IIISTORIA DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA DE ESPAÑA. IIISTORIA ...
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IIISTORIA
DE LA


GUERRA DE LA INDEPENDENCIA


DE ESPAÑA.






IIISTORIA
,


l'OLITICA y MILITAR


DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA
--DE ESPANA


CONTRA


NAPOLEON BONAPARTE
DESDE 1808 Á 1814,


ESCl\ITA. SOBRE LOS DOCUl'rlENTOS AUTÉNTICOS DEL GOllIER:-iO


POR


, --EL Dn. D. J OSE lUIJNOZ l\'lI\LDO?VADO,
DEL CO:l"SEJO DE S. M. , 'IlXISTRO HONORARIO DEL HL\L Y SL'PRDIO
DE CASTILLA, SECRETARIO DEL REY N. S. COCí EJERCICIO DI: DE-
CRETaS, CABALLERO PENSIOXADO DE LA REAL Y DISTI'ó(jl)lDA aRDE"
ESPA:'lOLA. DE CARLOS Ill, E.'\.-CATEDR.~TICO DE Jt:nISPRl)DEXCIA
CIVIL DE LA HEAL UNIVERSIf1AD DE ALCAL\ DE HEXAHES, ABO-
GADO DE LOS l,EALES CONSEJOS, IXDlVIDlJO DE V AHIOS ESTABLE-
CIMIENTOS LlTEr,ARIOS, SECRETARIO DEL CO'óSEJO HEAL y SUPHE-
MO DE LAS ÓRDE:VES mLlTARES, Y DE LAS Jt::'óT AS DE CABALL~.
lilA DI> ELLAS, Y APOSTÓLICA .xc.


PUBLICADA DE ORDEN DEL REY N. S .
...... "


TOllO 111.


1\IADHID: Octubre (le 1833.
Imprenta de D. Jost P ,UACIOS, calle del Factor.




Nidia cllim nobis soGÍetas Cllln TJ'rannis.
(ele. de OfJiciis.)




(5)


,


C.t\PITCLO 1.


Soult marcha al socorro ele. Masena. -Muerte del Mar-
qlH(S (lc la Romana. - Pérdida de Oli-renza. - Soult
elllbistc á fladajoz. _ DcCensa de esta plaza. -l:cceion
(lc Santa Entíracia. -l'Ifllcrte del GellC'rnador !\lella-
cho. - Capitulaeioll. _ Decrcto del Gobierno sohl'c la
defensa de las plazas. - Sitio y rCl1l1ieiol1 de Campo-
lll;lYOI', -1fascna Clllf'l'ÜlHlc su I'etil';)(la. - ~líscria es-
pantosa de su ejército. - \Vellill;;toll penifiilc ;Í los
fraueeses en su rctirada. _ Accioll de PUlllbal. - De
Fteclillll<t. - Dc CasallJ01JO. - Dc Foz de .Arouce, - De
SaJluf)al. - Entra el ejército inglés en Espalla. - Si-
tian:í A!meida. - Yoladura de esta plaza. - Da~alla de
Fuentes dc OltOl'o. - Conc{uista de Campf)Il\~I}O".­
OCll)';¡;Í Olivellza. - CastaJ,osyTIere,forrl prillcipi~1l el
sitio de Iladajo~~. - Opel'aciolles ,Iel Gener;\! Ihllc;;tc-
)'o.s. -AccioI1 de Castillejos. -Aceloll de J[ediil;~si.I(J­
nía. -Accion lle Fregenal. - Espcdicion para 1lacCl' le-
vantar el sitio t1c C(¡,liz. - Accíon de la caheza del
pucul(' de Sancti Pdri. - TIaL¡lh (le Chichna y Torrc-


])arrosa. ~Dcposiciolt ¡Iljtisl;] (lel Generai L:¡;lcita. -
Yintlic"cioll .y premio concedido (¡ estc General. -- Sc-
gUlllb acci011 de l\Tclliuasidollia. - Accion de la l'd-
ma. - Espcdici011 dc Z;¡~'as al coudado de I\iehla. -
Acciou de ~\Iooacr. - Zayas rcgresa á CáJiz.


El ailO de 1811 empezó por las opcl'<lcicnes WI L
(PlC emprendió el l\brlscal Soult sobre la Es-
tl'l~madura cspaÍlola con el oLjelo de favorecer
al ejército de -'lasena, (Ille Corno hemos mani-
festado, se enconLraLa ~n rortugul en la mas




(6)
1811. completa inaccion delante de las líneas de Tor ..


res-vedras. Soult habia recibido al efecto órde.
Des terminantes de Napoleon; y en su conse-
cuencia partió de Sevilla para Estremadura con
el cuerpo de ejército de Mortier y a;gunas otras
tropas, á las que se reunió en Mérida otra di-
vision procedente de Toledo.


Los tropas del Marqués de la Romana, que
como dejamos dicho, cooperaban con las aliadas
á la defensa de los atrineheramientos de Torres-
vedras, ansiaron desde luego volar al SOCorro
de sus compatnotas, y particularmente de la
l)laza de Badajoz, am.enazada por las de Soult.


Lord Wellington habia combinado con la
Romana un plan de operaciones para la defen-
sa de la frontera de] Sur 1 Con cuyo objeto los
españoles deberian ocupar una posicion detras
del Gebol'a; y apoyando su derecha sobre el
fuerte de San Cristóval, punto el mas á propósi-
to, mantener la coruunicacion con la plaza de
Badajoz. Ya las tropas españolas se habian
separado de las anglo-portuguesas, y ell\Iar-
qués de la Romana se disponia para ponerse
á su caheza, cuando este falleció de repente en
el cuartel general de Cartaxo, de resultas de una
neurisma en el corazon. La pérdida del Gene-
ral espaí"lol fue sumamente sentida por el Lord
Wellington, amigo del Marqués, y justo apre-
ciador de sus relevantes cualidades. El General
británico dispuso que los restos mortales ue su
digno compaiiero ue armas fuesen sepultallos con
la mayor pompa) y que á esta ceremonia COl1cur-




(7)
riesen el ejército y marina británica de Lisboa, 1811.
asi como lo verificó un inmenso gentío de los
habitantes de esta populosa ciudad. Al dar cuen-
ta á su gobierno de este doloroso acontecimien-
to en 23 de Enero, se espresaba Wellington en
estos términos: «Tengo el mayor sentimiento en
flparticlpar que el Marqués de la Romana ha
«muerto en esta ciudad en este mismo dia, des-
"pues de una corta enfermedad. Sus virtudes) su
«talento y su -patriotismo son bien conocidos
(rdel gohierno de S. M. En fin, el ejército espa-
«ñol ha perdido su mas bello ornamento, Sil
«pais el patriota mas puro, y el mundo entero PI
«mas valiente y celoso defensor de la causa
«por que combatimos. Viviré siempre agrade-
«cido á la asistencia que me ha prestado, tanto
«con sus operaciones como Con sus consejos,
«desde el momento en que se reunió á mi eié\'-
«cito.»


La primera operacion con que el Mariscal
Soult abrió la campaña fue la del ataque de Olí-
venza, en cuya plaza abandonada estaban acuar-
telados algunos batallones espaiwles al mando
del Mariscal de Campo Don Manuel IIerk, quien
capituló con ellos des pues de una corta resisten-
cia que le permitieron hacer sus escasos abaste-
cimientos. La pronta rendicion de esta plaza,
que se verificó el 22 de Enero, animó sobre ma-
nera á las tropas de Soult, quien siguiendo el
plan que se habia propuesto para cooperar á la
empresa de arrojar á los ingleses del Portugal,
embistió á la plaza de Badajoz el 26 <le Enero,




(8)
18l1. aprovechándose de la ausencia de ]a.5 tropas e:;-


pailOlas) que clesde Octubre del aüo anterior se
hallaban ocupadas en las lineas de Torres-veclras.
La defensa de Badajoz se hallaba encarnen dada
al Mariscal de Campo Don Hafael ~lenacho, quien
con el mayor celo habia previsto el caso de un
sitio, y abastecÍclola en lo posible, haciendo
salir de ella una multitud de mugeres y niños
que se habian refugiado dentro ~ huyendo de la
ferocidad del enemigo.


Los franceses se dedicaron con la mayor ac-
tivi.dad á formal' baterías en el cerro llamado
del Viento, y en toda la márgen iZ(Iuierda del
Guadiana, con el objeto de batir el fllerta de
llardaleras y el de la Picuriña. El sitio continuó
por espa~io ele diez dias, durante los cuales la
guarnicion de la plaza hizo cuatro salidas, con-
siguiendo en todas su objeto. El dia 5 de Febre.
ro se dejaron ver las tropas espaüolas (lne ve-
nian de Portugal, al mando interino del Gene-
ral l\1cndizabal, y entraron en la plaza las divi-
siones de la Carrera y de Don Cárlos OJonell,
logrando tener abierta la comunÍcacion de esta
con la de Yelves y Campo mayor , distantes trcs
leguas. Estas lropas, en union con la guarnicion,
verificaron el dia 7 una salida contra los sitiado-
res con el oh i eto de destruir las baterías cons-
truidas por estos en los puntos del Almendro y
de San Miguel, a vanzando al mismo tiempo con-
tra las del cerro del Viento. Las dos primeras
fueron tomadas á la bayoneta, y vueltas á pcr-
uer por dos veces, hasta que reforzados los fran-




(9)
ceses con fuerzas muy superiores, tuvieron los 1811.
espaüoles (lue desistir de su empeño, con pér-
dida de 600 hombres, cOllsiclerándose mayor la
que sufrió el ejército sitiador por cuanto estuvo
espuesto durante ]a refriega á los tiros de la
plaza.


El General Mendizabal, que habia logrado
ponerse en comunicacion con Badajoz, situó su
ejército el dia 9 en las alturas de San Cristóval,
llamando la atencion del enemigo. Este se apo-
deró el U del fuerte de Pardaleras, cuyo Go-
bernador Don José Ladron de Guevara, Capitan
del regimiento provincial de Trujillo, se retiró
á la plaza con su guarniciono Los franceses se
alojaron en él á pesar de los fuegos de aquella
que le destruyeron.


Conoció el sitiador la importancia de arro-
jar á los c5paüoles de la posicion de San Cristó-
val; y habióndoles dirigido el18 algunas grana-
das desde el fuerte de Pardaleras, los obligaron
á levantar el campo en aquel mismo dia y si-
tuarsc en las alturas de la Atalaya y otras inme-
diatas á la enniU,l de Santa Engracia. Por la no-
che el Mariscal Soult hizo pasar una gran parte
de sus fuerzas á la derecha del Guadiana y del
Gebora, y atacó al amanecer la nueva posicion
de los españoles, adelantándose para en vol ver-
los por su iZ(luierda un cucrpo de caballería,
que arrollando á la española no logró sin em-
)largo su objeto; pues fue rechazada por el vivo
fuego de la infantería de aquel flanco. En tanto
las columnas francesas avanzaron de frente y


TOllO 111. 2'




(10)
181 f. :ü3caron con vigo!' la vanguardia espaiíola que
des~)Ues de una tenaz resistencia, c(~uió el ter·
reno casi al Ii-tismo tiempo qne Uegaba ~í I'tfor-
zarla una columna procedente de la Atulaya. Un
terrible y acertado fuego de fllsilerÍa y de artio
llería que hicieron los cncmiglJs en tan. crítico
momento, desol'uenó estas tropas, y la casua-
liuad infausta de haberse incenuiauo cnLonces un
carro de municioncs en el cenll'o de Ull cuadro
de infanterÍa que debia servir de upoyo á los es-
!>aí1oles, acabó de introducir en (~stos el uesór-
dcn , del (Iue aproveclvílldose la cabédlerÍa ene-
miga, acuchilló á los fugitivos, é hizo lilas de
5.000 prisioneros, salváildose únicamente una seco
cion que logró introducirse en 13adajoz, y nlgllnas
otras tropas, (11lC con Don C,írlos EspalJU puuie-
ron refugiarse en YelVéS, protegidas (lclregi-
miento de la U Ilion, que coa ~ll Coronel Don
Pablo Morillo <i la calwza, sc retiró en lllasa,
dando un ejemplo admirable de valor y Jiscipli-
na enmeuio oe la confusioll y espanto de tan
desastrosa jornada, I/[Ie acabó de decidíl' j;¡ suer-
te de la plaza de Badajoz) (file desde este dia
quedó circunvalada entel'ameuLe. Mas ;í pesar de
tan terrible catástrofe, su Gobernador l\lellacho
juró de nuevol1.1ol'ír hcróicamcntc en su (lt~ren­
sa; y despues de hacer los mayores esfuerzos
para retardar los trubajos del sitiador, estando
sobre el muro observando una salida vigorosa
que ejecutó el dja 4 una parte de la guaruicion,
perdió la vida, arrebatado de una bala de cai1on,
que privó de tan heróico camEllo á su patria.




(11 )
Esta dí'sgl'ncia causó la mayor sensacion en la 1811.
gU31'llicioll y vecindario de R .. dajoz) que llora-
ron alnargamentc la pérdida de lan eminente pa-
triota.


El Brig;Hlit'1' Don José Imaz le sucedió en el
mando, y continuaudo en ]a defensa de la pla-
za ,resistió al enemigo ]13sta qlle adelantando
este sus trahajos, voló t'n la noche deI8 la con-
tra-c~c[lrpn de UII l'('!Jcllin , y el Y abrió una bre-
cha dl~ treinta y dos varas en la cortina corn-
prentli(lr! ('litre los hulll3l'tes ue SawJuan y de
Santiago, El dia lO d Genera] MorlÍer intimó á
la pla7.a la rendicion , y con este motivo Imaz
COllvnc() á los Generales, Comandantes de (lrti-
Hería ó ingenieros, y á los gt·fes principales de
los cucrpos de la guarnicion en número de diez
y siete, para deliberar sobre las proposiciones
del sitiador; y aunque ni los fuegos de la plaza
estaban apngados , ni los flancos que cubrían la
subirla de la brecha se hallaban aun indefensos,
y aunque la misma brecha se hallaba minada y
dispuestos los h:Jrriles de pólvora para volarla,
y su enlrada estaba cubierta por un parapeto que
se hnbin formado en la noche anterior) la ma-
yoría opinó por la capitulacion, la que resistió
heróicamentc el Comandante de la artillería Don
Joaquin Ca amaño , En su virtud se autorizó al
Brigadier Don Rafael Ol'e para que ajustase la
capitulacion, la que quedó concluida el mismo
dia 10 -' siendo una de las condiciones que la
guarnicion saldría de la plaza por la brecha, co-
rno se verificó) quedando prisionera en número




(12)
1811. de 7.000 hombres. Asi se a!)oderó el enemirro de o


esta plaza) que se hubiera tal vez salvado si hu-
biera prolongado quince dias mas su resistencia;
pues el 25 llegó con sus tropas el General Be-
resford á la vista de BaJajoz.


La Regencia del Reino, poco satisfecha de
la conducta observada por el Gobernador Imaz,
mandó juzgarle por un Consejo de guerra que le
absol vió de todo cargo; y para premiar el va-
lor del Comandante de artillería Caamaüo, le con-
cedió el empleo de Brigadi€r.


Al considerar el gobierno espaüol el contras-
te que presentaba la defensa de 13adajoz con las
gloriosas de Zaragoza, Gerona, Hostalrich y
Ciudad-Rodrigo, cspidió un decreto en 13 de
Ahril para que en el caso de que por apuro ó inti-
macion el Gobcl'l1ador de alguna plaza ó puesto
fortificado tratase de capitular por sí solo) ó ce-
lehrase Consejo de guerra, en que la mayoría
opinase por la capiLulacion, adhiriéndose ;Í este
dictámell el Gohernador ó Comandante, toma-
se en el acto el mando el Oficial de mayor gl'a-
duacion que volase por la Jefensa en cualquier
estarlo en que esta se ltallase; y en caso de una-
nimidad de votos para la entrega ó capiLulacion,
se convocasen los Oficiales de mas graduacion
que no hubiesen asistido al Consejo) y si aun es-
tos estuviesen unánimes en el parecer de aquel,
se proceda á la reunÍon de los Capitanes, y su-
cesivamente de los Tenientes y Subtenientes; de
modo, que si un solo Oficial opinase por conti-
nual' la defensa, lome este, aunque sea el últi-




(13)
mo de la guarmclOn, pOI' el mIsmo hecho el 1811.
mando, con la propia autoridad del Goberna-
dor ó Comandante, dehiendo quedarle este y
todos los demas Oficiales, de cualcluiera calidacl
que fuesen, las tl'opas é individuos que estuvie-
sen dentro de la plaza ó puesto, no solo subor-
dinados y sujetos desde entonces ¡t sus disposi-
ciones, sino obligados tambien á contribuir con
su pronta obediencia, ejemplo y esfuerzos ,11
buen éxito de la empresa, bajo pena de la vida
y de confiscacion de bienes.


Este decreto, en que se escita ha el orgu-
llo y valor militar, cerraba á los enemigos toda
esperanza de poder adquirir plazas y pucstos
fortificados de otro modo que á fuerza dc armas.


Despues de la rendicion de Badajoz el Gene-
ral Soult determinó apoderarse de la plaza de
Campomayor, á cuyo fin destacó al General Gi-
rard con 4.000 hombres para batir la guarnicion
}10rLuguesa, escesi\Tamente inferior en Húmero,
pues apenas llegaba á 600 hombres; pero el Go-
heruador, desprcciaudo la intimacion de Girard
continuó la defensa hasta el 21, en cuyo dia ha-
llándose ya la plaza con brecha abierta y prac-
ticahle , capituló rendirla el 22 si no era antes
socorrida; y no hahiénJolo sido, la entregó, que-
dando la gnarnicion prisionera, y saliendo de la
hrecha con todos Jos hOllares de la gllClTa.


El Mariscal Masena, paralizado delante de
las líneas de Torres-vedras) sin haber podido
adelantar nada durante los catorce mes(~s ele S11
campaila , viendo dismilluirse de dia en dia su




(14)
HJf 1. ej ércil o por los com lHI tcs conLí n llOS C¡U e tcnia


que sostener, y pOI' la absolula f;¡;la de víveres
que esperimcutaba, renunció ;í la eSIH'ranza de
patlt'" re,llizal' la promesa que su Emperador
habia hecho con tanto énftlsis ¡í la faz dc la
Europa de arrojar á los ingleses de la Pf'nÍnsula
e51'<l1-1Ol". En vano Napoleon envió ¡; Drollet, co-
mo ya dl'jamos dicho, dc refuel'zo COI! el SI. o
ClIt'I'(HI : Sil posicion 110 mejoró pOI' este socorro;
y COIl\'CIH.:ielo ele la imposibililbJ JI'. penetrar
hasla Lí"boa , asi como <le la de pel'mauPct'r por
Dlas til'tlljlO ell Portugal, emprendió su retirada
h;íeia la rr"utna de Espaiw en 5 de Marzo por
el l\1iSlllO CiHllillO que llahia llevado á Sil entra-
da. Mientras \lue las fuerzas franct'sas se dismi-
nuian diariallll'IILe, COmO acabaulos de illdicar,
los illgl(~ses allllll'nLal'on considerahlemente las
suyas con ulla t'spl:'dicion proyeCl:lLla para la Ca-
labría, eH el rt'ino d.e Nápoles) que por enton-
ces St~ sllspelldió.


