HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. Es propiedad de los editores. ...
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HISTORIA
DE


LOS ESTADOS-UNIDOS.




Es propiedad de los editores.




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HISTORIA
DE


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LOS ESTADOS-UNIDOS
DESDE SU PRIMER PERIODO HASTA LA ADMlNISTRACION DE JACOBO BUCHANAN,


pon


J. Al SPENCERJ
. CONTINUADA HASTA NUESTROS DIAS POR HORACIO GREELEY.


TRADUCCION DIRECTA DEL INGLÉS
POR


D, ENRIQUE LEOPOLDO DE VERNEUILL




TOMO 1.


BARCELONA.


MONTANER y SIMON, EDITORES,
RAMBLA Y PLAZA DE CATALUÑA, NÚMS. 18 y 20.


1810,





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HISTORIA
~ DE LOS


EST ADOS-UNIDOS .


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Es propiedad de los Editores.


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IMP, DE RAMIREa y COlilPAÑiA, PASAJE DE ESCOOILLERS, NÚ:'4. 4, BARCEI..ONA.-·lB68.


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,HISTORIA
DE' LQS.


ESTADOS-UNIDOS
DESDE SU P~MER PEl\!0DO HASTA NUEST~S DI.AS,


POR


J. A. SPENCER_ '.
MIEMBRO DE LA SOCIEDAD HISTÓRICA DE' NUEVA-YORK, DE LA ORIENTAL PE FRANCIA, AUTOR DE


LA HISTORIA, EGI!,TO Y·LATIERRA SANTA, ETC., ETC,


TRADUCIDA DEL INGLÉS POR D. M. B.
- -~ __ ;;:n~ __ ,.


La parte de ilustracion comprende: varias vistas de batallas, mapas y nna gran coleccion
de retratos de los hombres mas célebres de América, segun los cuadros originales de Leutze, Weir, Powell, Chapman y otros


arÚstas americanos; faesímiles de algunos documentos autÓgrafos
de Washington, y otras curiosidades relativas á la declaracion de la Independencia Norte-ameriéana.


------ -->~~ .. -


TOMO 1.


BARCELONA.
MONTANER y ~IMON, R;DI'I'ORFi~


CALLE CONDESA SOBRADIEL, 10.
MADRID. HABANA. LI~RERÍA DE D. ~ de SAN 'MARTIN, ¡ LIBRERÍA DE D. JOSÉ MONTANER,


PUERTA DEL SOL, 6. CALLE DE O'REILLY, 91.
PARIS.


LIBRERÍA DE D. F¿NCISCO BRACHE·.r,
8, RUE DE L'ABBAYE.


1868,


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••


."


I




..


...


INTRODUCCION.


«Somos de ayer,. y ya llenamos el mundo,}) pueden decir con legítima' satisfad'-
cion lOs norte-americanos, al contemplar el floreciente estado de su agricultura, de su
industria ,de su comercio, de su navegacion, de sus artes liberales, ,en una palabra,
de todos los ramos 'en que se subdivide el saber humano."


No han,Itt'8.S('Umuo tres siglos desde que ,roturó el arado su suelo vírgen, y ya
se eleva allí una nacion poderosa y temida, nnorbe aparte, que parece creadO por la
Providencia para ?f~ecer el ejemplo de lo que pueden las conquistas de lainteligencia~
para llenar al hombre de orgullo al v:er esa fuerza semi-divina de su voluntad, que háee
á la obra coetánea del pensamiento, que pronuncia su fiat lua;, y queda la luz hecha.


Los europeos no pueden menos de mirar con asombro á ese coloso que se levanta á la




otra parte del Atlántico, mezcla de todas las razas,de todas las religiones; Roma sin .~
Capitolio ,imperio sin Césares; que no adora mas ídolo que la libertad;· que no honra
otra nobleza que la de la virtud, el talento y el trabajo ... sobre todo el trabajo, único
talisman que convierte cada uno de sus pasos en una. maravilla.


Ahora bien~ si se quiere penetrar el misterio que encierra la creciente grandeza y
poderío de la república Norte-americana, no .hay mas que considerar, 'que siendo lo que se
llama progreso' material de un pais el conjunto de la industria y esfuerzo de sus hab~tán­
tes, y el gobierno de una nacion el reflejo de los individuos que la componen, los anglo-
americanos deben estar dotados de enérgica voluntad', carácter independiente y actividad
extraordjnaria.


Así como un tirano representa millones de séres degradados, . viciosos é ignorantes,
un gobierno ilustrado y liberal es la encarnacion viva de una asociacion de hombres libres
y venturosos; porque no tiene un pueblo mejor ni peor suerte que la que se merece .


.. Sobre el carácter individual se asientan la libertad y el bienestar de una manera mas
sólida que sobre la vana letra ,de los decretos y constituciones. !'lf"


..




11 INTRODUCCION.


Declarad del modo mas solemne que una nacion es libre, independiente '1 señora de
ilimit~dos derechos, y como los ciudadanos' que -la~ no co~ en sí mismos;' si


1>V'"


no poseen el sentimiento de su dignidad y la conci~de su~ propias fuerzas, será
el sarcasmo que ha presentado lm1;ta lluesttos ~ qrns. la ·lri.yf,ori,a _el viejo mundo.


Hay que desengtt~arse-=- im.tca~eñte·~ sor de1a li'bertafl Pdede fertilizar y conver-
tir en fructíferos campos los que antes eran ásperos eriales.


• Hé aquí explicada en dos palabras la base de que arrancan el desarrollo y pujanza
de la gran república.


Empero, ¿quiénes fueron los hombres destinados por Dios para llevar á cabo una
obra tan maravillosa? En. los Estados-Unidos aparecen cuatro distintas nacionalidades,
todas ellas de orígen europeo; mas una sola es la que ostenta' sobre las' demás. el


.." distintivo de superioridad; una sola la que realizará esa grande y providencial mision,
reservada á las naciones del nuevo. continente; una sola la que, despreciando las ridícu-
las supersticiones del pasado, aspira al completo triunfo de los principios de libertad,


..


igualdad y fraternidad, sin las cuales n? hay CÍvilizacion ni 8ociedadpoBibles. . ./
Al recorrer los anales de la Uníon,si nos fijamos en su primer período, ó sea el que


pudiéramos llamar período de conquista, vése al francés establecerse en el Canadá, repre-
~lltando el espíritu conservador, la inamovilidad de la Iglesia y del Estado. Sus colonias:
no hay duda, fueron las mas antiguas; pero ni sus instituciones podian predominar en
América¡ ni su carácter le destinaba á hacer un brillante papel en el nuevo mundo.


Siguiendo las huellas de los conquistadores, vino el colono inglés, en extremo indus-
trioso, y d@tado de un espíritu emprendedor, mas no exento de preocupaciones, que sonIa
rémora del progreso, y que le dejaron atrás en cuestion de iniciativa .. Tampoco á éste .le
estaba reservada la supremacía en la nueva sociedad.


En pos de estos c?lonizadores, apareció el plantador del Sur~. muy' ilustrado, es
.cierto, pero tambien muy egoista, á quien fué necesario arrancar á balazos las cadenas
con que oprimia á los hombres, tras una guerra sangrienta y fratricida.


En tre todas las razas mencionadas, descollaron los habitantes del Norte, ó los nv,evos
ingleses, como los llamó Smith por sil orígen británico.-Este es el pueblo mas demócrata de
la tierra; el mas admirablémente gobernado; el mas moral é inteligente; el mas. confiado en
~ pr.qpias: fuerzas, y á quien por lo mismo basta una hoja de papel para explicar su orga-
Jllsmo s~l,.que811tre los europeos no podria hacerse entender medianamente en centenares
de volúmenes ..


Observemos con. rápi-dB: ojeada las virtudes que atesora esta raza amamant.en la
~ Jt.I..... 'li~ Y obradora de mil~rQ8. . "
~-~*: ...


.. ',-#


• • ~
...... & ... :....




lNTRODUCCION. 111


LM primeras ciudades fundadas en los Estados-Unidos lo fueron por los españoles.
Melende3> Avilés echa los cimieniÓs de San Agustín; en 1565. Ponce de Leon enseña el
camÍno de la Florida. Espej(), érije"á Santa: Fé, en el mismo siglo, y en el siguiente se
levanta Pensacola. A esto, y á la edificacion de algunas fortalezas y templos de J.llisio-
neros, se limitan los actos y derechos de España en esta parte de la América. La vasta
monarquía de Felipe II empe~aba á decaer; tenia ya -demasiadas. posesiones ultrama-
·ri~ é iba además perdiendo la libertad, única semilla que .se aclimata y fecunda
en el nuevo hemisferio.


Portificados los franceses en Acadia y en el Canadá, no logran conservar su conqui~ta, '
ni menos la Luisiana, que descubre Marquette. Solo los ingleses mantienen el centro de la
colonizacion: establecen en Virgiriia, en 1607, la primera verdadera colonia, y ¿ qué es
al momento lo que hace esta raza eminentemente autónoma? Convocar una asamblea le-
gislativa.


El segundo centro colonizador lo constituyen en Nueva-Inglaterra algunos puritanos.
A éste$iguió.otro grupo, que va á fijarse en Massachussetts, poniéndose desde luego á la
cabeza de la civilizacion del pais, por sus instintos. de educacion y por el establecimiento de
escuelas, academias, imprentas y otros mil institutos de pública utilidad.


Esta parte del período colonial está llena de dificultades, embarazos y guerrasoon
los indígenas. Sorpresas, emboscadas y espa~tosas matanzas, eran peligros á que se
veian espuestas cada dia las familias de los aventureros que aportaban al suelo americano,
y que habrian sucumbido en la contienda, á no. ser por la division, falta de armas é indis-
ciplina de sus enemigos.


Despues de este período de incesante lucha, viene la segunda época, que se distingue
por frecuentes hostilidades entre Inglaterra y Francia, preludio de la gran guerra con-
tinental que emprende Guillermo III contra Luis XIV. En esta campaña vese siempre al
francés confiar en los auxilios· de la madre patria, y á los ingleses contar tan solo con sus
propias fuerzas.


Muchos años despues aparece al occidente de Pensilvania, guiando tropas de Virginia
en defensa de los ingleses, el héroe de la independencia americana, padre de la patria y
modelo de ciudadanos. Retirado mas tarde á la vida privada, el ilustre plantador de Mont-
Vernon tiene que abandonar el hogar dDméstico, cual otro Cincinato, para afianzar la in-
depende.ncia de su patria; para hacer de un pueblo de esclavos una nacÍon libre y poderosa.


Las faltas y errores de la madre patria impulsaron la América á la libertad. Washing-
ton no era republicano, ni menos los miembros de la república; pero habia en ellos honra-
dez, patriotismo y abnegacion, y de estas virtudes cívicas debia surgir una creacion nueva, '




••


C'jl'
IV . lNTBODUOOWN.


democrática y social. Los actos del Parlamento inglés contraJSiIiS ookmiJ;\&, ,impoo.iepdQ creci~
dos derechos á los azúcares y otros artículos -ae· oomeI'oig:.;.¡.,vendiendo ".eU1pleos..de gober-
nadores yp:¡agistrados, con otras arbitrariedades de est6J~o;~:fu.eJ:€$.j1alChispa:quehizo
estallar la mina. Los colonos, sintiéndose. con fuerzas ,suficiente,. Para. g>obewa'l'S,e á,.sí
mismos, se sublevaron en masa como un solo hombr-e.Laemancipacion, &é. ¡obra rápida.
Aquel pueblo estaba ya maduro para la libertad, lo que no han logrado todavía mn,ahas na-
ciones de Europa, tan antiguas, que su orígen se pierde en la oscura noche de los tiempo$~
Muy luego se celebra el congreso de Nueva-York, donde aparecen nueve colonias repre-
~ sent~das; dos mas prometieron adherirse, y las restantes, aunque silenciosas por el mo-


mento, miraron con extraordinaria' simpatía el movimiento emancipador.
Reunida en Filadelfia la gran asamblea continental,pudo al fin escucharse la elo-


cuente voz de Adams, representante ~e Massachussetts; de Jay, procurador de Nueva-
Y ork y de Washington, diputado por Virginia. Inglaterra se opone 'á las reclamacio-
nes de los colonos. En 1775 tiene lugar el primer choque de armas. La Georgia se une
á los demás estados; "Washington capitanea las tropas, y la Union venoe~se oolUlolida,
y da principio á esa vida propia, cuyo vigor ha asombrado al mundo. Concluida la guer-
ra, vuelve el héI:Qe á la vida privada, ocultando su grandeza en la modesta casita que
aun puede verse á orillas del Potomac, pintada de blanco, como para simbolizar la pure-'
za de corazon del que la habitaba.


Washington, aunque de oríg-en privilegiado, aunque descendiente de realistas, os-
curece con el brillo de sw; virtudes repl\blicanM ,á todos lbs Césares y grandes figuras de
.la historia romana. Él no pidió coronas á sus prosélitos: n,o elevó fam,ilias á la herencia


.. p8v~tuade honpres y dignidades. Peleó bizarr3.!llente por la libertad; rehusó las recom-
pensas que le ofrecieron sus conciudadanos; se consagró al bien público, no por el interés
que pudieran reportarle sus servicios, sino p.or practicar el bien, y un pu~blo de demócra-
tas y niveladores pone hoy agradecido al pié de sus estátuas esta sencilla inscripcion,
que es el mas alto premio á que pueden aspirar los hombres: I!adre de la patria.


Empero la obra no estaba terminada. La re~ública tenia en su seno un cáncer, que
la iba corroyendo lentamente: este cáncer era la esclavitud.


El edificio comenzado por \Vashington lo concluye su émulo Lincoln, patriota, y
mártir, como todos los que abrazan nobles y grandes causas en la humanidad.


Para comprender la .i~portancia del gran paso dado por el insigne presidente en ~l
camino de la civilizacion, baste saber, que poco despues de la g:uerra de la indepe.ndencia,
solo se contaban en los Estados-Unidos trescientos mil siervos, y que en 1861. p~ban
~e tres millones de /tombres los que gemían entre los duros hierros de la e:;;clavitud.






INTRODUCCION. V
. Lo~ peryonajes mas ihistrados de la U nion desesperaban de acabar con la servidum-


bre. Segun la opinion del Sur, el manitiesto ~estino de la América era extender el látigo
por todo el continente. Lincoln ·10 quebró entre las manos de los déspotas cttando mas er-
guido se encontraba el señórÍo del hombre sobre el hombre. Washington buscaba un medio'
para abolir la esclavitud: Lincoln lo encontró. La Union habia caido én manos de los
señores del Sur" oligarquía sin corazon ni sentimientos: Lincoln les .aITebató este poder
'tiránico, dando al pais condiciones de vida propia ,que le presentarán ante el resto del
mundo como modelo de una nacían bien gobernada.


El espectáculo que han ofrecido los norte-americanos al realizar tan grandiosa em-
presa, da la medida exacta de su virilidad y demás eminentes virtudes que les carac~
terizan.


En: efecto, es admirable ver ~ ~ombres exclusivamente dedicados á los negocios, á un
pueblo agricaltor y comerciante por excelencia, sin ejércitos permanentes, sin generales.
asalariados, sin mas' estímulo ni utilidad que la defensa de una causa justa, es admirable,
repetimos, verle lanzar impávido al campo de batalla, admirando al universo con sus
formidables legiones, con sus marchas y ataques, con sus ingenios y máquinas de guerra,
con su humanidad para los prisioneros, con su benignidad para con los vencidos.


La Unían necesitaba este bautismo de sangre para regenerarse.
Los pueblos preocupados creen que no hay estado fuerte y respetable si no malgasta


su vigor en grandes armamentos; si no sale de punta en blanco, cual paladin de la edad
m~dia, á quebrar lanzas con todos los rivales que le cortan el paso; si no oscurece el sol
con el humo de la pólvora, y nó deja sus campos sembrados de cadáveres. Pues bien: los
norte-americanos han sabido ganar su puesto de caballeros; han hecho la guerra Qon ener-
gía admirable, y al terminarla, no han sido presa de ningun caudillo afortunado, ni escla-
vos de ningun César, ni patrimonio de ningun dictador, ni juguetes de ningun Napoleon.'
Llevaron á caDo la guerra mas peligrosa, que es la guerra civil, elevada á uná escala
inmensa, desplegando todos los caractéres de las grandes naciones militares, arrojando ejér-
citos sobre ejércitos, tesoros-sobre tesoros, y poniendo la suerte de las instituciones repu-
blicanas en manos de generales trabajadores, capitanes salidos de la masa del pueblo,
héroes que iban naciendo al vigoroso soplo del patriotismo. Forzoso es confesar, que á las
virtudes militares han superado las cívicas: en medio del estrépito marcial y del ardor de
los combates, la estátua de la libertad se ha mantenido incólume sobre su trono augusto;
las leyes conservaron su imperio, y los derechos legítimamente adquiridos, toda su in-
tegridad.


El orgullo de los déspotas y conquistadores quedó humillado al ver una contienda de ~


\



.. ~




..


VI INTRODUCCION.
. .


titanes que no conmueve en lo mas mínimo el órden civil, político ni social de &Con-
federacion.


Shel"maIID, Grant, Sheridan ciñen el lauro : llevan sus manos lavencedorn espada •
. y no suoonal Capitolio á recibir los honores del triunfo, ni se les ocurre ceñir á sus sie-
nes una diadema imperial. ¿ Do está ese estado mayor de capitanes i'l~ que tantos
dias de gloria dieron á la república? Miradlos· confundidos entre el pueblo, retirad~· al
seno de sus familias, vueltos á sus tareas pacíficas é industriosas: unos ejerciendo el co- .
mercio, enseñando otros á la juventud; éste 'al frente de una fábrica de cerveza, aquel
empleado como capataz de obreros en un modesto taller.


Grande, no hay que dudarlo, es la nacion que ofrece estos ejemplos; pero mas gran-
de aun debe ser 'su satisfaccion, al ver que no ha peleado para cazar hombres, ni para un-
cirIos al carro de lID tirano. Ha empleado el hierro, es cierto; mas ha sido para destruir
~ .


el hierro de la escla"titud, completando de este modo su magnífica obra de 1782.
Guiados por sí mismos los pueblos, nunca toman las armas como no sea en defensa de


causas nobles y santas.
En el pasado siglo pelean como héroes los norte-americanos por su independencia:: en


el presente se baten con indomable energía por abolir entre ellos la servidumbre .
. La cuestion de la esclavitud estaba letente, y un dia ú otro debia ser causa de una


guerra civil.
El triunfo del Sur envolvia de hecho la cousagracion del despotismo como sistema


de gobierno: al vencer el Norte, afirmó para siempre la victoria de la razon sobre la fuer-
za bruta, del derecho sobre el privilegio, de la libertad sobre la tiranía.


La .Union lo comprendió así, y todas las naciones respondieron á este sentimiento,
mostrando la ansiedad con que seguian todas las fases de esa gigantesca lucha, en la cual
se ventilaba una cuestion que TIO podia menos de afectar los intereses de l~ Europa entera.


Aquí debemos terminar estas ligeras consideraciones, encaminadas á preparar al lector
para la historia que vamos á narrarle. Al emprender un trabajo de tal naturaleza, pro-
testamos de las rectas intenciones que nos animan: La justic1a y la imparcialidad guia- ·
rán solamente nuestra pluma. Con ánimo tranquilo y despojada la mente de tudo es-
píritu de partido ó bandería, vamos á hacer una pintura fiel del pasado y presente de
los Estados-Unidos: el porvenir lo tiene Dios escrito en el gran libro do consigna el des-
tino de la humanidad.


==:( .el. )C =
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'. l. 1




LIBRO PRIME'RO.
DESDE EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA,


HASTA EL ADVENIMIENTO DE GUILLERMO III AL TRONO DE INGLATERRA .


. ~ ••• a¡.


CApiTULO PRIMERO.
1492--:1.609. \ '


PRIlIUTIVOS VIAJES y DESCUBRIlIIIIENTOS.


Viajes de los hombres del Norte.- Vinlandia.- Cuáles eran los conocimientos que se tenian sobre esta materia en el
. siglo XV. - Cristóbal Colon. - Primeros años de su vida, su genio, sus trabajos y el éxito que tuvieron. - Descubri·


miento de la América . ...:. Origen de este nombre.- Américo Vespucci.- Viajes de Sebastian Cahot.';" Gortereal.-Ponce
de Leon. - Verrazzani. - Cartier. - RobertvaL - De Soto. - Ribault , Melendez , De Gourges. - Champlain. - Canadá,
Acadia, Nueva Francia.


No parecerá inverosimil que el continente
occidental pudiera haber sido visitado ca-
sualmente por algunos aventureros ántes de


la época en que Colon lo dió' á cono-
1492. 1 EL' .. cer áa uropa, as InvestIgacIOnes
recientes practicadas en las antigüedades ame-
ricanas, parecen haber demostrado con bas-
tante certeza el hecho de que, hácia el año
1000 de Jesucristo, algunos de aquellos
atrevidos navegantes conocidos por hombres
del Norte, descubrieron casualmente una
parte del continente de América, que llama-
ron Vinlandia; y puede haber sucedido que
hicieran repetidos viajes á aquel pais y aún
tambien que estableciesen colonias en el nue-
vo mundo. Empero este descubrimiento y
las pocas ó muchas visitas que hicieran á la
region Vinfandirt, no produjeron sensacion
en el mundo antiguo, y ·no tardó mucho en


sepultarse en el olvido cuanto guardaba rela-
cion con los hombres del Norte y sus viajes;
además, como lo hace observar justa y jui-
ciosamente Mr. Wheaton, «no hay ni asomo'
siquiera de razon para creer que el ilustre
Genovés tuviese noticia del descubrimiento
de la América del Norte, debido á los nor-
mandos cinco s.iglos ántes de su época, aun-
que el hecho del descubrimiento aparezca en
la actualidad auténticamente comprobado,
por las investigaciones practicadas en los
archivos de Islandia, á qué hemos hecho
referencia C).» _


(') Hi.~loria de las hambres del Norte, ó sean dinamar-
queses y normandas, desde los tiempos primitivos hasta la
conquista de Inglaterra por «Guillermo de Normandía:» por
Enrique Wheaton, L. L. D., p. 31. El lector que desee mas
pormenores los encontrará en la obra de Wheaton, de cuya
lectura quedará satisfecho; así como en las Antigüedades
Americanas, publicadas por, el Profelilor Rafn, en. 1837.


•• 41"






8 ~~~HISTORIA DE LOS CAP. l.
Es positivo, cual lo sostiene MI'. Irvmg, Nació este grande hombre en la ciu"dad de


«que al principio del siglo XV, cuando los Génova, hácia el año 1435, Y tuvo dos' her-
mas privilegiados entendimientos se preocu-manos ~ una herman~ de menor 1.435.


paban en buscar trrt ';"'ifjJa[.l}l?ti1*' "edad:.~s p~r~, aunque pobres'-
1.400. las desparramadaslhlcJ~4;:1M~blpudieron costearle en la universidad de Pa-
cimientos geog~áficos, reinaba entre los vía la enseñanza dellatin, de la geometría,
sábios la mas profunda ignorancia respecto cosmografía, astronomía y dibujo. Rápidos
á las regiones occidentales del Atlántico: y brillantes fueron sus adelantos en .todas
miraban con m¡edo y adIlliracionaquello.s estas ciencias. Empeñado en seguir la profe-
extensos mares, que parecíanles ser los lími~ sion de marino, embarcó se á la temprana
tes del universo, constituyendo un caos edad de catorce anos, en comp~ñía de un bra-
impenetrable á toda conjetura, j donde im- vo capitan compatriota suyo, recorriendo con
posible fuera que osára aventurarse empresa él, una. tras otra, todas las parteos del mundo
alguna.]) C) . 'entonces oonocido.


Muy pocos eran los que en aquel tiempo Despues de muchos años de aventuras y
se atrevian á pensar, ni aun en sueños, en fortuna varia, en 1470 pasó Colon á


.- . . '. ._. .' 1.470. lanzarse por el vasto y tempestuoso -Océano; LIsboa; ciudad qne-én 'aquella época, .
y no es probable que hubi:ra alma viviente merced á la sagacidad y excelente política
que se imaginase l\.unpa la existencia de Aque- del príncipe Enrique de Portugal, estaba
llas vastas : regiones , situadas mas allá del reputado como el primer puerto'mercantil
Atlántico. Es positivo que muchos pensa- de Europa.
rian, y pensarian profunda y sériamente, Poco tiempo despues; casó Colon con la
-en tales cosas; siéndonos permitido creer que hija de un distinguido marino, que falieqiera
mnchos anhelasen conocer aquello. en que la algunos años antes.
simple supo,sicion de que pudiera ser. conoci- Revolvíase en el activo y ardoroso espíritu
do con el tiempO' por mortal alguno, casi se de Colon, la idea de alcanzar .las riQas y
consideraba como una presuncion temeraria. atractivas Indias Orientales, navegando di-
Empero no hubo ningun hombre que se de- rectamente por el Océano occidental. Antes,
terminara resueltamente y con una intrepidez las mercancías del remoto Oriente llegaban
inflexible, que no nos fuera dable apreciar por tierra, siendo el viajé tan largo, como .
en la actualidad, á arriesgarse en aquellos caro y penoso. si" podia abrirse ótro camino,
ign<ltos é intransitados mares, hasta que sur- especialmente por mar, y acortarse la: distan-
gió el ilustre, entusiasta y magnánimo, cia como generalmente entonces se creia po-
Cristóbal Colon,' destinado á fijar su mira- sible en direccion occidental, era indudable
da en el Occidente, abriendo para SIempre que la nacion que 10grár3L buen éxito en la
el paso al nuevo mundo. empresa, alcanzaria gran poderío é inauditas


n Hda y vivjes de Colon, por Irving, tomo I. pág. 20.
Como prueba de la opinion antedicha, cita el autor un párrafo
de Xerif-al-Edrisi, distinguido escritor árabe, que es una elu-
Cidacion esmerada de las miras y sentimientos de los hom··
,~ bres instruidos de aquella época.


riquezas.
Coloo,estabacierto de qu~, siendo la tierra


esférica, quién arrumbase hácia elOccidente~
llegaría con el tiempo ,á las regiones de Orien-
te, descubriendo tampien 1l,lÍsi81a~ naciones




CAP.}' ESTADos-maDOS. !l
. .


que pudieran existir situadas entre Europa las absurdas preocupaciones y la presuntuosa
y Asia. Cuanto mas reflexionaba sobre esta ignorancia, con las cuales hubo de luchar,
materia, mayor seguridad adquiria en sus motivos todos suficientes para apurar la pa-
ideas, y cuando ya hubo llegado á una con- ciencia de un hombre menos resuelto y
clusion terminante, ésta se fijó en su mente 9.eterminado que .Colon; nada de esto, repeti-
de un modo inalterable. Desde entonces, su mos, pudo hacerle desmayar en su propó::á-
único anhelo fué proporcionarse los recursos to, y jamás abandonó el gran proyecto que
necesarios para hacer patente lo que habia concibiera é intentaba llevar rt cabo. rranta
de verdad en sus convicciones, llevando á constancia é intrepidez obtuvieron finalmen-
cabo la navegacion por el Océano Atlántico, te su justa recompensa.
para descubrir la tierra de Cathay, ó las «Recuerden, pues, los que estén próximo~
mas occidentales regiones del Asia. «Cosa Lt acobardarse ante las dificultades con que
singular es, en efecto, cual lo hace notar tropiecen en la prosecucion de alguna em-
Mr. Irving, cuán afortunadamente contri- presa grande y honrosa, que trascurrieron


. buyeron al buen éxito de esta grande em- diez y ocho años desde que Colon concibió la
presa dos errores: la estension imaginaria suya, hasta que se vió habilitado para lle-
del Asia hácia el Oriente, y la supuesta varIa á efecto; recuerden que la mayor parte
pequeñez de la tierra; errores ambos en que de aquel tiempo la pasó solil)itando, casi sin
incurrieron los mas sábios y profundos filó-esperanza, sumido en la pobreza, olvidado y
sofos, y sin los cuales, no obstante, hubiérase ridiculizado; que consumió la primavera de
difícilmente arriesgado· Colon á acometer su vida en aquella lucha, y que, cuando
semejante empresa.»· (*) últimamente vino el éxito á coronar Rll


Es positivo que el ilustre genovés ofreció perseverancia, frisaba en los cincuenta y
primero sus servicios á Juan II, rey de seis años. Su noble ejemplo debiera servir
Portugal; pero viéndose defraudado en sus de estímulo, para que nunca desmayasen
esperanzas, y menospreciado por aquel en su propósito los que grandes empresas
soberano y sus consejeros, á lo cual se concibieran.» (*)
añadia la circunstancia de haber perdido Gracias á los impulsos generosos de la
á su mujer algun tiempo antes, tomó el magnánima Isabel, y al auxilio material


partido, en 1484, de abandonar Por- de la familia de los Pinzones, Colon
1.484. t 1 11 d . , 1 " h b'l't d t 1492. uga, evan o conSIgo a su llJO estuvo a 1 1 a o ypron o para em-
Diego. Trasladóse Colon inmediatamente lÍ barciuse y emprender su arriesgado viaje,
España, entablando sus pretensiones en la el viernes 3 de agosto de 1492.
córte de E'1~~~?Jldo é Isabel. Ni los enojo- Constaba la espedicion únicamente de tres
sos años que tr.ascurrieron, aguardando un carabelas: la Santa JJ,faría, la Pinta y la
resultado favorable á sus instancias en In, Nifía. Habiéndose salvado Colon de los vio-
córte del indiferente y calculador Fernando, lentos temporales que sufrió en su travesía,
ni la frialdad con que fué acogido, ni los tuvo la inmensa satisfaccion de descubrir


. desaires que recibió, ni los desdenes y tierra el viernes 12 de octubre de 1192. El
sonrisas de desprecio de que fué ol~eto, ni gran misterio del Océano dejó de serlo para


(*) Vida y viajes de Colon, por Irving, tomo 1, pág. 53. (JO) Vida y viajes de Colon, por Irving, torn. 1, pág. 118.
TOMO lo - 2




10 HiSTORIA DE LOS CAP. I.


él; la teoría que para los hombres mas enten- El nombre de AMÉRICA, que se dió á una
didos y sábios no habia sido sino objeto de parte del continente occidental, poco tiempo
despreciadora burla, quedaba triunfalmente despues de su descubrimiento, y que ya se ha
establecida. Colon acababa de alcanzar una hecho inalterable, provino <de un viaje que
gloria tan duradera como lo fuera el mun- emprendió y llevó á efecto un distinguido
do. La tierra descubierta era la isla de navegante florentino, llamado Amerigo Ves-
Guanahani, llamada actualmente Isla del pucci, quien escribió varias cartas en latin á
Gato~ una dé las Bahamas (*), á la cual Lorénzo de Médicis, de las cuales se impri-
dió Colon el nombre de San Salvador, en mió una en 1505, siendo esta la primera de
señal de su agradecimiento al Todopoderoso. sus narraciones de viaje que vió la luz pú-


--!


No nos proponemos hablar ahora de los blica. Vespucci escribió tambien otra desde
últimos é importantes viajes y descu- Lisboa, con fecha 4 de setiembre de 1504,


i493
á brimientos de Colon, así como de la dirigida á René, duque de Lorena, en la


i503. varia fortuna quc en ellos le cupo; cual pretendia que él habia descubierto el
solo añadiremos, que la envidia, la calumnia, principal continente en 1497. (*) Ahora bien,
la injusticia y la crueldad, llenaron de amar- como Vespucci era un hombre muy erudito
gura los postreros dias de su existencia. Pri- y de superior ilustracion, y su nombre
vado del honor de dar su nombre al nuevo corria públicamente enlazado con el nuevo
mundo que habia descubierto, y que tan jus- mundo, como descubridor del continente,
t.amente le era debido; perdidas las esperan- por 'mas que no fuese el primero que tocó
zas de toda reparacion, por haber acaecido en tierra firme, puesto que Colon, Cabot y
en 1504 el fallecimiento de su protectora y otros le habian ya precedido, sucedió que un
constante amiga, la bondadosa reina Isabel, famoso cosmógrafo, Martin \Valdseemüller,
murió Colon en Valladolid el 20 de mayo de Friburgo, patronizado por René, tuvo
de 1506 , en paz con el mundo, y fortalecido por conveniente, en 1507, dar el nombre
cuando llegó su última hora por el consuelo y de América al nuevo mundo. De las obras
la esperanza que le ofreció la religion cristia- geográficas de \Valdseemüller, quien se
na. El egoista Fernando, mandó erigir un aplicó á sí propio el título Hylacomylas~
monumento para perpetuar su memoria, con formado del griego, llegaron á hacerse nu-


.. este lema tqmado de la cota de malla de Colon: merosas ediciones, y de este modo fué pro-
A CASTILLA y Á LEON NUEVO MUNDO DIÓ COLON. pagándose el nombre de América en casi todo


Empero, semejante monumento en nada el mundo civiliz.ado, y así quedará, aunque
acrecentaba la fama de que gozaba ya aquel acaso no habrá persona alguna que pueda
insigne hombre, y simplemente ha servido comprimir un suspiro de pesar, recordando
para trasmitir á la posteridad el carácter la injusticia de que fué víctima Colon.
y proceder de Fernando, dándole á conocer El portentoso descubrimiento del nuevo
como un rey insensible y desagradecido.


n Mr. C. E. Lester (Vida y viajes de Amel'icus 1"espucius,
(*) Mr. Georges Gibbs, en una interesante memoria leida págs. 93-108), arguye en favor del primitivo viaje, que


unte la Sociedad Histórica de Nuevu-York, el 6 de octubre pretendió aquel haber hecho en '14,97; pero Mr. lrving ha
de 1846, presenta varias razones convincentes, que inducen á refutado victoriosamente esta asercion, y su autorizado
creer fuese la Ista del Gran Turco la primera en que tocó dictámen es el que hemos seguido en el texto. (Véase
Colon. Este trabajo nos parece digno de ser examinado. Vida de Colon, tomo IlI, págs. 330-3~5).




CAP. l. ESTADOS-UNIDOS. H


mundo despertó en Inglaterra la aficion á que sean, y con tantos marineros 1:1 hombres
las empresas marítimas, y á upo de sus como quieran llevar consigo en dichos baje-
hijos pertenece sin duda la gloria de haber les, á su propia costa y cargo) para buscar,
sido el primero que arribó al continente de descubrir y encontrar cualesquieras islas,
la América del Norte. Todavía no habia comarcas, regiones ó provincias de los salva-
alcanzado Inglaterra la preeminencia en jes idólatras é infieles, sean las que fueren, y
las espediCiones navales que supo adqui- en cualquiera parte del mundo donde puedan
rir despues. Largas guerras civiles habian existir, y qU(jl hayan sido ignor~das antes
agotado sus recursos é impedido el des- de ahora de todos los cristianos.» (*)
arrollo de esa activa energía é intrépida Dióse ~t la vela esta espedicion, al mando
perseverancia, que han sido desde entonces ,de Sebastian Cabot, natural de Bristol, en
el carácter distintivo de los naturales de Inglaterra, y el 24 de junio de 1 497 des~u-
Inglaterra en el Océano. Empero, cuando
se supo en aquel pais lo que habia hecho
Colon, Enrique VII, monarca astuto y eco-
nómico, se preparó desde luego para en-
trar en competencia por las posesiones que
pudieran descubrirse en el nuevo mundo.
Apresuróse, pues, á aceptar el ofrecimiento
que le hizo Juan Cabot, ~ercader venecia-
no (*), residente en Bristol, de armar, equi-
par y tripular varios buques destinados á
los descubrimientos que pudieran hacerse
en cualquier paraje situado al norte de la
derrota primitiva que trazó Colon. Así que,


por real cédula firmada en Westmins-
1496. ter, el 5 de marzo de 1496, quedó
autorizado Cabot y sus tres hijos, Luis,
Sebastian y Sancius, ... para hacerse á la vela
con direccion á todos los puntos, comarcas
y mares del Oriente, del Occidente y del
Norte, bajo nuestra bandera é insignias, con
cinco bajeles, de cualquiera carga ó cabida


(*) Charlevoix (Viajes, etc., en 1720), hace presente una
circunstancia relacionada con los primitivos descubrimien-
tos hechos en América, que merece recordarse: "No puedo
prescindir, dice, de hacer de paso una observacion. Es muy
glorioso para Italia, que las tres potencias entre las cua-
les esta repartida actualmente casi toda la América, deban


- a italianos sus primitivos descubrimientos: la España a
Colon, genovés; la Inglaterra a ,Juan Cabot y sus hijos,
venecianos; la Francia a Verrazani, ciudadano de Floren-
cia.». Sebastian Cabot, sin embargo, como lo consignamos
en el texto, era natural de Inglaterra.


brieron tierra, que era. parte de la costa de
Labrador, y la llamaron Prima Vista: vieron
tambien una isla, que denominaron \
II d c' J . 1497. s a e Dan uan, en conmemoraClOn
del dia en que fué descubierta. Estaba «llena
de osos blancos y de ciervos, mucho mayo-
res que los de Inglaterra.» (**)


Frustrada su esperanza de encontrar un
camino noroeste para pasar á la tierra de
Cathay , ó á las Indias, el pais de los por-
tentos y maravillas que refiere Marco-Polo,
regresó Cabot á Inglaterra. No obstante, hizo
un segundo viaje á 4mérica, del cual apenas
quedan pormenores. Al efectuar el tercero
en 1517, Cabot entró indudablemente en la
bahía de H udson , y llegó hasta los sesenta y
siete grados de latitud norte; mas aterrada
su tripulacion ante la vista de inmensos ban~
cos de hielo en el mes de julio, clamaron
todos por el regreso, y aunque de mala
gana, volvió Cabot il Inglaterra. A pesar
de sus muchas y diversas aventuras, murió
este in~igne navegante en la ciudad de Lón-
dres, de edad bastante avanzada. Su vida
ofrece una leccion instructiva, que demues-
tra la instabilidad de las grandezas humanas,
pues aunque dió un continente á Inglaterra,


(*) ViOjfS y descubrimientos, por Hakluyt ,tomo III.
pag.6.


(**) Véase Vida de Seboslian Cabol, por Haydward, pago 8,




12 mSTORI.~ DE LOS CAP. r.


ni se sabe "la fecha de su muerte, ni el mas Hácia la misma época, otro famoso capi-
htunilde monumento indica donde yacen sus tan españo~, Vasco Nuñez de Balboa, descu-
restos mortales. brió el Océano Pacífico .
. En 14.98,. Vasco de Gama, bajo los aus- Tuvo lugar tan memorable aQOntecimien-
picios del rey Manuel de Portugal r monarca . to en 26 de setiembre de 1513. Era este
hábil y emprendedor, dobló el cabo de Buena- ciertamente uno de los mas sublimes


b · d' , . d· b" t h b' h h 1513. Esperanza, a rlen o aSl un nuevo e lmpor- escu rlmlen os que se a mn ec o
tantísimo Qamino á los portugueses para diri- hasta entonces en el nuevo mundo, y debió


girse á las Indias. El mismo soberano abrir, como dice Irving, «un campo ilimitado
1.501. d" G C·~· 1 d d' . t ' 1 b d t man o. a xaspar orterea con os e conJe uras a os asom ra os aven ureros
buques para que esplorase el Océano hácia el españoles, que desde la cumbre del nlonte
noroeste. Este navegante recorrió unas sete- contemplaban el anchuroso Océano, cuyas
cientas millas, eostea,ndo las playas norte- aguas resplandecian con el sol de la ma-
americanas, y su única hazaña consi~tió en
robar cierto número de niños indígenas, y
llevárselos á Portugal como esclavos.


Juan Ponce de Leon , intrépido y antiguo
guerrero español, y uno de los compañeros
de Colon, habia conquistad9 á Puerto-Rico,
enriqueciéndose con el trabajo que imponia
forzosamente á los desdichados naturales del
l)ais. Pero viejo ya, y descontento de tener
que perder el dominio sobre las posesiones
que con tanto trabajo conquistara, dió oidos
á la fábula de la fuente milagrosa, que
segun se contaba, restituia la juventud y el
vigor á cüantos se bañaban en sus aguas.
Partió, pues, inmediatamente en· busca de
ese prodigio de la naturaleza, y en el curso
de su viaje, el domingo 27 de marzo, cono-
cido entre los españoles con el nombre de
Pascua florida, descubrió la península que
separa el golfo de Méjico del Atlántico.


Era.entonces allí la hermosa estacion de
las flores, y tanto por esta circunstancia,
como por el diaen que vió la tierra, dió á
la nueva region descubierta el nombre de
Florida. De regreso de España, algunos mIos
despues, no le fué posible fundar allí una co-
lonia, á causa de la hostilidad promovida
por los indígenas, para vengar anteriores
injusticias y desmanes.


ñana.»
Al principio del siglo, los intrépidDs ma-


rineros ingleses y franceses habian esplotado
con celo y buen éxito las productivas pes-
querías de los bancos de Terranova. En 1504~
unos pescadores de Bretaña descubri-


1504.
ron el cabo que llamaron Cabo Breton. .
«Este comercio, que se estendió por la cos-
ta y banco de Terranovaf dice Hildreth (*),
formó el primer lazo que unió á la Europa
con la América del Norte, y casi fué el único
·que existió entre ellas durante todo un siglo.»


Francisco 1 de Francia, aunque ocupadí-
simo en sus contiendas con el astuto y pode-
roso Cárlos V de España y Alemania, no
desconocia totalmente la importancia de pres-
tar la debida atencion á los descubrimientos
y colonias en el nuevo mundo. En consecuen-
cia de esto, invitó al florentino Juan Verráz-
zaní , parª, que esplorase bajo su proteccion
nuevas regiones en el ignoto Occiden-


1524-.
te. Con un solo buque, que llevaba
por !lombre el ])elfin~ zarpó aquel marino del
puerto de Madera, y mandó luego al rey
la narracion de sus descubrimientos, pri-
mera que hasta entonces se escribiera, sien-


(*) Historia de los Estados-Unidos, por Hildreth, t. I,
;pág.37.




CAP. lo ESTADOS-UNIDOS. 13


do notable poi' la delicadeza y claridad.de sus aromas á lo lejos de la playa.» Dice que no
descripciones. «Tras una tempestad tan furio- faltan enaquelterreno «drogas Ó especierías,
sa y terrible como nunca la habian sufrido y riquezas en oro~ pues el color de la tierra
los marineros, de la cual nos salvamos con lo denota.» Insiste en la exuberante vejeta-
d divino amparo y misericordiosa asistencia cion, en las vides silvestres que se agrupan
del Todopoderoso, y las inmejorables cua- en el suelo ó se arrastran formando ricos
lidades de nuestro barco, juntallwnte con la festones de uno á otro árbol, en las enma-
buena S1terte de su afortunado nombJ'e, pro- rañadas rosas, violetas}' lirios, yen las her-
seguimos con próspero viento nuestro viaje mosas- y fragantes fiores, distintas de las de
occidental por el Norte, yen .otros veinte y Europa. Habla del ciervo de los bosques,
cinco dias habiamos recorrido 400 leguas así como de las aves que frecuentan los pan-
mas, cuando descubrimos una nueva tierra tanos y lagunas de la costa, y des pues del
hasta entonces nunca vista, ni p::Jr antiguos rudo sacudimiento que sufrió en elprocelo-
ni modernos.» Era la baja y llana costa de so Atlántico, siéntese sobremanera enajena-


• la Oarolina del Norte, ilumimida por la noche do de gozo con la calma del mar, la manse-
con grandes fuegos. Siguieron navegando por dumbre de las olas, la hermosura del clima
ella unas cincuenta leguas en busca de segu- durante el estío, el aire puro, saludable y
ro puerto, y finalmente, anclaron yenviaron templado, la serenidad y nitidez del azulado
un bote á la playa. Quedáronse asombrados cielo, «que si por un momento llega á nublar-
los naturales del pais, que en el primer ins- se con el viento del Sur, tarda poco en des-
tante huyeron despavoridos á los bosques; pejarse y recobrar su claridad y hermosu-
pero luego se detuvieron, volviendo la vista !'a, disipándose todas las nubes.»
para c()ntemplar el barco y los marineros Tambien fondeó Verrazzani en los puertos
« con grande admiracion,» y viendo las de N ueva-Y orck y de Newport, y costeó
aÍnistosas señas que aquellos les hacian, se hácia el Norte hasta los cincuenta grados de
fueron acercando, «sorprendiéndose sobre- latitud. Empero, del viaje de Verrazzani á
manera de su traje1 disposicion y blancura.» América, no resultó colonizacion alguna.
Mas allá de la arénosa playa, cruzada de El prímer ensayo de colonizacion hecho
rios y brazos de mar, vieron los navegl:\,n- por los ingleses, fué sumamente de-
tes la comarca despejada, elevándose con sastroso. Un mercader de Lóndres, 1536.
muchos y vistosos campos, y vanes poblados asociado con otros, intentó formar una colo-
de lozanos bosques, algunos espesos y otros nia en Terranova; pero á duras penas con-
mas claros, cuajados de diferentes árboles, siguieron librarse del hambre, y ~oderán­
tan gratos y. deliciosos á la vista, como dose de un barco pescador francés, que aca-
cabe imaginarlo. «y no crea vuestra ma- baba de arribar, regresaron á Inglaterra.
jestad, añade Verrazzani, que- estén, como En tanto que los españoles aumentaban
las selvas de Hercinia, ó los agrestes incesantemente su poderío con sus proyectos
desiertos de la Tartaria y las' costas del y esfuerzos en la América del Sur, el almi-
Norte, llenos de árboles sin fruto; sino rante Chabot despachó á Santiago Cartier~
que abundan en palmeras, laureles, altos hápil marino de San Maló, con el encargo de
cipreses y otras muchas especies desconoci- efectuar un viaje de esploracion á la costa
das en Europa ,que exhalan los mas suaves noroeste de América. Despues de una rápida




14 HISTORIA DE LOS CAP. l.


travesía, entró en una bahía, que denominó principal instrumento en la anexion á Espa-
IJe los calores, á causa del escesivo calor ña de las auríferas regiones del Perú; pero


que allí reinaba entonces; pero tardó en aquella conquista la parte que le cupo fué
1535. , 1'." • Al - d· t 'l·· 1 poco en regresar a r ranCla.. ano secun arIa: en o ro recayo a prmClpa re-
siguiente, volvió eartier con tres grandes compensa. Entonces aspiró á encontrar una
naves y cierto número de colonos á visitar comarca, de cuya conquista reportase él
los sitios donde tuvo lugar la escena de sus solo toda la gloria. Cárlos V estaba en-
primeros descubrimientos. Entró en el golfo teramente dispuesto á satisfacer sus deseos:
el dia de San Lorenzo, y por eso le dió este nombróle Adelantado de la Florida, pu-
nombre, que es el que hoy lleva, y subiendo diendo acumular el destino de gobernador
el rio hasta la isla de Baco, actualmente general con e1 de comandante en jefe. En
Orleans, avanzó desde allí hasta Hochelaga, mayo de 1539 , zarpó Soto de la Ra-
Ó Montrea1. Cartier invernó en la isla de bana, con seiscientos hombres en la 1539.
Orleans. Padeciendo mucho sus compañeros flor de su edad, cierto número de sacerdotes,
Jel escorbuto, se disgustaron con la perspec- además de los marineros, y mas de doscien-
tiva de la colonizacion, viéndose Cartier tos caballos, con una piara de cer,dos. Arri-
precisado entonces á volver á su patria, y baron el 30 de mayo á la bahía del Espíritu-
para acreditar su descubrimiento, quiso lle- Santo, en la costa occidental de la Florida,
var consigo á Francia algunos indígenas. donde desembarcaron trescientos hombres y


Pasados algunos años, Francisco de la sentaron sus reales; pero al romper el alba
Roque, señor de Robertval, en Picardía, siguiente, fueron atacados por un numeroso
intentó colonizar la region de que venimos cuerpo de inJígenas, viéndose precisados á
hablando. El rey suministró á Cartier cinco retirarse. Habiendo andado algunos centena-


naves, asociándole á Robertval para res de millas por entre innumerables pobla-
1540


á que desempeñase el empleo de gober- ciones indianas, llegaron á Mavila, pueblecito
1542.


nador en el Canadá y en Hochelaga. encerrado en una cerca ó empalizada, y
Pero, tanto por demoras, como por mala próximo á la embocadura del rio Mobile. Dis-
inteligencia, se esterilizaron tambien esta gustados los habitantes con los estranjeros,
vez los esfuerzos que hicieron, y la Francia y provocados por algunos ultrajes inferidos á
abandonó por mucho tiempo toda tentativa uno de sus jefes, trabaron un sangriento com-
ulterior para fundar colonias en la América bate, en que perecieron dos mil indígenas y
del Korte. Sin embargo, en época posterior, unos veinte españoles. Gran número de estos
]0 que se habia hecho sirvió de fundamento á murieron luego de resultas de sus heridas:
reclamaciones de pertenencia, promovidas tambien tuvieron una pérdida de cuarenta
por la Francia, respecto á algunas regiones caballos. El lugar fué incendiado durante el
:útuadas al norte del continente americano. combate. Despues de aquel reñido encuentro,


La desastrosa intentona de Narvaez, en se retiró Soto á Chicaza, especie de aldea en
1528, pará conquistar y posesionarse de la el pais de las Chickasaws, donde permaneció
Florida, no arredró á otros de ánimo atre- hasta marzo de 1541. Su ejército vol-


1541. . 't ' d 1 h vido, que se esforzaron con el propio objeto. VIO en onces a empren er. a marc a
Fernando de Soto habia sido uno de los mas por el territorio indio, y tras muchas des-
distinguidos compañeros de Pizarro, y el gracias y con grandísimo desaliento, fué




CAP, r, ESTADOS-UNIDOS.


Soto el primero que vió el Missisipí, hácia uno de los mas hábiles caudillos entre los
los últimos dias de abril del mencionado protestantes franceses, deseaba encontrar un
año, calculando que estaba á unos treinta asilo en América para los perseguidos hu-
y cinco grados de latitud. Soto cruzÓ ¡el gonotes. Así que, habiéndose malogrado
rio, y persistió en nuevas tentativas para una espedicion al Brasil en 1555,


'fi' 1 t' '1 t f ' ' 1555. descubrir la riqueza y magm cenCIa que e apres o e o ra nueva, que ue sanclO-
habian hecho emprender el viaje, suponien- nada por el devoto, pero débil Cárlos IX, y
do encontrarlas en la Florida; pero todo fué dió el mando de ella á Juan Ribault, dt'
inútil. Apesadumbrado, por el convenci- Dieppe, esperto !p.arino y decidido protestan-
miento de su total fracaso en la empresa, te. Constaba la espedicion dé dos buques, con
se abatió de tal modo, que ,murió el 25 de numerosa tripulacion, llevando además algu-
mayo de 1542. nos individuos en clase de colonos. En mayo


«Para ocultar su muerte, envolvieron su llegó Ribault á la costa de la Florida;
1 '1' t ' b . d 1562. cuerpo en una capa, y en e SI enclO en ro en una a ra espaCiosa que eno-


15(l2. d 1 h 1 . . '1 1 e a noc e o sumergIeron slglosa- minó Port-Royal, y construyó un fuerte, a
mente en medio del rio. El descubridor del que dió el nombre de Carolina, que es el quP
Missisipí yacía bajo sus aguas. Habia re- conserva todavía, bien que la primitiva co-
corrido gran parte del continente en busca lonia pereciera. Allí quedaron veinte y sei~
de oro, y lo mas notable que encontró fué el personas para fundar la colonia, en tanto quP
sitio de su sepultura.» (*) Los restos de Ribault volvia á Francia en busca de provi-
esta decantada espedicion, cuyo número no siones y recursos de toda especie; pero ha-
ascendia ya sino á menos de la mitad de los biendo cundido el desaliento entre los colonos,
que se habian embarcado en un principio, resolvieron apresuradamente abandonar su ~


bajaron navegando por el Missisipí intentado estaulecimiento; se promovió un
1543. h t b d 'b' f t 1 d t


. as a su em oca ura, y en setlem re motm en que ué muer o e coman an e, :r
de 1543, llegaron á una colonia española, casi estenuados de hambre y de miseria,
próxima al sitio donde hoy se eleva Tam- fueron recogidos por un buque inglés, y des-
pICO. embarcados, parte en Francia, yel rest.o en


Desde entonces, quedó abandonada la Flo- Inglaterra.
rida. No se habia conseguido ninguna colo- Cuando Ribault llegó á Francia, la en~
nizacion, :o.i tampoco habian ocupado en ella contró ardiendo en discordias y en guerra
localidad alguna los españoles, y sin~ embar- civil, de tal suerte, que no pudo obtener
go, con el nombre de Florida reclamó España por el pronto los auxilios que necesitaba.
todo el litoral de América hasta la altura de Empero, habiéndose ajustado una especie
Terranova. Su primera colonia efectiva pro- de paz, en 1564, reiteró Coligny sus
vino del cruel odio y dél fiero celo de perse- instancias, con~iguiendo se apres- 1564.
cucion que caracterizaba en aquella época en tasen tres naves, que salieron al mando de
el continente, tanto á los católicos como á Laudonniere, compañero de Ribault, los cua-
los protestantes. les desembarcaron en junio á orillas del


El ilustre y excelente almirante Coligny, Mayo, donde construyeron una fortaleza. A
consecuencia de muchos motines que ocur-


(*) His/oria de los Estados-Unidos, por Bancroft, tom, 1, I - b 1 1
pag, 57. I neron, se em arcaron a gunos co onos para




-16 HISTORIA DE LpS CAP. I.


emprender espediciones de piri:l.tería, y en car 4 los españoles, se disversaron y fueron
ellas apresaron dos buques españoles, siendo arroJados iÍ la playa.
así ellos los primeros agresores en el nuevo Melendez partió por tierra de San Agustin,
mundo. La grande escasez de alimentos y atravesando bos.ques y pantanos; sorprendió
provisiones de todo género, hizo que estu- la fortaleza francesa, y acuchilló indistin-
vieran ya á pupto de abandonar su estable- tamente á hombres, mujeres y niños. Al-
cimiento, cuando el desacreditado Sir John gUllos pocos se refugiaron en los bosques, y
Hawkins, dedicado al tráfico de esclavos, habiendo hallado dos pequeñas embarcacio-
vino á socorrerlos. Entre tanto, llegó Ribault nes en el puerto, despues de muchas y
en el mes de agcrsto, con abundante acopio de crueles penalidades, llegaron por fin á Bris-
provisiones de todas clases. tol, donde dest:jmbarcaron. Empero, Ribault


Distaba mucho, sin embargo, la colonia de y sus compañeros de naufragio, casi pere-
contar con perfecta seguridad. ciendo de hambre, se habian encaminado


Un valiente y generoso soldado, Pedro á la fortaleza, que encontraron ya en po-
Melendez , obtuvo permiso del rey de Es- der de los españoles. Fiándose en la pala-
paña, Felipe II, para conquistar y ocupar bra de honor de Melendez, se entregaron á él,
la Florida, así como para al~~ojar de ella siendo asesinados cerca de San Agustin, con
á los franceses, tanto por intrusos, como circunstancias de la mas repugnante barba-
por herejes. «i Mue.fte á los hugonotes!» barie, pues colgaron de un árbol muchos
era su clamor de guerra; y con trescientos miembros mutilados de las víctimas, con la


soldados y mios dos mil voluntarios, siguiente inscripcion: «No se les castiga por
1565. . d 1 t 1 1.,' - 1 f . h' . d zarpo e as cos as (e .l2Jspana a ranceses~ smo por. ereJcs y enemlgos e
espedicion en el mes de julio, y aunque Dios.»
debilitada por la violencia de una tempestad, Cuando se supo en Fra.,ncia tan horrible
Melendez no quiso detenerse en Puerto- ultraje, escitó la noticia un sentimiento ge-
Rico, sino que, ansioso de deshacerse cuanto neral de pesar y de ira, no menos que un
antes de sus enemigos, dióse á la vela con vehemente deseo de venganza. En vano in-
rumbo á la costa de la Florida. vocaron á Cárlos IX, dirigiéndole sus súpli


El caudillo español vió tierra el 28 de cas las viudas y los huérfanos de los que
agosto, dia de San Agustin, y á la ensenada habian perecido,- para que exigiese del mo:-
y puerto en que entró dos dias despues, les narca español pronta justicia contra los ase-
dió el nombre de San Agustin. La ciudad sinos de sus vasallos. -


\. (lue fundó allí con este nombre subsiste to- Poco tardó en leVantarse un vengador.
Ilavía, y aunque no muy grande y populosa, Domingo de Gourgues, valiente gascon, 1;C-
c:uenta cuarenta años mas de antigüedad que solvió sacrificar su persona, sus, bienes y
todas las demas de los Estados-Unidos. fOrtuna para conseguir el desagravio de un


No tardó mucho lVIelendez en dar con la modo señalado y terrible. No siÍl mucho tra-
colonia francesa. Al divisarle los que tripu- bajo logró proporcionarse los recursos necesa-
laban las naves de Ribault cortaron repen-I rios para equipar tres pequeñas embarcacio-
tinamente los cabl~s, é hiciéronse á la mar; nes, y tripularlas con ochenta marineros y
pero estalló un furioso temporal, y los bu- ciento cincuenta soldados; cruzó el Atlántico,
ques franceses que habian salido para ata- y costeando la Florida, desembarcó á orillas




CAP, 1, ESTADOS-UNIDOS. 17


de un rio distante unas quince leguas del
:\Iayo. Los españoles, en número de cuatro-
cientos, estaban bien fortificados, principal-
mente en el gran fuerte que empezar,an á
(~onstruir los franceses, y que ellos termina-
ron despues. Dos legua~ mas abajo, hácia la
boca del rio, habian levantado dos fortines,
defendidos por ciento veinte hombres, perfec-
tamente provistos de artillería y municiones.
Gourgues, aunque informado de su fuerza,
¡wanzó con resolucion, y auxiliado por los
indígenas, dió un vigoroso ~salto á la plaza.
De sesenta españoles que habia en el primer
fuerte, solo quince lograron escapar con
vida: los del segundo perecieron tambien. Del
tercer fuerte salió una compañía, que f'ué
arrollada y ¿:lestruida, en términos, que todos
sus soldados quedaron tendidos en el campo
de batalla. Entonces les fué fácil á los fran-
ceses apoderarse de la última fortaleza. Los
españoles que sobrevivieron, quedaron prisio-
neros, con los quince que se libraron de la
matanza en el primer fuerte. Los vencedores
lleváronlos consigo, .Y los colgaron de las
ramas de los mismos árboles en que tres
años antes estuvieron colgados los franceses.
Gourgues, en desquite del cartel que ,habia
fijado Melendez en el lugar de la ejecucion,
dejó otro sobre los cadáveres de los españoles,
con la siguiente declaracion: «No se les ahor-
ca como á españoles ó marineros, sino como
¡í, traidores, piratas y asesinos. »


Habiendo arrasado los tres fuertes, y no
encontrándose con fuerzas suficientes para


permanecer en el país, Gourgues
1568. 'F' el 1568 regreso á 1 rancIa en mayo e .


Tal fué el término de los esfuerzos hechos
por los protestantes franceses para fundar
una colonia en la Florida. A haber sido la
Francia bastante poderosa y previsora para
proteger á sus hijos en esta tentativa, habria
podido crear á muy poca costa un floreciente


TOMO I.


imperio en el Sur, antes que la Inglaterra
hubiera ocupado allí un solo palmo de terre-
no. Empero, no'lo hizo así, y en su conse-
cuencia, España conservó todos sus dere-
chos á la indisputada Florida.


Las largas y sangrientas luchas entre pro-
testantes y católicos, que desolaron la Fran-
cia durante la segunda mitad del siglo XVI.
fueron el principal obstáculo que se opuso á
aquella nacion para que llevase ti efecto con
buen éxito ninguna tentativa de colónizacion,
en el nuevo mundo.


El advenimiento al trono de Enrique IV,
su adjuracion del protestantrsmo, yespecial-
mente la promulgacion del edicto de '
N t '1 l'b t d ' '1 1598. an es, que aseguro a 1 er a C1Vl
y religiosa á los hugonotes, restablecieron
la paz y la prosperidad en Francia. La pru-
dente y hábil administracion de Sully fo-
mentó las artes, la industria y el comercio.
Confirió se al marqués de la Roche, en 1598,
la comision de posesionarse del Canadá y
otros paises comarcanos, «que no hubieran
sido poseidos por ningun príncipe cristiano;»
pero fracasó completamente la empresa.


Al fallecimiento de la Roche, Chauvin,
oficial de marina, y Pontgravé, comercian-
te de San Maló, emprendieron, con


'l'd d lIt' 1600. grandes uit 1 a es, e ucra lVO co-
mercio de peletería, sin que por entonces hi-
ciesen nada en punto á colonizacion.


En 1603, formóse en Ruan una compar1ía
de comerciantes, organizando al momento
una espedicion, que salió al mando de Cham-
plain, oficial hábil y esperimentado.


Este hombre célebre, despues de un ma-
duro exámen en su esmerada esplo-


, l' '. 1 't' h 1603. raclOn, e 19lO e Si 10 que oyocupa
Quebec, como el nías á propósito para eri-
gir una fortaleza.


En aquel mismo año se otorgó una pa-
tente al célebre De Monts, caballero hugo-


3




18 HiSTORIA DE LOS CAP. J.


note y gentil-hombre de cámara del rey,
concediéndole la soberanía de la Acadia,
desde los cuarenta hasta 10B cuarenta y seis
grados de latitud norte" es decir, casi desde
la latitud de Filadelfia hasta el Cabo Bre-
ton, al norte, juntamente con el monopolio
del comercio de peletería.


En 1604, zarpó para su destino la espe-
dicion, compuesta de cuatro buques. Pou-


. trincourt, oficial de la misma, obtu-
f604.. 1


vo permIso para permanecer en e
puerto, al quc dió el nombre de Port-Royal,
actualmente Annapolis.


Champlain, despucs que hubo esplorado
la bahía de Fundy, descubrió un rio, al cual
apellidó de Saint-Jhon (San Juan), y eligió
localidad para una colonia en la isla SaInte-
CroIx, situada en el rio del mismo nom-
bre. Empero, la localidad no era muy útil


al intento, y en la primavera del año
f605. ..' 1 SIgUIente tuvo que tras adarse la co-
lonia ü Port-Royal.


Esta fué, en rigor, la primera colonia que
establecieron los fi'ancescs en el continente
amerICano.


Las hostilidades de los indígenas en la
(;osta, hacian basta~te peligrosa toda tenta-
tiva de colonizacion en las cercanías del
Cabo-Cod; pero durante los diez años que
siguieron ti la fundacion de este estableci-
miento', lograron los jesuitas convertir á
muchos de aquellos naturales al catolicismo,
dulcificando de este modo sus costumbres
agrestes y feroces, y haciéndoles mirar con
menos prevencion á los europeos.


Cuando se hubo revocado el privilegio con-
cedido á De Monts, una compañía de


en el hermoso lago que lleva hoy su nom-
bre, y que eternizará su memoria. Este hom- .~
bre perseverante y enérgico, estuvo


. t 'd b< d '. 1609. sUJe o auras prue as, y pa eclO
horribles aflicciones que paralizaron sus es-
fuerzos por establecer el dominio de sus
compatriotas en el Saint-Lawrence, murien-
do, finalmente, en el año de 1635.


A consecuencia de las esploraciones lle-
vadas á cabo por Champlain y otros com-
patriotas suyos, los franceses alegaron su
derecho al estenso territorio comprendido en
la América interior, que juntamente con el
Canadá y la Acadia, tomó el nombre de lVue-
va Franáa.


Al terminar el presente capítulo, en el
cual hemos procurado trazar un bosquejo de
algunos de los primitivos viajeros y descu-
bridores, á quienes las generaciones venide-
ras deberán un inmenso agradecimiento, nos
parece oportuno citar las siguientes palabra8
de Bancroft: «Tales fueron los viajes quc
mostraron la senda que había de seguírse
para la colonizacíon de los Estados-Unidos.
La osadía y destreza desplegada en el Océano
por los primitivos aventureros, merecen la
mas profunda admiracion. Ignorá1mse com-
pletamente cuáles eran las dificultades que
se ofrecian para cruzar el Atlántico, y se
requería sumo valor para arrostrar los pe-
ligros que abultaba mas y mas la ignorancia.
La índole de los vientos y corrientes rei-
nantes era totalmente desconocida. La po-
sibilidad de ~r una travcsía directa, no fuÉ'
descubriéndose sino gradualmente. Los peli-
gros imaginarios eran infinitos, y grandísi-
mos los verdaderos. Los bajeles cmpleado~


1608. . .
. comerciantes de DIeppe y San MaIó en un principio para el descú1Jrimiento, me-


fundó la ciudad de Quebec. Debióse este su- dian por lo comun menos de cicn toneladas.
ceso á Champlain, quicn no solo proyectó la Frobisher navegó en uno de ciento veiIlte ~r
cita~a ~un~acion, sí ,que t~mbien esploró en I cinco sol~mente. Dos de las carabel~s deCo-
d ano SIgUIente y fue el prImero que penetró Ion careCIan de puentes, y tan arrIesgados




CAP. lo ESTADOS-UNIDOS. 1\1


~e consideraban entonces estos viajes, que una tripulacion amotinada y exasperada con
antes de embarcarse los marineros, acostum- los padecimientos. Willoughby pereció de
braban practicar solemnes actos de devocion, frio: Hobertval, Parmenius, Gilbert y mu-
cual si se preparasen para la eternidad. El chos otros, se fueron á pique. Tal era el es-
terror que inspiraba el Océano, no carecia tado de la náutica, que la mayor intrepidez .Y
de fundamento. Colon naufragó dos veces, y habilidad eran impotentes contra los elemen-
una de ellas permaneció ocho meses en una tos, sin el auxilio y amparo del cielo.» (*)
isla, sin comunicacion alguna con el mundo


(* 1slona e os ",sta oS·un!( os, por ancro t, tomo I, civilizado. Hudson fué arrojado eh un esqUi-¡ ) H' .' d 1 L' d n'l B f fe, y abandonado á merced de las olas, por pág. 115. .. .





CAPÍTULO 11.
1492-1600.


LOS ABORíGENES DE AMÉRICA.


Origen de la palabra indio. - Razas anteriores. - Antigüedades americanas. - Caractéres generales de las tribus indias.-
Carta de Colon.- Usos y costumbres.- Gobierno, leyes, jefes y sacerdotes. - Ley del Talion.- J~a guerra comu
ocupacion preferente de los indios. - Sus mujeres. - Número de habitantes. - Cuáles eran los dialectos que hablaban.-
Memoria de Mr. Schoolcraft. -; Insinuaciones proféticas. - Cómo consideraban los europeos los derechos de lo~
inrlios.- Fallo del Tribunal Supremo.- Origen de las dificultades que surgieron.


Uuando Colon hubo logrado demostrar la
verdad de sus opiniones, por tanto tiempo y
tan afanosamente sostenidas, respecto á la
existencia de tierras por descubrir navegan-
do hácia el Occidente, supuso que habia lle-
gado al tan decantado Cathay, ó á las Indias
orientales; .Y como este error natural quedó
sin corregir por el ilustre navegante, re-
:mItó de ahí que se llamase indios á los habi-
tantes de las islas'y principales regiones de


América. Este nombre ha sido san-
1.492. . . ' Clonado por el hempo y la costumbre,
para designar los naturales del pais en la
época en que Colon y sus sucesores arriba-
ron al nuevo mundo, usándolo igualmente
para los descendientes de aquellos primitivos
habitantes, y á pesar de su notoria impro-
piedad, es demasiado tarde para sustituirle
con otro mas significativo .Y verdadero.


Antes que prosigamos la historia de la
colonizacion gradual de América,' y de las
numerosas cuanto sangrientas contiendas
habidas entre los recien llegado:. y los que
éstos hallaron en posesion del pais, no pare-


cerá fuera del caso dedicar aq ui algun espa-
cio á tratar de los aborígenes del continente
occidental, yen especial de los de la América'
del Norte.


Sin entrar en discusion respecto á la pro-
cedencia de las primeras gentes que se esta-
blecieron en _ América, cuestion mas curiosa
que de utilidad, es positivo que las tribus
indias esparcidas por el pais, descendian de
una raza que desapareciera siglos antes del
descubrimiento del nuevo mundo por Colon.
Las numerosas antigüedades descubiertas
en varios puntos del suelo americano, no
permiten dudar que hubo en otro tiempo un
pueblo culto y civilizado, que ocupó la es-
tensa superficie de aquel continente; pero la
fecha de su ocupacion es tan remota, que
todo rastro de su historia, progresos y deca
dencia yace sepultado en la mas profunda
oscuridad. La naturaleza, en la época en que
arribó Colon, habia afianzado su primitivo
dominio sobre la tierra. Las selvas ostenta-
ban toda su frondosidad y lozanía salvajes.
obra de muchos siglos. No existia nada que




CAP. Il. HISTORIA 'DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 2\


denotase quiénes y cómo eran los primeros
que vivieron, amaron, trabajaron y murieron
en el continente de América. Las tribus in-
dias no podian dar razon de sus antecesor~s:
era completa su ignorancia en la materia,
y es probable que haya de quedar siempre
dudosa, sino del todo inespEcable, semejante
cuestiono


Respecto á los indios, bastar;:i por ahora
hacer observar, que no tardaron en descu-
brirse muchos puntos de semejanza entre las
diversas tribus que poblaban aquellas regio-
nes. Todos, tenian la piel del mismo color
rojo; el pelo negro, ralo y erizado; muy poca
ó ninguna barba; los pómulos salientes, las


. (luijadas muy abultadas y la frente estrecha
y ladeada. Su cuerpo, dotado de soltura en
todos sus movimientos, era flexible, ágil, Y
llO carecia de gracia en ciertos casos; pero
en cuanto á fuerza muscular, parecian infe-
riores ¡i los europeos. Sus facultades intelec-
tuales estaban tambien mas limitadas, y sus
sentimientos morales menos vivos, por falta
(le cultura. Lo que parecia caracterizarles,
era cierta inflexibilidad de organizacion, que
los incapacitaba para recibir ideas ajenas, ó
para amalgamarse con naciones mas civili_
zadas, constituyéndolos, en suma, en un pue-
blo indomable, aun cuando fácilmente pudiera
ser vencido. A esta peculiar organizacion, se
amoldaba el c~rácter de su condicion domés-
tica y social.


En una carta dirigida á Fernando é Isabel,
se espresaba Oolon con entusiasmo respecto
á los naturales del pais, que encontró en su
primer viaje. «Juro á vuestras majestades,
decia, que .no hay gente mejor en el mundo
que esta, ni mas afectuosa, afable y,benigna.
Aman al prójimo como á sí mismos: su len-
guaje es el mas dulce, el mas suave y el mas
cariñoso; pues siempre hablan sonriéndose,
y aunque andan desnudos, créanme, ,vues-


tras majestades, que sus costumbres son muy
morigeradas, y su rey, á quien sirven con
sumo respeto, tiene modales tan atractivos,
que da gusto verle, así como considerar la
gran facultad retentiva de este pueblo y su
afan por saber, que les incita á averiguar las
causas y los ~fectos de las cosas.» Un trato
mas íntimo con los indios dió á conocer sus
moradas, que eran las mas sencillas y rústi-
cas. En algun sitio ameno, á orillas de un
rio ó de un manantial que fluyera mansamen-
te, levantaban y agrupaban sus w/gwans,
construidos con cortezas de árboles, y hechos
de modo que podian deshacerse para trasla-
darlos á otra localidad. Las viviendas de sus
caciques eran á vec~s mas espaciosas, y cons-
truidas con mas esmero, bien que con los
mismos materiales. Solian cercar sus aldeas
con empalizadas, que les servian de defensa.
Dormian sobre pieles, que se proporcionaban
cazando, y aunque se alimentaban princi-
palmente de caza y pesca, no pudiendo contar
de un modo seguro con estos recur~os, conci-
bieron la idea de sembrar y cultivar maiz en
una limitada estension de tierra, al rededor
de sus chozas; pero como eran incon,stan-
tes en su trabajo, se viero,n frecuentemente
espuestos á los rigores del hambre. Ouanto
necesitaba una familia, 10 producia y con-
feccionaba ella misma, siendo apenas. co-,
nocido entre ellos el cambio de artículos de
comercIO.


Rigorosamente hablando, no podia decir-
se que los indios tuvieran gobierno ni leyeR.
Las cuestiones de público interés, referentes
á la guerra, la paz, la permuta de tierras,
de caza, ó cosas parecidas, se discutian en
junta general de toda la tribu, en que toma-
ban parte así los jóvenes como los ancianos,
y el orador que mas deslumbraba con sus
discursos, ó el mas renombrado de sus guer-
reros, eran por lo general los~que: hacian'




22 HISTORIA DE LOS CAP. Ir.


prevalecer su opinion en el consejo. Los jefes paciencia y perseverancia verdaderamente
llegaban' á serlo entre ellos, por su mérito heróicas; pero al 'cesar el estímulo que le
superior, por su consumada pericia en la habia incitado, volvia á caer en su estado de
guerra, y en manera alguna por nombra- indiferencia y ociosidad habituales. En los
miento, cual se' acostumbra en las nacio- .intervalos de los conatos de venganza que
nes civilizadas. Desempeñaban su autoridad mas le estimulaban, empleaba su tiempo en
como mejor podian; pero sin que les fuera el adorno de su persona, con todo el refina-
dable compeler á nadie á la obediencia. La miento que pudiera prestarle la combinacÍon'
mas pod"erosa influencia á que los indios se de los colores y de las plumas; en la fabri-
sujetaban, era la que sobre ellos ejercian los cacion de sus armas, que eran la clava, el
que tenian la habilidad de esplotar su igno- arco y flechas, yen construir sus canoas de
rancia y credulidad. Del propio modo que corteza de árbol, tan ligeras, que podían car-
todas las tribus bárbaras, eran muy supers- garlas en hombros para llevarlas de un rio á
ticiosos, Y sus sacerdotes á médicos, no solo otro. Sus diversiones eran bailes guerreros y
eran temidos sino obedecidos en todo por los cantos, así como ejerciéios atléticos, la nar-
indios. Con arreglo á estas circunstancias, racion de sus proezas, á bien escuchar los
variaban las tribus en sus formas aparentes discursos de sus jefes; pero durante lamos
de gobierno. Las unas estaban sujetas al des- períodos de su existencia, permanecian en
potismo espiritual; parecíanse otras á una cierto estado de entorpecimiento, contemplan-
pequeña monarquía; dominaba en algunas do negligentemente los árboles de los bosques,
la oligarquía, yen otras la democracia, ejer- las nubes que parecian mecerse encima de su
ciendo en casi todas la mayor autoridad los cabeza, y esta ociosidad' imprimia una gra-
principales guerreros. vedad habitual y aun cierto sello de dulce


En caso de disputa ó disension, cada indio melancolía en su aspecto y en todo su porte.
se atenia á la ley del talion, y casi siempre no Cual sucede en casi todos los pueblos don-
contaba sino consigo mismo para alcanzar el de no ha penetrado la antorcha de la civili-
desagravio de las injurias recibidas. Sangre zacion, los mas rudos trabajos entre los
por sangre, era la regla establecida, y los indios recaian en las, mujeres: ellas sem-
parientes del que habia sucumbido en la pe- braban yrecogian las cosechas; fabricaban
lea, estaban en la obligacion de vengar con esteras y cestos; llevaban cargas pesadas, y
sangre su muerte. Este principio diá lugar, en una palabra, su condicion no se diferen-
como cosa corriente, á innumerables y sañu- ciaba de la de las esclavas. El matrimonio
das contiendas, y á veces aun á guerras era principalmente negocio de ajuste y venta,
de esterminio. La guerra era la gloria y el dando el marido regalos al padre de la novia,
deleite de los indios; mas no una guerra y tarde á temprano, impelido por su capri-
hecha en la grande escala de pueblos mas cho á por un pretesto cualquiera, degradaba
eivilizados, sino una lucha á muerte, en que á la esposa, rebajándola á servir de mera
la destreza individual, el sufrimiento, la os- criada en la casa. Los indios tenian muy
tentacion y la crueldad, eran los pri,ncipales pocos hijos, y estaban sujetos á muchos y
requisitos para alcanzar el triunfo. Cuando crueles ataques de enfermedades. El hambre
el indio trataba de vengarse, era capaz de y la peste acabaron á veces con tribus en-
hacer los mayores sacrificios, mostrando una 1 teras.




CAP. 1I. ESTADOS-UNIDOS. 23


A causa de sus hábitos de emigracion, de blecida durante varios siglos en los valles
sus continuas guerras, de su escasa propa- del norte de la gran cadena del. Allegany,
gacion, del riesgo que corrian de perecer de de los cuales no han sido espulsados sino
hambre y de su propension á fatales enfer- recientemente. El nombre comun de Mob1°lian
medades, Mr. Hildreth se inclina á creer que incluye los dialectos muy parecidos de los
desde el descubrimiento de la América, el Choctaws, ChickasawsyOreeks,ó Muscogees;
total de la poblacion india al Este de las los de los Appalackees y Yarnassees, anti-
Montañas Peñascosas (Rocky iyfountains) , guos habitantes del valle del Bajo Missisipí,
nunca ha escedido, si es que ha llegado, á y los que se hablan desde allí hasta el pié de .
trescientas mil almas. Los dialectos de las los montes Allegany, por la parte Norte, y
diversas tribus esparcidas en el inmenso ·ter- aun á mayor distancia.
ritorio de la América. del Norte, se reducian Com.parados con los lenguajes del Norte, el
á cinco clases ó subdivisiones. El mas esten- el Cherokee y el Mobilian son suaves y eufó-
samente difundido de estos cinco lenguajes, nicos, y abundan en vocales, lo que indica
llamado el Algonquin, segun una de las tri- la larga y continua influencia del clima me-
bus del Canadá, de la cual los misioneros ridional. El número de sílabas del Cherokee
franceses fueron los primeros que le aprendie- es muy limitado, circunstancia de la cual ha
ron, es sumamente áspero y gutural, con sacado partido recientemente un individuo
pocas vocales, y palabras cuya estension des- de aquella tribu, sin instruccion alguna, pero
medida es intolerable y ocasionada por for- muy ingenioso, para inventar un alfabeto
mas gramaticales muy complicadas, espre- silábico, por cuyo medio se escribe y lee el
sándose frecuentemente una frase entera con Cherokee con estraordinaria facilidad. Poco
una sola voz, por medio de partículas espe- sabemos del primitivo estado de las tribus
ciales. Verdad es que este carácter es comun, errantes que habitaban las praderas occiden-
en mayor ó menor grado, á todos los idiomas tales del Misisipí; pero el IJacotak, ó el Sioux.
americanos, y sirve para distinguirlos de los que continúan hablándose en gran variedad
dÍalectos del mundo antiguo. de dialectos, han sido probablemente, por eR-


Las tribus que hablan el Algonquin se es- pacio de muchos siglos, el lenguaje que pre-
tendieron desde la bahía de Hudson, mas valeció en aquella region.
allá del Chesapeake, y al sudoeste del Missi- Los Catawbas, que dieron su nombre á un
sipí y el Ohio. Encierran en sí varias confe- rio de la Carolina, y que ocuparon en un
aeraciones formidables los Hurons, los Iro- principio un estenso territorio adyacente; los
quois, los Eries, y otras establecidas cerca de Uchees, en el Savannah, sometidos á los
los lagos Erie y Ontario, que ocupan todos Creeks; los Natchez, pequeña confederacion
los sitios de donde fluyen las aguas superio- del Bajo Missisipí, enclavada en el centro df~
Tes de los manantiales occidentales, tributa- los Choctaws , hablaban, segun parece, len-
rios del Chesapeake. Entre ellas hay pueblos guajes peculiares, y no hay duda que exis-
que hablan distinto lenguaje, menos gutural tian otros casos análogos entre las diversas
y mucho mas sonoro, llamado el Wyanclot, tribus esparcidas en tan vasto territorio. En
segun una tribu que habita en la playa cuanto á los dialectos occidentales de que se
norte del lago Erie. El Cherokee es peculiar servian en los Montes Peñascosos, apenas si
de una confederacion de este nombre, esta- sabemos cosa alguna ..




HISTORIA DE LOS CAP. Il.


Mr. Schoolcraft ,·en una memoria intere-
santísima, leida ante la Sociedad Histórica
de .J..l\[ueva- York, en noviembre de 1846,
atribuye á la raza roja, que habitaba en las
latitudes equinocciales del continente de Amé-
rica, grandísima antigüedad, tan remota, que
se inclimt á creer que pudiera haber llegado
al continente en el trascurso de los quinientos
años siguientes á la época de su dispersion
original. No cabe la menor duda, que los in-
dios procedian tambien de la ra~a semítica.
La civilizacion, el gobierno y las artes em-
pezaron á desarrollarse y á florecer en las re-
giones tropicales de Méjico, al mismo tiempo
que en la América central. Méjico, como la
antigua Roma, tras una tribu de bárbaros,
parece haber sido invadido despues por otra,
que acabó, cual sucedió en la ciudad de
Rómulo, por mejorarse y modificarse con la
civilizacion misma que pretendió destruir.
Tal fué probablemente el origen de los tolté-
cas~ y de los aztecas, subyugados por Hernan-
Cortés.


Volviendo nuestras miradas desde el anti-
guo centro del poder á las latitudes de la
república americana, vemos en ellas, á prin-
cipios del siglo XVI, varias tribus que habla-
ban distintos idiomas, y cuyos individuos
eran simplemeI!..te montaraces, ó cuando mas,
añadian á la caza, su ocupacion preferente,
alguna práctica de horticultura. No tenian
ganados ni artes; manejaban el arco y la
lanza; parecian vagabundos y rapaces, y si
alguna cosa en sus tradiciones los ligaba con
las primitivas familias centrales, era por
cierto insignificante, á pesar de que casi
todo en su tipo físico é intelectual arguyese
en favor de semejante procedencia. Aquellos
idólatras levantaban terraplenes para cele-
brar sacrificios al sol, á la luna y á las es-
trellas, aun cuando primitivamente fueron
adoradores del fuego. Hablaban una clase


general de lenguajes traspositivos; se servian
de instrumentos de cobre, así como de peder-
nal y de pórfido; fabricaban ollas de barro
cocido, para condimentar sus alimentos; cul-
tivaban el mas importante de los granos del
antiguo Méjico, el maiz (zea mays); tenian
plantíos de tabaco, y usaban el tambor aztéca
en las ceremonias religiosas y en sus danzas
guerreras. Por lo demás, creian en las doc-
trin¡,ts orientales de la transmigracion de las
almas, ó metempsicosis, así como en el poder
de la nigromancia, y estaban completamente
dominados por sus sacerdotes.


No cabe duda alguna q-ue habitaba esta
raza en el continente de América, muchos
siglos antes de la era cristiana, así como
que era anterior su existencia á la de varios
grupos que moraron en las islas de la Poline-
sia. Probablemente, su carácter y facultades
intelectuales especiales tomaron orígen de las
primeras tribus del Asia occidental, poblada·
en su mayor parte por los descendientes de
Sem. Con referencia á esto, dice con raZon
Mr. Schoolcraft lo siguiente, que considera
como el cumplimiento de una· profecía antiquí-
sima: «Suponiendo las tribus indias de orígen
semítico, como se cree con sobrado fundamen-
to, no cabe duda que hubieron de encontrarse
en este continente en 1492 con la raza jaféti-
ca, despues de haber dado la vuelta al mundo
ambas familias, por caminos diametralmente
opuestos. Pocos años despues de este suceso,
segun es bien notorio, la humanidad de un
distinguido eclesiástico español trajo ~ la
costa de Africa á los descendientes de Cam.
Como mera cuestion histórica, y sin mezclar-
la en 10 mas mínimo con otra alguna ~ el
resultado de tres siglos de ocupacion del pais,
fué una série de traslaciones entre todas las
familias coloniales del Sur y del Norte, me-
diante las cuales se estendió Ja.fet de una
manera estraña por el continente, mientras




CAP. n. ESTADOS-UNIDOS. 25


que los hijos de Cam, que vinieron por su- pecto á las comarcas poseidas por los habi-
gestion ajena, y no por su propia voluntad, tantes y tribus. indígenas en la época del
quedaron sujetos á la esclavitud en los di- descubrimiento, parece difícil concebir qué
latados y remotos valles ocupados por los clase de derecho puede fundarse en cual-
campamentos de Sem.» Génesis, IX, 27. (*) quiera descubrimiento de esta clase. Mucho


\


Los que ~rribaron de la Europa civilizada,
en los siglos XVI y XVII, encontraron el con-
tinente americano poblado por tribus incul-
tas, sin literatura, habitacion fija, ni cosa
alguna que pudiera atraerles la consideracion
y respeto de los europeos. Miraban éstos á
los indios como á meros salvajes, que no
tenian ningun título á la posesion del pais
en que se hallaban establecidos; imponian
á los infelices naturales todas las vejaciones
que su capricho, crueldad, h\luria ó ava-
ricia les dictaban, y donde esto no sucedia,
no era precisamente porque reconocieran en
los indios derecho á un tratamiento mas hu-
mano, sino porque Jlabia personas de noble
corazon, que se complacían en portarse con
ellos justa y benignamente. Todas las nacio-
nes europeas se creian autorizadas para pose-
sionarse de la parte del continente que uno
de 'sus súbditos hubiese descubierto ó visitado,
sin tener en cuenta para nada la primitiva
ocupacion y los derechos adquiridos por las
tribus indias, y aun recientemente el Tribu-
nal Supremo de los Estados-Unidos (i8iO),
emitiendo .su dictámen por medio del Ma-
riscal, juez superior, ha sostenido que el
derecho de los indios á las posesiones que.
ocupan, no tiene tal carácter de validez que
se oponga al dominio directo y dispositivo de
la tierra, si éste conviniere al Estado. (**)


Mr. J ustice Story observa con razon, tra-
tando de esta materia, lo siguiente: «Res-


(") Actas de la Sociedad Histórica de Nueva- York, 1846,
págs. 33-38. Véase igualmente la Revista norte-americana.
(North-American Review,) núm. 50, Enero de 1826.


(" ) V éanse los Informes, de Cranch, tomo VI, pág. 142.
TOMO l.


estrañariamos nosotros, en la época actual,
si los naturales de las islas que se levantan
en .;medio de los mares del Sur, ó los de
Cochinchina, viajando y descubriendo los
Estados-Unidos, fundasen en esto su derecho
al suelo de nuestro territorio. La verdad es,
que las naciones europeas~ no tuvieron el
menor miramiento por los derechos que am-
paraban á las tribus indígenas; que las tra-
taron como á bárbaras é idólatras, pues si
realmente no estaban facultadas para ester-
minarlas, debian al menos haberlas conside-
rado como meras ocupantes del suelo. Pudie-
ron, pues, haber tratado de convertirlas al
cristianismo, y si se hubiesen negado á ello,
espulsarlas entonces del pais, como indignas
de habitarlo. Empero, los descubridores.
afectaban regirse solo por el deseo de propa-
gar el cristianismo, ayudados ostensiblemen-
te por toda la intiuencia del poder pontificio,
siendo su verdadero objeto estender s~ propio
dominio Iy acrecentar sus riquezas, apode-
rándose de los tesoros, al propio tiempo que
del territorio del nuevo mundo. La avaricia
y la ambicion fueron el objeto final de sus
primitivas empresas.» (*)


Somos de dictámen que ha de concederse á
nuestros progenitores el derecho de cultivar
el suelo de América, y de abrir nuevas sen-
das al espíritu emprendedor y enérgico de la
raza humana; pero al ver que su trato no se
distinguió siempre por su rectitud ó debido
miramiento, hácia los naturales sentimientos
de los que, por tan largo tiempo, habian sido
poseedores del continente sin oposicion algu-


(') Esposicion familiar de la Oonslilucion, pág. 13.
4




HISTORIA DE LOS ESTArías-UNIDOS. CAp. lI.


na, no debe sorprendernos que ocurrieran leos, salvo alguna que otra rara escepcion.
disensiones y conflictos, y que todas las vio- eran forzosamente sus naturales enemigos.
lentas pasiones de los indios se encendieran Los hechos históricos, que consignamos mas
.Y estallasen con salvaje actividad; ni tampoco adelante, demostrarán, por desgracia; la
debe causarnos estrañeza que tardasen poco exactitud de este aserto.
los indígenas en persuadirse de que lo~ blan-


~=.~r(




CAPÍTULO 111.
1553-1606.


TENTATIVAS DE COLONIZACION LLEVADAS Á.CA.BO POR LOS INGLESBS.


Empresas de los.ingleses. - Willoughby y Chancellor. - Reinado de Isabel. - Frobisher. - Drake. - Sir Humphrey. - Sir Walter
Raleigh.- Carta de Amidas y Barlow.- Roanoke.- VlRGINIA.- Lane, gobernador.- Hariot.- Hostilidades de los
indios.- Abandono de la colonia.- Mándanse nuevos colonos.- Whitc, gobernador.- Virginia Dare.- Agitaciones po-
líticas en Inglaterra. - Piérdese totalmente la' colonia. - Traspaso de la patente de Raleigh. - Gosnold. - Jacobo 1.-
Flakluyt.- Pring.- Weymouth.- Compañia de Lóndres.- Compañía de Plymouth.-Carta constitucional.-Instrucclone
espedidas por el rey.


El espíritu emprendedor de los ingleses, IIugh Willoughby. «En su primera navega-
los incitó desde la primera época del descu- cion, estos descubridores norte-orieniales,
brimiento á acometer con vigor la obra de dice el eminente Plakluyt, iban completa-
fundar colonias en el nuevo mundo. mente á ciegas, y si .algo sospechaban,


La fama de Sebastian Cabot y su re cono- era tan nebuloso como los mares setentri&-
cida pericia y sagacidad en las espediciones nales que atravesaron, y tan oscuro y am-
navales, ejercieron grande influencia durante biguo, que mas servía para arredrarlos que
los reinados de Enrique VIII y Eduardo VI. para infundirles aliento. Referir los riesgos
Aunque la tentativa de encontrar un paso . que corrieron y los obstáculos que hubieron
noroeste á las Indias habia fracasado, con-, de vencer, seria demasiado prolijo, pues ea
~rvábase viva la idea de que dicho paso esta- primer lugar, viéronse espuesws al :rigor
ha todavía por descubrir, y predominaba en de los desapacibles y estraños mares' se-
el ánimo de los navegantes de aquella época. tentrionales, teniendo que aguantar las el'J.-
Por consejo é instancias de Cabot, se buscó crespadas olas y borrascosos vientos, que les
otrQ camino. Alegó varias razones para ha- atropellaban continuamente. Los mQuto.J!.bes
cer creer en la probabilidad de que existiera de nieve y montañas de hielo que se !evan-
Hn paso al tan buscado Cathay por el nor- taban hasta en verano; las esp3Jl:t0sas e3l1.
deste, y á consecuencia de esto, formóse una ratas, inciertas corrientes,. espesas nieblas
compañía de comerciantes, á cuyo frente se y otros fenómenos terribles que la espedicioo
puso Cabot, la cual preparó y equipó una hubo de salvar en aquellos mares, cOIíltr3lSta-
espedicion, con instrucciones y órdenes espe- ban notablemente con el apacible y tE?mplado
ciales, redactadas por el mismo célebre nave- Océano Atlántico, por el cual hicieroID! los es-
gante, confiriéndose el mando de ella á Sir I pañoles y portugu€ses sus placenteros viajes,




28 HISTORIA DE LOS CAP. 1II.


satisf8ieiemio SU sed de fama y oro, y ad- tranquilidad interior del reino, dice Rohert-
quiriendo la nombradía y riquezas que les son, sostenida durante el decurso de un largo
·hicieron llevaderas sus penalidades.» Las y próspero reinado; la _paz con las naciones
tempestades separaron á \Villoughby y Chan- estranjeras, que subsistió por mas de veinte
cellor, y despues de haber doblado el « temi- años despues de haber ocupado Isabel el
blc y nebuloso Cabo-Norte,» viéronse sor- sólio; la bien calculada economía de la reina,
prendidos por los horrores de un invierno que le .permitió librar á sus pueblos de los
polar; pero con muy distinto resultado para onerosos impuestos que coartaban el comer-
cada uno de ellos. \Villoughby se refugió cio, juntamente con la popularidad de su
en un oscuro puerto de Lapland, para ser administracion, circunstancias todas favora-
víctima de lenta y espantosa muerte. En la bIes para las empresas mercantiles, prestaron


siguiente primavera descubrieron su nuevo impulso á los descubrimientos. La
1554. . 1 d ' dI' retIro: os ca averes e os marmeros perspicacia de Isabel, le dió muy pronto á
helados, yacian en derredor del buque, y el conocer, que la seguridad de un reino rodea-
de Willoughby se encontró en su camarote, do de mar se afianzaba en su fuerza naval, é
teniendo aun en la mano el diario en que se inauguró su gobierno aumentando el número
detallaban los horribles padecimientos á que ele buques de la real armada y dotándolos de
se vieran reducidos. Mas afortunado Chan- mayor soljdez. Dispuso tamhien se hicieran
cellor, entró en el mar Blanco, y halló seguro inm~nsos acopios de municiones de guerra en
abrigo en el puerto de Arcángel, donde los sus arsenales; mandó construir embarcacio-
moscovitas recibieron con suma hospitalidad nes de doble fuerza, con arreglo á las ideas
'á sus primeros visitadores eshunjeros. Al de la época, é incitó á sus vasallos á que
saber Chancellor la vasta estension del im- imitaran su ejemplo, y no fuesen por mas
perio que habia descubierto, se encaminó á tiempo tributarios 'de los estranjeros, á quie-
Moscow, y presentó al czar Juan Vasilowitz nes hasta entoncés habian comprado todas .
una carta de Eduardo VI, de que era porta- las naves de gran porte. Con tales estímu-
dor el comandante de cada nave. El czar~ los y esfuerzos, se perfeccionó la habilidad
que no carecia de perspicacia y sagacidad, de los constructores ingleses, aumentóse el
conociendo las ventajas que podria reportar número. de marineros, y se fijó la atencion
entablando comercio con las naciones occi- pública en la armada, considerándola como
dentales de Europa, trató á Chancellor muy el objeto nacional mas importante.» (*) La
eortesmente, y en una carta dirigida al rey reina escitó por todos los medios posibles
Eduardo, le invitó á establecer relaciones á sus súbditos á que comerciaran 1561
mercantiles entre la Inglaterra y su imperio, con la Rusia, v tratasen de pene- á
ofreciendo ámplio . favor y proteecion á los trar por tierra ;n Persia, así como 1568.
súbditos de la Gran Bretaña. para que abrieran, de un modo ú otro, nue-


La aficion á las empresas marítimas ar- vas vías á la éspeculacion y actividad co-
riesgadas, aunque no tan activa durante el merciales.
reinado de María, continuó, sin embargo, Habiéndose frustrado la tentativa para
acrecentándose, yel advenimiento al trono y descubrir un paso por el nordeste, hízose
reinado de Isabél vino á proporcionar nueva
oportunidad para su mayor desarrollo. «La (') Historia de América ,por Robertson, lib. IX, pág. 207.




CAP. III. EST AOOS-UNIDOS. 29
se un nuevo esfuerzo para hallarlo por el


noroeste. Aprestáronse tres pequeñas
1576. . 1 d d M t' embarcacIOnes, a man o e 1 ar m
Frobisher, eminente marino de aquella épo-
ca; mas á pesar de que hizo tres viajes con-
secutiyos y esploró en cierta estension la
costa de Labrador, no logró realizar elolüeto
de su espedicion.


Vino á coincidir casi con aquella fecha, el
viaje afortunado que hizo Sir Prancis Drake,


cuyo buen éxito dió ciérto lustre á
1578. . b . d" su nom re, aunque sm pro UClr mn-
gun provecho esencial al comercio inglés.
Drake tuvo bastante arrojo para seguir las
huellas de Magallanes, y cruzando el Ecua-
dor, dirigió su rumbo por la costa americana
del Pacífico, hasta los cuarenta y tres gra-
dos de latitud norte, con la esperanza de
descubrir un paso noroeste del Atlántico al
Pacífico; pero no consiguió el objeto que se
propoma.


En el mismo año en que terminó Pro-
bisher tan infructuosamente su tercer viaje,
hízose, bajo los auspicios de la reina Isabel,
otra tentativa para establecer una colonia en
América. Intervino principalmente en esta
empresa Sir Humphrey Gilbert, cabiÍllero de
distincion y de notable capacidad como mi-
litar y como escritor marítimo. Humphrey
obtuvo sin dificultad una patente de la reina,
que le autorizaba á llevar á efecto sus planes
«con toda esperanza de buen éxito,» conce-
diéndosele seis años para establecer la colo-
nia. Como esta fuese la primera cédula de
privilegio otorgada por la corona de Ingla-
terra, los artículos de que constaba merecen
especial atencion, porque son un trasunto
de las ideas dominantes en aquella época res
pecto á la naturaleza de semejantes estable-
cimientos. «Isabel autoriza á Sir Humphrey
Gilbert para descubrir y tomar posesion de
todas las remotas tierras habitadas por bár-


baros, que no estén ocupadas por ningun
príncipe ó pueblo cristiano; le confiere pleno
derecho de propiedad del suelo de los paises
de que pudiera apoderarse; le faculta á él, á
sus herederos y cesionarios, para trasferir
cualquiera porcion de aquellas tierras que
tenga por conveniente, en feudo simple, á
las personas que estén allí establecidas, con
sujecion á las leyes de Inglaterra, y ordena
que todas las tierras concedidas á Gilbert
dependerán de la corona de Inglaterra en
homenaje, mediante el tributo de la quinta
parte de los minerales de oro y plata que
en ellas se encontraren.» La cédula otorgaba
tambien pleno poder á Gilbert, á sus here-
deros y cesionarios, para juzgar, castigar,
perdonar, gobernar y regir, segun su buena
discrecion y política, lo mismo en las causa,s
capitales ó criminales, como en las civiles,
igualmente en la marina que en otros ramos,
á todas las personas que de tiempo en tiempo
fuesen á establecerse en dichas comarcas; y
declaraba que todos los que allí se domicilia-
sen gozarian de los mismos privilegios con-
cedidos á los estranjeros libres, naturalizados
en Inglaterra, no obstante cualesquiera ley,
costumbre ó uso contrario á esta disposicion.
Pinalmente, prohibia á. cuantas personas
quisieran ó intentaran establecerse en aque-
llas regiones, que lo hicieran á menos de
doscientas leguas en contorno de cualquier
sitio q ne Sir Humphrey Gilbert ó sus aso-
ciados hubieran ocupado durante el plazo que
se fijaba para el establecimiento permanente
de la colonia. (*)


Sir Humphrey Gilbert invirtió gr~n parte
de su fortuna en esta proyectada espedicion;
pero como surgieran disensiones entre los que
se habian alistado para acompañarle en ella,
disminuyó su número, lo que la hizo desme-


(') lJakluyt, torno 1II, pág. 135.




