HISTORIA UF! REINADO DEL ULTIMO BORBON DE ES PANA. I " ...
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HISTORIA
UF!


REINADO DEL ULTIMO BORBON DE ES PANA.




I


"








SALVADOR MANEHO, EDITOH.


HISTORIA


~[N~~~ ~tl ~l TIM~ ~~R~~N
DE ESPAÑA.


DE LOS CRí M EN ES,
,\POSTASiAS. OPRESION, CORRUPCION, INMORALIDAD,
DESPII.F,~RROS. HIPOCRESíA, CRUELDAD Y fANATISMO DE LOS GOBIERNOS QUE HAN REGIDO A


ESPAÑA OUR~.NTE EL REINADO DE ISABEL
DE BaRBaN.


FERNANDO GARRIDO.


EDICION DE LUJO
ill.l:.¡trada con. lálllinas su.eltas,


TOMO 1.


BARCELONA,


ADMINISTRACION.
Honda tle! :\01'[(', númcro US, ¡ii


LIBRERíA.
l'laZ<l del Tcatro, número "i,


1868.




ES PROPIEDAD DE SALVADOR MANEIW.




DEDICATORIA
Á


ISABEL DE BORBON.
La ])c>monacia l'."lwiíola scrJa ll1gl'ata con ¡,alwl de norhoIl, ,j llO fl'cllllocirra (llIf


Ú ella debe en gran parte ('[ triuIlfo dt~ su." principio" rruc ,in ou auxilio Jl0 tendria
hoy la gran sati,faceioIl de \ el' proclamado:, y practicado" la lihertad Ul' culto~, ni el
-lltí'a¡:;io IHliIC'f:,al, lIi la, otra~ libertade,;, que forman el dogma dt' la Dl'IllOCracia m:i-
,en'al.


Lo, apú"tole" lit! la Democracia han inculcado en el pucblo "u~ princ ipio" fecundo,
de libertad y de jm;ticia; pero ha :,ido balll'1 de BOrlJllrl quicn kllall7ado l'll las tila,
de b De[l]ocr,lcia :í lo, allti¡:uo, partid()~ (·oIl."l'natlo["(',,; ella es (púen les ha Itedo
alzar"p t'Ol!iril l'l tmIlo, y IJll,car l'll 10, principios PO¡IllLl!'CS la sahaciOll y hl l'egl'nC'-
ri]cion dI' la p<ltria.


Ellpciiúnt!o;;c l'll no ,el' nada libl'l'al, I~abcl ba oldi!.(ado á lo:; meno,; iihcrale,; ü pro-
clamar to¡{a,; la, IiIJer[adl~, ah,olllia,;, cllalltlo ,;{' 1IIIlJil'J'¡¡U d(~ ÜUl'Ilil bana COlltell-
I,¡do eon la, lilll'rtadl's re,;tringidas, que;i ella 1(' pluguipcc l!arnos. El que todo lo
lIi('ga, Iodo lo COllCt'tle, yeso le Ita sucedido á h ex-reina de E,'paiia, cuya Ili,toria \¡¡-
mos á ofrecer al público, y que dedicamo,; á nueotro ]Jl'otago11i,;la: dedicatoria ([l{(' dl'
d('rpellO II~ p('rleIJet'c', puesto que ú ella, ú su politiea, deLpl1lo,; la lihprtatlque hoy di,-
["rutamos para puhlicar ~'ll historia.


I'crmítasclloS ,;obre csto una ligera 1"planaciOll.
Si 1:11 1 S¡¡í Isallclll, romprcndicndo que ¡o] puchlo queria in,;tiLucionrs Jihcralc,',


hubiese aceptado tle bucna re al(ucUa situacioll y,;anciouado la '('hllmla hase, en la
(¡IJe solo ,e CtlllSih"llaba LJlIl' no Sl' perst'guiria ;[nadil' por su,; opinioJles religiosas;
¿,tclll(riamm; hoy la líherlad de culto,; l'rodamada por !odo (·1 m1llldo, ~ill que ni un
~()Io [ler,;ollajn rell'l'lgrallo alce;;u \OZ contra I'lIa, ~ill <¡ut' tClIgamoo' 1'11 contra mallirl',-
!aciones de ningull gt'llPro'! Bien plll'lll' afirmar-c qUl' no la tPlldriaIlJO';. ¿Y por qué la
tcnclllO~ hoy'! ¿Por la propaganda anti-catulica y racionali,!a bccba de,~de Pll!onct','!
~o, porque la prl'Il"a no Ita sido liJJrl\ y en época alguna se ha podido (wccr mello~ pro-
paganda; tan apretada teniamos la mordaza. Solo lo~ lleo~ !tan t('nitlo libpr!ad, dUl'anlp
ese ominoso período, para propagar toda clase de lloctrillas anli-lilJi'ralco'; el ,,,'ilab,1
Ita r~'gido en E,pafia, hajo [;¡ t'sida Ilc I"~lhel, y ('~!a política rl'lrt"gralb y ('x temporá-
nea, índignalldo á todo c!nllllldo, Ita pro,lllcido la rC\OlllCion Ú que (Idlemo,; toda, (a~
lilwrtadc,; qlW di,,('rutarno,.


¡Graeia, pues á ti, [,';ll)('llle Borho11:
Hecihe como mnes!ra de gratitud esta dedicatoria, y la seguridad 11e ([1](', al ('''ni-


hil' tu hi,toria, IIll'; ate1ll1r!'lllos á la ma,' (',!rieta cl(uidad y ';010 la \cnlatl !:i:.:!órica bro-
tarú de Ill\l'stra pluma.


Barcelona 15 de oc!ubre' de 1 Slíli.
FERNANDO GARRIDO.


To~~o ,.






1.


Muchos tronos se han hundido eo lluestro siglo; muchos reyEs,
~qué decimos reyes? familias, razas euteras de príncipes, de las que
se suponian de derecho divino, andau proscritas y yacen arrincona~
das por esos mundos.


En AlellJ(lnia, ltalj¡i, Francia, Portugal y Grecia, del Norte al Sur,
las revoluciones han derribado tronos nuevús y viejos, y las faml-'
iias o!'guliosas que los ocupaLau, han ido á ocultar su despecho y su
impotencia lejos de los pueblos que oprimieron; pero Dingun tiranG
ha caid!) mas impeu~[tda y rápidamente, y con aplauso mas genend,
que Isabel H de España.


Hecho Jigno de notarse; en las bolsas extranjeras el 3 por 100
tlspañol subió mas de 4 por 100 en un solo dia, al saberse que Isa-
hel de llorooa habia perdido la corona y refugiáJose en Francia.


Este fenómeno basta por sí solo para comprender basta qué pun-
to ha sido absurda la política de Isabel, y su conducta. insensata.


Si se tiene en cuenta qua jamás el pueblo español hizo otro tan-
to con ningun rey; que si derribó uno fué en nombre de otro, y DO,
como ahora, en nombre de la Soberanía de la Nacíon, se compren-
derá hasta qué punto han debido cambiar las ideas y sentimientos
de los españoles respecto al principio monárquico, y cuán grande
lla debido llegar á ser el odio y el desprecio que les inspiraba la cai·
da dinastía.




8 l:IISTORIA DEL REINA.DO


n.


Hasta la saciedad se ha repetido que, cuando una institucion de-
be desaparecer de la esfera de los hechos, se vuelve contra ella cuan-
to so hace por salvarla. Esta doctrina podrá muy bien no ser una
t:orÍa general, aplicable á todi.ls los casos, pero indudahlemente vie-
ne de molde al reinado de! último Borbnn de España.


Las reacciones y las revoluciones, la libertad y la compresion, la
ct'ueldad como la clemencia, todo le ha sido funesto, todo ha con-
trihuido á precipitarla del trono y á arrojada de la patria, á donde
::lO volverá jamás, aunque su política reaccionaria haya sido la ca u-
81 determinante de su catástrofe final.


«Por hacer cODcesic.nes, cayó mi primo de Nápoles, es fama que
J8C;a Isabel; pues bien, yo no las haré.»)


Hoy está en la conciencia de todo el mundo, y acaso en la suya
propia, que ha caido p.:)}' no haber hecho concesiones á tiem po.


Felicitómi)DOS de la ceguedad de esa pebre muj('r; P(;fO un sen··
~i:nie!lto de equid:.:d nos obliga á añadir que, Eiendo su ceguedail
hija de las influencias clericales que la rodeabB.n, de su sumision {¡
ks prescripciones y consejos de los agEntes del Pa;m, debemos tam-·
liie:: estar reconocidos á los jesuitas imperantes en Roma, de h
marcha política do la Gx-reina, á que deberDüs la revolucion, que,
derribando el trono y expulsando á los Barbor,es, ha quebrantado,
tFlsta en sus cii11Íent0s, la tiranía de la teocracia en España, de la
ellal era Isabel dócil instrumento.


Grande y glorioso es para el puebb español haberse librado del
tirano político, p~ro lo es mas todavía, porque el trono ha arras·-
trado en su caída al tirano teocráiico, que pesaba sobre su con···
ciencia y su inteligencia como la losa de un sepulcro.


El predominio exclusivo del neo-catolicismo, la católico-manía
dd poder, nos ha conducido á la libertad de cultos, á romperla ca-
de:1a del concordato rumano, á la expulsion de los jesuitas, á la su·-
prcsion de mas de quinientos conventos, y, lo que vale mas qUf:
todo esto, á la omnimoda libertad de manifestar nuestro pensa-
miento, proclamando todas las vercades políticas. filosóficas, socia-
les y r2ligiosas, que la tiranía de la teocracia nos impedía mani-
festar.




DEL nTmo BonBO~ DE ESPAÑA.
Jamás se vió prueba mas contundente de que la intolerancia pro-


duce siempre efectos contrarios á Jos que sus autores se proponen.
Podria decirse que una venda cubre los ojos de Jos tiranos para


bien de los pueblos, impidiéndoles ver y apreciar las cosas tales co-
mo son, gracias á lo cual, toman por amigos á los adversarios, y por
inquebrantables los mas deleznables cimientos. Así es como su ruina
es la obra de sus propias manos, ó por mejor decir, del fatalismo
que lleva consigo la tiranía. Cuanto mas fuera se coloca el poder de
las entrarías de la sociedad, cuanto mas inmóvil quiere permanecer,
en medio de un mundo que tiene por ley de vida el movimiento,
menos ve y mas rudos son los golpes que recibe, basta caer y verse
arrastrado por las aguas que quiso detener, sirviéndoles de dique, y
cuyo empuje y desbordamiento no son mas que el resultado de la
oposicion que encontraron en su marcba natural.


El desencanto de Isabel de Barbon debe ser terrible. Todos Jos
objetos habrán cambiado para cIJa de forma y de colcr; lo que an-
tes creia blanco, debe abora parecerle negro; Jos sucesos no pueden
meLlos de haber cambiado para ella de significacion; los consejos,
que tomó por cuerdos, deben parecerle locuras; los que l'cch&zó por
insensatos, la exprcsion de la humana cordura. las oLr(as genero-
sas que rechazó como insidiosas amenazas, le parecerán ahora mues-
tras de sublime auhesion, y traiciones inicuas, las bajas adulaciones
Je interesados farsantes, que la hicieron creer en la solidez del
edificio poiítico, levantado por sus consejos, cuando en reaiidad no
tenia cimientos.


Repasando C:l su memoria los sucesos de su vida, la ex-reina d0
España, debe creer que solo abora puede verlos Lajo su ver-
dudero punto de vista. La apreciacian que lJará ahora de hOll1bres y
de cosas será tan opuesta al concepto que de unos y otras tuvo hasta
el dia en que pasó los Pirineos, que solo teniendo un cerebro dema-
siado grande ó demasiado pequeño podrá librarse de la locura.


¡Cuán pequeños deben parecerle ya los que tuvo por grandes
homhres! ¡cuán grandes, los que despreció por pequefíos~ Jamús pró-
digo derrochador se encontró mas ingratamente abandonado en la
desgracia por los que le ayudaron á devorar su fortuna, que esa rei-
na, que ba dado Jo suyo y lo a.ieno. sacando de la nada á miles de
ambiciosos, para encumbrarlos á las mas altas esferas sociales, y que
engrandeció corporaciones religiosas, dando á Jos prelados una au-
toridad é influencia que habiao perdido, para verlos despues pasán-




10 llISTOnIA DEL REINADO
dose á sus enemigos sin tener ni una palabra con que protestar en
defensa de su bienhechora.


El abandono de la ex-reina, por Jos que todo se lo deben, es la
demostracion mas concluyente de la ruina, de la degradacion y de
la bajeza, de la descomposicion de los elementos monárquicos en este
pais, donde á la monarquía}' á la religion no le han quedado mas
que lartufos, mojigatócratas, explotadores del altar y del trono, mien-
tras han recibido de ellos, y que se burlan de los que aclama-
ban dioses y reyes, cuando los ven caidos, cuando en iugar de
tener nada que ofrecerles, piden á su agradecimiento sacrificios.


Cuando el trono y el altar llegan á no tener mas que tales servi-
dores, Jo mejor que pueden hacer t¡¡ose,~ y reyes, es coger el petate
y marcharse con la música á otra parte.


Por lo que preeede se comprenderá que no caben la saña ni el
odio en nuestro relato, y (!ue vamos á escribir con la imparcialidad
de la mas severa filosofía la historia del vencido tirano, que en la
expatriacion llora hoy los errores de su política.


Acaso la eb;gracla. devuelva el sentido ruoral, y haga abrir jos ojos
á la luz de la verdad, á esa mujer, que no podia ver por estar co-
locuLk tan pui' encimll. de la sQciedaJ, ni senl.ir arder en el alma el
fuego sagrado de la conciencia, por creerse irresponsable, y de unu
casta di:itiu[a y superior á la de los demás hombres. De algo le
habrá servido en tal caso su carda, j y quién sabe si habrá ya com-
prendido, ¿. si llegará á comprender, que en realidad ha ganado con
perder la /..:orrm(i y u~a auturidad, que solo servian para apartarla de
la hu !l;(l[1 ¡ehd, para extra viur su in teligcncia y depra var su corazon,
labrando en definitiva su desgracia y la de todo UD pueLlo!


De tudos 11Eodos la Jeccion ba sido merecida y el castigo bien apli-
cado; pero si al vencido tirano no aprovecha, nos daremos por sa-
tisfechos CJil que el pueblo espaüol saque de ella los frulos á que
tiene derecbo.


Desgraciadamente es de temer que en 18G8 el pueblo español
vuelva á C3.'Jr en los errores que en 185:1.; y que, creyendo que sus
libertades puedan ser garantizadas por un rey liberal, levante el
trono para alWln nuevo ídolo, que nos ofrezca maravillas de liber-
tad y prosperidad, para concluir por darnos opresion y miseria,
degraducion y deshonra, corno la vencida Isubel, que comenzó
tambien bajo los mas brillantes auspicios, levantada en hombros del
pueblo, para concluir como acabamos de ver.




DEL LLTnlO BOIIUON DE ESPA~A. 11
¡Ojalá que la lectura de la historia del reinado del último Borbon,


que el recuerdo de los trámites por que esta abominable familia nos
ha conducido, de degradacion en degradacion, hasta el abismo, con-
tribuya á impedir que el pueblo se deje seducir por las halagadoras
sirenas, de voz melíflua y de intencion dañada, que des pues de haber
derribado el trono, porque la reina no queria darles el poder, tratan
ahora de levantarlo de ntIeYO, esperando monopolizarIo en beneficio
de su ambicion, presentándolo á los ilusos como la institucion mas
adecuada para garantizar á los pueblos sus derechos y libertades!


1Il.


La historia del reinado de Isabel II va á demostrarnos como DO
es solo la dinastía borbónica quien ha agonizado y muerto durante
los últimos 35 años, sino que el verdadero cadáver ente:-rado por p,l
pueblo español, en la segunda mitad de setiembre de este año, es la
monarquía constitucional, ese sistema misto, engendro híbrido de
dos soberanías, de dos principios absolutos, en realidad irreconcilia·
bIes, como son el derecho divino de los reyes y la soberanía na-
cional.


Las monarquías constitucionales no son mas que la expresion de
la flaqueza del poder real que se ve obligado: á pesar suyo, á tran-
sigir con los derechos del pueblo y de la ignorancia de este, que,
1íberal, mas por instinto y sentimiento que por'conviccion, no tiene
conciencia de :;u derecho v de su fuerza .


..


Los reyes no han admitido nunca los derechos populares, ni en
España ni fuera de ella, sino cuando no han podido pasar por otro
punto; si al principio de sus reinados han dado muestras de libera-
lismo, ha sido solo para captarse las simpatías del pueblo, para en-
gañarle mas fácilmente, y asegurando su dominacion, conservar los
abusos, y cercenar poco á poco ¡as Iíbertades públicas, anulando de
hecho las instituciones populares.


Si en algunas Da~iones no lo han hecho ó no lo hacen así, DO es
por falta de voluntad, sin!) porque el progreso intelectual y moral de
los pueblos obra contra sus tendencias liberticidas, obligándoles á
transigir con las exigencias de la opinian pública, por no perderlo
todo de una vez.


Los políticos 'níopes, que s~)lo ven la superficie de las cosas, to-




lllSTOIUA DH REl:'lADO


man es~os resultados com:> consecuencia natural y legítima del sis-
tema monárquico-constitucional, no viendo mas que el bien que en
algunos casos produce, y no el que deja de producirse por la existencia
de este sistema bastardo, en el que, ó es una ficcion ridícula y san-
grienta el principio de la soberanía nacional, ó la monarquía, el tro-
no y el rey no son mas que una farsa, que seria ridícula si no costase
tan cara. En ambos casos la monarquía constitucional es una insti-
lucion sin principios fijos, de carácter puramente transitorio; sin que
valga decir que en Inglaterra, úoico pais en que ha echado raices
ese sistema, haya dado buenos resultados, porque en realidad no es
cierto que los ha}'a dado.


Con la monarquía consti tucional, y en épocas bien recien tes, los
ingleses han sido víctimas de la tiranía y de los vicios de sus reyes.
Díganlo, si no, los reinados de los cuatro Jorges, durante los cuales
bubo largos perlodos en los que no Se respetó ningunl libertad,
viendo el pueblo hollados todos sus derechos, y los parlamentos con-
vertidos en cómplices de la opresion, en instrumentos de reyes, no
menos despreciables que la reina de que los españoles acaban de li-
brarse. y dignos de sufrir el mismo castigo que boy pesa wbrc
esta.


No hace aun muchos años, las grandes masas del pueblo inglés
vivían embrl1l~cidas, basta el punto de ser completamente nomina-
les para ellas las libertades políticas, que en realidad eran mono-
polizadas por las clases gobernantes: y no es ciertamente en la In-
glaterra monárquica donde los hombres que han iniciado nuestra
revolucion, han podido ir á buscar los principios que han proclarna-
do, como el sufragio universal, por ejemplo, á que los ingleses no
llegarán mienlras conserven la monarquía, ó del que se servirán, si
lo adquirieran, para derribarla, porque en realidad el sufragio uni·
versal y las libertades absolutas son incompatibles con la existen-
cia del trono.


Esa mOD1:-quía constitucional, que nos presenta como modelo el
gran monárquico español, don Salustiano de Olózuga, eslá en ma-
teria electoral mas atrasada, que lo estaba la monarquía de los Bor-
bones españoles, hasta el punto de que, á pesar de la última refor-
ma, que se cOIlsidera como un gran paso en las vias del progreso.
la ley electoral inglesa sea mucho menos liberal que la qne la revo-
lucion acaba de anular en Espafla. Baste decir que aun despues de
la reforma hay pueblos, que DO pasando de diez mil habilantes




DEL lumo BORBÓN DE ESPAÑA. 13
nombran un diputado, mientras otros que pasan de cien mil no han
podido obtener que se les autorice á nombrar dos.


En esa monarquía modelo, segun el señor Olózaga, hay una Cá-
mara hereditaria de lores, en la que, jóvcne:i imbéciles, ó viejos de·
crépitos, sin mas mérito que el ser hijos de sus padres, yel de llevar
un HtuJo aristocrático, tieuen el def(;cho de dar leyes á su pais. Ins-
tituciones, en fin, con las cuales es posible que suceda lo que vemos
en Inglaterra, la concentracion de la propiedad territorial en las
manos de treinta mil de los siete millones de familias de que cons-
ta la nacion, están juzgadas. Y no se diga que el mal es acciden-
tal, y que en la CGl1stitucion misma está ekemedio; porque la cons-
titucion existe bace siglos, y el número de propietarios disminuye
cada Jia 211 lugar de aumentar.


En esa monarquía modelo hay una Iglesia sostenida por el Esta-·
do, es decir, por todos los ciudauilr:os, con prupiedades, prívi¡cgio~
y reota¡;, que IIcgari f¡, r:iillones pata mucDc,§ prelados y prebendados,
viéndose, los qiJ,~ profesan otros cultos, obligados á sostener el suyo
y 21 oficial. Y en cuanto á libertad é igualdad de creencias, baste
.1' l' l' 1, ,. , 1 1 l d' aec¡r que íOS JU(¡WS no llan ¡JOUiQO entrar en e par amen,Q como 1-
plltados, por causa de religion. aunque fuesen elegidos por el pueblo.


Se dirá que al fin lo han alca:lzaGo: es verdad, pero despues de
siglas dn monarquía constitucional, y de vida parlamentaria, por-
qUf2 era nada menos que Rostchild el millom.do, quien llamaba con
aldabün de oro á las puertas del parlamento.


¿Y rIné diremos del pauperismo tradicional, y que DO tiene trazas
de d,2SlliHi'ecer, de esa monarquía constitJcional íllOdclo? ¿De qué
sil'vcn institucioll133, que no basbn al cabo de siglos de existencia á
sacar de la miseria mas d3gradante y aflictiva á ¡as masas popula-
res, mientras que naciones tan pobres como la Suiza, pero gob8lr-
nada~ republicanamenle, no conocen el pauperismo, que degrada á
la orgullosa monarquía inglesa? Consiste en que son las institucio-
nes políticas de Inglaterra, su organízacion monál'quico-constituciJ-
nal, la causa de la degradacion y miseria del pueblo, mientras que
la Suiza debe, justamente á sus i:1stituciones r2publicanas, el bien-
estar que tanto ie honra. Un cuerpo electoral, compuesto de pfi..-
vilegiados, que venden sus votos á la oligarquía monopolizado-
ra de la propiedad, oligarquía que dispone además de la cámara
alta, es la base de las instituciones representativas de Inglaterra.
¿Y cuál es el resultado de esta organizacion opresiva y corruptora


TOllO l.




14 HISTORIA DEL RElNADO
de los poderes públicos? que despues de muchos siglos de monar-
quía constituciona!, lejos de haberse modificado las leyes que se
oponen á la rerarticion de la propiedad entre el mayor número po-
sible de ciudadanos, no hay trazas de que los abusos cesen, '! la
propiedad tiende á acumu!í3rse cada dia en menor número de m:mns,


IV.


La pri'l1era condicion"de la libertad es la rf0pirdad, El hombre
no es libre de hecho, sinn prop:irci;,)Dalm(li~te á }(15 l'wnir:s con (!'le
cuenta pr.ra satisfacer sus necesidades, v S(\bi~0 es Gllf~ ln J)fo])icdJ,d


d . A


figura como el primero y mas rüral, (L~ los medios que f's"gl.1,nn la
independencia del homb¡-e. Una naden es tanto maq lih:,c, Cll:li,h)
mayor es el rúme:,() Jo :0'1 cil1rlAdfl,~0S q112 ~0~;;f'n bif'n~s r:liec-s,
porque ;a t¡er~G es el d~ r:~HS ';::t!or (~r:!~~~ fc~{!0~ 10~i h~S~r\1J)1('nt~s 'lel
trabfajc. Cakt'úsc, pucs, cllál.:crá, la ir.delifl::dc"eia "e'",l d!.' f!w,l~h
inglés, pcrsando que este rrreio:-o instrumento, que fHli'n;il~ ~, h
naturaleza, es propidncl exclnslva d:~ lreir.·a mil familhs I CUB.",h
el número de estas p1sa de siete millones. En Es:\aña hay un lI:í-
l~on y quÍnii ntos 1l1il pri)~d('tarios, en tre tr"s milh,nes y rr:edir; de
f '1' . JI' , 1 ' ,
.amI !a:~, y Si 1a revo,uclO:} venceC0fa cmr'p,e S;} mrS!f)n, y 5,C re~


" 't'~' f \..]' el ' gu;ar:za con ms UIClünCS y OrIT'RS repUlJdeanas, ap(lnns que·, ara
familia que De ;"u,Oda ser propietaria de unn. part~ del surlo esrañd ..


Ya se ve, pU83, com~J no es en Ingl::lfr::Til, ni e/) ~:'r.' irsfi I1:"io"f'!3
mo¡¡árqnico--cr:nsti!uci0Dale~, dnmk !os E¡¡'TH'e:, e'!~:Dñoh; !1( h"n
b 1 d J ',' 1" , , uscar C. mo .e.'1) para su reconst


'
\ucwn prutlC'il y SOC13,. ,


Fe1'lz'''f\D Jf~ 00·' lO" }>""l'An,," {'f\"l ro flP':'(\~ (!'jrh0. nDt(l~ ~r 1>"11 ~ .1-'11:.; EL .... , '-o .í.:" • ,,, .lt) ltl.)b,-:.:1} _",r., \} l '- Ji!,} .. ) r <, \..) I~ _~ '- "'1 '-' _ ._.~.u.,~
hund¡'r1o h" ;p<;tl'~ll{'l'on(l" ~";;bv"h" '~n rá('l'!("~ (10 f,derar ~p 1., .. U ~(,o~ .... .: j, .1-.. 1,\ ....... 1 ~,;,,~, L,~.~ .... ,.J: l,t, • .:J) .. ~". ... :. ,1,., r L .. "l •• \~ :t,." ( ~ lJ ..... ·n .. ,~;
monarquías cODstitrJcionales El cn;;:ayo ha sirl,y rlemnsbdo larg.') y
costoso, para q'JS DOS quede gana de repetirlo.


El pueblo esp3ñol es además, si no por ins1rucc:oo. r0i' St"~iti­
miento, essncialmcnte democrático. Toda ofl"an1zccion ":,'i::(':1,, ¡r-


J l.} r·, -
r' '~r \' 1 ,,' 1 rarqUlca v a:'lSLocra l'.'a, como él. monaml1Ia C0nst!tuCü n n, ,ql(' .'(ir


." , .:L • 1 t


mucho que se liberalice tiene siemp"e por cabeza un rf'y, \1 na ,,,,-
te, una ari~to('rH('ia civil, milihr y religiom, ccmo elemr:ntos fnn,-
damentale5, no puede echar raices en nuestro pueble igualétíl. !~j'),
al que repugna tanto el principio jerárquico, y la sumision y c:;e-
diencia que son~u consecuencia natura', q'J~ ni aun rn el f'jé~~('i!o




DEL ULTDJO BORBON DE ESPAÑA. 15
han podido consülidarse, como lo prueban las infinitas tentativas re-
volucionarias de todas las clases en general, y especialmente de las
de tropa.


Siempre se !la dicho que el pueblo español era el mas á propó-
sit;} paro. una RepúLiica, por su carácter naLle é independiente, por
esa dignidad innata, que se revela !lasta en las clases mas ínfimas y
quc~ tanto nos diferencia de lo~ otros pueblos. Y cuando los parti-
dus nJOllárquicos y cODseivadores han tenido que renunciar á sus
princ¡pi!Js y proclamar los de la democracia, derribando el trono,
la dinastía y las instituciones monárquico-constitucionales, para que
la nacíon se rccünstruya de D uevo sobre las bases del sufragio uni-
versal y de todii.s las libertades individuales, ¿será sensato volver á
levHntar el derrumbado edifici·) de la monarquía, causa de todas
nuestras desgracias? Dígannos sinceramente los que esto pretenden,
¿qué meuios legales ofrece la monarquía constituci;)nal, para impe-
dir que ocupe el trono un rey absolutista, que emplee toda su au-
!Ol'!J¡\J é ifin uencia en falsear y an ular las garan tías de libertad que
pretenden encontrar en una cOl1stitucion liberal sometida á la auto-
rídúd de un rey? Les desafiamos á que fuel'a de las instituciones de
una Hepública democrática, puedan encontrar garantías efi¡;aces con-
tra las aviesas in [enciones, y la accion liberticida de las personas
que ocupen el poder ejecutivo.


Sin duda la monarquía constitucional es un paso hácia adelante,
un puente entre el despotismo y la República democrática, y la COlli-
paracion no puede ser en efecto mas exacta, porque los puentes,
como las monarquías constitucionales, se han hecho para pasar por
ellos lo mas rápidamente posible.


Desde los primeros años de nuestro siglo intentaron los españo-
les pasar este peligroso puente, y hasta ahora siempre tuvieron que
retroceder á la orilla del despotismo: soio en esta última tentativa
han pasado á la orilla opuesta, y han tenido la prudencia de demo-
ler el puente, derribando el trono, el rey, la constitucion monár-
quica y sus hijuelas civiles y eclesiásticas, para no correr el peli-
gro de que les obligaran á retroceder.


j Lástima nos inspiran los que sobre las ruinas que arrastra la
corriente revolucionaria, quieren reconstruir el monárquico puente
derribado!


Si lo reconstruyeran, ¿no podria suceder que los Borbones se lan-
zaran de nuevo sobre él, puesto que la revolucion retrocedia á bus-
carlos, á la opuesta orilla?




16 IIlSTORIA DEL RElNA DO
Para librarnos de esta calamidad, no hay mas que un camino,


que es el mas fácil: seguir adelante, en lugar de retroceder. Puesto
que hemos derribado el trono j no volvamos á levantarlo; y ya que
nos encontramos tan bien sin reyes, sigamos como estamos, y no
nos andemos quebrando la cabeza para buscar un príncipe extran-
jero, que no podrá mellOS de ser una tea de discordia. 1..0 que hoy
existe es la República, de hecho y de derecho; solo falta darle formas
regulares, para convertirla en un hecho normal.


v.


Desde qUJ los Borbones han caído, en República vi\'imos, y á fe
que no nos va mal con ella. ¿A. qué cambiar, euandü tan malos re-
cuerdos nos ha dejado la monarquía constitucional, que hemos det~
ribado?


Los que pretenden que las Repúblicas no ofrecen tanliiS gar2.u-
tías de órden y de paz inferior como las mem:rql,.ías, !F) tienen mas
que volver la vista atrás, y decimos el órden y poi: int::rior de íluC
hemos disfrutado, durante el predominio de la monarquía constitu-
cional, desde hace treio la y cinco años.


La guerra ciyit empezó con la mon;::.rquÍa constitucional, y D(, ha
concluido ma§ que con ella; hasta el punto de que en la relacíon
histórica, asunto Je esta obra, encontramos mas batallas que legis-
laturas; mas luchas en las calles que parlament;;rías; ini:') períodos
de estados de sitio, de despotismo y de SUSp8;l~:¡on d~; ga",!tlíÍas Ct)l1S-
titucionales, que de imperio de iD. ley Ji de iD. Jib~rhd. Los gobier:os
formados antiparJamenta!'1amente slm muellhiclO::J feas que: los sa-
lidos de las m~yorías parlamer,!arias; y podría apliu::lrse, por el des-
órden, h anarquía y la arbitrariedad, á la constituci,Jnai mom:.¡-
quía caida, ia calificacion que el vulgo ignorante aplicaha en olros
tiempos, para expresar la idea de una saciedad dcsor(ji1iJ izGda: « ¡ Pa-
rece una República~»


No una República verdadera, sino la idea que de hs Repúblicas
daban los enemigos de esta forma de gobierno, es lo que la monar-
quía constitucional ha realizado en Espal1a, y lo q uc volVt:ría á traer
si la reconstruyésemos, porque las mismas causas producirían los
rnisnlos efectos.


y no se diga que nuestros males fueron obra exclusiva de la des-




DEL DLTmO BORBO)¡ DE ESPA~A. 17
tronada Isabel, porque por grande que fué su culpa, es pequeña si
se la compara con la facilidad que las instituciones monárquicas le
dieron para cometerla.


Cítenme una monarquía constitucional en la que la responsabi-
lidad ministerial sea otra cosa que una ficcioD; en la que el veto y
]a facultad de nombrat' ministros, de dar empleos y títulos, de po-
der declarar la paz y la guerra, y disponer de la fuerza armada, DO
dén al rey mas au~oridad é influencia que la necesaria para corrom-
per á los diputados, falsear las leyes, anular 103 efectos de las que
no pueden suprimir descaradamente, hasta convertir en dócil instru-
mento de sus miras personales esas instituciones en las que antes
cifraban los pueblo!) las garantías dr su libertad,


¿Acaso no es un hecho .1Otorio, que todos los reyes de Europa,
menos el de Ro;na, han adoptado el sistema constitucional, quean·
t 1 b 1 , '1 , '1 .., es es asusta a, por ver que es es a ellOS tan utu par.Si. exp,;;ti;¡f a
los pueblos, cmno inútil f¡ e:~¡os para garantizarse sus derechos y
¡'h j:> -, . , 1 • , I'f ! erh( es? ¿Lue.:tlln ;:: JOiJ pUCDlOS menos caros lOS l't:yes COlJS.hU-·
donales de hoy, que los absolutos do ayer? No, sino :-Has caros.


Su sistema c:; ma:3 evrnp¡¡~ado, mas inseguro en tOllo, porque en
lugar de fundarse en una afirmacioll racional, como la Repúb;ica
democrática, tiene pGI' bus~; un sofisma, la irresponsnbililltd drl so-
berano, ó el cij!ú¡¡bri:; de los poderes públicos, que nunCiln 512 equi-
libran, sino qUe se anulan sucesivamente. En la dinastía reinante
en Inglaterra se hém visto reyes obligar á no hRblar cüntrc, el go-
bierno ú lus dipl!!ados, umenazándoles con la depcdacioD. Entre
nosotros, hemos visto deportados y mandados á presidio y ahorca-
dos los diputado3 pür los votos que habian dado en el pt~r¡2.men:o,
y necesitarse para restablecer ese decantado equilibrio de los pode-
res públicos, sar;grientas revoluciones, que en lugar ue equiliLrar-
los han hecho caer la balanza delladD del poder legislativo, anulz,u-
da por algun Uempo el poder real.


¿Qué ti2~te pues de extraño que tal sistema en manos de personas
como Isabel Ir, sitvan para arrastrar por el Iodo, para arruinar y
desquiciar á naciones, tan sensatas y moderadas en sus aspiracio-
Des como la española?


¿Cómo hubier<:.\ sido posible que eD una República democrática y
federal pasEra lo que con la monarquía constitucional hemos visto
en España, 11urank tantos años, ni que si hubiera tal desórdell co-
menzado se necesitase una sangrienta revolucion, que dura hace ya




18 IIISTORlA DEL HEINA DO
mas de cuatro años, para ponerle remedio? Un presidente hubiera
sido depuesto, y otro hubiera ocupado su puesto Í:lmediJ.tamcnte.
Esto en el caso de que hubiese un presidente como en los Estados-
Luid·)s Je AméíÍca, y no un Consejo federal, compu~sto de tantos
mkmbros como callto:lOs, como sucede en Suiza, donde ias ambi-
cione3 y torpezas se ah8gJ.D en la colectividad.


U T 1 1 '1 C'\ ,. 1 R . 'b' na .iSil¡)21 1, una L.atallna oc USla, no sor:; pOSI ¡es en una
R '1 l' f d 1 d ' . . 0pUDHí~a e eral y emocratlca.


VI.


El error de los monárquicos es de doble naturaleza, y consiste,
primero, en pensar que pueden ser eficaces las garantías constitu-
cio:mlcs cOlitm el a!'m,.;o del poder, y segundo, en contar con las
vdudes y DuelLl fe de los reyes para aceptar p:1~ien[cmcnte las tra-
bas con que tratan de sujeta!' y modera, su autoridad, y mas aun
que de sujetarla y moderarla, de lmmillarla.


Un ;'ey con voluntad é ideas propias, se creerá humillado, envi-
lecido con las cortapisas que el sistema constitucional le impone, y
tratat'á de falsearlas cuando no pueda destruirlas. Sus vicios per-
sonales se convertirán en vicios de su gobierno, y bajo toda clase
de apariencias, mas ó menos engañadoras, no será mas que un ene-
migo de las libertades públicas, un parásito, un zángano de la na-
cion. Eso han sido Cristina é IsabellI, yeso serán los que las re-
emplacen, si prevalecieran las ideas de los monárquicos liberales,
que estamos seguros se arrepentirian, aunque tarde, de su incalifi-
cable error.


Para arrepentirse de haber hecho tantos sacrificios por los Bor-
bones, y de no haberlos derrocado en las épocas revolucionarias en
que pudieron hacerlo, ban necesitado los progresistas mas de trein-
ta años, durante los cuales España'ha sido víctima, por causa de ellos,
de la tiranía y corrupcion de la caida dinastía. Los Borbones se lo
debian todo; ellos los salvaron de las iras de ]a reaecion carlista y
teocrática, y de las revoluciones radicales, y recibieron en cambio
persecuciones, martirios y desprecio; pero cada vez que la revolu-
cion los levantaba mas altos que el trono, en lugar de comprender
la incompatibilidad de este con su mando, y de acabar de derribarlo
ó de DO volverlo á levantar, le devolvian las prerogativas y privile-




DEL l:tTnIO BOBIlON DE ESPA5íA. 19
gios qUe la revolucion le arrebatara, para que los empleara inme-
diatamente contra los insensatos que, en lugar de aplastarlo, como
se hace con un mpo asqueroso, se entretenian en rodearlo de la au-
reola rcyoiucionaria y popular.


Esto hicieron en 1836, cuando á la infioral Cristina debieron
quitarle la regencia, por tener la impudencia de presentarse á abrir
las Cortes embarazada de siete meses, Ella les pagó aquella indigna
cond.'scen~e[leia quitándoles el poder ignominiosamente, para entre-
ga.rlo á les rearc;cnarios. Esto les sucedió en 1840, cuando despa-
charon á la madre y se qucda:"on con la hija, como si esta no de-
biera ~entir cual cosa propia la humiliacion de aquella y ccnsr,irar
contra ks cpe de Sil méldre la separaban, Esto les ;;ucedió en 18 !Ji,
cuando se contentaron con volver á expulsar á la madre y volvieren
, 1 1 \" 1 1 " 1 'fi . h' , a que:: ::1r:~e C')D .a LllFi) que ,es agrac celO 0.3 saCL lClOS quc .1Cleran
'J las injusticias quP cometieron por salvar 19 yicEi de sn madre y su
tront), umctr:1Jlhnlh'o§ dos años de,q.DucS. V cksbacier:(io?p CUC1,..to


, .


DU'10 ~a ohnl benéf:~;! de la revclucioo, EiJ.tonr~es el =nÜ0l' de c~ta ,
f1hr~· r .. r\ ('~Jl"h·-:í:nt" r)( rS'''~'llido flor e,l!n" 1)(1" '1u l, liC:>l' :í nr'0nó,~itn de ~. ~ ti" Át.l\.. V. \. "1,,~,-'''.~ 'l.,' i' A .. ~-O 4. ¡) j¡,..1...., t _" ." L-¡.'..J. \.",~) ... ; !;. "j-" ,)
j r.:- P,-~hO'1-'" las QI',r n i'11'!OCO D~,71'naf;! qu" (lx',rr¡"ta>r."" de di''' f,~l!(\_
'"," ,,-)",1~) ·u. r,,!; tJ 01..!-:.t, •. J .. ' ....... ., :: ('o 1.,.' :..~ oJ~ ,~{;"L -'r"'!"n".' ~ ,'-...: ,--'.~J~~.'


tos (1 l'
... \ 1-


« Í'lln',¡:~jbJe narcce. aUlJGue lo I:s!amos viendo. mIC á un Pu;>blo,
i 1. '.1 ; •


qnr ;Jrnba de cow,uiHar la Libertad con la 'junta de sus h').-
; 1


yonetas y á costa. de su suogre, se le hable, siquiera sea hipotética-
mente, LId res~ablecimiento del despotismo con sus frailes y jesui!as,
pf.'l's'-n:n,~a(lo en ~Iont0il101io, ni de los hijos de Fernando vn, cuyos
car;v:tér.:~~ y cualidades no tengo necesidad de cul:ficc.J', por ~er ~e
folies conr;c¡dos.


»D!'sde e! ':(l!amitnso r,-'in,l'!o del padre de Ferrandc V!i h2.sta
:Hw-t'()S 'hlS. ~~S~:; fl:n('~~l! ~::,~,li2. viene siendo el borran, la ruÍc;a y
el cnvik~¡mierjto de h patria,


))E! d0f111nio (18 Ios d(;SC2"dic:ltes de Rugo Capeto ha concluidc en
España, y ya era hora.


))Drbi6 dCS[1p;¡"CCer el} UW~, ;·n que vendieron la rracion al ex-
tmnjrro como se vecdc un nlL!'ío de ovejas.


»Debió dcsapluecer en 181.1, cuando el ingrato Fernando, en quien
la nf\eirm hahia dcpositG,do ciegamente la confianza, restableció la
Tnquis:c¡on y el rlr.'potismo, ubulió la Constitucion, que la nacian,
ab;:¡¡::1rwada á sí misma, se dió en uso de su derecho, y mandó á los


,i. H.<parlcro y la rero1ucioll. follctú publicado CIJ jladrid en a¡';.Jsto de 185 L




20 lIISTORIA DEL REINADO
presidios de Africa á los ilustres patricios que en sus robustos bra-
zos le levantaron un trono.


»Debió desaparecer el 7 de julio de 1822, cuando Fernando VII,
instigando á la guardia real, quiso ahogar la Constitucion, que ha-
bia jurado, en la sangre de los heróicos milicianos de Madrid.


»Debió desaparecer en 1823, cuando el mismo rey perjuro, para
restablecer el despotismo, llamó en su ayuda á cien mil hijos de san
Luis.


»En 184.0 debió Cristina COilliJ¡uccer ante los tribunales para dar
cuenta de lm inmoral y traidora conducta. Si entonces nos hubiéra.-
mos librado de una vez para siempre de la descendencia del verdugo
de España, nos hubiéramos ahorrado catorce años de luchas, de
sangre, de lágrimas y de opresion.


»)Afortunadamentc ha sonado la hora de la justicia para esa raza
de ingratos y ;raidores, para esa !'aza cruel que, á trueque de con-
servar tm sus torpes manos el cetro que c:¡viliJcc, ha visto impasible
correr á torrentes la sangre española. La conciencia se rebela contra
la cínica frialdad de esos corazones á quienes no conmueven las lá-
grimas de ios huérfanos, los ayos de los heridos, ni el espectáculo de
las víctimas.


»Quien por conservar un vano título, permite que cientos y mi-
les de criaturas humanas perezcan mutiladas por el hierro y el fuego,
es mas culpable que los ladrones y aSGsinos á quienes la sociedad
arroja de su seno.


»)Todos los tronos del mundo reunidos pesan menos en la balanza
de la raZGil que la yida de un solo hombre.


»Afortunudumente, repetimos, ha sonado la hora de la justicia; y
el último golpe, que el pueblo ha dejado de dar con las armas á
sus opresores, se lo darán COD la ley las Cortes constituyentes.


»)Dejar á la familia de Borban dominando en España, seria obli-
gar al Pueblo á estar siempre en guardia para defender las liberta-
des que acaba de conquistar, porque los Ilnrboncs han sido siem-
pre, y en todas parles, los enemigos jurados de la libertad é inde-
pendencia de las naciones.
»(~) Cada inslítucion tiene condiciones esenciales de vida que le


son propias, sin las que no se concibe su existeDcia; no puede haber
señores feudales sin siervos, Di Inquisicion sin fanáticos, ni reyes


(2) El pueblo '!J el trono, folleto im preso en Madrid tambien en ~ R1l6,




DEL ULTIMO BORBON DE ESPAÑA.
sin pueblo~ estúpidos y miserables, sin aristocracia ni soldados.


»Ctlando la opinion pública, cuando las necesidades del país con-
denan, rechazan, destruyen las condiciones indispensables á la exis-
tencia de una Ínstitucion, es claro que esa iostitucion está muerta.


»Ahf)ra bien, la conlinuacio·n de la monarquía en España supon-
dria la n~gacion, la muerte de la soberanía nacional, con la que es
incompatible; la supresion de todas las libertades, que, mas ó menos
violenta y directamp,ole, no se consagrarán, mientras ella exista, sino
en atacarla y destruirla; supone la existencia de un numerosÍsirrw
ejército, siempre en la brecho. yen guardia para defenderla; una bu-
rocracia no menos numerosa; y para sostener uno y otra, quintas y
enormes contribuciones. Y como la nacíon no quiere abdicar su su-
beranía, ni los españoles, individual ni colectivamente considerados,
sus derechos ni libertades; como el país rechaz~ las quinfas, y con
ellas la existencia, á bajo prcciú, de ejé:,cito5 ilur;crosos; y ni quiere
ni puede nc.a:ar bo':'rrndes i¡;:¡p¡¡estcs. ES evidenl8 \J1ue Iro nacion des~


• J:. L ,,-


tn.lye In mnnarquh; qued Pueblo español In. rechna; ji por lo tanto,
que cuan L:J3 a!¡'.rdes de fuerza, cuarJtas in trigas se p()Ilgan en juego


1 ' , '] ¡" f t" 1 para sostenerla, SEran esten es )' prOClIJClfl1!l electos con ranos i1 !Os
que sus autores se propongan.


l)S¡ los csp:~ñf)les estuv:eran prontos á J~l!' espcntánea y alegrc-
, , 1" 1 l' 1 1 . ~ 1 mente sus VICIas, sus ¡jo~rta(,es y laClÜ:Jt ¡l,S por a conserVatlOI.'; uCc


trono, entonces sí que el ttono seria unD. institucion c~m vida prD-
pia; ¡pe"o cuán lsjr¡:) c:stán de eso! [d, corred las dudades y los cam-
pos sÍ!¡ ,~0¡dados, sin :\menuzas de prisiGnes, sio esbirros ni verdu-
gos~ y pedid á las rúadrcs que 05 dé~ sus hijns (~nra ~ervir de 501---
dados á los reyes, y que el óbolo, qne su trabajo les produce, lr.
saerifif1ucn uno v otrí) di:::"~ UrJO v otro año nara :303tcner una fami-" .... ...
lia real, p:':'(1 pag;)!' cmplc~~dos, gl:nerales, magrmtcJ y C3tadGs ma~
)'o1'e:-:; y si los pueb!üs satisfacen VU83trG. der.rw.ndu, ¡EC dechlraré
vencido, y diré, mal que me pese: «Es una aberracíon histól'Íe~,
pero lu mcnarqu[a está hoy viva como en sus mejores tiempos.),


))No lo barci~) no lo hubeis hed.lc nunca, porque estais, C(jn;o
nosotros, persuadidos de que los pu.eblos os recibirian á silbidos y
os despedir¡an á pulos si es que os dejaban salir. Por eso os preseD~
tais siempre escndando vuestro capricho con el nombre de la ley, y
seguidos de vuestro>; negros ejércitos de alguaciles, escribanos, sol-
dados y verdugos.


})Rcspondcreis ~ue el reconocimiento de los derechos del Puehlo,
TO\IO 1,




HISTORIA DEL REINADO


que la aplic::¡cin!l de torlas las mejoras q11e la sociedad reclama, que
la extincion de los males que sufre el pais son compatibles con la
monarquía. Pero esto es un sareasrno, un insulto y un sofisma. Si
S0D compatibles con el trono, ¿por qué ha negado siempre la liber-
tad, por qué se ha resistido á la aplicacion de las mejoras y á la
exh1cion del ]03 ahusos? .. Cuando se ha visto vencido, humillado
ante revoluciones indomables, entrmces, solo entonces, se ha acor-
da:io de clamar Libertad y reformas. ¿Y por qué no antes~ porque
C0mpl"endia que la extincion de los abusos, la práctica de la Liber-
'.ac1, !:J. aplicacion rle las reformas, eran su muerte. y, com() es natu-
·,al, no qlH'ria suicidarse.


» Pf'fO lc:s que se empeñan en sostenerlo á todo trance, como llna
¡'¡!tima esppmnza de reaccion, pretenden engañar á los drfensores de
h .~')b2ran¡a eH Puehlo, diciendo que le rodearán (le tales institucio-
nes, qur~ lp ;~ 1" ;,~n las n1flnoS de lal rn0dn, f{ue lo reducirán á la im-
p0tencia. Como si esto no eqnivaliera á confesar que el trono, ro·
dca~fl !k las instituciones tradicionales, en bs que su existencia 0stá
encarnada, ha muerlo. ¿Pero es est.o posihle? ~o. La 'monarquía y
la ,::hr:'raní!t ~13cional se rechazan como la fuerza y el derecho, como
la violencia y la r3Zon. Un rey que recibe del Pueblo su investidu-
!'a, c¡ue no tiene mas medios, mas facnUades ni derechos á la exis-
tencia que Jos que quiere c0ucederJe el Pueblo, que se reserva la fa-
cultad de negárselos cuando hien le plazca, será cualquier cosa, pero
de seguro no es un rey.


l)Si el rey no es mas que un funcionario, un criado, que el Pue-
blo pueue recihir hoy y despedir mañana, no e5 rey, porque los
reyes, para. merecer este título, deben manllar y no obedecer; de-
peml~r de la suya y no de la ajena voluntad; no servir sino ser ser-
vidos.


)No hay un solo ejemplo de flue los reyes hayan aceptado estas
~umiJlaDtes condiciones, que no fuera bajo reserva, y con la espe-
ranza de vengarse á la primera ocasion; y sus venganzas han sido
siempre terribles y sangrientas.


»Aunque nunca bemos sido monárquicos, no se crea por eso que
aborrecemos la monarquía, ni que desconl)cemos los grandes ser-
vicios que, en otros tiempos, prestó á la civiJizacion y al pro-
greso.


l}Todas las instituciones tienen su razon de ser: como las ideas
iJ~ quienes son hijas, nacen las unas de las otras, y se eslabonan




DEL CLTIMO BOHIlON DE ESPAÑA.
en el espacio y en el tiempo. Tan ridículo es que la ülleva idta
condene ó desprecie á la que ia ba precedido, como que esta in-
tente una resistencia siempre inútil contra la que debe sucederIa,
La historia enseña que, en un período mas ó menos largo, ia nue-
va idea ha alcanzado siempre la victoria, y lItie el tiem r'o" apa-
gando las pasione:s, excitadas por la resistencia, ha concluido por
,iustiticar á la vieja idea vencida.


»Las monarquías fueron en su origen un elemento de progreso',
sacaron á la sociedad de en medio de la horrible anarquía, dei ar-
bitrario fraccionamento del feudalismo, poniendo fin al período que
la historia califica de Edad media.


»Constituir la gran unidad nacional, acumular grandes ele-
mentos de fuerza y llevar la civilizacion por la conquista á lejanos
paises, tal ha sido la mision provídencial de la monarquía; pero ia
unidad interior y las conquistas exteriores no pudo verificarla~ sino
á costa de la propia y de la ajena libertad; y desde entonces la
monarquía cayó herida de muerte, pues la lítenad es una condi-
cion inherente á la humana naturaleza, y las instituciones que la
atacan ó la niegan no pueden subsistir sino transitoria y condicio-
nalmente.


oCon la época en que las conquistas eran los medios mas efica-,
ces de que se servian la civilizacion y el progreso, murió la mo-
narquía.


)La civilizacion tiene hoy por agentes propagadores á las artes,
las ciencias, el comercio, y sobre todo, las ideas de fraternidad, de
fusion de todos los pueblos y de todas las razas en una gran fanü-'
lia, que constituyen el dogma de la democracia moderna.


»La derrota de Napoleon 1 ha probado en última instancia, que
la reunion de las naciones bajo el dominio de un solo hombre, es
una utopia. Los mas grandes genios prácticos de que nos habla la
historia, no han podido reunir, sino momentáneamente, bajo su ce-
tro, las naciones que la homogeneidad de intereses, de necesidades
y de ideas unirá espontáneamente el presente siglo en una federa-
cion democrática.


»Las guerras nacionales, promovidas por los bastardos intereses
de las monarquías, caducaron como los intereses que las produje-
ron. Las grandes unidades nacionales en que Europa está dividida,
aspiran hoy á fundirse en una gran unidad federativa, preludio de
la unidad de la especie, que tendrá lugar en una época mas lejana 9
y que es el destino manifiesto de la humanidad.




HISTORIA DEL REINADO


)Hé aquí por qué las monarquías, que realizaron un progreso re-
lativo al absorber el fraccionamiento feudal de la Edad media, son
un obstáculo á ese mismo progreso, que no puede dar, sin destruir-
las, este nuevo y gigantesco paso, cuyo retardo es la causa esencial
de las convulsiones, de las Hagas sociales que desgarran las entra-
ñas de los pueblos modernos.


;)Si las c0!1sideracionc5 que preceden no !lastaran para demostrar
la imposibilidad de que la monarquía contirnlc: ¿cómo dudar de su
cadu_cidad, de la convemiencia. de re(m\.~)\uza\'la \:()U 'I.\n'i\ \us\\\'UC\\líi
jóven, vigorosa, que saque á la nacían del marasmo en que el trono
la ha sumergido, al veda descender del dominio de dos nl'undos á la
pérdida del suelo sagrado de la patria; de la posesion de la duda-
dela de Amberes, de San Juan de UHua y el castillo de Nifloles d la
pérdida vergonzosa de Gibraltar? ¿Cómo dudar de su muerte; al verla
d " 1" ''T' fl el"'" "f ] 9 eC:!'Jar (tC u~pan!o a i,I"aío,gar, t,e ta.ylJ. al fo::aüero.


r' ']. '1 ... ":! 1 e ", ~ '1' l ))¿,~O[GO ijG \/C~~" ia ,Jj-~ )O.:'~».·;fjHlaCt ,~-;e SU ;\?gi;f)eraC10a )lena·'jl~ (leS~
:,en.1,-," ,1" Y"abel1a' {'r.;.'!¡'",,; J., (",h,1 'l'¡"¡'l'--'" ",,", '".' I:'''-'''''!',r~(' ~·'-'U\.,I...l ~J'ij .. ~ 1 l...dUtVl .... t .... O _~~ÜJJt;l ! , "Jt.l b u.d \..u.rJlU(~ '_.II'v'-'.IL;;,du .. 1-,
-" 't 'n' j b 1 1 ti i' .,. , '. . 1 COfilO la 3. '--,un o a (:t ge;tl8ra.; de ~-,orles a L;:;ngm(,s; ¡\(;'1 :;,~'(;¡lna,
f'l" ;; "1"" "'Ir "l ,".e, 'J ,',A f.' l., ""'t' ,,1''''&'1 t,. T" "C':" " ~C" :).'"" '-';'.1"";!" :1" ,10" ·,J.,u.~l· .. ¡"'..A 1JC.,~"-,,......tlu:i.v, ,!e;,", ~ .. \G Vl~ ... ..;u,.U0,A lt.o.'.i.~.lvi.l~''''>~ '\.1' II
Juan Jo::. Austria allnfantc don Enriqlw'!


))Sl' 1" ;;:,,}u"C;"D ';1' lA """('P<''';¡)''U'; " 1,,- (1,l"},;,, Al} lo, ;-,.'!";,. /1 ,-n~', ~_ d .. -l l.Ju, 'u, .tJ 1, w ~v...¡Jj.t'''-';r,t;.J.j a f .;.I(s ;j/L' .la l/c..... la l/a lt!.J, JVIJLL.-
diera:1 de ¡'eyes, Gapitan(;s, cu;'as y príncipes, ¿qucl'cis decirrw; qué
reg¿iler;)(;ion, qué ¡Ji\tsperidad., qué r::¡uretcs podríamos ~sperar ue
"~le~ . t ¡¡ n , 1 , t' ¡, . " ' ,. CG!. " gen eS!rtm¡ !;;S ,,¡l la POS¡'¡';lCidll ú.e ¡as Jnstl.,UClGne¡; :11ünarqUl-
cas; es ya el trGLlO tan incompaltbic C\ii! la ,:;Íriliziiciou Ji el ¡.rogreso,
que aflilqUG, pUl' un ¡nHagro, se trasfot!lJünlu 8,stúS p¡g¡¡:;..;u:.; ,';1!OS
mas gran:Ie.s genios q:if'. JGll,'nrvn la :lio:larquía. no por 8S0 le Ja-
rian una vida. que no :ierw. !s,lDCI ¡a CaiúJ¡cli, CSpui'tana, que Gé¡sia.
sus t'ajes y las camisas de su mariJo, que vendia sus alLajas para
dar á Colon üna carabela en que atravesar el O¡;éauü, hubiera aban~·
dODado un edro carcoatido é impotente; y diciEndo al Pueblo: c,Go-
biémate por tí mismo, es tu d¡~rccho, es tambien tu deber,» hubiera
pl'ocurado oscurecerse, confuildirse entre el vulgo de los ciudadanos,
si es que la. virtud y el gcrlio pueden oscurecerse nunca, En lugar
de un trono tan inseguro como odioso, CI agradecin¡ieuto y la admi-
racion le hubieran levantado uno imperecedero en el eúrazon de 2üda
español.


» Yo, que no odio al trono, que reconozco los servicios que prestó
en un tiempo á la civilizacion y al progreso, me duelo sinceramente




DEL LLTDIO BORBON DE ESPAÑA.
dé SU humillacion y su deshonra. y quisiera que desapareciese,
puesto que á ello está condenado, en cuanto sea posible, lo mas de-
corosamente que se pueda.


))Por eso, si mi voz pudiera llegar basta ella, acom:ejuria á Isabel
de BorLon que, comprendiendo la gravedad d(~ la situ<lcion que alra~
V:2samos, bajara espontáneamente de un trono en ruina, eL.asi des-
plomado, y de donde indudablemente, si se empeña en 8osh~nerse,
descenderá cubierta d3 oprobio y de ignominia. ¿,Y qué puede pro-
meterse de seguir empuñando un cetro sin autGiidad ij presU-
frl'o~ e·· ..


»)¿.A.caso el poner sobre sus sÍ(;nes una corona 3i~j gloria; el cubrir
sus hombros con una púrpura en jirones y man::;hada de sangre,
merece:! las angw,tias, las aflicciones, los terrores:1 humillaciones
pOi' que ha pai'¡ldo, pasa y pasará? Un día son SI;S ¡~ür¡l~ntes. les
t · .' . 1 1 1" , . 106, íOS pnmÚ3 lermanos lOS tIlle ,8 tllSpllL,:n . ;·nllj;;',i que a.un


f'¡ '(\¡; Ij" ;,r,¡,'¡'jlJ"e" .""'~'¡~'{ll)S ,ó0.r"O[l-l,'¡'dt\·" C'Q( .1,;;1.;" ¡,' ",\.: "i" 11,,_ ji ,f_,'~ '-' U'_<d~, :'J u Q -- .'l.\ ,vv 1 I) Jd j ... ) t~qd ..... ·\.,~, "Jil L ~'-' ,¡d.M.
~tL'HJ á sr illis¡Jj(~S uloderados, que tier!'~:en Iazo~~; á S~l virtuJ., COlll-
Pl" .,nc(pr, su 11(""'1 11' ,fi"an ~'n su nOl',·lyl' '.' "U 1: ai:. 'i la l¡re-t·,!U~-J '.,h I I J~i.l1, ',aL '.~, lo.. U 1111..-1;.'.~! '.J 1
c;¡,iLHl 80 1J~j;J; ter.d)('osa noche de miserja~, Il': "r, s j' e ¡menes,
el; na satánico sueño que necesitaba á EsproLccda n:\r: aJ\if, y
.1.,1 q'},~ d spicl'!a, despa.vorida, avergonzada y L:Elb1 , á la iuz
~ ) ~:1' l¡~ 'í',·'-tr·,·t~. i 'j,! r 1110 ,.;Jo. la' bal' do'· ¡l',". .yr /l ,.,: \..''1 ('1"'--'n ~ "')b'''''~U'' ) i U,Q ,.le! ~ aS.L .I1,d.}. 61 "",¡,:,,", .. \"J(j"L-
i ,-, !-::\ ;''').1'),-''' /'\f),irin i!l r'o")na 0"111 "·'·c' d< 1,~,·-.~· (\'1~";{'(' -J.\" ,:.~ Y";"'-'~do la" 'J d" ~td U::', "'u,ud 1(>· '" ¡ ¡ U( , «,}JI ,,; ¡ü~, ,Jedl ""!¡·".tl, ,1,). "",l,J ) i:l
rodillas de Espartero, del hombre del Pueblo, á quiel': \~U) ¡legra in-
.'q1itod TlgO' nO J":'I1'i'1: "n-os da nIHI·d· O ';¡ d·~.·t!·"r¡'" ;~111··J:c, ..•. J'. debia c'· t.1 - t ~ ..... ,.. ~ú.~ e i} ... , u. v v " J ~,0 lo' " • .J ...... .l ... '1,.\, "-j' \./ ~
á su j'spada, irnplúrando perd:ln, con lágrii}l,:s am(,¡I'g;.~~;, ;}:;.;,,: q¡ ma-
dr(~, acu;'¡:Hia de ladt'íma, maldecida, escarnecida, ü!tru.j,tda. y <1me-
na"ad" 1],' 'TI U"~'C ')01' r'1 Dueblo de qUl" ni) aun ,~fl !le ... , .', ,."j 'la " da -... {.. (.: ... ·v ~ 1....:1 l . ~ l. L-.l. '" ~-' l ~')\.' ~ llL.í.~u 11.n I 'J .......
hi'~'!ldo á ese mismo homhre la vida y la libertad de Cri;;,t¡uG., que es
su mas impla,table enemiga, no podemos menos de n;c!al!¡ar: Isa-
hel, ¿no tiemblas delante del porvenir? Al despertar, no preguntas
al negro arcano del destino, ¿,qué puñal me ameoazará hoy? ¿(jllé
nueva revolucion estallará á las puertas de mi palacio? ¿ante qué
nuevo héroe triunfante tendré que humillar mi frente de reina? ¿de
qué nueV0 Puchcia recibiré una amenaza ó imploraré perdon? ¿á




HiSTOlUA DEL REINADO


qué nuevo R(:!uoudJ tendré que agradecer la con:5crvacion del trono
y de la vida?


»)¿Confbs acaso eu tus nuevos defensores? Entre todos ellos, no
tienes un solo amigo leal.


» Ya ves á tlÓfJl1e te han conducido tus antiguos defensores; ¿te
inspiran acaso mas confianza los nuevos?


» Todos los días vienen á estrechar nuestras manos y á decirnos
por lo bajo (son muy prudentes): «Tambien yo soy demócrata;d dia
dei triunfo me hallareis á vuestro lado.»


»)Recuerda que tu padre confió su salvacion á los juramentos de
lealtad de un O'Donnell, conde de La Bisbal, á quíen entregó sus
tesoros y sus soldados para que fuera á exterminar á Hiego, y que
al llegar á Ocaña se sublevó y proclamó la Constitucion.


»Recházalos, porque ellos son tus mas temibles enemigos. Cuan-
do te Laillal.l de su alIlor ul trono, traduce su amor á vivir á ex-
pensas dd Vais, á mandar, á esquilmür á la nacioIJ en tu nombre,
á devorar los restos de tus riquézils, los productos del patrimonio
real.


»Si mañana, á consecuencia de una intriga ó de otra revolucion,
te reemplazare en el trono un primo cualquiera, de los que viven
esperando venir á ocupar tu envidiable puesto, ¿cuántos de los que
hoy se llaman amigos y defensores de la reina, lo serian de Isabel,
pobre y destronada? No cuentes con ninguno; todos, á trueque di
conservar sus fortunas, sus posieiones, sus cruces y calvarios, te
volverían la espalda y volanan á inclinarse ante tu enemigo vence-
dor, á ofrecer sus espadas y su ciencia al nuevo rey.


»Cuando recuerdas tus sinsabores pasados, tus humillaciones de
todos los di as ; cuando te estremeces con la idea de un mañana.
siempre amenazador, ¿ no se oprime tu corazon pensando en el
porvenir de tu hija? Si tu vida de reina no ha secado en tu alma,
como en las de tantas otras, Jos sentimientos maternales, no sueñes
para ella en una corona imposible, y que si no lo fuera, estaria
rodeada de tormentos y de peligros tales, que comparados con
ellos, los que tú has pasado podrian calificarse de goces y satis-
facciones.


» Tus deberes de criatura humana, dotada de un criterio, de una
razon propia y responsable; de reina que se respeta y que debe
honrar á sus ascendientes; de hija que se avergiienza de los crí-
menes imputados á su madre; de madre que ama á sus hijos, y de




DEL ULTrMOllORRON DE ESPAÑA.
cristiana que terne á Dios y ama al prójimo, te mandan salir sin
tardanza, de la manera mas honrosa posible, de entre las ruinas
del trono.


»Tu razon debe hacerte comprender que tu derecho histórico y de
raza caducó, que los pueblos s.:~ pertenecen á sí mismos, que tu
soberanía, hastarrla y muerta, es incompatible con la suya, legíti-
ma y llena de vida.


»La sangre que corre por tus venas, el respeto que dehes á tu
nombre y al Pueblo, de quien has sido reina, te mandan descender
del trono de lfl. manera mas digna, y DO empeñarte en f.cguir en él
como una amenaza, siempre levantada contra la Lihertad, expo-
niéndote y exponiendo la institucion á una catástrofe espantosa,
cuya responsabilidad pesaría eternamente sobre tu memoria.


» Tus deheres de hija te mandan desaparecer, á fin de que no te·
niéndote rresent.'l los pueblos, olviden los crímenps ~c tu madre y
dejen de ma1decirJa.


»Tus s('ntimiellfOS de madre te imponen el deber de no t:xponer
tus hiJos, á trueque de necias y mundaras vanidades, á temibles
peligros y á la p~rdida de su inocencia, á 1<1 depravacíon de su al-
ma; y retirándote á la vida privada, procurarles uoa honra y una
felicidad que no nuedes esperar para ellos bajo el solio.


»Tus sentimientos de cristiana no deben permitir que Vc:iS impa-
sible la miseria, la ignorancia y la preciosa sangre que fu trono
cuesta á la nacion. Tu corazon debe sufrir crueles remordimientos
al pcns(\r cuántas lágrimas, cuántas vidas cuesta y costará tu rei-
nado; y pensando que á Jos ojos de Dios es pecador el que p~¡ede
impedir el pecado y no Jo hace, no dar pretexto, con tu continua-
cion en el trono, á que la sangre de hermanos, nacidos para amar-
se, corra mas á expensas de tu conciencia.


»Da ejemplo, retirándote espontáneamente, á los césares de Eu-
ropa, que esperan con una estupidez, con una ceguedad incalifica-
bles, á que los puñales de los nuevos Brutos hagan justicia de sus
crímenes.


»El Pueblo es generoso, y una noble accion le hace olvidar mil
bajezas.


»Si así lo haces, todavía puedes esperar salir rodeada de bendi-
ciones.


»Si no, ¿quién será capaz de prever cómo la historia escribirá el
fin de tu reinado~




HISTORIA DEL REINADO


»Representaotes del Pueblo, ¿ seríais capaces de pedir la saneion
de vuestra ley fuudamental á la misma que sancionó el desarme
del Pueblo, los decretos draconianos de Gonzalez nrabo y de Nar-
vaez, y la Constitucion de 1845 '? Y no se pretenda escudarla tras
de su irresponsabilidad constitucional. A pesar del eclecticismo po-
lítico y parlamentario, los reyes han sido y serán responsables ante
el Pueblo y ante la historia.


»Aun cuando viera que abdicabais vuestra soberanía, mendigando
una sancion ridícula de quien no puede darla, me costaría trabajo
creerlo.


»Quien ha sido representante de la tiranía;
»Quien ha firmado durante once años decretos de proscripcion,


de exterminio y de saqueo;
))Quien condecoró la inmoralidad y enalteció al crímen, ¿cómo po-


drá ser el f':' p'esen lun te de la Libertad, del patriotismo y de la virtud?
»L11, re\o!uci:n hU'Jfantc, la soberanía nacional, no pueden ser


digmwwote repre.iEfltadas, sino por el soldarlo de la Libertad; por
el hombre de: Pueblo, por el ciudadano que escribe en su hao(kra,
cuando el Pueblo armado le ofrece la dictadura: ClJ.MPL\SE LA
VOLUNTAD NACIONAL.


»)ó Espartero es el jefe de un poder ejecutivo I responsable y re·
presentante dd Pueblo v·:;ncedor y armado, de la soberanía nacio-
nal en aecion, ó no es nada.


»)No hay término medio posible.
)¿Cómn ~ompre11de[' á Espartt'ro, ministro sujeto á una voluntad.


á UIF\ f'clF'!anía que no sea la del Pueblo'?
.> y ¡Ji nuestra ¡¡¡zon rechaza esto, como una hipótesis inconcebi-


ble, ¿cómo ~odríamos acepí.ar la de que esta voluntad, esta sohe-
ranía, ó. qtl\' debiera sujetarse, fueran las de Isabel n, las de la
bija de Cristina y de Fernando VII el traidor? ¿La misma voluntad
y la misma soberanía que durante once eternos años hicieron alian-
za y causa comun con los enemigos de la Libertad, con los asesi-
nos de Zl!rbano~ de Dominguez, de Clavija y tantos otros, cuya
memoria arrancará ete"namente lágrimas de dolor á los lmenos :i-
berales ? esto es de todo puu to imposible.


))1.0 repetimos, ó Espartero, representante de la soberanía nacio-
nal, gobierna sin obedecer otro poder que esa misma soberanía, Ó
Espartero y la revolucion y la Libertad se hunden en nuevo abismo
de calamidades y desgracias.




DEL OLTnlO BORBON DE ESPAÑA. 29
))No _ hay transaccion decente ni posible.
»Cumpla cada uno COIl su deber; en nombre de la patria se Jo


pedimos, se lo exigimos.
»Bajc Isabel espontáneamente de un trono deshonrado, Ó sufra su


suerte resignada, inclinando la cabeza ante el veredicto del tribu-
ilal del pueblo.»


Catorce años necesitaron los hombres á quienes dirigíamos las
páginas qUt~ preceden, para cé,mprender que estábamos en lo cierto
y arrojal' á íos Borbones por la ventana, ya que ellos no habian
qIL:'fiJCt saiir por la puerta, eometicndo en 1854, con su eonducta,
una iüjustieia y una torpeza,


lA ¡"j t!3ti¡;ia fué malldarnes á los calabozos del Salad.ero, confun-
didas con iuaihecnores, por ,1ecir verdades tan palmarias, por darles
consejos tan saludables. La torpeza consistió dl dejai á Isabel II en
su tronu, panl. que la historia pueda cón razon acusarlos de todas
las desgracias y cala,ilidades poJiticas y sociales que la han asolado
duranle los ÚltiíllOs catorce añes, V que preveíamos y anunciamos
entonces tan c1aramen te.


Vil.


Las revoluciones vivifican y las feaccion::s matan; por eso es ma-
yor la responsabIlidad de ¡os que, con su tibieza ó con sus medidas
á medias, :'adi[nn á 103 vencidos reJ.t~cionarios la vuelta aí poder


< ., • l')U l .'. Á' " La t l " {ÚGWl1 áu ('¡;)·l anlO nuevo CítrnpO He Uí'c!on a ;11 aet:,-
\(¡'a';.;,] ]",1(·,).·;'1'1'-'¡ 'llfl!O"ICtl v !YIfJnd (lf' lo'> ü"'i':r-ll'!r'¡;;' d(\'··l'¡·'~rj(¡n ~ u,j l.. ... l ......... v ... LV., l _UiI • ..;1 ~ ~ .J4' ... { ... _ l~/ \ .... t..,J.Jr., l . • J, "L.. • ... i )U:" .• \.,.,.
dbu5US, acabuudd de cL:rrumb:.1l' las vüjas inslitueieEes que SC:;'Víhfi
de dique á la eorrientc del prf¡greso, este empezó á manife¡.;I~:rse en
todas ¡[ls~"fe'ras (k la actividad ll3do(;:¡.I, : ero como I.Íl:'jaron ea pié,
c:m sus pr(;fogativas, el alt;U' y el ¡rUlO, est'\3 sil'viero:l de bandera
y de punto de tlPUYO á la recrganizdcion de las fuel'zas reaccionarias


1" • ! d 1 d I d' .. , que VOlVIeron a enst:í1orea r sp ((el ¡nan 0, exp (ltan o la .!VIswn oe
los palridils vencedores.


¡Cuán ~Ijenos esta:'al¡ Ü'donell y sus hombres de la union liberal,
;:uando ~luletm¡Jahan las Cortes cunstituYéLlcs y desarmaban á la
Milicia nacienal, de que trabujában por cuenta yen provecho tie los
neo-católicos, que no debian tardar en venir á recoger la herencia
de Jos unionistas, continuando su obra de reaccion con ia supre-


TOMO l.




30 HISTORIA DEL REINADO
sion del Acta adicional, la suspension de la venta de los hirmes na-
cionales, las nuevas leyes de imprenta y de ayuntamiento y la re-
forma constitucional nocedalina!


¿Y qué diremos de la reaccion, que desde 1866 volvió á entroni-
zarse por las mismas causas, gracias á las medidas á medias de la
union liberal, qJe qusria tener á un tiempo un pié en !a plaza pú-
blica y otro en el convento de San Pascual; dar una mano á la de-
mocracia. y otra á Sor Patrocinio, y que, como en 1856 cayó por
haber servido de instrumento á la reaccion neo-católica, siendo en
realidad responsable de todas las calamidades que desde entonces
han afligido á España?


Horror causa pensar en los estragos producidos por la reaccion
Inonárquico"-reJigiosa en los últimos tres años, no solo en la esfera
política, sino en todas las esferas de la vida social. Ei clero levantó
la c:l!wza, altal:ero, intolerante y opresor como nUllca se habia visb
en España desde los calamitosos tiernpos de Fernando vn. No se
hablaba mas que de procesiones, de colectas para [nano,u dinero á
Roma, de reconstruir palacios de oLispos, de levantar nuevos con-
ventos y de aumeütar :08 privilegios y la interveneifJll del clero en
todas las ra:nüs de la Ínstruccion. España pareciu infeudada al papa,
una sucursal de. Roma, una dependencia del cardenal Antonell¡, yen
la misma prQPufcicn en que el clero medraba é imperaba, enseñü·-
reándo",e de la ~lac¡on, se veia el comercio languidecer, paralizarse
la industria, arruinarse la agricultura, estancarse en fin todas las
fuentes de la riqueza pública y privada, disminuyendo rápidamente
el precio d2i jomal del obrero, la renta del propi(;lario y el l;enefi-
cío del indUStrial, hasta el punto de entreve,'se la dislo:::acíon com-
pleta y la ruina de la sociedad, si tal estado de cosas hubiera con-
tinuado. Esta raba y esta dis!ocacion fueron siempre en España, y
en todas las naciones, la consecuencia del dominio de la teocracia,
que fue además, por doquiera, acompañado del triunfo de la inmorali·
dad, del escándalo y de la corrupcion en los palacios reales. Pero
la imparcialidad DDS obliga á no poder condenar á Isabel de Bor-
bon su conducía de reina, sin acusar de todos sus crímenes á sus
sostenedores, á los que, durante tantos años, han perseguido en-
carnizadamente á cuan tos alzaban la voz ó el brazo contra una di·-
nasUa impura, de esas que ni se arrepienten ni se enmiendan, y que,
juzgada por sus actos, no era humacamel1te defendible.


¿Cómo, sin el apoyo materia; y liotal de los hombres de la union




DEL ULTmo BORBON DE ESPA~A. 31
liberal y del progresismo, hubiera podido Isabei JI prolongar su rei-
uado desde 1854 á 1868? Baste decir que no se ha necesitado mas
que la alianza de esos hombres con una fraccion de la democracia,
con el propósito de derribarla, para aislarla en el vacío y arrojarla
de Esp¡¡ÍJ,;, como un mueble inútil, el dia en que se lo han pre-
puesto.


Con cuúnta l'UZ()fl. no p;)dria decir la ex-reina á los unionistas, que
hoy proclamar] la liberta] de cultvs, expulsaD á les jesuitas y der~
riban h\s co[n-eulos:


(,¿XO s¡:is VOS,)trds, falsGs amigos, quienes hicísteis ese cGl:corda·
to, que finnó Rios Rosas, y que aprobaron los O'donells y Vega dE
Armijo? ¡,¡~'¡-Ij dlentabais vosotros mi fanatismo, llevando cirios en las
p¡'[)CeSiul:cS de san PHscuai, y autorizándome~ como gobierno, áfun-
dar COlH di los en las posesiones de la corona y fuera de ellas? Y (}
al menos he ~ido lógica hasta el fin; vosotros mentínis entonces ó
ahora, o ahora y entonces. ()s arrnstrabitis á IGS piés de la n¡.:;nja y
de su p¡,¡}tcctüra, un dia de luando, corno ahora adulais á la de-
:11 oeru,Úl, satisraciLüdo sus aspiraciones u:J.íicaló¡icas, por satisfacer
JUt'c,l¡'J. awbicion de j)í)lkr. Tal COfna soy, y aun como me pintan,
hay Cil m¡ coudclcta política ::lJS hOill'adez qae en la vu:~st~a. Vos-
otros lit; me ar;"j)ia8t;~is de España, sino cuando os convencisteis de
que yo 1),) os Uam:;,ria nunca para dans el mando. Os conozco tan
á fom]o, que estoy segura de que me vengareis de la fevolucion
que me ha. arrebatado la curooa de España, á cuyo frente os en-
contrais, porque no podreis menos de conduciros con ella tan def-
1 1 . lea mente como conIBlgo.»


Esto y mas podria con razon decir la ex-reina á los hombres de
la union liberal, cuya responsabilidad ante la conciencia pública, no
puede olvidarse ni aun por los últimos actos de su vida política.


Sin duda la responsabilidad de esas gentes no mengua la de Isa-
bel; pero la de esta no disminuye tampoco la suya en lo mas mí-
nimo.


Dejando aparte la responsabilidad de todos, es lo cierto que sin la
institueion mouárquica, y el por elll falseado sistema parlamenta-
rio, ni Isabel tuviera los medios de corromper y abusar de su au-
toridad, ni sus cortesanos, de todos los partidos medios, ocasion de
exponer su frágil conciencia al con tacto tentador del poder, adquiri-
do en intrigas de alcoba y de sacristía.


Cuando el poder no emana de los comicios, y las ambiciones no




HISTORIA DEL REINADO


se ven obligadas á mostrarse á la luz del dia, y á pasar por el crisol
de la discusion, para llegar al pretorio, las mas Dobles ambiciones
se envilecen, y no reparan en los medios para trepar á la cumbre
del poder, si creen que la oscuridad de la in triga palaciega puede
asegurarles la impunidad,


VIII.


Los hombres crean las instituciones, pero estas, á su vez, son un
molde que dll formas á la sociedad, y que modifica los caractéres,
imprimiéndoles el sello que lo distingue. Por eso el molde monár-
quico-constitucional imprime á la sociedad el sello de la corrupcion,
del cinismo y de la inmoralidad. Y este fenómeno esencial del mo-
narquismo constitucional se explica fácilmente, porque no existiendo
este sistema político mas que como una transaccion inmoral entre
dos derechos absolutos, que se niegan recíprocamente, el rey no PU?-
de menos de mentir al hablar en nombre de la soberanía nacional,
como los representantes de esta, al ioclinarse ante la autoridad reai.
Su concordia y armonía no son mas que una careta que oculta el
desprecio de unos y el rencor de otros. Todos tienen la conciencia de
iU inhabilidad, y solo piensan en sacar partido, en beneficio de sus
ambiciones personales, procurando poner á salvo sus intereses cuan-
do llega la hora terrible, en que, ó el golpe de estado restablece
el poder absoluto, de derecho divino, ó la revolucion democrática
concl u ye con la farsa il usaria de una represen faciol] nacional, so-
metida á un rey irresponsable, cuya bondad suprema consiste, como
la de la reina de Inglaterra, por ejemplo, en comer, beber, engor-
dar, dormir y no estorbar. Así solo se explica claramente la facilidad
con que las monarquías cODsti tucionales se hunden, sin tener quien
las defienda y sin dejar quien las llore.


y no se nos diga que no es una monarquía constitucional, sino
un despotismo bien descarado lo que con Isabel 11 se ha hundido,
porque el despotismo de Isabel se ha visto sancionado con todas las
garantías constitucionales. Las Cortes de la union liberal sanciona-
ron en 1866 las leyes draconhnas, que la misma unión liberal ha
derribado á tiros en 1868, y las Cortes de 1867 y 68 han iJanciona-
do todos los actos de la política de Narvaez y de Gonzalcz Drabo. ¿A
qué ministerio faltó jamás, en España ni fuera de ella, en las monar-




DEL ULTIMO BORBON DE ESPANA. 33
quías constitucionales, una primera, ó una segunda mayoría, hija
de la influencia moral, que aprobara sus actos?


Quien dispone de la mina del presupuesto, de ejércitos, de escua-
dras, de la policía, de la diplomacia, de miles ue millones, del cor-
reo, de los telégrafos, de las colonias y de tantas otras cosas como
dependen del poder ejecutivo en las monarquias constitucionales.
puede, en la mayoría de los casos, obrar como amo poderoso impi-
diendo que la representacion nacional, convocada ante él, pueda en
realidad representar digna y eficazmente los públicos derechos é in-
tereses. Las Cortes se transforman en una rueda de la máquina ad-
ministrativa, mas Ó meDOS engorrosa y fácil de manejar, no con-
servando de poder político mas que algunas frases huecas y fór-
mulas vanas.


¡Desgraciados los pueblos que confian en los parlamentos que UD
rey convoca, porque no son en realidad mas que engañabobos, Ó
servidores estériles, que si enojan al amo son disueltos! ¿ Qué me-
jor ejemplo podríamos citar que el que este mismo año nos ha ofre.-
cido el decantado parlamento inglés? Ese parlamento no se ha atrevi
do á dar un voto de censura á un mInisterio, que está siempre en
minoría, por miedo á una disolucion, que privaría á los diputados
de la mayoría, llamada ¡ibera! por añadidura, del gusto de sen-
tarse en los escaños de la cámara algunos meses mas.


Hé aquí al pueblo inglés, gobernado durante mas de un año por
un ministerio, que no tiene mayoría, ni en la Cámara ni en los co-
micios; que gobierna contra el gusto del pais, imponiéndose á este
}Jorque la Constitucion le da el derecho de disolver la cámara de
los comunes; que no puede disolver al ministerio, y porque este
uerecho pertenece á una buena mujer que en lugar de inspirarse en
las aspiraciones y tendencias del espfritu público, pasa su tiempo en
eonversacion con el espíritu de su difunto marido, por el conducto
de una trípode, de un medium cualquiera, y á fe que no es esto lo
mas malo que puede hacer.


Si dependiese de la voluntad de las Cortes el cambiar de minis-
terio, como sucede en las repúblicas democráticas, ¡ cuán distinta
seria ía condueta política de la mayoría que hoy se somete á UD
hombre que desprecia, pero á quien teme! ¡Cuán otro seria el go-
bierno de rnglaterra y cuán grandes las reformas que baria en
lugar de las mezquinas que hoy realiza, y de que se vanagloria
como de conquistas inmensas en las vías del progreso!




34 HISTORIA DEL REINADO.
Diganncs ingennamf1ute los que parecen enamorados del sistema


monárqni:,o-constitucional; ¿ creen que ninguna de las mayorías
:)arl:1mentarias, eon su organizacion y su política, que hemos visto
,)O España, jurant~ el reinado de Isabel de Borbon, hubiese existido
si en lugar de depender su disolucion de la volnntad de la corona
hubiera dependido de ellas la existencia del ministerio? La res-
plll:~sta no es dudosa. Una cámara cuya existencia no depend.e de
su voluntad, no es independiente, oi libre, ni tiene dignidad ni au-
toridad moral. Y yo pregunto: ¿dónde irán nuestros monárquicos á
buscar en las mnDatquías constitucionales uoa cámara popular, que
no pueda ser disuelta por el ministerio y que pueda legalmente re-
nnÍn;::: sin Sil consentimiento? En ninguna parte: porque las cúm¡:t-
tas indisolubles, que se rcu~en de su propio derecho y que no ¡me--
den Si3r disueltas, solo existen en ¡as repúblicas democráticas,
y- u;:: 2fl lét,~ rn'narquías, por mas constituciona.les que perezcan.


Hasta C'~'l'(t~2 e,.\!L:Uuyentes soberanas hemos visto disolver
:'1) España) y fuera ds ella en las monarquías, por simples (lccretos,
y á cafioDazos, cuando los decretos no baG bastado. E1 get1en:~1 Se;'-
rano, que es rr;aestro en esta. claE8 de procedimientos, porque aSl
;lisolvió las Constituyentes en 1856, podcia decimos hasta dónde lle-
ga el poder real. f'.tw.ndD uuas Cortes no SGn bastante acomodaticias.


(( i Venganza, venganza,» es fama que gritaba Isa.bel, repartiendo
cigarros y dincm, en la plaza de Palacio, entre los unionistas que
ametrallaban a! pueblo y á las Cortes constituyentes, ei 15 de julio
de1856.


¿Y habrá quien piense en alzar otro trono y Otra dinastía, que
uno ú <)!r'J dia imitarian los ejemplos que lmn legado las dinastías
extranjeras, que durante tres siglos han oprimido al pueblo es-
pañol?


IX.


¿Quién al ver, hace treinta y tantos años aclamada con tanto
entusiasmo á la inocente Isabel, y al pueblo liberal haciendo por ella
lan costosos sacrificios, hubiera podido prever que aquella inocente
niña, símbolo de la libertad, seria el mas implacable verdugo de la
libertad y de los liberales, y que ella acabaria de exterminar á los pa-
triotas que respetaron las balas carlistas? Pero se dice ahora que




DFL ULTIMO BORBON DE ESPAÑA. 35
la mO:\iarquÍa será democrMica. ¿Mas á quién ec.gañarán con esto
los falsos ó ilusos d2mócratas que tal propalan, y que po!' tal monar-
quía conspiran, ó arrojan la careta republicana con que hasla abora
se cubrieron?


Por lo pronto, lo que !lO es dudoso, es que ellos trabajan por el
restablecimiento de la derribada monarquía, en unian y provecho dt~
todos los otr')s mOüárquicos, que no son demócratas, ni querrán
que la monarquía se democratice; y que una vez que la monar-
quía rsté levantada y que los nuevos LafayeUes hayan presentado al
pueblo el nuevo rey, como la mejor de las repúblicas posibles.
la democracia monárquica será, entre ia gran masa de monár-
quicos, una minoría insignificante, que por mas que:;rit3 no será
escuclnda. Entonces oirá de boca de los realistas, lo que ahora
tienen buen caidado en callar, y es que la monarquía democratic::
es una utopia; que en una sítuacion normal ;:0 ¿s posible un re;
sostenido pel' io"tituciones democráUcas, y PO d~finitiva, que en
cuanh 13 !JUI:va djnastín sr crea un peco s¿~'gura, arrnjará la es-
calera c!f)il1ocrútica con que trepó al trono. Mas ni siq:liera espera:l
á que tal C:3.S0 llegue. Ya el general SerraDo, en una CU¡-tJ. que pn -
bli0un los periódicos franceses, dice que quiere una mor!arqub., no
democrática, sino (:0\1 las libertades qlie son compatibles con el trono.


Para no ver esto, es npces~rio no quererlo ver, porque la his/o--
ria, como el mas simple buen sentido, 11) muestran claramente a! mas
obtuso r,ntendimiento.


Si dependiera de esos renegados de la causa republicana, que fuesen
democráticas las instituciones de la monarquía, que quieren recons-
truir. y si tuvieran debajo de la capa un rey demócrata, pr~parado ex-
profeso para esta solemne ocasion, podria creerse en su sinceridad:
pero cuando no silben quién será el rey de la democracia monát'quica;
ó cuando saben que de todo tendrá menos de demócrata, y cuand:,
están rodeados de UDa masa de monárquicos, que detesta cordia ¡mer·
te cuanto trasciende á democracia, entre la que forman una mino-
ría insignificante; ¿cómo no ven que lo que hacen es contribuir á le-
vantar un trono y una dinastía; representantes de los intereses con-
servador-~s vencirlos? Su responsabilidad es tanto mayor, cml.nto que
sin su decidido apoyo la monarquía no tendría probabilidades de re,
construirse.


Haciendo por la República todo lo que hacen por la monarquía.
esta no renacería. Que los principios democráticos no están seguros




36 HISTORIA DEL REINADO
ni mucho menos á la sombra de un trono, no pueden dudarlo; y que
estarían asegurados con la Repúblíca democrática, tampoco pueden
negarlo. Luego dejan lo cierto por lo dudoso; ¿qué decimos dudoso?
dejan lo cierto por lo falso, la verdad por el sofisma. Su monarquis-
mo no es mas que una defeccion. ¿Cómo los que en 1856 votaron
la abolicion del trono, hoy que está caido qUIeren levantarlo? ,Dón-
de está la lógica?


En 1858, muchos de los hombres de mas nota, que hoy se dec/a-
ran inopinadamente por la monarquía, firmaron y circularon con
profusion UD programa democrático, en el que declaraban que la Re-
pública es la única forma de gohierno compatible COI] los principios
democráticos; ¿y hoy hay entre ellos quienes proclaman la monar-
quía, declafílndola compatible con los principios democráticos, no
solo teórieamente, sino en las circunstancias actuales de España?


¡pasemüs á otra cosa, porque no hay paciencia para oir esto!


x.


Lo que decimos en uno de los últimos párrafos pasó á los liberales
franceses con Luis Felipe, y á los españoles con Cristina; unos v otros
fueron u n andamio sobre el que se le van taruH el trono y el puder
de ambos reyes.


Cristina bo¡dó banderas para la MiliCia nacional, mientras le lle-
gaba la hora de desarmarla y diezmarla. Pero Jos progresistas oe
f"nt~¡DC:'S tr:nian UDa disculpa, y es que Cristina remalla siu ellos;
({tle era ella quien llamaba á les líberales, y no los liberales quienes
la sa;~aball d'~ la nada para elevarla al trono. Pudieron y debieron
derribaria, y al fin, Eumque tarde, lo hicieron. Pero tos que quieren
'evan!al' un trono sin saber para quién, so pretexto de qUE:: ellos
quieren qüe ese trono sea demucrático, son infinitamente mas cul-
pab!c's que fueron :os progresistas españoles, durar;te la guena ci-·
vil, sosteniendo lit! '-rono que se liberalizaba.


(:ristina é Isabel, criaúas en medio ele las revoluciones, rodeadas
de patl'i:)tas, ac!a,núuas por eUos y debieodo su troBO á lús sacri-
fici,lS dJ ¡luchlo liOf:!"a!, los odiaban mas cuantos mas sacnficiOs ha-
,:¡a:¡ '!"! ;,.S. LI)") snfriaD COfiO UGa calaml¡lad inevitable, y Sólo
pensaban e;) lns medios de deshacerSe de eUos, Ó en sobornarlos para
que aparentando servir la causa de la revolucion, la perdieran.




DEL ULTI~lO BOUBON DE ESPA"'A. 37
AsUué como se creó el partido moderado, durante la guerra civil,


compuesto de tránsfugas del partido liberal; así fué como reforma-
ron en 18361a democrática ConstilucioD de 18112, refundiéndola en
la moderada de 1837, devolviendo al rey el veto absoluto, supri-
mi':!n:lo la comision permanente, que tenia la facultad de convocar
las Cortes sin con tar con el gobierno; así fué, en fin, Cf1mo an uJaron
el sufragio universal indirecto, para establ(~cer el festrin¡;ído, des-
truyendo todas ias garan tías que ofrecía á la libertad aquel célebre
códígi), para entronizar al partido moderado. dándole una constitu-
CiOD que, su mas autoriZé;do jefe, Marlinez de la Rosa, declaró que
estaba heeha con sus principios.


Los oatriotas sinceros babían esperado que la reforma constitu-
cional ~c haria en sentido mas liheral, no para convertir en mode-
rada ia Constituciun d~¡ 1 iQ, sino para democratizarla mas. No habían
contado con don Salnstiano de Olózaga, gracias á cuya funesta in-
flnencia sr, agr,ngó fl );l cúmara única un Senado, se restablecie-
ron el veto ah::(duto y !':das las pr:2l'ogativas reales, que la reina
Cristi,lU ensayó, disolvibldo las Cortes y reemplazando en el minis-
terio á 1(15 progresistas con moderados.


Entonces fué cuando, cOi1vencid:ls de la facilidad para los reyes de
sobornar á unos, engañar á otros y de abusar del poder que f'jercen.
se deelararoD por la Repúbilca. siendo los primeros apóstoles de es-
ta doctrina en España, Calvo de Rosas, el Conde de lasi\avas. don Pa-
tricio Olavarría .. don J~)sé María Orense, non Lorenzo Calvo y Mateo
y 'nucbo~ otros ilustres y honrados patricios, que comprendiendo la
incornpatiblidad del trono y de la democracia. se manifestaron abier-
talllen:e rcpublicilllOS, y comenzaron en la prensa la propagnda de
qWJ resultó la organizacion de este partido, que, á pesar de tftntas
traiciones y aposta3Ías, ha llegado á ser el mas popular de España.
Cada revolllcion ab:Jrlada ha producido en sus filas notables claros
por las defeccir¡oes de las mezquinas ambiciones, de los sedientos de
mando y de gOCf'S, pero tambi~n le ha trc.ido nuevos y entusiastas
adeptos, que haQ reemplazado con ventaja á los tránsfugas trai-
dores.


El tpno, crm su influencia corruptora. ha creado siempre los
partidos, lh.rnados retrógrados, descomponiendo Jos liberales, frac-
cionándolos de tfll modo, que de su disolucion ba nacido el predomi-
nio absolu'o del poder rea:. Pero por las mismas causas. como aca-
bamos de ver en Jos precedentes párrafos. han nacido los partidos


TOMO l. 6




38 IlISTORIA DEL REINADO
ao.timonárquicos, y la Hepública ha ganado en la públicG opiolon,
todo lo que ia monarquía ha perdido.


XI.


La desgracia de España ha estado en que se crea, por muelles
bGnrados patricios, que la ~non3.rquía eor.¡stituclonal cra un siste,n;a
adaptable á la Índole de! ;lt~et'J (;si:afíuJ, Cc!1lG á la del inglés, por
ejemplo, cuando su constHucion ecoeómica, su earáder y eusiUf;l-
bres son tan distliltas. El pueblo 2sp;.lüol es CS2flcialmenle iguali-
tarjo y democrático, las jera:quLs sociales rc'pugnaG á su fieL' in-
dependencia, y mientras el ciu.dadano ing:¿s, \Í8ulÍU á un duque Ó
un Da.r del r,úuCl acercarse, se: :l..lclina\ .eC;Üíl(¡ce eH él un 3d' JUDe-


i '.1 ~


)1',,,· ,¡j l'Ui' "'Q ''',!1''~e ¡: :"'l:,f,'pd' "'l' ;'-'l""!'-""'e 'd1111'''''' TJ'·'bre "~"~'-no1
.. \./1, u~ 0j .--,.u iJ'\.. ... vL1. V.l i-· .. ...., ......... l ..... J. 1{'")1.AVt- Ul..:3 ',"- h.1.u 1 ~, "-'''j.-u¡" ~~


• , I l¡ r r "1 1 ' ¡~ ¡'1' d'! , Vlenuo a un senaUOf o (l U::( ¡l,úll) oc LaS,lda, Ira C<jJ que se me
da á mil») é irá á pedirle el ciga:T,} p~ra encender' el sU.y(¡, con el
mismo aire grave y LancG á la vez, con que se lo pidiera á un
compañero de Íaller. Para el pueblo español no hay jerarquías, y
para el inglés DO ha y mas que jerarquías .


.La consecuencia de esteo carácter del pueblo es que en Espa-
ña las alta:;; c;ases sociales, entendiendo por altas, aqu,~Jlas á
quienes se califica vulgarmente de tales, son gencralnlcate: mas
democráticas en sus costumbres que las clases merias de otros
paises. Con tales eiementos sociales las ficciones IllOnárquic("-
constitucionales son ridículas, no pueden crcurSJ COlil¡) C(¡Sil sé-
ria, porque las categorías que la monarquía establecl con su
senado, su renta para ser diputado y su censo pum ser elec-
tor, no llevan consigo llinguna autoádad moral. La autoridad
moral es entre nosotros puramente personal; td.l hombre sil) fortu-
na y modesto será el árbitro de los destinos de una provincia, en la
que abundarán los ¡;ersonajes titulados y millonajos, qUe á pesur de
sus títulos y millones no ejercerán en su pais la menor inflGcncia, y
hasta serán despreciados por el pueblo.¿ Y en un pais como este se
ha querido implantar la monarquía constitucional, cuando está re-
clamando la República, como la forma de.'gobiernomas adecuada á
su carácter y temperamento? ¿Qué tiene, pues, de extraño que con
los mejores deseos no hayan producido mas que abortos, pür querer
estrujar al pueblo español dentro de un molde demasiado estrecho




DEL UTmO RORBON DE ESPA~A. 39
y mezquino para su noble arrogancia? Por eso la Coostitucion de
1812, que consagraba el principio de la igualdad, y la ley de 3
:10 febrero, qlle ponia Cil práctica el sufragio universal, fueron las
ú,:icas instituciones políticas populares, queridas y restauradas COD
aclamaciones de júbilo, y restablecidas varias veces por el pueblo.
q1le vi6 siempre con la mayor indiferencia todas las otras constitu-
ciones, sin excluir la Gonnata de 1856.


Xl:.


Si todos los '::sfuerzos que los liberales han hecho en lo que va
de siglo pnr establecer y consolidar la monarquía constitucionaI.. sin
haberlo conseguido, los hubieran dedicado al triunfo de la Repúbli-
ca, ¿cuánto tiempo buce q:w España se veria libre de reyes, rica y
feliz?


.\lJüra mismo; si :(j.) hombres del gobierno provisional, en lugar
, ! " . J' , 1 R ' Je (CGll' que qUlefcn ,(1 monarqma, pero que respetaran a epu-
b;tca ~i sale de hl;, uroas, díjeran que quieren la República, pero
4l!J~ róp::;larán la lllol.larquia si la mayoría la proclama, ¿no podría
dceirse con seguridad que la Hepública salclria triunfante de las
urnas en las próximas elecciones?


D8sde el momento en que siendo poder, declaran los coligados
que quieren la monarquía, su influencía como gobierno pesa en fa-
vor l!rJ esta institucion en la conciencia pública; todos sus agen-
!¡;S, el mundo burocrático, militar, judicial y cuanto del gobierno
dependé, directa ó indirectamente, se inclinará á la vía que les mar-
queulas tendencias de ¡os hombres que ejercen el mando supremo;
y á su sombra, el partido teocrático, vencido, qne es el único mo-
nárquico sincero que hay en España, se reforma y se reorganiza
para votar la monarquía al lado de los hombres del poder revolu-
cionario, que los derrocó con Ja'dinastífl, borbónica, contra los repu-
blicauos; aunque teniendo buen cuidado de no decir que votan can-
didatos liberales, que les traigan la monarquía, con la esperanza de
que ellos sabrán convertirla despues en conservadora y aun en re-
trógrada y teocrática. Lo importante para ellos es que el gobierno
sea monárquico; que no sea en nombre del pueblo como se gobierne;
que el pueblo no se gobierne á sí mismo; que sobre él se alce una
te3ta coronada, que alimente, si es posible, entre las masas, ]a fu-




40 HISTORIA DEL HEI"lADO
nesta idea de su inferioridad, de su incapacidad para goberna.se, de
la necesidad de tener un rey, á quien obedecer, á quien pedir; por
lo demás, poco les importa que ese rey les venga de Portugal ó de
la China, que lo traigan los unionistas, progresistas y demócratas,
á título de monote, de rey de bastos, qUé maüde y no gobierne;
ya ellos le harán comprender despues que no tiene lllas apoyo sólido
que el sable y la sotana, y Jo rodearán, lo marcarán, y lo que no
puedan alcanzar de él lo obtendrán de la Ii víündad de su mujer ó de
la devocion de su manceba, y poco á púcú, eautelosarncnte, sin rui-
do, como la silenciosá culebra, la reacciuQ se cnrGsr:ar:l á la mo-
narquia liberal, abortada por la rcw;Íucion, hasta convedirJa en
dócil instrumento suyo. EntonCes llJs incauh)s ¡iberal~s, q\lf~ creen
las libertadc; absolutas indivi~Jales, que hoy dLofrutamos, compad-
bIes /;011 el trono, rcconoc{~ián, aunque tarde, su error, '! pedirán au-
xilio á jos vencidos republicanos contra. Id reacdon, á la que l\brie-
ron la puerta levantando el liono, para s!Jsten fl ¡' su ¡Íus,;riQ libera-
lismo, y de este modo oscilarán la libertad y ía r,.'acc¡nI1 t~¡¡ un l~il(\S,
en una confusion turnble, s¡n que ttng,Hn"s nada :c:;ó'ido !Ji estable,
cuando el establecimiento de la R2públicG. de:(l(.icrática federal a'i:~gu­
rada para siempre todas las libertades, ei~na¡;do la puerta á :as
reacciones, y abriendo las de una era d~' ;li1Z, de trabnjo, de prc·s-
peridad, de desarrollo intelectual v momi, tales CülDO nunca se
conocieron en España.


lnsístiremos todavía mas sobre el mismo tema.


XBI.


La monarquía cODstitucionnlliberal, en que sueñan los hombres
del gobierno provisional, no puede establecerse sino por su influen-
cia personal, por su poder, por su acciono Primero dirán á todos
los monárquicos: c( Votad por la rnonarquil contra la República:») des-
pues á los republicanos vencidos: «Puesto que no teneís la Repú-
blica, ayudadnos á sostener las instituciones liberales contra los
monárquicos retrógados;») y de este modo se crearán mayorías ficti-
cias con sus mismos adversarios, inclinándose primero á derecha y
despues á izquierda,


Si todos los monárquicos que no quieren la monarquía como
Prim y Serrano, ni al rey que nos presenten, votasen candidatu-




DEL ULTDIO BORBON DE ESPAÑA.
ras republicanas, la República saldria de las urnas; y si rey por
rey todos los republicanos votaran al de los carlistas, los monár-
quicos liberales del gobir.rno se quedarían sin monarquía, y siIl rey
los liberales.


¿ y cómo una monarquía constitucional salida de esta faba mayo-
ría, de este escamoteo de la mayoría de las opiniones en beneficio
de una sola, puede ser sólida, ni servir de base para fundar nada
menos que una nueva dinastía? Cuando cada uno tire rle la manta
por su lado. el nuevo rey coronado podría muy bien encontra:-se des-
nudo y en medio de tUI campo de Agramante, cuando se creyera
con derecho á con fiar en cuan lo le rodeaba.


Las nuevas dinastías no se fundan asÍ. Necesitan, DO solo qUE; el
pueblo en general las conozca, las aprecie y que ellas nagan sacri-
ficios para merecer la corona 1 sino que lleven consigo una fuerza
real, que haga caer de su lado el platillo de la balanza. inclinando
los ánimos en su favor. Nada de esto sucede en E,;paña. Len, uto-
pistas de la monarquía, despues de haber derribado Ja. que real y
verdaderamente existia, 4uiercn que el pueblo levante un trono, y
que des pues husq tH', ilame á concurso á los pretendien tes que quie-
ran oC~lparlo, tratandíJ con ellos como de potencia á potencm ¡.ara ver
cuál ofrec,; al pueblo mas ventajas ..


y preguntamos á esos monárquicos mal ac,)[)sejudos: ¿No se aver-
güenzan de querer que el pueblo, ia nacion espafíúla, pase por tal
humillacion? ¿Cómo un pueblo libre, soberano y señor de sí mis-
mo, en el pleno uso de sus libertades, que,.se encuentra tan bien
en su estado actual, que solu se acuerda de que hay reyes para
maldecidos. que no conoce Dinglln príncipe á quien ame. ni por el
que tenga la menor simpatía, iría á tierras extrañíl:s á pedir un
príncipe de los que están de sobra, Ó en vacaciones. para hacerlo
su señor, su soberano, levantarle un trono, ceñirle una corona; pa-
garle tres ó mas docenas de millonfls, que bastarian para alimentar
una provincia entera, y luego dejarse gobernar por él, por sus cor-
tesanos extranjeros ó nacionales, por sus cortesanas, por sus laca-
yos y por los lacayos de sus lacayos?


Desde Juego puede asegurarse que no vendrá el rey que nos re-
galen por aclamacionj que llegará sin prestigio, sin autoridad mo-
ral, á quitar y no á dar fuerza moral ni material á los monárqui-
cos que le regalen la corona. Para el pueblo será un extranjero,
un intruso. Y aun será probable, que, como no busquen algun Maxi-




mSTORL\. DEL REII\ADO


miliano ridículo, entrampado, que solo acepte la corona por llenar
el bolsil!o, no encuentren una persona decente que quiera venir á
Espaua, siendo la oposicion de parte considerable del pueblo. Hay
mas: los monárquieos podrán llevar á votar como rebaños de cor··
deros á los campesiaos, es declr, á las ciases por desgracia mas
atrasadas, como mas sometidas á las influcneias teocráticas, que
componen la mayoría de la poblacicn; clases que ~I}larian la Repú-
blica si el poder se lo aconsejase, como les aconseja que voten la
monarquía; pero no sucederá. lo mismo con los hahitantes de las
ciud::;.des, donde la instruccion es mayor, y des~lc aliara esperamos
que para contmbalancear los votos repubiicanos de liluchDS de ellas,
tendrán que acamular los d!~ las tropas y harán que los votos mo-
Ildrquicos de los soldados ahoguen los de los republicanos.


XIV.


Esa idf:a de reslanrar el tron'J, que acarician los que lo han der-
ribado, no es ;nenos retrógrada que la que ba manifestado ya don
SalustÍ3.no de 010zilga, respecto á la libertad religiosa, que despues
q ne la tenemos com pleta nos la quiere arrebatar para darDOS CD cam-
bio, ¿qué? la tolerancúz. Palabra humillante como la limosna y que
touo liberal digno de esto nomhre debe rechazar indignado. i La tole-
rancia! ¿qué diritl el señor Olózaga si á él le dijesen que para mani-
festar sas ideas católicas, le tolera darnos alguna libertad?


Por lo miJnos ya sabemos que esa preciosa J¡~)ertaJ que hemos
c@quistado la perderemos si prevalecen las monárquicas ideas del
humbre de i Dios salve al pais~ j Dios salve á la reina! y ¿son esos
los directores de la rcvolucioD, las lumbreras del partido pro-
gresista, que han de regetKrarnos, arrebatándonos las libertades
c0Dquistadas y falseando por completo su programa?


De todos modos preferimos la franqueza del señor Olózaga á la
dañina cautela de otros diestros, que se callan cuando ticnen el de-
ber de hablar, y que siguen contribuyendo á menguar la revoiucion
aplaudiendo al ministerio, compuesto de monárquicos, y cubriéndolo
bajo el manlo de su popularidad. Esos personajes, lo mismo que los
monárquicos declarados, han venido haciendo esfuerzos inauditos
antes y des pues de la revolucion, para que los republicanos, am-
pliamente representado en muchas juntas de las !11as importantes,




DEL lLTHtIO BORno" DE ESPAÑA. 43
no manifpstarán sus opiniones republicanas, y ahom, 1(1s homLres
de! gühie"1t0 ]'fovisioDal, encucntrnn en el Si:ElJcio de las juntas
respecto á la forma de gíJbierf;ü, una prueba de que querian la mo-
narqula, cuando ese s¡l(~ncio fué el ,resultado de un convenio, al que
contribuy(\ron esos mismos hombres,


¿Y S~~ pretenderá todavía, d~spucs de esto, que los republicanos
no levanten su bandera y vayan con ella despkguda á las urnas
electondc;;;, l1F\ donde si no sale triuufante la HepúbEca, se alza:,ú la
mOl.H,L'ípJL\ C(ln l.ock'l h,s i!lc'JnveLÍen teE' de la que acabamos de der·
¡,cear v co:~ <:,t',;s I.:tlevo.~ (lue Duden va fL'C\.'t:rsc? ~ 1...., l


¡Ojalá !j',k ('¡ pncblo CS;'3ñO! comprenda qu'; se u ltraj 8. su digni-
dad. j' qUl~ 5.: trata de escamotear fU s0beranÍa para que el mismo
vaya á c' lri'gürse n::o.niatado, ahdicando su ¡nd,~pendencia en manos
de lL! hc~m¡Yl', 'J.1Je legelrá ~n su kst,1!uento ~a nacion española á SI:S
hijGs, COW(' S('(,'ga un cf)rnJ Ó un rebaño de ovejas!


Si Isabel 11, cuya historia va¡;105 á referir, no ha sido el úftiml
soberar)(J de Esoafi:,. si sOCre los SatH!riNlt':lS v sucias ruinas de su


i ' L!,J


¡rono, el yuebk español deja que S~; levante otra dinastíCl, Ó que
vueiV<:i. la mísrua, á seJtarse, no se queje luego á nadie de su (lpre-
sion y de su miseria.


r\o s:1L)emos quié1J Sl~ rebajaría mas, si el pueblo consintiendo que
vulvic[un lus IhrlJc.' rE:S, Ó algulI.o de 2Stf)S vitliendo á recoger el fru s
lo de lu. revolucioa que ha destronado, vilipendiado y expulsado ig-


, . 1" -" b d'; '1" :HH¡lli1¡,iSamc::L GC r..spana a la ca eza _ e la !aml la.
Verd:.d es qu e eíi las familias r,~ales ni la moral, 'ni los afectos


de [ilmiht, D¡ el decor:j y la dignidad existen como entre las fami-
;¡as d,; siUl.pl:'s ci'.dadaEos. L:Js miembros dI:; las familias reales se
lbgriL'¡¡n p,!f'~ sí (;nmo jas hienas para c()rnCrE~ unos á otros; por
eso ;~o ex l"¡¡(1:.t Íll miS que la segunda hija de Fernando VII ó alguno
J; ,ms ¡:fi íFi;-j :e~'og¡8:',m del lodo, si los dt)ja,ran) la rota corona que
:iñ0 !:'Uh0~, : s',::cl::';'bla con una mezcla de derecho divino y de
liorr:l'3.'1í::t ¡¡:l:~io:BL la c~:locaran en fiU b~rbóniea. cabeza; pero nos
averg:Jnz,~i'í;:;~!QS de pertenecer á esta naeion y de ser hijos de este
pueblo, Sl dt~:i~)U2S de haher mostrado que tenia bastante honra y
valor para. J'rribur el !f(JilO y expulsar á los Borbones, volvíamos á
verlo, d ¡bJ¡da la r"odilla, Ú los piés de esos mismos Borbones des-
tronados, ;Ildiéndoles humildemente que volvieran á tomar la co-
rona que ks arrebató, suplicfJ.ndoles que se dignaran gobernarlo un
poco mas uumana y d'3centemente que hasta ahora.




HISTORIA DEI, REINADO


Esta seria para el pueblo español la última de las bajezas, la de-
gradacion de las degradaciones; esto lo baria indigno de la libertad
y pi escarnio y la befa del mundo civilizado.


Que UD puebio sufra al rey de que no pu~de deshacerse se com-
prende; pero que, siendo libre, por haber derrocado una raza de ti-
ranos, vaya á buscar amo entre los miembros de esa misma raza,
es un absurdo inconcebible, que deshonraria para siempre al pueblo
que lo cometiera; porque seria lo mismo que volverse á poner bajo
la tutela de un mal tutor, reconociendo su incapacidad para gober-
narse á sí mismo, despues de haberse declarado á sí propio mayor
de edad.


¿Qué podria esperarse de un pueblo que el primer acto que hi-
ciera de su reconquistada libertad, fuera volver á buscar un amo
á quien sQmeterse? qne la costumbre de la esclavitud lo había he·,
cho incapaz de las prácticas de la libertad, y que asustado de su
misma independencia, volvia á recomponer la rota cadena y á poner
en manos del derribado señor, el látigo, símbolo de su humillacíon
)' srrvidumbre.


1...0 repetimos, seria tan grande ia magnitud de esta bajeza, tan
indigna de la noble nacion española, de ese pueblo varonil, que sí
el dia del triunfo no ha tenido bastante iostruccion para proclamar
la República, ha tenido, al menos, el buen sentido de derribar de
todas partes las coronas, símbolo de la monarquía, que no podemos
reconciliarnos con la idea de que se deje engañar por las sirenas
que Jo quieren arrastrar al abismo, presentándole el monstruo de la
ffinuarquía, cubierto bajo las formas risueñas y atractivas de la li-
bertad.


Vamos á concluir esta introduccíon diciendo á los progresistas
con la franqueza que siempre guió nuestra pluma, lo falso de la
posieion en que se colocan, y los inconvenientes que su actitud de
hoy podrá traer para el porvenir del pais y para ellos mismos S1
á tiempo no cambian de direccion, y lo vamos á hacer, aunque á
primera vi~ta parezca ajeno de este lugar, porque en realidad no
10 es, puesto que en la Ristoria del ret"nado del último Borbon de




DEL ULTnro BORTWN DE ESPAÑA. 45
ESpaila rcp¡'escntan un papel tan importante, y porque hoy están
jugando el primero en la nueva vida oficial y del pais.


Ellos bun contribuido poderosamente á derribar los Borbones,
todos los Barbones, á dejar á España sin príncipenacional, español,
sobre cuyas sienes poner la dCI';u[::1b(da ·:;\"'rooa real. Ellos han acla-
mado les pri;¡c¡pios dcmocráticJs, que hoy nos rigen y que quieren
conservar, cm pezaDdo por el sufragio universal y la liberl.ad reli-
giosa. Ellos, en fiu, 500, en gran parte, los faut",c de esta situacioI1,
enlÍlJentcmente demücráLica, en que la nacion española se en-
cuentra, ¿y despues de todo ésto 52 pondrán al lado de los corifeos
de Carlos VII y de Isúbel d;:; Borben para votar la monarquía, con-
tra los republicanos, que ven bastante claro que la monarquía seria
hoy la rcaccion?


Dígannos sincemmenle los progresistas, ¿con qué aljgdos afianza-
rán mas fácillllente las públicas libertades que acabamos de con-
quistar, con los m0núrquic;Js, mOlbl'ad0S, reaccionarios yabsolutis-
tas, que están tras eHos ocultos, dispuestos á ayudarles á levantar
el trono, ó con los republicanos, que les tienden las fraternales ma-
nos, invitándoles á tomar una parte principalisima en la consolida-
cion de la soberanía nacional, bajo la forma republicana?


Solos, teniendo detrás la reaccion monárquico-religiosa y en-
frente á la democracia republicana, no pueden los progresistas as-
pirar á levan lar un trouo deshonrado, y á sentar y colocar en él una
dinastía nueva, desconocida, sin raíces y extmnjera, dispuesta á
gobernar con el criterio p;ogresista: es necesario , pues, que
se alien con los repuLlicullos para asegurar la libertad, Ó con los
reaccionarios para salvar el principio monárquico. De este dilema
no pueden salir. O la libertad y el poder con la República, ó la reac-
cion, y mas ó menos tarde la proscripcion con el trono.


Tul es el verdadero estado de la cuestiou de forma de gobierno,
en los momentos en que escribimos; tal es la situacíon de los pro-
gresistas, despues de haber derribado la dinastía, para fundar la li-
bertad.


Creemos que hoy andan á caza de un príncipe extranjero para
el trono que se proponen levantar, si pueden; pero en verdad no
concebimos que puedan llevar su monarquismo hasta el punto de
humillar la dignidad de ·un gran pueblo, yendo á buscar un prín-
cipe en tierras extrañas, que desconocerá forzosamente nuestras
costumbres, nuestro carácter, que no podrá obrar con acierto, á


TOMO l. 7




HISTORIA DFL Ull.INADO


menos que se contente con no hacer nada, pero que en el torbellino
de los contrapuestos partidos perderá la brújula y tendrá en defi-
nitiva menos criterio para guiarse y guiarnos que el mas mediocre
polí tico español.


¿Podrá tal rey, si lo encuentran, lo que es dudoso, ser un rey
nacional, español? No: será un rey de partido, un jefe de progre-
sistas ó de moderados, pero de seguro no será un rey dé la nacíon,
y caerá en el primer pronunciamiento, como antes caiun los minis-
te~'ios impopulares. Sabido es que los progresistas no fueron nunca
fuertes para sostenerse en el poder: purque despues de lodo, aun-
que bagan malos gobernantes, no fueron nunca buenos cortesanos:
bagámosles esta justicia; y de segur\) que trabajarán para otros le-
vantando el trono y coiocando en él un rey que no baya naciílo en
Españt!.


XVI.


Bajo el punto de vista de sus iuter¿ti~s pel's:Jc'aies !o lI¡¡sm,) que
bajo el de la libert'td. los progresistas tiellí.:ll que gaúarlo todo
uniéndose á la democracia.


Esta es un partido mas militante que de gobierno, care~e del es-
tado mayo; necesario para la administracion del pais. Completando
pOi' decirlo así á la democracia, con su estado mayor d(~ houbres
prácticos y de gobiernJ, los ¡Jfogresista;:; Se aSéguran, duranto m~­
chos años, el mando y la dircc':ioil de Jos negocios públicos, ha}!)
la forma republicana.


Por el contrario, uniéndose á 103 partidos cúoservadures y reac-
cionarios, se condenan á un papel seculldui'iu, porque e~tos par-
tidos, á los que todo les falta, ;es sobra es!ad·J mayor, por ser los
que durante los últimos treinf't años han ·)cupado el poder mas
largo tiempo.


Todo debe inducir á los ;irogrL'si::;ta~ hO[¡iadoi; á aliarse, á fun-
dirse con la democracia, ó por m(~.i:.;r decir, á abslJr~er á estas adop-
tando la forma de:; gobierno republicana.


La falta de un candidato español, piJpular, conocido y amado
del pueblo para ocupar el trono; el pdlgro de atra:::f ::obre España
toda clase de complicaciones extt'riures, buscando un rey é'xtranje-




DEL DLTBIO IlOR130N DE ESPA~A. 47
ro; el no menor de provocar una guerra civil desastro~a. obligan-
do á lanzarse ~I la pel'?a á los carlistas y á }11S republicanos; la in-
segwidarj de afianzar la Ji¡;ertad, poniéndola eD maDOS de un rey
descooocido. que ?üdria. salir una plaga c:,mo ]a de que nos hemos
librado: lo caro qU) cuestan las rnonarquía:~ constitucionales, y la
oec('sidad que Espail(:. tieue de un gobierno barato, que solo cabe
bajo la fO;'illa r,c:publieaoa. todo esto debe pesar en el ánimo de lns
Drogr('s;,~hl': '-'r>,"" i""cí¡"'u"J'os lla' (';r; 'a Rupl'I~JI'ca
.,' ~"l',·.",~ j,~",t\, .. ,c ~ ttC ¡ ...... ¡(..,. l (- l , .


P:'fO todu\íil i:ay d;'a razcm 1iiJperiIJf, y es que si no lo hacen
así, L. ITj:l~í¡(f,,:.s¡aJa ¡¡ht;;íud corre un pelig"i) mas serio del que
~lNI:an.


D!!r,,¡.h 1,~ vil f¡,l Givil de los s¡í::te años los elementos democrá ..
ticos, q(lL Cfall gmild,'8, SÚS:,U vierc,u el trono y las instituciones
¡{'¡Ir :-;ütl>'Ü\;~, COIi[ra ¡os fraccionarios, ~ no cOJtrihuyeroI' poco al
trL¡¡lfo de :iJ. ,-JSil libe;' .. ,: } dGl tr'HlO ¡le Isabel, que la reprcsentílba;
¡lerG Hlueh ;;.'li¡¡;.,-~JCiii. L~ p(O¿re~ii¡as si pi:.;nsaG que hoy harían
Jos rq),dd 1:0:; ¡ ; ¡Jj~',Ol ;,tlC ifiéi!l ¡ or s:stener UD trono por libe·-
r;Ji (fU' ¡'eleS., ·1 ji", ,;j '1l1:. d carlistlJO !crantase la cabeza, que sí
'¿ .:'v, . .,l.;Üi, < ;.J.jUiHJ Ui.; re) t:xlranjero.


y id) ::,~ l~g- q,le en :ci.¡ Jaso no serian fuertes Ls carlistas, por·,
'i u:,; ~¡nU;¡il¡ t:Il s., apJJv el od;ü del ;JUe}l!o á UD rey extranjero, el
lL:J.:¡lv,;to Jc c~;L. ,ieY, ;:ombatidu p01' la dClllocracia republicana,


1 t" j ' 1 I b:l " .. y;a U:'·lO" te lUl\S ¡l):5 útil os monarqmCI)S reaCCIOnarIOs, que se
ilcug·"::uü á la btHH!<:ra :10 Carlos va, pudiendo asegurarse que lam-
bir;n trndriar e:J su fav:)!' las simpatías napoleónicas y las del clero
'ahiic,/¡ I.l· ':"1' l' ÍJ ':'xl:"a'-JJ"'~o
" ~t;1. " \.. ... 'j-'Ul , J \,,-, L. í 01 •


El rey exL'(1llj¡;,O de los progresistas seria combatido, como in-
truso ~. ,j\o!;;,jo;r',;io, pOl' los rl~aec¡onari05; como rey, por Jos
repuhlieaú 1;';; : su único s(,sten ~eriaD. los hom tres dé'¡ partido pro-
gresisL" ¿r.w'm[o til'mpu Ci'Cnl estos que pcdrian conservarle la
eoruna?


XVII.


Dividida E:-l,aña en tres bandos, como por desgracia lo está, no
puede haber gí¡bitrnu mas que [:or la union de dos de ellos contra
el otro. Los progresistas están en el centro, y pueden inclinarse á




48 HiSTORIA DEL REl!'lADO
derecha ó á izquierda: de ellos depende hoy el rumbo que segUIra
la nave de la revolucion. Si continúan inclinándose hácia la dere-
cha, insistiendo en levantar el trono, no podrán menos de aliarse
i;on la reaccion monárquico-clerical, y darán al mundo, atónito, el
triste espectáculo de su un ion con los jesuitas y sus agentes, á
quienes servirán de instrumento. Esto los conducirá irremediable-
mente á comprimir y reprimir las manifestaciones de la vida polí-
tica en las principales ciudades de España, que son esencialmente
democráticas, y que, si dejan el sufragio universal, nombrarán
sus Ayuntamientos compuestos en su gran mayoría 1"iO de nionár-
quicos sino de republicanos que estarán forZ0S3mente e)1 pugna
con el poder centra!. ¿Y á quién aprovechará 13sta reaccÍoi1 mas que
á los reaccionarios?


Si abandonando su monomanía monárquica los progresistas quie-
ren asegurar la libertad, se unirán~on los republicanos, 'i forma-
rán juntos el poder, la situaciol1 mas !iberal y mas ",{'lida que jamás
se vió en España, porque será la alianza de las claSeS medias libe-
rales y gubernamentales con las masas democráticas. Y téngase
presente que si esta union ha sido necesaria para ',~crrocar la reac-
cion borbónica, ¿cómo podrá no serlo para conservar el poder y
consolidar la revolucion? •


Si así lo hicieran los progresistas, el júbilo, la satisfacciuD, el en-
tusiasmo que esta política, verdaderamente liberal, patriótica y pru-
dente, produciria en todas las poblaciones de España, seria inmen-
so; tanto al menos como el terror del bando retrógrado.


La union liberal seguiría indudablemente el impulso del partido
progresista; y dentro de la legalidad, del criterio de la República
democrática, se moverían holgadamente las tres grandl's fracciones
del partido liberal, mucho mas regularmente que pudieran hacerlo
bajo un rey cualquiera, de los que puedan traer á España. Este se-
ria además el único medio eficaz de reducir á la impotencia al negro
bando romano absolutista y neo-católico, que no puede respirar y
vivir en la atmósfera de la libertad sino cuando los liberales se
desunen y combaten entre sí.


La democracia, á trueque de ver consagrado su dogma bajo la
trma republicana, única compatible con la soberanía nacional,
baria de buena gana todas las concesiones posibles á los partidos
medios.


¿A.caso el espíritu, los intereses conservadores de esos partidos




DEL ULTIMO BORBON DE ESPA:\A. 49
no son compatibles con la forma de gobierno republicana? Acaso y
sin acaso la forma democrática y republicana garantizará mucho
mejor esos intereses que la monarquía usada y desprestigiada, y cuyo
restablecimiento tropieza hoy con todos los obstáculos que hemos
mencionado.


¿No proclaman además los progresistas que quieren una monar-
quía democrática? Pues si lo esencial es para ellos la libertad, ¿qué
les importa que esta se llame República ó Monarquía? ¿La cuestion
de forma ha de tener para los progresistas tanta importancia que se
Jo sacrifiq nen todo, honra nacional, paz interior, y hasta la liber-
tad que con el trono estaría comprometida?


No conocemos un progresista honrado á quien no hayamos oido
repetir: <q A.h! ¡si la República fuera posiblel ¡yo seria el primer
republícanob> Pues bien, hé aquí que ahora solo la República es
fácil de establecer; todas las dificultades son para la Monarquía
constitucional.


Esta es la hora en que los progresistas deben abrazar á los re-
publicanos diciéndoles: «Puesto 'que hemos dado el primer paso
derribando tronos y reyes, demos tambien el segundo, el definitivo:
proclamemos unidos la República democrática.»


XVIII.


Llegamos á la cuestion de la dictadura.
Sabemos que muchos progresistas vacilan temerosos de que la


República nos condujera á la dictadura; pero la dictadura no puede
producirse mas que por una de dos callsas, Ó porque fuera una mi-
noría democrática quien impusiera la República á todos los otros
partidos, en cuyo caso la dictadura nacería de la dificultad de de-
fenderse poco!' contra muchos, ó bien del triunfo de la reaccion con-
tra los partidos radicales. Pero la dictadura no tendría razon de ser
desde el momento en que los partidos medios y los radicales adop-
tasen la forma de gobierno republicana, porque su union constitui·
ria un poder tan fuerte y sólido, que podría conceder toda la liber-
tad imaginable sin necesidad de recurrir á la fuerza para defenderse
de sus enemigos.


La dictadura no puede engendrarse ni bajo la forma republicana




30 ;HSTGHU U:L REIN.\.DO
ni bajo la m:Joárquica sino por la desunion, por la lucha de Jos pa:'-
tidos que han tumado parte en la revolucion bajo la bandera de los
princi pios democráticos.


Pero la dictadura será inevitable restableciendo la monarquía,
porque solo con ella podrá el nuevo rey hacerse obedecer y domi-
nar las grandes poblaciones, donde con mas calor se agita el espi-
ritu democrático, tales como Madrid, Sevilla, Zaragoza, Barcelolltl,
Reus, Valencia, Málaga, Jerez, Cartagena, Figuera~, Antequer'l"
Héjar, Alcoy, Alicante y muchísimas otras que ;Jodríamos nombrar.


El peligro de la. dictadura seria inevitablt> con el ;esta~!cc¡lllie'1(()
de la monarquía, porque esta ba perdido ya todi! .~ll encanto para
grau parte de las cbses medias y ¡Jara. la-, grandes mat;a" demo-
;;ráticas de las ciudad0s que la rechazan resuelta y enérgicamente,
por mas que se l.a presenten cubierta, cual estatua de barr:') , con
una cascarilla de oropel. Y no duden 1:;5 prngrC"sistas que ellos CO~
1110 los demócratas serian las prim~ras vÍctimEI,5 df~ la (~icladura, por
mas que sean ellos quienes las estahlf'zcan, poqu·~ nunca ¡'llpune-
J)'mte faltó á 10s liberales la confianza el] Id libertad.


Uniéndose á la democracia para fLUJliar la República, los progn~·
:~istas harán iillPDsible la dieiad:¡l'a ql1e:.emi'D, pnr'Iue nuestra
union constituirá una mayoría formidable, será la lInion de todas
las fuerzas vivas del país, de todos los ci\'mentos de mejora social,
de progreso, de trabajo, de CieD!~iG. y de porvenir qU'~ encierra Es-
paña.


XIX


Todavía abrigan otro temor los progresistas sinceros y mas dis-
puestos á abrazar la causa republícana. Este temor es el de las
complicaciones exteriores que el €3tablecimien to de la República po-
dria traernos; pero este temor es infunclado. La República española
seria mas respetada por todas las naciones extranjeras que un rey
cualquiera, con el cual no podríamos dar gusto á todas, no sola-
mente porque la República formada por la union de demócratas y
progresistas seria un poder mas sólido,! fuerte que ninguno de los
que han existido hasta ahora en España, contra el cual ni las ase-
chanzas ni la fuerza bruta! de cualquiera nacíon extranjera serían




DEL ULTmO BORI.lüN DE ESPA~A. 51
bastante á conmoverlu, sino porque el establecimiento de la Repú,·
blica en nuestra patría, de una Repúbliea sensata, tan prudente co-
mo fuerL~, bastaria pa:'a derribar á los tiranos que aun oprimen á
algunos pueblos de Europa, y á trasformar en Repúblicas algunas
monarquías constitucionales como las de Italia, Bélgica, Hoianda,
Hungría y otras.


El restablecimiento de la monarquía, por el contrario, afirmaria
los huy vacilantes tronos de los déspotas, y rebajando á España,
reduciéndola á un papel de nacion secundaria y de segundo órrleD,
le arrebataria la brillante auréola de cabeza del movimiento libe-
ral y democrático de la Europa moderna que hoy ciñe su frente, y
que conservaria fundando una gran República ibérica y federal.


La España de hoy, unida con el lazo de las instituciones demo-
crátICas, representa una fUerza tres veces mayor que la España de
1808, y aquella, sin embargo, bastó para resistir á Napoleon el
Grande, cuando estaba en el apogeo de su poder y con la Europa
entera jlosirada á sus piés, ¿Qué pi.!dria Napoleon el Pequeño, vie-
ju, gastado, sin prestigio, rodeado de enemigos extraojeros é inte·-
riO/'es, sosteniéndnse mal y apenas sobre un pueblo en fermenta-
cíon, contra la España republicana, gobernada y dirigida por J¡~
unlOu progresista-democrática, qu,~ tendría aJc~uás de su fuerza
prGpia, la simpatía de todos los pueblos civilizados de Europa y
América?