Era hurrorosa la miseria que afligía al ejér-
cito fr<lLlces: los plIPblos se hallaban desiertos:
toJos cualllos lwbitaules no habian podido pe-
netrar hasla Lisboa, se habian I'l'fllgiaJo á la as-
pereza de las rocas, á las curebrcs de las mon-
tallas rnas elevaJas, y á los sitios mas incultos.
Alli era donde los dcstacamentos franceses te-
nian (Iue ir diariamcnte á arrebatarles la subsis-
tencia fiuC defendían con el mayor tesan, Con.
virtiendo al Portugal en un hOl'l'cndo teatro de
muerte y de desolacion. Las enfermerlades vi-
nieron ;i acahal' de hacer mas terrible la situacion




(15 )
del ejército frHl1ces, y á hacer mas necesana la HH1.
retirHda que emprendió.


"\VelliIlO"ton, abandonando el sistema de inac-
.. ,


cion q!le hasta entonces babia segui(lo, y co-
llociellllo flue la sal vacion de las provincias de
España dqwnrlia de las velltajas que consiguiese
sobre el ejército de Mascna , destrlcó con la ma-
yor prolllillld al Mariscal Deresford cll5 de Mal'zo
Con 22 000 hombres para que desalnjasell ;l Soult
y á Morlier de las plazas que se bailaban &itianJo;
y él mismo J diri~ióll!\ose hácia Almeida , persi-
guió COl! Ja mayol' actividad al ej('rcito d(~ Ma-
scna, Al'cn:ls emprelldió este su reti";lda durallte
la 110cll(~ .dd 5 de Marzo, cuando flW seglJiJo
por el cj/'\'cito allglo-Iusitano, y d dia 9 , ha-
biendo lomado (1o;;iciol1 enfrenle de la villH (le
Pombal Itls cuerpos 6,0, 8, ° Y 9. 0 del f'j("l'cito
frances, con la cabed lerÍa mandad" por el Ge-
neral MOlltIJl'IIII, p(~l'lnanecieroll t:ll aqll(·lla po-
sicion hasla la noche dd·ll, en (¡¡Je se ¡,elit'a-
ron despu!'s de haber sufrido durante el dia un


t J J'.' 1 a 3 a 4 a 6 a 1 a Hqlle pUl' as (lliISJ()lleS ",., " ' y a
ligera, .Y l(¡tI a la ea ha 11('ría IHi Lí !lica. El ti ia l2
de l\:bl'zU el e,e cuerpo frances COll la caballe-
ría! d~ l\lUlJtJ¡rlll~ tomó llna fllerte posieion en la
salida d(~ Iln des!¡la¡]no (~ntre Pomb;¡l y Hedin-
ha, elJ dOllde fnn :Il;¡cado por la brigada dl,l Ge-
neral Pak y j¡¡ caballl'ria bl'itánica, qlle lo des-
alojó de Sil Jlosiciull despues de una decion muy
reñida, en (lile lllVO muchos l1luel'los , heridos y
prisioneros, El día L4el G,o }'8,o cuerpo del ej.!l'-
cito de Maseua ocuparon otra posicion 111tIy ven-




(16)
1811. tajosa en las inmediaciones de easalbobo; mas


se vieron forzados á abandonada á consecuen-
cia de varios movimientos ejecutados sobre sus
flancos por varias divisiones inglcsas J y de un
alaque de frente que les ocasionó un daño con-
siderable, forzándolos á continuar su retirada
por el camino del puerto de MUl'celha, en don-
de dchian ser hostigados por las milicias portu-
guesas ) al mismo tiempo que el ejército britá.
nico les picaba la retaguardia.


Al dia siguiente 15 el ejército frances, situado
en la fuerte posicion que ofrece el terreno en la
márgen derecha del rio Ceira, y hahiendo de.
jado S1l rctaguardia sobre la izquierda, enfrC11te
de la Foz Jc Arouce, fue arrojado de ella des-
pues de un obstinado combate que produjo pér-
didas de considcracioll por una y otra parte, y
el e j ércilo frances prosiguió re pleg¡í udose, ha.
hiondo antes cortado el puenle sobre dicho rio;
y en 3 de Abril llcgllal Coa, en cuya orilla de.
recha, habiendo hecho alto, dispuso Welling-
ton atacar la fuerte posicion que en las illmedia·
ciones de Sabugal ocupaba el 2. u cllerpo al mun-
do del General Reguie,·, tratando de envolver la
izquierda del ejército enemigo; y habiendo pa-
sado los ingleses el rio, se empeñó una accion
muy sostenida, rechazándose mútuamente varias
veces, hasta que los movimientos de \Vellington
sobre los flancos obligaron á retirarse á los fran.
ceses con pérdi.da de muchos muertos y heriJos,
y ,le 300 prisioneros, que fue muy superior á la
Je los aliados. De resultas de esta accion acabó




(17 )
dc repasar las fmnteras de Portllgal el ejército 1811.
lhll1ces, y la plaza de Almeida quedó sin comu.
nicacion con él.


El ej(~rcito británico entró en Castilla la vic-
ja, situándose entre el Coa y el Aglleda para
bloquear á Almcida, cuya plaza supo W dlillg-
ton por los paisanos portuguescs que no hahja
podido abasteccrse por el enemigo. El Mariscal
Mascna inlentó socorrerla, y al efecto reunió en
2 ue Mayo los cucrpos 2. o, 6. o y 8. o, reforzados
por el 9. o refundido en ellos, y toda la caballe-
ría que haLia en Castilla y Lean, inclusos 900
hombres de la Guardia Imperial. Puestos los dos
ejércitos á la vista uno de otro, ejecutaron va-
rias rnaniobras, y en seguida el frances atacó en
la tarde del 3 la aldea de Fuentes de Oüoro , de
la que fue recbzado con gran pérdida. El dia
4 se pasó en reconocimientos ~ y el 5 repitieron
los franceses el atarIue con mayor furrza; p2ro
fueron igualrnente rechazados con 1l0lalJle pérdi-
da, de cuyas resultas desistieron de su el1lp61O,
y se rcliran¡J] ]¡,;cia Cind~ld.Hodrigo en la lIoeLe
del 6. Los iuS12ses estrecharon el lJlorllleo de
Almeicla , y su Gobernador el General H~gnier
que habia presellciado la ineficncia de los esfuer_
zos de Masena para socorrerla, determinó vo.
larla antes de evacuarla, lo que verificó con tan-
ta felicidad el dia 11, que á pesar de hallarse
rodeullo de numerosos cuerpos del ejército alia-
do, su gl1arnicion se snlvó completamente) 1:1-
vOl'eeidn lle la oscuridad de la Boche.


A1 m~:'lllO tiempo el l.\1ariscal 13crcsford 'ltle
'l'C:I1 c, [11. 3




(1R)
t8J 1. con su cuerpo de cjt:rcito se dirigia por la iz-


quierda del Tajo, hizo movimientos sobre la pla-
za de Campomayor con intento de socorrerla; y
aunque no llegó ya á tiempo por haberse rendi-
do dos dias antes, presentándose á su vista el
24 de Marzo, halló á los franceses en Tlosicion
fllera de la poblacion con tres batallones de in-
fanterÍa, cuatro escuadrones de caballeria y seis
piezas de artillería, y empeiló con ellos lIlla nc·
cíon sangrienta que termilló por su retirada á
J3adajoz, abandonallllo á CampomaJor y todo
cuanto conlcuia al tiempo de la capitulacion, por
no haber tenido el tiempo suficiente para su
traslacían. La pérdida dc ambas parles fue ue
hastante considcracion ; y Deresford, sin dete-
nerse cn Campomnyor, pnsó el Guadiana por
Jnrnmenha , y se mlelantó hácia Santa Marta y
los Santos en los dias 15 y 16 de Abril con el
objeto de corlnr In cOl11unicncion entre Badajoz
y Sevilla, y de cubrir al mismo tiempo el ata-
qlle de Olivenza, en que estaba empleada la di-
vision brit;ínica, al mando del MaJor G~ncral
Colle, que consiguió su rcndicion en el mismo
dia 15 en quc se rompió el fuego contra la plaza,
(jucclando prisionera la guarnieion francesa, como
puesta de 2 Gefes.J (j oficiales y 453 soldados.


LJnidas despues las tropas de lkrcsfonl con
las del 5.° cjúrcito c"pailül, á cuya c;¡bcza habia
coloca<lo la Regcnci;¡ al bcncmé:,ilo General Cas-
inflas, combinnron ambos Gefcs sus ulteriores
operaciones, á 1"s <ILle llicroll principio con el
.. .. 11 1 • n ,1 ~ T


slllO etc .lJaaaj0Z en o uC .\layo.




(19)
Micutras que Soult operaba en Estremadura, 1811.


13aIlcsteros, que se hallaba con una division en
el condado de Niebla, tenia en contÍnuo movi-
miento á Jos franceses que estaban á sus inmp,.
diaciones. El General Gazan con su columna
marchó conlra d para desernbarazar la comnui-
cacion cIlIe interceplaba entre Badajoz y Sevilla.
El 25 de Enero hubo un eombate muy reñido
entre las tropas de ambas divisiones en el pue-
blo de Castillc\o, y los franceses sufrieron una
pérdida de mas de 1.000 hornbres, siendo muy
inferior la de los es pa tJ 01 es.


El Brigadier Begines de los Bios, con el fin
de cooperar á la ejecucion del plan combinado
contra las fuerzas enemigas que hloflueahan la
Isla Gaditana) se pllSO el 27 en movimiento con
su division} que era la primera del 4. o ejércilo
que se hallaba en el campo de San RorJllC. El
Brigadier Cruz :\lo11rgeon , con una pcqueüa van-
guardia de la misma, atacó el 29 de Enero el
pueblo lle Medinasiuonia, defendido por 800 in-
falltes, 150 caballos y 3 piezas ele artillería t,!JC-
miga, y logró desalojar á los franceses despllcs
de ulla tenaz resistencia que les proporcioJlú h:l.
eer la fuerle posicion (Iue ocupaban, causámlu-
les una gran p(~['(lilla , Y haciendo algul1:::>s pri-
~jon(~r()s. Los cspailOles conservaron aC¡llel}JUC-
hlo durallte todu el tlia) y pOI' la noche empren-
dieron Sil rclir'Hla por no haber lenido efecto el
plan premedilado.


El GCHcrd Ballcst''r0s continuaba sus opera-
ciones en d condallo Lie I'jicLla) y lenicmlo 110-




1811.
(20)


licia de que en Fregenal estaba destacado un
cuerpo frances para asegurar la comunicacion
del General Soult con Sevilla por el camino real
de Monasterio, le atacó el 16 de Febrero con
tres batallones y tres escuadrones, y le derrotó,
cogiénclole 100 prisioneros, 200 caballos, mu-
chos equipages, fusiles y mochilas, sin darle
tiempo para resistirse; encendiendo con esta y
otras correrías el entusiasmo patriótico de los
habitantes del pais. El General Soult , á quien
llegó á hacerse temible Ballesteros, conociendo
que no Lastaba para su dcsLrueclon la fuerza, re-
ll0VÓ un bando publicado en el mes de Mayo de
1809, por el que declaró que serian pasauos por
las armas cuantos perteneciesen á la division del
General espaflol; y este por su parte publicó
otro, imponiendo igual pena á cuantos franceses
cayesen en su poder) incluso el mismo Ma-
l'isea1.


Las fuerzas aliadas que defendían la Isla ele
Leon nO permanecieron ociosas, y viendo que
el número de tropas enemigas empleauas en el
bloqueo se habia disminuido para engrosar el
ejército de Soult J que operaba en EstrernaduraJ
;je dispusieron á obrar ofensivamenLe. Los con-
si.derables aprestos que ex.igia tan complicada
operacion J la multitud (le datos y meJiJas ne-
cesarias para liBa combinacioll tan vasta, Lodo
se realizó en hreve tiempo á costa de multiplica-
das fatigas y esfuerzos J y acordado el plan de
la espedicion que se proyectaba, Un grueso cuer-
po ele tropas espaüolas é inglesas se hizo á la vc-




(21)
la en la malIana del 26 de Febrero en un numc- 181l.
roso convoy. El grandioso espectáculo de la sa·
lida de este de la bahía Je Cácliz ofrecia un con-
traste admirable entre los votos patrióticos de
los habitantes Je aquella ciuJad .. y el temor y
aturdimiento que se advertia en los orgullosos
franceses, á quienes no les era dado ni impeJir la
salida ni saber su Jestino.


Al anochecer del 27 se habia efectuado )'a el
desembarco en Tarifa, en cuyo punto se incor·
poraron las tropas inglesas que algunos Jias an-
tes hahían salido lambicu de Cádiz al mando del
General Don Tomas Grahan, las que formaban
parte del ejt;rcito aliado á las órdenes del Gene-
ral en gefe DOll Manuel de la Peña. U na parte
del COllVOy, impelida por el viento y las cor-
rienles del estrecho, durante la noche del 26 al
27 arribó á Algeciras; mas para el 28 lns tropas
y efectos cJue cOIHlucia se reunieron igualmente
al grueso del ejército. Era parte esencial del
plan combinaJo para arro}ar á los franceses de
sus liueas, y hacerles levantar el blor¡ueo (le la
lsla, echar un puente sobre el río de Sancli Pe·
tri coa el objeto ue proporcionar el paso á las
tropas que debian cooperar de frente al alaciue,
mientras por la espalda lo cjecutase el cuerpo
espediciollario , cuyo primer empeño Jebia ser
abril' la cOll1unÍcacion con dichas tropas. Estas,
al mando del General Zayas, se IHllla!Jan ya si-
tuadas el 3 Je Marzo en el campo (le Sancti Pe-
tri, sobre la orilla derecha de este río. El puen-
te (luedó tendido CIlla tarde de alluelmismo dla,




(22)
1811. Y se construyó inmediatamente un retrinchcra-


miento para defenderle; pero cn la madrugnJa
del 4 los frnllceses, aprovechándose de la oscu-
ridad de la noche, y de que la obra no cstaba
aun concluida, la atacaron decididamente con
algunas COll1paillas, y se npoderaron de ella á
pesa¡' de la tenaz resistencia que les opusieron
las dos espai'Iolas destinadas á su defensa, y es-
tando ya rendidas á la llegada del batallan que
iba á reforzarlas, ocasionó que fuese este carga-
do y deshecho sucesivamente al desembocar del
puente; circunstancia que motivó la pérdida
considerable de 2 Gefes, 29 Oficiales y 600 sol.
dados; mas en el momento fueron desalojados
los franceses del retril1cheramiellto por el regi-
miento de Irlanda.


Reunida la espedicion en Tarifa, fue preciso
habilitar un camino carretero hasta el pnerto oe
Facinas, ciesde cuyo punto, atravesando la cor-
dillera que limita al O. el campo de Gibraltar, y
corre desde el mar á las sierras de Ronda, se
descieudc á las espaciosas llanuras que desde d.i-
cha conl.illera se dilatan hasta l\Iedinasidonia y
Sancli-Pctri. La mnltilud de vertielltes que con-
CUt'ren en ellas las h3cen pantanosas y euLrecor-
tadas de arroyos y rios, algunos de ellos de COl1-
sideracÍon, como el BarLate, que recoge las nguas
de la laguna de Janda. Fueron, pues, iuíJnÍLa,s
bs llificultaues que entorpecieron la mélrc1¡a cid
ejército espe¡licionario, ([!le llevaba un tren de
Yl:'inte y cuatro pirz;],~ de arlillel'Ía; el clwl ¡lcs-
ele el 28 en (lue se llegó ¡í dicho puerto de Faci-




(23)
nas, tuvo que .-;el' tiraJo para salir de algunos 1811.
malos pasos por yuntas de bueyes.


Al tomar posicion en dicho puerlo se acam·
paron las tropas en las laderas ue la espalda,
adoptándose todas las meclillas y precauciones
convenientes para ocultar al enemigo los movi-
mientos) C01110 se consiguió. Ocupaba este con
tres compaüías de infantería y 180 caballos el
pueblo de Bejer, y sobre el camino (le Medina
tenia la casa fuerte llamada de Casas-vicjas , ar-
tillada COI1 dos piezas. Los espaüoles aguardaron
á la noche para :lSf'gllr:lr el éxito de su primer
golpe, que promoviendo el entusiasmo del sol-
dado, debia prepararle para lluevas empresas.
El Coronel Don José Aymeric) superando todos
los obsláculos que presentaba el mal es!ado de
los caminos, marc}¡ó á atacar á Bejcr, dispo-
nié1ldose ni mismo tiempo que el AyuJante del
Estado mayor Don SanLiago 'Val, con el escua-
dron de instruccíon de su mando, se dirigiese so-
bre la llerecha, y atravesando la laguna de Jan.
da y el rio Barhate , cortase la retirada tt los ene·
migos por los caminos de Medina y de CJ¡iclana,
cuyo movimiento cubria y facilitaba la opera,
cion de Aymeric.


El río Darbate, navegable hasta el puente de
lkjcr) toca alli la falda del empinauo cerro, en
(JUl~ está siLuado este plIclJlo. El puenle por don.
de teBia (ille alr;:¡vcsa¡' Aymeric tenia un doble
tnlvts de mampostería aspillada) y cerrada S"
entraeb con c~tLal1os de frisa, lo <¡ue haciJ muy
fcícil su defensa. Asi fue, ([UC los franec5es Cl} la




(24 )
13JI. mañana del 2 de Marzo trataron de defender esta


po<icion, hasta que aavirtiendo por una parte el
movimiento de la caballeria, y por otra el de la
anillcl'Ía e~pailOla, acompaüado del ae bs guer-
rillas, se l'etirnron precipitadamente y sin orde-
narse hasta el llano del ca millo de Conil, el que
sig\:iel'oll sin poderlos dar alcance la caballería
cspaüola. Tres piezas de artilleria, tres faInchos
corsarios y otros efectos de valor fueron el re-
sull::lllo de esta brillante accion, asegurándose
con la posesion ele Bejer el flanco de las opera-
ciones ele la espedicion.