HiSTORIA PE "()S CA.P. In,


Tecer an~s de su saliqa, y así fqé, que única-
Ip.ente se diq ~ l~ vela con algu~os pocos
amigos l~ales y seguros. Una de las embar-
cacio.q.es se perdió en una tormenta, -y es
probable que tuviera ta~bien un encqentro
C9n '-1na escuadr~ esp~ñola; de modo que,
sumamente desalent4,do, vióse en la precision
de ~fectuar su regre~o á Inglaterra.
Er~ hermano político de Gilbert el ilustre


Sir Walter Raleigh , homQre de génio supe-
rior, de portentosa opulencia y de s~blimes
aspiraciones. Habia militado bajo las órdenes
de Coligny, tan reIlorobrado por su pericia y
bizarría" y se mostraba celoso por conservar
intacto el ~onor nacional. Desde luego se
apresuró á auxihar á su cuñado, y aun se
supone que acoJllpañó á Gilbert en su primer
~iaje en 1579. Po],' su grande influencia con-
siguió se ~eclarase ~biertamente la reina en
~~~O:f Qe la espedicion; suministró él un buque
de doscientas toneladas, que llevaba su propio
nombre, é hizo cuanto pudo, en favor de la
1583. m~pediéion. Con una flota de cinco


buques, ellJelight, Ralei,gh, Golde~­
Hi~d, S~oallow y el Squirrel , en el cual se
embarcó mucha gente, emprendió Gilbert su
segundo via:je , dándose á la vela en el mes
de junio de 15&'3. Cuando llegó á Terranova,
á principios de agosto, tomó posesion de la
isla en nombre de Isabel; hizo levantar un
pilar con las armas de ltlglaterra, _y uespues,
segun la costumbre feudal, se leyó la cédula
de privilegio otorgada, y se arrancó del suelo
un terron y un trozo de césped, que se pu-
sieron en manos del almirante. La turbulenta
y desordenada conducta de muchos de los
marineros, habia sido un obstáculo para el
buen éxito de la espedicion, de cuyas resultas,
mientras navegaban con rumbo hácia el Sur,
:para «incluir en los.li,mites de la patente ó
cédula toda la tierra descubierta,» el buque
mayor, por descuido. de sus tripulantes, chocó


90ntra \.ln b~:nco de fl,rena y se fué á pique, pe
reciendo pró4iIIli\wente en él unos cien hom-
bres, entre los cua¡es se contaba el húngaro
Parmenius, llamado J]udceus, del nombre de
Sil ciudad natal, qv.ien debill¡ haber sido el
crollista de la espedicion, como asiIllismo (el
afinador sajon y descubridor de inestimables
riquezas.» En esta catástrofe se perdieron
tambien lo~ papeles mas interesantes del al-
mirante. Decididos en tal estado á regresar
4 su patria, los vieIltos de otoño em;pezaron
á hacer Ill~Y peligrosa la :navegacion de tan
pequeñas embareaciones. Sin embargo, Sir
HlUllphrey, q'-1e habü~ salido de Inglaterra
á bordo del Squirrel, bajel de diez tOIlela.,.
das, desa"teIl,diendo toda Mvertencja, per ..
sistió e1\ p.ermanecer- eIl él con sus. valientes
marineros y piloto, antes que tr&~bordanse
al buque mayor. Ambas embarcaciones na.,.
vegaron juntas, presentándose Giloort, de
vez en cuando á bordo del Hind, para ani- -
mar á sus com~a:&~ros con esperanzas de
buen éxito. Levantóse de pronto tan deshe-
cha borrasca, que los mas viejos marineros
no recorda,ban haber· visto ja1!U~s olas mas
gigantesc&s y aterradoras. En la tarde del
domingo 9 de setiembre ~ cargado como
estaba el Squirrel, de ~rtillería. y cadenas,
faltÓ poco para que le ech&se á pique una
oleaua, de lá cual escapó milagrosamente.
Cuando le vieron salir de eI¡l,tre el ab¡sn;lO de
aquel mar embravecido, resonaron sobre
cubierta cien gritos de sorpresa y agradeci-
miento. Gilbert, que estaba sentado en la
popa, con un libro en: la mano,. esc1alllÓ con
calma, luego que la. cor:riente de las olas le
puso al alcance de la voz de los que iban á
bordo del otro buque: (Estamos tan cerca del
cielo por mar, como por tierra.» Estas fuel?on
las últimas palabras que le oyeron pl?onun-
ciar. A medja_ noche , habiewJo tomado un
poco la delanter~ el Squirrel,. y viendo los




CAP. UI. ESTADOS-uNIDOS.


que estaban de guardia sobre lá cubierta del
Hind desaparecer las luces de aquel entre
la oscuridad de la imirejada, empezarOn á
lanzar desesperadas vO'Ces, diCiendo que
el general se habia perdido. Eil efecto, el
8quirrel, fragata en nüniatura, acababa de
hundirse entre las aguas. En cuanto al Hind,
habiéndose librado á duras penas del tempo-
ral, arribó por fin á Falmouth, llevando la
noticia de tantas pérdidas y desastres.


La mala estrella de su hermano político,
no disuadió á Raleigh del iÍltento de llevar
á cabo su plan favorito de colonizacion y des-
cubrimientos en América. Deseoso de propor-
cionar á su colonia un clima mas suave, so-
licitó y obtuvo de Isabel una patente tan
ámplia como la que se habia otorgado á Gil-
bert. Por ella; se le constituía en dueño y
propietario de la tierra, con poderes casi ili-
1.584. mitados, bajo la condicion de reservar


á la corona una quinta parte de los
minerales de plata y oro que encontrara.


Al mando de Philip Amidas y Arthnr Bar-
low, zarparon dos buques en el mes de abril
de 1584, y en los primeros dias de julio llega-
ron· á las playas de la Carolina. Despues de
reconocer la costa en un trecho de ciento
veinte nlillas, desembarcaron ambos capí-
taines, tomando inmediatamente posesion en
nombre de la reina de la isla de Wococon,
la mas meridional de las que componen el
Ocracok Jnlet.


Hakluyt ha conservado la brillante des-
cripcion que Amidas y Barlow hicieron á
Raleig de este descubrimiento, al regresar á
Inglaterra en setiembre del mismo año. Su
lenguaje es gráfico y digno de reproducirse:
«El terreno de Wococon, dicen, es el mas
abundante, ameno, fértil y sano de todo el
mundo .. Existen allí mas de catorce árboles
diferentes y vistosos de olorosa madera. La
mayor parte de los arbustos sOn laureles y


ótros semejantes. Tambien se encueritran los
robles que nosotros tenemos; pero mucho
mas grandes y mejores. Despries de haber
visto varias veces á aquellos habitantes
deSde nuestros buques, uno de nosotros dos,
con siete hombres de la tripulacion, nos in.;.
ternamos veinte niillas en el rio que corre
hácia la ciudad de Skicoak, al cual los tia,;
turales llaman OCciun. A Id tarde siguiente
llegamos á una isla, que designan con el
nomóre de Roanok, dis(aI1ée SIete leguas del
puerto por donde entramos, y en cuyo estre-
mo seteIitrional divisamos una aldea de
nueve casas, todas de cedro; y fortificadás
con fuertes empalizadas de árboles, para res-
guardarse de sus enemigos. La entradá de
cada una de estas viviendas, era una especie
de barreta artísticamente hecha. Cuando
nos dirigimos á aquella aldea , hallándonos
'ya cerca de las márgenes del río, la mujer
de Granganimo, hermano del re'y, vino cof: ..
riendo á nuestro encuentro, recibiéndonos
placentera'y amistosamente. Como su ma-
rido no se encontrase á la sazon en el pue-
blo , dispuso ella que algunos de los suyos
sacasen nuestra lancha á la pla.Ya, para li-
brarla del embate de las olas; mandó á otros
que cargasen con nosotros y nos pusieran en
tierra, disponiendo .tambien que llevasen los
remos á su casa por temor de que los ro-
baran. Cuando entramos en la habitacion dé
aquella mujer, nos ~izo sentar junto á un
buen fuego; quitónos las ropas; las limpió .Y
las puso á secar, mientras sus criadas nOR
lavaban los piés con agua caliente, afanán-
dose ella misma por verlo todo arreglado del
mejor modo posible. Despues que nos hubi-
mos secado, condújonos á un cuarto inte-
rior, donde puso sobre la mesa, colocada á
lo largo de la pared, un potaje parecido al
frangollo, venado cocido y asado, varieda~l
de pesca, úlelones, raices'y frutas de diver-




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32 HISTORIA DE LOS CAP. UI.


sas clases. Los naturales de esta isla beben despues de habernos alejado á muy corta dis-
comuI;l.mente agua; pero mientras dura la tancia de la playa. Como nos viese bastante
uva ,beben vino, y por falta de barriles ó recelosos ,se afectó mucho, y mandó á va-
cascos para conservarlo, el resto del año rios hombres y treinta mujeres, que perma-
vuelven á usar el agua, siendo esta antes neciesen en vela á orillas del rio, cerca de
hervida con gengibre, cinamomo negro, á nosotros, enviándonos á bordo cinco esteras,
veces sasafrás, y otras yerbas salutíferas y para resguardarnos de la lluvia, insistiendo
medicinales. Nos trataron con grande afecto repetidas veces con sus palabras para indu-
.Y amabilidad y con tanto cariño á usanza cirnos á pasar la noche en su casa. Empero
suya, como les era dado discurrir. Encontra- siendo pocos en número, y considerando que
mas en ellos la gente mas afable, bondad<?sa de malograrse nuestro viaje, nos hubiéra-
y leal, exenta de toda doblez y traicion, vi- mas visto en grandísimo pehgro, no nos atr~
viendo cual pudieran hacerlo los hombres en vimos á aventurar cosa alguna, aunque no,
la edad de oro. Solo se cuidan de guarecerse habia ,motivo para que sospechar en lo mas
del frio', en su corto invierno, y de susten-
tarse con los frutos que la tierra les suminis-
tra. La carne que comen está muy bien co-
cida, y preparan un caldo de escelente olor
.Y muy sabroso. Las vasijas para condimen.,..
tar sus alimentos, son ollas de barro, muy
anchas, blancas y vistosas: sus fuentes son
platos grandes de madera olorosa. El cuarto
en que comian, les servia de habitacion, y
allí tenian el ídolo que ellos adoran, y del
cual cuentan cosas increibles. Mientras es-
tábamos sentados á la mesa, se presentaron
en la puerta de la estancia dos ó tres hom-
bres con sus arcos y flechas, que veniaride
cazar. Al verlos, nos pu~imos á observarlos
uno tras otro, é intentamos echú mano á
las armas; pero, tan pronto como 'la dueña
de,lacasa notó nuestro recelo, ,se alteró
muchísimo, llamando á algunos de los suyos
para que arrojasen fuera y rompiesen, las
armas á los recien venidos. Cuando nos
despedimos al oscurecer, sin querer pasar
allí la noche, mostróse muy triste y pesa-
rosa, y nos mandó nuestra cena, medio
condimentada, ollas, y cuanto pudiéramos
necesitar, á nuestro bote, acompañándonos
luego hasta llegar al costado del mismo, en
el cual descansamos hasta la madrugada,


mínimo de las inten,ciones de aquella buena
gente, pues no puede hallarse en el mundo
otra mas af~ble y ,caJ;iñosa" segun lo hemQs
esperimentado hasta ahora.» (*)


Encantados de la hermosura de cuanto
veian, y bien persuadidos de que no podia
ocurrir ningun, ca:rp.bio que alterase la belIe~
za de tan deliciosos sitios, Amidas y Barlow
se limitaron á muyqortas esploraciones, y
llevando consigo á dos, naturales del .pais,
Wanchese y Mant(}Q, diéro.nse á la vela para
Inglaterra. Grande fué el entusiasmo, de Ea-
leigh con la halagüeña perspectiva que se
ofrecia á su vista. La reina significó, sus de-
seos de que la nueva region se llamase Vir-:-
ginia, por alusion sin duda al estado de
soltera, que conservara hasta entonces. :J;>oco
tiempo despues obtuvo Raleigh el título y
dignidad de caballero, otorgándosele, por
especial rp.erce,d, un lucrativo monopolio de
vinos, que le habilitó para llevar adelante,
c()n nuevo vigor sus proyectos de coloniza-
cion. Con tan favorables circunstancias, no
era difícil aprestar otra nueva y poderosa
espedicion, y en abril de 1585zarparon~e
Plymouth siete .buques, á las Qrde~es del


(') lIakluyt, tomo l~l, pág. ~~




CAP. III. ESTADOS-UNIDOS. ro


comandante Sir Richard Grenville, uno de delgadas, que se deshizo y fué á pique al
los hombres mas valientes de aquella costado mismo del buque que atacaba, tan


1.585., 11 d' b 1 . t t lIt' 't 1 b d epoca, evan o a su 01'( o Cien,o y pron o como a saar en es e o a . an onaron
ocho colonos. Fué nombrado gobernador de Grenville y sus compañeros.» Al entrar en
la colonia Ralph Lane, formando tambien Plymouth con esta presa, flié acogido con
parte de la espedicion el eminente matemá- entusiastas aclamaciones.
tico Hariot y el ingenioso pintor vVith. , Tras aquel primer ejemplar de inmotivada
Dirigiendo su rumbo hácia las Indias Occi- crueldad que esperimentaron por parte de los
dentales, llegó la escuadra el 20 de junio al europeos, ansiosos los indios de desembara-
continente de la Florida, habiendo estado á zarse de los colonos, á quienes ya aprendieron
punto de naufragar en el Cabo-Fear, y fóndeó á odiar y temer, empezaron á confabularse
el dia 20 en Wococon. secretamente contra ellos. Lane, en quien no


Ralph Lane era un bizarro oficial, á quien concurrian las dotes necesarias para el puesto
por su valor concedió la reina el título de que ocupaba, pues era alternativamente
caballero; pero que poseia mas bien las cua- severo y crédulo, recibió un aviso de uno
lidades de un valiente· soldado, que las de un de los jefes indios, que le indujo á remontar el
laborioso y pacífico colono. Precipitado en Roanoke, tanto en busca de perlas y riquezas
sus resoluciones, «vivo é impetuoso en las minerales, como para esplorar el interior
contiendas,» su proceder inconsiderado y del pais.
hostil fué causa de gran tribulacion en esta Nada mas desastroso que esta espedicion.
y otras espediciones posteriores. Empero la Los botes que la conducian andaban con len-
primera ofensa mortal, la infirió el mismo' titud contra hi rápida corriente; las orillas
Grenville. Habiendo mandado á tierra una del rio aparecian desiertas, y los a~entureros
partida, acompañada de Manteo, todo podia no podian proporcionarse ninguna clase de
haber ido bien, á no ser por un acto de comestibles. Esto no obstante, convinieron
precipitada venganza, la primera probable- en no abandonar su esploracion, mientras
mente cuya tendencia inspiró inquietudes les quedara media pt'nta (medio cuartillo) de
y sospechas en el ánimo de los confiados trigo por cabeza, determinando además, que
indios. Uno de ellos se dejó seducir por la matarian sus «dos mastines, cuyo cocido ó
tentacion de hurtar una copa de plata: retar- potaje, condimentado con hojas de sasafrás,
dóse la prometida restitucion, y con este les serviria en último estremo de recurso
motivo los ingleses «quemaron y saquearon para vivir dos dias mas.» Habiendo sido
las mieses y la aldea en que habitaba el alevosamente atacados por los indios, y
autor del robo, habiéndose fugado antes toda consumida ya la «olla Ó potaje de perros
la gente.:» que habian dispuesto para su sustento,»


Una vez desembarcados los colonos, despues regresaron á la boca del rio, no pudiendo
de permanecer algun tiempo en el pais, y su bote atravesarle, á causa de una tempes-
de haber recogido un cargamento de perlas tad, viéndose entonces reducidos «el sábado
y de pieles, regresó Grenville á Inglaterra, Santo, que fué para ellos verdadero dia de
apresando en su travesía un barco español vigilia,» á comer sasafrás, sin vianda ani-
ricamente cargado, «á cuyo· efecto habia mal á la que pudiera servir de condimento; y
ido al abordaje en un bote hecho de tablas como dice Lane, «caso parecido á este no se ,,_ .. , ,


TOMO r. 5 , ..~~;~<:.:
/~\. .,<,\; .....


f.;> ¡~~,!,. <~./ ...
>r-.


i




34 HISTORIA DE LOS CAP. III.


habrá presentado nunca, antes de ahora,
segun creo, de haberse usado el sasafrás
como alimento.» A la mañana siguiente, des-
pues de mil trabajos, arribaron á Roanoke
hambrientos y estenuados.


Tomás Hariot era indudablemente el mas
perspicaz observador de la colonia. Sus es-,
fuerzos por adquirir un conocimiento exacto
del país, de sus habitantes y de sus produc-
ciones, obtuvieron un éxito estraordinario.
Este hombre, dotado de una sagacidad y
paciencia nada comunes, se insinuó de un
modo particular en el ánimo de aquellos
indígenas, procurando enseñarles las ver-
dades del cristianismo. Citaremos con este
motivo' sus propias palabras: «La mayor
parte de las cosas que vieron y observaron
con nosotros, tales como instrumentos ma-
temáticos, brújulas, la virtud de la piedra
iman, telescopios, lentes ustorios, relojes,
libros, escritos, armas de fuego y otras co-
sas parecidas, de tal modo escedian á sus
alcances, que se imaginaban 'eran mas bien
obras de 'los dioses que de los hombres, ó
cuando menos, que los mismos dioses nos
habian enseñado el modo de hacerlas, porque
nos amaban á nosotros mucho mas que á
ellos. De ahí provino que bastantes indios
dieran crédito á lo que les deciamos de nues-
tro Dios. A donde quiera que yo iba, hacia
cuanto me era dable por dar á conocer su
glo.ria inmortal. Les dije, que aun cuando
la Biblia que les enseñaba contenia todo
aquello, no tenia por sí sola la virtud que
á mi entender ellos se imaginaran. No obs-
tanJe, los indios se complacian en tocarla,
besarla, abrazarla, ponerla sobre sucorazon,
en, la cabeza, y pasarla, por fin, por todo su
cuerpo.» e')


mayoría de los colonos se distinguia menOR
por sus actos de devocion y de prudencia, que
por su afan y vehemente deseo de adquirir
riquezas. No habiendo correspondido el éxito
á sus esperanzas, y tratando en su despecho
duramente á los indígenas, éstos procuraron
librarse de los estranjeros, prefiriendo aban-
donar sus campos sin sembrarlos, con tal
que el hambre alejase á tan molestos huéspe-
des. Recelando Lane una conspiracion para
destruir la colonia, solicitó una entrevista con
Wingina, el mas activo de los jefes indios, y
mató alevosamente á cuantos le acompaña-
ban. Agotado el acopio de provisiones que
trajeron de Inglaterra, y viéndose la colonia
en situacion apuradísima, estaba á punto de
disolverse, cuando impensadamente apareció
con su flota Sir Francis Drake, de regreso
de la afortunada espedicion que emprendió
contra los españoles en las Indias Occiden-
tales. Dejando bien abastecido á Lane dé
cuanto necesitaba, dióle una embarcacion
de setenta toneladas, con los botes correspon-
dientes, - y arregló las cosas cual convenia
hacerlo para la próspera continuacion de la
colonia. Empero, una tempestad destrozo el
buque suministrado por Drake, y entonces,
no solamente los colonos, sino tambien Lane,
en estr~mo desalentado; solicitaron que se
les permitiese volver á Inglaterra con la
escuadra de Drake. Como la cédula otorgada
no coartaba la libertad de ,los colonos, éstoR
abandonaron al fin su .establecimiento de
Roanoke, en junio de 1586.


Precipitada en demasía fue la desercion
de la colonia, pues á los pocos dias de su
partida, llegó un buque cargado de todo
género de provisiones. Enviábalo Raleigh;
pero encontrando desierta la colonia, regre-


Desgraciadamente, y á pesar de esto, la só el navío á Inglaterra.


\*) Hakluyt, tomo 1lI, p. 324. I No habian trascurrido dos semanas, cuan-do apareció tambien en aquella costa Sir Ri-




CAP. 1II. ESTADOS-UNIDOS. 35


chard Grenville, con tres embarcaciones bien abril, llegaron á su destino el 22 de julio,'
provistas de toda clase de mantenimientos. echando anclas delante de la costa.
Dejado que hubo cincuenta hombres (*) en la Inmediatamente se buscaron los hombres
isla de Roanoke, perfectamente aprovisio- que quedaron el año anterior en la isla de
nados para dos años, efectuó tam1.Jien su Roanoke; pero fueron inútiles cuantas pes-
regreso á la madre patria. quisas se practicaron con este objeto: los


Como se vé por lo que dejamos apuntado, indios habian satisfecho en ellos su venganza.
«el paraiso del mundo» no fué otra cosa Un cuadro de desolacion y ruina fué lo que
Hino una fuente perenne de gastos y decep- se ofreció á la vista de los esploradores.
ciones. (**) Con arreglo á las instrucciones de Ra-


A pesar de todo, no era hombre Raleigh leigh, la bahía de Chesapeake fué el punto
que cediese en su empeño, por mas contra- señalado para el nuevo establecimiento; pero
riedades que esperimentara. Mediante las pronto surgieron discordias entre los colonos.
preciosas descripciones que le hizo Hariot No siendole posible á Whitellevar á cabo sus
del pais que habia visitado, y de las produc- planes, tuvieron que echarse en la isla de
ciones de su suelo, pudo reunir fácilmente Roanoke los cimientos de la ciudad proyec-
nuevos colonos para América. Embarcáronse, tada. Además de esto, aun cuando Manteo
pues, muchos emigrantes con sus mujeres y y sus parientes recibieron con alborozo á los
familias, para fijar su residencia en el nuevo ingleses, los indios, en general, manifestaron
mundo; redactáronse reglamentos municipa- hácia ellos bastante antipatía, y no pudiendo
les; fué nombrado gobernador Mr. 'John adelantar gran cosa en circunstancias tan
White, y otorgóse, por fin, una carta de in- poco favorables, los colonos suplicaron uná-
corporacion para la «Ciudad de Raleigh.» nimemente á \Vhite que volviese con el buque


Habiendo salido de Portsmouth el 26 de á Inglaterra, para proporcionarles acopios
y refuerzos. Pocos dias antes de su salida, la
hija del gobernador, Mistriss Eleonor Dare,


(') Mr. Bancroft dice quince; pero Smith y otros cincuen-
dió á luz una niña, que fué la primera cria-la, número que parece ser el mas probable.


(") Camden asegura que entonces fué cuando por prime- tura nacida de padres ingleses en el suelo de
ravez llevaroneltabacoálnglaterraloscolonos,ydificilmen- América, á la cual se le dió muy oportuna-
tepodria dudarse de que Lané lo importara por disposicionde
Raleigh, que lo habia visto usar en Francia, durante su per- mente el nombre de Virginia Dare. Dejando
manencia en aquel pais. Existe una tradicion bien conocida, con pesar su familia y la colonia, que con ta-
en que se refiere, que Sir 'Valter empezó á fumarlo privada- ba entonces con ochenta y nueve hombres,
mente en su despacho, y que habiendo entrado su criado
con un vaso de cerveza y nuez moscada, mientras aquelleia setenta mujeres y once niños, "Thite regresó
un libro con suma atencion, viendo.que salia humo de la boca á Europa, sin que le fuera dado hacer nada
de su amo, le arrojó toda la bebida á la cara, para apagar
el fuego, y abandonando la estancia, bajó precipitadamente en favor de sus amigos y parientes á quienes
las escaleras, y alarmó ála familia con desaforados gritos, di- no volvió á ver jamás.
ciendo, que su amo se abrasaba, y que antes que subiesen
estaria reducido á cenizas. Por habérsela considerado como
una adquisicion de buen tono, no menos que por la favorable
opinion respecto á sus saludables cualidades, emitida y sos-
tenida por varios facultativos, la costumbre de fumar cundió
rápidamente entre los ingleses, y por un raro capricho de la
especie humana, el uso del tabaco ha venido á ser casi uni_
versal.


Cuando llegó á Inglaterra, encontró White
todo el pais grandemente sobrescitado, y pre-
parándose contra la invasion con que les
amenazaba Felipe de España y su armada
invencible.


Raleigh, sin embargo, no se olvidaba de




-


36 HISTORIA DE LOS CAP, 111,


su colonia, y aun en medio de sus cuidados
y atenciones crecientes por el estado de su
patria, pudo aprestar en abril de 1588 dos


. embarcaciones bien provistas de todo;
1588. t' 1 ' 'd mas sus rlpuaclOnes, anSIOsas e
presas, se entregaron á la piratería antes que
al cumplimiento de su deber. Derrotados en
un combate, viéronse precis.ados á retroceder,
dejando así á la colonia enteramente aban-
donada á sus propias fuerzas. Aquel retraso
le fué fatal, pues nada mas pudo hacerse
por entonces en su favor. Hallábase Raleigh'
próximo á la bancarrota, á causa de los enor-
mes gastos en que se habia empeñado, y


hasta 1590, no le fué dado á White
1.590. 1 b d .{' '1' d


. vo ver en usca e su laml la y e
la colonia que habia dejado. Al llegar á las
playas de Virginia, encontró á Roanoke
convertida en un desierto: las ruinas de
las habitaciones abandonadas, y la palabra
«Croatan, '" trazada en la corteza de un árbol,
fueron los únicos vestigios que quedaron de
aquel desventurado establecimiento. Creyóse
posible que se hubieran refugiado los colonos
entre Manteo y los suyos; pero nunca pudo
averiguarse nada que diera á conocer cuál
habia sido su suerte.


Raleigh, quehabiagastado mas de 200,000
pesos fuertes en sus nobles ef¡fuerzos de co-
lonizacion, no podia hacer ya nuevos sacri-
ficios, viéndose por lo tanto en la precision
de ceder todos sus derechos de propiedad á
Sir Thomas Smith, y á una compañía de co-


merciantes de Lóndres, empeñándose
1589. '1 d t


. e espues en o ras empresas, espe-
cialmente en la de penetrar en el centro de
la Guyana, donde le halagaLa la esperanza
de rehacer su quebrantada fortuna. La com-
pañía deLóndres no consiguió proporcionarse
colonos para la Virginia, y hubo de limitarse
á un tráfico de poca monta, valiéndose de un
corto número de embarcaciones, sin poder


llevar á cabo nmgun establecimiento en el
continente americano. De aquí resultó, que
en 1603, despues de haber trascurrido mas
de cien años desde que Cabot descubrió
el continente de la América setentrional, y
veinte de haber enviado Raleigh sus primeros
pobladores, no quedaba ni un solo inglés en
el nuevo mundo. i Lenta en estremo fué la
obra de la colonizacion 1


En el último año del reinado de Isabel,
Bartholomew Gosnold se dió á la vela en una
pequeña embarcacion, intentando hacer un
viaje mas directo á Virginia que el acostum-
brado por lavia de las Canarias y de
las Indias Occidentales. Al cabo de 1602.


. siete semanas, arribó este navegante á la
costa de Massachussetts, cerca de Nahant, y
dirigiendo despues su rumbo al sur, en busca
de un puerto, descubrió el promontorio que
denominó Cabo-Codo Este fué el primer punto
de Nueva-Inglaterra en que pusieron pié los'
ingleses. DoLlando el cabo y trasponiendo
K antucket, entraron en la bahía de Buz-
zard, á la que dieron el nombre de Esperanza
de Gosnold, y determinaron establecerse en la
mas accidéntal de las islas de aquella bahía,
á la cual llamaron Elizabeth, por ser este el
nombre de la reina de Inglaterra. Lo primero
que hicieron, fué construir un fuerte y un
almacen sobre un islote peñascoso, en medio
de un pequeño lago de agua dulce, de los
cuales quedaron rastros, que fueron observa-
dos en 1797 por el Dr. Belknap. Deleitábanse
los espedicionarios con la exuberancia y lo-
zanía de la vejetacion, cual si fuese el prin-
cipio del verano, con el aroma de los olorosos
arbustos y la abundancia de las uvas· y
fresas silvestres que producia aquella tierra,
sintiéndose naturalmente impulsados á per-
manecer allí; pero reducidos á muy corto
número; rodeados como lo estaban de indios;
faltándoles provisiones, y recordando la des-




CAP. 1II. ESTADOS-UNIDOS. 37


graciada suerte que cupo á los desamparados I capitan \Veymouth, equipada y despachad~
colonos de Virginia, en vista de las disen- por Lord Arundel, no solamente produjo un
siones que entre ellos sobrevinieron, deci- testimonio mas en el mismo sentido,. sino
diéronse á regresar á Inglaterra. Menos de que refirieron los que en ella tomaron parte
cuatro meses habian trascurrido desde el dia tantas particularidades ulteriores en favor de
ue su partida, cuando arribaron á su pais, aquel pais , que se desvanecieron completa-
sin haber padecido ninguna enfermedad. Los mente todafl las uudas , y en breve se formó
viajeros divulgaron por todas partes las mas una asociacion bastante numerosa y opulenta
favorables noticias respecto al suelo y clima para intentar la colonizacion ; por cuyo mo-
de las tierras nuevamente descubiertas, á lo tivo se presentó al rey una peticion para que
cual se añadia ,que habia siuo mas corta la sancionase con su autoridad, á fin de
de una tercera parte su nueva travesía que llevar á cabo la empresa.
ninguna de las anteriores que se hicieron Jacobo I acogió favorablemente este pro-
para visitar las playas de América. yecto; pero como empezaba á conocerse mejor


Al advenimiento al trono de J acobo I, con- la estension y valor del continente america-
cerwse la paz entre Inglaterra y España. no, la concesion de la totalidad de tan vasta
Muchos activos y enérgicos varones que region á una sola compaí'íía, por muy respe-


habian tomado parte en la lucha, table que fuera, le pareció un acto de impo-
1603. ambicionaban se abriese un nuevo lít~ca y profusa liberalidad. Con tales con-
campo á sus esfuerzos y á su espú'itu em- sideraciones, dividió en dos distritos casi
prendedor. Nada podia ofrecerles tan hala- iguales la porcion de la América del Norte
güeñas esperanzas como el nuevo mundo. Las que se estiende desde los treinta y cuatro á
narraciones de Gosnold y de sus compañeros, los cuarenta y cinco grados de latitud, dando
interesaron altamente á comerciantes y par- á la una el nombre de Colonia Primera ó
tieulares, y no fué difícil inducirlos á que .Meridional de Virginia, y á la otra el de
prosiguieran los descubrimientos ya empeza- Colonia Segunda ó Setentrional. Además de
dos. Ayudaba eficazmente con sus juiciosos esto, autorizó á Sir Thomas Gates, Sir George
consejos á las personas interesadas en estos Somers, Richard Hakluyt y sus asociados en
proyectos, y los estimulaba con gran celo, la compaí'íía de Lóndres, residentes los mas
Richard Hakluyt, prebendado de Westmins- de ellos en dicha ciudad, para fundar esta-
ter, varon·de grandes conocimientos en ma- blecimientos en cualquier punto entre los
terias navales y mercantiles, patrono y con- treinta y cuatro y los cuarenta y un grados
sejero de muchas de las espediciones inglesas de latitud norte, ó sea entre el Cabo-Feax y
é historiador de sus pr~ezas. 'Por consejo el estremo oriental de Long Island. La com-
suyo, los comerciantes de Bristol aprestaron paí'íía de Plymouth, compuesta de sugetos
dos buques, á las órdenes del comandante residentes en el oeste de Inglaterra, podia
Martin Pring , para que éste fuera á exami- establecer sus colonos donde mejor le convi-
nar los descubrimientos de Gosnold y asegu- niera, entre los treinta y ocho y los cuarenta
rarse de la ef(actitud de sus informes. Cuando y cinco grados de latitud norte, ó sea entre
Pring estuvo de regreso, confirmó plena- la bahía de Delaware y Halifax;. pero nin-
mente la veracidad de cuanto se habia dicho. guna de las dos compañías podia empezar su
Otra espedicion semejante, mandada por el colonizacion dentro del rádio de cien millas




38 HISTORIA DE LOS CAP. ur.


Q-e cualquier sitio ocupado anticipadamente
por la otra.


Cada colonia, pues, podia estenderse á
uno ú otro lado de la costa, hasta cincuenta
millas de distancia del primer punto que
hubiera ocupado, y á cien millas tierra
adentro, incluyendo una superficie de mil
millas cuadradas de territorio continental.
El gobierno supremo de las colonias que
hubieran de establecerse, habia de estar re-
presentado por un consejo, residente en In-
glaterra, y nombrado por el rey, con leyes
y reglamentos firmados y rubricados de su
real mano; pero la jurisdiccion inferior que-
daba encomendada á un consejo domiciliado
en América, nombrado igualmente por el
rey, y que habia de actuar con arreglo á las
instrucciones que recibiera del monarca. Bien
que la carta ó cédula sujetase á los emigr::n-
tes en el importante artículo de sus regla-
mentos interiores, se les aseguraba á ellos y
á sus descendientes los derechos de estranje-
ros naturalizados, del propio modo que si
hubieran nacido en Inglaterra, otorgándose-
les el privilegio de posesion de sus tierras en
América, en enfiteusis la mas libre y menos
gravosa. Concedíales el rey la esportacion
de Inglaterra de cuantos artículos ó géneros
fuesen necesarios para el mantenimiento y
comercio de las nuevas colonias, libres
de derechos por espacio de siete años, y
fin¡:tlmente, como estímulo para promover su
industria, otorgábales la libertad de comercio
con otras naciones, habiendo de destinarse
los impuestos que se percibieran sobre las
mercancías estranjeras, para reunir fondos
en beneficio de las colonias, por término de
veinte y dos años. Tambien les autorizó para
acuñar moneda, repeler á sus enemigos y
retener los bajeles que allí traficaran sin su
licencia. ~Esta singular carta ó cédula, dice
Robertson, en cuyo contenido apenas han


,.


parado su atencion los historiadores de Amé-
rica, envuelve en sí artículos tan desfavora-
bles para los derechos de los colonos, como
otros lo son para los intereses de la madre
patria. Colocando los poderes legislativo y
ejecutivo en un consejo nombrado por la co-
rana, y guiado por sus instrucciones, parece
haber quedado despojado todo individuo esta-
blecido en América del mas noble privilegio
de un hombre libre; pero al propio tiempo,
mediante la concesion de una ilimitada liber-
tad de tráfico con los estranjeros, consintió
Inglaterra en privarse de aquel comercio
esclusivo, que se habia considerado como
la principal ventaja resultante del estableci-
miento de las colonias. En la infancia de la
colonizacion, sin observacion ni esperiencia
que les sirvieran de guia en sus determinacio-
nes, las ideas de los hombres de aquel
siglo, respecto al modo de constituir nuevas
colonias, no habian llegado á su completo·
desarrollo, ni ·estaban convenientemente orde-
nadas. En un tiempo en que no podian pre-
verse la futura grandeza é importancia de las
repúblicas que iban á crearse, carecian los
hombres de Estado de la· aptitud necesaria
para concertar el mejor modo de gobernar-
las. Además, acostumbrados los ingleses de
aquella época á la alta prerogativa y arbitra-
rio régimen de sus monarcas, no estaban
animados de los sentimientos liberales, res-
pecto á cada uno de sus propios derechos
personales ó políticos, cual luego se han
familiarizado con ellos, á medida que ha
adelantado y se ha perfeccionado su cons-
titucion.» (*)


Poco despues de la concesion de esta real
cédula, espidió Jacobo I unas Instrucciones
pat'a el gobierno de la Virginia, en las
que se nombraba l1n consejo, como estaba.


(') llisloria de América, por Robertson, libro IX, pág. 212.




CAP. III. ESTADos-mIIDOS. 39


prevenido en la citada carta, el cual podia mente, y castigados á discrecion por los con-
aumentarse ó modificarse á voluntad del rey, sejos locales. Todas las leyes decretadas por
autorizándole para nombrar y dirigir los con- estos consejos, en tanto que no alcanzasen
sejos locales, reducidos por estas instruccio- á imponer pena de la vida,· ú otras cor-
nes al número de siete consejeros en cada porales, habian de subsistir en su fuerza y
uno. Estos siete magistrados habian de ele- vigor, hasta que fueran derogadas por el
gir un presidente de su propio seno, con fa- rey ó por el cons~jo de la V~rginia. Por tér-
cultad de suspenderle en el ejercicio de sus mino de cinco años, contados desde el primer
funciones, como asimismo á cualquier otro establecimiento de la colonia, el comercio y
consejero, si hubiere justa causa para ello; la industria de los colonos habian de consti-
pudiendo tambien llenar las vacantes hasta ~uir un fondo comun, ó «dos Ó tres fondos
que les vinieran nuevos nombramientos de comunes, cuando mas,» que serian adminis-
Inglaterra, siendo prerogativa del presidente trados en cada colonia por un agente elegido
tener doble voto. Encomendábase á estos con- cada año por el consejo local, y en Inglater-
sejos, como especial deber suyo, que cuida- ra por comités nombrados á este objeto.
sen «de que en las colonias y entre los sal- Hemos citado estas soberanas disposiciones,
vajes vecinos se predicase, estableciese y por ser indispensable su conocimiento para
usase la verdadera palabra y servicio deDios, comprender la historia de la Virginia en su
conf~rme á los ritos y prácticas de la iglesia primer período.
anglicana.» Los tumultos, rebeliones, cons- En tal estado de cosas y bajo tales auspi-
piraciones, motines y sediciones, con otros cíos, se llevó á efecto la primera colonia es-
siete delitos, sujetos al juicio de un jurado, table que fundaron los ingleses en el nuevo
quedaban declarados crímenes capitales. Los mundo.
delitos leves habian de ser juzgados sumaria-


-_1-_-'--






CAPÍTULO IV.
1606-1625.


COLONIZACION D·E LA VIRGINIA.


I,a compañía de Lóndres.-Miembros del consejo y emigrantes.-Disensiones.-Entrada en la bahia de Chesapeake.-
Jamestown.-John Smith.-Su alta valía para la colonia.-Enfermedades.- Smith se lleva la primacia.-Esplora-
éiones. - Smith cae prisionero.- Sálvale Pocahontas. - Nuevos arribos. - Smith esplora el Chesapeake. - Eligenle
presidente del consejo.- Nueva carla.- Lord Delaware, capitan general de la colonia.- Carácter de los emigrantes.-
Smith regresa á Inglaterra. - El Starving-time, ó época de hambre y miseria. - Oportuna :llegada de Gates, Somers
y Lord Delaware. - Vuelven mejores dias. - Sir Dale. -Ampliacion de las concesiones otorgadas. - Casamiento de
Pocahontas. - Derechos,de la propiedad privada. - Argall. - Yeardly. - Primera asamblea coloniál. - lntroduccion de la
esclavitud. - Tabaco,. algodon, etc. - La colonia no deja beneficios á la compañía. - M:;ttanza de los colonos por los
indios.- Represalias.-Disolucion de la compañía.- Muerte de Jacobo I.


Los sócios de la compañía de Lóndres eran
Sir Thomas Gates, Sir George Somers , Ri-
chard Hakluyt, Edward María \Vingfield, y
otros, especialmente Sir Thomas Smith, uno
de los cesionarios de la patente de Raleigh.
Todo contribuyente que pagaba sesenta do-
llars~ tenia derecho á cien acres de tierra, y
á cada persona quo emigraba para la colonia,


ó que llevaba allí á otro á su costa, so
1606. 1 d' t· S 'b e canee mn o ros CIen acres. o re
todas las concesiones de tierras, se reservaba
un censo. Aprestó la compañia tres buques,
al mando de Christopher Newport, y jun-
tamente con Wingfield, Gosnold, el capellan
Hunt y el célebre John Smith, se embarcaron
ciento cinco hombres. Esto tenia lugar el
19 de diciembre de 1606. Desgraciadamente,
apenas llegaban á veinte los emigrantes que
tuvieran un oficio ó estuviesen acostumbra-
dos al trabajo, careciendo la mayoría de la
aptitud necesaria para fundar una colonia
en un mundo nuevo y desconocido.


Como era de esperar, surgieron disensiones
durante el viaje, pues el rey, por un esceso
de estravagante astucia, habia_ encerrado en
una caja de hoja de lata sellada los nombres
de los que habian de formar el consejo,
y las instrucciones á que habian de ate-
nerse; y como la evidente superioridad de
Smith para llevar á cabo la empresa escita-
ba la envidia y celos de algunos de ellos,
le arrestaron durante el viaje, sin justa
causa y por frívolos pretestos. La prudente
conducta del virtuoso capellan Hunt, unida
á sus exhortaciones, lograron calmar los
sentimientos de envidia y de animosidad que


-se habian concitado. Newport siguió la anti-
gua derrota por las Canarias, de modo que
no arribó á las costas de Virginia hasta abril
de 1607, é impelido por los vientos,
f "1 11' d 1 't' 1607. ue a anc al' mas a a e SI 10 que
ocupaba la antigua colonia, junto á la boca
de la bahía de Chesapeake. A los dos promon-
torios queliTdescubrieron los espedicionarios




CAP. IV. HISTORIA DE ¡,OS ESTADOS-UNIDOS. 41


llamáronlos Cabo-Henry y Cabo-Charles, y cioso, y trató villanamente de abandonar la
el fondeadero, por sus circunstancias y co- colonia en medio de sus tribulaciones. Rat-
modidad , mereció el nombre de Point-Corn- cliffe, su sucesor en la presidencia, carecia
(ort. Deleitados los pasajeros al contemplar totalmente de las dotes necesarias para des-
tan magnífica abra, navegaron para, esplorar empeñar semejante cargo, de ~anera que,
el rio James, en una estension de cincuenta en realidad, vino á parar en manos de Smith
millas, y fijaron allí el sitio donde convenia la direccion de la colonia, lo que fué un gran
establecer la colonia, adoptando el nombre de bien para ella .
.Jamestown para la ciudad que iba á edificar- Por mandato de este ilustre jefe repará-
se, y que es, en efecto, la mas antigua que ron se al- punto los desperfectos de las fortifi-
fundaron los ingleses de América. caciones; se sofocaron las conspiraciones


Al abrirse la caja de que hemos hecho fraguadas por Wingfield y otros, y fueron
mencion, vióse que el rey habia nombrado aumentando las provisiones; porque el in-
á Smith miembro del consejo; pero era tan vierno, á medida que se acercaba, iba
grande la envidia de Wingfield, que logró suministrando abundante caza y volatería.
hacerle· escluir, á pesar de ser el único Entonces partió Smith para esplorar el
competente entre ellos para aquel cargo, Chickahominy, rio tributario que desagua
obteniendo además que se le procesara por en el James, algo mas arriba de Jamestown,
sedicioso. A pesar de todo, Smith fué honro- cumpliendo así con la órden en que se le
samente absuelto y repuesto en su cargo de prevenia, con singular ignorancia de la an-
consejero, por la intervencion del capellan chura del continente, buscáse una comunica-
Hunt. No obstante, á no haber mediado en el cion con el mar del Sur, subiendo por algun
asunto este enérgico y solícito varon, proba- rio que procediese del noroeste. Sorprendido
blemente habria tardado poco toda la colonia por los indios en esta espedicion, cayó Smith
en sufrir la misma infausta suerte que la de prisionero, mas no le abandonó en este trance
Roanoke. su presencia de ánimo. Fué tanto lo que


Dedicado otra vez á sus esploraciones, asombró á los indios con una brújula de bol-
subió Smith el rio James, en compañía de sillo, y con el relato de sus maravillosas
Newport, y visitó al cacique Powhatan, virtudes, que se vió conducido triunfalmente,
quien los recibió ceremoniosamente, pero 'con pero con cierto temor, de tribu en tribu, éomo
poca cordialidad. En junio regresó Nowport un ser extraordinario, cuyo carácter y desig-
á Inglaterra con las embarcaciones, y pronto nios eran impenetrables para los salvajes, á
conocieron los colonos su verdadera situa- pesar de todos los encantamientos de sus
cion. Escasos en número, diezmados por las magos. Lleváronle, por último, á presencia
enfermedades, careciendo de las provisiones del anciano cacique Powhatan, quien sen-
necesarias, agobiados por los calores del ve- tado en medio de sus ml~eres , recibióle con
rano, y espuestos á las hostilidades de los la ostentacion propia de los paises bárbaros,
indígenas, su condicion era realmente deplo- y mientras le festejaba, procedió á deliberar
rabIe. La mitad d~ los colonos sucumbieron sobre su suerte. Por efecto de sus temores,
antes del otoño, contándose á (Josnold en el creyó conveniente á su política darle muerte.
número de los fallecidos. El presidente del Precipitándose los indios sobre él, pusiéronle
consejo, Wingfield, fué destituido por codi- la cabeza encima de una gran piedra, y


TOMO J. 6




,.




HII'l'rORIA DE LOS CAP. IV.


estaba ya levantada la clava para aplastarle de tierra despreciable, cuyo valor habia sido
, Jos sesos, cuando Pocahontas, da mas que- ensalzado por gentes codiciosas, que la
"'rida y bien amada hija del rey, niña de diez calificaron de riquísima en oro.
á doce años de edad,» despues de vanas y ,Poco satisfecho de tan insigne locura,
~apasionadas súplicas por alcanzar la vida Smith emprendió luego, en una simple falúa
del hombre blanco, que se ofrecia eomo un de tres toneladas, la esploracion de la estensa
sér grande y noble á su tierna imaginacion, bahía de Ohesapeake. El éxito correspondió
corrió hácia él, le echó los. brazos al cuello, mas _á sus esperanzas, que á los exíguos
y uniendo su cabeza á la de la víctima, medios de que podia disponer. En el término
logró aplacar el furor de los verdugos. Así de tres meses, visitó todas las comarcas si-
salvó la vida al portentoso estranjero, cuyo tuadas en las riberas orientales y occidenta-
franco y generoso carácter se captó el afec~o les; esploró el Patapsco, el Potomac y otros
de lajóven Pocahonias. Prometiéndole «vida, de los caudalosos rios que surten de agua
libertad, tierra y mujeres,» intentaron los aquella magnífica bahía, tratando con las
indios seducir á Smith, para que atacase tribus amigas, combatiendo con las que le
con ellos á loS" colonos; pero con su persua- I eran hostiles, observando la naturaleza y
sion y maña los disuadió de tal proyecto, y producciones de sus territorios, y dejando en
tí las siete semanas de cautiverio, le despi- pos de sí, gracias á su excelente táctica é in,..
dieron con ofrecimientos de apoyo y amistad. trepidez, nunca mancilladas por ningun acto
Oual un ángel tutelar, la cariñosa india, no se de crueldad, alta idea del valor y nobleza del
contentó con salvar la existencia al jefe de la carácter inglés. Despues de haber navegado'
colonia, sino que «dió nueva vida al ánimo mas de tres mil millas, en dos espediciones
abatido de los colonos, atendiendo cuidadosa- sucesivas, luchando con mil peligros y pena-
mente á sus necesidades, llevándoles diaria- lidades, igualmente que con el desaliento de
mente con sus criados cestas de provisiones, sus compañeros, cuyas quejas acallaba con
de tal modo, que aplacada ya la enemistad su buen humor, recordándoles la espedicion
de los salvajes y bien abastecidos de víveres, de Lane y el «cocido Ó potaje de perros» lÍ,
«todos desecharon sus temores.» que se vieron reducidos, consiguió volver á


Olfando volvió Smith á Jamestown, en- Jamestown, llevando consigo una relacion
eontró la colonia en estado de inminente de las regiones situadas á orillas del Ohesa-
ruin.a, y únicamente arriesgando su vida, peake, con un mapa que ha servido mucho
pudo impedir la desercion de las cuarenta tiempo de base para las delineaciones subsi-
personas que aun quedaban. Pocos dias guientes.


despues llegó N ewport con acopios ,Pocos dias despues de su regreso, fué ele-
1608. de todos géneros, y ciento veinte emi- gido Smith presidente del consejo, é inmedia-
grantes. Estos, sin embargo, no solamente tamente infundió actividad y vigor en todos
no prestaron servicio alguno á la colonia, los ramos de la administracion de la colonia.
sino que la causaron graves perjuicios; Hácia esta época, arribaron setenta nuevos
'porque siendo en su mayor parte hidalgos emigrantes, entre ellos' dos mujeres; pero,
y plateros, todos vagabundos, avivaron la cual ya habia sucedido otras veces, no tenian
antigua sed de oro, y Newport tuvo la insen- la aptitud necesaria para sel: útiles á la colo-
satez de llevar á Inglaterra un cargamento nia. «Ouando volvais á mandarnos gente,






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CAP. IV. ESTADOS-UNIDOS 4H


escribió Smith á Inglaterra, os ruego que Efectivamente, no tardaron en darse á la vela
envieis tan solo treinta, entre carpinteros, nueve buques, al mannode Newport, llevan-
hombres casados, labradores, hortelanos ,. do á bordo mas de quinientos emigrantes. 'La
cavadores ejercitados en arrancar las raices prosperidad de la Virginia parecia, al fin
de los árboles, pescadores, herreros y alba- asegurada. Empero, levantóse una furiosa
ñil~, bien provistos de cuanto necesiten, con tempestad; el buque á cuyo bordo iban Gates,
preferencia á mil de los que tenemos.» Somers y Newport, separóse de los demás á


Smith era el mas á propósito· para el impulso de los vientos, y despues de haber
puesto que ocupaba: nunca se desmintió su estado á punto de zozobrar,. encalló en la .
firmeza, y á pesar de todas las dificultades, costa, de las Bermudas, sin perder ningun
supo afianzar el órden y la industria entre· hombr.e.El resto de la flota, esceptuando un
los colonos. pequeño que che , tuvo la buena suerte de


Disgustada la compañía de Lóndres, al ver arribar á Jamestown ,salvándose todos los
frustradas sus esperanzas de enriquecerse pasajeros.
rápidamente, apresuróse á aceptar una, mo- Mientras tanto, ,se habia ocupado Smith
dificacion en sus estatutos. El rey cedió á la en mantener el órderientre los pocos colo-
compa.ñia tOO.as las facultades que paras.í se nos que le quedaban; pero la repentina llega-
habla reservado. El "consejo supremo' debia da de tan considerable refuerzo, desconcertó
ser· elegido por los mismos 'accionistas, y todos sus planes; Los nuevos emigrantes
en el ejercicio de los poderes legislativo y eran en su mayor parte «gente perdida. y
gubernativo era independiente del rey. Es- desenfrenada,» hombres de malas costum-
tendiéronse los límites de la colonia, é in- bres, que habian derrochado sus fortunas, y
gresaron en la compañía gran parte de la que huian de su patria para librarse de los
nobleza y muchas personas distinguidas, así castigos con que les amenazaba la justicia.
corno varios comerciantes de Lóndres. Au- Estando vacante el gobierno de la colonia,
torizado el. consejo para establecer las leyes ignorábase cuál era la suerte del nuevo
que considerase mejores para, la colonia, gobernador. Por otra parte, la autoridad
igualmente que para enviar un gobernador provisional de Smith daba lugar á dudas y
que'las ejecutase, obtuvo autoridad absoluta, contestaciones. Todo parecia contribuir á la
sobre las vidas, libertad y haciendas de los pronta disolucion de aquella pequeña repú-
colonos. De este modó, parecia que ya podia blica. La union era el único medio de asegu-
esperarse razonablemente una administra- rar su deftmsa contra los ilidios, cuyo renc'or
cion firme y eficaz 'en los intereses de la por las usurpaciones' de los europeos iba
colonia. El primer acto del nuevo consejo, ganando terreno rápidamente; pero la disen-
fué nombrar gobernador y capitan general sion de los colonos aumentaba -de dia en dia.
de .la misma al Lord Delaware, cuyas vir- Powhatan, contenido á veces por el ascen-
tudes realzaban su categoría, encargándose diente de Smith, formaba planes en otras
la administracion á Sir Thomas Gates y á ocasiones para acabar con todos los ingleses.
Sir George Somers, ínterin llegaba el nuevo En tan peligrosa situacion, Pocahontas vino
jefe. á serul;la vez ma~ el ángel protector de la


Bajo tales a~spicios, era de esperar una colonia', y despues de Dios, como lo decla-
espedicion muy superior á las anteriores. raba Smith en una carta dirigida á la reina,




HISTORIA DE LOS CAP. IV.


esposa de Jacobo 1, el instrumento que les
preservó de la muerte., del hambre, y de
su total ruina. «Cuando su padre, continúa
diciendo el mismo navegante, trató de sor-
prenderme astutamente, en tanto que yo no
tenia conmigo mas que diez y ocho hombres,
ni la oscuridad de la noche, ni el cansancio
de cruzar selvas y matorrales, fueron bas-
tantes para arredrarla, y con las lágrimas en
los ojos vino á prevenirme, del mejor modo
que pudo h-acerlo, aconsejándome que evitase
el furor de su padre, quien la hubiera mata-
do si hubiese descubierto que era ella quien
me daba este aviso.» Mientras que la discor-
dia esponia á Jos colonos á ser víctimas de los
indios, la falta de industria bien concertada,
.Y el rápido consumo de sus provisiones, los
amenazaron en breve con todos los horrores
del hambre. Aunque estaba nombrado otro
gobernador, Smith, por un sentimiento de
adhesion hácia sus compatriotas, continuó
todavía luchando con los revoltosos colonos,
.Y manejando con firmeza el timon d:e aquella
república, hasta la llegada de su sucesor,
aun cuando en esa época critica una esplo-
sion accidental de pólvora le causó graves
heridas, para cuya curacion no eran muy á
propósito el clima y los escasos medios de
quepodia disponer en la Virginia. Delegando,
pues, su autoridad en manos de Percy, se
embarcó para Inglaterra. Agudos padeci-
mientos y la ingratitud de sus poderdantes,
fueron la única recompensa que obtuvo de
sus servicios. Ni un solo palmo de tierra, ni
la casa que él mismo se habia edificado, ni
siquiera el campo que con sus propias manos
cultivara, ni premio alguno, en fin, sino el
aplauso de su conciencia y del mundo entero"
fueron el galardon de sus penosos sacrificios,
y de las peligrosas tentativas en que con
tanto afan hubo de empeñarse. Él fué el pa-
dre de la Virginia, el verdadero caudillo que


estableció la raza sajona en los límites del
nuevo mundo. Conservó siempre la claridad
de su juicio, en medio de la general des-
confianza y desaliento de los que le rodea-
ban. Aunaba en su persona el mas elevado
espíritu de ay~mturas. con las mejores facul-
tades para llevar á cabo cualquier proyecto.
Codsu estremado valor y sangre fria, llegó
á ejecutar lo que otros tuvieron por irrealiza-
ble. Fecundo en espedientes, era pronto en la
ejecucion de lo que una vez habia concebido.
Aunque perseguido sin descanso por la ma-
ligna envidia, jamás recordó las faltas de sus
enemigos. Nunca fué su costumbre enviar
sus hombres al peligro, sino acaudillarlos él
mismo. Primero hubiera padecido necesida-
des, que pedir prestado, y habria preferido
morir de hambre, que no pagar á sus acreer-
dores. Nada habia en él de falso ni fingido:
era, por el contrario, franco, honrado y sin-
cero. Discernió claramente que el verdadero'
interés de la Inglaterra no estribaba en buscar
oro y querer enriquecerse repentinamente
en la Virginia, sino en fomentar la industria
y la agricultura. «Nada, solia decir, debe
esperarse sino del trabajo.» (*)


Este hombre ilustre no volvió mas á la
Virginia, á pesar de que estuvo varias veces
en la Nueva-Inglaterra al servicio de la com-
pañía de Plymouth. Su muerte ocurrió en
Lóndres, en 1631, cuando contaba cincuenta
y dos años de edad. En su bien escrita Bio-
grafia del capitan Smith, resume Mr. Hi-
lIard los servicios que debe la América á tan
insigne varon, en los siguientes términos:
«La gratitud que merece es una deuda nacio-
nal. Do quier que se hable inglés en este
continente, habrian de narrarse sus proezas
y venerarse su memoria. No solamente no


(') Historia de los Estados· Unidos , pOl' Bancroft, tomo 1,
pág. 138.




CAP. IV. ESTADOS-UNIDOS. 45


• debieran olvidarse sus servicios, sino tener- siosos de reunirse con sus compañeros, con s-
los siempre' presentes. Ni bastan el impasible truyeron do::) malos buques, y tuvieron la
lienzo ni el frio mármol para honrarle, sino dicha de arribar sanos y salvos á la Virginia.
que debieran brotar sus alabanzas de los la- el 24 de mayo de 1610. Horrorizáronse al ver
bios y correr de boca en boca, trasmitiéndose los pocos colonos que sobrevivian, y calcu-
así de padres á hijos. Nunca pudo encontrar lando que no tendrian comestibles mas que
la poesía un argumento mas patético ni mas para diez y seis dias, resolvieron abandonar el
novelesco que el de su vida y aventuras, y teatro de tantas y tan prolongadas desdichas,
entre los nombres inmortalizados en las glo- incendiando de paso la ciudad antes de su
riosas páginas de la historia, pocos serán los partida, acto de insensatez á que afortuna-
que se hallaren mas honrosos é inmaculados damente se opuso Gates. El dia 7 de junio
que el suyo.» (*) se embarcaron al fin en cuatro pinazas ó


Apenas se hubo alejado Smith de la piraguas, y bajaron el rio aprovechando la
colonia, cuando se vió sumida en la mas subida de la marea; pero en la mañana si-
espantosa miseria. Careciendo de víveres, guiente, y antes que entraran en el mar,
negáronse los indios á proporcionar nuevas quedáronse pasmados con la repentina apa-
provisiones,. y asesinaron traidoramente á ricion de uno de los botes de Lord Delaware,
muchos de los colonos. En menos de seis que acababa de llegar á la boca del rio con
meses una hambre horrorosa, cuya memoria buques y refuerzos. Mediante su persuasion
duró largo tiempo en la Virginia con el y autoridad, pudo lograr el nuevo goberna-
nombre de starving-time (año del hambre), dor que retrocedieran los colonos. Lord De-
redujo el establecimiento al último apuro, laware dió principio á su gobierno ellO de
pues de las quinientas personas que queda- junio, haciendo público su nombramiento, y
ron en él cuando marchó Smith, únicamente solemnizando además 'el acto con oraciones
sobrevivian sesenta, y la indolencia, los vi- y rogativas dirigidas al Ser Supremo, para
cios y la falta de alimentos, continuaron dis- que le concediera buen acierto y prosperidad
minuyendo su número, hasta tal punto, que á la colonia. Rebosaban de júbilo los colonos,
á haberse retardado diez di as ,mas el socorro, considerando Gomo un favor especial de la
hubieran perecido tambien las restantes. divina Providencia la llegada del gobern:;t-
Empero, llegó á tiempo el auxilio' para evi- dor, y resueltos á luchar con las dificultades
tar esta última catástrofe. Gates y Somers, de su situacion, pronto las vieron ceder
que habian naufragado en las Bermudas, ante los esfuerzos de su energía. La fi~meza


. aunque sm perder ningun hombre, lograron de carácter, aunada con la moderacion y
t610 . . afort~nadamente pres,var sus co- afabilidad del gobernador, refrenaron ·á los


. mestlbles de toda espeCIe, y en tanto revoltosos. Establecióse un sistema regular
que' los colonos de la Virginia perecian de de trabajo diario, y á cada cual se le señaló
hambre y de miseria, ellos se habian manre- su tarea, debiendo dar principio á ella con
nido abundantemente muchos meses con los actos públicos de devocion. Entonces empezó
frutos que la naturaleza -les brindara. An- á consolidarse la colonia, pareciendo dar


señales de una existencia permanente; pero (') Vida del capilan John Smilh, pág. H3. Véase tambien
la vida del mismo ~éneroso aventurero, tan pintoresca y de- apenas había conseguido -Lord Delaware
liciosamente escrita por Mr. W. G. Simms. tan halagüeños resultados, cuando se que-


..




46 HISTORIA DE LOS CAP. IV.


brantó SU salud, en términos, que tuvo pre- los indios, haciéndoles, por lo regular, muy
cision de regresar á Inglaterra, delegando poca justicia.
su autoridad en manos de George Percy. Al año siguiente, algunos aventureros ob-
Durante su corta permanencia en la Virgi- tuvieron' del rey una ampliacion de sus con-
nia; no solamente redujo á los colonos, en cesiones. Incluyéronse las Bermudas en los
número ya de unos doscientos, á cierto grado límites que abarcaba su tercera patente; mas
de obediencia, sino que contuvo á los indios fueron trasferidas poco despues á otra com-
en sus conatos de usurpacion, levantando pañía distinta, y llamadas, en honor de Sir
dos nuevas fortalezas, y atacándolos en al- George Somers, islas de Somers. El supre-
gunas de sus aldeas. Hácia la misma época, mo poder que antes residia en el cons~jo, fué
salió Sir Georges Somers comisionado á las de nuevo otorgado á la compañía, la que
Bermudas en busca de provisiones; pero per- celebró frecuentes juntas para la transaccion
dió la vida en la espedicion. El capitan Sa- de los negocios, lo cual daba á la corporacion
muel Argall, que le aconipañabaen otro cierta forma democrática. ,
buque; volvió con un buen acopio de trigo, Continuaba aumentándose rápidamente 1't
tlue adquirió en las riberas del Potomac. prosperidad de ]a colonia, siendo esta espe-


En el mes de mayo, poco despues de la cialmente favorecida en aquella época con la
partida de Lord Delaware, llegó á Virginia firme alianza que pactaron los ingleses con
. Sir Thomas Dale, con tres buques, Powhatan y los indios, á consecuencia del


16U. d' t d gana o, Vlveres y o ras cosas e que casamiento de la buena y cariñosa Poca-:
necesitaba la colonia. Dicho jefe estaba auto- hontas.
rizado para administrar sumariajusticia con- Una partida de forrajeadores, acaudilla-
tra cualquiera clase de delincuentes. A fines da por Argall, habia logrado apoderarse. de
de agosto, arribó tambien Sir Thomas Gates, aquella doncella, y lleyarla á la colonia.
con seis embarcaciones, doscientos ochenta Cuando su airado padre reclamó su restitu-
hombres, veinte mujeres, numeroso ganado cion, le fué negada. Estaban ya á punto de
lanar, algunas piaras de cerdos, municiones romperse las hostilidades, á tiempo que un
de guerra y otros artículos de. primera nece- benemérito jóven inglés, llamado John Rolfe~
sidad, tomando posesion del gobierno en que se habia captado el afecto de Pocahon-
medio de las aclamaciones y de las mas vivas tas, la pidió por esposa~· Con sumo gozo con-
demostraciones de gratitud por parte de los ·sintió Powhatan en este enlace, y su hija,
colonos, que dirigian diariamente fervorosas naturalmente dócil y bondadosa, tardó poco
preces al cielo por la prosperidad de Ingla- en instruirse en la fé cristiana, siendo bau-
terra, su muy amada patria. tizada 'por el virtuoso sacerdote Alexander


. La colonia principiaba á estenderse por la Whitaker, quien solemnizó tambien el matri-
ribera del rio James, donde ya se habian monio con arreglo á lbs usos y prácticas de
fundado nuevos establecimientos y empezado la iglesia episcopal. (*) Al saber esto la tribu
á levantar una ciudad, rodeada de empaliza- de los Chickaominis, solicitó la amistad de
das, á la"cual se dió el nombre de Henrico, los ingleses, abrigando fundadas esperanz.as
en honor de uno de los príncipes de la fami-
lia real inglesa. Empero, no se guardaba (') Iglesia episcopal prokstanle en la Virginia, por el
bastante consideracion con los derechos de doctor Hawks, pág. 28.




CAP. IV. EST AriOS-UNIDOS. 47
de que semejantes enlaces entre ambas razas
podrian efectuarse con frecuencia; pero no
correspondió el resultado á sus deseos, por-
guelos europeos parecian esquivar esta clase
de alianzas. Resentidos del agravio los in-
dios, reconcentraron su despecho, hasta en-
contrar una ocasion propicia para vengarse
de aquella afrenta.


Pocas palabras mas añadiremos respecto á
la suerte de Pocahontas. Tres años despues
de su casamiento, acompañó á su marido á
Inglaterra, donde fué muy obsequiada por s~
bondad y modestia, así como por los grandes
servicios que habia prestado á la colonia. Allí
hubo de encontrarse otra vez con el esforzado
Smith, á quien ella creia muerto mucho tiem-
po hacia. Aquel noble caudillo nos ha dejado
una interesante narracion de su entrevista
con la jóven india, y de las circunstancias de
su prematura muerte: «Estando preparán·
dome por aquel tiempo para emprender un
viaje á Nueva-Inglaterra, no podia quedarme
para prestarle el servicio que yo deseaba y
que ella tenia.tan merecido; pero oyendo que
se hallaba en Brandford, con varios de mis
amigos, pasé inmediatamente á verla. Des-
pues de dirigirme un modesto saludo, sin
proferir palabra; se volvió hácia otro lado,
anublándóse su semblante, cual si estuviera
4isgustada. Viéndola con tal humor, su ma-
rido y los que estábamos presentes salimos
de la estancia, y la dejamos sola por espacio
de dos ó tres horas, arrepintiéndome yo de
haber escrito que ella hablaba el inglés; pero
poco despues, empezó á hablar y á recordar-.
me los favores~ue nos habia dispensado,
diciendo: «Vos prometisteis á Powhatan que
lo vuestro seria suyo, y él os .hizo por su
parte igual ofrecimiento: vos le llamabais
padre, siendo estranjero en su tierra, y por
igual motivo debo yo hacer otro tanto.»
Aunque hubiera podido escusarme de apelli- [


darla hija, nunca me hubiera atrevido ~i
concederl¡;t semejante título, porque era hija
de un rey. Adivinando la jóven mi vacilacion,
añadió con firmeza: «i Os atrevisteis á ir á
la tierra del autor de mis días, causándole
temor á él Y á su pueblo, aunque no á mí, y
no os atreveís ahora á que os llame padre?
Digoos, pues, que lo quiero, y que me lla-
mareis hija, y así seré para siempre vuestra
compatriota. Decíannos que habiais muerto,
y no he sabido nada en contrario hasta que'
llegué á Plymouth. Sin embargo, Powhatan
encargó á Uitamatomakkin que os buscara
y averiguase la verdad, porque vuestros com-
patriotas son muy mentirosos.»


«El tesorero, el cons~jo y la compañía
equiparon y proveyeron perfectamente un
buen buque, llamado el George, á cuyo bordo
debian embarcarse el capitan Samuel Argall,
la señora Pocahontas, por otro nombre
Rebecca, con su esposo y otros pasajeros;
pero en Gravesend, plugo á Dios llamar á sí
á aquella jóven, cuya inesperada muerte,
aunque sensible, causó menos . pesar á los
circunstantes, que gozo les produjo oirla en
sus últimos momentos, al verla terminar su
existencia tan devota y religiosamente.» (*)


Este infausto acontecimiento ocurrió en
1617, cuando Pocahontas contaba apenas la
edad de veinte y dos años. La noble india
dejó un niño que se educó en Inglaterra, y
del cual suponen proceder algunas familias
de la Virginia, pretendiendo de ahí descen-
der directamente de la hija de Powhatan.


Mucho se fomentóla prosperidad de la co-
lonia estableciendo un derecho de propiedad
priv.ada , y enviando de Inglaterra cierto nú-
mero de respetables doncellas, que debian
convertirse en hacendosas madres de familia.
Aútorizado Sir Thomas Dale á poner en ejér-


(') . llistoria de la Virginia, por Smith, p. 121..,8 ...
I _ .....


, i




HISTORIA DE LOS CAP. IV.


cicio la ley marcial, fué , sin embargo, tan
discreto y tan justo, que no hubieron de
esperimentar opr-esion alguna sus subordi-
nados, en los cinco años que permaneció en
la colonia.


En 1613, asaltó Argall un establecimiento
que empezaban á fundar los franceses en Pe-
nobscot , y lo destruyó completamente. Em-
prendió luego hácia el Norte una espedicion
de piratería; demolió las fortificaciones de
De Monts, en la isla de Sainte-Croix, y pegó
fuego á las abandonadas viviendas de la co-
lonia que habia ocupado á Port-Royal. Dícese
que á su regreso, en noviembre del mismo
año, embocó por el Hudson, y compelió á los
comerciantes holandeses de la isla de Man-
hattan á que reconocieran la autoridad y
derechos de- Inglaterra. Empero este aserto
nos parece infundado y probabl~mente apó-
crifo. (*)


Gates regresó á Inglaterra en 1614, y Dale
tres años despues, dejando á George Yeardley


de teniente gobernador, de cuyo cargo
1.61. i. . . : fué destitUIdo algun tiempo despues
á impulsos de una faccion. Argall , hombre


activo, pero grosero y tiránico, fué
1.61a d' dI' 1 eSIgna o para reemp azar a aque
jefe, nombrándole además almirante del pais
1.617. y de los mares adyacentes. Su rapa-


cidad y despotismo dieron lugar á
graves quejas. Entonces suplicó la compañía
á Lord Delaware que volviese á ocupar su
primer destino. Salió, pues, de Inglaterra este
caudillo, pero murió en el mismo momen-
to de entrar en la bahía que lleva su nom-
bre. T-ras una reñida contienda, Yeardley,
anteriormente delegado en el gobierno,. fué
1.61.9. nombrado gobernador efectivo, con-


cediéndosele el título y dignidad de


(') Mr. Brodhead asegura positivamente su falsedad. Véase
su Historia del E&lado de Nueva- fork, primer período, p.54.


caballero, saliendo luego Argall con pre-
cipitacion para las Indias Occidentales. Poco
despues de su llegada, convocó Yeardley la
primera asamblea colonial de la Virginia,
compuesta del gobernador, el consejo y los
diputados de las once colonias. Estos diputa-
dos llevaron el nombre de burgesses, que se
ha hecho notar en la historia de la Virginia,.
Dos años despues, cuando Sir Francis \Vyatt
sustituyó á Yeardley, espidió la compañía
una carta ú ordenanza, por la cual se dotaba
de una constitucion y gobierno permanente ti
las colonias, dividiéndolas además en parro-
quias, y asignando á los clérigos un benefi-
cio eclesiástico de cien acres de tierra, con
el tratamiento correspondiente, segun las
prácticas de la iglesia anglicana.


Sir Edwin Sandys., hombre integérrimoy
de suma energía, sucedió en el cargo de te-
sorero á Sir Thomas Smith. En el único año
que desempeñó este destino, mandó á la Vir-
ginia mil doscientos emigrantes, entre ellos
noventa jóvenes, que se casaron con colonos,
pagando éstos á la compañía por cada una
cien libras de tabaco, cuyo valor era de unos
setenta y cinco pesos fuertes. La introduccion
de estas muchachas en la colonia, sanciona-
da por el matrimonio y los lazos domésticos,
parecia ventajosa bajo todos conceptos: el
resultado, sin embargo, fué perjudicial. Tam-
bien cometió el rey una grande injusticia,
enviando á la Virginia cien vagabundos, sa-
cados de las cárceles y vendidos p~ra servir
de criados por cierto número de años; prác-
tica que, sea dicho de paso, se continuó por
mucho tiempo, á pesar de las reiteradas y
formales protestas de los colonos. Casi en la
misma época, llegó á J amestown un barco
mercante holandés, con cargamento de vein-
te negros, que fueron vendidoS' para servir de
esclavos. Por mas que se haya escrito sobre
la práctica de ~co.mprar y vender negros, no




CAP. IV. ESTADOS-UNIDOS. 49


es sino un mero acto de justicia dejar aquí
consignado, que ni los virginios de aquella
época, ni de otra alguna, creyeron jamás que
cometieran un desacato contra la moral pú-
blica, condenando á perpétua esclavitud á la
gente de color.


El conde de Southampton reemplazó á
Sandys en el cargo de tesorero, y en los dos
años siguientes envió á la Virginia dos mil
trescientos emigrantes, Con tal refuerzo es-
tableciéronse nuevas colonias á orillas de los
rios James y York, y se señaló una hacienda
de diez mil acres de terreno, cerca de las cas-
cadas del James, para dotacion de un cole-
gio, destinado á la educacion de los indios,
igualmente que á la de los colonos,


« El cultivo del tabaco, dice Hildreth , ha-
bia dado un repentino impulso á la agricul-
tura de la Virginia; pero su uso era todavía
bastante limitado, y el mercado inglés no
podia dar salida á las grandes existencias con
que contaba. Empezó, pues, á bajar el precio
de esta planta, afanándose entonces el ilustre
tesorero por proporcionar á la colonia otro
género de producciones de mayor consumo,
tales como lino, seda, vino, maderas de cons-
truccion y duelas. No contento con esto,
practicó nuevas tentativas para establecer
fábricas de vidrio, . de pez griega, alquitran


. y potasas, á cuyo efecto envió á Virginia al-
gunos industriales italianos y holandeses,
para instruir y adiestrar á los colonos en
egtas operaciones.» ("')


La colonia, sin embargo, no habia sido
provechosa para la compañía, aun cuan-
do echara profundas raices y prometiera
grandes resultados para el porvenir, (**)


(') Historia de las Estados-Unidos, por Hildreth, tomo 1,
pág. 121.


(") «El primer cultivo del algodon en los Estados-Unidos
merece conmemorarse. En este año (1621) confiáronse á la
tierra las semillas por via de ensayo; y su abundante produc-


TOMO l.


Sir Francis "\Vyatt sustituyó á Yeardley como
gobernador, y se le dieron órdenes


d . d 1 1621. para que, a emas e cercenar os
plantíos de tabaco que pudiera cultivar cada
colono, mantuviese buenas relaciones con
los naturales del pais. Desgraciadamente,
era demasiado tarde para semejante política,
y así es que la colonia fué víctima de una
tremenda irrupcion que en ella hicieron los
salvajes.


El anciano Powhatan habia muerto. Ope-
chancanough, su sucesor, audaz y astuto
jefe, al par que valeroso guerrero, estaba ya
cansado de sufrir vejaciones, y preparaba
con el mas profundo secreto una sorpresa
para el degüello y total esterminio de los
blancos. Habiéndose tratado á los indios con
desprecio y como enemigos insignificantes,
estaban suspendidos los ejercicios militares
en la colonia, en tanto que los indígenas
habian llegado gradualmente á ser tan dies-
tros como los europeos en el manejo y uso
de las armas de fuego. El 22 de marzo de
1622, á una señal convenida, y cuan-


1622. do los colonos gozaban de aparente
seguridad, cayeron sobre ellos Opechanca-
nough y los suyos, y hombres, mujeres y
niños fueron degollados sin misericordia. A
no haber dado aviso la noche antes un indio
convertido á la religion cristiana, llamado
Chanco, la estension de la matanza habria
sido mayor. Tal cual fué, perecieron tres-
cientas cincuenta personas, en cuyo número
se contaban seis miembros del consejo. «Así,
dice un autor contemporáneo, citado por el
antiguo Purchas, el resto de la colonia, que
estaba prevenida, se salvó por este medio.
Tal fué, gracias sean dadas á Dios, el buen
fruto que produjo la conversion de un infiel
to fué en aquella primitiva época de su cultivo objeto de
sumo interés en América y en Inglaterra.»-Historia de los
Estados-Unidos, por Bancroft, tomo 1, pág. 179.


7




50 HISTORIA DE LOS CAP. IV.


al cristianismo; pues aunque murieron mas
de trescientos de los nuestros á manos de los
paganos, se salvaron tambien millares de
ellos, mediante un solo salvaje que habia
abierto 108 ojos á la luz del Evangelio.


Siguióse á tan infausto acontecimiento una
sangrienta guerra de represalias y estermi-
nio, y como por otra parte, las enfermedades
yel hambre vinieran á acosar á los colonos,
viéronse en breve reducidos, de cuatro mil
que eran, á dos mil y quinientos. Empero los
blancos tardaron poco en recobrar suacos-
tumbrada superioridad sobre la raza roja, y
engañados los indios por mentidas promesas
de impunidad, fueron acuchillados desapia-
dadamente. Este estado de incesante guerra
continuó durante unos quince años.


Los colonos, segun los términos de la carta
ó cédula por la cual se regian, no eran sino
sirvientes contratados de la compañía, la que
á pesar de los privilegios otorgados, conser-
vaba para sí la suprema direccion de los ne-
gocios é intereses. Su política tímida, mez-
quina y fluctuante, produjo disensiones, en
que las cuestiones políticas, aun mas que las
comerciales, vinieron á ser pronto objeto de
enérgicas disputas. El partido ministerial en
A6 Inglaterra trató con empeño de ro-
.lo 23.


bustecerse, ganando prosélitos entre
los miembros de la compañía de la Virginia;
pero la mayoría de éstos estaba resuelta á
asegurar los derechos y las libertades del
súbdito en su patria, así como las de los
colonos fuera de ella. Esto dió lugar á una
libertad de discusion sobre materias políticas
en general, que fué considerada por los
sostenedores de la régia prerogativa como
altamente peligrosa para las instituciones
monárquicas. Alarmóse con esto el rey Jaco-
bo, y habiéndole tomado por árbitro la mino-
ria, con pretesto del mal éxito y del supuesto
desarreglo.en los negocios é intereses de la


compañía, resolvió adoptar un método breve
de reforma, segun sus propias ideas. Unica-
mente en uso de su autoridad, y sin derecho
alguno legal, dispuso que se apoderasen de
los archivos de la compañia de Lóndres,
y nombró una comision, á cuyo juicio se
sometiera la conducta que habia observado
aquella, despachando de paso otros comi-
sionados á la Virginia, para averiguar cuál
era el estado de la colonia, y cómo se gober-
naba en ella. El primer exámen puso en
claro bastantes desaciertos, y así se decla-
raba en el informe que se elevó al monarca.
Con este motivo manifestó el rey, en virtud
de una órden espedida por el consejo, su firme
voluntad de reservarse en lo sucesivo el nom-
bramiento de los empleados en la colonia,
como igualmente la direccion suprema de
sus negocios é intereses. A con~ecuencia de
tal resolucion, invitó se a los directores de la
compañía a que accedieran a este arreglo, so·
pena de ver revocada la carta ó cédula que
se les otorgara. Perplejos con tan repentino
é inesperado ataque contra sus privilegios,
pidieron tiempo para tomarlo en considera-
cion; pero se les exigió perentoriamente una
respuesta definitiva, dentro de tercero dia.
Viéndose así amenazados, determinaron ate-
nerse a sus derechos, y ceder únicamente á
la fuerza. En vista de tan resuelta negativa,
espidió el rey un decreto de Quo Warranto
contra la compañia, para que se sometiese
la validez de su carta ó cédula al juicio del
Tribunal del Rey (King's Bench). Habién-
dose reunido el Parlamento, hizo la compañía
su última apelacion; pero la alta cámara
tenia muy pocas simpatías hacia los privi-
legios esclusivos. Llegado que hubieron los
comisarios enviados a la Virginia, con gran
cúmulo de pruebas contra el mal régimen de
la compañía, suplicaron al monarca resta-
bleciera la primitiva constitucion de 1606




CAP. IV. ESTADOS-U~IDOS. 51


y suprimiese el elemento democrático que,
segun aseguraban, era la causa de tantas
disensiones y de tanto desórden. Esto pro-
porcionó un argumento mas para fundar una
decision que, segun la costumbre de aquel
tiempo, como dice Ro bertson, « estaba en
perfecta consonancia con los deseos y cons-
tantes aspiraciones de Jacobo 1.» Poco tardó,
pues, en ser anulada la carta y disuelta,la
compañía, apropiándose el rey todos los de-
rechos y privilegios que antes habia otorga-
do. Así cayó la compañía de la Virginia,
en 1625, despues de haber gastado próxi-
mamente 700,000 pesos fuertes en su cons-
tante empeño por consolidar la colonia.


Sabedores de estas determinaciones los co-
lonos, enviaron un agente á Inglaterra, para
solicitar que no se hiciera cambio alguno en
las franquicias y privilegios que habian ad-
quirido ; pero dicho comisionado murió en la
travesía. Jacobo mantuvo todavía á Wyatt
en su destino en el año precedente á la con-
clusion de los últimos cinco concedidos, desde
la época en que estableció la compañía la
Asamblea Colonial. Concertaba el rey planes
ulteriores para el mayor desarrollo y prospe-
ridad de la colonia; pero su muerte, acaecida
el 27 de marzo de 1625, puso término á su
carrera, con todas sus buenas cualidades y
defectos.




CAPÍTULO V.
1609-1640.


COLONIA DE NUEVA-HOLANDA (NEW NETHERLAND).


Enrique Hudson.- Entra al servicio de Holanda- Descubre y esplora el rio que lleva su nombre.- Su comportamiento
con los indígenas.-Su suerte.- Compañía holandesa de la India Oriental.-Esploraciones de Block.-Nueva-Holanda.-
Los Walloons.- Compra de la isla de ManhaUan.- Tiene esta compra por principal objeto el comercio.- Plan de
colonizacion.- Los patronos y sus compras.- Swaanendael.- Dificultades de este proyecto.- Destitucion de Minuit.-
Van Twiller, gobernador. - Contestaciones con los ingleses.- Tentativas de colonizacion en el Delaware por los
suecos.- Cuál fué su resultado.


Dos años despues de establecida la colonia
de Jamestown, y próximamente hácia la
misma época en que Champlain esploraba la
Nueva-York setentrional, un ilustre nave-
gante , llamado Enrique Hudson, entró al
servicio de la compañía holandesa de la India
Oriental. Este descubridor era natural de In-
glaterra, é íntimo amigo del capitan Jo1m
Smith. Habiendo hecho dos viajes, por cuenta
de algunos comerciantes de Lóndres, en bus-
ca de un paso norte-occidental á la India, y
no encontrando suficiento proteccion en su pa-
tria, dirigióse á Holanda, donde á principios
de abril de 1609, se le dió el mando de un
pequ~ño buque de diez y ocho toneladas, lla-
mado el Half-Moon (Media-Luna), para que
emprendiera su tercera navegacion. Dete-
nido primero por los hielos en los mares se-
tentrionales, costeó la Acadia, traspuso el
Cabo-Cod, y penetró consecutivamente en las
hahías de Penobscot, Chesapeake y Delawa-
re, descubriendo el 2 de setiembre del citad<'l
añ? la de Sandy Hook. El dia 11 pasó por los
Estrechos, y el i2 empezó á remontar el


caudaloso rio, al que dió su nombre, y que
perpetúa su fama. Al ver el pais situado á las
orillas del rio, dijo en alta voz, «. que era la .
tierra mas hermosa que pudiera verse.» Hud-
.son subió el rio hasta el punto que ocupa
actualmente la ciudad de Albany, y mandó
desde allí un bote que llegó quizás en su
esploracion mas allá de \Vaterford. Mr. Hil-
dreth estigmatiza el comportamiento obser-
vado en varias ocasiones por Hudson con los
naturales del pais, como si adoleciese de
«inmotivada crueldad,» cosa difícil de creer,
segun nuestro juicio, pues no han quedado
pruebas que lo acrediten. (*) Bajando el rio,
en los primeros dias de octubre, Hudson em-
prendió su regreso (**), llegando sano y salvo
en menos de un mes al puerto de Dartmouth
en Inglaterra. Despues de una detencion de


(') Véase Vida de Enrique lludson, por Cleveland, cap. IV.
(") El lenguaje de Bancroft, despues de la narracion que


hace de la partida de Hudson para Europa, interesará cier-
tamente á los que deseen saber algo respecto á Nueva-York, •
tal como era en aquella época: - «Umbrosas selvas derra-
maban un tinte de. inmensa melancolía sobre la inútil mag-
nificencia de la naturaleza, ocultando en sus profundas




CAP. V. HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 53


ocho meses, estuvo el buque dispuesto para ingleses. Este aserto, no obstante, carece de
continuar su viaje á Holanda; pero no pudo confirmacion, y los autores mas autorizados
efectuarlo Hudson, en virtud de una real ór- lo niegan rotundamente. (*) Entretanto, los
den que se le comunicó: aprestóse luego, y Estados generales concedieron un monopolio
emprendió su cuarta navegacion, de la cual de cuatro años á cualesquiera traficantes que
no volvió jamás, pues llegó á verse abando- fueran bastante atrevidos para acometer un


nado á merced de las olas en un débil nuevo descubrimiento, y en consecuencia,
1610. bote, con su hijo de corta edad y ocho- una compañía de Amsterdam envió cinco bu-


f pasajeros mas ,pereciendo en las frígidas que s al nuevo mundo. Uno de los aventureros
regiones de aquella bahía, que continúa lle- que en ellos se embarcaron, Adriaen Block,
vando su nombre, al mismo tiempo que nos ensanchó la esfera del descubrimiento, nave-
recuerda su desventurada suerte. gando por el East River (Rio Oriental);


La compañía holandesa de la India Orien- entró en el formidable Hellegat ó Hell Gate
tal, se apresuró á reclamar la posesion de las (Puerta del Infierno), y registró las playas
nuevas tierras descubiertas por su agente, de Long Island y las del Connecticut hasta
y despachó algunos buques para entablar el Cabo-Codo Pocos años despues, el capitan
comercio conJos naturales del pais. Con este Thomas Dermer fué el primer inglés que
objeto, edificáronse casas fortificadas para el visitó en Manhattan á los holandeses, quie-
comercio en la isla de Manhattan , que cons- nes levantaron un fuerte en esta isla,
tituyeron el núcleo de la futura ciudad de y otro á pocas millas de Albany, para 1615.
Nueva-York. Argall, segun se dice, regre- tener centros de tráfico con los indios, sin
sando á la Virginia, despues de asaltar las otras miras de colonizacion permanente. Poco
colonias francesas, entró en el puerto de mas de tres años subsistieron allí, en cuyo
la mencionada isla, y alegó el derecho de tiempo fueron los primeros que trataron á
pcisesion en favor de Inglaterra. Demasiado los Mohawks ~ los mas orientales de los 11'0-
débiles los holandeses para entrar en contes- queses ó Cinco Naciones, logrando entablar
taciones, fingieron someterse, pero únicamen- relaciones amistosas con diversas tribus in-
te hasta que perdieron de vista los buques dias. Por aquel tiempo pasó el monopolio


del comercio á manos de la compañía
sombras el rico suelo que jamás calentaran los rayos del holandesa de la India Oriental, á la 1621.
sol. El hacha no habia nivelado aun aquella gigantesca pro-
genie de espesas arboledas, donde las fantásticas formas de
millares de troncos desgajados por el rayo, formaban sin-
gular contraste con la verde lozanía de los ·nuevos y pujantes
retoños. La juguetona vid enroscaba sus tallos hasta alcan-
zar la copa de los mas altos árboles del bosque, columpián-
dose en el espacio al soplo de la brisa, como los flojos
obenques de un navío en una noche de calma. Solazábanse
los 'reptiles en charcos de agua estagnante, ó se arrastraban
osados sobre montones de árboles añosos y consumidos por
el tiempo. El abigarrado ciervo se agachaba en la espesura;
mas no para esconderse, pues nadie allí pudiera perseguirle,
no existiendo sino animales montaraces, que pacian la nun-
ca regada yerba de aquellas feraces praderas. Todo era en
derredor silencio el mas profundo, etc.» -Historia de los
Estados-Unidos, por Bancroft, tomo II, págs. 266-268.


que se concedió privilegio esclusivo para el
tráfico y colonizacion en las costas de Africa
y de América. (**)


Esta opulenta é importante corporacion,
combinando las operaciones militares con las


(') Véase llistoria de Nueva- York, por Brodhead, primer
periodo, pago 54.


(") Merece recordarse aquí, en honra de un navegante
holandés, que en el año 1616, William Cornelis Schouten,
comerciante de Hoorn, en la Holanda setentrional, fué el
primero que navegó al rededor de la punta mas meridional de
la América del Sur, á la que apellidó, en honor de su ciU:dad
natal, Cope-Hoom (Cabo de Hornos).




·54, HISTORIA DE LOS CAP, V.


mercantiles, se dividió en cinco cámaras, es-
tablecidas en otras tantas de las principales
ciudades de Holanda. La direccion de sus
negocios é intereses fué confiada á una junta
directiva, llamada Asamblea de los Diez y
nueve, la cual fijó principalmente su aten-
cion en ejercer represalias sobre el comercio
español, en comprar esclavos, en la con-
quista del Brasil, etc. La cámara de Ams-
terdam era la que entendia en todo lo relativo


á Nueva-Holanda, Enviáronse dos
1623. . 1 d d C l'


. embarcaclOnes, a man o e .arne lS
Jacobsen May, compañero de Block, que as-
cendió á primer director de Nueva-Holanda.
En su corta administracion de un año, hizo
construir con el nombre de Nassau un fuerte
en el Delaware. Tambien construyó otro en
el Hudson, en el sitio que hoy ocupa Albany,


apellidándole Fuerte Orange. Cierto
1624:" d W 11 l' numero e a oons, a qUIenes se
habia negado el privilegio de establecer una
compañía en el territorio perteneciente á la
de la Virginia, salieron en el buque mandado
por May: éstos, que propiamente fueron lós
primeros colonos, se establecieron en el estre-
mo noroeste de Long Island, en Waal-Bogt
(Bahía de Wallon), actualmente Wallabout.


En mayo de 1626, llegó á Manhattan
Peter Minuit, como director general de
Nueva-Holanda, y empezó á ejercer enérgi-
camente las obligaciones de su empleo. Bajo


su administracion compróse la isla
1626. d M h tt· I 1 'd' e an a· an a os In lOS por sesenta
,r¡ilders (unos 24 pesos fuertes), y se edificó
una fortaleza cercada de empalizadas en el
estremo mas meridional de la isla, dándola
el nombre de Fuerte Arnsterdarn. Igualmente
adquirióse la isla de Staten, y los holandeses
mandaron á su patria muestras de trigo,
centeno, cebada y lino, para demostrar la
bondad y fertilidad del suelo.


El comercio de peletería ascendia por


entonces, en el valor de las esportaciones, á
unos 20,000 pesos fuertes anuales; pero no
por eso se habian decidido todavía los· 1.627.
holandeses á establecer formalmente
ninguna empresa de colonizacion en las már-
genes del Hudson. Parecian satisfechos con
gozar de los provechos del tráfico, y mante-
ner relaciones amistosas con los ingleses de
Nueva-Plymouth, quienes, no obstante, con
el convencimiento que sobre esto tenian, no
d~jaba;n de recordarles, que la Inglaterra
reivindicaba la region que ellos ocupaban, y
cuando Inglaterra reclamaba una cosa, no
era probable que tan fácilmente la abando-
nara.


A pesar de todo, los Estados generales
adoptaron el siguiente año un plan de cólo-
nizacion, que habia sido redactado y 1629.
propuesto por la Asamblea de los .
Diez y nueve. « Cualquier miembro de la.
compañía, que pudiese establecer en el ter-
ritorio de Nueva-Holanda, en los cuatro
años despues de haber participado su inten-
to, una colonia de cincuenta personas de
mas de quince años de edad, tenia derecho,
bajo el nombre de Patrono ~ á una concesion
del terreno así ocupado, en la estension de
diez y seis millas en las playas del mar
ó á orillas de un rio navegable, y sola-
mente á ocho millas por una y otra parte
cuando se establecieran en ambas márgenes
del rio, con una estension indefinida tierra
adentro.» La compañía se reservaba espresa-
mente la isla de Manhattan yel comercio de
peletería con los indios, y sobre todo tráfico y
comercio que efectuasen los patronos, habian
de pagar un derecho de cinco por ciento. El
objeto principal de estos patronos, era el de
acabar con el nombre indio, y habian de
establecer en sus tierras arrendadores ó colo-
nos, con sirvientes contratados, del propio
modo que en las de la Virginia; pero el pri-




CAP, V, ESTADOS-UNIDOS, 55


vilegio feudal otorgado á los patronos, del
cual subsisten todavía vestigio~, ofrece una
notable diferencia entre este plan de coloni-
zacion de los holandeses y la libre posesion
de tierras adoptada en la Virginia. A los
colonos libres que emigraran á su costa, se
les concedia toda la tierra que pudieran cul-
tivar, estando exentos de toda clase de contri-
buciones por término de diez años. No les era
lícito fabricar paños, ni telas de lana, lino
ó algodon, ni ninguna clase de tejidos, so
pena de destierro y de ser castigados arbi-
trariamente «como perjuros,» segun el re-
glamento basado en los principios del sistema
colonial adoptado entonces por todas las na-
ciones de Europa, que trataba de sujetar
los colonos á la produccion de artículos de
esportacion, manteniéndolos bajo la depen-
dencia de la madre patria en todos los ar-
tículos mas necesarios de sus manufacturas.


Fué acogido este plan con aplauso entre
los holandeses. Varios miembros de la com-
pañía eligieron y compraron las dos mejores
localidades en la bahía de Dela ware y en la
márgen occidental del Hudson, frente á la
isla de Manhattan. Llamóse á la primera
Swaanendael ó Swansdale ~ y la segunda,
á la cual se añadieron la isla de Staten y
algunos otros terrenos, recibió el nombre
de Pavonia. Los agentes de Van Rensse-
laer, compraron las tierras circunvecinas al
Fuerte Orange. Dióseles el nombre de Rens-
selaerwyck á aquellas tierras que median
veinte y cuatro millas de largo y cuarenta y
ocho de ancho. De Wries fué á Swansdale, y


se estableció con una pequeña colonia
1630. 1 't' d d './-~ h 1 ' en e SI 10 on e eXlSw a ora a CIU-
dad de Lewiston, empezándose á colonizar
tambien Rensselaerwyck y Pavonia.


Sobreviniendo contestaciones entre los pa-
tronos y la compañía, respecto á sus privi-
legios de tráfico y comercio, fué acusado


Minuit de favorecer las pretensiones de los
patronos, y destituido de su empleo. Al re-
gresar á Holanda con un cargamento 1632.
de pieles, vióse precisado por un tem-
poral á guarecerse en el puerto de Plymouth,
donde le detuvieron y amenazaron tratarle
como traficante de ilícito comercio. Dis-
cutióse el derecho de los holandeses á la
posesion de Nueva-Holanda, entre los gobier-
nos de Inglaterra y de Holanda, insistiendo
el primero en reclamar la primacía sobre
aquel territorio. En el mes de diciembre del
propio año, llevó De \Vries provisiones á la
pequeña colonia de Swansdale; pero, triste es;
decirlo, no encontró allí alma viviente. Los
indios lo habian destruido todo. De Wries
tomó el partido de establecerse en la isla de
Staten.


Wouter Van Twiller, sucesor de Minuit,
obtuvo su nombramiento por influencias de
familia, teniendo poca ó ninguna '.


, d d' t 1633. aptItud para el cargo e lrec or ge-
neral. Llevó consigo cien soldados, un maes-
tro de escuela y un clérigo llamado Bogardus.
Esto no obstante, continuaba siendo el co-
mercio el principal objeto de los holandeses.
Veinte años antes habia subido Block el rio
Fresh ó Connecticut, donde empezó un pro-
vechoso comercio con los indios, que continuó
aumentando en importancia. Con el fin de
asegurar este valioso tráfico, compraron los
holandeses á los Pequods un terreno situado
en la orilla occidental del Connecticut, cerca
del sitio en que existe hoy la ciudad de Hart-
ford, edificando una factoría que fortificaron
con dos cañones, á la cual llamaron House of
Good Hope (Casa de Buena-Esperanza). Poco
tiempo despues arribó un pequeño barco de
Boston, con una carta para Van Twiller del
gobernador Winthrop, en la cual alegaba
nuevamente este funcionario los derechos de
Inglaterra, manifestando su sorpresa de que


/r~~, ,~:y~ oabl¿~.,
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56 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. CAP. v.


hubieran tomado posesion los holandeses del la colonizacion en América, acababa de for-
Connecticut. En tanto, el pueblo de Plymouth mar una compañía, con este objeto. La pre-
habia empezado á tomar posicion en el Con- matura muerte de Gustavo en la batalla de
necticut, y cuando Van Twiller envió una Lutzen, en 1632, y la declaracion de guerra
compañía de soldados para arrojar á los in- con la Alemania, paralizaron toda accion
gleses de aquel punto, se mantuvieron firmes decisiva durante algunos años.
en su defensa, teniendo que retirarse los ho- El canciller Oxenstiern favoreció el pro-
landeses sin hacer uso de sus armas. yecto de la nueva compañía, y le renovó su


El nuevo gobernador tenia empeño en me-: patente; pero no fué sino hasta el fin de 1637
Jorar la condicion de Nueva-Amsterdam. cuando estuvo aprestada la espedicion para


Edificó, pues, una iglesia, cuarteles darse á la vela, bajo el mando de Minuit, que
1634. para las tropas, molinos, etc. Empero habia sido anteriormente director de Nueva-
las disensiones con los patronos fueron un Holanda. Llegado que hubieron al Delaware
grande obstáculo ·para los adelantos de la los espedicionarios , en número de cincuenta
colonia. Con el fin de cortar semejantes dis- hombres, compraron tierras á los natura-
putas, se propuso que se compraran los les del pais, cerca de la punta de la bahía, y
patronatos, y Swansdale fué vendido á la edificaron un fuerte llamado Christina, en
compañía por unos 6,000 pesos fuertes. En honor de la reina de Suecia. El gobernador
el Oonnecticut, el pueblo de Massachusetts holandés Kieft protestó contra esta usurpa-


iba estrechando de dia en dia á los cion, sin que su protesta tuviese resultado
1.635. holandeses. Una partida que salió de alguno; y como toda tentativa de hostilidad'
Plymouth, trató de apoderarse por sorpresa c?ntra los suecos hubiera sido imprudente,
del fuerte Nassau en el Delaware. Van Twi- desistió de ella. Bajo tales auspicios continuó
ller, mirando por sus propios intereses, se aumentando la emigracion durante muchos
aseguró valiosos terrenos en Long Island y años, y el gobernador Printz estableció una
otras isletas adyacentes. Van Dincklagen, residencia y construyó un fuerte cerca de
último Schout-fiscal en Nueva-Amsterdam, Filadelfia. Así, pues, la Pensilvania fué ocu-


sugeto de integridad, y muy capaz, pada por los suecos antes que Penn se hiciera
1637. t ' o H 1 d d d 11 1 presen o queJas en. o an a contra ueño e.e a, y as márgenes del Delaware,
Van Twiller, y este fué destituido poco tiem- desde el Océano hasta las cascadas cerca de
po despues, reemplazándole William Kieft, Princeton, fueron conocidas con el nombre
en marzo del año siguiente. de Nueva-Suecia.


Por su parte, los habitantes de Nueva-In- No obstante la enemistad que generalmen-
glaterra, iban adelantando hácia la posesion te reinaba entre holandeses y suecos, estos
del territorio reclamado por los holandeses se unieron á aquellos para repeler á los in-
en el Connecticut, al mismo tiempo que apa- gleses, que intentaron establecerse en los
recian nuevos competidores en la bahía de confines de los terrenos cuya posesion recIa-
Delaware. Eran estos los audaces y enérgi- maban como suya propia. Todos los


b 1 ·1 t G t . o fO h d 1.640. cos suecos, cuyo so erano, e 1 us re us avo que VInIerOn ueron rec aza os por
Adolfo, apercibiéndose desde luego de la fuerza; ó compelidos· intlexiblemente á so-


1627. 1 t o d o o
as ven ajas que po rIa proporClOnar meterse á la autoridad sueca.




CAPÍTULO VI.
1620- 1631.


FUNDACION DE NUEVA-INGLATERRA.


Interés é importancia que ofrece la historia de Nueva-Inglatcrra.-La Reforma.- Sus cfectos.- La Reforma inglesa.-
Sus progresos bajo los reinados de Enrique VIII, Eduardo VI, Maria é Isabel. - Jacobo 1. - Su educacion y comporta-
miento. - Puntos de disidencia entre los puritanos y la iglesia de Inglaterra. - Cuáles eran los sentimientos que abriga-
ba el rey respecto al partido puritano.-Discusiones intestinas.- Los Crownistas ó independientes.- Los ancianos
Brewster y Robinson. - Emigracion á Holanda. - Disputas en Amsterdam. - Traslacion á Leyden. - Razones que les
hacian desear á los puritanos abandonar la Holanda. - Resuélvense á colonizar América. - Hácense á la vela. - Viaje
tempestuoso.-Arriban á la costa, cerca del Cabo-Cod.-Contrato social.- Peñon de Plymouth.- Padecimientos duran-
te el invierno.- Relaciones con los indios.- Sus temores ó aprensiones.- Establecimiento de una colonia en Wissa-
gusset. - Estado de la colonia en 16.'30. - Colonia de la bahía de Massachusetts. - Cuestion de religion. - Traspaso de la
carta y compañía.-Nueva-Inglaterra.-Fundacíon de Boston.- Organizacion de iglesias.- Duras pruebas.-Base teocrá-
tica del gobierno. - Posicion é influencia de los ministros de la religion.


La primitiva historia de los progresos de
Nueva-Inglaterra ofrece particular intéres é
importancia. Su posicion entre las colonias
inglesas en América; el influjo que ha ejerci-
do siempre en los negocios é intereses ame-
ricanos; las personas que la establecieron; la
opinion y prácticas especiales entre los colo-
nos puritanos; las razones que les indujeron
á la adopcion de sus miras, respecto á sus
deberes religiosos y obligaciones civiles, tales
como ellas las asentaron, las sustuvieron y
se esforzaron enérgicamente en llevarlas á
cumplido efecto, son otras tantas causas que
hacen necesaria, á nuestro ver, la indagacion
esmerada de muchas circunstancias anterio-
res al desembarco de los peregrinos en la
costa peñascosa de Nueva-Inglaterra. Incúm-
benos, pues, llevar á cabo esta investigacion
del modo mas breve é imparcial que nos
fuere- posible.


Parecerá bastante natural, que la gran re-
TOMO l.


forma ocurrida en el siglo XVI promoviese
divergencia de opiniones, y diera lugar á sé-
rias controversias y disputas entre los que
voluntariamente renunciaron á la doctrina y
prácticas de la Iglesia romana. Cuando se
considera el sorprendente cambio que efec-
tuaron en las creencias religiosas de algunos
pueblos las predicaciones de Lutero, Zuin-
gles, Calvino y otros reformadores de su
época; cuando se trae á la memoria el in-
menso efecto producido en el mundo civiliza-
do por la aparicion de la imprenta, que trajo
consigo la restauracion del saber en Europa,
y el libre uso de las Sagradas Escrituras en
el lenguaje vulgar del pueLlo; cuando se re-
cuerda, en fin, que los hombres propenden
siempre á llevar al estremo todas las mate-
rias que son objeto de reforma, no causará
sorpresa el observar que personas de probi-
dad y de no escasos conocimientos, abrigaran
ideas diferentes de las prácticas y miras de-


s




5S HISTORIA DE LOS CAP. VI.


ducidas de la interpretacion dada á la Sagrada ¡liCOS, con indebidas penas y severidad contra
Escritura, en la época primitiva del protes- la religion que profesaban. Igualmente con-
tantismo.


Además de las consideraciones de este gé-
nero, habia otras particularidades notables en
el orígen y progreso de la reforma en Ingla-
terra, que debian producir, andando el tiem-
po, honda sensacion entre sus partid arios,
y hacer surgir diferentes sectas religiosas
dentro del reino. No fué el amor á la verdad
y á la pureza del dogma el que influyó en
Enrique VIII, cual lo sabe todo el que haya
hojeado la historia, para que tratase de bor-
rar á la Inglaterra del número de las nacio-
nes en que se profesaba la religion católica.
Llevábase en esto sus miras particulares, y
para l'ealizarlas, calculaba perfectamente los
pasos que daba. Si no sirvió con celo la causa
del protestantismo; si bien fué un tirano, y
un tirano brutal, no es menos cierto que re-
chazó con entereza las exigencias de la córte
de Roma, que pretendia gobernar la Ingla-
terra é imponerle considerables exacciones.
En tal estremo, vino á ser en manos de los
protestantes un instrumento de que se valie-
ron para poner en práctica sus creencias in-
novadoras. En cuanto á Eduardo VI, murió
muy jóven para poder hacer gran cosa en
beneficio de la reforma. El reinado de María,
que sucedió á Eduardo, fué favorable al ca-
tolicismo. Isabel subió al trono con gran dósis
de la altivez de su padre, y con una energía y
habilidad que jamás hasta ahora superaron
ninguno de los monarcas que han regido los
destinos de la Gran Bretaña. Amante de la
pompa y de la ostentacion en todos los actos
religiosos, determinó que la iglesia dominan-
te gozara de cuantas ventajas y dignidad le
fueren compatibles. Impulsada por un odio
profundo contra el poder pontificio, trató,
sin embargo, en cuanto le fué posible, de no
enajenarse la voluntad de sus vasallos cató ...


traria á la ruda y austera sencillez del culto
puritano, y bastante sagaz para apreciar la
inevitable tendencia de las doctrinas que sus-
tentaban sus adeptos, reprimió con mano
fuerte en todo el reino á los que reclamaban
ulteriores reformas y mas ámplia libertad de
la que hasta entonces habia podido conceder
la iglesia anglicana. Por lo demás, miraba
con desconfianza á los que se oponian á sus
proyectos, y no estaba dispuesta en manera
alguna, á tolerar la no conformidad con lo
que á ella y á sus principales consejeros les
parecia conveniente para la Iglesia y el Esta-
do. El arzobispo de Cantorbery, Whitgift,
estaba dotado á la vez de grande habilidad y
buen deseo para ayudar á la reina en sus
esfuerzos, encaminados á obligar á sus súb-
ditos á la conformidad bajo severas penas, es-
pediente que no era por cierto, el mas á pro-
pósito'para engendrar la concordia y el amor
fraternal entre los partidos contendientes.


Jacobo 1 fué educado, desde su tierna edad,
en las estrictas creencias presbiterianas; pero
cuando, por un cambio inesperado de la for-
tuna, estuvo en posesion de la corona, y se
sentó en el trono de la que tan cruelmente per-
siguiera á su madre, adoptó las exajeradas
ideas de prerogativa que caracterizaron y
arruinaron finalmente á la dinastía de los
Estuardos, manifestándose dispuesto á per-
seguir sin tregua á los que se opusieran á sus
deseos y opiniones respecto á los asuntos po-
líticos y religiosos del Estado. Este príncipe
odiaba especialmente á los puritanos, porque
tenia suncien'te criterio para comprender, que
si sus libres opiniones prevalecian entre los
pueblos, serian un obstáculo insuperable que
se opondria al ejercicio absoluto del poder
real que con tanto anhelo codiciaba, y-cuya
posesion reclamó, considerándole como de




CAP. VI. ESTADOS-UNIDOS. 09


derecho divino. Creemos sinceramente que sideraban el episcopado como de orígen di-
tanto Jacobo como Cárlos, su inmediato vino, y opinaban que las ceremonias, tales
sucesor, se opusieron en todos tiempos á como se observaban en su iglesia., estaban
cualquier tentativa de reformar la iglesia an- calculadas para ayudar poderosamente la
glicana, con arreglo á la que Calvino habia causa de la verdad y de la gracia divina. Así
establecido en Ginebra. pues, mientras los unos rechazaban todas las


Los dos grandes partidos en que se divi- ceremonias, porque alteraban, en su sentir,
dian los protestantes, disentian en bastantes la sencillez y pureza del Evangelio, aboga-
puntos muy esenciales para su doctrina, ban los otros por ellas, considerándolas útiles
ateniéndose abiertamente los puritanos á la y edificantes. Estos negaban la necesidad de
simple Biblia, como única senda y guia que la ordenacion por un obispo para predicar el
los condujera con seguridad al perfecto cum- Evangelio y administrar los sacramentos, .Y
plimiento de sus deberes religiosos y obliga- aquellos se oponian, .Y se han opuesto siem-
ciones civiles, en tanto que los defensores de pre á que ningun sacerdote oficiara en la igle-
la iglesia anglicana declaraban franca y com- sia anglicana, sinó en tanto que hubiera
pletamente queJa Sagrada Escritura contenia sido ordenado por manos de un obispo.
cuanto era necesario para la salvacion, y Cual era inevitable que sucediera, surgie-
que no habia cosa alguna que pudiera consi- ron duras contestaciones, y quedó ensanchada
derarse como materia de fé, sino lo que estaba la brecha. El rey Jacobo, contando con la
contenido y probado en ella, pretendiendo iglesia anglicana como su natural aliada, y
que habia de guardarse la debida deferencia viendo que las doctrinas sostenidas por el
al testimonio y práctica de la primitiva Igle- clero se adaptaban perfectamente á sus ulte-
sia, igualmente que á las decisiones de los
cuatro ó seis concilios generales. Los pu-
ritanos, por el contrario, rechazaban toda
especie de tradiciones, sin escepcion alguna,
considerándolas como supersticiosas. La igle-
sia anglicana queria que se mirase· con res-
peto lo que ella consideraba como tradicion
primitiva, así como las decisiones de los san-
tos padres y doctores de los primeros siglos.
Los puritanos eran partidarios de la estension
que habia adquirido la reforma en el conti-
nente; y muchos de los desterrados durante
el reinado de María, regresaron á su patria
cuando acaeció el advenimí~nto de Isabel,
llenos de celo y resueltos á intentar la reali-
zacion, en la iglesia anglicana, de una latitud
de reforma en concordancia con la doctrina
y práctica de las iglesias de Calvino. Los
obispos y el clero de la iglesia dominante, se
oponían tenazmente á todo esto, porque con-


riores pretensiones á la régia prerogativa,
tardó poco en comprender que los puritano E:
se opondrian desde luego á su estravagante
anhelo por alcanzar la supremacía irrespon-
sable, tanto en materias civiles como en las
meramente religiosas.


Eran los puritanos leales vasallos y adic-
tos al sostenimiento de la corona en la línea
regular de sucesion. Empero, no podian
negar, ni negaron tampoco, la tendencia de
sus opiniones háciauna libertad mas lata y
una tolerancia mas estensa de la que el siglo
comportaba, y con el trascurso del tiempo
fueron ensanchando mas y mas sus miras .Y
aspiraciones, precisamente cuando el gobier-
no se empeñaba, con indiscrecion y mala fé,
en obligarles á la conformidad con restricti-
vas y opresivas leyes. (*)


(') Séanos permitido valernos a'{ui del lenguaje de uno




60 HISTORIA DE LOS CAP. VI.
No obstante su penosa situacion, y su


antagonismo con el gobierno y la iglesia
dominante, los puritanos andaban divididos
entre sí. Algunos deseaban permanecer en
el gremio de la iglesia anglicana, y trata-
ban de alcanzar una reforma mas completa;
pero tambien habia muchos que, rechazando
igualmente el gobierno episc9pal que el pres-
biteriano, propendian á la absoluta inde-
pendencia de cada congregacion separada, y
reclamaban el derecho de es cogitar para sí
mismos, sin ser coartados por ninguna auto-
ridad humana, tal forma de gobierno y de
disciplina eclesiástica, cual pudieran deducir
del estudio y de la interpretacion de la Sagra-
da Escritura. Esta fraccion del partido puri-
tano, á la que impusieron ellos mismos el
nombre de los independientes, pero que fué
calificada por desprecio con el dictado de
brownistas, por el nombre de uno de sus co-
rifeos, á cuyo impremeditado celo siguióse en
breve una retractacion ignominiosa, continuó
existiendo todavía en el norte de Inglaterra,
y se vió sujeta á las penas mas severas por
parte del gobierno. Muchos de sus adeptos
tuvieron que refugiarse en los estados de
Holanda, y establecieron una iglesia congre-
gacional en la ciudad de Amsterdam.


de los oradores de la Sociedad dc Nueva-Inglaterra: «Habíase
desarrollado poco á poco entre los puritanos una nueva
secta, que atrevidamente elevaba las cuestiones á su última
solucion, que rechazaba toda conexion con la iglesia angli-
cana, igualmente que el uso de la sobrepelliz, los obispos,
el libro de oraciones y las ceremonias, y que fundándose
úmcamente en la Biblia, trataba nada menos que de resta-
blecer la constitucion de la Iglesia Cristiana en su primitiva
sencillez. Los separatistas, como los llamaron, pusieron en
práctica sus opiniones teóricas, estableciendo iglesias, en
las cuales, cuantos se adherian á sus creencias, eran consi-
derados como el origen de todo poder, pudiendo censurarse
reciprocamente en su administracion: en una palabra, apli-
caron á la organizacion eclesiástica principios que, si se
hubieran introducido en el gobierno de los pueblos, habrian


• producido una pura democrácia.)} -'Herencia de los peregri-
nos, por Mr. W. M. Evart, pág; 16, Y la Oracion para 185:1,.


Con los que permanecieron en Inglaterra,
formóse gradualmente una iglesia, por el
influjo del anciano Brewster, que tenia por
morada una magnífica casa en Scrooby, en
el Yorkshire, perteneciente al obispo de York.
Bradford, que fué mas adelante gobernador
de Nueva-Plymouth, era uno de los miem-
bros de la congregacion, la cual eligió á
Robinson para que fuese su pastor espiri-
tual. Este último era un hombre de elevado
carácter, universalmente respetado y querido
por sus correligionarios, por cuyos intereses,
así temporales como espirituales, se des-
velaba incesantemente.


La penosa situacion que la afligia, hizo
que la congregacion presidida por Robinson
pensase sériamente en seguir el ejemplo
de sus hermanos, que habian emigrado á
Holanda. En el otoño, ó á principios
d l ·· d f' d 1 1. 607. e mVlerno e 1607, ué cuan o os
que componian la iglesia de Scrooby empe-
zaron á poner por obra el proyecto que con-
cibieron meses antes de abandonar su pais
natal, y de ir á establecerse en otro, del cual
apenas sabian otra cosa sino que encontra-
rian en él la tolerancia que se les negaba en
su patria. Bradford ha escrito mucho, en su
estilo habitual, respecto á la opresion á que
estaban sujetos, tant~ los ministros de su
religion como el pueblo, y no cabe duda que
se hicieron tentativas para acabar con aquella
iglesia. Cualesquiera que fuesen estas tenta-
tivas, se interpretaron como actos de presion
eclesiástica por los que reputaban un estricto
deber religioso el sostenimiento de la congre-
gacion. Empero la controversia, cual se enta-
blaba entonces, habia de dar lugal' á enco-
nos personales, y cundir por toda la sociedad,
promoviendo odios, enemistades y venganzas
sin número. Mucho de lo que dice Bradford
se refiere probablemente á este género de
colisiones, ó cuando mas, á los actos de




CAP. VI. ESTADOS-UNIDOS. '61


los jueces de paz para compelerlos al cum- -tambien disputas y controversias entre los
plimiento de las leyes entonces vigentes. no conformistas que residian en Amsterdam,
Bradfort habla tambien de la viva sensacion lo que indujo á Robinson, amante de


1 't 1 d . t 609. producida en el vecindario, al ver tantas
personas de todas clases y condiciones, que
partian con sus bienes, é iban simultánea-
mente á otro pais cuyo idioma ignoraban.
Muchos de los emigrante.s trasportaron con-
sigo parte de sus muebles, y hasta los hubo
que se llevaron todo el menaje de casa ya
usado; pero no los dejaron salir sin cierta
oposicion. El mayor número de ellos, entre
los cuales figuraban Brewster y Bradford,
intentaron embarcarse en Boston, é hicieron
un ajuste secreto con un capitan de barco
holandés, para que los recibiera á su bordo
en el puerto, lo mas ocultamente posible.
Empero, obrando con perfidia el capitan, dió
parte á los magistrados de Boston, y cuando
estuvieron embarcados y se creian ya á punto
de darse á la vela, fué grande su sorpresa al
ver llegar algunos oficiales de justicia, que
los llevaron á la cárcel de la ciudad, llenán-
dolos de injurias.


Pasado cierto tiempo, soltaron una parte
de ellos, y los mandaron á sus casas: los
demás, entre los cuales se encontraba Brews-
ter, permanecieron muchos meses encerrados
en los calabozos de Boston. Algunos que se
desanimaron con el mal éxito do esta ten-
tativa, quedáronse en Inglaterra; pero la
mayor parte perseveraron en su intento, y se
reunieron en Amsterdam~ Durante los doce
años de su estanciá en Holanda, hubo un
movimiento incesante de desafeotos que fue-
ron de Inglaterra á aquel pais, donde les era
permitido el culto religioso con arreglo á
sus propias creencias. vVinslow y el capitan
Miles Standish figuraban entre los que se
adhirieron á la iglesia de Robinson, cuando
esta cesó de funcionar en Inglaterra.


No pasó mucho tiempo sin que surgieran


a paz, a ras a al' su congregaclOn
á Leyden, donde vivieron largos años en
buena amistad y concordia. Desterrados por
sus creencias, no se olvidaron, sin embargo,
de que eran ingleses, y les repugnaba perder
sus derechos de nacimiento, si se allanaban
á que sus hijos quedasen absorbidos entre sus
amigos los holandeses. Considerando igual-
mente las ventajas temporales que pudieran
alcanzar, fijaron sus miradas en el nuevo
mundo y en el porvenir que éste ofrecia á
los emprendedores y atrevidos emigrantes.
«Bien destetados de la delicada leche de la
madre patria, y acostumbrados á las penali-
dades de una tierra estranjera» (segun sus
literales espresiones en una carta dirigida á
Sir Edwin Sandys), no se necesitó mucho
tiempo para infundirles la invariable resolu-
cion de dirigirse á América.


Habiéndoles denegado el gobierno holandés
la instancia que le dirigieron, solicitando
permiso para emigrar á Nueva-Holanda (*),
los puritanos vacilaron durante algun tiempo
entre la Guyana, célebre por sus riquezas,
y la 'hrginia, decidiéndose al fin por esta
última colonia. Empero, como habia sido
fundada por los episcopalistas, que exigian
bajo severas penas una manifestacion pú-
blica de adhesion á la iglesia anglicana á
cuantos iban á establecerse en ella, enviaron
ajentes á Inglaterra para tratar con la com-
pañía de la Virginia, y asegurarse la libertad
de conciencia, en el caso de trasladarse á
aquella colonia. Ansiosa la compañía.
d fi · 1 t 't ." 1619. e Jar en aque err1 01'10 tan Impor-
tante cuerpo de emigrantes, cuya constancia