No teman, pues, los progresistas que la República democrática
española encuentre en Europa advt~rsarios temibles. Sus enemigos
serian impotentes, y doscientos millones de hombres desde el Tíber
al Volga, ia saludarian corno la aurora de la libertad dt' Europa,
corno el primer paso para el establecimiento de la federacion en too
das las naciones, el desarme de ejércitos y escuadras y la ¡¡UZ uDi-
ver~al.


Mediten bien esto progresistas y unionistas, y vean lo que es mas
conveniente para ellos y para la patria: la union sincera con las
grandes !DaSaS democráticas para consolidar la libertad hajo la for-
ma dB gobierno republicana, ó la lucha con estas y su union con los
monárquicos reacciGoarios para restaurar el trono en fa.vtif dt~ un
rey extranjero.




HiSTORIA DEL REINADO


xx.


Comencemos ahora el relato imparcial y exacto de la historia del
reinado del último Borbon de España, empresa que acometemos
convencidos de que si todos los españoles pudiesen conocer los hechos
de tal reinado antes de que se decidiese eUelos comicios la suerte de
España, no volvenan á levantar un trono,[aunque fuese para un án-
gel bajado del.~cielo; hasta tal punto resultará cierto de la historia
de Isabel de Borbon, que el trono embrutece á los inteligentes, cor-
rompe á los honrados, atrofia en el alma el sentido moral y con-
vierte, en fin, los ángeles en demonios.




HISTORIA
DEL


REINADO DEL ULTIMO BORBON DE ES PANA.


LIBRO PRIMERO.
---


CAPíTULO PRIMERO.


SUMARIO.
.,. .::; .•.


Principa! mira dd nlllor al p:;erihir p~ln hi"loria.-Cuatro pabIJr:¡" "ohrc FCl'nanl!o VI[
an!(', di' I:a."ar":i' ('(In Cri..:lina.-.\lIl:cllola curiosa.-l.lIcha terrible en r~laci(l entrc
lo" partidario,; tle don Carlos y Crii'tim.-l'raglllútica aboliendo la Ipy ,..úlir<!.-Iu-
Iriga,: tld liando carli,ta.-Firma c'l rey llloriJ¡Ill11lo la re\OCaCiOll lle la pragm:iti-
,.·a.-Enle!"!'/a \arOllil di' 110iia Carlilia.-Conralei'cllcia di' Fe!"lI~11l10, y ~II" [(']]-
(l('lIcia, :i lil,eraliz;lI"lc.-\mlli,tia.-:;:l'I'yili,;mo ,', llipocrc'Iía lk los reali,la'.-Con-
,'il'lIl'ia dC' 11011 Carlo".


1.


Ardua tarea a~ometemos escribiendo la historia de un reinado en
que tanto abundan los hechos, crueles unos, vergonzosos otros, tor-
pes y sucios los mas, de una reina que ni en la vida pública, ni en
la privada, supo respetar su dignidad de reina de un gran pueblo á
quien tantos respetos y consideraciones debía, ni el decoro de bija,
esp0sa y madre. Preferiríamos consagrar nuestras tareas á asunto


TOllO r. 8




54 IIlSTOHL\. DEL IUHNADO
mas decente, y solo nos resuel ve á abordado la prcluilda convic-
cion en que estamos de que c:m ello prestauos ¡\ la plttria un gran
servicio.


Nuestra misioD, al escribir la hisíoric. del reInado tic;! último l3ur-
l'cn~! p~"'('¡ii~, enrn~~'::~~"t:''':~c; \~ )R :1e~_ ;;;.-Df2~,Of' q~ .. :ü ~=~ '_:1 ,-~Lrt~·~~.ti~J (L~Le
r lrf: ~ ;1;: ra !a ~ ~ 5(,5:-¡ f! Z1 ,~: ~ '1 ~ tI 'l~ I~· -~ ~~ ~}. ~ ,f.~_ ~\ Lt ~ , í-'"\=¿ i~ -;_! ~:~ CL~, :.: Ú rcr le
~~ D a ~) ,~H;~ n ~ 2~ ;1~ U :' "'; r. '.:' :";, .~~: 11:' .~" (: ~~ \:. ~,\.~¡.~ ::~ .. : .~.'(~; l arl.,
~<:5 y :},(rlr t: ·'e~ "'~ '.?~ :~-,:'_-~-~::1~G<~ ',;, ~~ i',:t,-, J;~. ~~~ ... ~"~.~¡,~:~;, l\;;~.'.j~-.l·_~:_.~. y rc~ü""
~j::~;:} ~:. ~_~~J, ~,~~~~~~_.:.,r,:} ~';-·'::~~~"2;_~ :';"1 ~J. ,.~.~,_.~.,~~,::~::_:._ .~. \A._~ . .; .. : ~ .. ,;>~:~;
'.'(li'¿0:" Z:)S'0S.
PC~': .. ~ '-,(t C3 D0S:b!; ahDrrar la !Jistoria del reinado d.e Isahel n,


• ::.!~;, C"';~;Of~I\~,r 2.r.tC~~ ~~.h:ru~:,~.s lf!"tcas á FernaDd!.~ ,Trr y ti I\I;~f'i~; Cr'is-
~ v ~


-t:n~ h rtP;·~·n'):· l.'i~ ."l.c<n;<)ñ-·1r\C! ha·) rl¡:'.l;~,.)/) 1" dl"r. 1na da V(.lt'r-e Tl"'nd"
"!.iU, (, ','" '"'.' ,,,,.,.) '"",y'Hl.;,,:i) ti 11 • ",.'Lü, ",:,0 , ',,' '-' 'A~ 1 HA (~-
,bs r":' e1'a


Tri'-: V'("'~ ,,;:' l,,.~\j;, :""<:,,,,1() !;""l'é':1""ln VI! y d· () rll'nerU!'a dí' StlS
"" l . ./v, -,.~ L ...... H .'" _,,, ,-,,'J. i' ..1- \.-1-" .~l4.-"~~'J" .'-., V & U .\ .......


('-¿"n",";' !"~'" j"" ,·{p':f'",;> f¡_!:,! 1',;,.,~~F;;;:¡;ln{.,in V "'1 'riude? :lL'nt'lron
_ .. ,J¡; ••..• {J,~ "":.. ~_ ... ~~.,,-"-_ .... _J ... , · ... ."c_,..), .... >.!'._ ,;."''- .... (1 J d\. .. \'; Lo l.. .. -1 \..


l, ... "f" '·,1 """n~0 Ic.~ nR,l."rH'lZ·\" ·lpl "'·'''lid" c<>rl¡'¡;'" '¡UC ¡",d," ¡'Illonl':" ~¡'Lfl,' \.(1 .. , •..•.. ' ,.iLt,>j .. ¡J .... '~;.I,,;'UJ.~/l.. ... ~"n t .. _d.. i-.)u~ ..... "".·_f Ji.Á.i! .... 'h.l.; t~l "'_.U·":'~'.", l'V .. '(}
(;Gt' !31,~ b('rf:l~::,-::O ckr; Cfl.:-los b heredasG en ,\'ü!;¡, Ferniljdo í:d,onccs
S~ vr':;~so c;;~;usC' ;}Dr cuartJ vez, y ya puede supor:crse el disgus-
t j qw: ht' des'!) ca..isaria á su hsrm;~!)o don Carlos y á tlldos los
co:-if::;os dd bando apostólico, que en realidad eran dueños del po-
der, p~,¡o:'st'} que ocupaban los principales empleos, mandos y car-
gos púhlicos.


Apenas se huro fijado la cleccion del rey en su prima Cristina,
princt's1\ napolitana, cuando los carlistas se dieron á averiguar y
escudriñ3; las "Iid~,';; y milagros de la princesa que podia, dando
hijos á Fernando, arrel::atar la ccrona de España á don Carlos.


El resultado de sus averiguaciones parece que los satisfizo ex-
traordinariamente, y ya dieron por seguro que el casamiento del
rey con la princesa napolitana no llegaría á efectuarse.


Un día pres~ntóse á Fernando VII, con aire compungido, su con-
fesor, el famoso canónigo Ostolaza (a), que era uno de los corifeos
mas aut()'!'¡zados y ardientes del bando apostólico, y le dijo:


(al El canóni¡ro Ostolaza fué uno de los personajes mas célebres del haollo ab-
solutista, en el que figuró en primera línea desde la guerra de la Independencia.
Eu181!) á CU,Jsccllencia de los escándalos que produjo con su conducta en un con-
vento ,le mOllj3s q'¡C babia convertido en serrallo suyo, tuvieron para aplacar los
ánimos que darle una apariencia de castigo desterrilndolo (¡ otra provincia. Des(le
el p,;llúipio ,;" ía ¡;U2l'la civil de los siete años tomó parte en favor de don Carlos.
En 183 ~ fui: C')Jltlucido preso ú Cartagella, y tal fué la insolencia de su actitud y




DEL ULTmo BORBO:\" DE ESPA~c\. 55
('~':-\l'\~'n ",r,:-:"'l" ",t' """~",1",,, 'll-' ,."C\!~.C' r ,.".,,;;:, 'J'¡ S:.:¡')' nI', u,-~pl}e';" ,-,i~ .... ~,-.. , 0vÁ..l.V , .0L..L lJv ... " .. ,¡.I.."v ... \. . i.&.lLt.lt..:.J ... J.úc .. a.oJ, _""... u.. ~ iD


de eOl:~ie:J0ia lS Gt:paz de oL;ib~,'~l~D á l::0(11' ¿:go de:sogi'adabl9
á V. ~L


1) , ., 1 • ' --)) lles ¿que ocurrm' le pi.'CgUiHO Fefilando VIi 1 • al;:'fmauu
talv~ p::dilL;'h.:J.
;.,.~,"¡.' 'h ~~ ·_·.,,:,~{"l·,""r ''--'"''l'O (~",. '"", ,;- '~'f ,-,-,.'.- ~ \-' ..... ,-¡~ 'LC'l r\T,di U_ ~"nk..'...t i .. h.'j J~ {-).Lj .. JV'-'~(.~ i..,dJL":' \.{\..L.CH " ","'~o 'tt_dl ... ·L \..:~~];J.J.~t.;, ...... 'loA¡


,;r ... l., .;: ,. i; .~, ;. '":' I ~ ~ .:" ,-..-.,~ .. ~ " _ ,- /" J_~; ... ,~1,·) ... ·.'~1~ ~·'C
U\,/i""" u.l. l:hJ.Ld.\1 \.... ... 'íJU,llV ... , t1~ i .. 'H'ÁV :..ilUi.ll v7 \,1l, .• J.t0 Uu. iHJV, J ut, -.1t.i !..4J ta~


e", fU" " . e"·\'" t.~ 1. ~,Jl:.t, ~JjU~ü.


l' >: ,', •
t .. L. 11 í.i¡ u';~[;'L. ~L ~,,~0i2i i~J~'


l!lH:gíJe3c cuál seria la estupefaccion del car:omgo, cuandu vi6
iluminarse el si3¡nbiailts de Fernando Vi! CI}Q los rayes dé! fúL5 sir.-·
cero é inmenso júb:lo, Ji que cogiéndo!e éU1l.!)aS :l..2.:':'% :' s,,,.2t¡Ji{r: '
doselas con fuerza, exclamaba:


G · . . " 1 • 1 " Ah " <q raeUlS, armgo mIO, graclas. ¿C:JJq;,.¡€ Da parlllOt i! 'ora ya Sf
t¡ue ~:~i ~j:J t:'~~~6;j t:j;~:.~ ~J.J 0_l,á j:Jor c~I¡jit ~~:\., iL.i GiljC:S3w .• (0/' \'


1\"",., ~-:" ',' ~:: >,,1 .•. ¡~" "'U"~~I'I, ~-~'~'~'~r' '.'~"~~-, "r 'l' "I~(}'" (.·\1 .... ,-" ~,u Cl_,¡(, ... ·~~ ;,.; .. ~ ::...,,, l)h¡~ \lL d "(;o" ¿ lli.:J .. 0!.iJ. ~.,l',...;~~bu.J. ~ L u.Lo. it.ub\.;~:
~ \~c:d.:~J·Gro.:, :03 UllLJJ qUé e: vaJ0ilI6'~; O~it~llit.;~ presentó á Fernan ~
dC' YIl ¡'csp,,;dlJ ¿ L:; é.:JllUticta JE:; Ctisiiila ,¡ütes de su casJ.Iljcnto.
Estei:) tcres:lba ¡,ias ti F C~il<1Ld0 YII ij r;c á nosotros, 'Y ya LU1;ú'€,
vislG de la munera con q llJ él recibió la noticia.


n.


De tal padre y de tal madre naIJió la mujer que ha dominado á
palahras para con ei geueral don jewnin1ü YalJés, (Iue era gobernador de la pla ..
za, \lile á pesar de la humanidad di' su carúeter tu\ o que encerrarlo en nn cala ..
bozo del presidio, desde el que fué trasladado al de Yalencia, en cuya ciudad lo
fusilaron los nacionales en 1836 cuando las juntas de represalias. La muerte fué
bel'úica y digna de mejor causa. El grito de ,-iya Carlos Y se lo medio ahogaron en
la garganta las halas de los nacionales.


(a) En una obra publicada en español en Nueva York, poco antes de la muerte
de Fernando, por mister Yung, hemos encontrado la narracion de esta anécdota de
la yida de ¡'l'rnanr!o, eserita casi con las mismas palabras con que la bemos
oido repetir infinitas yeces al yulf,o; pero por respeto al lector y á nosotros mis-
mos hemos suprimido todas las palabras groseras y tabernarias que la opinion )'
la historia atribuyen al tirano de España en tan solemne ocasiono




56 HISTORIA DEL REINADO
España durante tantos años, y que ha probado con su conducta que
era hija digna de tales padres.


De todos modos la anécdota que acabamos de referir, y que tuvo
una publicidad notoria en aquella época, revela bien gráficamente
las costumbres de la corte de Fernando VII y el odio profundo que
separaba á los absolutistas, cuyo jefe era don Carlos, de Fernan-
do VII y de su nueva familia, cuando á tales medios recurrian pa-
ra impedir que la formara.


Los liberales saludaron á la nueva reina, llenos de júbilo y hen-
chidos de esperanza, viendo en el casamiento del rey la derrota del
partido clerical, que imperaba con su férreo yugo en la pobre Es-
pafia desde 1823.


Desde la llegada de Cristina comenzó en Palacio una guerra ter-
rible entre los partidarios de don Carlos y la nueva esposa de Fer-
nando.


El famoso Calomarde, que los carlistas habian colocado al lado
del rey como ministro, y que representaba un doble juego entre los
dos hermanos, se habia hecho odioso á los partidarios de don Car-
los, desde que en 181!7 en lugar de emplear su influencia con Fer-
nando para aplacar sus iras contra los sublevados carlistas de Ca-
taluña, los exterminó de la manera mas bárbara en nombre del rey.
Calomarde fué, pues, instigador de Fernando para su cuarto casa-
miento, y des pues apoyo de la reina Cristina, dentro y fuera del
palacio, conlra las tramas y asechanzas de su cuñado don Carlos y
de sus adeptos.


lIJ.


Por el auto acordado de Felipe V se habia introducido en España
la ley sálica france::u, segun la cual las hembras estaban excluidas
del trono; pero desde Felipe V hasta Isabel n no hubo nunca oca~
sion de poner en práctica la ley francesa. En 1789 habia Carlos IV
revocado el acuerdo de Felipe V; pero no se habia publi-cado nunca
su pragmática, y Calomarde, temeroso de que la reina Cristina pa-
riera una niña con lo cual la corona seria para don Carlos, su ene-
migo, indujo al rey á publicarla, lo que tuvo efecto el 29 de marzo
de 1830, siete meses antes del nacimiento de Isabel, que ocurrió el
10 de octubre de 1830.




DEL ULTDIO BORBON DE ESPA:\A. 51
La satisfaccion que esta medida produjo en el espíri tu público


fué tan grande, que ni don Carlos, á quien arrebataba sus dere-
chos á la corona, ni sus adeptos, se atrevieron á protestar, guar-
dando el mas absoluto silencio, corno si nada les importara la pu-
blicacion de tal pragmática. Pero posado el primer susto, in trigaroD
á diestro y siniestro, aunque tenebrosa y jesuíticamente. Moribun-
do el rey en el otoño de 183:2, don Carlos y los de su bando cre-
yeron llegado el momento de jugar el todo por el todo para arran-
carle en la agonía la revocacion del acta del 129 de marzo de 1830.
El plan y los medios que emplearon, eran dignos de los héroes del
bando oscurantista.


IV.


Varios individuos del cuerpo diplomático, reunidos en la Granja,
donde el rey agonizaba, se coligaron con don Carlos y su pandi-
lla, paru. arrebatar la corona á la hija de Cristina.


Un tal Anionini, agente de policía, enviado desde Nápoles á Ma-
drid, fué el encargado de aquella trama palaciega. La nlision de
este diestro napolitano era la de asustar á la reina, haciéndola creer
que ella, sus hijas, él y todos los napolitanos que habia en palacio,
serian asesinados por los secuaces de don Carlos en cuanto el rey
muriera, si antes no renunciaba en nombre de su hija á la corona,
inclinando el ánimo del rey al restablecimiento de la ley sálica.


A fuerza de asustarla anunciándole con simulado espanto la mas
inminente catástrofe, el astuto Antonini concluyó por obtener de
Cristina la palabra de la renuncia, y corrió á entenderse con el con-
de de la Alcudia, ministro de Estado, para extender el acta de reVOCR-
cion. El conde se prestó, pero puso muchos reparos y dió largas,
concluyendo por negarse á extenderla, diciéndole que correspondía
al ministerio de Gracia y Justicia, desempeñado entonces por Calo-
marde. Antonini trató de seducir á este para que deshiciese su pro-
pia obra, demostrándole que era ei medio mas eficaz para que los
carlistas olvidaran el exterminio de sus correligionarios, llevado á
cabo por él en Cataluña en 18~1. Comprcndiólo así el ministro, y
convino en devolver á don Carlos sus derechos á la corona en cam-
bio del olvido de lo pasado.




58 HlSTOIUA DEL ItEINAlJO
(~~~U:.· jlaY-Ji ~,:-~da~~6 el acta, y e~ ccnde de la }\1cndia se en ...
C;Fg(~ :01: ;J"c;~:;~;t:.rlc. al rey, qUÍi;] !,1 firmó CJrl gJ.rab3)~;::: hinteJi-·
gibles.


11 1" ··.-,',f ,~f·,··,CJ t i'':¡'''''' "c'f'U' [,1 ¡:l'''.'''c;r. !"1C' rduv ' /., r,l,,·fr ll,-, d"'" á
__ Ji ·c. 1-'-" ... 'vL',' .1 .. C ~,;, l' \..'_ ~.."J.V' ....... ·,-,· ~.i"'d~/ ,.I0\. ,~J« ~.I\.L.:o._>. C" ~.,j


don t,:~Elos la carona de España, (~l diplomático cOüdo de Carnavon,
'" ~" !'.~~"') f;lnl."h Pf'~'t'{!Jal l' Gql¡'C¡'f!' ~'.~ . ..- ..... _ ..... " " . ...-_, •. ·U Uf l' ":J l/ ... !' t(t.


,', D .. l:', L." r. e' "p.r' ."I""¡,.1,, "j'n 1'i'''L'ICim¡'''lj'to V "'l p¡;re"W' a,r'::¡ni-
.l.. _.J, • ~ .... ·1.iJ ..;:,.." 1 L <.... ~ \1 ~ t~. lA _~ ;) t..' V ,_~ t.J .~' .t lil. v oJ ti - ..... \. -' j b


zaudo, J:1stu el punto de haberle cou;~iderado difunto y habérselo
"J,"',,,;.,,,!,, •. 1 (""~';:lfl{v';' '~f' !7r~I1-''';'l C':Ur,(¡'o P"'l" '\' G:lnZ'll",rF 51'S ,_~._ ' .... ", ,~.' o.,, ._, '<J'Al .:. 1...~~ . .lI.. t." ... ~l!il¡', ,t .. .I. ........ v!U,., -.-l1..~ll~(.., .. I.,L.I~ !.A.
!;~~,r:~<"q~) ?r: :i']~ L11eTO~J haste. Be ;i~[~:::Ja~ y CtPl\;"'/cch:- su
,~ .. ;,;~):_.1'j1,~ ~': r~~"r¡r:,)Qi ~c a~~l{2(¡~;L2~'On tC~r._ Y0cr~, y af~('·r··nr-l'~ .. ~' fntL~j.Goe,
l7 VCuh'lill" <'l?>{"S "O" el ca~tl'(yo <;;¡H"'!j,iti'1','l() "'l' nltl rl·'~',~{·~·l,,~ ,: ,1c,('.',.Ir¡ J > v _ ... 1J. ~~ \ .... L.'. ~ ........ 1.. ti' L.'V~""""i ~ -_"" .~...., ¡ 11.. ..~ > .b. , J ..Jv .... ~·_···>· - ".-,"- ..... '~
"11(1 !!:)·',,~:hn 0;;:' hi;" nI Iron" Cr:,'t i "'1 n~.f·,j..,!:,. [,,,a;;:.""t;,, , l~. "1an-oL~""" -." ."j.,., >. \ I":J(~ (,\,,- ~ ... _~ J ... ,,(,_u .... ~ -..w~-,~_, ¡~j{ ........ t_.: , .... ~ :f &", Ii.
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q:,:r' c~t:: ':;8 :1,; l.lf?'Cho e:} !a pGerta, en tró, á una seña del coofe~or,
con el docretJ preparado. La firma real, tal como podía extenderse
en un trance como en el que el rey se hailaba, se obtuvo, lo mismo
que la de la llorosa madre; y aquella acta, rl~bosando ln injusticia
personal, ba sido el manantial de las calamidades n::w¡onales de Es~
paña.»


Al saber lo que pasaba en Madrid, y el aprieto en qUe se halla-
ba su hermana Cristina, la infanta doña Carlota volvió en posta con
su marido don Francisco, desde Andalucía, donde se encontraba;
corrió al palacio, afeó su debilidad á Cristina por haber firmado la
anulacion de la pragmática de las Cortes de 1789, y rompiendo la
anulacion original en presencia del rey, de su esposa y de don Car-
los, arrojó á este á bofetones de la alcoba.


El relato que precede es en su conjunto verídico y el general-
mente aceptado como expresion de la verdad de los hechos. El nos
muestra una vez mas de lo que depende la suerte de los pueblos
sometidos á los reyes, y de qué manera adquieren sus titulos los
que se suponen representantes de Dios en la tierra.




LA INFANTA DaÑA CARLon ECHANDO Á BOFETADAS Á SU CUÑADO DúN CARLOS 0[1


CUARTO DE FERNANDO VII, QUE ESlABA MORIBUNDO.






59


v,


j2St¡t{)~:,~ r;':~¡IC:3 é ¡Dq~üs~dJrl,s, c.c')U[~;'~~'s ¿~:,,:,dc ~~ 820, :lU~~.~::.~", ¡L.>'
p~~n_id t}. "E ~::S l)~}.ñ], L.'" ~i -~lb ~,1 r ¿'[lt.iü ¿ c. re ir~ aJ~.J :}.: ~l Ü D. ~ G S J ~.:' ; J ~ .. ;j ~~ ~


<" ,-' ~ , : ): f' "¡, , ",1 ,"-" r r.~" '= '" -, ,,, ~ I 1,! -,'- 1; 1 ... ',,, n ' ~. " 11'.", - ~"\ -, 1 r l ~ ~: i tI ~ "'~ r q~t, ~li.' .. iej;d ti 6d..Jv} 10. l,ü¡~jtJ Ul; 1~.~ lt~J·'::}.d~;';~,. f'v""'·) l"v~LlüluJ '( ~ ~~U
yG~~~O .~j~'.)!·I / " ~C;'"~ViJ.L~0;;.~, S~I ~~'~3 trdClJ::l3 L\~b~~~il~i.lS~:. i~L'(~ ~~c ";lU ... ,
j\-~'r y S;J.S iÚ,~~3~ Y' dcsplltiJ Ú CUu.L;~~,~S :ji')L.~os :~·~l,~~r\.·i,li·~¡·é..(L ~L ~~lJ~J~
inclinánJose en sus miras y política en serÁtid~j (,pu:'\:ot:: ;;.llu'~ Lt.iLia
seguido desde 182:3. El d'~sp{)tism(\ ya no se liamó t;,;oc¡áli::o, sino
que rne r()n~l;" r.d ti"ul,' Ae ;l1ICt ,6.pad,-1 f (' .... "'in,... fpe: ,)[~(~fI;l""; ,.,.~;. ;~\<,!'1, fi-;' , j,_l.' ~'G. ,'t, u ".'"., :;.Uel .t"iú, ~; c.\l i""""""') 1;.11' 'Á'--'-'
c¡'a C" "O "'¡j"ele'''''' D·)11'!;(~'" (',1) rlJ 'ln~n1Il .. fíl~ ". ,~r ~ "'>',:,'" !:'".<, , 'ul", l/J ~, ,¡ 141. i l ¡ U_''', e. 0 ••• ,,,,, .J Uu L'j' ,>J.' ,-,.,u""c,' d-"v'"
rO ') rl't> (" '. ¡ 'lZ"'1 1"." l' [' I (lS .-. ~ rU'il';: ",¡ j, ¡: ro, H;O: """" :'''''' ,:,"':" ,t l':'- ;:1-, t...l --,v,'_1/;( ~c.. J,_ .. .., _,._l JO,", vt!- (j'- o.J ~J'- ¡))ívL',,-, .Ld . .:J j¡¡",}'v_ ti"L] éL! ._~
bres menos ¡acba.J:r~ de fa:::a¡islllO IJ iut,}!,Jaucí¡1 ~ y por útLJ.0, l1UU


• , 1 . 1 \.... • I .. 1'" ,
amlllstla ger1i::!ra:, caSI cumpLeta, ll!.:l'W la:;, pt;.t2r~éL:; ('0 ¡~( p~nD. [t
muchos miles de iiberaies, que dt'~dc 1823 llUtictn hliJo q~le DllS-
cal' en el extranjero la salvacion de su vida.


Zea BerIlllldez fué el mioishJ encargado de aquella tm::::sicion,
gracias á la cual el partido carlista no solo perdia!a legalidad, sino
que era eo parte desarmado y reducido á la impotencia de apode-
rarse por la fnerza del mando que le arrebataba el derecbo.


Todavía huLiera podido don Carlos reconciliarse con su hermano
y su cuñada, sometiéndose de buena fe á la voluntad del rey, re-
conociendo que estaba tan en su derecho proclamaúdo la abolicion
de la ley sálica, decretada ya por Carlos IV, como Labia estado Fe-
lipe V en importarla de alleoíle los Pirineos; rodeando el trono de
su hermano moribu:1do y asegurándoselo á su sobrina, sirviéndole
de sosten, don Carlos hubiera librado á su cuñilda de la necesidad
de arrojarse en brazos de los liberales, para liL',jr~c: de las ase-
chanzas de don Carlos y de los suyos. De esta manera el despotis-
mo, que habia pasado de bárbaro á üustrado, no llubiera muerto á
manos de los liberales, á los que Cristina tuvo que dar salisfaccioD
á medida que la actitud del carlismo era mas amenazadora, sobre
todo desde que, como vamtJs á ver, se lanzaron ~ la gnerra civil,
en cuanto murió su lJlarido,




60 HlSTORfA DEL REINADO


VI.


Una de las cosas que mas indignaron á Fernando al vol ver á reco-
brar, no diremos la salud, porque ya nunca la tuvo, sino algunos
alientos vitales, y poder ocuparse de lo ocurrido durante su enfer-
medad, fué que en su mismo palacio, él y su esposa se vieron aban-
donados en cuanto lo creyeron próximo á morir, y que todos los rea-
listas que le juraban fidelidad y adhesion corrieron á las habitacio-
nes de Palacio en que vivía don Carlos con su familia, á quienes da-
ban en medio de la mayor alegría, los títulos de rey y de majestad.


« i El rey ha muerto: viva el rey!) eran las voces que resonaban
en un ángulo de! Palacio real, mientras en otro en una sombría al-
coba yacia sumido en un profulldo letargo el rey que suponían
muerto, y una mujer extranjera, jóven y bella, con dos criaturas,
la mayor de las cuales apenas contaba dos años, solitarias, lloro-
sas 5 inquietas y te merosas, ignorando lo que les reservaba el
porvenir en presencia de la agonía de su único protector. Pero como
por encanto, aquellos dos cuadros cambiaron de aspecto: la radiante
y rosada luz de la esperanza que iluminaba las habitaciones del in-
fante don Carlos, se oscureció enrojeciéndose y ennegreciéndose, y
el negro sudario que cubria la alcoba del moribundo lirano, fué le-
vantándose y dejando ver bajo mas risueños colores la escena con
la vuelta á la vida del que se creic.:, frio cadáver.


VIL


Era don Carlos hombrJ de conciencia. ({Yo no conspimfé contra
mi hermano mientras viva; pfl!O no ahanflcnaré mis derechos á su
muerte 1 porque creo qUe Dios me les ha dado, y que seria faltar á
mis deberes abandonarlos: ni mi confesor ni Dios me lo perdona-
rian. )


Aquel pdlrc hombre creía realmente que su Dios babia institui-
do las monarquías y lcgado los tronos á los príncipes varones, y
no á las hemhras. ;\ est.a creencia debió justamente la pérdida de la




DEL CLTDIO HORBON DE ESPAl\A. 61
corona. Si en el acto en que el moribundo Fernando firmó la re-
tractacion derolviéndole los derechos, fundándose en el desespera-
do eStado incapaz de gobernar en que su hermano se encontraba,
y obrando enérgicamente, él bubiera sido el lugarteniente del rei-
no, ~uaí1c1o el ;cy estllV~l mejDr, aunque no en t;stado de gobernar
la nacioo, funciones que delegó luego en su espolia, esta y sus
parciales hubies~~fl quedado reducidos á la impotencia. Si los fJrín-
";nc¡; 111](l , .... , C7''1<"\n I~·~,~"r~ do'" 0,,¡-;lCS ~e"cs d'\ ·-1 Ci"'-Jr. 1,) d;"U~nf! no di '0' 'l,'~;:lL ,I,.id-', '~L'ÜJ'] • iJ ;,.,u,,' ,1 .) '-~ U _,-,vU! 'yi 1 , U
3 O-'"'lJ'" ," "n"~'''l'~ "u.ln('j'"'' "'''ca ""'uc=enc;" "ara ,·'''tl·s fr. ,,1'- "" am b:' t:b"-·; ,""el t: <:-, él Uc .. , (; J p,J tA··j '" lj • ~t\ ,00C ... " .".1 •
bicion, de poeo l:~s sirve su supuesto derecho.


TOllO J. !)




CAPITULO n·


SUMARIO.


Efecto, del nwntirlo régimen constitncional bajo el reinado de IsaJH'l.-[)obh .1,.
Cristina al llamar á los liberales.-Alzamiento dl~ los carlistas ú la muerte .11' Fe/'-
nanclo.-Carácter y \'ieio~ de este tirano.-f:arla de CarIo, IY {¡ \'apol(,oll ;il'II-
sanelo de parricidio á ~u hijo Fernando.-Cómo aduló este ;í r\apolc'OlI.-Cúnw ,,,.
I'll¡:raiíaroll los liheraJe" respecto de fernando.-Dic]¡ara('ho~ y ;I\arieia del radl'('
de Isahel.


1.


Quizás hin sido útiles para la nacion española, como severa en-
señanza y escuela de amargos desengaríos, los treinta y cinco años
de régimen constitucional que hemos sufrido bajo el mando de Isa-
bel y de su madre; quizás como educacion y preparacion para lle-
gar á formar la opinion democrática que hoy prevalece, haciendo
perder á todos los liberales sensatos y de buena fe sus antiguas
ilusiones en el constitucionalismo monárquico; pero no podemos me-
nos de deplorar que el progreso necesite pasar por tales período~
de decepciones.


A.quella sirena engañosa y aquella tierna niña, contra quienes se
alzaban como furias del averno las negras y sucias bandas de frai-
!es y de voluntarios realistas del taciturno don Carlos, hicieron ol-
vidar á los liberales españoles su odio á los Borbones, y el es¡:tíritu




DEL ILTiMO BORBON DE ESPAÑA. 63
~'epublica!lo de que se habian impregnado en el extranjero, se des-
vaneció ante el dorado trono de la hija de su verdugo, amenazado
por su tio y sus feroces satélites.


COIllO si el trono pudiese dar otra cosa mas que opresion, y como
,~i los Borbones y la libertad pudiesen nunca identificarse, todos los
liherales se convirtieron en sosten del trono y de los Borbones, vil'-
tleodo por ellos á torrentes su generosa sangre. Mas antes de pa8ar
adelante en nuestro relato, bueno será recordar que Cristina mostra-
ha biea claramente que los llamaba como á la desesperada, y que no
daba un paso adelante en la vía del progreso, sin retroceder arre-
pentida ó temerosa de su obra.


n.


!>~ristina llamaba á los libe!.'ales, abria las universidades cerradas
;<Jf su marido, fundador de escuelas taurolliáquicas, y fundaba un
Conservatorio de música y declamacioD; pero al mismo tiempo pu-
~)lieaba manifiestos como el de 4 de octubre de 1833 en el que de-
cía 2ntre otras eC5~S: (TeDgo la mas íntima satisfaccion de que sea
dl,í deber pan, mí conservar intacto el depósito de la autoridad real
q'Je i~e me ha cUlfiado. YG mantendré religiosamente la forma y las
leyes ft1udamentllles de la mc.narquia, sin admitir innovaciones pe-
i.igrosRs, aunque halagüeñas en su principio, probadas ya sobrada·
mente por nuestra desgracia. UIl poder estable y compacto, fundado
en las leyes antiguas, respetado por la costumbre, consagrado por
los siglos, es el instrumento mas poderoso para obrar el bien de los
pueblos, que no se consigue debilitando la autoridad, combatiendo
las ideas, las habitudes y las instituciones establecidas, contrarian-
do los intereses y las esperanzas actuales, para crear nuevas am-
biciones y exigencias, concitando las pasiones del pueblo ... Yo tras-
ladaré el cetro de las Españas á manos de la reina, á quien se le ha
dado la ley, ílltegro l sin menoscabo ni detrimento, como la ley mis-
ma se le ha dado.»


Este manifiesto absol utista conc! tiia con esta frase, llena de es-
peranzas que no se realizaron:


«Si los españoles unidos concurren al logro de mis propósitos,
y el cielo bendice nuestros esflolerzos, Yo entregaré un dia esta gran




64 IIISTOIlIA DEL flEI:\"ADO
nacion, recobrada de sus dolencias, á mi augusta hija, para que
complete la obra de su felicidad, y extienda y perpetúe el aura dp
gloria y de amor que circunda, en los fastos de España, el ilustre
nombre de IsabeL»


Esto decía la reina gobernadora, y su ministro Zea llermudez lo
recalcaba mas en una circular dirigida á los capitanes generales:
(tDerechos de la soberanía en su inmemoría! plenitud, par::!, qne el
poder real tenga toda la fuerza necesaria para hacer el bien. Dere-
chos de sucflsion, asegurados á la dc~ccnde!1cia legítima y directa
del rey nuestro señor: á dereJI18 é izqllierdp. dr I'stCl Hnea, no hay
mas que ahismos, y en los que derrumben en elh:: te !o~' cspafíi)!e<;
no se debe ver sino enemigos de la patria.»)


m.


De esta manen,. inauguraba su gobictnD 'a reina gGh,';,!~:rl(lrd
inspirada por Zea Bermudez, proponiéndose, sin duda, COlíservar á
los absolutistas á su lado, haciéndoles comprender que ella '10 Sf'r;a
menos déspota y teocrática que lo que podian espera:" de ini C~'ña­
do don Carlos; por eso añadía en el manifiesto ante,.: eil.adc algnnas
frases referentes á la religion, de las que entreilaeamOS la siguiente:
«La religion y la monarquía, primeros elementos de vida para Es-
paña, serán respetadas, protegidas, mantenidas por Mí en todo su
vigor y pureza. El pueblo español tiene en su innato celo por la fe
y el culto de sus padres la mas completa seguridad de que nadie
osará mandarle sin respetar los objetos sacrosantos de la creencia y
adoracion: mi corazon se complace en cooperar, en presidir á este
celo de una nacion eminentemente católica; en asegurarla que la
religion inmaculada que profesamos, su doctrina, sus templos y sus
ministros, serán el primero y mas grato cuidado de mi go-
bierno. »


Si la reina Cristina se propuso con estos y otros alardes qui-
tar partidarios á don Carlos, en verdad que no lo consiguió. El trono
y el altar, sin su representante genuino, histórico, no era para los
ultramontanos y realistas espai10les mas que un engaño, y todos
corrieron á las armas á pesar de los: manifiestos y protestas católi-
cas y absolutas de Cristina. Prueba evidente de que para los de-




DEL tUIMO IlORIlON DE ESPAÑA. 65
fensores de la teocracia no es la religion mas que una pantalla que
"mplean para cubrir sus mundanos intereses.


A.I ver las defecciones de los carlistas, ¿qué otro remedio le que-
daba á Cristina mas que echarse en brazos de! partido liberal?


IV.


El 2U de ~et¡embre de 1833 mUflO Fernando 'lB á los 49
anos dl edad y 21. de reinado, y el ~ de octubm estalló en 11Uchas
provincias simultáneamente la rebelinn que, en nombre de don Car~
100 y de la religion, debia sumergir á España, durante siete años,
en loE' horrores de la guerra civil. .Mas antes de continuar nuestro
relato, no podemos menos de consagrar algunas líneas al penúltimo
rey de España, al monstruo de ingratitud, de hajeza y do bellaque-
ría, á quien I¡I historia llama Fernando VII.


Su muedE fué deseada pr.;" tOd05: nadie 1J Haró; real¡:s(ns y li-
berales io detestaban, y todos tenían por qué.


JI uchos tiranos dejaron recuerdos de algo bueno, y 8D.ncdio de
sas crueldades y de sus vicios, tuvieron algunas virtudes públieas ó
privadas, ó cualidades personales, genio y elevacion de miras, que
disminuyeron en parte lo odioso de su tiranía, lo bárbaro de jos me-
dios á que recurrieron para satisfacer su ambicion; pero Fernan-
do va no pertc!1ecia á esta categoría de tiranos: era cobarde, cínico,
hipócrita, vengativo, cruel, ignorante, lujurioso hasta la bestialidad,
desagradecido, trivial y vulgar en obras y palabras, instintivamente
enemigo de Jos hombres de genio superior, grosero y chabacano en
sus maneras y costumbres, malicioso, desconfiado, avaro, burlon,
no tenia el menor gusto artistico ni literario, y su espectáculo pre-
ferido eran las corridas de toros; no se encontraba como en su cen-
tro sino en la sociedad de palafreneros y lacayos, de chulos, pros-
titutas é histriones.


En cualquier clase de la sociedad que Fernando VII hubiera na-
cido, puede asegurarse que por su propio peso hubiera descendido
en lugar de elevarse en la éscala social. Su intemperancia y sus vi·
cios lo mataron á los 49 años de su edad, á pesar de su robusta
constitucion.


Empezó su carrera politica sublevándose contra su padre y obli-




66 HISTORIA DEL REINADO
gándole á abdicar por fuerza la corona en Aranjuez en marzo de
1808, y c,:!ando vió su plan abortado y que el rey recobraba su
perdida autoridad, procuró salvarse delatando miserablemente á to-
dos sus cómplices y entregándolos al furor de su irritado padre,
humillándose públicamente ante sus enemigo;..; de la manera mas
baja y despreciable.


D¿ los papeles suyos que cayoron en poder de su padre resultó
que Fernando no solo se habia propuesto destronar y matar á su
padre, sino asesinar á su misma madre. Tan grande debió ser la
prueba de aliuel frustrado parricidio, que el mismo Fernando se de-
claró culpable de él en cartas dirigidas á sus padres.


v.


El 29 de octubre de 1807 escribia Carlos IV á NJpoleon dicién-
dole entre otras cosas:


(jMi corazon llora sangre al relatar tan espantoso atentado~ ¡Mi
hijo mayor, el presunto heredero de mi trono, habia formado el hor~
riblü ¡)wyecto de destronar~ne: y se ha dejado Hevar hasta el exceso
de atentar contra la vida de su madre! Tan horroroso atentado debe
castigarse con el rigor mas ejemplar ... )


Fernando escribia á su padre el 5 de noviembre:
«Señor padre:
»Soy culpable. Faltando á V. M. he faltado á mi padre y á mi


rey. Pero me arrepiento y prometo la mas humilde obediencia. He
denuLlciado á los culpables, y ruego á V. M. me perdone ... »)


iRé aquí el hombre representante de Dios en la tierra, que de-
bia ccmo señor absolutú regir los destinos de España durante la ter-
cera parte de un siglo! Este es el hombre por quien los españoles
hicieron tantos sacrificios y vertieron rios de sangre en una lucha
titánica cúntra Napoleon 1.


Mientras los españoles morían á miles por él, Fernando adulaba a
Napoleon felicitándolo pOI' sus victorias sobre los españoles y pidién-
dole «una sobrina cualquiera en casamiento.»


«Felicito sinceramente á S. M. 1. por la gran sati5f8ccion que ha
tenido con el establecimiento de su querido hermano en el trono de
Espaí'ía ... »




DEL ULTnlO BORBON DE ESPA~A. 67
Esto lo escribia el padre de Isabel JI á Napoleon el 3 de mayo


de 1810.
«Permitidme, señor, añadia en la misma carta, depositar en vues-


tro seno los sentimientos de un eorazoo, que, no dudo en afirmarlo,
es digno de perteneceros por los lazos de la adopcion.


»Si V. M. I. Y R. tuviese á bien unir mis destinos á los de una
princesa francesa de su eleccioD, lIenaria mís mas ardientes voto~.
Por esta un ion además de mi felicidad yo adquiriria la dulce satis-
faecion de que así se convenceria toda Europa de mi inalterable
adhesion á las voluntades de V. M. I. Y R.


»Me atreveria á añadir, señor, que esta union y la publicacíon
de mi felicidad podría ejercer saludable influencia en los destinos
de las Españas, y quitaría á un pueblo ciego y furioso el pretexto
para continuar cubriendo de sangre su patria en r:ombre de un prín-
cipe, el mayor de su antigua dinastía, que ha llegado á ser, por un
tratado solemne, por su propia eJeccion, príncipe francés ... »


VI.


A este hombre le llamaron los españoles Fernando el Amado y el
Deseado, muriendo por él y pronunciando su nombre en el último
trance como el de un dios ...


¿Qué podia esperarse rte un tirano que así comenzaba su carrera,
ni qué podia prometerse el pueblo imbécil de su idolatría por se-
mejante rnonstruo? Podia prometerse lo que hizo; que cuando á
fuerza de heroismo lograron sacarlo del cautiverio, él los cautivó
mandando á los patriotas que no ahorcó á los presidios de Afriea
cargados de cadenas. Y como lloviese el dia en que í:1alió la cuerda
en que iha don Agustin Argiielles, decia riendo á carcajadas: C<j Qué
fresco irá Argiíelles. el divino, camino de Ceuta!»


,-,


Sus cínicos dicharachos se hicieron populares. Comparando los
l'obntarios realistas con los milicianos nacionales. decia que eran
los mism0S perros con distintos collares.


Para hacer comprender lo proverbial que llegó á ser la falsedad
del tirano, nÜ'8 c0ntentaremos con citar la escena siguiente. ocurrida
jlO 1 S! 9.


«E! general Castaños. que se vió un dirt muy agasajado por el
iCy, !r dijo al recibir de él dos puros ha.banos:




68 HISTORIA DEL ftEINADO
-»Señor, ¿adónde voy?
-))¿Qué significa esa pregunta? le respondió Fernando.
-»Es por el regalo de los cigarros, que es de mal agüero, replicó


Castaños. »)
Otro igual anunció á Echavarry, pocos momentos antes de reci-


birla\ la órden de su destierro ...
Su avaricia era tan proverbial que todo el mundo estaba conven-


cido de que IJS ministros, que vendian empleos ú otros favores gu~·
bern8.men!ales, tenian que partir con él el producto de su tráfico
inmoral. ¿Qué tiene de extraño que á su muerte dejase en el llanC:i
de Inglaterra veinte y cinco millones de duros, mientras no pagaba
á nadie, y soldados y marinos iban llenos de remiendos?




CAPíTULO nI.


SUMARIO.


\\Iel.qllinda,1 y cini,l1lO de fernundo YH.-Allécuota.-AyariC'1<l é hipocresía da Cris-
lina.-Cómo all'~glÍ IIna fortuna illtl1ell~a.- Peripecias de la llueva aurora consti-
tucional.-Martillez de la Uosa.-Milicia urbana.-Estatuto Real.-Tratado de la
éuá,lrupl(~ alianza .-CollsoliJacion ,lel trono de doña Maria de la Gloria en Portu-
gal.-Entrada dc Carlos en r;uipúzcoa.-'\"ulldac[ de su car<Íclcr.-Los ojufa tCi'OS.
-Incrcmento ¡J,~ la raecion carlista, y sus causas.


1.


Hemos hablado en €I capítulo anterior de la avaricia de Fernan-
Jo VII, pero todo lo que dijéramos seria poco para e~presar su ba-
jeza y mezquindad y el cinismo farisaico Je codicia que le aquejaba.


Una anécdota bastará para que el lector forme idea aproximada
de cómo gobernaba el padre de Isabel.


Cuenta la crónica q tiC Calomarde le dijo nn día:
«Señor: traigo una buena noticia á V. M. Se ha descubierto el


medio de arruinar á Gibraltar.
-»Magnífico, dijo Fernando; ¿y cuál es ese medio?
-»)I..os comerciantes de Cádiz han mandado una comision para


que declaremos á Cádiz puerto franco. Con esto el comercio de Gi-
braltar pasaria al nuevo puerto franco, y la yerba crecerá en las
calles de la plaza inglesa.


-')¿ y cuánto te dan porque hagamos á Cádiz puerto franco?
-»Señor, 1(' resp0ndió el ministro, tres mil onzas de oro ...


TOMO J. 10




70 HISTI)RIA DEI, REINAM
-»Pues que te dén otras tres mil para mi y arruinaremos á los


ingleses de Gibraltar ... »
El decreto que declaraba á Cádiz puerto franco solo hacia la


concesiOll por tres años.
Al cabo de ellos Fernando no 1:1 renovó, y la crónica lo atribuyó


á quejos ingleses de Gibraltar pagaron mas porque no se renovara
que por ta rcnovacion los españoles de Cádiz.


Fernando era católico, visitaba las iglesias, asistia á las proce-
siones y tenia francachelas con los frailes, pero su devocion no le
llevaba á gastar un cuarto so pretexto de religion, antes bien saca-
ba al clero y á los frailes el dinero que podia, para lo que nunca
le faltaba pretexto.


Tomaba cuanto le daban y lo pagaba dando las gracias cuando
le gustaba, y ni eso, si no era de su gusto lo que recibía, diciendo
que ya honraba al dador con dignarse aceptar su regalo. En cam-
bio, concedia á sus aduladores á expensas de la nacion, breves y
privilegios estupendos.


n.


Su esposa Cristina se mostró desde el primer dia mas avara to-
davía que Fernando. Apenas murió el rey, Cristina despidió á todo
el personal del servicio de cocina y repostería y trató con un coci-
nero francés para que por dos mil duroi-i al año diese dp, comer á
ella y sus hijas, La servidumbre debia desde entonces comer por su
cuenta,


Con Fernando Vil acabaron las dos mesas diarias de su palacio,
la de estado y la de los guardias: á la primera asistían ó tenían de-
recho de asistir los grandes, las autoridades, los infantes y otros
personajes; á la ~egunda los oficiales y jefes de los escuadrones de
guardias de Corps, y los que entraban de guardia en palacio.


Como buena reina constitucional, Cristina ocultó su avaricia bajo
la forma modesta de economía y de dar buen ejemplo á las disipa-
rlas clases aristocráticas. Ella hacia calceta, y no era cosa extrafía
encontrarla cosiéndose los zapatos.


Cuando vió que todo el herraje de las puertas y ventanas del pa-
Jacio era de plata maciza, lo reemplazó con bisutería francesa,




llhi... U.LTDJO nORBON DE hSl'AÑA. '¡ 1
guardándose las pesadas cerraduras de piata mejicana, cuyo mal
gusto era notorio.


Un dia "ió el pueblo de Madrid vender en pública almoneda á
Ia.s puertas del palacio, los muebles, ropas y muchos otros objetos
que habian pertenecido al rey.


1Il.


Cristina sacaba partido de tod,) y de todo hacia dinero.
A la muerte del rey, no fué posible hacer el inventario de las al-


hajas de la corona, porque los estuches estaban vacíos, y aunque
la historia ha consignado, como hemos dicho en el capítulo ante-
rior, que Fernando VII tenia veinte y cinco millones de duros de-
positados en el Banco de 1nglaterra, esta enorme suma no apareció
en su testamento, ni figuró despues en las particiones de los bienes
de Feroando futre sus hijas y su esposa. Sabido es que cuando se
casaron, ilevaron un meZ4uil10 dote, comparado con la inmensa for-
tuna de su padre, pues entre ambas no pasó de tres il1il!ones y me-
diu de duros. Cristina, que se mostró siempre tan bien aprovecha-
da, tuvo á su disposicion todos los valoreS muebles do Fernando VII,
á Htulo de reina gobernadof i i 1 durante el último año de la vida de
su esposu. Desde 18~9 á fines de 1831>., éisistia á la escuf'la de
Fernando VII, Y debió presenciar ó con')cer m ochos casos como el
de la concesion del puerto franco de Cádiz, que hemos citado mas
arriba; y ya puede suponerse que para la diestra napolitana no se-
rian perdidas tales lecciones.


Desde fines de 183:2 basta el okñu de 18i O, Cristina dispuso,
com0 reina regente y tutora de sus hijas, de ia fortuna de estas y
de la pública, siendo el resultado que despues de haber llegado de
Nápoles con lo puesto, Gomo se dice vulgarmente, se encontró al
cabo de once años con una oe la~ fort.unas mas cual;tinsas que se
han conocido en los tiempos moderrws.


España fué para ella una mina inagotable, y sometió su conducta
de tutora y de regento á sus miras é intereses personales, aun en las
circunstancias mas críticas que atrasesó la nacion.




72 HISTORIA DEL REINADO


IV.


Ya la hemos visto dando manifiestos absolutistas mientras entfi'-
gaba los mandos mas importantes á los liberales y perseguia. h los
carlistas que por doquiera se sublevaban.


Ya hemos visto al morir el rey proclamar 21 despotismo ilustmdo
por boca de Zea Bermudez; algunos meses hasta"on para ga~tar
aquel recurso efímero á que acudieron para'eiener á los carJi~'tas
bajo el cetro de la reina. Los mismos capitanes generales de las
provincias que habian sido absolutistas hasta entonces, come L1an-
der en Ca:aluña, Quesada Ul Castilla, Casl..ñon en SantantL/ y
Sardfield en las provincias Vascongftdas" sin esperar órdenr:s de ~h,­
drid tuvieron para contrarestar la subh:vacion carlista que arm,:l" á
los liberales. 2' que repr(1scntar aI gohif'rn::¡ contr:1. el despotismo ilus-
trado ó sin ilustrar y en favo~' di; las irL;:f¡~!1cinrF's rcrre~enta!i'!:ls.
El despotisme no püdin salvar al trOD) rJe Isi' b('~, Soh la !1b!"rütd
su enemiga, ¡¡odia salvado de la flli!1a que le anH'oazaba, y sus
mismos partidarios absolutistas lo conocieron así.


Entonces se vió á los perseguidores lla:nal' á los pr,rst:>gnid:ls:
halagar á Jos liberales los m1smos qu'~ antes 1{'~.; despreciari1n, y Cris-
tina tuvo sus mas amables sonrisas y tiernas miradas para 105 que
habian sido durante tantos años víctimas de la tiranía de su ma-
rido.


E! mas aco!TIodati0Ío de todos los liberales vueltos de la emigra-
cion, pareció á Cristina Martinel de la. Rosa, que hahia emi{;rado,
no en 1823 de la reaccÍon, sino de la revcl ucion en 182 ~, y al em pe-
zar el año de 183í, el célebre poeta granadinn subió al ministerio
encargado de restablecer el sistema constitucional; pero tan homeo-
páticamente que la dosis no pudiese indigestarse al enfermo que de-
bia tomarla.


V.


Aquella aurora de la nueva era constitucional fué brillante. El
júbilo, el entusiasmo, la esperanza inundaban todos los COfaZOJ~}S
y rebosaban en manifestaciones populares y ardientes.






LOS REALISTAS DE MADRID SALEN DESARM
ADOS DEL CUARTEL.




DEL LLTlMO nORBON DE ESPA~A. 73
Los voluntarios realistas cuya fuerza no bajaba de doscientos ba-


tallones) fueron desarmados donde no habían aun tomado las armas
por don Carlos: pero solo en Madrid resistieron reuniéndose en su
cuartel de la plaza de la Leña en el que se defendieron contra el pue-
blo armado y la tropa. .


Organizóse como por encanto la milicia urbana: Martinez de la
Rosa temía llamarla milicia nacional.


El pueblo aceptó el ridículo B~tatuto Real que el ministro poeta
le improvisó en lugar de una Constitucion francamente liberal; no
porque Je satisfúciese, sino porque lo que quería era empezar.


No nos detendremos mucho sobre aquel engendro, que nació
muerto y que apenas vivió~un año; pero recordaremos sus caracté-
fes mas notables.


El número de electores segun el Estatuto Real, en una nacion de
catorce millones de habitantes, era ipásmese ellcctor! de 980. Y
los diputados nombrados por este cuerpo electoral, debi::m disfndar
12,000 reales de renta, producto de sus fincas.


Martinez de la Rosa reservó á la corona la inicialiva Icgislutiva.:
y aunque concedió á los procuradores el derecho de peticion, fué
á eondicion de ir autorizadas con doce firmas y de que el gútierno
solo respondiese cuando quisiera.


Sobre esta cámara muda habia otra aristocrática, COillPU(~std de
próceres hereditarios y de próceres vitalicios, que no tenia mas atri-
buciones que las que tenia la de los procuradores del reino, que así
se llamaba la otra.


No habia en el Estatuto Real la mas pequeña decJaracion de pr¡n~
cipios ni una palabra respecto á las libertades públicas: todo se re-
ducía á la organizacion de las dos cámaras, como una especie de
fantasma representativo colocado entre el pueblo y el trono, que solo
á este debía servir.


Apenas llegó á funcionar, todos los liberales se llamaron á eu=
gai'ío y solo pensaron en derribarlo.


VI.


El ministerio entre tanto había llevado á cabo el tratado de la
cuádruple alianza entre Francia, Inglaterra, Portugal y España,
porque las partes contratantes se comprometian á arrojar de la pe-




74 HISTORIA DEL REINADO
nÍnsula á don Miguel que aun estaba en Portugal y á don Carlos
que no debia tardar en aparecer en las provincias Vascollgadas.


Aunque no todos cumplieron fielmente aquel tratado, dió al trollO
de Isabel y al parlido revolucionario una gran fuerza moral, y en
verdad que real tambien, pues entre portugueses, franceses é ingle~
ses, vinieron á la penín~ula mas de veinte y cinco mil hombres.


Los españoles empezaron por entrar en Portugal y arrojar tt don
Miguel y don Carlos de aquel país consolidando ¡lefinitivamente el
tro:1O de doña María de la Gloria.


Don Carlos se refugió en Inglaterra, desde donde pasó á Guipúz-
üoa, atravesando disfrazado toda la Francía.


tos cadistas creyeron su causa ganada cuando lo vier,.rn llegar.
Los liberales dijeron: {( Don Carlos no es otra c")sa que un carlis-


!a mas.»
Los hechos probaron que don Carlos era algo mas grave que un


carhsta mas, aunque por sus cualidades personales era en realidad
menos que otro carlista cualquiera. Para las operaciones militares
fué un estorbo, una rémora: muchas acciones que acaso ganaran,
si las dieran, dejaron de darse por consideracion al pretendiente. Su
mujer tenia mas valor que él. Cabrera siempre dijo: «Sin don Car-
los hubiéramos entrado en Madrid.») De manera que aquellos faná-
tic,JS pelearon á sabiendas en favor de un hombre nulo, que servia
de estorbo al triunfo de su misma causa.


VIL


¡Hast.a qué punto llegaba el fanatismo de lus absolutistas, que se
sacrificaban por aquel ídolo estúpido, que debian llevar, corriendo
mil peligros, como un fardo inerte en sus carreras militares ó de
merodeo!


Mientras RUS parciales combatian, don Carlos rezaba y no de-
jaba el rosario de la mano: en medio de un campamento estaba ro-
deado de una corte de frailes y obispos, cuya presencia irritaba á
los campeones mas entusiastas de su causa.


Llamaban en el campo carlista á aquellas gentes parásitas oia1a-
teros; porque su expresion favorita cuando se trataba de las proba-
bilidades del triunfo de su causa, no era otra que: «¡Ojalá!»)


Los frailes y los oJalaleros en el concepto de todos los milítares




DEL ULTDJO BOlUlO.'''¡ DE ESPAÑA. lB
entraron por mucho en la ruina de la causa. carlista, pero aunqu,,:
con los frailes ó sin ellos don Carlos hubiera siempn: perdido, no
por eso es menos cierto que él y sus frailes eran los obstá-
culos mas graves clIn que sus bravos defensores tenian qu:'
luchar.


El mismo Cabfi:n lUV0 que arrojar de su campamento;i Jos frai-
les mas ue una vez"
PI' " ; I 1\1 t ~ C' - ,'J 'f' Ml as prod:h:ias (:~ .,or e, en t'1ragotl, ata;ll1a y 'a ruc'a .ue


dunde la focci i ll1 carlista tomó mas incremen to, y donde la Grue!dad
sistemáliei:'\ de ambos bandos causó mas víctimas y enconó mas k,s
ánin;os y exasperó la saña entre los combatientes. Por eso los ras-
gns de heroismo fueron por ambos lados verdaderamente sublimes,


vn.


A pesar de (tez años de mando, de su otganizacion civil, reli~
giosa y militar, y de teI~er en sus manos la educac:on del pueblo,
el bando teocrático absolutista, que tomó en sus manos las preten-
siones de don Carlos á la corona, mostró una gran flaqneza y debi-
lidad de fuerz:ls al sublevarse á fines de 183a.


Si se descartan las provincias Vascas y Navarra, que como se
vió des!iues, mas que por don Carlos, se alzaron por sus fueros, que
creyeron amenazados con las nuevas instituciones, el carlismo, pro
piamente dicho, no produjo nada verdaderamente importante, ni
hubiera sido difícil vencerle en pocos mese2. Fué la eonfusion de
las cuestiones foral y dinástica, quien~s produjeron la sublev"acion
de las provincias del Norte, alimentando la guerra hasta que se
convencieron de que no necesitaban á don Carlos para conservar
sus fueros" Desde entonces don Carlos tuvo que huir á Francia, y
seis meses bastaron para pacificar á España.


Si al empezar el año de 1834, época en que todavía lü guerra
civil no habia tomado en las provincias del Norte el caráct.e:, gene~
ral y terrible que adquirió despues, Martinez de la Rosa les hubie-
ra dado UD manifiesto en que solemnemente se comprometiera en
nombre de la reina á respetar sus fueros, cualesquiera que fueren
las instituciones que la nacion se diera, es mas que probahle que
la causa de don Carlos no encontrara C;1 aquellas provincias secua-




76 HISTORIA DEL REINADO
ces que la sostuvieran. Fué la manía centralizadora y unitaria de
los liberales lo que comprometió tan gravemente su causa, por em-
peñarse en uniformar y someter á las mismas instituciones todas las
provincias de Espaiía, cuyas tradiciones, caractéres y costumbres
eran y son tan diferentes.




CA PiTilLO IV +


SUMARIO,


I'art(' flue la~ di It'I'Cll[t" l'/;l:'\" [omarO); eH la :iuble\ aeiOl; carli"ta u(' IiU;L-Prinwr(l~.
pa,;os d(' la ['(,j,('lioll y homhrrs llolablcs f[\I(' en ('Ha dc,;collarol1,-Zlllllalacár-
['('hlli ,-JJ(·s/rlll'cion di' los ('011\ en/os ('11 Jlatlrill.-nr-pol1,ahilidad del ~ohicrl1o.
-Elllrild,¡ dc don Carlo,: en Espaiía,-Su corte.-l;eneralc,; que usaron Sil rt'¡ill-
laeion eTl el ejncito del \orle.


1.


En las provincias Vascongadas, sobre todo en Alava y Vizcaya,
la rebelion carlista tuvo un carácter imponente desde el principio,
porque la iniciaron las autoridades forales, unidas á algunos perso-
najes aristocráticos, como el marqués de Valdespina, que arrastra-
ron por su influencia personal á los sencillos montañeses; pero en
las demás provincia8 fueron el clero y los frailes quienes sacaron á
campaña á las masas groseras é ignorantes de los campos.


Casi en su totalidad las clases acomodadas y aristocráticas, la
antigua nobleza castellana, aragonesa y valenciana, se decidieron
por la causa liberal, declarándose, desde el priíner dia, decididas
sostenedoras del trono de Isabel n.


Haciéndolo así, las 01ases aristocráticas, unidas á las medias, ob-
tuvieron dos resultados: asegurar sus intereses, por la adquisicion,
con propiedad libre, de los bienes de que solo eran usufructuarias,
y detener con su influencia la revolucion, dentro de los límites de
una monarquía constitucional conservadora.
To~1O lo 11




78 HISTORIA DEL REINADO
La rebelion comenzó en las provincias del Norte de España, con


una especie de unanimidad y concierto, que revelaba la pren:ed¡ta-
cion.


El ~ de octubre se sublevó proclalIlan do á don Carlos, Gonzalez
en Talavera de la Reina, de donde era administrador de correos.
En Bilbao se alzaron el marqués de Valdespina y el brigadier Zabala:
el mariscal de campo don Santos Ladron, en la Rioja; Ibarrola en
Orduña, y Verásagui en Vizcaya. Ba!mascda, Eraso, el canónigo
Merino y otros en Burgos. Tambien hubo chispazos en Galicia, Astu"'
rías y Cataluña, donde alzó el pendon carlista Tristany, pero en
todas partes la represion fué tan rápida como el movimien to. El
ejército se mostró decididamente en favor de Isabel y desbarató. á lo~
carlistas doquiera se presentaron. El 14 de octubre murió fusi!adü
en Pamplona don Santos Ladron, que babia sid<J hecho prisionero
en los Arcos por el general Lorenzo.


Gonzalez con varios de sus secuaces, fué fusilado en Talavera:
Valdespina y Zabala se vieron dispersades en Alllpnero; y dcspucs de
avanzar hasta el Escorial, con much,)s batallones rea1isias, tuvu
Merino que retroceder fugitivo y abandonado por sus mal allegada~
huestes.


No fueron mas afortunaifos los cabecillas que iniciaron la guerrn
en las provincias. Cerca de Mayorga desharató el general Quesada
las fuerzas de Cuevillas. Ba!maseda rué derrotado en la provincia de
Guada1ajara En Calanda dispersó el general Linares al baron di'
Herves y á Camicer, que se habian sublevado eLI Mon~l1a y reuni-
do un cuerpo considerahle de realistas; y Magrañer, que se les babia
reunido, cayó prisionero y fué fusilado, Carnicer sufrió la misma
suerte.


En la Llavera alcanzaron las tropas de la reina al coronel Plan-
dolit, que tuvo que recurrir á la fuga, abandonado de todos los
suyos.


No escapó con la vida el canónigo de la Catedral de Burgos,
Echevarría, que dejando el coro por !os campos de batalla, fué co-
g:d'J :' fusilado pDr el gr:·b~rnador de Santander.


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DEL ULTI)lO BormON DE ESPAÑA. 79
muerte de Fernr.ndo VII, dió con fecha dell. o de octubre un mani-
fiesto, revindicando sus derechos á la corona.


Desde Santaren publicó decretos confirmando leyes, dando man-
dos é in;poniend'1 penas á los que le desobedecian.


Su fácil victoria sobre los primeros cabecillas carlistas, y el no
menos fácil desarme de la mayoría de Jos vo:untarios realistas en
t.Qda la nacinn, adormecieron al gobierno, que persistió en su idea
de atraerse á les carlistas, deteniepdo el curso del progreso, no
dando sati:fa;~ci(m á las aspi;"ac:one~; y esjgencia~; del gran partido
liberal,


A pesar de sus derrotas, d~l fusilamiento de muchos de sus
jefes, las faccjqnes aumentaron rápídamente, capitaneadas por nue·
vos cabecillas.


Los conventos de frailes se convirtieron en focos de la rebc-
\ion carli~ta, 'J no fueron pocos 1,').'; frailes que salieron á campaña,
llevando el Cri~,to en u;¡a mano yel trabuco en la otra. Los dé Sa-
'amaneé1 saliere'n en masa á la calle, gritando: ¡Vi-.;¡a el rey Carlos
Quinto!


La sublevacion de las provincias Vascongadas al nombre de rey,
fueros y re1 iginn, se hizo tan general, quP se necesitó la reunion de
las fuerzas de los generales Sarsfield, Lorenzo y Benedicto para
pasa- el Ebro y atacar á Vitoria" que estaba ee poder de los carlistas
y en la que entraron el 121 de noviembre. El ~5 llegaron á Bilbao
de dr:nde hllyÓ la junta del Señorío con los batallones de realistas
que la seguian.


No fué menns feliz don Jerónimo Valdés en Navarra, que Sarsfield
en AJavn y Vizcaya; pero cuando todo parecia perdido para la re-
belion cr\:-!ista, se presentó en Navarra el genio de aquella guerra,
que :!:Jimó y i'eorganizó á los fugifivos y les condujo á la victoria,
inmorta!izando su nombre con las cualidade:: de gran guerrero que
desplegó.


Ya habrá adivinado el lector que hablamos de don Tomás Zuma-
lacárregui.


Por primera vez Zumalacárregui, con seis mil hombres regular-
mente organizados, sostuvo intrépidamente la bandera de don Car-
los en las fuertes posiciones de Nazar y Asarta, disputando la vic-
toria á Lorenzo, Ezpeleta y Oráa, que no sin grandes dificultades
la obtuvieron, teniendo que dejar á íos carlistas retirarse tranquila-
mente á la Amézcoa.




80 HISTORIA DEL REIN ADO


III.


El desarrollo de la guerra civil dió orígen á la cuádi'uple alianza
y con ella á la invasioo de Portugal por los españoles para expul-
sar á don Carlos, y á la venida á España de fuerzas extranjeras para
ayudar á Isabel n en la lucha contra su tio.


El incremr,nto de los carlistas, y las contemplaciones del gobier-
no para con ellos, al mismo tiempo que la parsimonia de sus medi-
das para reducir á la impotencia el bando absolutista, exasperaban
á los patriotas ardientes é irritaban los ánimos: todo el mundo veía
que en aquella deshecha borrasca debia estar el timon de la nave del
Estado en manos mas vigorosas. En las ciudades importantes, sobre
todo en las del litoral, el disgusto era tan grande, que fodo hacia
prever un cafaclismo.


La mezcla de los dos elementos realista isabelino y liberal en el
ejército, producia embarazos graves para las operaciones militares"
Los realistas que habian servido á Fernando VII, en Jos últimos once
años, y los liberales jóvenes y los viejos emigrados, estaban como
perros y gatos. Aquellos despreciaban á estos, yeomo suele decir-
se, los miraban de malojo; y estos desconfiaban de aquellos, y du-
daban de su fidelidad á la causa que defendian. El gobierno prefe-
ría á aquellos, la tropa á estos, y el resultado era un desconcierto
que solo á los carlistas aprovechaba.


De todo esto resultó la insubordinacion del ejército, y que muchos
generales fueran sucesivamente víctimas de la desconfianza y odio
de los soldados, que los asesinaron bárbaramente, y de que el pueblo
ie precipitara sobre los conventos, los saqueara, y asesinara á los
frailes á los gritos de j Viva la libertad!


IV.


¡Fenómeno extraordinari~! El17 de julio de 18ilí el pueblo de
Madrid, que un año antes parecía reverenciar á l(ls frailes y consi-
derar las instituciones monárquicas como parte esencial é indispen-
sable de la sociedad cristiana, se precipitó sobre los conventos y
exterminó á sus moradores.








DEL TILTDIO BORBON DE ESPA~A. 81
El primero de los conven.tos atacados fué el de los padres jesuitas,


Imperial de San Isidro. Muchos cadáveres fueron sacados á la calle y
mutilados, y saqueados el convento y la iglesia. La sangre corrió
en abundancia en los conventos de Santo Tomás, de Atocha y de la
Mereed; pero en donde mas se ensañaron las turbas fué en San
Francisco el Grande, donde pasaron de cuarenta las víctimas inmo-
ladas, á la vista de un batallan de soldados, acuartelado en los bajos
del convento.


i\.quellos crímenes cometidos á la luz del dia por las masas des-
bordadas, tuvieron el carácter de una gran conmocion popular. El
gobierno, sin embargo, dejó hacer, y solo al cabo de algunos meses
se determinó á condenar á un jóven músico, en cuyo poder se ha-
llaron algunos de los objetos robados en los oonventos, como si esto
pudiera satisfacer ]a vindicta pública. Pero el verdadero responsa-
ble era e] gfJbierno, que hasta entonces no se habia atrevido á su-
primir las órdenes monásticas, focos de la rebelion carlista y del
oscurantismo, ni á proteger á Jos frailes en sus conveotos, como
pudo, contra el desbordamiento de las masas.


En situaciones revolucionarias, los poderes públicos no pueden
impunemente gobernar de la misma manera que en los tiempos nor-
males. Cuando la revolucion se detiene arriba, marcha abajo, dando
el carácter de atropellos y violencias á lo que debieran ser medidas
reparadoras.


Como veremos despues, los hombres del poder central no pensa-
ron en suprimir las órdenes monásticas, sino cuando el pueblo ha-
bia exterminado á los frailes y saqueado los conventos. Pero siem-
pre fué achaque de todo gobierno el ser mucho menos revoluciona-
rio que la revolucian que representó.


v.


Hemos dicho antes que los liberales dijeron al entrar don Carlos
en las provincias, por los Pirineos, que solo era un carlista mas; pero
su presencia bastó para aumentar considerablemente sus filas, ins-
pirando mayor confianza á sus partidarios mas tímidos.


Habíase refugiado en Londres don Carlos, cuando fué expulsado
de Portugal, y desde allí atravesó la Francia disfrazado. Entró en
España por Urdaz, y fué presentado sucesivamente á los voluntarios




82 HISTORIA DEL REINADO
navarros y vascongados, organizados por el infatigable Zumalacár-
regui, en treinta y cuatro batallones y cinco escuadrones con una
docena de piezas de artillería.


Fué la entrada de don Carlos en el territorio español causa de jú-
bilo para Jos carlistas; pero como servia mas para fraile que para
general, Zumalacárregui lo dejó en puerto seguro, escoltado por
ErasG, lejos de Jos campos de batalla, y él continuó sus activas y
enérgicas operacinnes contra :os liberales. En aquellas ásperas mon-
tañas estableció el pretendiente su corte, y era cosa de ver corrien-
do montes y selvas, huyendo del enemigo, frailes, laca}os galonea-
dos, chambelanes y obispos.


Desde el comienzo devoró la rebeJioD carlista las reputaciones de
cuan tos gen erales mandó el gobierno de Madrid al ejército del Nor-
te: Sarsfield, Quesada, RodiL el conde Armildez de Toledo, Mina,
Valdés, Mcndez Vigo, La Hera y Córdoba, todos tuvieron que aban-
rItmar la partida: todosperdieronterreno. Solo Espartero que reem-
ulazó á Córdoba, y que fué el último y vencedor caudillo, sostuvo
gloriosamente el prestigio del ejército en aquel1at; provincias.


El levantamiento del sitio de Bilbao en la famosa lJuebe del H
oc diciembre de 1836, la victoria del puente de Luchana, fué el pun-
to de partida de la decadencia de la rebelion en las provincias del
Norte. Pero mas que la fortuna de Espartero, la pérdida de Zuma-
lacárregui, algunos meSefj antes, herido delank de B:lbao, fué el
golpe que acabó con las probabilirbd¡-;s de triunfo del bando carlis-
ta; este necesitaba hombres de genio extraordinqrlo para vencer,
mientras que sus contrarios solo con medianías tf~Dian segura la vic-
tori a.


Aquella lucha era la de la barbarie, la del pasado, representado
por las pohlaciones atrasadas y fanáticas del campo y del centro de
España, contra la cirilizacíon, el progreso y las ideas de regenera-
cion social, representadas por las ciudadeS, por la juventud y por la
fuerza irresistible de las circuostancias, auxiliada además por la
vecindad de aliados poderosos, mientras que estaban muy lejos los
que pudieran serlo de la causa carlista.




CAPITULO y.


SUMARIO.


PrO\illl'ia, ('JI (/\1(' (',!mo (~I principal foco de la I'p]lt'li(llI carli,ta._Ei jOll'n guerri-
111'1'0 I\amoll CaLreJ'a.-Su~ dl'''l'aJabros, SlL t'crocidad y proezas.-Fusilamiento Jt!
"11 llEHII'P.-TI'ITihll'S I'('!"'(',alia,; COIl 'lllt: la \ CllDÓ Cabrcra.-Horrol't''- qU(' "lIlri,m
lo" pri"iomól'O" liberales 1~1I CalltaYieja.-Viti,¡tUlle~ UP la gl1l~ITa.-E'.:l'cdi,'ioll de
(iomcz.


1.


Aunque el foco principal y el mas terrible de la rebelion carlista
estaba en las provincias del Norte, adquirió tambien grande inten-
sidad en las de Cataluña, Aragon y Valencia. En estas dos últimas
provincias fué Cabrera, lo que en las del Norte era el navarro Zu-
malacárregui.


No era el valenciano, como el caudillo navarro, jefe militar de
graduacion, sino UD jóven imberbe, que hizo sus primeras armas en
la accion de Calanda, en la que fueron derrotados Carnicer y el ba-
ron de Herves.


Aquel jóven oscuro, que debia ser el terror de los liberales, el
gran organizador de la rebelion carlista en Valencia y Aragon, fué
repr,:::tid.ido en aquella accion ror su cobardía, y es fama que COD-
testn:


«He teDj~o miedo, lo confieso, porque nunca habia oído silbar
las b¡~: '1S; pell) ;nilS adelante se verá quién es Cabrera el tortosino.»


En d.:.:'cto Ju ¡a~-dó I~il verse.




84 HISTORIA DEL REINADO
A principios de 1834 mandaba ya Cabrera una partida con el ti-


tulo de capitan, pero despues se puso á las órdenes de Carnicer, que
tenia mayor graduacion, y juntos engrosaron sus huestes, basta que
pasando á Cataluña por Mora de Ebro, con 1,200 infantes y un cen-
tenar de caballos, se encontraron, ell O de abril, con el general Car-
ratalá y el brigadier Breton, que los derrotaron completamente, ma-
tándoles 300 hombres y cogiéndolos 700 prisioneros.


Aquel desastre no desanimó al jóven Cabrera, que sufrió muchos
otros descalabros, sin perder brioso Su constancia era tan grande
como su ferocidad, y su genioo organizador tan extraordinario como
su valor personal. De todo sacaba partido. Ya lo creian los libera-
les perdido para siempre, despues de las derrotas del 10 Y del ~5
,le abril y la del ~9 de julio, cuando en setiembre apareció como
por encanto, seguido de gran golpe de gente, y acompañado de Car-
nicer y de Llangostera, delante de lleceite, donde derrotó á las tro-
pas de la reina. Mas este triunfo fué pasajero, porque cargaron los
liberales sobre él con fuerzas considerables, procedentes de diferen-
tes puntos, y despues de muchos encuentros, mas ó menos desgra-
ciados, se resolvió á pasar á Navarra disfrazado á fin de pedir auxi-
lios al pretendiente.


En marzo de 1835 regresó Cabrera de su viaje á Navarra, con
órden de tomar el mando de las (uerzasearlistas de Valencia y Ara-
gon. Su presencia y sus disposiciones cambiaron el aspecto de las
cosas. Reunió y sometió á sus órdenes á los cabecillas rivales, y re-
comenzó sus operaciones con una columna de 2iO infantes y 30 ca-
ballos,


En la acciün de Alloza, presentó ya 300 infantes y /10 caballos.
Algunas semanas despues se mostraba en Mosqueruela, con 900
hombres y caia sobre Caspe el 23 de mayo; y con mas de 1,500
entraba en Segorbe el 18 de agosto, no tardando muchas semanas
en apoderarse del fuerte de las Roquetas, á las puertas mismas de
Tortosa.


Nombrado por don Carlos comandante general interino del bajo
Aragon, Cabrera organizó sus huestes de una manera regular y
uniformólas en parte: fundó un llO~'p¡tal; y con mas de 3,400 in-
fantes y de 200 jinetes entró en Castilla, destrozando de paso cerca
de Calatayud una columna de tropas de !a reina qU2 llegaria ape-
nas en número á la tercera parte de la suya; pero alcanzado por
don Juan PaJarea en Molina, y despues en Aldamuz y Prat de Comp-




DEL ULTIMO llORBON DE ESPAÑA. 85
te, sufrió tales descalabros que la mitad de su gente se presentó á
indulto, dando lugar á que creyeran sus enemigos que lo habian ex-
terminado para siempre.


ll.


A estas fáciles victorias, que adorml;cierun á los liberales, y al ri-
gor dd in vierno debió Cabrera el tener tiem po suficien te para reor-
ganizar sus huestes. Así vemos que ea enero del año siguiente ca-
pitaneando mas de 1,000 infantes y algunos caballos, sorprendia y
arrollaba una columna, en el puente del Alcance, cerca de Tortosa,
y otra en T dlTecilla: y como esta úl ti ma operacion no le saliera tan
bien come él esperaba, porqul.: el alcalde de Valdealgorfa sorpren-
dió una comunicacion que él mandaba á Alcañiz, fusiló á este po-
bre alcalde é hiz'.o luego Jo mismo con e! de Torrecilla, por haber
obedecido á las órdenes de las autoridades de la lt.ina. Los alcaldes
é individuos d:: los Ayuntarnientüs de }üs pueblos abiertos se refu-
giarun eu :üs forLfitados, y entonces fué cuando el brigadier No-
gueras, no menos bárbaro que Cabn:ra, escribió al gobernador de
Túrtosa una carta en que le dGcia: (En su consecuencia rueg'J
á V. S. por el bien que ha de re:iu!tar al servieio de la reina Dues·
tra seEora, que mande fusilar á la madre del rebelde Cabrera dándole
publieidad en t-:,do el distrito, prtmdieado además á sus hermanos y
herm,Hla:s ;Jara que suf¡'an igual suerte si él sigue asesinando ino-
cente.., ...


),Lo yUe comíJnieo á V. S. para que ]0 haga saoer PlJI" vereda á
todos lus plii~blos del corregimiento, debiendo V. S. mandar fusilar
á las Hiujeres, padies ó madi'es de los cabecillas de Aragon que co-
metan iguales atentados que el feroz Cabrera.»


Esta l;arta lleva la fecha del 8 de febrero de 1836, Y en verdad
que las crueldades y asesinatos atroces cometidos por Cab;'era por
condenahl\:;i qUe sean no disculpan las bá¡'baras medidas que como
represalias mandaba ejecutar el general Nogueras.


y i:I. esiu,ba presa la madre de Cabrera por espía, y entonces lo
fuerj)Q ~n~ tres h¿rlllaoas, que tesidian en Tortosa.


El diez y seis de febr8ro de 1836 fué conducida al patíbulo la
madre dt~[ famoso cabecilla, María Griñó, y su ejecucion indignó no
meuu;· :.;. ~,):; lib::)rale:5 que á los car¡¡s~as, alúndose en el parlamento


TO'IO J. 1?!




86 HlSTORrA DEL REINADO
voces terribles, que no pudieron ser acalladas por las explicaciones
del gobierno, que en realidad nada supo de aquel suceso hasta des-
pues de acaecido.


111.


La ferocidad de Cabrera aumentó al ver muerta á su madre. Su
primer acto de venganza fué mandar fusilar á doña María Roqui,
esposa del coronel Fontiveros, y á otras tres señoras parien tas de
otros liberales. Anunció además que cada víctima carlista seria ven-
gada irremisiblemente con la muerte de veinte personas, pertene-
cien tes á las familias de Jos verdugos. Cabrera anunciaba esto dcs-
pues de saber que el brigadier Nogueras, al dar parte del fusila-
miento de su madre, decia que sus hermanas sufrirían la misma
suerte, si él seguia cometiendo sus acostumbradas atrocidades; y
añadia:


(( y lo mismo haré con todas las mujeres, con lodos los pa-
dres y las madres de los cabecillas, que tienen la desgracia de estar
á sus órdenes, que tengo presos y que seguiré prendiendo para
mandar fusilar cinco por cada uno que él asesine.»


Cuando se piensa que tanta barbarie, ejecuciones tan terribles
entre conciudadanos y entre parientes, tenian por objeto el triunfo
de dos Borbones, el que Isabel n ó Carlos V fueran dueños de Es-
paña, no podemos menos de mirar con horror el principio monár-
quico, que extravia á los pueblos basta el punto de bacerks creer
que no se pertenecen á sí mismos y quP, deben dar sus hacirndas y
sus vidas por los que se llaman sus señores.


El escándalo producido en España y fuera de elJa por la bárbara
crueldad de los jefes citados, fué tal, que el gobierno relevó á No-
gueras del mando de la provincia de Teruei é impidió que fusilase
á muchos individuos de las familias de los cabecillas, que tenia
presos.


Don Carlos, lejos de deponer á Cabrera del mando, lo nombró
brigadier, y en mayo del mismo año saqueó los puebios que pue-
blan la orilla del Guadalaviar, cayó sobre Liria, de donde 8e llevó
muchísimos prisioneros que fusiló; pero alcanzado por Palarea en
Chiva! fué completamente derrotado. Pero en Rubiélos de Mora se
le entregaron 115 soldados, bajo palabra de conservarles la vida, y




DEL ULTmO BORBON DE E::íPA.~A. 87
cuando estuvieron desarmados, los hizo fusilar á todos en su pre-
sencia.


Otros tantos pertenecientes al regimiento de Extremadura hizo
despues fusilar don José Llorente, cura párroco de Alarva, que
capita::Jeaba una banda de facciosos á las órdenes de Cabrera; pero
la salida de este del reino de Valencia, en compañía de Gomez, fa-
cilitó á los generales San Miguel y Dorso di Carminati la toma de
Cantavieja, donue Cabrera tenia sus repuestos de víveres y muni-
ciones y los prísiuneros, y la destruccion de ¡os fuertes de Beceite
y Valdeírob¡e~.


IV.


Los horrores que sufrian los prisioneros liberales en Cantavieja
son indecibles; muchos preferian la muerte. MatábaDJos á palos,
dejábanlos desnudos en el rigor dei invierno, y llegó el caso de que
se comieran unos á otros, amaneciendo mutilados y destrozados,
por sus mismos cOlllpañeros. Jos cadáveres de los que morían por la
noche, sucediendo muchas veces, que, los que salian cargados con
los muertos, y para abrir ia fosa en que debian enterrarlos, caian
muertos en ella de debilidad, antes de depositar los cadáveres que
llevaban,


Cuando San Miguel y Dorso di Carminati se apoderaron de Can-
tavieja, mas parecian sombras que hombres los ochocientos ó no-
vecientos prisioneros á que dieron libertad, entre los que hubo mu-
ellOS cuya vida no pudo salvarse, á pesar de los cuidados que se
les prodígaron.


El terrible héroe tortosino seguia entretanto las aventuras de
la famosa expedicion de Gornez. Derrotados por Alaix en VilIar-
robledo, continuaron su camino á través de la Mancha. Antes que
el general de la reina pudiera deshacerse de mas de mil prisioneros
que les habia cogido, penetraron en Andalucía, se apoderaron de
las principales ciudades del reino de Córdoba, inclusa la misma ca-
pital, y cargados de botin con muchos prisioneros y aumento de
gente, volvieron á Castilla, se apoderaron de Almaden, penetraron
en Extremadura y iJcuparon á Cáceres; pero allí riñeron Gomez y
Cabrera, y este tuvo que marcharse sin mas fuerzas que una escolta
de eabalIcría.




88 HISTORIA DEL REINADO
En lugar de tomar la vuelta de Aragoo, como le había p\'eveni-


do Gomez, Cabrera tomó la de la Mancha, donde sorprendiendo
destacamentos, incorporándose bandas de carlistas maneb,'gns, y
armando gellte nueva, reunió rápidamente novecientos homhres á
caballo; pudo acercarse á Madrid, lIegand,-¡ hasta Taraneon, y su-
biendo por la provincia de Teruel, buscó las orillas dt'l Ebro, para
pasar al campo de don Carlos. No estaba vadeabl(' el rio, y el gene-
ral Irribaren, que mandaha la division de la Ribpra, le s0fprecdi6
y cargó su gente con tanta vehemencia, qne cflsi tuda quedó mueda
ó prisionera, debiendo Cabrera su salvaeioo á la lig('rexa d(~ su ca-
ballo, aunque este y su jinet(~ salkron cubiert0s de heridas, que
obligaron al cabecilla á ocultarse.


Gomez, comprendiendo que no podia pasar el Tajo, retrocedió rá-
pidamente de Extremadura á Andalucía, pasand H por entre las co--
lumnas que lo persegnian, á las qUE' Ikvaba ya mucba di'1an tera,
cuanuo contramarcb3ron sob'-c él. Sio tropiezo llegó h'\Sll'. Rl\nda,
despues de abandonarla Ordeñ(lz, qU(' IlHl.ndaba mas de mil iufantes
y cien caballos, bajanrlo tras ellos hasta AJgt'cira~', San Roque y
hasta las puertas de Gibraltar.


Lo audaz de esta exnedicion v el fenómeno extraordinario de que
I "


muchos generaies que perseguian á Gornez, cada uno con fuerzas
superiores á las del cabecilla carlista, sin alcanzarlo nunca, indig-
naron de tal manera la opinion púhHca, que el gobieroíí d.'stituyó
á Radil y Alaix, dando el mando de sus riivisinnrs al general don
Felipe Rivero y al brtgadi~r ~arvaez. Mipntras estos se encargaban
de sus respectivas cGluillnas, Gomez, atravesando parte de la pro-
vincia de Cádiz, tomó la vuelta de Bailen; pero cllandG creia hHber
ya flanque,ldo las columnas enemigas, fué sorprendido y derrotado
en Majaceite por la de Narvaf~z, 'In e aban~)lland¡) á este jefe habia
vuelto á ponerse espontáneamente á las órdel1es de Alaix, y corrido
con él, para jn~tifil?ar su indisciplina, de tan buena gana, que Go-
mez no pudo escapar de sus manos. Desde entonces hasta el paso
del Ebro por el cabecilla carlista, la vanguardia de Alaix no dejó
un solo dia de tirotearse con la retaguardia de Gomez y de cogerle
prisioneros.




GAP1TULO Vt


SUMARIO,


Princirale~ H1C('oO, de la gllerra ciyil en Cataluiia.-Iliralidatlcs entre lo~; jcrcs carlis-
ta, cat,¡[alle,) pl'illll'r:t callsa de ,us l'fillwros pr(l¡;rrsus.-D(·bilidad rf'lati\a de lao
l'acci')lJ('- c~I"lella];as.-Call:,as del i!len'lIlellto qut' (limó la gwcrra cilil.-Sulde\a-
ciofIC's dl'l l'Vrcito y de ti milicia naciollal contra el gobienw por Sil, ('(lllternl'ori-
zaciolles con los carli,tas,-Brill;llltcs acciolles dl~ ¡;llt')'I'a y defensa heroica de \a-
rias pohlaciolles por la milicia,


1.


Aunque la guerra civil se extendiese rápidamente á todas las pro-
vincias catalanas, y fuese en ellas donde se disparó el último tiro,
necesitándose la presenció.. de Espartero con todo el ejército de! Nor-
te para terminarla, no produjo ningun hombre de genio extraordi-
nario, niDgun Zumalacárregui, ni ningull Cabrera. Su intensidad
fué el resultado del carácter enérgico y de la constancia que distin-
guea á los catalanes.


A principios de 183·1 eran nuwerosas las partidas carlistas que
recorrian las provincias del Principado, capitaneadas por el Ros de
Erales, el canónigo Tristany, Vallés, Vilella, el Llarch de Copons,
Saperas y otros muchos, á pesar de que pocos meses antes derro-
tado Plandolit habia tenido que refugiarse en Francia, y de que el
cabecilla Paré y otros compañeros suyos habían sido fusilados en
las inmediaciones de Centellas, y de que Vallés vió su gente disper-
jada y exterminada por el general Antonio Azpiroz, en Vall de Na-
valdó.




90 H1STORIA bEL REIl'"ADO
El rey de Cerdeña, decidido pro~ector de la causa carlista, dió


recursos á Romagosa, que llegó en un buque sardo con el nombra-
miento de general de los carlistas de Cataluña, á las playas de San
Salvador; pero á los pocos dias cayó en poder de las tropas de la
reina, y fué fusilado en Igualada, dejando en poder de L1auder que
mandaba en Cataluña, documentos que probaban la existencia de
una vasta conspiracion carlista que dGbia estallar próximamente en
todo el Principado.


La derrota que sufrieron en Mayals frustró el plan de la subleva-
cion, y la actividad y energía de los jefes del ejército liberal tu vieron
constantemente en jaque á las partidas carlistas. Para organizar y
generalizar la lucha formáronse en Cataluña juntas secretas com-
puestas en su mayor parte de curas, frailes y otros personajes ecle-
siásticos, que en nombre de la religion sobrexcitaban los ánimos de
los ignorantes campesinos, que salian á campaña al grito de i Viva la
Religíün y Carlos V! Las derrotas de los cabecillas no impedian el
aumento de sus huestes, gracias á los manejos del clero.


ll.


Sin la insubordinacion y rivalidades de los guerrilleros, que no
querian someterse unos á las órdenes de los otros, la guerra civil
hubiera tomado en Cataluña el mismo aspecto imponente que en las
provincias del Norte; pero el carlismo se componia en Cataiuña de
una infinidad de capitanes con sus compañías, que, obrando cada
uno por su cuenta y riesgo, y desconfiando unos de otros, impedían
la unidad de plan, condicion esencial del triunfo.


Don Carlos mandó desde Navarra una columna expedicionaria á
las órdenes de Guergué, con instruccion de tomar provisionalmente
el mando de todas las fuerzas catalanas y de proteger la entrada del
conde de España, que debia mandarlas definitivamente. Pero Guer·
gué recorrió la Cataluña con varia fortuna, el conde de España no
entró, los navarros fatigados de la expedicion, y no muy simpática-
mente recibidos por los catalanes, se empeñaron en volver á su pais,
y obligaron á sus jefes á reconducirlos á Navarra.


En aquella ocasion las fuerzas carlistas en el Principado no ba-
jaban de veintitres mil infantes y trescientos caballos, que con su-
bordinacion, y bien dirigidos, hubieran podido obligar á reducírse á




DEL ULTIMO BORBON DE ESPAÑA. 91
; la defensiva á las tropas de la reina, y al gobierno de esta á reunir


en Cataluña sesenta ó setenta mil hombres.
La entrada de los progresistas en el poder llevó á Mina de capi-


tan general h Ca taJuña, y este caudillo popular, á pesar de la es-
casez de Gledios, dominó la situacion, reduciendo á los carlistas á la
defensiva, y derrotándnlos en repetidos encuentros, concluyendo por
apoderarsr: del santuario de Nuestra Señora del Hort, posicion casi
inexpugnable y que era el centro de las operaciones militares de Jos
carlistas.


Don Carlos mandó á Cataluña al general Marolo, para que tomase
el mando en jefe; pero al cabo de algunas semanas tuvo que dejar
la partida y refugiarse en Francia; En algunos meses quedaron re-
ducidas á la mitad las fuerzas carlistas de Cataluña, mas la muerte
del general Mina reanimó á la faceion, que tomó nuevos brios du-
rante la interinidad en el mando del general don Francisco Serrano.


Reemplazarlo este por el baron de Meer, recomenzaron las ope-
raciones, aunque con éxito drsastroso. La columna del general Niubó
fué destruida en las cercanías de Biosca, quedando el jefe muerto
en el campo de hatalla. La columna de Azpiroz tUYO que retirarse,
por lo cual el general en jefe con su division tuvo que operar solo,
con muchos peligros y pérdidas, el levantamiento del sitio de Solso-
na, que desmanleló, no pudiendo conservarla, retirándose con la
guarnicion.


Alentados los carlistas con estas ventajas, se propusieron formar
una línea de fuertes que les sirvieran de bases de operaciones, y al
efecto acometieron á Tremp y Villanueva de Moyá, y bloquearon á
Ripol! y llerga.


Pero dejpmos aquí los progresos de los carlistas en Cataluna para
dirigir una mirada á las provincias castellanas.


111.


El viejo cura Merino, á quien don Carlos dió el título de coman-
dante general de Castilla la Vieja, entró de Portugal con un escua-
dron de ochen ti\, lanceros, y unido á Cllevillas, Balmaseda y útros
cabecillas) se instaló en la Sierra de Burgos, que no abandonó á pe~
sar de las frecuentes derrotas que le hicieron sufrir las tropas de la
reina, hasta que vencido en Alcozar, el '2~ de junio de 1834, se




HISTORIA DEL REINADO


refugió en Aragon, de donde volvió á los Pinares de Soria, con mas
de mil hombres; pero nunca pudo salir de los montes, y aun allí,
se vió con frecuencia obligado á dividir su gente en pequeños gru-
pos, para escapar á la persecucion que sufria.


Esta debilidad relativa de la faccion castellana servia sin embargo
para di~traer grandes fuerzas liberales, viéndose empleados simul-
tanea ó sucesivamente en su persecucion jefes tan notahles como
Narvaez, Peon, Mir, Hoyos, Sanabria y otros varios con fuertes co-
lumnas.


Cuando Merino veia que sus fuerzas eran demasiado considera-
bles para poderlas alimentar y equipar, las mandaba á las provin-
cias Vasr,oDgadas, quedándose el con las indispensables para soste-
ner la lucha.


Herido al fin gravemente en la accion de Torregalindo, donde
murió el general Hoyos, Merino se ocultó en Lerma: y al cabo de
algunos meses se retiró á las provincias Vascongadas, dejando en
paz las de Castilla la Vieja.


En Castilla ;a Nueva, especialmente en la Mancha, tuvo mas ca-
rácter de merodeo y de bandolerismo que de guerra de partido. Sus
focos principales estuvieron en los montes de Toledo y en los llanos
de la ~fancha, donde el tuerto Jara, titulado mariscal de campo,
donde Palillos, Lobito, el Locho y otros bandidos eran el terror de
los pueblos con sus inauditas atrocidades.


Mir, mandado con el título de brigadier por don Carlos para dis-
ciplinar aquellas bandas castellanas, logró que se pusieran algunas
á sus órdenes, pero á Jos pocos días murió en una escaramuza, con-
tinuando desde entonces la lucha con las mismas condiciones irre-
gularrs que antes. Aquellas hordas feroees, tan diííciles de encon-
trar para 10S jefes que las perseguian, tan pronto se mostraban en
Despeñaperros como en Aranjuez.


Al fin fué necesario que el gobierno de la reina organizase contra
ellos ¡:n ejército en regla, sin que esta medida lograra pacificar
aquelJ<:I.s provincias.


IV.


El incremento que tomó la guerra civil desde 1834 á 1836, des-
pues de baber sid() tan fácilmente reprimidos los primeros conHtos




DEL ULTIMO llORllON DE ESPA~A. 93
en los últimos meses de 1833, fué tan grande, que las fuerzas car-
listas regularmente úrganizadas y dueñas de poblaciones y fortale-
zas importantísimas llegaron á pasar de noventa mil hombres en las
provincia:; Vascongadas Navarra, Cataluña, Aragon, Valencia y am-
bas Castillas.


En las provincias Asturias, Galicia y Extremadura las bandas car-
listas .no pasaron de cuadrillas insignificantes y en Andalucía nunca
pudieron, ni aun así, organizarse de una manera séria.


Entre las causas que contribuyeron á que los carlistas pudieran
organizar tanta gente y sostener tan porfiada lucha, durante tanto
tiempo, deben contarse en primera línea la mala voluntad que la
reina gobernadora tenia á los liberales, y su deseo varias veces ma-
nifestado, de preferir una transaccion con don Carlos, á conce¡fer al
pueblo español las libertades y derechos que reclamaba, á realizar
las reformas tan imperiosamente exigidas por el estado de atraso en
que se encontraba el pais.


Cristina quería que los liberales salvaran el trollo de su hija sin
concederles la libertad, y esta contradiccion producía entre otros
funestos efectos favorables á los carlistas, la division del partido li-
beral, y por lo tanto la aoulacion de sus fuerzas para vencer en la
empeñada lucha. De aquí el que los carlistas repitieran aquelkl. frase
'-Iue se hizo proverbial: «(Si nosotros vencemos, seremos los amos;
si gana Cristina, serelLos hermanos.»


v.


Para Jos que, inspirados por el mas puro patriotismo, tomaban
las armas en defensa de Isabel JI, )a conducta de los gobiernos de
esta, que contemporizaban con los facciosos, y miraban con indife-
rencia las desgracias de la nacioo y los padecimientos de los libe-
rales, [lO po\iia menos de ser sospechosa, de exasperarlos, condu-
ciéndolos mas de una vez á la insubordinacion y á atentar á las
vidas de sus jefes; viéndose el fenómeno extraordinario de sublevar-
se los sül:~ados porqu~ no los llevaban al enemigo; deponer á los
jefes, nombrar oiros é ir con ellos á orrecer la batalla á los contra-
rios y vencerlos.


I...o mismo suüedia con la Milicia nacional. En esta historia la ve-
remos muchas veces sublevada contra el gobierno en pueblos y


TOMO [. lS




94 IIlSTORlA DEL REINADO
ciudades; pero siempre enérgica y resuelta contra los carlistas~ dig-
na, por su heroismo, en muchas ocasiones, de ser comparada con
la de los gr:mdes pueblos de la antigüedad. Así veremos, en el si-
guiente capítulo, por no citar mas que alg!!nos ejemplos de los mas
memorables, un resúmen de las glorias de la Milicia nacional, du-
rante la guerra de los siete años.




CAPíTULO VtL


SUMARIO.


Sigue una rápida ojeada sohre las mas notables hazañas de la Milicia nacional durante
la guerra civil.-Cuadros df\ las fuerza;; del ejército desde 18:1:1 á ISa!!, y del
~.il;rcilo r Milicia nacional en 18a7.-Fuerzas con que contaban los carlj~tas.


1.


No es posible hablar de la Milicia nacional y de sus hazarías, sin
comenzar por los treinta milicianos de Cenicero, en la provincia de
Logrorlo, que en 1834 se vieron precisados á encerrarse en una
iglesia, en la que se parapetaron fuertemente, por haberles sitiado
Zumalacárregui, con cuatro mil carlistas. No sin serios esfuerzos
lograron estos derribar las puertas de la iglesia, y disputar des-
pues el terreno palmo á palmo á los sitiados, que se defendían con .
desesperacion, retirándose hasta el corJ, y despues á las bóvedas
superiores, cortando la escalera. Apoderados los milicianos de este
último punto de resistencia, dirigieron un nutrido fuego á los sitia-
dores, que no pudiendo hacer otra cosa, incendiaron la iglesia.


Retiráronse entonces los bravos milicianos de Cenicero al cam-
panario, donde se resistieron hasta quemar el último cartucho, y
resolvieron morir de hambre antes que rendirse. En tanto se apode-
raron los carlistas de las mujeres é hijos de los sitiados, detrás de
los cuales se parapetaron para hacer fuego contra los milicianos;




96 HISTORIA DEL REINADO
pero las tropas de la reina, que llegaron en tan apurado trance, les
libraron de su crítica situacion.


Un año desp1es, en Mercadillo, aldea del valle de Mena, noven-
ta voluntarios liberales resistieron, desde una casa, fortificada pre-
cipitadamente, á todas las partidas carlistas de Castor. Este los
tuvo sitiados algunos di as y al fin quiso incendiar el edificio. Trece
de entre los sitiados, sostenidos por el fuego de sus compañeros,
salieron á incendiar los carros de leña que había mandado acercar
el jefe carlista, y volvieron á entrarse en el fuerte.


El mismo año sostuvieron veinte y cuatro milicianos de Villafran-
ca, en el campanario de su iglesia, un sitio contra fuerzas nume-
rosas, mandadas por don Carlos en persona. Este Illaüdó incendiar
fa iglesia, C~lyO fuego se comunicó al campana! ~o, donde los liue-
raIes, reducidos á doce, se resistieron hasta el último cartucho. Don
Carlos los nlandó fusilar en su presencia.


La mas notable quizá de estas desesperadas defensas, fué la del
alcalde mayor de Albocacer, pueblo de Valencia Con doce hombres
de su mando, se encerró el alcaldG en la iólesiu, al tener noticia de
la entrada de Ca.brera con sus huestes. Los carlistas Péóuron fuego
á la iglesia: el ,licalde perdió diez hombres, y con los dos que le
quedaban, se re~lJgió eH el cam pan ario . Viéndose perdidos sus dos
compañeros, resolvieron sacrificarlo para salvar su vida, y uno de
ellos le tiró un pistoletazo que no lo tocó: mató el alcalde de una
puñalada al asesino, precipitó á su compañero de lo alto del cam-
panario, y quedóse solo á defenderse. Los carlistas de:-ribaron el
campanario, pero por fortuna C¡¡yó el alcalde sano y salvo entre las
ruinas, y oculto bajo una campana, no pudo ser descubierto por
sus enemigos, que cansados de buscarlo, se retiraron. El bravo al-
calde que babia conservado su trabuco, lanzóse entonces fuera de
los escombros, y gritó con toda la fuerza de sus pulmones: (d~t al-
calde mayor de Albocacer respira aun: j viva la libertad!}) Disparó
al punto su arma contra los enemigos, logrando escaparse, gracias
al estupor que su inesperada aparieion produjo.


n.


Las potencias del Norte, como se sabe, esperaban la caida de
Bilbao, bajo las huestes de don Carlos, para reconocerlo como rey




DEL ULTl~1O BORBON DE ESPAÑA. 9i
de España. De ahí el empeño de los carlistas en apoderarse de
aquella capital. Los nacionales empero se resistieron, contribuyen-
do eficazmente á la salvacicD de la libertad en España, en cien
combates y en sitios heróicos, sostenidos contra los ejércitos carlis-
tas. Entre otras posiciones, la del cementerio, que la tropa de línea
habia perdido, fué recobrada á la bayoneta por Jos nacionales de
aquella ciudad.


La milicia nacional de todos los pueblos por que pasó el Preten-
diente, al emprender la campaña sobre Madrid, Se distinguió por
su resistencia á los carlistas. Todo el ejército de don Carlos atacó á.
San Pedor, en Cataluña, y su heroica resisteneia dió tiempo á que
las tropas liberales pudiesen libertarlo.


En la accion de Chiva, donde Oráa batió á los carlistas, la mili-
cia se portó beroicamen te, haciénrlose merecedoru de los elogios del
general, que la premió con seis cruces de San Fernando.


En 10 de octubre del mismo año, los nacionales de Toledo ba-
tieron é hicj('f¡,n prisionuu la partida de Toro.


La milicia de Béjar derrotó, en un ion con las tropas del general
Pardiñas, la faccion de Basilio, el dia 3 de mayo de 1838; y la de
Albacete destruyó, el dia 19 de junio, en la Osa de .Montiel, á los
faccios:,s, mandados por Archidona, cayendo prisionero este ca-
becilla.


Los nacionales de la Gineta, la Roda y Fuensanta, acometieron
diferentes veces á la faccion de Tallada, cO!llpuesta de dos mil qui-
nientos hombres, y tanto la acosaron y disminuyeron, que al fin
fué dispersa. Los de Barraix prendieron, poco despues, al mismo
Tallada.


En ViIlarcayo, habiendo sabido la milicia que una columna ene-
miga pasaba á cierta distancia del pueblo, salió á su encuentro, la
batió, é hizo prisioneros á uo jefe, cuatro oficiales y setenta y siete
soldados.


En Pons, Cataluña, sostuvieron los nacionales, el 11 de marzo,
un combate tenaz y sangriento contra los carlistas.


Segorbe, Castellon, Vil/aranés y Lucena, pueblos situados en el
círculo de las excursiones de Cabrera, combatieron sin cesar du-
rante seis años; y sus intrépidos defensores merecieron que las
Cortes declarasen que habian merecido bien de la patria.


El 5 de marzo de 1838, Cabañero, con cuatro mil carlistas, sor-
prendió á Zaragoza: introducidos de noche, por traicion, hasta el




98 HISTORIA DEL REINADO
centro de la ciudad, ocuparon las posiciones mas estratégicas. Al
amanecer se apercibieron los habitantes de que estaban en poder de
los enemigos, y sin temor y sin consultarse, cada miliciano tomó su
fusil y salió á la calle. Sin jefes, ni órdenes de nadie, atacaron los
nacionales á los carlistas, en diversos puntos á la vez, matándoles
doscientos noventa y un individuos, hiriendo cincuenta y haciendo
ochocientos prisioneros; los restantes pudieron escapa~se de la ciu-
dad.


Esta sorpresa audaz se efectuó en un momento en que Zaragoza
ca recia de guarnicion, y en que dos batallones y toda la caballeria
de la milicia nacional habian salido al socorro de Gandesa, que des-
de un ario venia defendiéndose contra Cabrera.


La milicia de Caspe, en Aragon, se defendió durante once dias,
contra varias divisiones del tigre del Maestrazgo.


Los milicianos de Valcavado, en Castilla, aun cuando eran nue-
ve tan solo, hicieron frente á Balmaseda el 23 de marzo de 1838,
sucumbiendo glorinsamente despues de una tenaz y desesperada
resistencia.


Ninguna defensa puede compararse á Ja de la milicia de Gande-
sa, que estuvo sitIada durante dos años por Cabrera. Careciendo de
víveres y municiones, vióse muchas veces á punto de sucumbir,
debiendo al fin su salvacion á la llegada de las tropas liberales,
hasta que el general San Miguel hizo levantar el sitio, conduciendo
á los habitantes que quedaron vivos á Mequinenza.


Los nacionales de Montalban quisieron imitar á íos de Gandesa,
y despues de resistir á los rudos esfuerzos de Cabrera, determina-
ron abandonar su pueblo, porque no tenian medios de subsistir en
él, y despues de dar el último adios á sus hogares, atravesaron las
filas de los carlistas, llegando á Zaragoza fugitivos, el U de junio
de 1839.


111.


Muchos volúmenes se necesitarían para referir todas las hazañas,
todos los esfuerzos y sacrificios de la Milicia nacional durante la
guerra civil. Lo mismo vertieron su sangre en la defensa de sus ho-
gares que en los c3.mpos de batalla, siendo siempre los nacionales




DEL ULInIO nORBON DE ESPAÑA ... 99
las víctimas preferidas inmoladas con mayor encono por el bando
carlista.


Sin la Milicia nacional se hubiera hundido apenas levantado el
trono de Isabel Il. Gracias á esta institucion popular, todo el ejér-
cito pu~o salir á campaña, y aun muchas veces no bf.s!o, teniendo
que unírsele los nacionales para vencer al terrible enemigo en cam~
po raso.


Men,jjzabal transformó en Milicia nacional, en 1835, laque Mar-
tincz de la Rosa llamaba urbana; y en 1831 pasaban de 350 mil
hombres los nacionales armados, contándose entre ellos mas de 15
mil de caballería.


Las necesidades de la guerra hicieron tambien aumentar el ejér-
cito en proporciones considerables, como nos lo mliestra el siguiente
cuadro que extractamos de los documentos oficiales publicados por
el gobierno.


Cuadro de la fuerza del ejército desde 1833 á 1839.


Años.


1833
1834
1835
1836
1837
1838
1839


Aumento en :-if'is años.


Kúmero
de indiyiduos.


78,4.02
118,754
124,803
153,4.73
237,4.98
231,331
287,764


- ------- .. ~-~-


209,362


Esta fucrza, unida á la Milicia, elcvaba á mas de 600 mil hom-
hres armaifos los deft~nsores del trono de Isabel H y de las institu-
ClOnes liherales, como nos lo muestra el siglliente cuadro estadís-
tico:




100 HISTORIA DEL REINADO


CuadrfJ de las fuerzas del ejército y lJilicia nacional de Espai'ia
en 1837.


Cuerpos.


Guardia real de todas armas.
Infanterla de línea.
Caballería.
Artillería. . .
Ingenieros.
Milicias provinciales ..
Infantería de marina.
Carabineros. .
Cuel'pos fl'acos ..
Legiones extranjeras.
Total de fuerzas del ejército ..


Fuerza efectiva.
25,283


116,1>78
12,662
10,739


2,539
61,076
2,100
8,500


36,047
22,574


298,098


Milicia nacional de infantería. 282,000,
Idem de caballería. 10,000\,306,000
Idem de artillería.. 14,000


----


Total generaL. 604,098


Los carlistas tenían en 1a misma época mas de 90 mil hombres
armados, lo que eleva á 700,000 los combatientes, dando á los li-
berales toda la ventaja, sí no para la lucha, para el triunfo defini-
tivo. Decimos que la ventaja de la lucha era para Jos carlistas, por-
que ellos no necesitaban guarniciones. Y, campesinos en la mayor
parte, podian sufrir mejor que los liberales Jas penalidades de una
guerra de montañas. .




CAPÍTULO VIU.


SUMARIO.


Estado econi'lllico y ,;ocial de [:-:paiía ú la Dll!('rtp dI.' Femando \"iL-Ojf'ada r('tro~­
pc'cti\a.-Hcntas y t:"~lIIba" del de'!'o ~('cu¡ar y r¡'g'lllar en ('1 :1['o;:eo del reinado
dcl padre dp babd.-Di"lllilllll'ioll que ya renian o-ufril'lldo las cla,cc, ¡Iri,,(onati-
ca,; y pd(',;iú"tica" dc . ;de principio" del ,iolo actllal.-Ab"ll1"lla ,Jil i"ion de' la pro-
picdall y ,u;, cfeclo,;.-Dq'¡orabl(' c.;lado do todo,; los ramos d(' riqueza y allminis-
lracion pública al concluir ,,1 ah,;ulllli,mo en E:,paiía.-Pll."ilanimid;¡d de Martiner
ti" la Rusa.


1.


Retrocedamos a Lora al comienzo del reinado de Isabel, y dirija-
mos una rápida ojeada al estado económico y sodal en que el des-
potisnlO entregó España al régimen constitucional, á poco de muerto
Fernando VII. De esta manera podremos apreciar mejor las trans-
formaciones que la fPvolucion ha. operado en nuestro pais, desde el
establecimiento del régimen constitucional, á pesar de la resistencia
de la reina Cristina y de su hija Isabel.


Habia hecho Fernando VII cuanto estaba en su mano para em-
brutecer al pueblo español, alentando cuanto pudo el desarrollo de
las instituciones religiosas. Así fué como en los diez últimos años de
su reinado aumentó considerablemente el número de frailes. En cam-
bio concluyó por cerrar las universidades, y abrir en Sevilla una es-
cuela de tauromaquia. Pero aquella reaccion teocrática procedia de


TOMO 1. H




102 HISTORIA DEL REINADO
poder y DO de las tendencias del espíritu público, que se dirigían
por rumbo muy diferente. Por eso fué realmente falso el desarrollo
de fuerzas del bando apostólico, porque solo representaba un ele-
mento material, al que faltaba el espiritu que vivifica.


Así vemos que, ni las predicaciones, ni la proteccion del poder,
ni Id mordaza puesta á sus adversarios, ni la proscripcion de estos,
impidieron la decadencia progresiva de las instituciones religiosas
durante el reinado del despótico Fernando.


Hé aquí algunas cifras que justifican nuestro aserto.
Cuadro que muestra la disminucion de conventos y de frailes y monjas


desde 1803 á 1833.


Años.


1803
1826
1833


Disminuciún en 30 años.


Número
de conventos.


3,126
»


2,743
483


Número de frailes
r de monjas.


108,C\l3
92,727
55,279
52,814


Cerca del 50 por 100 de disminucion en el clero regular y en
las monjas, es un descenso notabilísimo para aquella época; pero lo
es mayor, si se tiene en cuenta que en el mismo período de tiempo
aumen tó la poblacion en mas de un ~ 5 por 100.


n.


Aunque no tan grande, no fué menos notable la disminucion del
clero secular, que en 1803 se componia de 95,~05 individuos, y
solo de 57,89~ en 1826, lo que hace una disminucion de 37,313,
Ó sea mas de la tercera parte en ~3 ~ños.


Las rentas del clero disminuyeron en la misma proporcion Y aun
mayor que el personal. Durante los 33 años primeros del siglo au-
mentó con la poblaeion la produecion agrícola muy considerable-
mente, y sin embargo, los diezmos:producian menos de año en añoo
Para que el lector forme una idea de las riquezas Ínm:msas que
el clero poseia t y absorbia cada año, vamos á resumir en breves ci-
fras los datos que nos han dejado hombres tan competente;; como Ca-
barrús, Garay, Miñano y otros.




un ULTIMO BORBO~ DE ESPAÑA. 103


Cuadro de las fetttas eclesiásticas y de otras obvenciones de ambos
cleros, en el apogeo del reúwdo de Fernando VII.


Hentas territoriales y urbanas.
Diezmos.


Casual, derecho de estola y pié de altar.
Misas.. . . 43.800,000 l·
Sermones.. ... 8.200,000
Rosarios, votos y CXOl'CÍIlIDOS. 2.000,000 I
Derechos de eslola. . . . . . 30.000,000,
Cuestaciones, imágenes y ALFORJA. 34.000,000.


Total. • .


Reales.


600.000,000
324.000,000


118.000,000


1,042.000,000


Al ver la ultima línea de este cuadro, no puede menos de llamar
nuestra aíerJcio!1 la gráfica amalgama de imágenes y de alforjas,
que producía;; 31 millones de reales al clero.


La alforja era en efecto imágen viva de la panza frailuna, era
el fin y cabo d[~ todas aquellas misas,sermones, rosarios, exorcis-
mos, cuest.aciones é irr,Íigcnes, que daban de sí 118 millones anua-
les para el clero, arrancados á la ignorancia y al fanatismo ,de las
masas populares.


Repartidos Jos 1, on millones entre todos los individuos perte-
necientes ti la Iglesia, correspondian por término medio á cada uno
5,100 reales al año ó sea cerca de seis veces mas de lo que hubie-
ra corresponcJidc á cada español, si toda la riqueza producida se re·
partiera en partes iguales á cada uno.


Mas De se crea que gracias á .la proteccion real y al exclusivo
predominio de la Iglesia católica en España, se reducian á estas las
gangas de la gent~ de iglesia. Hay que agregar otras importanti-
simas, como las de no pagar casa, estar exentos de quintas y ma-
trículas de mar, de gastos de justicia, y de otras gabelas, que solo
pesaban sobre los seglares, entre las que figuraban los derechos de
puertas y consumos, de que los conventos y otras corparaciones re-
ligiosas estaban exentos.


De los documentos oficiales publicados hace ya tiempo, resulta
que en 1826, el consumo medio de carne era en España de veinte
y dos libras al año por persona, mientras que el de cada eclesiástico
ascendía á 184.




104
El 83~'F:;~r.a C;loa, reürién·¿Gse á épocas anteriores, dice que en


la ciudad de Sevilla consumían los frailes 5~0,524librasde carne,
á razon de cinco mil libras al año para cada uno de Jos ochenta y
cuatro conventos, veinte y cuatro hospitales y treinta parroquias de
aquella ciudad, mientras que los oehenta mil habitantes de Sevilla
solo consumian 570,480 libras, lo que da apenas seis libras al año
por individuo. Verdad es que lo que comía de menos en su casa,
pedia comerlo de mas yendo á buscar la sopa de los conventos, Ó
cuando la miseria le quitaba la salud que iba á buscar al hospital.


En tiempo de Fernando VII, produCla un millon de reales el de-
recho de puertas impuesto á la. carne en la ciudad de Valencia; pero
mas de la mitad de esta suma se devolvia á las corporaciones reli-
giosas, que probaban la habían entrado para su consumo.


¿Cómo la gente de iglesia DO habia de ser partidaria del despo-
tismo político, que de tal manera la cebaba?


111.


Las clases aristocráticas, sosten y ornamento del despotismo po-
lítico, habian disminuido mas rápidamente todavía que las eclesiás-
ticas y por las mismas causas. El últímo censo de pobJacion en que
vemos figurar como clase social á la nobleza, es el de 1826.


Desde mediados del pasado siglo á dicha fecha, el número de no-
bles dism:nuyó desde 7~~, 794, ó sea uno por cada doce habitan-
tes, á 403,382, ó sea uno por cada treinta y cuatro.


De la estadística resulta un dato precioso y es que las provincias
que tenian mas nobles eran las mas atrasadas, mas pobres y menos
industriosas, en tanto que las que tenian menos eran las mas po-
bladas, industriosas y activas.


Contentémonos con dar como prueba las cifras pertenecientes á
cinco provincias:




DEL ULTIMO BORBON DE ESPAÑA. 1 r ,. {;.J
Cuadro de la relacwn de la nobtezlt con la jJrJblaclOl! 6;1 d:·dJO pr()t~':;­


cias de Espaiia.


Provincias.
_.


Castilla la Vieja.
Navarra.
Leon. .
Valencia.
Cataluña.


Personas pertenecientes
á la nobleza.


438,188
3(),162
91,602
8,218
3,798


IV.


Número de habitantes
por cada noble.


3
1)
7


240
300


Entre la nobleza titulada y el clero poseian ~4.800, 000 hectá-
reas de bienes raices, mientras que el resto de los habitantes de Es-
paña poseia 1:2.-100,000. Esto hacia un término medio de 160 hec-
táreas para cada noble titulado ó miembro de su familia y para cada
eclesiástico, y poco mas de 7 hectáreas para cada uno de los demás
españoles.


El resultado de esta absurda division de la propiedad, á que nos
bBbian conducido el altar y el trono, era que hubiera en España mas
de 140,000 vagabundos, 36,000 pobres de solemnidad, 100,000
con traban distas, 1,000 bandidos, muchos miles de presidarios, y
para guardar y perseguir á todos estos desgraciados, mas de cua-
renta mil hombres de toda clase de policía, resguardos, escopeteros
y otros fl1ncionarios, encargados de reprim~r á las clases deshere-
dadas.


Gracias á las ideas modernas que empezaron á cundir en Espa-
ña desde el alzamiento de 1808 y al desprecio cada dia mayor que
fueron inspirando los pergaminos aristocráticos y las farsas de los
explotadores de la religion, fueron, como hemos visto, disminuyendo
nobles y eclesiásticos, y aumentando en la misma pro porcion los
hombres dedicados á la produccion de la riqueza.


Así vemos que en 1 S03 la poblacion industrial era de 1.350,934
individuos y de ~.318.~56 en 18~6, y el total de la poblacion im-
productiva, que en la primera época era de 3.616,187 individuos,
vió reducirse en la segunda á 3.021,716.


El resultado de estos cambios fué tal, que las tierras cultivadas
de cereales aumentaron desde 1803 á 1833 de !.900,OOO hectá-
reas á 5.137,000, lo que es muy cerca del doble.




106 mSTORlA DEL REINADO
Como precisa consecuencia los ganados y animales" domésticos


aumentaron en la misma proporcion pasando de 17 á cerca de ~6
millones.


Puesto que hablamos de carne, tenemos que volver á hablar del
clero. Este poseia en tre ganado vacuno, lanar y de cerda en 18~6,
~t~86,836 cabezas de ganado, lo que daba un término medio de
mas de quince reses por persona, comprendiendo las monjas y los
frailes mendicantes, mientras que á la poblacion seglar, compuesta
de mas de doce millones de almas, correspondía á menos de dos
reses po(persona.


El] la misma época poseia el clero 55,651 caballos y mulas y
568,490 el resto de los españoles. Esto hacia poco mas de una ca-
balgadura para cada tres personas eclesiásticas y apenas una para
veinte y cuatro seglares.


La prodtlccifln territorial de España habia aumentado desde 1803
á 1833 de 5, 07~ millones á 6,988, lo que da un aumento de 1,916,
mientras el producto líquido pasó de 1,9:25 millones á 2,7J!6 ósea
un aumento de ochocientos millones.


Divididas estas cifras, dan por resultado que el producto bruto de
cada hectárea pasó de 136 á 200 reales, y el producto líquido de
51! á 70.


v.


A pesar de tales adelantos, hijos del espíritu del siglo, y que en
realidad eran insignificantes,'comparados con las necesidades del
país, el estado de España no podia ser mas deplorable á la muerte
de Fernando V[J, sobre todo can relacion á las otras naciones de Eu-
ropa.


Ni caminos, ni canales, ni puertos, ni faros, ni escuelas in-
dustriales, ni nada en fin de Jo que constituye la buena organiza-
cion económica del pais, ni de lo que contribuye al desarrollo de su
prosperidad é inteligencia existia en Espafia. La marina de guerra
como la mercante estaban reducidas á la nulidad. La yerba crecia
en los desiertos arsenales: los oficiales de marina pedían limosna y
morian de hambre. Afio hubo en que la marina no recibió mas que
la paga de un mes. El estancamiento, la imprevision y el abandono
fueron los rasgos distintivos del último período del absolutismo, Las
aduanas producian apenas una cincuentena de millones. El contra-




DEL GLTIMO BORllON DE ESPAÑA. 107
bando se hacia á mano armada por los buques que llegaban á la
costa, donde los recíbian centenares de contrabandistas á pié Y á
caballo, que real-izaban á viva fuerza el desembarco.


Los Ayuntamientos de nombramiento real, compuestos de regi-
dores perpétuos y de corregidores y alcaldes mayores de la misma
procedencia, esquilmaban á los pueblos con sus socaliñas y no se
cuidaban de ninguna mejora local, de tal manera, que la mayor par-
te de las ciudades de España estaban, al empezar la guerra civil,
tan atrasadas como en la Edad media.


El desbarajuste mas completo existia en el sistema de pesos y
medidas y en el monetario, pu~iendo decirse que el sistema consis-
tia en no tener ninguno.


El desórden en la administracion pública DO era menor. El nú-
mero de impuestos generales y parciales era infinito. No se pagaban
los intereses de la deuda. Y cuando España estaba arruinada, pro-
duciendo las rentas públicas escasamente 600 millones de reales,
Fernando VII tomaba de ellos 100 para los gastos de su persona y
de su casa, y atesoraba, como ya hemos visto, la enorme suma de
500 millones de reales. Sus empréstitos fueron onerosísimos, y nulo
el fruto que de ellos sacó la nacion.


Como buen rey absoluto, Fernando VII se imaginaba que él era
en realidad señor de vidas y haciendas, que la nacion era su pa-
trimonio, y que hacia una gracia á todos los españoles no tomándo-
les toda su hacienda y dejándoles la vida.


El abatimiento del comercio era tan grande, al empezar la época
constitucional, que en un cuadro comparativo del comercio de las
principaies naciones de Europa y de América, en aquella época, ha-
llamos que el de España era el penúltimo, correspondiendo sola-
mente la despreciable suma de cincuenta reales de vellon, por tér-
mino medio, á cada español, entre importacion y exportacion reuni-
das, mientras que el término medio era para cada inglés de 360,
de 240 para cada norte-americano, de 236 para cada holandés, de
1220 para cada wurtemburgués y de mas de 100 para cada francés,
portugués y dinamarqués. Y sin embargo á pesar de esta inferiori-
dad babia aumentado desde los primeros años del siglo. Júzguese
á Jo que habria estado reducido antes.


En resúmen el estado de España era tan deplorabie, que en el ex-
tranjero Jos mas grandes estadistas la creían tan muerta COliO ~Iar­
ruecas é iD capaz de regenerarse.




108 HISTORIA DEL REINADO


VI.


Tal fué la herencia que dejó el despotismo á la revolucíon, cuya
obra debia ser enérgica, rápida y radicalí:;ima si queria quitar los
estorbos que obstruian el paso á la sociedad española, para marchar
en las vias del progreso; pero el espíritu pu.silánime de Martinez de
la Rosa, que queria restaurar instituciones del pasado, que ya no te-
nian razan de ser, por haber desaparecido las clases sociales y las
circunstancias que les dieron vida, no era el mas á propósito para
dar direccion al movimiento, acometiendo de fren te y con resoiu-
cion la extirpacion de los abusos, de los monopolios y privilegios
odiosos que nos legara el despotismo.


Verdad es que M3rtinez de la Hasa estaba supeditado por la co-
rona, y que su deseo era conciliar esta con las nuevas instituciones.
tos hechos probaron plenamente !a incompatibilidad del poder real
coa el progreso social y político, porque todas las reformas dignas
de este nombre que se han realizado en España, fueron impuEstas,
á la r2in1 gnb2rnadora primero, como á su hija des pues. por revo-
luciones vencedoras.


Además de lOS inconvenientes del poder personal, que hace á una
nacíon eatera, instrumento de los intereses y ambicio n ó estupidez del
rey, la situacion de la nadan española al comenzar el ano de 1834
era todavía mas grave, que lo hubiera sido con otro rey cualquiera,
porqtle la persona que ocupaba el trono era extranjera, hacia poco
tiempo que estaba en España, y no podia conocer ni apreciar en todo
su val!)r las cosas ni los hombres que la rodeaban, la fuerza res-
pectiva de" los partidos, ni su historia. Su único criterio era el del
instinto conservadflr, dominado por una sórdida avaricia, y la anti-
patía natural de los reyes, y en especial de los Borbones, hácia toda
idea de libertad y de instituciones liberales.




CAPiTULO IX.


SUMARIO.


11](·{)n\l'ni(~lIll'.~ del ju,,[ü mrdio 1'11 t:poc~,: tilO lueha.-~r('('sirlad dc rcform~" I'adiea-
I¡·".-EI E,,[alulo !'t'al jllzg:lllo por Lnrnl.-:.Il'tlidas del mini~lcrio tle 'fartinez de
la Hlba.-\pertura del primer parlamento en Madrid uc"puc;; de Ollce aoo, tle
dcspotimlO.-Espíritu lilleral dt~ los cllerpos coh'gislatlores.-l\IrZfJuinas reror-
mas, impopulrrritlad y aelos políticos ma,; importantes de dicho ministerio.-EI
cOfiLle de Torello y ,;u cl1lpréstilo.-Cómo lo juzgó EspronceJa.


1.


En realidad todos los ministerios que nombró Cristina de entre
los mas moderados del bando liberal fueron efímeros: para la reac-
cion carlista eran revolucionarios; para los liberales, reaccionarios
y pasteleros.


Queriendo mantener el justo medio entre dos partidos irreconci-
Hables, que se combatian desesperadamente, solo recogia el des-
precio y el odio de ambos.


Cristina hubiera neces¡tado rodearse no de moderados, sino de
avanzados, de los hombres mas radicales, que hubieran inspirado
confianza al pueblo liberal y realizado reformas eficaces para crear
grandes intereses en favor de la dinastía, como el medio mas ade-
cuado para acabar con la rebeJion carlista. Pero queriendo soste-
nerse sin oponer unos á otros, y disgustando á uno y otro bando,
jugabll. con fuego, y al fin se quemó mas de una vez.


TOMO l. 1" a




110 íHSTORIA DEL REINAn{}
El primer ministerio liberal fué el de Martiuez de la Rosa, cons-


tituido el 15 de enero de 1834.
Mas de diez años habia que el partido liberal, proscríto, fugitivo


y despreciado~ habia suf¡'ido todo género de persecuciones, pOl' su
constancia en difundir los principios liberales contra ios Borbones,
y justamente los BOl'bones lo llamaban de la emigracion y lo sacahan
de los calabozos para darle el poder, convencidos de que no podian
seguir gobernando con las formas impopulares del gobierno abso-
luto. No los llamaba, pues, Cristina, por servir á la causa de la liber-
tad, sino porque la sirvieran á ella, y solo en la medida que la con-
venia, queria que dieran al pueblo la libertad.


Martinez de la Rosa era el menos liberal de los liberales; no per-
tenecia á los que emigraron en 1823, perseguidos por Fernando;
sino que ya, en 18 ~ 2, habia buscado en Franci(\; su refugio contra
la saña del partido liberal, que lo acusaba de traidor,


Ya hemos visto como aquel célebre poeta fabricó el Estatuto real,
que fué friamente recibido, porque era menos que lo que se espe-
raba.


n.


Larra calificó muy bien aquella efímera institucion, diciendo que
al niño recien nacido le habian hecho un vestido de cODseje¡'o, y que
viendo que era tan grande, que no le podian poner el bordado
uniforme, acusaron al niño de imbécil y guardJ.ron el uniforme. El
niño era el pueblo español, y el uniforme la COflstitucion de 18L2.
Pero al cabo de trBinla años se ocurrió á la familia, que puesto que
al niño no le habia ido bien el unlfol'me en 1812, debían ponerle
pañales en 183 i, Y Martinez de la Rosa se los cortó dándoie el Es~
tatuto real. Y como le vinieran estrechos, y no pudieran envolverlo
con ellos, se enfadaban contra el niiín de treinta años de edad, que
pedia á gritos su uniforme de consejero.


La mejor prueba de la estrechez del Estatuto, está en que á pe-
sar de los novecien tos electores que eligieron á los procuradores, la
mayoría de estos era ffiRS liberal, que la ley que los habia convo-
cado y reunido. La parsimonia de la concesion Heal~ los ánimos y
las asonadas pidiendo reformas, comenzaron en las ciudades máS
importantes de España.




DEL ULTI'IW !lORDON DE ESPAÑA. 111


lH.