Mientras esto sucedia, el grueso de esta mar-
chaba sobre Casas-viejas; pero era tal el estado
de los caminos, que p:lra andar tres leguas se ne-
cesitaron doce horas de marcha de noche, su-
mamente fatigosa, á pesar de la gran actividad
y celo en los trabaios de los zapadores, y de 105
Oficiales de artillería para In condnccion de -esta
por caminos tan impracticables. Esta dilacion
fue causa de que al amanecer no se huhiese visto
Cll"Vuelta la espresada casa-fuerte por la cabalic.
ría destinada al efecto, y de qne siendo ya de
dia, ya vistándola el enemigo, abandonase aque-
lla, retirándose de3pllcs de tirar algunos caüo ..
}lazos hácia las alturas ele la espalda, camino de
Medina.


El General Laci I Gefe del Estado mayor ele
los cspailOles, que con este hahia corrido á re-
CO!lOce!' csla posicion, dispuso que mientras el
GelLTal \ViUingam con la mayor parte de la ca-
hallería daha la ynelta necesaria para alc:mzar al




(25 )
enemigo, el Baron de Cal'ondelet con un eSCllU· 1811,
dron de aranaderos de á caballo vadease el Bar-n
bate, y corriese por la izquierda con el fin de
envolver á los enemigos que principiaron su re-
tirada ínterin el escuadran atravesaba con increÍ-
ble velocidad unos pantanos J cuyas aguas llega-
han á las cinchas de los caballos, l .. aci enton-
ces hizo adelantar otro escuadron J y seguido ue
su Estado mayor corrió á unirse con el primero,
con el que por medio de una brillante c<1rga ar-
ro1ló á los enemigos) despreciando el fuego de
su fusilería, Entretanto la infantería española, en
union con un hatallon inglés, corria por los pan-
tanos á socorrel' á la caballc'ría, sieudo el resul-
tado de esta accion el haber hecho 33 prisione_
ros y otros tantos muertos y heridos, apoderán-
dose los aliados de tres piezas de artillería y dI:
algulIos repuestos y municiones.


En este mismo dia se reunió al ejército la di-
vision de Begines de los Rios, que constaba de
1.500 hombres, y que destacada, como hemos
mencionado) en el campo de San Roque, reci-
bió orden para venir á incorporarse con la espe-
dicion J como lo verificó) pasando por las Casas
del Castaño, y dejando un corto destacamento
en Alcalá de los Gazllles.


Es/a division y la segunda, compuesta de
2.400 }lOmhres J formaban el centro ó CUt~rpo de
batalla del ej(~rcito , mandado por el Mariscal de
campo Príncipe de Anglona J habiéndose divi-
.tiJo el resto en vanguardia y reserva, compllf's-
ta aqudla de 2.100 hombres de tropas e~pllfJobs
T()~l() 111. 4




(26)
1811. al mando del Brigadier Don José de Lardizabal,


y esta de 4.300 hombres, los 3.500 de tropas bri-
t~nicas , y los 800 de un batallon de Guardias
'Valonas, y del regimiento de Ciudad-Real, al
cargo del General inglés Graham. La caballería
espaftola é inglesa formaban el tolal de 800 ca-
ballos en un;) sola division, á las órdenes del
Mariscal de campo Don Santiago "\Vítlingam. Todo
el ejército, que ascendia á 10.400 infantes con
los 800 caballos y 24 piezas de artillería referi-
das, tomó posicion en las alturas, frente ue Ca-
1\as-vicjas, ;Í la izq¡¡Índ;) del Barbate, pcnna-
lleciendo ¡¡lJi hasta la maüana del 3, que cmpren-
~Iió por Bejer á SanclÍ Peló para atacar los alrin-
c heramienlos q u e fOl'maba 11 la izquier da ele la
1m ea enemiga, frente ~ la l~l;l.


Con el objeto de ocultar al enemigo este mo-
vimi(~n!o sobre Bejer , y IJacerle creer que ma-
niobraban Con dire<:cion á Medilla, dejaron lus
aliaelos en Casas-viejas un escuauron y alguna
infantería, destinaua á munlCller las grandes
guardias, y á ellcender dllrante la noche las
n1ismas hogueras (1lH! c-u las anteriores) y sepli-
dudose del camino ordiuario, se Lumó olro poco
usado á la izquierda dd Barbale. En la necesi-
dad de atravesar la lagllna de Janda por una de
sus estn~midades, se escogió, despues del corres-
pondiente reconucimiento, un paso que cOllsisLia
en un vado estrccllO de cerca de una vara de
agua y de mas de 30() pasos de estension.
El General inglé~, acompaüado de varios Gene-
rales espaüoles, echó pie á tierra) J colocándose




(27 )
á la cabeza de las tropas, entraron todos por el 1911.
agua con el mayor entusiasmo, pasando la arti-
llería sin menoscabo ninguno.


En la maüaua del 5 de Marzo el ejército aliado
lomó posicion á tres cnartos de legua de Chicla-
ua, en el cerro del Puerco, desde donde ade-
lantó la vanguardia bajo las órdenes del Briga-
dicr Lardizahal, sostenida por una brigada del
cnerpo de B~gines con el objeto de verificar el
ataque proyectado por la espalda de la iZ(4uier-
da de la línea enemiga, que apoyada en el mar
por U/1 flanco, y por otro en el caiío del Alcor-
nocal y molino fortificado de Almansa, tenia cu-
bierta la principal avenida llamada de Sancti Pe-
tri, pon¡lle atraviesa el rio de este nombre ccr-
ca de su embocadura. Atacados de este modo por
la espalda los atrincheramientos de los france-
ses, y obligados estos á replegarse y tomar el
camillO de Chiclana, quedaba abierta la comuni.
cacÍon del ejército aliado con la Isla, y consegui-
do el objeto de la espedicion. El General frances
Villatte, con una division de mas de3.000 hombres
y tres piezas de artillería, defendió con el mayor
tesan este importante punto, y aumentado el
efecto de sus fuerzas por la espesura del Losque
en qne se ocultaba, dejando ver solamente en
primera línea cuatro batallones que apoyaban
su derl'cIw en la Torre Dermeja, y tenian en
su centro las tres piezas de artillería, se sos-
tuvo por bastante tiempo en esta posicion; pe-
ro al fin fue desalojado de ella, y quedó por
cónsiguientc abierta la cornunicacion con las




(28 )
1i:!11. tropas del General Zayas y la Isla de Leon.


En tanto que se ejecutaba esta primel'a opera-
cion el General Graham, que mandaba la reser-
va) y habia tomado posicion en Banosa , dejan-
do dos batallones espaf101es en la posieion del cer-
ro del Puerco, marchó con sus tropas de orden
del General en gefe á reforzar la vanguardia.
Todo hasta entonces habia salido á medida del
deseo de los aliados , y el General Graham, al
marchar sohre Torre-Bermeja para oponerse á
los esfuerzos que Victor podria l1acer contra el
(;encral Lardizabal, sabedor al paso de que una
gl'an fuerza enemiga, compuesta de las divisio-
lles de Lellal y Hufiin, se adelantaba á toda prisa
h,ícia las alturas de Barrosa, y persuadido de que


• (~sta posicion prcporcionaria á Victor los medios
de destruir la relagual'dia de los aliados, con-
tramarchó inmediatamente con la mayor veloci-
dad hácia el punto amenazado; y ii pesar de la
gran celeridad con que ejecutó este movimiento,
el General Rumn había desalolaJo ya á los es-
})ailOlesde las alturas. Entonces Gra1Jam) aun-
flue inferior en frlcl'zns ) ordenó el ata(111c: su
inf:lOterÍa hizo prodigios de vn]ol', y viendo que
el fuego terl'iLle de fusilería y arlillería no era
suficiente para decidir la aceion) dispuso una
cnrga á la 'bayoneta) qnc se verificó con la mayor
impetuosidad y buen éxito. Las alturas [¡¡eran
tomadas J y el ejército de Viciar Illvo (ItlC reli-
nuse á sus atrincheramientos de CIJiclana.


En elite memorable dia perdieron los enemi-
f!.os nns de 4.000 hornLrcs, y los aliarlos lllÍOS




(29 )
1.500, la mayor parte ingleses, á causa de ha- 181 I •
Del' estado mas espuestos, por lo despejado del
terreno é inmediacion á las líneas enemigas,
al fuego de su artillería. Quedaron en podel' de
los aliados soLre el campo de batalla cinco pie-
zas de artillería, varios carros de municiones,
considerable l1límero de fusiles, mochilas, una
águila del regimiento l1l1m. 8 J herido y prisio.
llero el General Huffin.> herido el de igual clase
Villatte, y muerto en el campo el de brigada
Rousseau y el General del Estado ma yor Bellegar.
de) un Edecan del Marisca I Victor, y los Coro-
neles del 8. 0 y 96 con otros muchos Oficiales y
tropa muerlos, heridos y prisioneros. Mas file
lal el conjunto de las circlll1stanciasde este (ha,
que tampoco pudieron l<>s españoles aprovechar-
se de la victoria y del desorden introducido en-
tre ]05 enemigos; pues el General Gl'aham dis-
puso su retirada á la Isla de Leon.> que verificó
el G de Marzo J sin dar otra respuesta á las repe-
tidas reclamaciones del General Lapeña, que
]a gran hélja que sus tropas habían sufrido por
la hatalla del dia anterior, y la uc que no te-
niendo instrucciones de su goLierno para mas
qu~ para la clcfensa de la Isla Gaditana J se ha·
bia ya escedido en la presenle ocasiolJ J aunque
coufiaLa que se le disimularia por el gran lustre
IIlle habían adquirido las armas británicas.


En vano entonCes el General Lapeña acudió
á la Begencia suplicanuo que le facil.iLase gente
con que poder llenar el hueco que result.aba, y
destruir enteramente á los enenl1gos que se ha-




( 30)
1811. lIaban en el mayor desaliento, y próximos, si se


aprovechaba momento tan oportuno, á evacuar
aquella comarca, y tal vez las Andalucías. La
Regencia se desentendió de esta patriótica peti-
cion á pretesto de haber oticiado sobre el parti-
cularalEmbajador de S. M. B., y entretanto los
franceses se fueron poco á poco rehaciendo, sin
atreverse aun á hacer frcnte á los espaüoles que se
señoreaban en eJ campo de batalla sin temor de
ser incomodados. Al paso que la Regencia y las
Cortes declararon que se hallaban satisfechas de
los señalados servicios pl'estados por los soldados
y oficialidad, (lne con tanto acierto como valor
habian combatido en la jornada del 5 de Marzo,
como si en el General Lapeña hubiese consistido
el no sacar el correspondiente fruto de la impor-
tante victoria conseguida, á los dos dias se vii>
esLe privado del mando, confiriénrlosele al Ge-
neral Zayas, y decretnndo las mismas Cortes (IllC
se investigase escrupulosamente su conducta en
las op~raciones de guerra que tuvieron lugar en
el cerro del Pllerco y campos de Chiclana, y se
examinase por qué no se habian obtenido liJS ven-
tajas que eran de esperar de tan memorable jor-
nada. Para este ex.amen fueron nombrados los
Tenientes GeneralesMlll'qu¡'~s de Castelar y del
Palacio, y Don Felix Jones, <¡uien habiéndose
escusado por amigo y compaüero de Lapl:Í1a J
fue sustituido por el Conde de N oroña.


Ciertas intrigas proporcionaron á Lapeila este
disgusto, del que no podia menos de salir airo~o
en lo sucesivo J como se verificó, y vindicfÍndo-




(31 )
se del todo su comportilmiento flle remunerado 1811.
por la Regencia con la gran Cruz <le Carlos HI.


El Rey en 13 de Febrero de 181.5 instituyó en
premio de esta brillante vicloria una Cruz de oro,
en cuyo centro se lee: Chiclana 5 de 11larzo de
i8U. Es muy digno de Botarse que el mi~mo dia
de la derrota de Victor fue el en que comenzó
Masena Sil desastrosa re lirada de Portugal.


Terminadas las operaciones para que habia
sido llamada la division de TIegines de los Rios,
emprendió su marcha para su antigua posicion
en el ca/1lpo de San Roque, y el dja 8 fue ata-
calla en Meuiuasidollia por una columna france-
sa, al mando del Gen(~ral Casagnc, compuesta de
600 infantes, 60 caballos y 3 piezas de artillería,
á los que rechazó completamente. Mas al dia si-
guiente , reforzados los enemigos con dos bata-
llones vol vieron á atacarla, pero sin fruto, y con
bastante pórdida: los e;;palIolcs la tuvierun de
5 Oficiales y 80 soldados entre muertos y heri-
dos.


Begincs se J1lantuvo en aCjuel pueblo con su
di vision durante todo el (l.ia ~ y 1'01' la nocllC, sa-
bedor de que iba á ser embestido con fuerzas
muy superiores, continuó la marcha en relirada
á su anterior destino. Ballesteros, en virlud de
las órdenes <Iue tuvo para llamar la atencion del
enemigo en el condado de Niebla, é impedi¡' de
este modo q II e los fra 11 Ceses couc ul'riesc n con
las fuerzas que alli tenían á reforzar las tropas
que bloqueaban la Isla de Leon, y eran atacad:>·'
por el ejércilo cspediciouario, tuvo varia'; e11-




( 32)
1811. cuenlt'os con ellos sobre las márgenes del Río-


Tinto, logrando atraer á reunirse con la divisÍon
de Remon algllnas fuerzas enemigas proceden-
tes de Sevilla. Luego que estas se retiraron que-
dó Hemon en la Palma con un regimiento de in-
fantería de linea, otro de ligera, otro de drago-
nes, un batallan de suizos y tres piezas de ar-
tillería, Ballesteros trató de sorprenderle en di-
cho punto, y lo consiguió completamente el día
10 de Mayo al tiempo que el enemigo se forma-
ba, cogiéndole gran número de prisioneros, mu-
chos caballos) fll1iiles y mochilas, todo el baga-
ge y artillerÍa.


El dia 11 de Mayo las fuerzas sutiles tripula-
das por los españoles destruyeron las baterías
que los franceses tenian situadas en el Puerto de
Santa María.


Paralizadas las ventajas de la victoria COn5f'-
guida en los campos de Chiclana y Torre-barro-
sa, se conoció la necesidad de llamar la alencion
de los enemigos para distraerlos de concurrir al
sitio de Badajoz) ó de aprovechar la ocasion, pro-
porcionando alguna ventaja ó suceso favorable
en otro cualquier punto. Con este doble objeto
~é preparó en Cadiz una espedicion que salió de
su bahía el 16 de Marzo, al mal1(lo del General
Zayas) y consistía en 6.000 infantes y 450 caba-
llos , con 4 piezas de artillería, y fue <1 (lf:sem-
barcar oí. Hueha) en el condado de Niebla) uon-
lle dehia operllr de concierto con Ballesteros (iue
1>-, hallaba en el mismo. Mas habiendo variado
las c""'eunstanc~as con b rendicion de Bada joz)




(33 )
y rcgrcsando SoulL á Sc\"illa con parLe de las 1811.
trops que habia emplcauu en el sitio de arllle-
lb plaza) y al1lcllazanllo en seguida á la division
del Genera] Ballpstcros , Zayas, que se hallaha
con su tropa espcdicionaria en la isla de Casca-
gcra, dió orden al Brigadier Polo para que con
lrcs batalloues aLacase al pueblo de Moguer, ocu-
pado pOi' 600 infantes y un destacamento de ca-
hallería enemiga. En efecto, asi se verificó el
lija 30 ele Marzo, y los franceses fueron desalo-
jados de urlucl pnnto con una pérdida grande de
muertos, heridos y prisioneros, cogiénuoscles
varios efectos y pertrechos ue guerra.


Mas á pesar de esta ventaja, viendo Z<lyag
que naJa podia adelantar con su permanencia en
el condado de Niebla, se volvió á reembarcar
con la espeJicion) y entró en Cadiz el dia 7 de
Abril.


TOl>O 111. 5




(34)


,


CAPITULO JI.


Estado ele Cataluña despnes de la rcndicioll de Tortosa.-
Pérdida del coIl de Balaguer. - Accto)] de Fit;llerola.-
Telltativa de los francescs sohre Tarrusona. - Son re-
chazados. - Accion de Tárrega. - Accton llc! Perc-
Hó. - Accion de llañolas. - Sorpresa Inalogralla de
Monjuich. - Suchet es nomhrado para sitiar á Tarrago-
na. - Incendio de l\Tanresa. _ VeIlG,1IlZa de es te aten-
tado. - Sorpresa del caslillo de S al.l Fcrl!~llldo de Figne-
ras por el Coronel cspaliol Rovira. - Reflex.iones sohre
esta acciono - Accioll de Figueras. - Segunda accion
de Figueras ~ é introduceioll de llll convoy. - Empren-
de Suchet el silio de Tarragolla. - Situaeion de esta
111aza.. - Pl'f!p:lrativos para el sitio. - Dd'ensa de la
plaza. - Salidas de los sitiados. - TOlJla del fuerte del
Olivo. - El General Campovcrde sale de la plaza con
parte de su ejército. - Principia la defensa de esta pla-
za por el General Contl'eras. -Accion de Gratallops. -
Salida de Sarsfield de T;)rragona, - Accion de Falset. -
Asaltan los francescs á Tarragona. - }l(~rdida de esta
plaza. -Horrores quecolllctcll.- Disllélvcsc el cje;rcito
de Catullliíu. - Lac)" cs nOllllJraLlo CapiLlll General (le
Catulullu por df!stitucion de Campovcrde. - S uehct, 1\1a-
riscul del Imperio. -:- DCl1lo1icio!l de lus fortificaciones
dc Tarragoua. - Alaque de ~lonserrat. - Descripcioil
de estas montalias. - Pccndicioll de FiSlleras.


1811. Ocupada la plaza de Tortosa por los france-
ses, no es fácil considerar los males que oca-
sionó esta desgracia. No solo queJó cortaJa
por tierra toda comunicacion ue la Cataluña con




(35)
el resto del Reino J sino (Iue tambicn se dificultó 181 l.
L:lstante por mar; porque con los barcos que el
enemigo encontró en el Ebro, pudo armar algu-
nos, qnc gllarecidos en el puerto del Fangar y
de la Hápila J y en las bocas de aquel rio J npre-
saban é incomoda})3n sin cesar á los pequeños
buques, que son los que hacen por toda aquella
costa y la de Valencia el comercio de cabotage;
pues teniendo que recalar sobre aquellas aguas,
no podian hacerlo sin aventurarse ó sin ir escol-
tados por algnI1 barco de guerra. Ademas habia
llecesiJad de mantener una fuerte gual'nicion
en Tarra gona para preca ver los movimien-
tos que hiciesen los enemigos, posesionados ya
de las plazas de Lérida, Tortosa y Barcelona,
que se encuentran casi á iguales distancias de
aquella.