(') Véase Historia del Estado de Nueva- York, por Brodhead,
primer período, pág, 124 Y 125.




'.


, .
,


62 HISTORIA DE LOS CAP. VI.


Y carácter apreciaba, trató de obtener, me- plácticas. Al dia siguiente, 22 de julio, como
di ante su influjo con los jefes de la Iglesia y encontraran el viento favorable, embarcáron-
elel Estado, una garantía de tolerancia. Inú- se los viajeros. Su despedida de Robinson y
tiles fueron cuantas diligencias se practica- demás correligionarios, fué verdaderamente
ron al intento. Brewster marchó entonces á tierna y afectuosa. Una apacible brisa los
Inglaterra '. para alcanzar una patente tan trasladó en breve á Southampton, donde
ventajosa como fuera dable en aquellas cir- permanecieron algunos dias hasta la llegada
cunstancias, y la compañía de la Virginia se del Mayjiower, buque de mayor porte que el
la·concedió inmediatamente, aunque de muy Speedwell. Allí recibieron una afectuosísima
poco podia servir á los puritanos, llegado el carta de Robinson, que fué leida ante toda
caso de tener que hacer uso de ella. Otra de la compañía reunida. Inmediatamente distri-
las mayores dificultades que se les ofrecian, buyéronse los pasajeros entre ambas embar-
era la de proporcionarse recursos para em- caciones, que en breve se dieron á la vela;
prender el viaje, los que no les fué dado pero habiendo resultado que el Speedtoell era
alcanzar sino celebrando con algunos comer- completamente inservible para la travesía,
ciantes de Lóndres un contrato, cuyas condi- viéronse precisados á desembarcar en Dart-
ciones no fueron ciertamente muy favorables mouth, y luego en Plymouth. Dejando allí
para los emigrantes. Toda la propiedad que una parte de los pasajeros, y apiñándose
adquirieran en la colonia durante siete años, cuantos pudieron caber en el .Llfayjiower,
habia de pertenecer á un fondo comun, ta- lanzáronse nuevamente, á principios de se-.
sándose en diez libras, suministradas por los tiembre, por el solitario Océano. Su viaje fué
capitalistas, el equivalente de los servicios penoso, viéndose espuestos á mil peligros
prestados por cada colono. Con estas condi- por los vientos equinocciales que combatian al
ciones, harto duras, aprontáronse los puri- J.lfayjiower. El 9 de noviembre divisaron al
tanos para emprender su viaje al nuevo fin la costa de Nueva-Inglaterra, á corta dis-
mundo. tancia del Cabo-Codo Como su propósito ha-


Despues de una madura deliberacion, cre- bia sido el de establecer la colonia cerca del
rio Hudson, tuvieron que variar el rum-
bo, dirigiéndose hácia el Sur; pero habiendo
encallado en los bancos de arena, pudieron
zafarse, yendo á fondear en el puerto del
Cabo-Codo (*) •


Cansados de las incomodidades que les oca-
sionaba su hacinamiento en el Mayjiower,


(') La historia tantas veces repetida, en descrédito de los
holandeses, de que habian sobol'llado al patron del May-
flower para que no desembarcase á los emigrantes á orillas
del Hmlson, carece de sólido fundamento. Parece que debió


yeron conveniente que se quedara Robinson
con aquellos de los congregacionistas que ca-
recieran de las cualidades necesarias para ser
empleados como trabajadores en la colonia,
ó que no pudiesen hallar cabida en los bu-
ques. Habian compra~o en Holanda una pe-
queña embarcacion, el Speedwell, que estaba
aparejado para llevará los emigrantes á
Southampton. Los que fueron nombrados
para marchar, salieron de comun acuerdo de
Leyden, acompañados por sus correligiona-
rios hasta Delft Haven, donde se reunieron su orígen á la enemistad que surgió en época posterior en-
con ellos varios miembros de la icrlesia de tre los colonos de Nueva-Inglaterra y los holandeses. Gra-


. b hame (flistoria, tomo 1, pág. 144), repite este cuento, como
Amsterdam. La prImera noche, la pasaron I cierto é indudable; pero Baneroft (Historia, etc., tomo 1, pá-
animándose unos á otros y en cristianas gina 309) deja entrever algunas dudas en esta parte. ,








"




~- ...


CAP. VI. ESTADOS-UNIDOS 63


estaban todos ansiosos de desembarcar. Como I esploradores, los cuales observaron que el
se encontraban fuera de los límites de la I pais estaba cubierto de pinares, encontrando
compañía de la Virginia, y se manifestaran aquí y allí algun wigwam solitario, sin que
señales de insubordinacion en algunos de los lograran ver á ningun indígena. El mas pre-
emigrantes, juzgaron seria mas conveniente cioso de sus' descubrimientos fué cierta can-
celebrar un contrato voluntario, que sirviera tidad de maiz, que encontraron dentro de
de base á su constitucion social, y nombrar unos cestos enterrados en la arena, lo cual
una persona que los gobernara. Eligieron en les proporcionó oportuna semilla para la si-
consecuencia á John Carver, para que ejer- glliente primavera. Empero, vino el invierno
ciera el cargo de gobernador por término de con toda su crudeza, y como tenian absoluta
un año, y todos los hombres de la compañía, precision de elegir un terreno para estable-
que con sus mujeres é hijos ascendian á cien- cerse, los mas atrevidos de la compañía, in-
to y un pasajeros, suscribieron con sus firmas sensibles al frio y á la inclemencia del cielo.
el siguiente documento: acometieron la tarea de buscar un buen puer-


«En nombre de Dios.-Amen.-Nosotros to, y un sitio conveniente donde poder echar
los infrascritos, leales vasallos de nuestro los cimientos de la colonia. Trascurrieron
temido soberano, el rey Jacobo, por la gracia cinco semanas mientras se llevó á cabo este
de Dios, rey de Inglaterra, Francia é Irlan- proyecto, y no fué sino el lunes, 11 de
d d e d 1 1" t d" b' ta te 1 1620. a, elensor e a le, e c. lClem re, o mas exac men ,e 21


»Habiendo emprendido por la gloria de del propio mes, cuando los que formaban la
Dios y adelantamiento de la fé cristiana, y espedicion pusieron el pié en el tan famoso
en honra de nuestro rey y de nuestra patria, peñasco de Plymouth. Recordando entonces
un viaje para establecer la primera colonia la bondad con que fueron tratados sus corre-
en la parte. norte de la Virginia, convenimos ligionarios en Plymouth de Inglaterra, dieron
por lás presentes, solemne y mútuamente, en el nombre de Nuet'a-Plymouth á la naciente
presencia de Dios, reunirnos t.odos en un colonia.
cuerpo civil y político, para nuestro mqjor Toda la compañía se trasladó á aquel punto
régimen y conservacion, y á fin de llevar despues de haber oido el relato de los esplo-
adelante los fines antedichos; yen su virtud, radores, é inmediatamente pusieron manos
para formar, decretar y constituir tales leyes á la obra para construirse albergues donde
justas y equitativas, ordenanzas, actos, con s- pudieran resguardarse de la inclemencia del
tituciones y empleos, que de tiempo en tiempo tiempo. Una elevadísima colina que, cual
creamos los mas necesarios y convenientes atalaya, dominaba la bahía, les ofreció una
para el bien general de la colonia, á cuyo posicion ventajosa para levantar un fuerte,
efecto nos comprometemos á la debida sumi- que artillaron con pequeños cañones, cons-
sion y obediencia. Y en testimonio de ello truyendo á su pié dos hileras de chozas,
suscribimos nuestros nombres al pié de este rodeadas de estacadas, para diez y nueve
documento. Cabo-Cod 11 de noviembre, bajo familias. Habia entrado el invierno, crudo
el reinado de nuestro soberano Jacobo, rey de y rigoroso, y la tala de árboles, lo mismo que
Inglaterra, Francia é Irlanda, el 18, y de la fabricacion de sus rústicas viviendas, se
Escocia el 54.-Anno Domini 1620.» efectuaron en medio de continuos aguaceros


Despues de esto, envióse una partida de y nevadas. Manifesiáronse inmediatamente




6i HISTORIA DE LOS CAP, VI.


los gérmenes de mortal dolencia, pues con las dejaba toda libertad para la colonizacion en
privaciones, la esposicion á la intemperie y aquella comarca, ha sido considerada por los


• la necesidad de vadear agua medio helada, primitivos historiadores de Nueva-Inglaterra,
desde la embarcacion á la playa, los hombres como una gracia providencial en favor de
fuertes y robustos se volvieron débiles como la naciente colonia. Mediante Samoset y al-
niños, y el delicado cuerpo de las mujeres gunos otros de sus amigos, establecieron
cedia bajo la doble presion de la ansiedad relaciones é hicieron, por fin, un tratado de
niental y el abatimiento físico. Durante este amistad con Massasoit, cacique principal de
invierno, fueron agotándose gradualmente los Pokanokets Ó TVampanoags, que eran los


las fuerzas de los colonos, y uno de vecinos mas inmediatos de los colonos.
1.62t.. l' t tRI 'd C os pr1meros apun es que ano aron ee eg1 o arver como gobernador, murió
fué el siguiente: «Enero 29, muere Rosa, pocas semanas despues, su cediéndole en el
mujer del capitan Standish.» La esposa de mando Bradford. En abril de 1621, regresó
Bradford habia perecido ahogada. Empero, el ~Máyflower á Inglaterra, y ani-


, 1 t· t " . 1 . 'd 1 1 I d'd i621. para no prosegmr a r1S e cromca de as pn- man ose os co onos a me 1 a que
meras defunciones, baste saber, que durante se aproximaba el buen tiempo, enviaron
estos tres terribles meses, la muerte arrebató algunos hombres para esplorar la bahía de
la mitad de los individuos de la colonia. En Massachusetts, hasta unas cuarenta millas
aquel fatal invierno, hubieron de labrarse
siete veces mas sepulturas para los muertos,
que moradas para los vivos. Enterrcironlos
en la ribera, cerca del desembarcadero, sitio
que todavía merece veneracion, y para que los
indios no se atrevieran á atacar á los vivos,
en vista de su debilidad, cubrieron de tierra
las fosas de sus queridos parientes, allanan-
do y sembrando cuidadosamente aquel suelo.


Pocos fueron los indios que vieron los co-
lonos durante dicho invierno; pero no por eso
dejaron de tener alguna alarma de tiempo en
tiempo. A principios de la primavera, cuando
empezaba á renacer en sus corazones la es-
peranza, sucedió que una mañana entró
atrevidamente un indio, y empezó á pasearse
por la aldea. Como los europeos le rodeasen
llenos de admiracion, el indígena les saludó,
diciéndoles en muy buen inglés: «¡ Seais bien
venidos, ingleses!» Era un sa,qamore, ó ca-
ciquillo, llamado Samoset, quien les participó
que una asoladora peste habia hecho última-
mente grandes estragos entre los indios de
aquellas, playas. Esta circunstancia, que


hácia el norte, los cuales vieron entonces por
primera vez la península de Shawmut, con
sus tres elevadas crestas, actual asiento dé
la ciudad de Boston.


En noviembre del mismo año, arribó el
Fortune con treinta y cinco emigrantes,
viniendo con ellos Cushman, que habia
obtenido una patente del consejo de Nueva-
Inglaterra, debida principalmente á la mc-
cliacion de Sir Ferdinando Gorges; pero
Eushman regresó á Inglaterra poco tiempo
desplH~s.


Habia traido el Fortune nuevos consumi-
dores, y ningun género de provisiones, de
donde resultó el hambre, que duró muchos
meses. Pusiéronse todos á media racion, y
no teniendo yaningun trigo, se vieron redu-
cidos á un exiguo alimento, particularmente
de pescado, ó de algunos víveres que obte-
nian de los pocos buques que tocaban en
aquellas playas, pagándolos á un precio
exorbitante. Además de esto, carecian de
ganado, por no haberlo recibido de Ingla-
terra; sus instrumentos de agricultura eran




CAP. VI. ESTADOS-U~IDOS. 65
escasos y toscos, y no poseyendo botes ni chusetts. Habiendo consumido en breve tiem-
aparejos para pescar, les era imposible esplo- po sus vituallas, empezaron á saquear á los
tar las escelentes pesquerías que abundaban indios, quienes fraguaron en seguida una
en las costas. La mortalidad y la miseria conspiracion para esterminarlos; pero les
les habian impedido cultivar la tierra. Los reveló la trama urdida contra ellos el mori-
hombres que se afanaban en la ruda tarea bundo sachem Massasoit. De aquí resultó un
que exigia el establecimiento de la colonia, nuevo motivo para deplorar el ciego espíritu
«fallecian estenuados, por falta de alimento.» de venganza, que en todas ocasiones sem-
Tampoco estaban exentos de inquietudes, bró en el pecho de los indios las semillas
temiendo á cada paso verse atacados por los de su eterno ódio hácia los hombres blancos.
indios. En una ocasion CanoniCtlS, caudillo El capitan Standish, tan valiente como im-
de los poderosos N arragansetts, enemigos
mortales de los \Vampanoags, mandó por
via de desafío á Nueva-Plymouth un mazo
de flechas, atado con la piel de una culebra
de cascabel. Inmediatamente devolvió Brad-
ford la misma piel, rellena de pólvora y
balas (aviso muy significativo de lo que
harian los blancos), con lo cual no quedaron
poco espantados los indios, considerando


aquello como un maleficio fatal. En
1622. vista de aquel acto de hostilidad, cre-
yeron conveniente los colonos rodear su aldea
con una empalizada de una milla de circun-
fe'rencia, en la que practicaron tres puertas.


Weston, que habia tomado una parte muy
activa en proporcionar recursos para la es-
pedicion de Nueva-Plymouth, estaba muy
descontento del resultado pecuniario de la
empresa, y resolvió fundar allí otra colonia
separada, por su cuenta yen beneficio suyo.
Mandó, pues, sesenta hombres, en su mayor
parte sirvientes asalariados, para dar prin-
cipio á la colonizacion. La mayor parte de
ellos eran sugetos de carácter indolente, que
estaban á lo que saliera, y q'He despues de
vivir entre el pueblo de Nneva-Plymouth
durante dos ó tres meses, comiendo y robando
la mitad de l~s provisiones de sus compatrio-
tas, intentaron fundar otro establecimiento
en \Vissagusset, actualmente Weymouth, en
la ribera meridional de la bahía de Massa-


TOMO l.


petuoso en sus resoluciones, sorprendió á,
Wituwarnot, jefe de la conjuracion, y le dió
muerte, juntamente con otros muchos indios.
Cuando supo Robinson el suceso, escribió ü
los colonos una carta, en la cual se notaba
este caritativo pen8amiento: «i Cuánto mejor
habria sido que hubierais tratado de conver-
tir algunos indios á la fé, que matarlos!»
En tal estado de cOsas, se apresuró la nueva
colonia á abandonar \Vissagusset.


El activo y enérgico Sir Ferdinando Gor-
ges, unido á un hábil sócio, llamado Mason,
habia obtenido una concesion de territorio,
desde Naumkeag, actualmente Salem, hasta
el Kennebec , y desde allí hasta el Canadá,
recibiendo el pais que abarcaba esta concesioll
el nombre de Laconia. No obstante haberse
fundado entonces Postmouth y Dover, en el
Nuevo-Hamp8hire, la compañía de Laconia



no prosperó gran cosa, quedando reducidas
aquellas poblaciones á meros apostaderos de
pesca.


Robert Gorges, hijo de Sir Ferdinando,
obtuvo hácia esta época una concesion de
diez millas en la ribera setentrional
del Massachusetts, junto con el di- 1623.
ploma de teniente general de Nueva-Inglater-
ra, enviándose además como almirante ri
Francis \Yest para impedir el desordenado
comercio que se hacia al abrigo de la patente
que ya tenia el consejo de Nueva-Inglaterra.


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66 HISTORIA DE LOS CAP. VI ...


Gorges llevó consigo á Morrell , ministro de
la iglesia anglicana, que habia sido nombra-
do por el arzobispo de Cantorbery comisario
de los negocios eclesiástic~s. No con buenos
ojos fué mirada su comision por los rígidos
puritanos, y así fué, que al cabo de un año,
tuvo que regresar á Inglaterra, sin haber
intervenido en ninguna de las ceremonias y
prácticas religiosas de los colonos.


Al año siguiente, otro clérigo llamado
Lyford, fué designado por los sócios


162t:. d' L' d 1 d t' e on res para ocupar e es lilO
pastoral, vacante en Nueva-Plyinouth; pero
siendo tan poco aceptable como Morrell, acu-
sáronle de conspirar contra la colonia, y fué
espulsado de ella con algunos de sus partida-
rios. Emigrando entonces á Nantasket, á la
entrada del puerto de Boston, plantearon los
colonos desterrados un nuevo establecimiento
en aquel punto.


Aunque débil todavía la colonia de Nueva-
Plymouth, daba señales favorables, que ins-
piraban confianza respecto á su porvenir;
pues no obstante que carecian de manjares
suculentos, no les faltaba un alimento sano
y abundancia de agua potable. «No teniendo
los colonos propiedad privada, parecian des-
contentos y poco inclinados al trabajo, y
como, por otra parte, les devengaba el exor-
bitante interés de un cuarenta y cinco por


.


ciento el préstamo que habian contraido en
Lóndres, eran estas otras tantas causas que
menguaban considerablemente la prosperidad
de la colonia. Para orillar estos inconvenien-
tes, creyóse indispensable entrar en un nuevo
arreglo, que permitiese á cada familia culti-
var el suelo para sí misma, y en consecuen-
cia, dióse en feudo á cada persona un' acre
de tierra. Con tal· estímulo, llegó á ser tan
grande la cosecha de trigo, que en vez de
comprarlo como antes lo hacian, pudieron
venderlo á los indios. Pasados los cuatro pri-


meros años de la colonizacion, Plymouth
contaba ya con treinta y dos casas, y ciento
ochentar y cuatro habitantes. El fondo gene-
ral, ó sea todo el importe del equipo, inclu-
yendo los servicios personales, ascendia en
aquel tiempo á 7,000 libras esterlinas, ó sean
34,000 pesos fuertes, negándose los sócios de
Lóndres á hacer ulteriores anticipos.


Habiendo muerto Robinson en Holanda,
trascurrieron muchos años antes que su fa-
milia y el resto de la congregacion de Leyden
pudieran proporcionarse recursos para tras-
ladarse á Nueva-Plymouth. Los que llegaron
allí desde un principio á bordo del May-
flowerJl el Fortune JI el Anne y el Little-Ja·
rnes, recibieron luego para distinguirlos de
los demás el nombre de antiguos emigrantes,
ó abuelos. A pesar de todo, trascurrieron seis
ó siete años, sin que la colonia aumentara
considerablemente el número de sus mora-
dores. (*)


En 1627, fecha en que se ultimó por fin
el convenio entre los colonos de Ply-
mouth y los comerciantes de Lóndres, 1627.
cedieron éstos todos sus intereses á la colonia
por la cantidad de 9,000 pesos fuertes, aban-
donando entonces los colonos el sistema del
(onda cornun JI y señalando á cada individuo
veinte acres de tierra cerca de la poblacion
que habitaba .


Aunque el número de colonos de Nueva-
Plymouth no ascendia quizás á tres-
. t 'd 'b . b 1630. Clen os, conSl era anse, sm em argo,


como sólidamente establecidos. «No sucederá
con nosotros lo que con otros ha acontecido,
decian ellos, que por meras frioleras se des-
animaron, y al menor contratiempo solo han
pensado en regresar á su pais natal. »


La distancia á que se hallaban los colonos


(') Hi$/Qria de los Es/ados-Unidos, por Hildreth, tomo 1,
pág. 171.




CAP. VI. EST ApOS-UNIDOS. 67


de la madre patria, les permitió asumir la rales durante el año, compuestas de todos
res~nsabilidad de sus actos; así fué, que los hombres libres, para tratar de los nego-
empezaron á ejercer gradualmente las prera- cios públicos, sin que en dichas juntas pudie-
gativas del gobierno, llegando hasta á im- ra adoptarse ningun acuerdo contrario á los
poner la pena 'capital en varias ocasiones. derechos de los ingleses, debiendo residir en
Además, decretaban todas sus leyes en junta Inglaterra los representantes del poder su-
general, teniendo la misma libertad de pero- premo, igualmente que los miembros de la
rar sobre materias ó creencias religiosas; por compañía. E'sta cédula se consideró solo
lo cual, el que queria arengar á la congrega- como una patente para una corporacion mer-
cion los domingos, podia hacerlo libremente, cantil, no hacié:p.dose en ella prevencion
y durante muchos años no tuvieron ministros . alguna en materia de religion. Gran número
ó pastores .espirituales. de los propietarios pertenecian á la iglesia


A la colonia de Nueva-Plymouth, siguió anglicana: sin embargo, Endicott, que
en breve otra de puritanos, mucho mas, habia estado en Plymouth, pretendia se esta-
estensa, en la bahía de Massachnsetts. La bleciese una iglesia independiente, y que se
posicion que venian ocupando en· su patria renunciara al liso de la liturgia. Estas exi-
estos sectarios, se hacia cada vez menos gencias le empeñaron en una acalorada dis-
satisfactoria: natural era que fijaran sus puta con los dos hermanos Browne, que
miradas en América, como el único asilo figuraban entre los primitivos concesionarios
donde podian librarse de las persecuciones de la patente, y querian se llevase á debido
que les afligian. Con este propósito, obtu- efecio en la colonia el culto de la iglesia an-
vieron de la Compañía inglesa de Plymouth glicana. Para cortar esta polémica, Endicots
una concesio~ de terreno, que comprendía la embarcó á sus antagonistas, y los envió á
bahía de Massachnsetts y otras comarcas Inglaterra como «facéiosos y hom-


. occidentales. JohnEndicott, puritano bres de mala condicio~.» La compa- 1629.
1628. , . .•


del carácter mas rlgldo y severo, fué ñía reprendió á Endicott por este a.buso de
á establecerse en Naumkeag, siguiéndole autoridad; pero las quejas de los Brownes
despues muchos correligionarios suyos, .pro- fueron desatendidas. «Esta transaccion,
cedente s en su mayor parte de Boston, en el segun hace observar Mr. Bartlett en sus
Lincolnshire. Venciendo muchas dificulta- Padt'es Peregrinos~ no solo .nos demuestra el
des, alcanzaron tambien una patente ó cédu- ca!,ácter de Endicott, sino que pone en· claro
la del rey Cárlos 1, mediante la cual habian el principio secreto en que estaba fundada la
de formar una corporacion los nuevos emi- nueva república, el cual, si se hubiera decla-
grantes, en union con el «go"bernador y rado abiertamente, habria sido un obstáculo
compañía de la bahía de Massachusetts en para la concesion de la real cédula. Mientras
Nueva-Inglaterra,» quedando autorizados los que la colonia estaba nominalmente sujeta á
accionistas para elegir anualmente un go- la autoridad de la iglesia ánglicana, tratá-
bernador, un teniente gobernador y diez y base de establecer en ella un sistema en un
ocho auxiliares, encargados de administrar todo distinto, descartando lo que constituía
los intereses de la colonia en consejos que se realmente sus elementos de vitalidad, como
reunieran todos los meses. Tambien habian eran su gobierno episcopal y sus formula-
de celebrarse cuatro grandes juntas gene- rios establecidos, no queriendo tolerar los




68 UISTORlA DE LOS CAP. VI.


colonos ninguna otra forma de culto, que la
que ellos mismos adoptaran. EIi cuanto á la
espulsion de los Brownes, no fué sino el pre-
ludio de aquella série de medidas opresoras,
que acabaron por asesinar judicialmente á
los cuáqueros.»


Concebido y ejecutado inmediatamente el
proyecto de trasladar. la cédula ó carta y la
compañía de Inglaterra ti la colonia misma,
proporcionó un importantísimo aumento en
el número y calidad de los emigrantes. Eran.
los principales de estos Sir Richard Saltons-
tall, Isaac Johnson (hermano político del
conde de Lincoln), Thomas Dudley y John
Winthrop. Este último fué elegido goberna-
dor, y con su admirable conducta justificó
plenamente la confianza que en . él habian
depC'sitado. \Vinthrop era un modelo. del
caballero inglés, en estremo leal, pero no
menos firme en el sostenimiento de la liber-
tad pública. Adicto á su iglesia por el mucho
tiempo que pertenecia á ella, no por eso
dejaba de desear se reformara con arreglo á
lo que los puritanos ,consideraban como la
pura base de la Sagrada Escritura. Figu-
raban también entre los emigrantes muchas
personas de elevado carácter, opulencia y
saber, quienes manifestaron su amor á la
madre patria en una protesta contra ciertas
especies calumniosas que se habian propa-
lado en disfavor suyo, declarando en ella su
afecto inestinguible, no solamente á la igle-
sia que en su seno los habia criado, sino
á la noble tierra de la cual se espatriaban
voluntariamente. (*) Esta espedicion era en


(') Reproducimos un parágrafo hastante notahle dela carta
que dirigieron al «resto de sus hermanos y correligionarios
de la iglesia anglicana, que habian permanecido en Ingla-
terra.» Su fecha era de Yarmouth, á bordo de la Arbelta, el
7de abril de 1630. ~Deseamos os sirvais considerar, vosotros
los sugetos principales, y en general todos los miembros de la
corporacion que reputamos honra nuestra llamar á la igle-
sia anglicana, de la cual procedemos, nuestra querida


verdad la mas importante de cuantas habian
dejado las playas de Inglaterra por los desier-
tos de América, pues constaba de quince
buques, á cuyo bordo iban distribuidos mil
emigrantes, entre los cuales figura-
b t .. t i630. an cua ro nums ros no conformis-
tas, llevando consigo aquella numerosa com-
pañía' cuanto se necesitaba para el estable-
cimiento de una colonia permanente.


Respecto á este importante movimiento de
transferencia del gobierno colonial de Ingla-
terra á América, merecen particular aten-
cio'n las observaciones que hace el Dr. Ro-
bertson con este motivo: « En tan singular
transaccion, dice, de la cual no hay ejemplo
en la hist0ria de la colonizacion inglesa, son


. dignas de observarse dos circunstancias: la
primera es el poder que tuvo la compañía,
para efectuarla; la segunda es el tácito con-
sentimiento del rey, que permitió se realizara.
Si examinamos la validez de la resolucion
adoptada por la compañía, conparándola con
la cédula ó carta que la constituia en un
cuerpo político, confiriéndola todas las facul-
tades inherentes á tal corporacion, es de toda
evidencia que ella 'ni podia ejercerlas de dis-
madre, y que no podemos separarnos de nuestro pais natal,
donde ella especialmente reside, sin tener traspasado el
corazon ~ arrasados los ojos de lágrimas; bien que reconoz-
camos que la esperanza y la parte que hemos obtenido en
la comun salvacion, la recibimos y absorbimos de su propio
pecho. Dcjámosla, pues, no porque tengamos repugnancia
al dulce néctar con que nos ha criado, sino bendiciendo á
Dios por el parentesco y educacion que nos otorgó, como
miembros de un mismo cuerpo, y nos regocijaremos siem-
pre de su prosIleridad, causándonos sincera pena cualquiera
desgracia que pudiera sobrevenirle, y hasta nuestro último
suspiro desearemos la continuacion y plenitud de su pode-
rio, contribuyendo al intento con nuestros esfuerzos, para
que se dilaten tos límites del reino de .Jesucristo.» Tambiell
suplican en uIla carta ulterior, dirigida á sus hermanos y
correligionarios en Inglaterra, «r¡uenolos desprecien ni aban-
donen en su!'oraciones y afecto.) - Véase Nuet·a Ingtatel'-
ra, por Hubbard, págs. 126 y 127. Consúltese igualmente la
famosa l'l1ognalia, del Dr. CoUan Mather, tomo 1, págs. 74 y
75, respecto á ciertas observaciones curiosas y edificantes
de esta carta y á su significacion.




CAP. VI. ESTADOS-UNIDOS. 69


tinto modo que la carta prescribía, ni ena-I nos, donde al propIO tiempo que pudieran
jenarlas de tal manera que la jurisdiccion de prestar algun servicio, no fueran peligrosos
un cuerpo mercantil en Inglaterra se convir- para el ~eino, y así es que toleró la irregula-
tiera en un gobierno provincial en América. ridad de una determinacion que facilitaba su
Desde la primitiva institucion de la compañía. partida.» (*)
de la bahía de Massachusetts, parece que sus . Winthrop , Dudley y otros sehabian em-
miembros estaban animados de cierto espíri- barcado á bordo de la Arbella, buque al cual
tu innovador, así en el g'obierno civil, como se habia dado este nombre en obsequio de
en la religion, y por la costumbre de recha- Lady Arbella J ohnson', que, juntamente
zar los usos establecidos en ell'rimero, pro- con su esposo, figuraba entre los pasajeros.
pendian á desviarse de ellos en la segunda. Arribado que hubieron en el mes de junio al
Con tales miras, solicitaron una real cédula término de su· viaje, encontraron á Endi-
para legalizar ante Inglaterra sus operacio- cott en Charlestown ,donde se propusieron
nes, cual emanadas de un cuerpo político; primero plantear su establecimiento ; pero la
pero las personas que mandaron á América, península opuesta llamó desde luego su aten-


. tan pronto como desembarcaron, considerá- cion. Hállabase aquella en estado vírgen , y
ron se ellos mismos como i.ndividuos reunidos en indisputada posesion del único europeo
voluntariamente para formar una asociacion, que la habitaba, llamado Blackstone, y allí
abrogándose el derecho natural de los hom- fué donde Wiilthrop y su gente determinaron
bres que constituyen una sociedad, para establecerse, empezando á formar una colo-
adoptar el sistema de gobierno y crear las nia, que en recuerdo de una ciudad inglesa
leyes que pudieran mejor convenir á la feli- del Lincolnshire, llamaron Boston. A me-
cidad comun. Fundados en esto principio de dida que iban llegando otros emigrantes, se
considerarse autorizados para juzgar y deci- establecian en varios puntos de sus cerca-
dir por sí propios, establecieron su iglesia en nías, dando nombres á las diversas poblacio-
Salem, sin miramientos por las instituciones nes y aldeas que fueron encontrando en el
de la iglesia anglicana, de la cual, sin em- pals.
bargo, los suponia miembros la real cédu- «Cada colonia, dice Hildreth, se arrogó
la, y sujetos, por lo tanto, á conformarse desde luego la autoridad municipal, que ha
con sus ritos y prácticas religiosas. Con constituido siempre el carácter distintivo de
arreglo á estas ideas, los veremos, pues, en la organizacion política de Nueva-Ingla~er­
adelante formando todos sus planes futuros ra. Reunido el pueblo. en el ayuntamiento,
para elgobíerno civil y eclesiástico de la co- votaba los impuestos para las necesidades
lonia. Aunque muy vigilante el rey en no locales, y elegia tres, cinco ó siete de los
consentir la menor usurpacion de su régia principales habitantes, conocidos con diver-
prerogativa, estaba, sin embargo, tan pl'eo- sos nombres al principio, pero luego con el
cupado y distraído con los graves cuidados de selectmen, ó prohombres, á cuyo cargo
que le ocasionaban su fatal disensíon con el estaba la direccion económica y gubernativa
Parlamento, que no pudo parar la atencion del pueblo. Tambien tardaron poco en nom-
en los manejos de la compañía, ó acaso no
le disgustó la idea de que un cuerpo de tur- (') Historia de. América, por Robertson , libro X, p. 230.-


Véase tambien la Introduccion á la Historia de la Revolucion
bulentos vasallos se trasladasen á paises leja- de las colonias americanas, tomo 1, págs. 42 y 43.




70 HISTORIA DE LOS CAP. VI.
brar un tesorero y un secretario , añadiendo
luego un constable para los procesos civiles
y criminales; de modo que cada ciudad for-
maba realmente una pequeña república, casi
completa por sí misma.»


Su ardiente amor á la patria, habia impul-
sado.á los colonos á manifestar la adhesion
.Y afecto que sentian por su querida madre la
iglesia anglicana; pero cuando pusieron los
piés en el suelo del nuevo mundo, no titubea-
ron en arreglar y, organizar las iglesias
de conformidad con sus propias miras,
uerechos é intereses. Esto no obstante, in-
clinados á adoptar una p<?lítica contempo-
rizadora, al menos en un principio, obraron
con prudencia para no provocar inútilmente
una colision sobre ~untos tan importantes
como eran: la validez y la necesidad de la
ordenacion episcopal, la sujecion á las
ceremonias y otros semejantes.


Aunque los nuevos colonos no se vieron
sujetos á p~nalidades tan crueles como las
que habia padecido el establecimiento de
Nueva-Plymouth, sin embargo, por efecto
ue varias circunstancias desfavorables, tales
como la escasez de víveres, el rigor de las
estaCiones y la variacion de clima, murieron
mas de doscientos de ellos antes de diciembre,


contándose en este número á .Lady
1630. b 11 J h ' Al' e a o nson y a su esposo, que
habian abandonado las delicias y comodi-
dades de su palacio, para ir á propagar la s
salvadoras máximas del Evangelio entre las
tribus idólatras del nuevo mundo.


Aun no habia terminado el invierno,
cuando ya se vió amenazada del hambre la
naciente colonia; pero la llegada de'un buque
Je Inglaterra cargado de provisiones, rea-
nimó los espíritus abatidos, y en vez de un
dia de ayuno, celebraron uno de festividad y
de accion de gracias al Todopoderoso, queles
habia socorrido en tan apurado trance. A


pesar de esto, muchos de los emigrantes,
desalentados con la perspectiva que se les
presentaba, regresaron á su patria, y espar-
cieron rumores injuriosos para la colonia.
. El segundo consejo ó junta general, cele-
brado en mayo de 1631, adoptó y decretó una
ley muy notable, que -marca claramente la '
base sobre la cual habia de cimentarse
el gobierno de MassachuseHsdurante 163t.
mas de medio siglo. Hé aquí uno de los artícu-
los de la citada ley: '«Con el fin de que este
cuerpo comunal pueda componerse de hom-
bres de probidad y honradez, hemos decretado
y convenido, que en adelante, ninguno pueda
ser admitido á disfrutar de las franquicias é
inmunidades del cuerpo político, sino los que
sean miembros de alguna de las iglesias esta-
blecidas en los límites de su circunscricion.»
Este decreto disminuyóestraordinariamente
el número de ciudadanos y de votantes,
puesto que, á consecuencia de las dificultades
que se ofrecian para ser feligrés de cualquier
iglesia, tres cuartas partes de los adultos de
la poblacion se hallaban privados de los de-
rechos electorales. Como 'se comprenderá fá-
cilmente, fué esto una tentativa para crear
una teocracia; un reino de santos en la tierra;
y como cada partido religioso que ocupaba el
poder se creyó facultado para exigir la con-
iormidad al órden establecido, los colonos
puritanos creyeron que era deber suyo com-
peler á los demás al cumplimiento de sus
instituciones, mediante el auxilio de los ma-
gistrados civiles. Bien sabido es por los que
han consultado la historia, cuál fué el resul-
tado de otra tentativa semejante para dar una.
forma teocrática al gobierno, que se llevó ü
cabo algunos años despues en Inglaterra.


Bajo aquel sistema arbitrario, no solamen-
te se vió despojada de sus derechos políticos
la mayor parte del pueblo, sino que la legis-
lacio n de un cuerpo constituido por su




CAP. VI. ESTADOS-UNIDOS. ---<S;:,~;.,; _,~, 71
propia autoridad, estaba marcada con el sello I mas, supusiéf:~$npropias de la gravedad
de un espíritu de escesiva severidad para con- de personas quey,r'Mesan la religion cristiana,
sigo mismo, y de un esclusivismo demasiado y motejábanse intencionalmente, para lograr
áspero y rígido para con los demás, lo que no sustituirlas con ejercicios de devocion en lo
tardó en producir acerbas persecuciones, que interior de la vivienda del colono. «Tratóse
escedieron quizás á las que los intolerantes en realidad, como dice Mr. Hildreth, de con-


.. purit~nos padecieran en Inglaterra. A conse- vertir la colonia, tal como era, en un con-
cuencia de esta determinacion, adquirieron vento de devotos puritanos, que habian de
los ministros del culto cierto grado indebido sujetarse, esceptuando el matrimonio y el
de influencia; dictáronse de momento disposi- tráfico para ganar dinero, únicas cosas que
ciones que coartaban la libertad de accion se les consentian, á todas las reglas de las
individual; diversiones inócentes en sí mis- mas rígidas órdenes monásticas .


.. , /~




CAPÍTULO VII.
1631 -1640.


ADELANTOS DE LAS COLONIAS DE NUEVA-IN.GLATERRA.


Emigracion en 1632. - Disposiciones sobre el modo de levantar impuestos. - Arribos en 1633. - Derechos de los hombres
libres, con arreglo á la carta.- Dudley, gobernador. - Adelantos de la colonia en los cuatro años que la administró
Winthrop.- Real comision colonial.- Alarma en Massachusets.- Medidas que se tomaron.- Caso de Roger 'Villiams.-
Sus sentimientos y carácter. - Refúgiase en Providencia. - Herejias de ~fistress IIutchinson. - Condllcta de Vane.-
Muerte desgraciada de Mistress Hutchinson. - Colonias en el Connecticut. - Guerra con los Pequods. - Su origen y
resultados.- Esterminio de la tribu de los Pequods;- Emigracion ocasionada por discusiones religiosas.- Costa del
Maine. - Nueva-Escocia en el Canadá. - Progresos dc la colonia en fuerza y estension. - Costo aproximado de la colo-
nizacion hasta 1640.


Las relaciones poco favorables que hacian
los que regresaban de la primera emigracion,
influyeron mucho durante algun tiempo para
desanimar á los que tenian ánimo de pasar á
América; así es, que el número de nuevos
emigrantes fué comparativamente pequeño
en 1632. No obstante, figuraron entre ellos
el hijo del gobernador \Vinthrop, y Jolm
Eliot, que mas adelante llegó á adquirir como
misionero gran popularidad entre los indios.


En v.irtud de la autoridad de que se con-
sideraban investidos los magistrados, habián
levantado impuestos en varias ocasiones, y
como semejantes medidas llamaran la aten-
cion y dieran lugar á quejas, tomó á su cargo
tan importante materia el jnmediato consejo
general, que se reunió en mayo de 1632.
1632. Eligiéronse dos diput~dos de cada


colonia, para adoptar un convenio
respecto á la formacion de un fondo comun;
limitóse terminantemente á un solo año la
ocupacion del empleo de lós auxiliares, y en


cuanto á la eleccion del gobernador y teniente
gobernador, quedó á cargo de los hombres
libres. Además de estas determinaciones,
considerándose á Boston como el·sitio mas
á propósito para las juntas públicas de los
colonos, mandósc edificar allí una fortaleza
y una casa de correccion.


En 1633 arribaron varios centenares de
colonos, entre los cuales se contaban á
John IIaynes, y aquellos ministros ó pastores'
espirituales que tanto ;se señalaron


1.633. despues en la historia de Nueva-
Inglaterra, llamados C~tton, Hooker y Stone.
Cotton se estableció en Boston, como colega
de Wilson: Hooker y Stone fijáronseenNew-
town.


Habiendo ocurrido algunas dificultades, á
consecuencia de actos demasiado rígidos de
los magistrados, reuniéronse dos delegados
de cada ciudad, y suplicaron se revisara la
carta, para examinar si era fundada


. -. 1634.
su pretenslOn de que la autorIdad




CAP. VII. ESTADOS-UNIDOS. 73


legislativa pertenecia de hecho á los hombres circunscripciones de aquel establecimiento,
libres, y no á los magistrados. Convocado el para revisar las leyes, arreglar la Iglesia y
Consejo general, en mayo de 1634, reclama- revocar las cartas ó cédulas anteriormente·
ron los mismos comisionados, con arreglo á concedidas. La noticia de semejante deter-
la carta, el derecho de elegir los empleados, minacion promovió grande alarma en el
y de decretar la reunion de fondos, y á pesar Massachusetts, ocupándose desde luego sus
de la protesta que hizo Cotton en el púlpito habitantes en poner en estado de defensa el
contra el cambio precipitado de los que puerto de Boston. Dudley, Winthrop, Hay-
desempeñaban empleos, fué elegido Dudley nes, Humphrey y Endicott, fueron nombra-
gobernador, en lugar \Vinthrop, quedando dos comisionados «para consultar, dirigir y
este último como auxlliar en el gobierno. En _1' entender en el manejo y arreglo de una guer-
los cuatro años de administracion de \Vin- ra que pudiera sobrevenir, durante el término
throp, habia adelantado con paso firme la de un año contado desde aquella fecha. »
naciente colonia. Existian ya siete iglesias, En medio de tantas contrariedades, el sis-
oeho circunscripciones principales de colonos tema que se habia propuesto el célebre Roger
con sus plantíos, y algunas mas pequeñas. \Villiams, n.o era el mas á propósito para
Habíanse establecido, para favorecer el co- ponerlas término. Este jóven ministro puri-
mercio, barcos de trasporte entre Boston y tano, dotado de suma actividad y energía,
Charlestown; se habia edificado una fortale- alborotó desde luego y puso en la mayor
za, y pue~to en movimiento aceña s y molinos zozobra á sus correligionarios en el Massa-
de viento, ypor último, un floreciente comer- chusetts, esparciendo novedades y herejías,
cio con los virginios y los holandeses, habia segun las reputaban, que ocasionaron su es-
ido gradualmente en aumento, prometiendo pulsion de la colonia y su destierro á Ply-
excelentes resuHados. mouth, donde permaneció dos años. Cuando


Mientras duraban las sesiones del Consejo, regresó á Massachusetts, tardó poco en verse
arribaron seis buques con gran número de envueHo en nuevas polémicas , no solamente
pasajeros y muchas cabezas de ganado lanar. por negar la validez de las reales pa-
Próximamente un mes mas tarde, entraron tentes para dar derecho á la tierra de 1634.
en el puerto quince bajeles mas, de uno de América, sino tambien por ciertos escrúpu-
los cuales desembarcó John Humphrey, tra- los que manifestó respecto á la cruz roja
yendo consigo algunas piezas de artillería, estampada en el pabellon inglés, que consi-
escopetas, pólvora y otros objetos de gran deraba como una reliquia del papismo, y que,
valía para la colonia. Tambien era portador merced á sus continuas declamaciones, con-
Humphrey de proposiciones presentadas por siguió se arrancase de la bandera nacional.
«algunas personas de elevada calidad y esta- Además de esto, negando la legalidad de
do,» para venir á Massachusetts á reunirse cierto juramento impuesto á los no libres, y
con los colonos, si éstos accedian á determi- combatiendo la disposicion que compelia á
nadas condiciones. asistir al culto público, infirió grave ofensa á
. A consecuencia de las qu~jas presentadas los magistrados y á los ministros espiritua-
en Inglaterra contra la colonia de Massachu- les. A pesar de todas sus estravagancias,
setts, nombró el monarca una comision co- que no pueden considerarse sinó como entre-
lonial, con plenos poderes sobre todas las tenimientos pueriles, Williams pareCla re-


TOMO l. 10




74 lJISTORlA DE LOS CAP. VII.
volver en su imaginacion una idea con la
cual estaba completamente identificado: era


. esta lo que él llamaba la «libertad de con-
ciencia,» significando con tal espresion el


mas completo derecho del hombre á
1635. d l·b tad d .. gozar El 1 el' . e opmlOnes en ma-
teria de religion. Esta idea con la cual es-
tamos familiarizados en la actualidad, era
entonces del todo nueva, y habia de produ-
cir necesariamente sorpresa y sobresalto en
una colonia como la de Massachusetts. Nada
estraño es que á los que ocupaban el poder
les pareciese ésta innovacion una monstruosa
y perturbadora herejía; porque, en realidad,
estos principios chocaban abiertamente con la
bocracia que acababa de establecerse en la
colonia. Alarmado con tan peligrosa tenden-
cia el Consejo de Boston, manifestó sus
intenciones de desterrar al sugeto á quien
consideraba como falto de juicio y pertur-
bador de la paz pública. Fué una gran des-
gracia que los escrúpulos de Williams, por su
propia índole, tendieran á dividir y debilitar
la colonia en medio de las dificultades que
atravesaba, mayormente cuando semejantes
agitaciones no hacian mas que paralizar la
resistencia que habia de oponerse á las agre-
.siones que se temian por parte de Inglaterra.
Preciso es confesar, que aun siendo excelen-
tes los principios que él defendia, su conducta
llevaba un sello de oposicion facciosa, ó cuan-
do menos, de escrupulosidad intempestiva y
mezquina; pero era tan pura su piedad, tan
noble y desinteresado su carácter, que los
habitantes de Salem, que le conocian á fondo
y le apreciaban, le reeligieron por su pastor
espiritual, menospreciando la censura del
Consejo de Boston , acto de contumacia por
el cual fueron reprendidos y castigados con
el secuestro de una porcion de sus tierras.
Semejante acto de rigor exasperó á Williams,
hasta el punto de hacer que lo escarneciera


con una vehemente protesta, invitando ade-
más á la iglesia de Salem á que se uniera á él,
en una apelacíon general dirígida á las otras
iglesias contra la injusticia de que se habian
hecho culpables los magistrados. Este atre-
vido proceder fué causa de que el Consejo
castigase á los disidentes privándoles de sus
inmunidades: entonces se separaron de su
jefe, que se quedó absolutamente aislado. En
tal situacion, se negó Williams á prestar ju-
ramento de fidelidad y homenaje á la iglesia
que él calificaba de perseguidora. Sus opinio-
nC::-1 y conducta fueron reprobadas de nuevo
por el Consejo, que pronunció contra él una
sentencia de destierro; pero tomando en cuen-
ta los peligrosos sentimientos de simpatía que
inspiraba, se decidió poco tiempo despues
mandarle á Inglaterra.


En el rigor de un invierno de Nueva-In-
glaterra, \Villiams huyó al desierto, refu-
giándose entr'e los indios Narragansetts, con
lcis~eúales sé h.abia relacionado en Plymouth.
Quince semanas anduvo errante por entre las
nevadas selvas, antes que lograra alcanzar
sus wigwams, donde fué recibido con la mas
generosa hospitalidad, separándose de ellos
en la primavera siguiente, con el objeto de
buscar un sitio donde pudiera fundar un asilo
para los que , como él se vieran perseguidos
por sus creencias religiosas. El principio
intentó establecerse en Seekonk; mas por
efecto de las amistosas insinuaciones 1636.
de \Vinslow, gobernador de Ply-
mouth, se trasladó á la bahía de Narragan-
sett, donde los indios le hicieron donacion de
un territorio considerable en aquella comar-
ca. En junio de 1636, fijó Williams el lugar
en que habia de edificarse una ciudad, á la
cual dió el nombre de Providencia, como que
habia de servir de refugio á los que se vieran
proscriptos y desamparados. Muchos de sus
amigos de Salem partieron inmediatamente




CAP. VII. ESTADOF;-UNIDOS. 75


á reunirse con él, y les distribuyó geI\erosa-1 su propia casa, á cierto número de mujeres~
mente sus tierras. Tal fué el principio del que se ocuparon tambien en piadosos ejerci-
Estado de Rhode-Island '0 uno de los mas cios, semejantes á los de los hombres. En un
prósperos y felices, por sus instituciones li- principio, dióse por satisfecha con repetir lo
berales, de cuantos se fundaron en América. que pudo recordar de los discursos pronun-


No trascurrió mucho tiempo sin que se ciados por los predicadores; pero no tardó
promovieran nuevos disturbios, cuyo orígen mucho en añadir algunas esplicaciones , por
era debido en gran parte á la misma preten- via de elucidacion, atreviéndose al fin á cen-
sion al derecho de juzgar cada cual por sí surar á algunos de los ministros del culto
propio en todas las materias de verdad y como heterodoxos, y hasta añadió ideas y
obligaciones religiosas. Hugh Peters, cape- opiniones propias, fundadas todas ellas en
Han de Oliverio Oromwell, y Enrique Vane, el sistema denominado antinOlniano por los
jóven de superior capacidad y saber, fueron á teólogos, é impregnadas del mas profundo
reunirse con la colonia de Massachusetts. La entusiasmo religioso. Enseñaba que la san-
emigracion de hombres tan distinguidos como tidad de la vida no es una evidencia de justí-
Vane , produjo honda sensacion, y para sa- ficacion ó de un estado de gracia en Dios, y
tisfacer los deseos de muchos individuos de que los que inculcaban la necesidad de' ma-
la aristocracia inglesa, que querian pasar á nifestar la realidad de nuestra fe por medio
"Nueva-Inglaterra, llegó á proponerse que se de la obediencia, no hacian mas que predi-
estableciera cierta magistratura hereditaria~ car un convenio de obras. Sostenía tambien
1636. cosa que nunca se llevó á cumplid~ que el espíritu de Dios moraba personal-


efecto. Poco tardó Vane en ser elegl- mente en los hombres buenos y honrados,
do magistrado principal de la colonia, que y que estos, por revelaciones é impresiones
adrr:inistró sabiamente, hasta que, con mo- internas, venian á descubrir plenamente la
tivo de una nueva fermentacion religiosa voluntad divina. La facundia y la confian-
que se suscitó, y en la cual tomó parte, tu- za con que esponia estas doctrinas, le gran-
vo que abandonar el poder. Como no puede jearon muchos admiradores y prosélitos, no
tratarse esta materia mejor que lo hace el solamente entre el vulgo, sí que tambien
Dr. Robertson, citaremos textualmente sus entre 108 principales habitantes do la colonia.
palabras: Hallábase esta conmovida con tales


E t b 1 . N 'd '"{T 'd d 1637. ~ ra cos um re en aque tIempo en ueva- 1 eas, y v' ane, cuya sagacl a y pru-
Inglaterra, entre los sugetos principales de dencia parecia~ abandonarle cuando se tra-
cada congregacion, reunirse una vez por taba de asuntos religiosos, prohijó .y defendió
semana, con el piadoso objeto de repetir los enérgicamente los asertos mas desatinados
sermones que habian oido, y entretenerse en de Mistress Hutchinson. Celebráronse varias
religiosa conferencia, tocante á las doctri- conferencias; señaláronse dias de ayuno .Y
nas que de ellos se desprendian. Mistress humillacion; se convocó un sínodo general.
Anne Hutchinson, cuyo esposo figuraba en- y tras violentas discusiones que amenazaron
tre los miembros mas respetables de la colo- poner término á la existencia de la colonia,
nia, apesadumbrada de que las personas de fueron condenados por erróneas las opiniones
su sexo se hallasen escluidas de tales reunio- de la innovadora, á la cual se impuso la pena
nes , congregó á su vez solemnemente, y en de destierro. Muchos de sus discípulos se




76 HISTORIA DE LOS CAP. VlI.


marcharon voluntariamente de la provincia, mencia del tiempo, muchos de los aventureros
y Van e dejó tambie:q. la América disgustadí- tuvieron que regresar al punto de partida,
simo, sin que echasen de menos su ausencia atravesando inmensas llanuras cubiertas de
los mismos que poco tiempo antes le admira- meve.
ran, considerándole los unos como un mero Al año siguiente, otra espedicion mas nu-
visionario, y otros como uno de esos espíritus meros a , compuesta de individuos afiliados á
tenebrosos y turbulentos, condenados á tras- las dos iglesias, con sus ministros es-


. . d d d J! "t 1 t 1 1 1.636. tornar cualqUIera SOCIe a. e que lormen pIrl ua es, en re os cua es se contaba
parte.» C,) Hooker, emprendió el mismo viaje, atrave-


La suerte de Mistress Hutchinson fué tan sando el desierto con ayuda de la brújula, y
infausta como agitada habia sido su vida. llevando delante sus ganados por entre los
Viéndose precisada á retirarse á Aquiday, en espesos y enmarañados bosques. ("')
la isla de Rhodes , .donde partícipó de todos Estos esploradores enviaron tambien algu-
los trabajos y privaciones inherentes á la nos de los suyos, embarcados en lanchas,
fundacion de una nueva colonia, continuó para buscar un puerto en la boca del rio,
propalando sus doctrinas con el mayor ardor. el cual, desde que Lord Say y Sele y Lord
Sus hijos, que increpaban abiertamente la Brooke fueron sus propietarios, recibió, el
justicia de su destierro, fueron encerrados en nombre de Saybrook. Espuesta la colonia que
una cárcel, y para librarse de persecuciones, se estableció allí á continuas perturbaciones,
se trasladó la familia entera al territorio de por los celos que inspiraba á los holandeses,
los holandeses,. á tiempo que el gobernador corria riesgo además por las hostilidades de
Kieft habia provocado con su rudeza y cruel~ sus vecinos los indios. La guerra con ~os
dad la terrible venganza de los indios. La Pequods era acaso el resultado inevitable de
casa de Mistress Hutchinson fué incendiada,
.Y ella pereció, con toda ~u familia entre las (') Mr. Hollister discurre agradable yestensamente sobre
llamas, ó bien á manos de los salvajes. Este este viaje, lleno de curiosos incidentes. Hé aquí su narracíon:
horrible acontecimiento tuvo lugar en octu-: «En los primeros dias de junio, mes placentero y algo calu-


roso en Nueva-Inglaterra, Mr. Hooker, con su ayudante
bre de 1643.


Algunos años antes habiase establecido
una colonia permanente en el valle


1.635 del Connécticut (H), yen la época
de que vamos hablando, un numeroso cuer-
po de colonos, se disponia á lanzarse por
entre los 150sques hasta el citado sitio, donde
mas adelante se fundaron las ciudades de
Hartford, \Vindsor y Wethersfield. Muchos
contratiempos esperimentó esta espedicion,
por haberla emprendido en medio del invier-
no. Exhaustos de víveres, á causa de no
poder resistir el ganado que llevaban la incle-


!\fr. Stone y unas cien personas mas entre hombres, muje-
res y niños, emprendieron la espedicion que desde tanto
tiempo tenian proyectada. Atravesando montañas y pantanos;
vadeando rios, ó pasandolos en balsas, con la brújula en la
mano, para que les guiara en su marcha irregular, se·encami-
naron poco a poco hacia el Occide.nte, unas veces por los
claros del bosque, en donde el sol resplandecía:, y otras am-
parándose á la sombra de árboles seculares. Bregando entre
las enmarañadas matas y vides silve8treSj sosteniendo los
fuertes á los débiles, y cuidando los de mas edad de los jó-
venes, avanzaban con lentitud. Como Mr. Hooker estuviera
enfermo, llevábanle suavemente en una litera. Era un viaje
bien ordenado y majestuoso, pues figuraban entre los acom-
pañantes caballeros de elevada posicion y riqueza, así como
señoras que habian sido educadas con el mayor esmero, 't
quienes por la vez primera eonocian lo que eran trabajos y
fatigas. Empero, todo lo aguantaban con la dulzura y buen
humor, que son dotes esclusivas de la mujer de elevada al-


(') Historia de América, por Robertson, libro IX, pago 232. curnia y de suave carácter, cuando una voz irresistible la
(H) El nombre iridio Connecticoola, significa « Rio Largo,» incita á deponer sus galas y á descender hasta el estado .1lano,




·CAP. VII. ESTADOS-UNIDOS 77


las sospechas é inquietudes de los salva,jes, y desquite de las frecuentes provocaciones de
de los temores que los colonos abrigaban de que eran objeto por parte de Stone y de
un repentino ataque, ó de un degüello seme- sus marineros; ofrecian además hacer en-
jante al que padecieron sus compatriotas en la trega de los criminales, y pedian la interven-
Virginia. Natural era, por cierto, que los in- cion de los magistrados para efectuar una
digenas mirasen con desagrado los adelantos r~conciliacion con sus enemigos los Narra-
de la colonizacion de los blancos, y medita- gansetts, concluyendo por .asegurar ·que es-
ran cuando merios el modo de atajarlos. Por taban dispuestos á entablar relaciones· co-
lo demás, estaban los colonos sobre aviso, y merciales con la colonia. Aceptóse la escusa
parecian dispuestos á castigar inflexiblemen- dada y la mediacion pedida; pero sea por im-
te los primeros síntomas de agresion. posibilidad, ó por cltalquiera. otra causa, el


Eran los Pequods en aquella época la mas hecho es que no hicieron entrega de los ase-
poderosa confederacion en las cercanías de sinos. No pasó mucho tiempo sin que un an-
la bahía de Narragansett, y ejercian su au- tiguo habitante de Block Island, llamado
toridad sobre veinte y s.eis pequeñas tribus Oldham, fuese tambien asesinado por otra ga-
que les estaban sometidas. Una cuadrilla de villa de indios, probablemente en venganza de


ellos habia asesinado á un tal Stone, que hubiera establecido un pequeño cOll1ercio
1636 . . sugeto disoluto y dado á la embria- con los Pequods. Canonicus, sachem de los
guez, que mandaba un barco mercante de la Narragansetts, ofreció cumplida satisfaccion
Virginia. Este acontecimiento produjo cierta por esté crímen, cometido sin su conocimien-
alarma en el Massachusets: entonces los to; pero los magistrados y los ministros del
Pequods enviaron á decir á Boston que se culto creyeron que se requeria alguna cosa
habian arrojado á ejecutar aquel castigo en mas para dejar satisfechos á los colonos. En-


viose, en consecuencia, un destacamento de
que ennoblece con su presencia. El aullido del lobo , su fur- noventa hombres á las órdenes ·de Endicott,
tivo paso por entre las hojas secas y rechinantes; la vista de
los elevados pinos; el estruendo del torn:mte que baja de las
montañas; las humeantes ruinas, al rededor de las cuales
levantaban los indios sus hogueras, todo ello imprimia en la
mente de los viajeros la sensacion angustiosa de la soledad
y del peligro, de los que tanto mas habian de recelarse, cuanto
que nunca contemplaron tan im:Jonente espectáculo. Sin
embargo, la esposa, la madre y la hija lo arrostraron todo con
tan sosegada confianza, como cuando se ofrecieron por pri-
mera vez ante sus ojos las delicadas flores del desierto. Al
cabo de dos semanas de penalidades, llegaron á la tierra
casi fabulosa, que se representaban en su imaginacion como
un nuevo paraiso de ideal belleza. Esta tierra era el valle del
Connecticut. Estendíase á sus piés, bajo la sombra de las
bajas colinas situadas al borde del rio, colinas que arrojan
el follaje de sus árboles en oleadas que van arrastrándose
á millas de distancia hácia el Oriente y el Occidente, cuando
la brisa dc junio las acaricia trayendo nueva vida á las plan-
tas. Dilátase este valle, teniendo abrazado en su circuito
al plateado. rio, cual un fuerte arco medo encorvado en las
manos del atezado cazador, que se apropia el titulo de dueño
y señor de tan fértiles comarcas.» !lis/oria del Connec/icut,
por Hollister, tomo 1, pág. 29.


con objeto de castigar á los isleños de Block
Island, y pasar de allí á las tierras de los
Pequods , para exigir la entrega de los ase-
sinos de Stone, así como mil haces de wam-
pum por· daños y perjuicios. Despues de
haber quemado los wigwams y destruido las
mieses de los indios en Block Island, diri-
gióse Endicott al fuerte Saybrook, marchan-
do desde allí al rio Pequod; pero como los
salvajes· rehusaran satisfacer sus demandas.
incendió sus aldeas, tanto allí como en el
Connecticut, y regresó á Boston sin haber
perdido un solo hombre.


Enfurecidos los Pequods por lo que ellos
consideraban como un ataque inmerecido,
vengáronse por cuantos medios estuvieron á
sus alcances, matando durante el invierno á




HISTORIA DE LOS CAP. VIT.


unos treinta colonos, y empeñándose en com-
prometer á los Narragansetts «?n una alianza,
cuyo objeto era eliotal esterminio de todos
los blancos. Afortunadamente, merced á la
intervencion de Roger Williams, que descu-
brió el complot á los magistrados del Massa-
chusetts, pudo precaverse aquella temible
coalicion, y asegurarse por lo menos la neu-
tralidad de los Narragansetts.


En sesion especial del Consejo, celebrada á
principios de diciembre de 1636, se organizó
la milicia en tres regimientos, procediéndose
al nombramiento de los oficiales que debian
mandarla. Tambien se establecieron cuerpos
de guardia, y se invitó á los viajeros á que
fuesen armados. No hubo necesidad de tomar
otras disposiciones activas hasta la primave-


ra de 1637, en cuya época creció la
1637.. .


efervescencIa y alboroto, con motIvo
de la trájica muerte de MistI:ess Hutchinson,
que dejamos mencionada en las páginas an-
teriores.


Habiendo terminado sus disensiones reli-
giosas con el triunfo de los ortodoxos, toda
la atencion de los colonos se dirigió hácia la
guerra de los Pequods. Tenian ya reunida
una numerosa hueste, para mandarla al
campo de batalla, cuando tuvo lugar un
combate decisivo, que hizo innecesario el
auxilio de las tropas del Massachusetts. Como
obtuvieran las ciudades del Connecticut, á
principios de mayo, la alianza de Uncas,
sachem de los Mohegans, la mayor parte de
los colonos aptos para llevar las armas, en
número de unos noventa hombres, prepará-
ronse á partir mandados por J ohn Mason,
que habia militado en Flandes. Era en ver-
dad aquella una crisis muy peligrosa para la
naciente colonia. Hubiera fracasado en su
empresa, y quedado desarmada á merced de
sus vengativos enemigos, sin la energía y
valor de aquel puÍ1ado de héroes, que á costa


de mil fatigas y penalidades supieron con-
quistar el sangriento laurel de la victoria.
Preparado el cuerpo espedicionario, y fijada
la hora de la marcha, empleóse la noche del
10 de mayo en solemnes oraciones, y á la
mañana siguiente se embarcó la milicia en
el puerto de Hartford. Habiéndose reunido á
ellos veinte hombres, enviados desde Boston
al mando de Underhill, navegaron mas allá
del Támesis (Thames), y entraron sin ser
vistos en una ensenada próxima al Pequod.
Allí descansaron el dia siguiente, que era
domingo, y desde el principio de la sema-
na se empeñaron en atraerse el auxilio de
los Narragansetts, .cuyo sachem Miantoni-
moh vino á unirse con ellos, trayendo con-
sigo doscientos guerreros; pero tan pronto
como supieron que la .intencion de los ingle-
ses era atacar los fuertes del Pequod , con tan
escasa fuerza, apoderóse de los indios un ter-
ror pánico, y la mayor parte se retiraron.
Imposible nos fuera describir la catástrofe
que se siguió, tan bien como lo hace uno de
los primitivos historiadores del Connecticut;
por eso trascribimos íntegro su relato.


«Despues de haber llegado cerca del fuerte
principal, guiados en su marcha por un Pe-
quod rebelde, fijaron su campamento entre
los grandes peñascos de Groton, ó cerca de
ellos, los ~uales eran conocidos con el nom-
bre de peñas de Porter. Los espedicionarios
estaban fatigados, y aunque solo tenian pie-
dras por almohadas, durmieron reposadamen-


-te hasta cerca del amanecer, hora en que los
esploradores vinieron á decirles, que habian
oído á los indios mover gran algazara dentro
del fuerte, y que sus cantos y regocijos se
prolongaron hasta la media noche. Efectiva-
mente, los Pequods habian visto las embar-
caciones que cruzaron por el puerto algunos
dias antes, y deduciendo de esto que los in-
gleses les tenian miedo y no se atrevian á




ESTADOS-UNIDOS. 79


atacarlos, se entregaban á una alegría des- mente animados para el combate. Cuando el
enfrenada. Era la noche plácida y serena: capitan Mason se hallaba ya á pocos pasos
hácia la madrugada brillaba la luna en su del fuerte, ladró un perro, y en el mismo
límpido cénit, iluminando aquellos contor- instante uno de los indios empezó á lanzar
nos cual si fuera de dia. Habia llegado el desaforados gritos, diciendo: ¡ Owanu/lJ!
momento en que la verdadera existencia ¡Owanux! (¡Los ingleses 1 ... ¡Los ingleses!)


• del Connecticut iba á decidirse con la espa- Entonces apresuró su marcha la tropa, y
da en un solo combate, dependiendo la suer- mientras iban reuniéndose los enemigos, les
te de la colonia del firme comportamiento y hicieron por entre-la empalizada una d~scar­
estremado valor de unos ochenta hombres. ga general de mosquetería, abalanzándose
Los indios que lesservian de auxiliares, es- en seguida á la entrada principal, por donde
taban tristes y desanimados, y aunque en un penetraron espada en mano. A pesar de tan
principio habian guiado la vanguardia, jac- repentino ataque y de verse deslumbrados con
tándose de grandes hazañas, tomaron des- los disparos de las armas de fuego, hicieron
pues el partido de retirarse á retaguardia. los indios una tenaz y desesperada resistencia.
Unas dos horas antes de aclarar el dia, pu- El capitan Mason y su partida desalojaron á
sósa en pié todo el destacamento, y encomen- los salvajes, obligándolos á entrar por fuerza
dándose brevemente á Dios y rogándole por en la calle principal, hácia la parte occidental
el triunfo de su causa, avanzaron hácia el del fuerte, donde algunos valientes que ha-
fuerte, mandando antes á buscar á los in- bian apresurado su marcha los encontraron, é
dios, que se hallaban detrás. Trascurrido hicieron tal riza en ellos, que la calle se vió
algun tiempo, presentáronse Uncas y Obe- pronto limpia de enemigos. Escondiéronse
I.{uash, y preguntándoles el capitan dónde muchos dentro de sus wipwams, ó parapeta-


. estaba el fuerte que debian asaltar, contesta- dos detrás de estos, y aprovechándose de los
ron que en la cima de la montaña. Interroga- puntos donde estaban á cubierto, sostuvieron
dos tambien acerca de sus aliados los indios, obstinada defensa. El capitan y su gente en-
respondieron. que estaban muertos de miedo. traron en los wigwams, donde fueron sitiados
Mandóles entonces el capitan una órden para por muchos indios, que se valían de todos los
que no se escapasen, invitándoles á circundar medios posibles para herirlos, llegando hasta
el fuerte á la distancia que quisieran, "para luchar á brazo partido con los asaltantes, de
que viesen si sabian batirse los ingleses. Iba tal modo, que á duras penas podian estos
rayando el alba y no habia tiempo que per- defenderse con sus espadas. Despues de un
der. Repartidos los hombres en dos compa- reñido combate, en que perecieron muchos
ñías, dirigióse la una apresuradamente, al indios y algunos ingleses, quedando otros
mando del capitan :Mason, hácia la cntrada gravemente heridos, estaba aun indecisa la
nordeste de la fortaleza, y la otra, á las ór- victoria. Hallándose el capitan medio este-
denes de Underhill, hácia la puerta occiden- nuado y sin aliento, así como su tropa, por
tal. Al reflexionar los colonos que no iban á los esfuerzos extraordinarios que habian he-
combatir únicamente por su propia existen- cho en aquel crítico momento de la pelea,
cia ,sino por sus esposas é hijos, y por la recurrió á un espediente que tuvo el mejor
colonia entera, enardeció se el espíritu mar- resultado. Tomando una tea, y dirigiéndose
cial en sus pechos, y se sintieron maravillosa- á sus soldados, gritó: «¡ Vamos á quemal'-




80 HISTORIA DE LOS CAP. VII.


los l» Acto continuo, entró en un wigwam, y . despues le pareció al capitan que el incendio
aplicó su tea á las esteras que leservian de era el único medio de alcanzar la victoria y
cobertizo. Prendió el fuego instantáI1eamen- de salvar á los suyos. Así ,pues,' padres é
te, esparciéndose con tal violencia, que todas hijos, el sannap y el squaw, el anciano .Y
las chozas de los indios se vieron, ,envueltas el niño, todos ellos perecieron en la misma
en una sola llamarada. Como el incendio iba ruina.» (*)
en aumento, retiráronse los ingleses á lo este- Al terminar tan desapiadada matanza, los
rior del fuerte, y lo rodearon por todas partes .. ingleses vieron que se acercaba acelarada-
Dncas y sus indios, con alguno de los Nar- mente otro cuerpo de Pequods de las aldeas
ragansetts, que habian permanecido fieles, vecinas. Llenos estos de ira, al ver sus chozas
animándose- con el ejemplo de los europeos, arrasadas por el incendio y sus compañeros
formaron otro círculo detrás de ellos. Grande degollados, abalanzáronse furiosos á los
fué entonces la sorpresa de los salvajes, y blancos; pero todo fué inútil: las destructo-
precisados por las llamas á salir de sus gua- ras armas de fuego los contuvieron en el
ridas á campo raso, sirvieron de blanco á los acto, y Masan y su' tropa pudieron operar su
soldados ingleses. Algunos que quisieron retirada en buen órden al puerto del Pequod,
saltar la empalizada, fueron derribados por actualmente Nueva-Lóndres (New London),
las balas de los mosquetes. Otros, saliendo donde embarcaron á los heridos, partiendo
desesperados de sus chozas incendiadas, luego Masan con sus soldados á Saybrook,
fueron heridos ó hechos trizas con la espada. donde los recibieron con salvas de artillería.
Tal fué el terror que se apoderó de ellos, Empezada así esta obra de esterminio por
clue hubieran preferido volver la espalda á la mi-licia del Connecticut, fué llevada á su
sus enemigos y arrojarse en medía del fuego. completa conclusion durante el verano por
La estension y violencia del incendio; la las mismas tropas, en union con las


1637. llamarada y el estruendo de la mosquetería; fuerzas del Massachusetts. Los Pe-
los gritos y alaridos de los hombres, mujeres quods fueron desalojados de sus madrigueras
y niños encerrados en el fuerte, y el clamo- y lanzados á los pantanos; sus. fuertes que-
reo de los indios auxiliares,formaban un es- daron arrasados; sus guerreros muertos, y
pectáculo imponente, aterrador. En poco sus mujeres y niños se distribuyeron como
mas de una hora, se consumó esta obra de esclavos entre los colonos. Habiéndose refh-
destruccion: quemáronse setenta wigwa-ms, giado su principal sachem, Sassacus, entre
y perecieron quinientos ó seiscientos indios, los Mohawks, le asesinaron estos, por insti-
bien por la espada, ora devorados por las gacion de los Narragansetts. Por último, los
llamas. La tarde anterior habian salido jóvenes adultos prisioneros, fueron tambíen
ciento cincuenta guerreros, que en aquella vendidos como esclavos en las Indias Occi-
misma mañana debían atacar á los inglesé's. dentales. AIgun tiempo despues, se averiguó
De todos estos indios, y de los que ocupaban que habian perecido ó sido hechos prisioneros
el fuerte, únicamente siete pudieron es&t~ unos novecientos Pequods. ~ los pocos que
par, é igual número quedaron prisioner~. escaparon y se diseminaron entre los Narra-
Era cosa convenida de antemano, que no gansetts y los Mohegans, les prohibieron
habia de pegarse fuego al fuerte, sino ani-
quilar al enemigo y entrar á saqueo; pero (") Historia del Connecticut, por Trumbull, tomo 1, pago 84.





CAP. VII. ESTADOS-UNIDOS. tl1


que en lo sucesivo llevasen el nombre de los comarca, figurando entre'ellas la de Rowley r
de su nacion. Los colonos consideraron el formada por una compañía de fabricantes de
buen éxito de esta guerra de destruccion, que paños del Y orkshire, encomendada al cuida-
llamaron de los «sanguinarios paganos,» do espiritual de Ezekiel Rogers.
como una prueba evidente de la divina apro- En la primavera de i637, promulgóse un
bacion , y con característico orgullo citaban decreto en Inglaterra, para poner coto á ·la
ó trascribian numerosos pasajes dd Antiguo emigracion de los puritanos, y un año des-
Testamento, para justificar cuanto habian pues, hallándose en el Támesis una escuadra
hecho. Empero, con razon pudiéramos repe- de ocho buques, preparándose á partir para
tir aquí el deseo manifestado en otra ocasion Nueva-Inglaterra, intervino el ConsejQ pri-
por el piadoso Robinson: «¡ Hubierais hecho vado para impedir la salida. No ha faltado
mejor en convertir á la fe cristiana á algunos quien asegurase que Hampden y Cromwell
de ellos, antes que matar á uno solo!» estaban á bordo de esta flota; pero tal aserto


Quedando para siempre esterminados los carece de fundamento, y no es probable que
Pequods, volvió á fijarse la atencion de los ninguno de ellos diera semejante paso, en el
ministros del culto y de los magistrados en estado en que se hallaban entonces los nego-
desarraigar de la colonia la herética depra- cios é intereses públicos de su patria. A pesar
vacion, trabajo que se veian precisados á de todo, los buques no fueron detenidos sino
emprender incesantemente, y que aun cuando pocos dias, hasta tanto que el rey alzó la
estuviera bien ejecutado, requeria una con- prohibicion, y aquellos bajeles llegaron con
tinua vigilancia. Los reglamentos reshicti- toda seguridad á la bahía de Massachusetts.
vos produjeron, sin embargo, un resultado Habíase fundado tambien en la costa del
beneficioso, cual fué el de dar lugar á emi- ~Iaine alguno que otro establecimiento co-
graciones á puntos muy diversos del pais. lonial; pero sus adelantos fueron bastante
Roger \Villiams habia echado los cimientos lentos durante algun tiempo. Sir Ferdinando
de Rhodé Island; y Davenport, en 1638, Gorges, que por espacio de treinta añosperse-
deseoso de gozar de una república separada, ver ara en sus esfuerzos de colonizacion, gas-


donde se viera libre de las innovacio- tándose en su empeño próximamente 100,000
i63S. nes del error y del libertinaje, esta- pesos fuertes, obtuvo en 1639 una real cédula
bleció la colonia de New Haven (Nuevo- para sus posesiones americanas, y cuando la
Puerto). \Vheclwright, desterrado por su recibió, ocupó se en redactar un plan de go-
participacion en las herejías de Mistress bierno para el Maine, mandando allá
Hutchinson , fué á fundar la colonia de Exe- despues á Thomas Gorges , como su i6tO.
ter, y el capitan 1Jnderhill, complicado en delegado, con el número de subordinados
la misma causa, y acusado además de licen- correspondiente para administrar la colonia.
cioso, fué espulsado del Massachusetts, á Un escocés, llamado Sir \Villiam Alc-
pesar de los servicios que prestara en el xander, habia obtenido de .Jacobo 1 la, con-
campo de batalla, por cu.yo motivo se retiró cesion del territorio de Acadia, en 1627,
á Dover. Tambien partieron otros, á medida y dádole el nombre de Nueva-Escocia. Du-
que la ocasion lo requeria, y de esta suerte rante la guerra entre Francia é Inglaterra,
fueron desparramándose congregaciones y I tomó poses ion de la provincia que le fué con-
colonias por toda la superficie de aquella cedida; pero por el tratado de paz celebrado


TOMO l. H




82 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS, CAP. VII.


en 1632, restituyéronse nuevamente el Ca- hlemente no hubo nunca en América colonia
nadá, el Cabo-Breton y la Acadia á los fran- alguna que hiciera progresos tan firmes y
ceses. Competian estos con los colonos ingle- 'duraderos como esta, en tanto que los intré-
ses en el comercio, y profesaban la religion pidos naturales de Inglaterra pisaron el suelo
católica, circunstancia qüe indujo al pueblo del nuevo mundo.
de Massachusetts á recelar quefueran «malos El costo de la colonizacion de Nueva-
veCInos.»


Los adelantos de la colonia, á pesar de las
discordias y perturbaciones internas, fueron
firmes y rápidos en su totalidad: continuó
floreciendo el comercio; construyéronse bu-
ques; levantáronse molinos, y las ciudades
.Y aldeas empezaron á adquirir un aspecto
floreciente. Esto no obstante, las comunica-
ciones entre los distintos establecimientos
coloniales se efectuaban casi siempre por la
eosta, á causa de los bosques y regiones in-
habitadas que mediaban entre ellos. Proba-


Inglaterra, hasta la época de que
vamos hablando, ha sido valuado por i640.
MI'. Hildreth en un millon de dollars, gua-
rismo que, aun cuando parezca exajerado, es
muy inferior al verdadero. En este tiempo
existian al Este del Hudson doce repúblicas
independientes, que comprendian unas quin-
ce poblaciones ó colonias; pero no trascurrie-
ron muchos años sin que las jurisdiccione~
separadas de todas ellas se redujeran á seis
únicamente.




CAPÍTULO VIII.
1625 -1660.


ADELANTOS DE LA VIRGINIA..


Wyats, gobernador de la Virginia.- Yeardley.- West.-Carta dirigida al rey.- Harvey, gobernador.- Revisí9n de las leyes.
- Varios reglamentos.- Division en condados. - Celos del Maryland. - Quejas contra Harvey. - Su partida á Inglaterra.-
Regresa á la Virginia. - Administraeion dé lIarvey. - Administracion de Wyats. - Sir William Berkeley. - Su carácter.-
Segunda revision de las leyes. - Esfuerzos de los comisionados parlamentarios. - Sostiénese firme la colonia en su
lealtad. - Guerra con los indios. - Independencia de la Virginia. - Compélese á la Virginia á prestar obediencia al Parla-
mento. - Bennet, Diggs y Matthews, gobernadorés. - Reeleccion de Sir 'Villiam Berkeley. - Anhelo por ver restaurada la
monarquía - Principios de libertad popular.


Al advenimiento de Cár10s I al trono, aun-
que se renovó el nombramiento de gobernador
de la Virginia, dado á Sir Francis \Vyats,


en los mismos términos en que lo ob-
1625. tuvo bajo el reinado de Jacobo, tardó
poco en regresar á Inglaterra, nombrán-
dose á Yeardley para desempeñar aquel
destino. Muerto Yeardley al año siguiente,
con gran sentimiento de sus administrados,


el Consejo eligió gobernador pro tem-
1627. , F . TI' t P t pore a ranClS n' es. or una car a
que dirigió este al rey, en union del Consejo,
sabemos que la industria y energía de la co-
lonia distaban mucho de presentar un estado
completamente satisfactorio. La guerra con
los indios existia aun; se acometian pocas
empresas; faltaba capital, y en realidad, el
único producto de comercio consistia en ese
«nauseabundo y desabrido yerbajo, llamado
tabaco, que no es de necesidad ni de adorno
para la vida humana.» A pesar de estas y
otras muchas desventajas, á que estaba es-
puesta la Virginia, continuaba aumentando


rápidamente su poblacion. En 16281e llega-
ron de Europa mas de mil emigrantes ..


En 1629, el Dr. Jolm Potts fué designado
por el Consejo para sustituir ~i \Vest, y des-
empeñó el empleo hasta la llegada de John
Harvey, que habia sido nombrado en propie-
dad para el gobierno de la colonia. Potts tuvo
un gran disgusto al verse calumniosamente
acusado de ladro n de ganados. Empero


t . a' . d' b' 1629. es o no perJu lCO en na a a su len
cimentada reputacion. Hizo construir Harvey
una nueva fortaleza en Point-Comfort, en la
boca del rio James, y se exigió un tributo en
pólvora y balas á cada buque que por allí pa-
saba. Tambien se establecieron salinas en la
orilla oriental de la bahía del Chesapeake.


En 1632, llevóse á cabo una revision de las
leyes, mediante la cual se compilaron


. 1 t t t d' . t 1632. en un so o es a u o, proce unten o
que hubo de repetirse algunos años mas tar-
de. Las disposiciones relativas á la religion
y á la moral eran numerosas, y evidenciaban
el cuidado é interés de las ,autoridades en pro-




84 HISTORIA DE LOS CAP. VIII.


mover la devocion entre el pueblo. Estas dis- No miraban con buenos ojos los virginios
posiciones se referian á la publicacion de las á la colonia de Maryland, pareciéndoles que
amonestaciones matrimoniales; á la enseñan- no era aquella sino una usurpaéion de sus
za doctrinal de los niños; al número de veces justos derechos.
que los ministros del culto habian de predicar Con la adopci-on de medidas contrarias á
en el año y administrar la comunion; á los las aspiraciones de un gran partido en la
diezmos para sostener la religion, y á los Virginia, se habia hecho Harvey muy impo-
castigos contra la embriaguez, los juramen- pular; por lo cual creyó conveniente el Con-
tos profanos, el adulterio, la calu~nia, etc. sejo destituirle de su empleo. Convocóse una


En cuanto á la 'agricultura , se procuró junta para oir las quejas formuladas contra
limitar la produccion del t{teaco, de modo Harvey, y este salió para Inglaterra, con el
que aumentase su estimacion en el mercado objeto de contestar allí á los cargos que se le
inglés, pues el precio de esta planta acababa hicieran; pero como estos fuesen desatendi-
de bajar hasta seis peniques la libra, sin con- dos, el destituido Harvey regresó á la Vir-
tar además con la temible competencia que ginia en 1636, con un nuevo nombramiento,
hacian á los virginios los cultivadores ingle- aunque no por eso mejor animado en favor
ses de la Barbada, y los colonos de las islas de los colonos. Largos años rigió este perso-
de Sotavento. Prevínose, 'en consecuencia, á naje los destinos de la Virginia. Se- 1.636.
los plantadores, que habian de sembrar de gun algunos autores, ejerció muy se-
trigo una parte de sus terrenos, y cultivar veramente su autoridad, y aun á veces con
vides; que debian ocuparse en ejercicios mi- tiranía, hasta que al fin fué reemplazado por
litares, y que no les era permitido tener trato sir Francis \Vyats, en 1639. Aunque no es
alguno con los indios, ni emigrar á Nueva- sino un acto de justicia hacer constar que
Inglaterra sin licencia del gobernador. Dá- Harvey produjo violentas escitaciones polí-
base lectura de este código revisado, a¡ ticas, merece, sin embargo, alguna indulgen-
abrirse la primera sesion de cada Conseto cia, pues no aparece probado que atentase
mensual, y se sacaba una copia marluscrita nunca ilícitamente á los derechos y privile-
.lel mismo, para esponerla á la vista del pú- gios de los colonos.
blico. La administracion de \Vyats fué pacífica y


Dos años despues, en 1634, dividióse la muy satisfactoria para el pueblo: esto noobs-
colonia en ocho condados, habiendo de nom- tante, diéronle por sucesor á Sir \Villiam Ber-
brar el gobernador los tenientes gobernado- keley, en 1641, quien llegó.á la colonia


d d· 11 h 1. 641.. .. d b' t . res para ca a uno e e os, yacer al año SIgUIente e su nom ramlen o.
1.634.. el pueblo la eleccion del jerif; de Era el nuevo gobernador hombre de elevado
modo que, tras muchos ensayos.y tentativas carácter y de relevantes prendas, y dió prue-
que hubieron de probarse y numerosos obs- bas de poseer toda la aptitud necesaria para
táculos que vencer en la senda de su prospe- el destino que se le habia confiado. Poco
ridad, la Virginia podia ser considerada en- tiempo despues de haberse promovido la
tonces como profunda y permanentemente guerra civil en Inglaterra, sufrieron otra
arraigada, dando claros indicios de la altura segunda revision las leyes de la Virginia:
é importancia que debia alcanzar con el ~uchas de las primeras quedaron vigentes,
tiempo en el hemisferio occidental. pero con algunas modificaciones, entre ellas




CAP. VITI. EST ADOS-UNIDOS. 85


la de hacer obligatoria á todos los colonos la
liturgia de la iglesia anglicana; la de preve-


nir á los no conformistas que habian
1643. d 1 1- d 1 V' .
" de aban onar e sue o e a Ugl-


nia; la de trasformar los Oonsejos mensuales
en Oonsejos de condados, debiendo reunirse
seis veces al año, y la imposicion de ciertas
contribuciones, que se consideraban necesa-
rias para la prosperidad pública,


Los comisionados que el Parlamento in-
glés envió á la colonia para que tratasen de
obtener de los virginios el reconocimiento de
su autoridad, les ofrecieron desde' luego de-
jarles la eleccion de su propio gobernador;
pero Berkeley, que desempeñaba este cargo,
y que era decidido realista, persuadió á los
miembros del Oonsejo á que se mantuviesen
fieles al rey; de modo que, sosteniéndose fir-
me la Virginia en su lealtad, y abandonada
en cierto modo á sí misma, tuvo ocas ion de
legislar en pro del bien comun , con absoluta
independencia de la metrópoli.


La hostilidad de los indios, que no habia
sido sino parcialmente sofocada, estaba pron-
ta á estallar en la primera oportunidad que
se presentara. Opechancanough, antiguo ene-


migo de los colonos, aunque ya muy
1644. t d - ' . b d en ra o en anos, contmua a ma u-
rando sus planes de venganza. Ofreciéronle
una ocas ion favorable las disensiones promo-
vidas en la colonia, con motivo de la guerra
civil de Inglaterra, y poniéndose al frente de
sus guerreros, dió un repentino y furioso
asalto á los descuidados colonos, del que re-
sultó el degüello de mas de quinientos euro-
peos. A esta agresion siguióse una sangrienta
lucha con los indios, durante la cual fué he-
cho prisionero su anciano cacique, falleciendo
poco despues de resultas de las heridas que


le infirió un soldado. Muerto Ope-
1646. h . ,.


c ancanough, su sucesor qUISO VIVIr
en paz con los ingleses, y les hizo cesion de


todas las tierras comprendidas entre los rios
James y York. «De este modo, dice Mr. Ban-
croft, la colonia de la Virginia alcanzó el
gobierno y administracion de todos los nego-
cios é intereses públicos. Ella declaraba la
guerra, ajustaba la paz y adquiria territorio,
de conformidad con los acuerdos de los repre-
sentantes del pueblo. Poseyendo seguridad y
quietud, abundancia de territorio, libre mer-
cado para su comercio, y todos los derechos
de un Estado independiente; teniendo á la
Inglaterra por guardian contra la opresion
estranjera, y no por gobernante, los colonos
gozaban de toda la prosperidad con que po-
dian brindarles un suelo virgen, leyes equi~
tativas y general uniformidad de condicion E"l
industria. Oon tales elementos de prosperi-
dad, su número iba siempre en aumento; laR
cabañas estaban llenas de niños, igualmente
que los puertos de buques y emigrantes, y
hácia la Navidad de 1648 hacian el comercio
con la Virginia diez buques de Lóndres, dos
de Bristol, doce holandeses y siete de Nueva-
Inglaterra. El número de colonos ascendia ü
veinte mil en aquella época, y los que no ha-
bian sufrido agravio ni perjuicio alguno, es-
taban poco dispuestos á entrometerse en las
contiendas que desgarraban á la madre pa-
tria. Por lo demás, se mostraban adictos á la,
causa de Oárlos, no porque fuesen amantes
de la institucion real, sino porque sabían
apreciar las libertades, en cuya pacífica pose-
sion les dejara el monarca. Despues de la eje-
cucion de aquel desgraciado rey, aunque no
faltaron algunos que por ignorancia,


1 fi b t 'd' 1649. cua arma an sus par I arws, se
inclinaran al republicanismo, el gobierno de
la colonia reconoció á Oárlos II como á su
legítimo soberano. La fidelidad de los virgi-
nios no pasó desapercibida para el real des-
terrado, y desde su retiro de Breda


fi "B 1 1 1 d t' 1650. con rmo a er \:.e ey en e es mo que




86 HISTORIA DE LOS ESTADos-maDOS. CAP. VIII.
,


desempeñaba; continuó enterándose de la si-
tuacion de los negocios, y en medio de sus
derrotas en Escocia, se acordaba todavía con
satisfaccion de los fieles caballeros que tenia
en el mundo "Occidental. Cárlos II, aunque
fugitivo de su patria, reinaba todavía en
aquella colonia. La Virginia entera estaba
por la monarquía, y fué la última comarca
perteneciente á Inglaterra que prestó obe-
diencia á la república.» (*)


El Parlamento, sin embargo, determinó
obtener por medio de la fuerza el reconoci-
miento de su autoridad por parte de las colo-
nias. Envió, pues, á Sir George Ayscue, con


una flota, para compeler á la obedien-
1652. cia á los· habitantes de la Barbada,
mandando con el mismo objeto otra escuadra
á la Virginia, que fué á reunirse con Ayscue,
llegando juntas al Chesapeake en 1652. So-
metida la colonia sin resistencia alguna,
fuéronle asegurados sus derechos y privile-
gios; anulóse el gobierno de Berkeley, y
quedó elegido gobernador Richard Bennet,


que era uno de los comisionados par-
1655. 1 t' C 11 ., amen arIOS. romwe no qUISO In-
tervenir directamente en los nombramientos
de los gobernadores de la Virginia, de modo
que al dimitir Bennet su cargo, Edward
Diggs, en 1655, Y Samuel Matthews, en
1858, desempeñaron sucesivamente el puesto
de primeros magistrados de la colonia. Ha-
hiendo entrado Matthews en contienda con


(') Historia de los Estados-Unidos, por Bancroft, tomo 1,
pág. 209.


la Cámara de los Comunes (House o/
, . 1658. Burgesses ), a causa de reclamar


ciertas atribuciones que se le negaban, trató
de somoter la cuestion al Lord Protector;
pero celosos los virginios de sus libertades,
determinaron no consentirlo, y asegurar su
independencia. Declaróse entonces la sobe-
ranía popular; se anuló la eleccion anterior,
y queriendo luego mostrar su consideracion
y aprecio á Matthews, le reeligieron para
desempeñar el mismo empleo de que acababan
de destituirlo. Accedió á ello el gobernador,
y así vino á arraigarse con doble fuerza el
espíritu de libertad popular.


Matthews murió en 1660, precisamente
en la época de la abdicacion de Ricardo
Cromwell, que dejaba á Inglaterra en plena
libertad para restablecer la dinastía


C d 1 d· 1660. de los Estuardos. onvoca os os 1-
putados de las ciudades y villas (Bttrgesses),
declararon de nuevo sus derechos de sobera-"
nía, y eligieron gobernador á Sir William
Berkeley, en tanto que se arreglaban los ne-
gocios públicos de la madre patria. Empero,
los virginios, constantemente empeñados en
asegurar la libertad de que gozaban, estable-
cieron la supremacía popular, la libertad de
comercio, la tolerancia religiosa, la exencion
de impuestos estranjeros y el sufragio univer-
sal; y como quiera que en lo sucesivo se des-
viaran alguna vez de estos principios, no fué
sino compelidos por la fuerza de autoridad
estraña, y no por la libre voluntad y consen-
timiento del pueblo.


----------




CAPÍTULO IX.
1632 --1660.


ORiGEN Y PROGRESOS DE MARYLAN.D.


Particularidades notables en el origen de Maryland. - George Calvert y Lord Baltimore. - Su carácter. - La cm' la. - Sus
ventajas. - Límites de la colonia. - Oposicion de Clayborne. - Leonard Calvert, jefe de la espedicion. - Primeros
colonos.- Aldea de Sainte-Mary.- Recelos de MassachuseUs.- Nuevos esfuerzos de Clayborne para perjudicar á la
colonia. - Desembolsos de Lord Baltimore en la colonizacion.- Primera Asamblea colonial.- Sus actos.- Debate
acerca de la inciativa en materia de legislaeion. - Segunda y tercera asambleas. - Primeros estatutos que se pro-
mulgaron. - Política de Lord Baltimore. - Ley de tolerancia. - Sus límites. - Insurreccion de Ingle y Clayborne -
Política contemporizadora del Lord propietario.- Maryland reclamada por varias partes interesadas.- Debates
á que dieron lugar estas pretensiones.- Stone y su suerte.- Desórdenes bajo el gobierno de Fendal, y su resul-
tado.- Philip Calvert, gobernador.-Poblacion y progresos de Maryland en 1660.


La colonia de Maryland se distinguia bajo
muchos concepto::; de la de Virginia y de
la de Massachusetts: la primera de estas
últimas tuvo que pasar por muchas luchas
peligrosas antes de afianzar su existencia y
sus libertades; la segunda hizo numerosos
esfu.erzos, tan sinceros como estériles, para
cimentarse sobre una base teocrática, que
escluyera la libertad del pensamiento y la to-
lerancia religiosa. Respecto á Maryland, su
sabio fundador le proporcionó las ventajas de
un gobierno ilustrado, en el que debian: tomar
parte todos los hombres libres de la colonia,
sin distincion de creencias religiosas, puesto
que allí se toleraba la mas ámplia libertad de
conciencia. De este modo, su orígen fué pacífi-
co, y nada interrumpió el curso de su prospe-
ridad, siendo lo mas notable, que el fundador
de Maryland era un miembro sincero de la
iglesia Católica Romana, que, como es bien
sabido, no admite la menor duda ó discre-
pancia en materia de fé. Por una série de


circunstancias que seria prolijo enumerar,
veíanse los católicos de Inglaterra en una
posicion bastante angustiosa, á causa de que
los puritanos, así como otros muchos, re-
clamaban contra ellos el estricto cumpli-
miento de los estatutos penales; teniendo
por lo tanto mas razon aun que los presbi-
terianos para desear sustraerse á las duras
pruebas y persecuciones á que estaban es-
puestos en su patria, emigrando al nuevo
mundo.


Hácia principios del reinado de Jacobo 1,
George Calvert, natural del Yorkshire, y
graduado en la universidad de Oxford, go-
zaba de. tanta popularidad en su condado,
el mas estenso de Inglaterra, que fué
1 . d t . t 1 P i 604. e egl o su represen an e en e ar-


lamento; llegando á ser tal su valimiento
en la córte, que alcanzó el empleo de se-
cretario de Estado. A pesar de estits
. t· C 1 t h b' b 1619. Clrcuns anClas, a ver a la a ra-


zado el catolicismo poco tiempo antes, . y




88 HISTORIA DE LOS CAP. IX.
con honrosa ingenuidad declaró sus creen- timiento y aprobacion de los hombres libres
cias, é hizo dimision de su destino. Empero de la provincia, ó de sus representantes
lejos de perder por esto su influencia, fué convocados en asamblea general, para lo
agraciado con nuevas' distinciones, y creado cual todo lo actuado debia guardar conso-
poco tiempo dcspues par de Irlanda, con el nancia en su espíritu. sino en la letra,. con
título de Lord Baltimore. Calvert habia sido las leyes de Inglaterra. Con tales condicio-
uno de los primitivos sócios de la compañía nes, la colonia de Maryland nos dió el pri-
de la Virginia, é intentado establecer por mer ejemplo de un propietario de territorio
su propia cuenta, y por via de ensayo, una exento de la censura de la corona, y libre
colonia en Avalon, en la isla de Terranova. de toda imposicion por parte del Parlamento.


Despues de haoerla visitado dos ve- En cuanto á los limites de esta concesion,
1622. t 'd t te t t' l" t 1 P t
. ces, y gas a ose en es a n a lva eran os slgmen es: e o omac, con una
de colonizacion mas de 100,000 pesos fuer- línea recta trazada al Oriente de su boca,
tes, tuvo por conveniente abandonarla. Fijó que atravesando la bahía del Chesapeake y
entonces su atencion en la Virginia, donde la península llamada la Playa occidental,
encontró poco estímulo para comprometerse formaban el límite meridional de la nueva
en el establecimiento de una colonia, por exi- provincia: tenia por límite al Oriente el
gírsele espresamente, para ser admitido en Océano y la bahía de Delaware; al Norte
aquel pais, un juramento de fidelidad, conce- los cuarenta grados de latitud, límite de la
bido en términos que ningun católico romano gran patente de Nueva-Inglaterra, y al Oc-
podia suscribir sin faltar á su conciencia. cidente una linea recta, trazada al Norte del
En vista de esto, quiso alcanzar la concesion nacimiento mas occidental del Potomac.
de un territorio, donde sus correligionarios Antes que hubiera corrido todos sus trá-
pudieran vivir sin que se les molestara, y á mitos la patente otorgada, falleció Lord Bal-
su regreso á Inglaterra, obtuvo fácilmente timore; pero la carta fué espedida , y con-
de Cárlos 1 la propiedad de estensos ter- firmada en favor de su hijo Cecilius Calvert,
renos á orillas del rio Potomac, pertenen- que con el mayor celo y actividad se dedicó
cia que él denominó Maryland (Tierra de á llevar á cabo el proyecto de su padre.
María), en obsequio de la reina Henrietta Suscitóse, no obstante, grande oposicion
María. contra este privilegio por parte de William


Era Lord Baltimore hombre de despejado Clayborne, secretario de Estado, y
entendimiento y de grandes alcances, no un; de los miembros del Consejo de 1633.
menos que de elevado y generoso carácter. la Virginia. Era este un sugeto sagaz y
Sabia apreciar la necesidad de un gobierno emprendedor, que habia entrado en especula-


popular, así como la de su indepen- ciones comerciales con los indios, autorizado
1632., ,


. denCIa del despotIsmo de la corona, al efecto con real licencia, y que teniendo
y por eso tuvo muy buen cuidado de que establecido con dicho objeto un apostadero
en la carta que se le otorgó, quedase con- en la isla de Kent y otro en la boca del rio
signada la absoluta: propiedad de aquel suelo, Susquehanna, pa~ poco inclinado á mirar
juntamente con el derecho de decretar las con buenos o~~tr~ concesion ó carta que
leyes necesarias, y la condicion de que nin- pudiera perju~l\ á la licencia que él dis-
guna medida pudiera arlopiarse sin consen- frutaba. Desestimada la apelacion que dirigió




CAP. IX. ESTADOS-UNIDOS. 80


Clayborne con este motivo al Consejo priva- para cambiarlo por pescado. A pesar de los
do, mandáronse órdenes á la Virginia, in- amistosos ofrecimientos de Ca.lvert, apoyados
sistiendo en' que sus habitantes guardasen por Harvey, de la Virginia, los recelos de
huena inteligencia con los de Maryland, y los puritanos eran demasiado grandes para
prohibiendo que ninguna de ambas colonias que admitieran ninguna cosa de sus veci-
pudiera amparar á los prófugos de la otra. nos los católicos, ni llevasen á efecto· algun


Leonard Calvert, hijo natural del primer acuerdo que tuviera visos de cordialidad.
Lord Baltimore, fué designado por su her- Cruzáronse, pues, algunas palabras bastante
mano Cecilius para el cargo de director de duras entre los marineros del Dove y los ha-
la compañía destinada á fundar la colonia de bitantes, y cuando estuvo á punto de partir
Maryland. En el mes de noviembre de 1633, el Dove, encargaron muy particularmente
embarcáronse los emigrantes en,el Ark y el á su capitan «que no les llevase otra vez


Dove, y dirigiendo su rumbo á las gente tan disoluta y relajada.»
1.634.. I d' O 'd t 1 11 ,. N t b t' 'd te t 1


. n las CCI en a es, egaron a prm- o es a a es mgm a en ramen e a ene-
cipios del año siguiente al Chesapeake. El mistad de Clayborne. Poco satisfecho con esci-
número de los nuevos colonos ascendia á. tara los indios contra los colonos, se atrevió á
unos doscientos, católicos romanos en su
mayor parte, y muchos de ellos miembros
de la nobleza inglesa. Harvey, que á la sazon
desempeñaba el cargo de gobernador de la
Virginia, recibiólos con suma cortesanía, y
no tuvo reparo en señalarles un sitio con-
veniente par{t su establecimiento. Calvert
entró des pues en el Potomac, y en una lo-
calidad parcialmente ocupada, pero que iban
á abandonar los indios, y que cedieron por
entero á los emigrantes al año siguiente,
edificó la aldea de Sainte-Mary. Las liberales
condiciones de la carta y la. singular pron-
titud con que los indígenas dejaron voluntaria
y pacíficamente poner el pié en aquel suelo
á los europeos, fueron todas circunstancias
favorables para el establecimiento y rápido
progreso de la' colonia. A no haber sido por
la enemistad y el espíritu de venganza de
Clayborne, es positivo que no se hubiera
presentado obstáculo alguno, ni habria sur-
gido ningun contratiempo dignos de men-
cionarse, que se opusieran al constante au-
mento y prosperidad de Maryland.


En agosto de 1634, mandó Calvert el Dove
á Massachusetts, con un cargamento de trigo,


TOMO J.


despachar una embarcacion, so pretesto de su
esclusivo derecho de tráfico, dando órden á sus
hombres para que se apoderasen de todas las
lanchas ó barcas de pescar de los colonos de
Sainte-Mary; pero saliendo dos botes armados
en persecucion del bajel, trabóse un combate.
en el cual murieron algunos de los agresores,
cayendo prisioneros sus oficiales. Como hu-
vese Clayborne á la Virg'inia, fué re-
o . u 1.G35
clamado por Calvert, en calidad de .
prófugo de la justicia; mas Harvey declinó la
demand~, y le envió á Inglaterra.


La colonizacion proseguia su marcha con
bastante firmeza, si no con escesiva rapidez.
Ofreció el propietario á los colonos condicio-
nes muy liberales, esperando al menos que
podria reintegrarse hasta cierto· punto de los
enormes gastos que llevaba hechos, y que
durante los dos primeros años de la instala-
cion de la colonia habian ascendido á 200,000
pesos fuertes. A parte de esto, en


. .. b" 1.636.
nmguna ocaSlOn III aJo nmgun con-
cepto resplandeció mas la sabiduría y pru-
dencia de Lord Baltimore, que cuando accedió
á los deseos de sus administrados en un punto
en que tenian puesta toda su susceptibilidad.


12




00 HISTORIA DE LOS CAP. IX.


Habia aprobado la primera Asamblea colo- I jeran á semejante resultado, el hecho es que
nial, en 1635, un cuerpo de leyes que el
propietario de la patente rechazó, fundándose


, en que á él pertenecia la iniciativa
1.638. . l' P t' d en la legls aCIOn. oco lempo es-
pues, envió Lord Baltimore unarecopilacion
de estatutos que habia redactado, para que se
presentase á la segunda Asamblea. Esta, sin
embargo, no quiso autorizar tal pretension
al derecho de iniciativa, y se negó á adoptar
las leyes que le proponian. Lord Baltimore,


con gran dósis de buen sentido, cedió
1639. 1 b '


en este punto: ce e rose otra tercera
Asamblea, y en ella se decretaron los prime-
ros estatutos de lVIaryland.


Componíase la Asamblea de los diputados
de los diferentes distritos en que se habia divi-
tlido la colonia, y aprobóse una acta «estable-
ciendo la Cámara de la Asamblea» (House
of Assembly). En esta especie de legislatura,
propusiéronse varios proyectos de ley á la
aprobacion de la cámara; pero no fueron
definitivamente aprobados, sin que sepamos
por qué causa. En cambio se estableció el
enjuiciamiento por medio deljurado; la con-
formidad con las leyes de Inglaterra; las
certificaciones testamentarias; la obligacion
ele no descuidar el cultivo de los' cereales,
y otras disposiciones parecidas, declarándose,
segun el texto de la Carta J.vIagna, que la
(Santa Iglesia, dentro de esta provincia, go-
zará de todos sus derechos y libertades.»
Aunque es probable que la citada determina-
cion se referia á la iglesia Católica Romana,
el propietario, sin embargo, no parece que la
estableció únicamente para sus correligiona-
rios; por lo contrario, espidió algunos handos
para reprimir las disputas en materia de
religion, creyendo que con ellas se perturba-
ria la paz y la tranquilidad pública. En el
terreno práctico, sea porque la necesidad, la
política, ú otras razones mas honrosas, condu-


quedó establecida la tolerancia en Maryland.
La Asamblea de los tres años siguientes
sostuvo este principio firme y constantemente,
y en 1649, una «acta de tolerancia» fué redac-
tada y aprobada por ambas cámaras, alta y
baja. A pesar de todo, la libertad. de concien-
cia no fué, ni pudo ser, tan absoluta como en
nuestros dias. Exigíase una profesion de fé en
la doctrina de la Trinidad, y se castigaba la
blasfemia con bastante rigor; pero con estas
limitaciones, los términos del estatuto prohi-
bian toda intervencion en las opiniones priva-
das, y aun la menor reconvencion ó censura
de ellas, igualmente que respecto al modo de
practicar el culto religioso, siendo ya bastante
numerosos. y es~éntricos los que estaban en
uso entre los ciudadanos. «Por cU,anto, dice
uno de los artículos· de la indicada ley, el vio-
lentar la conciencia en materias de religion,
ha producido peligrosas consecuencias en las
repúblicas donde se ha practicado, y para
la mayor quietud y pacífico gobierno de esta
provincia, considerándolo igualmente como el
mejor medio de conservar el mútuo cariño y
recíproca amistad entre sus habitantes, nin-
guna persona dentro de esta colonia, que pro-
fese creencia en Jesucristo, será turbada ó
mole~tada en manera alguna por su religion,
ni tampoco en el libre ejercicio de ella; ni
por ningun estilo obligada á creer ó ejercer
cualquiera otra doctrina sin su consentimien-
to, en tanto que no sea desleal al Lord pro-
pietario, ó moleste ó conspire contra el go-
bierno establecido.»


Durante la guerra civil en Inglaterra, es-
timulado Clayborne por su deseo de


'. b l' 1643. venganza, promovIO una re e IOn en
la provincia. Volviendo á recuperar para sí
la isla de Kent , mientras que Calvert estaba.
en Inglaterra y Giles Bent tenia á su cargo la
administracion, Clayborne; juntamente con




CAP. IX. ESTADOS-UNIDOS. V1
un tal Ingle, trataron de aprovechar sus re-
cientes victorias. A principios de 1645 triun-
faban los rebeldes; pero habiendo obtenido


Calvert algunos auxilios de la Virgi-
1646.. ~'1 d" . ma, S010CO a se lClOn, aunque sm
derramamiento de sangre.


Clayborne é Ingle abrigaban la intencion
de destruir ó de llevarse la mayor parte de
los archivos, y se hicieron culpables de
muchos d'esórdenes y faltas en el gobierno;
pero creyóse prudente conceder una amnistía
general por tales ofensas, y volvió á imperar
la legítima autoridad.


Habiendo fallecido Calvert en 1647, le
sustituyó Thomas Greene; mas el propietario


juzgó conveniente destituirle en 1648,
1.648. .
. nombrando para reemplazarle en el


gobierno de Maryland á vVilliam Stone, pro-
testante y parlamentario, muy c~loso en el
cumplimiento de slls deberes.


Al saberse la ejecucion de Cárlos 1, es-
talló un alboroto en demostracion de lealtad,
á inciiacion de Greene , gobernador interino
durante un viaje que hizo Stone á la Virginia.
Lord Baltimore, que deseaba evitar toda
colision con el partido dominante, no pareció
quedar muy satisfecho con semejante demos-
.


tracion, ofendiendo así á Cárlos II, cluien
al subir al trono, nombró gobernador á Sir
William Davenant, sin miramiento á los


derechos y privilegios del propietario.
1650. A' f ' lt t SI ue como resu aron cua ro as-
pirantes á la· posesion de Maryland. Eran
estos: la Virginia, que nunca abrigó hácia
él inclinaciones favorables; Cárlos II, por
su disgusto con motivo de la política con-
temporizadora de Lord Baltimore; Stone, que
era el delegado activo del propietario, y por
fin el Parlamento vencedor, que, como ya
se ha dicho, no estaba dispuesto á tolerar
el desafecto ó la rebelion en las colonias.


Tales aspiraciones dieron motivo á una


cuestion ruidosa, en cuyos pormenores no
creemos· necesario detenernos. Stone, fué des-
tituido, y luego repuesto, despues de


t E d b . 1.652. some erse. mpero, cuan o so revmo
la disolucion del Parlamento Largo, resta-
bleció Stone la autoridad de Lord Baltimore
en toda su integridad, lo que hizo salir nue-
vamente á campaña á Clayborne. Privado
nuevamente del gobierno Stone , espidiéronse
ordenanzas de represalias contra los «pa-
pistas ;» pero viéndose Stone , al año siguien-
te, vituperado por Lord Baltimore, se


. t' , t t t· 1. 655. comprome 10 en una en a lVa para
derribar á sus adversarios, sin que pudiera
conseguirlo, pues fué hecho prisionero, y
á duras penas escapó á la muerte, á que
fueron sentenciados sus principales partida-
rios. Sin desmayar en su propósito, apeló. á
Cromwell , quien estaba demasiado ocupado
en otros negocios mucho mas graves para
fijar su atencion en semejante incidente. En
1656, Lord Baltimore nombró gobernador á
Josías Fendal, y durante algun tiempo quedó
dividida la colonia con dos autoridades domi-
nantes: la del partido Católico Romano, en
Sainte-Mary, y la de los puritanos,


S . t-L d . t' 1 1.658. en am eonar; peroaJus ane ose un
convenio, en marzo_de 1658, fué reconocido
Fendal como gobernador de toda la colonia.


Precisamente antes de la restauracion de
Cárlos II, procediendo la Asamblea de Ma-
ryland como lo hizo en otro caso análogo
la de la Virginia, aprovechó se de la ocasion
para asegurar su legítima y suprema auto-
ridad, quedando Philip Calvert firmemente
asegurado en el cargo de gobernador general.


La poblacion de Maryland en aquella épo-
ca, se valuaba en unas veinte mil almas,
y á pesar de algunas duras pruebas á que
estuvo sujeta, y de las agitaciones que se-
ñalaron su primitiva historia, la colonia
aumentó gradualmente en riqueza y poderío.




CAPíTULO x.


1638- 1685.


NUEVA-HOLANDA, NUEVA-YORK Y NUEVA-JERSEY.


Kien, sobernador de Nueva-Holanda.- Su administracion.- Usurpaciones del pueblo de Connecticut.-Tentativas en el
Delaware. - Guerra India. - Funestos resultados que produce. - Estado apurado de la colonia. - Petrus Stuyvesant,
¡iJobernador.-Muerte de Kieft en un naufragio.-Esfuerzos de Stuyvesant para allanar las dificultades.-Convencion
de los delegados.- Disuélvela el gobernador.- Sométense los suecos.- Debates con la colonia de Maryland.- Obsti-
nacion de Nueva-Inglaterra.- Espedicion contra Nueva-Amsterdam.- Su sumision a los ingleses.-Nueva-York.-
Albany. - Riberas del Delaware. - Nueva-Jersey. - Su origen. - Cartere!, gobernador. - Disputas. - Disposiciones que
se adoptan en Nueva-York.- Ataque de los holandeses.- Andros, gobernador.- Tentativa contra el Connecticut.-
.lersey Oriental y Occidental. - Los cuaqueros. - Los presbiterianos de EscoCÍa. - Medidas arbitrarias. - Libertades y
privilegios otorgados por carta ó cédula a Nueva-York.- Advenimiento de Jacobo II al trono de Inglaterra.


William Kieft, considerado por \Vinthrop señara públicamente, y con estas y otras
como «un hombre sóbrio y discreto,» era el medidas semejantes, confió el gobernador
reverso de Van Twiller bajo muchos con- que promoveria la prosperidad de la colonia.
ceptos: sin embargo, no parece. fuera muy A los establecimientos de colonizacion en
acertado su nombramiento para gobernador \Vallabout y Flatlands de Long Island, quiso
de Nueva-Holanda. Activo é incansable en añadir otro en Breukelen. Estableciéronse
el cumplimiento de su deber, pero rapaz y nuevas moradas circuidas de empar-
1 " . 1 t t' . d d' . d . t 1638. ( e gemo VlO en o, en ro ammoso y con ener- ra os, lsemma as en varlOS pun os,


. gía en el ejercicio de su autoridad, tratando así como ferias anuales que habian de tener
de remediar, en cuanto estuviera á sus al- lugar en Nueva-Amsterdam; edificóse una
canees, los males que acarreara á la colonia nueva iglesia toda de piedra, y se adoptaron
la administracion de Van Twiller. Su pro- otras muchas disposiciones para aumentar el


testa contra la colonizacion de los bienestar general.
1638. 1 D 1 d . 1 d 'd b suecos en e e aware, no pro uJo Los ho an eses conSl era an como un[\,
resultado alguno. Tampoco pudo poner coto usurpacion alarmante de sus derechos ter-
,t las usurpaciones del pueblo de Nueva-In- ritoriales el establecimiento colonial de los
glaterra en el Oonnecticut. Ofreció valiosos ingleses en Red Hill, ó Nuevo-Puerto.
privilegios á los colonos; puso límite á los Los comerciantes de la Oasa de Buena-
patronatos, é hizo cesar el monopolio del Esperanza, en el Oonnecticut, estaban su-
tráfico con los indios; proclamó como reli- jetos á varias molestias, y parecia evidente
gion dominante la de 1!1 iglesia holandesa que se proponian espulsar á los holan-
reformada, que habia de ser la que se en- I deses. El agente de Lord Sterling recla-




CAP. X. HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS.


maba la posesion de Long Island, y pueblo de Nuevo-Puerto mostrase su resenti-
16'0. 1 t' . ti '. . 1 . t . t 1 t 11 . 1 . con ta mo lVO, m rlOse un msu to mlen o; y.a a pun o ego a cuestlOn, que
á Holanda, por una partida procedente de Kieft decretó la suspension de toda clase de
Lynn, en Massachusetts, que intentó esta-· relaciones entre dicho establecimiento y]a
blecerse en la punta occidental de la isla. colonia del Connecticut.
La ofensa consistió en echar por tierra el Hácia la misma época surgieron sérias di-
escudo de armas de Holanda, poniendo en ticultades con los indios vecinos. Habian co-
su lugar una caricatura indecente. Queriendo metido estos muchos asesinatos, y se juzgó
vengarse, hicieron los holandeses algunos pri- una mengua dejarlos impunes. Con


d d 'd d' 1 te . ·t b . t'b 1 1642. sioneros ,y espues e Ol as sus 1SCU pas, es proposl o nom rose un TI una
les permitieron que se retiraran á la punta llamado de Los Ocho:! y se enviaron ochenta
oriental de la isla, sitio completamente es- hombres armados contra los indios enemigos.
téril, donde fundaron Southampton, ponién- Sin embargo, aquella espediCion no produjo
dose ellos mismos bajo la jurisdiccion de resultado alguno; porque el que la guiaba
Connecticut. Otros varios y activos esfuerzos equivocó el camino. Poco tiempo despues, un
hicieron los colonos de Nueva-Inglaterra, de indio llamado Hackenssack, á quien habian
los cuales resultó la fundacion de Stratford, emborrachado y robado, mató por vengarse
Stamford y Greenwich. Se habia aumentado á un holandés. Kieft no quiso mas desagra-
con tanta rapidez la poblacion inglesa, aun vio que sangre, por mas que le ofrecieron
en el territorio sujeto á los holandeses, q~le completa reparacion, con arreglo á la idea
estos necesitaron un secretario inglés, y de justicia que tienen los indios en tales
nombraron á George Baxter para desempe- casos. No estando todavía dirimida
- lIt· l' d' T . . 1643 .


. nar aque cargo. a cues IOn, os m lOS appan, Vlen-
Los habitantes de Nuevo':'Puerto deseaban dose atacados por los Mohawks, se refugiaron


fundar una colonia en la bahía de Delaware, entre los holandeses. Precisamente cuan-
.Y c'on este designio ausentáronse en número do ellos se fiaban en la hospitalidad de los
de una~ cincuenta familias. Por lo que hace á blancos, fué cuando se fraguó apresurada y
Nueva-Anisterdam, 'protestó Kieft mu'y viva- villanamente el detestable proyecto de ester-
mente contra estas usurpaciones; pero fueron minarlos. Menospreciando las advertencias y
desatendidas sus quejas. Resentido del ag,ra- reconvenciones de los mejores y principales
vio, despachó en mayo de 1641 dos balan- sugetos de la colonia, prevalecieron los cla-
dras armadas, con órden de espulsar de allí mores de personas sedientas de sangre, y en
ri todos los colonos, empresa en que tomó parte febrero de 1643, oyéronse hasta en el helado
de muy buena gana el comandante del fuerte rio los lamentos y alaridos de las víctimas:
sueco. Lamberton, caudillo de la mencionada guerreros, ancianos, mujeres y niños, fueron
partida, tuvo que pagar su rescate, .Y los res- degollados desapiadadamente, hasta el nú-
tantes individuos de ella se vieron precisados mero de ochenta, ó mas; criaturas de pocos
:1 prestar juramento de fidelidad á la Suecia, meses cOn sus madres perecieron en el rio, y
en tanto·que el gobernador holandés reclama- mataron á sangre fria al dia siguiente á los
ba el pago de derechos en N ueva-Amsterdam indios que estaban solo heridos, llevándose
por el comercio de peletería en el Delaware. además unos treinta prisioneros á Nueva-
Despues de esto, parecia natural que el Amsterdam. ..df:~' ,


.If '7" 'V
.' / ~- "




94 HISTORIA DE LOS CAP. X.


Las represalias por este horrible atentado
no se hicieron esperar: once de las mas pe-
queñas tribus de las cercanías se unieron
para guerrear contra los holandeses. Asalta-
ron con furia todas las moradas campestres
desparramadas en veinte ó treinta millas al
Norte y al Oriente, quemaron las casas, ma-
taron á hombres, mujeres y niños, ó se ios
llevaron esclavos. Aterrados los colonos,


del Pequod, se reprodujeron hasta
. t tE" 1 t' i6ii. CIer o pun o. 1 n vano se quejO e 1'1-·


bunal de Los Ocho de la conducta de Kieft,
en una representacion dirigida á Holanda
respecto á la guerra: hasta agosto de 1645,
no se logró aj ustar un tratado de paz, con
cuyo motivo se señaló un dia en accion de
graCIas.


Casi todos los establecimientos de las cer-
huyeron á refugiarse en Nueva-Amsterdam; : canías de Nueva-Amsterdam quedaron arrui-
dirigieron amargas reconvenciones á Kieft, nados, y escasamente hubieran podido pasar
y aun le atacaron personalmente, por lo que revista cien hombres. De treinta casas cam-
