hoy
v que teniendo cerca de sí unos cuerpos co- un arma de partido, podrá ser mañana uu
fegisladores formados á propósito, se nos eseelente medio-de gobierno, y la misma
dieran un dia leyes imprudentes sobre elec- que podria servir de sólido andamio para
ciones de senadores y diputados, sobre di- construir toda clase de edilicios, se la verá
putaciones provinciales y ayuntamientos, so- talvez convertida en máquina de guerra pa-
bre milicia nacional, libertad de imprenta, ra socavar hondos cimientos, y derribar ro~
derecho de asociacion, de peticion, ctc. etc., bustos muros. Y no es que yo desconozca la
¿qué podría suceder? Subirán al poderhom- diferencia que va de unas á otras, ni se me
bres de diferentes opiniones, se haránquizás oculte que algunas envuelven en sí propias
nuevos ensayos, pero dejemos andarel tiern- grandes peligros, asi corno otras estáncomo
po, que en ciertos puntos capitales habrán ¡ erizadas de precauciones saludables; pero
al fin de ponerse de acuerdo todos los par- no es raro que el curso de los sucesos ven-
tidos , si quieren que el gobierno pueda go- ga á desmentir las previsiones del hombre,
bcrnar. y que por mas que se esfuerce no pueda


No me gustaria á míahora el ver en nues- señorear las circunstancias , impidiendo que
tras gobernantes al frívolo hablador que te- se falsee lastimosamente la institucion , y
niendo á la vista una nueva máquina, de que se haga de ella un uso del todo con-
vistosa construccion ,de complicados y po- ' trario á su primitivo destino.
derosos resortes, y de muy vivo movimiento, No olvidemos una verdad que está escrita
se complace en ponderar la magnitud de á cada paso en toda la historia del humano
las fuerzas motrices, la elegancia de las cam- linage. Lo que falta por lo comun al hom-
binaciones.Ta variedad de los juegos, y la bre y á la sociedad, no son huenas reglas
finura y primores en la elaboracion de los " sino su aplicacion ; no sonbuenas leyes, si-
productos, esforzándose por arrancar los no su cumplimiento; no sonbuenas institu-
aplausos de espectadores superficiales, con cioncs , sinosu genuinarealizacion. La mano
ofrecerá su vistaalgunos ensayosbrillantes del hombre es terrible para estropear y fal-
y tal vez peligrosos ; no, mas bien quisiera sear: .dejadle que toque una cosa cualquie-
descubrir en.ellosal práctico hábil y juicioso, ra , ó la quebranta ó la tuerce. Por esto




CAPITULO IV.
Apreciar hasta qué punto puedan amena-


zarnos los indicadospeligros, investigar cuá-
I les son los medios mas á propósitopara pre-


cavernos de ellos, determinar con atinado
acierto la oportunidad de aplicacion, no de-
jando pasar ocasionesque á esto se brinden,
es tarea que seguramente en la actualidad


I
debe de traer ocupados á nue,stros hombres
de estado. Como quiera, siempre temo que
medidas desatentadas no vengan á complicar
nuestra enmarañada situacion , temor que se
acrecienta mas, cuando se repara en la tan
increible como comun ignorancia de nues-
tras cosas, defecto de que con frecuencia
han adolecido no pocos de los hombres, que
á todo trance se han empeñado en dirigirnos.


Ha llegado á ser proverbial la espresion
de que España es el pais de las anomalías;
pero traducido el proverbio á lenguaje mas
exacto, deberia decirse que España es una
nacion muy poco conocida. ¿Somos acaso
nosotros una absurda escepcion de aquel


I)rincipio de que los efectos son proporciona--es con sus causas? SI los resultados des-
mienten con frecuencia las conjeturas y pro-
nósticos que aventuran sobre nuestras cosas
políticos aventajados, señal es que ellos se
han colocado en un punto de vista falso; ape-
lar luego á laspalabras de estrañeza, anoma-
lía, escepcion bárbara, y otras semejantes,
podrá ser un plausible velo para la ignoran-
cia presuntuosa y sonrojada, pero nunca de-
jará de ser un conjunto de palabras vacías
de sentido.


El esplicar los fenómenos sin tomarse la
pena de examinarlos de cerca, es método
que á la verdad espone á tremendos chascos;
pero en cambio tiene el aliciente de ser el
mas cómodo, mas ámplio ; menos sujeto á


¡ trabas y embarazos. Becogidos los datos en


-lI-
cuandose trata de examinar el mérito de una ra acomodarse á lo que exigen intenciones
institucion, no tanto se la debe mirar en sí siniestras; y víctimas los pueblos de las pa-
como en las garantías gue ofrece de no ser siones é intereses de una escasa porcion de
falseada: no son las mejores instituciones las ilusos ó de malvados, se cansan al fin de
que entrañan mas perfeccion, sino las que padecer y callar, se exasperan, "claman,
llevan mejor escudo. Los hombres que ha- -hasta que apurado el sufrimiento, apelan á
yan estudiado la historia, comprenderán la fuerza, se traba encarnizada lucha entre
este pensamiento, yharán fácilmente nume- los gobernantes y gobernados, y se der-
rosas aplicaciones; esta es una verdad lu- raman copiosos torrentes de sangre y de lá-
minosa que esclarece sobremanera el hori- grimas.
zonte de la filosofía de la historia, y es una
guia que puede servir de mucho en los in-
trincados senderos de la práctica.


Las nuevas instituciones políticas se fal-
sean mas ó menos en todas las revoluciones;
pero la española en particular, ha ofrecido
en este punto ejemplos tan singulares, que
bien puede asegurarse no hay otra que pue-
da disputarle la ventaja. Por no estenderme
demasiadome ceñiréá un soloejemplo.¿Qué
puede haber de mas ámplio en pro. de las
facultades populares que la Constitucion
de i 812"1 ¿Qué códigole lleva la delantera en
asentar y aplicar doctrinas democráticas, en
consignar derechos, en disposiciones á pro-
pósito para revolver las masas, y llamarlas á
tomar parte en materias de gobierno? y sin
embargo, está fuera de duda para todohom-
bre imparcial y entendido, que nunca fue
menos consultadala voluntad del pueblo es-


Ilañol . v nunca fue menor su influencia enos negocios públicos, que en las breves
épocas en que ha estado en vigor aquel có-
digo. Que si alguno quisiere contradecirme
en este punto, solole diré que dé una ojea-
da á las sesiones de córtes, colecciones de
decretos, en una palabra, á casi todos los
documentos de la época, y que reflexione
,~Jn m?mento si hay allí algo que se parezca
a las Ideas y costumbres del pueblo español,
tal como se hallaba entonces; v abandono
con entera confianza la resolución al juicio
de miadversario, si es que quiera mantener-
se en el terreno de la buena fe.


Aqui no se trata de opiniones, sino de he-
chos; aqui no se examina si el pueblo pen-
saba bien ó mal, pensando asi , sino única-
mente si pensaba asi.


jAy de la nacion en que esto.se verifica,
si no se acude muy pronto con eficaz reme-
dio! la ley fundamental ofrece entonces to-
dos sus Inconvenientes sin contrapesarlos
con ninguna ventaja; puesta en las inmora-,
les manos de turbulentas facciones, se la
ve cualProteo tomar todas las formaspa-




- Hl-
paises imaginarios, colocada la cuestion en
un terreno ideal, campea á las mil maravi-
llas el brillante talento de un escritor; á
falta de sólidos cimientos se brindan para
H~nar el vacío las ingeniosas.hipótesis, y le-
vantanse sobre ellas magníficos v elegantes
castillos: como el pintor no tiene que con-
sultar otro tipo que el que se ha creado él
propioallá en su mente, multiplicaá su pla-
cer los puntos de vista, los varía, los en-
grandece y hermosea; traza cuadros, carac-
teriza las fisonomías, representa los trages,
y manejando en todas materias el pincel con
inimitable maestría, estiende sobre el lienzo
mil prodigios y primores.


Achaque es este del entendimiento huma-
no, y achaque bien rebelde debe de ser
cuando en todas las ciencias cuesta tanto
trabajo desarraigarle. Mucho tiempo habia
trascurrido desde que un filósofo juicioso y
profundo habia advertido á los físicos que
para hablar de la naturaleza era necesario
observarla antes con detenimiento; pero los
físicos continuaban escribiendo voluminosas
obras, sin curarse de consultar la esperieu-
cía. En esta parte se ha remediado mucho el
daño, y los resultados han satisfecho el tra-
bajo con usura; por lo que toca á otras cien-
cias, y entre ellas la política, empiézase
tambien á sentir la necesidad de la observa-
cion de los hechos; pero este método como
el mas trabajoso, es poco seguido; siendo
cosa de ver cuál se maneja la política, de
improviso, al acaso, á manera de recreacion
y esparcimiento. Que si por fortuna la enes-
tion es española, entonces sale de madre la
osadía y noconoce límites el desacuerdo; es-
ta es tierra puesta á saco, todo es del primer
ocupante, todo el mundo tiene amplia facul-
tad de manosear, trastrocar, malbaratar, lle-
varse todo cuanto le viniere en gana, ya-un
favoreciendo como de -paso á los dueños con
algun epíteto mal sonante.


Treinta años de inquietud y de revueltas,
tanta huella de sangre, y tantos montones
de ruinas, manifiestan bien á las claras que
hay en España alguna gravísíma causa de
enfermedad: causa profundamente arraiga-
da, ya que.es tan duradera; causa poderosa
y muy dañina, cuando se ha señalado con
tan terribles estragos. Noes menos evidente
que los remedios hasta ahora empleados pa-
ra combatirla, ó han sido mal escogidos ó al
menos mal aplicados; puesto que no solo no
ha desaparecido el mal, pero ni siquiera ha


menguado en fuerza; antes al contrario ha
ido tomando siempre creces, presentando en
cada época de su nuevo desarrollo.islntomas
mas alarmantes, y destrozos mas terribles.
O se ha de cortar el mal en Sil raiz, ó la na-
cion perecerá; ninguna sociedadpuede sub-
sistir en un estado de contmuos vaivenesy
trastornos; por la propia razón que muere el
individuo mas robusto, si se prolongan por
mucho tiempola convulsion y el delirio.


Créese por lo comun que se Ih1 dicho al-
guna cosa de provecho, cuando se ha ohser-
vado que luchan tiempo ha en Espaün los
dos principiosque tienen dividida la Europa:
esto es una verdad, pero verdad estéril,
porque en política, corno en todo lo demas


I que ha de llegar. á la práctica, no hasta un
'1 hecho general, s.no que son menester he-


chos precisos, determinados, con sns cali-
dades y circunstancias peculiares y caracte-
rísticas; de otra manera tendránse quizá
fecundos temas para espaciarse en vagos dis-
cursos, no datos para resolver un problema.


Un estado tan complicado y espinoso como
el actual de España, es siempre efecto de
muchas causas de distintos órdenes, contri-
buyendo á que unas pongan mas ó menos de
lo suyo que las otras, mil y mil circunstan-
cias diferentes, v á veces imperceptihlcs;
por lo cual seria Inútil empeñoel de asignar
un hecho único, del cual dimanen todos los
males. Pero no es imposible por lo comun,


I el señalar una causa que descuella sobre las
demas, queforma como el centro del siste-
ma, que estiende á todas lasotras Sil influen-
cia, comunicándoles en cuanto cabe, su in-


, dole y carácter. Una larga y rehelde enfer-
medad rara vez debe su orígcn y duracion á
una sola causa; pero hay siempre una que
reclama con preferencia la atencion v loscui-
dados del facultntivo. •


En Espaiía hay revoluciones, hay revuel-
tas, hay guerras civiles parecidas á las que
ha habido en otros paises; en España se in-
vocan los mismos nombres que se han IllVO-
cado en otras partes; pero ¿cuál es la causa
de que con tales semejanzas coincidan tan
capitales diferencias en los resultados, hur-
laudo las previsiones que se Fundan crr las
analogías? Para apreciar en su justo valor
un fenómeno político, es necesarioasistir por
decirlo así, á su nacimiento, indagar las
causas que le han engendrado, seguirle Iue-
go en su desarrollo, observando cuáles son
los elementos que le nutren y avivan, cuáles




13 -
le enflaquecen y amortiguan; y de este mo-
do va no será tan dificil medir su estension
en la actualidad, determinar su forma, é in-
dicar su tendencia. Asi, y soloasi, se llegará
á formar de él una idea cabal v exacta, una
idea á propósito para suministrar reglas fijas,
precisas, aplicables desde luego para preve-
nir nuevos males, atajar el progreso de los
presentes, enmendar ycrros, y enderezar la
torcida conducta, A tan importante objeto
voy á dedicar algunos capítulos, no con va-
gas generalidades, sino con un severo exá-
men de los hechos.


CAPITULO V.
Por causas que no es ahora oportuno exa-


minar, ni siquiera indicar, y en cuyo núme- I
ro v calificacion andarian, como es natural,
muv discordeslas opiniones, encontróse Es-
pafiil por largo espacio á contar desde el pri-
mer tercio de! siglodécimosesto, en una po-
sicion escepcional, que la mantenía como se-
parada de casi lodo el resto de Europa. In-
novaciones religiosas con su correspondiente


-acompaüamiento de porfiadas y sangrientas
guerras civiles, cambios y trastornos polí-
ticos, acaloradas controversias sobre las ma-
terias mas altas V delicadas, trascendenta-
les revoluciones'en las ideas filosóficas; hé
aquí el cuadro que ofrecian las naciones
europeas: entretanto la España permanecia
en sosiego y tranquila, sin que el tener á
sus inmediaciones tanta agitacion, tanta
efervescencia, tantas convulsiones y sacu-
dimientos,alcanzase ni aun á estremecerla.


Estinguida con la muerte de Cárlos U la
dinastíaaustriaca, y escogidosloscamposes-
pañoles come arena dondehabian de luchar
las rivalidades é intereses de las potencias
europeas, hallóse empeñado el país en una
gucrra (le sucesión larga y encarnizada; é
inundadode ejércitos de tan estrañas nacio-
nes, puesto ~n íntima y perenc comunica-
cían con la Francia, que entonces como aho-
ra podia llamarse el corazon de Europa, con-
ducido por el resultado de los sucesos á par-
ticipar macho de su influencia, y afectado
de aquel calor y agitacion, que mas ó menos
son siempre el dejo de prolongados sacudi-
mientos, era imposible que no esperimen-
tase ya por dc pronto considerable mudanza,
gérmen y preludio de un nuevo porvenir.


Así aconteció en efecto, bastando para pal-
par el cambio, comparar el reinado de Cár-
los U con los de FelipeV, Yde Fernando VI.


Verdad es, que solo se perciben á primera
vista algunas reformas administrativas, y el
comienzo de una nueva era literaria; pero
¿quién ignora las delicadas é íntimas re-
laciones con quc en la sociedad se enlazan
todos los ramos, aun los mas distantes y di-
ferentes'? Cabalmente á la sazón, tomaba en
Europa la ciencia humana un carácter peli-
groso; porque estraviada de su objeto, y ol-
vidada de su origen, se había apartado de
su nativa direccion, y pretendía arrogarse
facultades ilegítimas. Rica con la pingüe he-
rencia que le hahian trasmitido los siglos
anteriores, ufana con sus adquisiciones re-
cientes, engreída con la consideraoion y los
aplausos que se le prodigaban en todas par-
tes, escudada con la proteccion que le gran-
geaba su mérito, reclamando la gratitud de
la sociedadpor los beneficios que le dispen-
saba, é inspirando afecto y confianza con
su aspecto de candor, sus modalespacíficos,
y sus palabras de beneficencia; deslumbrán-
dose á sí propia con los brillantes atavíos
elaborados por sus manos, y con que sabia
presentarse tanvistosamente engalanada; su-
frió lo que sufre la debilidad cuando con vivo
sacudimiento se la eleva á exagerada altura,
se desvaneció: v tomandoentonces el desva-
necimiento del orgullo por el fuego de inspi-
racion creatriz , confundiendo el destempla-
do latido de un corazonfogoso, con el senti-
miento de la robustez V verdadera fuerza,
lanzaba en torno de sí una desdeñosa mira-
da, y concehiael mas osado y el mas insen-
sato de los proyectos: era uada menos que
derribar cuanto llevaba el sello del tiempo,
y alzar sobre sus ruinas monumentos impro-
visados por el pensamiento del hombre. A
proporcionquc se iban reuniendo mediosde
ataque, y se trabajaba en debilitar los que
los adversarios podianemplear en su defensa,
aumentábase mas y rnas la osadía en mani-
festar el proyecto, por manera que llIuy an-
teriorment~ á su ejecucion, estaha ya cuhier-
to apenas con velo muy transparente.


Pero 1101' mas que asi se verificase en una
nacionvecina, no podía suceder lo mismo en
España dondelascircunstancias eran muy di-
ferentes. Las instituciones ya fuertes de su-
yo, y robustecidas ademas con e! tiempo; los
hábitos arraigados profundamente; el grado
de estraordinaria consistencia y firmeza que




-H-
habian adquirido las ideas, natural efecto de cejo. Intenciones inocentes ayndando miras
haber permanecido por largo tiempo en un perversas; espresiones sencillas é incautas
estado invariable: todas estas causas traba- viniendo en apoyo de palabras preñadas de
das por naturaleza entre sí, y favorecidas maligno sentido; y la sesga mirada, la me-
ademaspor el carácter nacional, amigo de lo día palabrade insidiosos directores, confun-
grave y severo, formaban un murode bron- diéndose con el aire distraido del operario
ce que apenas alcanzáran á estremecer los que atiende apenas al objeto que lleva en
reciosgolpes que comhatian sus cimientos. sus manos; tales son los contrastes que


Al contemplar el trono de Cárlos Ill, 1'0- ofrece aquel cuadro. Los dos poderes, blan-
deadode poder y magestad, ornadoé ilumi- co principal del ataque, inspeccionan tam-
nado con el esplendoroso círculo que en su bien las obras: V cuando uno de ellos indica
torno formaban las letras y las ciencias, que el peligro, aconseja la precaucion, y sugie-
celebrabansus recientes adelantos conel al- re los preservativos y remedios, es cosa de
borozo propio de la mocedad, vense ya ser- ver la astucia profunda con que se procura
peal' en las gradasdel solio algunascentellas, atajar el eco de su voz, é impedir que se
activas, vivísimas, que en sus formas, mo- le escuche, para que sus saludables avisos
vimientos, y colores, manifestaban los ele- no entorpezcan el curso de los trabajos, y
mentas que les servían de pábulo; y á buen no espongan á contingencias el resultado
seguro que el cándido monarca las tomaria de la empresa.
por uno de tantos deslumbradores reflejos, Divide y reinarás; repetia secretamente
lanzados por cloro y pedrería de su rica dia- pero sin cesar, el genio del mal que dirigía
dema. esta obra; y siguiendo puntualmente su con-


A la propia sazon se verificaban en varios sejo, se despertaban sagazmente antiguas
puntos de Europa acontecimientos singula- rivalidades, se avivaba la suspicacia, se
res: y al observar la tendencia y medidas de abultaban y creaban peligros, se nutrían y
variosgobiernos, pudiera decirse que influia enconaban con prolongadas disputaslos re-
en sus deliberaciones una inspiracion en cu- sentimientos V rencores; lográndose de es-
yo carácter no habian ellos reparado bastan- ta manera enflaquecer á los adversarios con'
te. Ahora que aquella época se v~ ya alejan- disensiones vivas, y ofreciendo una distrae-
do de nosotros, que han descendido al sepul- cionruidosa y deslumbradora que no dejaba
ero los personajes que en ella figuraron, v percibir como era menester, la gravedad é
que el sucesivodesarrollode tantos y tan co: inminencia del riesgo. Entretanto, íbanse
losales acontecimientos ha puesto en claro amontonando los combustibles para el in-
la naturaleza de las causas; mostrando el ca- cendio y esplosion que debía ser la señay el
rácter, las afinidades y las tendencias de las principio de la ejecucion del proyecto; y el
doctrinas, y presentandoen todasu.estension espíritu del siglo, encaminado por manos
el resultado de algunos actos, es ciertamen- hábiles y mal intencionadas, soplaba sobre
te curioso, y no escasode provecho, elvolver el peligroso montonconsu aliento abrasador
losojoshaciaaquellos tiempos, y encontrarse y robusto,
á cada paso condatos preciosos, y documen- Rebentó por fin la revolueion francesa,
tos interesantes. ese acontecimiento único en los fastos de la


Construíase entonces una gran máquina historia, verdadero monstruo por su magni-
de guerra, reuníanse abundantespreparati- tud, por sus formas, por su carácter y re-
VOl' para el gigantesco ataque con que se sultados; y á impulsos de tan recio sacudí-
trataba de embestir todas las instituciones miento, temblaron á la vez todoslos tronos
que llevasen el sello de los siglos; estos é instituciones antiguas, como en la erup-
trabajos, que naturalmente debian llevar cion de un volean se estremece la tierra á
consigo tan variadas combinaciones, tantos largo trecho, yhambolean los mas sólidos
esfuerzos y movimientos, despliegan á los edificios. Verificado tamaño.succso , era va
ojos del atento observador una escena gran- imposible que la Europa permaneciese en-ei
diosa, interesante, y que hasta de vez en mismo estado que antes, debía precisamen-
cuando haria asomar en los lahiosuna ligera te cambiar de faz en muchos sentidos; v por
sonrisa, si en tratándose de herir los gran- tanto era menester que los gobiernos pensa-
des intereses de la sociedad, la mismagrave- sen muv seriamentesobreel partidoque de-
dad de la materia no inspirase severo sobre- bian tomar, para dirigir con acierto los pue-




- -nj -
hlos, en el nuevo rumbo por donde iban á
encaminarse. .


No bastabauna confederacion paraahogar
en su orígenelincendio iel éxito era aven-
turado; y teniéndose ademas que lucharcon
ideas, sabido es que no es dable vencerlas
c-on la sola fuerza de-las armas. Un triunfo
momentáneo podrá lisonjear con esperanzas
halagüeñas; pero tarde ó temprano vendrá
á disiparlas el tiempo cargado de amargos
desengaños y escarmientos dolorosos.


Era mas considerable la mudanza de posi-
cion, y por tanto mas grave el peligro de
trastornos y calamidades, en una sociedad
que se hubiera hallado durante tres siglos,
fuera del círculo de movimiento que llevaba
revueltas, ó cuando menos inquietas y agi-
tadas á las otras naciones: en tal caso el go-
hierno que se hallase al frente de ella, ne-
cesitabareunir en sumo grado la prevision,
y la altura de las miras, combinándolo todo
atinadamente con un gran caudal de pru-
dencia y firmeza. No es necesario recordar
si á la sazon era tanta nuestra dicha: v des-
graciadamente ni el trono conservabaaquel
puro esplendor, aquella elevacion mages-
tuosa, que le grangea la veneracion y acata-
miento de lospueblos.


CAPITULO- VI.
. .


·Elatronadory espantoso ruido de losgri-
tos de un puebloen delirio; el estrépito del
choque de sus armas-contra las armas de la
Europaeutera; la palabra de fuego de tan-
tos.tribunes , que.encomendada al papelcir-
culaba rápidamente en todas direcciones; el
presenciar, aun cuandofriera al través del
polvo y .humareda del combate, la escena
que á lasazon presentaba la Francia; eran
causas sobrado activas y. poderosas, para
que no fecundaran la semilla de innovacio-
nes sembrada ya de antemano en nuestro
pais, Era mucha la trabazón de las antiguas
ideas é instituciones; era grande la firmeza
«(ue -habian adquirido con el trascurso del
tiempo ; pero ¿cómo podian resistir á una
conflagracion tan espantosa, capaz de der-
retir los mas duros metales? Muv difícil era
que ya por de pronto no sufriese'considera-
ble menoscabo el antiguo apego á la estabi-
lidad, y que no sintiesen muchas cabezas


una' fermentacion á propósito para concebir
nuevos y atrevidos proyectos.


Sentada la revolucion francesa sobre un
horrible tablado bañado de sangre ,y rodea-
da de montones de víctimas palpitantes,
inspiraba espanto y horror al "Verla levantar
con nervudo y ensangrentado brazo aquel
hacha descomunal' que en pocos momentos
habiahechoastillas todaslas puertas y vallas,
y arrojado al suelo augustas cabezas; y este
espectáculo, tan á propósito para enagenar-
le la voluntad hasta de sus mas celosos par-
tidarios, causaba en el ánimo de lospueblos


, una reaccion saludable. Pero habia en cam-
bio, que antes de entregarse á tan inauditos
escesos, se habia presentado como un tri-
hunal fundado por la filosofía, y creado con
el finde abrir una residenciageneral de todas
las creencias y poderes; ejecutando pun-
tualmentelas astutas inspiraciones de su ma-
ligna madre la filosofía del siglo XVIII, se
habia erigido como en protectornato de todo
cuanto tuviese inclinaeion á sacudir el yugo
de la autoridadreligiosa ó política, y disper-
taba por consiguiente vivas simpatías en
cuantosabrigasen miras análogas, ó siquie-
ra ideas, que por secretas afinidades, se di-
rigiesen con mas ó menos determinacion y
viveza hácia el mismo polo. -


Bien claroes que semejanteinfluencia de-
bia sentirse tamhien en España; mas á pe-
sar de todo eso, tal era el estado de las ideas
y costumbres de la nacion , que no solo no
se habia estendidoá las masas el espíritude
novedad, pero ni en ningunaclase habia al-
canzado siquiera á formar un partido, que
por sí solo pudiera ser temible. Si hubiera
sido dable prevenir un sacudimiento tan
estraordinario como el de 1808, probable-
mente se habriaaplazado para épocamasdis-
tante todogénero de capitales innovaciones.


Mas ó menos tarde, hubiera cambiado la
nacion de rumho, porque asi 10 hacia nece-
sario la situacion de Europa; pero sin entrar
ahora en conjeturas sobre lo que entonces
habria sucedido, es tanto lo que ha pade-
cido esta nacion desgraciada, que puede
muy bien asegurarse, que peor suerte de la
que nosha cabido, difícilmente podíamos su-
frirla.


Oyóse entretantoel grito de alarma, v el
pueblo español, solo, sin rey, sin gobierno,
sin caudillos, se levantó como un atleta, y
se arrojó con brioso denuedo sobre las nU:-'(f'
merosas y aguerridas legiones que inun- .7
~
llJ


\ '("..
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daban ya sus campos, y ocupaban sus prin-
cipales ciudades y fortalezas: y este pueblo,
era el mismo .pueblo á quien apellidáran
tlaco, aletargado y envilecido; y aquellas
eran las legiones del hombre á quien servian
de rodillas los entusiastas de la igualdad, y
á cuya mirada temblaban medrosamente los
altos potentados de Europa. ¡Pueblo grande
y generoso, tan ilustre como infortunado!
tanto valor y heroismo , debían sacarte airo-
so de la demanda, y quebrantar las cadenas
que aherrojaban la Europa; pero debian ser
para tí el comienzo de una larga cadena de
desastres; así queria permitirlo la Providen-
cia, é iban á acometer la empresa de labrar
tu desgracia, el ciego orgullo y miras mez-
quinas y villanas. .


Un suceso de tal naturaleza y tamaño,
nunca pasasin graves resultados para el pais
en que se verifica: lo terrible del peligro, la
sorpresa, la repentina desaparicion del rey
y de todo gobierno, la consiguiente relaja-
cion de los lazos sociales; el desorden y la
confusion que de suyo ya llevaban tales cir-
cunstancias, los medios que debian de em-
plearse por los agentes del invasor, procu-
rando la disoIucion para facilitar la conquis-
ta; claro es que tantas causas reunidas,
creaban una escelenteoportunidad para que
fermentase todo linagede ideas, y campea-
sen á su talante variedad de proyectos.


Muy natural era tambien que todos los
elementos que tenian.mas ó menos antipa-
tía conlos dominantes á la sazón en el pais,
salieran de aquel estado de invisibilidad é
ineficacia. en que los mantenia su separacion
y aislamiento; y que obedeciendo á las leyes
de sus afinidades, se buscasen, se pusiesen
en contacto, y como heterogéneos con res-
pecto á la masa de la nacion, se segregasen
de ella, desprendiéndose en porcion separa-
da, donde pudieranmanifestar su cantidady
naturaleza. Reflexionando sobre esta crisis
de nuestra historia, y sobre los efectos que
produjo en España la entrada del ejército
francés v la sacudida del alzamiento, he
pensadovarias vecesen lo que sucede cuan-
do un líquido contiene en disolucion un con-
siderable número de moléculas (lue pertene-
cen á otras materias: en cesando la causa
que las mantenía separadas, se buscan, se
aproximan, se reunen, y se depositan en el
fondo del vaso: y observan los químicos que
la cristalizacion se decide conun movimiento
hrusco, ó la presencia de un cuerpo estraño.


- 16-
Trazarni siquieraen bosquejo los sucesos


que luego se verificaron, no lo consienten
los límites de este escrito, ni lo necesita
tampoco el objeto: los recuerdos son bien
recientes, los documentos auténticos ,y á
buen seguro que los efectos son palpables.
Bastarádecir que se abrióen la prensa una
cátedra de la escuela apellidada del si.-
gloXVIlI; que en la tribunaresonó un mez-
quino eco de los oradores de la asamblea
constituyente; y para que nada faltase en la
semejanza para acabar de envenenarlo todo,
salierontambien á campaña los discípulos de
Port-Royal: por maneraque laspalabras.fue-
ron un remedo, los medios r procedimientos
una imitación y las instituciones una copia.
Yo refiero lo que hallo escnto ; ahí está la
historia que sale en mi abono, con sus co-
lecciones de periódicos, de sesiones de cór-
tes, de leyes, de decretos, de proyectos, y
sobre todo ahí está el sepulcro de la famosa
Constitucion de 1812: observad su fisono-
mía y allí encontrareis en bien señalados
rasgos cuál era su orígen, cuál su genio; ó
si os place mas, dad una mirada á los tro-
feos que rodean su tumba: ellos os recorda-
rán sus hazañas.


En una nacion que en sus ideas, costum-
bres y usos, era entonces, y no podia me-
nos de serlo, altamente monárquica, erigir
en ley fundamental una constitucion esen-
cialmente democrática; en una nacion alta-
mente religiosa, prodigar abiertamente á la
Religion la sátira, el escarnio; en una nacion
tan gravey severa, sustituir á la sesuda'gra-


, vedad de los consejos castellanos la precipi-
. tacion y el mas desatentado desacuerdo; "Y


todo esto de repente, sin mediar ninguna
gradacion , que pudiera influir en las ideas
y costumbres; ¿qué debia suceder? jAh!
Lo que sucede siempre que se encaran de
improviso dos enemigos irreconciliables: de-
bia empezar la lucha, y encarnizada, y du-
radera, resultando de aqui el sumirse la na-
cion en un piélago de revueltas, de sangre
y de lágrimas. Tan singular concurso de
circunstancias no se verificó en Francia ni
en las revoluciones de otros paises; y hé
aquí el origen de tantas anomalías como se
notanen nuestras prolongadas convulsiones;
hé aquí por qué es muy impertinente el traer
á comparacion la revolucion de Francia,
cuando se trate de esplicar lo que ha suce-


I
1


dido v está sucediendo entre nosotros. En
Franela teniala revolucion el mismo esptri-




- i7 -
tu, iguales tendencias; pero el elemento
donde obraban era muy diferente. En Fran-
cia habia tambien monarquía absolulay Re-
ligion Católica; pero sobre la Franciahabian
pasado ya las guerr.as civiles de l~s Hugono-
tes, la Francia habla VIsto va la libertad de
culto mas ó menos establecida, habia oido
las ruidosascontroversias sobre puntoscapi-
tales de dogma, habia presenciado las es-
candalosas desavenenciasdel altivoLuis XIV
con el Papa, habia recibido las inspiraciones
de la escuela de Port-Royal, habia visto la
época de la Regencia, y finalmente habia
sentido por largo tiempo el influjo de la es-
cuelade Yoltaire, como unade aquellascons-
telaciones malignas que vienen á desenvol-
ver los dañinoselementos de una atmósfera
preñada de enfermedades y tormentas. ¿Qué
tiene que ver semejante situacionconla de
España? Noniegoque la revolucion francesa
sea un gran libro donde haya mucho que
aprender para los reyes y los pueblos; pero
cuenta con fiar demasiado en semejanzas,
que si bien suelen servir muchoá la poesía
y á la declamación, por lo comun son débiles
para cimientos de ciencia, y el confiar so-
brado en ellas es arriesgado en la práctica.


Esta es la diferencia capital entre nuestra
revolucion y la francesa: la Francia estaba
preparada, la España no. La revolución fran-
cesa era hija en gran parte de una escuela
que por antonomasia se ha llamado francesa,
y ya se vé que este solo nombre indica bas-
tante que sus doctrinas no eran nuevas para
.la Francia. La revolucion española fue hija
de la misma escuela; escuela que lejos de
hallarse aclimatada en nuestro suelo, lo te-
nia todo contra sí ; y solo pudo penetrar en-
tre nosotros, y haceraplicaciones de sus siso
temas, en medio de la confusión y trastorno
que consigo trajo la guerra' de la indepen-
dencia, en medio de la distraccion en que se
hallaban los pueblos: lo diré en una palabra,
aquellofue una verdadera sorpresa.


CAPITULO .VII.
~


Coloquémonos en este punlo de vista, úní-
co verdadero, y entonces podremos fácil-
menteesplicar las anomalías que ha presen-
tado nuestra revolucion: anomalías que han
causado tanta novedad porque se ha olvidado
que no se trataba simplemente de una re-


volucion , sino una revolucinn en España.
Si se consideracual merece este hecho, no


será dificil esplicarpor qué en el año 1~ des-
apareció como de un soplo la Constitucion;


! porqué habiendo revivido algun tiempo des-
pues, bastó que se columbrase en la cima
del Pirineo una bandera para que corriese
á encerrarse en los muros de la ciudad que
la habia visto nacer; se esplicará tambien
cómo pereció luego completamente á la sola
vista de un ejército bisoño que maniobraba
en parada; ni se estrañará tampoco que se
malograsen todas las tentativas hechas des-
pues para restablecerla: eran teas arrojadas
en una atmósferaque no las alimentaba, des-
fallecían al entrar en ella, y se apagaban,


De la propia Causa ha dimanado una sin-
gularidad muy notable, y que ha distinguido
de 'un modo muy particular la revolucion
de España de la de Francia. En Francia, vi-
mos la revolucion primero sojuzgada por su
protector, y vencidadespues por los ejércitos
de Europa; pero si bien se mira, la revolu-
cionno ha desaparecido jamás completamen-
te; pues que ha sobrevivido en algunas insti-
tuciones que eran sus hijas, V en el respeto
que. se ha profesado á todos Ios hechos que
babiaconsumado. En España, las épocas de


I consutuoion han pasado comoun meteoro:se
ji han oido truenos, se han visto relámpagos,
il s~ han presenciado catástrofes, pero la cons-
1
I titucion ha desaparecido en breve, el órden


de cosas antiguo se ha restablecido comple-
tamente, se han allanado los sulcos y las
escavaciones , se ha derribado cuanto se
edificára de nuevo, y en cuanto cabe en la
naturaleza de lascosas , todo ha quedado


. como si no hubiese ocurrido novedad ah
guna.


y not~ré de paso que teniendo presentes
las anteriores observaciones no es dificil
esplicar lo que á algunos cau~a tanta estra-
ñeza, y es que en España no se respetan los
hechos. «Mirad las otras naciones dicen.
allí en siendo consumado un hech~, se le
respeta, entre nosotros no; vesta es la oau-
sa de que andaremos sin cesar girando por
un círculo. de reacciones.. Ohservacien que
parece exacta .á primera vista, y que encier-
ra n.o obstante un error muy grave. Abrid
l~ .hlstorIa, consultad la esperiencia , y ve-
reís qne en todos los grandes cambiospolíti-
cos, los hechos consumadosporel adversario
son respetados, si pued~n hacerse respetar;
es decir, SI estan sostenidos, ó por una opi.,.


2




-1S -
nion muy general, Ó por intereses que no tamhien IiUS yerros, v empezaba á confesar-
sea posible atacar de frente. Esto no se ha los paladinamente: echaba ya de ver que
verificado en España, y hé aquí el origen de asentar la sociedad sobre las ruinas de toda
la diferencia. i,Quereis mas'! Figuraos que religion yde toda moral, era unimposible: v
por una causa cualquiera, se consumara en que el crear las asambleas de los represen:'
Inglaterra, en Francia, en Alemania, un tantes de los pueblos en tal forma que estu-
hecho contrarioá la opinion dominante, ó á vieran en lucha contínua con el gobierno,
los intereses mas prepotentes: ¿se respe- era zapar el edificio social en su misma basa,
taria? no: vosotros mismos diriais al verlo: era inocular en las venasde las naciones un
esto es violento, no puede durar, caerá. elementode eterna inquietud, de malestary


Abuen seguro que mas provechoso hubie- de muerte. Por eso iba perdiendo terreno la
ra sido reflexionar sobre las lecciones que de escuela de Voltaire , se iban desacreditando
sí arrojaba la célehre década, que no aban- rápidamente las constituciones 'de un solo
donarse á vanas declamaciones espaciándose cuerpolegislativo, se confesaba la necesidad
en pomposos discursos, en que se tronaba de robustecer el poder real; no se confiaba
contra la opresion y tiranía. Cuando se pin- ! ya tanto en la sabiduría de las asamhleas,
ta á una nacion come la española, gimiendo y se conocia cuán funesto habia de ser á la
por espacio de diez años bajo la planta del tranquilidad de las naciones, presentarles á
despotismo, y forcejando por recobrar su li- la cima deledificio social un rey maniatado,
hertad, sería necesario no olvidarque es esta y rodeado continuamente de suspicaces y
aquella misma nación que humilló el orgullo descomedidos celadores.
del vencedor de Europa, y flue si tan de Pero por descaminadas que hubiesen an-
mala gana hubiera sufrido el gobierno de dado en España las ideas liberales, y por
Fernando, es bien cierto que no hubieran mas fuerte oposicion que hubieran encon-
hastado á contenerla las escasas fuerzas mi- trado en el pais sus ensayos, no habia de-
litares de que podia disponer el gabinete jado de formarse un núcleo mas ó menos
de Madrid. Sí, Yes muy importante decir- homogéneo , en cuyo torno se apiñaban in-
lo con toda claridad: un gobierno no pue- sensiblemente todas las ideas y simpatías,
de subsistir por espacio de diez años en que no estaban conformes con las miras y
pacífica posesion del mando, si este es tan marcha del gobierno. Desde la revolucioñ
contrarie como se ha querido suponer, francesa las ideas habian sufrido en Europa
á la voluntad de la mayoría de la nacion. muchasmodiñcacionesen buen sentido; pero
Digase lo que se_quiera: este es el resul- á cualquiera que tenga algun conocimiento
tado de los hechos, lo demas son palabras. de la historia política y literaria de aquella


Cabalmente en la época de 1820 á 4823, época, se le alcanzará fácilmente, queni aun
el gobierno representativo , tal como se ha- el sistemade los gobiernosabsolutos, estaba
lIahaen España, tenia en contra de sí hasta en armonía con el sistema del gobierno es-
cierto punto, el mismo espíritu del ~i.glo; pañol, y que la direccion que se daba á las
circunstancia que acrecentando su debilidad Ideasen España era muy'diferente del curso
y aislamiento. debía aumentar su violencia, general que tenían en el restode Europa. La
sus delirios y oscilaciones , contribuir á su lectura de losperiódicos estrangeros , la de
mas pronta ruina, y diferir su restablecí- tantas obras cuya circulacion mas ó menos
miento, una vez se le hubiera derrocado. clandestina,era imposible evitar; los recuer-
Los escesos de la revolueion francesa, y las dos, losresentimientos, el menoscabo de in-
dilatadas guerras que de ella resultaron, ha- tereses , eran causas sobrado poderosas para
hian ofrecido lecciones de saludable escar- que no mantuvieranuna fermentacion secre-
miento: la Francia empezaba á entender lo ta que tenia algobiernoen cuidado y zozobra.
que significaban ciertas palabras; los go- No quiero decir que fuera fácil ni casipo-
biernos habian conocido la necesidad de sible una revolucion que estallase repentina-
ábroquelarse contra nuevas 'tentutivas ; y I mente, porque el gobierno tenia muchos me-
ademas se desplegaba en todas partes un I dios para impedirlo, y como escarmentado,
gran movimiento industrialy mercantil, que I andaba suspicaz y rece~os?; pero sí , queuna
disipaba en las cabezasesa manía de re,novar I vez provocado .un movlml~nto grave en l~n
en los tiempos modernos las turbulencias de sentido cualquiera, no habla de ser ohra fa-
Jas nntiguas repúblicas. La ciencia conocía ! cil el atajar su progreso. Verificada en Fran-




- 19-
cia la revolucion de 1830, se complicaba mente todo, hubiese de combinarse del mo-
mucho la situacion; porque auncuando pre- do mas á propósito para que por necesidad
sentase un carácter muy diferente de la se ligase la cuestion de principios á la cues-
de f 789, Yno abrigase proyectos de propa- tionde personas, ¿quién podia columbrarlo?
ganda, separaba no obstante á la Franciade ¿Y qué consecuencias? ¿quién es capaz de
la SantaAlianza; y las revoluciones de otros medirlas? Cuando se han verificado tan co-
paises, ya que no pudieran prometerse de losales acontecimientos, cuando se divisan
ella ejércitos auxiliares, tampoco tenian que tantosotrosen el confin del horizonte, ¿qué
-temerlos enemigos. Esta solacircunstancia hombre pensador al fijar su vista en la régia
era de mucho peso; porquese ha podido co- carroza, puedecontemplar sin asombro aquel
nacer por esperiencia, que las revoluciones augusto grupo, donde hay una Muger que
por masenemigo que les sea el pais en que recuerda una historia, donde hay una Niña
.estallan, por mas débiles que sean para es- que encierraun porvenir?
tablecerse completamente, son sin embargo Complicadas de esta manera las cuestio-
bastante fuertes para que no alcance fácil- nes , creábase con la muerte del Rey una si-
mente á derribarlas el solo ímpetu de las su- tuacion tan grave, tan dificil, que para salir
blevaciones contrarevolucionarias. airoso el hombre que dirigiera los negocios


Seguia en el mando el partidorealista, pe- públicos, no podian bastar los mas grandes
ro su lenguaje.y procederes indicaban bien talentos. No hacia poco salvando porde pron-
á las claraslos peligros de que se veíaame- _ to la causa que tenia encomendada, v ori-
nazado;pudiendo decirse que los partidos liando la dificultad, ya que no fuera posible
estaban como dos ejércitos prontos á aco- resolverla. Bien se penetró de lo crítico de
meterse á la primera señal de combate. la posicion el hábil ministro que á la sazon


El nacimiento de la Princesa de Asturias estaba al frente de los negocios, y conocien-
vino á cambiar la faz de los negocios; y es- do que en semejantes momentos conviene
cluido del trono el príncipe en cuyasideas y sobremanera ganar tiempo por poco que sea,
sentimientos tenian depositadas muchos rea- publicó su célebre Manifiesto, que puede
listas sus mayores esperanzas, hallábase una mirarse como uno de los mayores obstáculos
gran parte de estosseparada del trono; yera que impidieron el triunfo de D. Cárlos.
bien fácil prever, que si el príncipe escluido Al Sr. Cea no podia ocultarse que el trono
tratase de sostener sus pretensiones con las de Isabel estaba sobre el cráter de un vol':"
armas en la mano, se aprestarian gustososá can, cuya erup.cion á duras penas podiacon-
combatir en su defensa: ellos serianelescudo tenerse; y ast es que aun cuando es muy
y apoyo de las pretensiones dinásticas, y es- probable que él no creia posible por mucho
tas á silvezles serviriande tttuloy bandera. tiempo el cumplimiento exacto y puntualdel


Así con la guerra de sucesion se complicó contenido del Maniliesto, viónoobstanteque
la de .principios, asi convirtió cadarama en era de la mayor importancia el separar en
representante de un principio, y estofue por cuanto cabia, la causa de D. Cárlos de los
un encadenamiento de hechos tan estraordi- intereses que tan gratos y preciosos eran
nario , y al mismo tiempo tan natural, que para la mavor parte de los españoles. Yió
paraproducirle ni evitarleapenaspodian ser- que convenla altamente dejarlos al menos en
vir de nada las _previsiones del hombre. incierta espectativa: entretanto .íbase pres-
Cuando han pasado los sucesos, cuando se tando homenage al trono de la Reina; los
ha visto su desarrollo y enlace, entonces ánimos se dividian sobre·la mayor ó menor
es fácil decir lo que se habría podido hacer probabilidad de los peligros del porvenir,
para prevenir estos ó aquellos males, y pro- ganábase tiempo, creábanse compromisos,
porcionar cstosóaquellos bienes; peroiquién empeñábanse palabras, yal cabode poco ya
penetra el porvenircuando estácubierto con el hermauo de Fernando debia presentarse
velo tupido, cuando los sucesos estan como de hecho, no como un rival que lucha con
arrollados en los hondos. arcanos de la Pro- otrorival paraocuparun trono que la muer-
videncia? Que la muerte de una reina, el te del monarca había dejado vacante, sino
casamiento de un rey, el nacimiento de una como un pretendiente que tiene ya en con-
princesa, la enfermedad del monarca, la apa- tra de sí un gobierno establecido y recono-
riencia de su muerte, la prolongacion de su cido en todo el ámbito de un reino.
existencia por un año mas, todo, absoluta- Sintióse el efecto de la medida de Cea en




- 20-
todas partes, conteniéndose enteramente la
esplosion en unas, debilitándose en otras,
X. no presentandoaquel caráct~r de univ~rsa­
Iidad que tanto realce le hubiera dado a los
ojos de las otras naciones. A pesar de la po-
ca seguridad que ofrecian semejantes garan-
tías, fueron bastantes sin embargopara mi-
norar en mucho el movimiento que se hubiera
pronunciado en todas las provincias; ¿y quién
Ignora los poderosos elementos de que para
el efecto podio. disponerse?


. El célebre manifiesto del 3 de octubre ha
sido pJ.ra los adversarios de Cea un tema de
agrias reconvenciones; pero los que asi han
hablado tendrian seguramente muy pococo-
nocida la nacion española. Si á la muerte del
rey hubiese manifestado el gobierno la me-
nor tendencia á instituciones liberales, si
hubiera cometido el error de incitar la efer-
vescencia del momento conalgun actoen que
el trono se hubiese comprometido á conce-
siones alarmantes, la esplosion ya de sí muy
fuerte, hubiera sido mucho mas terrible, co-
mo mas estensa , vigorosa y repentina; y si
como no es creíble, una mano poderosa no
hubiera volado á sofocarla, tal vez el trono
de Isabel se habria hundido para siempre.


Pues qué, se me dirá, ¿era este un buen
mediopara prevenir la guerra civil? no: ¿cre-
yóel ministroque fuese bastantesu medida?
seguramente que no: pero no ignoraba que
en crisis semejantes todo lo que es capaz de
disminuirla violencia de la esplosion, todo10
que pueda amainar el furor de las pasiones,
todo lo que pueda causar alguna ilusion aun
momentánea, todo debe aprovecharse con
cuidado ; pues de esta manera, aun cuando
no se consiga desarmar al adversario, siem-
pre se esparce la divisiou, Ó al menosla in- i
decision en sus filas; ventajas que en mo-
mentos tan preciosos y fugaces, obtienen el
lugar de repetidas victorias. ¿Quién sabe lo
que hubiera sucedido si con un manifiesto
imprudente se hubiese corrido el velo, y se
hubieran presentado en perspectiva las ne-
gras y preñadasnubes de que estaba cargado
el horizonte político? ¿si los temoresy zozo-
bras de que estaban poseidos tantos ánimos
se hubieran podido justificar con un acto
auténtico, .con Jo. Gaceta en la mano? Los
.hornbres que tanto han declamado contra el
Manifiesto, tal vez hubieran tributado sus
elogios al ministro, pero quizás habrian te-
nido que hacerlo desde los muros de Cádiz
() Barcelona,


Bien recientes estan los hechos, vellos
dicen de una manera elocuente cuáles fue-
ron las principales causas de que' se encen-
diese mas y mas la guerra Civil. ¿Quereis
saber en qué estado se halla esta guerra,
hasta qué punto estan enardecidas 6 ador-
mecidas las pasiones, los pasos de adelanto
ú de retroceso- que da lacausa de D, Cárlos,
y la mayor ó menorprobabilidad de su triun-
fo? Para apreciartodo eso en su justo valor,
teneis á la mano un escelente barómetro,
manejable por una regla muy sencilla: siem-
pre la mejora de la causa de D. Carlos está
en razondirecta de la exageracíon de ideasy
violenciade medidas del gobierno de Madrid.


CAPITULO VIII.
La rápida ojeada que acabamos de echar


sobre nuestra historia, deberla bastar para
conrenterse de cuán profundas raices tenia
en el pais el principio que alimentaba la
guerra á favor de D. Cárlos; pero si esto no
fuera suficiente, bastará notar un hechoque
se ha verificado constantemente en todos los
puntos de la Península donde ha llegado á
trabarse la lucha. Los partidarios de D. Cár-
los han podido siempre maniobrar con to-
do desembarazo, escogiendo para el efecto
aquella unidad militar que mas bien les ha
parecido. Una division, unbatallon, una com-
pañía, un individuo, todo han podido em-
plearlo siempre en sus operaciones. Un car-
lista con su fusil recorría sin peligro una
grande estension de pais, llegabahastatocar-
I()S muros de los puntos fortificados; cuando
las tropas de la Reina para hacer una: mar-
cha de algunas leguas con' seguridad, nece-
sitaban reunirse en número' considerable, y
segun el terreno y las circunstancias, era
menester un ejército entero. Acampábanse
siete ú ochomil carlistas en pais tan pobre
y peladocomo las rocas que los rodeaban, y
vivianallí muchos meses; y un ejército de
la Reina habíade regresar á un punto forti-
ficado en acabándose la provision delos mor-
rales: una derrota con dispersión, era siem-
pre mortal á una division de la Reina; los
carlistas las tenian de continuo, y sin riesgo
de la fuerza principal, sin bajas siquiera.


Los generales que han hecho la guerra
durante este período, puedendecir si no es
verdad que encontraban en muchas partes




- 21 -
una resistencia sorda, pero poderosa, una 11' estirparle: y que á juzgar por losefectos, de,.
fuerza secreta que desvirtuaba todos sus bia de ser muy fuerte, pues que ha soste-
triunfos, que agravaba hasta el estremo to- nido la guerra por espacio de siete años, y
das sus derrotas; al paso que daba nueva \ contra un gobierno establecido, dueño de
vida á las nacientes bandas de carlistas, i todas las ciudades y fortalezas, y aliado con
siempre. dispersadas y nunca esterminadas. '11 la Francia y la Inglaterra. Se dirá que este
Aun prescindiendo de los tiempos y lugares principio no ha prevalecido, y que el éxito
en que los partidarios de D. Cárlos llegaron de la guerra no le ha sido favorable; pero
á formar un verdadero ejército, ¿quién po- esto no pruebaque el principio no fuera muy
drá negarme que siempre y donde quiera, fuerte, sino únicamente que su adversaria
que á fuerza de energía de carácter de al~ habrá dispuesto de mas medios. Pero.aun
gun caudillo, llegaba á penetrar en aquellos hay mas , y es la manera singular conque
pelotones alguna subordinacion y disciplina, ha terminado la guerra: manera que no es
formando nomasque una sombra de cuerpos del caso examinar ahora, porquees sobrado
militares, las ventajas de parte del enemi- reciente, pero que bien de bulto manifiesta
go no fueran incalculables, bastando apenas la terrible dificultad que habia en dar fin á
toda la pericia militar para detenerlos en su la contienda con la sola fuerza de las armas.
ímpetu, y huir el cuerpo á sus amañosos Los consejeros de D. Cárlos , que conocian
golpes'? . . los poderosos elementos con que contaba su


Mucho se ha hablado del espíritu de van- causa, creyeron que siendo dificil derribar
dalismo , de rapiña y de pillage, señalando el gobierno de Madrid por medio de un gol-
todo esto como causa del engrosamiento de pe militar, no era prudente aventurarle; y
las filas carlistas, y de que sus operaciones I pensaron que dando lugar el tiempo, y de-
llevaran ventajas al ejércitode la Reina. Cla- jandoque obrasen loselementos disolventes,


-ro es que entre loscarlistas nofaltarian hom- . que tantas veces amenazaron de muerte la
.bres perdidos que socolor de pelear por Don causa de la Reina, andarian madurándose
Cárlos , tratarían de vivir á sus anchuras: las cosas, y podríase por fin conseguir el
esto sucedeen todaclase de insurrecciones; triunfo. Este pensamiento era fundado hasta
pero si á hecho semejante se le quiere (lar ciertopunto; pero en cambio, á fuerza de
una importancia escesiva, si se pretende t()- calcular la posicion enemiga, olvidaron la
marle como clave para esplicar lo que solo propia; y este olvido los ha echado á perder
puedeesplicarse porcausaspolíticas, me pa- á ellos y á su causa.
rece que en refutar estas ideas se interesan El genio de Zumalacárregui había forma-
dos cosas; el honor de los militares y el ho- do el ejército de las provincias, y había com-
nor del pais; porque si loscarlistas lIO eran prendido muy bien, que la posicion era es-
mas que bandas de ladrones y foragidos, cclentepara un centrode organizacion, para
¿cómo es que los ejércitos no podian des- una base de operaciones y para un abrigo y
truirlos? se me dirá que el pais los prote- refugio en las derrotas. Pero muertoZuma-
gia ; pero entonces yo preguntaré si el pais lacárregui, no parece sino que los conseje-
es algun establecimiento de ladrones, pues ros de D. Cárlos se figuraron, que situacion,
que tanta proteccion habria dispensado á semejante era prolongable indefinidamente;
gavillas de ladrones. y asi es que convirtieron á las proviaeias


'Nohe conocido de cercaá loshabitantes de en una gran fortaleza guarnecida por treinta
otrasprovincias donde la insurreecion hahia mil hombres. Aun cuando no les hubiera
tomado cuerpo, pero sí á los moradores de inspirado recelos la afluencia de tantos es-
las montañas de Cataluña; y emplazo á todo trangerosque con varios títulos y pretestos
hombre que los. haya, tratado ,para que me ,inundaban aquel campo; las entradas y sa-
diga '. si dejan nada que desear suaficion al :¡lidas'de tantos oficiales como concurrian allí
trabajo , su honradez, y su aversión al la- de.todas partes , y. cuyaconducta era nupo-
trocinio y al pillage. '. , ;~.,;: 7' . -sihle vigilar escrupulosamente; el cansancio


Todo esto, que para tul es 1Il3§claro quedel.pais agobiado contantas cargas, y:' hasta
la luz del dia, manifiesta que la causade Don con la presencia de tanta gente; .elmalefeo-
Cárlos se hallaba ligada con un principio toque debía de producir el regreso de esas
que ha sobrevivido á los'esfuerzos que .mas ' -espediciones siempre á medias, siempre roa-
de treinta años ha se estan haciendo para logradas; aun cuando hubieran queridopres"




- 22-
cindir de todo esto, ¿cómopudieron olvidar
que un ejército en inaccion y cercado por
todas partes, es preciso que se debilite y al
fin perezca, por la misma ley que enferma-
ría v moriría un individuo, SI mantuviera su
cuerpo siempre en una misma posicion, y
en una atmósfera reducida v ahogada?


De esta manera han conseguido que su
causa haya perecido de tal modo, que ni si-
quiera se le ha dejado el honor de sucumbir
en una batalla general y decisiva; nada de
eso; sino que se ha disuelto, ha muerto de
gangrena; y al presentarse fugitivo D. Cár-
los en pais estrangero , no ha tenido el con-
suelo de hablar aquel lenguaje que enno-
blece la desgracia de una gran derrota: .«la
»suerte de las armas me ha sido adversa,
»00 visto perecer á mis valientes en porfia-
»do combate, y vengo á pediros un asilo en
»nombre del infortunio.» Qne no hasta, no,
para encubrir el verdadero aspecto de las co-
sas el llamar traidor á Maroto; pues que si no
hubiese habido mucha predisposicion de áni-
mos, si el mal no hubiera tenido raiees muy
profundas, no hubiera este general podido
llevar adelante sus planes. Medió aquí sin
duda el plan de un hombre; plan llevado á
cabo con una audacia increible; pero medió
tambien algo mas: el gérmen de muerte es-
taba entrañado por la misma naturaleza de
las cosas; de otra suerte, ¿cómo se esplica
el que en 22 dias, casi sin una acción, des-
aparezca un ejército de treinta mil aguerri-
dos combatientes, apoyados en la opinion
del pais , tan decidida por espacio de seis
años, atrincherados en plazas de armas, en
fuertes respetables, en posiciones y cordi-
lleras inaccesibles, y todo esto teniendo á su
frente á su rey, protestando contra la trai-
eion del general, y escitando á los soldados
y á los paisanos á continuar en la lucha?
• Es menester confesarlo: los consejeros de
D. Cárlos han guiado muy mal á este prínci-
pe: ellos le hicieron olvidar su verdadera po-
sicion ; ellos quisieron que fuera un rey,
cuando no era menester que figurase sino
como el primero de sus soldados; convirtie-
ron en corte lo qne no debia ser mas que un
cuartel general; sobrevinieron las intrigas,
cambiáronse tamhien ministerios, mudóse
repetidas veces de política, es decir, que en
una causa que por sus principios , por sus
elementos, por su misma posicion, tenia á
la mano el medío mas poderoso de victoria
cual es la~unidad, se introdujo el cisma y la


mas encarnizada discordia; hasta que llega-
das las cosas al estremo , concibió ~Iaroto el
plan mas osado que pudo caber en _cabeza
alguna: abrió la escena en Estella y la cer-
ró en Vergara.


Pero aunque sea verdad que los repre-
sentantes de un principio no hayan sabido
llenar la mision que se les habia encomenda-
do, no se sigue que el principio ya no exis-
ta: podrá perder fuerza comoprincipio polí-
tico, es decir, en cuanto era el apoyo de una
determinada forma de gobierno ó se propo-
nia entronizar una familia; pero como prin-.
cipio moral y social, el principio vive aun:
es el mismo que ha combatido siete años;
aun hay mas, es imposible sofocarle, por"
que está arraigado profundamente en el país,
y sus ramificaciones son estensas , su con-
testura es.robusta, y es preciso respetarle,
haciéndole entrar con justas modificaciones
como un elemento de gobierno. Conviene no
hacerse ilusion con la vista de grandes ejér-
citos sobre las armas, de caudillos ilustres
que marchan á su frente; estos ejércitos se
disolverán, porque políticay económicamen-
te es imposible su duracion por largo tiempo;
esos caudillos pasarán también, ó bajarán al
sepulcro de aquí á pocos años, ó reducidos á
su vida privada, tendrán en los negocios pú-
blicos la mera influencia de ciudadanos dis-
tinguidos: en una palabra sean cuales fueren
Jos sucesos que por de pronto se verifiquen,
pasado cierto tiempo, la suerte de la nacion
española ha de quedar encomendada á sus
leyes v á sus instituciones: Y i ay de nos-
otros! si no acertamos á que sean bastante
sabias.y poderosas para llenar los altos obje-
tos á que deben estar destinadas.


La guerra que acaba de terminar era pro-
fundamente social y política, esta es una ver-


I dad que conviene mucho no olvidar para en


I
adelante; y que se ha presentado muy de
hulto en todo el curso de los sucesos. Por
esta causa un militar, que no hubiera sido
mas que militar, no habriá servido para
nada; y así es que han sobresalido mas aq~e­
llos militares que al propio tiempo han Sido
mas políticos.


CAPITULO IX.
Cuando se contempla á esa nacion grande


y generosa, tan agohiada de infortunios, tan




- i3-
sedienta de encontrar el verdadero camino valdrá de ella para conducirla nación al sis-
que la conduzca á la felicidad, ó que al me- tema del Estatuto: entregadla al Sr. Argue-
nosle proporcione algun descanso y reposo lles, y tambien sin ser quebrantada la Cons-
para cicatrizar sus heridas; cuando- se oye titucion de 1837, veráse la nacion coaduci-
tanta griteríade partidos que se disputan el da al sistema del año 12. Esto no tiene ré-
mando, el rugido feroz de las pasiones pro- plica; y si se quisiera una prueba mas de la
vocando discordias y sangre; en medio de' verdad v exactitud de estas observaciones,
tanto desorden, preguntase á si mismo el ob- ahí está'una muy palpable y reciente: los
servador: ¿quién se encargará de sacar á debates del Congreso. sobre la ley de ayuu-
puerto esa nave tan combatida? quién reor- tamieutos.
ganizará esta sociedad disuelta? ¿serán los ·lndica todo eso cuán escaso significado
hombres, ó las instituciones? Es menester tiene la palabra espíritu aplicada á esta ma-
notar, que median en esta parte diferencias tería, pues cada cual la interpretará á su mo-
muy capitales: tiempos y circunstancias hay , do: lo mismo puede decirse con respecto á
en que las mismas instituciones guían á los lo que se llama consecuencias , pues que
hombres; pero tambien hay tiempos y cir- siendo estas tan varias y tan opuestas como
cunstancias en que loshombreshan de guiar hemos visto, equivale á decir que necesa-
las instituciones. Esto último se verifica des- rias y determinadas, no tiene ninguna.
pues de una revolucion, porqueentoncesson Pero qué, ¿ no hay en la Constitucíon
las instituciones demasiado débiles; y des- algun principio dominante? ¿El monárquico ó
graciadamente nosotros nos hallamos en es- el democrático? Los monárquicos dicen que
te caso. es menester desenvolverla en un sentido


¿y quiénes serán estos hombres, y cuál monárquico, pues que el principio domi-
ha de ser su sistema? Creen algunos que han nante en ella es la monarquta ; pero los de-
formulado ya un sistemade gobiernocuando mocráticos responderán que es necesario
han pronunciado Conslitucion de ,1837; ma- desenvolverla en un sentido democrático,
yormente si puedenañadir el que se desen- pues que su principio dominante es la de-
vuelva la Constitucion conforme á su espíritu mocracia: y si se les piden pruebas de ello,
v hasta sus últimas consecuencias. No'ne- sabrán recordar la época en qne se formó,
garé que én cierto modo tenga la Constitu- los hechos que la precedieron, el orígen de
cion su espíritu propio, y que puedan seña- las cortes constituyentes, y sobre todo las
larse algunas.consecuencias que hayan de opiniones políticas de los homhres que la
mirarsecorno suyas; sin embargopara con- i formaron; podrán decir: « nosotros somos
vencerse de cuán general, cuán vago, cuán democrátieos , nosotros la hicimos, 1, cómo
inútil para la práctica es todo esto, si se con- será pues posible que la hiciéramos monár-
sidera solo y aislado, bastará observar que quica? Eso hubiera sido ahjurar nuestras
la Constitucion es de sí muy flexible, pro- ideas, derribar nuestros sistemas, dar por
piedad. que aunque en cierto modo pueda el pie á todos nuestros planes y proyectos,
mirarse como una perfeccion, no deja por reducir á la nulidadnuestro partido, eu una
ello de hacerla capaz de servir para cuanto palabra, suicidarnos.»
se quiera, si no se echára mano de las pre- ¿Quién resuelve esta cuestioa 10 ¿quién
cauciones necesarias. La ley electoral, la termina la contienda? ¿ cuál diremos que es
de ayuntamientos, diputaciones provinciales, el principio dominante, el monárquico ó el
libertad de imprenta, milicia nacional, de- democrático '? Si he de hablar ingénuamente,
Techo 'deasociacion, de peticion y otras mu- diré que ninguno; ambos están en comhi-
chas , son susceptibles de arreglarse sobre nacion , ambos entran en cantidad conside-
infinita variedad de bases, sin tocar en lo I rabie, pero ninguno domina: y segun sea el
mas mínimo á la Constitucion. ¿y quién no curso de las cosas.podrá desenvolverse mas
repara en la inmensa escala de esas gra- ó menos uno lÍ etro, y desvirtuar á su ad-
duaciones? ¿quién no véque estaescala com- versario, Este: á primera vista puede pare-
prende desde el sistema del Estatuto Real cer estraño, mayormente á aquellos hombres
hasta el de la Constitucion de 1812? Entre- á quienes no se les cae jamás de la boea la
gad la Constitucion al Sr. Martinez de la Ro- palabra de teorias constitucionales, y que ha-
sa ;y. sin faltar á su juramento, sin quebran- blandel espírituv consecuencias de las cons-
tar ni escatimar la Constitucion vigente, se tituciones como de cosa determinada, fija,




- 24-
Incapaz de tomarse en diferentes sentidos; ¡
per~ me parece que hayen estouna equivo-I
cacion grave , que resulta de nocomprender
á fondo lo gue sonlas formas políticas; y de
nodistinguirpaises , tiempos y demas cir.:..
eunstancias. Suele llamarse ley fundamental,
fa que determina las formas políticas; la pa-
labra fundamental induce á algunos á creer
que las constituciones sonlomas fundamen-
tal que hay en un país. No puede negarse
que con respecto á las instituciones civiles,
sonlas fonnas· políticas un verdadero funda-
mento; peroestas á su vezhan de asentarse
sobreotrocimiento formado de aquella masa,
digámoslo así, en cuya composicion entran
las ideas y costumbres del pais, y aquellas
instituciones que por antonomasia se apelli-
dan sociales.


Aclaradas estas ideas que- son de la ma-
yor importancia, si algo se ha de entender
en estas materias, pasaré á observar la di-
ferencia que debe mediar entre paises y pai-
ses, y entre tiempos y tiempos; y de esta
nanera quedará manifiesto cómo es que una
constitución que en un pais pudiera decirse
que tiene un espíritu tijay determinado, en ¡.
otro le tenga sumamente vario , ó mejordi-
remos indeterminado y vago. Cuando una
constitucion es antigua, se halla en armo-o
nía con las ideas y costumbres del pais, con
las instituciones que se llaman sociales, y
con las otras que se denominan civiles. Co-
moes evidente que en todo este conjunto en-
tra la organizacion general de una sociedad
en .todos los ramos, y tambien 'las opinio-
nes dominantes sobrelas materias de interés
social; es claro que encierra mucho de de-
terminado y fijo en las ideas, mucho de apli-
cadoá la práctica; y entonces es imposible
que no se pueda señalar un principio domi-
nante, un elemento que entre en mayor can-
tidad y fuerza t y por consiguiente un ca-
rácter propio y distintivo de aquella socie-
dad. Hé aquí el espíritu de su constitución,
el cual no será otro que el mismo del pais;
porque allí , como todo habrá nacido de un
mismo orígen, todo habrá marchado en ar-
monía j ó si es que alláen tiempos antiguos
hubiera habido violencias, choques y hasta
catástrofes, el transcurso de los alias habrá
borrado la huella de las antiguas discordias;
y calmada la efervescencia, olvidados los
rencores, y aquietadas lasoscilaciones de los
antiguos sacudimientos, todo estará á nivel,
todo en equilibrio, ocupando cada cosa el


lugar que por su naturaleza le corresponde.
Pero muy al revés sucede cuando una cons-
titucion es nueva, porque entonces hay que
disponer el suelo mismo" sobre que debe
asentarse; V además es menester ponerla
en proporciolt y armolIí~ con.lo demás 1 que
por su naturaleza debe" estribar sobre-ella.
Puede suceder que las ideas y costumbres
de un pais y sus instituciones, se hallen en
estado muy diferente del de otros paises, en
que hayaconstituciones mas? menos sem~­
jantes; y entonces crecela dificultad de atí-
nar en el verdadero puntopara conciliar es-
tremos opuestos. Porque' si se quiere aco-
modar la constitucion al estado social del
pais, parecerá que se la falsea; y si se le
quiere dar un desarrollo conforme al estado
social de otrospaisesdonde hay constitucio-
nes semejantes, entonces se chocará conla
sociedad, y serán inevitables males de la
mayor cuantía.


Auncuando los gobernantes penetrándose
de los peligros que siempre llevan consigo
aquella innovaciones, que esten en oposi-
cion con el estado de la sociedad, traten de
ceñirse esclusivamente á la parte civil y ad-
ministrativa, estendiendo digámoslo así, solo
poraquel lado los efectos de la constitución,
y dejando intacto todo lo relativo á materias
propiamente sociales, no se evita sin em-
bargoel riesgo como á primera vista pudiera
parecer. y esto no es solamente por el roce
que tienencon las materias sociales las civi-
les y administrativas; sino, y principalmente,
porque tal es el estado de las opiniones, que
lo quepara unos es puramente objeto deleyes
muy secundarias, es en concepto de otros,
profundamente social, y de la mayor grave-
dad é importancia.


No será difícil encontrarejemplos: el arre-
glodel cleroes en concepto de algunos, obje-
to de una ley secundaria como otra cosa
cualquiera; segun ellos no se necesita mas
que calcular el número de ministros, la dis-
tribucion 'de parroquias y obispados, la do-
tacion del culto v clero, todo conforme á las
necesidades delpais, y en armonía con las
instituciones políticas y civiles; sujetarestos
datos al exámen de una comision, formar un
proyecto,hacerle pasar por los trámites de
las levescomunes, y obligar á someterse al
nuevo arreglo, tanto al clero como á los pue-
blos. Cosa por cierto bien sencilla; ni mas
ni menos que quien arregla el sistema mu-
nicipal ó cualquier otro ramo: y sin embargo




CAPITULO X.
Todocuanto llevo espuesto sirve á demos-


trar lo crítico de nuestra posicion, pues ma-
nifiesta que nuestras instituciones no pueden
guiar á nuestros hombres, sino que estos
han de guiar á aquellas; resultandode aquí
que pueden ser muy diferentes los caminos
que sigamos, segun lo sean los. sistemasque
sirvan de norma á nuestros gobernantes; y
que estan esos sistemas distribuidos en una
inmensa. escala, sin que pueda decirse que
ninguno de los grados de ella se halla fuera
de los límites marcados por la Constitucion.
Ahora se ha de señalar el punto. de esa es-
cala, se ha de fijar la graduacion, y esta es
la causa porque los partidos procuran con
tantos esfuerzos apoderarse de la direccion
de losnegocios, para desenvolver cada cual
la Constitucion conforme á sus respectivas
opiniones, y á propósito de sus miras. La
nave ha de hacerse á la vela, los rumbos
que pueden seguirse son muy diferentes;
¿qué estraño, pues, que cada partido quiera
ser el piloto? Infiérese tambien, que nosha-
llamos en aquellas circunstancias en que se
necesitan mucho los hombres, porque no
bastan las cosas: y esto es cabalmente lo
que presenta mas triste y nebuloso el por-
venir.


¿Quéles pediremos á los hombres, cuando
si ellosnos responden sinceramente , habrán
de confesarnos que son tan insuficientes, y
tan débiles como las cosas? ó si no , ¿dónde
se hallan, en qué filas se encuentran, á qué
partido pertenecen, los que poseen el pen-


I samiento poderoso, capazde dominartama-
I ñas circunstancias, bastante benéfico para


curar nuestros males, bastante fecundo para
producir nuestra prosperidad y ventura?
Revolucionarios, progresistas, moderados:
tales son los nombres de que se glorian> Q
que se dan unos á otros los partidosque en,
la actualidad se.disputan la arena, dejando
aparte los apodos con que se motejan. En
esta serie de nombresque significan los par-
tidos principales, podrían intercalarse mu-
chas otras denominaciones, queespresan
varias clases en que se subdividecada uno.
de ellos; suhdivisiea'que no es de estrañar,


- 23"-
los hombres sensatos, y que lIeva~ mas alto I se ha de resolver en España: armonizado
sus miras, sean cuales fueren sus Ideas reli- ' todo sinpasar pornuevos trastornos.
giosas, estan acordes en que no se puede
andar por ese camino; y todos los hombres
verdaderamente católicos estan íntimamente
persuadidos, de que un proceder semejante
sería un atentadosacrílego contra el santua-
rio ; y si menester fuere, sabrían arrostrar
la persecucion, antesque someterse á dispo-
siciones que violasen el sagradode su con-
ciencia.


Aun hay mas: hemos visto ya repetidas
veces discutirse la famosa cuestion sobre
diezmos: en sentir de unos'solo se trata de
una contribucion , el problema es puramente
económico, y está muy lejos de levantarse á
tal altura, que pueda rozarse con los gran-
des intereses de la sociedad; pero á juicio
de otrosno se trata solamente de una contri-
bucion, pues que no miran el diezmo como
tal, sinocomo verdadera propiedad; no es
cuestionpuramente económica, sino que es
altamente política, religiosa y legal; como


.que ademas de rozarse con el sistema de
contribuciones, enlazase con el sagrario de-
rechode propiedad, con las ideas religiosas,
con las leyescanónicas y civiles, hasta con el
derecho degentes, á causade losconcordatos,
que si se losquiere mirardespojados de todo
carácter religioso, al menos se les habrá de
con~iderar como tratados entre gobierno y
gobierno. Por manera que cuandouno con-
sultará únicamente obrasde economía políti-
ca, otro revolverá loscódigos civiles y ecle-
siásticos, preguntará á los jurisconsultos,
estudiará el derecho de gentes, examinará
lo que vale la palabra propiedad, y hasta
pedirá á su corazon que le diga lo que se
entiende por buena fe.


Hé aquí cómo una misma cuestion puede
ser colocada en muy diversos terrenos, y
mirada bajo aspectos muy diferentes: hé
aquícómo lo que para unos será únicamente
objeto de cálculo, ó cuando mas de oportu-
nidad y prudencia, será para otros objeto
de política, de religion, de alto derecho, de
buena fe:héaquí la demostracion mas con-
cluyente de los gravísimos riesgos que hay
de cometer errores muy funestos, atacando
el corazon de la sociedad cuando solo parecía
tocarse á su superficie; y hé aquí finalmente
loque dará mucho que entender á todos los
filósofos, á todos los políticos, á todos los
hombres de estado, que traten de resolver el
problema que con tanta urgencia y apremio




- 26-
porque tal es el estadode las cosas, y de tal han agravado escesivamente sos males?
modo se han debido fraccionar los partidos, ¿quiérense formas políticas mas populares,
que no es de admirarque se haya presenta- cuando la Constitucion de 1837 es la mas
do á la vez tanta variedad de matices. Al. popular de Europa?
principio de nuestra revolucion, es decir, Digámoslo de una vez: la revolucion en
durante la guerrade la independencia, por España no tiene en su apoyo, ni ideas ni
mas que á primera vista no se descubrieran intereses, carece de motivo, de pretesto; y
mas que los. dos grandes bandos de rea- si se hiciera, ni objeto tendria contra el cual
listas y liberales, no dejaban ya de divi- pudiese dirigirse; á no ser que se pen-
sarse los gérmenes de nuevas divisiones; sase en aplicar teorías, cuyo solo nombre
gérmenes que para su desarrollo, solo es- haria estremecer la Europa. Cuando hay
perabanla accion del tiempo. Andando este, privilegios antiguos, instituciones antiguas,
se- han ido presentando las subdivisiones, entonces si se hace la revolucion sabemos á
hasta llegar al estremo, de que así como dónde se dirige, será á' la destruccion de
hombres que se glorian de pertenecer al aquellos privilegios é instituciones; si el es-
partidode la monarquía pura, representan tado de la opinion , ó el poderlo de algunos
sistemas tan diferentes y tan distantes, como nuevos intereses exige el establecimiento de'
el del obispo de Leon y el de CeaBermudez; nuevas formas políticas, entonces sahremos
asfentre losliberales, aun limitándonos á los á dónde va la revolucion; va á conquistar Ct
que figuraron desde mucho tiempo, y ála so- terreno que se disputa, vaá promover y
la clasificacion de progresistas y moderados, asegurar el triunfo de las nuevas ideas, á
se ven opiniones tan opuestas como son las asegurar intluencia en el gobierno á aquellos
de Argüelles y Martinez de la Rosa. intereses, que eran ya de antemano pode-


Dando una mirada sobre la actual situa- rosos en la sociedad. Pero si previlegios é
eion de esos partidos, lo primero que se instituciones, y todo loantiguo, se ha echado,
echa de ver es su debilidad estrema, su porel suelo, si las formas políticas sonmuy
postracion completa; todos claman, todos se amplias y populares, si no hay una idea que
agitan, todos pretendenser fuertes, todos se no tenga su espresion libre, si no hay un
creen capaces de dirigir los destinos de la nuevo interés que no esté representado, en-
nacion; pero todos son tlacos, todos se es- tonces, ¿qué objeto tendrá la revolucionó?
tremecen á la sola vista de sus adversarios. ¿qué se propondrá destruir? qué conquistar?
¡Cosanotable! el principio político que de- qué establecer'?
rendían acaba de triunfar, y parece que no Si se tratarade una revolucion en Francia,
saben qué hacerse de la victoria. ¿Qué indi- ó en otra nacion que puedacontarcon pode-
ca esto'? ¿no indica que todos entraflan mu- rosa inílnencia sohre el resto de Europa; y
cho de falso, y que ninguno se ha levantado cuya orgarrizacion social la tuviera dispuesta'
á bastante altura para comprender y dirigir l. para unode aquellos grandes sacudimientos.
á la nacion española? II en quemasas inmensas se levantan como las


Empecemos por los revolucionarios. ¿Qué il olasdela mar,y acometen furiosas todo jaque
significa la palabra reeolueio«, aplicada á 1 existe, Sea gobierno, seanclases, sea propie-
nuestra situacion actual? ¿qué es lo que se I dad, sea la contestura de los mas sagrados
quiere revolver? ¿. qué es lo que no se haya lazos sociales y domésticos; entonces todavía
revuelto? ¿se quiere todavia destruir mas'? y fuera comprensible la revolucion: diriamos
entonces puede preguntarse, ¿qué es loque que van á realizarse allí los delirios de Saint-
ha quedado en pie? ¿Quién puede pedir Simon, ó del abate de Lamennais: diriamos
ahora la revolucion? ¿será la ciencia política? que allí se harán los primeros ensayos, y
peroesta ciencia ha visto deshojar muchas de . que la fuerza material de que dispone aque-
susilusiones, hapalpado lo funesto demuchas lla nacion, se empleará en seguida para re-
de sus teorías, y por esto se ha declarado generar á los otrospueblos. Peroen España,
enemiga de la revolacion : ¿será el pueblo, donde ni se ha presentado, ni se presentará
cuando tan repetidas veces ha manifestado todavía en mucho tiempo el problema que se
su voluntad de una manera tan inequívoca, llama del pauperismo, con todas las dificulta-
tan terminante? ¿seránlosintereses del.pue- .' desypeligrosqueentrañaparaotrasnaciones;
blo, cuando durante la revolucion no ha sen- 11 en España, donde las masas propiamente ta-
tido el menor alivio, antes al contrario se I les, son profundamente religiosas y enemi-




Tanta es la verdad de estas aserciones,
tal laevidencia conque saltan á los ojos, que
salvas algunas escepciones muy raras, ape-
nas se encuentra quien se atreva á defen-
der lo contrario. Todos loshombres que por
una ú otra causa, desean todavia innovacio-
nes, se han agrupado en tornode una nueva
bandera; y aun es de notar, que bajoella se
apiñan tambienalgunos que desean de veras
la revolucion, pero que no se atreven á lla-
marla por su nombre, ni juzgan prudente
presentarse solos en campaña. Esta nueva
bandera se llama del progreso; y á veces,
como para prevenir dificultades v disipar
sospechas, se ha unido al nombre"de pro-
greso un epíteto muy inocente,muy cuerdo,
que saliera digámoslo así, por fiador de su
compañero; formándose de esta manera la
espresion: progreso legal. Llamo nneva á es-
ta bandera, no porqueyola juzgue nueva, si-
no únicamente porque se ha presentado bajo
nueva forma; puesto que no es nueva sino
muy vieja1 gastada porel tiempo, v no tie-
ne de nuevo sino que se ha escrito en
ella un nombre nuevo.


Es !Denester confesar gue no ha_sioomalo
el ardid; y que SI el partido que se empeña
en denominarse progresista, pudiera',aro-
piarse este nombre, V hacer olvidar e de
exaltado, habria ganado no poco en el cam-
bio. Eso de exaltado es muy mal sonante;
porque legislador exaltado, ministro exalta-


- 2i-
gasde innovaciones; en España, que ejerce do, homhre de estado exaltado, magistrado
tan poca influencia en el resto de Europa, exaltado, hombre público de un órden cual-
que figura. en un órden secundario en la lí- quiera, y exaltado, son palabrasque encier-
neade las potencias, y que dispone de tan es- ran estrañeza, repugnancia; porque suponen
casos medios para hacer triunfarlas ideasque falta de tino y cordura, prendas altamente
ella adoptase, ¿qué puede significar, vuelvo necesarias en materiasde gobierno.Pero pro-
á repetir, qué puede significar la revolucion? greso, y sobre .todo progreso legal, ya es
No puede ser mas que una- época de moti- otra cosa muy diferente: esto espresa no una
nes pasageros, de trastornos, de violencias pasionen efervescencia, sino unpensamien-
y desgracias; pero sin producir ningun re- I to,. y pensamiento br.illante, deslumbrador,
sultado, ni político, ni social; sin asegurar una idea generosa y activa, dirigidaempero
el triunfo de una idea, de un sistema, ni la por la justicia, V templada por la prudencia,
preponderancia de un nuevointerés: en una Bien se deja entender que hablo yo del sig-
palabra, solo puedeser la repeticion deaquel niñeado de esta espresion, por lo que ella
estado de incertidumbre, de zozobra, de debiera significar segun su verdadero senti-
agitacion , que hemos ya presenciado otras doantes de ser como insignia arrastrada por
veces,.teniéndose al fin <J.ue volver al sende- el cienode los partidos, antes de haber pa-
ro que poco antes se habla abandonado. 1 sadopor la t.errible pluma de escritores como


Abenamar.. En las revoluciones todo se aja,
CAPITULO. X·.1. :todo se mancilla, todo se disloca, y no eslo que menos sufre el Diccionario de la


lengua.
Sea como fuere, y prescindiendo de las


nuevas significaciones que se hayan dado á
la palabraprogreso, procuraré analizarla tal
como es en sí, porque juzgo de la mayor
importancia el no dejarla en circulacion con
cuño ambiguo, pues solo de esta manera se
puede .apreciar la mayor ó menor justicia
con que se la apropian los partidos.


Progresar es marchar hácia delante; v si
esto se ha de aplicar á la sociedad en sen-
tido razonable, solo puede significar, mar-
char hácia la perfecciono Cuando la sociedad
se perfecciona, progresa; cuando pierde de
su perfeccion, retrograda: para saber si
hay progreso ó no, toda la cuestion está en
si haynueva perfeccion ó no; pues aunque la
palabraprogreso suele tomarse por algunos
como sinónima de tendencia democrática,
para ser esto admisible seria necesario pro-
bar que las leyes é instituciones son tanto
mas perfectas cuanto mas democráticas; y
que la perfeccion de la sociedad consiste en
el absoluto predominio de la democracia:
proposicion insostenible porque con la his-
toria y la filosofía se puede demostrar que
no existe tal dependencia ni enlace; y que
segun las circunstancias, podrá la perfee-
cioude la sociedad exigir con respecto al
elemento democrático, ahora un sistema de
restriccion, y despuesquizás un sistema de
ensanche. .


Existía el feudalismo, poderoso, dominan-
te, y con él los males que eran su necesa-




- 28-
ria consecuencia: comenzó el desarrollo de
las municipalidades, esdecir, del elemento
popular, ¿era esto un progreso? sí; parque
tendia á mejorar la condicion del pueblo,
neutralizaba ydesvirtuaba la escesiva fuerza
del feudalismo, prestaba apoyo al poder de
los reyes, á la sazon tan débil, Y allanaha
el camino para gobiernosmasregulares, mas
justos, mas á propósito para la seguridad y
felicidad pública. Desenvueltoel sistema mu-
nicipal, ycombinado con los inquietos r tur-
bulentos restos del feudalismo, germmaba '1
por todas partes la anarquía; entonces se ma- ,
nifestó una viva tendencia á centralizar el '
poder, á robustecerlos tronos: y como conse-
cuencia necesaria se cercenó y limitó el poder
de las municipalidades. Hé aquíunatendencia
antidemocrática; y sin embargo ¿quién duda
que fué un progreso? ¿quién duda que nacio-
nes de la estension y organizacion de las eu-
ropeas, necesitaban" un poder central, gran-
de y fuerte, para que pudieran protegerse y
fomentarse los grandes intereses de la socie-
dad'? hé aqui dos tendenciasopuestas: la una
favoreciendo al poder real, la otra al elemen-
to popular; y ambas dignas del nombre de
progreso, porque ambas conducian á la per-
feccion de la sociedad.


Ciñámonos á un ejemplo mas reciente: la
Francia despues. de haberse precipitado sin
freno por el camino de la revolucion , pagaba
su ligereza y fogosidad hallándose sumidaen
la anarquía mas espantosa. Presentase Napo-
leon , da en torno de sí una' sagaz v pene-
trante mirada, conoce la oportunidad, la
aprovecha, levanta su mano de hierro, so-
juzga la revolucion, la concentra en su per-
sona, y se sienta sobre el trono de Carlo-
magno. Se restringió la libertad, todas las
formas políticas perdieron su democracia,
establecióse la monarquía mas absoluta, el
despotismo en toda su estension; y sin ern- ;
bargo ¿no fué aquelloun progreso, y progre-
so grande para la Francia'? ¿podia dejar de
ser un progeso el salir del caos?Se robuste-
ció el poder, se establecieron los hábitos de
obediencia, se organizóy vigorizó la admi-
nistracion, se formaron los códigos, se fo-
ment~ la industria y comercio. PeroNapoleon
lo hacia todoá caballo, porque era de aque-
llos monarcas que no se pueden apear; y
veinte años de guerras tenian fatigada la
Francia, é indignada la Europa; la Franciase
habíaacostumbrado á seguir el carril de un I
gobierno regular, N:apoleon no era ya nece-


sario , su nombreno era ya tan mágico, y se
empezaba á conocer y á sentir, que una
nacion tan grande valía demasiado para ser
el instrumentoy la víctima de la ambicien de
un hombre. Fermentaron muchas. cabezas,
se llevaba con impaciencia el yugo de tanto
despotismo, la Francia se acordaba de sus
derechos, queria ser mas respetada, más
consultada, propendíade nuevo á otras for-
mas, y ó miraba con indiferencia la caida de
Napoleon ó la precipitaba: hé aquí otra ten-
dencia opuesta, y no obstante tendencia de
progreso; porque progreso era restituir á la
Francia su dignidad, y restañar la sangre
que corria á torrentes.


Presentada la cosa bajo este punto devis-
ta, salta á los ojos que para saber si un sis-
tema que se apellida de progreso conviene
Ó no á la sociedad, es menester examinarsi
se toma esta palabra en su acepcion genuina;
es decir, si con aquel sistema se caminaha-
cia la perfecciono ¿Y qué se entiende en
España por progreso, tomando esta palabra
en un sentido que no signifique revolucion?
¿qué es lo que espresa '! Antes de determi-
narlo, examinemos cuáles son sus doctrinas,
cuáles sus hechos. Se ofrece esplicaralguna
prerogativade la corona, concederle algun
derecho, estender alguna de sus facultades,
¿á qué parte se inclinarán los progresistas'!
no es dudoso: á la que limite v restrinja.
Se trata de alguna clase antigua", tal como
el clero ó los restos de la nohleza; ·¿qué ha-
rán los progresistas? combatirla. Estos dos
hechos que aparecen siempre como domi-
nantes en la conducta de este partido, indi-
can bien á las claras que es hijo de aquella
escuela cuyos principios fundamentales eran,
mirarcon suspicacia y desconfianza el poder,
y profesar una profunda aversion á aquellas
clases, que en la antigua organizacion social
formaban las Jos principales gcrarquías. A
consecuencia de tales principios, natural es
que propenda en sus doctrinas y en sus he-
chos, á favorecer el elemento democrático;
y de aqui ese apelar siempre al pueblo, in-
vocar siempre la autoridad del pueblo, seña-
lándolecomo orígen de todos los poderes, y
llamándole á tomar parte en todos los négo-
cios. Sin embargo, aunque á primera vista
parezca ese partido esencialmente. democrá-
tico, miradala cosaen el. fondo descubre una
singularidad digna de espiicarse.Euando los
progresistas invocan el pueblo, invocanso-
lamente aquel pueblo que participa: de sus




CAPITULO XII.
Examinando á fondo la historia y consul-


tundo la esperiencia, se puede notar que las
revoluciones, las restauraciones, yen gene-
ral todos los grandes hechos políticos, aun-
que presenten decidida tendencia á ciertas
formas políticas, aunque parezcan animados
de un principio esclusivamente político, no
es sin embargoasi: la cuestión en la super-
ficie es política, pero en el fondo es social;
el ruido se mete en las formas, pero la vista
está lija e'I1 objetos que afectan el corazon
de la sociedad Se suele decir que las formas
políticas deben ser consideradas como un
medio, y que es una equivocacion el mirar-
las como un fin; pues bien, esta doctrina que
se enseña como un adelanto, es ya conocida
de muy antiguo, si no con toda la claridad
teórica, al menos en confuso, y sobre todo
es sentida vivamente, y lo que es mas, es
siempre realizada. •


Este es un hecho que esplica muchas in ~
consecuencias de las revoluciones, restaura-
ciones, partidos, en una palabra, de todolo
tocante á política. La cosa es muy sencilla:
los encargados de la propagación de ciertas
ideas, de la conservacion , proteccion y fo-
mento de ciertos interesés, juzgan que les
es conveniente esta ó aquella forma política,
este ó aquel sistema político, y en conse-¡
cuencia los ensalzan, los proclaman, y pro-
curan de todos modos establecerlos y asegu-


- 29 ~
ideas. y que favorece sus miras; pero' si el rarles predominio. 'í'anto es el ruido, tantas
genuino desarrollo del elemento popularlos las protestas, que la cuestion política llega á
contraría, entonces se oponen á este desar- parecer la dominante; y entonces las ideas y
rollo con todas sus fuerzas, no quieren se- los intereses que han de medrar al abrigo
guir hasta las últimas consecuencias el espí- de aquellas formas ó sistemas, quedan como
ritu democrático de sus principios. involucrados, ocultos, apenas se divisan.


Tachados son de inconsecuencia los pro- Pero ¿quereis descubrir el secreto'! es muy
gresistas por semejante conducta; rechazan fácil: observad atentamente la marchade los
ellos la acusacion señalando como es natural sucesos, y bien pronto la incesante movili-
varias razones, segun lo exige la cuestion dad de las cosas humanas, y la estrema va-
que se ventila; pero me parece que harto riedad de los objetos que se tocan, se rozan
mejor se defenderían aceptando francamente y complican en la sociedad, os ofrecerán oca-
el cargo, y haciendo notar que tal inconse- sion oportuna.
cuencia es resultadode una ley general, que Por mas grande que sea la prevision de
estiende su dominacion sobre todos los par- los que comunican el primer movimiento, v
tidos. Aqui llamo muy particularmente la señalan su direccion, las formas ó sistemas
atencion del lector, porque voy á esponer políticos, escogidos como el instrumentomas
una doctrina muy á propósito para señalar adaptado, no siempre llenan el objeto á que
las causas de fenómenos estraños. están destinados. ¿Qué hacer entonces? la


elección no es dudosa; lo menos principal
debe ceder á lo mas principal, la institución
política se adultera; si esto no basta, se la
quebranta; y hasta se abjuran los principios
políticos en que se había cimentado. La.his-
toria y la esperiencia confirman esta doc-
trina.


No consiente el género del escrito espía-
yarse en las numerosas aplicaciones que de
tamaña verdad podrian hacerse; pero como
quiera no he de dejarla sin algun ejemplo;
porque tal me parece su importancia, es tan
luminosa para comprender fenómenos muy
singulares, ilustra de tal modo la verdadera
situacion de España, que no será tiempo per-
dido el que gastemos en aclararla.


Nadie ignora el profundo arraigo que tie-
nen en Inglaterra las formas, los sistemas,
y hasta los hábitos de libertad política; y
sin embargo esta libertad se ha visto por
mucho tiempo limitada, comprimida, en tra-
tando de un principio que estaba en oposi-
cion con otro principio, que ¡¡e había seño-
reado de la sociedadinglesa; la posteridad
preguntará con admiracion: ,¿cómo era posi-
ble que en Inglaterra, en esa Inglaterra que
ha llegadoá obtener el título de pais clásico
de la libertad 1 hubiese ·ya transcurrido el
primer tercio del sigloXIX, y todavia fueran
menester grandes esfuerzos para obtener la
emancipacion de los católicos? ¿Quién cre-
yera que el principio político, que tan arrai-
gano, tan dom!nante estaha en el país, estu-
viese constreñidopor tanto tiempo, impedido
de cstenderse, privado de un desarrollo que
le era tan natural y tan propio? Y sin em-




..


M--
es tambien que esta escuela, por principios,
porintereses,y por todo Iinage de afinidades,
se hermanaba íntimamente con todo cuanto
tendia á disminuir el poder. de los reyes. No
había estallado la revolucion francesa, la
monarquía en Europa era todavía muy ro-
busta; y esta institucion que disponiade tan-
ta fuerza, y que estaba rodeada de tanto
prestigio, era un instrumento escelente para
derribaró desmoronar clases ó corporaciones,
que con el tiempo habían adquirido gran
consistencia y poderío. Olvidáronse entonces
los derechos de ciudadano, loslímites delpo-
der real, las consideraciones debidas -al
hombre: en una palabra, todo lo que for-
maba la divisa de aquella escuela filosófica.
Se trata del clero: entonces los reyes lo son
todo; lasclases, los individuos no son nada;
el derecho de propiedad, la libertad indivi-
dual, todo desaparece bajo la mano de los
reyes, todo se hunde en presencia del trono,
para que loshechos se subordinen al pensa-
miento principal y dominante. Es decir, que
á trueque de bacertriunfar su ideaprincipal,
el espíritu innovador se olvida de las-secun-
darias, á saber, de las políticas; ya no es
amiga de la libertad, apela al poder de los
reyes, les concede toda clase de facultades,
no señala límites á la estension de su poder,
proclama el despotismo.


Estalla la revolucion, créase un poder
terrible para derribar; entonces los tronos
desaparecen, el pueblo lo es todo; porque
así conviene para el triunfo de aquel mismo
pensamiento, que hahiasujetado á'su diree-
cion el mismo poderde losreyes. La revolu-
cion peligrapor sus propios escesos, se ne-
cesitaun hombre que personificándola en sí
propio, pueda asegurar el triunfo de las
nuevas ideas, y garantizar la seguridad de
los nuevos intereses: ahí está Napoleon. La
libertaddesaparece, el despotismo mas puro
se entroniza, pero no importa: este hombre
por su orígen, por su posicion, y por todas
sus circunstancias, no puede favorecer el
órden social antiguo: él representa el nuevo
órden de cosas, él sacará vencedora la revo-
lucion; despues de haberla impedido el sui-
cidarse, la organizará, la regularizará, la
cubrirá de gloria en cien combates; él con-
sumará el hecho que espresa el pensamiento.
dominante de la revolucion: operarun cambio
profundo, radical, en el corazon de la socie-
dad. ¿Veis qué diferencia de fases? pues todo
marchaba al mismo fin, todo se dirigia á der-


hargo la estrañeza no es dificil de esplicar,
si se recuerda la verdad que acabo de esta-
blecer, y se la aplica á la Gran Bretaña.


Observando el curso de las revoluciones I
de ese país, se nota que ha tomado en ellas i
mucha parte, y ejercidopoderoso influjo, el
principio protestante. Triunfó este principio,
apoderóse de la sociedad inglesa; no tan solo
estableciendo el predominio de las ideasque
eran su consecuencia, sino ligándose con
muchos y grandes intereses materiales. En
el Catolicismo veia su adversario mas temi-
ble: este era un rivallleno de viday robustez
por su misma. naturaleza, poderoso en mu-
chas regiones del globo, y que una vez in-
troducido en la arena, podia disputar el ter-
reno con probabilidades de victoria. Y esta
es la razón porque en tratándose de los ca-
tólicos , no se ha querido que el principio
político dominante diera sus consecuencias,
se le ha desnaturalizado; y si el espíritudel
siglo y el imperio de las circunstancias han
recabado alguna medida favorable á los ca-
tólicos, no se los pierde por eso de vista; no
se levanta la mano que comprime á esa Ir-
landa, cuvo gritode indignacion resuena tan
enérgicamente por boca de su famoso repre-
sentante.


Ya que me viene como á la mano, desva-
neceré de paso el error en que podrian estar
algunos, creyendo que el principio de liber-
tad política ha sido contrario de loscatólicos, i
porque ellos eran el apoyo como si dijéramos
nato, del despotismo. La voz mas robusta y
atronadora que se oye en Europainvocando
la libertad, sale de Irlanda; ¿y por qué? por-
que en Inglaterra el trono y la aristocracia
estan íntimamente ligados con el protestan-
tismo; nueva confirmacion, prueba evidente
de que las formas y sistemas políticos figuran
como secundarios, como instrumentos con
respecto á las grandes ideas é interesesque
afectan el mismo corazon de la sociedad.


Aduciré todavia otro ejemplo: sabido es
que la escuela que se propuso en el siglo
pasado hacer un cambio radical en la orga-
nizacion social de Europa, dirigía con pre-
ferencia sus tiroscontrael objetoque miraba
como uno de sus principales obstáculos. Era
el clero: y así es que todas las miras de
aquellaescuela se dirigian siempre á que-
brantar su poder, á disminuir su influencia,
á despojarle de todo brillo, á dejarle sin re-
presentacion, y á que los pueblos cesasen
de prestarle veneracion y obediencia. Sabido 1




mas políticas por mas latas que se supongan,
y por mas operarios que requieran, es bien
claro que para el movimiento ordinario de la
máquina; han de necesitar un número de
brazos que con respecto á la generalidad de
la nacion ha de ser siempre muy escaso; v
si bien es verdad que llega de tiempo en
tiempo el uso de los derechos políticos, que
se estiende á mucho mayor número de ciu-
dadanos, pero esto es á trechos distantes,
solo de vez en cuando; v adernas el ciuda-
dano, aunque en este acio esperimente algo
que lisonjea su amor propio, vuelve luego
á entrar en la oscuridad de las ocupaciones
domésticas, hallándose escluido de la are-
na política, donde ve que unos pocos en-
cuentran gloria y provecho.


Asi es que la aficion á las formas pura-
mente políticas ha de ser siempre muy pasa-
gera , si estas no se miran como el apoyo de
ciertas ideas é intereses; los entusiastas pu-
ramente políticos, son muy pocos; y si pe-
netramos en el corazon de un hombre, sea
cual fuere el color político á que pertenezca,
encontraremos la razon de sus opiniones ó
aficiones políticas, ó bien en ciertas ideas
suyas que afectan de cerca al individuo, la
familia, ó á las relaciones que forman como
la trama de la sociedad; ó bien en ciertos in-
tereses de que no puede prescindir , y que
por una ú otra causa, se habrán vinculado
con tal ó cual sistema.


Esta doctrina, en cuya verdad han de
convenir los hombres de todas opiniones,
esplica las anomalías que presentan á cada
paso los partidos políticos. Estan dominados
de una idea principal, la que tiene bajo su
dirección la idea política que han adaptado;
viene un caso de lucha, la idea política ha
de ceder, porque es de un orden secunda-
rio; y como á fuerza de meter ruido habia
figurado como principal, hace mas visible la
contradiccion, y deja en su desnudez la ~pos­
tasia. Claro es que·de esta regla no podia es-
ceptuarse el partido llamado progresista: to-
das sus opiniones y simpatías están por los
sistemas populares, pero no puede desen-
tenderse de su pensamiento dominante, cual
es, comunicar al individuo v á la sociedad
aquellas ideas y sistemas que' son la norma
de la escuela á que ha debido su origen. No
es menester preguntar si las ideas y senti-
mientos de una gran parte del pueblo espa-
ñol estan en favor de esa escuela: basta re-
cordar cuál ha sido su educacion, cuál su


- 31 -
rihar para siempre la organizacion social an- I
tigua, á asegurar el nuevo órden de cosas
fundado en los principios de la escuela domi-
nante: se cambiaba de formas politicas, se
echaba mano de varios principios políticos, es
decir, se mudaba el instrumento; el instru-
mento es cosa indiferente, lo que conviene es
que sirva, y que sirva bien. Esta es la causa
porque Napoleon se encontró rodeado de fir-
mísimos apoyos, y fue aplaudido con vivo en-
tusiasmo, no solopor parte de aquellos que le
agradecian el que por de pronto sacase la
Francia del caos, no solo de aquellos que se
arrobaban de entusiasmo á la vista de sus
grandes hazañas, sino tambien de los que lle-
vaban mas allá sus miras, y qne parece de-
hian tener menos simpatías con el despotismo
del Dictador; hé aquí por qué apenas encon- ;
trareis á uno que sea enemigo de la organi-
zacion social antigua, y partidario del nuevo
órden de cosas creado por las revoluciones,
que no pronuncie con respeto, con vivo in-
terés, con entusiasmo, el nombre de Napo-
leon.


Los hechos que acabo de citar manifiestan
hasta la evidencia que las formas y sistemas
políticos son siempre instrumentos de ideas
é intereses sociales; que si dejan de serlo,
se reducen á un mero simulacro, son una
máquina que no sirve, un objeto que no
puede escitar sino un interés débil y pasa-
gero. Si reflexionamos un instante, encon-
traremos la razón de esto en el mismo co-
razon humano. Lo que mueve al hombre, lo
.que le estimula para obrar, lo que le comu-
nica actividad y energía, cual se necesitan
para consumar grandes hechos políticos, es
aquello que le afecta de cerca, que está en
contínuas relaciones, en contacto con su exis-
tencia. Es á veces una idea grande que le
señorea y sojuzga, que sin cesar está pre-
sente á su alma, que bajo misterioso velo le
manifiesta su orígen y le señala su destino;
es quizá un interés material que se le ofrece
{lomo el único recurso para satisfacer sus
necesidades; será un tenor de vida en que
pueda hacer mas ámplio y libre uso de sus
facultades, ó que sea mas conforme á sus
gustos é inclinaciones; pero siempre es me-
nester que sea alguna cosa que no se separe
de él, que sea como la atmósfera que le ro-
dea, como el aire que respira; nunca será
bastante una influencia interrumpida por lar-
gos trechos, y que ademas solo llegue á to-
carle de un modo déhil é indirecto. Las for-




-40:J;::ffilI>"CEC'


- 32-
conducta durante los treinta años de nues- I ro suponer que la generalidad del pueblo es-
tras revueltas; basta traer á la memoria he- tuviera de su parte, y que pudiesen desen-
chos bienrecientes , y sobre todo basta dar volver sus sistemas con toda estensioa, sin
una mirada á tanta sangre que está todavía ningun recelo de suicidarse. Ni aun en tal
humeando. Un señordiputado cuyas opinio- caso ¿podría convenirnos esa escuela que
nes son bien conocidas, el señor Sancho, di- mira siempre con desconfianza el poder, que
jo que el actual congreso era una minoría profesa aversioná las gerarquías antiguas,
con respecto á la generalidad de la nacion: que dando una exagerada importancia ála
y cuenta, que no lo dijo porque el congreso libertad individual se olvida de asegurar
tuera moderado, sino que se espresaba asi cual conviene el órden público; de esa es-
para significar, que aun las ideas de este cuela que ve siempre al individuo, nunca
congreso eran mas adelantadas que las do- á la sociedad?
minantes en la generalidad de la nacion. Si No cumpliria á mi propósito entrar en
esto se verifica con respecto á las ideas de cuestion sobre tantos puntos como se han
los hombres del actual congreso: ¿qué será controvertido, y se controvierten aun res-
con relacion á otros, que tanto mas se apar- pecto á semejantes materias ; pero diré dos
tan de las ideas, sentimientos y costumbres palabras sobre los objetos mas capitales. Es
del pueblo español'? una verdad evidente, y en que convienen en


Rtsulta de lo espuesto hasta aqui, que el la actualidad todos los publicistas, que sea
partido progresista ó habrá de abjurar sus cual fuere el porvenir que haya de caber á
Ideas sociales, ó nunca podrá desenvolver las formas políticas de las sociedades eu-
en España de un modo franco y genuino, sus Iropeas, por ahora, y atendida la organi-
principios políticos. Estos son muy latos, zacion de estas sociedades, necesitan un
muy populares; pues bien, que apele al poder central, robusto y fuerte. Es cier-
pueblo, al verdadero pueblo, y este conde- to tambien que este poder en Europa es
Dará sus sistemas. LOi gefes de este partido sinónimo de poder real, y esta es la razon
lo conocen muy bien; y para eludir seme- porque todas las naciones de Europa, aun
jante compromiso habrán de procurar que aquellas que se rigen por instituciones mas
bastardeen instituciones políticas, que ellos liberales, miran el trono como la principal
mismos ensalzan; habrán de apelar al pue- salvaguardia, como el paladion de los gran-
hlo ; pero temerosos de su fal~o cuidarán de des intereses de la sociedad; ¿qué bienes,
que en su mayor parle no s~ !nteres~ en la pues, podrá traernos un sistema que tan
contienda: hé aquí una poslclOn emmcntc- fácilmente se alarma por cualquiera esten-
mente falsa, que por necesidad habrá de sion de las facultades de la corona; y que
acarrear gravísimos males, y presentar á ca- siempre es de parecer de limitarlas y cerce-
da paso complicacionesmuy difíciles. Cuan- narlas?
do se trate de elecciones de diputados y se- Otro de los principios dominantes del pro-
nadores , se verán precisados á defender la greso, es el reducirlo todoal individuo; es esa
eleccion por provincias y á combatir la que aversion , ese horror á todo lo que es clase;
se haga por partidos; porque solo de esta ese temor de que adquiera preponderancia
manera podrán arrastrar la cucstion á la are- aquella que está encargada. de la educación
na donde de vez en cuando pueden contar religiosa y moral de los pueblos. Estas ten-
eon probabilidades de victoria; cuando de dencias ¿á dónde se encaminan? ¿es acaso á
armamentos ,invocarán las clasificaciones, satisfacer alguna de las grandes necesidades
las escepeiones , con variados pretestos, pero de la sociedad? ¿á qué ese prurito de igua-
en realidad para que las armas no vayan á larlo todo, de nivelarlo todo? Cuando es mas
parar con abund,anciaá manos de aquel pue- claro que la luz del dia , que si algun grave
blo gue no los ayuda; en una palabra, siem- peligro amenaza á las sociedades modernas,
pre habrán de procurar que el elemento de- no es por la prepotencia de las gerarquías,
mocrático no se desarrolle sino en ciertos sino porque á fuerza de individualizarlo todo,
puntos, y bajo condiciones determinadas; es la sociedad ha quedado comopulverizada.
decir, que incurrirán á cada paso en una
coutradiccion , abjurando sus propios prin-
eipios , y desvirtuando sus instituciones.


Pero quiero prescindir de todo esto, quie-




Se ha formado entre nosotros un partido
que cuenta entre sus miembros una parte
muy selecta de la nacion; que apellidándose
con distintos nombres, y presentándose con
formas mas ó menos constantes, ha ejercido
mucha influencia en los negocios de nuestra
patria; y que al parecer, alimenta una con-
viccion profunda, de que solo él es capaz de
sacar la España á puerto seguro, y de labrar
su prosperidad y grandeza. Pronunciando
sin cesar las palabras, moderacion, oportu-
nidad, tino y lentitud en las reformas, sin
descuidar el afianzamiento de la libertad, se
halla persuadido de que posee la feliz com-
binación de las dotes que se necesitan para
gobernar bien en la presente época: .como
son, vasto saber, buena volúntad , y un gran
fondo de prevision y cordura.


No trato de rebajar en nada el mérito
de estos hombres; pero séame permitido
preguntarles, ¿cómo es que hayan presenta-
do el estraño fenómeno de parecer fuertes
mientras estaban por subir al poder, mien-
tras combatian á sus adversarios, mostrán-
dose luego vacilantes, flacos, incapaces de
dominar las circunstancias,. asi que han em-
puñado las riendas del mando? ¿cómo es esto
posible'?¿no se han aprovechado de las amar-
gas lecciones que ha recibido la Europa por
espacio de medio siglo? ¿cuál pues, podrá
ser la causa? ¿será la guerra? ¿serán circuns-
tancias pasageras , pero inevitables? No ne-·
garé que haya sido mu~ha la iJ?-flucIlcia de
estas' causas para producir semejante efecto,
pero la mas radical, la mas profunda, la mas
eficaz, es otra muy diferente: es que los
moderados han estado por lo comun en una
posicion muy falsa, no se han levantado á
bastante altura para comprender la verdade-
ra situacion de España; -y asi es que sus pa-]a~ras no han tenido un eco universal en la
nacion española, y sus sistemas han encon-
trado, cuando no abierta resistencia , al me-
nos una inercia invencible.


En esta última época no han faltado hom-
bres de ese partido, que han levantado muy
alto la voz para señalar la senda del bien; y
que aunque pertenezcan á las ideas de mo-
deracion , han mostrado no obstante que ha-
bian meditado seriamente sobre la nacion es-
pañola; arrojándose con noble resolucion á


CAPITULO XIII.
- 33-


señalar los yerros que habian cometido sus
propios amigos. Asi es que observando aten-
tamente el curso de las ideas, se nota qur
va formándose un nuevo partido moderado;
y que si bien su nombre es el mismo, su
bandera es diferente de la que habian enar-
bolado algunos de los moderados antiguos.
Aun hay mas: y es tambien muy de notar
que se van aproximando los viejos modera-
dos á los nuevos, hecho que es muy fácil
percibir en el lenguaje que han empleadode
algun tiempo á esta parte.


y á la verdad ¿cómo era posible que hOO1'7
bres de tan claro entendimiento pudieran
desconocer, que mientras su sistema llevára
el sello, aunque retocado, de una escuela
muy aborrecida en España , no era posible
que encontrase en la generalidad de la na-
cion, ni apoyo ni simpatías"? Los escesos de
la revolucion francesa dieron origen á una
nueva escuela, que si bien recibia muchas
de sus inspiraciones de la del siglo XVIlI
habia tomado por divisa: escarmiento, desen-
gaño. Para esta escuela , los principios de
la del siglo XVIII eran escelentes, sus miras
muy altas y generosas, solo que tuvo la des-
gracia de ser demasiado amiga de teorías,
de cuidar poco del examen de los hechos, y
sobre todo, los hombres encargados de rea-
lizarla, fueron hombres de mucho estudio,
pero de ninguna práctica; y asi es que si bri-
llaron en el gabinete como sabios, cometie-
ron gravísimos yerros cuando se vieron con-
vertidos en hombres de gobierno. Como esta
escuela ha estado muy en boga en Francia,
puesto que algunos de los hombres mas cé-
lebres de esta nacion , ó la han fundado, ó
han tomado en ella sus lecciones; como las
vícisitudes de nuestra patria han arrojado fre-
cuentemente á paises estraños á los hombres
que figuraron desde un principio en el parti-
do liberal; como nuestras revoluciones y res-
tauraciones han tenido alguna semejanza con
las de Francia; no 'es estraño que á muchos
de nuestros hombres los hayan deslumbra-
do aquellas doctrinas; mayormente cuando
la instruccion de algunos de ellos fue bajo
las inspiraciones de la filosofía del siglo XVIII,
y no eran tampoco para desconocidos y olvi-
dados , los desengaños y escarmientos que
en tanta abundancia habian podido recogerse
en la Península.


En Francia puede ser mas ó menos peli-
grosa esta doctrina, podrá dar mas ó menosr!'
resultados, bien que al fin por necesidad se ¡¡~


;} e;
. {,'




.CAPITULO XIV.


(1) Siete años han trasenrrido desde que se
escribió este capítulo; el partido moderado se ha
visto en la dcsgraeín y en la prosperidad: el públi-
co sahe loe/ue afmjan los hechos; júzguese por
ellos.