La pronta rcndicion de Tortosa dejó tambíen
íntegras en poder del enemigo las municiones
que este tenia destinadas á su sitio, las que aumen-
tadas con las que aquella plaza dejó de consumit-
para su defensa, pudieron servirle para el sitio
de la única (Ille queJaba á los españoles en el
Principado de Cataluña. Las tropas espaüolas que
se hallaban cubriendo el campo de Tal'ragona, y
la division de Sarsficld que ocupaba la villa de
Valls) estaban siempre á la mira de los movimien-
tos del enemigo. Este en 8 de Enero se dirigió
sobre el castillo de San Felipe del eoIl de Balaguer
con 3.000 hombres de infantería y 200 caballos.
l~l1\retanto Macdonald con su ejércitose situó cn
Falset) adelantando sus puestos avanzados has-


.


.




(36)
1tll1. ta el coIl de la Tejcta J y todas sus mauiobras


manifestaban claramente el designio de invadir
el campo de Tarragona, y de proteger el ataque
del referido castillo del coU ele Balaguer. Este,
no obstante su posicion ventajosa y su abundan-
te provision de víveres y municiones, se rindió
el 9 por la tarde, sin que se haya poelido tras-
lucir mas causa para su rendicion que la conduc-
ta antÍmilitar de su gobernador, que tenia rc-
})artida su guarnicion en puntos de fuera de su
recinto, y cuyas partidas no volvieron á entrar
en él cuando fue embestido, quedando reducidos
sus defensores á un corto número.


No bien SllpO Campoverde la aproximacion
del enemigo á aquel fuerte, cuando le mandó
reforzar COn un destacamento ciue no llegó á
tiempo. Si su defensa hubiera sido la que dehia
esperarse, los enemigos huLieran tenido que
abandonar su intento por la falla absoluta de
agua que hay en aquellos alrededores, á menos
{lile no la hubiesen transportado de puntos muy
distantes.


Macdonald entt'ó ellO en Ueus con el objeto
de imponer á la guarnicion de Tarragona, yapro-
vecharse del llcsaliento que podria ocasionar en
ella su tentativa; mas Campoverde, noticioso
de que su fuerza cOllsistia solo en 6.000 infantes
y 300 caballos, envió orden al Coronel Sal'sfi21d,
que tres dias antes habia pasado con su division
á Santa Coloma de Queralt, para que bajase :,,0-
hre Valls con el objeto de atacar al enemigo
por su flanco izquierdo, Ínterin las tropas de la




(37 )
gU3l'mClOl1 de Tarragona lo verific3ban por su 181 L
frente, comLinanJo esta operaciún para el lG
por la mailana. En efecto, el día 15 Sarsfidcl se
halhba ya en el Plá, distante dos leguas de Valls,
y el cuerpo enemigo salió de !lens con direceion
á aquella villa en la noe11e del 14. I;nora1'on los
espaüolcs este movimiento por haherse iuterccp-
tado por los franceses los parles que daban el
aviso, y deseoncertauo por esle inciuente el plan
-proyectado, el Marqués de CampovcrJe se li-
mitó á perseguirlos con ánimo de atacarlos en
donJc los alcuuzase, con cuyo objeto salió de
Tan'agona en la tarJe del 15 con 6.000 hombres
de infantería, 200 caballos y 2 piezas de artille-
ría, tomando posicion en Va11111011 arluclla no-
elle, la misma que pasaron los enemigos ell Valls
con las avanzadas de una y otra parte tÍ liro de
fusi1.


Sarsfield, que no tenia noticia del mov lmicn-
to tic Macdonald , emprendió su marcha para
Valls el mismo dia 15, encontrándose en diello
pueLlo sus partidas de descuLierta con las del
enemigo.> que las cargó hasta las inmediaciones
lId Plá, en donde se incorporaron con el grue-
so de la di vis ion , sin rnas pérdiJa que la tie dos
soldados de caballería de Santiago (iue quedaron
prisioneros. 1\1acdonald, se guro ue ba tir á Sars-
liclJ., lo mandó alacar por la diyision italiana al
mando de los Generales Fontana, Palombiui y
EL1geni, y sostuvo contra ella el mismo dia 15 en
Figuerola una acclon que Juró tres horas. Una
columna enemiga de 400 hombres se apoderó dd




(38)
1B:1. pllehlo con el objeto de cargar el flanco dcrccho


de Sars(lelcl; pero habientlo sitIo arrojada de él,
fllc perseguida vivamcnte por los c$paüoles. Des-
de entonces la victoria se declaró por estos, y
los enemigos tuvieron una pérdida de mas de
1.000 homhres enlre muertos, heridos y prisio-
neros. Uno de los muchos Oliciales de gradlla-
cion heridos fue el General Eugeni, que murió
luego de resultas de sus heridas, y entre los
muertos se contó un Coronel de uragones. Los
españoles por su parte solo perdieron 100 hom-
bres. Tanta fue la bizarría, orden y disciplina
con que se batieron las tropas que entraron en
esta accion, que el cuerpo de reserva no llegó á
tomar parte en ella por no haber habido necesi-
dad de su cooperacion. Este triunfo, obtenido
sobre triplicadas fuerzas enemigas, fue conside-
rado por el ejército español como el preliminar
de los mas felices resllllados del ataque que se
tenia premeditado para el dia siguiente. Al ama-
necer de este se rompió el fuego entre las guer-
rillas de todas las divisiones) mcnos la de reser-
va, que se adelantaron para formalizar el ataquc;
pero en el mismo momento en que se iba á pre-
sentar la línea de batalla, hallándose desaloja-
dos ya de casi todos sus puestos los tiradores
enemigos, recibió Campoverde un parte de
Sarsfielcl en que le participaba que el nlÍmero de
tropas enemigas no era el que se habia calcula-
do, sino el de 14.000 infantes y COO caballos.
No obstante este aviso, el General en gefe man-
dó adelantar fuertes partidas de reconocimiento,




(39)
empezando un vivo fuego contra las colum- 1::111.
nas enemIgas, (pJe aparentaban retirarse para
atraer sin duda á 105 españoles con el objeto de
envolverlos; mas segnro por la uniformidad de
los avisos del número escesivo (le enellligos, dió
la órden para la retirada. Los franceses (¡ue vie-
ron frustradas de este modó sus illcas, destaca-
ron por derecha é izcluierda fuerles columnas
para envolver á los espaüoles, al mismo tiempo
que otro numeroso cuerpo los amenazaba por el
centro; mas la retirada se verificó con tal orden
y screllidacl, que impuso al enemigo, de modo
que no se atrevió á cargar á los españoles.


Campo-verde, conociendo la superiol'i(hd del
ej{~rcito contrario, no quiso empeüarse en una
accion general (Iue en un evenlo dcsgraci~ldo hu-
lJÍera comprometido la suerte de Tarragona y de
todo el Principallo. Macdonald se mantuvo en
Valls hasta las once de la noche en (lue empren-
dió su retirada, precipitadamente por el coll de
Lilla, h~cia Montblanch, conservando durante
ella grandes hogueras en su c;Jmpamento, diri-
giémlose á LériJa, bajo cuyos fuegos acampó to-
Jas sus tropas.


Algunos destacamentos ele la guarnicion de
Barcelona haLian salido el dja 8 á recoger paja
de los pneblos de las inmediaciones, y habiendo
saliJo ~ su encuenlro el Tenient.e Coronel Mall-
so, se apoderó de 200 quintales que tenian reco-
gidos. El18 el mismo ~lanso atacó Ulla clivision
de la gllarnicion de narcelona que baLia salido
por dIado de San Andrés ele Paloma!') y la oLli.




(40 )
1811. gó á volver á encerrarse en la plaza. El 28 al


mn::lllccer salió de esta una coluruna ele 2.000 in-
Lntes) algnna caballería y un callan, y al llegar
á Molins de Rey se dividió en tres secciones) pa-
~a!1UO la una por el puente y las uos restantes
por el vado del rio Llobregat. Lo:) puestos aval1-
zallos de los espaüoles se vieron oblig,¡¡los á rc-
l)legarse) y los el1cmisos ocuparon las alturas de
Palleja; 1'nas hahiendo salido el Daron de Erales
de l\1arlorell y tomado posicion sobre San Andrés
ue la Barca, contuvo á los enemigos, qne sin
atreverse á avanzar en aquella direccion se re-
p1egaron;Í. Barcelona, siendo su retagu3rdia hos-
tigada por los espaüoles que les hicieron once
prisioneros, les mataron é hirieron un crecido
número, entre ellos cuatro oficiales, sin tener por
su parle mas pérdida que la de dos muertos y un
herido.


Las trop<1s de Macdol1illcl J acampal]as al pie de
las murallas de LériJa) hicieron un movimiento
sobre Tárrega) desde donde se dirigieron en tres
divisiones) una hácia Pons) otra hácia Sanahuja
y otra hicia Sagarra. La fuerza de esta última
era de 5.000 infantes y 500 caballos, y Campo~
verde) queriendo aprovechar el mornento de
hallarse esta á bastanLe distancia de las otras dos
que marchaban con direccion á la COllca de
Tremp y Tabrn, salió tIc Tarragona con el ob-
J• eto de ataC3l'la el dia JO eon al(rullos batallones ,l
de infantería y la caballería que se hallaba en
Valls J á cuyas fuerzas debia incorporarse la di-
viBion de Sarsfield que estaba eH S:mta Colorna.




(41 )
Prevenido este Gefe al intento salió el 31 para 181 t.
Igualada, adonde llegó el mismo dia Campover-
de. El dia 30 habian avanzado los enemigos has-
ta Calaf; pero á las dos horas retrocedieron há-
cia Agramunt, y con este movimiento retrógra-
00 fruslraron el plan del General español, quien
considerando que aquellos forzando un par de
marchas podian dejarse caer sobre el campo de
Tarragona, dispuso volver á toda prisa á esta
plaza para ponerla á cubierto de un golpe de ma-
no. Sarsflelrl sc querló en Igualada, y el dia 8
de Febrero salió para Calaf, trasladándose inme-
diatamente á Cervera , y formando una línea en
la ribera izquierda del rio Sio cn los puntos de
Estarás, Tarroja y Cedó, desde cuyas posiciones
verificó varios reconocimientos sobre los enemi.
gas COll el objeto de detcrminal' sus fuerzas y ver
¡Ji habia posibilidad ele atacarlos con fruto en al-
guno de sus cll:lrteles. Los pueblos que ocupaban
aquellos eran lhlaguer, Mollerusa, Golmes, Bor-
j~IS, J llneJa y algunos otros intermedios. l\Iac-
JOllald con su cl/artel gencral estaba en Lérida,
en donde perm:lneció en la mas complcta inac-
cían todo el mes de Febrero y parte del de Mar-
zo, y S:Hsfleld se mantuvo en su ohservacion
procurando tenel" asegurada su retirada sobre el
campo de Tarragolla.


El dia 12 una columna de 2.000 hombres de
la guarnicion de Barcelona salió con dil'eccion á
Granol!ers para custodiar un convoy de 300 bue.
yes y algunos carros de provisiones escoltados
hasta aUi por 4.000 hombres á las órdenes del


TOJllO 111. 6




( 4'2)
1811. Gobemador de Gerona Balaguai d 'Hiliers. Dicho


convoy entró el 13 en la tarde en la plaza de
Barcelona, y las tropas que lo habian custodiado
hasta Granollers se dividieron en dos columnas,
que se dirigieron la una á Ilostalrich y la otra á
Mataró, en cuya ciudad exigió esta una fuerte
contribucion, continuando el16 su marcha hácia
Cal ella y demas pueblos de la costa del lado de
Tordera, en los cuales colocaron baterías para
proteger el comercio marítimo cou Barcelona;
proyecto que hacia mucho tiempo tenian preme-
Jitado.


El cuerpo de Suchet que ocupaba á Tortosa,
tenia situada su principal fuerza en el castillo
del coH de Balaguer y en el pueblo del PereHó,
en donde estaban destacados 2.000 infantes que
tenian un destacamento avanzado en la venta de
P late. Campo verde se propuso atacarlos, y lo ve.
l'i:icó el 3 de Marzo con una division de 4.000
infantes y 230 caballos á las órdenes del General
Courten, mientras que él mismo, colocándose
á la cabeza de una brigada, amenazaba el castillo
con el obj eto de impedit· quc se destacasen fuer-
zas de él en auxilio de sus compaüeros. El Ge-
n~ral Courten forzó á los 400 franceses que de-
fendian la venta, á replegarse sobre el PereHó,
de cuyo pueblo fueron igualmente desalojados y
perseguidos hasta el de Ampolla, donde reforza ..
dos por una division procedente de Torlosa to-
maron posicion: despues de haber sufrido en su
retirada una pérdida muy superior á la de los es-
pañales) que consistió en 40 hombres fuera de




(43 )
combate) Courten se replegó 8111 ser incomo- 1dl L
dado.


MacdonalJ al tiempo mismo que los esparIO ..
les hacian este movimiento sobre el co1l de Ba-
Jaguer y el Perelló , se dirigió desde los alrede-
dores de Lérida hácia el Ebro y la Sagarra, ayan-
zando por la parle de Castelldasers como un03
2.000 hombres de infantería, que continuaron su
marcha por los puehlos de Graiíadclla y la Pal-
ma con el ob\eto de sacar contribuciones, exi-
gir raciones y proteger la bajada por el Ebro de
algunos barcos ldcia Tortosa.


Eran contínuos 10schoCJucs que el Baron de
Eroles tenia con los destacamentos de la·guarni-
cion de 13arcelona que salian en busca de víve-
res, casi siempre con ventilja) de modo que ape-
llas se atrevían los enemigos á alejarse del tiro
del caiíOll de la pIna.


El 13rigadíel' Don Francisco Milans que se
hallaba mandando en el corregimiento de 010t,
sostuvo el 5 de Marzo una sangrienta accion con
un cuerpo de enemigos (Iue intentó por el cami-
no de Baiíalas invadir a(ll1e1 lEstrilo.


El General f'n gcfe Marqués de Campoverde
dispuso que el día 13 de Marzo varias divisiones
de su ejí>rcito marchasen desde Tal'ragona á re-
fnrz¡¡r la línea del Llohl'egat, ocultar,do el ver-
d<Jdero objcto de C'ite movimiento, y no confián-
dole ni aun al Gelc del Estado mayor. Tratábase
de llevar á cabo llll proyecto rara la entrega Jel
castillo de Manj ni de Barcelona, y al efecto se
habia entablado con su Gobernaclor nna inteli-




( 44)
1811. gencia secreta, ofreciéndole siete millones de


reales en letras giradas sobre la casa de Monta-
gut del comercio de Reus, y prometiéndole ade-
mas dos grados sobre el que tenia. Manejábase
esta intriga por el juez de policía Bernardo de
las Casas, deseoso al parecer de poder reconciliar-
se de este modo con la Nacion española, el que
se negaba á acceder al matrimonio que intenta-
ba conll'ael' el citado Gobernador con una hija
suya, hasta lanto que consintiese en la entrega de
aquella forLale:z;a, y ofrecia en rehenes á su hijo
prilllog(~nito. La cllLrega debia verificarse á las
doce de la noche del dia 19, en que con motivo
del cumpleaüos del Rey intruso se procuraria
embriagar la guarnicion; y aprovechándose de
este estado y de los descuidos r¡ue son consi-
guientes á él en el servicio, entre once y doce
de la noche rondanllo el mismo Gobernador y
un Oficial que entraba en la confidencia, debe-
rían presentarse las tropas españolas destinadas
á la opel'acion al mando de los Oficiales mas in-
trépidos, ocupando el foso mas inmediato á la
poterna del Socorro, y al abrirse esta para salir
la patrulla, debian apoderarse de ella é introdu-
cirse en el castillo los 1.200 hombres destinados
á gllamcccrle al malido del Teniente Coronel
Don Antonio Rotten. Inlerin esto se ejecutaba,
debla otra division siluarse de moJo que pudiese
en cualquier evento contener toda salida de la
plaza. Escogiéronse los 1.200 hornbres destina-
dos á esta empresa de las divisiones del General
COurtCll y Baron de Eroles; mas precaviendo




( 45)
Campovcrde 10 arriesgado de la operacion, y que
ó por ser descubierta la trama con anticipacion
por al gun incidente, ó tal vez por la mala fe de
la confidencia podia rnalograrse , previno á Rol-
ten que solo adelantase 200 hombres, y que la ue-
mas fuerza se colocase en punto correspondiente
para reforzarlos y sostenerlos en caso necesario,
y que se asegurase la persona del Comisario de
guerra Don Miguel Alsina, que era el sugeto que
habia seguido la correspondencia con TIernardo
de las Casas, y á quien en caso de conocerse que
por mala fe dejaha de realiznrse el proyecto J de-
hería (]uilársele la vida, sin darle lugar á que se
pasase al enemigo.


En efecto, cluedándose el resto ue ]a divisíOll
de Courten en los almacenes ue pólvora de la
montaña de 1\10 n j uich con el fin <.le que si se lo-
graba la oCllpacion del castillo sin percibirlo la
plaza de TIarce]ona, pudiese al amanecer SOI'-
prenuer la puerta de Santa Madrona, la colum-
na de Rollen llegó felizrnente y sin obstáculo al-
guno á la cresta del camino cubierto del fuerte.
Al dar las doce de la noche lo saltaron con
el mayor silencio posible, bajaron al foso los 200
hombres, y hallaron desocupada una tienda de
campaña en una de las plazas de armas. En el
momento en CJue llegaron á la cresta del camino
cubierto, se advirtió en la muralla un fuerte re-
verbero que iba caminando hácia el ba 1 uarte don.
de está la lengua de sierpe, en donde se halla la
poterna por donde dehian entrar los españoles,
y atribuyendo la marcha de esta luz á la que dc-


1811.




(46)
1811. Lian HenIl' las tropas p[lra llegar al punto desig-


nado del fo~o, notaron que desde el alto de la
muralla se les dió el quien 'vive, y (lue á los
veinte minutos de recorrel' el foso sin dar con la
puerta de la poterna, el enemigo de improviso
rompió un fuego horren(10 de metralla, granadas
y fusilería, iluminando los fosos y alrededores
del castillo con balas de iluminaciotl á fin de Ji.
rigir los fuegos con mas acierto, Entonces los es-
palloles trataron de salir del foso; mas la lobre-
guez de la noche y la desigualdad del terreno hi-
zo que los mas de ellos 110 pudiesen reullir~e has.
ta el Llübregat, aunc¡uecon tal felicidad {lue so-
lo perdieron 100 hombres entre muertos, heri-
dos y prisioneros; habiendo uno de arplcllos in-
cidentes que se presentan pOlo sí mismos en la
guerra convertido en dalla del enemigo su mis.
ma hostilidad, pues teniendo preparada de an-
temano !lB::; fllerte division con el objeto de cor-
tar la retirada de las tropas espai10las en la falda
de Monjuich, descubierto su g\'Upo por una bala
de ilmninacion del caslillo se creyó cllJl~ fuese es·
pai101a, y sufrió un horroroso fLlego á corta disLan-
cia, costando este error al enemigo mas de ¿lOO
hornbres. Al nmanecer la guarnicion tlc Barcelona
destacó algunas guerrillas que fueron rechazadas
por las tropas dd Daroll <le Erules y perseguidas
casi hasla la misma plazn. La division cspaüola
conservó durante toda a(luella mallana una posi-
cion imponente con objeto de atraer á los ene-
migos; pero estos se encerraron en Barcelona.