habia acontecido, proclamando al mismo pestres, antes muy florecientes, apenas que-
tiempo dias de ayuno. Satisfecha por enton- daban en pié cinco ó seis, y sin embargo,
ces la venganza de los indios, tardaron poco resulta de la indagacion que estonces se hizo,
en ofrecer proposiciones de paz, y se ajustó que Nueva-Holanda habia costado, ya en
un tratado á principios de la primavera del 1638, á la compañía de las Indias Occidenta-
mismo año (1643); pero en el otoño estalló les, mas de 200,000 pesos fuertes, sin contar
nuevamente la guerra, que fué calamitosa. todas las sumas recaudadas, que habian te-
En unarepresentacion dirigida á Holanda, nido igual inversion.
por el tribunal de Los Ocho ~ se hace una Hizose Kieft cada vez mas impopular.,
dolorosa narracion del lastimoso estado en Quejábanse amargamente los colonos de su
que se hallaba la colonia. En aquel tiempo tiranía en el ejercicio de la autoridad, y ha-.
fué cuando se construyó « una buena y sólida biéndose empeñado en violentas disputas con
defensa,» ó empalizada,' para proteger á los ministros del culto, no menos que con
Nueva-Amsterdam, donde ahora existe la muchos sugetos de la colonia, tanto fueron
famosa Calle de la jlfuralla. subiendo de punto los motivos de queja con-


En junio de aquel año, escribió Kieft una tra él, que evidentemente habia 'llegado el
carta de felicitacion' á los comisionados en- momento de destituirle y de nombrar un nue-
viados á las Colonias Unidas de Nueva-In- vo director. Por eso fué nombrado el
glaterra , y con este motivo, aprovechó la
ocasion para quejarse de las «insufribles tro-
pelías» que el pueblo de Connecticut habih
cometido con los holandeses residentes en el
fuerte de Buena-Esperanza. En su junta de
setiembre, no le fueron en zaga al goberna-
dor los comisionados, al representar sus que-
jas, que naturalmente coincidieron con las de
Kieft.


En los años 1643 y 1644 , emprendiéronse
varias espediciones contra los indios con éxito
definitivo; pero los horrores de la matanza


i6~6. gobern:ador que era de Curazao, Pe-
trus Stuyvesant, antiguo veterano, pero al-
tanero y de imperioso continente, director
general de Nueva-Holanda. Este funcionario
suprimió desde luego algunas medidas res-
trictivas sobre importaciones y esportaciones,
que subsistian todavía; pero continuó Nueva-
Amsterdam siendo el único puerto de entrada.


El desdichado Kieft fletó un buque', con un
valioso cargamento de pieles, cuyo importe
ascendia, segun se dijo, 'á 100,000 pesos fuer-
tes, haciéndose á la vela hácia su patria; pero




CAP. X. ESTADOS-UNIDOS.


desgraciadamente naufragó en la costa de setiembre de 1650 cuando los árbitros nom-
Gales ,. ahogándose con otros ochenta hom- brados por los respectivos litigantes, sen-
bres que le acompañaban. Era opinion bas- tenciaron la causa. «Por su fallo que-
tante admitida, si hemos de dar crédito á dó señalada á Nueva-Inglaterra toda 1650.


\Vinthrop, que aquella catástrofe fué la parte occidental de Long Island, que com-
164:7. - 1 d 1 d" d t t t '1 t l'd d 1 d d d S f~ lk· sena e lvmo escon en o con ra pone en a ac ua l.a e con a o e u 10 .
quien se habia opuesto é injuriado al «infot- Los límites entre Nuevo-Puerto y Nueva-
tunado pueblo neo-inglés,» que era el pueblo Holanda, habian de empezar en la bahía de
de Dios. Tan propensos se muestran los hom- Greenwich; correr al Norte veinte millas
bres á pronunciar duros y desapiadados jui- tierra adentro del condado, y mas allá, si
cío s , respecto á las calamidades que Dios así les pluguiese,. pero de manera que no se
suele enviar á los mortales. aproximaran nunca al Hudson, á menor dis-


Al hacerse cargo Stuyvesant del gobierno, tancia de diez millas. Quedaba la fortaleza de
en mayo de 1647, distaba mucho la colonia Buena-Esperanza en poder de los holandeses,
de hallarse en condiciones de prosperidad, con las tierras de su pertenencia; mas todo
comparándola con la Virginia y el Maryland, el remanente del territorio, á orillas del rio,
en el Sur, igualmente que col). Nueva-Ingla- se asignaba al Connecticut,.debiendo hacerse
terra, en el Norte. Contaban las primeras recíproca entrega de los prófugos.» (*)
con unos veinte mil habitantes cada una, y Unos aventureros de Nuevo-Puerto em-
la última próximamente otros tantos, mien- prendieron otra espedicion al Delaware, cuya
tras que en Nueva-Holanda apenas ascendian cuestion habia quedado sin resolver. Opúsose
ti tres mil, incluyendo en este número á los instantáneamente Stuyvesant á esta


d 1 D 1 B k 't' , te tI' d 1 1 1651. suecos e e aware. everswyc, SIlO en m nona; apor erose e mque que
(Iue existe al presente la ciudad de Albany, conducia á los emigrantes, y procedió á edi-
era un villorrio de diez casas, y Nueva-Ams- ficar el fuerte Casirniro, donde e~iste en la
terdam una aldea de cabañas de madera, actualidad Newcastle. Tan enérgica conducta
con techos de paja y chimeneas de barro, . fué denunciada en Nuevo-Puerto como una
con gran número de tiendas donde se vendia violacion del último tratado, surgiendo en
ron, tabaco y cerveza. En la punta occiden- consecuencia nuevas disputas y disturbios, y
tal de Long Island exi~tian varios plantíos llegando hasta concebir la idea de intentar
con viviendas, cuyos moradores eran en gran la conquista de Nueva-Holanda, empresa que
parte ingleses. se consideraba muy obvia, especialmente en


En 1647, con motivo de la llegada de Stuy- aquella época, en que acababa de declararse
vesant, las Colonias Unidas de Nueva- la guerra entre Cromwell y la Holanda. Para


1647. Inglaterra le dirigieron una carta de legitimar esta agresion, se alegaba el pretesto
felicitacion, en la cual iban envueltas nume- de que existia un complot entre los holande-
rosas quejas. El anciano soldado tenia encar- ses y los Narragansetts, con objeto de asesi-
go de dirimir todo género de contiendas, si nar á todos los colonos ingleses; pero como
posible fuera, y emprendió con vigor el cum- el Massachusetts se negó á coadyuvar á se-
plimiento de tan difícil tarea. A pesar de sus I mejantes miras, desistióse de llevarlas á cabo.
buenos deseos no adelantaba mucho en el


, I (*) [listoria de los Estados·Unidos, .por Hildreth, tom, I.
desempeño de su mision, y no fué sino en pág, 43S,




W IUSTORIA DE LOS CAP, X,


Los habitantes de Nueva-Amsterdam ha- Durante este año (1659), ocurrieron
bian obtenido, por peticion que dirigieron á tambien nuevas dificultades con los, 1659.


las autoridades de su pais, ciertos indios, cuya sed de sangre se estimulaba
. 1652. privilegios municipales; pero desea- vendiéndoles ó dándoles la venenosa « agua
ban adelantar todavía mas en la senda de la de fuego.» A los asesinatos cometidos por los
libertad popular. Reunióse á este fin una indígenas, siguiéronse sangrientas represa-
convencion, de ]a que formaban parte dos lias por parte de los holandeses, y fueron
delegados de cada aldea, é intentaron solici- muchos los que perecieron. Concluyó se la paz
tar la participacion del pueblo en la legisla- al año siguiente; 'pero en 1663, los salvajes,
cion yen el nombramiento de losmagistra- que habian estado aguardando una oportuni-
dos. Empero el terco anciano Stuyvesant dad para vengar la espulsion de algunos
disolvió la convencion ; rechazó su demanda indios á las Indias Occidentales, llevada á
por absurda y presuntuosa, é hizo entender efecto por Stuyvesant, asaltaron á los colo-


á 10·s diputados, que no le hacia falta nos en Esopus con implacable saña. A pesar
1653. el concurso del pueblo bajo para sos- de todo, en aquel año fueron sometidos casi
tener su autoridad, ni tampoco su auxilio todos los indios, y se restableció la tranquili-
para el cumplimiento de sus deberes. Esta dad por entonces.
conducta fué aprobada por la compañía de Las desavenencias con el Maryland eran
,Holanda. algo enojosas; pero comparativamente de.


Habíanse apoderado los suecos por estra- muy poca monta. Lo que parecia destinado
tagema del fuerte Casimiro; pero como la á ser el azote de la vida de Stuyvesant, era


Suecia no era ya una potencia temi- el espíritu inquieto y turbulento de _Nueva-
16516, b~l d' 1 - . 'St t 1 1 te C t' t h 1 b 1 ' e,or eno a compama a uyvesan, ng arra. onnec ICU an e a a a poseslOn
que sometiera á los suecos y tomara posesion de nuevos territorios, y habiendo obtenido al
de la bahía y rio del Sur. Al año siguiente, efecto una real carta ó cédula, se apresuró á


embarcóse el gobernador para el De- reclamar Long Island, Westchester y todo
1655. 1 ' d'fi lt d 1 1" 1 te 't' 'd t 1 d 1 FI d St aware, y sm l cu a a guna rea IZO e rrI orlO OCCI en a e u son. uyve-
la empresa, de modo que Nueva-Suecia vino sant fué á Boston, y mandó agentes ~í
á formar otra vez parte de Nueva-Holanda. Hartford. Muy afablemente le recibieron los


Los negocios é intereses públicos de esta neo-ingleses; pero sus acciones continuaron
colonia parecian progresar decididamente. escitando los recelos del veterano, quien :í


Estableciéronse relaciones amistosas pesar de su menosprecio por las asambleas
1656. 1 V' " 11 'd '1' ' bl' d '1 con a lrgmla, evan ose a electo populares, vlóse o 19a o á segUIr e parecer
un provechoso y recíproco comercio. En del pueblo, para prevenir cualquiera even-
cuanto al Maryland, habíase trabado una tualidad que pudiese ocurrir. Desgraciada-
disputa respecto á la ocupacion de la ribera mente, la Asamblea no pudo prestarle ningun
occidental del Delaware, reclamando el go- auxilio: contados eran ya los dia~ que queda-
bernador de dicho pais la poses ion del terri- ban de existencia á Nueva-Holanda.
torio, como enclavado en los límites de la Por mas estraño que parezca, no olvide-
colonia, en tanto que los holandeses se opo- mos, que, sea cual fuere el derecho que ale-
nian resueltamente á su pretension, insis- gaban los ingleses á la posesion del territorio
tiendo en su derecho de primeros ocupantes. ocupado por los holandeses, jamás renuncia-




CAP.X. ESTADOS-UNIDOS 97


ron á él; mas en esta ocasion estaban re-
sueltos á sostenerlo con alguna cosa mas
flficaz y obligatoria que las palabras. ("")


El duque de York habia adquirido los de-
rechos de Lord Stirling, bajo concesiones que


le habian sido hechas por el estin-
1664. 'd C . d N lIt' gm o onseJo e ueva- ng a erra.
En marzo de 1664, recibió de su hermano
Cárlos II una carta ó cédula, por la cual le
otorgaba un estenso y valioso territorio entre
el Connecticut y el Delaware principalmente;
pero que absorbia en su totalidad á Nueva-
Holanda. El nombre que habia de darse á
esta provincia era el de Nueva-Yorle Adopta-
das cuantas medidas se creyeron conducentes
al intento, despacháronse en agosto de 1664
tres buques, con seiscientos soldados, llevan-
do á su bordo á los coroneles Richard Nichols
y George Cartwright, y á Sir Robert Carr y
Samuel Maverick, como comisionados para
apoderarse de Nueva-Holanda por el duque
de Yorle Habian llegado á N ueva-Amster-
dam algunos rumores acerca de la proyectada
empresa; pero ni los holandeses intentaro~
defenderse, ni tampoco hubieran podido ha-
cerlo. Empeñado Stuyvesant en estimular el
valor·de los habitantes, para que se defendie-
ran noblemente,recordóles los heróicos com-
bates sostenidos recientemente por la madre
patria contra los españoles; pero no encon-
tró sino frialdad é indiferencia por toda res-
puesta. Determinado entonces á presentarse
cuando menos con osada frente, envió, de
concierto con los diputados, á preguntar al
comandante inglés la razon de aquel osten-
sible aparato de guerra. Nichols replicó,
confirmando los derechos de Inglaterra, y


(') Chalmers, qne ha escrito con toda la pasion y preocu-
paciones de un inglés, llega hasta asegurar que la coloniza-o
cion de Nueva-Holanda era una infraccion del derecho de
gentes. - Véase su lntroduccion á la lnsurreccion de ¡as colo-
nias americanas, tóm. 1, pág. 11G.


TOMO l.


exigiendo la rendicion inmediata de l\ueva-
Amsterdam, bajo condicion de respetar la
vida, las libertades y la propiedad de los habi-
tantes. Contestó Stuyvesant con una enérgica
protesta, relatando circunstanciadamente el
modo conque los holandeses habian obtenido
legal posesion del pais, y aparentando creer .
que, «si su Majestad de la Gran Bretaña
estuviflra informado de aquellos antecedentes,
habria sido bastante juicioso p~ra no dar tales
órdenes» como las que á él se le intimaban.
especialmente en tiempo de profunda paz, y
recordando de paso á los comisionados, «que
era de suma trascendencia é importancia
provocar á un Estado tan poderoso como la
Holanda, mayormente cuando esta nacion
era aliada de Inglaterra.» Ni los argumentos
ni las amenazas produjeron efecto alguno en
el comandante inglés, que se negó á prose-
guir la negociacion, amenazando atacar in-
mediatamente la ciudad. Doloroso cual era
para un veterano rendirse sin combatir, vió-
se, sin embargo, Stuyvesant precisado ~¡ do-
blegarse ante las circunstancias. La mayoría
de los habitantes no quisieron correr el rie~­
go de un asalto, destituidos como estaban
de toda esperanza de poder presentar una
resistencia efectiva en defensa de un gobierno
del cual estaban tan descontentos, habiendo
muchos que parecian dispuestos á recibir á
los ingleses con los brazos abiertos. Celebró-
se, pues, una capitulacion muy liberal, por
la cual quedaron garantidos los derechos y
privilegios de los habitantes. De este modo
pasó Nueva-Amsterdam á manos de los atre-
vidos invasores. Pocos dias despues capituló
á su vez el fuerte Orange, situado en el Hud-
son, y se le puso el nombre de AI-


. . 1664.
bany, ajustándose entonces un tratado
con las Cinco Naciones, cuyas hostilidades
habian ocasionado tantos desastres á los ho-
landeses. Entretanto, Sir Robert Carr entró


13


'! /
,_ i,




98 HISTORIA DE LOS CAP. X.


en el Delaware, y saqueando y maltratando hombres rústicos, francos .y activos, aunque
á sus habitantes, tardó poco en someterlos. no presuntuosos, que se habian ausentado de
Así fué como, por una pretension firmemente su pais natal para mejorar de condicion .Y
sostenida y apoyada con la fuerza, bIen que sujetar una nueva provincia á los Estados-
sin derramar una sola gota de sangre, el Unidos de Holanda. Al traer consigo las ideaH
establecimiento de Nueva-Holanda vino á liberales, las máximas de honradez y las
formar parte integrante del ya considerable virtudes domésticas de su pais, no demostra-
imperio colonial de Inglaterra. Por lo demás, ron abrigar pretensiones altisonantes contra-
los habitantes holandeses aceptaron de buen rias á la grandeza de sus miras, ni mucho
grado el cambio de gobernantes, y aun el menos se creyeron eminentes en santidad, ó
terco gobernador Stuyvesant, apegado al pais, superiores en prendas de carácter á los demás
pasó en él el resto de su vida. hombres. Estaban mas acostumbrados á


Al llegar á este punto de la historia de obrar que á jactarse, y tampoco sus descen-
Nueva-York, parece justo .Y equitativo que dientes se enorgullecieron por los servicios
copiemos literalmente las misma palabras de que hubieran prestado sus antecesores al
Mr. Brodhead, quien alega que los historia- ensanchar los límites de la cristiandad, es-
dores americanos se han mostrado muy par- tampando al propio tiempo en América sus
simoniosos en tributar justicia á los holande- rasgos característicos de libertúd en las creen-
ses. «La rendicion de Nueva-Holanda era un cias religiosas y en la fé política. Mucho de
hecho consumado: todo lo que restaba que lo que se ha escrito en la historia de Améri-
hacer, era cambiar su nombre, y para glorifi- ca, lo han hecho personas que por hábito
car á uno de los príncipes mas devotos que ó preocupacion propendian á glorificar la
110S ofrece la historia de Inglaterra, habíase influencia y enaltecer el mérito de la raza
ordenado que aquella real provincia se lla- anglo-sajona,· á espensas de todo otro ele-
mase Nueva-York. Desplegóse, al fin, triun- mento de los que eficazmente contribuyeron [Í,
falmente la bandera inglesa, donde por medio formar la grandeza nacional. En ningun pun-
siglo habia ondeado legalmente la de Holan- to ha sido esto mas notable, que en el injusto
da ; y desde la Virginia hasta el Oanadá fué concepto bajo el cual han considerado tan
reconocido como soberano el rey de la Gran frecuentemente á los fundadores de Nueva-
Bretaña. Esta traidora y violenta usurpacion York. Holanda ha servido por mucho tiempo
del territorio y posesiones de un aliado que (le toma á los escritores británicos para ridi-
no inspiraba recelo alguno, no es mas que culizarla, y aun en nuestro mismo pais, el
una violacion de la fé pública y de la justicia carácter y modales de los holandeses han sido
privada; pudiendo asegurarse, que entre objeto de inmerecido menosprecio, ocasionado
todos los actos de egoista perfidia que la ré- tal vez, en algunos casos, por demasiada
gia ingratitud concibió y llevó á cabo, pocos propension á imitar á esos cronistas provin-
hay mas característicos y ninguno tan vil y ciales, que nada ó muy poco bueno supieron
tan bajo como este. Lo.s primeros emigrantes ver en sus aborrecidos vecinos de Nueva-
que esploraron las costas y reclamaron la Holanda.» (*)
posesion del suelo de Nueva-Holanda, lle-
vando la bandera de su nacion á los wi,r¡- (') llistoria del Estado de Nueva-York, por Brodhead,
wams de los iroqueses, eran comunmente primer periodo, págs. 745-750.




CAP. X. ESTADOS-UNIDOS. 99


Hácia esta época tuvo lugar la fundacion el enjuiciamiento por jurado. Empero aquel
de Nueva-Jersey. La comarca que se estiende espíritu democrático, que indujo á los ha-
entre el Hudson y el Delaware habia sido bitantes de la colonia á rebelarse contra el
traspasada por el duque de York á Lord severo gobierno de Stuyvesant y á echarse en
Berkeley y á Sir George Carteret , y como brazos de los gobernantes ingleses, que pa-


este ultimo fuera gobernador de la recian ofrecerles una política mas liberal,
t664. isla de Jersey, durante la guerra poco satisfecho y aun defraudado con estas
civil, derivóse de ahí el nombre de la nueva únicas concesiones, prorumpió en coléricas
provincia. Estando muy poco poblado tan es- y amargas quejas contra un sistema que no


I
tenso territorio, la política de los propietarios era menos despótico qué el primero. Sentían-
les indujo á ofrecer las mas favorables condi- se agobiados Jos comerciantes con los recien-
ciones á los colonizadores. Absoluta libertad I tes impuestos, que para llenar las arcas del
de cultos, una asamblea colonial, única au- . duque de York se rccaudabansobre las im-
torizada para imponer las contribuciones, portaciones y esportaciones, y así fué que al
con participacion importante en la legislacion declararse la guerra entre Inglaterra y Ro-
de la provincia, eran hl¡s principales conce- landa en 1673, por incitacion de Luis XIV, y
siones que se les otorgaban. Muchos fueron al presentarse repentinamente una escuadm
los atraidos de este modo á Nueva-Jersey, holandesa delante de la ciudad, prevaleció
representándosela casi como un paraiso, tanto un desafecto general entre los ciudadanos. El
por la liberalidad de sus instituciones, cuanto coronel Manning, que en ausencia del go-
por la belleza de su clima. bernador Lovelace mandaba el fuerte con


Philip Carteret acababa de ser nombrado escasa guarnicion de soldados ingleses, capi-
gobernador, con gran descontento de Nichols, tuló sin resistencia, siendo juzgado poco
quien protestó en vano contra esta usurpa- despues por un consejo de guerra, como cul-
cion de sus derechos jurisdiccionales. La ten- pable de cobardía y traiciono Corto tiempo
tativa de Carteret de recaudar los censos que volvió á ser Nueva-York ciudad holandesa.


. devengaban las propiedades produ- En el tratado de \Vestminster, celebrado el
1670. . d t t 11' . . t t· l' 1 d 1 JO sumo . escon en o, que esta o, por año slgmen e , se es lpU o a evo ucion reci-
fin, dando lugar á una completa insurrec- proca de todas las conquistas que se hubieran
cion. Reunida la Asamblea en Elizabethtown, hecho, y en consecuencia pasó otra vez á
destituyó á Philip Carteret, que se vió pre- manos de los ingleses.
cisado á fugarse, y eligió en su lugar á James El duque de York habia obtenido umí
Carteret, que habia tomado una parte muy nueva concesion, que aumentaba sus preten-
activa en fomentar el movimiento insurrec- siones territoriales, dándole á la vez autori-
cional.


Una de las primeras medidas adoptadas
por el duque de York, en beneficio del nuevo
Estado que llevaba su nombre, fué la de otor-
gar un código que abrazaba muchos valiosos
privilegios y usos sancionados por la espe-
ricncia, perfectamente adaptados á las nece-
sidades de los colonos, figurando entre ellos


dad «. para gobernar á los habitantes, con
tales ordenanzas que él ó sus delegadas qui-
sieran establecer.» Mandó en consecuencia
al mayor Edmund Andros para ocupar el
puesto de gobernador, asegurar sus derechos
de propietario, y consolidar sus desparrama-
dos territorios bajo un sistema uniforme de
adminisfracion. Con tales miras, uno de los




100 HISTORIA DE LOS CAP. X.


primeros pasos que dió Andros, fué enviar particion de la colonia en dos demarcacio-
una espedicion al fuerte Saybrook, acompa- nes, á las que se dió el nombre de Jersey
ñada de una pequeña fuerza de tropas, para Oriental y Jersey Occidental, convirtiéndose
sostener el derecho del duque á todo el terri- la segunda en una coionia de cuáqueros,
torio situado entl.'e el Hudson y el Connecti- donde se estableció á un tiempo la libertad
cut, tal cllal habia sido colonizado por los de conciencia y la igualdad democrática.
ciudadanos de este último estado. Grande fué, Amantes de la paz, captáronse pronto
, b 1 1 fi 1 ' l' t' ' t d 1676, sm em argo, su sorpresa a ver a rme y os cuaqueros as sImpa laS y amIS a


tenaz resolucion de los hombres del Connec- de los indios del Delaware ; gran número de
ticut, que ni siquiera dieron oidos á la lectura sus correfigionarios emigrafon allá, .Y la
de la intimacion que les enviaba, . y que sin colonia tardó poco en dar señales evidentes
violencia, pero desplegando un aparato de de incremento y prosperidad. En 1682, fué
fuerza, al cual era incapaz de resistir la es- comprada la Jersey Oriental á los


1682, pedicion , la obligaron á regresar desconcer- herederos de Carteret por otros doce
tada á Nueva-York. Muy en breve advirtió cuáqueros, bajo los auspicios de Penn; y
Andros que existia allí una disposicion poco en 1683, habiendo i1umentado el número de
favorable para someterse pacíficamente á la propietarios hasta veinte y cuatro, obtuvieron
recaudacion de impuestos por una autoridad una nueva patente del duque de York. Du-
irresponsable, creyendotambien entrever una rante los dos años siguientes, sirvió la Jersey
determinacion manifiesta de obtener, si posi- Oriental de asilo á los numerosos
bl f l · t· d b't ' h b' 1683. e uera, as mIsmas ven ajas e que goza- pres 1 enanos' escoceses, que a lan .
ban las otras colonias inglesas, amparadas salvado sus vidas de las sangrientas persecu-
por los privilegios que les otorgaban sus ciones á que se vieran espuestos en su patria.
cart~. Habíase establecido la libertad de comercio


Ya hemos hablado antes de la rebelion qJle en Nueva-Jersey, y como no conviniera á An-
estalló en N ueva-J ersey, con motivo de la dros, gobernador de N ueva-York, se propuso
cobranza de los censos. El gobernador Car- atajarla. Primeramente exigió el pago do
teret , que se vió precisado á escaparse de la crecidos derechos; aseguró su jurisdiccion
provincia, fuése á Inglaterra, de donde re- sobre Nueva-Jersey; prendió á Carteret; le
gresó investido de nuevos poderes. procesó, y le tuvo encarcelado hasta que pu-


Poco despues de haber recuperado la co- diera someterse la cuestion al arbitraje de
lonia de manos' de los holandeses, Inglaterra. Tan atrevidos golpes exasperaron


1672. Berkeley, uno de los propietarios, á los pacíficos cuáqueros, los cuales elevaron
dispuso de la parte que le pertenecia en I reiteradas y enérgicas reclamaciones, redac-
Nueva-Jersey en favor de John Fenwick, tandoPenn un documento, que aunque blando
dándola en fideicomiso á Edward Byllinge, en su tono, era firme, sin embargo, en la
de quien vVilliam Penn vino á ser uno de los defensa de los derechos constitucionales. Por
delegados. Una desavenencia entre los propie- mútuo consentimiento, sometieron la cues-
tarios fué zanjada por el arbitraje de Penn, tion puesta en tela de juicio á la decision de
cuyo nombre aparece ahora por primera VBZ Sir William Jones, uno de los mas eminen-
relacionado con la historia de América, con- tes jurisconsultos de aquel tiempo. Su dic-
sintiendo despues Carteret en una formal támen fué contrario á las pretensiones del




CAP. X. ESTADOR-UNIDOS. 101


duque de York, qUIen en virtud de nueva
declaracion , renunció á todos sus derechos,
tanto sobre la Jersey Occidental, como res-
pecto á la Oriental, las cuales, viéndose li-
bres en el desarrollo de sus propios recursos,
continuaron aumentando rápidamente y ha-
ciendo esperar que en el porvenir ocuparian
un lugar notable en la familia colonial.


Andros, en su primera visita á Inglaterra,
se empeñó en convencer al duque de York de
la necesidad de conceder un gobierno propio
é independiente á los descontentos colonos,
viniendo en apoyo de esta peticion los sínto-
mas de descontento que se manifestaron ante
la arbitraria recaudacion de impuestos por la
sola autoridad del duque. Eljurado de Nueva-
York habia pronunciado ya su veredicto,
declarando que consideraba esta medida como
ilegal, é igual dictámen emitieron los juris-
consultos de Inglaterra. Abrumado con nue-
vas peticiones del Consejo, de la Audiencia y
de la municipalidad, que solicitaban tener
participacion en el gobierno, in~tancias que
fueron apoyadas por Penn, cuya influencia
con el duque de York era grandísima, vióse
al fin precisado á ceder, y envió de goberna-
dor á Dongan, católico romano, facultán-
dole para atender á las reclamaciones de los
colonos, y convocar á los. terratenientes, ó
enfiteutas, con el fin de que eligieran sus
rcpresentantes.


A consecuencia de esta resolucion, cele-
bróse el 17 de octubre de 1683 la prímera
Asamblea popular en el Estado de Nueva-
York, compuesta del gobernador y diez con-
sejeros, con diez y siete diputados elegidos
por los dichos terratenientes ó enfiteutas. Pro-
clamada la declaracion de derechos, se con-


firmó el enjuiciamiento por jurado, y quedó
establecido que tm adelante no se recaudarian
los impuestos sino con el consentimiento de
la Asamblea. Cada terrateniente gozaba del
derecho de votar en la eleccion de los repre-
sentantes, y la libertad .de cultos fué igual-
mente establecida.


Tal fué la mente con que procedió la Asam-
blea en el ejercicio de los nuevos poderes ad-
quiridos, y una de sus actas se intituló la
«Carta de libertades y privilegios otorgados
por su Alteza Real á los habitantes de Nueva-
York y sus dependencias.» Al año
siguiente (1684), se celebró otra se- 1684.
sion con gran contento de los colonos; pero
poco despues anubló se la halagüeña perspec-
tiva que se les ofreciera de reformar por sí
mismos los abus.os, y de manejar y dirigir
sus propios negocios, con motivo del ad-
venimiento del duque de York al trono de
Inglaterra, bajo el nombre de Jacobo n.
Confirióse á Dongan una nueva comision,
autorizándole, en union del Consejo, para
elaborar y promulgar las leyes; continuar
recaudando las contribuciones anteriormente
impuestas, y para que, si lo creyese conve-
niente, impusiera otras adicionales, cual lo
demuestra el caso de Effingham en la
~T' ... R '13" 1 b d 1685. ~ ugmIa. eCI 10 e go erna 01' espe-
cial encargo de no consentir ninguna impren-
ta, siendo considerada la prensa como un
elemento estraordinariamente peligroso en
aquellas circunstancias. Dongan otorgó tam-
bien una carta ó cédula á la ciudad de Albany.
y concedió á Robert Livingston una especie
de principado feudal, eIllas riberas del Hud-
son, con el título de «señorío de Livingston.»


-_._---;.-.~--- -




CAPÍTULO XI.
1640 - 1660.


NUE.VA-INGLATERRA DURANTE LA REPÚBLICA.


Condicion de las colonias de Nueva-Inglaterra en 1640. - Fundamentos ó recopilacion de fueros. - Sus disposiciones.-
Anexion del Nuevo-Hampshire. - Artículos de la Confederacion de las Colonias Unidas de Nueva-Inglaterra. - Disensio-
nes religiosas en Massachusetts. - Secta anabaptista. -Herejía de Gorton.- Muerte de Miantonimoh.- Simpatías con
el partido parlamentario. - Resistencia á la intervencion. - Viaje de Roger Williams á Inglaterra. - Obtiene una carlJ.-
Plantaciones de Providencia.- Espiritu intolerante del partido teocrático.- Primera ejecucion por brujeria.-!l1uerte
de Winthrop. - Lcvantamiento de los cuáqueros. - Persecucion. - Ejecucion de los cuáqueros.- Vindicacion de los
magistrados. - Fin de las disensiones. - Eliot y sus trabajos. - Prosperidad dc las colonias. - Adelantos en la moral,
en la vida social, en la educacion etc., etc.


Los cambios políticos ocurridos en Ingla-
terra , á consecuencia del triunfo del Parla-
mento en sus contiendas con Cárlos 1, pusie-


ron repentinamente un dique á la
1640. .. 1 t' .


emlgraclOn, y por a gun lempo eJer-
cieron grande influencia en los destinos de
las colonias neo-inglesas. (*) Los principales
artículos en que libraban su existencia los
colonos, tuvieron una enorme baja en su
precio, en especial el ganado y cereales;


n « Ahora que sc ha secado la fuente;y que lleva el ma-
nantialotro curso; ahora que muchos que intcntaban seguir
:i sus vecinos y amigofj á una tierra virgen, y que contando
con mejores dias y con las grandes mudanzas que se prepa-
raban, esperaron gozar en sus hogares, y á las puertas de
sus mismas casas, de lo quc otros fueron á buscar á paises
tan lejanos, ha sucedido la total cesacion de pasajeros que
vinieron; antes bien, como al flujo de una marea, muchos
regresan eon la esperanza de aprovechar la corriente ó el mar
fIue aquí los trajera, hasta tal punto, que en la actualidad, la
poblacion de Nueva-Inglaterra, tiene que buscar el modo de
proveerse de ropas, lo que no puede conseguir como antes
vendiendo sus ganados; pues su elevado primitivo precio de
25 libras ha decaido primero á 14, Y luego á 10 por cabeza, y
actualmente (apenas trascurrido un año), á ~ libras la pieza;
y ni aun á ese precio se encuentra comprador.»-Hubbard,
pág. 238.


siendo tambien proporcionalmente grande la
dificultad de ajustar cuentas y de salda!'
los débitos. Varias fueron las disposiciones
que adoptaron las. autoridades para hacer
frente á la crísis, y se usaron en los cambios
como moneda corriente las pieles de castor,
wampum (*)~ etc.


A instancia de los terratenientes, celosos
de las facultades y prerogativas arbitrarias é
indefinidas de los magistrados, se procedió á
preparar una coleccion de leyes, conocida con
el título de « Fundamentos ó recopi-


. d F H' b d 1641. laclOn e 1 ueros.» Izose un orra or
que redactó el Consejo, y se circuló primero
á los magistrados locales y á los ancianos.
y luego á los terratenientes en general, para
que lo examinasen y perfeccionaran, á fin de
que, despues de hechas sus reflexiones y
observaciones, se adoptase por último con toda


n Wampwn: el wampum, ó peaje, consistia en cuente-
citas cilíndricas de una pulgada de largo, matizadas de dos
colores, blanco y ncgro azulado, hechas por los índios con
partes de ciertas conchas del mar.




CAP. Xl. HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 103


formalidad, debiendo ser revisados aquellos vo-Hampshire, solicitó y obtuvo su anexiono
fundamentos despues de tres años de prueba, bajo condiciones favorables, á su poderoso
para establecerlos definitivamente. Estas le- vecino Massachusetts. Poco tiempo despues,
yes, en número de unas ciento, son caracrerís- en 1643, las diferentes colonias de Nueva-
ticas y en estremo curiosas. Hé aquí algunas Inglaterra y sus varios establecimientos de
de ellas: habia de continuar residiendo el po- colonizacion, sintieron la necesidad de ayu-
del' supremo únicamente en manos de los eele- darse y sostenerse mútuamente, por lo que
siásticos. No se concedia el sufragio univer- determinaron entrar en negociaciones que
sal; pero quedaba facultado cada ciudadano pudieran conducirlas al fin apetecido.
para tener cierta participacion en los nego- Formaron, pues , en consecuencia 16"3.
cios, cuando se celebraran juntas ó reuniones una confederacion, bajo el nombre de Co-
públicas. Otorgábase cierto grado de libertad lonias Unidas de .Nueva-Inglaterra, que
i;t las iglesias privadas y á las asambleas de constaba de las de Massachusetts, Nueva·
los cristianos; pero el poder del veto conti- Plymouth, Connecticut y Nuevo-Puerto. Por
nuaba siendo privativo del Supremo Consejo, los artículos de la confederacion, contrajeron
el cual podia anular arbitrariamente cual- estas colonias un lazo firme y perpétuo de
(luier procedimiento que le pareciera hetero- amistad y afecto ofensivo y defensivo, y de
doxo ó peligroso, y castigar ó espulsar de la mútuo consejo y socorro en todas las ocasio-
colonia á sus autores. Los estranjeros y rcfu- nes que lo exigieran, tanto para preservar .Y
giados que profesaran la verdadera religion propagar la verdad y libertades del Evange-
cristiana, habian de ser admitidos y ampa- lío, cual elloR lo interpretaban, como para su
rados. Quedaban abolidas la esclavitud, la propia seguridad y bienestar. Cada colonia
servidumbre ó el cautiverio, esceptuando el debia conservar su propia demarcacion y go-
caso de cautivos legítimos, apresados en biemo, y no habia de admitirse en la confe-
guerra, ó cualesquiera otros que se vendieran aeracion ninguna de las otras plantaciones ó
ellos mismos, ó lueran vendidos 'por otras colonias, ni de dos de las confederadas podia
personas. No se consentían los monopolios formarse una sola jurisdiccion, sin el con-
perjudiciales; y la idolatría, brujería y blas- sentimiento de los demás. Los negocios é
temia, ó el trastorno promovido voluntaria- intereses de las colonias unidas, habian de
mente en el órden dominante en el Estado, se regirse y manejarse por medio de una legis-
castigaban con la pena de muerte. Todo tor- latura, compuesta de comisionados nombra-
mento estaba prohibido, no considerando dos al intento, eligiendo dos cada colonia.
como tal ros azotes, el desorejamiento y la Estos comisionados debian reunirse anual y
picota, que se conservaban como castigos sucesivamente en las distintas colonias, :r
necesarios y saludables. La libertad de que reunidos que fuesen, elegirian un presidente,
habian de gozar la mujer, los niños y los sir- teniendo fuerza de ley todo lo que determina-
vientes, estaba definida con mas benevolencia, . ran seis de los ocho miembros. (1<) Declarós8
en consonancia con las suaves disposiciones
del código de Moisés, á las cuales se roferian
tan constantemente los que formaron y cons-
tituyeron la Recopilacion de fueros.


Hallándose todavía en su infancia el N ue-


(') (Estaban autorizados los comisionados para oir, exa-
minar, pesar y determinar todos los negocios de guerra ti
paz, alianzas, auxilios, eargas y número de hombres nece-
sarios para la guerra, reparto del botin y de cualquiera con-
quista que se hiciese, a"í eomo respecto á la admision de




HISTORIA DE LOS CAP. XI.


la confederacion á perpetuidad, y continuó
siendo esencialmente la misma hasta que
.Tacobo II despojó de sus privilegios á las co-
lonias neo-inglesas.


Merecen copiars~ textualmente las palabras
de Chalmers con referencia á este punto:
«Los principios en que estribaba esta céle-
hre asociacion eran completamente los de la
independencia, pues no hubiera podido des-
cansar fácilmente en otros. Las colonias de
Connecticut y de Nuevo-Puerto no gozaban
de carta ó cédula por aquel tiempo, y no te-
nian otro derecho al suelo en que vivian que
el de meros ocupantes, poseyendo sus poderes
de gobierno por simple consentimiento volun-
tario. Nueva-Plymouth tan solo habia adqui-
rido el derecho ¿í, su territorio, por la con-
cesion de una compañía de Inglaterra, que
no le confirió jurisdiccion alguna. La carta
de Massachusetts, únicamente la autorizaba
para ajustar la paz, declarar la guerra, ó for-
mar alianzas á fin de defenderse á mano
armada contra los invasores. Empero, si nin-
guna patente legalizaba la confederacion, ni
fué confirmada con la aprobacion del gobier-


mayor número de confederados para las plantaciones, en
combinacion de cualquiera de las colouias aliadas, y en
todas las demás cosas semejantes, que son compañeras
inseparables y consecuencias de tales alianzas; pero sin mez-
clarse ó intervenir en el golJierno de cualquiera de las otras
jurisdicciones. Los gastos de toda guerra justa habia de
soportarlos cada colonia, proporcionalmente al número de
sus habitantes varones, de cualquiera clase ó con die ion que
fueran, siempre que contasen de diez y seis á sesenta años
de edad. Caso de ser invadida repentinamente una de estas
colonias, y prévio el aviso y requerimiento de tres magistra-
dos de la misma, las demás confederadas habian de mandar
inmediatamente socorro de soldados á la colonia invadida,
en la proporcion de cien hombres el Massachusetts y cuarenta
y cinco cada una de las otras, ó si se necesitara menor nú-
mero, eontribuirian proporcionalmente en los términos que
queda dicho. Preveniase, sin embargo, muy oportunamente
á los comisionados, que, tomando despues en consideracion
la causa de la tal guerra ó invasion, si resultara que fuese por
culpa de la colonia invadida, esta quedaria sujeta no solo
á dar satisfaccion á los invasores, sino á cargar con todos los
gastos de la guerra. Tambien se autorizaba á los comisiona-


no de IÍlglaterra, tampoco se solicitó para
ello su consentimiento, ni fué nunca negado.
Las distintas colonias de que S9 componia
aquella célebre confederacion , siendo perfec-
tamente independientes unas de otras, y no
teniendo conexion entre sí sus habitantes,
sino como súbditos de una misma corona, y
sus territorios como dependientes de un mis-
mo Estado, pudieran con igual conveniencia
y estabilidad ~aber contraido un pacto seme-
jante con colonias estrañas ó con una nacion
esiranjera. Así fué, que la confederacion
ajustó tratados con las plantaciones vecinas,
ocupadas por franceses y holandeses, y bajo
tal punto de vista fué considerada su conducta
en Inglaterra, lo que no dejó de llamar en
época posterior la atencion de Cárlos n.» (*)


No estaba destinado Massachusetts á per-
manecer mucho tiempo sin verse espuesto á
disensiones religiosas. Clark y IIolmes, dos
corifeos de la secta anabaptista, se ésforzabah
activamente en propagar sus principios entre
la multitud, y habiéndose puesto Clark el
sombrero en la iglesia, en cierta ocasion,
con el fin de insultar al ministro del culto,


dos para ajustar y establecer pactos y disposiciones en los
casos generales de órden civil que interesaran á todas las
plantaciones, para conservar la paz entre. ellas ó prevenir en
cuanto fuera dable todas las ocasiones de guerra ó de desave-
nencia con otras, así como respecto al libre y espedito curso
de la justicia en cualquiera jurisdiccion, igualmente para
todas las colonias confederadas, como para si mismas en
particular, admitiendo á los que se trasladaban de una plan-
tacion á otra, sin los debidos certificados. Coru>ignaban tam-
bien muy sabiamente en uno de los artículos de este contrato,
qne los sirvientes fugitivos, Ó los prófugos de justicia, fueran
devueltos á las colonias á que pertenecieran, ó de donde se
hubiesen escapado, previniéndose, finalmente, que si alguna
de las colonias confederadas violase estas estipulaciones, ó
causara ofensa á cualquiera d; las demás, semejante violaeion
del pacto federal ú ofensa, seria juzgada y arreglada por los
comisionados de las otras colonias.» -Historia politica , por
Pitkin, torno 1, pág. 51.


(') Anales Políticos, por Chalmers, libro 1, cap. VIII, pági-
na 178.-Véase igualmente la lntroduccion á la llistoria de la
Insul'reccion de las colonias americanas, tomo 1, págs. 86 y 87.




CAP, XI, ESTADOS-UNIDOS. 10:1


igualmente que al pueblo, fué sentenciado á vamente á Gorton , que compareciese ante el
una dura flagelacion, espulsándose de la tribunal de E,oston ; mas él replicó declinan-
colonia á muchos de sus partidarios. Por do la jurisdiccion de la «gente de Massachu-
aquel tiempo tambien un tal Samuel Gorton, setts,» en lo cual tenia sobrada razon, y
fanático de muy estraña índole, proporcionó pidió se sometiese el caso al arbitraje de los
nueva tarea á las autoridades, que se empe- ?tros colonos. A pesar de tan justa demanda,
ñaban en reprimir la heterodoxia. Gorton enyióse gente armada para apoderarse de
poseia á lo que parece ciertas nociones rudas él y de sus partidarios, y habiendo sido
de las doctrinas de la Sagrada Escritura, que preso y conducido á Boston ,llevósele pron-
le eran peculiares', y así es que para él ti no tamente ante el tribunal, acusado de blasfemo
habia mas cielo que en el corazon del hombre y perturbador de la «verdadera religion y
honrado,ni mas infierno que en la conciencia gobierno civil de la colonia.» Vanamente se
del malvado;» miraba las fórmulas doctrina- esforzó en rechazar tan calumniosas acusa-
les y los mandamientos de la iglesia de los ciones, pues se le declaró convicto, y junto
puritanos ortodoxos, como inv.enciones hu- con muchos de sus partidarios flié sentencia-
manas, tan desautorizadas como perniciosas, do á muerte. Conmutó se , no obstante., esta
y consideraba la autoridad que se les atribuia sentencia en 1644, Y Gorton y sus


, t 1 bl d 'l' 1 d ". 1644. como un yugo m o era e e serVl lsmo, que secuaces, encarce a os y sUjetos a
él se atrevia á desafiar y á poner en ridículo. trabajos forzados durante el invierno; despo-
La tiranía de conciencia (soul-tyranny)~ do jadosademás sin miserioordia de sus ganados
la teocracia de Massachusetts, parece un re- y provisiones, fueron al fin puestos en liber-
sultado natural de haber estimulado oons- tal! y espulsados del pais. Gorton, regresó
tantemente á los colonos hácia la oposicion y á ~nglaterra; pero por' mas pasos que dió
el reto. Espulsado Gorton de Plymouth ,re- duranto muchos años, nunca pudo obtener


. tiró se á las cercanías de Providencia, reparacion alguna.
1637. _. " donde se empeno en nuevas contro- Miantonimoh, cacique de los Narragan-
versias religiosas con algunos de los habitan- setts, era enemigo acérrimo de Uncas, sa-
tes, quienes tardaron poco en solicitar la che m de los Mohegans. Habiendo caido en su
Íntervencion de Massachusetts para poner poder este jefe, le dió muerte por
t · . . 1 .. d C' 't' , di" d 1 1643. ermmo a a contlen a. ltóse, pues, á Gor- ms 19aclOn e os comlslOna os co 0-
ton ante los magistrados de Boston; pero niales, con oircunstancias de la mas horrible
él prefirió retirarse mas lejos de su alcanoe, barbarie. Prosiguióse la guerra con encarni-
y habiendo comprado algunas tierras en zamiento entre los indios, durante cierto
Shawomet, á Miantonimoh , cacique de los tiempo, hasta que llegó finalmente á termi-
Narragansetts y aliado que fué de los colonos narse merced á la eficaz y vigorosa interv~n­
en la guerra del Pequod , dió prinoipio á una cion de los colonos. Aunque el pueblo de
colonizacion independiente. Sin embargo, dos Massachusetts simpatizaba completamente
saclwms inferiores negaron la legalidad d~ la con el «Piadoso Parlamento,» fué, sin em-
-concesion hecha por Miantonimoh, y su ape- 'bargo, bastante previsor para no comprome-
lacion fué confirmada por los magistrados de terse en dar pasos demasiado adelantados,
Boston , á quienes se dirigieron reclamando de los cuales no pudiera acaso retroceder
el territorio enajenado. Intimóse , pues, nue- fácilmente. La junta de inspeccion, nombra-


TOMO l. 14




106 HISTORIA DE LOS CAP. Xl.


da por el Parlamento, estaba investida de
ámplios poderes; mas no por eso intentó in-
tervenir, durante algun tiempo, en el Mas-
sachusetts ni en sus privilegios, y sus espor-
taciones é importaciones quedar<:m exentas
de derechos.


Unos dos años despues', cuando tr{ttó
el Parlamento de asegurar su jurisdiccion
sobre las colonias, hizo Massachusetts una
animosa protesta y represeniacíon, que fué
eficazmente apoyada por Sir Henry Vane y
otros, lo que evitó ulteriores procedimientos
respecto á la intervencion en los privilegios
de los colonos.


En mayo de este año (1643), fué cuando
alarmado el venerable Roger Williams, en
vista del manifiesto propósito que abrigaba
}lassachusetts de intervenir en sus legítimos
derechos, resolvió marchar á Inglaterra, para
solicitar una carta ó cédula; y no siéndole
permitido pasar por Boston, se fué á Man-
hattan '. donde siguió para su destino por la


via de Holanda. Estando en Inglater-
i644. blo, Cl ,7 l l . ' d ra ,pu lCO su ave ue enguaye e
América, que contenia noticias interesantes
sobre las costumbres de los indios. Tambien
atacó el principio de despotismo religioso en
su lJogma sangriento de persecuciort por
('ausa de conciencia, al que contestó Cotton
en un escrito intitulado: lJogma sangriento
lavado y blanqueado en la Sangre del Cor-
dero.


\Villiams consiguió por completo lo que
se propuso en su viaje á Inglaterra, pues
Vane favoreció sus deseos, haciendo uso de
toda su influencia. La carta ó cédula que se
le concedió comprendia las playas é islas de
la bahía de Narragansett, al. occidente de
Plymouth y al sur de Massachusetts, esten-
diéndose hasta el rio Pequod y su comarca.
~\.doptóse para este pais el nombre de Plan-
taciones de Providencia, quedando faéultados


sus habitantes para regirse segun su propia
voluntad. (*)


Despues de haber ocurrido muchas dificul-
tades, por las pretensiones de Massachus~tts
y de Plymouth á la posesion de varias partes
de territorio enclavadas en los límites de la
carta de Williams, quedó por fin establecido
firme y pacíficamente el gobierno del Nuevo-
Estado, en 1647.


Muchos y constantes esfuerzos hicieron los
adversarios de la teocracia de .N~assac~usetts,


(')- « El primer legislador que reconoció los derechos de
los que aspiraban á la libertad de concieneia, fue Roger Wi-
lliams, nombre menos ilustre de lo que debiera serlo, pues
á pesar de sus escentricidades, y de que sus opiniones esci-
taran á veces sonrisas de desprecio, era hombre de l!énio,
virtuoso, dotado de admirable fIrmeza, valor y desprendi-
miento, y de ilimitada b.ondad. Despues de haber recorrido
varios sitios en aquel territodo, fIjó su domicilio en la loca-
lidad que dsél recibió ei nombre de Providencia, y donde
vino á ser el fundador y legislador de la colonia de Rhode Is-
land. Allí eontinuó mandando y dirigiendo por ~spacio qe
cuarenta y cinco años, bien como gobernador, ora como guía


, y padre de la colonia, entregado á actos de tierna solicitud
aun con sus mayores enemigos; amparando en su desventu-
ra á los desgraciados, y ofreciendo un asilo á los que pade-
cian perseeuciones. Fundábase el gobierno de su colonia
en su principio favorito, á saber: que en materia de fé y dc
culto, cada ciudadano pudiera proceder segun le dictara su
propia conciencia, sin restriccion ni intervencion de ningUIl
magistrado civil. En el viaje que hizo Williams á Inglaterra
en 1643, con el fin de proporcionarse su carta ó cédula colo-
nial, publicó una vindicacion de su doctrina, esmeradamente
redactada. bajo el título de El Dogma Sangriento, ó Diálogo
entre la Ve¡'dad y la Paz. En esta obra, escrita con su acos-
tumbrada valentía y decision, anticipó la mayor parte de los
argumentos que, cincuenta años despues, llamaron tanto la
atencion pública, cuando Locke los dió á luz. Su conducta
en el poder guardaba perfecta consonancia con sus opinio-
nes especulativas, y cuando en su avanzada edad vió per-
turbado el órden en su pequeña república, por una irrupcion
de predicadores cuáqueros, se limitó á combatirlos con fo-
lletos satíricos y discusiones públicas, dándose por satisfe-
cho con aniquilar sus doctrinas, á impulsos de un torrente
de sabiduría, de invectivas, de silogismos y de chistes.
Tambien debe recordarse en honra de Roger 'Villiams, que
ninguno de los primitivos colonos, sin -esceptuar al mismo
'Villiam Penn, llegó á igualarle en justicia y benevolencia
para con los indIOs.» - Discurso Aniversario pron anciado anle
la Sociedad Flislórica de Nueva- YOl'k en 1818, por MI'. G. C.
Verplanck, pág. 2:1.




CAP. XI. ESTADOS-UNIDOS. 107


para obtener se disminuyese su severidad.
Viéronse por lo tanto las autoridades en el
caso de elegir entre ceder, ó seguir sostenien-
do sus pretensiones de infalibilidad por medio
de la fuerza, sin conceder la menor toleran-
cia. en materia de fé : las ideas antiriómicas y
anabaptistas habian de perseguirse inflexible-
mente, y el libre pensamiento en religion,
debia sufrir un castigo inmediato. Los si-
guien tes versos que dejó entre otros el aus-
tero gobernador Dudley, cuyo fallecimiento
tuvo lugar en 1650, espresan muy bien sus
propios principios y los de los puritanos en
general.


« Los sacerdotes, en consejos é iglesias, con vigilancia
Cuiden de los que ostentan gran tolerancia,
A fin que de tal gente no salga ~n basilisco
Que todo lo emponzoñe con herejía y vicio.
Al dejar á los hombres, si proceden sin tino,
Mi epitafio será: - i N o he muerto libertino!)) n


Como tendremos ocasion de ver, no se pasó
mucho tiempo sin que se presentara una
oportunidad en que-manifestasen las autori-
dades hasta qué punto estaban decididas á
seguir sosteniendo su supremac~a.


Merece consignarse, que en 1648, dió Mas-
sachusetts el primer ejemplo de una


i6lS... 1 d l't d b . , L eJecuclOn por e e loe rUJerm. a
desgraciada víctima fué una mujer llamada
Margaret Jones , acusada de tener un «con-
tacto maligno.» (**)


En marzo de 1649, yen el décimo año de
su gobierno, murió Winthrop, cuyo falleci-
miento fué profunda y justamente sentido.


Habia empleado todas las fuerzas de
1649. . l' . bIt d su mte 1gencla y uena vo un a en


(') «Let roen 'OÍ God, in eOllrts and churehes wateh
~., . ('.


O'er sueh ll:II do a. toleration hatch,
·.-.jo'


Lest that ill egg bring forth a cockatrice,
To poison all with heresy and vice.


_,JI. men be left, and otherwise combine,
);Iy epítaph's- Y died no libertinc! "
(") Historia de los Estados- Unidos, por Hildreth, tomo ,


pág. 385.


pro del bienestar de la colonia, sirviéndola
con un celo y lealtad que rara vez han sido
superados. Murió pobre, y el Consejo gene-
ral, queriendo hOI,lrar su memoria, votó
unánimemente la suma de 200 libras para su
desconsolada familia:. El diario que dejó es
un apreciable documento para nuestra pri-
mitiva historia.


Sucedió que, por efecto del incremento que
tomó el comercio con las Indias Occidentales,
se trajo á Nueva-Inglaterra una cantidad
considerable de barras de oro y plata, y con
el fin de evitar se esportaran á Inglaterra, en
pago de mercancías, propúsose MaRsachu-
setts habilitar una casa de moneda para la
acuñacion, acto que ha sido denunciado por
algunos escritores, como una .usurpacíon
-manifiesta de los derechos del soberano. Es-
'tablecióse la casa de moneda en Bostan, y
en ella se « acuñaron chelines, medios cheli-
nes y cuartos de chelines, con un pino en el
anverso y Nue1)a-Ingl~terra en el reverso.»
Fueron valuadas estas piezas en una cuarta
parte menos que el tipo británico correspon-
diente á ellas, ensayo que se ha repetido en
otras partes con la idea equivocada de que,
rebajado así su valor, no podría esportarse,
y de este modo sucedió que la libra corriente
de Nueva-Inglaterra vino á tener una cuarta
parte menos de valor que la libra esterlina
de la madre patria, cuyo tipo fué adoptado
despuespor el Parlamento de Inglaterra para
todas las colonias norte americanas.


Declarada la guerra entre Inglaterra y
Francia en 1651 , hiciéronse algunas tenta-
tivas sobre Nueva-Holanda, como lo


i65i. dejamos apuntado en uno de los ca-
pítulos anteriores. Proclamó se la paz en 1654,
y licenciáronse las tropas ; pero no teniendo
entonces la armada inglesa posibilidad de
invadir el territorio de los holandeses, fijó su
atencion en la Acadia , de la cual se posesio-


.,'




108 HISTORIA DE LOS CAP. Xl.
nó á viva fuerza, por m~s que á la sazon
reinase la mas profunda paz entre la Francia
y la Inglaterra.


Otra ejecucion por hechicería tuvo lugar
en 1655: la víctima fué esta vez una viuda,
llamada Ann .Hibbins, hermana de Bellin-
gham. Exasperada esta infeliz por pérdidas
y desilusiones que habia sufrido, llegó á ser
ofensiva, pendenciera y enojosa para sus
vecinos, y á pesar de sus influyentes rela-
ciones, se la sentenció fácilmente como cul-
pable de hechicería. Ni las representaciones
de hombres taJes como Sir Richard Salstons-
tall, en Inglatorra , ni las quejas de muchos
habitantes de la colonia, cual lo dejamos
dicho anteriormente, alteraron en lo mas
mínimo las.miras y principios de los magis-
trados. Estaban ya comprometidos, y no
podian ceder sin notorio' descrédito de sus
creencias religiosas.


Eran los cuáqueros una secta que surgió
en Inglaterra hácia el año 1644, á impulsos
de las predicaciones de George Fox. Sus
dogmas y prácticas les eran peculiares, y
de una novedad escesiva. Así es, que su prin-
cipio fundamental consistía en que el hombre
lleva en sí mismo una revelacion interna que
Dios le proporciona, morando el Espíritu
Divino en el alma humana, y por su ine-
quívoca voz, y no por los credos y formula-
rios de los hombres, han de interpretarse
para todo creyente las Sagradas Escrituras;
de manera que toda intervencion en la con-
ciencia de los hombres, era declarada espre-
samente por ellos como anticristiana é into-
lerable.


Mientras Cromwell proclamaba que «el
que mejor combate, es el que mejor reza y
el que mejor predica ,» doctrina religiosa-
mente observada en Massachusetts, los cuá-
queros negaban la legitimidad, aun de la
guerra defensiva, y rehusaban tomar las


armas cuando se lo ordenaban los magistra-
dos civiles. Su «sí era sí , y su nó era nó,»
y creyendo que «todo lo que no fuera esto,
procedia del mal,» insistian en observar
puntualmente la letra de la Sagrada Escri-
tura , que manda al creyente «no jure. en
manera alguna ,» negándose á prestar jura-
mento, cuando se lo exigia la autoridad.
Además de esto, aborrecian los títulos; des-
deñaban los cumplidos y cortesías, tan
comunes en la vida; creian que todo hombre
ó mujer estaba autorizado para predicar si
se sentia impulsado á hacerlo, y conside-
raban á los ministros titulares del culto,
como mercenarios y «lobos en rebaño.»
Aparte de lo dicho, motejaban los mas senci-
llos é inoceútes placeres, y satirizaban espe-
cialmente la tiranía de los gobernantes que
ocupaban elevados destinos, tanto en lo tem-
poral , como en lo espiritual. Rebosando de
celo, se afanaban por propagar en todas
partes sus peculiares dogmas, y en nada
parecian deleitarse tanto como en atraerse
la persecucion y el ultraje. Una contienda ó
debate con la teocracia de Nueva-Inglaterra,
era lo que mas codiciaban semejantes fanáti-
cos. Por eso, en julio de 1656, habiendo
llegado de la Barbada dos mujeres, llamadas
Mary Fisher y Ann Austin, las con-
'd '1 dld . 1.656. SI eraron como posel( as e emomo;


las arrestaron inmediatamente; las encarce-
laron durante cinco semanas; robaron sus
baules ; quemaron sus libros, y por último,
las espulsaron de la colonia. El odio á estos
sectarios hizo que se impusieran fuertes mul-
tas á todos aquellos que introdujeran cuá-
queros en Massachusetts, ó esparcieran sus
obras ó libros. No era lícito á nadie acoger
ú hospedar á un cuáquero, bajo ningun
pretesto, y el que contraviniere á estas dis-
posiciones, debia ser azotado, por ser el mas
suave castigo que podia infligírsele, siendo




CAP. XI. ESTADOS-UNIDOS. 109


aplicable tanto á las mujeres como á los impuesta, fueron procesados y sentenciados.
hombres. 'En cuanto á los afiliados á esta Winthrop el menor, trató enérgicamente de
secta, la primera vez que se hallaran con- evitar su ejecucion, y el coronel Temple se
victos, se les cortaria una oreja, á -la segunda ofreció á llevarlos fuera de la colonia, y si
la otra, y á la tercera, como la ley proscri- regresaban, volver á hacer otro tanto. Hubo
bia el tormento, se les perforaria la lengua con tal motivo un empeñado debate en el Con-


> con un hierro candente. Empero el sejo, considerándolos muchos como simples
1657. 1 d 'b" 't' t 1 1 f 1 ce o e esta congregaclOn raya a caSI mama ICOS, con ra os cua es uera ocura
en locura; prodigaban insultos y retaban á y crueldad proceder con estremado rigor;'
los magistrados; perturbaban el culto público pero el voto de la mayoría prevaleció, y
con sus clamores é injurias, y no dejaron Stephenson y Robinson subieron al patíbulo.
de ocurrir tampoco ejemplos ulteriores, en «Muero por Cristo,» esclamó Robinson. «Ko
que algunas mujeres, para mostrarse en sufro este castigo por malhechor, sino por
cierto modo opuestas á la desnudez de la descargo de conciencia,» dijo Stephenson.
tierra en lo espiritual, considerándolo además Mar,y Dyer, con la soga al cuello, despues
como una violencia que hacian á su natural de presenciar la ejecucion de sus dos com-
modestia, y'como <mna cruz» que habian de pañeros, esclamó: «Dejadme sufrir el mis-
llevar, presentáronse en las plazas p.úblicas mo castigo que mis hermanos, á no ser que
sin una hilacha de ropa sobre su cuerpo. querais anular vuestra malvada ley.» A


Arrojados de todas partes, muchos de ellos ruegos de su hijo, fué casi arrancada del
se refugiaron en Rhode Island, donde la tú-· patíbulo, bajo condicion de salir de la colonia
lerancia que se dispensaba á todas las sectas en término de cuarenta y ocho horas; pero el
indistintamente, les permitia propagar sus espíritu de aquellá desdichada mujer estaba
dogmas sin que los inquietasen. Sín embar- sobrescitado hasta la locura por el entusias-
go, esto no les satisfacia; preferian á todo las mo de que se hallaba poseida, y por las hor-
persecuciones, y por eso fué Boston el centro ribles escenas que habia presenciado; así
hácia . el cual se sentian atraidos. Era una que, despues de haber sido sentenciada, diri-
guerra á muerte la declarada entre el partido gió desde la cárcel· una enérgica protesta


.


eclesiástico y aquellos fanáticos. Los purita- contra la crueldad del Consejo. «¡ Os compa-
nos, cual debemos creerlo, no deseaban es- dezco, decia: sois desobedientes y estais alu-
terminar á los cuáqueros, pero sí estaban cinados!» Increpando á los magistrados que
resueltos á hacerlos desaparecer de entre la habian condenado, añadia: «¡No os arre-
ellos. Hasta entonces todo habia sido inútil: pentireis de que os hayan impedido derramar
multas, azotes, desorejamientos y cárceles. la sangre, aunque sea la de una mujer!»
Por un decreto del Consejo, aunque no sin Con un valor que hubiera sido sublime si no
vigorosa resistencia de una parte de los di- rayara en demencia, volvió á retar á los
ptttados, se decretó el destierro, so pena de tiranos de «la ciudad sanguinaria,» y selló
muerte al que se resistiera. Empero, los in- con su vida la protesta que contra ellos hicie-
domables cuáqueros, se envanecian de hallar ra. Fué presa nuevamente, y ahorcada en
oportunidad de padecer el martirio. Robin- Boston Common, en junio de 1660.
son, Stephenson y Mary Dyer , persistiendo El descontento ocasionado por tan repug-
en menospreciar la penalidad que 'les estaba nantes escenas, obligó á los magistrados á




110 HISTOnIA DE LOS CAP. XI.


emprender una formal vindicacion de sus pro- I jurisdiccion, y á ellos mismos que vimeran,
cedimientos. Su lenguaje con este so pena de ser encerrados en una casa de cor-


1659. . d· d' A . h t f' 1 d A motIvo es 19no e notarse.« unque reCClOn, as a que uesen espu sa os. pesar
la justicia de nuestras sentenQias contra Wi- de estas disposiciones, hallaron medio de in-
lliam Robinson, Marmaduke Stephenson y troducirse clandestinamente, y no alcanzando
Mary Dyer, apoyadas por la autoridad de á restringir sus impudentes y atrevidas in-
este tribunal, las leyes del pais y la de Dios, trusiones la pena que se les habia impuesto,
deben mas bien inducirnos á esper~r estímu- se aumentó con el desorejamiento á los que
lo y encomio de todas las personas prudentes reincidieran por segunda vez, y siendo insu-
y piadosas, que convencernos de la necesidad ficientes estas medidas para defendernos con-
de disculparnos; esto no obstante, como tra su impetuosa y fanática furia, nos fué
muchas gentes de espíritu apocado, por mera preciso proveer á nuestra seguridad, y tras
piedad y conmiseracion, recomendables y sérias consideraciones, despues de la primera
cristianas virtudes, aunque espuestas al error prueba, á causa de sus incesantes asaltos,
y susceptibles de peligrosas impresiones, por promulgó se una ley, por la cual se les impo-
falta de suficiente informacion pueden no nia la pena de destierro, y la de muerte, caso
(luedar satisfechas, y hombres de perversos de quebrantar aquella condena, á imitacion
principios sacar partido de ello para calum- de Inglaterra en su ley de espulsion contra
niarnos y hacer suponer que somos persegui- los jesuitas, cuya sentencia fué proclamada
dores sanguinarios; tanto para satisfacer en debida forma en la última sesion pública
¡í, unos, como para tapar la boca á los otros, del tribunal, contra las partes ya mencion~
creemos indispensable declarar: que hará das. En vista de su regreso y de su perseve-
unos tres años llegaron á Boston varios su- rancia en pros~guir viviendo ostensiblemente
getos, que declararon ser cuáqueros, de cuyas en esta jurisdiccion, despues del término'
(~reencias y prácticas perniciosas teniamos prefijado por la ley, fueron presos, y confe-
noticia por conducto fidedigno, así de la sando ellos mismos que eran los ya desterra-
Barbada como de Inglaterra; que nos asegu- dos, los sentenció á muerte el tribunal, con
ramos de sus personas para hagerlos salir de arreglo á la susodicha ley, qué fué ejecutada
la colonia, sin censura ni castigo alguno, en en dos de ellos. Mary Dyer, á instancias de
la primera ocasion que se presentara, y su hijo, y por conmiseracion y clemencia de
que, aunque profesaban dogmas perturbado- este tribunal, quedó libre de marcharse en
res é injuriosos respecto á la autoridad, que término de dos dias, partido que aceptó. El
hubieran sido suficientes para justificar mas exámen de nuestros graduales procedimien-
severa animadversion , la prudencia del tri- tos, nos justificará de las ruidosas acusaciones
lmnal se ejerció en asegurar la paz y el órden de severidad que se nos dirigieron; pero
establecidos contra sus tentativas, encami- . nuestra justa y necesaria defensa requiere de
nadas á minarlos y trastornarlos, segun nos nosotros, á falta de otros medios, que espon-
constaba por nuestra propia esperiencia, así gamos el punto que estas personas atacaron
como por el ejemplo que dieron sus predece- violenta.y voluntariamente, haciéndose por
sores en Munster. En consecuencia de esto, se lo mismo felones de se, lo que pudieron ha-
publicó una ley, prohibiendo á todos los patro- ber evitado manteniéndose la soberana ley
nes de barcos que trajeran cuá.queros á esta salus populi. Nuestros primeros procedimien-




CAP. XI. EST ADO S-UNIDOS. {it


tos, así como el perdon concedido á Mary
Dyer por una intercesion insignificante, ma-
nifestarán hasta la evidencia, que lo único
que deseabamos era que viviesen ausentes de
nosotros, 'y no hacerles morir en el cadalso.»


Los magistrados, sin embargo, habian ade-
lando ya lo suficiente para que les fuera im-


o posible retroceder. Williams Leddra
1661. f' , t' d f' 1 ue preso y sen enCIa o, o reCléndo e,
no obstante, su perdon, con tal que saliera de
la colonia. Como se negase á aceptar esta
gracia, sufrió la última pena; pero fué la pos~
trera víctima dela intolerancia religiosa. Otro
cuáquero, WenlockChristison, que habia sido
desterrado, regresó y solicitó la muerte. «¿ Qué
ganais, esclamaba, dirigiéndose atrevidamen-
te á los magistrados: qué ganais con quitar la
vida á los cuáqueros? Por cada hombre á
quien asesineis, vendrán cinco á reemplazar-
le: si teneis poder para quitarme la vida, Dios,
hará levantar diez de sus servidores en mi lu-
gar.» y tenia razon, pues esta persecucion
incesante no hacia mas que aumentar el nú-
mero de los que hubieran querido ser márti-
res. Imposible habria sido que lo~ magistrados
atajaran la corriente de simpatía popular há-
cía estos fanáticos, y se convencieron de que
estaban dando un escándalo al mundo. Aban-
donaron, pues, todas sus tentativas para
volver á sus primeros planes; dieron libertad
ti los presos, y mandaron que se les azotase en
los límites de la colonia, si acaso regresaran
á ella. Tratándolos de este modo, su manía
cesó naturalmente á su debido tiempo.


Los trabajos del misionero John Eliot entre
los indios, merecen mencionarse brevemen-
te. Este insigne varon nació en Inglaterra
en 1604; se educó en Cambridge, y emigró
á Nueva-Inglaterra en 1631. Anhelaba vi-
vamente iniciar á los indios en el espíritu
religioso, y aunque muy ocupado en el cum-
plimiento de sus deberes, como ministro del


l


culto en una iglesia de Roxbury, añadió á
su trabajo ordinario la ímproba tarea de
aprender el dialecto que se hablaba en Nueva-
Inglaterra, para traducir la Biblia y ponerla
al alcance de los indígenas.


Desde 1645 emprendió Eliot su difícil ensa-
yo, teniendo la satisfaccion de predicar su pri-
mer sermon á los indios en 28 de octubre de
1646. Con su ardoroso celo, templado por la
prudi:mcia , su nunca desmentida bondad, su
cariñoso trato y su perseverancia en la obra
de caridad que emprendiera hicieron real-
mente prodigios. Enviósele crecida suma de
dinero de Inglaterra, para llevar á cabo tan
piadosa empresa; convirtiéronse al-


'd '1 t f d" l' 1661. gunos loa ras; un aronse 19 eSlas,
y se creó una especie de colegio para los
indios. Empero, no parece que todo esto
produjera honda ni permanente impresion en
el ~nimo de la mayoría de los indígenas.
Muchos de los austeros puritanos miraban
con indiferencia tal proyecto, y los sachems
y sacerdotes indios no eran personas


t f. ·1 t I 1663. que se pres aran áCl men e a cam-
biar en manera alguna su vida salvaje y los
goces que esta les proporcionara. Tales cir-
cunstancias no rebajan, sin embargo, ni
deben rebajar el mérito de Eliot. « Rasgo por
demás notable de la vida de Eliot, dice
Grahame, es que en su larga y árdua carre-
ra, la energía que le impulsaba no sufdó
jamás el mas leve decaimiento, sino que por
el contrario, fué siempre acrecentándose. Así
es, que cuando desmayaba la fuerza de su
cuerpo, toda su energía parecia reconcen-
trarse en su ah~a, y por último, todas sus
facultades, como decia él mismo, se absorbian
en cierto modo en su santo amor. Habiéndole
preguntado poco antes de su muerte, cómo se
hallaba J contestó :-Todo lo he perdido: mi
inteligencia me abandona; me faltan la me-
moria y la palabra; pero doy gracias á Dios




H~ HISTORIA DE LOS CAP. XI.


porque mi caridad se mantiene siempre firme, de un desliz de esta naturaleza, tuvo que
pareciéndome que va aumentando en vez de comparecer ante los magistrados, y entonces,
disminuir.» Falleció Eliot en 1690, de edad «despues de haberle reconvenido severamen-
muy avanzada, y colmado de honores. (*) te á presencia de la congregacion, estando


Mientras Cromwell dirigió la nave del de pié en un banco, mal vestido, sin su
Estado en Inglaterra, los negocios é intere- faja y con un gorro sucio de dormir, confesó
ses públicos de Massachusetts, y sus inme- la falta de que se le- acusaba,» y mientras le
diatos vecinos, marcharon todos á un tiempo ahogaban los sollozos, segun afirma Win-
por la senda de la prosperidad. Cromwelllos throp, se lamentó dolorosamente de la pér-
favoreció cuanto pudo, y libres de toda in- dida de su seguridad, que decia él haber
tervencion estraña, los neo-ingleses progre- consentido, «por gozar de una pipa de ta-
saron constantemente, adelantando de dia baco.» Toda lapoblacion estaba amaestrada
en dia hácia la riqueza y el poderío. Todo y disciplinada como una milicia, y así es que
conspiraba á formar hombres atrevidos é el espíritu marcial se desarrolló en ella en
íntegros, que solo confiaban en sus propias poco tiempo. La prosperidad material habia
fuerzas: las pesquerías producían una raza aumentado mucho, y no se echaban de menos
de pescadores espertos y osados; la cons- las comodidades y los goces de cuanto puede
truccion de barcos adquirió mucha actividad; hacer agradable la vida.
acrecenwse el comercio, y operóse un valioso Debemos hacer observar, en honra y pro
tráfico de varios géneros. Los legisladores del buen crédito de los fundadores de Nueva-
puritanos miraban con ceño cuanto pudiera Inglaterra, que anhelaban sinceramente pró-
relajar las costumbres; vigilaban severa- mover la sana instruccion. Muchos de ellos
mente por la moral de la comunidad, y con- habian recibido una educacion universitaria
siderando con mucha prudencia que era en Inglaterra, y eran hombres de bastante
mejor evitar- que castigar, protegian los ca- ilustracion. Su gusto literario correspondia
samientos oportunos, y aunque las relaciones naturalmente á sus creencias religiosas, y
amorosas entabladas sin el permiso de los por eso veníos á Josselyn llevar consigo de
padres de la novia, ó de la autoridad mas Inglaterra á «Mr. Cotton, el predicador de
inmediata, «se castigaban con el cncarcela- la iglesia de Boston,» el mismo que defendió
miento,» los magistrados podian reformar ó la causa de la intolerancia de Massachusetts
anular la «porfiada é inmotivada negativa de contra los ataques de Roger "\Villiams, pu-
casamiento oportuno» por parte de los padres. diendo citar además «la traduccion en metro
El adulterio era _ un crímen capital, casti- inglés de varios salmos, que para su aproba-
gándose muy severamente la incontinenqia. cion le remitió como un obsequio el poeta
Underhill, que unia la bizarría militar á su MI'. Francis Quarles.» Dedicábanse con em-
amor proverbial á la disolucion y á la «os- peño los colonos á las controversiás teológi-
tentacion en el traje,» habiendo sido acusado cas, y abriendo escuelas gratuitas de prime-


ras letras, y otras de gramática, establecieron
(') El ilustrado doctor Cotton Mather, en EU Vida del die. tambien una especie de colegio práctico en


fj¡'e John E/iot, espone estcnsamente, y con un espíritu de Newtown, arrabal de Boston, que fué dotado
admirable profundidad, la historia de Eliot y s~s ímprobos por Mr. John Harvard, cuando ocurrió su
trabajos y afanes con los indios.-Véase la Magnalia , por
Mather, tom. 1, págs. 526-583 fallecimiento en 1638, con su librería y la




CAP. XI. • ESTADOS-UNIDOS. 113


mitad de su hacienda, dándose á este colegio su futura preponderancia. En Cambridge
el :q.ombre de su generoso bienhechor, y á la fué donde, hácia el año 1640, se sentó la pri-
localidad que ocupaba el de Cambridge, en mera prensa para imprimir que se conoció
conmemoracion de la famosa universidad de en América. i Quién hubiera podido imaginar
Inglaterra. Por concesiones y donaciones entonces lb que menos de doscientos años han
anuales de varios individuos, el nuevo colegio producido;'ó vaticinar el inmenso poder de la
se vió habilitado para echar los cimientos de prensa en el siglo diez y nueve?


TOMO l. 15




CAPiTULO XII.


1. 660 -1. 688.


NUEVA-INGLATERRA DURANTE LOS REINADOS DE CARLOS II Y JACOBO II.


Restauracion de Cárlos n. - Resolucion que adoptaron los colonos. - Declaracion de sus derechos. - Dificultades inte-
riores, y pruebas á que se ven sujetos.- Decidese la mayoría á oponerse á la real supremacía.-Consecuencias de
la Restauracion en Inglaterra. - Comision de Massachusetts.- Respuesta del rey.-Mision de Winthrop y Clarke, por
Connecticut y Rhode Island.- Carta ó cédula de Connecticut.- Sus bases.-Carta de Rhode Island.- Tolerancia con
arreglo á las leyes de Rhode Island.- Contestacion de Massachusetts á las reclamaciones del rey.- Envíanse comisiona-
dos.- Su proceder, y mal éxito de su comision.- Intimaciones del rey.- Cuáles eran proQablemente sus intenciones.-
Guerra de Philip.- Espantosos pormenores de eHa.-Muerte de Philip.- Sus resultados.-Ajústase la paz.- Nuevo-
Hampshire. - Randolph, recaudador de los reales derechos.- Declárase la confiscacion de la carta.-Nómbrase
gobernador á Andros. - Connecticut. - Salva este su carta. - Revolucion de Inglaterra en 1688.


No miraban con poca ansiedad los colonos
neo-ingleses los rápidos progresos de aquella
revolucion de la madre patria, que· produjo
el restablecimiento de Oárlos II en el trono de
Inglaterra, y parece curiosa coincidencia que
en el mismo buque que trajo la noticia á Bos-
ton, en julio de 1660, vinieran tambien los
dos jueces regicidas Whalley y Goffe, que
lmian al nuevo mundo para sustraerse á la
venganza del hijo de Oárlos I. Estos perso-
najes fueron bien recibidos por el gobernador
Endicott, y durante algun tiempo vivieron
libremente y sin disfraz alguno; pero habién-
dose confirmado la noticia de su llegada con
el arribo de nuevos pasajeros, el Oonsejo
general elevó en diciembre del mismo año una
representacion al rey, sincerándose de su
conducta; solicitando la conservacion de sus
fueros civiles y de su libertad en materia de
religion, y disculpándose de las penas capi-
tales impuestas á los cuáqueros. La respues-
ta del rey fué pronta y favorable; pero
poco despues, á principios de 1661, llegó


una órden para arrestar á \Vhalley y Goffe:
estos se habian retirado á Nuevo-
Puerto, y por mas esfuerzos que t66t.


se hicieron, nunca se pudo echarles mano,
probablemente porque las autoridades no se
propusieron en ningun tiempo entregarlos
para que sufrieran su condena. Mas tarde,
y con objeto de destruir el mal efecto' que
produjera esta conducta en el ánimo d~l
monarca, condenaron los magistrados la Re-
pública Cristiana, de Eliot, que habia sido
redactada por indios convertidos, .Y publicada
incautamente en Inglaterra, con lo cual el
mismo Eliot se retractó de los principios an-
timonárquicos que con tenia su libro.


En la lucha, á todas luces evidente, que
se aproximaba, los caudillos de Nueva-In-
glaterra con ocian que, despues de la Pro-
videncia, debian confiar principalmente en
sus propias fuerzas. La primera medida que
adoptaron fué la de redactar y publicar una
declaracion de lo que sostenian ser sus dere-
chos. Definíanlos de este modo: «La facultad




....


CAP. XlI. HISTORIA DÉ LOS ESTADOS-UNIDOS. 115


de elegir á su propio gobernador, al teniente I civiles de la comunidad eclesiástica. Tambien
gobernador, á los magistrados y á los repre- habia un gran número que consideraban
sentantes; la de prescribir las condiciones como la política mas prudente doblegarse á
para la admision de mayor número de hom- la necesidad, y no arriesgarse á perderlo
bres libres; la de nombrar empleados de todas todo por rehusar una concesion racional y
clases, superiores é inferiores, con tales atri- oportuna; pero la mayoría estaba inflexible-
buciones y deberes que ellos les señalasen; la mente resuelta á mantenerse independiente
de ejercer, mediante los magistrados elegidos de la supremacía ingl~sa, sucediera lo que
anualmente, y de sus tenientes ó delegados, sucediese. Para prevenir, sin embargo, en lo
toda clase de autoridad, legislativa, ejecutiva posible, la necesidad de recurrir á un~ resis-
y judicial; la de defenderse ellos mismos, á tencia armada, enviaron dos agentes de su
mano armada, contra toda clase de agresion, confianza, Norton y Bradstreet, para que
y la de rechazar toda especie de intervencion, trataran, en cuanto les· fuera dable, de entre-
que pudieran juzgar perjudicial á la colonia.» tener al' ministerio inglés; pero con


1 . d d d d" d l··t 1.662. Por ú tImo, espues e mas e un año e mtrucclOncs reserva as para so lClar
dilacion, f'ué proclamado solemnemente Cár- una intervencion favorable, y en el último
los II; pero se prohibieron con el mayor rigor apuro, declinar abiertamente su autoridad.
todas las demostraciones que en tales casos No era esta ciertamente una mision que de-
se acostumbran, bajo el pretesto ingenioso, jara de ser arriesgada bajo todos conceptos;
ó mas bien original, de que tales regocijos pues cuando Norton y su colega llegaron á
eran contrarios a las órdenes que habia espe-I Inglaterra, se encontraron con que se habian
dido el mismo rey. ¡ operado varias é importantes mudanzas, muy


Además de los enemigos de los colonos en propias para alarmar á los colonos neo-in-
Inglaterra, habia muchos que se oponian ac- gleses. Cansados de la inseguridad que ofre-
tivamente á los gobernantes en la misma co- cian los negocios pú.blicos en los últimos dias
lonia.Los que abogaban por las disposiciones de la república, todas las clases se daban el
liberales, tales como los epi~copalistas, bap- parabien por la restauracion. Carlos lo pro-
tistas y otros, que estaban escluidos de tener metió todo; pero olvidó pronto sus promesas.
participacion en el gobierno, habian aumen- Reinaba además una reaccion general contra
tado grandemente, y estimulados por la si- todos los partidos interesados en derrocar la
tuacion de los negocios públicos, reclamaban monarquía, tendencia que robustecia la pre-
con urgencia cierta templanza en las injustas rogativa del rey, al propio tiempo que apoya-
restricciones que les abrumaban, y aun entre· ba las medidas arbitrarias de sus consejeros.
los mismos teócratas libres andaba dividida Cobraba de nuevo su ascendiente la iglesia
la opinion. Estos últimos, en su mayor parte, anglicana: habiase adoptado el Acto de Uni-
se adherian á sus principios fundamentales; fOJ'rnidad~ viéndose por lo tanto compelidos á
pero pareciéndoles a muchos de ellos que someterse los presbiterianos y los indepen-
eran demasiado rigorosos, habian adoptado dientes. El partido realista satisfizo hasta el
un «. término medio,» con el cual los que se último estremo su sed de venganza: cuantos
conformaban estrictament9 con el culto esta- regicidas pudieron ser habidos, fueron ahor-
blecido, pero sin declararse regenerados y c~dos, arrastrados y descuartizados,' y en-
escogidos, podían aspirar a las prerogativas tre ellos Hugh Pefers, padre -político de




116 HISTORIA DE LOS CAP. XII.


Winthrop el menor, que fué primitivamente mente. Winthrop, como literato y hombre
ministro del culto en Salem. Empero una de elevada consideracion en la sociedad, pudo
víctima mas ilustre, Sir Henry Vane, tardó proporcionarse amigos influyentes que le fa-
poco en ser conducido al tajo. Aunque opues- vorecieron en la córte. Era poseedor de un
to á la intolerancia de la teocracia de Massa- anillo de gran precio, regalado á su abuelo
chusetts, se habia mostrado siempre firme y por Cárlos 1, yen una audiencia que le con-
constante amigo de Nueva-Inglaterra, y por cedió el rey, ofrecióselo á su majestad, lo
su influencia habia obtenido del Parlamento que, segun se dice, obró material-


1 " d 1 . 1662. Largo una carta ó cédula para Rhode Island. mente en e ammo e monarca para
Cuando fué acusado de traicion, «no titubeó predisponerle en su favor. En 23 de abril
en declarar que era partidario de la gloriosa de 1662, alcanzó una patente con el gran
causa" de la libertad popular, ni tampoco en sello, otorgándole los mas ámpllos privile-
sellar aquelladeclaracion con su sangre, y gios, y confirmando á los hombres libres de
su conducta en el cadalso le granjeó la admi- la colonia de Connecticut, como asimismo
racion aun de sus mismos enemigos.» á los que en ella se admitiesen despues, todas


La comision de Massachusetts no consi- las tierras gue fueron .concedidas en un prin-
guió sino parcialmente el objeto que se pro- cipio al conde de Warwick, y que traspasó
ponia. Concediósele confirmacion de su carta, éste al Lord Saye y Sele y sus asociados.
con una amnistía condicional para todos los Esta carta establecia en la colonia la forma
delitos recientes; pero insistiendo firmemente de gobierno mas popular, y autorizaba la
el rey e.n la conservacion de su prerogativa, continuacion de la ley fundamental de Con;..
exigió la revocacion de todas las leyes dero- necticut, por espacio de ciento cincuenta y
gatorias de su autoridad, la imposicion de ocho años. «Muy notable es, por cierto, dice
unjuramento de fidelidad y la administracion un hábil escritor en la Revista Norte-arneri-
de la justicia en su propio nombre. Además cana, que aun cuando concedida en una
de esto, requirió completa tolerancia para la época en que eran casi desconocidos los dere-
iglesia anglicana, y la abrogacion de la ley chos del . pueblo , mirándose muy poco por
(lue conc8clia únicamente á los eclasiásticos el ellos, y mucho menos por parte de un soberano
privilegio de votar, otorgando además ciertas que regia los destinos de Inglaterra mas ar-
franquicias á todos los habitantes que poseye- bitrariamente que lo hicieran ninguno de sus
sen determinada hacienda. Por lo demás, predecesores. la forma de gobierno que se
correspondió á los deseos del Consejo de prescribia á Connecticut era muy popular, y
::\fassachusetts, pues le autorizaba para cas-', colocaba mas inmediatamente el poder al
tigar á los pertinaces cuáqueros, del modo alcance del pueblo, que la constitucion en la
tlue le pareciera mas oportuno. cual se ha cambiado deliberadamente aquella


Connecticnt y Rhode Island se apresura- real cédula, en estos tiempos modernos de
ron, mucho aI~tes que N:assachusetts,.á reco-


1


celos popu~ares. y de libertad republicana.»
nocer la autorIdad de Carlos rr, .Y \Vmthrop Hallábase mclmda en la nueva carta, de Con-
el menor y Clarke fueron enviados á Ingla- necticut la colonia de Nuevo-Puerto; pero
terra , el uno por Connecticut , y el otro por los habitantes de éste se negaron durante
Rhode Island, para obtener las correspon- algunos años á consentir en tal union, hasta
dientes cartas, llegando allá muy oportuna- ! que temiendo el nombramiento de ·un gober-




CAP. Xli. ESTADOS-UNIDOS. 1-17


nador general, y que se les umera á otra cual se fijó el Pawcatuck por límite entre las
colonia con una carta menos favorable para dos colonias. Este convenio, segun lo
su lIbertad, les indujo este recelo á dar su hace notar MI'. Hildreth, se hizo i663.
consentimiento, aunque con repugnancia. constarespecialmento en la carta llamada


Clarke, el agente mandado por Rhode de Rhode Istand y Plantaciones de Provi-
Island, supo captarse el favor del primer dencia.
ministro Lord Clarendon, y obtuvo con faci- . El fundador y el pueblo de Rhode Island,
lidad la ratificacion de la carta de su colo- deseaban sinceramente completa libertad y
ni~. Ya dijimos anteriormente cómo se creó tolerancia en materias religiosas. «i Cuán
y fué aumentando este pequeño estado con difícil es, sin embargo, sostenerse á la altura
los refugiados que trataban de sustraerse á de un principio, en presencia de las preocu-
la intolerancia de .i\'1assachusetts. La libertad paciones dominantes y de ejemplos diamehal-
de conciencia y de disc.usion , tras la larga mente opuestos! Las leyes de Rhode Island,
prueba que de ella habian hecho, era cada como al principio se imprimieron, con mu-
vez mas preciosa para los ciudadanos. Ha- chos años de posterioridad á su carta, es-
bíanse visto libres de las disputas teológicas cluyen terminantemente de sus privilegios de
y de las persecuciones sangrientas que tantas libertad á los católicos romanos, y á otras
desventuras causaran en Massachusetts, yen personas que no profesaran el cristianismo.
su peticion á Cárlos II hacian presente, Estas leyes sufrieron repetidas revisiones, é
«cuánto anhelaban con toda su alma ofrecer imposible fuera decir en la actualidad cuándo
una prueba palpable, de que un estado civil ,se introdujeron por primera vez osas restric-
puede subsistir el mas floreciente y sostener- ciones, aunque no fué probablemente sino
se mejor gozando de plena libertad en las despues de la revolucion inglesa de 1688.» (*)
creencias religiosas.» Las condiciones gene- Mientras que Connecticut y Rhode Island
rales de esta carta se diferenciaban muy poco parecian contentísimos con los privilegios
de las que servian de base á la de Connecti- que les otorgaban sus nuevas cartas, Massa-
cut; pero contenian una prevencion especial, chusetts continuaba inquieto y poco dispuesto
y era que «ninguna persona en dicha colonia á la sumision. Su respuesta á la réquisitoria
pudiera ser molestada, castigada, inquietada del rey, ya mencionada, sé redactó respetuo-
ó puesta en juicio por cualquiera diferencia samente, pero en un lenguajo evasivo, cual
ele opinion en materias, religiosas, con tal puede verse por las siguientes lineas: «En
que no perturbase la paz y tranquilidad pú- cuanto á la revocacion de las leyes aquí es-
blica, sino que todos y en cualquier tiempo tablecidas desde los últimos cambios acaeci-
pudieran gozar libremente de sus creencias dos en el gobierno, contrarias y derogatorias
en punto á religion, siempre que se con- de la autoridad de su majestad, habién-
dujeran pacíficamente y no abusasen de esta dolas ~xaminado con detencion, no hemos
libertad para entregarse al desenfreno y á la podido ver la tendencia que en ellas se seña-
profanacion, ni para injuriar ni perturbar al la. Respecto al juramento de fidelidad, esta-
prójimo.» Como una parte considerable de las mos prontos á prestarlo con arreglo á la
plantaciones de Providencia se hallaba in-
cluida en la carta de Connecticut , Clarke y (') Historia de los Eslados-llnidos, por Hildreth, tomo 1,
\Vinthrop hicieron un convenio, mediante el pág. 4!J\).




118 HISTORIA DE LOS CAP. XlI.


carta. Por lo que guarda relacion con la li-
bertad de usar del devocionario comun , nin-
guno de nosotros ha manifestado desearla.
Tocante á la administracion de los sacr~men­
tos, se ha sometido la cuestion al juicio de
un sínodo, convocado en el órden debido,
cuyo dictámen fué encomendado por nuestro
último Oonsejo general á varias congregacio-
nes, y ésperamos obtener un resultado final
que sea satisfactorio para todos.» A pesar de
esto, como el rey continuase recibiendo nue-
vas y recientes quejas contra el gobierno de


Massachusetts, declaró su intencion
i. 664:. d d' d" t t " . e man ar mme la amen e comlslO-
nados, con plenos poderes para indagar el
estado de las cosas, y resolver respecto á las
materias en litigio. Estos comisionados eran
Nichols, Oarr, Oartwright y Mavetick, que
arribaron á Boston hácia fines de julio, y se
prepararon desde luego á emprender su ta-
rea; pero fueron recibidos con frialdad glacial
y firmísima oposicion. Los cauelillos ele Mas-
sachusetts estaban bien enterados de la grave
importancia de la cuestion, y mientras que
ni por un instante dejaron de deshacerse en
profusas manifestaciones de lealtad, no por
(lSO estaban muy dispuestos á tomar en consi-
deracion las alegaciones de los comisionados.
Estas alegaciones y las medidas cuya adop-
cion proponian, eran consideradas por los co-
lonos como una violacion de sus cartas.


Oelebraron su primera sesion los comisio-
nados en Plymouth, donde transigieron muy
l)OCOS negocios: la siguiente tuvo lugar en
Rhode Island, donele oyeron las quejas de los
indios y de todos los que estaban desconten-
tos, y decretaron varias disposiciones res-
pecto al derecho de propiedad, de las cuales
apenas se hizo caso. En Massachusetts, ac-
cedió el Oonsejo general á algunas de sus
peticiones que le parecieron justas; pero ma-
nifestando sincera lealtad al rey, negóse,


sin embargo, á reconocer la autoridad de sus
comisionados, y protestó contra ella, opo-
niéndose á que la ejercieran en aquel territo-
rio. A consecuencia de esta defensa de sus
derechos, entabló se una correspondencia su-
mamente ágria y destemplada entre ambas
partes, y á su conclusion, manifestaron los
comisionados al Consejo general, que no que-
rian perder mas tiempo trabajando inú~il­
mente, y que se limitarian á dar parte á su
majestad del comportamiento del Oonsejo. De
Bastan pasaron los comisionados á N nevo-
Hampshire, donde ejercieron varios actos de
gobierno, y ofrecieron á sus habitantes rele-
varlos de la jurisdiccion de Massachusetts,
ofrecimiento que fué unánimemente rechaza-
do. En Maine promovieron mas alboroto,
pues estimularon al pueblo á que se declarase
independiente, hallando á muchos predis-
puestos á dar oidos á sus insinuaciones; psro
Massachusetts, por un pronto y vigorosó
alarde de fuerza, obligó á los desafectos á so-
meterse á su autoridad.


Connecticut parece que fué la colonia favo-
rita de los comisionados: tratóseles allí con
sumo respeto, y fueron obedecidos sus man-
datos. En compensacion, redactaron ellos
una representacion al rey, encareciendo los
méritos .de aquellos habitantes, obteniendo
del monarca una carta de agradecimiento, en
la que decia: «Aunque vuestra conducta me-
rece justamente nuestro elogio y aprobacion,
se halla aun mas realzada por el comporta-
miento tan opuesto de la colonia de Massa-
chusets. »


Oesaron los comisionados en su encargo,
por mandato del rey, en 1666. Empero, bajo
el infiujo:de los desaires y disgustos que ha-
bian sufrido, dieron tales informes á su ma-
jestad, que espidió una real órden para que
el gobernador Bellingham y algunos mas
compareciesen en Inglaterra, á responder de




CAP. XII. ESTADOR-UNIDOS. 119


su desacato á la régia autoridad. Grande cuando la vieron realízarse con todo su rigor,
alarma produjo en la colonia aquella encendiéronse entre ellos las mas violentas


1. 666. . t' . d d " . 1 h 1 1 m lmaCIOn, an o margen a que se pasIOnes, y so o an e aran a venganza. Fal-
debatiese vivamente la. cuestion de saber si tábales únicamente un caudillo que concen-
habian de obedecerse ó no las órdenes del rey. tras e y dirigiese sus esfuerzos, y Philip de
La opinion de los que se inclinaban á la abe: Pokanoket, sachern de los Wampanoags,
diencia, sin ceder en realidad á lo que se exi- tribu que habitaba los limites de Plymouth y
gia, fué la que prevaleció, y precisamente en Rhode Island, pasó á ocupar este honroso
aquellas circunstancias, tuvieron los colonos cuanto arriesgado puesto. Su padre Massa-
la oportunidad de mandar un acopio de pro- soit fué amigo de los blancos; pero él los
visiones para la flota de las Indias Occiden- detestaba, y su enemistad, procedente de
tales, así como un donativo de mástiles para causas de interés nacional, fué enconándose
la armada inglesa, con lo que pudieron mas y mas, hasta convertirse en un odio im-
librarse del peligro que les amenazaba. Hu- placable, despues de la conducta que aquellos
bieron de suspenderse, sino abandonarse del observaron con su hermano mayor. Acusado
todo, los proyectos que abrigaba el rey res- éste de conspirar contra los blancos, fué
pecto á la libertad de las colonias, é inter- preso por un destacamento de soldados, y en-
viniendo luego la peste y el incendio de carcelado luego: semejante proceder afectó de
Lóndres, los establecimientos de Nueva-In- tal modo su altivez, que le ocasionó una vio-
glaterra continuaron gozando de sus anti- lenta fiebre, la cual pUSO fin á su existencia.
guos derechos y privi1fi"lgios durante muchos Philip habia heredado todo el imperio y or-
años. gullo de su hermano, y como era muy diestro


Despues de trascurrido medio siglo desde en la intriga y en el arte de persuadir, logró
el arribo de los europeos á Plymouth, supo- seducir á los indios de todas las localidades
níase que las colonias de Nueva-Inglaterra de Nueva-Inglaterra para que unieran sus
contaban con ciento veinte poblaciones, y se- esfuerzos, con el fin de esterminar á los blan-
senta ó setenta mil habitantes, y como nunca cos, consiguiendo formar una confederacion
se exigió rigorosa obediencia á los decretos capaz de poner sobre las armas tres ó cuatro
del Parlamento, habiase hecho su comercio mil guerreros.
muy estenso y lucrativo. Los hábitos de in- No obstante su sagacidad y de las muchas
dustria y economía que contrajeron los emi- precauciones que tomó para asegurar el
grantes en tiempos menos felices, los habian éxito de su empresa, trahóse el combate mas
conservado, y esto proporcionaba lo necesario pronto de lo que Philip deseara. Un acto
á los que nada poseian, y riquezas á los que precipitado de venganza hizo que le
tenian lo necesario. El desierto iba des apare- desafiaran los colonos, y no tuvo otra 1. 675.
ciendo ante los afanosos labradores, y sus alternativa querendirse á discrecion, ó persis-
salvajes habitantes hallaban su caza dispersa, tir en su valiente empeño. Resuelto á probar
é invadidas sus guaridas predilectas; siendo la suerte de las armas, Philip saqueó todas
todo ello consecuencia natural de las ventas las casas de las cercanías del Monte-Esperan-
de terrenos, que en todos tiempos hacian de za, donde él residia: poco despues atacó á
buena gana á los blancos. Pero los indios Swanzey, y mató gran número de sus habitan
no habían columbrado esta consecuencia: tes. Esto sucedió á fines de junio de 1675.




120 HISTORIA DE LOS CAP. XII.


Inmediatamente marcharon las tropas de europeos murieron á tiros, al abrir sus ven-
Ia colonia á Swanzey , donde en breve se les tanas por la mañana, pues los indígenas
incorporó un destacamento de Massachusetts. habian adquirido armas de fuego y aprendido
Viéndose precisados á huir los indios, seña- el modo de manejarlas. Tambien mataron
laron su fuga con el incendio de las casas y i del mismo modo á bastantes colonos, ora en
plantaciones que encontraron al paso, de- el campo, ora mientras viajaban, ó cuando
jando ad-emás colgadas en pértigas, que cla- se dirigian á los templos. En la imposibilidad
varon á orillas del camino, las manos, cabe- de labrar sus tierras, veíanse espuestos los
lleras y cabezas de los blancos que habian cultivadores á perecer de hambre, al paso que
asesinado. Persiguiéronles las tropas durante los enemigos saqueaban los convoyes de pro-
algun tiempo; pero no pudiendo alcanzarlos, visiones .enviados para socorrerlos, siendo
regresaron á Swanzey. Alarmada toda la arrolladas y pasadas á cuchillo las escoltas
comarca, fué aumentando el número de 801- en continuas emboscadas. Tal fué la triste
dados. En vista de aquel alarde de fuerza, suerte del valiente Lathrop, en el sitio que
tuvo Philip que abandonar su residencia de I aun conserva el nombre de Bloody Brook
Monte-Esperanza, tomando posicion cerca de (Arroyo de sangre). En una ocasion, en
un pantano en Pocasset. Atacáronle allí los Hadley, mientras estaba el vecindario ocu-
ingleses, y fueron rechazados, quedando sin pado en el servicio divino, invadieron los
vida en el combate diez y seis de ellos. En- indios la aldea: ante la inesperada llegada
valentonados los indios con aquella victoria, de los salvajes, el terror y la confusion habian
adquirieron nueva osadía. Un terror pánico . llegado á su colmo, cuando apareció repenti-
se apoderó de los colonos: creian ver fatales namente un hombre de venerable presencia,
presagios de mayores calamidades en el aire que reuniendo á los despavoridos habitantes,
yen los cielos; negros escuadrones de alíge- los formó en batalla; guiólos al ataque, y
ros corceles, cabelleras de indios y arcos derrotando ~ los indios, salvó á la poblacion
estampados en el sol y en la luna, y aun el de su total ruirra, desapareciendo despues
mismo zumbido del viento en los bosques y como por encanto, cual á los ojos de los co-
el fatí~ico aullido de los lobos, aterrorizaban lonos se presentara en el momento del peli-
su exaltada imaginacion. Los campesinos, gro. Pasmados y agradecidos los vecinos, y
por su parte, buscaban un refugio seguro en en la imposibilidad de descubrir rastro alguno
las poblaciones, donde propagaban espanto- de su libertador, supusieron que era un ángel
sas noticias de las crueles atrocidades de los I que Dios les enviara en áquel duro trance.
salvajes. Empero, no era un ángel, sino uno de los


Entretanto, estendíase la guerra por las generales de Cromwell , el anciano Goffe el
fronteras :de Oonnecticut, Massachusetts, y regicida, quien precisado á llevar una vida
aun por las del Nuevo-Hampshire. Las aldeas errante, á causa de las incesantes pesquisas
estaban aisladas, mediando entre ellas gran- practicadas por órden del gobierno inglés
des baldíos. Vivian los indios mezclados para apoderarse de su persona, habia obser-
entre los blancos, y como conocian todos los vado desde una cueva elevada del contorno la
rincones y guaridas, podian caer repentina- aproximacion de los salvajes, y bajó presu-
mente sobre cualquier caserío ó estableci~ roso para prestar auxilio á los aterrorizados
miento que se propusieran destruir. Muchos colonos.




CA.P. XII. ES.TADOS.-UNIDOS.. 1i1


Durante el verano, teniendo los indios Quedaron tendidos en el campo de batalla mil
la ventaja de esconderse en los bosques y guerreros indios: trescientos mas, y otras
selvas, pudieron continuar aquella penosa y tantas mujeres y niños, fueron hechos pri-
destructora guerra; pero cuando con la lle- sioneros. Cara les costó la victoria á los colo-
gada del invierno clarearon los bosques, 10- nos: tuvieron seis jefes y ochenta soldados
graron los colonos, por un vigoroso esfuerzo, muertos, con ciento cincuenta heridos.
reunir unos mil hombres, y determinaron Desesperados los indios, dieron curso á su
dar un golpe decisivo.· Josiah Winslow, de ira, descargándola sobre cuanto encontraban
Plymouth, fué nombrado comandante enjefe á su alcance. Empero quedaba destruida su
de aquellas fuerzas. El 18 de diciembre reu- pujanza, y no se tardó mucho sin qve empe-
niéronse las tropas en el territorio de los zaran á perderse de vista. Unicamen-
Narragansetts, que habian acogido al enemi- te los caudillos Philip y Canonchet, i667.
go, y tras una larga y penosa marcha en sachem de los Narragansetts, se negaron á
medio de las nieves, y despues de haber pa- rendirse, prefiriendo este último la muerte á
sado una noche en los bosques, se aproxima- tratar de paces con los blancos. El desventu-
ron á la plaza fuerte ocupada por la tribu que rado Philip, promovedor de la guerra, anduvo
iban á atacar. Seria entonces la una. Habían- errante de tribu en tribu, acosado por las re-
se atrincherado los indios en un cerrillo, en criminaciones y denuestos con que le agobia-
medio de unpantano cercado de empaliza- ban por la miseria que habia ocasitmado á sus
das. Roto el fuego, todos los jefes de los asal- hermanos, rebosando su cbrazon de amargu-
tantes fueron muertos á balazos, mientras ra. Precisado por fin á regresar á sus anti-
avanzaban á paso de carga; pero esto no hizo guas guaridas, donde le sostenia \Vitamo,
sino escitar en sumo grado la desesperada pariente suyo y jefe de una tribu, fué atacado
resolucion de los colonos, quienes despues de nuevamente por los colonos, que llevaron
forzar la entrada á viva fuerza, y de haber cautivos á su mujer é hijo, y poco tiempo
sido rechazados, tras un fiero combate que despues fué muerto alevosamente de un bala-
duró cerca de dos horas, se arrojaron furio- zo disparado por uno de sus partidarios que
sos sobre las fortificaciones de los salvajes, y se habia pasado á los ingleses. Así pereció
animados únicamente por el deseo de vengar Philip de Pokanoket, quien bajo mas de un
la sangre de sus hermanos asesinados, sin concepto era digno de mejor suerte: su hijo
que sirvieran de nada las súplicas y lamentos fué enviado á la Bermuda, donde le vendie-
de los indios, incendiaron el atrincheramien- ron como esclavo.
to, donde centenares de mujeres y niños pe- Bien recibida, por cierto, fué la paz que
recieron ,en medio de las llamas, siendo presa siguió á estos sucesos, pues se habian que-
de ellas todas las provisiones que tenian aco- mado próximamente mil casas, y robado ó
piadas para el invierno. Quemáronse tambien destruido' mercancías y ganados de gran va-
sus wigwarns, y los que escaparon del fuego lor. Tambien habian contraido las colonias
y la cuchilla, erraron miserablemente por los una cuantiosa deuda; pero con su caracterís-
bosques, pereciendo de frio y hambre. Fué tico orgullo de independencia, se guardaron
el combate mas encarnizado de que se con- muy bien los colonos de implorar á la madre
serva memoria en los primitivos anales del patria para que les ayudase á aligerarla.
pals; pero tambien fué decisiva la victoria. En 1680, constituyóse Nuevo-Hampshire


TOMO J. 16




122 HISTORIA DE LOS • CAP. XII.


en colonia separada, á instancia de John direccion de las colonias. Este funcionario
Mason, á cuyo antecesor habia sido otorgada llegó á América perfectamente preparado


una parte del territorio. Temeroso para llevar á cabo los arbitrarios y tiránicos
t6SO. Massachusetts de perder igualmente designios del último de los Estuardos, lle-
el Maine, compró á los herederos de Gorges vando consigo, en la fragata de la marina
su derecho á la posesion de aquel suelo, por real en que se embarcara, dos compañías de
unos 6,000 pesos fuertes. tropa para sostener su autoridad si fuese


Continuando los colonos eludiendo los de- necesario. Aparte de otras atribuciones,
cretos relativos al comercio, fundándose en tenia plenos poderes para destituir y nombrar
que no eran sino violaciones de sus privile- los miembros del Consejo segun su voluntad,
gios,' envióse en julio de 1680 á Edward y de acuerdo con esta corporacion, así supe-
Randolph, como recaudador de los reales ditada por él, imponer contribuciones, hacer
derechos, y al propio tiempo para obligar al leyes y convocar' la milicia, siendo sus su-
cumplimiento de dichos decretos. No estando bordinados gente de su entera devocion.
prevenidos los magistrados de su comision, Dudley fué nombrado primer magistrado, y
negáronse á dejársela desempeñar, viéndose Randolph, aquel antiguo antagonista de la
precisado á regresar á Inglaterra; mas tardó teocracia, que habia perseverado durante


poco en volver, presentando en febre· años enteros en su hostilidad, haciendo
1682. ro de 1682 una real carta que inti- cuanto pudo para humillar el orgullo de sus
maba perentoriamente se mandasen desde enemigos, obtuvo el cargo de secretario colo-
luego agentes á Inglaterra, con plenos pode- niaI. Sujeta la prensa á su prévia censura,
res para gestionar en nombre de las colonias. habia sido ya amordazada, acabando por


Toda resistencia era inútil, por mas que hacerla enmudecer.
los jefes no quisiesen ceder, y no hubo es- Connecticut y Rhode Island gemian bajo
fuerzo que no practicaran, empleando hasta el imperio del mismo gobierno arbitrario.
el soborno, para conseguir que el rey se les Espidióse un decreto de quo warranto, y se


mostrase propicio, sin renunciar por trasladó Andros á Hartford , para reclamar
1683. eso á ninguno de sus derechos; pero de la Asamblea la entrega de la carta, lle-
todo rué en balde. Espidióse en Inglaterra un gando en el momento en que aquella celebra-
scire facias, y en 1684 se declaró confis- ba sesion. «Este cuerpo político, dice Trum-
cada la carta. Los derechos y libertades de bull, mostró se poco predispuesto, y aun
ÑIassachusetts, por tan largo tiempo disfru- procedió con suma lentitud á resolverse á tal
tados y tan entrañablemente queridos, que- entrega, y á tomar acuerdo alguno 1687.
daron á merced de Cár10s Ir, quien meditaba, sobre la peticion de Andros. Refiére-
segun es sahido, las mas sérias y fnndamen- se que el gobernador Treat representó con
tales innovaciones, y que bajó á la tumba vehemencia los cuantiosos gastos hechos por
sin poder realizar ninguna. los colonos, y sus ímprobos trabajos para


Establecióse entonces un gobierno provi- establecerse en el pais; la sangre que habian
sional, nombrando al efecto á Joseph Dudley, derramado y los tesoros invertidos en defen-


hijo del primer gobernador; pero derIo contra los salvajes y los estranjeros;
1686. poco despues, en 1686, Jacobo Ir co- las desventuras y peligros á que sé vieron
locó á Sir Edmund Andros al frente de la espuestos para alcanzar todo esto, añadiendo




CAP. XII. ESTADOS-UNIDOS. '123


que era dar su propia vIda, si entregaban la
patente y ~os privilegios que á tan alto precio
habian comprado, y que por tanto tiempo
disfrutaran. Debatióse largamente este im-
portante asunto, suspendiéndose luego la
discusion hasta el anochecer, hora en que se
trajo la carta y se puso sobre la mesa ante
la cual estaba reunida la Asamblea. Habiase
juntado mucha gente del pueblo, y entre ella
se encontraban hombres bastante atrevidos
para emprender cuanto se juzgaseconvenien-
te en aquellas circunstancias. De improviso, se
apagaron las luces, yel capitan Wadsworth,
retiró sigilosamente la carta, y fué á ocultarla
en el hueco de un árbol corpulento plantado
frente á la casa del muy ilustre Samuel
Wyllys, que era entonces uno de los magis-
trados de la colonia. La actitud del pueblo
era pacífica: iluminó se nuevamente la sala
de sesÍones ; pero la patente habia desapare-
cido, y no pudo descubrirse su paradero, ni


..


la persona que la había sustraído.» (*) A
pesar de todo lo ocurrido, Andros declaró
confiscada la carta , escribiendo al pié de las
actas de aquella ses ion esta espresiva pala-
bra: FINIS.


No pudo continuar Andros por largo tiem-
po en su arbitrario gobierno, porque el infa-
tuado Jacobo II fué rápidamente arrastrado
á la crísis que le hizo perder el trono, y que
produjo la revolucion de 1688, muy distinta
de las que hasta entonces se habian verifica-
do en Inglaterra, pues sih derramamiento de
sangre-, dió lugar á un cambio completo en
los negocios públicos, no solo en lo interior
del reino, sino tambien en las colonias de-
pendientes de la corona inglesa. Andros si-
guió en su caida al débil tirano su amo y
señor, y este inesperado suceso llenó de ale-
gría á los habitantes de Massachusetts.


(') Hisforia de Connecticut, por Trumbull, págs. 371 y 372 .




CAPÍTULO XIII. •


1660 -1688.


VIRGINIA Y l'tIARYLANI).


Cambios que sobrevinieron en la Virginia, con el trascurso de los años.- Causas de estos cambios.- Clases de colonos.-
Predomina la aristocracia. - Decreto sobre navegacion. - Intolerancia del partido dominante. - Descontento popular.-
Culpepper y Arlington.- Solicitase una carta.- Causas que produjeron la rebelion de Bacon.- Comportamiento de
Berkeley. - Progresos de la contienda. - Triunfo de Bacon. - Su repentina muerte. - Sangrienta venganza del goberna-
dor. - Leyes de Bacon. - Padecimientos de la colonia bajo el gobierno de Culpepper y de Lord Howard de Effingham.-
Negocios públicos de Maryland. - Prosperidad general. - Esfuerzos para el establecimiento de la Iglesia. - Insurreccion
promovida por Fendal. - Jacobo II no favorece á los propietarios. - Decreto espedido contra la carta. - Destronamiento
de Jacobo 11.- Revolucion inglesa de 1688.


Reasumiendo la historia de la Virginia en durante la guerra civil de inglaterra , y que
el capítulo VIII, página 86, recordará el .nevaron consigo al nuevo mundo sus preocu-
lector que los burgesses eligieron gobernador paciones hereditarias en favor de los privile-
en 1660 á Sir William Berkeley, uno de los gios conferidos por el nacimiento y la cate-
mas decididos partidarios de la causa real. goría, aunadas con un injurioso desprecio
En aquella época, segun lo hicimos notar, hácia los derechos y pretensiones popula-
parecian bien afianzados los privilegios y las res. Apoyábase esta elevada clase en otra
libertades populares. Durante los veinte y compuesta en su mayor parte de los descen-
cinco años siguientes, sobrevinieron impor- dientes de los primeros colonos de clase infe-
tantes mutaciones, de las cuales resultó, que rior, así como de los sirvientes contratado¡;;
las facultades del gobernador yde los conse- que trajeron los colonizadores, los cuales es-
jeros, crecieron en proporcion exacta de lo que taban sujetos á trabajar por un número de
se restringieron las de los hombres libres, ha- años determinado, viviendo durante aquel
:üendo contribuido varias causas á producir tiempo en un estado de verdadera servidum-
:-;em~jante resultado. Haremos, pues, una breo Habíanse introducido anteriormente es-
hreve reseña de ellas, atendiey.do á los lími- clavos negros en la colonia, quizás por la
tes de est..'t obra. necesidad de tal condicion para el cultivo del


Colonizada en su origen por vástagos ó tabaco y para la labranza en general, y como
deudos de la nobleza inglesa, la Virginia re- I habia aumentado considerablemente su nú-
eibió luego una poblaciol1 mas decididamente mero, carecian de privilegios á cuya sombra
aristocrática, por el gran número de hidal- pudieran medrar como los hombres libres.
gos y caballeros que afluyeron á la colonia La clase aristocrática obtuvo naturalmente




CAP. XIII. HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. f25


la preeminencia en la direccion y manejo de
los negocios públicos, y puso á su frente á
Sir William Berkeley, por creerle muy adicto
á sus intereses. Apegado al suelo de la Vir-
ginia, las miras de Berkeley coincidian con
las de la Asamblea que le habia elegido, au-
nando ambos sus esfuerzos para perpetuarse
en el poder que ya ocupaban. Los diputados
estaban autorizados para desempeñar sus
destinos por dos años, á cuya conclusion de-
bian hacerse nuevas elecciones, segun la
costumbre establecida. Empero continuaron
ocupando pacíficamente sus puestos, merced
a los manejos de Berkeley, y legislaron en
un sentido totalmente favorable á sus propios
intereses. Además, para asegurar la conti-
nuacion de la influencia aristocrática, despo-
jaron de sus franquicias, en virtud de, su
propia autoridad, á una gran parte del pueblo
que los habia elegido, limitando en lo suce-
sivo el ejercicio del privilegio electoral á los
terratenientes y á los padres de familia,
principio que aun en la actualidad continúa
vigente en la Virginia. Siguiendo este sistema
de arbitrariedad, los impuestos llegaron á ser
exorbitantes: el gobernador y la Asamblea
disfrutaban de sueldos muy crecidos, mien-
tras que el pueblo, encadenado por decirlo
así, no podia contener semejantes abusos y
desórdenes.


El decreto sobre navegacion á que tan vi-
vam€mte se habia opuesto Massachusetts,
tropezó con una resistencia no menos fuerte
y enérgica en la Virginia, pues causaba
graves perjuicios á su comercio, limitando el
mercado únicamente á Inglaterra y ü los


"buques ingleses. Fué, pues, enviado
1661. .


Berkeley á la madre patria, para ob-
tener justicia; pero sin alcanzar el éxito que
se prometieran los colonos, aunque él obtuvo
para sí una parte en la provincia nuevamente
erigida de la Carolina del Norte. Durante


algun tiempo, la conducta observada por la
Asamblea en la administracíon de la Virgi-
nia , fué muy parecida á la del gobierno de
Inglaterra: prevaleció la intolerancia; pu-
siéronse en vigor antiguos edictos, y aun se
adoptaron otros nuevos contra los puritanos,
los baptistas y los cuáqueros, á quienes se
impusieron multas y destierros. Cúmplenos,
sin embargo, hacer constar, que la Virginia
no imitó en todo á Massachusetts, pues se
abstuvo de ahorcar á los desventurados se-
cuaces de George Fox. Recordando lo que
habia sucedido durante la guerra civil, el
mismo púlpito le inspiraba recelos, y por eso
espresaba Berkeley su deseo de que los mi-
nistros del culto «orasen con mas frecuencia
y predicasen menos.» Abatida y abandonada
intencionalmente se hallaba tambien la edu-
cacion pública. «Doy gracias á Dios, decia el
gobernador algunos años despues, de que no
existan aquí escuelas gratuitas, ni
. t '1 1.671-lmpren a a guna, y espero que no
las habrá en un siglo, pues la instruccion ha
producido la desobediencia, la herejía y las
distintas sectas que conmueven el mundo,
mientras que la imprenta las ha dívulgado,
y arrojado libelos contra el mejor gobierno.
i Dios nos libre de ambas plagas 1» Tales eran
los medios de que se valia el partido que ocu-
paba el poder, para perpetuar el dominio de
un cuerpo de opulentos y aristoCráticos colo-
nizadores sobre el vulgo sumiso é ignorante,
igualmente que sobre la clase de sirvientes
asalariados y de esclavos negros.


No se apaciguó, por cierto, el descontento
popular con la noticia de que el próaigo Cár-
los II habia hecho donacion de toda la colonia
á Lord Culpepper y á Lord Arlington, dos
cortesa,nos rapaces á quienes era preciso sa-
tisfacer. Nuevos impuestos y gabelas fueron
la consecuencia de las medidas que se adopta-
ron, para ver si lograban sobornar á estos




i26 HISTORIA DE LOS CAP. XIII.


nuevos reclamantes. Despachóse! con este fin que o y el incendio. Trató la Asamblea de
á Inglaterra al coronel Moryson, al se- cortar aquel conflicto con un sistema muy