Las reformas del min.isterio de Martinez de la Rosa se redujeron
á suprimir la censura para las obras puramente literarias y artísti-
cas, pero dejándola para las políticas y religiosas. A nombrar una
comision eusargada de redactar el código civil, que aun existe;
á am p!iar la amnistía á los que habian sido excI uidos en la de 1832.
Maüdar devolver á los ex-diputados los bienes que Fernando VII
les habia secuestrado en 1823, Y armar la milicia urbana en los
pueblos mayores de 300 vecinos y á razon de un miliciano por cada
100 almas. Un consejo Real de España é Indias reemplazó á los
autiguos, y los delegados de Fomento fueron en realidad autorida-
des civiles que luego se convirtieron en jefes políticos. España ba-
bia sido ya dividida en 49 provincias, que son las mismas que aun
existen; regularizándos8 mas, pero centralizándose la adminislra-
cion y aumentando tan considerablemente la burocracia, que ba
llegado á ser la verdadera plaga de España y uno de Jos mas ne-
gros borrones del sistema constitucional,


El Ministerio perdió parte de su carácter con la salida de don Ja-
vier de Burgos, y ia ganó en otro sentido con la entrada en Hacien-
da del conde de Toreno,


IV.


En t~al grave situaeion, con las plagas del cólera y de la guerra
CiVil; con un Ministerio impopular; con un puehlo desc~mfiado y con
uníA Y'ein¡¡, g!bernadora viuda, enamorada de un oficial buen mozo
(k la G nardia real, con quien no podia casarse sin perder la corona
y lq regencia de sus hijas, se abrieron las Cortes ó Estamentos el
~H de julio en el palacio del Buen Retiro.


Como se acostumbra en tales casos la reina habló de su deseo de
armonizar ¡os derechos de la corona y del pueblo, de las excelen-
cias del Estatuto real que habia generosa y espontáneamente otor-
gado á la nacion. El porvenir como el presen te se presen taba para
la reina Cristina rodeado de las mas lisonjeras esperanzas, todo
se presentaba color de rosa en aquella peroracion real tan falsa co-




t 1 ~ HISTORIA, DEL REINADO
IDO todas las de su género. La armonía, la paz estaba en los labios,
la guerra rugía en los corazones, como en las asperezas de las mon-
tañas.


El (lbispo de Sigüellza, patriarca de las Indias, recibió de la rei-
na. al pié del trono el juramento de guaroar y hacer guardar aquella
institucion que no guardada nadie y que uació muerta.


v.


En los actos políticos importantes del ministerio de Martinez de
la Rosa deben contarse los artículos adicionales al tratado de la cuá-
druple alianza, firrIlados en Londres en 18 de agosto, por los cua-
les se obligaba Luis Pclipe á cerrar las fronteras, de tal modo, que
los facciosos no pudieran ser auxiliados por ellas con armas, per-
trechos, ni gente: y el gobierno inglés, á auxiliar al gobierno de la
regenta, con las municiones, pertrechos y armas que necesitara y
hasta con sus buques de guerra en caso necesario. Por su parte el
gobierno portugués se comprometia á prestar al gobierno español
el apoyo que pudiera. Aunque estos convenios no fuesen bastautes
para asegurar al gobierno-de la reina una rápida pacificacion de
España, eran no obstante de una utilidad incontestable, y sobre
lodo daban una fuerza moral muy grande al nuevo órden de cosas
fuera y dentro de España.


Los ingleses por su parte cumplieron lo ofrecido, puesto que du-
rante la guerra el gobierno español percibió del inglés de pertre-
chos y armas por valor de 60.460,000 reales (A), entre los que sr:
contaban cerca de 400 mil fusiles y 145 cañones, que no han sido
pagados hasta 1860.


VI.


Hemos dicho que Martinez de la Rosa llamó al conde de Toreno,
dándole el ministerio de Hacienda, y aquí nos vemos obligados á
consagrar algunas líneas al célebre hombre de estado que comenzó
su vida política con la revolucion de 1808, tomando una parte bri-
llantísima en las Cortes Constituyentes que hicieron la Constitucion
de 181~, y que acahó de una manera ridícula en 18~5, retroce-
diendo basta patrocinar bajo el manto de su popularídad y de su




DEL ULTnIO BORBÓN DE ESPAÑA. 113
gran talento al ministerio de Martinez de la Rosa y á su Estatuto
real, para caer con ellos de una manera vergonzosa y estrepitosa.


Pocos hombres han mostrado mas ingenio, agudeza y talento par-
lamentario que el conde de Toreno; pero despues de haber adqui-
rido gran prestigio en las cámaras combatiendo al ministerio, creyú
que podria conservarlo y aun aumentarlo, tomando parte en éL y
todo lo perdió por no querer comprender que su popnlaridgd y
prestigio no dependian, de su talento! sino del uso que de él babia
hecho, consagrándolo á criticar la conducta poco liberal del go-
bierno.


En cuanto se vió en d ministerio de Hacienda, Toreno 8010 pen-
só en realizar un empréstito de 400 millones, lo que logró aunque
con condiciones onerosísimas; pero como dejó en pié el monstruoso
sistema económico que el despotismo de tres siglos nos legara, con
todo su incoherencia y sus abusos, Jos millones efectivos que pudo
realizar no produjeron mas efecto en la Hacienda ni en el crédito
que una gota de agua en el Océano, y de público se dijo entonces
que mas que útil á la nacion fué el empréstito provechoso á Cristi~
na y al ministro contratante. Cflrgado de impopularidad y de oro,
Toreno se volvió al extranjero donde habia pasado once años emi-
grado á deslumbrar con su fausto á los que antes vieren su pobre-
za, y entonces fué cuando Espronceda le consagró en el Diablo
mundo los célebres versos que reproducimos á continuacion:


No e~ dado á todos alcanzar la gloria
De alzar un monumento suntuoso.
Que eternice {¡ los siglos la memoria
De algun hecho pasado, grandioso;
Quéflele tanto al que escribió la historia
De nuestro pueblo, al e~critOl' lujoso,
Al conde que, del público tesoro.
Sr alzlÍ ~ sí mi-mo un monumeJJto de oro.


Al que supo, erigiendo un monumento,
(Ol1r tal le llama en su modestia suma) ,- . /
Premio (181' á su gran merecimiento,
y en pluma de oro converlir .. u pluma;
Al ilusf.rp astllriano; al gran talento.
Flor de la hisioria y de. la hacienda e~puma;
Al lleeio audaz de corazon de cieno
1\, quien llaman el CONDE DE TORENCL




114 HISTORIA DEL REINADO
Para realizar el empréstito de los 400 millones propuso y obtu-


vo el ministro de Haciendo la conversion en deuda del Esiado de
todas las oblígaciones, y su conversion por mitad, sin distíncion de
título, en deuda activa y deuda pasiva, la creacion de un fondo
nuevo al 5 por ciento que representara la deuda activa, en el
que habia de entrar la parte de los antiguos empréstitos extranje-
ros comprendida en ella; la aplicacion de un fondo de amortizacion
á esta deuda, la compra de una parte de ella para anularla y ad-
mitir á la suerte un equivalente de la deuda pasiva en la activa,
que entraria por este medio á cobrar intereses y á participar de la
amortizacion.




CAPíTULO X.


SUMARIO,


La opininn pl'dJlic~ pronullciada contra el Estatuto real, y m:1nifestncion eJe los procu-
";ltl(ln~~ ('11 igual :,(mtido.-Tabla de df'redJO,;.-l'royrcto poco liberal de Cri,tina,
quc hizo fraca,ar ulla "llhJc\acion militar en l\Iadrid.-Capitula el (;ohit'rno con el
jefe (](' la ,uhl("<lcioll el teniente (Jon Cayctallo CaniPrO.-;\[otinps y rnallifestacio-
11(', i'n ,arios sentidos en algunas capitales.-Especie de anarquía, prollucto de la
política moderada.


1.


Tal era la composicion Je las instituciones representativas del Es-
tatuto reaL que todo ministerio podria estar seguro de tener ma-
yoría, y en realidad podria pasarse sin ella, porque los procurado-
res del reino no tenian derecho á tratar de otras materias que las
puestas á discusion por el gobierno; pero esta calculada imperfec-
eion no impidió el que los diputados líberales, COlllO el conde de las
Navas, Cosio, Lopez, Caballero, Argüelles y otros, tuvieran oca-
sion de hablar y de agitar la opinlon pública en contra de aquel
ministerio incoloro y del Estatuto real, que no era en realidad mas
fF18 una traba pomposam0nle bautizada. Cuanto menos bacia el
gobierno en pro de la libertad, tanto pam atajar la guerra civil
corno para satisfacer las exigencias de la opinion pública con ú liles
reformas é instituciones liberales, mas vuelo tomaban estas ideas y
mas el partido liberal creia necesario tomar en sus propias manos
la salvacion de la causa que tan en peligro ponian los gobernantes.




116 HiSTORIA lH~L í:{lU~Allu
Ya los procuradores en la respuesta al discurso de la corona ha-


bian comenzado demostrando la insuficiencia del Estatuto. con la
peticion de la libertad de imprenta, de la igualdad de derechos ante
la ley, de la libertad civil, de la seguridad :individual, de la invio-
labilidad del domicilio, de la independencia del poder judicial, de la
responsabilidad ministerial y del jurado. o:Reducidas todas estas
máximas á un cuerdo elemental, decian, que forme la tabla de los
derechos y obligaciones políticas y el nudo de íntima union entre el
trono y los súbditos, á cuyo sosten sean llamados los hombres mas
idóneos y decididos.»


Tal era el resúmen de aquella primera manifestacion de los pro-
curadores en la cual habian dicho además que, «el noble objeto á
que consagraran sus afanes será á regenerar esta patria desgracia-
da; poner en accion todos los resortes de su engrandecimiento; pro-
curar que se dén toda la latitud y las garantías necesarias á los de-
rechos sociales, y decretar sobre estas bases el augusto monumento
de alianza y uDion entre el pueblo y el trono.»


JI.


Las aspiraciones liberales del estamento de procuradores, que
correspondían á las de la opinion pública, no podian convertirse en
leyes por carecer de iniciativa legislativa aquella corporacion. Pero
esto exasperaba mas Jos ánimos, pudiendo con razon decirse que
los trastornos y revueltas populares que precipitaron del poder á
Marlinez de la Rosa y á sus compalleros, fueron obra de su falta de
iniciativa para proponer al parlamento las mejoras y reformas re-
clamadas por los liberales, mas aun que del acrecentamiento de los
facciosos, á pesar de que este se achacaba á la lenidad del go-
bierno.


El 31 de agosto declararon los estamentos la abolicíon del voto
de Santiago, y conociendo el gobierno la necesidad de hacer algunas
concesiones, por mas mezquinas que fueran. pasó por la aproba-
eion de las siguientes declaraciones, que fueron no obstante ligera-
mente modificadas con el carácter de Tabla de derechos:


1.0 Las leyes protegen y aseguran la llbertad individual.
i2. o Todos los españoles pueden publicar sus pensamientos por


la imprenta, sin previa censura, pero con sujecion á las leyes que
reprimen los abusos.




IHit llL'lHIO BOJ\BON DE ESPAN\. 117
:-:." NiogUIl español puede ser preso, perseguido ni :-;eparado de


su domicilio sino en los casos previstos por la ley y en la forma
que ella prescribe.


k.O Laley no licue efecto retroactivo, yni!lgun españolserájuz-
gaJo por eorn isiDnes fino por los tribunales establecidos por ella
antes de la perpetracion del delito. Lo mismo se entenderá de los
negocios civiles.


5. L' No puede ser allanada la casa de ningun español sino en Jos
easog y forma que ordene ú ordenare la ley.


ti." Todos los españoles son iguales an te la ley,
7. o Todos los españoles son Igualmente admisibles á todos los


Plllpleos del Estado, y todos deben prestarse con igualdad á las car-
gas del servicio público.


8.° Todos los españoles tienen obligacion de pagar las contribu-
ciones votadas por las Cortes.


9.° La propiedad es inviolable; pero está sin embargo sujeta:
1. o á la obligacion de ser cedida al Estado por causa de utilidad pú-
blica, previa indemnizacion equitativa á juicio de hombres buenos;
;;:. o á las penas legalmente impuestas y á las condenaciones hechas
por sentencia legítimamente ejecutoriada. La confiscacion de bienes
queda abolida.


10. o La autoridad ó el funcionario público que atacare la liber-
tad individual, la seguridad personal ó la propiedad, es responsable
ton arreglo á las leyes.


11. () Los secrctúrios del despacho son responsables por la infrac-
don de las leyes fundamentales y por los delitos de traicion y con-
CUSlOn.


12. o Habrá una iostitucion de guardia nacional para la con ser-
vacion del ól'den público y para la defensa de las leyes. Su organi-
zacion será objeto d;; una ley.


IlI.


En cambio de estas concesiones nominales, pues únicamente así
podian considerarse, ya que en el planteamiento de las leyes que
necesitaban hacerse para llevarlas á cabo podian tener un criterio
mas ó menos expansivo, porque su práctica dependia de leyes que


T0110 lo 16




118 lllSTORIA DEL HlHNAOO
no estaban hechas, y para lo cual se necesitarla mucho tiempo para
que lo estuvieran, y que p0r lo mismo podrian ser tales que anu-
laran los principios fundam dales que debian servirles de base, en
cambio decimos de estas, para el gobierno grandes concesiones, el
ministerio de Martinez de la Rosa se negaba á reconocer los em-
pleos dados durante el régim"ll constitucional de 18~O á 18'E3, fun-
dándose en que los habia aulado Fernando Vil, y si cedió en su
propósito fué solo ante las amenazas de revuelta que por doquiera
10 rodeaban. La misma resistencia opuso á la dcvolucion de las
cantidades que habia satisfecho á los compradores de los hienes na-
cionales, cuyas ventas anuló Fernando VI[ en 1823; y por último
para que no quedara duda alguna de su poca aficion al partido li-
beral, hasta el 25 de octubre 'de ,.1834 no se decretó la exclusion
del infante don Carlos y de toda su descendencia á la corona de Es-
pafia con prohibicion de volver á ninguno de sus dominios, lo que
debia haber hecho desde el momento de la aparicion de la primera
partida carlista en España.


IV.


Mientras la política del gabinete exasperaba á los liberales, y la
faccion carlista alentada con la lentitud con que procedia el gobier-
no, tomaba el incremento que hemos visto en los anteriores capítIl-
~OS, la reina Cristina, que no perdonaba medio de imopuir que la.
libertad avanzase en España de la manera que el país la deseaba,
se puso de acuerdo con L1auder, ministro de la Guerra, pam dar á
este la presidencia del Consejo de mínisiros, siendo, como era, hom··
bre mas enérgico para detener al pais en la senda de la revolucion
que Martinez de la Hosa; pero una sublevacion miiitar, iniciada en
Madrid, cambió la faz de las cosas, obligando á Cristina y á Llau-
der á retroceder en sus propósitos, y á este no solo á renunciar á
la esperanza de ser presidente del Consejo, sino á abandonar el mi-
nisterio de la Guerra y prepararse para volver á la Capitanía gene-
ral de Cataluña.


Don Cayetano Cardero, teniente en un batallon del regimiento de
L;;lln, ~. u de ligeros, que estaba de guamiciones de Madrid se pre-
Sf:otó en la Puerta del Sol con seteeientC3 hombres á sus órdenes y






MUERTE DEL GENEqAL CANTERAC.




DEL nTmo nORBON DE ESPAÑA. 119
á las del subteniente Rueda. Sorprendió la guardia del Principal y
de la casa de Correos, en la que arrestó, á medida que se presen-
taron, á Jos agentes de policía y á los jefes militares. Desde allí sa-
lierún tocando generala los tambores de la milicia nacional cuyos
batallones se reunieron apresuradamente.


llabíansc propuesto los conjurados arresta.r á los ministros; pero
no mdizarol1 su propósito.


Mien tras un gru po de paisanos armados se dirigia á casa del ca-
p¡tal) general don José Canterac) este, acompañado de su ayudante,
se: dirigia á la I'uel'la del Sol, confiado en que bastada su presencia
para rcstable¡;,er el árden. Presentóse en efecto á la puerta de la ca-
sa de Correos; reconvino al teniente Cardero, y hasta dicen que lo
a.bofeteó 10 mismo que al teniente coronel del regimiento que se en·
contraba allí. Quisieron arrestarlo, pero Canterac desarmó al oficial,
y con golpes y amenazas intimidó á los soldados que habian ya
preparado sus armas contra él; acaso hubiera concluido aquí el
movimiento sin la c!esgraciada idea que se le ocurrió de querer que
los soldados gritaran viva el Estatuto real; todos los soldados con-
testaron con unánimes vivas á la libertad, y entonces Cantnrac per-
dió la paciencia por completo, y gritó por dos veces (¡Viva el rey,»
recibiendo por respuesta algunas balas que lo dejaron cadáver.


V.


f;'l ~ \·,'"rí ~ .-;" r1o¡ er . it'l" . n ~l '0 d .. á Ll dI' ".o .. ~., .. vO ltL, ',~u .K,P, .~,Jl gC¡Lr", lJ. esammo ( . ,au er, q.lIen
;lltintó á caballn, y CO;J sold:1d05 y ~aciooa!es m'~,!"chó contra los su-
J)I~v;di)s nar;}n~tad0S en la ca,se, de Ceeos; mas la tropa y la mi-


.=. J¡ ¡¡ ..


!i~~a ¡:;;.: "Je;::;Q ~il~:S dispucst2.S á hacer ct\\'. -[1 COruUIl con Cardero y los ,
S\iyos, (;ue á extrmJinarlos. Por todas ~3rtes resonaban los gritos
GQ «(Viv;~ lit libertad,») y mientras el b':lJeral organizaba sus fllcr-
'-!'.~~ ""1" ;":'(:'~'.'jl"('¡ 1;0 )1 'lJ·) 11 ' (-'1f)' 1),1 )l)l.-(nd' 11 ,~ .... 1 E t
!".,' J t1, .. _;""ül.u. L cocug"e, VAIUUO í",.~'" ,o "na eX¡)OSlCIOn a . s a-
mento de procuradores, protestando I su fidelidad á la reina go-
, 1 d ., I 1 ,. j" I ~ 1 . nerllaUOii."i, y e que, cnmo j:Jterpretee, espmtu .meral uf paIS,
í'oIü p2dir. l'el'rmnt1s eficaces paro. [~cabar con la guerra civil y labrar
la felicidad dG la naciorl. Discutióse acaloradamente si se deberia
b3f Ó no la demanda de Cardero, que habian colocado en la me-
sa de la presidencia; pero don Agustin Argiiellcs derramó sobre




no HISTORIA. DEL REE~ADO
ella. casualmente ó á propósito un tintero con lo cual se salió del
paso.


El ataque habia empezado entre tanto en la casa de Correos con
fuego de fusilería y de artillería, aunque :sin resultado sensible, y
despues de varias treguas y de repetir infructuosamente el ataque,
el gobierno concluyó por tratar como de potencia á potencia con el
teniente Cardero, firmando al fin una capitnlacion el ministro do
la Guerra y el teniente, en la que se convino en que se correria un
velo sobre los acontecimientos del dia, que no se pendria la menor
nota en las hojas de servicio de los sublevados, ni se les dirigiritl,
cargo alguno por aquella sublevacion, y que Cardero salrlria al fren-
te de sus soldados tv.mbor batícnte y bayoneta armada ptl.ra. ¡!icor-
porarse al ejército del Norte; y en efeclo, tocando la música el him-
no de Riego, es como salió de la casa de Corren s y atravesó la ca-
pital de España en medio de las mas entusiastas aclamaciones del
pueblo,


VI.


El gobierno se vió obligado á ceder porque sabia-que otros cuer-
pos de la guarnicion estaban dispuestos á hacer causa comun con
los sublevados, y como la milicia nacional mostró bien claramente
su simpatía hácia ellos, temió que tomara vuelo la sublevaríon y COD-
tara en pocas horas algunos miles de hombres armados,


En realidad Cardero y sus soldados fueron la expresion del sen~,
timiento público, y su sublevacion y el término qtle tuvo rlíeron al
ministerio el golpe de gracia. Llander abandonó el departamento de
la Guerra, que ocupó don Jerónimo Valdés; pero la opinjon pública
no se dió por satisfecha con esta modificacion y mue}}!) mas con las
medidas tomadas por el nuevo ministro para SOfOCltf la rebelioíl
carlista; así es que las asonadas ~e reprodujeron ('o muchas pobla-
ciones importantes yendo en aumento hasta la cuida dellnitiya de!
ministerio.


E\ Estatuto real era mirado no sin razon como una :r<1ha y no
como una garantía de Iihertad por los liherales, que querian la Cons-
titucion de 1812, y ya se comprende cuán natural era esta simpatía
por aquel inmortal código que habia regido en las dos prirnera~
épocas constituyentes,




DEL [LTDIO [HllHiON VE ESPANA, tU


VII,


El22 d:~ ma:'zn d~ 183:1 se s'Jhh~r6Málilga á lnsgri!osde «Vi,'~c
la Cons!HucÍoD,» ob1igaudr á abandonar la ciudad al comandanle


, d N' j' 1" genera! ,CH) ¡co,as Sjljf(\.
El ;J de ahril oeurrió otro tant0 en ZarHgoza, aunque no contm la


autoridad militar, sino contra el arzobi~;P(J y o!;os cck:sjásticos, cuya:"
, t' h'" 1 l' " ¡l l ' Simpa ¡as ){lela lf;F; CHi'JistílS y conmVénCHiS con r .OS erEn üe noLO-


riedad pública El arz01,i5PO haLia. llevad!) su imr¡udeocia, bast~, n>-
H¡ur las licencias á los cl2rigOS que pasaban por libera!0s.


m arzobispo fué protegido en palaeio por el capitan general eo
persona y por la guarniciün, á Jo que acaso debió escapar con vida
de las iras populares,


El 3 de abril se amotinó en Zaragoza el pueblo contra el clero, y
cilpecialmente contra el arzobispo, porque conspiraban descarada-
mente en favor de los carlistas. El arzobispo llevaba su desfacbatez
basta privar de ¡¡cendas á íes sacerdotes que manifestaban ideas ¡¡
brrales, es decjr, que ya obraba como si m::udara don Cf,rlüs en fs c
rafla, El capitan general, situándose ron trepa y milicia en la plaze,.
uc la Seo, impidió que el pueblo asesinara al cardenaL y para sa~
carlo del peligro, y en parte satisfacer la opinion pública, lo mandó
deslcl'f3do fuera de AragolJj pero las turtlfl,S sfltisfacieron su saña en
el e,,1)ó~igo Ni:1fCÓ, herma!E' de! arzobispo, y, cosa extraña, capi-
hneildas por un fraile, asaltaron E~l convento de la Victoria, donde
mataron á los [raú~s [Jue DD.dierc,)D haber á las manm;,


¡ f


l' l' 1'.~' L' 1 (' 1 1," .• J • gm Olr,n CD ir.1 mcm liUl)i) e. \J U~ 3¡JJ"H ot!" rHl¡l'ES~aClOD púpu ..
lH cmlra ~l 0hisrn. aenndo de carli~;!a, y í)¡m~:; pertmnas de la mii"~
rn~ nn::0ion, n(lr(j\u~ ~~.ngreida;.; f/Hl el 3r,ree;~n~arnient{) de Ja faCC1'JD"
~ ,) --'


ilFu]tahPJ] á los Jjhcraip;s y c!lDS'pirahn1 dt'scí'.radamenle. ta sa:lgrc
. , J' . l' 1 '1' J carno, y e í'f)iSPC y c. mte[H.l.ente escaparon ti ,as Iras popu,arc~;


fngá1dose de la ciudad.
E,'ite estad.: de anarquía, en el cud los partidarios de la libert:.H1
• J f ) . '¡ .J' , , frnwn c;nc ue.e¡Hj¡~;.se y feGUTnr a ,es nerHOS mas ViOlentos par3


con:primir ]¡;s manifest8.ciones y con3pirae;o:nes carlistas basta en las
ciudadl)s ma~; importantes de Esp?lña, era el triste resultado de la
política del moderado Martinez de la Rosa, que no queria compren-




I1ISnnUA DEL REINAD')


der que el medio mas eficaz de dominar la rebelion carlista era crear
rápidamente grandes intereses que sirvieran de sosten á la eausa de
la libertad.


A Martinez de la Rosa, como ministro, y á María Cristina, como
gobernadora del reino, debe pedirse cuenta de la sangro derramada
en aquellas terribles jornadas; DO disculpamos de ningun modo á
]os que consintieron tales asesinatos, pues nadie" tiene el derecho de
hacerse la justicia por sus mancs; mas lo ciertQ C~ que si Crístina
yel gobierno hubieran atendido cual era justo las exi;;encias de b
"'p'n¡'on p' h~; "na ,..,.~'. ~':¡;rl l;h~ ~ Ja " naY' ['.r. ¡"!\l' ,.l .. ¡len"
'.1 ! A • ,IlJJ!1ca, (fUe. qVt,la ffit,'c",'lJOS !".,triih.,' f' ,(~ L.l<,h, u~, , ,,~,
en la senda del progreso, y sin contemplaciones con los carlistas que
habia en el campo y Jos que conspiraban en su favor en las ciuda-
des y en los conventos, no hubiera llegado el triste caso de que la
multitud cometiera los desmanes y atropeilos que cometió en dife-
rentes ciudades de España.




GAPÍTULO XL


SUMARIO.


Marlilll'z de la llosa solicita la interycncioll arll1:Hla tI(' la Francia.-Rremphizalc en
el ll1ini~terio el Conde de Torcna, y reitera dichas súpliea:.:.-Hciiultadu,


l.


Al yer dc;'to!adl) en las .!\.ín0zcú3s d ejército del Norte, llis.ndado
por el general Valdes, no se le ocurrió á Martincí: de la Rosa mas
recurso {iue solicitar la inlervenclon armada de Francia. y de Ingla-
terra para acabar con los facciosos vencedon's.


En rcaiidad, segun el tratado de la cuádruple alianza, J(I_ Ínter-
vencion anDada era obligatoria para Francia, Inglaterra y Por-
tugal.


En despachos del 19 y ~O de mayo, Martinez de la Rosa decia
al duque de Frias, embajador en Paris, que reclamase de Mr. Tbiers,
el la ::ilzon ministro de Luis Felipe, la intervencion armada; pero es-
tos despachos se cruzaron en el camino con otro del duque, en el
q!le le deüia que .Mr. Thiers le habia ofrecido fuerzas navales, or-
ganizaci0ll de una legioa extranjera, el alistamiento de alf,'unos mi-
les de polacos armados y equipados por la Francia, y hasta dinero;




124 H1STOR~A nRL RflPIADO
pel\) qU0 se hahia ;legado á la ir.knenei(;11 del t'jército francés. Esto,
no Db3tar:í.e, el duque de Frias er.dri~g() al duquc; de Broglie el ~8 do:~
tuayo Uti ITlemorandum por el que s0lic:¡tab(~ la ¡:ntrnda en España
de (20,000 francf:seso


A pesar de estas negativ.Js, Martínez de la Ros¡-, y TU(e[iO pF;S-
titulan la bOlJra de Espafta á los pié:; de Jo:; gohi¡;r'B\)~; de }i'ruDcia é
bglah;rra, mendigi:i.udo su illtervencioo comu único medio de ven-
eor al bando carlista.


Nuestro ilustrado auto!' Mar!ja.nÍ se ha oeupado largamente de
este asunto tan importante para la honra naciOfw!, y de sus curio-
sos datos extractamos Jo que á él se refiere.


«El 30 de mayo, dice Marlíani, volvió el duque de Frias á enviar
lmevas instrucciones á 3U gobierno, en vista de la frialdad del (ic
-Francia, frialdad que pasó despues á una explícita negativa de eoo-
peraeion, de la cual dió cuenta el duque de Frias á su corte en des-
pacho de 6 de j uniQ, En otro del. día 8 participéle cierta conferen-
cia con el presidente del Consejo, que le habia leido las contestacio-
nes dadas por el gabinete inglés á las tres cuestiones propuestas por
el ministerio de Francia.


l.· »¿Cree la Inglaterra llegado el momento de una cooperacion
armada pedida por la España? Respuesta.-No: no ha llegado to-
davía.


t2. u » El casutJ foederis, como consecuencia del tratado de la cuá-
druple alianza, ¿es aplicable á las actuales CirCUD¡;taucias? La rn-
glatel'ra, ¿querdl. CO(¡P::fa¡? Hespuesta.-Cemo r:¡) ha llegado é'l caso
dc tener que cooperar f;ece~ariameDte, no puede la Jnglalerra to-
mar parte en la cooperacion.


3: »En caso de realizarse la intervencion, ¿quedará la Ingla-
terra responsable in salidum COD la Francia, de t(,das las consecuen-
cias que aquella pueda traer consigo? Respuesta.-Como no ha lle-
gado el caso de tener que cooperar necesaríamente, y en conse-
cuencia el de eaS~t8 foederis, tampoco no hay para qué se explique
la Inglaterra. Sin embargo, si la Francia juzga eonvenicnte el lle-
nar los votos del gobierno español, la lnglaterra no opondrá á ello
ohstáculo ninguno.»


Claro es que semejantes respuestas deberian corroborar las re-
pugnancias de la Francia háela :a intervencion, y en ellas encontró
el gobierno francés excusa mas que sufieiente para negarse resuel-
tamente á intervenir.




DEL uLTIMO BOHBO.'1 DE ESPAÑA.. 125
Toreno habia reemplazado entre tanto á Martinez de la Rosa en


el ministerio, y desentendiéndose de las humillantes repulsas que
habia sufrido su antecesor, reiteró sus súplicas de intervencion.


Mas digno y mejor enterado el duque de Frias, no dió curso á los
despachos del conde de Toreno, é instado por él se negó rotunda-
mente.


Desde Paris veia el señor Frias mejor lo que pasaba en España
que el gobierno de Madrid, y le aconsejaba no solo que no contase
con la jntervencion, sino que recurriera á los esfuerzos del gran
partido iiberal, haciéndole las concesiones que reclamaba con tan-
to ahinco. Pero el gobierno fiel á la conducta que ha seguido siem-
pre el partido moderado, de apelar á todos los medios que ha teni-
do á mano para prolongar su estancia en el poder, se negaba á sa-
tisfacer el espíritu público dando al pueblo las libertades que desea-
ba, no titubeando en cambio en arrastrarse por las cortes extran-
jeras humillando á España y mendigando á tierras extrañas una
prJteccion, en realidad innecesaria para la nacian, que contaba con
muchos mas recursos de los que veían los hombres escépticos de
tan funesto partido.


No íeniaJ en cuenta los moderados al humillar la dignidad nacio-
nal á los piés del,gobierno francés mas que el mezquino interés per-
sonal de conservar el mando que de derecho en aquellas circunslan-
cías pertenecia al partido liberal, á quien los moderados daban el tí-
tulo de exaltado y que era el único que podia, no solo satisfacer el
deseo genera! de la nacíon, sino concluir en un breve plazo con los
carlistas, por ser el partido que estaba mas en contra de sus ideas
y tenia mas interés en conservar las libertades públicas; pero el
partido moderado preferia la ruina y el envilecimiento de la patria,
y hasta el triunfo del carlismo, á que adelantase un solo paso Es-
paña en el camino del progreso y de la civilizacion.


n.


El resultado de la política rastrera de los moderados fué la su-
blevaciuil de la mayor parte de las provincias de España, y la es-
tn~pitüsa caida ue Mal'tinez d0la Rosa; pero Toreno que siguió toda-
vía di su jJuc"i<J, agravó la b(¡j,;za de su cOí.lducta, solicitando de


TOMO l. 17




U6 HISTORIA DEL llEI:'!AllO
nuevo y C0U mayor ahinco la inferver1cion f:-aDcesa, no sol" ya con-
tra 10S elr!istas sino contra los lihcrales. como lo p~ucba el si/;¡úmte
documentl) f{~chado el 30 de agoste de 1835.


« Ministerio de Estado.


» Excelencia:
»Hc recibido p"If extraordinario la c0rrr'spc¡ndencia que V. L me


dirige con fecha '22 de! c:);rirnttJ, y cont,:slaré á ella mas de:,pacio.
Entre tunto aprovecho!~ salida d:') un extraordinario qne envia á LOD-
dres el embajador de Inglaterra, para manifestar á V. E. euánto han
llamado la atencion de su majestad los despachos de V. E. de nú-
meros 569 y 571.


»SU majestad ha visto en ellos la disposicion de su majestad el
rey de los franceses, relativameJte tí la cooperacion que solicita-
mos, y espera que V. E. sabrá sacar partido de la perplejidad y
dudas que ha hecho en el ánimo del gabinete francés la noticia
alarmante de los acontecimientos de la Península, y que V. E. re-
doblará sus instancias, fundándolas en el riesgo que por todas par-
tes amenaza á la autoridad real en España.


»Las pasiones populares se han desencadenado á vi,ta de !a au-
dacia de la faccian carlista, cuyo fanatismo y sistema de destruc-
cion aterrorizan los ánimos. El partido :l.narquista se aprovecha
de tales circunstancias, y por medio de artificiosas seducciones des-
carria las ideas del pueblo y fomenta la insubordinacion, persua-
diendo á todos los inexpertos de que la marcha del gübiernG es la
causa de los males que están padeciendo. Se le acusa á estf de apa-
tía y falta de rigor contra los enemigos de S. M.


)En medio de tantas complicaciones el gobierno de S. M. contra-
resta los embates de ambos partidos, ora con la fuerza por des-
gracia sobradamente reducida, ora contemporizando, y r~tá fir-
memente resuelto á contener la rcvolucion y á sostener las anti-
guas leyes de la manarquía, modificadas y adaptadas ti las necesi-
dades del tiempo en que vivimos, sin cejar janlás nn pilnte ante la
invasion de los principios democráticos, esponláccamente adopta-
dos por todos los anarquistas de Eu ropa. La conservacioQ de este
sistema ofrece garantías á todos los tronos, y el gobierno lucba en
España contra las mismas pasiones que agitan y trabajan .!a sor,ie-
dad en Francia. Sin embargo, nuestra pusido!) es mueho mas des-




DEL LLTDIO BORlION DE ESPAÑA 1~7
ventajosa, purstfJ que las fuerzas militares se hallan reunidas en
las provincias d,~l Norte, donde sirve la guerra de pretexto para
agitar á los pueblos.


»llien que basta ahora no hayan conseguido todavía los ¡Jertur-
badores interesar las masas en su favor, sin embargo van adelan-
tanao terreno; y paralizada la accioll del gobierno por tantos ubs-
tácuks, pudiera llegar á debilitarse de un mudo ll1uy peligroso.


»PCira prennir las C;JIlSC011encias de semejante estado de cosas,
acud,' iluevauwnLB S. M. al poderoso apoyo dt Ulla nacion vecina,
cuyo ,;2'tad:) pc.litico presenla síniomas del todo análogos á los que
!:D I::S¡;aña :,e >;ja;lifibtan, á fin de que nos conceda la ayuda que
le suplicai"f¡!)s J C:.HlCU;Ta e.jD el gobierno de S. M. á destruir la
eausa de nuestro engorro, ¡.;ues una vez vencida la fac{¡i0Il de Na-
varra, lo sf;fá igualmente la anarquía. Así se cunsolidaria en Espa-
ña la auturidad real, moderada por la partidpaciun d,; ia propieuad
y de la a:-i~l(Jcracia en la [orinucion de las leyes, al modo que lo es-
tablece el Estatuto real.


) En pnJl' ba de lo que acabv de decir, citaré los l'ecicn tes aCCle-
clmientl¡s de Málaga y Granada. Ln puñado de s¡~diciosos, aprove-
chándose de la amencia de! ejército, La proclamado ]a 1/wl!wdada
C'1nc;HI,cion de 1812. sin que los habita:1lc S2nsatus llapu tumado
1:'1. n1Pr.0 1' p~)'t;' en c,;a loca ClI~¡Jresa. Pero t:J crÍfllen perm~nece im-
pune, y tan pernicioso ejern plo puede extenderse y arrancará á la
COfü¡¡a ciertas concesiones de lalnaturaleza, que alarmen a los tro-
noS de Europa.


)Para L:Vit,1\' t¡~maña desgracia, S. M. pone toda su confianza en
d ¡¡'~f)Jú de w üugu~ta aliada, y qUÍ(~r(; que Y. S. persuada al ga-
l,jüek franc(~s de cuán critica y grave es nuestra situaciClIJ, y que
insista en lR solicitud de una coüpecacion eficaz y pronta, tal como
la tenemos ya pedida.


»Dios guarde á V. S, muchos años.
»San lidefonso, 30 de agosto de 1835


»El conde de Tureno.»


El dl)cumcr,to que precede retrata fielmente el espíritu y el ca-
rácter del ;'artido monárquico de quien eran jefes Tureno y Marti-
nez dt' la R0sa. Sin raices en la opinion, sin codianza ff.i el espi-
rim liberal, y desconociendo com pletamen te el sel1limieil lo de la




128 mSTORIA DEL REINADO
dignidad de la nacion, innato 'y profundo en nuestro pueblo, Jos
moderados prostituian la dignidad nacional, sacrificándola á sus mi-
ras particulares, sin darse cuenta de la enormidad de su conducta,
ni que en definitiva redundaria en perjuicio propio.


JlJal/wdada llamaba Toreno á la Constitucion de 1812 que los
pueblos aclamaban, á pesar de haber sido uno dt los hombres que
con su elocuente palabra y con sus votos habia contribuido á crear·
la. Pero esta inconsecuencia se ha hecho tan general, que casi no
podemos hacer un cargo al conde de Taren o ~e creer excesiva la
libertad garantizada por aquella Con.stitucion para los españoles de
1830, despues de haberla. creido necesaria en 181:2. En la prime-
ra época, sin embargo, era ei poder quien la daba al pueblo, y en
la segunda 'ran las masas quLJCS la aclamahal.;, sublevándüse C .. "l"
tra el gobierno, que habia creido satisfacerlas, dándoks el Estatuto
real.


III.


Todos los paso::; de los gobiernos moderados para. obtener la in-
tervencion extranjera, no dieron como hemos visto resultado algu-
no, y fué necesaria la entrada de Mendizábal en el ministerio para
que cumplieran las promesas no de intervencion, sino de auxilios de
diferent,~s géneros que los moderados les habían arrancado durante
su efímera domioacion. El baron Das Autas con cinco mil portngue
ses, el general franeés Conrad con una legion extranjera de otros
cinco mil, y el inglés Lacy Evans con diez mil ingleses, vinieron á
tomar parte activa contra Jos carlistas en los campos de Navarra y
Provincias Vascongadas.


Ellengllaje d!3 ~Iendizába.l con la diplomacia extraojera fué tao
patriótico y digno, como antípatriótico y rastrero el de los modera·
dos, sus predecesores en el ministerio,


La primera comunicacion de ~iendizábal al duque de Fr¡as fecha-,
da. en '22 de setiembre de 1835, tenia por" objeto desaprobar las
peticioneS de intervencioll directa, dándose por satisfecho con que
Jos gobiernos contratantes de la cuádruple alianza cumplieran sus
respeclivos I)ompromisos en la forma y la manera en que ellos en-
tendian deber hacerlo, «No exijo yo, decia, que vengan los extranje-




DEL ULTIMO IjORRON DE ESPAÑA.. 129
ros á tomar parte en una cuestion del todo española, pero sí recla~
mo á nombre de la justicia, de la buena fé, del interés general y de
la santidad de los tratados que el del 22 de abril sea religiosamen-
te observado por la Francia, y que esta potencia cierre la fron-
tera" »)


Pero ni esto que con tanta justicia pedia Mcndizábal, queria rea-
lizar el gobierno francés, que protestaba no tener medios de impe-
dir el contrabando que los carlistas hadan por la frontera, con ob-
jeto de favorecer los intereses comerciales de las provincias meri-
dionales de la Francia que realizaban grandes negocios á expensas
de la causa liberal española, proveyendo á los carlistas de cuanto
necesitaban. Mendizábal, entonces, pidió al gobierno francés que
a".,lnzase sus tropa~\ hasta el valle Jet Baztan y los A.lduides con
objeto de impedir el paso de la frontera á los proveedores de los
carlista~, colocándose dentro de la frontera española; pero nada con-
siguió. •


IV.


Pocos hombres producidos por 13. revolacion española han tenido
mas admiradores ni mas detracf.ores que l\Iendizábal. Su populari-
dad fué inmensa, y sin duda pudo hacer mucho mas de lo que hizo
para consolidar la revolucion con grandes reformas; pero ni puede
negársele el rIesen de realizarlas, ni la gloria de baber iniciado mu-
chas de ellas. -'Iendizábal tenia mas de economist.a, de banquero,
que de lwmbrc de Estado; en todo y por todo era la antítesis del
conde de TOf;'~n{). Es~e era un homhre presuntuoso, capaz de gastar
en la ostentacion de su persona y en la satisfaccion de sus vanida-
des los tesoros de una nacion ; y Mendizábal era un hombre senci-
llo y modesto, d;.') tan pocas íJecesidades y pretensiones, que sin el
menor sacrificio pudo vivir y morir pobre, habiendo manejado in-
mensos caudales, sin un título ni un cintajo que decorara su pecho.
Patriota de buena fe, Mendizábal no tuvo un pensamiento que DO
fuera inspirado por el bien de su patria, que Toreno !:1ubordinaba á


·los goces de su ambicio n ; ~ero en cambio este era elocuente ora-
dor y escritor erwiitf) y castizo: brillante personificacion del parti-
do moderado, del que rué uno de los fundadores, y que parece ha




130 HISTORIA DEL !tEINADO
heredado de él los vicios y las cualidades, así como el partido pro-
gresista con sus virtudes y sus defectos puede perfectamente sim-
bol izarse en Meudizábal, que contribuyó eficacÍsimamente á la crea-:
cion y consúlidacion de los dos tronos constitucionales de. España
y Portugal recibiendo en cambio ingratitudes y desprecios.


Con sus defectos y sus grandes cualidades. Mcndizábal fué el
primer ministro que tomó como cosa séria la regcneracion del pais.
Su paso por e! poder marcó un progreso real: habló y obró eomo
buen patriota, y si no se atrevió á abolir la censura qw~ servia á la
prensa de mordaza, al menos fué el único ministro de Esp:lña que
la dejó en completa libertad para decir de él cuanto quisD, y á fe
que usó y abusó de la tolerancia del gran patriota para calumniarlo
de la manera mas indigna. Sometió los actos de su administracion
al libre exámen de la opioian pública, y tuvo bastante grandeza de
alma para no separar de sus funciones á ninguno lb lo~ ewpleados
que lo combatian en las Cortes co~no diputadl's; y declaró en la
tribuna que se cortaria la mano antes que fi:iilar h de3tilucion de
don Antonio Alcalá Galiano, que, collll¿do por él de bl'n¡'fieio~, era
el jefe de la oposicion al Ministerio en las Cortes.


El mérito de esta nobleza y elevacioll de alma de ~lc[id¡z~hal es
tanto mayur, cuanto que ni tuvo ejemplos que imitar, ni ha eneon-
trado despu':s discípulos que lo imiten.


v.


Mcndizáhal cayó por un golpf' de Estado, para ser reemplazado
por el trán~fuga Istmiz, y desde en ton ces el gobierno francés re-
trocedió mas cada dia; pero felizmente la sublevacion de todas las
provincias de España en favor de la Constitucion de 1812 puso tér-
mino á todas las veleidades reaccionarias y á las solicitudes cerca
de los gobiernos extranjeros para obtener una intervencion armada
en favor d:JI gobierno de Madrid.


Como si ellos tuvieran á su disposicion la intervencion francesa
y Mendizábal tuviera la culpa de que el gobierno francés se negase
á conecderla, los moderados ecbaban la culpa al gran ministro libe-
ral de las desgracias que llevaba consigo ]a guerra civil; pero el
desencanto del público fué bien grandé cuando vió que dueños del




DH ULTIMO 1:l0RlION DE ESPAÑA. 131
poder, los reaccionarios no podian obtener la intervencion que an-
helaban y en la que fundaban sus esperanzas, no solo de dominar
á la faccioo carlista, sino, lo que les interesaba mas, sostenerse ellos
en el mando contra las manifiestas tendencias de la opioion pública
que reclamaba reformas radicales.


Pero no anticipemos los sucesos y dirijamos una ojeada al movi-
miento político y revolucionario de las provincias españolas desde
fines de 1834 hasta la proclamacian de laCoDstitucionde 1812, en
1836, y expecialmente al movimiento anti-religioso que produjo la
supresion de los conventos y la extincion de las órdenes monásticas,




CAPíTULO XII.


SUMARIO.


j'(I:¡li,a poco radical del conde de TorellO tocante oí la .<uJíre,;ioll (je Ja~ IIrdt!llL'." 1110-
ná,tleas.-J)cgücllo dc frailes y dl'Etruecion dt~ COlly('nto,; ¡m \:trio:, pllnto,;.-lk-
creta ~Icllllizáballa cxtíncion tle las comunidades religios:K-Hplle,iom'".-Cua-
dro de las úrdenes religíoi':lS y número de comentos que habia en Espaua en 1 S:¡¡j.
-Co]]"cnacion de muchas comunidades religiosas de mujeres.-TrullSfortuaciollcs
de la propiedad I[Ue era de manos lllucrtas.-Pensiones de los exclaustrados.


I.


En otro capítulo hemos visto las sublevaciones y asonadas de
Madrid, Málaga, Zaragoza y otras poblaciones á los gritos de j Viva
la Constitucion de 181:2! y de ¡Abajo el mÍnisterio! Tambien pedian
los liberales la supresion de los conventos, á lo cual se negaba el
conde de Toreno, y cuando al fin tuvo que ceder, solo tomó medi-
das á medias que contribuyeron á exasperar los ánimos de los pa-
triotas y á irritar mas que domeñar,al bando carlista y frailuno.
Verdad es que en 4, de julio extinguió en todos los dominios espa-
ñoles la Compañía de Jesús y que el 25 del mismo mes suprimió los
monasterios y conventos que no tuviesen doce individuos profesos,
medida que en lugar de suprimir los frailes no hacia mas que reu-
nirlos en masas mas compactas y por lo tanto mas influyentes. No·
vecientos conventos quedaban vacíos; pero eran cerca de dos mil
los que quedaban rellenos.




DEL ILTUlO nOImON DE ESPAÑA. 133
e 1 d ' , " A' l' ,. '1 uanc o to G el :nunuo esperaba la ulSO UClúD ae ;as on.1l'nes mo-


násticas y que se terrarUlJ tantos miles de mádrigueféls, focos de la
ignorancia, de la pereza, del fanatismo y de la rebelíon carlista, se vió
con asombro que la reforma llevada á cabo por el gobierno, tenía
mas el carácter de proteccion que de otra cosa, y 103 liberales in-
dignados llevaron á cabo violentamente la deslruccion que el go-
bierno no quería efectuar por medio de la ley. En Zaragozil, pueblo,
ejército y milicia nacional á los gritos de viva la Consli lucion de 181 ~
se prccií¡itaron sobre los conventos de San Agustiu y Santo Domin-
go; degollaron á varios frailes, jacendiarún y saquearon los edificios.
Esto succdia el 6 de julia, y en lugar de darles á estos desórde-
nes la importancia que merecian, Toreno separó á las autoridades
civiles y militares de Aragon, mandó expulsar de la milicia á los que
habian tomado parle en aquellos atentados, y mandó establecer co-
misiones ruilitares para castigar sUillBrianwnte ti. los perturbadores
del órden público.


n.


El resultado de tales medidas fué con trario á lo que el gobierno
se habia propuesto. El:24 de julio llegó á Reus la noticia de que
una compañía de urbanos de la ciudad habia sido sorprendida ca-
mino de Gandesa por una banda de carlistas, capitaneada por un
fraile, y lleno de furor corrió tl los conventos de franciscanos y
carmelitas, únicos que habia en la ciudad, degolló á cuantos frai-
les pudo haber á las manos, y despues los convirtió en un monton
de escombros y de cenizas.


Al saberse la noticia en Barcelona al día siguiente. el pueblo,
que estaba reunido en la plaza de Toros, sacó arrastrando uno de
estos eúr1 grandes aclamaciones y gritería, y se dirigió en grupos á
los conventos de San Francisco, Agustinos descalzos, Carmelitas
calzados y descalzos y otros varios que incendiaron despues de ase-
sinar á los frailes que no iu vieron tiempo de huir.


A medida que la noticia de lo sucedido en Reus y en Barcelona
fué cundiendo, se repitieron las mismas escenas de deslruccion en
todos los pueblos en que habia conventos. Antes de que concluyera
julio, Mataró, San Culgat, Sabadell y muchos olres pueblos de Ca-
taluña} habian destruido los conventos.


TOMO l. IS




134 HISTORIA DEL REIMDO
El dia 31 del mismo mes tocó el turno á Murcia que vió arder


Jos conventos de San Francisco, la Merced, la Trinidad y Santo
Domingo.


Los monasterios apartados de las ciudades corrieron la misma
suerte que los antes citados: el de Poblet y el de Santas Creus, el
de San Pedro de Cárdenas, el de San Juan de la Peiia, el de Gua-
dalupe, el del Paular, y muchos otros que seria prolijo enumerar,
se hundieron á impulsos del humean revolucionario, hasta que en
11 de octubre decretó Mendizáballa extincion de todas las comu-
nidades religiosas.


IlI.


De la manera que acabamos de decir, desapareció la plaga, que
tal nombre merece, de las comunidade~ religiosas, que engendró el
fanatismo en las edades de barbarie, que comenzó con la caida del
imperio romano, se desarrolló con el poder temporal de los papas,
prosperÓ bajo la proteccion de la tiranía de los reyes, hasta llegar
al apogeo de su vida justamente cuando la sociedad llegó á un es-
tado de miseria y de ruina, de postracion y de envilecimiento tales
como no se habian conocido nunca en España.


Despues de haber conducido la sociedad española, como, en ge-
neral, á todas las naciones católicas, á una ruina completa, las co~
munidades religiosas, y en general todas las corporaciones religio-
ses, sirvieron de :,émora á la regeneracion social á que los pueblos
tendian, impulsados por ideas mas racionales y humanas.


Deploramos los estragos que acompañaron la supresion de las
órdenes monásticas en España, y hubiéramos preferido mucho mas
que no costara su destruccion una gota de sangre; pero dejando
aparte estos accidentes dolorosos, hijos de la guerra civil provocada
y alimentada por los frailes, todo buen español d€be regocijarse de
que desaparecieran aquella multitud de corporaciones de hombres
inútiles, ó por mejor decir, perjudiciales á la sociedad, que so pre-
texto de ocuparse de las cosas del cielo, se habían apoderado de Jos
bienes de la tierra.


Dejemos en huen hora á los mojigatos del arte deplorar ridícu-
lamente la deslr:]ec;on d~ algunns monnmpntos1rquitectónicos SI)




DEL UTIMO BORBON DE ESPAÑA. 135
pretexto de que puedan hacer falta para la historia del arte, cuya
pérdida sentimos, pero que no merece la pena de citarse en pre-
sencia de los bienes que debia producir á la sociedad la revolucion
que demolia algunos edificios inútiles, para levantar sobre sus rui~
nas muchos otros utilísimos, y no pocos de ellos mas dignos de ad-
miracion como monumentos del arte que los que hicieron desapa-
recer la tea y el haeha revolucionaria.


IV.


Para que los jóvenes de la nueva generacion que ha tenido .Ia
d"icha de no conocerlas, puedan formarse idea aproximada de lo que
debian ser las órdenes monásticas en 1835, vamos á reproducir
aquí el cuadro de las treinta y siete órdenes religiosas y del número
de sus conventos existentes en España al suprimirse en dicho ano,




186 HISTORIA DEL REiNADO


CUADRO DE LAS ÓRDENES RELIGIOSAS QUE HABIA EN ESPAÑA AL SUPRIMIR
LOS FllAILES El.\ 1835, y NÚMERO DE COl\VENTOS DE CADA (NA.


Ordenes.
Agonizan tes. .
Agustinos calzados.
Recoletos ..
Basilios. .
Benedietinos ..
Bernal'dos.
Canónigos regulares: Agustinos.


» » Premostratenses.
» » del Santo Sepulcro.
» » del Espíritu Santo.
» » de San Antonio Abad.
» » de San Lorenzo Justiniano.


Carmelitas calzados ..
» descalzos.


Cartujos. ,
Clérigos seculares.


» menores.


Jesuitas. .
Congregacion del Oratorio.
Congregacionistas de San Vicente de Paul.
Dominicos.
Escolapios.
Franciscos Observantes ..


» Terceros ..
Franciscos Menores descalzos.


» Capuchinos.
JerÓnimos.
De San Juan de Dios.
Mercenarios descalzos.


» calzados.
Mínimos ..
Siervos de María.
Teatinos ..
Trinitarios calzados.


» descalzos ..
Compañía de María. ,
Brígida8.


37


Conventos.
6


196
73
17
91


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23
In


2
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16
!}


13
10
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31H
24


850
22


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77
58
97
41
91
12


Q
85
28


5
5


3,037




DEL ULTIMO BonBON DE ESPA~A. 137
tas propiedades rústicas y urbanas que poseian las comunidades


religiosas comprendidas en el cuadro anterior, incluyendo los con-
ventos, jardines ji huertas á ellas anexas, valiau mas de 5,000
millones rle ff~ales y representaban la cuarta parte del valor total
de la propiedad rústica y urbana de España.


El nú;ncro de relig¡)~os y relig¡o~as que poseian tan inmensas
riquezas, en d:J ;)5,000, lo que hacia un término medio de 100,000
rea!ns próxi¡mmente de capital para cada uno. Pero como las ór-
denes mend:3antes eran tan numerosas como las otras y aun mas
en per.:;onaJ, resulta qUé el clpital Gledio correspondiente á cada re-
ligiüso Ó rí~ligiosa de los que poseian bienes, andaba muy cerca de
200,000 reales.


En lugar de disolver las comunidades religiosas de ID ujere:; como
habían hecho con las de los hombres, cometieron la torpeza de de-
jarlas en pié, si bien cemmdo los conventos en que no habia doce
religiosas profesas.


Aboliendo la propi2dad de :~Danos muertas, pasando esta rápida-
n:en[e y en v'quéfías porciones á poder de particulares, se transfor-
mó de tl.! manera, que por todas partes la piqueta derribó conven-
tos para GOl) vertidos en magníficas casas, plazas, mercados, escue-
las, tcr¡!ros, y otro:" edificiDs de utilidad pública y privada. tas ca-
sas que en número de muchísimos miles poseian las corporaCi'¡DeS
religiosas, y que estaban generalmente mal conservarlas, fueron re-
edificadas por los nuevos propietarios y tambien la mayor parte de
las tierras fueron mejor explotadas, siendo el resultado de la vuelta
á la vida de esta parle tan considerable :de la propiedad, durante
tantos siglos muerta, que aumentase de valor hasta el punto de no
poJerse apreciar el aumento alcanzado en Jos últimos treinta años
en memos del 400 por 100.


v.


Curiosa seria la estadística de las transformaciones que han su-
frido los suprimidos conventos, no solo por el aumento de valnr de
los edificios transformados, sino por el mayor que ha alcanzado la
propiedad que los rodeaba, y por la benéfica influencia de las indus-
trias é instituciones públicas y privadas á que ban sido consagrad os




138 HISTORIA DEL REINADO
graú número de ellos. No siéndonos hoy posible hacer esta impor-
tantísima estadística, nos contentaremns con citar la metamórfosis
sufrida por los conventos de Madrid.


En Madrid habia al suprimirse los conventos en 1835, 3í con-
ventos de frailes y de monjas conteniendo 1,000 profesos y novi-
cios: 18 fueron comprados por particulares y demolidos para cons-
truir casas en su lugar; 2 se devolvieron á particulares á quienes
de derecho pertenecian y tambien fueron demolidos y reemplazados
por casas; 1 se convirtió, parte en casas y parte en el teatro de
Lope de Vega en que hoy construye una nnnzana de casas la Tute-
lar; 1 en casa y parque de artillería; 1 eL! escuela y biblioteca pú-
blica; 2 en cuarteles; 2 en oficinas del Estado y 1 en oficinas y en
museü de pinfuras; 1 en plaza y mercado; 1 en fundicion de hierro~
1 en pulado de la administracion provincial; 1 en presidio modelo;
2 en mercados; 1 recibió en 1838 la primera escuela normal; y
por último los dos palacios de los cuerpos colegisladores, símbolos
de la revolucioll política, ocupan cada uno el lugar de un antiguo
convento.


VI.


Esta transformacion de parte de la propifdad nacional debe figu-
rar entre los grandes bienes debidos á la g:an revolucion material
y moral operada en España. Desgracia~amente el gobierno no tuvo
la prevision de indemnizar á las perscnas expuls;ulas ¡le los COfl-
ven!os con pal'te de la propiedad de que basta entonces habían sido
usufructuarias, y concedió pensiones á los exclaustrados, que se
les han pagado religiosamente, y que desde aqti'~lla fecha hasta hoy
han costado al erario público miles de millones. No se el'ea que exa-
geramos, Véanse aqul las cifras que demuestran lo oneroso que ha
sido para la nacion el conceder pensiones á los exclaustrados en lu-
gar de haber repartido entre ellos parte de la:;; propiedades de que
se incautó el Estado.


En 1837 pagó el Estado á 23,935 exclaustrados 37.911,455
reales.


Desde 1838 á 1853 ambos inclusive el término medio de ex-
c.laustrados que anualmente cobraron la peusion fué de t6, 138, Y




DEL ULTmO BORBOl'i DE ESPAÑA. 139
de ~6.534,8'15 reales la suma anual que percibieron.


En 1854, eran los exclaustrados 8,3U, y sus haberes subieron
á 15.158,296 reales.


Desde 1855 á 1857 ambos inclusive el término medio de ex-
claustrados fué de 6,812, y el de sus haberes de 13.812,9'18 rea-
les.


Desde 1858 á 1865 el término medio ha sido de 6,000 exclaus-
trados, y sus haberes han alternado,entre once y doce millones y
medio, y jcosa extraña! en vez de disminuir como en las épocas
anteriores los viejos exclaustrados de 1835, han aumentado pasan-
do de 6,323 que eran en 1859 á 6,560 que cobraron en 1864.
Este fenómeno no puede explicarse mas que por la corrupcion de la
Union liberal imperante en aquel período, que fué reemplazando
los que !llorian y agregando otros nuevos que nunca estuvieron en
los suprimidos conventos.


Desde 183'1 á 1864 los exclaustrados han recibido del erario
598.513,988 reales, y si á esta cifra se agrega lo que desde la
misma [echa hasta hoy han costado las monjas enclaustradas y ex-
claustradas, cuyo número ha pasado de trece mil á veinte y un mil,
resultarán mas de 1,~OO millones de reales pagados á gent8 ociosa
é improductiva por el pobre pueblo.


VII.


Mendizábal hubiera h~cho muy bien al desamortizar los hienes
de frailes y de monjas, en hacerlo mas por completo, suprimiendo
Jos 900 conventos de religiosas, que dejó en pié, y dándoles al cer-
rar los conventos como propiedad personal, para que vivieran de
la renta, la necesaria para obtener los cinco reates diarios que se
les han dado y que se les están dando aun de pension, con lo cual
el pais hubiera economizado ma'1 de 1, ~oo millones gastados hasta
ahora y los que tendrá qu~ gastar con el mismo objeto en adelante,
y hubiera ganado la conversion en propietarios contribuyentes de
mas de cincuenta mil personas que hoy viven del presupuesto,


De todos modos Mendizábal hizo dar un gran paso á la libertad
y á la regeneracion de España con la supresion de los C1)DV0ntos
religiosos y la desamortizacion de sus cuantios'ls hic'')('s. Desdr.




140 HlSTORlA DEL REI~ADO
aquella fecha que coincide con el establecimiento definitivo de los
Ayuntamientos populares, data la regeneracion de la mayor parte
de nuestras ciudades en lo que respecta á la policía urbana y alor-
nato público, porque miles de callejuelas estrechas y oscuras, for-
madas por las negras tapias de los viejos conventos que llenaban
lo principal de las poblaciones, han dejado el punto á anchas calles
y hermosas plazas, á grandes casas y otros edificios que han em-
bellecido las ciudades de España, aumentando al mismo tiempo la
riqueza imponible.








CAPíTULO XIIt


SUMARIO


:"';Hhhl\:lí'i~-·,n,'..: !¡'H'ri1¡¡'~,.-f";Jg'I~·;1 11)I!/')"I(' di' B¡-t';~:! l\~! B;t(( .lic.;;a,_rJí~:i!'i!:ll ~1r .hH'd~!~:
-'111'1,%.1' i'n ,aria, .-illd;ldL'-,-!\,·\o!uriol1 ,'n l\T;¡drid,-T!'J¡bl;re .,,1 i"ib;";'!IO v "u-
j¡" :I¡"¡nli"ibai ;d pod\'r.-Car'lcter dI' 1',[1; i-Ji'all l'üJílil'ü,-.\la'i¡¡j,l\l'lj~;J") JI; en'"
: ,<,;,"''''l:lrcll,[ liberal y i'<,j'ornwt!ol'<¡ IkJ n'lini<"i'iÜ "l<'ndi/::'d:;;j


1
"


El pueble, ansiof'o de libertad, inqnieb al ycr CÓlliO ~fJgrosabaG
las facciones carlistas Ji la enormidad de sus fechorías, y !'esu2Ho á
reslar',Jee ~L' la Cons!l t lleion d,~ 18192, única. instituciul} en la que


. fi ' l' ' b1 ' • veJa e lünccs garantlas para su .lücrtaa, se su '¡evo en íllgunas
ciudad(~s importantes, á poco del IlloviJJiciJLO militar de ~ladrid,
iniciado por dGn Cayelanü Cardero) como hilillOS referido.


A.l saber el movimiento de Barcelona, el general L1auder entregó
en Vich el mando militar de Cataluña, al general don Pedro Nolas-
eo Bassa, y tomó la vuelta de Francia en busca de refugio. El des-
graciado Rassa llegó á Barcelona en 5 de agosto, dispueEto á sofo-
car la revolucion; pero sus tropas fraternizaron (jon la milicia en la
plaza de Palacio, invadieron el edtflcio, mataro~ á pistoletazos á su
general y arrojaron su cadáver por el ba!coD á Ji]. caBe, donde fué
~"ra¡;:t;",d"l v qpcmadn pu una ll",(1'I]"f':' ~n(,l"ldid', "00 los naDp1C'! ".~ '_" .~ J .t. .... '.1 'V il .>.4."0 Lo' (¡/' \..-J; .•• :..-".- u".. .. Í.I t .... 1r.. """
n Ol'tcD -"-':''>~l.P¡;; a' '", .')nl l·cia '''';nnt''·,''I''' l\f""'~ ,0'\"",) -1c.' ":il'l"l/,T(. !lI:lCi" H;~{t'\ 1J<" .... tUL.,c,." :~, jJ",'1 1 • l"(,,d In;:' "dÜYUL"\.' Ud t",\, .. ",' ,(1 .C< ~~,V!
'Jtra derriL.:ba la estatua d ~ G:'ClltC Dl; Ferna:"do YlI, gucüEd-.;a los


TOldO [,




lB HISTORrA DEL REINADO
procesos del tribuDíll de renias, las barcas del gremio de marean~·:s,
que estaban en la plaYl, y las casillas de consumos que estaban "n
las puertas de la ciudad.


Gente malévola, aprovechándose de la confusion, incendió la pri-
mera fábrica de vapor establecirla eo Cataluña desde 18:27.


El Ayuntamiento encargó d mando al general Pastors, quien sin
necesidad rle recurrir á medidas violentas, estahleció el órdefl públic!)}
ayudado por una junta de autoridad;~5'" Esta jUGta devó á la reiní'
gobernadora una peticioJ 1'E:chma¡:;c!o Ulía autorid~ld popal:1:- iden-
tificada con los principios libenlle~ p'Jfa ponerse a! frf'n¡~ de Cah-
luña, que se llevasE'n á cabo las reformas pe!esif.\slic¡"!.s :; civil,,!' qUE'
los liberales pedian coo tanta G.nsia, el establecimiento de Diputa-
ciones orovinciales v la traslacion á Barcelona de la Univer:-idad dr,


, "


Cervera,
Se babiao imaginadü las autoridades aplacar con esto los ánimos,


pero tal pelieíon estaba muy lejos de satisfacer las exigencias de la
.. " l' . 1" ¡. r. . 1 1 I OpWlOll pUDllca, y p:-CCISO t:.:e que /;\ juda OllCUl aco[[.nra t onm·-


bramicnto de otra con los IÍt¡¡!rjS de cOl1sllltira y d-, flIIxihar eleg1r1a
por el pueblo y h milicia. y C~-~JpuE's!n de (kce "iucbd:]0S.


La eleccion recu,-ó en liberaks decidi1os, y ¡<;)';~qS ~:r]:;r¡tuidos
. . ,


en junta lOilluron me~ídas efi,~aces para Q~lHnizar !a ¡¡¡i!ida duda-
dana, crea; puertos francos, y convocar las Diputaciones :k la", otras
provincias catalanas,


No contenta con esto!a ~aW3.junta popula;'., (lió á la ;e:na Gf)·
bernadora la convocacion de Cortes cQnstituycr;ti's,


i.." l' d Ud' ,1 '1" ~ di" 'f' ¡ "
I..JI gomer LO e ,na flu resWJn'_JO flan, {) a 'J ,J1.:';! JI n":jHtar:13


genrralliel principado, y ded:~,::aDdo !?0D f2C 1;:¡ df'l't. (}, i'e!ir~f:1~r:~
ilegales las junta,s é intimánd:)les la inn:edi:lta disnlucion,


Llegar la D0ticia á Tbrcdona y con5tituir~e por ('.c\ledCi popular
lajunta consultiva en ju':fa. suprema ds gobiemr.i , fué cosa ~e PfJ-
cas horas.


La primera medido. de la j;¡nla suprema filé invitar á 10s rf:Í-
nos de Araa:oD y Valencia á 'I)rmar una con feder;1cio~' (1!]f' nse!:!'U-


v .. . 'O


rara el triunfo de ~a lib8rtad d:' España, tomando nI mismo tiem-
po otras resl)luciooes enérgica.s con objeto de poner término á la
guena civil.




DEL ULTIMO nOIUlON DE ESPA~A. 143


11.


De Cataluña Se extendió la fevoJucioü á lodas las iJrovincias con
gran rapidez, y el 15 de agosto comenzó en Madrid el movimiento
iniciado por la milicia urbana, que se reunió en la plaza ~fayor á
los gritos de abajo el gobierno y viva la reina gobernadora. Como
si el gobierno no fuera hechura de la reina, los liberaies revolucio-
narío5 quedan establecer una diferencia en tre !a reina q uc lo nom-
braba y el ministerio. Abrieron zanjas; levantaron barricadas; pero
el ministerio, que no tenia medios para atacar á los sublevados,
parlamentó con ellos, los entretuvo durante cerca de ,dos días, has-
ta que cansados y faltos de la iniciativa necesaria se fueron retiran-
do á sus casas, dejando en la historia con el carácter de estéril aso-
nada la que debió ser radical revoluciono


Durante aquellas largas horas de ansiedad, el gobierno habia
pensado retirarse á Burgos, si no podia vencer Ja sublevacion; pero
al ver que Ellos mismos se diseminaban abandonaudo la partida,
Toreno y sus compañeros cobra.ron ánimos, y eon gran beneplácito
de la reina Cristina, tomaron medidas de rigor conbi los inexper-
tos patriotas. Madrid fué declaradú tll estado de sitio. Estableció:;~
una comision militar; decretóse la disolucíon de varios batallones de
la milIcia, y el Eco del comert:io que era el órgano del partido ra-
dical, fué suprimido. Muchos patriotas liberales fueron presos, yel
!2 de setiembre de 1835 la reina Cristina publicó un raanifiesto (B),
en el que decia que sostendria el Estatuto real que babia regalado
al pueblo español y con el que debia darse por contento.


Como complemento de :estas medidas Alava, Alvarcz Guerra y
Ahumada fueron reemplazados en sus respectivos ministerios por
el duque de Castro Terreño, Riva Herrera:y Sartorio. Pero est0s
alardes de fuerza eran las últimas agonías de aquel poder que que-
ria gobernar sin dar satisfaccion ni al espíritu público liberal ni al
retrógrado, y que buscaba en medio de una desesperada lucha un
equilibrio imposible.


Ya hemos dicho que Ifl revolucion se habia extendido da Catalu-
na á todas las provincias: las de Andalucía habian pracIamado la
Constitucion de 18a. La junta de CMiz declaró reo de alta traicivn
al conde de Toreno, y una columna de liberales subievados contra




144 HISTORIA DhL REINADO
Cgt~,; r;:;a.r 'á D23pei1dpcrlOS, don,\:; se ie incurporó, L;:'\;;tnóo UtU-
sa comun con ella la division que a las órdenes del general Latre
habia rnar:dadr) el gobierno para sofocar la revo]ucion andaluza.


¡\ pesar de este desaguisado, el gobierno moderado continuaba
mereciendo la confianza de la reina Cristina, y la (/aceta anunciaba
todos los dias el próximo exterminio de los revolucionarios que eran
sin embargo dueños de casi toda España.


Ya hemos visto que pCtra dominar la revolucion, mas aun que
para concluir con la guerra civil, mendigaba el conde de Toreno la
ietervencion extranjera; es decir que Cristina y sus~cómp¡ices los
moderados fiaban en t'xtranjeras bayoDi'tas para imponer á la na-
cion instituciones detestables y conservarse en el mando contra ;a
manifiesta voluntad del pueblo.


m.


La negada á Madrid de don Juan Ah'arez Mel1dizábai prúcedente
de Lo(¡des y de París, con la noticia de la imposibilidad de que el
conde de Toreno obtuviera la intervencion que solicitaba, desmo-
ralizó completamente á los cómplices de Toreno y de Cristina; y
viéndose esta sin medios para domeñar la revolucion triunfante en
todas las provincias del reino, comprend¡ó que soio transigiendo con
ella podría conservar la regencia; y al efecto, aunque con harta pe-
na suya, reemplazó á Toreno con Mendizábal doce días despues de
haber dado el manifiesto en que anatematizaba la revoluciono


El advenimiento de Mendizabal al poder fué saludado con una
inmensa ac!amacion do júbilo y de entusiasmo por todos los amigos
de la libertad de uno á otro extremo de España. Mendizábal era un
antiguo patriota gaditano de una familia de comerciantes. Ya en
1820 habia tomado parte en la revolucion de la isla gaditana yacom-
pañado á Riego en su expedicion como intendente de ejército. Emi-
grado en 1823, Mendizábal puso su extraordinaria in teligencía de
hacendista, ó por mejor decir de financiero, al servicio de la nacion
portuguesa, que capitaneada por don Pedro 1 emperador del Brasii,
debia derribar al intruso y tiránico don Miguel del trono de Portu-
gal: y sus servicios fueron tales, que todo el mundo, incluso don
Pedro, reconoció en Mendizábal uno de los principales elemenios á los
que, doña María de la Gloria, hija del emperador, debió la corona de




TIEL llLTnW [!OllBON DE ESPAÑA.


Portugal. Precedido ae Uila gran reputacion de hombre ;ntfligent0,
activo, fecuJdo en recursos y de un liberalismo h toda. prueba, su-
bió Mendizábal al poder en 1835, justamente cuan10 la nacio!:. atra-
vesaba una de las crisis mas violentas y peligrosas que nos recuerda
la historia. Exhausto el tesoro, la reina gobernadora manifiesta-
:.nente hostil al partido liberal, que con tanta vehemencia se mos-
traba, y tratando secretamente de avenencias y transacciones cop.
don Carlos; entregada, por otra parte, con vebemente pasinn, á 1Jn
oficial ~e su guardia con escándalo dd país y de Europa; lu faccic:n
carlista en el apogeo de su fuerza; desorganizada completamente la
Hacienda; sublevadas y en la anarquía gran número de p~;blaciones;
indisciplinado el ejército; desacreditados la mayor parte Jc los ge-
nerales que 10 mandaban: tal era en resúmen el estado de España
en los momentos en que Mendizábal fué llamado por la reina Cris-
tina, para que la salvara del abismo á que la babia conducido su
pertinacia en no querer transigir con las legítimas pretensiones riel
partido liheral, que por ella y por sus hijas habia hecho y estaba
haciendo tan costosos sacrificios.


IV.


Difícil era el problema que Mendízábal debía resolver; pero no
puede negársele la gloria de haber abordado de fren le la sol ucion.


Mendizábal no fué conocido del puebio como hombre político,
hasta que s!Jbió á ministro, por mas que sus cualidades fuesen apre-
ciadas entre 103 hombres de Estado, así españoles como extranjero::;;
por grande que fuese su genio y su actividad, todo lo neci?sitaba el
Estado para hacer frente á las dificultades que tenia que vencer;
no eran las mas fáciles de salvar la lucha con los carlistas, y la
falta de recursos que tenia el Erario; al sistema antiguo que debía
reemplazar con otro nuevo; se agregaba el odio de la reina Cristina
que no ocultaba su antipatía hácia los liberales y sus reformas.


Uno de los mas desapasionados historiadores de MendízábaI, pin-
ta de este modo su carácter en las circuntancias en que subió al
poder.


(Como se ve, entró en la gobel'Dacion del Estado Mendizábal,
inaugurando su carrera política con el mando supremo.


»Sa nombre y sus servicios, cualesquiera que fuesen, por la cau-




146 HISTORlA DEL REINADO
sa de la libertad, eran conocidos de muy pocos: su nombradía pro--
cedia de los servicios prestados á don Pedro corno hacendista de su
expedicion á Portugal. Fué Mendizábal el alma de aquella empresa
por su actividad desusada, por su fantasía vividora y denuedo
tenaz é incontrastable. Solia en los consejos de don Pedro arrollar
la timidez de los jefes militares con su teson y su confianza; y si el
éxito ha de entrar en cuenta para la vida de los hombres, y fué tan
cabal el de la expedicion de don Pedro, no puede menos de redun-
dar en honra de .Mendizábal.


»Ilallábase Mendizábal en L~ndres al nombrarle ministro de Ha-
cienda Toreuo, por lo que no cabe acusarlo de ambieioso: su nom-
bramiento le sobrecogió tanto como á todo el _ mundo; pero aceptó
el cargo.


»Cuando llegó á Madrid, el ministerio en que debía entrar habia
caido derribado por la revolucion.»


v.


Como el que se agarra á un hierro ardiendo, se asió Cristina á
Mendizábal, y las aclamaciones de júbilo con que su nombramiento
fué recibido, debieron hacerle comprender que eran los liberales
para ella mejor garantía que los moderados.


Mendizábal para constituir su ministerio, tuvo que acumular en
su per80na las carteras de Estado, Hacienda, Marina, y la presi-
dencia dei consejo. Además de la dificultad de atender á tantas cosas
á un tiempo, esta acumulacion de cargos debilitaba al nuevo ga-
binete en los Estamentos. Esta debilidad era tanto mayor cuanto
que ninguno de los ministros incluso Mendizábal era orador: todos
los oradores notables estaban enfrente del ministerio, y lo atacaban
liliOS por demasiado revolucionario, otros por poco. La actividad de
Mendizábal bastó para todo, siquiera fuese imperfectamente: sin
duda pensó que mas valia solo que mal acompañado.


MenJizába! halló no pocos obstáculos en la formacion del minis-
terio, no hallaba personas competentes que le ayudasen en esta ta-
rea, lo cual prueba mas que otra cosa la oposicion á sus ideas aun
por hombres que él podia creer a!tamente liberales. ¿Qué mas? la
misma Cristina que le habia llamado para que formando un ministe-
rio liberal la salvase Jel atolladero en que sus tendencias reaccio-




DEL LUDIO BORnON DE ESPAÑA. 147
narias la habian metido, y que necesitaba de su poplJlaridad para
salvar la corona de su bija, la misma Cristina, repetimos, oponia
una tenaz resistencia á aprobar los planes que le proponj¡; Mendizá-
bal, cedieodo sedo por el miedo que tuvo de perderiu todo si no
concedía algo al espíritu de libertad que animaba al pueblo,


El mismo día de su advenimiento al poder puso en !llanos de la
reina gobprnadora UD manifiesto en el que se'veian firmes esperan-
zas para f'i triunfo del partido libe:-al y reformas para mejorar el
mal estado de !a Hacienda. Transcribiremos algunas de las palabras
que contpnia" á fin de que nuestros lectores vean la marcha que se
proponía. seguir el jlustri~ Mendizábal.


(Constituido :.In ministerio completo, fuerte, homogéneo, y so-
bre todo responsable, que se robustezca con la(simpatías y el apo~
yo de la reprcsentacion nacional, el gobierno de V. M, habrá de
dedicar simultánea é incansablemente sus conatos y tareas á po-
ner luego gl(lrioso fin, sin otros recursos que los nacionales, á
esta guerra frn!ricida, llcrgürDza y oprnhii\ del siglo en que vivi-
mos v mengua di; la voluntad de la nncinn: á fiiar de una vez v sin


..1 \,j .....


vilipendio la suerte fulnra de esas corporaciones relig¡o.~as, cuya
reforma reclaman dias mismas de acuerdo con la conveniencia pú-
blica; á consignar en leyes sabias todos')os derechos de que emana y
son, por decirlo así, el ÚQico y sólir!o sosten del régimen represen-
tativo; á reanimar, vigorizar, ó por mejor decir, á crear y fundar
el crédito público, cuya fuerza asombrosa y cuyo poder mágico de-
be estudiarse en la opulenta y libre~\nglaterra, y en pocas pala-
bras, á procurar y afianzar con las prerogativas del trono los dere-
chos y los ddy:,res del pueblo, porque sin este equilibrio (\8 ilusoria
toda esperanza de pública felicidad. Estas leyes levantarán y darán
por concluido, segun lo ha prevenido V. M., el majestuoso edificio
de nuestra lihertad legal, y llevarán la nacion á aquel grado de
gloria~ de grandeza y de poder que la Gmn Bretaña debe á !C\s prin-
cipios consignados en su carta magna y en su celebrade bill de de-
rechos. })


VI.


Lo primero que se prepuso el gabinete fué la sumisioD de las
juntas for.m~d(l~ en las provincias por los acor.tp~imjentos d.el mi-




148 HIsrOHlA HEL REINADO
nisterio an :erior, y al efecto se valió de todos los medios prad entes
de cODciliacion atendiendo las leyes y principios que proclamaba en
su manifiesto, y anunció en una circular á las autoridades provin-
ciales que las exposiciones que de diferentes puntos se dirigiesen al
trono serian tomadas en consideracion y examinadas por los res-
pectivos ministerios_


La nueva senda de libertad que inauguraba Mendizábal en eÍ po-
der, tranquilizó los ánimos de la nucíon y lienó de entusiasmo el
pecho de los patriotas liberales que veían en el recleúte ministerio
el regenerador del pais. Así es que todas las juntas de provincia se
apresuraron á manifestar su adhesion y respeto al nue\'o gabinete.
prestándole un apoyo y una fuerza moral que no habia tenido nin-
guno de los anteriores.


Mendizábal para mayor garantía de su conducla en~el ministerio,
ll') quiso que las juntas provinciales quedasen disueltas, antes Lien
propuso que fueSen consideradas como aliadas del gobierno ce~ltral
dejáLdoJ.as de este modo en la facultad de obrar confo:'me les pare-
ciese s;"'gua 1.(1 fl'utlad ó deslealtad del gobiemo: ji asociándolas á
~es pl.3 n rs hjo el nombre de Comisiones de armamento y defellsa.
autorizó su existcneia hasta la consütucion de las DipuíacüiíJcs pro··
vinciales.


Solamente de este modo, con esta política tan abierta, franca J
liberal, podía Mendizábal restablecer el órden y conjurar el grave.
al gravísimc peligro que habia corrido la unidad nacional, no conso-
lidada b~s!a algunos meses despues de la ma:'cha progresiva del
gobif:'r'f)J pr;r el campo de las reformas necesarias, y déspues de la~
muchGs y tiay 3!inadas resúluciones para mejorar la Hacienda es-


- ¡ pano,3.


VII.


Has!,: h reina Cristina que siempre habia sido recibida con frio y
amena/adur silencio por el puebio de Madrid, durante el ministerio
de Totrnv, fué D.~!amada por el pueblo con gran entusiasmo en
0U!lDtCl 1'\Jalllizábal reemplazó á Torello. Tanta era su popularidad.


Feicri': COl! ella, Mendizábal decretó una quinta de 100,000
homl)J\'" < n:;c'] ta:' para ello con el voto de ¡as Cortes: su medida
'-'fa ikgal, J no obstante, aunque no tenia fuerza moral, la lIe-




'uEt l:LTDIO BORRO,\¡ DE ESPA~L 149
1 á 1- ' • J d . . h " 'd' Vo caIJo con ura regu,aLJa . y F¿C,S,8:'\ que ubWúUJ euVl la-


do ILs 6obii~rn()S mas fllertes, en el sentido que vulgarmer;te
se dé á esta palabra. El Estamento aprobó la quinta cuando ya e:;;-
taba en vías de cjecucion.


AqueHa qninta, la mas numerosa que en España se hizo, no d!'-
bia sin emba:'go prcJucir por compléto Iús resultados qUe el mini s-
tfO rcvolLió:JIlario se ptoponia, porque carecia df~ los recursos n:¿ ..
tesa tÍo:.: para sacar partido de fuerza tan considerable. Produjo la
qUÍlJta (l[]O~ sesenta mil llOmbl'es efectivos, mus de vebte se rcmi-
díerui, con d¡nl;fQ y los dem12 :k:~'Jrtarofl. Desde entoLices ja supe-
rioridad numérica del pjércH~! lit¡eral sDbre el carlista fué bastaLte
consideral;Ie, para que el éxito de la lucha no fuera dudoso.


VII!.


Cada ¡jiu Jlel:dizibal ptGpü[¡ia y IJI'oc!dillaba uoa iJue',:a me-
dida qnE, llenaba de contlanza f1 la nadan. Hoy apareciu en la Ga-
ceta un pfcgrama resolviendo precarias dificultades en alguu ramo;
al otro día coni'eria dignos empieos á hombres populares y par tiJa-
rl'os r'l't~rri:·l"o~ d:o la ';~)·':~tad hl",! ":' 0'0 (¡)"J'~o;~a P"l"f,·ox MI' roa u,_" •. Ll.)..':;,...... H1 CA. ,Uli-\.ov L" •• d . .u, \¿U i C!} u.Ulv,.l. u: ,
Infante, Lopez Baños, y otrüs; mas tarde reorgonizaba la r;:.ú-
lía urbana cO[jvirtiéndola en la Guardia nacionaL Tambien dispuso
que se reunieran las Cortes el 16 de noviemDre con objeto de revi-
sar el Estatuto real, y asegurar de una manera estable el entero
cumplimiento de las antig;'.:as leyes fundamentales de la monarquía,
descIlvolvicndo los principios de gobierno contenidos en la exposi-
cion de 14 de setiembre y constituyendo definitivamente la gran so-
ciedad española. Suprimió la superintendencia general de policía;
previno á los gobernadores civiles que diesen á la libertad de im-
prenta la mayor latitud que las leyes concediesen; rebajó á ia udlad
el precio del porte de periódicos; aumentó con muchos miles las tro-
pas liberales; creó un establecimiento de inválidos y un colegio para
la educacion de las huérfanas de los que muriesen en la lucha con
los carlistas.


Seria prolijo enumerar todas las reformas y mejoras que el gran
patriota Mendizábal se proponia llevar á cabo, y de las :cuales vió
realizadas gran parte. Expidió un reglamento provisional para la
legislacion relativa á la real Hacienda; suprimió las onerosas y ni-


TOllO l. !O




150 HISTORIA DEL REINADO
mi3.s cartas de seguridad que se exigian rara salir á corta distancia
del punto de residencia; creó una comision para la enseñanza yar-
reglo de la medicina entonces tan rutinaria en general; estableció
;:n colegio científico preparatorio para las carreras de ingenier~s
geógrafos de caminos, de canales, de minas, de montes y plantíos:
hizo desarrollar la instruccion elemental; abolió del todo las prue-
has de nobleza que aun eran exigidas para ingresar en varios co-
legios, y mandó que los estudiantes de las universidades dejasen el
antiguo traje de sotana y manteo.


No se crea que en sus refoJrmas se olvidase del clero, apoyo, fo--
mento y sosl.en de la reaccion en España en aquella como en
otras épocas. El clero habia sido el primero en alzarse para de·-
fender al estúpido don Carlos; y era en aquel entonc.es el mas per-
tiílaz ddensor del oscurantismo y de la opresion despótica de la mo-
n~rqu¡a absoluta. As¡ es como Mendizábal en sus altas miras de
acabar con todo cuanto se oponia al engrandecimiento ó regenera-
do!! d'2 nuestrn patria, y queriendo satisfacer el espíritu. nacional
;.; d" rec:amaba CO;} ü:si:3teneia la d0<:trn.cci(lfl dI' fnda '·é!p(,r<l. de!
q'ogreso, declaró extingnidas lodas las órd(~pc" r¡F)n{~stir;;L; t,mtc de
h;Jmbres como de mujeres, si bien desgraciadamente exceptuó al-
gimas, y suprimió la mayor parte de los conventos.


Dispuso que los obispos se abstuviesen de dar dimisorias y con-
ferir órdenes mayores bajo ninguo títlllo ni por Dingun motivo ni


dtd > fi" ". p;etexti, CO~) ma:3 a o e no prOVlj!:f Den:, ctOs SJ!1(l en cF~ngo.s
que hubiesen acreditad\) su buena c·:;;;dni:b.: su adhpsi,¡, al le-


. .


,,-¡timo .-rol)i'"tL ,\fe:.¡diz!l.bct ) c¡;m1C> ¡,r-:,'-"!)' u-1¡r'ho (lQ~anJ¡r¡,'~tjl6 ¡'o;:. e t:> JI- V .... ¡.... .... (.'.',. _ .J .' ..... _ ..... 10...: .)" ,J._.~. lJ ... · j • _
c·I:lr.~iDS·)>: bi~·Üi'.S ,~(. f"aibs F ,~(\ "v·:;;"q .-:(,,·,~hi)()".)tldo '-n ",,-,.,. 1,-,


o o.....i. '- , ....... • v -' '-"'. I ~ , "" ; '--i vaL. ,,).J: J t..."c..'., ',( '.'>' ~"" o.. lj ~A. ~J; ~. ~-,' ..... c.


Hacienda pública. en sit.uaci;/ll lliUy precarit en aquel ,,:nt,y,c,'S; ;Q2';
nj pr;r él,,;, p'ld;1 r"s'-'-;n'-¡"'" ti t.-.r1l'lS 1"" "x;rrr-n"'a- q'uP ]"'I'I¡!lr: 1ub" !', .~ '. v ... ·lJ t " u ... e-o- .. \ ..d ~·Jau. ... .íu.v ;...JJ tb· ..... t!lt~ ~ .. ' .. ~ • ./ uLU U. re:.,
baClOD.


El ministerio l\Iendizál.n:. fué d pri¡;;erü liberol y f¡anel'.¡;le¡;~e
el)llsU;,¡clonal que hubo e~l el reinad::- de :s"tbd de IhrDOQ; pi:ro Dé-·
tese que fué impuesto á la reine. Ci'lsti:m p:!r).a r(jY')h~eicn '¡Trne_do .
ra, que las sonrisas halagüeñas COl:: qu;: b recibidO] emn falsas, "
que para librarse de él no dejó de GJ:Jspír¿c' ~esd¡:: ;:~r ¡:'l':m~í di¿.
Hast3. el entusiasmo que desperló en el puetio la er:tn:df'. i.L ~Lr:··
d:7á1nl. dI> los lib.,,·,,1.-.\: ... " ''1'¡ ",c,rlar art;';:";¡/'a1-a >'.' ,.,0)'" - e-.


", .. .u ;.I.,.l..,~,;¡ v.L ... ¡;. ,,1\\1 ... 'u ~..IU v P -J."-..', C ...... .l;V¡ ....... i... 1;... •• r\.t ... ' ,-"L •. '"-, .: ,.J,~
'Hiio Vas ,1"j;')';'05 fr:Ü1.'·'(!l h Y)d," 1"~\'-0 c·o1-",,, !"-"¡'¡'a ¡l .. ! ".'"


, ... .i ~,~_ ~ L.I./. f \., ,-, (..\." ~ ....... U 1 : ""~ K. ~ u. ;::¡ 1.) ~ '-' • U. .( lJ;. ( .. , ~.i ~,\."" '* '-~ ~ i .~
nistro 11 i"1'''1'-1;:l1 '¡;'tOI,-¡','J,," "".rt·-,,,·-- ..,(.- ,- ..... '. . 1


, t..¡1 ...... tU;,.'-"-C) JL':'Y ... 1...11. ."1,. ..... .fU '\..-l.l..i.,.).~ l!U,-.' U'~J ,,\.....: . _~ •. ~,;; .....




DEL ULTnW BORBON DE ESPÁ"A. 151
«(No CUIYJ eil su ministerio, al sistema de Hacienda de España,


ni á la administraeion en general, mejora alguna fundamental y du-
:':jdera; pues todo siguió antes y des pues con el laberinto arremo-
!inado de troriezns y arbitrios donde SJ estrelló la voluntad de Me:\-
dizábal; fué girando en derredor de las dificultades, en vez de asa.l-
tarlas ti hs clans C0n aquella pujanza arrolladora que lo allanaba
todo. No tuvo el arrojo de ir descargando hachaz0s reformadore~ á
diestro y siuiestr!) sobre esta hidra de desconciertos que se apellida
minist~\:<¡o de Hacii:nda; DO se entonó al subido temple que se re-
quiere para terraplenar un carril cenagoso por donde se va mas y
"}as at3s-::all'fo la B:spafía pnr tantos siglos. ni mucho menos al-
'lanzó á romper con ímpetus sublimes para sentar los cimientos de
una administracioIl atinada, expedita y briosa. Comprendió Mendi-
zábal, en mi concepto, cuanto habia de ejecutar; pero le faltaron el
iiempo, el atrevimiento y la inteligencia suma que se requerían.


)MoslíÓ indudablemente Mendizábal cualidades de que carecie-
ron sus predecesores; á saber: la fe viva en el porvenir del pais;
un desprendimiento sin límites por la causa de la libertad, un amor
acendrado á la dignidad de la nacion y un ímpetu entrañable en
pos del rumbo progresivo y aun revolucionario, á trueque de alcan-
7,ar las rí'fDfmas que estaba pidiendo la situacion de Espai'ía; como
igualmente suma tolerancia é hidalga generosidad con sus contra-
rios, y en fin, un desinterés personal que en todo tiempo y lugar le
ha hecho sacrificar sus propios intereses á los de su patria; lleván-
dolo hasta el pnnto de no sacar de sus varios ministerios ni siquie-
ra una condecoracion.)


Entre muchos hechos que podríamos citar en apoyo de lo que
Reabamos de c0piar, nos contentaremos con el siguiente. La Gace-
ta del 5 de diciembre de 1835 dice aSÍ:


(Señora:


)Acabo de saber que, como superintendente general de Hacien-
da, me corresponde la cuarta parte de los comisos en las aduanas
de Ultramar. Pocas son mis necesidades, y muchísimas las del era-
rio, y así suplico á V. M. que se sirva aplicar á las urgencias de la
guerra cuanto me pueda pertenecer en razon de los derechos refe-
ridos.


J. A. Mendizábal.»




15! HISTORIA DEL REINADO
Todo impulso natural y voluntario era en Mendizábal gallardo


y patriótico, y su ardiente fantasía le permitía adelantarse con te-
son, haciendo heroiCidades. Su instinto le encaminaban siempre al
acierto, y si DO lo realizaba, consistia en que causas exteriores, in-
flujos alevosos, ó yerros de su imaginacioD le extraviaban.




CAPiTULO XIV,


SUMARIO


Obsla~ulo~ '1')(' ,p IJPW;)l'l'u¡,¡ ;'1 ];¡ mart'lla de :\h'ndizúha! n¡-:Il'; mira, di' f('1"'IJI''';1I '1,
patria.-Manitics¡o dI' la r('ina¡:olH'rnadora.-OJ¡¡:(·nc· :\lelldizrihalik la~ Corles u


'
,


"o10 de cOllfianza,-Oposicioll J,'l partido !IIoderado á la polilica de i\Telldizúhal.-
Rar!¡<Jridat!es (,olllt:li,la, Jlor lo.; f¡¡ecio,os rn Calallliia, y l'I'IJI'C'sali;¡,; I'n la cilld:1!I(·j;,
de Barcelona.-Casli¡w Milia los dl'''manesde ¡',;la "inda,!.


1.


En el capítulo anterior hemos dicho que MendizábaJ habia hecho
dar un gran paso á la libertad en España, y debemos afiadir que
con sus regeneradoras reformas y disposiciones, la arrancó del
marasmo á que la habian sumergíao Cristina y sus agentes reaccio-
narios, defensores obcecados del despotismo y de la ignorancia, á
cuya sombra querian dominar y ser los únicos que pudiesen satis-
facer sus caprichos y pasiones, sacrificando al pobre pueblo entre-
gado á la miseria y á la degradacion.


¿Por qué la Hegel] te no quiso comprender que sus verdaderos in-
tereses y los de su hija, así como los de la nacion, estaban mejor
en las manos del partido liberal representado por Mendizábal, que
en las de los enemigos de la libertad y del pueblo? ¿Por qué no se
Líen tificó con el partido progresista que era el partido nacional, la
gran fuerza del pais legalmente constituido, y con el cual hubiera
acabado sin duda con la lucha fratricida provocada por el poder ne-
gro y algunos fanáticos y criminales, dando á Espafia días de feli-




154 HISTORIA DEL REINADO
cidad y ventura en vez de ruina y miseria? Tenacidad fatal que sc¡"
5e explica p'jr el empeño en sostener la tiránica opresion contra e:
pueblo y explotarlo como si fuese de su propiedad particular'.


Mendizábal entre tanto, á pesar de lo espinoso de su tarea, iha
IJrillandn los obstáculos que se oponían á su maícha en la regcn r,-
mcion y en~! progreso de su patria. En 16 de noviembre dispu",;
que se abries2 la segunda legislatura de las Cortes convocadas e 11
sujecüm al Estatuto real. La reina gobernadora dijG á los Estame
tos reunidos: (Tres proyectos de los mas importantes se presenta--
rán á vuestra deliberacion: el de cleccioues, base de! gobierno j,;-,
presentativo; el de libertad de imprenta, que es su alma, y el de !a
t'esponsabilidJ.d ministerial, que es su complemento, asegurando y
al mismo tiempo haciendo compatibles la inviolabilidad del monarr.a
y los derechos de la nacion;) y además de otras proposiciones
muy satisfactorias para él partido liberal que debian someterse á la
discusion y ddibcracion de las Cortes, concluía el manifiesto Cki
estas importailtes palabras: «El gubierno representativo es el que
mas S011viCDl; á )a civilizacion actual: mi intencion es que esta Q,,-
cion, tan digna de ser libre y feliz, goce de las libertades que enla-
Jan de aq lL:: I régimeu, unidas al órden público, condiciol1 necesa-
ria de toda sociedad humana.)


Fácil es de comprender que Cristina no daba este manifiesto ó
discurso de abertura que le valió el hermoso dictado de madre del
pueblo, por Dropia voluntad, sino precisada por las circunstancias
y para evitar los peligros que en aquellos momentos corriera
,}brandr¡ de otro modo. Si antes ó después hubiese dictado en fav;!f
,le 11 l:berta.:l alguna disposicion que estuviese oc acuerno con su
00nducta en aquellas circunstancias, diríamos que ohró lealmente
,~n aquel acto; pero como no fué así, debemos dudar de la sincerídüd
de sus palabras, con tanto mas motivo, cuanto que siempre prc-
curó hacer lo contrario de lo que le propuso Mendizábal. Sin en:-
bargo el manifiesto abundaba en tales promesas de libertad, que
todos los liberales abrigaron esperanzas de triunfo y gloria pa"a
l3:spaña.


Tan acertadas fueron las medidas que desde su entrada en el po-
d~r habia dictado Mendizábal, que todos las aplaudian, lo mismo
'lue su talento y lealtad, hasta el punto de tener el pueblo la esp;-
ranza de que él levantaria España de su ruina, concluyendo la
guerra provocada por los carlistas.




DEL Lumo HORBON DE ESP A~A. 155
Cuando á fines de diciembre solicitó Mendizábal el voto de con-


fianza, se apresuraron los dos Estamectos ti aprobarlo por una gran
¡rayaría de votos, conociendo sin duda las altas miras dd ministre:.
(~Ile lo solicitaba, y el apoyo que dicho voto podria prestar al
hombre que siemFe habia avanzado firme, leal y resuelto por la
sp,nda de la libertad y del progreso. En prueba de lo que acaba--
FIOS de decir transcribimos algunas frases de este bill de indemni-
dad: «Se JutDriza al gobierno de S. M. para que pueda continua"
recaudando en el año próximo de 1836 las rentas, contribuciones
y tributos señalados en la ley de 26 de mayo último, y rara que
Fi,i allerar los tipos esenciales de ellos, pueda hacer por via de en-
s~:yo las variaciones que estime C'JDvEuientes en el sistema de ad--
ministrados y exigirlos, con el objeto de aumentar sus valores y
(;isminuir en lo posible las trabas y perjuicios q~le causan á lo~
c:ntribuyentes y al tráfico, aplicando sus productOt: ~ los gastos de~
Estado que podrán se!' disminuidos, pero no aume;~tados,--Se au-
turiza igualmente al gobierno de S. M. para qur pw:da pl';poreio .
h;rsc cuau tos recursos y medios sean necesarios á la mas C(\ll)
pletrl asistencia de la fuerza armuuí.i y al log;'o fLl ,:lto ohjet~ d:'
iJcner un breve término á la guerra interior, per~; :·:iü ;)oder busca r
ni tomar estos medios en nuevos empréstitos ni en la distraccion d('
>3 bienes del Estado, que estén destinados ó rn adehwte se desti--
IH:il á la consolidacion y amortizacion de la deuda pública; ante\;
hi:3n procurará asegurar y mejorar la suerte de todos los acreedores
de la naeion.))


Si bien esta aulorizacio!1 no podia por su eSencia dar ¡;fánJes ~.
:j.;]ísim0s resultados, prueba DO obstante el agrado con que el par-
ti~o liberal aceptaba las proposiciones de Mend¡zába', al que crei
capaz de dar solucinn á las cuestiones mas difíciles que en tan aza,
TGSa época podian pressntarse. Este voto daba al gobierno una
fU'3rza moral que necesariamente habia de influir ('o los ánimos d
amigos y enemigos de la libertad y progreso de los españoles.


n.


Eu los primero~ dias del año 1836 presentó MenJizábal á :,~S Co:'
tes el dictámen que sobre ley electoral meditaba. d.;sdc ;uud:o tieL.
po, con el objeto de conciliar las opiniones encüotracias qUe ~e blh




la6 HISTORIA DEL REINADO
biun (:mWdc; en diferent.es ocasiones por los pl"Ohombres de ambos
pa,.tidos; piro Martinez de la Rosa, Toreno y Perpiñá, que eran de!
partido moderado, se opusieron tenazmente al dictámcn, proillo-
viendo el desórden y el escándalo en aquella discusion y produciendo
recelos, odios, descontento y enemistaues entre los dos partidos,
destruyrnGo con esto los planes patrióticos y conciliadores de Men-
dizábaL Los principales jefes del partido liberal aconsejaron á este
ipie diso:vi<~~(lil und5 Cortes en las que se manifestaba tal espírItu
de c()ntad¡(~c¡on encaminado solo á perturbar los negocios é in-
'errulllpir la noble carrera que habia emprendido. Mcndizábal,
midiendo á ios demás por su talla, no quería acceder á esta peti-
CiOD, creyendo que todo el escándalo producido era efecto de
mera discusion promovida con sanas intenciones, no considerán-
dolo como plan para derribar el gabinete; mas tanto in~istie­
ron sus amigos en demostrarle la inconveniencia de continuar le-
gislando unas Cortes en que cundía tal espíritu de perturbacion y
animosidad eDCU hiertas, que al fin se determinó á presentar la pe-
dida rlisnlueion. publicando al mismo tiempo la convocatoria de
otras pam el próximo 2~ de marzo. La conducta del ministerio
fué aplaudida vivamente por el pueblo, exceptuando á Jos enemigos
de la Jibrrtad que sufrieron con despecho tal determinacion que les
impedía sembrar la zizaña en el campo político.


Los reaccionarios, en aquella ocasíon como en otras mil, dieron
pruebas patentes de que para ellos, antes que la salvacion de la
patria está el interés personal, antes que la tranquilidad pública
d logro de su ambicion, y antes que todo ellos y solo eUos.


A pesar de que en la volcánica imaginacion de Mendizábal se
babia forjado la destruccion del bando absolutista para antes de seis
meses, no dejó la guerra civil de continuar con la misma bravura.
Era difícil, fin y difícil destruir el espíritu reaccionario de los que
con la bandera de «morir por el altar y el trono» cometian infinidad
de crímenes sin con tar con el de continuar la lucha fratricida que
ellos habian provocado. Con todo, el ejército del Norte habia logrado
por este tiempo grandes victorias contra las facciones de D. Carlos.
Pero en los demás focos carlistas iban entrando nuevos fanáticos á
medida que en las provincias del Norte el general Córdoba batía y
derrotaba las huestes reaccionarias.




DEL "CLIma 1lO1UWN DE ESPA~ L 157


III.


tos carlistas babian escogido en Cataiuña el templo de Nuestra
"I.[¡ül'li d:::l HiJrt, situado en una montaña escabrosa, para hospital
: depósito de prisioneros, porque la aspereza de aquella montaña,
:~ :;vúnuc;sc entre otras no menos inac:cesibles que ella, les ponia al
(L.,rlgO de touo ataque. Pero don Francisco Espoz y Mina, capitan
,;tneral de Cataluña, logró colocar frente de aquella religiosa forti-
~l~aeiu[j, uespues de vencidos mil obstáculos, varias piezas en ba-
teja. Al verse los facciosos atacados de aquelia manera tan resuelta,
4tiÍsiCt'\JU aterrorizar á las fuerzas liberaies, fusilando á treinta y tres
prisioneros con todos los oficiales que tenian encerrados en el tem-
, "t el 1 d' d . , , d VO, prcclJ)¡ anuo luego sus ca averes, que ro ailCiu y o.estrolau ose


1:!.)rrorosamenk por las hreñas fuera;! á jJMar á lo:s piés de los si-
li'idore.s; p,lfO como en di' espr-rar r;onsig¡¡;erüü lü úüulcario: irritar


. /'.~,¡r-· 'ID'.< ;p~;.-: H í.") 1','\;;" ~l;~.'(_¡ .,. 1:.". !,-.,: {' '"~o .)~ 1 ,;'··~·l v e'·1 Jo~
'L,,,.,' : '~.'~'.eu ".' .v. ,.,¡ .. \lt:.. :.''';lc:','~'"~'"U Ce. ,~l jiu·.i.: ti J L :i
~. :<;aL" t¡liL L¡;jJU,JU sú.bido al prvj.),o ti¡:lliPO que dos cumpañías
J:l ejército y nacionaI::s habian sid;; sorprendidas y asesinadas por
.' f' '1' . e . 11 ' . .' • E 1
,d.: :(1.1r0"' Lll;ClOS,)S ... ns!uny yaba erm jUniO a. 1sparraguera, so O
. :¡.)l!\llvU venganza.


r:.J ~'-~.; .2;·ll'C;J;.::~ ~1t~ 13. ~,~ j"::lJ'2~d .~,_ ~;Ji.\;.;-~rtJ~.l.J. hdbHi a]gullos pri-·
",) ~!}~~, .. ,t~t:~~:(., ) (~.·j()rQ:·.cidv ,~l pueL~o }JVJ: la noticia de jos ase-
."H· .~ ,¡: ",~ ,;i 1c';; fü.~~0::; H1 Nlie3~ra SefíJra dei Hort y


.' ,..... , . 'lo· 'o' IDU


.>j_' ('(~ ,:. ~ ';'J:~, .J.i¡;':; 'ftie a;i! '~'CJJgao¿a; B.:iCu J s -
) -'~ .~.~ tj'¡~:;J.ú ;_:;.\ti~~.-,~\·~i¡JD, ;;(~1tó J',_:ú~,tü J;] ~a ¡;L).¿~~ y rf~i1é,Lico,asc­
:,:.j :1 ~V<'. :.;~;.;:;.'.\.1' r.L .;:,:,1]'.1 csl.ab;.;u prisio¡¡¡.;¡\'S; ]0 1lJ¡S1li0 verifi-
:; :l; \ ,'L,X.~,-,,~, ·X\· th}J~;lllJ:; ;jeja¡' de i'é¡Jl U;JÚ( esivs actl)S y mu-
.::1.; ..• H.,,,) .. : :: :i~ ~Li1':~d Jl'~C;¡L.::·Jatla d. 1fr<iilCar ue lus camas lA
~0~ cnfei'ülü3 carlistas que habia en el hospital para asesinarlos, por-


nollcia de
TOMO 1.




158 HISTORIA DEL REINADO
tal perturbacion y tales desmanes; castigó de una manera enérgica
y ejemplar á los que eran considerados corno cabezas de los asesi-
natos, siendo tarnbien condenado el batallon llamado de la blusa á
salir á campaña por haber recaido sobre él gran parte de la culpa
de los sucesos ocurridos en la capital del principado.


IV.


El gobierno no merece ningun cargo por semejantes aconteci-
mientos, como parece quieren hacérselos algunos de sus contrarios;
primero. porque toda su atencion en aquellos momentos la tenia fija
en la ley electoral, en vista de que él Estamento al discutirla manifes-
taba' cierlas ideas retrógradas, queriendo conferir tan solo á la aris-
tocracia el derecho de votacion y postergando el talento, la. clase
media y el pueblo, y poniéndose abiertamente en contradiccion con
las promesas que el gobierno habia hecho á la nacioo, de fOfmar
una ley electoral, mas popular que la que regia á la sazon; y segun-
do, porque el gabinete tenia suma confianza en la autoridad de Ca-
taluña, y estaba en la conviccion de que no quedarian impunes se-
mejantes atentados, como en efect") no quedaron.




CAPITULO XV.


SUMARIO.


Elil,'U-CZ dc rrcnr,o, tlrl mini,l¡'rio ,rpndiz,íbal.-Dr,;nIllOrliz¡]eioll ecll'siústíea.-Su-
prc,..;joll illCOlllplela é incoll\ eui"ll!e lle la,,; comunidades rcligio,;as.-.\umcnlan las
hWl,jolll" carli"la"-(;rall(Je,, bClIclicios de lo" compraJore" de }Jicnc:,; llacionaks.
-Di,id"III'i;).; ('U[I'I' ,r,'ntliz,'lkd /; l,;[¡'¡riz,-~llll\: ""k Ji ¡,o¡]l'r.-Ol'lg:,'lI ,le la ')f-
¡:;<llli¡<l('ioll del p:ll'lido modrrado.-.\p0:,tasía de ¡-Ull'iz, y dcscllgaiíos que r,·,'i-
hiá.-Cómo fabeaba Cristina el :;i,tcma purlamelltario.


1.


MendizábaI pUSO á disposicion de los Ayuntamientos durante un
período de veinte años los conventos suprimidos para que les dieran
un uso útil á la poblacion, y respecto á sus bienes restableció la ley
de desamortizaciou de la época constituciünul precedente, por la que
debían venderse á pagar en veinte años. Tan cuantiosos eran Jos
bienes de los con V,3n tas, que á pesar de haberse vendido la mayor
parte muy baratos en aquella época en que la desconfian:::a retraía
á íos compradores, ha producido cerca de tres mil millones de reales.


Habia tambien Mendizábíll hecho una llamada al patriotismo de
Jos liberales pidiéndole donativos volnn tarios que se elevaron á una
treintena de millones de reales.


A pesar de las reformas de Mendizábal, y de los donativos vo-
luntarios, los recursos escaseaban basta el punto de no poder sa-
tisfacer las apremiantes necesidades del ejército, y de las naciones
extranjeras.




160 HISTORIA bEL REINADO
El 5 de marzo, se declararon en estado de redencion todos 11)5


censos, imposiciones y cargas de cualquiera e¡;:pecie y naturaleza
pertenecientes á las comunidades religiosas de varones ó de hem-
bras, y tres dias despues se publicó el decreto suprimiendo defini-
tivamente dichas corporaciones.


La medida no era, sin embargo, absoluta como debió ser, puesto
que se exceptuaban los colegios llamados de misiones para las provin-
cias de Asia, los conventos de los hospitalarios de San Juan de Dios
y las casas de clérigos de las Escuelas pías, además de los conven-
tos de monjas que tuvieran mas de veinte religiosas profesas.


n.


Caido despues Mendizábal, los moderados dejaron sin cumpli-·
miento la ley en lo que se referia á las religiosas, de manera que
no solo no se cerraron los C0nventos en que hubiera menos de
veinte, sino que se aumentaron en algunas partes.


Estas medidas por una parte no satisfacían completamente la üpi~
nion pública liberal, y por otra echaban leña á la brgnera de la
rebelioD carlista.


Los frailes habian hecho de sus conventos focos de rebelion; pero
expulsados de los conventos y sin recursos la mayor partf', fueron
mas faccioses que cuando ti~nian algo que conservar.


No somos nosotros Jos primeros que hemos cODdf'nado la mane-
ra con que se llevó á cabo la !'upresion de las comtlDidades religio-
sas, y ya en otra obra tuvimos ocasion de decir lo qi.:e á nuestro
juicio, lo mismo que al de estadistas respetabilísimos, pudo hacerse
en asunto tan grave.


Ya hemos visto en dro capítulo los miles de millones que han
costado á la nacion las pensiones de los religiosos y de las religio-
sas enclaustradas y exclaustradas desde 1836; pues bien, todo esto
se hubiera economizado si se repartiera entre los frailes y monjas
profesos, que poblaban los conventos, la parte de sus bienes nece-
saria para asegurarles una renta aunque fuese doble que la que co--
mo pension les está pagando la nacion toda vía. Haciéndolo así, no
solo la nacion hubiera economizado los miles de millones que ha
costado, cuesta y costará el sostenimiento de los religiosos y reli-
giosas enclaustrados y exclaustrados, SiDO que convertidos en pro-




DEL úLTIMO ROlUION DE ESl'A ÑA. 161
pietarios de bienes que antes solo usufructuaban, hubieran mirado
con mucha mas indiferencia la causa de don Carlos, y coa menos
antipatía la de la revolucion liberaL El Erario ganada además in-'
mediatamente una gran masa de propiedad Imponible.


No solo de esta manera se creaban intereses nuevos favCJrables á
la causa de la libertad, sino que en la misma proporcion se amen-
guaba el número de los interesados en el triunfo de las huestes de
don Carlos.


Por otra parte, la desamortizacion tal como se llevó á cabo, solo
producía á medias los efectos que de ella se esperaLan. En medio de
la zozobra é incertidumbre de !a guerra civil, retraidos los capil!',-
les, no habiendo concurrencia para las licitaciones, cuadrillas de
a.caparadores insolentes dominaban las subastas, y compraban por
un pedazo de pan) en perjuicio del Estado, bienes inmensos casi dé
balde y hasta por nada, pues hubo muchísimos que paga,ron C~H1
la décima parte de las rentas que les producian Ja5 propiedades tap,
malamente adquiridas.


IIL


Con la mayor parte de estos compradores de bienes r:acic\nabs se
creó una nueva aristocracia que debiendo su fortuna á la rsvo!ucioll
renegó de ella, pasando de liberal exaltada á moderada, y retroce'
diendo luego hasta el neo-catolicismo.


Bajo el punto de vista material puede decirse que el restableci-
miento del régimen constitucional, y la guerra civil proíLovida por
Jos carlistas, aprovechó mas que á nadie, á los compradores de
bienes nacionales, quienes despues de adquirir casi de balde la
propiedad, pagadera en veinte años, han visto aumentar cada dia
su valor, hasta el punto de producir hoy de renta anual, diez (: doce
veces mas que el desembolso que hicieron para adquirirla.


Difícilmente podrá el lector formarse idea del valor real de los
bienes poseidos por las corporaciones religiosas al quedar supri-
midas al principio de 1836; basta decir que el valor de lo Vf~ndi­
do hasta 18i9, á pesar de lo bajo de las tasaciones, ascendía á
~14.1(j6,8'19 reales, que con 35,000 mHlones de censos y foros
redimidos, hacen ~un total de mas de 3,600 millones. Esto no
impedía que aun quedasen por vender, al emprender de nuevo




162 HISTORiA DEL REINADO
la desamortizacion en 1855, procedentes del clero regular, 1 ~, 711
fincas rústicas y urbanas y 71,600 censos y foros, de Jos que se
vendieron, hasta la suspension de las ventas de bienes nac,ionales
en 1856,3,1'23 fincas, redimiéndose 15,4.68 censos y foros, que-
dando en dicha fecha por vender 9,588 fincas, y 62, 1i32 censos y
foros por redimir.


Las cifras precedentes revelan la gran revolucion económica y
social operada en España por la desamürtizacion de los bienes de
manos muertas, que habiendo empezi)do por la venta de los bienes
de las corporaciones religiosas, ha continuado, como veremos mas
adelante, poniendo en cireulacion muchos miles de millones perte-
necientes á la Iglesia, al Estado, á las corporaciones civiles y á los
propios y comunes.


IV.


~l nuevo Estamento reunido por Mendilábal se componia d¿ libe·
rales avanzados; menos uno, ninguno de los que h'lbian votado con-
tra la ley eíectora! fué reelegido: en cambio volvier'.H1 al parlamen·
to todos los que lo votaron. Todo el mundo al ver el resultado de
hs elecciones esperaba ver un parlamento unánime, y no obstante
la discordia no ta¡"dó en introducirse en sus filas. Contra todo lo que
podia preverse, Istúriz, antiguo amigo de Mendiz/bal, conspirador
radical d':sd:..: principios del siglo, que se habia hecho notable por
su:.; '/ot.)S en las COfteS de 1822, emigrado en 1823, ambos de la
Lwta de ILyona en 1830, opuesto á la política rnod:..:rada del conde
TJ:eno en el pi'il~ler Estamento, y presidente de la mesa pl'IJVisional
del última, Istúriz habia sido siempre amigo de Mendizábal, y
sin embargo, repentinamente se revolvió contra él, á pesar de que le
habia ofrecido enca,ecidamente la cartera de Estado.


Ni en tonces ni despues se ha sabido la causa que desacreditó á
Islúriz entre sus compañ~ros en los días que mediaron entre el 17
y 22de marzo, pero lo cierto es que en la primera de estas fechas
fué elegido por unanimidad presidente interino, y en la seg:lnda Jo
excluyeron quedand.o el quinto en el número de votos. Posible es
que se d;:scubrieran algunos secretos de Istúriz con la reaccion; de
t,)dos mo\lo;;, lstúriz desde aquel momento se colocó al frente de la
oposicion.




DEL ULTDlO BORBON DE 1SPAÑA. 163
Al ver Meo:iizábal la cúnducta ele su antiguo amig0 y corrr'Ji-


gionarir) Pi¡lítico, lo apostrofó desde la tribuna como se m~l'ccia< {s-
túriz le re'pondió con I1critud, y el resulu\do fué un Llesaría h pistG-
la, (le! que ambos contendientes salieron ilesos aunque con bona,


Desde aquel dia se deslindaron perfectamente los dos CUTIpOS, li.~
befal y reaccionario, dentro de las filas del gran partido monárqui-
co constitucional, sin que hasta ahora se hayan reconciliado.


La mano de la reina Cristina no pudo menos de andar en aquella
tramoya que apoyó eficazmente Luis Felipe, el rey ciudadano, y
que, rlr~vandl1 ti [stúriz al poder, fué el orígen de la organizac1(\11
del que se llamó entonces partido monerado.


v.


Jllzg~ndD la conducta de Tslúriz cnlliO tránsfuga del partido Fh:>
ral, dice d hisloriB0or c\')nfemporánen antes citado:


«No cabe explicar COl] el discurso la conducta de ístúriz en aque~
l/a ocasioD.


»Ansiaha ser el primer ministro.»
No drsdecia de su talento tamaña ambiciono ¿Pero por qué no to-


maba parte en el gabinete con sus amigos políticos? Mendizábal,
que e~taba abrumado, y que solo lo presidia interinamente, hubiera
dejado á !stúriz el puesto de buena gana. Así lo manifestó en pre-
sencia de TsllÍriz sin que este lo desmintiera.


¿No qneria tomar parte en un ministerio, en su concepto poco só-
lido y menos radical? Plles con combatirlo en este concepto, ponién-
dose al frer;te de la izquierda conseguia su objeto, siendo además
lógico con sus antecedentes.


En lng1.r de h::tber una oposicion parlamentaria y liberal, Istúriz
volvió la espalda al ministerio de Mendizábal, para derribarlo al
frente de los retrógrados.


¿Cuál debió ser el influjo fatal que determinó á Istúriz á renegar
de la conducta de toda su vida? ¿Fué á buscar ese influjo, ó este le
salió al encuentro? No cabe deslindarlo.


Los hechos probaron el Íntimo acuerdo de la reina gobernadora
y del :lpóstata, que, cuando menos se esperaba' de él, se constituyó
en cam peoo ~e ohjetos y de individuos, que babia combatido siem-
pre á todo trance.




164 HlSTORlA DEL REINADO


VL


A Istúriz le sucedió, en 1836, lo que á casi todos los apóstatas.
Los que 10 compraroD al verlo tan influyente en el bando liberal,
creyeron que arrastraria tras sí á una parte considerable de sus
correligionarios políticos á la política reaccionaria, y él se hizo la
ilusion de que la influencia que ejercía era tan personal, que sus
amigos le seguirian á doquiera que él fuese. El desengaño no se
hizo es~erar. La opinion pública le volvió la espalda y ahandonó á
Istúriz, que solo fué entre sus nuevos correligionarios un moderado
mas.


«Al sentar Istúriz el pié en el ca'llpo enemigo, dice Marliani.
quedó rematado. No podian menos de estrellarlo sus mismos ante-
cedentes arrebatándolo á un sinnúmero de sugestiones violentas,
á impulso oe otra oposicion igualmente recia, fundadamente en-
conada 00ntra una desercion imperdonable. Aquella exisl.encia efí-
mera y al arrimo de cimientos falsos, debía tener por paradero una
catástrofe,


»Cualesquiera que fuesen las relaciones entabladas entre Islúriz
y el partido moderado, las Cortes al negarle la presidencia, mani-
festaron que babia merecido su desconfianza. Aquel desaire decidió
del porvenir de Jstúrii, y lo que quizás no fue mas que una tramo-
ya paró en realidad. Lastimado con esta exclusion y al verse ya
rnflJquisto se puso en manos de los que lo habían comprometido.
Hahiil ~()rciliadl) al partido avanzado y presidido á las Cortes, y des-
merer,íó i'ntre ambos predicamentos para ponerse al frente de una
opo~icii\l') retrógrada de doce ó catorce votos.»)


De esta manera se formó contra Mendizáballa oposicion moderada,
mientras que en sentido contrario se organizaba otra poderosa ca-
pitaneada por el conde de las Navas y don Joaquin María topez,
que perlian reformas radicales y la separacion de generales y em-
pleado~. cuya fidelidad á la eausa de la libertad les parecia du-
dosa.


:tlabia Mendizábal completado el gabinete dando el ministerio de
la Gu~rra á Rodil, el de Estado al conde de Almodóvar, y á don Jo-
sé Chac0ll el de Marina; quiso el ministerio satisfacer la opinion Ji-
hf'ral, rA~rt:'~pntada por una formidable minoría en las Cortes, se-




DEL GLTUIO BORJlON DE ESPAÑA. 165
j)(~r(ir,'!() de m3n,1(\~ ;mrortanfes i!Jgnnos generales de orígeD fealis-,
'l, entre Jos fjne s:: cardaha,; Q'icsada ('apilan gE'ncrüI de Madrid,
al r'nn·,h (~P Fzw,lrt'·' in<:!)n."fr", (YAf\O"',! (1", ;'lrar.lerl'~ V el r.nr:ln -li>
.- ,-'.,,-',.~! .!.", •• i"!;~I'-_' '·A, H '-, e '-.r.,'u , OC :\..lÜ;¡ '-- 11" Ulj a~ J ,~tAJDOt', Uu


San HOmf\D in<peelor de milicias [Jrovinciales¡ y propuso ¿ la reina
!l,obf1rnad0nl sn reemplazo.
Cri~tina, que estaba de acuerdo con Istúriz y comparsa, se negó á


las insinuaciones que Rodil le bizo en el Pardo el1 O de mayo, y no
~3f: ilJQstró mas propicia á las demandas posteriores de Mendizábal,
ni Él las de Alrnodóvar. El dia 12 Mendizábdl y Heroes ministro de
h. n"hi' r n:1ci r;n, volviernn ,d Fnrdo sin [w'jcr resul!.ado, y el13 Men-
riizáhJ.L Ri\di! y Alrnodóvar su presentarnQ á la reina gobernado~
fa dándole ~. escoger entre firmar el reemplazo de los generales Ó
sus dimisiours. Cristina tes dijo, despues de una conferencia de dos
horas. que no firmaría ni uno ni otras, y cuando el dla 15 volvió
el conde de Alrnodóvar al Pardo con ánimo de cchar el resto, co-
n1G suele drcirsp, ny0 rl~l la b¡ns de 1<:1 rfina la" siguientes palabras:


(( Ya es tarde; está elegido vuestro sucesor que espera su nom-
hrami,:,nto. »)


Preguntándole Almodóvar quién era el nuevo ministro, la reina
le (lijo que Isfúriz. El conde de Almodóvar sin replicar refrendó los
decr~t0s de los nombramientos, que eran Istúriz, para presidente y
ministro de Estado; el duque de Rivas para GobernacioDj Aguirre
Solarle que no aceptó y lo reemplazó Blanco para Hacienda; el ge-
neral Seoane, que DO acepló, para Guerra; Alcalá Galiano para
Marina, y Jaime Ayuso pa.ra Gracia y Justicia.


11.


El duque de Ribas habia sido hasta entonces entusiasta partida-
rio de Mendizábal, y recibió de él la gran cruz de Carlos 111, y la
presidencia del Estamento de próceres. A Galiano lo babia colocado
en el Consejo real, dando además á su hijo un empleo en el consejo
de Hacienda.


La reina Cristina empezaba falseando el sistema parlamentario,
al retirar su confianza á Mendizábal, apoyado por la mayoría de la
Cámara popular, y mostraba esta desconfianza justamente tratándose
de generales conocidos por sus opiniones absolutistas. Desde aquel
momen to Cristina dejó de ser reina de la nacion para capitanear un
solo partido.


TOlfO l.




CAPiTULO XliI.


SUMp.RIO.


(¡¡tima oji'ada ~olm' Menrliz;íhal y 8U~ prÍll('ipal('s enellligos.--,Ah~lIrda y ra-ln;!',l I'ií
lítica de lstúriz.-Su impopulal'idad.-Hc\olllciol1l':; en sentido líberal.-l'rodJ--
maciOll de la Constilur:ioll .. le un !'U ';'1'10" jlu;;to" y basta 1"'1' h :r0l':¡ ,1" h
(;ranja.-;;;u pl'oela¡uacioll pnr 1'1 ,1,oloj'·i'!H\.--O'''I'!'\':li'iplll''


1.


Ya hemos visto de qué manera los Estamentos habian manifes-
tando su oposicion al gobierno. Hasta entonces los enemigos de
Mendizábal no habian osado arrebatarle la gloria de regenerador di'
la España; pero á medida que los elementos rc(\ccionar!f)S se repu"
sieroll del golpe que habian reeibido, fraguaron mil maqt!inaeione~
é intrigas para desbaratar sus planes. Cristina estaba tambien de
acuerdo con los enemigos de este gran hombre, y así es que de aili
en adelante no pudo tao decididamente seguir el rumbo que se pro-
pusiera.


Por otra parte, no contentos los moderados con menguar el pres>
tigio de Mendizábal por todos Jos medios imaginables, continuaron
cada dia mas firmes en ]a oposicion, dando así pábulo á Jos absolu-
tistas que conociendo la debilidad de un ministerio tan combatido,
fomentaban ardientemente la guerra que iba tomando cada día un
aspecto mas formidable; y los facciosos empezaban á atreverse á co·
sas que hasta ent0nces no habían osado intentar. ta guerra, Trpr.··-
timos. iba tomando un aspecto formidable á prsa!' riel fkcidido apoyo








DEL m,TUlO 1l0RkON DE ESPAÑA. 167
tjue Francia é Inglaterra prestaron á la causa isabelina, apoyo que
l11 influencia de Mendizábal habia encontrado.


ll.


Llegada la eleccion de diputados á cortes triunfó en ellas el par-
tido liberal. Mendizábai fué elegido por siete diferentes provincias,
en tanw qu:; apeuas huLo un representante del partido moderado en
aquella legi~:'¡atura. Sin embargo, entre los mismos liberales se levan-
tó una fuerte oposiciüIl al ministerio, y los diputados Islúriz y Alcalá
Galiano, renegando de sus principios, cosa que no nos sorprende vien-
do á tantos otros resellarse por fines bastardos, y pasándose al bando
moderado que habla sido vencido completamente en aqueJIas elec-
ciones, se manifestaron abiertamente enemigos de MendizábaL Es-
tos dos hombres que tanto se babian distinguido en las filas del
partido liberal, sirvieron perfectamente á los moderados, y con in-
trigas y maquinaciones indignas lograron derribar del pedestal de
su gloria al ilustre Mendizábal; pero no pudieron lograr que cayese
ígnominiosamente como hubieran querido, antes bien salió Mendi-
zábal del poder rodeado de una auréola de popularidad que hasta
sus enemigcs envidiarían.


Ocho meses de mando necesitó el ilustre patricio para plantear
las bases de las reformas mas radicaies que hasta entonces se ha-
bían planteado en nuestra patria, si bien DO pudo salirse del estre-
cho círculo en que le tenia encerrado el Estatuto real. Todos los
hombres im parciales aseguran que Mendizábal habria reformado le-
galmente este Estatuto, subiendo desde él á la Conslitucion mas li-
beral.


Nos hemos detenido en el ministerio de Mendizábal para demos-
trar que Cristina apoyada lealmente en este hombre hubiera sin du-
da reformado el mal estadG de nuestra administracion y Hacieilda,
acabando con la lucha fratricida que cada dia iba tomando mayores
proporciones, con lo que no habriamos sufrido tanto tiempo los de-
plorables efectos de los ministerios que siguieron, y de tantos desas-
tres como han afligido á la península.




168 mSTOlUA DEl, nEI~ADO


111.


El ministerio lstúriz, representante del partido moderado, pro-
púsose consolida¡' y hacer estables las trascendentales refon;las ini-
ciadas por el anterior ministerio, y para ello se valió de los medios
contrarIOS, de la represion y del rigor para el restablecimiento del
órden y sosiego públicos, queriendo al mismo tiempo resucitar las
antiguas leyes de la monarquía. Transcribiremos algunas palabras
de su programa dado en forma de circular:


«No descuidarán los ministros aconsejar á S. M. que se empren-
dan, prosigan y lleven á cabo grandes reformas: pero cuantas em-
prendieren j siguieren ó terminaren, todas deben buscarse por el
camino de las leyes ... Como no es otra cosa la libertad que el ór-
den legal, y como vaivenes violentos, en vez de favorecer el verda-
dero progreso, lo ,detienen y embarazan, reprimir atentados con la
prevision ó escarmiento es el principal interés público y ei deber
de los encargados del gobierno, deber que los ministro3 de S . .id"
están resueltos á cumplir en su plenitud, sin omisioo ni disimulo,
ni aun los mas leves.


»En concurrencia con los cuerpos colegisladores tratará la coro-
na de asegurar de un modo estable y permanente el eotero cumpli-
miento de las antiguas leyes fundamentales de la monarquía, por
medio de la mejor distribucion y equilibrio de los poderes públicos,
de las prerogativas del trono y de los derechos de la nacion, zan-
jando así todas las cuestiones políticas y dando á nuestro edificio
social la planta y formas convenientes en nuestras circunstancias. l'


Asoma la sonrisa en nuestros labios al leer los absurdos políticos
que encierran los dos párrafos anteriores, y principalmente al ver
el modo que tenia aquel ministerio de comprender y definir la li-
bertad y el órden.


IV.


lstúriz pasó su período ministerial arrastrándose miserablemente
sin plantear ninguna de las reformas que se propusiera, ni meDDS
cansolidar y hacer estables las que se habían proyectado en los




DFI. lLTmO BORBO,," DE ESPA~Á. 169
gobierno5 anteriores. Desde su escalamiento al poder se vió aban-
donado, sin fuerza moral prop:a ni prestada. para presentar planes
mas ó menos aceptables, ni autoridad en que sostenerse. Le falta-
ba el priGcipal apoyo que todo hombre de gobierno necesita, la opi-
nion pública en su favor.


El Estamento de procuradores le declaró cruda guerra desde UD
priocipio, y el dia ~2 de mayo sesenta y siet.e miembros de aquella
corporaciorJ ie pre"entaron una protesta comprendiendo Jos siguien-
tes ar(Íc'llos que fueron discutidos. y aprobados por setenta y ocho
votos contra veinte y nueve.


l. o Que ¡as facuitarles extraordinarias concedidas al gobierno
en la interior legislatura por el voto de confianza babian cf:'sado des-
de la apertura de las segundas Cortes.
~. o Que si se disuelven ó cierran las Cortes actuales sin haber


votado las contribuciones, no pueda exigirse ninguna desde rl dia
que se disuelvan ó cierren.