Frustrada esta t.entativa, dispuso d General




(47 )
Campovcrde que regresasen á Tarragona todas 1811.
las tropas que nO correspondiesen á las aposta-
das en la linea del Llobregat.


Asi terminó una inteligencia que se tenia por
la mas cierta, y que llevada á cabo de buena fe
por los que entraron ella, hubiera puesto en po-
sesion de los espaüoles sin efusion de sangre la
primer fortaleza uel Reino ocupada en 1808 por la
perfidia y el engaüo, y cuyo resultado hubiera
siuo apoderarse de la capital de Cataluña. Mas el
Gobemador de Monj uich y Berl1anlo de las Casas
procedieron con la mayor doblez y falsedad,
}lOlÚéndose de acuerdo con el Gobernauor de
Barcelona Mathieu, que aquella misma noche hi-
zo reforzar la guarnicion del castillo, saliendo á
las diez de ella una division lle 2.000 hombres
por la puerta nueva, que figurando dirigirse á 1\1a.
taró, no hizo mas que dar vuelta á las murallas
de Barcf'lol1a y apostarse al pie de la montaña de
:Monjuich para envolver á la division española
que se empIcase en la operacion, á la que conta-
ban ya como perdida.


El Bl'igauier 1\1ilans Con la noticia de que una
division francesa habia llegado á Arcnys de Mar,
salió á su encuentro con poco mas de 1. 000 infan-
tes) y atacándola en Tres-Turrol1s, á dos leguas
de Canet) la rechazó y persiguió hasta el mismo
Arenys, que evacuaron los franceses con la mayor
precipitacion el19 ue Marzo, sin haber cobrauo
las contribuciones que habian impuesto, y ha-
biendo sufrido una péruida muy superior ,i la de
los espaüoles , que fue solo de 50 hombres.




1811.
(48)


El Brigadier SarsGeld continuaba observando
los movimicntos del ejército de Macdonald (Iue
se hallaha aun acantonado en Lérida, á cuya
plaza llegó Suchet el 24, acompaüado de una
gran escolta de coraceros, con el fin de conferen-
ciar con l\Jacuonald acerca del cumplimiento de
ulla órden del Emperador, comunicaJa por el Mi.
nistro de guerra Clarke) en que reconvÍniendo á
afluel Mariscal por no haber adelantado en la
cone¡ uista de Cataluüa, le anunciaba que las tro-
pas de su mando que habian sido empleadas en
el sitio de Tortosa) cstJban destinadas á formar
en adelante parte del ejército de Sllchet) á quien,
para colmo del disgusto de Macdonald, se le'
confería el honor de poner sitio á Tarragona, re-
plltada con razon como el primer baluarte uel
Principado. Suchet reunió la mayor parte de las
tropas en Mollerusa y Golmes, las pasó revÍ:,¡ta,
y regresó h:ícia Ar¡¡gon.


Dividida la Cataluña en dos gobicrnos p:.II,ti-
culares é independientes uno de otro, con la de-
I10miuélciún de alta y haja, fue preciso j)ara esta-
blecer ciL:rla uniJad en las 0l)eracione~) (IlIe el
DU(jue de Tarcnto fijase su cuartel gelleral Cll la
capital de la provincia; mas era tal á la sazon la
ferruClllaci()1l (lue había en ella) (lUC para escol-
tar la marcha del Mariscal se necesitaba casÍ la
totalidad dc su ej (Tcito. En efecto, este se puso
en marcha el :28 de Marzo adelantando sus pues-
tos hasta Tárl'ega é inmediaciones de Cervera, y
su ejército subdividido en varios trozos) sepa-
rándose del camino real de BarceIon.'}, cayó en




(49)
h noche del 30 al 31 sohre la ciudad de Manre- 1811.
~a. En :l'luel mismo dia las divisiones espaüolas
de Sarsr;(·H y Eroles, pl'ocellentes la primera de
Ig¡wl,l!la, y la segunda de Martorell, se reunie-
ron en Casaruasana, y formando un solo cuerpo,
Be situó este en Hostal de Calvet, distante una
l(~glla de Manresa. Los leales habitantes de esta
cilldad la halJian aballll¡mado al aproximarse los
enemigos, retirándose á los vecinos montes lm-
yendo del bárbaro trato que acostumbraban dar
á los infe1ic(~s halJilanles de los pueblos, y alli
esperaban con firmeza la suerte que cupiese á su
desgraciarla patria, que sin mas rnolÍvo qne esle
fue entregada al mas horroroso incendio y sa-
queo, que redujo ,1 cenizas m.as de las dos terce-
ras parles ,le sus edilicIOS.


Las tropas espaüolas siluadas sobre las eleva-
d;¡s cumbres de Mon~errat percihieron este es-
pantoso océano de fuego, y este triste espectáculo
exaltó s'.; justa venganza, en términos de que no
pudiendo contenerse, se dirigieron reunidas con
los vecinos de las inmediatas poblaciones contra
el ellPmigo, y alac;Ílldolc á la misma luz que
prestaban las llamas, no dieron cuartel á fran-
C(~s algllllo en ¡nsla represalia de su barbarie.
El 3l al amanecpr los cuerpos de TC!iTagona,
Fern<illtlo VII y cahallería de Santiago, al mando
de los (;o,'ol1pl"s Don Daniel Osnllivan, y Don
José ;\lai'j:1 Torrijos, ba¡ipron complelamente á
los enemigos, a\'l'oj :mdolos de sus posiciones, y
obligal1!lolos á huir dispersos. El Baron de Ero-
les carg() ~ la C:lballcría francesa,'y los eneUll-


TO',!) 111. 7




( 50)
1811. gos fueron perseguidos vivamente en su retirada


que verificaron por el llano de San Jayme, eoIl
de David y Sabudell á Barcelona.


El Coronel Don Manuel Villamil, Comandan-
te del puesto de Montserrat, asegurado de la di-
reccion que había tomado el enemigo, y deseoso
de tener parte en la venganza) se puso en mar-
cha con 400 hombres de la primcra scccion de
líuea que guarnecía aquel punto, y pasando el
Llobregat por el puente de Monistrol, be dirigió
al coll de David, donde halló ya al enemigo que
se fugaba precipitadamente, y cargándole por su
flanco, le dió alcance hasta las innlcdiaciones
de Sabadell.


La pérdida de los franceses en eslas sallgri~n.
tas refriegas pasó de 1.800 hombres entre heri-
d.os y Illuertos, y no se hizo prisionero DlgullO,
porque, como se ha ¡]icllO, no se dió cuartel, ie-
dignado el soldado español al ver la escena 1<1-
lnentable de fuego y de horror que ]wesentaba
l\Ianresa, modelo de lealtad y constancia. Los eG-
pañoles que en este di<l pelearon con el n~a'yor
arrojo y furor, no tuvieron l11<JS pérdida que !a
de 17 muertos y 35 l¡eridos.


El 1. o de Abril la division de Eroles acampó
á la vista de la misma plaza de Barcelona, de don-
de el día 3 salieron las tropas que habian acompa-
ñado á Macdonald) dirigiéndose por Villafi':.mca
del Panadés y co11 de Santa Cristina á Lél'ida.


Campoverde, in'ilado de la conducta atrOZ
que habian observado los franceses en Manresa,
hizo entender el 9 de Abril al Mariscal l\hcdo-




(51 )
11aM) (lIJC los escesos l1ue cometiese contra los 1 S11.
pueblos, serian irremisiblemente castigados con
pe1l a de 111 u crtc, á cuyo fi 11 man daIJa á la tropa y
partidas sueltas que militahan bajo sus ónll~nes,
110 diesen en lo sucesivo cuartel en semejanLes
casos á nin gllll fra ncés de cu a Ll uie I'a gra clua cion
(lue fl,esc, en el concepto de que incurriria en la
misma pena el individuo que perdonase la vida
al prisionero enemigo.


La Junta provincial de Cataluña, condolida
de la suerle de los infelices habitanles de Manre-
sa) invitó á todos los del Priucipaclo, <t que
contribuyesen á su alivio con una suscripcion
palriótica, 10 qlle no solamente hicieron genero-
samente los pais:tl1os, sino Lasta la misma tropa
en medio tic la escasez que sufria.


El Mariscal i\Iacclonald, que habia verificado
su entrada en Barcelona rodeado de un triste
convoy de heridos, á cuya vista (luedó consterna-
do todo el ejércÍlo francés, considerando las ter-
ribles represalias á que habia dado 1l1<lrgen el in-
cendio de Malll'esa) recibió una noticia no me-
nos amarga éin['allsla. Hacia yamllcho tiempo que
el Corollel Rovira J Saceruote J habia concebido la
posibilidad de sorprender el castillo de San Fernan-
do de Figueras por medio de unos patriotas espaüo·
les, que á este fin permanecían en ]a fortaleza al
servicio de los franceses. Mas 110 habiendo podi-
do obteller la aprobacion de los Gel1(~rales ante-
cesores de Campo verde ,con consent.irnicnto de
este y en uníon del Brigadier l\Iartinez) empren-
dió su marcha hácia la frontera de Francia con




(5'2)
1811. 800 hombres de los que estaLa regimentando en


las cercanias de 010t, aparentando una invasion
en terriLorio francés; y relrocediendo con el
mayor sigilo á la Una y l11e(1ia de la maLlrLlgada
del dia 10 de Al)ril, llega á las inmediaciones de
li'igueras) deja de reserva 400 homhres cerca del
camino cllbierto , y se addanla el Capitnn Llobera
Con otros 400 y con todas las precauciollcs (llle exi-
gia operacion tan arriesgada, DOl ja al fuso, abre
las puertas de una poterna con las llaves (lue
llevaba consLruirlas de antemano en Olot, se in-
troduce guiado pOI' los dos dl'pi'lldj{,lltcs LI(: pro-
visones del casliJlo <¡lle estaban de ilJteligencia,
sorprende la guarlliclou, y ]a bandera l~sFaüúla
tremola sobre el castillo de F¡nueras, quejando
prisioi1era de guerrn su guarnicion de 2.000 hom-
bres con el General Guiliot, Sil Gob(,l'llador, y
en se gll ida en! l'llll en él I\L rlill Cz y Ho \-ira cun
el resto (le la trnpa. El Genel'::J G!,i¡L~ (jlle ]Hl-
hia condenado á muerte á Rovira en el caw de
ser aprendido, fue perdonauo generosamente por
esl e patriota espaüül.


La posesion (lc e~(a fortaleza Uenú de júhi'o
~ tUlla Espaüa, eDconlr,ínJose en ejla Hlas d~
1.500 cationes de todos cnlilJl'es, 15.000 fusill:s)
l:J.OOO vestuarios y <lOO aCl'milas con gran canti·
dau eL: oro y plata que tcnian depositada allí los
enellli~os de lO(llle lwhian roba Jo en el Prillcipado.
N 1 .. , 1 - I ' / .L apOleon SllltlO Lallto este gUI ¡W, quc COI!(,eno .'-
pena capital al General Guillot, la cIuC UeSpllCit
conmutó en prisioll pcrpétua.


Es imprJsilde dejar de hacer en estl: 1ugar cier-




(53 )
tas reflexiones. La ad([uisiciúl1 (le la fortaleza Hll1.
de Figneras que parecia tan ventajosa en sí ..
file muy perjudicial á la causa de los espa-
flOles, porque dividiendo la atcl1cion del primer
,~jércilo entre esta pbza y la de Tarrag0113, situa-
da á 35 leguas de distancia y amenazada por las
tropas de Suchet, proporcionaba á este los me-
dios de alacarla y reullirla al mismo tiempo quP
á l\1acdollald los de recuperar á Figlleras. Si la
OCtll)ucÍon de tan importante punto hubiera sido
s()~tpni(h por una espedicjon inglesa que se hu-
hiTa apoderado oe la plaza de Hosas, la sitna-
ciOll dc CJt;¡]¡¡üa hubiera m(~i()rado infinito. Apo-
J<1da esta espedicioll en P,osas y F'igll(TaS, y au-
xi;iada por el primer ejército y por el palriotis-
mo de los catalanes, 1l1lbipra sido f.ícíl lomar á
C{'rona, halir á l\1acdonalcl, y Suchet al sitial' ,í
T:lI'1'ago!la hubiera tl'uido que combatir Con mas
Je 40.()(JO llombrps entre el f'jército aliado, la
gunrnicion de Tal'l'agona, )' los refuerzos que se
l'i'ci\¡iel'(ll1 ro~l(-'l'iorll1ellle procedentes de C:ídi:t.
}' VaJ.'llci:!; pero In falla de COllC¡It,/,('llcia de
'-1:1<1 espcdicion semejalJte, ocasionú la jJl'l'dida
tIc Tarragoua y Figucras, y los lamentables su-
cesos (¡llC dircmos en addaute.


El Genera] Ca!l1povcrde, tan pronto como
supo la toma de Figllcras, se dirigió COn Sil tro-
pa h:ícia aqllel distrito para reforzar el castillo.


El Baron de El'olps, c1espues ele h.'lberse apo-
deral10 el J 3 de Ahril de los flH:Ttes de Caslell-
follit y Olot, haciendo 547 })J'JSloneros, y co-
gll'lldo 81 bucyes y muchos (~fectos ~ pasó tam~




( 54)
1811. bien COn la secciou de su mando á rcforz:1r la


guarnicion de Figueras, y habiéndosele unido
en Lladó 84 caballos del regimiento de Alcánta-
ra, se presentó en el Jia 16 de Abril al frente
de los franceses, que sabedores por un pliego del
mismo que hahian interceptado para el BrigaJier
MartÍnez, de que trataba ele introducirse en la for-
taleza de Figueras) reunieron alli sus fuerzas;
mas sin embargo, protegido de la salida oportu-
na que hizo la guarnicion á los primeros tiros,
hizo replegar á los franceses de su primera posi-
cion, y atacando la sierra llamada de Fllig ven.
tós que defencIia un regimiento ligero oe estos,
le destruyó completamente, sin que puoiesen á
pesar de todos sus esfuerzos, impedir la entrada
de la columna espaiwla en el castillo.


Carnpoverde, con el fin de introducir en ól
un convoy de algunos articulas y de aumentar S1I
gllarnicion, habia dispuesto <luC un cuerpo de
infantería y caballería, dividido en vanguardia á
las órdenes del Brigadier Sarsfield y en reserva á
las del ele la misma ClaSf' Garcés de Marcilla,
maniobi',1Sen para conseguir dicha operacíon. En
efecio, el (lía 3 de Mayo se presentaron al fren-
te de los franceses que esperaban e] atarrue en
posiciol1, y (l11e cargados pOI' la vanguardia con
una biz;¡ITÍa increible., se vieron en la precision
de retirarse á la villa ele Figueras) que tcniml
en estado de defensa con atrincheramientos en
las calles, y con aspillcr;¡s en las casas. Una
pronta salida de la guarnicion al mando de Ero-
les) y las acertadas disposiciones de Sarsfield




(55 )
para apoderarse tambien de la vi IIp, pusi erOl1 al enc·
migo e11 tal apuro, (llie tuvo que recurrir á Ulla
estratagema para librarse de la suerte que le ame-
nazaba. Pitle una suspension de armas para capi-
tular, y se le conccue; y aprovechándose de la di-
lacion que esta tregua le proporciona) gana el
tiempo necesario para ser socorrido. J~o es en
efecto, y rompe en seguida el fuego con mas ar-
dor y con la superioriuad que es consiguiente" y
les espaüotes, sorprendiJos ])01' tan impensada no-
yedad, se ponen en retirada, la verifican 1.500 <\1
c3stil10,yel resto cu1a Jil'ecciondel¡Jlwhlo de Ilort
con una PlTdicla de mas (le .t. 000 hombres" sien-
(~o no obstante mucho mayor la de los franceses.


I\1ientras esto suceaia en la parte superior de
C~üaluüa, el General Suchet reunió sus tropas el
24 de Abril, las hizo pagar el sueluo adelantado
(~C tl'l mes, y dispuso (lile ¡t calla sollbdo se lc
habilÍlase con las provisiones necesarias para b
di:lS. El General Arispe que haLia tomado el mau-
do de las tropas del elército de Macdonald que
se IJai;~;lll agregado ;{ ]as de Sllcbet , .~8 PU¡;o á
L: cabc!';¡ de tres hrigadas el 28 de Abril, y to-
mando el camino tle l\1onllJlanch, llegó :l ('de
p~l;;blo el 29 con el General en gcfe. En este
¡)';~tc üci~,roll un puesto fortificado par~l :::s~~~u~
~',:" 1:: :::o;,Junicacion entre Lérida y el Ci.l)~:po de
T::r;'~:.(;nl, y para cllhril' el camino (b T":~>l'a á
l( l;;; ;~ll'ya villa oelljlnfon fijando en ella 5uchet
~L! ~;; ", ',1 seneral el dia 2 de Mayo. El 3, in-
C0":lJl':!(~J:; >\ los refuerzos procedentes de To,'-
t·;~,.~, ~~ s~r~:;.:.~:.~r;c ~\3 Hl)roxiuló d. r~rnrr2gona, C:I~


1811.




(56 )
1Rl l. ya plaza quedó completamente emhestida el 4.