1673. cretario Ludwell y al general Smith, bien calculado, pero sumamente dispendioso,
aprovechándose de esta oportunidad el go- de construccion de fuertes y levas en masa
bernador y la Asamblea para solicitar una para proteger la comarca, con lo cual se
real carta. Gracias á los esfuerzos de estos aumentó el descontento, criticándose el plan
comisionados, concedióseles la gracia solicita- como absurdo y opresivo, al propio
da; pero habiéndose demorado la carta, por tiempo que reclamaba el pueblo con 1.6'76.
causa de los sellos, quedó finalmente sin cur- instancia activas y enérgicas operaciones.


so, por la noticia que se recibió de Era Bacon uno de los que mas amargamente
1675. haber estallado una rebelion en la se quejaban de estas medidas. En toda la
Virginia. fuerza de su virilidad; educado en el Temple;


La causa inmediata de aquel movimiento muy diestro é insinuante, y con grande in-
popular, fué una guerra entre los-indios. El fluencia por sus relaciones, declaró su deter-
hombre que se ofreció como caudillo de los minacion de obrar por su propia autoridad,
colonos fué Nathaniel Bacon. Antes de pasar si se le negaba cierta comision que habia so-
adelante en nuestra narracion, debemos re- licitado. ~
cordal' que los virginios habian padecido de- Hallábase el pueblo en general altamente
masiado por las irrupciones de los salvajes, sobrescitado, cuando se recibió la noticia de
para no estar predispuestos, aun despues de que los indios acababan de asaltar la planta-
un intervalo de treinta años de paz, á recelar cion de Bacon, y asesinado á algunos de s,us
lo peor en cuanto á ,¡m carácter é intencio- sirvientes. Al punto corrió Bacon á las armas,
nes, recelos que debian aumentarse con la y reuniendo unos quinientos ó seiscientos
guerra sostenida por Philip de Pokanoket hombres, voló en persecucion del enemigo.
en Massachusetts. La trihu de los Senecas Empero, viendo el gobernador en este proce-
habia atacado y arrojado á los Susquehan- der un insulto hecho á su autoridad ,procla-
üahs sobre las fronteras de Maryland, en mó á Bacon como rebelde, le destituyó de su
cuyo Estado se habia encendido la guerra, empleo de consejero, y exhortó á sus secua-
que se estendió hasta la Virginia. Du- ces, en nombre de la ley, á que se dispersaran
rante las hostilidades, cometieron los in- inmediatamente. Algunos de los insurgentes
dios muchas tropelías, siendo víctima de obedecieron la intimacion, regresando á sus
ellas, entre otros, un colono llamado John casas; pero esta defeccion no detuvo al cau-
Washington, procedente del norte de Ingla- dillo, que prosiguió adelante en la persecucion
terra, al cual debe su orígen aquella familia de los indios. Algunas partidas de estos per-
de la cual salió un siglo despues el ilustre manecian pacíficos, aunque eran sospechosos
libertadór y padre de su patria. Dicho sugeto para los colonos, y cuando Bacon y su gente
habia reunido cierto número de sus vecinos, se vieron casi exhaustos de víveres, se
y sitiado con ellos un fuerte indiano; pero acercaron á uno de sus fuertes pidiéndoles
desgraciadamente dió la ·muerte á seis jefes alimentos. Despues de aguardar tres dias,
que le fueron enviados para tratar de reconci- hasta verse en el último estremo de necesidad
liacÍon, y los salvajes vengaron esta ofensa, vadearon los ingleses el río, resueltos á al-
segun su costumbre, con el asesinato, el sa- canzar por la fuerza lo que se les negaba de




CAP. XlIl. ESTADOS-UNlDOS. 127


grado. Un tiro disparado desde la márgen
que acababan de dejar, decidió á Bacon á
atacar el fuerte, donde acuchilló á ciento cin-
cuenta indios. Esto es al menos lo que se di-
jo, con referencia á su propia declaracion.


El gobernador Berkeley habia reunido
apresuradamente un cuerpo de tropas, y mar-
chaba contra Bacon y sus partidarios; pero
hubo de detenerse, por los alborotos que se
promovieron en los condados inferiores. Su
autoridad en la capital se le fué de las manos;
disolvió se la antigua Asamblea, y Bacon fué
uno de los burgesses nuevamente elegidos;
mas habiéndose aventurado á acercarse á
Jamestown en una balandra, con su gente
armada, fué preso y obligado á pedir humil-
demente perdon de su revoltosa conducta. La
Asamblea procedió sin levantar mano á de-
volver sus franquicias á los hombres libres,
empeñándose en efectuar las reformas necesa-
rias en casi todos los ramos de la adminis-
tracion.


Bacon, aunque perdonado y restablecido
en su puesto en el Consejo, se ausentó de Ja-
mestown poco despues, y habiendo reunido
cuatrocientos hombres de los condados supe-
riores, presentóse repentinamente en aquella
ciudad. En esta ocasion, tuvieron por necesi-
dad que dar oidos á sus demandas, aunque
el altivo y anciano gobernador se rasgó,
segun dicen, su vestido, y esponiendo su
pecho desnudo ante las armas de los revolto-
sos, esclamó: «¡ Apuntadme aquí! i Por Dios,
que es bueno el blanco!" i Matadme!» Mas
Bacon, sin dejarse llevar de la ira, contestó:
«Dispense vuestra señoría: no tocaremos á
un solo cabello de su cabeza, ni de la de na-
die. Hemos venido para pediros que sal veis
nuestras vidas de las asechanzas de los in-
dios, lo que tan frecuentemente nos habeis
prometido, y ahora lo obtendremos antes de
marcharnos.» Dirigeron los insurgentes la


misma· peticion á la Asamblea, amenazán-
dola, caso de negarse; y tanto por esta cir-
cunstancia, como por hallarse entre sus
mien:bros ardientes partidarios de Bacon, se
apresuró á rendirse ante el movimiento po-
pular, obligando al gobernador á someter-
se, bien á pesar suyo, y nombrando á Bacon
comandante de las fuerzas que se enviaran
contra los indios. Arreglada así esta cues-
tion procedió la Asamblea á adoptar muchas
reformas necesarias, que fueron conocidas
entre el vulgo con el nombre de Leyes de
Bacon, las cuales propendian á deprimir las
exorbitantes pretensiones del partido aristo-
crático, y á devolver á la masa del pueblo los
privilegios que se le habian arrancado. Aun
cuando estas leyes fueron derogadas mas
adelante en su totalidad por el gobierno del
pais, algunas de las mas importantes conti-
nuaron vigentes, adoptándolas las Asambleas
que se sucedieron casi en los mismos térmi-
nos en que fueron redactadas.


Empero habia de prolongarse todavía la
lucha entre las partes contendientes. Apenas
hubo marchado Bacon para someter á los
indios, cuando espidió Berkeley una procla-
ma, denunciando á Bacon como rebelde,
poniendo á precio su cabeza y decretando la
dispersion do sus partidarios. Indignado Ba-
con de semejante tratamiento, retrocedió
inmediatamente, y el gobernador huyó ater-
rado de la capital. Diéronse al momento pasos
para reorganizar el gobierno; convocóse otra
vez al pueblo; se publicó un manifiesto, y se
dictaron órdenes con objeto de proceder á una
nueva eleccion de burgesses. Bacon volvió á
partir para continuar la guerra contra los
indios, lo que movió á Berkeley á emplear
todos los medios que estaban en su mano para
recuperar su perdida autoridad. Contra lo
que generalmente se creia, alcanzó su obje-
to; pero esto no fué sino un triunfo efímero,




128 HISTORIA DE LOS CAP. XII!.


pues bajando Bacon de la comarca alta, con indignacion que escitó en Inglaterra la con-
sus tropas que acababan de vencer en el ducta de Berkeley. Dícese que Oárlos II, al
Bloody Run, sitió á Jamestown; la recon- oir el relato de sus hechos, esclamó: «Ese
quistó, y para evitar que volviera á ocuparla viejo loco ha quitado mas vidas en aquella
Berkeley , mandó arrasarla hasta los cimien- despoblada comarca, que yo en Inglaterra
tos. Un gran cuerpo de tropas, á las órdenes por el asesinato de mi padre ... Berkeley tardó
del coronel Brent, marchaba para atacar á poco en regresar á la madre patria, donde
Bacon; pero aterrorizados los soldados con la faJleció algun tiempo despues de su llegada.
prontitud de su triunfo, se dispersaron sin El resultado de la rebelion de Bacon fué
aventurar el combate. perjudicial para los intereses de los colonos.


Quedaba Bacon completamente vencedor, Verdad es que obtuvieron algunas ligeras
y libre de llevar á efecto sus planes en toda su concesiones sus justas demandas; pero la
estension; pero nunca pudo saberse con exac- mayor parte de los abusos que habían provo-
titud lo que se proponia, pues poco tiempo des- cado la insurreccion quedaron subsistentes
pues de su triunfo murió repentinamente. rru- en toda su fuerza y plenitud. La totalidad de


vo lugar este acontecimiento en enero las Leyes de Bacon, aprobadas por la Asam-
1677. d 167'""' "1 1 1 bl 1 f 1 d 1 f . .


. e ¡, y como e era e a ma que ea popu ar, ueronanu a as; as ranqmcms
vivificaba el movimiento popular, cayó con él quedaron restringidas como antes, y no como
tambien todo esfuerzo sistemático para lograr en su origen únicamente á los terratenien-


\


satisfaccion de los anteriores agravios. (*) tes, y la Asamblea elegida por ellos debia
Los partidarios de Bacon fueron presos en su reunirse solo una vez todos los dos años, nó
mayor parte, y habiendo vuelto Berkeley á debiendo durar sus sesiones mas de quince
empuñar las riendas del gobierno, adoptó un dias, á no ser que ocurrieran circunstancias
sistema de cruel venganza, que mancilló su especiales. Agobiados con tener que cumplir
nombre y su elevada posiciono No bajaron de mas estrictamente todavía las leyes de nave-
veinte y cinco las personas á quienes hizo gacion, que los arruinaban; rebajado el pre-
sufrir la última pena, luego que se hubo po- cio del principal producto de sus campos, el
sesionado del mando. Horsford f'ué ahorcado: tabaco; gravados además con la pesada carga
Drummond, de la Oarolina del Sur, tuvo la de sostener un cuerpo de tropas inglesas;
misma suerte. Habíase vuelto tan sanguina- habiéndoles prohibido hasta sentar una pren-
rio Berkeley, que la Asamblea le dirigió las sa para imprimir, los virginios tenian que
mas enérgicas protestas, y cuando llegaron sobrellevar sus penas y trabajos del mejor
los comisionados del rey para inquirir la modo que pudieran hacerlo, con la esperan-
causa de la rebelion, quedaron aterrados al za de que tarde ó témprano llegaria el dia de
ver tanta crueldad, empeñándose en poner la reparacion.
coto á tan espantosa matanza. Grande f'ué la Durante algunos años, el gobierno de la


Virginia parecióse mucho al de la madre
(') Mr. Ware, en su notable Memoria referente á Nalha· patria, en cuanto al abandono, corrupcion y


niel b'acon. dice, que « no parece haya razon para duuar de
la pureza de los motivos que le impulsaron, y de la ingenui- rapacidad de las autoridades. Dejamos dicho
dad y sencillez de su carácter." Mr. Ware pone tambien en que toda la colonia habia sido cedida á Oul-
duda la aseveracion emitida por Hening, de que Bacon murió pepper y á Arlington. El primero de
envenenado. - Véase Biogra{ia Americana, por Sparks, "680


1 d '· 'A • torno XlII, págs. 239-306. aquellos nob es obtuvo e su SOCIO,




CAP. XIII. ESTADOS-UNIDOS. 129


en 1680, la cesion de la parte que le pertene-
cia, habiéndosele conferido además el nom-
bramiento de gobernador vitalicio, como
sucesor de Berkeley. El espíritu de sórdida
avaricia que infectaba la córte de Inglaterra,
fué el único móvil que impulsó á Uulpepper
á solicitar tales privilegios, sirviéndole tam-
bien de guia en su administracion. Precisado
á dejar, mal de su grado, las delicias de la
córte por el gobierno de una remota provin-
cia , la única compensacion que pudiera en-
contrar durante su destierro, era sacar de
ella el mejor partido posible. Al llegar á Vir-
ginia trajo consigo una amnistía general por
los recientes delitos políticos, y un decreto
para aumentar las rentas reales con nuevos
impuestos y gabelas. Diósele un sueldo de
8,000 pesos fuertes, doble del que disfrutaba
Berkeley, y él se ingenió por su parte para
aumentar sus emolumentos y satisfacer su
codicia con gajes y concusiones. La opresion
empezó á hacerse sentir tan duramente, aun
para los mas ardientes realistas, que se ma-
nifestaron síntomas de oposicion en la misma
Asamblea. La miseria de los colonos les habia
inducido á solicitar se impusiera un año de
cesacion en el plantío del tabaco; pero la
Asamblea no pudo hacer otra cosa que some-
ter la solicitud al «beneplácito del rey,» y
durante aquel tiempo, exasperados los colo-
nos, arrancaron todas las plantas de tabaco.
Estos desmanes, dictados por la desespera-
cion, dieron lugar á varias ejecuciones, y se
espidieron leyes para prevenirlos en lo suce-
sivo. Despues de haber manejado así su
administracion durante tres años, Culpepper
se dió por satisfecho, y cedió su patente, á
trueque de una pension de 2,400 pesos fuertes.


En 1684 reemplazó Lord Howard, de
Effingham, á Culpepper, sobrepujando á su


predecesor con sus estorsiones. Mul-
1.684.


tiplicáronse los gajes, y en 1687 se
TOMO 1.


estableció un trihunal de justicia, del cual se
declaró único juez el mismo gobernador. El
despotismo iba llegando rápidamente á su
apogeo. El gobernador habia estacionado una
fragata para compeler á la mas estricta ob-
servancia de las leyes de navegacion, y un
derecho adicional de sisa sobre la importan-
cia del tabaco en Inglaterra vino á desalen-
tar todavía mas al comercio. El comporta-
miento del gobernador con la Asamblea
hízose de dia en' dia mas arbitrario, hasta
que ya no quedó casi sombra de libertad po-
pular. Tal era el estado de los negocios é
intereses públicos en la Virginia, al adveni-
miento al trono del último de los Estuardos.
Habiéndose manifestado síntomas alarman-
tes de insubordinacion, no solamente en el
pueblo, sino tambien en la misma Asamblea,
que se atrevió á disputar el veto al goberna-
dor, esta corporacion fué disuelta sumaria-
mente por órden del despótico monarca. Em-
pero, el mismo espíritu que iba á ocasionar
la espulsion de Jacobo II del trono de Ingla-
terra , se habia despertado tambien con toda
viveza en el pecho de los virginios, antes tan
leales, y de cuya fidelidad abusó tan cruel-
mente una raza de reyes altaneros;


1 . . t A' bl . 1. 688. así que a slgmen e sam ea, reum-
da en 1688, se mostró tan resuelta á man-
tener sus privilegios, que el gobernador,
contando con el apoyo del monarca, despues
de haber tanteado las intenciones de la mis-
ma, se decidió á disolverla por su propia
autoridad. Los diputados, por su parte, co-
misionaron á Ludwell, en otro tiempo uno
de los mas influyentes realistas, para que
marchase á Inglatera á entablar su apelacion
contra el gobernador.


Philip Calvert, segun queda dicho en uno
de los capítulos anteriores, se habia afir-
mado en el gobierno de Maryland en 1660.
Durante algunos años todo mar.chó próspera-


17




I~I HISTORIA DE LOS CAP, XIII,


mente; estendíanse los colonos por aquel ter-
ritorio, y la perspectiva de incremento en
riqueza y poblacion, era tan brillante como
halagüeña. Lord Baltimore se empeñó en


alegar el derecho que creia asistirle
1664.. , , 'd' , h t para ejercer su JUl'lS lCClOn as a en
las márgenes del Dela \Vare; mas chocó con
la mala voluntad de los empleados del duque
de York, tan poco dispuestos á consentirlo,
como los holandeses cuando estaban en po-
sesion de Nueva-Holanda. Del propio modo
que en la Virginia, era la principal fuente
de su riqueza el cultivo del tabaco: ésta ha-
bia recibido un grande impulso con el trabajo
de los esclavos, .Y un desaliento proporcional
t'ué el resultado de las leyes de navegacion,


que privaron de una cuantiosa renta
t67!. , 1 '1' l' a a co oma con os Impuestos sobre
el tabaco esportado en buques holandeses. A
imitacion de lo que se habia hecho con la
Virginia, se impuso un derecho de dos cheli-
nes por cada bocoy de tabaco esportado, la
mitad de cuya cantidad se destinaba á sufra-
gar los gastos coloniales, y la otra para el
propietario, corno renta personal.


Las sabias y prudentes medidas de Lord
Baltimore, hicieron que produjera Maryland
mas beneficios al propietario que ninguna de
las otras colonias americanas; así fué que en
su ancianidad obtavo este hombre público
una bella compensacion de sus afa,nes. A su


fallecipliento, tenia la provincia diez
1676. d d' d" '1 1 con a os con unos lez y SOIS mI la-
bitantes, en su mayor parte protestantes.
Este hecho indujo al R. Mi'. Yeo de Patuxent
á dirigir una carta al arzobispo de Cantor-
bery, quejándose no solamente de la desmo-
ralizacion de la colonia, sino tambien del
hecho de no disfrutar rentas fijas el clero de
la iglesia anglicana, como sus hermanos de
la Virginia; añadiendo que, por 10 tanto su
posicion no er~ tan respetable, ni conveniente-


mente calculada para producir el bien, como
debiera serlo. Cuando, despues del falleci-
miento de Lord Baltimore, llegó su heredero
y sucesor ti Inglaterra, el obispo de Lóndres,
bajo cuya jurisdiccion se habian puesto las
colonias, se empeñó vivamente en obtener
del nuevo Lord que proveyese al manteni-
miento de la iglesia anglicana, pre-
te , , , d d i678, nSlOn a que a uras penas pu o
resistirse. El sentimiento popular de la épo-
ca era, sin embargo, tan desfavorable para
los católicos romanos, tanto en Inglaterra
como en la colonia misma, que Cárlos II es-
pidió una órden para que solo se confiriesen
los empleos á los protestantes, esceso de au-
toridad para el cual no le facultaban los tér-
minos de la carta otorgada al padre del Lord,
que eximia al propietario de la intervencion
del monarca. El pueblo de Maryland, sin em-
bargo, no hizo aprecio de aquella medida tan
arbitraria por parte del rey.


Durante la permanencia de Lord Baltimore
en Inglaterra, fué cuando los protestantes de
la colonia, acaudillados por Fendal, el pri-
mitivo gobernador, que era hombre entendido
en materia de conmociones populares~ se pro-
nunciaron contra el propietario bajo el pre-
testo dique era Papista. Este último,


, lt ' " b' i68~. apresuro su vue a j' reprImlO len
pronto la insurreccion, y dispuso el arresto
de Fendal, que juzgado y reconocido culpa-
ble, fué desterrado por un año.


Aunque Jacobo II era un franco católico
romano, así como Cárlos II lo era secreta-
mente, no favoreció, al ocupar el trono, al
propietario de Maryland , sino que antes por
el contrario, dispensó su proteccion al cuá-
quero \Villiam Penn, sobre todo en la cues-
. tion de límites; y en su consecuen-


, L d B' lt' . d i685. Cla, or a lmore tuvo que ce er
ante las reclamaciones de su vecino. Ni aun
la carta de Maryland pudo salvarse, pues




CAP. XIII. ESTADOS-UNIDOS. 1:H
á pesar de cuanto hizo el gobernador, el mo- se este asunto, Jacobo II abandonó el trono.


narca espidió contra ella el Qua War- y entonces todos los negocios se pusieron hajo
t6SS; L d B lt' 1 " t" V d 1 t 'i' t ranta. 01' a Imore vo ViO apre- o ro pIe. eromos mas a e an e que elec o
suradamente á Inglaterra para defender sus produjo en las colonias americanas el cambio
derechos; pero antes de que pudiera arreglar- político ocurrido en Inglaterra.




CAPÍTULO XIV.
1630 -1690.


ORiGEN Y PROGRESO DE LAS CAROLINAS.


La patente de Heath en 1630.- Colonizacion en 1660.- Los propietaríos.- Disposiciones de la carta.- MediJas adoptadas
respecto á los pobladores. - Albermale-Clarendon. - Segunda carta. _. Predicaciones deJ orge Fox. - El gran Modelo de
Juan Locke. - Bosquejo de su plan. - Emigrantes en tiempo de Sayle. - Intiigas de los Españoles. - Emigracion bajo el
Gobierno dc Yeaman.-Descontento de los propietarios.-Aumento de poblacion.-Asuntos de la Carolina del Nor-
te.-Disturbios. - Sothcl. - Los filillUsteros favorecidos por los Carolinos -.[acobo lo y el Quo Warranto (').-Nuevos
(listurbios en la Carolina del Sur. - Progreso de las Carolinas del Norte y del Sur.


Ya hemos dicho cuales fueron los desas-
trosos resultados que obtuvieron los franceses
cuando trataron de fundar una colonia en las
costas de la Florida. España no habia querido
nunca ceder de sus derechos sobre aquel ter-
ritorio, pero no adelantaba un paso en punto
¡í colonizacion, contando solo con alguna que
otra colonia aislada en la costa. Raleigh y
Gilbert, á pesar de sus esfuerzos, no pudieron
obtener tampoco el resuHado apet.ecido y ni
aun el l)rivilegio concedido por Cárlos 1 en
Hi30 á .Sir Roberto Heath, su procurador
general, para que á cierto espacio situado al
Sur de Virginia s~ le llamase Carolana, bas-
tó para promover la colonizacion. La patente
ele IIeath fué por lo tanto declarada nula, no
habiéndose llenado las condiciones con que
fué concedida; mas no obstante, varios pun-
tos de aquella fértil tierra, fueron ocupados
durante los quince ó veinte años siguientes


(") Hemos subrayado esta palabra., como está en el origi-
nal, porque no tiene una tradu~cion exacta, pues Qnn es latin
y Warranlo se deriva de \Varrant, que significa auto, de-
creto, escritura, privilegio, etc. (N. del 1'.)


por algunos grupos de emigrantes. Muchas
personas que sufrian persecucion en Virginia
por cuestiones religiosas, se refugiaron en
aquellos límites, poblando una parte del pais
por las orillas del Chowan. Otra pequeña
partida de aventureros, que habia huido de
Nueva-Inglaterra, se estableció há-
. d v C R' 1660. Cla Hi60 cerca e L' ear ape !Ver;


pero habiendo visto que la tierra no era pro-
ducti va y que los indio~ vecinos no demostra-
ban las mejores intenciones, la mayor parte
de los emigrantes se volvieron á su pais. En
honor de Massachusetts debe consignarse que
en 1667 se concedieron socorros para aliviar
á los que se hallaban en la miseria.


Poco despues de la Restauracion, unos
cuantos caballeros del mas elev.ado rango,
entre los que se contaban el conde de Cla-
rendon, Monk, el duque de Albermale, los
lores Berkel~y, Craven, Ashley, Sir Juan
Cartaret, Sir Colleton y Sir Guillermo Ber-
keley, gobernador de Virginia, «excitados,»
segun dijeron, «del mas laudable y piadoso
celo por la propagacion del Evangelio,» pi-




CAP. Xl\". 1I1STOnL\ DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 133


dieron cierta estension de terreno en las par- tales como, ceder cien acres de tierra á cada
tes incultas de América, habitadas solo por individuo libre, libertad de conciencia y una
un pueblo bárbaro, que ignoraba la existen- participacion en el gobierno, etc.; pero, por
cia de Dios. Cárlos II accedió inmediatamente las razones ya espuestas, la colonia de Cape
á su peticion, erigiéndose fuera del territo- Fear no habia obtenido buen éxito, y así los
rio, al sud de Chesapeake la nueva provincia emigrantes de Nueva-Inglaterra no quisieron
de Carolina, que abrazaba la region com- ir á la naciente provincia.
prendida desde Albermale Sound hasta el rio Con los pobladores de la Virginia en el
San Juan, por la parte del suu, y hasta el Sound, cuyo punto, comprendido el distrito
Pacífico por la de Poniente. La carta auto-; vecino, habia recibido el nombre de Alberma-
!"izaba á los ocho propietarios, cuyos nombres le ~ Berkeley, á quien se habia encargado la
hemos citado, para que decretaran y publi- direccion, siguiendo las instrucciones que se
casen cuantas leyes juzgasen necesarias, le dieron, no se mostró tan pródigo en las con-
mediante el consentimiento, parecer y apro- cesiones, por creer los propietarios que aque-
hacion de los hombres libres de la colonia; na gente era mas fácil de contentar; pero con
permitíaseles asimismo crear tribunales de los demás, entre los cuales se contaban mu-
justicia, nombrando jueces civiles, magistra- chos que habian abandonado la Virginia muy
dos y oficiales; erigir fuertes y castillos, descontentos, y cuyo carácter se conocia
levantar ciudades; hacer guerra en caso bastante bien, creyó oportuno proceder con
necesario; establecer la ley marcial, ,y úHi- prudencia. Facilitando pues los medios para
mamente construir puertos y poner aduanas adquirir tierras y nombrando gobernador al
(lue fijasen derechos sobre los géneros de car- popular \Villiam Drumond, el mismo que
ga.y descarga; pero todo estó, segun ya se despues fue muerto en la rebelion de Bacon~
ha dicho, prévio el consentimiento de los no trató de intervenir en los demás asuntos
hombres libres de la colonia. Merece'particu- , de los pobladores. Sentimos consignar aquí
lar mencion una de las disposiciones de dicha que los nobles propietarios no atendieron á
earta. El rey autorizaba á los propietarios los intereses espirituales de los colonos ni á
para que observasen respecto á los habitantes la conversion de los indios, por mas que al
de la provincia, la tolerancia religiosa que en pedir el territorio fuera su principal objeto la
su concepto juzgaran oportuna y razonable, propagacion del Evangelio.
con la espresa condicion de que ninguna per- Algunos pobladores de Barbadoes que ha-
sona que hiciera uso de semejante libertad bian recorrido la costa de la Carolina, hicie-
fuese molestada, castigada ó interrogada por ron un convenio con los propietarios para
su diferencia de opiniones en materias de re- trasladarse á las inmediaciones de Cape Fear
ligion, siempre y cuando no obstante que no River, cerca de la abandonada colonia de los
alte.rase el 'órden público y la paz de la co- habitantes de Nueva-Inglaterra, y entonces,
munidad. Sir John Yeamans, miembro de la sociedad,


La primera medida de los propietarios, fué fué nombrado Gobernador del nuevo distrito,
naturalmente atraer á los pobladores de Nue- que recibió el nombre de Clarendon.


1 1 t d V· .. S' y .. 1 . 1 1665. va- ng a erra y e ugmm que aun perma- Ir eamans reCIbIÓ e espeCIa en-
necian en dichos puntos; y en consecuencia cargo de «proporcionar todas las ventajas po-
se les hicieron muy buenas proposlCIOnes, sibles á la gente de Nueva-Inglaterra, porque




HISTORIA DE LOS CAP. XIY.


así podia esperarse una numerosa emigra- exigia que se estableciese un gobierno per-
cion;» y el nuevo Gobernador, siguió aquellas ma1l0nte, confióse la mision de formarlo á
instrucciones tan acertadamente, que lJien Shaftesbury, quien llamó en su ayuda al
pronto consiguió reunir los restos de la anti- bien conocido Juan Locke. Este emi-


1 . P . . .. t t f' . t . G i 670. gua co oma. romovlO aSlmlsmo un pro- nen e mc a lS1CO proyec o un t'an
vechoso comercio en maderas con la isla de Modelo, que prueba de una manera singular
donde él mismo habia emigrado. y arregló los cuán difícil es, tanto en la teoría como en la
asuntos generales de la pequeña colonia con práctica, regular satisfactoriamente la posi-
un tacto y prudencia tales que le aseguraban cíon y reclamaciones de gobernados y gober-
los mejores resultados. nantes. Baste decir que no se llevó á cabo el


Cuando los propietarios de la Carolina hu- proyecto, ni era de esperar que así sucediese
bieron conocido mejor las condiciones geográ- en una naciente colonia. En obseq uío al
ficas de aquella region, concibieron el deseo de autor, haremos aquí, no obstante, un breve
ensanchar su territorio, y en consecuencia, resúmen de sus disposiciones.
en el-mes de junio de 1665, obtuvieron una «Se nombrará jefe perpétuo al propietario
segunda Carta en virtud de la cual se esten- de edad mas avanzada, debiendo sucederle á
dieron los límites de la Carolina tanto por la su muerte el que le siga en años. Dicho jefe
parte del Norte como por la del Sur. Habién-¡ será á la vez presidente del tribunal que él
dose otorgado en 1667 una segunda conce- ¡ formare, y para el cual se crea una Junta


sion, fueron trasferidas á los mismos compuesta, de tres propietarios á cuyo cargo
t667. propietarios las islas de Bahama. corre la administracion de todos los asuntos
Las emigraciones de Virginia y Nlleva-In- que les competan. El citado tribunal debo
glaterra, contribuyeron al aumento de la funcionar en nombre del rey; aprobando ó
colonia de Albermale, y bajo Stevens, que desestimando cuantas leyes se hagan por la
sucedió á Drumond, en el cargo de Goberna- diputacion de la colonia, y se autoriza asi-
dor, se decretaron las primeras leyes por una mismo al jefe para que nombre un goberna-


Asamblea -compuesta de dicha auto- dor, el cual, despues de obtenida la real
i669. ridad y un consejo formado de doce I aprobacion , será representante de aquel en
delegados elegidos por los colonos. I la. Carolina. Cada uno de los siete propieta-


Algunos años despues, los propietarios rios tendrá el derecho de nombrar un diputa-
confirmaron á los pobladores en la poses ion do que le represento en las asambleas para
de sus tierras mediante una promesa solem- obrar con arreglo á sus instrucciones. Ade-
ne, autorizándoles para que eligiesen seis más del gobernador, y á semejanza de lo dis-
consejeros además de los que ellos habian puesto en la antigua constitueion Sajona, se
nombrado ya. Hácia la misma época, el fa- formará un Congreso con Cámaras alta y
moso Jorge Fox , fundador de la secta de los baja, dándose á todo ello el nombre de ~ar­
cuáqueros, visitó la colonia de Albermale ,y lamento, el cual debo encargarse de legislar
merced á sus predicaciones y esfuerzos dió el pais, y será reelegido cada dos años. Cual-
un gran impulso al cuaquerismo en aquella quiera disposicion adoptada por las Cámaras
comarca. no tendrá efecto á menos que se ratifique en


Como la vasta estension de territorio de pleno parlamento, durante la misma sesion;
que se habian encargado los propietarios y aun así, no continuará en vigor sino hasta


..




CAP. XIV. ESTADOS-UNIDOS. 135
el bienio siguiente, á menos que en el ínteDin Tal era en resúmen el complicado plan de
fuese confirmada con la rúbrica y sello del gobierno propuesto por Juan Locke, plan,
jefe y tres propietarios. La Cámara alta debe· que segun observa juiciosamente Mr. Hil-
componerse de siete diputados electos entre' dreth, «comprendia y aun exageraba algunas
los landgraves y caciques mas ancianos, y de de las peores condiones y formas del sistema
otros siete designados por la Asamblea; y la feudal.» Por esta razon, cuando se intentó
Cámara baja, así como en otras provincias, llevarle á cabo, vióse que era de todo punto
se formará con los representantes de los di- impracticable. Entre tanto, los colonos ha-
ferentes condados y ciudades. Se crearán cian por cuenta propia cuanto reclamaban
igualmente varios cargos oficiales, tales como sus necesidades en materia de legislacion,
el de almirante, secretario, juez, inspector, hallándose por lo tanto muy poco dispues-
tesorero, mariscal y un notario; y además de tos á favorecer cualquiera medida de que
esto, cada condado debe tener un sherif y pudieren dispensarse sin la intervencion
<matro jueces de paz. La nobleza se compon- de los propietarios. Despues de trascurri-
drá de barones, caciques y landgraves, dán- do mucho tiempo hiciéronse á la vela tres
dose á los primeros doce mil acres de terreno, buques con una partida de emigrantes, con-
á los segundos veinte y cuatro y.á los terceros fiándose el mando al capitan \Villiam Sayle,
cuarenta y ocho mil., con la condicion de ser á quien ya se habia empleado algunos años
inajenables sus posesiones. rrambien han de antes en otra esploracion. Para atender á los
nombrarse oficiales militares, .y todos los ha- gastos necesarios para el establecimiento de
bitantes desde 16 á 60 años, quedan obliga- la colonia, se invirtieron 12,000 libras. Poco
(los á empuñar las armas cuando, en tiempo despues de su hlarcha , tocaron los viajeros
(le guerra, les intimare la órden el goberna- on Puerto-Real, dondo descubrieron vestigios
dor ó el gran Cons8jo. Con respecto á la re- de la fortaleza construida por los hugonotes,
ligion, se 'fijan tres puntos principales; el y al fin, se establecieron en un punto situado
primero, creer que hay Dios, el segundo que entre dos rios, á los cuales llamaron el Ashley
se le debe amar sobre todas las cosas y el y el C60per, nombres de familia de Lord
tercero que es único y verdadero, y que el Shaftesbury. Allí fué donde echaron los pri-
deber de todo hombre es decir la verdad cuan- meros cimientos de Charleston; pero algunos
do sea requerido á prestar testimonio. Aquel años despues , trasladáronse á la ciudad ac-
que no aceptare este artículo de fe, no podrá tual, que ofrecia mas comodidades por su


. I


ser declarado libre ni tener posesion alguna situacion. Antes de verificarse esta mudanza,
ó vivir en la Carolina. Prohíbes e espresa- murió Sayle, sucediéndole sin John
mente perseguir á nadie por su manera de Yeamans, gob8rnador de Clarendon, 1672.
observar el culto, y á cada cual se le deja quien introdujo en la colonia una partida de
completa libertad de conciencia para que negros de Barbadoes, los cuales se aumenta-
adore á Dios del modo que á su juicio crea ron de tal modo, que pronto fueron doble-
mas conforme con la Divina voluntad y la mente numerosos que los blancos. De este
Palabra revelada. A todo hombre libre de la modo se organizó el trabajo de los negros en
Carolina, se le concede además una autori- la Carolina, cuyo suelo y clima se prestaban
dad absoluta sobre sus esclavos, sea de la muy especialmente al objeto. Teniendo en
opirdon que fuere... cuenta la inmensa distancia que habia entre




136 HISTORIA DE LOS CAP, XIV,
la nuev'a, colonia y Albermale, formaron los Los colonos de la Carolina habian estado
propietarios un gobierno separado, y de aquí recibiendo, durante varios años, de los pro-
nacieron las dos distintas denominaciones de pietarios de Inglaterra, considerables reme-
Carolina del Norte y Carolina del Sur. sas de víveres y otros efectos, siendo asimismo


Las molestias y privaciones que hubieron generosamente auxiliados con algunos miles
de sufrir los colonos despues de sus primeros de libras; pero al ver los segundos que en
trabajos, se agravaron con las intrigas y ase- vez de correspondérseles con cualquiera be-
chanzas de los españoles de Fuerte Agustin, neticio, solo recibian nuevos pedidos, se des-
los cuales enviaron emisarios á los pobladores animaron ante aquel proceder, tan contrario
de Ashley Rivei', con el objeto de promover á sus fundadas esperanzas. Originó se


1 'd 1 d ' , t d t t t 1677, un, a boroto, escItan o por otra parte á os es- e aqm un mu uo escon en o en re
clavos descontentos á que abandonasen á sus propietarios y colonos, resfrió se su amistosa
amos y huyeran al territorio español. Y tal intimidad y comenzaron á indisponerse; pero
maña se dieron para inculcar entre las tribus esto mismo redundó en beneficio de los últi-
salvajes la mas desfavorable opinion yerró- mos, porque les obligó á contar solo con sus
neas ideas acerca de los ingleses, á quienes propios recursos, haciéndoles adquirir cierta
odiaban como herejes, que aquellos falsos instruccion. Los propietarios, por su parte,
indios tomaron las armas con el fin de espul- atribuyeron la causa de tan desagradable
sar á una raza, que nunca, les hizo, ni in- contratiempo al desarreglo y mala adminis-
tentó hacerles el menor daño. Las fatigas y tracion de sir John Yeamans, quien, á prin-
privaciones que tenian que sufrir los colonos cipios del año, vióse en la precision de dimitií'
produjeron, como era natural, el descon- su cargo de gobernador á consecuencia del
tento y la insubordinacion, y segun podia mal estado de su salud; si bien esto no le
esperarse, esto ocasionó varias insurreccio- salvó, pues hubo de morir al poco tiempo.
nes poco despues, que fueron, no obstante, La diversidad de opiniones y la gran confu-
sofocadas por el gobernador. La guarnicion sion en que se vió envuelta la colonia poco
española del fuerte San Agustin tuyo noticia tiempo despues , es causa de que no puedan


de aquellos disturbios y envió inme- registrarse con exactitud los anales de aquel
1672. diatamente una partida de gente ar- periodo, quedando por tanto en la oscuridad
mada, que llegó hasta la isla de Santa Elena el órden y relacion de los sucesos que tuvie-
con el objeto de desalojar ó destruir á los ron lugar, Al renunciar Yeamans su cargo,
pobladores; pero habiéndoles salido al en- el cons~jo nombró para reemplazarle á sir
cuentro cincuenta voluntarios al mando del Joseph \Vest, mas en el. espacio de pocos
coronel Godfrey, apresuráronse á evacuar la años ocurrieron varios cambios de goberna-
isla retirándose á su fortaleza. Durante el dores, y solo de 1680 á 1685 tomaron pose-
gobierno de sir John Yeamans llegaron dos I sion cinco distintos. A pesar de esto, ibase
buques llenos de emigrantes holandeses, pro- aumentando la poblacion; procedentes de
cedente s de N ueva-York, y poco despues, Inglaterra llegaron á la Oarolina una porcion
habiéndose tenido noticia que otros muchos de emigrantes, y en 1679 arribó un buque
pensaban emigrar tambien, diéronse buena lleno de protestantes estranjeros, que enviaba
maña los propietarios para infundirles áni- Cárlos II para que se dedicasen al cultivo de
mo, haciéndoles las mas generosas ofertas. la vid y de los olivos y á la propagacion del




CAP. XIV. ESTADOS-UNIDOS. 137


gusano de seda. Tambien emigraron algunos I su objeto, intentaba escaparse para cobral'
escoceses; y muchos de los hugonotes refu- las contribuciones sin la autorizacion
giados en América despues de la promulga- del rey. Estraño parecerá sin duda i6S0.
cion del Edicto de Nantes, se establecieron á que el mismo Shaftesbury, entonces muy
lo largo de las márgenes del Santee. popular, tomase á su cargo defender seme-


Al morir Stevens, gobernador de Alber- jante acusacion; pero ello es que así fué, y
male, ó sea de la. Carolina del Norte, en 1674, bajo el pretesto de que la falta no se habia
el Congreso eligió á su orador Cartwright
para ocupar la vacante; pero hallándose dicho
cargo sujeto á las condiciones propuestas en
el Gran Modelo, embarcóse Cartwright para
Inglaterra, acompañado del orador East-
church, á fin de conferenciar con los pro-


pietarios sobre aquel punto. Millar,
i676. hombre notable en la colonia, habia
sido acusado de sedicion; pero como quiera
que se le declarase absuelto de dicho crímen,
marchó tambien á Lóndres á presentar sus
quejas, que fueron atendidas, concediéndosele
el cargo de secretario de la colonia como una
compensacion de sus pasados disgustos. Poco
despues, fué nombrado gobernador East-
church , pero á su vuelta de Lóndres, detú-
vose en las Indias Orientales para contraer
un enlace de conveniencia, y entre tanto
Millar desempeñó sus funciones, procediendo
á vigorizar las perjudiciales disposiciones del
tratado de navegacion, que eran una traba
pará el naciente comercio de los colonos. El
descontento se hizo general, y bien pronto
estalló una insurreccion capitaneada por
John Culpepper: Millar fué preso; formóse
una junta popular, y al presentarse East-
church para encargarse del gobierno, el
pueblo rehusó someterse. Confiando en la
justicia de su causa, los colonos, que habian
nombrado á Culpepper recaudador de im-
puestos, le enviaron á Inglaterra para obte-
ner de los propietarios la aprobacion de los
cambios que acababan de hacerse; pero en el
ínterin, Millar que habia conseguido fugarse,
acusó á Culpepper de que una vez conseguido


TOMO J.


inferido á la Corona sino á los colonos, abogó
con tal tino y tan buen éxito, que el jurado
absolvió á Culpepper. Viendo los propietarios
que seria inútil empeñarse en gobernar con
arreglo al Modelo de Locke, hicieron un
convenio con los colonos, prometieron


. t' b i6S3. una amms la, y nom raron un nuevo
gobernador, llamado Seth Sothel, hombre de
carácter sórdido, que durante una adminis-
tracion de cinco años robó á los propietarios
y á los colonos de tal modo, que el
C " 1 .. d i6SS. ongreso se VIO en a preClsIOn e
destituirle para siempre, desterrándole luego
por término de un año.


Durante la época en que fueron tan fre-
cuentes los cambios de gobernador en la Ca-
rolina del Sur, presentáronse en


i6S0 Charleston para comprar víveres los a
famosos filibusteros, y bien fuese por i685.
temor ó por interés, es el caso que tanto el
pueblo como el gobernador mismo, los reci-
bieron muy bien, es citándoles á que repitie-
ran sus visitas. Aquella temible cuadrilla de
aventureros que tiempo atrás se habia lanza-
do á los mares de la India Oriental, donde
fué dispersada por los españoles, presentá-
base de nuevo con motivo de la guerra con
España, y habiendo obtenido el consentimien-
to y los medios necesarios para armarse en
corso, dedicó se á perseguir el comercio y ata-
car las posesiones de aquella nacion en Amé-
rica. Provistos los filibusteros de plenos po-
deres para obrar, fueron aumentando su
fuerza con aventureros y gente perdida de
todos los paises, y tan atrevidas empresas


18




138 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. CAP. XIV.


acometieron, y de tal modo coronó el éxito sus absoluto de los propietarios, en tanto que otros
hechos, que llegaron á inspirar cierta admi- optaban por una legislacion independiente y
racion, mezclada, no obstante, algunas veces local, era gobernador Morton, quien no
de un terror pánico. Hasta llegó el caso de pudiendo satisfacer á ninguna de las partes
que uno de los jefes de los filibusteros fuese contendientes, fué á poco reemplazado por
hecho caballero por Cárlos II , nombrando á Colleton, bajo cuya administracion llegó á,


otro gobernador de la Jamaica. Sin ser la lucha verdaderamente grave. En vano
168". b l· ·bl b d d' l· b d . d 1 • em argo, os terrl es a usos e aque- pro uJo e nuevo go erna or una COpIa e
Ha gente desalmada continuaban siempre sin Gran Modelo con sus numerosos artículos y
que tuvieran ya una razon de ser, y como la estudiadas disposiciones, con objeto de que se
paz con España obligaba á retirarles toda estableciera el Congreso; todos los colonos
clase de apoyo, el gobierno inglés comenzó á insistiendo en que solo habian aceptado la
desear su desaparicion. Las relaciones con primitiva modificacion que se les propusiera~
los piratas no eran, sin embargo, 10 único presentaron nuevas leyes en sustitucion de
que perjudicaba á la moral y buenas costum- las que regian. Inútilmente intentó Colleton
bres de los colonos, pues terminadas aquellas obligar á los colonos al pago de los impuestos
persistieron en mantener con los indios cierto que se adeudaban á los propietarios, pues na-
comercio que consistia en vender los cautivos da pudo conseguir, aun cuando, recurriendo
en la India Oriental, y todo esto á pesar de las al último espediente, publicó la ley marcial.
observaciones de los propietarios, que com- En medio de estos disturbios, el famoso So~
prendieron al fin no les convendria seguir thel, desterrado últimamente de Albermale~
tratando con aquella gente. apareció de nuevo en aquel campo de Agra-


Los propietarios de la Carolina ansiaban mante, y habiéndose puesto á la cabeza de la
naturalmente que Jacobo II apoyase su Car- oposicion, formóse un nuevo Congreso el cual,
ta; pero el monarca, en vista de que tanto despues de destituir á Colleton le des-


1 1 . b d S h 1 1690. aquel os co onos como los de Nuevarlnglaterra terro, nom ran o á ot e para que
no querian sujetarse al pago de los impues- le reemplazara. A pesar de todos estos contra-


tos ni á las disposiciones relativas al tiempos y peripecias, las Carolinas seguian
1685. . 'd' . Q TXT d d 1 t ta t 1 comercIO, espl 10 un uo rr arranto progresan o en sus a e an os, y n o as co-
contra los propietarios. lonias del Norte como las del Sur estaban ya


Durante aquella lucha de encontradas opi- planteadas perfectamente, abrigándose fun-
niones en la que unos querian el gobierno dadas osperanza~ de un próspero porvenir.


~ '.~I




CAPÍTULO XV.
166{ -1688.


J'ENN Y J'ENNSYLVANIA.


William Penn.-Su educacion y pronta carrera.-Cualidades de su carácter.-Pennsylvania.-Condiciones de la Carta.-
Pobladores. - Proposiciones á los emigrantes. - Conducta observada con los indios. - Víveres. - Reclamacion del Du-
que de YQrk .. - Viaje de Penn á Nueva-York.- Reunion de los hombres libres.- Disposiciones adoptadas.- El Código
de-las leyes.- Cuestion de limites.- Entrevista con los indios.- Comercio con los indígenas.- Fundacion de Philadel-
phia.- Sesion del Cuerpo legislativo y sus actos.- Prosperidad de la colonia.- Penn vuelve á Inglaterra y se hace fa-
vorito de Jacobo 11.- Disgustos y cuestiones con los colonos y su resultado.- La prensa de imprimir. -Escuela públi-
ca.- Los bajos condados de Delaware.- Destitucion de Penn.


El nombre de William Penn es uno de los
mas ilustres en la historia de la colonia Ame-
ricana, y bien merece la estimacion y respeto
que se le ha profesado y se le profesa tanto por
los filántropos como por los patriotas. Este
hombre notable era hijo único del almirante
Penn, quien se distinguió en tiempo del pro-
tectorado de Cromwell por la conquista de
Jamaica, y mas tarde por su conducta y va-
lor durante la guerra con Holanda, en el
reinado de Cárlos II, del cual era favorito,
así como lo fué despues de su hermano el


Duque de York. El jóven Penn cmpe-
1661. . t d . b zo su carrera en ran o como mIem ro
de la Cámara de los Comunes en la ciudad de
Oxford, justamente en la época en que los
cuáqueros, luchando con el descontento y
oposicion de todas las sectas y partidos, per-
sistían en propagar sus perniciosas doctrinas.
Habiendo contraido relaciones amistosas con
un predicador cuáquero á quien llegó á tratar
con la mayor intimidad, el hijo del almirante


se convirtió á las doctrinas de la nueva secta,
adoptándolas con t.al entusiasmo, que fué
desterrado y espulsado de la Universidad al
poco tiempo. Este incidente exasperó á su
padre, el anciano almirante, quien le casti-
gó, echándole de su casa; pero poco despues,
arrepentido sin duda de esta severa medida,
envióle á viajar por Europa, con la esperan-
za de que, llegando el jóven á conocer mejor
el gran mundo se curaria de su escéntrico
entusiasmo. En efecto, los viajes que hizo
Penn ensancharon su inteligencia suavizan-
do notablemente sus cost'umbres.


A su vuelta á Lóndres, que tenia por ob-
jeto estudiar leyes en Lincoln's. Inn, se le
consideró como un perfecto y cumplido caba-
llero. «El deseo de adquirir gloria, decia él
despues, estuvo á punto de arrastrarme.»
Pero su buen sentido le hizo comprender lo
que valian las vanidades del mundo y cuan-
tos eran los vicios de la sociedad , cuyas
reflexiones, coincidiendo con un viaje que




· 140 HISTORIA DE LOS CAP. XV,


casualmente hizo á Irlanda en compañía de
su antiguo amigo el predicador cuáquero,
despil'taron en él otras ideas, y resolvió con-
sagrarse al amor de sus hermanos, observan-
do una imparcial tolerancia. Mas de una vez
se le oyó decir: «Dios en su infinita bondad
guió mis pasos en aquel crítico momento, en
que me hallaba en la flor de mi juventud. »
Penn empezó desde luego á propagar las doc-
trinas de que era tan ardiente partidario, las
cuales observó, afrontando toda clase de con-
tratiempos. Habiendo sido preso en Irlanda
algun tiempodespues, se le puso por fin en
libertad y volvió á Inglaterra, donde fué ob-
jeto de la animosidad y de las burlas de cuan-
tos le con ocian , sin contar con la cólera de su
padre, quien por segunda vez le despidió de su
casa. Mas el jóven Penn era un espíritu de-
masiado elevado para intimidarse por esto, y
ni las amenazas ni las promesas, vencieron
·su energía. «Decid á mi padre, esclamó, al
ser conducido á la Tor~'e de Lóndres, que
antes de renunciar á mis opiniones, me ser-
virá de tumba la prision, y que no debo temer
nada porque solo ante Dios soy responsable
de mi conciencia.» Penn fué desterrado mas
tarde y estuvo muchos meses ausente de su
patria, pero al fin se le absolvió de la pena
por la influencia del Duque de York, que, se-
gun ya hemos dicho, era íntimo amigo de su
padre así como tambien del jóven. Por enton-
ces enfermó el altivo almirante, y hallándose
ya en su lecho de muerte, reconcilió se con su
hijo, recomendándole con la mayor eficacia
al Duque (le York, del cual era favorito y á
quien trataba con la mayor intimidad.


Algunos años antes Penn emprendió lleno
de fé la gran obra que habia de darle nombre,
y no tardó en ser llamado para tomar una
parte activa en los asuntos de sus compañe-


ros los cuáqueros de Nueva-Jersey.
1674.. El" h b' d'd d i Joven a la proce loen to o con


tal prudencia, demostrando en varias ocasio-
nes tan profunda sabiduría y buen sentido,
que no es de estrañar se le mirase con la ma-
yor deferencia y respeto tanto en su patria
como en América. El padre de Penn habia en-
cargado á su hijo, antes de morir, reclamase
al gobierno 16,000 libras que se le adeudaban;
pero como era muy difícil, si no imposible,
el cobro de semejante suma, con un rey como
Oárlos II, Penn solicitó obtener en vez del
metálico, una porcion de territorio en Amé-
rica, lo cual consiguió merced á la influencia
del Duque de York y otros cortesanos. Oon
este motivo, en una carta escrita el 5 de
enero de 1681 dijo Penn lo siguiente: «En
este dia y despues de innumerables audien-
cias, reclamaciones y disputas, se me otorgó
con el gran sello de Inglaterra el territorio
pedido, al que el rey puso por nombre Penn-
sylvania, para honrar el recuerdo de mi pa-
dre, concediéndoseme los poderes y privilegios
necesarios. Yo habia deseado darle el nombre
de Nueva-Gales, por ser un pais montañoso;
mas habiéndoseme rehusado la peticion pro-
puse el de Sylvania, al que· añadieron Penn,
aun cuando yo me opuse á ello formalmente,
Fuí á ver al rey para que mandara suprimir
aquella partícula, pero me contestó que ya
era cosa hecha; y á pesar de haber ofrecido
luego al subsecret.ario veinte guineas para que
alterase el nombre, porque temí que se consi-
derase aquello como una vanidad mía, y no
como una muestra de respeto tributada por
el rey á mi padre, nada pude conseguir. Po-
deis comunicar la noticia á mis amigos, que
recibirán pronto mis proposiciones. La gracia
que se me acaba de conceder es justa, y yo
espero que Dios, que lo ha permitido así, des-
pues de tantos contratiempos y dificultades,
bendecirá esa tierra haciendo que sea la se-
milla de una gran nacion. Por mi parte yo
tendré buen cuidado de sembrar bien.»




CAP. XV. ESTADOS ·UNIDOS. 1.41


La carta real concedida á Penn, diferia
muy poco de la de Maryland: se le nombraba
Señor absoluto de Pennsylvania con ámpli.os
poderes para gobernar, per.o teniend.o presen-
te que para decretar leyes era necesari.o el
parecer y c.onsentimient.o de l.os h.ombres
libres de la provincia. La C.orona se reserva-
ba un veto, y el Parlamento el derecho de
crear impuestos.


Dentro de los límites de Pennsylvania habia
ya un considerable número de pobladores
holandeses y suecos, y por lo tanto, en el
mes de abril de 1681, remitió Penn por con-
ducto de un pariente sUy.o llamado William
yIarkham el Real decreto por el cual se le
n.ombraba señor y propietario de. aquella
tierra, incluyendo adjunta una carta, en la
cual, para granjearse la estimacion y buena
voluntad de los colonos, decia: «No vais á
estar á la merced de un gobernador cuya in-
tencion sea aumentar su fortuna entre vos-
.otros; sereis gobernados por las leyes que
hagais vosotros mismos; vivireis libres, y si
tal es vuestro deseo, sereis un pueblo sóbrio é
industrioso. Yo no usurparé l.os derechos de
ninguno ni oprimiré á nadie, pues Di.os me ha
dotado de otras ideas, concediénd.ome la gra-
cia de permanecer fiel á ellas.» Markham fué
tambien autorizado para arreglar la cuestion
de Iímites con el propietario de Maryland.


Entre tanto, en el mes de may.o de 1681,
se publicaron en Inglaterra anuncios para la
venta de tierras al tipo de cuarenta shillinlJs,
ó sea diez libras cada cien acres, sujetos no
obstante á un censo perpétuo de un shillin.r¡.
Formóse una compañía, yen el mes de julio
se hicieron á la vela tres buques á bordo de
los cuales iba una partida de emigrantes que
debian desembarcar en las costas de Delawa..;
re, llevando instrucci.ones para construir la
nueva ciudad, que segun el deseo de Penn,
debia tener el aspecto de una risueña y pin-


toresca poblaci.on. P.or la primera vez acaso,
viéronse l.os indi.os tratad.os c.on filantr.opía y
buena voluntad, .observand.o que se les c.on-
sideraba c.omo á herman.os de la gran familia.
humana y no c.om.o á salvajes. En 1,lila carta
escrita por Penn á los jefes de las tribus,
leíase lo siguiente: «El gran Dios ha tenido
á bien dirigir mis pasos á la parte del mundo
que ocupais, y el rey del pais donde yo vivia,
me ha concedid.o aquí una gran provincia,
pero no es mi ánimo ocuparla sin vuestro
consentimiento; soy un h.ombre de paz y
tambien lo es la gente que .os enví.o, y si hu-
biese entre v.os.otr.os y l.os nuestr.os alguna
cuesti.on ó diferencia, podrá arreglarse n.om-
brand.o ciert.o númer.o de individu.os p.or am-
bas partes.»


A principi.os de 1682, publicó Penn su plan
de gobierno en el cual se pr.op.onia n.o reser-
varse ni dejar á sus suces.ores poder algun.o
para hacer dañ.o, atendid.o que la vo-
l t d d 1 . 1682 . un a e un S.o o h.ombre n.o debla
peljudicar al bienestar y tranquilidad de t.odo
el pais; y teniend.o en cuenta que la libertad
sin la .obediencia es una c.onfusion, y que la
.obediencia sin la libertad es la esclavitud. El
Congres.o, que debia c.omp.onerse en primer
lugar de tod.os l.os h.ombres libres, y despues
de l.os diputados, n.o escediend.o su númer.o de
quinient.os ni bajand.o de d.oscientos , tendria
que elegir un c.onsej.o compuesto de setenta y
dos miembros, cuya tercera parte se cambia-
ria anualmente, y el cual seria presidido por
el propietario ó su representante con triple
voto. N.o sol.o se confiaba á este c.onsejo el
poder ejecutivo, sino que se le autorizaba para
redactar bills y presentarlos á la aprobacion
de la Asamblea. Además de esto, se con-
feccionó un código con cuarenta leyes fun-
damentales, por acuerdo de Penn y de los
emigrados que pensaban establecerse en
Pennsylvania.


J




HISTORIA DE LOS !:!AP. xv.


Con objeto de evitar toda futura recla~a­
cion del Duque de York ó sus herederos, Penn
oh.tuvo de. aquel noble una'.escritura de cesion
'-.la que renunciaba á sus 'derechos sobre la
parte de. terreno, conocida en un principio
con el nombre de .. territ.orios de Pennsylva-
nía» y que tomó luego el nombre de dos
tres bajos condados de Delaware.»


U na vez .adoptadas .todas estas medidas,
embarcóse Penn .en compañía de cien emi-
grantes, y durante todo el año, siguiéronle
mas de veinte buques, que volvieron sin la
menor novedad; pero su viaje fué largo y
desastroso, pues habiéndose declarado la vi-
ruela á bordo, murieron de esta enfermedad
treinta de los pasajeros. Al fin, hácia últimos
de octubre, penetró el buque en el ancho y
majestuoso Delaware, anclando poco despues
en Newcastle. -Tan pronto <;omo circuló la
noticia de la llegada de Penn , las autorida-
des y los colonQs corrieron á felicitarle, en
tanto que él presentaba sus credenciales y
arengaba á la multitud prometiéndoles tant.o
la libertad civil como la religiosa. Continuan-
do despues su marcha por el rio, desembarcó
en Upland ó Chester, donde encontró una
poblacion sencilla é industriosa compuest.a de
suecos y cuáqueros que se habian establecido
en un pais, el cual, por la pureza del aire,
por su agua cristalina, por lo pintoresco del
paisaje, y por la rica abundancia de toda
clase. de víveres, escitó la admiracion de
Penn, quien declaró, en su entusiasmo, que
.:el mismo Abraham, Isaac ó Jacob hubieran
vivido allí muy contentos.» Un poco mas allá
de aquella especie de paraíso y casi enfrente
de la ciudad que se llamaahpra Burlington,
habia ya empezado Markham la oonstruccion
de una casa en la que pensaba vivir Penn.


A-principios del mes de diciembre de 1682,
y. despues de haber hooho una visita á sus
amIgos de New Yersey y de ,Long Island,


volvió Penn á Chester para dedicarse esclu-
sivamente á organizar el gobierno, .arreglan-
do sobre todo la cuestion de límites, para lo
cual se atrajo la buena voluntad de los indí-
genas. En vez de t.odos los hombres libres,
que segun el proyecto de Penn, debian com-
poner las Asambleas, presentóse tan solo una
diputacion de doce individuos, de cada uno de
los condados; reunidos que fueron, eligiéron-
se diez y ocho para. formar un consejo, y con
los demás quedó constituido el congreso, acor-
dándose que en lo sucesivo, constaria este
último de treinta y seis miembros, ó sea seis
por cada condado, que se elegirian anual-
mente, observándose la misma regla con el
consejo, sin mas diferencia que la de ser res-
pectivamente la mitad en número. Suprimióse
la condicion de que t.uviera triple voto el go-
bernador, pero éste y el consejo quedaban
autorizados para redactar de consuno, y pro-
poner las leyes necesarias. Esta modificacion,
segun el parecer de Penn, era un deseo es-
pontáneo de todos los hombres libres de la
colonia, y por lo tant.o no fué justo acusarle
veinte años des pues de haber usado de una
indebida influencia, violando sus primitivas
promesas. Redacrose despues un código cuyas
leyes, en todo semejantes á las que se hicie-
ron en Inglaterra entre los emigrantes y
Penn, eran ciertament.e dignas de las ideas
filant.rópicas de este último. Hecho esto, se
proclamó la tolerancia universal, segun la
que cada secta se cuidaria de sí misma, y
cada hombre libre tendria voto y derecho
para desempeñar un cargo, sin mas restric-
cíon que la de creer en Dios.y no trabajar el
domingo. Se estableció tambien un tribunal
para juzgar los delit.os, y se convino en que
solo el crímen de asesinato se castigaria con
la pena de muerte. Abolióselaprimogenitú-
ra; el matrimonio se consideró como un con-
trato civil, y se tomaron dos importantes




:.'.' ..




-11




CAP. XV. EST A DOS· UNIDOS. f43


disposiciones, que no pasaremos en silencio:
á todos los muchachos se les enseñaria un
oficio útil para evitar las funestas consecuen-
cias de la vagancia que tantas ~eoes condu-ce
al crimen, y las prisiones serian otras tantas
casas de correccion en donde, des pues de su-
frir los culpables el merecido castigo, podrian
ser reclamados por la comunidad.
Habi~ndo marchado Penn á Newcastle; vió


que la cuestion de límites era por demás es-
pinosa y de difícil resolucion, pues la mayor
parte de las cartas se habian concedido sin
conocer á punto fijo la topografía del pais,
error imperdoní1ble que naturalmente dió
márgen á no pocas acaloradas disputas y dis-
cusiones. No es de estrañar pues que Penn se
viese envuelto en un enojoso enredo; pero
confiando en su derecho, reclamó enérgica-
mente se le señalaran los límites de su terri-
toriQ, diciendo que esto era de la mayor
importancia para el futuro bienestar de los
colonos, no precisamente por la cuestion de
tener un poco mas de terreno, sino porque se
trataba de la adquisicion mas ó menos fácil
de aguas y de organizar los medios de trans-
porte, etc. Esto fué principalmente lo que
hizo insistir á penn en sus reclamaciones, y
como dijo muy bien Lord, Baltimore, exigir
lo que legalmente se le habia concedido.


De los detalles de aquella intrincada cues-
tion, que á la verdad es algo oscura, se han
hecho varios comentarios por los historiado-
res; pero ello es que despues de un acalorado
debate se dejó en suspenso, siendo examinada
un año despues en Inglaterra aunque con
bastl1nte prevencion. El resultado fué con-
ceder á Penn la mitad' del territorio com-
prendido entre las orillas del Delaware y
Chesapeake.


La famosa entrevista tradicional, con los
indios, baj9 el gra.n olmo de Shakamaxon,
conmemorada por el pincel le West, es proba-


ble se verificara poco despues, de la conferen-
cia que tuvo Penn con Lord Baltimore para
tratar de la cuestion de límites.' Fué á no du-
darlo una escena conmovedora y del mayor
interés, y aunque es cierto que Penn'teilia
sobre los antiguos Estados la ventaja de tra.
tar con una tribu débil, no lo es menos qUé
obró con la mayor sinceridad y franqueza, y
nos'otros sabemos que jamás se vertió la san-
gre de ningun cuáquero por disputas con los
hijos de aquella region.


La buena inteligencia resultante de dicha
entrevista fué por entonces un secreto. Du-
rante su permanencia en el pais, Penn ~tó
amistosamente con los indios, albergándose á
veces en sus cabañas y tomando parte en sus
atléticos juegos. En cierta ocasion, segun re-
firió él mismo á Oldmixou, se vió en un
estraño compromiso del cual salió airosogra-
cias á su acostumbrada prudencia. Habiendo
ido á visitar á un jefe indio, y llegada que fué
la noche, se retiró para descansar al sitio que ,
~""'~


se le habia destinado; pero quedó muy sor,.;.- '
prendido al ver entrar al poco rato á la hija
de su patron, que siguiendo las instrucciones
de su padre, fué á colocarse alIado de Penn
para cumplir en un todo con las leyes de la
hospitalidad, segun era costumbre entre otras
tribus salvajes. Quedóse Penn perplejo sin
saber qué hacer, mas en vez de incomodarse
y reprender á la jóven aparentó no haberla
visto, y entonces ella se retiró á descansar.


Habiéndole parecido á Penn muy conve-
niente para establecer la capital de su ciudad,
el terreno comprendido en la confluencia del
Schuylkill y del Delaware, se convino en
destinar para dicho objeto aquella localidad,
á principios d~l año 1683, dándole el nombre
de Phíladelphia para demostrar en lo futuro á
los hombres cuán grande era el amor
fraternal que profesaban ros cuáque- i~
ros á todos sus hermanos. El número de edi-




iU HISTORIA DE LOS CAP. XV.


flcios se aumentó rápidamente, y á fines del la naturaleza, teniendo la satisfaccion.de ob-
año ya sehabian edificado ochenta casas. servar diariamente el notable aumento de su


En tanto que se hacian activamente todos colonia. La noticia de aquella prosperiilltd
estos preparativos para aumentar la esten- n~ciente circuló bien pronto por Europa, y
sionde la nueva ciudad, en el mes de marzo muchos colonos de Alemania y Holanda á
de 1683, convocó Penn en Philadelphia á su quienes Penn y su amigo Barclay habian
nuevo Congreso, el cual aprobó una forma tratado durante su viaje por aquellos paises,
de gobierno con arreglo al proyecto del acta llegaron presurosos á buscar un asilo, hu-
de colonizacion últimamente presentada; yendo de las tempestades de Europa, en tan-
acordándose que no se harian mas cambios á to que una infinidad de cuáqueros. acudia
no ser con el consentimiento del propietario tambien desde Inglaterra. ·Con razon, pues,
y la mayoría de los hombres libres de la pro- podia Penn vanagloriarse de haber goberna-
vincia. Segun el plan indicado y prescindien- do y dirigido la mayor colonia conocida en
do.de las disposiciones ya espuestas acerca de América, en la cual germinó la primera se-
este último punto, convÍnose en que, para milla de la actual prosperidad.
impedir toda clase de pleitos se nombrarian Pero la actividad de Penn le indujo á vol-
tres peritos elegidos por los tribunales de los ver á Inglaterra para pasar allí una tempo-
condados, para que oyesen y resolvieran toda rada, y en su consecuencia, en el mes de
clase de cuestiones' y diferencias entre los co- agosto de 1684 se embarcó para su pátria
lonos. Se previno asimismo que los funciona- despues de haber fundado bajo las mas. sóli-
rios que faltasen á sus subalternos quedaban das bases, y organizado perfeQUunente sh
obligados á darles cumplida satisfaccion, que provinéia, en la cual dejó encomendados
se castigarian severamente todas aquellas fal- los asuntos judiciales á cinco jueces elegidos
tas que pudieran escitar al pueblo á ser cruel, entre el Consejo, de los que era presidente
irreligioso é inmoral, y que á ninguno que Nicolás Moore. La administracion ejecutiva
reconociese á Dios, viviendo pacíficamente en quedó confiada al Consejo, teniendo á Lloyd
sociedad, se le podria molestar por su dife- por presidente y á Markham por secretario.
rencia de opiniones ó costumbres. Arreglados Habia sido tan rápido el aumento de pobla-
estos puntos se votó la asignacion de un suel- cion en Pennsylvania que cuando Penn vol-
do para el propietario, que deberia pagarse vió á su pais se contaban ya veinte estable-
imponiendo un derecho sobre los géneros de cimientos y siete mil habitantes ..
importacion y esportacion; pero desgraciada- Poco tiempo despues de la llegada de Penn
mente Penn consintió en no recibir nada has- á Inglaterra subió al trono Jacobo 11, quien
ta dentro de uno ó dos años y esto fué causa dispensó al propietario de Pennsylvania el
de que lo perdiese todo. En el año siguiente mismo favor y amistad que le dispensara en
de 1684 el Congreso votó dos mil libras para otro tiempo el Duque de York. Es


te85.
atender á los gastos del gobierno, las cuales de notar que la Carta de Pennsyl-
se pagarian mediante cierto derecho impues- vania fué la única contra la cual no se es-
to sobre los vinos. pidió el Quo Warranto.


Durante su permanencia en el castillo de Mientras permaneció Penn en Inglaterra
Philadelphia Penn disfrutó por algun tiempo tuvo que sufrir m1:lchos disgustos y molestias
de la dulce tranquilidad y de los encantos de por haber llegado á su noticia que acababan




CAP. XV. ESTADOS-UNIDOS. 145


de renovarse en Pennsylvania las mismas
desagradables cuestiones suscitadas anterior-
mente entre los propietarios de diversas co-
lonias, que descontentos con su limitada
autoridad pugnaban por aumentarla. Pro-
moviéronse acaloradas polémicas entre el go-
bernador y el Consejo, por una parte, y el
Con greS{) por la otra, viéndose naturalmente
Penn envuelto en aquella sensible contienda.
Además de disgustarle el ver que se trataba
de usurparle su autoridad, quejábase y con
razon, de que los censos que él consideraba
como una especie de remuneracion por los
l)asados gastos hechos para fundar la col?-
nia, se aplicaser~ en parte al servicio público
por no haber 'querido el Congreso votar un
presupuesto para este objeto. Penn, que se
hallaba tambien muy poco satisfecho del
Consejo, le anuló, encomendando sus fun-
ciones á cinco comisionados; pero poco des-
pues envió á Pennsylvania para que le re-
presentase á un tal Blakwell, antiguo oficial
que estaba en otro tiempo al servicio de Crom-
well y el cual reclamó enérgicamente que
se respetasen los derechos de propiedad. Es-
ta medida no obtuvo tampoco un resultado
favorable, y despues de otras muchas disen-
siones, deseoso Penn, segun su propia frase,


or,r¡anizar el gobie¡'}w de modo que todos que-
dasen contentos, resolvió ceder sus poderes
al Congreso de Pennsylvania para que se
viera cuánta confianza tenia en sus compa-
ñeros y cuán grande era su deseo de dejarlos
satisfechos. De este 'modo el Consejo, que ya
en aquella época era muy popular en su cons-
titucion, vióse revestido e.n 1690 con la au-
toridad del jefe sin mas restriccion que la de
reservar un veto, en favor del propieic'1rio.
Por aquel tiempo,.es decir, hácia el año 1687
comenzó á funcionar en Philadelphia una
prensa de imprenta, y en 1689 expidió Penn
una Carta para establecer una escuela pú-
blica. .


La caida de Jacobo JI fué fatal para su fa-
vorito Penn, quien se vió sujeto á las mas
duras pruebas. Los antiguos colonos de De-
laware tuvieron envidia de la nueva colonia;
promoviéronse infinitas disputas y el resul-
tado de ellas fué la separacion de los tres
bajos condados, á los que se dió otro gobier-
no, poniendo como jefe á Markham. El mis-
mo Penn fué poco despues destituido en vir-
tud de una órden del Consejo privado, que le
relevaba del cargo de jefe de los' condados de
Delaware y Pennsylvanae.


-_._----~_. ---


/ TOMO l. 19




CAPÍTULO XVI.
1626-1689.


EMPRESA:S DE LOS FRANCESES EN LAS COLONIAS.


Nueva FrancÍa. - Misioneros Franciscanos y .Tesuitas. - Sus esploraciones en el Este y Oeste - Informe de Charlevoix.-
Guerra con las Cinco Naciones.- Tregua.- Trabajos de los ,Tesuitas.- Nueva Guerra.- Disolucion de la compañia de
Nueva Francia. - ~Iarquette y el Mississippi. - La Salle. - Viaje á la embocadura del Mississippi. - Louisiana. - La Salle
marcha á Francia. - Espedicion y fatales resultados. - Asuntos del Canadá. - De la Barre y Denonville. -Guerra con las
Cinco Naciones. - Proyectos de colonizacion de los Franccscs.- Contraste con las colonias Inglesas. - Subida al Trono
de Guillermo 111 y guerra que se siguió.


Al final de nuestro primer capítulo hicimos
un breve bosquejo acerca de los progresos de
los franceses en su empresa de la navegacion
y colonizacion en el Canadá y sus cercanías.
Reanudando la historia desde aquel punto,
llamaremos la atencion del lector sobre algu-
nos hechos interesantes relacionados con los
esfuerzos de áquellos hombres emprendedores
á cuya energía y perseverancia debió su pais
el' derecho de poder hacer reclamaciones
80bre aquella vasta region del interior de
Aniérica conocida generalmente con el nom-
bre de Nueva-Francia.


Como quiera que la resuelta hostilidad de
los Mohawks habia impedido á los franceses
ocupar las aguas superiores del Hudson,
cortando toda comunicacion con el Sud, los
misioneros franciscanos que acompañaban á
Champlain al Canadá, tuvieron que penetrar
por el'Norte siguiendo las orillas del lago
Ontario, hasta llegar á los rios que desém-


bocan en el lago Huron. Cuando el
i626. C d' f' t't'd 1 f ana a ue res 1 Ul o á os ranceses


de ocupar la vasta estension de territorio que
N ueva-Francia les entregó voluntariamente
para su empresa, y debe confesarse, aun pOI'
el protestante mas celoso, que en ninguna
época ni en parte alguna del mundo hubo
nunca misioneros cuyos esfuérzos y trabajos
por.la causa que habian abrazado, superasen
á los suyos .•


Dos misioneros jesuitas, Brebeuf y Daniel,
guiados por una partida de indios Hurones~
se dirigieron á los lej anos wiguJarns de la
tribu, y despues de atravesar el Saint Law-
rence, subiendo por su gran tributario el
Ottawa y atravesando, ya por entre numero-
sas cascad~s, ya por peligrosos pasos, en que
era preciso llevar la canoa al hombro, como
hacen aun hoy dia los viajeros que visitan
aquellos sitios, llegaro~ por fin , rendidos de
fatiga, á la parte oriental del lago Huron. Allí
convirtieron á un jefe de la tribu y copsi-
guieroIi establecer seis misiones entre aque-
llos rudos aunque impresionables salvajes.
De vez en cuando, dice MI' . Hildreth,


en 1632, los jesuitas obtuvieron el privilegio uno de los lJadres hacia un viaje á Quebec en


/




CAP, XVI. HISTORIA DE LOS ESTADOS-l:NIDOS, H7


una ligera canoa, con dos ó tres salvajes, los
cuales no podian menos de admirar al santo
varon que remo en mano, aunque desfallecido
de fatiga, con los piés desnudos, el breviario
pendiente del cuello, y el hábito roto; pero
con el ánimo tranquilo, la mirada serena, y
revelando en sus facciones la satisfaccion y
el contento, inspiraba á todos con sus ade-
manes y palabras el deseo de compartir los
trabajos de l~ misiono No tardó en llegar [i
Francia la noticia de tan fausto suceso, y esto
escitó á muchos á poner en juego todos sus
esfuerzos para favorecer la religion católica


romana en el Oanadá. Establecióse
1635. 1 ' •


entonces un co eglO en Quebec, y·poco
despues un hospital para los franceses y los
indios, y un convento de monjas Ursulinas.


Montreal, que se hallaba situado á mitad
del camino que conducia á las misiones re-
cientemente establecidas, fué solemnemente
consagrado á la Vírgen María, llegando á
ser un centro religioso y el núcleo do una
futura ciudad. A cada momento iban presen-
tándose nuevos misi,oneros jesuitas, que esci-
taban el celo de sus predecesores, y entre
estos, Raymbault y su.. compañero Jogues,
costeando la orÍlla deJd~:Huron , llegaron
al lejano pais de los Ohippewas, al pié de las
cataratas de Santa María. Estenuado por sus
fatigas y privaciones, volvió Raymbault á
Quebec , pero fué solo para morir, en tanto
que su compañero, al bajar por el Saint
Lawrence con sus Hurones convertidos, era
atacado por una partida de Mohawks hosti-
les que le atormentaron horriblemente mien-
tras veía perecer á sus compañeros indios á
los golpes del tomahawk ó abrasados por las
llamas. Jogues logró por fin escaparse, diri-
giéndose al valle de Mohawk , donde fué re-
cibido hospitalariamente por el comandante
holandés de Rensselaerwyck. Todos los mi-
~lOneros que cayeron en poder de aquella


salvaje tribu tuvieron que sufrir tormentos
parecidos. En la parte oriental, los esfuerzos
de los misioneros obtuvieron un buen resul-
tado, y antes del desembarco de los padres
peregrinos, los franceses habian conseguido
ya convertir á los indígenas á la re-
1" , t' 11 b" d 'b'd 1646. 19lOn orls lana, a len ose recl 1 o
favorables noticias del misionero explorador
Dreuilldes, adoptáronse por los jesuitas las
medidas necesarias para establecer una mi-
sion permanente.


«Es evidente,» dice Oharlevoix al hablar
de este suceso, «segun se desprende de las
relaciones que se han hecho de aquellos feli-
ces tiempos y de la constante tradicion de
aquel pais, que en la salvaje mision se des-
plegó un celo especial, prefiriéndola á otras
muchas empresas harto mas brillantes y pro-
ductivas. Esto se esplica naturalmente por la
razon de que, no encontrándose en aquellas ~
soledades nada que halagase los sentidos ó la
vanidad, funesto escollo en el que tropiezan
hasta los mas santos varones, podia obrar la
gracia sin obstáculo alguno. El Señor, que
nunca permite que ninguno se haga superior
I:i él, se comunica sin tasa, á los que se sa-
crifican sin reserva, á los que, muertos para
el mundo, viven en la tranquila é inalterable
paz del alma, tal como la recomendó Jesu-
cristo á sus discípulos al decirles que aquel
debia ser el rasgo saliente de su carácter.
Tal es el retrato,» aí'íade Oharlevoix, «que
se ha hecho de los misioneros de N ueva-
Francia, por personas que los conocieron
mejor. Yo tambien conocí algunos en mi ju-
ventud y eran como los acabo de describir;
encorvados por el trabajo y los sufrimientos
de un largo apostolado, desfallecidos por la
fatiga, agobiados por los aí'íos ; pero conser-
vando siempre todo el vigor de su espíritu y
el celo de su fe apostólica.»


Los misioneros franceses no obtuvieron,




HISTOIlIA DE LOS CAP. XVI.


sin embargo, el menor éxito entre los Iro-
queses y'los indígenas de las Cinco Naciones,
pues encontraron siempre una irresistible
oposicion. Dábase el nombre de las Cinco
Naciones á unas tribus aliadas conocidas por
los Sénecas, los Cayugas, los Onondagas, los
Oneidas y los Mohawks, las cuales ocupaban
el pais situado entre las orillas del Saínt
Lawrence y del Hudson. Poco despues de la
llegada de Champlain al Canadá, este último
indujo á los Algonquines y á los Hurones para
que declarasen la guerra á las cinco tribus
citadas, intervencion mal entendida, que fU8
castigada por aquellos implacables salvajes
con un odio eterno á los franceses y sus alia-
oos. Amenazaron destruir la naciente colonia
• le Quebec y hostigaron segun ya hemos visto
á los misioneros jesuitas, hasta obligar á los
franceses á pedir la paz. Nada, sin embargo,
se deseó tanto como convertir aquellos salva-
jes. Durante cierta tregua, volvió Jogues á
emprender su peligrosa mision, de la que no
volvió nunca, pues al llegar al territorio de
los Mohawks, estos le dieron muerte.


Habiendo. facilitado los holandeses armas
de fuego á la tribu de los Iroqueses, estalló
una guerra de increible ferocidad; los misio-
neros fueron torturados cruelmente antes de
recibir la muerte; los colonos, llenos de ter-
ror, vivian en continua alarma temiendo por
sus vidas, y hasta el mismo Quebec se ha11a-
1.649 ba en peligro. A tal punto llegó el


.. desaliento de los franceses, que pidie-
ron auxilio contra los indios á Nueva-In-
glaterra, pero sentimos decir que no se les


concedió. Por fin, despues de dos ó
1.651. t - . t' 1 1 res anos consm !eron os roqueses
en la paz, y aprovechando los Jesuitas el
momento, hicieron nuevos esfuerzos para


plantar la cruz entre sus vengativos
1654. d . .. d


a versarIOs, conslgmen o esta vez un
resultado mas favorable que el anterior. Al-


gunos Hurones cristianos que se hallaban
cautivos de los Mohawks, prepararon el ter-
reno para la recepcion de Le Moyne, entanto
que Menard se presentaba ante los Cayugas, /
y Chaumont y Dablon visitaban las demás
tribus. Al principio pareció que el éxito seria
feliz; pero pronto vieron los misioneros que
solohabian conseguido adormecer, no domi-
nar, las pasiones de aquellos feroces guerre-
ros, y que sus vidas estaban pe¡dientes de un
hilo. Algunos franceses se aventura-


, t bl 1 . , ·U 1. 656. ron a es a ece1- una co oma a orl as
del Oswege; pero á consecuencia de una. coa-
lision que ocurrió con los indios, estalló la
guerra por tercera vez. Tan grave llegó á ser
entonces el apuro, que la Compañía
d N F .• d'd ' 1.659 . e ueva- ranCla, re nCI a ya a un
puñado de hombres, resignó en el rey, en
1662 una colonia que no podia seguir def€m-
diendo, y ia cual fué transferida á la Com-
pañía de las Indias Orientales que acababa
de formar Colbert. Acto continuo, concedióse
el auxilio pedido por los Jesuitas, y se puso
en marcha con direccion á Quebec un regi-
miento mandado por Tracy, quien obtuvo el
cargo de virey de aquella colonia.
E t d'd f' fi' te . t.665ó s a me l a ue su CIen para reprI-
mir de una vez por completo la hostilidad de
los guerreros de las Cinco Naciones, y con tan
favorable cambio, renováronse los esfuerzos
de los misioneros : Allouez costeó el Lago su-
perior, y dos años despues, en compañía de
Dablon y Marquette, estableció la mision de
Santa María, primera colonia de blancos si-
tuada dentro de los límites dé nuestros Esta-
dos orientales. Mientras se formaban
t . . 1 dI' 1.666. o ras mISIOnes, esp oran o e pals en


todos sentidos, se tuvo noticia de existir un
gran rio hácia el Oeste: el intendente Talon
encargó á Marquette que averiguase en qué
punto se hallaba, y en cumplimiento de esta
órden, organizó se una pequeña espedicion, y




CAP. XVI. ESTADOS-U!'IIDOS. H9


acompañado aquel de Joliet, mercader de
Quebec, de cinco franceses y dos guias Al-
gonquines, se puso inmediatamente en mar-
cha, llagando ellO de junio de 1673 á orillas
del rio Fox. Despues de recorrerlo y de atra-
vesar los espacios intermedios que separan
las diversas corrientes, con la canoa al hom-
bro, lanzáronse en las aguas del \Visconsin,
donde sus conductores indios, temerosos de
ir mas lejos, los dejaron solos. Por espacio
de siete di as estuvieron bogando corriente
abajo, hasta que al fin con gran sorpresa suya
y no poca alegría, comenzaron á deslizarse
los espedicionarios sobre las poderosas cor-
rientes del Mississippí, ese gran rio que atra~
viesa inmensas praderas de esmeralda llenas
de búfalos, y hasta cuyas orillas llega la den-
sa sombra de los primitivos bosques. Con la
satisfaccion que pudiera esperimentar aquel
que ha descubierto un mundo nuevo, cruza-


. ron los viajeros por las bocas del Moines, del
Illinois, del Missouri y del Ohio, llegando
hasta el Arkansas, donde desembarcaron para
visitar á los asombrados indios, quienes, des-
pues de recibirlos hospitalariamente, invitá-
ronles á formar una colonia. Prosiguiendo su
correría, presentáronse á su vista nuevos y
magníficos paisajes, y un clima distinto don-
de se aspiraban las mas dulces brisas y el
salvaje perfume de la espléndida vegetacion
del Sur; á los sombríos pinos de los bosques
del Canadá, sucedían se los algodoneros de
los trópicos, y al fin llegaron á cierto punto
donde el calor y los mosquitos comenzaron á


lIándose Marquette ocupado en la conversion
de la tribu de los Illinois, resintióse su salud
y murió el 18 de mayo de 1675 á la temprana
edad de treinta y seis años. (*)


Roberto Cavalier de La Salle, jóven aven-
turero francés que en diversas ocasiones ha-
bia demostrado notable sagacidad y valor en
sus correrías por los lagos Gntario y Erie,
fué uno de los primeros que recibió la noticia
del descubrimiento del «gran rio,» y dejando
sus ocupaciones, sus negocios y las muchas
ventajas que disfrutaba en l-;"lort Frontenac,
donde residia, marchó apresuradamente á
París, y obtuvo de Colbert el permiso nece-
sario para explorar en mayor escala el Mis-
sissippí. Acompañado cntonces del ca-
ballero Tonti, veterano italiano que le 1678.
seguia en clase de segundo, volvió á Fron-
tenac, construyó un pequeño barco y con él
subió el rio Niágara hasta llegar al pié de las
cataratas. Cuando estuvo ya cerca de las ori-
llas del lago Erie, comenzó la consiruccion
del barco mejor aparejado que haya surcado
jamás las aguas orientales, al cual dió el
nombre de Griffin y que no constaba mas
que de sesenta toneladas.


Terminada su obra" y habiendo reunido á
unos cuantos misioneros y traficantes en pie-
les que debian acompañarle, atravesó La Sa-
lle el lago Erie, cruzando el estrecho que le
separa de la límpida sábana á la que dió el
apropiado nombre de Saint Clair; llegó alla-
go Huron, y pasando despues por los
estrechos de Mackinaw hasta dar vis- 1679.


molestarles. Persuadido Marquette de que ta al lago Michigan fué á desembarcar en
aquel rio debi~ desaguar en el golfo de M~ji- Green Bay.


co, y temeroso de caer en manos de Desde aquel punto, y despues de :dejar su
1674. 1 " los españo es, resolvlO entonces pru- barco para que le fueseu á buscar víveres, La
dentemente volver al Canadá; pero habién- Salle y sus compañeros se proveyeron de ca-
dole detenido los asuntos de su mision en no as y atravesaron el lago Michigan hasta la
Green Bay envió á Juliet á Quebec para que I


' (') Véase la interesante obra de Mr. J. G. Shea's, titulada
llevase la noticia. Poco tiempo despues, ha- Descubrimiento y Explotacion del Missilsippi. . .




HISTORIA DE LOS CAP. XYI.


embocadura del rio San José, en cuyo punto
habia construido Alouez una especie de esta-
cion de parada á la que se unió entonces un
pequeño fuerte llamado Fuerte de Miamis.
Al ver La Salle que no volvia el Gr1ffin, el
cual habia naufragado en su viaje de retorno,
marchó con Tonti y su gente para proseguir
su escursion; cruzó el Illinois, y á poca dis-
tancia de Peoria edificó otro fuerte. Pero el
tiempo pasaba sin que se recibiesen noticias
'acerca del barco; seguir sin víveres era impo-
sible; los espedicionarios comenzaron á mur-
murar y desalentarse, y entonces La Salle
dispuso que Tonti y I-Iennepin continuaran
solos la exploracion. Tomada esta medida y
despues de dar á su nuevo fuerte el nombre


. de Crevecamr, en memoria de sus trabajos
y penalidades, separóse del resto de la es-
pedicion , y seguido tan solo de tres compa-
ñeros, volvió atrás, atravesando los vastos
desiertos que le separaban de Frontenac,
donde" á pesar de haoer llegado casi muerto,
ocupóse en nuevos trabajos para proseguir
su empresa. Entre tanto sus 'agentes obra-
ban con arreglo á las instrucciones que de su
jefe recibieran. Hennepin exploró el Missi-
ssippí hasta las. cataratas de San Antonio,
volviendo despues á Francia para publicar
una relacion de sus viajes; (*) pero menos
afortunado Tonti, quien tenia el encargo de
establecerse entre los Illinois, se vió preci-
sado á huir á causa de verse perseguido por
los Iroqueses y á refugiarse en Green Day.


Repuesto en fin el intrépido La Salle de


(*) MI'. Sparksha demostrado claramente que Hennepin no
merece crédito, y despues de hablar de varias cosas, dicc:
,«Estos hechos, unidos á otros, son perfectamente conclu-
yentes y prueban que el padre I1cnnepin engañó al mundo
~on un descubrimiento imaginario y una relacion ficticia .....
A pesar de esta grave falta, debemos hacerle justicia en
otros puntos, y no hay fundada razon para dudar de la
exactitud de su primer libro ni de parte del segundo, á con-
tar desde su partida del fuerte CrevecCBur.


todas sus fatigas, volvió con víveres y re-
fuerzos en busca de sus compañeros; reu-
nió á su gente dispersa, y des pues de cons-
truir una gran falúa, bajó por el Mississippí
hasta el golfo de Méjico. Una vez en dicho
punto, tomó formalmente posesion en nom-
bre de Francia del territorio que se estien-
de desde la embocadura del rio y le dió el
nombre de Louisiana. Esto sucedió el 9 de
abril de 1682.


De regreso á Francia, La Salle concibió el
ardiente deseo de colonizar la fértil region que
acababa de descubrir ; y en su conse-


. t f" d" 1.683. cuenCla pron o lormo una espe lClOn
compuesta de una fragata y otros tres buques,
á bordo de los cuales iban doscientas personas,
entre las que habia eclesiásticos, individuos
de tropa, trabajadores y emigrantes


d b· 1 . ~ bl d 1.684', que e mn ser os prImeros po a o-
res de la colonia que se trataba de formar en
la embocadura del Mississippí. El éxito, sin
embargo, no coronó esta empresa, pues ha-
biéndose originado graves disputas entre
Beauyeu, comandante de la flota, y La Salle,
este último, que iba como jefe de la espedi-
cion, no acertó á encontrar la entrada del rio,
yen febrero de 1685 tuvo que desembarcar á
sus abatidos y desesperados compañeros de
viaje en cierto punto de la costa de Texas.
Una vez allí y aunque le fué·preciso luchar
contra la animosidad de los que le~deaban,
La Salle no se dejó abatir y con notable intre-
pidez, en el mes de abril de 1686 dirigióse,..
seguido de veinte hombres, en busca del Illi-
nois, donde debia estarle e~perando Tont~;
pero no habiendo encontrado á su antiguo
amigo en esta escursion, vióse obligado ¡í,
volver al punto de partida en el mes de octu-
bre. Sin embargo, como su única esperanza
se cifraba en sacar á sus compañeros, que
ascendian á unos cuar~nta , del sitio en que
se habian refugiado, para lo cual le era pre-




CAP. XVI. ESTADOS-UNIDOS. 151


ciso encontrar un camino por tierra, volvió
. á salir en el mes de enero seguido de


1687. d' . t h b . b' t d leZ y SIe e om res, con o ~e o e
llevar á cabo su desgraciada empresa. Tres
de los que le acompañaban conspiraron en-
tonces para asesinar~e ; dieron muerte á Mo-
raguet, Nika y Saget, y cuando La Salle
intentó averiguar qué habia 'sido de aquellos
infelices, Duhaut le descargó con su mos-
quete un tiro' que atravesándole la cabeza le
dejó muerto en el acto. Esto sucedia el 19 de
marzo de 1687 , Y el buen padre Anastasio,
tlespues de abrir una fosa, enterró al desgra-
ciado gefe, colOcando una cruz sobre sus res-
tos mortales. (*) ~Ir. Gayarré, dice que La
Salle fué asesinadohácia el sitio donde
ahora se levanta la ciudad de Washing-
ton, cuya fundacion se debe á los com-
pañeros de aquel infeliz, y que la ban-
dera. estrellada ondea ahora orgullosa allí
donde el primer mártir de la civilÍJ:acion
regó con su sangre la futura tierra de la li-
bertad. (**)


Los asesinos de La Salle,que promovieron
mía disputa ante 'los inanimados restos ele su
j~fe , fueron luego víctimas de sus mismos
compañeros, y Joutel , que refiere estos tris-
tes acontecimientos, seguido de otros cinco
hombres, consiguió llegar á las orillas elel
Mississipí , donde encontró á dos franceses
abandonados .en aquel sitio por Tonti, á su
vuelta de una inútil escursion que tuvo por
objeto encontrar á su jefe. Los veinte hom-
bres que habian quedado en el fu~rte cons-
truido por' La Salle perecieron Úimbien , y
ele este modo, y despues de hacer los mas
heróicos esfuerzos, abrigando brillantes es-
peranzas de. éxito, la proyectada colonia
quedó reducida á la nada; i triste fin de la


J') Vida de Mr. Roberto Cavallier de La Salle, escrita por
Spark, pág. 58.


(") f1istol'ja de la Luisiana, por Gayarré, yol. 1, pág. 28.


empresa de su enérgico y atrevido funda-
dor! (*)


Entre tanto habíanse embrollado mucho los
asuntos del Canadá. y á consecuencia de las
graves cuestiones que se originaron entre el
gobernador Frontenac y el Intendente, en..,.
vióse á De la Barre en 1682 para que reem-
plazase al primero. Dongan, gobernador de
Nueva-York, aunque encargado por Jacobo II
de mantenerse en buena armonía con


1683. los franceses, puso en juego secreta-
mente su influencia para agravar las disen-
siones entre ellos y sus enemigos. De la
Barre Gonvocó una asamblea á fin de que se
discutiese acerca ele la peligrosa situacion de
la provincia, y despues de intentar una ne-
gociacion, marchó pam atacar á los Iroque-
ses á la cabeza de una fuerza considerable.
Pero en el camino quedaron sus tropas tan
reducidas y debilitadas por las enfermedades
resultantes de aspirar los miasmas deletéreos
de los pantanos y de las selvas, que se vió en
la precision de concluir una paz humillante
con aquellos enemigos sobre los que pensaba
obtener una brillante victoria. Accediendo á
sus deseos, presentáronse despues en su cam-
pamento los jefes de las Cinco Naciones, mas
aunque quiso intimidarlos, entonces no pudo
tampoco conseguir nada, y antes bien por el
contrario, dícese que uno de aquellos indó-
mitos guerreros, personificando á De la Barre·
en Ononelio y al gobernador inglés en Cor-
leal', pronunció el siguiente discurso: «Escu-
cha, Onondio; yo no duermo, mis,ojos están


(') El Missíssipí fué, sin embargo, recorrido despues
constantemente por Jos mercaderes y los misioneros. Un
buque español mandado por Pes penetró mas tarde en la
embocadura del rio ; pero en 1699, el eanadense Iberville,
mAs afortunado que La Salle, lo recorrió en compañia del
padre Anastasio Donay, compañero de viaje del malogrado
aventurero. Los misioneros del Canadá fueron á felicitarle, y
La So~ur llegó hasta Saint Pe\er Ríyer, donde construyó un
fuerte barco. -« Descubrimiento y espioracion del ilfississipí.')O
por SlÍea's, pág. 39.




152 HISTORIA DE LOS CAP. XVI.


abiertos, y el sol que me ilumina, me permi- ganizóse una espedicion al mando de Denon-
te ver un gran capitan que habla como si ville contra los Sénecas; pero aunque
estuviese soñando. Él dice qué vino tan solo las tropas penetraron en el pais, aso- 1687.
á fumar la pipa de paz con los Onondagas;, lándolo todo, los Iroqueses amenazaron por
pero Garrangula manifiesta que él vé lo con- su parte invadir el territorio, y sus enemigos
trario, y que su o"Qjeto era herirnos en la se dieron por contentos con obtener la paz,
cabeza si las enfermedades no hubiesen debi- entregando su fuerte y' prometiendo
l· d 1 b d 1 f N t d 1 1 . , . d h " 1688. Ita o os razos e os ranceses. oso ros evo ver os prISlOnerOs e que se a-
llevamos á los ingleses á nuestros lagos para bian apoderado por traiciono -A esto siguió
que traficasen con los Utawawas, así como una corta tregua, pues al poco tiempo, avan-
los Adirondacks trajeron á los hijos de Fran- zaron los Iroqueses á la altura de Montreal,
cia á nuestros fuertes para hacer un comercio mataron mucha gente é hicieron una


1 . 1 1 N" d .. b d t6S9. que os mg eses proc aman como suyo. oso- porclOn e prlslOneros, sem ran o
tros hemos nacido libres; no depend~mos ni el terror hasta las mismas puertas de Que-
de Onondio ni de Corlear, y podemos ir donde beco
sea nuestra voluntad y comprar y vender lo En resúmen, no puede decirse que el Ca-
que queramos. Si vuestros aliados son escla- nadá hubiese progresado, por mas que los
vos, tratadles como á tales, mandándoles que franceses hicieran prodigios/en sus esplora-
no reciban á nadie mas que á vuestra gente. ciones y en su contínua lucha con la feroci-
i Escucha, Onondio! lo que yo digo es la voz dad y valor de los indios, sobrepujando ~n su,
de las Cinco Naciones: cuando sus hijos en- empresa á los ingleses, y viéndose siempre •
terraron el hacha en medio del fuerte, plan- mas espuestos que ellos. A esto debe añadirse
taron en el mismo sitio el árbol de la paz, que ni el clima ni el terreno les eran favora-
para que en vez ae ser aquello la mansion de bIes; que el gobierno compuesto de militares,
la guerra, fuese un punto de reunion para era muy despótico, y que el pueblo, que no
los mercaderes. Cuida de que tus soldados no pasaba de 12,000 almas, no tenia conoci-
tronchen ese árbol, porque sus ramas cubri- miento alguno de los negocios públicos. Aca-
rán entonces vuestro pais y el nuestro. Yo dia tenia aun menos importancia, pues no
te aseguro que nuestros valientes guerre- constaba mas que de unos tres mil habitan-
ros bailarán á su sombra, y no desenterrarán tes; pero atendido que tanto los indios de la
~el hacha para cortarlo hasta que Onondio ó península como los de la tier~a baja se ha-
Corlear invadan el pais que el Gran Espíritu lIaban completamente bajo la influencia de
legó á nuestros antecesores.» Francia, puede decirse que esto aumentaba


El marqués de Denonvilles, que sucedió á la fuerza material de los franceses en aquel
De la Barre en 1684, trajo consigo quinien- pals.


tos ó seiscientos soldados, y entonces El contraste que ofrecia entonces Nueva-,
168". t' f' . . . 1 se con s ruyo un uerte en N lágara Francia con las colomas mg esas era por
para cubrir el camino del Canadá á trav~s demás notable; las últimas, ocupando un
del lago Erie y tambien para tener en jaque territorio mucho mejor situado á lo largo de
á los hostiles Iroqueses, cuya medida fué la costa, y acrecentando diariamente su ener-
~ausa de que se aumentara la envidia y mala gía y estímulo para acometer nuevas empre-
voluntad de los ingleses. Al poco tiempo 01'- sas, hacian rápidos adelantos en su próspera




CAP. XVI. HISTORIA DE LOS ESTADOS··manos. 153


situacion, que les aseguraba el mantenimien-
to de sus justos derech~s. Entre tanto los
frances9s, aunque siempre bravos y caballe-
rescos, no tenian en sus colonias los elemen-
tos de fuerza y estabilidad que eran caracte-
rísticos en sus rivales del Nuevo-Mundo. (*)


En aquella época, segun dice Mr. Bancroft,
los doce Estados mas antiguos de nuestra
Un ion no contenian mucho mas de doscientos
mil habitantes, de los cuales cuarenta mil se
hallaban repartidos entre el Massachusetts,
Plymouth y Maine; New-Hampshire y Rhode
Island con Providencia, contaban diez y ocho
mil, y Connecticut de diez y siete á veinte


(') Este contraste está elocuentemente descrito por
Mr. Parkman en su Historia de la conspiracion de Ponliac,
pág. 41.


TOMO l.


mil, lo cual compone para Nueva-Inglater-
ra un total de setenta y cinco mil almas.
Nueva-York no tenia menos de veinte mil;
Nueva-Gersey una mitad; Pennsylvania y
Delaware unas doce mil; Maryland veinti-
cinco mil; Virginia cincuenta mil ó acaso
mas, y las dos Carolinas, que comprendian
entonces la parte de Georgia, no contaban
menos de ochenta mil almas. (*)


.Tal era la situacion de los negocios públi-
cos cuando Guillermo III subió al Trono de
Inglaterra, en tanto que las colonias Ameri-
canas iban á verse envueltas en la guerra que
estalló á poco entre Inglaterra y Francia.


(') Ilistoria de los Estados-Unidos por Bancorft, vol n,
pág. 450.




.,


, ,~'




LIBRO. SEGUNDO.
DESDE EL ADVENIM lENTO DE GUILLERMO II! AL TRONO


DE INGLATERRA,


HASTA LA DECLARA,CION DE LA INDEPENDENCIA.


1689 á 1776.·
------~:-=~O~O~,=-----~


CAPÍTULO PRIMERO.
1689-1697.


N11EVA-INGLATERRA y N11EVA-YORK.-PRIMERA GUERRA
INTERCOLONIAL.


Subida de Guillermo III al trono, y sus importantes resuftados. - Guerra con Francia. - Guerra intercolonial. - Arresto dp-
Andros en Boston.- Conducta observada por el Massachusetts, Virginia, Maryland y Nueva-York, con motivo del ad-
venimiento de Guillermo IJI.- Hevolucion protestante en Maryland.- ,Tacobo Leisler y su trágico fin.- Principio de la
guerra. - Ataque á Dover. - Frontenac, gobernador del Canadá. - Destruccion de Schenectady. - Espedicion contra Salmon
falls. - Relacion de un prisionero. - Proyecto para la conquista del Canadá. - Papel moneda. - Trágicos acontecimien-
tos en Nueva-York y MassachuseUs.- Nueva carta de MassachuseUs.- La Brujería:- Erróneas creencias.- Estraña
historia.- Guerra en la frontera.- Desastres en Oyster River, en el fuerte de Pemaquid y. en Haverhill.- Mrs. Dustin.
- Última guerra.- La paz de Ryswíck .


. La subida de Guillermo III al trono es un I la legislatura. La crísis fué resuelta y arre-
suceso notable en la historia de Inglaterra, y glada~ todas las cuestiones para lo futuro; el
que mas ó menos directamente tuvo una im- destronarniento de Jacobo Il y la eleccion del
portante influencia en el desarrollo y progreso Príncipe de Orange par:a el trono, declarado


de las colonias americanas. No ca- vacante, establecieron el Parlamento como
1689,. .


be duda que aquella naClOn atravesa- poder supremo, ahogando para SIempre toda
ba entonces por una crísis grave, á la que era pretension por parte del soberano encamina-
preciso atender con preferencia, y que aquel da á ejercer sin responsabilidad sus poderes
estado de cosas exigia todos los sábios cono- .y real prerogativa. «Al resolver de este mo-
cimientos y enérgico carácter de los amantes do, dice Mio. Brancroft, los representantes
de la patria y hombres de estado de la 'época, del pueblo inglés, se arrogaban el derecho de
para salvar al pais de los tremendos males juzgar á sus reyes; al declarar el trono va-
que amenazaban absorber y destruir hasta cante, anulaban el principio de legitimidad;
el último vestigio de la libertad constitucio- al desechar una dinastía por haber profesado
nal. Era preciso resolver si prevaleceria, ya la fé romana, no solo se tomaban el derecho
el despotismo juntamente con la dinastía de de interpretar el primitivo contrato, sino que
los desgraciados Estuardos, ó bien la libertad introducian en él nuevas condiciones; al ele-
de las leyes y el órden. en la supremacia de gir un rey, convertían se en sus constituyen-




HISTORIA DE LOS CAP. J.


tes, .Y el Parlamento de Inglaterra llegó á ser, Nueva-Inglaterra como los colonos franceses
la fuente de la soberanía para el pueblo in- tenian sus proyectos de conquista y progre-
glés.» so. Proponían se los últimos monopolizar el


Pero aunque la subida de Guillermo ID al conieroio de peletería, seguro medio de comu-
trono era un suceso de tan grande importan- nicacion con el Mississipi, arrojando luego


.


cia para la madre patria, las colonias no ~Í, los ingleses de las pesquerías de los bancos
participaron tanto como esperaban de los be- de Terranova, en tanto que la primera espe-
lleficios de aquel cambio. Hé aquí las pala- raba, y al parecer no sin razon, despojar á
bras de MI'. Hildreth al hablar sobre este los franceses de todas sus ventajas, y aun
punto. «Robusteciendo el parlame~to yau-· espulsarlos completamente del pais. Los dos
mentando la influencia de la clase manufadu- partidos, que eran tambien nacional y reli-
rera, la revolucion inglesa esponia á las co- giosamente enemigos, estaban pues prepara-
lonias Americanas al peligro creciente de dos para empeñarse en una sangrienta lucha
tener que sufrir la tiranía parlamentaria, con desapiadado corazon é indescriptible fe-
mucho mas enérgica, perseverante y opreso- rocidad.
ra, y mas temible que la régia autoridad. «La Antes .de entrar, sin embargo, en los deta-
política de Guillermo y el Parlamento no era Hes de la guerra intercolonial , rogamos al
favorable á los mejores intereses de las colo- lector fije su atencion en diversos hechos que
nias, y no pasó m!lcho tiempo sin que se des- prece.dieron á aquella en el órden régular de
cubriera que el despotismo de la prerogativa los suoesos.
real era aun mas tolerable que el del Parla- A principios de abril de 1689, llegó á Boston
mento. Guillermo III, á pesar de sus elevadas por la via de Virginia la noticia del desem-
ideas acerca del poder de los reyes, parece q~e barco de Guillermo de Orange en Inglaterra.
no combatió nunca las pretensiones de sus Resentidos como estaban aquellos habitantes
predecesores en el trono; y aunque es verdad por las severas medidas de Andros, no es de
(lue la tolerancia con todas las sectas protes- estrañar que la noticia causase una gran es-
tantes llegó á ser una constante linea de con- citacion, que se aumentó cuando aquel,
,lucta, tanto en las c?lonias como en el pais, afectando no creerla, hizo encarcelará los
tambien es cierto que el encono contra los que la publicaron. La cólera del pueblo habia
católicos romanos se aumentó notablemente llegado á su colmo, yel 18 de abril, al des-
don el destronamiento de Jacobo. La guerra embarcar el comandante de la fragata Rosa,
con Francia, que estalló poco despues de la que estaba á disposicion del gobernador en el
subida al trono ele Guillermo, dió lugar á puerto, fué cogido por la multitud, así como
(lue se agriasen los resentimientos así na- tambien el sherif, que trató, aunque en vano,
eionales como religiosos, y las colonias se de dispersar las turbas. Toda la ciudad se
vieron naturalmente envueltas en un peli- puso entonces en movimiento; reunióse la
groso conflicto con sus vecinos los franceses milicia en derredor de sus jefes; la multitud
del Canadá, conflicto que les hizo contraer se apoderó del bote de la fragata cuando
pesados gastos y considerables deudas y has- vieron que llegaba para recoger á Andros, y
ta el sacrificio de muchas vidas. como quiera que éste acababa de refugiarse


Ambos partidos se mostraron desde un en el fuerte, el pueblo apuntó contra él los
principio ansiosos por la lticha, pues tanto cañones de la batería. No hubo medio de re-




CAP. l. ESTADOR-UNIDOS. i57


sistir, y Andros, obligado á rendirse, fué
conducido á la prision. En aquel momento, y
c~mo acertara á presentarse casualmente
ante la multitud el anciano Simon Brasdsreet,
que contaba ya ochenta y siete años y se
habia distinguido honrosamente en el desem-
peño de un cargo público, fué proclamado
gobernador por unanimidad. Este repentino
motin , merced al cual cayeron en poder de
los insurgentes el castillo y la fragata, fué
secundado vigorosamente por los habitantes
de las comarcas vecinas, que corrieron pre-
surosos á Boston para auxiliar á sus herma-
nos de la ciudad. La noticia de este suceso
circuló con la rapidez del rayo y bien pronto
se supo en Plymouth, Rhode Island y Con-
necticut , donde ocurrieron motines semejan-
tes; En este último punto, el pueblo exigió
que se pusieran en ejecucion las disposiciones
de la carta, nombrando gobernador á Ro-
lJerto Treat; yen Rhode Island, aunque fué
difícil encontrar personas que quisieran en-
cargarse del gobierno, nombró se por fin para
este puesto á un cuáquero de carácter enér-
gico llamado Enrique Bull.


En Massachusetts hubo encontradas 0pi-
niones en cuanto á si convendria reformar la
carta : la mayoría del pueblo lo deseaba así;
pero la Junta de Salvamento no quiso adop-
tar esta medida, y se creyó que lo mejor
seria esperar un poco, enviando interina-
mente agentes á Inglaterra para que aboga-
sen por la colonia. Ashurt , Cooke, Oats y
Mather fueron los encargados de esta comi-
SIOn.


Aunque la noticia de haber ocupado el
trono Guillermo, llegó á Virginia antes que
á ninguna otra parte, el Consejo no quiso
apresurarse en tomar medida alguna á pe-
sar de los deseos del pueblo, que abrigaba el
temor de que dominase una dinastía


i6S9. papal. Hasta fines de mayo no fueron


,


proclamados Guillermo y María, Señor Y'
Seiíora de Virginia.


Tambien hubo en Maryland .un levanta-
miento, cuyo principal objeto era combatir
la dominacion católica rom:;tna , y circuló el
rumor de que los representantes de laa,u.to-
ridad acababan de concertarse con los indios
para degollar á todos los protestantes .. (*)
Juan Coode, que poco antes tomó parte en la
insurreccion de :Fendal , se puso á la
cabeza de los descontentos, formando t6S9.
una Asociacion para la defensa de la l~eli­
gion protestante.


Las dilaciones del Consejo, antes de pro-
clamar á Guillermo y María, causaron un
descontento general, y favorecieron los de-
signios de Coode. Este y sus confederados
convocaron una Junta, que habiéndose reu-
nido en el mes de agosto~ depuso á Lord
Baltimore y proclamó al nuevo rey y á la
reina en Maryland. Nombróse tambien una
comision para que fuese á felicitar á Guiller-
mo y María, y por espacio de tres años, el
pueblo de Maryland, á causa de la deplorable
tolerancia del rey al consentir la insurrec-
cÍon , se vió sujeto á la despótica tiranía de
aquellos que habian empuñado las riendas
del gobierno. «De creer es,» dice Chalmers,
«que Guillermo no reflexionó entonces por-
que su pensamiento estaba ocupado esclusi-
vamente en proyectos de conquista; porque
á fin de acrecentar su poder del momento,
consentia transacciones, que en tanto que
privaban á un individuo de sus dereéhos,


---------_ ... _--------


(') No se ha escrito aun con la debida exactitud yesten-
sion ninguna historia de la revolucion protestante en 1639;
pero es evidente que fué el resultado de un temor producido
por la mas inicua falsedad que jamas se inventara con objeto
de perjudicar a cualquier partido religioso ó político. Tal es
la especie de que los católicos romanos habían fraguado una
conspiracion con los indios para degollar á los protestantes.
- Véase la obra de Mr. George Lynn, titulada: Day Slar o{
American Freedo11l, pág. 87.




158 HISTORIA DE LOS CAP. l.
contrariamente á la ley, engendraban un es-
píritu revolucionario que debia conmover
mas adelante el trono en que se sentaba.» (*)


En New-York habia tambien en aquella
época mucho movimiento y reinaba la mayór
excitacion política. El ardiente espíritu de
protestantismo se exaltó con la noticia de
que Guillermo je Orange era rey de Ingla-
terra, yel pueblo se alzó entusiasmado para
proclamar su autoridad. Jacobo Leisler, co-
merciante de New-York y capitan de tres
compañías libres, de las que era coronel
Bayard ,tuvo que accedar á las reiteradas
instancias del puehlo, que tumultuosamente
se agolpó á las puertas de su casa pidiéndole
se encargara de la direccion de los negocios
públicos, pues corria el rumor de que se es-
taba tramando una conspiracion para ase-
sinar á cuantos se mostrasen favorables al
rey. Nombróse un gobierno provisional, y
Leisler, revestido de la autoridad que acaba-
ban de conferirle hasta que llegasen órdenes
del monarca, procedió á proclamar á los reyes
á son de trompeta. El noble y leal capitan
Leisler escribió en seguida una carta al so-
berano dándole cuenta de sus actos y de las
causas que le habian obligado á obrar. Vién-
dose Bayard despojado de su autoridad, así
como tambien Nicholson, el gobernador, re-
tiráronse ambos á Albania, donde se hicieron
fuertes contra Leisler y sus partidarios; pero
la catástrofe de Schenectady ohligó á los
descontentos á someterse á su odiado enemi-
go y á pedirle auxilio y proteccion. El rey
no contestó á la carta de Leisler; pero en 1689
nombró al coronel Enrique Sloughter, go-
bernador de New-York. Sloughter, sin em-
hargo, no fué á tomar posesion de su destino
hasta el mes de marzo de 1691, y habiéndose


(') Introduccion á la Historia de la Revolucion de las
colonias Americanas, vol. r, pág. 20:5.


avistado con Ingoldsby, capitan de las tropas.
que llegaron antes que el gobernador, aquel
le indujo á que arrestase á Leisler y le hicie-
rajuzgar ante sus implacahles enemigos. Por
mi insolente sarcasmo de la justicia, Leisler
y Milbourne, su yerno y principal sócio,
fueron condenados á muerte como rebeldes y
traidores; pero Sloughter vaciló en ordenar
la ejecucion de un hombre que se habia dis-
tinguido por su celo en la causa del rey
Guillermo y en la -del protestantismo. Sin
embargo, aquellos que ansiaban la muerte
de Leísler obtuvieron al fin que se firmase
el decreto fatal, aprovechando un momento
en que el disoluto Sloughter se entregaha á
los ese esos de la bebida al terminar un ban-
quete. Esto sucedió en uno de esos tormen-
tosos dias del mes de mayo, que en aquellos
climas infunden profunda tristeza, y aunque
los enca~gados de llevar al sheriff la terrible
misiva lo hicieron con el mayor -sigilo, los'
soldndos de Ingoldsby, que formaban la car-
rera para contener á la gente, al ver avanzar
el coche con los reos, pusieron en conoci-
miento del público cuál era el terrible drama
que se iba á representar. El pueblo corrió al
sitio de la ejecucion , el cual, debemos con-
signarlo en honor de los hijos de New-York,
se hallaba en el último estremo de lo que
desde entonces se llamó el Parque, donde el
agua cristalina de una fuente ha sustituido á
la sangre que allí vertió un mártir. Leisler y
Milbourne subieron juntos al cadalso, y al
alcance de su voz hallábanse aquellos que
mas habian acelerado tan tremendo desen-
lace. La noble altivez de Milbourne apenas
pudo tolerar la insultante presencia de unos
hombres que eran la causa de su ignominiosa
muerte, y dirigiéndose en voz alta á un ca-
ballero, que en su concepto era el que se
mostrara mas hostil, esclamó: «i Roberto
Livingston , yo te emplazo por tu criminal




CAP. l. ESTADOS-UNIDOS. 159


conducta ante el tribunal de Dios!» (*) Leis-
ler, profundamente afectado por -el trágico
fin de su yerno, murió declarando que era
inocente. Algunos años despues espidióse un
acta de rehabilitacion y los herederos de las
víctimas obtuvieron los bienes que les hahian
sido confiscados. Ahora es opinion general
que cualquiera que fuesen los errores ó la
ignorancia de Leisler, no merecia la muerte,
y que por consecuencia, fué asesinado judi-
cialmente.


Persuadido el rey de Inglaterra de que las
colonias del Norte tenian suficiente fuerza
para luchar con sus vecinos los franceses,
desechó una proposicion que le hizo Luis XIV
para que se conservasen neutrales sus res-
pectivas colonias, y no quedando ya otra al-
ternativa, estalló de allí á poco la guerra
entre ambas partes con inusitada furia.


Apenas se supo en América la declaracion
de guerra entre Inglaterra y Francia, el Ea-
ron Castin, creyó seria fácil inducir á· los
indios á que rompiesen las hostilidades. Al
terminarse la guerra con Felipe de Pokano-
két, unos trece años antes, cogióse traidora-
mente una partida de 300 indios, los cuales
fueron luego vendidos como esclavos, una vez
firmada la paz. El ajuste se hizo en la casa
del Mayor Waldron en Dover, y los
. d· . ./.~ t b 1689. In lOS conspIraron enwnces ene ro-
samente para vengar la afrenta. Algunas
personas se habian acercado á Waldron, ad-
virtiéndole que se sospechaba que los indios
tenian siniestras intenciones; pero el Mayor
les contestó que se fuesen á plantar sus cala-
bazas, pues ya tendria él cuidado de avisarles
cuando hubiera algun peligro. La víspera
misma del ataque, volvieron á decirle algu-
nos, poseidos de la mayor inquietud, que la


(') IIAdminisfracion de Jacobo Leisler," porC. F. Hoffman,
vol. III, pág. 227.


ciudad estaba llena de indios, mas él sin in-
mutarse en lo mas mínimo replicóles, «que
conocia muy bien á los indios y que no temie-
sen ningun peligro.» Conforme á la costumbre
adoptada en tiempo de paz, los indWs que
traficaban con los habitantes, solian pedir y
obtener alojamiento por una noéhe. A la cai-
da de la tarde de aquel dia dirigiéronse dos
de aquellos á la casa de \Valdron , y pidieron
permiso para pasar la noche junto al hogar,
lo cual les fué concedido inmediatamente, lo
mismo que sucedió en todas las demás casas
escepto una. Llegadas que fueron las al-
tas horas de la noche, y cuando todos se
hallaban entregados al sueño, levantáronse
los dos salvajes, abrieron las puertas sin ha-
cer el menor ruido, y haciendo una señal,
aparecieron al momento otros indios en el
mayor silencio, los cuales, despues de poner
centinelas en la salida, lanzáronse á una ha-
bitacion donde dormia Waldron. El anciano,
que contaba ya setenta años, se despertó al
oir ruido, lanzóse inmediatamente sobre su
espada y rechazó valerosamente á sus enemi-
gos hasta las habitaciones interiores; pero
en aquel momento, un indio le dió un golpe
con su hacha, dejándole aturdido. Lanzáron-
se entonces sobre él sus adversarios, yarras-
trándole hasta el salon, le obligaron á sen-
tarse sobre una mesa. «i Juzga ahora lo que
son los indios!» esclamaron sus verdugos con
aire insultante; y al pronunciar estas pala-
bras, cada uno de aquellos salvajes, desen-
vainando su cuchillo, hirió á la víctima en el
pecho y el cuello, diciendo: - « Así saldo yo
mi cuenta.) Acribillado de heridas y debili-
tado por la pérdida de sangre, el infeliz W al-
dron, cayó pesadamente de la mesa, pero
antes que su cuerpo llegase al suelo, uno de
los atormentadores puso su sable de punta
para recibirle y le atravesó de parte á parte
dejándole muerto en el acto, con lo cual ter-




100 HISTORIA DE LOS CAP. 1.


minó la-horrible agonía del infeliz anciano. moradore~. Lo muy di~tante que se hallaba
Despufls de esto, los indios mataron á otros el pueblo de la frontera francesa.y el rigor del
veinte hombres, se llevaron veinte y nueve invierno les indujo á suponer que se hallaban
prisioneros y quemaron el pueblo. Esto ocur ... seguros de. todo ataque, pero .bien pronto re-
rió á fines de junio de 1689, y en agosto y cibieron un terrible desengaño, y el salvaje
setiembre, fueron atacados tambien varios grito de guerra hizo saltat: á todos de sus le-
puntos, tales como Pemaquid y Casco, si bien chos poseidos de terror. No hubotiempo para
este rechazó á sus enemigos merced al valor prepararse á la resistencia; los franceses y
de Church, el famoso partidario en las guer- los indios habian penetrado en la ciudad en
ras del rey Felipe. Todos los demás pueblos diversos grupos, las casas fueron saqueadas,