No hay otro medio; los hombres que han
de gobernar la nacion, es menester que res-
peten altamente los principios que ella res-
peta; de otra manera no hay que esperar re-
medio á nuestros males. Cuandouna nacion
ha estado por largo tiempo esclusivamenta
sujeta á la influenciade algun principio, llé-
vale siempre grabado en el corazon, yespre-
sacio en su fisonomía; asi como un individuo
apenas puede despojarse en toda su vida, de
las ideas, costumbres y modales que se le
han comunicado en la infancia. El principio
monárquico, y aun mas el católico, han te-
nido por largo tiempo bajo su influencia á
la nacían española; y hé aquí la razon de la
gran fuerza que tienen en España estos dos
principios; hé aquí por qué han sobrevivido
á tantos trastornos, por qué han resistido ti
tantos elementos disolventes como los han
atacado; hé aquí por fin; la causa de que
despues de siete años de .Ia mas deshecha
borrasca, cuando parece que ambos debie-
ran haber naufragado y descendido al fondo
del abismo, vuelven á presentarse todavía
sobre la superficie del piélago la monarquía
y la Religion católica, ofreciendo una tabla
de salvacion, y consolando el alma con li-
sonjeras esperanzas. Observad si no, el
curso de las ideas, escuchad esa voz que se
levanta por los cuatro ángulos de la Penínsu-
la, 'para que se robustezca sin demora el


- 34-
irá debilitando, A causa de! gérmen de pero generoso; haya seguridad de que no se
muerte que entraña en su seno; p~ro en erigirá en derecho la injusticia, que en lugar
España es inaplicable, eneuentra sle~pre de la libertad no se pondrá la licencia, que
resistencia; y si hubiera empeñoen s~gUl~la, con mil vanos pretestos no se falsearán las
no haria mas que prolongar nuestra mquie- instituciones; llámese bien al bien, y mal al
tud y desdichas. En ciertas épocas hemos mal; y esto sw paliativos ni rodeos, y ti
visto'que el sistema moderado podía formu- huen seguro que no es ingrata la nacion es-
larse en estos términos: esto es bueno pero pañola para no reconocer los beneficios, no
no oportuno: y la generalidad de la nacion es tan pocoentendida que no alcance ti dis-
que pensaba que ni era 0J!0rtlt/w ni era blte- tinguir el verdadero mérito, ni tan falta da
-no oía con recelo semejantes palabras. y hidalguía, que no quiera tributarle la con-
mil:aha a los moderados con aversion , ó sideracion merecida (1).
cuando menoscon suspicaz desconfianza,


Si estos hombres quieren dominar el por-
venir de la nacion , si quieren que se les en-
comiendeel curar los males de nuestra pa-
tria y labrar su prosperidad y ventura, es
menester que se despojen completamente de
las preocupaciones que les inspiraron sus
primeros maestros; preocupaciones que los
ciegan todavía, aun cuando les parece que
han abandonado enteramente la enseñanza
recibida en la escuela del siglo XVIII. Es
menester que no mue8tren.tant~ apego.tI sus
primerss recuerdos, tanto interés por ciertos
principio.s,. tanta esquivez hácia lo que á es-
tos pnncjpios se opone; y.que e.xan~lIt.en con
cuidadosu corazoa, para ver SI qmza algn-
nas veces. obedecerá ti lainfluencia de an-
tiguos rencores, fomentados y agriados mas
y mas por las privaciones y. p~decmllent?s
que les han acarreado las vicisitudes poh-
ticas.


No bastan va, no, esos sistemas indecisos
y flacos, que' no parece sino que tratan de
iransiCYir con las pasiones de todos los han-t'l •
dos, V que al fin no cOl~~lguen otra cosa q1.l:c
ser odiados de todos, viéndose en la necesi-
dad de sucumbir al primer choque: ¿tantas y
tan.costosas'esperiencias no pueden ya haber
desengañado? Los escesos de la revolucion
le han enagenado muchas voluntades, y han
ido separandoide la lista de sus fautores á
todos los hombres mas notables por sus ta-
lentos, por su saber y demas calidades;
únanse de una vez con franqueza, con ente-
ra cordialidad á la nacion española, abando-
Bese ese lenguaje irritante, que .s~a cual
fuere el comedimiento con que vema Involu-
crado, al fin podiatraducirse: respet~ t~ «u-
gion porque conozco que eres un [onático; no
te doy mas grados de libertad porque eres
bn.ttal y ab/lSlIrias. de ella; muéstrese ,n:as
respeto á las creencias de ese pueblo.relígio-
.J'IO,5Í, católico, sí, rpero noble, pero grande,




~ 3ü-
poder, para que nada pierda el trono de su encaradasde golpe, sin niugun preservativo,
esplendor y magestad, para que se respete la Religion Católica y la. impiedad, ha resul-
la Religion Católica, para que se asegure la tado que entre nosotros los sentimientos ca-
subsistencia á sus ministros y no se les dis- tólicos son recelosos, suspicaces, se alarman
puten las consideraciones y la veneracion, con mucha facilidad, porque se les ha dado
que por su alto ministerio les son debidas. demasiado motivo para hacerlo.


.¿Qué significa todo eso, sino que vuelven á Es menester no perder nunca de vista
tomar su ascendiente aquellos mismos prin- . esas verdades, pues que ellas indican que
cipios, que aun cuando parecieran casi aho- por lo que toca á materias religiosas no cabe
gados por el' torbellino de las pasiones y en España transaccion, sino que es menes-
partidos, conservaban no obstante su vida ter que el Catolicismo sea respetado y aca-
en el fondo de los corazones, único asilo tado en toda la estcnsion de la palabra. No
que les habia quedado? Estos dos principios se' verifica lo mismo con respecto á la forma
son como los dos polos, en torno de los de la monarquía; pues que si bien es verdad
cuales debe girar la nacion española. Si se que el principiomonárquico es muy robusto
la saca de aquí, será sacarla de su quicio; en España, v quc aun tomado en el sentido
yerro tanto menos perdonable, cuando se absoluto, no·deja de tener, como es eviden-
reunen : para prevenirle las lecciones de te, numerosos partidarios; sin embargo no
nuestra hi.stor~a, y de bien reciente 'i dolo- me parece que haya en esta parte tanta fije-
rosa esvenencla. . za de ídeas , tanto'allego á determinadasfor-


Admitida como ha de serlo por los hom- mas, que la genera idad de los españoles no
bres de todas opiniones, la fuerza que en se acomodase de buen gradoá las institucio-
España tienen los dos principios', el monár- nes políticas que han sido combatidas con
quico y el religioso, conviene notar ademas, tanta tenacidad. La preponderancia del prin-
que el religioso escede mucho al monárquico cipio religioso sobre el monárquico no se cs-
en firmeza y energía. Esta diferencia que trañará, si se observa que este no se hapre-
podria ya esplicarse atendiendo solo á los sentado bajo la misma forma en todos los
objetos sobre'que versan esos principios, y períodos de nuestra historia, ni en todas las
á las relaciones que tienen con el corazón provincias de cuya agregacion se ha forma-
humano, fúndase con respecto á España en do el reino. Las leyes de Castilla, de Na-
hechos propios y característicos. La Religion varra, de Aragon, de Valencia, de Cataluña,
Católica ha sido desde Recaredo la única re- las colecciones dc fueros, privilegios y liher-
ligion de los españoles, r bajo su principal tades; la memoria de sucesos ruidosos, los
y casi esclusiva influeucia , se han formado restos bastante notables de antiguos usos,
nuestras ideas, nuestros hábitos, nuestras recuerdan todavía á los españoles, que la
costumbres, nuestras instituciones,nuestras monarquía no ha sidosiempre entre nosotros
leyes: en una palabra, todo cuanto tenemos, tan absoluta é ilimitada como en tiempo de
y todo cuanto SOmOS. Asi es que en España Cárlos IlI. No negaré que la monarquía ah-
las únicas ideas religiosas son las católicas, soluta estuviera profundamente arraigada,
losúnicos sentimientos religiosos son los ca~ y que los hábitos de la nacion se le ltubie-
tólicos, y que el principio católico es fuerte, sen completamente acomodado: observa-
enérgico, esclusivo, incapaz de cederterre- ré no obstante, que bastaron las escandalo-
no á ninguno de sus adversarios. En España sas escenas del reinado de Cárlos IV para
no hay como en otras naciones a~uel senti- que el puebloespañol escuchasesin alarmar-
~lient~ medio relipioso, medio hlosófico y I se mscho , al principio de la guerra de la in-
literario, que se alimenta de las vaguedades dependencia; que era conveniente poner
del protestantismo, y de las inspiraciones cortapisas á la autoridad del podersupremo,
de la filosofía', y que no esperimentando ni para que no abusase de su füerza en contra
choques, ni resistencia, y acercándose ya de los verdaderos intereses de la nacion : !
de suvoal frio indiferentismo, carecede sus- tengo para mí, que si los hombres del año
picacia , como de calor y de fuerza. En Es- docese hubieranconvencido, que la nacion
paila hay convicciones católicas muy vigoro- española estaba fatigada de la tiranía de los
sas, sentimientos católicos muy profundos; privados, pero que no quería en cambio la
v como además la introduccion repentina de ' tiranía filosófica, con todo el séquito de las
fa filosofía de VoItaire hizo que se hallasen I teorías descabelladas de la escuela flil si-




CAPITULO IV.
En medio de la grande actividad v energía


que distingue el carácter español, notase
con dolor que hay una inmensamasade ciu-
dadanos que se abstienende tomar parte en
losnegocios públicos \ limitándose á comuni-
car sus ideas y desahogar sus sentimientos
en el seno de la amistad y de la confianza.
Para convencerse de la verdad de este he-
cho, basta recordar lo que sucedecasisiem-
pre en toda clase de elecciones. No negaré
que esta conducta haya acarreado gravísi-
mos males; pero no me parece que deba


, buscarse la causa de tal comportamiento en
algun detecto del carácter español: antes sí
en las circunstancias particulares en que se
ha encontrado nuestra patria.


Desde que sucumbieron las comunidades
de Castilla en los campos de Villalar, escasa
parte cupopor mucho tiempo á la nacion es-
pañola en el manejo de sus negocios. Arro-
jados de las Cortes el clero y la nohleza,
falseada ó mejor diremos aniquilada de mil
modos la reprcscntacion de los Procuradores,
cercenadas, escatimadas ú olvidadas por el
desuso las ámplias libertadesde los pueblos
de la Corona de Aragon, concentráronse to-


- 36-
glo XVII[ y de la asamblea constituyente, lo que se aclamaba en el combate, loque se
no hubieran encontrado tan tenaz resisten- oia en los himnos de victoria, lo que daba
cia , ni hubiéramos vistonuestra desgraciada alientoy esperanza en la adversafortuna; hé
patria anegada en un piélago de sangre y de aquí lo que comunicaba á losespañoles aquel
lágrimas. brio y energía que les grangeó la admiracion


Ahí está el origen de nuestros males: en de la Europa entera.
ese muro de division que se ha levantado, Cuando los pueblos estan dominados de
entre la religión y la política,en haberse he- l ideas tan grandiosas, adquieren aquel tem-
ehoel nombre de novedad sinónimo de irre- pIe de alma necesario para salir airosos de
ligion, el de reforma sinónimo de destruc- lasmayores empresas. Corno ideas semejan-
cion, el de libertad de licencia: y este pue- tes se ligan con todo lo mas caro que tiene
blo g-rande y generoso, que á pesar de ser el corazon del hombre, y con cuanto le ins-
motejado de bárbaro por miserables hablarlo- pira mas veneracíon y acatamiento; la accion
res que no son capaces de conocerle, co.n- que de ellas resulta es irresistible, duradera,
serva un fondo de nobleza que pocas nacio- tenaz, á la prueba del tiempo: y si ha lle-
nes sabrían imitar, ha dicho ya mas de una' gado á encrudecerseconel combate, es me-
vez: «si queréis la libertad , si queréis nue- nester órespetar las ideas del pueblo, ó ani-
vas instituciones políticas, enhorabuena, quilarle, Los choques vivos, la compresion
hágase lo que se juzgue conveniente; pero lenta y poderosa no conseguirán mas que
si me engañais conozco mi fuerza y sabré aumentar la fuerza y elasticidad del resorte'
emplearla ;» palabras terribles ~n bocade.un este gastará siempre el agente que le con:
pueblo como el español, que tiene tan VIVO . traresta, y SI una mano imprudente se le
sentimiento de su fuerza,'y que sab~ echar ¡ opone de golpe para detenerle del todo, es-
mano de ella con tanto brío y energia , con i ta mano será hecha pedazos.
tan heróica constancia. Yo no sé si se haTe-


Il3rado en que este pueblo, á quien algunosJan querido pintarnos tan indiferente, tan
apático y tan abatido, es sin embargoel mas
terriblemente tenaz é indócil, cuando se le
quiere manejar contra su voluntad, cuando
se le quiere imponer la ley á la fuerza. ,


Todos los grandes ejércitos, todos los in-
mensos recursos, toda la habilidad y astucia
del capitan del siglo se estrellaron contrala
firmeza y heroismo de los españoles. Las
grandes naciones de Europa, esas naciones
tan hrillantes y poderosas habían doblado
humildemente su cerviz y latenian humillada
bajo la planta del vencedor de Marengo,
Austerlitz y Jena; y los bisoños soldados es-
pañoles peleaban impertérritos. con los vete-
ranos imperiales que venian orlados con los
trofeos de la Europa vencida; y cuando las
grandes capitales de Europa y sus,mas ines-
pugnablesfortalezas sehahianhumillado ante
los ejércitos franceses, contemplando sus
triunfantes entradas conasombro y espanto,
Zaragoza, Tarragona y Gerona burlaban con
su constancia y denuedo todos los esfuerzos
del valor, de la esperienciay del arte. Nadie
ignora cuáles eran las grandes ideas que pu-
sieron á la sazon en movimiento al pueblo
español: Religion, Patria y Rey; hé aquí
las palabrasque circulabanpor todas las be-
cas , hé aquí lo que resonahaen todaspartes, ¡




- 3i-
dos los poderes en el consejo de los reyes,
sin que por largo espacio cuidase la nacíon
de otra cosa que de obedecer. Vino el año
doce, é introdujéronse las formas represen-
tativas; y como estas se amoldaron entera-
mente á la constitucion compuesta por la
asamblea constituyente, fue todo tan nuevo
para el pueblo español , que en su generali-
dad apenas tomó, ni tomar pudo parte
alguna. En treinta años' de guerras, distur-
bios y revueltas, son ya muy repetidos y
sobrado costosos los escarmientos sufridos
por los hombres que se arrojaron á figu-
rar en uno ú otro sentido: unas reaccio-
nes se han. sucedido á otras reacciones;
unas violencias á otras violencias; y tantas
emigraciones, persecuciones y patíbulos han
debido dejar en los ánimos una impresion
profunda.


No habiéndose visto en toda esa época
ningun gobierno que contasecon estabilidad
y firmeza,·pues que hasta en los interva-
los de paz, aun se mantenía la actitud de
quien siente temblar la tierra bajo sus
plantas, 11a debido cundir entre cuantos
tuviesen algo que perder', cierto espíritu
de concentracion dirigido esclusivamente á
la conservacion de sus familias é intereses;
resultando de aqui esa aversion á figurar en
público , ese miedo que se tiene á los com-
promisos políticos, y ese aislamiento en que
se hallan unos con respecto á otros tantos
ciudadanos, que por otra parte estau muy
acordes en sus opiniones. .


Para que los hombres se reunan esmenes-
ter un punto de reunion, una enseña que
los guie , un nombre que les sirva de seña,
una cabeza inteligente que plantee y dirija
la organizacion, y una mano robusta capaz
de empuñar la bandera, de enarbolarla y de
marchar con resolucion á su destino. Todo
esto lo han tenido los partidos, pero no la
nacion; é inclinándose ahora á unos y des-
pues á otros, se ha visto al fin burlada de
todos; sin que ninguno de ellos haya sido
capaz ni de hacer su dicha, ni de curar sus
males, ni siquiera de asegurarle sosiego.


Quéjanse algunos de que no haya en Es-
pañaentusiasmopor la libertad, de que una
parte del pueblo la combata, y otra la mire
con indiferencia; y esta cantinela se repite
sin cesar, mayormente en tiempo de elec-
ciones; pero debería reflexionarse que los
pueblos no pueden amar aquello que no les
proporciona beneficios; y no beneficios ima-


! ginariGs y de palabra, s~no reales y positi-
i vos. y pregunto yo: ¿cuales son hasta ahora


los beneficios que nos ha traido la libertad?
Fuera de desear que se nos señalase uno
solo diciéndonos: «al pueblo se le ha alivia-
do de tal ó cual carga, tal ramode industria
ó de comercio ha progresado, tal ciencia ha
dado algunos pasos, tal institucion ó esta-
blecimiento público ha recibido considera-
bles mejoras: j) yo creo que nadie podráde-


! círnoslo,y asi es que no ha de parecer estra-
i ño que el pueblo español no se tome por las


nuevas formas políticas el interés que algu-
nos quisieran. Si las Cortes no han de ser
otra cosa que una arena donde luchen la am-
bicion y demas pasiones; ó cuando mas un
liceodonde ostenten sus talentosy saber al-
gunos oradores ilustres, sin que de tanto
aparato descienda hasta los pueblosuna sola
gota de 'proveoho ; bien claro es que todos
los hombres que no estuviesen interesados
en figurar dirian para sí: ¿de qué sirve todo
eso? Si yo pago como antes, si yo trabajo
como antes, si ademas hallo menos protec-
cion pará mis intereses, atendidas las re-
vueltas que han sobrevenido cadavez que se
ha'tratado de libertad, ¿qué gano yo con
ella? ¿porqué tengo que hacer costosos sa-
crificios para alcanzarla, si veo que en vez
de dárseme libertad verdadera no se me dá
mas que un nombre?


Si no se consigueá fuerza de cordura y
sabiduríainspirar la confianza necesariapara
que desaparezca ese indiferentismo, no hay
esperanza de ventura para esta desgraciada
nacion, La razon es clara: las institucio-
nes vigentes son instituciones de represen-
tacion, instituciones cuyo objetoes dar á la
inteligencia y á la voluntad de la nacion una
influencia en los negocios públicos: mien-
tras dure el indiferentismo no tomarán parte
en las elecciones una gran parte de los es-
pañoles, ó al menos lo harán con flojedad,
con indiferencia, solo por condescender á los
ruegos é instancias de algunos importunos.
En tal caso estará una gran parte de los es-
pañoles sin ser representados, ni en los
ayuntamientos, ni en las diputaciones pro-
vinciales , ni en las córtes; es decir, que te-
niendo por la ley un gobierno de mayorías,
en la práctica lo tendremos de minorías. Y
siendo gobernada la nacion de un modo tan
irregular, ¿qué podremos prometernos .de


Ibueno? En tiempo de elecciones, cuandose, quiere conocer el desarrollo que va teniendo




. CAPITULO XVI.
Hay entre nosotros un elemento de bien


que SI se aprovecha cual merecepuede pro-
ducirnos inmensas ventajas: hablo de la
unidad religiosa. No falta entre nosotros
quien la haya combatido; pero ¿ se ha pen-
sado bastante en el hondo abismo en que
nos sumiríamos si por desgracia llegásemos


! á perderla? ¿ se ha pensado bastanteen que
tal es el estado de las sociedades moder-
nas y tantas las fuerzas disolventes, que tal
vez nos envidien esta dicha, este elemento
de conservacion , los primeros políticos de
Europa? El mal que aqueja á las sociedades
modernas, la tremendaenfermedad quecor-
roe sus entrañas, y amenaza darlesla muer-
te , es la falta de trahazon , de enlace, y el
no saber siquiera de qué echar mano para
remediarlo. Jamás se habia vistola sociedad
con un desarrollo tan general, tan grande,
y tan simultáneo de fuerzas morales y físi-
cas , jamás se habia visto tanta accion, tan-
to movimiento; peroobservando atentamen-


- 38-
e~ espírítu,ele~t.o~al.'se echa~ano ~e,un m~-II tas; porque el pueblo español es de los mas
dLO q~e, a rm JUICIO, puede Ill.duclr a: equi- 11 sensatosdel mundo. ¿Se quiere una prueba
vocaciones muy graves: el medio consiste en de gravedad y cordura de este pueblo? he


-contar el número de electores que han to- aquí lo que sobre él referirá la historia:
madoparte en la eleccion, infiriendo que la «circunstancias aciagas entregaron á esa
eleccion es tanto mas genuina cuantomayor nacion desventurada á merced de las pasio-
es el número de ~le,ctores que han usado ~e nes; repetidas veces vió cambiada su ley
su der~c~~. No dlr~ que sea est~ un baro- fundamental: la monarquía absoluta, el Es-
metro inútil; pero SI que su manejo requiere tatuto Real, la cspectativa de su reforma, la
algunas consideraciones que no se pueden Constitucion de 1812 y la de 1837, todo eso
olvida\,.sopena de que lo~ resultados salgan recorrió en brevísimo tiempo; y en medio
muy diferentes de la realidad, Pueden darse de una guerra de sucesion en una minoría
ciertas circunstancias e~ que un partidodes- estando la nacion entera co'mo una pirámid~
pliegue una grande actividad, y que para asentada sobre su vértice, resistióse siem-
alca~zar victoria, ~nste vivamente á la.masa p~e .á las instigaciones de los perversos; y
de CIUdadanos indiferentes ; y lI~gue a ob- SI bien hubo de presenciar que se cometían
t~ner,que estos, o p~rque nece.sIten pr?tec- crímenes atroces, no se pudo recabar jamás
cion a causa de las cIrcunstan~Ias del tIe!U- de ella que los ayudase, ni los aprobase; ni
po, ó por pura condescendencia , se dejen I que hicieraningunode aquellos terriblesmo-
como arrastrar hasta la urna para echar allí vimientos en que los pueblos se levantanen
una lista que se les ha entregado, pero que masa, j se precipitan como un inmensa mole
ellos no han leido ni consultado tamp?c? cOI! sobre las leyes é instituciones, aniquilando
los hombres representantes de la opmion a de un golpe el órden social, y ofreciendo
que los votantes pertenecen. Cuandoest? se aquellas horrorosas catástrofes de que nos
verifique, el número-de votos será crecido: presentan tan lamentables ejemplos algunas
y sin embargo el pais no es~ará repr~senta- ¡ naciones vecinas.: Esto dirá la historia, y
do, porque los votos se habran da~o.sm coJ?-- Ila posteridad responderá que un tal pueblo
viccion , sin voluntad, sin conocimiento Sl- • era bien digno de mejor suerte.
quiera; Deberia atenderse al número de vo-
tos, sí, pero no aisladamente, sino que de-
berian llevarse en cuenta -las circunstancias
en que se encuentra el pais; de otra manera
no se podrá formar juicio cabal y exacto. Si
quisiera insistir en la comparacion del baró-
metro, recordaria que para hacer buen uso
de este instrumentocuando se le aplica á la
medida de alturas, no basta mirar la eleva-
cion del Mercurio,· sino que es necesario
atender á la latitud del lugar y á la tempe-
ratura de laatmósfera. Quizás uno de los me-
jores indiciosde que se va desarrollando el
espíritu electoral, y de que las elecciones
son genuinas, seria el ver que se hallan re-
presentadas las varias opiniones del pais, y
que no está sin representante ninguna de
aquellas de cuya existencia no se puede
dudar.


Si se quiere que las instituciones repre-
sentativas no sean un fecundo semille-
ro de males, es menester no perder nunca
de vista la necesidadde hacer los mayores
esfuerzos para que el pais sea represen-
tado legítimamente. Si esto pudiera alcan-
zarse tengo para mí que no serían temihles
para España ni aun las instituciones mas la-




- 39-
te la verdadera situacion de las cosas sin \ leaba por ellas en las calles y en los cam-
dejarse fascinar por vanas apariencias, se pos; empiezan entonces á murmullar los
nota la falta de un principio regulador, de resentimientos y rencores, sobrevienen las
una accion que encamine esa muchedumbre venganzas particulares, exlgese que á ellos
de fuerzas hacia el bien de la sociedad, im- se prostituya la justicia pública, y ¡ay de la
pidiendo que tomenuna direccion divergen- nacion que no echando mano de un princi-
te, y acaben por destrozarla y disolverla. pio moral, fuerte y poderoso no procurabor-


Los gobiernos son muy débiles cuando rar suavemente la huellade losantiguos ma-
no están asentados sobre un sistema homo- les, conciliando los ánimos, y haciendo que
géneo y compacto de sabias instituciones; y transijan, cuando menos, las opiniones y los
cuando no obra sobrela sociedad algun prin- intereses que han sostenido la lucha. '
cipio robusto, que seguro del ascendiente Cabalmente, en semejantes circunstan-
que ejerce sobre los ánimos, tome confiada- cias, por mas fuerteque sea el gobierno, por
mente á su cargo el prevenir las escisiones I el prestigiode grandes y recientes victorias,
y los choques, ó remediar el mal efecto I Ó por disponer de poderosos recursos mili-
si ya hubieren sobrevenido. Mayormente, tares, tiene empero la desventaja de no ins-
cuando una nacion ha pasado tan'largo es- pirar entera confianza. Una gran parte de
pacio en una guerra sangrienta y atroz, aun- sus gobernados se consideran como vencí-
que haya llegado á sosegarse, queda siem- dos, y aun cuando los proteja se hallan en
pre con aquel dejo de malestar, resultado posicion semejanteá los prisioneros en cam-
naturalde enfermedades muy largas y crue- po de batalla, que contemplan con cierto
les: y es necesario dilatado tiempo para que despecho al general enemigo, aunque esté
los lazos sociales vuelvan á recobrar aque- recorriendo las filas de los vencedores, re-
Ila firmeza y suavidad, que formando por de- eomendando generosidad y buen comporta-
cirioasí el buen punto y sazon de la salud miento. e
social y órden público, afianza la libertad Al contemplar á esa nacion tan desgracia-
bien entendida. El hábito de desobediencia da, agobiada de tantos infortunios, desen-
y resistencia que con la guerra se ha hecho ganada de tantos sistemas, fastidiada de
familiar; el espíritu de despotismo de que tantos, tan varios y errados gobiernos, fa-
se resienten las autoridades, poraquella in- tigada de ser el instrumento, el juguete y
c1inacion natural qne nos lleva á emplear un la víctima de los intereses, pasiones y mez-
esceso de fuerza cuando contamos con gran- quindad de los partidos; al oirla clamar á
de resistencia; el tránsito repentino de la voz en grito por orden, for gobierno; al
estremada violencia á la escesiva debilidad; verla cuál busca afanosa e equilibrio perdi-
la ferocidad que mas ó menos ha cundido do y el sosiego de que tanto necesitan sus
por todas partes, creada por el contínuo es- males; ensáuchase suavemente el corazón y
pectáculo de combates, de patíbulos, de discurre la fantasía por un porvenir ventu-
asesinatos y de incendios; fomentada por roso, al pensar en la dicha que nos cupiera
la exasperacion de los ánimos, avivada por si la Providencia nos deparase un buen go-
el choque de toda clase de opiniones é inte- bierno. Un gobierno que aprovechándose de
reses, y sostenida, disculpada, legitimada tantos elementos de bien como se hallanes-
y hasta consagrada con los nombres de vir- parcidos entre nosotros, echando mano de
tud, de justicia y de heroismo, por aquella tantos medios de accion como le rodean,
lógica ciega y. cruel que en épocas tan de- . se levantase condignidad y nobleza sobrela
sastresas 'saben-emplear los partidos ; todas infectada atmósfera de los partidos, se co-
estas causas se reunen y se combinan de un locase al frente de la nacion española, se
modo terrible para producir un desorden uniese estrechamente conella en ideasvsen-
moral, que reclama cuidados muy solícitos, timientos, y mostrándole el verdadero camino
muycuerdos, si se quiere evitar el que de- de la dicha y de la -prosperidad le dijese:
genere en un verdadero desórden físico. Es «marchemos por este sendero, sígueme con
imposible cicatrizarde golpe todas las llagas, entera confianza; tú me prestarás el apoyo
es imposible satisfacer todos los intereses dé tu fuerza, y yo te corresponderé leal-
vulnerados, es imposible lograr que vivan mentecon midireccion y misdesvelos. »
en pacífica comunion opiniones tan diferentes Cuando sobreviene alguna de esas gran-
y tan opuestas, como que poco antes se pe- des crísís , como la en que se halla actual-




- 4.0-
mente la nacion española, ofrécese una
ocasion muy á propósito para conducir á un
pueblo por él camino que mas le conviene.
Es menester aprovechar la ocasion porquees
fugaz; y ya hemos vistomasde una vez, que
por no haberlaaprovechado nuestros gobier-
nos en las épocas criticas, se ha dejado en
el senode la nacion el germen de tantas ca-
tástrofes. Preocúpanse entonceslos hombres
superficiales conel restablecimiento de lapaz
y del órden; sin advertir que una nacion
conmovida hasta sus cimientos, no puede
recohrar de un golpe el aplomo perdido. Sea
enhorabuenaque el pueblosencillo se aban-
done con efusion al júbilo y alborozo á la
sola llegadade una noticia que asegure el
términode la guerra civil y parezca dar fin
á la cadenade nuestras desgracias; pero los
hombres. pensadores deben mirar mas allá,
deben recordar que á los políticos del-año 12
los sorprendieron los sucesosdel año 14, que
en pos de estos vino la revolucion de 1820,
que en el año 23 entraron los ejércitos de la
Santa Alianza para derrocar la Constitucion
y entregar elmandoá los realistas; y cuando
pareciaque estos afianzaban su poderarreba-
tando á los liberales toda esperanza, vino á
ponerlos en alarma la revolucion francesa
de 1830; Yapenas se recobrabandel primer
susto, cuandoel nacimiento de la princesade
Asturias, la enfermedad del rey, y luego su
muerte, cambiaron enteramente la faz de las
cosas, resonando por los cuatro ángulos de la
península el grito de libertad.


¿Qué significa todo eso? significa que si
una nacion no halla en sus instituciones la
sólida garantía de su tranquilidad, si tiene
libradalasuerte en la vidade alguna persona,
si por no haberse acertado á ponerlo todo á
plomo se la mantiene en una posicion violen-
ta , nunca falta una circunstancia para causar
un sacudimiento; y entoncesse manifiesta de
golpe la debilidad del edificio. Hasta ahora,
precisoes contesarlo , ninguno de nuestros
gobiernos ha acertado á cerrar el cráter de
las revoluciones, y por eso se han reprodu-
cido sin cesar, v mas terribles cada vez, y


-se reproducirán en adelante, si la máqui-
na de gohierno no se asienta sobre una basa,
que con su anchura y solidez pueda asegu-
rarnos de que no bastará un empuje cual-
quiera para sumirnos en nuevas catástrofes.
Si esto se hiciere todos lossucesosque vayan
verificándose, va en España, ya en lo res-
tante de Europa, no tendrán para nosotros


mas importancia de la que esté comprendida
en su esfera natural; de otra suerte un casa-
miento, una .muerte" una guerra con una
nacion cualquiera, un cambio político en un
pueblo vecino, una desavenencia entre las
grandes potencias, en una palabra, el suceso
mas insignificante, tendráen continua alarma
al gobierno, pondráen zozobra las institucio-
nes y la dinastía: así continuará la nacion en
aquellasorda inquietudque no deja consoli-
dar nada, ni prosperar nada, y sentiránsede
vez en cuando aquellas oscilaciones que in-
dican un terreno minado, y anuncian para
mas tarde esplosiones espantosas. Lodiré de
una vez, no habrá paz, sino treguas: se di-
visarán de continuo en el confin del horizon-
te la revolucion y la guerra civil; y no sé si
puede imaginarse el término á donde podria-
mos ser conducidos, si algun dia volviese á
resonar entre nosotros el grito de guerra. Si
no acertásemos'á tener cordura, por cierto
que no seria por falta de buenos maestros;
ya que hemos tenidolosmas escelentes que
se conocen, cuales son la esperiencia y la
desgracia.


CAPITULO XVII.
~


Después de haber hechouna fiel pintura de
nuestra situacion, traído á exámen todas las
opiniones que se disputanla preponderancia,
hecho como una residencia general de todos
lospartidos, y manifestado, segun me pare-
ce hasta la evidencia, con cuánta verdad
decia en el prólogo que era es/raño á todos
ellos; despues de haber indicado las causas
de nuestra revolucion , fijado su carácter, y
esplicado variasanomalías; despuesde haber
señalado varios escollos é indicado también un
rumbo; no quiero soltar la pluma de la mano
sin espresar claramente lo que pienso sobre
las reglas generales á que debe ajustarse la
conducta del gobierno. Lodiré conbrevedad,
pero liso y llano, sin rodeosni embozo, por-
que estamos en el caso de hacerlo asi. Para
poder decir algunas verdades sobre nuestra
situacion no es necesario haber mediado en
los negocios públicos, lo que se necesita es
haber observado y meditado. Aqui no se
trata de negocios, sino de revoluciones; no
de hechos encerrados en el secreto de un
gabinete, sino de sucesos que tienen sus ra-
mificaciones en toda la sociedad,que se pre-




-4f~
sentan ala luz del dia; no SOIlprcc:iosldades unainstituCion tutelar y vivif\cante,l'cunicn..;
ni objetos raros, patrimonio esclusivo de un do las condiciones de gobierno, del mejor
museo, sino fenómenos grandes, ruidosos, modo posIble., Sí: la monarquía, tal como
pudiendo estudiarlos cualquiera que guste se ha encontrado entre los pueblos.cristianos,
de observar la naturaleza. ¿Y quién nos ase- pero no en ninguna otra parte ha resuelto
gura que algunos hechosno se vean mejor á e! difícil problemadegoherna; grandes na-
una cierta distancia? Los mas grandes son ciones donde fermentaba con vivo calor la
como las figuras colosales, que para verlas inteligencia,'donde bullía todolinaje de pa-
en su verdadero punto de vista, es necesario sio~es, donde no había el recurso de sacar
retirarse hasta cierto trecho. POI: lo demas, de. Juegouna parte de las fuerzas por medio
y aunque en cierto modo me proponga for- de la esclavitud, sino formadas de millones
mular un sistema, daré otro testimonio so- de hombres, todos eu su dignidad .todos
lemne de que no me anima ninglm espíritu libres. '
departido, en la misma altura en que voy Esta es la causa porque se ha visto á los
á poner la cuestión. pueblos europeos propender instintivamente


Dando una ojeada sobre la sociedad espa- hácia la monarquía, esforzándose por adqui-
ñola, ia institución politica que masalto des- rirla cuando no la tenian , por consolidarla
cuella, la que se presenta en la cima como cuando vacilaba, por robustecerla cuando
coronando el edilicio, es la monarqula. Por era débil, por estenderla cuando era dema-
lo que'á esta toca, me parece, ó mejor diré siado circunscrita, y agitándose en terrible
estoy profundamente convencido, de que es convulsion por restaurarla, si por algunos
altamente necesario afirmarla, robustecerla, momentos la han llegado á perder. En In-
y de todos modos desenvolver la Constitu- glaterra hubo las revoluciones mas durade-
cien del Estado en sentido monárquico, tan- ras y profundas que imaginarse pueden;
to como fuet'e posible. Ya llevo demostrad» todas las ideas tuvieron su curso, todos los
que el principio monárquico es muy poderoso sistemas su aplicacion , todos los planes su
en la sociedad española, y que ~s menes.ter ensay.o; pero todo naufragó: v en medio de
respetarle,si no se quiere arrojar la nacion la universal catástrofevolvió la monarquía 11
en un círculo de vaivenes y trastornos; rés- sobrenadar, volvió á establecerse y á COI1-
tame ahora observar, que lejos de que los solidarse 1 y 11 pesar de la popularidad de las
hO,lllb,',res ,de mand,o hay,an, de 1l1irar, est,o CO-¡ ~or,mas y de un espíritu de la mas ámplia li-
mo ~ii obstáculo, han de considerarlo mas bertad, el trono se conserva en Inglaterra
bien como el medio mas poderoso de go- poderoso, brillante, rodcado de la venera-
biern(): En efecto, el peligro que amenaza á cion y acatamiento de los pueblosv En,Fran-
lassocic!Íadesmodernas no es la esclavitud, cía hemos presenciado el mismo fenómeno;
sino la, anarquía :sielldo conducidas á eU~y .es bien singular que en ninguno de los
P9rdtis c¡l~sas, la una su misma organiza- pueblos. mas notables de Europa ningúna
CIOIl luMerlal ,y la otra su estado moral. révolucwn ha sidobastante para anonadarla
Abolida enterallieo.te la esclavitud, Aerriba- mbnarquía. '.
dos Ilasta.lpsrcs'tos del feudalismo, nivelada~ 'A mas de las convicciones proíu~daslque
llls¡¡ntiguas gerarquías , y confundidas casi ,áfavor de la mouarquia han debid« crear en
enteramente las c1ascs',se.pr~s~nta unéú-Eriropahechos tan grandes .ypalpables; y á
.muloInmenso de fuerzas individuales que mas delas costumbres.que. en. el Pt9piQ~en­
obrlJ!Ltodas. á la vez, de frente ,en una tido han debido formarse)inm pueblos,
misma línea; y que si no han de producir hay todavía. algo mas: es el sentimiento mo-
grandes trastornos, necesitan una aceion di- nárquico, ese sentimiento que se herma-
-rectriz, rápida,' vigorosa, acertada, y al na admirablemente con el de la propia dig-
mismo tiempo muy suave. A ese estado se nidad, que pertenece esclusivamente á los
ibanencaminando ya desde.mucho tiempo las pueblos cristianos, que nada tiene de comun
sociedades europeas ; y como hay una Pro- con la abyecta humillacion de los esclavos
videncia que cuida de que se satisfagan las de Oriente, que es un abundante semillero
gl;andes necesidades, vemos en Europa la .de pensamientos pundonorosos, un resorte
monarquía, con varias formas, con mas ó para noblesacciones, que se enlaza íntima-
menos poder,conmayor? menor, esténsionde mente con el amor de la patria, y que hace
facultades, pero presentándose siempre como llevaderos, suaves, dulces, los lazos de la


. 4




a
obediencia. 'Este sentimiento 'no tiene solo' viv()s~ lna~l~es~á' enJ,odak partes donde
por objeto la institucion de 'lamúUarquia, pue~e ,~s~r~5~rse el p?'eb,~d ,e~p~MI, y que
sino tamhienla conservación de las familias' no fían podlao desarraigaí'1(j~H)avorestra.s­
que ocupan el trono;circunstancia notable tornos, ha puesto á cubiertó; ehrono en las
que da lugar á observaciones delicadas. La' azarosas épocas qlleha recorrido esta nacion,
Europa móderna Iia heredado de la vieja haciendo que la revolucion espllnola no:se
Europa una' porción de razas reales, de fa-:- manchara COn los horrendos crímenes'de I'~s
millas ilustres , cuya cuna está c l1hicrta con' de otros paises. No: en Españano ha rodado
la oscuridad de ~os tiempos: yestd;~Ue.á p'r~- sopre un cadalso la augusta cabeza de un
mera vista podría parecer unacosa insignifi- Rey; enEspaña no se ha derramado 'tmasola
cánte , y que á losojos de una fllosóña mez- gota de sangre r,eal;' enBspáña , ' en ese
quina y seca, pudiera presentarse como un, pueblo á quien se insulta llamándole bárhá-
mal, ha producido y produce beneficios in-' ro, no s~ enclle'!1tran como erll Inglaterra y
mensos. Las institueiones.muy grandes 'no en Francia, asesinos de reyes.' '
son para improvisadas; las personas que ha~ ¡Qué hermoso contrastenosofrece en este
de figurar en la cima'es menester que estén punto, la historia de nuestra patria!'Ved esa
como cubiertas con un velo misterioso. Por Francia donde se cuenta una larga série de
esta razon, y esceptuando el caso en qne la reyes asesinados alevosamente, série termi-
Providencia lanza sobre la tierra algun genio nada por elhorroroso suplicio del infortunado
para que se realicen estraordinaríosdésti- Luis XVI: ved cual despues de la restaura-
nos, uu hombre comuu no puede de repente cion no faltan todavía sicarios que manchan
convertirse en Rey. No fuápequeña suerte sus manos conla sangre de la real familia, y
para las provincias unidas el tener en, su'se- después de la revolucion de 1830 asestan de
no la casa de Orange que bajo distintas for- continuo sus tiros contra el pecho de Luis
mas pudiera en cierto modo reemplazar el Felipe. En Inglaterra, des~ues de loscríme-
trono; la Francia en la revolución de 1830, nes que nosrecuerda su historia, ¿nohemos
al quedar el trono vacante por la espulsion visto recientemente un atentado contra la
de la primera rama, puede dar gracias á la vida de su joven reina? era un loco. ¡Ah! en
Providencia por haberse encontrado con la España no toma la locura esos temas. Entre
casa de Orleans; y algunos pueblos de Amé- muchas glorias del pueblo español que no
rica, ni hubieran sufrido tanto, ni 'tendrían á olvidará la historia, entre los hechos que
su vista unporvenirtan nebuloso, si al enüm-:- consignará como pruebas evidentes de su
cip~rse deladomi1?-~cion~u\ópea ~ub!er~ngenero~idadé hidalguía, podrá referir que
tcntdoalgunás familias que por su hntt~üc:" este era'el pueblo más valiente del mundo,
dad'éilustre sangre; se hubiesen: hall~db, el'Illieblóque en 'laguerra de lairidepcúaeri-
como preparadas ,Imra,?ctlpar 'un ,ttonoo>,5,o: 'tia" y en la última de suc;esioil, htt mostra-
bre ellas se hllbwra fijado naturalmente la do un heroismo que á"dd ser:tall reciente
vista; 'y'en medio de los vítores á 'la'iiidé~ ti1ra~~ ~nJa1iulo~o',~el p~ebloqi1~~g~s:lbia
pendeñcia y á l~ libertad, se las' ,hl1~~r~, ,desp.re~H\r :,~ushacleIlq~~v' S~l· Ylda':',y en~Ibcíl'do ~n la CIma del poder, J se -hubic-. nrellló de QIíarevolttclOn' tertJble, de una
ran' 'ahortadtJ, torrentes de sangre.,Estas: soil 'guerra de' sU'~'ésion tán: 'encarnizada '; no se
verdadeé ;>1' verdades 'grandes' que' .abisih'ah cncoiltrÓj,urn4s unhombre quclevaiLtara:sn
al filósofo en:itíedita-c!ónpr~fundal;óbrel¿s :ilian6parricída contra las áugustas'Rerrú\.s,
secretos del corazón' del hombre', y sus liiti-·tiq~ÍIlpo¿o un asesino quevibl'as~ su 'puñal
más relaciones con .losdestínos' de' la 'so'- contra el pecho delpríricipe, qne: sostenía
ciedad. .,' " : sus pretensionés desde E'Rtella.· .
E~te sentimiento monárt¡ufuo, que existp Mediten sobre tal&s hechos los hombres


en todas las demas naciones de Europa, '~e que en adelantepueden influir enlos destinos
halla también en España, yno como quiera, de la nación, apl'écienlos ensu justotillor: y
sino muy vivo, muy enérgico, como que I vean de nodebilitar, de nodesvirtuarde nin-
esta radicado en las ideas religiosas por tan- guna manera, este sentimiento monárquico,
tu tiempo invariables, robustecido con la an- que se conserva en el fondo de la sociedad
tigüedad , . identificado con los háhitos, y 111 española. como un poderoso preservativo de
enlazado con los mas grandes recuerdos na- grandes males, como un precioso gérmen
cionales, Este mismo scntimiento, que tan de grandes bienes. Ahora no hay ya el pre-




-,4.3 -
testo.deque sean temibles, lasprivanzas; ya
no hay que decir que el',t¡'(íno.pueda escla-
vizar; son imaginarios tosteIhoresdedcs-
potísmo. El solopeligro quc nos amenaza es
la anarquía: sí, laanarquía , porque este
es el escolto, el principal escollo en qm~
pueden estrellarse las naciones modernas,
Prescindiendo decirclt,IÍstáncias estraordina-
riasy de consiguiente 'pasageras, ¿es aca-
so tan fácil esclavizar? aun en las naciones
Q,e'~\EurQpa'queistimhajo la monarquía ab-
soluta',cuaudo se les aplica la palabra de
esclavitud, se usa de una palabra sin signi-
ficado, sé las calumnia; En el estado actual
dela sociedad europea es demasiado grande
el número de las cabezas que piensan, tie-
nen sohrada fuerza las pasiones que bullen,
sobrado ascendiente los intereses que, figu-
ran, imponeudemasidorespeto millones de


:hpmbre,~,qU;e ;~,on9.c~n J sientcIl,su dignida~,
p'ara q1,le, .un :go~l(l~n~ abu,se;mucho r' ~~ EU
fuerza, Y,se arroje ~ esclavizar. ¿Y~ ,se-
rá en aquellos paises, dbndehay formas


. latas, donde en 'muchos sentidos tiene 'el
poder real señalados sus lindes" donde está


, entígor la libertad de imprenta, esa pa-
lanca colosal capaz de levantar el. murido?
Consérvese, pues, el trono con toda ma-
.gestad , no seofusque sU esplendor , no se
escatimen snsprerogativas , no Se le dispu-
ten mezquinamente sus facultades, .desen-
vuélvase la Constitucion en un sentido mo-
nárquico ;y no'se olvide que sin trono no
~endriam~s poder, y que sin poder ,no,hay
orden,' sin orden no hay obediencia a las
leyes'l sin ohediencia á las leyes no hay
liberta ,porque la verdadera libertad con-


, siste en ser esclavode la ley. '
Otra de las causas que conducen á los


pueblos modernos á laanarquía es .su estado
moral; es la anarquía de ideas, la duda:


.:esevértigo que ha herido tantas cabezas,
~es"',,:¡;,l)nfusion qlle reina en todas partes,
'qu~"ajnenaza envolver en las tinieblas las
ideas delliiep y del.mal, horrar todo rastro
de moralidad ,'d~strozar los cimientos de las
~ sociedades y qM'brantar los lazos de las fa-


milias. De todo sediida , hasta de ,la duda
misma: la impiedad no domina, la indife-
rencia, 1):0. satisface, peró la' fetaH,lpoto ,pre-
valece: él principio del interés' priyadono
triunfa, p~ro Jos grandes principios-de la
moral tampoco recobran el debido aseen-
:djent~,No es. pequeña la porcion quede
. tan ft¡nestail,narquía, ha tundídp entre10s


, '.r-, -, .. -. ,¡


I españoles, pero es menester confesar que
¡
l as",doctTI,'n,ás religiosas conservantodav,ia
mucho poder, que el principio católico es


¡'¡nu}' ~ob~sto, que la impiedad no se ha
lést~n~ldo á las masas, y que en .su ge-
I neralidad el pueblo, español, todana cree:
I ventaja imponderable que puede producira
Ila nacion los mavores beneficios. ' '
! " En efecto: hay otros pueblos quedesplle~
'de haber sufrido el disolvente influjode todas
las sectas ,fatigados de agitarse por eltOI~-


-bellino de las revoluciones, buscanotra vez
el apoyo de la religion : pero como en ellos


,elprincipio católico, ó hahia perecido, ó se
"hallaba muy debilitado, tienen el senti-
miento religioso indefinido, vago, sin fe, ni.


Iesperanza: sombravana que abrazael hom-bre en medio de sus desengaños y escarmien-
tos, tabla débily resbaladiza, á que pretende
asirse jadeando en medio de loshorroresde
un naufragio. En la nacion española no es
:~sí : la ,r~voluci?n ha pasado por ell~ ,p~ro
i 'el catolicismo vive aun, con sus prmclplOs


l
' fijos é invariahles , con sus, convicciones ro-


bustas, con sus altosp~nsamlentos, con
aquel lenguaje de seguridad que revela' al
hombre con toda certeza su origen y su des-
'tino','con aquel ademanmagestuoso que le
marca la línea de sus deberes. Ahi 'está, en
medio de esa sociedad disuelta, conservan-
dosecomo columna- en pie, en medio de Un
campo de ruinas. ¡Ay de nosotros si llegáse-
mos á perder esa alhaja preciosa , sr \legá-
semos á desasimos de esa áncora, sola que
.puede salvarnos en tan deshecha tormenta,
si'perdiéramos de vista ese'faro que esclare- "


: ce un hori-zonte de tinieblasLi,' ,Y qué debe hacer el gohierno con res-
ipeeto á la Religion? qué,es loque se lepidc?Isus deberes sonclaros; no es menester indi-
icarios; y lo que se le pide es bien pocaco-


sa : que no destruya. Respete el sagradode
( las conciencias, aplicando á, este objeto el


I
n, iismo principio, de lib.eitad;· tespete los de-


, rechos del clero como .se respetan los de los
otros ciudadanos; no consienta que en las


1,u~iversídadés y dcmas establecimientos de
I


enseñanza se abran cátedras de impiedad ó
',d~'otras,sectas anticatólicas; no tolere que
'1, la~r~nsa ,pervierta ni corr?mpa ; ,Y lo dernas


va Ira marchando por sí mismo , que la obra[al': Dios no necesita de la débil mano del
f


hombre. ~
'. ¿No se ha dicho que dehia reformarse el
"clero? ¿no se ha dicho que el cleroera enc-




-u-
migo de reformas, pórquemedraba al abrigo momento que 10 pretestade, conservar !
de los abusos? pues hágase la prueba; ima- estender prerogativas, se hace esclavo de
gínese un plan, un arreglo cualquiera, sobre las inspiraciones de un puñado dé disidentes;
los gastos de culto, sobre la manutencion de pero que nada pierde'de su elevacion, nada
los ministros, sobre lospuntos mas delicados de'su poder, nada ha de sufrirde humillan-
de disciplina; pero hágase todo en la debida te, cuando respeta las augustas prerogati-
forma, con la debida autorizacion del Sumo vas C\C aquel, que en nombre de Dios ejerce
Pontífice, sepael cleroquepuede adherirse al su vigilancia pastoralpor Jos cuatro ángulos
nuevo arreglo, sin faltará sus sagrados debe- de la tierra.
res; ~ntonces se verá si el cleroespañol tiene Esta es lapolítica grande , generosa, dig-
esa clcg:a terquedadque se ha queridosupo- na de un gobierno que se baila. al frente de
ner, y SI ohraporconviccíon ópor miras inte- unanacion como la española, ¡Quépequeños,
resadas. ¿Esposible que todo se haya discul- qué niños parecen aquellos hombres queen el
pa(~o, . qu~ l?s,mayore,s crímenes se. hayan siglo actual, despues de la conñagracíoa es-
atribuido a ciertas teorías de suvo estravia- pantosa que ha puesto la Europa á piquede
doras, que se haya siempre alegado la ines- disolverse, hacen resonar todavía aquel
periencia, la fogosidad, las ilusiones, es acento rencoroso que es ahora un palpable
decir, que se haya siempre procurado poner anacronismo! Disimuláralo yo á la caducidad
á cubierto la moraldel hombre , y respetado que se alimenta de .viejos y g~st¡ld?s recuer-
su intencion ; y solo en tratando del clero se ,dos, al orgullo hendo que mira.como se le-
haya tenido el empeño de presentarle sin vanta lozana una nueva generacióná cuya
conviccioncs , suponiendo que obraba por altura no puedeencumbrarse , al mérito falso
meros interesesj y postizo que porestraña easualidad, y como


Con mucho tiento es menester que ande por sorpresa se hubiese apoderado. del titulo
el gobierno, siempre que trate de tocar se- de verdadero; pero á la verdadera ,sabidu-
mejantes materias: un yerro en este punto ría, al verdadero talento, al hombre que sea
sería inescusable. Ya no estamos en aque- capaz de ser grande entre los grandes, que
Has épocas en que se alarmaba fácilmente á no haya de temer los sistemasfrancos y ge-
los monarcas y á los pueblos, poniéndoles nerosos, que no haya de cimentar su repn-
á la vista como un espantajo el engrandecí- tacion sobre circunstancias escepcionales,
miento del poder de la curia romana; ya.no que. para figurar y me~rar ~o necesite las
hay ni pretesto siquiera para hablar de exa- épocas dé rencillas y disensiones , que no
geradas pretensiones de la corte de Roma; haya de conservar su nombradía como débil
solo se trata del catolicismo, de los derechos pantalla sostenida por los partidos, solo 'por
inherentes á la cátedra de San Pedro, 'de .ciertas miras, y quizás .c0~ burlona sonnsa;
puntos de disciplina acatados en toda la igle- á este talno se lo consintiera, no se lo per-
sia católica. donara: tú te olvidas de quién eres, le diría,


En Francia ¿no triunfó la revolucion? ¿no te oscureces, te achicas.
es Luis Felipe.el monarca de julio? y véase Fijados ya los dos puntos capitales que
nq obstante, SI se trata allí de entrometerse nunca deheperder de vista el gobierno, in-
en el sagradode las conciencias: véasecómo dicado con toda claridad el espíritu que en
no prevalecenllt aquel espíritu pequeño y esta parte debe presidir á su conducta, ob-
rencilIos~, inspirado por el maligno aliento servare que lo primero que debe hacer el
de los discípulos de Port-Royal, ó por el gobierno, es salir cuanto antes sea posible
mal humor y desahrimiento de canonistas del terreno de la política. ¿Qué? ¿Os pare-
ilusos. Yesque alTí se ha palpado que es una ce esto una paradoja? escuchad: Las nacio-
desgracia inmensa el subordinar las altas nes que tienen gobierno representativo,
miras de un gohiernü á las miserables miras mayormente si es desde poco tiempo, ado-
de algunos sectarios; el ser un gobierno el lecen por lo comun de una falta, y es el
instrumento de la ambician de unos pocos tratar demasiado de política: siempre estan
hombres, el eco del resentimiento de algu- con losojos sobreel gobierno, siempre sobre
nas personas que se creen agraviadas; es que las form~s pol!ticus, aseme.i.áu40seal'lue se
allí se ha conocido que un gobierno pierde entretuviera siempre en éont~Jl!plary reto-
su dignidad, su influencia, se rodea de em- cal' una máquina, y no <:ui~asecual debede
barazos, de ohstáculos , de compromisos, al la elaboracion de Iasmaaulacturas. :Este es




un mal muy grave que -es precisoremediar,
ó á lo menos disminuir; no conviene ocupar-
se tantoen esto, bien asi Como andaria mal
encaminado quien hablase continuamente de
su complexión , de su cónstruccion orgánica,
del régimen de vidaque fe conviene, y des-
cuidara el cumplir sus obligaciones, olvidan-
do sus tareas, y no mirando por sus inte-
reses.


El tratar demasiado de política, el hablar
siempre de Constitucion, de leyes electora-
les, diputaciones, ayuntamientos etc. etc"
tiene el inconveniente de que hace fermentar
los partidos, da origen á otros nuevos, es-
cita recuerdos desagradables, divide los áni- .
TIlOS, provoca disturbios y trastornos, v des- -
pertando la ambicion franquea la puerta para
que hombres indignos puedan subir á los al-


- tos puestos del 'Estado. Es de la mayor im-
portancia peaetrarse vde estas 'verdad~s;
afortunadamente no puededecirse que no se
sepa en qué pasar ~I tiempo: el- arreglo de
la hacienda, la formacion de los códigos, de
buenos planes de educaoion y enseñanza, los
estableoimientos de heneficencia , el fomen-
to de la agricultura, industria y comercio,
ofrecen por cierto espaciosa arena donde
podrán campear el talento, el saber y la
esperiencia. Conviene pues, lo mas pronto
posible, corriendo, digámoslo así, salir del
terreno político, y pasar á ocuparse de otras
materias, donde puedan realizarse mejoras
positivas, prácticas, que desciendan hasta
aquellaparte del pueblo que trabaja, paga,
sufre y calla: es menester maspráctica, mas
positivismo; basta ya de esas cuestiones que
tan á propósito son para tenernos en contí-
nuo sacudimiento , en ese sacudimiento que
hace sobrenadar en la superficie lo mas va-
no,lo mas lijero que hay entre nosotros,
mientrasestá oculto en el fondo todo lo que
My de mas grave V precioso. Y á la verdad, I
¿quien no se pasma al ver tantos hombres
improvisados, mientras yacen en la oscuri-
dad tantos otros por muchos títulosrespe-
tables?


Ni existe en España cómoen otras partes
un .cuerpo de.nobleza" <tuc,'por su p~sici~n
y circunstancras puedaejercermucho mflujo
sobre los destinos de la nacion;: ni la 'ley
fundamental le reconoce como cuerpo'polí,ti-
co, ni el espíritu del siglo está en-tal senti-¡
do, ni las costumbres de España, quizá las
mas populares y niveladas de Europa, se
avendrían con una aristocraciaque solocon-


- 4/S-
tara con títulos de nacimiento; sin embarg«
entre nosotros como en todas partes, no deja
de haber una considerahle porcion de ciuda-
danos que por lamtima: fuerza de las cosas
s~ levantan con mu~¡ustbs titulo.s sobreel
nivel de sus compatricies.La propiedad muy
cuantiosa, con tal que no re-cuerde una for-
tuna improvisada con malas artes; la capa-
cidad estraordinaria, ó á lo menosri111Y dis-
tinguida; los grandes serviciosliech~os al
Estado ó elhaher ocupado por largo tiempo
los puestos mas eminentes; y tamhien un
nacimiento de antigua é ilustre alcurnia, son-
circunstancias que por mas que se diga, rO-
dean á la persona de cierto esplendor y le
grangean la confianza y el respeto de los
pueblos. Una ley en cuya formacion hayan
ellos intervenido ,un decreto doride se lea
su firma, una alocución, 'un proyecto donde
figure su .nombre, adquiere-á los ojos del
pÚ!J!icociel'to realce gue no deja de contri-
buir en gran manera a que los resultados en
beneficio del pro-común sean mas prontos,
masámplios 'y'lnllS'CUIÍlp!idos;·' '.


Por desgraciaeñ-Ia adlrálidad';"ébmo' su-
cede siempre después-de gi'arides revueltas,
se hallan oscurecidas, ajadas las reputacio-
nes, y apenas se n(Jta que figuren tantos
hombres, que sin duda parece que tienen á
ello algunderecho. En unanacion 'como la
española, ¿será posible que no se haUeuna
porcion numerosade hombres, que habiendo
encanecido en distinguidos puestos , ha-
yan recogido un respetablecaudal de saber
y de esperiencia? ¿No conocemos á-muchos?
¿no habrávarios otros eriqnienes nadie pien-
sa, á causa de haberse -ellos'mismos conde-
nado de propósito á la oscuridad, ó de haber
sido envueltos en ella, despuesde arrumba-
dos por tan continuados vaivenes? Esta es
una especie de aristocracia que yo desearía
que ~e respeta~e ; este es'u~eada~(jrq~e 'se
hahria de reammar despreclando-a-nllsera-
bies habladores que todO' 'Ió>iadiande trasto
viejo é inútil, que fitíJriiramientos de nin-
guna, clase prodigan á los hombres mas res-
petables todo linage de apodos. Tengo es-


I peranzaseu lageneracion que entra, pero
tampoco quisiera que dejáramos de aprove-
chamos de la que pasa;' porque las canas
infunden mucho respeto , porque algunos
hombres que se llaman gastados, precisa-
mente han de haber conocido el puebla es-
pañol, á quien han podido estudiar por largo
tiempo, y es escelente maestro una larga




~ ¡{.~-=
Jlsperiencia.. EI!].Wl<i nat:ioJl. ,bitln:arreg1ada so de los sUP~SQs.Á{!Uí hay todas las opi-
t.oao se aprovecha, todosirv;e ; yen circuns- niones, todas-las.escueías •hombres de lo-
tanci.as, ;COfll.o la,8 .n,ue.,st.ms,' ,todo se nece~.ita, dos los siglos: es,paüoli:ls qu.e pertenecen al


¿Cuá;lldQ;' sald,rempsde este círculo de I tiempo de CarlosIl.fropiezan \recuentemeu,-
reac,cio.n~s, '" ~a,!1s,.á~dose c.on cadauna de ella,s te.con par,tidarios de .,la COll,venüon, ,Y no
la caida demiijares de hombresque se que- obstante si ha de haher gobierno, si ha de
dan s\~ pan , y ,que deconsiguiente están saber nacion, es necesario arreglarlo todo,
siempre preparados.paraempeñarse en pro- armonizarlotodo , ver cómo se puede C9It-
mover.una nueva reacción ,por el sencillo seguir que vivanen paz, sin chocarse, y sin
motivo {\IJ que .con ella enoontrarúnde co- .hacerse mil pedazos, enemigos tan violentos
mer? ¿Cllálldose.qejará tiempo á los hom- é irreconciliables. , .
hres que ocupan los puestos para enterarse Cuando las naciones se hallan en situación
.siquiera de losnegoclos.mas comunes? Con tan dificil y espinosa, cuando es tan estra-
esa inconstancia, .conesa movilidad, conesos ordinaria la complicacion de las circuustan-
sacudimientos tan recíos, ¿cómo qneremos cias, son muy vanos los planes de loshom-
que nada prospeJ;e, que.nada se arraigue'! bres ; y es .preciso escuchar con suma des-


'T,riste es á la verdad nuestra situacion, confianza las promesas y losconsejos de los
triste perspectiva no~.orre~e el porvenir; partidos. El único medio que queda al go-
pero una esperanzadebealentamos. Hayen bierno es aprovechar por depronto todo lo


'el fondo de nuestra sociedad algunos.fl!'\- que puede servir ;:.es cuidar de que!i0 se
mentes de vida, ellos se- mucven, rebullen, destruya mas; ,y para la marcha sucesiva no
¿y por qué nc podrían nuevamente fecundar adoptareselusivamente este ó aquel sistema,
nuestro suelo'! Si este es el terreno clásico sinoapelará los grandesprincipios conserva-
de las anomalías, ¿por,qué no podremos es- doresdelasociedad, áaquellos principios que
peral' una:anomalía feliz, anomalía que ten- noson esclusivamente de ninguna escuela,
dría su oi-íg~u t:n esos. eleme~tos d~ vida, que no so~ nuevos, .sino antiguoscomo el
que aunque' ofuscados, y casi perdidos de 'mundo, existentes desde la eternidad en el
vista , 'no dejan de hallarseentre nosotrosen tipode todaperfeccion, comunicados á las ~o­
bastante abundancia? , . ciedadescomo un soplo de VIda. No hanvana-


No. olvide nunca el gobierno que nuestras do estos, no han desaparecido dela sociedad
discordias intestinas son, profund~mente S?-espaiíola: circulan,pUl' ¡ella,como su sangre,
ciales: noolvlde que bajo la contIendapoh-conservándolel!l.~s~sa Vida que le resta,
tica hay lucha.de Ideas é interesesque afee- después de tantos padecimientus. Rozon ;
tan Io mas íntlmo:de)a socledad:J que esta ju,sticia, buena fe; estas sonlas palabras que
no se cambia en poco tiempo ,. ;SH;!O cpn el debe escribir el gobiernoen su bandera,~ste
trascurso de muchosañpsy e,on elinflujo de es el polo que nunca dcberperderde 'Vista:
p?derosa~ca.u~as, La violencia, la.precipita- y en seguida levantar .velas ~on entera
cion, el espíritu reaccionano :con que se ha confianza, y arrostrar los bramidosde las
obrado en.España de tantosaños á esta par- pasiones que se agitan en su torno. Dejar á
.te , confundiéndose monstruosamente .Ias los partidos que clamen; bien pronto pare-
ideas y encarándose de¡;olpe los sistemas cerán miserables insensatos que se arrojan
mas,~u~S~os., ba producido. una situacion al mar en pos de ~n navío.para detenerleen
tan &Iogll¡"ry estraordinaria , una confu- su marcha. Gritarán, prodigarán dicterios y
sion tal ,que.apena~se.atina cémo.será.po- amenazas; pero la nave proseguirá mages-
sible introducir en. e~~ caos el órden ycon- tuosamente su camino: ellos' tendrán que
cierto. De unapoblacion á otra poco distan- volverse á la orilla, y murmullando de des-
te , de un país a otro su limítrofe, de una pecho desaparecerán. de.la escena. Que no
clase á otra c1~sc, s~ notan en las, ideas y es el acaso, 1\0, quien .rige los destinos del
costumbres dIferenCias tan enormes, que mundo: Dios vela sobre la suerte de los m-


.noparece.sino ,que se pasa de rerente de dividuos y de las naciones, y su benéfica y
,.U,\1,a 0.a,c1,'on., á otrala n.la.s es.tr.aña de ,mundo. l. omnipotente mirada suele fijarse sobre el in-
Mas .ó. menos sucede algo semejante en fortunio. . '
todas par,tcs; pero t~nto como entre nosotros ' "


,en n\ng~n~; PON"~ll,i h,an mediado causas I ~~---.:._
!,P~J,1l e,UQ v~is~ rre fI~~;¡a.sd() indique e1cul'-




47 :...-
bien, es'M nablar,absolutamente de politiJ
ca. Estas: circunstancias se' verificaban en
la época á que:¡:orrespoodia la reseña qu~
hílhtamos ofreeido';' era el mes de octubre,
que tan encapotado Y,amenazador se pre-
sentó,en que se ré'afizardrr acontecimientos
tan estraordinariosy estrepitoSos., 'Creemos
que la.generalidad de nuéstrosIeetores ntl
reprobarán una dilación que en tan priIdeIl.-
tes motivos se funda; nos hemosprometido
esta indulgencia , yconlhlmosqtie nosser*
otorgada. Vamos, pues, á empezar nuestra
tarea. "


Acontecimientos notablesse han verificado
en Europa en el'períódo cuya reseña nos
incumbe, : hechos de gran cuantía han veni-
do á modi,ticar su política general; y si bien
es verdad que no se ha alterado la paz, y
lJ.ue algunos de estos hechosno presentan á
primera vistaaquellas dimensiones colosales
que' asombran al espectador, no dejan sin
embargo de tener la mas alta importancia.
Pasó el tiempo~n que no'se realizabancam-
hios de algllrraentidnd;sili qu~ él ruido del
cañon que resonaba'en el campo.dé batalla
despertase la atencion publica, concentrán-
dola sobre los acontecimientos: ahora la di-
plomacia ha quedado casi dueña en el campo
de los negocios europeos. Desde Cárlos V
hasta Napoleoa había la diplomacia obrado
de consuno con la guerra; pero' 'no ,parece
sino que este, bravío elemento gastó todas
sus fuenas. en la teJ?[Iorada del Imperio, y
que el'gemo' de,'fmllet'l:üldha obtenido, U1l.
definitivo triunfo'so~reel ger~lodel vencedtll.-
de Anstetlitz,En efecto :htdnéhan ~'1igrati:..
des ejMcitos eIlet'Mmi)od~'blitaHa',enpr'e:"
!'l~ncia de.sl1s~mperad&~;1 'lúcHililli;\ los'di,-
p4MlátiéOS" en' e~ ,gabiMfe ;' 'Y: 'en'. vez .!té
cWtá5trófes sangfletltas-


'"
yde 'cu~ve'!liqs" e~:­


oritoscon lapunta-de-lábspatla -enel"polvb
derlos campameritosv se, 'veihlp-ar'é~ér '(le
i'epente" y' se.prtltlla~n, 'CehtiY' '8'tña'1adas
v}ctol'i'as de la 'ijiPloin30ia,:Mt~t~·:'1 'mis,rr-
rwsostratados·eom~el{le45d~JaIro;de184().
Tr~ado'eR qu~: ¡~~'iest, ip\llaba ta'mlJlen la
~rt'a)~etlO' jqneguerra! un rat? de salva;
basta'tlecu'1Ueera ,1a' Europa colIgada' C01]:"-
irá Me-heme't-'-AJí. ':.


,Como'perteneciente á época anterior, no
1\OS toca hacer la historia de ese tratado, ni
de los resultados que tuvo para el virev de
Egipto, ni del aislamiento en que se eneon-
tróla Francia en este negocio, teniendoque
.presenciar con los brazos cruzados1 cómo


Pllbliéado en1Jlal'celoti:lá~i¡úel¡íio"de 13"1; ..H. Revi~lo titulada
it.. iCillilhacwlI• . ".'


En el prospecto de nuestra lt~vist~, ofre-
cimos para 'ceda trimestrl!' un cuadro de los
principales acontecimientos peítticos que hu-
biesenocurrido durante elrespectivoperío-
do; acompañándolos de algunas reflexiones
que i.n~icasen sus causas, y señalasen sus
relaciones .sus resultados, y tendencias. Han
pasado cuatro meses y todavía no hemos
cumplido, la oferta; y queriendo dejar satis-
fecha la reconvenci:én'ql1e nos, podriandir.i.;.;.
gir nuestros lectores, valilOS ahora 11.0 'solo
á trazar el cuadro, sino, y ante todo ,ir' se-
ñalar la razon porque lo hemos diferido hasta
el presente. Yase ha podido conocerque si
bien no esquivamos el ventilarlas cuestiones
'sociales de mas alta importancia , procura-
mos sin embargo hacerlo de manera que
nuestros escritos no conciteti las pasiones
en ningnn sentido, y que se conozca palpa-
blemente cuán agenos somos de todo bando;
hahlamos ellenguajede la conviccion, no el
de los partidos;' y de esta suerte podemos
alcanzar que nos lean, si' no con simpatías"
al menos sin dCMgrádo., homhrás de todas
opltliOhéS, desde los amant~s ~e la monar-
qulaabsoluta lrastalos' partidarIOS de'-la re-
piíblíea.. :A.' ~Il.s!r'de qlle ;eHnisma. objeto
'~l\e'\\bsj)r()'POslm(}S'eR nllestrll.' publicación¡
:qlle~~ia' faUidwen buena p~vte i'si'id~en'"
dh~setft6s á In: arena 'polvorI~n:ta;'en,que' se
lI~¡tan f(..1erms cuestiones, ;ehépocas azarosas
~olli\))"la'tue' vamos at9av,esullcl.a: Cua~~
-esths .tl~TFeS no son s()ctales , 'smo polttl-
caS:,'~ube dtlpunto la dificultad,ae mantener-
se eh ¡la pbSiOOhm elevada en que 'nos· había-
mos coloca'OO,. cf>R'Sult"andó el carácter de
nuestra ReMsth.; 'y. 'el níismo,inter~s" de
nuestras doctrinas; 'pero 'Sobre todo, 'ooando
suena ya' el grito -de 'alarma, cuando lbs
partidos saliendo del campo de la 'discusion
han venido á las manos v se ha trabado 'a
lucha, entonces juzgamos'que es mas acer-
tado, para publicaciones como la nuestra,
cerrar de todo punto la puerta á toda discu-
sionpolítica; y el único medio de hacerlo


SOJlRE ,LOS l'lÚNCIPl\US A.éONTECIJlIBN,TPS POLíTICOS
DE WRO'!'!. DESDE ;\.~ (J)~ ,!GÓSTO DE 184tUASU


EL FIN DJ:L:JlISl\lO,AÑO. •
. - . ,,~'. , ",




los navíos ingleses ejecutaban en ;{)rient.e la
voluntad de lord Puhnerston ; v sí únicamen-
te debemos llamar la atencion sobre él ,co-
ruo una de las causas que mas hall contri-
huido á modiflcar la política general de
Europa; ó quizá mas bien, comouna ocasion
crítica que ha revelado lo que hahia de falso
y engañoso en la decantada alianza anglo-
francesa, sirviendo de punto de partida para
principiar una nueva épocaen la combinacion
de las relaciones de las grandes potencias.
Conviene también recordarle, no solo por
ser el único acontecimiento reciente que
pueda llamarse propiamente europeo, y cu-
ya iuñuencia , segun todos los indicios se
hace seutir en la actualidad, y se hará sentir
por mucho tiempo en todas las cuestiones de
política general, sino tambien porque es
imposible dejar de mentarle , teniendo que
hablar del hecho que se ha realizado poste-
riormente, merced á la política conciliadora
de Guizot, de ser de nuevo admitida la Fran-
ciaen el congreso de las grandes naciones.
Fundada esta reconciliacion en el tratado
de d3 de julio, y publicada poco despues,
ha ocupado en los últimos meses la atención
de la prensa de .Europa, y particularmente
de la francesa; estando como suele decirse
á la órdeu del día , hasta que los aconteci-
mientos de la Península han atraído sobre sí
la atencicngeneral.


Discordes andan en esta parte los amigos
de Thiers v los de Guizot; afirmando los del
primero, (Iue la Francia .ha sufrido una hu-
millaoion , que Guizot la ha consentido; y
que entrando de nuevo la Francia en el con-
greso de las grandes naciones, despues que I
ápesar de ella, han hecho cuanto cumplia á
s!-Isresp~c.tiv'os intereses, llevando á cabo
sus voluntades con desdeñoso aire de supe-
rioridad, es mas bien que un desagravio,
un nuevo insulto; y que Guizot negociando
esa avenencia, v haciendo que se sonriesen
maliciosamenteel gabinete de San James y
el autócrata de las Rusias , ha dejado muy
mal parada la dignidad de la gran nación
que repetidas veces ha dado la ley á la Eu-
ropa. Pero responderán los partidarios de
M. Guizot , que M. Thiers con su imprudente
política iba á provocar una contlagracioll que,
podia ser fatal á toda la Europa, y particu- :
larmente á la Francia; que las miras de esta
con respecto á Oriente quedaban salvadas
'en su parte esencial, y que el mantenerse la !
Francia en actitud imponente y amenazadora, 1


- 48 --
Y el empelíllrse en ekigeMíns escesivas
comprometiendo la paz general, era no co-
nocer los intereses de la misma Franeia, era
olvidar que la época de Luis Felipe no es la
época de Luis XIV, ni de Napóleon.


Tal vez no anduviera descaminado quien
dijese que ambos contendientes tienen -su
parte de razon: á la verdad no parecia pru-
dente que la Francia se aventurase á los aza-
res de una guerra contra la Europa coligada,
ni era posible suponer que tal pensamiento
cupiese en la política pacífica y contempori-
zadora del hombre que desde 1830 rige los
destinos de la Francia. Y si esto era muy
fácil de prever, ¡,á qué tan ruidosos arma-
mentos, á qué tantas bravatas, si al fin no
habian de producir otro resultado que cargar
inútilmente el presupuesto, y hacer sonreir
la Europa en el dia del desarme? Si la eje-
cucion del tratado era humillante, y además
no era posible impedirla, no parece lllUY
político el acrecentar su importancia con el
ruido de grandes preparativos, haciendo re-
saltar mas y mas la humillacion para el dia
en que fuera preciso bajar la cabeza. Estas
reflexiones que favorecen poco á la política
de M. Thiers , no dejan ciertamente muy
airosa la de M. Guizot; porque siempre re-
sulta que durante su ministerio la Francia
ha cedido. ,


La resistencia de· la Francia al tratado
de 15 dejulio envolvia algo mas <¡ue lo relati-
vo á la cuastion de Oriente; tratáhase de si
esa nacion habíade recobrar ó no lasupl'l~ma­
cía eu los nego(~ios europeos, supremacía ~lue
ha perdido desde la caida del imperio; y no
creemos que fuese buena oportunidad el cm-
penarse en recobrarla habiendo de luchar
por de pronto con toda la Europa. Habia,es
verdad, un poderosomotivode indignación,
al ver que la Inglaterra, cuya amistad se ha-
bia buscado con tanto ahinco desde 1830, se
burlaba hasta tal punto de su aliada, des-
quilihrando de tal manera el famoso contra-
peso en que se creía que la Inglaterra habia
entrado de buena fe para contrarestar á la
Santa Alianza; pero no quedaba otro reme-
dio que devorar eu silencio esa pesada bur-
la, que este es el nombre que mejor le cua-
dra; y lo que convenía era escarmentar en
la cuestion de Oriente, para aprender el ca-
so l(Ue debe hacerse de la alianza con In-
glaterra, conocer el nuevo sesgo que debía
darse á la política francesa, y la diferente
actitud lfue convenía tomar en las nuevas




- 49 -
cuestiones que fuesen ocurriendo. No ha
muchos dias que un órgano del ministerio
francés hadeplorado amargamenteeste error,
espresándose en tono tan acre, y con frases
tan violentas contra la Inglaterra, que bien
mostraban el comprimido despecho que abri-
ga el gahinete de las 'l'ullerías. Se conoce
que no le han causado ilusión loselogios, al-
go afectados en verdad, que el actual gahi-
nete inglés ha prodigado al gefe de la nacion
francesa, y al ministro de negocios estran-
geros; los hombres de estado ingleses, y
particularmente homhres como Peel , no se
dejan entusiasmar por algunas prendas per-
sonales de reyes ni de ministros estrange-
I'OS , hasta el punto de prorumpir en pom-
posasalabanzas: cuandoalaban de esta suer-
te, ellos saben pJr qué; dan un voto de
gracias por lo pasado, ó tieuden un lazo
para el porvenir. Si fuéramos franceses, no
nos huhieran sentado muy bien tantos elo-
gios prodigados al ministro de negocios es-
trnnzeros : hubiéramos preferido una viru-
lenta invectiva.


Como quiera, se hallan ya de acuerdo las
grandes potencias de Europa sohre la cues-
tion de Oriente; el sultán ha recobrado par-
te de sus dominios, la osadía del turbulento
vircv ha sido enfrenada, v las cosas van si-
guieudo pacíficamente su· curso, hasta que
se presenten nuevas complicaciones. Y no
pueden menos de presentarsc , porque un
imperio, lo mismo que un edilicio, no se
consolida por medio de puntales, sino por la
Iinncza de los cimientos. Tiempo ha que el
imperio Otomano se va cayendo á pedazos;
si no se ha desplomado completamente con-
virtiéndose en un montan de minas, es por-
que las grandes nacionesde Europa, no pu-
diendo concertarse sobre quién ha de quedar
dueüu del terreno donde se hal'a el carco-
mido edificio, le van apuntalando del mejor
modo que saben, sin otra mira que la de
ganar tiempo, aplazando para mejor ocasión
el completo derribo.


La conservaciou é integridad del imperio
Otomano, figura en los protocolos europeos;
mas él no deja por eso de estar moribundo.
y perecerá: porque el porvenir de las na-
ciones no pende de lo que está escrito en
las carteras de los diplomáticos, sino de lo
que se halla prescrito en las leyes de la Pro-
videncia. El imperio Otomano carece de
principio vital, y sin este nada vive. Funda-
do sobre un dogma falso, y agrandado á im-


pulsos del fanatismo, ha sentido debttitar sus
fuerzas, luego que el error ha producido sus
frutos, y que el calor del fanatismo se ha
ido debilitando con el trascurso del tiempo.
Colocado cara á cara con las naciones vivifi-
cadas por el cristianismo, su brillo ha cesa-
do como el de los astros de la noche al ra-
yar el sol; y después de sus impotentes ten-
tativas para sojuzgar el Occidente, ha caído
s.in f~erzas., ~in aliento, á los pies de la civi-
lizacion cristiana. Cuando contemplamos á
la diplomacia europea afanándose por pro-
longar algunos años mas la vida del imperio
Otomano, parécenos ver á los sucesores de
un moribundo, que rodean su cama dispen-
sándole toda clase de auxilios, para prevenir
una muerte sobrado pronta, que no dejaría
tiempo para el conveniente arreglo del re-
parto de la herencia.


El genio de~lehemet-AIí, ha hecho quizás
nacer algunas esperanzas del rejuveneci-
miento del ~mp~rio de Oriente; y la impo-
nente orgamzacron de sus fuerzas terrestres
y marítimas, y la vigorosa administracion
establecida en los paises que le estan suje-
tos, se han tomado á la vez como un co-
mienzo y un preludio. Confesaremos fran-
camente que participamos poco de se-
mejantes esperanzas. Indúcenos á esto la
rel1exion de que jamás se fundó ningun
grande imperio, ni por una organizacion
militar, ni por una vigorosa administracion;
todo esto indica á lo mas una accion fuerte
por parte del gobierno; pero noes bastante á
producir un cambio social, cambio indispen-
sable pa.a un verdadero rejuvenecimiento.
Ka negamos á Mehemet-Alt su genio orga-
nizador, y que su reinado haya de formar
época en la historia de Oriente; no ignora-
mos la grande influencia que ejerce en la
suerte de los pueblos la aparicion de los


, grandes hombres: pero las sociedades para
i formarse de nuevo, ó para rejuvenecerse


cuando estan caducas, necesitan algo mas
que hombres. Necesitan principios que se
filtren hasta m corazon; principios que
obrando sobre las ideas y costumbres, re-
formen al individuo, y organicen la familia
y la sociedad, dando asi una basa anchurosa
y sólida al establecimiento de buenos go-
biernos. Y ¿se hallan en Egipto, en el im-
perio Otomano, esos nuevos principios? Se
ha dicho que la civilizacion europea invade
aquellos paises; pero es menester advertir
que lacivilizacioneuropea encierra algo mas


;}




-50-
grande y fecundo qtl6 los eonoeimientos de
algunos ingenieros y marinos, que algunas
nociones administrativas, que el arte de los
manejos diplomáticos, que el estudio de los
idiomas, que el talento de redactar una
gaceta. Estas y otras cosas semejantes las
importan los europeos al Oriente, pero no
son ellas la civilizacion europea; esta es
algo mas grande, mas rica , mas fecunda,
es madre de la cultura, perono se confunde
con la cultura. Su raíz es el cristianismo,
por él ha vivido y vive, ora la miremos na-
ciente y tosca como en la época de Carlo-
magno y de las cruzadas, ora la contemple-
mos pujante y culta, como en el tiempo de
Cárlos V, de D. Juan de Austria, v de los
franceses conquistadores de Argel. los eu-
ropeos en el desvanecimiento de su grandor
y poderio, se imaginan capaces de enseñar
á los demas pueblos su propia civilización;
¡ilusos que no advierten que semejantecon-
ducta es un miserable empirismo; que no
reeuerdan quién llevó á los bosques de las
Galias, de laGermanía v de la GranBretaña
los primeros gérmenes de la eivilizacion
moderna; que no recuerdan que eran aque-
llos hombres que con el crucifijo en la ma- I
no, la dulzura en los labios, y la inocencia I
y la caridad en el corazón , les anunciaron la
buena nneva, arrancándolos de las supersti-
ciones de Tuiston, y de los sangrientos sa-
crificios de Teautater. La eivilizacion euro-
pea no se inoculará á las paises de Oriente,
ni á las regiones dominadas por los france-
ses en Arrica, si no le preparan antes el
camino 1 Ó por mejor decir si no echan pri-
mero Sil semilla, los misioneros católicos.
y no basta que sean misioneros de sectas
que se apellidan cristianas; esas sectas son
sarmientos separados de la vid, y su infe-
cundidad está acreditada por la esperiencia.
L~ cuestion de Oriente trae muy ocupa-


dos a todos tos gabmetes de Europa, y for-
ma uno de lostemas principales de las dis-
cusiones de la prensa; y con razon, porque


·esta es en verdad la gran cuestion europea.
La Europa cuajada de pueblos industriosos,
rechaza de su seno la guerra; v si de vezen
cuando la ambicien de los gobiernos se in-
dina á provocarla, se sienten desde luego
detenidos anteel inmenso cúmulo de inte-
reses que van á herir, y retroceden teme-
rosos de escitar la indignacion de los pue-
hlos. Pero la actividad de la diplomacia
necesita pábulo; y ya que no sea posible re-


novar sangrientas querellas entro naciones
vecinas, por cuestiones de territorio, como
acontecía en otro tiempo, eomplácese en en-
contraralguna víctima débilquedesmembrar.
El imperio de Oriente se la ofrece, y al co-
lumbrar los rompimientos á que pueda dar
ocasion en no lejano porvenir, preséntasele
la grata perspectiva de que por estos rom-
pimientos no será necesario que los pueblos
europeos pierdan su tranquilidad; sino que
sin destruir los grandes establecimientos fa-
briles, ni estropear caminos de hierro, se
podrá decidir la contienda en aquellos mis-
mos mares donde se decidieron ya otras ve-
ces los destinos de grandes pueblos.


Pero lo repetimos, sea cual fuera el giro
que vayan tomando las negociaciones diplo-
máticas, yel resultadode rompimientos mas
Ó menos hostilesentre las grandes potencias,
el porvenir de Orientees triste y deplorable.
Su sociedad está herida de muerte; y sobre
sociedades moribundas no se fundan impe-
rios poderosos y brillantes. Asi que, ora
caiga la ciudad de Constantino bajo el im-
periode Jos Czares, agregándose el imperio
Otomano al desmedido coloso del Norte, que
va absorbiendo cuantole rodea; ora se hayan
de ver destrozadas las provincias del mal-
hadado imperio, cabiendo la parte mas á
propósito para las operaciones mercantiles á
los ingleses, para que desplieguen su sor-
prendente actividad en las mismas regiones
y en los mismos mares, donde se esplayó
un dia la de los fenicios, de los rodios v de
los venecianos; el país de Oriente yacerá
postrado, exánime, hasta que un nuevo
principio vaya á reanimarle. Ahora mismo,
¿de qué sirve al sultan el haber recobrado
algunos territorios, si tan pronto como se ha
levantado de ellos la mano de hierro de Me-
hemet-Alí, han caido en la anarquía? Si no
se puede introducir en el imperio Otomano la
accion de un principio viviticante, cuantas
mejoras en él se hagan, todas serán posti-
zas , y por consiguiente endebles é infecun-
das. La misma cultura europea importada en
aquellos paises, no será mas que un rico
pabellon que un viajero despliega en los
arenales del desierto.


Otra complicacion parece presentarse en
Oriente con las desavenencias que se susci-
tan entre la Puerta y la Grecia, por motivo
de las pretensiones de esta últimaá estender
su territorio. Hasta se habla de armamentos
porparte de la Puerta; y ciertamente que si




- 5,1 -
asu propio impulso quedasen abandonados hre ella con in mano de hierro, r ya-
ambos adversarios, no fuera estraño que ce sepultada en el polvo como sus monu-
apelasen á las armas, á causa de profesarse mentos y.sus estatuas. Apenasse notóalgun
an odio tan inveterado v profundo. Pero se movimiento en sus ruinas, los pueblos de
pondrán de por medio 'las altas potencias, Europa se embriagaron-de entusiasmo, y sa-
con aquella autoridad que les da la proteo- lndaron con alborozo su brillante porvenir.
eion que dispensan al sultan, y la tutela ¡Vana ilusión ! Era un reflejo de sus her-
ejercidasobre e·l gobierno del rey Othon ; y lllOSOS recuerdos, era el genio de lo bello
nada se hará sin previo permiso y aproha- que batia sus alas sobre una tumba cuhier-
cion del alto consejo europeo. ta de coronas.


Quizás no dejariade ser curioso, ver de Volviendo ros ojos á Ruropa, observamos
nuevo trabada la guerra entre la Puerta y la que el Austria, la Rusia, la Prusia, sin nin-
Grecia; porque si en la época de la insur- gun suceso ruidoso que haya alteradosu so-
reccion vimos á la Grecia luchando con siego, ni llamado la atencion pública, van
aquella briosa energía que nace del anhelo siguiendo en su sistema de mejoras, sin
de la independencia, y con aquella desespe- eonsentir las discusiones sobre gobierno, ni
racion conque pelea un pueblo que no hulla abrir la- agitada arena de la libertad política.
medio entre la victoria y las insoportables Sigue el propio camino la Alemania guiada
cadenasque por largossiglos le hanoprimido, por el mismo espíritu: porque si bien abri-
veríamos ahoraála Greciacombatiendo como ga algunos elementos mas de inquietud, y
nacion acaudillada por un gobierno; y así tiene ciertas formas mas ó menos libres, es-
podríamos tener nuevas ocasiones para co- tá como sojuzgada por el ascendiente de las
nocer cuánto ha adelantado desde aquella tres grandes potencias, donde se halla atrin-
época, y cómo se nutre en ella bajo el nuevo cherada la monarquía pura, haciendo cara
gobierno aquel nobleespíritude nacionalidad á los propagandistas del Mediodia. Los dos
é independencia que es el alma de grandes principios, el de absolutismo y el de líber-
hechos; podriamos tambien observar hasta tad, se han librado ya batalla repetidas ve-
qué punto han salido fallidas las esperanzas ces; pero estaba reservado á la época que
de aquellos europeos, que saludaron con vamos atravesandoel ver entre ellosun com-
tanto entusiasmo su emancipaoion, mirando- bate de nuevo género. No parece sino que
la como el principio del renacimiento de sus se han dicho: « No hagamos derramar san-
antiguas glorias. »gre en los campos de batalla, transijamos


Sensible es decirlo; pero losacontecimien- »por algun tiempo, en cuyo espacio podrá
tosparece que no se apresuran mucho á con- )¡ resolverse la cuestionque con tanto empeño
firmar tan halagüeñas esperanzas; se soñaba »se ha ventilado. La Europa quedará dividí-
que existia aun el pueblo de Alcibíades y de »da en dos grandes porciones; en la una
Temístocles ; y mal podia ser así cuandoese »prevaleceráel principio de libertad política,
pueblo habíapasado tantossiglosbajola mas »en la otra el de la monarquía pura; y con la
cruel y hrutal esclavitud. Es muy comun . »esperiencia de un número considerable de
el recordar los bellos diasdc la Grecia; y i »años , veremos cuál acarrea á los pueblos
nos preocupan esos bellos dias, hasta ha- l)mayor suma de bienes positivos y sólidos.»
cernas olvidar que distan de nosotros masde Y en efecto: observando el movimiento in-
veinte siglos; y que en ese largo trascurso telectual y material de Alemania, y la vigo-
ha pasado sobre la infortunada Grecia la I rosa actividad gubernativa que se desarrolla
mano de Ale,jandro y de sus sucesores, la' en los paises de Europa donde prevalece el
del Senado Romano y del Imperio, y sobre li principio de la soberaníareal, no parece sino
todo la del imperio griego, y finalmente la I que han echado un reto á los otros donde
de los sucesores de Mahoma. ¡Pobre Grc- . predominan las formas representativas y la
cia! Destinada á brillar por breve tiempo, soberanía del pueblo. Este hecho es muy
pero con indecible copia de resplandor y de notable, y es digno de llamarla atencion de
belleza, trasmitió á los siglos venideros su todos los 'hombres que se ocupan en estu-
esclarecido nombre, esculpido en los inimi- dial'el desarrollo de las ideas y de las insti-
tables modelos que inmortalizan su genio tuciones.
en las ciencias y en las artes. Pero hace ya Un suceso ruidoso, motivado por el res-
muchos siglos que el infortunio pesa so- to de las prevenciones y de la ojeriza contra




el catolicismo qHe se arraigaron en Alema-i
nia con el cisma de Lutero, parecia amena- .
zar en Prusia al sosiego de las conciencias;
v las violentas medidas tomadas contra el
arzobispo de Colonia, indicaban que el ga-
binete de Berlin se olvidaba del siglo en que
vivia; queriendo sujetar á su inflexible ac-
cion centralizadora, hasta las concienciasde
los católicos. Segun las últimas noticias, el
negocio ha tomado un sesgo pacífico, y la
desavenencia se halla ya completamente ter-
minada. Nohabrá admirado tanto á los hom-
bres pensadores el nuevo rumbo de la polí-
tica prusiana, comolos habia sorprendido la
inesperada precipitacion y violencia de sus
primeros pasos. Fácilmente debió de alean-
zársele al gabinete de Berlín, que persi-
guiendo estrepitosamente á los católicos, re-
presentaría en Europa un papel poco digno;
que la empresa era arriesgada, esponiéndo-
le á salir desairado con mengua de su auto-
ridad y menoscabo de su prestigio; y que
ademas, no era prudente promoveresa cIa-
se de cuestiones, que afectando lo mas ín- :
timo del corazon del hombre, indisponen á
los súbditos con el gobierno; esparciendopa-
ra mas ó menos tarde, semillasde insubor-
dinacion y desorden. Un gobierno que sepa
lo que es gobernar, y que tenga presente
la necesidad de qne la autoridad públicasea
obedecida, nunca debe poner á los hombres
en el compromiso de desobedecer por con-
ciencia; porque acostumbrándose los pue-
blos á presenciar actos de tal naturaleza, y
mirándolos con admiracion como nacidosde
un heróico temple de alma que arrostra la in-
dignacion del poder, antes que hacer trai-
cion á los deberes de su conciencia, dejan
de considerar á los gobernantes como reves-
tidos de una mision superior, empiezan á
mirarlos como opresores, mas bien como
dueños de la fuerza que como deposita-
rios de la autoridad, y se arrojan mas fácil-
mente por el camino de las revoluciones.
Por manera que mirada la cuestion, no di-
remos solamente con respecto al interés de
los pueblos, sino también de los gobiernos
mismos, es muy importante que en mate-
rias tan delicadas se eviten en cuanto posi-
ble sea, todo linage de medidas violentas.
Estas verdades no se han ocultado á la sa-
gacidad del gabinete de Berlín; y por esto
ha procurado arreglar amistosamente sus
desavenencias con la Santa Sede; y á pesar
de ser protestante, á ípesar de saber muy


bien que la corte de Roma, como potencia
temporal, no puede hacerle ningun daño, á
pesar de lo ruidoso que ha llegado á ser es-
te negocio, y del sesgo reñido que había
tomado; á pesar de todo, no cree la Prusia
que pierda nada de su dignidad é indepen-
dencia cediendo á las pretensionesde la San-
ta Sede, y enviando para anudar de nuevo
las relaciones á nn encargado de negocios,
el baron Buch.


La Suiza nos está ofreciendo en la actua-
lidad un nuevo testimonio de cuán peligroso
es el agitar en un pais las pasiones en ma-
terias políticas, sobre todo cuando se mez-
clan tambien las religiosas.


En uno de los númerosanteriores de nues-
tra Revista se dio va una idea del ruidoso
asunto de los conventos de Argovia, de las
causas que le ha~)ian producido, y de los re-
sultados que podia acarrear. Los hechos pos-
teriores han venido á confirmar lo grave de
aquel negocio, manifestando que la cuestion
debatida no-se limitaba á la supresion ó res-
tauracion {le los conventos, sino que abar-
caba un círculo mucho mas espacioso. Las
pasiones políticas y religiosas van tomando
vuelo en aquel pais, la discordia empieza á
sacudir con violencia su tea, y Jos sucesos
de Ginebra que llegan á nuestra noticiamien-
tras estarnosescribiendoestas líneas, podrían
ser preludios de otros acontecimientos, que
ademas de perturbar la tranquilidad del pais,
amenazasen tamhien á su porvenir.


Fácil es comprender que á las potencias
del Norte, y sobre todo al Austria, no pue-
de series muy grato el tener á sus inmedia-
ciones un pueblo republicano. Estos contras-
tes no agradan; y sin que pueda decirse que
aventuramos conjeturas sin fundamento, bien
puede asegurarse que seria muy del gusto
de Metternich el hacer, si posible fuere,
con la Suiza, lo mismo que se ha hecho con
las repúblicas de Italia. Mientras la Suiza
conserve en sus formas republicanas la com-
binacion del elemento aristocrático con las
costumbres patriarcales, sin dejar que pre-
domine demasiado el elemento democrático,
inquieto y turbulento como en otros paises,
la Suiza verá respetada su independencia;
pero en el caso contrario, es menester que
recuerde la suerte de Polonia y de las repú-
blicas de Italia: y que asi como se ha forma-
do el reino Lomhardo-veneto, asi podria
formarse tamhien el reino Helvético. (juizás
por ahora esos peligro!! parezcan remotos;




- 53-
pero siempre será bueno qUtl los suizos re- frecuentes esplosiones vienen á dispertar á
cuerden que su gobierno es federal, que es- los adormecidos indicandolas minas suhter-
ta inmediato á grandes naciones regidas por ráneas y los combustibles que en ellas se
la lilas robusta unidad. La confedcracion hel- amontonan. ¡,Quéestraño , pues, debe pare-
vética no cuenta tampoco, como la confede- cer que en paises donde se carece de esa li-
racion germánica, con esa especie de unidad bertad , se trabaje tambien por caminos sulr-
que da el protectorado de grandes monar- terráneos para provocar una revolucion polí--
quías; las partes confederadas, no tienen tica? Si en Francia hay hombres como Que-
tampoco como en Alemania la unidad mo- nisset que arrostran un patíbulo cierto por
narquica en cada uno de sus gobicrnos ; y cumplir el monstruoso juramento que pres-
sobre todo conviene no olvidar que en cual- taron en reuniones tenebrosas, probable es
quiera conflicto que sobreviniese entre la tambien que se encuentren en Italiahombres,
Suiza y el Austria, todas las probabilidades si no para asesinar á las personas reales, al
de buen éxito cstarian en favor de esta últi- menos para sobornar una guarnicion y pro-
ma nncion, Muy desventajosamente lucha vocal' un motin.
(lila contra muchos, pero lucha con grandes Durante el períodoque vamosrecorriendo,
ventajas la unidad contra la multiplicidad; y ha sido la Francia teatro de escenas escanda-
cs menester no hacerse ilusiones, porque ni losas; y una que otra ha llegado á ser san-
en lo que toca á la destreza de los gabinetes grienta. No referiremos á nuestros lectores
de los reyes, ni al temple de lospueblos, no los acontecimientos de Tolosa, Clermont y
pueden compararse los tiempos presentescon de otras partes; ni la agitacion en que se ha
losde Guillclmo Tellv de CarloselTeuierario. encontrado el pais en todo el tiempo de la


La Italia en medio dc la profunda calma formacion del censo; teniendo los delegados
que disfruta, merced á la vigilancia de Jos de la autoridad que sufrir á cada paso resis-
re.speetivos gobiernos, y ú los ejércitos aus- tencias tenaces, bochornos indecentes, alari-
tnacos que acechan de cerca los pasos de la dos alarmantes, y de vez en cuando recias
revolucion para volar á reprimirla donde pedradas. Los delegados de la autoridad no
quiera que levante la cabeza, ha tenido tam- olvidarán por mucho tiempo el famoso grito
bien algunos momentos de inquietud; ya que solia resonar al entrar ellos en una calle:
que por su poca importancia no pueden ape- cerrad las puertas! Ciertamente que una
llidarse de alarma. Hasta ahora no sabemos huena parte de los alborotadores creia con
el fundamento con que se dice tlue existía la mejor buena fe del mundo, que solo se
una conspiracion contra el actual orden de trataba de impedir una medida administrati-
cosas; pero parece que los gobiernos, ó han va, que se denominaba arbitraria y tiránica;
rastreado su existencia, o la han sospecha- pero los directores de las turbulencias mira-
do, fundándose en algunosdisturbios que no han mas allá; la medida administrativa era
han tenidoconsecuencia notable. Bienpodría un pretesto, su objeto real un trastorno poli-
ser que los gobiernos se hubiesen alarmado tico. Asi lo manifiesta la simple observacion
en demasia, que el instinto de la propia de la situacion de los partidos en Francia;
conservacion buhiese abultado el peligro; y muy particularmente la actitud que en las
pero si hemos de decir ingenuamente lo que ocurrencias iba tomando la prensa. Lo que
pensamos, nada estraño nos parece que exis- convenia era amotinar al pueblo, hacer que
tiese una conspiracion para renovar tentati- los ayuntamientos se declarasen en resisten-
v~s mas ó menos semejantes á fas que se cia contra el gohierno: unavez dado el pasa,
vieron aÍlOS pasados en el Piamonte y en Ná- una vez salvada la primera valla, nada habia
poles. Cuandoobservamos que en otras par- mas fácil que mezclar la política con la ad-
tes obra con tanta energía el elemento revo- ministracion. ¡Ay del gobierno de julio si se
lucionario , ¿por qué hemos de tener dificul- hubiera amilanado, si hubiese dado un solo
tad en que por un movimiento de espansion paso atrás, si se hubiese doblegado á exi-
estienda tamhien su influencia á otros paises? gencias ilegales! La osadía de las facciones
En aquellas naciones donde se hallan esta- sehuhiera aumentado rápidamente, las pa-
blecidas las formas de libertad política, ve- siones se habrian enardecido, y quizás á
mos que á mas de lo que se trabaja á la luz estas horas un nuevo sacudimiento hubiera
del dia , se mina de contínuo cl orden exis- derribado el trono de julio ,espulsando del
"ente por medio de sociedades secretas; y suelo francés á otra generacion de reyes.




- i.í4-
Fijando la atención sobre el carácter de


esos acontecimientos y del desenlace que
han tenido, resaltan dos hechos que conviene
tener presentes, porque en cierto modo ca-
racterizan la situacion actual de la Francia.
Es el uno, la existencia de multiplicados ele-
mentos de desorganizacion social, que solo
esperan ocasion oportuna para producir una
verdadera anarquía; siendo el otro la resuel-
ta firmeza del poder, v los hábitos de su-
hordinacion en todas sus dependcucias , v
particularmente en el ejército. No negaremos
tlue al feliz desenlace de las complicaciones
en que con tanta frecuencia se ve envuelta
la Francia, contribuva sobremanera el tener
ú su frente un gran' rey; pero lo qué haria
ese gran rey, si al empezar los disturbios
en algun punto, le abandonasen las autori-
dades, ó le hiciese defeccion una parte del
ejército? Es poco menos que imposible que
entre los empleados civiles v militares no
haya hombres de todas opiniones ; es impo-
sible que-las facciones no trabajen por ga-
nárselos, y no los inciten, ó á tomar parte.
en las revueltas, ó al menos á transigir con
ellas, no poniéndoles emharazo ; pero ill pa-
recer debe de estar alli muv arraigada la
máxima de que un dependiente del g~hierno
debe obedecer al gohiemo , no abusar trai-
doramente de la confianza que en sus manos
se ha depositado.


Comonos proponemos insertar en nuestra
Reoist« una estensa relaeion sobre el pro-
ceso de Quenisset , no mentaremos su aten-
tado, ni entraremos en pormenores sobre
los espantosos hechos que va revelando di-
cho negocio. Al leerlos, el alma se horroriza
y retrocede; no parece sino que se ahre la
tierra á nuestros pies, v que descubrimos
las entrañas del ahismo. 'Por manera que en
Francia , aliado de la anarquía moral hay el
órden material; y un poder cimentado' so-
bre una revolucion, y corroido por doctrinas
disolventes, y minado por sociedades cons-
piradoras, se mantiene en una actitud (irme
é imponente, contrarestando la anarquía so-
cial por medio del vigor gubernativo. ¿Será
duradero ese estado de cosas'? ¿Con la mo-
narquía de julio se ha cerrado la sima de las
revoluciones? J.La mnerte de Luis Felipe, la
faltado tan hábil piloto,no se hará sentir las-
timosamente en la combatida nave? llé aquí
unas cuestiones que interesan al porvenir de
·la Francia, y por consiguiente de la Europa
entera.


Entre tanto los homhres que por sus talen-
tos se hallan colocados al frente de Jos partí-
dos llamados legales, comhaten con encar-


! nizamiento indecíhle , ó para adquirir, lÍ para
1I conservar el poder; dando asi un escandalo-


so ejemploá los partidos conspiradores. y
debilitando cada dia mas el prestigio de la
autoridad. Acabáronse las intrigas de los
cortesanos, y les han sucedido las ambicio-
nes de los tribunos. ¡Pohres pueblos!


En Inglaterra han conseguido los torys un
completo triunfo en la batalla electoral, y se
han apoderado nuevamente del peder. Ase-
gúrase que este cambioha sido contra todas
las simpatías de la reina Victoria, pcro el
voto del pais es en la Gran Bretaña mas po-
deroso que la voluntad del monarca; y con-
denado en las urnas electorales el ministerio
Melhoume ha sido menester que cediese su


I puesto al ministerio Peel. Asi que despues
I de tantos afias como andahan los conser-
. vadorcs desterrados del poder, cuando al


parecer dehian de haberse asegurado los
whigs un predominio definitivo, que solo
pudiera ser disputado por los .radicales , hé
aquí que se presentan de nuevo en la arena
los torys, y consiguen sobre sus adversarios
una numerosa mavoría, La lev de cereales
ha sido el tropiezo de los vhigs; pero mirando
mas detenidamente las cosas se echa de ver
que no era una simple cuestion de arance-
les la que se agitaba , sino una cuestión de la
mas alta importancia social y política.


¡,Convenia á los intereses de Inglaterra
el dar mayor latitud á la importacion de los
granos, quitando (¡ disminuyendo las trabas
que en la actualidad restringen ese ramo de
comercio'? lié aquí la cuestiono En una na-
cion comola Inglaterra, dondetan poderosos
son á un tiempo los intereses agrícolas y los
industriales, claro es que se había de dividir
desde luego la opinion pública en dos gnlll-
des fracciones ; poniéndose la agricultura de
parte del sistema restrictivo que escluyendo
la competencia en el mercado alzaba el pre-
cio de los granos, y mejoraba por consi-
guiente las rentas agrícolas, y colocándose
en la parte opuesta la industria, no solo por
el interés de las clases industriales meneste-
rosas á quienes interesaba la baratura del
pan, sino también por el de los mismos ca-
pitalistas que podianencontrar el jornal mas
barato, si lograban que el operario necesi-
tase menos para su subsistencia.


Mirada la Inglaterra bajo el aspecto mas




-55-
notable, y que mas hiere de golpe la aten-
cion del observador, es decir, en sus gran-
des poblaciones donde su industria se ha
elevado á una altura prodigiosa, parecia que
el triuufo no podia ser dudoso; y que pro-
puesta como estaba la cuestionen un sentido
accesible á todas la capacidades, y muy á
propósito para interesar al mayor número,
habiande alcanzar las clases industriales una
considerable mayoría. Pero el resultado de
las votaciones ha venido á consignardoshe-
chos notables: la preponderancia de los inte-
reses agrícolas en la máquina política, y la
inutilidad del famoso hill de reforma, para
obtener los resultados que de él se habían
prometido sus autores. La aristocracia ingle-
sa supo fingir que se doblegaba á las exi-
genclas, imperiosas á la sazonpor la eferves-
cencia de los ánimos; pero sagaz como
siempre; acertó á modificar de tal manera
el bill, que le asegurase la victoria, cuando
llegase la ocasion oportuna.


Pero á mas de la causa que acabamos de
indicar , debe buscarse todavía otra en las
modificaciones introducidas en la opinion pú-
blica, yen lospartidosllue la representan.
Porque, poderosa era también la aristocracia
inglesa en 1830, prepotentes eran tambieu
los grandes propietarios que cuenta en su
seno, y sin embargo desde aquella época
han estado los torys escluidos casi siempre
del poder, y han debido contentarse con ha-
cer la oposición. Pero lo que hay ahora que
no habia entonces, es la nueva 'actitud que
ha tomado el partido tory, y las modifica-
ciones en que ha consenudo; y ademas , se
ha visto que la revolucion de Francia no to-
maba el rumbo que al principio se temiera,
v asi es que las ideas conservadoras que
volvian á recobrar ascendiente, pero que
se sobresaltaron con el estallido de la nuc-
va revolucion francesa, se han recobrado
del susto, y sin perder nada en fuerza y
vigor,han ganado mucho en previsión y pru-
dencia.


Pcel ha sido el hombre que en Inglaterra
se ha encargado de llevar á cabo la grande
obra de los conservadores, que consiste en
conservar lo que se pueda, sin provocar re-
sistencias obstinadas que puedan acarrear
peligros ti la causa del órden; y no ceder
nunca con ligereza tÍ exigencias desmedidas,
con la doble mira de no debilitar la fuerza
del poder, y no alentar demasiado la. osadía
de lospartidos reformadores. Este SIstema,


fruto de la amarga esperieneia de las revo-
luciones, es en sustancia el mismo que se si-
gue en Alemania y en otros paises donde
domina el principio ahsoluto; solo que las
mismas reglas se modifican segun las dife-
rentes formas de los gobiernos: resistir con
firmeza, pero no con obstinacion, y preve-
nir las revoluciones por medio de las refor-
mas. Colocado Peel al frente de ese nuevo
partido, puede decirse que ha refundido en
él al antiguo tory, y á los whigs mas mode-
radas; no consintiendo que aquellos se en-
tregasen á su acostumbrada violencia, ni
que estos, fluctuando en la incertidumbre, se
aproximasen demasiado á los whigs mas ade-
lantados.


Pero esta prudencia que sirve á un tiem-
pos para salvar los intereses existentes, y
satisfacer al espíntu reformador de la épo-
ca, y que por medio de la condescendencia
desarmaen cierto modo la revolucion; esta
prudencia, repetimos, no será bastante para
evitar á la Inglaterra las crisis que la ame-
nazan. El actual ministerio, á pesar de la
numerosa mayoría con quecuenta en el par-
lamento, no se ha atrevido aun á abordar
de frente la cuestion de cereales, v estre-
chado por sus adversarios para que 'entrase
en ella , ha procurado aplazarla, pretestan-
do que ante todo era menester reunir ma-
yor caudal de datos para resolverla con mas


I acierto. Verdad e; que en cuestiones eco-
nómicas de tan alta importancia nunca está
de mas la abundancia de datos que puedan
ilustrarla; pero cuando habían precedido
va tantos debates, cuando el ministerio
entrante parece que dehia de tomar sus
carteras con un pensamiento fijo, es proba-
hle que el sagaz Peel haya tratado de ga-
nar tiempo, de no irritar á las clases me-
nesterosas al principio de su ministerio, ma-
yormente á la entrada de un invierno, que
segun noticias será horroroso para Jos po-
bres de Inglaterra, y quizás se propone tarn-
bien realizar el pensamientode sus adversa-
rios con algunas modificaciones que satisfa-
gan un tanto á sus amigos políticos, y que
por otra parte le preserven de la tacha de
plagiario.


Si es verdad, como lo han asegurado los
wighs, qne la miseria de las clases nume-
rosas se aliviaria con un nuevo sistema en
el ramo de cereales, probable es que Peel
no vacilará en adoptar reformas importan-
tes, por mas que haya de luchar con los




(1) Asi ha sucedido.