Tal'ragOl1a, cabeza (le la antigua provincia ro ..
mana úe Sll nombre, se halla situada á la orilla
úel mar á la estremidad (le las alturas (lllC sepa-
ran las aguas del G,lya de las del Francolí, y co-
locaela sobre una roca de a13una eslension aisla_
da y escarpalln por los tres laJos que miran al N. 1
al E. y al S., y con un declive suave al O. y S. E.
h;icia donde corre el Francolí y liene asiento SIl
puerto. La parte alta de la ciudad se halla rodea_
da dt~ antiguas murallas) dderulidas por un sc-
gnl1llo reclllto bastionado. Por el lado <lt'l E., por
donde va el camillo real de Barcelona, cUDrian
e~ta plaza cinco lunetas que formaban una línea
de defensa que se apoyaba en el mar, y dos por
la parte Jel N. Estos dos freuLes no ofrecian al
sitiaclor ~illO una roca dcsnud:J , en la qlle los tra-
hajos de at~](Ille hubierul1 sido SUtllal11<'lite difi.-
cdLosos, al paso que por el lado del Francol;
unos declives suaves y clllti~-;)(los presentaban
un lcrrcno \;lvorable á los ata(pH~s. La parle baja
ti e la e i 11 el a (1, (' ti di e u tI a (t J a r al z d d m!l (' II e y ca') i
al nivel de las a3u:.s cid illHl', se ha]bb" Froté-
gida por ellallo c[lle mira al campo por el flH~l'le
Real, reqUerlO cllaclra(lo, b:IS!Íollacln, silnado ~ tres-
cieuL:Js toesas dell'ecillLo de la parle alta (le la
ciudall y á doscientas del mar. EsLe flll~rle, así
como diclw Jl~irle b<:j;¡ de ia ¡)();Jheiüll) S2 l¡;,lbha
rOllcada por un segundo l'(·cinto, fIlIe apoJado por
un lado en la parte alla y por olI'O en el plinto,
comprf'udia tres bastiones regulares y algunas
otras obras de fortiflcacion. La l'eunion de la!:'




(57 )
fortificaciones de la ciudad alla y baja L¡rm::lban
un gran paralclogrnmo doblc mas largo que an-
cho. Las fortificaciones de esta plaza se hallalJan
en un estado tie completo nba!lllono y deterioro
al principio ele la inslll'reccion; nws el 31'llor con
que se dedicaron á porfía fl repararlas y aUIllCU-
tarlas todos los habitantes, (Fú.~ trabnj a1'on en ma-
sa Con el mayor desinterés, bastó á ponerlas en
poco tiempo en un estado respetable de defensa)
aunque siempre defectuoso.


En la parte del FrancolÍ se estableció un re-
ducLo nucvo; pero 10 que mas aumentó la forta-
leza de Tarragol1a fue la constl~uccíon de un
nuevo fuerte cnla altura llamada del Olivo) Pllll-
to que se halla al nivellle la parte alta de la ciu.
dad, y que disla únicam:.:nte de ella doscientns
toesas, en el (pIe se colocaron 50 caüones) y se
e.stahleció una guarnjcion respelable.


Los franceses que haJ)ian comenzado la em-
bestida de Tarragona el 4 de Mayo) juzgaron in-
dispensable apoderarse primero del fuerte del
Olivo. El 5 la guarnicion hizo cuatro salidas pa-
ra alcjnrlos J .Y ann cuando al principio consigLlió
su objeto, tuvieron que ceder al cabo á las fuer-
zas superiores de aquellos.


El 8 los sitiatlores eSlablFcieron un gran re-
duelo en la orilla del mar; y aunque la escuadra
inglesa compuC'sta de tres 11a 'lÍos y dos fragatas
lo procuró impedit' con un fllego yivÍsimo ele ca-
llon, favorecido el enemigo de la oscuridad de
la noche y del gran número de trabaj:1Clores, logró
su ohjeto, y coa esto interceptar ó Lacer dificil la


TOMO IlI. 8


1811.




(5R)
1811. comunicacion de la plaza con la escuadra.


EllO el General Campoverde entró en Tar-
ragona con tropas de refuerzo del ejército de
Cataluña, y su llegada causó en los habitantes
el mas vivo entusiasmo.


En la noche del 13 una fuerte columna fran-
cesa atacó y tomó los atrincheramientos del
fuerte del Olivo, avanzados á d como unas 300
varas. El 14 los españoles hicieron una salida
para recobrarlos, y no lo consiguieron. El 18 la
guarnicion de la plaza, en número de 6.000 hom-
bres, verificó otra contra las tropas enemigas que
la embestian, arrolló cuanto se opuso á su mar-
cha , destl'llyó muchas obras del enemigo, y no
retrocedíó hasta que los franceses reunieron la
mayor parte de sus fuerzas sobre el punto ata-
cado, que fue el lado del Francoli al S. de la
pInza.


El 21 el General Sarsfield arrolló con su di-
vision á los franceses que ocupahan á Alcovér so-
bre el camino real de Lérida, y Suchet dispu-
sO que fuese á su encuentro un cuerpo de tro-
l)a escogida que le ahuyentó de aquellas inme-
diaciones.


Por aquellos días el Coronel Villamil tuvo
noticia de que una columna francesa se hallaba
en Gratallops y pueblos inmediatos en requisi-
cion ele varios artíclllos, y hahiéndola atacado
el 16 ele MaJo) la obligó á encerrarse en aque-
lla misma noche en la ermita llamada ele la Con-
solacion, la intimo la renclicion, y la tuvo 1310-
qucuda hasta las cuatro de la tarde tlel elia si-




(59 )
guiente, en que desislió de su empeño por la lle- 1811.
gada dc un refuerzo enemigo considerable. La
pérdida de los franceses fue de mas de 200 hom-
bres, inclusos 17 prisioneros, y la de los espa-
flOles de 74 heridos y 22 muertos.


l,os franceses conlinllalwn sus trabajos contra
el fuerle del Olivo, y C11 vano su guarnicion 'repi-
tió una salida en la noche del 20 para destruir-
los; pues cargada por fuerzas muy superiores,
tuvo que retirarse.


El 27 cuatro baterías de brecha rompieron el
fuego contra dicho fuerte, y la guarnicioll, ha-
ciendo otra salida para tomarlas, arrolla los pri-
meros puestos, y ya iba á apoderarse de las obras,
cuando el General Salme llega á la cabeza de
tres batallones para rrotegerálos trabajadores: la
guarnicion se ve precisada á encerrarse en el
fuerte; pero el General Salme es muerto por una
bala de fusil. Esta desgracia consternó á sus sol-
dados, y en memoria de tan intrépido General,
el fuerte del Olivo se denominó en lo sucesi-
vo por los franceses fuerte oe Salme.


El 29 al anochecer ordenó Suchet el asallo
de la brecha del fuerte del Olivo; mas sus de-
fensores lo rechazaron con la mayor intrepidez;
y la victoria hubiera coronado sus esfuerzos sin
la circunstancia imprevista de presentarse el re-
levo dc la guarnicioll espailOla á tiempo C]uc una
columna enemiga pUllo aprovecharse de este in-
cillcllte, y entrar mezclad;) con él por la gola,
introduciéndosc igualmente por el conducto del
acueducto, que no habian tenillo la precaucion




(60)
W11. ue cegar los sitiados, varias compaflÍas de gra-


naderos. Interpolados de este modo los solda-
dos españoles y franceses, se traba una sangrien-
ta accion en lo interior del fuerte, y reforza-
dos sucesivamente los franceses, ceuen los si-
tiados, son pasadas á cucl1illo mas ue las dos
terceras partes de ellos en númcro de mil hom-
bres, y el resto se replega en. la mayor confu-
¡¡ion á Tarragona.


El 30 á las nueve de la mañana el Coronel
Orronan con 1.300 hombres salió de la plaza con
el objeto de recuperar el fucrte uel Olivo; pero
fue rechazado, como era fácil de prever, por.
que el enemigo habia reforzado este punto que
tanta san gre le habia costado, y que le era tan
interesante.


Aquel mismo dia Campoverde, en vista del
mal éxito de esta salida, juntó á los Generales,
á los Comandantes de artillería é ingenieros, y
á los Diputados de la Junta suprema de Catalu-
ña , y dcspues de haber conferenciauo sobre el
modo de conservar la plaza) y convencidos
todos de que esta no podia resistir largo tiempo
á un sitio en. regla por los defectos de su forti-
ficacion, por estar algunas de sus obras lOin. con-
cluirse y otras sin consistencia., sin fosos y sin
caminos cubiertos p;:ra poder comunicarse y ha-
cer fuertes salicLls contra el enemigo para arro-
jarle de sus atrincheramientos, ó recobrar los que
se perdiesen, el General Campoverde determi-
nó salir <le la plaza con su Estado mayor para
reunirse al ejército, quedando su defensa á cal'-




(61 )
go del General Senen tle ContrU'us J que habia 1811.
llegado algunos dias antes de C,ídiz en la fraga-
ta Prueba. l .. a salida del General en gefc se ve-
rificó el 31 de Mayo, dcjando á los sitiados en
el mayor desconsuelo y desalieJ?loJ que se aUl11C;1-
taron sobremanera al ver á pocos dias vdvcr ,{
reembarcarse lIna espcdicion de tropas valencia-
nas (lue acababan de llegar el dia anterior, al
mando del General Miranda, bajo el concepto
de ir á aumentar las filas del ejército de Campo-
verde J que ofreció venir á atacar al enemigo, y
lwccrle IcvaIllar el sitio.


La loma del fuerte del Olivo dejó á Tarrago-
na entregada á sus propias fuerzas J y en la no-
che del 1 al 2 de Junio el sitiador dirigió su
alaqne contra el baluarte de Orleans J 1101' cuyo
frente estableció en los dias siguientes diferen-
tes baterías que ro:npieron el fuego al am;:¡necer
del 7 J Y habiendo arrui.nado el fuerte del Fran-
coli , fue abandonado por la guarnicion que re-
tíró la artillería. Ocupado por el enemigo en la
noche siguientc, construyó en él una baterla de
SCIS pIezas.


En la noche del 11 el Géneral Sanlf¡dd~ á la
cabeza de 3.000 homhres, }Jizo una vigorosa sa-
liJa, y arrollanuo cuanlo encontró por delanle,
ahuyenló los trabajadores del siLi;:¡clor, á quien
causó una pérdida considerable) aunque si.llien-
do él mismo herirlo.


En la noche del 16 el enemigo sorprendió
la lunela del Príncipe, matando j haciendo pri-
sioneros á. los 400 homLres que la defendían.




(62)
1811. Mientras que el ejército rcanees se hallaba


empeüado en el sitio de Tarragona, el Baron de
Eroles, teniendo nOLicia de haber llegado á Mo-
ra un convoy de cerca de 1..000 acémilas que
debia salir para el campo ele Tarragona, es-
coltado por 2.000 hombres, aposLó sus tropas
en las lnrnediaclones de Falset, y logró sorpren-
der dicho convoy el 20 de Junio J apoderándose
de 600 acémilas, y batiendo y persiguiendo vi-
vamente la escolta, hasta que logró encerrar á.
los fugitivos en el fuerte que tenian en dicho
pueblo de Falset. Mas la interceptacion de un
con voy no podiaalterar en nada las operaciones
del sitio de Tarragona. El plan de los espafioles
era di vidir la alencion de los sitiadores, y á este
obj eto el General Campoverde se situó sobre
las orillas del río Galsa, aproxim;jndose á las
líneas del ejército de Suchet, acompaüado del
General Caro, hermano del Mar<lués de la Ro-
mana, de otros Generales de division Jel ejér-
cito de su mando, y del General Miranda, qlle
se le habia reunido con la espedicion de 6.000
hombres recien llegada de Valencia.


Mas el General en gefe del ejército enemigo
Suchet, que previó desde luego el plan de los
espaüoles, se limitó únicamente á hacer obser-
var estas fuerzas con otras muy superiores ~ y
Campovcrde que vió la inu¡jJjJad de SlJS manio-


bras, se replegó al fin á posiciones mas Jistantes
y seguras.


Abierta por el sitiador á esta sazon la terce-
ra paralela, y coronada la cresta del glacis, eje-




(63 )
cnló la bajada al foso del fucrte de O1'l('ans, y 1811.
rompiendo el 21 el fuego contra la línea de la
marina, abre tres brechas practicahles, y ata-
ca en seguida en tres columnas dicho haluarte,
el de San Cárlos y el del Fuerte Real, dirigién-
dose una division á cada una de las tres brechas,
mientras que otras dos con escalas asaltaban los
baluartes El objeto del sitiador era llamar la
atencion de la guarnicion hácia estos, mientras
que por las bt"echas trataba de penetrar en e]
recinto de la parte baja de la cindad, y de obli-
gar á los cspaiíoles á retirarse á la alta. El ene-
migo consiguió mas éxito del que se habia pro-
metido; pues á pesar del fuego terrible de los
defensorcs , cuatro columnas penetraron en la
ciudad, y solo la quinta que avanzaba por la ori-
lla del mar, fue arro1lada por el General Sars-
iJcld} alllHlllc esla ventaja fue infructuosa por ha-
ber cargado otras columnas francesas, que ol-
vidando todo sentimiento de humanidad, pasan
á cuchillo á cuantos habitantes y soldados caen
en sus manos.


Los espaüoles perdieron basta 2.000 homhres
muertos, pues en esla jornaJ.a no se hicieron
prisioneros; yel resto de los sÍllados logró ga-
nar la parte alta de la ciudad y salvarse. Cuan-
do los feroces soldados de Suchet se harlaron de
robar, pegaron fuego á la mayol> parle de las ca-
sas del recinto del puerto, en las que existiall
almaccnes considcrables de algodon, azúcar y
otros efectos) flue fueron consurnidos por las lla-
mas.




(64)
1811. El Aln:irante de la escuadra inglesa no puJo


mostrarse tranquilo espectador del horroroso es-
P'"cL\culo que presentaba la parle baja de Tar-
ragona , y aproximándose al puerlo rompió un
fuego general de todos sus Luques sobre los pues-
tos del enemigo.


La gual'l1iciun de la parte superior de la ciu-
dad, animada pOI' el ataque de la marina ingle-
sa , hizo una salida, pero sin suceso ni resul-
tado , teniendo que retlra1'5C al fu, -preclpltalla_
mente dentro de las murallas, al ver la superio-
ridaú del enemigo. En la noche del 21 al 22 em-
pezó este sus trahajos contra el cuerpo princi-
pal y alto de la plaza. El 26 se presentó á la vista
de e,r,ta la especlicion inglesa que la Regencia
mandaba desde Cadiz al socorro Je la misl'na.
Su presencia reanimó un momento á la guarni-
cion y hahitantes; pero bien pronto se disiparon
sus esperanzas i llues aunque el mismo dia sU
Comandante Skerret se presentó en la p1aza, don-
de fue recibido con el mayor estusiasmo y ale-
gría, y el Gobernador Senell de COlltrcras le
brindé. con que se le entregaria el punto que gus-
tase uefendé'l', hahiendo manJado el 27 á los Co-
mandantes de ingenieros y artillería de la espe-
dícion á reconocer el frente atacado por los ene-
migas) é informado por estos de que la plaza era
incapaz de poder reSIstir mas tiempo) se volvie-
rOn á sus l)U(lues, nhandonando todos la triste
Tarragona , para CllyO auxilio hahi;m venido.
E~te total abandono de cuantos debian ayu-


darle, in(luyó sobremanera en el ánimo de los




(G5 )
~oldados, que decayó de todo punto al ver 18' t.
que á pesar ele las contíuuas promesas de 50-
COITO que se les hacian, el ejército de Cam-
poverde no parecia, la division valenciana ele
Miranda se habia dejado ver en la plaza como un
reLímpago, y los ingleses se hahían cQulentado
con presentarse á la vista del pllerto.


El ejército sitiador contilluilba sus trabajos,
y el 28 la brecha de la muralla de la parte alta
de la plaza se hallaba ya practicable á las ocho
horas de UI1 hOl'l'ol'oso fuego. El Gobernador co.-
noció la imposibilidad de prolongar mas la de-
fensa; y alll111ue un sitio de cerca de dos mese~
ycinco asaltos sucesivos nohabian podido alterar
su constancia, HO queriendo hacer nada humillan.
te para Conservar la plaza, que se le habia confia-
do .• y esperando un asalto aun mas terrible que
los anteriores, dió todas sus disposiciones para
salvar la gual'llicion, y evacuarla á las ocho de
aquella misma noche. Mas los franceses se an~
licipan, y la asalLan á las cinco y media de la
tarde. Dos mil granaderos con el General Habert
á su cabeza, sostenidos por otras numerosas co-
lumnas, atacan impetuosamente la bl'ecll3, la
montan, y penetran en lo interior de la ciudad
sin dar cuartel á nadie. Los sitiados oponen una
resistencia honrosa hasta el estremo opuesto de
la poblacion, en que se halla situada la catedral,
penetra el elle migo en esle vasto edificio, en
donde se hallaban deposilaJos los enfel'm(}s J
heri(los, qu~ en vano imploran la demencia del
vencedor; IJues. todos son pasados á cuchillo.


TO:'¡O 111. 9




(66)
1611. Jlombre~) mugeres, nilios y soldados, todos su.


cumben víctimas del fUI'ordd bal'b;,ro enemigo,
y la sangre espalloln lUllnua las casas y las calles
de la desventurada Tarragoua. Llenos de terror
los habitantes y los soldados, sin tener asilo ni
punto alguno de apoyo, se arrojan desde lo alto
de las murallas, y caen al pie ('on Ileridas mor-
tales y miembl'os fl'aclllrados, sin (Jue ;;IIS la~
mentos ablanden á los b;írbaros soldados de Su-
chet, t{ue los sacrÍlican con la mayor inhuma-
nidad, Los sitia{los 'lue pudieron llegar hasta las
orillas del mal', se arl'ujilroll .tI agua, y algunos
tuvieron la fortuna de ser recogidos por los bo-
tes que enviaron los buques ingleses para socor-
rerlos; pero estos no bastaban. El General Go-
bernador Contreras fue herido de un bayoneta-
zo en el vientre, y hecho prisionero, ]wlcando
ltcróicamente j unto á la puerta de S;III "Jagin.
En fin:> la capital antigua de la ESI,;¡j-¡;¡ cil~rior
sucumbió, pereciendo entre sus escombros y rui-
nas 5.600 de sus moradores y defensores, Y 'lile-
dando prisioneros 6.400 hombres de los (111e so~
bl'evivieron de su guarniciono


Catalulia toda se llenó de espanto al saber
esta horrorosa catástrofe, y las islas Baleares J
los puertos de las .costas inmediatas del Medi.
terráneo se inundaron de heridos que habían
presenciado el último momento de la existencia
de esta ciudad, en la que el enemigo se apoden',
dé 20 banderas, 337 cailOnes, 15.000 fusiles y
otl'OS pertrechos considerables de guerra.


El General Campoycrdc , f¡Ue segun paree(!




(67)
habia diferido el ataque de las lineas del sitia- 1811.
dar para el día siguiente, vió asi frustradas to-
das sus operaciones.


Al amanecer del il1l11C¡lÍato día 29 todo había
cambiado de aspecto en Tarragona , en su cam-
po y orillas dl~l mar. La escuadra inglesa se ha-
bia lurgado despues de reco¡.;idos los fugitivos
que le fueron posihle. Las ca¡les, sembradl.ls de
cauáverps y ernpapauas en sangre, aun humean-
te de sus ltefensores, orrecian un espectáculo
el mas horroroso; y el General Suchet, deseoso,
de alcrrar con Sil vista y escarmentar <Í toua la
Cataluila, hizo qlle sus tropas se apoderasen de
los alcaldes de los pucLlos circulI vecinos J y pa-
8e~ndoles públicamente por la asolada ciuuad, les
dió UCSplll'S libertad para que mal'chasen á con-
tar á sus cOll1p<üriolas las escenus de horror (Iue
babian pr¡'scllciado.