de la parte oriental fueron asolados. y en medio de los gritos de espanto de las
. Hácia mediados de octubre, llegó al Cana- mujeres y de los niños, cometiéronse todas
dá el conde Frontenac, que fué reelegido las atrocidades que el espíritu de venganza y
gobernador, trayendo consigo los indios que crueldad de los indios podia sugerirles. Hom-
se hallaban en Francia en clase de prisione- bres, mujeres y-niños cayeron bajo los golpes
ros, así como t:'tmbien numerosas tropas y del tomahawk en sangrienta confusion; se-
provisiones. Aunque rayaba ya en los sesenta senta murieron en el acto en aquella espan-
y ocho años., el conde Frontenac, hallábase tosa carnicería; veinte y siete fueron hechos
dotado de un gran vigor y energía, y habien- prisioneros, y acto contínuo los salvajes pe-
do resuelto invadir Nueva-York por tierra y garon fuego al pueblo. Al resplapdor de las
por mar, formó tres cuerpos de tropas para llamas que iluminaban tan terrible catástro,.·
caer sobre los ingleses y causarles los mis- fe, los pocos que pudieron salvarse empren-
mos daños y perjuicios que antes sufriera el dieron la fuga medio desnudos, á través de
Canadá por los ataques de los Iroqueses, esos los campos cubiertos de nieve, para refugiar-
firmes aliados de los enemigos de Francia. se en Albania, á donde llegaron sembrando el


Schenectady fué el primer punto designado terror y la confllsion al referir el sangriento
para ser destruido, y en su consecuencia, en drama que acababan de pres.enciar.
el frio mes de enero, salió de Cagnawaga, La segunda partida armada que envió Fron-
pueblo situado casi en frente de Montreal, tenac, se componia tan solo de cincuenta y
junto alSt. Lawrence, una éspedicion com- dos hombres, los cuales salieron de Threc
puesta de ciento diez hombres, la mayor par- Rivers, pueblo que se halla á la mitad del
te de los cuales eran Mohawks convertidos, camino de Montreal á Quebec y encami-
mandados por oficiales franceses. Por espa- nándose por Saint Francis y el valle del
cio de veinte y dos di as fueron caminando á Connecticut, llegaron á Salmon Falls, otro
través de las nieves, sufriendo toda clase de pueblo situado cerca del brazo mayor del
fatigas, hasta que el fin, al 8 de febrero lle- Piscataqua. Cayendo repentinamente sobre
garon á las inmediaciones de Shenectedy. él (27 marzo) mataron á la mayor parte de
Era este un pequeño pueblo holandés, situa- los hombres que lo habitaban, quemaron las
do sobre el Mohawk, que se componia de casas é hicieron cincuenta y cuatro prisione-
unas cuarenta casas; aunque protegido por ros, en su mayoría mujeres y niños, los cua-
una empalizada, nadie guardaba las puertas, les se llevaron con la intencion de venderlos
y á media noche, dormían profundamente sus I como esclavos en el Canadá. Para que el lec-




CAP. l. ESTADos-manos. 161


tor pueda formarse una idea de los horrores »La primera cosa que noté al volv~r en
de aquella guerra, extractamos el siguiente mí, fué una especie de sopor profundo, y al
párrafo de la relacion de uno de los cautivos: dirigir mis ojos en derredor, vi en la mano


«Cuando los indios me sacaban de mi ca- ele uno de los salvajes la piel del cráneo de
sa, cogieron tambien á mi hijo mayor, de mi tercer hijo que aun goteaba sangre. En-
unos cinco años, que estaba á la puerta; el tonces mo desmayé otra voz, y al recobrar
mediano, que no tendria mas de tres, se ha- los sentidos recordé los furiosos golpes que
naba sentado junto á la lumbre y lloraba me habian dado aquellos salvajes, quienes,
amargament3 gritándome que no me fuera y despues de volverme á maltratar cruelmente,
quejándose de los salvajes. me ayudaron para que me levantase, Ileván-


»Aquellos mónstruos no quisieron dejar dome consigo.»
detrás al niño; cogiéronlo de la mano y le hi- Cuando volvian los indios de esta espedi-
cieron salir de la casa, pero la pobre criatu- cion encontráronse con otra partida que aca-
ra se res s tia tanto y lloraba y gritaba de tal baba de salir de Quebec, y uniéndose ambas
modo, que le cogieron por los piés y le estre- fuerzas, atacaron á Casco. Parte de la guar-
llaron contra la puerta, despues de lo cual nicion quedó destruida y los demás se rin-
cortáronle la piel del cráneo, dejándole cadá- dieron como prisioneros de guerra.
ver. Al presenciar tan espantosa crueldad El terror producido por estos ataques en
lancé un grito terrible, pareci6me que una las colonias, no solo sirvió para confirmar
nube cubría mis ojos y que iba á perder el los rumores y relaciones que se hacian al
sentido; pero entonces el salvaje me dió un hablar del implacable ódio de los franceses
golpe en la cabeza y me hizo volver en mí. contra todos aquellos á quienes considúaban
Durante esta horrible escena yo no solté á como 'herejes, sino que tambien fué causa
mi niño pequeño de mis brazos. de que se despertase el espíritu y sed de ven-
. »Tan pronto como hubieron cometido este ganza, largo tiempo contenido. En su con-


asesinato, lleváronme á la orilla opuesta y secuencia, en el mes de mayo de 1690, re-
allí presencié otra crueldad inaudita, pues uniéronse en Nueva-York varios delegados
apenas hubimos desembarcado, mi hijo ma- del Massachussetts.y Connecticut, y sigui en-
yor, que aun sollozaba lamentándose por la do el parecer de Leisler, proyectóse' un plan
muerte de su hermanito, rué tarnbien asesi- para la conquista del Canadá. Segun
nado. , este, acordóse que saldria de Boston 1690.


»Uno de los indios me mandó que me ale- una flota para atacar á Quebec, en tanto que
jara, sin duda para que no viese -aquel acto novecientos hombres e:t;lganchados en el Con-
de barbariG, y entre tanto otro de sus com- necticut y Nueva-York marcharian por tier-
pañeros desenvainó su tornahawk, y con ra contra Montreal.
aquel terrible instrumento de muerte cortó Sir \Villiam Phipps, hombre de escaso
la piel del cráneo á mi segundo hijo no sin ,mérito, pero de bastante suerte, y que tiempo
haberlo rematado antes. atrás habia asolado la Acadia con una pe-


»AI contemplar aquella segunda carnice- queña flota y unos siete ú ochocientos hom-
ría caí al suelo sin sentido con mi hijo pe- bres, fué nombrado jefe de la espedicion por
queño en los brazos, y no sé cuánto tiempo mar, consistente en treinta y dos buques y
permanecí privado de conocimiento. dos mil hombres.


TOMO J. 21




162 HISTORIA DE LOR CAP,


Otros tres buques enviados por Leisler des- -esclamó Frontenac. El oficial inglés, sa-
de Nueva-York se unieron á los espediciona- cando entonces su reloj y poniéndolo sobre
rios. Las fuerzas de tierra iban al mando de la mesa dijo:-«Ahora son las diez: á las
\Vinthrop, hijo del último gobernador del once espero vuestra contestacion.» Encole-
Connecticut, pues Milbourne desempeñaba rizado al escuchar tan presuntuoso lenguaje
el cargo de comisario. replicó el veterano :-« Y o no reconozco al


El resultado de ambas espediciones fué rey Guillermo, y sé muy bien que el Prínci-
bastante desgraciado. Schuyler y los Iroque- pe de Orange es un usurpador que ha viola-
ses que se dirigian hácia Montreal fueron re- do los mas sagrados derechos de la sangre y
chazados por Frontenac y sU gente, y el de la religion.» Al pronunciar estas pala-
resto de las fuerzas avanzaron hasta poco bras, y como el oficial le manifestase que
mas allá del lago Jorge, donde se vieron de- se escribiria su respuesta, gritó Frontenac
tenidas por haberse declarado la viruela y exasperado:-«Decid á vuestro amo que le
por la falta de víveres. Esto fué causa de que contestaré con la boca de mis cañones, para
se acriminase al jefe de la espedicion por tier- que sepa que á un hómbre de mi clase no
ra, haciéndole cargos por su poca prevision, se le hace semejante intimacion.» Viendo
y de tal modo se encolerizó Leisler al tener Phipps que no podria hacer nada y que el
noticia del desgraciado éxito de la empresa, invierno estaba próximo, abandonó ]aem-
flne mandó arrestar á \Vinthrop en Albania. presa, vergonzoso .y desconcertado, y des-


Habiendo llevado un corredor indio á Fron- pues de perder varios buques entre los peli-
tenac la noticia del proyectado ataque contra grosos escollos del Saint Lawrence, llegó á
Quebec, aquel enérgico veterano dirigióse Boston con su averiada flota en el mes de di-
presuroso ri dicha ciudad, logrando llegar ciembre. En aquella época hallábase el te-
tre.s dias antes de presentarse á la vista la soro exhausto, y como las tropas amenazaban
flota mandada por Phipps, quien, no tenien- insurreccionarse, el gobierno colonial, viendo
do pilotos ni cartas, habia tardado nueve se- que era necesario ante todo evitar semejante
manas en el viaje. Este jefe, que esperaba conflicto, emitió el primer papel moneda que
sorprender la plaza, encontró, no solo que circuló en las coloni:;ts inglesas. La canti-
era casi 'inexpugnable por su posicion, sino dad representada por dicho papel ascendia
que estaba muy bien preparada á la defensa, á unas ciento treinta mil libras. Frontenac
merced á la actividad y energia del gefe escribió á Francia dando parte de su triunfo,
francés. y para conmemorar su valerosa conducta en


A pesar de este contratiempo imprevisto, la defensa del Canadá, mandó el rey acuñar
Phipps trató de imponer á su enemigo,y por una medalla con esta inscripcion: «Francia
consiguiente intimó á Frontenac á que se in novo orbe victrix: líebeca Liberata A. D.
rindiera en nombre del rey Guillermo de In- M. D. C. X. C.» Al mismo tiempo mandóse
glaterra, concediéndole una hora para que. erigir una iglesia en la parte baja de la ciu-
contestase. El oficial inglés portador del dad dodicada á Nuestra Sellara de las Vic-
mensaje fué introducido con los ojos venda- torias. Poco tiempo despues una flota fran-
dos á presencia de Frontenac, que estaba con cesa se apoderó de Acadia, devolviéndola á
sus oficiales en la cámara del consejo del ca s- sus primitivos posesores.
tillo de Quebec.-«Leed vuestro mensaje ,» Debiera creerse que esta desgraciada lucha




CAP. 1. ESTADos-u"mos. 163
era ya de por sí suficiente calamidad para quien habia escrito un tratado sobre el 'arte
Nueva-York y el lVIassachusetts, y sin em- de reconocer á las hechiceras. Durante algun
bargo, ambas colonias tuvieron que presen- tiempo, muchas personas fueron víctimas de
ciar trágicas escenas y sucesos mucho mas esta supersticion popular, y poco despues de
deplorables aun que las sangrientas escur- la restauracion, Sir Mathew Hale, respetado
siones de indios y franceses. Ya hemos dicho en las colonias por su cristiandad y sahidu-
cuál rué el desgraciado fin de la vida de Leis- ría, no menos que se respetalJa á la madre
ler, aquel primer mártir de la política, que patria, habia mandado ejecutar á dos pobres
regó con su sangre el suelo do Nueva-York. ancianas en Suffülk por este supuesto crí-
Estenuado lVIassachusetts con sus anteriores meno Los cuentos de las hechiceras.y de sus


luchas, hallábase por su parte es- hechos eran entonces moneda corriente, y no
t692. , f t C". ""\'[¡-puesto a recuentes a aques. ;:)lr V\ 1- es de estrañar que un pueblo como Nueva-
lliam Phipps volvió en 1692 de Inglaterra, á Inglaterra, cuyo carácter era naturalmente
donde habia ido con su nueva carta de Massa- grave, y que considerando como un decreto de
chusetts y en clase de gobernador, para so- la Providencia cada incidente de la vida, cre-
licitar se le encargase de una espedicion yera en la influencia de los espíritus y en las
contra Quebec. Dicha carta ofrecia ventajas revelaciones, aceptando al momento como ar-
en ciertos puntos, pero no en todos. Aumen- tículo de fé, un error de semejante naturaleza ..
tábase considerablemente la estension de la A pesar de que· la opinion 'general creia
provincia; el gobernador debia nombrarse por una verdad lo de los hechizos, habian pasado
la corona y tendria derecho para intervenir en muchos años sin que se llevase á cabo nin-
los actos del Congreso general; reservábase guna ejecucion por este delito. Sin
al rey el derecho de anular cualquiera ley embargo, en 1688, siendo todavía t688.
despues de haber regido tres años, y se ob- Andros gobernador, cuatro nifios, hijos de
servaba la tolerancia religiosa con todos padres muy piadosos, com~nzaron á dar se-
menos con los papistas, hiriendo así de muer- fiales de estar hechizados. Entre ellos habia
te al absolutismo teocrático que por tanto una nifia de trece años que acusó de robo á
tiempo prevaleciera. Ultimamente, Plymouth una criada irlandesa, y resentida la madre
se unia al Massachusetts, separándose de ele ésta, quejóse amargamente, protestando
ellos New-Hampshire, contrariamente á lo indignada, de semejante acusacion. Pero
que se deseaba. Al regresar Phipps, conoció poco Elespues, para vengarse sin duela de la
bien pronto, no solo que le esperaban graves vieja irlandesa, la niña y otros chicos de
disgustos y molestias, á consecuencia de las menos edad comenzaron á hacer estrava-
frecuentes escursiones del Canadá y los pe- gancias, tales como chillar y saltar, fingirso
sados gastos de la guerra, sino que tambien ciegos, sordos ó mudos y otras tontunas por
tendria que pasar por las mas rudas y terri- el estilo. Cotton Mather, hombre de bastante
bIes pruebas. Vamos á decir cuáles fueron instruccion, pero vanidoso, crédulo y faná-
por mas que la relacion parezca increible. tico, pasó todo un dia orando fervorosamente


En aquella época era muy general en In- con otros sacerdotes, é hizo volver en sí al
glaterra creer ·en la brujería, que se conside- menor ele los niños; pero no á los otros, que
raba como un crímen, especialmente desde acusaron á la vieja de haberlos hechizado.
la publicacion de un decreto de Jacobo I, La pobre mujer fué arrestada y sometida á




16t HISTORIA DE LOS CAP,!.


un tribunal, y aunque era casi evidente que tos para descubrir á la hechicera, fué acusa-
la acusada, mas bien que otra cosa, estaba da ella misma por las niñas, y habiéndola
medio loca ó tonta, los médicos certificaron instado su amo con el mayor empeño para


'hallarse en.,su sano juicio, por lo cual se la que d~jese la verdad, confesóse al fin culpable.
condenó á muerte y á poco tuvo lugar la eje- Al saber esto se fijó un dia de ayuno por los
cucion. Ootton Mather se llevó á su casa á sacerdotes de los alrededores, y entre ellos se
la niña mayor, que continuaba con las mismas , presentó Ootton Mather, gloriándose en la,
estravagancias, y entonces aquel crédulo confirmacion de sus asertos. Esto produjo
hombre se puso á estudiar formalmente el una escitacion general; las muchachas se
fenómeno, y escribió un estenso informe con acusaban unas á otras; los ministros del altar
el título de : «Oasos memorables relativos á recibieron implícitamente sus declaraciones
las hechiceras y los poseídos.» En el prefa- y los encontrados pareceres de los feligreses
cio de aquel escrito firmado por otros cuatro de Parris, sino indujeron á nuevas acusacio-
sacerdotes de Boston, se leia lo siguiente: nes falsas y voluntarias, facilitaron cuando
«Hay una multitud de incrédulos en nuestros menos la creencia de ellas. Parris eligió para
dias y llegaremos, segun la opinion de esos su sermon del domingo siguiente estas pala-
proflmdos filósofos, á no creer sino en lo que bras:« Yo he elegido doce de vosotros, y hay
se vé y se siente. Es muy doloroso el obser- uno que es un demonio.» Al oir esto, la her-
var cómo ha ido ganando terreno esa loca mana de uno de los acusados, creyéndose
creencia en esta edad de corrupcion ; rero I ofendida, se levantó y se fué, por lo cual la _
Dios, no olJstante, permit"l que haya demo- denunciaron inmediatamente y quedó arres-
nios cuyos hechos en el mundo podrán tapar tada como cómplice.
la bocft y convencer á los incrédulos arran- Este asunto comenzó á tomar cierto carác-
cándoles una ·confesion.» Esta memoria se ter de gravedad, y dióse tanta importancia
volvió á publicar en Inglaterra y aun se in- á lo que habia sucedido, que en el mes de
dujo á Richard Baxter á escribir un prefacio abril, el diputado gobernador (esto sucedia
aprobando con su conformidad estos invero- antes de la llegada de Phipps), se trasladó ¡oí,
símiles cuentos. La muchacha causa de todo Salem y con otros cinco magistrados formó
esto no llamó, sin embargo, la atencion de un tribunal. Panis, funcionando como sa-
nadie, y de presumir es que llegaria á ser lo cel"dote y acusador, mostróse muy diligente
que otros muchos perversos y fastidiosos en descubrir hechiceras, produciendo nuevas
niños de su edad. acusaciones. Las poseidas se ponian en un


Pero la cosa no debia acabar aquí. Habíase sitio y las hechiceras en otro, teniendo á las
sembrado la semilla, y el fruto no tardó en segundas sl~etas por los brazos para que no
madurar. Oerca de cuatro años despues de atormentasen á las víctimas, las cuales ase-
ocurrir el caso de que hemos hecho' mencion, guraban hallarse perseguidas por los espec-
tres muchachas de la familia de MI'. Parris, tros de las hechiceras que querian obligarlas
sacerdote de Salem , ahora Danvers, comen- á que hiciesen un pacto con el diablo, y las
zaron á conducirse de tal modo, que segun el maltrataban cuando se negaban á ello.
parecer de los doctores, era evidente se ha- El marido de Elizabeth Procter, una de
llaban hechizadas. Tituba, anciana criada las acusadas, tuvo el atrevimiento de acom-
india, que se habia valido de ciertos amule- pañarla al tribunal, pero al entrar gritó una




CAP. 1. ESTADOS- Ul'aDOS. 1('';;


de las poseidas: «Ahí está el esposo Procter actual no podrá menos de parecer un absurdo
que va á cojer por los piés á Mrs. Pope;» á las personas sensatas. En la segunda se-
yal decir esto, la aludida manifiesta que se sion, celebrada el 30 de junio, fueron juzga-
~;iente cojer. «Ahora se va á apoderar de das cinco mujeres, á quienes se declaró con-
ella,» esclama otro, yen el momento la po- i victas. Una de ellas, Rebeca Nurse, jóven de
seida se desmaya en medio de violentas con- escelente carácter, iba á ser absuelta; pero ha-
vulsiones. Basta con esto para dar una idea biendo empezado á gritar la acusadora, proce-
de los inconcebibles errores de que se dejaba diós~ á la ejecucion de las cinco víctimas. Hu-
arrastrar aquella gente y de las ridículas es- bo algunas, no obstante, que se atrevieron á
renas que ocurrian á cada momento. Vícti- resistir y á desafiar á sus aeusadores:-«¡Soif;
mas del fanatismo .y del terror, de creer es una he9hicera, y bien sabeis que esto es ver-
que la razon é inteligencia de acusados y dad!» dijo el ministro Noyes dirigiéndose á
acusadores se hallaba sujeta á un deplorable. Sara Good. - « ¡ Y vos sois un embustero!
estravío; alarmados muchos por las conse- contestó la mujer, y si me quitais la vida.
cuencias que se atribuian á su intervencion, Dios os castigará y os abrasareis en los in-
creyeron sin duda por un momento ser lo que fiernos.»
parecian; en tanto que otros, no encontrando En la tercera sesion del tribunal, que tuvo
seguridad sino. en la confesion, hicieron de- lugar á principios de agosto, fueron juzgados
claraciones falsas, hablando de entrevistas seis prisioneros y declarados convictos, con-
con el diablo y de brujas que se remontaban tándose entre ellos el esposo de Elisabeth
por el aire montadas en el palo de una esco- Procter y John \Villard, cuya conducta se
bao Todas estas relaciones y estraños cuentos, temia promoviese algun trastorno en el mo-
influyendo en el ánimo de personas persua- mento de la ejecucion, como habia, sucedido
elidas ya de la realidad del crimen, acabaron con Borroughs. Era éste un sacerdote, que pOI'
dé confirmarl~s en su error, dando esto lugar razones que no importa citar, habia perdido
á que fuese ensanchándose el circulo de las su popularidad, no solo entre sus feligreses.
acusaciones y confesiones. Cuando llegó el sino tambien entre los demás compañeros.
gobernador Phipps habia ya cerca de cien cuya opinion y convicciones combatió siem-
personas encarceladas, y la excitacion iba en pre, declarando que no creia en la posibilidad
aumento. del crimen por el cual se quitaba la vida á


El nuevo gobernador, que se hallaba bajo tantas personas. Entre otras cosas se le acusó
la influencia de Increase Maiher y de su hijo de hallarse dotado de una fuerza sobrenatu-
Cotto~ Mather, procedió de una manera enér- ral, por ayuda del demonio, y habiéndosele
gica en la obra que encontraba empezada. condenado á muerte, dejó asombrada á la
Mandó poner grillos á los prisioneros y or- mayor parte de la multitud que presenciaba
ganizó un tribunal especial para juzgar á los su éjecucion, cuando le vieron orar fervoro-
acusados, nombrando presidente del mismo samente momentos antes de la hora fatal.
al teniente gobernador Stoughton. A princi- cosa que se creia imposible para los hechice-
pios del mes de junio reunió se dicho tribu- ros. Los espectadores comenzaron á verter
nal, yen pocos dias mandó ahorcar á una an- lágrimas, y hubo un movimiento general
ciana convicta de su crímen, evidentemente, para impedir la ejecucion; pero aquella peli-
Y'permítasenos esta palabra, que en el caso grosa simpatía fué contenida al punto por




166 llISTORlA DE LOS CAP. I.


eotton :Mather, que recorriendo los grupos,
recordó á todos que Borroughs no habia to-
mado aun las órdenes y que para ocultar ti
los malos, Satanás les daba á veces el aspecto
de ángeles.


En la siguiente sesion del tribunal, que se
verificó en el mes de setiembre, fueron con-
denadas á muerte catorce mujeres y un hom-
bre. Un anciano de ochenta años rehusó de-
fenderse, y solo por esto se le declaró culpable,
llegándose al horrible estremo de condenarle
tambien á la última pena. Aunque era evi-
dente que solo con la confesion podia uno
salvarse en la mayor parte de los casos, hubo
algunos que tuvieron el suficiente valor para
retractarse, y de estos, ocho pagaron su
atrevimiento con la vida. Habian sido ;ya eje-
cutadas veinte personas; ocho mas esperaban
su sentencia; hallábanse las cárceles atesta-
das de prisioneros y las acusaciones se reno-
vaban diariamente. En tal estado de cosas el
tribunal suspendió sus sesiones hasta el mes
de noviembre.


Durante este interregno verificó se sin em-
bargo una reaccion, y las acusaciones fueron
pareciendo demasiado graves y estrañas para
tomarlas en cuenta, sobre todo desde el mo-
mento en que hasta los ministros del altar y
las personas de mas elevado rango eran se-
ñalados como culpables del crimen de sortile-
gio. La venda comenzó á caer de los ojos de
aquel pueblo estraviado; hiciéronse demostra-
ciones cohtra el hecho de condenar á personas
de una vida ejemplar, sin mas fundamento
que la loca acusacion de un niño; la evidente
parcialidad de los jueces; su cruel sistema
de violentar confesiones, y su inconsidera-
do proceder al desechar las retractaciones
siempre sinceras, aparecieron al fin en su
verdadera luz, y al abrirse el tribunal en el
mes de enero de 1693, el gran jurado desechó
la mayor parte de las acusaciones y puso en


libertad álos que habia condenado á muerte.
Mather quedó confundido anto tan
. . t d'd 1693. lmprevls a me 1 a, tanto mas cuanto,
segun decia él, era preciso proceder con el
mas esquisito tacto y prudencia, toda vez que
el diablo se presentaba á veces bajo el aspecto
de una persona inocente. Empeñóse el buen
hombre en sostener que el crimen era re3l1 y
verdadero, y que debia administrarse pronta
justicia, nosolo á los convictos de culpabili-
dad, sino tambien á los que habian hecho de-
claraciones falsas. Persistiendo en su Gonvic-
cion, trabajó Mather con el mayor ahinco á fin
de descubrir nuevos casos; pero sus erróneas
creencias debian sufrir un rudo golpe, pues
un tal Roberto Calef, ciudadano de Boston,
que á pesar de su escaso discernimiento se
habia empeñado siempre en negar la exis-
tencia de dicho crimen, le probó palpable-
mente que habia estado visitando á una mujer
que se fingió poseida solo con el objeto de en--
gañar á Mather y sus demás compañeros y
ver hasta qué punto llegaba su credulidad.
Algun tiempo despues se repartió una circu-
lar invitando á todos á dar parte de las apa-
riciones de que tuviesen conocimiento; pero
parece ser, segun confesion. del mismo Ma-
ther, que en un período de diez años apenas
hu bo la mitad de casos que al principio.


De este modo terminó aquella terrible ca-
lamidad, y la herejía y la blasfemia, junta-
mente con el sortilegio, dejaron de aparecer
como delitos capitales en el gran libro de los
estatutos de Massachusetts. Ya no se sacri-
ficaron mas vidas, y aunque Mather, Stough-
ton y otros (*) no mudaron de parecer, y por
n La indignacion de- los habitantes de Salcm obligó á


Parris á salir del pucblo. Noyes volvió al favor por haber he-
cho una confesion completa, pidiendo luego perdon y con-
sagrando su vida á practicar obras de caridad. El juez Se-
wall recobró tambien la estimaciol1 pública, merced á su
franqueza y sinceridad, pero Stoughton y Cotton Mather no
se arrepintieron nunca. El primero vivió orgulloso y des-






CAP. L EST ADOS . UNIDOS. 167


mas que algunas eminencias europeas les I do por aquella horda de feroces guerreros.
confirmasen en sus opiniones sobre aquel Las familias que vivian solitarias quedaban
punto, hubo una inmensa mayoría que de- prisioneros; las casas eran pasto delasllamas,
ploró profundamente sus pasados errores. y el viajero perdido moria fusilado en medio
Ya no se vertió mas sangre, ni se cometie- del bosque. Debemos sin embargo observar,
ron horribles crueldades por el imaginario en favor de esa gente que se distinguió por
crimen de sortilegio, y así terminaron, dice tantos rasgos de brutal ferocidad, que la his-
Grahame, aquellas escenas de fatal estravío toria de aquellos tiempos no recuerda un solo
quejustamente escitaron el asombro del mun- caso en que se atentara contra la castidad de
do civilizado, ofreciendo un terrible ejemplo las mujeres prisioneras.» El coronel Church,
de la debilidad humana, causa de que un militar veterano, emprendió varias espedicio-
pueblo, reconocido en toda la tierra por su nes en las que se reprodujeron las sangrien-
piedad y virtudes, se dejara alucinar por un tas escenas en que figuraban como actores
puñado de lunáticos y asesinos (*). los franceses y los indios. En 1694 la colonia


Entretanto proseguia la guerra en la fron- de Oyster River en New Hampshire, que se
tera con encarnizada furia por ambas partes. llama ahora la ciudad de Dutham, fué ata-
A la d3,gacidad de los indios y á sus crueles cada y muertas ó prisioneras mas


1 . d . 1.694. instintos uníase a táctlCa y conocimientos de e Cien personas. Dos años despues,
los franceses. Hé aquí lo que sobre esto dice en 1696, llegó de Francia un tal D' Iberville,
el Dr. Dwight en un interesante párrafo de distinguido oficial .. canadense, con dos buques
sus Viajes: «En aquella guerra de sangrien- y algunas tropas, y habiéndose unido á las
tas represalias pusiéronse en juego todos los fuerzas mandadas por Villebon y el baron
ardides, todos los medios de destruccion que Saint Castin, sitiaron y tomaron el fuerte de
fuera dable inventar y que podia sugerir el Pemaquid en el mes de agosto, cuyo 696
ingenio de los oficiales franceses. La devas- suceso fué causa de que se abando- 1. •
tacion y el degüello eran cosas sancionadas naran todas las colonias vecinas. En la pri-
por los ministros de la religion; poníanse á mavera de 1697 se embarcó D' Iberville pa-
precio las pieles de lós cráneos, y los perros ra Hudson Bay, y des pues de recobrar un
de guerra eran acariciados mientras sus 1'0- fuerte que se hallaba en poder de los ingle-
jas fauces goteaban aun la sangre de sus víc,- ses, capturó dos de sus buques. Finalmente,
timas; los intervalos de paz se consagraban en el mes de marzo del mismo año, cayeron
al saqueo, al pillaje y á la carnicería, y to- los salvajes sobre Haverhill y mataron ó hi-
do esto sin que hubiese un momento de tre- cieron prisioneras unas cuarenta personas.
gua y sin que pudiera esperar compasion En medio de aquellas escenas de sangrienta
ninguno de los infelices que fuera sorprendi- desolacion se llevó á cabo por una mujer lla-


preciado y el otro intentó persuadir á todos que él no habia
tomado una parte activa en la cuestion de los sortilegios,
si Lien nadie quiso dar crédito á sus palabras. eotton Ma-
ther, que habia buscado el fundamento de la fé en cuentos
de bruja,s, tuvo despucs proyectos de hacerse ateo, aL ando-
nando todas las religiones por creerlas falsas. «TIistoria de
los Estados-Unidos)) por Bancroft.


(') Historia de las colonias, vol. 1, p. 281.


mada Mrs. Dustin un acto de heroismo del
que hace mencion nuestra historia moderna.
Una semana despues de haber dado á luz
una niña, la nodriza á quien la confió y que
habia tratado de escaparse con la tierna cria·
tura, cayó en manos de los salvajes, que pe-
netraron en la casa y la incendiaron, despues




168 HISTORIA DE LOS ESTADOS-UXIDOS. CAP. l.


{le obligar á la madre á que se levantara y
les siguiese. Hecho esto, prosiguieron los in-
dios su camino, haciendo marchar IJ.elante á
Mrs. Dustin con los demás prisioneros; pero
al poco rato uno de aquellos caribes cogió el
niño de la señora v lo estrelló contra un ár-


" ho1. Al presenciar tan horrible crueldad la
pobre madre creyó morir, mas haciendo un
poderoso esfuerzo, pudo continuar su camino


. con los salvajes, que se dirigian á la frontera
(tel Canadá. Durante el viaje vió caer bajo
los 'golpes del tomahawk á todos los prisio-
neros cuya fatiga y cansancio no les permi-
tia andar mas, y despues de haber descan-
sado una noche en compañía de una familia
india encargada de custodiarla, continuó su
camino con los salvajes, que, segun supo des-
pues, se dirigian á ,un punto de reunion para
martirizar allí á sus prisioneros. Al oir esto
.:vIrs. 'Dustin tomó una resolucioll. desespera-
(la: ¿ no seria obrar en justicia matar á los
asesinos de su hijo, y salvarse por este me-
(lio para ir á buscar á su esposo, si felizmente
no habia muerto? Esto pensó aquella varonil
mujer hallándose ya á cien millas de Haver-
hill, Y cierta noche, inclinando á la nodriza
.Y á un muchacho que se hallaba tambien
prisionero, á que se uniesen á ella, aquella
valerosa mujer, sin mas auxilio que estos dos
débiles séres, mató á todos los indios, escep-
to dos de los mas Jóvenes, con sus propias
hachas, y huyó á través de los bosques con
(lireccion á Haverhill.


Frontenac se guia luchando con los 11'0-
v


queses,y á pesar de sus setenta y cuatro años,
condujo personalmente una espcdicion y en-
tró en son de guerra en el territorio de los


Unondagas y de los Oneidas, cuyos pueblos
incendió juntamente con sus campos. i Dolo.-
roso era en verdad ver á un hombre de noble
descendencia, de heróico valor y que se ha-
llaba ya en el último período de la vida, san-
cionar el tormento de un prisionero, aplicado
con todo el refinamiento de la mas salvaje
crueldad! «Triste espectáculo era ciertamen-
te,» dice Charlevoix «ver á cuatrocientos
salvajes martirizando á un pobre anciano
centenario, que, lejos de quejarse, reprendia á
sus verdugos lamentándose de que se hicie-
ran esclavos de los franceses á quienes mira-
ba con'el mayor desprecio. Al recibir el golpe
de muerte es clamó aquel hombre valeroso:
«¿ Por qué acortais mi vida? i Esto puede ser-
viros de leccion para que sepais como debe
morir un hombre!»


El último año de aquella guerra fué terri-
ble : la crudeza dd invierno y la falta de vÍ-
veres se unieron al temor de que una flotá
francesa atacase á la ciudad de Boston; pero
felizmente no tuvo resultado alguno


11 d· . h" fi d 1 1697. aque a espe lClOn, y aC1a nes e
año 1697 firmó se la paz de Ryswick, termi-
nando con esto la primera guerra interco-
lonial.


Segun las condiciones del tratado, cada
una de las partes debia conservar los territo-
rios que poseia antes de la guerra, lo cual
dejaba á las colonias de ambas naciones en
una posicion muy semejante á la en que se
hallaban antes de empezar la lucha. Prescin-
diendo de esto, habíase ya engendrado un ódio
á muerte que podria dar lugar á que estallase
de nuevo la guerra apenas se presentara una
ocasion f~vorable.


.~ ••• ==:.




CAPÍTUL o 11.
1696-'1748.


NUEVA INGLATERRA: SEGUNDA Y TERCERA GUERRA INTERCOLONIAL.


La Junta de Comercio y de las Colonias. - Lord Bellamont, gobernador del ~fassachusetts. - Su popularidad. - Muerte de
Rellamont. - DudleY. - Polémica. - Segunda guerra intercolonial. - Preparativos. - Los indios y Rouville. - Matanza en
Deerfield y Haverhill.-Espedicion contra el Canadá.-Toma de Annapolis.-Espedicion de Walker.-Proyecto de un ata-
que combinado.- Su mal éxito. - Parecer de los colonos. - Resultados de la paz de Utrecht.- Cuestion de crédito.-
Banco público.-Elcoronel Shute, nombrado gobernador.-Disputas.-Estincion de la pirateria.-La viruela y su ino-
culacion.-Bumet, gobernador.-Cuestiones sobre sueldo.-Reclarnacion al rey.-Conducta de la ,Junta de comercio.
-Belchcr, sucesor de Burnet.-Los colonos victoriosos en la cuestion del sueldo.-Disturbios en la frontera.-Los in-o
dios de Rasles y Norridgewock.-Lovewell.-Revancha.-Periódico en Boston.-Franklin.-Destitucion de Belcher.-
Nombramiento de Shirley. - Un gobernador popular. -Arreglo de la cuestioll de límites relaLi va á );" ewham pshire, l\lainc,
y Rohde lslaud.-Tercera guerra intercolonial. -Toma de Louisbourg. - Tratado de Aix-la-Chapcllc.


Poco antes de In, paz de Ryswick.y á con-
secuencia de haberse quejado varios merca-
deres ingleses de que se habian infrirrgido por
algunos colonos las disposiciones relativas al
comercio, instituyóse la Junta superior del


Comercio y de las Colonias, que era
1696. . : + .


una comlSlOn permanen"e compuesta
del presidenoo y siete miembros, conocidos
con el nombre de Lores del Comercio. Esta
comision reasumió las funciones que hasta
entonces habian venido desempeñando los co-
mités del Consejo Privado. Algun tiempo des-
pues se disminuyó algun tanto la autoridad
de la citada junta, pero hasta la época de la
revolucion americana, continuó inspeccio-
nando con el mayor celo las colonias y sus
asambleas; luchó para contrarestar, tanto
las prerogativas del rey, como las del parla-
mento; trabajó para vigorizar la autoridad
de los gobernadores, y observando en fin una
política sistemática, hizo todo lo posible con
el objeto de que América pudiera deshacerse
de las trabas que pmjudicaban en cierto modo
á los intereses comerciales de la madre pa-


TmlO l.


tria. En su consecuenCia rectificáronse las
disp0siciones sobre el comercio; confirióse
mayor autoridad á los orecaudadores de im-
puestos, y se creó un tribunal de marina que
tendria la facultad de apelar al rey en cons~jo.


Lord Bellamont, noble caballero irlandés,
de agradables maneras y distinguido porte,
fué nombrado gobernador del Massachusetts,
cuyo cargo dimitió Stoughton despu8s- de la,
muerte de Phipps en 1695. Lord Bellamont
dejó á Nueva-York y llegó en el mes de mayo
de 1699 á la ciudau de Boston, donde, merced
á su esquisito tacto, supo conquistarse la bue-
na voluntau de touos los partidos. Siguiendo
la costumbre de su pais, el nuevo corregiuor
ordenó la apertura del Congreso general, en'
el que se pronunciaron interesantes discursos,
de los que se remitió copia á las dos Cámaras,
mandándolos imprimir despues. Damos aquí
el estracto de uno de ellos para que tengan
nuestros lectores una idea del modo de proce-
der y de las opiniones de Lord naltimore. Su
primer discurso, muy largo por cierto, ter-
minaba del modo siguiente: «Faltaria á la


22




170 HISTORIA DE LOS CAP. n.


consideracion que os debo y á la que me debo perdido el apoyo de Francia é Inglaterra á
á mí mismo, si no os recordase los indispcn- consecuencia de las rech;tmaciones de España,
sables deberes que tenem~s pa~a con el rey y viéndose obligadas por lo tanto á cambiar su
el respeto que nos merece por habernos liber- método de vida. Algunos de ellos fueron á
tado de la odiosa tiranía que ha oprimido establecerse en la parte occidental de Hay ti;
nuestras conciencias, subvertiendo nuestros otros continuaron sus correrías, y no pocos
derecllOs civiles. Seguramente hay algo pro- cayeron en poder de las autoridades de las
yid¡mcial en lo que el monarca ha hecho por colonias. Con este motivo formóse una com-
nosotros, y al decir esto, no es mi. intencion pañía, de la que el mismo rey Guillermo tomó
robar á Dios su gloria por haber dispuesto se acciones, para enviar cruceros que se apode-
llevase á cabo la feliz y maravillosa revolu- rasen de lás ricas presas hechas por
. 1 b d . I 1 1 . t P t - 1697. ClOn que lá poco aca a e ~resenclar ng a- os pira as. or es rano que parezca,


terra. El Todopoderoso dispuso seguramente debemos consignar aquí que al famoso capi-
en sus altos designios tan fausto aconteci- tan Kidd se le confirió el mando de un buque
miento, para que el rey Guillermo fuese el para el objeto indicado, y aunque era una
autor é instrumento de su obra. Desde el persona de irreprensible conducta, sucedió
año 1 (302 hemos tenido en Inglaterra una su- que al poco tiempo, no pudiendo sin duda
cesion de reyes, que, lejos de mirar por sus resistir á la tentacion, se hizo pirata, con-
propios intereses y por los nuestros, se han virtiéndose en compañero de aquellos á quie-
consagrado con inesplicable persistencia <l, nes debia perseguir. Este hecho que no podia
violentar y subvertir nuestra religion, nues- menos de llamar la atencion, hizo que no se
tras leyes y nuestras libertades, hasta que pensara mas que en apoderarse del capitan
Dios ha permitido al fin, en su infinita bon- Kidd, y Lord Bellamont recibió entonces ór-
dad y sabiduría, que tengamos un verdadero den de perseguir al nuevo pirata, de cuya
rey inglés, representado en la persona que captura dependia la buena reputacion del go-
ahora ocupa el trono, y el cual en todas oca- hernador y de varios amigos suyos, por ser
siones -ha espuesto su vida en las batallas y este el único medio de acallar las murmura-
en los sitios de mas peligro. El ha conseguido ciones de algunos, nada favorables para los
que se despertasen en nuestra nacion los sen- que hahian recomendado al capitan. Al saber
timientos ele valor y energia adormecidos esto, Kidd enterró sus tesoros en un estromo
hace algun tiempo; y lo que es Ínas, S. M. de Long Island, quemó su huque y tuvo el
atiende con preferencia á los intereses de atrevimiento de presentarse públicamente en
su pueblo. Es por lo tanto nuestro deber Boston; pero una vez allí, se le redujo á pri-
rogar <1 Dios fervorosamente que conceda á sion para enviarle despues á Inglaterra, don-
nuestro gran rey Guillermo un largo y prós- de fué ejecutado en compañía de Bradesh y
pero reinado, y yo estoy persuadido que tanto o.tros de sus compañeros.
vosotros, los que estais aquí presentes, como I Merced á su prudente administracion y á
todos aquellos que desean el bien de su pa- su influencia, obtuvo Bella~ont que se vota-
tria, unirán sus votos al mio animados de mis se en su favor una consignacion mayor que
mismos sentimientos: He dicho.» la que disfrutara ninguno de sus predeceso-


Los célebres piratas ó filibusteros, de que res, pues el Congreso general le señaló 9,00C
ya hicimos mencion en otro capítulo, habian libras por los catorce meses que habia estado




CAP, lI, ESTADOS-UNIDOS, nt
en la colonia. Esta cantidad, sin embargo,
parte de la cual estaba destinada á recons-
truir el fuerte de Pemaquid, y otros gastos


, de utilidad pública, no tuvo aplica-
t 70i . , d h 11' d ClOn porque poco espues, a an ose
Lord Bellamont en Nueva-York, murió de


Vemos, pues, que los testarudos diputados de
Boston no estaban para hacer gastos de esta
naturaleza. Dudley no pudo conseguir nada
de ellos, y seguramente desde aquella época
data la contienda entre gobernadores y colo-
nos acerca de sus respectivos derechos y pri-


repente cuando trataba de arreglar varias vilegios.
cuestiones relativas al comercio. Las disputas entre Francia é Inglaterra,


José Dudley, hombre ambicioso, pero nada
popular, fué nombrado por el rey para ocupar
la vacante, y recibió su despacho por mano
de la reina Ana, que habia sucedido á Gui-
llermo en el trono. Dudley llegó á Boston
en 1702 , Y en su primer discurso, dirigido
al Congreso y Consejo, dijo lo siguiente:
«S. M. me encarga os haga ob~ervar que
esta es la única provincia perteneciente á la
corona de Inglaterra, donde no hay un local
~i propósito para recibir al gobernador, ni
tampoco un sueldo fijo para éstc, el secreta-
rio, los jueces y demás funcionarios públicos,
lo cual, como sabeis , se os ha recomendado
ya. Y como quiera que esta provincia se haya
visto favorecida con las bondades del sobera-
no en mas de una ocasion, de esperar es
que se apresure á cunwlir con los deseos
de S. M.» La Cámara contestó al dia siguien-
te con estas palabras: «En cuanto á los
puntos de que nos habló ayer vuestra exce-
lencia, obedeciendo las órdenes de S. lVI., la
Cámara ha acordado manifestaros que pro-
cederemos con la mayor brevedad posible á
tomal'los en consideracion.» Habiendo pedido
que se consignasen del Tesoro 500 libras
para el gobernador, la Cámara' observó lo
siguiente al contestar á ciertos párrafos del
discurso: «En cuanto á fijar un sueldo para
el gobernador, eso es enteramente nuevo para
n-3sotros y no es cosa que convenga á nues-
tra constitucion actual; pero estamos dis-
puestos por nuestra parte á hacer cuanto sea
posible para el sostenimiento del gobierno.»


respecto á la «sucesion en España,» dieron
mtírgen á una segunda guerra intercolonial
y enredó á los colonos, no solo con
'1 f IN t ' ta b' 1701. os ranceses en e or e, smo m len
con los españoles, en la Florida. En 1702 hi-
ciéronse apresuradamente en el Canadá pre-
parativos para renovar la lucha, y las colo-
nias de Maine fueron atacadas con indecible
furia, á causa de haber roto los colonos las
hostilidades, saqueando la casa del ahUado
del Baron Castin, en Penobscot. Los
"d' d 1 t 't 1 1703. m lOS e a par e orlen a , que se
hallaban bajo la influencia de los franceses,
se pusieron tambien en movimiento, sedientos
siempre de venganza, y bien pronto un cuerpo
de 200 canadenscs y 150 indios, al mando de
Hertelle de Rouville, bajó por el Connecticut
en el mes de marzo de 1704. Aprovechando
la oscuridad de una fria y lluviosa noche,
cayeron aquellas fuerzas sQbre el pueblo de
Deerfield , y sorprendiendo á los centinelas
dormidos, escalaron la empalizada fácilmente.
El pueblo fué entregado á las llamas,


, ' d 1704. despues de matar a cll1cuenta e sus
habitantes y de coger prisioneros á otros
ciento, que fueron conducidos al Oanadá,
distante 300 millas, á través de los bosques,
cubiertos de nieve. Las mujeres y"los niños
que á causa de la fatiga nopodian continuar
su marcha, eran muertos sin compasion por
los indios. Como represalia por estas atroci-
dades, los ingleses ofrecieron un premio de
100 libras por cada piel de cráneo de los in-
dios, yentonces fué la frontera teatro de una




172 HISTORIA DE LOS CAP. 11.


espantosa y sangrienta carnicería; pero ·era
tan difícil coger á uno de aquellos salvajes,
que se calculó que cada piel de cráneo duran-
te la gu~rra , costó á la colonia sobre 3,000
libras.


En 1708 emprendió De Rouville otra es-
pedicion con objeto de atacar á Porstmouth,
l1ero no habiendo llegado un refuerzo que
esperaba, cayó por segunda vez sobre el pe-
queño pueblo de Haverhill. Con aquel asom-
broso fanatismo que caracterizaba la época,
.Y creyendo que servian á Dios, los soldados
de Rouville, recitaron sus oraciones antes de
empezar el ataque, y terminado este acto, pe-
netraron en el pueblo antes de amanecer para


continuar su obra de destruccion.
1708. Cincuenta de los habitantes perecie-
ron bajo los golpes del hacha ó abrasados en
sus mismas casas; pero,. pasados los prime-
ros momentos de sorpresa y terror, los ata-
cados se defimdieron desesperadamente, dan-
do esto lugar á que se presenciaran algunos
rasgos de valor entre los que solo citaremos
el de un tal Davis, hombre intrépido, que,
escondido. detrás de un granero, y sin tener
quien le auxiliase, comenzó á gritar: ¡A mí,
compañeros! ¡ Aquí está el enemigo! á cuyos
g-ritos , creyendo los salvajes tendrian que
habérselas con muchos enemigos, huyeron
precipitadamente.


Habiendo llegado á conocimiento de Dudley
que el Canadá se hallaba muy debilitado, in-
dujo á las colonias de Rhode Island y New
Hampshire, para que, uniéndose á él, inten-
tasen un ataque contra los franceses. La espe-
dicion, compuesta de mil hombres, se dirigió
contra Port-Royal , pero no pudieron apode-
rarse del fuerte, y despues de un segundo
ataque tan infructuoso como el anterior, aso-


laron aquel territorio y abandonaron
1708. la empresa. Por aquel -entonces se
elevó á la reina Ana una peticion forinal so-


licitando dispusiera la conquista definitiva
de todas las posesiones francesas para termi-
nar de una vez la desastrosa guerra que
venia continuándose desde hacia veinte años.
Todos los Estados del Norte se unieron en-
tonces entre sí, equiparon tropas y enviaron
agentes al gobierno inglés para que prestase
su cooperacion. La respuesta fué favorable,
y poco despues aparecieron en el puerto de
Boston dos buques de guerra ingleses llevan-
do á bordo quinientos marinos, que unién-
dose á las considerables fuerzas levantadas
por las colonias, marcharon contra Port-
Royal al mando de Nicholson. Los franceses
tuvieron que capitular, yen honor de la reina
Ana, se dió á la conquistada fortaleza el
nombre de Annapolis, que ha conservado
siempre desde entonces. Todas las casas y
establecimientos, á escepcion de las que se
hallaban dentro de un rádio de tres millas,
quedaron espuestas al saqueo y los prision~
ros sujetos al capricho de los vencedores, que
exigieron á no pocos se hicieran protestantes
~i no querian ser arrancados de sus casas.


Nicholson, que habia marchado á Ingla-
terra, regresó en el. mes de junio de 1711, Y
trajo la importante noticia de que se estaba
preparando una gran espedicion para apode-
rarse del Canadá. En efecto, pocas semanas
despues llegó á Boston una flota compuesta
de quince buques de guerra, al mando de Sir
Hovenden \Valker, con cuarenta transportes
y cinco regimientos de veteranos de las tro-
pas de Malborough. Detenida por algunos in-
convenientes, no salió la espedicion hasta
fines de julio en direccion á Quebec.


. . 1711.. No tardo NlCholson en presentarse en
Albania para tomar el mando de un conside-
rable cuerpo de tropas que debian marchar
por tierra para atacar á Monireal, y entre
tanto avanzaba la flota por el Saint Lawren-
ce. Despues de recorridas las diez primeras




CAP. JI. ESTADOS-UNIDOS. 173


leguas del rio , comenzó á ponerse el tiempo
borrascoso, y á causa de la densa niebla que
envolvia la atmósfera empezó á discutirse qué
ruta convendria seguir; los pilotos ingleses
dieron su parecer, pero los pilotos de la colo-
nia fueron de opinion contraria. El almiran-
te, como la mayor parte de los oficiales
ingleses, prefirió seguir el consejo de los
suyos, y el resultado fué que durante la
noche se estrellaron ocho transportes contra
las rocas, haciéndose completamente trizas.
En medio de las tinieblas oíanse los gritos de
agonía de los desgraciados náufragos que
pedian socorro, sin comprender que no era
posible dárselo, y solo al romper el dia fué
posible salvar á unos setecientos de aquellos
infelices que nadaban al rededor de las I:0cas;
pero cerca de mil hallaron la muerte en las
profundidades del Saint Lawrence. Desespe-
rado el almirante ante tan terrible siniestro,
embarcóse inmediatamente para Inglaterra,
á donde llegó en el mes de octubre; los
soldados de Nueva-Inglaterra se volvieron á
sus casas, y Nicholson , que supo á poco la
noticia, condujo sus tropas á Albania. La
indignacion de los colonos no tuvo límites, y
denunciaron á los qué habian sido causa de
que se frustrase la espedicion, que tantos
gastos y pérdidas les costaba.


El tratado de Utrecht, en 1713, puso fin
á hi segunda guerra intercolonial, y enton-
ces obtuvieron los colonos considerables ven-
tajas, puesto que se les cedió la completa po-
sesion de la bahía de Hudson, el comercio de
peletería y todo el territorio de Terranova,
dejando á los franceses ciertos privilegios en
las pesquerías, y el territorio de Acadia,
que recibió el nombre de Nova Scotia.


Los asuntos de la guerra habian absorbido
de tal modo la atencion pública, que por es-
pacio de cinco ó seis años no se promovieron
cuestiones de partido, pero tan pronto como


los colonos se vieron libres de los enemigos
de fuera, empezó una lucha intestina cuyos
efectos se dejaron sentir durante muchos
años. El papel moneda fué la causa de todo,
pues habiéndose emitido un gran número de
billetes para at~nder á los gastos de la guer-
ra, y muy principalmente de la espedicion
del Canadá, que costaba nada menos que
40,000 libras, llegó el caso de que solo cir-
culara papel en el comercio, sirviendo este
como tipo para todas las operaciones, hasta
el punto de ser sumamente difícil encontrar
oro ó plata. Así pues, el precio de todos los
artículos, comprados ó vendidos, se ajustaba
sobre letras, ó mas bien, sobre libras imagi-
narias, shillings ó peniques. La subida en el
cambio con Inglaterra y otros paises no se
atribuyó á la verdadera causa, sino al mal
estado del comerciQ, y muchos creyeron que
este se mejoraria aumentando el valor del
papel.


En esta grave cuestion formáronse tres
partidos: uno, el mas pequeño, opinaba por
que se retirasen las letras y se contara solo
con el oro y la plata quehabia en circula-
cion. Mr. Hutchinson, diputado por Boston,
era el que mas resuelto se mostraba en favor
de esta medida; pues toda su vida habia sido
enemigo declarado del descrédito, siguiendo
el principio muy antiguo de que, nihil utile
quodnonhonestum: «nada es ventajoso cuan-
do no es honroso.»


Los del otro partido, mas numeroso, op-
taban por que se emitiesen letras de crédito,
que prometian aceptar luego como dinero,
dando en garantía fincas con que asegurar el
pago de los valores recibidos. Para esto se
solicitó la sancion del Congreso general y la
aprobacion del gobierno. La mayoría de los
que abogaban por esta solucion constaba de
personas cuyos negocios en el comercio no
iban muy bien, ó que no tenian fondos dis-




174, HISTORIA DE LOS CAP. ll.


ponibles ni fluien les garantizase, por lo que unas 5,000 libras· al coronel Shute, que ha-
fácilmente se comprenderá fuera este el par- bia servido á las órdenes de Malborough.
tido mas numeroso. Shute llegó á Massachusetts en octubre de


Finalmente, los del tercerpartido, aunque 1716, é inmediatamente se pronunció en fa-
opuestos á dicho plan, no desaprobaban la vor del banco público, mas el partido con-
emision de letras de crédito, 'pero proponian trario, capitaneado por Elisa Cooke, le hizo
que se hiciera un préstamo en letras del go- la oposicion. Este último fué elegido
1 . . l· d 1 h b·t t d 1 C' 1-20 1. 71.6. Jlerno a cua qUIera e os a 1 an es que ora or por a ,amara en " ,pero
quisiera hipotecar sus fincas como garantía Shute se opuso á ello y disolvió el Oongreso.
del pago, que deberia hacerse en cierto nú- A consecuencia de esta medida agriáronse
mero de años, y con el interés correspondien- los resentimientos de unos y otros, y dis-
te, satisfecho por anualidades y aplicable al gustado el gobernador, dejó su destino, aban-
sostenimiento del Gobierno. Los principales donando repentinamente la provincia en 1722.
miembros del Consejo se decidieron por este Dummer,:el subgol}ernador, se encargó de la
medio, que los del primer partido creyeron direccion de los negocios durante los seis
tambien el mas oportuno y aceptable? . Y años siguientes.
acordado esto, quedaba ya la cuestion redu- Habiendo ya llegado á ser peligrosa la pi-
cida á crear un banco, público ó privado. r.atería en las aguas de América, resolvióse
Hubo diversos pareceres, y los votos por una hacer un poderoso esfuerzo para destruirla.
y otra parte se igualaron casi, pero al fin se BeHamy, uno de los mas célebres piratas,
inclinaron en favor del último, atendida la rué batido en cabo Cod, donde pereció con
gran influencia de los notables de Boston en ciento de los suyos; los pocos que se escapa-
la Cámara, y de una porcion de personas ron, cayeron prisioneros, siendo des pues
bien- conocidas en la ciudad. La noticia de ahorcados en Boston. El famoso Ba¡'ba ne-
esta controversia .se estendió con rapidez y
fué causa de üna division en las ciudades,
en las comarcas y hasta en las familias.


Por fin, en 1714, des'Pues de una prolon-
• gada lucha, la mayoría votó en favor del


banco público y se emitieron 50,000 libras en
letras para las provincias, que se distribu-
yeron entre los condados con relacion á sus
impuestos, enviándolas á los tenedores para
q~e estos hicieran préstamos de 50 á 500
libras sobre hipotecas, y reembolsables en
cinco anualidades.


A consecuencia de la muerte de la reina
Ana, ocurrida elLo de agosto de 1714, hubo
un cambio en el gobierno, y fué nombrado
para desempeñarlo el Coronel Burgers; pero
como quiera que este señor se baIlase bas-
tante mal de recursos ,. vendió el destino por


gra, ó Juan Theach, que solia frecuentar-
las aguas del Pamlico, quedó prisionero
despues de hacer una desesperada resis-
tencia, y Steed Bonet, jefe de una
1 d d . t f " 1.717 . Jan a e pIra as, que se re uglO cer-
ca de la costa de Cape-Fear, fué cogido y
ejecutado con otros cuarenta de los suyos.
En 1723 una comision del almiran-


" l'>T P t 1.718. tazgo, que se reumo en 1" ew or,
condenó á otros treinta de aquellos bandidos,
y ~sí, merced al vigor de los colonos, pronto
dejó la piratería de inspirar temor á los que
honrosamentQ se dedicaban al comercio.


Hácia fines del año 1721 se declaró en Bos-
ton la viruela, causando no poca alarma en
toda la ciudad. Cotton Mather puso


. . fl . 1.721.
en Juego su m uenCla para que se
indujera al Dr. Boylston, de aquella ciudad,




CAP. n. ESTADOS-(;NIDOS. 175


á ensayar el procedimiento de la inoculacion,
pero la mayor parte del pueblo se opuso á
ello, cometiéndose toda clase de abusos para
impedir que se hiciera la prueba de este nue-
vo remedio contra la epidemia. .Mathers ob-
servó una conducta digna al tratar de hacer
comprender á los colonos que se hallaban do-
minados por una preocupacion, pero cl pro-
cedimiento del Dr. Boylston fué combatido
durante mucho tiempo por el pueblo. Por
aquella época precisamente fué cuando Mary
\Vortley Montagne practieó en Inglaterra el
procedimiento de la inoculacion, que habia
aprendido entre los turcos.


En el mes de julio de 1728 llegó de Nueva-
York, para reemplazar á Shute en el cargo
de gobernador, William Burnet, persona muy


simpática y amable, y en su discurso
1728. . 1 . i' " , '1 C ' maugura , manIlesto a a amara
(lue tenia el encargo de insistir sobre que se
fijase un sueldo para el gobernador. Esta exi-
gencia resucitó las antiguas cuestiones, pues
la Cámara, que no se negaba á votar una
cantidad, no quería de ningun modo votar una
cúnsignacion fija, y por lo tanto señalaron
al nuevo gobernador 1,700 libras, de las cua-
les 1,400 eran para su sueldo y 300 para los
gastos de viaje. Burnet admitió esta últimn,
suma, pero se negó á tomar la primera, ale-
gando que no queria ni debia aceptar la res-
ponsabilidad con semejante sueldo. Como
persistiesen todos en no acceder á la peticion


, del gobernador, éste dispuso que el dia 31 de
agosto se reuniera la Asamblea en Salem,
punto donde, no existiendo ninguna clase de
preocupaciones, era de esperar se pudiese
cumplir mejor que en Boston con el servi-
cio de S. M. Conociendo los miembros de la
Asamblea que la intencion de Burnet, á pesar
de las 'observaciones que se le hicieron, era
tenerlos en sesion permanente hasta que ce-
diesen, resolvió la Cámara elevar al rey una


instancia, manifestándole las razones que te-
nian para no acceder á las exigencias del go-
bernador en la cuestion del sueldo. Uno de
los párrafos de este escrito decia lo siguien-
te: «Siempre fué, y es muy sabido, así en
esta como en las demás naciones, que en to-
das las épocas y edades, los gobernadores que
se hallan lejos de su rey ó del punto donde
deben ejercer su autoridad, tienen con fre-
cuencia ocas ion para oprimir al pueblo, in-
clinándose no pocas veces á ello; y es casi
imposible que el monarca, que es el padre
mas solícito para sus súbditos, pueda ver
estas cuestiones en su verdadyra luz.» Dicha
instancia fué remitida á la Junta Superior del
Comercio y de las colonias, que pidió el in-
forme del rey, así como tambien el de la Cá-
mara, y examinados ambos, condenó á la
última por haber rehusado. seguir las reales
instrucciones. En la conclusion del dictámen
que pasó al rey y Consejo daba á conocer su
celosa envidia del poder y riqueza de Massa-
chusetts, indicando la prolJabilidaJ de que sus
habitantes tratasen de emanciparse de la co-
rona. Hé aquí cómo se espresaba la Junta:
«Los habitantes, lejos de retribuir convenien-
temente á S. M. por los estraordinarios pri-
vilegios que disfrutan, procuran diariamente
deshacerse de la escasa autoridad que aun
tiene sobre ellos la corona, para llegar cí pro-
clamarse independientes de la madre patria.
La naturaleza del terreno y los productos del
país es muy semejante á la de la Gran Bre-
taña. El número de habitantes pasa de 94,000
y su ejército constaba en 1718 ele diez y seis
regimientos de infantería y quince de caba-
llería, lo cual compone un total de 15,000
hombres. De las cuentas presentadas por los
oficiales ele marina en los tres ttños compren-
didos desde el 24 de junio de 1714 hasta el
24 de junio de i717, resulta que solo para los
puertos de Boston y Salem emplea continua-




176 HISTORIA DE LOS CAP. n.


mente el comercio de este pais nada menos embargo, se escapó por el momento,
3 4"'3' t 492 b . d - d f . t 1. 722. que 'v marmos que mon an uques pero os anos espues ue muer o en


con 25,406 toneladas. Por aquí podrán Vues- un imprevisto ataque con otros treinta indios,
tras Escelencias comprender de cuánta im- y la capilla y el pueblo donde se les cogió
portancia es para el servicio de S. M. que tan fueron entregados á las llamas. Siguiendo el
poderosa colonia sea contenida dentro de los ejemplo de los franceses, el gobierno ofreció
límites de la obediencia que se debe á la co- una recompensa por las pieles de cráneo de
rona, induciéndola á que mire algo mas que los indios, lo cual indujo á Juan Lovewell á
hasta aquí por los intereses de la Gran Bre- reclutar una partida de cazadores que


. t' 1 f' d i 725. taña. Esto es cosa que en nuestro sentIr no UVIeron a ortuna e sorprender y
podrá conseguirse sin la intervencion del matar diez indios cerca de Salmon Falls Ri-
Congreso Británico, y creemos que no se ver. Obtenido este triunfo, entraron triunfan-
debe perder tiempo.» tes en Dover llevando en la punta de sus


Fastidiado y aburrido con tan enojosa cues- picas las pieles de los indios. Algunos meses
tion, el gobernador Burnet cayó enfermo y despues, Lovewell encontró la muerte en una
murió á consecuencia de una fiebre el dia 7 de segunda espedicion: hallándose cerca de
setiembre do 1729, siendo nombrado para Saco, cayó en una emboscada, y á la prime-
reemplazarle Jonathan Belcher, que era en- ra descarga fué mortalmente herido con ocho
tonces agente de la colonia en Inglaterra. de sus compañeros. Los que quedaron vivos
Tambien á éste se le encargó arreglar la hicieron una vigorosa resistencia durante
cuestion de sueldo, pero no obtuvo mejor re- todo el dia, y al fin se retiraron en buen ór~
sultado que su antecesor, y poco despues den. Los indios incendiaron á su paso los
aceptó los honorarios que le quiso asignar la pueblos de la frontera y las haciendas, apo-


Cámara. Así pues, la constante fir- dorándose luego, en Gut de Canso, de diez y
1.732. .


meza de los colonos trmnfó de todos siete barcas pescadoras de Massachusetts;
los esfuerzos que se habian hecho para some- pero despues fueron batidos y tuvieron que
terlos en este punto. abandonar su presa. Estas escaramuzas lan-


Mientras disputaban de este modo el gober- zaban de nuevo á una guerra de esterminio
nador y el pueblo, ocurrieron nuevos distur- á las colonias y á los indios; mas compren-
bios en la frontera oriental, siendo la causa, diendo al fin cuán inútil seria, ambos parti-
como es de suponer, la cuestion de límites en- dos convinieron en hacer la paz.
tre ingleses.y franceses. A los colonos de Mas- Por aquella época, en 1722, fué cuando Jai-
sachusetts no les agradaba mucho la mision me Franklin publicó un periódico titulado:
de los Jesuitas situada en Penobscot, y se New England Courant, del cual era


t b d· t 1 1 b d 1 B . . i 722. mOS.fa an lspues os á usurpar a gun terre- co a ora 01' su lermano enJamm
no álos indios, cuando se presentase una oca- Franklin, jóven de 16 años. El Courant as-
sion para ello. Para llevar á cabo sus fines, piraba á la libertad de pensamiento, y tales
resolvieron apoderarse primeramente de Ras- fueron sus artículos, que el jóven Benjamin
les, jesuita misionero de Norridgewock, bajo fué amonestado por las autoridades, prohi-
el pretesto de que e~citaba la hostilidad de los biéndose á su hermano que publicara sin el
indios, y la espedicion que se emprendió con competente permiso. Con este motivo perdió
este objeto no dió mal resultado. Rasles, sin. aquel periódico su apoyo y dejó de ver la luz




CAP. 11. ESTADOS-UNIDOS. lí7


pública. El Philadelphia llfercury, único dia- N ~eva-York " decidieron el pleito declarán-
rio que habia en las colonias, además del de close contra Massachusetts, qq.e tuvo el dis-
Boston, criticó severamente, aunque no esta- gusto de ver perdida su causa, mientras que
ha autorizado para ello, 1{1 medida adoptacla~ew Hampshire ganaba algunos miles de
por las autoridades respecto al Courant. acres mas de terreno de los que reclamara.


Los enemigo~ del gobernador Belcher con- En 1741 fué nombrado gobernador Benigno
siguieron al fin en 1740 que se le destituyese, '\Venworth, quien desempeñó su cargo por
y William Shirley, abogado de Boston, le su- espacio de veinté mios consecutivos. En la
cedió en el cargo. Belcher, con arreglo á las cuestion de límites con Maine y Rhode Island


instrucciones que se le dieran, se ha- perdió tambien su causa Massachusetts, pues
1740. b' t' h' , l' l' d' tI' h la opues o a que se lCIeSen nuevas a pflmera co oma que ü ,a como a ora se
emIsiones del papel moneda, lo cual le oca- halla, y la segunda se hizo dueña de todo el
8Íonó no pocos disgustos y enemistades. Las' terreno reclamado por Massachusetts en vir-
operaciones de los bancos de Massachusetts tud de la antigua patente de Plymouth.
(luedaron suspendidas en virtud de un acta La tercera guerra. intercolonial tuvo su
del Parlamento, que comprendió en esta me- orígen en los esfuerzos hechos por España
,lida á todas las demás colonias, prohibiendo para continuar con su sistema de monopolio
que se formasen sociedades de crédito com- en las colonias, conducta observada


t d d " d' 'd t d 1 f '1 1740. pues as e mas e seIS 111 IVI uos. mas al' e por os ranceses y os
A consecuencia de esta disposicion tuvie- ingleses. Estos últimos habian adquirido,


ron que disolverse las compañías, y los socios merced al tratado de lItrecht, el privileo'io
• b


'luedaron responsables cada uno de por sí de de transportar anualmente á las colonias es-
los créditos que tuvieran á su cargo, Shirley, pañol as cierto número de esclavos; mas este
(Iue conocia muy bien á la gente que gober- negocio servia de pretesto para ejercer el
liaba, se hizo popular á poca costa, autorizan- contrabando. Los españoles trataron, aunque
do una nueva emision ele papel moneda con en vano, de poner coto á este abuso, estable-
objeto de atender á los gastos de la guerra ciendo cruceros, algunos de los' cuales ataca-
que acababa de estallar, y entonces el Conse- ron á los buques ingleses que se ocupaban en
jo general asignó á Shirley por unanimidad el tráfico, cometiendo, ciertos escesos que es-
el sueldo anual de mil libras esterlinas. . citaron la indignacion general. El pueblo


En 1737 se resolvió una cuestion sobre pidió á gritos la guerra; el ministro vValpole
límites que venia agitándose de mucho tiem-
po atrás entre Massachusetts, Bay y New
Hampshire, siendo peritos dos comisionados


de la corona. Anteriormente habíase
1. 737. , t t d' t' 1 m en a o varIas veces ermmar a
controversia y hasta se recomendó por el
monarca á las Asambleas de ambas colonias;
que nombrasen árbitros para dilucidar el
asunto, pero no se obtuvo resultado alguno.
Esta vez, no obsta,nte, los comisionados, que
tenian por presidente á Felipe Livingston, de-


TOMO 1,


se vió precisado á dar su consentimiento, y
poco despues , reinando Jorge II, estalló la
lucha en que se vieron envueltas de nuevo las
colonias de América.


Nueva-Inglaterra tuvo bien pronto conoci-
miento de aquel estado de cosas, pues en el
mes de mayo de 1743 cruzó una espedicion
por Cabo Breton y destruyó las pes-


, d d 'v 1743. quenas, atacan o y toman o a l' ort
Canso en Nova Escotia. Annapolis fué sitia-
da cl~s veces por los indios y los canadenses,


23




178 HISTORIA DE LOS CAP. U.


pero pudo defenderse graciaR al socorro que
recibió de Massachllsetts. Los piratas proce-
dentes de Louisbourg hicieron mucho daño á


las pesquerías y al comercio de Nue-
i746. va-Inglaterra,; los indios de la costa
oriental cometieron nuevos destrozos en las
fronteras de Maine.


LOR franceses habian gastado gruesaR su-
mas para construir la fortaleza de Louisbourg
en la isla de Cabo Breton , y el tomarla era
de la mayor importancia, si bien se creia que
esto era una cosa poco menos que impoRible.
Las murallas de la fortaleza, rodeadas de un
foso, eran prodigiosamente fuertes y estaban
armadaR con doscientoR cañoneR; pero unos
cuantos priRioneros que fueron cogidos en la
colonia inglesa de Canso, y á quienes se per-
n1itió volver á Boston bajo palabra, dieron
la importante noticia de que la guarnicion
era muy escas.a J poco subordinada. Al saber
esto, propuso el gobernador Shirley á la
Asamblea de .Massachusetts que se intentase


regimiento de New Hampshire se pondría
esta divisa: «Nihil desperandurn ~"hristo
duce:» «No. se debe desesperar llevando á
CriRto por guia.» .


En el mes de abril se reunieron en Canso
diez buques con 3,000 homb~es, que debian
aguardar allí el deshielo y la llegada de los
contingentes de Connecticut y Rhode Island.
Afortunadamente, arribaron entonces tam-
bien cuatro buques de guerra ingleses, al
mando del capitan \Varren, quien, instado
por Shirley, accedió á cooperar para el mejor
éxito de la espedicion. Las fuerzas de Nueva-
Inglaterra tenian por jefe á \Villiam Peppe-
reIl , rico mercader de Maine, pero que no
tenia conocimientos militares. En la mañana
del último dia de abril llegó la espedicion ti.
Louisbourg, y habiendo desembarcado laR
tropas á pesar de quererlo impedir el enemi-
go, se pURO sitio it la plaza con toda la ener-
gía y valor, hijos del entusiasmo, puesto que
la mayor parte de aquella gente no conocia


un golpe de mano. Teniendo en cuenta la el arte de la guerra. Arrastráronse los caño-
importancia de semejante empresa, y ha- nes para colocarlos convenientemente en laR
biéndose invitado á los Estados del Norte á colinas y eminencias del terreno, se estable-
que cooperasen contra el enemigo comun, cieron baterías, aunque de una manera irre-
estos suministraron tan solo algunas fuerzas guIar, y se dispuso todo del mejor modo
y un poco de dinero, por 10 cual se vió posible para el ataque. Pero al cabo de algu-
:J:Iassachusetts en la precision de facilitar la nos dias no Re habia adelantado nada, )'
parte mas costosa de los medios necesarios I pasado el primer arranque de entuRiasmo,
para llevar á cabo el proyecto. Esto, sin em- fué opinion de los mas valerosos que la for-
bargo, no fué tan difícil, pues el entusiasmo taleza era inespugnable y que la campaña
de sus ciudadanoR, exaltado no solo por el prometia ser tan larga como árdua. Feliz-
celo religioso, sino por el interés comercial, mente, la guarnicion , en la que habia mu-
hizo que los hombres de todas las clases, chos amigos de los sitiadores, estaba descon-
desde el robusto labriego hasta el atrevido tenta, y el gobernador, por su parte, no sabia
pescador, se ofreciesen como voluntarios en qué hacer por hallarse cortadas las comuni-
tan atrevida empresa. Por su parte, el célebre caciones, gracias á la vigilancia de la flota
\Vithfield , predicó en las colonias sobre este inglesa, que á los pocos dias consiguió cap-
asunto, y sus elocuentes palabras inspiraron turar, á vista y presencia de los sitiados, un
el deseo de tomar parte en la espedicion, I buque que iba á socorrer la plaza. Conociendo
sobre todo cuando dijo, que en la bandera del entonces el gobernador que no seria posible




CAP. ll. ESTADOS-U.1\IDOS. li!"J


seguir sosteniéndose, se rindió el 17 de junio
y entregó la fortaleza. Esta importante vic-
toria se consideró como providencial por los
piadosos habitantes de Nueva-Inglaterra, y
hubo públicos regocijos en Boston , cuya ciu-
dad podia enorgullecerse de haber sido la
parte mas activa en aquel hecho de armas,
por mas que el éxito se debiera al auxilio de
la madre patria.Pepperell adquirió el título
de baronet, recibiendo, así como Shirley, el
nombramiento de coronel del ejército británi-
co, y Warren fué recompensado con el grado
de vice-almirante. Algun tiempo despues,
llna numerosa flota francesa con varioR miles
de tropas veteranas al mando del duque
el' Anville, intentó recobrar la fortaleza de
Louisbourg, pero los elementos y las enfer-
medades dieron al traste con la espedicion.
Los franceses, sin embargo, obtuvieron luego
aquella fuerte plaza en virtud de las condicio-
nes del tratado de Aix-la-Chapelle, que excitó
en el mas alto grado la indignacion de 10R ha-
bitantes de Nueva-Inglaterra. En su conse-
cuencia el Parlamento reembolsó á las co-
lonias los gastos ocasionados en su última
guerra contra los franceses, que ascendian á
un millonde duros.


Para que pueda formarse una idea de cuál
era el espíritu de los naturales de Boston y
su modo de proceder cuando se trataba de
atacarles en sus libertades, mer"eee referirse
lo que sucedió cuando el comodoro Knowles
quiso en cierta ocasion hacer una leva para


. aumentar la dotacion de sus buques. Cierta
mañana del mes de noviembre, el citado
Knowles envió á tierra una ronda de matrí-
cula que se apoderó de algunos habitantes.
Tan pronto como se tuvo conocimiento de
este hecho en la ciudad, comenzaron á for-
marse numerosos grupos, y aumentándose
estos hasta el punto de contarse algunos mi-
les de almas, corrieron á la Casa de la Ciu-


dad, donde e~lebraba sesion el Consejo, .Y
apedrearon"las ventanas. El gobernador Shir-
ley salió al balcon y trató de ap~ciguar á la
furiosa multitud, prometiéndoles reparar el
ultraje, pero el populacho, exasperado y poco
satisfecho con aquella Joferta , corrió enton-
ces al muelle, y apoderándose de los oficiales
del buque, que precisamente se hallaban en
tierra, los retuvo en clase de rehenes, pro-
metiendo no entregarlos hasta que se devol-
vieran los hombres cogidos por la mañana.
En vista de esto, el gobernador amonestó
sériament.e á Knowles para que hiciera la
entrega, pero éste replicó que iba á desem-
barcar un destacamento de marinos para que
le escoltasen y que acto continuo bombardea-
ria la ciudad si no se apaciguaba el tumulto.
Sin embargo, la escitacion seguia acrecen-
tándose, y como al dia siguiente acudiera la
milicia, slmpa~izando con el pueblo, creyóse
Shirley en peligro y se retiró desde la ciudad
á un castillo situado en la isla de una bahía
vecina, lo cual hizo creer á muchos que el
gobernador relegaba su autoridad. Pero como
quiera que el motin iba ya tomando un as-
pecto alarmen te, los jefes del pueblo pensaron
que seria conveniente contenerlo, y reunién-
dose en ses ion pública, declararon, que si
bien no tolerarian abusos como el cometido
por Knowles, estaban dispuestos á ponerse
alIado del gobernador, que era el jefe reco-
nocido, y emplear todos sus esfuerzos para
restablecer el órden, «turbado» segun dije-
ron, «por los negros y otras personas de baja
esfera.» Entre tanto Knowles, accediendo á
las reiteradas instancias del gobernador, con-
sintió en devolver la mayor parto de los hom-
bres que habia tomado y poco despues se
marchó con su flota, mientras que Shirley
volvia á Boston escoltado por la misma mili-
cia que uno ó dos dias antes rehusara obede-
cer sus órdenes. En las cartas que dirigió




180 IlISTORIA DE LOS ESTADOS-UXIDOS. CAP. IlI.


Shirle'y á la Junta Superior de las colonias,
decia refiriéndose al motin de Bastan: «que
aquella conmocion popular de una ciudad ha-
bitada por veinte mil almas era debida á su
constitucion especial, que autorizaba al po-
pulacho para. reunirse en sesion pública. »


La guerra terminó en virtud del tratado de
Aix-Ia-Chapelle, en el mes de octubre de 1748,
siendo su resultado tan costoso como poco sa-


tisfactorio para Inglaterra. Así pues,
1. 748. 1 1 h t f' •. 1


' a ue a en re raneeses e mg eses,
en América, habia concluido por de pronto,


pero sin que pudiera decirse que estuviese
completamente asegurada la paz, pues solo
en la cuestion de límites germinaba la semi-
lla de futuras luchas, que solo podian finali-
zar con el absoluto dominio del partido mas
fuerte. La conquista de Canadá era el sueño
dorado tanto del gobierno inglés como de las
colonias del norte, cu.yos habitantes deseaban
verter su sangre'y gastar sus riquezas para
alcanzar la realizacion de su deseo. escitado
doblemente con el feliz éxito de la toma de
Louisbourg.


_.-. ----~.~ .. ---- ._-.




CAPÍTULO 111.
'169'1-1748.


NUEVA-YORK, NUEVA-JERSEY Y PENNSYLVANIA.


Los partidos en Xueva-York.-Administracion de Flctcher. - Schuylcr y los Indios.-Actos de Flelcher en la cuestion reli-
giosa.-Sus esfuerzos en Pennsylvania y Connecticut.-Carta del reverendo Miller al obispo de Lóndres.-Atroeidades
de los indios. - Lord Eellamont, gobernador. - Su administracion. ~ Lord Cornbury. - Su carácter y actos. - El gobernador
Lovelace. - Su muerte.-Espedicion contra el Canadá. - Arreglo postal. - Hunter. - Emigrantes alemanes. - Nombramien-
to de Eurnet.-Esfuerzos contra los franceses.-Cosby, gobernador.-Causa de Zenger.-Cllestiones entre el goberna-
dor Clarke y la asamblea.-Conspiracion de los negros en Nucya-York. - Clinton, gobernador. -A taques contra los
franceses y los indios.-Asuntos de Nueya-.fersey.-Disturbios enPennsylvania.- WilliamPenn cn América.-Esfuerzos
para organizar el gobierno. - La Carta de los Privilegios. - Vuelta de Penn á Inglaterra. - Su carta. - Destitucion de Evan:s,
-Goakinn, gobernador.-Le sucede WiIliam Keith.-Cuestiones acerca de la soIJerania de la provincia.-El gohern(\-
dor Thomas y la controversia entre los propietarios y la asamblea sobre la cuestion de impuestos.


La desgraciada muerte de Jacobo Leisler,
de que ya hemos hablado en otro capítulo,
produjo honda impresion en Nueva-York,
dando lugar á que se formasen partidos con-
. trarios que existieron mucho tiempo


1691. 11 1 . D d d' h .. en aque a co oma. es e lC a epoca,
como dice muy bien Mr. Hildreth, se abando-
naron las antiguas costumbres holandesas,
empezando á regir completamente la ley in-
glesa; y aunque el rey presentó un veto con-
tra el artículo que autorizaba al pueblo para
intervenir en la confeccion de las leyes, por
medio de una Asamblea, esta sin embargo
fué desde aquel tiempo una parte esencial del
sistema político de Nueva-York.


La repentina muerte de Sloughter dejó el
puesto vacante para Ingoldsby, que por espa-
cio de un año se encargó de la direccion de los
negocios; pero á fines de 1692 fué nombrado


. gobernador Benjamin Fletcher. El
1692.. .


caracter de este últImo era muy se-
mejante al de Sloughter, en lo tocante á


apoderarse de todo cuanto estuviera á su
alcance, y so declaró desde luego en favor
del partido anti-Leisleriano, cuyos esfuerzos
para obtener una subvencion en favor de los
ministros de la iglesia de Inglaterra, le obli-
gaba á estar siempre en oposicion.


Afortunadamente para Fletcher así como
tambien para el progreso general de la colo-
nia, cultivó la amistad del Mayor Schuyler y
fué auxiliado por él en todos los asunto$ rela-
tivos á los indios. La gran influencia de
aquel entendido oficial con las Cinco Nacio-
nes no conocia límites, pues siempre 1(,
encontraron dispuesto los hijos de dicha trilm
á prestarles auxilio contra los franceses.
A principios del año 1693 y con motivo de
haber hecho los franceses una escursion en
el territorio de los Mohawk, Schuyler levan-
tó una fuerza de doscientos hombres y mar-
chó desde Albania en persecucion de los
agresores, pero estos lograron escaparse, y
si bien los indios agradecieron la interven-




182 HISTORIA DE LOS CAP. 1lI.


{'ion del Mayor, mostráronse luego dispues- ticipacion del poder legislativo del gobierno,
tós á hacer la paz con los franceses. solo teneis una tercera parte y no os corres-


Fletcher demostró siempre el mayor celo ponde apropiároslo todo, porque se debe con-
en favorecer á la Iglesia Episcopal, aten- tal' tambien con el Consejo. No parece sino
¡tiendo á las reclamaciones de sUs ministros. que estais resueltos á reasumir toda la auto-
A fin de que pueda formarse una idea de ridad en vuestras manos, disponiendo en tú-
clquel hombre y de su época, copiamos á con- i das las cuestiones lo que mejor os parece.
tinuacion el discurso que dirigió á los miem-j Habeis ocupado vuestros cargos mucho tiem-
bros de la Asamblea, despues de haber trata- po para hacer bien poca cosa, llegando á ser
do, aunque en vano, de realizar su proyecto de este modo una verdadera carga· para el
favorito, que era, obtener una subvencion pais. Diez schillings diarios es un crecido suel-
para los ministros de la Iglesia, proponiendo do, y vosotros lo habeis exigido puntualmente
.Y nombrando á los que tuviera por conve- mientras que tratais de rebajar las asigna-
niente. «Señores, hay un acta que dispone la ciones de otros funcionarios del gobierno.
tormacion de un ministerio eclesiástico en ¿Por qué no proponeis la misma economía
esta ciudad, así como tambien en otras pro- para vosotros? Señores, no diré mas por aho-
vincias del gobierno, y este es un asunto en ra, pero os recomiendo que ventileis vuestros
el que habeis demostrado siempre cierta opo- liegocios particulares en el pais, porque nos
sicion, como si fuerais algunos dictadores. i reuniremos el 10 de junio p~óximo, para
Yo presenté sobre dicha acta una enmienda cuyo dia quedais desde ahora citados.»
de tres ó cuatro palabras, y aunque era muy Además de hallarse encargado Fletché
insignificante, la desechasteis, lo cual me pa- I del gobierno de Pennsylvania y Delaware, á
rece un proceder muy estraño, tanto mas consecuencia de la reciente destitucion de
cuanto que teneis la costumbre de hacer lo Penn, se le autorizó, por una carta real diri-
mismo con todas las enmiendas que os remite gida á todas las colonias menos á la Caroli-
el Consejo de la Junta. Esto revela cierta na, para que siempre que fuese necesario
hostilidad por vuestra parte, de la que no he reclamara el auxilio de aquellas en defensa
querido hacer aprecio; pero permitidme deci- de Nueva-York. Los cuáqueros de Pennsylva-
ros, señores, que si habeis ere ido que nada nia manifestaron que no tenian intencion de
puede hacerse sin vuestro parecer y consen- votar cantidad alguna para dicho auxilio,
timiento, os hallais en un grave error . Yo pero se convinieron, aunque de mala gana,
estoy autorizado, conforme á las atribuciones en dar una pequeña cantidad con la condicion
que me ha conferido S. M., para nombrar ó de que no sirviera para verter sangre. Algun
:mspender á cualquier funcionario de mi go- tiempo despues, en el mes de octubre, Flet-
bierno, y mientras yo ocupe este puesto, haré cher fué á Hariford, y habiéndose presenta-
uso de mi derecho, cuidando no se propague do en la Asamblea cuando sus miembros
entre vosotros el cisma ó la rebelion, ni se fal- celebraban sesion , les exigió que accediesen
te al cumplimiento de órdenes superiores, ni tambien á su demanda, diciendo que no sal-
se consienta el vicio y la inmoralidad. Es mi drian de la provincia hasta que se hubiesen
intencion observar la virtud y una vida ejem- cumplido las órdenes de S. M., despues de lo
pIar entre vosotros, y yo espero que hareis cual mandó á uno de sus oficiales que leyera
lo mismo. Debeis recordar que en la par- la órden de que era portador, relativa al




CAP. llI. ESTADOS-LNlDOS. 18.3


auxilio de que hemos hablado anteriormente. como remedio, enviar un obispo á las colonias
El capitan Wads,vorth , que se hallaba allí y acerca de la conveniencia de esta medida
ocupado al parecer en instruir á sus solda- no hubo nunca encontradQs pareceres entre
dos, ordenó que tocaran los tambores cuando los que reconocen como divina la mision de
el oficial de Fletcher empezaba su lectura, y los obispos.
á pesar de haber impuesto silencio el gober- La guerra entre los franceses y las Cinco
nador, repitió su órden el capitan, y por Naciones continuaba siempre con mas Ó
segunda vez fué interrumpida aquella. , menos encarnizamiento, segun los medios de
-j Silencio! gritó entonces furioso Flet-I (lue podia disponer el anciano Frontenac ; .r


cher. - Que toquen los tambores, replicó lo mas sensible de aquella lucha era la horri-
\Vadsworth con voz estentórea; y volviéndose ble crueldad que se desplegaba por ambas
hácia el gobernador, añadió: -j Si volveis á partes. Hé aquí un ejemplo sacado de la
interrumpirme otra vez, os pasaré de parte «Historia de la América del Norte,» escrita
á parte! Asombrado el gobernador ante por La Potherie. «El prisionero era atado á
aquella agresion, se retiró entonces ciego de una estaca, dejándole el suficiente espacio
cólera, devorando su afrenta, y poco despues para dar vueltas, y entonces un francés em-
Juan Fitz Winthrop, que habia ido á Ingla- pezaba la tremenda operacion de quemarle
terra como agente para protestar contra la las piernas desde los piés hasta las rodqlas
violacion de la carta, volvió con una órden, con el cañon de una escopeta enrojecida al
disponiendo que en situaciones normales el fuego. Un Utawawa quiso imitar la opera-
mando de la milicia local corresponderia á cion, pero deseoso luego de esceder al fran-
los respectivos estados. Connecticut prometió cés en su refinada crueldad, arrancó parte
suministrar,cuandofuesenecesario, un cuer- de la piel de la espalda del prisionero, y
po de ciento veinte hombres para la defensa sobre la carne viva echó cierta cantidad de
de Nueva-York. pólvora, á la que pegó fuego despues. Esta


Mr. Hildreth hace mencion de una carta ocurrencia hizo mucha gracia á los atormen-
dirigida por el reverendo Juan Miller en 1695 tadores; pero viendo que su víctima tenia la
al obispo de Lóndres, en la cual se da una inte- garganta medio abrasada y no podia articu-
resante noticia de las opiniones de los escri- lar, le dieron agua á fin de que gritara, para
tores respecto á la condicion moral ¡ ecle- disfrutar del placer de oir sus lamentos. Al
siástica de Nueva-York. Aunque MI'. Hildreth fin, conociendo los verdugos que el prisione-
no aprueb~ las ideas de MI'. Miller, sin em- ro iba perdiendo las fuerzas, un Utawawa le
bargo, son dignas de consideracion, pues los cortó la piel del cráneo, echándole luego unas
hechos á que se refiere demuestran que brasas encendidas en la cabeza. Acto contí-
Nueva-York se hallaba hace ciento cincuenta nuo le desataron, escitándole á que huyera
años tan dividida respecto á puntos de reli- para salvar su vida, y entonces aquel infeliz
gion como lo está ahora, siendo los mismos echó á correr, tambaleándose como un hom-
sus vicios y errores (*). Mr. Miller propuso bre ébrio ; pero apenas hubo dado algunos


pasos, los salvajes pusieron término á su
(') En 1697 se hizo donacion por la corona de cierta igle- horrible aO'onÍa dándole un golpe en la cabe-


Eia que habia en la ciudad de Nueya-York y .de un terreno. . b .
situado en Broadway, conocido con el nombre de «parro-! za. Ultlmamente, para conclmr la fiesta.
quia de la Trinidad,» cada uno de los indios cortó un pedazo del




i~~ HISTORIA DE LOS CAP. III.


cadáver con la intencion de celebrar un fes- para cumplir dignamente con el servicio de
tin.) Tan repugnantes y sangrientas esce- su majestad. Yo cuidaré de que no se mal-
llas dejaron de repetirse, al menos por enton- viertan los fondos públicos, y así como no
ees , merced á la paz de Ryswick, celebrada pienso embolsarme nada, tampoco consentiré
en 1697. que otros lo hagan, y exigiré qu~ se os pre-


Al año siguiente, 1698, llegó á la colonia senten las cuentas con la mayor exactitud
Lord Bollamont , que habia sido nombrado siempre y cuando las reclameis.»
gobernador de Nueva-York en 1695, con La repentina muerte de Lord Bellamont,
encargo de tomar informes acerca de la con- ocurrida en 1701, dejó el gobierno por algun
¡lucta de Fletcher, poner en vigor las dispo- tiempo en manos de Nanfan, el subgoberna-
~iciones relativas al comercio, perseguir la dor, quien procedió de una manera algo
piratería, etc. Bellamont se declaró en contra violenta contra Livingston y Bayard, dos
¡lel partido que Fletcher favoreciá, y á esta hombres de reconocida actividad, que mili-
eircunstancia debió el hijo de Leisler que la taban en las filas del partido anti-Leisleriano.
~"-samblea votase en su favor la suma de 1 ,000 Lord Cornbury , nieto del primer conde de
libras para resarcirle de los gastos y porjui- Olarendon, que habiendo sido nombrado
cios que le originaran los procedimientos gobernador, llegó á Nueva-York en 1702,
seguidos contra su padre. El Parlamento puso coto á las violencias de Nanfan , decla-
proclamó despues la rehabilitacion por medio rándose tambien en contra de los partidarios
de un acta, y los restos mortales de Leisler de Leisler. Oornbury era un hombre disipado
y Milbourne fueron trasladados á la iglesia y sin principios, á quien se concedió el desti-
Holandesa. Bellamont creó tambien una Oan- no mas bien para deshacerse de él que porque
('illeria que fué mirada con celosa en.vidia fuera apto para desempeñarlo. Acosado por
¡tlgun tiempo despues. Merece citarse el dis- sus deudores, no tenia mas objeto que adqui-
curso que este gobernador dirigió al Oongre- rir dinero de cualquier modo que fuese, con
so en el mes de mayo cuando se reunieron el fin de atender á todas sus necesidades, y
sus miembros en sesion. «No puedo menos de por lo tanto, en todos los actos de su admi-
recomendaros tengais presente en qué estado nistracion procedió con la mayor bajeza, co-
se hallaban los negocios á la salida de mi an- metiendo violaciones de todo género y faltan-
tecesor, y con cuántas dificultades tengo do á todas las leyes de la dignidad y del
que luchar ahora: un pueblo'dividido, el te- decoro. El gobernador se emholsó en varias
soro exhausto, la guarnicion reducida á unos ocasiones las cantidades destinadSts al servi-
cuantos soldados medio desnudos; las forti- cio público, y al fin la Asamblea, no que-
ficaciones y hasta la misma casa del gober- riendo consentir mas abusos, quejóse de se-
nador desmanteladas; hé aquí lo que en- mejante proceder; pero Cornbury reprendió
euentro al encargarme de los negocios.» entonces á sus miembros, diciéndoles de paso
Y al recordarles que apenas habia fondos que necesitaba mas dinero.
en las cajas, añadió: «Seria muy sensible A. tal estromo llegaron las cosas en algu-
que yo, que llego entre vosotros con las me- nos años, que la Asamblea dispuso se for-
jores intenciones, y resuelto á favorecer mase un comité de exámen, el cual presentó
vuestros intereses, encontrase aun mas difi- muchos cargos contra el gobernador. Dié-
cultades que las que he tenido que vencer ronse entonces á conocer las resoluciones






CAP. nI. ESTADOfl-UNIDOS.


aprobadas por la Cámara, y por ellas se que tenia por objeto apoderarse del Canadá,
vió que sus miembros estaban decididos á re- yal efecto se levantó un cuerpo de quinientos
clamar de sus derechos no permitiendo que hombres, emitiéndose letras de crédito para
los abusos pasaran mas adelante. Merece atender á los gastos de la guerra. N ueva-York
citarse el testo de una de aquellas resolu- .y Nueva-Inglaterra facilitaron sus contingen-
ciones porque espresa de una manera harto tes y Lehuyler marchó á Lóndres con algunos
significativa el principio que ya antes de la gefesMohawks para solicitar algun socorro,
revolucion sirvió de base para observar una que le fué prometido; pero á pesar de todas
política de resistencia respecto á las recla- estas medidas y preparativos no se obtuvo
maciones que nos hizo Inglaterra. Hélo aquí: resultado alguno, á consecuencia de los re-
«Resolvernos; qué todo impuesto que se exija veses de la guerra con España, por manera
<i los súbditos de S. M. en esta colonia, bajo que todos aquellos gastos y esfuerzos, que
cualquier pretesto que sea, sin el consenti- sobrepujaban á cuanto hasta entonces habian
miento de la Asamblea general, se conside- hecho las colonias, fueron completamente
rará como una infraccion de la ley y una inútiles. Si se hubiese concebido- mejor el
usurpacion de la propiedad del pueblo.» plan, disponiendo un ataque combinado por


Como quiera que Lord Cornbury hubiese 'mar y por tierra, es indudable que el Canadá
llegado á ser tan perjudicial para Nueva- hubiera caido en poder de los ingleses.
Jersey como para Nueva-York, las Asam.,. Habiendo caducado la patente concedida á
bleas de ambas ciudades resolvieron elevar Thomas Neal para el servicio de postas en las
á Ix reina una queja formal contra dicho colonias, se introdujo en América, en virtud


funcionario. Al recibirla, y sin tener de un decreto del Parlamento, el nuevo siste-
1707. d' d C para na ~ en cuenta que Lororn- maadoptado en Inglaterra, estableciéndm~e al
bury era primo su.yo, la soberana dispuso se efecto en Nueva-York una administracion tÍ,
destituyera al gobernador, declarando que la cual debian dirigirse las cartas por medio
no permitiria , ni aun á los individuos de su de los vapores-correos que cruzaban el At-
familia, ejercer presion sobre sus súbditos. lántico. Dicho decreto regulaba tam-
Cuando se supo esto, los acreedores de Co1'11- bien el derecho postal que llabia de pa- 1.710.
bury le hicieron meter en la cárcel; pero garse, eximia á los correos del pago de bar-
poco despues, habiendo muerto. su padre, caje, y autorizaba á los administradores para
dejándole heredero de! título, obtuvo la li- reclamar judicialmente sus derechos en el
bertad y volvió á Inglaterra. caso de que no se satisfaciesen. Al poco tiem-


En la primavera de 1708 fué nombrarlo po establecióse un servicio de postas en el ca-
Lord Lovelace para ocupar la vacante que mino de Neal ,al norte del Piscataqua y al
dejaba Cornbury; pero no llegó. á Nueva- sud de Philadelphia, servicio que algunos


York hasta fines del año. Su admi- años despues se estendió hasta \Villiams-
1.708.


nistracion prometia ser aceptable y burg, en . Virginia. Cuando habia muchas
útil para la provincia, pero no fué duradera, cartas para el sud, el corréo no se paraba en
pues murió á principios de 1709, sucediéndo- Philadelphia, resultando de aquí que la co-


le Ingoldsby en la direccion de los ne- municacion postal tanto para este último
1709. gocios públicos. Durante la adminis- punto como para las Carolinas era bastante
tracion de este último formóse una espedicion I irregular. .


TOMO l., 24




11'\6 HISTORIA DE LOS CAP. III.


Roberto Hunter, escocés de nacimiento, y en el mismo sitio; pero los ü'anceses, que no
que aunque de humilde condicion, se habia se dormian, erigieron otro en Niágara que
elevado á un alto rango en el ejército, suce- facilitaba la comunicacion con los lagos su-
dió á Lovelace en el cargo de gobernador. periores y el Mississipí. Entre tanto Burnet
Habiéndosele presentado tres mil alemanes se veia envuelto en cuestiones desagradables
que tuvieron que huir de las orillas del Rhil}, con la Asamblea y el pueblo, y atendiendo
abandoilando sus casas, á consecuencia de á las reiteradas instancias de este último,
los azares de la guerra, dispuso Hunter que disolvió la primera á pesar de que contaba
'se establecieran en las orillas del Hudson ya once años de existencia. La Asam-


l · . d fi 1 'bl te 1 'd f ' 1727. con a mtenclOn e que ormaran una co 0- ea nuevamen e egl a. no ue mas
nia. Este ensayo no dió buen resultado mien- favorable al gobernador, pues se quejó de que
tras los alemanes estuvieron como súbditos hubiese una Cancillería presidida por Burnet
sujetos al servicio de la reina, porque su sin autorizacion legal. Poco despues fué tras-
manutencion, muy costosa, ocasionaba gran- ladado este gobernador á Massachussetts.
des pérdidas; pero cuando se les concedió el Despues de la corta administracion de
privilegio de ciudadanos libres, formaron Montgomery, que ocupó la vacante de Bur-
una industriosa colonia. Algunos de aquellos net en 1728, en cuya épQca contaba Nueva-
alemanes fueron á establecerse en Pennsyl- York unos ocho mil habitantes, obtuvo el
vania y otros en la Oarolina del nort~, y á nombramiento de gobernador el coronel Wi-
esto se debe que en la primera de dichas ciu- lliam Oosby. En un principio, pareció que
dades el idioma, las costumbres y las opi- seria popular, pero como era persona de ca-
niones sean puramente alemanas. rácter violento, no tardó en indisponerse


La nueva Asamblea reunida por Hunter .con los miembros del Oonsejo y con Juan
no quiso tampoco fijarle un sueldo, Pedro Zenger, propietario del vVeekly Jour-


1711. 1 . 1 f ' dI' d' . '1 b d o cua ue causa e a gunos alterca- nal, perló lcO opuesto a go erna or'y su
dos; pero pocos años despues, el gobernador partido. Oosby entabló una causa por li-
obtuvo una mayoría en la nueva Asamblea belo, disponiendo que el sheriff mandara
que acababa de elegirse y por lo tanto pudo quemar el diario y que se arrestara á Zen-


realizar sus deseos, consiguiendo al gel'. Andrés Hamilton, abogado de Philadel-
1715, fin dominar en este punto á la rebelde phia, defendió la causa de Zenger con tan
provincia sin gran dificultad. buen éxito que hubieron de absolverle, que-


En 1719 dejó Hunter su destino, y \Villiam dando por lo tanto en buen lugar el honor
Burnet, hijo del famoso obispo de esté nom- de la prensa (*). El pobre Zenger, sin embar-
bre, flIé llamado para ocupar la vacante.
Pen"t 'ado 1 ntl b dI' (') IIé aquí lo que dice el venerable Dr, Francis al hablar L l~· e evo n~o erna or (e cuan lm- I


h de este asunto: «Los americanos dispensan :i la prensa pe-
portante era contener el progreso de los fran- riódica, por un espíritu de patriotismo, las mas atentas
ceses en el Oanadá ~ mandó establecer una consideraciones. Hace mas de un siglo que Franklin, el
estacion de parada en Oswego , tomando así
posesion de la orill~ sm; del lago Ontario,
con el pretesto de que las Oinco Naciones
se hallaban bajo la proteccion de Inglaterra.
En 1727 Burnet mandó construir un fuerte


apóstol de la libertad, publicó en un periódico artículos en
que Yituperaba la conducta de la Gran Bretaña respecto á
las colonias. Las Gbservaciones que hizo Zenger en su diario
el Weekly .!U!fl'iwl, acerca de la administracion del goberna-
dor Cosbr, despertaron la energía de todo un pueblo, y
usando las mísmas frases del gobernauor Morris , añadire-
mos, «que la eausa que >le formó á Zanger en 1733 rué el




CAP. IIl. ESTADOS-GNmos. 187


go, se vió abandonado despues y lleno de
deudas, por lo cual se quejó justamente de
la indiferencia y poca consideracion de aque-
llos que hacían antes alarde de ser sus ami-
gos y' favorecedores. l;Ié aquí lo que decia en
un artículo que publicó en su' diario: «Rue-
go encarecidamente á mis suscritores se sir-
van abonarme sus atrasos, pues de lo con-.
trario , y si no lo hacen pronto, me veré en
la precision de suspender el envío .del perió-
dico y proporcionarme el dinero de otro mo-
do. i Hay algunos que me deben siete año~
de suscricion ! .... y como les he servido bien
.por espacio de tanto tiempo, creo justo y ra-
zonable que piensen un poco en mí, tanto
mas cuanto que la ropa que llevo puesta está
ya. muy raida.-Caballeros, aunque no ten-
gais dinero á mano, no olvideis al que sus-
cribe: cuando hayais leido este escrito y
reflexionado sobre él, estoy seguro que no
podreis menos de decir: - i Vaxa, enviemos
al artlculista un poco de jaman, de queso ó
de manteca, etc.!»


Cosby murió repentinamente en 1735, y
mientras se cuestionaba entre los miembros
del Consejo sobre quién habia de reempla-


zarle interinamente, fué nombrado
1735. Cl k' 1-gobernador Jorge . ar e en e ano
1736. La Asamblea empezó como siempre á
discutir el punto relativo á los sueldos, y el
gobernador, resentido, la disolvió; pero el
partido popular triunfO en la segunda elec-
cion , y con este motivo dirigió á Clarke una
infinidad de esposiciones, entre las que hay
alguna como la siguiente, digna de reprodu-
cirse: «Rogamos á vuestra Excelencia nos
permita hablarle con franqueza, y Ell1 la es-
peranza de que no lo llevará á mal, debemos


gérmen de la libertad amerieana, la estrella matutina de
esa libertad que mas tarde revolucionó toda la América .•
Véase el discurso del Dr. Franeis en el .. Fortieth Anniversary
o{ the New Y~rk llislorical Socie/y» 1844, p. 86.


declararle que no es nuestra intencion facili-
tar fondos innecesarios, ni depositar tampo-
co los que tuviéremos en manos del gober-
nador, para que los aplique indebidamente.
Tampoco haremos mas gastos que los que
considerem"t>s justos y necesarios, ni se fijará
sueldo alguno por mas de un año, y aun pa-
ra esto es preciso hacer una ley tal como la
juzguemos conveniente para la seguridad de
los habitantes de esta colonia, que han pues-
to su confianza en nosotros solo con este ob-
jeto, confianza de que no abusaremos nunca
por la gracia de Dios.»


Clarke no creyó prudente entrar en con-
testaciones con unos hombres que. se mos-
traban tan resueltos, y por lo tanto prometió
su cooperacion en todas las medidas que
tuviesen por objeto el bienestar de la provin-
cia. Sin embargo, en el discurso que pronun-
ció ~n la sesion siguiente, dijo que si no se le
abria un crédito en la misma forma y por el
mismo tiempo que ~o habian hecho las Asam-
hleas anteriores, su deber le obligaba á no
aprobar los pagos ni satisfacer las letras de
crédito de la colonia. La Cámara resolvió por
unanimidad no conceder ningun crédito, á
menos de que se garantizase el pago de las
letras, y entonces el gobernador les contestó
que su manera de obrar era improcedente,
que revelaba una presuncion que le estraña-
ba mucho, y que no pudiendo continuar con
semejante Asamblea, la disolvia. En 1741,
tratando Clarke de inclinar á la Cámara á
que accediese á sus deseos, acusó á sus
miembros de querer proclamarse indepen-
dientes, pero la Asamblea rechazó este cargo,
y seguramente con razon ,pues si bien es
cierto que los colonos se mostraban muy te-
naces en lo tocante á que se respetasen sus
leyes y privilegios, no lo es menos que en
aq uella época no se pensaba en una sepa-
raciono Clarke cedió al fin en su empeño y




188 HISTORIA. DE LOS CAP.lII.


aceptó las condiciones de la Asamblea. En
aquel año ocurrió en Nueva-York un hecho
muy semejante al que tuvo lugar en Salem
cuando lo de la brujería, y si bien es verdad
qué no fué tan ridículo, no dejó por eso de
ser menos sanguin.ario. Este suceso se cita
en la historia con el nombre de «La Conspi-
racion de los Negros.» Frecuentes incendios,
causados las mas de las veces por manos
criminales, comenzaron á infundir recelos y
sospechas entre los ciu.dadanos, y atemoriza-
dos estos ante el invisible peligro cuyo orígen
no podian descubrir, escucharon con ávida
credulidad las declaraciones de algunas mu-
jeres perdidas, quienes manifestaban, que los
negros se habian conjurado para quemar la
ciudad y elegir luego como gobernador á uno
de los suyos. Con motivo de esto fueron
arrestados muchos que acusaron á otros ne-
gros, y hasta llC"gó el caso de poner en la cár-
cel á varios blancos, á los que se designaba
como cómplices de la trama.


Llegado que fué el dia del proceso, era ya
tan fuerte la preocupacion contra los infeli-
ces negros, que todos los abogados se auna-
ron contra ellos, y Delancey , presidente del
tribunal, ejerció la influencia de su elevado
puesto para empeorar su causa. Ignorantes
é indefensos, casi todos aquellos infelices
fueron condenados á muerte: catorce pere-
cieron en medio de las llamas, diez y ocho en
la horca, y fueron deportados setenta y uno.
Entre los blancos hubo dos convictos que
sufrieron tambien la última pena.


Una vez desvanecido todo temor de peli-
gro, muchos empezaron á dudar de que exis-
tiese tal conspiracion , con tanto mas motivo
cuanto que ninguno de los testigos era per-
sona de crédito, y sobre todo porque sus de-
claraciones, á veces estravagantes y contra-
dictorias, eran· mas bien propias de personas
imbéciles ó faltas de sentido. De los dos


blancos, hombres al parecer respetables, uno
habia recibido muy buena educacion, pero
era católico romano, lo cual bastaba para
que se le mirase con enojo y mala voluntad.
No hay duda que algunos de los acusados
erán culpables del crímen que se les imputó;
mas la prueba de la supuesta conspiracion


. no fué bastante evidente para justificar aque-
llos asesinatos judiciales que constituyen un
baldon pa~a los anales de la historia de
Nueva-York.


En 1743 fué nombrado gobernador de la
colonia Jorge Clinton, hijo menor del conde
de Lincoln. Una de sus primeras ;
d· .. fi' 1 f' bl t743. lsposlClOnes con rmo as avora es
noticias que se tenian acerca de su talento y
liberalidad ,pues para demostrar la confian-
za que tenia en el pueblo, aprobó un proyecto
de ley que limitaba la duracion de la actual.
Asamblea y de las sucesivas. La Cá-
mara le manifestó su gratitud, adop- t745.
tando las medida~ que á su Juicio era~ nece-
sarias 'para defender la provincia contra los
franceses, que á la sazon estaban en guerra
con la Gran Bretaña. En 1745, los salvajes,
aliados de Francia, hicieron frecuentes inva-
siones en el territorio inglés; alentado el
enemigo al ver que el éxito coronaba sus
empresas, hizo se mas osado, y algunas pe-
queñas partidas se aventuraron hasta los
. arrabales de Albania para emboscarse y
coger prisioneros. Afligida la Asam- .
bl t ·· , d' i,746. ea por es as lllcm:slOnes, acor o en
el año 1746 unirse á otras colonias y á la
madre patria para emprender una espedicion
contra el Canadá, y al efedo suministrá-
ron se fondos con que comprar provisiones al
ejército y se ofrecieron generosas recompen-
sas á los voluntarios. ,Sin embargo, la flota
ele Inglaterra no llegó en tiempo oportuno, y
tanto tardaron las demás colonias en hacer
sus preparativos, que antes de terminarse




CAP. UI. ESTADOS-UNIDOS. 189


estos, pasó la ocasion mas propicia para las
operaciones militares. En 1748 el tratado de
Aix-Ia-Chapelle puso fin á la contienda, pero
solo por algun tiempo, pues pronto debia
trabarse la gran lucha que iba á decidir la
cuestion de predominio. '


En el año 1702, cansados ya los propieta-
rios de Nueva-Jersey de cuestionar con los
colonos, cedieron á la Corona sus derechos
de jurisdiccion , y entonces la reina Ana in-
corporó Nueva-Jersey á Nueva-York, siendo
gobernador Lord Cornbury. Los habitantes
de la primera colonia así como los de la se-
gunda , se resistieron á los abusos y actos
fraudulentos del gobernador. En 1738 solici-
tó Nueva-Jersey el privilegio de elegir por
sí y ante sí el gobernador que le pareciera
conveniente, yhabién~olo obtenido, recayó


el nombramiento en Lewis Morris.
1738. L . . b l\T J a poslcwn que ocupa al' u3Va- er-
sey era tan ventajosa que no debía temer
los ataques é irrupciones de los indios, y de
aquí que su progreso fuera constante á pesar
de las graves cuestiones que tuvo que zanjar
con motivo del papel moneda, de los traspa-
sos de territorio por los indios, y de los es-
fuerzos que fueron necesarios para espulsar
á los intrusos. Despues de la muerte de
Morris, acaecida en 1745, pasó Belcher en
1747 á desempeñar el dif~ciI. cargo de gober-
nador de Nueva-Jersey, pero no supo dirigir


los negocios con mas acierto que sus
1747. d S l't' f' '1' pre ecesores. u po 1 lOa ue conCl la-
. toria, y favoreció la fundacion del colegio de
Princeton, para el cual se espidió una paten-
ie en 1748. Se calcula que la poblacion de
Nueva-Jersey constaba en aquella época de
unas cuarenta mil almas.


rrampoco dejaron de ocurrir turbulencias
en Pennsylvania, mas no por esto dejó de
seguir prosperando. Jorge Keith, cuáquero
escocés, promovió una especie de cisma, lle-


vando la cuestlon de no resistencia mucho
mas allá de lo que hubieran deseado los cuá-
queros mas sensatos. Su crítica sobre la
esclavitud de los negros, que consi-
d b · t'bl t" 1692. era a lllcompa 1 e con es os prmcl-
pios, y el «Manifiesto» que publicó, fueron
causa de que se le desterrase por su inso-
lencia, lo cual bastó pa~a que le considera-
ran los no cuáqueros como una especie de
mártir. Habiéndose justificado Penn de las
sospechas que sobre él recayeran, fué re-
puesto en la administracion de su provincia
en 1694; pero obligado á quedarse en Inglater-
ra á causa de sus muchas deudas, nombró á
Markham para que le sustituyese interina-
mente. En 1696 la Asamblea presentó


1 . l· ·t d " d 1694. á este ú tImo una so lCl u quejan o-
se de la infraccion de los privilegios concedi-
dos en su Carta, y en su vista el gobernador
interino aprobó un bill redactado por la mis-
ma Asamblea, el cual formaba el tercer ré-
gimen gubernativo de Pennsylvania. Penn,
á quien estaba, reservada la facultad de desa-
probar, no quiso sancionar nunca la medida
de su representante. La misma legislatura
aprobó otro bill que al parecer tenia por ob-
jeto imponer una contribucion de trescientas
libras para socorrer á los indios de Albania,
pero que era en realidad para ayudar á pro-
seguir la guerra, conforme deseaba el gober-
nador de Nueva-York. En 1699, despues de
quince años de ausencia, embarcóse Penn
para América en compañía de su familia con
ánimo de pasar en Pennsylvania el


t d ··d . .. 1699. res o e su VI a, aunque eXlstIa en-
tre él yel Cuerpo legislativo una notable di-
ferencia de opiniones, especialmente en la
cuestion relativa á la esclavitud de los nogros .
y á los fraudes y abusos que afeaban el carác-
ter de los colonos en su tráfico con los indios.
Deseando Penn remediar ambos males, pre-
sentó á la Asamblea tres bilts redactados por


- ,'.




100 lIISTORTA DE LOS CAP. IlI.


mismo: el primero tenia por objeto introdu- Penn regresó á Inglaterra, dejando la admi-
cir la moralidarl entre los negros y establecer nistracion de sus bienes particulares y la
una ley para sus casamientos; el segundo direccion de los negocios con la India, en ma-
era para regular sus procesos y castigos, y nos de Jaime Logan, que fué durante muchos
el tercero para evitar abusos y fraudes contra años Secretario de la colonia y miembro del
los indios. La Asamblea desechó el primero Consejo. Apenas llegó Penn á su pais, esta-
y el último, apro.bando únicamente el relativo llaron con mas saña que nunca las disensio-


\ al proceso· y castigo de los esclavos. nes entre la provincia y los territorios, yel
1700. E t dI d' 'P - d t ·bl .. 1


"s o esagra· o a enn, porque, como ano espues se esa eclO (e una manera per-
legislador político, esperaba ejercer mas in- manente en Newcastle el Congreso de


1702.
tluencia; pero no obstante, consiguió, mer- Delaware, que se separaba de Penn-
ced á sus buenas relaciones con los cuáqueros, sylvania. Además del disgusto que le causara
introducir en su desciplina reglas y prácticas á Penn la noticia que recibió acerca de los
que se relacionaban con el objeto primordial prolongados disturbios y del rompimiento
~le los bills desechados, cuyo espíritu se re- definitivo ·entre las dos colonias, vióse acosa-
eomendó al fin poclerosamente á la aprobacion do por las continuas quejas que le dieron con-
general. tra la administracion del gobernador Evans,


Viendo al fin Penn que tendria que luchar indignándole tambien los cargos que injus-
con muchas y graves dificultades si permane- tamente le hicieron á él mismo. Habiéndose
eia en Pennsylvania, resolvió volver á Ingla- asegurado Penn al poco tiempo, despues de
terra, pero antes de hacerlo, puso en juego un detenido exámen, que laf; quejas producÍ-
todos los medios posibles para que los colonos das contra el gobernador Evans eran harto


establecieran una constitucion, sien- fundadas, nombró para sustituirle á Cárlos
1701. do el resultado de sus gestiones, que Gookin, descendiente de una anti-


d t · t t 1 t· . {' ·1· . 1 d 1 1 .. t 71)9. se erogase ermman ,emen e e an 19UO SIS- gua laml la Ir an esa, ecua pareclO
tema de gobierno, aceptándose el que Penn satisfacer al pueblo á quien iba á gobernar.
formó y presentó á la Asamblea. Segun él, y La Asamblea estaha disgustada por haberse
eonforme á lo acordado en el año 1696, con- negado Penn á destituir á Logan, quien, se-
llrmábase al Congreso en el derecho de pre- gun decian, era un obstáculo para el bienestar
:-;entar bills, lo cual, segun las cartas primi- de la provincia. Al poco tiempo embarcóse
tivas, correspondía solo al f?obernador. A este Logan para Inglaterra, y al llegar, Penn,
último se le autorizaba para desechar los que tenia entonces sesenta y seis años, le dió
MUs de la Asamblea cuando no fueren de su para la Asamblea una carta cuyo contenido
n.probacion, pudiendo asimismo nOp1brar su era la espresion de la mas tranquila solemni-
propio Consejo y ejercer el poder ejecutivo. dad y levantados sentimientos. Asegúrase que
La libertad de conciencia quedaba asegurada la misiva produjo honda y poderosa impre-
eomo en un principio, y se concedia el dere- sion en la mayoría de la Asamblea, que d"esde
(~ho de elector á cuantos tuviesen cincuenta aquel momento empezó á echar de menos al
acres en feudo franco, ó sea ciento sesenta y padre de la provincia, esperimentando cariño-
.'ieis libras de propiedad personal. sa ternura hácia aquel hombre venerable


Una vez aceptada la Car,ta de preDilegios~ cuyos eminentes servicios y distinguida re-
segun ~e ]]amó de~pnes el nuevo sistema, ' putacion no podian olvidarse. A consecuencia




CAP, 1Il, ES'fADOS-ENIDOS, 191


de la carta de Penn, eligióse una nueva de que seria muy conveniente imponer tribu-
Asamblea y se orillaron casi todas las cues- tos á las colonias en beneficio de la madre
tiones. En vista de sus apuros pecuniarios y patria, pero, segun dice J\fr. Hildreth, Sir
continuas molestias, el fundador de Pennsyl- Roberto \Valpole manifestó que no se consi-
vania habia resuelto salir de una vez de la deraba con suficiente valor para aventurarse
angustiosa situacion en que se hallaba colo- en semejante paso.
cado, y para conseguir esto, ofreció ceder la Al morir la viuda de Penn, recayeron en
soberanía de la colonia á la reina, mediante los tres hijos de éste la soberanía y ,


una équitativa remuneracion. Un los derechos territoriales de la pro- 1734:.
1. 712. t d '1' , 1 ,," , d H t ' 1 a aque e para lSIS que e ocaSIOno vmCla; pero nmguno e e os eilla a capa-
la muerte algunos años despues, impidió á cidad y talento del padre, ni alcanzó nunca
Penn terminar su negociacion. el menor prestigio. Logan estuvo por espacio


Gookin fué destituido en el año 1716, su- de dos años al frente del gobierno como pre-
cediéndole sir Guillermo Keith. El testamento sidente del consejo, hasta que en 1738 llegó
de Penn originó un pleito de nueve años so- Jorge Thomas , ti quien habian nombrado


bre la soberanía de la provincia; pe- gobernador. Los cuáqueros componian esca-
1717. K 'th d " , t t d 1 bl ro el , que supo a qmrlf Cler a po- samente una t.ercera par e e a po acion,
pularidad, fué apoyado ror todos y conservó pero como eran los mas ricos y estaban ma~
su destino. El gobernador y la Asamblea es- unidos, consiguieron tener de su parte á la
taban en la mejor armonía y por esta razon Asamblea.
la segunda accedió á los deseos de Keith, con- En 1740 se suscitó una desavenenciaacer-
sintiendo la formacion de una milicia vol un- ca de los medios de defensa con que se con-
taria y la adopcion del Código penal inglés, taba, y aunque la Asamblea votó