:3. 0 Que son Dulos todos los emprésf.itos ó anticipaciones de cual·
ql]j('ra pt'ppcie 'lIle se conl,rafcn sin autorizacion dl~ las Certes.
Pt~rl) prescindiendo de otras muchas prueba5 diremos tan solo


que !J¡'gó á tal punto la impopularidad de este minislerio, que al sa-
lir de las tribunas, el público se burlaba estrepitosamente de los mi-
nistres, y la gran mayoría de las Cortes declaró, por fin, de UDa ma-
nera terminante. que los individuos que componían el gabinete no
merecian la confianza de la nacíon. Pero tal fué tambien la desver-
güenza del gabinete. que no solo DO presentó ]a dimision del cargo
que tan ímpopularmente pesaha sohre él, sino que se atrevió á pre-
sentar una expasicion á Cristina diciendo que creia 1!egado el mo-
men lo de cerrar las Cortes y con vocar otras nuevas en las que po-
der p~eseIJta)' ia revision de las leyes políticas.


Cristina accedió fácilmente á la petieian, á pesar de que era la
gran masa popular y liberal la que rechazaba y bacia burla del
ministerio Ist.llriz. En nombre de su hija disolvió en 22 de mayo las
Cortes, convocando las nuevas para el próximo 124. de agosto, ele-
gidas conforme el proyecto de ley electoral que no habia todavía pa-
sado por los trámites legales.


v.


Istúriz era el digno ministro de Cristina. Nada le importaba á esta




170 H18TO.R1A DEL REINADO


la ViJlu¡d j l d,': pueblo, (;üf1 tal que ella pudje~e satisfacer su~ ca-
prichos 'i Slh pasiones; lstúriz arrostraba. la püpular¡diHi del mismo
pueblo qu~ queria gobernar, condcoándoEe á representar un pape[
sumalllente ridículo.


Empero el pueblo de toda España recibió con iodignacion la !11e-
dida arbitraria y despótica de lslúri;: y Cristiua, e inmediatameote
Má!aga. se !(,ii1'1Ui en masa proclamalldo b Conslitllciull (ji; 1 S l:L
El le'/:~I !ar;;:t',:!o de Málaga encontró peu en varias capliaies, y Grií,-
nada., C"rt¡l¡:l~n;¡, Cádiz, Si~v¡lla, Cordoba y Jaí:'ll se decla:üfillJ ;;1.
pidar:¡cntr' :':; r-ebeliun t~ontru él gobierno.


El p~¡m(To de agosto el capital) genera! uc Aragua, San ~i¡¡!u"1
secundó el :jjí)l,'imiento en lanto que cundía igualmente en Ex.tre-·
madura, Valew'ia, Castilla y Murcia. Pl~ro el gabinet(> no apare!!-
taba dar . .;(' ¡~i)r c:¡¡lendidl), y arrostraba su impopularidad, ere)'pudo
!Jüdcr,' ,:.' r! !i)'¡i~;¡ la CU} la prfJll'cdo[j que n:pna!m de alle .
de:o-, ~lí! ,: pes,\r eLl di.',,;:íl~afi0 ,¡W p'jdi;m ilnl;¿ dL ::¡W';(1'iü
,. J ! ' '~,., '(' ' ¡ . 'L' , ¡a re~í!;:;":;!:: 'l·; Juque de ,!"HíS, ¡nVl an;; d t[,üi.d' e,¡n ('1 gaumhe
francf:' d. !;¿ i!,tpfvcncion Ó cooperacioIl.


({T·,d' 1t 1igl'[]ci,:" había escrito d de Fria3, que st' praciiquI' ¡L'rd
obte'.::,sr ",::1;1 coovraciorJ, dará por resultado una formal ne,'}ativ:t
cua!<¡nii~ru. que sea el ministerio que gobierne en España, puesto
que el si"ten;a político de Francia no depende en UlaDt~ra alguna de
las prrSJlld,,¡ como en Madrid se figuran.»


El ¡r":,,,·,,] ,AI~\".l "'s("rit)ic', i'01 íe' .. rr'l·r'0.~ ¡'''l'·.!!'''' o' f)"'"ei'iuf''' al p,,.,,,, t:" ,~u, 11. u. u \... ; ~ _ ~,u _ ,i 1..11 ¡\}. L;' HA \_'''' t dJ .. v '.'~) ~
dirlE' i¡,Ollycra por la interveuclOíJ dE': Inglaterra.


\'i.


No se (;/JGteutó e! gabinete d,: Madrid con las J('eid¡da~ y terlli\--
!UIW", t("'puestas de! general "lava y del duque de Frias, :-:mo <¡le
en ',m d;,~p l.ellll á su embajador en Paris, le manci;" rdiriC!ld(:i;~
i su LLa~Jtra ¡os aCÚl\tecimientils que t2nian lugar eU E\paña,
~oner sin fi:;)!)Zü á la vista de S. M. el rey d0 ¡os franct~:ses la ir'l-
pos¡bilíd,d de eonserval' por mas tiempo inmune la régia autoric1hd
de Isabe! 11, sin un auxilio pronto y efL:az de las tropas fral1ce~as,
El despacho, entre otras cosas, decia:


«Cuál deba ser este auxilio, hasta qué número deba extenderse,
bajo qué condiciones particulares se hubiese de suministrar, no to-




[¡EL CT:rmn ¡¡O[lBO~ DE E.sP>\~!, 171
ca al gobierno de S. M. dctrrminarlo, solo si insistir en que s€ ve-
rifique sin dilacion y en una f'scala efectiva, para que permita á
S. ~L sacar sin riesgo parte de las fuerla!'! nacionales que militan en
f'l Norfe contra el Pretendiente. para castigar y reprimir las rebe-
!iOD!;S le nfril dase que han estallado en el Mediodia, drlDue t.ienen
«ti foco. S. ;\L está eierla de qUf:: no será costoso ni difícil cxtingui,
uo ¡Ilc~nd¡l) que atizad;} por pOC0S. y aun esos no de limpia fama,
i'~ D¡i:'adl) ton Jisguqo pO:' la mayoría (Je los pspect.adores, quienes
ayudarán gusfosns á la flbra de su salvacion, así que bayonetas fii"-
('S disipen sus V~m()r('s ai puñal dí' los nnarquístas,»
I~n despacho análogo :;:e remitió al gabir,ete de Londre¡;, pero ni


uno ni otro dieron mas resullados qu" un deseugafio mas al go-
bierno de España y á Crist.ina que seguía obstinada en no rodearse
y llamar al pod(~r á ios hombres popuiares por su líJY:ra¡i~nlo, qlW
fofa d í'spírifll dorn¡rmntc' en la naeioií. (~D nz de suph'a r v"~'wm,-­
lO~(lnH~of,P UH,'i ¡~1{r'.:¡'\::'n~::lüj1 YU r . ~l,~' ·~c :e cf}n(cdiu~ J'nr~~ :,ufocar L1
gu(:'ra ~-f (Ji- ~,¡ 1.'\';'1(, ;:.1 L~L ,,"!:id~.l I,'~id ,'YH·;,S lJ,)len


:Jil .·!l~<f.~.~:~~:.')n ·!¡;!'e fa::tú progresc.Ln rá¡jid,Jt11;'r:fr:, ~/; ·~tF! 11. de.
;t~;;,~~·;·~ ~,~ :!CI}\.~r;1,'; 1]¡r~a~ Vi('fldo ~a 3Ctit~ld de C?taluG;~.o "!Irnt~{':'~ :L¡Ó ;"!


(-' "


la reina gobt'inadora I'n llf)¡Ol] con las autorídadps y alguiJas COl"
m!;if)ii::', .pi ,lieurJi¡,!\!li, id voto ¡meloDa1 :,rpara:~~ di' t'l1l lado á
~us ill¡níslJos y cü¡;sc'ír:rns y :-t~ fiji'iXa por las Cortes rCn¡}i¡Ji¡s ¡.;ólid,'1


1('" ! .... :.'·.~:11').'.',' " ;,', 1 f'll:lr"c, Q.\:"J.t<!'c- .. -1.\ 1.,.. ~)aCl'í\l'") . ri ''"'':~', r.:n.-, ,1·,\ ,ir
;.JLl,,1 ~~}I:í_,',;'¡J).~.~:¡, :" ,l ~f_¡¡h, •. .tt.:':~ ¡l.: Ut., .110 t t/.U. [,{~ __ ~ ~~, ~ ;, :rIIH1! Lt"


'. , " , 'j '1 1 ;A:l:.a:L.f!,\~ \~n Hl ~XpOS1CIOn, UnlCDi O sn~: 'VOtd~; ;'1 ",e JÍa~;
J;':UL<:; ¡'~~'! ~":!"<"\ ", r¡~·)~·tt~ f·ün la fflzon notoria que Ji:: a~~i:~!:-' "'1' C\Hl~


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17'2 tHSTORIA DEL REINADO
Cristina á persuadiría Je que jutase :3 CúDstituc:iof1 gaditana. La
regente e:ccuchó ;,ohresaltada la proP0sicioa y tuvo, no la. Grmeza,
sinú el dc'scaro de oponerse á elb; pero el jefe Je la comision re-
plicó á Crjs~iüa sin cortedad (pe si Jurar la Constitucion era un mal,
el no ;'urarla era un mal todavía peor.


En Cataluña por su. parte se sublevaron, entre los días 1'2 Y 1 H,
comenz(j,údo la agitaeion en Tarragona, y siguiendo Barcelona,


Al ver la insistencia y terquedad de Cristina en querer sostener
al minist.erio Istúriz, (au lmpopuiar y etlémigo de la libertad COlllO
lo cor¡trario hubia sido el ministerio Mendizábal, á qUil'B hizo di-
mitir, sin causa que la obligase á ello, mas que su dc,~e(J de
tiranizar al pueblo, á lo que se prestaria Islúriz, pero no el ilustre
caudillo; al ver, decimos, que para arrancar del poder al actual
ministro se levantaba la gran masa de la nacíon con las armas en
la mano, pidiendo lo que podia muy bien tomarse sin pedirlo, nos
quedanlos admirados y hasta cierto punto confusos, porque no com-
prendemos la obcecacion llevada á tal gradó. No podemos explIcar-
nos este raro fenómeno sino por el despotismo y cápncbo de una
mujer educada en una escuela muy difereote de la en que debía ser-
lo para gobernar con prindpios constitucionales que son Jos prin-
cipios de justicia y dignidad.


Tampoco pedemos comprende!' cómo Cristina al presentár~elc la
citada comision y despues c.e las diferentes representaciones y ma-
nifestaciones que en toda la Península se habian verificado para re-
clamar un gobierno justo y popular, tampoco podemos comprender
decimos, que tuviese la avilantez de apostrofar á la comision que pe-
dia la libertad, con la Constituci:¡" de! 12, con las siguientes pala-
bras: « j Es decir, que sois vosa ,,'os los qne quereis traer á don Car-
los al trono! ¡Pues por esa ConslItu.'ion no puedo yo ser regente ni
tutora de mis hijas, yeso por vosotros, que tantas pruebas de ad-
hesion me habeis dado!)


VII.


La comision fué al palacio de Cristina el dia 11, Y esta anduvü.
tan remisa en proclamar la Constitucion de Cádiz, que su tar-
danza fué causa de que hubiese infinidad de víctimas, puesto que 12i
tropa y el paisanaje luchaban encarnizadamente, basta que por fin




I'EL ELTI1IO BORBO!'i DE ESPAÑA, 173
el día 15 se publicó el sig!;iente decre~ü fechado el 13' ,~(Cnmoreina
gobernadora de España, ordeno r mando que se publiqup la Cons-
titucion política del año 181:2; en el ínterin que ff)llni~a la nacíon
en cortes, manifieste expresamente su 7oluntad, Ó dé otra Consti-
tucion eonCarme á las necesidades de la misma,-En San lhiefonso
á 13 de agosto de 183tL-Yo la Reina gobernadora.-A don San-
tiago Mendez Vigo,»)




CAPíTULO XVU.


SUMARIO .


.Hescontento público \ iendo :<ubit, al poder al clrmclllo model'~do.-RoehorJ1o :: '(11)
tI" desconfiullZa que tUYO 'lile sufrir el ministerio l~lúriz en las CiÍmaras,-l're;ull-
bulo dd decreto de disolucioll de 1<b Co!'les.-:llallilil':ilo lIt' Cr¡,;till'l.


I.


La noticia de la caida del popular mini sterio de Mendizábal ,caü'
só general indignacion entre los ,liberales á la sazon armados, y
dueños del poder en Id. mayor parte de las ciudades, tan to por tener
mayoria en sus municipios, como por ser jefes de la Milicia nacio~·
na), que á la sazon contaba cerca de trescientos mil bombres.


Mendizábal no habia cumplido todas sus promesas; pero apenas
habia mandado durante ocho meses, yen ellos realizó reformas im-
portantes, echando los cimientos de otras mayores.


Aquel ministerio se habia propuesto revisar el Estatuto en sen-
~tido liberal, lo que fuera la realizacion de un progreso pacífico; mas
~Sl ~o era justamente lo que no querían Cristina y los moderados, y
esta. fué la verdadera causa de la ca ida antiparlamentaria dd mi·
nistcril. "\ reformador.


No PUl ~de n8?arse que la reina gobernado.ra, y ~us paniJg,u~dlL;
ObrarGil illl 1y diestramente colocando en el mlDlster:Q con L1 lii'iZ j
Galiano, perb 'ODas conocidas hasta entOT!(~CS por sus c,;;i¡:;i,JLC3 fa,




llEL ULTIMO BORllON DE ESPAÑA. 1"15
dicales, para engañar con mas facilidad á la OpWlOll pública;
pero su astuta destreza no prodcjo el objeto que se habian
propuesto. Desde el primer dia los nuevos gobernantes fueron acu-
sados de tránsfugas, de traidof:Js, de manera que donde habian pen-
sado encontrar fuerza moral para sus pianes reaccionarios, Cristina
y su camarilla solo hallaron dehilidad y descrédito.


A este propósito, dice un historiador moderno:
«El estadista descuella únicamente en los principios que se rea-


lizaron ante la opinion pública, siquit:ra el tiempo y los desengaños
doble~uen poco á poco sus brios, la energía de sus propósitos y
su fJ. Esta templanza y IDGderacioD no es contraria al progreso, y
puede ser provechosa para el pais; pero cuando al subir al poder
se cambia repentinamente de la línea de conducta, en la que, du-
rante mucho tiempo, se peleó con firmeza y arrogancia, no hay
prestigio que resista á la desconfianza pú blica, yel hombre que co-
mete tal falta, se suicida políticamente.¿Qué tiene pues de extraño que
Jstúriz, elegido pocos meses antes por unanimidad presidente de la
cámara POpuhtf, recibiese en la sesion del U de marzo el terrible
boCelan de un voto de desconfianza concebido en estos términos:


«Las Cortes declaran que el ministerio no merece su confianza?>:;


11.


Como muestra del golpe que el poder real llevó á consecuencia
de la conducta de la persona que lo ejercia, referiremos el incidente
que ocurrió en el Estamento el día en que los ministros nuevos se
presentaron á dar parte de su nombramiento.


Presentáronse los primeros Galiano y el duque de Rivas, y se
sentaron en el banco de los ministros; pero como faltaba Istúriz que
debia leer el decreto, el diputado Pizarro pidió á la Cámara, y
esta aprobó en el acto, que los dos intrusos que se habían sentado
en el banco ministerial lo desocuparan. La Cámara aprobó la fpro-
posicion, y el duque de Rivas que no era diputado, tuvo que salir
del salon, y Galiano que volverse á su;asiento.


Desengaño mortal debió ser para los individuos de aquel gabine-
te tal bochorno, que hubiera debido hacer hervir en sus pechos
aquellos impulsos de patriotismo de que hasta en tonces habian dado
tantas pruebas, é infundióles el pensamiento de retirarse para evi-
tar una refriega aciaga, pero su amor propio lastimado Jes hizo




176 mSTOBlA DEL REINADO
conceptuar como reto la oposicion naturalísima de las Cortes. Jstú-
ril, recogiÓ el guante y se ape¡'cibió á la lucha.


Las sesiones de los días 17 y 18 se pasaron en iuterpelaciones
y el1 reconvenciones vivas y amargas,


El día 19 se entabló la discusion segun Ja órden del dia, sobre el
restahlecimiento de las leyes hechas en la época constitucional de
18~O, para la supresion de mayorazgos, diezmos y derechos domi-
nicales.


Las Cortes aprobaron el informe de las comisíones, por mayoría
d6 86 votvs contra 4, y abslencioD de 12 que no volaron.


IlI.


Los nuevos ministros no se dieron, como hemos indicado, por ba-
tidos, á pesar de tan insigne derrota, yel día ~ 1 se presen taron en
las Cortes para oír y ver votar el voto de desconfianza de que antes
hemos habla~o por 78 VULOS contra ~9, dejandij 13 de volar.


Al día siguiente !~ de marzo las Cortes fueron disueltas.
Dé aquí el texto del decreto de di~olucioD, documento impor-


tantísimo de nuestra historia moderna, y que basta por sí solo para
probar la insuficiencia del sistema monárquico representativo como
garantia de libertad, y de la eficacia de la representaciÚll nacional.


«Exposicioll de los ministros secretarios de Estado de S. M. la
Reinagobernadora.


»)Señora.
»Cuando los mioistros actuales, acudiendo al llamamiento que


V. M. se ha servido hacerles, en virtud de su prerogativa real.
aceptaron el árduo desempeño de los negocios del reino en la situa-
cion presente, no dejaron de hacerse:cargo de los tropiezos que por
donde quiera se le(habian de atravesar. Mas les constaba tambien
que el interés inseparable del solio y de la nacion requeria de ellos
este sacrificio para establecer las reformas precisas, contribuir así
al cumplimiento de vuestras promesas reales, y conservar el órden
públíco, sin perder jamás de vista la guerra civil, cuya terminacion
pronta y venturosa es la urgencia primera y capital del Estado.
Tampoco ignoraban los ministros actuales que el testamento popu-




DEL ULTIMO 110RllON ~E .K~PA~.~. 1'7'7
lar. formado en virtud de una ley con la cual el rl¡~r!ld1r¡ ,l,' plrg'"
Jos procuradores se ceñ¡a á un cierto número de ~!rctf)re~, :' que
habiéndose verificado la última eJeccion en circur;st~n('ifl;;r muy
particulare!'. resultó ]a mayoría del cuerpo legislativo comprometi-
da con empeños d~ que tal vez no podría querer de;;:entl;'lOerf:r, por
mas que les fuese Dor otra parte imDosihl~ ~,¡ el'pcufar!o:, :.:in i!rnví-


¡. " <-


simo di1ño del Estado.
»Nada de esto aleaozó á detener á Jos mjoístl'oS actuales. nobns-


tecidos con el l.es!,imüoio de sus conciencias y conociend·) h~ justOf..
motivos COIl que V. M. se ha granjeado lJ. cOnfiiW7f1 di' In:, r;~pa­
ñoles, se adeJanf.aron al desempeño del gobierno C('O ánimo de coad-
yuvar á la ejec.ucion de lar-: benéficas in lenciones de V. M. en tode
conformes á I'JS pensamientos anteriores de vuestros CODSf)jeros res-
ponsables.


»)No han correspondido, Señl)ra, las resultas á A~pf'ran7?'" hm lj_
sonj:Tas. Por desgracia t?l Estamento popular, á imr)1)l"o" eneubier-
fas para nOE'i;!ros, ha ven ¡Jo Él declararse crmlr(! los rninisti'f)s oc v . .M.
~¡j té,miüos ,¡!Ji' ;: udierafl f:(JJCe(,tuarSfl de ningunn mnnl:l. ~i f'r:r'seD


. I .


1 .. 1" . -1 rl
,os fl)Hllstrns os un¡cos agTilvlauos, pero que son .,2 sumB lr'1,~~pn<
dencia flo], el linaje de esta oposicion y por los arbitrios 0" fFe pstá
echando mano. P:,oposiciones ajenas de las ley(ls, pero tal 1'fZ au-
torizadas con ejemplares que, como contrario,': á Jllslflyf'S, carecen
de valor, y autorizadas únicamentfl en circuflstanciaR qlle i;O han
acarreado, cuyo resultado fuese trascendental; peticiones que lleva-
ban por objet.o /;J sustituir al rumbo legal, ajustado pnr3 legislar,
otros medios de diverso jaez. mediando luego dflmasía~ de parle de
los cOf1cur,ToL:s: tildo (sto ha presentado un conjunto escandaloso
y arriesgado. Lo mismo que ei EstamGnto electivo no pudiera prac-
ticar sin desacato á la ley, ha venido á votarlo: ]0 ha hecho igual-
mente ya porqUE' su .situación le precisasf' n utilizar el tiempo, ya
pür atenerse á ciegas á sugesti¡mes que. arrebatándola {~ q1lehran-
tar la ley, pudieran ir a.vezando á la mayoria á escarriarsp r!r! rum-
bo legal y á entrar en una senda rodeada de nrecipidos, y por la
cual no es dado alcanzar la dicha de la patria.


)}En tan arduo trance, los ministros de V. ~J, viflodo peli~rar el
solio y Ja libertad inseparable del buen órden, y con talAS objetos la
nacion entera, no pueden aconsejar á V. M. que ceda á pretensio-
nes de suyo injustas, y mas injustas todavía por el mndo d8 enta-
blarlas; eslabonadas además infaliblemente con otras venideras, que




178 llíSTORIA DEL REINADO
nos engolfarian en contiendas interiores y encarnizadas, mientras la
guerra civil está abrasando gran parte de la Monarquía.


»Si V. M. en circunstancias menos críticas, cuando su ministerio
no estaba acorde con la mayoria del Estamento electivo, quiso hacer
á la nacion árbitra entre uno y otro, con el medio legal de la diso-
lucion y de las :iuevas elecciones, los ministros actuales desde luego
se alientan á exponer á V.M. que conceptúan llegado el caso de
providenciar lo que no suele convenir que se repzla, pero que les pa-
rece provechoso, y aun inprescilldible en los actuales circunstancias.
Tienen, pues, ]a honra de exponer á V. M. que convendria convo-


car, no Cortes, como las últt'mas, sino las apetecidas con ansia, para
revisar nuestras leyes políticas, y cuya eleccion tendrá que verifi-
carse segun el método que mas adecuadamente 1Jenga á representar
el verdadero znterés y las opiniones verdaderas de la nacíon, y bajo
la forma que pareciese mas á propósito para el úllz'mo Estamento de
procurad'Yres, al cual este requisito dió suma autoridad.


»Fundados, pues, en los principios que acaban de manifestar,
los ministros firmante3 sujetan atentamente el actual decreto á vues-
tra real aprobacion.


»Madrid ~~ de mayo de 1836.
»Siguen las firmas de todos los ministros.»
A este decreto acompanaba el siguiente manifiesto de la Reina go-


bernadora dirigido á la nacion, y como quiera, que tiene tanta ana-
logía con el que dió en circunstancias análogas Carlos X, el último
rey Borbon de Francia, lo reproducimos paralelamente. para que
se cotejen.


«Carlos por la gracia
de Dios rey de Francia
y de Navarra, etc.


»A cuantos las pre-
sentes vieren, salud:
Franceses.


»La cámara ultima de
los diputados se ha des-
entendido de mis inten-
tos, pues me incumbla
contar con su arrimo, y
me lo ha negado, impoM


Manifiesto de S. M. la Reina goberna-
dora á los súbditos de su augusta hija.


{( Españoles:
»Desde que por fallecimiento de mi


amado esposo, vine á quedar encargada
del gobierno de estos reinos durante la
minoría de mi muy amada y augusta hija
la reina dolía Isabel 11, siempre me he es-
tado esmerando en los medios asequibles
para acarrear vuestra felicidad. En terada
de que la consistencia del solio se cifra
en el arrimo de la verdadera opinion pú-




DEL ULTIMO BORBON DE ESPA:';A. 179
sibilitáüdome así los bie-
nes que tenia premedi-
tados. Mi corazon pa-
terna: se ha condolido,
y mi autoridad real se
ha !astimado; y así dis-
puse la disolucion de di-
cha cámara. Franceses,
en vuestra prosperidad
se cifra mi gloria, y
vuestra dicha es la mia,
Al abrirse todos los co-
legios electorales por los
ámbitos de mi reino, da-
reis oidos il la voz de
vueslro rey.


»Conscrvar la Carta
constitucional y las ins-
tituciones fUIl(hdas en
ella, fué y sérá sieiú pre
el b:anco de todus mis
conatos.


))Mas para e110gro de
aquel intento, tengo qllC
ejercer Jesahogadamen-
te y hacer respetar los
derechos sagrados que
son el atribulo de la co-
rona.


»En eilos se cifra el
afianzamiento del sosie-
go púbiico y de vuestras
libertades. Se alteraria
la esencia del gobierno,
si embates criminales
destroncasr,n mis t,rero-
gati ras I y LleránJ Jl05,
quebraD ;aría lllis ju¡a-
n-:enlos.


bEca, ilustrada é independiente, mi ahin·-
co principal, así en la eleccion de minis-
tros como en la adopcion de cuantas pro·
videncias me proporcionan los sugetos
en quienes tenia depositada mi confianza,
fué el de imponerme puntualmen te en las
necesidades, en Jos anhelos justos y en
el in terés discreto de la nacion. cu yo go-
bierno me habia cabido, para satisfacer
á los primeros, acceder con debido tiento
á los segundos, y por este medio disponer
y afianzar el tercero. Al con vocal' las
Cortes conforme al Estatuto real del 10 de
abril de 1834., conformándome con el dic-
támen de los que á la sazon componian
el mini~terio, quise dar á la luz leyes
fuudamentales de la monarquía, y en cuan-
to á los cuerpos comparlÍcipes de la po-
testad legislativa, una planta y arrcglfí
á semejanza de los que rigen hoy entre
naciones florecientes, y segun concepto
muy fundado, muy oportunos para el es-
tado deEspaña. Cumplacióse el público
por algun tiempo, recompensando así mis
desveios por vuestra felicidad. Juntas las
Cortes, mi go bierno se fué conforTIloodo
con su índole y su sistema, pues así lo
conceptuaba y apetecia yo como mas con-
veniente al estado. Mas de repente, aira-
dos los ánimos con les aconlécimientos
de la guerra civil, y engendrando aque-
lla irritacion sumos receJos, estallaron
arre'batos y trastornos, y Juego disensio-
nes acaloradas y progresivas. Desvelada
siempre por el bien público y sin ceñir-
me rigurosamente á la forma legal, al ver
á la nacion ansiosa de ciertas reformas
en su legislacion política, me esmeré en
seguir el parecer de aquello:::!) que, sin




180 illSTúItIA DEL REINADO
))Li.i. FraUCHi., iil úrfÍ-


iliu Ju b le gobierno,
VíVll Ll,h~ y floreciente,
,jelJieu.Jule su~ iranquí-
Cial:t, su. aeditu y su in-
dustria. Nada tiene tIue
enVidiar á ¡os dóuás es-
tados; no debe as~¡irar
illas que á la conserva-
cion de lo~ bienes qUe
está gozando.


»Descuidad pues, en
cuanto á vuestros dere-
chos que vo los aunaré


, "


con los mios y los escu-
charé cva igual ahinco.


»No vayais á descar-
riaros con el lenguaje
femen lido de los enemi-
gos de nuestro sosiego.
Orillad allá recelos illi-
propi()~ y zozobras in-
fundadas, que disloca-
rian la confianza públi-
ca y pudieran acarrear
SUUlfJS trastornos.


»Se frustrarán Jos in-
t.ent\iS de cuantos están
fomentando esos telllo~
feS, sean los que fue-
ren, contra mi leSOD in-
vencible. Tan afianzados
quedarán vuestla segu-
ridad y vuestros intere-
~es como vuestras liber-
tades; pues soy el cela-
dor de uno y de otro.


») Electores, acudid
nresurúsos á vuestros


quebraul0 de;a preri)gati\a real, me pro-,
pusieron hermana:- í,piniones encontra-
das 1 fundar sobre f.~uevos ci[pi~ntos la
paz y léI. esperanZii d¿: vuestra lealtad ve-
nidera. Auhe!and(j anU' todo CODservar
unos bienes lograrlc's á tanta costa, al
recelar [,uevas conmociones en el estado,
he vcnid(} á ese,~\gcr, di.súlviendo las Cor-
tes, á la nacion por árbitra de la diver-
gencia de opinion sobrevenida entre Jos
consejeros respon=::ables y los diputados de
la nacioo.


»Cuanto acabo de manifestar, españo-
les, he venido á hacerlo por vuestra di-
cha, y la de mi augusta hija que es lo
mismo; y por el interés del solio y de la
nacion, que es indivisible, 10 tengo hecho
con entrañable cGíllplac:encia, y lo repe-
tiré, .si se Lace iLeci~() A 1m pUIHJS de
este anhelo, cuanLÍí) ya muchas de mis
esperanzas habrán qUt:dado hurladas, y
no pudiendo avenirme á propuestas aje-
nas, en mi concepto, de justicia y de con·
veniencia pública, compañeras insepa-
rables, tUVi'; que aceplM la dirnisioo de
cuantos componían a ¡j, sazon P.l minis-
terio, y t';!lcogi, para suceclerIes, sugetos
cuya vida política .se hahia granjeado los
votos de los i:l.ill¿lJ te::.; mas ardorosos de la
libertad.


»)Mas , lueg(J presencié con asombro
que, contra el uso que estaba yo hacien-
do de mi preroga tiva real, se susci tó una
oposicion violenta y COlDO ciegac:¡ente
enfurecida, conceptuando las intenciones
de los ministros por meras suposiciones;
oposicion que con evidencia DO dimanaba
de amor á la justicia, sino de avcrsion á
las personas y del ímpetu de las pasio-




DEt ULTIMO BOllBON DE ESPAÑA. 181
culegios; no los defrau-
deis de vuestra presen-
cia, respirad un mismo
aliento y seguid una
idéntica bandera.


) Vuestro reyes quien
os lo pide, y un padre
ps el que os está lla-
mando.


)Cumplid con vuestra
}h!igacion, que yo me
esmeraré en acudir á la
mia.


)Recho en el palacio
de las TuBerías. lunes
1 í de junio de 1830,-
El rey Carlos.


) El presiden te del
J:ascjo de ministros.-
Príncipe de Polignac.»


]"Ú¡Ú,


nes, y DO de afan por el buen órden que
deLe constituir el sosiego y la felicidad
de un Estado.


»Se presentaron y aprobaron propo-
siciones por el Estamento de procurado-
res, sin que el reglamento ni el Estatuto
real concedan la iniciativa á los cuerpos
colegisladores; se hicieron proposiciones
al arrimo de antecedentes de ningun va-
lor, puesto que se oponen al texto formal y
terminante de la ley, y otras refiriéndose
á antecedentes que no habian acarreado
acuerdos de entidad. Se leyeron, ven tila-
ron y votaron dichas proposiciones con
un atropellamiento indecible; se entabla-
ron peticiones para orillar el sistema~,alido
de legislar COil olro de l1lJcva invencion;
sonar(¡f} reconveneio~Jes de Índole muy
extraña. y su jaez y su repeticíon demos-
traban el empeño de e::torpccer al go-
bierno; el sustituir el medio ilegal de una
proposieion al medio legal de uua pe!icion,
en caso en que la última, además de ser
confortne á la ley, era mu y 5ufieien te como
sí S¡~ quisic';: hol:ar arbitraríamente cuan-
to !'f:qu?l'ian h: reflcxion y miramiento, y
arrojas" á la ilegalidad por eleccion y
pa'í), aV('Zari'C CGíI p,IJa; en fin, gestiones
tun t,'~sc\;lld':üt!}h,i cJ~'c:,ltadas con alboro-
tos y desaca!o~ Ú la coc0lmencia en las
scsiolle~;; esto es, españoles, el cuadro de
1.:. f;u,~ed¡¡]o ú!tim0.mente en el Estamento
respLiab1c d: los procuradores. Una de-
cla,JciQli c:-mtra mis consej8ros, asunto de
suyu gravísimo, se agravó aun mas, por
contraponerse al reglamE:nto y al Estatu-


llj'liH d llJ;i c".,jo Vil'lJ.l, y. Bl1l!án-
~ ,"ji, <I~~ Ja ~~h.Lj::i,-,L 3.ill :.;"gu d:~· tener que




le fU.lUH tras de aquella uwla.raclOD ir
" ¡., J - l" -creta, lle CÚfh:ep,tléúO t 11.;] ii.J¡gdC1C::,


r,:ara acudir á un S¡üiJÍlllICF lb übjtü.z
p,'eGili~0S y l¡f(;ddcctús, CUJi) fiS¡;tUt rde~'
d r l'" I t eH::,Ll~a el> án a Hn CálgO, el no acep (~r:
en esta ¡litel nativa vi(;lel¡lii~ el Péirtido ¡~x·
tremo de alejar de los negocios á snjetf;~
sobre qui8nes no recae reconvencion fun"
dada, till los ct~i.des habia puesto, en vir-
tud de la prefogativa real q lit' esto'y eja-·
ciendo, mi cotlÍlanza, y~, ql;;r'lws las c¡r-
cunstancias constituían defensr.res del in-
te¡és comun del voto y del pueblo. Re-
novando, pues, muy ámi pesar, el acuer-
do tomado en el consejo antecedente de
ministros, he accedido á :a prüpuesta de
los CODSfj:l'OS actuales do !::¡, C(¡l'ODa" y h".
disuelto las Cortes.


»En ':sta CirCU¡í,:!ül'Jeia, e:-;rHi'íc!es, hE'
acudido á una prF:!'ogativa, ins~it~¡¡da n.o
solo por el interés del solio, sino mas pzr-,
ticularweu te por el de la naeíon. Vuestra
suerte descansa de nUéVO en vuestras ilHt-
nos, y estoy confiada de que, en el mo--
mento de ia decision, acreditareis la :.~a-·
durez y cordula que distlt:'G'J' \'uestra Ín·,
dole.


)No está apabada toda:\ia 13. guern:
civil, Españoles, amagandünos aun con
mayores desdichas, si nú c(jrremos á ter-
mil;arla. Delito sumo fuera el distraer de
este pensamierJto la ate!'lcion ¡.ública y la
del gobierno, y fuera de\aGeo el entablar
reformas an tes de domar y avasallar al eUf-
migo que no se aviene á reformas, ni aun
á la misma paz. Sin renovar amargos
recuerdos, sin anctar3e ac~'imiIlando sobre
lo pasado, concl'ptua;:nos que, para 10 ve-
nidero, no pued;; la naciüll divi:!irse sin




183
, l' " 1 t .. gra')i>iC '; ;w 19r!'~, o sm Jl cer eza caSI me-o


vi:il.ble de precipitarse en su ruina.
»)Pero mi anbelo y mis intentos son,


RS¡laño!es, el continuar juntos las refor-
mas l('g~!ll's, y terminar la guerra, cuyo
éxito v;\n!1ifOSO es el medio único de afir-
ma" tale::: rrf()n:r;3~. Para el logro de la
paz e'lento con el ejército, dechado de
11''' h."(1 A" "'l'k~' ,-ir patr¡'otismo \' dfl dl'S-
.! '_ (, • ! L, \.~,' t; t> l " 'J ~ , {3...... (...,~ J.j ~
cLlina, V en¡;ni.o con la guardia nacional,
. ' "


cuyos servicios son tan eminentes, y con
la cooperacion de las tres naciones, cuyas
tropas compiten en heroismo peleando por
nuestra propia causa.
»)~e "lnnp1i"f,~ los pmpeños cDDtraidos
~clr!,,':u'l:'i('rtE', como !() requieren el bien


'} l' • l' .;¡ d .' J' . )11J ,'IJ ;l]i Íi ;füJuiL J rrHS me maClOnes;
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no, ,'ía S"j' justo ni r~dunda1" en prove-·
;;h"I; f':[; :>u-;',plirán pfJf entero mis prorne~
sas. v Sé; fFiccderá á la revision de las


,,.; j


leye:-: fU¡;¡J;'Ifrnt·les oe la monarquía en
los términos que expresa mi decreto del
28 de setiembre último.


»Pdra lograr aquel intento me preci-
san las circunstancias á valerme de me-
dios extraofílinarios, pues con el fin de no
entorpecemos ni entorpecer á mi gobier-
no por un cínmlo vicioso, por el cual gi-
ran(1!) mas y mas, nunca conseguiríamos
la revi¡.:ion apefecida~ como en la época
ya cilada de setiembre, decretaré inte-
rinamente, con el dictámen de mis conse-
jeros responsahles, providencias para
que los nuevos elegidos de la nacion se
nomhren por el método mas seguro para
representar la opioion y los intereses de]
país, y con los medios propuestos en el
prJyecto de ley de Jos procuradores en
las últimas Cortes.




184 HISTORIA DEL ltEl~ADO
»Dedicaré todo mi desvelo al crédito


público y sus mejoras, hasta que se reu-
nan las próximas Cortes. Entre tanto los
intereses creados con los decretos pre-
sentados á la revision de las Corte..; en la
última legislatura embargarán mi aten-
cion, esmerándome en hermanar las opi-
niones, sin faltar en lo mas mínimo al
aprecio y á la fe debida á Jos acreedores
del Estado.


»OS he manifestado mis a'lhelos y mis
intentos, vinculados todos en el afan de
vuestra felicidad, poniéndome en vues-
tros brazos con suma confianza. Espa-
ñoles, al proponeros que useis de nuevo
de vuestros derechos de eleccion, bajo la
planta que vuestros últimos representan-
tes concéptuaron mas acertada, al dar á
la eleccion popular un plazo bastante di-
latado segun lo permiten las circunstan-
cias en que nos hallamos, al par de las
naciones florecientes, nuestras vecinas y
aliadas, me complazco en repetiros que
no temo me falteis, bajo el concepto,
como sabeis, de que tampoco os he de
faltar.


»Españoles,el enemigo comun se man-
tiene temible, aunque por nuestra dicha
no alcanza á infundirnos zozobras fun-
dadas de que su fuerza se robustezca en
términos de vencernos. El interés de la
augusta reina mi hija, el mio y el vues-
tro, se cifran en triunfar de la rebeldía
y de su móvil con el principio contrario
de -la libertad. Convenceos de verdad tan


1


patente, rechazad todo recelo y concep-
tuad á cuantos se empeñan en infundiros
desconfianza por enemigos astutos, pues
acuden á la desunion para lograr lo que




DEL ULTIMO nORBON DE ESPAÑA. 185
8e les hace inasequible con sus propias
fuerzas, contrarestando de consuno sus
intentos. Por este medio saldremos á
salvamento de la tormenta que está tro-
nando sobre nuestras cervices, y alcan-
zaremos el fin á donde nos encaminan
nuestros anhelos y nuestra conveniencia.
Esto es lo que aguardo de vosotros, esto
es lo que estoy esperanzada de lograr,
si el alto concepto que tengo formado de
vuestra lealtad para con mi hija, vuestra
reina, no me engaña, como tampoco mi
confianza cifrada en vuestro patriotismo,
vuestra sensatez y las prendas que se
os alzan.


»En el Pardo, el ~~ de mayo de
1836.-Yo la Reina.


)Refrendado por el presidente interino
del Consejo de ministros. - Javier 18-
túriz. )


Nunca los moderados murieron de empacho de legalidad, y en su
orígen, este partido ya dijo lo que podia esperarse de él. La ley
electoral existente debia dar mayoría á los liberales: es decir, volver
al parlamento los mismos diputados que habian despedido; pues
bien, Jstúriz y sus compañeros cOll\'irtieron en ley un proyecto que
se estaba discutiendo precisamente cuando disolvieron las Cortes.
Esto era legislar por decretos, sin que nadie los hubiese autori-
zado. Y sin embargo, aquellos eran los hombres que se llamaban
conservadores y que invocaban el órden á cada paso.




CAPíTULO XVHt


SllMARIO


·':;i:¡:lC\._~CI(~l) gt'n¡lr:.:~ ~k ;a:--. pro\ ineja~ producida por Ull ::;i;1:1:>' . ';:,!'!j: .c~·j,\r,·-
'IUllciamenio Uf' ~'aurid. ~. ll;llPrle di'1 s:'pn~'1';11 ,:" •. ,,),::,


J.


Saberse en las provincias el inesperado cambio ministerial, es de-,
eir lrt caída de Mendizábal y subida de Jst.úriz, y comenzar una su-
hIevacion general, fué cosa instantánea.


La primera pobJacioll pronunciada contra el ministerio fI"accio-·
nario fué Málaga. El general San Just, gobernador militar, mandó
que no se focasen los tambores despues de cierta hora, y fué des-
obrdl'cido. Empeñóse en sostener su órden sin tener en cuenta el
aer1nramienlo de los á:1Ímús. y cayó acribillado á balazos.


El conde de Donadío, gobernador civil, que quiso vengar su
muerte, fué tambien asesinado.


La muerte del conde fué seguida del estahlecimiento de una junta
revrducionaria que proclamó la Constitucion de 181 ~, el día 26 del
mismo mes.
(~uando al año anterior se sublevaron las provincias contra To-


renn o el conde Donadío habia sido presidente dp, IR Jur,ta cenfral de
Andalucía, haciéndose notable por su entusiasmo :evolncionario;




187
pero haJJ!!~nd\J sidu eLiSldo diputado por Málaga para ei Estamento
de lS;;Ü, Lmn6 ¡Jart(; de la minoda capitaneada por lstúriz, quien
lo w;\"iJdó áll&i¡¡g,t de gobe:'oador, E:l 'laDO sus amíg(\i) intentaron
lllsuuddro SL; teillcnJad de ai.:eptar el mando ciYiI de la prc 'lincia
ell que hd)!(\ ciit.L., t(\H popular pUl' la. exaltaeion de sus opínioncs.


Ind¡spús",,;t: ':Oi' sus antiguos y ton sus nuevos aliados con mo-
tiHl d·' [x: ,;kC~¡\lllt;S, teniendo la audacia de presentarse con ia es-·
pa(!a, "i \'[[.i t (~a el colegio electoral.


A los grlhb unánimes de todos los electores tuvo que abandonar
el LG .. d, fk'-O í.li; Pl!d llega:' d su casa, porque cayó sin vida en
'!H:di,.; d; tUllJ.U!(f:, de la misma manera que el gobernador militar.


u.


Cil.diL .~ ~"d)k,\~·; 'Jiil, :¿9; Sevilla y Granada el 30, y Córdoba
el 3~. T:¡d¡ "\¡¡:¡¡¡J¡¡,eÍi:~ se pronunció e{¡utra el gobierno, proclamó
la C,q ;;utfc: l\~U y estahleció en las princípales ciudadesjun-
tas reV(dUGLnarHl.s.


El ¡, Q tir: uge.sto íoeó el tUfi!O á Zaragoza, y todo Arv.gon secun-
dó t¡lpi,l,~inent.e á su capital.
Bh!h~jÍlz se sublevó el día 3, y toda Extremadura siguió su ejemplo.
Valencia 5C sublevé el día 8; el 11 Cartagena, Alicante, Murcia


y Castd)('j) de la Plana; el 13 se extendió el movimiento basta Bar-
ceJori(;) ~. (~ 11J(~dicl:~ que fué llegando la noticia á los pueblos de Ca-
talll{}¡l.::lIOS ÍloitaWll á su capital.


En ~lhdrid mismn se manifestaron los ¡/rimeros conatos del pro-
nune;;l:ni:>uto .SI 3 de agusto En la tarde de este dia varíos tambo-
res j';'edrriel'on las calles tocando generala, y fueron arrestados sin
qu~~ ~" Si; pjf~rJ. quien les babia mandade) salir; esto sirvió de pre-
ti'X fr. ;¡ 1 3p ¡H:ral Quesada para declarar la provincia en estado de si-
tio, 2: ¡,d ',J,lt desarmar á la Milicia nacional. Estas medidas no pa-
rCCle,";. ,~¡(f¡c¡entes, y la misma autoridad suspendió todos los pe-
rj{¡;h> .~ di' 'l!,ü;:;icion y nombró una comision militar para que cas-
tigara á !"~ contraventores.


W; ¡:ljllÍ el bando que costó la vida á un hombre que babia to-
mado pul,: tau (;'¡ctiva en los acontecimientos políticos de España.
dC.:iJ,: d;, ~<ab¡:?;"¡:iüent() del despotismo por Fernando VIL




188 HISTORIA DEL REINADO
Orden del capitan:':general Quesada publicada el 4 de agosto


de 1836.
«Hago saber al público las siguientes disposiciones:
» l.· Las guardias y patrullas, rondas de policía y dependien-


tes de la justicia prenderán y pondrán en manos de la comision mi-
litar á cuantos encuentren por los calles con armas de cualquiera
especie que sean, no teniendo facultad para usarlas.


»:2: Las guardias y patrullas prenderán inmediatamente á las
cuadrillas ó corros que dén la menor sospecha de motin ó rebeldía,
y al que in tentase resistirse ó ponerse en salvo se le hará fuego y se
le acuchillará.


»3. 8 En caso de motin se conceptuarán culpados cuantos se ha-
Harán en el paraje del alboroto.


»4.' Serán tambien reos de pena capital cuantos se prendieren
en el mc;tir" y principalmente Jos que hiCIeren tocar ó tocaren ge-
nerala, los que llevaren armas vedadas, los que las usaren de cual-
quiera clase sin facultad, los que dieren gritos sediciosos, y los que
impriman. fijen ó repartan escritos del mismo jaez.


»5: Prohibo todo grito de viva ó muera bajo cualquier pretexto
que fuere, y los que resultaren reos serán castigados de muerte.


»6.. En caso de asonada, de rebeldía ó de alarma, se juntará la
comision militar, y estará permanente en el saloD de sus sesiones.
Sentenciará sumaria y ejecutivamente á los reos, conformándose con
las disposiciones del decreto presente. Madrid .{ de agosto de 1836.


»Firmadú, el marqués de Moncayo.
»EI general Quesada.»


Nada al parecer justificaba la severidad de las medidas tomadas
en Madrid por los agentes de Istúriz. La capital estaba tranquila á
pesar de haberse generalizado el pronunciamiento que proclamaba
la Constitucion de 18U en todas las provincias.


111.


Istúriz y sus nuevos amigos, lo mismo que la reina Cristina, ha-
bian sembrado vientos y recogian tempestades. No habian querido
]a,:2yoh:cion pacífica, el progreso gradual emanado del poder, y se
VW1{;tJ ;lellados por la revolucion vencedora, que les impuso la
ConsWll,~,jC:~ de 18U.




DEL ULTDlO BORIlGN DE ESPAÑA. 189
Nada C"n0r.em,'s ma~ ~?n¡gr;;!1tc y bnjo que las calumnias á que


recprrian:-':1ra 0bteuer la inti'fvencion extranjera que les facilitara
impone)" {j. la naci'\G un gobierno ó ;nstltucioD.es detestabl~s. Este
recurso ~ !w.: hay:mftas ex!ranj:'ra:, para conservar el mando á pe-
sar de )[l, oxpHci!a Y0luntad de~ país! bastaba para desacreditarlos,
arrebaln.(I1n.!rs torlo prestigie y autoridad ante el pueblo español.


Ni siquiera el reclutamiento de los batallones de la nacion ex-
tranjera, (lile se reunian en Pau, segun convenios con el ministerio
Mendizábal, consintió Luis Felipe, que dió á Cristina y á su minis-
tm un bochorno mas.


En (al apuro, nc tU''I'O Cristina la ~orctura necesaria para ceder Ó.
las ecérgicas y unánimes manifestaciones de la opinion pública, y
corrió h voz bastante autorizada j así en la Granja, donde tenia la
corte, corLO en ~adrid, de que el ejército del Norte se retiraría de
las prcvincias Vascongadas y Navarra, para someter á las provin-
cias subk'YJ.das e~ D\:,[:,brc de la Constitucion de 1Sa, y que tra-
taba d: nr: arreglo St':CfI'tü con don Carlos, segun el cual su hijo ma-
<'01' "( c,·cc· .. 'a ~O··l '5ah "l lJ tO' n all(l·· el t!¡,·l,c. d'" re" J t".: .... L_~ül! L, L 1 .0\ ... 1 ,,,!JI t} ,.i, hl'lV ..:..: J .,


Los historiadores carlistas y algunos otros han sostenido la ver-
dad :k ,:,,,tos l'umores, pero fuesen falsos ó verdaderos, los sucesos
injpi;licrnn su realizacion.
Vam:J~~ ahora á referir C:Jn algun detenimiento uno de los aeonte-


cimientos mas extracrJinarios de nuestra revolucion, tanto pOi' las
persünas que en él tomaron parte, cuanto por las consecuencias
qU8 tavo para nuestra patria.


4 L,! r. "}1" r!e 1" tOj'"tn";" a' (·¡nll h,,!pr,s ]1('0"'10," "','1.?f': rOY;lin.;:'r'.·'~i~"",á [1 .~" ".V ,.A, l , lÜ ti t.} V.iIU 1,..1L H' .... .'i!.\'J •.. j'~b('--;'J.. __ ~ &. ~ • "'"
que hlh1i:1l:0~; do h~ aco!ltte¡illicn~['s que ¡;l~ la G"~T'j(, tuvie,''',l} !u-
gar el 17 de agosto de 18~G, de la suble;'acLm de lr_ divi::ion de
la Guardia real que guarnsc1a el sitio c!.ul'Urfe la permanencia de la
ta'll;'i~ "('a l I';>'ll'tr"~:e"d" nOl' ",launo': "'1. ;r"to~ pp~o ilsle ai'or;!e-J JI r.J. ,,\.. ... ") ',-, .. It }J (~ .. u. l(I¡ r \" o 1..-- V 1.'loo • J . 1.. v • ,. ~ ."., . ~ _ ~ 1 '" ....
cimiento es digno de un capítulo separado,


TO\fO ¡,




CAPÍTULO XIX.


SUMARIO.


'j{f'~e¡Ül de la ~111Jle\acioll de la (juanlía real PIl la Grilllja 1)11 tR:ni.-!Tllll comi"ioll de
,arj:'nto, ohliga ú f:ri,lill:l:í prodamar la COll.,lilucioll¡!I- IxI2.-\ul!lla id poder
1('1 partido ¡ilwr;¡!.-Forlll:lciOll Ilcllllilli,(criu i:~dalnn('


1.


¿Quién habia de pensar que seria la Guardia real, cuerpo de sUyu
realbta, capitaneado por los sarjentos, quien obiigaria á la reitH:.
Cristina á prestar juramento á la COllstitucion de 181'2?


Inspirados por el sentimiento del mas puro patriotismo y de alllOi
á la libertad, varios sarjentos, entre los que la historia recuerda lo::.
nombres de Gomez, Dep~et y García, alarmados por las noticias de
flision dinástica, por la política reaccionaria del ministerio ~slúril;,
y alentados por la sublevacion de las provincias que protlamatan !~
Constitucion de 1812, resolvieren sublevar la guarnicion Ue la Gral.l-
ja para obligar á ]a reina Cristina á proclamar dicha Consti lucion,
Los que no comprenden la nobleza yaltiVéz natul'al de lluest:a raZH]
creyeron que, pobres y oscuros sarjenlos, no podiuü S¿i' h'ltl,L '.:i.o
de talla bastante elevada para concebir y¡ llevar ú c(~Lú, C~dlJíJ lu Li
cieron, el proyecto de obligar á una reina á fir,Uiú' UiHl ~~}il~;;l¡ .. ·-
cion, y los supusieron instrumentos de los jefes J düectOfc!:i Jd ila,-






1·,5 r~j~Jj ¡liS, fl~ !,A GK~NJA LtIG!ENDO A Cn!S1INA l.A FHOMUli;I\:~i'-;:'i 0[: ! ¡'l. l'()~~:-;T:
'.in!: flél ¡'¡i(i l' 812:




DEL DUBIO BORBON DE ESPAÑA. 191
!ido exaltado. Los hechos han demostrado lo contrario. La suble-
vacion de la Guardia real en la Granja fué obra espontánea del
espíritu liberal que animaba á los sarjentos, ]a mayor parte de los
cuales eran veteranos probados en los combates contra los car-
listas.


n.


Representábase la noche del 1 ~ de agosto en el teatro del real si-
tio, un drama titulado Una revolucion en Pans, justamente mien-
tras la r~v:)ltlcion trinnfaba en las provincias y amenazaba ]a capi-
tal de España; y mientms los oficiales de la guarnicion aplaudían la
revolncion de Paris, sus soldados se sublevaban en los cuarteles,
cercaban el teatro y les hacian prisioneros, al mismo tiempo que
los del regimiento de la guardia proviBcial y los del 1: de la Guar-
dia sallan de los cuarteles por ctlactros y s(~ éncaminaban al Palacio,
dando vivas á la Consfi!ucion. Habíase retirado del teatro apresura-
damente la reipa Cristina, y cuando se presentaron ante Palacio los
regimientos, la guardia fraternizó con ellos y dejó subir á la comi-
sion compuesta de un sarjento de cada arma, recibiólos en una an-
tesala el duque de Alagon, y cuando le dijeron que querian ver á la
reina gobernadora, mostró su extrañeza de visita tan intempestiva y
á. tal hora, y les dijo que le dijeran lo que querían, que él lo pondría
en conocimiento de S. 1\1. Ellos le respondieron que lo que querian
em que la reina proclamara la Constitueion de 18U, que para esto
tedas las horas pran buenas, y que se babian comprometido con tres
mil compllñeros qm' en la plaza vitoreaban la Constitucion, á no
bajar sin el decreto.
~o pudiendo negarse á instancias, que aunque comedidas en la


forma, estaban apoyadas por tres mil bayonetas, el duque les dijo,
que iba á pasar recado, y á poco salieron el conde de San Roman,
y otros personajes, con la pretension de disuadirlos de su temeraria
empresa, pero ellos insistieron, y al cabo fué preciso que la reina
los recibiera. En esto eran ya las dos de la madrugada. Cristina se
adelantó hacia ellos llevando una de sus hijas en brazo y otra de la
mano; con entereza militar pero con comedimiento, expusieron los
sarjentos á la reina gobernadora el objeto de su visita, que puede
resumirse en estas palabras. «Toda España ha aclamado ia Constitu-
cion de 1 S 12; al ministerio no le queda mas ciudad que le obe<lezca




19~ HISTORIA DEL RfnNADO
qus Madrid, pero la lucha es allí inrnine~ite, y parJ e\itur el iuútil
Jerra!ilarnieuio de sangre española, es necesuriv que lío re:C;1 firme
un decreto proclamando la Constitucion tan querida de; ¡lUcLlo.


La reina y los que Id rodeaban irataLaL de COllVl:Dce:ll5 de la
ilegalidad de aqt,J ado, (:mar~ado de la rei~a Lajú la JjJ;;~:-,¡on de
uua s'~dicE)il militar, diciéndoles qce para qUe iil p¡0da;nai.,;iu¡~ fuera
, "d j l' 1, I 1 1 '" , ' . \all a, (CDl[). lJiiC¡;l'SE: eü (',¡ seli0 Le .iJS t.;JrtCS, y q\:,<2 la fCLa se


comprometia á hacerlo así, pacstü que lo queria Ji). üacioü, YiCiJdu que
todo era in útil, CristiHa pr DC uró ei; iern2cerlo3 J.:.lag[wd(¿.:; vertió
lágrimas, puso en brazos de lc:s 3u;'ji:'nw.:l á Id. i'C;~J1 y :, le. ,C;¡wta,
y ellos en efecto se conmovieron jurando que así ~0l;,J :j,.~,u. erilOn·-
ces habían vertido su sangre en los carüpos Ue !Jatalla, CO¡ltia l·;;,; car-
listas, irian de nuevo á. s~stener el trono de IS(lll(J q¿,. en ;U~ ~alllpos
de Navarra, tan pronto como la reina gchurn~d(¡ra jura::;(; la C%~ti­
tudOLl de 1812.


Cristina entouces se yió obligada á promulg&.r]~.


nI.


Satisfechos con la dc;c!aradon de la reirw, á ]á~ altÍ4~~ ~. LiS J,~ la
madrugada dd d;a 13, S0 rdiral'ou lvs guard~as á su~ euultelcs.


Ilusion funesta pura la libedad fué siempre la de b:s \JIl.::bio;:-;, que
tomaron como cosa séria las promesas y juramentos d¿ ¡os rey..;s.


Los sal'jentos de la Guardia real i:nponiendú la puLL(v(¡(;WD det
decreto citado á Cristina, nos pareceD hijos mal criad:js qUe aHiena-
zan á su madre )Jara q;:¡o les dé un juguete que eiia le:; ;CLlUSH, re·
sistiéndose cuanto puede á sus alharacas, pero que al ili~ se: lo da,
segura de que ~n cuanto ~e duerman se lo esconderá donde no rueI-
van á verlo mas.


l.a resistencia de la c:ina Cristina á satisfacer las exigencias de
las pruvincias s'Jblevadas, y su re,solucion de luchar en MaJr id t:on-
tra los liberales, debía convencer á la Guardia real sublevada en la
Granja, de que el primer paso que debian dar para H.:sü.dJie0Cr y
consolidarla Constitucioll dd U, era 13 separacion de CrístÍiJu de la
tuto!'Ía de sus hijas, y de la regencia y gobemacion dél Eslado; p0r-
que las instituciones que los reyes aceptan á la fuerza. e3tán vendidas
en sus maGOs.


Pero en fin, los bravos sarjentos tenían en su podt:r li.. fir¡lJa de
la reina Cristina, al pié de la proclamacion de la COLlsL [Uz.:;UL Jel 1~,




DEL ULTB·IO BORBON DE ESPAÑA. 193
y se fueron á dormir tan satisfechos y tranquilos victoreando á la
reina regente, como si aquella firma fuese la redenc¡on de su pa-·
tria.


Al siguiente dia, creyeron completar su obra regeneradora COlO--
cando la lápida de ]a Constitucion en ]a casa del Ayunfamiento, y
desfilando por delante en columna de honor victüi'2ándola.


Cristina y sus bijas presenciaron el desfile desde un haleGo


IV.


El dia 14 de agosto se supieron en Madrid los sucesos ocurridos
en la Granja la noche anterior. Conmovióse el pueblo, pero la guar-
nicion salió á la calle, ocupó á Madrid militarmente, y despues de
algunos tiros y varias desgracias por ambas par"'s la sublevacion
fué reprimida. Los mínislros acordaron la vuelta inmediata á Madrid
de la reina gobernadora y de sus hijas, y para llevarlo 3. cabo, corriÓ
á la Granja el general Mendez Vigo.


Habian contada los ministros con que la presencia y las palabras
de Mendez Vigo reducirían á la obediencia á la sublevada Gnardia,
pero lejos de ser a~í, su presencia exasperó mas los ánimos, y di6
por resultado el que los sarjentos puestos ya en relacjon~s COD los
jefes del partido liberal de Madrid, exigieran de la reina varias me-
didas políticas, aunque en son de súplica.


«Súplicas, decian, que hacen los batallones exisfemfes en este real
sitio, á S. M. ]a reina gobernadora.


» 1 .' Deposicion de sus destinos de los señores conde de San Ro-
man y marqués de Moncayo.


»1.>.: Real decreto para que se devuelvan las armas á los nacio-
nales de Madrid, ó al menos á las dos terceras partes dr los desar-
mados.


»3: Decreto circular á las provincias y ejércitos para que las
autoridades municipales de unas y otros juren é instalen la Consti-
tucion del año 1:2, conforme la tiene jurada S. M. en la mañana
del1?l.


»)4: Nombramiento de nuevo ministerio, á excepcion de los se-
ñores Mendez Vigo y Barrio Ayuso, por no merecer la confianza de
la nacion los que dejan de nombrarse.




194 HISTORIA DEL REINADO
»5: S. M. dispondrá que toda esta tarde hasta las once de la


noche se expidan los decretos y órdenes que se solicitan.
)La bondad de S. M. que tantas pruebas ha dado á los españoles


en proporcionarles la felicidad que les usurpó el despotismo, mirará
con eficacia que sus súbditos dén el mas pronto cumplimiento á
cuanto arriba se menciona; y verificado que sea cuanto se deja in-
dicado, tendrá la gloria esta guarnicion de acompañar á SS. MM. á
la villa de Madrid.) Nos parece que la reina Cristina debió, el 12,
13 Y 14 de agosto en que se vió sometida á obedecer las volunta-
des de los sarjentos de la Guardia, pensar que mas cuenta le hu-
biera tenido seguir gobernando con Mendizábal y sus amigos, aun
á trueque de separar de sus mandos á tres ó cuatro generales abso-
lutistas, que no entronizar ni constitucionalmente á los tránsfugas
del partido liberal, para impedir la realizacion de las reformas libe-
rales reclamadas por la opinion pública. Por lo demás la súplica de
los batallones no dejaba duda sobre quién gobernaba en realidad ia
monarquía. La humillaciCln no podia ser mas grande para la reina
gober!ladora.


v.


Hé aquí cómo un historiador moderno refiere lo ocurrido en el
palacio real de la Granja, desde la llegada del ::;eneral Mendez Vigo.


(Mendez Vigo habia participado á la rei[Ja que no confiaba vencer
la pertinacia de los sublevados; entonces fué convocado en la real
cámara un consejo al que asistieron los dos ministros, el represen-
tante de Francia, muy mal visto por los pronunciados por suponerle
contrario á sus miras, el embajador de Inglaterra, de quien se sos-
pechaba saber mucho de Ja insurreccion, y otros personajes. Am-
bos em bajadores considerando la situacion en alto grado crítica y
casi desesperada, opinaron por que la reina se resignase á todas las
consecuencias de la proclamacion del código gaditano, y así acorda-
do, Mendez Vigo, Barrio Ayuso y San Roman dimitieron sus em·
pleos. Llegaron en esto las nuevas demandas de los alzados. y al
momento reuniendo á todos los oficiales y escribientes de los minis-
terios que estaban en el sitio, se extendieron los decretos exigidos,
cediendo, en todo, el gobierno á aquel embate revolucionario, por
falta de fuerza material en que apoyar el imperio de su autoridad.»




DEL ULTllUO BORBON DE ESPA1Ü. 195


VI.


Los sarjentos mandaban, y la reina obedecia. Por un golpe de Es-
tado de Cristina, el partido liberal salió del poder, y por una revolu-
cion que lo imponia á ]a corona, volvia á ocuparlo algunas sema-
nas despues, teniendo Cristina que recibir con halagüeñas sonrisas
las órdenes de los sarjentos, despues de haberse negado altanera-
mente á firmar las destituciones de los generales, que Mendizábal
le habia propuesto.


D. José M. Calatrava fué nombrado ministro de Estado y presi-
dente del CGnsejo, D. Joaquin Ferrer de Hacienda, y D. Ramon Gil
de la Cuadra de la Gobernacion. Calatrava se comprometió á com-
pletar rápidamente el gabinete, Quesada fué reemplazado en la ca-
pitanía general de Castilla la Nueva por D. Antonio Seoane, y San
Roman, por Bodjl! en la Inspeccion de Milicias provinciales. Cual-
quiera creería que las humillaciones de Cristina habían concluido.
y que su firma puso fin á la desconfianza de los sublevados. 'i siD
embargo no fué así.


Aunque una comision de sarjentos, cabos y soldados presenció
la redaccion de los decretos antes citados, la firma de la reina y la
estampacion del sello real no la autorizaron para volver á Madrid,
y Mendez Vigo recibió la mision dt llevar Jos decretos acompañado
de Uila comision de los sarjentos sublevados.


La desconfianza de los sublevados era tan grande, que no se die-
ron pUf contentos con que una comision presenciara la redaccion y
firma de los decretos por la reina Cristina, sino que quisieron oirlos
Ieee en pr,~sencia de la misma r¿ina, en ]a madrugada del día 15,
con lo üual el ex -ministro Mendez Vigo no pudo llegar á Madrid
hasta bien entrado el dia.




CAPITULO XX,


SUMARIO,


!tl';)fl"-;Oll dI' la slIbli'\ a,:ion ['11 :\Jadrid, y dr'allt'~ llel a~esillato lId general Quesa-
da,-lIel;ítall'(, lo, dl'n1<is~lIc('80' d!' agootu di: Unti.


I.


La sangre habia corrido en Madrid, y el general Quesada,
capitan genera! de Castilla la Nueva, aunque solo disponia de una
guarnicioll de 3, O O O hombres, se empeñó en prolongar su domina-
cion en Madrid, aun aesput's de la sublevacion de la Granja.


Ocupó la pohlacion militarmente,paseó una numerosa artillería por
calles y plazas, 11 ¡vKhe del 1 i al 15; pero júzguese de la sorpre-
sa de los madrileños, que se habian dormido al ruido siniestro de
las tropas de todas armas, que recorrían las calles, y se desperta-
ron al repicar de las campanas, que anunciaban Jajura de la Cons-
titucion por la reina y el nombramiento del general Scoane, en
reemplazo de Quesada, para la capitanía general de Castilla la
Nueva.


«Sumo era el júbilo, dice Marliani, quizás no tanto por el entu-
siasmo inspirado por el restablecimiento de la Constitucion, como
por salir de una crisis que habia durado once dias.»




DEL ULTmo BORBON DE ESPAÑA. 197
(·~Cubriéronse de colgaduras balcones y ventanas; todo el mundo
salió á ]a calle, y el suceso tenia las apariencias de una fiesta popu-
lar, y no de una victoria en la que hay vencedores y vencidos. Sin
embargo, un asesinato manchó aquella alegría; el general Quesa-
da, marqué(de Moncayo, que hasta el último momento sostuvo con
su energía al ministerio IstúrÍz, fué asesinado en Hortaleza, de la
manera que vamos á referir, copiándolo de un testigo ocular, digno
de fe:


(En la madrugada del 1 B acudieron varios amigos del marqués
de Moncayo á su casa, y le instaron para que se fuese de huésped
con alguno derellos, pues en todo trance crítico, se embota la ra-
cionalidad e(la muchedumbre, y enmudecen las leyes. Negóse el
general á toda fineza de aquella especie, y de improviso le sohre-
vino el Ímpetu de salir con un solo criado marchándose de Madrid,
en medio del dia, al pueblecillo de Hortaleza, á una legua de la corte.
¿A.. dónde quiere ir? ¿Cual será el intento de Sil salida desatinada?
Nadie h puede alcanzar. Tenia Quesada una cicatriz en el rostro,
q!JP lo ~)HIPDtjZ(l ba prr donde quiera que fuese; conociérunlo en el
camino, y la noticia de su ida se anticipó á su llegada. Los conce-
jales ]0 arrestaron, con ánimo de resguardarlo, pues el acaloramien-
to de la capital babia trascendido al vecindario del pueblecillo, que
viene á ser un arrabal de Madrid, y enviaron aviso al gobierno de
haber preso á Quesada.


»)Para presentarse á la autoridad militar establecida en la casa de
postas, ,,¡¡nada en la Puerta del Sol, tuvo el mensajuo que atra-
vesar las 1~1nes de Hortaleza. Red de San Luis y de la !~lontera,
todas clJ(ljada~ de ge:Jte. Creyó el torpe que para franquearse
el paso. ¡ti mejor seria manifestar la noticia de la prision del
marqués de Moncayo, con lo cual el populacho Jo supo antes que el
general Sc(;ane. Habia entre la muchedumhre viles asrsinos, que al
oirlo, se propusieron cometer un atentado horroroso. Apoderáronse
de los calesines, que suelen 0star de plantor. en la calle de Alcalá, y
galoparon hasta Horta!en, donde COID0tieroo un ase'.'inato infame,
con un preso indefenso.


» Yo estaha al lado del general Seoane cuando recibió la noticia
del arreslo de Quesada, y mandó inmediatamente al coronel Monta-
fío, ayudante rl01 duqtl0 di' Zaragoza, para que con un escuadron de
coraceros de la Guardia corrit'se á esegpe á Hortalezn., salvara. á to-
do trance al g/'I1"raL y lo condujese á Toledo. Cumplir, '\1on t 3ño la
T0~1O l. !6




198 IllSTORIA DEL REI~ADO
órden rápiJaaleLlte, pero ilegó tanJe, pues el de:,venturaJo marqLés
de Moneayo yaciá difunto en su mismo cUürt(¡ eDil dos pistoietazos.
¡Estrella aciaga y extraña! Babia .,'Íid~; QiH:sada unu de ¡os primens
que esgrimieron la espada. el; 1823 i.'O:.Jti\.l la Const.itucion, €chó el
resto para derribada, y á L~; 13 añcls, el dia mismo del rcslubleci-
to de la COilbtÍtUGÍClD, illurió á mauvoS de asesinos.


H.


})Era e! general Queill'lda militar v(liiente, plH]f~()"Orosü y }:,i-
zarro. Contrihuyó á restablpeer ¡ll i1bsr'¡ll~iS¡1J(; en 1S2~J, pc::oo
escudó á Ir::; liher::des, eoo. tri,) lr'flexible, contra las tropeiías del
partido apostólico, y siendo eapitan grneral d\~ AndalucÍJ, apad6-
nó amistosait1cntn á todos los;~ersegoid( s I cnnt':'aponiendo i'U índo-·
le cabal:eresc:J. á las !"ci\cciol1eg dr nífuelb. époea. COrtlfl ::dd;¡dn, se
desentendia de tO'1n :": ¡~amip0tn de c:~rdnra, sin p¡¡rar.::C' j;¡;nás á
deslindar las cirC"flst¡Vlc,ias: n::tda ,sahi? mas une mandar \ 'Jbe-


, 1"


decer.
»,',. pesar de esta ic!1exih;!id':d 'f' hnhia ',!virladn d.' qu: UD. rnili-


tar j1dl"<l ser hombre pOJítiCil, pidiendo la. separacíon de! ministerio
de Cea llermndez, y t'! restable:~ilTI¡e!lti) de 'as libertades de1l}ais.


»La Índo!e inCo'1trastable dí' QI]I~sada, adnsto en el mando, y des-
templado en las expresioces, cncrndecia 311 autoridad, pero pres-·
cindiendo de estc's Iuo.arfs, su hidalgo pUGdouor lo hizo siempre
apreciable para sus contrarios ;-,olítiCr.S mas señalaf1nf'. En ¡¡¡I'db (ie
su disC0fdllOCi1 ~l.e Opi\lio!JPs p¡di'l 1.'1 grn¡'''¡d Q;;c,~c:!b :.'orL,r el)n
amigos ent"añ).bll~s en tndo~~ 1,,;:,: :Jartidos, y no ':s(nV0 1'[1 su mano
el salvarle en la. j0rnadt~ del 15, p~lf'S ya r.e ha rlido el afan C~'j
que fueron á ofrecerle asilo COOhl d e:lfureeirnient, de :,'.;¡sesinos ;1


III.


Vamos á concluir la relacion de los sucesos de agosto de 183fl,
recordaDrlo a'giH¡as coincidencias extraordinarias, de que los acon-
tecimientos (lne 1'1I flupstros días tan rápidamente se suceden, ofre-
cen pocos cj~'rnplo5. El 15 de agosto de 1835 Si" puso á ~Iadrid en
estado de sitio, y el conde de Toreao, ministro á la saZOrl, mandó




199
prender á Istúriz, qnien se ocultó para lihr~r~t' d,'l enei"rro que le
amagaba. Un año despuf'[-i, aia por dia, se declaró df' nu"vo á Ma-
drid en estado dt~ sitiíJ, por órdeo de Islúriz /'fe del g"lljprnrl , para
sostener el sistpma m~d~';ado, que ur año art~'s cctmhath, por lo que
habian dado C!)f}fra él la órrhn df: arresto. Q!ll~sada, ca!·it:1r¡ gi~;;eral
de Ma,lriJ, rlHFió vk:tima j~:'" 11[1 i1:vsinato. é lslú'iz fuvo que ocul-
tarse de Huevo y lmil' á pais extranjero. It,túriz eYlc1ntró asilo en
casa del groera] Seoane, y pI emhajador de un;, nncioD :,miga lo
hizo conducir sano y SRlv[) á Portugal.


De esta manera el apósta!a que !nhia becho t~a¡cion á. lns prin-
cipios que habia d'JfencliJo toda su vida, y comhatid!! á sus antiguos
amigos, an,ciosCl de satisfacpt' por mal camine su arnhjc'if'n de man-
do, debió 3U libertad y la sl\.lvaci0n de su vida á los mismos hom-
bres áquien(:'s babia vendido y ultrajado.


IV.


Calatrava organizó su ministerh el mismo dia 15, yel 1'7 la ¡-tina
". . 1 l" l' , l' .
, flstl":' \T <;1


'
'" ( (le, '1IJ')';: nI: """J 0 '-' " ('111;: !,.c: ;-',"'<; ,,; er'!) '1"" n(¡ '0 gran


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acompilfíamicnto rlr pueblo llicieroD ,,,!]>n!:'a~a~:iUllral en ~Iadrid,
en medicí do los viva" v a"lam~ci('r,¡)1: dl1 la '!ilir';;} ,.;!.,l·¡dar'u v dl'


, \...t ....,,.¡ ".1. ...... .';.1 ~...... ¿: ~ -. ' _ " , ... l .. f __ 4'.' J J '


la militar. jExtrañn contraste! re)'E's y pleh~; vencidos y veilcedo-
res; sarjenlos y geuprales r;, hizfl.rra confusion y mezcla llegaban á
Madrid formando en apariencia tln todo compa r+;: pf"rn en realidad
su union y su ~~njusiasrno te"jan en el fondo la falsedad y algo de
profundamente triste. Era aqu~J!a cabalgata la ruina del trono, el
efJvilecirnit'nto de la :11aje.,t:td l"ral, el triunfo del pueblo sobre el
trono, de la revolucion sobre la reaccion, de la libertad sobre el des-
potismo: pero el pueblo y la revolucion vr.ncedores most.raban su
atrase, lo prematuro tic su triunfo, su incanHcilhd [lara establecer
la libertad; puesto que. en luga~ de destruir la dinastía la hurnil!ahun,
en lugar de suprimir el troDI) agravflban la antipatía d" la dinastía
que lo ocupaba, y cuyo odio 1 la libertad no pndia ¡1';en l '5 de aumen-
tar pnporcionalmente á la bajeza de la bumillacion que le imponian
y á la cohardb. con que la snfria.


Gonza!ilz Brabo entró en Madrid en una carretela descubierta,
entre los sarjenlos de la Gratlja, para participa!' sin du(h de Jos ví-
tores, del aplauso y de la gloria que rODeaba á ios que habían sal-




200 HISTORIA DEL REINADO
vado al pueblo de Madrid de una catástrofe que el carácter de Que-
sada y la crueldad natural de Cristina hacian inevitable.


v.


Los ministros nuevos ocuparon ya sus puestos, y entraron en fun-
ciones el 16. Calatrava en Estado y presidencia; Rodil en el minis-
terio de la Guerra; Landero ell Gracia y Justicia; Gil de ia Cuadra
en Gobernacion, y Ejea, por no aceptar Ferre!', en Hacienda.


Cualquiera creeria que los ministros y consejeros de la reina Cris-
tina serian encausados 6 perseguidos por el partido vencedor; pues
nada de eso sucedió. Si la reaccion triunfara, ~in duda alguna que los
destierros, persecuciones y fusilamientos hubieran agravado el horror
y los males de su triunfoj pero los liberales solo pensaron en dar V1-
vas á la libertad, tocar el himno de Riego, y arrastrados por la cor-
riente de los sucesos olvidaron los males pasados. Pero qué mas, ¿no
victoreaban á la reina CristIna, como si ella eSfil.intánea y libremente
]es hubiera dado la Constitucion? IstúrÍz, Galiano y el duque de Ri-
vas huyeron aunque nadie los proscribió: los otros permanecieron
en Madrid, y á las pocas :semanas de su caida se paseaban por todas
partes, y á algunos de ellos, como Mendez Vigo, los empleaba el
nuevo gobierno. lstúriz no tardaba en vol ver, y al cabo de 15 me-
ses era legislador y presidente del Congreso.


De todos modos puede decir:se, que nunca golpe de Estado abortÓ
tan rápida y completamente como el de agosto de lk3ü, y sí el cas-
tigo de sus autores y los resultados beneficiosos para el ~u(:blo iJO
fueron los que debieron ser, al menos elleon popular mostró sus
fuerzas y la reacc~on fué castigada por donde lllas babia pecado; por
el militarismo. Los sarjentos de la Guardia real dieron á los gene-
rales realistas una ruda leccion.




CAPITULO XX!.


SUMARIO.


Biografía dI' Calatra\a.-rici,ilu[le,; por (¡ue pa;;ó ha"ta el aiío Ul:n.-~n llUella ré
hu riada cuando "ubiú al poder enI8:!fi.-Estarfo tle la guerre l'1\ il ['[1 dicha I;PO-
ca.-Com oracíoll de Cortes y Il\lC\O manifie;;to de Cristina.


I.


Calatrava fué el héroe del segundo ministerio !iberal que tuvimos
durante la regencia y merece que consagremos algunas líneas á bos-
quejar su biografía.


Nació Calatrava en Mérida, provincia de Extremadnra, en 1781,
Y ejercia ya la abogacía en Badajoz en 1808, cuando ocurrió la in-
vasion francesa. Al saberse las matanzas del. dos de mayo, llevadas
á cabo en Madrid por Murat, se sublevó Extremadura, y Calatrava
contribuyó á dar carácter y direccion al alzamiento.


En 1810 fué á las Cortes constituyentes de Cádiz, nombrado di-
putado por su provincia, y descolló como orador y por su actividad
é inteligencia en las comisiones. Cerradas las Cortes constituyentes
en setiembre de 1813, se volvió á Badajoz, y dejando allí á su fa-
milia se fué á Madrid para ejercer la abogacía. Al volver el rey de
su cautiverio de Valencey, uno de sus amigos, el conde de Monti-
jo, le aconsejó que se pusiera en salvo, pero Calatrava se desenten-
dió del aviso, en mal hora para él, porque ellO de mayo de 1814,




HISTOIl.IA DEL R1~lNADO


á laR tres d·' la madrugada, soldados y alguaciles cerCGrÜn la ('asa
de Calatrava, enl.raron basta su alcoba, Jo sacaron drsnudo de la
cama y ;0 entraron en una pieza inmediata donde se encontró con
uno de sus antiguos compañrros de diputacioD. don Ignacio Marti-
Dez de VilleJa, quien lo prendió en nombre del rey, SI" apoderó de
tGdos sus papeles, y agravando el atropello con cf insulto, le dijo:


( Esto sí que es \·iolar de cuajo la Conslil.ucion; pero mas vale
caer revueltos en torli!!a, que como huevos estrellados.»)


Despues de esta chanza de gusto y estilo frai]¡mo, condujo el fa-
moso persa á Calatrava á la cárcel, y al entregarlo al carcelero le
dijo:


(05 lo recomiendo como uno de mis antiguos colegas de las Cor-
tes: metrd!o en un calabozo incomunicado.»


No eücon!ró, pues, en Madrid Fernando VII quiénes condenaran
á los ex-diputados por sus discursos y notas, dichos y dadas en el
seno de las Corles, y los condenó el mismo rey por un real decreto.
Calatrava fué de este modo mandado al presidio de Melilla en com-
pañía de n:uchos otros tan culpables cflmo él.


La revolncion de 1820 lo sacó lié! pre-.:idio afri.'a;"l(l drspul:'s de
. - ~ .. , 'ó ' L' - á I (' ~e~s~.nos ne canl!veno, y VOIVI a dpana y . as ,orles con mas


}Fio, si rabe, que el que habia mostrado en 1810. Cuando el régi-
DV'rl constifllcic'nal se encontraba ya en el último trance, Calatrava
f'lé ministro, :' quiso sepultarse en Cádiz abrazado á ~u bandera,
pero DO puno conseguirlo y tuvo que emigrar. En 18H pudo vol-
"el' á España, y ocup{¡ Sil asiento en el Supremo trihunal de justi-
~¡a, para el que habia sido nombrado en 1822.


H.


La revolucioD de la Granja elevó al acrisolado patriota á la pre-
sidl'Dcia del consrjo de ministros, y nomo tantos otros patriotas, vÍc-
ti Das de la familia d(~ norbrm, consagró sus esfuerzos, ¿á qué? ¿á Ji-
bnr al pueblo de aquella raza ingrata y traidora? no: á restaurar,
á [,)rtalecer el poder real quebrantado por la revoludon ¡¡encedora,
y gracia~ á cuyo quebrantamiento él bahia subido al poder. Sin
pensarlo ac!',so, el bueno de Calatrava hacia traicion á la causa li-
beral ql]l~ dcfen~ia, consagrándose, no á reducir el poder real á la
impotencia, sino á levantarlo y á curarle las heridas que la revo-




DKL !Jj,TIMO 110lthON DE ESHÑ A.. ~03
lucion le hiciera. Esto fué como curar al Jobo herido al asaltar el
redil, y darle luego la libertad, como pronto veremo;:;, Pere esta
torpeza no fué exeIusiva de Calatrava; todos los gobfrIJi:wles del
bando libera! que en hombros del pueblo sublevado, desde eetences
hasta hoy han subido al poder, ban seguido sistt\má~ic:;uH;Dte la m;s-
ma conducta con la familia real, á pE'sar de que siell:pre han obtc"
nido los mismos funestos resultados.


111.


El afan de Calatrava, desde el primer día que ocupó el poder,
fué el de restaurar el prestigio de la autoridad real, y awige§ y ene-
migos convienen en que durante su administracion prestó al t¡ O~lO
señalados servicios; pues bien, á poco de salir del m¡úislGrü" V<.l.Có
la presidencia del Supremo tribu[¡a! de justicia, del que ':¡'¡;' (;' C'-
cano de los tugados al entrar en la presidencia del COLS':jO de wi-
nistros, ti Hj de agosto de 1836, y al ¿JJtiguo decano, al ');rLtJ"je
de 18HJ y 1820, al presideI1te del consejo, al sabio jurisconsulto,
al mártir de la libertad, se antepuso un palacieg0, un homLr..: k-
go, servidor antiguo del despotismo fD su periodo ~as ¡LidgU.


No sahemos si el señor Calatrava se quejó de tamaña ¡cgf(~litud
é ¡[¡justicia, pero si así fué, proharia que á pesar d¡; su iaI",~·t(; y 1::1';',-
periencia no era mas que un pobre hombre, que al cubo dc Sl)S añ0;'
DO habiil llegado á comprender Di lo que púdia dar de sí la famiiia
de Borboll, ni la incumpaliLilidad que habia entre la c(jfjSJ!idi~ciüIl
de la liD", tud y los atributos del poder real, que rerÚrILaLdo L. S.k::··
tituciun de l8U, él y ~us amigos d6vo!virn:m á la corona,


GravÍsill1élS eran ¡as circunstancias en qUé los libéi ale~, V(i~\¡cr,jn
al po(kr tn 18:)6. La guerra civil estaba ,leséilcadennda ~. es "u
apq.;eo. En Jadraque, casi á las puertas de Madrid, el cabecilla Go-
mez derrotó é hizo prisionero al general Lopez. La insubordinacion
Sé habia enseñoreauú de los ejércitos liberales, especialmente del
del Nurte, el erario estaba exhausto, y los moderados vencidos abu-
sando de la libertad de la prensa, alarmando á todo el mnndo con
sus presagios de anarquía y de violacion social, y dp a~ro¡'el!ClS y
desmanes tIlle no se realizaron, aumentaban la coufusi; n :.' ¡'.Ial ,11
dia siguiente de una revolucion vencedora. Pero la ¡;¡uh,ridi\d moral
del nuevo ministerio bastó para dominar situacioI1 tan l,j(~caria, y




204 HISTORIA DEL REINADO
el pueblo con su sensatez probó una vez mas que el órden, lejos de
ser incompatible con ]a libertad, solo con ella puede tener bases só-
lidas y seguras.


A los pocos dias de nombrado se reformó y completó el ministe-
rio de Calatrava, entrando en el de Hacienda Mendizábal, Lopez en
el de la Gobernacion, y Gil de la Cuadra en el de Marina.


IV.


La primera medida del gobierno fué confirmar á doña María Cris-
tina de Borbon en la regencia del reino, tutoría de sus hijas, fun-
ciones que le negaba la Constitucion de 1812, á pesar de la le-
gitima desconfianza que á los liberales debia inspirar aquella mujer
por su reciente conducta.


El ~ 1 de agosto se publicó ei decreto convocando las Cortes para
el 24 de octubre, y la reina gobernadora, con fecha 22, publicó un
manifiesto que era la negacion del del ~H~ de mayo, que reprüduci-
mos, para que pueda cotejarse y apreciarse el valor de las palabras
de los reyes.


Manifiesto de la reina Cristina á la Nadon.


«Españoles: El aspecto y carácter que al principio presentaban los
últimos sucesos, pudieron persuadirme que solo eran movimientos
aislados, nacidos de intereses y pasiones particulares, ó producidos
por efervescencias efímeras y fictieias. Mientras esta persuasion du-
ró, mi deber era manlener el órden establecido, y seguir observan-
do para el üumplimienio de nuestras reformas políticas el plan que
propuse de conformidad á lo que creia ser la opinion general entre
V080tr;)8. Así lo he hecho hasta ahora; y así hubiera continuado, si
una ruuDifestacion mas expresa y general de vuestra parte no me
hiciese al fin patente todo el lleno de v.uestros deseos.


»Declaradas á favor de la Constitucion promulgada en Cádiz, las
provincias de Andalucía; declaradas tambien las de Aragon; comu-
nicándose este gran movimiento con la velocidad del rayo á Extre-
madura y Castilla; contenido á duras penas en la capital; manifes-
tál)d();i+~ 2l: rdedor de mí la violencia que se hacia n los bravos mi-
litares dé: cJ¿~'ciio en haber de reprimir con la fuerza un anhelo del




PEt l:LTHfO BORHD:\ l/E ESPA)¡A. ~05
,tll' h1 0 con p] (r.,;," rn0c~ tC~~i'}'I""íI S;'C'¡n,"II'zallan' ni" he convenl.,l\lO


"' . ~J, \, , u ~ i ... 1_. • '! .... '. '.' ' .... J",- v." ! tJ...., j el ~;;.. , 'V .1
:Jor último, de cuál (l~ la l'oluntad nacional: y liú qu.eríeüJo, ni He-
t1¡'~ndo dar ocasior; 1 u!LVnS disturbios y desastres, yo he jmado
• h'! "',' ,'l' 1 e . .
,gm ,len, y man(,o P',H);¡Ca,' y ]tEa:' en tO(]O eR reFf), ,a onstltw ... lé,n
,ie 1812. '


))N::; ibr;OfG, Esrañolcs, ~as ohjet;ones que acetro y fuera de Es-
paña SI' han hecho á este código famoso. Pues lejos de ostent~i¡-se
130llJG p(';f¡~ct0, é! miSn1 r: lleva consigo la supo~¡c¡(;n ~. el madc de
'U l"!'fclm:a: V:fO no hay horljrrc prudente, aun de aqud!üs qu·; en
mas esfima le tienen, que no esté persuadido de que la neeesita; y
las mis:nils ¡-,rovincias que Si; lmn decidido piJr ~l, le adaman suje-
\0 á las enrni{'udas que n] él hagan las Cortes, que con este objeto
se reunan. De esperar es que la prudencia y sabiduría de las que
en este momanto convoco para tan noble fin, completarán esta rec-
Uficaci'lD tan indis:pensab!e como deseada. Y no cierf.amente, Espa-
ñoles, para aumeDtal' ll\j,¡S werogativas y dar consistencia á privi-
leg~r:s odh,',,; 3Íl~ ~~-é 're':i'~ja :le! órden, de la utilidad comUD,
ate¡i~¡I~c;d(¡ d!'bi'l3,:)le:::U' f.t ID,S exigencias dd pais, Ji g;'ordando ar-
'DnnÍa ron I(;s pri:::eipi,s geü,~m1es en que se furlihm ]¡;¿;; Eberlades
puropeas.


» \:::í v;l31v{; á se:' l~y fu llb i.lleO tal del Estado la l¡twen otru til'm~
:Vl l() filé. ¿Q:ún puede dada:' ab':f;J., ni quién tampúc.} extrañar,
¡pe haya sido g;empre el obj;'l,to d~; VUE':-:tra r)r,'rlil;',~:dpn y vnestro
anhe;:o? La Constitucion política de 18U es ;;{;;j '{'iso!ros, Españo-
les, un mOnU¡rlP,nto ue digilidad nacional y de iGdfpendencia. Vosntros
la hic';,;t,is, vosotros 18 .inmsteis; bajll sus au~p1cios ven('.i~lei~; y
'~uar¡d;: las 3guilil,'; dt' ~~;)(.lref;n huyerOD desp" \"rir!¡¡s (18 "stl:' S3-
;;rado territorio, dejaron esla Constitucion envidi6,rl:¡ pf'l'sidiendo á los
destinos de la ~f'or:21rquía. Ni el tiempo; ni la rnfl1ignidad, ni la po-
lítica, podrán am;batar!a estR gloria, y la" 0scilaeif)i1es crueles que
habeis sufrido desde (~ntOtl:"J~ DU han podido bonar es!,:: recuerdo
magnífico, e~critn en vuestroB pet:hos con caractére¡;; de fuego. ta
,)bra que parecia aniquilada y deshecha, se levanta de entre sus
ruinas; y á los ojos dpl mundo maravillado la CODstituciol1 revive,


» Viva, pues, Españr:,les, y viva para ser un estandarte de victoria
.;n el conflicto presente, Gomo ya lo fué su naelmient0 en aquella
época feliz. Manifestad á la Europa que á pesar de VUestros odiclsos
detractores, arnais vuestra Constitucion, y la sabei~ defender. El
éxito ciertamente no es dudoso: /?,1!a dará una energía, no) conoeida


TOMO 1




:206 HlSTORIA DEL REINADO
antes, á vuestros esfuerzos, j ,,5 h3r{1, cúnHeVilr con júbilo los sa-
crificios que vuestra nueva situacion os prescribe. En vano nuestros
enemigos se habrán lisonjeado, como ya lo ban becbo otra vez, de
que tal acontecimiento iha á ser un elemento de disolucion y de
discordia; el ímpetu redoblado con que ahora cargais sohre ellos, les
hará ver, con daño suyo, que estos movimientos generosos no tienen,
ni pueden tener otro fin que su exterminio.


)AsÍ lo espero Yo de ia magnánima Nacioa que gobierno; ni e:-
posible mayor cliDfiauza que lt\ qUt~ ;'üe inspiran su juic:(, y sus
virtudes. No: el trono de mi augusta Hija, jejos de perder por esta
gran novedad un punto de su estabilidad y firmeza, ganará sin duda
en solidez lo que gane en vuestro amor, cuando se baile apoyadn
en 2sa COtistitUCiOIl, que así como fué un arrojo ardiente y juvenil
hácia jo. ¡ibertad, l(¡ fué tamhien sin duda de lealtad acendrada y
sublime hácia 81 Rey, cliserablem8nte á la saZGn cautivo.


» ¡Oh ESphñG:e5~ Que esta iey política, que todu!' jurarDns abora
~pa d;' hO" "" a,l"la,,1 (,,'¡'~,. ,,"r'e; "'p" "1""' n~",...rl" rI""":rH' \' .li> ¡,,::'-' v U J l .. n..J: ...... v~ d~,. "· .. J..1,, P_~iJ,,--,C_! ..... )~ u.lL", 1.,1'.-" A'. "r ' ~ ,,".1


; • 1 fi ' . , . . • COUeol'Ok", lél ,.".l.S 1; ¡lle, ¡a m'.b sagrada: t'ü ;ü UíiiOiJ ,'i;:;;'·.'.Y:~,~'~
ftprz., .í U¡ \ ní.:~,il ¡t r;:,rz;~;;()]j¡.;i:;t. la !",; _l~n Pillc.'.:w a '2'2 d
Ag;Jstu de 18:30 ,·-llla;'ia CfistÍ1¿([,»


Decia Crí~tL,a (jue en CUimto se cGúvencÍó de que el pueblo que-
ria la ConstitucioiJ de 1812, se apresuró á jurarla. Ingrata fué por
demás con los sarjentos de la Gnardia real que la convencieron f"
la ;-¡'},3hc; del ~ de agosto, ni) diciendo al públieo que á ellos debh
su convencimiento.




CAPÍTULO XXU.


SUMARIO


Mi''! ida· I i¡'''I'~ 1,,-. ,1,,1 !'!in i~:('I'!(' (;;lill!·~\;:. -Ineon\ PI! ielll"": d,' lo, mnynl';¡zgo~ r "TI
,.1lpl'('-ioll.-Clladm ti" lo,.: inJi\ilhlo,; de la nobleza dp E,,:pJi'ía en l)\OJ.


1.


Hasla la reuníon de las COl'tes, el ministerio por medio de dc-
cretos !UiJ..lÓ Ulla ¡JdI'lJÍon de medidas sal vadoras exigidas por la gra-
vedad de las circuuslancias. ~Ia.ndó confiscar los bienes de los que
tstabar., en la faerion, cecretó Ulla quinta de 50,000 homhres que
uebia es[¡tr terminaua el 1"· de diciembre, y la lliovilizacion de los
nacionales solteros y viudos sin hijos, desde la edad df :os 18 á la
de lO años, para entrar en caw.paña durante seis meses. Impuso á
;a nacion Uil empréstito forzoso y reintegrable de 200 millones de
reales; y para allegar recursos mandó el aproveehamiento de cuan-
tos pudieran obtenerse de los monasterios y conventos supri-
illidos, debiendú ingresar en el teson, las sumas que se obtuvie-
ran de las ventas de los edificios, de las campanas, alhajas, mue-
bles y enseres en ellos contenidos.


Con este motivo el fanatismo religioso llevó en España vn cho--
que terribb. Retablos, altares, imágenes y cuadros d.e samas, to-
dos los objetos ante los cuales la idolatría católica se babia postrado




HISTORIA DEL RKiNADO


en miles de templns, llena de veneracion durante muches siglos.
fU(li'on vendidos en pública almoneda. Angeles, serafines ~ diablos,
espíritus saotDs y de tinieblas, lámparas, misales, candelabros, san-
tas viR'genes y reliquias, campanas) cuan tus objetos necesarios al
culto y que adornaban las iglesias de los suprimidos conventos, tod(;
cayó en manos de baratilleros, viéndose quemar en medio de las
p1¡-j zas Jos objete: de made¡ a para separar de ellos el oro y la plata
ql1e los cub;ia, Sef\'ir para envolver especies los Illisales) para los
u~~)s domé~llcos mas vulgares los vasos y enseres consagrados an-
!PS al culto de Dios y de los santos.


Impuso el gobierno una contribucion ó rebaja proporcionada so-
bre los sueldos ó haberes pagados por el Tesoro, y para reanimar
en los pueblos el espíritu decaido contra la faccion carlista, lomó
las severísimas providencias exigidas por las circunstancias. Segun
las resoluciones del gobierno, Jos vecinos pudientes debian de aban
donar los ruehlos en que f'staban domiciliados al acercarse la fac-
cioa, bajo pena d~ ser procesades como desleales; las personas á
quienes !os earllsta3 eximiesen del pago de tributos ó exaccione¡.;
de cualquier género, al entra!' en los pueblos, debian indemnizar á
las que se hubieran vislo forzadas á pagarlos, debiendo adclJJ[¡s re
sarci;- á los vecinos y á los Ayuiltamientlis de los daños y pE'rjuíciús
causados por los carlistas. Las familias de los liberales asesinados
pflf los facciosos debían ser mantenidas por las que tuvieran alguno
de sus miembros en la faccion, y los padres fueron declarados res-
ponsables de la conducta de sus hijos.


n.


Una de las medidas mas reparadoras y liberales del ministerio
Calatrava fué el restablecimiento del decreto de las Cortes de 18~O,
que suprimia las vinculaciones de toda especie, declarando á los
usufructuariús propietarios libres de los bienes que las constituían.


Por otro decreto mandó el nuevo gobierno liberal devolver á los
compradores de bienes nacionales los adquiridos de 18~O á 18~3,
que aunque decretado por las Cortes, aun no habia sido sancionado
por la corona.


La ley de desvinculaciones d~cretada por las Cortes de 1821,
debe fiiuraf entre las mas justas y útiles hechas en aquella época




DEL ULTiMO BOIlllON DE ESPA~A.. 209
revolucionaria. Segun ella los poseedores de los vÍllCu1cs quedaban
convertidos desde luego en propietarios libres de la mitad de los
bienes que usufructuaban; la otra mitad debia pasar íntegra al he-
redero del vínculo, pero no ya á título de mayorazgo, sino como
propiedad libre. De esta manera los mayorazgos han désapareeidú
en el período de dos generaciones.


La manía de fundar mayorazgos que dominó á los españoles en
los siglos XVII y XVlII, habia contribuido poderosamente, con ]a
amortizacion eclesiástica y la expulsioD de los llioriscot: ) jm:íos, ¿
la ruina de la agricultura española, y con ella á la d:3 los Vl'opieta-
ríos.


lll.


La ilusion de los fundadores de mayorazgos consistia eD creer
qUt' perpelualJau eB su familia la propiedad vinculada, con 10 cual
aseguraban la conservacion de la familia, librándola de la L¡~eria y
con eIJa de la desltut:cion. Pero eSte cálculo era completar.wenle er-
rÓDi,Q, porque desde el momento en que de libre, pa::;aba la propie-


- dad á ser amortizada, es decir, á no poderse vender por el que la
poseia, este no era propietario en realidad mas que de la renta, l'
no se cuidaba de la mejora ni aun de la conservacion de la propie-
dau, ni encontraba aunque quisiera recursos para ello, porque co-
mo su hacienda 00 podia venderse para pago de acreedores, que
este era uno de los principales privilegios del mayorazgo, nadie le
bacía anticipos sobre elJa. Agréguese á esto que corno al cabo de
algunas generaciones las familias se extinguían por falta de suce-
sion directa, los mayorazgos debian pasar á otras familias, los po-
seedores no tenían interés en la conservacion de la propiedad, y de-
dan: Detras de mí el diluvio. La consecuencia de todo esto era, que
las haciendas, generalmente poco administradas y menos producti-
vas, y las casas mas desmanteladas eran las de los mayorazgos,
personas que solian tener tanta vanidad como miseria, y que for-
maban una clase desgraciada por no poder disponer libremente de
Jos bienes que habian heredado.




210 HISTORIA DEL REINADO


IV.


La revolucion española prestó UD importantísimo servicio á esta
numerosa clase de poseedores de la propiedad inmueble. pero en
nuestro concepto fué con eila mas generosa de lo que debiera, re-
galándoles por UI} sim pIe decreto prdpiedades que 00 les pertene-
cían, de las que solo tenían el usufructo, y de las que debió recibir
la nacion un tanto por ciento mayor dé su valor, cuanto mllO; con-
siderable fuera la propiedad desamortizada al convertirse en propie-
dad libre, Pero de todos modos la nacion l'eport6 grandes beneficios
con esta reforma, y mas que la nacion en general, centenares de
miles de familias, que disponiendo de una parte de los bienes cuyo
USUfíUcto tenían, han podido mejorar la otra, y que ban visto do--
blar y basta cuadruplicar sus rentas, á pesar de baber disminuido
sus bienes eo cantidad, hastando hoy para vivir holgadamente á to-
dos los n:ipmbms de una familia lo que bastaba apenas antes de la
suprí.'sion de los mayorazgos á eubrir las api1.rieocias de bienestar
del que llevaba el título.


Si los reformadores se propusieron atraerse á una numerosa clase
que temian ver unida al bando realista, á título de privilegiada, no
puede negarse que lo consiguieron, porque en general todas las ca-
tegorías d(~ ruayorazgos, desde los hidalguillos de gotera hasta los
gi'au}es de Españ3, hicieron causa comun con la fevolucion, con las
ideó.s liberales.


El íro"o Je Isabel H tuvo á su lado la rnay,;r parle de la noble-
za, habiAndo entre los hombres considerados entre ellos CL'mo mas
ilustres, muchos que en los parlamentos, en la prensa yen los cam-
pos de batalla lucharon valerosamente en favo!' de las instituciones
modernas, Díganlo SiDO el conde de Campo Alange, muerto en las
provLcias Vascongadas en el ejército liberal; e! duque de Osuna,
que mandó su hermano, heredero de sus títul;;s y rentas, el actual
íluque de Osuna, al ejército del Norte, como oficial de Estado ma-
yor, con el general Córdoba; el marqués de la Corona, don José
Paz, que luchó los siete años en las filas del ejército liberal, y mil
otros que podríamos nombrar; y en otro terreno nos contentaremos
con citar los nombres que se han hecho célebres, del marqués de
Miraflores y el de Alhaida, y el del duque de Rivas, que sufrieron




DEL ULTDW lHlIUWN DE ESPAÑA. 211
toda clase de persecncic:n:'s en lB.s épocíls del desr~otjs~'.~e por su amo;'
á las institucior,ps rrprcst'ntativas


v.


Todas las reíjeciones políticas que desde 1837 se han ens0ñoreado
de España, r8sp;~ttf.ron la ley de desvinculaciones y cuando el ple-
bey;} No·~'·dHd, desde 1807 ha querido restablecer los tlla:'orazgos.
en henefieio dE' los g;'"udi:'s de España, pretendiend0 que era el me~
dio de ,)f¡janizar Uila clase aristocrática, privilegiada. que cüntra-
balanct'ara \~l e:;;pll'itll (hm"cra tie') y el :.<en timieo to ¡gua la ta do dr
nues!¡<;) época y de nuesL'(l raza, las clases aristocrMicas rn cuyc
Domb:,~ se quel'ian fPslablecer los mayorazgos, se han opuesto,
riéndose en las barbas del sandio politiquin qtH' prnsah} hacrrle,
un fayqr, con 10 (Jl](~ en realidad era un vejámeo, LOE: ;¡¡'illl"rns qlv
ban c{);npru:dirlo ';1 vflotaja de la ley y que la han apreciado en todo
SI! vqlo;', han ~ifl:; los misrl.1')s Dobles heneficiarlc~:, y ,'sÍ'! ~r['; natura!


A ur:qllf~ n,'> haya 1:1',' estadística detallada moder.ol'l de la canlid,\i
ni ¡jfl valor de ~as haciPtHlas de los mayorazgos, al ;íu h1icflrSf' 1Ft lf'y
de vinculaciones en 1836, puede formarse idea de EU importanrü'
por los datos cstadísficoE: feferen les á 1797, cnne! nido y pu blicarln
en 1803, Estos mayorazgos se baIlaban repartidos en In;;: difercrfe"
ffinos y provin::ias dr, la siguiente manfTa.




21! HISTORIA DEL IlEINADO


Cuadro de l08t'ndividuos de ambos sexos pertenecientes á la nobleza
en cada reino y provincia de España en 1803.


Vizcaya. .
Asturias ...
Castilla la Vieja ..
Navarra.
Leon. ,
Aragon.
Murcia.
Castilla la Nueva.
Extremadura.. •
Galicia.
Sevilla. .
Jaen, .
Córdoba ..
Granada ..
La Mancha.
ValellLja. ,
Cataluña ..


Total.


35,739
34.800
43,818
39,162
94,620
21,4:12
14,112
38,0940
11,172
U,3U
18,186


2,622
2, 9~)7
5,937
1,809
3,218
3,7!J8


418,859


Morean de Jones ha reunido datos muy curiosos sobre el apogeo
y decadencia de esta clase social de España, justamente pocos arios
antes de su desaparicion, á consecuencia de la ley de mayorazgos
en 1836, Y como muy poco conocidos á pesar de su importancia
para couücer la transformacion social operada en España pOI' las
revoluciones de nuestro siglo, vamos á reproducirlos consagrándoles
un capítulo especial.




CAPÍTULO XXIt!.


SUMARIO.


Lj ! '~jl'i~I,',i .~ \:1' ';ld,·ltl<,i dJ' l~l iJ0;,je,~a ,~. -¡n:Jl(~ndn('¡¡, \1,· L.I ley ti¡'
;" :lí:, " ":. --fl,'I,'i! t'¡;k r ¡,r·1" ,::u ~\~y~ ~d ~~(:l)j'.'l'll() 1;1\{11':11 y frt11lp '!"


¡"I",I !! ---llllll1ill:¡i,jll¡i "ifl" an/l' !;¡ Cnri,1 rO:llan,¡ hieil'l'Ill1 ."ul'l'ir ú E';jlalli¡ 1",
~''¡!:I'I'!'')'' lílud!'radu-,-[,¡auu uc la l¡..:le,;w ¡',;p:liíoL "11 aque["lIiOlli'PS.-Co,,·
,j' ";i'lidl'Iit'I;l dc CaL!lLl\."


1.


La Doblez.: I3spanola, decia Moreau de Jones en 183~, se halla
dividida en diferentes grados CUy0 rnéritr:, es muy dive;so: babia
antes bijosdalgos, ricos-hombres. iufanzrmes, escuderos, mesDade-·
ros, caballeros, generosos, etc. En Hi75 contaba lleIlesforest 1!O
duques con 50 á 60,000 ducados de renta, ~o marqueses, 60 con-
des, delO á ?:!O,OOO ymucbos hasta 50,000. Hallándose enla pro-
porcioo de uno á cinco la diferencia entre el valor nominal del di-
nero, en (;ste tie:npo tan lejano, y su valor intrínseco en nUl')stros días;
ascendia esta renta á 300 millones de reales; y respecto al precio
de las cosas equivalia á ma.s de 900. En tiempo de Carlos V, decia
Mariano Sículü, que solo ios nobles titulados poseian juntos una
rcnta de l.i8!2,OOO ducados; y Jos Comunes de Castilla decían en
una memoria presentada á este príncipe, que en una extension de 100
leguas entre Valladolid y Santiago de Compostela, excepto tres pue-
hlos que eran del rey, pertenecía todo el país á la nobleza. Por el


Ttl)1ü 1. 28




hISTORIA DEL HEI~ADO


testimonb de una. multitud de U::!Ofes que ci(a R;bRdi1la, ;-esu1fa
que esas inmensas posesione~; hubian sido rloníd;!~ á los nobh's nn!,
los re)es de Castilla en recuilpe1J:~¡; di: lOS s"rviej;':: qll\' hahian he-
ch) tU la guerra cont¡'u moros; hii;:H'¿; ;¡ue no sdria n¡ngl~Ga carga
pública. Posc¡a además la nobleza una gran parte de los edificios de
as pllblacioQcs, lo que ponia t" lo:; habitnntes bajo su \unediata d'~­
pCl.ldeilcia.


La rjilueza de le. Hobleza ~~!lafi;;la fué ,~tun:',nt;,da lJor íft de :')S
'1 1 - . . l


hieDes I)··r',~r.le ieijle" a' Ir!"; jr",r~ lí,"¡ '¡'){'S i\' {·'lh·:!1 M ,[,: 111]11 !I' f'lflr'¡'1 lo.; lo,.... L' ..... j 1,_,-,. '_"- ,J..~ ' .... J\..'- I vll', •. _,,·,t~ 1 . ./ ' .\..j '.-
devueltus,


La órden de Calairi1l!á. posei~ 3i dj,:;.)mie:,da;;, J' R ; ri ':':lhs, v:·-
¡nados en 0.760,000 Tf.. vn. La d;~ Alcántara 3~ enc{)'niPUihs y 't
prioratos, que yalian 3.840,000 :-S,


En suma, para 162 cahallos éxistj¡t \lila l"'nt>: di 22.'70tflflO
reales vd!on; valuacion ¡PIt' S': sil¡)onia ¡"UY haiél, 3" ,..::cgl1n la q"~
~'esultabaG á cadf\ calH'ler ~ H),noo rs. \'11.


r a P¡'l'11'1"Y'.'" ,·l;-t,;Ó" rlp ' ... O(;\·¡I,""fI Y\::""I'",( inrl')"":,'l;:' :',"/, ' el '1 A,,,: f,\t,_ ~4 ,~ ... .l,¡ \.I¡ .... -Io,'-',.J '. .... \... ,<.,.. ,} .. ,v ... ~i.I!\.;, ' .• \.. ... (.~¡ ,~ ••••. ~.".' J" _,,'1., I. f .
ritÜ:ia!cs. íILH:':S que l(j, CÁdl d ":Jf'di:\;l"í~i¡, ;\lh;;., l¡J'I;,/d: yll?"-
Has OhlS tieneli J:,a "xt(:1'iG¡ : '2 :\ 1;) 1 'ji;;}'; :"i';1'5 T 1'1
tierras del duqu.e de llerwick pro,;:ician en 1787 una r(Job general
de i,S{;S,760 rs. Vd,; quedando UlW ¡iqaida lk l,!iH,(1I\O. Le's
bieDes dd Juque de Alba produci,1[) anualmente 8.000, oon I,\< f(,t,·
les vellon, los de Osuna 5,01.0.000, los del m(lrqlH~' ,1" P'f'¡r¡fl ,1
4,800,000, etc. :i! dUqlli' de :\rc(.s 'D,'wtenif\ fin \L\drir; :3(' ¡:H~I\~[)"
y criados; finaimeote, !::lE> fa!llitia~, :L ,\lb:;, O;;¡lü¡i ~" ~:L(li:"~10Lli pn-
sei:U tuda vía h mayor parte de la ;\:;C\tlllCía.


í '1 not¡l(\Z'l ;;r'ul"da ",. "'¡¡'\' "li tH: <>;¡"l"ro,11 11':: "¡'~Í'"",~i;, h l, ~ ... \. a ,~... \'. \.. ... '-'lo ;¡............ ,> ... .,: t·'"'" .". ~~" '.' './ ~ . ,J t' ,
(ll'pZ (1' n-"'j'''' IJ,,"l 'IU' tu'"",'" '::1'1'> 1 3">? rl!I,,'fl¡e~ ',"!'j!";','(1';"';: ,-','ri'ls,,-,o \ h:)-, '-, >:J , • 1.. L \... y .... '--' J "'4 ~... "-'" -i .. ) ;; _~ . \ '. J. '} ' •• '. "', \ '~; • ,}, .)..: ' .-
rones, ó uno súbre 10,000 babi!,utes; enl j, Qon co:;la bs, s'Ih·
mento D. VaisscHe en Es['afia ~H :<uorL.>s, á saber: :n dUl':ldos, ':'.:l
\narquesad05 y:U coudados ; así, f;S :11 ir.l)]aci un. 'r: ¡: !)]f:[U: ha s':-
frido de las instituciones f3ueblea y del. <:af<,1ct,'r ·lll.l~ lHh:;\ :'cclhi ~f}
de la aristocracia. Hay otm exeep,:ion igu;,.Lnc'lV; iV,1)i' ',s;; ¡;;,ra !;¡
noblezJ española, y es el haber :'¡·:u sus j¡¡di\'i¡J¡;".~ '-,ji\'; ¡¡drL
pidos defensores de la independencia üaciunai 'J ,le !;1'~ ¡;! ,~l:·;, p"I~
blicas, y haber salido de Sll 82'10 un crecido núw,";' 1:,1'.11,;<'"
iiuiltres y esclarecidos eiuJ'tdm;os.


La multitud de nobles sin mas título que el c!\' hi¡J,d¿,\, ~Ir¡¡a 'as
d('más clases dt ;a sociedad, entra h~:sta en liiS últi;u: . f',sj,,;¡n,




DEL ULTDW BORBON DE E5pA.\,\. i215
j" vive con su trabajo, lenie;Jd!) pf¡f úr,ica ventaja la s::itisfaecion dI'
su orígen, que llega á las veces á los priml'ro~ sucrSOfes de Pe-
layo.


Ya que la ('seudo. de este siglo baya disipado las ilusiones de esta
ventaja estér¡l, ya que la guerra civil y extranjl'ra haya destruido
un gran número de familias nobles, Ó las haya privado de los títu-
1m 'le su nebleza, est!!. clase sufre una disminucion mucho mas rá-
p::la que la de la~ demns naciones de Europa. Desde 1 j~3 basta
176S, duranl': un reriodo de i5 años, se aumentó eomo la pobla-
cían ia noblezt\ española, y continuó formando 111 ~; pero en
1788 segun el censo babia ya perJido 2.1í,000 individuos, y la
Gaceta de ~fad.rid del li de noviembre de 1789 Jice por consecuen-
cia, que la poblacion productiva se aumentó de otro tanto número.
Supónese que este resultado era únicamente un error del censo, y
sin embargo, vemos en 18~6 que babia continuado muy rápidamen-
te la disminucion de esta c13~e; pues en esta éprca solo existian
~03,OOO en luga¡' de los 478,000, yen el espacio de 35 años ha-
biaa rcsujo dí' existir 75.000. En 1788 formaba ya solameo-
te ;ít nobleza 1;21 de la poblad,n, es decir, casi mitad menos que
¡;n 1708, y en 1~~26 formaba apenas 1¡3,i, lo que proporcional-
mente ~l IJúmcro d.; habitantes la reduce casi á 1 ¡~ de lo que era
á mediados del siglo último.


Esta disminucion seria mucho mas excesiva, si se da fe á los cál-
culos de Iterftmés que asegura que en 1808 solo habia en España
~H, 000 nobles.


Prescindiendo de esta cifra sospechosa, vemos por lo que prece-
de que en 1723 habia en España 1 noble sobre 1 ~ habitantes, como
en Prusia en 1817, en Polonia en 18~2 yen Turquía, compren-
diendo bajo esta denominacion los Emires, Royardos, Zaíms y Ti-
mar¡otes.


En 1788 existia 1 sobre 21 habitantes, como antes en Milan v
" Venecía.


En 1826 solo se con taba 1 sobre 34, proporcion muyaproxima-
da á la de !a nobleza italiana.


n.


La re3tauncioll de la ley de desvinculaciones rué recibida por la




~16 RlSTORIA DEL REINADO
nobleza de todas categorías con gran satisfac,jion y contribuyó á que
sostuvieran el régimen constitucional. Además aquella ley venia (¡,
reparar una injusticia: á suprimir el derecho de primogenitura Jan
contrario á la moral y á la fraternidad é igualdad que deben ser los
rasgos distintivos de la legislacion respecto á la familia, y no sahe-
mos de ninguna familia de mayorazgos que se haya qU('jado de la
supresion de aquel derecho ó privilegio odioso.


Por los datos que hemos citado, ruede calcularse apr0 ximad'l-
mente el valor eDorme de los bii'oes amortizados que la ley de df'S-·
vínculaciones puso en circulacion, y 10 que esta libertad ha Cilntrj-
buido al aumento del valor de la propiedad en toda Espai'ia.


No habia querido el papa Gregorio XVl reconocer á Isabel ir 1 P¡;¡;·
perando, decia, á que la suerte de las armas deüidiera quién era el
vencedor para saber quién tenia mejor derecho, como si esto no
fuera dec.lararse por don Carios y hacer de todos modos depende" r!
derecho llamado divino, del derecho de la fuerza bruta, Pero la Cu-
ria romana no fué nunca mas conocedora del verdadero derecho IIue
Gregol'io XVI y eIl aquella !)casinn. y siewpre, hizo como ,~,t.::; Pa¡<t
Aunque no recolJocia á Isahe! Ir, tenia en Madrid un D'H1CI') fjUt' d
gobierno liberal mantenía, y no lo retiró hasta que el acrecentamie~­
to de la faceioa carlista le hizo esperar que ganaria la causa del
pretendiente. El pretexto para la retirada fueron las reformas lleva-
das á cabo por el gobierno respecto á la Iglesia y sus bienes.


Habia el gobierno en 1834 establecido nu8. JUD ta ec!p~i8stica, r! ')1::
habia (omado las medida~ que habian hecho de indispcnsablr' ni'f~f 'i-
dad la rebeliml de parte del clero, y el pase á la f:1cci0[1 dI" varios nri la-
dos y muchos sacerdotes y religios0s; y el Papa JI cabo d(~ m a') nr ,Tío
y medio que la Junta desempeñaha su comptido, drcla~fÍ nU!f) cuant~
habia hecho, esperando sin duda f!ue con esta hostilidad ,'gravw-ia
la posieion crítica en que consideraba al gobierno de Madrid; pr'r0
Calatrava respondió mao dando suspender la provision df' tdas h~
piezas eclesiásticas, incluso las capellanías de sangre, y qlH: SI' apli·
casen sus rentas al Estado, deduciendo las cargas d~ justicia, ocu,-
pando las temporalidades á los prelados que habian abandonado ~;l]S
diócesis para luchar contra el gobierno, ora animando la facciiln
con su presencia y exhortacjone~, ora retirándose á Francia por no
reconocer á,Isabel JI, y mandó además formar u na J UD ta que le P"o·
pusiera las reformas que debian introducirse en el sistema de contri-
buciones tan repugnan tes y onerosas como los diezmos y pri ro icias.




D&L UI.TDlO BORBON DE. ESPAÑA. 217
Estas medidas á medias exasperaban á los realista:: 'j ultramon-


tanos, pero no satisfacian á los liberales,


m.


La Curia romana, reconociendo á Isabel a, y uniéndose á su Gn-
bierno para llevar á cabo de comun acuerdo la reforma, no de! dog·-
ma, pU0s nunca ílcnsó en esto el gobierno español, siGÚ de la L-
ganizacirn y dotaClOl1 de! personal, de su distribueion y ue h re-
ferente á las rentas de todos los géneros que disfrutaba, hubiera
sacado muehísimo partido en favor de la conservacioD de la ma~ or
parte de lo existente.


Si Gregorio XVi hubiese querido hacer con los progresistas de
1835 l;n cí¡ncordato como el que Pio IX bizo en 1851 con Jos m\;-
defados. es mas que seguro que Jos liberales se hubieseil dude!
pow nJuy -.;¡t!sfer.hos, lo que prueba la creciente decadeeda de 'a
Iglesia cntó1icp y de su influjo sobre pueblos y gobiernos: e11 18:.5
parecí;] 'i:l'" cDormid¡\d, una proposicion diabólica, dietada por el
mismo Vo!taire, al papa Gregorio XVi, lo que á Pio lX y á Isa-
be! Il les parrc:a el t8~1, L'll el momento de una reaecíon triullfan~
te, lo mas satisfactorio posible para la causa del catolicisfl1o.


Los poderrs nbsolutos son ciegos, intransigentes, y entre todos
no hay n;nguno comparable con el de Roma, que sin embarg:\. á
pesar su}'') se,lo hal'iendo concesiones ba ido prolongando su ex;~­
tencia,


«( Yerro sumo, dice un historiador católico, en el papa meterse á
interventor materia! en uoa contienda política, I:'nzizañando así la
Iglesia (:0;; ~pshan'l's t;::,rpísimos, blasonando de su aciaga parcialid':!,d
con mezclarse en intereses temporalrs y revueltos. ¿A qué conduce
ese entrornetimiE'oto desafNado en negocios mundanos?


))Orillanrlo toda cuestion de derecho divino, fuese Ó DO p.roblemá-
tico, debia bastar á la corte romana que hubiese de hecbo En Es~a­
í'ía una potestad dominándola completamente para no retraerse de
la investidura canónica de Jos prelados nombrados para las sillas
vacantes. Este desvío en que aferradamente ha perseverado la Santa
Sede ba sido pl:'rjudicialísimo á la religion; pues el terna religim;o,
por desgracia en marañado con el político, ha enconado mas y mas
los ánimos y acarreado atrocidades irreparables. Evitáralos Roma si




218 HISTOIHA DEL REt'lADO
se atuviera y se atempc!ara al sistema de mansedumbre que impone
el cristianismo y que requiere la humanidad.»)


IV.


Rubor causa pensar en la humillacion por que los gobiernos mo-
derados, empezando por Martinez de la Rosa, hicieron pasar á la
nacian española sometiéndose á reconocer al papa y á aceptar sus
bulas, y seguir con él en relaciones tan fructuosas pü:-éi. la corte pon-
tificia' sin que esta reconociese á Isabel II como reina legítima de
España.


Solo á la c1erigaIla romana pudiera ocurrírsele la pretension de
no reconocer el derecho de un gobierno para existir como tal, dan-
do por nulos todos sus actos, y ex.igir de él, al mismo tiempo, que
reconociendo ia autoridad pontificia la acatara en todo y le pagara
lo que solo á título de gobierno legítimo podria ttl,ner obligacion de
pagar. Pero tampoco podia ocurrírsele el someterse á sel!lejantes
condiciones mas que á Martinez de la Rosa y su bando moderado.
El Papa mandaba bulas y disposiciones que ei gobierno español
obedecía, pero este negaba las bulas que debian sancionar el nom-
bramiento de los obispos propuestos por el gobierno español, por
no reconocer su legitimidad.


Hé aquí cómo la reina Cristina y sus gobernantes f3voritos ha-
bian cometido esle verdadero delito de lesa nacioo. Poco anles del
fallecimiento de Fernando VII, monseñor Amal de San Felipe vino á
Madrid en reemplazo del nuncio ,cardenal Tiveri, y el breve que
traia, pasó, segun las leyes del país, al Consejo de Castilla para su
refrendacion. Envió el Consejo su dictámen casualmente en el mo-
mento de morir Fernando VII, y sabida es la prúctica de que al
morir un soberano todo agente diplomático recibe de su gobierno
nuevas credenciales, con lo cual se dilató la dimision del nuncio,
hasta la presentacion de nuevos breves del papa. Aulorizóse sin
embargo al arzobispo de Nicea para desempeñar interinamente sus
funciones, lo que hizo desde Juego.


El Santo Padre en vez de renovar el breve del nuncio, mandó
volver á Roma al cardenal Tiberi, quien dejó para hacer sus veces
con el gobierno á un vice-gerente de la nunciatura, y entonces el
arzobispo de ~icea pidió encarecidamente que se le franquease el




DEL ULTBIO BonuO'! HE ESPA~A. 219
ejercicio de sus funciones espirituales prescindiendl' oc' trr!a repre-
~entacion polítiea y diplomática.


A trueque de venir á deslindar ramos)e"'suyo tan diverso~ 3c~erlió
el ge,bicrno de Madrid á pretension tan contrariH á rlereeho y nllnra
vista, y cifló únicafuente la admision ddinitiva de! nuncio en el re-
sultado de la'~ n"ff t\ciacione8 que s,, enlabIaron con Roma. El fin de


u


aquellas negociaciones fué la abdicacion del gobierno español de toda
rligrli,hd y vef',;ü~'nza. Imposible parece) r¡ne ~fartinez ne )n Rosa
y 811; compañeros se sometieran á semejalite abdicacion, MR51 digno
el conde de Toreüo al ver que ei papa uo se daba por satisfecho, y
IJpc!r1ia nuevas lruuquillas y dificultades, habia dado al nuncio sus
pasaportes,


v.


En 1 SBS eseribia un rmtnr conservador, refiriénd(lsc á la cnnd¡¡c-
lB. 'H papa, lo ;;:igu;t',:[r: (Despues 3C~, en nada ba ¡;niado lrt S(1' la
Sede s:¡ politi(·u, aferrándose siempl'l: en desenti'ndrri'c de tna., in-
vestid:lfil canónica, y ciñéndose voluntariamente a! tema polítiro:
pero aqllella e:speeic de eiJtrcdidlO episüopal se animaria en R~Olnae·
do el producto cuantioso de dispensas matrimoniales Ú olras p?fa
la e¡;ncillcría ['omana, atendiendo (osí únicamt~nte l~ Santa Sede á su
interés pecuniario y desamparando dCj f0mate á la Iglesia ne Es-
pflña_


nMnf;fcfL y 'nue:'en pastor~s eclasiasticos, y desde 1.8~ 'i ~(' qH-
(!n.o ~,¡:' "t;l~[)lfl'[¡W, y así la España está ya contando po:' falleC'i-,


. " , ¡ "1 '1 t'} 1':'1(':;r,', ~la~,1¡¡ V,'¡!J¡!' :J cuu.ro Sil as eplscopa es vacan es, G Sfucr:
tres ¡~rz\lllispad'\s, Toicdo, Granada y Valencia, para los ctlale~ el
goticrr:1\ dt jl¡,,!Jrid hnbia presentado los ohispos rte Mallc)Tca, Cór-
doria y Cnrtagr:!la; veinte y un obispados, qtl~ eran de Sigiienza, Se~
go\';" ~' Osn;a, ¡>¡ Dhispo priurato de Leon, los de Málaga, Zamor :\"
)\fO¡\f!of¡("l,.J, l.tigo, C:,udad-Rodrigo, Oviedo, Almería, Tarazona,
T(~f\lllL A.lharruein, Segorbe, Tortosa, Gerona, Vich, SolsolH1, y Nue-
l;¡~ Segovia o;:; las Islas Filip~nas.»


:\demás (!í; estas veinte y cuatro sillas vacantes por fallecimiento,
egtaban Ul el mísmo caso muchas otras por desamparo voluntario
de S!JS rrclados, y clras por providenúias de los tribunales. ó del
gobiern~; qw ,.; i¡:,bia visto obligado á proceder judicial ó guberna-




DEL ULTIMO BORBO~ DE ESPAS"A.
tivamente contra los obispos facciosos. Descollauat) entre estos lf);,
primeros el padre Cirilo arzobispo de CUbel yel padre AbarCa, obispo


Lean, que eran ministros de don Carlos en la corte de Oñate; el
arzubispo de Zaragoza y los obispos de Barbastro, de Lérida y de
[rgel, que habian reconocidu por rey á don Carlos, y esperaban
en Francia su triunfo; el arzobispo de Tarragona que lo esperaba
e:i Italia, y el obispo de Orihu81a que estaba con Cabrclu.


Había tambien otros prelados carlistas á qU¡~rJes lil~ autoddades
l.!;ibian podido echar mano cOllfinándolu~ guLei·;:;iili;I¡;!~;.n!e, ó que
hlibian sidü sentenciados por los t.ribunale:1, COI1W su\;~·dia a: olJispo
de Palencia, desterrado á Ibiza por sentencia dd Supru¡~u Ti iLu-
Dal de Justicia. El arzobispo de Sevilla habia sido eonüliad0 á A1-
kcctc, y el de Sanllagü á. Mahon: al obispo úe MalLrcü k hhLian
~do Cádiz por r~sidencja, y los de Placencia J (alalLrra hatían
si:;o destinados á otros puntus dt la Península.


De esta B1b.nera de los diez afzobisp;~.dos de ES}Jaí'1a :r Sl.S colo-·
;,;.1.:;, se h'"llaba:' ccb~ Vc.C¡;flleS, y trel¡¡:a de ;GS lidJeLiu obi'JJaudi.


0lcU:U1do este CamlGd prünic.se tubiera: í.ludlallJ" ü:Íi pastores
las Lvejas católicas españ"!a-: por culFj· (L]liap" 'ji,t l;,ón·a"Uv ,(;
político con lo re!:gioso, segun la pr.lítica trad¡¡;L)ilu.i ,ic ,1):' paj.J<:b,
se empeñaba en no reconocer á Isabel il C0¡1l(¡ l'bIJa íeg;tin¡ü Je
ESliaña, no queriendo como consecuencia legitiwo UttíC¡U[Jur los
lltlmb¡'amieütos de prelados que ha¡;ia su gobien.i\). ¿Qllri hc..(Jtau de
hacer los prelados cU3l1do el papa les Jaba tal ejempioy Si th;sde el
primer clia ti pupa recolJi.;ciera la legit¡mirla.d de Isabel JJ, yaeonse-
j<l:'a;11 cko q\;¿ le prestara obediencia, ni tanto.:- prelados ni sacer-
d V;S sigui;;f2il la causa de d',ln Carli..is, ni la guerra civil íJIllara las
p'opofciQlJé5 ir que la vimos llegar; ¿pero qué le importaba á la
cldigalla romana la sangr;~ que corria en España, ni que las ovejas
catóLcas careciesen de pastores? Como rey absoluto de RÍJma, el
papa simpatizaba con el partido absolutista que tenia á don Carlos
p';~' j(:fe, y DO queria que los españoles fuesen lihres, porque su ejem-
p' ) pod:ia un dia ser imitado por sus vasallos italianos, y ponia al
sl'l'Vicio de la causa de! despotismo político español su auioridad y
at'ibucions.s d(: Sumo Pontíficf~ de la Iglesia católica.


VI.


Si C¡¡IOl..n;éS l(~ hubieran dicho que algunos años mas tarde la cor-




DEL (LTmo BOIWON DE ESPAÑA. 221
te pontificia) no solo rtJCJilOC6;:-Üi á Isabel n, sino que daria por bien
hechas l(ls reformas realizadas en la Iglesia española por les gobier-
nos que cal¡ficab;:; df~ revoluciona.!'ios y anatematizaba, es bien se-
guro que hubiern procedido de otra manera. Pero así es como el
progreso se ft'alizaba; obligando á los que lo niegan á reconocer
sus obras, aceptándolas como condiciones de conservacion, para lle-
gar á la "t'illizacion de nuevos adelantos, que al fin se llevan á cabo
como los precedentes.


Entre las bulas de investidura que negó el papa, se contabaolas
del comisario de cruzada, y las del patriarca de las Indias.


Calatrava, en lugar de dejar sin prelados las diócesis, qUe era lo
que dehió hacer para prohar que ninguna falta hacian, puesto que
en efecto nadie los echaba de menos ni reclamaba su presencia,
mandó que los obispos nombrados se encargasen de la administra-
cion de sus diócesis, sin esperar las bulas del papa; y aceptó algu-
nos canónigos Gel cabildlJ ds OVieGD, .:p~~ al fin c~fraro:' en tazo!},
se sometieron. v r~conocil'rO\1 1:1 autoridad de lflS ::uevo~ nre-


, .. r


lados.


TOllO j,




CAPÍTULO XXIV.


SUMARIO.


Cuadro upseon,olatlor que orrecia la E~paiía en 1 S!lH.-Corte, (;o1l.',tituyenLeso-Erro-
rr~ de l()~ li)¡prale~.-Prillcipale, reforma, que se aprobaron.


1.


El cuadro que de la nacion presentó la reina Cristina en el dis-
curso de la corona á las Cortes constituyentes, abiertas el l2i de oc-
tubre, no podia ser mas desconsolador. La faccion carlista recorria
todas las provincias de España, las arcas del tesoro estaban vacías,
no se habían podido pagar los mtereses de la deuda, y por consi-
guiente, no habia crédito. Los portugueses retiraban su legion de
5,000 hor:c.bres, por necesitarla en su propia casa; el gobierno fran-
cés no cumplia sus compromisos; solo Inglaterra ayudaba eficaz-
mente al gobierno constitucional de España.


Podria decirse que nunca gobierno revolucionario habia llegado
en circunstancias mas críticas y desfavorables al poder; en condi-
ciones peores para plantear nuevas instituciones y acreditar nuevos
sistemas.