-1J6-
torys mas testarudos (1). Tiempo ha que 1I cias de que anduvieron aeompañados , que
está acostumbrado á. seg~ir resueltamente! estan , y lo estarán.por mucho tiempo, da-
su pensamiento propIo, sm ser esclavo de ! vados en la memoria de todos los españo-
las exageradas ideas de algunos de sus im- • les. ;,Quién olvida la mafiana del '2 de oc-
prudentes amigos. Una de las reglas de su 1 tubre en Pamplona?Solo podráhacerloquien
política es que mas vale hacer á tiempo , y fuese bastante insensible para no haber par-
corno de buena gana, lo que después se ticipado de aquella profunda irnpresion que
habria de hacer á la fuerza; y no se olvi- causó en todos los ánimos, la difusion 'de
dará ahora de tan prudente regla, ni le , la noticia de la suhlcvacion de Ü'Donnell,
faltará la firmeza necesaria para ponerla en ¡ circulando de boca en boca con la rapidez
práctica. Por cierto que en la época de la del rayo ¡ti nueva de que O'Donuell se ha-
emancipacion de los católicos, no tenia Peel bia apoderado de la ciudadela de Pamplo-
la importancia política de ahora, ni se le na proclamando la regencia de María Cris-
podía conceptual' tan necesario al partido tina. Los pronunciamientos de Bilbao y de
tory como en la actualidad; y sin embargo Vitoria, y los sucesos de Zaragoza se mi-
ya entonces supo prescindir de la ohstina- raron como consecuencias naturales de la
da tenacidad de muchos de sus amigos, insurreccion de O'Donncll , como el desar-
supo despreciar los violentos ataques que rollo de un plan que debia de estar comhi-
le dirigian, no se paró en las calumnias nado de antemano; pero aunque no causa-
con que le denigrahan , y sin avergonzarse ron impresion tan profunda como la prime-
de confesar la mudanza de su opinion, lle- ra esplosion, sirvieron para mantener en
vó á cabo la emancipacion de los ca.tólicos, .1· terrible espcctativa los ánimos, avivando en
arrostrando tranquilamente el feo y pere- ! diferentes sentidos temores y esperanzas.
grino apodo con que le designaban apelli- l· ~ unc,a se aguardaron 10.s ?orreos con n~a-
dándole Judas lscariote. yor ansiedad ; nunca se V¡VIO en mavor Ill-


Los acontecimientos que se han verifica- . certidumbre en un dia, de lo que podia ha-
do en España , han sido tan cstraordina- her acontecido en el día de mañana. «A es-
rios , tan ruidosos, y por decirlo asi tan das horas, decía todo el mundo, ¿qué ha-
fulminantes, que por espacio de un mes y »hrá sucedido en otras partes? á estas ho-
medio han sumido á la nacíonen un profun- »ras qué hahrá sucedido en Madrid?» Los
do asombro, de que difícilmente se encon- periódicos llegados de la corte ihan aumen-
trarán ejemplos, aun en nuestras crisis mas tando mas y mas la ansiedad, pintando la
señaladas: Con tan recios sacudimientos se situación de la capital en aquella incertidum-
ha despertado tambien la atenci(ln de Euro- bre angustiosa que hace presagiar alguna
pa, y asi vemos que la prensa alemana, la catástrofe. El rumor de la conspiraeion era
francesa, la inglesa, todas llenan sus co- público; se designaban sus geles, se anun-
lumnas de noticias sobre España ; todas em- ciaba Sil plan; y entretanto el gobierno se
plean estensos artículos en dilucidar las mantenía en actitud silenciosa, apercihién-
trascendentales cuestiones que están como dose para la dcleusa , aguardando el mo-
amontonadas y apiñadas en el horizonte de mento crítico que hahia de decidir de su
nuestro porvenir. Estas cuestiones existian suerte. La situacion era terrible: los conju-
ya desde mucho tiempo, se las veia , se rudos eran muchos; sus caudillos inteligen-
hablaba de vez en cuando de su estroma tes y osados, rodeados de prestigio por re-
eomplicacion y dificultad; pero los sucesos cientos hechos de armas; si se perdía un
de octubre han venido á despertarlas, á ar- instante, si se desperdiciaha un medio de
rojal' sobre ellas nueva luz, para que se resistencia, si se padecia un descuido, los
concentrase sohre las mismas la ateneion de resultados podianser de inmensa cuantía:
todos los hombres pensadores de Europa. se trataba nada menos de si dentro de po-


No es necesario hacer aqui una reseña cos dias , tal vez horas, dchia de ser procla-
de los acontecimientos de octubre; son tan ruada en Madrid la regencia de Cristina,
recientes, fue tan viva la impresion que cau- cayendo el Rcgente en mano de los conju-
saron- y tan cstraordinarias las circunstan- 11, radas, ó buscando un asilo en tierra estran-


! gera.
!! Al parecer el gohierno seguia de cerca los
1I pasos de la conspiracion ; y ya que no le




;)/


fuera posible COi~CI' hieu su hi!o , al menos
tenia noticias qne hasta Ieindicahan el dia en
que hahiade estallar. Asise le viú desplegar
en el dia 7 mayor actividad y vigilancia,
tomando algunas medidas que podian des,
baratarla , y que quizá la desbarataron. No
se hahia engallado el gohierno; sus sospe-
chas eran fundadas; pero los conjurados no
desmayan, y se arrojan osados á la arries-
gada empresa. Llega la noche; óvense al-
p;unos tiros; suena por las calles el grito de
á las armas, Y Madrid en medio de las ti-
nieblas vuelve á encontrarse en una de
aquellas situaciones terribles en (lile se en-
contrara el 2 de mayo y el 7 de julio. El
general Concha, al frente de algunas com-
pañías sublevadas que ha sacado del cuar-
tel, llega á Palacio, acuden al mismo punto
varios !jefes, y eutre ellos el general Leon
con su gallarda presencia y su corazon de
treinta años, Va vestido de húsar, de gran-
de unilonue , lujosamente ataviado, corno
si fuera á tina magníñca parada. En el mo-
mento decisivo, al salir de su casa dicien-
do vamos allá, ¿. quién sabe Jo que le diría
su corazon ? Aquellas marciales galas con
que se adornaha ¿hahián de servir para
realzar su triunfo, ó para hacer mas trágico
su suplicio? ¡Desgraciado! ¡se ataviaba pa-
ra marchar al cadalso! ¡Oh! no augura ca-
dalsos un corazon joven y valiente. «lHaila-
»na , se diria á sí mismo, mañana á estas
»horas todo :Uadrid admirará tu intrepidez
)i} tu arrojo: te contemplará radiante de
.,gloria al frente de todas las tropas de la
»capital, encargado interinamente de la re-
»g:cílcia, y numerosos correos espedidos en
»todas direcciones llevarán á todos los an-
)gulos de Esparta y de Europa la fama de
»tu victoria. Vas á apoderarte de palacio;
»al eco (k tu nombre se suhlcvaran todas
»las tropas de la capital; Espartero se verá
»abandonado , y cuando esté reducido al
»último estremo, entonces le enviarás esa
"carta, le concederás la vida, v ufano mi-
»rarás cómo el que fue tu general, v que
líes ahora Regente del reino, te agradece tu
)¡generosidad y tu poderosa proteccion.»
i Tristes destinos del hombre! Era en la
mañana del 8 v la suhlevacion habia abor-
tado completamente ; y el general Leony
sus compañeros inciertos y perdidos, <'lCO-
sados en todas direcciones, vagaban por Jos
alrededores de Madrid. Poco tiempo hahia
pasado, y se esparcía por la capital la no-


ticia de que acababan de traer pre~o al p/'-
neral Leon!


Aquí dehemos hacer alto para resnonder
á una pregunta importante: ¿es ycrc/~d que
los conjurados al dirigirse á palacio tuviesen
intenciou de arrebatar á las dos auaustas
Niñas. para llevarlas á las provincias del
Norte? Difrcilmcnte podemos creer que este
fuera el plan primitivo; y así parece mani-
restarlo bastante claro la carta encontrada
al general Leon. Que al verse los subleva-
dos próximos á sucumbir, que al contem-
plar desbaratado su plan, concibiesen un
provecto temerario, no lo estrañartamos:
porque ¡.quiónes capaz (k decir lo que lme·-
de bullir en la cabeza de hombres que se
ven colocados entre el último suplicio y una
resolueion desesperada? Pero repetimos que
no es posible creet que tal proyecto cupiese
en esas mismas cabezas, cuando combina-
nahan sus planes en medio de la frialdad y
de la calma, con la prevision y prudencia
que de suyo aconsejaba lo grave y dificil de
la empresa. Si los caudillos de la insurrec-
cion !lO pudieron salvarse á sí mismos,
¡,cómo era posible que llevasen consigo á
las dos augustas Niñas? Salidos de Madrid
los sublevados, ¿qué camino podían seguir?
;,qué prevenciones se tenian tomadas p,¡¡'a
que las régias Niñas pudieran hacer su via-
je, nodirémos yacon alguna comodidad,pero
ni aun sin inminente riesgo de SI/S preciosas
vidas? Por cierto que no estaba la dificultad
en la salida de :\Iadrid, y fIne los ginete~
qne se abrieron paso entre las lanzas de sus
enemigos, se 10 hubieran abierto tamhicn,
llevando en brazos á la Reina de las Espa-
fías y á su hermana; pero ¿y al cabo de
poco trecho, qué hacían con embarazo tan
sagrado? En tal evento, como Madrid no
quedaba en poder de los sublevados, hubie-
ran sido de cerea perseguidos por numero-
sas fuerzas, las postas se hubieran cruzado
en todas direcciones para cortar el paso a
los fugitivos, y apenas se ve otro fin posi-
hle que el caer estos en manos del gobíer-
no, si es que con el susto y con el can-
sancio de las reales Huérfanas. no se hubie-
se tenido que deplorar alguna catástrofe.


De losprincipales caudillos, unos han pere-
cidoen loscadalsos, otroshan podidosalvarse
refugiándose al estrangero: los primeros no
pueden hablar, y los segundos tampoco es
regular que hablen por ahora; y asi será
menester audarse en conjeturas sobre el


ti




- .'í!:l---
"Yl~rdaJel'!J plan díll los cunjurados , y las cir- '1 ¿Cuál fue el verdadero, carácter de los


cnnstancias que lo desbarataron. Pero siem- I acontecimientos de octuhre ? Una insurrec-
pre parece mas probable que su objeto pri- 1cionmilitarCUIl objeto político. Militares fue-
mitivo era apoderarse de Madrid, volcando ron los que figuraron en el levantamiento,
la regencia de Espartero en el mismo cen- militares fueron los separados como sospc-
tro del gobierno, decidiendo la contienda en chosos por el gobierno; y la misma rapidez
pocas horas. El otro designio pudo ocurrir- con que desapareció de las provincias, indi-
seles en medio de su desesperacion ; pero ca bastante claro que las masas populares
sea como fuere, hasta el menorindicio detan se mantenian indiferentes. El objeto de la in-
temeraria empresa, para que la curiosidad surreccion era político porque no se atacaba
pública, ávida de acontecimientos estraor- á Espartero como gefe de losejércitos nacio-
dinarios, la haya acogido como cosa cierta. nales, sinocomo Regente del reino. Se que-
y es que la imaginacion del público se com- ria cambiar la regencia, y con este cambio
place en hechos estraordinarios y arriesga- de personas se intentaba otro mas ó menos
dos, y asi como sediento de impresiones grave, mas ó menos radical, en el sistema
vivas asiste á los espectáculos donde se re- político.
presentan escenas terribles, le agrada tam- ¿Tomó parte en la insurreccion el partido
bien figurarse al general Leon, vestido de moderado? Creemos que ni la tomó, ni podía
húsar, montado en unbrioso caballo, salien- tomarla; porque tales son los elementos de
do á galope por las puertas de Madrid, ese partido, que no es posible que se pre-
blandiendo con un brazo su terrible lanza, y sente jamás por sí solo en el campo de ba-
sosteniendo cuidadosamente con la otra á la talla. Si alaun día llevase á cabo la alianza
augusta Niña reina de España; agrádale de que le acusan tiempo ha los periódicos
imaginársele fuera de Madrid perseguido de del progreso; sí convenciéndose de que pa-
cerca por la caballería del Regente, y ora I 1'3 obrar necesita masas, tentase una fusion
ufano con su tesoro, ora sudando de congo- con los partidarios de la monarquía absolu-
ja, no al considerar su riesgopersonal, sino ta (1); si esta tentativa llegaseá sazon, y se
al presentir la imposibilidad de llevar á cabo pusiesen en planta los medios para alcanzar
la empresa temeraria, y los pavorosos re- I sus resultados; en una palabra, si justificase
sultadoscuya inmensa responsabilidad está I con su conducta los cargos que le dirigen
pesando sobre su cabeza. 1 sus adversarios, entonces se creariauna si-


Pero todo se deshizo como el humo: el ge- I tuacion nueva, cuyas consecuencias dopen-
neral Leon hahia creido que la estrella de derian del curso de losacontecimientos. Pe-
Espartero se eclipsaría en la nochedel 7; que ro mientrasel partido moderado se manten-
le abandonaría la fortuna que de muchos años ga en su aislamiento, bien pueden desean-
á esta parte le está prodigando sus favores; sal' los progresistas dueños del mando; no
pero el general Leon se engañó; Espartero I los derribaránesos adversarios, porque por
continúa Regente, y él perdió la vida en un mas inteligencia que se suponga á losgefes
suplicio. ¡Triste resultado de los trastornos de este ¡lartido , hasta que tengan á sus ór-
políticos, que asi perezcanlos hombres, aun denes a guna masa, serán siempre cabeza
despues de conseguido el triunfo de la causa sin brazo.
que defeudian l ¡Quiénse lo dijera al gene- Por esta causa el partido moderado no fi-
ral Leon en Villarobledo y en Belascoain: guró , ni figurarpudo en la insurreccion de
«A poco tiempo de concluida la guerra con octubre, tomando en él una parte activa: por
»don Cárlos, reinando en Madrid Isabel Il, figurar un partido en una causa, no se en-
»serás arcabuceado!» tienden las simpatías que pueden manifes-


Habiéndose desgraciado la tentativa de tal' por ella los individuos del partido, ó el
lladrid , la insurrección se sintió herida de que quizás uno que otro hayanestado ini-
muerte; en las provincias se disipó por sí ciados en la conspiracion. Lo primero es un
misma, precipitándose ladisolucion conla de- sentimiento estéril, y no mas; y lo segundo
sastresa suerte de Montes de Oca. Desde la es la accion de muy pocos, envuelta en mis-
muerte del que se llamaba regente, nada .
ocurrió notable; y solo se fueron suce- ------.----
.diendo las listasde losfugitivos que ihan bus-JI (1) Y:! en enero de 1842 se indicaba la ¡ora
candoun asilo en el vecino reino de Francia. dOl~,illanle dd PE'\'snHE'<To DE u Nsr.rcx.




- !)!)-
teriosas tinieblas, y que nunca puede COlIl- bien, la esperieucia ensena que eSlis partí-
prometer al partido en su totalidad. ¿Quié- dos templados (Iue abren el caminode la re-
rese palpar la diferencia de la accion de los volucion, son luego arrollados por otros mas
partidos en las circunstancias que afectan ardientes, y mas violentos; v que su suer-
mas ó menos de cerca el triunfode su cau- te inmediata es hallarse apartados de las
sa? I1éla aquí, en dos bien opuestos; el pro- clases á quienes han ofendido con sus in-
gresista y el carlista. Cuando en setiembre novaciones, mientras los revolucionarios los
de 1840 se ofreció al partido progresista una . acusan de traidores á la causa de la liher-
ocasion oportuna Jlara su triunfo, todo él se '1 tad. No se abre á medias la puerta á las re-
pusoen movimiento; y fuesen mas Ó menos voluciones; estas son como raudal impetuo-
numerosos en los diferentes puntos del rei- so; en encontrando una rendijadan sobre ella
no los partidarios del progreso, al menos to- con esfuerzo, derrihan cuanto se les pone
dos obrahau, cada uno en la esfera que le delante, y si alguno quiere detenerlas, le
permitíanlas circunstancias. Cuandoen '1833 arrastran cual leve arbusto en su estrepitosa
parecía brindarse á los amigos de D. Carlos corriente.
una oportunidad para colocarle en el trono, Si por un cambio de regelíeia el partido
¿(Iué hicieron'? se sublevaron en las provin- moderado se hubiese hecho dueño del poder
cías del Norte, en Castilla y en el reino de ¿qué principios huhiera proclamado? ¿cuál
Valencia; y si no lo hicieronen otras partes hahria sido su conducta? ¿Hubiera intenta-
fue, ó porque se hallabanya reprimidos por do nna reforma de sí mismo, una refundi-
medidas fuertes tomadas con alguna antici- cion de sus elementos con los de otro, para
pacion , ó porque faltó inteligencia y vigor asegurarse en el mando'? ¿Hasta qué punto
en los consejeros de D. Cárlos , en el centro hubiera llegado la condescendencia y la tran-
d~sde donde se debía provocar la insurrec- I saccion? Difícil es decirlo: solopodemos ase-
cion. I gurar que las proclamas de O'Donnell y de


El partido liberal moderado, propiamente Montesde Oca procurahan halagar doctrinas
tal, no llegará jamás á las manos con sus é intereses que pudiesen atraerles partida-
adversarios; su mayoría, ó mejor diremos, rios que no habían sido liberales. Pero esas
casi su totalidad, está formada de hombres, fusiones no se hacen en un dia, y los hom-
que por su posición socialno son á propósito I hres del partido halagado quieren mas tiem-
para tomar las armas, ni en las calles ni en I popara resolverse del que permite lm~ insur-
los campos; y además el pueblo español no 1 reccion, que va á ser comprimida al instante
entiende bien todavíaesas combinaciones de 1: si no cuenta inmediatamente con hombres y
transaccion que constituyen la esencia de las ,i dinero.
teorías de ese partido. Segun indicios de la I¡ Estas consideraciones nos llevan comode
ultima temporadade su mando, penetraron- 11 la mano á ~~b~ar de l? que se ha dicho en
se de esta verdad algunos de SllS gefes mas l' muchos periódicos, sobre el proyecto de ca-
seüalados ; y al parecer empezaban á con- samiento entre la reina Isabel y un hijo de
vencerse de la necesidad en que se hallaba D. Cárlos; provecto que segun cuentan al-
ese partido, de robustecerse modificando gunos periódicos, es acogido íavorablemen-
notablementesus doctrinas, y admitiendoen te por los emigrados de amhos partidos m~­
su seno nuevos elementos. derado v carlista; prometiéndose, por medio


Esto, mas bien que resultado de cálculo, I de esta" alianza, abreviar la proscripcion que
era el fruto de la esperiencia, y del mismo sohre ellos pesa, y apoderarse nuevamente
curso de los sucesos. ~adie ignora que los li de las riendas del gobierno. Este proyecto
prohombres del partido moderado fueron los .1 se enlaza con la ruidosa noticia del Congre-
que dieron el primer paso en el cambio de l· so, que hace ya algun tiempo llama la aten-
las instituciones políticas, planteando con I cion de toda la prensa de Europa, v que ha
ma.s- ó menos latitud el gobier~o represen- I si~o.ya debatida por la española de todas
tativo ; es decir , abriendo la primera escena 1I oplIllOnes.
del gran drama de la revoluciono Prescindí- ~ En primer lugar parece muy dificil que el
mosahora de las circunstancias que los 1'0- 1I partido moderado y el carlista lleguen ptlr sí
dearon y de hasta qué punto pudieron ellas ¡ solos á un convenio definitivo (1). Complí-
sobreponerse á su voluntad; pero esto JlO f -.---- .---
hace que el hecho JlO sea el mismo. Pues I (1) Véase lo sucedido.




- 60--
1
1 •


canse los intereses dinásticos con los políti- I grandes cuestiones europeas, que no sufren
008, las personas con los principios; hay an- !¡ la desventaja de ver embarazada v desvir-
tecedeutes que ponen de por medio una va-III, tunda su ace¡On,POl,' las interpelaciones de la
lb que á primera vistaparece insalvable; y I tribuna y los ataques de la prensa, que 1Ie-
que es probable que lo sea, en no interVi-¡i van acabo sus negociaciones con el mayor
Hiendo altas mediaciones que equivalgan á i sigi]o, sin que eontrihuvan ápropalarlas ni
mandatos. Asíes; que si en realidad exis- I las indiscreciones' de la prensa, ni las pueri-
tiese el proyecto del mencionado casamien- ,1 les ambiciones y rivalidades de sus hombres
to, supondría siempre la intervenciónestran- II'! de gobierno; estas , repet,irnos, obrarán de
gera, que para llevarl» ti cabo tentaría 1 concierto, unidas, compactas; y atrayendo
aquellos 1110diÜ:i que juzgára lilas adap- 11 á sí ó á la Francia o á la Inglaterra, ejerc()-
tados, '1' rún una iníluenciadeoisiva, ya sea para


Pero ¿ hay algo Je verdad sobrela reunion JI reuni~ó no el co¡)p-reso, ya sea para fijar
de ese congreso"? ¿Tiene algun fundamento I su objeto y determinar su resultado. Porque
la prensa nacional y la estrangera para t_o- I pasaron ya los dias en que se llegó á creer
mar tan á pecho esa cuestión, discurriendo , en la sinceridad de la alianza anglo-francesa:
sobre la verosimilitud de la noticia, y sobro luna esperieneia reciente acaba de desenga-
sus resultados probables, dado caso que lle~ I ñar á la Francia, "Y de hoy en adelante no
gase á verificarse? Desde luego parece bien queda ya en Europa otra alianza que la de
estraño qne por espacio de tantos dias esté I lastres potencias del Norte. Esto es sin duda
ocupando la atención de toda Europa una I un señalado triunfo para ellas; pero menes-
noticia que carezca de todo fundamento. ' ter es confesar que no tanto debe atribuirse
Pero ¿se sabe algo de cierto sobre su exis- ú lajnayor sagacidad y prevision de sus
tencia, su carácter y verdadero objeto?Cree- hombres de-estado, como á las desembara-
lilas que no; y la contradiccion de las noti- li zadas circunstancias de su posicion , y á la
cías es de esto la mejor prueba. En tal caso¡ unidad de interés y de miras. Ellas no tie-
¿se apelaria al recurso-de la fuerza, encar- i nen otro interés en la cuestion española que
gállllolic el gobierno de tuis Felipe de la el político, á saber, el hacer que triunfe en
ejecución de los acuerdos.de' la.Alianza? Asi España el principio político que merece su
lo creen algunos, y asi pareoeria. indicarlo predileccion; y si no es posible en toda su
el ejércitodeobservaeioa' ,que se ha reunido amplitud, á 10 menos con'la mayorsemejan-
enla frontera ;perlibieulniradala, cosa, es zaposible ; y' cuidar además que no adquiera
de" pensar que tujscFe1ipe~l'que:no' puede demasiadapreponderancia ninguna dejas
desconocer abiertamente el origen de lamo- ¡I potencias .rivales« La Inglaterra y la Fran-
narqutadejulio , se resissiria.cuantopudiese II! cia , .á masde los in.terese.s poluicos, tienen
á desempeñar un-papel ,cn. .que se hubiera " tamblen los mercantiles; tienen los compro-
de asemejar palpablemente.á Luis XVi[[; y 1; mises queresultan deIasalianzas masó-me-
así tantea!'ia todos los medios imaginables III~oS ostensibles _que 'han h~cho ,conl?s drs~
para.ver sr fuera dable obtener el resultado' 11 tintos bandos; tienen las mtras que siempre
sin.el-auxilio de .las armas. Por otra, par.te, I lleva consigo la v.ecinda~, y tiene!] so,hretodo
las-demáspotencias europeas.nc.perdonarian ¡ el haber de seguir una línea política, quesn-
tampooouingun. medio para que un ejército : tisfaga en cuanto quepa á ·los partidos domi-
francés no pasase la frontera; porque celo- :, nantes que sostienená los mismos gobiernos,
sos,de la influencia.francesa en la Península 11 sin exasperar tampoco demasiado á los que
no quisieran que viniese á aumentarse con 11 hallándosefuera del poder estan comhatién-
la invasion y ocupacion de un ejército nu- I! dale desde las filas de la oposicion.
meroso. !I Trabajo nos ha de costar el descubrir ni


.Segun todas lasprohahilidades, dependerá 'I'¡la mas mínima parte de los proyectos de
la principal parte de esta negociacion del Metternich; y aun las conjeturas y noticias
punto de vista bajo el cual la miren las tres de la prensa alemana no llegarán á mas de
potencias del Norte. Estas, que son las:úni- 1110 que él juzgue necesario que se divulgue,
cas.que tienen en esta materia un pensa- I quizás con la mira de sondear la opinionpú-
miento fijo, fundado esclusivamente en el i blica: dentro de pocos dias van á abrirse las
triunfo de un principio político, que tienen !I cámaras francesas, y veremos á M. Guizot
la suerte de andar acordes en casi todas las I! estrechado en la tribuna por sus adversarios.




~ 61-
ó á declarar su pensamiento, o á buscar un
asilo mal seguro en circunlocuciones y anfí-
bo\ogias; conviruendose los rumores ~e con-
greso europeo en poderosa arma de partido.
DIfícil es decidir hasta qué punto es verdad
que abrigue el gabinete de las 'fullerías los
proyectos que se le atrihuyencon respecto
al porvenir de España :no es tampoco fácil
de saber si es el gobierno de Luis Felipe el
que ha propuesto á las ()traspotcncias la
reunion del congreso; todas estas son cues-
tienes conjeturales, cuya resolucion defini-
t~"a debe aplazarse hasta que el curso de los
acontecimientos hava ofrecido mayor caudal
de datos; pero sí"que se puede' asegurar
llue en este negocio la iníluencia del gahi-
nete francés no será decisiva. Basta echar
una ojeada á la situacion de los partidos de
Francia, y sobre todo á su estado social,
para convencersede que Su gobierno no pue-
de alcanzar aquella fuerza que necesita para
obtener preponderancia en las grandes cues-
tienes europeas. No puede ser fuerte en lo
esterior, lo que es déhil en lo iuterior ; y el
gobierno francés, á pesar de toda la firmeza
de su voluntad. y del vig,)I' en la ejecucion
de sus órdenes, es débil, está vacilante
como combatido por tantos elementos encon-
trados, y asentado sobre una sociedad ml-
canizada'. Por esta causo, siempre. que el
gobierno de Luis Felipe haya denhraren
alguna alta euestion por sí solo, sin anuencia
de las demás potencias, no parece probable
que'puedaofrecer'ú SIlS amigosotra cosa que
simpatías. .


Entre tanto 'van pasando, los días, yá mas
ddaestI'ema cemplicacion de la situacion
actual, las' graves cuestiones que se agolpan
a la entrada en mavor edad de la Reina Isá-
bel , van aproximándese rápidamente ,se
amontonan' por decirlo así unas sobre otras
en 'el horizonte; y á medida quemas se
acercan, 'mas se descubre su estension ju-
~ensa, s,u pr~fun~idad.te~ebrosa. lo Qué par-
tido dornmara la situaeion? l.A qué hombres
éstá reservado el porvenir?Ellluracan ase-
gura que el porvenir es suyo, los periódicos
del progreso no dudan que pertenece 'á. su


. partido, y los periódicos llamados eonserva-
dores, ~t1rmall también que el porvenir' es
del partido que ellos representan. Asi-pro;'
claman todos los partidos segura su victoria,
asi declaran imposible el gobierno de todo
lo que no sea ellos. Nosotros no nos paramos
tanto en lo qne deba suceder en un plazo


breve, como en lo que propiamente debe
entenderse por el porvenir de una nacion;
asies que nada diremos sobr~ las -probabili-
dados de triunfoque pueda prometerse este
ó aquel partido, ya sea en el campo legal,
ya en el de la fuerza; pero sí que nos atre-
veremos á insistir en nuestra idea favorita,
dominante, de que ningun-partidoorgsnizará
un gobierno fuerte si no procura hacerse-na-
cional. El partido'que 110 tenga detrás' de si
á la nacion como resguardo y defensa, y que
no pueda llamarlaen su apoyo el dia del pe-
ligro, podrá ser fuerte para derribará sus
adversarios, pero no lo será para defenderse
contra ellos cuando se halle dueño del po-
der ('1).


y cuando esto decimosno hablamosde una
nacionalidad que se haya de fundar en cierta
imparcialidad abstracta, en una almcgacion
completa de principios políticos, en '¡ne el
gobierno haya de huir como de vitandos de
todoslos hombres uue hayan figurado en los
partidos; ni tampoco que' se haya de fundar
en reconciliacionespasageras, en abrazos
hipócritas, y en transacciones de palabra;
no: que todo esto es tan bueno para escrito
como inútil para practicado; sino que habla-
mos de aquella nacionalidadque se funda en
las ideas, en las costumbres, en los hábitos,
en \0'8 intereses de la nacion;qne sabe re-
unir los elementos dispersos ,quesabe dar
vida á.los amortiguados; y que aprovechán-
dose de todo lo que hay de útil Y de saluda 7
blev.acierta á formar-una masa compacta en
rededor del gobierne, .masa'Hena; de 'vidq¡.y
robustez , que al paso·que' pueda c.QIJ.1Unica'r
vitalidad á la atmósfera eh que está elgo-
bierno ; pueda cubrirle cual-poderoso escudo
contra los embates de lafuerza. Estamos
muy distautes de:pensar que lo que llevamos
espuesto no sea mas qlle unagalana.utspia,
y que no sea realizable. Envidian.muchos 'el
gobierno de Francia y de Inglaterra,' y·,rios....
otros creemos que para la cousolidacion de
un buen gobierno es tan á propósito'nuestro
estado social como pueda serlo el de otra
nacion de Europa. ¿Se penetrarán de estas
verdades los hombres que pueden influir en
los.destinos de nuestra patria"? ¿Serán bas-
tante generosos para desprenderse de sus
pequeüaspasiones ? ¿Serán susmíras has-


(J) Esta I'S la misma ¡.lea que ha domíuado
siempre en el Penstunientode i« .Yac'iot!.




- 6i4-
tante elevadas para comprender la posicion
en que nos encontramos? Y si los estrangc-
ros llegasen á entrometerse en nuestros
asuntos, ¿lo haríanconbastanteconocimien-
to de nuestro pais? ¿Deberíamos esperar de
ellosnuestro porvenir'? La causa de España,
causa de españoles es; el porvenir de Espa-
ña depende de los españoles. Todas las ba-
yonetas'del mundo no son capaces de con-
solidar un gobierno, si él no se consolida
por sí mismo; y jamás se creó una naciona-
lidad por medio de las combinaciones de la !
diplomacia.


Tul es el desaliento. que han infundido los
incesantes trastornos de que hemos sido víc-
timas por espacio de largos años, que algu-
nos pesimistas han llegado á perder hasta la
esperanza de que pueda organizarse y ci-
mentarse en España un órden de cosas re-
gular y coherente. Estamos muy· lejos de
participar de semejantes temores, porque
volviendo la vistaen torno, dando una mira-
da á la sociedad que nos rodea, no encon-
tramos tan difundidos nj tan poderosos esos
elementos de disolucion, que segun se quíe- ~
re suponer, han hecho incurables nuestros
males. Han pasado siete años de guerra, y
durante este tiempo se han sucedido unas á
otras las revueltas; ha terminado la guerra,
y las revueltas han continuado y dura nues-
tra incertidumbre, y el porvenir se presenta
todavia muy anublado: todo es verdad; pero
¿es prueba bastante de que en nuestro esta-
do social se abriguen elementos que hagan
imposible un gobierno? Para nosotros es evi- :
dente que no. Si la guerra, si los disturbios !
y trastornos que hemos sufrido por espacio I
de ocho años, hubiesen tenido su orígen en i
el mismo corazon de la sociedad española, si '1
los sacudimientos hubiesen sidoefecto de la
espontánea inflamacion de un volean oculto
bajonuestras plantas, entonces, como la so-
ciedad habria perdido su aplomo por movi-
mientos propios y espontáneos, diríamos que
verdaderamente son muchos los elementos
de disolucion, que ya que el edificio social
no se consolida todavía por sí mismo, señal
es que no se ha formado aun la base necesa-
ria para establecerun gobierno estable y du-
radero. Pero ¿ha sucedido nada de lo que
acabamos de indicar? no por cierto. Las dos
causas que han conmovido la sociedad espa-
ñola, las que handadoel primerimpulso, las
que han mantenido despues la incertidumbre
y la agitacion , lasque han ofrecido ocasiones I


y suministrado pretestos á que se pusiesen
en accion loselementos de trastorno, elemen-
tos que mas ó menos fuertes existen en to-
dos tiempos y paises, esas causas, repeti-
mos, no han salido del mismo corazon de la
sociedad: hasta cierto punto han sido estra-
ñas á ella, han dependido de circunstancias
escepcionales en las que puede encontrarse
la sociedad mas fuertemente constituida,
pues que han sido la cuestio« dinástica y la
menoredad de la Reina.


Véase la diferencia que ha mediado entre
nuestra revolucion y las de Inglaterra y
Francia. Allí las revoluciones han estallado,
y se han consumado sin cuestiones dinásti-
cas y sin minorías, han salido de las mismas
entrañas de la sociedad, y ó han llevado al
cadalso á los reyes, ó los han arrojado á tier-
ra estrangera. Todavia mas: y la compara-
cion será mucho mas luminosa. Tanto la
España como la Francia presentan en la ac-
tualidadun estadode incertidumbre,de mal-
estar, de sorda agitacion, que da mucho
que entender á los respectivos gobiernos, y
que amenaza con un porvenir tormentoso.
Pero nótese la diferencia del origen: en
Francia hay un rey sabio y esperimentado,
su inmediato sucesor pasa ya de 30 años, y
á falta de este hay otros príncipes que han
figurado congloria en el ejército y en la ar-
mada. En España está sentada sobre el tro-
no una niña de onee años, y el poder que
en su nombre gobierna está en declarada
enemistad con. la madre de la Reina. ¿Son
parecidas las circunstancias? ¿Es semejante
la situacion del poder en ambas naciones'!
Es evidente que no: y sin. embargo en am-
bas hay desasosiego, hay turbulencias de·
vez en cuando, hay aquel malestar que de-
pende del poco asiento , de la poca fijeza.
¿Qué significa todo esto? Para nosotros es
evidente la consecuencia, de que el estado
social de la Francia para el efecto de conso-
lidar un gobierno, es mucho peor que el
nuestro; que )0 que allí depende de causas
hondas r arraigadas, aqui dimana de causas
superficiales y pasageras.


Por estas consideraciones y otras que po-
driamos presentar, estarnos profundamente
convencidos de que nuestra situación no es
desesperada como creenalgunos, y qne pa-
sadas las circunstancias escepcionales que no
estaba en manos de los hombres evitar, po-
drá afirmarse entre nosotros un gobierno
sólido y duradero. Y no es que desconozca-




-63
mos que la revolución ha hecho tambien en
España su efecto, v que ha dejado también
en nuestro suelo notables sulcos; pero insis-
timos en que á pesar de todo, no se ha he-
cho imposible un huen gohierno; y rechaza-
mos la opinion de los que se empeñan en


, argumentar por las circunstancias presentes
, como sifuerancircunstancias regulares. Cris-


tina gobernó en nombre de Isabel II; Yen
aomhre de Isabel 11 gobierna tambien el ac-


'hIal Regente: pero es hacerse ilusiones des-
mentidas por la historia y por la razon, el
creer que el gobierno de Cristina ni el del
Duque de la Victoria, puedan tener el mis-
mo asiento, la misma firmeza, el mismo vi-
gor, que el de un monarca en propiedad.
Está en la misma naturaleza de las cosas, y
pretender lo contrario, es pretender un im-
posible.


¿Quiérese una prueba palpable y reciente
de lo que acabamos de afirmar? Héla aqui.
Supóngase que en setiembre de 1840 hubie-
sen existido los mismos elementos que se
combinaron para el pronunciamiento; supón-
gase que las circunstancias hubiesen sido
éxactamente las mismas, escepto una, á sa-
ber, que asi como la persona que estaba al


.frente del gobierno no era mas que Regen-
te, hubiera sidoReina; ¿habrianllegado tan
allá los acontecimientos? Si en vez de Cris-
tina hubiera sido Isahel , entrada va en ma-
lIor edad, ¿ la hahríamos visto tambien salir
8e España entregando á otros las riendasdel
mando? Estamos ciertos que no; y que por
mas complicada que se quiera suponer la si-
tuacion , pormasacalorados que imaginemos
los ánimos, no se hubieraconsumado en Es-
pafia con Isabel II lo que se consumó en
Francia con Cárlos x.


Las reflexiones que acabamos de emitir
sontristes en cierto modo, porque manifies-
tan que es vana la esperanza de que nues-
.tros males puedan remediarse de un golpe
y como por encanto, y que es necesario
aguardar el cursodel tiempo para que poda-
mos alcanzar una épocade tranquilidad y so-
siego, mas por otra parte no dejan tambien 1
deser consoladoras, porque demuestranque
no es desahuciada nuestra situacion , que no
son incurables nuestros males, que nocare-
cemos de porvenir.


DE L\


Publicarlo en Barcelona a mediados de 1M!.


Varias veces hemos dicho, y lo repetimos
aquí, que la Religion Católica es el mas fe-
cundo elemento de regeneracion que se
abriga en el seno de la nacion española. Y
cuando esto decimos, no nos fundamos pre·
cisamente en consideraciones generales so-
bre lo saludable de la influencia del Catoli-
cismo en la civilizacion de los pueblos, sino
que atendemos tambien á las circunstancias
particulares, características de España; cir-
cunstancias que la colocan en posicion que
de ningun modo puede compararse á la de
otras naciones de Europa.


Para producir grandes bienes, no basta
que un principio sea en sí bueno y de natu-
raleza fecunda, sino que es menester ade-
mas que pueda ejercersu influencia sobre los
objetos que han de participarde sus benefi-
cios : es indispensable que el principio esté
arraigado en el lugar de su accion, y que
por medio de estensas ramificaciones pueda
trasmitir sus benéficos resultados desde el
corazonhasta las estremidadesdelcuerpo so-
cial. Asíque, por mas que la Religion Cató-
lica sea de suyo muy á propósito para labrar
la felicidad de los pueblos y hacerlos ade-
lantar en la carrera de la civiJizacion, vano
fuera presentarla como áncora de esperanza
de regeneracíon inmediata, á un pueblo,
que, ó no la hubiese abrazado jamás, ó la
hubiese abandonado. Entonces podria ser
esa religion un remedio mas ó menospode-
roso, pero cuya eficacia no pudiera hacerse
sentir hasta pasado largo tiempo. Porque la
vida de los pueblos es vida de siglos; y ni
en bien ni en mal, se palpan instantánea-
mente los resultados de un principio que la
afecta de nuevo.


Advertimos todo esto para observar en
seguida que si no estuviésemos en la pro-
funda conviccion de que la Religion Católica
domina todavía en el entendimiento v en
el corazon de la generalidad de los españo-
les, no alimentariamos la esperanza de que
en dias muy lejanos haya de ver nuestra des-




-ti1,-


¡l:mciada patria sentados los' rundamentos jamás noshan abandonado sobre el porvenir'
de su prosperidad y ventura bajo la ense- de nuestra desventurada patria; lilas de una
¡¡¡¡HZa y la inspiración de aquella Religion vez, en vista de ciertos hechos, de ciertos
sublime, que la sostuvo por espacio de ocho escándalos, hemos sentido vacilar por un
siglos en su gigantesca lucha con el isla- momento nuestra conviccion sobre la reli-
mismo, que acompañó su pahellon triunfante giosidad del pueblo español; y deseosos de
al descubrimiento y conquista de nuevos descubrir la verdad por mas amarga que
mundos, que condujosus huestes invencibles hubiera de ser á nuestro corazon, nos liemos
á las costas de Africa, que bendecia los lau- preguntado: ¿.es verdad, es cierto, que el
reles de sus ejércitos en Italia, en Francia v pueblo español sea' religioso todavia?¿es
en Flandes, haciéndola respetar y temer verdad, es cierto; que las ideas irreligiosas
de todas las naciones de Europa. Sí la gene- no hayan pasado de la superficie de la so-
ralidad de los españoles hubiese abandonado ciedad, que no sehayan filtrado hasta su co-
la fe de sus antepasados, si rompiendo con razon? Estas reflexiones nos conducían, nos
todas las tradiciones de su patria y menos- obligaban, á un examen mas detenido, que
preciando los mas brillantes recuerdos de po- esclareciendo y fijando nuestras ideas, con-
derlo y de gloria, Se hubiesen entregado á la solidase nuestro juicio si era verdadero, o
incredulidad y al escepticismo, se apodera- nos desengañase si era falso. Hé aquí cómo
ria entonces de nuestra alma el desaliento procurábamos deslindar las ideas, cuál es
y la postracion , y no miráramos al Cátolicis- elcamino que en nuestro análisis seguíamos,
mo con respecto á la nacion española, sino y cuál finalmente el resultado it que fuimos
como un recuerdo estéril ,wmouno de conducidos.
aquellos blasones, que cubiertos de polvoy Echando una ojeada sobre la sociedad es-
de orín se conservan en las armerías de una pañola,salta desde 1uego á losojosque deben
familia.antigua , que degenerada de su ilus- hacerse diferentes clasiíicaciones , si se quie-
tre prosapia, recuerda apenas los altos tim.,... re apreciar debidamente el influjo que ha-
hres que dieron undia grandeza y lustr-e á yan podido ejercer ciertas ideas nuevas, y
sus ínclitos progenitores. la propagaciou que hayan podido alcanzar


Afortunadamente no es así; repetidas ve- en detrimento de las que á principios del
ces hemos aseverado que la inmensa mayo- siglo presente se hallaban en pacífica pose-
ría de. los españoles conserva aun intacto. el sion de todas las instituciones de España, De
sagrado depósito de, la Religion Católica, á estas clasificaciones, parte son aplicables a
pesar de los-trastornos de la revolucion, de todos los paises cuando se trata de investí-
Jos esfuerzos de la incredulidad, v de las gar un hecho como el que en la actualidad
asechanzas del protestantismo. Y cada dia nos ocupa; parle son enteramente propias
que pasa, nos afirma en esta conviccion: ca- de España ,COIllO que nacen de hechos par-
da suceso de importanciaque sohrevieue nos ticulares que se han realizado entre nos-
pone mas clara esta verdad; cuanto mas otros y no en otras naciones. Aqui, como
azarosas son las circunstancias v mas críticas en todas partes, es menester, distinguir eu-
las .situaciones, tanto mas se pone de mani- tre Jos que forman juicio de las cosas por sí
fiesto que la nacionespaüola trabajada por mismos, ó al menos tienen esta pretension,
medio.siglo de guerras y revueltas, no ha v los que solo siguen la corriente, sin curar-
perdidotodavía su religiosidad proverbial. se de examinar qué es lo que hay de ver-


Se dirá-quizás que.uos formamos ilusiones, dadero ó de falso en las grandes cuestiones
que pretendemos ver en los demas lú qlIe que se agitan en la sociedad.iLa opinion de
sentimos en nuestro corazan , que no. cono- los primeros se forma en tina esfera muy di-
cernas laépoca en que vivimos, el espíritu del ferente de la de los segundos; la de aque-
siglo, y que nos dejamos engañar-por meras llos nace de los libros , la de estos de los
apariencias, por puras ceremonias que no hechos. Paises hay sin embargo donde la
pasan de la superficie de la sociedad, y no influencia de los libros sobre los hechos es
alcanzan ningún influjo sobre las ideas ylas' muy poderosa á causa del mayor contacto
costumbres. .N<f pocas veces nos ha asaltado que entre sí tienen, y de la mayor comu-
este triste pensamiento, no pocas veces se nicaoion con que se trasmiten recíprocamente'
ha atravesado como un tétrico fantasma pa- su influjo: no ha sido empero asi en España,
raeclipsar y ennegrecer las esperanzas que ni es todavia, ni será en mucho tiempo,




-65-
El pueblo español, es decir, aquella par-


te que solo se guia por las inspiraciones que
de Jos hechos recibe, puede dividirse en
dos grandes fracciones, á saber: la que mo-
ra en las capitales, donde se ha importado
de un golpe, no la civilizacion sino la cul-
tura estrangera, donde han obrado con toda
espansion y libertad el conjunto de causas
que de treinta. años á esta parte se apli-
can de consuno para arrebatarnos las tradi-
ciones v las costumhres nacionales, donde
se han- presenciado las horrorosas escenas
que con ultrage de la Religion y horror de
la humanidad, se han visto en la azarosa
época que estamos atravesando, donde de
muchos años á esta parte' no recihe el pue-
hlo ninguna impresion favorable á las ideas
religiosas; y aqui sí que es necesario con-
tesar la existenciade un número considera-
hle de incrédulos, ó mas bien de ignoran-
les, que blasfeman de Dios porque no le
conocen, y menosprecian la Religion porque
la han visto repetidas veces objeto de vili-
pendio. La otra fraccion inmensamente ma-
yor es la que está desparramada en los
('ampos y aldeas, la que habita en las po-
hlaciones de segundoórden que por su si-
tuacion v demas circunstancias no estén su-
jetas en' demasía al influjo de las capitales,
\' aun puede contarse en este número el
jmeblo que vive en las poblaciones princi-¡
pales de España, entendiéndose aquellas
que no han participado del espíritu innova- I
dor , y que con mas ó menos modificacio-
nes se atienen á los antiguos usos v cos-
tumbres. Por lo que toca á esta Iraccion,
,(ue ciertamente forma la inmensa mayoría
del pueblo español, no cahe duda que con-
serva todavía la religion, salvas algunas es-
ccpciones bastante raras, lamentables efec-
tos de tantas guerras y revueltas, y que
pueden considerarse como aquellos surcos
que se ven en las apañadas mieses, cuan-
do algun imprudente ó mal intencionado ha
tenido en mal hora'el antojo de atravesarlas.


Que esto es asi, resulta no solo de la
esperiencia de cada dia, sino del exámen
y análisis de las causas bajocuyo influjo han
sido educadas las clases á que nos referi:...
mos. En efecto, nosotros buscamos cuáles
han sido las influencias á que han estado
sujetas, y no encontramos otro poder inte-
lcctualy moral que haya ohrado sohre ellas,
que hava podido afectarlas profundamente,
sino el'de la Religion. ¿. Qué es lo que vie-


ron en su infancia? lasceremonias, las fies-
tas t las solemnidades de la Religion; ¿qué
es lo que aprendieron en sus primerosaños'?
la enseñanza de la Religion; ¿á quién vie-
ron con influencia sobre sus respectivas fa-
milias, á quién escucharon por director en
los primeros pasos de la mocedad, á quién
pidieron consejo en los árduos negocios de
la edad viril? ¿no fué á los ministros de la
Beligion? Por mas que busquemos no en-
contramos otro poder moral sobre esas ma-
sas inmensas que el de la Religion; yno
como una idea abstracta o corno un senti-
miento vago, sino como un hecho real, pa-
tente, palpable, que estaba en continuo
contacto con ellas y que les era trasmitido
incesantemente por las ceremonias y las pa-
labras de los sacerdotes: por manera que
nada se encuentra que haya podido ejercer
una influencia contraria á la Religion, á no
ser que se recurra á los malos libros que se
han difundido entre nosotros.


Ahorabien: ¿ cuál es el efectoque en las
clases á que nos referimos han dehido pro-
ducir esos libros'? Sin que pretendamos ne-
gar los dañosque habrá acarreado á no po-
cos incautos la curiosidad de una lectura
venenosa, puédese sin embargo asegurar
que el mal no es ni tan estenso ni tan gra-
ve como temen unos v como desearían
otros. En prueba de esta verdad consola-
dora, hay una retlexion sencilla fundada en
un hecho que está á la vista de todo el
mundo; y este hecho es que la parte del
puehlo español de que estamos hahlando
tlO lee, y de consiguiente malpuede inficio-
narse con la lectura.


Todavia mas: aun suponiendo que las
ideas de los malos libros señoreándose de
algunas cabezas livianas que se hayan ha-
llado en contacto con las clases á que nos
referimos, hayan hecho esfuerzos por co-
municarse á un mayor número, han dehido
de tropezar en algunos emharazos poco me-
nos que insuperables. Primero: se habrán
encontrado no solo con la resistencia que
les han opuesto los ministros de la Reli-
gion en cumplimiento de uno de sus dc-
heres mas sagrados, sino tambien con la
de muchos seglares que prevenidos de an-
temano contra la irrupción de impiedad
que amenazaba, han contribuido mas de lo
qne se cree á neutralizar su maligna in-
fluencia. A medida que circulaba el vene-
no circulaba también el antídoto, y cual-7 .,




- 66-
IfJliera habra podido observar que muchos miraba como una.doctrina sino como un ti-
lk. los que leen, aun hahlandode los qlle.no ro; y la persuasión con, qlle Ú veces se las
son 'eclesiásticos ,~sc han,aprovechado de.la acompañaba, era mirada como una asechan-
enseñanza delos.apologistas de la Heligion; za pedida.
Segundo: w6pagándoselas ideasirreligio- Y aqui llamamos muy particularmente la
sas , uo ,por medio de .libros que llegasen atencion de nuestros lectores para hacerles
á las rna.. nos de to.das las. c1..ases; .sino. por I observar la influencia que ha tenida, un !le-
la trasmision que de unos á. otr-os se hacia cho poluico sobre un hecho social. Las


f
)()r la viva.voz , no han podidogerminal' en . creencias religiosas se han hallado envuel-
os en.teJ]djnli.e.ntos coo.'. aquella fuerza y 1


I
tas en cierto modo en el torbellino de la po-


energía que las acompaña, cuando forman , lítica; no faltaran quienes hayancreid« que
parte de un sistemacompleto, con sus prin-. '1 la Heligion era amiga y auxiliar de la mas
cipios.., S.'lIS ,teoría!;'. ' ,Sus aplicaciono.. s tales I


1


degradante esclavitud, que de ningull mo-
como se las encuentra en un libro v como; do podia conciliarse con la verdadera-Iiher-
se comunican al lector que. con curiosidad 1 tad, por lo que habrán mirado como una es-
le ha devorado. Cuando no se propagan de JI pecie de progreso el abandonar y despreciar
esta suerte, son como si dijéramos un ar- 11' la Religion, asi como otros han condenado
ttculo de libertinage ; muchas veces lejos de , indistintamente por impío todncuanto tuviese
penetrar hasta el fondo del alma, solo sir"-llla menor tendencia á libertad política. Por
ven para afectar que se sigue la corriente; , manera; que las divergencias enpuntos reli-
y en tal caso el daño no suele llegar hasta ,! giosos han contribuido á engendrar parti-
las familias, se limita a un determinado nú- j! dos pclítícos; y estos, una vez formados,
mero de individuos, y como planta exótica I! han influido a su vez en la conservación o
y poco arraigada, desaparece á medida que, I en la-pérdida de las ideas religiosas. La
mengua el ardor de las pasiones, y que en- 1 comprension'de la generalidad de los hom-
trando la edad de los negocios se pierde el hres no alcanza áciertas distinciones; cuan-
prurito pueril tic parecer libertino. Terce- I do se alista en un partido, ve "ti haudera y
ro: las ideas irreligiosas han circulado siem- considera como identificado con ella todo lo
pre en España bajo la bandera de un par- I que de un modo ú otro se agrupa alrededor
tido. Con razon ó sin ella, algunos de los 1I de la misma.
propagadores de esas ideas se han apeIli- 1


I1
No es verdad que para medrar un órdeu


dado con un nombre político, pretendiendo 1I de ideas necesite protección abierta de parte
y proclamando en .altavoz que sus ideas y 11 de los que ejercen g-rande influjo sobre la
sistemas sobre religiou tenían un intimo.en- !I sociedad; á veces les es mas ventajoso an-
lace con sus principios políticos, que lo uno! dar ocultas como perseguidas y proscritas,
110 podia plantearse ni sostenerse sin lo otro, '! haciendo sus incursiones sobre los espíritus,
y que para ahatir á sus adversarios y arre- ' por caminos indirectos, por conductos irrc-
batarlcs toda esperanza, era menester ar- gulares, Hay ciertas ideas que no pueden
ranear de cuajo las antiguas ideas é institn- sufrir por mucho tiempo la luz del dia , ([lu,
ciones religiosas, y cimentarsobre una nue-para medrar necesitan vivir cubiertas de
va educacion del pueblo las nuevas refor- misterios, y sobre todo estar muy lejos de
mas que se proponian introducir. Poco co- las regiones de la práctica. La Francia no se
noccdoresde susituacion , ciegos de rencor hizo irreligiosa durante las tormentas de su
y de venganza, dieron á sus adversarios revolucion, la gangrena la roia ya de all-
sobrado fundamento para que les reprocha- temano: mientras se quemaban por disposi-
sen su espíritu irreligiosoy su decidida ene- ciondel Parlamento algunos malos libros,
miga contra todo lo que hasta entonces se quizás; la irreligión hacia may'orcs estragos
.hahia tenido como venerable y sagrado ;,¡¡si que durante la borrascosa epoca de la asam-
aconteció que las. ideas irreligiosas no .solo blea constituyenle y de las sangrientas es-
tuvieronque luchar con las ideas religio- cenas de la Couvencion. Decimos esto para
:j3S .que~r~susadversarios naturales, si- calmar los demasiados recelos que pudieran
Hoque se estrellaban tamhien en el espíritu haber concebido algunas personas celosas
de partido.que las resistía y rechazaba, no sobre el funesto efecto que habrán produci-
solo por lo que eran en sí sino tamhien pOl'- do en la sociedad española los escándalos y
Que venian de la par¡~ opuesta. 1\0 se las catástrofes flue hemos presenciado, en 1110-




- ()j
mentos en que predominando las ideas irre-
ligiosas se han reducido á la práctica con
lamentable frenesí; porque, lo repetimos,
á las ideas irreligiosas les hasta el dominar
por un breve espacio pnra desacreditarse
profundamente. Pero volvamos á nuestro
objeto.
. Delo dicho hasta aqui se infiere que las


personas irreligiosas de Espafía pueden dis-
trihuirse en dos clases: unus que han sitio
contaminadas con la lectura de los malosli-
bros, otras que no han sido educadas jamás
en la Religion, que solo han oido hablar de
ella con odio y desprecio. Claro es que el
número de las primeras es muy reducido,


• ya porque en España es bastante corto el
de las que leen ,ya porque no todas las qlle·
lo hacen se han inficionado con los malos
lihros ; sea que no los hayan visto, sea qne
ao se hayan dejado engallar por las doctri-
nas que en ellos encontraban. La segunda
clase, en comparacion á la generaI-idad de
España, es poco numerosa, como fIlIe está
limitada á algunos puntos IllUY contados
donde han prevalecido circunstancias escep-
cionales, Doloroso es por cierto que se ha-
yan empleado tantos medios para que pu-
dieran contarse cn este triste número una
porcion de individuos de aquella clase in-
tortunada , cuya huella educacion debiera
ser uno de los objetos mas preferentes de la
sociedad, por l('l mismo que los que la com-
ponen no tienen mas patrimonio que sus
brazos, ni mas recurso que su salario. Cla-
se infortunada, repetimos, y que por lo
mismo necesita mas- ele los consuelos de la
Religion; [mica que ruede endnlzarle tos
padecimientos á que vive condenada uquien
la tierra. i DC:igraciados! cunndo á algunos
de ellos los oimos blasfemando el augusto
nombre de Dios y hablando con odio ó con
desprecio de todo" lo que pertenece el la Bc-
ligion ; cuando los vemos sin freno moral y
estinguidns los sentimientos, esccpto lo que
dice relación á los goces sensuales; cuando
los miramos en ese estado lamentable, no
nos irritan, no son ellos los que escitan en
nuestro pecho un arranque de indignacion
generosa; no son ellos, son sí los que los
han privado de toda cducacion moral y reli-
giosa, los que los han imbuido en ideas de
irreligion, de inmoralidad vdesórden , los
que se han esforzado en .hacerles tomar
parte en escenas tumultuosas ~. sangrientas,
los que les han prometido una felicidad men-


tirosa que debia alcanzarse por el, camino
del crtmen , los que han hecho desaparecer
todo freno, los que han quebrantado todas'
las barreras 1 los quélianroto el dique y han
dejado desbordar las aguas, aun á riesgo de
ser arrastrados ellos mismos en la impetuo-
sa corriente. j Oh! ¡ Cuáníns 'de Jos que
dieron el primer impulso 'deploran actual-
mente su funesta imprevision, devorados en
la oscuridad por un amargo remordimiento!
Siquiera por interés propio dehian abste-
nerse de predicar lo que predicaron, de
sancionar con su aprobacion los hechos que
sancionaron. Creyeron que en diciendo
ellos basta.... se apaciguarian las alhorota-
das olas, cual tocada-s por misterioso tri-
dente; i vana esperanza! en el curso de las
revoluciones hay una lógica inflexible, v
una justicia espantosa. l/asta!.... claman
unos; no basto todavia! claman otros; y
el carro de la revolucion prosigue en su ve-
loz y estrepitosa carrera hasta llegar al
puntodonde le detiene la mano de la Pro-
videncia.


Pero apartemos la- vista de este cuadro
desconsolador, y fijémosla sobre otro que
tantos motivos ofrece de aliento y espe-
ranza,


La generalidad del ílUehlo español, su
inmensa mayoría, no pertenece á ninguna
de las clases que acabamos de señalar, por-
que en los catorce millones que contiene la
nacion española figuran todavía como núme-
ro muy escaso los hombres que se han de-
jado seducir poda lectura de malos libros,
y no forma tampoco parte muy considera-
ble la multitud de los que hemos indicado
como pertenecientes á la segunda clase.


Ese estudio analítico de las clases que en'
España han podido inlicionarse con la incre-
dulidad, no ITOS dejaria muy satisfechos, si
la esperiencia no- viniese aconfirmarlo que
podríamosapellidar nuestra teoría. Encfccto,
cuando se quiere probar la existencia de un
hecho., no basta señalar las cansas flue han
debido producirle, contentándose con dc-
msstraciones de las que se llaman apriori,
porque es muy fáci] que se hayan escapado
á laateneion de, observador alg'unas causas
que neutralizaron el efecto de las primeras,
y que llegaron quizás á producir otro Plllc--
ramente contrario. Suhe depunto el peligro


; deequivecarse , cuando se trata de hechos
1,1· pertenecientes al orden moral que son dI'
I suyo muy complexos , y que han debido de




- 68-
estar espuestos á un sinnúmero de causas sentimientos religiosos; por todas partes se
de distintos órdenes, cuya respectiva efica- verá que estaba escrito el nombre de lleli-
cia es muydifícil apreciar con exactitud. gion, como el lemamasá propósito para mo-


De aqui es que al tratarse de hechos se- ver é inflamar el ánimo de los pueblos.
mejantes; es indispensable recurrir á la pie- Aqui nos permitirán los lectores una bre-
dra de toquede la esperiencia, y ver si está ve digresion, que no creernos carezca de
de acuerdo con las conjeturas que se habian importancia, supuesto que siempre la tiene
formado á la solaluz de la razono Para veri- y muy grande, todocuanto se refiera á seña-
ticarlo asi en el objeto que nos ocupa, será lar las verdaderas causas que produjeron el
menester examinar qué es lo que nos euse- alzamiento nacional de 1808, Y la guerra
ña la historia de España de treinta años á que fue su resultado.
esta'parte, y lo que nos está diciendo la si- Un historiador distinguido 1 el señor Pa-
tuacion actual. En tres grandes épocas pue- checo, al enumerar las grandes ideas que
de dividirse el período histórico que acaba- agitaroná la nacion española en aquella me-
mos de señalar: la guerra de la independen- morable lucha, añade á las de Rey y Religion
cia con la restauracion del afio catorce; la la de libertad. (( El Hey y la Religion, dice,
temporadade la Constitucion de 1820 con la »respetables objetos, que los españoles ve-
restauracion del año veintey tres; la guerra »neraban desde muchos siglos, como que
de los siete años con la situacion actual que »habiau sido la base y fundamento del Esta-
es su inmediata consecuencia. ¿Qué nos dice »do: la libertad, que era la idea moderna,
la primera época con respecto al hecho que »el principio del siglo presente, que no po-
estamos examinando, es decir, la Religiosi- »dia menos de nacer v desarrollarse en una
dad de la Nacion Española? Todos los que »conmocion tan profunda. Idea grata por lo
presenciaron aquel movimiento colosal, aquel »mismo que desconocida y confusa, por lo
levantamiento simultáneo de una nacion de »mismo que llena de ilusiones y mal separa-
doc~ millones de habitantes, aquella lucha- »da, ó por mejordecir, confundida entonces
desigual de un pueblo sin gobierno, sin cau- »con la de independencia nacionaI..Ellle.1J y
dill?s, sin recursos, sorprendido conla ocu- lila Religion primeros motivos del alzamien-
pacion de sus mejores fortalezas por ejércitos .»to: la Libertad, condicion necesaria de su
numerosos y aguerridos, aquellaluchatenaz »desarrollo, Sin las ideas de Religion ! de
donde las victorias eran acogidas conel ma- »Fertuuulo no habría tenido efecto la insur-
yor entusiasmo, donde las derrotas eran re- »reccion : sin esas deorgullo, de individua-
cibidas conun orgulloso qué importa!.. don- »lismo , de Libertad, nos parece imposible
de no se perdía jamás la esperanza ni aun en »que hubiera resistido seis años. La reunion
los mas terribles desastres, dondese veiaun »de los tres produjo 'el milagro de nuestra
pueblo entero decidido á vencer ó morir en »heróica defensa. No se reparaba entonces
la demanda; todos, repetimos, los que pre- »en el antagonismo que entre ellas habia de
senciaron aquella guerra heróica , todos es- »declararse : aliados contra el enemigo co-
tan acordes en que la Religion obraba como »mun los sostenedores de la una y de las
un poderoso elementopara conmover las ma- »otras, Sil unionutilizó los sacrificios y dilató
sas , para sostenerlas en los padecimientos, »Ia lucha hasta los grandes acontecimientos
animarlas en los combates, entusiasmarlas »europeos de 181 ~. La historia deberecono-
en los triunfos, V alentarlas en las derrotas. »cer todas estas verdades, y no ser parcial
Nadie ha olvidado todavia el grito de Rey y »contraninguno de loselementos de aquella
Religion que resonaba en los cuatro ángulos »inmensa obra. Asignándoles sulugar propio,
de la Península, que era la enseña en el »esplicando su aparicion, su incremento, su
combate, y que estaba confundido en el co- »decadencia , no debe dejarse seducir por
razon de la generalidad de los españoles, »los sectarios de ninguno, para desposeer á
con el noble sentimiento de la independencia »los otros del lauro que les corresponde. To-
de la patria. »dos concurrieron á la.oportuna sazon, todos


Léanse los documentos de aquella época, »con la fuerzade vida y de ilusionesque era
los manifiestos, las proclamas, las alocucio- »necesaria para tan grande empresa. Lara-
nes de las juntas, de los generales, de las »zonindicaque sin la aparicion de cualquie-
autoridades de todos órdenes, y en todas lira de ellos en Sil tiempo oportuno, tal vez
partes se verá que descuellan las ideas y »no se habrían realizado los deseos instinti-




- 69-
»vos del pais. El movimiento libeTaI no hu- Llevado á Francia Fernando por la aleve
»hiera levantado á España en 1808; las impostura de Napoleon, y después de las
»ideas monárqui~as y religiosas no hubieran miserias y escándalos de Bayona , cuando
»sosteuido la guerra en 1812, si otrosprin- todaslas provinciasdeEspaña sintieronaquel
»cipios , si otras esperanzas no hubiesen na- sacudimiento eléctrico que las levantó como
»cido en su ayuda.» un solo hombre, cuando constituidala nacion


Imposible nos es convenir con el seflor en juntas donde entraron en confusa mezco-
Pacheco en la esplicacion del grande y es- lanza todoslos elementos abrigados en el se-
traordinario fenómeno presentado por la na- no de la sociedad, donde por la fuerza misma
cion española en la guerra de la indepen- ' de las circunstancias apareció el elemento
dencia. Confesamos ingenuamente que tan demorcático aliado del aristocrático en igual-
lejos está de abrigarse en nuestro ánimo la dad completa, observamos no obstante que
opinion de que la idea de libertad, tal como el grito que alzan, que la enseña que procla-
se la concibió en 1812, fuese un elemento man, no es otra que la de Rey,' Religion e
de resistencia á -Ia invasion estrangera , y independencia de la patria; y ni uno ni otro
que contribuyese en nada al sosten del en- de esos tres principios tenia afinidad ni se-
tusiasmo nacional y al triunfo de nuestra mejanzacon la libertad, tal comola enten-
causa, que antes bien somos de parecer que dieron los hombres que en 1812 introduje-
sirvió de embarazo á la marchade los acon- ron en nuestro suelo las innovaciones polí-
tecimientos favorables á lacausade la nacion, ticas.
v fue un principio de discordia que hubiera Y si en 1808 nada se vió en España de
acarreado los masdesastrosos efectos, si los movimiento liberal, si las ideas liberales no
revesesde Napoleon en el norte de Europa y asomaban siquiera en nuestro horizonte, si
los sucesos trascendentales que de ahí re- losmotivos del alzamientofueron el Rey y la
sultaron, no hubiesenvenido á crearnos una Religion, ¿, cómo puede sostenerseque fuese.
situación nueva, decidiendo de un golpe la la libertad una condicion necesariadel des-
contienda de un modo favorable. Y no es que arrollo del alzamiento, y ayuda indispensa-
creamos que la generalidad del puebloespa- ble sin la que las ideas monárquicas y reli-
üol fatigado y aburrido por el desórdeny los glosas no hubieran sostenido la guerra
escándalos del reinado anterior, no tuviese en '1812? ¿Se ha olvidado acaso la impru-
algunatendencia á un nuevo órden de cosas dente conducta de muchos de los que se
tlue impidiese la reproduccion de tamaños apellidaban sostenedores de la nueva causa?
males: la indignacion popular babiaestalla- ¿,No se halla generalmente reconocido que
dode un modo nada equívoco contra la in- aun cuandoesta no hubiese perecido por los
tluencia y el poderío del privado, que dueño elementos de muerte que abrigaba en su se-
de losdestinos de un grímpueblo le condu,cia no, dehiamorir por la inconcebible imprevi-
rápidamente al borde de un abismo; pero siony ceguedad de algunos que pretendian
despues de los ruidosos acontecimientos de apovarla? Ese espíritu de libertad que solo
Aranjucz , ¿qué sucedió? ¿qué es loque de- se desarrollaba en un ángulode la Península
mandó ese pueblo que en un momento de y en un círculo de personas muy reducido,
arrebato llegó á olvidarse del respeto debido . en un lugar que, por la situacion de losejér-
á la mansión de 5US monarcas? Sube al trono 1 citos enemigos, estaba casi incomunicado
el primogénito de Cárlos IV, Y el pueblo se á la sazon con el resto de España , esa li-
entrega al mayor entusiasmo creyendo que bertad que en su esencia y en su forma era
coneste cambio que alejaba para siempredel importada del estrangero , que fue consigna-
poder al odiado valido , se iban á remediar da en un códigoque es poco menos que una
todos los males de la naeion , inaugurándose copia literal de la primera constitucion íran-
una nueva era de prosperidad y ventura. cesa; esa libertad que si en su forma políti-
Prueba irrecusable de que el descrédito de ca revelaba tan paladinamente su orígen
las personas no había desacreditado la insti- francés, tenia ademas la desgracia de que
tucion , que el puebloque habíadesconfiado muchos que se apellidaban sus defensores,
del monarca conservaba su fe en la monar- proclamaban sin embozo los principios difun-
~uía ; prueba irrecusable, de que la genera- didos en Francia por la escuela filosófica del
hdad del pueblo español no pensaba siquiera siglo décimooctavo; esa libertad que se
en innovaciones políticas. inauguraba con los discursos de las Córtes




- 70-
constituyentes, con los artículos de la prensa
de su partido, y á cuya sombra aparecía el
Diccionario Crítico Burlesco; esa libertad
repetimos, ¿qué simpatías podia encontrar
en los corazones. españoles? ¿ cómo es posi-
hle contarla como una de las ideas que pro-
dujeron el milagro de nuestra heroica de-
fensa'? .¿ Qué tenia que ver esa libertad con
el noble sentimiento de la independencia de
la patria, con la generosa indignacion que
levantaba los pechos españoles al recordar
el despotismo de un, privado que en época
reciente.rebajara la magestad del trono, cm-
paüara el lustre de la corona de Castilla, v
condujera la nacion hasta los pies del usür-
pudor para ser,cargada de cadenas, si no
la salvara uno de aquellos impetuosos arran-
ques que distinguen á ese pueblo hidalgo v
valiente? •


«No se reparaba entonces, dice el señor
»Pacheco, en el antagonismo que entre ellas
»hahiade declararse: aliados contra el ene-
»migo comun los sostenedores de la una y
»de las otras, su union utilizó los sacrificios
) y dilató la lucha hasta los grandes aconte-
»cimientos europeos det 813.» No parece
sino que el ilustre escritor se ha olvidado de
los ruidosos sucesos y de las acaloradas po-
lémicas con que se manifestó el antagonis-
mo de esas ideas, asi en la trihuna comoen
la prensa. Ahí estan las colecciones de las
sesiones de Córtes, y de los periódicos de
lo época; ahí estan los escritos del P. Velez,
del Filósofo Rancio y del Filúsofo de Antaño,
donde se halla consignado de un modo claro
y <:0[1 testimonios irrecusables, el brusco
choque con que se arremetieron los dos
principios opuestos, desde los primeros mo-
mentos de encontrarse cara á cara en una
misma arena. Y no podía ser de otro modo,
atendida la naturaleza de los hombres v de
las cosas; pues no éabe que vivan en buena
paz y armonía dos principios de los cuales
el uno se empeña con todas sus fuerzas en
desalojar al otro. Cuando la aparicion de la
escuda volteriana en España, el principio
católico que hasta entonces hahia estado en
pacífica posesion de los hombres y de las
instituciones, dehio naturalmente empeñarse
en conservar lo que poseia , rechazando á
su enemigo nato que era la impiedad. Esta
por su parte, como que se sentía débil por
su pocoarraigo, y por encontrarse limitada á
un número de personas rnuy escaso, ansia-
ba naturalmente esteuder su influencia, ha-


ciéndolo con aquel ardor imprudentedeque
suelen dejarse arrastrar las ideas noveles en
los primeros tiempos de su introduccion en
un pais. En una palabra.Ias ideas irreligio-
sas eran á la sazon propagandistas; y de
esto dehio resultar-una lucha acalorada: te-
naz, á muerte, que empeñando en seguida
en la contienda á los diferentespartidosque
se iban formando, echó el gérmen de las
hondas discordias intestinas que nos han de-
vorado por espaciode treinta años.


Cuando esto decimos, no perdemos de
vista los diferentes aspectos bajo los cuales
se ha presentado en España el principio
opuesto á la religion dominante. Bien sabe-
mos que no siempre se ha ostentado con
desembozo mostrando á secas las formas de
la escuela enciclopédica; no se nos oculta
que ora ha invocado el restablecimientode
la antigua disciplina afectando un profundo
acatamiento á los antiguos cánones', ora se ha
contentado co.n declamar contra los abusos v
ponderar la necesidad de algunas reformas
mas ó menos considerables; pero lo cierto es
que todoesto se ha miradocomode un origen
comun, como dirigido á un mismo objeto,
que se han tenido por ilegítimos Jos medíos
de que se queria echar mano para plantear
las reformas, y que las protestas hechas por
sus autores de su adhesion á la Rcligion, no
se han creido sinceras.


Este hecho se presentó ya muy de bulto
en la primera época de la aparicion de las
ideas nuevas en España : y (JlW esto hirió h:
religiosidad de los cspañoles , pruéhalo el
haberse puesto de la parte adversa la ma-
yoria de la nacion. Si así no fuera, ¡.cómo
se podria esplicar que Fernando ir Sil vuelta
de Francia disipase con una sola palabra las
innovaciones planteadas en su ausencia? se
dirá quizás que el ejército ofreciendo al Rey
su apoyo, dominó la voluntad nacional for-
zándola á obedecer las órdenes del monarca;
pero ¿qué puede un ejército contra la mayo-
ría de una nacion valiente y aguerrida, y
que ha sentido toda la plenitud de. sus fuer-
zas en unadilatada lucha de seis años contra
los ejércitos del capitan del siglo? Pónganse
la mano sobre el pecho los hombres que en
aquella época figuraban en las filas de la li-
bertad, y digannos si no sintieron contrasí
algo de mas abrumador que la fuerza de las
bayonetas , si no sentían en rededor SUYO el
peso de la opinión púhlica q1J(~ pronunciada
contra ellos de un modo terrihle, los agobia-




- 71 -
ha como una atmósfera sofocante; dígannos
si no es verdad que al verse perseguidos por
Fernando se encontraron solos,aislados con
sus teorías y sus libros, pero abandonados
de la generalidad del pueblo que embriaga-
do con los recientes triunfos contra el inva-
sor estrangero , corría á vitorear, al Rey,
cuva vuelta considerabacomo el colmo de la
lli(~ha, corno la inauguracion solemne del
porvenir mas venturoso.


y cuenta, que al consignar aqui estoshe-
chos , (llIe para nosotros son claros como la
luz. del dia , no tratamos de justificar en to-
do la conducta de Fernando, ni en las medi-
das que tomó á pocode su regreso de Fran-
cia , ni en la direccion que dió á su gobierno
en los seis años siguientes. Sin participar de
la ilusión de algunos que se imaginan que
los futuros destinos de España estuvieron de
tal suerte en manos de Fernando ,que una
conducta mas prudente de su parte hubiera.
podido fácilmente labrar nuestra felicidad,
creemos no obstante fplC se hubieran podido
evitar algunos males, si la Providencia nos
hubiese deparado un !tey de carácter mas
lirme y de miras mas elevadas. Ni supo
prevenir la revolución, ni dirigirla; no acer-
tó á conocer el siglo en que vivía, ni las cir-
cunstancias que rodeahan el trono; asi es
que su-reinado fue una serie de reacciones,
legálldonos la cadena de males que nos es-
tan agobiando, y cuyo remedio por ahora
no se prevé.


Pero volviendo al principalobjeto que nos
ocupa, siemprese presenta á los ojoscomoun
hecho sobresaliente, la religiosidad IIt1 la in-
meusa mayoríade la nacion española, que
arrojada en la balanza por uno de los parti-
dos políticos, decidia la contienda con su
enorme peso, abrumando á los adversarios
ron su fuerza aterradora,


Durante laépoca de 1820 á 182;~ se pre-
sentó de bulloel mismo fenómeno; v salvas
las diferencias que consigo llevaban'las cir-
cunstancias, todo Iue lo mismo, las causas y
los efectos, viniéndose á parar á un resullado
idéntico.


Por lo que toca á la última guerra de los
siete años, comoque estan muy recientes los
sucesos, y quetodos hemos sido sus testigos
oculares, no serú menester trazar ninguna
reseña de los hechos, ni entretenerse en in-
vestigar y deslindar su naturaleza y orígen;
hasta recordar que la guerra se iha encen-
diendo mas viva, á proporción que se come-


tian los escesos contra los objetos religio-
sos. Ciñéndonos á Cataluña, facil es recordar
que el incremento instantáneo de la suble-
vacion tuvo lugar ea el verano de 1835, Y
todos sabemos las horrorosas escenas que
se habian presenciado pocoantes con el in-
cendio de los conventos.


Resulta de todo esto, que la religiosidad
del pueblo ese,añol es un hecho, no solo in-
dicado por el análisis de las causas morales
que han obrado en España, sino tambien
confirmado de .un modo irrecusable por el
curso de los acontecimientos.


Se nos dirá tal vez que la Religion no ha
sido un verdadero motivo, sino un pretesto:
que lo que se agitaba en el fondo no eran
intereses espirituales sino materiales; que
en tiempos de turbulencias los partidos po-
líticos echan mano de cuanto les puede fa-
vorecer para alcanzar ventaja sobre sus ad-
versarios; y que la Religion no ha jugado
en todas nuestras discordias mas que como
arma de partido; que no se ha encontrado en
la arena como una idea viva y fecunda, sino
como una enseña mentida, para cubrir con
un nombre augusto miras ambiciosas, inte-
reses puramente terrenos. No entraremos en
contestacionespara rebatir esa réplica, que
es la pretendida solucion que se da comuu-
mente á los argumentos arriba indicados; ya
se deja entender qlle nosotros miramos los
hechos muy de otra manera, y que no nos
sentimos inclinados á condenar como culpa-
bles de mala fe á clases respetables : pcro
prescindiremos en la actualidad de todoesto,
porque no lo necesitamos para el objeto que
nos ocupa. Bástanos presentar cn pocas pa-
labras un contraréplica , que pondrá de ma-
nifiesto cuán incongruente es todo lo conte-
nido en la réplica indicada, si se trata de
desvanecer con ella los argumentos aducidos
cn prueba de la religiosidad del pueblo es-
paila!, .


Demos por supuesto que ennuestras dis-
cordias civiles no haya' figurado la Religion
sino como un pretesto , como arma de par-
tido; ¿qué se infiere de aqui? Lo que se in-
fiere con toda evidencia es, que ese pretesto
debia de ser muy fuerte para la generali-
dad de la nacion, cuando de él se apodera-
ban los partidos como dc arma escogida; lo
que se infiere con toda evidencia es, que la
mayoría de la nacion era religiosa, pues que


Icuando se trataba de enemistarla con unacausa y de interesaría por otra, se proela-




DE LA


o»>··EE.E~


LA ESTERILIDAD


Publicado en Barcelona á principiosde t 840::1.


Una y mil veceshemos reflexionado so-
bre las ano~alí~s que en tanto número nos
ofrece la historia de España de 30 años a
esta parte, con la mira de esplicarnos á nos-
otros mismos, cuáles son las causas que las
han producido: porque asi en la naturaleza,
como en la sociedad, nada se verifica sin
razon suficiente. Decir que en España tres
y dosno hacencinco, pudo ser una ocurren-
cia feliz para espresar lo estraño de los
acontecimientos que en ella se verifican, y
lo raro é imprevisto de las maneras con que
se desenlazan; pero en la realidad, con se-
mejante fórmula nada se esplica , solo se
confiesa una falta de conocimiento; pues
que en sobreviniendo algun suceso estrava-
gante que no parecian prometer las cosas
en su curso ordinario, decir anomalía, es lo
mismo que decir ignorancia de causa.


Esta consideracion escita y convida á des-
entrañar v analizar los elementos constitü-
tivos. de nuestra revolucion, y á indagar si
encierra algo que esencialmente la distinga
de lasotras, supuesto que, ni en su orígen,
ni en su progreso, ni en su decadencia,
nada presenta de comun con ellas, si no es
el funesto cortejo de disturbios y calamida-
des. Y es notable que las demas se ilustra-
ron siquiera con el brillo de sus grandes
hombres; asi en el bien como en el mal
mostraron dimensiones colosales; en su es,.
tenso horizonte se descubria sin cesaró el
iris ciñendo con hermosísima zona de varia-
dos colores el firmamento, y estribando so-
bre los polos del mundo, ó la negra ten-
pestad batiendo sus estrepitosas alas sobre
la tierra estremecida, y arrojando en todas


- 7j-
mabaque era necesario defenderla Religion, rol', contratodo lo que hay de mas santo en
v salvarla de los ataques de sus enemigos. la tierra yen el cielo. La opinion pública los
. Lo repetimos; es menester no dejarse juzgará; y no dudamos que este fallo será
alucinar por el espíritu de irreligion que conforme á lo que reclama la verdad, v á
prevalece en algunos círculos muy reduci- lo que exige hasta el mismo espíritu del
dos: la mayoría de la nacion no piensa asi; siglo.
sino que apegada á las ideas, á los hábitos,
á las costumbres que se le han trasmitido
como herencia de largos siglo!" consérvase
adicta á la Rcfigion; y no han bastado á
apartarla de ella todos los esfuerzos de la
impiedad, y todos los sacudimientos que la
han trabajado por espacio de 30 años. No
parece sino que en la actualidad la nacion
entera se apresura á protestar contra las
tendencias irreligiosas, y que con su asis-
tencia á las grandessolemnidades de la Igle-
sia se empeña en dar la mas elocuente con-
testacion á los que'aseguran que las ideas y
prácticas religiosas son va en España un
resorte impotente, un elemento de poco
valer. En la última SemanaSanta ha sido
tan notable este hecho que ha llamado la
atencion de la prensa de todos los colores.
Se ha dicho que en esto mediaba mucha hi-
pocresía; sea lo que fuere, siemprees cier-
to que un pueblo en masa nuncaes hipócrita;
v que si fuera verdad que algunos individuos
hubiesen manifestado devocion solo por hi-
pocresía, esto sería una prueba evidente de
que esos hombres no pueden cerrar los ojos
á la luz de los hechos, y que conocen que
la generalidad del pueblo español es religio-
so, supuesto que en tratándose de gran-
gearse su buena voluntad, se hace gala de
sentimientos religiosos.


Concluiremos con una observacion que
no debe nunca perderse de vista cuando se
trata de religiosidad de la nacion española,
cual es, que esta religiosidad no es un sen-
timiento vago y confuso, sino que es la ad-
hesion al Catolicismo.. En España no hay
medio entre la Rcligion Católica y la incre-
dulidad; quien no es católico no se toma la
pena de hacerse protestante, u otra cosa
que se le parezca, sino que vive en el es-
cepticismo religioso, sin fatigarse en exa-
minar cuál es de las sectas disidentes la
que mas le agrada. Aun entre los escépticos
se observa que no domina ya el sentimiento
de aversión á las ideas religiosas que se
notó en otras épocas; afortunadamente van
reduciéndose cada dia á menor numero los
fanáticos de la impiedad, los hombres que
se saborean en declamar con impotente fu-




-- 73 -
direcciones granizo y fuego. Entre nosotros donde habían de flotar un diacon tanta glo-
nada se ha visto semejante, ni un grande ria los pabellones de la Gran Bretaüa , di
hombre, ni un hecho grande, todo reduci- la Francia, de los compatricios de Was-
do, circunscrito á breve espacio, mezqui- hington? no podemos creerlo. No está leja-
no: el mal sin compensacion , el bien sin no de nosotros el año de t808. Vive todavía
resultado, la generacion que presenció el inmortal al-


Difícil seria indicar un pensamiento de zamiento, en que un pueblo sin Rey, sin
gobierno , un beneficio administrativo, una gobierno, sin caudillos, sin preceder com-
mejora social, un adelanto en las ciencias binacion alguna, se levantó como un solo
V artes, acontecimientos grandes, hechos hombre, y se arrojó denodad.o á la arriesga-
gloriosos, brotando del seno de la revolu- da palestra, en CUyOS formidables trances
?ion: ¡qué pequeñez, en sus principios! ¡qué. palidecieran los potentados de Europa.
incertidumbre , que aberraciones en su Aquello fue grande , inmenso ,único en la
marcha! Menguada revoluciou que nacida historia de este siglo, porque fue naeio-
en lugar retirado , á guisa de bastardo, I nal , porque no file obra de estos ó aquellos
muere por el simple decretode un monarca; hombres, no fue la realizacion de preme-
que resucita por medio de una insurreccion ditados proyectos ,sino el resultadonatu-
militar en la isla, y que huye pavorosa, y ral, espontáneo de las ideas- y costum-
perece de nuevo, por solo asomar en la bres de la generalidad de los españoles; por
cumbre de los Pirineos -el pahellou francés, estoal resonar el primer grito, al oirse los
rodeado de cien mil soldados bisoños; ese primeros vítores á la independencia de la
pabellon que poco antes habia tenido que Patria,respondieroncon eco instantáneo los
humillarse en la misma España, no embar- cuatro ángulos de la Península, y brillaron
gante el andar escoltado de medio millon de en todos sus puntos las armas, como á la
veteranos, vencedores de Europa. Las ver- voz de un gefe relampaguean en un grande
dadoras revoluciones no se paran, no tienen ejército, bayonetas, espadas y lanzas.
intervalos sepulcrales de seis y luego de Tenemos poca fé en la degeneracíon de
diezaños; marchan siempre, arrollan, vuel- las razas; opinamos que cuando existe, di-
can, pulverizan cuanto encuentran en su mana en buena parte del sistema religioso,
carrera; porque tienen un ímpetu irresisti- social y pelítico á que se hallan sometidas, V
ble; y á manerade rio desbordado, no cabe asi no podemos creer que la raza española
en fuerzas humanas hacerlas entrar en su no sea la misma que en los dias de su pujan-
cauce hasta que llega el momento en que la za y gloria. Ademas, que no bastan treinta
Providencia dice: basta. añospara que un pueblodecaiga; v no data


¿Hallarse podrá la razon de semejante de mas antiguo la época en que el español
anomalía en algun vicio de carácter del. pue- se mostró el mastenaz, el masosadov brio-
blo .español? ¿Carecemos pür ventura de so del mundo. ]\'0 es pues el carácter"espa-
energía? ¿Se perdieron quizás las grandes ñol la causa de la mezquindad de nuestra
calidades conque se inmortalizaron nuestros revolucion; no dimana de ahí, el que inme-
mayores? ¿Será que la patria de losGonza- diatamente despues de un movimiento colo-
los de Córdoba, de los Cisneros, de los sal, todo se disminuyera y achicara;Ia ver-
Corteses, no conserve su antigua fecundi- dadera causa está en la impopularidad.deto-
dad, que haya sido tocada de esterilidad do lo intentado por la revolucion s :en que la
ignominiosa? ¿seráque el solno brille sobre inmensa mayoría no ha figurado en esas mi-
nosotros ron la misma luz que resplandecie- serables escenas, donde se ha querido pa-
ra allá en felices tiempos cuando no se ponía rodiar lo aeonteeido en otros paises.
sobreel imperio español? ¿Será que indigna La revolucion para ser tal, debe arrancar
prole de aquellos ínclitos varon~s que a.so~~ del mismo pueblo; de él y solo de él puede
hraron el mundo con la fama de sus hCFOl- sacar su.fu&rza~ porquela revolucion se ha-
cas hazañas, no corra por nuestras venas ce para destruir lo existente, para desposeer
la hidalga sangre que derramadaen Europa, al que está en posesion, para arrebatar las
en Africa y en América, engastaba en la riendas de·la sociedad de mano de algunas
diadema de los monarcas españoles, perlas clases, para apoderarse de ciertas ventajas
de inestimable valor, y franqueaba á la ci- que ellas disfrutan, ó principalmente, ó con
vilizacion europea los anchos derroteros entera esclusion de las demas; y por lo mis-8 .




-74-
l»t) se halla precisada á luchar con institu-! za si noconojeriza, por temor de que seauna
sioues arraigadas, con intereses robustos, bandera en cuyo alrededor se agrupen los
que sintiendo .el peligro se coligan para. de- enemigos de las ideas é instituciones que le
fenderse; V aSI no puedeprometerse el triun- son mas caras? Esta era la situacion de los
fo, ni comenzar siquiera.con imponente em- hombres que se empeñaron en inocularnos
bestida, á no tener de su parte el pueblo, las ideas revolucionarias; se sentían flacos;
á no disponer de ese irresistible ariete, cu- minado el terreno que pisaban, veian por·do
vo tremendo golpe derriba en un instante quiera muchos y poderosos adversarios; sa-
los mas firmes baluartes. En no siendo asi, bian muy bienque la popularidad era en sus
hay una serie de conspiraciones, pero no una lahíos una palabra vana; ellos mismos con-
verdadera revolucion; hay motines, insur- fesaban que eran necesarias nuevas genera-
recciones , guerra civil; pero no la revolu- ciones para que pudiesen popularizarse en
cion verdadera, no aquella revolucion que España las ideasporellos propaladas ; y así,
arroja la oleada popular sobre cuanto existe ora caian en el desaliento, oraen la exaltacion
y lo hace desaparecer. de un ánimo exasperado; ora se limitaban á


Aplicad estas reflexiones á nuestra histo- pasosdisimulados encubriendo sus designios
ria, y ved si no oomprendeis las indicadas con paliativos, ora se abandonaban á la exa-
anomalías. ~ecordad la gloriosa época de que ' geracion, nacida de ladificultad en vencerla
hemos hablado, y conocereis que desde en- resistencia; echando en cara al mismo pue-
toncesno ha existido un movimiento verda- blo la ignorancia de sus propios intereses,
deramente nacional: milveces se ha emplea- porque no queriaaquella imaginaria felicidad
do este nombre, pero otras tantas al través que ellos se obstinaban en proporcionarle.
de un velo masó menos opaco, se han tras- La revolución propiamente dicha, nunca
lucido las intrigasde lospartidos, de las pan- ha tenido en España al pueblo de su parte:
dillas ó de las personas. Asi no se han visto á no ser que por pueblo se entiendan algu-
entre nosotros grandes hombres acaudillando nas docenas de gritadores que aplaudían ó
lo que se ha llamado revolucion; porque desaprobaban en las tribunas de Cádiz en
no surgen grandes caudillos donde no hay tiempo de las Córtes estraordinarias, ó los
grandes ejércitos que capitanear; á los mo- que acompañaban el retrato de Riego por las
tines les bastan algunos gefes turbulentos; calles de Madrid, ó los que insultaban á las
al bullicio remedador del clamoreo popular, reinas en su palacio, cuando los sucesos de
le bastan adocenados tribunos á propósito la Granja. Esta impopularidad de la revo-
para vulgares peroratas; hombres como Mi- lucion española, ha sido la causade su este-
raheau necesitan una asamblea constituyen- rilidad inconcebible; de. ahí dimanó que se
te; hombres como Washington han menester desaprovechase el alzamiento de 1808 y la
á sus espaldas una nacion entera sobre las victona que fue su resultado; de ahí pro-
armas. vino que desde 1814 entrásemos en la car-


Notadlo bien, en ciertos puntos de la Pe- rera de las reacciones; y que en lo sucesivo
nmsula , en las varias épocas de nuestros no se hayapodido plantear un gobierno ver-
disturbios, se han hecho insurrecciones ver- daderamente nacional. que sintiendo su1'1'0-
daderamente populares; pues bien, alli no pia fuerza se dedicase con ahinco á labrar
han faltado caudillos: el movimiento de Na- la prosperidad pública.
v-arra y provincias vascongadas, se perso- De ahí ha dimanado tambien el que las
niñeó en Zumalacárregui. l.Creis que si la reacciones hayan sido muy violentas, mas
revolucion hubiese sidopopular en España, eficaces que en otros paises, alcanzando á
habria atravesado tantos años, sin darse un destruir de un golpe larga serie de hechos
gefe digno de ella? ¿Creeis que ciertos hom- consumados, y á restablecer las cosas en el
bres quehan descollado mas ó menos, no estadoque tenian antes de los vaivenes de
se habrían presentado con mayores dimen- la revoluciono Culpase á veces este sistema
siones, 00 se habrianagrandado, inspirados observado en España; y no se advierte que
porel aliento nacional?Pero ¿qué ha de ser mas bien que sistema eraun resultado natu-


·de quien invoca al pueblo sabiendo de ante- ral de la disposicion de los ánimos, y de la
mano que el pueblo le aborrece l de quien fuerza con que se sentían los vencedores.
apellida libertad, brindando con este nom- En España, como en todas las naciones
bre aun puehlo que. la miracon desconfian- del mundo, el partido que ha derrocado


.,-," .•




,.,,.
- lo~


V iojuzgado a su adversario con la fuer-
ia de las armas, tiende á borrar el ras-
tro de la dominacion aborrecida, 'á estirpar
todo cuanto pudiera favorecerla en adelante,
V á rodearse de los intereses antiguos y uue-
vos que aseguren la duracion del triunfo.
Lo que otras veces ha sucedido en las varias
reacciones, no seria dable repetirlo ahora;
¿v por qué" porque la revolucion se ha es-
tendido mas, porque ha tenido mas tiempo
para asegurar su obra. Los hechos consuma-
dos no se respetan si ellos no son bastante
fuertes para hacerse respetar; que si lo son,
la necesidad se apellida generosidad, y el
miedo, indulgencia prudente.


Para que una revolucion pueda llamarse
nacional, no pretendemos que tenga en su
favorel votode la totalidad de los individuos,
ni aun de las clases; sabemos que esto es
poco menos que imposible, á no ser que se
trate deindependenci.a ; ':f aun entonces de-
be suponerse que no ha precedido nada con
que pueda bastardear el acontecimiento. Pe~
ro cuando menos es indispensable que una
parte considerable de la nacion esté prepa>-
rada en el sentido revolucionario, y que en
pos de las cabezas ardientes é innovadoras,
vaya una respetable masa popular que les
pueda servir como de brazo. Si las ideas es-
tan limitadas á espacio reducido, si no han
tenido mediosó tiempo para propagarse en-
tre el pueblo, no formaránmas que una es-
cuela tiloso/ka, la cual entregada á sus solos
recursospodrá urdir intrigas, promovercons-
piraciones, escitar disturbios, pero no levan-
tará esas grandes tempestades que apellida-
mos revoluciones.


Tampoco pretendemos que tamaños acon-
tecimientoshayan de andar siempre guiados
por una idea fija, marchando á un término
único v determinado; al contrario, de esta
suerte'se les quitaria tal vez una gran parte
de su fuerza, se abatiera su vuelo, se que-
brantara su energía. Se necésitan sí, en una
sociedad vieja poderosos elementos de dis-
cordia , de agitacion; principios disolventes
que rompan los lazos y debiliten todas las
instituciones existentes; se necesitan ideas
nuevas, seductoras, que hagan fermentar
las cahezas, que inflamen los corazones, que
deslumhrenconla perspectiva de un brillante
porvenir: porvenir, si se quiere, incierto,
vago, Iluctuante, como un hermoso grupo
en la estremidad del horizonte; pero que por
lo mismo es mas hechicero, ejerce un influjo


mas decídido , atrayendo con tanta mas
fuerza, cuanto no puede sujetarse al examen
de la severa razono


En la revolucion inglesa no habia cierta-
mente unidad de pensamiento, y en la va-
riedad de fases que presentó en su curso,
y en la resistencia que le salió al paso, bien
se deja conocer la muchedumbre de cansas
que se combinaban para producir aquella
serie de catástrofes que afligieron á la Gran
Bretaña; pero menester es'confesar , que en
aquella infinidad de tendencias que dificil-
mente pueden clasificarse, y mucho menos
reducirse á un solo punto, ni en su orígen
ni en;su fin , descuella el fanatismo religioso,
arrollándolo todo, dominándolo todo, infla-
mándolo todo. La interpretacion de la sagra-
da Escritura, encomendada al espíritu pri-
vado, la difusion de la Bibliaentre las clases
ignorantes yde pasiones enérgicas, produ-
jo una muchedumbre de fanáticos que des-
carriados por doctrinas estravagantes y em-
briagados de un orgullo feroz, cayeron en
el mas inaudito frenesí. La revolucion tendia
á derrocar la dignidad real, y se apoyaha en
aquella inmensa turba de insensatos que lla-
maban á los reyes, delegados de la prostitu-
ta de Babilonia. La revolucion tendia á der-
ribar los restos de la gerarquía eclesiástica,
respetados por el cisma antiguo; y sostenía-
se con exaltacion que era conveniente abolir
el sacerdocio, porque los sacerdotes eran los
servidores de Satanás. La revoíacion tendía
á nivelar, y no consentia ni siquiera la des-
igualdad de la ciencia; V con un sacrílego
abuso de la sagrada Escritura, se condena-
ba la ciencia como invencion pagana, y las
universidades como planteles de impiedad.
La revolución no señalaba á punto fijo don-
de se hallaba el bien, pero designaba todo
lo existente romo un mal; no tenia, porque
le era imposible, un pensamiento reparador,


I
pero sí un terrible instinto destructor. Este
instinto había trastornado las cabezas de mu-
chísimos sectarios; y si bien no estaba con
ellos la totalidad del pueblo inglés, eran no
obstante en tan crecido número, que ayuda-
dos de su ardor·r vehemencia, podian re-
presentar por un tiempo bastante largo el vo-
to de la mayoría de los ingleses; sobre todo
estribando en p,rincipios gen~ralmente adop- ~~',0
tados en el pms desdeel cisma de E~r~/~:","~,,/.
que VIU, y no haciendo mas{IHe sacar. .-',:,!':\
consecuencias de lo que un siglo ant 'se.;' ,".: ;...'"~
estableciera como inconcuso. Asi CroQÍw~r . '.'\"


¡--- ". #


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\~~,




-76 -
exaltando este fanatismo venderezándole há-
bilmente al blanco de sus miras, marchaba á
la dictadura por el camino de la popularidad.


La revolucion francesa alcanzó dimensio-
nes tan colosales y produjo tan inmensas con-
secuencias i porque se apoyó tambien en el
pueblo, porque las doctrinas filosóficas ha-
hian hecho grandes estragos durante un si-
glo ,porque las instituciones antiguas esta-
han ya minadas por su hase, porque antes
de consumarse la revolucionen los hechos
se había consumado en las ideas'. Los com-
bustihlesestaban amontonados, solo faltaba
una chispa para que el fuego prendiese. Con-
templad la asamblea popular en los primeros
momentos de su existencia, y desde luego
veréis la asamblea que ha de constituirse in-
dependiente de los nobles, del clero y del
trono; que ha de absorber todos los poderes,
concentrarlos .en su senoa.origírse en sobe-
rana, dando por el momento la Ity á la Fran-
cia y abriendo la puerta á la Convencion.
Alli, sin rellexionar, descubrireis instintiva-
mente la línea divisoria de lo pasado y de lo
futuro, el principio. de una era enteramente
nueva, el fruto de la filosofía del siglo décimo-
octavo '. el gérmcn de los elementos que se
combinarán en la sociedad del siglo décimo-
nono. Cuando Luis XVI, despuesde la con-
vocacion de los estados generales, se halló
frente á frente. con la revolucion, terrible-
mentepersonificada en Mirabeau, no era por
cierto la totalidad del pueblo francés laque
inspiraba, ysostenia ·la fulminante elocuencia
delvebementeorador ; algunas clases' esta-
ban muy lejos de simpatizarcon las tenden-
cias de la asamblea, y de,aplaudir la escena
del trinquete ; una muchedumbre de hom-
hres pertenecientes ft todos los rangos socia-


.Ies, deseahan sinceramente la conservación
de la monarquía con todo su aparato y es-
pleudor , con toda la fuerza é independencia
necesarias para ejercer sus elevadas fun-
ciones en provecho de los pueblos; pero no
puede negarse que las .doctrinas filosó-
ficas, enemigas de todo lo que á la sa-
zon existía, habian ganado mucho terreno,
que se hahian asegurado la dominacion con
numerosas conquistas , que se habian des-


.lizado aun en medio de aquellas clases que
mas debían aborrecerlas, siquiera por inte-
rés propio; no puede negarse que la masa
itill.puehlo estaba' conmovida y enardecida,


'(fUe fermentaban en ella de un modo visible
las:formidables pasiones que tan horrible-


mente se deseuvolvíeron y manifestaron. en
los años inmediatos; y tampoco puede po-
nerse en duda, que aun aquellos mismos
que odiaban sinceramente la revolucion, en
lo que tenia de irreligioso y antimonárquico,
estaban exasperados contra los abusos, de-
seaban ardientemente su enmienda y estir-
pacion , y se inclinaban con demasiada {a-
cilidad á mirar las cuerdas amonestaciones
del buen sentido, cual pérfida sugestión de
las intrigas cortesanas. No conocian la revo-
lucion, no habian visto sus escesos , no los
imaginaban posibles siquiera; no pensaban
que el lodo y 'la sangre viniesen tan pronto
á manchar las tablas donde se oonsjgnaran-
los derechos del pueblo, y que el puñal de
los jacobinos desgarrara á un tiempo mil y
mil pechos inocentes, é hiciera trizas la ban-
dera de la lihertad. Los ánimos estaban em-
briagados de entusiasmo, y el entusiasmo lle-
vaba en sus brazos á su hija mas hermosa,
la esperanza. No querían muchos la revolu-
cion sanguinaria y cruel; pero sí una refor-
ma firme y radical; y en épocas tan tormcn-


I tosas, la revolucion viene en pos de la re-


I
forma, de la una á la otra no hay mas que
un. paso: quien proclame con voz muy alta
.lareforma ,estad seguros de que ó no cono-
ce el terreno que pisa, o habla de mala fé,
no osando apellidar la revolucion con su ver-
dadero nombre. Por estas razones vemos
que una vez dado el primer impulso, la na-
cion francesa ·10 sigue; los bramidos de la
tempestad recuerdan á cada paso el naufra-
gio-inminente, pero la nave se ha hecho á la
vela; la tripulacíon, palideciendo quizás á la
vista del peligro, se arroja sin embargo á él;
se esfuerza en mostrar serena la frente, y
se somete dócil al imperio de los que mas ar-
dientes y osados dirigen la maniobra, de-
safiando intrépidos el furor de la borrasca.


¿,Qué puntos de semejanza tiene nuestra
revolucion con la francesa? ¿Cómo ha sido
posible compararlas siquiera? Hubo es ver-
dad, hubo entre nosotros un sacudimiento
nacional: lo hemos dicho y lo repetimos; pe-
ro cabalmente fue por motivos y fines dia-
metralmente opuestos al de Francia. Allí el
pueblo se levantó contra lo antiguo, aquí el.
pueblo se alzó en su favor; allí el pueblo pe-
leó contra la Religion y el trono, aquí por
la Religion y por el Rey; allí la nobleza yel
clero cayeron al primer empuje, y sus miem-
bros dispersos se vieron confundidos con la


I clase popular, y arrastrados por el torrente




- 77-
revolucionario , ó forzados á contemplar los
infortunios de su patria desde un pais es-
trangero; aquí el clero y la nobleza figuraban
en las juntas, en las bandas de, los insur-
gentes, en los ejércitos, y formando con el
pueblo un todo compacto, no dejaban de
conservar las prerogativas y consideraciones
que disfrutaban en la antigua organizacion
de la monarquía. El levantamiento contra
los franceses fue nacional, la revolucion no:
por esto la revolucion fue tan mezquina, co-
mo el levantamiento fue grande. El alza-
miento de la nacion francesa no tuvo por
motivo la invasiónde un ejército usurpador,
ni por objeto la conservacion de la indepen-
dencia; mas ó menos esplícitameute , mas ó
menos decididamente, se encaminaba á re-
formar abusos verdaderos ó imaginarios, y
á cercenar al trono sus facultades, desterran-
do de las regiones del poder la 'influencia
cortesana y reemplazándola .con la interven-
cion popular. El blanco fue uno, el camino
que se emprendió fue el mismo, pero estu-
vo la diferencia en que unos querian ir mas
allá, y otros quedarse mas acá; pero la uni-
dad de la direccion , la coalicion de todas las
fuerzas en el primer instante del movimien-
to, le dié á este una velocidad que no fue
posible contener; todo cuanto halló en el ca-
mino lo destrozó, lo anonadó, siguiendo su
estrepitosa carrera, hasta que fue á sepul-
tarse enel abismo señalado por el dedo de
la Providencia.


Comparad la revolucion francesa con la
española, atended al origen de ambas, lijad
la vista en sus respectivos objetos, y desde
luego comprendereisporqué los hechos que
fueron colosales mas allá del Pirineo, horri-
blemente sublimes en medio de su espanto-
sa criminalidad, se han convertido entre
nosotros en miserables parodias, en aconte-
cimientos que fueran ridículos á no ser tan
desastrosas sus consecuencias. Tambien hu-
bo en. España un alzamiento, también un
entusiasmo nacional; tamhien recorrió de un
estremo á otro de nuestra patria la chispa
eléctrica que encendió en todos los corazo-
nes un fuego santo; tambien hubo el des-
prendimiento, la fraternidad, el heroísmo
con su desprecio de la vida, con su infatiga-
ble perseverancia, con su sufrimiento de to-
das las privaciones y fatigas, con su espe-
ranza que no pudieran disipar los mayores
reveses, con su presencia de ánimo que no
pudiera 'arredrar el aparato de las fuerzas


mas imponentes ; también hubo por tan-
to ese ímpetu arrollador que supera todos los
obstáculos, que quebranta todas las resis-
tencias, que se burla de todos los azares,
que por necesidad, •por indeclinable necesi-
dad, vence y triunfa. La; llamarada del en-
tusiasmo español hizo eclipsada estrella de
Napoleón ; la sangre de los patriotas muer-
tus en las calles de Madrid ,ó. inhumana-
mente arcabuceados en el Prado, fue ven-
gada desde luego en los campos de Bailen;
así como la aleve invasión del ejército frau-
cés , fue vengada con la invasion de los ejér-
citos españoles acampando victoriosos en el
mediodía de la Francia.


Mientras esto se verifica con el auxilio de
gigantescas hazañas, aparece entre nosotros
ese raquítico ser que se ha querido llamar
revoluciono ¿Deseais eanocerla? atended-lo
quehace ella Y,lo que hace el pueblo espa-
ñol. El pueblo español. oombatepor la mo-
narquía, y ella establece la mas lata demo-
cracia.r.el pueblo español combate.por la Re"
ligion , y ella introduce.eatre. nosotros la
escuela deVoltaire ;-el pueblo español está
ciego de venganza contra todo.ro fraacés ,y
ella proclama y establece una censtitueiou,
copia literal de otra francesa. ¿Qué estraño,
pues, que la generalidad de los espailOles
mirase con indiferencia, y hasta con alegría,
que el monarca restaurado reasumiese toda
la autoridad de sus mayores, y que mientras
las bayonetas dispersaban la asamblea po....
pular, el pueblo desunciese los caballos v
tirase del coche de su Rey? . •


Si la revolucion hubiera sido verdadera-
mente nacional, si hubiese participado en
algo de la briosa valentía del primer alza-
miento, ¿ creeis que la defeccion de Un ejér-
cito hubiera bastado á trastornar tan radical-
mente las Instituciones, pasando de la mas
lata democracia á la monarquía.mas absoluta?
A la sazón acababan de ser arrojados de
nuestro suelo ejércitos no menos numerosos
y aguerridos; y elpueblo español que á ven-
cerlos contribuyó. mucho mas que los ejérci-


1 tos nacionales;' hubiera arrollado tambien á
estos , si hubiesen' tenido la osadía de de-
clararse contra su voluntad.


y cuenta qneal emitir estas observacio-
nes no intentamos defender los desaciertos
del gobierno de aquella época, ni escusar la
infructuosa persecucioná que se arrojó con
tanta ceguera. Estamos convencidos de que
se desaprovechó entonces unaocasionopor-




- 78-
tunlsima ide fundar un gobierno nacional, No l no dimanaton nuestros males de que
cerrar el cráter de .las revoluciones, quitar las instituciones democráticas y la filosofía
pretestos á insurrecciones y disturbios l y enciclopédica no se arraigaran en nuestro
prevenir los calamitosos' vaivenes que nos suelo; no provinieron de la caida de un sis-
han afligido , y nos afligen todavia , y que tema que á no perecer de mano airada, dehia
solo Dios. sabe' cuando acabarán. Pero reco- por necesidad morir de consuncion ; no tu-
nociendo la ceguedad de los unos, no se nos . vieron su origen en que desapareciera lo
oculta la de los otros; bien q.ue es menester [ que en todas partes ha desaparecido, luego.
observar l que la provocacion dimanó de las de fundado, lo que en ningun país de Euro-
ideas revolucionarias , de las tentativas de pa ha podido prosperar; la causa fue que en
plantear entre nosotros los principios cuyas las ocasiones oportunas carecimos de horn-
consecuencias habian sido rechazadas y ven- hres que conocieran la nacion española y el
cidas en el campo debata!la: y.si los hom- siglo en que vivíamos; que el monarca edu-
bres de- estado pudiesen alegar por escusael cado en la corte de Cárlos IV, Y llevado en
ardor de las pasionesy legitimar sus yerros seguida cautivo á tierra estrangera, no com-
atribuyéndolos á deseo de venganza, bien prendió jamás su posicion , no alcanzó á
pudiera decirse que toda la culpa estuvo de convencerse de toda su fuerza,' se colocó al
parte de la. revolucion ; r que á .ella deben frente de los part!dos en yez de colocar.se al
imputarse todos nuestros infortunios. frente de la nacron ; y sm un pensamiento
• Los partidarios de las doctrinas del año 42 vigoroso de gobierno, 'participando de aque-


sostienen-que la causa de nuestras intermi- lla flojedad que se ha hecho entre nosotros
nables calamidades, ha sido el que las ideas hereditaria, entregóse á la corrientedq los
por ellos importadas no siguiesen su curso, sucesos, contentándose con abatir la revo-
afianzándose 'el nuevo órden de.eosas creado lucion, sin precaverse contra ella en lo ve-
por laí,Córtes estraordinarias, y propagando- nidero.
se entre-el pueblo las ideas de la filosofía del ¿ Qué pensaremos de un gobierno que
siglo XVUl; de suerte, que aquella escuela despues de un triunfo tan completo como el
de suyo tan impotente para. crear nada, has- del año i t se duerme de tal manera, que
ta en aquellos paises donde hallaba mas fa- trascurridos seis años , basta una insurreo-
vorables elementos, debíaser fecunda entre cion militar para derrocarle y para restable-
nosotros, que con ligeras modificaciones nos cer lo que antes cayera con. universal aplau-
ateniamos aun, á la organizacion social y po- so de los pueblos? Hubo una conspiracion,
litica del tiempo de Felipe Il. Muy apasiona- pero ¿por qué no se la desconcertó? Hubo una
dos por un sistema han debido de estar los insurreccion militar, ¿,perocómo no fue posi-
que llegaron al punto de no ver lo que esta- ble sofocarla antes que llegase á señorearse
ha pasando delante de sus ojos, lo que se del centro del gobierno? Los pueblos estaban
mostraba tan claro v evidente. «¡Oh! decis, u indiferentes y frios; pero ¿quién habia sem-
este pueblo ha sido fanático, no ha com- I brado esa frialdad é indiferencia? Se violentó
prendido sus intereses; brindado con la li- la voluntad del monarca, hallóseforzado á ju-
bertad , ha preferido la esclavitud, y tan . rar , y su juramento impuso silencio á la na-
pronto como ha podido recobrarla, ha bai- cion, y produjo aquella aquiescencia que no
lado al son de sus cadenas y las ha contem- cesó hasta que la hicieron imposible los des-
plado con alborozo, cual si acabase de obte- aciertos de los vencedores; pero el monarca
ner el mas rico presente.» Pero ¿no adver- que había firmado el decreto de Valencia
tis que con estas palabras pronunciais mientras le apoyaban las bayonetas, debia
vuestra condenacion mas terminante? ¿ No tener bastante valor para hacer frente á las
conoceis que aun cuando la libertad y dicha mismas bayonetas; porque los juramentos
de que hablabais al pueblo español hubieran no son una palabra vana, ni para los parti-
sido una realidad, no podian serlo para' un culares , ni para los reyes; todo funcionario
pueblo que no las queria ? ¿ Qué mayor des- debe, si necesario fuere, sacrificar su propia


. propósitoque empeñaros en dar la libertad vida en cumplimiento de sus obligaciones, y
á' un pueblo que segun vosotros mismos no I con mucha mas razon un rey debe saber
la comprendia, y forzarle á aceptar una di- morir.
cha que él rechazaba, mirándola como terri- Asi como no adulamos á las revoluciones,
bledesventura. tampoco lisonjeamos á los reyes; que la ti-




- 79-
sonjaes un perfume emponzoñado que mata 11 el pueblo la conociese, la viese consignada
con tanta mas seguridad cuanto la víctima i en algun acto heróico , aquel dia se levan-
se imagina respiraren un purísimo ambiente. taria como un solo hombre para escudarla
Por desgracia se va introduciendo en nuestro contra la violencia de los opresores.
suelo la pésima costumbre de pasar alterna- La firmeza de. carácter, es una de las pri-
tivamente de las mas rastreras adulaciones, , meras calidades del soberano: la falla de ta-
á los insultos mas groseros; y el poder se i lentos pueden suplirla las luces de los con-
encuentra á menudo incierto, indeciso, en- I sejeros , para cuya eleccion bastan la discre-
tre la verdad y la mentira, sin que le sea cion y el tino; pero un carácter débil es un
dado distinguir la verdadera opinion pública defecto que en circunstancias. críticas, es
desfigurada por las mas lamentables exage- manantial segurodeeonsecuenciasdesastro-
raciones. sas y un vacío que con nada se puede llenar.


Es necesario decirlo en alta voz para que En la deplorable facilidad que se ha adquirí-
no se olvide en las vicisitudes que segun do en España de cambiar de gobiernos y sis-
todas las apariencias estamos condenados á temas, como si se tratase de las decoracio-
sufrir; el dia en que los reyes sepan cum- nes de un teatro, es mucho mas necesaria
plir con su deber, aquel dia termmarán las esa inestimable prenda, que seria, á no du-
revoluciones; el dia en que un motín después darlo, uno de los principales favores que
de arrolladas ó sobornadas las guardias se podria dispensar la Providencia á esta nacion
encuentre cara á cara con la persona del desventurada. Y téngase presente que la fir-
monarca, que sepa decir: «no firmo, no juro, meza de carácter no es sinónima de arbitra-
ahí está mi cabeza, tomadla si quereis.. riedad ni despotismo; al contrario, un ca-
aquel día los motines quedarán vencidos rácter débil es inclinado á estos vicios, por
para siempre. la misma razon que la crueldad suele ser la


Cuando las revoluciones se sienten pode- inseparable compañera de la cobardía.
rosas, porque son verdaderamente populares, Hemos buscado la principal causa de la
llegan á veces hasta el estremo de atreverse esterilidad de la revolucion española, y la
contra la persona del monarca; pero ai aun hemos encontrado en la impopularidad que la
ent?nces lo ver~fican sino despues de una acompañó en su origen y que no la ha deja-
série de eoncesiones , en que el trono ha do en su carrera; ahora adolece de otro mal
perdidosu prestigio , en que se ha humilla- que aumenta si cabe esa esterilidad: el des-
do, en que se ha .convertido en instrumento crédito. ¡,Quién conserva ilusiones? ¿A quién
de la misma revolucion: la cabeza del infor- engañan vanas palabras? ¿en la sociedad, en
tunado Luis XVI cayó en la guillotina, pero la tribuna, en la prensa, no vemos crecer
fue despues de haber sustituido á la diade- cada dia este desengaño que llega ya á un
ma de Luis XlV el gorro de la libertad. punto, que años atrás no hubiera parecido
Cuando la revolución es impotente, cuando posible? .
sabe que es indigna de este nombre y que Nebuloso como está el porvenir de la na-
no es mas que una miserable asonada, ó una cion, incierta y azarosa la suerte que le está
insurreccica militar, en tal caso, no lo du- destinada, confiamos sin embargo en que la
deis, no aceptará nunca la cabeza del monar- combatida nave saldrá á puerto despues.de
ca: sabe que á las puertas del palacio está el la recia tormenta; y si no, nosengañamos,
verdade.ro pueble , y que le había de ser fu- este desengaño que tan visiblemente va cun-
nestaIa perpetración del horrendo crimen. diendo y que cundirá cada dia lJl3S, es una


Esta verdad adquiere-una fuerza inmensa de las mas evidentes señales que anuncian
tratándose del pueblo español, donde el sen- tiempos mas felices. Ni los miramos tan pró-
tirniento monárquico prevalece tan vigoroso, ximoscomo algnnos esperan, ni tan impo-
á pesar de todas las .revueltas. Eldespotis- sibles como otros presagian; el hombre sabe
.mo ministerial es odiado, detestado en Es- algo mientras se habla del dia de ayer, pero
pafia; pero el monarca es querido é idolatra- nada sabe del dia de mañana : los acontecí-
Jo: las arbitrariedades de los mandarines mientos del porvenir estánen los arcanos de
encuentran resistencia por do quiera; cuan- laProvidencia.
do no sean rechazados por la fuerza, son 11 ,Como quiera, DO serán perdidas para la
desobedecidos con desprecio: pero la volun- generacion venidera las severas lecciones
tad del monarca es acatada; y el dia en que ,1 que ha recibido la actual; si se nos dice' que




......... 80-
,,1 menos en esto la revoluoionno habrá sido
estéril, lo confesaremos ; pero añadiendo
que la mas tremenda prueba de su esterili-
dad, es el no haber alcanzado á producir
otra cosa que: tll resultado necesario de los
grandes malesrel escarmiento.