d b' "1 t t t 1'1 l ' , d 1 1.74:0. que e la sustItmr á os esta u os que en on- 4,000 1)ras para e servICIO e rey,
cés regian. El gobernador se propuso asi- encargó luego ti Sir Thomas que dispusiese
mismo ensayar el sistema de empréstito de de ellas, mostrándose en esto fiel á sus
papel moneda con una emision de quince principios de no facilitar abiertamente fon-


mil libras al cinco por ciento de dos para la guerra. Por aquella época co-
1. 722. 't ' . 't" 1 'lId t ' t 1 m .eres, cuya operaCIOn se repl 10 a menzo a aca ora a con roverSla en re ü


año siguiente en doble cantidad. A conse- Asamblea y los propietarios con motivo""de
cuencia de las torpezas de Logan, á quien alegar la primera que aquellos estaban obli-
habia servido Keith como secretario y con- gados á concurrir á la defensa de la provin-
sejero, el gobernador fué reprendido con bas- cia, por cuanto cobraban de ella una renta en
tante aspereza por alguno de sus actos, sien- censos, etc., mientras que los propietarios y
do destituido en el aüo 1725. Los miembros la Junta de comercio rechazaban semejante
de la familia de Penn deseaban arreglar de principio. Habiendo renunciado Thomas á
una vez la cuestion relativa ti la soberanía discutir este punto con la Asamblea, sus-
de la provincia, y Keith trató por lo tanto I tituyóle en su cargo .Jaime Hamil-
de formar un partido de oposicion contra 01 i ton, hohlbre de reconocida aptitud y 174:6.
1. 726. nuevo gobernador Patrick Gordon que se mostraba muy celoso por la causa de


pero no obtuvo el menor resultado. Al los propietarios.
volver despues á Inglaterra, propagó la idea I




CAPÍTULO IV.
1690-1748.


VIRGINIA, MARYLAND Y LAS CAROLINAS.


El Gobernador Nicholson.-EI comisa!io Blair.-Colegio de Guillermo y María.-Administracion de Andrós.-Fundacion de
Williamsburg.-Facultades del gobernador.-E~píritu de libertad.-El empleo de gobernador convertido en bcneficio
simple.-Administracion dc Spotswood.-Sus actos.-Administracion de Gouch.-Progreso de Virginia.-Negocios de
Maryland.-EI Comisario Bray.-Sociedad para la propagacion del Evangelio.-Persecuciori de los católicos romanos.-
Lord Baltimore se convierte al protestantismo. - Cuestion de límites entre Maryland y Pennsyl vania. - Progreso dc
Maryland.-Asuntos de la Carolina.-El gobernador Ludwell.-Partidos.-Derogacion del Gran Jllodelo.- Visita y traba-
jos de Archdale.-Introduccion del arroz.-Los disidentes pierden sus privilegios.-Anulacion del acta.-Se establece
por la ley la Iglesia anglicana. -Descripcion aCE'rca del estado de la Carolina del Norte, por Bancroft.-Guerra con los
Tuscaroras. - Ataque de San Agustin. -Moore es censurado. - Emision de papel moneda. -Guerra con los Yehtassees, y
otros indios.-Triunfo de Craven.-Pérdida y deudas.-Revolucion de la Carolina del Sur.-La corona se encarga de la
administracion. - Los propietarios venden cl territorio al rey. - Tratado de paz y amistad con los Cherokees. - Emigra-
cion de Suizos. -Prosperidad de la colQnia.


Aunque Guillermo III revalidó el nombra-
miento de Effingham, no obstante los cargos
que resultaron contra él, éste no quiso volver
á Virginia, y Francisco Nicholson aceptó
en 1690 la plaza vacante. En esta época el
reverendo Santiago Blair, que algunos años
antes habia sido misionero en Virginia, volvió
á dicho punto con una comision del obispo
de Lóndres, cuya jurisdiccion se estendia á


·todas las colonias Americanas. MI'. TIlair,
natural de Escocia, era un hombre activo é
inteligente, y durante el medio siglo que se
siguió tuvo una gran influencia en Virgi-
nia (k). A su celosa actividad debióse princi-
palmente que el rey otorgara una licencia


n Bastará para probar la actividad y profundos cono-
cimientos de este escelcnle hombrc, el consig~lar que al
morir, á la avanzada edad de ochenta y ocho años, habia sido
por espacio de cuarenta y cuatro ministro del Evangelio, des-
pues de desempeñar los cargos de Comisario de Virginia,
director de un colegio y miembro del real Consejo.-Prot
Epis. Ch. en Virginia. pág. 75.


para establecer el colegio de Guillermo y
Mar'Ía en Virginia. El preámbulo de la real
órden decia que, «A :fin de proporcionar á
la iglesia de Virginia un seminario para los
ministros del Evangelio, donde se instruya
piadosamente á la juventud, con el fin de que
se propague la fe cristiana entre los indios
occidentales, para mayor gloria del Todopo-
deroso, los miembros y leales súbditos que
componen la Asamblea general de Virginia
se han propuesto fundar un establecimiento
ó colegio para la enseñanza general de la filo-
sofía, teología, idiomas, artes y ciencias.
Este colegio tendrá un director, seis profeso-
res y unos cien alumnos, segun los recursos
con que se cuente, y se redactarán sus esta-
tutos por una comision de vocales nombrada
y elegida por la Asamblea general de la co-
lonia.» Nicholson y otros diez y siete fueron
designados para formar dicha comision, dán-
doles el título de comisarios y autorizándoles




GAP. IV. HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. 1!.)3
para tener tierras, fincas y rentas por el En 1698 fué nombrado otra vez Nicholson
valor anual de dos mil libras. El reverendo gobernador de Virginia, y con su habitual
Blair obtuvo el nombramiento de director, I actividad dictó varias medidas en beneficio de
v S. M. designó al obispo de Lóndres para < la colonia. Por el mes de diciembre
v • ~d t d 1 1 . ~ fi ,1 dI' . - l' lIt i69S. prImer presl en e e co eglO . .ti. n ue su- e mIsmo ano se apro::Jo e (ecre o .
fragar el coste del edificio y atender al soste- para edificar una nueva ciudad que debía ser
nimiento de los profesores, el rey y la reina mas adelante capital de la provincia en vez
rlieron unas dos mil libras, dotando al colegio de Jamestown. Habíase erigido ya el colegio
con veinte mil acres de la mejor tierra, jun- en el sitio llamado Plantacion del Centr'o,
tamente con la renta perpétua de un penique y viéndose que la comarca era sana', se fijó
por cada libra de tabaco transportado de el asiento de la nueva ciudad en la cercanía
Virginia y Maryland á las demüs colonias del futuro seminario, junto á dos amenas
inglesas. La carta concedia tambien al pre- caletas que afluian de los rios James y York.
sidente y á los profesores el derecho de nom- En prueba de leal afecto, las calles de la
brar· un miembro de la Cámara para que los nueva ciudaq llamada \Villiamsburg se tra-
representase. En agradecimiento á la p-rotec- zaron en la forma de una cifra hecha con las
cion concedida por SS. MM. dióse al colegio letras W. y M., y para costear la construc-
el nomore de Guillermo y María (*). Este fué cion de un capitolio Ó Casa de Estado se
el segundo colegio que se fundó en la Améri- continuó imponiendo un derecho sobre los
ca del norte. licores, decretándose otro para los sirvientes


Sir Edmundo Andros, de cuyos apuros en que no fueran ingleses y los esclavos impor-
Nueva-Inglaterra hemos hablado ya, fué tados en la colonia. Durante la misma legis-
nombrado gobernador de Virginia en 1692, latura se dispuso la revision completa de los
y contrariamente á lo que de él podia espe- estatutos, yen cumplimiento de ciertas órde-
rarse en vista de su anterior conducta, hízose nes recibidas de Inglaterra, hiciéronse es-


muy popular en su nuevo destino. tensivas á los disidentes los beneficios de la
i 692. D tI' - - d '-, ti' . 1 ~ t 1t' f' uran e os seIS anos que esempeno o erancra mg esa. Aunque es o Ú ,lmo uese
su cargo, prestó especiales servicios á la una medida de justicia, poco ó nada debia
colonia, dictando oportunas disposiciones para esperarse de los gobernadores reales en favor
la conservacíon del archivo público. A prin- de la política. «Las facultades 'del goberna-
cipios del año 1693, Tomás Neale obtuvo dor, dice Mr. Bancroft, eran exorbitantes,
un privilegio para establecer una estafeta
en las colonias, con una tarifa proporcionada
á la de los correos ingleses. En 1696 se


aprobó tambien un decreto que fijaba
i696. 1 Id dI" tI" t' e sue o e os n11111S ros ec eSlas 1-
cos asignándoles diez y seis mil libras de ta-
baco, cierta porcion de terreno y una casa,
todo lo cual seria suministrado por la parro-
qma.


(') Anales Americanos, por Holmes, vol. 1, pág. 41,3.
TOllO l.


pues reasumia á la vez los cargos de teniente
general y almirante, tesorero, canciller, pre-
sidente de todos los tribunales del consejo y
hasta obispo, de modo que, la fuerza arma-
da, las rentas,. la interpretacion de la ley y
la administracion de justicia, todo estaba
sometido á su autoridad (*). Cierto es que
las instrucciones de la madre patria, del Con-
sejo y de la Asamblea general, restringian en


(') Flistoria de los Estados-Unidos, por Bancroft , vol. IV,
pág. 26.




{!H HISTomA DE LOS CAP.n'.
parte estos podel'es ,pero como dichas ins-! que habia mejorado en algunos años. La ma-
trucciones eran' secretas, los miembros dé- yor parte de sus disposiciones se refieren á
pendian casi enteramente del gobernador, y los casos de los siervos-coniratados, esclavos,
hallándose la Asamblea sl~eta á una estrecha indios, etc., y en general se distinguen
vigilancia, y por lo tanto en una posicion por su carader humanitario .Y de justicia.
subalterna, el gobernador podia tiranizar al Se señalaban además unas diez y seis mil
pueblo. siempre que se le antojase.» libras anuales á los doce consejeros por


Sin embargo, los habitantes de Virginia sus servicios de asistencia á la Asamblea ge-
tenían cierto espíritu de independencia: co- neral y á las sesiones del Consejo, á propor-
nocian muy bien de cuánta importancia era cion del tiempo empleado en el ejercicio dp
la colonia. para Inglaterra; estaban muy ce- su cargo.
losos de sus privilegios; negábanse á votar A la muerte de MI'. Nott, confirióse la pla-
fondos sin saber antes á qué se destinaban, Iza de teniente gobernador á Iiunter, que fué
.Y merced á sus tendencias aristocráticas, trasladado mas tarde á Nueva-York; pero
conserva ron siempre suficiente influencia y habiendo caido en poder de los franceses,
autoridad en la direccion de los negocios durante la travesía, sustituyóle Edmundo
públicos. Cuando Nicholson apoyó el proyec- Jennings, antiguo presidente del Consejo.
to que tenia por objeto atender á la defensa En 1710 confirióse el cargo de te-
general de las colo;ias, facilitanao cuotas niente gobernador á Alejandro Spots- i706.
para reunir los fondos necesarios, no solo se wood, oficial de edad avanzada, sano juicio
negó Virginia á votar un impuesto, sino que y carácter conciliador,el cual llevaba el de-
justificó unánimemente su proceder á pesar creto que introducia en Virginia el Habea~
ele las órdenes especiales de Inglaterra. Ha- Corpus. Poco despues de su llegada, Spots-
biendo manifestado Nicholson claramente su wood, que al parecer adivinó antes que SUi"
descontento por semejante proceder, perdió colegas los proyectos de los franceses en el
su popularidad, y como quiera que hubiese Oeste y Sudoeste, einprendió" una espedicion
cometido algunos actos q'ue no le ü1vorecian á través de BIne Ridge (Cumbre Azul) y pudo
mucho, fué depuesto en 1705. así reconocer un poco el territorio del Ohio .r


Los ministros de la reina Ana adoptaron de los lagos occidentales. Aunque esta espe-
entonces una política poco prudente dicion no reportó inmediatos frutos, tuvo.


i 705. t d . t" 1 b .. . t Y opor una, pues se acor o conver 11' sm em Jargo, un uen prmClplO, pues o que
en beneficio simple el cargo de gobGrnador, Spotswood fué hecho caballero, y algun tiem-
.Y por espacio de cincuenta años recibió aquel po despues se establecieron varios colonos en
tres quintas partes del sueldo, ó sea mil dos- el hermoso valle que se encuentra mas allá
cientas libras anuales, en tanto que el tenien- del Ridge .. En 1711 se hallaba la provincia
te gobernador percibia las otras dos quintas en UI( estado de paz y dicha completas, y
partes por hacer todo el trabajo. El conde de aunque ocurrieron varias cuestiones en que
Orkney fué el primer gobernador que sirvió tanto el Gonsejo como la Asamblea mostra-
eon este arreglo. El diputado Edwart Nott ron mucha obstinacion, puede decirse que el
vivió solo un año, y sin embargo, durante el bizarro teniente gobernador pasó los trece
tiempo que ejerció sus funciones, procedióse años de su vida oficial en Virginia con han-
ü la quinta revision del Código de Virginia, quilidad y satisfaccion. Es probable que




CAP. IV. ESTADOS-U~IDOS.


~Ir. Bancroft sea exacto al llamarle <1 el me-
jor gobernador de Virginia. »


En 1723 sucedió á Spotswood, H ngo Drys-
dale, que fué bien recibido por el pue-


1723. 11 '¡ 'u' . . rt' . , , 1 ) o (e v lrgmla, y pa !CIpO a as
Itutoridades inglesas que se hallaba la provin-
cia satisfecha yen la mejor armonía. Drys-
dale murió en 1727 y le reemplazó Guillermo
Gouch, militar de carácter afable y finos
modales, bajo cuya administracion disfrutó
Virginia largos nños de paz y prosperidad (*).
Por entonces empezaron tambien los colonos


á penetrar, en BIne Ridge y se esta-
1735.. 1 11 t bleCleron en e va e que se encuen ra
un poco mas allá, aun cuando no habia mas
que algunas aldeas. Destruido el capitolio de
Willamsburg por un incendio, los habitan-
tes trataron de que se trasladara el gobierno,
pero el Consejo se opuso al proyecto. Poco
antes de terminar la administracion de
(touch, se efectuó la sesta y última revision
(lel Código de Virginia.


Segun hemos consignado en otro cüpítulo,
,(,1 gobierno de Maryland estuvo tres años en


, manos de los insurrectos; pues en
1692. 1692 nombró el rey gobernador real
n Lionel Copley, bajo cuya autoridad, no
solo derogó la Asamblea todas las leyes exis-
tentes, sino que formó un Código entera-
mente nuevo. Establecióse en virtud de una
ley la Iglesia Anglicana, y se dividió la pro-
vincia en treinta parroquias, imponiéndose
(liezmos á todos los habitantes sin considera-
(:ion á sns opiniones religiosas. Al tener co-
nocimiento de 'esta disposicion, quejáronse
los católicos romanos y los cuáqueros de
tan gravoso impuesto, y no omitieron nin-
gun esfuerzo para contrarestarlo por todos


(") Durante los diez años de 1720 á 1730 , segun Hildreth,


Jos medios posibles. El reverendo Dr. Bmy.
cuyo celo .y abnegacion son dignos de ala-
banza, fué nombrado comisario por el obis-
po de Lóndres en 1696: :1 sus afanes


1 b" 1 f'" d 1 1696. se (e 10 a ormaClOn en 1698 e a
Sociedad para la propagacion del EuanlJelio
en el estral1jero, así como tambien (iue en
170i obtuviese una carta esta sociedad. El
Dr. Bray visitó á Maryland en 1699, volvió á
Inglaterra el año siguiente y durante el resto
de su vida hizo todo cuanto estuvo en su
mano para favorecer los intereses espiritua-
les de las colonias (*). En el año 1702 y con
arreglo al decreto de tolerancia, todas las sec-
tas alcanzaron libertad de culto, excepto la
Católica Romana. Dos años despues
de haber llegado como gobernador el 1702.
coronel Seymour, empezó contra los papistas
una especie de persecucion legalizada y se
prohibió decir misa en público. En 1709 mu-
rió Seymour y en 17 i 4 le sucedió Juan Hart.


El primer Lord Baltimore se habia hecho
católico romano por conviccion, y el actual
heredero de sus títulos y sus bienes, presin-
tiendo una inminente ruina si él ó su familia
no obtenian una revalidacion de los derechos
de propietario, indujo á su hijo, Benito Leo-
nardo, á que abrazase las doctrinas de la
Iglesia establecida. Conseguido esto, restitu-
yóse inmediatamente á In' familia Calvert la
administracion de la colonia. ~l hijo
menor, llamado Cárlos, heredó el tí- 1715.
tulo de quinto Lord Baltimore un año des-
pues, á consecuencia de la muerte de su pa-
dre. Hart siguió desempeñando el cargo dE'
€?,obernador, y aunque el cambio de religion
por parte del propietario no produjo ningun
efecto especial en MarJ'land, el Cuerpo legis-


(") El Doctor Bray IllUl'ió en -1730 á una edad amuzatla.-
1'1 valor de los géneros ~xportado;; de Inglaterra á Nue"a- El que desee tf~nel' mas noticias acerca de este distinguido
Inglaterra, Nueva-York, Pennsyh'ania, ~ruryland, Virginia yuron y (le sus trabujos, puede yer la obra titulada "lg/I'sia
y Carolina ascendió á libra>; esterlinas. 4.iI2,992. ¡ Episcopal, proles/ante de ;l!oryland» pág. 82.




100 HISTORIA DE LOS CAP, IY,


lativo juzgó conveniente imponer un jura-
mento por el cual se escluia á todos los cató-
licos romanos de tener la menor participacion
en el gobierno'., En 1720 sucedió á Hart
, Cárlos Calvert, pariente del propieta-
1720.: 1 - d ' t' no, y a gunos anos espues se ms 1-
tuyó el sistema de libre enseñanza , con
venta;ja para la colonia y su progreso. •


Desde 1727 en adelante fué gobernador de
Maryland un hermano menor del propietario,
y durante su administracion aprobáronse
varios, decretos por ,los cuales se ofrecian
premios á los que presentaran lino, cáñamo


y hierro. Calvert fué á Inglaterra en
'1727. 1732 Y poco despues llegó á la colonia
el propietario en persona con el principal ob-
jeto ele arreglar la cuestion de límites entre
),Iaryland, Pennsylvania y Delaware. Las
diferencias no se orillaron sin embargo hasta
despues de veinte años de litigios. Lord Bal-
timore regresó á Inglaterra en 1736, encar-
gándose entonces Benjamin Ogle de la direc-
cion de los negocios públicos. Durante el
período comprendido desde esta fecha hasta
la paz de Aix-la-Chapelle, Maryland conti-
nuó prosperando y se apresuró á tomar las
medidas mas oportunas para desbaratar las


intrigas de los franceses y preparar_
'1736. '1" t lId d se a a mmmen e uc la e pre 0-
minio que debia estallar bien pronto entre
las naciones hostiles y las colonias.


En 1690 los propietarios de la Carolina
nombraron gobernador á Felipe Ludwell, y


en su consecuencia vióse Sothel en
1690. 1 "d l' 1 a prec1slOn e (eJar e puerto que
habia usurpado. Ludwell comenzó á des-
empeñar sus funciones en las Carolinas del
Norte y del Sur de un modo que prometia paz
y satisfaccion para la colonia; pero su admi-
nistracion duró poco tiempo, pues habién:
dose promovido las antiguas discordias entre
los eclesiásticos, los disidentes y los hugono-


tes, á la sazon considerables en número f
importancia política, vióse el gobernador en
la precision de retirarse muydisgus-
t d d" d 1 T . H 1693. a o, suce len o e timas arvey
en Albermale, y en la provincia meridional
Tomás Smith, miembro del Consejo, y per-
sona de elevado carácter. En el mismo año
de 1693 se revocó terminantemente el Gran
Modelo que nunca habia satisfecho á nadie,
Y, los propietarios' emi tieron este dictámen:
«Que como el pueblo ha declarado que pre-
feria ser gobernado por los poderes concedi-
dos por la carta, sin consideracion á las
constituciones fundamentales, será conve-
niente para la paz Y tranquilidad de todos.
acceder á su peticíon.»


Con objeto de restablecer la calma, Smith
aconsejó á los propietarios que enviasen ~í
uno de los sUloS , Y siendo aquellos del mis-
mo parecer, designóse para' el gobierno al
conde de Shaftesbury, pero éste no aceptó, J'
fué nombrado en su lugar Juan Archdale,.
cuáquero muy respetable. Las medidas que
éste adoptó, tan acertadas como jui- "
, d' b lt d '1695. Closas, 1eron uenosresu a os, pues-


to que consiguió conciliar hasta cierto punto
á los partidos contendientes, mostrando ade-
más disposiciones ,amistosas hácia los espa-
ñoles de la Florida. Al poco tiempo, Archdale
nombró gobernador á José Blake, sobrino
del famoso almirante, y se marchó á Ingla-
terra.


Poco antes de esto, un buque procedente
de lVIadagascar, con rumbo á Inglaterra, tocó
casualmente en Charleston, y el capitan
ofreció al gobernador un saquito de semilla
de arroz, planta que, segun dijo, habia visto
cultivar en lu,s comarcas orientales, donde em
en estremo apreciada por dar un grano muy
abundante Y escelente para el alimento. Ha-
biéndose hecho la prueba, -mas bien por cu-
riosiebcl que con la esperanza de sacar par-




CAP. l\". ESTADOS-UNIDOS. 197


tido, vióse que daba muy buen resultado y no vin~se con la fuerza armada, los mal conten-
tardó en conocerse su valor. «Desde enton- tos, lejos de atemorizarse, persistieron en su
ces, dice MI'. Bancroft, data la opulencia de i actitud hostil. Sin embargo, la atencion de
la colonia; desde entonces se aumentó .el toJa la provincia se distrajo de estos asuntos
número de esclavos negros, y los beneficios para fijarse en la guerra que estalló entonces
de los campos de arroz indujerón al planta- , con los rruscaroras, pues furiosos estos por
dor á ensanchar sus dominios y á pedir tra- lo que juzgaban una· usurpacion de sus tier-
hajadores al Afi:-ic~. ras, comenzaron á vengarse como acostum-


Aunque la mayoría de los colonos fuese bran los salvajes. Aun cuando los cuáqueros
disidente, sin embargo, en 1704, por una de la Carolina del Norte rehusaron tomar las
ma.yoría insignificante, fueron despojados de armas , la Carolina del Sur suministró algu-
sus franquicias, y concedido el monopolio del nos auxilios; pero de allí á poco declaróse la
poder político á, la Iglesia Anglicana. Opúso- fiebre amarilla, y atemorizados todos los ha-
se Archdale al bill en la junta de propietarios; bitantes, huyeron de la epidemia á ]a par que


.l)ero fué sancionado, gracias á los esfuerzos de los ataques de los indios. En el invierno
de Lord Granville: dos años mas tarde, en siguiente un cuerpo de milicias ,y de
virtud de una esposicion á la reina, se decla- indios procedentes de la Carolina del 1713.
raron nulos y sin valor lbs decretos de into- Sur, subyugó á los Tuscaroras, haciéndoles
lerancia, y en noviembre de 1706, la Asam- ochocientos prisioneros, que fueron vendidos
h]ea colonial los abolió, en cuanto se referian como esclavos. El resto de la tribu huyó há-
<i los privilegios políticos. Con todo, quedó cia el norte y fué á engrosar la confederacion
<>stablecida la Iglesia anglicana como religion de las Cinco Naciones.
(le la provincia; pero siguiéronse graves Habiéndose declarado la guerra entre In-
contiendas y no escasearon las turbulencias glaterra y España en 1702, fijóse en ella la
y los tumultos populares. Sin embargo, el pe- atencion de la colonia, y el goberna-
dodo fué próspero, y sin los riesgos que cor- dor Nloore tuvo ocasion para lucir sus 1702.
rían las demás colonias. conocimientos militares, ofreciéndosele al


Hé aquí la pintura que hace MI'. Bancroft mismo tiempo un medio para enriquecers(~
del Estado de la Carolina del Norte: «Era el con el botin de los españoles ó con los prisio-
santuario ~e los fugitivos y desertores, don- neros indios. En su consecuencia, Moore
de cada uno hacia lo que le daba la gana, sin propuso á la Asamblea una espedicion con-
adorar á Dios ni al César.» El diputado go- tra la colonia española de San Agustin,
bernador Roberto Daniel trató de establecer, y aunque muchos aplaudieron la idea, los


la Iglesia Anglicana, pero inútil es hombres reflexivos dudaron que fuera con-
1. 704. d . . . , b' t t 1 eClr que no conslgmo su o ~e o en re veniente la empresa. Sin embargo, a gran
una gente como aquella. Muy lejos de eso, mayoría d\3 la Asamblea se declaró en favor
siguióse la anarquía, y los partidos se reta- del proyecto, y acto continuo votóse una suma
ron, eligiendo cada cual su gobernador y su de 2,000 libras esterlinas para los gastos de
1. 706. Cümara de representantes. Los cuá- la guerra. Engancháronse seiscientos indioR.


á queros resolvieron resistirse á lo que que por su aficion á esta clase ele espedicio-
1.710. ' .. . 1 que cr81an lllJustO, y aun cuando se nos se prestaron gustosos á empuñar as a1'-
pidió al gobernador de Virginia que inter- mas, y se reunieron otros seiscientos hombres




IIISTORlA DE LOS CAP. IV.


de la IiIilicia, así como tambien varios -bu- que debían amortizarse en tres años con un
'lues para transportar las fuerzas de mar y derecho sobre licores, cueros y pieles. Este
tierm. Designóse Porí-Roya,l para Pl!nto de fué el primer papel moneda emitido en la Ca-
reunion, y de allí salieron los espedicionarios roJina, y por algunos años su valor estuvo
en el mes de setiembre. Segun el plan de ope- á la par. Habiendo Moore acometido á los
raciones, habíase convenido que el coronel indios Apalachianes, consiguió sub-o


1 1 ta 'b' 1706. Daniel, oficial muyesperimentado ,marcha- yugar os, y su sucesor puc o m len
ria con parte de la milicia y un cuerpo de rechazar un ataque de los españoles sobre
indios para atacar la ciudad por tierra, mien- Charleston.
tras q~e el gobernador lo haria por mar. No bien recobrada la Carolina del Norte
Daniel logró su intento, habiendo llegado de las devastaciones de los indios, vióse la del
primero y saqueado la ciudad.; pero los espa- Sur espuesta á la misma calamidad. Tiempo
ñoles habian hecho acopio de provisiones por hacia que aquellos fraguaban sus planes para
cuatro meses en el castillo, y al aproximar-! esterminar á los blancos, estendiéndose la
se Daniel, se retiraron al mismo con todo su I trama desde las tribus de la Florida pasta la¡;;.
dinero ,y sus mas preciosos efectos. Al llegar de los alrededore_s de -Cape Pear. La víspera
JIoore, cercóse la plaza con una fuerza á la del dia en que los Yemassees empezaron su
cual no podian resistir los españoles, que por sangrienta obra, notóse en sus semblante¡;;
10 tanto se mantuvieron encerrados en su for- cierta espresion siniestra y no faltaron otros
taleza y viendo entonces el gobernador que era indicios que revelaban la proximidad. de al-
imposible desalojarlos sin artillería, despachó, guna horrible catástrofe. A la mañana si:"
llna balandra á Jamaica para que trajera guiente, 15 de abril se rompieron las


t 1 1 . t d l' t'l'd d L ... ' 1715. mor eros y )om )as; pero nuen ras aguar a- lOS 1 1 a es. os Jeles empezaron a
ba la vuelta del barco, los españoles de la llamar á su gente lanzando gritos de vengan-
Habana, noticiosos de aquel repentino ata- za; furiosos los jóvenes corrieron, á las armas,
(lue, enviaron dos navíos, uno de veÍnte y y en pocas horas degollaron á unas noventa
dos cañones y otro de diez y seis, que apare- personas en la ciudad de Pocotaligo yen las
rieron á poco frente á la entrada del puerto, plantaciones vecinas. Tambien en Port-Ro-
infuI\diendo tal pánico á Moore, que al punto yal Island hubiera habido muchas mas vícti-
levantó el sitio, abandonando sus naves y mas, á no recibir un aviso providencial del
huyendo precipitadamente á la Carolina. Con peligro que corrian.
este movimiento. no solo salieron de apuros A los Yemassees, que iban sembrando
los españoles de la guarnicion, sino que por todas partes la desolacion y la muerte,
cayeron en su poder los barcos, víveres y mu- obligando á los colonos á refugiarse en Char-
lliciones de los espedieionarios. Al volver de leston. se unieron muy pronto los Catawbas,
Jamaica el coronel Daniel encontró levan- los Cherokees, j los Creeks, todos los cua-
tado elsitio, y en poco estuvo que cayese en i les eran poco antes aliados de los Carolinos
manos de los enemigos. '1 en la guerra contra los Tuscaroras. Segun


Moore fué' duramente reprendido por su pudo averiguarse, las fuerzD's indias ascen-
proceder, que costó á la colonia contraer una dian á s3is ó siete mil hombres, y au~que no
¡leuda de 6,000 libras. La Asamblea aprohó habia en Charleston mas de mil doscientos
un bill para la emision de letras de crédito, h'1bitantes aptos para el servicio, como la




CM'. IV. ESTADOS-VN IDOS. f99
I


ciudad tenia varios fuertes donde podian re-
tirarse los moradores, eLgobernooDf Craven
resolvió marchar .á los bosques con aquella
reducida fuerza en busca del enemigo. Antes
<le esto publicó la ley marcial y embargó to-
dos los buques para impedir que saliesen del
país hombres ó provisiones, y obtuvo además
un decreto de la Asamblea que le facultaba
para reclutar gente, tomar armas, municio-
nes y víveres donde los encontras:cm, armar
los negros leales que pudiesen servir en aque-
lla ocasion y continuar la guerra con el ma-
Jor rigor. Nueva-York y Virginia enviaron
"tlgunas municiones y la Carolina del Korte
prestáel auxilio que buonamentepudo. Avan-
zando entonces Craven en son de guerra,
alcanzó á los indios en Saltcatchers, donde es-
taban acampados, y donde tuvo lugar un
combate sangriento en el que alcanzaron los
lJlancos la victoria. Los Yemassees, derrota-
dos, se retiraron á la Florida, y un año des-
pues, poco mas ó menos, se concluyó la paz
con las demás tribus. En esta guerra p~rdei­
ron la vida algunos centenares de habitantes,
estimándose en 100,000 libras los daños y
peIjuicios ocasionados, sin contar una deuda
de poco mas ó menos la misma cantidad, por
las letras de crédito que se emitieron.


Por mas que se les rogó, no quisieron los
propietarios conceder ningun socorro ni
pagar parte alguna de la deuda, .Y en su
consecuencia, la Asamblea acordó remunerar
á la coloy.ia, disponiendo del territorio de


que fueron espulsados los indios y i 716. . v
haCIendo con él tan favorables propo-


siciones , que inmediatamente vinieron qui-
nientos irlandeses á fijar su residencia en las
fronteras. Pero entonces los propietarios, tan
desavisados como injustos, no quisieron san-
~


cionar lo~ actos de la Asamblea, y despo-
seyeron de sus tierras á estos emigrantes,
que se vieron reducidos á la mayor miseria.


Algunos de ellos perecieron de hambre, y
otros se refugiaron -á ·Jas 'Úolonias Septentrio-
nales, de suerte que así desapareció una
fuerte barrera entre las antiguas colonias
y los salvajes, quedando otra vez el espues-
to país á sus escursiones. El pueblo, que
estaba exasperado, deseaba un cambio de pro-
pietarios , y la opresora conducta ele Trott,
presidente del tribunal, y de Rhett , recau-
dador de impuestos, aumentó en gran manera
el descontento. El gobernador y el Consejo
se quejaron del primero de aquellos
f . . l"t d d t't i718. unClOnarlOS, so lCl an o su e:o¡ 1 u-
cion; pero no solo fué negada la demanda,
sino que se dió órden para disolver la Asam-
blea, lo cual se llevó á efecto, á pesar de la
efervescencia de los ánimos. Los nuevos re-
presentantes elegidos en el mes de
d" 1 'd ~ 1719. lClem :)re se negaron a proce el' como
Asamblea, tomando el carácter de una junta
revolucionaria, y como el gobernador J01111-
son se negase á ~nirse con ellos, los miem-
bros de dicha junta eligieron al coronel
James Moore para que gobernase la colonia
en nombre del rey, formando una asociacion
para la defensa comun , así contra los espa-
ñoles como contra los propietarios. Hecho
esto, se envió un agente á Inglaterra para
que abogase en favor de los colonos, mas
esto dió origen á que se entablase un


1 ' 1 'l'd 1 t 1720. proceso ega para lUva 1 al' a car a
de la Carolina. Durante la instruccion dp


.


aquel, encargóse la Corona del gobierno de
la Carolina del Sur.


Acto continuo marchó á esta última Sir
Francisco Nicholson , nombrado gobernador
real interino, el cual, conociendo poi' espe-
riencia la índolé de los colonos, quiso popu-
larizarse y favoreció tanto como pudo los
deseos del pueblo, eligiendo presiden-
te del Consejo á Middleton y presiden- 1 72t.
te del tribunal á Mr.' Allen, quienes se ha-




200 HiSTORIA DE LOS CAP. IV.


bian <listinguido .en ~l último :novimiento I S.egun lo est~pulado, .el ~'obernador concedió
contra los propietarIOs. Ademas de esto" cmcuenta mIl acres de t18rra para los suizos,


sancionó otra cuantiosa emision de en la márgen noroeste ~el rio Savannah.
1.722. papel moneda, que ocasionó durante señalándole.s por residencia una villa que
algunos años gran confusion y acaloradas llamó Purysburgh, teniendo en cuenta el
cuestiones. ' nombre del principal promovedor de la co-


Aunque la Carolina del Norte no se habia lonizacion. Sin embargo, estos colonos se
rebelado contra la autoridad de los propieta- resintieron cruelmente del cambio de aires,
rios, transcurrido algun tiempo,ajusta.r0n pues muchos de ellos sucumbieron, y los
aquellos un contrato, en virtud del cual ven- que quedaron vivos se arrepintieron durante


dieron sus derechosá la Corona por mucho tiempo del voluntario destierro que se
1.729. unas 22,000 libras. Roberto Johnson impusieran. En el mismo año, segun un
(luedó encargado del gobierno de la Carolina plano recientemente aprobado en Inglaterra,
del Sur, y en el de la Carolina del Norte fué· para impulsar la colonizacion de la Carolina,
repuesto Burrington, que antes estaba en se trazaron once villas en las riberas de los


desgracia, y á quien sucedió en 1734 rios, en espacios cuadrados de veinte mil
1.734. Gabriel Jo~·nston. El presidente del I actes cada uno. Dos de estos planos se seña-
Consejo, GuiHermo Bull, sucedió á Burring- laron á orillas del Alatamaha , dos á las del·
ton, en la Carolina del Sur, en 1737. Savannah, dos á las del Santee, uno á las


A principios del año 1730 envióse á Sir del Pedee, uno á las del \Vacamaw, uno á
"\Jejandro Cumming para negociar con los las del \Vateree, y' uno, por último, á las del
Cherokees, una colonizacion pacífica en las Rio negro. Las tierras de estas villas se di-
tierras inmediatas al rio Savannah. La mi- vidie.ron en espacios de cincuenta acres para
sion de Cumming obtuvo un éxito favorable, c::tda familia qüe viniese ri, ocuparlos y-m~jo­
ajustándose un tratado por el cual se recono- rarlos. En 1737 se embarcaron para la Ca-
cia la autoridad del rey, y se concedian rolina muchos labradores de Irlanda que no
libremente privilegios de colonizacion en los podian mantener á sus familias en su


, , '1' A 'd te ' , t 1 h 1" d d' d ' i 737 • territorIOS me lOS. consecuenC13, e es pals na a ,y a J1en ose conce 1 o a
convenio, los Cherokees permanecieron lar- la, colonia irlandesa algunas tierras en las
gos años en completa paz y amistad con los riberas del Santee, constituyeron una po-
colonos, que se entregaban á sus diversasblacion que se denominó \Villiamsburgh.
ocupaciones, cerca de aquellos indios, sin .Al año siguiente estalló en la Carolina del
ningun temor de ser molestados. Sur, una sublevacion de esclavos que


1 e 1, , f' !! d !!' '1 t E 'd' 1.738. Entonces as aro mas comenzaron a ne SOloca a laC1 men e. ,nV1 lOsas
llamar la atencion, y el número de sus habi- las Carolinas de la influencia española, y
tantes fu~ aumentándose con la gente que codiciando las grandes riquezas de los pue-
llegaba de varios Estados europeos. Alenta- blos de aquella nacion , acometieron algunas
(los por las seguridades que les daba su com- empresas contra los españoles, pero la que
patricio Juan Pe,dro Pury, natural de Neuf- se intentó para apodtirarse de San
chatel, en Suiza, emigraron mas de ciento Agustín no dió resultado alguno. En 1.740.
setenta personas de aquella provincia, y ti, la Carolina del Norte, la cuestion de censos~
estos se agregaron en breve otros doscientos. continuó siendo orígen de discordias, y los




CAP. IV. ESTADOS-UNIDOS. 201


empleados de la Corona no percibieron su nes eran enviados á Inglaterra para que se
paga en algunos años, si bien se arregló la educasen, los hijos de las familias acomoda-
cuestion en 1748. A pesar de numerosos obs- das. Luego veremos las consecuencias de
táculos y contratiempos, la colonia aumentó este cambio, ocasionado por la ociosidad y la
en pobla"Cion y riqueza, y en algunas ocasio- opulencia.


--_ .. ~ ..... -~-




TOMO l. 26






CAPÍTULO V.
1732 -1754.


FUNDAG.ION y PROGRESO DE GEORGIA.


Origen de Georgia.-.Jaime Eduardo Oglethorpe.- Su carácter y sus meritos.- Objeto de la colonia.- Error de juicio al
principio.- Oglethorpe al frente de la colonia.- Fundacion de Savannah.- Emigracion de 1\1teranos de Salzburgo.-
i\loravos.-.Tudíos.-Montañeses.-Cárlos Y Juan \Vesley en Georgia.-Descontento de algunos colonQs.-Se desea la
esclavitud.-Cuando se introdujo.-Pretensiones de España sobre territorio.-Planes de Oglethorpe.-Resiste las pre-
tensiones españolas.- Ataque infructuoso de San Agustin.-Espedicion española contra Georgia y Carolina.- Proce:;;o
de Oglethorpe.-Cargos que se le dirigen.-Su completa vindicacíon.- Whitfield en America.-La gran reforma.-
Cambios en el gobierno.- Lento progreso de Georgia.- Coste de la colonia.- Nombramiento de gobernador I'eal.-
Hospitalidad del pueblo.-Valor desconocido del territorio.


Algunos años antes de que estallase la
tercera guerra intercolonial se estableeió
la colonia de Georgia en la vasta é im-
lwodllctiva porcion de terreno de la Caro-
lina, que se es tiende entre los rios Savannah


v Alatamaha.Su origen se debe
t732. ". . 1 t' lb' 1 . prmclpa men e a as enevo as m-
teneiones y benéficas ideas de un hombre,
por mas que los fundadores incurriesen el1
errores graves; y el nombre de Jaime
Eduardo Ogleihorpe será siempre honrado
porque mereee la estimaeion de todos. El ob-
jeto de este homhre filanirópieo fué remediar
los males qne resultan del encarcelamien-
to por deudas, esperando tambien aliviar
la dcsgraeia de los pohres de Inglaterra que
<luisieran vivir sóhria é industriosamente
recogiendo el fruto de sus trahajos. Apo'yado
por Lord Percival -:i otros nohles caballeros,
Ogleihorpe obtuvo elel Parlamento umt Car-
ta (1) por la cual se le eoncedia para el o b-
jeto indicado la parte de la Carolina situada


----- --------


('1) Vénnse la;: «colecciones históricas (le Gf'orgia., por el
Del'. G. White.


, ,


al Sud de Sa,-annah; ,la nobleza .Y el clero
coadyuvaron á la empresa con sus genero-
sas dádivas, el Parlamento hizo tambien
algunas coneesiones; y todos, en fin, de-
mostraron el mas vivo interés en favor del
proyecto. Los que miraban las cosas bajo el
punto de vista político, aprobaban el plan al
reflexionar que Georgia lmdiera ser una fuer-
te barrera que contendria á los españoles en
el Sur; los mercaderes se vieron atraidos poI'
las ventajas que les ofrecia la creacion de
un nuevo emporio de comereio, donrle se
trafiearia en vinos y sedas; los protestantes
pensaron .que Georgia seria un punto de re-
fugio para sus perseguidos hermanos del con-
tinente; los que deseaban cunsagrarse á la
conversion de los indios, vieron abrirse antp
sí un vasto campo donde ~jerccr su santa mi-
sion, y todas las elases, en fin, se sintiero?
animadas del mejor deseo para favorecer la
empresa. Añadiremos por último, que el se-
llo oficial de la colonia representaba un gru-
po ele gusanos de seda con esta divisa: «noll
sibi sed aliis» «no para ellos sino para,otros.),




GAP. V. I1ISTORL\ DE LOS ESTADOS-t:~JI)OS. 20.1


El gran e.rror esülYo en destinar para la I diatamente los trabajos preliminares para el
cmigracion á t.oda esa gente inútil y descon- planteamiento de la colonia; se estableció
tentadiza del pueblo que por sus desgracias una batería que dominaba el rio, levantóse
y disgustos no era la mas á propósito para una empalizada, se dispuso conveniente-
ir á soportar nuevas privaciones lejos de su mente una porcion de terreno para huerta y
pais. Las personas que eran verdaderamente jardin,.y por último construyóse un edificio
necesarias, tales como los labradores, artífi- destinado para almaceno .
ces y jornaleros, fueron las únicas escluidas Algun tiempo despues, un cuerpo de nle-
del beneficio de la caridad; mas no obstante, manes luteranos, procedente de los Alpes
este error se remedió despues. orientales, que habia abandonado su pais,


Oglethorpe se ofreció á plantear él mismo huyendo de la persecucion religiosa, olJtuvo
la colonia, y en consecuencia, reunió treinta el apoJo del Parlamento inglés, que les fa-
y cinco familias, que componian unas ciento cilitó los medios necesarios para la emigra-
treinta y cinco personas, buscó un saccrdo- cion. Llevando como jefes á sus' santos
te, una persona entendida en el cultivo de ministros, abandonaron sus hogares y se
la seda, y varios oficiales de justicia, y des- dirigieron á pié á Rotterdam, que era el pun-
pues de proveerse de biblias, catecismos y to de embarque, entonando cánticos de gra-
oüts libros necesarios, se embarcó en Dept- cias. Al llegar á Dover tuvieron una entre-
ford el 17 de noviembre de 1732. A pl'inci- vista con sus correligionarios ingleses, .Y
pios de 1733 llegaron ti Charleston los espe- poco despues, en el mes de marzo do 1734
dicionarios, donde fueron recihidos con la tocaban en la tierra de Georgia, donde for-
mayor benevolencia, y al poco tiempo des-¡ maron: á cort~ distancia del ~avannah, una
embarcaban en las playas de la nueva pro- pequena colonm que so llamo Ebcnezer. Al
vincia. Al remontar el rio Savannah vieron poco tiempo fueron ,á reunírseles algunos de
;isu paso los viajeros una colina de poca ele- sus correligionarios y varios moravos, dis-
vacion, sembrada de pinos, conocida con el- oípulos del conde de Zinzendorf. },Ias tarde,
nombre de Yamacraw Bluff, yen ella fué unos cuantos judíos, que recibieron de sus
donde se resolvió echar los cimientos de la hermanos los recursos necesarios para dqjar
capital de la colonia, que llamaron Savannah,
tomando el nombre del í-io que bañaba aquel
territorio. Oglethorpe eligió para levantar
su tienda un pequeño espacio cubierto por


su pais, emigraron .'i Georgia, donde se les
permitió, aunque no de muy buena gana,
que se estableciesen en paz.


Oglethorpe volvió á Inglaterra en 1734110-
1m grupo de elevMos pinos, pero al volvor vando consigo varios jefes indios .y algunas
de una corta escursion ti los alrededores, lo muestras de seda de Georgia. Los indios flle-
encontró ocupado por unos euantos indios, ron tratados con la mayor consideracioll, y
fiue dejaron el puesto libre sin oponer resis- admirados del poder J riqueza de los ingle-
toncia, ofreciemlo aJ mismo tiempo facilitar, ses, prometieron ser constantemente fieles.
á los pobladores una gran estension de terre- Habiendo concedido el Parlame~to un auxi-
no. (*) En vista de esto, empezáronse inme- lio de 26,000 libras, que facilitaba los medios


-- ------------------


(*) La interesante historia de María Mingrove, que lles-
'~mpefíó el cargo de interprete, y del Rev. Mr. Bossans-
worth, su esposo, se encuentra en las «Colecciones hislóricas
de Georgia", por )1r. White, págs. 21-31.


necesarios para ensanchar el territorio de la
nueva colonia, orupóse la region que se es-
tionde cerea de la Florida, .Y á principios de




HISTOUIA DE LOS CAP. v.


1736, un cuerpo de montañeses de Escocia,
fundó New-Inverness en el Alatamaha. Ogle-
thorpe habia vuelto á Georgia en compañia
de estos últimos y de Juan y Cárlos \Vesley,
célebres mas tarde por la parte que tomaron
en el movimiento Metodista (secta religi~sa).
Cárlos \Vesley se quedó con Oglethorpe en
clase de secretario, y Juan rué elegido párro-
co de la iglesia de Savannah. Este último se
hizo al principio muy popular y todos le es-
cuchaban con gran devocion, pero su exage-
rado celo dió lugar á que se promovieran
ciertas cuestiones que le obligaron á salir de
Georgia. Parece ser que \Vesley habia con-
traido relaciones con una señorita á quien
creyó en un principio muy piadosa, pero con-
venciéndose luego de que no era lo que él y
sus amigos creian, dejó de visitar á la jóven,
quien se casó luego con otro. Al poco tiempo
de suceder esto, quiso comulgar la recien cu-
sada, mas \Vesley se opuso á ello, alegando
que era muy rmf,ndana y que no po(lia recibir
la gracia, lo cual bastó para que el marido
entablase un pleito, reclamando 1,000 libras
por daños y perjuicios. Acusado "Wesley, ade-
más, de haber cometido otros abusos de au-
toridad, y conociendo que el espíritu público
estaba contra él , se marchó de Georgia dis-
gustado, y jamás quiso volver á América.


Los alemanés y escoceses estaban muy
contentos con su situacion, pues la industria
y el trabajo les recompensó como era justo;
pero los demás pobladores pronto empeza-
ron á pedir que se les permitiera el uso del
ron y tener esclavos, dos cosas prohibidas
espresamente desde un principio por los jefes
de la colonia. D3 esb, exigencia, origináron-
se cuestiones y altercados y una agitacion
constante, que prolongándo se por espacio de
diez años, f'ué causa· de que se accediese á la
peticion de los turbulentos, introduciendo la
esclavitud en Georgia.


Convencido Oglethorpe de cuan importan-
te era estar bien parapetado en su posicion,
adoptó las medidas oportunas para fortificar
la colonia contra sus vecinos los españoles.
En una isla situada cerca de la embocadurá
del rio Alatamaha, se construyó un fuerte,
edificándose á poco una ciudad que se llamó
Frederica; y en Cumberland Island, que se
hallaba á diez millas de distancia, en direc-
cion al mar, levantóse una batería con la
que podia dominarse la entrada· de Jekyl
Sound, único paso para ir á Frederica. Al
tener conocimiento de todos estos preparati-
vos de los ingleses, enviaron lós españoles
un comisionado desde la Habana, con el en-
cargo de exigir que se evacuase todo el ter-
ritorio comprendido en la parte Sud de Santa
Elena, por pertenecer al rey de España; pe-
ro, como es de suponer, Oglethorpe se negó
á semejante demanda. El fundador de Geor~
gia era un hombre respetado de todas las
clases, no solo por los grandes servicios que
prestara, sino porque siempre se habia, con-
sagrado al alivio de las de~gracias de los po-
bres, y aunque no poseia nada en el territo-



-rio de Georgia, estaba resuelto á defenderlo
aunque fuera á costa de su vida. Terminados
todos sus preparativos de defensa, Oglethor-
pe marchó á Inglaterra con el fin de organi- .
zar un regimiento, volviendo á Savannah
en setiembre de 1738 con el nombramiento
de comandttnte militar de Georgia y 1.738.
las Carolinas, y la competente allto-
rizacion pai'a «rechazar la. fuerza, con la
fuerza.»


En agosto del año siguiente, Oglethorpe
recorrió unas 300 millas á través do
1 1 'd 1 h 1. 739. os Josques, y cerca o o que a ora
es la ciudad do Colombo, encontró una tribu
de indios, que ofrecieron su auxilio y amis-
tad á los ingleses. Terminada su escursion~
Oglethorpe reunió una fuerza considerable J




~.


CAP. V. ESTADOS-UNIDOS. 205


puso sitio á San Agustin ; pero el éxito de la
empresa no fué favorable. Los esfuer-{740.
zos de Auson y Vernon para des-


truir las colonias de España y entorpecer su
comercio, no dieron tampoco resultado al-
guno, y en 1742, resolvieron los españoles
atacar á Georgia y Carolina con una fuerza


de 3,000 hombres. Solo la ign01'ancia
1.742. d . f, dI' 1 l' e su Je epu o sa var a as co omas
de un.desastre, y gracias á ella, pudo Ogle-
thorpe rechazar un ataque contra ·Frederica
sin gran dificultad. A pesar de su celo por
lo~ intereses de Georgia, Oglethorpe tuvo
que pasar por las mismas pruebas que otros
hombres colocados en su situacion, viéndose
espuesto á infinitos disgustos, á consecuen-
cia de la ingratitud de sus compañeros. Los
descontentos colonos enviaron primeramente
á Inglaterra [.t Tomás Estevans, en calidad
d@ agente, para que presentase varias quejas
contra los jefes de la colonia en general; pero
al ser examinadas aquellas detenidamente
por la Cámara de los Comunes, esta acordó
declarar que «eran falsas, escandalosas y de
reconocida malicia.» El mismo Oglethorpe


fué poco despues á Inglaterra á con-
1.743. t t ,. t 1 h' es ar a Cler os cargos que se e 1-
cieron, y de tal modo se vindicó, que Cook,
su acusador y subalterno, fué destituido
inmediatamente. El fundador de Georgia
casó poco despues , aceptando una consigna-
cion que le fijaton, y aunque no 'quiso jamás
volver á visitar la América, vivió el tiempo
suficiente para ver la proclamacion de la in-
dependencia de los Estados-Unidos. Ogle-
thorpe murió el dia l. o de julio de 1785 á la
avanzada edad de noventa y siete años.


Apenas volvió \Vesley á Inglaterra, em-
bárcóse para Georgia el igualmente célebre
Jorge \Vhitfield, y trabajó con tanto celo
como buen éxito en favor de la caridad y
la religion.: A él se debe el establecimiento


del hospicio que hay cerca de Savannah.
Mr. Hildreth consagra una multitud de pá-
ginas en el segundo tomo de su obra á la
Gran Reforma de Nueva-Inglaterra, debida
á las predicaciones é influencia de Whitfield,
que se vió ayudado por hombres como Jo-
natás Edwards, David Brainerd y otros, :r
aunque en el conjunto estamos conformes
con lo que dice aquel autor, es de presumÍl'
que no todos sean del mismo parecer. «La
religion , tan pura y resplandeciente en su:"
verdades, como el brillante colorido de nues-
tras pinturas antigu'as, va perdiendo su
prestigio é influencia, porque así como lo~
hombres de entonces se complacian en dese-
char la idea, que hoy tienen todos, de que In
religion y la política son inseparables, los
hombres de ahora no se cuidan de que uno
observe tal ó cual religion, sino por 10 que
toca á sus opiniones políticas. ¿ Y no seni
digna esta cuestion de que se discuta, si
partiendo de las ideas teocráticas de los pu-
ritanos, no hemos llegado al estremo opuesto?
¿ Será acaso mejor para la sociedad el indife-
rentismo ateista de nuestros tiempos que el
unánime reconocimiento de la fe que procla-
mó el mundo en las primeras edades h Aquel
de nuestros lectores que quiera aprecia l'
cuanta es la importancia qúe tiene sobre un
pueblo todo movimiento religioso como el de
que vamos á tratar ahora, leerá seguramen-
te con gusto lo que dic~ Mr. Hinton (*) res-
pecto á la «Gran Reforma.»


«En el año 1735 fué cuando por primern
vez empezaron á notar se señales de cierta
agitacion en sentido religioso en Northamp-
ton, Massachusetts, siendo sacerdote el re-
verendo Jonatás Edwards, 'despues director
del colegio de Nueva-Jersey. Hé aquí cómo
se espresa este último: « Por entonces, todn


(') Historia de tos Estados-Unidos, pág, 134.




206 HISTORIA DE LOS CAP. V.


la poblacíon , sin esceptuar clases ni edades,
comenzó á fijarse y á pensar sériamente en
los asuntos religiosos , hasta el punto de ser
estos el tema obligado de todas las conversa-
ciones, no permitiéndose apenas hablar de
otra, cosa. Todos parecian desempeñar sus
ocupaciones mundanas, mas por necesidad,
que por gusto, y no pocas veces las descui-
daban para consagrarse mas tiempo del
necesario á los ejercicios de la religion, que
('ra, en una palabra, el asunto mas impor-
tante ; la piedra de toquo do todos los nego-
cios. Este órden de ideas y sentimientos se
propagó con pasmosa rapidez, durante los
siete años siguientes, no solo por los Estados
(lo Nueva-Inglaterra, sino tambien por.Nue-
va-York y Nueva-Jersey. El Dr. Trumbull
dice (*), que aquel hecho era estraordinario
por todos conceptos; porque escedia á todo
cuanto debiera esperarse de la Providencia;
porque era mas universal de 10 que nunca


. se debiera suponer, y porque se estendia, en
fin , á todas las clases del pueblo, sóbrios y
viciosos, ricos y pobres, sabios é ignorantes.
Al ocurrir en épocas anteriores hechos de
osta naturaleza, solo habian tenido efecto en
la gente jóven , no en los ancianos y niños,
pero esta vez no hubo escepcion de ninguna
clase, y el pue·blo en masa corria á los
sitios donde se celehraba, el culto, no solo los
(lomingos, sino tambien los domás dias de la
semana. Los templo~ del Señor no podian
contener á tanta gente y esta se apiñaba an-
siosa á las puertas y allí donde pudiera oir
la palabra del predicador, llevando su celo
hasta el punto de pasar á otros pueblos y
parroquias cuando llegaban á saber que iba
<i pronunciarse álgun sermono Algunas veces
seguian á los santos minist.ros de ciudad en
eiudad, de pueblo en pueblo, por espacio de


(') Historia de Connecticut , val. tI, p<Íg. 141.


muchos dias, ocurriendo con frecuencia el
llegar á poblaciones pequeñas que no podian
contener ni albergar á tanta gente. El temor
al pecado y á la cólera de Dios era general,
y todos parecían abrigar la conviccion de que
sus actos eran observados de cerca por el
Todopoderoso. Segun la opinion de los hom-
bres de mejor criterio y sano juicio de aque-
lla época, que tenian motivos para conocer
los sentimientos y el estado general del pue-
blo, hubiéranse podido dejar en medio de la
calle sacos de oro y plata ú objetos precio-
sos, con la seguridad de que nadie los toca-


.


ria. El robo, la lujuria, la intemperancia y
otros graves pecados quedaron escluidos, y
las horas de descanso, que en los domingos
y fiestas se empleaban otras v~ces en mun-
danos pasatiempos, consagrábanse ahora á
conversar sobre puntos de religion ,ó á leer
oraciones, cantando las alabanzas del Señor ~
Cuando el pueblo asistia á los templos para
oir un sermon, escuchaba siempre con el
mayor silencio .Y recogimiento, y al salir á
la calle, nadie hablaba mas que de cosas
santas.


No omitiremos decir, porque es circunstan-
cia digna de tenerse en cuenta, que la visita
que hici~ron Wesley y 'Vhitfield al conti-
nente americano, precisanientc en aquella
época, contribuyó en gran manera á difundir
el espíritu religioso que á todos animaba. Los
estraordinarios esfuerzos de este último esci-
taron el celo y aumentaron la energía de mu-
ch~s santos ministros de Connecticut , cuyos
auxilios y sacrificios pecuniarios llegaron ti.
ser mucho mas grandes de lo que nunca pu-
dieran esperar. No solo hicieron los mayores
esfuerzos· en sus propias congregaciones y en
las de las cercanías, sino que predicaron en
todos los puntos de la colonia donde quisie-
ron admitirles sus hermanos. Hiciéronse, en
fin, lloplllarcs en alto grado, y sus trahajos y




CAP, \', ESTADOS- UNIDOS, 207


sus obras fueron útiles para todos. Debemos 'l· una edad avanzada sin variar de conducta, .r
añadir que aquellos santos varones no eran cuando me establecí como sacerdote, tuve
arrebatados en el lenguaje , sino graves, sen- : ocasion de trabar conocimiento con algunos
timentales y persuasivos. Connecticut fué, I de ellos, convenciéndome de que eran unos
mas bien que Nueva-Inglaterra ó las demás buenos cristianos en toda la acepe ion de la
colonias, el punto donde se hallaba el foco palabra. Yo tuve que visitar á varios cuando'
de la santa obra, que en 1740, 1741 Y 1742 se hallaban en sus últimos'momentos y los
se habia generalizado y estendido por todas ví mOI!ir muy resignados y llenos de fé,
partes. triunfando así del último enemigo.»


Calcúlase que durante los tres años cita- Pero dejando á un lado esta digresion, con-
elos se contaron de treinta á cuarenta mil tinuaremos nuestra interrumpida historia.
personas dominadas por el espíritu religioso Como quiera que el gobierno de Georgia no
de que acabamos de hablar. Pudiera haberse habia dejado satisfecho á nadie, resolvieron
:'lupuesto, y no sin motivo, que el ocurrir este, los jefes de la colonia, despues de la marcha
hecho en un período de escitacion seria causa de Oglethorpe á Inglaterra, introducir impor-
de que no se obtuviesen resultados favorables tantes cambios, confiando en primer lugal'
y permanentes, pero sucedió todo lo eontra- la dil'eccion de los negocios públicos á un
rio. Hé aquí lo que dice al hablar sobre este presidente y cuatro consejeros. Guillermo
punto el Dr. rrrumlmIl : Stevens fué elegido para ocupar dicho


, . d d d d t743.
«El espíritu religioso se manifestaba uni- puesto, ya pesar e su avanza a e a ,


forme y constante, .r todos eran los mejores desempeñó las funciones de su cargo á gusto
Gristiai10s que he conocido on mi vida. Yo nací de todos .
. Y fui educado en aqtlelpunto de la ciudad de El progreso de Georgia fué lento é insegu-
Ebron, donde la santa obra era mas constan- ro, no solo á causa de la política observada
te y poderosa. Todos los habitantes sin es- por los jefes de la colonia, sino porque la na-
cepcion alguna ob:;;ervaban el culto con la turaleza del clima y otras circunstancias 10-
mayor religiosidad; eran devotos, humildes, cales influyeron en contra de su prosperidad.
pacíficos y caritativos; dedicábanse con ar- Despues de veinte años de constantes esfuer-
diente celo y ejemplar puntualidad ,1 las prác- zos y de haberse gastado todos los fondos que
ticas piadosas, .Y respecto al gobierno interior facilitó el Parlamento, que ascendian á la su-
de las familias, puedo decir que nunca OCllr- ma de 600,000 libras, sin contar otras 80,000
rió un caso de escándalo ó de insubordina- con que contribuyeron los particulares, nu
cion. Unos ocho ó diez años despues de la constaba Georgia mas que de tres puebleci-
reforma religiosa, aquella parte de la ciudad llos y algunas raquíticas plantaciones, con
donde yo habitaba, formó sociedad aparte, y 1,700 habitantes blancos y 400 ne-
para inducir á MI'. Lothrop, el pastor electo, gros. El valor total de las esp0l'tacio- t 752.
ü que fuera· á establecerse con aquella gente, nos en los tres últimos años apena:;; llegaba
hastó decirle que no habia un solo borracho [t 13,000 libras, pues la esportacion del vinu
en toda la parroquia. :J!Iientras estuve en se habia abandonado por completo, si bien se
aquellos lugares no conocí á una sola familia tenian esperanzas de sacar algun partido de
que no fuera piadosa, ni tuve conocimiento de la seda. Dos a110S despues, la Junta de Co-
que existiese alguna; muchos vivieron hasta mercio propuso cierta forma de gobierno, }




HISTORIA DE LOS ESTADOS-UNIDOS. CAP. V.


se nombró á Juan Reynolds para dirigir los que á sus vecinas, aun pasaron muchos años
negocios públicos. La legislatura era muy antes de que se conociese el valor de las tier-
semE'jante á la de las demás colonias, y como ras de Georgia, y antes de que se despertase
en ellas, prevaleció en Georgia el espíritu hos- el espíritu de industria que mas tarde difun-
pitalario; pero aunque ya se habian concedi- dió su feliz influencia por todo el país.
<lo á esta las mismas libertades y privilegios


~--.-




CAPÍTULO VI.
1698-:1753.


COLONIZACION y PROGRESO DE LOUISIANA.


Lemoine D' Ibervillc gefe de los colonos.-Entrada en el 1Iississippl.-Importancia del lllovimiento.- Envidia de los
ingleses y buques que enviaron.-Rienville.-D' lberville se encarga de varios proyectos del Gobierno.-Subida del
:Mississippí. - Pérdidas por enfermedades. - Muerte de D' Iberville. - Colonia en Mobila - Condic?on de los colonos. - Su
progreso.-Concesion á Crozat. -Cadillac, goIJernador.-Mal estado ~ la colonia.-La famosa Compañia del Missi-
ssippl. -.T uan La_y. - Sus proyectos financieros y su resultado en Francia. - Fundacion de Nueva-Orleans. - Guerra con
España -Establecimiento militar y eclesiástico.-Poblacion en '1727.-Matanza por los indios Natchez.-Rcvancha de
los franceses. - Guerra con los Chickasaws. - Dificultades para dominar á esta tribu guerrera. - Bienville abandona la
Louisiana.-Administracion del Marqués de Vaudreuill.-Kerlerec es nombrado gobernador.


Por espacio de algunos años despues de la da en el puerto de Pensacola, desembarcó
temprana muerte de La Salle, nadie fué ti D' 1berville en Dauphine 1sland, cerca de
turbar la tranquilidad que reinaba en la :\fobila, descubriendo poco despues el. rio
region mas baja del Mississippí; pero la Pascagoula y las tribus de Biloxi. D' 1ber-
paz de Ryswick indujo á los franceses á ville dejó á la mayor parte áe los colonos
tentar nuevos esfuerzos })ara llevar á cabo en Ship 1sland, guarecidos en chozas, y
su proyecto favorito de establecer una lí- acompañado de su hermano Bienvllle y de
nea de comunicacion directa entre el Ca- unos cincuenta homlJres, proveyóse de dos
nadá y el Golfo de Méjico. Lemoine D' 1ber-' falúas y comenzó á buscar la entrada del
ville, bravo y entendido oficial de marina, Mississippí. Sirviéndoles de guia las aguas
muy apreciado de los canadenses, que (*) fué cenagosas, descubrieron el 2 de marzo la
elegido gefe ó director de esta importante embocadura del gran río, y recorriéndolo
empresa el 17 de octu1;lre de 1698, embarcó- hasta llegar á Red River, recibieron allí de
se, seguido de dos fragatas con unos dos- manos de los indiosJa carta que Tonti habia
cientos pobladores, en su mayor parte solda- escrito á La Salle en 1684. Volviendo á
dos dispersos, y se dirigió á la embocadura emprender la misma ruta, apartóse D' 1ber-
del Mississippí con ánimo de fundar allí una ville de la corriente principal, y atravesando
colonia. A principios de febrero de 1699, los lagos de Maurepas y Pontchartrain, di-
habiéndole impedido los españoles la entra- rigióse por un camino mas corto al punto


donde aguardaba órdenes el cuerpo princi-
(') Mr. Gayarré, en su interesante obra "Romance o{ the pal de los colonos. A la entrada de la bahía


Hislory o( Louisiana,ll v. r, P. 30-36, describe detalladamente de Biloxi, en una arenosa y desierta playa,
un combate naval que tuvo lugar lejos de la costa de Nueva-
Inglaterra, y en el que D' lberville obtuvo la victoria sobre Y bajo los ardientes rayos del sol que ilu-
tres buques ingleses que le atacaron á un tiempo. mina aquella region abrasadora, dispuso


TOMO l. 27




210 HISTORIA DE LOS CAP. VI.


D' Iberville que se construyera un fuerte, buscar minas de oro. Acompañado de su
l1espues de lo cual regresó á Francia, confi- hermano, volvió á emprender sus correrías
riendo el mando á sus hermanos Sauvolle por el Mississippí, visitando varias tribus
y Bienville. indias, pero no pudo encontrar el metal pre-


Tal fué el principio de la colonia, y au~- cioso: el aneiano Tontí, con algunos de SU$
(lue 'era de todo punto imposible esperar compañeros del Illinois, se unió á D' Ibervi-
que allí se prosperase, habíase dado un He en esta espedicion, y juntos recorrieron
importante paso para adelantar los proyec- por el gran rio· una estension de '


d l f' \' C 3 '11 1 fi b 1" t 700. tos e os ranceses en .ü.mérlCa. omo ·00 mI as. ~as e res ma 19nas cau-
entre Quebec y el Golfo de Méjico existia saron la muerte á muchos de los espedicio-
ya una línea de comunicacion, cierta parte narios, siendo Sauvolle una de las primeras
(le la ilimitada region del Sur, ocupada víctimas. Cuando D' Iberville regr:esó de
entonces por misioneros, y que los france- Francia, á donde habia ido á buscar provi-
ses hahian tomado para sí, amqjonándola siones y soldados, solo encontró vivos


1 I "., 1 b Al . d t702. por medio de cruces fijadas en los ár)o es, loO 10m res. ii gun tIempo espues,
fué agregada al dominio del gobernador de D' lberville cayó enfermo á consecuencia
Biloxi (*). de un ataque de fiebre amarilla, y murió en


Inglaterra, siempre envidiosa de Francia, la Habana en 1706. En aquella época era
resolvió reclamar contra la ocupacion de la Louisiana poco menos que un desierto y
aquel terreno, y al efecto, salió inmediata- no existian dentro de sus límites mas que
mente de Lóndres con direceion al Missi- unas treinta familias.
ssipí una espedicion al mando de Coxe, ci- La mayor parte de los pobladores se vieron
rujano inglés que habia comprado la an- en la precision de abando,n..,r á Biloxi y tras-
ti,gua patente de Carolana. ladarse á Mobila, cerca de la entrada de la


En el :rp.es de setiembre de 1699, hallán- bahía de aquel nombre. Esta fué la primera
dose BienviIle ocupado en sus esploraciones colonia ,europea que se estableció dentro de
1699. cerca de Nueva-Orleans, se le apa- 'los límites de lo que se llama ahora Estado


reció un buque inglés de diez y seis de Alabama, y que por espacio de veinte
cañones; pero lejos de dar áconocer su sor- años, segun afirma MI'. Hildreth, se consi-
presa, y recurriendo á su ingeniosa inven- deró como el primer arrabal de aquella. Los
tiva, persuadió al comandante de que la re- colonos no cultivaron ninguna industria en
gion en que se hallaban estaba ocupada ya particular, dedicándose á la vez á buscar
por una colonia fritncesa, con lo cual pudo I perlas y minas de oro ó hierro, ó á traficar
desembarazarse de tan importuna visita. El en pieles de búfalo. Biloxi era un desierto
sitio del r10 donde ocurrió este incidente, se arenoso; el terreno de Dauphine Island árido
conoce aun con el nombre de «La vuelta é improductivo, y en una palabra, usando
in,t¡lesa.) del poético lenguaje de MI'. ~ancroft , dire-


D' Iberville volvió á principios de diciem- mos con él: «Bienville y sus infelices com-
bre de 1699, encargado de varios proyectos pañeros se hallaban amenazados á cada
importantes, de los cuales era el principal instante por las avenidas del rio y las pica- .


duras de los mosquitos; el silbido de las ser-(') !lis/oria de los Estados·[Jnidos, por Baneroft, v. IV,
pág.2(}2, , pientes, el ca:nto de las ranas y los gritos de




CAP. VI. ESTADOS-UNIDOS. 21 [


los cocodrilos, parecian indicar bien clara- 700 habitantes, comprendiuos los negros, y
mente que aquel pais debia ser por espacio á pesar de la actividad de Bienville, que llegó
de un siglo mas el dominio absoluto de los á uominar á los inuios ~atchez, construyen-
reptiles. En Mobila, el monótono susurro de do el fuerte Rosalía, y no obstante los es-
las hojas de los pinos, el triste y sepulcral fuerzo s que hizo para m~jorar la colonia, el
silencio de áquellas soledaues y el aspecto estado de esta era bastante lastimoso.
melancólico de un territorio uespobládo, ins- Francia, sin . embargo , no estaba dispuesta ..
piraba á los colonos el deseo ue abandonar á renunciar á los beneficios que pudiera re-
semejante tierra.» Cierto es que de vez en portarle la Louisiana, y el Regente y sus
cuando acudían algunos pobladores, mas á consejeros resolvieron confiársela á la famo-
pesar de esto, el número total de colonos no sa Compañía del Mississipí, con cuya admi-
es cedió nunca de uoscientos en un período de nistracion se creyó que afluirian inmensas
diez años, y á no ser por los víveres que se riquezas á las vacías cajas del tesoro


.1 F . ,\ 1 . t 1717.
enviaron de Francia y Santo Domingo, es ue ranCla . .L~que glgan esco pro-
probable que aun aquellos se hubieran muer- yecto, una de las mas grandes y maravillosas
to de hambre. farsas que se hayan nunca inventado para


No pudiendo, pues, sostenerse por sí mis- llamar la atcncion y engañar y arruinar ,1
ma la colonia, llegó á ser una carga para miles de personas, se puso en ejecucion el
Luis XIV, quien en el año 1712 concedió á 6 de setiembre de 1717; registrándose la
Antonio Crozat un privilegio para que por Carta el mismo dia por el Parlamento de
término de quince años comerciase en todo París. El capital ue la Compañía eraJe cien
aquel vasto P¡Ús que con sus desconocidos millones de libras .


. límites habia proclamado la Francia como El agudo ingenio ue Juan Law concihió
~uyo; dándole el nombre de Louisiana. En aquel grandioso proyecto mediante el cual
el año 1713 sustituyó Cadillac á Bienville en todos se harian ricos con unos simples peda-
el cargo de gobernador. Crozat encargó al l zos de papel. Law habia nacido en Edim-
nuevo jefe que tratase de averiguar si habia . burgo en 1671 , Y tan rápidamente hizo su
minas de algun valor en el país, y Cadillac, carrera, que, segun dice Mr. Gayarré, á los
quien, segun dice Gayarré, era hombre muy
avaro, concibió esperanzas de adquirir pron-


. to una inmensa fortun<1. Estas, sin embargo,
salieron fa,llidas, pues al poco tiempo fué
destituido de sú cargo de gobernador, que no
supo desempeñar con acierto. Disgustado
Crozat con el mal éxito de sus planes, que
tenian por objeto mantener relaciones comer-
ciales con los españoles y tomar parte en el
tráfico de los indios, cuyo comercio monopo-
lizaban los ingleses, pidió al Gobierno en
1717, que se quedara con la colonia, y le
cedió sus derechos sobre ella. En aquella
época no constaba la poblacion mas que de


veinte y tres años habíase declarado ya en
quiebra, y era además un estafador, un ase-
sino y un proscripto, pero no podia negár-
sele que fuera una notabilidad como hombre
financiero. Por lo demás, era persona d~
agradable presencia y finos modales y consi-
guió entusiasmar á los franceses con sus
proyectos, inspirándoles el deseo de obtener
riquezas por todos los medios menos los que
facilita una beneficiosa industria ó un hon-
roso comerclO.


Law llegó á París con dos millones y
medio de francos que habia ganado en el
juego, y seguramente no podia ser la ocas ion




212 HISTORIA DE LOS CAP" VI.


mas oportuna. Luis XIV murió poco despues, 1
1


nombrado Director el célebre hacendista. El
,yen 1716 el Duque de Orleans, entonces afortunado especulador obtuvo el mismo
Regente de Francia, vió que la situacion del cargo en la Compañía del Mississipí, y
tesoro era desesperada y enorme la deuda ambas sociedades se refundieron en una, No
pública, consecuencia todo de las fastuosida- nos queda suficiente espacio para seguir á
des y de la gloria militar del gran rey, que Juan Law en su asombrosa carrera, ni po-
al morir legaba á la nacion tan triste heren- demos tampoco detenernos á referir las peri-
cia. El aumento de impuestos solo para pagar pecias que ocurrieron á los parisienses y á
los intereses de la deuda, era exorbitante; ot~os en su insano empeño de pagar todas
hallábanse agotadas las fuentes de la indus- I sus deudas y hacerse ricos por medio de una
tria; el comercio estaba paralizado; los fa- exagerada circulacion de papel. Baste saber
hricantes no tenian trabajo; el mercader, el que al cabo de algunos años estalló la bomba
artífice , ~l traficante, ricos en otro tiempo, sembrando la ruina y la miseria por todas
hallábanse convertidos en mendigos, y los partes: el Banco suspendió sus pagos en el
{lue aun podian disponer de algunos medios, mes de mayo de 1720 , Y el papel que se ha-
clisponíanse á emigrar al estranjero. La cor- lIaba entonces en circulacion , representando
riente de vida que animaba al país se agotó un valor de 2,235.085,590 libras, quedó re-
por todas sus arterias y el peligro de una. pentinamente reducido á la nada. Law escapó
espantosa crísis llegó á ser tan grave, que se del furor del pueblo huyendo á Bruselas; en
propuso al Consejo de Estado estinguir la 1721 fué á Inglaterra, donde permaneciú
deuda pública declarándose en quiebra na- hasta 1722, Y en 1729 murió en Venecia en
cional por medio de un acta. Aquí debemos la mayor pobreza y oscuridad", Al hablar de
decir, en honor del Regente, que rechazó la Law, dice Mr, Gayarré : «i El que pudiera
proposicion, nombrando luego una comision escribir con todos sus detalles la historia de
para que examinase el verdadero estado de la la farsa del Mississipí, tan funesta en su
hacienda y buscara los medios de remediar corta duracion , ofreceria al mundo el con-
el mal (*). junto de las mas divertidas, monstruosas y


Entonces fué cuando se presentó Law, y exageradas ridiculeces que jamás se hayan
el Regente aceptó ansioso las proposiciones combinado entre sí!»
que aquel le hizo. Acto contínuo establecióse En marzo de 1718 arribaron á Louisiana


un Banco bajo el nombre deLaw con tres buques con tres compañías de infantería
1716. "t 1 d ""11 1 1" t 1 1 un capI a e seIS mI ones (e lbras y sesen a y nueve ca anos, y en e
" "d"d "d" . d . " dI" - 11 i7t8. dlVI loen aCCIOnes e qmmentas libras. mes e Juma e mismo ano egaron


Este Banco dió muy buen resultado, y un tambien sin contratiempo unas ochocientas
año despues se mandó que sus billetes fuesen personas mas entre individuos de tropa y


\
aceptados como metálico en la tesorería real. pobladores: esta fué la primera gente de los
Despues de dar el primer paso, ya es fácil seis mil blancos y tres mil negros que afro-
dar el segundo, y tanto es así, que en el mes ció introducir la Compañía del Mississipí.
de diciembre de 1718 abolióse el Banco de Bienville fué repuesto en su cargo de go-
Law, creándose el Banco Real, del que fué bernador, y á poco envió una cuadrilla de
"-~~- ---~--


e) Historia de la LfJuisiana, por C,ayarré, yol. 1, pág" 199"
trabajadores para que secasen un pantano
situado cerca de la actual ciudad de Nueva-




CAP. YJ. ESTADOS-UXIDOS. 213


Orleans, llamada así en honor del Regente
de Francia. Algunos años mas tarde Bienvi-
lle trasladó á dicho punto el gobierno, y el
tiempo ha denl0strado cuánta fué su previ-
sion y perspicacia al elegir aquella localidad
para capital del valle del Mississipí. Law se
habia reservado para sí doce millas cuadra-
das en el Arkansas, á donde envió como
pobladores á mil quinientos alemanes, y
durante el tiempo que estuvo en auge 'la
circulacion del papel, gastóse con profusion
el dinero para promover empresas y colonizar
la Louisiana ; pero cuando aquel perdió su
valor, los recursos faltaron repentinamente,
y los colonos, que dependian de ellos, queda-
ron reducidos á la mayor miseria.


Habiendo estallado la guerra con España,
Pensacola fué tomado dos veces por los fran-
ceses, pero en 1721 se devolvió de nuevo á
sus primitivos posesores, J el Rio Perdido
llegó á ser la línea divisoria entre la Florida
Española y la Louisiana Francesa. Estable-
cióse luego un cuartel que contendria unos
mil hombres, y un considerable número de
capuchinos J jesuitas se encargó de los inte-
reses espirituales de los colonos. El arroz era
la principal cosecha y alimento de la pobla-
cion, y además se recolectaba algun tabaco y
añil. De la Provenza se importaban los higos


. y de Santo Domingo las naranjas.
1724. E 1'"'2'"" t· 1 bl' ln ,'se acrecen o a po aClon
hasta el número de 5,000 almas, pero la
mitad eran negros.


En 1726 Périer sucedió á Bienville en el
cargo de gobernador, cambio que tuvo lugar
á consecuencia de las intrigas de los enemi-


• gos del segundo; pero poco despues~ empeza-
ron de nuevo las reyertas con los indios. La
tribu ele los Natchez, que al principio reci-,
biera amistosamente á los franceses, y en
cuyo territorio se habia construido el fuerte
Rosalía, comenzó á sublevarse contra las


exigencias de aquellos, que querian obtener
mas territorio, é instigada por la de los Chic-
kasaws, caJó repentinamente sobre el fuerte
en 1729, degollando á todos los hombres y
llevándose las mujeres y niños para vender-
los como esclavos. Un año despues, no obs-
tante, los franceses, ansiosos de tomar la
revancha, esterminaron casi toda la tribu J
enviaron algunos centenares de indios á His-
paniola para venderlos tambien. Los


. 1729.
ChlCkasaws, que traficaban con los
ingleses, interceptando la comunicacion en-
tre la Louisiana superior é inferior, dieron
asilo á los pobres restos de la tribu de los
Natchez, y solo por esto, resolvieron los fran-
ceses someter á los Chickasaws.


En 1732 la Compañía del Mississippí re-
signó la Louisiana en manos del rey, y en-
tonces fué repuesto Bienville en su cargo de
gobernador, encargándosele que de-
'1 l· . 1 Cl' k 1732. c arara a guerra a . os 11C rasaws.
Con arreglo á esta órden, el gobernador for-
mó una flota de sesenta barcas y canoas, .Y
reuniendo á 1,200 Choctaws, como aliados,
subió por el rio Tombigbee y atacó á .
1 Ch' 1 1 f' 1735. os lC msaws; pero os ranceses
fueron rechazados y tuvieron que retirarse.
Tres años despues, todas las fuerzas de los
franceses marcharon de nuevo, resueltas á
dominar á tan altiva y poderosa tribu, mas
esta vez las enfermedades y la escasez de
provisiones diezmaron bien pronto las filas
de. los soldados, y tanto por esto como por
las disensiones que se originaron entre los
oficiales, retiráronse los franceses en 1740 sin
haber sometido á los Chickasaws. El


b· d' d t t 1739 . go Ierno que o muy es con en o por
el mal éxito de la empresa confiada á Bien-
ville, y poco despues, en 1743, envió al Mar-
qués de Vaudreuil para que se encar-
gara del gobierno. A la'edad de sesen- 1743.
ta y cinco años abandonó Bienville la Louisia-




214 IJlSTOTIH DE LOS ESTADOS-UNIDOS. CAP. VI.


na y no quiso volver jamás á la colonia que
tanto amaba y á la que tanto tiempc habia
servido con el mayor celo.


Desde aquella época en adelante, por espa-
cio de muchos años y bajo la administ1'acion
del Marqués de Vaudreuil, disfrutó la Loui-
~iana de bastante tranquilidad, progresando
gradualmente. De Vaudreuil era un caballe-




ro de reconocida hidalguía, y trató de poner
su gobierno á cierta altura, á pesar de las re-
yertas con los indios y otras enojosas cues-
tiones. Los adelantos de la colonia siguieron
su curso, y todo iba tan bien como pudiera
esperarse. En 1753, De Vaudreuil fué trasla-
dado al Oanadá, y le sustituyó en el gobierno
Korlo1'ec, que era capitan de la Real Armada.


."' ._-~.~ ..... ---- --




CAPÍTULO VII ..
1700-1750.


SITUACION GENERAL DE LAS COLONIAS.


Breve ojearla sohre la situacion de las colonias.-Poblacion de Virginia -Costumbres, progreso y comercio.-Esposicion
á la Junta de Comercio.-Quejas de los habitantes de Virginia respecto á la conducta de los oficiales reales.-Pobla-
cion de Massachusetts.-Comercio, etc.-Connecticut y Rhode Island.-Milicia.-Fundiciones de hierro.-Trabajos eu
las minas.-Progreso de New IIampshire.- Terremoto en ~ueva-Inglaterra -Religion de esta eolonia.-Sus adelantos.
-Modo de vivir, modas, etc.-Diseusion acerca de las intenciones de los colonos respecto á la independencia.-Pobla-
cion y progreso de Maryland.-Comercio de las Carolinas.-Huracan-La fiebre amarilla.-Nueva-York.-El té.-Con-
trabando.-Costumbres y vida social en Nueva-York.-Albania y su ¡;meblo.-Nueva Jersey.-Pennsylvania y su comer-
cio comparado con el de Nueva-York,-Importancia de este breve hosquejo de las colollias.-Proximidad de la lucha
final ~ntre los ingleses y franceses en América,


• Llegados á este punto de nuestra histo- Williamsburg, residencia del gobierno, exis-
ria, será oportuno .y del mayor interés hacer tian en 1727 tres edificios públicos, el Colegio~
una corta digresion para bosquejar breve- la Casa de Estado y el Capitolio, que se con-
mente la situacion y estado de las colonias sideraban como las mas acabadas obras de
Americanas. Ya en diversas ocasiones hemos arquitectura del pais. Las clases elevadas
llamado la atencion delledor sobre el mismo practicaban la hospitalidad en gran esca1a~
asunto; pero no estará de mas consagrar á él su pasatiempo se reducia en casa á jugar ú
otras cuantas páginas á fin de que se ten- los naipes; pero la caza y las riñas de gallo~
ga idea mas clara del verdadero estado de eran diversiones comunes á todos. Habia tam-
los asuntos en las colonias y de su gradual bien en esta ciudad un teatro, el primero que'
desarrollo durante la primera mitad del si- se construyó en las cólonias británicas. Mu-
glo XVIII. Al hacer esto nos referiremos á chas orgullosas familias de Inglaterra que
.MI'. Grahame, cuyo resúmen consideramos esperimentaban reveses de fortuna, solian
digno de entera confianza. irse á Virginia para evitar las miradas com-


A principios del siglo XVIII la poblacion pasÍvas de sus aristocráticos amigos, y lo~,
de Virginia ascendia á sesenta mil habi- jóvenes que por sus desgracias ú otras cir-
tantes, de los cuales la mitad eran escla- cunstancias no podian vivir bien en su pai;.;
vos, componiéndose la milicia de unos diez
mil hombres; pero esta se aumentó hasta
18,000 en 1722, por lo que puede inferirse
que hubo un gran acrecentamiento de pobla-


cion. En 1750, llegó esta á constar
1.722. d 6 1 . b' d 1 e 1 0,000 a mas, SI len mas e a
mitad pertenecian á la clase de esclavos. En


natal, emigraban á América, donde les er<t
mas fácil colocarse y adquirir una posicion
mas conveniente.


El arte de imprimir se introdujo por pri-
mera vez en Virginia en 1729, Y en
736 bl" l' -'d' d 1.729. 1 se pu lCO e prmler perlO lCO e


aquella colonia~ en vVilliamsburg. De Vir-




2W HISTORIA DE LOS CAP. YIl.


gIma y l\1aryland se esportaban entonces
anualmente unas cien mil cajas de tabaco,
(valuadas en ocho libras cada una) empleán-
dose por lo general doscientos barcos para
el transporte. Inglaterra ganaba con este co-
mercio unas 500,000 libras al año. Los mi-
nerales de hierro y cobre, la cera, el cáñamo
.Y la seda en crudo, se transportaron por pri-
mera vez de Virginia á Inglaterra en 1730.


En una exposicion dirigida á la Junta de
Comercio, en tiempo de la reina Ana, se en-
cuentra el siguiente párrafo: «En cada rio
de esta provincia hay hombres, en número
de diez á treinta, quienes por medio del co-
mercio y de la industria han adquirido cuan-
tiosos bienes y facilitan á otras personas de
la clase pobre los medios necesarios para su
sostenimiento, con la seguridad de que, de-
pendiendo de ellos, siempre estarán dispues-
tos á servirles. Entre esos hombres se cuentan
los miembros del Consejo y de la Asamblea
.Y otros oficiales del gobierno. Los habitantes
consideran que esta provincia es mucho mas
ventajosa ¿L su majestad que todas las demás,
y deducen, por lo tanto, que debieran tener
mayores privilegios que el'resto de los súbdi-
tos de la reina. La Asamblea cree que debe
gozar de todos los derechos y privilegios dc
un Parlamento inglés, y empieza á reunir
datos acerca de los procedimientos de aquella
honorable Cámara para regirse por ellos. El
Consejo es de parecer que se halla en el mis-
mo caso respecto á la Cámara de los Lores.»
Probable es que esta peticion se fundara en la
escrupulosa investigacion de los hechos, pero
no seria de estrañar que tambien fuese dicta-
da por el deseo que tenia la Junta de engran-
decerse.


Los Virginios se quejaban, y con razon, de
la insolencia de los comandantes do los bu-
ques de guerra encargados de cruzar la costa
para proteger el comercio, insolencia que ya


llegaba á ser insufrible, aumentando el deseo
que tenian los provinciales de medir sus
armas con aquellos altaneros marinos qne
hacian alarde de su superioridad en todos
conceptos. Virginia era muy leal en su afecto
á la madre patria, mas sin embargo, no lle-
vaba á bien que se impusiesen restriccione:;:.
á su comercio, y cuestionaba siempre acerca
del derecho que habia para una intervencion
contra la cual reclamara siempre aunque sin
resultado. La Asamblea, por su parte, no so
mostraba dispuesta á costear el sostenimien-
to de los fuertes y otros medios de defensa
que podian servir contra ella en caso de una
lucha.


l\1assachusetts, no menos que Virginia,
habia aumentado tambien su poblacion, pues
á principios del siglo XVIII contaba de se-


, .


tenta á ochenta mil habitantes: en 1731 as-
cendió el número á ciento veinte mil hombres
libres y dos mil seiscientos esclavos, y en
1750 llegó á doscientos mil. En el comercio
se empleaban seiscientos buques que tendrian
lo menos ocho mil toneladas, y la mitad do
ellos estaban destinados al tráfico con Eu-
ropa. En las pesquerías de esta colonia
ocupábanse constantemente unas seis mil
personas. Parece ser que Connecticut habia
progresado igualmente, porque en 1750 se
calcula que contaba con 100,000 habitan-
tes; Rhode Island, quo á principios del si-
glo XVIII solo tenia 10,000, llegó en 1730 al
número do 18,000, de los cuales, 985 eran in-
dios y J ,648 esclavos negros: en 1750 tenia
la colonia 30,000 haoitantes, y Newport, que
era la metrópoli, unos 5,000, incluso lo~ in-
dios y los negros. En 1732 se publicó en esta
colonia el primer periódico. En el año 1738
contábanse en Newport siete capillas ó tem-
plos; en Portsmouth habíase formado una
gran sociedad de cuáqueros encargada de la
observacion del culto, .Y en los demás pueblos




CAP. VII. ESTADOS-l.:NIDOS. 217


de la colonia ascendia á veinte y cinco el nú-
mero de asociaciones destinadas á este mismo
objeto. Respecto á New Hampshire, vemos
tm los Anales de Horns que su poblaciíll1 en
1750 se calculaba en 24,.000 habitantes.


La milicia de Nueva-Inglaterra se compo-
nia en aquella época de unos cincuenta mil
hómbres. El mineral de hierro era el único
que habian tratado de aprovechar los colo-
nos, y por lo tanto, estableciéronse seis fun-
diciones y diez y nueve früguas. En 1730 se
esportaron á la Gran Bretaña 5,000 tonela-
flas de hierro que produjeron Nueva-Ingla-
terra y la Carolina. Hácia 1712, ciertos
aventureros del Connecticut concibieron es-
peranzas de enriquecerse por haber descu-
bierto dos minas de cobre, en las cuales se
creyó, aunque equivocadamente, que habria
algunos filones de un metal mas precioso. En
una de dichas minas, situada én Simsbury,
se trabajó muchísimo, pero con muy poca
ntilida"d, y la escavacion que se practicó fué
destinada luego para hacer una prision. Esto
hizo decir á Trumbull, aunque algo seca-
mente, que m~s utilidad produciria aquel ca-
labozo que todo el cobre que pudiera estraerse
de la mina.


Ya hemos. hablado antes de los disturbios
que se suscitaron entre New Hampshire y
Massachusetts con motivo de haber exigido
la primera de dichas colonias que se nombra-
se un gobernador para ella sola, y ahora
añadiremos, que despues de muchos acalo-
rados y enojosos debates, se resolvió al fin
la cuestiono El comercio de New Hampshire
en aquella época consistia principalmente en
la esportacion de maderas y pescado á Espa-
ña, Portugal y las islas de Carribee. Durante
el invierno se despachaban algunos peque-
ños buques á las colonias del Sur, con géne-
ros ingleses y de la India oriental, y volvian
luego con cargamento de trigo y tocino. La


TOMO l.


fabricacion del lienzo se habia aumentado
mucho con la llegada de los emigrantes ir-
landeses. Aunque se consideraba, y con ra-
zon, que el clima de New IIampshire era·
sano, declaróse no obstante en aquella época
u~a fatal epidemia que llamaron los colonos
el mal de garganta, y que se desarrolló otra
vez en 1754 y 1784, causando grandes estra-
gos. Los síntomas de esta enfermedad eran
los siguientes: hinchazon en la garganta con
manchas blanquizcas ó cenicientas, cierta
erupcion en la piel, y una estremada debili-
dad en todo el cuerpo, con fuertes tendencias
i:t la descomposicion de la sangre. Belknap
dice que la rcmota causa de aquella enferme-
dad es uno de esos misterios de la naturaleza
que se han rcsistido á la investigacion huma-
na. Respecto á la inoculacion para ~vitar las
consecuencias de la viruela, ya hemos habla-
do de esto en otro capítulo y no necesitamos
añadir mas.


El 29 de octubre de 1727, estando el cielo
puro y sereno, y tranquila la atmósfera, es-
perimentó Nueva-Inglaterra un tremendo
temblor de tierra que, conmoviéndola hasta
en sus últimos cimientos, derribó un conside-
derable número de edificios, arrojando infi-
nitas personas por el suelo. En el mismo dia
la Isla de la Martinica se vió amenazada del
mismo desastre por otra convulsion de la na-
turaleza.


Nueva-Inglaterra seguia distinguiéndose
aun por el celo religioso de sus habitantes;
pero este celo era por fortuna menos intole-
rable que el de los primitivos tiempos de las
colonias Puritanas, y cuando algunos se de-
jaban llevar del fanatismo, tratábaseles como
merecian, sin observar un gran rigor. Los
errores, hijos de la supersticion, no se casti-
gaban ya con la horca ó con la hoguera, ni
se martirizaba tampoco á las personas por
esas faltas que debian provenir tan solo de


28




218 HISTORIA DE LOS CAP. VII.


un extr~vío de la i~t~ligencia. En ,1725 s,e I medio de la estancia ~na, gran vasija llena de
presento una proposlclOn para reumr un SI- ponche para que se SlrVleran los que iban ú
nodo en que tomasen parte las congregacio- visitar la casa. A cada lado de la sala habia
nes de todas las iglesias de Nueva-Inglaterra; un espacioso gabinete ó estudio, cubierto de
pero se abandonó luego este proyecto en vis- . grandes espejos, y cuyos adornos y mueblaje
ta de la oposicion del gobierno. I consistian por lo general en magníficos tapi-


A pesar de conservarse aun algunos restos ces turcos, cortinas de seda, cuadros y ma-
del severo Puritanismo, la condicion social pas, un reloj de bronce, sillas de cuero rojo :r
del pueblo habia progresado, notándose finu- un par de grandes candelabros de cobre. Las
ra en las maneras, franqueza y liberalidad. habitaciones interiores estaban provistas de
Los gohernadores reales vivián con cierta todo lo necesario para la comodidad, y en las
esplendidez, formando el centro de una so- alcobas no faltaban buenas camas de pluma.
ciedad de personas de buen tono, en la que La despensa contenia una gran provision de
alternaba la' gente rica del pais con los em- fiambres, confituras, fruta seca y vino de
pleados y otras personas que tenian parte de Madera. Algunas vec~s veíanse tambien jar-
su fhmilia en Inglaterra. El modo de vivir y . rones de plata, copas para vino y efectos de
de vestirse indicaba claramente la superiori- I vajilla, y la cocina aparecia cubierta de toda
dad. Habia algunas personas á quienes pu- clase de utensilios de hierro y cobre, forman-
diera llamars,e la cla~e media ,del in,terior, I d~ una -:istosa batería. lV~uchas familias te-
las cuales tenían consIderables fincas a seme- man crIados', y en una VImos un muchach()
janza de los propietarios de Inglaterra, yeran escocés que figuraba en el inventario de la
notabilidades en sus respectivos condados, casa, tasado en la cantidad de 14 libras. Lo¡.;
donde desempeñaban cargos ya civiles ó mi- esclavos negros formaban con frecuencia par-
litares, por ser en su mayor parte miembros te de la servidumbre. Respecto á los trages~
del Consejo general. Esta diferencia de clases baste saber que la mayor parte de las señoras
fué desapareciendo gradualmente segun pro- mostraban gran empeño en vestir segun la¡.;
gresaba la colonia, igualando con corta di- modas de Lóndres y París.
ferencia las fortunas de la parte principal de Como cosa notable y de interés, diremo:--
sus habitantes. aquí que el primer retratista de América fué


En los primitivos tiempos, los graves Pu- Juan Smibert, artista escocés que vino con
ritanos habian tratado de poner coto al lujo, Berkeley y pintó aquel cuadro del obisp0 y su
pero la influencia de aquellos no se dejaba 'ya familia que se conserva aun en el colegio de
sentir, por lo cual no es de estrañar, que se- Yale Colles. Tan agradable arte no tardó
gun aumentaba la riqueza en Nueva-Ingla- mucho en excitar la aficion en las colonias~
terra hubiera mas Ü1UStO y ostentacion. Los y á eso debemos sin duda que Re haya con-
siguientes detalles no dejan de ser oportunos servado hasta aquí el retrato de Washington
é interesantes al llegar á este punto: «En las cuando era jóven. Pero aunque las artes y la
principales casas de Boston, dice el escritor, literatura fueran difundiéndose, las diversio-
habia un gran salon adornado de pinturas, nes públicas eran aun miradas con desagra-
con una gran lámpa-ra en el centro y un a1- do por los magistrados de Nueva-Inglaterra.
rnohadon de terciopelo en la ventana princi- La comedia de Otway, titulada El Huérfano.
palque daba al jardin; á veces veíase en fué representada en un café de Boston en




CAP. VII. EST.tDOS-U:><IDOS. 2!U


1750; mas estas funciones se prohibieron
luego, alegando que perjudicaban á la indus-
tria y al ~rabajo, y aumentaban la impiedad
respecto á la religion. A pesar de esto, una
compañía de actores de Lóndres trató algun
tiempo despues de establecerse en Nueva-'
York, Philadelphia y otras ciudades del Sur.


La cuestion de si los colonos de N ueva-
Inglaterra deseaban ó no en aquella época sa-
cudir el yugo de la madre patria, daba lugar
:i continuadas discusiones en la Gran Breta-
r1a. Algunos miembros de la Junta de Comer-
cio, manifestaban claramente que tal era la
intencion de los colonos, llegando hasta el
punto de asegurar que nada sino la directa
intervencion del Parlamento Inglés, podria
apaciguar' aquella sed de independencia. Los
colonos, por s~ parte, declararon, cuando se,
les hizo aquel cargo, que no, habia ningun
fimdamento para creer tal cosa, y nosotros
somos tambien de este parecer. Sin embargo,
n.o aseguramos tampoco que los colonos de
Nueva-Inglaterra, al comprender que la ma-
dre patria abrigaba el designio de imponer-
les pesados impuestos, exigiéndoles cosas
contrarias á sus leyes y prácticas estableci-
das, no pensasen, convencidos de su poderío,
en proclamarse independientes; pero esto, so~
lo como una cosa posible, aunque no proba-
ble por entonces. Fácil será pues comprender
qué locura era provocar semejantes discusio-
nes en las colonias, pues ,bien podia suponer-
se que el jóven gigante sacudiria bien pronto
el yugo en caso necesario, sin es citarle á me-
dir prematuramente sus armas con su dueño
y señor.


En 1734 parece ser que la poblacion de
Maryland constaba de 36,000 habitantes,
contándose como blancos poco menos de las


tres terceras partes. El estado de la
1.734. .


sOCledad y de las costumbres en' esta
colonia se asemejaba naturalmente mucho


al de Virginia. En Maryland comenzó á fun-
cionar en 1726, es decir, tres años antes que
en Virginia se disfrutase de esta ventaja, una
prensa de imprimir.


Asegúrase que los habitantes de la colonia
de que vamos hablando sacaban gran parti-
do de su conocimiento en ciertas plantas me-
dicinales y su uso, lo cual delJieron á su pro-
longada paz y amistad con los indios. Los
sueldos de los empleados eran muy bajos.
En 1732 la Asamblea impuso cierto derecho
sobre el tabaco, para el pago de toda clase
de deudas, fijando un penique por libra y
veinte peniques por cada fanega de trigo. Los
católicos romanos formaban la mayoría de la
~/


poblacion de la colonia, pero tambien habia
muchos protestantes establecidos en las co-
marcas fronterizas de Virginia y Maryland.


La poblacion de la Carolina del Norte
constaba en 1710 de 6,000 habitantes, pero
es prohable que se aumentara considerable-
mente algunos años clespues, si bien,debemos
observar de paso, en confirmacion de lo que
ya hemo,s dicho, que en la primera parte de
este siglo era el pueblo de dicha colonia uno
de los mas turbulentos é irreligiosos que se
con ocian en América. En el año 1700 la po-
blacion de la Carolina del Sur no llegaba á
0,000 almas, pero en 1723 subió el número
á 32,000 habitantes, de los cuales 18,000 eran
negros. Además del comercio con Inglaterra,
en el que se empleaban buques británicos,
esta colonia mantenia otro en gran escala
con las Indias Orientales, Nueva-Inglaterra,
Pennsylvania y N ueva-York. Desde 1720 ¿i,
1730 se esportaron de la Carolina del Sur
mas de 44,000 toneladas de arroz yen


t 'lt' - 1 d l' 1. 730. es e u Imo ano e número e ese avos
negros ascendia ya á 28,000, cuya cifra se iba
acrecentando de año en año. Con respecto á
la vida social y costumbres de los colonos,
puede decirse que eran muy frugales, pues el




220 HISTORfA DE LOS CAP. VII.


lujo no llamaba aun la atencion. La ímpren- cés é inglés. Los ciudadanos eran de carácter
ta se introdujo en 1730, y en 1734 vió la luz alegre y muy sociables; todas las semanas
pública el primer periódico. La mayor parte se reunian varios clubs, y en el invierno dá-
de los colonos pertenecía á la Iglesia angli- banse bailes y conciertos. La vida era menos
cana; pero tambien abundaban los Presbite- costosa que en Boston, y los hijos de Nueva-
rianos. Durante el verano de 1'728 se sintió York se dedicaban por lo general al comercio.
en la Carolina del Sur un calor estraordina- y al tráfico. Albania, progresando en civili-
rio, no conocido hasta entonces, pues la tier- zacion, conservaba aun muchos resabios de
ra estaba literalmente abrasada, los pozos se su orígen holandés. La arquitectura era muy
secaron y los ganados padecieron muchísimo. semejante á la de Delft ó Leyden, .y en los te-
A tan insoportable calor, siguió luego un fu- jados de las casas veíanse esas canales que


rioso huracan que ocasionó infinitos se encuentran en las ciudades de la Europa
t 728. d t . t b t . 1 1 es rozos, y como SI es o no as ara, contmenta y que anzan sobre el transeun-
declaróse luego la fiebre amarilla con tal ma- te torrentes de agua sucia ó de nieve der-
lignidad que murieron infinitas personas. Así retida. En los portales habia bancos á los
pues, al aumento de riqueza en la colonia si- lados, donde se sentaban por la tarde los in-
guióse un aumento de gastos por consecuen- quilinos ó sirvientes que se reunian para
cia de tantas calamidades, y no se pensó, charlar, en tanto que el ganado vagaba á su
como era natural, en el lujo y la ostentacion. antojo por las calles de aquella ciudad medio


A principios del siglo constaba Nueva- rústica. En el interior de las casas hacíase la
York de 30,000 almas, y en 1732 habíase limpieza al estilo de los holandeses, y las
doblado este número, pero habia unos 7,000 mujeres cuidaban de lavar bien los suelos y
esclavos: en 1750 se contaban ya en esta pro- dejar muy brillan.tes los utensilios de la co-
vincia 100,000 habitantes. Calculábase en cina. Los habitantes de Nueva-York vivian
100,000 libras el valor de las importaciones con ejemplar sobriedad, componiéndose su
anuales de esta provincia; en 1736 entraron almuerzo tan solo de una taza de té con un
en el puerto de Nueva-York 211 buques con terroncito de azúcar, y la comida, de pan,
sus cargamentos, y salieron 222. En aquella leche y manteca, si bien algunas veces to-
época fué desarrollándose gradualmente la maban un poco de ca,rne asada ó cocida. El
aficion al té, dando esto márgen á que los co- uso de las estufas era desconocido, pero las
lonos se dedicasen al contrabando en grande inmensas chimeneas, por medio de las cua-
escala, á fin de obtener aquel artículo á un les podia pasar una locomotora con sus wa-
precio mas bajo que el fijado por la Compa- gones, ofrecia bastante abrigo á los buenos
ñía inglesa de las Indias Orientales. Por este habitantes' durante las largas noches de in-
medio obtenian el té con una rebaja de trein- vierno. Entre los ingleses reinaba la misma
ta por cien too En 1732 se fundó en Nueva- sencillez en las costumbres y método de vida.
York una escuela donde se enseñaba ellatin, La poblacion de Nueva-Jersey había au-
el griego y las matemáticas, y en 1725 se pu- mentado en 1738 hasta 47,000 habitantes, de
blicó el primer periódico de Nueva-York. los cuales unos 4,090 eran esclavos. En 1736


En esta ciudad ejercian aun cierta influen- fundóse en Princeton un colegio llamado Nas-
cia las costumbres é ideas holandesas, si bien sau Hall. Los adelantos y prosperidad gene-
era evidente que predominaban el gusto fran- mI de esta colonia debían se indudablemente




CAP. VII. ESTADOS-U~IDOS. 221


á las virLudes y al genio industrioso de su
pueblo, que en 1750 contaba ya unas 70,000
almas.


Respecto á las colonias de Pennsylvania y
Delaware no puede hacerse un cálculo exac-
to acerca de su pohlacion, pero probablemen-
te seria en aquella época menos numerosa
que la de Virginia. Los colonos comerciaban


. con Inglaterra, Portugal, España, Oanarias,
la isla de Madera, las Azores, las islas de
la India Oriental, Nueva-Inglaterra, Virgi-
nia y la Carolina. Dícese que en 1731 con-
taba Philadelphia unos 12,000 habitantes, ó
sea algo mas que Nueva-York; pero en 1736
no tuvo tanto movimientó de buques como
esta última ciudad. Se calcula qué las impor-
taciones anuales en Pennsylvania represen-
taban un valor de 150,000 libras por término
medio, cuya cifra es de mas importancia que
la de Nueva-York. •


El valor de las exportaciones de la Gran
Bretaña á la América del Norte en los diez
años comprendidos desde 1738 á 1748, fué,
segun Mr. Hildreth, de 3.500,000 libras, cu-
ya cifra es algo mayor que la de las impor-
taciones de las colonias. La diferencia resul-
tante se abonaba por estas en artículos de su
comercio con la India Oriental y el Africa.


En vista de este breve é imperfecto bos-
quejo acerca del estado de las colonias Ame-
ricanas, se comprenderá que contaban con la
fuerza, energía y elementos necesarios para
hacer respetar sus derechos y privilegios. La
fortuna les habia sido próspera en alto grado,
y gracias á esto y á la natural indolencia de la
raza Anglo-Sajona, hallábanse dispuestas á
seguir mucho mas allá en sus proyectos. Los
colonos no habian simpatizado nunca con sus


vecinos los franceses, puesto que siempre
estuvieron en lucha abierta con ellos; peI'(¡
ya estaba muy próximo el momento en que
iba á comenzarse la lncha final, que debia
resolver la cuestion de predominio entre 1m;
dos partidos beliger,antes, y bien pronto ve-
remos que el desenlace no se hizo esperar.
Hé aquí lo que dice Mr. Parkman al hablar
sobre este punto: «Seguros ya los francese~
en el Oeste, trataron despues de estacionarse
en las corrientes del Ohio, y hácia el año 1748
el sagaz conde Galissoniere propuso trae!'
10,000 labradores de Prancia y establecerlo~
en el valle de aquel' magnífico rio y en las
orillas de los lagos. Pero mientras que en
Quebec y en el Oastillo de San Luis proyec-
taban los militares y hombres de estado estas
empresas, la Inglaterra continuaba silencio-
samente su progreso por la parte del Oriente.
Ya las colonias Británicas iban estendiéndose
á lo largo del Valle del Mohawk, subiendo
por la falda oriental del Alleganies, y lof:,
golpes del hacha, en medio de los bosques.
y las negras espirales de humo de las hogue-
ras eran los precursores de la futura colo-
nizacion. Mientras en uno de los lados del
Alleganies se ocupaba Oeleron de Bienville
en enterrar planchas de plomo con las armas
de Prancia , los arados de los labradores de
Virginia iban adelantando cada vez mas,
acercándose por lo tanto el momento de en-
contrarse ambas potencias (*).


Ahora recomendaremos al lector que fije
su atencion en esta última lucha de las dos
antiguas rivales, y en las importantes con-
secuencias que tuvo sobre las colonias.


(') Historia de la conspiracion de Ponliac , por Parkman,
pág. 56.




CAPÍTULO VIII.
;1749 - '1755.


CUARTA GUERRA INTERCOLONIAL.


Proyectos y reclamaciones de los franceses. - Protesta de los ingleses. - La Compañía del Ohio. - Su política y esfuerzos.-
.lorge Washington.-Sn juventud.-Muerte de su padre.-La madre de Washington recilJe un nombramiento de guardia
marina para su hijo.-l\Iétodo de vida de éste y sus costumbres. -Su actividad y energia.-Acepta el cargo de agri-
mensor.-Nombramiento militar.-l\fala salud de Laurencio y su muerte.-EI gobernador Dinwiddie nombra á .Jorge
\Vashington para que vaya á entenderse con los franceses en el Ohio.-Su mision y resultados de eUa.-Su vuelta.-Su
,.liarío. - Es nombrado teniente coronel.-Sus hecho>: de armas. - La cuestion de Jumonville. - La guarnicion del fuerte
Necesidad se ve precisada á capitular.-La Asamblea dá las gracias á Washington.-Reunion de los gobernadores en
Albania.-Proyecto de' union y confederacion. - No es a'dmitidofavorabI.emente. -Llamamiento de tropas. -La fuerza de
Dieskau.-Braddock es nombrado comandante en gefe.-fie emprenden varias espediciones.-Carácter de Braddock r
:,u conducta. - Auxilio de Franklin. - Su conversaCÍon con Braddock. - \Vashington desempeña las funciones de ayudante
de campo.-Braddock rechaza sus consejos. -Espléndido espectáculo.-Las tropas caen en una emboscada de losin~
<l íos y franceses y son destrozadas. - Muerte de Braddock. - Washington se salva. - Pánico del ejército. - Las tropas bri-
tánicas desprestigiadas.


Ya hemos hablado de los proyectos de
Francia, que estaba resuelta á obtener, si le
era posible, el dominio de toda la regio n com-
prendida desde el Canadá al Golfo de Méjico,
fundándose en aquella ley que concede á los
descubridores de rios la jurisdiccion de las
tierras baí'íadas por sus aguas. Mientras las
colonias inglesas se vieron limitadas á las
inmediaciones de la costa del mar, no les
llamó la atencion, ni quisieron ocuparse
tampoco de los planes y proyectos de los
franceses, pero andando el tiempo y cuando
empezaron á conocer las regiones que hay
mas allá de las montañas, segun penetraban
en aquellas magníficas y fértiles partes del
pais, que se encuentran á orillas del Ohio y
sus tributarios, los colonos ingleses, no solo
conocieron el valor de aquel vasto territorio
no esplotado todavía, sino que resolvieron
reclamar sus derechos de posesiono Los fran-
ceses tenian establecidos numerosos puestos
militares desde las fronteras del Canadá
hasta Nueva-Orleans, y con objeto de justifi-


cal' sus reclamacione~ sobre el territorió,
habian grabado las lises de Francia en la
corteza de los árboles de los bosques, enter-
rando á veces tambien planchas de metal
con el mismo objeto (*). Los franceses recla-
maban como descubridores, teniendo hasta
cierto punto razon para ello; y los ingleses,
por otra parte, habiendo obtenido concesio-
nes del territorio que se estiende en línea
recta por la parte del Oeste hasta el Océano
Pacífico, reclamaban á su vez el derecho
sobre la infinidad de millas comprendidas
entre la costa del Atlántico y la casi ilimita-
da estension del Oeste. Es digno de tenerse
en cuenta que ni los ingleses ni los franceses
se cuidaban de los derechos que antes que
todos podian alegar los indígenas con justí-
sima razon (**), y con semejante estado de


(*) Véase lo que diee Mr. Parkman en su Conspiracion de
Ponliac, págs. 85·126.


(") En noviemlJre de 1740, cuando el infatigable Gist se
ocupaba por cuenta de la Compañía del Ohio en medir las
tierras que se encuentran al Sur de aquel fio hasta Kanawha,
un vicjo jefe Dalaware, observando lo que haeia Gist, le llijo:




CAP. VIII. HISTORIA ·DE LOS ESTADOS-L'NIDOS. 223


cosas, natural era que estallase pronto la observara qué medidas tomaban los france-
lucha entre los dos partidos contendientes. ses. El gobierno inglés, que preveia la guer-
Poco des.pues de haberse. firmado la paz de ra, habia encargado anteriormente al Go-
Aix-la-Chapelle, unos cua71tos mercaderes bernador, que sin pérdida de tiempo mandarn
de Lóndres y traficantés de Virginia, que construir dos fuertes, para lo cual enviaba
formahan la llamada Compañía del Ohio, artillería y municiones; pero los franceses
obtuvieron en Inglaterra -una concesion de se habian anticipado á sus enemigos, reu-
GOO,OOO acres de tierra en la orilla oriental niendo una fuerza considerable á fin de obrar
de aquel rio, con privilegios esclusivos para
traficar con los indios. Esto fué naturalmen-
te considerado por los franceses como una
usurpacion , y reclamaron todo el territorio
bañado por los tributarios del Mississipí;
pero entonces los ingleses presentaron una
protesta en nombre de las Seis Naciones,
que con arreglo á los tratados de Utrecht y
Aix-la-Chapelle, se consideraban bajo la
proteccion de la Gran Bretaña, y cuyos do-
minios, segun dijeron, comprendian toda la
parte oriental del Valle del Mississipí y de
íos lagos inferiores. Como el objeto principal
de la Compañía del Ohio era posesionarse


del terreno, procedióse desde luego á
1751. 1 'l't R 1 estab ccer un puesto mI 1 al' en "ec s-
tone, j unto al rio Monongahela, cuya medida,
segun se comprenderá fácilmente, fué consi-
derada como una agresion por los franceses,
que á su vez construyeron otro fuerte á orillas
del lago Erie, disponiéndose evidentemente á
rechazar á sus vecinos y á tomar posesion
del territorio disputado. Antes de suceder
esto, Dinwiddie, teniente gobernador de Vir-
ginia, envió á un agente disfrazado de mer-
cader, para que averiguase en qué sentido se
pronunciarian los indios y cuáles eran sus
intenciones, encargándole al mismo tiempo


"Los franceses reclaman todo cl terreno que hay á un lado
del Ohio, mientras los ingleses piden el que está al otro; y
en este caso. ¿queréis decirme qué quedará para núsotros
los indios?,) ¡Pobres salvajes! como dice muy bien Mr, In'ing;
entre sus padres, los franceses, y sus hermanos, los ingleses,
estaban en camino de versE, completamente despojados de
su pais.


con la urgencia que requiriése el caso. Era,
pues, evidente que debian tomarse enérgicas
medidas de una vez, y en su consecuencia~
Dinwiddie resolvió enviar un mensajero al
puesto francés mas próximo para pedir es-
plicaciones y la libertad de algunos merca-
deres capturados por el enemigo en un corto
espacio de tiempo. Esta resolucion del Go-
bernador nos obliga á presentar en escena
por primera vez á un hombre que es el ídolo
de los americanos, y á quien ensalzan mas
que á ningun otro, por lo cual nada mas
justo que decir aquí alguna cosa acerca de la
familia de aquel, así como tambien de la
primera parte de su vida.


Cerca de un siglo antes del nacimiento del
ilustre padre de la patria, dos hermanos,
hijos de una honrada familia de Inglaterra,
.J uan .Y Andrés \Vashington, emigraron á
Virginia y fueron á establecerse en el con-
dado de \Vestmoreland , entre los rios Poto-
mac .Y Rappahannock. ~l nieto de Juan
\Vashington, llamado Agustin, que había
nacido en 1694 y heredado las. tierras de la
familia, situadas en Bridges, cerca del Po-
tomac , casó dos veces y tuvo dos hijos lla-
mados Laurencio y Agustin, que eran
huérfanos de madre por haber muerto ésta
en el año 1728. Dos años mas tarde, Agustin
\Vashington casó otra vez con una jóven
llamada María Ball, célebre por su hermosu-
ra, .Y el fruto de esta union fueron seis hijos,·
cuatro varones y dos hembras. La familia
de \Vashington era' noble y honrada desde




..


22~ HISTORIA DE LOS CAP. VIII.


siglos atrás, lo cual hace decir á Mr. Ir- Agustin \Vashington era mujer de gran
ving: «El rango hereditario puede ser una energía y muy buen criterio, y aunque en
ilusion, pero no así las virtudes, que dan un sus manos quedó encomendada la adminis-
título de nobleza innata, mucho mas aprecia- trae ion de los bienes que su difunto esposo
lJle que todos los blasones de la heráldica (*).» dejara para los hijos, probó bien pronto que
Jorge Washington, hijo mayor, nació el 22 era digna del cargo que se la habia confiado.
(le febrero de 1732, en la casa de Bridge, pero Su buen sentido, su decision de carácter, su
no se conserva un solo vestigio de aquella, estricta, aunque no severa disciplina y sus
1. 732. morada. Poco despues del nacimiento afanes por educar á sus hijos moral y reli-


de Jorge, su padre se trasladó á una giosamente, la dieron autoridad en su fami-
de sus posesiones del condado de Stafford, lia, mereciendo el respeto de esta, unido al
frente á Predericksburg, mas de esta casa I mas sincero y leal afecto.
(londe el niño pasó su infancia, nada queda I Bajo la proteccion de semejante madre,
en el dia tampoco sino unos fragmentos de y favorecido mas adelarite por su herma-
ladrillo. Laurencio, hermano mayor de no Laurencio, Lord Pairfax, y familia, des-
.Jorge, habia sido enviado por su padre á lizáronse los primeros años de la vida de
Inglaterra, y gozó de privilegios que no Jorge Washington. Poco.á poco fué desar-


, hubieran' podido alcanzar los demás niños, rollándose en él la aficion á los soldados y á
teniendo en esto mas suerte que Jorge, á la carrera militar,.y al cumplir catorce años,
cjuien tan solo se le hizo aprender su idioma, se obtuvo para el adolescente un nombramien-
dándole la instruccion que se acostumbra to de guardia marina. Sin embargo, cuando
segun la educacion inglesa. Al cumplir Jorge ya estaba su equipaje á bordo -de un buque
los ocho años, volvió de Inglaterra Lauren- de guerra, comenzó su madre á llorar, po-
cio, hecho todo un caballero, y desde ento~- seida del mayor sentimiento, y entonces Jor-
ces parece que ambos hermanos se profesaronge, siempre obediente, desistió de su propó-
la mas tierna amistad, que fué aumentán- sito de buscar gloria en la armada. ¡Cuán
dose mientras vivió Laurencio. El12 de abril grande diferencia hubiera habido si le hubie-
(le 1743 falleció Agustin Washington, des- sen dejado seguir su infantil inclinacion!


pues de una corta enfermedad y ha- Al volver Jorge á la escuela, dedicóse á· o
1. 74:3. llándose aun lleno de vigor y de ~alud. estudiar todas aquellas materias que se re-
Su muerte, harto sentida, porque era un quieren tanto para la carrera civil como para
hombre muy considerado y de intachable la militar, fijándose especialmente en las ma-
reputacion, afligió profundamente á toda la temáticas. El jóven mostró desde luego la
familia, que tanto necesitaba los consejos y mayor perseverancia y aplicacion, notándose
desvelos del padre para luchar con los con- constantemente en sus hábitos ese órden y
tratiempos y azares de la vida. María, madre buen método á que no faltó nunca en su vida.
de Jorge Washington, tuvo pues que cons-. Siempre tenia tiempo para hacerlo todo y
tituirse en jefe y guia de la familia, y amoldó hacerlo bien, y con su arreglo y exactitud
el carácter del jóven parala futura posicion vencia cuantas dificultades se le ofrecieran.
que mas tarde tuvo que ocupar. La viuda de En una palabra, era uno de aquellos genios


que revelan desde un principio que han naoi-
\") Vida de Washington, por Irving, vol. 1, pág. \8 ·1 do para servir de guia á los demás. Sus con-




CAP, VIII. ESTADOS-UNIDOS. 223


discípulos recurrian á él siempre que se ~ra­
taba de resolver alguna cuestion ó diferencia,
y su franqueza, su reconocida integridad y
su carácter amable, le dieron un ascendiente
que nadie trató de disputarle. Era activo y
enérgico, ardiente y apasionado; gustábanle
los ejercicios de fuerza y agilidad; sabia tan
bien mandar como obedecer, y con estas cua-
lidades no podia estrañarse que dominara á
sus compañeros, dejando comprender á qué
altura podria llegar en su carrera.


Al dejar la escuela, vVashington continuó
estudiando las matemáticas, fijándose parti-
cularmente en la trigonometría; examinó las
obras de táctica y cuantas se referian á ope-
raciones militares; se hizo esperto en el ma-