Las Cortes constituyentes eran el áncora de salvacion del nuevo
órden de cosas, como representantes de la nacion, como expresion
de su soberanía, y á ellas se dirigia el ministerio, poniendo en boca
de Cristina estas palabras:


«Vuestras decisiones serán conformes sin duda á la urgencia y




DEL {;LTIMO BORBON DE ESPAÑA.
gravedad de las circunstancias, y en los medios que proporcíoneis
al góbierno, y en las medidas fuertes y enérgicas que tomeis, está
cifrada la confianza de terminar esta lastimosa guerra civil, primer
anhelo y necesidad primera del pueblo español, que todo lo espera
de vosotros ...


»Al mismo tiempo procedereis á la reforma de la Constitucion, y
con mano tan diestra como firme establecereis las bases de la nueva.
organizacion social. A esta empresa noble y majestuosa sois princi-
palmente llamados. Yo, por tanto, nada propongo ní aconsejo como
reina, nada pido como madre. No es posible imaginar en la gene-
rosidad española que sufra menoscabo ninguno la pcerogativa de!
trono constitucional por la orfandad y niñez de la reina inocente que
está llamada á ocupar!e ... Subidos á la altura de vuestra mision su-
blime sin duda os sobrepondreis á todos los intereses parciales y pe-
queños, á todcs los sistemas exclusi vos. La Daeion y el mundo ci-
vilizado esperan de vosotros una ley fundamental el) que la potestad
legislativa delibere y resuelva sin precipitacioQ y sin pasiones, en
que el güt::nnc' t."nga para su accion todo el desahogo y la fuerza
que nccrsita, sin dar nnnca recelos de que oprima, yen que la ad-
ministracl0n de justicia apoyada en una independencia absoluta, no
dé inquietudes á la inocencia, ni impunidad á los delitos. Tales son
sin duda. las miras con que vais á emprender esta grande obra, dig-
na de vuestra sabiduría y de vuestra prudencia; revisada así por
ellas y reformada la Constitucion española se granjeará mas respeto
y simpatía entre los extraños; mas amor, si es posible, y mas es-
tabilidad f!J trr nosotros.)


11.


Bastan estas frases para comprender el espíritu que animaba á.
los revolucionarios encaramados al poder de la manera que he-
mos visto en los Pieceden tes capítulos. Para salir de apuros, para
restaurar el ciédito, y para acabar con la faccion no tenian idea
propia; pero para reformar la Constitucion, aumentando las atribu-
ciones de! trono y dejar la regencia á Cristina, tenian iniciativa.


En lugar de representar la revolucion se convirtieron en defenso-
res de los intereses del trono, y de la mujer, que á titulo de regen-
te, lo ocupaba, á pesar de que solo por fuerza los habia admitido
como consejeros de la corona.




HISTORIA DIL REINADO


Cosa extraordinaria é indigna; al proponerse en las Cortes la cues-
tion de regencia y de tutela de la reina y de su hermana la infanta
Luisa, solo el conde de las Navas y el sefíor Blanco votaron contra
la conservacion de estas funciones en manos de la reína Cristina.


Aquel dia puede decirse que abdicaron los liberales, entregando
1a revolucion triunfante en manos de sus enemigos.


La restablecida Constitucion de lSI~ era textualmente incompa-
tible con la regencia de la reina Cristina, y obrando con prudencia,
]0 menos que pudieron hacer, para no dejar la suerte del pais aban-
donada en tan malas manos, fué convertir la regencia en tiranía, Ó
formar un consejo de regencia, sin el cual Cristina no pudiera hacer
nada. Pero á aquella mujer que sufria por fuerza el contacto de Jos
liberales, y solo buscaba ocasion de vengarse de las humillaciones
que sufrió en la Granja, no solo le dejaron el mando supremo de la
nacion, sino que, como veremos mas adelante, quitaron á su poder
las trabas que le oponia la Constitucion de Isa,


In.


Inmensa era la tarea que debian desempefíar las Cortes constitu-
yentes, y grande por lo tanto en responsabilidad, porque, no solo
debian reformar la Constitucion de 181 ~, sino atender con acuerdos
y leyes á satisfacer las necesidades urgentes y apremiuntísimas de
aquella época azarosa.


A pesar de varios artículos de la. Constitucion de Cádíz, las Cortes
autorizaron al gobierno para reconocer la independencia de las pro-
vincias ultramarinas, emancipadas durante el reinado de Fernan-
do VII, medida urgentísima, equitativa y prudeúte, que no debió
baberse retardado tanto. Desde aquel decreto de las Cortes, data la
separacion definitiva y reconocida de la nueva y de la vieja Espa-
fía, que fué reconociendo sucesivamente las repúblicas en que sus
colonias se habían convertido, y haciendo CO[¡ ellas tratados que si
no han sido todo lo ventajoso que debieran para España, ha depen-
dido mas de lo absurdo de nuestras leyes fiscales, que de la voluD-
tad de nuestros hermanos de América.


Otra de las medidas adoptadas por las Cortes constituyentes, fué
la exelusion de los derechos á la corona, de los infaDtes uon Carlos,
don Sebastian, don Miguel, y dofía María Teresa de Braganza.




DEL ULTIMO BORBON DE ESPAÑA.


IV.


Abordando las cuestiones eclesiásticas, las Cortes prohibieron de
nuevo la provision de piezas eclesiásticas, para facilitar el cumpli-
miento de Jo que mas adelante se dispusiera respecto al arreglo ge-
neral del clero.


Tambien declararon abolidos los diezmos y primicias y todas las
prestaciones de la misma clase, que fueron reempI2.¡;adas por una
contribucion llamada de culto y clero, á cuyo pag0 se asignaban
todas las propiedades del clero secular declarados bienes nacionales,
menos las pertenecientes á prebendas, capellanías, beneficios y otras
fundaciones de patronato pasivo de sangre.


La supresion de los diezmos y primicias debe figurar entre las
grandes mejoras que la nacion española ha debido á las revolucio-
nes de nuestro siglo.


Todavía en 1837 la agricultura y la ganadería pagaban al clero
por diezmos y primicias UDa renta anual de 3~H millones de reales.


Entrando de lleno en la discusion para la reforma del clero, las
Cortes aprobaron el proyecto de la comision por gran mayoría de
votos, y debemos decir, que entre los miembros de la minoría que
se opusieron á la reforma, figuraba en primera línea don Salustiano
de Olózaga; segun el proyecto aprobado, se suprimían doce obis-
pados, diez y ocho iglesias catedrales, y el Estado se encargaba del
pago del alto clero.


La discusion fué muy acalorada, como siempre que se trata de
reformar el viejo edificio explotado por la teocracia romana. Esta,
que dispone de tantos recursos y medios de accion, sabe encontrar
defensores tenaces y hábiles. La reforma se votó, pero no fué san-
cionada ni se llevó á cabo por creerla demasiado revolucionaria, y
sin embargo algunos años despues los personajes católicos) las au-
toridades que debian suponerse intransigentes con la revo)ucion, co-
mo el papa, y la reina católica de España, llevaron á cabo una re-
forma análoga á la que anatematizaron por anticatólica en 1837.


En aquella célebre discusion la causa del progreso tuvo defenso-
res valientes, que sentaron los principios verdaderos de la revolu-
cion, respecto á la cuestion religiosa. «Si todos fueran como yo, de-
tia don Vicente Sancho, no se necesitaba esta ley. El que quisiera




!26 HISTORIA DEL REI~ADO
re1igion que]a pagase; el que quisiera misa que la pagase, pero no
lodos son como yo.»


El señor García Blanco, sacerdote, y hoy rector de la Universi-
dad central, decia, como autor del proyecto:


«España es un edificio viejo que se ha caído; y para levantar so-
bre sus ruinas otro mas hermoso, es necesario derribarlo por com-
pleto. Solo entoncéS tendré la satisfaccion de renunciar al principio
disolvente, para dejar á las Cortes venideras el principio conserva-
dor. Ahora es preciso derribar.»


Pero no babia llegado aun ni debia llegar en muchos afios, pues
en realidad aunque parece abocada, no puede decirse que ha lle-
gado todavía el momento en que separando )a Iglesia del Estado,
se desembarace este de) pesado fardo teocrático, que hace tantos si-
glos lo vienp. abrumando. Cada revolucion ha demolido una piedra,
ha socavado algo los cimientos del vetusto edificio del fanatismo;
pero de temer es que al desplomarsp. no cause daños de considera-
cion arrastrando en su ruina y sepultando bajo sus escombros á mu-
chas víctimas inocentes.




CAPíTULO xxv.


SUMARIO.


La Constitucion de 1 S31 fué una reforma de la de 18B, eH SU mayor parle en Hen-
tido reacciollario.-Ley electoral de los progresistas.-Sofhnnas de Olózaga.


1.


La obra magna dei las Cortes constituyentes de 1836 fué la re-
forma de la Constitucion de 1812. Espectáculo extraño ofrecieron al
mundo los radicales españoles, dueños del poder, con mayoria en
las Cortes, con los Ayuntamienfos y las Diputaciones provinciales de
su parte, y sostenidos por mas de 300,000 milicianos nacionales,
perdiendo su tiempo en hacer una reforma constitucional modera-
da como pudiran hacerla Toreno ó Istúriz. ¿Valía la pena de haber
hecho una revolucion, y de que los sarjentos de la guardia real obli-
garan á Cristina en la Granja ájurar la Constitucion, para que los
exaltados, los Olózaga y Calatrava la redujesen con sus aditamen-
tos á las proporciones mezquinas de una Constitucion moderada, de
la que pudo decir Martinez de la Rosa, un hombre de su partido,
que estaba hecha con sus principios?


Al leer el preámbulo de la Constitucion de 1837 no podémos
menos de lastimarnos de la confusion de ideas y de principios que
en él campea. Segun dicho documento Isabel 11 era reina por la
gracia de Dios, y la nacion soberana al mismo tiempo.


La Constitucion era aceptada por la reina, lo que prueba que en




2'!8 HISTOlUA DEL REINADO
concepté del gobiernú la reina podía no haberla aceptado. jTrao ~
saccicl1 iJi'lOLd y tonta entre dos soberanías, que rabiaban de ver-
se juntas, y de cuya liga nefanda brotaba una Constitucion en la
que la s0b::rania real quedaba para el rey y la nacional para el
pueblo!


La ConstituciOil de 1812 solo concedia al rey un veto suspensivo:
la tercera vez qte );; presentasen una ley para sancionarla, des pues
de votada tercera vez por las Cortes se entendia que quedaba san-
cionada; f;c:o, justamente en la época en que tomaban los liberales
exaltados el títulü de progre,lÍstas, retrogradaban, pues suprimian el
veto suspen3ivo para. establecer el absoluto.


11.


No [lL l'i.n\ :.Qái.;¡)rogl'esistas los liberales, exaltados, en la refor···
ma elec;é¡.ti;, plie~ suprimieron el sufragIO universal indirecto, para
establecer el CélJSO, el privilegio de una clase.


Segun la ley hecha por las Constituyentes de 1836, para ser
elector se necesif.aba tener veinte y cinco años de edad en lugar de
veinte y uno que requeria la ley de 3 de febrero. Si no pagaban los
doscientos reales de contribucion directa debian acreditar una renta
líquida de mas de mil qninientos reales, pagar tres mil reales de
alquiler de casa al año en Madrid y de dos mil quinientos, dos mil.
mil ó e 'Hürocien tos, segun fuese mas pequeño el pueblo doaue re-
sidieSe d elector. Pero de este mínimum de cuatrocientos reales al)
podia bajars\~, por pequeño que fuese el pueblo. Seguu la wisma ley
jos senadores eran elegidos por la corona entre ternas de candidato~
que debian t:;Ollf al menos treinta años, y treinta mil reales de
renta ó de sueldo.


Las DiputacioL2:s pinviocialeli eran las enca¡'gadas de formar las
listas electorales v Je oír las reclamaciones de los interesados en ia


"' inclusio¡¡ fÍ exrlusioü de ellas. Las elecciones se hacian á mayoría
absoluta de votos. Se nombraba un Jiputado para cada cincuenta
mil aL:;:5, y s, ~ :\)~:mian tres candidatos para el senado para cada
ochenta mil.


11.. e',((¡ l!amaLa don Salustiano OIózaga una ley progresista, cuan-
do en lca.lidad erd ¡lQ gran retroceso comparada con la ley an-
tigua.




DEL ULTIlIO BORBON DE ESPAÑA. '!9!9
La comísíon nombrada para redactar el proyecto de reforma cons-


titucional, se componia de don Salustiano Olózaga, don Vicente
Sancho, don Agustín ArgiielIes, don Joaquín María Jener, Gonza-
Iez Laborda Jersens, Acebedo y Acuña.


Tan impopulares fueron las bases de la reforma, que de público
se dijo haber influido en su redaccion gobiernos extranjeros.


1II.


Como segun la tercera base, que trataba de las prerogatívas rea-
les, quedaba explícitamente anulado el principio de la soberania
nacional, don Salustiano Olózaga calificó de absurdo este principio,
diciendo entre otras cosas:


«La soberanía nacional como principio de gobierno, es un ab-
surdo antisocial, é importa que se conozca así, para destruir todos
los sofismas que quieran deducirse de él. La soberanía nacional es
un principio que ban tenido que reclamar ios pueblos, contra otro
que quiso traer diverso orígen, que aunque elevado y sublime, no
es menos absurdo. Todo el mundo sabe que el principio de la so-
beranía, es la oposicion solemne, necesaria, indispensable de un
pueblo en nombre de jos que habían usurpado su derecho.»


El señor Olózaga, verdadero sofista doctrinario, en lugar de negar
el derecho divino usurpacion del popular, ó este como incompati-
ble con el derecho divino, dejaba los dos en pié, queriendo amalga-
marlos en un monstruoso ayuntamiento, declarando al rey sobera-
no por la gracia de Dios, es decir, del derecho divino, y por la gra-
cia de la Constitucion, ó el de la soberanía nacional. Lo bueno del
caso es, que al cabo de treinta y dos años en los cuales no ha
podido mandar ltlas que durante algunos días, yeso gracias á la
soberanía nacional que condenaba por absUida como principio de
gobierno, que le dió revolucionariamente el poder; el señor Olóza-
ga. todavía persiste en su sofisma de 1836, Y trabaja para restaurar
el trono y la soberanía de un rey, que asuma en su persona los
vincipal~s atributos de la soberanía auu á trueque de que el nue-
y:; rey haga uso de esta" prerogativas para tenerlo constantemente
alejado del j!'JJer, COlílO hicieron la reina Cristina y su hija Isabel,
con las que él contribuyó á darles tan eficazmente.


El :21 d:~ .d)ril de 183"1 quedó definitivamente aprobada en las
TOMO r. 80




~30 HISTORIA DEL REINADO
Cortes la Constitucion reformada. De la discusion resultó que se l'P-·
conociese en ella el principio de la soheranía nacionaL pero negah~
este principio dando al rey botas atrihuciones, 'lue en fPaliñarl p·'lr
poca maña que se !liera rodia qnbernar á su antojo, convirticnrlo
en dócil instrumento la rppresrntacion nacional, disolviendf) las
Cortes tantas veces como le conviniera, sin incurrir por ello. fl!'l lo
mas mínimo, cont!'[\ ning'ln prece~to constitllcion al.


IV.


Aunque mínimo y puramentn negativo. y ~¡n ninguna conseeul'n-·
cia real é inmediata, la Conslitucion de 1837 contenill. una forma
mas liberal y progresiva, respecto á la religion, 'lile la de 181 t2.
Decia esta que la religirm católica, apostólica, rnmana era la ~f" lo~
español:'s ccn exclusion de cualr¡m'er otra, y la ~¡, 1 R~7 Si>, conten-
taba con decir que la religior. católica. era la de Jos españf,lps. y ryl1~
el Estado tenia la obligacion de mantener el cultu y sus ministros.


Vuelta al revés esta fórmula padia interpretarse de esla manpra:
o.Puesto que los españoles son católicos, el Estado mantendrá el
culto y sus ministros;» en tanto que la fórmula de 181 ~ no solo
decia que la religion católica, apostólica, romana era la de los es-
paiíoles, sino que no podían profesar ninguna otra.


La Constitucion de 1837 se contentaba con ci1ar el hechG de ser
los espai'1oles católicos, sin imponerles la obligacion absoluta y ex-
plícita envuelta en la fórm ula de la Constitucion de 1 R 12,


A pesar de que en realidad había \ln progreso, COnJO yH hem(l~
dicho, no era mas que no:ninal, y solo sirvió para engañar á los que
se pagan de frases huecas, Por lo demás la fórmula constitucional
de 1837 no era lógica, ni racional siquiera: solo con haber decla-
rado que puesto que la religion católica era la que profesaban 10S
espaiíoles, estos pagarían al culto y sus ministros, hubieran resuel tn
las Constituyentes de 1836 el problema que han dejado á sus l¡ij(l'!
por resolver.




CAPÍTULO XXV!.


SUMARIO.


imnistta d8 1 R:n .-Prc'lIplle,to de ga;;to,; l'JI dicho aiio.-Mpndizábal fU(; un geniQ
eUil't"{'lIdt>dor, ¡¡no poco nJonni,ta y radical.-Sistema tributario ljue legó el des-
/JOti,,¡uo al n"gilllw constitucional.


l.


Votada y sancionada la Constitucion de 1837, el gobierno dió
una amnistía muy amplia para los perseguidos por Jelitos políticos
que se babian ido al extranjero, aplicable á Jos carlistas. Por la
misma disposicion se levantaban los embargos ejecutados en virtud
de un decreto del añú an terior. Estas medidas de generosidad con
los enemigos encarnizados que luchaban sin tregua en los campos
de batalla, las tomaban los liberales justamente cuando el tesoro
'Jstaba vaé~ío, cuando eran mayores las necesidades, cuando la guer-
ra civil ardia con mayor encarnizamiento y consumia cada día su-
mas enormes.


El presupuesto de gastos presentado por Mendizábal á las Cor-
tes en 1837 ascendia á 1,570 millones de reales, ~'los ingresos pa-
saban apenas de 871> lo que dejaba un déficit de 697 millones de
reales.


SüJo los gastos de la guerra ascendian próximamente á 774 mi-
llones. Cuenta que e8tos gastos solo se referían á los del ministerio
ue la Guerra; á esta suma era necesario agregar Dlas de ü4 millo-
nes del ministerio de Marina, otros tantos del resguardo marítimo




HISTORIA DEL ftEINADO


y terrestre, con lo que los gastos de la fuerza pública se elevaban
á la enorme suma de 880 millones. ¿Qué tiene pues de extraño que
los intereses de la deuda nacional y extranjera subieran á ~83
millones de reales, ni que el gobierno se hallara en apuros coti-
dianos?


n.


Examinando el presupuesto de gastos de aquella época revolu-
cionaria, pero con prptensiones de órde'1 y de conservac! -n, enCOL-
tramos que además de los gastos indispensables de la fuerza públi-
ca, hijos de las necesidades de la guerra civil, habia otros que, eu
presencia de un déficit tan grande, deberia escatimar, no diremos
un gobierno revolucionario, sino conservador.


Si revolucionarios elevados al poder Cijntra la manifiesta vulun-
tad de la corona, daban á la fdmilia real cerca de 46 millones de
reales, cuando los soldados que defendia.u ,quella familia carecian
de lo ;nas necesario y morían de frio y de falta de asistencia, ¿con
qué derecho podrian quejarse de que los conservadores hicieran otro
tanto? Estos han llegado despues á dar 51 millones á la familia
real; pero los 51 millones de estos últimos años j por el cambio ma-
yor de la moneda hijo del cambio del valor de todas las cosas, eran,
en efecto, mucho menos que los 46 millones de 1837.


Ya que de la misma familia real no salia, los ministros revolu-
cionarios hubieran debido suprimir la dotacion de la casa real, y
administrando como pudiera hacerlo un particular su inmenso pa-
trimonio, obligarla á vivir con sus rentas ó á venderlo y colocar su
producto en valores fiduciarios . ¿Y qué decimos de las pensiones de
gracia y recompensas de las de los regulares y exclaustrados y de
las cesantías que subian juntas á 04 millones de reales?


Mendizábal tuvo ciertamente el genio emprendedor, pero mas pa-
ra allegar recursos y encontrar arbitrios, que para reformar la Ha-
cienda.


Al empezar el régimen constitucional á la muerte de Fernando VII
habia en España ciento y una conlribucion, sin contar las perte-
necientes al ministerio de la Gobernacion, y la mayor parte de ellas
costaban mas de cobrar que lo que producian. Así por ejemplo las
aduanas producian 76 millones, y entre su administracion, resguar-




DEL ULTBlO BORBON DE ESPAÑA. 2:l3
dos terrestres y marítimos, tribunales de Hacienda destinados á juz-
gar á los contrabandistas, y conservacíon de estos en cárceles y
presidios, se gastaban mas de 120 millones.


Agréguese á esto que tantos gastos para proteger ó explotar el
comercio legal, reducian este· en 1836 á 361 millones de reales de
importacion y á Illenos de otr o tanto de exportacion, mientras que
el contrabando, que se hacia en grande escala á mano armada y á
viva fuerza, pasaba de ~oo millones.


No mejor administrados ni mas productivos eran los otros im-
puestos.


1lI.


Mendizábal se encontró no con un sistema que reformar, sino
con un caos rentístico que necesitaba, no mejoras, sioo su reempla-
zo por un sistema digno de este nombre.


Dé aquÍ un resúmen del sistema tributario, que legó el dtSp~".¡3-
mo al régimen constitucional, y algunas indicaciones sobre su
orígen.


RENTAS PROVINCIALES.


Alcabala, cientos y millones.


La alcabala fué concedida por Jos reinos á Alfonso Xl en 13 J'2,
para subvenir á Jos gastos que ocasionaba el sitio puesto á los mo-
ros de Algeciras, y consistía en una contribucion de cinco por cien-
to sobre cuanto se vendiese y permutase. Este cincu por ciento se
aumentó hasta el diez justamente despues de haber conquistado AI-
geciras, y las Cortes de Burgos lo perpetuaron en 1369.


Los cientos consistian en cuatro unos por ciento de cuanto se Yi2:l'
diese y pSiffiutase, y fueron concedidos por las Cortes sucesivarnen-·
te en 1639, 16U, 1600 y 1660.


Por derecho de miUones se entendian aquellos servicias que el
reino prestó á los reyes en diversas épocas para atender á las obli-
gaciones del Estado, y para su satisfaccion se señalaron cantidades
determinadas sobre varios artículos de consumo. Tuvieron princi-
pio estas concesiones en 1590 reinando Felipe II, y aunque de proo-




234 HISTORiA DEL REINADO
to fueron temporales, sin embargo, el rey Felipe IV, so pretexto de
regularizar aqael impuesto, consiguió que se hiciera pt"rpetuo y que
se ensanchara hasta ~4 millones de reales. En ~5 de febrero de
1650 se autorizó indefinidamente otro impuesto de la suma necesa-
ria para ma.ntener y equipar 8,000 soldados, y en ~7 de junio de
1657 se decretó tambien un nuevo aumento de .4 millones de reales
como continuacion ó parte de la contribucion conocida con el nom-
bre de millones.


El conj unto de todos estos impuestos se calculaba de esta manera:
un octavo y 64 maravedises en arroba de vino; un octavo y 31!
maravedises en arroba de vinagre; un octavo y 50 maravedises en
arroba de aceite; ocho maravedises en libra de carne; ocho reales
en cada cabeza de ganado; cuatro maravedises en libra de jabon, y
cyatro maravedises en libra de velas. ¡A.h! se nos olvidaban 3 mi-
llones de reales repartidos sobre la nieve y hielos que fueron impues-
tos en 1850.


El fiel medidor data de 164~: su primitiva imposicion consistia
en cuatro maravedises en arroba de vino, vinagre y aceite que fue-
se vendido por mayor en los pueblos donde se cosechase.


La direccion de rentas provinciales nota en cuenta al tesoro 10 por
ciento sobre los géneros extranjeros de lícito comercio, y un rédito
eventual sobre el establecimiento de ferias y fabricacion de jabono


De todas estas contribuciones resultaron en beneficio de la Ha-
cienda pública en 1834, último año de que se han p0dido recoger
datos exactos, los siguientes productos.


Alc:Jbalas.
Cientos ..
Millones.. .
Fiel medidor.
G(inel'Os extranjeros.
Ferias y mercados ..
Jabon.


21.051,411
17.078'488~' 39.620,178


1. 1 75, :2 8 7 83 . 71 O : 41 6 1'8. VD.
1.914,117
1.099,436
1.772,499,


A esta serie de gabelas ooerosas sobre toda clase de objetos de
consumos, seguian otras tres, no menos onerosas, tituladas,


Catastro equivalente y talla.


En el quinquenio desde 1830 á 1834 produjeron estas Irescon-
tribuciones por término medio 38 millones y un tercio de reales.




DEL lit TiMO BORUO~ DE ESPAÑA. ~35
El año de su estahlecimiento, que fué el de 171R, pn;d~¡jeron y:1.


33 millones.
Bajo estas denominaciones son conocidas 12 especiJ~s ¡]e contri-,


buciones peculiares de Jos reinos de Andalucía, Granada y Castilla,
y pasamos por alto su orígen y pormenores por no ser prolijos.


Uega, ahora el turno á los aguard¡"entes y licores. de los que per··
cibia el tesoro 1.t reales por arroba de aguardiente f1e ~1 grados:
1.8 por la de 2S y 22 por el que tuviera mas grados; y 22 reales
por arroha de licor comun, y 26 si era fino.


Tras el aguardiente y licores llegaban los frutos civiles, impues~
tos decretados en 17S5 y 1794 únicamen te para las provincias de
Castilla, porque Cataluña, Aragon y Valencia se negaron constan-
temente á satisfacerlos. Estas contribuciones pesaban sobre las ren-
tas de los bienes raices, y en el quinquenio de 1830 á lS3.i produ-
jeron t 3 millones y medio.


Llegamos ahora al subsidio industrial fijad0 en 18B en 1 (\ mÍ-
lIones de rrales, elevado á 14 millones en 1830 y á ~o en 183'"


Luego hallamos los derechos de hipotecas, traspaSD~ y donaciorle<;
entre ¿,ivos, impuestos que en 1835 producían poco mas de un mi~
1I0D de realfls.


IV.


Venían luego las rentas decimales que se componian de los valo-
res que percibía el fisco con los nombres de noveno excusado y ter~
cíos, cuyo rr(¡~ucto anual por término medio era de 29 millones y
medio. Pero como forman estas gabelas una sene, vamos á. orde-
narlas en un cuadro.


Producto de las rentas decimalell en 1835.


Excusado noveno y tm'cios,
Diezmos, exactos y novales,
Anualidades y vacantes.
Encomiendas.
Maestrazgo. "


Total.


27.1lt6,992
1.806,84.3
2.320,64.0
1.607,84.0
1.321,603


34.373,918




i36 HISTORIA DEL REINADO
El clero pagaba un subsidio, en lugar de cúotribucion, por sus


inmensas propiedades, que ascendia á ~8 millones.
Tras del su bsidio del clero hallamos ]a paja y utensilios.
Esta conlribucion se estableció por Felipe V en 1719 para atender


al consumo de cama, luz, aceite, lefia, vinagre y sal que hiciese las
tropas; pero en 1736 el impuesto se hizo extensivo á la paja que
consumiese la caballería. En 1824 la paja y utensilios se fijaron en
!O millones; pero en 18~9 subieron á ~8, Y despues se elevaron
sucesivamente á 48 Y 52. Esta contribucion pesaba directamente
sobre la renta de la propiedad urbana, rústica y pecuaria.


Vamos ahora á. las puertas; es decir en los derechos de puertas,
que en 1835 produjeron 56 millones de reales.


Segun un cuadro que tenemos á la vista, el derecho de puertas
costaba al año, por término medio, á cada habitante de Cartagena
11 reales y 137 á cada uno de Burgos, siendo el término medio de
toda España de 48 reales por habitante.


Tras las puertas llegaba la manda pia {ortosa.
Esta contribucion fué decretada por las Cortes de Cádiz en 1811,


y consistia en 12 reales por cada testamento que se otorgase en la
península, y tres pesos por cada uno de los otorgados en Ultramar
que debían pagarse durante la guerra de la Independencia, y diez
años despues, para socorrer con sus productos á los prisioneros es-
pañoles y á sus familias; pero segun costumbre, en 1831 Fernan-
do VlI declaró que era un impuesto permanente y siguió cobrándo-
se. Su producto no pasaba de :25,000 duros.


V.


Habia otra contribucion que se llamaba de los Cuarteles de Ma-
drid y que pagaban esta capital y otros cincuenta pueblos, cuyo
producto era de poco mas de un millon de reales. Pero con el título
de Regalia de aposento, aun queda otra contribucion que pagan en
Madrid desde Felipe II.


Hé aquí e! orígen de esta contribucion:
SolicÍtaroi1 los madrileños de Felipe Il, que llevase su corte á


Madrid; y él accedió; pero so pretexto de la comodidad de su ser-
vidumbre y palaciegos les impuso la obligacion de cederle siempre
que resid¡·~f!} e~·; Madrid. la mitad de las casas que tuvieran mas de




DEL ULTIMO BORBON DE ESPAÑA. !37
un piso, y una contribucion de la tercera parte de la renta á las
construidas á la balicía, es decir, que solo tuvieran un piso.


Esta absurda carga, digna de los tiempos feudales, .sufrió varias
modificaciones, y llegaron hasta el tiempo,de MendizábaI 3,185 ca-
ssa sujetas á tal gravámen.


No crea el lector que con esto~.ha concluido el relato de las con-
tribuciones é impuestos que nos legó el antiguo régimen, ante la
renta de poblacion, que en el reino de Granada pagaban los cris-
tianas viejos que ocupaban las tierras de los expulsados moros y
mo~i3coS, que un decreto de 1798 convirtió en censos perpetuos, y
que er: 1835 produjeron al erario 315, O 00 reales.


Pasemos ahora á las rentas estanca.das, y empecemos por la .saL
que en 1836 producia al gobierno 50 millones de reales.


Sigue despues el tabaco que produjo 70 millones y luego el pa-
pel sellado que ascendía á 18 millones; y vienen luego los sah/res,
p6lvora, azufre, almagra y bolsa de t¡al}Jes, que daban de sí ~ mi-
Hones ochocientos mil r;:ales, y aun H0S quedará los arbitrios desti-
nados á la caja de desamortizacion que COill,;i1Zaron en 1 '19 4 Y cu-
j'O ;lúme:o ascendía á 47 en lS;l7, {j[} cuyo uño produjeroh 13 mi-
llones cuatrocientos mil reales. Pero aun nos quedan las loterías
que produjeron eL 1835 10._50,000 reales.


VI.


Además de todas las contribuciones que preceden, y que cobraba
el ~!lin.is¡crio de HJcienda, habia otras que recaudaba el de la üo-
bcmacion,. y que se dividian en tres categorías, á saber:


Productos generales. .
Beneticeocia. . . . .
1rbit r iJs provinciales ..


57.701.419 t
4.'738,404 í)~1~3.031l,On 6


60.5!:12,16!J .


Tambien la marina imponia y cobraba contribucion con el título
de arbitrios de marina, destinados al sostenimiento de las juntas y
tribunales de comercio, y su producto ascendía poco mas ó menos
á un millon setecientos mil reale3.


Por lo que precede puede formarse idea del cúmulo de impuestos,
gabelas y socalií'ías que pesaban sobre la nacion, por el desórden
rentístico que consagrando,impuestos espedales á determinadas obli-


101010 J. 31




i38 HISTORIA JJKL REINADO
gaciones hacia que unos servicios públicos no pudieran ser aten dl-
nos por falta de recursos, mientras sobraban estos en las deposi-·
ladas de otros.


Mendizábal tenia sin duda el talento y la ciencia necesarios para
abordar el problema en verdad árduo, de la organizacion de la Ha-
cienda, pero esta gloria quedó, por un conjunto de circunstancias, á
los hombres del partido moderado, que lo resol vieron, siquiera fue-
se en el centro de sus ideas centralizadoras y burocráticas,




CAPíTULO XXVH


SUMARiO


ji ¡p~d "I~·· d",-..:d!j('I-¡)/,,'1: tPr, ~f'.-'~:J""¡i\· ¡ --Ci\¡l<l~ 't'" ¡"~O ;-~ '1',' ,-:.rn¡~ ~-.... _r~·~!·._-
,!r " "-., ,;'t,i ;I;¡ .. ,¡" ,¡¡~, '-'1 :~;,!,:'q\ ,"''¡,r,,¡¡ ','I~:' '·!!·:~-~Ci't\l!;l. ; !', _, ':'.~,'


1.


Para extinguir la deuda y crear intereses en favor de las institu-
"iones lilJérak:-;) se pusieroa en venta á pagar en vúinte años los
bieo'Cs de b::: corporaGÍ'J1H'S rdigiosa~, pagaderos tI! su mayor par-
te CIJO pa¡:¡;; dr,l E3!ad f ¡; perü ú pesar de lh facilidad de pago que
ofrecían las condieifllle~; I} la venta, esta no prudujo Jo que debia
esperarse, por uu eonjuntG de circunstancias que vamos á expli-
car. En primer Jugar, la guerra civil retraia á categorías enteras
de ciudadanos que hubieran comprado de buena gana, pero a.
quienes el miedo del triunfo posible, si no probable de los carlistas 9
retraía de las subasta~;. Ctros muchos que hubieran comrrado no
se atreviao, porque viviendo en pUeblos expuestos á las invasiones
de Jos carlistas, temian la venganza de estos. TaIllbien habia mu-
chos á quienes retraían los atropellos, de los que, á titulo de pa-
triotas y liberales, invadían los locales donde las subastas tenian
lugar. y con amenazas y hasta por vias de heche :ltropel!aban yex-
pulsaban fa los compradores de buena fe.




HISTORIA DEL BEI~ADO


Durante los años de la guerra civil, las subastas de las ventas de
bienes nacionales tuvieron mas de reparto de los bienes de los ven-
cidos entre los vencedores, que de contratos libres hechos en prove-
cho del Estado. Pagábanse los bienes de los conventos, como ya
hemos dicho, en veinte plazos, y solo una mínima parte en metálico
Ó en papel del Estado al precio corriente; el resto se pagaba en pa-
pel de diferentes categorías. El resultado fué, que muchos compra·
ron por ejeflJlplo olivares que convirtieron en leí'ía ó en carbon, sa-
cando de su venta diez ó doce veces mas dinero del que babian
pagado para tomar posesion de la finca, con 10 que se creaban un
capital cuyos intereses bastaron para pagar los plazos sucesivos.
De este modo, no solo la propiedad no les costó nada, sino que les
produjo dos capitales, uno, en tierras de cuyas rentas disfrutaron
desde luego, y otro en metálico, con cuyos intereses fueron pagan-
:di) basta diez y nueve plazos restantes, quedándoles despucs libres
capital é in tereses.


De esta manera comenzaron fortunas escandalosas de hombres
que nada habian hecho para merecerlas, que alborotaron muchü
mientras las adquirieron, pero, una vez que las vieron aseguradas,
volvieron la espalda á la inexpe: ta revolueion que les babia hecho
tan inmerecido regalo, convirtiéndose en beatos, en mojigatócratas,
hicieron alardes de religiosidad y clamaron contra la revolucion ti
la que debian su fortuna.


n.


Durante la guerra civil apenas llegó á 1,000 millones el capital
de la deuda amortizada, á consecuencia de la venta de Jos bienes
nacionales; pero no quiere decir eso, que aunque creada y fundada en
principios erróneos la de~amortizacion eclesiástica no produjera bue·
nos resultados, contribuyendo sobre todo á dar mayor valor á la
propiedad, por el mero hecho de convertirla de amortizada en libre.
La mayor parte de los nuevos propietarios procuró además sacar
partido de algunas, mejorándola de tal modo, que gracias á un con-o
junto de circunstancias favorables, puede asegurarse que el valor
de los bienes de manos muertas vendidos durante la guerra civil ha
decuplado en los últimos 30 aí'íos. Tal propiedad so compró por
100,000 cs. en 1836, que vale hoy un millon, y sin embargo el




DEL ULTIMO BORBON DE ESPA~.\.
comprador no desembolsó mas que 5,000 rs. para adquirirla.


Estas ventajas han disminuido progresivamente para los compra-
dores, porque el valor de las fincas puestas en venta ha aumenta-
do, DO solo por el aumento general del valor de la propiedad, sino
porque las facilídades ofrecidas para el pago y el ejemplo de lo que
ganaron los anteriores compradores han aumentado considerable···
mente el número de concurrentes á las subastas, con lo cual han su
bido las pujas á mas del doble de las tasaciones judiciales que han
servido de tipo para la venta.


Uno de los argumentos de los enemigos de la desamortizacion
:fué siempre el suponer que el poner en venta propiedades por va-
lor de miles de millones, á pagar en muchos plazos, no solo dismi-
nuiria el valor real de las fincas vendibles, sino que influirla en el
mismo sentido en el valor de toda la propiedad.


Los hechos han probado lo falso de esta suposiciou.


lB.


Como desamortizador de miles de millones de propiedades se tra-
taba á Mendizabal por los reaccionarios, pero ellos han explotado
despues perfectamente los principios desamortizadores de aquel gran
patricio, poniendo en venta sucesivamente bienes nacionales de mu-
ehas olras procedencias, y en cantidades mucho mayores .


. El error de Mcndizábal y de sus amigos consistió, no en des-
amortizar los bienes de manos muertas, sino en hacerlo de manera
que solo á las clases medias y acomodadas alcanzasen los beneficios
directos de la desamortizacion, por cierto inmerecidos.


Si esta gran reforma económica y social se hubiera llevado á cabo
de manera que las clases prcletarias del campo recibieran en pro-
piedad parte considerable de las tierras que se desamortizaban, no
solo la nacian en genc.i'al bubiera ganado mucho mas con la des-
amortizacion, sino que hubiera convertido en sosten efi~az y ar-
diente de las nuevas instituciones á las clases proletarias del cam-
po, que fueron y siguen siendo en gran parte el apoyo de las reac-
ciones políticas, mas que por sus ideas, por su apatía é indiferencia,
hijas de su ignorancia y de su miseria.




inSTORL\ DEL REINADO


IV.


Identificando con el esoíritu revolucionario las clases trahaiado-
. .


¡as del campo por el reparto de tierras, los progresistas de 1 S37
hicieron poco menos que imposibles las reacciones, que no tardaron
en arrojarlos del poder. Pero aquella revolucion, lo mismo que las
que la precedieron y las que la siguieron, es tu vieron animadas por
un espíritu conservador representante de los intereses y privilegios
de las clases acomodadas y medias. El soplo vivificar.:te del eSpíritu
democrático que se reveló en la Constitucion de 18 U, fué com ple-
tamente apagado y extinguido en la de 1831, Y regular era que
en las .leyes de desamortizacion y en todas las referentes á la eco-o
Domía social se reprodujesen .las mismas tendencias egoistas, de
privilegio y monopolio, favorables á determinadas clasef., escamo-
teadoras y ar.aparadoras de los beneficios soeia!es, económicos y
f·olíticos de! nuevo órden de cosas producido por ia rpvo!ucion
de 18;Hi.


En el delito llevaron los progresistas la penitencia, porque Ja~
masas populares de las ciudades y de los campos no los sostuvie-
ron; y los moderados, identificados con Cristina, y en cuyo benefi-
cio habian hecho la reforma constí tucional, fuerún los herederos ua-
turales de un poder en el que los progresistas no tenian raZOll de
permanecer desde el momento en que su política dejaba de ser la
verdar!c'rar'wr:¡l.e popular y dem0crática que pudiera darles el apoyo
de 1:u:; rnasas de campos y ciudades, para convertirse el: la de una
clase conse rvadora y mon opolizadora.


v.


Aunque no puede negarse que la desamortlzacíoD tal corno se ha
llevado á caho hasta nuestros días, ha sido un gran bien para Es-
paña, sobro todo si se compara el valor y el estado de propiedad
productora, anterior á la desamortizacion, con el que de esta ha re-
~ultadQ; la gran obra de la desamortizacion democrática de la
reparticion do las tierras, que no sean propiedad individual, entre
las clases proletarias, con condiciones tan favorables que pueda.n




DEL ULTiMO BORl:;ON DE KSl'A~A.
G!1ltiYarla~ y explotarías útil meo te las fam ¡lías mas ¡JoLrcs, será la
obra de la democracia española el dia en que cOllstítuYt;ndusf: la re-
pública y consGlidánJúse el sufraglo universal, las instituciones eco-
nómicas, saciuleE y políticas seurr la cxpresioD de los interesc~ ) de--
rechas de las clases mas numerosas de la sociedad,


Es un h,'cho histórico, no solo español sino comun á todas las
socíedadt:s ilumanas, que la propiedil.d ba estado siempre eil manos
de las clases gobernantes, o por decirlo con mas exaditud, que las
clases propietarias fueron siempre las gobernantes. Si á consecuen·
uia de revoluciones económicas y sociales la propiedad pasó de una
á otra clase, el poder pasó á las mismas manos, y las instituciones
políticas se modificaron lo necesario para realizar la transformacioIl
de la propiedad; y si las revoluciones fueron políticas, las clases
gobernantes vencidas perdieron con el poder ia propiedad, y si no
la perdieron les sirvi{¡ de punto de apoyo para reconquistar el mando
destruyendo á sus efímeros ven~edores, porque es inevitable y ló-
gico qn:: donde ¡'sil; el poder, esté la propiedad. Por eso en España
llemos \listo rl poo:;; repartido entre la aristocracia, el clero y el
estado llano, Ó clase industrial en la Edad media, y hasta principios
del siglo XVI, cuando la propiedad estaba repartida entre estas tres
clases; y á partir de la victoria de Villalar, ganada por Carlos V
contra el estado llano, y parte de la aristocracia, ir parando la pro-
pIedad y el poder á manos del clero durante los siglos XVI y XVII,
hasta llegar ti ser la teocracia dueña absoluta de todo, propiedad y
poder, 'n j;} segunda mitad del siglo XVII.
~ partir ¡Jp b. r:xtincion de la dinastía austríaca hasta nuestros


días, l:l clero ha ¡do perdiendo progresivamente, pI poder primero,
y la propiedad di'spues 1 y esta y el poder, al princi pio por la política
dc los prirnefu; rí~yes de la dinastía de Borhon, y de~pues por las re-
voluciones políticas y económicas que han ido progresivamente pasan-
do de la,:: clases aristocráticas á las clases medias, que el despotismo
y la teocracia habían casi hecho desaparecer, y que las revoluciones
:Je nuestro siglo han ida formando á expensas de las propiedades de
la Iglesia, con cuyos despojos se han creado, en 50 años, medio
milJon de familias de propietarios libres.




HISTORiA DEL REINADO


VI.


Si la reorganizacion de las instituciones políticas de Españ.a ha
de ser democrática, como lo anuncia el establecimiento del sufragio
universal, preciso será que las clases proletarias adquieran con el
boletin eleetoral el título de propiedad, signo verdadero de la liber-
tad rIe! hombre. Felizmente la nacion española es bastante rica en
tierras y propiedades del Estado, que no reclaman mas que brazos
quP las hagan productivas. La república podrá hacer propietarios
á todos los trabajadores que hoy no lo son, desamortizando y repar-
tiet1do entre ellos mas de 5,000 millones de reales de bienes riel
Estado, de las provincias y de los municipios, unos puestos en venta
sin qne hasta ahora tuvieran compradores, otros olvidados y explo-·
tados Dor abuso en provecho de alguno.


La desamortizacion puede levantar en poeos años nuestra rique-
~il: rnede y (¿che ill1 uir en el prr¡gresn general) p,n el desenvolvi-
miento de la agricultura y de las industrias tr¡das llegando á ser
para Europa una garantía de que no han de reproducirse esas ca-
restías y escaseces periódicas que ponen temor en el ánimo 'j llevan
la perturbacion y la miseria, el hambre y todo .su funesto cortejo
de plagas á las comarcas todas del eontinente.


y el prioc.ipio de la desamortizacion tal como le compren(lieron,
tal ~("\''10 le rertlizaron l(),~ hombres de la revolucion, es gérmen Vf'f-
¡h,rler0 y fw:nte natural de la ventura de España, toda vez que ~os
w'oblrmas el~')n{)micos de mas trascendencia hallan sol ucion fácil y
lógica.


No es hoy nuestro propósito hacer del principio todas las ded'lc-
riones: pero 110 podemos menos de hacer esta decJaracion honrosa
á favor de quien tuvo la audacia bastante y la firme conviccion de
su ri0ber revolucionario para romper con todos aquellos que ceden
á mezquinos escrúpulos y se doblegan ante las conveniencias, Ú obe-
decen á cálculos é intereses bastardos.


y como hayamos de volver mas adelante á tratar esta cuestion,
concluiremos por ahora lamentando que se haya practicado mal tan
feeundo principio y que se hayan esterilizado tantos esfuerzos ge-
nerosos.




CAPITULO XXVIlI.


SUMARIO


-·~-l·, \llt'd!,';ull di' tJl!UH\I.~ '\ ¡\;dIJ~'ltt¡1 J¡{'r:--~'~uld(J :¡j jtrt'll'illlP pOI l>~pdrf· fil, --\ ,,'~
,,,1 "!,, .,j, ,1:,'1111 "\ll('d¡ciull,-\"'did;l' ,,\II":lli", 'Pil' tom.', HiHiI:, ¡iin' "", \ 1;)
",,'1,1 --1:: ,o.!I'¡)I'j',ri ""di,¡,; \iILII'I,d 11'\,llll;¡ pJ ,i¡j,:. di B!lb, ..


1.


Hebeuns, para no olvidar nada de cuanto contribuye á dar inte-
rés al cuadro qUt bosquejamos en ese período de la dominacion
borbónica, suspender la realizacioll de los sucesos puramente polí··
t;cos y las consideraciones que sumariamente nos sugieren, para
reanudar la noticia de los Lechos de la guerra que por la legitimí-
~ad sostenían los partidaríos del tio de Isabel, y algunos obcecados
6 ciegos ignorantes que con él habian hecho causa cornun, formando
nefando consorcio los fueris(as y los sectarios del clero, de la Inqui-
slcion y del brutal despotismo de los reyes


Este dualismo influía acaso ya por esa época en las decisiones
11',1 carlismo, cuyos cortesanos comprendian la conveniencia y la
!jrgente necesidad de extender su base de operaciones, llevando la
guerra á todas las provincias, y fijando, á ser posible, en las provin-
cias castellanas fuertes columnas que levantasen el espíritu realista
y amenazasen al gobierno de Madrid.


y á esos cálculos respondía indudablemente la aspiracion de los
TOllO ¡ 3!




HISTORIA DEL REINADO


caudillo's qtk prüpc)iJían al pretendierde nuevas expediciones des-,
pues que la de Guergué hácia Cataluña hubiera debido bl4cerleE
rtecconfiar de la utilidad verdadera qUé reportarles podian.


1I.


En25 de enero de 13a6 salió de Zumarraga la f'xpdicio[: ;!f,
Batanero que, mandando unos tresei9ntos infantes y unos (';(JO ('a~,
ballos, se dirigió con rapide¡; hácia \!adrid; llegando á dos jorna-
das y retrocediendo lU5go sin obstáculo, has!3 q!j'~' fué com:':didc; ''1:
Trillo y otros puntos, repasando en marzo el Ebro, hacijl~H.b CO/lstM
las penalidades que habia sufrido.


Por entonces se encarg6 del mand:j er: jefe Ile los earlistas (j·¡n
Bruo\} Villarea!, (Iue era muy partidario del "isi(,ffia, de las I~\ pdi-
cioncll\ y por lo Gua: á p,-,sar del ne"ealahro leeicnte, .. ,rg;:wl?0 ,:'1::.
mayor pscala las bup;;tes., saliu,:J.cLJ GQi1~ez al ~na[]do dI' ,:,inco L.;td,-
l¡onu" 'lo' O""IJ<:lrlrn',u" .. (1.-." "I'i>~"'" ,j., ''''''''.t'"¡r-;'' "."n "1 '¡rUI
.: ,-"l~\ ... " .. " '. ::'! ' ..•. '\..t.t ' .1,,\ .. ,--- ",v '~" 1 1 ,_.I,.,.J.,.~ \_.1! ,,_l·,q·~, ~\.~ \.'\) , \_, 1"


de organj;,a~ e~ Galir·jp ~. ',. ;tí! p:r;¡'; 'e qnbi.l.c ,~
ran tes.


Los carlistas cut'afon ell Oviedo el ;.; dé julio, ptfSt~guidos !liJf
Espartero, que no pudo darles alcance, y despues dc tres dias ae
estancia prosiguieron á Grado, sin poder penetrar en Lugo, y se
dirigieron á Saatiago. El general Espartero, que habia tenido que
dar descans(1 á las tropas en Oviedo, llevaba ya nueve mi' infante:.:


'


r fluini('utos í"'ba·lli)s 'i c:'ril;~'al'" ,l;¡;r,,'·'·fr. .~(;. 'l'¡f'i,ra ('UF' ¡os car-
.. ."... .)/ .. " • .¡ 1 •. '- '- J . .! JU, I!J. L it)" l' .. ~ í j . f J. 11', fl j ." 1 , 1~' ~.""


listas no pudieron detenerse en la ~'¡udad de! '-\¡:¿)!oL \;':11]:;:'f: a'¡U
molestados y perdiendo alguna gente el 19 dé julio) cuando aban-
donaban la poblacion.


Pero tal trastorno habia oca:;ionado el jefe carlista alentando a
los ilusos y fanáticoll, que era preciso reparar los desastres oca:sio-
nados y dar vigor al abatido espíritu, por lo cual vióse dete-
nido Espartero otros tres días durante los cuales los carlistas tu-'
vieron tempo de llegar á Cangas de Tineo y descansar, preparán-
dose para entrar en la provincia de Leon.




DEI, lLTlMO 1l0RHOI\ DE E!5-l'AÑA. !47


1II.


No habia logrado Gomez el objeto de la expedicion y se exponia
á grandes peligros si permanecía mas tiempo por allí, y por tal mo-
tivo viéndose eOI1 tres jornadas de ventaja se resolvió á penetrar
en [(lo!") donde permaneció tres dias, alistando gente, recogiendo
armas y pertrechos, preparándose para dar un combale, para ]0
i:ual lomó posiciones en Farna.


FuI' desalojadfJ por Espartero, y tres dias despues, el 11 de agosto,
:l't!unidas en Can gas sus casi dispersas huestes se encaminó á Casti-
lla. llegando á Prádanos, donde reunió consejo de oficiales, el cual
decidió pasar al interior.


El ~o de agosto entró en Palencia abandonada por Rivero, mien-
tras que Alaix, dejando á Espartero enfermo en Lerma, se encargó
del mando de la columna perst1guidoia.


Era ,:1 intento de Gomez amenaza" á Segovia; pero reforzada su
guarnicioD, hubo de retirarse negando á Jadraque casi al propio
tiempo que Alaix; que dando antes un ataque á la divísion de Par-
diñas á quien arrolló completamente, co giendo muchos prisioneros
d~ los batallones de la Guardia.


IV.


focomprensihle fué para todo el mundo aquel desgraciado hechú
de armas, y mas que á imperícia, pudo achacarse á otras causas, ya.
que la division tenia fama, por haber sido JO:5 batallones que poco
antes habian prociamado la Constitucion en la Granja, Jos que pa-
decieron casi á la vista de Alaix,:que salió de terma el ~7 y llegó á
oír los disparos de la batalla.


El general Rodil hubo de tomar medidas extremas para calmar
la grneral ansiedad é irritacion que produjo la incalificable derrota
de Matilla, y la no menos oscura y dudosa conduela de los generales
que perseguian á los sectarios del pretendiente.


Por esto mismo el minlsiro de la Guerra, despues de dar seguri-
dades, publicando el 31 de agosto un suplemento á La (':aceta, se
veia obligado á salir á campaña formando diversas columnas, que
protegiesen la capital.




HISTORIA DEL REI:\','\DO


Decíase que la destruccion de Gomez era segura; pero este caudi-
llo atravesó, siempre perseguido por Alaix, la carretera de Ara-
gon, dispuesto á unirse con don Basilio GarcÍa, que mandando otra
expedicion carlista, merodeaba por Castilla,


Al recibir noticias de que el citado faccioso babia vuelto tt la~·
provincias Vascongadas, Homez se propuso pasar á Cantavieja. para
dejar allí los prisioneros y gran parte del botin alcanzado ro ,,1;
afortunada correría.


Llegó á lTtiel el 7 de setiembre, y descansando algunos dias SlD
que nadie le molestase, pues Alaix se detuvo en Cue!}(~a para nJ-
zar las tropas, á con¡;pcuencia de com"'1icaciones suyw' los huta·
HODes de Quilez y ~1iralles con fuerza de unos tres mil infantes ma~
úchocien tos caballos vinieron á unirse al jefe carlista.


Al mismo sitio acudió Cabrera con sus ayudantes y una escolla., y
confiando los prisioneros á ArévaJo para flue con un batallor
custodiase hasta Cantavieja, se dirigieron el 1 il á Requena.


Y.


Los milicianos de la villa se resistieron denodada y heroicamen!p.;.
y desechadas sus intimaciones, rechazados sus ataques, los carlis-
tas se dirigieron á Albacete que, abandonada por sus autor!dades, q~
bizo resistencia alguna.


Hácia .Madrid pensaban enraminanc !rs cxpcdicicnarin;;:. y ('i :~i'
ban el l!) en V¡llaroblr~cto, cuando filtro!) alcanz.'ldns por' Alaix, :\l¡
penetró en la p:iblacion ;,1n habel' hallad 'lUD solo c(~nt¡ncla, y, ae;;"
flue resistieron vítÍÍentes araaonesrs r vafl'ocianos. el escuadran
'1 u ~ ,


húsares mandado pOl' el bizarro Le>,n dió una brillante carga qíle
decidió la vietoria, y el enemigo fué dr,salojado del puehlo dejando
nlÍI prisioneros y muchos muertos en el campo de batalla.


Rodil emprendió su eampaña salie[;(lo de Madríd el ~ 1 de setiem,-
bre, y DO pudo dar alcance á la dispersa uueste que rec;):rió lcd;:¡ Lt
t\ndalucía entrando en poblaciones importantes, apodcrándosf;~
Almaden cuando aquel aseguraba que no podian escapar S'Wados ;'0,
las cr,lurnnas r¡lle él habia comhinado.


El mismo éxito obtuvo en Extremadura el famoso plan del ri-
nistro 08 la Guerra, y Gomez, vadeando el Guadalqu¡vir' el día t!}
de noviembre, ocupó á Ronda, y solo en Majaceite la divísion jr:-




DEI. DLmrO r¡ORHON DE ESl'A~A.
surreccionada que mandaba Alaix logró dispersar sus ufanadaf
huestes.


Gomez ya no pensó mas que en volver á las Provincias, reco;,-
riendo precipitadamente el largo camino siempre perseguido ha~ta
llegar á ü;dU/la, donde ya descansaba tiempo hacia don Basilio que
babia recorridc; parte de Aragon con huena fortuna.


VI.


Re!~vado Hodil del mando del ejércitr) de operaciones del Norte,
y hallándo:,,) por causa de su enfermedad próA.;rno ni cuartel geueral
don Haidomero Espartero, recibió este dicho cargo en setiembre.


Desde Vitoria tomó algunas disposiciones para la organizacíon
del ejército, pues el ministro le recomendaba que no se empeñase
en operaciones decisivas hasta que terminara la f'xrf'dieion de ílo--
mezo


En fas lineas di' ~avarrfl. los cornbates eran casi diarios; y, frus-
trada la e"!lcr!ieju!l lluC la legion inglesa habia dirigdo ccn!.ra Este-
Ha, lo mas importante Ha el sitio de Bilbao, acordado en junta de
generales.


Hennieron los carlistas muchas tropas é inmenso material de "i-
tia, Y la presencia del ex-infante don Sebast.ian y otros muchos je-
fes en el campamento venia á mostrar que habia decisioll y empe-
río, pues los trabaios se hicieron con órden, bien dirigidos yer bre-
ve plazo tan tr) qur. el 25 de octuhre rom pieron el fuego las baterí¡¡~
centra la plaza.


Di)n Santos San Miguel que mandaba en la plaza f"citO el entu-
siasmo de los patriotas; tenia á su dísposir-ion unos cuatro mil
hombres con mas de setenta piezas.


Despues de un asalto que valerosamente fué rechazado, Vil1arf'al
creyendo peligrosos los rnovimiéntos de Espartero. que habia mar~
chado hácia VilIarcayo, levantó el sitío, llevándose la artillería v
alojando sus tropas en las inmediaciones de aquella villa, esperan-
dI) una oportunidad para continuar el cerco.




CAPíTULO XXIX.


SUMARIO>


Jl('11\'.'II'I';¡' d,'1 ,¡lI'} d,,' HiIJ¡ilO,-.\jJlj)'(l' Y lrl'/'ui'lll<l de Jo' -íti,uJil<.-A!"'IU<' J 1",-
¡ i,.¡ ,¡,.¡ l'IIl'lIte ,le Lll"¡lilll;I.-~d"a b'l':lrli:ru Ú Jlilb:\(J.-Hr-,;;die1Ilo tn la ':!lr~.'
'" ,i c, ",.I''''''-['I:ld,,! ,ici,iluu," ,1(' 1;\ '-'U/.'ffa ci\il eIJ Ja~ ¡klJli¡- ¡ll'InilJl:i,I'>
_~F~. 'i' ,.1 ,11' C;:ri¡l" ;'1 ril!;¡JUlliJ.-:~Il" p,"rl';.l1!t'(';;,~~illlltcjon itJ~o Jlllj;llltt\ ~
l;l-" j¡I¡~"_'It)n!~'" Cdli.llalltJ . .;,-BdLdL.! de 4;1',1


1.


No fué aceptable en los consejos del campo carlista la determina-
cion del general, y don Carlos encargó al conde de Casa-Egl'ia que
rindiese la plaza, poniendo á sus órdenes doce batallones con la cor-
l'espo!ldiente artillería é ingenieros.


El S df~ noviembre aparecieron nuevamente los carlistas prepa--
rando f.;US baterías y rompiendo el fuego contra el fuerte de Bande-
ras, cuyos defensores se rindieron, como igualmente los puestos de
Capuchinos, San Mames, Burceña y Luchana.


El convento de San Agustin fué desde entonces objeto de los ata-
qu.es, y despues de tres infruotuosos asaltos, el ?l7 lograron pose-
sior,ars;: los realistas del recinto, sin que la guarnicion de Bilbao
lograse recuperarlo, por lo cual se decidieron á prender fuego al
::onvento y edificios inmediatos .


.\1 :.iiguiente dia se intimó la rendicion á la plaza, rechazando los
:siti::dGS toda proposicion, y abiertn brecha recibió rudo castigo el
batallo n que se decidió á ir al asalto. Por lo demás no era satisfac·








251
toría la situacion de los cercados, cuyos bo¡;pitajr~ {l",';', lLnDs
heridos, escaseando los víveres en medio de los rigoreD y cr~;;1f:ls
de la. estacion, llegando á proponer algunos, atendidas la;;: ,~t u'
des que hallaba Espartero para acudir á su socorro, que se rom-
piese la línea enemiga, abandonando la plaza y buscando :lledio~'
para liegar á VJtoria.


Los :-:it¡adore~, que habian suplído la falta de tren con el valt)r,
preclpitaüdo y repitiendo los asaltos, no se hallaban CIl ~ü,,~ L,¡C:íJi.k
situaelO!1 tampoco, y con ocasion de la llegada de E::pcHlt, , lfUt
tj¡!Í'¡lcia ft;suelto á. dar auxilio á los sitiados, bu!,¡"ron j,,': J.t~¿
¡¡;:¿uDas piezas del sitio para defender la línea que :,"pi(j¡,~: ~~p";
r<!eiones dc aquel.


n.


El gf~ner(ll i'rJ ¡de df:! \ork habia. recibido órdcLc.s tL'. ',iHúhlu.,,"
, ¡ , , . /' j 1 1 . 1 ' , , le tlCíli Ir re W. ui: (~nsa ! e la 1crOlca paza, y pasarwo Íj. " j e" G"J;~
:,i"" a¡¡runa.~ marchas sin poderse decidir á nada pe! CdC\;Ci:C Jt; lv
,'ti tldSC de reeursos, Solicitaba de Lacy-Evans que waud¡~~e lrüpa~
" bUfHiE'S á Porluaalete, y se puso 0n movirnil;nto. n(';2,;4'J,L ,1 ;=Ú0
,1 ~-'.,¡ , \J


li"{J [rúia]es el ;¿O de; noviembre c:jn catorce batí.\Uone.s } L .. é
wdas las fuerzas en Portugalete.


Desde allí, despues de diversos ataques, comuuicaba Espa¡L;J:a
;:;00 los sitiados, que se reanir.1uron, haciendo diyersé¡s ~,(J¡j.:..:, y
a.I.nHllíllldo ci ~1 de dieif~mbre una mina, con feliz i:: .. ;~ 'o '- .. D., •. , ,
LUUy apurados Jli)/, la escasez y malestar.


Por tin, ei la ele diciembre pasó el ejéreitr: ,~, G;¡ll¡lJ) ¡;'.j~" ~:;,
puente de pontones en medio del fuego horrible IdS !)i:dt:WI.5, y
se determinó el ataque de! puente de LucharlU, que ,-Ü[~ll:c;~6 ·í ',',.,
Y secundo el baron de Meer, que á las 1 dt: la tíll,L del ~ i, , .. _.
blecido un puente de barcas acometieron dt;oodrdc..dld¡!.t: el '.;luli~f:
de San Pablo.


El horrible temporal de nieve casi hacia caer de :il:, :, ,;¡¡;~;., ', .. .:
armas á los combatientes, y el general en jefe qlie j0.c:u, ,;(;D;:.; :.u ..
Jergon en el desierto, hubo de levantarse poco despUf,,:~ :ji: ;¡¡i'd¡a
noche para vigorizar el ánimo del soldado, que, con irHF ;C'L;t¡¡·,
ble denuedo, en medio de las tinieblas, arrancaba In l. . ,[¡él ver·,
tiendo arroyos de sangre.




HISTOlllA llEL REf'lAilÜ


AquElllt memorabl~ jornada que decidió, pUHk decirse, la i'ue~'h'
de !:" t;uerra, terminó al amanecer, y el héroe de Luchana halió ('11
e! agradecimiento de los bilbainos y del pais, justa ;-I\compensa á S,(j
g,~neroso esfuerzo y á la pericia que demostró en aquella corta cam-
paña,


Las Cortes declararon que el ejército y su jefe, Jo mismo que los
defensores de Bilbao, habian merecido bien de la patria, yel rspi-·
ritu público se restableció confiandu en nuevos triunfos que debían
poner fin á la fratricida lucha, asegurando las conquistas dp la re-
volucioD.


lll.


En el campo de don Carlos todo era desaliento y confusion, y hu-·
bo de ser nombrado general en jefe el famoso dOD SeLa~tian tiabriel
ql1e entró con todos los castellanos Ú ojalateros á dominar la situa-
'i,;iOL, dando por generaiísima al ejército la Vírgen de los Dolores.


El brillante y sangriento triuufo de Luchauu fué infecundo rorque
10s carlistas pudieron rehacerse y rebabilitarse, t;mei,¡;., {~ ;ill;¡JC,~¡I;,
en que permanecieron las tropas en medio de una es(aciou muy (;rulÍa,
sin recursos ni medios de trasporte.


Hasta ellO de marzo no pudo abandonar Espartero la villa be-
.roica, y aun cuando lo hizo en ese dia, combinadas sus huestes COL
las que salieron de San Sebastian y Pamplona, para caer sobre la
corte ¿ cuartel general de Jos absolutistas, desbarató sus planes el
tempor.l1 por gran manera, viéndose precisado, de.spues de sostenei
reñido,;; combates, á volver á Bilbao sin perdt:r [jada del in:1lens ..
convoy que custodiaba,


Los generales Sarsfield y Lacy-Evans fueron talllbien rechazado:::
pGl' las columnas de Jos carlistas, quienes, previendo el nublddo
qUé ;;:: les venia encima, habian levantado el país enganchando á
tooos los hombres de 18 á 40 años, y fortificando muchos pun¡o~
para impedir la proyectada combinaciov,


IV.


Seguia lVJf lo demás en las otras provincias el mismo vaiven de
~a gUt'rra, :' h ,) Y una victoria, mañana una derrota, venian á frus-




[lEl. t:LTIMO IlOllBON 0& ESPAÑA. 253
:Iar esperanzas ó á dar ánimo al país, presentauGú ma:.\ cercano \i
mas en lontananza el éxito de la lucha que proseguía por lo demá6
tenaz y porfiada en el seno mismo de los bandos.


Los nacionales de Ctiel se defendieron heroicUilltmtc, daml(¡ por
contestacion á las intimaciones que se les hicieron, que prcfeflaL.
morir con gloria á entregar las armas con bajeza,


El caudillo tortosino no habia logrado nada desde su sepamcioIl
de Gomez, y Cüntavieja habia caidú eL poder de los liLtrales, ha··
llando casi cadáveres en sus depósitos los prisiollu06 ailí acumu-
lados~


En Cataluña ji Aragon, sin embargo, distraídas las fuerzas con
muchas guarniciones, y merced al sistema de las expediciones, se
fomentaba no poco el acrecentamiento de las bandas realistas, exas~
perando á los partidarios de la revolucion, á los que se decian hom-
bres sensatos, á los mismos isabelinos que no pelcaL:u. FO;' Fiüci·
nios sino por nersflnas Y era .tIP' todl~~ vpim! Uf'L:\'·;· cat~.s;';'ofó. ~ ¡ .k ' LI "
I~PI'WP:ln¡',<:, ~l'l' r""nln llll(, , "'1:'''';);.\.0':: "J lJ' '_".'.<-.• ~,¡.:'(i"ia, Üúdp
• ...... 0 .",0., .. ~ ; ........ t\'UR'_'," .~'-' J lt.tl ~"'-, 1.' ..... ,(,4 l·~ .. ~


, .1 1 ~ " ~' [ ~ ~ 1 t. _. 11 ~\)jC' dh;UraCJd :u~, agrUtlS éiS {jUto, iJU.:)cti,iJd,L, t:li id, lJíÜ4'JLb~~L L: ¡{.'
la guerra, rico tilon qun explotar por rne:io dé ¡ Ui¡kS¡I;y (;ü~Ü,,,,,J.é ~
empréstitos <)l)cfUSOS, á que forzosamente liabriau de w.;udir.


v.


\,:. l'.: "j 't· j:'¡',l,,". "lt1¡:""'''il' 'e n ;,-, "'f"" """ud· el.., d· andG
... ", ljL.c ". ;,1,,1. ... ] ¡ .. " ... u J \";1 v..,..,V, u.v v u ... 0'\.0 "


lUUt!;5[ra,; de! 6;:.;1('("1 Je.~l:úlleit:du la CJJ las iUtiutTi;;Cciones Jl:: cjér-,
,.. , • ~ . : . • f • .. ~ .] . o ¡~lt0~ J;j <.~!~ ju~; ¡~ eGt,;';iJ L~;) tidJ\jtl!tU~:1 J L\ ti! ld~ \'(h:.lH<~...,~vil\~j tlt: 1(t illlS-


Hiú Cuí k \1 !d;j (JlúJl'il;;:¡,:,: ~ lit. ;';' (h:,0i¡;.~;~jübu.[¡ J eH lv:> ¡.;adidüci di-
versos que eutre carlistas y libérales se habíaú tú,llJaJo.
=~i (~JütL ,h LUCLal.¡¡t aDhu;JOl}Ó lullllÚ;h¡[lJ~:ilk \:.; piaü de: opera ...


cionns que Cvíl5;~¡í!1 ;,'a ataGJi Lum;';iLdd.i.", lJk jj;J¡ Jivef;,vs puütÜ:3;
y se uecidió ~~ rcuui¡ muerui,s trepas i¡¡!"o¡~~ndda:.:' de improviso ó
, t' t ¡ dlgun ¡)un u Wipor afile.


L '1' J " " • • , f os i..IUXidÚS que ¡Os. carusl(.~ f\:C,Dlh.L i"Gl :nJIHera taHCesa
daban graG inlerés ú eSte ¡JurllíJ, y ESpV.I!;';' 'v' ,i~su¡vié privarles dl'.
'.:SLl ¡,,;;Jio Cu¡p,'2¡ídieJJü par ... dL d dlilque J~ 16. ¡;uea. Ju !l...:nja¡ú I
, • , 1 d' íH) L . -, 'n "". • ,
a 0UyO utJJet~J ~raSll G: iü ·d~J.iJ'JiH.5-' í~~ ;~aü Je1)a~tiai~, i llLlilu\l6 ~J~
jefe cariistü rec,JllceÍltraba [ú(;rzé.í.~ di el puní0 UIL.Gl1í.lLado, Di,.:, Aú'"
tus Ud,lldDC: .:le.. atew.::üíi por la ¡¡tlne ,lc A.lab¡,UL




254 HlSTOIllA DEL REINADO
tas tropas llegaron á las alturas dC) Oremendi, paS:lfOn á \rrieart'


Laci",Evans e:Jtró en Hernani, despues en Jrun, apoderándose tílr~;~
bien de la plaza de Fuenterabia, donde babia un gran arsenal ~.
1bundafJtes almacenes,


VI


Durante esle tiempo los carlistas hahho pr{~par{\do una nueva ex
pedicion q .e debia :Jlurchar al centro de E~paña para reani/liar ~
los partidarios y dar unidad al movifllie nto carlista en :r:d¡! la PiJ..
nínsula,


Esa expedicion habia sido dispuesta despues de grandes consejD,;
:en la corts, y se decia que don Carlos estaba decioio'\ á llegar {;
:Madrid, porque ::oüsiguiendo aúercarse con fnerza:~ ;'2s¡'dabks J
i1e""'u'c'" d· e "n "')asc'" '"""'l'!¡"arw" la" prC";"CI'as b'lllar;;¡ ·tl··{~;"",l" y. 0.tJ ~ u .• t .... ,).H.lr ' t Ji.,'" ''tIL. ~, ~{.~, ,( .. _'._!Iv ___ '" ¡~
poner térmillo á la lucha, transigiendo con Cristina qw' ra!'r'cia rli~
puc:sta á rünunciar sus derfch0s antes que á ceder á las pretensiü-
DeS ue la revolucione


El agentr de Nápoles segun algunos habia sido '1le(hld(Jr en C'Sí:'Li
intrigas, y se creía que asustada por la revolucion de la Granja es-
cribió Cristina á su cuñado qu~ se echaria en sus brazos, solo con Ja
condicion de que 21 primogénito del pretendiente ~e casara con su
hija, :. ;uc:i'an ¡,erdoD2das las personas quP por olla S~ hahian com-
nrO·lli',,,,;d.; "}'P"j lrl "'''11 ..l')ri., la li",fa rs""- \,.. ••. ~ J, .t U"t_ ~ Lt..h. .. ~ Ut,. ~u, -j .. Jt ..


1\-T i ) l,·.ll,l~·-.··' nhda' ('u' 11) l"e ,,,,.·Ji,,!,,;;: ;>" "11 ",,"Al~;\"l'tn, ·~l "bandr)"'iC ~.,. L~¡.l v" ',' .... ~.~1'''' .j !~ 1,-"0) "-]~I-¡' •• , I {Ji!., '-JL: .. t.~ i..~l~JI"··_\..1 11." J.. "A .. J d:~,
la:; nrci~'¡r_~.. '/:!3eofl:7,adas~ v ln~l~n~ras h18 frnn(l~, ¡l¡~ J?(~~~f-!.r!('i"0 p~~~eiJ


.1 ~..¡ ~.._


ban 2r BC;'u;::;i, don Carlos, su tio don SI'hastian r Jo,~ (lcnCi"i!;:;.;
• u


mas acreridt.~:.l fr;O[!t" aí' ue "jrrc¡f~) ,~o a. nl)() ¡r;f~n:.·:~ y!, I)()P
cabalhi, f,asGro~ :.;¡q trop;P7C' la·· 1ín¡oas !lega'1do ;11 ~t'¡T¡lori¡; d,
HuescCl el '2: di: fl1a)") c1n 1 S~'!
~;':'" ,'"U ,¡'3[SenC iO" :'"Hl:~,,, ~¡':h:1.rrer~ Oráa ,,' d baron de Mt~ef


, .


llegando el prinH'ro de i'stos ¿encrales á dar pista al enemigo en hl
maficTI~,l :]¡,1:1 i(i~ ';;th.; cn Huesca, Al observar que Jos ca)'·,
~istns ~{ blln"TG d0 sp-{T'.;id,.,s ::~:,:;idiósE' á atacarlos; pero hahiemL
¡r¡:¡r'" ,.- 1", >:'i;'r,< \. ~(;: :') bilgadier don Diego Leon y ha .
1 ' 1 1 '1 ! ", f " t !' l' DHJj .j :¡e;~ ,t:'!', ,'; ¡,T'i ',':3,¡¡:.;~~ te ,lellGG) ,a VIctOrIa, qUe lU !lera ;lO~.l·'
e1,.-,' .. ;;.1 ..•.. " .. ".,10'- ",,¡n,·l/. ~"'~"L'I'-:l dflJ'élnlrlo a' los car'¡I',tas A(" "r,~I·'·~I;r.···
• "-'jJ _ d l ,_!t,., . ..-o.' ~Lltl_" • ..' '.:.J.", l._u U11!'_ ... "-' '. '..--1 1;." .. J-.", ,.J.I


~ ': lL r.:·t, .::c TF' -':ji] ;;J.llJ ,,¡ "5 terribles bajas y en tr9 ¿¡las In u"
I . " ' ~.IOS jC:.?3 S;':'V"'i¡Hí;S.




DEL LLTíMO BORRO:\ llE ESl'A~A.
~f¡;TenG rué entonces de opinion que los exped¡eíouarios debían


perseguir á la 0ú!uillna de Iribarrcn , buscando despues &. los que
dirigia Oráa; pero se adoptó el plan de dirigirst~ á Cataluña, lo cuat
hizo exclamar ai famoso cabecilla: Cualquiera 4ue abra eú Europa
UDa carta ge¡,gráfica y vea la. marcha que proyeCtamos ti Barbastro,
preguntará ü::;úlilbrodo si al frente de esta expedicioG va un general
1; un cabu de escuadra.


y efccti \Üfllnnle despues de lres días dé é~tane¡a en Hm;sca Jiri-,
giósc á l1quf:] punlü sosleúiendo un encuentro coo Oráa, á quien
ocasionó ¡Iérdidas cousíd.::rables, y pasando por fin el Cinca cuyas
barcas !Jü habían sido destruidas,


va.


En Cataluña ¡GS carlistas seguíéln ¿¡H'alentonados desdE la mU0rL
de Mina y cansaban á las tropas cOD,coutinuadas correrías.


Tristal1y ~c di,;lirrguiü por su audacia J logró poner ¡Ir¡ g"av'~
:¡puro h ¡¡~ ~;úi.:rn¡(;iJ!(¡ de ~,(j]SO(]ll. Al p¡eleLder stJc(¡:rerlé< la colu,u.'-
¡id Je ~jl.!J:,) (uÉ destruida (;ú ias cercanías de Biosca con muertE de,
su cUüllIllo pOl la Lraicion de los jefes, Ji Aspiroz hubn de cambiar
la direccioll, a.rrlJstrando el Barün de Meer grandes dificultades para.
llegar á Solsnna, donde no pudieron hacer otra. cosa, que recoger á
105 valientes ddensores estrechados en el convento, retirándose des-
¡mes Je destruir la plaza.


Se habl,j, iDSU,dauiJ una J un la superior, y el comandante general
¡:arlísta procu1'ók. organizar ~ disciplínar á los ge1l8rales ca-
¡alaDé'; JGJStlUil orad os á Lutírsé y operar á su capricho. Se habia.
Jecidido á fonaclr Ulla línea de fue des como puntos estratégicos
para las operaciones, y por esto embistieron á Trewp, á VilIanueva
de Mo)á, .). Ih:rga y á Ripoll.


VIII .


.No debieron lisonjear mucho á los cortesanos del rey errante las
primeras im presiones que; debieron experimentar en el Principado j
porque el estaJo del ejército liberal y los pueblos fortificados que
ucupaba, revelaban bien á las claras ser falsas las Lioticias que en




~56 HISTOlUA DEL REINADO
las Provincias habian tenido respecto á la fidelidad y amor de jos
catalanes á la causa del despotismo.


Por otra parte como la expedicíon iba acompañada de multitud
de empleados eclesiásticos y basta de mujeres, cuando tropezaron
'Don la dificultad de abastecimientos, porque la Junta no lJabia hecho
preparativos de ninguna clase, los soldados se entregaron á excesos
y tropelías, y quedaron desvanecidas las esperanzas que se funda-
ban en la famosa expedicion.


En Jos campos de Grá cerca de Guisana se dió una batalla que
valió al baroD de Meer el título de conde de Grá, y ~ostó á los car-
listas mas de ~,OOO hombres entre muerto~, heridos y prisionero!'".


Don Carlos y su corte pudieron llegar á Solsona, donde algun tan-
to repuestos recibieron á la Junta, autoridades y corporaciones que
:'Se presentaron á felicitarle.




CAPiTULO XXX,


SUMARiOc


C')UJO ¡],;¡ fl'lwld¡,:alld" '1 "'11"";111 ¡","\n!,:,"inn:;r:n -en,;li1;,] ~ 1." L'I"'IIJ.i.I:"lIll'- d,'
18:!: .--Ht'j"/ltHj:'llrj¡:'llill jll" 1.1" {i'llllldH';l" :¡nWrl,·;ll!il"._~~f)n í,\\·luid" .... dl,j df'r¡·\·i}~j


L: ,'¡.j"I!,1 )(1' ¡¡!,lrl!"" dqll Cr:lrJI):",-. i¡lITI .s~\iJ;¡ .. t¡;lll : ... 11:-- dl':-'i:{'lldlelltl\~


l.


tas cábalas é intrigas de los que pretendían explotar la situacion
a título de Jibera~es, sosteniendo la familia funesta de los Borbones,
y haciéndola compatible con lo que se decia la Soberanía Nacional,
y era solo un poder oligárquico, una alianza de bastardos intereses,
hacían necesarios continuos y repetidos vaivenes á que daban pre-
texto las derrotas, la escasez, las arbitrariedades y los vejáruenEs
que bajo todos aspectos agobiaban á la multitud.


El espíritu revolucionario, esa necesidad por todos sentida de re·
formas radicales, que consignandu el derecho de cada cual viniesen
á hacer mas próspero el estado de los ciudadanos, daudú ... ida vropia
á la industria y al arte, y matando la holganza, Jos errores y las
supersticiones que con auxilio de privilegios injustos venían á ser
para España desde luengos años fuente perenne de desgracias, ese
espíritu revolucionario, decimos, fructificaba por cierta manera y se
hacia sentir en todas las capas sociales animando á la juventud que
preparaba su desarrollo.


Por estas razones, las Cortes que iban á resolver respecto al pro-




58 HISTORIA DEL REINADO
bIcma capital de la organizacion política, no podian ver en el dis-'
eurso de apertura aquella gravedad, aquel tino, aquella iutencioD.
profunda, y corno además iniluia en el animo de los representantes
del pueblo el temor excesivo á una mal definida potencia de la tra-
diciún monárquica, buscábase con ahinco una fórmula que diese sa-
tisfaceion superficial á Jos que guiados por los buenos principios se
lanzaban impávidos á la lucha, sin considerar en Jo fervoroso ue su
entusiasmo que solo iban á añadir ficciones é ilusorias esperanzas
no actos de viril energía y dt' fructuosas consecuencias.


tI.


Hé aljuÍ algunos párrafos del mismo diseurso á que ya hemo~ he-
cho referencia, y en el que se dirigia el representante del poder a
:08 ¡¡t,C baLian sido investidos por el pueblo para dictar el códigú


l' . pOd[¡eo:
( ... Soís lbl1ados, señores, á uno de los actos mas solemnes y


lllü:-' gí'{wdt·s á que puede ser convocado un cODgreSiJ nacional.
Veni6 á revisar la COllstitucioD que la nacion española 58 ajó á sr
misma, cuando hacia tres siglos que no tenia ninguna; cuando
sostenia por su independencia una lucha de muerte contra el po-
der mas colosal del mundo. A tanto mérito correspondió igual glo-
ria, y este albor de vuestra libertad fué visto en muchas pades con
envidia, saludado en otras con aplauso, recibido en todas con be-
nevolencia.
)}~'i menos lauro os espera á vosotros, que vais á perfeccionar la


obra (;ntoflces comenzada; porque si aquella guerra de agresion era
tan espantosa por la fuerza militar y la sin igual capacidad del
caudillo que os la hacía, no es menos terrible en sus efectos, y es
mucbo mas amarga en su orígen esta guerra civil que tan cruda-
mente nos destroza. Pasiones irritadas que apaciguar, opiniones
opuestas que reunir" intereses contrarios que conciliar, enemigos
interiores que vencer, intrigas (lxtrañas que desbaratar ... ¡ Oh,
cuán to elemento de dificultad y desórden ~ ¡ Cuántos obstáculos al
grandioso fin que aquí os reune, insuperables á cualquiera otros
pechos que no fuesen españoles: Pero todo es de esperar, señores
iliputados, de vuestra constancia y sabiduría; y sin duda Jos ge-
ncrosos eEfaen:03 de los que van á triunfar en ésta segunda prue-




DEL I.:LTl)1O BOUl,ON nG E3PA~A.


ba, serán seguidos en la posteridad del mismo aplauso y reOGm-·
bre que han seguido y seguirán á los que triunfaron en la pri-
mera.


»No bien ;r,r, rODvencí de que era verdadera voluntad r,aciorJ3'i
restablecer la COllstitucion de la monarquía, proclamada ell Cádiz,
cuando m~ apresuré tl jurarla y á mandar que fuese jurada y ob-
servada en todo e! reino como ley fundamental. Y siendo tambien
voluntad nacional que esta ley sea revisada y arreglada para que
responda mt'j0f á los fiaes á que se ordenó, convoqué in medinfa-
meD!.e la'; Cortes que habían de deliberar sobre tan snludHhlt~ re-
forma .\1 mismo fiempo llamé cerca de mi persona, y compuse mi
gobierno de sugctos de mi entera confianza, que ya hastantemente
conocido~, creí qtW podían inspirarla tambien á la nacion. Yo es-
pero que la conducta gubernativa que han seguido no desmerez-
ca esta confianza; y si en algunos de sus actos se ban visto pre~
cisados á salir algnn tanto de la esfera de sus facuHadrs, no dudo
que at('odida la irresistible necesidad de salvar por 01]I'S al Estado.
hallen su justj[¡eacinn en la equidad y benevolencia i1r' las Corles,}'


IlI.


Cristina, que representaba á su hija, que tenia la ;1~i'l('ic¡ h,.s-
tante para halagar á la multitud, y sobrados element,ls de sdue-
,,;ion pata :ll.';\ersc á Lis unos, haciendo que les otros con;c¡y,pori-
?arau y 1!i:Js¡¡1:dt'il'Í':fj~¡; ¡,[opósitoy su mandate; Cri~!i,;c;., i;ue tuve
',:\JC[,; COlJUCiUl¡(~J:!U Je :a situacíon :i de las pe;scna~ {; c¡<iicLi'S se
dingia, a~pirabú á hurrar de la Carta dé lSH túdu a.¡udb q!lf; los
1egisJadilre:, Iwl:jar: consignado corno amenam Ó prec::'l;cion cootn:
'~ , ... I . d 1 J 'l. ¡as uCIt:asms, wllnJII.aClOnes yexcesos e. POilf'i, y príli'uco p,r¡Dar
su buena fe para arrancar de cuajo el principh d¡1 ;;¡l¡::gf'ri:<"i ,n
tre d pt¡.J)]o y el trono,


ta:s Con~tii\i.Ulte,:; del Wi, sujetas á la inl1uenc¡: 1 :;;!ad,'8
1, . f d' el ~. l' po ItIcas ,llnf'stas, onJwau(js por la prC:'J0D qU(' ,31, ").,,:; ;. ':J' íc:a,


la ail¿u:"iti(}:~;i ; \';~pt'cti\'a del hambri'.ju,; la ¿'le < ; u;-.:! :c,
lfaü.sig>i'(),¡ j:;) ¡ituhear y formaron al dictado d2 c .. ;ob,jda'\,~ fJ
~i -., .-~ ,1,- ; ',.i.,···· ~r·", r~ lc.. ,-/-1 ... , la .... ',.l-)"-J,~~_lr,r., ¡...1,:\l ~-\i 1,1,-ne:i¡a:::, ',Hl ¡;¡,Cllj Jb, ... )'¡I¡¡ll<l~O, ünu ub"t ro(,l t 1~.L" ,', ,U'. "'.";


, l 1 1 1 ! ¡,. .. J .¡. 1; . . ilestrozliLlCfJ .,.:, ;Jeree lOS, concu canUo Hl. jU::;tWw., LaSI: :,C ;"~ é>_;,-
trato, t;ímic¡J!o JL las sJciedades humanas,




!60 HISTORIA DEL REINADO
y la mfloarquía, pretexto de la guerra, y el trono, que era ¡,'1


motivo ¡1p la discordia, supo sobreponerse é imponerse á lo!' partí·.
dos liberales, llevando á iey fundamental los propósitos, los deseos.
las teorías de la funesta escuela doctrinal, in1plantando un gérmpn
de discordias nuevas.


Si con todo eso se pretendia por algunos dpscarfar les dificulta-
des del momento y hacer que las clases conservadoras, esa masa de
indifrrentes, nf~cios ó malvados, aCéptascD una sitllacion y abando-
naran la enusa de 10 pasado. fIlé sin duda no gravísimo error de
que han po~ido convencerles los acaecimientos postl'riores.


IV.


El pmh!n t''O ('terno. el derecho es ¡mperf¡'e:l~rn: las nv¡r,arqnías
ias r, li:::3 "qlI!2(), las familias reinantes, las f01igiorJés, son fum'as pa-
,;aipr;:¡s' r ('il pI siglo X1X, los legisladores de E¡;;pafia, ¡enier do
1hirrtl) !Fl {'/·:iige (jUI;, como p1 dé' lS11L rnn~¡gnaha p,}líeitanien,
t", las fner tn " 111'1 dl't't'cho, s(\ d"bier i ,,: ma¡¡c liar sus p{¡p¡na~, ;¡l~t',
rando p0f completo su sentido, faltando á la tradicion } ci'd¡(~di) {¡
las sugestiones de una mujer que defendia pajma á palmo el terre-
no; ya que habia prometido, al encargarse como tutora y madre de
Isabel, entregada el poder sin IDr,rmas ni cortapisas, ein lazos dP
ningun género, solo si con la extension, con la indepenoeocia, fSO
!a lihf'rtad oe accion, que lo ejercieran en rpocas ominosas loi' F~,­
linf' TI v otro.;; ~éspotas.


Pntrr" I(\Q :Ir¡:¡yPS cuestiones que provocaha la rr'orgarr¡lHi'ínf¡ po-
Htir-fl. pr'onómica y administrativa del pais) despllcs de la gue: rr¡
que era el punto preferente que debia tratars8, ya que todos sent.ian
!()~ p.;;lragM, 'lile (\'?asionaba, no era menl)s importante la que á los
''.fd<lnn~ RlYlNicanc'1 Sp refería.


Y.


~(\ r~:j ~ ):;:if..¡lf ;~!f:manecer mas tiempo en la situaeion ambigua
p'-' q'lf' ¡;fl" ha]l\l,pmns nolocados ante el mundo, l1amár.donos due-
j'j(\~ ~I' ~1T) ~pl'rH01'i(} que no poseíamos, y por sensible que fuera,
;¡rl:p"'flder;;,. df' (lna parte tan lrllportante lie los dominios. La V¡>f-




DEI, llLTlMO .BOHBOl'i DE ESPAÑA. ~61
JaJ es que podia llegar á hacerse ridicula la pretension de someter
á aquellos desccndicnles de los antiguos conquistadores que se ins-
píraban en su propio poder para rechazar una tutela que realmente
les deprimia.


Algunos años antes la expedicion destinada á reducir por la fuer-
za á los que habian gritado independencia y libertad, con el intento
de sacudir el yugo pesado, por cierto, que la Jnquisicion y los ad-
winistradores rapaces) los aventureros de sable habian hecho in-
soportable y odioso, habia servido de medio para levantar Dueva-
i1J1;nte la bandera de libertad en la Península. Consecuencia de eso
fue la paz de Ayacucho, y al aceptar ahora los hechos consumados
cra Jar muestra de prudelicia y de fortaleza antes que de temor.


Vuedó, pues, reconocida la independencia de aquellas Repúbli-
cas, que desde entonces subsisten fuertes, aunque no hayan acer-
tado á resolver la cuestion que debiera darles unidad, formando un
gran crntro de [tetívidad política que podría l'jercer no escasa ¡n-
nUcllcm soLrt: el Vifji) Continente.


\'1.


tas Corles decretaron la excluslOn de todo derecho á la corona
,tspe.::,to de los infantes don Carlos, don Sebastian y descendientes.
wiel)tr¡~~ 'lUi! á peticiJü del gobierno se dictaron medidas extraor-
J;¡,G,'¡as pa,'ti pOliU (crmino á la gUerra, porque, como decia don
jih~l¡J¡i; ~:,:C::i:l ¡,,,¡;t;é, L ql,e ~(; necdltaba era terror, terror) siem,
pIe ~el ;'0(,


A j; ;'i:¡(';¡ piOe oe: riñu huLu iN¡i, .f:cacionu; del ¡illDI6lcrio, ! M en-
j¡Lábill proc;u, ub{¡ m,,~jiJfaf la síluacíon de la Hácil;nda, mientras que
Calatrava veía icd][jlildas por el gobierno frarícés las gestiones fjue
lJ¿:)I¿ pCUii¡()' iJv i.lÜ¡'(¡ .,bteüer auxilios dicaces.




CAPITULO XXXI.


SUMARIO,


,\;l):'I~J):": dp rj'llf'II\H~ 1'n \,¡nl!"" (·i\ll!;[dl'.~ ¡l1q)(,rLlllt(\~.-~-\L¡ill!irj\\·!I:--'¡II!: \:f' ( ... :1, -~
¡~,.lLd¡!'tl~ 1'11\1 illit ,tl'~~~li~ p,,¡,~ LtI:-..: " :j(l' h (:'I;j ... ~íl;1\·i0H (11'! ':'~ _._~
l, '\ ,,:11\11' \1!i H" .,¡¡,>, Il:- 1: ':'~"r'I'" -+'!li,:r;11;!,il! 1.'111)!11'·'


1.


En Málaga, Valencia, Murcia y Zaragoza hubo amagos de que p';
órden iba á alterarse, yen Barcelona gran parte de la "Iilicia:;;(' de-
l' 'j' h'l . 1'" ..1 Claro en rene IOn, l ac¡e¡}(Jo necpsal',o que PI f'Jerclto üper;\sc, e,';"


armáDdüla; y por fin el í de :-nn.yr, fiJé fusi1::¡do Xalldiír(Í, y d[l~t!'t'"
""'(1"" 1, 'f'l]!,v'''a ¡Y,'lctlfl" D,'I'I:",'1'''; (l h" I.i·.,n 1"[<:"'1" L :',r ('~. !U (,,"' ,~, < (.~V\!, .¡., ~ J C'J í .•. 1 ~.f,._ \~, ,t~, ~ '1 "," (j" / _


, . t l' 'rl • l' f) I ' mevumen.o ¡'evo,ucJ(maflo "f' ;1ip~" (da, ~i;i" llilre":(Hiíi. 1';'L'i,L:,¡ ,
siempre CHmo infausto.


Así marchaban it la par. i'n el Cnn,.:reso, las ('ont0 iJinni>s ti\; ¡f¡~
que bahian creirln en 1 S30 ~1!W eran ¡1]r:ornpatible.~ ,.; ~.; -tema ,':i;,-
tilncloDal v Ff~rnaodo VU, r,),,~;lh¡]+: de eda cfopncin segm: r,nn
J' 'J


Joaquín FíailCisco P:whc r (); q¡¡.:, c¡nitflsen en dicha épaea las flores
de lis del escndo español qne 1i'~l~arl n las comunicai3i"!)F:'i revobl'"
clonarias. Algunos de ellos, ,lñadf;, pensahan ya ~n rerúblic!l,: :1J
gunos se habian dirigid;} ta rn h;i'n á dnn pl1drn: d:' P.!'tllgd j :,~d '~!i
abi0rto trat:}s ofreciéndole pl trr¡uo es¡nñr)l; <l.~¡ m:',rc~;alhc ;¡:-":.
mos los actos de los li;1cralrs an:,p:.'ntidf\S y los (le; Ce; ':in¡¡ l~P·,'·'
sentante de! Rnrbonismo, qu~ ~hr!.irciaba Ci1/1U \i'i,;,::-:'¡ ;ii1~;)10




DEL tLTlMO BUHHO:; JR ESPAÑA.


leí t¡OIlO cODquistúiJdose las antipatías de los qUe defienden el de-
recuo J!viuv, y excitando el espíritu de venganza entre los que
3.l1lunles de la libertad solo pur geIlen)~G (;owportamiento levantaban
val a. su bija un trollÚ cÍilleutadG eL 1lilIJgre.


lb aq';í las palabra~ con que Cr¡slüúi. aGugia el nuevo paclo de
que no,~ IlClli,JS ocupadu, ~ qul.! juZguulOS conveniente poner á la
vista dd kctúr.


<durada está pur mí y jurada tambien por vosotros la nueva ley
[cilJllfilt:Dlal que dais á la mOlldr4uia. Cun tan SOlelllrle acto ~e ve
:c! ¡ninada del todú la (;Lra de que IlJ.Li:::¡~ sitiíJ encargados por la con-
';~Ujla nat:iúl1al; y los eSjJaflules .Jalen de la inquieta y dudosa po-
Slcio¡¡ en que toda nacióIl se cuwentra cuaudo pasa de un estado á
í)tI\J difL:rente.


»Este tráLsito, sienlpre peligroso y arduo, lo era mucho mas en-
tre nosotros. Ya nuestros enemigos COB1une~, creyendo que no al-
canzaríamos á superar estas dificultades, en su opinioo invencibles,
cantalH\D au fieipit.1lilllt'{de el Iriunfu y nos presagiaban una vergon-
zo:,a Ji,-oiuc!Ofl (~n 'a mas delihecha Huarquíu; locas eSpt~ranzas des-
vUlJecida: C{;[iJU el burLO {¡uf ]a DUllca d(smentida sensatez Jd pue-
blü espai'iol, y por el acierto de vuestra prUdtnlt: conducta, StÍlores
diputadus.


»)Al proceder á. la reforma de la ley política de Cádiz, ni habeis
:~cuch(\u¡_; las sugestiones presuntuosas del espíritu de p::-ivilegio,
ni atend ¡Oi) á las mal seguras ilusiones de una popularidad perni-
(;jo~a. Por lllanera qUe naturalmente y sin violencia ha recibido
iiql¡l) t'ód;~/; las forma;,) condiciones que le faltaban en parte,
iwpi,,;; ~odo gobierno Tllolláj'(juico repn:sentativ0. En la san-
:;cIÚ Lit ;;!s ll'Jt;S y en la facultad de convocar y disoher las Cortes
hJ.beis dad" á la prerogaliva real cuanta fue¡'za necesita para n¡an-
[ell :r el órot'(¡; y dejando en lo demás expedita y desel11barazada la
aceta n tjr'cutiva cel gobierno, conteneis el abuso que pudiera ba-
cer3e l/e aquella facultad imponiendo ia übligacioD de convocar las
C(¡rte~ caJa un añü. Con baber dividido en d0s seccioiJes el cuer-
po leg¡slativú, haceis qUG sea mayor la dignidad y circuíJspeccion
de sus deliLcrat,;iones, y mas probable el acierto en sus resultados.
Por úl¡in;o, en la base electural dais á la opioion pública todo el
¡enujo posihle en la eleccion de los legisladores, y se abre mas
ancbo campo á la expresion de los intereses y necesidades nacio-
Hales en la tribuna parlamentaria. A la firmeza y tino con que es-




HISTORIA DF.I. RKI:'\ADO


tán sentad0S estos primeros principios, corresponden dignamentl>
en su tendencia y economía las demás displ)sici0nes, Ya os dije,
señores, al abrir estas Cortes, lJue nada os proponía ni aconsejaba
como reina, nada os pedía como madre; porque eonfiada pn vues-
tra generosidad y sahiduría, todo lo esperaba de vosotros: VUP:-itra
sabiduría y generosidad han ido mas allá de mis mas halagüpñas
esperanzas, y han colmado todos mis deseos.


)FieJ á este principio que me propuse entonces, mi primer cui-
dado ha sido que la reforma de la Constitucion lleve el sello f'xclu-
sivo de la volulltad nacional. Así es que mi gobierno se hH abste-
nido, cuanto le ha sido posible, de tomar parte PD vuesfros dd)atr~,
sea cuando se trató de los trabajos preparatorios de la reforma, sea
en las deliberaciones posteriores. Ocasionalmente solo, y para ilus-
trar algun punto, es cuando se ha oido su voz; pero la derisír)Q
siempre Oll ha quedado libre y ba sido completamente vneslra.


»Hecreirio, sin embarl!0' manifestaros algnna vel.la cnnformiclad
que en mí hallaban las ~i"p!)siciones que ibais aCl)rdandi1; y esta
manif(lstacioD hecha antrs ror medio de mis ministros, 1ft he repe-
tirlr) v la rcoito ahora por mí misma I'on la Pl'For ;··nm"!llf'pnci('l.
"¡'. <.'


Aquí entre vosotros, á la fal. del cielo y de lél. tierra, .ipelí-\rn de nue-
vo mi espontánea adhesion y aceptacion libre y entera de las insti-
tuciones políticas que acabo de jurar á nombre y en presencia de
mi augusta hija, que teneis delan te, y cuyos sen ti nlien ll)s e~rPr()
que no sean jamás diversos de 10S mios


»)La reina de las Españas, aunque en edad tan corta, uebi8. asj~ ..
tir á este solemne acto, Ya los alhores de la razoo comienzan á ra-
yar en ella, y un espectáculo tan noble y t:ln grandlO~o SI' ;P1rri-
ll1irá con mas viveza pn su tierna fantasía, al paso qUt~ Sil inorpn--
cia y sus gracir1s añadirár1 interés y darán, si es pOE'ihle, ma;:or
fuerza á Durstros recíprocos juramentos. Colocada eo merli'l de leI.
representacion nacional, amparada y defendida por la lealtad es-
pañola, es como si estuviera en presencia de todo su pueblo, como
si alzada fuera y proclamada en el antiguo escudo de los reyes SI)S
antepasados. Acostúmbrese desde ahora á vivir en trI' VIlS0!rClS. ~
oír vuestros consejos, á penetrarse de vuestro bien, á procura r !0
con todas las potencias de su alma.


») Ella es la berertera que el cielo concedió á los votos ~lp II)~ ü~_
pañoles; pila es la alumna de la libertad, educada ~ la sombra d<:
sus leyes protectoras; q ne su prirr er sen ti m i(~'1 to f:f>'l vrnerarlas ';;11




DEL eLTl~1O HaRBaN DE ESPANA. :265
principal deber cumplirlas, su incesante anhelo defenderlas. Esta-
hlecida así con el mas perfecto acuerdo entre la nacion y el trono
la ley rundamental de la monarquía, ningun motivó queda ya á. la
incertidumbre, ningun pretexto á la desunion. Bandera de paz y de:
concordia, sirva esta ley desde hoy en adelante á todos los españo~
les de insignia que les guie al bienestar á que aspiran y que tan
justamente merecen; y viéndola tremolar sobre el solio de la rein:l
que defiend{~n con tanto heroísmo, consideren este solio como el
mejor cimiento de su libertad é independent:ia, como pilar mas fir-·
me de su gloria y de su prosperidad.


»Finalmp.nte, señores dipntados, vuestra lealtad y sabiduría nG
solo han lucido en las disposiciones relativas á constituir el Estado,
sino en todas las demás que para bien y conservacion suya os he
consultado Yo, Ó me habeis propuesto vosotros. Reconocida al sa-
ludahle apoyo que prestais incesantemente á mi gobierno, no pue-
do dejar de expresaros aquí mi mas viva gratitud, esperando que
ceotinueis dando las mismas pruebas de celo y de prudencia en los
trahajns legi:-/ativos ordinarios que os han de ocupar todavía. niff--
ciles son sio dud:l las circnDstancias que nos rodean; pero ¡nj~ntras
subsista inalkrable este concierto feliz entre las Cortes y la coronal
oi la a¡útacion de las pasiones, ni la alevosía de la intriga, ni la
contraposicion de opiniones y de intereses, ni las vicisitudes mis:u;¡s
de la fortuna prevalecerán contra nosotros; y con la ayuda del Oru
nipotente, la legitimirlad triunfa y la España libre se salva.)


A estp discurso cont.estó Argüelles, como presidente de la Asam-
blea populai', lo siguiente:


«(Señora, este grande acto, tan regio y tan augusto como Daciu--
nal. que V. M. solemniza hoy en las Cortes, vuelve á dar principio
á la era mem0fahle por que tantos años há suspiran los bUenos es-
pañoles. En él se renueva el pacto y estrecha alianza entre la na-
cion y el trono de sus reyes, rescatado en 1 S];2 del poder de un
sob(~rbio eonquistador.


»)EI título glorioso con que reina vuestra excelsa hija, procJa[lJa-
do ent()DC¡;~ á de~pec ho de la deslealtad y de la usurpacioo, reDaCe
triunfante en este dia, con toda la legitimidad, toda la valide: qUe




~66 BISTúlUA DEL REINADO
JSÓ disputarle un príncipe rebelde en quien debió ballar su mas
firme apuyo y defensa á ejemplo del esclarecido infante don Fernan-
d1..1 en la memoria de don J uaa 1I de Castilia.


:oLa aceptacion libre y espontánea de la Constítucion que V. M.
se dignó hacer en nombre de vuestra augusta hija, el sagrado ju-
ramento que en preseacia suya lo confirma y corrobora, la recípro-
ca promesa con que las Cortes y V. M. se comprometen y \.igan
mutuamente hoy ante la nacion; tantas y tan sir.gulares eircunstan-
cías reun:rlas, acaban para siempre con todo pretexto y todo efugio
l que pudieran apelar todavía la ambician y otras pasiones desapo-
tleradas y aleves.


»En esta solemnidad la nacion ve nuevamente proclamar su li-
bertad y sancionados sus derechos, y la corona las facultades y pre-
rogativas que necesita para Inantener el órden públieo y asegurar
firmemente la independencia, el poder y la dignidad de la monar-
quía.


)) Esta uninn indisoluble, fundada en la concordia de interés y
de~E'(ls, disipa le!da:., las dudas, calcula todos los recelo~, tranquili-
za el ánimo y llena el0ora¿üü de júbilo y alegría, comu lo publiean,
Señora, las aclamaciones de un pueblo generoso y reconocido, y las
demostraciones de lealtad y amor queV. M. recibe 110 Y en eslesan-
tuario de las leyes.


oTan majestuoso espectáculo no pudrá menos de cau:;ar impre·
sion viva y profunda en el alma angelical de vuestra exc+:l"a hija.
Pi} su asistencia á esta augusta ceremonia, las Cortes rec',nocen la
ternura y maternal solicitud eoi.1 que V M. seeslll,::~a en cultivaren
.su inocenle Cilraz:m ¡as grandeS virtudes que hicierun lal1 "sehlre--
cidr1 á la ínGlit¿t rcina doña Isabel la Católica, no menos cumIJa/ida
pe,r los ambiciosos de su tienlpo cun todo lina}~ de contraíiedades
y p~rsecucioíJ['s. t\ la alta pcuelracion y consumada prml,'ncia de
V, 'L lB podia ocultarlie ciertamente que la adversidad t~S tambien
ese'lela en que se aprende el arte de gobernar y hacer fl'lices las
naGiones¡ porque si es cierto que los conspiradores y ambiCIOSOS
triunfan sat¡sfaci~ndo sus pasiones, no lo es menos el que al fin su-
cu¡·j!:eu ji el tiempo les olvida.


;)Solo !05 rl~yes justos y benéficos poseen el corazan de sus súb-·
Jitas, y viven eternamente el) la memoria de sus pueblos. Y. M. pre
scnla ya á la contemplaeion de los que os obedecen) admiran un
ejemplo ilustre de esta verdad consoladora.




t.n uumo MRBON VE ESPAÑA, 'z67
"LiS Cr,l'!es al ¡,ir ('OL el mas vivo interes y pura gratitud las
Julec,~ y aft'clu\j.~as prdahras de V. M., reciben una prcnda (pe ips
aseguril q m: sf'fán en m r lidaIlJen te sa tisfecbos su s ardj('[1 tes vülns,
DígriBse V. ". (!rlmi¡ir con benevolencia el sincero homenaje de
amor, de lpallad y respeto que las Cortes os ofrecen en DOID bre de
la nlH'io{i ,¡:, reir'eseotan; Y quiera el cielo coronar el triunfo de
:3, SL:¡":¡:!. ,'i:dSc, que con V. M. defienden; conservando dilatados
lIños !;t ,id,! r,u:;nsa de vuestra excelsa hija, y con ella un reilJP)o
de g]r¡r;~'. ,]:; prm;pt~ridad y de ventura.


1) y ;,,¡. fin, señora, empiece ya en este dia á ser feliz presagio
para todo", de que se llenarán tan halagüeñas esperanzas y dE-seos,
la esclar!~cda victoria que acaban de conseguir las armas naciona-
les, fieles fl. la libertad y al trono de vuestra excelsa hija, en Jos
campos de (ira (lU Cataluña.)


E;¡ L:::;;¡: '~I'n!¡do se hallaba concebido el Ilue la cornísion rlf' L:¡~
" '1


cb13'"{;'; dir;¡,!i¡) ;¡ ]:; Gobernadora.
--:: e: ,~ ,}h1 !~noca memorahit> y ruando Es~")aña az!.tad¡: v


':: ¡íi el f:,trecho r¡,~jnt(¡ 0t' f:ádiz prth;ima á St)~ v(p-
linw" d,· ;11 pdH' ,~::losal, hasta f;otonces invencible, los represe:]-
taot;s ,L· r· 1;: ¡~ac>Y] ;llagnáoima ofrecieron al mundo PI grandioso
"Sptd:l~idl! d,· C:lu::>!ít!J.ir al Estado bajo las formas que tan crítica
sitna('¡;:.-, ¡h';:ilili;t pat'i~ asegurar la Independencia y la prosperidad
de \'sl,~ lla:" "¡)c:vilp;¡iu1io. impávidos v con resolucÍo[1 00nstante v


,CJ.,I ,


Hrnw á 1,\ lar r¡\¡C~ prudente, los diputados en las Cortes exlraorrli-
r,;,ri~) .. ~ i :::," .~f\;"f)nnaJ'i;n de la salvacio!1 ~e la natria: v Ir! nattia


,.! • ¡... r
fué salvu '; libre df~ la dOlllinacion extraniera.


".< J


,JI: '" ¡e!a ,:" ;,pnri'ldas taLlbien y muy difírilr" h~H' ,~.1'?'1f\?f!r10
'1 . P' . t . '1' 1 il. ,(i t~¡í"';; ;}"'~~\nk. ¡iO pnDClpe au mgrato c~mo /lP'i[)'\";n1,ll?,': 0
;só c¡lz;v ~,¡ i'.;,:!andartn dA la. rebelion) y arrojanrl 0 rntre los espa-
ñ(¡le" ir' 1",: ;~'c~:l;liaria de la discMdia, conritó todas las pasjnnrs.
creó irnplar:ables \:dios, armó á los padres r-ontra ln~ hii(\~ :, 11)~
bernw,rlo;; y ú los amigos contra los objeto.~ mas calOs (h sn t,HTn·
ra y predilcccion. La espantosa guerra civil se pre.santé C0f: tda
su deformidad) con todos sus horrore.s, y espilrro.ió 1'0;' todas partrs
la clesolacion, la muerte, la ruina.


,1, ¡~ d0 pa?: para España y estrella d0 \"0ntura, V, '1. ~Hllln,~ió
'laPo n'F'V'l,';ra, llena de esperanzas y ahundante en g'o1"ia~ y fP"
~l]ff!hs !1:l':!íl'l'ln á los hijos proscriptos, y o!vidRílrlO gene:" <t~
j:;i;(:lf' :::~ "'":!i'1v[';" dI' pasados tiempos, reunió al trnr!C' de IR :\ll~




~68 HISTORIA DEL HEINADO
gusta huérfana las simpatías y Jos corazones de Jüs huenos espafíüle~:
V. M, concilíando constantemente los anilllos. perdonando con ff(~­
('·uencia á los ilusos y procurando siempre poner térnlino á la guerrit
cívil que nos aflige, ha dad:) a la nacion las mas altas pruebas (h~
sus maternales desvelos por la felicidad pública. Guiada V. M. por
los impulsos de su noble corazon, y firme en el propósito de satis-
facer el voto nacional, apresuró la época feliz y deseada.


))A la poderosa voz de V. M. la nacian levanta su cuello COIl dig·-
nidad y orgullo; elige sus diputados y les somete ia noble y hon--
:05<1 1llisioll de reformar la ley fundamental, de estd.b!ec(~r la mas
sólida y estreeba alianza entre el trono y el pueblo. ISéLbel ¡¡ y L·
hertad, son las bases de esta alianza sagrada; porque lsabl~l 11 J
lih"r!ad son la suma de los ardientes votos y de los vivos d~seos de
torl.'JS los buenos españoles.


\ En medin del embale de las pasiones, de los partidos eDcarni-
7Pílos 8r pretensiones ambiciosas é ínteresadas, de connicto y de
sastres, la representacion nacional se dedicó COD ()alma al desclnpe-
ño de ),u eievadc ¡¡Ja[]dato. Con una opinioIl cierta, sincera del tér
míuv feliz de esta maltl'alaJora contiellda, y sin desatl'Ildl'f Ja~: c¡ra~
necesidades públicas, se abrió una discusioo franca, exl':I1sa, lcaL
noble y dirigida siempre por el patriotismo mas acendrado y por el
reJo mas puro. La Constitucion de 183'7 es el fruto de estas tareas.
\)Orr~cida á la consideracion de V. M" ni hubo ni podia haber ('.1


menor reüeJo en cuanto á su aceptacion. V. M., c()r:stanr.~ni,'nk
::,uidqf!nl;[; v biloéfica, se a[lreSUró á anullcur1a, v á ¡¡iJa aurnrc.


. "


h·)~·" ':~" y hr;llante siguió el 1 S de junio, dia para :;idllpr: t:é':;br,
0)1 ::l::, fa~(i\S di' ia historia española. La inocencia, ;~ \irtijl! y ('.h:,
,. J j' 1 .. . I I l' nI; ;racit:ls urn,WHl e Simo; e piJ.tilotIsmo y la ;I~a lit!! !¡) . ·jld.,~:!:
1,loJ'an d,· "CJ"I'a, y ¡nil y mil gritos de aclamacÍ(j;] y al11illlsíl eran
un testimonio hien r'l)sitivo del asentimiento de! gran pll"blo pspa-
rJI~¡], ~Uíl(;a sr; vió un trono circundado dé mayor amor y rrspi-'to;
lluuca uu aeto mas grave y majestuoso; nunca un ¡dlblicfl rilns ru-
iúsias;'l<hlo por su reina y su libertad, ni p.íse;do de tan'a :.d:grí::i,
.le uJ j:llilio lan síncero.
»D,~spues ue la augusta ceremonia de juranwntn, 1:.1'" h l¡i,:;~


\ . .\L dirigir SflS dulces ¡Jalabras á las Cortf~s,:~ :':L.~ < ,\l':);-, le
:ii:1 ,;c \'. ~1. que !wbirm excedido sus mas Ita la j'ié'i;' .(,Il!.-
zas .'1 r¡UD !,:1bia¡¡ colmad,) todos sus desem'. Hé ~.:p¡, ~;,;-;J, 1'::"--
oras ¡rte l'0S0nanu.¡ Siewpre en los üüios de hs di¡'í¡td P,¡':IU·~




~j '''Jlu;-';''ilH.fvLi le< o.v.· .... Le ' . .:i;0.Llecer .:oolidamente los fundamentos
del Ú¡JlL, ik :ü gr;,¡;;,;rzu J ,k la prosperidad de su patria, el rero-
~"';'''',!.; . :",,¡>,,!. ,,',t',,·,l''',d'' 'a"a{1oeficacespar"Q"e udt lL¡Jh ... U\\) J .(tI b."1,.l~\.n .. ..: \..J í).i.'" ~.~'i,.~LdUi.:)~ tlU ~j 1 ()~ ;.
-, 1 . " 1 ", ' • f' 1 b d d d Jí:Ji.lSefl lte u.;¡.l~ü¡ Ü Ji.;. ":0 uUi.üjlC btltiS aCCWD que.a, or; ,a e
'/. jI. l¿-~~l L~.J. tj'\Jt),!d_:i~JULd0~


17 .. , .¡ ',' ¡'" ' v ., ¡ ~ ~-, e, ("~"'-l'.¡i~ af , ... , f"z -le) nl·{A~'(- ~. ¡i'
') LB L, :':,I.U '" ..... ¡ ' .. i ', • . ,Ll ,~',.",,,1. Le ,JUl. ... " .0. Ü l1'¡ L '-"v :: "t,


la tl¡,'r~;j, \. }d. ·hl.~·J d~ A~\.~L\'L- ~L. ."SLOL.;táL·¿~;, adb¡~siúL ".; áC:~'~,-
1 tJ ;,


tacil)L~ ;~;ji'~ !' \~i-,~l:iJ. ~G :~V ::.;._, .. ~tuLiuúes qtL acaba de jura'; á DOIL-
;.:~rc y c.~: ilr._:~Cl.i'_;~ ~~~¿ ~liJbvl(¡¡J. hijlL i,Ql~;éf~ pude ü!{ siu tf¡~(lCj0u
, " ",' :,,',',,". j';: !.;[j',']:ca' !~:;!:Llll (j¡'''',']l' ")'-~ :'. i,j· ... :(l \. .... 1\.V ..... U .. j,.I .. ,· ,, __ ...... • .. n .... j Vi c ..... · t • ,o....:uL\... , " o ;¡ vi


Ji. íl) ,,'- ,uíJ:all'ú f'" u ~'J::' L~íJ"Ü!;:c:S, ll¿t¡;iestó su cGmplacencia;
'~~:'J. :H.d{<> .. ~~ ~~ ... H_d.L .. d't:~\(., é .i!i0;":~.:J1tc [~SÚWÓ á sus lahios_ las Cortt!: á
su vez ta:nbien ratiflcarün á nombre de la comision, y de una ma-
J; .. ;'~Í; ~L~~~4 .. t:1¡,-,ca, :QS ;:':(~d~i¡.w.i'~utvE; Jt; !cétltal! á su
:lt.. pl\.füuJd. ~CiJtj\.\ci"-.l~ :!. ~)'- ¿~~olL~lc;. UJadle.


, .
. ,. c·\~--'- ~~ ' .. :_' L:.';' 'Ji:,-·'/\.~ lLJ LÚtL}, .. 0lU id
," .;¡.v "":~,j,, le cUill uéLe tCIlU ¡Hllle·


í ~";/,, :,;{;.C¡ .lcfio, la lJClien:üila ná·


J ;ik¿, E~, ~ara q tle nI.) ~l~ p Ll~,:d
,0.,;;:;[u, ';~o[¡jero, nacional. Las


• .i',J\;,-i,.,.' 'ith~ l;~;bJu:tu \.~~ ~ü .. · f,{ .. ,~·L~·:...ia~ i~~~ica[¡ lü Illisruo. 1.o1u VJ~-­
L·); ,u. lO" GLU1;8;~0.~j i:. -:;",(L,~,~' .::U~ ¡ayv.:! re~tJ¡andeGientc8 sub¡'e nues-
tras ballíirras, y á coronar los esfuerzos y los costosos sacrificios de
nuestrf)S valien les.


)jLas r:'irt('S, ::dlOr;:: r:~~¡td[:' á V. -'f, Y se cO[Jgraíu!ail con wu·
,; oc 1, (' ",!,. ":I'¡-' .,.. " t' ", " L - \' H l,\; Id" ¡",tU,,¡. l, J tjd\ i:d~lIJ!' Ulizara ei, iJOW'It lIe ,in., UU\:t:-
!~~ l1 í esta glo"ia por otros mil títulos, Dígnese V. jI. JI'eptdr
,~"" ., ,., ;~ ¡J' 'oc .~" :, , '1" ~:.Jl~ y ft'6[JetiJ Je las Cortes, que caJa
Llj,;", ;,,,,,j ";'~J .• ~ .. ' -': ,;;.c Jc, qUe l.Jaeió destinada por el de-
::: l,":"" .l.l.: .... - '1'" ',. d,.L:U'i OSj/(l,ü,.lü se eleve al grado tic ¡:S'
pL:...J'J'. tí: v.:",Lz¡t J' p()d:~r que ha de vctljJar entre los pueblus de


m.


f" 'v.'· ü ."".,.,,\.,~. '1~h- hem:Js trascrito, la ingrati-
"" ,. ,,,' 'v ,,_ .... ..;. . ...:iigúHi.l perseverau(jia. ;I3ien es




~10 mSTI)RIA DEL REINADO
::ier!o q1l3 las reyes DO dieron jamás, ni po¡Jian, porque 13 ;n.'}:t~l'~
clon es invasora y avasalladora, grandes fl11l(~lra;-; de gt'[)"rosilLj f


Los desengaños han sido crueles, y comu FerrúlJJd,), su n,ujr'r
Cristina y 3U hija Isabel han mr;,nifestado que pertenecían 1 lah
ruilia de Borhan por la perfidia ruando conslúaban, Y la bajeza en;;
que soltaban promesas cuando :a revolueioc, 1í·S ceJueia .:1 la DUo
lidad.


y la revolucion confusa en inedio de dquella borrasca nn sr; mos-
traba. exigente, queriendo proba/' s;:¡ ¡jC[l::'fJ;,;}ad ]dtcia ;}qlJ('llc:~ ~t::n
ante su majestad y poderío se inelínahao. p¡~;\!'rd nutaJi'ii;>,winr
fruto de las apostasías y debiiida.Jesde )os'1 <l t ';.t' :~a [;~, k: ::, .. v:'
lucionarios, formar una aiianza con d ',m(~m¡sülilü dch;;l~( .Vr'
rilar y p,spiaha en ?fecto la ocasiol1 ¡1c romi,er lss \r:lLas 'itW .:>:r j.,
pnnialJ .
Por;~SQ tambiep al suprimir el dieZú% m.!hl~·!¡¡ ~nn ':'?r ~"'."


- -' L! ~


ti) '11 ['l"ro {'llva dOlni,,,,c:nn llal'l'" p,o···f'll·\··"l·. ~l ",,:, ],,:,·h"{'j"~·'
., - 1 'Jl~,I '_ ~ ..." .,1 • íJl <'..JL" I J U. t' ...... 1" ¡ _.Jo ..... \..4 ".' t¡\, .. ~ ;,.L!." ,. ' .. '


le de supersEcioncs. tos [i.:yon"cldos, la gran famiJi3. <tórlcola, :3t' h;~,
-::;"10 desd~ '0f\ÜHlf'·PS IH:01;i,:;·h


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\·\·'IH' l,'~,: ~,,,.;.,lr!Fln.; ."" .. "
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ro/' ~,.;J .-
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i:~ft ~~:: -:L'r~'-lc!r'"'
'-,,~ -~,: ~),'1




CAPÍTULO XXXH.


SUMARIO.


L. X!"''¡'' inll di' ,lon Llrill- ~ (:,!l'r\'I'" haciailadríd.--(ÍI'rfllla Llt' Ciú \¡[.--[k· i:i¡e' y [""-
dvtll.'!:! 1¡~1t' !~~rl ... jrlr '1;!I'fid.~-r:q,():-;i;:iolJ I.h' /;'1 P'jlula,'ion tk ~iai,l-rl.('i:-~ ~~ la rt'ín~J"
f!-<lI'''I·I¡,¡dlll·:I.-()¡:'Ti<';''¡:'·' l' ífifi[]"l1.:ia. (], E'Pilfil'!'f).-·\lal ,'xiii) ,\Ilf tu\U 1: :'"


:'!i"':, -._- !~r·.,:I;('i!l, :- ,!:\ i'-.ídll!" 1_'11 ¡·I (·;!I·!;~t!"I>--.~\!'li\íd;)d dp (>diCf"~"~l
~ !',- 1', !,. r~~.;~~·¡,,~·., ·_-:-':;:ik dr,1 h'¡rll/l di' ·\j('e{'


1.


El Pretendiente despues de reponerse en Catalutía de los descala·"
bros y con trariedades pudo pasar el Ebro penetrando en la provin-·
ClIt de Yall;uciü, {;i.;rc~ di la cual habia preparado Cabrera fie~tas
'¡"':'tiLh0 di; ULa lur;..;;;. CJmpaiía sostenida con buena fo~tuna por


\., general túdosillo.
ELl líiS primcfl);s tEaS (le €llero ab,wdonó la cama para invadir


la huerta de Valencia, de acode sacó gran botín, sufriendo una he-·
rida en la pt;¡-fiaJa "ceion de Torre-Blanca, donde dispersó á sus V0
Juntarios mientras se curaba.


Llangostera y Forcadell batieron una columna cuyo jefe. el corQ,
nel Creguet, lliurió fusilado el 17 de febrero; mientras Cahrera ya
¡\;pucslo recorria.!as fcraces comarcas del Júcar, acercándo2e á Re·-
íl UCDa para volv2f á Liria y preparar ei horroroso fusilamiento qU8
al¡;ti [Jos llaman la orgía de Burjasot.
~:i ti oÚlllbrarnlenL) del gCL.eral Oráa para reorganizar ei ejérci.,


lo del centro, ni el valor indudable con que la milicia y el ejército
habían perseguido ó rechazado á las facciones, podian á la [(;Ch01




HISTORIA DEL UETNADO


sostener el espíritu público á 1 a altn ra con '!cni"r ir, y( fine mil r;:¡ l!-
sas veni'lo á influir para dar á las operaehnp~;, á la ci1mp'lña un
!j~te sombrío.


El ~5 de abril habian silrrrenild() de nU':Y0 ~ :T;lf't:1~,ieií\ Caha-·
ñt'''o y .~znar, en tanto \F:e el fu:rtr, [tI' San 'hl('1} . s¡ti~~f) p'lr Ca-
hr(~ra y Forcadell hubo de rerdirse','}trs qllr Orf1~1 :,urliera Ik¡:mr
en su socorro.


Don Carlos se hallah'l pues con uo ejército numeroso y florecirQ-
te que venia á unir sus huiFdl~Jnes á Jos que él habia sacado de las
provincias Vascongadas, pero Cabrera, el activo táetic(l, eomprendió
al presentarse en la corte que no realiza¡'ia:1 Jos propósitos ti qUí' ~e
encaminaban por la mucha gente ociosa p i~{J Ii' de qnf' se ;"O:!t'3 be.
don Carlos.


No bas~a correr, deC'Ía Cabrera, pn ra llrga r {l 'f;Fl rid: p~ p"rciso
'f'llar. el que no pueda sE'gllir la marcha rl' la Il\r"dic¡~\n qurdrs!~
en CH l.l ¡a'¡ie 'la; es nreciso nresen tarsr en la pwr!a de A Ir;'f' ha al


• l ' ~


2i~rr(' tíernpo que sepan allí que bemos ,,~lid() '11' l'hrr/;1.


II.


Las dilaciones dieron ocasion á que Oráa pudiese reunir 1 (),500
infantes y algunos caballos y se dirigiesen al enCIlrDtr0 rkl rnemÍ-
ge, cuyas fuerzas ascendian á l7,OOO, La rlcrr(ltn de Cbiq¡ n~()s­
tró á don Carlos que Cabrera tenia razoo, y el pretendiente [iaSÓ á
Cantavi~lja, de allí á Horcajo, y habiendo conseguido batir el U.
di agosto á Huereos, entró eu Castilla la Nueva con direccion Á.
Madrid.


Al mismo titJmpo que esto sucedia, una columna carlista invadió
la !)rovincia de Burgos, y Zariátegui se abrió paso hácia Castilla,
!ligando hasta Peñafiel y pasando á sitiar á Segovia, donde entró
ptr asalto sometiéndola á todos los rigores de la guerra.


Zariátegui avanzó hasta San Ildefonso, amenazando á Marlrid,
mirotras que don Carlos se presentaba á su visti) por el lado opues-
to, parecieudo como si fueran combinados movimientos para apodl'}-
Ta i'se de la plaza.


Las tropas parecian detenidas por ]a falta de recursos, y las
quejas se multiplicaban por todas partes! sin que el gobierno de
Mad~jd aCértase con los medios de conjurar tan deshecha borrasca.




DEL ULTnJO llORRO:'í DE ESPA~ \ , ~'73
Espartero llabia dejado el Jesiumbrado ejército :id N)rte á Ce-


baIlos Escalera, corriéndose desde Pamplona á Logl'oi1!i, y lkgó h~
eia A;agon, llegando á la Granja cuando las tropas de Zariategui
retrocedian.


Madrid mostró en aquellos dias energía y prudencia suma; foco
de la rovolneioo y comprendiendo que la guerra se prolongaba por-
que lj;lb!a un in:erés sumo en gastar y activar el elemento revolu-
ciimario ,Madrid supo, sin embargo, conservar, d u!'an le aquella cri-
sis suprema, la calma y la dignidad que aconsejaba el patriotismo,


111.


Cristina á quien se acusa de haber prnvo0ado los movimientos del·
pretendiente, pascó por entre las filas de los milir:ióDns qu r> (¡c¡die-
ron á los débiles Uluros de la pob;acioD para f,pnar ;·O!l SilS ¡wchos
vedadpros parapetos de la libertad, si Jos solrl;1(ios de don Carlos
qu,: ¡~ran los E~'c!arioi' dd oscurantismo se hubieran atrevido á for-
'ali/;J1' Ull ataque.


La situacion era grave, el ministerio ro correspondía á la grave-
da! dela.s cireuustaneias, y la Diputacion de Valencía, entre otras
muchas, dirigió su voz al poder, y despues de Jamf·::!arsr d!~ Jos
.le~ae¡crtos gubernativos, del descuido Gil haber f:'prim¡do y sAoeado
la fd~cion en su orígen, pasaba á hacer una pintura triste y paté-
¡¡('aJ¡~ la síiuacion, y añadía estas notables palab;3s:


¡di ,jt'j!.lndu á un lado la extraña manera de hacer la guerra .
. li'sconucida. hasta. ahora eu el mundo, y cUF t;1('tie;l no f'stA cseri-
ta, tenJcmü~ la vista sobre el país domicado por la faceion, no ve-
~nos ,nas que í:scombros, poblaciones desiertas, campos siil cultivo,
l!na lllisCJia espantosa, una paralizacion general, y no oímos mas
q~le lamentos ue ancianos, de viudas y buérfanos que lloran sin f'C-
m~ i'l pérdida dé su apoyo. Es imposible qee V. ~!, tenga una idea
la mas :ernola Jl~1 t'stado lastimoso del pais; si la tuvina, es la Di-
putacion está hien persuadida, que las lágrirnas el'" pueblo serian
pnniamcntc t'njugadas, y un remedio eficaz y d~~cisivo ¡ústantánea-
:k';l]:e aplicado á sus profundas heridas.


»1..08 pueblos, señora, á pesar de tantos y tan f:>petidos dcsen o·.
gaños, están haciendo esfuerzos extraordinarir¡s para la tuminacion
de esta guerra devastadora, y están prontos á emplearlos siempre




274 IIIST,)RIA DEL R&INADO
que prod uzean los resultados que tienen derecho á exigir. Las c()n~
tribuciones ordinarias del año 38 y el 39 están satisff'chas 00 la
mayor parte de ellos; las extraordinarias Il'levcn sin crsar, y se re-
caudan y se consumen, y los males van en aurnent·); los rebeldes
prosperan~ siendo los menos, y los leales siendo tres veces mas
fuertes en número y valor, en resignacion y sufrimiento, ó perma-
necen en inaccion, ó se aniquilan en fatigantes marchas y cor:tra-
marchas. Y ¡,qué resulta de todo esto? Que el pueblo en masa man-
tiene vuestro ejército, Illantiene las hordas rebeldes. es saqueado por
ellas, desaparecen los capitales que animaban la industria .. querlan
desiertos los campos, el hambre va á ser general; Jos productos del
sudor y las ofrelldas del patrimonio del pueblo español son compen-
sados con lágrimas de amargura que hace derramar vuestro gobier-
no, cuyo sistema funesto de contemplacion y lenidad, seguido hasta
aquí, aleja carla día mas de nuestro suelo toda esperanza de ven-
tura y prosperidad.


Xl Esta Di pu tacto n , señora, ve un misterio tenebroso en la s u erte
de Es¡.mlia; no hay necesidad de correr el velo que le cubre como
han pedido aigunos diputados; Io.:~ efecto!} nos coodfl['¡~n n' conocí ..
miento de las causas; la guerra no se hace al pretendiente ni á sus
hordas; la guerra se hace al pueblo entero, y la destruccion y Rni-
quilamicnto de este pueblo, es la prueba mas evidente de que rQD-
tra él se opera, y lo peor de todo es, que é! mismo es el instru-
mento de su propia ruina, él mismo ¡lrepara la hoguera en qu.' ha
de ser arrojado como víctima de su docilidad (. de las intrigas de Jos
pott'I] lados.


»)Ei rigor no se templa sino con el rigor: á la ferocidad se 0rOD/'
solo la ff.'focida.d. ElJhorabucnét que para hacer ver al mundo ru-
tero la enorme distancia que separa á los defensores de la IihJrtad
y de nuesf.ra adorada reina de los inmundos y asquerosos satélites
del despotismo, se haya ensayado con ellos la lenidad, la rnoderac¡on,
la temp!¡wza y la condescendencia; pero estas virtudes ejerci 1as sin
fruto por f'spacio de cuatro años, ya no son virtudes; son, sÍ, debili-
dad, cobardía, y no queremos decir mala intencion. Miles de vícti-
mas ínoc,'ntes p indefensas son sacrificadas en los pueblos al furor
de los bandidos del sanguinario don Carlos: ¿por qué, pues, no re-
currü el gobierno de V. M. á una ley de represalias que ya se ha he-
cho tan jll~ta eomo necesaria y absolutamente indispensable? ¿,O hay
fuerzaf él no ('n la nacíon para hacer uso de ellas? Si no las hay, de




DEL ULTIMO BORBON IlE ESPA5"L 275
¡úd05 modos seremos víctimas de la barbarie del cnclJjjgo; .:íÍ las bay,
aprovechémoslas por momentos.