Publicado en Ilarceleua en in Ilevlsta tiiuluda Lá Sociedad, el L<> lit:'
marzo de 1843.


Sobre: la negrura de la atmósferatempes-
tuosa donde retumba el trueno !lÍerpea el
rayo, hay una reglen serena y apacible, ilu-
.minada por los resplandores del' astro' 4fl1
dia: asj.gobre la pohtica de laspasioo.es flslÍ!
la política de'·la razon; sobre tos intereses
particuleres y de momento, los generales y
duraderos, sobre la insidiosa malia· fu, el eaa-
'dor de la sincera verdad. La' voz de' esta,
apenasseeye en Españahaceyalargosaños;
lo mismo que pasa á nuestros 6~S no nos es
permitido verlo como es en sí; se ponderan
y exageran sin mesura el bien como. el mal;
este desventurado país se ha convertido en
sangrienta liza donde se pelea sin- piedad,
ora echmtdo mano de la fuerza, 01'1' tendien-
do malignas asechanzas; Los combatientes
estaninteresados en desfigurar la situacion
propia yla de-sus adversarios; á propósito
levantanpoteareda para ofuscarse recípro-
camenlela'vista,v oscurecer la de los es-
pectadores. ¿Quién fue capaz de formarse
ideas justas y cabales sobre el partido y la
causa de D.·Cárlos, ateniéndeseé 008 pe-
riódicos favorables á la Beine? ¿Y quién, al
contrario, pude conocer los elementos que
se'combinaron en pro- de la Hija de Fernan-
do, guiándose por la opinion de la Gaceta
de Oñate'!'En la encarnizada lucha trabada
posteriormente mitre las fracciones del par-
trdo liberal, .¿cómo será dable encontrar la
verdad en medio de tan acaloradas disputas,
de tanta gritería, baldones v denuestos?
. Pensamiento desconsolador, v que l~ es
todavía mucho mas cuandocontemplamos el
calor eseesivo que en la actualidad van to-
mandolas pasiones; sin embargo de no ha-
llarse en la arena partidos que, como es
bien sabido, cuentan en sus filas crecido
númeto de prosélitos: hablamos de los que


1I prefieren la monarquía pura, ó tal como la


l· ensayara Cea Bermudez r apellidada el des-
· potismo ilustrado, Ó tal como la deseaban
i 16s que siguieron la bandera de Don Cár-
I los. Estos dosúltimos partidos, se nos dirá,
I son insignificantes, están ya fuera de com-
· bate; son tan impoíentesj; nulos, que ni


en ellos deben pensar siquiera losque·mili-
tan bajo-las nuevas enseñas. No sostendre-
mos altercado sobre la exactitud de la 'ob-
servacioncontenida en esa réplica; baremos
notar sin embargoque los primeros encuen-
tran naturalmente simpatías en no pocos go-
biernos europeos, fundados en el mismo
principio y que se arreglan por la misma
pauta; y en cuanto á los segundos, esa im-
potencia, esa nulidad, tenían hace tres años
una espresion que algo significa: numerosas
bandas en casi todas las provincias del rei-
no, y ademas un ejército de 15,000 hom-
bres en Cataluña, otro de '20,000 en el bajo
Magon, y otro de 30,000 en el Norte.¿Asi


I
hemos perdido la memoria que no recorde-
mos al conde de España haciendo frente al


I haron de Meer, Cabrera á O'Donell, Maroto
á Espartero?


Fáltale á la España el conocimiento de la
verdad sobre sí misma ; y en las actuales
circunstancias este conocimiento le es vital.
La verdad es la vida de las sociedades; si
es ejecutada, noimporta tanto el que no sea
eonoeida ; un hombre Sano disfruta de su


1 salud sin advertirlo siquiera; pero si esaeje-
I cucion no exrste , el conocimiento es indis-
· pensable; para aplicar el remedio es nece-


sario no ignorar el mal. Cuando lassocieda-
des se gobiernan tradicionalmente l cuando
kJque en ellas prevalece no es la reflexion
y la raro», sino e) tino y el sentido co-
munque continúan conservando lo que ha-
llan establecido, emoeees pueden pasar sin
esplícito conoeinuente de la verdaderasitua-
cion yde las condiciones de su existencia;
cUlll'ldodestmido lo antiguoes menester edi-
fiearde nuevo, cuandolas leyes secundarias
y hasta la fnndamentalse han cambiado ra-
dicalmente, cuando ni unas ni otras porper-
fectas que se supongan, no tienen sin em-
bargo la ventaja de haber pasado poi' el
crisol del tiempo, entoncesse han condenado
ellas mismas á una vidade continua ret1exion
sobre sí propias, como el hombreque aban-
dona el modesto patrimonio de sus padres,
para andar con atrevidas especulaciones en
busca de mejor fortuna.




- 8i -
Bonald ha dicho: «despues de la revolu- Iy verdadera. y ejerceaceion mas'eñcaz y da-


»cion francesa le falta á la Europa otro es- ñosa,cuando se es resa porel clarin delcom-
»carmiento ; desgraciado el pueblo destina- bate y el estampi:fo del cañon, que cuando
»do á dárselo.» Este ha sido la España; asi se desahoga en gritos amenazadores ó mur-
el pueblo mas monárquico de Europa espia mura con exigente descontento? ¿Os que~
mas cruelmente los esceso~ de la dernocra- jais de qu~ falta la nacionalidad? ¿Cuándo
cía. ¿: Qué interés han podido tener los mo- la ha habido desde 1833? ¿ Qué persona,
narcas del Norte en contemplar con tamaña qué partido desde aquella época pudieron
frialdad nuestros infortunios 'r Quizás el de decir con verdad: la nacion soy yo? Os la-
escarmentar á sus súbditos con el ejemplo mentais de que las cuestiones de interés ge-
de nuestra desventura. La revolucion Iran- neral se resuelven con miras de conserva-
cesa podia ser temible; la nuestra no: alli cion en el poder, y que por lo mismo se de-
era Ores tes agitado por las furias, hlandieu- grada nuestra dignidad; pero creeis que
do á diestra y á siniestra el puñal ·parrici- esta política sea del todo nueva? ¿ pensais
da; aquí es un hombre que pálido y con- que se verifica otra cosa que la exagera-
vulso se agita entre agudos dolores despues cion de un principio, y que lo que estamos
que le han propinado el tósigo funesto. Este presenciando es mas que el término de una
ejemplo no es contagioso: los espartanos degeneración comenzada mucho antes? Go-
haoianembriagar á un esclavo, y lo espo- biernos anteriores entraron en senderos pe-
nian á la vista de sus hijos para hacerles co- ligrosos , en pendientes rápidas; principió
hrar horror ala embriaguez. el descenso, y la velocidad de los cuerpos


En los bandos que se disputan la arena que bajan aumenta sin cesar. Perdiéronse
hay hombres distinguidos: ¿quién lo duda? de vista los verdaderos principios de gobier-
los hay de buena fe; ¿ quién lo niega? pero no, se adulteraron; y los gobiernos que se
que son impotentes, ¿.quién no lo palpa? Se han sucedido han continuado degenerando:
achacan unos á otros la culpa, se echan en que en tiempo de revolucion se verifica de
cara flaquezas, imprevision, mala voluntad, ellos muy rápidamente el mox tlaturos pro-
y hasta traicion y alevosía. Vencieron, y no geniem oiiiosiorem: de nosotros saldrán hí-
disfrutan de la victoria; en el festin del jos peores.
triunfo hallaron el lecho de tormento. Alli A nadie designamos; no culpamos á na-
yacen ellos: con ellos la nacion. die: solo hacemos notar el encadenamiento
• ¿Dónde está esa felicidad que tan pom- I de los hechos, tales como nos los ofrece la
posamente prometierais? «Mediaron, direis, 1 misma esperieucia. Compadecémonos de la
obstáculos insuperables ;» pero, bien podre- suerte de los hombres que con leales inten-
mas replicar á los unos, l.por qué los creas- ciones hayan tenido que. hacer frente á cir-
teis? y á los otros]¿ por qué no los preve- cunstaneias terrihles , no seremos nosotros
nisteis? «Nosotros no previmos) . insistirán I quienes los juzguemos sin los debidos mira-
los primeros. «Nosotros no pudimos» afia- mientos ; pero la verdad, la inexorable ver-
dirán los segundos: sea asi, sírvaos esto dad, ¿ nos permite acaso hacer traición á
de escusa á los ojos de la posteridad, si por nuestras convicciones?
escusa queréis la ceguedad y la impotencia. Cuando la Reina Cristina, encargada del


Al notar que la nave zozobra! todos de- I gobierno ~urante la enfermedad de su ~spo­
mandan el ancora que despreciaron como so, espidió el decretode amnistía , se inau-
inútil en el momento de darse á la vela. guró la nuevaépoca , que DO ha termina-
«La ley , esclaman , la leY;jha de ser nues- do aun; en la apariencia. no era mas que
tra divisa salvadora: la ley ha dejado de una amnistía, en .la realidad .era un cambio
imperar: de aqui .dimanan nuestros males, detpolítica. Nadie necesitó esplicaciones para
solo ella podrá remediarlos.» ¿Dónde .está entender/oasi; sintióse un sacudimiento
la ley? ¿ Qué habéis hecho de ella? l.ahora,. instantáneo, vivo, corno seesperimenta en
solo ahora, advertís que la ley falta, que la el momento de recibir la accion del flúido
fuerza decide, que gobierna, que amenaza eléctrico, Cuáles dehian ser las consecuen-
señorear el porvenir, cuando hace diez cias de esta medida, no todos lo preveian,
años que campea por nuestro desventurado y menos quizás que nadie la augusta. Se-
pais? ¿Pensais que la fuerza existe tan solo ñora que la habia firmado; pero en confuso,
en los campos de batalla, y que:eR mas real instintivamente, se percibía un nuevo por-


9




-8~ ~
-vénir, "egun 'nnos , de halagüeñas esperan- r nas y sistemas , los famosos comunicados,
zas, segun otros, de tormentas v calami- las renuncias, los manifiestos, Jos pronun-
'<Jades. • ciamientos se fueron eslabonando con ter-


Con aquel decreto, y no se escandalicen rible consecuencia; el drama tocaba al fin
ciertos lectores de Jo que vamosá decir, v de una de sus principales escenas: érase
no juzguen del sentido de nuestras pala- á mediados de octubre de 1840 ; alejáhase
bras antes de haberlas leidopor entero, con tristemente de las costas de Valencia una
aquel decreto, repetimos, comenzó la po- vela que se enderezaba á playas estrange-
lítica que resuelve las cuestiones de interés ras: la angusta Señora que añosantes ahrie-
nacional en vista del interés del momento, ra las puertas de la patria á millares de pros-
y con miras de conservacion de .un poder; critos , estaba proscrita.
en la amnistía pudo tener tanta parte como ¿Dónde está la ley'? repetiremos aquí:
se quiera, la magnánima generosidad de la ¿dónde la encontrais en todos los grandes
augusta esposa de Fernando ; pero en el cambios ocurridos desde 18:33'7 Dirigid por
fondo, en los designios de los que aconse- todas partes vuestras miradas, no la descu-
jaron semejante paso, fue un contrato tá- brireis; se os mostrará su palacio, la fuerza
citocon el partido liheral: te apoyo para que guarda sus puertas; penetrad en él, la ley
me sostengas: do ni des. Asi jo entendic- está adent.ro, pero es un cuerpo exánime;
ron los amnistiados, asi lo indicaban las cir- en su nombre se practica lo que ella no di-
cunstancias , asi lo han mostrado los suce- ce: asi en nombre de un rey que espiró,
sos, El manifiesto de Cea Bermudez des- ejecutan sus caprichos los atrevidos manda-
pues de la muerte del rey, fue una tenta- rines que afectan ser instrumentos de la
tiva para rescindir el pacto; las esposicio- voluntad soberana cuando solo poseen y
nes de dos generales célebres fueron la voz ocultan el cadáver del monarca.
que reclamaba imperiosamente el cumpli- Esta es la condicion de las revoluciones:
miento de lo pactado: el Estatuto apareció. su objeto es derribar lo existente por in-


En la prensa y en la trihuna resonaron justo, sustituir unas leyes á otras leyes,
los gritos de no basta: enmayo del año 35 el unas instituciones á otras instituciones; la
autor del Estatuto se veia asaltado por los reforma lo hace por medios legales, la re-
puñales de los asesinos á las puertas del volucion por la fuerza; la influencia directa
Estamento; en agosto hahia levantamientos ó indirecta de la fuerza en la resolucion de
y juntas en muchos puntos del reino: en las cuestiones públicas , es la infaliblc señal
setiembre cae el conde de Toreno , la Rei- de que ha principiado la revoluciono Co-
na cede, el Estatuto es declarado insufi- menzado el drama, necésario es que con-
cíente ; su modificacion es prometida. A 1'0- tinúe : solo puede caber la duda sobre la
ces meses; cuando se acerca la hora del duracíon de los actos, lo terrible de las es-
cumplimiento, las consecuencias de la pro- cenas y lo trágico del desenlace.
mesa espantan; se intenta neutralizarlas; En las revoluciones se asienta por prin-
se nombra el ministerio Isturiz ; y en agos- cipio que el antiguoárde« legalesilegítimo,
to de i 836 se fuerzan las puertas del pa-I por estar en oposición con el interés del
Iacio , el motin penetra hasta la estancia pueblo que es la suprema II:Y. Mas ó menos
·de la Magestad, se publica la ConstitlIcion esplícitamente se proclama este principio,
·de i 8i 2, Yun general celebrado pocoantes cuando se entra en mi nuevo orden de co-
por la parte que le cupiera en el establecí- sas saltando por encima de las formas es-
miento de las libertades públicas, muere tablecidas ; no importa que quien dé el paso
desastrosamente á manos de aleve ingra- sea el pueblo ó el monarca, que quien hace
titud. la aplicacion sea el consejo de un rey ó una


Convócanse las Cortes constituyentes: asamblea popular. Preguntad á los cou-
concluidos sus trabajos pasa el ejército por sejeros de Cristina al publicar el Esta-
Madrid. las sillas del ministerio tiemblan al tuto , preguntad á los trihunos de las Cór-
ruido de los tambores y de las armas: des- tes constituyentes; por qué principios se
de Aravaca se le dirigc una mirada de des- dirigen"? os hablarán de las necesidades de
agrado: el ministerio cae. la época, de la precision de satisfacerlas:
" Las órdeues del ejército, las ncgociacio- los primeros os recordarán r¡uizás las anti-


aes apremiadoras, las mudanzas de perso- guas leyes funda-nr-ntales : los segundos re-




-lB-
plicarántamhienque la Constituoioude 18"'12, I una de aquellas dichosas coyunturas que'
en cuya fuerza estan reunidas, fué dada distintas veces se hall ofrecido y otras tan-
a los españoles, como una restauración de tas se hall desaprovechado, cuando no em-
las mismas leyes. El fondo de las cosas es pleado para agravar los males de la nación:
el mismo: ni siquiera se diferencian en el I no dudamos que si la Providencia le depa-
velo que las cubre; solo que en aquel caso rase á la jóven Soberana, consejeros atina-
es una Reina quieulo tiende, en el último es dos, previsores, y dotados sobre todo de
el pueblo. sana intencion y de la suficiente superiori-


Desde el momento que se ha dejadod dad para elevarse á la altura que reclama-
camino de la legalidad para seguir el de la rá lo critico de las circunstancias, no fuera
conveniencia, quedan sustituidas á la ley imposible el cerrar la sima de las revolu-
la voluntad v la discrecion del homhne , v ciones y el llevar la nacion por el buen ca-
flaquea por su hase lodo el sistema social, mino á (lue de propio impulso se abalanza;
que tiene por blanco de SIlS esfuerzos apar- pero estamos tan escarmentados, son tan-
tal' del gohierno de la sociedad en cuanto tas las esperanzas que repetidas veces se
sea posible, todo lo q.ue· sea puramente dis- han disipado, que no es estraño si al con-
crecional y arbitrario. Los acontecimientos cebirlas halagüeñas para un determinado
van entonces siguiendo su curso inevita- tiempo, OCUlTen al espírituconsideraciones
hle: el terrcnte se despeña de abismo en tristes. que vengan, no diremos á desva-
abismo , hasta que.encontrando una llanu- necerlas ,pero si á entihiarlas.
ra entra de nuevo en el hondo cauce y con- ¿Y; quién es capaz de asegurar que los su-
tinúa en su sosegada carrera. cosos se realizarán tales como algunos los


Se imaginan algunos que la mayoría de pronosticaa? ¿,Quién es capaz de decir que
la Reina allanará todas las dificultades y nuestra coeaplieadísima situacion se dcsen-
hará desaparecer cerno por encanto rodas las marañará tan tranquilamente, por solo el
complicaciones que estan.enmarañando nues- advenimiento de la mayor edad de la Reina?'
tra situacion. «Colocada, dicen ellos, en Dejemos aparte la gravísimacuestión venti-
las manos de la Reina la dirección del go-[lada ya en la prensa periódica, hagamos
bierno; libres ya de interinidades, y exentos completa abstraccion de la sitnacion entera-
del mal siempre grave de empuñar las rien- mente nueva en que por semejante suceso
das del mando.personas que solo le ejercen nos encontraríamos colocados, prescindamos
temporalmente, saldremos de una vez de de cuanto se roce con determinadas perso~
tanto desasosiego y zozobra, cesará la in- nas, y no consideremos mas que el conjun-
certidumbre, se verá mas claro el porve- tode las cosas con su complicacion , con sus
nir, y añadiéndose el casamiento de S. M. dificultades: ¿créese por ventura que tan
con a'lgun príncipe que traiga consigo ga- fácilmente abandonarán el campo de la polí-
rantías de órdeu, de paz y de conciliacion, tica las ambiciones rivales, los intereses en-
veremos cómo se reunen en rededor del contrados , pudiendo todos contar-con pude-
trono los españoles de todas las o.piniones, rosos medios de accion y de inílueucia? Di-
se echará un velo á las pasadas discordias, ficilnos pare,ce ;.y por mas grande qne sea
se afianzarán las institucionesahora vacilan- nuestra confianza en la sensatez de la na-
tes, se anudará la amistad con las potencias cion española, por mas seguros que estemos
del Norte,y ocupando de nuevo la España de la tuerza del. sentimiento monárquico en
el lugar que en Europa le corresponde, asis- España y de los admirables efectos que es-
tiremos ala apertura de una nueva era de .tú destinado á producir, todavía nos queda
prosperidad y bienandanza. la duda de que el mero hecho de llegar á los


Estamosde acuerdoen que eladvenimiento catorce años la augusta Niña, haya de traer
de la mayor edad de la Reina es un acon- consigo resultados tan decisivos v satisfac-
tecimiento feliz que no podrá menos de me- torios. •
jorar la situacion; convenimos en que la Elcasamientode la Reina es otro de lossu-
prolongaclOn de la minoría de S. M. seria cesos en que se lijan todas las miradas y eu-
una calamidad nacional cuyas fatales con- quese fundan grandes esperanzas: y nccesa-
secuencias no se pueden calcular ; opinamos rio es confesar que segun como se verifique
que entonces se presentará una escolente ese importante acontecimiento, podrá acar-
oportunidad para comenzar una nueva era, rearuos muchosbcncíicios y contribuir pode-




rosamente á desenredar la situación, condu-
ciendo los negocios á feliz desenlace. ¿Pero
cuándo se verificará ese casamiento? Con
quién? ¿Prevalecerá la política inglesa ó la
francesa? ¿Qué parte tomarán en el negocio
las potencias del Norte? ¿Hasta qué punto se
pondrán de acuerdo con la Francia, ó la In-
glaterra, ó con ambas? ¿el marido de la Rei-
na qué política ha de representar? Hé aquí
un conjunto de cuestiones todas graves, im-
portantes, vitales, y que sin embargo estan
oscuras, envueltas con cien velos ,sin que
por ahora sea dable aventurar una conjetura
con alguna probabilidad de acierto. Pocos
negocios pueden ofrecerse de mayor interés
y trascendencia para la nacion ;"pocos tan
íntima é inmediatamente enlazados con la
resolucion de los grandes problemas que mi- •
ramos pendientes; pocos sin embargo en que
la prensa periódica haya entrado menos de
lleno. Una que otra vez se han adelantado
algunas indicaciones, y hasta se han escri-
to discursos; pero considerada 'la cuestion
en todo su grandor, en su complicacion espi-
nosa ,la polémica está intacta. Ni aplaudi-
mos ni censuramos esta conducta: solo la
consignamos aquí, como un indicio de la gra-
vedad del negocio, pues que en campo de
suyo tan abierto y libre, se le trata con tal
circunspeccion y reserva.


y no se crea que esto dimane del temor
de arrostrar compromisos: otro asunto se ha
presentado, y por cierto la prensa periódica
no ha manifestado pusilanimidad: no solo no
ha tratado con timidez la cuestion , pero ni
siquiera ha querido admitirla: « esto no es
cuestionable, ha dicho, la minoría de la Rei-
na "no debe ni puede prolongarse.»


Quiera el cielo que no salgan fallidas tan-
tas esperanzas como se tienen fundadas en
aquel dia, del eualha bastado la idea de que
pudiera aplazarse, para sembrar alarma tan
viva y levantar un grito de reprobacion 1tan
unánime. Tambien participamos de ellas:
pero no nos es dado alimentarlas cual de-
searíamos, al considerar los acontecimientos
que pueden acumularse antes, los que pue-
den presentarse en los momentos críticos,
los que pueden sobrevenir despues.


Concebimos muy bien que la simple pre-
sencia de la jóven Soberana al frente del
Gobierno podrá mas para imponer respeto á
las pasiones y partidos, que la de otras per-
sonas sean cuales, fueren sus calidades; co-
nocemos.muy bien que esta faltanada puede


suplirla; pero reconociendo lo fausto del
momento en que cese la minoría de Isabel,
no alcanzamos á creer que con este día nos
haya de llegar el remedio de todos los males.
Cuando nos figuramos á la jóven Reina en
el acto de entrar en el ejercicio del mando,
parécenos ver á una tierna niña empuñando
el timon de una nave que brega con furiosa
tormenta: á sus pies se abren á cada ins-
tante los abismos del Océano; sobre su
cabeza brama la tempestad; la angustiada
niña levanta sus ojos al cielo invocando á la
Estrella de los mares; entonces unimos
nuestros ruegos á sus ruegos, y recordando
que hay un Dios amparador de la.inocencia,
tranquilízase un tanto nuestro espíritu sobre
los destinos de la augusta nieta de San Fer-
nando.


MAS SOBRE LA SITUACION DE ESPAÑA.
Publicado l'1l Barcelona en 13 l1eMaJ.'l.ode 1R:!t3.


No es muy difícil atacar las opiniones age-
nos, pero sí el sustentar las propias: por-
que la razon humana es tan débil para edifi-
car, corno formidable ariete para destruir.
Esto se verifica en todos los ramos del saber
humano, y particularmente en política; por-
que sus problemas á mas de la muchedum-
bre de datos que han menester, adolecen del
inconveniente de cambiarlos á cada paso. Por
lo mismo, si en algo cabe tolerancia, es de
seguro en política: cuándo se combate al ad-
versario, es necesario no olvidar la indulgen-
cia: pues que por nuestra parte, bien pron-
to nos veremos precisados á pedírsela. Con
estas reflexiones bastante damos á entender
cuán enemigos somos del hablador empiris-
mo, y de la panacea política; en negocios
tan árduos y espinosos, quien falla con tono
demasiado magistral, quien pretende haber
descubierto soluciones generales, llanas y
sencillas, es ó un alucinado ó un impostor.


¿Qué interés puede haber en ocultar la si-
tuacíon crítica, cornplieadtsima , muy difícil
de desenlazar, en que la Espaüa se encuen-
tra? ¿Por qué hacernos ilusiones, esperando
con escesivo candor, que el remedio de
nuestros males ha de llegar muy pronto?
¿Por qué olvidar que necesitamos poder, y




(1) La opinion sobre un punto gra,;e (Iataha de
muy atrás en el autor de estas linens : testigos
esos párralos.


- 85 -
que apenas sabernos dónde buscarlo; que estas épocas las atraviesan las naciones con
hemos menester órden , y no vemos dónde mortalespadecimientos y angustias: la inlan-
afianzarlo; que es indispensable la union no cia de los reyes es el tormento de los pue-
ficticia, no de coaliciones, sino sincera, só- hlos.
lida, durable , y que ignoramos los medios Un atinado enlace de la joven Soherana,
de conseguirla; que existe una ley funda- en que se combinasen de una manera con-
mental cuya iníraccion ha pasadoá costum- veniente el interés político y el dinástico;
bre; que es de urgente necesidad el arreglo en que acertadas negociaciones allanasen las
de los negocios eclesiásticos de acuerdo con dificultades presentes, y previniesen las que
el Sumo Pontííice; muy conveniente el esta- podrán sobrevenir: en que se realzase el
hlecer las relaciones con las potencias del prestigio del trono y se acrecentara su f~er­
Norte, y que por ahora ni de lo uno ni de lo za agrupando en su alrededor nuevos II1te-
otro existe la menor esperanza? Y todoesto, reses y simpatías; en que se cerrase el cráter
dejando aparte la formación de leyes orgáni- de las revoluciones y no se dejaran cspe-
cas, el ordenar y vigorizar la administraeion, ranzas á reacciones peligrosas y violentas,
el desembrollar ya que no es dable remediar ¿no seria un medio harto sencillo, y muy á
la hacienda, y cien y cien otros puntos se- I propósito para llenar en alguna manera el
cundarios, pero que no carecen de importan- vacío que acabamos de indicar'? Modítenlo
cia, cuando no fuera mas que por su número nuestros hombres de estado. Noolviden que
v por la confusion en que se hallan? esta es la primera incógnita que ha de ser
• El vicio radical de nuestra situacion es la despejada (1). .
falta de poder; y el orígen de esta falta es el En todas las combinaciones imaginables
no ser posible añadir de repente algunos ocurrirán gravísimos inconvenientes, obsta-
años á la tierna de edad de la augusta lluér- culosdifíciles de salvar, se columbrarán con-
lana que ocupa el trono de las Españas. Dad- secuencias masó menos desagradables; pero
le al problema todas las vueltas que quisié- téngase presente que el estado de las cosas
reis : la dificultad .está aqui. La inmensa es tal, que ya no puede tratarse de bueno
mayoría de los españoles, desea ardiente- y de mejor, sino de malo y de menos malo.
mente que los 20 meses que restan de la I En semejante conflicto, el mejor partido que
menor edad, fuesen 20 minutos; pero los' se puede tomar, es aquel en que menos se
hombres previsores desearian ademas, que sacrifique nuestra nacionalidad é indepen-
la Reina que cumplirá los 14, cumplie- dencia , y .por cuyo medio se consiga sacar
ra al mismo tiempo los 25. Un monarca el palacio de nuestros reyes de esa soledad
de 25 años: hé aqui nuestra necesidad; ne- pavorosa en que ahora se encuentra.
cesidad triste porque es urgente, y sin em- En este delicado negocio será hueno no
bargo no puede ser satisfecha sino con la perder de vista cuál fuera el enlace q IIe
tarda lentitud del tiempo. ofreciera mayores ventajas y menos incon-


¡Lamentahle condición de las sociedades venientes, para una contingencia, de que nos
humanas! la monarquía hereditaria es el sis- preserve Dios, de morir la joven Reina, y
tema de transmision del poder, preferible á legamos en un hijo suyo otros 14 años de
cuantos se han escogitado; pero adolecedel minoria y de regencias. El caso, se dirá, es.
inconveniente gravísimo de las minorías. remoto; asi lo esperamos, contando en la
Períodos borrascosos por necesidad, por- bondad de la Providencia; pero no lo el'a
que mientras duran, el principiomonárquico mas ciertamente en i 829; tampoco se rece-
no subsiste sino por una saludable ficcion lahan entonces las series de catástrofes v de-
legal, suponiendo ocupado el trono que está sastres que hemos sufrido, y estamos su-
vacante. Esta fíceion es sin duda necesaria, friendo todavía. En tales materias, una im-
es lo único posible en semejante caso, pero prevision de los hombres de estado, la pagan
IW basta para evitar á las naciones larga los pueblos con torrentes de sangre.
serie de calamidades. Sean estas cuales fue- Aprendamos del vecino reino de Francia
ren , los puehlos las han preferido al desbor-
damiento de las pasiones que ambicionaran
la corona; por esto colocan á las gradas del
solio vacío la cuna del tierno monarca. Sa-·
orificio indispensable, pero doloroso; porque




- 86-
á ser previsores y cautos; ya que tanto he-
mos sufrido y sufrimos aun, ya..que tan cos-
tosas leccionesnos ofrece la espcriencia pro-
pia, aprovechémonos algun tanto de las (liJe
nos presentan las naciones estrañas , y pro·
curemos escarmentar en cabeza a;¡;cna. tos
hombres de la dinastía dt\ julio, é identifica-
dos con el nuevo órden de cosas creado por
la rcvolucion dc ,1830 , descansaban sin zo-
zobra, liados en la solidez de la obra de sus
manos, viendo la nueva dinastía asegurada
en numerosa familia ,y considerando que
la transicion de un reinado á otro se verifí-
caria de una manera insensihle , supuesto
que el heredero de la corona hahia entrado
ya en la edad viril, y se formaba ya desde
mucho tiempo, en el consejo de su anciano
v esperimentado padre. Miserable previsión
humana! Un caballo desbocado disipa en un
momento tan halagüeñas esperanzas: el in-
fortunado príncipe yace en el polvo del ca-
mino, privado de los sentidos que no ha de
recobrar. Pasan breves momentos, el duque
de Orleans espiró; y esa vozque se esparce
con la celeridad del rayo por toda la Francia,
causa una sorpresa, un estupor imposibles
de describir: al lado de una tumba, se des-
cubria un abismo. Pero, ¿qué se hizo pasa-
do el primer instante de asombro? alzóse en
todos los ángulos de la nacion, el grito de:
»sálvese la monárquta. , la regencia era in-
minente, y con la precipitacion del sobresalto
se estableció la ley de la regencia heredita-
ria. Así se procuró dar estabilidad y consis-
tencia al trono, haciendo que de su inmovi-
lidad y fijeza participasen la institución y las
personas que debían representarle. ¿No hu-
biera sido mejor, que aquel caso se huhie-
se previsto con la debida anticipacion, v que
la nueva ley no llevara el sello de las cir-
cuustancias ; ni se rozase con determinadas
personas? Supuesta la imprevision, no fue
posible obrar de otro modo; pero llegada la
oportunidad, ¿seria imprudencia que de la
manera que se juzgase legal y conveniente,
nos previniésemosnosotros contra los azares
que pueden ocurrir'?


Hay ciertas cuestiones que la prensa de
suyo tan lihre y osada, no las aborda sin
embargo de frente, dejándolas en completo
olvido, ó tocándolas con mucha reserva.
Respetamos los motivos de semejante con-
ducta, y nos guardaremos de decir, qlW no
medien en esto razones de prudencia. Com-
prendemos que los partidos cstan en batalla,


y quc dominados del pensamiento de ataque,
CUIdan principalmente de asestar bien los ti-
ros, v esgrimir sus armas con destreza y
valentía. Parécenos no obstante que alIado
de la idea que apellidaremos negativa, seria
útil conceder mas lugar á la positiva,y que
al se/Jalarcon generosa resolucion lo que no
se quiere, se formulase con mas precision
lo que se quiere. » ~o conviene, se nos
contestará, suscitar embarazosni suminis-
trar pretestos ; hay cosas que es necesario
aplazar: en hora buena', y por esto no sindi-
camos vuestro proceder; pero no olvideis a~
menos, que esos embarazos, no dejarán de'
serlo entonces, que esos protestes se apro-
vecharán entonces tambien ; no olvidéisque'
los aplazamientos no son siempre los medios
mejores; que la indecision es fatal en todo,
y que se marcha con paso mas Iirme , cuan-
do se sabe á donde se va.


Nodescenderemos á pormenores; perosu-
puesto que hemos tocado este delicado ¡mn-
to , observaremos, que una de las princi-
pales miras que se han de tener presentes
en el enlace de la Reina, es'el no permitir
que se haga de suer~ que pueda contribuir
al aumento de la influencia de la Francia ni
de la Inglaterra. Es evidente que seria muy
dañoso el ofrecer nuevas ocasiones v medios
al gahinete de San James para alcanzar ese
predominio en todos nuestros negocios, qlle
con tanto desembozo codicia; pero en nues-
tro concepto fuera tambien un error de fu-
nestas y tracendentales consecuencias, no
diremos el conceder el mismo predominio á
la política de la Tullerías , pero ni siquiera-
una preponderancia notahle. A mas de los
inconvenientes que siempre trae consigo la
escesiva influencia de un gobierno cstrnnge-
ro, á mas de lo lJuc nos enseña la historia
sobre los fatales resultados que nos ha pro-
ducido el constituirnos en satélites de la
Francia, media en la actualidad otra circuns-
tancia, cual I\S, la situación de la dinastia
reinante y el estado intelectual, moral y po-
lítico de aquella sociedad.


El enlace de nuestra joven Seherana con
I un principc de la casa de Orleans, nos haria
i participar de las continuas zozobras de una


1I dinastía que entronizada por la mano de la re-


l
' volucion sohre un antiqursimo solio, vil e
i desasosegada é inquieta entre opuestos te-


:! mores. En los salones del regio palacio se
l' le aparecen las sombras de los antiguos Te-
i ycs, en las márgenes del Sena resuena to-




- Si-
davia el murmullode la revoluciono Aquellos
demandan lo perdido, esta exige el cumpli-
miento de lo pactado; aquellos intimidan con
la esperanza de una restauracion, esta ame-
naza sustituir la república á una monarquía
(lne se ha negado á ser republicana.


Con el advenimiento de un príncipe fran- I
ces, tomarian mas ascendiente sobre nos-
otros ideas que ya lo tienen endemnsía ; .la
anarquía intelectual y moral de aquel pUlS,
comunicándosenos mas de lleno, acabara de
disolver vadulterar los buenoselementosque
nos restan para nuestra regencraciou. Se
quitarian los Pirineos, y nosotros deseamos
(lue los haya (1 l·


El robustecimiento del poder es una de
las primeras necesidades de la nacion, y no
acertamos á concebir cómo puedan encon-
trarse hombres de buena fe, que ó desco-
nozcan esta necesidad, ó se opongan á que
se la satisfaga. El poder en España es el
trono; y hasta que se le afirme cual convie-
ne, hasta (Iue su aceion esté desembarazada
de los obstáculos que le suscitan las faccio-
nes, cuyas insaciables exigencias hacen im-
posible todo gobierno, hasta que este se
sienta fuerte para hacer el bien, yen region
bastante elevada para no hallarse tan á me-
nudo con tentación de obrar mal, no saldre-
mos jamás de esa incertidumbre, de esa an-
siedad, que nos tienen sumidos en un estado
de desesperante agonía.


De las urnas electorales esperan algunos
el remedio de todas las dolencias y el feliz
desenlace de tan lamentable situación. Lejos
está de nuestro ánimo el intento de retraer
de ellas á los hombres de bien; comprende-
mos cuán importante es bajo todos aspectos,
que no se las deje abandonadas á merced de
la ciega amhicion y de pasiones ruines; pues
tIlle si no fuere posible otra cosa, al menos
se evitará el mal, ó no se permitirá que se
consume sin enérgicas protestas. Opinamos
no obstante, que estos son remedios pasa-
geros, que no llegan á la raiz del daño ; y I
cuando vemos á ciertas personas, cándidas .
en estrcmo , imaginándose que en las urnas I
electorales I'stá todo nuestro porvenir , paré- I
cenos contemplar una de aquellas escenas
supersticiosas en que un iluso se entrega á


('1) Por donde se YC que la oposiríon al ma-
trimonio fr:m!'Í's no ha sido efceto de circnnstan-
cías momentáneas.


sus combinaciones de letras y de signos pa-
ra adivinar los sucesos futuros.


Todavia no hemos visto unas Cortes que
durasen todo el tiempo marcado por la lev:
el gohierno las ha despedido con mas ó mc-
nos cortesía , cuando ha v-isto que no servian
para el objeto que él intentaba (-1); y si al...,
guna vez no ha sido el gohi{~rno , la rovolu-
cion ha cuidado de suplir la falta. ¡.Dónde
está la omnipotencia parlamentaria? l.Dónde
los efectos de la soberanía popular? Si los
cuerpos legisladores la representan, ¿cómo
es que perecen, ora á manos de un ministe-
rio , ora bajo los golpes de una insurreccion?
Los partidos trabajaron con ahinco repetidas
veces para asegurarse una mayoría que fue-
se la espresion de sus ideas y realizara sus
proyectos: un decreto ó un motin desvane-
cieron todas las esperanzas. Con afanes y
sudores sin cuento, habian suhido el enor-
me pefiasco por una rápida pendiente; ya
tocaban á la cima, cuandoescapándose de sirs
manos, rodó hasta el fondo del abismo. Es
necesario comenzar de nuevo la dura faena.


La prerogativa de la votación de los im-
puestos, único freno de asegurada eficacia
que en el órden legal poseen los cuerpos le-
gisladores en todo gobierno representativo,
se ha hecho ilusoria en Espaüa : primero
por los votos de confianza, segundo con la
costumbre de cobrar las contribuciones no
votadas: por manera que examinando ·á
fondo la libertad positiva que nos queda des-
pues de tantos años de revolucion, consiste
enla facultad de desahogarse en quejas é
invectivas, de palabra ó por escrito. La
prensa es la personificaeion de esta lihertad;
lo agudo de sus acentos indica bastante que
es el único desahogo (2). Se ha dieho infini-
tas veces que el gobierno trataba de cerrar
este respiradero; mucho dudamos qne con
semejante paso se acreditase de buen ma-
quinista. En un artículo fulminante se exha-
la con frecuencia la indignacion mas acerba,
y se consume una gran parte de temible
energia; ¿ qué ventajas podria acarrear el
concentrarlas, el forzarlasareplegarse sobre
sí mismas, y á producir vivos estremeci-
mientos, ó esplosiones estrepitosas ? Verdad
es que el desahogo debe de hacerse pesado
á los gobernantes; pero algunos meses bas-


(1) Se observa fielmente la misma práctícn.
(2) Ya menudean las cortapisas dl'sdC' 1RH.




- 88-
tan para acostumbrarse á los apodos y cari-
caturas.


En medio de nuestras revueltas, disfru-
tamos de otro beneficio que algunos atribui-
rán á causas políticas, cuando en realidad
dimana principalmente del espíritu de la
época, de causas puramente sociales. A pe-
sar de las molestias y persecuciones que por
sus opiniones políticas han sufrido no pocas
personas, notase sin embargo la existencia
de causas que tienden á suavizarlas, á qui-
tarles aquella recrudecencia que tuvieran
en otros tiempos. Cométese una violencia,
pero .desde luego se ve forzado á avergon-
zarse de ella el mismo perpetrador; quien
se entrega desatentado á la carrera de los
desmanes, se encuentra bien pronto con ro-
bustos diques que la mas impudente auda-
cia no se atreve á salvar. Si bien se observa
no dimana este fenómeno ni de las formas
políticas, ni de las calidades personales de
los que ejercen el gobierno, sinodel espíri-
tu del siglo que tan decididamente se incli-
na á la tolerancia, v á desterrar de la socie-
dad el imperio de"la fuerza. Pasaron .los I
tiempos en que esta era uno de losprmclpa-
les medios con que contáran asi los indivi- I
duos, como los pueblos y los gobiernos; el
bien tiene por instrumentos la conviccion y
la persuasion; el mal se sirve de la astucia,
de la impostura, de amaños seductores, de
palabras engañosas.. Hé aquí la razon por-
que se verifican mudanzas p.rofundas, y.ha~­
ta formidables trastornos, sm que los indi-
viduos sufran lo que en apariencia debieran
sufrir, ateniéndonos á lo que nos refiere la
historia con respecto á otros siglos, y á lo
que nos muestra la esperiencia , en lo que
toca á otras temporadas del nuestro (·1). El
estado social ha cambiado; va modificándose
cada dia; en esto deben buscarse las causas,
no en las regiones de la política.


De esta suerte van haciéndose menos te-
mibles las reacciones que algunos recelan
para ciertas épocas de transicion. Sean cua-
les fueren las vicisitudes que puedan sobre-
venir , ningun partido, ninguna faceion, por
mas osadía que se le suponga, será capaz
de dominar esta irresistible tendencia de I
nuestro siglo. La tolerancia está en la socie- '1
dad, y esta no se transformacon un decreto: !


:1


~;csdc 184~-~~:I~~iSIO algunas escepcio-II
ues de esta ,'egla. 11


la tolerancia está en las costnmbres , y lo
que está en las costumbres, no ha menester
que le comuniquen vigor las proclamaciones
de la levo


De los partidos militantes, ocupan los dos
estremos el republicanoy el moderado; aquel
dice abiertamente que no se halla satisfecho
con las formas existentes, este protesta que
las acepta, y que solo trata de acomodarlas
á sus ideas por medio de las leyes orgánicas.
Sus adversarios ponen en duda la sinceridad
de esta protesta, achacándole segundas in-
tenciones dirigidas á derribar laConstitucion
de 1837, reemplazándola con el Estatuto,
ú otra ley parecida. Dejaremos á los órganos
de los diferentes partidos el cuidado de apo-
yar ó desvanecer la acusacion, que ni á unos
ni á otros les faltan plumas amaestradas en
la polémica política. Observaremos sin em-
bargo , que dado caso de existir las supues-
tas intenciones ,andaria muy errado quien
creyese que con un golpe semejante se ase-
guraria para siempre el triunfo de ciertas
ideas. En efecto, los mismos partidos que
existen ahora, existieran entonces también,
todos con pocas modificaciones emplearian
idénticos medios que bajo el imperio de la
Constitucion, la nueva ley se suspendiera
como ahora, siempre que necesario se cre-
yese; la lucha se trabaria como ahora en la
prensa, en la tribuna, en las urnas electora-
les; se suscitarian interminables disputas
sobre las leyes de ayuntamientos, de dipu-
taciones provinciales, de milicia nacional;
en breve estariamos como ahora en el terre-
no de la política, en ese círculo sin salida,
en que tan inútilmente se consumen infini-
tas fuerzas individuales, en que tan estéril-
mente se gastan las del poder y de la nacion.
Diríase como en otros tiempos se decía: «la
nueva leyes no mas que el cimiento; cons-
truyamos cl edificio;» en vano se le iría al-
zan-do de contínuo; las exigencias no cesa-
rian hasta que la cumbre tocase al cielo (2).


Intentamos significar con esto, que si co-
mo le achacan sus adversarios las miras de
cierto partido se dirigiesen á un proyecto
semejante, mucho dudamos que alcanzase
por este camino el ohjeto que se propone.
Es indispensable, urgente, salir del terreno
de la política; mientras veamos que así el


(2) La reforma de la COllslilucion ha evideu-
ciarlo estas \er,ladl's.




-- 89
gohierno como las Cortes se ocupan de ella
con preferencia, mientras en las discusiones
de la prensa y de la tribuna. miremos ar-
rumbadas las cuestiones de administración v
de mejoras positivas, para disputar sobre la
legitimidadde este ó de aquel poder, la con-
veniencia de la mavor ó menor latitud en las
leyes orgánicas, y·otros puntos semejantes,
estemos seguros que la revolucion continúa
todavia , que estamos condenados á presen-
ciar la lucha de las pasiones, no de la inte-
ligencia, que no asistimos á una discusión
de donde broten destellos de luz, sino á un
cheque violento que arroja chispas incen-
diarias.


Entre tantos gobernantes que bajo distin-
tos pretestos han infringido la lev vigente,
ninguno lo ha hecho de una manera grandio-
sa, que acarrease á la nacion resultados po-
sitivos y universales; ninguno que al recon-
venirle por su infraccion pudiera decir como
aquel romano; «.Juro que he salvado la pa-
tria ;» ninguno que concibieseun plan vasto,
que lo realizase con energía y rapidez, alla-
nando todos los obstáculos, superando todas
las dificultades; ninguno que al presentarse
ante el gran jurado de la nacion, cargado con
inmensa responsabilidad,pudiera decir: I(Se-
flores, la política era un caos, yo la he des-
embrollado; para ello he quebrantado la ley,
es verdad; si quereis mi cabeza, tomadla,
que ahora ya no es necesaria, ni para salvar
la patria, ni para afirmar la ley; pero antes
mirad mi obra, destruidla si os atreveis; yo
marcharé contento á la muerte si vuestro co-
razon no os dicta que en vez de un cadalso
debeis levantarme una estátua.»


y


Puhlirado en Bar-celona en í ." de aht'il de 18.43.


El poder que gobierna la sociedad ha de
ser fuerte, porque en siendo débil tiraniza
ó conspira. Tiraniza, cuando se esfuerza por
hacerse obedecer; conspira, cuando sufre
en silencio la resistencia y el ultraje. Au-
gusto se siente fuerte, y su imperioes suave;
Tiberio se halla débil, Ymaquina y oprime;


de los monstruos que mancharon el súlio (lr
los Césares, fueron los mas violentos ó in-
soportables, los que oian ya cercano el ruido
de los pretorianos que venian á degollados.


Recorred la historia, y encontrareis escrita
por do quiera con letras de sangre esta im-
portante verdad: ¡Ay de los pueblos gober-
nados por un poder que ha de pensar en la
conservacion propia!


Esta es la clave para esplicar los inconce-
bibles esceso~ Ú q~e se abandon~n los po-
deres revolucionarios y los despóticos , una
vez dado el pflmer paso en el camino de la
tiranía: todos son tiránicos porque son déhi-
les: y cuando los veáis tocar á la demencia
en sus medidas de tiranía, dad por seguro
que esta~ por espiral'. El moribundo mejor
que nadie, augura su próximo finamiento.
La Convencion presentía la dictadura. El
temor aumenta la opresion, y la opresiou
acrecienta el ten~or; la impulsion es recípro-
ca , y sigue la misma ley que el movimiento
de un péndulo; el punto de elevación está
en el I!JiSl~:l.O nivel ~u,e el punto del descenso;
la oscilación contmua, hasta que media la
única cansa capazde restablecer el aplomo:
la justicia.


Estas reflexiones nos ocurrían meditando
so~re los misterios de la.mo~larquía; porque
nnstenos !lene esa mstitucion maravillosa,
como los tiene todo lo grande. «La monar-
quía e~ ~l despotismo», ha dicho una política
superficial: ¿ y por que? «porqueel monarca
dispone de inmenso poder, veste poder es
sobrado robusto y sólido, dado que las leves
l~.asegurau al soberano para sí. y para sus
hijos.. Entonces no comprendeis la institu-
cion , pues señaláis por orígen de la tiranía
de los reyes, las causas que precisamente
les impiden el ser tiranos.


¿Quereis un poder suspicaz? asentadle
sobre un terreno minado; donde oiga á ca-
da instante el golpe de la zapa que prepara
la rui~a. ¿Lo q~ereis violento? presentadle
enemigos que sin cesar le amenacen. Quitad
hasta la idea del peligró, y tendreis la sua-
vidad y la confianza.


La gravedad y trascendencia del asunto
exigen que se esplane con toda claridad lo
que debe entenderse por fuerza de un poder;
pues son muy distintas las acepcionesde que
esta espresion es susceptible. ,


La fuerza del poder consiste:! .e en la se-
guridad de su existencia: 2.° en los medios
necesarios al cumplimiento de su objeto le-


to




- 90 -
gítimo. Supóngase un pais donde llegue tí En vano le e\ig-ireis que obre de otra ma-
establecerse y arraigarse una constitucion nera; esta es su posicion, esta la ley indecli-
mal combinada, viciosa, que no deje al po- nable de su naturaleza; ni las calidades de
der bastantes medios para ejercer sus fun- las personas que ejerzan el poder serán par-
ciones en pl'O del comun : de suerte que en te á evitarlo. Estas podrán quizás mantener-
el mantenimiento del orden público, en la se estraüas al soborno y á la intriga, po-
adrninistracion , en la aplicacion de las leyes drán hasta odiar semejantes medios, pero
civiles y criminales, en sus relaciones con los emplearán por ellas los que estan en su
las potencias estrangeras , carezca de los re- alrededor, los que gozan con los goces del
oursos que ha menester, y no tenga una ac- poder, los qne á la existencia de este tienen
cion cticaz , espedita y pronta; en este caso, vinculada la existencia propia.
será posible que el poder disfrute del prime- Contribuyen á dicho efecto dos causas:
ro de los requisitos indicados; la seguridad 'l. a La natural inclinacion del hombre it la
propia: pero echará menosel segundo, y por i cstensiou y eficacia del mando que ejerce:
tanto no será fuerte, enla verdadera acep- 2. a El instinto de conservación. La primera
cion de la palabra. no ha menester esplicacion ni comentarios;


Así, un rey de Esparta ó de Roma entre pero si la segunda. Hemos observado que la
los antiguos, un monarca de los tiempos ¡alta de los medios necesarios al cumplimien-
feudales en los siglos medios, un soberano' to de las atribuciones del poder, comprome-
con una constitucion como la delañoí 2 en-. te tarde ó temprano su misma existencia; v
tre los modernos, por mas que á causa de hé aquí por qué en sintiendo esta falta, los
los hábitos , de las costumhres , ó de parti- busca por todos los recursos que tiene á la
culares circunstancias, alcanzaran toda la se- mano, La cuestion {Jue en apariencia versa
guridad que imaginarse pueda, no serían un únicamente sobre los límites de la esfera
poder fuerte. Un hombre falto de alguno de del mando, es en el fondo, y para un tiem-
105 miembros mas precisos para ejercer la po mas ó menos cercano, cuestion de vida
profcsion á ({Iw se dedica, disfrutará tal vez ó de muerte. Todo poder que se encuentra
de huena salud, prometiendo largos años de en semejante situacion , conoce instintiva-
vida, y quizás se hallará en circunstancias mente esta verdad, y ohra en consecuencia.
á propósito para continuar en su ocupacion Gracia nos hace la candidez de ciertos es-
todo el tiempo que le agradare; pero 110 de - critores que con la mayor seriedad del rnun-
[ará por ello de ser incapaz de ejercer rnu- do echan en cara á Luis XVI Y á Fernan-
ehos actos, y por consiguiente llenará de do Vl] el haber sido causa de que la revolu-
una manera muv defectuosa el objeto de sus cion se deshocase , no resignándose á la
tarens.· posicion que les habían creado las circuns-


No obstante es menester advertir que la tancias , no dándose por satisfechos con las
falta de los medios necesarios para cumplir facultades señaladas por las respectivas cons-
el poder su misiou, tarde (¡ temprano le tituciones : .como si las condiciones de la
acarrea la falta de la propia seguridad, ame- existencia y de la accion de un poder depen-
nazando su misma existencia: como el hom- diesen de la simple voluntad de la persona
hre que no puede desempeñar cual conviene que lo ejerce, como si el poder público no
el cargo que le incumbe, de grado ó por fuese mas hien una institucion que un hom-
fuerza suelehallarse precisado áabandonarle. hre ; como si esta institución no estuviese


De aquí resulta un fenómeno constante- sujeta á las leyes generales de todo ser, que
mente observado en todos los periodos de la se esfuerza siempre en procurarse lo que
'historia ybajo todas las formas de gobierno, necesita para su existencia,
y es, que el poder que se halla srn los me- Casos hay, en que al parecer el hombre
dios necesarios al ejercicio de sus atrihucio- es la institucion, y esta no es nada sin el
nes , trabaja sin cesar para procurárselos. Se hcenhre ; perQ en la realidad no es así: la
dirige á su objeto por caminos diferentes, se- jnstitucion existe, bien que de tal naturale-
gun la situacion en que se halla; si abunda za que necesita una personiíicaciun , un re-


- de uccion material ,emplea la violencia; si . presentante que no puede dividirse ni com-
es rico corrompe; si todo le falta, maquina partirse. Entonces la institucien en provecho'
villanamente como el último de los conspi-II propi.o, sc.aiJso.rhe en e.J.I.lOlIIhre, se con-
radores. I funde con él, Si' vale de su prestigio, habla




- IH-
por su haca, como los sacerdotes del genti-
lismo se ocultaban tras el [dolo v comunica-
han al pueblo los oráculos. •


César, vencedor de los galos, pasa el
Huhicon , ahuyenta á Pompcyo , triunfa en
Farsalia , v se levanta con el mando de la
Hepública: j.creeis que en el dictador no
hay mas que la persona del general victo-
rioso'? Si asi lo creyéreis , recordad que la
dictadura era una institucion en Roma. tos
sucesos presentan sin duda otro aspecto, las
circunstancias son muy diferentcs , pero el
hecho es el mismo; solo que los romanos
mandados por el dictador Camilo, no eran
los mismos romanos del dictador amante de I
Cleopatra.


Que la dictadura era necesaria, que Cé-
sar no era mas que su personiíicacion , que
desapareciendo la persona la institución de-
hia continuar, los sucesos lo demostraron
hasta la evidencia. El puñal de Bruto ras-
ga el pecho del dictndor; Antonio ofrecien-
do á los ojos del pueblo la túnica ensan-
grentada de la ilustre víctima, inaugura el
triunvirato, es decir, la nueva dictadura
(Iue no ha escogido todavia su representan-
te, que no se atreve á identificarse con un
solo hombre, que aguarda el curso de los
acontecimientos, que atormenta atrozmente
ú los romanos para hacerse mas necesaria,
para conquistar la unidad. Bruto y Casio
mueren, Antonio es vencido, la antigua
libertad perece para siempre, la dictadura
se organiza y perpetúa, se convierte en im-
perio, y se inaugura magníficamente en
Auzusto.


Resulta, pues, que la dictadura, es de-
cir, la institucion que mas parece confun-
dirse con un hombre, prescinde de la per-
Salla; y de un modo ú otro, mas ó menos
poderosa', mas ó menos brillante, mas ó
menos benéfica, se presenta siempre que
el estado de la sociedad la hace necesaria.
Tres grandes dictadores nos ofrece la his-
toria: César, Cromwel y Napoleou.En cuan-
to á César, no queda dificultad en la apli-
eacion del principio asentado; y por lo per-
teneciente á Jos dos últimos haremos una
ohservacion que lo dejará fuera de duda.
La Inglaterra desde la época del Protector
ha continuado en su estado normal á pesar
de algun trastorno pasagero; y lo que es
mas singular, hasta mediando un cambio
violento de dinastía. Veinte y ocho años ha-
ce que Napolcon fue vencido por la últi-


ma vez y confinado a Santa Elena; la Fran-
cia ha sufrido desde entonces revueltas de
momento, pero el desorden no ha podido
prolongarse; y es notable que habiendo
realizado lo mismo que la Inglaterra. una
mudanza dinástica en 1830, ha continuado
tranquila: se han hecho esfuerzos hercú-
leos- para que la revolución no siguiese su
carrera, y se ha conseguido. ¿Qué prueban
estos hechos? En nuestro juicio la conse-
cuencia es muy sencilla: prueban que en
tiempo de los dos dictadores ambas nacio-
nes hahian va tocado al término de·la revo-
luciou , que" esta hahia consumido sus ele-
mentos, que no podía continuar, que el ór-
den se habia hecho una necesidad indecli-
nable; y por tanto los dos grandes hom-
bres no fueron lilas que la personificaciou
de esta necesidad social, sirviendo con Sil
brazo de hierro á que de una situacion se
pasase á otra que parecía separada por un
abismo.


Si la posesion de los medios necesarios al
cumplimiento de su objeto legítimo es con-
dieron indispensable para que un gobierno
pueda llamarse fuerte, lo es todavía mucho
mas laseguridad de su existencia. Ynole has-
ta esta seguridad, sino que es menester que
las personas que lo ejercen, abriguen sobre
esto una COIl\ iccion que los deje á.cubierto
de todo linaae de recelos. La mayor cala-
midad que s()bre un pais puede venir, eb' un
gobierno mal seguro, . que esté en continuo
acecho contra losconspiradores reales ó apa-
rentes; en tal caso es imposible que el go-
bierno no tienda mas Ó menos á la tiranía.
porque quien se ve atacado, natural es que
se defienda. No le bastan las leves comu-
nes, que regularmente hablando'cstan fun-
dadas en el supuesto de que se respeta el
prineipio del gohierno: si algunas existen
que prevengan el caso de atentado contra
este principio, estan de suyo mal deslinda-
das, se rozan en diferentes puntos con los
demas ramos de legislacion, y el gobierno
flue ordinariamente pone su atencion princi-
pal en cuidar de la conservacion propia, se
estralimita , se escede y comienza á caminar
por una pendiente en cuvofondo se halla un
abismo. '


Cuando hablamos de los medios necesa-
rios al gobierno para ejercer las funciones
que le incumhen, no entendemos limitarnos
á los puramente matcriales .. no juzgamos
que la fuerza de un poder se halle en pro-




- ¡J2-
pOI't'ioll ton la fuerza material de que dis - cuán lastimosamente se falsea la historia
pone; antes al contrario, la sobrada ahun- moderna cuando no se quiere reconocer es-
dancia de esta suele enflaquecerle condu- ta importante verdad, obstinándose en no
riéndole ú la mina. I'n conquistador que ver el poder limitado sino allí donde existen
acaba de tomar por asalto una plaza, tiene asambleas que de contínuo le vigilan y cen-
en su mano la vida y hacienda de los ciu- suran, Por mas que se exagere el poder ejer-
dadanos: nada puede resistirle, su .le)' es cido por Felipe Il, por Luis XIV y Cár-
su voluntad; los medios materiales le so- los Ill , nadie que no carezca de sentido
hran para oprimir y vejar, dado que ha si- comun, llegará á confundirle con el de los
do bastante fuerte para derribar ó salvar las déspotas de Oriente. POtO importa que el
murallas; sin embargo, nadie dirá que el freno no se vea si en realidad existe. En
gobierno fundado sobre aquella base tenga este punto menesteres confesar que los ad-
verdadera fuerza. Dejad que corra el tiern- versarios del gobierno absoluto le han tra-
po; y asi como un imperio que estriba en la tado con mucha injusticia, cuando se han
justicia y las leyes, resiste al embate de empeñado en apellidarle con negros nom-
largos siglos, el otro no será parte á durar hres que en la realidad está muy lejos de
algunos afias atravesando los mas insigniti- merecer.:\"o pretendemos suscitar aquí la
cantes sacudimientos.Una circunstancia nue- cuestion agitada entre los publicistas sobre
va, una comhinacion imprevista) una noti- las ventajas ó desventajas de estas ó aquc-
cia que alarme al vencedor, que aliente al llas formas; pero opinamos que aun los mas
vencido, veréis que rompen cual endeble ardientes apologistas de un estrerno no pue-
caña el cetro que creyerais de diamante. den dispensarse de hacer al opuesto la jus-


En Turquía el soberano dispone ú su vo- ticia que le corresponda. Dígasecnhorabue-
luntad de la vida de sus vasallos; manda, v na que en el absolutismo hay peligro de
las cabezas caen como las espigas segadas que el poder se estralimite conculcando
por la hoz; no obstante alli el poder no es las leyes, y hasta sosténgase si se quiere
fuerte, la mejor prueba de su debilidad son que la mejor forma de gobierno es aquella
las catástrofes que esperimcnta. Luis XIV, en que se combina en el mayor grado po-
joven é inesperto , hallábase un dia rodeado sihle el elemento democrático; y si place,
de sus cortesanos, y llegó á decir que no ofrézcase como el hello ideal en esta mate-
conocia mejor gobierno que el establecido ria la república donde domine esclusiva-
entre los musulmanes. «Señor , le respon- mente la democracia pura; pero ensalzan-
dio con hidalga entereza un magnate que se do un principio no se lleve tan allá la in-
hallaba presente, tampoco conozco yo nin- tolerancia con los otros, que se les niegue
gun pais donde los soberanos sean dego- lo que no puede disputárseles en el tribunal
liados con mas frecucncia.» de la filosofía v ele la historia.
. Durante el imperio romano, el hombre que Si bien se observa, la opresion dimana


ocupaba el solio disponia de innumerables mas bien del estado de las ideas y de las
legiones, los pueblos se inclinaban ante él, costumbres que de la forma del gobierno.
le ofrecían sus homenages cual hacerlo pu- En las repúblicas de América no predomi-
dieran á una divinidad; ¿pero saheis cuál nan por cierto ni la monarquía ni la aristo-
era la suerte de esos seflores del mundo? cracia; no ohstante el mas fiero despotismo
Perecían casi todos á mano de la soldadesca. devasta con frecuencia aquellos desgracia-


El secreto de la monarquía europea, es dos países; y en época reciente hemos leido
decir, cristiana, consiste en que el sebera- narraciones que nos han hecho estremecer
no, aun en las monarquías absolutas, tiene con la increihle atrocidad de los hechos.
limitado el poder por la moral, por las cos- ¿Quién prefiriera vivir en las repúhlicas de
tumhres , por la conciencia pública; distin- América si pudiese disfrutar de un gobierno
guiéndose de todas las monarquías de los como el de Austria ó elde Prusia? En la mis-
paises donde no ha reinado el cristianismo, ma Inglaterra, la verdadera libertad no data
en que, entre estos, la palabra monarca es del establecimiento de sus asambleas: exis-
sinónimo de déspota, y entre nosotros sig- tiendo estas, la tiranía mas cruel se ha en-
nifica un soberano que'gobierna con arreglo tronizado mas de una vez en la Gran Bre-
á las leyes. taña; y hasta en nuestros tiempos vemos á


Por estas consideraciones se echa de ver la Irlanda sometida á dura esclavitud, no




- 93-
obstante las formas representativas del go-
bierno que la domina.


La monarquía hereditaria tal como existe
en, Europa, ni deja al hombre recelos, ni
peligros á la institucion , ni á la ambician
estimulo: por esto es tan suave su accion,
tan benéfico su influjo, su conservacion tan
preciosa para él sosiego y la felicidad de los
pueblos. El monarca es un hombre coloca-
do en region superior ú la de todos sus
súbditos, aun los mas elevados por sus ca-
lidades personales, ó por su nacimiento;
nada tiene que esperar ni que temer: su
juez no se halla entre los mortales, está en
el cielo. Desde que abre los ojos á la lu7.
descubre la carrera de su vida; en vano
aguzaria sus deseos para encontrarles nue-
vos objetos: autoridad, honores, riquezas,
placeres, todo se halla ya alrededor de su
cuna; no se pregunta lo que vale, sino lo
que es; su mérito personal, si alguno po-
see, es no solo estimado. sino encarecido,
exagerado; la lisonja cuida de hacerle creer
que aun no habiendo nacido en el régio al-
cázar fuera tambien digno de la corona; y
los defectos mas evidentes y palpables, se
cubren con cien velos para que no ofendan
ó entristezcan al mismo quede ellosadolece.


En pura teoría, nada mas absurdo que
una institucion semejante; en la práctica
nada mas cuerdo: vano es luchar contra los
hechos, y los hechos cstan ahí. La historia
entera, la esperiencia de cada dia deponen
de esta verdad; si la razon no la esplica
cual conviene, el buen sentido la compren-
de perfectamente. Pero no es exacto tam-
poco que la razon sea impotente á señalar
las causas de este singular fenómeno; si
hien quizás entregada á la mera especula
cion, no llegara á tanto,amaestrada empero
con las lecciones de la práctica, conviene
en la prudencia que ú esta preside, é indi-
ca los motivos del acierto patentizado por
la felicidad de los resultados.


El problema del poder público envuelve
tres partes: primera, órden ; segunda, es-
tabilidad; tercera, hacer el mismo poder
bondadoso. Estas tres condiciones se hallan
satisfechas en la institución monárquica de
una manera admirable. Para el manteni-
miento del orden se depositan en manos
del rey inmensos recursos; para garantir
la estabilidad se cierra la puerta á la am-
hicion , asegurando el mando no solo al so-
berano sino á toda su descendencia. Se


quita al poder su malignidad y se le hace
bondadoso, no dejándole espuesto á las pa-
siones comun~s. ¿Qué ?odici~rá quien t?(!o
lo posee? ¿como tendra cabida fa envidia
en el corazon del que es mirado poco me-
nos que como una divinidad? ¿es fácil que
conozca la venganza quien de nadie recibe
injurias, quien halla siempre á su encuen-
tro la veneración y el homenage 'l ¿con
quién alimentará rencorosas rivalidades
quien se halla constituido sobre todos, mi-
rando hasta á las clases mas altas de la so-
ciedad, colocadas en grado muy inferioral
suyo, á larga distancia de su trono?


Hé aqui la razon por qué la historia y la
esperiencia de la Europa moderna en los
paises donde la monarquía ha estado plena
y sólidamente establecida, nos presentan
á menudo soberanos débiles, pero pocos
malvados. En efecto, la region en que mo-
ran, la educacion que reciben, las ideas
en que se los imbuye, si algun inconve-
niente tienen es el de enflaquecer su ca-
rácter , el de desarrollar aquellas pasiones
que llevan al corazon la molicie, pero no
la perversidad.


No ignorarnos las escepciones que de esta
regla se nos pueden ohjetar; pero lejos de
ser verdaderas escepciones, son mas bien
una confirmacion de la regla general. Casi
todos los soberanos que se han distinguido
por su perversidad, ó han vivido en medio
de discordias intestinas, ó han sido conquis-
tadores. En uno y otro caso, el principio se
verifica; porque cn el primero, el monarca
se veia mal seguro, hallándose en peligro, ó
su persona, Ó Sil dinastta , ó la institucion
misma; en el segundo, el soberano se halla-
ba agitado por una pasion vehemente; al Ia-
do del poder que gobernaba habia el poder
que invadia; y por tanto faltaba la condioian
que hemos indicado: el soberano todavia
deseaba.


Este carácter benéfico de la monarquía
hasta pudiera descubrirse en aquellos paises
donde reina el despotismo. La crueldad y
demas vicios que allí deslustran el poder so-


I berano , no tanto dimanan del esceso de los
medios que en su mano tiene, cuanto de las
ideas y costumbres de la sociedad que go-
bierna. Falta en ella el verdadero conoci-
miento de la dignidad del hombre, de las
consideraciones que por solo este título le
son debidas, de las verdaderas relaciones de
este con sus semejantes, se tienen ideas




-- \H-
muy equivocadas sobre el origen y objeto
de toda autoridad. Cuando el soberano mal-
trata á sus súbditos, cuando abusa de su po-
der en contra de las vidas y haciendas que
debiera ser el primero en proteger y respe-
tar, aplica en la esfera de su accion las mis-
mas reglas que halla establecidas en la au-
toridad de otro género. En semejantes paises
la potestad patria es por lo comun escesiva
y tiránica; los hijos viven bajo el dominio del
padre como el esclavo del de su scñor ; y la
muger misma que nació para ser compañera
del hombre, no es mas que una de sus es-
clavas. Se ignoran los medios de conducir á
los hombres por la razon y por las persua-
siones; solo se conoce como medio eficaz la
fuerza; se la emplea en todo, y no se con-
cibe que un gobierno firme pueda ser otra co-
sa que un mando violento. La obediencia del
súbdito, no fundada en motivos superiores,
le envilece y degrada: ó se somete temblan-
do como un animal doméstico al oir el chas-
quido del látigo , ó se levanta como fiera in-
dómita y hace pedazos á su dueño.


Para comprender que no es la monarquía
la causa de estos males, supóngase que en
uno de estos desgraciados paises sometidos
á un régimen brutal ycnvilecido , se introdu-
cen por un momento las formas democráticas
antes que se haya verificado un cambio en
las ideas y costumbres. ¿No veis á la primera
ojeada convertirse aquellos hombres en una
infinidad de recíprocos tiranos, que se opri-
men y se atormentan segun prevalece la
fuerza? El órden público, ese órden seme-
jante entre ellos al silencio de los sepulcros,
llero que tal como sea es muy preferible áos ahullidos de una manada de fieras, deja de
existir al momento que le falta el supremo
poder que le sirve de centro y apoyo. Los
malos tratamientos que reciben la muger del
marido, los hijos de los padres, y los escla-
nos de su señor , subirán á un punto mas al-
to de crueldad, no mediando el recuerdo de
que hay un poder superior al doméstico, ca-
paz, si le place, de intervenir en la querella
y castigar al desmandado padre de familias.
Los gefes inferiores que gobiernan las pro-
vincias ó las ciudades, se convertirán en
'otros tantos déspotas cuva tiranía será tanto
mas dura é insoportable', cuanto no recono-
cerán á un superior, que dada la oportuni-
dad pueda hacerlos responsables de los da-
ños que causen, de las injusticias que irro-
guen , de las arbitrariedades que cometan.


El estravio de las ideas T de las costumbres
se ofrecerá á la vista en"toda Sil negrura "
desnudez, echándose de ver qUll no es él
poder soberano quien oprime á la sociedad,
que no nacen de la soberanía los males que
ella causa; sino que de la misma sociedad
corrompida y degradada, se levanta el pes ti:
lente aliento que contamina el sólio , y que
cuando la persona que le ocupa se entrega á
la crueldad y otros escesos abominahles , re-
cihc de la misma sociedad que le rodea sus-
inspiraciones perversas. •


Esta es la causa por qué natural y espon-
táneamente la monarquía europea se ha he-
cho tan suave v benéíica, hasta en aquellos
paises donde la falta de todo limite legal pa-
recia deher arrastrarla á los mayores desma-
nes. Las ideas, las costumbres, las reglas
de gobierno á que se amoldan los monarcas,
las recihen de la misma sociedad gobernada:
en ella domina la razon, prevalece la moral,
levanta la conciencia pública su voz impe-
riosa; y si el orgullo y el desvanecimiento
se obstinan en guiar al monarca por estravia-
dos senderos, alzase de todos los puntos del
reino, de todas las clases de la sociedad, un
rumor sordo que atestigua el descontento,
que pone de manifiesto el escándalo, que es
mas eficaz para enfrenar al poder que las
insurrecciones v motines.


Los demagogos se sonreirán quizás de es-
tas doctrinas: como quiera, nosotros les ha-
remos observar, que hasta en los gobiernos
fundados sobre las constituciones mas latas v
populares, se asienta 'como principio indispu-
table la inviolahilidad, la irresponsabilidad
del monarca, ó del que ejerce sus veces.
«Al rev, dicen acordes todos los pnblicista«
constitucionales, solo es lícito atribuirle el
hien , nunca se le puede imputar el mal:
constitucionalmente hablando, el monarca es
impecahle.» ¿. y de dónde crecis que seha
originado semejante teoría? lo Os imagináis
que es el producto de las combinaciones
de los publicistas del equilibrio? ~Iuy al
contrario: todos sus principios, todas sus
doctrinas, todas sus tendencias los guiaban
en dirección opuesta; pero el buen sentido
europeo, los hábitos de largos siglos, las
lecciones de la historia, los escarmientos de
la esperiencia , los han forzado en este pun-
to á negarse á sí mismos, rechazando las
c-onsecuencias de la soberaníapopular. Jamás
los hombres de la antigua escuela se valie-
ron de tantos circunloquios para nombrar al




- 95-


ARTICULO I.


---o-~)--'-~


Publicado en Burcelona en ma):o de 1843.


Se ha difundido bastante en España la da-
ñosa persuasión de que estamos precisados
á tener alianza con la Francia ú con la In-
glaterra. De los dos partidos que actualmen-
te se disputan la arena, ninguno está exento
de haber contribuido á la propagacion y ar-
raigo de tan funesto error; dado que por mas
protestas que hayan hecho, es clar~ co~no la
luz del dia que uno de ellos se ha inclinado
escesivamente á la Gran Bretaña, mientras
el otro ha manifestado demasiadosus simpa-
tías en favor de la politica francesa. Los tér-
minos que empleamos son por cierto los mas
comedidos que usarse pueden; y hacérnoslo
de propósito, porque deseando esclarecer la
cuestion, y no ensañar las pasiones, no que-
remos, sea cual fuere nuestra opinion sobre
este asunto, echar en cara á ninguno de los
contendientes la dependencia, el servilismo,
el ahsoluto abandono del honor nacional, de
que recíprocamente se acusan. Ycuando esta
conducta observamos, no lo hacemos cierta-
mente para blasonar de una imparcialidad
que tenga por ohjeto conciliarse la benevo-


rey. «Persona sagrada, u «pensamiento ir- imagineis que la humanidad marchaba á la
responsable,» «voluntad superior,» «region decadencia v envilecimiento si vosotros no
elevada sobre la esfera de las pasiones .» hubieseis venido á torcer su carrera. Si de-
estas y otras frases semejantes, se pronun-


I
mandais tolerancia para vuestras opiniones,


cian de continuo en la tribuna y en la prensa, dispensadla vosotrosá las agenas; ya que no
evitando el llamar al rey con el nombre pro- os avergonzais de tomar de .vuestros adver-
pio. Diríase que se trata de una divinidad sarios doctrinas que repugnan á vuestros
que los mortales no se atreven á tomar en principios, al menos sed justos, decid de
boca temiendo profanarla. Pues bien, todo dónde las habeis recibido. Confesad que en-
esto no es mas que un sacrificio, un doloro- tre las ruinas que haheis amontonado, os ha-
so sacrificio que ha hecho la escuela demo- llais forzados á conservar un pabellon para
crática ú las ideas antiguas: todo esto no es guareceros contra las tempestades que bra-
mas que una proclamacion de la impotencia man sohre vuestras cahezas ; engalanadle co-
de sus principios, si estuviesen abandonados mo os pluguiere , pero no negueis que quien
á sus fuerzas; todo esto es un plagio del an- lo construyo tan sólido, quien lo recamo con
tiguo si~tema, al mismo tie.mp? .quecon tan- tan preciosas labores, no fuisteis vosotros
ta serenidad se le desacredita e.msulta. I sino vuestros padres. Este pabellon es la


Se proclamacorno dogma indisputable que Imonarquía.
el poder supremo es un simple mandatario,
un mero delegado del pueblo; y sin embargo
se declara desde luegoque este poder de nada j' --<> ~,:' .:",: ::: .... ':::. .::::: --::::~
es responsable á su principal, á su delegante; ALIANZAS DE ESI)AN-A.
se recuerda con mofa el derecho divino de I
los reyes, y no obstante, se los apellida in- I
violahles , sagrados, se los compara de cOll-11
tínuo á una divinidad, que no puede obrar I
mal, que solo es capaz de ejercer el hien; se I
establece CORIO única tahla de salvación pa- r
ra la sociedad el principio de eleccion , y á '
pesar de esto, es rechazado este principiocon
respecto al poder supremo, y se inculca sin
cesar la necesidad de la monarquía heredi-
taria; nada se quiere dejar al curso natural
«e las cosas , todo se ha de arreglar con la
discusion, todo se ha de practicar por la es-
presa voluntad del hombre; y esto no em-
bargante, cuando se trata de lo mas impor-
tante que ofrecerse pueda en los negocios de
la sociedad, se cierran los ojos, se huye de I
la deliberacion; el hombre teme la razon v I
la voluntad propias, se abandona á todos los
azares para evitar la eleccion.


Hombres que tan inconsideradamente
condenais todo lo antiguo, que creeis haber
.ilurninadn el mundo, que os figurais á la hu-
manidad envuelta en densas tinieblas hasta
que vosotros las disipasteis con los vivosres-
plandores de la filosofía, no reprohamos, no,
vuestra conducta, no os echamos en cara
vuestra inconsecuencia para que obreis de
otro modo; pero sí tenemos derecho á exigi-
ros que mediteis algo mas sobre vuestros
principios, que noachaquoistan livianamente
tí fanatismo y apocamiento, lo que anduviera
guiado por profunda sahiduría , que no os




- 96-
leucia de ninguno de los adversarios; nues- cia de la lengua respectiva. Esto es no levf\
tras convicciones son conocidas; cuando se obstáculo para la buena amistad de pueblo á
trata de decir la verdad sabemos espresarnos pueblo; obstáculo que no existe con la Fran-
sin rodeos, v decirla toda entera. Pero como cia por la propagacion de su idioma entre
en la materia que nos ocupa, de la propia nosotros, originada de la menor dificultad
suerte que en tantas otras, nos parezca que que de suyo presenta, de la mayor fre-
ambos anduvieron desacertados, necesario cuencia de relaciones de unos naturales con
se nos hace no ponernosde parte de ninguno otros, y muy especialmente del predominio
de ellos. alcanzado en España por la literatura fran-


La alianza con la Inglaterra está ya des- cesa desde que ocupara el trono la deseen-
acreditada hasta tal punto, y tiene en contra dencia de Luis XIV.
de sí tan fuerte antipatía en la inmensa ma- La religion profesadapor los españoles es
yoría de la nacion , que no es necesario es- diferente de la que en Inglaterra domina;
forzar mucho el discurso para convencer y mediandoadenias la particular circunstancia
persuadir, que á mas de inútil, nos es en de las tradiciones poco favorab-les á la amis-
estrerno perjudicial y peligrosa. A escepcion I tad, las que todavía.conservan ambas nacio-
de un número muy reducido de hombres, nes : no se han olvidado aun los reinados de
que por sus principios, antecedentes ó par- Felipe II, defensor acérrimo del catolicismo
ticulares designios, muéstranse decididos así en España como en el resto de Europa;
sostenedores de la influencia inglesa, la ge- y el de Isahel , encarnizada.perseguidora de
neralidad de España sin escepcion de ningun la Religion Católica en sus dominios, que
partido, se manifiesta abiertamente contraria afirmóademas la iglesia anglicana, y apoyó
á toda alianza con Inglaterra, y propende el protestantismoen los demas paises,cuanto
visiblemente á desconfiar de aquella poten- le fue posible.
cia, aun cuando no se mantengan con ella Las costumbres de las dos naciones no
mas que las indispensables relaciones de tienen ningun punto de semejanza: al pisar
buena armonía. Y no es difícil descubrir la el suelo de la Inglaterra, se conoce, se sien-
causa de semejante aversion , puesto que no te instintivamente esta diferencia profunda.
es menester un profundo conocimiento de Como quiera que los dos pueblos han vivido
la política v de la diplomacia, para ver desde en completo apartamiento el uno respecto
luego lo qu.e la Península puede prorúeterse del otro, no se encuentra ningun punto de
de su intimidad con la Gran Bretaña. contado ni aproximacion; las leyes de los


Examinando la respectiva posicion de las dos paises, el sistema de gobiernoá que du-
dos naciones, echase de ver que no existe rante largo tiempo vivieron sometidos, la
ningun vínculo que pueda mantenerlas uni- ninguna analogía de su adrninistracion, vie-
das, y que todo cuanto en esta materia se nen á sancionar esta diferencia que otras
intentase, ha de ser por necesidad facticio, causas de suyo harto poderosas tienen esta-
y por consiguiente poco duradero. Porque ' blecida ; resultando que así se parecen en
conviene no perder de vista que la solidez 110 intelectual y en lo moral, ingleses y es-
y estabilidad de las alianzas no depende de pañoles, corno las nebulosas orillas del Tá-
la voluntad de los gobiernos aliados; entran mesis á las risueñas márgenes del Guadal-
para mucholos pueblos, y no es posibledes- quivir y del Tajo.
entenderse de ellos, si se ha de conseguir A pesar de tamaños inconvenientes, no se
algo que ofrezca garantías de buenos resul- podria llamar temeraria la tentativa de acer-
tados. cal' á las dos naciones, fomentando laamistad


Aplicando este principio á la alianza de la y fraternidad entre los dos pueblos, y pre-
España con la Inglaterra, notaremos que no I parando de esta suerte alianzas sólidas y du-
existe ninguna de las condiciones que en se- raderas entre los dos gabinetes, á no medial'
mejantes casos conducen á estrechar y for- otras circunstancias que las hacen de todo
titicar los lazos que pudieran formar los go- punto imposibles.
biernos. Nunca, durante la situacion actual de las


En primer lugar, los dos pueblos no solo dos naciones, podría ser la alianza ele la Es-
hablan idioma muy diferente, sino que tam- paña con la Inglaterra otra cosa que la su-
bien,ha faltado entre ellos la comunicacion mision del gabinete de Madrid al gabinete
precisa para difundiralgun tanto la inteligen- de San James, que el sacrificio de nuestros




- 97-
intereses á los intereses de la Gran Bretaña.
Las cumpensaciones recíprocas no serán otra
cosa que velos mas ó menos traspareutes,
para cubrir este sacrificio de nuestro bien-
estar y prosperidad á los intereses de la pre-
tendida amiga.


La razon de lo que se acaba de decir no
es difícil de adivinar: existe una verdadera
oposicion de intereses entre las dos nacio-
nes ; el progreso de los unos será por nece-
sidad en menoscabo de los otros. No igno-
ramos las hermosas utopías de la comunidad
é identidad de intereses de todas las nacio-
nes; nosotros, sin negar que hay ciertos
puntos generales en que efectivamente esta
utilidad se enlaza y hermana, opinamos que
hay muchísimos otr?s enque dichos intereses
se hallan necesanamente encontrados; y
por tanto siendo indispensable la rivalidad,
cada cual debe procurar sacar de su posición
el mejor partido posible, promoviendo su
convenienciasin apartarse de la justicia. Tan
sencilla es la razon en que se funda la ver-
dad de las ohservaciones que preceden, co-
mo lo es que estan en oposicion los intereses
del vendedory losdel comprador, los de dos
vendedores que concurren á un mismo mer-
cado, los de dos aspirantes á un mismo em-
pleo, los de dos ambiciones que tienen tija
su mirada en un destino en que ambas no
pueden tener cabida á un mismo ticmpo.


La Inglaterra bajo el aspecto político y
mercantil, está en oposicion con la España;
el aumento y desarrollo de los verdaderos in-
tcreses de la una, dañará por indeclinable
necesidad los de la otra. Dejemosaparte por
un momento los mercantiles, por no repetir
lo que mil y milveces se ha dicho ya, y mi-
remos la cuestion bajo un punto de vista de
mayor estension y altura, y en que no sea
dable sospechar interesadas miras de provin-
cialismo. ¿ Conviénele á la Gran Bretaña que
la nacion española se levante de la postra-
cion en que yace, que tome aliento y brío
para ocupar de nuevo el rango que le COI"
responde entre las naciones europeas? ¿no
es cierto, ciertísimo, que no? Quien lo con-
trario pretenda, si quiere dar á su opinion
tan-solo un débil viso de probabilidad, ne-
cesario es que borre del mapa de la Penín-
sula el importantísimo punto de Gibraltar, en
cuyas fortalezas ondea el pabellon británico;
necesarioes que haga desaparecer del mismo
mapa el vecino reino de Portugal, casi re-
ducido á una simple colonia de Inglaterr;a


menester-le será probar, que nada le impor-
tan á la Inglaterra tan preciosas joyas, ó que
sus hombres de estado serán tan imhéciles
que no prevean el peligro que, las amenaza-
ría, desde que la España recobrase su an-
tigua pujanza; menester le será probar, que
aun dado caso que no se hallara en la misma
situa~i~n topogr~fica del pais una razon po-
derosísima para formar de toda la Península
una sola nacion, no es al menos la influencia
española la que por todos títulos debiera
prevalecer en Portugal; menester le será
prohar , que un reino que se sintiese con
fuerzas bastantes para arrostrar grandes
compromisos, no escogitaria todos los me-
dios, no tantearía mil y mil combinaciones
no emplearia cuantos recursos tuviese á l~
mano, no andada á caza de favorables co-
yunturas, para apoderarse nuevamente de
Gibraltar, echando de la propia casa ese
centinela de vista.


Auncuando no mediaran otras causas que
engendrasen oposicion de intereses entre
ingleses y españoles, las indicadas fueran
por .cier~o poder?sas ~n demasía para pro-
ducirla tuerte , viva, intransigihle. La histo-
ria ~ la esperienci~ ~nseiían de consuno, que
motivos de muchísimo menos valer ocasio-
nan inestinguibles rivalidades, acarreando
á menudo gue!~~s sangrientas, La posesion
de una pequerusima Isla en lugares al pare-
cer insignificantes, la demarcacion mas ó me-
nos escrupulosa de una frontera, una fortaleza
colocada en un punto de suyo pocoinfluyen-
te en las operaciones militares, un pedazo
de tierra junto á una remotísima ensenada,
el mayor ó menor ascendiente en los nego-


I cios del gobierno de un pais situado á lar-


I
guísima distancia, y cien y cien otras cau-
sas menos poderosas, motivan los mayores


I esfuerzos de la diplomacia, v provocan es-
trepitosos rompimientos; ¿qué será pues
tratándose de la influencia sobre un reino
situado en posicion ventajosísima, para Lo-


I das las operacionespolíticas, militares y mer-
cantiles que se intenten sobre el occidente
de Europa, Mediterráneo, y costas de Afri-
ca? de un reino, que entre los restos de
su pasada grandeza, conserva todavía gru-
pos' de preciosas islas, muy bien situadas
para servir de escala en el tránsito de Euro-
pa á América, al África y al Asia? ¿qué
sera tratándose de un punto comoGibraltar,
llave del Mediterráneo, punto de apoyo para
operar sobre la Península, el Africa v el At-B .




- us-
lantico? 1\0; la astuta, la previsora Ingla- adquirir aquella preciosa colonia, por medio
terra , no es tan torpe, tan ciega, que no de negociaciones ó de un golpe de mano,
vea lo que es mas claro que la luz del dia: ¿no seria muy ventajosa para ella la eman-
ú saber, que desde el instante que la España cipacion, que produciendo primero larga sé-
volviese á su antiguo esplendor y poderío, rie de desastres v turbulencias, viniese á
desde el instante que elleon de Castilla pu- parar al fin ú una independencia precaria,
diese medir sus fuerzas con el leopardo bri- forzadaá demandar humildemente la sombra
tano , comenzaría la rivalidad, siguiendo de un alto protectorado? ¿no ahriria de esta
despues las hostilidades, hasta haber recon- I suerte la Inglaterra un nuevo desahogo para
quistado lo que la naturaleza misma le está I sus sobreabundantes productos'? ¿no mejora-
indicando como de su pertenencia. Cuando ría la situacion de sus colonias destruvendo
lord Clarendon v sir Roberto Peel, nos estan la prosperidad de un rival temible? Las ten-
halagando con sus sentidas protestas del de- tativas que se estan haciendo para arroba-
seo que abrigan de nuestra prosperidad, de tamos aquel inestimable tesoro, los tene-
nuestra dicha, de nuestra libertad é inde- i brosos manejos que se emplean para provo-
pendencia; reflexionemos que los que hahlan ! cal' una insurreccion, cubriéndolos con el
no son escritores entusiastas, no son poetas! hermoso velo del amor de la humanidad, v
,le quienes pueda suponerse que se mecen aparentando UIl entusiasmo por el hieu de sus
en doradas ilusiones, en sueños cándidos y semejantes que raya en la demencia, como
puros, en galanas utopías por el bien de la hemos visto recientemente en el ex-consul
humanidad: reflexionemos que son hombres Turnhull , son la respuesta mas decisiva que
de estado de la Gran Bretaña, encargados ,1 darse pueda á las indicadas cuestiones; esto
de la defensa y fomento de los intereses de I


I
1 revela hien á las claras, cuáles son en las


su pais, colocados á manera de atalayas para Antillas Jos intereses de España y cuáles los
acechar cuanto puede favorecerle o dañarle; de Inglaterra.
reflexionemos que son hombres que consa- I Volviendo al Oriente nuestros ojos nos en-
gran su vida entera a combinar, á negociar, contramos con el pabellonde la Gran Breta-
á intrigar, á maniobrar en pro de la gran- ña flotando victorioso en los puertos de la
deza , de la prosperidad, de la influencia y China, v descubrimos vivo movimiento de
poderío de su patria; lijemos entonces nues- SIlS diplomáticos y de sus emisarios, para
tras miradas sobre Portugal y Gibraltar, y de aprovechar lo que tan felizmente ha comen-
seguro que sin necesidad de otra considera- zado la suerte de las, armas, y esplotar las
cion , se disiparán en un momento las im- nquezas de aquellos inmensos paises, cer-
presiones agradables, que causarnos pudie- rudos hasta el presente á la ambicien y co-
ran las mas graves protestas, las mas dicia de los europeos. Un ancho porvenir es-
ardientes espresiones de buen afecto y des- tendiéndose en vasto horizonte, CUyOS lími-,
interesada amistad. tes no alcanza la vista, se abre de par en


Si lo 'dicho hasta-aquí hasta y sobra para par á la actividad, al febril ardor de esa gran
convencer de qne la Inglaterra tiene un inte- nacion que no calle en el mundo. Las puer-
rés poderosoen qne la España no se levante tas de hierro que mantuvieran ti los innume-
del abatimiento en que yace, existen todavia rabies habitantes del imperio celeste aislados
otras razones que llevan la espresada.verdad durante treinta siglos, cayeron bajo los ea-
á una evidencia que no consiente réplicas de ñonazosde la armada inglesa, y los manda-
ningun género. Hasta ahora nos hemos ceñí- rines que creyeran inespugnahlcs sus ha-
do á considerar los intereses británicos ves- luartes, viéronse obligadosá pedir de rodillas
pañoles , con relacion á Europa; pero esteu- la paz. , y á P?sar á bordo de las vencedoras
diendonuestras miradas á la América v al naves, para firmar los tratados que con al-
Asia, encontraremos no menos graves moti- tivo adernan les prescribiera el almirante,
vos de incesante rivalidad. El interés de la Gran Bretaña despues de


¡,Quién podrá persuadirse que sea con- tan señalado triunfo, consiste en asegurar
veniente á la Inglaterra que la isla de Cuba por todos los medios posibles esa nueva COH-
esté bajo el dominio del gobierno español? quista, continuando las negociaciones, vem-
¿quién no ve que debe de encontrar en esto I pleandode nuevosimenester fuere las armas
un obstáculo, un estorbo, que de todos mo- 1 para ir rccnbnnrlo cada dia concesiones mas
dos le importa remover? Si no le es posible II ventajosas. Conviénele no dejar encomenda-




- \)9 -
do ala huena féde los chinos el cumplimien- :1 sion. j ella. activa !e aprovechará de nuestra


.to de los tratados, y así es probable que! negligencia ; ella interesada en nuestro aba-
discurrirá todos I~s medi~s imagiuablespa - I11 timiento y postracion , procurar~ envolveI:nos
ra estar pronta a todo linaje de complica- " mas y mas en la red que nos tiene tendida,
ciones que puedan ocurrir. Si bien para 11 y en la que estan ya nuestros pies; ella sa-
grangcarse el nombre de filantrópica, y ml- gaz conocedora de nuestro orgullo nacional,
quir el título que ambiciona de protectora disfrazará con brillantes y seductores velos
de la causa de la civilizacion y de la huma- los progresos de su usurpacion, como el r):lp-
nidad, aparenta proeurar que las ventajas til que con mirada fascinadora va atrayendo
que reporte se estiendan tamhien á los dernas á su inflamada boca la cándida avecilla.


•pueblos civilizados, esforzándose en acallar Cuando sostenemos los daños que nos
de esta suerte las quejas y murmullos que traería toda alianza ron la Inglaterra, y los
de todas partes se levantan contra Sil amhi- peligros que consigo lleva Sil amistad dema-
cion y codicia; no dejará de cuidar que siado íntima, no es nuestro ánimo inducir á
le quede la mayor parte de! pingue bo- que se ponga España en desacuerdo con
tin, y de vigilar cautelosamente los pasos de aquella nacion , provocando su enemistad y
cuantas naciones se presenten en la nueva su odio. Muy al contrarin , oreemos que sc-
arena. El mismo movimiento europeo que mejante conducta seria imprudente en estre-
allá en Oriente se promoviere, no se olvidará mo ; y hasta nos atrevemos á indicar, que
de esplotarlo en provecho de los intereses entre las faltas cometidas por el partido mo-
propios, y mucho será si su diplomaciaapo- derado en España, haya sidoquizás una y no
yadn en las colosales posesiones de la India, despreciable, el no observar con respecto á
y en los ventajosos tratados de la China, no Inglaterra una conducta mas atinada y pre-
tiende á sus adversarios y rivales lluevas é visera. En efecto: si la amistad de aquella
inestricahles redes. gran nacion no nos es provechosa, tampoco


En vista de esta posiciun de la Gran Bre- nos es favorable su enemistad; y asi fuera
laña en los paises y mares de Oriente, ¿há- una imprudencia en los hombres que diri-
llause por ventura sus intereses hermanados giesen los negocios del pais , el darle por
con los nuestros '? Aun cuando se suponga causas livianas, motivos de queja y descou-
que no le conviene la posesion de las islas tento , y el herir su susceptibilidad, incli-
Filipinas, y que prefiere dejarlas en nuestro nándose á favor de otra nacion , que ella ha
poder á cargarse con los compromisos de mirado siempre y mira todavia , cuando no
otra colonia, siempre es cierto que no puede como enemiga, al menos comorival.
serle agradable que la nacion que las posee Al débil no le es regularmente IlIUY pro-
levante demasiado el vuelo convirtiéndose vechosa la alianza con el fuerte, porque
en rival temible. acontece casi siempre laque se significaen la


De la reseña que acabamos de presentar, famosa fábulaque anda en boca de todo el
se deduce con toda evidencia, que la Ingla- mundo. tos escasos recursos de que el dé-
tena tiene en todas parles sus intereses en hil puede disponer, se aprovechan para el
oposicion con los nuestros; resulta que es logro del objeto; pero cuando se trata del
un absurdo el suponerle sinceros deseos de repartimiento de los beneficios obtenidos,
nuestra prosperidad , y que por tanto es pre- ,cábele al fuerte la parte principal cuando no
riso escuchar con la mayor desconfianza sus la totalidad, por la sencilla y convincente
protestas de amistad afectuosa, no hacer razón de que es fuerte. Por mas que esto
ningun caso de sus ardientes votos por el ! sea de una verdad incontestable, no se si-
fomento y desarrollo de nuestra riqueza, gue que al débil le sea provechoso el escitar
por el aumento de nuestro bienestar, por el contra sí la animadversióndel fuerte; la pru-
restablecimiento de nuestra independencia y dencia aconseja la línea de conducta que de-
¡loderio. En todas las alianzas que con ella be observarse, cifrada en dos palabras: niiagamos , llevaremos por necesidad la peor alianza ni enemistad. .
parte; ella poderosa se aprovechará ele nues- Basta tener una idea del inmenso poderío
tra dehilidad; ella rica se aprovechará de de la Gran Bretañapara convencerse de cuán
nuestra pobreza; ella codiciosa esplotará imprudente fuera, ni provocar abiertamente
nuestro suelo todavía virgen; ella previsora su cólera con atrevidos desmanes, ni irritar
y astuta se aprovechará de nuestra imprevi- su orgullo otorgando á otra potencia cual-




AIITlcrLo 11.


Publicado en Barcelona en mayo do UHJ.


Cumpliendo Jo que en el número anterior
tenemos prometido, vamos á tratar de las
ventajas ó inconvenientes que puede ofre-
cernos la alianza francesa. Y para tlue no
se dé á nuestras palabras un sentido que no
tienen, advertiremos que al rechazar la in-
dicada alianza, ni siquiera pensamos en los
hombres que actualmente empuñan las rien-
das del gobierno en aquel pais y en el nues-
tro, y hacemos completa ahstraccion del
estado actual de las relaciones del gabinete
de Madrid con el de las Tullerías. Coloca-
mos la cucstion en terreno mas anchuroso:
cosas de suyo grandes deben ser contem-
pladas en un cuadro mas estenso , en hori-
zonte mas vasto; y se las desnaturaliza y
mutila cuando se tiene empeño en circuns-
crihirlas al estrecho ámbito de las bande-
rías políticas y de los intereses perso-
nales.


Parécenos que la cuestion quedará plan-
teada en los términos convenientes formu-
lándola de la manera que sigue: ¿ Qué bie-
nes puede traernos la alianza francesa? ¿Qué
males puede ocarrearnos ? Para mayor cla-
ridad procuraremos examinar por separado
los dos puntos; bien que se roza de tal ma-


(1) Por donde se vé que)a oposícion (Iel
autor de estas líneas á la alianza francesa, es ano
terior á la cuestion del matrimonio.


- 100 -
quicra , no diremos decisiva preponderancia, I1 sion 110 miramos la francesa. Tambieu de
pero ni aun predilccciondemasiado marcada. ¡i esta opinamos que bienes no puede traernos-


La Inglaterra tiene á la mano muchosme- ¡'¡lOS; males sí, de mucha gravedad. El exá-
dios de dañarnos ; y si bien estamos conven~ I men de la respectiva situación de las dos
cidos de que cn todo evento los empleara .. naciones, v los escarmientos de la historia
porque asi cumple á sus intereses, opinamos v de la esperiencia vendrán en contirmacion
no obstante que no es poco lo que pueden de lo que acabamosde decir (1).
contribuir la sagacidad y cordura del gobier- La demasiada estensionque va tomando
no español, en que ni se empleen en tanta este artículo nos impide desenvolver estas
abundancia esos medios, ni se active con indicaciones en el presente número; haré-
tanto ahinco su eficacia. Desde el momento moslo en uno de los inmediatos, con la es-
que el gabinete de San James se convenza tensiorr v detenimiento que reclama la im-
que el de las Tullerias predomina en Ma- portancia de la materia.
drid , v que la política de Luis XIV se ha
rcstabfecido abatiendo de nuevo los Pirineos,
desde entonces será no solo nuestro rival,
sino nuestro enemigo, tenaz, irreconcilia-
ble: pues que su interés y hasta su honor
no le permitirán contemplar sin indignacion
profunda un estado de cosas que tan mal pa-
rados los dejara. En tal caso echaría mano
de todos los medios imaginables para per-
turbar nuestra tranquilidad en lo interior, '
para i~surreccio~ar nu~stras colonias , para
destruir nuestra industria y comercro , ape-
lando quizás á recursos que en las carteras
ministeriales deben de tener apuntados sus
hombres de estado, para sacarlos á plaza en
el último estremo.


¿,Qué interés podernos tener nosotros en
prestarnos á servir de arena en la lucha de
dos poderosos rivales , en entregarnos como
un corderoaquien dos fieras que se disputan
la presa matan y descuartizan? Si no nos
conviene la alianza de la Inglaterra, ¿podrá
sernos útil la de la Francia? ¿será verdad que
restableciendo la politicade Luis XIV, traba-
jemos por nuestra dicha, por nuestra prospe~
ridad é independencia? ¿será verdad que m
en el estado normal ni en situaciones estraor-
dinarias , pueda sernos útil el constituirnos
en sátelites de la políticafrancesa? Mucho lo
dudamos, ó mejor diremos, opinamos en
sentido muy diverso. Creemos que por mu-
chas razones le importa á la España el no vi-
vir en amistad demasiado íntima y esclusiva
con la Francia; creemos que lejos de sernos
provechosa esta línea de conducta podria
acarreamos perjuicios de mucha cuenta; y
que fuera lo mas á propósito para empeñar-
nos en una nueva serie de calamitosas con-
secuencias. Hemos manifestado nuestro pen-
samiento sobre la alianza inglesa, y por
cierto que no la hemos favorecido; pero de-
bemos añadir, que pocofalta si con tal aver-




- 101 -
nera el uno con el otro, que no siempre se-
rá fácil conservar el deslinde.


lo Qué bienes puede traernos la alianza
francesa '? Volvemos los ojos á todas partes;
consideramos los objetos bajo el aspecto
religioso, bajo el social, bajo el político,
bajo el industrial v mercantil; divagamos
por todas las regiones, interrogamos la his-
toria, consultamos la esperiencia, conjetu-
ramos sohre el porvenir; en ninguna parte,
en ningun sentido acertamos á ver que pue-
da sernos provechosa la alianzacon la Fran-
cia; no descubrimos ninguna utilidad en
relaciones demasiado íntimas: solo encon-
tramos que nos es conveniente el vivir en
paz con ella, con la buena armonía que de
SUyO demanda la vecindad.


Nuestra independencia para nada necesi-
ta de la Fraucia, dado que el espíritu del
siglo, la actual diplomacia, una posicion
peninsular y en el último estremo de Eu-
ropa, nos ponen á cuhierto de todo ataque
de la ambicien estrangera. La Inglaterra
misma, ni piensa ni pensar puede en ata-
car nuestra independencia sino por medios
indirectos, disfrazados, dirigiendo con sus
consejos y mandando con sus exigencias.
Podria parecer á primera vista que para es-
te objeto es necesaria la alianza francesa,
pues que el contrapeso de esta destruiria
la preponderancia del gabinete de San Ja- .
mes; pero bien miradas las cosas no es esta ;
la consecuencia que de ahí se infiere; por-
que no seria dable lograr que desaparecie-
se la preponderancia inglesa, queriéndola
matar con el ascendiente de la francesa,
sino otorgando á esta última un desmedido
valor, lo que por necesidad nos acarrearía
una independencia indigna de una nacion
grande! pundonorosa: por sacudir un yugo
nos someteríamos á otro no menos innoble
y pesado.


La' política española tiene en esta parte
bien trazada la línea de conducta que le
conviene seguir: mantener en equilihrio
las dos influencias rivales. Ycuando de este
equilibrio hahlamos, no entendemos acon-
sejar una política vacilante entre los dos
impulsos opuestos, que ora se incline á una
parte, ora se abalance á la contraria, con-
virtiendo la nacion en un campo de intrigas
y el gohierno en miserable juguete de am-
hicioues estrangcras : empleamos la palabra
cquilihrio , pard significar aquella actitud
independiente é hidalga que cumple á la


monarquía de Isabel I y de Felipe 11; de
aquella actitud que escucha con prudencia
y cortesía los consejos agenos; pero que los
rechaza con desden tan luego como toman
el tono de la superioridad; aquella actitud
que hace justicia á las reclamaciones fun-
dadas en derecho, pero que responde con
generosa indignación á exigencias injustas,
v que venido el caso sabe tirar la pluma y
desenvalnar la espada.


y cuenta que semejante política no es
un sueño dorado; es muv realizable, siem-
pre que al frente de los ñegocios tengamos
verdaderos hombres de estado, que com-
prendan la verdadera situacionde las cosas,
v se emancipen completamente de las in-
fluencias de las pandillas y hasta de los
partidos; que ante todo sean españoles, y
celosos únicamente del honor v de la inde-
pendenciade su patria. Esta rnisma rivali-
dad que existe entre la Francia y la Ingla-
terra , es un escelente elemento para soste-
nernos en una posición libre , desembaraza-
da, propiamente española. Si solo tuviéra-
mos á nuestras inmediaciones una de las
dos potencias, fuéranos muy dificil, aten-
dida nuestra desgraciada situacion , tlue no
nos viéramos precisados á rendirle cierta
especie de homenage. Pero ahora cada una
de las fuerzas se hallaría neutralizada por
la contraria; v cuando en un sistema exis-
ten dos de esta naturaleza, nada queda
qne hacer para mantenerlas en equilibrio
sino cuidar que la una se halle siempre al
encuentro de la otra. ¿ Pensais que la In-
glaterra se empeñaría fácilmente en des-
avenenciascon España que pudiesen acar-
rear un rompimiento? ¿Pensais que en caso
de enemistad con la Francia , viera el go-
bierno de la Gran Bretaña que el gabinete
de las Tullerías toma con nosotros una ac-
titud amenazadora, sin ponerse. mas ó me-
nos abiertamente de parte del de Madrid?
lo Pensais que lo propio no sucediera á la
Franela en caso de hallarse en situacion se-
mejante? Claro es que repugnando á los in-
tereses deambas potencias el que su rival
alcanzase sobre la España un triunfo de-
cisivo que pudiese acarrear un escoso de
influencia, procurarian evitarlo portodos los
medios posibles, apelando si necesario fue-
se á la guerra.


Ambas naciones lo meditarían muy dete-
nidamente antes de empeñarse en ¡lila lu-
cha con nosotros 7 pues que aun prescin-




-IO~ -
diendo del temor.que mutuamente se inspi- el decoro del pnis, Aeste punto va dirigién-
rarian , la guerra de la Independencia ha dose el espíritu de la inmensa mayoría del
dejado profundos .recuerdos que no hacen pueblo español, por mas que la fiehre 1'0-
muy agradable una tentativa de invasion. lítica que le agita y perturba parezca indi-
El sembrar discordia, el promover intrigas cal' lo contrario. si hien se observa. esta
que no nos dejen nunca en sosiego, son fiehre está limita~a á un círculo nHl'y pe-
Cosas muy hacederas, y que no cuestan mas queño; la generalidad de los españoles no-
que el tiempo que en la tarea emplean .los ha adolecido nunca del frenesí revolncio-
agentes, lÍ cuando mas algun sacriliciopc- nario , ni aun ('11 las épocas en que este se
cuniario; pero intentar una guerra es asunto presentaba como mas estendido. Hasta aque-
mas sério, en que no darían voto favorable lIos mismos que participaron de ilusiones
ni Wellington ni SOIlIt. 1<:mpresa de que sa- van volviendo en sí; el escarmiento engcn-
liera mal parado el capitan del siglo, no es dra en los ánimos el desengaño , v con el '
para acometida livianamente. desengaño viene la sensatez, que aprecia


Aquella guerra inmortal reveló en los es- los hombres y las .cosas en su justo valor.
pañoles una energía y tenacidad que no se Tampoco es verdad (l\le desde! SOR la
ha visto en ningun pueblo de Europa. Se energía de Jos españoles hayamenguado hasta
dirá tal vez que la nacion de ahora no es el punto que se quiere suponer. Heflexionan-
la de 1808, que los elementos constitutivos de sohre la última guerra de los siete MIOS,
de nuestra robustez se han debilitado Il1U~ despojándose de todo espíritu (le parciali-
cho , que las discordias intestinas han tra- dad, contemplando con los ojos de un es-
bajado la nacion incapacitándola para gran- trangero la arena del comhate, echase de
des esfuerzos: pero sin que pretendamos ver que diflcilmcnte se encontraría pueblo
poner en duda la parte de verdad (Iue en en el mundo (llIe ofreciera por espacio de
estas observaciones se encierra , no nos pa- tantos años y en número tan crecido, las es-
rece sin embargo que sean de tanto peso cenas de heréicovalor , de inalterable /'01'-
como algunos podrían creer. En primer In- íaleza , de invicta constancia que se prcsell-
gar no es exacto que nuestros elementos ciaron entre nosotros. Olvidemos los actos
de robustez hayan perecido en su mayor de barbarie y de atrocidad inspirados por
parte; existen todavia ,pero dispersos, des- la sed de venganza y por la frenética exal-
parramados, sin punto de apoyo ni reunion, tacion de los partidos que atizaban á los
esperando para mostrarse y obrar el que se combatientes; olvidemos aquellas catastro-
adopte un sistema de política nacional, gran- fes, cuya memoria pasará á la posteridad
de, generosa, cual cumple al decoro y pros- como fi/)gm mancha en las púginas de nues-
peridad de tan ilustre monarquía. Y cuan- tra historia; que á pesar de semejantes cruel-
do de política nacional hablamos, entendc- dades , de que no está exenta ninguna gller-
mos que quien ha de adoptarla ha de ser ra civil, descubriremos en los principales
un gohierno verdaderamente nacional, que sucesos de la formidable lucha un fondo de
si propende mas ó menos á las doctrinas de valor de hidalguía v heroismo <[ue recuer-
este ó aquel partido no consienta en ser da lo~ descendientes de los vencedores de
instrumento de ninguno de ellos, ni olvide Pavía y San Quintin.
que los hombres q'ue gobiernan no deben Estos hechos no han pasado sin fruto a
tener otra guia que las reglas de justicia y los ojos de la Europa: ella ha tenido el
las miras de conveniencia pública. En se- bárbaro placer de contemplar la sangrienta
mejante estado de cosas, esevidente que arena sin tomar ninguna medida para res-
se traha}arill sin descanso en debilitar y es- tañar la sangre que corría en abundancia,
tirpar si posible fuese los gérmenes de dis- antes bien atizando á {os comnaüontes ; pe-
cordia , en restablecer la nacionalidad, cn ro no 10 dudemos, en medio de su apa-
avivar el espíritu patriótico, en procurar rente indiferencia se ha estremecido. En
que los partidos, si continuasen en su exis- Navarra, en Aragon, en Cataluña , ha co-
tencia tuvieran al menos el desprendimiento nocido todavia á los hijos de la nacion im-
necesario para acallar la voz del resentí- pcrtérrita que sola, sin mas recursos que
miento y sacrificar sus particulares intere- su valor, arrostró impávida la colosal IlU-
ses en las aras del bien comun, siempre I junza del capitan del siglo, que no dejó las
que asilo reclamaran .la independencia y . armas de la mano hasta verle derribado de




- ·Ioa -
su solio. Asi , por mas que se nos haya
motejado , ha conocido la Europa lo arries-
gado de una tentativa de invasion; y ni la
Francia ni otra potencia cualquiera, se atre-
verian á semejante paso en viendo, no di-
remos nna union completa entre todos los
españoles, sino tan solo una mayoría algo
respetable, decidida á oponer resistencia.


Estas consideraciones dejan hien en cla-
ro que nuestra independencia no corre ries-
go de recibir ataques de mano armada; y
asi nada tenemos que recelar de la Francia
ni de la Inglaterra, ni para sostenernos nos
es necesario mendigar el apoyo de ninguna
de estas dos potencias. Todo lo cual adqui-
rirá mayor fuerza si se advierte que el con-
trapeso de las grandes potencias de! Norte,
contribuye sobremanera á ponernos á cu-
hierto de todo ataque por parte de las na-
ciones vecinas, porque es claro que no pu-
dieran consentir ni el desmembramiento del
territorio de la Península, ni la sujecion vio-
lenta del pabel!on español al de Francia é
Inglaterra, sin dar por el pie á la obra del
equilibrio europeo, para cuyo sostenimiento
se han hecho y se hacen aun esfuerzos tan
costosos.


Supuesto que la alianza francesa de nada
puede servimos por lo que toca á la conser-
vacion de nuestra independencia, que es lo
que pudiera halagar algun tanto y hasta au-
torizar ciertos sacrificios, veamos ahora si
considerando la cuestion bajo otro punto de
vista será dable encontrar otros motivos que
nos impelan tÍ. continuar la obra de Luis XIV.
Se está diciendo á cada paso que hrilló en
ella el genio de un gran rev; y si muchono
nos engañamos,esto e1uivafe á significarque
la Francia salió muy gananciosa con la des-
aparicion de los Pirineos. Mas como quiera
que nosotros no dehcmos mirar las cosas
bajo el punto de vista de la conveniencia
francesa sinoespañola, es necesario, si á la
alianza se nos quiere inclinar, que se nos
muestren las ventajas que de la misma nos
han resultado, manifestándonos por ahí las
que podrían resultar en' adelante. Concíbese
muy bien que á la Francia separada de la
Inglaterra solo por un brazo de mar, fronte-
riza al Norte y al Oriente con poderosasna-
ciones, espuesta á menudo á gravísimoscom-
promisos y ú conflictos arriesgados por su
misma posición topogr.iíica y por el estado
de las 'relaciones de las potencias europeas,
puede interesarle el tener á sus espaldas un


resguardo en la alianza de una nacion res-
petable, de carácter leal y generoso; alianza
que en niugun caso podrá acarrearlc daño,
ni empeñarla en lances desagradables, antes
sí servirle de mucho en las eventualidades
de un rompimiento con el resto de Europa.
Pero no es asi por lo tocante á España; y re-
corriendo la historia desde el entronizamien-
to de la casa de Borhon, dudamosque pueda
señalarse un solo hecho en prueba de lo con-
trario. La'España se ha visto repetidas ve-'-
ces empeñada en compromisos por motivo
de la Francia : el pacto de familia nos ha
traido gravísimosmales , que no han sido
compensados por ningun bien.


Federico el Grande decía que si él se ha-
llase rey de Francia, no se dispararía en
Europa un solo cañonazo sin su permiso.
Este pensamiento espresa la necesidad en
que se halla aquella uacion de estar conti-
nuamente mezclada en todas las grandes
cuestiones europeas, de resentirse y aun
participar vivamente de cualquiera agitación
Ó acontecimiento que tuviere lugar en las de-
mas naciones, y de producir á su vez estre-
mecimientos ó trastornos en las otras cuan-
do ella sufra alguna revolucion ó considc-
rable mudanza. Si otras circunstancias no
mediaran ¡ bastarían las indicadas para de-
mostrar cuán imprudente fuera el mantener
relacionesdemasiadoíntimas con esta nacion:
en tal caso nuestra conducta se asemejara á
la de aquellos hombres indiscretos, que pu-
diendo vivir tranquilos en el seno de su fa-
milia se entrometen en casa agena , arres-
trando disgustos y esponiéndoseá perjuicios.