El GlJ!,crnadur Contrcras fue conducido en
unas parihuelas aL cuartel general, en donde
Suchel le reconvino por no habe,' querido admi.
tir ;Í sus parlamentarios; y en seguida fue tras-
ladado ;Í Zaragoza J y desde alli á Francia, dou-
de N:lpolt'ülI lt~ mandó encerrar en un castillo_


La conducLa de Campoverde mel'eció la des-
aprohacion de la lhgencia, que en 17 de Junio
nombró para reemplazarle al General Don Luis
LacJ"


El Gener;}l Suchet, en premio dc las atroci-
dades (lile acababa de cometer en Tarragona, fue
revesti(lo pOI' su Emperador con la primera dig.
nidad milita" de Mal'i~cal del Imperio.




(68)
1~11. Dueño de la plaza hizo reparar las fortifica-


ciones, y dejando en ella una fuerte gual'lliciou
1IéIlió en la noche del 29 al 30 á la cabeza ,le dos
divisiones que mal'charon, la una con tiil'eccion
;Í Villafl'anca de Panadés, y ]a otra á Villa nueva
!le Sitges. Durante el tránsito de esta por la ma-
rina, fue constantemente cañoneada por los hu-
(lues ingleses. El objeto de estc movi.lJliento Lrus.
co del ejército de Suchet fue impeJir el embar-
que dc la division valenciana ~ y bnlÍr ó tiisper-
sal' el ejél'cito de Campoverde, que pocos dias
Illlles habia querido hacerle levantar el ~itio de
l'arl'agona. El General en gefe enemigo llegó á
Barcelona, donde estuvo pocas horas.> y concer-
tó con su Gohernador Mauricio I\1i1lhicll los me-
tiíos de recobrar á Figlleras, y tic restablecer la
traHllllilitlad en el Prillcipa(lo.


La 11IUrckl de lo,.; fr¡lllceses sobr'c Villafl'an_
ca del Pallad(~s y Villanlleva de Silges impidió
ála divísion valenciana el embarcarse en estc úl-
timo plinto.


Campovcl'de, que desde (]UC supo la toma de
Tal'ragona hahia empczuclo ,1 alejarse del enemi-
go, se replegó á Cervera, y desde alli á Agrarnllut,
donde reuniendo un consejo de guerra se acor-
dó abandonar la Cataluña. No bien se esparció
esta lIolicia enlre los soldados, cualldo los natu-
rales del pais empezaron ,i deserlarse por no ale-
jarse de su patria; y los valencianos al contrario
l)asanc!o el Segre y el Cinca, penelraron en el
alto Al'agon. El desorden y la insurreccion se ma-
nifestaron completamente en el ejército espafiu;,




(69)
Y entonces Campoverde quiso cambiar de direc- 1811,
ciun, regresó á (~ervera, y trató de aproximarse
al litoral de Cl\talulIa, único medio de aquietar
al General Miranda y sus tropas, que reclama-
han el cumplimiento de la promesa, garantida
por los ingleses, de volverlos á conducir á Va-
lencia, en donde era necesaria su presencia,
mientras que su socorro no podia ser ya de uti-
lidad alguna en CalalulIa.


Suchet llegó á Vich el 9 de Julio persiguien~
do los restos del ejército español. El Goberna-
dor dc Barcelona, por medio de una salida que
dirigió sobre Mataró, logró dispersar un cuerpo
espailOl que allí habia, y apoderarse de la ciu-
dad.


La division valenciana consiguió por Gn em-
barcarse en Arenys de mar en una escuadra in-
glesa que la condujo á Sil pais.


Campoverde, amenazado por sus mismos sol-
dados y por el raisanage , se vió forzado á em-
harcarse para Cadiz , de donde habia llegado ya
el General Lacj' para recmplazarlc en el mando.


El primer ej(~rcito, que no habia podido sal-
var á Tarragona, y que acababa de p('rder la di-
vision valenciana J y su acreditada disciplina y
suhordinacion, se hallaba ya en U\1 estado tal de
deJJilidad, que \10 le era posible hacer levantar el
LloCJueo de Figllcras.


Lacy traló de reunir el ejhcito en diferen-
tes plintos, y hacicndo volar las fortificaciones de
Bel'ga, dispuso que el Baron de Erales se estable-
(;i~~e en Montserrat, punto central y dominaule.




(70 )
f811. Entretanto Sllchct recibió órdcn de Napoleon


para demoler las fortificaciones de Tarragona,
sin dejar en pie mas que un reducto; para apo-
derarse de la posicion de Monfserra', y para pre-
pararse á marchar con el ejército de Aragon so-
bre el reino de Valencia. En obedecimiento de
este mandato, el General de ingenieros Rogniac
hizo dcsmantdar con la mayor actividad la pla-
za de Tarragona , y transportar la mayor parte
de su artillería á T orlosa.


El Mariscal Suchct marchó el 23 de JlJlio con
sus tropas por Sarrcal) Santa Coloma. é Iguabda
;'í atacar á .\lontserrat. La posicion de este grupo
de montailflS presenta una conliguracion de las
mas notables. Su distancia de Barcelona, l\Jan-
resa é Ignalada es poco considerable, y domina
los principales caminos y las alturas del centro
de Cataluiía. La ma6a imponente de es(as mon-
taiJas es de dificil acceso, y se halla bailada al
E. por el Llobregat, y defendida por todos la-
dos de rocas escarpadas hasta una estremaJa al-
tura.


En un llano estrecho y muy elevado, abierto
en la parte oriental, está !-iituaJo el convento
de Nuestl'a SeilOra, edificio vasto y sólitlo,
qnc con sus dependencias est<tba transformado
eu una fortaleza, y ocupado por los soldados
del Barou de Eroles, que habian reemplazado á
los monges , l'~·f(lgiados de antemano en I\h.llor-
ca. La vista de esta montaila presenta la imágen
de una porcion de pirámides de desmesurada
altura, á cuyos estremos) que lJareeen tocar á




(71 )
las nuhes, se hal1an una porcion de ermilas. 1811.
LLílllase Montserrat, porque efectivamente la
mOl1taila presenta el aspecto de una masa aser-
rada. Los espaüoles IJabian .aumentado la forta-
leza natural de estL! posicion con cortaduras en
los caminos que conducen al munasterio, y con
reductos construidos en lo mas escarpado, <i
donde habian logt·ado subir artillería.


Ell\lariscal Suchet, sabiendo que el BarOll
de Erales tenia poca gente para defenderse con-
tra mucllos ataques, y que un golpe de .manO
podría pOllcrle el} posesion de lo que él llamaba
el a;Ler,:.;'1< de la insurt'ecciolJ de Cataluüa , hizo
tomar á viva fuerza los tres reductos que se ha-
llaban al pie de la montaña, mientras muchas
columu:lsde cazL!llores trepaban por las rocas en
los puntos que eran algo accesibles. Los paisa-
nos apostados sobre las cumbres de la 1lI0nLaüa
]¡icÍeroll un fuego muy vivo contra los franceses,
y otros colocados en Jos declives de los llanos
internlclliarios arrojaban })ieuras y peiJascos so-
bre los que atacaban; p(~ro c:lrgados en fin á ]a
bayoneta) el Daroll de Eroles, aprovechándose
de la oscllridad de la noche, se <tl'rlljó con su
gente sobre el Llobregal, por barrancos y pre-
cipicios conociJos tÍnicamente de los pdcticos
del país, evitanJo de esle modo caer en poder
del enemigo.


Las tropas de Suchet se npodt'raron del con-
Tento y sus avenidas, y de touo el recinto de la
monlaila J y del almacen de armas, víveres y
vestuario (lue alli babia) alojaronse en el mismo




(72)
181 f. convento, y treparon hasta las trece ermitas que


coronan las mas elevadas alturas, encontrando
aun en ellas Jos piadosos y ancianos solitario.~,
á quieues no bastó á ahuyentar el estruendo hor-
roroso de la guerra.


Este suceso fue muy ventajoso, principalmen ..
te para Ja guarniciol1 cncmiga de Barcelona, que
se encontró libre de lan peligrosa vecindad, desde
donde se interceptaban sus convoyes, y se contra.
restaban todas sus salidas y escursiones. El Ge-
neral Gober:lador de dicha plaza MaLhieu, qu~
habia concurrido al logro de esta empresa, vol-
yió á entrar en Barcelotla , y el Mariscal Suchet
se dirigió ;l Zaragoza para preparar todo lo nece-
sario para la espedicion de Va leucia.


Un suceso no menos decisivo acahó de des-
truir las esperanzas de los catalanes. La guarni-
cion del casLillo de Figucras, abandonada á sus
propias fuerzas, bloqlleada por espacio de mas
de cuatro mes4ls, y exhausta de provisiones de bo.
ca y guerra, y sin esperanza alguna de sel' so-
corrida po,' bs dl'sgl'aciadas ocurrencias que ha-
bian aniquilado enteramente al primcr ejército,
intentó en la noche dd 1G al 17 de Agosto eva-
cuarla, poniéndose al frente de los 3,000 valien.
les que atacaron al efecto las líneas francesas el
General MarLinez; mas l\lacdonald, sabc(lor de
la Cl'ítica situacion d(~ la glJarnicion, y bien per-
suadido de que esta antes tie entregarse intenta-
ria un golpe desesperado para recohrar su libe¡>-
tau, habia hecho construir Con el mayor cuida-
do ,lineas de contruvalacion, redoblando las guar-




(73 )
dias, y haciendo vivaquear las tropas por donde 1811.
era probable se intentase la salida. Asi fue que
la gual'llicion se vió forzada á vol verse á la for-
taleza, y á entregarla el 19 , quedando prisione-
ra de guerra.


De este moJo volvió á caer en poder del ene-
migo el castillo mas completo del Reino, á cuyn
reconquista dió Macdonald la mas alta importan.
cía, haciendo saludar con 101 cañonazos el pa-
belloll imperial que se enarboló sobre sus muros;
pero Napoleon Bonaparte, que se hallaba poco
satisfecho de las operaciones del Mariscal, le
mandó reemplazar en el mando de Cataluña por
el General Decaen, antiguo Gobernador de la
Isla de Francia.


Los franceses recobraron en Figueras los pri-
sioneros de su anterior guarniciono


'110110 111. 10




(74)


,


CAPITULO 111.


Sale Blacke de Cadiz con una espedicion. - Desemharca
en Ayamonte. - El ejército inglés-espaí'iol y el cuerpo
espedicionario principian el sitio de Badajoz. -Se levan-
ta el sitio. - Batalla de la Alhuhera. - Accion de Usa-
gre. - Vuelve á ponerse el sitio á Badajoz. - Reunion
de MarmOllt y Soult. - Haeell levantar de nuevo el sitio
ele Ballajoz. - El cuerpo esperliciollario regresa por Por-
tugal al condado de Niebla. - Vuelve <Í ponerse el sitio
á Badaj oz. - Ordena N apaleo n el socorro de esta pla-
ta. - Rapidez de los movimienlos de los ejércitos fran~
ceses. - Hacen levantar el sitio. - Retirada de vVel-
lingtoll :Í Portugal. - Reflex.iones. - Retirada del Ge-
neral Blaekc al condado de Niehla. - Estado de este
país. - Blaeke dirige su cspellieioJl ;í reunirse con el
ejército de Murcia. - Accioll de Lnhrill. _ Aecioll de
Ubeda. - Aceíon de la línea del Bau!. - Accion del
puente Tahlate, en Granada. - Blacke desembarca con
su espeJicion en Almería, y toma el mando del tercer
ejército. - Aecion de Zujar, y retirada de la Hnca del
Bau\. - Accion de Hncrcal Overa. - El ejército espe-
dicionario pasa á Valencia.


18t 1. Despues de la ocupacion de Badajoz por 103
franceses, de que hemos hecho anteriormente
mencion, el cuerpo del ej ército aliado á las ór-
denes del General Beresford, unido con el resto
del 5.° ejército español, del mando de Castaños,
volvió á poner sitio á dicha plaza, segun queda
indicado. En 22 de Abril las tropas de Beresford




(75 )
practicaron un reconocimiento sobre la misma, 1811.
Y rechazada una salida que hizo la guarnicion de
la plaza para impedirle, el sitio quedó resuelto;
mas una repentina crecida de las aguas del Gua-
diana impidió el paso de las tropas inglesas, por
haberse llevado la corriente los puentes estable-
cidos, limitándose por entonces á bloquear la
plaza sobre las dos orillas.


El 3 de Mayo, habiendo bajado las aguas con-
siderablemente, se aseguraron las comunicacio-
nes, y se abrió la trinchera. El Gobernador ene-
migo Pllilipont defendió las avenidas de la plaza
con salidas oportunas, y con trincheras y con-
tra-aprochcs, retardando los trabajos de los si-
tiadores. Estos, á pesar de las dificultades del
terreno, y de una vigorosa salida que hicieron
los enemigos con 200 hombres, el 11 al amane-
cer principiaron á batir en .brecha el fuerte de
San Crislóval.


]3eresfonl hizo vcnit· de Yelves mas artillería
de sitio, y se preparaba á abrir la trinchera de-
lante dd fuerte, cuando supo que el Mariscal
Soult habia salido de Sevilla ellO con el objeto
de socorrer la plaza de Badajoz , y se decidió á
levantar el sitio, y concentrar todas sus fuer-
zas para presentar batalla á los franceses antes
(Jl¡e lo lograsen. Hizo dirigir á Yelves todos los
aprestos del sitio en la noche del 14 , protegidos
por la divisÍon del General Calle; mas en el mo- /
mento (lue la retaguardia de los aliados se retif
raba, la guarnicion hizo lIna fuerte salida, en la
que arrolló con considerable pérdida un batallan




(76)
1811. portugues. La pérdida total que el ejército aliado


tuvo en todas estas operaciones, fue de 100
110mbres muertos, y 650 heridos.


Beresford se dirigió con su ej ército á Val ver.
de, donde se reunió cun el General Castaüos,
cuya infanlerÍa se hallaba empleada tambien en
el sitio, á escepcion de una corta parte que cu-
bria otros puntos, y la caballería que al mando
del Conde de Penne estaba en Llercna.


El General Blacke, Regente del Reino, se
habia embarcado en Cadiz en 16 de Abril con
una espedicion que desembarcó en Ayamonte y
rio de Huelva, en el condado de Niebla. Incor-
porada á sus órdenes la 3. a division del 4.° ejér-
cito al mando de Ballesteros, ocupaba á Monas-
terio y otros pueblos inmediatos, cuando supo
que Soult con 30.000 hombres, ent.re ellos 4.000
caballos; y un gran tren de art.illerÍa J Vel)~a so-
hre Estremadura. Blacke entOllces se replegó, y
conferenciando con los Generales Beresford y
Castailos, quedaron conformes en el plan que
convenia adoptar.


Ya á aquella sazon el I.ord WeIlington, para
dar á los españoles una prueba de la franqueza
con qUé los ingleses y portugueses cooperaban á
la libertad de la PenÍtlsula , habia dispuesto que
siempre que las tropas de las tres naciones ma-
niobrasen juntas, el Oficial de mas graduacion
tomase el mando general. A Castaños tocaba des-
de luego ponerse á la cabeza de este ejército
combillauo; pero por un efecto de aquella mo-
destia que ha distin guido siempre la conducta de




(77 )
este benemérito espailOl, lo rehusó, manifestan- 1811.
do que la verdadera fuerza y no el rango nO-
minal debian obtener el mando superior, como
mas interesado en las pénliJas; y flue siendo
los espaüoles el cuerpo menos numeroso, de-
bian considerarse en esta ocasion como simples
auxiliares. Quedaron todos satisfechos con tan
sáhia y juiciosa refiexion ) y hahieudo por con-
secuencia recaido el mando en el General inglés
Beresford , que tenia mas fuerzas, marcharon
á ocupar las posiciones convenidas sobre el pue-
blo de la Alhuhcra, punto e1f'gido para presclllar
la hatalla. La pec¡uelIa alJea de este nomhre,
de que solo quejan las parc¡lcs, se halla situa-
da en el camino real de Sevilla á Badajoz, cua-
tro leguas distan le de esta plaza, tres de Oli-
venza, dos de Valvcrde de Lf'ganés , llueve de
l\1érida J y tres de Santa Marta, pueblos todos
lIobre el mismo camino real. POI' la orilla de la
Albuhera flasa un riachuelo, sobre el que hay un
puellte, formado por la uníon del Nogales y del
arroyo de CJlicapierna, (llle se efecllla á dis-
tancia de unas 40 varas mas arriba del puente.
El terreno por las dos orillas es llano y despejado
Con suaves declives, y en la de 13 derecha hay un
carrascal, por d medio del cllal pasa el camino
real de Sallta Marla J sin descubrirse hasta corta
distancia, halUndose el bosque mas próximo á
la poblaciol1 por la parte del S. , que fue por don-
de los enemigos dirigieron su principal ataque.
El dia 16 se halló todo el ejército combinado en
posicion casi paralela al arl'oyo de la Albuhera.




(78 )
1511. Las tropas españolas formaban el ala Jerecba en


dos líneas á las órdenes del General Blackc) que
tenía ;i sus órdenes á los Generales Zayas) Lardi.
zabal, Ballesteros y Conde de Penne, que
mandaba la caballería espaiiola; la division in-
glesa del General Stwart el ccutro, y la portu-
guesa del General Hamilton la izciuicrda. Otra
division inglesa y una bl'ig¡Hla portuguesa) á las
órdenes del General Calle, formahan \lna segun-
da línea detl'as del cenlro. El 1)ueb10 de Albuhe-
ra se hallaba ocupado por una brigada de infan-
teria ligera á las órdenes del General Alten. La
caballería, mandada por el General Lumlei, se
situó para cubrÍl' el flanco derecho de los españo-
les) componiendo el ejército aliado un tOLal de
27.000 infantes, 2.000 cahallos y 36 piezas de
artillería, de los cuales 14.000 solo eran espa-
iIoles. Cerca de las 8 de la mañ:JlJa del lG se
vresental'on los fl'anceses salienclo del bosrlue, y
dirigiendo su marcha sobre la Albuhera, fi guran-
do un ataque contra el centro de la línea, y cc:r-
gan(lo la mayor' parte de sus fuerzas contra la
derecha, con el oh jeto, a 1 parecer, de en vol verla
y tomarla la espalda. Los Generales aliados co-
nocieron bien pronto la intencion del enemigo, y
dispusieron la ejecllcion de un cambio general
de frente. Esta operacion complicada se verificó
con tal exactitud y oporLUllidad) {lile cuan do las
columnas francesas conversaron para envolver
lo que suponian flanco del ejércilo aliado, se en-
contraron con nuevas líneas de batalla. Atacaron
no obstante con el mayor arrojo á los espai'Ioles,




(79)
que se sostuviel'on con firmeza, y rechazaron al 18í 1.
enemÍrro hasta sus primeras reservas. A este tiern-a
po ya habian entrado en la nueva formacion ta-
Jas las tropas aliadas. Los franceses renOvaron
con el mayor vigor los ataques, y la artillería
de una y otra parte, colocada á muy corta dis-
tancia, hacia un vivo y mortífero fuego. La ca-
ballería sobre las alas se respetaba y observaba
mútuarnente, cuando unos 40 lanceros polacos
penetran ternerariamente á escape entre la pri-
mera y segumia línea de los aliados, que sin per-
der Sil firmeza y serenidad Jos reciben. Algnnos
de ellos caen muertos, y pcnetranclo los que so-
breviven mas adelante, al verlos la segunda línea
de los aliados, cree rota la primera, rompe el
fuego sobre ella y sobre los polacos hácia el lado
en que se hallaba el General Elacke con el cuerpo
espaüol cspeclicionario ; pero lo suspenden inme-
diatamente. Algunos :101dados de la segunda li-
nea hacen fuego sobre los polacos que continua-
ban avanzand0.J los que bien pronto quedaron
tendidos en el campo, y pl'isionrro el oficial que
los mandaha.