»)El sistema que vuestro gobierno ba seguido bi..ls!a aquí, 6 c . ;
bueno ó es maio. Nadie que tcnga uso de razon y pal¡ iotismo po··
drá decir 10 primero, porque las consecuencias están tan lejos de
aquel príncipio como distan de nuestro globo las estrellas. Apelamos
á los hechos y al estado actual de España. Pues si los h(~chCiS y el
estado actual d~ E5paña proclaman por errado el s¡st'c'wa que ha se-
guido vlle~lr() gobierno, fuerza es que Y. 1\1. slTIalc una marciJa
iIlas franca f{ lcs negocios públicos, obrando con tDcrgía COf¡lra loda
clase de obsláeulos que se opongan al bienestar gL:ueral, adminis-
trando reeta J severa justicia á todos los Españoles, cualquiera que
sea la categoría á que pertenezcan, siendo tan inexorable en el ca s-
t;go Ci/mo hhcral en el premio, salvando esa ConstituC¡¡':1 ,pe V. ~L
y todos hemos .imada defer,der de lv:s ernba1t>s dt, ,~,s ',."j;J:J'C;LCl :,,-
dignfJs, que nmi(jur r:~cus en !J(lmer,j, son fuertes 0.; ¡L(j(Jj~úS y en


l' . 1 . ¡' •.• 1 .,. il!3iJgna ¡ni,¡/!:.I)i:;rL : ;,ando, con pn'¡"renClil á I\Jl1\1, un jnlplJl~W a
k. ~,J;;)'I éí, ,::'i1pUX de restituirnos la pez por la qlh~ :.,) u tu ,,;)¡,d¡¡,ú)~,
;\iltes que las n;cves de enero vengan á ser un motivo de enlcrpe-
cl:l1ieIllo de las operaciones militares. Estos Eon, s,; flOra, Jús votos
de la Diputaeion provincial de Valencia. ¡Ay de V. M" yay de nos-
otros si no se 'lcn cumplidosb)


Espartero llegó el 1." de setiembre á Daroca, y tomó la direccion
C¡¡('llea I~un i)~ijGlla opor/unidad, como si huhiese adivinado la


SÜ;¡!ran¡;Fdw. :1.' ;üs é:arlis!as que p¡~rnoctaroD en Argallda el 12,
:caJudiUJdu (;OíJ jid)i)\) J. la codiciada villa, cayas torreti d¡visaban.


El 1;~ dd propio mes, forzando las marchas, ¡¡Pgó Espartero á
:lTadrid, uQfide:;()¡nenzaba á adquirir grande inl1uencia, tanto en la~
!.'uesljullt'S ,Ir: r~¡!Crra CiJmG en las disensiones de los partiJlls y en
las intrigas di.' b camarilla palaciega, siemprr atrevida y prepon-
d¡ran!e, g3Btl;-:a "le po:ier, ávida dt~ riquezas, deseosa de prolongar
Li guerr¡~ para ,~strujar á tirios y troyanos. Desde que Alaix pudo
penetrar ~n las íl'g¡onf's oficiales, la infíncncia de Espartero Estuvo
:lsC'hurada, y (:11 ':1 alc!jzar régio, en los conscj0s de Cristina se de,
:.:idíiJ,IJ las úperaciones pesando y midiendo ventajas é iocouvc"-
'i!t'il k;'i.




!76 (,¡SlORiA DEL REI:'iADO


IV.


Desde que Cristina fe habia visto humillada en la flranja, y oblí,
garla á ac('rtar la fonstitucion, combinando con don Carlos una
ven~aeza. v una ¡nerOdl;:;,. basta que ese funesto rer!resent(\nt{~ de la


1.....-.. '


intolerat1cb, el flHJt::j~mc y las supersticiones, se babia acer~
cado h h villa, capibl de España, los planes hahían rarnhiarlo, y
así hnhi¡ It0 ctdf.'tldcr!o el Pretendien1c al llegar &. las ('Pl'('!1nííl,s de la
capit¡¡1.


Inútil filé q!l(' <:U~: parciales anunciasen, remitif'ndo profusamente
prOCI~l.'11fI~. (pe r,,:> bf!7ra iha á penetrar dentro de los muro>; ~e la
vii!a si!,,;; I'H' h'o; Cé'. que todo estaba definitivamente (ll'frgla-
do por í!¡pdiaelon de las potencias del Norte; que hahian d¡spl!e~to
eJ:!lr' t" 1h")d ' rdnci pt dr Asturias, empuñara pI crtrf\ qUf su n:1-
dr~ 1~1 r,'!'h~,~('p~~n''iar;d~i el. gobierno, Srgun este proyecto, debia
",',\'Ji'r,,' j'!',', :': 1:;;,' ,l" ['"'I"J"'D(l(l t:J'/'ndos," {'r'lstirla "r' 't'\j¡'a


' ! ¡" ... ~, . ' .. .1 \ 1- . 1. u,. J"J .! !J.. '"- ~ ...J '. I [ L • ~ ~ {~ ,
(Unq ba',lpn!o añadia el jOl'umcnio, tirn(' E'Pilfí;¡: rev. :",'Ii,


gion y ["ttrip .. y hoj:; ella pueden acogerse todos los !wn' hri's armw-
tes de la prosp0ridarl nacional. El rey convocará las antiguas Cortes
de España, y las nl;cesida~es políticas de la época serán satisfechas
con el tino y la circunspeccion que requieren las reformas socia\eíl,
Los ti"mpr:s oc la Tnqnisicion y del despotismo pasaron ya, y no km
peleado por entronizar al uno ni al otro los invictos n;lViuro:-: y
va S~:¡Jl ;!il. ,L" ,e i lOe! heroicos catalanes y aragoo'2sr;;;, N n:, 11 nos y
ot~n~ cf\mrn¡(~r: ¡wr las leyes, por la justicia, por su felicidad; (!Da
inmensa ma; "ría del partido cristino pelea por la misma cau:,a:
discl)~dhhamos en lG~; ¡nedíos; pero ya nos entendemos, :'1 cesarun
nuestras sangrienta:; disecrdias) y de hoy mas seremos todos djg~
no~ de! fH)'!lbre e:;pafínl ultrajado por unos pocos que no escaparán
de la jus;a. venganza de las leyes.»


Tales esperanzas S2 frustraron, y los partidarios del Pretendi\~n­
te redujéronse á unos cuantos, y na hubo en ~adrid fJuien levan~
tase grito alguno.


v.


\hirirl "O!1:0 hr>!'¡os dicho, estaba sobre las armas, ;0" ni;\cíona--




DEL lLTllliO BO.lwON llE E:-PA;I(\. '!77
les ocupaban las tapias, y ú la aproximacioD de Zariátcgui reinaba
;::) mayor entusiasmo. La maJre de Isabel revistó las lropas y ya no
pensaba dividir el poder con el que se lo di3putaba, porljUe. ere-
:'endo contar con ej jefe militar, Espartero, suponia qUt irr:ponJria ti.
los revolucionarios y sujetaría á su caprkLo al país.


El moderantismo iba. ya explotando la situacion; los hombres de
intriga se aliaban con palacio para esquilmar á la multitud, yentro-
nizar:;l sistema corruptor de la monufl}uía de Julio, qUt Labia reunir
10 rn torno suyo en Francia UD<1 porcion de advenedizos, siervos del
pr('~:lj;ucstQ y ,it:: las contratas, L:daoge indigna:!L mercenarios dis-
;iU,;.'<tos fl :odo, por lograr la codiciada pn'sa, íliUGteniendo al pue-
1':U0f) la ignorancia, víctima Jf la oligarquía upresora.


Qoil'oga 2sfaha de capitan general, y babia hallado en la pobla~
cion el apoyo necesario, por manera que los carlistas si llegaron á
\'.¡,l!ecas \iroteándmw con las avauzadf1s. DO se atl ,~Vierí)Jl á adelan~
1:1"8e, á intentar d ataque, ni L ;;);,Ji, Si)~ CVlJ k ";ullílllUd
,--1 . Esp'L'h'ro.


!:¿d,f ~ ¡ d \ .1.)- <~u ~ :;_ '~1 ,.;; L:.l:':i,5~ :)Ü rapi¡;á~ l~:;j 01J; .. JL 'J;(j'~_n~ gus-~
J, l. ;'1,"11::: '"' ¡." í } ,,'" 'o jf ir. 'prit" , , ','


. >u'dI;i~ijL;, J ":,1 .lJd'i(i j l; .eliU J iJlili.5UneS
'Jispcrsándose fácilment~ en Aranzueque, hasta el puntO de yue los
q""- al frente de Madrid ascendían á 1:2,000 llOw1res, pudi!1ron ape-
úas presentar en Brihuega 1,000 desalentados y tarjo!' ue pelea, en
pi dia 20 de setiembre.


Afortunadamente pudieron incorporarse el '25 con Zariálegui que
había saitdo de Va!!adolid por evitar UD encuentro con la division de
Cnrandnj¡.'I, an 1,:- ;':,;, ¡)¡hda por Escalera, (jUIJ acababa de Sér ase--
,.ir,adr).


VI.


Las éxp~die¡:)n(s lorndf\};) pO! ¡jn á las provil)cJas despues de ha-
bf'i sostenido con pérdida~; graúdes, combates que hicieron muy
lr'iste la situacion de ¡J,-o Carlos y de sus generales, llegando Zariá-
tegui el 20 de octubre, y el ex-infante el::!6 ,1 Anmzueque, desilu-
sionados, tríls ciento sesenta dias de marctr., y Jurante los nÚ¡!c.
recorrieron gran pa.rte de España.


Despues de tuks contratiempos don Carlos ¡lió una procídma
T(J\ll' "




~78 HISTORIA HRL REINADO
pomposa en que confirmaba los f¡lCe10S de SIlS voluntarios, rlejando
entr'ver en ella, que lo de perfidias y trairi()f)(l~ no rran !an pxa-
gerados, y con este motivo dr(~ia que sr ¡Jonia al frrrte d81 "jército
para evitar nuevos tratos y verg()r;zos;:¡s t;ans~cc¡rl1(ls dr los que ('s-
faban 'If'ndidos al mas0nismo famhiil,,(; el miDi~terio carlista; quedÓ
separado ~()rJ ~ehastian rIel mando fué Vi]lflrea! drstcrrarh á fh:i'r-
nica, Simon de la Torre á Vil1arn Zariátegui fué preso como EHo,
Cabanas y tnitntos jefes h'nian ri'la~ir:n"s con drm Sehastian,


No era f.'10 m1ly ve'1tajo;;r: p:l.rfl pI '"'ar]i;;mo rpH' sr. rlcsprdalaha
en baedos arnhiciosm;. v de Doro hnbirr,.'r: dr> sprvide le" t!"il)(fr,g


. .


parciales conseguidos en algll!1"~ run~l)'! dp N(lvar r ;¡ mi("lh~,' 011P
los f'xp>'dicinnarins y 5'IlS pi"rsf"gn ;rln:e~ r¡>r.orrian A raóoD y C'l~-­
tilla.


Por Sil :\u1'le V~rarter(\ qu P h1pia ap'ldrinrdo y sostenido á i(l~
setenta y ~(I" ¡.flrj;:l1es ¡!1surrpc('¡0r~d(',s en Pnzu~l(j, IllPgO IFfl re~
greso á rJS prnvincias C3.sti~ó S(l\'er;F1~-'nte en \li!'anda 11l Eh"" r"
los asesinos de Escalera, fn~illlnrln tilrY\l;jp[l ?r Par~~rlona al rr)f':nf'!
lriarte, al f'fimn¡}fhmtp dqo Pabl(\ R.).;,)'i('~rf y 11 Oh'OS flch0 sargrnt\s
en pxpinr'i 11' di' la rn W'r!0 dI' ~!"t";;;fip'rl Dnr;:nw,,, dI' "~f[' 0. 1;mk h.. ,,_.
rible dp v,I;;!lnfwi;;fa, r! ger¡e r ,\!. rp:f' y;:¡ h".h? "\rn"~tG ;tI rrehief
no cuán bstir>')(\sr. cuadro i)frecia sin paga ni recursos d eiúcito Sf'
limitó á CflDcfntrur fuerzas y for!ifir.ar líneas. recbazao(k los p'ane~
que se le p.rononian para adontar el de '~ó"boha ó sea sistema ,'~-


'" ~ " I


pectante.


Vfl


Larau~: i?FI:li"lp I:'n (':tfa,l)~a 'b!~1';r ·)Z1Jn3.~ ver;tajas, y 11'::-.71L
Gir{\nellt1 y \ n'pr:lh rayer'l!1 ~'\n 'l'lR:;:ll<1rnicinnes en porle r de T!r-
hizlondo (l1H: h;~.hía qllad¡d(~ 'ir j·"e,. ~' t'/lntra el cual los '~i\ll~ilh~
del pais levantaron muy 1~;f~g0 '1'l(t crnzflda,


El ha'l)[1 dp. ~fe('r) 1hsollJtist:t vergnllzante, pero isabelino, tflnía
mas temor á In revolucion que á los sicarios del despotismo, y sin
negar Sil c, ... ,"i(h~ y sus servicios militares, puede afirmarse que
sus crueJd;~rlr~ y ;'(l"'~hlidad han fnmentado en Cataluña los progre-
sos del republicanismo.


Cabrera. qne se habia ~Cr'3.rn.~0 !Jrl n~"!""'~:f)ntc I'D A Y'Jnzurque,
rué batido en Arcos de la C::¡n!"";l,; :' HA:! L ro. frr;riojc, f\ ·írtirnn:- ~!'




.D1L UTlMü jjOlt.llO~ JE KSPAÑA •
.:ittierulJJe, saliendo luego en auxilio de lIaIJgo3téIa, ) llegando á
poner silio á Amposia y JesjJues á CaslJe, á Esca~ruri y á Lucena
el 1 & de noviembre, sin resultado satisfactorio. hró Jisput'sto el
caudillo tonosino á fUl.ii¿ar la ve gaújzúcio[¡ de sus hlle~te6, suplia con
actividad incansable wdo, } al terminar el ailo 1837 tenia Hlas de
catorce milllOmbres con ~t piezas, estrechando el bloqueo de Mo-
reUa, y preparándose para en adelante.


VlIl.


Espariero, que llegó a tüDJur llledidas enérgicalí amenazando al
gobierno en sus comunicaciones, con que iba á hacer patente en las
Cortes la desnudez del soldado y la falta de recursos, habla ocasio-
nado nuevo call1bio de ministerio, siu que por dIo se í.l1l'jorase la
situación desgraciada del pais, Di cesaHH, 10.6 ¡/j trigü;:, :1 las ambi-
ClOnes, Dí se llegase á satísfaCéf la teDdencia de refufllio..s que por do-
quier se scn¡ia,


Por AJO! decidiése el ministerio á buscar apo)o eú una nueva
asamblea, y los partidos lucharon para as¡Jirar al triunfo, dando
ocasion en algunas partes á disturbios, y pereciendo en Barcelona
el señor ,Behes, con lo cual el barun de Ml.'t'r hallo medíos de em-
plear úuevawente su saña, desarmando 10.& fuerzas populares, ver-
dadero sosten y garan ~¡a úmea de las li bertades públicas,




CAPÍTULO XXXHL


SUMARIO.


,',," ";1(""1 d,,) ;.::!l¡;\H·tr- ,lit I:t ;1¡H'J'iq;'¡( ~I{;, Ir) .. lIIH'\d:-- Lj,!'t;·~ df':-;lHl('''' ¡I,. Ll ¡lr'H)IIl!~:!-
\k !ti (.~ )jf-.,I.J I UI iVU d·< 1":; ~ .... ~l'uL í 11'::_ ill¡¡¡!I'l'ddr] d,' ;i!! :d,j/,¡ ¡I(I "!. -P'-;"~l r


";¡r dt' \lar! ¡ iP'/ d.' ¡,I Bt)"'d,


1.


Al reunirse el nuevo cuerpo legislativo despues de lo 'r1e con po·
ca propiedad-e Ilamaha reforma constitilcimnl, ya que el Código
de 1831 no era ni con rnucho la sombra del que dictaron los I{'gi~­
ladores de Cácliz, dceia el gabinete en su diseurso de prcsenlacil![],


«Experimento siempre la mas viva satisfaccion al verme ro(l¡a-
da en este recintC' rle los [r;preS8tltantes de la nacion, á quienes'!i-
ro como el mas firme apoyo del trono y de las .leyes que afianzan
la lihertad del pueblo español.


uPor segunda vez be en-ido :!portuno que asista mi tierna bija,
la reina doña Isabel n, á este acto solemne, á fin de que se impri-
ma en su ánimo el amor á las instituciones que han de llacei Lllz
su reinado y la nacian que ha de regir.


»Continóo recibiendo de las potr.nc¡as extranjeras que Jan rrC(¡-
nacido á 1(1 reina, testimonios de amistad y buena r,orrespoDlk ~ia.




DEL UL TnlO BOR.BO), HE ESPA;\.\o. 281
»Los gabinetes con quienes no estamos en iguales relaciones no


por esü se muestran hostiles hácia España, siendo de esperar que
mejor informados de los recientes sucesos favorables á nuestras
armas, y de la dccision unánime de los españoles á sostener en todo
trance el trono de su reina, haya en su ~política alguna variaciotl,
espccialmeu [e cuando i1egue á su noticia la conducta atroz del Pre-
tendiente en su incursion al célltro de la monarquía.


»Sieoto que la negatíva del de Turin á conceder el regium ea:e-
"Jatuf á algunos agentes consulares de España baya ~ocasionado la
íderrupciofJ de nuestro t!'áfi~o mercantil con aquel país; pero pron-
ta á restablecerle bajo el pié que ha estado siempre, no desechare la
primera ocasion que á ello me convide,.dejando empero á salvo el
decoro del trono y la dignidad de la nacíon.


»Mi gobierno ha procurado y procura remediar los daños ca'.l-·
sados por las devastadoras correrías del prirlclpe rebelde, en que los
pueblos hall dadu tan insiglJes rjemp!os de \alor y lealtad. A la ffi .. ·
c,:;ja con ijUf atiende á este objeto se debe el que ¡;e soster.ga la :L-
;1ilsiria y lILU; d cOluercio uo esté enleramen~c puralizado, La agrí-
üuitura, las artes, los caminos, los canales, son atendidos con un
esmero p¡'oporcionado á las contrariedades que sufren; la be::lefi-
;~~!J.eia y la ilustracion pública reciben los auxilios que el gobier-
no aleaoza á. darles; y todos los ramos de la administracion se maD-
tienen el) un es lado menos 1batido del que pudiera creerse si ~c
considera Iji ¿tctu::d situaeion de España.


uEn las provincias de Ultramar se disfruta dei ruaj'Of ::;{j~;l'6"
liA .é.ltlil'DSa mayoría dt) su pacifica pobJacion mir3 C:)!1Jí) uu bj,,"~ itL
JeciSl,)i} de 'lile sean gobernadas por leyes especiales que: asegL:l G
su prGsp~ridad y engrandecimiento . .Mi gobierno protege aqueí.(í.~
importantes posesiunes pcr medio de los cruceros indispc[jsabk~ (:0
la.s islas de Cuba y Puerto Rico y en el seno rnrjicano. Nuestra ¡;
rina mdilar d;.'~plega allí aquel esmero y constancia que taulo ;;,
han di::;tillguido en todos tiempls, y tambicn cubre del modo ~¡¡;s
satisfactorio el servicio necesario en las costas del N arte de la. p.>
nin::uia yell las de Cataluña. El ministro de este ramo os p¡,('seu!:i'
rá un proyecto de ley para dd!' mayor perfcecion al gobic,'no di!\ c-
Uva de la armada, y asimismo el de un nuevo código de comerci, J'


Hablaba adc!lJás de la reforma de la !egislacioD, de lo::: !¡;,,:::-;
causados por las facciones, en su venida á Castilla, del heroico CO;ll-




mSTOl11A DEL R&I:\ADO


portamiento de Madrid al aspecto de las fuerzas carlistas, y conll-
nuaba C'n estos términos:


«El ejército y la armada á 1as órdenes de ¡os esclarecidos jefes
'lUí) las mandan, han adquirido nuevos tÍlulos á mi gratitud y á la
de la nacion por el ardor y sufrimiento que han manifestado en esta
:;;¡:'ta pero penosa campaña.


»Debo hacer igualmente honrosa mencion de la cooJjcracion efi-·
caz que las fuerzas navales de S. M. B. har: prestado cou la intre·-
pidez y decision que las caracteriza.


))Si por un momento se La relajado en algunos cuerpos la disci-
plina militar y se ban cometido crímenes deplorables, bien pronto
%:-: principalps autores han sido casti¡;ados severamente, y mi go-
birrno cuidará de que n~1 vuelvan á repetirse tan sensibles sucesos.


'; P0: i~fecto de las graves dificultades á que da I11árt;l;u Ulla lu
e!Jíl f~Jljpeñada, GUla duraGion aflige mi ánimo acerbamente, la ha--
('¡nneJa pr'lblíca DO puede presentar touavia el estaJo jjs;oujcro que
tantc es de esperar. Las Cortes anteriores olorgarOfi Él H!i gobierno
¡:lflr]ios ':¡U8 permitió la siluaciGD del ¡.m;s para lJ(i.cd frUltp á lai'
ohligaciuDes del servicio, yen especial para cuwpletar el Jéíkit que
~e calculó pala fin del año corriente; pero aunque el gouierno pro-
é!;:-U y procurará con eficacia que estos recursos se vayün realií'
¡h, importa tener presente que la misma naturaleza de dios se opo··
nc~. por desgracia, á que se hagan efectivos tan pronto y cumpli-
Jamenie como Iv reclaman las perenti)rias atcnciODes del Erario.
»~li gJbierno seguirá ocupándose asiduamente en lllcjorar la ad-·


mtnistracion de todos los impuestos eXlstenks, en aumentar .sus
rendimientos, en regularizar la dístribucion de los caudales públi-
cos y en introducir en todos los ramos de aquella, economías que
sean co;npatibles con el mejor servicio. Por últim~, DO perderé de
vista á proporcion que mejoren las circunstancias, la n:comendable
ateDcion de la deuda nacional y extranjera, cuyús inlere~es por la
urgencia y gravedad de las necesidades del ksoro están desde el año
pasado tan dolorosamente desatendidas.


»Tal es en suma, señores, el estado de la nacÍon: si no es tan
próspero como mi corazon ardientemente io desea, f1lerza es atri·
butrlo á los males que lleva consigo el azote cruel dé la guerra ci-
viL Pero yo os aseguro que la pronta terminacion de esta será
siempre el objeto preferente de mis afanes, y tiquel á que mi go-'
bierno aplicará mayor celo y actividad.»




/lEL CLTIMO P,ORBON DE ESPAfíI,\. i83


11,


Como ¡:~; ha visto, ~I documento '2~a pá~¡d() y mos[r~.bu sobr(~;;,~
:rresoluC'¡(¡n, } pel" lo que toca á la guerra 1:0 se arri(sg:¡ban gl';J.L:
des ~rorrl!'~,\~;" ni se dejaba esperar el prvotü término qUE tanto LIV
~~:Fitahal¡ h pmsperidad material y moral del pais.


OC'Sdf lu!'go, como hemos dicho, la oposicion puno ,j;'l1li¡.:-lrlif ¡u~
:nC!Jflsectli'Dl'ias y los errores de la situacion, y las disidEncias de
Jos ministros pusieron en claro la impotencia del gabinete.


El Prc::;irlulte del Consejo habia sido ministro en tiempo de Fer-
nando YI!, y con esto es claro que presentaba un punto de ataque,
cuando las ideas iban variando tanto; así que una órt!cD, C0rLlíd}ica
da á lts comandantes de Castilla y Extremnrlura, p;.i;. 'i'''~
lasen á los c'lrlislas, halló ccnSllrRS ama:'gi:'í' a¡ el ,iCLG ,le ;, .. :-
Corles.


El g¡¡Frld:;:n Miguel en una de las :"."siones dijo ,¡UC iTd ll;"
C¡~O la t;Uerrii á mu~rte, porque, sobre tan (¡PU:.Skb ¡;j :ilí.:¡piU~ ;'!
cabía trao.~accíon, y era preciso queel par!¡do vel;c;lk ll,.¡¡.düi'ii eX'-
terminado: J \'l conJe de Toreno se atreVl(), Sil1'iULJ.'ev, b. ft.:'C:;¡j,-
mar una t.r<wsaceion, provocando una tempestad en 1«. InDUCiU jiú-,
blica con sus imprudentes palabras, Pero ni las Cortt's ni el goLie, ¡Id
se hallabull á la al tu ra de la situacion; dt:crdóse una tI uin la de
euarrnta uil hombres en ~O de febrero, mal)dáudose vender en
Cuba pc r euarenla millooe::: de pil~nes nariofifl.!t'S, irnp00iéndse
además una contribucÍoIl dI::' sesenta millones á la mislrw isla \, !a


" de Puerto-Rico, autorizando al gobierno para conlr,llaf nn emprés"
tito de quinientos millones. Se acordó la cobranza de lus sciscienlv:::
cua.tro millones de la cobranza de la guerra, y se prufI,g6 lior u~;
afio la cohranza del diezltlo, cuyos i[]gresu~', dcbi&ll repartirse ;11>
el tesoro, el clero y la beneficencia.


Este ministerio renovó laf. negociaciones con Francia, jJcil <Á ikbc'i
á. la deseada in [nvl'ilcinn, que era el ilusorio empeño d~ ](¡:j moJt\fc.-
dos; obtener de Francia la ocupacion de Navarra, la d( ;, t'; unlJCw.s
Vascongadas, y la formacion de UD cuerpo de tropa" ;:,'í;.\,~\I' ur
servicio de Espaiíaj prevenciones que p:odujeron e; L¡J¡,,:;;¡' h d~
de M. Molé, y el completo desprestigio de aquel miniskr!v ) l;'. L.
política qtH' rrpr"sentaua.




284 DISTORIA DEL mO:J~ADO
1q!lelJfl po/ítiea resaltabu perfectamente y se refleja muy hieIl ~n


el discurso dc Martinez de la Rosa, esprcie de prograCJ3 condensa-"
rl-' dr moderantismo, cuyas huestes se estrecharon y robustecieron
31'~l]n tanto á la sombra de tan pomposa prOffif'Sa, y al arrullo dE'
Ir!'; artificíosas frases con que se encubrían tamaños desvaríos y sus
anlhiciones é in trigas.


Hé aquí el tenor' literal del discurso:
« El Congreso [whJria ayer cuán comedida anduvo la comision y á


psto dió motivo el ser tan cortas en núroero .las impugnaciones, j'
pI h:1be r sirJo estas hechas con tanta urbanidad y con tai espíritu oe
¡"rj¡dgeoria. Tambir:n puso su cuidado en no entrar (kqk IUI'¡?o en
pJ ~ebatr, con el deseo de que este fuese sumamente amplio y de
qJle pudie"an aprovecharse de esta ocasion, tanto los ministros como
!(I~ diputados, para p:;cscntar á la nacion en el vcrdad{~ro estado ~n
TF' ."P lp!h; p0f'1tlP eo este sistema representativo, nunca sr pre-
~I"d.'l ,('::,,,ifJD m:1::' sf:fí"-llada d¡~ bacerlo que la que nos prrsPflta esta
di~eusjon. En el trans::urso de las siguientes explan~n;_n~f~ debate¡;
q,1¡~,~ vari(\~ :1!lT!t"~·, pero la ocasiDO de establecer deslle el prinei-
r;·\ J? !l~('f'saria anní);lia ,'nlre los Dodct'es del ~~~f(l:~O, PllOCil 1'" LUl


. .


\;nll"~mf' '~0E:n en este caso, y ahora '-'s cllandn se ;nLnin 1:' s!Jl;lj-·
'('" ?'rtificin dB la monarquía constitucional. en que por una part~ d
t· 01'') vnehr(~ una prenda de orden y por otra las Cortes, presentan-
do las necesidades de los pueblos, nan una prenda (h Jibl'rtart; es-
~w~han el di~curso qUt~ al salir d~ Jos Jabías oc utJa rrinrt ya mere-
,..n ar;\fan';'",;fo, pllro (jve f~;l el mismo iflsraJte, comft n>-¡ra de UP(JS
rylÍnid"r,s -'5po[]~ahies, haja al terrenc¡ de la discnsion. En pila es
dnnde h" ministros de la corona han i~f: ma71if: I 5'!ar ,'! sisll'ma qur
pillDsan seguir, porque si no, se procedf~ria eon 1r'SaelJ P rdo y sin
aquella unían qLc ¡la de c·,)t1seguir la sa]vaci'}fl de la patria,


)Así se ve que est~; di,:,curso es una lli3pecie de revelacion. que da
lugar á las observacionlls que los diputados crpl'rJ kl<:':r ft 10s mi-
nislro3, y que el encargo de la comision tii;De otra ínrJnle muy di-


, 't' . f '1 vel'Sil., y (lW' es por S1 gr:±ve. llJlpOr ,antl:mno, sumalllen,e' arelWJ.
porGue ni! ~n trata, como rJ¡J'o muy bien ayer, con i'l tion q;l(c aC0S-


, . .


lnm hr~ 1If! s"ñ:,r de la comision; DO se trata de eXpflll('r en e~ta con
Inz,t:W!'1n la o')[nir)Q particular de cada miO, ni ;:nw la di? la comi-
;:;nr: (>~ 111 :>.5 '~(r::iVP !oc!avÍ<l: tiene que adiviuar (y esta fué la pxpresion
que usó S. S.) la opiuion de un congreso, y de un congreso o:Jevo.
f~"f(\ d~ 'lna Jpy nl(~dnr;ll nueva. que entra por primeril vez en la




_~Ueri1 <.af)iertd. lk tia ,";¡,:i¿"!U,, LilH.'VO. SI, ;i la Cuflmi¡UI, :');; i¡(l ;.;¡ch'J,
~()ma su V0l, fC,slJuuJt; ti. iJOWbf0 l!t~, C0I,grt:S(¡. Vic5ií btu, ~eño·.,
,e~, Vd Id reclamar la lUduigeúcm du i>.,il!Sr{;;,(¡ resptclv <ti IJj(,yo! o
liJenor acierto t.;on que la cOHJision puede haber cun:plido.


») La~ opiniones de! Congreso no ¡'uedeo ser conocidas ~!or la co·
mísiürl; ¡~CÓlllO, pues, podrá preverlas" ¿.Cómo? de UIía maL;cra lmy
sencilla,


»)la voz de ios diputados de la.nacion represer.dd la YÚ1uot;:ld de jJ
¡.de,'}!;, plW;' pW<:t;JieuJu ¡;Ür ULi Clídeu tüv~rsv, ..,fC() lillE: ¡di:) dij.lü-
i.hL6 li ¡¡¡erea lu q lit, í.j uléf\5 Id. u:iciuij. : •. ,ti': v;S el id,.;ÍOC¡ÜIV 't lit ho.ú ue-
'1 h" ¡ l·'· . ., . "', L .,0 JI)S que uUJ U:]üluí) iii ü(¡il¡ d ut:: eucdrgd.í"C uc: ,c~.¡(j, Cc·lH2"ldGíOIL


y lille; ,~i'é,-'¡J puf UiJ. SeÚl¡i~lieó.l:J 1.1l1~U¡liie '-fue Id. Ul101üé, ql¡¡cre tres
(;0"a~. PA/: U¡¡OE:.i y h~JlC!A, y ;subre esh¡s tre~ pUDios ca¡diuales
.;.~,~(,(¡U:"d bU ubra. 1'\0 se ha el1!remétldo la c0wi3ÍOU {-'ú el¡í;~;;/rll?S
,F: eApli0üciú!l práctica. de Ltütia:s de b()Lj.;:¡"i, 1',,: 'Ji' '~,:i ;
:"ldú uua espeeic de d(cSaC.'.l.,.ü, ,;i ·,:" .. ":1:,,.: ". ,;1..\« C¡:!."!\.!.~". ,'¡::¡~ 81-
~a voz oe,~ COi..! tJr~~S{¡~ 1)(:1'0 1io "_l;:";~_~U \. '-;,- r,q~~ ~l!-\"jU ~ (;¡;[r~~_d;í~ ~¡11/.. ~~!r, ... ·


; .: • .' ,1 ' ',. _. _ _ _ , ~. : : "'~~IUaUli0 iü¡Lio. uC pai:, V¿; Cü elH.llü i j ,'Ql1t.:;; (~l .. lL~!...· .. t .. , .... (~ JL kt!&' .e'J,:.I""
iJ)(,S, y ilO C::l IJl:ccsüriti entrar eH la tXpJiAI,;ion ,1«:.; bti1ilLÍ(' gt:DulllO
'-¡(~ \.:~ia, pit;aIHt<j la cünJisivu, C\iWIJ ,,-,...,;:;; .:;\::tlU;I:.~ J.!fJULadüS,
't üie['(:lI lHm Vuz ledl ) houfcsa, la paz que Se C011l pra (;iJlJi d ~¡'iun­
;'0, y J\~s~)ues ;Sé wüuiliesta genero::,a J liltL..,Uloa ~(I¡I;i.1;'SOSj' 2ues
qué, seüu¡es, <,[¡O:) llí.Ü¡¡';¡lii1ÚS tk ¿Wpf;[¡cu pd.¡a e¡JJJ,ailM ti ju;,l!d il6
HUl;~,.rJ.,) :)u~~l.lc:~ (j,~::' :1U~ ,J(';;J.i.'c\-j, ill1 ',;(iUiUS ¿. U6&.f a~1! lit- id victüfitt,


~Üi)jJ~4.~Oi~i· .La. iJdZ il~ tle ""vi. ÜUilH:U .. hl. l' bC'lJC~\¡;:jtJ¡:, J pUl t:,~u
¡US .JUi(.i;0;; i1iJ ÍJVJJceJ~ai1 !0b J.Wl,0í'e:, .. ie. ~nllU;·\. Q. lV'" <!,.le ldllU{¡.-·
~}Uh c~l1 ~(l~ tSUC.(l ¡)¡~ eivile~. EStl~ tieuLii..uicu ~1) hu UUldkaUU II l(l. GUll!l"
,,¡viL! pul' bli lli.~ jtli:¡5dUU qllt. ,:io.tlÜJü tu le.. I¡¡LiUll uc;'", lAjllcUIUIJ
el d.l\J~t¡d¡' iu~ U1CJtü6 de; CÜÜ~~-:'btdr.ta., Jc.. dl.tl .. UH~jjuu u. lú L~~t.,j!J.ü.ü


\ ')" • ~ ""1,
j "U:j:-,i,:C',"! e!, l()S eJen'hos, "ya p:'uC,HCtU!l0 Ülo,Ul(;[H::{ :~u U¡~LlillljJd,
ya poniendo á la vista háuia aquelli)~ 1l0COrrOb qUé UOS p!VpíJf(;W-
JaU nuestros aliados, ya manifestando la CÚulliilll.i.t qUe' ,jeiltÍl t.:1l
'fue: S. l~L procUia el mas cabal cumplirl!ieíiíú de; büLltlJU dE; ;tll,Ua~
c:fl.l~di~ alianza; de manera, que cuúndu uú.bl¡. del tjtil.:;ilV e~ pUf id
¡"Ji; (,.·l.Ji.t,tí.k de la guerm pJ: la ¡.la.!., euu;¡0.(; lit: Id. ;iul.lit.llU,A J ue luto
ó.líddiJs, Ú, la pÍLL Jirigt wJü~ sus ~lti.l"ülu;t;l:.LuS.


ilúa. ¡Je.lo.:; t";·¡¡¡~\.ú .. ~ J..¡¡;(.GhUüU'\;~ ",'_ '''" _',·;_l·~tidU
~-
, !




'286 dlSTOlUA DEL Rl::.ll'iAOü
liU(j se l..L.tC':: d3utir taato desplh::; (Ji' ¡as CODv,d~¡(;Í1t;" política:>, q\.
S8 llega J. dóéM hasta el descanso del despotismo; y por eso para
'i:':llv,u r 1" tj'"D' e:-,;'t'Sd '¡'~"e'-'e' ";:"'-;'. d,',~('r";'l","j"''')'';' l,;'';: L"'(-' "~o '~l'¡"'a' vl l t i .. UI... ~ ,\";I..l U \.: uu, ... .i.'_ \. . .d.J .!:11. (~.J,.'o.! (..\.1 o. lvj,J j ü ) • .1'\-/ V J tJl 1.1


1'" - o. I ' l' 1 • J.D su aULa~Z patú cuganar a ,Oí;, ~JlleLU}:ó ~mücíldS¿~ü:::;; OleL,
!' , e " 1 ., ¡ . , l' l" d Utt:i1) , uam¡:j a C(, illbi01l na proc:all.law,j t;, i);Ji,;¡), ,o na Je~f:a íl
(J todos k!s i'aulO¡; do la udmiui6L adJD, y plhO CS~i flt: f8CCdí,,',dad"
al gobierno la necesidad de una ley uouVe¡j''::lltt, !jun~ qu'\ las au--
iúI'~Jd.d~~ ~.\-~tiiiJia~! Co;J S~, 0ÜCd.tg\.~ SUl d.~~;trüit :,~l t~i1i:i(,f~ qlÁC (-¡,lHtJh:'
~ 1,'-'.' .~. l!,,·, , '-¡'" :- <-¡ ·*v '~~c"'~-'~O-' ,. ~".~11·" ¿i~ ~~D. el Uit"d..tlv t·6L"J.t.: .. ,U Ut:.~ t¡\Jihj'~ 'ij;~ttt",~ .'J::J UJd.!i~Li ~J '0.)' heLla
'. l' ; , • • ~ ,: " . " .' ~ ". ' ... üa§ta Cí Ultl:;l~! ml,tÚlU;'tliC" ,:;~t' a,i,"( ,ti (¡;'Üt:i; ;',; , l,edll' i¡U'~ S"
df~m¡neu las cuentas, que haya método en la Uac,ieDda, porque l'OD
¡.: desórdeu ad,flinistrativo no es posible que haya órden,
))Cl~ando la cQmision ha tocado el punto de la justicia, ni) ba he-


\.: ,i, :'1ltl.S (jue oil' el ciarnor de los pueblos; quieren ?az y ÓrOf:D, pef i :
rü; ¿:nvuclta \.:H (p~>~:~ ;:1 jU2·;t:::..:¡a, ~.JÜ~_'< P,~sÍciUeJ J ~I, S iJ~··,I tiJ~)~~· ~lU ~u,
LtJ.th.t~~ . .:~ ~~.¡ r1 ...... ,.,_., :_,;..1 :·.~.~l\"~d(lL~
Id J:..2.i.islC;li :...'~- ~-.i ~~.: >~';. .,,'.;


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JILc;;Sllr a ' :


aS·,:~·"d
~ .:,Jt:, ~~~.-'~~.-<~~. l)c ~,;(t:!':~::'


. .


':jJ.~ ,:,~j~ .~.n; .. ~~ "~~Ll ~~~J' lJi'~':,\~Sdj,.l"":' 'J.' ... {G.~ .. , JI
T'',.'''~I") ~"~i,r'-,t'l ,'. ~.-, ;:'~'¡;'11,~ t" l'l ~·~¡;"H. ~~"~"\ .' e) l;. ,.,. JUi" 0h,ti..<:.j-'''~'; l1\.l t'...LHd.· (t ~ .. b~~t.!t~, ':;J.~'" I!' .. ;'A~."Jt,,;d'
par., órden y justieia. Habié,Hbse .:r.werr-ado iu cOlJisioll eu este re-
cinto, claro es que era surnamcíite difLil (jue ius \liputí:l.(lf;s pudi::>
:an impugnar su proyecto. CUf'.ndo se dcscicmh L ¡ruL!' :le 'itfe
puntos cabe la diversidad él¡ ;)pini;;ü'¿~;; )Jl'ü t! Jc; C¡;LJf
«1' los "ll"I)!t¡Q, ; rpdrá La" ¡'ll'" ,l:":e~'i"";':';"~) ." <,: ,l" i(1"" ¡--'¡'\il!r~ ; ,,'; 1, 'tJ .. ,-~i.~,..J"-~ c~ '" JJv,;. \Al, , ... O'-· ... lt.!~(5.. ~.~"-.~ _ .... ':3 A .. _J1~l.", ....... J_.,
~U.t:.C.dClv~-t,-:j .~,,' fiel! .~J~~clio lH1rJ !jid¡) :,~·,)b{L; ;iU.d!~J~~ ·:.1! ... ' l"'L'Ctl iln '~l
'-::..t~ y Üj~V; k ... ·~L~ ~1 :::-ido ~~.:,~\'l.:r~cL~:l~.~:: \]UC ·:l~Lj;iJcih_\,'~<:jL,--):'i,


E' - ' i/ ,-" , " , :1) l.;cu(t;. ~""~'~J~""';":' yU0 d.le t..i t'¡¡·,¡u.tl. ... ·t.; ;..i:.....:,~,t_dl~Jl~ ~:J.1J.Dr(·;~ LJ),,:',1!)
-:; hfici0ii u L,;" UUtL ¡JS íJi:i[M;:;:;; ¡Jero [odé.! la parte de su discUTo


. .,. l ' , . .
'l, ,!U0 ''vU¡;'O ;:JJi.;;, J lil:;bnü '.t.:;(j gUUío, ¡¡¡¡lB ten¡¡t qu,.: Vf':!
~ --.. ' .'


~~." ,-,L:,,-~";~[JU L· :"J;¡:Üjj ¡t.iHiJ ,: ... ;¡j ,~Jl"¡l[', : J o e~L~~' 1-~:,i'l ~0 ¡i.:tt,; :,'jos "1 '
, b ~ ~ lo..·, ~~ 1 •


u':sapro arE) cuando ueú 4uU e: ;u,Jt1,/ DJt:JUl (1,: ¡;YkL' -Jt::~ac":: V,:"
- ~') '~eIlft\: .. " ?f~' ~nl"··, " t,~,. "T. ".~ ,',. ," ., .", '" . f~~ ¡", ¡.


c:, \.,¡t ~ al .HJ> .tu..t.HO~ ~ ~ti L>.!"d~t"~!-!~.dJ,, "-~:" .~.x.t;oL.H.;ltL· t,_ r~tuJ(¡u:j ~:"-


tado de los llueblús p .. Hil que ;u. J<i:j'_n; L :iC:p<L :'; id'\:; L;,-
s¡,fialar varias 0'ZUs<iS de la guerra: i.' L:: ::iÜUu::';'¡:. e ;}!¡;¿"
::: S o desG:'ibió ~~¡ pais y manifestó ¡as grandes veL tajas ql.H olreee,
y esto es tan eierU qU{~ s'.;; lHmvisto la~ u':t\",'lJtu,Ft ."jo .J'd Il(~
{ud.tado el .




~87
"T"' !]''\ r;"',iPl1li¡, (,1 f>ipmnlr" n" llr". gilPrr::; (10 1", V"rdr' 'r, (',,1,",", tAn,t'rl. ~, l) •• ,." 'J ~"'-'i ." ~; ,. ,- '\,+' 1\,., l-l!' ,\ t}., r." _ .....
:.'_1r('r~ :'3iCnlp1·~ 'jHP nhnnrlonaron ~~ll propiu r.f:,r,,~,,'l~":r'. Segunda
'~rPI~a: ]ns fU1~rf)'~ rJr~ .rar ;,,'.r{~"¡!nci~.s t:'~-f·. rSlyL--i":-1 r~t'! fP"lYi,;-i;-~(t-¡~'';f.p')n ~ lJ;. ~Jl..'" __ ~ 1~ o,," iI~ ,~_ ~_JJ"_ l', ¡. ')'~'1-;i.l- d ~¡


¡amente una anomalía mayor que la que se presenta en aquJ::h~
nrnvipl';;'" ¡"o ,¡"q!r"rHl""~ !, ,'11~ flj":"{'(~" "',·,:,·~",,1f' ~l ,le"";;f;",,,tf)'
-_' --.,'~ t~,- ,í,(""U o., i.~ .. l,I.. {" •. J~;,:: f"'-'~';"f."}''-_'-';'" • "'l---\,.l.,v


l'::-,f T~'F'rn~rñ~v'i;';, iJ11i' f'ab::dc1P,nt·· :~\) di-¡(,¡1ti' l:~:{'gHimidlJd clr
n:1f\str" !tF,,~ i~n N(l.V¡¡;t·'L c!nnde ['o,., ';"!::~ 5(" ha r':'f'1!10cidCl
,'i'''~r'p~:' f" ,l"'l'",..l.lí '11' 1"" h"'n,ly""" v "11 ¡,,~ "';;;r,·é''1 ¡"l''''';ncia;;:


'.': .', ",' " .' ¡ ;' ..... ' ,. '-J " ," \,l" < -,', ~." ~J. . ' " ~: '.." . I ;,.,. ",1 .1.... ! \ , . .' •• ' 1 . , \_, 1; t . l.J


:'lr¡rL' '¡h' f'nr,"('(l¡-' rc;t,'¡v'l~n" Indo;;; !'v. lírnitr" t!l' la lib'rt:y¡J ;ln; ')p,
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,;' ',,:," 1" ".;j(\ '''-' h ¡'/V1fj'V'!:1 rl,-'¡ (J'f)l-.je.'T"· ,.", ,:". 1"",1" ;:)r,' él :'!f ha
- ,,~ .. , ., "r._ ".".} .• ,~, '-~ .'. t c.,.l:'\.l .,:i: ~{.f. '·,f, \~ .. ,' ~,ll'.'-J i.


'r¡;,l;d:¡ d,: ()p;:flrj':1f~ li1 br~~zr¡ de hií"'TO de lir; ,i8:~;'ota: v ta.l llt~Z,
.. ~ ,.,¡


"\i1~ír~~, de e€[\, rnrzela ¡~(' cpini::)nf:5 contraria'; ha de salir la des-
",n¡C'(1 '~",'(en!' ,,;: ~ill;~;",':;;hl(l "!'W ,:i,'pp 'j'lntn-: ,~l OD'lT)"ti"'7!(\ '.¡ r.l ~ ~~'l\"'~ .,-,.~ ~~p •• ,.,·.~ ' •• , ., •• J(."' ..... ~ '"'\"r'~":""'~"
¡m!'e Ú ¡P. \ibi'rtad,


n-:O?1 ':"(~U~;} LO t,IJ'~

ct·-'S(~;}I.J)e(~~ '1 :t~.:
':~~ n('~ l,H.l, :.I,~¡') P, r,',(',~""iO y ':'"~f; ~,~q\,",~."",r(ó) ,11' -l::'f¡~r: ;.;qX-iiif: O-"l~,Y'.


, ~ n. f'¡f_ " " ~ l [~ .' .... (~.'"' ': " ..... ~ .a,J '-.... ."


i¡;,,!','f al "'''')'>:'''''1'1''"1(' 'nnh!',,~,) ;,:u,'llmb" l'do mI'l Vlc'l';(";'; """,,r, ,,¡I! con "':;;.'1"
'<.., -.¡ 1 \., ,_b.·", b" u.~ ~,it. o..J '1,J" 1 l. "'']o 19.-('\.t e l: ¡.l.~ ",', .'


TJ\nt"~~ ;; va,l!r:s rpi dc:¡.;cdbió S S. s,'~ hace- la gnüi:ra á Uil pd:\,
Oh':') :¡;!'(/ q,: ' .'j' t ¡\.' EHr CUInO :~,¿ G;scmtió el dci ca


;,; (J!·Fp;;;.n - ,'~r'-r~ "r~ ~·st· IJ, P'-" ~(\ ~rin \~!at ~o., ;-!tr tt~~g:) fl!
'pl'i",!'!C'j \.f C¡-¡7n ,";.'1'" '\,f'n'~" "':11,'>';" ,,~ """i4" .. "i,c,-.t", ;JI' l,~" OPW"c'(nog (":' _' l',.' ",,'~~ "'4 .. ' :."_"~:~'':/ j~.>.I.t.1" t,l., 'i0.,-,.~;b.~,,-, ':i. 'li~,.fLf;.,\.,,-·:<,.I,... L .... ' ',1'/1...).,\" ,\ •• i, •. "-


'l,il¡'tarc." V",,,,,,, '1',-' 1"",,, m ",nff" r',:"",,(' l, ("f,' l';r,-.f ,:"" " ,-"j -,-1(. d:r?
: .1.1, ~t., ¡-.I ;I".~;i ·,_,:.'JA J't.;,L¡~t . .'~!;! o.' (~J' .. ,Jd d -'¡(1, ¡J~~-'. "l.'}'.!; ~ ';":.'JI. ~::'.l~.' ,- "


lUt' nl'" '1.i".'r""I·~;·' (¡'ne r's~ ;,;". :liCT¡:j r-'f' \,1 ;""0,1::1 f"'n".'\·c,:;O nOl.'i":':'> t " j~. ~../~,"". ~ '" .. ,¡j .• • '10.. ~J', \..-" .. -'0''''' '.J ~ ,1 ~.l .. ,-~~ -._." '\' t;t <l., ; 1 ~ .i:'
'1 ('o",rr,"'," ,\,~ 'J" n!-,'; 1,,(~," ""me, ~" .• "'rlí,j,',> " '''''.'>',"' se "",1rro .L, _~ '~~-' ' .. :')" úd 1. ." J'! jL\.!~!,Jv t,,}.Cd.U nJ .... ' l'o. .l.\.,',> e ~\ t_':....."-~ '. ~¡(.'J ... "-'i-. ... ~.
1 ~¡' 1 '1" \1"' ,-l "¡' (l '\" ',') r" "q ",f, .',,»' lO', '" l',' ,',-, t ¡,; TI nf'1 ·v' r"'jft!'] n 1'" "1'
..... l.. ¡ Gol '!'r:::'.!L.lr .. : i~G ~~ l..;l." f.h'''''\...-.!. í.jl..t ,;'5.: tlt_~ .. '1\.. ,0 H.t..L';U .. '.'.\] 1)'- . lf'~"-' ,~.d.; ~ J
¡UieF', y ne· f;¡; IXi:'cibc dnlG ,o, he; i};di.:~:-! ("1:-:;' que ilP Gl1:Üste"i:,'


j' ~" , , f " ',' f 1 t t I un ~/.~~·~lij §l.l0SIStIf '1H} tr¡ur; ar." r-rnU'i,ClO n:: ~'r:UH ,~; las. ,s, 1t: ~G
'(.g'¡ ID, e:'dulidad dí; h¡:-; :íu()b¡os~ Los pu,~b10s, 0uanrtu H0 plwd~~1
.\~llr!ÚG; las nansas de S(1 desgraDia las atribHYc[;' {~a)crosÍas, ;,c'c
~;\1tá,¡·,L~(' (In 1t1, l~ongresG se ':ometf:n á su t~xhm'~lJ. 1\'0 C": dl 'l:
1[¡(;nmbr::~¡,:~" La})];)":' i~fl :11(iJ'Ü" Ó menor a0Ícrt'.\ .Jn ~~1\':":;' yrjí~' r: ~~




HISTOlUA DEL REJ"i ,\ DO


5010 me p:~rr))¡tirfi"l sf'ñor Lnjan ql]~ diga lo 'lIJe deho como quir:n
mereció 1'[:11'1<1 ve'!. )a c0nnanza ~e S.'1. para SAr ministrn, que á
n3rlip n"d i .:) entl!]reS ~l gobierno en el celo con que atpndí() al Es",
tado. cuando tenia un enemigo en Portugal. qlle dió todo", los 1lIf'-
rl;o~ quí' rudo p~rfl JI! g~JI~rra, qlW j'll11ás ha (>sta~o el rjércilo tan
hi(ln pag3do; poso un ejército dr soldados, recursos, Jos llwjores
P:(lf!flffll,'s. "arsfldd", Vl'Idés. 0Uf'~:flda, E~fJüz y Mina, y nunca in-
On;,/j '~n lo.;; rhnes miiitqr"s, )1111'" hnhi,~ra. sido hasta ridíc~l,l).
"H"(~h} "l"'xárnefl de rsrn,.c ('ua!rD r311:"3SVfJY á contestar á lr;;~
rr,,¡jr':~ ;;']"'''1;:0 ~. S. al 0;nvf\efl) de í'on¡í~sl(!:'?inn, El f,.:rinH'l'\! t J • ~
'IJP :P'" f',) la ::'l.'r'~" !"n él r'i)oy e\.plíeitn cs:o hiln)pnajl' d,;:r::d¡!til~
q!JfI :n;r~ )n f'I)'11 iSion it los :)liarlns !}nr los 1 11xilios fl'cit¡do,;. j.Prrü
~),:rh'¡Fí r"'i~r de r,::,cO!1oeer los servicios or ,~Sé1. Jrgioll dr A fl-\e1 qu!'
"·w,,r¡(' ""ntA ?1 ;)ié "r r"pañi1 qlvó un? pl?'?:3 importan!!' y rpw
t:~r.lr\ lp :-y·"l,f!¡irl) '~'''S¡l!f):{ l'1) varios pnntm;9 ~() no~rá fjlvi~a"
tF,r. :','.;; lC].lr,r(\n~;a 1(' lil·.:~~);;¡t3;; pe:r 10~ ;rg!('"e8 y olros Rll\;!ins
'1.'lÍ "'11n, I;¡ 1,,,~.~;:y f1or!n.~¡¡PS'l '}11P s¡pmnr.~ ~nnsrrvó ~;! 'l!eno!' di'


• j \ J ,


:';~~ ,(,>.".", '. 1.) ,1,\ 0:)IJT'!n Rrrpoit:1dl1 ;'P f'l1 Prflugal. y f'sr- resio di'
la Poinnia quo' f:S!~ :~llhlicand() un crimen di! la Europa t'otpf3..


·,.,H"::¡\ó'C!:,l ¡rJ qUf' ff>parÓ S. S. sobre el cnmplilllif1{)1t) d la id
d~uplt~ alianza, la cornision ha pesado las expresiones, no ha que-·
rido traspasar !a línea de su deber, no ha podido ni debido hacer
mas; ¿,,~ cumple I'ste tratarlo? Sí; pues ¿qué SP pUfloe pedir mas sin('¡
que se exij~ t'n adehnfp su puntual cumplimipnto? El punIr) PS J.
);'1yi) m'JY ~r}lVfl v sr ha ':liSClItic0 rle varios rWHlos en las r{:¡-
m:F'i'" ,,\Ira')¡~!'>ts_ v rligno de 0ue se (r[llp P['I las r,Qrt ú ;o1 p"Daño-


,. ¡ e' '- ;


la'= Yn l\é> "ur~i'~n >:\111~rgas -p('onvPtlc~i')rps. V me prnrnrwo tr,lI'f'"
p; la (}~(]Si01 r;nortuna la historia de este tralado. ,


))El se!1or P'lJ"ri·,l f'li~ :,1 ~f;2:q~dr¡ J!.II~ lFlb l rí veste' señor mn.:;; híen ,.. "
impugnó <:! '!¡:;;~U:S:l 1']" la "'Jn!':>'I,t::¡cion Nn es lie la comj~ion la ifl-
eUmbe!F'!i'l nfl ~O;;;fl~tar f! GU', rargos f:hunó por la administracjnn:
1[; D0",;i;,;i0:1 no ha qUP;ldo altlcinar á )0S pnehlos, ha 1~()¡10rid\) la
misrna <l"r;esidad que el seó'l!' Rurrje1, p{'ro la misioo de (>sti1~ C:irtp~,
no es 1(1 ~(' ,;')n~titui~se en g(!h¡~C)r1f). sino h rlf hacer qlH' lo hn:'3


..,E! señor Olózaga ha sido el ú¡timo que ha impugnado el dictá-
men de h ~Qmision. S. S. ha manifestado que estaba 01" acnrnjl'
no solo f:')n el proyecto sino aun con lo sustancial, de donde S" diw'
qUf~ debrn nam~!' la atencion del gobierno las Diputaciones provin-
eialr". '. ~. diio uue la comisioD debirrll hélhef ;'mrwzadr a!!ldif'ndl'


. , ,




[)j':L U:mlO l\ORBON DE ESP.\\A. ~89
í ;3 llueva (;ü(j:,tituc¡QO ti!;! Estado. Dijo S. S. qUt:~ h ;'n querido
q:¡jOl la comision fuera mas explícita, no entrando ,~i' llC¡¡"'clPlOS,
sino deootando que debía ¡:~sta constitucion ser el scpuk,; di: Jo"
pa.rtidos.


S 1 l (' .. 'l ,.. 1 1 XI eIl ore;, , cuanuo él ,-,OmISlOl1 trate Gt' entrC'~'l;r ¡u Opi;JW;) Lt';
Llogrcsü, vió que habia un circulo lraz(\do por la le), y el, t::~tc
cabJaIl [(.Idos los diputados. cual €ra la imporí8.neia dlJ dq¡rdc. El
;wgusi,o trono de Isabel JI y la ley política eGn~n'jl'L)¡L' r'j,:;-~,r: L¡~
dr:s primeros Of¡j!1.tos que se pn>.sentarún á la vista, y qv
t'l:lpieza y '.;oncluye el proyecto de contesfaeion:j,) ; Ti!;';') ~. :¡.
!Jedad. ,) Y ~qué testimonio mas franco, ~niJS eXplki¡u. ¡JI" .~;l:­
la cornisioo reeien publicada esta ley~ na seDiado los ;!'.h pri:'j:~i­
pi os como símbolo de union ent:-e los españoles 'i pr,;íidas de tan--
la:, esperanzas. Todos los españoles leales acogi:Tl2sta rduí'íÜ;), hs
qai' no son rebpldes. Este símbolo de union y ,L: ;·"p"':l'i .. , ,. ",~
establecido reune á tod0S los partidos legitinH'8,H~ d '.! S ;~, ;i'-"t'
qH¡E-it.~rl1 ~:¡: lwoil'ui diclw q\W era sepu:cí0 :'le ::;:lu~ '",; r!¡i:us


. '1' , ' • , 1 d j-' y (.qo!' :~I¡.rf)Ue{j, Si'f p! SlInlJOlO ( e to O~, )o~.,:;s;)::¡';:,:
cielI; y rej¡l'ohnc;Pf1 de pilo.'':;,


»é[oa ley k)lítíca acatada por loooó se Cúrlll!riiilJ. ~ij.; ¡¡¡HLiJ0~; le
t!'aies'¡ No, no puedt~ SPf. D<;bo decir que convit;:¡:: ylie §(;dplique
esta idea; señores. es preciso que conozcamos qUe luy ,J,¡s espe-
cies de partidos; legítimos, que son lo~ que eúmbaL:u ~;'~'lt: J ¡H
drculo de la ley, que usan ~e la fama de la misma j(\); ¡;se ullllino
fiauc0, leal, p')hl n n;..,fh abierto en lodos los gohiernos j¡,pr('scnta-
tivn:-: )e·; ¡n!,I!,l"" "j';mi:;?.l!}:, son los que están llE;'a de 'él ley, lo~
~qe hllsean ar~na_~; v¡'lddda,;) Jos q~le- i.j(}r.!:}b;11b~j ,,! I~ i, ~tu .. ~ j.;~


::';íJbiri'f!o pnr nwrlin¡;: ¡l('galos, estos no caben dl d ;¡¡:¡j,j !l,' La
bel 11 ni en la Constitucion de 18Wi. A lo que debeG:o:-; a:=p¡rar, ,'s
:1 que solo ql1rdefl 10:--: Jlí:l.rti'ios que puedan manifestar frn[:c;~meJlt
"n profrsion ·11' fe política, que digan con llOnmdtz, es!;,',; ser: ¡ni;;.
principios, y tonos los que conspiren contra '2cie trono y'f!,:Lk I~sa
Constitucior¡ j~l:,ada, faltan á sus debef'¡~s y son crirninal"s ;~S()S no
pertenecen á parti~o ninguno, es una faccion. Aplausc'. it'fH.lidos.:
ypan~e, por ejemplo. las naciones amaestradas en la caí'i'era poJí~ica
de la Jihertan: ¡.no pxisten partidos políticos en ellas? Pues !;xisten y
tienen su hano!>'fa. reconocida y sus jefes, tienen divergcGciat' en el
parlamento y PI1 los hancos ministeriales; pero no ~on enemigos
',nos dé' otro:, 1')0 son como los niños que rompPD el jug~[t+; para




290 HISTORIA DEL REI:'U [lO
-1iJoderarii0 d..: éL En Francia, durante la larga époea de la revoilJ-
;';00 h,:,;-;;')~ ,rist:· en ciertos tíemposcomba.tir los partidos, i:Pero d~
Tl~ r'E\:;era? No C')U razon~s sino peleando, no convenciendo Sifl{)


\"andú. Pue3 esa alisma Francia. por el estado en flue se on,·
eon!raba, tuvo que ponerse á los piés de un hombre, y cnand::J ~r.
, ,.¡I;{:L~t¡ó Jn :jnbi¡;fno rep!'esentativo se consiguió el ónl¡,~n. la P,lZ


{ • .• r''1I'' • l' I l ' ' ,
:: ,,::t jUstICl;). '.'.sE:ke piirtnos lega es (',on maxJn1fI,S 'llflS n !11f' 0S
;\dh!'ieb" Él l~l::: ,·::.gJ.ÜVáS, ¡Jero son partidos <¡ue I1catRll al P: ¡-
na!'ca y resp:'!c1,~ (ti ¡':J funda!llental.


l;Enl tírcu;\l q!L l:,m:üüs trazado no caben de nio[.!uD modo,,:,
fl'¡:J· 'I"l~<}"'"" 1 .• j'''tI',·,.,:) "rwvla ;, la le".' ',re' 11" ",,·dl·dr. ¡ji" ~\íc.n'¡rll)~ l' ' .. .J r" ;!',,J~ :.. ... ¿ .. ..1., ... ~Lc'~ v, ...... ;.A U s' q.t.. 1_; ~ 'l'1~ j, ,. -,1' '.
p:xtranjllj'os á iJ1UPJsitu, para manifestar que es necesario que h,l'J
parHdos baje esh (¡OD testacion, pero partidos que ,¡nieran in rl ir;:¡ r


, 1 . 1 1 ' ('ni,líe, íOl';!' Sin ¡as mas veutaJosas.
nFl ;;;('11;', O:ó:mgt1 bosquejó nuestras discusionrs dOI);ésticp,s ¡lp.jp


la rOllstituclon de Cádiz ,el último baluarte de la. i odelwodencia, Seria,
. ,


.;.(:filT:::, H":,~: fo:¡jJ el entrar á reconocer est.e círeulrt, Ec InUc',!'JS
rm¡[os estaré de ;,cGerdo con S, S., en otros no. <\quí cahf\j:lif':l\~
11'.'y:-' 1':' " ~;::~n t'SOF' i:ientimicnhr; (~OP1" iO>:t;íp I'n mi ('(¡íl-
lOlj, lar ('/~ ¡-i;¡:G:'.~!1:" los años, r;ero este (;¡¡rgr per¡!~np(,!, ;, In It;·;-
tO;'ia, '1m' jlltta !:s partidos como las pasiiJnes. Es menester dejar
(In}' el :i~"iilPO flas:\ que es el que todo lo concilia, el que todo lo
verifica; Lasta, la lava de los volcanes se llega á co~er con la mano
.'~in 14th: pueda perjndicar. ¿Cuáles son los sucesos qne no" Jnrl
traido es!'." e:;; [;td (, , cuántos males le hubieran eostadu ~ la mwipf)
"ig;¡ Jo Ara senda'? ¿Se han conseguido vert::;j;~s¡; "No se ha vnelto
'll i(~,~;i 0 p:.:fi[,_' ¡lf: Jonde se partió?


,)S S. llii Í:¡,Uca.,10 como primer elernentl) h unicn ('otrf' lo,,;; p,:¡r--
U.d,)s !egak~l; C~L8 ;h'f,,3re;l~ias del parti.do liberal todas deben ae'l'
gE'í:H' :í la CüuStltUCiOD jurada, Para que se vea cuán sincero soy: liyO¡
l¡¡lId .id)i:il unirse pu.¡'a decir con orgullo ({esta es n Ilest,a 0 bra:)} y
los 'Fk no han tenidü parte deben celebrar tambien con orgulk y
'tee;;-: "V",otro:.; la. habels hecho con nuestra doctrina (aplausos :'f1
t'1das las gil'erÍ;,ls ) Queríamos la eJeecioo directa, pues esta es IH
\1U:~ rige; esius C:Jdes, puede decirse que son la expresion de '0S
,'lectQr:::~, QlF:ríamo3 que el CtH~I'pO legislativo estuviese dividid,') "o
L3 btazJs y un que l'stuviese todo consignado en uno, para quc.;¡
la P:¡':,:rogativa real se viese amenazada, hubiese un cuerpo m(jd,~­
!'adu :1\10 a.1 c:nw tiempo sirviese de escollo á los ímpetus popnla-




DEL l:LTDlO IlORBO~ DE ESPAÑA, 9291
jí'';, fHl('S ya hmemos dos cuerpos colegisladon.::s, QUI;dan~s 'lUí' lfi,
corona tuviese una s3lJci,,:; absoluta para no yrfSC en estaon humi
¡ ¡tUl te, creo que la ten l~i..:.'10S. La faeultad de COílvocar, disn! ver la~
Cortes la corona, va la tenemos. Todo está, señores en la nueva


,. "


Constitución: así j)U f3S todos deben estar satisfechos. Miraré cc\r~\r
c;'I.!Jinal otra rcvoiuciO!1 Ó contra, contra no quie:c o2cir m!}~ l1Ui'
i'U sen t¡do con trario,


lJBasta ya de agitaciones: la España ya se t.l\cuentra harTO can
;:jada de ellas, démosla sosiego. Estas Cortr" tiellen un titulo ¡;hriG
'(l. el clla! llO deben jarnás desmentirle ni dar luga~ á quP se ;];ga
que fUf'roD revolucionarias sino reparadoras. (Bien, hien.) Por eso,.
sefiores, la comision ha sentado los principios que se bailan con·-
signados en el proyecto. Empezó diciendo: Trono de lsabell! y
Cn;]stitucion del año 183'1, Y concluyó lo mismo, porque bahiendo
[Ii; di i;.i po! diGa [l[lsta para respetarla,


l\ljuL ::;t'ilOr".~ ':G ca¡jUJ mas que opinio!1r1', rmida5,. -oíf!;)';,"·,
. , . ; j ~ J 1 ."


'.1' un fOil') a <.'~1,1 ':nscña, a esla )anoera ' e r¡;Z S ti" f¿e:'ip('ltU:¡'
¡j!'li~ hdbfá difef\l!}cias entre ~~\)nstituc.ion é I.'~atl¡,'~ I~. rJ í',,:l,:··L--


¡ " l' E" 'l' " g,:¡.lf;t¡ l' ·.:IX ,.n:;·¡a: o: '1 que qUIera teüer paz. orlif'l Ji JU 'r .. ; ~;,
"gd CiJ!Jsiliuci(\1!, el qne quif'ra otra Cf\sa qlle 1\(\ 'i(.q (,l',~ ">'; r¡r¡
')\' rJ uro.)


lit.


i • f~ .'-. 1" ' .. ' :~','r'!r"'r f-u'j,- -'lD r,H.:)S'f'n. f\lltri·, 1>' "r' ~r<\""'f l.l.¡,."i.~!.~nl\}~ ~ .. :': :.,:,,:{ ~J d, "_JJ"jJlaL~t{t.~) L UU:\.\. ~ ... :;:1 M,¡(j ,,-~~."~' '"ir ~ •. ,',:.
1 . .¡ ¡ . 1 'l ~ I UDia ¡¡Ji uF erl addií,!li', p'~rturnal}u() OS p(¡r¡lit"~ y ';v;~n!,,(: ~,
.~'lLI ,J(~ lajLueJtud d v'J:Jeno del esceplicis/J1o y de ~:) do¡:fn, t'l pr~,


" 1 " f 1 d ' { .
"upú<2Sb t;¡d 'Ji Ce!),) 'i ,;b t!OCttJnas ,a aees ¡[:! ~Y'","!'(l~(·.'-"';\'1 ;'M


. <' '.' ¡ : '1 1 ... (¡.I~' ¡~dn (;:Jl~'l./;la\1,j ;.GUdHJf, aU:\lIlarc;>; y i,E',(,,:}:,r'f,": ¡(" •. ~¡'\', .,'
!a0ij(:'d ;~aD~l de lt,(,,:; ~tÜ co~'rece~(;J¡ q~:'~ ~':1.Y:: ~ny~~(1L~'-'~ ~.,:. ~'.:"
1 ~"" ., ,1, \,.; 'au'c ,,'0' :."; •• ,~:..; ¡fIn·,! ; ~ C' , .h¡. L.1.1 'Ul t 1 t LL, ,- t: '" '"




:,:,APITULO XXXfV,


SUiViARIO,


I.


~:! afío ~S ci,'!!wnzabi:'. \;on tales y tao extrar.I)~'"';J¡:t,:,~irr::·2;j!·~
:¡tlt ,,;-1) difícil. presagiar cuándo tendria t.érmino b'1.uella Ill~l)il.
t il )." hl;: <Ir: el sr.nú de! carlismo tanto como er:tre los nartidario:, de


. ' ,


le? 1\;;'<i ;;hpral :-!e agitaban las pasiones, y l(!~; nmbicio;)!}s pr~;k[l­
diarj iI;' ,,\",.' h:u trJr!a ro yUl1 tura para imponerse la guerra~ ard lit
;mr,,-,,:.,hl, :'ft /(li!c':, "'::; ámbitos, Cabrera lJevübh jid,'!¡¡rd l la ;j;,gC1-
f1:7.¡)r;i,~, dI' SU" hue:.;V~si y HllHnar.aba los PUliV)~ f .. ,~'tif¡c(¡ctos i',~'~
':,': lr;¡¡Y la,;' ,:nr:~:Ú',i()!)0S de los SUyOS, que rh'bir.w·.'·'· ~'l1t'Ilf' Ir,"-
~ ~


lliPilk pi1:-'(i lH~ eOnliH'::;i~ de .hagon y Valencía ~ ¡,a;',,, l,¡,. t:!i)"d i'
destinHdoi! á su perseeucion.


Uegr,1[( :,wJacia, despues de (omar á llt'ilic'lriú :; 'it' 'r,!<L d , ,~. ,jf'
!\fr\l'plh. ~¡!¡{ln,-j() -1 G~[¡desa, hasta el punto de aC(lmt~l[;' ~ ~';lr),g\j7;L
"!~ el nk'WOf3.h1c: J de marzo; esforzados COírlO s~,o.¡,,¡,.'I, ~,~,~ ~:¡jr:,',I:
;:"w¡:,JI;) ;,,,hl~('i,"r lihpral; rechazaron, aunque S(Ji'p(·,¡didn:;; j r.h-
l¡21ñfl~O rrie ;mdi} 3penas salir de la poblaciofi, an!t>., '1').' ,,1,dlJ¿,
;1]1 Tl'~(':1' '.'7'r'c ,"',71\"'[, flJgH h voz pública aCD~{ .Ji" é'uinplieíóad




DEL lLTIMO ¡¡OnDO:,\¡ VE ESPA3.,L 293
:11 gt>npral Esteller. y por ello fué fusilado debajo de la lápida de la
Lonstitucion,


Forcadel1 hloqueaba á Lucena, y con auxilio de Cabrera se fOi-
walizó el sitió á pesar de los esfllerZI)S de las divisiones de Sorso de
Carminati y de don Sartllomé Amor: pero Oráa pudo forzar las lí-
nens y prnelrdr en la plaza el 1) de abril, obligando á Cabrera á
rf'tirarsf' a J\hrella; d8 este punto sali,~, para atacar :'1 Calanda en
Jonde entró el 1 S de abril así como elJ Alcorisa, Alcañiz fué tam-
!,j"l) objeto d(' sus alaquEs. y cuando ya sus soldados habían pene-
~~;do en alguna calle, la llegada de Oráa les obligó á replegarse,


H,


Habian ocurrido en Málaga arbitrariedades inauditas: el general
Palarea hahia preso i ,1os ~-!~c:nús ¡J. C¡)mares, uno de los cuaies
:!;;Jrió. 1'!J ji} ciJrce! 6 ;03 ,11 db.s d: e:,f:~;' finnúda la sentencia abso-
i]!!',ri",:, : ,:1';-;: ,e! 1~:)1 ," !'a ~¡d. pUt':'~\J en litkrtad. Las via-
L", Vb¡di de: !a coos:Jf'"cioD (k ud 1', autorizaron lloa acusacion


; nl~a el ge;:er\!!. y flstt: ,UY:>f1!eciL1iFuto fué f)Ol muchos (lías moti-
\' á las :),n!Qci i1 Ilef \.'0\1t;1 !el frae.:::on úurui!Jante.
~Iuñ(j¡.rorri. lJfl cscrit\iUlO de l'\(l\[i~f'a, representarJuo I!' verdade-
~\) partido provinciano cansado de las .,::xaceiones, baja:;; intrigas y
p"f)}f\ctos dd rarli~mo. dllSi>ngafíllch di' que los fueros eran ¡ncom-


'! ' . 1 ' ,r '1 1 ¡ ,', Wlt! )]1';'; :;1i11 I"! ',c'poL:;;;!!J. :n~ ir:->]le~, ,a ::qmslClOo, mas aun que
J'; la l;nii~:¡d ;~ fWT',~'" b ',\f,L:n de fueros que Sé proclama-
b;, ~_'n ~.: campo '¡¡¡'faL I<lO J lL. '1) de abrij el grito dc pazy
fUf~ros que df~bia mas ad.-;lailL~ ser r'itl' :odo..; cscuchaou, pi'eparan-
,~" el abrüzo de V:~rgara.


El ID',mertc cr:i Jportuílo, pílrque él} el campo del Pretendiente
lominhrrrn In,; fan(itico~\ y como deja;; ... ~ dicho, los generales mas
;:'1 'llpátic('s estabar] preSO:-: Ó destorTi,d,~, y M uíiagorri, que con taba
eDil alglJoos ¡ln''CÍl¡JI'~; :- COi; el CRn~ai:ei'! pam llevar adelante su
plan, babié'ldose puesto de acuer,h L':,n el gobierno que ya á la sa-
;:";1 gestir,nah:l por m':di, de A vilrueta, cunspirador célebre que su-
¡w in!r0ducii' en Jo~ batalh)~\cs ('arli~t;)s la divi~ion y el espíritu re-
bf'ide.


171 ¡~f'll,ld (1 ,,, ler';"I"';'; H', ',' C'I" ,"flm;::'l :o;;,'I'I'''roü- dn l'7 spafia y [JO fal-.. .J" ... ~~ ~ ,t .~, ~¡ . .>.',-".,..).:,j J " \ ·.AIo!.-.W¡I~.L ... · ... a I-,~ v..... l t
J.~ '1 t· o r ~'~;) ~~i~ ~-'·!~ .. ~-lii{t'7'!·l'l, f~f; r<ot;(j.'ll"¡ ~nlti;-"t'!n'r,,;: (.nt¡-.. la~ ~. qn!'_n :'!,; :~t '1 l. ~ ,~~. j e • ......... Ud. ... ,\.'. '_o', .). 1 Jb '-' ..... ~"-l0¡.~llt .... l.) ..... 1..1 \.¡ i::J




:294 IlISTORIA OEL REINADO
dos hermanas Cíistina y (;<lrlota >;(' habian renovado á ¡?nnst'(';ILJ[j'¡¡l
de los proyectos matrimonialps que patrocio(lba L1)i~' Fdire, y ,¡~­
Jlian á desbaratar el que hí\biar! va concertado las ~Wrn'¡HlaS ent~r
Id' T b J E ' ;05 os prImos .sa e, y nnque>


m.


En 6 de setietllbre el minis!eY'in i'unJhió l~r:trando ",1 duque ,k
Frias en Estado, don DCirningo Ruiz de la Vega ¡'r n"'jíC'a y li!~ti­
cia, Monteví¡gen en Hacien1ia, Valg'if[!('f;I f'r> r;nh,H'o",';(,n \ldfl-
na en Guerra y Ibrzoa en ~!arioa, y !'I 9 de i!r!q!jre r,l";l "se
de acuerdo C0il el genera! en jde, se confió la car!¡'fa de la f'vn(!,ra
al general A:aix, Los triuDfus :le! l~ar1ismo y la aralia dí' los ~WJ'­
rale:-: dieron Llgar á nuevas ":~Cen8.S "n difl'req!r:- pnh1?¡I¡nl\p:; n~u­
ríeIhlO en VidenLÍa ~leDd(''l Vigo, á quic'l) S!!stitll~') diln ~a :'(';:;:0 lfl'
pez, que nUtlH.fó fusilar trr'ce !fici:i!('S carli~f;,s: r"";ld''''jj\L, iJ,\{,:, :
t 1 " I ' , r " ' , a \jC reprt'sana~ qu~ f',~l ,tlrllO ~'H!evOS ~n~i:il:n!(\r~to[~ v ~?'a,..(jf~~ i'\ne·-
eiúüe~ a jd~~ pe~'3\~rtÜ5!< ~ (l('rn l :L:U"t .;;:: ~-~;,(.,! 1";~;' ot,


Fn Madrid lit' dió 1![1 dc¡,,..,,lr, lWH:n,l'lil " ",,/;, rí" lit ",,,,:ín' "'!;',. 4 '~I '_...L '../~.,.,~"""\. ~·~, __ ·," ... 1,.' l""í'" .. ~,t
bIos situadc,s CJ el radió di' Od10 lf'guns, á Jaf: r'nlQ;51'" ¡In Iw: ií'
estuviesen en las filas de don Carlos.


Un suce~o que 110 se hB explicado hastante, alarrnó p la eapil('ll
pudiendo haber (lca~io[1ad() lr,[r!el'tahl('~; ~n¡',njf'to" El J '''1?' '\T;'.~,
vaez, despu8s de dominada la 'hncbrt w:, c"ueles ei"c',r'¡",p:- \.' ,~,


J •


'l-l 1 f ¡;. • -l '/ " 1 ,.., '1' • r" rlthCS Le~Inanes, ... n n0;.nnr1tJ~ (~~~irl¡arj g/~nf9~r~~ \,U~ ~ ( ... ~; dr· :': ',.~:
t 1. ..",. 1 .,. • • . I [~. y sus sopas se :1e,~;caroI1 el H{lCfl(! Sin rn'\:-I(~l':"¡") ',', . '1,


que des pues reunid,!. la, mi!il,,'i;i C'J (orlO" d" (!,I'/Y:; ¡ l~'" ,:,'; •
dimision. CristiL:,t f¡',,;st6 la.~ t;' ,le ~;p'\'¡}el y ¡, '(.j ¡}'alyc; ;jl::: :
na cosa, pfíO llt.! ~e atrevió h !!eVJr 'ldc,I?1J te sns f':a t"'; y:xi(r, ~,
'\'1'1'\"":'-" ],', fl,'Olis¡'(,'r, :,,;'1t!!l" tv\nc,:'I'v,é',r"h",Je. f'f! "l¡",:l:, 'e, ¡l,,) ,,':
........ Uf ... ~ f ........ "" ..... ,"' 1-~ .,.;':",-,- ~f\_~,·~ ... ... ~.,-l L~ .. ;-",_ '. -"J


IV.


Las tentativas hrchas por 1:);; carli;~I", para ,,~n~;: 1,
territorio v¡lscongado, dando vigor G hs pi,r!idi1\ ¡'L :h:~,:,J;jlll
Por las otr"s 11"OV¡'nCI'as 'ie rJrr)~¡g!;l'íl"~I~t' c,'ll;(,r ,1,.·, ,i " , u ["'l 1 .. ~ ;..; '- \." >A '.,.t\ .. " ,-,i ... tl'_'~·A, '"




D~L 1;;~Tl'10 llOHEON DI'; ESPAÑA. ~95
~¡;l <.:0ü dUe(;tlOn á Aragon, al frente de unos cuatro mil hombres,
qtl8 [ccCJrrietJJu las provincia:-; de la ~laDcha y de Cuenca, fueron al-
"u.:1I.\1do,s p0f la, diyisio[¡ de Olivarri, dejando bastantes prisione-
ros ei 12 J(; enero eo Alcaraz; dl'spucs de haber derrotado á Minui-
!Ji: Sé h~ ,¡[¡ió 1; coronel carlistd Tallada con bastantes fuerzas, y los
,-,h-J,:c¡jj,,::, ,~llGLJGb)gos, Palillos, hra J otros, llegando á Ut¡eda los
:;iI'ii.L'U~ ; iJ.:wehegos, lllilHltrus Tallada se dirigía á Baeza, vién-
,:~:;j~ ~li:k(;J,jd l\;íyeiü¡ndwelll(; y sufriendo terrible derrota y disper-
~lIL, y r,:~:r)~edibHj(j Mcia Castril (lo-;d·c sufrió nuevos desastres,
"Llill(¡ tl"J' últitnu sorprendido en 13acrax y fusilado en Cbiochilla el
",' ¡/; ",j¡j.I!.d, Gc\f'cía recorrió ia pn'Y¡ilcia de Jaco, entró en el Viso,
(L ~<l C<..:zada, de Calatrava y 211 P:lertoliano, arrasándolo todo, y se
t::!1Camiu0 iJ, Ciudad R\~al llegando á Valdepeñas con direccioD á
ú¡>lludcH, pero 1't¡¿ derrotado perdiendo muehos ofieiales, y hubo de
:,,¡.j'1:tj";'~,e logrando sin embargo peuet;'ar en aquella poblacion, el
¡;l, de !lld'I.U En Dc':ja.r fUi::J'o[¡ jurprc.iuidos por Pardiñas, disper-
,":,1 ,.~:,c;i' c:;;li/,>LdUd¡ :r hUY::JtL G;'d'CÍ-¡ Ud) UCllOCie¡¡tus Lombres


\.


El coudc lÍe Luchana pn)CUrab,l cubrir 61 Ebro atento á los IDO-
1'l!1l1Entús de: (:,ul~mi3it, que fortificaba sus líneas entre Vilia-
liU.'\d j \,l!mlls!;{¡,t cortando lod"s los caminos y puentes, y
i't<u;.:j"l":' ú ,'purada si¡IJacion á lo" defensores de la {¡ltima villa;
CliJ Li<: u 'i<"i,i \\) dt.:eiJiÓ Ei:iparkro iJU evacuaci,)fj que se ycrificó el
J ':l' [cb¡ ero,
L~~ t'l pl[,i! die ;\a y,}l'fa e:\pi,lrimentaba m ucha escasez de subsis-
~lHJ(':;(¡S, ) ,,1 gl)[}i)ral Le:;)\) que deb~J., sosterler Uf¡ combate cada vez
qUe custod ¡Iba con voyes, se decidló lt apod:>rarse de RdascoalD,
jJuúÍ!J ;11;¡IQriarite y hien f'Htificddo, El virey de NaV31'l'a AI!1ix no
a}lrúb0d plan, pero Leo!1 lJ hiz0, tOlDaudo!a responsabllidad de
¡1:; ataque qu~ cosló a;óu¡]a~ lloras de fuegü, y rasgos inanditns de
va¡o¡, .


VI.




~96 HI~TORIA DEL REJl'\ADO
ta de Narvaez, que debia reunir !.Hl cucrpG de reserva de cuare: [Jo
mi! hombres, y teuia facultades exlraOfdi¡arias para organizarlo.


Espartero temió al rival poderoso que se levantaba, y f(¡¡muló
una exposicion en Logroño" cuyos pr¡ncípa.lcs párrafus vamos á. ex~
tractar:


«He visto con asombro, dt:cia, la real óruell fccba la de e:-.te
mes por la que se determina la fürmacion de un ejército de reserva.
de cuarenta mil hombres. pJJ' unos LJedios y bü.jo de Ull picHi que
seguramente han de producir el aUíllento de nllestr0~1 wales ... Le
plan, señora, envuelve mins que tienden á la ruina de la causa, y
daria por resnltado ~, triunfo al princi;'¡o ;'tbeide; es ! í,.dlÍct:ic
por donde se conducen las intrigas de un partido contro.rl i \ á. V. ~~I.
y enf1 mig.o de nuestras instituciones, aUllque sus autor.::s estén v;-
seidos de la rnejnf jntencion; ("S la concepcj{Jil mas pcrjuJicíal á lu:,
ejércitns dr operaciones; es, en fin, el foco de )30 disco,uia que en ,,1
dia menos qnr [unca debi~;;. atenuar el esfuerzo de los buenos ¡·s-
pañoles ... V. '1 . ('omprometida por el nwquiave!isl!io, caree': de
aqurlla [\('Ci(!D, 1DP en ¡ltr,'1S ¡il"llpOS derramaba los be¡l,fiei¡¡s á qlle
pr(\¡)"'r¡' 0;;" r"'/"f"o \·,'<·i··,d '. , ... ".: (' .. ,': "Irl· .• ,., '.' \l ,',,' .. , tJ. t. >.1.: Ji.~I'~ {J.~ L'·'¡J'._U.~'·, c~ .. ¡,;\._-Gl.-'\} tJ:J"- ¡,i ~H;..¡t0 \jdf.... ,~;. .• ',ú,
sosten ida pa fa q \! e ! i1m;' G,~n fe ~iUeda S2g~~¡;' lí}S i:i1 p u !:;CS lk S U el)-
razoa, y por ello es r;8cesari.:, que el público Instruido Looceda d
tácito apoyo que r~cJama nuestra critica siluacion, conjuranJo la
tempestad para salvarnos del naufragio.


»)Este artículo, srñofn,bastar l ::¡ pura ¡.;robar la falta de prcvisi¡,¡:,
la ligereza y el dh~unh en '1IH' se ha iucurrido. Para i;jve~tir á in
gpner<l! con f21'\lltadps t;:1O latas, es preóio teOGf stguriud de ;;'11
tino, de sn ,'irc!1!1 c peccion, de .'.iU prudcLcia y de (jUe j;1Ínú~ ;¡ht!~i~'
'd II l' . 1 ,. 1 1.1 " ra e e os. ;"Ifir! neCl:'sarll.'s IO~i tltUiOS f('C{:;-UCíJl¡,Ü) t;S qu~ le SUDl'f',--


pongan C0n jusliei" fl los dt'lll:í~ que :na:-:daB lo" l'jércítos. Es il1-
dispensabl r qne no cIíOqU('il '::00 el interés general ni conspir,;Q á la
disQ!ucÍon de la fuerza urma¡J(j, Fosten d(; la Constitucioll, del tri ;:0
y la regencia de V. M. CllanJo yo observo, sdlora, lan Illarca¡] iS
extravíos de razon y conw[]iencia púhlica, kr!ín, y crl'O telller C·dO
fundamento, se procura hallar UD tJorllb;<~~ (FC Jüs inf.clig"ilcias atrai-
gan á sus miras y le bagan s!]s:jept¡bl~s de :ls;.irar á h1 dicladua.
La falta de eXperii'DCia, el amor pr"rio halagado, las pa~~ione.s f:,-
mentadas y mi! resortes puestoE en mov:~¡)ient:), pueden, sl':L'.·:},
alucinar de suerte con las rnejort'$ intenciones J' hacer que se rles;¡-·
ce la persona elegida ó determinada. Yo se las concedo 1:11 Een('rai




DEL LLTIMO BORBO,,- DE E:'l'A\¡A. :297
"arvaez, y no dudo de su amor á la libertad legal plH' ¡i}. que ha
combatido adquiriéndose reputacion como jefe; por su caráelt'r dü--
minante no adillite superior. Como brigadier, rehusó dqH.:udúl' de
generales, trahajó por mandar en jefe, y obtu \ o facllltaues para q Uf
su dictámen prevaleciese en concurrencia. Como brigadier, huyó de
servir á mis órdenes, Estando de cuartel, quise probarle illis se[,--
timientos pidíl'¡¡doic con el fin de darle el mandu de una divisit,lL
tambiell hallr) medio de excusarlo. Sin saber pUl' qué, rué pruilioviJo
á general y obtuvo UD mando independiente.


))Los suces"s de la guerra reclamaron la vellida de tropas suLre
Burgos: ia ¡esoJvió V M.: f)' puso con este ¡'\jeto en Illúreba;tcIV
en vez de seguirlo, sabe V. ~1. sus exigencias. lIabiendo proLaJú
este carácter, nada mas fácil, si se viese á la cabeza de Uf¡ ejércitu
de cuarenta mil hombres, creado con la ruina de las úpcl"acion ,.¡,
y cuando el (lnemigo por consecuencia hubiese alcanzado [(~ SU¡ '.>
rioridad, qUt~ adlllilir los sufragios y la investidura que ah',ra PI t'
dispone un partido o pandiíJaje ... ¿Mi fllJloridad come capilan g\.-
Dfl'-al dt: ,los t'Jt;rdo~ y eon el. carácter dI' mando de !Of, fí',¡ni'.!ld::',
Se tia de ve; dejJriwida por un rasgo de pluma GO meditado, (j [..:;6
bícn por condescender con la pretensiOfl añeja Lld general ;\af-
vaez?»)


Al concluir decia: «Desaparezcan los seres tímidos que suscribeu
por debilidad á las miras de pandillas: proscríbase todo lo qU(~ iW
sea. Constilucion del año 37,lsabelll y regencia de V. jI. S¡gUiéihiu
soio los illJ illdsos de su corazon, no es posible que V. M. deje de ha-
lla; tl.ltft; JiJee millones de ImbiJantes, SE'is c"nsejeros puro;;, ,;a!lll:;,
fuertes y justos, que conduzcan la nave del Eslot1o, qUt: Jild'e!Jt [,j-
do espíritu de partido hagan conocer que aquella e:;, lti. llOIca y h-
elusiva ba:1dera tutelar que debe seguir CUli fidelidad todo el ljU(
no quiera sufrir la execracion pública y el castigo que las leyes ,)0~
ñalan á los perj uros de la causa com un.»)




CAPíTULO XXXV .•


SUMARIO.


,'. 1'1.';¡!i,. 'r1 ¡.,f[¡!L~·:tl!: I .1,· O"l)unul'lI "~-~!':\p!ldi\';(qlt''''; t_drl¡",td~ _.~P, :",' 11';'! ... '\ ¡ ,.\;
ill ,1" L, .1"1 ""1111,· ,1" 'i"~Ti,--I)p"I";lí'iOlJ'" ti" E'l'arl"I'lI--'I"il'l""T ,1", lll,'I"I'"'' .1,.
~llr,¡[IIJt¡·" .... ¡)Id (.~ pL!ll di' \)UJld:":III'I'¡.---!llknitl i 11':::l rl""~lllll!¡~i·¡r \l(Il'¡·lid ._-~ lr_
tk'ltt! ,L¡-.., ')"';1111,\'-." ¡fll(' !1)( l'ua rt',~'II;l/,I(LI."': ,:¡'!li:'I¡d(1 'j';! r,·!, ~'II"'" .;1 -¡, "fe' :!I,I'"
¡,' ,[,: i':i:dlll,¡-,-'lu\illill'lliu illllilllllli"I,'riitl "U ~LIIIr,,1 ,-Jil-,,'II:,
l,j ... (Ilr!.I.~ ¡,lI! Ud), it'mlq'l' dl' 1 ~~lS.--,Sl':"iqIH'''' 11()IT:¡"'/.',-,,,,¡h.


1.


Hemos VIsto como comenzaba la rivalidad entet Jos perso.uajes
cuyos actos posteriores habian de ¡oiluir tanto en la suerte de la pa-
trm y en el progreso de las ideas; en las osciJaciollcs de Jos partidos,
y en la intriga y determinaciones de la fUnE:sta. familia de Bar-
bono


Tambieu entonces se hacia ya notable el mariscal de campo don
.Leofloído O'DonnelJ, que debia mas tarde despUéS de muchas peri-
p,~cÍds venir á ser árbitro de ia suerte del pueblo, )' a rivalizar con
Nal'vaez y Espartero, arrancáIJdoles sus amig\Js )' fOtIllüojú una
bUüderÍa que sujuzgase á unos y á otros.


Encargado entoncee de la provincia de Guipúzcoa, habia al prin-
cipio del año emprendido algunas operaciones apoderándose de La-
sarte y Zulueta. Obligando á Jos carlistas á replegarse á Andoain en
4 de abril, se apoderó del fuerte de Vera, que era tan útil á Jos ca:'-
i¡sta~ para m un tener sus COlll unicaciones con el terr¡¡uríu francés.




íl.


Otras expéJ'G;I)C'':S ,-::,:tf~istas habian intentado pasar el Ebro á
priD(\ipins de afío, lílEmdada la una por Tarragual fué batida en Lar-
\ as h. principios de flíarlO, y lueg::J en Angues volviendo á Navar-
ra con gran convoy di' armas y efectos.
~:Lwdabu otra ('\pedicion el conde de ~egri, y se comp0niu rl.


m!l've batallones, trc3 escur¡dtNJ(lS y algtHHl piPlR coe rnllchos
of!r+dt:S pilfa !:USUl.t y organiza:' gcnti' en {~l interior,


Spsuia ]r,5 [l¡ov¡¡ujpntos lIf: los expedicionarios el general Latre.
y al pt'!:etrar en los valles de la Llevana les di6 alcance, batiénr.()sf>
desesperadamente en mellío de un recio temporal de nieve, Negri sr
eDC1minó á tamcdo, pero Espartero babia llegado á l,f'f)'" v hnh0
de; re!roeedcf inlentandG apoderarse di' E/cara':, l' 1 1: a: !{1 1 r".
"',í. ':; (t'ili ;. ',' _, ,¡.,,;:¡ v ~~ :';(::':'~l\<i[\ 1·1 fi, El} e:'tr rmntr ali"taron


.. ... \." ~


ViJluld,,¡¡ )(1.'1, ,¡i.-:lr:::" cabaHoéi:; se' í:lpoderaron de los camlalrs pú-
hllC í¡S, dlflg!l'fi'JuSS á Valladoj¡rl donde los alcanz6 la fFvisinn ,ir
¡riarle cuya cah<dl>:rín !ef: [;Cf!SiDnÓ grandes pérdidas.


Poco." dias .JI:SpW';;: tropezó ron la columna de Esp8rh.\;o rp.H' ~p
apoderó de la:s municiones, artillería, caballos, equipajes, y !!rar
número de prisioneros, entre ellos treseientoE veinte y cuatrp jefp~
'i nflc¡al{p,; ,"sca;lanJo ~1 candi' de Negri casi solo.


!Ti.


\1 :,'¿:·,,,~,r fi !::1.~ hizo Espartero rl~pasa" el r .. ll rga <1
\0:-; cr'rl;"l~ ¡': :l;;:li¡::,lb:.r: lo::; '-'alles de la izr¡nierrla f'nh? Pam-
p;:¡~j,:; ~ T J¡]!;: (~" ~ ¡k junio :;ostu\'o fj>fJr, la ucriol1 de V::vrum
v G'l'\~,rfl/":,i'J ',,;1 2i;n(~ra! en ¡(,fe Dasó Dr!'dn,,;h'~'''lrD'f:'
oJ ,'. 1._' {.J ... - (') . '- '-" ,¡ ( ~ 'l.


el Larga.
h;t(~!.llab2'¡ r· ;.zd'·ro apnJr:r¿l,'se de Pefiacerrada, y saD(;dores los
.:arlista~ ¡le 11 c;:nccQ:rac;on de fuerzas, se leunieron en el punto
::~lli.·!1(!.lh\lr,; CmpeZ3"l.r!o el cañoneo el 20 de junio 9 rindiéndose el
fUerte {;ur la noche y continuando el ataque al amanecer riel ~~
Gontra la plaza que opuso gran resistencia, dando lugar? qn e flJ
¡;l1ochecu s:" ,,!ies,' un asalto general) ante el que hnypror 11"\>; c!efI'D'




300 HiSTORIA DEL nEI~ADO
SOTes y habitantes de la plaza que fué ocupada por las tropas.


El l"¡ se habían emprendido operaciones cünlra Ramales, y des-
plH'S de rasar la Sierra de G;.¡ardamino hubo nrcesidad de retirarse
pnr el gran número de carlistas que acudieron á la defeosa.


El desastre de Peñacerrada aClbó con la reputacíon del jefe car-
lIsta que fué sustituido por Maroto, á quien odiaba Arias Tejeiro,
ITlinistro lÍe don Carlos, y en Estella, Oñate, y otros puntos, los ba-
tallones carlistas Sp habían insurreccionado al grito de mueran los
n.ialat~ros, abajo los castellanos, coincirliendo eDn la sublevacian
nf:)Vocada por Muñagorri de que ya hemos hablado,


IV.


LfJ. r1ivisi:)o p;'ofunda qUe se notaba eatre los carlistas era ]1ro-
v;'cada y sosic!}id3 p:lr Muñagürri, y una junta estahl'(~ida e[) Ba-·,
vona :¡ue se había puesto en relacioI1 cr)fi las aut)rídades de Ma-
~Hd v con !I-") HPIJeraJfB; interviDiendo tambien el emhajador en
PCl.ris I!)(\rqués de Mi r3l1on's. en cuyo~ trabajo~ tOI:¡Ó par/l~ muy RC-
tl\la Avilaneta, apreslEanao el choqUe catre las div-nfS,lS frilccinnes
{fU?, se d!sputabJD el mando en la cortE del Pretendiente.


Por eso Muñagorri reprodujo sus tentativas aprovechando las
eantidades que se habian puesto á su disposicion, y se presentó en
~a.varra, en junio, con unos mi! trescientos hombres protegido pore!
upneral Jáuregui, pero sin conseguir nada.


«{,a fuerza de la bandera de Muñagorri. decia el :l1arqués de Mi-
raDores erl u[]a de sus comunicaciones \('! fi de dicitmbre y des-
nl)e~ de fraeasar otra tentativa hecha en Gllipuz,~oa)< consistt~ en-
teramentE en el objeto para mí vital, as separar la curs!inn de don
t:l1 r lns, Ó sea la de sU::;i'sion de la de Lleros, dividiendo los partidos
d~ una y otra, sin perdl'r de vista que aunque las fuerza:; de la rei-
rla pllP,\~).n UD día llegar a larlzar de sus Elontañas al ex-infante,
no serian jamás suficientes á arrancar al pais sus usos, sus fueros y
su Iibertad_ .. Debía el gobierno solicitar ú obtener de las Cortes al~
gqna declaracion legislativa de la no incompatibilidad, si no de Jos
fueros. al menos de la administracion interior de bs provincias con
la fonstituciO:1 del Estado. Esta decIaraciorr hecha, era el apoyo
verdadero de Muñagorri, á quien padia secundar el gobierno con
dhero y CIlO tOl~a '~\specíe de auxilios, sin aparecer nunca, y siempre




rar
:;,:, Lu· ..


1, , , l!i('I .• ¡O ;,U¡)HI1!l V~J[\ J)"U!J'\¡' G\1¡'
';,(1 n!lre °1. l)


v,


r I 1 • I , •• I ., ~Jno (('; ¡üs r1ll\S ln1por~;~nfcs (~~eO!1t~:~~:,tnJ~cn<n~~uc; iü ~~¡~'.~'!'Ja, ~ Orí!!lt~
t'·'ndla á privar á le·s f.t(~c.ior05 di) ¡\.rn~!(¡n d~} s:!~ h:i.~·,~~3 d!~ oper-(~{:¡O~-


) • í ' ,. 1: j _ . e • {.
fl1 ~.:; ~:,r:·~. L1 r{~CnDqU!, ... ta !J¡~~ ¡finr{~,I!D~ pldZa qUt~ P(;l" SU rnSJC~On y ~or",
~inca(io(1"'S ~ff\'I~~ de I)~~guro nsi!G {\ los reJJc~d;~s, y ()rftn. j(·f{~ ~'x
:-l;~.~ '\r,f;~d~,~ qUf~ C.f)r;lprí~:!d¡a n~uy L~fln j(1 iLOpOI'lanC,;a y Ú.l
! l l , '-~ (~n r'\ f' tp l'l~ r 1)! f P l' ·l"'. ("(-" c·~ r~) l' P ;:. F(} tI q fp V rJ' tiC'. Ff\ t.: . .l11 .• ¡ 0'1',· :~, fu' ~JJ 0,e. l .. ' :.; "._ ~_.' '!",., __ ~ ..(~~ 'JI ',3 , .• l~~~· ._,'~\." "_ "~"'" ,_ " \J"_' _ \.,_,
,'~I ¡o~e~::, y ·t;) pi(:z:\~~ ({p bati~', 11gCi(~~;~~;:S" l~e,~, ;,q)::dJ~:''. POl'j,.::L.;~::~ hq-..
h~l;,.:,' \~ rX!~¡(:r¡nj!~;~')ttd;1S~ r:~ :iO dü jU!!G 1 S:tK n~gó el gru::~"~~ dp


iS tIOp:.1~;; frent!l tle jlnr,~;ii1, ('n enyas in[liedi;:;f:ii)lll'~: ::3 kdi}ÍJnn
":;tid~lS ~l~S cnltlt;:Jl!a~~ {1~~ fÜJO!f~JG;.~U y d:.: '~-,Iani!;\::')~!¿!~~" :J~¡"nGU y ?tJCI! ~



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1 ins; e! ~~ SL1 ~>ri: .; 'feH' 1::') C>Jf~.CS~ v "~n 01 íl¡~,~\,:!»,f-! j{~ {l ~ i\:r:~_ ~~l
/ciarl le'" ~,i\::) .!.>. ;',J,.,


t:--~ncir" :lel ejér~lt{} y su lHF~uD. d-;sci¡d¡fl8 L(~;~ ('iJnducÍ¡úu de n\,'cvc ,\
la victoria. E~p('t'o qUiJ Hproharr·is la qniDh de 10:3 cU:·l'\'!lla mil !J,:n·


1 . ., ~ 1" ·1 l! ' I t' .' bies Ji a rer¡UIS!C10U ÜC eaua¡¡o:; lie~:.re.aL;lS 111 Hm)mf';W~ y ~]d \'1)(';.:.
1 ' ' d ! 1 1 •• 1" 1 tco aCl1.eruo por la urgencn e a ('s ueterlnlnaCIOOe;,) raza¡'(l l,C'S-


pues la línea de reformas que debían seguir las c[;¡l111raS, y dcci(~:
(,Pendientes de la an!crior legislatlira existen Vúrias leyes impor.


1 l' '~' 1 J' . . '1 tflnfes que lwnra nCeei:ltlan ce cene lJll' para poner en arlliC¡¡¡:¡ e
" ' , 1 1 ¡' 1 (1 . l' t' ¡ 1 ", • 1 r~~gullen ¡duJO: {¡C'l CS,;jt)(l UHl :(1 ',JiUSd,nelO:l i1Cd,1<'.I. iíl!eS :,;(11\ ;'.S


1 ·1 l' ',' • 1 ,. • !'.~ ui~~dnl¡!\'n Ue l<l,~: L1~ unlnll1!:!n~


1 •
(~ :.; ! .."


prenia.
y,S¡ eq\1 (':;;.; nu~. IL'r:;::


en !t}~ d!2 p'nerrn e,ivd: y :' t·;,;;:. ~!r,,·-~c; ;':';;:_ rn:~~'n pt; (1!':~l.[lf~!r~1 e: fi~.:¡.-
dl1rÍl ~·x¡\mel1 <.1(; la 10y (jUi.; se 1,; 'H""; ¡
materia.


))La benemprita njilieia !1a.cir:nll! euhre en 1· lil, prtes e;m f'\;1;:~­
titnd v disein!ina (~~ c:r'rll¡~lcL~ 01.'"(;ir;81'~O de su ir:~·,ti~ut~.L v ,t;l~,udr :.;.de-
mb; con la mayor ,\;í):¡;nl.L) y (¡(Tul:rl.~ Ú l:, pr'l'secuciotl de jo:'. fac-
ciosos. Conviene, siu embargo, p,:rfi'cci/war su organir,acioD; y á
"ste lIn se os propondrá un pr(¡y:-:cto de ley.)'




H3.blab~ ('!l seguidJ. ció' :¡l:) di i;i[¡,') ;¡dupL\¡;as ¡:un, mejorar la
1'1" r;!J" el e") jil" ' ,'''"
.' u, ,,!~;.1,:~ \. ¡ \; 1;, l ' .


, . ( ,


¡ ¡j:~ b;.; 1.1 ~:) íJ~: i .~i t\ H:' 11 i ~:~ s a ~ ti ~~ J ~ U c\ e Ion


) '. '; i i" 'oc' • ,.' ~:..,"


, ", ' rn d Ji; I \; {r" ¡ ~ ~. , . i q, ~ f¿ r ti 1\: ¿, l! (~ Ü I~ P r G ~ ..
,::1 !\,: ' . ,~~. \¡d't\'·::) r·.~ ":: t.~d¡:-·:Ui:t·'. 'J -'JlH'sttc :l;~~:~~\_'~-


. ' '¡¡~HjU: ~n, t,(ll~ ~~ ~'~'J;


¡;¡~l,,(;i-{~:j qlH~ C:'~:1!i ;:'![ \ ~~a'~~\s ~:¡ (1 rHH;f; ~~::~'e.u~d. d!ri~::;~ \ ;~,Cr:!Cl'a al
;~~C tU los tr~:t!.i!ih~s ~)(~ddj.,,~L : y bi~'r~ f(u:' L) ü(~!trraleza de Ci~tos
'; bit ;\Hio p,;~ibi(~ lLdi\Vla co uil'l(!~~~ ¿-S~(~f~ Sitl ernl)~jJ~gü ne~'~fdRd~'lS
:~'J. l>_~D lP\iduru (.OL~<.;jn tHlnelias ilH::\did(l~ {-,uü eon l:H~S llrg{:u~-~ia 1\".-
(jaíl~í1 el c;i,!uIlo ¡,le ks l);,{IGC':J~ en el lr¿'Jl:::it;¡ de DI} ~¡SkrYlH :,'~,¡sh­
¡¡yO a otro. Mí gobierno cuidará de prÜP"¡¡,';, q' 1'],1;;>''1('' 'j LIS


¡ ' ' '~J; ramo o,: 'ltW ¡;;jn p> .:i!:Vu,l!lCi": 38 uniji,l.
))Las rtrda::i pública,;, .,i)li cadli tlia !lle[\(;S ziuficíéH!i.,;S P''¡[''. cubrir


¡odas jas fJt'.I!iCíonAS, y los recur~05 extraonlln::.rliji) qUt~ Ul b ;m!t'-
lWl' legislalLlI'{l co);cl,dÍ<:'(;[¡ W:llerosF:Ull(ln~C á mí goLil'í'l1" p:!l'it lld-


, ','1' , '. , j" • '. I L~<l "1 re it'd, '¡U(: !\;J,il!i1., ¡JO !tan PÜUW(¡ üllti rp,!:ii;:'f~(¡: a iw (,0 su-
¡¡i~:q~f las ddi:,,:~dtaJ\.~~ fiG1.: á cdu 38 Üpi)n~q.~~ iLi. :,y.,--_;i:,;;n·~) f.' l~-;Hja ~:]n
di ~"L(F.It~ .. (·).))


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.. j', -.<


1 1; .. ~ i ; ,. i 'j t. í it-.~ ~ ,


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L:.l;, ,~I';i()ih':) ~':¡)I) ;:i\l', :~(:r¡':i~:."'::J'\ ¡'!ii: ;"Qu1trh:lú !s[údz p1'('-
>.~ ¡c\nt~ d~ll Cun.:~;'¡.~7('. ; ;:;¡¡:,~~¡,;i,"i!. "'.¡ ',;); hi : __ !~.tj,~"u{\ (1~hyúf.ia3C ilahia
t~¡odiii{~·()do pn"d:.i~~'¡JYi'j t-d~';, /t~¡ , jí , i~ ,t:¡ra ;0.) de:;:,ln:: dr 'ia)gur-
;;C'fa, fue djlEd);lUa poe u'w'¡;"i,la:i ..:i ~;¿ (1,:. Ih)v¡emhte U01 profJOsí-


, • , •. 'f
clon pura que se flGDíÍi¡d,';': ,,¡¡;-\ l;CUl¡~l(1r; di' ('Xcil\ít:n y iCVI:'lon oe ¡as
Clh'nta", üonlralos, y 0[;'1)3 GC(Os de: j,I,,; ¡IJiQis[erlOS ('í.! tres úiti-
mos ¡:Ü108.


Aprobada la ¡oLd¡d,~d del prüy~cto de cüntcs:nCÍún al nlUlsdJe, y
disGllliéndoio pr\j' párrafos j Ú propucsti\ de Secarlll y OlózagJ¡ hi.,' ex-




· ~ :' . (P,J.U ~ !a ~< ;-L H.-.~ ¡j ~'J ( .;r¡
(-i~t CtL.¿;(\.~:)0 \~¡,~<~ ~!"~ Hl'.\.~y.Ji.' iní·'Te.s u;Fniú\slar J. \1. )1. su (;O~! ....


vlcciüd. H1~UUit t1l; ilde \;(.J~l !'.~ :n~~"~~(·, S.-<:;¡¡.::_:~t h(.l~t:~t el ~J\:j 11:; es l!JO-
1 ~ ~


nuv¡C¡Übr0 f¡lÓ , .. :', .,'.' .,i ' .. ",'" ;'1"',',':", ,'j '1' '¡" ,'" .; I,)~ ¡; Ul~l1L~ ~dlu.'l,.;~, 1" {J.l .ld\¡J~ t l~.'tÍ \\í,""';\$; ~l('"
fJ :,i J.,;":,," u",,:',· ' '"n'! 'J \)jl)"1';;1 f1d'Jlilli'-1 , .L. , , '. ~ '" , i " > <.J.; , -~. .:::) ..... J. ~ ,l • "J..


fiJl1 gt\1'/c:-:un03 C .. d {.),¡~ c;j~dca 10,) gti rlj\-'·~5 ~i por Hu ~c al;I'r,lJó,
afiaditHitlo hl ILdil ¡ji'ü admiJti8tratio(~ lh:sj! ¡);~.:J de íJwrcha




SUMARiO


:'li\.'(·:-o·Ü~ {!í- :'.Il\~¡i,l ,1 ¡¡¡tt,·· :¡I' 1\;::-",-_·--",1; ,L",¡W!"j\J !;iW l'j'f-... ~t·ll¡d~iit Ll ,"'ll11dl"ilJI: p,:LfÍ¡-
;'-:.'--.\"¡iI' !:f"" d(' ~ !,'.II/l·;·\ ',11111i:l\ jJ .. j!J{) dl ' ¡(I-. ill~.d,\t¡-\{tÚ~.--¡l~(';d¡¡j('{ddtl


E¡¡in~ la¡¡jo Sé trl\;;;lOfl,ó e: óLtm (;11 ;,ev¡lla; Sl: fUflilM¡Ht ('.0;1 illo;;,
~<¡ ili;':llÍC¡ qn\'. iln ¡,; ,';(;~' ,jé,:<¡,n;¡aL1a la Il:,¡l¡cia, y réulJido d, Ayun··
hu,¡r!;lU i~un '¡;él!¡""', iur¡"idú ~lí'¡¡' \:x}llisidJil á la reina muuÍ-
1"".":,,:, ""'¡'I :,,' '" 1,',:,., ;,f, " ' •. ",' . L, 1" 1¡1'1"1" "., ú{¡' '¡:c,,· (·tl 'Ji"¡,, ,',<>. },~, .. " ',." !',jIJ ~d, 'k,\) ,,-, .Jlc,!t,,,¡,, ¡'" ",) (,Uf." i" U, ,;.l, lo. ,,,'.l.
,¡'i"' ,:',,~,I,:-~ ,'l¡:\l¡t~ ;,~!f! , ..... ; i¡¡~)~'i' ~,1 ';'-"'l1j' f;~'I¡:I() S?í,'.;t~,'-¡'[·l':-.;¡i,'¡:, :\',,1,:\,','';;:(10',11,0'


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. '


t¡, ,'l' U¡; iO¡':;¡l: ,pd ui,t,:" ;:S ;iY ;j eonvclli0lJtcs á Íll. jFovifl-


¡ , ' " .' '1 f 't l'uf Uila ::.xi¡;.i,Ú,¡ e lt~::\P,;(¡díle \l[]['[IJtlim, ti reDie 00 ¡;~,i (, H!ú''!i-'
llÜi.:;llO, que projJonh gra'jiiü en:rgiJ c{\nlm los carlisl;)q l'CltJt·;t la
l:Ol'te oc ¡:oma y ks abu.sv;; que en Ll glifl'iíJ.. se cometinn, se !tusit'rün
tlús ~;rnerak.:: c(ii)(leid¿:l1lent(~ üdu..:lús i:d ¡ilodel'UutÍt~,mü: l:ó¡'üuL~L que




- .,¡,


~ ',' ;,;.-,." ',~, t' ,j,',: ,-¡ .••. " )' ;l~r , ,,; ,¡;- :;1"-' l.¡.':~.-i_' ·!tt.i:';~1:~·Ja. :~ :\.:',' El ., i:¡,;:t~:: ~:.I \~'. j~\J, ···~Ü~ ~':¡, ,'7 ',/:\,,1.;'.', ,j!,' '\)1.';;


jC~u,~ .. tO:IC· á loS g'(:n~ .. ~t~,"¡es CÓl'do;Ja y ~.~tir',r(\f'Z d,~ h{~~;:·. !_~.:!'L·l)!l; 'el
:\üZ ¡ji; ,\i}U0lias prov¡nda~, ,iJn meno¡.;pr~cio de:.\ sus debere;:; '::·JillO
jlJiiltüres, y de SílS jura!liün\.'.J§ como diputados, y exhortando á los
HilJnluc<'s á dé'sC\i:' prOn)8,Fl~ i'I1camin&.oas á e.:;tabiecrr la dictadura,


Sanjuáneua¡ que íiegó cun dncuenta hombn's, tomó e! mando de
las tropas que gllarneeian la ciudad, y disolvió la junta, de~l\rmando
la milicia, emiguwdo Córdoba y Narvaez al extranjero.


JI.


Nadie supo cxpiicarse las condiciones de aquella sublevacion que
(Illió, tenia por Pl'i)fir}~i\o atajar las amb¡~i()nps q\l{~ ;·:e creian en el


1 1 1 1 ' ' " ,> ' , ., " f~,Dn~<-c (tf; t.11:: la1H"!, '\~L~pue~,to ~_t Jjguc[~r ~:OTüu J(;1 1,: fJ{\! partIrlO {~van-
~:Hd;j; ~;'i \t~l'daJ es q~l' ;~s~c eH al iL; dtc.iernLl·u fOfpUJlú ¡Hit¡ VX')G-
";'i' i;'.;-! ¡t 1;1 l.l:¡ "f, ,ri.<::tie¡:iI:J t::il 1a ~~.;\.~ .,¡,t'l1c.J~ <¡; ~:11 ~. artldu ;:ue
ll~"i(~{?¡:¡};'"" ('í)·"¡.;,.i,I¡¡'¡ ,~~ nf~!'.~lll:;.t_{,·i< t',tj~] I ", \;.,! '- 1 'J~:l ... " ; .. ,-' . j ~ "..,. \ ~ • ~
~'.~¡;J n '~l' ~;;; in) ~~ül:.i¡!dad (!r ,,0\' (: ¡ ¡a r:o;~ .. ~ a.Ü\l i'~'~ \ ~ !Hl}¡io


carges terríblc:~ cc:)~;;". ~;j:~ 9~cücr¿d(~; C6r:~üLa y r~t~rvapz, cuyo ea:;-=-
ilg() tI q¡ YlO df: lit L:,l y ,it; 1ft di;eiplina lid rjórtito,


" " 'f" 1 ". '" J:"j ('s¡r; Husmo ,,\('¿, ílHDO a!larnléntos P,O JOS preS¡dL~j oe /\1 til.lee-
mas y ScvHla h favor de don Car!lls" para cuya rcprcsion deLio acu-
dir¡;e á !(1 rr'arína. extranjera.


Las rdeoilas de la :)f)iD~';¡;J. la:) ambiciones de los (11):):i, el cimsiJ,ncl¡,
. ' ,


que se dejaba sentir f:Il la multitud ÍlHJiferei,¡!.e, Ia~; jiclipccüs de la
lucba, los \'a¡vcnu¡ y ()sGilaciollCí' á que daba lugar la miseria en


'1 ¡ ". . 1 ,. . r~e(Wi'JI ¡,,¡S (,csgnlC¡i1.S 510 uuc~ntO que ocaSlOH,h,ilíl 1(\'; C1CCepGWnes
del partHo revolue!lJuariG venian á formar un c¡)íljunío dc~agrada­
üll\ y daban á toda sitnucion un carúcter de ¡nte!inÍ,iad.




/'" '1 f ¡ ..l - 1 1 '1' , 1
,,,flStlP.::1 [l:;,.p¡r:ClJG. a lf\!:3rso \lucna Qf.; 1[\ ,~I,¡1!\ClOn. y p:;>,',aPfJqfj,¡¡e
l)~¡'(' f"l pr),t'nr.;!' I';)I'¡ll,''¡';\ F1 !"¡¡~nli'" tr, "(',1',;, "',"\,1('/" '1,¡"n",¡í:"'I1'j"j" in:'J01', ~l' ~.,(~}, ... \I'L • .l.t_~"" ~ .t .. ~ .. ,_~o ..... '· L." \_~. _~_¡,_,,~i.J,.' . ...- . .; ... ~'.'_' .-"..-1
0e H}dí·~'i¡dualidr:Ji~j::-:. \'u!'e¡_~ir:[i\J(¡ tl ~(:sins. é ill~jl ¡¡"dlll)O ¡'o las


¡.";i.)!n.,'ic.n y el \:~:':l}if!rH~,1"'1 ";7 l'}('f [\u\i!iLr
nrnJ'i,dn.
~.lGfl":pL·~ u,'o:' ¡:.;I!;'~j vi!, il"qpP'ia \...u ,.!\;_. I-! ,'_ J _ .. ~ • .!. \ ,: ," \,)j ~" _ J .,


(,')ll;7'\ 1,\,<; !)"",~l'l"ll"" Co')"'l'lll" ~. 1\T"1'''<1''7 }.,.].;,,'1 ',;(jn >,~ i,:d'l'"
"-. ! ,!.. '.f ... ~\. I' __ '_.! t'v'_' '\ U (L :; l~flj, Y("I" di"" .'I.~ kl ti .. u ... "'l '."'. '.


rner¡tf}S del c.o¡nldot r~:ac(~ion~~}'iü~ Yr\ on;~ ro F~' tí~;n~,!rah;1 d ;~ ~~1
l. ,.: ;


ti].S ~;es¡ones dd ¡arlamcoto 8JTn bormsr,osas y poniun [:.\ gohíerno
en conlJic(os cada dia,


En lí~ se;;¡,')[) del ~i de noviembro cuando de iodo;: lauii.'l de la.
, l' ~ I l' , 1 .' , rumara so c\':,mt!1lJH'1 YO ces ¡:o.ra c:ml,l'fW" ai gUrWlc:tt;, e nJJíibt;'(, (le


Grnein, V J¡¡::h,~i:1. Huiz de la VCi!d. 1)I"}.QUt}ejo un aiSCUfS,) e1} (lile
~' ',j , ( ~


cambiaha el ~istema gllh~'rn3.tivo, ncp;pn(~n la v,tlidez (h~ ];s !,:el,s
r1' r 1 l' , 1 r ' '1 'f' " ,l del penüüo rC\ü:llClOD[;l'!O, ""c a~Ul '~gI.H1(¡S parr;\ ,)5 ¡¡O(afil','S úe ;'e
d::-:eurso i!:e:\j¡j)l'ab!(l t~: boa dt~ u: ::!;"i:;tf':~' c')I1StiluciOD.Jl:


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,,¡(,in ,'"¡I¡,,,¡1 (j!]r PO rd~ /''1 l,,~ n">'cf,nl~ "¡'lA ":1


1. 1 . .1 ..... 1(3.A,·~d.:. 1 .'. ~.'.'\(,~ ~,"! . .l',E": ;",.l.' .).!.<.~'<-.~ '~'¡J '..' l.,!.!.


quó. en CiDCI) af¡ns que la nacioD rsij eorri,~odo


l' 'l"


~. nue bo ~~. ~Itln
]0..:: r,r.8US. (:Pu:'~~
esta dificilísima




30~ HISTOH!A DEL HE;NAD(¡
carrera de rc:vol(;~ion, no so han nrohncto r;¡~i tOllos lns hombres


1 . ., ; 1 • '1 (1',:> se (eno!mnnl1 fXa!!,í'JO', n!í)()"!'a:,I:~, n!'(¡:1:rr,,¡,I¡·.s, :(d¡'ognwos,
y CiJ'1 t¡¡¡iJ, esa var¡eda(l do nOilF'fíCh.!nu"s? ¿,Y es posible I]ue en
un número tan inrrll)nSO de pcr"onRs no haya habidq una c:lpa-
eidad? Eso prueba quo el vicio esU\ en la" tusas y nn en lns per-
sonas, La !lli"m;~ rerlr(:~er~\dcinn nar¡rwal en mi juicio ,~,tú. dando
1m c:cmnln de Hue 110'(\ fi;lr¡;Snnfan lní1()~ jo~ i!lVT,';'~C:, rlri 11ai,~.
,,~" ~


Si trJdos !0fl interc:~;e,s !\U!l sidü (kf,;¡-uid\'1 ó :;;;('IHk¡w; vi!);l'nt'~-


• ~,.. '1 1 l' . ¿que s,:; reprf:~enüt gC[lH llilnJUnnO {'rm el V'!'if (}Il(; eXl'::O L!j(·'~¡l;!
situaeion eríUea y Iremenda sino b feí'(\h'lllacion mis¡~H de I,Fi
r'- ,iA",,"·) (\l'lr'~' u1io" ) j~lin,)", ... ~ 1:, ,c"·-,!·no"" (1') lO -,u· n \'0<1 a' d PI'I'
,JiU'";},, .. u; ,,1 di, ')', \J!.dHt."cl"";~}'¡¡ 1J,1 \'l 1, ,-,' J el"
pero hr. estado drliberundo largo tiempo y hB creido qne debia ar-
rojarmo á ello, porque temo que ha de Iiegar día en que ya no sea
tiempo. En pste estado de cosas, en esta aoe;nstia en que el goiJirrno
Di tiene tiemp;¡ para consultar ni persona que lt¡ aconseje, en donde
lo,~ ltlomculos son tan urgentes y en r¡Ul' )¡\ razon que aCOnSi'jil UBa
medida para el instante A ha variado ya pao;). el il1stanln B, ni est·,
ni otro go~iel'rlo puerle h-.ccr nada. El g()bir~!'í1o ni PUC(/.] C0D;;d)j¡'
un plan ni tiene tiempo para madurarle y S;l(~ar de él la::; cons:~­
cuencias q1le deberia.n esperMSej constantemente acusado, recrimi-
nado, á nada pudo deeidlrse. Hcn}!):~ pr.'il1do ya por varías fa~es y
revueltls, hemos probado tola cb.~e de h:)mÍJc.'s y toddS las rcpu-·
ladones han jdo á estrellarse en estos hancos.


)) Yo, s¡3fíori.~s, nada ter~'1O. H:J entrado en esta C1rreru siguiendo
mi estrella, me be 2lnlll;ñado en todas las fases de b J'(:;,olucio!) , v


" ' ,;


ni temo á los pUihll':;; ní al cadal~o; Si el ¡iempo m0 ¡leva :lf]"as-
irdndo á C5')S horroi\\S qll'~ yo ¡m;v,'O, s fr~ré mi suertr; pero
1~:ll'C;"O nr;1~"Vi>" ~, 1,' j):1.'i o' n V d '~(1~1 ~,flf)¡"'\ ,lj"o (JIU' si no se '¡'O[IA '1'! , ," v,-,ik vi •. f. 'to ,L.';~I d, ,J \:1(.,,,- v ,J.. '. I , •• ~-, , _ ~,~ 1.. J "-~V
remr,dio con la sllspe:::sl)!1 de fo~:n'1:3, nCl~e pucilo c0ntinuar.»


IV.


Encargado el duque de Fria" de reorganizar el ministerio que
habia prest~niado su difnis¡on despues de tantos y tan n~petidos


\
1 ' . ., ' f corn )f\tes, no pllfiO ucertar una CO:rlDlnaCiOn a p';sar de sus con e-


rencias con L;!.I'lrlZ, Mariinel dI:; 1:1 Hosq, Calatrdv<1, Mendizúbal y




DEL ULTHro BORBO~ DE' ESN1\A. 309
Ufalia, y resignó su encargo formándose el ministerio con Perez de
Castro para Estadv, ArrazoJa para Gracia y Justicia, Hompanera de
Cot para Gobernacion, Pita Pizarro para Hacienda, el general Alaix
para Guarra y Chacon para Marina; por aqueilo5 dias negociaban
Zea y Marliani en el Norte para obtener el reconocimiento de lsabel,
y se habia conseguido que Inglaterra apoyase el enlace de Isabel
con un príncipe austriaco, ofreciéndose al archiduque Carlos la co-
regencia de la monarquía.


El parlamento empleó las últimas sesiones del año en discutir la
ley de Ayuntamientos que introducia la intervencion del Gobierno
en la eJeccion de las municipalidades, reservando la facultad de sus-
penderlas y separarlas, dejando para mas adelante el fijar sus atri-
buciones; segun esta ley solo podian reunirse una vez al mes dívi-
diendo la admiuistracion pública en activa y consultiva, dejando la
primera á los alcaldes por nombramiento real y las segundas á los
regidores de eleccion popular: mandaba que no publicasen pro-·
clamas y que no mantuviesen entre sí correspondencias.


v.


En las Cortes tambien se debatió la ley de estados de sitio, y
largas discusiones mostraron que el gabinete no hallaba simpatías,
porque de todas las parcialidades era censurado, y en todos los cír~
culos hallaba su conducta ambigua, sus vacilaciones y su inconse-
cuencia anatema y castigo.


Representant'l de una política de conciliacioD ciJ;;sel'vadora en la
mayor parte del personal, aquel ga binete recibia inspiraciones del
general en jefe del ejército que tenia en él á su representante
Alaix, y como hemos dicho, en el último dia del año presentó su ca-
pítulo de quejas, exigiendo una marcha franca y decíd¡da sin tan-
tos ambajes y que fuese fundada en el respeto á la Constitucion y
á las leyes que el pais se babia dado,


No podia, sin embargo, asegurarse que el general Espartero es-
tuviese exento de las dudas y vacilaciones; DO habia hasta entonces
soltado prenda alguna, y parecia querer conservar una imparciali-
dad severa sin dar á ninguno de los partidos preponderancia y si IJ
decidirse por ninguna de las parcialidades que se d: ;putaban el fa-
vor de ia opinioo.


iv




310 HISTORIA DEL REINADO
Por eso Alaix contestó, cuando Cristina sondeaba las intenciones


de Espartero para formacion del nuevo gabinete, que el conde df:
tnchana no quería entmr en cuestioMs de persnoas, cool.entándo-
:;;í~ con que las de~iglladas fuesen intachahíes. Lo eual no impedia
que como ministro de la Guerra hubiese reunido en lH'a las
eomandancias generales de ias tres armaE, confjrieod0 el mando á
Espartero, que no lo aceptó, y disolviendo la jnnia de Guerra.
eompuesta de Zarco del Valle, llich y Montes.




CAPITULO XXXVH.


SUMAHIO.


CJlt;~I" di' 1;1 d'llllolOil dl'llJ1ll1i:,kno l'errz di' Cactrn.-Oi"olncion ;Ir' la- Corte" r,1'
jllnio de 1 k:l!1 y I'ollyoci!('ioll rara o'ra~ 1l1!1'Ia,,-HdJPlioll rn Y~ll~lIcia.--!1l
11 \II'IlCi:1 di' 1':"I':lrll'l'f),.-Ell'arlido m;lroli,la y la camarilla de' don r:arlo~,-lnl"r­
""!'t",p \111;1 importanl!' I'arla dI' C,,!Jrcra.-l'olltll-e I'll I'l'ü\l'i()IJI'~E,parlt'r(1 : '\1;]
rolo.-·lll',II';t!(;¡¡[ d!' I',t" con ,\1 1'1'.\, ~. Ilt~jla:njl'lllo, 1[\11' ortlellil.-!Jchilid;ll! ':l
,Ion Carlu-.-Opc'raciOlll'" t1lililarc''':.·-Inaccion de ~hll·oto. f'll "iluacipll critiC'o
\ ~Il l'I~~olll('ion


1.


Al cümenzar el año 1839 seguia el ministerio presidido por Pe~·
rel. de Castro. Objeto de los ataques de moderados y progresistas,
y en la discusion de la ley de estados de sitio, vióse COmJ.1¡i~ta­
mente derrotado, porque es difícil que las arbitrariedades y U():;afL¡(:~"
}'o!:) hallen apoyo en una asamblea, y no hay partido que se Ul,mva
á sancionar los abusos y las crueldades como ley. Por eso Palareü,
capitan general de Granada, y Cleonard de Cádiz, contra quienes ;Sl
levantaba la opinion pública, fueron destituidos, hallando igual
suerte el baron de Meer (8) que mandaba en Cataluña; tambien se
retiró la ley de Ayuntamientos, pero aun así no pudo el gohierno
evilar la oposicion, yen Vt:Z de abandonar su puesto, suspendió las
cámaras el 8 de febrero antes de que hubiesen votado los presu-
puestos.


Semejante determinacion, cuando la penuria del erario hacia in-
dispensable la exaccion de nuevos impuestos, le colocaba, f1. no du-
darlo, iejos del magisterio de la ley fundamental, le deóignaba como




su HISTORIA DEL REINADO
su inmediato y necesario transgresor, le convertía en reo de una
opinion á quien pudo combatir como robusto atleta, desviar su
fallo ó atraerle en su favor. Amargos frutos recogió de tan impo-
lítica medida, y el poco oportuno decreto de 1839 comprometió en
~ran manera su zozobrosa existencia.
0-


IJ.