Las razonesarriba espresadas militantam-
hien con respecto al.tiempo anterior á la re-
volucion de 1789; pero desde aquel colosal
acontecimiento, y particularmente desde la
última de '1830 , .son tantas y tángraves las
consideraciones lJueaconsejan prudente cau-
tela, que en presencia de ellas parecen de
poca importancia las que acabamosde espo-


i ner. Una dinastía nueva ,y con ella un ór-
den de cosas enteramente nuevo, traen
siempre consigo complicaciones tan difíciles
y pueden acarrear eventualidades tan varias
é imprevistas, que es menester precaverse
con mucho cuidado contra sus consecuen-
cias.


La Europa entera ha reconocido los he-
. chos que fueron el resultado de la revolucion
i de julio, pero semejante reconocimiento no


le ha impedido el mantenerse en cierta acti-




- ·104·-
tud de prevención y desconfianza, cual si dor del trono dos docenas de hombres de
temiera que de un momento a otro viniesen principios mas Ó menos parecidos, pero que
sucesosinesperados á dará las cosasun sesgo difierenun tanto en la aplicacion, corno de-
peligroso. Y no se crea que siga la Europa hen diferir por necesidad no cabiendo todos
esta línea de conducta por motiro de las ma- juntos en el ministerio. Quién se arrima un
yores ó menores simpatías que conserve con poco mas á la derecha; quién se inclina un
la rama caida, ni porque dude de las miras tanto á la izquierda; quién procura ruante-
pacificas y tendencias conservadoras de la nerse equilibrado y aplomado en el centro;
reinante: en cuanto á lo primero, pesa muy quién, no contento de su posicion , pasa de
poco en la balanza de la actual política de una aotra tila como villano desertor; quién
los gabinetes el interés de un individuo ni se coliga con opiniones las mas contrarias
de una familia, para que alcancen á recabar para el santo objeto de derribar un ministe-
tanta consideracion , ni influyan en el curso rio , con la piadosa intencion de ocupar las
general de losacontecimientos; y por loque sillas vacantes: estos hombres por circuns-
toca á losegundo, trece años de trahajos y tancias particulares tienen en su mano los
de fatigas en contener la revoluciou , y de destinosde la Francia; el rey, que loscono-
concesiones V deferencias á los deseos v ce y conoce tamhien ia situacion propia y la
susceptibilidades de los gohiernos estrange- del pais que gobicl'l1a, cree que es necesario
ros, son prueba nada equívoca de que se contemporizar, sufrir, tolerar, hasta que á
tiene la voluntad de no permitir, en cuanto él, ó á sus hijos ó nietos, se les ofrezca la
posible sea, el desbordamiento de las ideas ocasion de obrar de otra manera; y asi se
revolucionarias, y que lejos de pensar en I mantiene paciente en esta desagradable si-
propaganda ni en resucitar cuestiones re- tuacion, sacrificando á los unos a las exi-
sueltas en 18'15, solo se trata de no perder gencias ambiciosas de losotros, para sacrifi-
lo que se posee, anudando lo presente con ! cal'luego á estos últimos á la ambicien de los
lo pasado, y esforzándose en hacer mas y primeros. ¿Dudais tal vez de la verdad y
mas respetable el hecho, haciendo en cuanto exactitud de lo que se acaba de decir? A la
cabe, olvidar elorígen.lnfiérese de aquí que mano está un medio muy fácil de comprobar-
la desconfianza que abriga la Europa, y tan lo: contad losmuchos ministerios que se 6U-
visible se presenta á cada oportunidad que ceden, y notad las pocas personas á que los
se ofrece, nace de la misma naturaleza de cambios se reducen v de quienes procede la
las cosas, y de que la Francia está muy lejos influencia. •
de dar sólidas garantías de órden y estabi- Este hechorevela otro nada lisonjero. Es-
lidad. tos hombres algo representan, algun motivo


Hablase continuamente de la estraordina- existe para que por espacio de tantos años
ria capacidad de LuisFelipe, de los inmensos les esté encomendada la suerte de la Fran-
resultados de su hahilidad y previsión. No cia; esta situación algo significa. ¿Saneis
negaremos al gefe de la nueva dinastía las quiénes son esos hombres? Examinadlo, y
eminentes calidades que le honran, ni pon- vereis lo que pueden representar, y lo que
drcmos en duda quc la Francia le debe qui- representan en realidad. Nos ocuparemos de
zás el no haberse despeñado hasta el fondo ellos algunos momentos, no por lo que son
del abismo hácia donde empezara á rodar en sí, sino por lo que espresan, por lo que
con la revolucion de 4830; pero. si no no~ de este acontecimiento podemos inferir pa-
engañamos, los nusmos elogios tributados a ra formarnos idea de la situacionde la Fran-
Luis Felipe son un tristísimo indicio del mal cia; que si considerarlos debiéramos en su
estado social y político en que debe de en- individualidad, y atendiendo á que en la ac-
centrarse la nacion que aquel monarca go- tualidad sean estos ó aquellos quienes ejer-
bierna. En efecto, por qué se pondera tanto zan el mando, ya hemos dicho desde un
su talento'? Porque ha sostenido el orden. principio no ser nuestro ánimo el limitar las
¡Desgraciado pueblo que para sostener el miras á un ámbito tan reducido. Además,
órden necesita de un hombre estraordinariof cuando hablamos de las notabilidades influ-


Reflexionando sobre la línea de conducta ventes en los destinos de aquel pais , no ne-
seguida por LuisFelipe, notaremos que todo gamos que existan cscepciones honrosas;
el secreto se reduce á lo que vulgarmente solo tratamos de los hombres en general,
hablando se llama tir« y afloja. Hay alrede- atendiendo mas bien á la atmósfera en que




- ,105-
viven que al pensamiento y voluntad de los : ciantes y banqueros'? Cambiadas las condi-
individuos. I ciones de lo~ hombres, e~ un mallo que an-


¿Quiénes son esos hombres que desde tes e~a u.n hien ; es un bien , y un bIen ne-
1S30 rigen los destinos de la Francia? ¿De cesano a la eonservacion de la sociedad
dónde vienen? ¡,t\. dónde van? ¿Cuáles son lo que antes fuera un horrendo crímen. Ante~
sus principios? ¿Cuál la norma de su conduc- la rrensa era la voz del pueblo; el eco de la
ta? ¿Cuáles sus lazos con 10 pasado , sus mi- nacroneI!tera, el ó!"gano de la razon pública,
ras sobre lo presente, sus trabajos para las la cspresion de losmtereses mas legítimos, el
generaciones futuras'? ¿l\eprcsenlan un sis- clamor de las necesidades mas urgentes; el
tema estable, marchan á un blanco determi- poder que lo desoyera se hacia reo de alta
nado" tienen sus ojosfijos á lo que en pos de traicion, digno de que se le arrojara con
ellos ha de venir? Desconsoladoras rcílcxio- viol?ncia é ignom,inia; ahora es la prensa el
nes se agolpaná la mente al proponerse las alarido de las pasiones bastardas, el grito de
cuestiones indicadas; tristes pesamientos se la ambicion chasqueada, el respiradero de
apoderan del alma al considerar la terrible las sociedades secretas, que solo se propo-
evidencia con que se manifiestanlos Iunes- nen provocarhorrorosos trastornos; el poder
tos resultados acarreados á.una gran nacion que la desoye hace un acto de heróica firme-
por un siglo de impiedad y medio siglo de za, los hombres que se levantan á la altura
ensayos revolucionarios. Las bases sobre conveniente sabiendo despreciarla , son los
que se asienta toda sociedad son los princi- únicos dignos del título de hombres de es-
piosreligiososy morales, las buenas ideas so- tado; el honor nacional, la independencia
bre el poder, y las relaciones legítimas de del pais, sus relaciones con el estrangero
este con los súbditos. Ahorabien, ¡,qué pien- son cosas que el público no entiende, son
san sobre la religion los hombres que presi- palabras cuya intepretacion está esclusiva-
den á los destinos de la Francia? Para ellos mente sujeta al juicio del gobierno y de sus
la indiferencia es un progreso social; para dependientes. La opinion de este debe ser
ellos las nacioneshan dado un paso inmenso preferida siempre, aun cuando lo contrario
en la carrera de la civilizacion , cuando se ha sea mas claro que la luz del sol del medio
desterrado á Dios de la sociedad, cuando la dia. Si la Francia ha descendido del rango
ley se ha hecho atea. ¿Qué piensan sobre el de nacion de primer orden; si contempla
poder? ¿Vienede Dios, dimana de los hom- humillado su pabellon en España y en Siria;
bres ,se origina de la simple naturaleza de si los gabinetes europeos resuelven las gran-
las cosas? ¿Cuáles son las condiciones de su des cuestiones sin el voto de la Francia, v
legitimidad? Preguntádselo, y de todo os á pesar del voto de la Francia; si los como::'
hablarán escepto de Dios: la voluntad del doros ingleses ejecutan los acuerdos de la
pueoto , la razon pública, la espresion de los Europa, asistiendo las flotas francesasá las
intereses procomumale«, la necesidad social operaciones que destruyen el poder del pro-
v otros nombres semejantes serán las res- I tegido de la Francia; si' en España no se le-
puestas que oireis; y en el fondo de todo, vanta el dedo sin preceder las insinuaciones
¿qué encoutrais?Nada mas que el simple re- de lord Aberdeen , si no se hace caso de las
conocimiento de un hecho; hecho que tratan reclamaciones de las Tullcrías hasta que
de modificar como mejor les agrada, sobre en San James se ha dado la señal de que
todo de esplotar cual mejor cumple á sus mi- conviene una ligera contemporizacion, todo
ras é intereses, á su sed de riquezas, á su esto en nada se opone al honor, á la digni-
amhicion desmedida. Dónde están la filoso- dad, al orgullo de la Francia: un elocuente
ría, y la historia, y la humanidad, y el discurso pronunciadopor Guizoty unoscuan-
honor de la Francia, y el orgullo nacional, tosartículos del Diariode los Debates Lastan
y el hermoso porvenir, y tantas bellas pala- paracurar el mal en su raiz; y si quedan toda-
hrascon que durante 15anos se halagabaá la vía algunos incrédulosque se obstinen en de-
razon y las pasiones, inspirándoles fuerte cir que la Francia no.ocupa el alto puesto en
aversion á todo lo presente, y preparando la que lacolocaran LuisXl VyNapoleon, oiganel
esplosion que hahia de volcar el antiguo po- concluyente argumento de loselogiosque tri-
dcr , por el altísimo motivo de que en él no butan á cada instante, en presencia de la Eu-
tenian cabidaalgunos periodistas, unos cuan- ropa entera, los inLeresados ministros ingle-
tos profesores, y cierto número de comer- ses á la políticamodesta del gobierno francés.


12




- iOG-
Hé aquí lo que son esos hombres; hé aquí en el poder unos hombres, si existen otros


las manos á que está encomendada la suerte que poseanun sistema mejor, y que almismo
de la Francia; hé aquí b situacion lamenta- tiempo sea realizable. La Francia sufre esa
ble á que se halla conducida una gran na- política porque la merece.
cion, merced á los que, derribando todo lo Ahora bien: ¿qué ventajaspuede acarrear-
existente sin edificar nada nuevo que ofre- nos la íntima alianza con una nacion que en
ciese suficientes garantías de estabilidad y tal estado se encuentre'! ¿Qué fruto debe-
duracion, han dejado la sociedad como casa mos prometernos de la desaparicion de los
cimentada sobre la arena, espucsta á caer á Pirineos? Es evidente que el único resultado
la primera arremetida de los vientos. probable fuera el contraer compromisos que


Estos hombres gobiernan la Francia por- podemos evitar muy bien, y el de introdu-
que en algun modo representan la Francia. cirsenos mas y mas la mania de gobernarnos
Ellos son hijos de la revolución, y discípulos á la francesa. Ambos estrernos nos serian
mas á menos encubiertos de la escuela /ilo- sumamente dañosos, afectando el uno nues-
sófica del pasadosiglo; y la Francia tal como tras relaciones internacionales, y atacando
existe es tambien hija de la revolucion, y el otro la organizacion social y política.
formada tamhien en buena parte en la misma Por lo que toca á lo primero, claro es que
escuela; ellosprofesanodioá todolo antiguo, pudiera traernos males de mucha trascen-
y gran parte de la Francia ha camhiado tam- dencia el ligar nuestro porvenir con el de una
bien de ideas y costumbres, apartándose del nacion que, por su posicion topográfica y
camino que siguieran sus antepasados; ellos por sus revoluciones tan recientes, puede
no se atreven á sacar todas las cense- verle gravemente comprometido; ya sea por
cuencias de los principios que profesan, y la el curso ordinariode las cosas, ya por algun
Francia tampoco se atreve á hacerlo: tam- acontecimiento imprevisto que obrando, ó
bien retrocede espantada á la vista del fan- bien directamente sobre la Francia, á sobre
tasma aterrador que amenaza arrebatarle su el resto de Europa, cambiase la presente si-
bienestar material, destruyendo el orden pú- tuacion , é hiciese imposible la duración de
blico; ellos desean enlazar en apariencia lo ese stat» quo que tan penosamente se pro-
presente con lo pasado, sin abjurar empero longa. La guerra de los Estados-Unidos, la
sus erróneas doctrinas,y la Franciase inclina batalla de Trafalgar , la espedicion del mar-
tambien á rehabilitar los siglos anteriores en qués de la Romana, son hechos que con-
la literatura, en las ciencias, en las artes á viene no echar en olvido.
manera de distracción y pasatiempo, nocon- A pesar de la mucha sagacidad y pacien-
cediéndoles empero sino un lugar muy sc- cia del monarca reinante, hemos visto mas
cundario en las regiones del entendimiento, de una vez bastante cercano el peligro de un
mas no ascendiente sobre el corazon; ellos rompimiento: estos peligros volverán á pre-
estan inciertos, la Francia está incierta; sentarse, porque estan pendientes gravísi-
ellos fluctuan, la Francia fluétua tambien; mos negocios cuya complicacion los puede
ellos no piensan en el dia de mañana porque acarrear. Supóngase que la lucha se trabaeu
los ocupa el dia de hoy; ellos descuidan la las margenes del Rin, ya sea que la Francia
gloria nacional y se ocupan principalmente quisiera desbordarse , ya sea que los ejérci-
de los intereses materiales , y en esto imi- tos aliados intenten marchar de nuevo sobre
tan á la Francia, que trabajada y maleada por París; ¿cuáles serian para nosotros las con-
una filosofía irreligiosa, ha visto entronizar secuencias de semejantes acontecimientos?
en su seno el egoismo , que no conoce otros Claro es que todo dependeria de la actitud
medios que el oro ni otro fin que el goce. que hubiésemos tomado con respecto á la
No, no tienen la culpa los gobernantes si naeion vecina. Si tuviésemos con ella alian-
aquella nacion desciende del alto puesto que zas, pactos de familia ó relaciones demasiado
le corresponde. En 13 años de paz, con un íntimas por un motivo cualquiera, se nos
gobierno representativo de tanta latitud, la I haríaen estremo dificil, si 110imposible, con-
prensa libre , la guardia nacional, un nu- ¡ servar la neutralidad, y !lOS halláramos pre-
meroso ejército, con un monarca de alta ca- cisados á pelear por intereses que no fueranpaci~ad, no es posibleque prevalezca una II los nuestros. Todos los recursos terrestres y
política que no esté adaptada á las circuns- marítimos [osconsumiríamos inútilmente con
laneias del pais;no es dable que se sostengan . el desprendimiento que caracteriza el leal y




generoso carácter de los españoles: y ¡.para
qué? Quizás para recoger en recompensa la
mas negra ingratitud.


Al contrario, si sabemos mantenernos en
la actitud que nos corresponde, si procura-
rnos conservar con la Francia las relaciones
de buena vecindad, sin otorgarla emperonin-
guna influencia en nuestros negocios, ni li-
gar nuestros intereses con los suyos, enton-
ces la neutralidad se nos haria , no soloposi-
ble sino fácil, natural, y en cierto mudo
necesaria. Colocados á larga distancia del
campo de batalla, y á las espaldas de la mis-
mo nacion que en tal caso fuera ú invadida
ó invasora, pudiéramos señalar razones gra-
vísimas que nos aconsejarían abstenernos de
tomar parte en la contienda, y satisfacer de
esta suerte á las inciltacioncs que para elll-
peñarnos en la lucha nos dirigieran las de-
mas potencias. La posicion peninsular y en
el último estremo deEuropa, si bien. hajo
ciertos aspectos quizás no nos es favorable,
puede no obstante servirnos mucho para oh-
servar esa conducta neutral que tanto nos
interesa, para librarnos de que á los daños
sufridos por tan dilatados trastornos se agre-
gasen nuevos conflictos, traidospor las com-
plicaciones que pueden sobrevenir, y que á
no dudarlo sobrevendránen el continente.


La España, si bien debe procurar alzarse
de nuevo al rango que le corresponde entre
las grandes naciones, ha de guardarse con
cuidado de tomar parte en los negocios que
no la interesan; aun cuando el recobro de su
antiguo poderío le brindase con oportunida-
des halagüeñas. Justo era y muy natural que
la nacion que poseia dilatadas provincias en
Italia y enel norte de Europa, se hallasetam-
bien mezcladaen todas las grandes cuestio
nes continentales, apoyando con respetables
ejércitos las negociaciones de sus diplomáti-
cos ; pero ceñidos como en la actualidad nos
hallamos á nuestros límites naturales, y
quizás con grandes ventajas para nuestro so-
siego y prosperidad, ¿porqué nos mezclaría-
mos en las cuestiones europeas que en nada
afectan nuestros intereses?Enhorabuena que
la Inglaterra, la Francia, el Austria, la Pru-
sia , la Rusia arrostren graves compromisos
para hacer qlle prevalezcan su opinion y vo-
luntad en la resolucion de los negocios que
forman el objeto de la diplomacia europea;
no es de estrañar que cada cual procure en-
trometerse en los asuntos que le importan
muy de cerca, en cuyo caso se encuentran


las indicadasnaciones: pero nosotros(Iue na"
da tenemos que ver conla Alemania,ni la Po-
lonia, ni con la Italia, ni conla Siria, ni conel
Egipto, ni con la India, ¿no cometeríamos la
mayor imprudencia si no procurásemos con-
servarnos en estricta neutralidad V preca-
vernos ya de antemano de compro~lsos ulte-
riores, apartándonos enla actualidad de alian-
zas y amistades que pudieran traérnoslos?


Por lo que toca á los efectos que nos
produoiria en lo.interior una relacion dema-
siado íntima con la Francia, que tendiese á
asimilar las dos naciones, creemos que fue-
ran tamhien sumamente dañosos. Por des-
gracia la misma vecindad, la frecuente co-
municacion de los naturales de ambospaises,
('1 ascendiente de la literatura francesa so-
hrc la: española y otras causas análogas re-
unidas á tradiciones y hábitos arraigados en
nuestro suelo desde el advenimiento de la
casa de Borbon, predisponen demasiado las
cosas para hacernos ciegos imitadores de la
Francia, aplicando sin tino y descernimien-
to lo que allí vemos, sin reparar en la pro·


I funda diferencia que media entre nuestra ci-


I
I vilizacion y la del reino vecino.
I A primera vista el español que visita la.
' Francia y estudia su organizaeion adminis-


trativa, quedase agradablemente sorprendi-
do al contemplar la admirable regularidad
con que funciona aquella inmensa máquina,
que lleva el sello del genio y conserva toda-
vía las señales de la férrea mano que la cons-


I truyó y la dió movimiento. ta centralizacion


I
por la cual todo sale de un punto y converge
al mismo, es una de las cualidades que mas
deslumbran al ohservador ; y como las ideas
de unidad y de órden. ejercen tanto ascen-
diente sobre los espíritus capaces de abar-
cal' grandes conjuntos, se pega fácilmente á
los hombres de gohierno la manía de arre-
glarlo todo conforme al tipo admirado. Así
se inclinan fácilmente Ú soñar muy hacedero
lo que es imposihle , y á considerar como
muv útil lo que tal vez fuera dañoso.


Dos naciones se distinguen en Europa
PQr la centralizaeion y unidad administrati-
vas, la Francia y la Prusia; ambas suelen
ser citadas como modelos, sin advertir qUQ
las dos han estado sometidas á condiciones
escepcionales que no se han verificado en
ninguna otra, v en España menos que en las
demás. tu Prusia es una Iundacion militar
en un pais civilizado, como la Rusia lo fue
en un pais bárbaro; siendo tal vrz esta dilo-




rencia la que da distintos caracteres á Fede-
rico y á Pedro I. Es verdad que la Francia
no sr: ha creado de esta suerte, y que su
monarquía cuenta 14 siglos de duracion,
pero esta larga cadena se ha roto; la union
de lo presente con lo pasado es solo aparen-
te; la Francia actual es una nacion nueva.
Con la inauguracion de la asamblea constitu-
vente se confundieron en indecible caos to- '
dos los elementos constitutivos de la sociedad
antigua, combinándose para aumentar la
confusion, los que se presentaban para
formar la moderna. Contrarios como eran Y
enemigos irreconciliables, incapaces por de
pronto de transigir, trahóse una lucha des-
apiadada y sangrienta. Fue necesario por
decirlo así tomar en manos todos los elemen-
tos y arrojarlos en un crisol, para que disuel-
tos en el fuego se amalgamasen y llegasen á
formar un todo. Esta es la obra de la Conven-
cion. Bonaparte la recibió de sus manos en
bruto; pero fundida ya, todo su trabajo con-
sistió en pulirla y cincelarla. Napoleon pudo
establecer lo que quiso, porque nada exis-
tia de lo antiguo, ni era posible restaurarlo
en su forma primitiva. El nuevo edificio
nunca se levanta con mas unidad y regula-
ridad de plan, que cuando el viejo se ha der-
ribado hasta los cimientos.


Eu situacion semejante la centralizacion
es no solo posible sino necesaria, so pena de
perecer la sociedad. Cuando los vínculos so-
ciales han desaparecido, natural es que se
busque un medio de suplir su falta. La ad-
ministracion vigorosa y una es entonces un
poderoso recurso, asi como en los ejércitos
se hace tanto mas indispensable la severidad
de la disciplina cuanto son mas numerosos,
mas heterogéneas sus partes, cuanto mas
espuestos estan á la influencia de elementos
disolventes, cuanto mas críticas son las cir-
cunstancias que los rodean, haciendo mas
peligrosa la insubordinacion.


Una de las diferencias capitales entre la
España y la Francia consiste en que allí la
fuerza se halla en el estado, aquí en la so-
ciedad; allí la administracion es lo principal,
aquí lo accesorio; allí casi podria decirse que
la sociedad se conserva interinamente por la
fuerza de la administracion , aqui se conser-
va y se salva á pesar de la ausencia de todo
sistema administrativo. Si fuera posible que
la Francia se hallase algunos dias con una
minoría, con una regencia de breve plazo,
con gobernantes desacreditados y con el des-


- 108-
órden total que á nosotros nos aqueja, su-
minase de repente en una nueva revolucion
cuyas últimas consecuencias no se divisan.


Con las observaciones que preceden no
intentamos elogiar ni vituperar á ninguna de
las dos naciones, sino hacer sentir la in-
mensa distancia que las separa, y ofrecer
pábulo á la reflexión de los hombres pensa·-
dores, que con la mejor buena fe podrian
creer factible lo que en la práctica encontra-
rian irrealizable. Quisiéramos que aprove-
chándose lo bueno que haya en el pais veci-
no y que sea aplicable al nuestro, se des-
terrase la peligrosa manía de pretender que
cosas tan diferentes se asimilen del todo; y
que no se dieran pasos que luego se haga
preciso deshacer, consumiendo inútilmente
recursos y malgastando un tiempo precioso.


y á la verdad ¿ sería posible plantear en
nuestro suelo una centralizacion semejante
á la de Francia? l. Hállanse en España las
mismas condiciones que facilitaron y prepa-
raron en el pais vecino el establecimiento de
aquel sistema? Es evidente que no. La re-
volucion que pasó sobre aquel país con ter-
rible fuerza arrolladora, ha sido entre nos-
otros un fenómeno débil, que solo ha podi-
do destruir á fuerza de largo tiempo, mas
bien con el auxilio de estremecimientos re-
petidos que á impulso de rudos é irresistibles
golpes. En Francia la revolucion pudo obrar
con fuerza propia sin necesidad del trono,
antes bien comenzó por derribarlo; en Espa-
ña la revolucion ha sido débil, siempre que
no se ha guarecido á la sombra del mismo
trono: cuando no se ha combinado con ella
un interés dinástico ha perecido en breve;
solo ha podido alcanzar el triunfo cuando ha
sabido tomar el título de defensora del trono
de la escelsa hija de cien reyes.t.Qué es una
revolucion, que necesita obrar por medio de
reales órdenes'?


Echase de ver ahí que nuestro estado so-
cial y político es muy diferente del en que
se encontraba la Francia al salir de su colo-
sal revolucion de 1789, Y que pOI' tanto
fuera grave desacuerdo tomar por pauta lo
que allí se hizo cuando se trate de plantear
el nuevo sistema que la lenta descomposicion
del antiguo ha hecho en cierta manera in-
dispensable.


No abrigamos contra la Francia preven·
ciones injustas, y nos parece muy ageno de


I la razon y de la imparcialidad el rencor
I que le profesan ciertos homhres ; de la pro-




- '109-
pía suerte juzgaríamossi se tratase de otra euyos grandes pensamientos de estado con-
nación cualquiera, pues que no creemos que sistan en combinar una mavoría ú fuerza de
ningun pueblo en masa sea digno de aver - brindar con los atractivos de que nunca es,
sion. Pero es preciso tener en cuenta una I tan faltos los que disponen de todos los re-
muchedumbre de circunstancias, atendiendo cursos de una gran nacion; que halague por
á los resultados que pueden producir, para una parte á la rcligion de la mayoría de los
inclinarsemas ó menosá determinadas alian- gobernados, y sostenga de otra á los cucar-
zas. Y como quiera que el estado políticode nizados enemigos de la misma; que se ape-
la Francia nos parezca poco satisfactorio, y llide conservador porque conserva lo qlW
mucho menos todavía el social, es de aquí hay, formando gran porcion de estas exis-
que consideramos muy dañoso para la Espa tencias, los empleos, los honores, las conde-
ña el que, resucitaudo una política que en coraciones, y sobre todo los pingues sueldos
la actualidad no podria justificarse por nin- I de unos cuantos hombres que se jueg-an la
gun título, se estahlezcan relaciones dema- nacion á dados, para valernos de la enérgica
siado íntimascon aquella nacion. Ora proce- espresion de Miraheau, A la monarquía de
diesen estas del enlace de S. M. la Reina Isahel, de Carlos V , de Felipe H le desea-
con un príncipe de la dinastía de Orleans, mas otra suerte; y por muchas que sean
ora dimanasen simplemente de un sistema las dificultades que en la actualidad la 1'0,
político, las consideraríamos siempre como dcan , no miramos como imposible un gran-
nocivas, y tanto mas cuanto se fundasen en diosa porvenir, nuestro único consuelo en
un hecho' indestructible: tal sería un casa- medio de .tanto infortunio. No ,no creemos
miento de Isabel Il con uno de los hijos del que nuestra prosperidad dependa de alianzas
monarca reinante. de ninguna clase, ni de imitaciones rastre-


Al parecer no faltan algunos que á esto se ras; hay todavía en la nacion un fondo de
inclinan, creyendo sin duda que con apoyo vida, de fuerza, de energía, que esplotado y
tan poderoso, y con las buenas cualidades . dirigido cual conviene puede de nuevo le-
que se suponen á los candidatos, obtendría- : vantarla al alto rango que la corresponde.
mosuna prenda de estabilidad y de buen go- Otras veces lo hemos dicho y lo repetimos
hierno. Sin disputar ninguna de dichas cua- aquí: á esta sociedad no la faltan elementos
lidades, de las que por decirlo de paso no de buen gobierno ; tiénelos quizás en tanta
fiamos mucho hasta que se hayan probado abundancia como cualquier otro pueblo de
con la piedra de toque de la esperiencia, pa- Europa; pero echa de menos una feliz com-
rece que los partidarios de semejante enlace hinacion de circunstancias en que pueda ha-
no han meditado bastante sobre sus resul- llarse un punto donde se reunan v armoni-
tados. cen los muchos elementos de "bien que


Ante todo es muy probable y casi cierto posee. Cuando esto se verifique no se hará
que no lo permitirían ni la Inglaterra ni las esperar mucho un gobierno verdaderamente
potencias del Norte; y si por medios impre- nacional. Hemosoido repetidas veces que en.
vistos pudiera allanarse tamaño obstáculo, España es imposible un buen gobierno , y
lejos de alcanzar así un principio de estabi que ese desorden en que hace tantos años
lidad lo tendríamos de incertidumbre y vai- nos hallamos sumidos es una dolencia que
venes , pues que se combinaríanpara produ- no es dable remediar: no desconocemos los
cirios la-rivalidad de la Inglaterra, y los ríes- fundamentos en que se apoya esta opinión,
gas á que está sujeta y lo estará por mucho pero nos parece que entra en ella no
tiempo la dinastíade Orleans. poco de aquel abatimiento que presenta


Si la intimidad de dichas relaciones estri- los objetos mas tristes de lo que' son en
base en la semejanza de conducta de ambos la realidad. Entretanto es de la mayor im-
gohiernos, la consideraríamos tan dañosaco- portancia el nutrir y fomentar en los'ánimos
mo el principio en que se fundaría ; que pa- este presentimiento de tiempos mas felices:
ra nuestra patria nodeseamos un gobiernode conviene no atajar el vuelo que á ello nos
miedo, que ni se atreva á ser revolucionario, I impulsa haciendo mediar protectorado de
ni á defenderl~s ¡;ra~des tradic,iones.naciona- I ninguna clase. La Inglat.erray la Francia se-
les; que se limitea un reducido numero de I ran para nosotros una nusma cosa: interesa-
ambiciosos, cuyas hazañas consistan en der- Idos estrangeros, cuya amistad no nos traerá
ribar á sus rivales por medio de intrigas, y ningun bien y nos puede acarrear muchos




111.


l.


¿Y DESPUES?
],JlS I'cOl'ÚOnQi que slguee se escribieren á mediados di:'juJilJllu 18""',


Y se publicaron en Bareelona.


- '110-
males. No consintamos en servir de campo, fre una larga cadena de vicisitudes é infor-
donde por medio de intrigas se disputen la tunios; con malos encuentros en la tierra v
preferencia. La arena de sus rivalidades que tempestades en la mar, salva con trabajo su
la establezcan en otra lugar: y en lo que di- existencia, mercedá su complexión robusta,
rectamentenos pertenece sostengamos nues- á su constancia invencible, á su intrepidez:
tro derecho, con decoro, pero con dignidad por fin , habiendo superado los peligros de
v firmeza. Noolvidemos en todos los conflic- la mas deshecha tormenta, se halla arrojado
tos que ofrecerse puedan que las amenazas sobre una playa solitaria; alli despues-de
de una ni de otra, de amenazas no han de haber recogido á duras penas algunos restos
pasar; que si pasasen, nunca se muestra de su antigua fortuna, se concentra, me-
mas grande el pueblo español que cuando dita , echa una ojeadasobre loscaprichos de
pelea. su suerte, recorre con plácida melancolía
~.~- los azares de su vida, acabando por pre-


guntarse: ¿y ahora?
~Cuántos cambios , cuántos trastornos


desde la muerte de Fernando! La Monar-
quía pura, el Estatuto, la Constitueion de
18'12, la de ,18:37 " dos regencias, diversos
sistemas, innumerables ministerios..... Se
ha destruido todo lo antiguo: ¿dónde estan
las creaciones nuevas? ¡,Se ha mejorado la
administracion del reino ni de las colonias?
¡,ha dado un paso nuestra hacienda? ¡,se
gloría de un adelanto la instruccion pública?
¿ y continuaríamos en tanta mezquindad de
pensamiento, en tanta nulidad de ejecución?
Hay un gran pueblo que soloespera. una
voz para levantarse y hacer prodigios re-
conquistando su primitivo grandor ; pero
esta voz le ha faltado, anda errante , sin
guia. ¿ Quién se lo dará?


Los sucesos se precipitan, el desenlace se
acerca: el dedo misterioso ¿ hahrá escrito
en la pared las palahras fatídicas? Mientras
los vencedores entonan ya el himno del
triunfo, y los pueblos se entregan al entu-
siasmo y alborozo, necesario es dar una mi-
rada al porvenir, preguntando: ¿ y de~'Pues?
Porque despues de haber derribado, es neo
cesario construir: despues de removidos los
obstáculos y limpiado el terreno, es indis-
pensable levantar un edificio sólido, regu-
lar, acomodado á su ohjeto, para que den-
tro de poco tiempo no se vea la nacion en la
triste.necesidad de derribarle también. Que
semejantes derribos salen muy caros, y una
nacion no puede subsistir en medio de tan
crueles alternativas. La administracion se
disloca y trastorna lastimosamente, la ha-
cienda se dilapida, la disciplina militar se
relaja, el pueblo se acostumbra á la insur-
reccion, la autoridad se envilece, las ambi-
cionesse desplegan, y conel tiempo .... ¡Ah!
las fronteras y las playasespañolas han oido
un doloroso adios de tantos y tan diferentes
proscritos 1. .. 'En el curso de las revolucio-
nes el observador filósofo descubre un fatal
encadenamiento de sucesos formidables; el
hombre religioso una serie de espiaciones
tremendas: ¿ habremos llegado al último
eslabon? Dios no nos ha revelado sus ar-
canos.


Todavía existe el trono: ¿ Cómo se ha
salvado?


Tal vez los huracanes se desencadenan v
barren los bosques de pinos y de encinas;
la lluvia cae á torrentes; los riachuelos se
convierten en rios, y los rios en mares, las
comarcas se inundan, los viejos castillos
hamholcan , y la vivienda del labrador es
arrebatada por la corriente como pequeña
góndola que el pescador se olvidara de amar-
rar á la orilla; una cuna va flotando sobre


¡ las aguas, y en aquella cuna hay un niñoque duerme tan tranquilo como en el regazo
, de su madre. Asi al fijar la vista sobre las


tormentas de la revolucion española, nos
hemos figurado á la inocente Isabel, respe-
tada por las borrascas, mecida por la tem-


11. pestad.


~ Poesía! Oh! poesía, séalo ; pero en esaUn viajero que abandonó hace muchos poesía se ahriga un hecho histórico y socialaños el pacifico techode la casa paterna, su- de la mas alta importancia; en esa poesía




vr.


v.


Todos sallenahora lo que no quieren; po-
cos saben bien lo que quieren; en lo primero
no hay discordancia, en lo segundo sí : pero
en el fondo de todos los espíritus honrados y
sinceros se agita un deseo que presentado
bajo mil formas, y revestido de diferentes
colores, viene á parar á una misma cosa: á
la satisfaceion de una necesidad que todoel
mundo siente, aunque no se la esplique:
gobierno.


¿Saheis lo que significa la situacion actual?
Os alucinais mucho si pensaisque hay entu-
siasmo por estas ó aquellas personas, que
hay predileceion por uno ú otro sistema; la
situación actual, esa agitacion que con tanta
fuerza se dirige á derribar lo existente, es la
espresion del profundo malestar en que la
nacion se encuentra, es la condenacion de


Hemos visto muchos alzamientos; pero
¿quién se atreverá á decir , «yo he visto


I otro como el presente?)} ¿Quién habrá visto
mezclados 1 confundidos, al hombre de las
ciudades con el hombre de los campos, al
morador de las campiñas feraces con el ha-
bitante de las hórridas montañas? Solo se
vió tamaño entusiasmo en la inmortal lucha
contra el capitan del siglo; y es que enton-
ces se gritó tambien: ¡nos arrebatan la in-
dependencia! [nos han robado el rey! Tam-
bien entonces se decia: «talaremos vuestros
campos, destruiremos vuestros hogares ;'fl
«¡quéimporta! contestaba el generoso es-
pañol: nuestros hogares cstan en nuestro
corazon; nuestra patria estará alli donde
podamos vivir con independencia.» Tambien
ahora se ha dicho: «incendiaremos vuestras
riquezas, arrasaremos vuestra capital, y el
entusiasmo ha respondido: «pegad fuego á
las mechas, ! qué tardais l. ¡Dios sal-
ve el país, Dios salve á la Reina!


IV.


A los tribunos de los pasados tiempos, á
los paladines de la libertad, se les apareció
una visión aterradora. Han salido corriendo
de la·mansión sombría. Azorados, fuera de
sí, gritando: lo vimos, lo vimos! lié aqui
loque refieren. Al hombre á quien levanta-
ran hasta la cumbre del poder, al hombre
á quieu desposaran con la diosa libertad, le
sorprendieron i.... habia destrozado á su


. consorte. Rodeado de los miembros palpi-
tantes de la víctima, desgarrando hojas del
pacto que se creyera sagrado, revoloteaban
sobre su cabeza genios maléficos, que es
fama le fueron enviados de la region de las
nieblas. Inquieto, agitado; atormentado por
un pensamiento terrible, cuentan que esta-


, 'haacechando conávida y devorante mirada,
el regio dosel á cuya sombradormia la ino-
cencia. Recuerdan que son españoles; se
horrorizan al ver que el sangriento espectro
les hace algunas señas como invitándoles á
ser cómplices en la obra nefanda: entonces
se estrcmecen, dan un grito, y qué grita?
¿Dios salve la libertad, Dios salve la Cons-
titucion? .... No .... Dios salve el pais, Dios
salve á la lleinaf


Antes hahláhais como hombres de parti-
do, entonces hablásteis como españoles: la
nacion oyóel grito, no se curó de quién lo


- H1-
'llene \',~\li\',~a.UO e\ ~el\6mel\l) que re'1e\a. uno 0.'(\\)\\. \\¿,O\s'l \l\}l)', nos '1em\cll aios estl'lln-
de los mas poderosos sentimientos que se geros, la Reina está en peligro, corramos;
albergan en el corazon de los españoles ; en Dios salve el país, Dios salve á la Reina!Jl
esapoesía está la clavede la situacion, nues- Elleon de Bailen ha sacudido su melena, v
tra estrella política; quien la pierda de vista el viento de las bonanzas y del cielo sereno
sumirá el país en nuevos abismos; quien se no disipa mas pronto la huella de la tem-
¡;uie por ella , lo salvará. peslad.


Se lo habíamos dicho, y no lo escucha- ¡Qué cuadro para los corazones genero-
ron; así lo esperábamos, porque bien sa- 50S! [qué lcccion para los hombres políticos!
bíamos que «cuando las pasiones rugen con
feroz bravura , cua.ndo los partidos se dis-
putan la arena con lanto encarnizamiento,
difícil es que puedan hacerse escuchar ni
siquiera oir los templados acentos de la ra-
'lOn y de la imparcialidad.. Mas ¿qué im-
portaba? lo que convenia era decir la ver-
dad; las palabras desoidas tenian un seguro


• garante que debia justificarlas: el tiempo.
Para acertar no siempre es necesario ser
profeta: fundad vuestras convicciones sobre


. principios eternos, y sea vuestra lengua el
órgano tiel de vuestro espiritu: este es un
talisman IllUY sencillo, pero seguro.




- H~-
todos los ensayos que se han hecho hasta
aqui. Hombres apellidados de gobierno, á
vosotros os tocaba enseñar á la nacion su
camino; pero ella ha tenido (iue cnscúároslo
á vosotros: ¿que? ¿os atreveréis ú negarlo,
ni á dudarlo siquiera? Ved ahí la prueba.
Ilasta ahora habíais adoptado nombres es-
elusivos, os habíais envanecido con ellos
cual con nobles blasones j y la nacion acaba
de decir: «no quiero mas dictados propios,
no quiero otro que el de españoles» el mas
lato que se hahia oido hasta aqui, era el de
liberales. Cotejad y juzgad.


«Pero nosotros, direis , hemos levantado
esta bandera de reconciliacion, y la nacion
acogiéndola con entusiasmo, ha sido dirigi-
da por nosotros: J) no es verdad; antes que
vosotros enarbolaseis la enseña, el hermoso
nombre de reconciliacion estalla escrito en
todos los corazones generosos, se albergaba
en todos los entendimientos pensadores, y
se agitaba en el seno de las masas haciéndo-
las mas dóciles y suaves, como el aura be-
néfica que aplaca y estiende sobre su lecho
las olas alborotadas. En una revolucion re-
ciente, que quizás no esté bien juzgada, se
notó este fenómeno de un modo admirable.
La sangre babia corrido en abundancia, los
enemigos estaban á la vista, las intrigas
contra el movimiento eran mas claras que la
luz del dia; todo al parecer debia contribuir
á exasperar los ánimos, á irritar los enconos,
á crear una situacion suspicaz y perseguido-
ra; y sin embargo solose habló de españolis-
mo, de reconciliacion, de union: comparad
el noviembre de 184.2, con el noviembre
de 181.1


VII.


No nos hacemos ilusiones con la palabra
reconciliacum: creemos que espresa un
sentimiento hermoso, un pensamiento de
alta política; pero no un sistema de gobier-
no; y quien la adopte por bandera diciendo
que hasta predicar la fraternidad para hacer
una obra maestra de política, bien puede
asegurarse que ó procede de mala fe, ó que
vive en las poéticas regiones de la fantasía.


El esclusivismo es aborrecido, los parti-
dos son detestados por su perversidad ó des-
preciados por su impotencia; los nombres
con que procuraban engalanarseá sí propios
ó denigrar á sus adversarios, van cayendo
en desusó. son mirados como enseña gasta-


da por el tiempo, manchada adornas con
polvo y sangre j pero no deja por esto de
existir la diferencia de opiniones, la oposi-
cion de intereses; y estos y aquellas saldrán
de nuevo á la arena tan pronto como hayan
derribado al que miran como enemigo CQ-
mun, De aquí la necesidad de pensar en el
porvenir, de no fiar la reconciliación á sen-
timientos que por generosos, no dejan de
amortiguarse tan pronto como desaparecen
las circunstancias que los inflaman. Convie-
ne escogitar un sistema que ofrezcagarantías
de proteccion á todo lo bueno, á todo lo le-
gítimo; conviene aprovechar los primeros
momentos, porque la ocasion pasa como un
relámpago. Los hombres políticos no deben
conliar en esas reconciliaciones de teatro,
que se ejecutan entre los aplausos de una
entusiasmada asamblea, los brindis de un
banquete y las orquestas de un festin. Ilá-
llanse tal vez frente á frente ejércitos ene-
migos j algunos soldados salen de las opues-
tas tilas, se adelantan unos hácia otros, se
saludan, se estrechan la mano, se abrazan,
comen, beben, danzan en la mas perfecta
armonía; ¿sabeis lo que vale tanta cordiali-
dad? un momentodespues , cada cual vuelve
á estar en su puesto; en toda la línea resue-
na un récio quién vive!y el fuego se rompe,
y la refriega se empeña, y la batalla se hace
general, y los mismos hombres que se abra-
zaban se disparan con encarnizamientoel
plomo mortífero, ó se pasan á cuchillo. Fiaos
en apariencias (1).


ViII.


Es preciso no perder de vista que en la
actualidad (téngase presente que no habla-
mos de la nacion sino de los partidos) hay
coalicion ,lo que es muydiferente de [usiou;
los coligados pueden tener muy bien largas
cuentas que liquidar; el reservarlas para
despues no es lo mismo que darlas por sal-
dadas.


«¿Pero, no veis, se nos dirá, qué activi-
dad está desplegando la coalicion? ¿os pare-


(1) Para juzgar si hubo acierto en la prevísion
recuórdesc lo siguiente: Ilovolueíou centralista.
Olózaga proscrito , Cortina y Madoz en la cárcel,
Lopez buscado por la justicia, fusilamicutos de
Alicante, Hecho y Ansó , Barcelona t Logroño,
GaJicia, etc.




Se ha dieho que este hOI~lbre es~ú dotado
de. un gran t~len.to; es bien posible q~e
aSI sea, y nos mclmamos áotorgárselo; no
por sus discursos parlamentarios, en los que
aun juzgando favorablemente , no le conoce-
mos superioridad con respecto á muchos
otros; no por su táctica en las negociaciones,
pues no sabemos que hasta ahora haya lle-
vado á cabo ninguna que merezca la pena de
anotarse en los fastos diplomáticos; no por
la voz y fama pública, pues sabemos que en
materias de reputacion , sobre todo por bre-
ve tiempo, no faltan numerosos ejemplos de
usurpaciones: talento político se lo recono-
cemos en no haber querido ser ministro.
Siéndolo, es preciso gobernar; y cuando el
gobernar es muy difícil, el desc1'édito es in-
minente. Este será sin duda el pensamiento
dominante del señor Olózaga: habrá dicho
para sí: «tienes reputacion de hombre de
gobierno; el mejor medio de conservarla, es
no ponerla á prueba.» El penetrarse de la
verdadera situaciou de las cosas, el conocer-
la con claridad, con limpieza, es uno de los
caracteres distintivos del talento: estas cali-
dades las ha manifestado el señor Olózagaen
su obstinado alejamiento de las sillas minis-
teriales: si semejante conducta es una señal
de franqueza y desprendimiento, esto es
otra cuesnon,


El derribar en España, suele ser muy fa-
cil ; pero no lo es tanto el acertar en el mo-
mento oportuno. El señor Olózaga no carece
de tacto en esta parte: en ciertas ocasiones
su aparícion en la escena ha tenido algo de
fatídico. Todos sabemos la historia de los
años pasados: cuando ahora dió el famoso
grito: [Dios salve el pais , Dios salve á la
Reina! Espartero y sus amigos debieron
de comprender perfectamente lo que aquello
significaba.


En los dias de crisis se dijo que Olózaga
era el hombre de la situación: y SIl nombre
andaba siempre al lado del de Lopez: seria
curioso saber los pormenores de la negocia-
cion entre 10s.caudHlos de las fracciones del
Congreso. Como quiera, siempre es muy
notable que un ministerio Lopez-Caballero
encontrase un ardiente defensor en el señor
Olózaga. ¿Se1'ia posible que en las entrevis-
tas Mil Espartero se hubiese convencido de
que el ministerio debia ser de breve dura-
cion, y que el programa no tendria mas efec-
to que el de una gran palanca?


I Seeníenderá mejor la verdadera posición
15


x.


IX.


Hav en España un hombre que durante cl
curso' de la revolucion ha representado un
papel singular. Siempre en las Córtes , siem-
pre en los CÍrculos políticos, siempre en las
filasó ti la cabeza de partidos ruidosos. Sehan
sucedido innumerables ministerios, se han
librado para escalarlos reñidas batallas, ora
en el parlamento, ora en las calles y plazas;
una secretaría del Despacho ha sido el bello
sueño de todas las ambiciones; varias opor-
tunidades se han ofrecido á este hombre pa-
ra sentarse en una de las codiciadas sillas,
que mas de una vez hubiera podido ser la de
la presidencia. A pesar de todo, este hombre
no ha querido ser ministro. ¿Será por no
querer abandonar el puesto de tribuno'? no:
pues ha sabido resignarse á perder la popu-
laridad , á eclipsarse por algun tiempo, no
haciendo resonar su voz sino de vez en
cuando, como para impedir que 111 posicion
de sus rivales no prescribiese. ¿Será porque
desprecie los puestos elevados, y no quiera
{lercibir nada del erario? no: largo espaciola estado ocupando uno, en el cual el brillo
de la categoría compite con el emolumento
del sueldo.


- H3-
¡I


re que ha trabajado poco? No por cierto: 1
¿mas no veis de qué se trataba" ¿no veis ¡
qué clase de trabajo es el que o.s alucina?
Muy torpe fuera, Ú muy corto de Vista, qUIen
creyese que van ú levantar algun grande
edificio los cuerpos de ingenieros, de zapa-
dores v de artilleros, cuando construven
hatertas. .


Si queréis comprender á fondo una situa-
cion, examinad tambien á fondo el estado
de las opiniones, indagad todavia mas á fon-
do, qué intereses juegan, y cuál es su posi-
cion respectiva; atended en fin á los medios
de que disponen los campos opuestos; juz-
gad por los datos que sobre estos estremos
recojáis: lo demas son bellas palabras, que
el tiempo cuida de desmentir con hechos
bien feos. Esto es triste, desconsolador; pe-
ro la realidad suele serlo tanto!... Por lo de-
mas, si alguien gustare de COrrer sin tinó
por un camino hermosamente tapizado, es
un deber advertirle el abismo que pueden


.encontrar sus pies. Las víctimas ihan al sa-
crificio coronadas de flores.




- 414-
del señor Olózaga , si se observa <¡ue el se-
flor Sancho, quien en las filas del progreso
comparte con él la nombradía de hombre de
gobierno, ha seguido una línea de conducta
bastante parecida. La oposicion siempre, el
ministerio nunca. La presidencia del conse-
jo para don Antonio Gonzalez úotro cualquie-
ra; las embajadas de Londres y de París, pa~
ra Sancho y Olózaga. Esta conducta es sa-
gaz V sobre todo muy cómoda; pero los
hombres de todos los partidos deberían saber
también á qué atenerse. Nuevas complica-
ciones sobrevendrán, para las que conviene
estar en guarda. «Señores embajadores, se-
ria menester decirles, ó gobernad ó dejad
gobernar; el criticar es muy fácil; el ejecu-
tar no tanto; aquello de Talleyrand : Servi-
dor fiel, pero reservándose el derecho demu-
daral amo, no .queremos .que se aclimate
en España..


XI.


Se habla mucho del despotismo, de la ti-
rania de Espartero, se pinta con fuertes co-
lores la opresion en que gemia el pueblo, se
habla de infracciones de la Constitucion, de
ataques á la libertad de imprenta, de planes
ambiciosos, de designios encubiertos, de
venta de las colonias, de sacrificio de la
industria: cuando venga la historia con su
calmosa imparcialidad, huscandoUlla califica-
cion con que caracterizar la época de la Re-
gencia única, no hallará en la figura de Es-
partero aquellos rasgos terribles, pero gran-
des, que suelen distinguir á los hombres de
fortuna que se apellidan déspotas y tiranos.
El carácter dominante de la Regencia única
110 ha sido la tiranía, sino la impotencia gu-
bernatioa. Nada de osadía, nada de arrojo;
el valor que segun es fama tenia Espartero
como soldado, no lo ha tenido como gober-
nante.


A esta impotencia gubernativa deberá
Espartero su caida; yen el peligro inminen-
te en que se hallade verse precisadoá buscar
un asilo en pais estrangero, puede agrade-
cer su desgracia á los hombres que le han
rodeado en su fortuna. Consejeros bay esce-
celentes pa;ra ayudar á subir al poder, pues
par~~st;o btlstaúltr'igar; logrado elobjeto es
nec~:surlO;[Jobernar: cosas por cierto muy
diferentes,


El espíritu de pandilla lleva consigo la
impotencia gubernativa; y esta impotencia


fomenta á su vez el espíritu de pandilla.
Quien no gobierna no tiene ni tener puede
el apoyo de la nacion : el instinto de conser-
vacion propia hace buscar ese apoyo que se
echade menos; y de aqui el pandillage que es
una compañía de seguros mutuos: la fórmula
del contrato es: «apóyame , y te dejaré hu:-
cero » Pacto sencillo , pero peligroso.


Dicen que en España todo ha de ser anó-
malo; y ciertamente que lo ha sido hasta el
estremo la Regencia única. Creemos que es-
te período es realmente original, al menos
no es conocido el tipo. Un general que por


I
un cO,njunto de circunstancias afortunadas
logra colocarse á la cabeza de una gran na-


il cion, contando con mediostan poderosos co-
limo supone el haber lanzado á tierras estran-
: geras á la Gobernadora del reino, viuda del
'1 Rey y madre de la Reina; este general,


repetimos, inaugurar la época de su mando
I con un ministerio que se presenta á las CÚr-


tes diciendo que quiere gobernar con ellas,
y solo con ellas, sufriendo en seguida repe-
tidas humillaciones, hasta que al fin no
dándose por entendido, se le dijo: «anda que
note queremos;» este general continuar con
paliativos, como prolongando las horas de la
agonía; y por fin, en el momento crítico,
decisivo, al sonar la hora de la insurrección,
dar golpes de estado tan estupendos comoI nombrar un ministerio Mendizabal-Becerra,
resignarse á no cobrar contribuciones, abo-
lir los derechos de puertas, y acallar con la
prensa de la oposicion , no admitiendo al
franqueo; todo este conjunto es incompren-
sible, parece un absurdo. Algun periódico
ministerial hablóde gobierno á caballo; me-
jor hubiera dicho gobierno en cama.


xu,


Hace diez.años que todosnuestros gohier-
nos adolecen del mismo mal: la impotencia.
Todos han caidobajo el dictado de tiránicos;
v en realidad mas bien podian llamarse dé-
biles. y es cierto que tiranizaban en pequeño,
que oprimían á Sil modo, que,á veces hasta
hacian un esfuerzo algo alarmante; pero to-
do era facticio. Sentían que se estaban mu-
riendo de languidez, y era muy natural que
se irritasen un poco contra los que les ento-
naban el canto fúnebre, y con mofa y sar-
casmo les mostraban la tumba. Del mismo
modo perecerán en adelante todos los gobier-
nos que imiten semejante conducta. Si en




- 115-
vez de colocarse á la cabeza de la naciou, se
hacen gefes de partido, si en vez de apelli-
dar vagos nombres, no invocan la ley y la
justicia; si en vez de fomentar ambiciones
halagandoservilmente al primero que ofrece
apoyo, no trazan con mano fuerte un cir-
eulo del cual no permitan á nadie salir, y
en el que se encierren ellos mismos; si en
vez de contar con propios actos merecedores
de la aprobacion y del aplauso, cuentan con
la fidelidad y decision de este ó aquel gene-
ral, con el respeto que impone tal ó cual
fortaleza, con elauxilioparlamentario de este
ó aquel orador , perecerán como sus antece-
sores, perecerán bajola execracion v el des-
precio púhlico, •


X~H.


lmaginanse algunos que el medio de pre-
venir los levantamientos y perpetuarse en el
poder, es lisonjear á Jos pueblos con pala-
bras blandas, humildes, que mas bien que
órdenes parezcan súplicas. Grave error: los
pueblos no sufren el ser oprimidos; pero
tampoco quieren un gobierno que les hable
de rodillas: las humillaciones rastreras, les
hacen creer que hay traicion y perfidia; y
cuando no, piensan con razon que es inca-
paz de mandar quien no abriga el sentimien-
to de la dignidad propia.


«Pertrechémonos en el terreno de la lev,
dicen otros; con la ley seremos fuertes, sin
la ley cacremos.» Esto es una verdad, pero
susceptible de sentido mezquino, miserable,
que lejos de producir la salvacioncausará la
ruina. Hablais sin duda de la lev fundamen-
tal; y bien, hemos vistocaer gobiernos que
la respetaron; mas diremos, ninguno ha
caido por haber faltado a su letra. «Pero
faltaron á su espíritu.» ¿Cuáles este espíritu?
el respetar las mayorías; Cristina fué echa-
da por haberse conformado á la voluntad de
las mayorías parlamentarias; Espartero es
derribado por baberlas desoido: ¿á qué se
reducen pues las mayorías? ¿Sabeis cuál
sera el gobierno que las tendrá en su favor,
no facticias , no aparentes, no prontas á caer
al primer golpe? Será el que se apoye en
principios é intereses verdaderamente na-
cionales, que arregle la administracion, que
saque del caos la hacienda, que afiance el
órden, que afirme el poder, cerrando para
siempre el cráter de las revoluciones. Mien-
tras todos los destinos de la nacion esten á


merced de un corto número de hombres que
distribuidos en las capitales puedan con fa-
cilidad ponerse de acuerdo para promover
nuevas insurrecciones, mientras la masa de
la nacion sea mirada con desden, tratada
como ilota, vedándosele de diferentes ma-
neras el tomar parte en los negocios que tu
interesan, y esto, cuando se pronuncian in-
cesantemente las palabras l'iherrad, igual-
dad; mientras no se procure que entren co-
mo elemento de gobierno, opiniones razona-
bles é intereses legítimos que hasta aqui han
llevado un sello de condenacion inapelable,
por la sencilla razon de que esta política era
necesaria para sostener y fomentar el es-
clusivismo; mientras, repetimos, se siga
esta deplorable línea de conducta, los go-
biernos caerán, -ó combatidos por la vo-
luntad nacional, ó abandonados por ella. En
el primer caso el levantamiento será pode-
roso por su fuerza intrínseca; en el segundo
lo será por no haber quien lo contrareste.


En ambas suposiciones, el resultado' será
fatal para los gobernantes, '


XIV.


Se habla muchode la Constitucionverdad;
si esto significa algo, espresará sin duda
cumplimiento exacto de lo que la Constit«:
cion prescribe. Mas como quiera que ahora
se distingue entre la letra y el espíritu de
la ley fundamental, y entre el testo y las
prácticas, como ademas se ha dicho, que
dentro la Constitucion se puede perder el
país, y como se ha establecido por principio
que las mayorías pueden ser [acticias , si la
cosa no se remedia, lleva caminode hacerse
mas difícil el acierto que el descifrar los
enigmas del Esfinge. .


Si os apartais de la letra de la ley se os
dirá que la infringís; si os ateneis estricta-
mente á sus palabras, se os achacará que
cumpliéndola la falseais; ¿cómo será posi-


! ble gobernar? Aclaremos las ideas, atenién-
I donos á los últimos sucesos. . .
I Supongamos que en las últimas eleccio-


nes el ministerio hubiese llevado la mejor
parte, logrando una mayoría tan indulgente
que le hubiese absuelto del bombardeo, de
la erogacíon de los doce millones y de'Ias
demás medidas arbitrarias; viniendo por fin
á declarar solemnemente que el gabinete


11 merecia la confianza de las Cortes, v qut:
I aquellos hombres eran los verdaderos salva-




l.


Las refh-xioues IIUl' siguen se publicaron en Barcelona it flues JI!
julio. de 18·j.3.


«¿Cómo hemos podido llegar á tamaño es-
tado de desconcierto y desórdeu? ¡,por qué


- 11(;-
~ore~ de la patria. mgcfe del Estado con-\ brá seguido el oannno de .Astrea: En los
formándose con el voto de los cuerpos le- tiemposque corren es gracroso oír que se
gisladores y conservando á su lado á los habla de legalidad. Van ya~largos añ~s qu~
ministros, hubiera seguido las prácticas la situacion es estraordinaria; v hajo mil
parlamentarias, observado la ley de las ma- formas diferentes. á la sombra de distintos
yorías, y atenídose rigurosamente á la Cons- velos, siempre las cuestiones v}enen á de?i-
titucion. Supongamos además que mientras dirse en el terreno de las medidas escepcu».
ministros V diputados se habrian dado recí- nales. La escepcion se ha elevado á regla.
procamente gracias y enhorahuenas, algu- Ni es probable quc de semejanteestadosal-
nos hombres de cabeza ardiente y corazon gamos tan pronto como fuera de d~~ea~.
audaz, se hubiesen presentado en Cataluña Bermudez cayó legalmente, merced a indi-
v dando el grito de alarma hubiesen levan- caciones que podían hac~rse ~espetar; ~far­
iado una nueva bandera: á pesar de las tinez de la Rosa sucumbió bajo la legalidad
mayorías y.de las prácticas, ¿ os parece si de los amagos de levantamiento, y de l~s
habrian encontrado simpatías'! creemos fir- insinuaciones del puñal: Toreno fue derri-
mente que las mismas que ahora; y estará hado con la legalidad de la insurrección; Is-
con nosotros quien conozca la opinion del turiz en fuerza de la legalidad, tuvo que
país. ¿Qué significa esto? Una cosa muy salvarse disfrazado de correo, v con él vino
sencilla. Significa que sobre las mayorías, á tierra el Estatuto revisado y'por revisar;
sobre las prácticas, sobre la Constitucion, Mendizabal dejó legalmente su silla, porque
está la evidencia de los hechos. los sables le hicieron una seña desagrada-


Hagamos la contraprueba. Demos que un ble; Castro se embarcó legalmente por una
congreso corrompido y un ministerio apoya- significativa renuncia apovada por cien mil
do por él, ambos dominados por pasiones bayonetas; y dejando mil otros incidentes
innobles, y vendidos al oro estrangero , se que se han vistoen. el gran drama, á la hora
hubiesen propuesto sacrificar nuestras colo- I en que escribimos estas lineas estarán sobre
nias á la ambician inglesa: demos que Es-I Madrid los ejércitos pronunciados; si Espar-
partero resistiéndoseá tamaña vilezahubiese tero no ha tomado el camino de la emigra-
disuelto las Córtes , pero que por un fatal cion, estará tambien alli con el resto de sus
concurso de.circunstancias hubiese prevale- fuerzas, v se probará la legalidad con lo
cido la intriga, presentándose de nuevo en certero de las descargas y lo recio"de los sa-
las escaños del congreso los mismos hom- blazos.
bres apoyando con el mismo calor á los mi- Asombro nos causaba la candidez de cier-
nistros traidores. Si entonces Espartero de- tos hombres que consideraban posible un
jándose de rodeos y contemplaciones hubiese desenlace legal y tranquilo. No fuera poca
disuelto de nuevo las Córtes, y dispersado fortuna que ti tanto alcanzase la situacion
con una compañía de granaderos á los dipu- venidera. Van va nueve añosque la España
tados renitentes; si levantando su voz hu- está en revolncion ; las revoluciones para
bíese dicho al pais: «se me quiere torzal' á cambiar la organizacion del pais, comien-
ser traidor, se quiere que venda á los es- zan saliendodel terreno de la ley, y ninguna
trangeros la independenciade la nacion; los termina en el terreno de la ley. Ahí está la
traidores abusando de la Constitucion se historia. ¿ Quereis columbrar el porvenir?
han parapetado en ella, yo no he tenido Dad una ojeada sobre ese suelo volcanizado,
otro medio de salvar la patria que pasar por v recordad que la escelsa Huérfanaque ocu-
encima de la ley ;» ¿pensais que el pais se ¡la el trono uo llega todavia álos 13 años.
hubiera suhlevado para castigar semejante
acto de dictadura? Es evidente que no: y
por qué '? por la misma razon arriba indi-
cada; porque sohre las leves escritas v las
prácticasmasarraigadas, están la convenien-
cia públicay losprincipios de eterna justicia.


«Entonces , ¿qué se habrá hecho de la
legalidad'?)) no lo sabemos; tiempo hace que
la "estamos buscando; apenas descubrimos
su huella en ninguna parte: al parecer ha-




- H7-
no tenemos gobierno'?») preguntan algunos;
«¿cómo nohemos llegado todavia á un estado
peor? ¿c!lmo hemos tenido ni sombrade go-
hierno?» debiera preguntarse. ,lfúwría,
querra desucesion , revolucion: cada uno de
estos males basta por sí solopara trastornar
una sociedad. ¿Qué no hahia de resultar de
los tres reunidos?


La sola minoría de Cárlos n llevó agita-
dos los pacatos tiempos del último período
de la dinastía austriaca; la sola guerra de su-
cesión inundó de sangre la Península al en-
tronizarse la rama borbónica; la sola revolu-
cion nos trajo la lucha civil y la invasion
estrangera en 182:3; nada pues mas natural
que los males sin cuento que hemos sufrido, '1'
va que la Providencia quiso que se combina-
sen v obrasen á un tiempo sobre nuestra pa-
tria tres elementos, todos tan poderosospara
trastornar.


En la minoría, el trono está desocupado;
bajo sus doseles está la régia cuna. Las fun-
eiones del monarca las ejercen otros;' pero
cabalmente la fuerza del poder monárquico
está vinculada principalmente á la misma
persona del monarca, El monarcaes inamo-
vible , la regencia no lo es; la monarquía es
perpétua, la regencia es temporal; el mo-
narca obra en nombre propio, la regencia en
nombre ageno. La autoridad es débil porque
es emanada, no sale inmediatamente del
orígen; y la arnhicion no tiene cerradas las
puertas porque hay eventualidad de cambio
en el poder supremo, y por consiguiente
existen esperanzas de usurparlo. Durante el
funesto período, esperimenta la nacion los
males de una monarquíaelectiva. La ley que
enFrancia acaba de declarar hereditaria la
regencia, encierra un pensamiento de bien
alta política.


La guerra de sucesion supone cuestiona-
ble el derecho, v encomienda la decision á
los trances de las armas. Mientras dura la
sangrienta lid, se levanta trono contra trono;
no existe pues la unidad, está privada la
monarquía de su carácter esencial; quedan-
do en cierto modo aplazada su existencia
para cuando se ha decidido la lucha.


-La reoolucion ataca el principie mism«del
gobierno, porque se dirige á cambiar las for-
mas políticas y la organizacion social. Por
naturaleza es enemiga del poder, se esfuer-
za sin cesar en enflaquecerle, porque su fin
es derribarle. Relaja todos los vínculos con
que está formada la sociedad , porque son un


obstáculo á sus designios ; v el poder supre-
mo es el ohjeto dc sus iras, por el doble
motivo de ser poder , y de servir de centro
y nudo á .'a organizacionsocial que se inten-
ta destruir.


En la última época, la revelucion hubiera
sidoimpotente, comolo fue en las anteriores,
á no haberla secundado la minoríay la guer-
ra de sucesion, Siempre que se hubiese
empeñado en una lucha contra el trono,
cuerpo á cuerpo, habria sucumbido: porque
el trono es nacional, la revolucion no.


Cuando la revolucion ha conocido sus ver-
daderos intereses v la dehilidad de sus fuer-
zas, se ha colocado siempre á la sombra del
trono. Necesitaba un escudo, yen este es-
cudo esculpió los blasones de la monarquía.


11.


Alguna vez hemospensado, si nos hubie-
ra dafiado mas que tilla revolución monár-
quica, un monarca revolucionario. Optamos
por la primera, porque al mal no le desea-
mos nunca un elemento de pujanza. Un mo-
narca revolucionario que con las modificacio-
nes del espíritu de la época, se hubiese
arrojado por el sendero de Enrique VIU ó
del emperador José, quizás nos hubiera per-
dido para siempre. Becuérdense ciertos pe-
ríodos críticos del tiempo de Carlosm yde
Cárlos IV. El desórden de la revoluciondes-
truye, pero nada edifica, ni bueno ni malo,
y trae en pos de sí el peor enemigo: un in~
curable descrédito; pero la accionordenada,
regular, firme, con que funciona la monar-
quía, derriba de un golpe, y edifica en un
instante: i ay de los pueblos, si el derribo y
la construocion estan dirigidos por el genio
del mal!


En adelante, ¿qué podria suceder? Las
circunstancias han cambiado: si en una de
las infinitas combinacionésjque es dado ima-
ginar, se apoderasen del tronoinfluencias. ma-
léficas, su accion seria nociva, pero no omni-
potente. Hace ya muchosaños que los buenos
principios estan acostumbrados á no deber
su salvacioná nadie. Su fuerza-propia, in-
trínseca , esencial, está en ejercicio; no hay
poder sobre la tierra que pueda esclavizar-
los, y muchomenos destruirlos. Sin embar-
go, conviene que sus defensores no esten
desapercibidos: la España es un campamen-
to en desórden, donde cada cual guarda lo
suyo como mejor puede, y no escrupuliza




IV.


Una señal bastante segura de que las re-
voluciones se aproximan á su fin , es cuando
los tribunos se convierten en cortesanos, y
los agitadores muestran pretensiones de pa-
recer hombres de gobierno.


Cuando la revolucion invoca la legalidad,
es un indicio de que el enemigo está fuera
de combate, y de que I:S tiempo ya .de tra-
tar del reparto y segundad del botín. En-
tonces vienen-de molde los hechos consuma-
dos; y como suele decirse, se consolida la
situacion. En tiemposrevueltos es necesario
no contentarse con saber v entender el Dic-
cionario de la Academia.•


Se ha clamado mucho contra un centenar


I
de ancianos V hombres de mediana edad,
porque se han mostrado tercos sostenedores
de las leyes hechas por ellos, y dela situa-
cion , tambien creada por ellos, como se
supone. «Vosotros, les decian sus adversa-
rios, vosotros los antiguos tribunos, los 10-


- H8-
mucho en tomar [o ageno: no tomemos nada lechuzas, [os murciélagos tienen su nido en
de nadie; pero velemos en torno del arca [os restos de [as torres y almenas.
santa. Un viajero recorria silencioso los alrede-


111. dores de las ruinas, y contemplaha con do-
lor aquel cuadro de destruccion. Resonaba
el rugido del tigre en el mismo lugar donde
antes se oyera el ladrido del perro fiel: don-_
de antes colgaba una linda jaula con un
pájaro de pintados colores y de melodioso
canto, asomaba la facha del buho con su pi-
co corvo y sus plumas en forma de orejas;
por las ventanas donde se recostaba en otro
tiempo una gallarda matrona ó hermosadon-
cella, sacaban de improviso la cabeza el zor-
ro, el oso, el tigre; y en los lugares en
que jugeteara con bulliciosa alegria la can-
dorosa niñez, silbaba la horrible sierpe,
mostrandosu lengua de sangre, y sus ojos
de llama,


Por respeto á los manes de los antiguos
señores, dijo el viajero, es preciso que des-
aparezca tanto horror; es precisoquitar esas
ruinas, y construir un edificio. Y es fama
que defundiéndose esa voz por todo el árn-
hito de los ruinas, las fieras, las alimañas,
los reptiles, y las aves nocturnas, temiendo
perder su hahitacion se helaron de espanto;
cada cual á su manera dió un grito horrible;
y el silbido, y el rugido, y el ahullido; y el
chirrido resonando todo á un tiempo, resul-
tó un ruido fatídico y aterrador.


La guerra de sucesion cesó, la minoríase
acerca á su fin, la revolución ha llegado al
término de su carrera, porque desgraciada-
mente ha logrado su objeto, en cuanto le
era posible; ¿qué es lo que puede impedir
el establecimiento de un gobierno? Lo ire-
mos diciendo en el presente artículo y en los
venideros.


¿ Cómo sabeis que la revolucionha llega-
do á su término? porque no vemos en pie
liada de lo que ella quería destruir, escepto
las cosas indestructibles. Estamos sentados
en medio de ruinas, esto nos garantiza de
(llle no nos engañamos.


Despues de lo que se ha hecho, todo lo
que en adelante se apellide revolución no
merecerá tal nombre. Será el designio de
impedir que se quiten los escombros, que se
despeje el terreno, y se levante un edificio.
Para ciertos actos, es muy conveniente te-
ner á la mano montones de polvo para os-
curecer la atmósfera y privar la luz.


En una vasta llanura, entrecortada por
suaves colinas, existía en otros tiempos un
magnífico edificio que levantaba hasta las nu-
bes su gallarda cúpula y sus torres gigantes-
cas. La amenidad del pais , la feracidad de
los campos, el despejo del horizonte, la her-
mosura del cielo, parecían decir que allí no
podía faltar la vivienda del hombre. Sin em-
bargo, el tiempo que todo lo destruye, habia
desmoronado el edificio, consumido sus te-
chos, desmantelado sus paredes, minado y
destrozado sus cimientos. Aquí un enorme
paredon que amenaza desplomarse de un
momento á otro, allí una bóveda, cuyos es-
trihos se van cayendo á pedazos; arcos ais-
lados, columnas que no sostienen nada; gran-
des aberturas en los parages antes cerrados;
montonesde escombrossobre el lugar de las
antiguas entradas; descomunales boquero-
nes en el suelo, todo confusiony desórden,
todo ruinas. El hombre no vive en aquellas
estancias, pero la hahitacion no está desier-
ta. Los zorros, los jacales , las hienas, los
tigres, todas las alimañas y fieras del de-
sierto han hallado allí su cueva; las.saban-
dijas , los dragones, y todo linaje de reptiles
encuentran cómoda guarida en las numerosas
y profundas hendiduras; y los buitres, las




- H9-
gosos antagonistas de la monarquía, los au-
t?res . de. la revolucion , los padres d~ la
Constitucion del año 12, los incorruptibles
enemigos de las camarillas cortesanas, los
hombres del pueblo, de las eternas ponde-
raciones de sus derechos, vosotros os habeis
prostituido á los caprichos de un poder nue-
vo, obra de vuestras manos, que ni brilla
con la llama del genio, ni resplandece con el
reflejo de un gran nomhre, ó de recuerdos
históricos,y en cuyoporvenir no hay mas que
oseuridad. ¿Preferis una mirada lisonjera
ó una sonrisa de ese poder, al clamor de los
pueblos, al voto de los parlamentos, al grito
unánime de la prensa? ¿Habeis cambiadode
principios, modificado vuestras creencias po-
líticas, disipado vuestras ilusiones, secado
vuestro corazon? j Qué mudanza tan inespe-
rada! Antes, las sociedades patrióticas, aho-
ra los salones diplomáticos; antes , despre-
cio de la aristocracia, ahora insaciable sed
de condecoraciones y títulos; antes, al pasar
por delante del regio alcázar le mirabais con
altivo desden y con ojo centelleante, ahora
habéis ocupado todas las antesalas dc las
reales estancias, y vestís la librea de los
cortesanos, y os dejais arrastrar en sober-
bias carrozas; antes hacíais gala de vuestra
pobreza, blasonábais de espartano desinte-
rés, á fuer de pechos generosos no ansiábais
otro fin, no os impulsaba otro móvil que la
prosperidad, y sobre todo, sobre todo, la li-
bertad, la idolatrada libertad de vuestra
oprimida y gemebunda patria; ahora, ¡oh
pensamiento desconsolador! haheis aceptado
pingües sueldos, en rctribucion de vuestros
servicios, y haheis desvanecido de un golpe
el mas helio de los encantos: habeis cometi-
do una profauacion sacrílega; habeis coloca-
do cloro junto el entusiasmo..... » Esto les
dicen sus adversarios, de los cuales no pocos
fueron sus amigos y auxiliares. Los co-
mentarios y las consecuencias no son difíci-
les de alcanzar, no sabemos si lo siguiente
podrá servir para nada.


En tiempo de las Constituyentes de 1812,
Yde la inauguracionde la escuela revolucio-
naria y volteriana en nuestro suelo, salieron
á defender la religion y la monarqaía algu-
nos escritores, haciéndolo cada. ,cti¡l! .COrnP
mejor entendia, distinguiéndose uno que
otro por cualidades mas ó menos relevantes,
pero abundandolos mas de doctrina y racio-
cinio. A parte la exaltacion de los ánimos,
lllllY natural en el primer momento de la lu-


cha , y atendidas las insolentes provocaciones
de los amantes de novedades , prescindiendo
adenias de los manejos y venganzas de los
partidos, lo que decian los mas aventajados
adalides de aquella lucha podia formularse
en estos términos: « Nacion española, esos
hombres que apellidanlibertad y te prometen
el siglo de oro, te engañan. Sus doctrinas
son las ensayadas en Francia; mira lo que
estas han producido alli , é infiere lo que
producirán aqui. Se quiere derrihar un ídolo
para colocarse en su lugar; el incienso que
te forzarán á rendirle, te será repugnante,
y las ofrendas que te obligarán á presentar-
le te saldrán muy caras. La ambicion y la
codiciasc cubren con el manto de la libertad
y de la economía; no les prestes oidos, que
el tiempo vendria á castigar tu imprudencia
con dolorosos escarmientos. « Y bien, j, qué
decianaquellos escritores que no se haya di-
cho ahora? ¿,qué fue la prensa de entonces,
en comparacion de la prensa de ahora? tos
hombres son los mismos, hasta llevan el
apellidode la época, se llaman doceañistas;
entonces hablaba la prevision , ahora habla
la esperiencia..... i Cuán amargos desenga-
ños traen consigo las revoluciones! Hombres
que estudiáis su historia; no os fieis de los
libros, escritos en buena parte por los auto-
res ó los cómplices del mal;' atended á los
hechos, y á nada lilas que á los hechos; mi-
rad lo que habia, ved lo que hay; mirad lo
que eran los revolucionarios antes de la re-
volucion, mirad lo que son ahora: el esplen-
dor ha sucedido á la oscuridad, la opulen-
ciaá lapobreza: hé aquí disfrazadoelenigma.


v.


«Todas las reputaciones se gastan, escla-
man ciertos hombres, es imposible gobernar;
la capacidad mas aventajada, la probidad
mas incorruptible ,s.oninútile!i; .porque á
poco tiempo de figurar, caen en el mayor
descrédito. Esas revoluciones son monstruos
que se lo tragan todn; en no sabiendo qué
devorar,con,sumen reputaciones.. Notenemos
costumbre de apadrinar la..causa de la revo-
lucion , ni tampoco solemos..encarecer la fa-
cilidad de gobernar ; pero en. esta parte no
podemos sufrir que á la revolución se le
achaquen nuevos delitos; bastantes ha co-
metido que DO.consíentcndisputa ; no la ca-
lumniemos-Nuestra opinioI). en este punto
podrá parecer peregrina: como quiera no la




- 120 -
tenemos por desacertada. La revolucion no 1 se ha hecho la divinidad de un famoso di-
gasta las reputaciones, loque haeeesponerlas i putado de las Constituyentes de Cádiz? v
á prueba; y esto es cosa muy diferente. Nos I este diputado vive aun; pero ha llegado
inclinamos á~que la opinion pública lejos de para él el fallo de la historia. Varias cuali-
ser injusta ni severa, ha sido y es todavía de- dades se disputan á Martinez de la Rosa;
masiado indulgente. Hay capacidadesque no pero ¿quién pone en cuestion su honradez
pueden conservar su alta nombradía sino y su elocuencia parlamentaria? Quién niega
manteniéndose en misteriosas sombras, En á Galiano su ímpetu oratorio, á Lopez su
dándoles de lleno la luz , el prestigio des- fuego y facilidad, á Toreno su hábil trave-
aparece. ¿Quién tiene laculpa'? Hay virtudes sura? A Córdova y Zurnalacárregui, quién
hipócritas, hay probid~des que no sirvenpa- los desconoce?
ra la hora de la tentacíon ; el cebo brinda, el Todas las caricaturas del mundo no des-
peligro amenaza; la probidad sucumbe; truyen un hecho; todos los artículos de Ion-
¿quién tiene la culpa? Las revoluciones sa- do no lo crean. ¿Qué pudieran las carica-
euden y agitan la sociedad; el mal campea, turas contra Napoleon , á la vista del órdeu
el bien se ve precisadoá defenderse; se for- público restablecido, de la administracion
man diferentes bandos., se ofrecen situacio- organizada y de las banderas tomadas al
nes difíciles, la lucha se encierrde, y en ella enemigo? ¿qué valían los artículos de un
es preciso mostrar el temple de la espada, el periódicoministerial para realzar el presti-
corte de la pluma, el tino gubernativo, la gio de Espartero? Sele ha llamado ilustre,
previsión política., la firmeza de carácter, la invicto, honrado, patriota, modesto, desin-
energía de voluntad, la elevacion de senti- teresado , y de esto cada cual ha creido lo
mientos , los quilates de la honradez: los que le pareciera bien; pero no se le ha lla-
entendimientos y los corazones se hacen : mado grande hombre, hombre de genio; él
trasparentes ; ¿quién tiene la culpa si son I propio nos ha dicho en un reciente mani-
pocoslos que salen airososde la dura prueba? . tiesto,que no ambicionaba tal título, que


¿ Cuántos son los hombres eminentes, ni no lo merecia. i Tanta es la fuerza de un
aun distinguidos, á quienes la opinion pú- hecho evidente!
blica no haga justicia'? Pocos son los que Si todo el mundo supiese que sois un de-
reunen muchas cualidades sobresalientes, , fraudador de los caudales públicos ¿de qué
cada cual está dotado de las suyas; y en 'loS sirviera tener asalariados á dos Ó tres es-
estas el público no es tan injusto como se critores para que os llamaran sin cesar hon-
quiere suponer. Lo que hace es distinguir, rado, puro, desinteresado, hasta el fas-
clasificar, otorgar lo merecido, y negar lo tidio?
que se pretende sin razono Acabamos de Todo se ridiculiza: á un hombre quizás.
atravesar una guerra civil, y estamos pasan- n~uy respetable, se le haceobjeto de desprc-
do por disturbios políticos; y sin embargo, CIO, es verdad; pero esto no afecta la repu-
recórrase el catálogo de los hombres que se tacion tanto como se pudiera creer. A UH
han señalado por sus talentos, por su hon- político eminente que haya probado con he-
radez , por su carácter ó por otras cualida- chos su elevado talento, ¡.qué le importa
des buenas ó malas, en cualquiera de los que un papel sin firma le diga cuatro des-
partidos, y se hallará que la verdadera opi- vergüenzas sacando á plaza su enorme na-
nion pública está fijada sobre su mérito. En riz , su joroba, la curvatura de sus piernas,
ciertas cualidades hayjliscrepancia ; pero su calva, pantuflas y leviton? El mundo
es de temer que en tal caso no serán ellas está lleno de piernas derechas y de figuras
muy aventajadas. Cuando el sol brilla todos airosas y elegantes, en las que 'nadie picn-
lo ven; aun aquellos á quienes ofende. sa ; Ta~leyrand era cojoy dominaba la di-
«~fas ¿ no saheis lo que suele decirse, plomacia europea.


que la justicia no la hacen los contemporá- En épocas turbulentas, si se llega de un
neos sino la posteridad?;) Es cierto: pero modoú otro á inutilizar por una temporada
en tiempos de revolucion la posteridad se los talentos de hombres capaces de salvar
adelarlta, los años son siglos,las genera- el país, el interés público es loque sufre;
cienes viven muchas vidas, y antes que las la reputacion si es sólida, queda' intacta.
notaóilidades desciendan al 'sepulcro, suele Cuando se examina la conducta de un ge-
llegar para ellos el fallo de la historia. ¿Qué neral desgraciado, seatiende al número y




- 121 -
clase de tropas de que disponia , y á la-si- Reina se pondrán en movirmento ; los par-
macion en que se encontraba; cuando una tidos temerosos de perder demasiado en In
nave no ha podido salvarse, no siempre se transaccion, suscitarán cuestiones sohre las
achacael naufragio á la impericia del piloto. 1I 'cláusulasdel contrato; quien posee no quer-


Ahora se abre una nueva era; van á po- 1 rá desasirse , y quien no tiene deseará ad-
nerse á prueba ciertos hombres; seria bien 11 quirir; hay la cuestion de la mayoría, la del
posible que tuviésemos gran consumo de 11 reconocimiento de las potencias del Norte;
reputaciones (1). 1 los negocios de Roma; hay un desgobierno


! espantoso, un desquiciamientoadministrativo
VI. ¡". que da vahidos;y descuella finalmente como


, un fantasma aterrador esa hacienda, que pa-
Los ejércitos pronunciados acaban de en- , ra mayor infortunio-acaba de salir de nuevo


trar triunfantes en Madrid. ¿Cuál es la si- :! de las'manos de Mcndizabal,
tuacion de la capital de la monarquía? Están 1


1
Bien se echa de ver que no disminuimos


alli mezclados los generales de octubre con !, los obstáculos que hay para hien gobernar,
los tribunos de 1840. Muv en breve estarán I y que los pintamos con sus verdaderos co-
en movimiento todos los elementos políticos 1I lores; los hombres de la situacion no podrán
que se agitan en la Península; si no se crea 1I quejarse de que no les suministremos escu-
pronto y muy pronto, un gobierno fuerte, !i sas para los errores que puedan cometer;
comenza~á la discordia y seguirá la, anal': 1 pero en cambio les diremostambién los ele-
quía. ¿Cómo puede crearse este gobierno? I mentol' favorables con que cuentan, que se-
Es necesario un centro; y centro no hay I rán sus cargos, si con ellos no salvan al
otro que la augusta Huérfana, esa Hu~rfana 1I país y á la Reina. .que se arrebata sucesivamente la luerr:a; Hay un gran pueblo entusiasta de la mo-
armada l..... esa Huérfana que en la Granja 11 narquía , firmemente adherido á la Religion
se ha. visto asaltada por sargentos y entre-I


I
de sus padres, amante del órden y de la


gada á manos de la revolucion; que se ha i justicia, sediento de paz y estabilidad, enc-
visto separada de los brazos de su Madre 1; migo de teorías, despreciador de los char-
por el general de los ejércitosreunidos; que I1


1


latanes , amaestrado con larga y costosa es-
en octubre ha oído las descargas en las es- j! periencia; hay un pais abundante de recur-
caleras y salones de palacio; v que al re- I! sos, hay innumerables veneros de riqueza
sonar los'vítores de los que acaban de li- por esplotar, haymuchas rentas que bene-
bertarla, á las órdenes de Azpiroz y Nar- ficiar; hay una situacion topográfica que
vaez , ignora lo que hay, tiembla, llora y brinda á la independencia, v hav un caraoter
pregunta, si efectivamente gritan viva la fiero y brioso para hacerla' respetar; ¿, qué
Reina!, ... Hombres de la situacion , refle- falta pues? Falta una cosa muy sencilla, y
xionad sobre lo que os dicen estos hechos; sin embargodificil; falta que los hombres que
y si sois hombres de estado, acreditadlo de se coloquen á la cabe~a de la nacion se con-
una vez. venzan de su fuerza SI se apoyan en los ele-


Se necesita un gobierno fuerte, no nos montos de bien, v que no se crean forzados
cansaremos dé repetirlo; sin él tendremos á tener contemplaciones á los elementos_de
arbitrariedad con pretesto de órden, licencia mal; falta que acierten á mostrarse como
con nombre de libertad. No bastan reconci- protectores de las grandes ideas nacionales,
liaciones entusiastas, no bastan abrazos; los que de esta maneta esciten el interés de la
individuos y los pueblos no viven de esce- inmensa mayorla del pueblo español; de
nas de teatro; los síntomas que estamos ese pueblo que hace años está esperando
viendo nos indican la gravedad de un mal que un verdaderogohierno le llame en SIr
que en vano se trataría de encubrir. auxilio para hundir en el polvo á esas pan-


LR susceptibilidad y los intereses de In- dilJas que le atormentan, le despojan, y por
glaterra han quedado heridos, la vanidad' añadidura le Insultan.
y la amhicion de la Francia se habrán dis- Ved lo que ha sucedido, y conjeturad
pertado , los pretendientes á la mano de la lo que sucederá. Habeis clamado ¡El pais


l
y la Reinaestan enpeligro! y el pueblo es-
pañol se ha levantado corno un solo hom-


(1) ¡,Se ha cumplido? hre , y os ha dicho: ¿ dónde están los ene-
14




vrr.


5i no se quiere un gobierno fuerte, si .se
oponen obstáculos á su establecimiento so
pretesto de combatírla tiranía, tendremos á
centenares los tiranos; porque lo hemos
dicho y lo repetimos: los gobiernos opreso-
res no son los fuertes sino los débiles. El
fuerte puede marchar á la luz del dia, no ha
menester las maquinaciones tenebrosas; no
necesita medidas violentas, porque cuenta
con la debida fuerza para hacer-observar las
leyes; no es suspicaz ni perseguidor porque
puede despreciar á sus enemigos, estando
seguro como lo está de anonadarlos si se
atreven á levantar la cabeza. Esto ensenan


-12't -
Dlig05 del pais y de la Beínaj» Se los seña- la razon, la esperiencia , la historia ¡ que D()
lasteis ; un instante despues ya no existian. lo pierdan de vista todos los hombres aman-


El pueblo español, ese pueblo que no tes de su patria: nuestra necesidad urgente,
sabe sino pelear y vencer, se retirará con la apremiadora, es un poder fuerte; sin él no
generosa confianza que abrigan los pechos hay esperanza de salvacion , sin.él sufrire-
nobles y valientes; despues de haber disi- mos la lilas bastarda v la mas estéril de las
pado con un soplo á vuestros adversarios os tiranías, que es la impuesta por las pandillas
dejará hacer; muy desleales é ingratos fue- y facciones; sin él no saldremos jamas de
rais si le engañas"eis tambien..' . estados de sitio, de medidasdictadas por la


No ignora la nacion que la situación es salud delpueblo; y este mal será irremedia-
estraordinaria , que en medio de la insurrec- ble, porque su raíz no estará en loshombres
cion desaparece la legalidad; y que no pue- sinoen las cosas. Colocad en el gobiernoá
de reclamarla estricta en los momentos hombres de opiniones templadas y de inten-
críticos de la victoria, cuando ha quedado ciones rectas y pacítícas ; si su poder es dé-
una Reina menor de edad, sin regencia, sin hit, ó serán echadosde sus puestos , ó ahdi-
ministerionombrado por los trámites legales; cando sus opinionesy olvidando sus hábitos,
por lo mismo'DO os pedirá cuenta de si ha- :1 se convertiran en opresores.
beis puesto ó no el pie sobre el linde de la 1'1
ley, sino de si habeis salvado el pais ó no. Viii.
Salvadle v no temais : el pais que sufre I
tantos estados de sitio, tantas medula» de I1 ~algamos. del terr~no de la ~lit~ca, que
salvacion pública, tantos velos echados so- II esta volcanizado ; mientras perrmtais que se
brela estatua de la ley, tolerará sin duda 1/ revuelva, temblará el suelo bajo vuestras
que le salveis, sea ó no en el terr.eno de la I plantas. Siempre se .habla de. Constitucíon,
estricta legalidad, de esa legalidad que¡slCmpre de leyes orgamcas , siemprede go-
años hace ha desaparecido, que todos invo-I bierno y oposicion, siempre de sistemas
can y que nadie observa. Las reeoiuciones políticos; nunca ,~e buena .admini~~racio~,
comienzan saliendo del terreno de la ley, y I de arreglo de hacienda , de mstruccion pu-
ninguna termina en el terreno de la ley; se hlica; siempre del instrumento, nunca del
empiezaclamando por las garantías legales, 1I artefacto. Olvídase que las formas políticas
y se acaba por hac~r necesario un .poder 11 so~ un ~edio, y se las considera C?1l10 fin,
discrecional. ¿ Qu~_ Importa que 11) ejerzan mejor diremos, se aparenta considerarlas
las juntas ó los militares, las convenciones 1; como tal ; porque en el fondo de. las cosas,
ó los dictadores? Si en tanto abuso como se ] en la realidad, patente ya a los ojos de todo
ha hecho en España del poder discrecional, I1 el mundo, lo que obra, Jo que remueve, 10
se hallase quien lo empleara en salvar la ' que. ~gita y perturba, .son la ambicien y la
patria, á buen seguro que en lugar de la codicia ; y tal vez, y sm tal vez, mas la co-
Roca Tarpeya, le esperaría el Capitolio. dicia que la aIRbicion.. .


Un hombre que temu Inmensos caudales,
no sabiendo en qué emplearlos, dió en la
idea de hacerse fabricante, A costa de mu-
chos sacrificiosadquirió una máquina, que
en su concepto era Jo mas admirable que
imaginarse pudiera. Fuerza motriz muy po-
derosa , combinaciones ingeniosas v elegan-
tes, mucho tino del constructor en acomo-
darla al objetó para hacerlaelaborar en abun-
dancia los productos mas csquisitos ; todo
este conjunto tenia embelesado al dueño, v
le hacia esperar que los capitales invertidos
en la compra, estarian lllUY hien empleados,
y no se arrepentía de haber dejado vacías
sus arcas. Rodear/o de amigos que le felicita-
han por su (:d(J1lÍsi(~ion , embriagado de gozo
y desvanecido de orgullo, se felicitaba á sí




- 123 -
propio por el acierto de B.U plan, r ya solo
pensaba en buscar un hombre de habilidad y
confiarrza paraencargarle de la direccion de
la máquina. Aqui fue donde tropezó 'el buen
especulador. Directores encontrabamuchos,
pero bueno ninguno. Se allanaba y nivelaba
el terreno, se mudaban los operanos, se
hacian continuas reformas, la máquina no
funcionaba. Los directores renunciaban o el
dueño losdespedía: la máquina no funciona-
ba. Quién luchaba con un inconvenien~,
quién se escusaba con otro; pero ninguno
se olvidaba de decir que la envidia no podía


. perdonar la introduccion de la máquina, y
que por mil medios tenebrosos v pérfidos,
procuraba embarazar su movimiento para
que no diese productos. Seis años habian
trascurrido y todavía el pobrefabricante, sin
haber visto un producto, estaba arreglando
la máquina; los gastos eran machos. los
cuidados sin cuento, la desesperacion estaba
'en su colmo. Consultaba un dia á uno de sus
amigos, veste compadecido de su situacion
v viendo la trama infernal de que era vícti-
ma el desgraciado capitalista, le dijo: «si
la máquina funciona, los efectos fabricados
deberán salir conregularidad; los gastoses-
tarán sujetos á cálculo, si no riguroso, al
menos aproximado; y los salarios asi del di-
rector como de los operarios, serán fijos.
Ahora todo es arbitrario: ¿quién puede sa-
ber loque cuestauna reforma en la máquina,
y sobre todo el desbaratar losmanejos de los
que intentan seducir á los operarios, y qui-
zás se proponen destruirla? ¿tJuiénexamina
si losque se meten á directores ó á reforma-
dores, estan adornados de los conocimientos
suficientes para el desempeño de su tarea?
Todos se apellidan maquinistas, todos tienen
su voto, y lo que es peor, todos cohran su
salario. Estableced una regla muy sencilla:
nadie percibirá un maravedí hasta que la
máquina funcione; y al dia siguiente, ó la
máquina funcionará ú os habreis quedado li-
bre de directores y maquinistas.» Dicen que
se puso en planta el consejo y el pobre ca-
pitalista se vió libre de trampas.


En tan delicada materia conviene nofiarse
de colores, ni pretestos , ni apariencias las
mas inocentes; que corno decia Cervantes:
(de todo hay en el mundo; y esto de la
hambre, tal vez hace arrojar los ingenios á
cosasque no estan en el mapa.»


Cuando las revoluciones estan en el perío-
dode caducidad, lo que se llama pa~iotlel


políticas, ne suele ser mas que paslo/IIS
particulares.


CONSIDERACIONES
~aí.?a.~9~~aaJ)·~~~a~1~~ ..


Publkl:l.de en Bareelona en noyjemOt'Il·dll U4.&,


l.


Sin unidadno hay concierto, sin concierto
no hay orden, y sin órden no pueden subsis-
tir el mundo físico, ni el moral. Estas son ver-
dades inconcusas, eternas, aplicables á la EQ-
ciedad como al individuo. ¿Qué es la virtud?
un órdeu, un concierto, subordinados á Ja
grande unidad, á la ley eterna, á Dios. ¿Qué
es la ciencia? un orden, unconcierto depen-
dientes de la unidad, del principio generador
de los conocimientos. Cada ciencia en parti-
cular se asienta sobreuna verdadque lesirve
de hase; vestas verdadesfundamentales exa-
minadas en su origen,se halla que convergen
todas hacia otra que es como el punto fijo en
que esta afianzado el primer eslabon de la
cadena. ¿.Qué es la salud? un órden , un
concierto, dependientes de la unidad, que
armoniza las funciones y las hace contribuir
á un mismo objeto, cada cual á su modo.
¿Qué es este universo que nos admira y
asombra? es el órden , el concierto, someti-
dos á la unidad. Suponed que la unidad des-
aparece; el concierto y el órden dejan da
existir, y el universo se convierte en caos.


Todos los seres, asi que se apartan de la
unidad á que están sometidos, pierden en
cierto modo su naturaleza; porque esta no
consiste precisamente en la esencia que los
constituye, sino que abarca todas las facul-
tades, cuyo ejercicio forma el complemento
del mismo ser, y le hace alcanzar el objete
á que está destinado. El h0Rlbre demente.
es ciertamente un hombre; pero le falta el
uso de la razon, y así de poco le sirve el te-
ner esa noble facultad radicadaen su alma.
El díscolo, el perverso, es hombre; tiene el
libre ejercicio de su entendimiento y volun-
tad; pero abusando de las potencias que le .
ha otorgado el Criador, y desviándose de su
fin, es un hombre incompleto, que trunca,
por decirlo así, su propia naturalexa, pri-
vándola de su parte mas bella.




- 12j.-
Por esta causa todos losseres que existen


fuera del órden que les corresponde, que
hall dejado de estar sometidos á la unidad,
se hallan en situacion violenta, y forcejan
por volver á su estado normal. En el mundo
lisico , el cuerpo separadode su centro, tien-
de sin cesar hacia él; abandonado á simis-
mo, marcha rápidamente á buscarlo; dete-
nido por un obstáculo cualquiera, lucha por
vencerle: con el choque, si antes estaba en
movimiento; con la presion , si se ha con-
seguido detenerle. ¿ Qué busca ese aire, que
se agita con tanta violencia, que se convier-
te en huracan y arrasa los bosques, destru-
\e los edificios, y siembrael espanto por di-
[atadas comarcas? su ley , su regla, su
unidad, el equilibrio. ¡,Qu¿ buscan esas olas
alborotadas, que braman furiosas contra la
roca inmóvil, que tragan cual leve paja la
grandiosa nave? su ley, su regla, su uni-
dad, el equilibrio. ¿ Qué tiene ese hom-
bre que pálido y convulsivo se agita entre
tormentos atroces? un pequeño órgano se
ha desarreg lado; le ha faltado la armonía de
las funciones, la unidad; y el desgraciado
invoca la muerte como un alivio á sus crue-
les dolores, prefiere la no existencia á una i
existencia desordenada. ¡,Qué mal esperi-
menta ese otro de la frente torva y del mi-
rar inquieto, que llevapintadoen susemblan-
te el sellode la maldicion, que anda errante
por la faz de la tierra sin encontrar consuelo
ni descanso? Se ha apartado del órden, ha
perdido de vista la unidad de su regla, ha
cometido un crimen. El remordimiento co-1
mienza ya el castigo que la justicia divina
consumará.


H.


Tan pronto como la sociedad se aparta de
su regla, ya sea dejando estraviar las ideas
relativas al órden moral, ya sea permitiendo
que se derribe el poder sin sustituirle otro
que le reemplace completamente, se siente
fuera de su quicio, le falta la unidad que ar-
monizabatodas sus partes, y se agita tam-
bicn entre mortales agonías á la manera del
individuo atacado de crueles padecimientos.
Tal vez se levanta con fuerzas estraordina-
rias y arrolla cuanto encuentra á su paso;
pero un instante despues yace de lluevo en
el lecho de dolor, Iáuguida , abatida, morí-
hunda, escuchando con ávida conJianza las
palabras halagüeñas que se le dirigen para
hacerla creer que saldrá presto de tan infc-


liz estado, que la aguardan dias venturosos
en no lejano porvenir. ¿Qué valen los palia-
tivos si la raiz del mal queda intacta? ¿es-
perais crear un poder fuerte'? ¿ sí ó no? Ahí
está la dificultad; en no superándola, será in-
útil cuanto se haga.


Alos políticos entendidos debe de causar-
les espanto esa falta de unidad que se nota
en Esparta: hablase mucho contra los siglos
pasados; yesos siglos sin embargo nos sal-
van todavía en la actualidad: que si ellos no
hubiesen formado ese espíritu de rectitud,
de justicia y cordura, ese apego á la monar-
quía que distingue á la inmensa mayoría.
del pueblo espaüol , después de atravesar
una revolucion cien veces mas terrible (lue
la presente, correríamos á hundirnos en un
abismo sin fondo.


ut,


La Europa se agitó durante muchos siglos
buscando esa armonía que se afianza en la
unidad. Entregados los elementos sociales á
su propio impulso se revolvian en tenebroso
caos; pero tan luego como se establecieron
centros con gran fuerza, en torno de los
cuales se arregló el movimiento, nacieron
los diferentes sistemas que forman el hermo-
so y variado conjunto de las naciones euro-
peas.


Un inmenso continente que en lostiempos
modernos ha venido acrecentando el número
de los pueblos civilizados, se halla actual-
mente dividido en dos partes sujetas á con-
diciones muv diferentes. En la una reina el
órden , es acatado el gobierno, y las ideas é
intereses sociales han constituido un centro
que los enlaza y armoniza. Allí hay prospe-
ridad y poderío. En la otra la anarquía cam-
pea, los gobiernos caen como las hojas de
los árholes , las formas políticas son mons-
truosos embriones, á los que no se concede
el tiempo necesario para desarrollarse, y
manifestar con la esperiencia si es posible ó
no que se conviertan en un viviente de or-
ganízacion regular y miembros proporcio-
nados. No hay órdeu , no hay unidad; allí
hay inlortunio , descaecimiento, postracion.


Presentamos este cotejo pOl'que tambien
contribuve Ú dernostrnr 10 que nos hemos
propuesto; pero no intentarnos comunicar ¡Í
nuestros lectores, entusiasmo por las (ormas
políticas de los Estados-Unidos. Seurejanu:
entusiasmo mal puede trasmitirlo quien no




- 125-
lo siente. Ni aprobamos ni reprobamos; nos inclina naturalmente á meditar sobre su
abstenemos de juzgar; solo nos permitiré- sentido.
mos una ohservacion que conviene no dejar Alguna vez hemos pensado sobre la rea-
en olvido. La vida de una nacion se compo- lizacion que la libertad tiene en todos los se-
ne de muchos siglos; quien juzgue de un res; y á decir verdad, no la hemos encon-
sistema político por los efectos que produce tracto en ninguna parte sino con muchas é
durante setenta aüos , se parece á quien indeclinables limitaciones.
ponderara las ventajas de un régimen con Echemos una ojeada sohrccl mundo ma-'
respecto á un individuo, por haberle sido terial : todo está sujeto á reglas fijas. Los
saludable una corta temporada. Ademas: astros de inmensa mole como los átomosmas
¡,quién sabe si se atribuye equivocadamente imperceptibles, se hallan sometidos á leves
al sistema político lo que ha dimanado de constantes de las que no pueden desviarse.
causas muy diferentes? Es probable que se En el reino vegetal no es menos evidente el
incurre en este error; quizás podrian seña- encadenamiento de los seres, no es menos
larse razones que apoyarian esta sospecha; sensible la falta de libertad. Las plantas han
de todos modos el tiempo será el juez mas menester del calor del sol, los ravos de la
competente. Lo que ahora sucede va, es un luz, la humedad del rocío, el agua de las
indicio de lo que podrá acontecer e'n el tras- lluvias, el orco de los vientos, y no pocas
curso de un siglo. el asiduo cultivo de la mano del hombre.


En su nacimiento, en su auge y desarrollo,
1V • en su conservacion , están dependientes de


la tierra, de la atmósfera y del cielo. Se
Las naciones que han estado sometidas á ponen lozanas, ostentan vistosos colores,


la un.idad de la m0!iarquía hereditaria p.or l' producen sabrosos frl1to~, exhalan suavísi-
espacio de mucho tiempo, presentan un fe- mos aromas; pero todo a condioion de estar
nómeno digno de notarse: al través de las I sometidasá una regla, de carecer de libertad.
revoluciones mas profundas, conservan la I Los animales nacen, crecen, sc reprodu-
fuer.za de. reorganizarse sin perder ni me:lOs-¡1 ccn y mueren,. sie.mpre con sujeción á ~as
cabar su independencia. Casi todos los remos leyes de su respectiva naturaleza. Su exis-
de Europa muestran de bulto esta verdad: la I tencia está ligada con las reglas que le pres-
Francia y la Inglaterra ofrecen.e.ie~llplos re- 11 cr.iben. la organizacian, los a~imentos, el
crentes ; y segun todas las apanencias la "';8- clima y todo cuanto la afecta. Conservan la
paila está destinada á ofrecerlo también. La I salud bajo la condicion de vivir sometidos á
Constitucion de Polonia era una escepcion Ilas layes naturales; cuando de ellas se des-
por tener adoptado el sistema electivo; la vian, primero sufren, y si se obstinan,
Polonia sufrió revoluciones no tan grandes mueren.
COll~O las de otros paises, y no obstante pe- Elevándonos á la region .de las criaturas
recio en ellas. racionales encontramos la libertad de alhc-


¡,Qué seria actualmente la España sin tro- dría, hallamos que no estan sometidos los
no ?ereditario, sin esa institucion que neu- a~tos de la vo~unta~ ni.á la violencia ni á
traliza tan poderosamente los elementos del ninguna necesidad mtenor ; pero fuera de
mal, á pesar de que las circunstanciasapenas este círculo ¡.qué significa para el hombre
le han dejado otra accion que la fuerza moral la li~ertad? Examinémoslo con alguna ~c­
de sus recuerdos v esperanzas'? Viéramos tencion. La libertad tomada en su-sentido
reproducidas las trIstes escenas dc nuestras mas general.. es la ausencia de obstáculos ó
colonias de América, donde pasa continua- trabas que impidan ó restrinjan, el ejercicio
mente el poder de unas manos á otras, sin de alguna facultad. Veamos si son pocos
que alcance á robustecerse ni fijarse en esos ohstáculos y esas trabas, que ó embar-
ninguna. gan completamente el uso de nuestras facul-


tades, ó le limitan de mil maneras dile-
v. rentes.


• I . Luego de .nac~do el hombre, ¿cuál es su
Ya que hemos hablado dc la unidad. ha-I' libertad? La fragll eOIl((~stllfa de su cuerpo


blernus un (loco de la libertad. El U:'O cunti- I recién formado mantiene en inaccion todas
nuo (lile se está haciendo de esta palabra , sus facultades intelectuales y morales, y




-126 --
permite,esca~o. eie~icio lÍ las sen.sitivas ; en 11 que le señalan sus superiores, dejando BUS
eua.nto a la sat~sfacclOn de su~ primeras ne-! ocupaciones Olas gratas ó el .descanso de la
eesidades, no tiene en si propio otr? recurso '1 noche, para trasladarse junto al lecho del
sino el que le ha otorgado la previda natu- ¡ dolor v recibir el último suspiro del mori-
raleza para escitar la ternura y la compasion ji hundo. Considerando' no mas que aquella
de cuantos le rodean: el llanto. ' clase de hombres que por su fortuna ó parti-.Ade~antando ~n edad, continúa sometido 1


1


cular profesión puedenpasar la vida con mas
á infinitas necesidades; I~ libertad e~ ~ara él ensanche y desahogo, [cuántas limitaciones"
una palabra ~ana. Habiendo adq~lfIdo la I no sufre su libertad! El estado de los nego-
fuerza nec~sar~a pa,r~ tomarse los alimentos, i cios domésticos, las relaciones de familia,
care~e ?e inteligencia y robustez p.ara pro- i la índole y el carácter de los padres, de la
porcionárselos. Vive pues dependiente de ~ esposa, de los hijos, la influencia que sobre
sus .~adres durante m~chos. años, y sin el ,1 su situacion ejercen las vicisi~udes políticas,
auxII!o a!!ieno perecena. Sin luces en su ¡llas leyes y costumbres del pais en que mora,
espíntu , sm la enseñanza de la esperiencia, I y cien otras causas que directa ó i~direc~a­
ha menester que se las comumquen ot:as l' n~entel: afectan, todo contribuye a restrm-
personas; de ellasdepende en su mstruccion . gu' su libertad.
y educacion : el libertarse de semejante de- l'
pendencia fuera para él sinónimo de igno- 1 Y S.
rancia; inmoralidad y estupidez. Dejadle
libre, no contrariéis en nadasus inclínacio- Los pueblos (Iue se dice que la disfrutan
nes, permitid que se entregue el sus arreha- I mas ámplia , viven llO obstante rodeados de
tos, no le preciseis á vencer la pereza 101'- ./ tantas circunstancias que la coartan, que
zándole á dedicarse al estudioó á otras tareas, I apenas puede decirse en qué se diferencian
v esperimentareis los dolorosos frutos que ! de otros que se cuentan sumidos en la es-
fe producirá la libertad. Veréisle crecer cual' clavitud. ¿Se libra nadie de contribuciones'?
los brutos animales, con instintos violentos, ¿Se libra de las vejaciones de la policía'? ¿.Se
con inclinaciones torcidas; noempleando el libra de las leyes que arreglan las profesio-
escaso desarrollo de su razon, sino para es- nes agrícolas, industriales, comerciales t't
cogitar medios de satisfacer sus pasiones científicas'? ¿Dónde está pues Sil libertad?
desarregladas. ' ¿,En qué lleva ventaja el los que estan pri-


¿Dónde está la libertaddel homhre cuando vados de ella? Comparad un francés con un
llega á la edad de la razon, haciéndose ca- prusiano ó austriaco, cotejad las restricciu-
paz de dirigirse á sí mismo v de Ser útil á Hes que á la libertad de cada cual imponen
sus semejantes? Ademas de "la precisa de- las leyes del respectivo país, y hallareis que-
pendencia en que se halla conrespecto á las la diferencia no es tanta como algunos se
necesidades inseparables de la vida, se en- imaginan.
cuentra encajonado, por decirlo asi, en un El francés se cree libre, porque nombra
estado y {lrofesion, que le imponen innume- sus representantes que toman parte ~n la
rabies obhgaciones restringiendo de milmo- formacion de 'las leyes y en el señalamiento
dos su libertad. Dejemos aparte"al infeliz de las contribuciones; se cree libre porque
jornalero encadenado á su trabajo desde que todas las mañanas al levantarse, en.cuentra
el sol nace hasta que se pone; al dueño de en su bufeteun papeldonde 'se. leen dilatados'
establecimientos agrícolas, industriales ó co- discursos, en que se atacan con virulencia ó
merciales, esclavizado todo el dia por la vi- se ridiculizan sin miramiento, los actos ó las
gilancia que reclaman la conservacion y pros- personas de los gobernantes.
peridad de sus intereses; al militar constre- Examinemos imparcialmente á qué se re-
ñido por las severas leyes de la ordenanza, duce tan decantada libertad. El derecho de


, abdicando á cada paso su voluntad para obe- ' nombrar sus representantes no compete pro-
decer los mandatos de sus gefes, renun- piamente á la nacion francesa, sino á unnú-
ciando á sus' comodidades v placeres en mero tan reducido, que puede considerarse-


'cumplimiento de SlIS obligaciones; al facul- le en la misma categoría de las antiguas cla-
tativo llamado á todas horas al socorro de la l. ses privilegiadas. Mas de treinta y tres
humanidad doliente; al eclesiústico abando- 11 millones de habitantes cuenta aquel reino,
nando su familia para ir á ocupar el puesto (1 y el derecho electoral está limitado á linos




~t27 -
doscientos mil; por manera que para cada
ciento y sesenta y cinco franceses, hay un
solo individun revestido de este derecho,
'quedandoprivados de él los cientoy sesenta
ycuatro restantes. De los doscientos milelec-
tores es precisocercenar una parte muy con-
siderable que no usará de su derecho por
imposibilidad ó falta de voluntad; con lo cual
resultarán compuestos Jos colegios electora-
les de una' porcion tan escasa, que será casi
nula con respecto á la totalidad de los mora-
dores. ¿A qué se reduce pues con respecto
ala mayoría de la nacion, la libertad funda-
da en el derecho electoral? '


Los ardientes partidarios de la democracia
hacen resaltar con'vivos colores esa decep-
cion con que se encumbre un sistema falsea-
do por su base; y de esta manera esparcen
el descontento y la indignacionen el pueblo,
el cual se queja de que se le engaña. Biense
deja entender que nosomospartidarios del su-
fragiouniversal, y que nocreemosque en Eu-
ropa pueda ensancharse sin gravísimos.peli-
gros la arena donde por desgracia luchan las
opiniones, losintereses y laspasiones con do-
loroso encarnizamiento; peromenesteres con-
fesar que los homhres que se han apoderado
delgobiernode lasociedaddespuesde haberla
-conmovido hasta sus cimientos, no admiten
las consecuencias de los principios que ellos
-mismos establecieron, Si creían irrealizable
~I ejercicio de la soberanía popular, ¿por
qué la proclamaron? ¿pOI' qué ensalzaron en
teoría lo que rechazaa en la práctica? Si
.anatematizaron ladictadura gubernativa, ¿por
qué la entronizaron tan pronto como pudie-
ron ser ellos los gobernantes'? Si era imposi-
ble que la ley fuese el producto de la volun-
tad general, ¿por qué asentaron esa volun-
tad como única fuente de todo poder? Si al-
gunos de entre ellos decían que no siendo
-dable ni justo que la ley fuese la espresiou
.dedichavoluntad, debía representar la ra-
zon pública; ¿,cómo es que la consultan en
un círculo tan reducido? ¿cón qué derecho
escluyen un sinnúmero de capacidades, de
esas capacidades que ellos un tiempo,ensal-
zaron.hasta el estremo , y á cuyo órden per-
tenecran , ostentando ufanos ese titulo para
fundar la pretension de tomar parte en los
negocios públicos, y combatir á las clases
privilegiadas'? j lneonsecuenciachocante! cla-
maron contra todo lillage de privilegios,
tronaron contra todas las desigualdades,
condenaron la antigua organizaeion por in-


justa, por contraria á derechos sagrados,
por degradante de la humana naturaleza,
por sostenedora de barreras que impedían la
completa mezcla, la confusión. la identifica-
cion de todas las clases en una sola que de-
hia apellidarse pueblo, y sin embargo tan
prooto como realizaronsus sistemas, empe-
zaron renegando de la decantada igualdad,
escarneciendo la adulada soheranía , esta-
bleciendo distincionesentre clases y clases,
creando verdaderos privilegios. «Pero se nos
dirá, ¿creeis que era posible procede¡" de otra
manera'? ¿creeisque era realizableel sufragio
universal? ¿podíamos poner en planta nues-
tras doctrinas en toda su estension sin des-
encadenar sobre la tierra las mas tremendas
tempestades?» No; pero confesad al menos
que sois inconsecuentes, confesadque vues-
tras declamaciones eran arietes para derri-
bar, no enseñanza para construir; confesad
que cuando los pueblos'os echan en cara
que les habeis engañado, que cuando os
exigen el cumplimiento de vuestras prome-
sas , y colocados á su frente los tribunos os
llaman apóstatas, y os amenazan con hace-
ros correr la suerte que vosotros deparasteis
á vuestros antecesores, nada podeis respon-
derles que no deje en descubierto ó insigne
mala (e, ó veleidosa inconsecuencia.