nejo de las armas, y reuniéndose siempre con
oficiales que habian servido en las últimas
guerras, alimentó la llama de su ambicion y
su ardiente deseo de adquirir gloria en beli-
cosas empresas. Pero Jorge no podia vivir
contento si no se ocupaba en algo, y por lo
tanto pensó dedicarse en otro pais á ciertos
trabajos, que aunque bastante árduos, eran
rrlUy útiles y provechosos. Como el jóven tenia
los conocimientos y práctica de un consuma-
do agrimensor, Lord Fairfax le encargó que
formase el plano y determinara los límites de
sus posesiones, especialmente mas allá de
BIue Ridge, con objeto de ver si podria es-
pulsar á los indios intrusos que se iban esta-
bleciendo en sus tierras y dejar espacio para
otras personas mas dignas de colonizar aque-
llas fértiles regiones.


En el mes de marzo de 1748, al cumplir
Washington los 16 años, salió en compañía


de Lord Fairfax, armado de sus com-
1748. d' t'l d' 1 pases yemas Ú 1 es, para me Ir os
vastos desiertos que iban á recorrer. Esta
era precisamente la clase de trabajo que mas
se conformaba con los gustos y el carácter de
vVashington , y el jóven se acostumbró bien


,


TOMO l.


pronto á trepar p'or los precipicios, atravesan-
do anchos torrentes, á cruzar por lás rios á
caballo, á dormir por la noche sobre la dura
tierra, á guisar su pl'opia comida, á identifi-
carse con los peligros que ofrece el encuentro
de las fieras en medio de las selvas y los bos-
ques, y á ejercitarseen fin en las fatigas y
trabajos que debian desarrollar su vigorosa
naturaleza (*). En medio de estas pruebas,
cumplió con su cometido tan satisfactoriamen-
te, que obtuvo luego el cargo de agrimensor
público, que desempeñó por espacio de tres
años muy á gusto de todos los que le ocupa-
ron. La mucha confianza que se tenia en él
le valió ser destinado á desempeñar funcionef':
mas elevadas, y á la temprana edad de 19
años nombrósele comandante de uno de los
distritos militares en que estaba dividida Vjr-
ginia, á consecuencia de la próxima lucha
que se temia iba á estallar con los franceses
en el Ohio. El puesto señalado al jóven era
de la mayor importancia, y por lo tanto se
le confirió el grado de Mayor con 150 libras
de paga anuales. Sus obligaciones eran aten-
der á la organizacion .Y equipo de la milicia,
y no hay para que decir que \Vashington se
consagró con su reconocida energía y activi-
dad al desempeño de sus nuevas funciones.


(') «En la misma época en que se reunió el Congreso de
Aix-la-Chapelle, .Jorge Washington, hijo de una viuda, em-
pezaba á recorrer los bosques de la Virginia. Nacido en el
Potomac, en la casa de un arrendatario de vVestmoreland,
fué considerado como un huérfano casi desde la infancia.
Ninguna academia le patrocinó, ningun colegio le otorgó pre-
mio alguno. Leer, escribir y contar eran sus conocimientos,
y la situaeion de aquel jóven, que á los diez y seis años bus-
caba una ocupacion honrosa, y que mas tarde recorria los
bosques midiendo tierra, sin mas amigos ni compaileros
que sus asociados, ofrecia un contraste estraño con la im pe-
rial magnificencia desplegada lyego en el Congreso de Aix-la-
Chapelle. Dios no eligió á Kaunitz, ni á Ne\veastle, ni á un
monm:ca de la casa de Hapsburgo, sino al huérfano de Vir-
,ginia, para regir los destinos de un país habitado por millo-
nes de habítantes.»-Historia de los Estados·Unidos, por Ban-
eroft, -vol. IlI, pág. 167.




'226 HISTORIA DE LOS CAP. YIU.


Entre tanto la salud de Laurencio, que ha- antes habia sido nombrado ayuda~te general,
bia sido siempre delicada, llegó á un período encargándole el mando de la division del 1'\01'-
crítico, y Jorge acompañó á su hermano en te. Washington era además muy entendido
un viaje que hizo á Barbadoes para ver si le en cuestiones de litigio, pues tuvo que prac-
probaba mejor aquel clima. Los dos jóvenes ticar todas las diligencias judiciales que se
se pusieron en camino el dia 28 de setiembre siguieron á la muerte de su hermano, y tanto
de 1751, Y como al Rrincipio pareció que por esto como por su conocimiento del pais y


Laurencio se mejoraba, Jorge volvió los habitantes, á lo que se unia su discrecion
1751. , . .. d 1'"'59 " . '1 . 't t t· '1 1 • a prlllClplOs e ,_ para Ir a )usca1' y esqmsl o ac o, Juzgose e a persona mas ti
il. la esposa de su hermano. Sin embargo, propósito para desempeñar la comision que
este segundo viaje "no se llevó á cfecto, pues se le confió.
Laurencio \Yashington se puso otra vez peor En su consecuencia el dia 30 de octubre
y volvió apresuradamente á su casa, donde de 1753 salió \Vashington de Williamsburg
espiró al dia siguiente de su llegada. Su en compañía de Van Braam, soldado vetera-
muerte, ocurrida en 26 de julio de 175,2, á la Ilo que debia servirle de intérprete, por no
edad de 34 años, impuso 1:1, J cirge nuevos y conocer el jóven el idioma francés, y llegó á
espinosos deberes, pues fué nombrado alba- \Yills' Creek (Cunberland River) el


d 1 d b· d h d d' d . 1 d·1··t" 1753. cea e su 18rmano, e len o ere al', en la 14 e nOVlem )re, onue lllVI o a
caso de morir su sobrina, el vasto Estado de 1\11'. Gist, intrépido militar muy conocedor
Monte Vernon. El ímprobo trabajo de admi- del pais, para que le acompañara y guiase
nistrar aquellas estensas tierras reca,yó todo en aquella espedicion. Seguido pues de Van
sobre Jorge, é 'inútil es decir que en esto Braam, Gist y otros cinco individuos, el jó-
como en todas las demás cosas procedió con ven continuó su marcha al dia siguiente á
la mayor integridad y conciencia. Vemos través de una region salvaje por la que ape-
pues que, sin haber pasado del período de la Ilas se podia entonces caminar, á causa de
juventud, Jorge \Yashington se habia hecho las últimas tempestades y de las nevadas. Al
ya notable, y solo faltaba que se presentase llegar á Logstown, punto donde se reunen el
una oportunidad para saber lo que era capaz Monongaheb y el Allegany para formar el
de hacer, colocado en otra posicion mas ele- Ohio, \Yashington tuvo una conferencia con
vada. Esta oportuniuau no debia tardar en varios jefes de las tribus indias, y pudo así
presentarse, y pronto le veremos acometer fornmr una idea de su especial diplomacia,
sus primeras empresas con todo el celo, ener- que en algunos puntos es muy semejante ;i
gía y valor de su noble .y generoso carácter. la de los pueblos mas civilizados, por lo que
Ya hemos dicho anteriormente que el golJer- toca á su falta ue franqueza y sinceridad. Los
nn,dor Dinwiddie resolvió enviar un mensa- jefes facilitn,ron á \Vashington una escolta
jero al puesto francés mas próximo, para hasta Venango, pueblo que se hallaba á unas
pedir esplicaciones acerca de sus proyectos de 70 millas de distancia; pero tal era la incle-
usurpftcion en los territorios de S. M. Al tra- mencia del tiempo y las dificultades con que
tarse de una mision tan difícil y delicaua, se tropezaron en el viaje, que la espedicion no
pensó al momento en Jorge \Vashington, pudo avistar dicho punto hasta el dia 4 de
pues aunque solo contaba 22 años, se tenia diciembre. Cuando hubieron llegado á Ve-
suficiente confianza en él, que poco tiempo nango, \Yashington encontró allí á un tal




CAP. VIII. ESTADOS-l:NIDOS. 227


Joncaire, veterano intrigante, segun le cali-
fica .Mr. Irving, y despues de haber hablado
con él y reconocido que era una persona
de suficiente tacto y habilidad para tratar
con los indios~ invitóle tambien para que le
acompañase. Durante el resto del viaje tuvo
el jóven ocasion de tratar con algunos oficia-
les franceses, y de este modo averiguó cuá-
les eran sus planes y designios respecto al
Valle del Ohio, hallándose así suficientemen-
te enterado para ir á buscar á lVI. de Saint
Pierre, comandante francés de un puesto que
se hallaba á 15 millas del lago Erie.


Saint Pierre recibió al jóven embajador
con la nótoria cortesía y política de todos los
hijos de su nacíon; pero despues de. un dia ó
dos de espera, manifestó á \Vashington que
no podía tomar en cuenta la proposicion de
Dinwiddie porque el gobernador del Cana-
dá le había confiado la conservacion de aquel
puesto, que no abandonaria sin una órdcn
superior. Mientras tenian lugar estas dis-
cusiones, \Vashingfon no perdió el tiempo,
pues valiéndose de su natural perspicacia,
óbtuvo los informes necesarios acerca de las
fuerzas, posicion y planes de los franceses,
llegando á enterarse perfectamente de cuanto
pudier~ tener importancia. El dia 15 de di~
ciembre el jóven embajador recibió de Saint
Pierre un pliego sell~do, que era la contesta-
cion á la carta del gobernador Dinwiddie, é
inmediatamente se puso en marcha para irloí
dar cuenta del resultado de su comisiono
Washington llegó á Venango de regreso el
22, y el mismo dia de nochebuena continuó
su marcha por tierra. Los límttes de este
libro no nos permiten hablar de los 11eligros y
pruebas por que tuvo que pasar, pero Mr. 11'-
ving, al referir la historia de aquel héroe, dice
que llegó á \Villiamsburg el dia 16 de enero
de 1754-, y aüadc despues: «La prudencia,
sagacidad y energía de \Vashington se pusie-


ron á prueba mas de una vez durante aquella
espedicion, que puede considerarse como el
principio de su afortunada carrera, puesto
que desde aquel momento Virginia depositó
en él todas sus esperanzas.) El diario de ope-
raciones del jóven embajador es un intere-
sante documento que se imprimió luego y
llamó la atencion tanto de Inglaterra como
de las colonias, quienes reconocieron cuán
necesario era tomar prontas medidas para
hacer frente á la crísis que se acercaba (*).


Por el contenido de la misiva de Saint Pier-
re comprendíase con harta claridad, que era
urgente adoptar medidas de precaucion. Din-
widdie opinó que convenia reunir inmediata-
mente fondos para tomar la ofensiva en la
guerra, pero la Asamblea no se mostró con
el gobernador tan complaciente como éste
esperaba. En primer lugar suscitá-
ronse dudas acerca de la legítimidad i 754.
del derecho que tendria el rey sobre el terri~
torio que se disputaba, y aunque por fin se
votó una suma de 10,000 libras para atender
á la proteccion de los colonos del J1ississipí,
se puso por condicion, que se nombrarian
comisionados para que cuidasen de que nin-
guno se apropiara mas terreno del que le
correspondiese. Las demás colonias, á las
que se hizo un llamamiento para que contri-
buyeran con algunos auxilios, mostraron
bastante indiferencia, y por lo tanto no se
esperó mucho de ellas; mas á pesar de esto,
con los medios que tenia ya á su disposicion,
el gobernador, pudo aumentar las fuerzas mi-
litares, reuniendo seis compañías, cuyo man-
do se confió al coronel Joshua Fry. \Vas-
hington rué nombrado segundo jefe con el
grado de teniente coronel.


Para estimular el celo de sus tropas y con


(.) Véase la Vida de Washington, por )[arshall. vol. J,
pág. 461, Y tambien las Cartas de Washington, vol 1, pá-
gina 432.


,.




228 HISTOR1A DE LOS CAP. Vll!.


el fin de organizar militarmente un cuerpo
de colonos, Dinwiddie publicó una proclama
ofreciéndoles 200,000 acres de tierr~ en el
Ohio, medida que no aprobó la legislatura de
Pennsylvania, por considerar que podria ha-
cer reclamaciones contra dicha concesion.


Una partida de cuarenta hombres, que al
mando del capitan Trent se habia dirigido
ya á las inmediaciones del Ohio, comenzó á
construir allí un fuerte por consejo de \Vas-
hington, quien á principios de abril salió de
Alexandría con dos compañías, llegando el
dia 20 á \Vills' Creek. En este punto tuvo no-
ticia de que los franceses, reuniendo una
fuerza considerable, habian ido á terminar
sus trabajos y la construccion del fuerte Du-
q uesne, llamado así por ser este el nombre
del gobernador del Canadá. Esto podia ya
considerarse como el primer acto hostil, y en
su consecuencia Washington formó un con-
sejo de guerra, y despues de despachar emi-
sarios para que le enviasen refuerzos resolvió
avanzar en direccion al Ohio. La marcha fué
en estremo lenta, pero al fin llegaron las fuer-
zas á Great Meadows, donde se levantó una
trinchera por órden de \Vashington, quien
se propuso fortificar mas cuidadosamente
aquel punto cuando supo que á pocas millas
se habia visto un destacamento francés que
seguramente no abrigaba muy huenas inten-
ciones. \Vashington resolvió buscar al ene-
migo, y guiado por los indios, no tardó en
encontrarlo (28 de mayo) en un sitio rodeado
de rocas y árboles, donde los franceses ha-
bian hecho varias cabañas para resguardarse
del agua. Tan pronto como aquellos vierQn
presentarse á \Vashington y su gente, cor-
rieron á las armas; siguió se una corta esca-
ramuza, y durante esta silbaron las balas
en derredor del jóven, cayendo á su lado un
hombre muerto. Jumonville, que era el jefe
de los franceses, pereció tambien con otros


nueve, y los que quedaron vivos se rindie-
ron (*).


La Force, hombre muy entendido, á quien
siempre consideró \Vashington como un pe-
ligroso adversario, se hallaba entre los pri-
sioneros , los cuales, en número de veinte y
dos, fueron enviados al gobernador Dinwid-
die,que estaba en, \Vinchester.


No faltó quien tratase de vituperar la con-
ducta de \Vashington por los tristes resulta-
dos de este encuentro, diciendo que la perso-
na de J umonville debió ser respetada, porque,
revestido del carácter de embajador, se dirigia
á intimar á los ingleses á que evacuasen el
territorio, y que por lo tanto \Vashington pa-
dia considerarse como un asesino. La verdad,
sin embargo, era que el destacamento man-
dado por J umonville, segun se probó por una
carta encontrada entre los papeles del jóven
oficial, se ocupaba en operaciones de campo,
reconociendo de paso el pais y enviando men-
sajes al fuerte Duquesne para dar cuenta de
lo que hacian los ingleses. Al escuchar los
cargos que se le hicieron, contestó \Vashing-
ton: «que si el enemigo se hubiera presenta-
do franca y lealmente, anunciándose como
embajador, en vez de permanecer oculto en
un paraje retirado, desde donde enviaba
espías para reconocer la posicion de los in-
gleses, mandando luego los partes á Mr. Con-
traceeur, no hubiera él procedido de la ma-
nera que lo hizo.


La repentina muerte del coronel Fry, en
\Vills' Creek, hizo recaer todo el mando en
\Vashington (**), y entonces su posicion lle-


/


(') Historia de los Estados-Unidos, por Bancroft , vol IY,
págs. 117-19.


("' ) Guillermo Fairfax, amigo fraternal de "\Vashington, habia
escrito á' éste aconsejándole que mandase á sus soldados
cumplir con los deberes religiosos, públicamente, en el
campamento, SQbre todo cuando hubiera en él familias in·
dias. lIízose así por primera vez en l\1eadows, y fué por
cierto una escena admirable, ti la par que imponente. ver




CAP. VII[. ESTADOS-UNIDOS. 229


gó á ser peligrosa en extremo, pues las fuer-
zas de los franceses eran mucho mas con-
siderables que las suyas, y empezaba á
sentirse la escasez de provisiones. En vista
de esto, el jóven jefe encargó al capitan
Mackay que se quedase con la compañía de
la Oarolina del Sur para custodiar el fuerte
Necesidad, situado en Great Meadows, y
cumplida esta órden, avanzó hácia el fuerte
Duquesne; pero vióse bien pronto obligado á
retroceder, porque los indios y franceses,
en número de 1,500, venian al encuentro, y
cayeron luego sobre dicho fuerte. \Vashing-
ton se defendió durante algunas horas, pero
no pudiendo resistir mas, contentó se con ob-


tener una honrosa capitulacion. A la
1754.. - .. t 4 d . l' l' , manana slgmen e, e JU 10, El JO-
ven comandante se puso de nuevo en marcha
dirigiéndose á \Vills' Oreek, donde se halla-
ban reunidas sus fuerzas y donde se habia
construido el fuerte Oumberland (*).


Aunque el resultado de la primera campa-
ña no fué satisfactorio, comprendióse que
Washington habia hecho-cuanto era huma-
namente posible en semejantes circunstan-
cias, y por lo tanto, la Asamblea le dió las
gracias, teniendo además la satisfaccion lie
que sus soldados, entre los cuales se distri-
buyeron 300 pistolas (1,100 libras), deposi-
tasen en él toda su confianza, reconocién-
dole como á un entendido jefe.


Mientras que \Vashington estaba ocupado
en esta e,spedicion contra los fran::eses, reu-


al jóven jefe presidiendo con serena gravedad aquella es-
traña multitud donde se confundian los soldados á medio
equip!\r, los leñadores, los voluntarios, las mujeres y los
niños, con los salvajes de abigarrados colores, entonando
todos sus oraciones con ejemplar devoeion.-. Vida de Was-
hington.» por Irving, vol. 1, pág. 128.


(') lIrr. Irving, (vol. 1, págs, 131-140) se estiende en minu-
ciosos detalles al hablar sobre este punto, y justificando á
'Vashington, prueba palmariamente que no merecía los car-
gos que se le hicieron respecto á la muerte de .Tumonville.
Advertiremos al lector que es tambien muy interesante la
relacíon de }lr, Sparks.-. Vida de vYashington, págs. Ro-55.»


niéronse en Albania en el mes de junio de
1754 varios comités que enviaban las Asam-
bleas coloniales de Nueva-York, Pennsylva-
nia, Maryland y Nueva-Inglaterra con objeto
de que celebrasen una sesion. El prin-'
cipal objeto era renovar el tratado con 1754..
las Seis Naciones, cuya amistad y auxilio en
aquella crísis tenia la mayor importancia.
Además de esto, presentábase la cuestion de
confederarse ó no las colonias, para la mú-
tua defensa, y en vista de las circunstancias,
resolvió se afirmativamente nombrándose un
delegado de cada una de aquellas para que
formase un proyecto de union. Franklin re-
dactó uno que fué aprobado por todos los
individuos de la comision, excepto el que
representaba á Oo~necticut. Hé aquí su con-
tenido: «Se formará un gran Oonsejo com-
puesto de cuarenta y ocho miembros: siete
de Virginia, siete de Massachusetts, seis de
Pennsylvania, cinco de Oonnecticut; cuatro
de cada una de las colonias de Nueva-York,
Maryland y las dos Oarolinas; tres de Nue-
va-Jersey, dos de New Hampshire y otros dos
de Rhode Island. Este número de cuarenta y
ocho debe sor fijo, y ninguna colonia estará
representada por mas de siete individuos ni
por menos de dos. El Oonsejo se cuidará, por
punto general, de la defensa de las colonias,
y al efecto debe suministrar hombres y dine-
ro, inspeccionar los ejércitos de las colonias,
espedir las órdenes necesarias y atender en
fin al bienestar general. Dicho Oonsejo ten-
drá un presidente general nombrado por la
Oorona, el cual podrá aprobar ó desestimar
los actos de aquel, y no se nombrarán oficia-
les militares sin el consentimiento de dicho
presidente.» «Tal era el documento que pue-
de decirse sirvió de base para lo que habia de
ser nuestra constitucion federal (*).»


«) Historia de los Estados-Unidos, por Hildreth, vol. 11,
pág 443.




HISTORIA DE LOS CAP. VIII.


Es digno de tenerse en cuenta que este unánime lev~ntar considerables fuerzas, y á
proyecto no fué apoyado favorablemente por fin de evitar las disputas que pudieran origi-
ninguna de las Asambleas coloniales ni por narse acerca del rango é importancia de los
la Junta superior de las colonias. Hé aquÍ lo oficiales, se publicó una órden general por la
que dijo Franklin veinte años despues refi- que se concedia la preferencia á los oficiales
riéndose á este asunto: «Las Asambleas to- del rey sin excepcion alguna. Semejante me-
das opinaron que en aquel documento habia dida disgustó naturalmente á hom1'lres como
demasiada prerogativa ~ y en Inglaterra fue- \Vashington y sus compañeros, y esto fué
ron de parecer que era excesivamente demo- causa de que aquel, impulsado por su amor
crático.» Nosotros creemos que el gobierno propio, presentara su dimision inmediata-
inglés no llevaria á bien la union entre las mente con la intencion de dedicarse á sus
colonias, toda vez que esto podria darles á asuntos personales.
conocer cuál era su fuerza, sugiriéndoles la A consecuencia de esto, nombróse al gene-
idea de proclamarse independientes. Ello es raJ Braddock comandante en jefe, el cual á
que se. resolvió, despues de reflexionar ma- principios de 1755 marchó á Chesapeake con
duramente, continuar la guerra con tropas dos regimientos británicos. La colo- 1755.
reales, debiendo las colonias facilitar todo el nia de Nueva-Inglaterra recibió órden


I


auxilio posible. para alistar dos regimientos de 1,000 hom-
Como quiera que se esperaba de un mo- bres cada uno, y Pennsylvania. tuvo que faci-


mento á otro que se rompiesen las hostili- litar 3,000 soldados. En el mes de abril Brad-
dades entre Inglaterra y Francia, los gober- dock celebró una junta en Alexandría con los
nadores reales ele las colonias tomaron sus gobernadores de las colonias, y allí se acor-
disposiciones para organizar una milicia,
siendo en esto eficazmente secundados tanto
por las colonias del Norte como por las del
Sur. Habiéndose sabido qüe estaba preparán-
dose para salir de Brest una escuadrilla de
buques fl~anceses con 4,000 hombres de tro-
pas, envióse al almirante Bosca\ven para
que interceptase su marcha; pero la mayor
parte de aquellos consiguieron desembarcar
sus fuerzas en el Canadá y en Louisburg, si
bien uno ó dos caveron en manos de los in-


u


gleses. La declaracion de guerra no se habia
hecho aun formalmente, mas á pesar de es-
to, los enemigos se hostilizaban uno á otro.


El gobernador Dinwiddie estaba muy clis-
gustado con la Asamblea por no haber que-
rido esta complacerle, aprobando ciertas
disposiciones que él tomó, y en todos sus
despachos quejóse repetidas veces de aquella.
Sin embargo, resolvióse por una yotacion


dó organizar tres espediciones; la primera,
mandada por dicho jefe, debia marchar con-
tra el fuerte Duquesne para arrojar á los fran-
ceses del Ohio; la segunda, á las órdenes de
Shirley, que acababa de ser nombrado mayor
general, se dirigiria contra el Niágara, ypor
último, la tercera, cuyo j efe era Jhonson,
hombre de gran influencia entre las Seis Na-
ciones, se encargó de tomar á Crown Point,
fuerte situado en la orilla oriental del lago
Champlain (*).


Braddock 'cra un bravo militar que se ha-
bia distinguido en los campos de batalla; pe-
ro no con ocia el modo de guerrear en el N ue-
vo Mundo, y lo que era peor, no se mostraba
dispuesto á seguir los consejos de personas


(') Segun cierto informe presentado á la .Tunta de Comer-
cio, la poblacion de las colonias era en aquella época de
t.300,OOO habitantes, entre lo~ cuales habria cerca de 3,000
negros. Nueva Francia apenas contaba 100,000 almas.




CAP. VIIf. ESTADOS-UXIDOS. 231


mas entendidas que él en este punto. Contra-
riado por la lentitu~ con que se desempeñaba
el servicio, especialmente respecto al traspor-
te de bagajes, no ocultó su enojo, y se indis-
puso con todos, sintiéndose cada vez menos
inclinado á escuchar las advertencias de na-
die. Franklin le visitó en Frederidon, en
cumplimiento de s.u deber, pues era adminis-
trador de correos, y le ofreció sus servicios
en todo cuanto dependiese de su ramo, prin-
cipalmente en la expedicion de los partes,
mens~es, etc., aventurándose tambien á ha-
cerle algunas indicaciones acerca de los peli-
gros que ofreceria la guerra especial que iban
~i emprender las tropas reales. Braddock
aceptó gustoso tan oportuna oferta, yalgu-
nos dias :plas tarde, hablando con Franklin
acerca de su plan de campaña, le dijo: «Des-
pues de tomar el fuerte Duquesne, pienso di-
rigirme á Kiágara, yen concluyendo allí,
marcharé sobre Frontenac si el tiempo no lo
impide, lo cual no es probable, porque Du-
quesne no me detendrá mas de tres ó cuatro
dias, y entonces no veo inconveniente en
continuar mi marcha hácia Niágara.» Y
luego añade Franklin: «Habiendo reflexio-
nado cuan larga era la linea que tenia que
recorrer el ~jército , por un sendero muy es-
trecho que debian abrir los soldados á través
de los bosques, y recordando la derrota que
sufrieron 1,500 franceses al querer, en cierta
ocasion, invadir el IIIinois, concebí algunas
dudas y temores acerca del éxito de la espe-
dicion, pero no me atreví á decir á Braddock
mas que estas palabras: - « Es indudable,
señor, que si llegais sin contratiempo á Du-
quesne con esas brillantes tropas y tan bien
provisto de artillería, no tardará en caer en
vuestro poder el fuerte, por mas que esté
muy bien fortificado y tenga una numerosa
guarnicion; pero, en mi concepto, las embos-
cadas de los indios son un grave peligro que


I


puede oponerse á vuestra marcha. Esos sal-
vajes por su rara destreza y'práctica del ter-
reno, pueden interceptar la estrecha y pro-
longada senda que ha de recorrer vuestro
ejército y caer de repente sobre el flanco de
las tropas, cortando la columna como si fuera
un hilo, sin dar tiempo á que se concentren
los soldados para socorrerse mútuamente.»
Braddock se sonrió cuando hube emitido mi
parecer, como compadeciéndose de mi igno-
rancia, y repuso: «Esos salvajes serán cier-
tamente un formidable enemigo para vuestra
bisoña milicia americana, pero tratándose
ele las disciplinadas y aguerridas tropas del
rey, no es posible que nos inspiren temor aI-
guno.»-Yo comprendí que era impropio se-
guir discutiendo con un militar sobre asun-
tos de su profesion, que naturalmente debia
entender mejor que yo, yno quise decir mas.»
El resultado no obstante demostró desgracia-
damente que en esta ocasion, el fi)ósofo juzgó
con mas juicio y perspicacia que el hombre
de guerra, entendido en la cienci:l. militar,
aunque lleno de preocupaciones en favor de
la rutina establecida.


Instado repetidas veces por Braddock,
\Vashington accedió á servirle de a'yudante de
campo, lo cual en su juicio lo proporcionaba
una ocasion para estudiar el arte do la guer-
ra bajo las órdenes de un hombre tan enten-
dido como el jefe de la espedicion. «El único
motivo qne me induce á tomar parte en la
lucha, decia el jóven en una carta que escri-
bió á sus amigos, es el laudable deseo ele servir
á mi pais, no los beneficios que pudiera alcan-
zar bajo el punto ele vista lucrativo. Me lison-
jeo que se me considerará como un voluntario,
.Y que por lo tanto no espero una rocompensa,
ni aspiro tampoco á obtener mando alguno,
puesto que segun se me ha dicho, no está
en manos del general Braddock darme un
nombramiento que tampoco aceptaria.»




232 HISTORIA DE LOS CAP. VIII.


El jefe de la espedicion, viendo que se pasa- flanqueada por dos barrancos ocultos entre
ba el tiempo y que sus tropas avanzaban muy árboles y malezas, cuando de repente se oyó
lentamente, pidió su parecer á vVashington, á pocos pasos una nutrida descarga. Enton-
y éste le aconsejó que siguiera adelante con ces se confirmaron los pronósticos de \Vas-
.una ·division armada á la ligera, encargando hington acerca de las emboscadas que tanto
al coronel Dunbar que con las demás fuerzas temia: atemorizada la vanguardia al ver que
formara la retaguardia. Braddock siguió el perdia la mitad de su gente bajo el fuego del
consejo y se puso en marcha con 1,200 hom- enemigo, retrocedió hasta donde se hallaba
bres y diez piezas de artillería de montaña, Braddock, que alarmado al,oir las descargas
pero no hizo aprecio de las advertencias de que menudeaban, avanzó con el resto de las
su entendido ayudante de campo, en lo tocan- fuerzas. Los terribles alaridos de los indios,
te á precaverse contra las emboscadas de los la incesante lluvia de balas que caia sobre las.
franceses y los indios. A fines del mes de ju- tropas y la imposibilidad de hacer frente á
nio sintióse \Vashington atacado de una fie- un enemigo invisible, introdujeron bien pron-
bre, viéndose obligado á quedarse en Yong- to una espantosa confusion entre las filas de
hieny, en casa de un amigo suyo llamado el los soldados, sin que bastaran á evitarla los


doctor Craik; pero ansioso de reunir- heróicos esfuerzos que durante tres horas
1755. se con el ejército, y aunque estaba mortales estuvo haciendo el intrépido Brad-
muy débil, púsose en marcha el dia 3 de julio, dock. A este jefe le habian matado ya cinco
llegando el8 al campamento. Braddock habia caballos, y aun seguia animando á los suyos,
tardado un mes en recorrer unas cien millas cuando recibió un balazo, que atravesándole
y le faltaban aun quince para llegar al fuerte los pulmones, le hirió de muerte. El infeliz
Duquesne. Al dia siguiente debia darse el Braddock se empeñó en que le dejaran morir
ataque, y \Vashington rogó al jefe que se le en el mismo lugar de la derrota, pero sus sol-
permitiera destacar á los esploradores de Vir- dados le llevaron lejos de allí, conduciéndole
ginia para que examinasen los pasos l)elí- á un sitio mas seguro. Los ayundantes de
grosos que era aun necesario atravesar, pero campo Orme y Morris, así como Sir Peter
Braddock se negó á ello resueltamente y has- Halket y su hijo, estaban tambien mol'tal-
ta con cierto enojo. Fué un curioso espectá- mente heridos, y Washington, que desplegó
culo al dia siguiente, 9 de julio, ver la pompa un valor estraordinario y una gran presencia
y aparato militar con que las tropas~ como de ánimo llevando y trayendo las órdenes de
si estuvieran de gala, se pusieron en marcha Braddock, sirvió constantemente de blanco á
para dirigirse á Monongahela, con bayoneta las balas enemigas, cuatro de las cuales le
calada, estendidas las banderas y tocando los atravesaron la levita, despues de haberle ma-
tambores. \Vashington contempló deleitado, tado dos caballos. El haber escapado ileso de
tan belicosa escena, y algunos años despues tan terrible catastrofe, fué verdaderamente
se le oyó decir muchas veces, que aquel fué milagroso, y bien puede decirse que aquel á
uno de los mas magníficos espectáculos que quien la Providencia protegia de una mane-
presenciara en su vida. Serian ya cerca de ra tan marcada, estaba destinado á prestar
las dos de la tarde cuando las tropas acabaron aun grandes servicios á la causa de la liber-
de pasar el rio, é iban ascendiendo por una tad (*). Horacio Gates, que fué mas tarde
cuesta cubierta de altas yerbas y troncos, y n Se sabe por una conocida tradicion, suficientemente




CAP. VJII. ESTADOS-UNiDOS. 233


un general de nota en la revolucion, quedó
tambien herido gravemente, y atinque las
fuerzas de Virginia pelearon con la mayor
bravura, todo fué en vano, porque el pánico
se habia apoderado de las tropas, que disper-
sándose en todos sentidos, huyeron iÍ la des-
bandada, abandonando bagajes y artillería á
un enemigo, que segun se vió luego, solo
constaba de un pequeño destacamento de fran·
ceses y soldados del Canadá, y unos 600 in-
dios. En aquella accÍon homicida perecieron
veinte y seis oficiales, quedando treinta y seis
tuera de combate; en la clase de tropa se con-
taron mas de 700 hombres entre muertos y
heridos, no habiendo pasado de sesenta las
bajas de los indios y franceses. Los que que-


. confirmada, que muchos años despues, Washington fué vi-
:óitado por un anciano y venerable jefe indio, el cual le con-
fesó que durante la batalla, le habia tirado val'Ías veces,
encargando á sus guerreros hicieran lo mismo, pero viendo
que ninguna de las balas le tocaba, dedujo quc el jóven hó-
roe se hallaria bajo la prot!)ccion del Gran Espíritu. Dcsde
aquel momento, y fiel á sus creencias, dejó de atentar con-
tra la vida de Washington.


daron vivos, huyeron sin detenerse hasta al-
canzar al coronel Dunbar que mandaba la
retaguardia. El malogrado Braddock espiró
el 13 de julio, C<) y \Vashington rezó junto
á sus restos mortales el oficio de difuntos.
Cuando el moribundo se hallaba on su 'pos-
trer momento, reconoció su error en no se-
guir los prudentes consejos del ayudante, y
sus últimas palabras fueron: ¡ Quién lo hu-
biera creido! Dunbar y sus tropas se dirigie-
ron apresuradamente al fuerte Cumberland~
y á despique de cuanto pudiera decirse, no
quisieron detenerse un momento hasta llegar
á Philadelphia. La victoria alcanzada por los
franceses era de lo mas estraordinario que
pudiera darse, y no dejó de producir su efec-
to sobre las colonias, puesto que compren-
dieron, por primera vez, q ne sus altas ideas
acerca del poderío y fuerza de las tropas bri-
tánicas, eran algo exageradas.


( ') Léase la lJisloria de la espedicion contra el {uf,rle
Duquesne en 1755, al mando del Mayor General Edua¡'do
Braddocko Es un volúmen digno de exam°i'narse .


. ~., .. ..:


TOMO J.




CAPÍTULO IX.
1755-1763.


PROGRESO Y CQNCLUSION DE LA GUERRA.


E;;peLlicion á la llahía de Fundy.-AcaLlia y los franceses neutrales.-Su espatriacion.-EspeLlicion de Shirley contra el Os-
wego.- Guillermo Johnson.-Iufluencia con los indios. -Hendrick.-Butalla dellugo ,Jorge.-Muerte de Dieskau - El fuer-
te William Henry.-Los indios en la frontera. - Accion en Pennsylvania y Virginia.-Washington es nombrado coronel.-
Campaña de 1755.-Declaracion de guerra por los ingleses.-El gefe Loudon.-Bradstreet en Oswego.-Montcalm se
apod;ra de este último punto.-Su actividad y pericia.-Morosidad de LouLlon.-Proyectos para 1757.-Loudon mar-
eha contra Louisbourg.-Montcalm asalta el fuerte ,,yilliam Henry.-Matanza de las tropas por los indios despues de la
rendicion.-Gran alarma en las colonias.-Quejas y descontento general.-Pitt, primer ministro.-Su enérgica política-
Ataque á Louisbourg.-Toma de la plaza.-Espedicion Lle ALercromLie eontra Ticonderoga.-Muerte de Lord Howe.-
Abercromhie ef' def'titllido y le reemplaza Amherst.-Bradstreet marcha contra el fuerte Frontenac.-Forbes se apode·
ra del fuerte Dllquesne. - Plan de campaña en 1759. - Se resuelve la conquista del Canadá, - Espedicion de Amherst y toma
de Ticonderoga.-Prideaux y Johnson toman á Niágara.-Ataque de Quebec.-·Muerte de Wolfe y de Montcalm.-Ren-
dicion del Canadá.-Casamiento de Washington.-Es nombrado miembro de la Cámara de los Comunes.-Las colonias
eelebran alegremente la victoria obtenida sobre los franceses.-Guerra de los Cherokees en el Sur.-Su progreso y su
Hn.-Otis.-Su elocuencia.-Lucha entre los franceses é ingleses en las Indias Orientales.-La paz de París.-Los
ingleses quedan dueños del continente.-Disturbios con los indios.-La conspiracion de Pontiac.-Fin de la lucha.


Mientras el Almirante Boscawen cruzaba la mayor parte de ellos procedentes de Beau'
la costa de Terranova para sorprender á la
fiota francesa, que segun hemos dicho antes
consiguió evitar el encuentro del enemigo,
embarcábase en Boston ~ con direccion á la
Bahía de Fundy, un cuerpo de ejército de
10,000 hombres. El territorio en que se ha-
llaba aquella colonia francesa se habia usur-
pado, segun se dijo luego, á la provincia de
~ova-Scotia. El coronel Monckton tomó el
mando de las tropas, y á principios de junio
de 1755 apoderóse fácilmente de los fuertes


Beau Sejour y Gaspereau; el fuerte
t755. .


erigido en la embocadura del rio San
.luan, fué abandonado é incendiado al aproxi-
marse los ingleses.


No habia sido difícil arrojar al enemigo de
la Bahía de Fundy, pero entonces no se supo
qué pD¡rtido tomar respecto á los colonos fran-
ceses, cuyo número ascendia á unos 1,500 (*),


( . ) ~urray dice en su EJislori a de la A mérica Británica,
que el número de colonoiO' no bajada de 17 á 18,000.


Bassin, Minas y las márgenes de Annapolis.
Los pobladores de esta última colonia, que se
habian duplicado desde que Nova-Scotia llegó
á ser una provincia británica', eran aun
franceses en lenguaje, en religion y en sus
afecciones, y como mantenian inteligencias
con los sacerdotes del Canadá, podia ser muy
probable que intentasen infringir las condi-
ciones de neutralidad á que se habian suje-
tado. En la rendicion del. fuerte Beau Sejour
se cogieron 3,000 jóvenes con las armas en
la mano, y no siendo lógico dejar libre á toda
la poblacion para que esta fuese luego á re-
forzar el Canadá ó Cabo Breton, hízose ne-
cesario disponer de aquella gente de UI\ modo
ú otro. Boscawen y los principales jBfes se
reunieron en consulta para decidir sobre este
punto, resolviendo al fin espulsar por com-
pleto á los colonos franceses, trasportándolos
luego á distintas provincias británicas; y
esto á pesar de haberse estipulado espresa-




CAP. IX. HISTORIA DE LOS ESTADOS-t:XIDOS.


mente al entregar el fuerte Beau Sejour, que
los habitantes no serian molestados. Pero el
honor y la lealtad se sacrificaron, preva-
leciendo la crueldad y la traicion, sin que los
autores de aquella injusticia mostrasen com-
pasion alguna, con tanto mas motivo cuanto
que la derrota de Braddock, de que ya te-
nian conocimiento, habia endurecido un poco
sus corazones. Resuelta, pues, la suerte de
aquellos infelices, los ingleses guardaron por
el pronto el secreto, y de allí á poco, habien-
do invitado á los colonos con un fütil pretesto
tÍ que se reuniesen en sus iglesias, rodeáron-
les con un cordon de tropas, intimándoles la
órden de marcha. El dia 10 de setiembre
toda aquella pobre gente, escoltada. por una
fuerza considerable, fué conducida al punto
de embarque y arrojada en los buques desti-
nados al trasporte. En medio de la confusion
(lue se originó, las mujeres se vieron separa-
das de sus esposos, y los hijos de sus padres,
para ser conducidos á distintas colonias, sin
la esperanza de volverse á ver jamás. Sus
tierras, sus cosechas, su ganado, todos sus
hienes , en fin, escepto el mueblaje de las
casas, fueron declarados propiedad do la Co-
ron a , y á fin de impedir que pudieran ali-
mentarse los que habian huido á los bosques,
.Y con el fin de obligarlos á que se entregaran,
la tropa destruyó las nacientes cosechas, que-
mando los graneros y las casas con todo
cuanto contenian. Mas de 1,000 de aquellos
infelices desterrados fueron conducidos á
Massachusetts, donde á causa del horror
(lue inspiraban los papistas no se les conce-
dieron ni aun los consuelos de la religion
que profesaban. Cada colonia tuvo que reci-
bir una parte de los errantes prisioneros, y
esto era una carga mas, que la comunidad
no se mostraba muy dispuesta á sobrellevar.
Algunos de aquellos desgraciados consiguie-
ron encaminarse á Francia, al Canadá, á


Santo Domingo y á la Louisiana, pero fueroll
muy pocos, pues la mayor parte murieron de
pena en una tierra estraña (*).


Entre tanto Shirley se dirigia desde Alba-
nia á Oswego, donde pensaba embarcarse
para ~iágara ; pero la marcha tuvo que ser
bastante lenta á causa de los obstáculos que
presentaba aquella regíon, en la que era
preciso abrir los caminos y atravesar los rios.
Muy debilitados todos por las enfermedades.
y no poco abatidos con motivo de haberse
recibido la derrota de Braddock, á cU,ya
muerte debió Shirley ser ascendido al grado
de éomandante en jefe, empleó se la
'1 . t d 1 d· t755. u tima par ,e e mes e agosto en
construir dos fuertes e? Oswego, reuniendo
huques y haciendo grandes preparativos para
avanzar sobre Niágara. A pesar de esto, no
se adelantó nada por el pronto, y se abando-
nó la empresa á causa de la estacion, lo cual
valió una severa censura tí Shirley por su
inaptitud.


.Johnson, que mandaba las tropas enviadas
contra Crown Point , era en todos conceptos
un hombre muy notable. Ilabia nacido en
Irlanda, y sus grandes disposiciones, su as-
pecto imponente y agradables maneras le
hicieron ohtener una grande influencia entre
los indios, cuyo trage adoptó, y cuya vida
salvaje parecia agradade mucho. Su posi-
cion como agente británico con las Cinco
Naciones, le proporcionaba la oportuniélad
de estar en continuo, trato con los indios, no
solo para bien de su pais, sino tambien en
beneficio propio. La siguiente historia ilus-
trará al lector sobre este punto. Ilabia un
famoso jefe JVIohawk ,llamado comunmente
el rey Hendrick, el cual era tan avaro corno
valiente, y á quien gustaban mucho lásjoyas
y los adornos del trage. Cierta mañana fué al


e) Mr. Longfellow se sintió inspirado con este tema en su
Evangelina, un cuento de la Acadia.




236 HISTORIA DE LOS CAP. IX.


castillo de Johnson, y habiendo visto una fuerza üicilmente, habiendo perecido en el
. levita ricamente bordada, ideó un hábil es- combate el jefe inglés y Hendrick , el jefe in-
pediente para tomar posesion de ella.-«Her- dio (*). Conseguida esta victoria, Dieskau
mano, dijo á Sir \Villiam al volver otro dia á avanzó acto continuo para atacar el campa-
visitarle, yo soñar anoche. »-« ¿ De veras?» mento de Johnson, que, protegido por su
repuso su interlocutor; «¿ y qué ha soñado posicion y fortificado con algunos cañones
mi hermano rojo?» - « Yo soñar que esa le- procedentes del fuerte Eduardo, resistió el
vita ser mia.» -« Pues bien, vuestra es, ataque, rechazando al enemigo, que tuvo
contestó Johnson sin vacilar.» Poco tiempo grandes pérdidas. Dieskau, mortalmente he-
despues recibió el jefe indio la visita del Ba- rido, fué hecho prisionero, y toda su gente
ronet, quien, dirigiendo una mirada sobre huyó en direceion á Crown Point. Parece ser
el espacioso paisaje que se estendia ante su que los franceses perdieron en esta accion
vista, dijo á Hendrick:-«Hermano, anoche unos 1,000 hombres, y los ingleses solo 300~
tuve un sueño.»-« ¿ Y que soñó mi hermano debiendo advertir que las tropas de Hampshi-
inglés?» replicó el jefe.-« Yo soñé que toda re encontraron los bagajes de Dieskau y se
esa estension de terreno era mia;» repuso apoderaron de ellos. A estos tres combates,
Sir \Villiam , señalando un espacio de unas que tuvieron lugar el mismo dia, se les dió
veinte millas en cuadro. Al oir esto, Hen- el nombre de batalla del lago Jorge, cuyo
drick se puso un poco sério, pero compren- buen éxito valió á Johnson ser hecho caba-
diendo en qué compromiso se hallaba, replicó llero, recibiendo además una gratificacion de
al fin: - «Hermano, esa tierra es vues- 5,000 libras. Los colonos consideraron esto
tra, pero hacedme el favor de no soñar otra como una gran victoria.
Yez.» Sin embargo, Johnson no quiso marchar


Las tropas que mandaba Johnson, en contra Crown Point, segun todos esperaban,
número de 6,000 hombres, avanzaron en di- y aunque los colonos de Nueva-Inglaterra le
reccion del lago Jorge, mientras que el Baron
Dieskau, subiendo por el Champlain con donacion de ciertas tierras de su propiedad para fundar una
otros 2,000 y habiendo desembarcado en el escuela gratuita, que fué mas tarde el Colegio Williams.
estremo oriental de aquel lago, marchaba á (') Hendrick era hijo dc un jefe Mohegan, casado C01l


una mujer de la tribu de los Mohawks, y se distinguió entre
SU vez contra el fuerte Lyman , mejor cono- las Seis Naciones. estendiéndose su fama hasta Massachu-
cido con el nombre de fuerte Eduardo. Pero sctts, donde,en 1751. le consultaron los comisionados acerca
variando su plan de ataque, el jefe francés del modo de educar á los jóvencs de su nacion. En el en-


cuentro con Dieskau , mandaba como jefe 300 Mohawks. Era
resolvió sorprender á Johnson, y como a(~er­
tase á encontrar en un estrecho desfiladero
que habia á tres millas del campamento ene-
migo, un cuerpo de tropas del Massachu-
setts, en número de 1,000 hombres, con unos
cuantos indios Mohawks , al mando del co-
ronel \Villiams (*), Dieskau derrotó á esta


(') Mr. IIildreth observa muy juiciosamente que el coro-
llcl Williams no necesitaba ganar ninguna batalla para ad-
qnirir gloria, puesto que al pasar por Albania habia hecho


grave y sentencioso cn el consejo, intrépido en la lucha, y
son dignos de mencion algunos de sus dichos. Cuando se
propuso enviar un destacamento al encuentro del enemigo
y se quiso fijar el número que habia de componerlo, dijo
Hendriek : aSon pocos para pelear j demasiados para morir.»
Al indicarse la conveniencia de dividir el aestacamento en
tres grupos. el jefe indio cogió tres estacas y replicó: «Poned
las tres juntas y no las rompereisj tomad una sola, y os será
fácil conseguirlo.» Siguióse el consejo del viejo guerrero,
pero no se observaron las preca uciones que él indicó, y esto
rué causa de que Williams cayera en una emboscada. Hen-
drick fué un buen amigo de los blancos ¡" mereció la amistad
que le profesaban




CAP. IX. ESTADOS-{;XlDOS_ 237


tildaron ele incapaz y poco enérgico, aquel
jefe alegó que faltaban víveres y medios de
trasporte, y no hizo mas que mandar cons-
truir el fuerte \Villiam Henry cerca del
último campo de batalla, despues de lo cual
licenció á sus tropas hasta el invierno.


Las colonias de Pennsylvania, Maryland
y Virginia estaban continuamente en peli-
gro, porque los indios, instigados por los
franceses T aprovechándose de la poca glo-
riosa retirada del coronel Dunbar, hacian en
ellas frecuentes incursiones. En su conse-
cuencia , 'Ylorris , gobernador de Pennsylva-
nia, escitó á la Asamblea á que facilitase los
medios necesarios para defender la frontera,
pero aquella se ocupaba entonces de arreglar


5 cierta cuestion de impuestos' con los 175 . ..
propIetarws , y como por otra parte,


abundaba en las ideas de los cuáqueros que
se oponian á la guerra, no hizo aprecio de
las indicaciones del gobernador. Sin embar-
go, en el mes de noviembre votó la Asamblea
una suma de 50,000 libras para atender á la
defensa pública, lo cual fué cau:;;a de que
varios de sus miembros cuáqueros hicieran


puntos relativos á una enojosa cuestion sobre
su rango militar y su autoridad.


El año 1755 no terminó mlly satisfado- "
riamente para los que esperaban grandes
cosas, y cuando Shirley celebró una junta en
Nueva-York con los gobernadores de las co-
lonias, hallóles muy p~co dispuestos á se-
cundar sus deseos respecto á emprender
nuevas espediciones contra los fuertes Du-
quesne, Niágara y Crown Point.


Al volver \Vashi-ngton á sus cuarteles en-
contróse con que toda la frontera estaba alar-
mada por las frecuentes incursiones y atro-
cidades que cometian los indios. El
., d ' b 1756. Joven coman ante s~ consagra a con
el mayor celo á la obra que le habian confia-
do, pero careciendo del suficiente apoyo J
auxilios necesarios para atender á todas pal'-
tes, y profundamente conmovido además
ante las escenas que diariamente tenia que
presenciar, escribió una carta al gobernador
Dinwiddie en la cual se leian estas palabras:
«Las amargas lágrimas de las mujeres y las
súplicas de los hombres me inspirari tan
doloroso sentimiento y tan honda afliccion.


dimision de su cargo. que yo me sacrificaria gustoso entregándome
La Asamblea de Virginia votó 40,000 li- al enemigo, si esto bastara para evitar tantas


bras, y se emitieron bonos del tesoro por esta desgracias.·» \Vashington no perdonó esfuer-
cantidad, disponiéndose al propio tiempo que zo alguno para remediar el mal en aquellas
se consignaran 300 para \Vashington por su apuradas circunstancias, y todos reconocie-
valerosa conducta cuando acompañó á Brad- I ron en él un esclarecido patriota que hon-
dock, y otras varias gratificaciones para raba á su pais.
algunos oficiales que escaparon con vida En el mes de mayo de 1756 Inglaterra
de aquella funesta acciono Organizóse de declaró formalmente]a guerra á Francia, :r
lluevo el regimiento de Virginia, confiándo- en su consecuencia el general Abercrombie~
se el mando á \Vashington y nombrando á que habia adquirido cierta reputación en e]
Stephens teniente coronel, y á mediados de continente, se puso en marcha poco despues
setiembre púsose en marcha esta fuerza con con algunas fuerzas; pero el conde de Lou-
direccion á Winchester, donde se estableció don, nuevo comandante en jefe, no llegó has-
el cuartel general. Sin embargo, al llegar el ta fines de julio. Reforzar la guarnicion que
invierno , Washington tuvo que hacer un se dejó en Os,vego , era la primera cosa en
viaje á Boston para tratar con Shirley ciertos que debia pensarse, y por lo tanto envióse




IIJSTOmA DE LOS CAl'. IX.


tí dicho 'punto un destacamento de tropas al
mando del teniente coronel Bradstreet, quien
consiguió llegar á su destino sin contratiem-
po, á pesar de que una considerable fuerza
de franceses trató de oponerse á su· marcha.
Los franceses y los indios fueron batidos, y
poco despues otra partida de tropas de re-
fresco llegó á reforzar las filas de los ingleses,
con lo cual se pudo ya preparar con ven-
taja la defensa. Al reunirse Bradstreet con-
..:\bercrombie, dióle partG de que el enemi-
go intentaba apoderarse de Oswego, y en
vista de esto despacháronse algunas tropas
hácia aquel punto, pero como quiera que
estas últimas retardaran su marcha por la
morosidad de Lord Loudon y por haberse
negado Albercrombie á salir responsable
de las medidas que se adoptaran, frus-
tróse el éxito de la espedicion , cayendo el
fuerte en poder de los franceses, mandados
por Montcalm. De este modo mas de 1,000
hombres, 35 piezas de artillería y la flotilla
<le barcos construidos para la espedicion de
Niágara quedaron en poder del enemigo, en
tanto que las tropas británicas, mandadas
por Webb , huian aterradas para refugiarse
en Albania.


La victoria que obtuvo el enemigo se debió
principalmente á la llegada de un nuevo jefe
de quien diremos dos palabras. Luis José,
marqués de Nlontcalm de Saint Veram, ha-
hia nacido en el castillo de Candiac, cerca de
Nismes en 1712, siendo hijo de una familia
ilustre, no solo por su nobleza, sino por sus
hechos de armas. Aunque destinado á la car-
rera militar, recibió tan escelente educacion,
fiue siempre tuvo un gusto decidido por la li-
teratura y las ciencias, y á no haber muerto
tan pronto, se le hubiera elegido miembro de
la Academia francesa. Antes de ser nombra-
do comandante en jefe de los ejércitos de
Francia en la América del Norte, el marqués


de Montcalm se habia distinguido ya por su
bravura en muchos lances de honor. Tal era
el jefe que acababa de llegar á Quebec con un
refuerzo considerable de tropas, y el cual.
clespues de haber conservado con sin igual
éxito el honor de las armas francesas, mu-
rió, gloriosamente, á la vez que el general
Wolfe, en el campo de batalla, habiéndose
elevado un monumento en memoria de aque-
llos héroes.


Prescindiendo del feliz resultado que obtu-
vo Armstrong en su ataque contra el fuerte
Kittaning, principal ciudad de los indios en
las márgenes del Allegany, puede decirse que
pasó toda la estacion sin que se adelantase
absolutamente nada, pues las enferme~ades
causaron muchas bajas; las tropas se retira-
ron á sus cuarteles de invierno, y lo único
que consiguió el gabinete de Lóndres fué ate-
morizará los ciudadanos de Nueva-York
para que concedieran alojamiento gratis á los
oficiales del ejército. A principios del año si-
guiente 1757, celebró se un consejo en Boston
,Y se acor~ó defender las fronteras, enviando
al propio tiempo una espedicion contra Louis-
burg, para lo cual se pidieron 4,000 hombres
á Nueva-Inglaterra, y 2,000 á Nueva-York y
Nueva-Jersey. La Asamblea de Cuá-
l d P ' 1 . t . t 757 . (eros e· enns'y vama vo.o una su-
ma de 100,000 libras; pero alegando que lo
hacia por fuerza, despachó á Flanklin á In-
glaterra en clase de ag'ente para que espusie-
ra sus quejas. Por su parte \Vashington hizo
en Virginia lo que buenamente pudo para
atender [í, la defensa del país, pero era evi-
dente que en tanto que el fuerte Duquesne
estuviese en poder de los franceses, costaría
mucho trabajo resguardar la frontera. Tam-
bien en el Sur hubo alguna lucha con los in-
dios, pero no de gran importancia.


A principios del mes de julio, Lord Loudon
se embarcó en Nueva-York con 6,000 hom-




CAP. IX. ESTADOS-{;NIDOS. 239


l)res de tropas regulares, habiéndosele agre- mutilados por el tomaltawk de los indios. Mas-
gado en Halifax una flota de once buques al de 1,000 m~jeres degolladas yacian por el
mando del almirante Holborne, q~e llevaba suelo en horrible confusion, y el sangriento
consigo otros 6,000 soldados. Desgraciada- y espantoso espectáculo que se ofrecia á la
mente esta espedicion se retrasó tambien, vista, era demasiado repugnante para que
pues i 7 buques franceses consiguieron entrar nosotros intentemos describir tan bárbara
en el puerto de Louisburg, y como esta plaza carnicería.» La rendicion del fuerte \Villiam
contaba con una fuerte guarnicion, conside- Henry causó gran inquietud y alarma en to-
róse inútil atacarla, .r Loudon se volvió á das las colonias, y acto continuo se


d· l\,f 1 t· .. 1757. ~ueva-York. ISpUSO que Hiassac lUse ts summIS-
En tanto que los ingleses proyectaban apo- trara 20,000 hombres de milicias, pero Monf-


derarse de la citada plaza, Montcalm, con su calm, satisfecho con su reciente victoria, se
energía característica, resolvió dar un golpe retiró al Canadá sin tratar de medirse otra
de mano, y subiendo por el lago Jorge á la vez con sus enemIgos.
cabeza de 8,000 hombres, sitió el fuerte Wi- De este modo, despues de tres campañas y
lliam Henry, de cuya custodia estaba encar- grandesesfuer'zos por parte de los colonos,
gado el coronel Monro con una guarnicion los franceses quedaron aun dueño~ del cam-
de 2,000 hombres. V.,r ebb se hallaba en el fuer- po, conservando en su poder los fuertes de·
te Eduardo, á 14 millas de distancia, con
4,000 soldados, por lo cual no era fácil que
pudiera auxiliar á su compañero, tanto mas
cuanto que el ataque fué tan vigoroso, que
Monro se vió en la precision de rendirse, si
bien con la condicion de que las tropas salie-
sen con los honores de la guerra, llevando
sus bagajes hasta el fuerte Eduardo. A los
indios, aliados de Montcalm, no les agradó
esta condicion, y ansiosos del pillaje y del
saqueo, cayeron despues sobre las tropas que
se retiraban, sin que podamos nosotros decir
hasta qué punto se hallaria dispuesto Mont-
calm á tolerar tan infame traicion por parte
de los indios, que sacrificaron á su furia cen-
tenares de víctimas. Al hablar de aquella
horrorosa escena, dice Israel Pútnam: «El
fuerte fué destruido, todos los edificios y bar-
racas se redujeron á un mont-on de ruinfts, y
el enemigo se llevó los cañones, los pertre-
chos militares y todos los barcos. El humo
del incendio era sofocante, yen medio de las
llamas viéronse fragmentos humanos, cabe-
zas y huesos medio consumidos y cadáveres


Louisburg, Crown Point, Ticonderoga, (1<)
Prontenac, Niágara y todos los puestos mi-
litares que se estendian hasta el Ohio. Ade-
más de esto consiguieron destruir los fuer-
tes de Oswego, y obligando á las Seis Nacio-
nes á que permanecieran neutrales, pudieron
hacer la guerra ventajosamente en las fron-
teras. No es de estrañar pues que las colonias
estuvieranJ descontentas y pensaran adoptar
medidas mas vigorQsas para rechazar al ene-
mIgo.


Por aquella época, Guillermo Pitt, despues
Conde de Chatham, fué llamado, mas bien
por el voto popular que por gusto de Jorge II,
para encargarse de los negocios tanto de las
colonias como del estranjero. Persuadido de
que él era uno de los pocos que podrian sal-
var el pais en aquellas circunstancias, adop-
tó las enérgicas medidas que requeria el caso,


( ') Ticonderoga es una corrupcion de la palabra iroquesa
Cheonderoga, que significa aguas l'uidosas, r que aplicaron los
indios á las aguas de las cascadas del Lago Jorge. Los fran-
ceses construyeron cerca de aquel, en 1756, un fuerte que se
llamó Fuerte Carrilton.




240 HISTORIA DE LOS CAP. IX.
eligiendo con la mayor prudencia los agentes


encargados de su ejecucion. Sus pro-
1758. yedos para la conquista del Canadá
comunicaron nueva vida á las colonias, y co-
mo se dió órden para pagar los gastos de guer-
ra que estas hiciesen, reuniéronse al momen-
to considerables fuerzas, que aumentadas con
las tropas procedentes de Inglaterra, forma-
ron bien pronto un total de 50,000 hombres,
que á las órdenes de Abercrombie, coman-
dante en jefe, debian atacar á la vez á Louis-
bourg, Ticonderoga y el fuerte Duquesne.


A principios del mes de junio, el almirante
Boscawen se presentó delante de la primera


de dichas plazas con una flota com-
1758. t d ' . , h b d pues a e tremta y oc o uques e
guerra y un ~jército de 14,000 hombres al
mando del general Amherst, á cuyas fuerzas
solo podia oponer Louisbourg los tres mil
soldados de que constaba la guarnicion y
once buques que se hallaban en el puerto. El
mal estado de las fortificaciones no permitía
sostener un sitio regular, y así es que al
vigoroso ataque de los ingleses, que causó
grandes pérdidas al enemigo, vióse obligada
la guarnicion á capitular el dia 27 de julio.
Al intrépido \Volfe, que mas tarde llevó á
cabo tan grandes empresas, se debió el feliz
éxito de esta primera campaña, cuyo resul-
tado filé quedar en poder de los ingleses el
fuerte Louisbourg con toda su artillería y
municiones, San Juan de la Isla, con sus
dependencias, y poco despues Cabo Breton.
Los vencedores encontraron en este último
punto 221 cañones y 18 morteros con una
considerable cantidad de municiones. Los ha-
bitantes de Cabo Breton fueron enviados á
Francia en buques ingleses, pero la guarni-
cion, incluso los oficiales y los marinos, en
número de 6,000 hombres tuvieron que pasar
á Inglaterra en calidad de prisioneros. Am-
herst se em bareó para Boston con sus tro-


pas, y desde aquella ciudad continuó su
marcha hácia la frontera.


Algunas semanas antes de la toma de
Louisbourg, se embarcó el general Aber-
crombie con unos 16,000 hombres en \Villiam
Henry y cruzó luego el lago Jorge para em-
pezar las operaciones contra Ticonderoga,
llevando en su compañía á Israel Putnam,
famoso despues en la Revolucion, que man-
daba con el grado de Mayor un regimiento de
tropas. Cuando hubieron desembarcado, di-
vidiéronse las fuerzas en cuatro columnas,
los ingleses en el centro y los provinciales en
los flancos, y en este órden dirígiéronse al
encuentro de las avanzadas francesas, que,
compuestas solo de un batallon, retrocedie-
ron precipitadamente, destruyendo á su paso
las tiendas de campaña. Mientras que Aber-
crombie continuaba su marcha á través de
los bosques, en direccion á Ticonderoga, pro-
movióse una gran confusion en las columnas,
por haber encontrado estas las fuerzas que
se retiraban huyendo del lago Jorge, pero
en aquel momento Lord Howe, á la cabeza
de la columna del centro, cayó sobre el ene-
migo, y sin hacer aprecio de las advertencias
de Putnam, que trataba de disuadirle, atacó
y dispersó á los franceses, matándoles mu-
cha gente y haciendo ciento cuarenta y ocho
prisioneros. En esta escaramuza, el intrépi-
do Howe recibió un balazo en el pecho, que
le tendió sin vida en el campo (*). La guarni-
cion de Ticonderoga constaba de unos 2,000
hombres, pero habiendo sabido que en el fuer-


(') Entre los oficiales reales no habia ninguno tan popu-,
lar y generalmente admirada como Lord Howe, y su muerte
se consideró como una calamidad pública. El célebre Stark,
el héroe de Bennington, que le apreciaba y queria mucho,
declaró luego que si Howe hubiese vivido, no hubiera podi-
9-0 ser un verdadero whig en la revolucion, por la mucha in-
fluencia que ejercia aquel bravo militar Massachusetls eri-
gió un monumento á su memoria para demostrar su senti-
miento por tan sensible pérdida. Vol. 1, pág. 33.




CAP. IX. ESTADOS-U:>imos. 241


te se esperaban refuerzos de un momento á
otro, Abercrombie resolvió dar el asalto sin
aguardar la artillería, y en su consecuencia
dictó las órdenes oportunas á las tropas, que
se lanzaron intrépidamente sobre las obrns
avanzadas, bajo el fuego del enemigo. Por
desgracia, en frente de aquellas, á una gran
distancia, se habian cortado una inflnidad de
árboles, cuyas r;:tmas y troncos, no solo en-
torpecieron la marcha de los sitiadores, sino
que les dejó espuestos á un fuego graneado,
que hizo grandes destrozos en sus filas. Vien-
do que no era posible atravesar los parapetos,


hombres, incluso las tropas de Pennsylvania
y Virginia y los americanos reales de la Ca-
rolina del Sur. La marcha de estas
f' t' h h f 758. uerzas se re raso mue o por no a-
ber hecho aprecio el general Forbes de las
advertencias de \Vashington, quien le acon-
sejabtt avanzar por el camino abierto ante-
riormente por Braddok, en vez de construir
otro desdeRaystown á Juniata. La vanguar-
dia á quien se encomendó este trabajo fué
sorprendida como la de aquel malogrado ge-
neral, perdiendo 200 hombres, y al llegar
Forbes el dia 8 de noviembre con el resto de


de nueve piés de altura y que eran ·mucho las fuerzas, opinó que seria mejor abandonar
mas fuertes de lo que pareció en un princi- la empresa, en vista de que el invierno se
pio, Abercrombie abandonó el ataque despues acercaba rápidamente, que era necesario
de cuatro horas de lucha, retirándose al dia abrir un camino de 50 millas de estension á
siguiente con la mayor precipitacion al fuerte través de los bosques y que sus tropas, en fin,
William Henry. La conducta de este jefe fué desanimadas y abatidas, comenzaban á deser-
censurada de tal modo que se le destituyó, tal', Pero por una casualidad providencial,
disponiéndose que le reemplazase Amherst capturáronse algunos prisioneros, y habién-
como comandante en jefe. I dose sabido que la guarnicion francesa se


Por el pronto, no se volvió á intentar nada' hallaba muy debilitada, reanimáronse los
contra Ticonderoga, pero la última corazones y se resolvió hacer un supremo


f 758. derrota de los ingleses. quedó sufl- e,sfuerzo para apoderarse del fuerte Duques-
cientemente compensada, porque el coronel ne antes de recibir este socorro. Dejando pues
Bradstreei se embarcó en Oswego con 3,000 la artillería detrás, avanzaron las tropas á
hombres, y presentándose el 25 de agosto través del bosque, por el cual no podian re-
ante el fuerte Frontenac (ahora Kingston), correr sino muy pocas millas al dia, y ha-
asaltó la plaza, que estaba desprevenida, y se lIándose ya á pocas horas de la plaza (24 de
apoderó de ella al primer ataque. En esta ac- noviembre), supieron que la guarnicion, re-
cion fueron apresados nueve buques, yel fuer- ducida á 500 hombres, se retiraba hácia el
te quedó completamente destruido, siendo Ohio despues de haber pegado fuego á las
muy pocas las pérdidas que tuvo Bradstreet, obras avanzadas. Entonces los ingleses to-
á pesar de que las enfermedades causaron maron poses ion del fuerte abandonado, y
bastante mortandad en las tropas. Termina- habiendo cambiado su nombre de Duquesne
da la espedicion, los soldados construyeron por el de Pitt, y dejando en él la fuerza ne-
el fuerte Stanwix cerca del pueblo llamado cesaria para su custodia, retiróse el resto de
Roma. las tropas al punto de partida. De este modo


La espedicion dirigida contra el fuerte Du- las fronteras de Virginia, lVIaryland y Penn-
quesne iba al mando del general Forbes, sylvania quedaron libres de las escursiones
componiéndose el cuerpo de ejército de 7,000 I de los indios, y poco despues construyóse en


TOllO I. 31




242 HISTORIA DE LOS CAP. IX.


la frontera oriental el fuerte Pownall para
tenerlos en jaque é impedir su comunicacion
con el Canadá.


Merced al buen éxito de la campaña de
1758, Pitt encontró al Parlamento dispuesto
á secundar sus deseos, respecto á emprender
la guerra contra el Canadá, y por su parte
la8 Asambleas coloniales obraron pronta· y
enérgicamente, pues ya habían reembolsado
cerca de un millon de dúros por cuenta de los
gastos de la guerra. En su consecuencia, las


. colonias reunieron 20,000 hombres
1.659. d t t' d' e ropas que es UVlcron lspuestas
para el servicio en la primavera de este año,
abrigándose fundadas esperanzas de obtener
un éxito brillante.


El plan adoptado fué el mismo que Phipps
y \Varren concibieron en otra ocasiono
Amherst debía avanzar por el lago Cham-
plain con 12,000 hombres de tropas regulares
y provinciales, en tanto que el general Pri-
deaux marcharia sobre Niágara, despues de
]0 cual, y siendo ya dueños de este último
punto, Ticonderoga y Crown Point, ambos
jefes, en uníon con \Volfe , se dirigirian con-
tra Quebec. El heróico oficial (*) que hemos
nombrado últimamente, llegó de Inglaterra
en la primavera anterior, presentándose en
el Saint Lawrence en el mes de junio con un


( ') .Taime ,ro.¡ olfe, hijo segundo de un coronel que habia
servido á las órdenes de }Ialborough, nació en el vicariato
de \Yestcrham, en Kcnt, el dia 2 de enero de 1727. Cuando
entró en el ejército, en compañía de su padre, era un mu-
chacho de catorce años, y de tan débil contestura, que hubo
que desembarcarle en Portsmouth. Cuando se puso bueno,
reunióse otra vez con las tropas y tomó parte en las batallas
de Dettingen y Fonlcnoy , así como tambien en la accion de
La Feldt , donde el mismo duque de Cumberland le dió pú-
blicamente gracias en medio del campo de batalla. Su rele-
yante merito llamó bien pronto la atencion de Pitt, quien,
prescindiendo de los reglamentos ordinarios, le nombró
brigadier general, asociándole con Amherst en la espedicion
contra Louisburg. Tenia éscelentes cualidades, y á pesar de
su carácter enérgico y emprendedor y su sed de gloria, ¡¡US-
tábale en estremo la vida doméstica.


ejército de 8,000 hombres de tropas regula-
res, formando tres divisiones á las órdenes
de Monckton, Townshend y Munay.


La espedicion del general Amherst tuvo
que retrasar un poco su marcha, y no pudo
presentarse ante Ticonderoga hasta fines del
mes dejunio. Gracias á la superioridad naval
de la Gran Bretaña, no consiguieron los
franceses reforzar la plaza, y así es que la
guarnicion no pudo resistir el ímpetu de las
fuerzas del general inglés, por lo cual Ti-
conderoga y luego Crown Point quedaron
abandonadas yen poder de los vencedores.
Una séríe continuada de tempestades y
la falta de buques impidieron' al general
Amherst llevar á cabo todo su plan de cam-
paña, y en vez de unirse á \Volfe, ó de
avanzar hácia Montreal ,·tuvo que retirarse
á sus cuarteles de invierno en Crown Point.
Las tropas de New Hampshire, al mando del.
xlayor Rogers,' asaltaron en el mes de octu-
bre el pueblo indio llamado Saint Francis,
que dflstrll'yeron completamente, resguar-
dando así la frontera de los temibles ataques
de aquellos, salvajes.


A principios de julio llegó á Niágara el
general Priddeaux, pero mientras estaba
dirigiendo las operaciones de sitio, murió á
consecuencia de haberse reventado un cuñon,


,


y el mando de las fuerzas se confió de nuevo
á Sir Guillermo Johnson. Este general, acti-
vando vigorosamente el plan de su antecesor,
prosiguió el ataque contra Niágara, con tal
intrepidez, que bien pronto hizo adelantar
á los sitiadores hasta llegar á cien varas del
camino cubierto. Entre tanto los franceses,
alarmados ante el peligro de perder una
plaza que era para ellos la llave de su impe-
rio interior en América, habian reunido un
considerable cuerpo de tropas regulares pro-
cedentes de las guarniciones de Detroit,
Tenango y Psesqu'ile así como tambien una




CAP. IX. ESTADOS-UNIDOS. 2~3


partida de indios ~ con cuyas fuerzas r\sol-
vieron hacer levantar el sitio si era posible.
Pero los franceses fueron completamente
derrotados: el fuerte se rindi6 al dia siguien-
te, y quedaron prisioneros 600 hombres, que
se enviaron '3" Nueva·York. Segun el plan


/ proyectado, Johnsón debia. seguir su marcha
para operar en el Saint Lawrence de con su-
no con Amherst ,y \Volfe, pero la falta, de
buques á propósito y la escasez de provisiD-
nes se lo impidieron. ASÍ, pues, \Volfe se
quedó completamente solo para emprender el
sitio y toma de Quebec.


Este general, segun ya hemos dicho antes,
llegó el 26 de junio de. la. isla. de Orleans.
Quebec , ese Gibraltar de la América, segun
se le ha llamado, estaba defendido por 2,000
soldados de tropas regulares y algunos miles
de milicianos é indios al mando de Mont-
calm, que haciendo mucho tiempo. preveia el
ataque, como dice Murray en su Historia de
la América Británica (*), habia tenido tiem-
po suficiente para atrincherarse y fortificar
su posicion~ si bien es cierto que estaba muy
escaso de víveres. El enemigo trató primera·
mente de destruir la flota inglesa por medio
de brulotes, pero consiguióse sujetarlos con
harpones, y no causaron ningun daño. Entre
tanto el general Monckton fué á ocupar
Point Levi, enfrente de Quebec, y desde
aquel punto comenzó á bombardear la plaza
vigorosamente; pero aunque se destruyeron
varias casas, Jas fortificaciones no sufrieron
ningun daño, reconociéndose entonces que
no era fácil tomar aquella sin atacar á viva
fuerza las trincheras de los franceses. Esto
es lo que resolvió llevar á cabo el intrépido
W olfe , y al efecto, el 31 de julio hizo un
desembarco, pero ocurrió un grave contra-
tiempo, pues los granaderos se lanzaron con


(') Vol. 1, págs. 175-178,


,


demasiado ímpetu é irreflexion , dando lugar
á que Montcalm, fuertemente parapet~do
entre Quebec y Montmorenci , les hiciera un
fuego mortífero, en tanto que los rifles de los
indios causaron fatales destrozos obligando
á.los sitiadores á retroceder con una pérdida
de 500 hombres.


\Volfe sintió de tal modo este percance y
fué tal su disgusto, que se resintió su salud,
viéndose acometido de una fi~bre violenta, y
en un despacho que dirigió á MI'. Pitt, ma-
nifestóle, entre otras cosas, que la flota. su
mas poderosa arma, no poqia obrar contra
la. muralla de roca que defendia á Quebec , y
que sus debilitadas fuerzas tenian que tomar
posiciones fortificadas y defendidas por tropas
casi tan numerosas como las suyas. Sin em-
hargo, tan pron.to como se lo permitió su
salud, reunió un consejo de guerra y deseó
que los oficiales consultasen entre sí ,propo-
niéndoles al mismo tiempo un segundo ata-
que á las líneas francesas, aunque evitando
los errores que se cometieron la primera vez.
Todos opinaron unánimemente que esto era
inútil, pero el brigadier general rrownshend,
segundo jefe, propuso que se intentara un
segundo ataque por el otro lado de Quebec,
desde donde podrian ocuparse las alturas de
Abraham que dominaban la ciudad, S01'-
prendiendo así al enemigo desprevenido por
aquella parte. \Volfe aprobó esta medida y
dispuso todo lo necesario para. realizar el
plan, mandando primeramente que se dis-
trajera la atencion de Montcalm en su pri-
mera posicion, lo cual se hizo de tal modo
que el enemigo no pudo prever lo que se in-
tentaba. Eljefe francés observó sin embargo
que se ponian en movimiento algunas tropas
en direccion al rio, pero contentóse con en-
viar á De Bougainville, á la cabeza de 1,500
hombres, á Cabo Rojo, posicion situada á
nueve millas de Quebec.




HISTORIA DE LOS CAP. IX.


En la noche del 12 de setiembre embar-¡-«Alabado sea Dios; ahora muero feliz!»
cáronse las tropas con el mayor silencio y No podemos menos de reproducir aqu'í las
se dirigieron en dos divisiones al punto co- palabras del general Townshend respecto á
nocido ahora con el nombre de Ensenada de su heróÍco amigo (*), cuya pérdida acibaró
Wolfe, donde habia un precipicio tan pro- la alegría que causara tan brill~nte victoria.
fundo que aun el mismo general dudó fuera -«No me avergüenzo al confesaros que mi
posible escalarlo. Sin embargo, los Highlan- corazon no participa del contento general ni
ders (montañeses) de Fraser , agarrándose á me embriaga tampoco el triunfo de nuestras
los troncos y las matas que allí crecian, armas, pues si es cierto que solo tengo que
pronto álcanz~ron la cúspide, y al poco llorar la muerte de un amigo como el general
tiempo consiguió se que subieran todas las "VoHo, la patria en cambio tiene que lamen-
tropas y ocuparan en buen órden una esten- tar la pérdida del mas firme sosten de sus
sa plataforma. Asombrado Montcalm ante"la honores y gloria. Si el mundo comprendiese
inesperada presencia del enemigo en aquel cuán cara nos cuesta la toma de Quebec,
sitio, comprendió al momento que si no se acaso fuera el sentimiento mayor que la ale-
conseguia arrojar á los ingleses de semejante gría. Nuestro único c'onsuelo es pensar que
posicion , Quebec estaba perdido, y en la es- la Providencia no le destinaba á vivir mucho
peranza de que no habrian llegado aun todas tiempo, pues su contestura era muy débil, Y
sus fuerzas, lanzóse al ataque con 1,500 hom- estaba además resuelto á lanzarse en laR
.bres de infantería lig>era y una partida de batallas y acometer empresas que le hubie-.
indios, que rompieron el fuego emboscándose ran inmortalizado (**).»
entre las malezas. Pero los ingleses no qui- Apenas terminada la batalla, apareció De
sieron gastar su pólvora en balde; aguarda- Bougainville con la retaguardia, pero al saber
ron á que se acercara el grueso de las tropas, el éxito de aquella, se retiró apresuradamen-
que ya iba avanzando en son de ataque, con te, El dia 18 obtuvo la plaza una honrosa
el mejor órden , y cuando estuvieron solo á capitulacion, segun la cual los franceses
cuarenta varas de distancia, rompióse el serian enviados á su pais en vez de quedar
fuego en toda la línea, al que se siguió una prISiOneros.
brillante carga á la bayoneta. La primera Sin embargo, el Canadá no estaba con-
descarga fué decisiva: \Volfe y Montcalm quistado aun, y como, á causa del invierno,
cayeron á la vez heridos de muerte, y el no creyeron prudente Amherst y Johnson
fuego llegó á ser horroroso, pero al fin los continuar las operaciones, el general Levi,
franceses retrocedieron, y los intrépidos
Highlanders acabaron de completar la victo- (') Véase, sin embargo, lo que dice MI'. Bancroft en su re-
ria. Al caer Wolfe mortalmente herido, es- lacion, vol. IV, pág. 339, donde vitupera severamente al ge-


neral Townshend por la bajeza con que se condujo durante
clamó :-« i Sostenedme! no quiero que me
vean caer mis valientes soldados!» Habién-
dole conducido á cierta distancia, y como
oyese que gritaban: - « i Ya huyen! ¡ya
huyen!» preguntó que quién huia , y al de-
cirle que el enemigo, diÓ aun algunas órde-
nes con voz breve, y espiró esclamando:


la batalla.
(") El cadáver de W olfe fué enviado á Inglaterra, donde se


le dió sepultura, erigiendo un monumento á su memoria
en la Abadía de Westminster. Un pequeño poste indica el
sitio donde cayó, en las llanuras de Abraham, y en la parte
mas elevada de la ciudad, se levantó luego una pir*mide en
la que se grabaron los nombres de WOLFE y MONTCALM,
y que estaba destinada á perpetuar la memoria de aquellos
héroes y de la batalla en que murieron cubiertos de gloria.




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41




CAP. IX. ESTADOS-UNIDOS.


que habia reunido en Montreal unos 10,000
hombres, concibió el designio de recuperar á
Quebec antes de que la plaza recibiese socor-
ro por tierra ó mar. Animado, pues, del deseo
de dar un golpe de mano, desembarcó sus
tropas el dia 27 de abril de '1760, Y avanzó
hasta las Alturas de Abraham, disponiéndose


á sitiar la plaza en regla. El general
1760. .


Murray, encargado de la custodia de
Quebec, contaba en un principio con una
guarnicion de 6,000 hombres, pero habiendo
quedado estos reducidos á la mitad á conse-
cuencia de las enfermedades, y conociendo
aquel oficial que tan escasas fuerzas no eran
suficientes para sostener el sitio, hizo una
salida y atacó al enemigo en Sillery el dia 28
de abril. A pesar de la intrepidez de sus sol-
dados, que se batieron como leones, Murray
sufrió una completa derrota, esperimentando
grandes pérdidas; mas si en este caso pudo
culpársele de haber obrado con harta ligere-
za, debió dispensársele por la actividad que
desplegó luego para poner á Quebec en estado
de defensa y por haber conservado la ciudad
hasta, el 15 de mayo, en que llegó el almi-
rante Swanton con su flota é hizo levantar el
sitio al enemigo.


El ejército francés se reconcentró entonces
en Montreal, donde el marqués de Vaudreuil
intentó hacerse fuerte, pero viéndose rodeado
por las tropas del general Amherst y por las
que llegaron de Quebec y de Niágara , tuvo
que capitular el dia 8 de setiembre de 1760,
habiendo obtenido por condicion que no se
maltratara á los habitantes, que se les per-
mitiera observar su culto y que se respetara
la propiedad de las comunidades religiosas.
De este modo quedó en poder de los vencedo-
res la ciudad de Montreal y todo el Canadá.


«Así terminó, dice Mr. Irving, la lucha
entre Francia é Inglaterra que tanto tiempo
se habian disputado el predominio, siendo de


notar que el primer tiro se disparó en el en-
cuentro que tuvo \Vashington con De Ju-
monville. Un diplomático francés (el',


. i 59.
conde de Vergennes) se consolaba de
aquellas derrotas por creer que el triunfo de
Inglaterra le seria fatal, puesto que con él
perderia el dominio que siempre tuvo sobre
sus colonias, las cuales; no necesitando ya la
proteccion de la madre patria, se proclarna-
rian independientes (*) tan pronto como esta
exigiese que aquellas le ayudaran á sobre-
llevar su pesada carga. Este era tambien el
parecer de Montcalm en algunos puntos, y
son dignas de citarse sus palabras al hablar
sobre esta cuestion, pues creemos no dejaba
de ser una persona entendida en la materia.
«Las colonias han tenido la fortuna de llegar
á una situacion floreciente, pues son nu-
merosas y ricas, y contienen en su seno todo
cuanto pueda exigirse para las necesidades
de la vida. Inglaterra ha cometido la torpeza
de permitir que se establezcan allí las artes,
la industria y el comercio, lo cual era rom-
per la cadena de necesidades que obligaba á
las colonias á depender de la Gran Bretaña;
y si no fuera por el temor de que los france-
ses se presentasen á sus puertas, hace' tiempo
que aquellas hubieran sacudido el yugo, pro-
clamándose independientes y formando cada
provincia una república separada. De todos
modos, los colonos preferirian mas bien á sus
paisanos que á los estraños, siguiendo, sin
embargo, la máxima de no obedecer ciega-
mente. Una vez conquistado el Canadá, y
cuando todas las colonias formen un solo
pueblo, si la vieja Inglaterra llegara á perju-
dicar sus intereses, ¿ creeís, amigo mio, que
los americanos lo consentirian? Y en el caso
de una revolucion, ¿qué podrían temerh


\Vashíngton es una parte tan esencial de


(') . Vida de Washington. vol. l. pág. 308.




246 HISTORIA DE LOS CAP, IX,


la histüria americana, que no. püdemüs me- tribus hostiles habian sido. aniquiladas. A cün-
nüs de recürdar ciertüs hechüs del mümentü, secuencia de la guerra cün lüs Cherükees, ha-
que le cünciernen. El dia 6 de enero. de 1759 llábanse aun en cüntinua alarma las fronteras
se casó cün Mrs. Marta Custis , y algunüs de la Carülina, pues aquella fürmidable tri-
meses despues, habiéndüsele elegido. miem- bu, despues de la rendiciün del fuerte Du-
brü de la Cámara de lüs Cümunes, presentóse quesne, en cuyo. hecho. de armas tümarün.una
en \Villiamsburg para ücupar su puesto.. La parte activa, trabarün una lucha fürmal cün
Cámara acürdó celebrar este suceso. hünran- lüs pübladüres de Virginia, sin que se pueda
do. á su querido. 'Washingtün, y apenas hubo. I saber exactamente cuM fué el ürigen de aque-
éste entrado. en el salün , elüradür Mr. Rü- lla. Segun se dice, parece que lüs Cherükees
binsün prünunció un elücuente discurso. en cügierün algunüs caballüs que encüntrarün
nümbre de Virginia, que daba gracias á su cürriendü pür el büsque~ pero. que pertenecian
distinguido. hijo. pürlüs serviciüs que prestara á ciertüs propietarios de Virginia, lüs cuales,
al pais. \Vashington se levantó para cüntes- cünsiderandü aquello. cümü un rübü, matarün
tar, pero. quedóse cürtadü, sin que le fuese á diez ó düce de lüs que juzgaron culpables.
püsible prünunciar una palabra. «Sentaüs, Resentidüs lüs indiüs ante semejante ultraje
Mr. \Vashingtün, dijo. Rübinsün cün una yescitadüs pür lüs franceses, creyerün que
agradable sonri.sa , vuestra müdestia iguala lüs colünüs querian esterminarlüs cümpleta-
á vuestro. valür, y este escede á tüdü cuanto. mente, y en su cünsecuencia re8ül-


d' , l' " El b d L'tt 1759, pu lera espresar mI enguaJe.» • Vlerün vengarse. gü erna. ür 1-
Grande fué la alegría de las cülünias pür el letün no. quiso. intervenir en el asunto- para


feliz éxito. de la guerra cün Francia, y Nue- arreglar la cuestiün,. y en üctubre de 175~)
va-Yürk lo. demüstró mas que ninguna ütra dirigióse al territüriü de la citada tribu cün
po.rque co.n esto. quedaba zanjada la cuestiün 1,500 hümbres; pero. tuvo. que retirarse apre-
de sus límites y podia reclamar mas territo- suradamente porque las enfermedades y so·
rio. A causa de la repentina muerte de De- bro todo las deserciones diezmaron las filas
lancey, ocurrida en el mes de julio de 1760,. de los soldados, dándose con esto. por termi~
fué nombrado teniente gobernadür Cadwalla- nada la espedicion. Püco despues vülvieron
der Oolden, quien á pesar de tener ya 70 años, lüs Oherokees á la carga, y entonces se envió
cüntinuó otros 16 desempeñando su destino., un espreso al general Amherst, el cual des-
viéndüse cün frecuencia encargado de todos tacó 1,200 hombres á las órdenes del coronel
los negocios, por las repetidas ausencias de Montgümery para que fuesen en auxilio de
los gobernadores (k). Tambien Nueva-Ingla- las Carülinas. Este nuevo. jefe se dirigió al
terra tenia mütivos para regücijarse, pues territürio de lüs indios, llegando. á, tiempo.
sus fronteras se vieron libres de las temibles para salvar el fuerte Príncipe Jorge, situado
incursiones de los indios, cuyo poder queda- cerca del Savannah, que se hallaba bloquea-
ha co.mpletamente destruido, puesto. que las do. por los salvajes, y destruyó á su,pasü tü-


das las cülünias de los indios. Viendo que los (') Al Dr. Fr:.mcis debemos el saber que el Dr, Colden fué , t' Cherokees se enardecian lejos de m 1-
el primer espositor del sistema Lineano, en el Xuevo-Mundo. J, 1760.
y el que lo esplicó en las orillas del Hudson casi ínmedíata- midarse, 1'Iontgomery avanZo. hasta
mente despues de haberlo anunciado el ilustre Sueco, Col- Etchoe, SU capital, cerca de la que habian
den, además de su llistoria de las Cinco Naciones, era tam-


acampado aquellos para oponerse á la mar-bien el autor de varias obras científicas y literarias




CAP. IX. ESTADOS-17NIDOS. 247
,


cha del enemigo, (27 de junio). Montgomery torzado allí con la milicia colonial, avanzó en
tenia que atravesar un profundo valle cubiel'- direccion al punto donde 'Montgomery fue-
to de malezas, por medio del que arrastraba ra rechazado poco tiempo antes (10 de junio).
sus aguas un rio cenagoso; y á fin de prote- Los Cherokees se batieron valerosamente du-
ger este paso, envió al coronel Morrison con rante algunas horas, pero fueron al fin der-
una compañia de esploradores, pero estos rotados por completo, y al ver que el enemigo
fueron atacados repentinamente por los in- destruia sus pueblos y almacenes, asolando
dios, que precipitándose desde una embosca- todos sus campos, viéronse precisados á re-
da, mataron al jefe y á varios de sus hombres fugiarse en sus desiertas montañas .y á pedir
al disparar los primeros tiros. En aquel mo- la paz. Esta les fué concedida con la condi-
mento llegó la infantería ligera y se rompió cion de que entregaran cuatro de sus guerre-
un nutrido fuego por ambas partes; mas los ros para fusilarlos delante del ejército, ó en
indios se mantuvieron en su posicion hasta su defecto cuatro pieles de cráneo de indio,
que, atacados de' flanco por los. ágiles Hi- condicion brutal y degradante de que se les
ghlanders, retrocedieron lentamente para ir á dispensó luego por haber solicitado esta gra-
tomar posicion en una colina, desde donde cia, del gobernador Bull, uno de los jefes mas
observaron los movimientos del enemigo. Su~' anCIanos.
poniendo los indios que Montgomery avan- A pesar del natural regocijo de las colonias
zaria há9ia Etchoe, corrieron á dar aviso á á quienes halagaba sobremanera el triunfo
sus mujeres é hijos para oponer una resis· obtenido por las armas inglesas en América,
tencia mas desesperada, pero el jefe inglés, no no dieron aq ueilas señales de llevar á malla
creyendo prudente seguir adelante, se retiró intervencion de la madre patria respecto á
á Charleston, disponiéndose á marchar en sus derechos y privilegios, y una prueba de
direccion al Norte con arreglo á las órde- ello fué la cuestion de auxilios. A principios
nes que recibiera. AIgun tiempo despues los; de agosto de 1760, Pownall, gobernador de
Cherokees de las tierras altas, sitiaron el Massachusetts, habia sido reemplazado 1)01'
fuerte Loudon, que tuvo que rendirse _por Francisco B3rnard, quien, teniendo la mas
hallarse la guarnicion muy debilitada, yaun alta idea de la autoridad de Inglaterra sobre
cuando se puso por condicion que se respeta- las colonias, hizo los mayores esfuerzos para
rian las vida;s, faHóse á la promesa, pues los llevar á cabo los proyectos del ministerio,
indios mataron al capitan Demeré y otros secundado por Tomás Hutchinson, que fué
treinta hombres, llevándose á los demás para nombrado teniente gobernador y jefe de jus-
venderlos como esclavos. Los Cherokees, ticia, con gran descontento de Otis, á quien
que habian conseguido reunir hasta tres mil prometiera algun tiempo antes uno de estos
guerreros, continuaro~ entonces asolando cargos el gobernador Pownall. Precisamente
las fronteras, y llegaron á inspirar tal temor, en aquella ocasion, y á consecuencia de ha-
que todos pidieron' con la mayor instancia al ber empezado las colonias á mantener cierto
general Amherst enviase de nuevo las tropas tráfico con las islas de Francia, el gabinete
que mandara retirar. Como quiera que ya se inglés dictó las órdenes oportunas para que
habia terminado la conquista del Canadá, el se observasen con rigor las disposiciones re-
general Grant volvió á la Carolina á la cabe. lativas al comercio, tan perjudiciales á los
za de un regimiento de Highlanders, que re- intereses mercantiles, y á fin de que no se




248 HISTORIA DE LOS CAP. IX.


eludiese la ley, autorizóse á los agentes para germinar las ideas de patriotismo; aquel fué
que practicaran registros en las casas ó lu- el primer acto de oposicion á las medidas ar-
gares sospechosos. Al tener conocimiento de bitrarias de la Gran Bretaña, y allí en fin
esta medida, los comerciantes resolVieron opo- I fué donde nació la Independencia, que á los
nerse á ella resueltamente, é instaron á r quince años, es decir, en 1776, se proclamó
Thatcher y á Jaime Otis, hijo. del orador, unánimemente.» Al poco tiempo fué elegido
para que defendiesen su causa. El segundo Otis representante de Boston y jefe de la Oá-
de estos, como abogado del Almirantazgo, mara, y su influencia se dejó sentir en la
no podia buenamente hacerlo, mas arrastra- cuestion que mas tarde ocurrió con el gabi-
do al fin por su celo patriótico, presentó la nete inglés.
dimision de su cargo y aceptó luego las ofer- Conquistado el Canadá, las armas britá-
tas de los comerciantes. En el dia señalado nicas se volvieron entonces contra las islas
para la vista la Cámara del Consejo de la Casa francesas de la India Oriental, yen el mes
de la Ciudad de Boston, se hallaba ocupada de noviembre dé 1761 embarcóse en Nueva-
por una numerosa concurrencia, compuesta York el general Monckton, á quien se confió
en su mayor parte de oficiales del gobierno y el mando de u~a espediciop. compuesta de dos
de los principales habitantes, y el abogado ·buques de línea, cien transportes .Y 12,000
ele la corona abrió la sesion, pronunciando hombres de tropas regulares y de las colo-
un largo discurso y fundando sus reclamacio- nias, contándose entre los oficiales, Gates y
nes en el principio de que el Parlamento de ::Vlontgomery, tan célebre despues en la guer~
la Gran Bretaña se debe considerar como su- ra de la Revolucion. El éxito de la empresa
premo legislador del reino. Thatcher, que era fué completamente satisfactorio, pues todas
uno de los primeros abogados de la ciudad, le las islas francesas cayeron en poder de los
contestó ingeniosamente y rebatió sus argu- ingleses; pero como á consecuencia ele cierto
mentos, estendiéndose en consideraciones pu- enlace entre las diferentes ramas ele la casa
ramente legales; pero Otis, á quien tocaba de Borbon, tuvo que contraer España una
hablar despues, no queriendo encerrarse en alianza con Francia para declarar la guerra
tan estrechos límites, atacó las disposiciones á la Gran Bretaña, se hizo preciso humillar
relativas al comercio, calificándolas de· opre- á este nuevo enemigo, á cuyo efecto organi- .
soras y hasta inconstitucionales, y se espresó zóse una segunda espedicion, que en agosto
con tal ardor y vehemencia, que entusiasmó de 176.2 se apoderó de laRabana. Las
al público, haciéndole reflexionar sobre cier- armas de Inglaterra se vieron enton- 1762.
tos puntos de la mas grave importancia. Al ces triunfantes en todos los puntos, sus cru-
describir esta escena, dice Adams : «Otis se ceros habian limpiado los mares, y el enemi-
espresaba con fuego, y hacie~do un rápido go no tuvo mas remedio que consentir en una
sumario de los sucesos históricos, citando fe- paz humillante, cuyos preliminares se firma-
chas, estendiéndose en observaciones respecto ron en Fontainebleau en noviembre de 1762.
á la legalidad de las autoridades y profeti- Segun las condiciones de aquella, toda la
zando en fin los acontecimientos futuros, des- América del Norte desde el Mississipí hasta el
truyó todos los argumentos de sus contrarios Atlántico, fué cedida á la Gran Bretaña, y
con el rápido torrente de su impetuosa elo- I la isla y ciudad de Nueva-Orleans á Espafía,
cuencia. Desde este momento comenzaron á I con toda la Louisiana y la parte Oeste del




CAP. IX. ESTADOS-UNIDOS. 249


Mississipí. A esta última nacion s.e le devol-
vió tambien la Habana en vez de la Plorida,
que fuó en adelante una de las provincias


Británicas de América. El dia 10 de
1763. febrero de 1763 se ratificó pública-
mente la paz de París entre las dos partes
contendientes.


En este mismo añe, los indios conbinaron
un vasto plan de ataque é hicieron grandes
destrozos en muchos puntos. Los Delawares
,y los Shawanese, que ocupaban entonces las
orillas del Muskingum, y Sciota Nliami, pro-
vocados por los pobladores del Alleganies é
incitados acaso por las artificiosas intrigas
de los franceses, emprendieron un ataque
simultáneo en el mes de junio en toda la fron-
tera de Pennsylvania y Virginia. El célebre
Pontiac, hombre de grandes disposiciones,
fué el alma de este movimiento, que sirvió
solo para probar cuanta era la influencia de
Sir \Villiam J ohnson, el cual impidió que las
Seis Naciones tomasen parte contra los blan-
cos (*). Los indios mataron y saquearon a
los traficantes ingleses, sorprendiendo luego


('.) Como los límites de nuestra historia no nos permiten
estendern9s en detalles, aconsejamos al lector (Iue vea la
admirable obra de Mr. Parkman titulada: Histuria de la C01\s-
piracion de Pon/iac y de la Guerra de las lri/;us norte-ame-
ricanas, contra las colonias inglesas, despues de la conquista
del Canadá.


TOMO lo


todos los puestos comprendidos entre el Ohio
y el lago Erie. Solo Niágara, Detroit y el
fuerte Pitt, resistieron el ataque á pesar del
riguroso bloqueo que tuvieron que sufrir, y
las tropas que envió el general Amherst en su
auxilio no llegaron á su destino sin grandes
contratiempos. Esta ]u<:ha fué caustt de que
un cuerpo de colonos escoceses ó 'irlandeses
tomasen una sangrienta revancha en el pue-
blo de Paxton, en PennsylvilllÍa, donue ata-
caron una tribu indefensa y dieron muerto
á una porcion de hombres, mujeres y niños,
persiguiendo sin tregua á los fugitivos y pe-
netrando despues en Philadelphia para ester-
minar á los salvajes que se habian refugiado
en aquella ciudad. Costóle mucho trabajo á
Franklin reunir alguna milicia para defender
á los habitantes de Paxton é "impedir aque-
lla sangrienta venganza, y desgraciadamente
no fué posible disponer de los medios necesa-
rios para castigar á los asesinos.


El general Gage, nuevo comandante en
jefe en América, dispuso una leva do trOllas
para terminar la guerra con los indios y or-
ganizó dos espediciones, que marcharon,
una por Pittsburg y la otra por los
1 P d . 1 1 . 1764. agos. oCo· espues, v16nc ose os In-
dios vigorosamente atacados, creyeron pru-
dente consentir en la paz.




CAPÍTULO X.
1764 -1766.


INGLATERRA PROVOCA LA CONTIENDA.


Progreso de las coloni8s.-Su rir¡ueza ~. adelantos.-La llama dc la libertaLi. -Cómo ClllI)(~ZÚ la discordia y causas r¡1H~ la
produjeron.-Obscrvaciones filosóficas de !\Ir. Guizot.- Política del Gobierno inglés.-AutOl'itlad del Parlamento sobre
las colouias.- Opinion de Mr. 'Valpole respecto á los impucstos.-Plan de .Torge Grcn\'ille.-Cómo llegó á conocimien-
to de los alücricanús.-Resolucion dcl Congreso de iVlassaclluseHs.-Instrucciones á los agentes cn Inglaterra. - El fo-
lleto de Otis.-Conducta de las otras colonias.-Hazoncs que tuvo Grenville para no acelerar la aprobacion de la ley
del scllo.-Opinion de los COI01108 sobre cste punto.-Ignorancia de Inglaterra acerca de la situacion de América.-
Pregunta de Townsllcnd. - Elocucnte contestacion del Coronel Barré. - Aprobacion del bill.- Carta de FrankJin á Thomp-
80n.- Patricio llemy y la Asamblca de Virginia. - Debate yiolento. - El discurso de Henry. - Manifestaciones popula-
res cn yarias colonias.-Reullioll del Congreso colonial cn Nueya-York.-Sus actos.-Motin en Nueva-York.-Los hijos
¡le la libertad. - Cambio del ministerio inglés.-Parlamento de 1765.-Discurso de I'itt.-Discurso de Grenville.-Elocuen ..
te contestacion de Pitt.- Franklin en la Cámara de los Comunes.-Anulaeion de la lp.y del seUo.-Opiniones de Cnm-
den.-Aprobaeion del rey.-Alegría general en Inglaterra y su n~sllltado.-Apélldice al eapítulo x.-CarLa de Franklin
á \V. Alexander. - Ley del sello.


La rendicion del Canadá y de las tribus poblasen los distritos supenores de aquella
indias en el Nordeste, impulsó los a<lelantos provincia. Tambien Georgia iha aumentando
d3 las colonias del l\Iaine, que aunque las rápidamente su poblaeion, pues el goberna-
mas antiguas de la América del Norte, se <lor \Vright hizo comprender á todos el valor
hallaban en notable retraso por las continua~ de los trabajos de la agricultura en aquellas
(las guerras con los indios. Al poco tiempo, fértiles tierras, hañadas por los rios. En 1763
nuevos pobladores comenzaron á ocupar el se publicó en dicha colonia el primer diario,
Kennebec inferior, cstendiéndose ri lo largo que se titulaba Gaceta de Geoí''!Jia. La po-
d e la costa hácia Penobscót, y varios emi- blacion de Florida esperimentó asimismo un
grantcs procedentes de Nue¡"a-Inglaterra 11e- notable aumento, y sus recursos comenzaron
naron el puesto que dejaran vacante los cles- á desarrollarse durante los diez años siguien-
terrados de Acadía. El Connecticut superior tes, con mucho Tilas provecho que en todo el
empezó á poblarse tambien con muchas famí- tiempo fiue estuvo hajo el dominio de España.
lías lWocl}dentes del higo Champlain,. y los Varios emigrantes del Canll..dá se establecie-
emigrantes de Penns'ylvania, l\Jaryland y ron en Louisiana, que se hallaba aun en po-
Virginia, sin hacer aprecio de una real ór- del' de los franceses, aunque, segun las con-
den que lo prohibia , continuaron ocupando diciones del tratado de Fontainehleau, la isla
las montafías y las estensas tierras del .Jilo- y ciudad de l\ ueya-Orleans y la parte Oeste
nongahela, que las Seis Naciones reclamabal! del Mississipí se habian cedido á. España, cu-
como suyas. En la Carolina del Sur se hicie- ya ~lominacion, digámoslo ~l(' paso, no agrada-
ron muy buenas proposiciones para inducir ba mucho á los habitantes ele la citada colo-
ü los labradores de' Irlanda y Alemania á que nía. Tanto es así, que en vtmas ocasIOne s




CAP. X. IIISTORTA DE LOS ES'L\ DOS-rKlDDS. 2:í!


manifestaron claramentc su disgusto, Y hasta
se resistieron ti, prestar ohc(liencia, mas esto
no dió resultado alguno, l)orque la transfe-
rencia á España' tuvo lugar en 17ú9 (*).


En las mas antig~as colonias noÜí,hans8
tambien evidentes señales (le progreso, pues-
to que con la riqueza aumentaba el número


de habitantes. JI!'. Hildreth definió
1-76i .. aquella época- con el nombre de, la
edad de 01'0 de Vir'!Jinia, Maryland y la Ca-
rolina del Sur ,cuya poblacion y productos
se acrecentaron como DllIlea. Norfolk y Bal-
timore iban tomando el carácter de ciudades
comerciales; Philac1elphia y N neva-York,
únicos puertos de un vasto pais, adelantaron
rápidamente; y Boston, que habia pep.mane-
cid o estacionario por espacio de veinte. y
cinco años, siguió lo mismo otro tanto tiem-
po porque en el comercio y en la navegacion
hacian la competencia otras ciudades que se
estendian rápidamente ti, lo largo de la costa
de Nueva-Inglaterra. La dureza en las cos-
tumbres .Y la qesconfianza de los primitivos
tiempos fué desapareci"endo poco á poco; la
aficion á la lit,eratura y á las ciencias eomenzó
á desarrollarse; los seis colegios coloniales
se llenaron de estudiantes, y por los esfuer-
zos de Shippen y Morgan, ambos naturales
ele Penns,ylvania, eslablecióse en la última
colonia una escuela de medicina, primera
institllcion de esta clase en América (**).


Hasta las bellas artes tuvieron sus parti-
darios: \Vest, y Copley, naeidos en el mis-


(') Véase la obra de }[r. Gayarré, Historia de la Louisia-
na, vols. II y IlI. El espiritu patriótico del antor basta para
recomendar aquella á nuestros lectores.


(U) Es oportuno consignar aquí, usando el lenguaje de
~[r. Fruncis, <{ue, "Nueva- York es la cindad que primpro or-
ganizó una facultad completa de medicina durante nuestras
relaciones coloniales con la Gran Bretaña. El Colegio del
Bey fué el primer instituto de América que en 1767 confirió
el grado de Doctor en mellicina. Vt~aSf~ pI interesante informe
del nI'. Francís Pll el ailiversario que tuvo lugar en febrero
de 185\3.


mo año, comenzaron' á despuntar eOlllO re-
tratistas, uno en Nueva-York y 01 otro en
Boston, pero pronto buscaron ambos en
Lóndres mas anello campo á sus aspiracio-
nes. MI'. Hildreth observa (Ille el e~;tudio de
las leyes adquirió tamhien ei81"ta importan-
cia, pues Honry, Otis, Diekinson y otros,
se alistaron entre los numerosos adversarios
de aquellos qne (luerian intervenir en los de-
reellOs y libertades de los co~onos, ejereien-
do luego una poderosa influencia en las
Asambleas coloniales (*).


Nos hemos estendido sobre esta materia,
no solo por el interés que ofreee bajo el pun-
to de vista histórico, sino ti, causa de su im-
portancia en la presente crísis de los asuntos
de América. La energía de las colonias iha
desarrollándose notablemente, y se revelaha
con la mayor evidencia su firme resolucion
de hacer valer sus derechos y mantenerlos á,
todo trance. La eontlanza en sí misD10s se
engendralJa poco Ú, poco entre los america-
nos, y hien pronto se juzgaron bastante eom-
potentes y autoriza,dos para resolver por sí
solos eualquiera dificultad que pudiese sns-
citarse en el progreso de su organizacion so-
eial y política. «En el eorazon de aquel
pueblo, como dice muy 1Jien Juan Quiney
Aclams, comenzaba ::i inflamarse la llama
de la LIBERTAD: su iLtrevimiento y osadü¡, en
las empresas, su resignaeion para sufrir
toda clase de privaciones y fatigas, la im-
pávida intrepidez con que arrostraba los
peligros y su eonstante adhesion pOl' los


. .., . prlllClplOs que sIempre rIgIeran, comUlllea-
ron energía y valor al carticter de los primi-


(') En aqnella época habia en la Carolina d,'1 1'\ortfl 9:i,oon
babitantes blancos; eH Virginia, 11\10S 70,000 y 100,000 ne·
gros; Maryland, contaba con 70,000 hlancos; se) calCulan
para Pennsyh-ania 280,000; ::\ew-Jersey, mas lle 60000; COIl-
nectícut. 141,OUO hlancos, 4,500 negros y ~)30 iJulios; Massa-
chnssetts,2'tO,OOO habitantes, y el Canadá, en fin, 100,000
almas.» Anah's. dc Holme, yol. ll, pág. '117.




252 HISTORIA DE LOS CAP. X.


tivos pobladores de to~las aquellas colonias. mares y superior á todos sus competidores.
Cierto es que ya habian pasado dos ó tres Esto no lo consiguió sin embargo sin hacer
generaciones de hombres, pero no lo es. me- pesados gastos, y en medio de la gloria que
nos que se aumentaban con pasmosa rapidez, acababa de adquirir, encontróse con una
por mas que aquella tierra misma hubiese deuda enorme que la .obligaba á crear im-
sido reciente teatro de una feroz y sangrien- puestos difíciles de satisfacer (*). No es es-
ta guerra de siete años, entre las dos nacio- traño, pues, que, terminada la guerra y si-
nes mas poderosas y civilizadas de Europa, guiendo las sugestiones de Pitt, se adopta-
que luchaban por la posesion de un conti- sen medidas para exigir algun auxilio de las
nente. En aque.lla empeñada contienda pro- colonias, así como no lo era tampoco que es-
nuncióse la yictoria en favor de Inglaterra, tas mirasen con prevencion cualquier pro-
que conquistó las provincias de Francia, yedo encaminado á violentar lo que ellos
espulsando por completo á su rival del terri- consideraban un derecho indisputable en lo
torio, cuyo dominio pensaba compartir COn tocante á no facilitar recursos sino por me-
España, limitándose con el Mississipí. Y no diacion de sus representantes. Los siete años
bastándole esto, subyugó las tribus indias que de guerra habian costado á los colonos in-
poblaban bosques donde nunca penetraran los mensos sacrificios, pues no solo perdi~ron
europeos, estableció un constante monopolio 30,000 hombres durante la lucha, sino que
en el comercio de todas sus colonias, y se hizo se gastaron diez y se~s millones de duros, ele
dueña en fin de cuanto le rodeaba; pero sin los cuales solo satisfizo cinco el Parlamento.
recordar los ejemplos de épocas anteriores, Massachusetts, Connecticut, Nueva-York
olvidándose de las máximas escritas con la y Virginia habian contraido una deuda in-
sangre de sus propios hijos, á través de 1'e- mensa, y los colonos no podian menos de re-
motos siglos, cometió la imprudencia de in- conocer cuanto aumentaba su importancia
tentaÍ' poner contribucion á las colonias sin eon los resultados de aquella guerra á cuyo
su consentimiento.» buen éxito contribuyeran tan poderosamen-


Esto ocasionó una coalicion inevitable, ace- te. Ya no eran niños débiles y sin esperien-
lerando el momento de la lucha en que iban cia, sino hombres vigorosos y enérgicos, los
á defenderse los privilegios y las libertades, cuales estaban dispuestos á demostrar cuando
motivo s.uficiente para q~e los. colonos, que I fuere necesario, con la firme r~s?lucion de
no quenan que se les ImpUS18ra nada por i mantener su derecho y no permItIr que na-
fuerza, se levantasen como un solo hombre! dfe absolutamente atacase sus privilegios.
para defender lo que para ellos era quizá Al hablar sobre este punto, dice Mr. Gui-
mas caro que la vida. Una rápida ojeada so- zot: (**)
h1'e las causas que motivaron la lucha con la «Es una honrosa distincion para Inglater-
madre patria, demostrará la verdad de cuan- ra el haber dado á sus colonias desde su in-
+.0 acabamos de decir. fancia el principio seminal de la libertad,


Inglaterra habia alcanzado, bajo el minis-' pues todas ellas, ya al establecerse, ó poco
terio Pitt, una preeminencia militar desco-
nocida hasta entonces en su historia, pues (*) La deuda nacional ascendia en aquella época a


140.000,000 de libras esterlinas.
sometiendo á sus enemigos, y de triunfo en (U) «Ensayo sobre el carácter é influencia de Washingtun))
triunfo, llegó á proclamarse señora de los págs. 14-24.




CAP. X. ESTADOS-UNIDOS. 253


tiempo despues, recibieron Cartas, conce-
diéndoles los privilegios de la madre patria,
y estas Cartas no eran papeles inútiles, ni
documentos de valor dudoso, puesto que por
ellos se establecian y reconocian esas podero-
sas instituciones que indujeron á los colonos
á defender sus libertades y I:t reprimir el poder
dividiéndolo. Por oso se reservaron el derecho
de votar los impuestos, el de crear, prévia
eleccion , los diversos cuerpos administrati-
vos, el de elegir un jurado para el crÍmen , y
el de reunirse, en fin , para deliberar sobre
los asuntos de interés general. ASÍ, la histo-
ria de esas colonias no es mas qué el práctico
y activo desarrollo del espíritu de libertad,
estendiéndose bajo la protectora influencia de
las leyes y tradiciones del pais , y tal, segu-
ramente , fué la historia de la misma Ingla-
terra..... Al nacer las coionias inglesas,
encontramos en ellas, una junto á otra, tres
potencias distintas, con sus libertades, y
consagradas por las mIsmas Cartas; estas
tres potencias eran, la Corona, los prepieta-
rios fundadores, ya fuesen compañías ó indi-
viduos, y la madre patria; la primera reco-
nocida en virtud del principio monárquico,
con sus tradiciones derivadas de la Iglesia y
del Imperio; la segunda, á quien se había
otorgado el territorio en virtud de los princi-
pios fe.udales que conceden la soberanía al
propietario del terreno; y la tercera, en fin,
en virtud del principio colonial, que en todas
épocas y entre todas las naciones, por una
relacion natural, concode á la madre patria
una gran influencia sobre la poblacion que
procede de su seno. Desde un principio, así
en el curso de los sucesos como en la conce-
sion de las Cartas, hubo una confusion gran-
de entre estos poderes, que ya se unian ó
separaban, protegiéndose ó declarándose
enemigos para favorecer ó combatir las fran-
quicias de los colonos, y no hay para que


decir que al verificarse estos cambios no de-
jaron de alegarse pretestos, citar hochos y
presentar pruebas en justificacion y apoyo
de las pretensiones de cada uno.


En medio del siglo XVII, cuando se echó
por tierra el principio monárquico en Ingla-
terra, en la persona de Cürlos 1, hubiera
podido suponerse por un momento que las
colonias se aprovecharian de esta circuns-
tancia para declararse enteramente libres de
la dominacion; y es cierto que algunas de
ellas, tal como Massachusetts , instigada P9r
los severos Puritanos, se mostraron dispues-
tas, si no á romper enteramente los lazos que
les unian á la madre patria, á gobernarse
solo por sí mismas con arreglo á sus propias
leyes. Pero 01 Parlamento, observando el
principio colonial y en virtud de los dere-
chos de la Corona, mantuvo con moderacion
la supremacia de la Gran Bretaña, y mas
tarde Cromwoll, siguiendo la misma política
y por un juicioso y firme principio de protec-
cion , impidió ó reprimió en las colonias, así
realistas como puritanas, las aspiraciones :el
la independencia. Esto fuá fácil tarea para
Cromwell, pues en aquella época las c01c-
nias eran débiles y se hallaban muy dividi-
das. En lü40 no contaba Virginia mas que
3 ó 4,000 habitantes, y en 1660 apenas llegó
su número á 30,000, en tanto que Maryland
solo contaba unas 12:000. En estas dos pro-
vincias el partido realista tenia mucho as-
cendiente y se regocijó por la Restauracion,
mientras que en Massachusetts predominaban
las ideas republicanas, hasta" el punto de
que, cuando el gobierno local tuvo que pro-
clamar á Cárlos II como rey, prohibió al
mismo tiempo las reuniones tumultuosas, los
festejos públicos, .y hasta que se bebiera á la
salud del monarca. En aquella época, pues,
no existia ni la unidad moral ni la fuerza
física suficiente para fundar un Estado.




23í, 1I15TOlUA DE LOS C.\P. X.


Despues de W68, cuando Inglaterra tuvo
al fin un gobierno libre, las colonias no espo-
rimentaron por esto grandes ventajas, por-
que las Cm·tas fine C¿irlos y Jacobo II les re-
cogieron en un Iwincipio, no les fueron de-
vueltas sino despues de introducir en ellas
oTandes modificaciones, lo cual fué causa
r:>


de q l18 continuase reinando la misma confu-
sion , reproduciéndose la lucha entre los di-
versos poderes. La mayor parte de los goher-
nadores que llegaron de E.uropa, revestidos
tcmporalmente con las prerogativas ele la
monarquía, hicieron uso ele ellas con mas
itrrogancia que fuerza, sicndo así que solo
se traü~ha de una administracion , 1101' lo ge-
neral, inconsistente, vacilante y que se dis-
tinguia con frecuencia por su afan de pospo-
ner los intereses del púhlico á mezquinos
intereses particulares. Así pues, l~s colonias
no solo tuvieron que depender de la Corona,
sino tambicn dc la madre patria, de modo
que su real soberano no era· únicamente el
rey, sino ,el pueblo de la Gran Bretaña repre-
sentado por un Parlamento que trataba á
las colonias y usaba con ellas el mismo len-
guaje que aquellos reyes usaron con el Par-
lamento mismo. Un senado aristocrático es
el amo mas intratable que se puede encon-
trar, pues cada miembro posee el poder
supremo, .Y ninguno es responsable por el
uso que hace de él.


Entre tanto las colonias aumentaban rápi-
(lamente en poblacion, en riqueza y en pre-
ponderancia" y en vez de ser unas cuantas
oscuras comarcas que se ocupaban solo de


colonias, ni tuvo tampoco la maja volunta(l
de oprimirlas demasiado, limibiwlose tan
solo ~.í. molestarlas sin impedir su progreso.


Con arreglo tí la política ~)bservada por el
ministerio inglés, se propuso mantener en
América Hn cuerpo de ejército de 10,000
hombres, como garantía de paz y para.
atender á la defensa de las colonias, si bien
es probable que al adoptar esta medida se
reflexionara lo importante que era tener allí
semejante fuerza, para sostener la autoriclarl
de la Corona. rran pronto como se aseguró
la paz. los sucesores de MI'. Pitt en
1 1: tI' 1763. e ga )me e,' segnn o propuesto por


la Junta Je Comercio algunos años antes.
resolvieron ensayar un sistema de impuestos
que decretaria el Parlamento, el cual segu-
ramente ejercia.autoridad sobre las colonias,
pero sin que se supiera con exactitud hasta
qué punto alcanzaba aquella, toda vez que
los colonos ni habian aceptado voluntaria-
mente la intervencion del Pttrlamento en las
cuestiones de comer'cio, ni les agradaba tam-
poco que la legislacion y autoridad de aquel
se estendiera á otros diversos ramos .Y asun-
tos. El Parlamento hahia organizado el
comercio colonial del modo mas conveniente
para que la madre patria se heneficiase sola
durante mucho tiempo, y al efecto tuvo buen
cuidado de nomhrar los empleados de adua:..
nas, creando al mismo tiempo tribunales del
-Almirantazgo, que si hien encontraron siem-
pre una resistencia sistemática, revestian al
Parlamento de cierta autoridad legal para
intervenir en los asuntos comerciales. Pero


sus asuntos particulares, contando apenas dehe observarse que a(luel no procedió nunca
con elementos de existencia, íbase formando á 'irnponer contribuciones, pues no deben re-
un pueblo cuya agricultura, comercio, ca- pntarse como tales los derechos que se fijaron
r¡icter emprendedor y posicion respecto ü para la correspondencia y otras pequeñeces
otros estados, le hacia acreedor á ocupar un por el estilo; y ,como quiera que se considere
puesto de importancia. La madre patria no la cuestion respecto á los planes del Parla-
se hallaba en estado de gobernar bien á las I mento, es lo cierto q ne nunca habia intenta-




CAP. X. EST A nos· U:->IDOS.


do adoptar aquella medida. Cuando el minis-
terio inglés pe-nsó hacerlo, cambiando de polí-
tica, puede decirse (111e ya-empezaban ~ ger-
minar entre los colonos las ideas de libertad.


Al hacerse indicaciones al u,stuto ministro
Sir Roberto \Valpole para que impusiera
una contribucion directa á las colonias,
segun ya hemos manifestado en otro capí-
tulo, aquel gran político rehusó adoptar
semejante medida, diciendo: «Dejaré ese
trabajo para aquel de mis sucesores que
tenga mas valor que yo y menos considera-
cion por los intereses comerciales de Ingla-
terra, porque es mi parecer, que si favore-
ciendo el comercio de las colonias con los
demás paises, ganan 500,000 libras, al cabo
de dos años, mas de la mitad de esU, suma
ingresará en las cajas reales por los grandes
pedidos quese harian á nuesiras üibricas in-
glesas . .Este modo de imponerles contribuelo-
lles me parece mas' conveniente .y nias con-
f(H'me con sus leyes y especial constitucion.»
lIé aquí lo que pensaba \Valpole, pero sus
sucesores no eran tan sagaces políticos como
él , Y se aventuraron á intentar lo que él no
quis.o hacer nunca, esto es , á imponer una
contriLucion á las colonias (*).


Se supone que Jorge Grenville, que fué
quien concibió el pro,recto de creítr un im-
puesto con los sellos, dudó mucho acerca de


r) La medida adoptada respccto:í imponer una contri Im-
cion á los americanos, pareció tanto mas jllsta y conducente
cuanto que en Inglaterra se tm'o conocimiento del lujo y
comodidad con que \'lvian. Dljose que los COIOIlOS estahan
hechos unos príncipes, (~n tanto que los ingleses trabajaban
mucho para pasarlo en la medianía. Los oneialcs llegados
últimamente á la Gran I3rctalia, dijeron que los americanos
eran ricos y, poderosos, pero acaso esta opinion fllera hija
de las olJservaciones que hiciewa ea Y~rias eiudadcs durante
la guerra, para la cual fué necesario invertir ;\faIllles sumas
á nn de sostener dos ejércitos. Arlemás el comercio florecia
entonces por los muchos pedidos de productos americanos
<¡ue se hicieron en a(\1101la epoca, y á esto dehe añadirse,
(lue los hahitantes, naturalmente gRnerosos y hospitalarios.
gastalJan mas de lo regular IJDl" ol)Eequiar á los estranjeros
que ihan ú visitarlos. Cuanclo se concluyó la guerra y no


si habria ó no derecho para imponer una
eonhilmeion á las colonias sin intervencion
de sus representantes; pero, como dic