El ministerio no pudo resistir muchos días los apuros rentís-
ticos en que se encontraba, y las sublevaciones de Valencia de 30
de marzo y la actitud de la Milicia de Madrid, dieron por resultado
el que presentara su dimisíon, siendo reemplazados Pita, Chacon y
Hompanera por Jimenez, Primo de Rivero y Carramolino. Conoci-
dos todos por sus opiniones moderadas pudieron hacerse la ilusion
por un momento de que constituidos en el gabinete hallarían apoyo
en la mayoría moderada que dominaba en las Cortes, pero la ver-
dad es que aquella mayoría era por sí bastante débil, y no alcan-
zaba á dar fuerza al poder, teniendo enfrente una minoría qut'
aunque no muy numerosa contaba algunos miembros enérgicos.


En el primer consejo de ministros, Alaix leyó una comunicacion
del conde de Luchana, en la cual pedia la disolueion de unas Cortes
que con inútiles enmiendas y enojosas interpelaciones entorpecian
la promulgacion de las leyes necesarias y urgentes, contribuyendo
á su juicio al descrédito del gobierno representativo: añadia, ade-
más, que elegidas bajo la influ~ncia de los estados de sitio, no re-
presentaban la voluntad del pais. Al recibir los ministros tan enér-"
gica peticioll, hubieron de dedicarse atentamente á su exámen, y se
oponian á ella decididamente, llegando Arrazola á presentar su di-
nusíon que no le fué admitida.


Nuevamente ~e levantó la opinion contra aquel gabinete, y el)
Valenl.'l& se reunieron algunas fuerzas de la milicia, formando barn·
cadas y sosteniendo un tiroteo el 18 de mayo con las tropas que
mandaba el general don Facundo Infante; al grito de «viva Isabel n
y la libertad» dado por UD oficial, se suspendio el fuego, y por me-
diacion de las autoridades y personas influyentes, se restableció la
tranquilidad, sin que hallase eco en otras partes igual movimiento.


El gobierno, accediendo á los deseos de Espartero, disolvió las
Cortes el 1.' de junío, convocando otras para ei 1.° de setiembre, y




DEL m,TIMO 1l0RBON DE ESPAÑA. 313
preparando así una campaña electoral en la que no esperaba gran-
des triunfos.


Jlf.


La guerra parecía en tanto como abandonada, y Espartero y Ma-
roto permanecian inactivos: en Estella el último; en la Rioja el ejér·
eito del primero. A semejanza de lo que en Madrid pasaba, el general
en jefe del ejército carli~ta habia llegado á constituirse en árbitro
supremo de los destinos de la corte fugitiva, á su alrededor habia
agrupado gran número de personas, y comprendiendo las intrigas
de sus enemigos y la guerra que se le hacia, no dudó en marchar
por la vía de la deslealtad arrogándose el derecho de tratar él solo de
la suerte de tantos hombres y de los principios que proclamaban.


El partido maro lista se componia, como el de sus eontrarios, de
castellanos y provinciales, y habia declarado guerra á muerte á los
ministros y consejeros de don Carlos, á quienes se acusaba de com-
prometer la causa con sus extremadas pretensiones políticas, con su
manía de desmembrar el ejército, llevándole á desastrosas expe-
diciones, y por su afan de mantener viva la guerra: entre los que
les sostenian con mas empeño figuraba el celoso fraile Cirilo de Ala-
meda. que siendo arzobispo de Cuba habia procurado levantar en
la isla la bandera de la rebeJion, habiéndose visto precisado por esta
causa á huir y á presentarse en el campamento.


El obispo de Leon, Arias Tejeíro, el general Masarrasa, Urango,
Garda, el padre Lárraga, Guergué, Lamas Pardo, Lavandero y
otros, constituían la camarilla que hacia ruda oposicíon á Maroto y
los suyos, tratándoles con saña y profundo odio.


Esos generales de carta y compás, decian á don Carlos, no buscan
pi triunfo de la religion ni de V. M., y desean solo quitar á Cabrera
é inutilizar á Balmaseda y á don Basilio, porque obran de buena
fe, y son los únicos que aman á V. M. con lealtad acrisolada: los
brutos, añadían, aludiendo á la calificadon con que sus contrarios
les señalaban, llevaremos á V. M. á Madrid.


Todo eran rivalidades, repetimos, en aquel ejéiCito que se des-
organizaba; así es que cuando el ministerio, asustado por una carta
de Cabrera que fué interceptada, en la que participaba f1. don Carlos
su plan de caer sobre Madrid á principios de verano, con veiotidos




31' HISTORIA Dl!.L REINADO
mil hombres para lo cual solicitaba armas, se dirigíó al conde de<
Luchana previniéndole que empezase su campaiía por el Maestrazgo,
el general, casi convencido de la eficaeia del plan que se habia tra~
zado para terminar la guerra, no accedió á sacrificar gente, exigien~
do solo que no se desatendiera al soldado y que él respondia de 10
demás: de resultas de la interceptacion de esa carta fueron sorpren~
didos los fusiles que debia recibir de Inglaterra el general torlo-·
sino.


IV.


A mediados de euero se puso en relaciones el conde de Lucbana.
con Maroto, á pretexto de cUilje de prisioneros, por medio del ayu-
dante don Miguel PdDiagua, que pasó á Villareal de Alava, Al salir fk
la conferencia, Marola dijo (,\1 auditor Arizaga, quien le preguntaba
qué cümision habia traido el ayudan~e rekrido, esta):; palabras: «Dé-·
• f " 'b ,¡" . . ¡ Jeme US,CQ a HilO' ra:', qUf soa Cilsas fnuy adl\~a(iaS, y tenga U:5leC
ei,klldido que todo se arreglará; la guerrd ,~e enndllira, :r Ja . .;aertc
de los hombres variará hÜ1H'O,,¡;, y V e!1lajO:io.men te, ~ii! ván.](j,;e 10$
principios y teniendo lugar el mismo dun Ca.rlos y su híjo; pcro el
sigilo de eslo es tan interesante como comprometida podria ser la
mas leve sospecha que infundiese este paso, que será cúhonestado
bajo el pretexto de arreglar canjes~ y mañana se restituirá al cuar-
lel genoral el parlamentario.»)


Conspiraban miOS y otros por extermínarsc. Mamto mstaba al
Infante para que ~epamra inmediatamente á los minisij'Lls que le
perdian, cil1iUgaudo á sus enemig(¡s, y rüdeánd;):.¡e de jefes quo se-
üundarun sus planes, á Gayo Hn s!jlicito que se le uniera el conde de
Negri y que se concedieran bnpieos á Villareaí y Laton'e; quejá-
base el general de qu~ el ministro de Hacienda perjudicaba al ejér,
cito, haciendo contratos escaútÍa!osos, y que se publicaban artículos
en los periódicos extranjeros contra, él.


La fm¡;cion exaltada Gontestaba fÜrm9,ildo plane;:; de yenganz¡\ qur
se creian muy p¡'óximús, señaláuJose las víctimas, mediando insu¡~
¡antes comunicaciones por una y olra parle, mientras don Carlos
alentaba con su debilidad é inercia á todos.


Los marolistas Hégaron á decir públicamente: ¿Cuándo viene el
genera! CIJÜ Gil pa¡ d.e hatallones para cortar la cabeza á jos píca-




DllL TJL TIMO nQRRON nE ESPA~A. 315
ros q1JA aquí ten(~mos? Con tal propósito les f'xcitaban sus amigos,
nnnderando lfls peligros que cormw EHo y ZaiiáteguL Latorre, Vi-
. ¡ L' - S '1 " " 'i' . .. t UueaL (~gu¡a. l ves (re y 0(-':;'; C;jJ(Í.JiJ':~; y tlwrotJ, con ~ml.les ros
df;signios, se dispuso á mar~;ba.r du Guipúzcoa a Navarra con el in-
tento ~r, íusilar á 1". ca!l1a'il'iJ., pGllle¡.f!o á ¡jisposicion de Jos ingle-
~'ns á Ilon Cari(l~" qUPdándosc su primogenito eO.mo handera.


Ei Pn'(f:;Ddleote conl.eslaba á j~s ob~ervacitmes del padre Cirilo:
'<Todas son H1tr:g-as !k la i'evolucion, no hagais caso de chismes y


- ~


:-:'A aeaharlÍu ¡as desavenencia5\ .. ';
~:¡ ejércit.o realista. marchó á ToJosa, dL~pofliendo Marota la prí~


:-;jon dd aeneral Sanz y del oficial de secretaría. lhañez, dando ór-
d(~~l al jol.r.odfmte Dril para que Je siglllese, y llamando al brigadier
Carmmla, agent.e de sus enemigos, le mandó encaminarse á EsteBa
para notificar ft Garda y demás compañeros que al ilmaneeer ",e
presentada en la ciudad y que ellos dispusieran las fuerzas que es-
taban snhicvando, escogiendo el terreno como prácticos, pero que
se ptepunwm á morir porque COl! sus nJisnms tropas iba á fusilar-
¡~¡s, f:lec l¡v;3m('¡ÜE, e~ 17 de febrero entrÓ Maroto f.Jil Estella, arres~
lando al genera¡ Garda cuando se escapaba disfrazado de cura; Car~
mona. se presen i.ó á una órden de Maroto; Guergué fué tambien preso.)
y despues de un consejo de oficiales, en el que Negri y Silvestre fue-
mn 1(\:3 ún¡eú~j opositores, fueron condenados á muerte y ejecutados
el 18 sin que valieran las protestas de inocencia, ni los recuerdos
de comunes giorias que procuraron despertar entre las tropas.


Aterrada quedó la corte de don Carlos al llegar ]a noticia de los
terribles acol.ltecül1ienhls. Y como en la comunicacion de Maroto se
manifes!aba que existian alIado del Pretendiente otras personas dig-
nas de igual suerte, huyeron algunos mientras aquel rey de los bos-'
ques dictaba contra Marofo un manifiesto enérgico que tres días des-
pues anulaba, huyendo los ministros y algunos generales, saliendo
otros desterrados, y con escolta, para la frontera,


v.


Habia Ilegad() la oC:lsion de f~mprender operaciones militares,
:,i.¡)¡'wl3chando las disensiones que debilitaban á los carlistas, y
la vuelta de la primavera tras un crudo y riguroso invierno,


!\. cnosefmencia. Jo comunicacioops de Madrid, rncargó Espadero




:116 lUSl'ORlA OEI. REINADO
al jefe p.olítico de Logroño, don Joaquín Berrueta, que buscase una
persona hábil para tantear las intenciones de Maroto, quedando en~
cargado 1m c()Hlerciante, que pasó á Este!!«, cerl;iorándose de que
el general carlista se hallaba dispuesto á entrar en negocíaeiones
y concluir la guerra. Al volver el encargado, Espartero le dijo:
«( Diga usted á don Rafaei Maroto, á mi buen (¡!Higo y com pañero.
que yo guardaré la reserva que el asunto requip,re ... que no con~
lando con don Carlos y su familia entraremos en negociaciones, dán-
dole yo todas las seguridades que puedan convenirle á él Y á :;u
ejérci lo. »


A esta segunda invitacion, Maroto, que se disponia á reunirse con
,~! ejército, oponiéndose á las fuerzas que se encaminaban á Ralua.-
les, contestó: Dígale usted á Espartero que nos entenderemos.


La püsícion de Ramales, qUt' a]gun tiempo antes hahia sido ob-
jeto de ataqur~s importantes, era por entonces el punto designado
para abrir la campaña, y Espartero salió de VilJarcayo á la cabeza
de cuatro divisiones, que no baIlaron formal resistencia, mas que
en las Peñas del Moro y del Mazo, posicion formidable que enfila-
ba el camino real. Los siete batallones que la defendían, al mando
de Latorre y Andechaga, hubieron de retirarse, flanqueada su de-
recha por don Leopoldo O'Donnell, y 5U izquierda por la columna
de cazadores que dirigia Espartero.


Maroto DO acudió en auxilio de estas fuerzas, ni empeñó la batalla
general, acampando las tropas de Espartero en las posiciones con-
quistadas, y construyéndose en la eminencia de Val un reducto qul"
podia contener un batalloD, mientras seguían los trabajos de los in-
genieros para habilitar el camino. El 30 combatieron algunos car-
jistas con la brigada de Aleson; por fin, en las primeras horas de la
tarde del 8 de mayo se díó el asalto despues de un vivísimo fuego,
y Ramales, abandonado por sus defensores, fué entregado á las lla-
mas, siguiéndose encarnizados combates basta el 11, en que hubie-
ron los enemigos de abandonar todas sus posiciones, quedando cir-
cunvalado el fuerte de Guardamino, que se rindió dos dias despueso


El punto de Belascoain babia vuelto á poder de los carlistas, y don
Diego Leon se dirigió nuevamente al ataque. rompiendo sus bate-
rías el fuego el primero de mayo. La brigada de Aspiroz pasó el
río, y despues de grandes actos dA heroismo entre los cuales figura
d de Leon, que entró á caballo por una tronera, los reductos, la
cabeza del puente las casas fortificadas, y fuerte de Ciriza, queda-




DEL ULID10 liORBON DE ES!'A~A. 317
1'ull en poder de los liberales, pocos dias despues sufrierou los car-
li5tas olra derrota siendo ya Lean conde do BelasGoain, mientras
Zurbano ocupaba el 14 del mismo mes las fortificaciones de Ga-
marra, pueblo próximo á \'itaria.


VI.


En un consejo de generalo~; earlístas que IHll¡o el 29 do mayo en
HOrD3Z3, se decidió no presen lar hntallas, !imit.ándose á hostilizar
las tropas cuando hubiera ocasion, interceptando comunicaciones y
convoyes. Tarlhien se resolvió abandonar la plaza de Blllmaseda,
y ei ejército del Norte pudo entrar en Onluña, Amurris, Axiniega y
Baimaseda, mientras que Marolo reconcentraba sus fuerzas en Areta,
donde fueron revistadas por don Carlos, y cuando ya circulaban
entre ellas numerosas proclamas de Espartero, prometiéndoles 01-
vido, rcc(Jllcilíacion, y de los carlistas perseguidos que presentaban
á Marolo como un traidor infame, que vendia al ejército legitimista,
al pueblo y sus venerandos fueros, segur, los llamahan.
~![lroto ciertamente se hallaba en una ~;ituacioIl muy crítica, por-


que el padr!. Cirilo y aigunos de los que él ereia amigiJs suyos, se
hallaban en el poder y en relaciones con los antiguos ministros y ge-
nerales de k camarilla fanática, y conociendo al Pretendiente le sa-
tisraci;:¡ poco aunque lo viera dóeil á sus consejos, persiguiendo á
Arias T(:,jeiro y aigunos otros que se cre;a nabí:li; pas8.do Él Catalu~,
ña y Arag!J1l para preparar su ruina.


En 28 de juoio (D), tuvo uno dc los ayudantes de Moroto una
!arg~ entrevista ~Gn el marisc:1Í Soult, y en 2.7 dt; julio con el pre-
texto de poner término á las devastaciones de Leon en Navarra,
Maroto mismo celebró una 150nfereilcia con lord Joho Hay, t.endIen-
do todos esbs esfuerzos á evilar la efusion d8 íiangre, y la irrútil
prohngaeion de ona guerra que sedo desgraéias, empobrecimiento,
corrupcion, y degradante esclavitud presentaba en su termino para
los defensores de lo que decian monarquía legítima y tradicional.


Maroto y muchos de los jefes carlislas habían creido defender una
bandera y una personalidad dignas; la bandera venia á simbolizar-
se en la lnquisicion con sus horrores, y la persor.alidad quedaba
reducida á una segunda cdicion del famoso Carlos H, que tanto es-


\1




318 llI~TORIA DEL REINADO
carnio y befa tanta, habia traído sobre España. Natural era, pues,
que ante este desengaño retrocedieran los que, guiados por el pa-
triotismo, habían abrazado aquella causa, an les de arrojarnos en
profunda ruina, antes eL: (l,~;oi{.r JlDr completo los recursos, antes de
mutilar por completo ¡as genenciones ya agostada",




CAPíTULO XXXVHt


SUMARIO.


:·,!",Jida." rif!'llro-a, di' E:'llal"lero.--JlarOIO insilllla "u plan á Lloll Carlo,;.-Los carlis-
ta, lI<t\aIT(h l"I'l"Ilcn Ini"<3llo.--L,I'IlI,¡ dI' la gUI'rrOl ~Jl Calaluiia} Ar:l~()]I.-.be­
"íllaltl d('1 CUltllc de E'l'aila.-l:oil,l;¡ill·m ,1" (,;lhli't'''.-:'¡oüerados y l'ru~n'''I"la:,.
-Programa dI' I',lo:,,-L:b lI1it:\:b (urt<.:"--11)(rC'\I,,I'1 de Esparlero y ~\rarolo.­
Prepal'aliyos uel ~ollye)l¡o de Vergal'<l.


L


Espa!'tr,ro , qw vt'ia de.~mnr{)na r3e los batallon es carlistas, habia
fOffilado Sil plan de brdaíla, nielanuo en toda la línea rigurosas me-
didas para qlE se aJ'lilS;a'~Ul los püeblos, desterrando de los puntos
fortiikados las fa:nílias di.llüs cp:s estaban en la f(¡ccion.


Eih y Z:lriátegui tuvÍC1'úü fL"G"idad do liaCér grandes esfuerzos
para impedir qn'; esrahiecl!::l'U su lincu. des/le'; Pamplona á Valcarlos
.;;::gun se hdhi:l prc'¡-IU"S[O L('01} , y alin se vÍ>:ron gravemente com-
prometidos con la subíl;YéH',¡)[j l1; ;i'n¡!lOS iqfallones navarros, que
á los gritos de "iVd, el l'~y, A,meta J\'LJ.(oto y lo., traidores, se alzaron
dl Etul,;jos, ponién;)¡;s' a lw~ Órd3!\I:s dt:.' Eehevarda y de don Ba-
silio G,trcía que se haliaban en VCL\-;.


Don Carlos a. instancias d.c Müroto so dirigió al sitio que ocupa-
ban los sublevados y conferenció con Echevarria, dándose por ter-
minada la insurreccioD cuand.o precísamente empezi;\ba á observarse




320 HISTORIA DEL REINADO
desórdenell en las ba!allnnes gnirúzcnanos de la línea de Andoain.


No muchos días dcspues (k e:,;tos SIICeS'I§ se dirigió ~laroto con
algunos batallones á reprimir y hacer entrar en órden á los subleva-
dos de Vera, pero don Carlos ie d.ió 6rden rte aCfJmpañarle. Apro-
vechó esta ocasion para insinuar al Pretendiente Ji!. idea de las ne-
gociaciones que tenian por {.hjdo ia paz, pero recdoso al Obsi'J'var
ciertog illol{imi,~:lV)S de la esc:Ji!a se alejó seguido de su a) Ullanli:,
presentándose despul's á don Carlos y hcwiendo rlillJision dd man-
do cuando le negó el permiso de perseguir á Jos suhlt'vados.


Don Carlos no quiso admitii' la rli!:.ision que ~lre2ent;1ba. ~,Iaroto,
y le reconvino porque manifestaba deseos de abandonado ,cuando
tenil en él gran eofianza.


Espartero 1mbia ¡¡t'gado á Yitoria con sus fuerzas el .~ de agosto,
replegándose los batallones earlistas, que se colocaron en las lílJeas
atrincheradas de VilIarl'al y Arlaban el l,i: despue~; de un combatt\
fueron ocupadas las primeras, y el conde de Negri evacuó el fuer-
te de San Antonio Urquiola, y avanzando Espartero hasta Duran-
go, el conde de Belascoain 136 dirigió á Cixaugi y Estella sin resul-
tados.


11.


Entretanto la guerra tomaba en Cataluña y Aragon una activi-
dad que debia dificultar no poco los proyectos de paz, haciendo vÍc-
timas inútiles y perpetuando los odios. Un grueso cuerpo de car-
listas despues de penetrar en Poos se dirigió h Manileu, derrotando
á la columna de Carbó que venia en su auxilio en primero de [Ha-
yo, mientras que el buron de Meer emprendió el cerco de la villa
fuerte de Ager, dt'spues de la loma de Solsona. En Lérida se des-
cubrió una conspiracbn, y liegó á formarse el pensamiento de que
el hijo de don Carlos pasase á Cataluña para ponerse á la cabeza
del ejército; mas no se conformó el conde de España con este plan,
porque temió las intrigas de los cortesanos que deberian acoi11pañar
á su llamado príncipe.


Encargado del mando de Cataluña Valdés en primeros de junio
con motivo (i{l la gepHl'acion del haroo de Meer, salió á campaña
ccm llilClS 8,000 hombres, dirigiéndose á apoyar los eonvoyes que
debían proveer á Sol:;;ona.




DEL ULTIMO BORBON DE ESPAÑA. 3~1
El conde de España, temíendo que se dirigiera á sitiar á Berga,


hizo elltregH.r á las llumas á (lIban, GironelIa y otros caser!os, dan-
do ocasíon á que muchos se opubieran, que estaban de acuerdo en
el plan de Vergal'3 pal a terminar la guerra, y con tal motivo la
Junta cataiana, que comprendia que por su posidon no se hallaba
eH el caso de hf\ec¡' la guerra de montaña, trató de destituirle.


Valdés empruldió la campaña con actividad, mientras en Barce-
lona se a~lopttlban medidas fuedes con~m los desafectos; pero no
pudo impedir qne los carlistas se envalentonasen aun despues del
disgusto que en ellos produjo la noticia de Vergara, y que los
pueblos de Camprodon, Moyá, Castelltersol y olros, fueran incen--
diados.


La Junta catalana habia pedido la destitucion del conde de Es-
paña, y desde Paris se envi6 una real órden firmada el 18 de oc-
tubre, en que se accedia á la peticion nombrando sucesor suyo á
Sagarra, y con este motivo se ciló á junta, que se reunió en la
casa parroquia! de Abi\ dond0 se baIlaba todo preparado, yaleja-
das las !ropas en que el gcncrB.l tenia confianza.
D\:'''IJlI(:~: de haber dadó cuenta del acuerdo en que se le manda·


ba dejar el mando y salir de la provincia, se le intimó que arluella
misma noche se pusiera en camino, como lo hizo á pesar de sus
protestas, bajo la custodia de don Narciso Ferrer; se le obligó á
cambiar su uniforme por un traje de paisano, y en la noche del
primero de noviembre en el camino r~al que va á dar en Jos tres
puentes de: río Segrc, yendo solo montarlo en la mula con el que
Ilevaha del diestro, aparecieron dos hombres que despues de mal-
tratarle, le atu0n codo con codo, ahorcándole, y con una gran pie-
dra al cuello lo arrojaron al Segre. Así terminó aquel hombre que
habia infundido tantas veces terror en Cataluña, y que en la suble·
vacion de lS~1, cuando los fanáticos apostólicos se sublevaron con·
tra Fernando, lIlotejándole por liberal, jugó un papel incalificable.
La traicion suele ser arma de dos filos que DO todos saben mane-
jar, y que suele recaer á menudo en perjuicio de los mismos trai-
dores.


m.


Durante el afio que wnimos reseñando parecia haberse conjura-




11lSTORJA DEL IUíINAlJO


d0 todo en perjuicio del carj¡::;!llo, y hasta en Valencía, donde la
actividad lÍA Ci1hrera se dejaba ¿eutÍr, parecía. ddJilltadü ei car]¡s-
mo, como si previera LiS futH3:'iWS desenlaces que fíe pieparaban,


El a óe cuero habia plleSlO Cabrera :sitio á Ví¡iuli3.3Jés, quü 11,11)0
de llwan t.ar di ¡íg ¡énÚO::i8 e()[¡ Arnau y ForcadeU á !¡:¡ h llt:l'liJ. tíe ~ a·
jc;;ciu, Van-It),jen se uirigiú de Tenw! hácm l\ldlltln, ,;011 'JI¡,Ido (le
iwoderal'st.: df; este ;\ml~O i:inamlo la ofensiva, peru tuvo que Cf)ti-
trawurchur á Se¡!.orbt~ elii de [;m~l'(), custodiando un COllVOy ti
prirwl~,ios de! sigúwüle im'E; ¡Jara UlJGtStl:!Cef LUt;um ,;:,ufnci;do en
esta operacwil hastaníe:3 pérdidas.


El cübeeilla Arnau futi batiJo en Utiel por UQH Mari.m Inal'l.e,
y despues de las acúi.}nes de Muniesa y Yesa, estipularon un CUH-
Y811io Vun-Halen y Cabrera, pura f2gulal'izar la guerr3, Intentó el
general Va[!~Ha¡en pone!' sitio á Segura, y Jcspues de gnwdCti pre-
;)arativlls, alK'l1aS li(~gó del(¡,ote de !~~ plaza rdrúecúio dando brios
ú Califera y ¡;U3 ;}eGlJaCt:s, que en sus productivas e'\GUfSlüueii hasta
¡a ¡Jr()'yincía dd Guadal¿jarR, !legaron á apuderarse del úh:rk, de
ilji~olí'{t dul FUlt~f~


Vu¡¡-lLllUl jm:H.:ntó su UHli¡sioIí, dejamlv CiH':Uq!,'Hlil ii Amor del
wando, mienl!'a.:i se presentaba Nogueras, y t~aiJl\:rQ. pasó á la
l~'lo!1cha para organizar aquellas fueí'zas. Desde Ulediauiis de mu)o
resistierou los nacionales de Montalvan el empuje de las facciones,
hasta el 10 de juoio, en qüe fueron sucorridos por Ayerhe En 23
,k jill!iO se CDCéíi'riÓ uel l1lundü en ;::SldS pro,íueia., tlun Leopuido
U'UOlLCJi, CUyO ¡H'¡il10l> ¡Ju¡dut1ü rué ,sOCOlT¿¡' á Luce¡¡a, duntÍtl 68
¡,ctu,u,a l;;Jc(~n\tdu t:t bI i¡!>idler AZPJl, y despu;'j • .10 un ODS¡j¡j(tUO


- " 1" ' '. '. '. ' ~.·',~.hn~¡Üle, ~j '1 i ri; J¡i¡~0 PUCllJ H.lL-tdCÍUCti' un ~l.l¡tVV) {~d Luceoa 1
J"r.~onitiji~l)do t~ Cb¡yh id. Ú\.:i p!iíi:': L~~1 prJtüOfO de ÜJ,lJ~¡U tdt~lJ~~ cJ LüS""
uJlo di.) Tdi~;:;, Skl'.'J )d kiJl;'¡lte !",(:Hl'I..1 J üvlllb: \L: LU.';dJa" y 1Ja-
;lfndú eOil hHl div¡;~IUllC3 ,:e ;~UiJii,OZ V HWjo::; á C~dH('.¡J ea 1 i de
(.gusto ~


En la provineia. (il~ (;ueLlca tué casI dest!ullio (Ji)¡- íüS eariistas el
:11 de agosto, y pOCíJ;J momentos des pues recibia Cabrera la noticia
del convenio de Ve¡'gal'ü. COl! ial il1útivo despues de reunir á los je-
fes y reyistar las tt'Opas en Morella, Cabrera escribió á don Carlos
que el ejército de Aragoll, Valencia y Murcia, se bailaba dispue.sto
á continuar la lucha.




DEL ULTIMO BOBliON DE ESPA~A,


Vi " , f I f '. • '" 1 l' r:¡ nmwrer,n rn .. n:·,·;;o!J o, !m:raranijO;~e vua JiB e:eerwnr:8, Ja )la
reemrdnzado á Quiro!xa eon el IIl&risea! de cnmno don FraneisCJ
l\'arVLií'Z, n¡¡o h3))i3 fh'{·ho la g'n::;lTil i'!J A n~ér¡ca. t~l'cre¡¡;,ndt) un


. I ~. •


3ntir.¡¡,o. pelrl el ¡;;ns!enimientn del culto y ¡~k,'o, i?quiviio!t~nte á la
jl • , •


mitad di; h l!iH~ 1'e hubiNa pag<>do (1"'< dirzrro \' primiria. Taw~"
rilen í'! !::(\bírl,~i0 t!. rraz'::a. ('n ;;:1) p?llri1o dn :¡r rdjj;:¡,y:;'/~ (:omo s¡oelü-
1'10 !1i:í n1OIipr"l1¡i~,[llo f" df~:id¡ó, apr:'\l'rb:ndo eJ interregno pni'l!i'-
mental'io, á enlmr rn la Viii. dr: !1l,)l'0i'i0l1 rünt'(l, la urensa v su,-


, "


nrirniendo, ('ntrfl otras medidas abU'~iva\:. la pablicacíon del (/U1'á~
qay (E),


Los p:wtido;;; se ügHaban aspjrando al triunfo en las d i 'rc1nnes,
v la c(\mision central del D:1rtido rr0/:rf1"isla íl1Jblieó UD nrO¡.!]'8ma
~ "'. ~, , ' ¿


en que rensnraha amii.rga1Jli~flt"l ei pro'C!lel' dr les llwdcmdo,"i, d!:-
- , , !-' I ¡ , ]iWil(} ef:ll'e'.0r que ünmp¡ .• Zill1an a romper ,p.q ,té' D2S \' r.nmp:onll-
ws que ligaba¡~ á al¡.::unos 11omlm:'.s ron la Íunes(a d¡üa~tm. que solo
aspimba al ~j0L~ic¡o rlf'i po'jef y P:1 a iahrar la veL tura ~k ics nUl~­
hIN;, va íJiJ.Ü (~"I{l~ se nrflstabfm á ;~ervir HlnUni'.'nes wJirlwo la SUfr-


,';. ~


lt~ de la nrdria h. 11 de sus c.;nberanos" C)~l vez de hn~C11' f'/J las h~vcs
, . "


y PD el rl¡~re('\¡o la emancipaeion cOlrL',Ha. Lr¡s rárn~Jos ma~, impor-
janlt'S dd ~nrl/l!1ii'sto i~ qw~ vamos f"tij';éndonc·s (F) !'t:vd¡dnn el (j¡-
vorüw \¡'ltJ~íl (:,,:)1f;p~mha ti jílz;;nr;;:;3 neeesario, ann flor ;¡I!tW!i"S
(1 "t(', ¡'I') '11'",\,11-' in .. ,,, ":1: 'l·l:,vj'lli:'flfn ;'f'\¡'ilj" íl('j't"¡l:\ I,jp '1 "¡:]" ",.-.j,. !l"!)'l:~ \. ~ ,' ___ .. ,_ ~ .. _ • ~.~." ... ," l 1· ., .. "'. , ........ '~I ~ _, ~ ~~ '~. t, (do' t" ........ ,_' ~
nm, hala;:a[~do en fj,'aSiOlF" á la i'lHi'h';duFlnru. H t:ervjrs\.i ;le :~u
ip('I'la i"ir" !'lllnO"ICi'>lP PI'l les 'I;,h(:i(\:~ V <rnz' ~1' 'lsi dI·' 'Yt':;',;n";¡l¡;; v I i • .E._ ,J( ~~ ",,' - •. _~" _ J! .11( .... ,,1 ).) ~ .. :1.._.>. (~-~ •• ' 1 ~ .... \ , .. ,!~"",~ .;
riquezas.


El )iwüc!'antis;'lO, audaz "¡e,llprr, l'eduta!J1w en sus tilas lo:; flie-
mellt()~, conservadof(~~\ y dehi·'pdil apaf{~cer (In la époea n t¡IW ros
rdenmo;; como !dl'ral. Iw,i1a!)íI ¡~ll 1()'i"LH~!~:l(ls) en ¡¡'Ir'; rh:re~i¡jades
UU\~ se rli"sperlal·(l:,', eo Jos U:a~,tos iDL,H';lSOi: ¡¡¡te ¡", t'!;'rnt \'t;ni,{ a
oeíh¡OiHl.r, en ia~ preteO':;¡o;je~ de Sl!tl aiiHüos D;U'il';\ll;;;, 1,1 kl.li:-;!ü-
efaf~ia, y cierta pade del clerCl, (:ü 10:'; deseos de Crbliüa un impo-
SI n!t1 q Wl rp;¡llzaf. Mié' D tra., el ejél'cit() ,',e iu.:ialu tr:lín brirn :,0, d('s-
eaizo y desnude, se llacian gastos i[Htt¡li~¡; y'lUpédluns: mier1!í'(!¡s ato
gunos de los que acaudillaban las ITHtsas hablar!, ü,l BIHnbre de ('s-
tas. aceptado un acta Ó pi\cto como la Conslitueiun dei a7, 4ue hacia




HISTORIA DEL RE!NADO


ilusorios los derechos y negaba por completo la soberanía del pue G
blo, el partido mcderado tenia que mostrarse invasor, rompienao
aquella misma acta, rasgando las páginas de la Constitucien, au-
mentando los sacrificios impuestos, haciéndose sospechoso por 8US
arbitrariedades y dilapidaciones, levantando una tiranía oligárquica
funesta y represiva para el pais; cuando debia crear, segun sus prQ-
mesas, el órden, asegurando con la paz la ventura de todos.


v.


Las elecciones fueron reñidas, y una ínmu)sa mayoría villo á dar
la victoria á los exaltados, sio quo por eso el gobierno abandonara
el puesto presentándose todos á las Cories exceptlJ el ministro de
Hacienda, á quien reemplazó interinamente don José Ferraz. ALrié-
ronse las Cortes en primero d~ setiembre, y CristiJU leyó un dis-
curso bastante difuso, en cuyo final habia el siguient0 párrafo:


«Señores senadores y diputados: la nacíon tiene fija en vosotros
las esperanzas. Yo tambien lo espero touo de vuestra sensatez y pa-
triotismo. Por lo que á mí toca nada he rehusado de cuanto he Cfél-
do que podría contribuir al bien de los españoles: á nada me re-
husaré en adelante. Mi gloria se cifra en que mi nombre vaya in-
separablemente unido á la felicidad de este pueblo heroico y gene-
roso.»


La importancia de la discusion de las actas fué mucho menor, y
quedó interrumpida c;\si ante los graves acontecimientos que en
el Norte llamaban la atencion de todos. En 14 de julio tuvo Maroto
noticia de haber llegado á Dilbao lord Joho-Hay, y el 27 de di-
cho mes tuvioron entrevista (G). Cuanuo Espartero avanzaba. y se
hallaba ya en Durango, Mí1roto y el que entonces ya era duque de
la Victoria se reunieron por primera vez cn la ermita de San Mo-
lin Abadiano, en presencia del brigad\ier Linaje y del coronel inglés
Guillermo Wylde. El ~3 de agosto, en las comunicaciones que ha-
bian mediado apenas se habia concretado !a cuestion, fijándose todos
en ia necesidad de poner término á la lucha, pero sin expresar de-
terminadas condiciones; por eso Espartcro, que se hallaba enton-
ces en posicion muy favorable, insistia en no a(imitir propurs-
ta alguna que no estuviese basada en el explícito reconocimiento
del gobierno constitucional, sin limitacion de ninguna especie, 'i en




cuanto á la cuestioil de fueros, solo se comprometia á recomendar-
los con interés á las Codeso


Espartero esl.aba iiut')i1í:dJ" P,hÚ deeídir ia cuestion, gastando
25 millones si eca 1l!\:ciso cn les 1):\' Ji miuares. ¡ ,


Separúronse los dos ,id'es siu f!2S0l"t\(' nada; y Ma.ro[o que hal1ia
e~crito aquella mañana [tIHUlGiando al Pretendiente b Ct}iÜerencia
que iba ú deeldit' de su sucrte, lranSlJl1lió entoIlces las últimas pro-
posiciones de Espartero PH hs tér.i llÍjJ¡S que expresa la ¡;.iguiente cü-
ílJunicacion:


«E. M. G. En la !10c!H; del dia di~ ayer se me preseutó un par-
¡aBlenteu'io del ejército euclilígo, ha0iÓndorne las proposiciones si-
guientes de palte del gobierno de Madrid:


»Ueconocimien to del señor don Carlos Isidro María de Bor bon,
como infante de España mi rey y señor.


»ReCOllOcimien to de 103 fueros provinciales en (oda ,'m extenslon.
»)Reconocimiento de todos 1,·:: q¡.-¡pleGs y condeC'Jra.cioncs en el


íjército, t;ejando a mi arbitrio el ascenso Ó prclllio de alguno que le
cJ)sidrY'¡' ::Cftcdor á ello,


)1,0 Jigo ti V. E, ildfd qlle p"oiéndoio e.u COi!OülUllenio de S. M.
52 me prevl;ugd lo que debo contestar, y como dl las pn'.·;('nt¡'s
circnnslaoeiaslH: hr propr:f'Sln patentizar mi comj1ortamicn1.0 ba~:­
ta en los asunt.os mas reservados, ruego ¡jO me p,;rmita dar al pú-
blico esta mi comunicacion. Advirtiendo á V. S. que en la tarde de
I!st(~ tlia lIle lw propuesto tener ULla conferencia particular con el
jef.: superior euernigo para pedirle mas aclaracio1l0s sobre el partí-


I D' 1 ' \' 'i ' - -, • 1 1 1 ~'. eu ar, lOS gLwrr (; ~ '.;:;. i.lUctus anos. Cuarte genera ú.e 1',1-
¿ueta, '!W dé agosto de i ji$9. Hafacl :'Íarúio.-Señoi' brigadier eGo
eargado de la secretaría u..:; Es!ado y del desfJacho d'21a Guerra.»)


VI.


Era con efecto :ti'ly [mporiante y nOÍi¡hle jo ¡¡ue por eni.i.H1t~eS su-
~~('d¡a y debia influir muc1w di bs J:::itirlU~ de la patria, declarando
para ~ienlpi'e vdlcidaL.: caUS:l dr; 10:-> usuqndures y preparanuo la
c:d·la (lL~ a'.jnella familia, que ¡¡¡greda y devastadora, ha hcchu ai
prog(t'so en España cruda guerra, emiJObI~dénuonos Y debi;¡tt'w-
J;\J1os.


V's parciales dc-l trono, ~;queHos que creeD necesario ei pilliC¡'=




3~6 HISTORiA DEL REINADO
pio de autoridad; pero que fundan la autorídad invocando el res-
peto á las personas en el supuesto de que la jerarquía contribuye
á mantener el órden, pudieron ver en contacto COD aquel rey, que la
institucion monárquica, sobre ser farsa y ficcion, pues á la sombra
del rey medran y gobiernan las camarillas, constituia el mas la-
mentable desórden y daba oeasion á injusticias y borrores, á la mas
inm.oral de las anarquías, al despotlsIllO brutal de la cler(qalla.


Así puede explicarse COlüO aqueíl¡;s gensralés y soldados, que
mostraban tal entusiasmo pur el rey dé.- ¡as selvas, cambiaron en
pocas horas y abandonaron á su suerte ;,1\ tlO de la que pr\.dallla-
ban los liberales, engallados tUldbiell y á,ididOfj el! exlc;¡;¡ú,


Por tal manera puede creerse muy bien SHlc:::ras ¡as manifcsla--
ciones de Maroio, que hizo entoncES gra[ld(~s servicios, dando prue-
bas de hallarse coa ahufégacÍun y patrIOtismo, hast.a el plinto de al'-
rostl'ar las iras desencurki1údilS de JOS fanáticos, I::Xponiendo::;u hí)[\-
ra á la venenosa hiel de ¡os cahunnjadOl'es.


Con acuerdu de una gran parte de los _jefes y oJicialcs de baLl-
llon, dispuso las cosas de modo tal, que ~alvado el honor de id
bandera, ahorrase muchas víctimas y,si; consit:-'uiese ilegar á la paz,
constante anhelo de todos,


Vil.


Don Carlos fomentaba entre sus parcÍilles las animosidades, confe-
renciando con los navarr\iS que se habían il1surn;cciooado conlra
Maroto, á quien llamaÍii.lil tmido/'; ~~cro caSi nadie le obedecía, y
cuando don Sebastian intentó c¡¡kcarse ai f¡entf~ de los guipuzcua-
nos, que defendían la ;inea de Audoain y Areta, pudo CODVt'DCerse
de las simpatías qUf la, faUJllja (k"peflnba en ci coraznll de los pro-
vincianos, Atento ú su t:~mb,ci()r: r;,'ni"í,¡ ¡;(- v('¡;¡ h) qw.' en torno
suyo pasaba, y eseudlaDa á !ü~; ;;:,Q.(r¡;lCU:, quu habü:u ¡do á reu-


o ., b l' 1 ., " ; D1rse con ca rera, el cual oaew, (H\SL~Sr',;i'~,(jO'; 8síUdZüS para OCUl-
t · . ~ - ,- - ! ,. ! r~" .. ):;)' ar á sus pUlclUles Jos suceSr;s j\or(,:, y ;}Cd~Hi!ü a :U:.lell i ) Y hai-
maseda represerJtando contra el fU! (H Norte) (11)_


Pero las gesti(lrH~" (le h.'J que U\1,l¡i;;'; d(~ .;idon In lucha, se




327
por temor á sus amigos, fuerl.cs ~a y dominantes en su campo. Por
esto so proyect6 asesinaTle en varja~ ocasiones.


Nos detenemos ro ddallíls D\í'luciosos, y lo repetimos, inserta-
mos muchos aocumenl.os, porqu:: el (;o!1w'nío ue Vérgara, obra de
todos y para todos de interés, ll1crece ser eitado como una gran
obra, digna de ser conocida en :;us varios incidentes.




SUMARIO.


l.


Vüml)s á dejar quo hable el protag¡J'1ísta de e80S preparativos,
, t' } . J '1 ' , ' l ' , VJC una en,.onCeS ue acusa,cror.c,s JajO ,onos punt'JS ue vIsta, tmes a


f ' '1 '" lH ' ,
.ÚQOS eouve!uf.l. ccsprestlglaf a ¡HMOlO, qUI) se expresv, aSl:
(~Ya se ha visto que ~)n la confercneül d:~ Ahadiano, á que tam-


hiC'Q asistieron el cornncI ing:(\,s Wlld\~ y el brigadier tinage, ha-
bi¡Vi qljí'dado rotas las Dcgoej:¡cjnnes por la cueslion foral \ y en esta


, , ¡ , , 'l . l' ..l' 1 Cll'01m·:tanCla me reSOlVI a reC1)C[';r a las arrn:!<i, para o cual ul as
, • .' t _., ¡ , 1 l' ..l OiUCI!("§ i;QnslgUlE'neS; Sf:l}{\laid¡c, iO!5 purJ!os que Hl. mm uC oeupar


, , ' 1 ;..., 1 'b' ct 1 H1'; tuerzas que aun contm!lMan o~;eCli"cte[¡(¡Ome, y escn wn.o a
mismo tiempo á don Carlos la carta que obra en el núrnert' 3!) del
H!)l>ndlCe.
,,'~I) era mi ánimo continu~r al servicio de] príncipe¡ ppro sí el de


ft',.mír y con¡:iliar todas las fuerzas que lo habiun sostenido para que
sig;m.'seo su defensa. Yo hubieru dejado gustosísim~ el mando, y




Ite ll\dHera S\~ ¡ 'n(!\') ron' e pede haC(irie; prro riCle Curlüs poco cuer ~
! . , " 1 ,,' 1 'j' . LO, Y COIH(t ;~]f:r~r;,(; ~;·;.n' fu>r~:.)",; ~l:~)~ gf:f~!}tO C~·l .~n CfLICa OCaSl0n
u~~a fH5reba :¡y ~,':c:n~ !-:~~ {. '~, ,-'. d \~ f~'" nao {} de exasj".!e=
rarrn8 ~y~a~' y ,u;tr;~l~'n ~{::/, n'-~J¡~ ':i' f t~~ps nnnst:jero., y por


-." "1 ~,~nfc ~~ur·e5("~~ (r.>.' dehic
~;. Hn 1;1' Pi vez !Vl', 10 f:0!1tralÍn,


¡' n \';,i ;1;
" ¡ I ti) P;


'1 ! " , , ' , ' • f • ti n ta~ fner~r!¡~rs gaq·v ~.~1":-_ v~~\ prLr~U~ rnpn qi)C t.a; cordes!ael0~?-
1:)' fa :'jgf!,r~ no c~_~~iahun t~~~~,: !:}3 agent::-:::. del C1Ji\rtcJ rea! r~arg
su b ;(~ \o'H. ¡' 1o~~ q(:r~': ':;~ q '.? :'" :.n '~l >;'."')~'1 y:? }, ;n 5 h8.<:Íend J '< vp~cd~! r· Ú 1..'[";,
1(03 .inft\'l i~n "\,;
JJPS ia !)g¡~aCi(f1 ;;
aprii'to,


ci'abao rO(' i:lí 0\:


¡:~ "~$'
. ,~ .


damnr¡ de-


») T,il ~,¡¡u'don ir', !'T\-; ; n \i:i::H; :~'Xl~!a ;n,; .!t uc;nn ch-
e:,::;;, ' '·ont¡~,. "'--' rn.a(ld/~ ~~~ 1:'~. '''f q'lÜ te :~:n.: .. ~t~ . ;">~lrjOn pa,·'c..
:ll!"\ {.,"l~' "1 1 'JI ~r¡ J) rJ ")1!) ~; O"tl~ ¡l-. ,', }i~ {.. f!E.f~.í ?".t:1,S d p, \'['''1 P. 1.J~ f!'.& },~.; [, ...... ',)¡,L~¡~v:'~",'Ic-~D l.,,_~i'l!\_,a =' __ q._ ~v..V\I¡";",l."""J(,,::
C~)!! 1) encajq~1,~.\d:~~' !'~nti'e {)n.·~t;:·~ y Ve. ',~z(!. ~,á : "-f /)ha; - ",'2 ('u!]tt~~"t6 (l.
Tor'p (lIJe ni, i¡t'¡;¡i:"j l'1' ÓrJ,,·~ o. ;' el ¡~,,¡ !.1llsü en (He


í'fl"fi"'r;1 ~ O:' f'i (-¡.' \ ..• ".-- .' .~,
, '


~z. P:"i ~r-·




h!~hr"-G!' podid,:) ~~,st·~·j{'r,,;e {:C~: \r:_1H:3~~t tI<_ : ::-: ¡li{:f¡;a~~ ':(: !HS
'-"l:"¡!I":'¡ V".P('\~!'!j'.(';-:LJ ~)n¡'I:r'':;{:';-~ ~,;~L,lt .. c" {;. {'(:l.'. ~¡(.,' (-, i.', .•. ·:,,-·'.:~ '.'~; (,',,;~','. ~::i,) 1,'0.-~_!'~",J." !)} /, ~~, .. /)r\._1 !!" ',-a..' . _ . < w "


l i ¡.; ~ 0' j (~ d:- t ;~: ~
L,·,·;(L·,·,


n.


ttí¡¡'l'l"; ¡~urr(·¡'I~" '~;'l '('nBl'n¡(. con ln~ fw'rzfls (íH(,' 1'!"f"¡"S{' r¡,·¡'e~~ri;i;, 1. ! ~) , ~, , !J .' ,- -~. ~ ,,'. '.. .\. t _ _ '.' -" _' . .. _ ~ .. ,._ ',' .... ! I '",i ~ • .' , .\. .- -'. • ~ ,>
!l .. na GW\ me acofl\('aüa~en. v qua se lile distinguir!:', at le!l1th con ¡l!:
-;, - J';. 'j


títUlo de Cast¡:¡a. Era ya tarde para r~hs v(Ti'dleS marJ!Í:':,t¡i/:Ír¡-
nes, y antes de someterme á la menor grlJcia hubiera ~rderido jn
muerte,


))tos b~Ülllm:,~~s vizealD.n:~: huUerau ol:ed/:ciriú 1;). menor de líllS m·
dicael(HW;';, !djrqtlí' lorir¡;,: 'l'1[,.Jaü 0(:1); ',!'~':r H!le ni) se li~' ;':.-;"'!:!:u-
raba la Cf,n¡;¡;n'3r:hn de los fUi;f'ls. ¡nl~.!\::; ::;e'J~rd¡ Uí, Tor .. Cf"r
),j" "¡"'ll l-i"~"ij v trv,' [¡'l'!(l '\rp:, ",",' rjll', d,í!("; •• I'llj,,, rl'~.1r,1 ('(I[¡(1'\¡",;" .q, .~" tJ:l 1., ..... -1'.:) ~'I -~" -.". v .,~.n .. _l. ,,1 t .~u.-\, ,'.. ~,J ~ t .'1. c.!. l-.i"
eh:l:i últ'J'zas ni eOt!rpn¡ü, y tomo ~:¡I:rnpr? ie habia \0 mirac!o con


•• , ~1:~" ~" ~ t"
apCI'C\fJ, 1:: qHl~!lt';) m lI"!'P ('{'JilY él,' [SI':; Cü¡¡',flcnc;; ~; P W. resc:!u-


ciou(',~': qtl(~ t·)V·il'1'(H"¡ jn:~';~r
::,: ES rOI' I 'iL',lOpei': ?J r,¡",c;r!j: di! i;l : el!:;?, !nr' )'(\j/ugnalJan y la~ des-
eclH~; pf~r;n ,O:j tiernás jcf~_~; pte~~~nh',~ á [;D iectu.~~1~ fü>i'on du part~-­
,~er (eH nna junta a que COllClil'lóCl\i!,), (h, (¡n,) ~e Dumbrasr' una co-


• ; . _ _ í' , ~ • ~ , !i~lS~~JH l:e su HnS~)10 se;',o paru qUí~ J'!je~a.~ ~~. ,JHH~'lHa} con ~~lspcrtetfj
y ,wmhf lodos los extremos. tos jt;'t:s llC ¡hS \iivis\rmes dr: Vizca-
va v GuipÚZ;;;'i me h;)J)i~n autorizadn nara tr'i'PJUJar la guerra,
eOOb consta en los ()r,cumentos "Ú¡, ero B6 y :n, sobre los que lla-
mo ¡HOY part\(~Ij¡Í:\ríl1e!1t~ jil rdenciotl; porque ellos mas que Dada




331


(Pi{; T<:,:n.:;f¡¡l~ ;:L ;' ':~ ¡ ~", c. ~',)::; J';.;"¡ ".>~"
»)t.a ~-~·,rr·' ~j(}J:Z': ¡i,', ,n~ '. !¡::';··::l¡i·~;·.:n (L f,t~n~f~ d,~ !a CÜ:.'!; ¡dH~


~ iq \-'~{ineifJaJ \iH<: .. ',.':' ~,~-:.: (;':Uid!.' ,,'U ; ~:~~¡;\~::::' tt Hd(,.~.d)'r ~ep&ra{SÜ
fle ('lln, ,,; i'~iít ia (;O'L.,,'r'¡h·.~\~; tle ¡;:, icH,;'.


MiH ;i;;ii j, flwl¡;,iV;;. ;,j <, •. í t<., ;'¡l::udr¡Í1f¡', camhiú tambip.D ¡le pilfP'
Ci'¡' ('i) leos üi¡i¡nus l(!(\Wcnt'iS. !:]B qn,~ S~\ sospecbase otro W(;tl'vo qlJl~
1:18 I)jeri.l1.s del obíspo de LC!.íiJ y cid tno.l'4ués de Valde-espúw: pues
:,u'mIo uariellte ¡: ílltirn;1mente relacionado con Iturriaga, pudo ba··
>'l'k !J::ehc í!¡'s:stir ~l! r111 ¡w~r empeño. In Irodújose la desnniun
,'~, unH";·'.', !'V¡;;;U, (';,¡~.; il+'s v ofi/:iaks. que casi tndr;s varia-


I ti.)


";n ~!'.,f :ii~~t)!;!,:L,,; q' ~ :~. ,-J !·'·d{<l:'~"; ~i ~""·n~:í'hr~. "-/ ~perü[1 c¡!~¡;:,:a


fa~l 11.~L:t'~ C; :1';: .. t;\j '~:d\ H:,~il .. i~~JlUP .. i: \~~:ir~,e t:iJn S!jS cfHrq)afii5rOs,
.' n {:3tH ;~rU~l~).~d¡ ~~L_'i¿1-,j.u L~:~ ir~;VLs [hj ":a .. fl~íOi1 ~~na saiiria desd(~
San ,;,dJa~t.i¡b ':(l;¡·r·.' ,;liH:;¡ ;h~ Aí,dfl,\ll;, y ~;jt'ndo vígll(osallleule


. '¡' ',' '¡J'" , ,'.:('¡ '.,' .• , .• ,.... ;. ·.·.I~: '!:la~'t' a lo" ..' 1'1/' ti' 1_'1 (j'S -.CT, '1') ,"," rech3Z(H .. {l.~~ ~!c: "'ti! t{~; Od ;'r¿ . A"~ ~ ';.; '-- ~ :"l { ~ t B._,
cri¡íeo~; lllí,ill:1j>:!h ¡j¡': ¡ (1 (~)¡í :;" t~:i!p.hn¡c,iaa pelear lo que ¡¡'s f)S-
timulaba á Ci)!¡i,"


))0'1 pl'sar Ue b CünfUl'ii;,d,¡d qUe Ldo:; lo:, cuerpos que weaCOnl-
~ - 1 ~" . ' _.., ¡ ~ r ~~ < pañ:d);¡!j . Jaman p'('~[a!¡f)!, vilivenw, lí1H'll(S (it~ lOS ]t11PS y ()j¡(:Ia~


lcru;"i ~ t': ~ ;ti'F~U:Jtlq Ú, fi,' ¿¡ '·'<';"'1 f !:.' ;~"> :id_~ ... :j1sÍi.dlcia eOiJ. djrct',t>nn á
'f010~H,


))En lo~ ¡Hit,linones alav¡~¡.:rs y naVal'r¡)~ quP f"s!aoan co,' di,;; Car-




lf¡~, se eireuló ht \'OZ 1pL~ i.í:C 'l!n~)¡(: : ::··~1;,~n á !.{~" ;;o¡¡as libej'ak~~
COI! sola la d¡vi~;¡!m ciísleh¡nu, :~,Lrifk('¡i(h; ~;, in' ·¡¡S. fiue ha-
b:un Sill0 aeud-:ljibdas IH l" (',,:;uli'; ji, d '
VUSU supOSjl'jOD~ Pi¡ j,.:~; n~OL ~'nh)2'¡ ': p ~¡:~
¡runion de t()(;O d :'jér,;it:¡ ~',ar;\ la ,~(·kj¡Plt '.~ e';


~,'j,' .. j.,·(·,~i',r l,(I~~ ~ .. i)',',.;~." .,' :"!~! ¡l~,' \¡"~;">:I:'j," {il)·lf~f.- •.. ·. ',,;; f"l;-'-" ,t.; I'i'~rl'¡'t ij~i .. ) ¡\'.i'~ ~ ~ .::" ~_'~_ .1' Lu "'~,, ~ .. ;1." í~t" \"".l ... ,,-\~C'..t,~j .... , ~\', "'.,,¡,, ~'l ,\.. .• '(.'I~U .. t(..,U
cts, t:on la r:Ui'¡ ,.:> h:u-i( ~I:-~' 'Dt~ .~.!;) j¡nc ~:e lL\",-, ul~h.t!s cl(: la frnü ....
te}';.;. se ~jub·icó :\ .:~t car~.(~. q,
rey eh, los f: ;;!H>'.::t.:S,Jú'¡:;' ,ir: ti
. "1' " "'.' . , . tar, Ha~{a qU(~ d(ig~.f'5L Il ~ ~; t~lí~J n01V!;; n~; :~c :~d,\ L I.)l'?¡,:¡ [¡eso;
¡ ., 1 i ' , '1 \" t "


"" S,('[VIGW (i.'! ;,rmclj'(\ FLla que cun h 0'; Vü,V~;~i¡: ü en ,al' Hi ¡~d-
J,üña; ~ red} ~:J~~~:. Lt'¡.cS, ~G;~;q~l";!U ü>d·";Uvd' ías tr,)pa~:~ rC)il.to, ~.~i otro
~adu del j·P~,i·.~lH_·;';.


)) Fi, íúhctt,t


':; eS¡j(~t!)


~;r: tos !nj.I\~·l'~~~.')


I i.' el d¡SSU,~LU lr.{;.~ ü.,:"] ¡ ~p ''-i,''!<l t\"' .:~ \..';:¡¡::~.(~íd _~~¡¡)J~!) f'¡HS l'f:~I!i,l;~;--co>
• ~ o f 1" ~ - 1 "


; nl~') 5111 eül.i)¡l1'¡',j ias miE n"s para q U r: en illjJlleran !,I q UO Hil; ¡tUl
'.1 • ' ~'1,' " , J ". " . ¡ k 'J,jdluO por meGlI) (,el u:'lgbUIí'í' Ui¡ll , o-e ,<urtmc:t, qUH'd (¡;'se<'


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; ¡ ,. fiÓ ¡:-.§ te (Jn C(-ll~~Y(~ ;~n q ~ :i 1 n ','. {; r ? ¡ n (', ~,( ,'~ H\..~HC ¡ ~~ f !.r'~,'· ¡ ¡ r.l fh ~ U o TI ~l-
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., :.. o. . <', , 1


i;1(L :¡¡CI,¿¡ . l l,a; c< 1¡,·';V~1ilecer la ;:),!)!esw!J hJüC~Hl t<1nsaua pUl' as
palabras de at¡ue! b01Hbl'o, rdLible(~er ú1 (¡¡diju, vulvtI:udu Ú poner
en marcha sus fuerzas y en precipitada fuga á Hurriaga. la nueva




'{ e:¡¡~':~ ,;", :~L¡; ¡ < I'i t , a.'.det., Üli¡!i::'Or1Hüte del 1." ,-ir, Go~­
dÚl,C1~(t. dHt: fué (·oi~·)i~i~.:nhdd á !:-~ Jiu i ':1. ~!e JiDdvain U(ira hac('r eu-
,! i .


, -. " ' "~ •. ! '1 ". i ~'\nt1; .. r á !(].S iUt'!'Z:;S qu~ Hla ~)(lrrla f.l 'ver(la(!~lro onJeífi (jue Ine J:-t-
. , • '1 ,. -" , J -,' ,. '¡


Ulí':;, ;~H~P.~:\4). y P)~"f1 c(;nU~~Jia,l' .as ~';i,";p~¡~ICjOnt~~ nf-l LH'lgaoiPf ~,nr ...


l¡l;}I:tu St; !;q~~,;J i(:. irup~l :~ !;! l,! • ."~lH ~!~ir:,§ eO'''\t:.~}(rb·~ El Ct)J)Vffl!:,; ~'~n
Yrn::~ ¡;; n ,~. ~¡. i.rd¡:':1 ~L :~~!~~_'1!'(¡ un:i, :_~uLdl:'\·().("i())~ ~ po¡"qtu-; :.ii(':'~o


;;r¡r¡,,fit'l'le..; e'j"j su l;r;neza y k¡.rr;u' fáci!lJiente Clillie¡wrlüs. El nw,-
l'j~:c.nl :je (;~H! ;-4o:';jizab~~¡, qU.f~ ·-·f; U[~lÓ Ú FernRrd~,z ;·n )O~ n)a~ f'~'í-
~ . ~ " !~:uf;~'r: n:~as éllr{~,z a ~~'1S


.ii_~f~:~ t): ~ J,.! "_!!d enn~¡d(~raci:H) dt:'i g-i¡L1¡'~'rrii~ de ~F! rrina~ habi(:~ iDa""
r;i(e~~t>~do :"!J¡lC;1'iurn18i;te SU c\~L~fl.)¡:'{;l~!.i¡id G~1:i :-rd.t.'; !:~ -,Jln~~:,júH(,S eH ros
er¡tico~: SUC(',sus de ;I:lgueti:l j y ta justUícó con el último paso que he-
mos refu'ido.»




Cf\PtTULO XL.


SUMARiO.


I.


Dejemos la palabra al mismo Maroto que rela!a detal!ailarnpnte lo
acr)lltecido en la revista que pasó don Carlos á sus tropas í'ii Elg¡,da.


La situacloa del carlismu se pinta i~Ll las giSll¡eIl1í:s líneas ~leTfee­
tamente:


«Ueg/; don Carlns á prescncia de los lalall',(ws ea-t\'lla}lO§ y ¡!ui-
nuzcoanos. compañ¡;~s di~ cad des y~r¡J'gdlt':i~:, y los l\sl~l1adr¡;:G:'
1.0 de CastiJ!a V .i:dp.Nilva!'m. :)ur~ OC!! :J:1D á de:'ri'/u é ¡xl):i'')'·.


'" . t


da la cuesta que desde ElgnHa ¡¡aja á Eli'{'t¡Ü; lOi; di'mils hal'¡!:Ol';'s
naval'l'os, Guías y el 7." est,i(}Tí¡; sl¡bre un eostal1'l de El;:ueta á ¡as
órdenes del brigadiet' dCl"1 José Mar!i[wz, hoy jefe políticu de la Ci¡-
ruña, cuyo señor se yÍ(j en los foayort'§ 1~(Jmpflilll¡sns flor la drr-·
veseE'Dcil) !jU" PI} los j"ff'S :;nhalt ,'n!:s habiar! producidd lns ilg10ntes
ml'ne¡{)na:i,;~; ¡kr. l t'mp!{'ando í'lj,:;,z'''f'';r¡l Sil g-rar,de eníH!.d¡i. P¡¡·ó
. . I! l' .. " el ~oj tJe qUI~ afnaga,1ü tao (e te 'ea., t,,;¡ ,,"-)rV,lr¡( ~I ¡(~S ~.);~j{~{ín~ á pl3"


sai' d'. tan::;.~ ¡naqll¡¡¡aC!qí)i'~; llis rnuyoí'Cs simr,atfa~ y el mas df('i-
'~i(L Ié'nju~iiisfj,O en ¡¡,! L!\!!\L


)H¡¡blau twcho estudia!' al príncipe sus co:!sejeros mla arenga,
reducida únic¡:üüeute á decir á la. tropa que si lo rt:C(illOeian por 80-




, >" 1 . 1 ~ . ¡ . " " 1 I bi'¡ ::li]lI, qU'J S¡ !O ¡Íf'leJJf¡t'¡HlJ1 C,HtL )ja~!a ('n .onclii ln wliJnul IW(; 10,
y que si dr:!a¡derúm ti a(quila otra persona que á la suya, Los dos


, " ]' • ' • 1" , ~!rl!ll¡'¡'{"; p,qa,I·,Df:S ('H':'1 I[;1,.:15 V¡ctO¡'PéHOIl al pnnClpe, J eStü qúe
[ti p'llcCer Di! debía fl~¡¡er jijt}itH'(hilCia alguDa, porque nada mas nu-
tu!'nl qUí: v¡C¡Uri~M á i:uicn come, rnnarca obedecían, me puso en
.' • 1 o ") (' • i h'


una s¡!ni!í';\i'i "1 MOH:la, I~!W¡ 1;1.,(:(1,' pn'SUUHíse SI (¡nn ,ariOS llUJJ!Cnt
. J ' "1 'l d te: I /(!() i;[: (¡¡,(HIO" lIi¡;¡;,('¡¡1íJo~ la r,'Si!lUC1¡)!1 ~,(' ¡O[i,nl a)' que se pro~
¡c'\(~ (;1):, .J"í1 lUÍ, ,~i riu! no S,d,jR ¡)lUl (; iJ¡Ht~Cer de Ja~ dccaás fuer~


" 1 ' o, lO ¡ d 1 zas, (~í);lI ]0 (r,:¡¡t¡;:i1¡\l; (í!l Ul Jft!'! cnllc0 ¡¡wee, i,[qW¡HtO e as COffi-
i'fíí:l~'; de t<i.\í t~(\!itn:; [¡¡gUII¡E V¡)C;~~ d,~ i Vn({ el general Naroto! que


V;¡],~i:: Pi, ra :'{'pri:p:¡' ¡¡JI' ¡ntf'¡li:ioue~ llflbt¡:,:¡~ '1ue en mi contra iban
á í(·rliiZéU'E.D., :v ¡'ji cuya ej"íl¡cioü h\ib¡,~ru ¡!Jdud¡¡blementt~ corrido
ah\lDdar:te Fan;::;re; y ni dí/n Carlos ni sus consejeros Se babrian
qlli?:~ s¡~\vactü, l.ürqup huhírra ,~ido horrible r! desbordado furor de
1 ., 1 f' 't' 1 "a~ ¡nasas, m¡fllll:-:.amiS ror ¡;(¡C(}[¡OS r f(\"Cruml!':n liS, R mas ce que
flan nilu:1:ns lo,' ,;i:mpj'(l!l:~'¡ídu;.; 'n tni Cíil!Sí\ h q¡¡¡ene~; interesaba


.• f '" .,. .., I d I a !a,~ ,u··tzas nr. unnne íiB.í¡1il(1 t~()!Hl0 ¡fl:~ voe:.·s~ prt1gtuitan)(I es,. que
• o , , 1'" > r l' '1 1 ¡ I I '
n r¡!llí~fo S"P'IO.[), y a eJHfHl(!~!, ri'.' ,,!l ;, f'nte, OlCIl'lH,O,es po; u !¡¡UI) ,


• ." t'" o t 1 P f' qne ¡:Ol)(i(: e! '::!,ítl);l. él naO!·" nl~" íll: ViC 1,1'«; m. ,',n L::;,e mstantt' en~
, ¡ I ; 1 ,.,.., t t'


'!S,r:HOD ,a~} í':"paUi'lS ,os !2.U~ir:ilas (\1'1 prWClpC pam f)Jn¡)e:;; Irmf' por
la !lSpct1tlíl, cuando confiado y ~¡n r,'('pbrrfip' di" tan villano compor-
!~rn¡;'nl(), 1/'::; rll:¡;i('~'a ~;íd() fhcj; ;1~,~ina"[Jl? tan cobarOf;lOente, pero
no p~tSÓ tal ;\cri(!i: df-t U~: a ';1nj-~(:) Flf',ipndoi;¡p r1(. J(~c(jf)n par«l con-
.
iq ¡','!l' :.;r\'f~l.);d¡· :iij':'~'¡C¡ 'I'~' '>"')j''';!'' ~'T)r"I'f'li':l ,+'''¡~{ d'l'sf<>I1Cl'a


_ .". : _ _ _ _ ' ,.' ". , . '_.' f' ¡ ;. I _ {, j ~'" 1 f.... (_ \.. _ \ , "'" ,'-~ ;


!in la (''o tira !iO!' ni\uI' ll': l< W' :ofli(inr v crd)(:rdf de (Juienes no
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.; ""," I ¡. , ~:' ~\~.rr\~Jtn (;. ~l(n'v::c~rj~-: de ~:. !U<', ~'i!n;~:;t02 rp:;~Lf::~uo~ prpvela yo
d: 19 n·v¡¡;[Z> ¡JI' Ejgu'-'~~) ./1'0 r:·d"k r(:;ueltn á Il,'¡ri:' matando,


d.n:-; l;¡d;lilo:'!:~¡ c-isHlíl::ns, U'~dld(ldp~~ ¡;(Ir dün .ksé FlI!gosio y
1 \.t' '" 1" ' '1 . ~ el (li'n .na:Jlll'l. ¡¡¡S'TI'\. ;CVt'OI1 ("fí'I;DSfi:'(:¡O,: en .,:] pn:SPDcm l.f: (Fin
" 1 1 " - !' . '1 1Air!(~S, p~)r¡'} a ,!e~~Hr r)~~0 ~~f.npf ~-:,rdp ;o~: gtnpUZCna110S~ reC!t1lo su
últÍm i \ r1.¡;;(r·;;\lño, Ef..!uv,; ",'dUcr.dn .ia a~o,'nga po" ];ugo tiempo sin
tj'!" nadi:' ¡., r"Sp(lD,]ii)sr ni una 'fila, ¡:alnbra, ~ pesar QP sus insffln-
',1;; .' r"pr:if~t:s: lItios mios. pwda me decís? ¿no me !Iflbel:~ enten-
did(,? y (:; sii':nr;j0 1';:,¡dini'1b[1, fWsl¡, qUf~ dije ti. don Carlos que tal


el: 1)" '. kt'r!élJl corn¡;rp"¡¡ido, en eu]'\} iotelige¡: jn prr,vllJO al bri-
~adie;' [¡p'be que lo eXplír(lSf' en yaseue¡we, y flunque así Ir} !¡izo.




336 rHSTOIUA DEL REI)lADO


.1 • f •• <. f • iOnCí~:- 13e refH'G pfE'elp:i¡1(líHl!eIlI~j :''íl que,'{'l' l'ft's"ldurse a nwgnn
u1ro ctH~r¡;o. 'Ldes (Xi;, !z\'ll(\'!i" f:; 1"'n L,::; i¡l¡pufln¡:!c's hrdJOs di~ la


thr~;'l á todas h~s ·I·n¡,>,int,tn\~¡ou~.·\ di.\ ~,{)~: f~t'l"t"í~J"I'¡r~\" Y-¡(l¡,.:,n!,~·t'~; dfl~;;;(, o' l(, _ ..i- " ~ ',. ~ t ,"' ~ o.'". --'" \. . '- ,_ • ~
tíO coosideraba dl,jií.j;t'1;()!lti' j,,~; :,!i,~ 2;,~¡;:1~. y ¡Wf>llr¡d{j'; con::HjO,:í do
tins vf.tdadf<ff)3 } ! [:8 ~~,:.y\; i ~;c j ;~ L,' ~ ti ~.'¡-, d<;,d 1 q q e ; ¡urCC{4I n
i·'·~ n'rt)~~r{f. l'_C""(~';-'"('l'> ~.' .. ~-. ~'í' '~f~- ,~" j,> ,<", ',-,,' ."'/'"'~.' '<"<1· t ~.l,d uh~~" .. ~ a \1l·.~r~,n_."(t. ·,~:_·t .' '-',"' !~'dl_" Cu t,' .. -J En .. d~..r\,(~,,;~.~,
):;11{l~~10§ cual ~ti;:í que ~e~~jr~ , !\!::,ür ~:'J] ~j ~ ljhq¡(~ cütJj:>·,b)" ~f htdlan


C(Hl bJr~d. d:t~:=',i1jff:d ,',n ~~',:-> ·:J;~~~>1:;1;;.',,~ J¡~-UJú,¡ f7-,f; hg ~}j~:::. (;"ti<C !üs !ilis·--o


i¡jjp~df cnrrhariando sus ~n¡~¡da.: (~rdci1e,; IC!i: n~rUl,r~~, ;'~ff!UÚ'¡(~ á la
, 'j.:1';'" (1", Df,c{';;!"~r"" " 'pi" 'i";:) :1"", "e"""'" !'.' ,'¡"(':Irír.,, (,', ,in-, ~~L\.;"q:..~ ~.~_, ,~~_'" t"'a~ (\,'; ~r_~ .. t: ~~;\_;CC '_,I~;~"C ~i-,~,_:"~. _ ,
:-¡ig.::a(;~ :fl e.; ~!n¡: t~Hd:;_ :>'_~;;g;';._l :~i
!·,Y:.h(~ :":h R'J ~Jreh;: ?:f~{;,~:;¡ .¡¡¡:.:uto~-. i ;¡'
')j',,,,,,. i, {l( lIP,'. t'[ 'tli';" :'''''\'' f,j~, ,,".',1 ~ i(i14h (~ .... i tiu.' , '~\.'r,\'? ~,l!"_.l.:'· _


,~ . ': ;. t ' , ,


HC's;;St,eneueías glif; ;i',\ le h:',,:¡ V¡~:¡. l'!'~ i,; d V!(:I'; dr: ;i,\ ;n~J~d¡¡':l¡
prtf(!. COd ~.jUS I1H!S l~f}.i(l~ d :~';'(~~.,:('; 5.,? ¡,() el:(did:¡d!l:~ gd{JrfjHb{1.r~ ~\ (t


1, , • ¡' , ',' ) , '
hi real pff~!cn(jlelhe ,le la ',',\jI';" ~¡,:!.;:, :::,01) ({t,P::' :i,n kC{,UI'ídt~~,
ÍlUDierc, [íUf~rido ver en mi r10.,~iek::! al (¡nr "!'!, ,nas odi' ti!'" ius1i ~
~ , , : ,;


cia, me apellid;:t trclillor, A iq (;fi[!r:\, ¡j,l ja'~;!I.uet1!n e!\ qt\f~ ;'.le hf;-
l!a~),I, t!sí cOtJ,'(j al ínuj;¡e;ltr. y i,~í'(ili::!i, ncli¡.::ro (lU,' ¡n'lt:;:ftí':,d)[! !'!i


de !ti. ti opa y los puehlu!;, que CIJmpi't,nctü"o rnuy bien mi f.ituudon
y la suyu.




337


". lit h l':,.n.' il!anuiüiH'¡n-,
t:. in~ í"i¡j';j)),;:lrl::s ("íF'!n;eYOS ~ ,., .,' •• ',.~ '.~ _-& • .. - ~. • {~ o. ~


{.j;p u~a.b~~ d í :1'1 ':~: ,.'<. t)¡'í\'~{~~H;'O E~t~ :"! ~n á t;iD lor[.\:3 il.dfigas~ y
• < ,; - .. ~,';:~L<!f.\;':~,~;'¡:f ~_:.O; ('1 ;.-,:" ";(; .. <\:;~'t ni: /-·,~,t ~1<c(~iO y fr, COi}J.T(~ He su ser,""


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io en c,uep la
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lk ks (";td:úlWb cuüL'Jo" que me c('rc~'\ktn par'u no ser víelima de
L;, ~k:-,('.kHi7,n' de !ui:-; H¡"nlÍ;.;:os, lo>; udendia y ellstodi~ba lallllelltr~
di! ('.:¡; r e.\ r,);;f;ó'j:; de l;:t, tri!¡í;.t:\ cil::;Li,uci';f¡a!cs.


) :':,,' " !'l~ , (':;l';'i':(",n"~"';:':i:l"',"': ,('t, ;"'c'i"""'!n 'IW sl1i.;ci"\ban ot);;;-
_ q, .:,.( ..• '}""_h_;~'~_,, ~).,j'.' ::.J~~, ... ~j\ ..... > j ~ ~.).,,-!~(,~l.~ .. l ~ I ~. "'. ti,., 1..


'1-" "". "1-:: '''''''1' . r f'" r levo y ; 'L' . d ... ,; .L ' I e r H l· V J .. ,] d , v
l;,;ü:1¡;n1¡}h¡[', c'f'¡ 11r.: ::i'.' ,vr~:'~\i¡¡fl, ¡.:Ó::hi (,1'<i, PU(~S, posIble
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ria en süstenr:j' mis disposici,m':J. Mú~ ,L::\lie'> y :¡:1 c~: ;aj;··


\~raf;.;,!nj!r; U~ ,;,F \' íé "OH :i f,.' t i\' ")¡; ~ d ; :.; (~:-¡YJ
:\~r¡a¡Uef.V~ hl ;}!'H¡(;;P;~ 1 ·s \¡~¡.i:-,e¡:,<: ?:~ ;,'


ha[)ja ün.t.e~ rH\j:-,:~uta(~(j }L;(;j t!~-U~(~ríf;C í:r-:,~~'L! .. ·!·; 'j:~\-~Y~ '-'; l: ~."S ~L ,j-~,~'.S
tratan :jn des p ucs de St'fU;HJ os ,1 ¡) tan k', 1 (1'; " (;; j'¡ ¡' {tll tu,) "!~; \' ¡',-


, ] . JI" ' " ,., , " " , ra a a presenCia ¡ I~, e'¡8n;¡¡J; IV!'O tiO :e a1reVlO ¡t, p.\:;¡¡r t1"1 r1e lJe
J ' 1 t' '" "1' 1 ji' ~' 1 a cuesta que SUDe laSi Oiella pl);¡laC\O~I, v u1ti>raCO [L,l. uc; aca,n-
ra.!Diento d{~ las I.rl)pa~ {1ílt~ ¡(le éiCI)U!paflab;¡n, retrocdi¡', á Verg'll'3.,


¡') , I i '_! l '~t 1 -: ? }) I:;¡JUS'~ C~l a'rW!i~ Hl'SI1ta. W.nle que F,;>; ;n ,j1!'Jr,[';, y eSC!.:ltl\ro-
,le, de l\avana llMíC¡li~~';¡ á ,m prov:oc:ii\. ll,:¡quu ;utenla;i:¡ (¡ne
cad:! unf1 lL~ por sí con 'Ui,: i~¡n:¡ !V¡i;:.l"'~ ~i ,j{ll~F)lid:l!Jti1S gell i j';lk::; á
la ea.b:'za se ¡)f'OllUllela:)':,} i;,l i,:) me])l' !es e¡,nvirü('s:?, p!:';\ '''le
nunca pudieran decir e/la fundiJ.!íj.~l1to illle yo les lliihia C'Yjll:JlV¡\:C"-
tido ó engaiíadü,




'"L'ddcs q1t(' C[Jn¡i>t~<! ;,
í";p~fat' ¡"liS Vh~ltS L(~ ::


gUi .~,bJ ~ ¡' ,
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341
con ai,wnas furrz~.s d(~ sus bat¿llones y un de5'tacamento de ca-
b:lllel'iu, warelwscn ülmed:aíi:il1le[lte á Elgueta y procurasen la
prision de! conde de l\'egri y Silvestre, que tuvo efecto con el ma-
yor tino y circUDspeccion respecto al conde, ya que Silvestre se ha-
l;ia fl1gaóo, N(l habla yo descnntiado de Negri hasta el extremo de
':)i~ni'(\r q w ; ,(¡crd ¡c:~ eO:J tra mí, por lo que fuertemente le recon-
vinp a! lene!'!;\ en mi nrescneia: ma~ Negri procuró justificarse con
L\s ')f:lí':ltS tit'] r¡(nelpi', y llJanifesló al iuismo tiempo que tenia el
"¡it,V'H' :nr('¡l;~ po :'\1 ('(''18a, Pl'bele en lihertad en obsequio á la
aflíl..::,d q'Jr,: ':; pr:!:','s;¡ha, 2,unque aconsejándole no perdiese un mo-
¡t;('il[l) ;'f¡ lnuladar':ie á Frctn¡;ia, añadiéüclnle en esta eotrevista que
noticianL á (jO!) C,1!los no tOLdase ya con mis s'_'l'vicios, á cuyo pro-
l.~e=]..¡ me lm'¡;a d'1eidido su compprtamiento y las int;'igas y maqui-
?1a(;lo[ws de ~llS \,,:t!'lS c¡GseJ'el'ü§ Que habían va conseruido oerder


... '"' l.. 1


su Call~;l., como i:-:nlas veCr;!', je }:l'oI1Dsticara.: querlábanic tudavía
al gu n '-,e; reen ¡Srl>'; ;" ]'a ~(,S [>, :'lf~¡¡a, le rJ ije, si reu niendo todas las
t'l¡ i"~~'; 'Ji!.¡ l!iii'!I'J','n seguirlc" ¡r¡(enlaba por pi Alto Ar(lgon unir¡;e
eO') C,:hrcra, pa¡"A lo Cl/;\l 110 debia neru¡·r un solo instante, pues de
lo e011IftU'¡o dehi('~a :::a!vnl'se t'n Francia y excusar el último 6 irú-
td d,l'i'amam:ento de saugre c~pañllja, Envié iurgo un fecadrl á Elio
y \'¡]!¡¡feal, l't'convinlrn·l(j á este pnr h:lh~r faltu(10 á sus úfertas, )
aunque fuI' su contt'stacion que se habia bailado en un compromIso
particular con el infante don Sebastian, advirtiéndole que allí donde
se e:¡c.)¡¡lraba me hacia el mayor servicio, nunca pude saber des-
pues cnai fuese este; y las promesas de ponerse al frente de los ala-
veses, igualmente que las quejas que tambien he mencionado, res-
p(~CI n de l1l i len ti tud e!l lievar á cabo la paci ficacioD, terrn loaron con
;,:·io ln'-: ex.citaciones Que Vi!larral hahia hecho como uno de los mas ,.
HCél,lorüdos p3fc inles di' la tl'?u:-accion, Elío se desentendió de mis
nvi~u:" v llamado por don Ca]"!\ls á Iturmendi, punieron ser tales las


, ,. , 1 1" , rl 'd 'd ¡;erSil!\SIOlH'~ illH~ el jlfl[)\'lj)t' ,(3 !\wt":.;e, ql1i~ Si~ nego ueC! 1 amente
á CH!'eIJltir al c!H1\'f'nio, Lo:;; ll;!tal!ones 1. o y Guias de Navarra yel
,1. u 1:"(; !¡ fHl ron dí' hneel'l)", tarllbii'n fueron exhortados por don Car-
los y so:..: CO)JSPjf:rO;; para quP DI) a0alldnna~f'n la causa que hasta
entnnc('.,; habífln cte!'e¡¡dido; r'ern nlil.ni;'ASlai'{;n en Lecllmberri no que,
rer ~,i\'!,U¡: con f'¡ euurk! r~~aL y f(J¿ preciso relevarlos eon el 7,0 y
10 lid llibnlo reino y el G, o dt: Castilla, cuyo jefe no babia tenido
resolucion bastante r!iua ineorporarse desde Navarra á donde se
lJalJtlba destinado. En f'~te mismo punto el general Goñi l de quien




342 1I1S'1'u1\L\ l)BL R~INAD'}
DO podia dudar por las spgnritiadps que fin palabra v por escrito me
tenia dadas, hacia cuanto pidia ;)<\1;, co!'('un;1' ;t rnis nluGl:s; pero
hallfmdose don Carlos eH Lt'l~umbf:rfl. !JHwtlú Ello un (1if~¡al á Goni,
lIam~[Jdole de parte del prinülpe al nundd real: trato de cumplir di-
eho mandato, pero halJient!0 :,ahido en SI] In(,\'Tha, quP seria fusila-
do tan luego comn se Pl"PSPD !;l~e ji'!' ;,el' tú:'; ¡;(~(' dI; ¡," nroyec!n,
retrocedió, y h¡¡l!ándose en C,¡au·!c\ (,;JD el . i'li!pr bHt;,dnn de ~a­
varra, manifestó á sus je!t's y !dicla!"s CUufJl'¡ (Ii~urr¡a, .'1 í'stado po-
sitivo de las c(lsas y el cornprO¡¡¡j~ff que eOiilill;~" tenia, á lo que VJ-
dos le contestaron que spguirian lfi n;¡~n!a :,Ht'i 1(',


»Puesto en efecto en marcha lJél.l'a las lUillP;jlaciolles de E~[el)¡i;
acantonó las tropas que pudo reunir, que fm~ron los Guias y bata-
llones 1. J, 3: y 9. 0 de Navarra, algllna fuerza de caballería, las
compañías de zapadores y varios pelotones de los demás cuerpos
del ejército. »




CAPÍTUL o XLI.


SlJMARIO,


Firmeza y tino di' E.-;parlt'l'o llllrar]l(; la, negociaciones para el cOll\cnio de Yrrgara.-
'1'('\10 d!~ ('.;1,' eOll\cnÍo.-E,:pcclúCll!O grandio,o y lierno del abrazo de Ycrgara.
- \lOClIl'!OlH'';


La guerra civil bw.aha ti. su término, y nor tÍAse&perados que fue~
sen Jos p~fn('rzns d.) ¡!'s qU( !1'[lÍiw interés direeto en prolongarla,
DO era filCt( VCí)i'('l' ¡,IS I;:)ui(t¡lr::; ~ic paz qw; se hacif\n cada mo-
1J]enlil ¡r¡;¡,> ín!~¡';t¡:,n :,,;pr:ci¡t! p~;u\ba hecho: ¡os ¡efes realis-
lc1S ¡l(~enhd,¡l!! eULilf· ';¡':~P;¡ le v li('!'p[lio('ia la neu'i'idad de la naz: el
~ • ~ r


pais no se hallaba. d;SiílU'S[í¡ ;t s¡H'rificios e;-,fériles, y anlJe!aba go-
za!' 1:\ IralJqnil i \ pOH':~i¡}n de SU~; :;O;::td'f;, harte) tiempo conmovidos.


Espartt'flJ, ¿,ill:" qlO h'[i1I); U'~ dr'rirh.? se /ilus!ró durante todo
el prfÍ(!do di' I'~¡'S Pl'i'c,,'inl'¡',u";, \ Irie,~lamcnte inspirado, profun-,
danwllte cnl~q~íeli,l·ud¡-;.nt(;, . ilexib!e. hhbil, táctico, ooor·-
tuno: con Eagacj(hd y cantt·:.\',r:l:) toda asechanza, Sostuvo COD
Lll'nlP;"a lit i"t('~"i(j ¡]t-' la COlisllfneior, y quiso nntrs granjearse
pnderosas er:,errlisladf's que traLlsigil' con exigencias de unos, ni per-
mitir extrañas intrusiones PI) los ¡hr03.


Obra do patriotismo y con,?i I iacioD, lazo en tre la tradicion y la
revolucion, tf1slimouio febacil~nte de la ;soberanía popular por todos
reconocida, el convenio de Vergara, sencillo como es, ha reunido




Sí! lilSTOl\I.A DEL lU:BADD
todas las condiciones de un acío político importantísimo, y alran-
zará en la bistOiiu dI'! movimif'!1Ío de ('~ta L"';Qca un iUrl:L' ~\Oí!!"US0.


1 ' ¡ 1 ,. , . que a canzara a .OS que a su In. :La(:!Oil ,:;¡;¡fílí,t<:>¡OiL
Los goLienws eXírauj¿;;)1l iJU lWll n:dw.dz¡, n. ¡HIO ~1j'JI[l[h adi-


j " . . , '. '1 ¡ va parte eL! nuestros l i:studHOS; ;,8¡'C Hau coulnijUHlO en 1(' ,,¡ue es-,
taba en su mano á prolongar esa. lucha, arnwndo {l l.WUS y: -)rc·s.
Hubieran tenido á gala que: unos y otros IKs:riilLs iw~djiU~" .-,;)J u;~·
manda de su avuda é int(~rVdh'iQn: ~; si ht¡t10 f¡ll\Cn i;t] :,j:u.', [Ji


" . .


COÚ la voluntal( de España, a(;[\s(" ¡:J. SfrVL' n;¡;;Cl',l sint!::"i;¡;
de pandilla, para robustecr~r ei careo p:(Lstai d,,'; (I";;,i! ¡':".,
mal acocrÍ(las su>;! on>fpll.;;iG[les "Fsn,\i1" p"le r ', h"¡") (',. ,'¡I/,' ('¡ b'" "- a.} f ..,'"''"' '-' ~.I, ~~ ..... ~'~ ¡:. ~ _'':'¡. ¡l'~ _.tt /, t,_" .... 1. -'\Al.\.
que prOYlna.'on el célebre jamás.


H.


El convenio tal como fué acnrdado dceill así, firn~B(k ¡;¡¡¡:;W2!l
como va:


«Artíeulo 1.0 El capítan gcn'lml (~on B"ddo:i1efu ¿Sfi'írli':" ,','-
comenijará con inierés al gob¡:,fii(¡ el C~Hll;';!;]:.';¡!i\ di' i'i; ,L', '¡','


t l' f r ".-. .' cúmprome erse ¡ormalmcl1Í,; !l pcopone¡, a lus t2.,j,,\- :;. (")flCC,)~;);, '
rnodificlicion dt) lüs fueros.
~ ~


~ g f'.t·.d':(; .~; '.){) d d (~;: !,' ~ '"=
> : : ; ~ ~,


IJ' "e~,>i) ~ '. ,<, ¡, ",_,le" r'l:" '11";: "¡"J'\ 1"" 'J ,',oC:: ','" "" ',' ,'"',, ,-',' .,',' .,:, "" ',' :'í ',',' ¡ ... },",'ll\'~\.I..(}" ~c,,~_~ '''~ ...,\; .,.:' ~\..J ,j).( ;/"] '''''1...,.,'' . _~ . _ _ :'~"" __ ~
IleCeO, qtwda¡;do en ílbcu<c,u (U cC;;':nu,;.l' ~'L¡"l(;" ':>'(/[ ii 1,',
CODstitucioD 08 ! i.l37, el tr();Jü de bdJ'_~ i •. , d ,L:-;-,;;.r;j(" d~ .... u ,l';,"


d " " , . gusta llla re, o iHeG de rcd;·a.r;~e g b"ii: Ci,;;'O,0 .0' 'fUJ lLJ qaH:!';;\\} 6e~
guir con las ar mas en la !1;<,HO.


»Art. 3. o Los que adü¡¡ten el pf¡rnt'¡' cas,) .' .. Gtdli¡ZHlat 61i'l.;rh:~~-
do, terlilrán colocacion el: los cuerp:;;; d~; I'jór,:;;Li, J'u de efu:tlv.);;,
ya de supernumerarios, segun e1 0HÍl:1l tille ('(a.pen eH ia t:t.cula tÍ,)
las inspecdones á cuya arma c\JrrespoüdmL


»)ÁrL 4. 0 Los que prefieran retirarse á sus ca~asl siendo gene-
rales ó brigadieres, obtendrán su cuartel para don:!n lo pidan, CUí!
el sueldo que por reglamento les corresponda: los jefes y diciairs
obtendrán licencia ilimitada ó su retiro :segun su l'l:.:gi¡tllt('li(¡). Si al-
guno de esía clase quisiese liceutia lo¡!'! pOl'dl, la s:);ícÜara por él




34tí
Cii!1clUr. tO del ms eeln)' d:, su arnm resppc¡iV8, y le S:3ra concedida,
~.í ! \(;i~)\tU(U '~.' ; i ,\ 11;~m (,1 ~'xt['c,o,:cro; y en este r:aso hl:cha


¡ii1cte:l'fI, ,:~¡e .': duril el!¡;:-,(¡,f(ü COfr.3sp,¡üdiente ai lm1i!llG tl~'lJlpO
ey,-' dé etiÍ',".") ~t id" i")i:~·i '¡'li'S r~~coi¡}endandu ia aprcibacicn de 3. M.


})ArL :; () :/·~í IlÍ() j)i:),'n itGcneÍa ierrporal para ei eXiran¡ero,


-;>,_.~. ~.'l C~!i'ii{;'n tr:?~~i!¡a:. {1:}i! j)il!dor:~(ro ESi)artero le~) :b.(jli~ac~
<. '~' .~ ~ .- '" ~ ", ::0-') ,~. " t" ~'.".;. {! " ", 1<.:; C::·'.\ti' ~:~.¡'::),.:~ ¡"t ;~;~L . u; ;¡;:.', (~f~~q! lltH~ L_, t;;~~dj COÚtt_~l~,¡ü;:),


l"r:'dY: ;i~ ~'';:;' iiftiC:¡iO t;(j las ch,~ei3 desde gdlU';d h¡\,:i!\l
s: q;,:::' ~(:,[dd ine¡ü~iv~;~
~~"f. (j," Los ,uíÍculns precec1"ntes comprenden á tGc:;os los em-


¡ ;'~a(h,s dé': ('j(:reili)1 haciéndose extensivo á los empieados civiles
(Pll' :;'¡~ pr(.:;t.~nten J,IOS U días de ratificado e3te convenio,


',"


¡


:~;~~TL 7.° ~~, l~ls di\!sjnnes navar(~ y aia'/~sa S:,-'; ~)r(su:~~:(~ri en la


,,··r n á


-. 1. ", . '.>;< , !.


, ;; "


, ;,


de h~~,
la diyi·~


¡ero hi:!.rá


fL5tHeioa e u,,': ~)~ üJü~'(;i,,8:i lns VI.UU..iS V ú!!érfaL~.~t~ J',j los €J.li,j hiP-~
:-J.i;-~~~rlo ~:D. !.~ pri,,·s:.~ütd gil2rc:\ .. , :"or,~¡:;~!~\ ~,-;ct~~;; ¿ los cU~~:j~ 's á


hn' d,,) la nrinh'ra brig"da ea:5tt~J:¡lna de mi niando. jJario Alonso
CJevil:<ls -1\-; la ~egund;.~ f'righfh mi !l,,;¡ndiJ, F,anuisco' Fnlgo-
s:ü,-Dd L;d~¡jj,,;) de m¡ nid,ii!iO, tutttl,!) de Crl;;üiltt, Junn Caaüc-


.\ ' '1'" 'l' ¡ . l' H . D I fO.-!,.:i lerc·~¡' n:\!,l Ion fl;~ Ui'itl"Ü, ¡U;f,¡ídO )¡ez lHOProVi'.jfL- e
se~und.l' bataliuH de Castilla, Manuel Lassaía,-De! nri.:ncr batallon




lllS'I'OlUA DEL !lEl"AlJü


do Lasl.¡lht j José Fuigosio.--Las compunías de C~lde¡e:, y surgen-·
tos, E~ cnrone! prin~er jefe, Leandro de Eglli!~,-La fnerz(), lit) ín-
t\,-'nieros qtD se hailan pre:-;e;'lt'l>, Hugo ,'ir¡;,Uss,-Í;; fuerza de i,1f-
k[llería, Francisco Paula S('ii!afi,~-E:ieUHl~¡,ul ¡jiO ¡¡,i ',.',l!'['fO. Guinúz" l ,. ..1; !
coa, ~lrmuel de Sago.sta,-Prilücr l';sf;Uildro!1 LW¡:t!r(:-i tk úsilUlt,
Pan tnleon Lúpcz Ay llün, -Con VEn go por ;u Bi"íga:íd\l q líe antecede.
El Bi'igadier, Fei'nai1lh Cub", ' ¡di:: ,))


Púr ot¡,i}, 1 ~¡AC¡(;íi de h)s gcucrülrs y jcft~ que e,)i]cuiTlUi'11 Ell
tratado de Vergara, resulta ,.;e lJi..v';l!O;' er¡ él. ei lnarj~ctd de CMnpo
.1 -" l" T " , " ',' ,'p., j uon Sllnon te dl orre.-d de 3gtH: !;I,\S(l ilUf¡ ::,ntnIJlO u,n,ztorLHL


".. l' d \. ' ¡ " . i , , , '. J "
-Lt lmgül ler Oil i Jü";1¡:' t'E WE!;(;,-,', ,':;:fOik¿ ¡;Üi: f¡a1luei «(0
Tokdo.-El de igual cíiise don HO(lIH: Ll¡idf,·',. V ¡I)~; cnmi.,il)oad(l~


l '! ,.j


de Vizcaya y Guipúzeoa, y qUí; n¡maron todos los jefes de estas
dos provincias y division easteliana.


¡; ~ i
lIl.


Llegó nor fin el rneDiOi';¡bk di:,_ n de ¡1'Yústo ('e ¡ 8:3!L l:snartc-
',~ 1 ' .' ~


ro se hallaba en Vergara y habm aVh:1Zítdo [¡;¡:;ih Ofjat:~, porque las
tropas que don Carlos había c0ns~gllldo mantener engafladas y se-


, '1 I '\ t" ¡,. J ' [:Ulan a ,os Cl)rü~sanos, hlan recunCCQfanllQS0 naCIa (1 ¡tontera,
ahandonanrl0 los pnl\lc~: q{ll,~ c,cu¡í,tban "in ÓCc!f'D, ;;;in P/,1.D. :~i[j Ci)J1-
eierh, sin prdtndt,i' s\n ~é,'ar á t'c"agro, 'll)iilC' h:lj¡it'~eLi por
lr.¡ :;>ln!;~""1 ~,n,~,íf!n~d~'~ j~¿ 1Q},n¡;i"I',i:


o
¡!t!::¡I~i.:ldf¡ ~.t. j;~dn dr Cabrera.


rI\du~~~;. n~~;';¡_C':, L·-.;;L'-j' ¡ :.¡;~p~: .;; :)\;¡.~ ;·.;)~~\;:Li¡d:i:~ 1·.).sjl~f.~;S~ dispue,~",
tO.1 ín.~ si!i;k';¡:i~; ¡{:,/nv¡1))L', \' ¡~cas :< il();W;' ¡h ;¡J (/llilleto, era
in, ,Q"lt'!0 ,'lL: \iar'[ii:I.',"C,;¡ji"';l; y¡;!,;d,líll'< dI' una tlU11~lrJlj¡j, ,


i 'l . 1~.l~~!.-o~ en lfU!~ :"f}i1('S f~e .IUin~)res que
. .


V¡.~~·<(l;! no~; i ¡ ~ :.10::'< <{ a(~f~i'C.ub~1i1 ;;in odio ni
fcn;or, dl";,,:u~, a da~'se ;'¡'aLi.:í'un! ;tbraz;>, (L'iI,'~;ntdn q(le el esrec-
táeu;o Lj(~ silhl· ,',.


'\" '" . . . , l "\1 f }' • , 1~" ird),'t )',';I¡;;i¡¡OS T! ve,lef'( nre~: I.~l! Cl'i:Hra:!l(¡.1<1 )la fi'mlnlS-
tenl,"] '!!~O': ),:riuie¡n;; I>.:\\¡;'.¡tlh.;; ¡ir,(]¡n mir..dn entonces otro pro~
pósito que el e poner lénn ¡no ó. lus horrores y á ia devastacion.




841


IJlofadul\ls ap¡ ,¡V('C!)ii!: '- .~
, ,


otro privdl:g:O lr¡!iU:"; : ,u'
.


sadu el mOlfJ('íl!O \1) ¡Ud'!'!' dd :,",ttb¡"pnu, ('§[, ''c'
f , ' van a garl<.lr ~in (~\~rd, t;:-~ !'I~p(1i~¡,·,.¡ un;;, S(:l'JH


Ó l' ra n,j ¡l/,il >; 7'" "t¡; ., '\" /, r, rí \''' o' i,- "- '~.~'~ ... 'f:._ J ". " ",


" ¡" ., ., t " ~" • ¡ , tr1tl¡'-¡P a 11' fjpfpfJí..;? ~; ~!f'if'(p·.<:qi o;;;p-¡ ;¡f·';:('(j·'''\':~·· n3~Fi L'l jl:.l ~l'(jppr(tPo
'. ')'.,.~! 4. ,~ ~.,. l~e.·'.1 .! ~". l·",1 _ J. ,~.~ •• , '.1' t"'. t


la !¡herhd y pl (!fdpr¡ vi"dndcl'f;, lí'; i~;¡ (ll den y C~(; Ulertad q!le
han Hngido por '-unjas siglos los expliJtadores (;!l todas la§ ffll'l1l3S.


IV.


En f>í ",¡fin donr1r)r. f:UI'GS:,~\lPlTfi, lwl!ó tl'.nnillO, d cielo pa!'ecia
]~go~~ija¡,se I1lflsfran;Ío el sü i ,'lD:' ri:l.),~': e:;plendentcs; b (mimaci()t}
dp J~s gueu()ros, las aehlmr\eiOt1eF~ {('pendas de la multi!nd que vela
el porvenir con menos zozübra ... Todo, todo conlribuyó en ese dia á
hacer solemne el acto tan unánimemente ansiado, y que por mucho
tiempo han bendecido las madres, recelosas de que el plomo arran-
case á sus hijos el vigor y la fortaleza que para la produccion les
era tan esencial y neeesario.


Millares de hombres allí reunidos, al escuchar la voz df\ los ge-
Il0p.lei', que :f'~: J'f'cord;dJan los dehrres que cun la patri¡¡, lip.hn á
]ni' Ílermano(; divididos en defl'flSi'l. de inkreses (lU'" no ('('[In 1o!' ,';;¡.:'"
VIlS ,\1 (¡h~r:I'\J·'r <'1 '11\". ''J' 'lhr;¡"i1'U'Jr¡ ¡,lV¡'¡l"Dllt\ ;¡J'fp'"f.!Jri~,~ vi'r'l,['i-;,. ,. 1 ~'J'_l(~ <.'-' <~t, 1.._: '>,. ,. ( .. 1: ..... U.' l.' . '. ~.\t-> ~. '~~'~~'" ~.",¡'~' .. d~¡~ ~'.l
]hs de nJueho..; (¡fiN:, [:,(dtaron él E:rm&, íca:rkic1a \ eorríeroD UDOS á
OhlS estrechándose con efusiün, :rt:ll(.\¡j,qL~ ¡-qnistaoPf\, r'nlablnr~do
lluevClS lazos de {~(lmpañ('r¡smo, y danGO nna mH~VH muestra de lE:'
roismo al aeep!ar la paz que ddlia contribuir al pJ'ügresü, al bien-
estar, á la riqm'za dd pais, á la COnSI'(;UcÍon del gran fin que ha de
realizar la familia huuwna,


Ya h(,U10~¡ dado á conoce!' la,\; basfs sf11FC (l!;!' E'.fl asentó la nal:
, .


1 j' i" l' . 'j . 1. P liemos exp.ll;(i,1 'i las ('.(lnnll'10WS C,-l} qne :-e unIeron anuos fJe;>·
citos si n hu 1)1 i 1l::¡¡'lOn ni l¡, ¡f-'l<i D~U 3 n¡¡r!k~, ¡::ín nu;; nadie aDO~ ¡atara


" . ~ ~


ni hiciese tr:.¡icinn, ;-,;in qll" ep<Í!f's:' ~11 :r:pnf)!'r~hil d'3 rm:!I;~uno:, l}lI(l~tíJ
~ ~ , ~


que Sí¡]O los r(lde~;(n!(IS tlr. (Ion Carl.n'l, V {'st~, misnlr¡ (ji;!] sus a,'S-




i1!STÚíliA \JEL HE\N;\DO


aGk~'lO'i lJ:J hin prndncid,! d di"<'rl
n1\:'¡¡z(\~Ja á f(',e(¡n(}c·~r [u ven:aj.


v.


Al !legar Ú
Haron á ~Iaroq; ~>;r j~! t~t\fe :)~ ~vs t(f.i"n:l.~l Of' i p, ;'; jPF, Sij ¿:~ ~l. y de-
mús lH:'rS'ill'l (;t~\d;j, ;¡lit', ;'1 ('ni!;;,!i/,¡i:¡:flj ¡!, l1lÚ 11!r: i¡;','r i :1, iÍ¡;:!l
á pre~,(peL~r y St-j.~ (lí·:t)U'.'~' "-~n !? :n: ",(1J'L; n \1 y p·i-(t;·,.ii"··~~. C,~("Cji·~;t
la mas Siil(;il'a rt'C!,' ¡¡¡r,. \,; ¡,l, ¡'[it!'" ( :;¡:',i,',:, ;'¡H):~ c;\,¡ ¡::I1'


1 l' \,',c, '\ ' , • "l (:.:1 L,LUtf1f!O pcrí"n:· (;{~ .. ~~:~~~ nn~.i:q :3:-; }HlfH~ti~ rí:cqj;', . .jl~;'¡ 1~~;f~f.~\. DftuCO tOD
el V¡¡!or '/ ia nob"'í':'l f'e(~uhtri'3 de los e~¡mfíu:('·,,;. F~)rn!ar!\¡¡ die,!ws


"


;.:~.tf~O·;Y·IS pntrc do:\.; divis'!ü :.f'S j L!s trop;1.s cü~~~,~,:¡:~c;" ;~~u:' ',I<!, > ?;'I~H~'"
{'á:1do:es ,);:¡rt('~'0 ¡f):~ ¡lió á c!(';lil' pqí ri ; ¡'¡In:"· :0 a: 8\':V'(';0 de
1::\ l',,"'a i' tri)IF"r,-" [, .,;,1<:'; ,-"L;'h!" "IP1'1) nr'nft'¡-;pf,"'" ;;\¡1:,,, "{"'lJ rPf¡'('li, •
• - \., .1.. '. Á, 1 . '- .. ,_, I t" ,-' ~_. ,~ ;..... ~ 1./ • ....... l~ .. ,:. ~ _' 1 ~ .. 1. ,. 11' , ' ' o ,o,. • -' ,. _ ~ _' ~ ._" 1
dos vivas el lJr¡¡r¡er partir,;, JJiarch¡j'ul1 la ;:!],'; ,;¡ l.:''(~,J á C!.!zcur-,
; Chi, aC(jm"fd'jr:dc:~ ptll' un;" !,:¡i!fad" de ~d ,,1:,;", H:¡1i> á que ya
pel'li:D:'CÜUL é,U;'; viz';'úlPS, gtli(iJjlC,)a¡)i)~: y lJ)'l": ::opas t¡ II e' rl,,';-
;'¡'i.l~ de ha!."" ,;pr\r;(lo ;; ¡;r\f.' i""fln> ';e" 'lrlh i !'¡¡;",' a i ('f'¡','íl"llI'¡l 11p,. {' .... ~ \. ,,1 ",. V < ..... J" .... ~ .AI .. ~ v.,. vu. ,'~...., \. ... ~ ~ . •.. } ~ I : v, 1..,. _ J, " ,
,\:anm noco deS¡HleS de los castellanos á V(~r;!al'i1, v UHubicn r'~\;olt·
'- ~. ..... .J


iheron I;OD decidido entusiasmo á la arenga que leS dirigió el duque
de la Victoria: pusieron luego sus armas en pabelloll:3s, se mezcla-
ron libre y alegremente las tronas, y quedó sellada la paz con el
mayor eon~r.nt,; y armonía, siendo despues dirigidos los vizcaino:· ft
1':'1):"'(0, v (l" guipnzcnanos á Mondragon.
'~::ol(b;¡)s ,1Ió'W:' hll¡r,i'II,'lllr,1' "1: 'i'I'¡l''',d{\'~ í 1Pi¡1' ,;f,'í'P <','1', f'jy,¡:¡,'¡N' '\1 ~ ... ~ ... V .. _ <1 ... ~,",1.,,\~ _.t. _~~ .... ",,~J U ' .• \-,0 ."0, ~ .~'~. '", t., _' t k ~". ~ .~. '1\.)


(if!!l(¡S untr hs (i.n\~í dl~ b :1'1u: e'lal ;~¡':Jt! ,> \Yi;; ülvi,l?fOíl ~:ns
renWrf'[" v el abrazo de
tan b'p;;ñoI proceder:


As¡ dió fin aquel aelo suLd¡:ll'~ q!](~ )'eCOlH'¡:¡0' t~fltQr.; (,:;(~iili(!oj y
nuso ÜI¡ nq",;:ll'a p~~t~;:,· 1"", ('I·Tl·il'f'·IJ~, (l., ~", '1l!;,\Jn ", F("¡·il'!'O~!' (,)'r-1.- l. \,..- J:...it.~t'".:t :~, 1hA .V'-~ .' ~ X._.,.\l "J ....... ~~l,· '¡,,~'.,_.U ~) > -,l~d ), .1
den de eosas, abriendo las vi as de (JI) r:amino de f!:lícída(¡ por el que
DO Si: ha querido m¡achar dcspucs. La~ síguipnks a1ncuci0l1e::,j ron
las cuaies se puso el selio de etCl'D a rnc: n te IilPmorabit: dI 31 de nr~;I;;~~,)
de 1839, lÍalJ. uno. muestra dd estado de lüs ánimos en iU]!" , ;"f"'-
rncn to grandioso.




DEL LLTI~fO nOnllO;\i DE &~PÜ".


Cuartel general de Villare(l! Zunwrra,aa, BO de aflosto de 48SfJ.


(! Voluntarios y pueblos vascongados .-Nfldie mas f'j1h!s¡p.'~i;1 qlle
vo para sostener los derer,hos al tronG G,' ias Esoafí;¡fl'T {aver del
" ,


sf;ñor dOD Carlos .María ]sidm de B07bon eUfl.l1do me prol1 n wjié: ,'('ro
ninguno mas convencido por la experiencia de rnllllí¡pd ;;C,T::¡:~
cimientos, de qlle jamás pndda. este prínci rB.Ui \;, f":¡i/' ;'P;
n,i patria, único estimulo para fr¡ eCré1Z0n; y ¡' 1i, b, 1 p¡':Ü d
seutimiento de los ¡efeE: mi¡it:Hr~ de ViZCW"d, GE~f'lÍl(:(;!'. i(¡.~


,r ,j. I I


Jjns v de algunos otros, he cGuvcnídc 1l[i,"a l;Ou{:~' íénnir:'J .:! ll¡!a J L- í ,
guerra desoladora, que se baga ia paz, la paz tan deseada por t(¡-
dos, segun pública y reservadamente se me ha hecho conocer la
falta de recursos para sostener la guerfil despues de tantos añr,j, y
la demostracion pública de odio'lidad á la marcha oc los minisíTos,
que me han comprometido al úlf.imí) paso. Yo mar-ifesté 3; rey mis
pensamientos y pl'oposleif;ues con la DoblE: fr3nq~¡eZa qtH~ me ¡~¡¡rac­
teriza, y cuando debí prom~'lerme una acogida fligDa de un pdnci-
pe, desde luego se me marcó con ía reso!ucion de sac;:-iI!C:'fl'líiC. En
tan erítica posicion, ini espíritu se elJardeüjo, y los trúbajos para
conséguir el térn:dno de nuestras desgracias se tlluliiplicaroD; pOi' {¡l·
tímo , he convenido con el geoeral Espai'ier,,i, autorizi1do PIl debida
forma por todos los jefes referidos, que en estas provincias Be con-
cluya la guerra para siempre, y que todos nos consideremos recí-
procamente como bermanos y españoles~ euyab bases se puhiíca-
riln, y si las fuerzas de las demás provlnciaE qukrPG seguir )lF'S-
tro cJ'emplo, ev¡t':,ndo la ruina í.Ü; sw: nadfe:s. he¡::,[¡.tlOS v Dar¡ei:¡'~s .


• ~, t' .i\ }


serán c'Jnsíderado.5 y admitidos; pero para dIo es inlliE.peDsE.bk que
desde luego se maniÚeslcu abandonando á los qu~~ les aeoDsejen la
continuacion de una guerra que ni eODY¡enc~ ni puede sost8Dort'e.


))Los hombres ni son de bronce ni C'imo los carm;,;etJIWS para que
puedan subsistir con el viento. La. mlsería toca su extremo en todo
el ejército despues de tantos meses sin socorro: los jefes y oficiales
tratados como de peor condicion que el soldado, pues á este se le
da su vestuario, y á aquel tan solo una corta racion, mirándolos de
consiguiente marchar descalzos, sin camisa y en todos conceptos
sufriendo las privaciones y fatigas de U Dí). guerra tan penosa, Si al-
gunos fondos han entrado del extranjero, ios habeis v¡~¡¡; disipar
entre los que los recibian ó manejaban, El pais abrulLuúo en fuer-


To)[O 1,




350 HISTOIUA DEL REINADO
za de los excesivos gravámenes, ya nada tiene con que atenoer a
sus necesidades, y el militar que antes contaba con el auxiíio df' su
casa, en el dia siente las angusties de sus padres que lloran la ge-
nerosidad de un nrnnuneiamiení.o que sf~,lo l.a. muerte y la desola-
don les promete,-¡ Prnvincianos! sea eterna en nues(rns corazones
:0. sensacion de paz y noion entre los eS~lañoles, y df'1<terremos pa-
ra siempre los encon.os ó resentimienl.os pcr:-wnalesj eSfO os aconse·
ja vuestro compañero y genera: ·-Rafad lfhroto, ')


-cdn capitan W'Lcral a(ln B~11rl()mero Fspar!,ero á los pueblos
vascongados y navm."Og-(:U3r~('; l..(('oer31 de Vrrf!ara 1. () de ~~e­
hembre de Hi3H,


»)Seis años de guerra que jamás debió encfuderse en estas hermo-
sas y t1ol'ecieütes provincias, las han reducido allamenlable estado
mi que hoy sr miran. La llnr de su juventud ha sido víctima en los
combates. El comercio ha sufrido quiebras y menoscabos. La pro-
niedad siempre invadida ha reducido á la miseria á sus dueños y
colonos. Las artes y oficios han participado de la paralizacion que
constituye la ruina de infinitas familias. Todo, en fin, ha experi-
mentado el desconcierto y la amargura, haciendo cruel y precaria la
existencia.


nContemplad. vascongados y navarros, vuestra presente situa-
cion. Comparadla con la felicidad que disfrutabais en otros tiempos,
y no podreis menos de confesar que el azote de tan sangrienta lu-
cha cambió el hien por el mal, el sosiego por la zozobra, las cos-
tumbre? pacifil;as de vuestros mayores por un deseo de exterminios,
la ventura f,or todas las desgracias. Y ¿contra quién y por quién se
ha heeho ia guerra? CO!1tra españoles por españoles; contra herma-
nos por hermanos.


» Vosotros fuisteis sorprendidos, Se us hizo creer en un principio
que ló·s defensores de Isabel Ji atentaban contra la relígion de nues-
tros padres; y los ministros del Altísimo que deberian haber cum-
plido la ley del evangelio, y su misio!} de proclamar la paz, cui-
dando de curar las c['Deiencias, fueron los primeros que trabajaron
por enCf~nder esa guerra intestina f¡Ue ha desmoralizado los pueblos
donde las virtudes tenian su asiento.


) Vosotros luego fuisteis (mgañados por un príncipe ambicioso
que pretende usurpo.!' la eorona de España á la sucesora de Fer-
nando VII, á su lfgitima hija la inocente Isabel. ¿Y cuáles son sus
derechos? ¿C;lál rl justo motivo de baberos Brmado en fW0:' de don




DEL ULTDIO BÍlHIl0'l DE FSPAÑA, 351
Carlos? ¿,Qué ventajas positivas os Labia de rejJ(lrtar un soñado
triunfo? Persuadiros, navarros y vascongados, del error, de la in-
justicia de la causa que se os ha hecho defender, y de que jamás
hubierais alcanzado otro galardon que consumar vuestra ruina.


» Yo sé que los pueblos están desengañados; que en su corazon
sienten estas verdades, y que aman y desean la paz á todo trance,
La paz ha sido proclamada por mí en Alava, Vizeaya y Gu¡púzcoa,
y esta palabra dulce y encantadora ha sido acogida con entusiasme
y victoreada con enardecimien f{l.


»Ei ten~~ra¡ dan Rafael Jl¡1arnto y las divísiones Vízcaina, Gui~
puzeoaüa y Casteílal1a, que SOtO han ru:;ibido desalres y tristes des-
engaños del pretendido rey 1 han escuchado ya la voz de paz y Sé
han unido al ejército de mi mando para terminar la guerra. tos
ca.ro pos de Vergara acaban de ser el teatro de la fraternal union.
Aquí se han reconciliado los espanoles y mutuamente han cedido de
sus diferencias, sacrificándolas por el bien general de nuestra des-
venturada patria. AquÍ el úsculo de paz y la iocorporacion de las
contrarias fuerzas, formando una sola masa y Uli solo sentimie:Jtü,
ha sido el principio que ha de asegurar para siempre la union de
todos los españoles bajo la bandera de lsabei H, de la Constitucion
de la monarquía, y de la Regencia de la Madre del pueblo, la in-
mortal Cristina. Aquí se ha ratificado un convenio que abraza los
int'~reses de todos, y que aleja el rencor, la animosidad y el vértigo
de veng: . HlZa pOi' anteriores extravíos. Todo Jioe él debe olvidarse,
todo, todo por (:1 dd't] ceder generosamente ante las uras de la pa-
tria. Y si [as fUCrl.dS Ahve.¿:;J,s y NavD,rra.s, que ~.'\'.z pI' no tener
lw!icia ilO S0 han aprc:illraco 11 üisfrular lit'. :W~; bt~¡leficjOS, qui5icsen
oL¡ieuM!o5, dispuesto estoy á admitirlos y & emplear iodo mi esfuer-
zo con el gobicm;) de S. M. la rh~¡na, pun', qU!; Elmestl'e á tudos su
rcconocimienhJ.


») Vascongados y na'tiarros~ que no nie VUl d, el OUIO y sensible
. l'j 1 .. . " ,.. l' ,1 cuso ce mover lostunel.lk Ci nun¡¡;rUi:10, hg1tdT100 y O!ticq;llnauo


ejércitü que haLcis visto. Que h2 (;~í!¡kl)~; Lit; paz resuenen dundo
quÍura que me dirija.. Que se ecuso!iül' pUl' siem¡m; la unÍ01l, obje-
to "le mis cordiales y sinceros volos, y toLlos encoctruI'cis un padre
y protector en-El Duque de la Victoria,))




IHSTOftIA DEL REINADO


VL


ta guerra quedaba extinguida en su principal foco, y en balde
hubiera sido que el Pretendiente al frente de sus catorce hatallones
y arJoyado por las guarniciones de EsteBa y otros puntos hubiese
Querido opcner.se á ~l.l dcsr~racia, Pero, camo deiamos dicho, sus
..: \- .;.


Ílue¡;,tes habrian podido I'8.Si1;' r! ¡f:'forzar las de los caudillos que con
buen éxito y ternerario ~[P!)e.ño ;wstenian la lucha.


No por generosidad, por cobardía dejó don Carlos abandonada la
defensa de su causa, y desde que llegó á su noticia que 8e habia
consumado el convenio" aterrado y pusilánime solo pensó en po-
ner~e á. salvo, temiendo ser entregado al enemigo y tal vez aseslna"
flü. A 11.\ verdad., los bataHones carlistas se hallaban en completo es-
;;iClo de desmornlizacloo" v comnletamente insubordinados fueron


'.' ...


{h~orraláudose en lll. frontera, donde Espartero llegó sin hos!.ilizarJes
, L


,¡penas.
E! 14 de setiembre á la vista dI' las tropas entraron en trdox,


disfrazándose don Carlos para penetrar allí.
El 20 se rindieron la guarnicioD de Estella y ocho hatallones que


habia en las inmediaciones, sometiéndose los soldados que queda-
ron en sus casas, y pasando á Francia los cuadros de oficiales, co-
mo igualmente Jos insurrectos de Vera á quienes batió Jáuregui
()[;'3cdoj{mdolos de sus posiciones. En medio de aquel tumultuoso
t'í'::útdi'fl y E~lajJ.dos todos los víncuios fueron robados y asesinados
111u(jh(¡~ C¡)i';,t"'·anos j y MOf'f:no, el verdngo de .MáJa~a, el feroz ase-
l'lmo de Torrijr¡s l!é'.lló justo castigo á sus crímenes, pereciendo a ma~
fji)S de sus handidos, de aquellos á quienes habria acaso avezado al
vi1Ddalismo,


En conjunto, segun Jos datos se asegura que se refugiaron en
l~'rancia unos cinco mil seiscientos soldados y dos mil cien oficiales,
v constando el ejército carlista de ~O, 000 hombres, se ve cIara-
~ente que la mayoría inmensa aceptó la terminacion de la lucha,
prellriendo la tranquilidad del hogar á la vida aventurera de la cam-
paña,


Tales datos justifican completamente á los que intervinieron en
los prellminarcs del Convem'o dando sancion á ese acto.




CAPITULO XLH.


SUMARIO,


l'i'('!I(lIl1!toranri;, 1\.-1 n,ilil:lri'll]() d""jllll'" d,'! 1'llIl\Cnin dI' \"1'I'f'ara.-Como prorur8ha
Crj,Ii1!~ ~II':ll'J',i' :1 !':"p:I!'II'I'II--l'n"iciOIl (''1l1i\I)CD tI!'1 ~~bjJl('IJ'.-(;rall opo,;Ícioll
\ 1111''':1 l'I"I'Ioral 1'1111'(' lo.; parlidll'; llIoderado y l,r0f!'l'p"i .. ;I:L-I;';lll\1'1I y ,\Io..;arro-
11" dI' la idl';! 1'('jluj¡lil'.llla COi! la (lJut!1I\;la dd JJaroll t!l: )lecr y de olros oeÍllt, dd
ii1ol\l;r;llllj~I1l().


1.


La guerra emprendida para sostener lo que se denominaba la legi-
timidad, recibia un tremendo golpe, y el abrazo de Vergara, que no
era otra cosa que el reconocimiento de un error, el divorcio de ele-
wentos antagónicos que se hallaban confundidos en sociedad ne-
fanda, venia á fortificar la causa de la revoluciono Como siempre, el
militarismo babia tomado parte activa en el desenlace, y daba mues-
tras de su preponderancia, acrecentando por una parte el prestigio
mientras cedia su actividad actual, y los partidos se reanimaban
buscanJo atraerse la fuerza para imponer sus planes.


El moderantismo, organizado por Cristina, fiel servidor de los
abusos, compuesto de advenedizos y apóstatas, entrañaba, á título
de conservar la monarquía tradicional, todos los vicios de esos ti-
pos híbridos, enfermizos y débiles por lo general, y formando un
manojo de ambiciones, se doblegaba y atendia á toda exigencia, siem-
pre que hallase medro, recompensa, oro, honores, -goces, privile-
gios; siempre que hallase dominacioD y poJer.




354 HISTORIA nRL REINADO
Gran parte del clero y de la aristocracia, transigiendo en las


formas, amoldándose á las circunstancias, habia preparado una
evolucion necesaria, se prestaba á las combinaciones, y robustecía
con su apoyo é influencia al partido de aventureros, que apoyado
por la regente, sagaz, astuto, intrigante, osado, explotaba en pro-
vecho propio el temor de los unos, las vaciiaciones, debilidades,
torpezas y candidez de los hombres de la revoluciono


y por vergonzosos pactos, condescendencias ridículas, ascensos
y contratas, la corte y los cortesanos ejercitaban su influencia, vi-
ciaban y corrompian el sistema representativo, multiplicaban las
ficciones á que se presta, y burlaban la voluntad pública, cum-
pliendo lo que en sus misteriosos ciubs iba uecretando el jovcllu-
nismo.


n.


Espartero, cuya buena estrella le babia levantado, era á la sazon
necesario elemento en las cuestiones políticas; imposible era á los
partidos eludir su influjo; adverso, les colocaba en la impotencía:
propicio, sin emitir su propio juicio, variaba la faz de los sucesos y
el rumbo de la política, y la Gobernadora hubo de hacer grandes
sacrificios de amor propio para atraérsele, no sin probar, como hemos
visto, levantar paralelamente á los que con su conducta revelaban
ambiciGces y mostraban resentimiento y audacia suficiente para ser
en su dia auxiliares pouerosos.


El ejército, que desde la vuelta de Fernanuo tÜflJab.l parte prin--
cipal en todos los actos, que habia restaurado el poder aLsoluto, des-
preciado y pisoteado el código ue CáJíz, defendido con. arrojo he-
roico contra los invasores por las turbas desarmadas; que habia
comprendido su error y su crímen secundando los esfuerzos de niego
y de Quiroga en 1820; que habia ayudado despues á jefes venales
que hicieron traicion á la patria no re~istiendo á los franceses man-
dados por Angulema; el ejército, decimos, venia pesando sobre los
destinos de la patria, y con el gran suceso, su prestigio aumentaba,
y la camarilla y el congreso recelaban y adquirían confianza en sU
próximo triunfo, midiendo y pesando las frases del pacificador~ ar-
bitro supremo ya.




DEL ULTIMO BORBON DE ESPAÑA, 355


111.


En la goberllacion del Estado, des pues de la salida de Calatrava,
eoo oca~ion de la suLkvacion de Aravaca, figuraban los modera-
dos: pelO las ndabilidades políticas, no ias eminencias del parla-
¡'lcnto, siro cuatro indignas vulgaridades á la sombra de Perez de
i :astro, ya anf'inno y gastado; y tal era la contradiccion, tal el des-
nrdcn, que aqud gahinete no tuvo jamás amigos, y halló oposicion
en sus parciales misn)Os cuando eran mayoriai oposicion en la ma-
yoría exaltada que vino á formar en las Cortes qu~ se reunieron,
¡~o¡ncidiendo con el abrazo de Vergara; y cuando se decia partida-
rio del órden, paz y justic"a, manifestóse arbitrario, opresor, tirá-
nico en alto grado, semejando mucho al bando apostólico y moji-
gato.


Por esto la¡; sesiones Je actas fueron como hemos dicho borras-
tosas, y se pronunciaron vehementes y apasionados discursos, aun
cuando uebamos consignar que en puntos á elecciones, el gobierno
anduvo tan desatentado que la oposicion, antes que dejarse como
vencida y humillada, hizo esfuerzos supremos, y los colegios elec-
torales no presentaron el aspecto tranquilo que convenia; fueron
palenques de combate rudo donde la fuerza brutal sustituía al de-
recho y á la razoD; y el ¡~ úmero de los electores se hizo en mas de
un caso potestativo para los que presidian las secciones.


IV .


. <\quel galJinete, que como dejamos sentado en su tiempo. se ha-
I)ia visto obligado á condenar la conducta de sus proeóllsules, ohe-
deciendo al plan que se le trazaba en palacio, aun cuando interrum-
pido ~t menudo eu su marcha, unas veces por las exigencias de la
opioiou, otras por léls exposiciones razonadas del general en jefe,
arrastraba ya UlJa vida precaria, y débii en su principio, ni cediendo,
~ji resi.stiendo, babia logrado tregua en las fracciones diversas que
le combatian. Cargado con inmensa responsabilidad, sin vigor ni
energía, entraba en la campaña teniendo á su frente una oposicion
activa que engrosaba con sus desaciertos.




356 HI.5TORIA DEL REI~ADO
Ya las frecuentes interpelaciones le habian precisado á cerrar el


parlamento en primeros de afio, y despues de prorogarle se resol-
vió á disolverle, aun rodeado por mayoría complaciente. Porque á
la verdad difícil era excusar los desafueroE de las autoridades, que
sustituian su capricho y voluntad á la ley, convirtiendo las provin-
cias de una monarquía constitucional en bajalatos, donde la persona
y los bienes del ciudadano se hailaban á merced del gohernador y
del capitan general.


ta conducta del baron de Meer en Cataluña era la de un señor
feudal de la Edad media, y los industriosos y liberales hijos del Prin-
cipado acaso lamentaron mas de una vez que no sustituyese el fe-
roz conde de España al insigne baron que legislaba sin trámites ni
forma alguno, poniendo su velo á las leyes, reformándolas ó supri-
miéndolas, deportando á los patricios, y marcando perfectamente
cuánto era farsa la monarquía constitucional.


El baron de Meer, Palarea y Cleonard, dieron vida al gérmen
del partido republicano, mostrando con su conducta indigna y sus
horribles persecuciones, que ]a dictadura ó el terror blanco es uno
de los caractéres ó fases de las monarquías constitucionales como
de toda clase de monarquías; y las deportaciones, la incesante alar-
ma en las familias, la proscripcion de muchos, hizo avanzar y to-
mar forma á la idea que los hombres de la revolucion presentaban
velada, casi oculta.


v.


El ministerio Ofalia primero, y Perez de Castro despues, soste-
niendo al monstruo de Catalut'ia y á los desenvueltos seides del mo-
derantismo en Andalucía, hicieron mas larga la guerra, pero evi-
denciaron los planes de la camarilla que la prensa denunciaba va-
lerosamente, por cuyo motivo se quiso poner mordaza á los escri-
tores, ya que á pesar de las trabas la libertad del pensamiento pre-
sentaba con claridad los actos de los ministros, y tras las denuncias
y de los tribunales. se adoptó como expedita la via gubernativa, y
el consejo de ministros encarceló escritores y dictó decretos de su-
presion, hallando en el jefe del ejército aprobacion y apoyo, in-
menso crímen que debía poner aquellas conciencias en tortura, por-
que atacar la libertad de imprenta, poner al pensami\lüto vallas,




DEL ULTI~W HORHO:'1 VE ESl'AÑ.1\. 357
~;;r ()sados á romper el paeto "ecif'ntemelltE' estableeido, borrar dE'
.~us artículoti el lwieo q¡ll~ podi:l, ser freno de íos ~)OderfS y garantía
d~ los derechas, t~ra n/:nper de sub¡ü¡ eün ln fe vo:!lcinl1, Jesdeñar--
:a, desafjarla, arrojar id rostro del P¡,:bto, únko tiObt;I'i.HlÜ, la befa
y el Bscarnio, !~l .haidnn y el '':¡llpei;c!lO


Hé aq u I dHJiO juzgaron t3te suceso, otrus f¡J;5toI'Ü,íl0ftS que úi),;
han pf(~ce! J ¡dI}


«C0L\ lodn~ al tuev fruLo G,~, v,~t~):~ (a.lJstd~ ;·¡euLÜ2eUH]entos, se opo--
'J ia la pOiiíLic. n t'q FHUc;] de I j,;l;('[c t:, ifl p ¡l(;stí ¡ psre de mif'IT! hro,;.
¡ , , , .' ¡ . ¡' 1 !d.~ la nlé¡yor!~i pH(¡(.¡rnentafli( J:.;j,ü. atráv',;;,)(y! Ü:la ('pora (i~ azares
y COJl¡jji.d(~, :::u:-.t"!;íC.f¡do d: [reD!? la aniLliOS!,lad de ía fraeeion pro->
gresist~, graIJjt~ánJose J('~put~S ha~ta la pfl!vel)(',icn de sus antiguos
~.orre¡¡g¡onaríos, y 110 vando donde quiera. IHl :;:ello de reprobacion 1
que desvirtuab<.t "us mejores empresas, y sembraba obstáculos po-
,lerí;SO,S á su lli[¡rC~a yexpedic;[on. Ese ntputis,lll) político que sn
,nconn hw hord¡¡nJe!1W rlJ !ü~ t)ürI100!'i y ,tlle ks J¡~a t:Gn vínculos


J " ! (
'il!1 Sólido3 it Sll~ ¡lrimillVó!S ji~fes, [1: 1mb¡a, {I eu pxl.remo dafíos(L
\fd! ;dJliúiÍl; u. nr,a 1,¡.tf:C~eria j ,'ií:¡ tJa~(¡¡nh'


:'(1. IJ,; iJ,quelia euall!!) mi!;,; i1[, p :i(¡ .. ,vu;ntn 1[.\ ,¡;cJ'lilJaba la r¡¡lCf's:rJad
le rt~S'st:r, dt' rt;chi~l,ar c··u \e¡¡l".i't lo; jL.FPk-; d~ id,,) ma!il. art,·
\fe-r~artO nato ~> e.ae~.)i,~O dt<~~l~ttbi:;rtti. Poe:} (\~¡:p;.tnadn eH las (~golf~«~
:as r~íhimas de narlido dejóEP sedHdr puf iW;l j(Jeé: muy halagüefia
: .. in duda. nel'O euva fealizd,';¡i)r¡ e~l~a{IT')sa y Jjfícil DO estaba á 3m;


, ~ ,,; .'


a:can(:t~~ ,
¡»'eyó ,{"


da/fes ':/ (~fif~Vn(_" !·j;,;·r~).~· ~_·~·i;¡,.!;~L- la :'V"::.sc·.::;:Cié:_ de ~,(H.if)S:, y sacar
:1.1 trono (k ¡Jo rknL;,'. t'l' ¡¡ti;: l,; ívlora,'i, ]U, v:c!(,j'Ü¡ eleetorai, El
proyeeiO er',: j'l;!L;¡l,:t~. ;;i fUt':-''-' (\"e:¡u "e l"i;'ClICinu materia!