Hé aquí una de las causas mas radicales
de la inquietud que atormenta á las socieda-
des modernas: los principios se estiendeu
mas allá de los hechos; cada vez que estos
se comparancon aquellos la contradiccion se
palpa: este es el fruto de la exageracion y
del error.


vsr,


En esta clase de materias, la libertad, si
ha de ser digna de tal nombre, ha de supo-
ner dirigido por la razon el ejercicio de .1010
derechos otorgados por la ley, ha de supo-
ner que no existe coacción física ni moral, y
que no median otras trabas que las que con-
sigo lleva la ebligacion de hacer buen uso
de sus facultades, tomando por única regla
la justicia , por único norte la conveniencia
pública. Con tan hermosos colores se pre-
senta ciertamente el derecho electoral en los
libros que tratan de las teorías constituciona-
les; pero ¿qué bay de todo ésto en la reali-
dad? No hablamos de aquellos paises donde
la ley enmudece }' solo campea la fuerza:
donde se infringen sin miramiento de nin-




-12R -
~llna clase así las leves fundamentales como quizás muy bien á la causa púhlica, sin ha-
las secundarías: queen tan aciaga situacion her por esto adquirido las dotes que consti-
el derecho electoral no existe; esta palabra tuyen un buen legislador; ¿,cómo queréis
es 1,1n sarcasmo cruel con que insulta Íi los que en medio de este laberintoelijacon tino
pueblos la imprudente desfachatez de las y discernimiento, el hombre que no llega ni
facciones; I'S un instrumento de que estas con mucho á la mediana altura en que estan
se valen para realizar sus dañados intentos, los candidatosentre los cuales ha de escoger'!
estableciendo la mas insoportable de las ti- Para esto, se nos dirá, la opinion pública
ranías , que es la ejercida en nombre de, la es ilustrada por la prensa periódica; para
J.ey. Limitémonos á la coaccion moral, á la esto se pesan los méritos y calidades de los
que dimana de las amenazas ó amagos del pretendientes; y ya que no sea dahleacer-
poder, ó de aquellos que tienen probahilida- tar siempre en el verdadero punto, por lo
des de alcanzarlo; á esa clase de coaccion menos existen probabilidades de hacerlocon
que no falta en ningun país, y que es in- alguna aproximación. Pero es muy fácil pul-
evitable atendida la condicion humana, v los verizar esta réplica. Segun las teorías mo-
procedimientosque estan en uso para lo que dernas , V atendido el mismo curso natural
se llama esplorar la voluntad de los pueblos: de las cosas , en la prensa como el parla-
¿.quién osará decir que el resultado de las mento, existen siempre dos campos: el del
urnas la espresa genuinamente? cuando se ministerio y el de la oposicion. En todos los
verifica la eleccion, todos los partidos se asuntos, sea cual íuere su gravedad vcarác-
achacan recíprocamente intrigas y cohechos; ter, está siempre conocida de antemano la
y en estando concluida puede asegurarse opinion de los contendientes. Para losminis-
que todos la darán por nula 1 escepto el que terialcs , el ministerioes impecahle, para los
la habrá ganado. de la oposición el ministerio está desatenta-


Al mayor número de los electores les falta do, es imposible que acierte en nada; y
el conocimiento necesario para llenar dehi- cuando se trate de conjeturar sobre sus ltC-
damente su objeto. Tratase de elegir nada tos futuros, el yerro es indudahle; solocabe
menos que un legislador, y si de estos hay la dificultad en si será mas ó menos dañoso,
pocos. tampoco son muchos los capaces de mas ó menos disparatado. Llega el tiempo
distinguirle entre la multitud de candidatos. de las elecciones; ¿deseais saber cuáles son
Quien se deja preocupar por el don de la á los ojos de la prensa sostenedora del mi-
palabra, creyendo muy equivocadamente nisterio, los hombres mas sabios, mas cuer-
que el que lo posee ha de ser por necesidad dos, mas desinteresados y puros, los hom-
muy entendido en la formacion de las leves; hres que labrarán, á no dudarlo, la felicidad
quieu se deslumbra con el hrillo de ,los' co~ pública? buscad quiénes son los que proba-
nocimientos manifestados por un escrito, hlemente votarán en favor del ministerio;
imaginándose no menos equivocadamente aquellos son, no lo dudeis; y con este dato,
que las luces en un ramo arguyen una cien- bien podeis ahorraros el trabajo de leer los
cía universal, ó que el talento teórico es lo periódicos ministeriales. ¿Queréis saber cuá-
mismo que el tino práctico; quien prefiere les son los Aristides, los Catones, los Cice-
la incorruptible honradez, no advirtiendo rones que os presentará la oposicion? ved
que esta puede muy bien aliarse ron un na- quiénes son los que la componen, ó los que
tural candoroso que sea fácilmente vícti- por sus antecedentes y 'compromisos es pro-
ma de In solapada perfidia,y que no siempre bable que la refuercen; sabido esto, podéis
cscluye la debilidad de carácter que con- también ahorraros el trabajo de ulteriores
fundela prudencia con la pusilánime timidez, investigaciones.
v toma á reces por cuerda contemporizacion Es necesario no haber visto nunca de ser-
la reprensible condescendencia que raya ca esas cosas para ignorar que se miente
en fea complicidad; quien se alucina con la sin pudor, que se calumnia sin miramiento,
hoja de servicios de un hombre encanecido '1 que se adula con bajeza; es necesario no
en una carrera respetable, sin reflexionar, tener otras ideas que las miserables vulga-
que el arte de la formacion de las leyes no 11 ridades de ciertos libros para ignorar que eldé'beaprenderse en el reducido ámbito de i medio mas seguro para no acertar en la elec-
una profesíon, y que hay muchos individuos [1 cion es el dar importancia ni aun mediano
que han consumido largos años sirviendo , crédito, á loque escribenplumas interesadas.




VIII.


Nombrados los representantes 1 al poner
en ejercicio las facultades que se les han
otorgado, ocurren todavia nuevos inconve-
nientes que desvirtúan mas y mas el valor
del derecho electoral. Si este ha de ser algo
mas que un nombre sin sentido, es menes- !
ter que los diputados representen ó la vo-I
luntad pública ó la razon; esto es, que sus
actos ó sean la fiel espresion de lo que es
realmente la voluntad de sus comitentes, ó
al menos lo que debiera ser, si se consulta-
sen los dictámenes de la justicia y de la
conveniencia. Ora tomemos por base el falso
principio de Bousseau, de que la leyes el I
producto de la voluntad general; ora adop- i
ternos el de otros que la miran como el re- .
sultado de la razon pública; siempre encon-
traremos que el derecho electoral tan atro-
pellado y desvirtuado ya en su mismoorigen,
sufre nuevos y considerables quebrantos.


Las leyes formadas por los represen.tantes
de la nacíon no pueden ser la espresron de


- ~29-
Generalmente hablando, toman parte en la voluntad 1?eneral por dos razones muy


las elecciones muchos empleados, ó que de- sencillas: pnmera , porque esta voluntad
sean serlo: en tal caso la influencia del go- no existe con respecto al mayor número de
bierno no conoce límites; y esta influencia casos: segunda, porque cuando existe es
sirve no para hacer que formen parte de la muy difícil, si no imposible, el cOllOce~la.
repre'sentaci0J? nacional los m.a~ virtuosos y Gran parte de las leyes versan sobre mate-
entendidos, SIllO los mas decididos defenso- rias en que el público no entiende: no cabe
res del sistema que á los ministros les plugo pues voluntad, no habiendoconocimiento de
adoptar, y de cuya ejecucion gravita tal lo que se ha de querer.
vez una buena parte de responsabilidad so- Es tambien muy difícil que las leves sean
bre los mismos candidatos. Es verdad que la espresion de la razon pública arreglada
la influencia del gobierno está neutralizada por los princiri?s de justicia y dirigida
un tanto, y no pocas ve?es v~ncida por la por miras de utilidad general. No sabemos
de los partidos que aspiran a serlo; pero la suerte que en los siglos venideros está
en este caso lo que se hace no es destruir preparada á las formas políticas que rigen
la corrupcion, sino multiplicarla. Esta cor- I una gran parte de las naciones cultas, pero
rupcion ha llegado en Inglaterra á un estre- ' sí creemos que la esperíencía mas cuerda
mo escandaloso; y alli no ejerce el gobierno que las teorías, introducirá reformas muy
una influencia tan grande como suele acon- trascendentales en lo concerniente á esplo-
tecer en los paises no acostumbradosal sis- rar la voluntad de los pueblos, y á recoger
tema representativo. . . el voto de la razon pública. Los sistemas


La ignorancia y la malicia falsean pues electorales de nuestra época tienen el gra-
por Sil hase el derecho electoral; la libertad v~s~mo inconveniente de aguijonear las am-
política por él espresada , pesa en la balanza blclOnes existentes y crear de eontínuo otras
de la razon mucho menosde lo que se cree. nuevas; de llevar agitada la vida de los pue-
Las cuestiones sobre esta gravísima mate- ~Ios, y de .esponerlos á cada paso á ser víc-
ria , son uno de los objetos que mas dehie- timas de ~ntereses y pasiones particulares
ran llamar la atencion de los pensadores. que nada tienen que ver con la convenien-
Cuando se trata de leyes electorales se pro- cía pública; de estar cimentadossobre bases
cede por rutina, y esta rutina es funesta. que con facilidad pueden ser falseadas; de


estar sujetos á una contínua movilidad in-
compatible con el sosiego v bienestar del
pais; de s~r demasiado elásticos p~ra pres-
tarse ora a servir de mstrumento a los de-
signios perturbadores de ambiciosos tribu-
nos, ora á' revestir de un carácter legal y
popu.lar, medidas arbitrarias é injustas. Con
los sistemas modernos la anarquía vive so-
metida á regla, la tiranía se ejerce por medio
de leyes.


Como quiera, apreciemos las cosas en su
justo valor, y no les atribuyamos mas mé-
rito del que encierran. Resignados con los
males é inconvenientes que siempre traen
consigo.las instituciones humanas, procure-
mos mejorarlas en cuanto cabe, sin olvidar
que el tiempo es un factor indispensable á
todos los productos que salen de la mano
del hombre; y que sin su concurso no es
dable edificar nada sólido y duradero. Pero
la misma prudencia que nos aconseja mira-
miento y circunspeccion siempre que se
trata de mudar ó innovar, nos prescribe
tambienel deber de nopreocuparnosen favor
de lo que poseemos, de no dejarnos llevar


15




-- 430 -
del entusiasmo que inspiran bellas aparien-
cias, '1 de penetrar en el fondo de las cosas
para e'xaminarsu íntima naturalera.


IX.


Los límites á que debernos ceñirnos nos
precisan á contentarnos con las indicaciones
que preceden, obligándonos á pasar al de-
cantado punto de la votación de los i?lpUeS-
tos. Y para que no se crea que estimamos
en poco un derecho tan preci~so, nos arre-
surarnos á declarar, que leJOS de abrigar
semejante opinion , estamos convencidos dc
que regularizado y ejercido cual conviene,
es una de las mejores garantías de la pros-
peridad de los pueblos, y un freno muy sa-
ludable para la codicia, la prodigalidad y
dilapidaciones de losgobiernos malos. Cuan-
do otras razones no nos impulsaran á opinar
en este sentido, inclináranos á ello el ob-
servar que nuestros antepasados tan famo-
sos por su reposada cordura, establecieron y
conservaron este derecho, como el paladión
de las libertades públicas y la mas segura
prenda del respeto debido á la propiedad.
En las leyes de Cataluña, de Aragon, de
Valencia, de Castilla ó mejor diremos en
las de toda Europa, se encuentra consigna-
do este precioso derecho de una manera mas
ó menos esplícita; pudiendo asegurarse que
uno de los mas bellos distintivos de la civi-
lizacion europea fue el que ya desde su cuna
tendió á precaver que el poder público dis-
pusiese de la hacienda de los ciudadanos,
sin que estos interviniesen en-el negocio de
una Ú otra manera,


Esta consideraeiou es de mucho peso,
porque manifiesta que el principio que ase-
gura al cuerpo de la nacíon una interven-
cion mas ó menos directa en la vetacion de
los impuestos, no trae su origen de las doc- '
trinas revolucionarias, sino de los mismos
elementos constitutivos de las sociedades
modernas. Por CUYO motivo, conviene an-
dar con tiento en destruir este principio; por
mas que en la práctica por razon del modo
con que se le aplica, dé lugar á gravísimos
inconvenientes, que á menudo son mayores
que las ventajas.


Es masclaroque laluz del dia, que oon los
sistemas.electorales vigentes y lascostumbres
que se. apellidan constitucionales y parla-
mentanas, no reportan lospueblos los bene-
ficios que debieran prometerse de aquelprin-


cipio ; es hastaimposible que puedan alcan-
zarlo por los caminos seguidos hasta aquí.
Una «e las ocupaciones mas privilegiadasde
las asnmhleas deliberantes debieran ser los
negocios de hacienda, "estos son los mas
descuidados. ¿Se habla <ie asuntos políticos?
las sesiones son muy concurridas; largos
v acalorados debates se empeñan , en que
toman parte muchos oradores, haciendo os-
tentacion de su saher , v luciendo las galas
de su elocuencia; ¿perollega la época del
examen de los presupuestos? la discusión
es fria, descolorida, lánguida; las comisio-
nes presentan su dictamen por cumplir con
la rutina; y si una que otra vez los oradores
se enardecen , es porque alguna de las can-
tidadcssc roza con las pasiones él intereses
de la esfera polítiea.


¿Cuáles son las causas de esta frialdad é
indiferencia en materia tan importante? no
es difícil adivinarlas: la completa ignorancia
en el asunto sujetado á discusion , y el es-
caso interés que en él pueden tomarlos que
deben dilucidarlo. De los hombres que figu-
rar suelen en las candidaturas ¿cuáles son
Jos «ue poseen conocimientos profundos,
prácticos, atinados, en negocios de hacien-
da? Esta ciencia tan exigente en materia de
datos, no es posible que se conquiste el
agrado de esos hombres públicos que con
tanta felicidad se improvisan en nuestro si-
glo dé oro. Para formar un gefe político, un
ministro del tribunal supremo, un embaja-
dor, ó un secretario del despacho ¿de qué
sirve esta ciencia? Para semejantes cargos,
hasta el arte de estender un programa con
soltura y desembarazo sobre el tema q(le
ofrezcan las circunstancias, hasta el talento
de pronunciar en las Córtesun discurso lme-
no ó malo, en pro ó en contra de un minis-
tro; pero de nada sirven los conocimientos
sobre las desagradables materias rentísticas,
que no ofrecen atractivo sino cuando toca el
turno de percibir el pingüe contingente.
Ademas, que si el hombre públicoraya muy
alto en la categoría política, de manera que
el notomarparte en alguna de las discusiones
haya de servirle de mengua y desdoro, bás-
tale ocuparse breves ratos en la lectura de
alguna obra de economía política, buscando
los capítulosen que se trate de la producción
y distribución de las riquezas, y los otros en
que se ventila directamente el asunto de las
contrihuciones , para quedar desde luego
habilitado, si fuere menester desatarse en




- 13i -
una estupenda improvisacion , Ó escribir el
magnífico preámbulo de un dictamen. Que
si en apurado caso llegase la notabilidad po-
lítica á verse encargada de la formacion de
un ministerio, encontrados los cuatro indi-
viduos que serán comolos sátelites del afor-
tunado presidente, no faltará tiempo para
buscar entre los antiguos empleados del ra-
mo, ó los ngiotistas y jugadores de bolsa,
alguna medianía que se prestará dócil á
todas las voluntades de sus colegas, y que
contentándose por lo que toca á los asuntos
de su incumbencia con dar rutinario curso á
los espedientes , no saldrá de su somnolen-
cia habitual, sino cuando se trate de discur-
rir arbitrios para satisfacer necesidades ur-
gentes: arbitrios que á pesar de sus distin-
tas formas y variados nombres, todos se
reducen al arte vulgar y funesto de los dila-
pidadores de la hacienda pública ó privada:
sacrificar el porvenir á lo presente; hipotecar
por una cantidad mezquina, productos cien
veces mayores.


Es cosa de ver la facilidad con que una
provincia nombra para su representante á
quien tal vez no pisó nunca el terreno cuyos
intereses está encargado de proteger; lásti-
ma causa, y á veces congoja y despecho, el
mirar entregadas á manos de un miserahle
aventurero, las riquezas de millares de fa-
milias , con libre facultadde dar su voto so-
bre las cargas que deben imponérseles.


Hemos pensado alguna vez que seria un
buen remedio para evidenciar los defectosde
las leyes electorales el practicar, si fuese
posible, la operacion siguiente. Reunidas
las Cortes podríanse dividir los cuerpos có-
legisladores en tantas secciones cuantas son
las provincias representadas. Entonces apli-
cando la regla de que para cuidar de un pa-
trimonio es necesario conocerle, sabiendo
en qué consisten sus productos y sus cargos,
se deberia obligar á cada diputado á esten-
del' en el término de veinte v cuatro horas,
á guisa de opositor á cátedra ó canongía, un
informe que contuviese la descripcion del
país por él representado, en que se detallase
cuál es su riqueza agríeola, industrial ó
mercantil, cuáles son los nombres de las
contribuciones directas ó. indirectas que so-
porta, cuáles las bases que por la ley ó cos-
tumbre se adoptan en los repartimientos,
cuáles los males que los pueblos lamentan,
cuáleslas reformas localesf¡ue prodrianhacer-
se, cuál el estado de los principales cami-


nos, canales y demas medios de comunica-
cion ó de cultivo, cuál el de la instruccion y
educacion, cuál el de los establecimientos
de heneíicencia, los males ó inconvenientes
de que adolecen y los remedios mas oportu-
nos para neutralizarlos óicurarlos , cuáles
los sistemas que se practican y los fondos
con que se mantienen; en una palabra, de-
heria someterse aldiputado á un exámen que
pusiese de manifiesto si posee ó no los cono-
cimientos necesarios para votar, si no con
mucha probabilidad de acierto, al menos
con mediano conocimiento de causa. Esten-
didos los espresados documentos, firmados
por sus respectivos autores, debieran suje-
tarse á la censura del público por medio de
la imprenta. Parécenos que el resultado
seria gracioso, y que el mayal' número ma-
nifestaria que nada entienden de lo que han


. de arreglar.
Los pueblos salieran sin duda lilas ganan-


ciosos, si en gobernarlos se empleara menos
ciencia y mas buen sentido, menos teoría J
mas ohservacion práctica. ¡Cuántos y cuán-
tos asertos pasan por indudables en un Con-
greso de legisladores que un hombre sencillo
pero esperimentado, miraria como solemnes
despropósitos! j Cuántos proyectos, llenos
al parecer de ciencia y discrecion, resultan
sueños irrealizables cuando se trata de po-
nerlos en planta! ¿y qué mediosse practican
para precaver que los cuerpos legislativos
se compongan de esos hnmhresque-tienen
la funesta facilidad de hablar de repente so-
bre todas las materias, y cuya ignorancia es
tanto mas peligrosa euanto se oculta bajo el
oropel de la ciencia? Observad los resulta-
dos y fácilmente conjeturaréis cuál debe ser
el sistema que á ellosnos conduce.


Desde ,18,10 lleva la España 17 años de
gohierno representativo. lo Cuál es el fruto?
En los afias trascurridos desde '1834-, en cu-
yo tiempo no se ha interrumpido nunca, las
Cortes han presentado-una arena donde han
luchado sin tregua ni descanso las pasiones
políticas; pero la instrucción púhlica, la cdu-
cacion, los sistemas de beneficencia, la ad-
ministracion, la hacienda, los códigos, todo
está intacto, todo yace en el mas profundo
desórden. ¿Qué sucederá en adelante? con-
tinuárán las recriminaciones, la desconfían-
za, la irascibilidaddc lospartidos, la perfidia
y las turbulencias de las facciones. ¿Nos
;¡treveremos á deshojar la hella ilusion que
abrigan las almas cálldidai é inespertas , las




Publicado en Barcelona en diciembre de 18"43'.


TODAVlA DAY 'fIEMPOS PEORES


Estraña paradoja les parecerá á no pOCOIl
proposicion tan peregrina; recio se les hará
de creer 1 que la revolución , hija de la cor-
rupcion y del error, terrible personificacion
de la fuerza levantada contra la ley, no trai-
ga consigo el peor de los tiempos" v que no
sea su época la mas calamitosa que pasar
pueda sobre una sociedad. Ella destruye to-
do lo existente , amontona escombros y rui-
nas, relaja los vínculos sociales y domésti-
cos, rompe los lazos políticos, acostumbra á
la insurreccien ,mina la disciplina de los
ejércitos, esparoeahnndante semilla de in-
moralidad, sume á los pueblos en el caos
mas espantoso; ¿pueden acaso darse rnavo-
res males? ¿es posible concebir otro tiempo
en que los pueblos sufran mayores calami-
dades , y en que se reunan mas causas para
preparar nuevas desventuras en lo venidero?


Es cierto que las épocas de revolucion son
las mas estrepitosas; es verdad qne los da-
líos producidos por ellas, se hacen sentir con
gran fuerza, se ofrecen de bulto á los ojos
de todos, se hacen palpables á todas las ma-
nos: no hay familia que no llore sensibles
pérdidas , ora de fortuna, ora de personas
queridas que perecieron en los vaivenes de
]o~ disturbios civiles ó en las sangrientas re-
friegas de fratricidas luchas; no hav clase
no hay interés, no hay opinion que 110 hay~


- Híl-
quení preven el mal futuro ni recuerdan el sufrido contradicciones, persecuciones, de-
pasado, por ser tan fuerte y vivo el impulso sastres; no hay pueblo que no haya presen-
que las inclinli al bien? (~ ) ciado escandalosas escenas, y tal vez dolo-


Creemos que á las naciones como a los rosas catástrofes: cnal furibunda Medea la
individuos no se les daña haciéndoles cono- revolucion anda esparciendo en todas direc-
cer su verdadera situacion ; no se remedian cienes los miembros de sus propios hijos; y
los males si se ignora qne existen; no se esperimentan sus furores tanto sns amigos
los precave si no se teme que vengan. Quien como sus cncmigos: los despojos, la pros-
escribepara el público debe decir siempre la cripcion y el cadalso, no respetan clase ni
verdad por dura. que sea; y cuando no le persona.
sea posible, condénese al silencio antes que 1'01' esta causa al salir los pueblos de esa
permirtirse el engañar á los pueblos, época turbulenta y azarosa, el entrar en un


régimen legal, al ver establecido un gobierno
templado y suave, abominan del tiempo pa-
sado , detestan hasta el nombre de lo que
tantos males les acarreara, no alcanzan á


, comprender cómo bajo un sistema regular,
f sometido á las leyes, bonancible, sosegado


y tranquilo, sea posible sufrir mayores que-
brantos que durante la revolucion; y sin em-
bargo nada hay mas cierto: las revoluciones
de los pueblos son enfermedades agudas que
consigo traen exaltacion , fiehre , delirio; pe-
ro toda enfermedad proviene de causas que
afectaron V desarreglaron la organizacion, y
acontece muy á menudo que un errado plan
de convalecencia al paso que aparenta resta-
blecer la salud V las fuerzas, mina sorda-
mente la existencia del enfermo conducién-
doleá la muerte por halagüeños caminos.


Sí, este es el peligro que amenaza á los
pueblos despues de la revolucion, este es el
mal qne ha caído y pesa todavia sobre la
Francia, este es el mal que se columbra en
el porvenir de la agitada España , este esel
mal que difícilmente evitaremos, .si nocui-
damosde ponernos luego en vigilante guarda.


No es para una nacían el mayor de lbs in-
fortunios el que por algun tiempo se vierta
en los campos de batalla la sangre de sus
hijos; despues de guerras formidables que
diezmaron la juventud, levántanse á veces
los pueblos con mayores fuerzas, con mas
vigor y lozanía. Asi el adalid que ha tomado
parte en cien batallas, que ha derramado á
menudo su sangre en peligrosas refriegas,
blande el acero con tanto mas brio y energía
cuanto mayores son las cicatrices de la ma-
no que lo empuña y del brazo que 10 esgrime.


No es tampoco el mayor infortunio de una
nacion, el que haya venido al suelo un sis-


I tema político, y que desmontada é inutiliza-, da la antigua máquina del estado, sea pre-
(1) Recuérdese el ultimo trimestre de actas v I riso echar mano de otra mas adaptada á las


eontestacíon aldiscurso de la Corona. 'circunstancias, mas propia para el objeto á




- -h3 -
que se destina; Dios no ha dejado tan infe-
cunda la sociedad que no sea capaz de go-
bernarse sino porun medioy bajo un siste-
ma; la razon, la historia y la esperienciaes-
tan enseñando, que salvos los principios tu-
telares de que en ninguna situación se des-
entiende impunemente la humanidad, son


, varias las combinaciones que puedenidearse
para establecer un gohierno que afiance el
órden, proteja los intereses públicos, v la-
bre la prosperidady venturade los pueblos.


No es para una nacion el mayor de los
infortunios, el que en medio de las revuel-
tas v azaresde una época tormentosa hayan
salido gravemente vulnerados respetables
intereses materiales; ni que algunos de es-
tos hayan sido destruidos en su totalidad.
En la vida, en las fuerzas de las naciones,
entran ciertamente los intereses materiales;
pero rara vez acontece que la pérdida ó la
desaparicion de algunos de ellos acarreen la
ruina de la sociedad. Esta como el individuo,
no vive de solo pan; si no satisface sus ne-
cesidades materiales de una manera, acude
á ellas de otra; el antiguo vacío se llena con
algun medio de nueva invencion; el tiempo
cuida de revelarlos defectos del sistemaque
se ha sustituido al anterior: la esperiencia
va amaestrando en su manejo, hasta que al
fin se llega á desenvolver y regularizar lo
<Iue en un principio se presentaba cual em-
brioninforme y monstruoso. La misma injus-
ticia de las antiguasdestrucciones vaborran-
dosede la memoria á medida que el tiempo
trascurre; las avenencias v las transacciones
van legitimando masó menos el nuevo órden
de cosas ; hasta que vienen los sigloscon su
prescripcion , con aquella prescripcion que
no necesita de la autoridad de las leyes, si-
no que está dictada por el buen sentido del
hum~no linage y justificada por la aquies-
cencia de todos los pueblos.


Grandes son los infortunios que acabamos
de indicar;.entráñanse en ellos irritantes in-
justicias, escándalos feos y repugnantes,
inmoralidades asquerosas, vilezas, manejos,
corrupcion y todo la mas detestable que
abortar puede sohre la tierra el genio del
mal; .pero sobre estos infortunios hay toda-
víaotros mayores, sobre tan terribles males
hay otros todavia mas terribles. Y son esos
males, cuando la vida intelectual v moralde
los pueblos es atacada en su misma raiz,
cuando en medio de las delicias de la paz,
de la prosperidad de los intereses materiales


y de la engañosa ilusión producida por un
Iacticio aumento de las fuerzas del estado,
se destruyen las creenciasreligiosas, see~­
travian las ideas morales, se enervanlos am-
mos convoluptuosos.goces , se nutre un. des-
medido orgullo, se fomenta la vanidad,
aflojando de esta suerte todos loslazosso-
cialesy domésticos , entro~i7:a~do el culto.~e
los intereses materiales, divinizando el VICIO
con la prostitucion de las hellas artes, sus;-
tituvendo á la virtud el egoilimo , á los senu-
mientes nobles v elevados la mezquindad y
villanía de pasiones astutas v rastreras.


Es muy temihle que terminada la desas-
trosa revolucion que nos agita y at?rm~nta,
entremos en una era que se apellidara de
regeneracion, en la cual se mostrará de una
parte recelosa esquivez con respecto á las
doctrinas demasiado populares, y de otra
mucha prevencion contra las reacciones que
tiendaná resucitar los principios y sistemas
antiguos. La alianza del órden con la liber-


i
! tad, será la bella fórmula en que se compen-


diará el pensamiento dominante: nada de
. anarquía, se dirá , nada de exageraciones


democráticas, nada tampoco de despotismo,
nada de supersticion, nada de pretensiones
fanáticas. Fuerza en el gobierno,"vigor en
la administracion , centralizacion de todos
los ramos; pero libertad en las ideas, indul-
gencia en las costumbres. Vigilantcinspec-I cion.sobre ~ I~ enseñanza; pero completatole-
rancia y disimulo en todo lo que dimane de
esccsivo celo por la ilustracion y el adelanto.
Protección á la Iglesia, peroproteccion des-
confiada, suspicaz, que se alarme fácilmen-
te por la firmeza de un párroco ó la ,pastoral
de un prelado; proteccion que haga respe-
tar los templos, pero que procure encerrar
en ellosla religion, de suerte que no salga
de alli, y no alcance á ejercer influencia so-
bre la sociedad; permision de defender el
dogmay la moral contra sus enemigos, pero
dignidad y severidad contra losque se atre-
van á revelar malastendencias del gobierno,
pésimo influjo de altos magistrados, aviesas
miras de un plan de instruccion, abusos de
profesoresque propinenfunestas doctrinas á
la juventud. Asi, con pocos años de paz y de
órden secamhiarán radicalmente las ideas,
se modificará elcarácter nacional, y la Es-
paña adelantada y culta conservará apenas
un recuerdo de lo que fuera en tiempo de
nuestros antepasados. (;l\ D>~""


Es menester no hacerse ilusiones, es pre ..:po'''' ' ,
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- 134 ~
cisono haber visto las cosas y tener escaso dura ha sido trabajada por largos años de
conocimiento de los hombres, para no colum- guerra estrangera é intestina, y por ínter-
brar que nos amenaza tan triste porvenir; minablc série de revueltas, debe haber
es necesario no haber observado la inlluen- mucho que reformar, que corregir y orde-
cia que de un siglo á esta parte ha ejercido nar ; no se nos oculta que el siglo XIX es
la Francia sobre nosotros, para no conjetu- muy diferente de los anteriores, que es otra
rar la que andará ejerciendoen lo venidero: la situacion de Europa, que no es el mismo
y á nadie se oculta que el sistema de gohier- el curso de las ideas, que han variadosobre-
no que acabamosde describir, es el que pre- ' manera las costumbres, v que por /in el
valece entre nuestros vecinos. IIay empero pueblo españul de hoy no es el 'de Felipe U,
entre la Francia y la España una diferencia nitampoco el de CarlosHl, niaun el delgOS;
profunda, y es, que el indicado sistema es sallemos que el tiempo ha ejercido tambien
allí la espresion bastante fiel de la sociedad, sobre nosotros su influencia modilicadora,
cuando aqui fuera una importación exótica que no han pasado en vano las revoluciones,
que se hallaria en abierta oposicion con las que no han circulado sin producir su fruto
ideas, las costumbres, los hábitos de la in- los libros modernos, que no han dejado de
mensa mayoría de la nacion. Allí la sociedad afectar el carácter nacional la prensa y la
es escéptica, aqui es católica; allí estan tribuna, y que por fin el aliento del siglo
volcanizadas muchas.cabezas con las teorías que se nos está comunicando incesantemen-
democráticas, aqui conservan todavía pro- te por infinitos conductos, ha descompucs-
fundo arraigo los principios monárquicos; to en parte la fuerte contestura que dieran á
allí las costumbres han sido afectadas y mo- la nacion sus instituciones antiguas; nada de
dificadas en sentido popular por una revolu- esto ignoramos, y por lo mismo estamos
cion imponente y aterradora, que á vuelta de muy lejos de soñar en tiempos que pasaron
injusticias, de crímenes y catástrofes, trajo ya; conocemos que hay nuevas necesidades
al fin la gloria militar y la organizacionadmi- y que es preciso satisfacerlas; que haynue-
nistrativa , aqui una revolucion miserable y vos bienes que no debemos dcsdeüar r que
raquítica, inaugurada con intrigas y desma- hay nuevos males por ahora indestructibles,
nes , continuada con despreciables motines, que es preciso tolerar; pero creemos que
sostenida en su términopor un poder militar una conducta prudente y templada, que pro-
incalificable, ha producidouna fuertereaccion cure annonizarlo todo del mejor modo posi-
en los espíritus, ha hecho desertar de la ble, nada tiene que ver con un sistema fu-
·nueva bandera á'muchos incautos que en nesto , intolerante con el bien, indulgente
ella se afiliaran de buena fe ; resultando que con el mal, con un sistema en que para na-
la generalidad de los hombres honrados, y da se aprovecharian los restos de nuestra
no pequeña parte de los mas entendidos, antigua civilizacion , en la cual ,digan lo
contemplan ora con indignacion, ora con {Iue quieran la ignorancia y la mala fe , no
desdeñosa sonrisa, esas impotentes tentati- deja de encontrarse mucho de útil y adrui-
vas, esos estériles ensayos, con que se obs- rable.
tinan algunos en conducir la nacion por ca- El empeño de fundir de nuevo la nacion
minos que ella aborrece, á un estado que entera como arrojándola en un crisol, ha
detesta. llalo como es el sistema seguirlo perdido y desacreditado á la revolucion, y
en Francia, quizás sea ahora el único posi- perderá y desacreditará á cuantos se obsti-
ble , porque dudamos que tuviese probabili- nen en tan errada conducta. Si quien la adop-
dad de triunfo ni mucho menosde duracion, tase fuese un gobierno regular, establecido
cuanto tendiese por medios violentos á dar sólidamente, y que por un concurso de cir-
ascendiente y preponderancia á las sanas cunstancias contase con muchos elementos
doctrinas; pero aqui tan lejos estamos de de fuerza, seria su accion mucho mas da-
hallamos en tan deplorable situacion, que ñosa que la de la revolucion; pero tambien
muy al contrario, si algo ha de encontrar abrigamos la esperanza de que se estrella-
poderosa resistencia, y dar tal vez lugar á ría contra los obstáculos que en abundancia
choques y conflictos , será el intento de plan- le suscitaran las creencias religiosas y las
tear en nuestro suelo el sistema francés. costumbres públicas, apoyadas y robusteci-


y cuando esto decimos, no se nos oculta das por ese buen sentido que es uno de los
que en una nacion vieja, y que por añadi- caracteres que distinguen á esta gran ua-




ARTICULO J.


Publicado ('11 Barcelona en enero de t8U.


ESTUDIOS POLITICOS.


. No ha fallado quien opinase que los go-
hiernos representativos eran una trnnsicion
de la monarquía absoluta á la república. Po-
co aficionados á pronósticos, y muv des-
contiados de la previsión del hombre, no
hacernos mucho caso de cuanto se nos anun-
cia para los tiempos futuros, aun cuando los
heraldos del porvenir sean Chateaubriand ó
Lamennais. Comoquiera, no puede negarse
que los modernos sistemas de gobierno pre-
sentan anchuroso campo á todo linage de
conjeturas, y que no faltan indicios que abo-
nan la opinion indicada.


'1 Los gobiernos representativos f tales co-
mo los concibió y planteó la filosofía política
del siglo XVIII, están basados sobre Jades-
confianza, garantidos por la division, vivi-
ficados por la oposicion y sostenidos por la
lucha. La constitucion francesa, obra de la
Asamblea constituvente, v la de Cádiz
de t 812, son convincente prueba de esta
verdad. La razon y la esperiencia han hecho
patentes los males que acarrea un gobierno
de esta naturaleza, y han aconsejado algu-
nas reformas de mucha consideracion; sin
embargo, no era posible obviar todos los


- t35-
cion. Sin embargo , bueno es que todos los blica ; de esta suerte se han de rechazar las
hombres de sanas ideas, de intencion recta calumnias de los enemigos, y desvanecer las
v de corazón hunrado v amante de su pa- preocupaciones de los ilusos; así, y solo así,
iria, csten prevenidos ··contra el riesgo que se alcanza influencia legítima en los negocios
acabamosde indicar; es preciso 4(1Ie los ele- públicos, se adquiere el derecho de amones-
mentas de bien que tanto abundan en nues- : tal' á los gobernantes con decorosa firmeza;
tro suelo, se pongan en vivo movimiento,que :I! así, y solóasí, se logra que e!l circunstancias
se acerquen y combinen acertadamente pa- ! críticas, en momentos peligrosos , preste
ra formar una masa compacta ,en torno de l' atento oido la nacion ú una voz independien-
la cual se agrupen todas las fuerzas para re- I


I
I te que clama por el bien público, que seña-


SIsOr a su debido tiempo v en el terreno de : la los escollos en que corre a zozobrar la
la justicia y de la ley, á los ataques que dis- I nave del estado; así, y solo así, se obtiene
frazada.de 'mil maneras no dejará de dirigir- 11' que un grito de alerta dado con imponente
nos el g-enio dd mal. I osadía, pare el brazo levantado ya y pronto


La instruccion v la educaeion son los dos ! á descargar el golpe, y haga retroceder á
ramos (IHe conviene no perder nunca de yis- los gobernant~s que se empeñaran en cami-
ta, parano permitir que el impuro aliento de nos de perdicion.
la corrupcion y d~l error estr~víe entendi-
mientos desprevenidos y mancille corazones
inocentes. Conviene mantenerse en vigilan-
te guarda contra las innovaciones, que si
fueren malas, serán tanto mas dañosas,
cuanto mas fuerte sea el gohierno que las
introduzca y mas regular y ordenada la ac-
cion con que se las plantee y fomente.


Este cuidado y vigilancia imponen ohliga-
ciones gloriosas, pero pesadas; porque los 11
que se propongan resistir al mal.es necesario 1I
que conozcan el bien; y no el bien en su ais- 1I
lamiento , en su naturaleza absoluta é inde- I
pendiente, en su generalidad abstracta y
vaga; sino en su forma aplicable á las cir-
cunstancias, adaptada á las necesidades de
la época, acomodada al espíritu del siglo, en
armoníacon lascostumbres dominantes: con-
viene no dejar á los adversarios el pretesto
de que se trata de combatir la ilustracion y
adelanto por medio de declamaciones igno-
rantes v fanáticas, conviene que los soste-
nedorcs de la Religion y de los sanos prin-
cipios en materias políticas, se presenten á
los ojos del público con el prestigio que siem-
pre acompaña al verdadero saber ; y que en
ofreciéndose la oportunidad, puedan dar á
sus adversarios lecciones severas, mostrán-
doles que tambien se hallan los buenos á la
altura de Josconocimientos de la época; que
cuando aprueban, no es por una deferencia
ciega, ni por una parcialidad interesada; que
cuando condenan, no es por falta de cono-
cimiento de causa, no es por ignorancia,
no es por rencorosa malicia, sino a impulsos
de convicciones profundas, á la luz de abun-
dante doctrina. De esta suerte se ha de con-
quistarun puestoaventajado en la opinionpú-




- 4311-
inconvenientes, ya que no se queria conde-
nar su orígen.


La creacion de un cuerpo legislativo me-
diador, y el veto absoluto concedido al mo-
narca, son los dos sacrificios principales que
el espíritu democrático ha consentido en im-
ponerse, quizás en ohsequio de su propia
conservacion. Los nuevos hechos han traido
nuevas teorías, ó mejor diremos han modi-
ficado las anteriores; se ha condenado la
descontianza como principio de gobierno, y
se ha reconocido como una necesidad la al':'"
monía de lospoderes. La omnipotencia de la
asamblea popular se ha neutralizado con
la existencia del alto cuerpo colegislador y
el veto absoluto; creyéndose que de esta
manera se estableceria un equilibrio para
que no preponderasen ni el despotismo ni
la anarquía. .


En la actualidad, es sobremanera curiosa
é instructiva la observacion del curso de las
doctrinas y de los hechos, siendo de notar
cómo cada cual de los elementos combina-
dos guarda sus instintos naturales, y pro-
pende háciael punto á que ellosle impulsan. I
Con nuevas teorías, intérpretes y aclarato-
rias de las leyes fundamentales, se les ponen i
á estas apéndices de mucha trascendencia;
y con el pretesto de ilustrar la letra y rea-
lizar su espíritu, se contradice su mente y
se falsea el testo.


La fuerza absorbente de las asambleas
únicas, se ha mostrado tan de bulto en to-
das las revoluciones, que á su vista retro-
cedieron espantados los mas ardientes de-
mócratas: «cerremos, dijeron, esa horrenda
sima, que se nos tragaría á nosotros mis-
mos.» Los elementos de la única fueronre-
legados al cuerpo popular, y este ha con-
servado las tendencias de sus principios
constitutivos. Su fuerza absorbente no es
tanta, pero existe aun; es todavia muy
poderosa, va cada dia en aumento; y ba::"
JO una apariencia de legalidad entra in-
sensiblemente en el terreno de los procedi- ,
mientos discrecionales y arbitrarios. Incul-
cando máximas que no estan ni en la letra
ni en la mente, ni en el espíritude las cons-
tituciones, invade el dominio de los otros I
poderes, y se erige en verdadero y úni- !
C? soberano. Ya ha desaparecido en ciertos
dICCIOnarIOs la soberanía del monarca, como
la soberanía de todos los poderes reunidos;
ya no hay mas que la soberanía parlamen-
taría I que para realzar el prestigio enno-


hleciendo el timbre, se denomina omnipo-
tencia; y esta omnipotencia ó soberaníapar-
lamentaria, no es masen último análisis que
la soberanía y omnipotencia del cuerpo po~
pular.


Por de pronto, salta á los ojos la impo-
tencia á que se va reduciendo el alto cuerpo
colegislador, siendo notable que se verifica
este fenómeno no solo en aquellos paises
donde se le ha sujetadoá los vaivenes y mu-
danzas electorales, sino tambien alli donde
la constitucion le asegura perpétua estabi-
lidad. En Francia los pares son nombrados
por el Rey y su dignidad es vitalicia; y sin
embargo es evidente lo escasode la influen-
cia que ejerce la Cámara alta en los nego-
cios del estado. Es sabido, que al ventilarse
una cuestionde importancia, se piensa muy
poco en la opinion y voto de los pares; la
vida y la muerte, asi para los ministerios
como para los sistemas de gobierno, solo
vienen de la cámara de diputados: lo que
ella sostiene dnra; lo que ella hiere cae.
Este es un hecho reconocido por la opinion
pública , señalado por la prensa, lamentado
por la tribuna; pero la voz de los ilustres
inválidos que piden un lugar en las tilas del
combate, nada puede contra la fuerza de lag
cosas.


Inútil es indicar lo que en España suce-
de ; basta decir que recientemente un sim-
ple decreto del gobierno provisional echó
por tierra el Senado entero, á pesar del ar-
tículo 19 de la Constitucion; y este hecho
tan trascendental á los ojos de la ley, se
consideró de tan escasa importancia real,
que la nacion no atendió á esta infraceion
mas de lo que hubiera atendido al enluci-
miento ó pintura del local de las sesiones.
Por las pruehas que una institucion sufre,
manifiesta lo que es.


Semejante fenómeno no se ve en Ingla-
terra. ¿ Cuál es la causa de la diferencia'!
En la sociedad como en la naturaleza, el
hombre nada crea; arregla, ordena, usa,
pero los seres preexisten á su accion, él no
puede producirlos. Se aprovecha de la cor-
riente de los vientos, de lossaltos de agua,
de la violencia del fuego, de la elasticidad
del vapor y de cienotros agentes; los aplica
dirigiéndolos, combinándolos, modificándo-
los de mil maneras; pero es preciso que
existan de antemano, porquela inteligencia
y la fuerza humana no alcanzarían á dar la
existencia almenor de ellos. Lo propio se




-'1;l7-
verifica en el orden social. Este tiene tam- I político. La abolicion de la cámara, ó la
bien sus agentes, sus fuerzas que al hom- mudanza de todos sus individuos, fuera una
bre le es dado reunir y dirigir, mas no crear. revolucionprofunda; ningun gobierno podría
Su simple voluntad nada produce; y cuando ejecutarla, ningun hombre de estado ima-
se obstina en hacerlo, en vano se cansa en gillarIa.; solo una serie de estraordinar ios
decir, hágase, que la cosa no queda hecha. acontecimientos desenvuelta en largo espa-
Los poderes políticos, si han de ser dignos cio de años, seria bastante á -prepararla . En
de este nombre, deben ser la espresion de España acaba de realizarlo un gobierno
los poderes sociales; de tal manera, que las , provisional, sin causar á la nacion el mas
constituciones no han de hacer mas que lla- ¡ leve sacudimiento, casi sin llamar la aten-
marlos á ocupar el puesto que les Corres-. cion pública. ¿Ik dónde tamaña diferencia?
ponde , á ejercer con regula~ida? y buen úr- :! Es que la cámara de los lores es un poder
den, la accion que antes ejercían sobre la '1 social, el Senado no es mas que un poder
sociedad. Inteligencia, rnoralúlad, fuerza, ! político; la cámara de los lores tiene una
hé aquí lo que gobierna el mundo; hé aquí I1 existencia propia, el Senado no existe sino
los verdaderos poderessociales; donde aque- , por la ley; la cámara de los lores es una
Has se encuentran, alli se hallan estos; las 1 institución hija de la naturaleza de las cosas,
instituciones políticas deben reunirlos y 01'- 1.\ el Senado es uhra de la voluntad de los
gauizarlos , haciéndolos mas fuertes con la, hombres; y por esto la cámara de los lores
union , haciéndolos mas provechosos con la " es verdaderamente fundamental, y no se
convergencia hacia un mismo punto: la Ieli- " atreviera á atacarla el ministerio mas audaz:
cidad pública. La inteligencia concibe y 01'- 11 el Senado es fundamental en la ley, pero
dena; la moral justifica; la fuerza ejecuta y reglamentario en la realidad; v asi un mi-
defiende: aplicad estos tres elementos á la nisterio lo maneja, altera ó destruye como
administraciou del estado, y tendrcis escc- formalidad de reglamento.
celentes ' instituciones políticas. Mas para El artículo ,1:3 de la Coustitucion dice:
esto será preciso que los busqucis alli donde «Las Cortes se componen de dos cuerpos
estan , qne no os imagineis que os es dado colegisladores , iguales en facultades: el Se-
producirlos con una plumada; que si olvi- nado y el Congreso de los Diputados.» La
daréis esta verdad, bien pronto se os pre- igualdad de facultades está consignada en
sentará de bulto en el curso de losaconte- la Ley fundamental; pero esta Ley no es
cimientos. bastante ú igualar el poder de los dos cuer-


Los que han confeccionado las leyes fun- pos. La igualdad de facultades significa
damentalcs , no siempre han tenido á la vista igualdad de atribuciones legales, mas no
estas doctrinas enseñadas porla razon y con- igualdad cle fuerza: en circunstancias ordi-
firmadas por la historia; han crcido que has- narias , y solo en negocios de poca impor-
taba la palabra del legislador para impro- tancia , se verificará la igualdad; en asuntos
visar un poder; pero la csperiencia ha venido de monta, la diferencia se hará palpable.
á demostrar que no es lo mismo un poder Tanta es la fuerza de las cosas, que la
legal que un poder efectivo. Asi , en las misma Constitucion que consigna de una
constituciones modernas hay dos partes ell- manera tan espresa la dicha igualdad, la
teramente distintas, sin la intención V con- destruye en el artículo B'r , que dice asi:
tra la voluntad de los mismos qne las for- «Las leyes sobre contribuciones y crédito
maron: una fnndamental, otra reglamenta- , público se presentarán primero al Congreso
ria. En vano se ha dado á todos los artículos I1 de losDiputados; y si en el Senado sufrieren
un mismo caracter , y en vano se los ha for- 1, alguna alteracion que aquel no admita des-
talecido con idéntica sancion: lo que cspresa .11 pues, pasará á la sancion Real lo que los di-
poderes sociales preexistentes á la ley, esl putados aprobaren detínitivamente.» lIé
verdaderamente fundamental; lo dernas es 1


1
aquí descartado el voto del alto cuerpo cole-


fundamental de nombre, reglamentario de I gislador en el negocio de mas importancia;
hecho.l héle aquí despojado del escudo de las asam-


En Inglaterra la mas leve modifíoacion en 1I hleas legislativas: la votacion de los irnpues-
la cámara de los lores seria un negocio de 1 tos. Este veto, única arma legal que existe
la mayor trascendencia; el hill que lo anun- 1II en los gobiernos representativos para enfre-ciara pondría en movimiento todo el mundo I nar eficazmente al gohierno, este veto se


t6




ARTiCULO JI.


Pnlrlicndo en Barcelcnn en fchrero de 18H.


Comparando la Constitucion de 1837 con
la de1812, salta Ú losojos la mayor altura
en que aquella ha colocado al rey, y 10 mu-
cho que ha cercenado de las facultades de
las Cortes: y aqui se halla una de las causas
de la diferencia que ofrece el curso de las
sesiones de la asamblea popular, no en el
cuerpo intermedio. El poder real no se ve
tan combatido, porque se halla en mayor
elevacion, donde no alcanzan tan fácilmento
los tiros; y adenias , si llega el caso de com-
bate, pelea con lilas ventajas que antes, por
la sencilla razon de que se le ha dado mas
fuerza.


El artículo 26 de la Constitucion de. 1837
dice: «Las Córtes se reunen todos los años.
Corresponde al Rey convocarlas, suspender
y cerrar sus sesiones y disolver el Congreso
de Diputados; pero con la obligacion, en es-
te último caso, de convocar otras Cortes , v
reunirlas dentro de tres meses.') .


Estas facultades, que tao poderosas ar-
mas son en mano del 1IJ00Wrea, no se las
otorgaba la del R12. lié aquí algunos de sus


Iartículos:t 04-. «Se juntarán las Cortes todos los


-13'<; --
le quita al Senado. Esto equivale á decir. importante , desvaneciendn la objecion que
no eres un poder sino un consejo. acabamos de presentar. En el artículo se-


Iníiórese de lo dicho que en las constitu- guudo procuraremos señalar las causas que
cienes modernas no se ha salvado tanto co- dan un curso mas sosegado y pacífico á las
rno se cree el gravísimo inconveniente de deliberaciones de las asambleas. Bien que
hallarse frente á frente y sin intermedio, el entretanto desearíamos que se nos indicase
poder real v el popular.iBi bien se observa, un ejemplar, un solo ejemplar,. en que la
lo que se lla hecho es sujetar las delibera- mediacion del alto I'uerpo colegislador hava
cioues á mayor lentitud, á fórmulas que per- evitado un conflicto inminente. Cuando 'cl
mitan ganar tiempo; mas no. se ha creado cuerpo popular ha querido la caida de un
un veJ~dadero poder, un mediador eficaz, ministcrio, ó el ministerio ha caido, ó ha
que en trances apurados sea bastante á evi- sido necesario apelar á la disolueion; y en
tal' un conflicto. general puedo asegurarse que no se ha' ce-


Ya prevemos la dificultad que se nos va nacido otro medio para impedir el completo
á ohjctar , yasi le saldremos al encuentro. triunfo de la voluntad de dicha asamblea:
«Vuestra proposicion, se nos dirá, está en es decir , que ó se ha hecho lo que ella que-
oposicion abierta con la esperiencia. El cuer- ria ó ha dejado de existir. ¿Dónde está la
po intermedio produce escelentes efectos; y mcdiacionj Lo propio que en España ha su-
para convencerse de esta verdad basta com- cedido en Francia: ahí teneis la historia des-
parar lo que sucede ahora, con lo que su- de la epoca de la restauracion.
cedia antes que él existiese, Asi en Francia
como en Espaüa se ha visto que las asam-
bleas únicas esclavizaban ó devoraban al
gobierno; eran un monstruo á cuya presen-
cia temblaba el poder real; el monarca no
tenia otro recurso que optar entre la mas
senil condescendencia ó la muerte. En co-
mcuzando la lucha entre el Rev v la Asam-
blea, comenzaban también las"amenazas y
los insultos de la plebe; comono hahia quien
pudiese interponerse entre poderes de tan
distinto orígen y naturaleza, el combate era
siempre funesto para uno de los lidiadores.
i.Cómo csquc ahora no vemos semejante
escándalo Y jíiraLllo que en Francia acon-
tece, y no ceneis los ojos á una diferencia
que tamhicn se presenta muy de bulto en
España. »Esta objeciou no deja de ser es-
peciosa; mas no será difícil evidenciar que
es un mero sofisma. Se ve un efecto, y se
le señala por causa 10 que en realidad no
es. Se dice: «Antes no existia este fenó-
meno, ahora si; antes no había la cámara
intermedia; luego á ella son debidos los re-
sultados obtenidos.: Por coexistir dos cosas
no se infiere que la una produzca la -otra;
la aparicion de un cometa coincide tal vez
con una calamidad pública; y no obstante,
solo al vulgo preocupado le es lícito poner
en duda la completa inocencia de aquel
cuerpo celeste.


Los demas artículos que han de tener ca-
bida en este número no nos dejan el lugar
que necesitamos para la debida csplanacion
de los heches y de las ideas sohre este punto




Tercero: Cuando en circunstancias críti-
cas y por negocios arduos tuviere el rey por
conveniente que se congreguen, y lo parti-
cipare asi á la diputacion permanente de
Córtes.» (Art.l G2. )


Como st no bastaran todavía estas v otras
muchas precauciones para encadenar-la po-
testad real, se añadió: «Lasrestricciones de
la autoridad del rey son las siguientes:


Primera: «No puede el rey impedir bajo
ningun pretesto la celebracion de las Cortes
en las épocas y casos señalados por la Cons-
titucion , ni suspenderlas ni disolcerlas, ni
en manera alguna embarazar sus sesiones y
deliberaciones. Los que aconsejaren ó auxi-
liasen en cualquiera tentativa para estos ac-
tos, son declararlos traidores, y serán per-
seguidos como tales.» (A 1'1. 172..i


Hasta en el ejercicio de las facultades que
la Constitucion le otorgaba, se hallaba el rev
ligado por el consejo 'de Estado, que á sil
veZ era tambien hechura de las Córtes.


(El consejo de Estado es el único consejo
del rey, que oirá su dictámen en los asun-
tos graves y gubernativos, y señaladamen-
te para dar ó negar la sancion á las leyes,
declarar la guerra y hacer los tratados.»
(Art. 236.)


¿Y cómo se formaha ese consejo? «Todos
los consejeros de Estado serán nombrados
por el rey á propuesta de [as Cártes.») (Ar,-
tículo 233.) .


y ¿cómo se gobernaba ese consejo? «Elrey
formará un reglamento para el gobierno del
consejo de Estado , oycndo previamente al
mismo; y sepresentará á las Cártes para su
«probocion. (Ar]. 238.)


-- 139 -
"


'1'1 Las mismas formalidades IW observarán para
,1 el acto de cerrarse las Córtes.» (Art. 421.)
li .El. re~ ~o abria pues ni cerraba las Cortes,
[
'1 asistía únicamente a estos actos, pero su
! presencia no era de autoridad, sino de {or-


i' malidad, era el primero de los convidados,
! nada mas. Que asistiese ó dejase de asistir
! que quisiese ó no quisiese que las Córtes s~


abrieran, todo se realizaba de la misma ma-
nera: ni su voluntad ni su presencia podian
nada.


Si el rey juzgaha conveniente la reunión
de Cortes cstraordinarias , no era él quien
dehia couvocarlas, sino la diputaciónperma-
nente. «La diputacion permanente de Cortes
las convocará iestraordinarias'¡ con señala-
miento de dia en los tres casos siguientes..


afias cn la capital del reino , en edilicio des-
tinado á este solo objeto.» Nada tenia lllle
ver el rev con la convocatoria, v hasta el lu-
gar de rus deliberaciones quedaba en cierto
modo á la eleccion de las Cortes. «Cuando
tuvieren por conveniente trasladarse á otro
lugar podrán hacerlo con tal que sea á [lllC-
blo que no diste de la capital mas que doce
leguas, y que convengan en la traslacion
las dos terceras partes de los diputados pre-
sentes. J) (Arl.l Oií. !


El tiempo en que dehian principiar las se-
siones así como la duracion, no dependía de
la voluntad del rev. «Las sesiones de las Cór-
tes en cada año '(lurarán tres meses conse-
cutivos , dando principio el dia primero del
mes de marzo.» (Art. 10G.'1


Si al rey le int\~r('saha aprovecharse de al-
guna oportunidad favorable, prorogando al-
gunos meses las sesiones', tampoco podía
hacerlo. «Las Córtes podrán prorogar sus se-
siones cuando mas por.otro mes en solos los
dos casos: primero, á peticion del rey; se-
gundo, si las cortes lo creyeren necesario
por una resolucion (le las dos terceras partes
de los diputados.» :Art.l 07.)


Tenianse las juntas preparatorias en los
dias prescritos por la ley; celebráhase la úl-
tima el dia 2[) de fehrero , dia en que pres-
tahnn los diputados el juramento y elegian
presidente, vice-presidente y cuatro secre-
tarios; con lo ·que (dice el art. 118) «se ten-
drán por constituidas y formadas las Córtes..


Por lo que se echa de ver que la solemne
apertura á la cua1 dehia asistir el monarca,
no era mas que una mera ceremonia, pues
se entendian constituidas v formadas lasCór-
tes antes que ella se veriílcase. Los artículos
siguientes dan una idea de lo que era para
este efecto la autoridad del rev. «Se nom-
hrará en el mismodia (:25 de fellrero) una di-
putacion de veinte v dos individuos v dos de
lossecretarios, para que pase á dar'parte al
rey de hallarse constituidas las Córte«, y del
presidente que han elegido, á fin de que ma-
nifieste si asistirá á la apertura de las Cór-
tes, que se celebrará el dia primero de mar-
zo.» (Art. H9.)


.lJSi el rey se hallase fuera de la capital,
se le hará esta participacion por escrito, vel
rey contestará de] mismo modo.J) (\rt. 1'~O.)


«El rey asistirá pnr sí mismo á la apertu-
ra de las Cortes, y si tuviere impedimento,
la hará el presidente el día señalado sin que
po/' ningunmotioo pueda difcrirsepara otro.




-140 -
¿Podia el rey deshacerse de consejeros I hacer en el Senado mejoras de importancia.


que no fuesen de su agrado'? «Los conseje - La ley fundamental asienta el principio de
ros" de Estado no podrán ser removidos sin I eleccion , y asi no es posible hacer la digni-
causa justificada ante el tribunal supremo de I dad hereditaria ni vitalicia, corno en otros
Justicia.» (Art. 289.'1 reinos'; pero al menos seria conveniente


De suerte que la potestad real estaba re- aprovechar la latitud que permiten lás bases
sidenciada por el ministerio responsable, por 1'1 establecidas por ella, y desenvolverlas de!
el consejo de Estarlo, por las Córtes , y la modo conveniente con la reforma de la ley
diputacion permanente. I electoral. Las calidades que la Constitucion


Añádase á tod.o lo dicho, el veto absoluto I exige. para ser senad.or es~an .contenidas en
que la Constituciou de H(37 concede al rey, su artículo ·17, que dice aSI: «Para ser se-
y tendrernos evidenciado que no es la exis- nador se requiere ser español, mayor de
tencia del cuerpo intermedio lo que hace me- cuarenta años , y tener los medios desubsis-
nos graves los conflictos entre las Córtes y teucia y las demos circunstancias que deter-
el monarca, sino la diferente distribucion de mine la ley electoral.:
facultades que se ha hecho en la Constitucion Las últimas palabras del artículo dan pie
vigente. Si suponemos que existe solo el á que se haga mucho mas difícil la entrada
Congreso de diputados, cual lo arregla la en el Senado, y se logre una reunion de
Constitucion de i 837 , tampoco será posible homhres que á mas de su importancia legal,
que los conflictos seau tan peligrosos y fre- la tengan real y efectiva; haciéndose que el
cuentes. Senado represente un conjunto de luces, mo-


Hay todavía otra reflexión que hacer, la ralidad y fuerza que le haga mas respetable
cual manifiesta la sinrazon de los que atri- de lo que ha sido hasta aqui. Y no se crea
huyen á la prcvision y eficacia de la ley, lo que desconozcamos los inconvenientes que
que solo dimana de las circunstancias. Com- en esto se atraviesan, y la suma dificultad
parar la presente época con la de '1820, es de alcanzar el resultado apetecido, sean cua-
confundir lastimosamente los tiempos y las les fueren los medios que se adopten; pero
cosas. Entonces la revolución era jóven, aho- cuando existen los males, preciso es trabajar
ra es caduca; entonces no habia podido sa- en atenuarlos, ya que no sea posible des-
tisfacer todavía sus pasiones aviesas, ahora truirlos.
casi no le queda que desear; entonces hahia La ley electoral formada por las Cortes
en el trono un persona que por necesidad constituyentes, se resiente como es natural,
era su enemiga, hasta ahora han ocupado de su origen democrático; y asi es que las
el mando supremo, primero la Reina Viuda calidades para ser senador se señalaron de
que inauguró el sistema representativo, cles- tal suerte, <¡uese rodeó esta elevada digni-
pues Espartero, hechura de la revolucion dad de las menores restricciones posibles.
misma; entonces veia á la Europa en actitud El articulo ;j6 dice asi: «Para ser senador se
amenazadora llevundo á vanguardia los cjér- requiere además IJoseer una renta propia ó
citos íranceses , ahora no; ahora se halla un sueldo de 30,000 reales vellon al afio, ó
triunfante dcspues de siete años de lucha; y pagar 3,000 reales vellon anuales de contri-
durante esta, vióse siempre con el apoyo de hucion por subsidio de comercio.
la Francia é Inglaterra. La situacion es plles . »Solo servirán para este objeto los sueldos
muy diferente, su carácter no puede ser el de los empleos que no pueden perderse sino
mismo. El atrihuir determinados efectos á por causa legalmente probada, y los que con
tal ó cual institucion, cuando hay tantas otras arreglo á las leyes vigentes se disfruten tí
concausas que pueden haberlos producido, haya derecho de obtener por retiro, jubila-
es raciocinar con mucho desacierto. cion tí cesantía.


No intentamos significar con esto que el »La renta propia t el sueldo y la contrihu-
alto cuerpo colegislador sea inútil, pero sí cion podrán acumularse para completar la
nos proponemos indicar la necesidad de or-! suma necesaria, en cuyo caso cada real de
ganizarlo por medio de la ley electoral , de contrihucion, equivaldrá ál O de renta ó
manera que pueda llenar mejor el objeto de sueldo.»
su instituto. En esta parte, si bien la Cons- Treinta mil reales de renta es cantidad
titucion es llIuy lata, también es muy elás- suficiente para vivir con decoro, lilas no
trca ; y sin quebrantarla en unápice, es dable para dar al que posel~ mucha importancia á




-114-1-
losojosdel pais, ni asegurarle la conveniente
influencia para que su voto imponga el res-
peto que imponer debieran los que se emi-
ten en el alto cuerpo colegislador. :\0 obs-
tante, siendo esta renta propia, fuera al
menos una garantía de independencia; pero
computándose tamhien el sueldo, y pudién-
dose acumular para completar la suma nece-
saria, la renta propia, el sueldo y la con-
tribucion, resulta ensanchada de tal ma-
nera la categoría de los elegibles, que se-
gun las circunstancias, y los amaños de los
pal.tidos, el Senado podrá ser lo que se
qUIera.


Añadamos á esto, que no hay quien vaya
á examinar con detenimiento si los elegidos
reunen ó no los treinta mil reales, y se verá
(lile la ley electoral deja libre la entrada al
Senado, sin que exista apenas garantía de
que no ocuparán tan elevado puesto sugetos
indignos.


Ya que el fijar los medios de subsistencia
y demas circunstancias que han de concur-
rir en el senador pertenece á ley electoral,
con esta se porlrian remediar en parte los
inconvenientes indicados, no contentándose
con una renta de treinta mil reales, no de-
jando que se acumulase esta con el sueldo,
y además exigiendo la competente justifica-
eion documentada, la que debiera acompa-
fiar las actas so pena de nulidad.


La renta propia no deberia bajar de se-
senta mil reales al año; y si se quisiese per-
mitir que en algun modo se acumulase con
el sueldo, seria bueno exigir que el sueldo
fuera de empleo que no pueda perderse s ino
por cansa legalmente probada, y que en todo
caso la renta propia ascendiese á cuarenta
milreales. Asi de una parte se franquearian
las puertas del Senado á empleados de alta
categoría, y de otra se tuviera una garantía
de que el senador no es un aventurero, y
que no carece de motivos para interesarse
en el bien del pais.


Para obviar engaños y guardarse de hom-
hres de fortuna improvisada, seria también
muy importante que de dicha renta, al me-
nos los treinta mil reales estuviesen radica-
dos en predios rústicos ó urbanos.


El senador deberla estar obligado á pro-
bar su renta, con las escrituras de arriendo
ó de contratos, COIl la exhihicion de los reci-
bos de las contrihuciones, con la presenta-
cion de los nomhramientos y despachos que
le diesen el derecho tí la porccpciou de!


sueldo, ó con otros medios que se creyesen
convenientes; pero debiera establecerse que
nunca pudiesen tenerse por válidas las actas,
si no estuviesen acompañadas de los docu-
mentos justificativos.


Esta restricción produciria un gran bien,
cual fuera el de obligar indirectamente á los
pueblos á elegir personas conocidas en el
pais ; pues que se haria muy difícil echar
mano de otros, atendido que la justificacion


! de la renta ante un colegio electoral donde
. el elegido careciese de relaciones, traeria


mucho retardo y embarazos. De esta suerte,
sin contravenir 'al articulo ,19 de la Constitu-
cion que dice: «todos los españoles en quie-
nes concurran estas calidades, pueden ser
propuestos para senadores por cualquier
provinciade la monarquía,» se dariaá la clec-
cion un rumbo acertado, se evitaria el nom-
bramiento de personas de quienes no tiene
mas noticia la generalidad de los electores,
que el haberlos visto figurar en una lista
confeccionada á veces por cuatro intrigantes,
y el cargo de legislador no corriera los aza-
res de caer en manos de quien rechazado del
pais donde está conocida su ineptitud, ó sus
malas partes, anda á caza del puesto de se-
nador haciéndose incluir en listas de pro-
vincias lejanas, donde no ha llegado la fama
de su nulidad ó fechorías.


El artículo ,17 de la Constitucion deja ú
la ley electoral el determinar no solo los
medios de suhsistencia que ha de disfrutar
e! senador, sino tamhien las demas circuns-
tancias; y esta última espresion da lugar á
muchas combinaciones que restrinjan mas
y mas el círculo de los elegibles para la
dignidad senatorial.


¿Cllálesserán las demascirclt1/stanciasque '
convenga exigir? Claro es que estas si han
de ser adaptadas al objeto, deben conside-
rarse comoun signo de inteligencia, prohi-
dad, ascendiente sobre sus compatriotas,
independenciadel gobierno y de los partidos,
y ánimo ageno de miras interesadas ú
torcidas. La dificultad está en encontrar este
signo, v de manera que no pueda ser equí-
voco. Merced á los vaivenes de la revolu-
cion , ha subido tan de punto la dificultad
indicada, que ni aun pueden servir las con-
dicionesexigidas en el Estatuto Real, para
la dignidad de prócer. Algunas de ellas,
abririan la puerta del Senado ú personajes,
que por cierto no abundan en las calidades
necesarias para sentarse con provecho en




Los m-úculos q'le siguen S(~ puhlicuron ('11 \·Il)l'n~w'nit'nlo d(~
la ~\:~H:~'fH1. A flucs d,:~ l'Ut'I'U de 1~:~+ s..diil:1 luz el prospecto, ~IU"
110 Sí'I'Ú inútil copiar aqur.


¿Tiene la nación un pensamiento propio'!
¿,Será posible formularle como norma de 01'-:-
aanizacion social v basa de sólido gobierne?
Creemos que sí.' Estamos convencidos de


-14~ -
los escaños del alto cuerpo colegislador. sa-I! r.enta Il.ecesaria, y para nada habrán menes-
bidoes que á mas de los arzobispos, obispos, i ter escepciou.
grandes de España, y títulos de Castilla,! En cuanto á las demas circunstancias.
dehia constar el Estamento de próceres (de :' quizás podrían escogitarse combinaciones en
un número indeterminado de españolcs , ele- ! que fuera conveniente tenerlas presentes;
vados en dignidad é ilustres por sus servi- 1: sin-embargo parece que seria mejor no hacer
cios en las varias carreras, y que fuesen ó 1: en favor de ellas ninguna escepcion por lo
hubiesen sido secretarios del Despacho, PI'O- 1: tocante á la renta cxigida. Entonces se !lOS
curadores del Reino, consejerosde Estado, 11objetará, no aprovechareis las luces de mu-
embajadores ti ministros plenipotenciarios, ichos hombres I¡Ue se han distinguido en sus
generales de mar (¡ de tierra, ti ministros de I carreras, y qlle_ sin elllbarg? no han alcan-
los tribunales suprcmos.» Ciertamente que 1I zado la renta señalada; pero a esto responde-
en tiempos ordinarios estas circunstancias 11I remos, que estos hombres serán en e,scaso
ofrecen no insignificante garantía; pero en numero, que ademas les quedan abiertos
la actualidad, cuando la revolución ha Jle- ; mil caminospara servir al estado, en las se-
vado arrastrando por el sucio las TIlas altas" cretarlas del despacho, en los tribunales
dignidades , cuando las insignias mas dis- :i supremos, en las embajadas, en Jos mandos
tinguidas se han visto profanadas, cuando la li importantes, cn los consejos; todo lo cual
intriga, la inmoralidad y la impudencia han 11 equivale sin duda al peso que su voto podría
ocupado el puesto del mérito y de la virtud, 1 tener en el Senado. Por el temor de escluir
¿qué ¡;arantizan algunas de las condiciones '1 I1 un horuhrc ilustre, no se debe tranquear
esiresadas? El haber sido secretario del la puerta á los aventureros; y ademas , siD~spacho, ¿es signo por ventura de cálida- entre los cscluidos hay alguno <lile puede ser
des eminentes, ni distinguidas, ni buenas, de provecho Ú la patria, ya quedan indicados
cuando han sido tantas las mudanzas minis- Jos medios de no dejarle sin destino.
teriales , y con tal ligereza s\~ ha proc~~dido I Sea cual fuere la opinion que se adopte
en los nombramientos, y con tan IIIIIlgnos ji sobre las circunstancias que la ley electoral
medios se han escalado las sillas? ¿Pudiera j' deba exigir de un senador, creemos que to-
ser un título de orgullo el haber sido minis- 1I dos los hombres amantes del bien de su pn-
tro en semejantes épocas, cuando se ha Itria, estarán de acuerdo en que la instituciou
deslustrado de tal manera aquel puesto, que 1I del Senado demanda mas seria atcncion de la
apenas brindara a la ambicien, si no escitase 11 que se le ha dispensado hasta ahora, que ~i
la codicia?Y ¿qué diremos de la mayor parte ,1 ha de llenar los altos fines ú <¡ue se le desti
de las otras condiciones? Ah! ¿por. ql~é re- 1: na , es prer,iso .llue, por medio de una buena
cordal' lo que han VISto nuestros ojos? ¿por 11 lev electora:se impida laentrada en aquel ro-
qué citar nombres propiosy agraviar :Isi los 1\ (il,to á la ineptitud y perversidad; que es
manes de los españoles, que en los tribuna- I necesario <pie los elementos del alto CII('r-
l~s , en el c?nsejo , e,n el campo de batalla: 1: po, sean de suyo poderes soeialc~ antes de
dieron u,n dia h~stre.a su patna, leg,mdo a ii serlo legales: quc representen la IIIt~'!I~en­
laposteridad la lama inmortalrle HIS talentos, 11 cia , la moralidad y la fuerza del pato, que
de sus virtudes, y hazañas? 1I figuren con dignidad entrc cl Trono y el


El título de arzobispo Ú obispo elect?, .no Ir C~ngreso, para que de esta suerte la insti-
debería ~lastarpa~a ser sena~lo~; 1~1 cnulirrria- I¡ tucion ~ea algo mas q,ue una forma regla-
cion debiera ser circunstancia indispensable. li mentarra , v tenga dc fundamental algo lilas
El confirmado ofrece las garantías suíicicu- I que el nombre.
tes, el simplemente electo, no; antes bien I
podrá suceder mas de una vez , qne llevado . -~~_I<;:)'I'~~-
de miras ambiciosas ó afectado por resenti- I
mientes particulares, vaya á distraer la
atencion del Senado, v á escandalizar al pú-
blico con discusiones llemiciosas.


El ser grande de España ó tnulo de Cas-
tilla, tampoco pueden ser calidades bastan-
tes para ser elegible. Hay blasones muy iius-
tres por cierto, pero estos ya reunirán la




qtW la España abunda de elementos de vida:
en su catolicismo, en sumonarquía y deuias
leves fundamentales, están las prendas de su
trjnquilidad y ventura. La coufusionque nos
envuelve no es el verdadero caos, es la nie-
hla tendida sobre un hermoso pais : disipe-
nios esa niebla, y la embelesan te campiña
ostentará desde luego su fecundidad y sus
galas.


Fijar los principios sobre los cuales debe
establecerse en España un gobierno, que ni
desprecie lo pasado, ni desatienda lo presen-
te, ni pierda de vista el porvenir; un gobio·-
no (lue sin desconocer las necesidades de la
época, no se olvide de la rica herencia reli-
giosa, social y política que nos legaron nues-
tros mavores; un gobierno firme sin ohsti-
nacion :justiciero sin crueldad, grave y ma-
gcstuoso sin el irritante desden del orgullo;
un gohierno que sea como la clave de un
edificio grandioso, donde encuentren cabida
todas la~ opiniones razonables, respeto todos
[os derechos, proteccion todos Jos intereses
legítimos: hé aquí el objeto de la presente
puhlicacion.


y cuenta, que al proponernos hermanar
la razon y la justicia con la conveniencia pú-
hlica, estun muy lejos de nuestra mente
aquellas transacciones vergonzosas , en que
hoy se llama bien lo que ayer se apellidara
mal; aquellas alianzas ruines é hipócritus en
(lIle se arrumhan las convicciones para de-
jar campo libre á sentimientos hastardos: en
que se pretende que la verdad y el error, la
virtud y el crimen, se den monstruoso ahra-
zo ; en'que se arroja al suelo la púrpura pa-
ra alfombrar la mansión del tribuno; en que
se prostituye la Religion á la impiedad, con
tal que la hija del abismo se digne favorecer
con mirada de indulgencia á [a hiia del cielo.


A los hombres de Simas con~icciones se
las dejarnos enteras, sin exigirles modifica-
cion de ninguna clase; antes al contrario les
rogamos que las conserven puras , sin man-,
cha, sin aligacion que pueda desnaturalizar-
las ni ajarlas siquiera; á los que viven en
las somhras del error procuraremos traerlos
por camino suave á la luz de la verdad.


No conocemos ningun partido exento de
faltas, y en cuyo seno no se hayan cometido
crímenes: no transigiremos con el error, tra-
taremos con severidad al crimen, pero nos
guardaremos de escesiva dureza con la de-
bilidad y la ignorancia. Lo qne pedimos para
nosotros, mal pudiéramos negarlo á los


deuias. No nos lisonjeamos (re atraernos 1111-
merosos prosélitos , que á- tanto no llega
nuestra vanidad; mas abrigamos alguna es-
peranza (le oír de boca de nuestros mismos
adversarios: «no pensamos como vosotros,
pero no podemos llegaros rectitud de inteu-
cion , convicciones sinceras y profundas, es-
presión leal y dec'ornsa,»)


EQUIVOCACIONES


~¡",l,.i,l í llu fel,tl'l'lI ¡ll: 18¡ ¡.


A pesar de íos graves y nunca interrum-
pidos infortunios que están afligiendo á la na-
cion de diez años á esta parte; á pesar de la
desastrosa coufusion en que nos hundirnos á
la muerte del Rey, y de la cual no hemos
podido salir aun ; ;¡ pesar de! cuadro deseen-
solador (lue con tanta frecuencia han prese~­
tado los incesantes levantauiientos de las di-
ferentes provineias , declarándose en pugna
entre sí ó contra el gobierno; á pesar de la
esterilidad de todos los sistemas, del mal re-
sultado de todos los ensayos. del descrédito
de todos los hombresque 'en distintas épocas
cmpuüaren las riendas del Estado , no he-
mos lh~gad() ti desesperar jamás de que le
estuviese resenado á nuestro pais un porve-
nir lisonjero en días no llIUY remotos; no he-
mos podido creer, ni que la revolución hu-
biese echarloen nuestro suelo hondas raíces,
ni que existiesen otras causas que hiciesen
imposible para en adelante el estableeimien-
to de un gobierno cual cumple á una nación
civilizada; 110 se ha rendido nuestro corazón
á aquel desaliento que á no poeos hace es-
clamsr: « En este pais es imposible el go-


, bierno ; el poder murió para no resucitar: el
desgobierno y la anarquía se han aclimatado
en España; ya no servimos sino para objeto
de lástima y escarnio ú los ojos de [a culta


, Europa.» •
i: Siempre hemos creido lo que en el Pros-
[
1 I.lecto iudicamos, á saber: que la confusión
I que nos envolvía no era el verdadero caos;
ti que solo hahia una densa niebla, cuya espe-~ sura no dejaba ver los objetos tales como son




- 'IH-
en sí, pero que no los destruía, ni siquiera los 11 hlico, llama vivamente la a~el.lcion de los go-
alteruba , en lo tocante á su íntima natura- i heruantes y escita su actividad y energía,
leza. Intima decimos, para que se eutien- 1: apenas se concibe cómo es dable un estado
da que no desconocemos la huella que por 1: de incesante agitaciony asonadas sin que se
necesidad hahrá dejado en nuestro pais la I!, halle, en espantosa combustion la sociedad
planta de la revolución, ni el conjunto de fu- I entera; apenas es posible comprender cómo
nestas circnnstancias que se han opuesto por '[ no estarán ardiendo las entrañas de una tier-
espacio de largos años , y se oponen aun en f ra, en cuya superficie se levantan tan vivas
la actualidad, á la union y armonía de los ¡Illamaradas, cómo no abrigará formidables
huenos elementos de que abunda la Esparta, li volcanes, cua,mlo á cada paso se tropieza con
tanto quizás como otra cualquiera de las na- I un cráter que arroja bocanadasde humo.
cienes que mas se distinguen por su bien-., Los mismos españoles que conocená fon-
estar, prosperidad y poderío. do el estado de su patria, que han visto de


Nada estraño es que la Europa se haya cerca una y mil veces lo que es en España
equivocado sobre nuestra situacion, que nos I la revolucion , y cómo se hacen los moví-
haya considerado en un estado social lamen- I


1


mientes de masu trascendentales consecuen-
table , que nos haya juzgado indignos de cias, al hallarse en el ostrangero , y al pasmo
pertenecer á su comunion , y que los go- I s.u~ ojos por esas columnas atestadas de' no-
biernos nos hayan ofrecido á sus pueblos ce- ucías de levantamientos, de proclamas, de
010 ejemplar de tremendo e~carn~iento, á fin I declaraciones, de manifiestos, de juramen-
de que estos no prestasen oídosa los após- I tos y otras cosas por este tenor, habrán ne-
toles de funestas teorías. Es muy saludable I cesítado soltar de las manos el papel, v re-
que las naciones como los individuos pro-li frescal' sus ideas, y avivar sus recuerdos, y
cure-n escarmentar en cabeza agena, que los I pensar en lo que en otras ocasionesseme-
brindados á beber de la copa fatal asistan al I jantcs vieron y palparon, para no dejarse
doloroso espectáculo de las convulsiones y alucinar por vanas apariencias, para no de-
angustiosas ansias de quien antes probara jarse fascinarcon ostentosas escenas y atur-
del peligroso licor; pero la Europa se equi- dir con vanos clamores, tomando mi ruido
voca si cree que ha penetrado hasta el fondo factício y mezquino, por el hramida aterra-
de la sociedad lo que hasta ahora no pasa dor de formidable tormenta.
de la superficie; si piensa que el desquicia- Claro es que lo propio, y con muchascre-
miento social, corre parejas con el político; si ces, ha debido suceder á los estrangeros ; y
se imagina que el edificio ha venido al suelo de aquí un error grave sobre nuestra verda-
porque se hayan desplomado su cúpula y dera situación, sobre las conjeturas relativas
sus torres, á nuestro porvenir. Mas el error por ser es-


Repetimos que no es estraüo semejante cusable no deja de ser error, y cumple al
error; mas diremos, miradas las cosas des- honor de la España, cumple á sus intereses,
de lejos apenas era posihle verlas de otra el desvanecerle con razones, y mas todavía
manera. Quien se haya apartado alguna vez con hechos. •
del teatro de los acontecimientos, durante la En prueba de cuán pocose conoce en Eu-
época de turbulencias que andamos atrave- ropa nuestra verdadera situacion , pueden
sando , habrá podido formarse idea de lo aducirse dos razones ú cual mas conviuceu-
que debe de haberles sucedido á los estrau- tes. Es la primera, los disparatados juiciosy
geros cuando se hayan propuesto estudiar la pronósticos que con frecuencia se permiten
situacionde España. Viviendo en uno de esos los periodistas, y hasta los mas aventajados
paises de Europa donde el gobierno es pron- oradores parlamentarios; siendo la segunda,
ta y exactamente obedecido en cuanto pres- el proceder incierto é indeciso que se ohser-
cribe ; donde la administracion , sometida á va en los gahinetes, siempre que se trata de
la mas estricta regularidad, hace sentir su los negocios de la Península. Esto último in-
accion vigorosa desde las ~p:adas del poder dica que la diplomacia europeaestá pocose-
supremo hasta el mas humilde empleado, gura de sus luces en loconcerniente á Espa-
desde el centrode la capital hasta el mas in- ña, y que temerosade un yerro, no se atreve
significante y retirado confin; donde un des- á resolverse, prefiriendo una política neu-
acato á "na autoridad subalterna , ú el mas tral, de mera espectativa.
ligero asomo de perturhacion del órden pú- En este punto la conducta de la Francia y




- 145-
de la Inglaterra no ha sido la misma que la mejanza con los pueblos asiáticos, preciso
de las potenciasdel Norte, pues aquellas han le sena optar entre el despotismo oriental o
arrostrado compromisos de que estas se han la anarquía perpétua, porque cn tan triste
preca.vido con mucho cuidado; pero asi una.s I alternativa está colocada la sociedad cuan-
como otras han manifestado lo mismo que do la falta de un pensamiento grandioso y
acabamos de indicar, el poco conocimiento comun a todas las clases, no le permite al-
de nuestras cosas. En efecto, ¿. cuál ha sido canzar la verdadera nacionalidad, basa in-
la política 'de la Francia? ¿ pueden gloriarse dispensahlo para establecer un gobierno dig-
sus diplomáticos de haber seguido siempre no de tal nombre.
una marcha constante, sometida á principios .Cuando u.na sociedad carece de razon pú-
fijos? Recuérdense las variadas fases de la hlica, es decir, cuandono hay un conjunto de
política francesa desde la muerte de Fernan- hombresrespetables por su número, inteligen-
do. «Pero las circunstancias camhiaban,» es ciay posicion social, que tengan ideasclaras V
cierto; mas csa instabilidad de las situacio- fijas sobre los intereses nacionales, v la ma-
nes dehia entrar en vuestra prevision ,para nera con que estos deben ser conservados
no esponeros á las sensibles alternativas que protegidos y fomentados, entonces la socie~
habeis tenido que sufrir. En cuanto á Ingla- dad no posee ningun pensamiento de gobier-
torra , menester es confesar que tampoco ha no, y asi se halla precisada á resignarse ,ó
acreditado en esta parte su proverbial saga- bien á la disolucion , ó bien al despotismo
cidad. Para convencerse de esto basta con- mas completo. En no dominando la razon,
sideral' que se habia ligado íntimamente con prevalece la voluntad; y la voluntad sin ra-
Espartero, lo que demuestra que se equivo- z~n, constituye el despotismo. En tal caso,
caba lastimosamente,pues que á la influencia SI por una ú otra causa es dable reunir las
de una nación como la Gran Bretaña no pue- fuerzas individuales formando una fuerza pú-
de serle útil la alianzacon poderes muy tran- hlica , y colocar esta en manos de un solo
sitorios y altamente impopulares. Se nos hombreo de una clase, resulta el despotis-
dirá que esa impopularidad no era bastante mo asiático y el dominiode las castas; cuan-
conocida en Inglaterra: así lo creemos, y do no, la sociedad se fracciona en tribus, '"
hasta tenemos datos positivos de que en se descompone en hordas y handas , lo que
efecto era así; pero eso mismoconfirma mas al fin viene á parar á otro despotismo mas
y mas nuestra opinion sobre la ignorancia de terrible y estéril, cual es el ejercido por los
los estrangeros en lo tocante al estado de gefes de familia, ó los individuos mas astu-
España. Las potencias del Norte han proce- tos y fuertes.
dido con mas timidez; han reconocido que la B'ien claro es que en semejante estado no
complicacion era mucha, que los sucesos de puede encontrarse la España, cuva civiliza-
mañana podían desvanecer las conjeturas de cion y cultura llevan largos siglos de dura-
aver , y han dicho: «aguardernos.» El curso cion; ni la Europa nos hace la injusticia de
de los"acontecimientos ha manifestado que mirarnos como pueblos africanos, por mas
esa cautela no carecía de prevision : no lo que el prurito de zaherir se esprese á veces
negamos; pero tambien añadiremos que esa con intolerable exageracion y falsedad , alir-
prevision no ha estado exenta de equivoca- mando que no termina la Europa en Gibral-
ciones ; y que á menudo, mas bien que pre- tal' sino en los Pirineos. Sin embargo, como
vision, debiera llamarse incertidumbre. la escala en que pueden distribuirse los puc-


Se ha creido en Europa que la España no blos segun los grados de su inteligencia y
era capaz de un gobierno semejante al que actividad, es muy estensa, y el principio so-
bajo diferentes formas disfrutan las demas cial que hemos establecido se verificará en
naciones civilizadas, v esto se ha atribuí- proporcion á la mayor ó menor altura en que
do á varias causas. SlÍponen algunos que se hallen colocados en la misma, veamos has-
en nuestro pais no hay vida intelect~al ni ta qué punto merece la España las inculpa-
moral; que este pueblo vegeta en la mac- ciones que se le dirigen, esplicando al pro-
cion yen la estupidez; que adolece de una pio tiempo la regularidad de las anomalías,
especie de marasmo social y político; Yque que han podido inducir á que se formasen
por lo mismono es posible que brote de su sobre nuestra situacion opiniones desmentí-
seno un gobierno que rcuna la inteligencia y das por la razon y la espcriencia.
la fuerza. Si así fuese, teniendo cierta se- Desde luego salta á los ojos la estrañeza


17




- 446-
He que pueda faltar en Espana un pensa" i tierra sus ojos de llama. El Rey carece de
miento grandioso y general á todaslas clases, sucesion , y el inmediato heredero de la ce-
elemento de verdadera nacionalidad v basa runa es conocido por su profunda aversion á
de un gobierno justo , ilustrado y estable. todo liuage de innovaciones peligrosas. Los
Un pueblo qne reconquista su independencia hijos del príncipe son en crecido número .I«
'peleando por espacio de ocho siglos bajo minoría es imposible. mheredero es un 'a-
una misma enseña: un pueblo que reconsti- ron, sus hijos son varones tambien; no cahe
·tuye sn unidad, inaugurándola con el des- pues protesto para disputarles sus títulos de
cubrimiento de Ull KLlevo Mundo, con im- legitimidad; la gllPITa de sucesion esimposi-
portantes adquisiciones en Europa y en to- Me. El unten está asegurado sobre firmes
dos los paises del globo , y con un siglo tan cimientos, el poder se' hace cada dia mas
brillante en ciencias, literatura y bellas ar- fuerte, regularizando su accion v acostum-
tes; un pueblo que pudo hacer frente á la brándos~ mas y mas los pueblos'al yugo de
Europa entera, y aspirar á la monarquía la obediencia: la recolucion es imposible.
universal; un pueblo que, despues de lar- i Vanos pensamientos! Amalia mucre, 1'1
ga temporada de abatimiento y postraciou, monarca se enlaza con Cristina, nace nna
se levanta al grito de la patria como el sol- Princesa, y la minoria , la guerra de succ-
.dado que sorprendido por el enemigo, des- s~on, la revolucion, ya no son imposihles
pierta á la voz de alarma y empuña el fusil SIllO muy probables: el Rey enferma, v la
con brio y valentía, este pueblo no puede imposibilidad se ha trocado en inminente
carecer de ideas grandes, generales, que p.eligro; el Rey n~uere, y lo que era impo-
sirvan de lazo á todas las clases, que for- s~b!e. se ha ~echo inevitable. ¡euúntas impo-


.men la verdadera nacionalidad, y sean á sihilidudes a los ojos de la llaca humanidad
propósito para servir de basa al cstableci- serán realidades á los ojos de aquel que tie~
miento de un gobierno. n~ patentes á su yista los arcanosdel porve-


Por desgracia es demasiado evidente que nir I ;,1\0 recordais lo que sucediera en un
de mucho tiempo á esta parte no han preva- reino vecino'? Dejad á los políticos de Fran-


decido enla esfera política los elementos que cia y de Europa que se abismen en combi-
dominan en la social, y que ha resultado de naciones profundas; un momento despues el
aqui una falta de armonía, de donde han di- Príncipe real, el heredero de la corona, el
manado nuestros males. Mas esto no prueba gallardo mozo que promete á la Francia un
que la verdadera sociedad española carezca largo reinado, yace en el polvo, sin sentido.
de lo necesario para cimentar y solidar un exánime: pasan breves horas, el duque de
buen sistema político; y andan muy equivo- -Orlcans ha muerto.... el cscesivo hrio de
cados los que achacan á ignorancia y estu- un caballo ha cambiado la situacion, destru-
·pidez , lo que solo dehe atribuirse á circuns- yendo. conjeturas, frustrando esperanzas,
tancins esccpcionales , en las que se ha COIl1- ofreciendo un porvenir oscuro v telllncs-
hinado todo lo mas funesto que imaginarse tuoso.. ,. • ,
pueda para trastornar á las naciones, En octubre de ,18:13, no había mas que


11'linuria, guerra desucesion y reoolucion, un medio para ahorrar á la nacion torrentes
son causas de las cuales basta una sola para 11 de sangre y calamidades sin cuento: ahogar
conmover y dislocar un país: ¿qué había de I en su origen la cucstion dinástica creando
acontecer en España, donde hemos tenido una regencia sobre el supuesto de UII futuro
reunidas las tres, y complicadas de un mo- enlace. Entonces desaparecia la guerra de
do inestricablc? j Formidables son los cami- sucesion , no e~istia d~ hecho la ~inoría, y
nos del Todopoderoso cuando se propone con esto se quitaban a la revolucion el pá-
derramar sobre los reyes y los pueblos la bulo v sosten. ~i aun en ese caso nos lison-
copa de su indignacion! La revoluciónestaba jeamos con la idea de que se hubieran evi-
mordiendo el freno que le impusiera en Es- tado los disturbios; pero siemprehahrian si-
paüa la irresistible pujanza de los dos prin- do de menor gravedad v trascendencia. Xo
cipios religioso y monárquico; nada puede alcanzamos cómo no se ,;¡eron á la sazon los'
contra la mano que pesa sobre ella, y for- poderosos motivos, las altas consideraciones
zada á comprimir su voz v hasta su allento de interés de la nacion y de la Real familia,
se mantiene silenciosa y quieta . sin atrever~ que aconsejaban un arreglo amistoso; mal
.se á mirar á quien la sojuzga, fijos sobre la I decimos, lo alcanzamos muy bien cuando




- 147-
recordamos la miseria y la nada del hombre,
desde el rústico mas necio hasta la elevada
categoría de los consejeros de reyes.


Con el comienzo de la guerra civil coinci-
dió el desarrollo de la revolucion , circuns-
crita á muy reducido ámbito, que jamás
afectó á la masa del pueblo español , que si
desplegó mas fuerza que en épocas anterio-
res fue porque se cobijaba á la somhra del
trono, porque obraba en su nombre, porque
una parte de los españoles la dejaban cam-
peal', opinando (/Ile no era menester com-
hatirla de otra manera sino apoyando el
triunfo del príncipe á quien creian legítimo,
mirándole al propio tiempo como emblema
de la Religion y de la monarquía. De aqui
resultó una posicion sumamente falsa: el
trono llamaba en su auxilio á la revolucion,
es decir, á su enemigo natural v necesario;
se ensayahan sistemas apellidados de mayo-
rías, y una masa inmensa no reconocia otras
urnas que los cañones; se hablaba de resta-
hlecimiento de las leyes antiguas, cuando
los gobernantes estaban en una rápida pen-
diente que los conducia á innovar; se hacian
impotentes esfuerzos para crear una especie
de aristocracia, cuando los elementos en que
se apoyaha el trono tendian al deshocamien-
to de la democracia en lo que tiene de mas
anárquico y esclusivo. ¿Qué dehia resultar
de semejante coniplicacion -? La nacion mas
bien constituida, ¿seria capaz de resistir á
pruebas tan duras? No hay pues motivo pa-
ra estrañar el desgobierno y la anarquía que
nos han afligido durante los últimos diez
años ; lo que sí debemos admirar es que las
catástrofes no havan sido mayores. Los de-
sastres de la revolucion espaüola no alcan-
zan ni con mucho á los que ofrecieron en las
suyas la Inglaterra y la Francia, y no obs-
tante , alli no huho ni minoría ni guerra de
sucesion. ¿Cuál es la causa de que con ma-
yores elementos en el órden político, la re-
volucion hava sido entre nosotros mucho
menos terrible ? La difcrencia del estado
social. En aquellos paises la revolución era
fuerte por sí misma, entre nosotros necesi-
taba mendigar el auxilio ageno; alli se de-
claraba alJiertamente contra el trono, aqui I
se escudaba con él; allí se proclamaba sin 1
rebozo la ruina de la Iglesia, de toda socie-
dad religiosa; aquí, hasta en los tiempos
lilas agitados , se hablaba de reiormas , se
mostraba un hipócrita respeto á las tradicio-
nes antig¡las, se renovaba la memoria de


CárIos III, Y se buscaha apoyo en los cml-
cilios de Toledo. La revolucion era dueña
del gohierno, y echaba mano de la astucia;
esto indica que no se sentía con fuerza.


Deseamos que mediten sobre estas refle-
xiones los hombres qllC tanto se admiran de
que no nos haya sido posible hasta ahora
consolidar un gohierno; los que se adelan-
tan á discurrir sobre nuestro estado social y
se aventuran á infundadas aserciones, ate-
niéndose únicamente á lo que de sí arroja el
turbulento espectáculo de la última década.
¿Pues qué'? ¿No habcis leido la historia?
¿ Tan fácilmente haheis olvidado sus leccio-
nes'? ¿Tan ligeramente haheis examinado la
situación de España, que no havais alcanza-
do á distinguir entre lo regular y lo esccpcio-
nal , entre lo permanente y lo transitorio,
entre el fondo y la superficie, entre la reali-
dad y las apariencias" Duélenos que tama-
ñas equivocaciones se hayan estendido en
los paises estrangeros; pero todavia nos pesa
mucho mas cuando las vemos apoyadas por
españoles ; cuando notamos esa postracion
desesperante en que han caido personas res-
petables por sus conocimientos, cuando las
oimos decir con énfasis: (leso no tiene reme-
dio, no hay. que esperar nada.. Y tienen
razon hasta cierto punto; no hay que espe-:
rar nada mientras el trono, mientras las
instituciones, mientras la sociedad hayan de
ser consideradas con la mezquindad de mi-,
ras que algunos llevan; mientras no se ensa-
yen otros sistemas que los que ellos cono-
cen; mientras una nacion de quince millones
haya de ser el patrimonio de dos mil perso-
nas; mientras se haya de continuar en esa
costumbre de emplear un lenguaje de men-
tiras, que casi dejan de serlo por lo recono-
cidas v confesadas , mientras no se diga con
libertad v llaneza todo lo que se piensa, todo
lo que se' manifiestan unos á otros hasta los
hombres de diferentes opiniones y partidos,
cuando hablan en conversacion particular
sohre las causas v carácter de nuestros males,
y el remedio que conviene aplicarles.


Como quiera, repetimos que la situación
de España dista mucho de ser tan triste co-
mo creen algunos; insistimos en que impor-
ta no entregarse al desmayo; en que se re-
flexione que el daño no nace del estado so-
cial, sino de la complicacion de las circuns-
tancias políticas. '


La minoría ha terminado; el derecho á la
corona ya no es disputado en el campo de




La nueva situacion que ha sido el resul-
tado de la ~spu.lsion de Espartero, y las gra-
ves complicaciones que han sobrevenido
despues, natural era que llamasen séria-
mente la atencion de Europa , y que diesen
lugar á que se ocupasen de nuestras cosas
asi los1 gobiernos como la prensa y la tri-
buna.


lo Qu~ piensan sobre la cucstion española I
los gabinetes del Norte? Dificil es determi- I
narlo, porque la diplomacia no está entre
ellos sometidaá la discusion pública, ni se
ven sus hOI.nbr~s de estado en la precision
de dar esplicaciones que los lleven á reve-
laciones imprudentes. Su sistema actual pa-
rece ser la continuación del anterior: la neu-
tralidad y la espectativa. r-;o obstante, la I
mayoría de Isabel y la aproximacion de su
enlace escitarán la actividad de aquellos ga-
binetes; porque no es posible que se man-
tengan pasivos cuandose acerca el momento


~ 148-
de resolver cuestiones cuya trascendencia
no se les puede ocultar.· .
. El reconocimiento por parte del gobierno


de Nápoles ha dadolugar á variasconjeturas,
esplicándose en diferentes sentidos la mi-
sion de su representante en Madrid. Al ade-
lantarse á este paso, ¿anduvo el rey de las
Dos Sicilias de acuerdo con 105 demas gabi-
netes'! ¿Decidióse al reconocimiento con la
esperanza de alcanzar para un príncipe de
su familia la mano de nuestra Reina? Si asi
fuese es menester confesar que sus conse-
jeros no procedieron con mucho tino; y si
es verdad que la influenciafrancesa mediase
en el negocio, tendríamos una nueva prue-
ba de lo incierto y vacilante de la política
de las Tullerías. ¿Se ha examinado bastante
á fondo la cuestion del casamicnto? lo Se ha
esplorado la voluntad del país para saber
hasta qué punto seria bien acogido un prín-
cipe napolitano? Segun parece se ha pen-
sado muy poco en eso; y ciertamente que
sena mengua del pueblo español que, en
un negocio de tamaña importancia, todo se
consultase, escepto sus intereses y su vo-
luntad.


¿Qué representaría en España un prín-
cipe napolitano? Nada, absolutamente nada:
y creemos que no faltan combinaciones en
que el marido de la Reina podría represen-
tar mucho. Si esta consideracion es ó no de
algun valor, medítenlo los hombres pensa-
dores. ¿Tan robusto es el poder en España
que se pueda dejar á un lado como cosa de
poca importancia lo que sea á propósito para
darle el apoyo de grandes principios é in-
tereses?


Las antiguas simpatías de la Francia pa-
rece que se van trocando en cariñosa solici-
tud: si ·Ia solicitud cariñosa se dirige á la
augusta Isabel de Barban, sea enhorabue-
na, este es un sentimiento de familia; pero
si se refiere á la Reina de España, se in-
teresa en ,el negocio la nación española,
nacían altiva y briosa, que recibe los aga-
sajos con aquella dignidad que la caracte-
riza, y que no permite que nadie se tome
con ella el aire de protector. Viven todavía
los héroes de Bailen.


Lo confesaremos ingénuomente: tembla-
mos todas las veces que el gobierno francés
muestra intencion de ingerirse en nuestros
asuntos: dejando aparte las intenciones de
la Francia, nos asusta la escasez de conoci-
miento de que adolece aquel pais en cuanto


l\f3lli'id 7 de febrero de i8H.


batalla: la revolucióncontempla con deseen-
fianza el curso de los acontecimientos, V ma-
nifiesta altamente sus temores de perder sus
conquistas y botin. ¿ Cuál es la. situación
que resulta de este conjunto de círcunstan-
cias? ¿Quénecesidades se han de satisfacer?
¿. Qué combinaciones se han de tantear para
llevar á puerto seguro la nave del Estado?
Esto es lo que vamos á examinar en lo su-
cesivo, analizando por separado los elemen-
tos que entran en la llueva situacion , cuál
es su respectiva fuerza, cuál el lugar y la
influencia que les debe caber para que, su-
bordinados á la unidad, vivan en paz y ar-
manía, sin perder nada de cuanto entrañen
de justo, de útil y de bello. Fieles á nuestro
propósito, trabajaremos en presentar el pen-
samiento de la nacion, haciendo notar lo que
en él hay de claro, indicando lo que por ra-
zon de las circunstancias está oscuro, for-
mulando y fijando con la posible precision lo
que anda disperso por la sociedad, revuelto
con cien cosas incoherentes é inconexas,
perdiend~ asi el concierto y unidacl que las
Ideas nacionales han menester para erigirse
en gobierno.




-- 149-
concierne á lo interior de la peninsula. Las
discusiones de sus cámaras son cosa curiosa
para todo español. M. Jules de Lasteyrie
se ocupaba estos últimos dias en dar á
M. Guizot lecciones de politica con respecto
á España; y el honorablediputado, que se-
gun parece creia comprender á fondo nues-
tra situacion, se espresaba en términos no
muy á propósito para convencernos de que
asi era en realidad. M. Jules de Lasteyrie
insisiia mucho sobre los fueros, pretendien-
do que este era el espíritu dominante en
España, y lo que impedia una centraliza-
cion semejante á la francesa. Convenimos
con dicho señor en que el vizcaíno no se
parece al catalan, ni el valenciano al arago-
nés; pero la diferencia de tipos provincia-
les no es prueba de que vivala causa de los
fueros. ¿Cree el señor diputado que los dis-
turbios que se suscitan en Aragon son por
defender lo que se halla en las obras de
Blancas y Zurita? ¿Ni que los trastornos de
Cataluña se parezcan á los de 1640? Qui-
zás otro dia nos ocupemos de ese provincia-
lismo, que es el tema de tantas vulgarida-
des cuando se quiere señalar la causa que
no permite á la España el establecimiento
de un gobierno; por ahora nos contentare-
mos con dos reflexionesque en nuestro con-
cepto no tienen réplica. Primera: si es el
espíritu de los antiguos fueros lo que trae
desasosegado el pais, será menester que los
movimientos de cada provincia ofrezcan un
carácter original: esto no sucede asi; cuando
hay un pronunciamiento revolucionario, el
santo y seña vienen de Madrid, y se nota
en todos los puntos una conformidad abso-
luta. Segunda: tratándose de defender los
antiguosfueros, debieran figurar en primera
línea los hombres mas adictos á las ideas y
costumbres antiguas; y esto no se verifica,
antes al contrario,á la cabeza del movimien-
to se hallan siempre los mas conocidos por
sus opiniones innovadoras, por su desapego
á lo provincial, por su adhesion á los prin-
cipios rcvolucionarios , tales como los en-
tienden sus hermanos de todos los demas
paises.


¿Pero qué sabrán de nuestra sociedad,
en ·10 que tiene de interior y recóndito, esos
estrangcros que tan ignorantes están de lo
que se presenta mas do bulto? «Nuestro
gobierno, decia M. Garniel' Pages en la se-
sion del 19 de enero último, no debe perder
de vista quc la ley actual protege especial-


mente á los comerciantes franceses, pues
casi todos los fabricantes establecidos en Ca-
taluña son [ranceses.» Nosabemos de dónde
habrá sacado el diputado francés idea tan
peregrina: ó no ha estado jamás en Cala-
luña , ó no habló sino con algunos fabrican-
les franceses, que le dirían como aquellos
tres firmantes: N os los fabricantes de Ca-
taluño:


El discurso de M. Guizot es notable bajo
muchos aspectos: el ministro de Negocios
cstrangeros , acosado en todas direcciones,
se ha querido defender de una manera sa-
tisfactoria y brillante, como suele decirse;
y en el decurso de su peroracion , que nos
guardaremos de llamar improvisacion, se
ha dejado llevar ádeclaraciones importantes.


En el discurso de la corona se habia di-
cho que la sincera amistad entre el rey de
los franceses y la soberana de la Gran Bre-
taña, y la cordial inteligencia establecida en-
tre sus gobiernos, infundían lisonjeras es-
peranzas con respecto al desenlace de los
negocios de España y Grecia; y M. Guizot
comienza su apología ccn una ostentosa re-
seña de los buenos resultados de la política
del gabinete francés. Herir debiera el pun-
donor de todos los españoles el que los mi-
nistros estrangeros emparejen la España con
la Grecia á manera de nacionesde un mismo
órden, j La monarquía de Felipe 11 y la mo-
narquia del rey Othonl. .. Sombras del Es-
corial , dormid'en paz; nolevantcis vuestras
cabezas; no vean vuestros ojos lo que se ha
hecho de vuestra monarquía... !


Pinta M. Guizot el cambio satisfactorio
que se ha verificado en España; la mejora
es cierta, pero ¿le debemos nada por eso á
la política de las Tullerías? Si M. Guizot ha
querido indicarlo, nosotros lo negamos rc-
sueltarnente , sin vacilar: ahí estan los he-
chos que abonan nuestro juicio. Cite el mi-
nistro un solo hecho que apoye el suyo: no
lo hará, porque no existe; y guárdese de
apelar á los hechos porque ellos atestiguan
la timidez y la esterilidad de la política
francesa.


«Hemos aceptado,dice, la posieion é in-
fluencia que se nos devolvian.» ¿Quién os
ha otorgado esa influencia? Si á tanto, se
hubiese prestado el ministerio, sabed que
esa política no se la inspira la.naoion.


Llegamos á una declaraeion importante,
de que tomamos acta, y que dudamos mu-
cho que se hubiese escapado á Metternich.




- 'f30-
«Hemos dicho al gobierno inglés: la lucha 1] dos gobiernos; todavía creemos que tiene la
entre los dospaises ha causado la desgracia i Inglaterra en España intereses opuestos á
de España, y esta hostilidad es tambicn fu- i los de la Francia; y en las palabras de
nesta á dos naciones igualmente fuertes. . M. Guizot encontramos una buena parte de
Nuestro primer pensamiento ha sidover que 1\ cumplimientos diplomáticos, pues no pode-
era posible que cesase esa funestarivalidad mos persuadirnos que ú tanto llegue su can-
en la península, apelando al juicio y honra- didez , que deposite entera confianza en la
dez política del gabinete inglés.» ¿ Qué res- eordialidad de la política inglesa (1 l. .
pondera la Francia cuando la echemos en Las demas esplicaciones del ministro no
cara el haber causado nuestras desgracias, son menos importantes que las que acaba-
puesto que su ministro de Negocios estran- mos de oir: «Hemos ahordado , dice, otras
geros lo confiesa sin rodeos á la faz del cuestiones mas precisas y delicadas; la
mundo"? Dudamos que Peel ratifique la con- cuestión de matrimonio, por ejemplo, en la
fesion , aceptando la grave responsabilidad que tiene dos intereses la Francia: el pri-
que le echa encima M. Guizot, Si este se mero que no se establezca al otro lado de
hubiese limitado á decir que no era eonve- los Pirineos una .influencia naturalmen-
niente el desacuerdo de los dos gabinetes, te estraña á la de Francia , y otro que
que con él salian perjudicados sus intereses no nos comprometamos demasiado en los
propios, se hubiera mantenido en los lí- negocios de España por uno de esos lazos
mites debidos; pero reconocer con tanta que estrechan demasiado á las familias y á
llaneza que las desavenencias entre Francia las naciones. Hemos tomado por regla estos
é Inglaterra habian causado la desgracia de hcchos.» En estas palabras de M. Guizot se
Espaüa , es declaracion que nadie se debia halla esprcsamentc consignado que el gahi-
prometer de un ~ombre de estado. Hay co- I nete franc.'cs aband.ona definitivamente el
sas que, por evidentes que sean, no deben proyecto del casamiento de Isabel con un
confesarse con tanta ingenuidad. Adenias, I príncipe de la dinastía de Orlcans. No es
que si bien es verdad que esa desavenencia . cierto que siempre hayan sido las mismas
nos ha daüado, no creemos que de ella di- las intencionesde la córte de las Tullcrias
manen muchos de nuestros males: la naeion con respecto á este negocio, antes es muy
estaba enferma, y los médicos que sin ser probable que se habia tenido durante algull
llamados se entrometían en la curación, tiempo la idea de llevará caho dicho enlace.
agravaban el daño con su imprudencia ó su Mas como quiera que esto no podía con-
malicia. sentirlo la Inglaterra, ni lo llevaran á hien


«Hemos apelado, dice M. Guizot, á la las potencias del Norte, la Francia de Luis
benevolencia y honradez política del minis- Felipe,qnedista muchodeser ludeLuis XIV,
terio inglés: hemos preguntado si la lucha ni la de Napoleon, se resigna tranquilamente
permanente de los partidos en España no á su suerte,. y se contenta con presentar
era efecto de la rutina, del hábito y de las como efecto de altas concepciones políticas,
preocupaciones; y en Londres como en Pa- lo que es resultado de indeclinable necc-
rís se ha convenido que los partidos no tie- sidad.
nen en España mas interés que el de que Leccion severa recíhen con esta declara-
se afiancen el órden , la paz y la monarquía cion del ministro aquellos políticos qne con-
constitucional.. Es decir, que asi el minis- sideraban como un inmenso hien para la
terio inglés eomo el francés no han com- España el enlace de nuestra Reina con un
prendido hasta ahora cuál era la politica que príncipe francés. Bien podían conocer que
dehiau observar con respecto á España; no no era esta la voluntad de la inmensa ma-
han comprendido hastafines del añode '1843, yoría de los españoles; no podían ignorar
despues de largas rivalidades, que su interés I que mas ó menos directamente se opondria
era el mismo, y esto lo sabemos oficialmente á la realizacion de semejante proyecto la
nada menos que de boca del ministro de Europa entera, pero al menos les quedaba
Negocios estrangeros, en el momento solem- la esperanza de que la Francia aceptaría
ne de esponcr á las Cámaras la políticadel para uno de sus príncipes la mano de Isabel.
gabinete. A pesar de semejante declaración,
todavia nos queda alguna duda de que sea
tan cordial la buena inteligencia entre los (1) Testigos los sucesos.




Mrull'i.l 14 (le fehrero de 1fl4~.


ERRADO 515TE)IA QUE SR IL\ SEGUIDO PARA RE-
MIWIAR NlESTROS ~IALES. INIlICACION DE LOS
PRINCIPIOS QUE NO CO'WIENE OLVIDAR, 51 SE


DESEA E:\'CONTRAR EL VEltnADERO.