. , , ' .


,j;) ~ttYli.~~ \l,_ ~i;¡,I~tf~-';,-~, DI t,;'Ü ennct¡)ltSf~


¡"t~Z de prenda.; :.k [u;j Cij!l~tí,j,(),; enl;jilV',,", ¡iara eOD,sU!i1ilI' Híi
piar,; tau vastu: } lllal) q Ub (¡¡du !o t'sttecba rel¡l!;101l que f~s¡ablec¡¿~
.,1 íl1i;~1110 códi:~o iUn,;a¡l¡,~nLd ;~ntre ia LlFlvoria pai'ldmentaria y Jo,
jongevidati dt; un ~ab¡:W[i; (;ualquiera, Deutro dt' la esfera ¡le !d
posibilidad esta el contcT:l' \'Js ,'Xt;e:ii)(i di: banderías encorHtdas j \;j
qud)fantM Sil potencia e:J Uf! dueto habitmel1te preparado, mas para
conseguirlo se uecesitan ftH)lIr"OS (h alta categoría. teson y la iu·




358 HISTORIA DEL REINADO
tervendOll de una mano vigorosa, enérgica y decidida que i;ea baJ-
tante á excogitar y rt'unir todos Jos elementos de triunfo, que sepa
aunarles y em pleftfleS con aci'3rto en la obtencion del objeto preme-
ditado. Por lo dem~s, una ~outl~mporizadon frívo;a, un de..,arraigo
Íuoporluno cuando faltan las fUCíZdS materiales y morales, soío ser-
virá para concitar el Gdío d,; IOIí amigos desairadlls, para alentar v
vivificar la esperanza dE' Jos é~:wrlligos abiertos, Esto punlualmente
sucedió al gabinete Caslro ArrdZ()ia; despues de ludiar en ulla po-
sicion desfavorable contra lüs ~irnll!tá[ieas exig,~ncias de las dos ¡;ran-
des fracciones, le hemos visto pmjer lti unidad de su esencia, y
quedar roto, abandonado y enflclquécido, casi á merced de los llrus
que de todas partes disparaban. No eran estos por desgracia arbi-
trarios y mal fundados; la hacienda en una desorganízacion espan-
tosa, revelaba el poco tino del ministerio, las numerosas cIases de
empleados completamente desatendidos, los cesantes defraudados eh
la mitad de sus legítimas esperanzas, el ejército sumido en una pe-
nuria ejemplar, hambriento, descalzo y desnudo, veía compensadas
sus penalidades y benemérito comportamiento con la miseria y un
abandono punible; el estado entPro de la nacion señaíaba en dondf!
quiera pruebas irrecusables de la ineptitud del gobierno, del per-
nicioso fruto de sus malhadados ensayos. imprudente) hasta CrI-
minal es aventurar reformas y muy especialmente financieras en
una situacion de análisis y desquiciamiento, cuando el edificio polí-
tico se desmorona y amenaza dividirse en pequeños fragmentos, co-
mo imprudente seria sembrar en un terreno poco conocido y sem-
brado de malezas, una semilla extraña cuya naturaleza y desarrollo
no se han penetrado bien. La rnision del gobierno, en época de os-
cilaciones y vaivenes, consiste en reedificar, en reparar las partes
disueltas Ó quebradizas, no en intentar n IHWO género de arquitec-
tura, con riesgo de arranca/'Ios cimientos mas sólidos y primitivos.))




CAPITULO LXH!.


SUMARIO.


H,'!ie\\OlIl" ,;ohl'l,la poltli,"¡ d" p:ll'lido "11 ¡:,p,¡ií¡l ¡J¡"'Jllll.', ¡Jell'(I¡:Yi'lIio dI' Yí'I'f!:ara,
-~:'I'I'''li~i" di' L-I'"I'I"I'I'.-.I.II;':';I p!lll'" 1,1 ".'Ili¡'¡¡" llHJllenlO y el anti¡:tlO.-Rl'gO-


¡'¡)O !!"("1wl':J1 "Olí ;;! '11'1''-111'('';\:1 dI' UH.t pnJ: III'o\imn


J


Antes de reanudar por completo el hilo de la narraeion, hemos
qlH'rido bosqueJar en brf:ve& frases la vida de aquel ministerio, que
se presl.'ntal,a á las Cortes ,?n primeros de ~etiembre de 1839, el
íll¡smo dia en que el CDm'(~lIío Gr' Vergara debla iDundar de gozo Ú
J06 ptlí'ldos, ¡JfJrqtli: d,~eli!laha la giH\¡;(\ y p(llii,,¡J llegar á untender-
~;(~ lOS (!ljl~ por aiUClndt:ion siendo rll:r¡lHinOS, privados de todo de-
recbu, vÍeLma5 del monopolio y del privilegio, blandieran el arnJ;\
nlortl(era y se sacrificara¡¡ sin preknsiones; aqnel ministerio, deei-
mos que, subordinado á UD plan, iulplílaba hprevechar aquella oca-
S¡{JO acaso para ilcvark .. (j término, sUIil:Ítando á sus adversarios dí·
tleultad!.':;, prcE;!·nl.ándolos i'.flllO l.ertufhath:res y anarquistas, COl1l0
inii'an~lgentE's y basta cual endui;loS de la paz y de la prospe-
riJad


Explo!aodo hilbilmente aquella venturosa situacian que ellos no
habian creado y en la üual casi para nada habían inlervenido, iban
á introducir la discordia, formando antagonisnl . entre Espartero y
aqueila '.!Ja yilfía. que los comicios habian enviado pala su castigo;




illSTOftl,\ nRL REf"A!ln


;mes la revo!ucíon j Síempff' c(l.lumni~Hl;:¡" solo por el genr,rnso ms-..
tinto dü algunos de sus hnmhres y por la~ rraicione!:' de ot.ros }In
,irlü burlada la ESPhñ¡¡. 0(; por su rH¡l¡idarl. ni' pnrqtlP las masa:.;
¡laTaD .ialná~ faltado d, \':i s:¡('rnl1e~, ;"oí;¡()ní(~:" Y el país iegnl en,
~one(ls privilegiado ¡:Ol f¡ ('cmo y d (lJ{'J¡i(1 1~¡Ht()i<ll 1"!SPllfl0ió á


, ' , , '1 ' d ¡ . " '", " ,
.¡.¡ O{'n0.f al E:t UF¡ ',i:' (as r;~'c:~::¡adfS que ,i(' wlnHe.;l;¡Dan ¡mp"I'l()-
<ir'S "\! ¡ki ~¡": tírq¡i"IL, (41·1 A,,-r¡'('bp (Te ('ro "l
"- ~~ "" " ..... ,.<. ..,~ \:- " ..... ~ 1.,1.,1, .,' .-", .1 >, -'-' ~-'


limo de su ::er de.'pertaba ,~(¡ j"s cí\1c!üdano~,
tu pOlítica es para IV; farS<l'Jtf'~ ¡~x;;¡,:lgr1r)r:',:) un medio de mé-


drar, ei maquia ve!i!'mo, Jaío r.ri gil \ '-(01)(1 ¡{;l" (¡P;J de 1;\ !vdl:\ v iodos
los medios buenos cuando se logri.\ et hn: y ¡JO,' f'Sll ll."fHi tl)da~ la~:
tretas, apelan á la:i: arterias, convierten en COill('TCio, en merr~ado
de concieucias el ejercicio de los o21'cdlOS: creen inneccsari0 el co-
!¡i)cinJicn(o de las ley!';;; para no morir dp pm¡;(!,cho dt~ legalidad, y
hablan d(~ fH\'sidlC ;ucl!o Cl);Hldo ::u perv\'rsidad t'C ha infiH¡'(ido f~n
al¡!unas (':),p:1::; de la i'ociedad. merced á sus práel.ieas COJTnptoras,
fl sus leceiones \' f'!cm¡¡los de escer:tieismo,


. ~ , . " ~


n.


las guerras tienen por lo general un resultado funesto, la pre-
ponduancia del militarismo, y se reqlliercf) grandes háhitos,virtndE's
muy excelsas ('ll los pueblo,,," un COTl'leirnienlo exacto riei (j¡-l'l'cho
(m los ci ud,·danCís, práctif'a larga y c(in~hnte (l!; la ¡¡hflrlact para
impedir que los tJ(H1!hrcs avezí:\(iOs á la victoria, aco~t!lmbrarlos f-!
la matnnzR v á las {'t'cenas de c\fcrrnir:io, ;,,'naij rlominrtr ~u HIPbi--


-, ¡ .


clono ;-iob;,eOO[H~rSp á !ns in,,,¡¡Dtl)~ d['Str'Uí.:~I(1f(~-) v hacers~ sir'rvos di'
, , ,


la ley. respetand" l;;s fw'fo~ del pnehl 0 , la justicia y las eOIlvenien-
¡¡;as,


Hrm0s vi:;to cúmo en E.;:naDa hu bieran l1i1eridn aigullM ~enera­
¡os n¡Joners~ al ir "'n10 v pren'Jn6('f8.¡-!J~i(l, del jp¡'p de los í'¡éI'C[to~'


'" ." >J.. t ,. .;


Cfli:\O ~5te ~(, llabia re.;:erdldo nrfJ0'1!"pndo lanza: sobre Córdoba v j , -,
Narvaflz la ocios¡da~ de todos; cómo se babia buscado ('u el minis-
terio nD puest.o, manteniendo lurgll al generai Alaix y haciendo a~¡
Sl'll){'!" sus deseos, que por 10 respectivo á recursos, :;habere:-, ves-,
luarios, abastecimiento del ejéreito, no fueron sati~fechos eierta-
me¡ltü, ese' era á la. verdad entronizamienlo del militarismo, dicta-
dur,). ,lla;; Ó menl)S di:;;frazada que así aplaudia arhitraria.s sllpresio-




lH:t.· HnMO TlORBON OE ESPAÑ:\. 361
t1l:S de periódicos violando la ley fundamental, corno reclamaba la
d¡:-;o!ucion dfl] Congresü moderado.


El fUflPi'to ciulel'( qtW ya tlmBos señalado antes se extenderá mas.
y p(lf eso 00 qUilrnuos omitir aigunas rrtlexiones que nos sugieren
11):;' sncr);,rJS. ¡,,¡.sl.a que ma.s just¡fj'Jado pOfJamos emitir nuestro juicil}
."e\¡~:·o :JCf'ir"r\ d¡~ ese; personaje que iba, arrastrado por la fortuna,
il :Viq(J¡;if' 1?! w11ujG Sflbff lus d8stinos de la patria, que ha de
1!¡;i!íH ;lil\r' 1,1 :l¡~f;)r¡a lDlllensa responsabilidad.


uNo ~e [latía aplacado con ia guerra. dice tratándose de esta
elH~.c,ti('n un auttll' que 1.\11 será so~pechoso á los reaccionarios, la re·
vi)iue/ol"l, ant.es hien parecía qUf' se elevaba cimentándose sobre las
rll¡oa~ de aquella. Los partidos, recobrando sus hábitos exclusivis-
fas y fatale¡;" preparándose á. un combate decisivo, pretendieron bus~
!.~ar 1'11 todas partes defensores y alianzas. La del general en jefe,
hombre ~ub¡erto de gloria y de prestigio, debía ser buscada con
afan por ti nns y olros.


)l1abía1a, oh!i:nido preventivamente la fraccion progresísta y ía
conservó por larWI ÍI(llllpO. No Sí' crea qUi~ semejilnte pacto existente
21)Í1'1' los exalt.ados y el groera!, era el resultado de una diestra com-
hínacion política, no; era solo una concordia de la época, un efecto
puro y natural de las circunstancias militantes. Espartero, soldado
de fortuna, debia ser ambicioso, y por consiguiente pertenecia á la
revolucion .. Y aun considerándole destituido de esa misma ambi-
ei011 , Esparh~I'o habia casi forzosamente de tenderse en los brazos
;ir' UD partido violento, que le ensalzase mas y mas pronto, con si-
derfHHlole como ll!J[l nersonWeacion grande, robusta, imponente de
:;¡¡S urtncilJio\;. DIviuizado á los oiGS de .sus afectDs .. formidable á sus


, < ,<


·,nemigo7i, con su inmensa copia de prec(~de!Jtes, el conde-duque DO
p:Juia ya. ct'ja r ni retroeeder en su carrera; se haLlaba colocado á la
milad del áspr,ro v escabroso sendero del poder, ) un movimiento
retrógrado le habria hecho probablemente perder el equilibrio y pre-
e¡pitarse ro 1'1 abismo de la nulidad y de la desgracia; mas si lo-
graba rf'alOntarse hasta la cumbre, érale ya mas fácil afianzarse, tic
¡urse sólidamente en ella. Espartero para elevarse no necesitaba
genio ni resoíucion, bastábale arrojarse al torrente de los aconteci-
mientos que te conduciría al término deseado; por el contrario, para
mantenerse Ileut!'~l, modeslo é indiferente á las sugestiones revolu~
cionarias, babia dé estar dotado de un carácter firme, estoico, pro~
fundo, df\ una resiguacion á toda desventura. Militar leal y plindo~




362 HISTORIA OU REINADO
noroso como pretendían alp;unos, despnes de arrojar la espada de
Jos combates habría sido el primer mártir, o cuando menos el pri-
mer proscripto de los partid,)s,


))Con el prestigio de qUll ya gozaba; eon el que habia de obtener
en lo sucesivo, no podía sin grave nesgo prrmanecer en una fJosi-
cion subordinada y subalterna; la somhra de los hombres de su cla-
se, especialmente en períodos de convulsion, amedrenta y daña por
sí sola. COllsultando, pues, su seguridad, debió guarecerse al amparo
de un partido, al del progresista qlW le ofrecía mas garantías, y
aceptar la revolucion que se le presentaba al parecer franco y ge-
neroso. No dudábamos que al hacerlo siguló las ínspiracioncs de su
orgullo y su deseo de dominar, mas pudo acatar tambien esa ley de
eonvenieucia individual y absoluta, cuyos preceptos reverenciamos
siempre, aunque casi nunca les examil1amos á fondo. Si p,i gobierno
per0íbió distinto el eúmulo de mtenciones y la posicion dpl general,
observó una conducta desatioudaé impotente, si [JO, lDcurrió f~n un
error (te largas y {ata/es consecuencias. Halagaí' candoI'Osarnente al
,~oQ(le-duquf', preverJi, sus menores descoso era conculcar d propio
porvenir, suieidarsi'; era dar nuevos brio'" aumentar la sl~d fÍe do··
minacion que experimentaba el altivo ge(!era!; combatirle súbito y
frente á frente hubiera sido mu} peligroso, porque siempre io es el
llegar con ánimo hostil basta el ídolo que en ciertos momentos erige
y sostiene la opinjon públiea; d combatirle CfiD sagacidad yestu-
dio} el crea" 11 su lado un l}iHicr !'iv,o,!. el ciH1utlÍcarle fobuskz ''1


, -


cuerpo cubriéndole ron !lO manto ll1pid,1 hasb 1j1lP, S(~ desernbara-
ZaStl él mismo fuerte é ucü:d.iastaldf'. era (;UfJI'Ol'!llf; á i¡)s eO¡¡~Pji'i;
de la jlmdencia, á ¡os de una rk1Z0¡1 c.luia " fW v!som Cr,O (nao.
preciso es confesarh, ei millisicl'io :;e ha¡Jabil geilC¡ ,d¡j](~Ilt.e c\)rf.'Hi¡¡
dJ ia mitad lÍe sus plant's contra el gener¡d pOi' ia misma Hcgentp;
i~sta ilu);tre señora raseinada por las falaces i)ro[pstas de Espartero,
creia que un hombre á ijHien habia colmado de bt'oelicio5 n(, trata-
] ía jamás de salir de su e~ftra con merquí:c. dt~ su dewrú, y ní) adver--
tia que la ambicion, esa pa.si;m que iÍcticueiía sobre ¡¡,das las dt'-
más, que domina y ulb'aj() hft~tfi ¡iiS m a.,,; sagl ados scntílnicntos ¡la ..
tundes, no podía reeo[JoCf~r el f['("oo de la geatllud, de un deber
moral, tan vilipendiado CUIDO rl.~spdab!eo OL~Hjlábase¡a tambien (lL:C
el honor en ' trío,hs de estremecimiento, no le forma ni cons¡i1uye
la conciencia propia an'egiada á la de los sugelos rectos y ajusta-
dos, sino atemperada al sentir de la mayoría, aíucillada, 11slúpidaé




DEL DLTIMO IlORllON DE ESPAÑA, 363
iwwnsala, a.1 egoísmo y al interés privado de personas mas ilustra-
rlas. Esta. buena fe costó á Cristina la regencía.)


IIL


La SilllaCÍOil de los partious en el mnmento que las provincias
Vasc(j¡Jgada:; rompían con el Pretendiente dlvoreiándose el carlismo
de Í'J;:, fuerisla,s, era SU!lHlill~nte crítica, y la madre de Isabel, qUB
eon astuta nJ!l.i1a Imbia proJongadnlas hüstilidadés para ganar tiem-
pu, COfJíj¡Hldo fin poder restaurar la monar'luía tradicional yentre-
gar á su hija ei cetro esplendente, absoluto con todos los caractéres
y atributos del despotismo, veía desvanecerse sus ilusiones y frus-
trada su esperallza, presintiendo que los hijos de su segundo espo~
so no llegarían á morir en los t.ronos, que acaso ya creyó levanta-
dos en it~jilJjas tierras como premio de su constante s(,licitud.


r,j balagos, ni f!mliiE'::HiS, nl dádivas, tod(;s los mediüs de cor-
iUpciolJ ensayados pudieron im,;r.dir tI incremento de la potencia
revolueirmaria; y si ¡as aposta~)ias, las escisiones, las riva.lidades
mezquinas, el exe1usivisUlO DO hubiesen illinada el calupo progre ..
::lIsta; si (,1 ardo, de la juwntud no hubiese hallado en los santones,
restos y nJiHllias de las pdsadas epúcas, oposicion y obstáculos, mas
enérgica y viva, mas rápida tamLien hubiese caminado la idea, yel
progreso ID teleetual moral y material habria transformado á Iberia,
que deÍlm HdJui!' pOdtlfdSamentc como relacionada con el continen-
ir: amerkann, J a la,; ¡Juertas del Africa colucada, para ser inicia-
dora y contribuir al desarro¡¡" del movinlÍento vivificador de las
razas.


La ~ !.lCha entre el espí i'itu innovador y las rancias preocupacio-
nes ¡k una uJi'itjdad que habia gemido durante largos siglos bajo el
Ileso de las superslicinnes, Y' reducida al marasmo por los fanáticos
n intransigentes sectarios, qU i3 en nornbre de un Dios sabio mataban
la inteligencia, en nombre de una rcligi:Jf1 de mansedumbre y paz
(~ncendian hogueras donde eran arrastrados los que se permitian
1.ijar su vista en los horizontes de lo porvenir y señalar al exámen
las maravillas de la creacion, utilizando las fuerzas que la natura-
leza proporciona en dar nuevos elementos de produccion, medio~
de riqueza y de ventura para ia humanidad; esa lucha, decimos,
incesantemente reproducida, habia adquirido proporciones titánicas,




364 HISTORIA DEL HEINADO
Yel oscurantísrno, cediendo siempre, 'había llegado a revestir hi-


pócritas formas, se presentaba con careta liheral. pretendía seduci I
y engañar, fingia hasta entusiasmo, pero pretendw que era conve-
niente transigir, ser prudentes para dar solidez al edificio que Sf'
levantaba, y con semejante pretexto soca baba los r,imienlo'l, debi-
litando y dividiendo las fuerzas. Egoista como siempre, servil y ras,
trero tanto cor~o soberbio é inmundo, el núcleo de esa fraccion neo··
católica, eco verdadero de! moderantismo por mas que aDaff~zea (';[1
disidencia, ya tenia en aqup! gabinete su representacion aun cuando
no se debía arriesgar á hacer conocidos lo:;; secretos víncuios que le
ligaban COD Jos palaciegos.


IV.


Siempre atentos los enemigos de los derpcho:s p;)puiare~ 1l ¡)U~¡"
car tranquíllas y obstáculos, viéronse reducidos á tan e~en~;¡l. nu-
lloría en el parlamento, que d(leídieron dIvidir á todo mlDCí~ ti '·U:;'
adversarios, alejándoles dp, aqt:eJ que pndw. ú la ¡,<lZOil (j,:elrSt' ,:r·
bitro supremo, y re$recl(¡ á t~:-;tc (;fuyectú hace el autor, dI(' \,,\ !)I~ ..
mos citado otras veces, las sigiJielltes ft't1\:XHlIIeS en la~ que rLveia.
yeso que, corno se desprende de su lenguaje, es ardiente vutida-
rio de la entonces gobernadora del reino, el verdadero fondo M
aquellos planes.


)Preciso es renunciar á pIntar por entero i:'! júhíJo qUí' proJujo en
los ánimos la noticia de los últImos ~llCe:30S, La Dal, en vos bu)(~ti-


. . .


cíos no se conocen bien ha~ta q1li:: se pierd(;Il, la paz de 1m yajor
imponderable para Io~ espÍritu.s ,'ectos, la paz codieiaiJ:) con ta~!t(\
ahinco y con tal vehemencia, (~rd acogida eoo avidez, con un :jok·
siasmo creciente por ¡os hombres probos de tCd;}5; ios miltl<::es, por-<
que el hombre honrado aunque cediendo al fuerte inllujl) de ),a lÍu-
slOn haga el sacrificio de su tranquilidad en un nH)(nt~nto vU¡co,
conoce pronto y le pesa .su error, se haBa en una siwacion exct;a-
trica, verdaderamente violeuta ; es un cuerpo vivo arrojado en uno,
atmósfera corrompida que lucha contra la ínfeecíon que le eerCl! y
le embriaga, y hace inauditos esfuerzos para respirar un airo P!!/'i'
y consolador. Fué entonces tan íntimo el alborozo, que hasta s('
olvidó la existencia de veinte mil hombres capitaneados por Caj)r~­
ra, y la de las numerosas bandas que acaudíllauas por el feroz COIl-




nEL ULTmo MUllO¡\! DE ESPA.ÑA. 365
dp dr, España afli~ian la fahril Cataluña. D. Carlos babia salido de
la Penínsuh y la paz estaba, sólidamente anaülRdd" Tal er1\ el dic~
fámen de la opinion.


»)Las cilldadf~s: los pnehlos de algllna cOü~ideracion rivalizaron en
preparar festejos, y las Corlps nuevamente reunidas llevaron hasta
las gradas del trono sus respetuosas felicil.aciones: otorgando ade-
más un voto de gracias al victorioso ejército y á su afortunado cau-
dillo. Dominaha en aquellas decididamente el color progresista, lo
cual era una. c01seclleocia pl'cci.~[l. de la marcha misma de los suce-
sos. Hahí:wsc desacreditado Jos conservadores durante su domina-
cinc en los dos últimof.: años, y como el pueblo en revolucion y con
partidos al frente se parece á esos enfermos que atormentados por
una afeccion crónica, creen hallar en la diversidad de medios alivio
á sus padecimientos y solo encuentran realmente diferencia de me-
dios empleados en exacerbarlos, el pueblo, pues, negó su confianza
á los moderados y,la depositó casi completa en los progresistas, tan
completa que apeDas contaba la fmccioo templada diez de sus miem-
bros en el congreso. Sin embargo esta cirCDDstancia embarazaba
mas y mas la crÍt:ca posicion del gabinete, y ya en el discurso de la
corona se traslucían todos sus temores.


»)Tales recuerdllS y promesas, como no sancionadas por la opinion
universal, no podian produrir ni produjeron el resultado apetecido.
lJna cuestion espiüosa y difícil iba á hacer patente el desacuerdo
entre los dos alto3 poderes. Esta eueslion era la de fueros; llave de
la guerra y prueba de la consolidacíon de! órden si se ateudia á las
exigencias de la época; fundamento de crudas y futuras escenas, si
se sujetaba absolutamente al erradfl curso de las irIeas revoluciona-
rias, exígia en su resol ucion, luces, tino y cord u ra.


»Suscitáronse con este motivo fuertes y acalorados debates, el mi-
nist.erio buscó en su auxilio las razones de conveniencia pública y
la alianza de la opioion; prro la oposicion, audaz é indiscreta, g;m-
reeida denlro del recinto del. código constitucional, rechazaba con
obstinacion cualquier proyecto que pudiera dañar la unidad política
estahlecida por aquel. Rabia vicio en la doctrina oe aquella, ó cuan-
do menos en la generalidad que se la queria atribuir; verdad es que
la ley fllndamental, obra la mas acabada de la ff'volucion, habia
sanciooado terminantemente la uniformidad de fueros; pero la re-
volucino aceptó entonces los hechos existentes, consumados, cier-
tos; vió la sedicion en su mayor auw; comprendió tal vez que una


TOMOI!




IllSTOHL\ DEL lIEl~ADO


cvnduclu c'!:;¡def.ccnd¡¡;ntc y Jébilla desacreditaria sin proporcionar
,la cornpeilsacion, y lanzó un justo anatema contra las provincias
insurgeDtcs, cerranuI)· al parecer toda::. las puertas de la reconcilia-
cíon; tal condueta era ooblt', heroica en aquellas circunstancias; en
f!(rJS o:mestas hahría carecido de valor, de mérito. Por otra parte
uo todos los de las constituciones son artículos de fe; cabalmente
casi toda;; las moderoas se han formadn bajo el imperio de la efer-
VeS00Ilcia, y han llevado impreso el sello de las pasiones, y si bien
en la nuettra hriiIa1.'.ul la sensatez y cordura, adolecia sin embargo
de unu. prematurez d¡; ideas bastante perjudicial, ha~ia dominado en
su reda,ccion un ;spir1f.u deillocrático muy desenvuelto: el de consi-
deral' á los hombres y los puebíos de iguales proporciones en la ta-
bla legaL Este principio era extemporáneo, inoportuno, pedia refor··
rua, y debieron otorgársela aunque se hiriese un poco el tenor li-


de LA Cunstitncion. La primera ley fundamental es, cuando
¡UliS, h nheza del cuerpo político; á ella como al cráneo del indi-
V;i!IlO es indispl'!1:mble llegar paia salvar su existencia; sin embar-
1.;0 Ci\ uno v en :Hro caso se necesitan necesidad absoluta, un tino
,-", ..


raro 'y' una habilidad a('redit~da.
" .


»Imbuidos sin dlldu de análogas verdades, los representantes si-
guieron con mas calma el resto de la discusion, y el '1 de octubre
de 188n se leyó y [iprobó unánimemente, en medio ue los aplausos
del público, el siguiente proyecto de ley:


«A!,ticu!oI, () Se confinnan los fueros de las provincias Vascon-
gJ.Ja;; y ,;ü i'ÜW,H'fa sin perjuicio de la unidad constitucional de la
l\lí;:mrtjtlJa.


»ArL .~.o El. gobierüo tan pronto como la oportunidad lo per-
~nil"" e,,:( .,'.v; 'l'" !í. ¡:1s ')"ov¡n~ias Va-:congau'ls v /l la NaV111T' ~." 1 ;¡(~ .: • .!. I j ... 1 L. 1· .• ;.1 { ü~ 1:.i.. ..J l Io",.l ~ ~ (, O) l (j,
propondrá á lit:; C~}i'te3 la modificasion indispensable qne en los
¡üf:!lcior,ados fucl"'~ u~cbme el interés de las mismas, cDncíliado con
el g(~¡;eral de ¡P. nac.iün y la Constitncion de la monarquía, resol-
vieiHio enlreL\nto ;Jfo¡isiollailllcnl.G, y en la forma y sentido expre-
sadn, las dudas v diCiI.:uHa:!.cs que D:ledan ofrecerse, dando de ello


. " .


))Cl'::yóse ;nas fa.~¡sla In. seshn del 7 por intervenir un incidente
gratD y llsonjc¡·o Sii1 dnda. Los diputados de todos los matices y los
(~Otlscj('f,)S de la CW(J[j(l proebmaron CAsi simult~,ncamente paz y
f!'B.!,emidld y S8 ab,\íZaf0U con la mayor efusion. Paf(:)cia haberse
fundido los OG.ltíc!OS y espirado sus rivalidades, Mas semejante fu-




DEI. BLTIMO BORRON [lE E¡;PA"IL


SiOll era obra uel entusiasmo del momento, pOt~{'~ V;i1edero, como se
ve, para iuchar victoriosamento yen IIn p2fÍudo díla!i¡ck (;onha l'pu·
cias prevenciones, intereses crt~(j(.f.;~ y LrmiJab'('s, ~ ': .;'.;üues
nacientes. La amalgama de los pirLc10s jal11:1s e5 hija de ;;1 ('¡; OD-
taneidad, esJo sí de ia necesidad, de su ¡ m poten('ia pr0d urjO;;. ro!'
esfuerzos viclentos y desgraciadc\s.


»AsÍ que en nuestro país los diputados olvidaron h:{~n P({)1)(o la
concordia del 7, Y revistiéndose de nuevo con todo el poder de opo-
sicion, atacaron vigorosamente al ministerio, y proveüaroo el mas
triste conflicto.»




CAPITULO XLIV,


SUMARIO.


Descalahros que sllfrie]'Ull los carlislas en CasCl-lbailcz yen njulhe.-Prilll'ipall'O he-
chos dp armas (']) Cul,¡]uua en dicha c;poca.-Hi11l1l' Espartero a Sl'S'lll'U y Ca~t!'lIo­
te.-lIeroica derrIba de (',;le último IIlLlito.-Lm; facciUllcS de Aragon ~Oll uestrlli-
das.-Guerra ell detall en las pl"O\incia:; de Cuenca y Guadala,jara.


I.


«Antes de continuar !a narracion de los sucesos políticos vamos á
dar cuenta de algunos hechos de armas~ que tuvieron lugar en el lea-
tro de la guerra. Sabedor el coronel Guimbarda, jefe de una pequeña
columna, de que la villa de Casa-Ibañez se hallaba en peligro, voló
á su socorro, y con efecto al anochecer del dia de su llegada, se
presentó ante las puertas de aqueiia poblacion el grueso de IRs fuer-
zas rebeldes, consistente en mil quinientos infantes y trescientos ca-
ballos, conducido por el cabecilla Mal'tínez; Casa-Ibañez guarecida
al amparo de una doble cerca muy débil é insubsisteute, apenas
ofrece apoyo á una resistencia fMmal; una batería bien colocada y
jugada con destreza, puede abrir fácilmente una brecha. ancha y
profunda en una muralla de tierra, y las puertas que defienden las
entradas carecen de resistencia y solidez. A una de ellas dirigió
Martinez sus principales conatos. La guarnicion sobrecogida por la
superioridad nuniérica del enemig') se retiró sin medir las armas al
interior de la pluza, pero aquí se defendió con vigor. Heduhlábanse
en el entretanto Jos ataques contra la puerta, una pieza de batir




D&L "GLTDIO llORHON DE í\SPAÑA. 3{}9
de los sitiadores, bituadasolm: una em¡1crlcia hada frecuEntes dis-
paros. Los cadistas augunclmH irJt¡)edia!ü su triunfo, pero los cál-


1 d 1 o. ." " . ¡ ~, . , eu os e a presuncwn Cí!I)C;l ante lGil elcé.;,.)!; del ln'llUCüO; ¡O;; ~¡¡W.-
uos se defeudiull con ODS tinacioll; dos troneras abiertas sobre la
puerta combatida, empezaron á vornita¡' un fuego vivo y no inter-
rumpido que molestó mucho ú los si/iadores, quiene:; yariando de
táctica, rápida, simultáneamente :c.ornetieron todos los puntos dé-
biles de la cerca logrando penefM Cll el pueblo. Acudió entonces la
guarnicion al sítio del ma.:'ü r· peli¡.\ro, y cargó cou tal denuedo al
enemigo, que no solo lié: ¡¡izo desistir de su primer empeño, sino tam-
biea abandonar tOII. aquel territorio.


»EI descalabrf\ sufrido por los carlistas en Casa-Ibañez fué pre-
cursor del que c~perime[}taron en Ejulbe. Eran á la sazon dueños
de este punto; las columnas de Ale80n y ZurbaDo se dirigieron á él
con propó~ito de dosalojarles. No rué arriesgada ni difícil ia ejecu-
cion de semejante plan; los rebelch'l por una combinacion estraté-
gica abandonaron el pueblo, y ias huestes leales se dispusieron á
ocuparle. En el momento de verilLarlo notarol.l que algunas masas
armadas descendian velozmente de una montaña inmediata; eran
tres batallones facciosos acaudillaLi¡s por Llangostefo.. El ataque fué
rápido é impetuoso j la resisten.}la denodada y digna. El regi-
miento de Borboil ostentando un vaLer Írio y sereno sostuvo solo
por algun tiempo la pujanza y a1'do"osa intrepidez del enemigo;
este confiado en el éxito de la ~orpesa reputaba su triunfo muy
probable. Por fortuna los restantes cuerpys, desprev,'uidos ai prin·
cipio, cürrierún oportunamente al sitio eH peligro, gerwralizóse la
accioD, los carlistas principiaron á e;¡flaq¡,'cer, y nJgutlus C{¡)'gas
daJas con inteligencia y arrojo decidisfon d CüHlbatc. Llangostera
retiró sus filas rotas y disminuidas; y los aa; liJes de la huena causa
se posesionaron tranquilamente y p,' segulll1n. V'z de Eju1be.


»POI' este tiempn el brigadier 02fO al fr.:;n;,6 de dos batallones é
igual número dt~ eSCUad!'iHJi;S ene .llró ti la fuedon d\'. Bosque en
las inll1p.diacioaes de la Cafíaduj la acometió con bizarríJ y logró
pOllr.rla en fuga.


n.


»Mas señllado, sin disputa eran los triunfos obtcnid.is en Calalua




370 HlSTORIA IlEL REINA DO
ña. Los carlistas, destituidos de nervio y de vida moral, sentian
todo e! valor de esta máxi¡!ia sancionada pOi' ]a experiencia: La es-
pera~lza del !riunfo CO;jdtH;C Ú. la victoria; la. verdadera tlesesperú-
eion guia á la muerte. Sin emhargo no poeas veces en este último
caso se ~l.(lorn1 la turnb:\ de un pUi;blo ó de un jn[·ti(lo con un lau-
rel muy honroso, aunquc es nree¡,~o confesar que tal conceniraó;n


-de sentimientos en tono su ri,;.;orisrno v pure:m jam~s la ha cono-
cido á fondo una masa entera de individuos: hase conferido este
t . t .". . I 1 J' • d ,1 ti' rIS e prIVIlegIo al ilOmtlfe SOlO, Jll!S8l'O, aDan on::.~o a s propIO;
el hombre en efecto poseirlo de un rapto frenético se cree general-
mente el único ser del universoj ser omnipotente, porque, confun-
diendo sus atribuciones, le parece poder disponer hasta de su exis-
tencia; esclavo, porque se conceptúa sujeto á una ley fatal ciega é
inexorahle. Los pueblos y las masas cuando siguen su curso, cor-
riente norlllal y tranquilo, identifican sus procederes con los del in-
dividuo; cuando unos y otros 2e dejan arrastra¡' por el torlJcliino de
las pasiones ó se i;lueven po¡' ei empuje violento de una dominan-
te, no puede apreciarse ni establecerse bien la escala de las com-
paraciones.


») Defendíanse pues los últimos secuaces do don Carlos mas por
com promiso, por sistema ó por espíritu de brigandaje, que por
a:ecto al príncipe emigrado, y así es que sus derrotas se eslabona-
ban rápida y sucesivamente. Una. y notable padecieron en la rec-
türía de Soteljar. Babia el general Carbó, siguiendo un movimiento
veioz y bien dispuesto, atajado los plane.s del rebelde Burjó que con
mil y bnlos de los suyas pensaba invadir el Ampurrlao, y obligado
á pa8al' (~l Ter se situó el jeft~ carlista en una posicion respetable é
imp0ueote llamad'l el CoH de Safonc. Las cohortes liberales condu-
cidas por el genera! Hoyos se propusieron atacar aquella eminencia
gigank Dada la señhl del combate, las tropas leales treparon con
singulilI audacia por riscos y pequeñas colinas, estribos de la gran
montaría, luchando con una atmósfera llcbulíJsa y adversaria y ca-
minando en medio de un fuego vivo y certero mantenido con cons-
tancia y empeño. Tan larga corno penosa fué la subida; tres boras
se invirtieron en ella; pero en otra se terminó la acciono El enemi-
go, inferior en fuerzas, confió demasiado en el terreno que ocupab3,
y vencido esto auxilia¡' poderoso debia pensar en la retirada, Veri-
ficóla en efecto, aunque despues de ensayar una resistencia corta é
infrecluosa en la cúpula dr, SoJbrjar.




I1I.


»Digno de especial menc;o:J, es tambieE el choque habido entre
Huercos y el gran cuerpo de las fa.cciones catalG.nas, El dia 13 de
febrero de 181.0 partió Buerens de Biosca seguido de fuer?;'::; res-·
netables y escoltando un convoy eon dircr,cioD á Soisona. E! cnmino
.. .


que guia á lliosca a Solsona se halla protegirlo ¡nr cDcumhradas
montañas, entre las cnales descuella rr.¡-w) s,;/)(;rr~n3. Id erninPDcia
de Peracamps, posicioi1 formidable oncde parece que la nalnraleza
h;~ querido atese~al' dificultades y obst2culos indóciles siempre y
n;fmctar¡o~ muchas veces á la nivelador~ mano del hombre. Pera-
cr¡mps, pues, monstruosa pirámide de tierra, coronada de riscos.
estaba ocupado po;:, los carlistas rn el momr:nto de aproximarse las
huestes le3!es. Avan, de s;~"grJ y QC:'¡ tiempo D'J quiso Buerens de-
safiar de freüt(~ ú un enemigo ir)ilcc('~~ible i'll cierto r;¡odc; por su au-
dacia y por elloeal donde se enCtmirilba; hizo pnt's df~cI¡nar la ruta


1 , • , • f ., - 'l 1 1 • . UO¡ convoy, y envIO sus ml'Jorcs .r('pas ¡)(ljJ las orf.l'lJCS (e, llrt-
gadicr Aspiroz á llanquear ID,; e:);·;i:lrloB d() la ::;;'on masa. Descu-
b'er~a~ a' 11) ~cn~o lJ~rr·l)le ~ ~.')rb'~">,")!.,- .!,~ n )~ 1·'-'-0 S f ..... ; ... ~¡ 1 _. ... '>0.,1 (1 \. IL J !l.lc\¡ll~."c Uf.¡ "ne¡}].:), ,Uil(:;on
aquellas por largo rato Ul1 fuego nutrido y hOl'ríH\iSO, y hubierDil
experimentado pérdidas muy considerahies á no caer los carlistas
por Ui} movimir:nto brusco y ~~recipitado sobra la retaguardia de
las columnas. IHíün!ras h I'r,laguMdia sostenida por la brigada Cas-
tillon se batía con intr;~pi.del y denuedo, las ccnnrtes de Alvarez y
de Aspiro?: couquistabao palmo á pal!~!o f:¿ t~rreno, csca]ooaodose


. di' - .." 1 • " en el cuerpo;~ m mnntana JI prcclli't\nrlU UJ,\{'j' al eneullgo a un
.. d 1 l' .. , , '1" ( '1 f' SltlO urwe pnülese manl'IDl'ar if\ c'W[l::erlrl. ,.ograrGn,o en e ~c[O,


y una carga dt~ esta afum (crríble dada por el conmd Martine?' in-
lrodujo la confu~ion en las filas de lo~ rebeldes. ap¡~gó por enton-


1 ~~ •• , "'1 ~ ~ • h' ces sus esperanza;.~, y ¡es Or)11;::O a su~v"nGel' sus Hl\Í~nClOnt'S os([-
les .. Ambas partes taviC:l'on ¡in Cl'eCiúO número de muedos y hf~r¡-
, . b . ~ (' 1·' 1 J 1 ¡¡OS; sm em i\rgo jUS10 es snl;ll.'Silf en ')D~;t'qlllO a iR v{: n i!K , que
los faccio~os padecieron ~Hla púdilh mny :nferior, y que las trOt'US
compraroi1 tan ligero triunfo con f'1 ~r"cii) de algunos eent~nares de
\¡cl.imas. Aunque fn,)ra :11 \1::; ,t:,;,;:,C,) (ii: I;)i) carliSt<\" , toda'¡ía ex-
perimentaron crueles vejaci!)ne,~ 'h ;",).['to de oteos enemigos tan su-
ñudos como pujantes,




372 IllSTORIA DEL tHNADO
»EI rigor de una es!acion ósper¿t y glacial, las violentas ráfagas


de viento que azotaban á les infe:."c:es sDldados, la crecida extraor-
dinaria de Jos rios y arroy'~íS, cups vertientes rápidas haciao vaci~
11lr a!2un[ts vCCPS á los h!l,~ai"s d 'bHitados. el fango de los caminos
r¡ue bollado con violencia vülvia de nuevo á niveiarse, adquiriendo
su natural tersitud, v SOLf:; todo los lastimerns aves de los heridos


. .


cuyos dolores aumentaban. en intensidad en el mismo grado que el
frio, todo coü!ríbuia á re::altar mas los contornos sombríos de aquel
cuadro desconsolactoi' y haeer mas terriblernfnt0 célebre una expe-
dicion tan ugitada. Pasada esta angustiosa situacion llegaron las
tropas de Huerens ti. Solsona. Un dia permanecieron en este punto,
y al inmediato emprendieron su regreso siguiendo la direccion an-
terior.


IV.


») El !rmp0ral era fur;o~o y deshecho; la atmósfera encapotada y
densa del 11, de febreri) de 1 S'iO d~sprendi[l, alternativamente un
aguacero fino y penetran fe, y grandes copos de nieve que fascina-
ban á la tropa y le ocultala dgunas veces el preciso derrotero. Re-
celando nuevos ataques de los rebeldes habia el jefe adoptado al-
gunas prerauclOrws, y cnid¡l!lo sobre todo de desembarazarse de
aquellos objeÍl)s que padienn <;ervir de r¡hsti\roulo á ltna. resistencia
denodada y tenaz ó malograr r!tMdflndoln cualquier operacion mi-
l" A' • i 1 "¡ • 1 b' d litar. ¡',SI es q'JO 81 Cfl'iVOy y;,!.g nerl: os illllpf\radO:-i por a nga a
Castillor:, marebuoan ;;,','cdii";¡r/O 3: grue;::o de la divi-inn. La ex-
periew:!:l vino á nnf1c:u¡)~' la ,\~¡(\rtUJúdad de estas Pledidas, algn-
nas masas Jp'."ya¡hs en las ;d~!1ras del Hostal d,~l floix se eslabo-
nab~n con las qil:~ dnr'.linabnn hs cú~:p¡dcs (h~ P¡'raramps por medio
d " \" 'l " . , 1 f 1 e U:!1 nn:!\l leOll, }ktD eOiwnua, 1\.1 lnlerrnm¡Hl.a, y úrmanco
tnda'; unr\ '1~G. formidn'k ci",rnfada en puntos culminantes, se pro·
pún¡;¡n lavíl!' su rnsill;U ultl'8je Ó vender raro ú sus adversarios el
laurel d·'1 la victoria.


dl;)mpiósi.l en efecfo el fuego con vigor por una y otra parIr; la
('ol~itDnFt Azpiroz viv?met!b i1.t:.icnda sostuvo una retirada honrosa
h~)sta la casa deuominflda d~j los Cuadros; cncrudecióse aquí el cha-
(lile, y se generniizó la a0don; los rcalislas se baten con un teson y
b'izarrla cr;'cienti,~:~; he- fl:l!.s líLl('~a¡cs apenas pueden sostenerse: el




DEL ULTIMO BORBON DE ESPAÑA. 313
brigadier Durana, el coronel Prirn y otros jefes de distincion que-
dan heridos; el enemigo conociendo todas las ventajas de su situa-
cion redobla sus esfuerzos; pero en este momento crítico los hom-
bres fieles buscan en el tesoro de su constancia nuevos elementos
de resistencia, acometen á su vez con impetuosidad y ardor, y re-
chazan á alguna distancia á los confiados carlistas. Sin embargo
estJS no desisten, y llevan su empeño hasta las inmediaciones de
San Pedro de Padullers, desde donde convencidos sin duda de la
inutilidad de tan reiteradas tentativas retrocedieron sobre sus pa-
sos.


»A este señalado hecho de armus sucedió una ligera escaramuza
en las in meJ iaciones de Lucena.


»Una faccion fuerte de 1,000 hombres pretendió sorprender á un
pequeño cuerpo de tropas que se hallaba en aquella plaza, célebre
por su denaedo, pero la oportuna llegada de la guarnicion del caso
tillo de Villamalefa le impidió llevar á cabo su plan.


v.


»Las tropas que á las órdenes del general en jefe se baIlaban acan·
tonadas en Mas de las Matas y Muniesa empezaron por este tiempo
á dar señales claras de vida y de vigor. El 23 de febrero salió Es-
partero de 1\1 uniesa, y el '26 se bailaba ya á la vista de Segura, pe·
queño pueblo, situado en Aragon y dominado por un castillo del
mismo nombre, punto principal del ataque. Las fuerzas que condu-
cía el duque de la Victoria eran muy respetables; las que guarne-
cian el castillo, escasas y además divididas. Al grito de «mueran
los traidores» habían estas sacrificado bárbaramente el 18 del mis-
mo mes al gobernador Macipe, á Ull capitan de la compañía de
Guías y á otro oficial de la misma, aprovechando el instan te en que
regresaban á la fortaleza, logrando retener como prisionera á la
enunciada compañía tan afecta á sus jefes como amante de la dis-
ciplina.


» Tan tos elementos de discordia eran presagio infalible del tri unfo
de los llO'llbres leales; obtuviéroule en efecto completo é inmediato;
el 27 preparadas ya las baterías se aprestaban á jugar contra el
fuerte, cuando apareció un parlamentario carlista ofreciendo la ca-
pitu!acion. Vel'ificóse sin dificultad, y en el mismo dia ondeó sobre


TOMO J.




374 HISTORIA DEL REINADO
la mohosa almena del castillo el pendon victorioso de la libertad.


)Dueiío Espartero de Segura marchó contra Castellote. Algunas
dificultades preveia el duque en el sitio de este último punto, pero
no las reputaba tan graves como eran en realidad; treinla y dos ba-
tallones con un formidable tren de batir iban á luchar con algunos
centenares de carlistas; la victoria, pues, no podia ser dudosa; el nú-
mero abrumaria el valor, y sucedió así, pero los adalides de don
Carlos demostraron en esta ocasion una intrepidez y un comporta-
miento de héroes. CierlameD.te si el vicio que roia Ja causa del re-
belde príncipe hubiera podido purgarse con algun hecho elevado,
ninguno mas esclarecido que la defensa de Castellüte, ninguno mas
eficaz ni de mas prontos resultados. El ~2 de marzo acamparon las
tropas de la reina frente de Castellote, y el mismo dia enarbolaron
los sitiados bandera negra, dando á entender que estaban decididos
á sepultarse bajo los escombros de los envejecidos torreones que de-
fendian. Deseando colocar convenientemente sus formidables bate-
rías, las huestes leales atacaron el 2iJ al pueblo y á una ermita for-
tificada, puntos ambos que pueden considerarse como sólidos esca-
lones de la eminencia que corona el castillo. Tres regimientos, el de
la Princesa, Luchana y uno de la Guardia fueron Jos primeros en
acometer esta empresa, bajo un fuego vivo y certero, que marcaba
una sangrienta huella en cada paso que daban los sitiadores. Con-
quistadas difícilmente estas posiciones se estableció en ellas una ba-
tería el 24, y desde este momento los disparos se sucedieron rápi-
dos, enormes y nutridos, contestados por el enemigo con singular
inteligencia, pero siempre destructores y terribles. Manlúvose fuego
tan horroroso durante los días 24. y 25; Jos ingenieros avanzaban
en el entretanto en sus trabajos, y las principales micas estaban á·.
punto de estallar; sin embargo los sitiados no cedían; seguian de-
fendiéndose con valerosa constancia.


»AqueIlos hombres comprendian mucho sus deberes, Ó se habian
familiarizado demasiado con la idea de la muerte. Queriendo los si-
tiadores dar cima al asedio, resolvieron hacer el 26 un vigoroso es-
fuerzo; las numerosas baterías reforzadas de antemano lanzaron una
lluvia de balas y proyectiles tal, que durante algun liemro una nube
espesa de humo y polvo ocultó los muros del castillo; y despejada
al fin la atmósfera dejó ver un lienzo blanco; era la señal de capi-
tular.


)Triste é imponente espectáculo aguardaba al vencedor de Caste-




DEL ULn~lO ROBIlO;'; DE ESPAÑA. 370
1I0te; un gran monton de ruinas humeantes aun, miembros disper-
sos, cuerpos mutilados, algunos hombres heridos y estropeados, con
el pesar del vencimiento retratado sobre su frente, eran casi las úni-
cas reliquias que restaban tie la famosa fortaleza y de sus defenso-
res, deplorables trofeos que atestiguaban la lucha del valor ardo-
roso y tenaz, contra el valor tra!lquilo protegido por el número. El
algibe estah3. cegado, los sacos de alimentos y provisiones sirvieron
para construir parapetos en la noche del ~5. Todo probaba que la
bizarra guarnicion buscaba una muerte segura, pero huia la hu-
millacion del vencimiento. Aquellos soldados habian inmortalizado
el triunfo de los adversarios.


VI.


»Obtenian estos simultáneamente algunos triunfos de importancia.
El coronel ZurbaHo, jefe de una lucida columna, encontró en las in-
mediaciones de Pitarque á los batallones rebeldes sexto y séptimo
de Aragon, cuerpos distinguidos, los mejores quizás que sostenian
en aquella provincia la maltratada enseña de don Carlos. Cargados
de pronto y con impetuosidad, cejaron un moo¡ento los carlistas, y
la confusion empezó á esparcirse entre sus filas, pero rehechas muy
luego opusieron una resistencia esforzada y pertinaz. Fluctuaba en-
tre tanto el éxito de la accion, mas una casualidad vino á asegu-
rarle en el lado de las tropas de Zurbano. Ignorando este jefe al
principio la exacta posicion del enemigo, dividió sus fuerzas dejan-
do la mitad en los alrededores de una ermita, punto respetable, que
ofrecía grandes ventajas topográficas. Cuando el choque estaba mas
empeñado é indeciso llegaron estas tropas de refresco, y su inter-
vencion determinó la retirada del enemigo. Abrumado por la supe-
rioridad de los leales, comenzó á internarse entre las largas hileras
de pinos que protegian ~u espalda. Perseguíale con ardor. aunque
con dificultad, la caballería de la reina; algunos cuerpos de infan-
tería iban tambien en su seguimiento, de macera que, acosado, lleno
de azoramiento y zozobra, vino á precipitarse eo el sitio denomi-
nedo la fuente de Pitarque, barranco f)rofundo, bordeado por enor-
mes peñascos y desigualdades, y de una salida rocellosa y en ex-
tremo difícil. Estas modernas horcas caudinas fueron coronadas por
los soldados de Zurbano, quienes lanzaban al fondo de aquel abis-




376 H1STORIA. DEL REINADO
mo, pi~dras, balas y cuantos objetos mortíferos hallaban á su dis-
posiciono


»En tan desesperada situacion todavía se defendian los carlistas,
hasta que con vertidos unos en cadáveres por el certero plomo de su
enemigo, y anegados otros en los pantanos que forman las aguas
de un abundante surtidero, se vieron los restantes en la dura pre-
cision de rendirse.


»La victoria de Pitarque facilitó la conquista de Aliaga. Empren-
dióla el general O'DoDDell á la cabeza de numerosa hueste, el dia 13
de febrero. Aquel pequeño pueblo situado cerca de la confluencia
de los rios Miravel y Laval, ocupa la falda de una majestuosa pi-
rámide natural, s()bre cuya meseta superior se alzan orgullosas las
robustas torres del castillo. Conocian ya los defensores de este la
desgraciada suerte de sus compañeros, pero lejos de intimidarse
enarbolaron bandera negra con ánimo arrojado. Los trámites y el
éxito de este sitio fueron los mismos que los del de Castellote, y la
guarnicion se entregó el dia 15 cuando ya no habia términos hábi-
les de defensa.


»Apodéranse por este tiempo los generales Leon y Ayerve de los
puntos fortificados de VIIlarlueDgo y Peñarroya; de manera, que la
campaña de Aragon arrojó un gran resultado, y la formidable cor-
dillera de puntos fortificados, establecida con esmerado cálculo y
defendida con un valor que podía pasar por temeridad, quedó casi
comptetamente destruida.


»Mostrábase en igual época la guerra en detall pero muy incle-
mente en las provincias de Cuenca y de Guadlllajara. Los rebeldes
Balmaseda y Pimentero eran los jefes, el alma de bandas numero-
sas, que rara vez formaban un cuerpo respetable, sino que se di-
vidian en pequeñas partidas confiadas á subalternJs determinados y
resueltos, lo cual tenia el triple objeto de generalizar su sistema
exactor y terrible, dotar á sus operaciones de mayor movilidad y
de-streza, y ocultar sus frecuentes marchas y contramarchas á la in-
quisicion de las autoridl:J.des legítimas. Reuníanse solo cuando el in-
terés ó la comun necesidad lo exigía, ya fuese por organizar una
sorpresa, ya tambien para combatir un ataque súbito, inopinado y
destructor presentado á alguna de las fracciones dispersas.)




CAPÍTULO XL.V,


SUMARIO,


C()l\sillel'aci()ne~ política,; -nhn' tlilt'J'('¡¡II" ¡orilla;; dI' gobierno, c"Jil'cialmente sübrr (,1
,,¡,telila rt'pn"I'lIt:l !i\ ti, d"IIII"I!'dll,l" 1;1 í Ilt'(illl/,:I i Ibi !i,hlll de la 11100larqllia COIl lo~
¡J"!'",.I",, d"//iill,L/¡I.-E,!"H·r;", : ,'"h,:!", ,il'! 1l .. ,¡J'·r:llíll,llIf) pm ('(JlI,(,[,\¡1r I'J 1""-
d,L--)Lludi('-{{I tI .. 1 .\Ia, d,· 1<1_ JLtI:l-.--rirllll'za l[" ¡:"[I¡¡r{t'ro.


L


El año 18,10 comenzó con grandes esperanzas para todos. La
corte creia poder afirmarse des pues de terminada la guerra, lison-
jeándose con que hallaria apoyo en el general en jefe para sus pla-
Des de renecion. El partido moderado que aspiraba á explotar la
llueva situacion, creando una oligarquía á la sombra de la Gober-
nadora, que necesitaba auxiliares y los pagaba con títulos. empleos
y distinciones, apoyándose en los c1Cllwutos conservadores y en la
masa inerte que deja marcuar los acontecimientos, aparecia robus-
to y fuerte, mientras ponía de reiíeve los errores de sus adversa-
rios, que no teniendo la fe revolucionaria, no inspirándose en el
principio de justicia, contemporizaudo y transigiendo con los pode-
res para captarse su benevolencia, dejaban muchos puntos vulnera-
bIes, caian en contradicciones y se debilitaban, apareciendo como
una fraccion desautorizada. porque el pueblo no habia de seguirles
cuando sus intereses no estaban en juego.


Tambien los progresistas, partido exaltado entonces, cifraban sus
esperanzas en el general Espartero.




I!I~TORL\ HEL flF.INAD1


n.


El sistema representativo tiene no pocas dificultades que vencer,
para ser acepta~o en las sooiedades donde por mucho tiempo han
vivirlo la monarquia y la Iglesia en alianza funesta para el desen-
volvimiento de la inteligencia, y es un axioma sancionado por la
opiojon universal que t(ldas las formas de gobierno, aun las lllas in-
completas, encierran cierto gérmen bienhechor bastante por sí solo
á cimentar la felicidad de un pais cualquiera, siempre que se les
establezca en buena hora, que se les tribute una obediencia respe~
tuosa y se profese un odio justo á su profanacion. El peor de todos
los gobiernos es el mas e¡;puexto á abusos, porque estos, criados en
la cuna de los resentimientos mas bajos, hijos bastardos de la am-
hicion, tienden cual corrosiva ponzoña á destruir los dos grandes
lazos que afianzan la dicha y gloriü. de un estado; la cadellcia rigo-
rosa é inalterable d8 los poderes públicos, y la conspiracion de to-
das las voluntades hácia un fin general. El abuse) como exencior, ó
desviamiento de la leyes un privilrgio, pero el privilegio mas odio-
so que puede concebir la i.maginacion humana.


El gobierno popular, la Hepúbl¡ca es la forma adecuada al de-
recho, y sol v e~te puede resistir contra las preten'5iones del despo-
tismo; solo en la ausencia de atributos para el poder, limitando el
tiempo y haciéndole responsable, pueden hallarse garantías contra
el abusoo


El sistema representativo, eso que llaman la justa balanza de los
derechos de los gobernantes y gobernados, lleva encarnado en su
natllraleza aquel vicio de muerte, precisamente porque le es sin pa-
ralelo nocivo, y trata de combatirle con vigor: un método funda.-
mental, encuentra el primero el escollo capital; la monarquía de-
genera generalmente en el despotismo qu~ es su verdadero antípo-
da. y así todos los demás. Este fenómeno, al parecer tan extraño,
se explica sin embargo de una manera bien sencilla; una voluntad
desasosegada é inquieta, atormentada en el órden normal huye de él,
y procura buscar el punto mas ventajoso para atacarle, destruirle,
proscribir basta su recuerdo, Ó ci.'barse en su existencia conservan-
do sus formas, su esqueleto y su apariencia. El primer acto lo es
de la fuerza material dirigida por un pensamiento fijo; el segundQ




DEL ULTDW BORBO:'i" DE ESPAÑA. 379
de la debilidad auxiliada ete la conslancia; aquel medio como tre-
mendo puede percibirse y conjurarse alguna vez; este lento y en-
cubierto ni se ve, ni pueden precaverse sus estragos; cuando un
rio variando de álveo, amenaza invadir 1:1s alquerías y pueblos co-
marcanos, los habitantes huyen con sus mas preciosos enseres;
cuando encierra sus cGrrientes en las entrañas de la tierra y brota
por cien bocas con el transcurso de algunos años, nada puede sal-
varse, porque nada de cierto ha podido preverse.


Inoculado en nuestra patria el principio del gobierno misto con
el numeroso séquit0 de oscilaciones y vaivenes que presiden al es-
tablecimiento de un gobierno cuaiqui,~ra, sufriera bien pronto un
adulterio repr{~!ls¡ble en su parte mas preciosa, en la libertad de
expresar el pensamiento. Esta cODcesion, no derecho real y positi-
vo segun las eseuelas doclrinarins, que debía, siguiendo las mas
comunes reglas del cálculo, dar solidez y fianza al gobierno que se
alzara bajo la égida salvadora del voto nacional, minaba por el
contrario su existencia destruyendo la acciol1 de sus primeros re-
sortes y la poteneia de Jos principales insfrumentos. Convertida en
arma de un partido se habia jugaJo con fortuna y tino por los in-
teresados en llevar la imprenta al descrédito en diferentes ocasio-
nes, y en la época que describimos, puesta en manos de la fraccion
vencida vino á robar la compactibilidad del ministerio, á lanzar le-
jos de la encumbrada region del poder b uno de sus miembros, á
desvirtuar al gabinete entero, á colocarle, roto su mas natural apo-
yo, el prestigio, en un terreno inseguro y resbaladizo, de donde el
menor ll10vimien lo mal COill bino.do podia precipitarle en el sin uoso
abismo de la nulidad.


lIt.


Todos sin embargo, el trooo COlllO los partIdos debian recibir UD
solemne desengaño, y la forma constitucional debía de recorrer muy
p:-onto todas sus fases presentando la incompatibilidad material
qtW existe entre esos dos aspirantes perpetuos á la soberanía, el
troDO y el pueblo. Ya la Francia desde 1830 venia ensayando esa
teoría seductora que parecía poner en armonía los ell~mentos cons-
titutivos del poder, cuando en realidad fiO hace otra cosa que es-
tablecer el antagonismo y la ardiente lucha armando al pueLlo, de-




380 HiSTORIA DEI. REINADO
jando al jefe del Estado el veto, el mando del ejército y mucbas
atribt:ciones que hacen imposible el progreso, ordenado como ellos
en su fantasía han llegado á suponer.


Monarquía constitucional, rnonnrquía democrática, eso creyeron
posible los hombres de la r~volucion qne en 1830 colocaron a Luis
Felipe en el trono de Francia levantado p!)r Napoleon y mantenido
por la Santa Alianza dt~ jos déspotas del NlJrte despues que hubie-
ron mistificado la rcvoluciün del S!l.


Monarquia coostitueional, monarquía democrática creyeron aca-
so poder establecer, colocando en el trono donde se hahian sen-
tado Felipe Il y el perjuro Fernando VII, á la inocen(r Isabel.


Luis Felipe salió huyendo de la Francia que habia corrompido y
envilecido. [sabel debia bailar el mismo castigo, porque las institu-
ciones falsamente llamados representativas debl'n dar siempre idén-
ticos resultados, ya que no son ni pueden dar el juego equilibrado
de los poderes, puesto que la monarquía no puede resignarse á la
ficcion del Rey rúna y no gobierna.


IV.


Disueltas las Cortes, los partidos hubieron de luchar con tenaci-
dad y empeño, y los exaltados usando de todos los medíos quisie-
ron hacer prevalecer el acuerdo de las Cortes, que fundado en el
artículo 73 de la Constitueioo declaraba que el gobierno no podrá
cobrar impuei\tos ni exigir contribuciones. Las elecciones fueron
muy disputadas, el moderantismo que soln fiaba ordinariamente su
tritlofo al apoyo de! mundo oficial, luchó en esta ocasion desespera-
damente, porque juzgaba poder así contrabalancear á sus rivales y
fascinar á Espartero mostrándole que era dueño del pais.


Con efecto, ernpezaban á obiener una mayorh respetable, y se-
mejante triuofo debido en gran parte á los esfuerzos del gabinete,
dulcificó las amarguras de este y le hizo mas sDporlaLle su po-
sicion falsa é insostenible, manchada con el ridículo y el escarnio.


El p>.!osa'oiento de su degradJcion le atormentaba en todos los mo-
mentos de su agitada existencia; contemplálHlse débil, impotente,
casi á merced de un militar iurbulento y estrechado por todos la-
dos, magnetizado pOi' su propw'podcr. luchaba f'stremecido contra
tan contrarias circu;lstancias, y gastaba SU3 fuerzas sin ventaja co-




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, l' ( 1 i'" fi 1 '. " ., f Lt nO¡)ema'iUI'U ( e) la", p:;f i, as ;n~u¡i'lF'¡b íl, ; i:.e:::Pl'íi! tI} ]0 e, y es-
¡t,iar cl1idados~rnf)gte la primera fL'asioH de derrotar á Esoartf'ro v


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prívar!c: do un !ll(l,ado cH qne qtL'r!;J, ahu,'~Q,r en :lt'r,i¡;,eir.l 00 r;lhs.
l\j',"() era 5111 duda SelIH',!'arlte ;!li\;: l!;lil ,"¡;¡{:f' ;.¡'i;i'!:'.ifÍad'l' t"'li r ,
.l." _ ...... , ":j . _ b, ,,~,~ . .1.0 ..
upa p:\rli; irrid!ilrllllt' {;, tóJ';;;;!;i;
níd:!, Ei í;\J~¡:.·i ~ d:; !}tUt;,~::h Li {~¡ .~ ;,l


~~i ;1t?5.:.ar dl~ sus r:.¿:fpr~r7n~, i~. prsrr del ~nxUií. qU0]0 rrr~;~h:1 e' gn~
_.~ ~··i ,,'-': n d~~ ~~~u ~rOdf:~ c~(¡ljr, l\)~' A_yün~D,-
rnieLtos~ e~p('c~n:,l)f¡'lfc (ir: L'\~~ ; =! 1 ~ ~: ;~p:~:1f"' >-~ ¡iL)~ae.jon poHtica
nn !mbia J!e;mdn ,inri, ¡,,' ¡"ldv::'\;; ;~,;¡\;-..; "1 rn"~f~radoE: que sns
cfiaccir'nes hnl¡0~;!\;l r;¡';¡n;i(\ !,p,<:,iíH: '¡ ",\ ;]i;s' lUI~ar h tnL~ll)rnn~
en r,'álag:~.: A.!U-l r;:.~, qP, r;~;.fd ,~, ()tr~~f~ tnnchos pUTltOSt t.


y c.omo el gnhicf!:!l :Il!rf, In" d:""r'c' :nslj¡()s i que apel{¡, Jm-
l' t' 1 ' , -1' ~ 1 ; J~H~~e pue:-~ /; en jíJf'g;~ e¡ ~~I~:lL'ir, ~;~ -:;l{ :'. OC ~,)-'Cl!HnG, para t!:,cer
triunfar sus cnui!Jl!lHf.'..;, l'[ :,:!:l1!:í:;¡'!; :"[1. j', m~;.i(H: dicho, EH se-


, 1 • 1 1 ' r ' ' . el' , " creta!!!. Le campaña, ,: lJfl!:?~! (j.¡l, .1'ndle¡:;(~U Lmage, uIrlgl(J Uf!
, d '1 J ¡ " • d eOlllunlcrl (j H ,o~; (¡l'gano:; Il:~¡ p'\l il,'!~ prog¡esJt:ta, eorleslano en


nomhrr tit'! duqul' á otro quP. pllbJieara el Eco del comfrúo que le
había resenlir!n ha~!ante (.1).


El generall~spartcro combatía al partido fUQdt'rado, tf'nsnraba




'.¡., ", 0;'1.1";< "n d¡~gnsto por la disolucioil
;.: ,i'!" \pll'I¡'.\!Deote lai;, violencias y


'.' ¡ . ti' iW ,i('iC,j¡)O para triunfar en las elec-
," \, ¡.,' ,,,1:"; 'j'" "lLi\'(;") de las frases de Linage se veía
,"'k',' j. J;l,r·, ';~'rai ;~c¡nb[¡ ei \)('SO de su espada en la ba-


;2" le' C!)l'it~ su U!)!}Y¡j. El moderanlislllO cún :sus cá-
la kd:·¡ i¡t,) " .¡ ,JtnH[í()~ separando de su lado al general,


p,. '. '··;'i¡~H:~(·. ". ,\,;':dl,t', \ i¡;s habilidades dieron su resultado


" ¡;,,' r"'~'-';¡·{",',.;fl\1"iC,lr;tc 1'(··,·¡\(Jucfa' alnante;;.! (le la
. ' .• ' ~.,: -"t ,_,.,_ .'". ll·_,.;_~ '~.1 ~j. t t O" 0 ~


., ;. f~·,'nr!",:,i·¡··' .• ; el) lr;¡Ls jqS ell,¡i';.,iarn" d derpcho de rrnitÍr
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., <l .• ¡!¡Pl ¡n,s; 1" ,'é',:r]¡;¡a\ E~partero que
i' l~\S,O!qt1as Ja5 su)as, no debía


. :¡e o, ',' ,';;¡ l.':'.'".. para presentarse en hosti-


~ {" > .-0_


,Uí: . iiPí' ¡U¡¡UClo, slgun hemos visto ya, ha.-
" .,¡' ·,"';fIl ',u juíeío acerca dc la disolu-
ii~tf1(l ¡¡\ll' al1l(\t1l0S la libertad, no po-


'1; :.:" q:,' !a anonc-;da y destruye, in-


VI.


., .:,,: ¡h!P~¡ la piedradeesctln·
,,' ,L'!Nil!f:ro,~, palaeieglls


;,:";,i¡¡lt; ,.;:¡::)\). Lus !da-
,~ ",,]:,;(\.1' 1<1 ((\\'oluc;l)¡¡,


f.,:, '111[; p';e tauto tiempo
" _ d ;'umbre sohre quien 11u-
,:.~:l:,\i.':'" ~ó.~·tt~¡-;:~,,':~ \ dtnlo~\ wao-


.' ','l.' ''',", »e:'lJ/¡;;it()" -le re;;-I:.U._, ¡A'); ,"" ."'J \. t...;
(] ,'¡ij,';,:- i;¡ (,'!:~on'¡ila\ los tHunicipios y


'.; (" :¡ q:,,:a.,; .dlt\ ¡]ah¡¡~ rayado lIurante la
.0 ;',' d'>.'if al campo de los exal-
¡/,~ir(.(r ;,d(((;ia y energía, ya que au-




reli' (" Jarg r.\~ d >. G.
hia atr~:vid\¡ :~ ~l. /lr.:;, ('L


1\,. - , Clon. ]'I.í qr;I.I) ~.lst;1 a~' í:;¡~' ,_'l·::',~~iH!~. ¡¡;¡~s p;·Ult~~¡~~C b i lt:ilíar H! ~¡
d(1 t¡.~h,li!ia('.lü;¡, :¡ t',~~'~':!l1U al ¡';i.'i1~Jr:~: ú-:_·u .,:j'"·J[~Ii.i\)j,~, {~u¡~ :::,t~piif~t~~{; a
su ~t:\crtt{~tl'}.


¡(lU ia,
El gabinde [\:-! Je~cor](.:eptuad() y fairo JI: illltoridad moral, dt'-


hii:ndo uüLh,t;MSe ti lu", exigelltias del jefe de la fUf'ru, iutt';;ta
ofrecer en maso. la dim¡~,í()n 1 ¡leí!! ju;~g(l jJfh Ittm
inmolarse al buen f;xito y triuufo dí: ~u parttdo en
ra1 (jUI> t 1 td011C":; (ra mht: 'lile lJUlh:·;! ácti\',l,


lo. lUcLa decto-




CAPITULO XLVI.


SUMARiD


~,\:-:!I1! i,,'1 !d""_'!'~! 'o!, L¡-.. i !'I i:'~ :!']li-":,r1 ,11' ¡ '" í i! ---.. Prf¡~¡j!í~;j!":IPtll'''' d(' tnf)d('r;:¡dp~ \'
J!!·d:":Ti'~:'"'L~_ ... ·· ~FI! r':' -"~l r:I'! :'f; 1"' i)'¡j¡!jt¡ h \ :qlliH!¡¡:, ... I'n 1,.1 !~.d/.:.-- \L!nl.'" ¡J,
JU!JJI'ilbut \ lh_' !Ut.'l!.~l.-.'l\ldd!l.·d.¡~!11J1 d!.l '1!Jt~·~t'_·1'1(f


L


El 18 de febrero de 18 i (1 se reunieron las Cortes que eran esen-
uialnH'ulf' Iliode;auas, y dt'~dt' los primeros momp!1tos pudo com-
pn)ndffS~ !jU' ¡'l gubif\rW) aspiraba á aprovecharse de la 'victoria
haciendo v;¡lár :d~ >:)f';; ijUf' Veni,\n ¡uluneíándose desde tanto tit'tll
P(¡, En el \11'('1)['0 ,k la : (}rO'Ja ier¡¡¡illaba uno de los párrafos con
e~ta.s ¡)fltilJlle:; pa]¡¡hrn<; "lIailf:ndusc ((jO adt~lan!ada la grande obm
»)de J.t pacif¡c):<ion, PS inrli"nl!l;<~b'{~ hacpr ~entir á los pueblos las
J,)vcntajas de! r,:gilflt:n CCD':\itllcíuLal por medio de leyes, que es-
»tando en la debida coosouaof:;tt con ia(;oD:";tltucion del Estado, dén
»)fuerza y vigor al gQtlierno, prendas y seguriJad,~s á la CODserva-
.oeion del órdel1 y de la pública tranquilidad.» Eran las leyes or-
¡..júDinv, tan lmpnrtantes, que por medio de ellas se modificaba com-
p1ehm."nt¡' r] t'i;pírita dr la Constitur,ion, anulando ó ensauchando
la estt:fa de' los derechos pclíticos, segun que predominase in su
f'cÚl1feccioD un\) ú u!rr! di:' ln:, ch:'lllentos que se llamaban liberales,




scg,m que ~e dil;:-.: di "!;'¡¡'¡j', P~~~;(,,¡:i:!a()a :nOd(~¡¡idoja lotlllcn-
cia para dictar d 1i':\!O


y porque babia eompn.'ndido f>[ gobif~rnu lit importancia de tales
leyes, j, \ coja en Uila y otra 'J1 RCl!yando una súlucioíl fa\l}-·
rabh' al si~t;'ma !Ilk' trat;;bo1 'íwnniZ<J.r1 E~.¡¡Il;!C de la revolucwli
devoraLa á cuantos sr: Rlrrvian Opor¡;'T ,5;1 manG en la "()fd sin cow-
prender bien todas las ;jíl¡cuitaüp~;


¿Y (,(;1:';(! pr1dia ;Ji n;L~'li ¡¡"ni,:" f!,;i;l";'~ il. ja .ie\'olucir:n, rláudc,
le un carúlkr d;: kg;tl:uiddlÍ \ "obiJsi'~l;t::llJ\; ia ~Ai¡¡\tura dei M·,
rnazor. politícü, i) bien fa
UiJa obra gi¡.Jud.esl.:i1, wal P()íj¡¡¡, un p¡g~lJ{; ldl)¡:ürse a!rij\'jda á aco-
meterla, por Iv Lila; el m¡['¡sh~[i(¡, íuiatuauo Ó 1110Vidu acaso por sus
deseos, Uf) se detuvo á examinar las condiciones de la em¡'rrsa, ni
vi!) I¡tl!' eslaba expuesto a pf'il'eer hai;; ,) lw::;n ('lilJrme !le h re;i-


. " )
~ 1 - 1 • 1 " ponsanwdau que f~C¡la ¡,! "oh¡o" SU~: nOlllfiU);,,,


íl


El diseurso rf~~HI, 'llll" ílP;,UHlillC, 1){¡( :i;,::Cl\'ifla" sol¡¡ pí'0dujo PL
el campo progr","'lsta UL',! Imprr::;¡" ,j¡f'''¡,¡en!!¡, y i:lU1¡(jU" ",~,
casos en núnlfío los ,!iputados ~c re:-;":"'1,:1'0(, :¡ I;nsljji¡:ar ai gahwdc
ya desaulnrizrldo, de la: mojo qlle r;ncnntró eh la tribuna púLHc?
lrenw!idoi¿ i:l('liS;doiP';


~!-) htd;j(i P!)t~·,'.dn ~'n du(L~ 1a \~al¡d d~' l(í':: f~(1 ,~ ;i¡-", ~l:-;llrPn,;:. f
(\:!\taeátHt~e la k\\~),::d¡j') di ;-v< ,1 :~~iJrd~! ;.' i¡r~r_l!~in t"J!úD."-


d I '1 J' . . , lO par.': t'n a ill;;¡"l'-ii, '; 'JHflll'; ,,¡r,':; ~.:2 '¡';¡ hlgunos muy
illlstres y (:ü";¡tti:~ U\SPP¡i¡hj·. d,' ;l",l.r) ! ~ " y el públlco do


al pa::0 !.jl!!' a::0t!¡·, ron ~¡¡; .;¡>,q
las palabras Saij!l.a:"i (:" d . :: !i'
tumo al diputado Armf'udar:;: ípl!';:;1n entrar en 1'1 fondo dt la
cuesti'.'Q y clrclwscribif;!do;·,' á r;'f:¡nlar !W~." aJ!J~!íOn de partido de-
eLl ¡'nlre otras cosas: a~ín (lmLari',·'. no pue,f,) menos di' hacerme
cargo de una \~xpre~lOl) qUE ha ;.;;díldo S S, !Argiítlb,· con la nw-
J'or Íntenciu!l. Ih babia:iu d,' '¡:¡¡,"as di' ciertos ¡,artido,:..; VI} me !r:r;,· , "
go por moderado, pnteílÍ'¿c,; a: i"'::';[) á 'loe ba a]¡;di.j,; S, S Y




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",', ¡ I'··l~:!·:: ~ ~ ,,;¡~'«(qf}~ \¡' no j; ~aLJr: (d




¡S7


e:~h'~ lh!cho e~carld(¡Jf,~,t.l ~Ut:nr¿!lri1 ~_1ara. Id j;&tiur. !:, ... '¡- L;.·:·L~J
que ha recaido f:D ,k:,.:" dipuL1.0os, Ue- !'¡!.;líl'~kr qU(' lit C,'jií
severamente; rs [jt'(;('~ürin qtlf: ;,; pong<, un coto á ('Sros ¡m,u::, '
porque ~in(), S¡;fjl;J'es, en h1tÍt' D,d't:1ll0':; k,Jií~ sí han de ;.i('[ llJiíií.-
d~l" e'··o II<'~'I("('I'(, ...,.,,'] ,u 11 -'~-l - \... / ).


»)Conocemos muy bien á los pui'turbadores y aras!) á los que l\)~;
rnandan. De Ulla vez, sr:ñ:)i.' prl'~ic¡el1te, i;ól'lí~nS0 t'.st% lliJ.il'S OUt;


. ,


pw'durJ producir ft'sldrado:l ;rluH:iJta\,le,l¡: lJÜ2{t~f: irj:i;¡:aCJOB por i¡j,
autondrd para castigaí ú kiU!p;)i;' .. tyc el .. ¡;,~rpu ;t'ji[¡'sí_"ntll.·-
tiyo de diput:.HL,':> lenea h~ JdJiLÍa ;>P~ Lindad fiara discutir y Jar le-
yes á la nae;llll. ~í: si.:ñores, que teül:;a t'Júa la ¡,egur¡dad po~¡t;je
para no str vÍctirr¡;\ <k pill!)s.)}


lIt


{(l~o e~ta í.1~~~tcn;pi;)!J..t :i,'l 'h~'~. dll\~' lH1 lúslnriadol' de L:f~t:>·,
tina. Se l\:c(¡rdalmn dt,rh,,,) ¡Hl..;J.i!~(i..:~,;,\,·k' .. y ;;t~ lf;¡>illChll vr·
nbles sospechas, :jOSpeChil~; 'lile (jar(~ u·U·A~: . i.d:·<t,] c.'" j'" dt~
úerlÍdumbre de que los prugr,~sjs las eran ¡ us Lw tOrt's ': !'O [t, ¡ji¡'.'.,' s
de aquellas escenas de bald@ y oprobio sem!,iterno:~; Mov ';'1 !O
Lid'lia dicho di.' un mcd(J ¡,rh;is,¡ y kLlllrmnte. f'l:!'!} \tI fulmina,' su
ju~t,(~ enco~)o C(jUn\~ jq.:~ r ·'-~~üL.!)~)(.,':~ d!~;_ :2: ~ (L·j~,¡ C~JCd;":j . (~\pre,;';¡!ÍJne~


I}ICraIJ desCO[lc<~l~~,) en \~!¡a i ::i,ir':! l>.~ ;~f ~¡'¡í i:!;'d1 ~~<\aH~ut:f. ~1i~ t:r::.-
üHrgo~ UeD{; {~rt~~r"';l~ {~ue ftH~ p~·~IYl¡(~;ld,,,. :nrt\J~.ut'ó:~a ,;r n¡~¡ntenid~~
por EJ'ü ti's en enligas iÍl' t,11j, Z i;(iler,ie, "l. i'i-~ ~ ú h' Ir (¡S toril os,
p0rqUl~ en ellos :;uetjl'[lIf:ll, jJutk!,'s, <1,'I'¡,'n u~ ,'ir V;A~.:' Ú de nut,-ir-
~(~ DiJ'I",.HHLnte {t c(;>¡,a Ge .l,:j,~. (1eínÚS ciase~i t'r,¡,~ueiéti)i,:~ nc 1(1 sne~t[L,"1()~


. ..


gentes que sin religlún PO]¡tiC,i lija y cuu\}e;da~ se cifl~G sid!Jpr<-' en
.la alterm;.¡iy¡t al partido mas violento; gentes, en tJl1, cuya aiíaú.l:J. en
I~!ertas oCI.4SiOnC6 líe paga cou usura; que ~e Htcel,ilan en la r,:.yolu·




388 llISTOHIA DEL REI;~Ull0
eion, y á quiDn !r1 misma revillucion quisiera l!nrrar despurs dd
mapa de sus J.ü'iados, Elllpf;ÚO inútil norquc la illCmoria de los
h() ;!1br~'s conserva í n tegrü f5¡ reclletdo de 1,15 Ill~cllOS que constítu-
jc;O los períodos de su vid;~, y en su enraZOll se gr.! han fuprtcmente
las impresiones que guardan severa analogía con su euucacion, SUR
hábitos y sus inclInaciopes.


»Seguia entre tanto el e¡ifrnendo; la l1'ultitud lanzada de las tri-
bunas se había precipit::;do en la plazurla de las Cortes, acrecen-
tándose, y prorump¡¡Jü en grik's dt·scompucstos, en voef'S alarm(u1-
tes. Ueinaba al es':;u¡;lnrlas '::D el sahn df~ las M;;';:ones un general
desasosiego; los dipu¡¡vhs S0 mirabau üu% ;\ OliO" ton cons!eft1H.-
cioD y asornbro CII:!h i.)tt~X'rogánd')se aeuca d,j su se;;uri.~tad perso-
na!; ilega en este mO!¡len!o el mi:listro de G;acia y Justicia, y el
Conde dí' T0r ':'!iO ie Axi,~' AX>')!;";'f';C);¡í"~' 1""'"'I"1\: '!'pi"!;\'am"nte 1:. los ,_ .. ...., ~"-!.I~ (J'" l. 1. >J'""'~.! '."'. : . ..1 : \.A. !,/\ .v, ./ ,}I, d." v ""
garantías (Iue nudiera prometerse la ¡'enreie 1\',bjj'lll nacional; el CO!1-


'l.: _~ .


sejero señala uno por uno !os mod¡~)~ ¡Hhptados para restabiecer lí
contener al menos las deLllasÍas d(~ htlj lurDas.


»Levantóse entonces el dqmhLlr] O,ir:;lga é inculpó gravemente al
gobierno por haber fijalL i~1 lo, ail'i),khti'S del Congrewalgunos
cuerpos de línea, precílucioH qu:~ 8fl su ,;;cnllr ajaba la buena repu-
tacion de las cohortes ciudadanas á quieJ2S estaba encomendada la
guardia del local y que provocaba quizás nn couflict1j funesto, La
revelacion de tal peligro h:)cba Wl L~;lgLJ~\je duro y cáusticü, era un
golpe solapadamente dirigido al gf)hi:3J"[¡r.;; apercíbióse esle de él y
pudo conarle. destriJ)'ndo la (TI :f), C\lP que se eneubria.


»)No Se aislaron, s:n i'f1)h~l' ~ C;';:,,, d,~,l y, 1 Ul el interior
y cercanías !H S¡;JOil el' di;)l(l ,d' ',! ,', ,'(in'" in.; ¡.jrupDS por las
principales c(t¡¡¡>,~; enj:!l1t;'¡~rÜ'~ 1:[, In e;'r:;!'i1. (h San Jerónimo ül
goberna(lor de Id ;¡h!~(l, lid <t. il~j; P,:U ',,~':O ¡!lt lsa !.;ritería; y él
mandó sin mil::; cei't¡l]ijjlll a! nlq'l ,t.,' ,j' í' h'1h~rL~ (jIJe h acompu:"
ñaba, que carglfll y CIJ hvi '~ •• vi.,!,,! :;j¡n"".t-' la;; ,',~:~¡as üleadas de
la muchedumbrn que ~" ,w:Ü.l!la (;':1' rr;;'\i'!l',)


11 ' . 1 ' '1 1 f ' asta aqut ri ·llS'Ol'!:\CO'-, fí'!", '~\Ln ¡ ':.'¡) I1ws!ros ,f\c,ores, a pe-
sar de su parcialidad ni rI1J~.;de pr,'~;e¡ndir y desc,lllre la verdad.
Aquello fué una prollocacion horrible, y pudo costar arroyos de san-
gre si el pueblo no fuese canto y prudente,




l)l!:L ¡jLTl~IO BORBON D.E ESPANA. :189


IV.


En aquel momento la poblacion presentaba un aspecto amenaza-
dor; la multitud que cercaba las avenidas del Congreso y recibía por
momentos delalle~ de ji¡ (jue pasaba en el interior, se hallaba so-
brexcilada púe lOS i;lSU!tOS que aquella mayoría audaz se permitia
con~ra los nobles Lijos de Madrid.


La escolta del gO!Jcmador cargó al pueblo, yel teniente de la Mi-
licia, Palacios, qucdJ inerte crrea de los Italianos, en la carrera de
san Jerónimo. OcupÍiroDse militarmente lo~ principales puntos de
Madrid, se declaró en estado de sitio, llamando tropas á cuyo frente
entró naIboa, y destituidas las autoridades militar y política, termi-
nó aquel conflicto, desapareciendo por entonces todo temor.


Increible pareceria al que nn lo hubiese presenciado, que hombres
como los que figuraban en aquel parlamento, y se llamaban de ór-
den, se atreviesen á usar las palabras inconvenientes que en aque-
lla sesion célebre dijeron. Alguno exclamaba:-(Todavía no oigo los
cañonazos. »)-(Han de ser cargas de caballería,» contestaba una
de las autoridades.


El gabinete y el partido moderado jugaban en aquellas escenas
su porvenir y su reputacion. La Historia imparcial y severa ana-
lizará los actos de esa pandi!la que ba desmoralizado, vejado y opri-
mido al pais, levantando fortunas colosales y nulidades sin título á
los mas honoríficos puestos.


Aquella sesioll borrascosa terminó por Gn, y los diputados fue ~
ron sl\liendo poco menos que de incógnito y escoltados, supendicn-
do durante cinco días las sesiones, porque en su conciencia recono-
cian que habian faltado á sus deberes.


v.


La oposicion anatematizó con vigoroso empuje las medidas adop-
tadas por el gobierno, y los escandalosos desafueros de las autori-
dades que habian llevado la alarma y el Juto á la poblacion, acu-
chillando sin piedad á los grupos inermes que venían curiosos á sa-
ber lo que trataban los que se decian representantes del pais, ha-
TO~lO r. 50




390
ciéndoles con esto mucho ma$ honor del iJue se merecian.


Las actas tambien, especialrne!)te las del conde de Toreno, dieron
ocasion á animadísimos debates, y pudo Dotarse que los hombres
mas eminentes del partido moderado, Toreno, lstúriz, Mon, Pida],
PQcheco, Galiano y (;(ro::; se mostraron poco dilig4'ntes en la defensa
del ministerio. que era blanco incesante de los ataques enérgicos
de la oposicion. Es qne no tenül.I1 gran fe en aquellos adocenados
servidores de Cristina, hombres que cai'echn de talento y que ser-
vian sek pura ejecuiar lo que se les i .. nandaba.


CODslituyóse P'}!' fin el congreso, y fué apl'!·bado, despues de un
1 d r 1 ., ,. l' b' prolonga o (1ISCUrso, e proyeüto oc respuesta al. menS<lJc. am IPn


se trató nuevamente la cuesti1m dn fueros, combatiendu rudamente
Jos progresistas bajo el punto de vista de la unidad en la ley funda-
mental, aquel prIvilegio que se otorgaba á unas provincias con per-
juicio de las otras.


VI.


Débil como se hallaba constituido, crdiil. aquel gabinetf~ á las me-
noref:: evoluciones de la política, y la mas sl'ncilla circunstancia in-
troducia una gran modificacion, como hemos tenido ocasion de ob-
servar ya en diferen tes ocasior:es.


El duque d0 la Vicloria elevó la prOptWstl1 para preroios y as-
CBiJSOS á muchos jr:fe5 y 0fi'·.¡ales, incluyendo pnr¡:¡, el eHinlef¡ de ma-
ri~!~al de ea~nl)f) Ú 8n s~.;e;·et!·l,in d-:~ t,arnuaña t1n(-~ge. de euvo (~O-


• ~', - I '"


. , í ' • 1 ' , " ¡ 1 n1n1nCfHl(~ !leni~)-, U~~n 0Jl(~ üllOt'~n·Hinlerdi~. t~r,l un ~}uevn ff>f,') a
gabineh), y cornil el',l ;~f)n;¡p'¡¡kn¡e (l'j:¡ f(: ín.mhi,.n ('1 :C;í;!l~·ra!. ;P¡p
cuando algunos !\\!f]lC;;(rOS creyuaD indeci>\'()S(; asentir á los flc';f(\s
que manifestaba,
Cr¡~tina conservaba ilusiones, y no queda exponerse á un rom-


pirniento, y muchos moderados juzgaban que se dehia contempo-
n;~ar.


Linage reeihi¿ la f!'.la. y el mi rllsinfÍo se d('~organizó por eom-
pIetc', quedando solos Perc? de Castro y ArT~~zola dispneslr,,;; á ar·'
rostral' los prligros y difieultades, y abandonando S\l~' puesto!=; )íon-
te::: de Oca, Caldrrcn C'lHanles v Narvaez, El mínistro de Hác;;'nda


.,


MilJan, que hahia salido poco Hempo antes, fué sustit.uido rol' San-
tillan, y en reemplazo de los ya citados entraron dlln Agustin Ar-




mendariz en Gobernaclon, ti ,n Juan dc Dio~ ;'r.tel . i'L l\Jari;ia, y2D
Guerra interinamente Norzagaray, y P{1CO t¡f':iJ~)n rip:-::'1je:~ el eonne
de Cleonard. Semejante mlnistt'rio, tille nI) f;¡lfl\Sent;dm po~it¡Ya­
mente lo que se llamaba partido moderado. Cllre'~¡1\ t<1mhien de filor-
za y prestigio entre sus parciales qUf apoyaban sin f)illbargo 511 po·
lítica, h,lbiendo di5cutido el Senado ['n mayn tr0~1 lpyes ímp'\rlan-
tes, la electoral, la de imprent¿\ y la el:; cre'iClO,! dl' un ronst'jo de
Estado, mientras se debalj(J. con callOr ét1 el C·Dgrí.'~i' la ley r!e
Ayuntamientos, que hubo de suspenderse r,ard oenpa! se durante al-
gunos dias en la creacilln de títulos del 5 por 100 por valor di; 600
millones.




CAPITULO XLVn.


SUMARIO,


Marcha por demás reaccionaria dpl golJjE'rno eH la primera mitad del aiío 181.0,-De-
termina Cristina hacer Uf! \ i;l.il~ l'Oll :,us hija" a BarceJolla.-.\ flJló,j(>l'a J'I>roju-
cionaría que le crearon lo~ progresi5tas y E,.;partero.


1.


Las contiendas y discusiones ardientes que se provocaban en el
Congreso y en el Senado, solo tenian por objeto demostrar al pais
cuánto era perniciJsa la marcha que se iba siguiendo, y de qué im-
portancia para lo porvenir las Jeyes y proyectos que el gobierno
llevaba á paso de carga, prestando motivo á Fray Gerundio con las
cuestiones de actas para decir que se las tragaban como ruedas de
molino, y á calificar de polt'pato ó cien piés á la famosa ley de Ayun-
tamientos que contenia mas de cien artículos.


Ua incidente muy importante se provocó en a'lup.lIas Cortes. Co-
menzóse á publicar en 1.0 de mayo un periódico titulado La Revo-
lucion, que dirigia el enérgico republicano Patricio Olavarría.


El gabinete ya acostumbrado á saltar por encima de la ley, á pero
seguir á los escritores y ~ dar el espectáculo de la arbitrariedad so-
breponiéndose á la razon y á la justic.ia, creyó hallar una nueva
ocasion para demostrar al trono que le era complefamente adieto, y




3H3
no titubfÓ en perseguir á ios periodistas, suprimiendo por una real
órden el periódico. El director acudió en queja á las Cortes, aun-
que convencido de que no hallarian eco sus palabras. Ciertamente,
los diputados se hicieron cómplices de la violacion del articulo se-
gundo de la ley fundamental, convencidos sin duda de que el solo
título que habia adoptado el periódico era ya peligroso para situa-
ciones que caminaban descaradamente h falsear y suprimir los ar-
tículos de la Constitucion por medio de las leyes orgánicas.


11.


nejaremos hablar á un historiador que diferentes veces hemos ci-
tado, y que pOI' diferir completamente de nuestro punto de vista es
digno comentador de la obra reaccionaria de aquel gobierno, que
tenia la habilidad de disgustar á amigos y adversarios.


«No abrigaba ya el gobierno recelos ni temores, dice, por el éxito
de ¡a lucha diná~tíca, pero irJfundíaseles graves y alarmantes la
march~ rápida y precipitada de la revIJ!uciOD. Ataviada de diverso
modo y con diferentes trajes se presentaba en algunos puntos, mas
ostentábase recelosa, corno desconfiando de los elementos que po-
seia, al propio tiempo que utilizaba y reclamaba en derecho propio
el tesoro de prevenciones que descubria y acrecen laba el ministerio
con su sistema calificado de retrógrado y liberticida. Esta inculpa-
cion nació de un error grosero; un gobierno moderado, débil como
el nuestro, Dunca puede ahogai' la libertad en su esencia; puede,
cuando mas, despojarla de alguna de sus formas; aquella~ con todo
el vigor de su natuialeza, con la energía de su constitucion, solo
espira bajo una mano de hierro que lo quebranta todo, ó bajo una
mano de fuego que lo consume todo; bajo el despotismo, ó en UDa
exaltacion exagerada de principios, es decir, cuando se proclaman
todos y no se profesa ninguno; por usurpacion ó exceso de sí mis-
ma. Ni padecian menor equivocacion los que suponian que los mo-
derados trataban de estancar la libertad y los demás derechos na-
turales del hombre y contenerlos dentro de precisos límites; los par·
tidos conservadores cuando intentan llenar su mision, corren siem-
pre tras un vago fantasma, tras un inútil empeño, al revés de los
progresislas, que teniendo un fin real y positivo, hacen grandes ro-
deos y se t'xtravian con frecuencia antes de llegar á él. Los parti-




J,s;n ""'~. ~Jí¡, '.' .. ".dil· ¡, ík i!¡¡;, i ¡ acei:,q It'nta; cuando se
.,Ien; u ;1:1; ¡II.; ¡di' ~an jo;,; ¡nsUw'ioues v fe::;()i'tun sus formas; son
li¡tÍl:n~:' . uaLd, s¡)¡,,:·¡n;ra;, :;P"iUi ¡) Íuep!os, rl'~petan el fondo
d,' :J'jWl!;1S. v sr c('ha:: t'; la alH',1cioll do fst",S, son sinceros aun-
(gw :;npol¡ ni,';. ¡;¡, '¡~'¡:,,¡a~ de ia ct!t~ridad revolucionaria; los des-
:"i¡;,df¡:~ (;';":";"j,,:,;;, fL~ iu:, ;'licuras preücUpaCIO[H'S con los princi-


»),\i!1 l íjpe {::,ia.·; ; n''\, (H.~~ li¡ld'('cr!) :lIl\ias y triviales, son des-
C01:r'C l 'ia' (Ir i,' '¡¡¡Ji: ¡1(J" j,:> í,,;pírJt!iS revoltu~;os que ansian solo
una üC;JS;OD o n dl,'xl;) mua delian'Jllar sus trastornadores intentos', \ ,
que er~allaodose eOutra las personas y sus nombres, se olvidan de
los ¡lfilJeipío§ que s';s\ieuen. Algunos de estos hombres turbulentos
prOfllOV!flron un amagú de iosurreccion en Millaga. Ya desde ei do-
mingo ~n de marzo se notaban muchos y misteriosos gruros dise-
¡:">ld\>; el'; !a;~ eahps pnneipales, pero no cautivaron la atencion de
!Ó~: ;;!' LJ ídd,ies ba:::l,l ei dia siguienie :lO. en que el intendente, jefe
(;OltOe(" a iH ;;:'tZ\l.:. re,;ib¡ó un anórJimo, aconsejándole no saliese de
tiU ca,,;;, porque UHfla fleS¡;O :iU vida, Creyendo este aviso un acto
tIA dici·,;-,ir1ad Ó de f,tL!~aí; ..:álcuJú para eVItar el que corriese á re-
! .. ril1;fria d} caso (PL\ estallase con fuerza la conmocioll inaugurada,
no se le participó á nadie, yendo el mismo dia, acompañado de va-
nos miembros de la municipalidad, á visitar el presiuio. Verificólo
sin dificult.ad, pero al dirigilse al hospital notó que tres parejas de
¡'mbozados expiaüan sus luovímíent'Js y le seguian con leson. Jus-
t:Hn('\I~e :~¡¡:~ H¡::dO ::nto:li'('~, v cre,'enrl(l éxacta la especie emitida en
Pi. (lnú1!inw, St~ vni\ló bacia, IlJs dos hO:Jlbres que se hallaban mas
IflHlí."ií:l!i!::;, V .!I':: pre~lmtó con tono fuerte y a/llenazador qué que-
fi,\D,


)Surfm;üdi'!o,.;¡ 11)3 asesinos so !ienaron de confusion y dejaron es-
cap;~r un tiro; acudlo á su detonacion la comitiva del intendente,
apAeró5e sin dificultad de los erimi ",G;', pero no fué posible ha-
r-río con ¡gua! I'adii.lad c;n sus cómplices, y al intentarlo se au-
me,!ú algurws grados la irritacíoQ popular: dos o tres días duró aun
el sobr,:;s)tu y z')zoora, pero la energía de la autoridad consiguió
restaiJlceer plenamente la tranquilidad.


,)Ex;w['Lilt'atú,;e l>;etáneamente en Granada una convulsion, de
giro y L"'!id,'¡:;C¡¡lS unálG;,zas y con idéntico result~ldo.


",',;i'!, ¡it:~IU3 !ueilc¡i'ioll('5 no eran ~il1o prehdios del gran (erre-
o~!O ti!; , ,¡ it ! j' '/ •




39!)


IJProsé~njaíl sÍn ¡¡e~nL ia~~ cámaras la discusioll de la ley muni-
, 1 l' 1 . " .:l' • , • • ,. d . elpa!. A~ g¡r;j 'lllf; i,;¡¡:,-Ui,jJJ Jos !!nliJ.tes, du. de la:::: Ideas omman-


tes, 'Cli)din. i:¡(r!riltJ; fái.'ilt¡h'nt¡.: el color político de aquella, Era la en-
!J'r'~iJS ,-",jor,!' ,,' ,ti r'.j,! (¡¡ L:al,t¡¡'(} de iE fevolucioD; una creacion
J¡;~'S[¡l, ll' ';"L'j.:i[;:" ! !Jf1u 12. Su Cfilártei' y tE'nd;~ncías choca-
b,~u CO~.~ /~ .~: !"jt:: 1.,'::":T ;l': ~·~:}!~-i{~;· d}' J¡'~ l"{'!~:'i·;(";-'-'lr.~ 1')0[1::: ~{l'{lnl'arl'a j. • _ ; l.: _" ~. J.- .n,~ U. }( ;, o,}.1 v. r .... t j. \ w l,... "" ,
qUé' ::;,+;;'.,)dU'c{Jr~;'·,i7ar Ld,l el liJÓ' poiitíCú ibE quizá mas
nlH'. de hs ji:Jlh.'S ;"'H c"critMOi}l' :a raz,)ü v la cxneriencia. Nues-
~ Ji ... J.


{ros íqi:<a s t:(,~,:on!)ci('r¡jn o :,Jectaron descriDocer, que la anli-
. " , " 1 t' a j" [ i:!Uil :ey oe i\ yiJi\m¡'iJi"I.HOS er ;; .:1 garan w. m s re.lglOsamen e con,-
:'t~l'vada (¡,~ ¡fi~ d';!'::',:Í\"s ti,,: p¡;ci)[o, y que á este halaga y fascina
)W,~~ un n;;¡n\ng,' de 1] ¡ad, '\í\o y muy perceptible, que todas
'% FlO[l(~~:tG.S ::'orías, aun cuando se apoyen en la ciencia y en la
l'2.zcJn; si por (¡1m ¡lH,de se prescntan destituidas de una exterioridad
"\1 1 ' 1 , • t J d' . hn lante . ..lOS ¡¡nCDiOS í't (¡(Jan. tlfrilS ¡,al' 1J0r as gran es ImpresIO-
ne,!:, y ei':;,¡- i!'} h,,,; ;'l ¡¡c(' i:~eo.l'jalni('r¡[e la rUlon. Las conquistas
rí:' la. i'alGO requierCll f.ambien oportunidad. De cualquier modo la
);\V ":i~ i''¡~'ll¡abn pubLicar, despojaba ó. las masas de un presti-
7¡oír:rm~rJHI" t.h:, "mI i'erog;ltiva. respetada por el tiempo y las cir-
cHnst;~nei:l~, di' WIH ir:si¡!w:i'Jr; que cf¡n!aba bastantes años de vida,


" l" '1 "", t ' 1 . 'd ' fJ1E Ü),:, ¡¡(lqUlr'l{'t!O(: ,a i:uaiiüaü (Jlo un lü::Hto quen 0, y a que no
':'f'D'lllciarÍan :;i[10 irnuuls,·,das por la fuerza y despues de promover
vinl¡\!! la e: e,¡, rnoc.inr; ,:~,
:,)lh!'áb:,,,~u ,;¡ !:,:~ úni¡;i l ;;: ;\llllZl.1.ntes é irritados,' entre los diou-


, .


¡'H"'<:; I"."·.,n,::;.,;':-,, < ('.,;';" "l.()"PH'';¡ "n" 'r,!"'~b''''l ('on l)re"Crlcl'oD "1 !t",,,!' 1,. )'.'" '" ~(l t ._ •• ~ - ¡~~,. " .... "~_,_,._,,_.,. \j''''~~ !..'-" ~~ UoI\ _' 1 l' o.
~'!h¡:lf'¡r~. \ior(t¡!'~ J.: ereiun 2Y. tlnjd y puco precavido. La prueba
'\l'l,C, t'\:::I" ¡i:: (":.: \;ll;;rentiLi 1i ,,:::¡ ¡";'c''''ptelll(''l''¡n 'lfl'l':'lrSora de un .,~í... , .. \..' . ," J'.'" ',....L ... ~_' .. ,.""'.''-~ •• ".< t~\_, I ,Ll 'J l. ~ _.'-' ... "- l
r:::i;;)¡;¡'¡~;nío dcf¡"¡¡i.'i.'O, ~,e \'ió (:U la se~ion del 30 de ahril. La ex-
\lrilSinn derrct(t l'1)1<l.!iva á 13. que padeció el general Seoaoe en las
A rni'Zel1flS, y;)!'¡ifi.\¡ ida al descuido pnr el conde de Türeno, bastó á
t;:;!:\hh~cer enlrr c;;tc señor y el min;slro de Gracia y Justicia un de-
hHt¡; auio v duro, en el '1U~~ tornRfon su acostumbrada Darte las tri~


c. ' ~ ¡:


;\'ill'l'i n¡h,llfli0: el" <' nlUnnl;r?ndo, sepm que las ideas emitidas por
¡O:~ n",'(hre:~ s:: hahbcln p:\ (¡"ilHlüig ó diverg%cia con las que ellas
n':¡sn;n~ profesaban. En vano se esforzó el presidente Is[úriz en
nrl'l:,\I:v' el dc~:ó¡¡l~)n: ins dipT1ic)dos desde sus bancos le provocaban
ó !e forjen (ahan tam hien; de !11",;,era que acrecentándose por segun-
dos se adoptó como último y único eficaz recurso el de cerrar la se-




396 HISTORIA DEL llEINADO
sion. Esta última ventaja devolvia filos exaltados el influjo perdido
en la del ~ 1 de marzo.»


IlI.


Fuésé adelar:tando la es!acÍon, y aprovc'ch(1ndo Cristina las fa-
vorahies circunstancias de la guerra, quiso l.lmar por preiexto la
necesidad de bañarse SUb biJ'ilS Dara twcer una excufsion por las


. .


provincias, ya que durante tantus Bñns se había visto obligada á
permanecer en el recinto de la cal'ilal casi !~ercarí3 por lús facciones.


Figuráhase la gobfrnadora que aun conservaba el cariñoso título
de Madre de los españoles, como muchos aduladores la bardan ape~
llidado, y juzgaba que con su prestigio, presenfándose en las po-
blaciones y en medio de las tropas, conseguiría imponer su regia
yoluntad sobre Jos deseos y la voluntad de los pueblos. No podi.a
concebir que estos hubiesen llegado á conocer que solo su interés
la habia inducido á ceder en determinadas circunstancias, no la coo-
viccion de que fuesen en beneficio de los pueblos las reformas que
la revolueioll habia logrado introducir.


y á la verdad que solo podía caber en corazones pequeños, la
idea de que una reina extrarljera hubiera de preferir el bien de la
generalidad, siempre que se necesitara hacer el mas ligero sacrifi-
cio de la vanidad. ¿Qué interés podia tener Cristina en que aquellos
que la habian recibido con serviles demostrar:iones de afecto, gana·
sen en dignidad y obtuviesen derechos, l11ientras elia perdia prero-


'gativas y se despojaba de lo que se ha dado en llamar atributos
esenciales de la monarquía? Mujer edueada eo¡¡,¡~ los dé~rotas na-
politanos, asociada en matrimonio al tirano y perjuro ~'ernando,
llevando por doble apellido BorboD de Borbon, no debia t.ransigir con
la revolucion que odiaba sin duda p')r instinto y por conveniencia.


Bastante habia manifestado por oira parte que carecía de esas
alías dotes, de esos elevados sentimientos que impulsan muchas ve-
ces á las acciones heróicas, y casi se necesitaba heroismo para re-
nunciar á las dulzuras del mando, cuando veía levantarse en torno
suyo una fraccion de consejeros y agentes que la pintaban fácil
cosa restablecer los pretendidos derecllos cercenados en el gobier-
no constitucional.


Esa señora que debia su posicion y el reinado de su hija á su




DEL nrmo BORBON DE ESPAÑA,


hermana; que no babia tenido valor para disputar á don Carlos en
la cámara de Fernando la herencia del trono, babia llegado á séibo-
rear los goces que proporciona, y se disponia á la lucha á todo
trance para mantener ilesas sus facultades,


IV.


La conducta de Espartero parecía un tanto oscura, y Cristina se
hacia la ilusion de que los pueblos se apresurariao á recibirla al-
borozados, dándoles tales llluestras de adhesion y respeto que incli-
nasen á su lado la balanza, si es que el duque de la Victoria habia
hecho pactos con la revolucioni así que desde que se decidió á salir
de Madrid, contaba con las ovaciones que el gra~ partido modera-
do debia preparar para la fascinacion completa del general en cu-
)as manos estaban sus destinos.


El viaje debia ser á Barcelona donde tomaria Jos baños de mar,
que los médicos babían aconsejado como favorables al desarrollo de
las niñas.


Los progresistas por su parte DO habian perdido el tiempo, y el
pueblo que babia visto una tras otra las repetidas farsas, sufrir,n-
do terribles desengañOS, inmensos perjuicios, exacci()Des ~¡n cuen-
to en hombres y dinero, toda clase de vejámenes, consecuencia de
una guerra desastrosa que se pretendía inutilizar retrotrayendo las
cosas al ser y cstauo que tenian cuando comenzara, se ballaba poco
dispuesto á los vítores y á las fiestas, que eran tan necesarios á
Cristina si babia de lograr su intento.


Por tal manera vienen ]dS circunstancias á destn~ir los planes
mejor combinados, des\'anecicmlo quiméricas esperanzas. Y cuentit
que aquí los mis mus qu,~ necesitaban el júbilo J alborozo, babian
contríbuido no poco á crear IJna situaeioll de luto, un estado deplo-
rable que se pretendia cambiar en breves lloras, cuando era pro-
ducto de seis años de maquillaciones.


v.


En tanto que Cristina desoyendo los consejos del moderantismo,
que recelaba sin duda y con fundamento que debia serIe muy per-,


'fOlIO 1.




hJSTORlA DEL IUSl:'UVO


judicial acrc» viaje, se disponia á martbar jugando el albor de qw~
Espartero apoyase Ó nI) SUi; pretensiones liberticidas, :tS pr()¡.!re~i::­
tas, COGlO hemos dicho, después de luchar osbtin:'<.L\ruenle en el
Congreso contra una mayoría facciosa que violaba impudentem(1n-
te y con poco criterio ia Constitucion, somc:iendo las corporacio-
nes populares y la fuerza ciudadana al capricho y á la voiunlad
del monarca, los progre~istas habian creado una atmósfera revolu-
cionaria, y el general Espartero no podia librarse de su inl1ujo so
pena de declararse en traicion contra el dogma de la soberanía na-
cional, contra. la voluntad del pueblo español que quería salir de
la tutela odiosa de los reyes y dd fanatismo míiS repugnante aun.


Linage, que habia sido eensuradü por sus recientes manifestado-
nes, hubo de publicar un nuevo remitido en el que dirigía amar-
gas y rudas reconvenciones al partido moderado y al gohierno.


Por tal eircunstancia muehos pueLlos y corporaciones felicitaron
al general; llJientras que Espartero era obJeto de muchas y apa-
sionadas demostracíones por los recientts bechos de armas, re-
cibiaCristioa casi diariamente expo~¡cio¡¡es en (~ue se ecnsuraba sin
re~JOzo la marcha d!' íus w,!krer. !egisiaUvo y cj¡'C!l[i\'0


Nosotros, ya lo hemos dicho, líO p,¡df'!ll";; ;:q:lhudlI' fjllt) d mili-
tarismo recibiese en cierto idieillo y illO(Íú plflcemes y en liorabuc-
nas; pero la verdad es, que ell aquella circunstancia y cuando el
poder real prelendia entronizarse y sobreponen,e á toda, Butes que
consentir la mengua y el vi'i.peUd!O de verse sUpí:'d;Hldos it los ca-
prichos de un dé5p1ita, pr~.'c;~o era prdcstar COIl cllcrgía para lla-
mar al órdcH á los que se eonvertian t:n facciosos, sustituyendo á las
venc~das huestes del Pretendiente.




CAPÍTULO XLVHL


SUMARIO,


\11i,iOI]('" di' Cri'IÍlIil dl'-YilJlI:cida'; I·n ,,11 \ial!' a B;IlI'('lolla,-:"I1l ~llí!'('\¡,;ta r'n T,(;rida
cOI\ ;.,;',lríl'J'O"·-:"l,!¡':íli !,I.hih'!' I']! ""',',,,j,,;¡:, ":1 dicha "¡luI',\,-i:lItrada triunfal
1:' ',:P,II'!,'I'I) "j; ",,(:; ¡;¡llll¡¡ti,--'ill, dl,;d':iWiw, ('mi í:r¡,lllIn,~H\IlJliÍla('iol! ¡\t- 1,1
LlIi1di le di' 1:':1111'1,


í.


Por algun tiempo estuvieron titubeando acerca del camino que
convenía adl)ptar, decidiéndose por último que (;n vez ~e dirigirse
á Valencia par!). paUl.f emrJilrcaaos á Ba¡'cAlona, se hacia el viaje
por Zaragoza; y efectivamente e! 11 d~ junio salió Cri~lJna de Ma-
drid, para no volver á verie hasta cuatro años mas tarde. En los
pueblos del tránsito se mezclaban los escasos vivas y muestras de
afecto de que eran objeto las viajeras, con otras demostraciones y
repetidísimos vivas al duque de la Victoria y á la libertad que se
supouia amenazada; y despues de una detencion en Medinaceli para
dar lugar á que CODcha, encargado de proteger la marcha, pudie-
;-.;e baíir á Palacios, que con cuatro mil homhres bahia venido á in-
terpr;ncrse, llagaron el 18 ti Zaragoza, donde los sentimientos po-
pujares pudiernn expr~~H!'(; con tnl enerpia, que la (jobernadora
t.emblaria acas!) por su fn"YN¡n, filieS [~e hicieron peliriones para
que lH~gilse la sa!\cion á In ley de Ayuntdrtllt'ntos, volada y 8¡)f\}ba-
ctrl ~:{~ 'l,n las ;>,~r~:"s ~h~l~ \:¡r~. ílj;.~:f~L:fi '~~l ... ~\'\·~j-ino




400 UlSTORIA DEL REINADO
hiera podido desear, por el temor que en ella infundiria el desenca-
denamiento que debia ver contra el gobierno que sostenia, yanhe-
lante pür llegar en breve á una entrevista con el general, única
ancora de salvacíon, siguieron á Lérida donde se ballaba el conde
de Luchana.


Aquí sí que debió comenzar el desengaño cruel, porque Esparte-
ro que no siem pro ha hecho clara profcsion de sus convicciones,
manifestó á aqlLella señora que no drbia sancionar la ley de Ayun-
tamientos, por ser contraria en su espíritu á la letra y espíritu de
la ley fundamental. Tambiea indicó á la Regeote que el Ministerio
y las Cortes se hallaban desautorizados ante el pais despues de tan
violrnta y flagrante traicion á los juramentos que prestaron.


n.


Barcelona, gracias á la dominacion sultánica del baron de Meer,
era en aquella época una poblacíon donde dominaban los elemen-
tos moderarlos, porque las persecuciones, los amaños, las intrigas
de todo género y mas que todas estas cosas el sistema electoral del
censo, quitaban á los partidos populares los medios de influencia.
La milicia babia sido diferentes veces desarmada y reorganizada
segun el capricho de los mandarines, por tai manera, que en ella
solo habia personas de arraigó y responsabilidad al decir de los
moderados, y la Diputacion provincial pertenecía tambien áese par-
tido que se llama de órden.


Pero Barcelona, donde bay numerosas masas de obreros que sa-
ben lo que es el trabajo y comprenden tambien lo que es el dere-
cho, Barcelona rinde culto á la idea de libertad, y encerraba ya en-
tonces una gran suma de elementos democráticos, y mientras la
Diputacion y demas corporaciones querian hacer ver á Cristina que
el moderantismo imperaba en la cuIta é industriosa ciudad condal,
las influencias democráticas predominaron haciendo comprender á
Cristina que no habia raíces de monarquismo; que no se habian
borrado aun las sangrientas huellas de la larga guerra que sostu-
vieron los catalanes contra la corona de Castilla. Aun recordaban
allí la sangrienta ferocidad con que se les persiguió por su espiritu
independiente.


Cristina oyó á su entrada los mismos vivas que en Zaragoza y




DEL ULTIMO BORBON DE ESPAÑA. 401
en los puntos principales, al lado de Jos arcos de triunfo que el
Ayuntamiento preparaba como muestra de afectuoso respeto, se
vgian tarjetones inmensos y significativos trasparentes que recor-
daban á la madre de Isabel, su solemne juramento y los articulo s
de la ley fundamental que se infringian aprobando y sancionando
la ley de los municipios.


nI.


Se hallaba allí df~ capítan general el conde de Peracamps, cuyos
antecedentes eran una garantía para los amigos de la libertad, yel
partido progresIsta comprendiendo que habia llegado la hora de
poner término á las vacilaciones, apoyado del Ayuntamiento que
pertenecia como es natura! al partido mas numeroso, intentaba ale-
jar á Cristina de sus consejeros para entrar de lleno en la vida
constitucional y no servil' de ludibrio á los ojos de Europa civili-
zada.


No era fácil tarea hacer retroceder á la gobernadora en sus pro-
pósitos, como hemos dicho cifraba en el éxito de sus planes su ven-
tura, y mal podia en el momento de la crisis desistir porque hubie-
ra creído mancillada su dignidad siendo seguro su desprestigio una
vez evidenciado el tenaz empeño que de erigirse en verdadera so-
berana tenia.


No pretendemos hacer ]a apología de nadie ni adular á los unos
ni vituperar á los otros, porque arraigado en el corazon el senti-
miento de la libertad, conociendo á fondo los derechos imprescrip-
tibles que se hallan grabados en la naturaleza misma del ser, solo
rendimos culto á la justicia, y en estas mezquinas luchas de los par-
tidos medíos no hallamos jamás la revolucíon, no tocamos nunca la
grandeza de un pensamiento, y solo cábalas, intrigas y cavildcos
forman la base y los preliminares y el tejido de eso que se llama
despues una revolucion, anunciáudola con tono solemne y anfiLoió-
gico como la sa~vacion de las Instituciones y de los derechos del
pueblo.




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))!1e6;s" '. di; :¡r;;rd" >. j'+;, k¡\~,\'.~gef;vhs e¡.)mandas, ('e:'lI
¡~'Jn()e¡endj) Íél iumev§¿l 1{1\i'/t:oad de l"s ein:unstanClas se avinlJ á
renrgémizar lil i5;:lbinetf:'; y aun llegó á 0frer'er {¡ Espartero la pre-
sidencia de aquel. Sin embargo esta concesír;n de parte de la go-
bernadora no bastó á establecer la buena inteligencia entre ella yel
,sJ'f,¡;('ral: );l'dendiu ef:te !.lue los consfJ'eros del trono fuesen elea:idf\s
" ' i . '--'


ctitre los miembros mas lirdieDtes del partido exaltado, á Jo cual se
oponia ahier!amente Crisiina, fundándose en que tal delerrninacion
era contraria á las prácticas constitucionales, segun las cuales el
ministerio debla salir del seno de la mayoría parlamentaria. Dis-
cordes en punto tan importante, lo estuvieron en todos los demás;
sllcediéronse sin fruto las conferencias hasta que el duque partió
dr, Esparraguera para dar el último y mortal gol pe la lucha di-
nástica.


))Ul'garon las reinas á la populosa Barcelona donde habia haci-
Dil.d"" t:lfltn;; e:ementos de discordia. El p:enfral Van-Halen, hechu-
q y afecto lIt' Espartero, (,btenia ent!lnees la primera dip"nid('l.~ mi··
!it;\(· ,lel "":padJ, y nlegando el quebrantado estado de su salurt,
:.>t1¡:¡ de H ,rcf:Í(loa para los baños de Caldas. SUPÚS(IS8 qlH~ viaje
ian rz"pe¡,(¡r:o le habia motivado UDa carta de Linage f: Véifl-Halen,
ivvi!{wdole á une pasase ¡d cua.rtel general, donne debla constituir




jiltriC d,~ la c'!L.Jarilla de! duque; pero /'s mas r¡: ot);.. ni,' L¡ ,¡r nq :¡pl
ji le., c;;;lorado en una pc;,¡ci·;j) ('¡¡¡(';uuzo:.<l, b (J"ir, p f'\H:;!:¡ iu-
m..::Ji;..to el uesbrJrJ,lIIJie¡¡iü de los ánimos y tiC jUZgáillÍii:.í\' L'i,VÍf~
ba~tante auturizado paía acaudiilar ostensiblemente un motio que cu-
mo militar y autoridad debia reprimir por tvdas las vías imaginables,
adoptó su partida como una determiuacion puramente evasiva. De
cualquier modo, pues, la ida de Van-Halen era de funesto agüero
para la regente, quien debia combatir además la, aUi1que Uleu~
bierta, fuerte hostilidad del Ayuntamiento barcelonés. Este cup.rpo
popular, de confvilllilcion moru! exagerada como todos los do su
c¡a~ie, era d repIE,SenLallte mas autorin\lo de las jc;¡'us revolucio-
nilrías~ y por lo taut:) eS!Jechú aliado de [sparteroj t¡;nií1. ú su dc-
,¡cr;iop esas graudm: lE'{~¡Gt¡l:D dG gentes llenas de actividu,:' y de ¡H~r,,~


. "'!' • 1 1 VIO Que (:,1 el egoLsn:: ',' ~,ü (,{;sgri:'.cHi. upe;Hi~; áuu:;.n el q\J.l :'11
:jcion se üiCjorc r;;):' hú n do la 1 f~T tE:" ú (¡ uieu;§ f.ie¡n: ;'C FC' le :.< ~ h


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" H.


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HiSTORiA DEL REINADO


quistado en Jos campos de una sangrienta campaña, era creciente,
progresivo; únase esta impresion tan viva, tan poderosa, tan inten-
sa, iortificada por el carácter provincial y exclusivo de los catala-
nes, que les hace amar á un poder con igual extremo y por la
opuesta razon con que aborrecen á otro, síntoma fijo de la altivez
de un pueblo que en el uelirio por su propia independencia busca en
la movilidad alivio á su opresion, reconoeimiento dc sus mas natu-
rales fueros; combínense pues estos dos influjos, y se concebirá
aproximadamente la extension del triunfo del duque de la Victoria!
general victorioso y corifeo revolueionarío.


»Aprovechóse Espartero de esta benevolencia de la opioian pú-
blica' y la volvió en arma terrible contra el gobierno. Apoyado en
ella, llevó su au.dacia á límites mas prohibidos; y firme en su pro-
pósito de arruinar con el gabinete al partido moderado, rechazó
COlllO futie~ta toda medida anO-revolucionaria, desecbando cualquier
pensamiento de avenen cía.


)lEn tal Salon llegó á Barcelona la ley de Ayuntamientos, verda-
dem manzana de la disG'!rdia. HeciLiéronla los ministros con deci-
dida intencion de SOllwtrrla á la sanci!m de la reina. })reveian al-
gunos este paso muy arriesgado y condenaban su poca Ó ninguna
oportunidad. Cuentan que prf~guntur:Jo al consejero Perez de Cas-
tro su opinjon acerca de lo qUl~ d:'bia hacerse con la. ley municipal,
respondió: «(Presentarla sin pt~n¡¡da ,1e tiempo á la sitllcion de S. M.
-¿No descubre usted en ('5a dt>wnllivaeion graves ¡uconvenientes?
-:\inguno.-¿Se Jecidirá S. 1\i. á s~u)ci~)narla hailánoose Espartero
en Barcelona?-S, ~L está mas re:;üelta que yo mislllo.-¿Y nose·
ría preferible aguardar á qUé Espartero salirse de Barcdona, man-
teniendo en el entretanto cuidadosamente oculta la llegada de la le~?
-De ningun ruodo; este es un mal trance del que es necesario sa-
lir lo mas pronto posible.»


»)No pretendía Cristina rehusar su sancion á la nueva ley, pero
queria que á este acto trascendental precediesen sensatez, aplomo
y una razan madura, clara y demostrada. Queria tambien partici-
par semejante resolucion á Espartero, corriendo mejor las probabi-
lidades de un desaire, que no la certeza de una ofensa hecha al Ím-
perioso milital'. Presentóse este al anochecer del 1 ti de julio en la
real cámara, para tomar la órden de costumbre; y la regente, ex-
1J!Qtando esta ocasion, le manifestó que habia recibido la nueva ley,
no creyendo ocultarle tampoco su invariable resfllucioIl de sancio-




DEL 1'LTUlO BORBÜN DE ESPAÑA. 405
narla, por tener la conciencia de que así lo exigía el bienestar de la
nacíon. El general repuso bruscamen te: «Señora I he venido para re-
cibir la órden y no para hablar de política con V. M.» Apenas pro-
feridas estas palablas. salió de la habitacion.


»Aunque justamente ofendida, no titubeó ]a reina en la pro~eeu­
cian de su intento; al contrario, afirmóse mas en él,haeiendo ya ea so
de honor y de energía lo que antes era solo resultado de una convic-
cion fuerte y profunda. A las diez de la misma noche asistió al con-
sejo de ministros. Dos puntos capItales se sometieron en este á exá-
men: 1.0 Si era conveniente sancionar la ley, ]0 cual se resolvió
ucánime y afirmativamente. !2.0 Si era oportuno hacerlo en aquel
momento. Los consejeros Perez de (;astro y conde de Cleonard opi-
naban en este sentido, pero Sotelo, ministro de Marina, creyó que
debia diferirse la sancion hasta la concurrencia de circunstancias
mas favorables.


y¡Ceñido el debate á este último término, se prolongó por espacio
de mas de cuatro horas, y solo cuando Sotelo confesó la fuerza y
mayor poder de las razones alegadas por sus colegas, tOlllÓ la go-
bernadora la pluma y firmó la sancion.


»La sancion de la ley municipal puso el colmo á la animosidad de
los progresistas. Pensaron estos , pues, en una ruptura manifiesta y
violenta, y el general en jefe se encargó de tomar la iniciativa. Fin-
giéndose enfermo el 16 envió á la gobernadora con uno de sus ayu·
dantes la dimision de sus cargos, títulos y condecoraciones; lleván-
dose al darla la posible publicidad, el doble objeto de exacerbar mas
V mas la condicion turbulenta de sus adeptos y de interesar al ejér-
~ito por un sentimiento de gratitud y despecho en el manteni-
miento de las próximas conmociones y el sosten de sus consIguientes
planes.


»Mllcho embarazo la posicion de la reina, grave y dificultosa de
suyo, este paso del general. Corríanse en aceptar ó no la dimision
largos azares y peligros. Escoger el primer extremo, era elevar á
un grado indefinible la exaltacion de los ánimos; elegir el segundo,
era sancionar la conducta del jefe de la fuerza armada á quien el
trono conferia de nuevo su can fianza; era aumentar sus bríos, au-
torizando al parecer sus desmanes. Preocupados con la perspee.tiva
de tantos obstáculos, la regente y sus consejeros permanecieron al-
gun tiempo sin fijarse en el partido que debian adoptar; pero C.ris-
tina, bien qne temiese añadir nuevo pábulo á la combustion inci~


TOMO l.




406 HISTOItlA DEL REINADO.
piente, bien que cediese á un sentimiento de honor y de delica-
deza, lo cierto, que acabó por no admitir la renuncia que hacia Es-
partero.


» Para balagar á este y conciliar en lo posible sus in tereses exi-
gencias con el decoro y majestad de la corona, opinaron los mi-
nistros por que se le contestase que como general en jefe no babia
desmerecido en el concepto de la reina, y que por consiguiente que-
daba destruido todo motivo razonable de dimision (K).»




CAPiTULO XLflt


SUMARIO,


Ultimos hechos d.C' armas que tuvieron lugar prineipalmente en la. provinciaR de Ara-
gon, Valencia y Cataluña, y término de la guerra civil C011 la entrada de la~
hlleste~ carlista~ en Francia.


I.


Volvamos á la guerra que caminaba á su término, y resellemos
los hechos de armas para quedar ya completamente desembaraza-
dos, y así dedicaremos mejor nuestra atencion á las peripecias y
extraños fenómenos de la vida política, por cierto variados, duran-
te el año 18{0.


«Seguían cubriéndose las tropas en Aragon de continuos laure-
les. Al dirigirse á Gandesa avistó el generall..eon á seis batallones
realistas, apoyados en Jos estribos de una corpulenta montaña. Sin
resp~tar sus fuertes posiciones les atacó LeOD con bizarría, distin-
guiéndose en el choque los regimientos de Logrono, Rioja y Lucha-
na. Breve y escasa fué la resistencia del enemigo, replegándose
continuamente y desde el principio, ba;;ta que se pronunció en ma-
nifiesta retirada. Al siguiente dia cayó el fuerte de Gandesa en po-
der del vencedor Leoo. Mas vigorosamente defendido rué el de Al-
calá de la Selva; sitióle el ~ de mayo el general O'Donnell, y sus
baterías colocadas convenientemente vomitaron un fuego tan infer-
nal y destructor, que bien pronto quedó apagado el del castillo,




403 HISTORIA DEL REINADO
deshechos sus gigantes torreones y desamparada la guarnicion.


»Sin embargo, esta se defendia con intrepidez. El gobernador
daha ejemr!o de una osadía y serenidad dignas de elogio; sus sol-
dados Iv imitaban con valeroso aCan; y unos y otros completamente
descubiertos á un fuego voraz é incesante lanzaban á los sítiadores,
piedras, granadas y otros instrumentos de muerte. Pero lucha tan
desigual no podia prolongarse mucho; los rebeldes horriblemente
diezmados, amenazados por la inmediata explosion de una mina,
embestidos por fuerzas duplicadas, hubieron al fin de ceder, y el ge-
neral O' Donnell les otorgó una capitulacion que salvaba sus vidas.


»Con la tl)ma del fuerte de Alcalá y con la de el de Alpuente ve·
rificada por el general Azpiroz, quedaron reducidos los carlistas á
sus últimos atrincheramientos, teatros un día de sus glorias y aho-
ra sepulcro de sus yertos carláveres; tumba tambien de sus espe-
ranzas,


»1.a tenacidad que mostraban aquellos en los últimos dias de su
vida política, su ardimiento y constancia en defender palmo á pal-
mo el terreno que ocupaban, era una acusacion muda pero solem-
ne é irrecusable contra el príncipe emigrado. Si esos hombres á
quienes no sonreía ya la idea del triunfo, para quiene~ estaban cer-
radas las puertas de mejor suerte, se batian con ciega intrepidez,
con el criterio de su ruina, ¿qué hubieran hecho si su titulado mo-
narca en vez de volver la cara á los primeros aunque violentos gol-
pes de la fortuna, hubiese mostrado energía, resuelta voluntad, y
el de!'ieo invariable de asir con su mano el soberano cetro ó aban-
donarla fria al lado de su espada en el campo de los combates y la
gloria? Ciertamente que si en el litigio de la raZOD ha quedado re-
conocida la ilegitimidad de don Carlos, en el de la experiencia se
ha demostrado su nulidad, ha obtenido aquella su última y mas
precisa sancion, porque los pretendidos derechos de los príncipes
tan tú mas que por la razon se defienden por la opinion, que per-
doua los extravíos del entendimiento, pero jamás la pobreza del co-
razono


»Flojos y desalentados se mostraron en ocasiones los rebeldes de
Aragon y Cataluña, pero debido era á esa influencia que hemos se-
ñalado mas de una vez; al ningun porvenir que obtenian sus es-
fuerzos.


»Por lo demás ese flujo de intrepidez que inundó sus ánimos en
las brillantes defensas de Castellote, Aliaga y Alcalá de la Selva, si




DKL ULTIMO J30RBO~ LlE ESPAÑA. 409
no bastó á dilatar una guerra de suyo insostenible, basta á gran-
jearles un recuerdo honorífico de parte de la posteridad que al fa-
llar sobre los grandes hechos es siempre imparcial y justificadora ..
o. »Siguiendo en su rápido curso de decliJacion, experimentaban
todos los días los carlistas calamidades y reveses.


»Parapetadas las facciones catalanas en las gigantes alturas de
Peracamps, aguardaban con el presentimiento de la victoria al ge-
neral Van-Halen que debía regresar de Solsona. Verificólo este en
efecto, y al avistarle el enemigo cayó sobre su flanco derecho con
tal