- UH-
Esta esperanza ha salido fallida: el gobierno ] objetos; creemos que para afianzar la tran-
francés acaba de declarar que tampoco lo quilidad y hacer la dicha del pais se nece-
quiere, porquc no está en el casode arros- sita algo mas; opinamos que es preciso
trar compromisos ('1). remontarse á mayor altura, que es indispen-


sable mirar las cuestiones políticas en toda
su amplitud, atender al propio tiempo á la
sociedad, pensar de qué manera se han de
reformar las leyes cuya observancia sea in-
compatible con el bien público, y no conten-
tarse con falsearlas, porque es siempre una
situacionmuy violenta, y por lo mismo poco
durable, la en que se proclamacomo vigente
lo que en realidad se infringe. Quisiéramos
que la España adoptase un sistema donde


Abundan en la esfera política cierta clase entrasen para poco los homhres y para mu-
de hombrcs , que podrían muy bien compa- cho las cosas; donde el individuo desapure-
rarsc á un arquitecto que se empeñase en ciese en presencia de la sociedad; donde el
dar solidez á los edificios por medio de pun- poder tuviese una robustez intrínseca, ente-
tales, y no pensase eu construirlos á plomo. ramente propia, afianzada en el apoyo na-
Hay revueltas, y ellosno las quisieran; hay cional, sin necesidad de mendigar el sosten
desacatos á la autoridad, y ellos desean verla de este ó aquel partido, y mucho menos de
respetada; hay una agitacion incesante que de esta ó aquella persona; desearíamos que
trabaja las entrañas del pais y no le deja el desacuerdo de algunos hombres, por alto
sosiego ni descanso, y ellos anhelan un ór- I que rayaran en calidades personales, no
den de cosas que nos ponga á cubierto de I acarrease ningun riesgo al sistema político
disturbios, y que lleve consigo la bonanCi-¡ que se adoptase;quisiéramosen una palabra,
b/e calma.de que tanto necesita I.a nación. que el edificio no se sostuviera por los pun-
Pero prcguntadles de qué medios piensan tales sino por el aplomo.
echar mano para lograr su intento, v os ha- Nadie pone en duda que una de las pri-
hlarán de asegurarse bien del personal del meras necesidades de España es dar estabi-
ejército y demas empleados; de colocar al lidad y consistencia al gobierno; mas para
frente de las provincias gefes políticos aman- el logro de tan importante objeto no basta
tes del órden, que obedezcan y hagan obe- hablar en general del robustecimiento del
decer fielmente los mandatos del gobierno; poder, es preciso indicar los medios de al-
de tener los distritos militares á cargo de canzarlo , porque la robustez y fuerza del
generales entendidos, leales, y sobre todo poder no son palabras Yanas, no son cosas
acreditados por su firmeza de carácter; de cuya creacion dependa de la libre voluntad
reparar en algun modo los males que ha su- de los hombres, no son el resultado de una
frido la iglesia, atrayéndose de esta suerte simple disposicion legislativa; el poder real
la voluntad y el apoyodel clero: de neutra- I no se fortalece de real órden.
lizar la influencia inglesa estrechando las ¡ Muydolorosa esperiencia nosha dcmostra-
relaciones con la Francia: de alcanzar si es do una verdad enseñada por la razon y las
posible el reconocimiento de las potencias del lecciones de la historia, á saber: que nin-
Norte; de entablar negociaciones con la cor- gun poder será fuerte en el órden político si
te de Roma, .tanteando algunos medios de no tiene una fuerza propia en el órden social,
oonoiliaoion para llegar á un arreglo definí- una fuerza anterior á las leyes, independien-
tivo. Este conjunto le miran como un sistema te de ellas, que nazca de la naturaleza del
completo de política, bastante á consolidar poder mismo y de la trahazon que le une
la situacion v crear un órden de cosas lison- con el pais donde se halla establecido. El
jero , beneffcioso y estable. No podemos error capital de muchos publicistas rnoder-
convenir en este modo de considerar los nos, el vicio radical de muchossistemas po-


líticos, estan en el olvido del principio que


11


acabamos de asentar. Por esto se ven tan-
(1) Los ha arrostrado: pero falta ver el des- tos poderes legales menospreciados , tantas


enlace, . , leyes sin observancia, porque así aquellos




~ ~1J2 -
como estas no son mas que la obra de la I Supongamos ahora que un asunto análogo
mano del hombre, no tienen mas vida y fuer- hubiese ocurrido en otro tiempo, cuando el
za que la que sacan de estar escritos en un alto clero, la nobleza, los procuradores de
papel, y el papel es cosa muy deleznable. las ciudades tenian una representacion real
«La leyes escelente, suele decirse, el mal y efectiva, no procedente de un artículo de
está en que no se la observa, ni hay medios ley reciente, si no dimanada de las costum-
para hacerla observar.. ¿Qué ley será esa bres arraigadas en el pais, fundada en vene-
que no puede recabar observancia, que no randoscódigosquesehabíanandado formando
lleva consigo espada y escudo? «Cuidemos, con el transcurso de los siglos, garantida
señores , oímos esclatnar á cada paso, que porla dignidad personalde los representantes
no pierda su prestigio esa institucion tutelar y por su posiciun social elevada é indepen-
á cuya sombra se conservan todos los inte- diente: si de semejante tribunal hubiese sa-
reses sociales.» El consejo es saludable, mas i lido un fallo severo, ¿no habria causadouna
por lo mismo que os veis precisados á acon- sensacion profunda? ¿No hubiera visto el
sejar en alta voz, demostrais que la insti- pais la espresion del dictamen de su eoncien-
tucion se encuentra en una posicion falsa, cia r.ropia, ó á lo menos no habría sentido
que no puede desenvolvery aplicar su fuer- vacilar sus convicciones en caso de tenerlas
za propia, que se ha rebajado .ese prestigio contrarias ála decision de aquel respetable
cuya necesidad invocais. «Un trono desdo- jurado? Y habria sucedido así, porque la
rado es un trono hundido,» esclamó un elo- dignidad, la ciencia, la virtud, la riqueza,
cuente orador, proponiéndose evitar un el recuerdo de altos servicios hechos al
fallo que mancillase el honor de la corona: Estado, y cuanto puede haber de mas ve-
nosotros le hubiéramos recordado que el i nerable en una sociedad, hubiera tenido allí
decoro de la Magestad ni pierde ni gana con sus representantes; fallando estos, el pais
diez votos mas ó diez votos menos; le hu- hubiera tomado el fallo como propio.
biéramos dicho que se aja todo lo que se Otro ejemplo. Está espresamente consig-
toca, que para precaver el hundimiento es nado en la Constituciou que no pueden co-
preciso en verdad precaver el desdoro, pero brarse contribuciones de ninguna clase que
que el desdoro es inevitable si se consiente no esten votadas por las Córtes: hasta ahora
el manoseo. se ha entendido este artículo de la manera


Ya que hemos tocado este punto, nos que han querido los ministros, y cuando
aprovecharemos de él para hacer sentir la á ellos les ha parecido bien que se le dejase
verdad de la doctrina que sustentamos, ha- sin uso, asi se ha hecho; y no obstante el
ciendo ver cuánto dista lo que es real y pais ha pagado las contribuciones no votadas,
efectivo de lo que no tiene mas existencia sin que se haya parado en la falta de la con-
de la que le dan combinaciones artificiosas. dicion exigida por la ley. Si la nacion huhie-
Para mayor claridad presentemos dos supo- se sido fielmente representada, si la vota-
siciones. Demos que á la vispera de la vota- cien de los impuestos hubiese sido una co-
tacion del famoso mensage , Jos amigos del sa real y efectiva, que tuviera trab~zon ínti-
Sr. Olózagahubiesen podidoconvencer, per- ma con la razon, la voluntad y los intereses
suadir, intimidar ó seducir al número de de los pueblos; si hubiese sido algo mas que
votantes necesario para sacar triunfante al una mera formalidad, ¿habria sido posible
caidoPresidente del Consejo de ministros; la prescindir de ella tan á menudo, ora falseán-
opinion del pais ¿se hubiera modificado en dola con las autorizaciones, ora dejándola
un ápice? No: en el resultado de la votacion completamente desatendida, sin cubrir la
se hahria visto un nuevo escándalo, no un ilegalidad con ninguna clase de velo?
dato para juzgar ; el trono y la augusta Per- De estas consideraciones deduciremos una
sona que le ocupa habrian quedado en el verdad, en que no pueden menos de conve-
mismo puesto en la conciencia y en el cora- nir todos los hombres imparciales, á saber:
zon de los españoles: y esto ¿por qué? Por- que el orden político en España está en des-
que sabe el pais que una veintena de indi- acuerdo con el social; que los poderes que
viduos que pasan de un lado á otro, en nada funcionan en aquel no son la genuina espre-
alteran la realidad de las cosas; no inclinan sion de los que existen en este. Mientras
la balanza donde se pesa un negocio de ta-I continuemos en semejante estado nos halla-
maña gravedad. mos en una posición falsa; y es en vanoque




-- 153 -
hablemos de dar consistencia y robustez al
poder, de hacer respetable la ley. de reca-
har de gohernantes ni gobernados la fielob-
servancia de ella.


El principio fundamental de nuestra teoría
es que el poder político ha de ser la espre-
sion del poder social, pues que hahiendo de
reunir la inteligencia, la moralidad y la fuer-
za, debe tomarlas de donde existan, es de-
cir, de la sociedad misma, Porque es menes-
ter observar, que el poder político no es un
ser 'abstracto sino muy concreto, en Íntimas
relaciones con-la sociedad gobernada,que
influye sin cesar sobre ella, y que á su vez
recibe de ella continua influencia. ¿Qué era
en España el poder político en tiempo de los
godos? ¿Quiénlo ejercía? El rcy , los obis-
pos y demás magnates; es decir, los que
tenian una influencia electiva, un verdadero
poder en la sociedad , independientemente
de las instituciones políticas: la religionyla
fuerza militar,ambas dueñas de .la riqueza
del pais, y en posesión de la inteligenciatal
como entoncesera posible. ¿Cuándo empezó
en todoslos reinos de Europa la combinacion
en el órden político del elemento democráti-
co con el aristocrático y el monárquico?
Cuando el desarrollo de laindustria y comer-
cio y la mayor division de la propiedad ter-
ritorial', crearon una nueva clase que tuvo
en la sociedad un poder real y efectivo.


En los últimos tres siglos se verificaba en
España el mismo principio, por mas que no
lo hayan advertido los que no han mirado
nuestra historia sino al través del prisma de
sus.pa.síonesó sistemas, .Durante este tiem-
poel verdaderoy único poder político de
España era la monarquía. Y esto ¿por qué?
Porqué laposicion de' España era: esencial-
menté de dominacíen y conquista; porque
enEUT0pa ,'en Afriea, en América,y en Asia',
tenÍllInQS grandes posesiones que,conservar;
porque)acshallábamos en una situacion es-
'C8ppional:con respecta. á'todas las naciones
del)continente; porgue· éramoslos represen-
tantes de anpdnclpio religioso combatido
casi en todaspartes menos en España; r por
eso la gran necesidad del paísera la umdad,
y á esta necesidad debían plegarse lo&inte-
reses de un órden secundario- Laaristoera-
cia , que no se había convertidoen cortesa-
na, se hallabaal frente de las armadas y de
los ejércitos; de ella salian los gefes de se-
gundo órden, cuyo primer caudillo era el
Rey. En este se hallaba personificada la


unidad, y por lo mismo su poder lo absorbía
todo. Pero nótese bien: habia en el país una
cosa que entrañaba una fuerza propia, inde-
pendiente ~e tod~ institucion política, que
no se habia modificado. con el incremento
del poder monárquico, y cuva conservacion
afectaba las ideas, las costumbres, los inte-
reses de la sociedad; esta cosa era la Reli-
gion Católica, su representante era el clero,
y este clero, que no tenia ostensible poder
político, lo ejercia no obstante en la realidad,
era el único dique que encontraban las om-
nímodas facultades del Rey, era el solo
contrapeso quehabia para que lamonarquía
absoluta no se trocase en despotismo. Esta
verdad la ha reconocido Montesquieu, quien
ciertamente no era muy partidario de la in-
fluencia eclesiástica.


Una teoría que nada prejuzga sobre la jus-
ticia y conveniencia de estas ó aquellas for-
mas políticas, no puede ser desdeñadani por
los monárquicos ni por los demócratas, pues
que ni á unos ni á otros es permitido recha-
chazar una doctrina-que se cifra en la nece-
sidad de hacer que el gobierno de la nacion
sea la espre.sion legítima de la inteligencia,
de la moralidad y de la fuerza que existan
en la sociedad. Y decimos que con esto no se
prejuzga nada sobre las formas políticas,
porque puede muy bien suceder que.en una
monarquía esten mejorpersonificados los po-
deres sociales que en una república; asi co-
mo hastardeando aquella , sería dable que,
lejos de ser la espresion de dichos poderes,
no representase mas que la. arhitrariedad de
un ministro Ó. Ioscaprichos de un privado,


. Aplicando esta teoría á la actual situacion
de, Espaüa , el problema político pe reduce á
lo siguiente: 1,o ¿euálés son los elementos
que tienen en la socíedad ('.spafll)la·un poder
efectivo? 2.° ¿Cuáles son los medios á,p,ror
pósito para que estos elementos. a«quicran
legítima y segura influencia ~u(}l .orden
político? ".".,


Los hombres de todos.lospartidosecharán
de ver que no preseatamosel problema bajo
un punto de vista apocado y esclusivo ;
que no consideramos la situacion atenién-
donos únicamente á estos ó aquellos recuer-
dos, á estas. ó aquellas opiniones; que no
queremos •perder de vista ningun interés,
ninguna necesidad; que consideramos las
cosas, no tales como debieran ser ó como
desearíamos que fuesen, sino tales como son,
como las han hecho los acontecimientos, el


t8




- 154 --
eurso de las ideas,la modiñeacion de las Estrict« legalidad,' ~el, t·igu·rosa obser-
costumbres, y cuantas causas han afectado vantia de la ley ,dicen otros: este es nue_~lro
mas ó menos directamente, y con mas ó me- único remedio. ¿,De qué leyes habíais? ¿De
nos eficacia, la sociedad española. las que bagais vosotros'? Vuestros adversa-


Difícil es el resolver con acierto las dos ríos afirmanque esas leyes son violencias.
cuestiones que acabamos de proponer: exi- ¿De las que hagan estos? Vosotros direis
gen nada menos que un análisis de la socie- otro tanto. ¿De las quefurme un poder dé-
dad, y luego la invencion de una fórmula que vado sobre ambos?Pero ese poder no existe;
esprese el resultado, y que pueda fácilmen- el poder sois vosotros, que empuñáis al-
te acomodarse á servir de guia en las nece- ternativamente las riendas del mando. ¿,De
sidades de la practica. De la propia suerte las qne confeccioneis unidos, reconciliados
que en matemáticas se examinan la natura- con abrazo fraternal, solo atentos á labrar
leza y relación de varias cantidades, se bus- la prosperidad pública? ¡Vanas ilusiones!
ca en seguida la espresion mas breve v Triste condicion de los tiempos agitados por
sencilla de lo que ha dado el análisis, y por las tormentas revolucionarias, que se hayan
fin se trasforma esta espresion de la manera de desacreditar en. ellos las .palabras mas
mas conveniente para usarla en las aplicacio- hermosas y halagüeñas. Ya se habían des-
nes, sin que á cada paso sea preciso recor- acreditado las de libertadé igualdad; queda-
dar la teoría de donde dimana. ,ban todavia las de union,reconciliacion, [ra-


Por mas dificultades que ofrezca semejan- ternidad de todos los partidos, vestas
te trabajo, parécenos que no es imposible acaban de serlo de una manera cruel; y su
darle cima, con tal que se le emprenda con descrédito es indeleble, porque está escrito
entera independencia de espíritu de partido, con sangre.
con abstraccion de los errores que, por acre- Cuando en junio próximo pasado exami-
ditados, no dejan de ser errores, y sobre todo nábamoslasituacion de España, aventurando
con vivo anhelo del bien público, sin pasion, algunas conjeturas sobre las consecuencias
sin afecciones, sin odio, con cumplidabuena I del pronunciamiento contra el ex-Regente,
fe. Ademas que no somos nosotros quienes indicamos que andaban muy poco acertados
nos lisonjeamos de llevar á cabo tan impor- los que se lisonjeaban con la decantada
tante tarea; bástanoshaber hecho la indica- union y reconciliacion, ! añadimos que esta
cien de su necesidad, para estar seguros de palabra, de suyo tangenerosa, no significa-
que los hombres pensadores y rectos se ocu- ha nada en política. Apoyábase nuestra opi-
paran de ella, y nos ayudarán al logro del nioa , en que ni las ideas se mudan en un
objeto deseado. instante dado, á voluntad de quien asi lo de-


Alos que nos objeten que nos proponemos sea, ni los intereses se concilian con el
tomarlas cosas de muylejos, les diremos que abrazo de un festin o con las frases de un
harto fáeil nos sería tomarlas de mas cerca, manifiesto, y que asi aqueUascomoestos se
y adoptar uno cualquiera de esos temas que hallaban en tan abierta eposicion , que RO
tan fecundes 'Son en p.~mposos discursos, I era posible. abandonasenel. campo sin.'probar
que sedan muy buenos Si bueno pudiese ser fortuna COrriendo los azares de una' bataHa.
io que estriba en suposiciones falsas, y que i Como quiera ,yá pesar de loquenes.dicta-
por tanto no sirve para nada. Así, porejern- ha la razon y enseñaba la esperienci~.deloj¡
plo, pudiéramos haber esclamado como tan- tiempos anteriores,confesarenms que, mas
tosotros, yaquede imparcialidad y templanza de una vez se detenía. Dtfestra plumapara
nos gloriamos: N{) mas re'IJolttciones, no mas dar lugar á laretlexion,temero50sdequela
reaceienes ; y desde esta inespugnableposi- repeticion de duros escarmientos y el-des-
cionanatematizar á los que ~ desviasen á agradable aspecto que los negociospresenta...
derecha ó izquierda. Pero desde luego nos han, nos hiciese desconfiados y suspicaces
hubiéramos preguntado á nosotros' mismos: en demasía. Desgraciadamente los acontecí-
¿qué significa esa frase si no se desenvuelve mientos de los últimos seis meses han- has-
el sistema en que se haya de realizar su sig- tado á robustecer esta eonviccion, y quitarle
nifieado? No mas revoluciones, no masreac- todo lo que pudiera entrañar de vacilacionó
ciones , estan clamando los prohombres de incertidumbre. ¡Qué edificio mas sólido el
todos los partidos; ¿.y qué es lo que vemos que acabamos de cimentar sobre la union!
en nuestro alrededor? esclamahan los incautos; y el edificio se vi-




- ,155....,.
no al suelo con estrepitosa ruma..... ¡Qué
fraternidad! y la sangre ha corrido en abun-
dancia..... ¡Qué abrazo mas cordial! y los
abrazadosse hundíanen el pecho el acero fra-
tricida.....


Nada nos importa saber de quién haya si-
do la culpa, ni de qué parte haya estado la
ingratitud 1 ni la perfidia,ni todo lo que unos
ti otros os achacais: bástanos consignarvucs-
trajlusion, vuestro error; hástanosha~er no-
tar lo endeble de vuestra obra. Mas diremos
todavía, y con loque vamos á añadir nos en-
contrareissiaduda mas indulgentes de lo que
creyerais. No es vuestra la culpa de que se
hayan frustrado las esperanzas que preten-
díais inspirar á la nacion; vuestra culpa no
está en que el edilicio se haya desplomado,
sino en que lo quisisteis Ievantar sobre
la arena. ¿ Y cuándo? ¿Y dónde? Cuan-
do los huracanes estan desencadenados, y
en un lugar combatido por la impetuosa
corriente de las inundaciones, azotado de
continuo por el soplo de la tempestad.


FOLITICA mSTRA1TOmRA.
Madrid I ~ de fehrerc d. tw~~.


Desde la reseña publicada en el número
anterior, poco resta que decir de la política
estrangera con respecto á España. Sin em-
bargo, la apertura del parlamento inglés,
el discurso de la Reina Victoria y las decla-
raciones de Peel, dan lugar á algunas con-
sideraciones,


El discurso de la corona ha sido cual de-
bia esperarse, reservado en estremo; bien
que no se ha olvidado en el la cortés cor-
respondencia que exigian las declaraciones
de Luis Felipe y de sus ministros.


Sir Roberto Peel ha confesado que la In-
glaterra estaba de acuerdo con la Francia
en que era preciso desechar la política de
rivalidad; se ha congratulado de la buena
inteligencia que reina entre las dos nacio-
cienes, y ha insistido mucho en la nece-
sidad de conservarla. Pere iesta buena
inteligencia proclamada en pleno parla-
mento debia llamar naturalmente la aten-
cion de las potencias del Norte, que podian
ver en ella la rehabilitacion de la alianza
debida á la destreza de Talleyrand, y que


los acontecimientos posteriores habían roto
completamente. Este flanco que M. Guizot
habia dejado. en descubierto. sea por no
haber reparado en él¿ sea por no haber-
le dado importancia. ha llamado la aten-
cion del diplomático inglés , quien ha apro-
vechado la primera oportunidad que se
le ha ofrecido para tranquilizar á las poten-
cias del Norte. No sabemos si esto contra-
ría en algo la pslítica de M. Guizot; sea co-
ID(¡) fuere preciso es consignar un hecho que
no carece de significado.


M. Guizot había ponderado mucho las
ventajas de la buena inteligencia entre las
dos naciones, refiriéndose principalmente á
los negocios de España: y el sagaz ministro
de la Gran Bretaña habrá previsto sin duda
que las demás potencias podian inferir de
semejantes declaraciones que la Francia y
la Inglaterra abrigaban a1gun designio par-
ticular sobre España, y que se proponian
obrar sobre ella de una manera esclusiva.
Lo acontecido en los años anteriores venia
en confirmacion de esta sospecha. Peel ha
comprendido el inconveniente, y le ha sa-
lido al encuentro. Ha declarado que la buena
armonía entre las dos naciones no entrañaba
ningun misterio; que la Francia y la' Ingla-
terra no querian.hacer nada oculto; que esta
nueva política no afectaba ningun interés
europeo; que no tenia por objeto entrome-
terse en lo que no les correspondiera; en
una palabra, ha dicho de la manera mas es-
plícita y terminante que las relaciones y las
miras diplomáticas de la Inglaterra no se
habiaa modi/icado en nada, sino es por lo
tocante al abandono de la rivalidad con la
Francia en los puntos donde se encontraban
las dos influencias.


Pero lo que nos ha parecido notable en
el discurso del ministro, es qlle ha esqui-
vado algun tanto el finarse con la cuestion
española, procurando dar á entender que la
buena armonía no se limitaba á España, sino-
que era una mira de política general, mas
grandiosa, mas humanitaria, eualeumple á
dos grandes naciones que se respetan mú-
tuamente. Quizás el ministro inglés habrá
querido' levantar la cuestión á esas alturas
para que afectase menos 10s intereses po-
sitivos; enmendando un tanto la plana á
M. Guizot que había presentado la buena
inteligencia inglesa y francesa bajo UIiI. as-
pecto demasiado práctico, y sobre todo de-
masiado aplicable á los negocios de España.




Madrid U de febrero de 18H.


LASPUEOCUPlCIONES POLITICAS


- 456-
Las potencias del Norte· no se alarmarán Icuestión eclesiástica, que tan lejana parece
ciertamente por ver que la Francia y la In- de cuanto se circunscribe á esta ó aquella
glaterra se dirigen esas tiernas espresiones nacion particular, creemosque se ha de te-
en que rebosan los sentimientos de huma- ner presente tambien nuestro estado social,
nidad , el deseo de la paz universal, y el que ni es el de la época de Felipe ll, ni tam-
anhelo de la civilizaeion del mundo; pero poco el del vecinoreino de Francia: de suer-
no hubiera sucedido lo mismo si la amistad te, "que asi como se equivocaria quien. se
se hubiese circunscrito en demasía, si se empeñase en poner al clero en el mismo pie
hubiese limitado á la cuestion española. La en que se hallaba en los tiempos de San Pe-
diplomacia es eminentemente positiva, y I dro de Alcántara y Santa Teresa de Jesús,
rep~ra muy' I?oco en todo lo que ofrece un asi tambien caeria en error quien se imagi-
caracter teórico y vago. nase que es conveniente, ni aun posible,


Con respecto á los negocios de España, constituirle en el mismo estado en que se
M. Guizotsoltóprendas ; Sir Roberto Peel encuentra en otros paises gangrenados por
no ha imitadotal conducta. Por manera que la incredulidad y el escepticismo.
sean cuales fueran las complicaciones veni- Previas estas indicaciones, que desenvol-
deras , la Inglaterra ha quedado enteramente veremos en su lugar y tiempo, entremos en
libre, agena á todo compromiso; pudiendo la cuestión principal, examinando cuáles
inclinarse á la política"de las Tullerias ó á son los elementos que tienen en la sociedad
la de las potencias del ·Nottc, sin que se española un poder efectivo.
le pueda echar en cara que ha incurrido en Ideas, sentimientos, costumbres, institu-
eontradiccion ó que ha retrocedido en sus ciones, intereses materiales; hé aquí pala-
propósitos. No puede decir otro tanto la bras que espresan lo que se halla en la so-
Francia. ciedad, independientemente de las leyes


políticas y hasta civiles.
Para determinar la cantidad y calidad de


lo que abriga la nacion española con respec-
to á los estremos indicados, parécenos que
se ha de atender á" dos cosas: ,l.a influencias
el que ha estado sometida; 2.a hechosque ha
ofrecido. O en otros términos, la cuestion
puede ser examinada apriori Ó te posteriori:
la naturaleza de las causas que han obrado
sobre una sociedad indica el estado en que
esta se hallará; asi discurrimos apriori, pa-
sando del conocimiento de la causa al del
efecto: los hechos que se han verificado en
ella revelan su estado; entonces discurrimos
a posteriori , pasando del conocimiento del
efecto al de la causa.


Al hacer estas investigaciones se corre el
peligro de caer en error por no considerar
mas que un género de causas ó de efectos,
como vemos que acontece á cada paso á los.
que se ocupan de semejantes materias.


Emplearemos este artículo en demostrar
la sinrazon y él espíritu de partidoconque
examinarse suele todo lo que tiene relacion


i con la política.
Echan algunos una ojeada sobre nuestra


historia, encuentran por todas partes la re'-
ligion y la monarquía, y dicen desdeluego:
(esta nacion es monárquica y religiosa, y
nada mas; á esto únicamente se ha deaten-
der , el resto es indiferente:» Obsérvan otros


¿Cuáles son los elementos que tienen en
la sociedad española un poder efectivo? Esta
es la primera cuestion que se ha de resolver,
si se quiere obrar con acierto en lo pertene-
ciente á nuestra reorganizacion social, polí-
tica y administrativa, y hasta en el arreglo
de los negocios eclesiásticos; porque aun
cuando en el discurso anterior hayamos ha-
blado únicamente de las relaciones del poder
social con el político, sin embargo, fácil-
mente se echa de ver que lo que hemos di-
cho con respecto á este tendrá tambien sus
aplicaciones á la administracion, debiendo
ella regirse por diferentes principios,segun
sea diferente el estado de la sociedad admi-
nistrada. Bueno será no perder de vista es-
ta observacion, que emitimosde paso, conla
idea de prevenir que nuestro sistema no se
limita á que tengamos una política interior
española, pues deseamos que española sea
también la""administracion, y que español
seacuauto-se.plantee en España. Asi, en la




-.157 -
quepor espaclo de- treintaaños hemos esta- luna palabrade consuelo hasta quetlegais á
do-sufriendo la influencia de principios con- Carlos lU, que también lo pasáramal si no
trarios á la religiony á la monarquía, y di- hubiese tenido la fortuna de seguir los con-
cen:«esta nacion no es nada de lo que fue; I sejos del conde de Aranda., si en su tiempo
su religi?n y sU.n:mnarquía están únicamente I no.se espulsaran los Jesuitas, no mediara-el
en sus hbros viejos y en las cabezas de la ruidoso negocio del obispode Cuenca, no se
generacioncaduca; no merecen que nos es~ribie:a el Trat~d~ de Am~rtizacion, y na
ocupemos deellas; en nada pueden obstar- saliera a luz el Ju~c~o ~mparc~af: sobre el_Uo·
nos semejantes elementos ; para nada deben nitorio de Parma, Claro' es que del mismo
entrar en la-nueva organizacion social;mu- principio de la supersticion os han de-hacer
roo será silos toleramos hasta que se estin- dimanar todos los escándalos del reinado de
gan por sí mismos, como fuego sin páhulo.» CárlosIV, que casi casi disculparían en gra-
Cuando los primeros quieren confirmar sus cia de los proyectos de Ilrquijo. En llegando
doctrinas, á mas de fundarlas en la historia, á la guerra de la independencia, escusado
aducen la recienteesperienciade 1814-,1823 es decir que la nacion estaba perdida si no
yde la guerra de los siete años, en cuyas la salvaran los discursos de los oradores de
épocas se mostrarontan vigorosos y tenaces Cádiz, que en buena filosofía debieron de
los dos principios religioso y monárquico; poner mas miedo á los trescientos mil sol-
así como al emprender los segundos una ta- dados de Napoleon que todos los ejércitos
reaanáloga,recuerdan losañosde1812,1820 españolesé inglesesy las innumerablesban-
y la última década; en que las ideas moder- das de guerrillerosque hostigaban al enemi-
nas se han mostrado pujantes, luchando con go, 'ora'matando rezagados, ora tomando
todo linage de resistencias hasta conseguir convoyes, ora dispersando una columnacon
un triunfo definitivo. imprevistos ataques, ora deteniendo v es-


Considerados los hechos con semejante trapeando divisiones enteras en los ~¡;sfila­
aislamiento, claro es que solo pueden con- deros y gargantas.;
ducir á equivocaciones; solo pueden servir Preguntadles: ¿quién impidió que la Cons-
á formar doctrinas falsas, inaplicables, que titucion de ·18,12 no convirtiese la España en
solo estan en la cabeza que las concibe, ó un paraiso? Los enemigos de las reformas.
si descienden alguna vez al terreno de la ¿,Quién hizoque la España no se aprovecha-
práctica, es para producir males sin cuento, se, ni en la política interior ni en la esterior,
pasar como una borrasca escoltada de true- de las ventajas que podia sacar del glorioso
nos y relámpagos, y concentrarse de nuevo triunfo sobre las huestes de Napoleon? Ll)S
en la mente de sus autores, que desespera- enemigos de las reformas. ¿ Quién provocó
dos del mal éxito se quedan maldiciendo á los escesos de los liherales desde 1820
la sociedad, cuando mas bien debieran mal- á 1823? Los sordos manejosde los enemigos
decir la ceguera de su entendimiento y la de las reformas, que no reparaban en dis-
imprudencia de su conducta. Irazarse hasta con el trage de la libertad.


Ese espíritu de pasion y parcialidad acar- ¿Quién escitó á la Europa contra los dema-
rea otro-efecto no menos dañoso, cual es, la gogos, quién la.reunió en congreso". v- fa de-
exageraoion en todo cuanto concierne á la cidló á enviarnos cien mil franceses? Los
calificacion de los hechos, asi pasados como enemigosde las reformas, para quieaesna-
presentes. Preguntad á ciertos hombres cuál da significan los nombres de independencia
es élerígendefodos-nuestros males. Su y patria. ¿Qué se produjode bueno durante
respuesta es muysencilla : la s~tpersticion y la ominosa década"? Nada. ¿Y el progreso de
el despotismo. Esta es la fórmula en su ma- la industria y comercio? ¿Y el tal cual arre-
yor concisiou: que si los instais algo mas, glo de la hacienda?Hayen esto exageracion;
ofreciéndoles oportunidad de desarrollarla, y,si algo hubo- no fue por lo que hizo el go-
os recordarán la inquisieionv-los.Irailes ,'las bierno ,sino á pesar de lo que hizo. ¿Quién
manos muertas, la teocraciay otras cosas suscitó la.cuestion dinástica?Los enemigos
por este tenor. Habladlesde nuestra historia, 'de las reformas, ¿Quién encendió la guerra
y Cárlos V fue un déspota, y Felipe Ilun ,civil? Losenemigos de las reformas.Los ene-
mónstruo,y sus descendientesunos imbéci- migos de las reformas fueron los que provo"--
es, y Felipe V un maniquí de Luis XIV,y caron el asesinato de los frailes; el incendia
Fernando VI nada, -y no oís desus bocas de los conventos ,los pronunciamientos en




- t58-
las provincias ,las represalias y crueldades i desventuras. (Historia de España, L t, c. 6.)
en el campo.debatalla: los que prolongaron ¡Ponderando desmedidamente .las ventajas.
la Iueha fratricida, los que perdieron á i del régimen antiguo, sin pararse en sus in-
la reina Cristina, tos que no dejaron que se !I convenientes, empeñándose en que todo cn-
arraigase la regencia de Espartero, los que i teramente habíade continuar intacto 1 así en
embarazaron su benéfico, ilustrado y libera! 1, el fondo como en la forma, no advierten esos
gobierno, los que contribuyeron mucho á su I1 hombres, que á la sombra de aquel régimen
caida , los que crearon los riesgos de las si- II se cometieron tropelías contra la religion, '.,
tuaciones sucesivas, los que han producido !¡ se prepararon no pocos de los desastres qua
la crísis.actual, los que sueñan en reaccio- 1, sufrimos: no recuerdan que al régimen an-
nes de sangre y despojo, los que .... en un.a II tiguo p~rtenecieron los reinado~ de Cárlos I~~
palabra, en los enemigos de las reformas I y de Carlos IV; que en aquel régimen se VIO
está personificado el genio de la discordia y I


1


el mas crudo despotismo min.isterial, que no
del crimen, el mal principio de Manes; cuan- respetaba ni á las personas, ni á las clases,
do de parte de los adversarios no hay mas, ni al santuario mismo; que en aquel régi-
que i1ustracion, generosidad, patriotismo, ! men pudo un ministro hacer prender en una
beneücencia , impecabilidad nunca desmeu- noche a millares de individuos, muchos de
tida, B.i no es por algun esceso de celo por ellos venerables por sus canas, su saber y
la :causa de la libertad. sus virtudes, y respetables todos, cuando


En el reverso de la medalla se presen- no por otro motivo, por su carácter deciu-
tan otras figuras. Hombres hay á cuyos ojos dadanos españoles, y conducirlos como re-
los defensores del antiguo sistema no co- baños á la orilla del mar, y amontonarlos en
metieron ninguna falta; la monarquía de embarcaciones preparadas al efecto, y arro-
los tiempos anteriores á 1808 no adolecía de jarlos á las costas de Italia, y dejarlos que
ningun defecto; la revolución tiene la culpa allá estuviesen sin poder tomar- tierra, pere-
de todos nuestros males: si ella no hubiese ciendo los mas ancianos y débiles, entre el
venido á perturbarnos, la España seria com- furor de IO'S elementos, y sufriendo mucho
parable á los campos Elíseos. Afortunada- los donras , ofreciéndose el ejemplo de mas
mente muchos otros, del mismo partido, de cruel arbitrariedad que se viera eD! los fastos
las mismas ideas y no menos profundas con- de la historia. Y olvidan esos hombres que
vicciones , miran las cosas de muy distinta bajo el antiguo régimen se entronizó Godoy,
manera; y en verdad que seria preciso cer- y estuvo envileciendo al gobierno y á la na-
rar los ojos para no ver que no todo lo anti-, cion , y preparando los desastres de la guer-
guo es digno de alabanza, y que no deja de I ra , y los de la revolucion , y cuanto hemos
haber mucho que merece censura. Si esto I padecido por.espacio de treinta años, y per-
no es así, ¿cómo esplicais la dolorosa deca- diendo. nuestra armada en Trafalgar, y en-
dencia que se verificó durante la dinastía viando á perecer á nuestros soldados entre
austriaca'? La España de Felipe Il , ¿no se los hielos del Norte, en defensa deqnien ya
hubiera avergonzado de la Espaüade Cár- desde entonces meditaba sus planes de usur-
los II? ¿ Qué se ha~ia~ hecho nuestra agri-


II
pacion. Y olvidan que bajo el antiguo régi-


cultura, nuestras fábricas , nuestra pobla- men se prepararon las escenas de Bayona, y
cion , nuestros ejércitos, nuestras armadas, I la prision del rey cuando era mas necesaria
nuestra preponderancia en Europa, nuestra su presencia. '
influencia en todos los negocios, el respeto Sin duda que larevolucion nos ha dañad"
que se mereciera nuestro pabellon en todos horrrblemente ; pero ¿ tiene ella la culpa de
los mares? ¿ Dónde estaban nuestros hom- que en 1808 estuviésemos tan atrasados en
bres de Estado, nuestros grandes caPita-llo concerniente á caminos, canales, navega-
nes, nuestros historiadores, nuestros poetas, cion , artes y comercio, y que poseyendo
nuestros humanistas, nuestro poderío, nues- nuestras riquísimas colonias de América
tro esplendor, nuestras glorias? Nada suce- no las aprovechásemos cual podíamos, y es-
de sin causa: dispútese enhorabuena sobre tuviésemos como quien perece de.hambre en-
ella, pero confiésese al menos que existía; tre montones de oro'! Si se quiere que triun-
reconózcase que se habia cumplido la profe- fe la verdad, es menester que sus deíenso-
da del P. Mariana: Parece á los prudentes y Ii res se muestren sinceros amantes de ella;
twisadol que . no" amenazan graves daños y K que donde haya un bien lo alaben, donde un




- 489-
nll\l lo eondenen t porque daña mucho á las
causas mas justas y santas el emplear en su i
defensa las armas del error, que sonel dis-
fraz, el disimulo y la mala fé. Recordemos
que peleando por grandes principios, por
verdades eternas, no conviene que noscons-
tituyamos defensores de objetos pequeños y
transiforios, y mucho menos que nos empe-
ñemosenescnsar las faltas y losabusos, aun
cuando se hayau cubierto convelos respeta-
bles. Fijoslos ojos en lasinstituciones, debe-
mos olvidemos de las personas: si alguna
'Vez estas no han llenado el alto objeto de
aquellas, reconozcámoslo con noble lealtad,
que cuando no alcanzásemos otro resultado,
nos atraeríamos el aprecio y la confianza de
nuestros mismos adversarios.


Entre estos estremos que acabamos de
describir, se encuentran hombres que bla-
sonan de imparcialidad, que se manifiestan
agenos á todo linaje de pasiones, que ase'""
guran nó tener otro deseo que colocar en su
puesto la verdad y huir de todaexageracion,
así en la teoría como en la práctica. Entre-
gados-desde su juventud al estudio de los
libros reformistas en religion y de los libe-
rales en política, intimados en amistad con
íos homhres que introdujeron en España las
innovaciones de 18'12, perseguidos algunos
de ellos porelgobierno absoluto, y creyendo
-que su reputacion , su gloria y porvenir son
inseparables de un sistema libre mas ó me-
'nos lato, no pueden desprenderse de anti-
guas ideas, de arraigados sentimientos y de
propios intereses bien ó mal entendidos; pe-
'ro dotados por otra parte de talento claro,
de corazón recto V de índole templada y apa-
cible,no les ha sido dable cerrar los ojosá
la luz deesperienciatan dolorosa y repetida,
ili 'áMlgar el gritode la conciencia ni las ins-
,»~cttHié.s:desllhidatgo pecho, y así e~C{ue
-hanmWlhcndo en gran manera sus opuuo-
nes, han retrocedido, como sueledecirse, y
'esforzándosepQr salvarsu decoro v no pa-
recer iaconseeuentes, han tratado de situar-
se en' un terrenoneutral, y desde allí amo-
nestar alsseeutendientes , inclinándose de
vez en cuando á unos ó á .otros, pero sin
empeñarse demasiado en la refriega.


Entre estos hombres hay algunos que se
equivocan lastimosamente sobre su impar-
parcialidad, queno adviertencuantolosofus-
can los restos de sus antiguas opiniones,
de sus amistades, y tal vez sus intereses,
para hacerlos sumamente parciales. Descú-


brese singularmente esta parcialidad cuando
se trata de examinar la historia de la revo-
lucion de España ó la de otros paises.Con-
denantambién el falso patriotismo, la amhi-
cion desmesurada, la ceguera de los viejos
revolucionarios y otras deformidades por es-
te tenor, que aparecen como negras man-
chas en el cuadro de lospartidos reformado-
res; pero siempre que asi lo hacen, á ni) Ser
que se hable de algun motin, se trasluc.Fser
amigos que se'dirigen á antiguos amigos,
que son hombres que participan en buena
dosis de las mismas doctrinas, que aplauden
en lo íntimo de su corazon las mismas medí-
das, y que si en algodiscrepan, si algotie-
nen que echar en cara á sus'adversarios, es
porque estos se han olvidado de esperar la
oportunidad, porque no han tenido presente
aquellaregla: {ortiter in "e, suaviter in mo-
do, La dureza, la hieldel lenguaje , lo reser-
van todo para los enemigos de las reformas;
siendonotable que, cuando en los reformis-
tas respetan casi siempre la intención yatri-
buven sus escesos á la exaltacion de los
ánimos por la resistencia que encontraban
en la ejecucion de sus designios, en los
enemigos de las reformas no hallan sino in-
tolerancia, apego á interesesmezquinos, in-
signe mala fe, ó crasa é inescusable igno-
rancia.


Suponed que se ocupan de la revolucion
francesa: segun ellos, todos los desastres
que ocurrieron desde la apertura de los Es-
tados generales sondebidos á las intrigas de
la corte, y á la obstinacion de la,nobleza y
del clero en no querer hacerse cargo del
siglo en que vivían y de la situaeion de la
Francia. Losdemócratas proeedian dehuena
fe, llevados de hermosas i1usiolÍtls:,deséO'-
Sos de labrar la-prosperidad del pais , dotJii.;..
nsdospor la ideade la libertad'de~: patriÁ';
cuando los aristócratassolo,iíltendi3n, á sus
intereses particulares f sinconviceiones prO'-
fundas, sin amoral sueloqueles: manteni3',
sin otro objeto que perpetuar-los antiguos
abusos que hacían de una ,grannaeion elpa-
trimoniode dos elases.l,Hayjusticia en este
-modo de apreciar las cosas? ¡,Hay la impar-
cialidad de que seglorían los que asi se
portan? Ciertamente que no: lo que hay es
adhesioná los principios de la revolucion,
bien que templados en lo tocante á la prác-
tica; interés en favor de las personas que
los aplican, bien queacompañado de alguna
displicencia cuando traspasan ciertos límites




- 460-
eomprometíendo .. 10. mismo que se trata de
afianzar; lo que hay es una aversion mas ó
menos disfrazada á las doctrinas de los ad-
versarios, UI) desdeñoso desvío por las per-
sonas de estos, cuando no un rencor, dima-
nado de antecedentes que es preciso olvidar
al tratarse de formar sobre las cosas juicios
verdaderos, y de discurrir sobre.ellas con
solidez y exactitud. .


Mientras las opiniones estremadas anden
á tan larga distanciaunas te otras, y 10& que
toman á su cargo elservirde mediadores
empleen un lenguaje tan poco imparcial y
conciliador, . difícil será- que alcancemos la
verdad en el exámeu de nuestra situacion,
de I~s causas que la han producido, y de los
medios de salir de ella; difícil será que acer-
temos á comprender cuáles son. los elemen-
tos que tienen en la sociedad española un
poder efectivo, primer dato de que debemos
asegurarnos, si no querernosperpetuar nues-
tro malestar, nacido en gran parte de nues-
lra incertidumbre.


.Pues entonces, se nos objetará: ¿cómo
dijlsteis que la naciun tenia un pensamiento
propio? Sí tanta es la discordancia de opi-
niones, ¿cómo será posible encontrar la
unidad? Lo dijimos, y no tenemos reparoen
repetirlo: la nacion tiene un pensamiento
propio, bien que no formulado, y pOr lo
mismo preguntábamos al comenzar el pros-
pecto: «si era posible formular ese pensa-
miento como uorma de organizacion.social y
basa de sólido gobierno.» Y es que en nues-
tro concepto,:á la espalda de esos hombres
que bullen, que hablan sin cesar , que lle-
van la palabra en nombre de quien no' les
ha facultado para ello, hay una uacioa de
.quince railloues que.tiene.susoreeaeias, sus
sen,timie.ntl~s ~·sus .eostumbres.. sus necesi-
dad~slWevas .con )lUS necesidades antiguas;
una narmn .que piensa, que quiere, pero
con .cieetaoscuridad , con. cierta confusion,
como el..individu.o '~ue , encontrándose en
una situacion complicada doadele agobian
circunstancias adversas y. le animan otras
favorables; siente que se agitan en su espí-
ritu ideas mal formadas é inexactas, proyec-
tos mal coordinados é incompletos', pero todo
convergente á un mismo punto , á la sa-
.tisíaccion. de sus necesidades, á la desapari-
cion de su malestar, al logro del objeto de
sus deseos; de suerte que si se le presenta
quien le diga: (lo que V. quiere es eso; lo
que V. intenta hacer es esotro; los medios


que V. emplearia.sontal y,tal,» responde,
«asi es, cabal, es lo.mismo.que yo pensaba
y queria ; solo que no acertaba á darme
exacta cuenta.»


La prueba, la evidente prueba.de que el
estado que acabamos de describir existe en
la realidad, es lo que acontece al hablar CQn
personas desinteresadas, .que. no esperan
medrar en. uno ni en otro banQ.o,.y que. solo
desean un órden de cosas seguroy estable,
para labrar su fortuna por medios legitimes,
o conservar laque hayan adquirido. Hablad-
les de la exageracion., del mal que se halla
en lodos los partidos; lo reconocen: del bien
que se podria aprovechar de varios de ellos,
lo contiesan: de las principales necesidades
que se han de satisfacer, de los obstáculos
que se han de remover, estan de acuerdo:
pero preguntadles sobre los medios que con-
viene emplear, entonces vacilan, dudan,
un eterno pero... es la respuesta á todas las
indicaciones; la irresoluciou , la timidez do-
mina en todos los actos; el escarmiento de


, lo pasado no les deja caminar hácialo .veni-
r dero; tan vario y malo fue lo que pasó, que


no alcanzan á persuadirse de que pueda
dejar de ser vario y malo lo que vendrá.'


i Qué calamidad para este paísel que Es-
partero no haya sido un hombre de genio!
El se encontró en circunstancias á pro-
pósito para formular el pensamiento de la
nacion ; para presentárselo sin disfraz, de-
cirle: «hélo aquí, este es ;» y obligar á !lU
aceptacion á los díscolos. y refractarios. Y
así será preciso hacerlo tarde ó temprano:
no hay otro remedio; y téngase presente
esta indicacion , para que ne seóreaque las
discusiones que .hemos comenzado.sobre el
estado de nuestra sociedad, las-pongamos
por tipos de otras discusiones que· se hayan
deagitar en grandes as<tmblRas.:EnJa,sj!l,ll¡.,-
cioa en que se encuentra el pais,··~menes-
ter dárselo todohecho: aun cuando hubiese-
mos!.le tener instituciones republicanas, seria
.preciso. que.estas nos viniesen deuna (heta-
dura.gubernativa: pero dictadurasabia,dic-
ta(lura decorosa, que nada olvide, nada des-
atienda, que acuda á todas las necesidades,
que sea digna de su destino, que inspire á
la nacion bastante respeto y confianza para
hacerle aceptar de corazón lo que le ofrezca
como medio de salvarse. Ya que la Provi-
dencia nos ha dado una Reina niña, quiera
esa misma Providencia deparamos un mi-
nistrogrande...




Madrid ~J da febrero de 18';'';',


y EL DE HACIENDA.
EHRE El. !HNISTERIO DE GfiilCll Y JUSTlCLl'


- ~6~ -
Los hombres que, no acertando á dirigir cabo con lealtad y perseverancia. AJJi ya no


bien el pais, se encuentran embarazados en se recuerdan al clero sus deberes con aquel
su accíon por mil obstáculos, que las mas tono altivo y exigente que en otros dias de
veces ellos propios se suscitan, apelan al fá- triste recordacion; ya no se le inculca, cual
eil medio de calumniar á la nacion , diciendo á una clase que estuviese siempre pronta á
que aqui no se conoce la ohediencia , que usurpaciones, que es indispensable, so pena
todos estan acostumbrados al desórden, que de rigurosos castigos, que respete las pre-
todos ignoran lo que es la observancia de la rogativas de la corona; ya no se trata á la
ley. Nosotros opinamos de una manera muy Religion con aquel desden.en el cual se ma-
diferente: creemos que en España un buen nifíesta que solo se la mira como un ramo
gobierno podrá hacer todo lo que quiera; y de administracion; alli ya no respira, ni la
si se nos pone por delante la esperiencia de suspicacia de algunos fiscales del antiguo
los pronunciarnientos , observaremos que consejo, ni el rencor de la escuela volteria-
aquel gobierno que obre de tal suerte que na. El trono se dirige al clero con amor, con
segun la jurisprudencia revolucionaria me- ilimitada confianza; y es bello, es tierno, en
rezca un pronunciamiento mas cumplido, estremo agradable y consolador, el ver que
aquel gobierno acabará para siempre con la inocencia y la Magestad se colocan á la
todos los pronunciamientos. sombra de la Religion; el ver que la escelsa


hija de cien Reyes', huérfana sobre el trono,
sola y desamparada, teniendo sobre su cabe-
za una nueva tempestad, recomienda con
mucho ahinco á los ministros del Señor, que
imploren la misericordia delAltísimo para
su trono y dinastía, y para la magnánima
nacion que la ha elevado á él á precio de su
sangre.


Esta inspiraciones digna del trono de San
Fernando: palabras semejantes no pasan des-
apercibidas para el pueblo español ; y si el
ministro se ba propuesto un objeto político.
ha dado en el blanco con admirable preci-
sion: porque es menester recordar que la
situación de la augusta Huérfana escita el
mas vivo interés, hasta de los mismos que
pelearon en favor de su tia: nadie ve en su
persona el emblema de los crímenes que se
han cometido á la sombra del trono; todos
saben que mientras en su nombre se derri-
baban los templos, y apellidando Reina y
Libertad se salpicaban de sangre los altares,
ella dormía el sueño de la inocencia bajo la
custodia de un ángel.


Hay en la circular que nos ocupaun pár-
rafosumamente notable, que si se comprende
como es debido, y de su significacion se pe-
netra bien el gobierno, contiene nada menos
que el término de la revolucion , el remedio
de nuestros males, la inauguracion de una
nueva era, rica en halagüeñas esperanzas.
Diceasí: «En medio de esta crisisque el go-
hierno arrostra con serenidad penetrado de
sus altos deberes, fiado en el apoyo de la
nacion, seguro de su justicia y de su fuerza,
lejos de evocar malas pasiones para oponer-
las á las pasiones atroces de la [accio« quele
i~


Hace ya muchos dias que el señor minis-
tro de Graciay Justicia se vá conquistando
el aprecio y la gratitud de todos los buenos
españoles por sus reiteradas providencias di-
rigidas á remediar en cuanto cabe los males
(Iue han afligido y afligen todavía á la Igle-
sia. Las órdenes que salen de su secretaría
estan concebidas en un lenguaje tan blan-
do y consolador , que aliviany dilatan el co-
razon del sacerdocio, que por espaciode diez
años apenas oyera de bocajlel poder supre-
momas que palabras de amenaza y descon-
fianza. Nadie se ha olvidado todavía de los
términosdela real órden conque fueron res-
tituidos á sus diócesis los M.RR. Arzobispos
de Sevilla y Santiago, ni los de la otra con'
que han sido relevados de sus confinamien-
tos el M. R. arzobispo de Tarragona y los
RR. obispos de Canarias, Calahorra, Palen-
cia y Pamplona; pero nos llama la atencion
de una manera particularísima- la circular
de 6 del corriente á los diocesanos. AIIi no
yernos una medidaaislada, sino la cspresion
de un sistema: dichoso el señor ministro, di-
ehosa la nacion, si ostesistema es llevado á




- -162 -
ha arrojado el guante, se considera mas ri- malas ó les abrieronindiscretamente Iapuer-
gurosamente obligado quenuncaápromover, ta; ellos fueron víctimas de su desacertado
tÍ escitar, á vivificar en el seno de lospue- proceder, y lo que es mas sensible, lo fue
blos todos los sentimientos sociales.» con ellos la nacion entera.


He aquí la indicacion del camino que de- A pocotiempode haber desencadenado las
herá seguirse en adelante; he aquí al mismo tempestades, retrocedieron de espanto los
tiempo señalado uno di) los vicios radicales mismos que 10 hicieran: porqueesperimen-
de que adolece el gohierno español de mu- taron muy en breve que los flacos diques
chos años acá. En sobreviniendo una crisis, que les hahian opuesto eran nada para con-
en viéndose amenazado el poder, no ha re- i tenerlas y no dejarlaspasardel límite prescri-
parado en echar mano de cualesquiera me- I to; esperimentaron, que en el órden moral
dios: evocando las malas pasiones para opo- corno en el físico hav ciertas leyes que no es
nerlas á los que-le combatían, ha desquiciado dado al homhre alterar, que no es permitido
horriblemente la sociedad, y se ha creado á desentenderse de ellas sin sufrir los terri-
sí propio compromisos de que no ha podido bies resultados que son el condigno castigo
salir airoso aun después de la mas cumplida de la malicia ó de la imprudencia.
victoria. El apoyo que dan á un gobierno las Van ya muchos años que los escarmientos
malas pasiones, es por 10 comun muy déhil, producen desengaños ; la opinion púb!icase
siempre pasagero y siempre peligroso. Raras rectifica"de una manera consoladora, y las
serán las ocasiones en que no se pueda 10- cosas han llegado ya á tal punto, que el go-
grar mejor efecto por medio de los senti- hicrno que se convenza de la verdadera si-
mientos verdaderamente sociales, hasta su- tuacion del pais, que se penetre del hambre
poniendo que la complicacion de las circuns- que hay de orden y estabilidad, podrá dar


. tanciashaya inclinado buena parte de losmis- cima á la obra de reorganizacion que tanto
mos á lacausa opuesta á la del gobierno. La I necesitamos, podrá plantear un sistema que
fuerza de las malas pasiones es en España I repare nuestros desastres, y nos garantice
muy escasa, siconlafuerzanoconfundimos la un porvenir de tranquilidad y ventura. Mas
gritería y las amenazas imponentes. Cuando para esto es necesaria la unidad de pensa-
el poder invoque á la nacion, á la verdadera miento gubernativo; es menester qne no se
nacion, uniéndose íntimamente con ella, destruya por una parte lo que se levanta por
consultando los intereses que mas de cerca otra, Desgraciadamente esa unidad la echa-
la afectan, y las doctrinas que profesa, y mos menos enalgunos actos del ministerio
los sentimientos de que rebosa, el gobierno actual; pues que mientras por la secretaría
se salvará, sean cuales fueren los enemigos de Gracia y Justicia se espiden órdenes y
qne le ataquen, sea cual fuere la gravedad circulares en el sentido que acabamos de ver
de la crisis que haya de atravesar. v aplaudir, la de Hacienda neutraliza el


Bajo este punto de vista, y haciendoaho- efectoque aquellas produjerancon la real ór-
. ra completa ahstraccion de las cuestiones di- den de 8 del corriente, en la cual no solo se


nástica y política, Cea Bermudcz compren- previene al presidente de la Junta de bienes
dio perfectamente la verdad que acabamos de nacionales el que pOi' cuantos medios estená
asentar. Su fumoso Manifiesto, tan censurado Sil alcance active la venta de los bienes no
y execrado, era la espresion de un elevado, enaqenados , disponiendo que los intendentes
pensamiento político; un golpe maestro para y demos funcionarios públicos, 'fn la parte
desharatar , ó cuando menos dividir.y ener- que respecti~amente les toque, yvenáendo
var á sus adversarios; un acto digno de un cuantas d'íficultades se les presenten, eoope-
homhre que se hacia cargo de toda la gra- ren al logro de este importante objeto, que
vedad de la crisis, que veia el único medio tanto debe contribuir á la prosperidad de la
de conjurarla, si fuera posible, ó de hacerla patria y á consolidar la Constitucicn delEs-
menos peligrosa; de un hombreque no an- tado, sino que se acompaña esta providencia
daba á -tientas , sino que conocia muy bien con un preámhulo, al cual nada tendría que
el terreno que pisaba. • añadirel mismo Mendizabal. Y advierta el se-


Desgraciadamente no quisieron ó no pu- ñor ministro de Hacienda, que al censurar la
dieron comprenderlo asi muchos de los que indicada medida hacemos completa abstrae-
anduvieron figurando en los tiempos sueesi- cionde nuestras opiniones sobreel particular,
vos: Ó evocaron directamcnto las pasiones que bien conocidas son; prescindimos abso-




..


Hablando el otro dia de la buena inteli-
gencia entre la Francia y la Inglaterra con
respecto á los negocios de España , manifes-
tábamos algunas dudas de que fuese tanta
la cordialidad como queda persuadirnos
M. Guizot, añadiendo que no podíamos con-
vencernos de que aquellas dos naciones tu-
vieran en la Península identidadde intereses.
Las mismas 'declaraciones de Peel , y el no-
table silencio del discurso de la corona con
respecto á nuestra Reina, son indicios harto
significativos de que ras espresadas dudas
no estaban destituidas de fnndamento.


.Mas como sea este un punto sobre el cual
es muy conveniente que esté ilustrada y fi-
jada si es posible la opinion públ-ica, será
bien decir dos palabras sobre la situacion de
Inglaterra, infiriendode aqui cuáles son sus
intereses en lo tocante á España.


El gabinete de San James, ¿puede con-
templar con placer que, ti la sombra de un
gobierno estable y verdaderamente nacional,
se desenvuelvan nuestros elementos de pros-
peridad, caminando la España á reconquis-
tar el puesto que le corresponde entre las
grandes naciones? A esta pregunta respon-
deremos con otras preguntas: á una potencia
que posee Gibraltar, que domina esclusiva-
mente en Portugal, que saje perjudicada de


: la prosperidad de nuestras colonias, ¿puede
convertirle que la España recobre su antiguo
esplendor y poderío? A la reina de los ma-
res, ¿puede serIe agradable que á su vista
en la mas bella posieion del universo, se le-
vante una gran potencia marítima con dila-
tadas costas, y escelentes puertos sobre el
Océanoy el Mediterráneo" una gran poten-
cia marítima que sea dueña de las islas Ca-
narias, de la de Cuba y de las Filipinas?
Que esto no le conviene á la Inglaterra es
mas claro que la luz del dia; y si no convi-
niéndole lo desea, menester será confesar
que lleva el desprendimiento y la ahnega-
cion hasta un punto desconocido en las re-
laciones internacionales , y no creíamos q~e


~tadritl z I de febrero de 18,~'¡'.


que 1i0


ESTRANGEHA.POLlTICA


- ~'63 -
.Intamentede la cuestion de justicia , como y I vaya desenvolviéndose .á medida
también de la de convenienciaeconómica, re- ofrezcan las ocasiones de aplicarla.
firiéndonos únicamente al chocantecontraste .
de dos secretarías de Estado, que á un mis- ~-{J}~'.
mo tiempo hablan lenguaje tan diferente y
muestran tendencias tan opuestas. Quien
tenga alguna idea de lo que debe ser un go-
bierno, de lo uniforme que ha de ser la
marcha de los ministros, quienes han de for-
mar un cuerpo moraltan compacto como po-
sible sea, no podrá menos de estrañar , que
mientras el Sr. ministro de Gracia y Justicia
lamenta sentidamente los males producidos
por la revolucion y procura calmar los áni-
mos con lenguaje suave y consolador, .salga
el Sr. ministro de Haciendacon una calurosa
apología de una de las principales medidas
revolucionarias, encareciendoel pensamien-
de las Córtes y del gobierno cuando declara-
ron bienes nacionales las propiedades del
clero regular y secular, y ponderando el des-
arrollo que con este paso se dio á la rique-
za de millares de familias, y el fomento que
de él recibieron la agricultura, la industria
y la circulacio«. Para hacer sentir lo cho-
cante de este preámbulo , desearíamos que
10 leyese una personaque no estuviese ente-
rada de que es de fecha de 8 de febrero
de 18H, y estamos seguros de que le seña-
laria epoca muy diferente de la actual.


Concebimos muy bien que el Sr. Carrasco
habrá tenido la mira de tranquilizar, como
suele decirse, los intereses amenazados , V
de atraerse el apoyo de ciertos hombres que
quizás temieran una reaccion, que con pe-
regrina propiedad se apellida de despojos;
pero creemos que un gobierno que ha sido
bastante fuerte para poner en estado de sitio
la nacion entera, y que ha desarmado de un
golpe la Milicia nacional del reino; un go-
biemo que na tenido bastante energía pa-
ra arrojarse' á tales medidas que á todos sus
antecesoresles parecieran sueños, y que sin
embargolas ha realizado cumplidamente, es-
te gobierno no ha menester halagar á la re-
volucion, ni por consideraciones á ella que-
brantar de un modo tan lastimoso la unidad
del pensamiento gubernativo.


Estas reflexiones nos conducen á insistir
sobre la necesidad de que no se camine al
acaso; de que haya plan, uniformidad en to-
dos los actos, lo que creemos no podrá con-
seguirse si la marcha del gobierno no es la
realizacion de un sistema concebido de ante-
mano, el desarrollo de una idea matriz que




- ,164-
estas calidades formasen el carácter de la I á nuestros argumentos; bien que lo hemos
Gran Bretaña. hecho adrede, para que no se dijese que se


Por lo mismo que las eventualidades de involucraba el interés de provincia con el
nuestro futuro grandor han de ser miradas interés nacional, y se creyese que la oposi-
qon recelo por aquella nacion, la Francia cion á la Inglaterra no tenia otro orígen que
debiera reflexionar, que su interés es diame- '1 el deseo de que prosperasen los algodones
tralmente op~esto, pues u mas de que J?i II de fataluiía. ' ...
con' mucho tiene la España con la Francia ] Sin embargo, sea cual fuere la opuuon
los motivos de rivalidad que con la Gran ¡I que se adopte con respecto á los aranceles,
Bretaña, hasta que á esta le dañe nuestra ! ora se apruebe el sistema restrictivo, ora el
prosperidad para que la Francia tenga un in- l' de libertad, sea que se opine en favor del
terés en que se promueva lo que puede de- sistema vigente ó que se crea necesaria una
bilitar á su temible vecino: ¿, Qué perdería I! modiíicacion, es decir, prescindiendo abso-
la Francia en que recobrásemos Gibraltar? Illutamente de cuanto tiene relación con las
Nada , antes ganaría mucho en que saliese i fábricas del Principado, es indudable que la
de las manos de Inglaterra aquel formidable I Inglaterra está interesada enque laEspañano
peñon, ¿Qué perjuicios resultarían á la Fran- I sea una nacion industrial, y que por lo mis-
cia de que ejerciésemos sobre Portugal la ! mo le conviene permanezcamos atrasados,
influencia que nos pertenece, ya que no sea 1;1 ocupándonos únicamente en la agricultura,
posible redondear el imperio español some- ofreciéndole de esta suerte un vasto merca-
tiendo á un solo cetro toda la Península? '[' do donde pueda desahogar sus repletos al-
Poco ó ninguno, cuando la lnglaterra sufri- i maccnes.
ria un daño incalculable.¿ tas colonias del 11 Siendo la tendencia del siglo eminente-
reino vecino se hallancon las españolas en la 1 mente industrial y mercantil, pues que ha-
mism~ rivalidad que las ,illf,lesa,s? ¿ Tiene,la li hiendo men~uado mucho'y casi desaparecí-
Francia grandes establecimientos en la India, I do el espíntu de conqursta , la verdadera
ni ha celebrado un tratado de comercio con I pujanza de los pueblos está íntimamente en-
e! emperador de la China? Estas dificultades, lazada con los adelantos de sus artes y co-
por cierto no ligeras, debiera disiparnos mercio, claro, es que si la España se enea-
M. Guizot para hacernos creer que los inte- mina por el sendero de la prosperidad, tarde
reses de Inglaterra y de Francia con respec- o temprano ha de entrar, de lleno en este
to á España estan Íntimamente enlazados, y movimiento general que arrastra á todos los
que por lo mismo Ia politica de las dos nacio- pueblos civilizados, y que ya ha principiado
nes marchará enteramente de acuerdo, en á desplegarse con vigor y lozanía en algu-
buena inteligencia, en perfecta armonía. nas de sus provincias. Cuando esto se veri-


No querernos significar con esto que á la fique en mayor escala, la Inglaterra, que
Inglaterra pueda convenirle capitanear, por tantos perjuicios recibe ya de las fábricas de
decirlo asi, la revolucion en España, man- Cataluña, verá: reducirse cada dia mas la
chal' su nombre con la nota de promovedora estension del mercado que actualmente dis-
de motines, y acrecentar su impopularidad fruta en la Península. 'Esta sola considera-
manifestándose eterna enemiga de nuestro cion es suficiente á persuadir que aquella
sosiego. Quizás haya otros medios menos nacionno puede mirar sin recelo todo lo que
repugnantes y mas seguros para lograr los tienda-á desenvolver los elementos de nues-
mismos fines; y estos medios, si existen, tra riqueza, y que por lo mismo se cumpla-
es probable .que no se escapen á la sagaci- cerá en cuanto se dirija á perpetuar esa pos-
dad inglesa; pero siempre resulta cierto que tracion y ahatimiento en que nos encontra-
las declaraciones de M. Guizot no son mas mos, y de que ella tanto se aprovecha.
que un tejido de vanas palabras, y que si Si á esto se nos opone que en una situa-
supusiéramos que él propio les daba crédito,' cion semejante se halla la Francia, y que
deberíamos tributar elogios á su candor, también tiene interés en que pueda introdu-
pero rebajar los quilates de su cornprension cir en España el sobrante de sus productos,
política. observaremos que el reino vecino no siente


y nótese queen estas observaciones hemos ni con mucho esa indispensable precision de
prescindido enteramente de la cuestion in- vender que aflige á la Inglaterra " pues que
dustrial, es decir, de lo que mas peso añade no es tanto el desarrollo de su industria, ni




- 465-
tan ,Ill,lmer~sas las clases que á este ramo se 1I seg,uir esa política neutral de que tanto ne-
dedican, 1lI tan gran~~ el esceso ~e sus pro: cesitamos ~ guardémonos de desaprovechar
duetos con. respecto a sus necesidades , m 1 esta ventnja , guardémonos de comprometer-
adolece en Igual grado de la fllaga del pau- 1


I
nos en ninguna alianza, ni siquiera amistad
p,e~lsmo; y es adornas muy diferente su po- demasiado íntim~i, que nos privasede n,ues-
SIC]Ol~, ya por ser una .nac~oneon~mental,'y'a tra. independencia. Rocordemos que aSI en
tamble,n por su ?rgamzaclOn social y P.Ohtl-!IO,mterior como,en lo eS,te.rior todo está en
ca. As] es, que SI bien la Franela no deja de España por hacer: es preciso inaugurar -una
hacer en E.spaiia un contrabando ~Ie alguna I nueva época, asi en la organizacion de la
consideración , no vernos que nos munde las I sociedad como en las relaciones con las de-
playas con e'so~ desembarcos colosales que , mas potencias; no olvidemos que segun
l~ Inglaterra: siendo de notar q~le en ca~n- i sea la marcha que se emprenda, se resenti-
bio de lo que nos introduce recibe también rán por mucho tiempo nuestros negocios de
en no pequeña cantidad los productos de la direccion que se les haya dado en el mo-
nuestro suelo.. ," mento de partida.


Resulta de esto que,la Francia tiene en la Nada de francés, nada de inglés; buenas
Península intereses diferentes que la Gran relaciones con todos íntima amistad con na-
Bretaña, hasta con relacion al desarrollo in- die' fortificar el sentimiento de nacionalidad
dustrial y m~rcantil; .Y como quiera que en de 'independencia; importa que este senti~
la prese~te e~oca los intereses industriales y miento raye en cierta altivez, que no solo
mercan~I!.es alectan profundamente .los Sl~t~- no sufra los ultrages sino que hasta se ofen-
mas políticos y las eomhinaciones diplornáti- da de los consejos demasiado oficiosos.
cas, debemos inferir que en manera alguna '
pueden hermanarse vestal' de acuerdo en ---c;;»o~-c:>--
los negocios de España las miras de aquellas
dos naciones. No tendremosdificultad en que
sobre tal ó cual asunto de mas ó menos im- U4~ mI!@]jí"J~[l~it!UJ~
portancia lleguen á concertarse y á seguir
una misma politica; pero aunque el objeto \' LA UNlIlAD GUBER,'üTlVA
próximo y secundario sea el mismo, el fin
principal será muy diferente. EN LA SOCIEDAD ESPANOLA.


Estas verdades no las deben perder nunca
de vista los hombres llamados á regir los
destinos de España; porque si bien pudiera Ma,ll'í,] aade feb-ero dc t sss.
acarreamos gravísirnos daños la imprudente
conductaque, escitandolos recelos de algu- Asi nacionales como estrangeros hahlan
na de las dos potencias, fomentase y avivase muy á menudo del espíritu de provineialis-
su rivalidad, tambien nos traeria inconve- mo que domina en España, lo que segun
nientes de consideracionla errada creencia ellos es un perene obstáculo á la centrali-
de que los dos gabinetes seguirán con res- zacion administrativa, á toda organizacion
pecto á nosotros una linea políticade huena regular v uniforme. Si esto fuese verdad,
inteligencia. debiéramos inferir que la monarquía propia-


Sean cuales fueren las esperanzas que nos mente dicha no tiene en nuestra sociedad
quieran inspirar los ministros estrangeros, es raices profundas, pues que estando perso-
menester que consideremos las. cosas con niticada en el trono la unidad gubernativa,
ojos españoles, y que sin dar scñalada.pre- le repugna esencialmente la multiplicidad.
ferencia á ninguno de los dos rivales, sin Por manera, que á ser exacta la opinion
atraernos su enemistadni mendigar su.bene- mencionada, la monarquía en España ofre-
volencia , procuremos guardar completa in- ceria un carácter anómalo, muy diferente
dependencia de ambos; ya que el inclinarse del que la distingue en los demas paises de
á uno, cualquiera de ellos, no puede traer- Europa; no fuera capaz de ejercer sobre la
nos ningun bien, y sí producirnos graves sociedaduna influencia eficaz , estando con-
males.. Idenada á representar un papel algo seme-


Nuestra posicion peninsular, yen. el con- . jante al de las monarquías feudales, á las
íin.de Europa, favorece sobremanera para. que les era preciso contentarse con el nom-




- 166 -
~re y las apariencias de "soberan.ia , sin diS-11 de la púrpura, recaba de cuantos le rodean
frutar en muchísimos ramos de un mando sumision v acatamiento.
efectivo. . A la saion la monarquía no podía ser una,D~ñ?so en estremo fuera que las ideas, l' porque no lo.consentia la situacion del país,
sentnnientos y costumbres de la sociedad ocupado en gran parte por los sarracenos;
española se opusiesen de tal modo á la ver- I pcro á medida que estos andaban cejando
dadera monarquía, pues que desde luego hacia las orillas del Mediterráneo, las pro-
sena menester renunciar Ú toda esperanza vincias se reunian bajo un mismo imperio.
de establecer un gobierno sólido, resignan- Leon y Castilla, Cataluña y Aragon presen-
dose por un tiempo indefinido á ese estado tan este fenómeno: y los monarcas que con-
de malestar y agitaciones que tantos años ha quistan á Granada miran sometida á su cetro
nos lleva inquietos y revueltos. En tal caso la España entera.
el mal no dimanara de estas ó aquellas for- Desde los Reves Católicos la nacion ha
mas. polítieas, ni de' tal ó cual sistema de continuado bajo' el imperio de un monarca,
admmlstracion ; la causa estaría en las mis- y es imposible que tres siglos de monarquía
mas e~trañas de la sociedad: de poco sirvie- no hayan arraigado hondamente en el pais
ra vanar de régimen, si la complexion del las ideas y sentimientos monárquicos. ¿Có-
enfermo fuese incompatible con la buena roo es dable que de otra manera sucediese,
salud. alli donde reinaron Fernando é Isabel , Cár-


Abrigamos lamas profunda conviccion de los V el dominador de Europa, Felipe II y
que semejante opinion es errada, de que es- Carlos III? El decir que tiene vida en Espa-
tá destituida de fundamento; mascomo quie- ña el espíritu federal, que el provincialismo
ra que no son pocos los que la profesan, so- es mas poderoso que la monarquía, es aven-
bre todo en el estrangero, y adcmas no fal- turarse á sostener lo que á primera vista es-
tan algunas apariencias que le dan visos de tá desmentido por la historia; es suponcrun
verdadera, será bien ocuparse en refutarla, , fenómeno estraño, de cuya existCJ,ll:ia debe-
analtzan~o las ideas y sen.timientos del pue-j ríam?s 1udar por .grc.lUdes que fuesen ~as
hlo español con respecto a la monarquía, v apanencias que lo indicasen, que no podría-
desvaneciendo las dificultades que se fundan mos admitir de ninguna manera, á no tener
en engañosos indicios. en su apoyo pruebas muy sólidas y eviden-


Bien estraño fuera por cierto que, en una tes; de la propia suerte que, habiendo es-
nacion cuya monarquía es de origen tan re- tado la Italia por espacio de largos siglos
moto que se pierde en la oscuridad de los dividida en pequeñas repúblicas y principa-
tiempos, no tuviesen profundo arraigo las dos, fuera una suposicion enteramcntegra-
ideas y los sentimientos monárquicos; por- tuita la que atribuyese á aquella península
que aun cuando las invasiones de los pllC- las ideas, sentimientos y costumbres á pro-
blos del Norte, las de los árabes y las guer- pósitopara reunirse toda entera bajoun mis-
ras que á ello fueron consiguientesmodifica- mo imperio, formando una sola república o
ron y variaron mucho la forma del poder, , monarquía.
no cabe duda que la idea de la monarquía I 1.0 que se llamaideas monárquicas en un
sobrevivió á todos los trastornos, viéndose pueblo) no es otra cosa que la conviccion
de esto una clara y hermosísima prueba al generalizada entre todas las clases, de que
levantarse en Covadonga el tronode Pelayo, la monarquía es la forma de gobierno que
despues que segun todas las probabilidades mas le conviene; lo que se apellida senti-
debia haber perecido para siempre el sólio mientos monárquicos, es el afecto y la ve-
español con el desastre de Don Rodrigo á neracion hacia la persona del rey; asi como
las orillas del Guadalete. Donde se ven re- las costumbres monárquicas son el habito de
unidos algunos cristianosparahacer frente á someterse dócilmente á lo que manda el so-
los sectarios dé 11ahoma, alli se presenta un berano. Tres siglos en que se ha inculcado
rey; su trono son los escudos de los valien- constantemente la conveniencia de la monar-
tes que le levantan en alto v le proclaman quía, el deber de amar y respetar al menar-
caudillo; su diadema es su capacete; Sil ee- ca, y en que los pueblos no han visto otro
tro la espada. No obstante, los pueblos I.e 'l· pod.er que el,.del rey, en que han visto al
veneran, le tributan homenage; y sin el I rey en todo y sobre todo; esos tres siglos,
oropel de grandes -palacios ni el esplendor . repetimos, no pueden menosde haber crea-




- Hi7-
do y arraigado profundamente en la socie-
dad' ideas, sentimientos v costumbres en
sentido altamente monárquico. Esto es lo
que. de sí arroja el examen de las causas
que han obrado sobre la nacion española, ó
la investigacion á priori: quien no hubiese
visto los resultados, y sí atendidoúnicamen-
te á dichas causas, -inferiria ciertamente lo
que acabamos de inferir.


Veamos ahora si los sucesos realizados en
la nacion durante las revueltas que la han
afligido desde '1808, vienen en conHrmacion
de lo que hemos asentado.


Cabalmente el inmortal levantamiento de
aquella época es la prueba mas patente é in-
contrastable de cuán hondas ralees tiene la
monarquía en la sociedad española. Los
acontecimientos de Aranjucz habian ya mos-
trado de bulto esta verdad. El pueblo se su-
bleva contra el privado,-pero respeta pro-
fundamente la persona del monarca; y tan
pronto como sube al trono el primogénitode
Cárlos IV, se exalta y desborda de tal suer-
te el entusiasmo del público, que jamás rey
alguno se viera rodeado de mayoresmuestras
de afecto, ni vitoreado con mas frenesí. Y
por cierto que la nacion d-onde un reinado
como aquel no mina los cimientos del trono
atrayéndole el descrédito y desprecio, me-
nester es que tenga en su corazon la monar-
quía, no solo como un sentimiento muy ar-
diente, sino como una necesidad sin cuya
satisfaccion no puede vivir.


Para poner á prueba la sinceridad de las
demostraciones que siguieron á los aconte-
cimientos de Aranjuez, sobrevino la invasion
francesa y la desaparicion del rey. Quedó el
pueblo español enteramente solo, abandona-
do.á sí mismo, cara á caro con los ejércitos
vencedores de Europa. Los reyes estaban
manifestando imprevisión y debilidad; los
tristes recuerdos de la reciente privanza de
Godoy se ennegrecieron con las escenas de
Rayona; el sólio habia quedado vacío, y los
que debian ocuparlo no sc mostraban cierta-
mente con aquellaelevacionde miras y gran-
deza de alma que los hiciera dignos de rei-
nar. Nada hahia que pudiese interesar á los
españoles en favorde determinadaspersonas;
al contrario, todo era á propósito para inspi-
rarles desvío con respecto á los augustos pri-
sioncros; todo brindaba con la mejor oportu-
nidad para que, si la monarquía hubiera
sido en España una institucion postiza ó en-
dehle, se despegase y se hiciera trizas, pre-


sentándose el provincialismo federal con su
carácter propio y sus naturales tendencias.
Pero no sucedióasi: la nacionfue mas gran-
de que sus reyes; sí, mas grande, mas ge-
nerosa: porque á la nacion tambien se le hi-
cieronamenazas, y las despreció; la nacion
vió venir sobre sí el hierro y el fuego, y los
desprecio; á la nacion se la brindócon hala-
güeñas promesas, y las despreció; á la na-
cion se la dijo: «esa tenacidad te va á costar
tu tranquilidad, tus tesoros, la sangre de tus
hijos,» y la nacion respondió, que mas que
su tranquilidad, y sus tesoros y la sangre
de sus hijos, valia su independencia y su
honor; á la nacionse le dijo: «(¿no ves cómo
se portan tus reyes?» y la nacion respondió
que no veia al rey sino la monarquía, que no
miraba á las personas sino la institucion; á la
nacion se le dijo que las personas legítimas
estaban cautivas, y la nacion respondió que
conservaba como un depósito sagrado el
principio de la legitimidad; á la nacion se le
dijo que esas personas eran débiles, y la na-
cion respondió que los corazones hidalgosse
olvidan de la debilidad y de todas las faltas
cuando está de por medio el infortunio.


La nacíon pues se levantó al grito de v'iva
el Rey.... Esta fue la señal del combate, es-
ta la aclamacion que resonó durante la re-
friega; seis años de encarnizada lucha y de
ausencia del monarca no bastaron á desvir-
tuar la fuerza de este grito mágico, que sos-
tenia las esperanzas en la desgracia y enar-
decía el entusiasmo en la victoria.


La aparicíon de innumerahles juntas én
todos los puntos del reino, lejos de indicar
el espíritu de provincialismo, sirvió para
manifestar mas el arraigo de la unidad mo-
nárquica; porque pasadoslos primeros ins-
tantes , en que fue preciso que cada cual
acudiera á su propia defensa del mejor modo
que pudiese, se organizó y estableció la
junta central, prestándose dócilmente los
pueblos á reconocerla y respetarla como po-
der soberano.


Este solo hecho es bastante á desvanecer
todas las vulgaridades sobre la fuerza del
provincialismo en España, y á demostrar
que las ideas, lós sentimientos y las COStUID-
bres estaban en favor dc la unidad en el'go-
bierno. Y hay todavia en esta parte una sin-
gularidad mas notable, cual es el que sin
ponerse de acuerdo las diferentcs provincias
ni siquiera haber tenido el tiemno de comu~.
nicarse, y separadas unas de ótras por los




- 468 -
ejércitos del usurpador, se levantó en todas lo que suele achacársenos de que tenemos
una misma bandera. NI en Cataluña, 1lI en propension á fraccionarnos, á descomponer-
Aragon, ni en Valencia, ni en Navarra, ni nos, volviendo á las divisiones antiguas, y
en las provincias Vascongadas se alzó el que asi oponemos un insuperable obstáculo
grito en favor de los antiguos fueros. Inde- al establecimiento y consolidacion de un go-
pendencia, Patria, Religion, Rey, hé aquí bierno, . '
los nombres que se vieron escritos en todos En las épocas sucesivas se ha manifesta-
los manifiestos, en todas las proclamas, en do con no menor evidencia el mismo fenó-
todo linage de alocuciones; hé aquí losnom- meno; y dejando aparte loacontecido en 1823
bres que se invocaron en todas partes GOn y en los diez años de gobierno absoluto que
admirableuniformidad. siguieron á la restauracion, creemos que


Cuandola monarquía habia desaparecido, hasta en medio de los trastornos, en el seno
natural era que se presentasen las antiguas mismo de la revolucion , se ha hecho eviden-
divisiones, si es que en realidad existian; te que la unidad monárquica, la obediencia
pero nada de eso; jamás se mostró mas vivo i al gohierno supremo, está en las costum-
el sentimientode nacionalidad,jamás se ma- bres y en el corazon de los españoles. De los
nifestó mas clara la fraternal unidad de todas mismos pronunciamientos repetidoscon' tan-
las provincias. Ni los catalanes vacilaban en ta frecuencia; de las mismas juntas creadas
acudir al socorrode Aragon, ni los arago- con tanta facilidad; de esa mismatendencia
neses en ayudar á Cataluña, y unos y otros de las provincias á constituirse independien-
se tenian por felices si podian favorecer en tes de la capital, se puede sacar un firmisi-
algo á sus hermanos de Castilla. El mismo mo argumento en corroboracion de lo que
carácter tomó la guerra en todas las provin- acabamos de establecer.
cías ; con idénticas dificultades tropezaban No puede negarse que pocos paises han
en todos los puntos los ejércitos franceses: ofrecido el espectáculo que está presentando
espaüoles, y nada ma~ que españoles eran, ¡la España desde ·1 83.í. Se da un grito en un
así el catalan que.cuhria su torva frente con punto cualquiera, se constituye una j,unta,
la gorra encarnada, como el andaluz que se se formula un programa, se declara inde-
contorneaba con el airoso calañés. pendiente la poblacion pronunciada, y se


Alvolver Fernando de su cautiverio, hu- exhorta á I~ nacion á que imite el ejemplo.
bo lo que puede llamarse una esplosion de La noticia circula, los-ánimos se agitan " se
entusiasmo monárquico: los pueblos le re- pronuncia otra ciudad, y luego otra, y des-
cibian como á una divinidad; yen pruebade pues otra, y al cabo de pocos días se halla
que estas manifestaciones no eran facticias, el gobierno supremo circunscrito al breve
recuérdese que bastó la palabra delReypara espacio dondepuede alcanzarsu vista. Ohli-
que desapareciese la Constitucion y se res- gadoá capitular, á abandonar el puesto, su-
tableciesen las cosas en el mismo pie en que hen al poder otros homhres, sale á luz un
se hallaban antes de la guerra. Se dirá que manifiesto, las juntas felicitan, el nuevo
el ejércitofue quien realizó la mudanza; pe- gobierno les manda que se disuelvan, y ellas
ro ¿qué era el ejércitosi hubiese encontrado obedecen, y la funcion se ha concluido.
oposicion en el pueblo, en ese pueblo que, Si mucho no nos engañamos, el fenóme-
despues de seis años de lucha, era un pue- no descrito indica dos cosas: 1.a debilidad
hlo de soldados? Todos los que vieron los del gohierno; :2. a apego de la nacion á la
acontecimientos de cerca puedendeponer de unidad gubernativa. Indica la dehilidad del
esta verdad: el pueblo fue quien inspiró al gobierno, porque á no existir esta, no fuera
ejército, no fue el ejército quien dominó al posible que tan fácilmente se quehrantasen
pueblo. Y cuando esto decimos, nos ahste-. los lazos que le unen con los pueblos, y
nemos de calificar los sucesos; prescindimos cuanto mas se pondere el que semejante
de su justiciaó injusticia, de su convenien- rompimiento dimanade unos pocos díscolos
cia ó inconveniencia; los consideramos úni- que 'tratan de medrar á la sombra de los
camente en sus relaciones con la monarquía; trastornos, .tanto masevidente resultará que
en cuanto espresan las ideas, los scntimien- el poder se hallaen una situaoionfalsa, que
tos, las costumbres de los españoles en pro no se apoyaen loselementos verdaderamen-
de la unidad del mando, en cuanto sirven fe sociales,' que está falto de la debida tra-
de argumento irrefragable para desvanecer ¡ hazon con lo que podia.comunicarle rohus-




- 469-
tez. y estabilidad. Indica apego de la nacion sostenerlo siquiera por algunos meses, y
á la unidad gubernativa, porque de otra ademas sus hábitos la conducen á simpati-
suerte no seria dable esplicar cómo tan fácil- I zar con los que proclaman de nuevo lo ne-
mente se suelda lo roto, cómo tan pronto cesario de la unidad gubernativa; resultan-
se anudan los lazos que con violencia se ha- do de esto que las situaciones al parecer mas
bian quebrantado. Si el espíritu de provin- complicadas, se desenlazan con una facilidad
cialismo tuviese alguna fuerza; si hubiese en sorprendente.
España tendencias federales; si en las ideas, Preguntaremos ahora : . si existiese ese
en los sentimientos, en las costumbres de la provincialismo de que tanto se habla, si
nacion no se hallase profundamente la mo- efectivamente hubiese esas fuerzas centrí-
narquía , ¿cómo seria posible que se viera fugas que se nos ponderan, si no fueran
semejante fenómeno? todos esos movimientos farsas miserables que


Teniendo presentes los dos estremos in- se representan en la superficie de la socie-
dicados , la debilidad del gobierno y las ten- dad sin que afecten el fondo de ella, ¿ cómo
dencias monárquicas, todo se esplica , no seria posible que :Mendizabal, Calatrava y
hay anomalía; los acontecimientos siguen Espartero hubiesen hecho desaparecer como
su curso ordinario, el curso que no pueden por encanto la escision, solo publicando un
ménos de seguir. Hé aquí en pocas palabras ¡ manifiesto? Las fuerzas reales r efectivas
cómo se veritican esas sorprendentes meta - . ¿ se quebrantan con tamaña facilidad? Las
morfosis. El gobierno, apoyado en un par- necesidades no faeticias ¿ se satisfacen tan
tido muy pequeüo , es decir, una fracción presto? Las exigencias verdaderamente po'-
del liberal, tiene contra si las demas frac- pulares, ¿se acallan con un papel? ¿ Y esto
clones-de este, yes mirado con aversion Ó no una vez sino muchas, tanto si el hombre
con indiferencia por el inmenso número que que hablaba era el general de los ejércitos
no pertenece ni á unos ni á otros. Se decía- . reunidos, como si era un abogado de me-
ma, se conspira, se agita, y al fin la insur- ' diana nombradía, ó una persona recien lle-
reccion estalla. ¿ Quién ataca al gobierno? gada del estrangero sin mas títulos que la
Todas las fracciones militantes que no tienen fama de aventuras financieras?
parte en él, ó al menos no toda la que qui- Es falso pues que en España haya fuerzas
sieran, ¿Quién lo defiende? Los suyos, y escéntricas ; lo que hay es lo que no puede.
nadie mas; y aun algunos de estos, sepa- menos de haber en todos los paises agitados
rados de sus enemigos por sola la diferencia por la guerra civil y las revueltas políticas:
de un ligero matiz, se trasforman con harta unos cuantos hombres que toman en dife-
faeilidad; y siendo poca la distancia, con rentes sentidos el nombre del pueblo) y que
un movimiento de conversion se hallan de se mancomunan para derribar á losgoher-
repente incorporados en las filas de los que nantes, siempre que estos no se acomodan á
se proponen derribar al gobierno. ¿ Y qué todos sus intereses ó caprichos. Es falso que
hace entretanto la nacion entera? Sufrir v -haya verdadero provincialismo, pues que ni
callar; el gobierno la invoca de palabra, pe"- los· aragoneses, ni los valencianos, ni los
ro ella no responde al llamamiento, porque catalanes recuerdan sus antiguos fueros, ni
sabe que se la quiere para el momento de el pueblo sabe de qué se le habla cuando
peligro, pero que pasado este se la tratará estos se mencionan, si los mencionan algu-
de nuevo con injusticia y desden. El go- na vez los eruditos aficionados á antigua-
bierno muere pues de mano airada, los ven- llas. Hasta en las provincias del norte no es
cedores se arroj~n sobre ~I campo abando- cierto que el temor de perder los fueros
nado, recogen pmgne botin , y deseosos de causara el levantamiento y sostuviese 1a
asegurárselo tratan de regularizar y legali- guerra; los que vieron las cosas de cerca
zar la si tuacion, erigiéndose ellos en go- saben muy bien que el grito dominante en
bierno. ¿ Quién se opone al restablecimiento Navarra y las provincias Vascongadas era el
de la unidad de mando'? Nadie. Los vencidos mismo que resonaba en el :Maestrazgo y en
andan dispersos, han menester algún tiem-: lasmontañasde Cataluña. Si alguien nos
po para rehacerse, y por lo mismo no pue- objetase el conveniode Vergara, el mágico
den ser obstáculo; la naeion no se resiste efecto de la garantía de los fueros para ter-
tampoco, porque ansiosa de órden desea que minar la guerra civil y otras cosas por este
al menos haya alguien que se: encargue de tenor, nada le replicaremos: porque cree-


20




- 410-
riamos inútil entrar en discusionespara con-
vencerle, supuesto que tiene la bienaventu-
rada candidez de formar su opinionsobre los
documentos oficiales de una solaparte, y los
artículos de los periódicos que la defendiau.


Las reflexiones que preceden manifiestan
tambien que está destituido de fundamento
lo que algunos sostienen, de que las fre-
cuentes escisiones que ha sufrido la España
resultasen de que las fuerzas locales eran
mayores que la central, á causa de las atri-
buciones que desde antiguo disfrutaran las
municipalidades. ¿Qué eran en España los
ayuntamientos? Lo que el rey queria y nada
mas; es falso que conservaran algo de aque-
lla altivez que los distinguiera en otros
tiempos: cuando el monarca hablaba, ya
fuera por sí mismo, ya por boca de su con-
sejo, la municipalidad mas respetable no se
hubiera atrevido á replicar. Que hubiese
mas ó menos centralizacion' y regularidad
administrativas, esto nada tiene que ver
con la verdadera fuerza: una real órden ha-
cia de los ayuntamientos todo lo que quería,
asi en cuanto al personal como á las atrihu-
cienes: y semejante omnipotencia monár-
quicaes incompatible con la verdadera fuerza
local. La causa de que en Francia la revo-
lucion tendiese á centralizarlo todo, y que
en España no haya sucedido asi , no se en-
cuentra en que hubiese aqui fuerzas loca-
les que en el vecino reino no existiesen; la
diferencia está en que alli la revolución en-
contró el terreno preparado; se apoderó de
la esfera política despues de haberse apode-
rado de la social, cuando aqui sucedió ca-
balmente lo contrario. Entre nosotros la re-
volucion nopudopenetrar en la sociedad sino
descendiendo del poder político; y debilitado
este por habérselo inoculado principios di-
solventes, se halló la nacion sin gobierno,
entregada á merced del primer venido, con
un caudal de fuerzas sin accion porque no
habia punto donde pudiesen converger, y
estaban faltas de guia que les diese la di-
reccion conveniente. Asi no se desarrolla-
ron verdaderas fuerzas locales, sino que
anduvieron agitándose en todas partes las
banderías y los individuos, aprovechándose
aquellas y estos de la inaccion en que se
hallaban las fuerzas verdaderamente nacio-
náles. Bn prueba de la verdad y exactitud
de estasaserciones , repetiremos lo que ya
observábamos en uno de los artículos ante-
riore~: . (:uandohay movimientos1 cuando


hay oposicion al gobierno, los hombres que
figuran á la cabeza no son los amigos de las
tradiciones locales, los hombres de arraigo
en el pais , las cabezas de las familias mas
señaladas por su riqueza y alcurnia, sino
aventureros que, ó no tienen fortuna, ó que
acaban de improvisarla. Este argumento no
tiene réplica; y si á él se agrega la ohser-
vacion de que precisamente en los puntos
donde mas arraigada debiera suponerse la
aficion á lo antiguo, allí es donde menos ha
prendido la revolucion , allí es donde menos
se han hecho sentir esas fuerzas escéntri-
cas, allí es donde se han proclamado con
mas energía y defendido con mas tesón los
principiosfavorables á la unidad monárquica,
quedará fuera de toda duda la verdad que
estamos defendiendo.


¿Se quiere otra razon decisiva en contra
de lo que suele decirse de las fuerzas loca-
les '? Héla aquí. Los que afirman que estas
existen, y que tienen hondas raíces en la
sociedad española, se apoyan principalmente
en la conducta de los ayuntamientos, que
pronunciándose con tanta facilidad contra
el gobierno existente, parecen haber mani-.
festadoalgo de aquel carácter turhulento que
ofrecieran los concejos de los tiempos anti-
guos. Este argumento que es el Aquiles de
los adversarios, claudica por su base, pues
supone que los' ayuntamientos han sido los
principales motores de las asonadas; cuando
las diputaciones provinciales, los gefes po-
líticos, los militares se han pronunciado
igualmente que los ayuntamientos, ora ad-
hiriéndose á la suhlevacion, ora poniéndose
á su cabeza? ¿ Qué indica esto? Indica que
es una equivocacion lo que se dice de las
fuerzas locales, pues nada tienen de local
los gefes políticos, los' militares de todos
grados, los empleados de todas clases que
han figurado en las juntas envarias épocas,
acaudillando las insurrecciones contra el go-
bierno. Se ha clamado por la necesidad de
una reforma municipal; pero esta reforma
no era menos urgente en los demas ramos
de administracion, porque en todosse había
inoculado ese elemento disolvente, que los
hacia á propósito para disturbios , que sien-
do obra de un número lllUY reducido paro-
diaban las sublevaciones populares.


Creemos haber demostrado que en las
ideas y en los sentimientos de la.isociedad
espaüola.está hondameute.arr~jgad¡,lla'.lllQ­
narquía ; que no es verd'ldque .sea .imposi-




Medrid 28 de febrero de t su.


EL OOBIER110 t LA SIT:1ACI01T.


Las medidastomadaspor el gobierno des-
de la suspensión de fas córtes, y muy par-
ticularmente desde la insurreccion de Ali-
cante, han creadouna situación enteramente
nueva, que por necesidad dehe ser transi-
toria , y cuyo desenlace ofrecerá graYisimas
dilioultades. En este desenlace es donde se
han de ver la habilidad y el tino de los mi-
nistros; bien asi como en los dramas mani-
fiesta el poeta su talento, no precisamente
en este ó aquel incidente, sino en conducir
el enredo de tal manera que sorprenda agra-
dablemente á los espectadores con lo suave,
natural y oportuno de la salida.


y es preciso que el gobierno medite se-
riamente sobre el particular, porque la si-
tuacion es muy crítica V continuará siéndolo,
aun despues de haber sucumbido los rebel-
des de Alicante y Cartagena. Segun el giro
que se dé á los negocios pueden acarrearsc
de nuevo gravísimos males á la nacion; asi
como si se aprovechase la oportunidad, sería
fácil hacer cosas para las cuales no se pre-
sentará en mucho tiempo tan favorable co-
yuntura.
.. Si el gobierno quiere calcular todo lo flue
le resta que hacer, reflexione sobre lo que


--"' t7t -
hle entre nosotros el establecimiento de un I ha hecho hasta ahora, pues que de la grave-
gobierno central robusto, fuerte, en' toda dad y trascendencia de las providencias que
la estension de la palabra; y con este tra- ha tomado, podrá inferir la trascendencia y
bajo hemos llenado una parte de la tarea gravedad de las otras que se halla precisado
que nos propusimos, de examinar cuáles á tomar. No dudamos que el gobierno com-
eran los elementos que tenían en la socie- prende en toda su estension el cambio radi-
dad española un poder efectivo. Y nótese cal que ha ejecutado, no creemos que se li-
bien que no hemos considerado la monar- 1sonjee de que le sea fácil volver al estado
quía como un ser abstracto, ó como la {lS- normal por un simple decreto que asi lo de-
presion de una teoría, ni siquiera corno un clare; estamos persuadidos que no se pier-
poder político; sino como una idea y un sen- den de vista los malos resultados que consi-
timiento sociales, como la satisfaccion de go pudiera traer una medida tímida y ligera;
una necesidad reclamada por las costumbres, En efeeto; basta comparar el estado en que
comoemblema de la unidadguhernativa que nos hallábamos poco tiempo atrás, con el
algunos suponenimposible para España. Po- presente, para conocer la trascendencia del
drernos no haber acertado en el examen de cambio que se ha verificado. Los caudillos
los hechos , pero al menos nose nos tachará del partido progresista hahlahan en las cór-
de llue los hayamos olvidado, de que haya- tes con imponente osadía, y sus palabras
mos sustituido nnestro pensamientoá la rea- amenazadoras eran escuchadas con sobre-
lidad de las cosas. salto; de esos caudillos, los unos se hallan


prófugos, otros ocultos, otros en la cárcel.
Los ayuntamientos eran un poder que se le-
vantaba al nivel del trono, y sus represen-
tacionesequivalíaná mandatos; ahora estan
sometidos á la organizacion que el trono les


! ha prescrito, y la municipalidad mas autori-
zada se guardaría muy bien de desmandar-
se entrometiéndose en negocios políticos. La
Milicia nacional era otro poder á cuyas exi-
gencias tenia que ceder el gobierno supre..
mo; ahora está desarmada casi en su totali-
dad, veste desarme se ha verificado de real
orden. Antes los sublevados en cualquier
punto estaban seguros de una capitulacion
honrosa, en casoque no alcanzaranel triun-
1'0; se negociaba con ellos como de potencia
á potencia; los cabezas de motín recibian
salvo-conducto, los demas quedaban en como
pleta libertad, y se tendia un velosobre to-
dos los actos consumados durante la insur-
reccion: ahora no se escuchan sus prsposi-
ciones, se los ataca vivamente, y los gefes
que caen en poder de las tropas de la Reina
son pasados por las armas. Antes las dipu-
taciones provinciales hacían frente á las au-
toridades del gobierno como y cuando les pa-
recia; ahora el gefe político las suspende si
se propasan; y para que sea pronta y enér-
gica la accion del poder, todas las provin-
cial' estan sometidas.al estado escepcionaI.
Antes la prensa se desbordaba, asi en la ca-
pital como en las provincias, de una mane-
ra asombrosa; ahora las observaciones qUQ
dirige al gobierno, asi en las provincias co-
mo en la capital, son asaz comedidas; y la




M~drid e de marzo dll t su.


---óIlCDl:K ...cCIB__----


En el número anterior examinamos cuá-
les eran las ideas, sentimientos y costumbres
de los españoles con respecto" á la.monar-
quía; en el presente vamos á tratar de la
Rcligion considerada hajo el mismopunto de
vista, es decir, encuantoes un elemento que
tiene en la sociedad una verdadera fuerza.


El estado de la Religion en España no
es ciertamente el de los tiempos anteriores
álS0S: treinta años de guerras, disturbios,
revoluciones y reacciones; treinta aüos de
circulacion de libros v toda clase de escritos
donde se enseña la incredulidad, no han po-
dido menos de producir grave daño, y de al-
terar las costumbres religiosasde un núme-
ro considerable de españoles, Por lo cual,
en tratándose de negocios relativos á este
punto es menester que no nos hagamos ilu-
siones, trasladándonos á tiempos que pasa-
ron y suponiendo cosas que no existen; es
preciso ver los hechos tales como son en sí,
por mas que no sean de nuestro agrado; y
aunque por malosno se aprueben, no es pru-
dente despreciarlos como nulos ó insignifi-
cantes, si en realidad son graves y pode- .
rosos.


En esta discusion tenemos un punto de
partida muy seguro, en el cual habrán de
convenir los bombres de todas las opiniones
sin que sea dable suscitar lasdudas que con
mas ó menos fundamento podian levantarse
al tratar de la monarquía. Este punto es el
hecho cierto v evidente, de que antes de la
guerra de la Independencia, toda la nacion
española era sinceramente católica; pues
que no deben mentarse siquiera las raras
escepciones que pudieran señalarse, y que
ademas databan también de lecha muv re-
ciente. Por manera, que al entablar la" dis-
cusion sobre el estado dela Religion en la so-
ciedad española, nos hallamos en el caso del
calculador que, habiendo de valuar una can-
tidad, conozca desde luego lo que esta era
en un tiempo dado, y no tenga que hacer


- 17i-
oposicion, si alguna S6 hace, es en un tono se aleja á la debida distancia; pero si la com-
algo mas que decoroso. Antes el ciudadano presión se disminuye por grados, es fácil de-
que tenia el antojo de publicar una hoja vo- jar el muelle en el punto que conviene, '1
Iante é insultar á las autoridades del modo fijarleen él sin ningun peligro.
que mas cumplia á su.s inte~tos, humor ó ca-
pricho , lo realizaba sm peligro y sin que na-
die le viniera á la mano; los periódicos que
habian hecho su depósito y llevaban el cscu-
do del editor responsable, tronaban contra
el gobierno todos los días, sin mas riesgo
que la remota probabilidad de la denuncia,
con muy próximas probabilidades de mere-
cer la indulgencia del jurado; los mas eleva-
dos funcionarios hacían profunda cortesia á
los redactores de un periódico, y se veían
precisados á entrar con"ellos en minuciosas
esplicacioncs sobre los actos de autoridad;
ahora el gobierno es bastante fuerte para
emplear un significativo laconismo, que con-
trasta notablemente con las condescenden-
cias de otros tiempos; el señor gefe político
se dirige al editor responsable del il/undo y
le dice: « Dejará V. de puhlicar desde este
dia el periódico titulado El 11l1mdo. Dios
guarde á V. muchos años, etc.


En una palabra, el gobierno actual ha
cambiado profundamente la situacion de Es-
paña, ha sido bastante osado y feliz para
llevar á cabo medidas que tres meses ha, se
hubieran tenido por sueños de un delirante:
tanta era la dilicuJtad que ofrecian, tanta la
conviccion de que era imposible realizarlas.
En esto el trono ha probado lo que es en Es-
paña; se. ha hecho un ensayo de mucha gra-
vedad, que de sí arroja saludables lecciones;
esperamos no las perderán de vista los go-
bernantes, y cuantos influyan mas ó menos
directamente en los negocios públicos.


Será posible que los hombres amantes de
los sistemas á medias, los que confunden la
debilidad con la prudencia y el tiento con la
incertidumbre, aconsejen que la situacion
se desenlace con un simple decreto, sin pre-
parar nada, sin hacer nada mas de 10 que se
ha hecho I dejando en pie, todas las cuestio-
nes, sin resolver todos los problemas,espe-
-rando que nos venga el remedio de las pana-
ceas harto conocidas; absteniéndonos de in-
dicar al gobierno la marcha que dehe seguir,
nos contentaremos con recordarle una ley
del mundo físico, la que no deja de tener sus
aplicaciones en el mundo social. Cuando se
ha comprimido fuertemente un resorte, si se
le abandona de repente al impulso de su elas-
ticidad, puede dañar al imprudente que no




- ns-
mas sino apreciar lo qUQ de ella habrán dis- no á cambiar la fazde los negocíosrestable-
minuido las causas á qne ha estado sujeta. ciendo la Constltucion de 4812, se ofreció
Claro es que en materias morales es seme- de bulto la verdad que acabamos de indicar,
jante cálculo bastante dificil; pero no puede I pues las doctrinas innovadoras se mostra-


. negarse que es una gran ventaja el poseer ron con mayor número de prosélitos que
el datoespresado. Asipor ejemplo, quien se en 1814. A impulsos del ardor revoluciona-
hubiese propuesto examinar el estado de .Ia rio renacióel espíritu propagandistade la es-
Religion en Francia despues de sus revolú- cuela enciclopédica, y las ideas contrarias
ciones, hubiera andado mucho mas á tientas á la Religion de los españoles se esparcie-.
que quien emprenda el mismo trabajo con ron por todos los puntos del reino. Cierta-
relacioná España, porque en el reino veci- mente que las predicaciones de los falsos
no no es dable partir de una épocafija y cer- apóstoles no produjeron todo el resultado
cana en que la Beligion Católica dominara que ellos se proponian; mas no puede ne-
esclusivamente , á causa de que en él se in- garse que alteraron sobremanera la senci-
trodujo el protestantismo y echó bastantes Hez de los tiempos anteriores, que inocula-
raices; medró por mucho tiempo el jansenis- ron á no pocos la duda, precipitando á algu-
mo; la filosofia escéptica contaba ya ascen- i nos en la mas completa incredulidad, y co-
dientes tan antiguoscomo Montaigne; y Vol- I municándoles aversión á todo cuanto estaba
taire habia ejercido Rila especie de dictadu- revestido de un carácter religioso. A la sa-
ra literaria por espacio de medio siglo. zonse hallaba laimpiedad en España , bien


¿Cuálessonpues lascausas que han daña-I que con mucha menor intensidad, en un pe-
do á lascreenciasreligiosas deEspaña?¿Cuál rlodó semejanteal de los principios de la re'-
la esfera en que han podido obrar? ¿euánto volucion francesa; llamar preocupacion á los
el efecto que habrán podido producir '?dogmas mas augustos, superstición á las


La dilatada permanencia de los franceses, prácticas mas venerandas; legados del fa-
y la libertad de la prensa en la época consti- natismo á las institucionesmas sabias V pia-
tucional de i 8/ Oá 1814, fueron las prime- dosas , romper con todas las tradiciones de
ras calisas que ejercieron nctableinfluencia los siglos, condenar todo lo pasado, negar
sobre el pueblo español en lo tocante á ma- á Dios; hé aquí el mas alto punto á que se
terias religiosas, pues que entonces se pu- podía llegar para cimentar sobre firme base
hlicaron y circularon en abundancia folletos, la reputacion de ilustrado y de partidario
periódicos y libros, asi en lengua nacional sincero de la revolucion.
como estrangera , donde se enseñaban abier- Tamaños desvaríos acarrearon los resul-
tamente las doctrinas volterianas. Losacon- tados políticos que nadie ignora; pero al
tecimientos de 1814 pusieronfin á dichacir- propio tiempo dejaban su huella en ánimos
culacion en lo que tenia de ostensible, mas jóvenes que se habían entregado á la cor-
no la impidieron del todo; porque en el es- riente de las nuevas ideas con la impetuosi-
tado actual de las costumhres, y con los me- dad que distingue á la inesperiencia. La dé-
dios que se conocen de impresion y espen- cada de i 823 á i 833 fue una repeticion do
dicion, es imposible cerrar herméticamente la de 1814 á i 8tO; las mismas causas, los
la puerta aideasque impregnan la atmósfe- mismos efectos: el curso de los añosbabia
ra de lospaises comarcanos. Yasi es, que si introducido algunas modificaciones , mas el
bien será dignade alabanza la conducta del fondo de las cosas permanecia inalterable.
gobierno que procure evitar la introduccion Desde 1833 hasta el presente, merced ála
de los escritoscontrarios á la Religiony per- guerra civil y al predominio revolucionario,
judiciales á la moral, conviene sin embargo las ideas irreligiosas han campeado con la
no confiardemasiado en las medidaspreven- mas ilimitada libertad; si no han producido
tivas y represivas, y cuidar mucho de pro- todo el mal que era de temer, no ha sido
tegel'. y fomentar la estension, arraigo y es- por la vigilancia del [gobierno, sino porque
plendor de las doctrinas sanas, 10 que cier- han tenido que luchar con una sociedad que
tamente es el medio mas eficaz de que se las rechazaba, y ademas porque se ha deja-
puede echar mano cuando se trata de pre- do sentir algun tanto entre nosotros el espí-
servar un pais del contagio del error, y con- ritu dominante en Europa, que ya se aver-
servar y asegurar el imperio de la verdad. güenza de profesarlas doctrinal! de los filó-


Cuando la insurreccionmilitar de i 820 vi- sofos del siglo pasado.




Reflexionando sobre el daño que habrán
sufrido las oreencias , salta desde luego á
los ojos que los mayores estragos han debido
de esperimentarlos las capitales mas impor-
tantes, y los otros puntos donde ha sido mas
frecuente y activa la comunicacion , pues que
asi en aquellas como en estos, se han reuni- ,
do las circunstancias á propósito para que [
las influencias dañinas pudieran obrar con
mas elicacia. Las ciudades de segundo ór-
den, .con escepciones muy raras, las villas,
los pueblos pequeños, las aldeas, han partici-
pado poco del contagio: la razon de esto es
muy sencilla; el mal debia dimanaren gran
parte de la lectura, y alli no se lee. Añadid
á lo dicho los muchos y poderosos influjos
que se han opuesto á las ideas innovadoras,
neutralizando el erecto que podía producir la
conversacion de las personas estraviadas , y
habremos de inferir que la inmensa mayoría
de la nacion se ha conservado libre del daño.


Aun atendiendo á esas capitales que mas
se han resentido de la influencia irreligiosa,
es de notar que la incredulidad no ha disfru-
tado los medios de accion que en otros pai-
ses. En estos brillaron escritores de un ta-
lento y saber indisputables, que ahusaron
de tan preciosas dotes para perder á sus se-
mejantes. ¿Cuál es en España la pluma de
aventajado temple que se haya encargado
de la propaganda impía? En dichos paises
estuvieron abiertas para el público cátedras
ocupadas por profesores sohresalientes, que
bajo distintas formas-y en diferentes mate-
rias, enseñaban en sentido contrario á la
Religion. lDóndeestan entre nosotros los
profesores de esta clase"? ¿ Cuál es la cáte-
dra donde se hayan vertido malas doctrinas,
que ha llegado á llamar laatencion del pú-
blico y reunir un auditorio numeroso y en-
tusiasta? ¿ Merecen ni siquiera recordarse
algunos hombres oscuros, que en un peque-
ño recinto, con escasísimos alumnos, hayan
trabajado en la propagacion de tales doctri-
nas, sin vigor en el pensamiento, sin fuego
ni hermosura en el lenguaje, cayendo sus
palabras en el animo de los oyentes sin pro-
ducir mas que el desprecio ó el cansancio,
para pasar luego al olvido, como aquellas
piedras que arroja el capricho de un vian-
dante en las agu~s de una laguna solitaria?


Asi es, que las doctrinas contrarias á la
Religion no han tenido en España ningun
brillo, nada-que pudiera seducir y arrastrar á
los honbres de talento; no han formado ver-


dadera escuela: han andado dispersas acá y
acullá, siempre vergonzantes, no atrevién-
dose á mostrarse á los ojos del público con
Sil verdadero trage , si esceptuamos algunos
momentos en llue, abandonándose al mas
asqueroso cinismo, han hecho gala de insul-
tar la moralidad y el decoro. .


La prensa periódica, que es á no dudarlo la
que mas influencia habria podido ejercer,
ha estado por lo cornun tan absorbida parlas
cuestiones políticas, que apenas ha tenido
tiempo de ocuparse de las religiosas, sino es
muy de paso, y mas bien como un accesorio
á la polémica del momento, que con dilatada
esposicion y discusion de elevadas teorías.
y de mucho tiempo á esta parte ha mediado
la favorable circunstancia de que, pudiendo
las ideas é intereses religiosos servir de es-
celente arma para combatir á los adversarios,
han visto aumentarse considerablemente el
número de sus defensores, aun entre aque-
llos que por su profesion y otras circunstan-
cias no parecia que debieran figurar como
fervorosos apologistas. Por mas que en este
punto se haya mezclado algunas veces el es-
píritu de partido, y hayan dominado las mi-
ras políticas, ha resultado de ello el gran
bien de hallarse sostenida y defendida la
causa de la Religion , de verse presentados
de mal aspecto los que la combatian, y de
que por consiguiente. estos mismos hayan
tenido que aparentar hacia ella veneracion y
acatamiento, absteniéndose por interés pro-
pio de entablar discusiones que tos desacre-
ditaran, v que hubieran suministrado á sus
adversarios poderosos medios de ataque.


De este conjunto de circunstancias ha re-
sultado, que la incredulidad no tiene entre
nosotros una existencia científica, pudiendo
decirse que los contagiados de cIJa mas bien
padecen de una especie de postración moral,
que no que alimenten verdaderas conviccio-
nes. Comparando bajo este aspecto la Espa-
fía con la Francia, se palpa desde luego la
diferencia. En el vecino reino abundan los
periódicos y las Revistas donde se ataca
abiertamente á la Religion, donde se pro~
mueven discusiones sobre los puntos de mas
alta importancia; las sectas disidentes ense-
ñan abiertamente sus doctrinas opuestas á las
del catolicismo, y la filosoña escéptica com-
bate sin rebozo á aquellas y á este. Se dirá
que si aqui no se verifica lo mismo es porno
herir la suceptibiJidad pública; pero cabal-
mente con esta réplica se confirma mas y mas




lo que estamossosteniendo, pues que si esas
doctrinas no pueden presentarse en la are~a,
á pesarde la limitada libertad que han dis-
frutado, señal es que enpuentran e!1 la I~­
mensa mavoría de la nacion una resistencia
decidida, que aunen la esfera de la inteli-
gencia entraña~ pocas fuer.za~, y de que sus
partidarios abrigan ~a convlCclO~ ~e que las
tentativas para dominar los espll'l~u.s s~nan
insuíicientes , y de que no producirian a sus
autores ni gloria ni provecho.


Para comprender nlas á fondo la diferen-
cia que en este punto media entre la Espa-
üa y la Francia, basta atender á un hecho
sobremanera sígnítícativo : la conducta de la
prensa llamada conservadora. Esta entre
nosotros apenas se permite una palabra que
pueda herir las creencias católicas, y mas de
una vez ha tomado á su cargo la defensa de
los derechos y prerogativas de la Iglesia con
un calor tal, que era difícil distinguirla de la
prensa puramente religiosa. ~eed los 'perió-
dicos conservadores de Francia; ved SI guaro
dan tales miramientos: notad si no sostienen
continua y ardiente polémica con los órganos
católicos. ¿ De dónde la diferencia? Del es-
tado de la sociedad; de sus ideas y costum-
bres ; porque los partidos, en medio de sus
estravios y ceguera que por intervalos los
ofuscany ljue á veces los pierden, tienen sin
embargo instintos muy felices, atinados,
certeros ; y cuando circunstancias escepcio-
nales no los sacan de quicio, suelen mar-
char haciasu objeto con admirablehabilidad.
y no intentamos decir C011 esto que entre los
conservadores de España no haya verdade-
ras creencias y religiosidadsincera; lejosde
nosotros el aventurarnos á semejante suposi-
cion; antes queremos significar, que aun los
que han participado del movimiento reíor-
mador , como son los que pertenecen al in-
dicado.parudo , no llevan ni con mucho sus
ideas al punto que sus hermanos del reino
vecino; que no sonpocos los que de. buena
fe sustentan las creencias de la inmensa
mayoría del pueblo español; y que los que
piensan de otra.manera" juzgan conveniente.
v hasta indispensable respetar esteriormente
aquello de que dudan en el fondo de su co-
razono


Estas consideraciones, que prueban el
arraigo de la Religionen España, no funda-
das en hechos que algunos atrihuirian á de-
terminado partido politico, sino en indicios
que maniíiestan lo que se verifica en aque-


- 47~ ----
'lilas mismas regiones donde al parecer dehie-


ran haber prevalecido tendencias contrarias,
son sumamente consoladoras, porque de-
muestran que la Religion Católica tiene en
España una fuerza propia, .intriüseca , inde-
pendiente del apoyo del gobierno, y que por
tanto sera bastante á conservarse, sean cua-


¡ les fueren las vicisitudes p.olítlcas. CreYél'O.n-la algunos inseparable de una forma de go-
, bierno , y esta íorma desapareció, y la han


sucedido otras varias , y la Religion se con-
serva: opinaron algunos que la causa de la
Religion estaba irremisiblemente perdida si
no alcanzaba victoria el principio dinástico
que por espacio de seis años combatió en las
provincias Vascongadas ,en Aragon, Valen-
cia, Cataluña y en otros puntos del reino, y
ese principió sucumbió, y sus infortunados
representantes estau.eueerrados en Bourges,
y sin embargo la Religion se conserva, y
hace resonar.Sil voz poderosa, y llama la
atenciendel gobierno, y conquista parte del
terreno perdido, y figura como uno' de los
elementos que reclaman mas señalado lugar
en la esfera social y política. Yesto ¿c~ándo?
Cuando despues de haber desaparecido en-
teramente sus medios materiales, se ha en-
contrado con solos los morales; cuando no
teniendo ni armas con que contar, ni rique-
zas de que disponer, ni posicion política que
aprovechar, se ha hallado sin mas fuerza
que la de su arraigo y predominio en las
conciencias, sin mas recursos para obrar so-
hre el público é influir sobre el gobierno,
que el púlpito y la prensa. Esto le ha bastado
para hacer frente durante tres años á los pe-
ligros que la amenazaban, para mantener á:
raya á los adversarios, para hacerlos re-
troceder en sus proyectos inicuos. Precisa;"
urente en esta época, que 'al parecer dehia
conducirla á la postraeion vá la nulidad, ha
sido cuando se ha mostrado mas vigorosa,
cuandose ha hecho mas poderosaen la pren-
sa, cuando ha resonado con mas energía en


I el púlpito , cuando ha removido mas profun-
damente la opinionpública é interesádola en
su favor.EI·gobierno intentaba separar á la
Iglesia de Españade laSede Apostólica, pro-
curaba-por cuantos medios estaban á su al-
oance eseitar e}'tenC()r v el odio contra la
curiar,Romana;"v el resultado ha sido tan
diametralmente opuesto', queseha formado
la opinion:mas fuerte-y compacta quedarse


1


I puede en' faforde un-arreglo amistoso con
Roma: todos los-partidos estandc acuerdo




".


- 06-
en la urgente neeesidad de sañr del estado que se miran 1011 medíos materiales, tal la
en que nos hallamos con respecto al Sumo importancia que ha adquirido la discusion
Pontííice , y de anudar las relaciones con el en la prensa, y los demas espedientes que
Padre comun de los fieles. se han ensayarlo para influir en la opinión


Estos hechos son sumamente significati- pública y en la marcha del gobierno, que
vos; pues que semejantes fenómenos no se es menester que los católicos no dejemos
veriticarian si el principio religioso no rebo- perder esta bella posicion que hemos con-
sase de -vida , si no tuviese en la sociedad quistado. Es preciso que por todos los me-
española raíces profundas. dios que esten ú nuestro alcance procure-


Ya que la oportunidad se brinda, pre- mos mantenernos al nivel del siglo, y que
sentaremos una reflexion,que en nuestro sin dejarnos contagiar por lo que tenga de
concepto no debieran olvidarla los hombres I malo, nospenetremos de él en lo que entra-
que de corazonse interesan por la causa de ña de hueno ; si se han gastado las armas
la verdad. Si bien se observa, las ideas y de la fuerza, nos quedan otras todavia de
sentimientos religiosos han tenido en Espa- mejor temple: el vigor del entendimiento
ña de mucho tiempo atrás un carácter suma- y la energía de la voluntad.
mente belicoso. La causa no es difícil adi- La prensa bajo todas sus formas , las aso-
vinaria: por espacio de ocho siglos la Reli- elaciones ora perpetuas ora intermitentes,
gion estuvo en luehamaterialeon el isla- las esposiciones firmes, las protestas tem-
mismo; la cruz marchaba al lado de las piadas y decorosas, en una palabra, .la luz
enseñas guerreras; en las batallas con los intelectual y la energía de 'Ios sentimientos
moros, los reyes se veían indistintamente morales, hé aquí las armas de nuestro sr-
rodeados de magnates seglares, de Obispos glo: armas propias del hombre, cien veces
y de Abades. En los últimos tres siglos el preferibles á la fuerza material, que nacen
catolicismode los españoles se hallódurante de la ilustracion del entendimiento, de la
mucho tiempo en actitud guerrera; la Es- suavidad de costumbres, que revelan la
paña era el caballero armado que guardaba conciencia de la dignidad humana, que
las puertas de la ciudad santa. Cuando la triunfan tarde ó temprano cuando se las em-
guerra con la Francia en tiempo de la re- plea en defensa de la justicia y de la ver-
volucion , y despues en la de la indepen- dad. Nadie puede usarlas mejor que la Re-
dencia , se combinaron de tal modo las cir- ligion, pues que en ella se encue~tra el
cunstancias , que la guerra tenia á los ojos cimiento de toda verdad, el manantial de
del pueblo español un carácter religioso: los toda justicia. .
franceses con quienes se peleaba en ía pri- Convénzanse de esto los hombres reh-
mera épocaeran los perseguidores del clero, giosos de España; no identifiquen la causa
á quien la España acogiera con tanta gene- eterna con ninguna causa temporal; y cuan-
rosidad y socorriera con indecible despren- do se presten á alguna alianza legitima yde-
dimiento; y los ejércitos de Napoleon eran corosa , sea siempre conservando aquella in-
los soldados de unhombre que personificaba dependencia que reclaman sus principios
en sí las ideas innovadoras, y que por aña- inmutables. Repetiremos aqui lo que hemos
didura habia ultrajado al Sumo Pontiíice. dicho ya otras veces: no es la política la que
De aqui ha resultado esa propension á fiar ha de salvar á la Religion, la l\eligion es
el éxito de la causa á los trances de las ar- quien ha de salvar á la política; el porvenir
mas, y á temer que la Religion se hundia de la Religion no depende del gobierno, el
si los que la sostenian eran vencidos en el 1 porvenir del gobierno depende de la Reli-
campo de batalla. Esto, que en ciertas cir- 1, gion; la sociedad no ha de regenerar á la
cunstancias ha producidoun g.ran bieu\ c~lU- jll· Religion, I~ Religion es quien debe regene-
servando nuestra independenciay loshábitos i rar á la SOCIedad. .
de nacionalidad, ha desaparecido ahora en II
gran parte, prevaleciendo los medios inte- 11'
lec.tu.lll~S y ffi.orale.s, empleados.últimamente 1


1con resultado tan feliz, cuando se ha pre- IIsentadol~ necesidad de resistir á un gobier- li
no.que.seproponia conducirnos al cisma. Tal i¡
es elespíritude la época, tal el desvío con ~




La infecundidad' de la discusion para todo
loque sea gobernar , es un hecho enseñado
por la razon , probado por la historia y con-
firmado por la esperiencia. Los retrasos que
ocasiona el trabajo de reunir .los votos de
muchos para tornar una determinacion; los
lamentables estravíos á que conduce el cho-
que de las opiniones, de las pasiones é inte-
reses; la obstinacion en el error ocasionada
por unamor propio pueril, que se avergüen-
za de apartarse del dictamen que ha llegado
asostener; el predominio que alcanzan con
tanta frecaeocia el ingenio sobre el juicio,
las palabras brillantessobre las reflexiones
sólidas, el sofisma sobre la razon , la Impe-
tuosa audacia del tribuno sobre la recatada
prudencia del sabio , producen que las gran-
des asambleas sean dc todo punto inútiles
para gobernar.y gueaun contand.o ~n Sl~ se-
no eminentes jurisconsultos, distinguidos
literatos, hasta verdaderos hombres de go-
bierno, parezcan a menudo destituidas, no
solo de previsiony buen juicio, sino hasta de
sentido 'comun. Por manera, que de una
reunion de hombres estimables por su sabi-
duría V discrecion, puede muy bien resultar
una asamblea insensata. I


Esta verdad ha sido reconocida en todos
tiempos y paises: y de aqui es que aun las
repúblicas mas celosas de su libertad se en-
tregaron á la discrecion de un hombre, cuan-
do para salvarse necesitaron accion rápida y
enérgica. En la milicia, institución esencial-
mente destinada á obrar, la discusion está
totalmente desterrada; en ciertos casos se-
ria considerada como un crimen: uno solo
manda, los demas obedecenciegamente. En
las mismas reuniones donde se concede á la
discusión amplia libertad, es preciso muchas
reces apelar á la dictadura intelectual, si se
quiere llegar á un resultado definitivo. En
presentándose un negocio grave e intrinca-
do, ¿qué se hace? Se nombra una comision
para que dé Sil dictamen. Y esta comision á
su vez encarga á uno de sus individuos el
estenderlo, y comunmente después de de-
hates interminables se llega á aprobar lo que
ha propuesto la comision, es decir, un hom-
bre. Sea que este dictámen se apruebe ó des-


Madritl 6 ti. marzq de 18H.


~77 -


11
apruebe, sea cllal fuere el resultado de la


I
votacion, al fin no se consigue otra cosa que
adherirse al pensamiento de un solo hombre;
porque divididas las asambleas en dos ó tres
fracciones, de las cuales cada una tiene su
caudillo, tan conocido como el general de
un ejército, las resoluciones sobre los asun-
tos de alguna importancia no son mas que la
adhesión á lo que ha propuesto 6 indicado
alguno de esos caudillos. No tanto está la
contienda entre las opiniones de muchos co-
mo entre lasde dos geles enemigos ó rivales.
Asi, aun en medio de la multiplicidad des-
cuella el poder de la unidad, de esa unidad
que rigfl el mundo moral como el físico, sin
la cual no hay órden, no hay helleza, no
hay concierto, convirtiéndose todo en tene-
broso caos.


Se cree comunmente que las pasiones son
la causa principal de que en las grandes
asambleas.seamuy difícil alcanzar la verdad,
y poco menos que imposible el ponerse de
acuerdo en las resoluciones que conviene
adoptar cuando las circunstancias soncríti-
cas y apremiadoras. No negaremos. que en
tales casos contribuya mucho á ofuscar la
razon la niebla que levantan las pasiones,
de suyo inclinadas á alterar los objetos y á .
presentarlos bajo el aspectoque les interesa;
'pero es preciso confesar que hay otra causa
quizás mas influyente que ellas: la estrema
debilidad de nuestra razono


En efecto, si bien se observa el curso de
unadiscusion algo dilatada, se 'notará que
se alegan por uno y otro lado pruebas tan
especiosas, se presentan reflexiones tan
deslumbrantes, se aducen hechos tan de-


! cisivos , que el entendimiento llega á va-
I cilar entre las dos opiniones contrarias, ora


inclinándose á unos ora á otros; sucediendo
á menudo que lo que milita á favor de una
parte le parecería del todo concluyente, si
luego no viniese la adversa á destruir la
conviccion, y á mostrar que era una vana
apariencia lo que llevaba todos los visos de


I ser la mas positiva realidad.
Todo se prueba, todo se combate; no hav


nada tan absurdo que un entendimiento in::'
geniosono llegue á hacerposihle y verosimil:
no hay nada tan cierto v evidente sobre lo
cual nose puedan esparcir sombras y dudas.
Esta es la condicion de la humanidad: con-
dicion triste, condicion lamentable, orígen
de grandes errores, .causa de muchas ca-
lamidades, pero que no está en nuestra


21




- H8-


¡la realidad, la triste realidad, suele encar-garse de disipar vanas ilusiones, en que se
da porsupuesto que los hombres son ángeles;
en que se olvida el conflicto que pornecesi-
dad, por indeclinable necesidad, rcsultaria
del choque de las opiniones, pasiones é inte-
reses; en que noseadvierte que con una ÍIn-
prudencia se podría destruir gran parte del
bien que se ha hecho, sembrando en ahun-
dancia la discordia para recoger luego el
amargo fruto en nuevos trastornos.,


Ya se lo dijimos otro dia al gobierno,y se
lo repetiremos hoy: cuidado con soltar de
improviso el muelle; el imprudente que lo
hiciese sería quizás elprimero que sufriera
el daño, pero lanacion entera podría ha-
liarse en graves compromisos, tal vez en
peligros terribles, desaprovechándose torpe-
mente la mas escelente coyuntura que se ha
ofrecido de muchos años á esta parte para
establecer un orden de cosas sólido v du-
radero. •


mano el destruir, y á la cual debemos resig-
narnos. como á una de tantas miserias que
son nuestro patrimonio sobre la tierra.


De estas consideraciones llevadas á la
uageracion, se podría sacar la necesidad de
la regla stat pro retiene voluntas: mi razon
es mi voluntad; pero circunscritas á límites
justos y prudentes, entrañan una saludahle
leccion de gobierno. Prudentes decimos,
porque estamos en la profunda eonviccion
-Ie que la mayor parte de los negocios hu-
manos deben resolverse por el fallo de la
prudencia, mas bien que por las discusiones;
que no es dahle poner fin á estas sino inter-
viniendo dicho fallo; que el talento de los
hombres de Estado consiste principalmente
en un tacto que decide instintívamcnte de
las cosas, y que conduce á un juicio acerta-
do sin necesidad de mucho discutir.


El verdadero genio mas bien tle que dis-
curre; y el talento es tanto mas claro y cle-
vado cuanto mas se acerca á esa fuerza in-
tuitiva que comprende los objetos á la pri-
mera ojeada, que acierta desde luego en el
verdadero punto de la dificultad, y distin-
gue entre la verdad y las apariencias, sin
que alcancen á deslumbrarla razones espe-
ciosas. Dichosala nacion que tiene á su fren-
te un hombre de esta clase ,dotado al pI'ú-
pío tiempo de rectitud de intenciones y"
firmeza de voluntad; en poco tiempo podrá
lograr por simplesprovidenciasgubernativas
lo que no fuera dable conseguir con dilata-
das discusiones de asambleas deliberantes.


Como quiera, en circunstancias críticas
será mucho mejor entregarse en manos de
quiensea capaz de hacer frente á la situa-
cion .abstracton hecha de todo mérito per-
sonal, que divagar entre los encontrados
embates de hombres comunes que se creen
eminentes: si no resultase otra ventaja que
la de obrar con mas rapidez y unidad, que
la de proceder con sistema, que bueno ó
malo suele producir mejores efectos que la
completa falta de él, ya se obtendria un be- ,
n:>,J1eio que no debiera despreciar la razon y
la prudencia.


Fácil e¡; declamar contra la ilegalidad de
las situaciones, contra los inconvenientes
de un gobierno que obra discrecionalmente,
contra el vacío que deja la falta del concurso
de las luces de los hombres mas previsores
é influyentes'; cnuna palabra, fácil es
señalar el mal presente y ofrecer en hala-
~ñapersp.ectiva los hienes venideros; pero


, -


REGRESO A ESPANA
DE s, M. L.t REINA )IADRE


Madrid 13 de mano .de 184ft.


De muchos dias á esta parte se halla ab-
sorbida la atención pública con el regreso á
España de S. M. la Reina madre doña María
Cristina, despues de tres años y medio de
la emigraciondolorosa á que la obligaranlos
desmanes de la rcvolucion , v la fea conduc-
ta del general en gefe de losejercitas reuni-
dos. Torpe adamas se mostróEspartero con-
duciendo los negocios á tan dura estremidad.
y no menos torpe la' revolucion en apoyar
proyectos amhiciosos , que solo podian venir
á parar al ignominioso desenlace que se con-
sumó en el Puerto de Santa María.


Atreviéndose á espulsar del territorio es-
pañol á la augusta Gobernadora madrede la
Reina, asi la revolueion como Espartero se
constituían en la dura alternativa, ó bien de
no disfrutar de la victoria sino por muy es-
caso tiempo, ó de maquinar contra el trono,
de la escelsa huérfana. Porque bien claro se
veía que desde el momento que llegase la
mayoría de S. !\l., los sentimientos filiales,




-- f79 -
cuando no consideraciones de política, ha- Dos causas han contribuido á interesar á
bian de llamar de nuevo á España á la ilus- los pueblos en favor de la ilustre Princesa:
tre desterrada; y por mas generoso que se el infortunio y la esperanza. El infortunio,
quisiera suponer el corazón de la escelsa porque lospechos españoles, acostumbrados
Princesa, por mas que fuera de esperar que, á un amor entrañable á sus reres y á un pro-
olvidada de los agravios conque desapiada- fundo respeto á todos los miembros de la
damente la aflijieran la ingratitud y la des- real familia, se llenaron de amargura, de
lealtad, solo.sbrigaria sentimientos de pazy (ompasion y de indignación generosa al pre-
de perdon, y que no se entregaría al inno- senciar la escena, nunca vista en este sue-
ble placer de la venganza, sin embargo, era lo clásico de lealtad é hidalguía, de que una
imposible desconocer que su vuelta debía augusta señora, viuda del Rey, madre.dela
estar precedida ó seguida de un nuevo ór- , Reina, se viera derribada del poder y Ian-.
den de cosas,' siquie;a por no ha~erla repre- 1I zada .áplayas estrang~ras con procederes
sentar un papel desairado y humillante. ,1 tan villanos , por el mismo a cuyas manos


Espartero y la revolución no podian estar se entregara la conliadaPrincesa, y á quien.
en Madrid cuando hiciese su entrada en la hiciera árbitro de los destinos de la nacion y
capital la augusta señoraque tuvo que sepa-custodio del trono de su cscelsa hija. Cuan-
rarse de sus hijas en las playasde Valencia, do :María Cristina no huhiesc tenido otro tí-
sin otro consuelo que desahogar suangus- tulo para interesar en su favor al-pueblo es-
liado corazoncon el manifiesto de Marsella. pañol y merecerle espresiones de afecto!
Atentar contra el trono de Isabel II en be- veneraeion , hastábale el haber sido víCtima
neficio del soldado de fortuna, era empresa de la amhicion de un genenll , para que al-
harto difícil, por no decir imposible: si tan canzase la ovaciencontinuada de que ha si-
inicuos proyectos existieron, la lealtad del - do objeto en todos los puntos de su carrera.
pueblo español tuvobuen cuidado de desha- La esperanza, porque lanacion, que tanto
ratarlosá tiempo. anhela una época de orden y de paz, que


La revolucion abatiday humillada, y Es- tan fatigada se halla de revueltas y discor-
parterocontemplando desdeLondres el triun- días, que tan esplotada se ha visto por los
fo de :María Cristina, son dos hechos que partidos y pandillas que sucesivamente la
era fácil prever; y por lo mismo, cuando han dominado, que tan desesperanzada esta
Espartero y la revolucion se mancomunaron de obtener lo que necesita para reparar sus
parallevar adelante su ohra de iniquidad, á males y abalanzarse hacia la prosperidad ú
la negrura de su conducta af13dieroll la tor- que se siente llamada, si no se logra que el
peza. Tributemos un homenage al pueblo trono recobre fuerza y prestigio bastantes
español, que asi sabe decidirse en pro de la para imponer silencio á las pasiones, calmar
inocencia y de la justicia, y demos gracias los enconos y conciliar los intereses encon-
ala Providencia por haberse dignado condu- trados; la nacion , repetimos, sedienta de
cir los acontecimientos de tal manera que un mejor porvenir, vuelve afanosa sus ojos
resaltase la solemne espiacion á que ha que- hácia cualquier punto que le brinda con un
rido someterse á los autores de tamaño rayo de esperanza , y no aparta s,u vista del
atentado. alcázar de sus reyes, donde confia que des-


La augusta Cristina ha-sido recibida en cenderán las inspiraciones de San Fernando.
todas partes con inequívocas muestras de Tan asquerosa, tan inhumana, tan cruel
afectoy entusiasmo; las autoridades se, han y destructora se ha mostrado la anarquía,
esmeradoen obsequiarla cual cumplía á su tan insolentes los tiranos que se levantaron
esmerada clase; pero:menester es confesar sobre las ruinas de las instituciones anti-
que la alegría no ha sido meramente oficial, guas, tan opresoreslos que apellidaron men-
sino que ha salido del corazonde lospueblos. tida libertad, que la nacion ha conocido,
Hay cosas que no se fingen: los arcos de sentido, palpado, la .diferenoia que va del
Camacho en la entrada del regente en Va- imperio de sus· reyes al de improvisados
lenciadespués del bombardeo de Barcelona mandarines;ba esperimentado que aquellos
n.o pudieron a~rancar los vítores de los cu- gobiernan agitando suavemente su cetro de
nosos, III evitar que atravesase las calles' oro, y estos blandiendoel haston brutal qUl~
del mismo Madrid en medio del mas signifi- empuñaran en la plaza pública. .
cativo silencio. Por esto, al ver á la augusta madre de la-




- f80-
Reina que vuelve paraabrazar á su escelsa I suelo que esta dulce esperanza, no cabe
hija, y tijar al lado del trono su morada, la encontrar persona que pueda ejercer decidí-
saludan conentusiasmo, con demostraciones do ascendiente sobre el ánimode S. M. sino
de júbilo, pensando que quizás la esperien- el de la augusta Princesa cuyo regreso á
cia y el infortunio, inspirados por el amor Espaiia están celebrando lospueblos. Asi es
maternal, guiarán por acertado camino á la qué estos la miran como la personificacion
augusta niña, cuva tierna mano acaba de de un orden de cosas menos desventurado
empuñar las riendas de tan vasta y trabaja- que hasta aquí, y l~ saludanalboro~ados co-
da monarquía. mo mensagera de dias mas bonancibles.


Sí, esta esperanza es la que alegra alpue- La augusta viajera está manifestando en
blo español, es la que le hace saludar á la, todos los puntos de su tránsito la mas pro-
ilustre Princesa con efusion.es de alborozo; [i funda religiosidad y tierna devocion. Ape-
que si no le halagara tan grato pensamiento, ! nas acaba de llegar á una poblacion donde
si no viera en el regreso de Cristina mas 11 disfrute algunos momentos de descanso, se
que un acontecimiento ordi~~ri(¡, grato y d~rige desde luego á la iglesia á \e~dir gra-
consolador para la real familia , entonces, i CIaS al Todopoderoso por el beneficio que le
bien que no dejara de espresar su afecto y I está dispensando, é implorar la bondad di-
veneracion á la augusta viajera, lo haría 1


1


vina para sí , para sus escelsas hijas y para
empero con aquel ademan grave y melancó- los pueblos sometidos al cetro de la inocen-
lico~on que los afligidos toman parte en las te Isabel. Y no sin razon se enderezan al
satisfacciones agenas cuando á ello les obli- cielo los pensamientos y el corazon de esa
gan el respeto y la cortesía. augusta señora, que ha probado la copa del


Dificil es adivinar cuál es el giro que to- infortunio, tanto mas amarga cuanto se la
marán los negocios de Espafla teniendo á su I propinaron aquellos mismos que poco antes
lado Isabel II á ese consejero natural, de in- le tributaran las .mas rendidas lisonjas; no
fluencia efectiva, contra cuya realidad nada sin razon se enderezan al cielo los pensa-
pueden las ficciones de los hombres. ¿ Cómo mientes y el corazonde esa augusta señora
vedar á la Reina que comunique á su madre que tanto ha influido sobre los destinos de
sus pensamientos y sus dudas, y la supli- la nacion , y que tanto podrá influir en ade-
que que la dirija é ilustre? Para obtenerlo lante; no sin motivo invoca los auxilios de
menester fuera intentar una nueva separa- la divina gracia, quien considerará como un
cion, porque á ello se resisten los mas po- deber sagrado el ayudar á su escelsa hija
derosos sentimientos de la naturaleza. coo sabios consejos, para reparar en cuanto


Si el real palacio estuviera como en otros posible sea los incalculables males que, ha
tiempos con numerosa familia; si Isabel no sufrido la nacion durante las pasadas dis-
se hubiese encontrado por espacio de mas cordias.
de tres años en la mas pavorosa soledad, sin Aldescender de la cumbre de los Pirineos,
ver en los salones de su alcázar á otros que al descubrir de nuevo los campos españoles,
á los enemigos de su difunto padre y á los han debido ocurrir á la ilustre desterrada
autores del destierro de su madre; si huhie- pensamientos bien graves. Otra vez pisara
ra tenido junto á sí personas de su familia los mismos lugares con la mente halagada
para consolarla en sus cuitas, posible fuera por hermoso porvenir, con el corazón inun-
que el ascendiente de su madre se encon- dado de placenteras esperanzas. j Quién la
trasc con otro ascendiente rival, y que en dijera entonces á la inesperta y cándidaPrin-
los negocios de gobierno alcanzara este cesa los acontecimientos que iban á sobreve-
una participacion mas ó menos estendida. nir, la terrible situacion en que se habia de
Pero ahora, cuando la escelsa huérfana 11a encontrar, los sinsabores que la aguardaban
estado separada de su madre y de todos los en ese pais donde no oia otra COsa que cán-
miembrosde la real familia, y hasta priva- ticos de entusiasmo y de amor, y que tan
da de los individuos de su servidumbre á presto se hahia de inundar con torrentes de
quienes habia podido cobrar cariño desde su sangre, y cubrirse con incendios y ruinas!
primera infancia; cuando en los últimos tres j Quién la dijera que babia de sufrir el trá-
años no habrá tenido otro recuerdo que el gico desenlace de una emigracion, por la
de su infortunada madre, ni otro anhelo que ingratitud de un soldado y de los mismos tí
el de verla de nuevo á su lado, ni otro con- quienes abriera en breve las puertas de la




- HH-
patria! Dehieron de asaltarla pensamientos
bien graves al comparar unos tiempos con
otrostiempos, y al recordar la serie de acon-
tecimientoscolosales que se han verificado
desde S11 primera venida, y que se han uni-
doá su nombre; debieron de asaltarla pen-
samientos bien graves, y considerarse es-
trechamente obligada á consagrar sus diasá
la felicidad de ese pueblo sohre cuyos desti-
nos plugo al Altísimo concederle tan podero-
sa influencia. Por esto no estrañamosque el
ferviente entusiasmo de que le da testimonio
la continuada ovacion de que es objeto, no
la distraiga de sus pensamientos religiosos,
antes sí los avive masv mas, v la induzca á
tener fijos los ojos en el cielo, 'cuaudc de tal
suerte ha esperimentado la vanidad de las
cosas de la tierra.


Quiera la Providencia inspirará la augus-
ta Madre de Isabel para que comprenda á
fondo la situación del pais , sus verdaderas'
necesidades, el orígen de sus males, y el
remedio que se les debe aplicar; quiera ins-
pirarlasaludables consejos para dirigir á su
escelsaHija en las críticas pero favorables
circunstancias que estamos atravesando.
Pueda no olvidar esa augusta Señora que
solo hay fuerza, que solo hay elementos de
órdeny estabilidad en las ideasy sentimien-
tos nacionales; y que en esas ideas y sen-
timientos descuellan la Relieion y la mo-
narquía. Pueda no olvidar q~e las palabras
de los hombres souvanas, que las lisonjas
que se tributan en tiempos de ventura se
truecan en grosero insulto cuando sobrevie-
ne el infortunio; pueda no olvidar que de la
conductaque se observe en los momentos
presentes depende el porvenir del trono de
su augusta Hija y la suerte de la nacion.
Pueda no olvidar que en el beneficio que la
está dispensando el Todopoderoso llevándola
de nuevo á abrazar á sus escelsas Hijas, y
Mm~nsándola las pasadas amarguras con
su vIa.ie de triunfo, vieneenvueltoun deber
gravisimo, sagrado, de colocarse al lado del
trono de la inocente Isabel, de dirigirlacon-,
tínuamente y de no abdicar esa especie de
derecho, que tantos títulos justdican, {lor
temor ó deferencia á las teorías revolncio-
narias; que el Rey debe no soloreinarsinp
tambien gohernar; v la cándidainesperien-
cia de la augusta'persona que ocupa el
trono ha menester los consejos de quien
haya podido amaestrarse con la práctica de
los negocios, con el conocimiento de los


hombres v: laemeñanza del cÍllforuunio.
Tiembla de espanto el corazon.al.ñjar las


miradassobre la carrera que por mdecliua-
ble necesidad seguiría la revolucion españo-
la si otra vez se apoderase de losdestinos-de
nuestra patria. No perdonaria fácilmente las
humillaciones que ha sufrido,nose deemiria
sobre el triunfo, no trataria deeontempori-
zar ,para atraerse prosélitos: entre ella y el
trono hay ahora un ahismo; v del ladodel
trono se' hallan todos los grandes intere-
ses de la nacion. Su primer paso seria
llamar de nuevo al proscrito de Londres, le-
vantarlede nuevo al poder conuno ú otro tí-
tulo, que esto poco importa, lanzardel sue-


, lo español á la augusta Madre de la Reina,
, y quizás', quizás ni la misma inocencia fuera


bastante á proteger á, la escelsa Huérfaaa.
que ocupa. el sólio de sus mayores. Quizás
sé daria.osadamenteel paso á que nadie se
haatrevidohasta ahora; quizás, óse derri-
bára sin rodeos la monarquía, ó se.estable-
ciera á sus inmediaciones un protectorado
que tuviese al monarca en perene-tatela.:


, ¿ Qué compromisos pudieraya temel'? ¿Qué
peligros la debieran intimidar? Colocada en
la alternativa de vencer ó morir, se arrojara,
no lo dudemos, se arrojára á los mayores
escesos; y si estos abreviáran los dias de su
duracion, al menos se habria gozado en el
placer de inmolar víctimas á su venganza.


Tan tremendas consideraciones inspiran
la mas séria inquietud, la mas viva ansiedad
sobre la marcha que eu lo sucesivo se,adop-
te; segun esta sea, tal será nuestroporve-
nir; venturoso y halagüeño, ó tempestuoso
y preñadode desastres.


POLÍTICA E8TRANGERA.
Madrid 13 de ma...o de IllU••


La sesion de la cámara de los Comunes
de Inglaterra del dia 28 del mes proximo
pasado es notable bajo muchos aspectos.
Lord.I, Manners hizo una mocioncon el ob-
jeto M que se representase á S. ~1. contra
ladetencion que D. Carlos y su familiae~ta~
han sufriendo en Francia, y se. suplicase á
la Reinaque interpusiesesu mediacion.coael
gobierno francés para que concediesela. Ii-.




- f8~-
bertad 1\ Jos prisioneros'de Bourges. Sea que 11 importante que se ha de resoiver en un por-
la mocion procediese únicamente de la hue-I venir no muy remoto.
na voluntad de lerd J. Mannel's hácia la fa- 11' Sin embargo, esta última consecuencia
J~il.ia. de D. Cárlos, sea que los ministros se l. no es tan exacta como á primera vista pu-
hiciesen interpelar adrede para tener ocasion 1 diera parecer,' supuesto que las ulteriores
de dar esplicaciones sobre puntos de alta im- declaraciones del ministro indican que se
portancia , pues que esto último saben ha- han hecho á D. Cárlos proposiciones par.a
c~r1om~y bien los diplomatícos ingleses, lo inclinarle á que' renunciaseá laesperanzade
CIerto es que resultaron de la mocion decla- volver á España. No sabiendo á punto' fijo
raciones notahles , que en las críticas oir- en qué sentido estaban concebidas las pro-
cunstancias que estamos atravesando no de- posiciones mencionadas, nada podemos de-
ben pasar desapercibidas: cir sobre la ilacion de que tratamos, dado


Sir Roberto Peel afirmó esplíeitamente que ignoramos completamente hasta qué
que el gobierno francés estaba en su dere- punto se hacían concesiones á aquel Prínci-
eho cuando impedia que los emigrados in- pe para inclinarle á lo que de él se exigia. '
trigasen en sentido hostil contra una poten- «No conviene, continuó Sir Roberto Peel,
cia vecina. Abstúvose el ministro de discutir que la cámara de los Comunes se entrometa
la ley francesa por la cual el gobiernode las] en una cuestion puramente francesa,y es-
Tullerías tiene prisionero en Bourges á don ponga al pais por una parte á la humillacion
Cárlos: mas no dejó de añadir que asi lo y por otra á la guerra. Pero rechazando la
exrgiau las leyes y los intereses de la Fran- proposicion creo poder asegurar que el Prín-
cia , y que esta medida estaba muy confor- cipe sera tratado con toda la atencióndebida.
me con las obligaciones que tiene contraidas Es un Príncipe de la casa de Borhon , y co-
la Inglaterra con respecto á España, á C<JU- mo tal será respetado, ademas de que tiene
sa de que esta última nacion podria ser víc- á su disposicion un radio de cuatro leguas.
tima de nuevos trastornos si D. Cárlosalean- Si 1). Cárlo« secomprometiera á establecerse
zase la libertad. «Harto destrozado, dijo, se en cualquier punto de Europa que 1/0 fuera
halla este pais por las disensiones intestinas, España, y renunciase á toda esperanza de
y' no es justo agravar el mal consintiendo volcer á aquel pais , ni el gobierno francés
que un elemento nuevo de discordiapromue- ni el nuestro se opondrían á que salierade
va nuevamente la guerra. Asi pues, el inte- Francia. Creo haber dicho lo suficiente pa~
rés de la España, el de Francia y el de In- 1 ra determinar á la cámara á no aprobar la
glaterra exigen que la presencia de D. Cár-¡ proposicíon de lord John Manners, quien sin
Jos no .empeore la suerte de la Península. duda no querrá comprometerlos lazos de
Deseo:que aquel pais goce de un gobierno amistad que unen actualmente á la Francia
responsable 'Y constitucional, y deseo sobre y á la Inglaterra.»
todo el término de esos conflictos terribles Dos ideas sobresalen en las declaraciones
que turban la paz é impiden la prosperidad del ministro inglés: 1." voluntad decidida de
de España. Hemos reconocido á la Reina-, y que D. Cárlos permanezca detenido en Frau-
si D. Cárlos vuelve á aquel pais ¿en qué se cia hasta que este Príncipe ofrezca la seguri-
convierte nuestro reconocimiento?» De esta dad de que no perturbar.¡ el reposo de la Pe-
declaracionresulta , que la Inglaterra anda nínsula con sus pretensionesal trono: 2." de-
acorde con la Francia en que continúe pri- seo de que D. Cárlos renuncie á toda espe-
vado de su libertad el Príncipe encerrado en ranza , y de; que asipuedasalir de la pri~oIl'
Bourges, é indica tambien que la Francia en .que se halla encerrado. ¿, Cuáles serán
por ahora no trata de desviarse de la línea I esas condiciones bajo las que sé le ofrece la
de' conducta observada hasta ~I presente. libertad? El ministro no lo indica; pero lord
Asi se desvanecen los rumores que habían Palmcrston , que no estaba obligado á tanta-
circulado poco tiempo atrás de que D.·Cár- reserva, y que habia estado en posicion muy
losjba á alcanzar su lihertad ; á juzgar por oportuna para saber las negociaciones que
las apariencias, la noticia estaba destituida sobre este punto habían mediado, no. tuvo
de fundamento. Este hecho es muy grave, dificultad en esplicarse mas; bien que no
supuesto que tal vez podria manifestar lam- puede inferirse con toda claridad si sus pala-
bien cuál es la voluntad de la Francia v de hras dicen relacion únicamente á los tiempos.
la: Inglaterra-con respecto á una cuestión pasadosó si comprenden tamhien los presen-




- 4-83-
tes. El ex-ministro de negocios estrangeros, ímportantísimes-en el camino de la repara-
despues de haber manifestado que segun las cion de los males sufridos por la Iglesia: y
leyes españolas.Isabel U era la Reina legi- fuera de temer q~e una imprudencia de los
tima de España, y quesería absurdo é in- que confiasen poder derribarla dinastía rei-
digno del gobierno inglés intervenir con es- nante ó forzarla aUna. transaccion, hiciese
te motivo cerca del francés en una cuestion retroceder á los gobernantes hácia la des-
puramente francesa,ai¡adió: «D, Ciírlos se- confianza que ha dominado hasta aqui, y
ria. puesto sin reparo en libertad si empeñase quizás provocase persecuciones que, por
su palabra de honor de noentrar en España. injustas que fuesen, no dejarian de encon-
Lejos de consentir en dar esta seguridad, no trar quien las escusase y legitimase. El par-
quiere ni aun renunciar sus derechos á favor tido estr.emo que acaba.de sucumbir, y que
de su h~jo, y no es dudoso que si hoy estu- en los dias de su mando ha causado tantos
viese Iihre volveria á su país y encenderia daños á la Iglesia poniéndonos en tan inmi-
nuevamente el fuegode la guerra civil.» riente riesgo de un cisma, levantaria de nue-


Quien sigacon ojo observador el curso de vo la cabeza ,ofreciendo su apoyo al trono
los negocios con respecto á la gravísima de Isabel, y este se viera en la necesidad de
cucstion cuyo desenlace se va por momen- aceptar el auxiliode aquellos á quienes mira
tos acercando, recogerá cuidadosamente es- actualmente como implacables enemigos.
tos datos, que pueden. servir no poco·para ¿Quién es capaz 'de'calcular los males de
formar conjeturas sobre la mayor ó menor ínmeesatrascendenciaque dimanar pudie-
probabilidad de las noticias que. han circula- ran de situacion tan complicada? Verdad es
do estos últimos' dias en favor de algunos que todas lasprebabilidadesestaníndicande
Príncipes, pocoantes mirados con desvío , y que por mas violentasquefuesen los esfuer-
de seguro escluidos de obtener una mano zos que al principio-se-hicieran, la· guerra
augusta, Bien pronto ban de presentarse I seria ahogada eu su cuna; pero.aunen este
nuevas seriales que aclaren mas y mas la si- !i caso se.habrian ya esperimentadogran parte
tuacion , y revelen á los no iniciados en los 1'[ de los males que acabamos de anunciar, y
misterios de alta política cuál es el destino se habrian esterilizado los medios de recen-
que nos está reservado. j ciliacion universal que no sin provecho se


Sobre las personas y sobre las dinastías I van ensayando.
están los principios elernos; y los partidos Pero supongamos que la guerra pudiera
que losprofesen conprofunda conviccion no tomar creces, equilibrándose de nuevo las
deben desalentarse jamás, sean cuales fue- fuerzas entre los que militasen por el trono
ren las ,condiciones á que se los someta, pa- de Isabel y los que defendiesen el principio
ra hacer profesion de sus doctrinas y procu- opuesto: ¿, qué hombre, en cuyo pecho la~
rar que desciendan al terreno de la práctica. tiera un corazon español, seria capaz de co-
Los hombres amantes de la felicidad de Es- locarse d~ nuevo en 1833, y contemplar sin
paña peben rechazar como una idea funes- I horror lammensa cadena de desastres que
ta , y quizás como insinuacion pérfida, todo : iban á renovarse sohre esta nacion infortuna-
cuanto se encamine á encender de nuevo la i da? ¡.Quién seria bastante inhumauo para
guerra civil, sea cual fuere el pretesto que 1" complacerse en la idea de que la sangre es-
para ello se tomare: seria menester cerrar pañola corriera de nuevo á torrentes en Na~
los ojosá la .I~z para no ver que los esfuer- I varra , en Cataluña, en Aragou, salpican-
zosque se hiciesen con las armas en la mano I dose mas ó menos con ella todas las dernas
serian del todo estérilespara el bien, al pa-- I provincias del reino? La Providencia alejará
so que acarrearían desastres sin cuento. de nosotros tan terrible calamidad: v esta-


Por de pronto, toda tentativa que se diri-l mos seguros de que la' inmensa mayoría de
. giese á levantar una bandera contra el go- los hombres cuyas convicciones los llevaron


hierno de la Reina empeoraría notablemente. á simpatizar con el principio que sucumbió
la causa de la Ileligion, pues sus enemigos I en Vergará , rechazarían con espanto todo
no dejarían.de achacarle la culpa de las nue- 1 plan que se encaminase ,á aventurar. á los
vas discordias, por mas que ella se mantu- '1 trances de las armas el triunfo de sus Ideas.
viese agena á las vias de hecho y á todo I
linage de.intrigas, El gobierno actual, arras- _4~ ~_
trado por la opinión pública, ha dado pasos ,




LA ARIS'roCRACIA
YLA


M.dT¡d~O de mano de '844.


A mas de la religion y de la monarquía,
¿hay otros elementos en la sociedad española
que' entrañen verdadera fuerza? La aristo-
cracia, la democracia propiamente dicha,
¿qué son entre nosotros?


No hay pais en el mundo donde las clases
esten mas niveladas que el). España. La mas
alta nobleza no disfruta ningun previlegio,
no está separada del pueblo por ninguna
barrera social ni política. Si este ó aquel no-
ble; esteó.aquel grande ejercen algun as-
cendiente , no es por los títulos de su cuna,
sino por su riqueza, por su saber ó por el
mérito de su carrera: si á su lado se halla
un hombre salido de la ínfima plebe, pero
que haya llegado á poseer iguales riquezas
y dotes personales, ocupará idéntica posicion
social, sin que le rebaje un solo grado de
su altura la humildad dei nacimiento.


Las costumbres españolas estan entera-
mente acordes con esta organizacion social
v política. Aquí no se conoce entre los gran-
des esa infatuación aristocrática de Inglaterra
y otros paises, donde las familias privilegia-
das como que se lisonjean de pertenecer á
mas alta especie; no hay en España esa
etiqueta que separa á unas clases de otras,
que es un perene recuerdo de la superio-
ridad , y una continuada ostentacion de los
títulos de sangre. Aqui todas las personas
de elevada categoría apean desde luego el
tratamiento; y si ellos no se apresuran, nos
tomamos la libertad de hacerlo sin su per-
miso, para librar la conversacion de trabas
y dejarla mas suelta y corriente. Aqui un
hombre de la mas humilde clase de la socie-
dad detendrá en medio de la calle ó del pa-
seo al mas elevado magnate. En una palabra,
la aristocracia de nacimiento no existe mas
que '~n el nombre: y la de las cualidades
personales es muy poco exigente si se la
compara con la de otros paises.


Si bien se observa, esto no ha dimanado
de la revolucion , porque antes de ella ya
se veian encumbrados á los primeros pues-
tos del Estado hombres de cuna muy humil-


484, -
de, lo que bajo ciertos aspectos no ha dejado
de traer graves daños. Es doctrina de todos
los publicistas que la monarquía, para ser
sólida yno degenerar en tiránica, ha me'"
nester el apoyo de unac1ase intermedia; esta
clase ha faltado en España y de aqui han
dimanado muchos males. Verdad es que 0..1
poder del clero suplia en algun modo el de-
tecto, mas por esto no ha dejadó de sentirse
la falta de aristocracia seglar. La monarquía
se hizo en España demasiado democrática,
y asi se entronizó el despotismo de los mi-
nistros y privados. A la sazon no entrañaba
la democracia bastante fuerza para poner
freno á los desmanes de los gobernantes; y
el Monarca , llamando á solo el pueblo y
abatiendo á la nobleza, sabia que en él ha-
bia de encontrar no un rival sino un servidor.


Cuando se piense seriamente en reorga-
nizar esta sociedad desquiciada, será preci-
ciso andar en busca de los elementos que
puedan servir á formar una aristocracia, co-


I mo lo han hecho V lo estan haciendo todos
1 los paises del mundo. El alto clero y los


grandes propietarios territoriales son las dos
clases que presentan una base segura. No
intentarnos decir que no se puedan combinar
con ellas. respetables fortunas de otra- espe-
cie, mérito contraido en honrosa y dilatada
carrera, capacidad probada en el desempe-
ño de elevados cargos; pero todo esto ha de
ser accesorio, y debe entrar en pequeña


. cantidad, si no se quiere que la aristocracia
se pueda variar, destruir ó improvisar con
el antojo de un ministro.


A propósito del alto clero, el Sr. Martinez
de la Rosa hizo un ensayo que ni surtió
efecto ni podia surtirlo. El. principio era
saludable pero estaba mal aplicado. Cuando
algunos individuos de una clase entran en
un cuerpo que funciona eri la esfera política,
si solo deben esta distincion á la elecciou del
gobierno, no van como representantes de su
clase, sino como personas agraciadas. Des-
de aquel momento pierden la mayor parte
del influjo y prestigio que les corresponde
por su categoría. Ademas, que en la época
del Estatuto, hallándose en todo su ardimien-
to la guerra dinástica y política, los ohis-
.pos elevados á la dignidad de prócer, por
mas grandes que hubieran sido sus virtudes
y saber, por mas respetables que fueran ba-
jo todos conceptos, desde que se sentaban
en Jos escaños del Estamento tenían contra sí
á la parte de la nacion que opinaba en favor




- 485-
de D. Cárlos y de la monarquía absoluta, La 11 libros sagrados: pecUl~il1J obediulJt omnia:
fuerza, pues, que estos prelados podian te- : todo obedece al dinero. Las riquezas propor-
ner en la sociedad, la perdían en el orden 1 cionan medios para satisfacer las necesida-
político; el ministro que creia llamar en su I des propias y socorrer las agenas; lo pri-
apoyo á una clase, solo llamaba á una mero ascgura la independencia, lo segundo


IJersona, ¿Cómo se debia remediarel daño? forma clientela. Esta es una teoría muy sen-o ~n aquellascircunstancias era irremediable, cilla, porque se funda en un hecho palpa-
porque no era posible hacer que desapare- ble; es una teoría indestructible, porquees-
ciese la división en la sociedad, y que cl in- triha en la misma naturaleza de las COSflS;
dividuo quc tomaba parte cn un sentidopo- una teoría universal, porque donde haya
lítico, no. fuese mirado con desconfianza por I homhrcs habrá necesidades y deseos de sa-
losquedeseaban el triunfo delpartidoopues- tisfacerlas. Esto no degrada el mérito per-;-
too Desde entonces la situacion ha variado, sonal ; nada rebaja de los timbres del saber
y si hay previsión cn nuestros gobernantes, y de la virtud: el rico podrá ser malvado y
puede todavía variar y mejorarsemucho mas. el pobre virtuoso; pero siempre será verdad


El poder que se viese rodeado dc la adhe- que el rico no está sometido á las tentacio-
sion sincera, firme y afectuosa dc todo el nes hijas de la necesidad , y que atendida la
episcopado español, sin divergenciasde nin- flaqueza del corazón humano, sobre estas
gunaclase, ni de los obispos entre sí, ni en- probabilidades puede basarse una sólida
tre ellos y el gobieruo , ahogadas para siem- teoría; siempreserá verdadquecl rico ten-
pre todas las cuestiones que sobre este ó drá medios de influir de que el pobre está
aquel punto pudieron en otros tiempos intro- falto, y que de esta diferencia de oondioion,
ducir la division , este poder tendria en y en igualdadde las demas circunstancias,
tornosuyo una verdadera aristocracia ecle- se puede inferir la diferencia del influjo que
siástica , y esta aristocracia llevaría tras sí respectivamente cabe al uno y al otro.
nada menos que á todo el clero y á todos los Uno de los vicios radicalesde nuestra 01'-
hombres que reunen las creencias religiosas ganizacion actual es que la riqueza del pais
con el apego á la,s tradiciones, instituciones no está en juego en la máquina flOlítica;
y costumbres antiguas. Siendo la España un pueblo agrícoa en su


Esta observacion que hemos aplicado á la inmensa mayoría, debiera tigurar principal-
aristocracia del clero, se estiende.tamhien á mente la propiedad territorial, comenzando
la seglar, porque no basta que el poder ten- desde las municipalidades hasta los cuerpos
ga en su favor á este ó aquelgrande, este ó colegisladores; y esto no se verifica. Du-


. aquel rico propietario, es preciso que am- rantela revolucion, los conservadores han
bosse hallen en armonía con el pais cuya invocado el principio de que la riquezadehe
riqueza representan, y que por.consiguiente ser el barómetro de la influencia política que
todos ó la inmensa mayoría de ellos esten se ha de conceder á los individuos; pero
acordes en los puntos mas capitales, y no este principio era irrealizable, mientras una
divididos en ninguno de mucha importancia, parte de esta riqueza simpatizase por lasque
De otra suerte las influencias contrarias se militaban bajo la bandera contraria al go-
contrapesan, la fuerza que por una parte bierno representativo. Asi es que, ó dispo-
adquiere elgobierno' sehalla neutralizada por nian de las urnas cuatro aventureros. sin for-
otra igual ó superior, y jamás se llega á la tuna ni hogar, ó si prevalecian las ideas
robustez y estabilidad que necesita un po- conservadoras, estaba reducido el-moví-
del' para hacerla felicidad de la nacion que miento electoral á muy pocas poblaciones,
le está encomendada. y aun en estas quedaban eliminados de he-


Ya que en España no es posible tomar cho todos los conocidos por su desafeccion
por base los títulos de nacimiento, es pre- ó indiferencia. En falseándose de tal manera
ciso atenerse á la riqueza, y esta es una las instituciones, ya sea por la mano del
aristocracia de todos los tiempos, una aris- . hombre,ya sea por efecto dc las circuns-
tocracia que nunca perece. Porque dígase i tancias, es imposible que se esperimente
lo que se quiera del poder del oro en el prc- ningun resultado provechoso; lo que sí se
senté siglo, lo cierto es que es ya muy an- esperimenta son los males que las institu-
tiguo aquello del poeta: aur'Í sacra {emes: ciones llevan consigo, y estos males se su-
m<Jldita sed de oro; y mas todavialo de los fren sin compensacion de ninguna clase.


22




- 186-
Un elemento hay en lasociedad española, I naciones donde han obrado por mas tiem-


nacido del espíritu del siglo, y que se ha po y con mas eficacia las causas que la
desenvuelto de una manera particular con l· producen; pero cada dia se irá aumentando,
'el calor y movimiento de la guerra civily de i si continúa esa fiebre política quC' escita
la revolucion: las capacidades. En la oi'ga- ! tantas ambiciones, é inspira tan locas espe-
nizacion antigua, las capacidades se halla- I ranzas. A mas del pauperismo propiamente
han encarriladas en sus respectivas profe- I dicho, hay en Europa un pauperismo de
sienes: el abogado se ocupaba de pleitos, y señores; el primero no aflige todavía á la
si no estaba contento con su bufete , se hacia I España como áotros paises, y en la parte
pretendiente aspirando á la magistratura; I que le sufrimos tiene un caracter particular
el médico sabia que pa:a él ~o existia otro I que por ahora no ofrece ningun riesgo; el
medio de ganar la subsistencia que el estar JI segundo se muestra ya con síntomas alar...
á la cabecera de los enfermos, y asi se re- Imantes.
signaba á pasar la vida en el ejercicio de su I!En la organizacion antigua, el estado
penosa facultad; el militar no conocia otro ! eclesiástico y las órdenes religiosas ahsor-
camino para adelantar en su carrera que el ,i hian una muchedumbre de jóvenes que aho-
hienquistarse con sus gefes y adquirir repu-. 1


1


.. ra. se dedican á o.tras carreras, tenfendose.
tacion ventajosa asi en tiempo de guerra ' de esta suerte un desahogo, por decirlo asi,
como de paz; para el comerciante no babia '1 que no dejaba que se multiplicasen las ca-
mas esperanza de mejorar la fortuna que el l. pacidadcs sin destino. Cada año sale de las
conducir bien los negocios de su escritorio; I universidades y colegios un crecido número
y del mismo modo todas las dernas profesio- ; de jóvenes que han concluido su carrera,
nes tenian como encerrado al individuo que I que tienen desarrollada su inteligencia, que
les pertenecia , por mas sobresaliente que i han vivido largos años con la esperanza de
fuera en capacidad y demás cualidades per- '1 conquistar una posicion social distinguida,
sonales. Ahora la situacion ha cambiado: el : y que sin embargo se hallan de repente sin
hombre que se siente ó cree sentirse con I ocupacion, sin medios de subsistencia, qué
talento para escribir ó figurar de alguna ma- tropiezan con mi) obstáculos donde quiera;
uera, ya no se considera limitado á una PI'O- y de cualquier modo que se propongan ejer-
fesion , ni circunscrito al estrecho ámbito de cer su facultad, que hallan obstruidos to-
una clase; es un hombre público que podrá dos los oamiaos.: cerradas todas las puer-
servir para todo lo que se ofrezca, resuelto tas , en situacion mucho mas triste que la
á encargarse del primer negocioque ocurra, del oscuro jornalero, y con las muchas ne-
sin perjuicio de dejarle luego y pasar á otro cesidades de su categoría. De aqui resulta
-de especie muy diversa, si es que le pre- una especie de democracia, que ora bajo la
senta posicion mas ventajosa ó le halaga con forma revolucionaria, ora bajo la conserva-
ma~wres esperanzas. Tomara parte en las dora, se agita en la esfera política, porque
depeudenciasde Estado, de Gobernacion, la política es el único punto que le ofrece
de Hacienda, de Gracia y Justicia, de Ma- ilusiones de porvenir, halagándola con es-
rina , hasta de Guerra, sin reparo de nin- peranzas de una colocacion decorosa. Y de-
guna clase: ¿ cuáles fueron sus títulos? cimos ilusiones, y halagos, y esperanzas,
l.Cuál la garantía de que es idóneo para el porque en efecto es poco lo que hay de rea-
desempeño de su cargo'? Es una capacidad. lidad en la carrera política. Para uno que


í no se crea que este fenómeno dependa medre en ella, quedan mil y mil cruelmente
del orgullo ó del capricho; sí bien se mira, burlados, pues por mas abusos que se su-
es el resultado de la nueva organización so- pongan en la multiplicacion de los empleos,
cial en que se ha destruido todo lo antiguo, hay un cierto limite del cual no .es dable
sin pensar en lo que se le habia de susti- pasar; no pueden caber todoslos candidatos
tuir; es efecto del espíritu del siglo que aun cuando la situacionse ensancheescanda-
impulsa á los jóvenes hácia las carreras li- losamente; es preciso que muchos continúen
terarias , en número mucho mayor del quedevoraudo su desengaño en espectativa de'
ellas han menester. Puede asegurarse que nuevas mudanzas, en que quizás les venga
esta es una de las mayores calamidades de I su turno. Esta es una causa de malestar que
nuestra época: esperiméntasc ya en Es- I dará quc entender á todos los gobiernos
paila, bien que no tanto como en otras I! y que solo puede rernediarse lentamente:




E:'iTIlE


Hadrid 20 de marzo de 18H.


---~'¡'C~f!i·"'-----


LOS EXALTADOS Y LOS ABSOlUTISTAS.


En estos últimos dias se ha felicitado mu-
cho al gobierno por la energía que ha des-
plegado, asi con respecto á 105 pronuncia-
dos de Aficante como á los guerrilleros del
Maestrazgo y Galicia, haciendo nntar ique
con-este pasó se habia dado una leccion se-
vera á los partidarios de la anarquía V á los
secuaces del despotismo. Se ha ponderado
mucho que desde ~oy en adelante ya ~ahrál\
todos los mal avenidos con el actual órden


- ,187-
el medio mas seguro y pronto para atajar su dencíaháeia el progreso material, r á tlü-
progreso y disminuir algun tanto su daño; trar en el circulo de movimiento que arre-
es cerrar la arena política. Cuando el que bata á todos los pueblos cultos. Esta ten-
desee figurar se vea precisado á saber algo dencia se manifiesta con' señales inequívo-
mas que cuatro vulgaridades sobre formas cas; cada dia vemos que se formanempresas
de gobierno; cuando se halle en la necesi- para realizar algun proyecto importante;
dad de tener conocimientos teóricosy prác- gran número de españoles viajan contínua-
ticos de determinadas facultades, entonces mente por los paises estrangeros, para llevar
menguará el prurito de hacerse de improvi- á su patria los nuevos inventos, .y perfec-
so hombre público; las verdaderas capaci- cionarlos con el fruto de sus propias obser-.
dades serán mas conocidas, y podrán tener vaciones; los capitales circulan, con una
mas participacion en los destinos públicos; abundancia y rapidez nunca vistas thasta
la plebe de la inteligencia se resignará con ahora, y el genio industrial y mercantil
menos dificultad á tareas mas modestas, que tan lozano se desplega en algunos pun-


I:a de~ocracia científica y literaria es I tos, agita vivamente' su antorcha para der-
casi la unica que bulle en España; pOI'que I ramal' chispas sobre las comarcas que per-


, la de la industria, esceptuados IlIuy pocos '1 manecen adormecidas. He aqui una idea y
puntos, no existe ni puede existir en un un sentimiento que tienen en la sociedad
paisagrícola en su inmensa mayoría. No española una fuerza efectiva: al gobierno le
caben grandes fuerzas ni exigencias apre- será fácil darles la direccion mas conve-
miadoras, cuando una democracia: acaba de niente : pero si se empeñase en resistirles,
nacer; y esto es lo que sucede entre nos- si por una ú otra causa se hallase en oposi-
otros á la industrial. Es preciso convencerse cion con ellos, tarde ó temprano seria ven-
de que en esta parte no hay nada que pueda '1 cido. Lo propio diremos de ese movimiento
hacer frente ti un gobierno decidido, que intelectual que tan vivo se va manifestando:
cuente cdn energía de voluntad. y no se en la actualidad se consume inútilmentegran
deje amedrentar por vanas apariencias. Muy cantidad de él en la arena política; es muy
al contrario, el medio mas seguro de con- posible, y además conveniente, el evitar
tentar á esa democracia. no es hacer con- que ese vapor se disipe COIl1() sucede ahora,
cesiones políticas á los que toman su nom- 1\Ín dar impulsoá nada que sea de provecho:
bre , sino asegurar el orden público, que arreglad los conductos por donde ha de cir-
permite la tranquila circulacion de los ca- cular; aplicad su fuerza á puntos donde
pitales , y que por consiguiente proporciona pueda ser útil; pero no cerreis todos los
trabajo y pan á Jos obreros y ganancia á los respiraderos, que con vuestra imprudencia
empresarios: único objeto que se propone provocaríais una esplosion.
la democracia industrial. Como se halla en
un país virgen donde todo está por hacer,
todo por esplotar , pasarán muchos años ano
tes que pueda faltarle objeto en que emplear
su actividad emprendedora. Esta circuns-
tancia hará que durante largo tiempose ha-
lle la Españasin el peso abrumador de un
esceso de p~oduecion y de poblaoion, y
por lo tanto sm los graves compromisos en
que se encuentran las naciones donde se ha
verificado un gran desarrollo. En la compli-
cacion política que nos aflige, no es poco
el estarlibres de la social, y tener el tiempo
necesario para prepararnos á hacerle frente
cuando sohrcvcnga , si es que con la espe-
riencia de los males agcnos no hemos po~
dido evitarla. .


Ya por efecto del espíritu del siglo, va
por los mismos sacudimientos de la revolu-
cion, se nota en España una decidida ten- ,




-188 -
de cosas, que no se ataca impunemente ni gable de esta verdad '? Ahí estaba una carta
el trono de Isabel ni la ley fundamental del de un corresponsal bien informado; ahí e's-
Estado, y que asi se inauguraba una nueva taba el viaje del sugeto A. que había coin-
era, cuya divisa seria: justicia para todos. cidido con el del personaje JV. ; y sobre to-


Parécenos que en esta manera de presen- . do, ahí estaba el haberse aproximado á la
tal' los acontecimientos hay cuando menos I frontera algun general adicto á Cristina,
alguna inexactitud, porque se viene á supo- I mientras asomaba en el Maestrazgo una par-
ner que el partido absolutista y el anarquis- tida de antiguos secuaces de Cabrera, ó se
ta , cada cual por su parte, han hecho un dejaban ver algunos trabucaires en las eres-
esfuerzo para trastornar el órden , y que el tas de las montañas de Cataluña.
fusilar á los que se levantaban por el gobier- Todavía recordamos que el general Van- '
no absoluto ha comenzado ahora. Es mas Halen tUYO la humorada de asegurar que el
claro que la luz del dia que la inmensa ma- movimiento de noviembre de Barcelona, no
yoda de los realistas, mejor diremos su to- obstante de ser sus directores hombres co-
talidad, no han pensado en sublevarse ni en nocidos por sus ideas republicanas, habia
conspirar; véase cuáles son los hombres in- sido promovido por Jos carlistas y los mode-
fluyentes de él sobre quienes haya recaido rados: y esto lo decia con tal seriedad que
ni culpa ni sospecha. El levantarse un guer- se adelantaba á añadir que en la tarde del 15
rillero, el reunir una partida mas ó menos despues del fuego en que las tropas habían
numerosa, no es un suceso nuevo: desde tenido que replegarse, el general conoció á
que ha terminado la guerra civil no se ha los carlistas y moderados que se paseaban
visto la España enteramente libre de esas por la Rambla muy alegres y satisfechos,
bandas, ni siquiera un solodia. ¿ A qué vie- como lo manifestabansus caras.
ne , pues, el llamar de tal manera la aten- Por manera, que en gobernando los exal-
cion sobre la coincidencia de los Iusilamien- tados los carlistas se alían con los modera-
tos de Galicia con los de Alicante? ¿Es que dos, yen gobernando los moderados los car-
date de hoy el fusilar á los carlistas como á listas se alían con los exaltados: ,aqui ven-
los revolucionarios? Bien notorio es que no: dria bien aquello de en árbo! caido todos
hasta ahora se podia hacer un pronuncia- hacen leña,
miento con seguridad de quedar impunes La inmensa mayoría del partido moderado
sus autores, si es que no alcanzaban galar- es demasiado juiciosa para que podamos
mm; mas ni ahora ni nunca desde 1833 se persuadirnos de que asiente á semejantes
ha señalado á-los que han proclamadoá don absurdos: v cuando ella ha sufrido los mis-
Cárlos otra pena que el último suplicio: Es- mos cargos'de las que se apellidan alianzas
te es un hecho que nadie es capaz de des- nefandas. y ha tenido que defenderse con-
mentir. tra tamañas calumnias, creemos que un


Se ha querido suponer no sabemos qué sentimiento de justicia lo impulsará á no
monstruosa alianza entre los sublevados de acriminar á un partido que, sean cuales fue-
Alicante y los carlistas: á esto se puede ren sus convicciones. se mantiene tranqui-
contestar con un recuerdo, que será tanto lo y sumiso á las leyes. Quien ha sufridouna
mas decisivocuanto es un argumento funda- calumnia, natural es que no preste fácil-
do en hechos de la historia del partido do- mente oido á ella cuando la sufre otro que
minante. Cuando la regencia de Espartero se halla en circunstancias muy semejantes.
se veia ó creía verse amenazada por conspi- El testimonio de la inocencia en aquella sa-
raciones reales ó aparentes de los modera- zon, nos debe inclinar á presumir la inocen-
dos, los órganos de la situacion clamaban cia de los demás.
de contínuo contra la alianza carlo-eristina; Si los hechos no hablasen, bastante fuera
referian los pormenores de la soñada tran- á disipar tales conjeturas la simple conside-
saccion; suponian en concertado movimiento racion de los principios, de los intereses,
á O-Donnell y Villareal, á Pavía y Eho; y, de los objetos de losdos partidos que se su-
hasta de vez en cuando confeccionaban jun- ponen aliados. Pero se nos dirá que se habla
tas en Burdeos y otros puntos del estrange- de las heces; entonces no menteis á los par-
ro, donde se reunían para la ejecucion de tidos, no felicitcis al gobierno por haber
tremendos designios el P. Cirilo y Martincz I triunfado de principios opuestos: las heces
de la Rosa, ¿ Se queria una prueba irrefra- , no son los partidos, las heces no profesan




AIITICULO 1.


- 189-
principios, las heces no representan nada; cer uu gobierno fuerte ,si no se logra el in"""
por lo mismo qne son heces son desechadas; dicado objeto. Mientras el partido carlista
no pertenecen á determinado cuerpo; no ar- se mantenga tranquilo, inofensivo, ageno
rojan sobre nada responsahilidad ni tacha; I á toda tentativa de insurreccion , una de las
el triunfar sobre ellos es-una fortuna, es el fracciones del partido liberal podrá gober-
cumplimiento de un deher , mas no la victo- 1, nar por mas ó menos tiempo, bien que
riasohre ningun partido, mas no una lec- Ji siempre con debilidad y sobresalto; pero
cíon ni un escarmiento para los hombres de 1i desde el momento que el partido carlista se
bien de ninguna opinión. ti arrojase á la arena unido con ,la fracción es-


Si se nos replicase que los partidos mas j cluida del mando, sucedería como si á un
distantes á veces se mancomunan para der- 1


I
I 'platillo de balanza que tiene el peso de uno


ribar á su adversario, que .asi acontece en ! se le contrapesára con cuatro. No olvideis
Francia ,que así aconteció en el pronuncia- i estas verdades; recordad que en tiempo de
miento de junio, responderemos que esto se 1I vuestro infortunio procurabais atraeros la
verifica despues de largo tiempo del predo- il opinion y los intereses de ése partido que
minio de uno solo, cuando la exasperacion ¡! pudo sostener una guena de siete años; la
se ha apoderado de los ánimos, cuando ya I política observada en una secretaría dehie -
n? tienen esperanza de triun~ar por otro m,e-II ra ~omi~ar en todas; ~,la prensa aman~e dedIO; mas no cuando en reciente lucha se I la situación actual debiera coadyuvar a esa
han hallado en o~uest~s campos, y ha~ 1u- 11 ~n~on, sin la cual.no es posible hacer la fe-
chado con encarnizamiento los,que debieran I licidad de España., , .
aliarse. Los pronunciados de Alicante y Car- ,
tagena representan la- causa de Espartero I
v del partido que le sostenia ; y con ambos I
rucharon en junio los carlistas en union COl,,1 I
los moderados. ¿ Quiénes fueron sus mejo-
res auxiliares en Cataluña, en Valencia y DE
e~ casi todos los p~ntos del reino? Cuando ! LOS PARTIDOS POLlTICOS EN ESPAÑA .
•VIllO el pronuncranuento de los centralistas , J •
para neutralizar los resultados del pronun- ji
ciamiento de junio, ¿por ventura los carlis- ,!
tas fav?recier?n el t~iunfo de la n~eva in- li
surreccion? jNo contrihuveron también ellos '1


". I Madrid i7 de mur-sollc 18.\..$0.por su parte á encerrarla en los puntos don- ,
de habíaestallado, obligándola en union con 1I Hemos examinado cuáles eran los elemen-:
el ejército, á morir de consunción? No con- 'I! tos que tenian en la sociedad española una
viene olvidar tan pronto á los camaradas con j fuerza efectiva; fáltanos ahora saber en qué
quienes se ha militado bajo una misma 1I proporcion se han distribuido entre los par-
bandera y corrido los mismos riesgos: los I! tidos políticos. Esta, investigacion es indis-
partidos como los individuos deben guar- ! pensable, porque no es posible acertar en
darse mucho de la ingratitud. . ! el sistema conveniente sin conocer el res-


Por lo que toca á la monstruosa alianza, ¡I pectivo valorde dichos partidos, y este valor
ni creemos que se haya realizado ni que está en razon de la cantidad de fuerza social
pueda realizarse; mas diremos.. en nuestro que contienen en su seno. '
concepto si se presentára este caso, estaría Liberales y realistas: hé aquí las primeras
en el interés del partido dominante, no el y principales divisiones que han existido en
despreciarla con insultante desden, sino el España; bien que estas dos palabras sean
desbaratarla con hábil política, atrayéndose ahora y hayan sido siempre algo vagas por
al partido carlista. Esta política, 'yacomeh- demasiado generales, será preciso emplear-
zada á seguir con algunas medidas' repara- las, á causa de la dificultad de encontrar
doras, podria estenderse en mayor escala, otras mas á propósito para espresar exacta-
y continuarse con mas perseverante y tra- mente las ideas á que .correspouden. Cada
hado sistema: porque para quien conozca el uno de estos partidos se ha fraccionado en
estado de las ideas y costumbres de .Espa- dos, que han tomado distintos nombres, pe-
ña, es evidente que no es posible estable- ro que algunos apellidan moderados y exal-




- t,90 -
lados', á pesarde-qae con estas cíaslñcacío- vivido menos sujetas al aliento disolvente
nes no se designan los principios que profe- del espíritu del siglo. ,
san ni aun el carácter que los distingue. Se ha declamado mucho contra los frai-


De/os realistas, ó que desean la monar- les, porque sostenían con todas sus fuerzas
quía absoluta, unos han opinadopor la con- lo antiguo y resistían con tenacidad á las
tinuacinn del antiguo órden de cosas, asi en innovaciones; y en esta declamacion, cuan-
lo social como en lo político, mientras otros do no hubiese enorme injusticia, hahria
han creido que salvándose el principio mo- ciertamente mucha falta de tilosoíla. Es pre.,
nárquico en toda su unidad y fuerza, era teusion bien peregrina la de exigir de un
precisoentrar en el camino de las reformas, hombre que se declare á favor de un siste-
haciéndolas emanar todas del trono. Estos ma ljue se halla en contradiccion con sus
últimos son los imitadores del sistema que ideas, sus costumbres y sus intereses;es
domina entre las grandes potencias del norte decir, con cuanto puede afectar la couvic-,
de Europa, ó si se quiere, los discípulos cion, la virtud y el amor propio. Un fraile
mas ó menos fieles de la escuela del reinado revolucionarioes un fraileenemigo delosfrai-
de Cárlos lit Mas no se crea que ni aun les, y esta es una figurabien pocoagradable:
esos realistas moderados esten acordes en de sospechar es que abriga otros designios
todas sus opiniones y miras; al contrario, los que los de libertar de tiranos á las naciones
hay que distan muchoentre sí, y que segu- y hacerla dicha del género humano.
ramente no.se avendrian fácilmente en pun- En las innovaciones de los últimos tiem-
tos doctrinales de la mas alta 'importancia. pos ha venido envuelta siempre la ruina


Notodos los realistas moderadosson alum- de los institutos religiosos; y un relig-ioso
nos de una misma escuela, no todos proce- digno de este nombre lo podia'apoyar seme-
den de unas mismas mas; v la diferencia jante proyecto? El que asi lo hiciera, á buen
de su origen se deja conocer en la nueva seguro que, lejos de grangearsela estima-
posicion en que se hallan colocados. Loshay cion de nadie, debiera atraerse el desprecio
que han salido de entre los liberales, retro- de los mismos en cuyas filas se iuscribia.
gradando como suele decirse; los hay que .Se nos dirá que un religioso, sin perder na-
antes pertenecieron á losrealistas exaltados, da de sus virtudes v de la austeridad de su
y los hay por fin que no estan entroncados instituto, podia muy bien opinar que había
con aquellos ni con estos, por no haber ligu- . llegado el caso de una reforma: que era me-
rado jamás en ningun partido político, y ha- jor organizar de otra suerte aquellas insti-
her formado sus convicciones V desenvuelto tuciones cuyo objeto liabia caducado con el
sus sentimientos á la vista de 'los desastres tiempo, acomodándolas el las nuevas nece-
de la revolucion y de los errores de todos sidades de la época; pero á esto responde-
los gobiernos. remos, que no se trata de saber cuál era


La genealogía de estos partidos es digna la utilidad actual de este ó aquel instituto,
de ser observada , pues que en ella se ni de cuáles eran las variaciones ó mudan-
encierra nada menos que la historia del zas que se podían hacer, ni tampoco de si
curso de las ideas políticas en España desde á un religioso le era lícito abrigar sobre di-
el último tercio del siglo pasado. chos puntos estas ó aquellas opiniones: trá-


El partido que se presta mas fácilmente á tase de si á un religioso le. era permitido
un exámen sencillo y claro es el de los rea- contribuir á la supresión ni reforma de su
listas enemigos de innovaciones en todos órden sin la legítima autoridad; si le era
sentidos; sin emhargo, al dedicarse á este permitido pisotear los cánones. quebrantar
exámen no dejan algunos de incurrir en sus votos, ultrajar su propio decoro arar-
errores de gravedad v trascendencia. Por tándose de la obediencia de sus prelados;
aquí comenzaremos, pues, ya que asi parece menospreciando la regla á que voluntaria-
exigirlo el orden lógicode las ideas y de los mente se babia sometido, v declararse el
hechos. enemigo de sus hermanos. Esto es lo que


Los hombres que han opinado por la con- hacia un fraile revolucionario; v á decir
tinuacion del antiguo sistema en su totali- verdad, este es un espectáculo tan repug-'
dad óconescasas modificaciones, pertenecen nante., que mucho nos complacemos en que
á ·las clases mas identificadas con él, v á las I hayan sido tan pocos los que lo han oíre-
que por SU!! circunstancias particulares han cido. '




- HH-
Sin-atender á ninguna consideracion reli- respecto al regula¡', bien que mediando la


giosa, sin pararse en los motivos de justi- diferencia de que este se veia amenazado
cia, sin llevar en cuenta otra cosa que los inevitablemente de una destruccion total,
naturales sentimientos del cerazou , debié- mientras aquel temía despojo de la propie-
ranse haber abstenido los que de justos hla- dad, ultrages á las personas, ataques á la
sonan , de culpar la incorregibilidad de los independencia de su sagrado ministerio, y
frailes en 'su aversión á -las innovaciones re- propagacionde los errores contrarios al dog-
Iigiosas y políticas. Al oir á un religioso que ma y á la moral. De esto resultó que en su
condena todo lo que se ha hecho, que se generalidad se.declarase enemigo de las in-o
empeña en no transigir en nada, no conci- novaciones, bien que con respecto á la po-
hen algunos como esto pueda suceder, y lítica no con tanto empeño como el regular,
esclaman: estos hombres son incorreqiblos. á causa de que , á pesar de los males que
Pero decid vosotros: si durante largos años veia sobre su cabeza, no creia posible, co-
hubieseis vivido sometidos á una regla, mo en efecto no lo era, el que se le des:""
profesando doctrinas aprendidas desd.e la truyese completamente arruinando del todo
mas tierna edad, con la certeza de que en la Iglesia de España. Asi , tanto el clero se-
aquel retiro debíais acabar vuestros dias, y I cular como el regular tenian la prevision.y
~e repente se presentase alguno diciéndoos el presentimiento de lo que harto funesta-
que lo que vosotros.reputabais como santo mente se ha veriíioado;'bien que para este
y venerable, era superstición y fanatismo, habia ademas la cuestíon de ser ó no ser.
y os despojase de vuestros bienes , y os ar-- que naturalmente debía aumentar su espíri-
rojara de vuestras casas, yoscondenara tu de resistencia. ' .
tí. la miseria V al mas espantoso abandono, Y nótese, que en estas consideraciones
y todavia nocontento con tantos desmanes, prescindimos absolutamente .de nuestras
exigiese que aprobaseis cuanto ha hecho, creencias, y miramos las cosas tal comopu-
que le avudaseis á consumarlo v á consoli- diera mirarlas quien fuese del todo indife-
darlo, y no os permitiese que hablaseis con rente á la conservaeion ó ruina de los insti-
indignacion de tales atentados, ¿. no diríais tutos religiosos, á las propiedades del clero,
que quien asi se portase hahia perdido el á la independencia de la Iglesia, y aun á la
sentido comun? Pues bien, en este caso se religion misma~ solo atendemos á estos ob-
hallan los frailes á quienes llamais ineorre- jetos .en sus relaciones con la influencia que
giMes: la correccion es difícil porque es irn- debieron ejercer sobre el corazon, y á la
posible destruir el corazon humano. Hahlais repugnancia á toda innovacionque.debieron
de tolerancia á unos hombres á quienes no inspirar á lasmencíonadas clases. Bajo el
haheis tolerado en medio de la sociedad; sistema antiguo no les amenazaban peligros,
queréis que os toleren amablemente cuando bajo el nuevo sí : teniendo que optar entre
no les haheis tolerado que tuviesen los me- estos dos estremos, laeleccion no podía ser
dios de subsistencia; cuando á nombre de dudosa.
vuestros principios no se les ha tolerado «Pero, senos dirá, ¿no hubiera sido me-
ni la vida..... Compréndese muy bien que jorprestarse á una transaccion, y.sacrífícar
seáis enemigos de los frailes, ya que á una parte á la conservacion del todo't .¿.No
ello os impulsan vuestras doctrinas é in- hubiera sido prudente .prevenir'la revolu-
tereses, pero sed al menos algo razonables cion , saliéndole al paso con, la 'reforma 'l,JI
en vuestra enemistad: no exijais que vues- I Sobre esté particular hay UD fenómcoodig-


.tras víctimas os ayuden á inmoladas. . i node observacion, 'y que haremos notar,
Natural era, pues, que el clero regular porque puede servir mucho para I~ inteli-


en su totalidad fuese acérrimo adversario gencia de la historia y lacondaccion de los
de todas las innovaciones;' en ellas veia su negocios en circunstancias difíciles. Admí-
muerte, y esta muerte la alejan de sí cuan-, ranse algunos de que los institutos religio-
to pueden, asi las corporaciones como losin- sos no provocasen ellos mismos Ja reforma
dividuos: declamar contra un hecho seme- propia, ya sea disminuyendo el número de
jante es luchar contra una necesidad funda- sus individuos haciendo mas dificil la admi-
da en la misma esencia de las cosas. I sion, ya sea modificando su objeto confor-


Tocante al clero secular militaban tam-me á la variedad de los tiempos ycircuns-
bien algunas de las razones alegadas COIl h tanelas. Sin entrar en la cuestion de Ja




opone gran resistencia al que se.le quiere
sustituir; asi se esplica en una palabra cómo
todas las innovaciones, antes de triunfarv
de arraigarse, es preciso que se resignena
un período mas ó menos dilatado de ardoro-
so combate.


Si bien se observa, la sociedad está sorne-
tida á dos influencias opuestas que engen-
dran interminables luchas, y que á veces
acarrean espantosas catástrofes: el espíritu
de conservar, V el pruritode innovar. Natu-
ralmente es el hombre aficionado á noveda-
des, pero naturalmente se apega tambien á
lo que le rodea; de aqui una lucha- que no
siempre se resuelve con medios pacííicos , y
que cuando afecta grandes intereses y con-
vicciones profundas, rara vez deja de pro-
ducir calamidades sin cuento.


Todo locriado se resiente mas ó menos de
la accion del tiempo; á veces enferma, tal
vez envejece; ora pierde suprimitivo vigor,
ora su energía mengua; qUlzas no se ende-
reza tisu objetoconel raso tan ~ertero y íir-
me que en dias mas íelices , quizas se des-
via de él v se encamina á otro menos útil;
todo sufre modilicaciones, que al cabo de
cierto tiempo exigen que se rej~venezca.
Este rejuvenecimiento, ó puede dimanar de
principios amigos , como la reformade la dis-
ciplina v la atirmacion de la independencia
eclesiástica fueton debidas en los siglos me-
dios á los heroicos esfuerzos de San Grego-
rioYU, y en los modernosá la sabiduría
del Concilio de Trento , ó bien puede ser
provocado por principios eneuiigos, y~nton­
ces el rejuvenecimiento se ve~1Ílca banall?Or-
se el rejuvenecido en su propiasangre. Uno
V otro efecto estan subordinados á los desig-
nios de la Providencia; porque, como dice


.San Agustin , Dios no permitiria la existen-
cia del mal si no fuera tan sabio y tan hue-
no que del ;nismo mal sacase.elbien.


o Asentados estos principios, observaremos
que las reformas que con la mudanza.de las
circunstancias se habianhecho convemeutes,
para hacersede un modo pací/ico debían pro-
ceder de la accionde la. autoridad legítima;


I pero esta, como que anda guiadapor el.bu~n
deseo, que respeta profundamente la Justi-
cia y la equidad, y qu~. atiende al ~lCn co-
mun, procurando conciliarlo con el bien par-
ticular de lo que ha de ser objeto de la re-
forma, camina regularmente con paso lento,
mesurado y antes de destruir lo existente
quiere ten~r" preparado aquello con que se


- 19~-
necesidad, conveniencia ú oportunidad de
dicha reforma, espondrernos en breves pa-
labras la dificultad que á ella se oponia.


Rara vez acontece que las instituciones
hondamente arraigadas en la sociedad se
destruyan-ni aun se reformen, sin fuertes
sacudimientos'. Todo lo que existe obedece
al instinto de conservacion , y este instinto
se estiende , no solo á lo que es esencial,
sino tambien á lo accesorio. El individuo no
solo tiene afieion á su existencia, sino tam-
bien á su tenor de vida, á sus usos, al pais
en que reside, á las personas que le ro-
dean, en una palabra, á todo cuanto le ha
afectado poralgun tiempo, aun cuando sea
lo mas insignificante. ¿ Quién no haespe-
rimentado cierta pena al verse privado de
objetos de muy poca monta, 'y por los cua-
les no creyera haberse interesado si no sin-
tiese un pesar al separarse de ellos? Re- o
cuérdase á veces con dulzura mezclada de
tristeza, el árbol que crecia en el jardin
junto á la ventana donde nos asomáramos
para distraccion y esparcimiento; la forma
de la habitacion donde viviéramos largos
años, sus muebles de menos valer, se nos
presentan tal vez como la memoria de anti-
guos compañeros con quienes estuvimos
ligados con inadvertido afecto; lo que es de
'Suyo áspero y repugnante, el uso lo con-
vierte en blando y placentero; á las moles- '
tias , á los males mismos se apega el hom-
bre; lo que,para unos fuera una privacion
insoportable, es para el acostumbrado á ello
una necesidad imprescindible.
'Lo propio que en los individuos se verifi-
ca en las corporaciones, porque no siendo
estas mas que un conjunto de hombres uni-
dos con ciertos vínculos y dirigidos á unmis-
mo objeto, forman una especiede ser moral,
'fIue participa de la naturaleza del jndividuo
humano. De aqui resulta que es muy difícil
que del seno mismo de la corporaciou brote
el pensamiento de reforma; v si Brota, dili-
cilmente alcanza á vencer losobstáculos que
en todas direcciones encuentra. Asi se es-
plicacómo ha podido suceder que hasta los
santos que se propusieron este objeto hayan
tropezado confuertesembarazos, vsuscitados
algunos por personas de recta intencion v de
cumplida buena fe, Asi se esplica cómo toda
escuela dominante en determinada época lu-
ehacon tenacidad contra los que intentan I
destronaría, ni siquiera modificarla. Asi se
esplica cómo todo sistema de administracion




Aladrid 27 de mar-ee de 18H.


EL GO'BIERNO y LAS CORTES.


Cuando la observancia de la lev se ha
hecho imposible, es pueril empeño el de
atenerse á ella; y que la reorganizacion del
Estado es imposible por medios estrictamen-
te legales, es mas claro que la luz deldia.
Supongamos que el ministerio no se hubiese
desviado de la letra de la ley; que, fiel ob-
servante de ella, con la añadidura de las
prácticasparlamentarias, hubiese continuado
con las Córtes arbiertas para obtener lasle-
yes deque necesitaba yprocurarseel presti-
gio que diz alcanzan los gobiernos cuando
estan rodeados de los representantes de la
nacion, veamos lo que habria sucedido,
fijándonos únicamente en la cuestion de
Olózaga: examinémoslo sin afeccion de nin-
guna clase, sin parcialidad, atendiendo á
la misma naturalezade las cosas, y á lo que
nos hace conjeturarla esperiencía mil veces
repetida.


La discusion sobre el asunto de Olózaga
habia comenzado con preámbulos tan colo-
sales que no sabemos adonde hubieran po-
dido llegar las dimensiones del cuerpo de la
obra. Oradores hubo á quienes no bastaban
las horas de una sesion; hahian menester
tres y cuatro dias para esplayarse cual de-
seaban, y lejos de agotarse el fondo de lo
que tenian que decir, hacian todavia miste-
riosas reservas, que andando el tiempo eran
capaces de desenvolverse en dilatados dis-
cursos, como de pequeña bellota nace des-
comunal encina. Ya-fuera espresodesignio,
ya espansion de sentimientos deamistadhá-
cia el personaje caido; ya desahogo de un
patriotismo que temblaba por la causa de li-
bertad, lo cierto es que ladiscusion llevaba
trazas de prolongarse indefinidamente; v a
no sobrevenirel decreto de suspension, era
de temer que no hubiera sido el Sr. Olózaga
quiensufrierael castigo de su atentado, sino
la nacion , que se hubiera visto condenada á
presenciar un espectáculo que por momen-
tos se iba haciendo mas feo y repugnante.
Dejemos aparte lo que habria menguado el
decoro del trono que ya comenzaba á queda!'


23


- 493-
propone reemplazarlo. Para esto se necesita rá el degradarte y suícidarte.» La proposi-
tiempo; y desgraciadamente la tormento~a cionnoera halagüeña.
época en que vivimos no lo otorga; el genio
del mal se agita con asombrosa actividad,
marcha con increible rapidez, y antes que
la autoridad legítima haya podido comenzar
la reforma él ha consumado la destruccion.
Entonces no queda otro medio de repararel
daño que andar recogiendo los buenos ele-
mentos dispersos acá y allá, y comenzar
de nuevo la obra confatigosa faena.


Mas no se diga,como decirse suele con
ligereza é injusticia, que no se queria nin-
guna reforma, que se la hubiera resistido
cualquiera que hubiese sido su naturaleza y
orígen: si la reforma hubiese dimanado de
la autoridad legítima, nadie se habriaopues-
to á ella; una palabra del Sumo Pontítice
hubiera vencido todas las resistencíasé im-
puesto silencio á todos los clamores.


En obsequio de la verdad y de la justicia
se debe notar, que aun los mismos que co-
nocian la conveniencia de algunas reformas
debieron de andar muy recelosos en indicar-
las y promoverlas, temerosos de entrar en
un terreno resbaladizo, donde no siempre es
fácil detenerse en el punto debido; pero es-
to solo prueba que la revolucion , que ha
hecho el mal destruyendo, impedía el bien
amedrentando. Y dado que la oportunidad
se brinda, observaremos que este es uno de
losdañosmas funestos que nos ha traido el
espíritu destructor de la revolucion: el inti-
midar á los hombres de buenas intenciones,
retrayéndolos de mejorar y corregir, por no
abrirla puertaá innovaciones que luego se
llevaban hasta el último estremo.


Hemos creido conveniente detenernos al-
gun tanto en el exámen de las causas que
motivaron la aversion del clero á lossistemas
revolucionarios, porque es preciso formarse
sobre este particular ideas muy claras y
exactas, si se quiere comprender nuestra
historia de treinta años. á esta parte, yacer-
tar en el caminó que en.adelante conviene
tomar. De lo dicho resulta que la Religion y
la monarquía han tenido en el clero un firme
apoyo; y que no podia ser de otra manera,
ya se atienda á lo que de él reclamaban sus
deberes, va sea á lo que le aconsejaban -sus
intereses. 'De suerte que cuando se ha exi-
gido del clero que se adhiriese de corazon al
sistema Tevolucionario, se ha venido á de-
cirle: «queremos que faltes á un deber sa-
grado; y el premio que por ello recibirás se-




- 19.-
mal trecho; la osadía de los tribunosandaba echar aperder la causa de la ConstitucionJ
cobrando tales brios, que bien pronto los d el trono.
acusadores se vieron acusados. Ya el señor El presidente delConsejo de ministros, que
Gonzalez Brabo -tUVQ que sufrir severas y segun noticias ni se ha formadoenlos salones
amenazantes reconvenciones por no sé qué de palacio, ni ha envejecido en la carrera
formalidades que hahia dejado de observar diplomática, ni encanecido con hondos estu-
en la presentacion del famoso documento; ya dios sobre las obras de derecho público, ni
se rebajaba á la augusta Isabelhasta el pun- de codificacíon , ni de altas teorías, debió de
to de exigir un careo conun simple particu- mirar las cosas de otra manera, y diria para
lar; y bien que en miserables parodias como sí: «Todo este ruido que nos atruena, y que
han sido las de nuestros revolucionarios, á mí me amenaza de una manera tan íormi-
quizás se intentara aquello del rey de Fran- dable, al fin y bien examinado de cerca, no
cia sometido á un tribunal, cambiado el nom- i es masque la gritería de media docena de
bre de.Luis XVI en el de Luis Capeto. I hombres; y bien me sé yo que los tales gri-


Hombres de estado de larga esperiencia, tos, por fuertes y destemplados que sean, no
de juicio sosegado y maduro, avezados á las traen en pos de sí los rayos de Júpiter to-
prácticas parlamentarias, y capacesde hacer nante. ¿Quién mevedadespedirbruscarnen-
frente á todas las ¡ revoluciones del mundo te á los que tanto declaman? Si cierro las
conun discurso brillante, quizás lo hubieran Córtes y mañana me parece bien mandarlos
meditado mil veces antes de suspender las conducir á la cárcel, esos titanes entrarán
sesiones de cortes en momentos tan criticas, en la humilde categona de los demás pre-
en que las pasiones estaban exaltadas, los sos; y esa tempestad teatral en que al pare-
gefes de la oposicion en actitud imponente, cer se ha de hundir el murido, se desvane-
y en que el trono podia necesitar del apoyo cerá en un instante cuando yo dé la señal
de los amantes de la situacion , de los celo- de correr el telon.» Esta manerade conside-
sos defensores de las prerogativas constitu- rar las cosas no era muy parlamentaria,
cionales de la Corona. ¿Qué'? (hubierandicho pero en cambio era muy despejada y clara.
tal vez á quien les aconsejase medida tan El Sr. Gonzalez Brabo debió de recordar
antiparlamentaria) ¿Qué? ¿No comprendeis que-los hijos de la revolucion , si no quieren
toda la gravedad de la crisis? ¿No veis los ser víctimas de su madre, han de despojarse
peligros que nos rodean? ¿No alcanzais lo de la piedad filial, sin temor de que les su-
que revelan esas indicaciones amenazadoras ceda lo que al parricida que en pena de su
que salen delos labios de elevados perso- impiedad andaba agitado por las furias.
najes? ¿Quereis escandalizar á la nacion Si anduvo errado el ministerio ó no, cui-
faltando tanabiertamenteá las prácticas par- dándose poco de guardar á la revolucion las
lamentarías, é infringir la Constitucion co- consideraciones que muchos deseaban, esto
hraadoen el año que va á comenzar contri- no lo han de decir las teorías sino los he-
buciones no votadas? Hagámonos fuertes en chos: recordad en qué estado nos hallamos,
el terreno legal, esta es la arena que debe- , y comparadlo con el presente, conjeturad
mas combatir; nuestra victoria será tanto' sobre lo que habriasucedido, y ved lo. que
mas gloriosa cuanto mas haya sido disputa- está sucediendo. Creemos que habiendo de
da, y la derrota será tanto mas humillante optar entre el órden y la anarquía, son po-
para nuestros adversarios, cuanto mas se cos los hombresde huena fe y leales inten-
haya mostrado de bulto lo malo de su causa cienes que vacilenen tomar su partido.
con la impotencia de sus esfuerzos. Nues- Dicen que es muy provechosa la enseñan-
tra mayoría es poca en la actualidad, un zade la historia: bien estraño sería que de
golpe de aire que constipe algunos diputa- nada sirviese tan reciente esperiencia.
dos de nuestro lado, una ocupacion que los
detenga en casa, puede ciertamente hacer-
nos perder una votación: pero esta situacion
angustiosa ha de durar muy pocos dias; de
las provincias van viniendo individuos que
nos pertenecen, y si alcanzamos una mayo-
nae 30 ó &0 votos, ya no hay ocupacio-
nes ni alteraeíon atmosférica que puedan




Dijimos en el número anterior, que no
todos los realistas que se apellidan modera-
dos son alumnos de una misma escuela, que
no todos proceden de unas mismas filas , y
que la diferencia de su orígense deja cono-
cer en la nueva posicion en que, se hallan
colocados. Esta distincion es importante so-
bremanera, pues que conduce nada menos
que á conocer cuáles son las opiniones que
profesan con respecto á puntos de muy gra-
ve trascendencia.


Los realistas moderados que han salido
de entre los liberales, retrogradando como
suele decirse, son comunmente mucho mas
amigos de reformas en la parte religiosa y
social, y simpatizan por una organizacion
política en que el monarca, rodeado de ma-
gestad y abundantemente provisto de medios
de accion, figure como un gran reformador,
acaudillando con paso firme y seguro el mo-
vimiento social, que bajo el imperio de la
revolucion caminara incierto v fluctuante. Y
cuenta, que al esplicar de esta suerte las
opiniones y tendencias de loshombresde di-
cho partido, hablamos de aquellos que ha-
van llegado á poseer sobre este particular
ideas propias y fijas; pues no ignoramos que
algunos se dejaron llevar por el ímpetu re-
volucionario, mas bien á impulsos de su co-
razon quede su cabeza; y que tan pronto
como vieron el punto á que se dirigian las
cosas, han retrocedido hasta ponerse poco
menos que á retaguardia de los realistas lla- I
mados exaltados. ".


Sin embargo, estas escepciones son has-
tante raras, porque. en política acontece lo
que en religion, donde los convertidos no
pasan comunmente á un alto fervor, á no ser
que su cambio se haya verificado ·de una
manera estraordinaria. Y asi menester es
confesar que, generalmentehablando , cuan-
tos se han afiliado entre los realistas despues
de haberpertenecido al partidoliberal i pro-
fesan todavia tales opiniones \ que conducen


DE LOS


PARTIDOS POLITICOS EN ESPAÑA.
ARTICULO n.


Madrid 3 d. abril de 18\4.


~95 -
á realizar'una parte de las reformas predica-
das por los liberales,bienque asentando
por regla que'deben hacerse por el sobera-
no, sin llevarlas tampoco hasta el estremo
que, debilitadas demasiado las influencias
religiosas y morales, corriese peligro la Es-
paña de caer nuevamente en manos de los
trastornadores.


Si algun temor ahrigan eMS hombres ,es
el de una reaccion, que dirigiéndose contra
la revolucion , los alcanzase tambien á ellos;
por manera que en pudiendo vivir seguros
de que no les amenaza tal peligro, por cier-
to que no se harian de rogar para apoyar
decididamente al gobierno que se propusiese
curar de raíz nuestros males. Lo que desean
es toleranciapara sus opiniones pasadas v
presentes :no se resisten al establecimiento
de un poder fuerte 1 con talque este no cai-
ga en manos de hombres de quienes recelan
un sistema esclusivo é intolerante.


La otra clase de realistas, es decir, aque-
llos que han salido de entre losexaltados del
mismo partido, son hombres que han estu-
diado la historia de lo acontecido enA81.i
y 1823, V que han creído no hacer traieion
á sus convicciones, ni contaminar la pureza
de sus; doctrinas, con procurar que las pa-
siones no se mezclasen demasiado en la de-
fensa de la verdad y de la justicia, compro-
metiendo con su exageracion v sus desma-
nes aquello mismo que se quiere sostener.


Estos hombres han dado una mirada al
estado actual de la sociedad española, han
visto las modificaciones que han sufrido las
ideas y las costumbres, han atendido á las
nuevas necesidades que se han creado, al
espíritu dominante en Europa, al carácter
de la civilizacion, que no permite á ningun
pueblo aislarse completamente; han presen-
ciadolos desastres de la revolucion en nues-
tro suelo" han sentido vivamente la ur-
gencia de salirla al paso y detenerla en su
carrera desatentaday desoladora; y han dis-
curridode este modo:' «Los daños causados
por las innovaciones y trastornos de losúlti-
mos tiempos son indudables; á la vista es-
tan e.yno .pueden ocultarse á nadie que no
quiera cerranlos ojos á la luz. Es cierto que
sehancstraviado mucholasideas,que se han
maleado notablemente las costumbres, que
de lasoinstituoiones venerandas que nos le-
garon nuestrosmayores, unas han sidocom-
pletamente destruidas, otras lastimosamente
mutiladas; es cierto que ála ejecución de




- 496-
estas obras de ruina, :hapresidido el genio
del mal, guiado, por el error, y auxiliado
por la ambicion , la codicia , y todo linagede
instintos perversos,y de pasiones ruines; es
cierto que las víctimas son muchas, que la
injusticia es clara, que la crueldad es evi-
dente, que el escándalo es repugnante, que
,os males que de ello se derivan sonincalcu-
lables; y es ciertopor fin que todoslos hom-
hresamantes de la justicia, todos los cora-
zones honrados, al fijar. sus miradas sobre
este negro cuadro, esperimentan un senti-
miento de alIicciorl, en posdel cualse levan-
ta desde luego una indignacion generosa.
Todo esto esverdadero , es cierto, es evi-
dente, es palpable j pero ¿cuál es el medio
de curar el mal si es posible, ó cuando me-
nos de atajarle,de disminuirle ,de derramar
algunas gotas de bálsamo sobre heridas irri-
tadas, y de poner freno á los malvados que
se obstinan en irritarlas mas v mas, en en-
sancharlas y ulcerarlas, v en abrir' otras
nuevas, si cabe mas profundas y dolorosas?
(,Qué es.lo que aconsejan la razon , la pru-
dencia, nuestros intereses mismos? Y sobre
todo, ¿cuáles son en situacion tan amarga
los deberes de los hombres de sanas doctri-
nas, de convicciones sinceras, de intencion
recta, de miras elevadas y grandiosas, de
corazon hidalgo y emprendedor'?
, «¡,Conviene, se han dicho á sí mismos,
conviene que nos contentemos con gemir en
la opresion, con lamentar nuestros s\lfri-
mientos, con protestar en secreto-contra la
injusticia; con declarar nulas en nuestra
conciencia las obras de iniquidad, y mirar
con horror las destrucciones cuvas ruinas
cubren el suelo, con sostener firmemen-
te que no habia derecho para amontonar-
las. manteniéndonos entretanto en la in-
accion, esperando el dia de las reparaciones
sin trabajar en acelerarle, invocando con _
fervor la venida de tiempos mas felices, y
dejando que pasen·los años, que la revolu-
cion acumule mas escombros, que ahonde
mas los surcos que ha abiertoen la sociedad,
y que abra continuamente otros nuevos?
¿Basta que leguemos á la posteridadlamen-
tos estériles, y al propio tiempo consintamos
que se le trasmitan males positivos y fecune-
dos? ¿Basta que podamos decir á Íos veni-
deros\'que nosotros no nos hemos contami-
nado.con losestravíos v alentadosde nuestra
época.sque descendemos al sepulcro con las
ideas sanas y los sentimientos purosque 1'6-


cibimos de nuestros padres como un depósi-
to sagrado? ¿Basta que les digamos, que
no toda la generacion ha sido delincuente,
que los malos han sido en poco número y
que la inmensa may~rí<l ntr se ha ~esviado
de los senderos del bien? ¿Nopodrían ellos
echarnos en cara nuestra indolencia ó apoca-
miento, que nos hemos dejado arrollarpor
esos pocos, y esto no solo en un momento
de sorpresa, sino despues de haberse pre-
sentado oportunísimas ocasiones de rehacer-
se, de concertarse y de hundir en el pol-vo á
esa minoría? ¿Acaso la verdad no entraña
masfuerza que el error? ¿Acaso las convic-
ciones profundas y duraderas, no sen mas
fuertes y enérgicas .que las opiniones mo-
mentáneas? ¿Por ventura las intenciones
rectas y leales no pueden prevalecer sobre
las miras mezquinas'? ¿.Por ventura la noble-
zadel corazon no puedeentrar en ventajosa
lid con las inspiraciones de un miserable in-
terés?


»Los principios de la sana moral prescri-
ben que no se apruebe nada malo, pero la
buena lógica exige tambien que no se dis-
curra sobre su-posiciones gratuitas ó imposi-
bles , prescindiendo de la realidad de las
cosas; la prudencia aconseja que para obrar
no se forme el empeño de olvidarse del ter-
reno que se pisa, de -las circunstancias que
rodean, de los peligros-que amenazan, si se
camina con temerario desaliento. La espre-
sion de «Ó todo ó nada)¡ es una espresion
insensata; si en 10.8 asuntos mas comunes de
la vida no admitimos semejante regla, ¿po-
dremos acomodar á ella nuestra conducta
tratándose de los grandes intereses de la sa-
ciedad?


>Ji. Quién puede negar que el aliento disol-
vente del siglo ha enflaquecido entre nos-
otros las creencias y relajado las costumbres?
¿Quién puede negar que la revolucion, aun
cuando no haya hecho los estragos que en
otros paises, ha dejado huellas profundas?
¿ Puede nadie lisonjearse de que la España
de hov seala España de Felipe ll? Pues qué?
la pureza de las doctrinas, la firmeza de las
convicciones, ¿debe impedir el que se vea
lo que está delante de nuestrosojos? ¿que
se palpe lo que á cada instante se ofrece á


I nuestras manos? Esto será errado, será in-
justo, será perverso, será altamente perni-
cioso, será todo lo que se quiera; pero po-
demos negar que existe? Por no querer ver-
lo, ¿lo destruiremos? Por no querer tener en




- ~97-
cuenta las hechos, ¿dejarán de-salir al paso ]1 ya dificil lo queahera es fácil, y después
cuando se trate de obrar? ¿Y no han salido ! imposible loque ahoraes solo dificil. Aquella
ya una y mil veces? ¿Y no han triunfado 'Ir regla de que conviene atajar el mal en sus
condemasiada frecuencia? ¿Noes cabalmente principios, y que es mny árduoelremediar-
lo que la revolucion desea el que se la con- Ile cuando ha envejecido, se aplica al indivi-
sienta campear sin ebstáculo, el que solose duo como á la sociedad; y no eIlcontramos
la combata con la aversion delcorazon, el , menos insensata la conducta del que,hallán-
que no se eche mano de los medios que se 1 dose enfermo no cuidase de su dolencia, y
ofrecen, alegando que han sido creados por la dejase desarrollar libremente esperando
ella, y que. nada 'se quiere de lo que de ella I que la naturaleza al verse en el última-es-
hasalido?' tremoharia una reaccion para salvarse« que


»Es mas claro que la luz del dia que nin- el que viendo una nacionatacada por doctri-
gun partido demasiado esclusivo será bas- 'nas y sistemas disolventes, sostiene que es
tante á sostenerse por largo tiempo en el mejor dejar que las cosas sigan su curso, y
mando; ¿cuánto menos esperanzas tendrá que del eseesodel mal ha de venir el re-
de alcanzarle el que por un conjunto de cir- medio.
cunstancias se halla tan apartado de él , si Tan lejos estarnos de opinar que pueda
no procura comprender á fondo la situacien ser conveniente el que los españoles adictos
propia y la del país, y mostrarse accesible á las doctrinas é instituciones antiguas hayan
y t?ler.a~te en cuanto lo permitan la Tazony de ~etra~rs~de toda partipacion en los !le-
la JUSflCIU?» , .: gocios .públieos, Y! hayan de contemplar un-


Asi han discurrido estos hombres; v por pasibleslas luchas de los partidos, que an-
cierto que su modo de mirar las cosasn'o es- tes al contrariocreemosque es preciso apro-
tá destituido de razono Sea ó no realizable vechar todas las coyunturas que se ofrezcan
su sistema, la verdad esque otromenos temo para manifestar sus opiniones, para hacerlas
piado di/icilmente tríunfaria , y mas dilicil- prevalecer por medios legítimos, apoyando
mente se sostuviera. Es preciso no olvidar á quien sostenga la causa del órden , é im-
que todas las cosas humanas estan sujetas á pida. que las violencias revolucionarias aho-
modificaciones: no siempre se ha de buscar guen la voz de la nacion, sometiéndola á la
lo mejor, sino lo aplicable; asi como Solon vara de hierro de minorías inmorales y tur-
se felicitaba de haber-dado á los atenienses, bulentas. Creemos que basta que el pueblo
no las leyes mejores , sino las mas acomoda- español esté verdaderamentelibre, para que
das al pueblo para el cual habian de servir. se vea con toda claridad la miseria de las
¿Qué importa una teoría mecánica, si con farsas que se han representado á nombre de
ella no se puede construir una máquina? esta nacion, que lejos de ser la autora no
¿,Qué vale un sistema social ó político si no ha sido mas que la víctima.
es realizable? El bien de las naciones, ¿se ¿Hay libertad de imprenta? Pues valerse
logra por venturacon lasideassolasconabs- de ella para defender la santidad yla justi-
traccion de los hechos'? cia.de la causa de la Religion y de los gran-


Muchos años van trascurridos desde que des- intereses de la sociedad. ¿Hay eleccio-
algunos estan diciendo que la revolucion se nes? Pues. acudir á las urnas, y probar que
suicidará, que conviene dejarla hacer, que la mayoría no está solo en los escritos, smo
lo-que importa es no contribuir á detenerla en la realidad. ¿Hay decretos que pecjudi-
en su precipitada carrera• y que del eseeso can derechos sagrados? Pues acudir con re-
del mal nacerá mas completo el remedio; presentaciones, con protestas cubiertas de
pero lo ciertoes que las cosasnohan llevado millaresde firmas, y obligar á retroceder al
muy buen camino, que á UIlOS males han ministro, manifestándole que sus providen-
sobrevenido otros' males, á unos trastornos cias tienen.contra sí la voluntad de la naeion.
otros trastornos, á unos despojos otros des- Aceptar todas las arenas donde se estables-
pojos, á unos desmanes otros desmanes; y ca la lucha; emplear todas las armas legíti-
que lejos de que se haya satisfecho la'indi'.. mas, aun cuando sean forjadas por los ad-
cada esperanza, se ha vistoque la consuma- versarios ; oponer la razon á la razon ,. la
cion de los daños hacia mas dificil su repa- voluntad á la voluntad, la energía á la ener..
racion ; lo cierto es que la esperiencia está gía, la constancia á la constancia; no cegar-
diciendo que' dentro de algun tiempo seria se con la prosperidad, no abatirse con los




MadrLd :1(le aln-il de t8H.


POLITICA mZT~I.1fOmRA.


Estos últimos dias han publicado algunos
periódicos una carta escrita desde Berlin á
la Goeeue des Postes, en que hablándose de
los negocios de España se dice: « Todas las
miradas se dirigen de nuevohaciala Penín-
sula española desde el regreso de S. ,M. la
Reina Cristina á España , y la diplomacia
sigue con estremada atención los ulteriores
acontecimientos, Se ve en este feliz regreso
de la Reina á Madrid la continuacion de los
proyectos salidos de las Tullerías para la pa-
cificacionde la España, cuya realizacion.ha
sido confiada á las Juces vesperiencia de ne-
gocios que posee el señor de Breson,.,y se
echa, de ver en el curso de las negociacio-
.nes una concordancia perfectacon las miras
de las demas potencias.


«Sieste distinguido diplomático consigue
que triunfe el partido de órden , ó loque-es
lo mismo, dar sólidos puntos deapoyo al go-
bierno, no está muy distante la épocaen
que las potencias de primero y segnndo ór-
den que hall cortado sus relaciones diplo-
máticas conla España, se apresurarán á re-
novarlas. Cuando semarchó de Berlin ?\Ir. de
Bresson se consideraba este fin como el ob-
jeto principal de su mision.»


No sabemos hasta qué punto será exacto
el contenido de los párrafos que preceden,
y no ignoramos tampoco el modo con que
se confeccionan esta clase de documentos;
sin embargo, por escaso que sea el crédito
que merezcan conviene no dejarlos pasar
desapercibidos , cuando se rozan con intere-
ses tan vitales para el pais, y en circuns-
tancias tan críticas como las que estamos
atravesando.


Estraño es que se veaen el regreso-de la
Reina madre una contintUltion de los pro-
yectossalidos de las Tullerías para la paci-
ticacion de España , cuandono creemos que


- 498 -
contratiempos,nodesmayarpor las repulsas, él; aqui no es menester luchar con la cor-
no callar por las negativas ; continuar hoy riente de las ideas, pues que las ideas eami-
en el empeña de ayer,' y mañana en el de nan en la misma direccion; aqui no es pre-
hoy, y anunciar en alta voz que no se des- ciso luchar con altas inteligencias, pues si
falleceráhasta haber alcanzado la victoria. algunas hay están en defensa de la causana-
Asies como triunfan las grandes causas, así cional; aqui apenas hay dificultades que
es como O-Connell, representante de un vencer; aqui no se necesita sino voluntad..
pueblodeocho millones, oprimido, pisoteado,
transido de hambre, cubierto de andrajos
abrevado de desdichas y calamidades, le v~
levantando poco á poco de su postracion v
miseria; asi es como encarado con la aris:
tocracia maspoderosa, masinteligente, mas
astuta que existió jamás en el mundo, va
conquistando á palmos el terreno, arrancan-
do sucesivamente los derechos que injusta-
mente estan negados á .aquel desgraciado
pueblo; asi es como en el momento en que
el gobierno inglés se lisonjeaba dehaber des-
cargado un terrible golpe sobre la causa de
la Irlanda, intentando un proceso y hacien-
do condenará su caudillo, se muestra esta
causa mas pujante y amenazadora, gran-
geándose fuertes simpatías en la misma In-
glaterra, obteniendo señaladas muestras de
favor y apoyo: asi es como O-Connell, en
el momento en que está sufriendo la animad-
version del tribunal, se presenta en la me-
trópoli de la Gran Bretaña con ademan alti-
vo, y de reo se convierte en triunfador.


¿y necesita por ventura tamaños esfuer-
zos la mayoría delpuebloespañol para hacer
que prevalezca la verdad sobre el error, el
bien sobre el mal? ¿Tiene por ventura que'
luchar con tan poderosos y sagaces enemi-
gos? En junio de 1843, ¿no vimos la nada
de esos pigmeos que quisieron medir su bra-
zo con el brazo de la nación? En el pacífico
terreno de la ley, J, será menos fuerte la vo-
luntad de la mayoría de los españoles? ¿Se-
rán menester treinta añosde trabajosy cons-
tancia á toda prueba, como ha necesitado
O-Connell para conducir al pueblo irlandés
á la situación en (flle se encuenLra? No: por-
qlle aquino se necesita como alli formar una
nacionalidad, pues ya existe, y se revela
con actos ruidosos; aqui no es preciso lu-
char con una aristocracia poderosa, pues
que esta, en lo que tiene de mas granado,
profesa los mismos principios. abriga los
mismos deseos que la mayoría de la nacion;
aqui no es preciso luchar con el trono , pues
que el trono no está interesado en oponerse
al verdadero pueblo, sino que antes al con-
trario no puede existir sino apoyándose en




DE


AilTICULO IH.


Maurid 10 de abril de 1844.


LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN. ESPAÑA.


Con la palabra moderado se intenta co-
munmentedesignar un partidoque, sin aban-
donar los principios liberales, trata de apli-·
carlos con mesura y templanza.Suéleseem-
plear esta denominacion cual si espresara


I
alguna cosa determinada y fija; siendo esto'
un err~r que no deja de producir graves in-
convenientes, porque loshombres que tienen


- t99-
nadie pueda continuar lo que no ha empe- I que ha rebajado lÍ aquella gran nacíon del
zado.. El gobierno francés, y esto conviene I rango de potencia-de primer órden, y que
repetirlo para que no se olvide, el gobierno le hace comprar lapaz.con los mas doloro-
francés no ha contribuido en nada á sacar- sos sacrificios. En la actual situ