Esta escena fue momentánea, y no influyó en
nada en el orden y en el vivo fuego que se hacia
conlra el ataclue que los enemigos renovaron con
IUJS fuerza. .


Uno de aquellos lanceros cargó al Mariscal
Beresford, quien luchando con él le derribó del
caballo, y fue muer lo por un dragon de ordenan-
za del General.


El General Stwart recibió dos balazos, 1 el




(80)
1811. Brigad.ier Espai"Ia fue herido de un bote de lan-


za, sin querer uno ni otro retirarse de la refriega,
y el Genel'al Colle recibió una contusiono


Una copiosa lluvia, acompañad.a de un viento
fuerte} vino á aumentar la importancia de este
imponente cuadro. El fuego se guia por varios
puntos, y aproximándose cada vez mas los fran-
ceses, se generaliza el de fusilería, y el ejérci-
to aliado se sostiene Con el mayor denuedo. Es.
ta sangrienta lucha permanece aun indecisa por
mas de dos horas; pero al fin la victoria coronó
los esfllcrzos del ejército aliado, que si bien te-
nia alguna superioridad numérica en la infante-
ría, era muy inferior en la caballería y artillería.
El enemigo abandonó al fin el campo de bat<llla,
y la accion cesó á las 3 de la tarde. Su l)órdida
110 bajó de 7.000 hombres, entre ellos el General
'Vede que quedó tendido en el campo de batalla,
el General Pepin, que murió por la noche, el de
brigada Marransin., que fue gravemente herido, y
!11Urió al dia siguiente: el gefe del Estado mayor
Gazan, y el Genernl Gravet, tamhiC'fl heridos,
Con gran pérdida de otros oficiales de todóls cla-
ses. Los illgleses y portugueses tuvieron 1.000
muertos, 3.000 heridos, y 570 prisioneros, ¡los
españoles 2.DOO cntr·e muertos y. heridos. .


El Mariscal Soult para demostrar á los ojos
de la Europa que no habia perdido esta batalla"
y con el objeto de obscurecer la verdad, perma.
neció un dia entero detr~s de la Alhuhera á me.
dia legua del campo en que se dió, sembrado de
muertos de su ejército, que temblaba por mo-




(81)
mentas el verse perseguido y derrotado comple.. 1811,
tamente. El Mariscal que habia emprendido su
marcha desde Sevilla para reforzar á Dadajoz,
volvió á tomar el camino de la primera ciud¡¡d
sin haber logrado Sil objeto) protegido en su reti.
rada por su numerosa caballería. La espaüola si-
guió el alcance del enernigo, haciéndole algunos
prisioneros é incomodándole con el fuego de las
guerrillas. La division de Lardizabal marchaba
tambien en su seguimiento, tomando posicion en
el bosquc) camino de Santa Marta J en cuyas in-
mediaciones se situó al vivac en la mafUll1a deli9.


El General británico Lumlei con un cuerpo
de caballerla inglesa y portuguesa, y la brisada
espaüola del maullo del 13rigadicr Loy, desalojó
el 24 de la villa de Usagre á la retaguardia del
ejército de Soult; pero el 25, habiendo retroce-
dido toda su caballería, compue-sla dt~ 13 regí-
mieIllos con 6 piezas de artillería, fuerza infini-
tamente superior á la de los aliados, alacaron á
estos, que los esperaron, y con su JI rmeza, bue-
nas disposicioncs, accrtauus maniobras y con la
bizarra carga de un l'egillJienLo británico, recha-
zaron á los franceses que perdieron en la I'efrie-
ga 78 prisioneros, muchos mucrtos y heridos, al
paso (lue la de las tropas combinadas fue 1l1-
cOlllpClrablemente menor.


Tal flle el glorioso resultado de la célebre ba~
u


talla de la Albuhera, en 'lue espaüoles J ingle-
ses y portugueses, todos rivalizaron en valor) y
todos pasaron los límites de sus lleberes. En tan
wemorable y sangrienla aceion se dieron indi-
TO.~lO 111. '11




(82)
18ft. vidual y colectivamente pruebas, cual nuncll,


de valor y disciplina, viéndose tendidas por la
tierra en el mismo orden fIue habian combatido
filas enteras, y no se sabe cuál fue superior, si
las disposiciones de Beresford, la cooperacion de
Blacke, la noble moderacion de Caslaños, la in-
trépida vebemencia de Soult, ó el ardor de las
tropas que atacaron y se defendieron.


La Regencia española, para premiar el sobre-
saliente mérito de Beresford, y deseando recom-
pensarle de algun modo, le concedió el grado
de Capitan General de los reales ejércitos, y al
General CastaiIos la gran Cruz de Cárlos HI.


El Rey en primero de Marzo de 1815 institu ..
yó una Cruz en premio de esta gloriosa batalla,
la que es de la figura de un aspa coronada de lau-
rel con un óvalo en campo Llaneo, en el que se
lee el nombre de Fernando VII, yen círculo con
letras doradas Albuhera, pendiente de cinta car-
mesí con un filete negro y otro azul.


El sitio de Badajoz, suspendido momentánea-
mente por la aproximacion de S0L11t, se em-
prendió de nuevo con el mayor vigor. Lord Wel-
liugton, que en aquella época se hallaba en el
Alentcjo, hizo que viniese á reforzar á log ven-
cedores de la Albuhera desde la derecha del Ta-
jo un cuerpo de su ejército.


El 27 de Mayo la divisioll del General Hous-
ton por la derecha del Guadiana, y las de los Ge.
nerales Picton y Hamilton por la iZfJ.uicl'da, em·
histieron completamente á B:lllajoz. A los t10g
dias Be ~brió la trinchera delante del fuerte ue




(83)
San CrisfóvaI, y el 3 de Junio al amanecer se 1811.
rompió el fuego de cañon por los dos lados del
rio con tanta constancia, que en la noche del 5
se habia abierto una brecha practicable, por la
que se verificó el asalto á las 12 de la misma.
Los sitiadores, dueílOs ya del foso del castillo ..
intentaron monlar pOI' la brecha; pero habiendo
sus defensores hecho una profunda zanja debajo
de la muralla, fueron cargados desde lo alto de
esta con una multitud de piedras, bombas y gra-
nadas, y tuvieron que retirarse con una conside.
rable pénlida de muertos y heridos.


En los dos días consecutivos se ensanc11ó la
brecha, y siendo aun mas practicable, se reite-
ró el asalto en 9 de Junio al anochecer; pero tu-
vieron que desistir de él por la gran cantidad de
sacos llenos de pólvora, bombas, granadas y pie-
dras que arrojaron sohre ellos los enemigos) co-
mo en el asalto anterior.


Malogradas estas tentativas ... y teniendo noti-
cia Lord Welligton de que el General Soult reuni-
do Con Marmont, Duque de Ragnsa, que habia su-
cedido á Masena en el mando del ejército francés
invasor de Portugal, amenazaban dirigirse á Ba-
daioz, mandó convertir en bloqueo el sitio de C~­
tu plaza.


El triste éxito de la campaña del Portugal y
la marcha lenta ele las operaciones de sus ejérci-
tos en el mcdiodia de Espaiia, habia hec]¡o co-
nOCpr á N apolcon la urgcnte necesidad de poner
un dique al ejército aliado, dando orden á Soult.
y Marmont para que reunidas todas sus fuerzas J


I




(84)
1811. redoblasen sus esfuerzos para desalojar, si fuese


posible, á los ingleses de la Península. Por una
instruccion especial que dió Na polcan á Marmont
al nombrarle sucesor del PrÍncipe de Esling, le
previno sobre todo, que por cuantos medios
estuviesen á su alcance apoyase la segunda mar-
cha que iba á emprender el Duque de Dalmacia
sobre BaJajoz, para hacer levantar el hlorrueoJ
y consel'var esta plaza á toda costa.


Este Mariscal, que Con ocia bien que con la
p~rdida de Badaj oz se perdía toda la Estremadllra,
y se descubria un flanco á los aliados para mo-
lestarle y aun hacerle abandonar las Andalucías,
volvió de nuevo á reunir sus tl'Opas para tentar
otra vez la suerte de las arrnas.


El General Drouet, que con una division de
10.000 hombres salió de Toledo del 28 al 29 de
Mayo, se reunió á Soult en las fronteras de Es-
tremadura el 12 de Junio. N o fue menos veloz el
movimiento de Marmont, pues habiendo empe-
7.ado á salil' de Salamanca con 18.000 infantes,
3.000 caballos y 34 piezas de artillería el dia 9,
atravesó el puerto de Dailos, y pasando por Piasen-
cia yla alta Estremadura, llegó al Tajo,y habiendo
encontrado roto el puente de Almaraz, su infan-
tería Con la artillería pasó este rio por uno dr
harcas que estableció, y la caballería por el vado.
En seguida este ejército se diyidió en dos gr~ln­
des columnas, de las cuales la primera á las in-
mediatas órdenes del mismo I\larmont siguió su
marcha por Trl1jillo sobre MériJa .. y la segUl~da,
iuandada pOL' el General Clausel, oLEcuanQ} so-




(85)
bre la izquierda, marchó sobre Don Benito y Me- 1811.
dellin, y el 18 de J unÍo estaba ya el Duque de
Ragusa en Mérida sobre el Guadiana, á seis leguas
de B:ldajoz.


Lord Wellington se situó con el ejército alia-
do pal'a cubrir el bloqueo de esta plaza en los
campos de la Albuhera, donde un mes antes ha-
bia sido hatido el cuerpo de Soult. Los ali.ados
desde esta posicion contenian á este, que desde el
13 de Junio tenia situado su cuartel general en
Fucnle el 1\1aestre. El General Drouet, Conde
d'Erlol1, !t nn lle estrechar la línea de operaciones
y de aproximarsc al Guadiana rara obrar mas in-
mediatamente con Marmont, que permanecia des-
de el lG en Mérida, situó su cuartel general el 15
en Almendralejo, á cuatro leguas de Fuente el
Maestre.


En estas posiciones permanecieron los fran-
ceses el 15, e116 y eli7, Y el General Wellin gton,
que no pOlEa oponer mas que 54.000 infantes y
6. DOO caballos, á 60.000 de los prime ros y 10.000
de los segundos que contaba el enemigo, resol-
vió retirarse á Portugal, desistiendo por enton-
CCs del bloqueo de BaJajoz, de cUJas inmedia-
ciones hizo retirar lodos los pertrecllos de guer-
fa , tomallllo posicion sobre las alturas detras de
CampOl1lClyor, donde sUs tropas se establecieron
al ViV3C en los LOSr¡llCS de !;¡s márgenes del 1'10
C1.P, dispucstas á presentar la batalla en el ca-
so de 'llle los l\lariscales franceses intentasen pe-
netrar nuevamente en Portugal.


Esta retirada de Lord Wemngton, á la que al-




181,.
(86)


gunos quieren atribuir el retardo de un año que
esperimentó la libertad de la Península, ha sido
severamente criticada por mililares de conocida
opinion y esperiencia, á pretesto de suponerse
haberle sido fácil impedir la reunion de los cuer~
pos de Soult y .'\1armont, fuertes caJa uno de
35.000 combatientes, oponiéndose á cualquiera
de ellos con 50.000 hombres, y dejando 10.000
en el sitio de Badajoz. Mas el concepto y general
reputacion de Wellíngton, el sistcl1l.a prudente
que se había propuesto, y sobre todo la cautela
con que se movia Soult por no comprometerse
aisladamente, son otros tantos motivos que indu.
cen á creer, que aun cuando fuese posible el ga-
nar una batalla, et'a á lo menos arriesgado.


Los dos Mariscales franceses, libre Badajoz
ya uel bloclueo, se avistaron en aquella plaza, y
concertaron el medio de apoderarse de la de Oli-
venza, de la que se posesionaron sin resistencia
alguna por haberla evacuado los ingleses el 21 á
las 10 de la mailana , haciendo al mismo tiempo
sus tropas varios reconocimientos sobre Yel ves
y Campomayor, y retirándose de&pues hácia Za-
fra y sus inmediaciones.


El cuerpo espcdicionario cspailol á las órde-
nes del General Blacke penetró en Portugal, y
atravesando el 22 de Junio el Guadiana por Ju-
rumenha, se di¡'igió al Condado de Niebla con el
objeto de llamar la alencioll del ejé,'cito de Soult
y precisarle á volver á Sevilla, como lo verificó,
al paso que Marmont se situó entre Mériutl 1
Montanches, ocupándose en hacer algunas COI'-




(87 )
rerías por la provincia para proporcionarse sub. 1011-
sistencias.


El Brigadier Begines de los Rios, que COn su
division habia permanecido en el campo de San
Roque, se propuso atacar el castillo de Moron,
para cuyo objeto emprendió su marcha con una
col umna de 400 infantes y 250 caballos; pero te-
niendo al paso noticia de que un batallon polaco
de 500 plazas se dirigia á reforzar la guarnicion
de Ronda, y debia llegar á Olvera el 2 de Junio,
le sorprendió y destruyó en dicho pueblo, esca-
páJ1{lose solamente 100, entre eUos algunos he-
ridos, y quedando los dernas muertos ó prisio-
neros.


El General Blacke intentó apoderarse del
pueblo fortificado de Niebla, situado en la ribera
derecha del rio Tinto, posicion importante á los
ew:migos para poner á cubierto á Sevilla, que no
Jil;la mas (lue 10 leguas, de un golpe de mano
de las tropas que pudiesen desembarcar en Mo-
gucr. Niebla, como punto de apoyo para las ope-
raciones del enemigo, y como depósito de las
subsistencias que arrancaba á los pueblos del
Condado, se hallaba defcndjd<l por una fuerte
guarnicion francesa. El30 de Junio, dos horas an-
tes de amanecer, dispuso Blacke el asalto, que se
vcriflcó bajo un fuego muy vivo de artillcrÍ<I sin
resultado por la cortedad de las escalas)' f¡¡lta de
otros medios que por entonces obligaron á clesis-
1Ír de esta empresa. Interin Blacke bloqueaba á
Niebla, el Conde de Penne Villemul', adelantán-
dose por San Lucar la Mayor hasta el barrio de




1811.
(SS)


Sevilla llamado Triana, en el momento mismo
en que las partidas destacadas del cuerpo de Ba-
llesteros amenazaban penetrar en arruella capital
por el.camino re.al de Carmona, obligó al Gene-
ral Darricau, Gobernador de Sevilla, á encerrarse
con su corta guarnicion en la Cartuja} edificio
que el Mariscal Soult habia mandado fortificar
para precaver un golpe de mano. Darricau estaba
resuelto á defender este puesto hasta el último
estremo, y á hacer fuego contra el pueblo de Se-
villa en el caso que los españoles penetrasen en
él. El Conde de Penne coronaha ya con sus tro-
pas las alturas que por el o. dominan á Sevilla,
y aun algunas de sus guerrillas avanzaban hasta
el puente de Triuna ; mas esta tentativa no pasó
mas adelante, porque el Mariscal Soult vino so-
bre Sevilla en seguimiento del General Blacke.
Este J vicnl!o (Iue la superioridad del enemigo no
promctiJ. obtener 'Ventajas en el conélado de ~ic­
bla J se embarcó con sus tropas el 16 de Julio en
la clIlbocadur'u del Guadiuna, y llegó á Cacliz el
12, desde Joncll~ se reembarcó con olra espedicion
á reunirse con el ejército <le ~l[Jr,cia, (Ine can b
denominacion de tercero se hallaba interinamen-
te á la3 órdenes del General FreÍre. Este, que
habia permanecido mucho tiempo sin ,etlemigo3
al freute , con el objeto de recoger dispersos y
de activar la lIuinta culos pueblos que abrazaban
con sus correrlas los destacamentos del cj ército
de Schastiani, hi;l,o adelantar {l las á,rdcnes del
G€!~cJ:al Don José Odonell un cuerpo volante,
compuesto de dos batallones dc infanlería y ll't!s




(RO)
compúlÍas de otro, con dos eSCU8u.rones de ca- ~o; l.
b'dIería hasta cerca del pueblo ele Lubrin, en
donde ~abielltlo que se habian reunido los el~:;la­
camenlos enemigos de los pueblos (le Dleila y
Td:lcrnas en m'lmero d(~ 700, lo~ atacó antes del
amanecer del 23 (Le l\larzo, C;llls;índo]es uua COll-
~ij(leraldc pl:~r(lda, y pCl'siguil~lldolos en su rcti-
raja !t l~leila, que verificaron clejawlo en Sil po-
ller mudlOs artlell105 ele subsi::,~eilcias (lue tenian
reunidos. La púrdida lie los cspaüoles consistió
_',010 en JO hombres fllera (le cOlubate.


DcsplICs d(~ este vcul:ljoso encuentro) desco-
so el Gc:n.~ral Freire de coo.perar por Sll parte á
la rcc n pe racioll de la i In porl ante plaza de .Da du-
joz) trató de llamar la alcncion del ej¿'!'cito de
ScbasLÍani para que no auxiliase al de Soult) y
t.'ntre otros mOVll1lil'lll0s '¡:'le displl~o al ef(~CLOj
fu,' el lit' haccr marchar al Brigadier Don Amlll'O-
,io Cuadra COn un cuerpo de illfanterÍa y caballe-
ría al reino de Jaen, el que fut' atacaJo en Uheda
p'Jt' olro cllerpo fnmces de igual fuerza el 15 de
\hyo, y l:abielldo lObrado este al principio il!tro-
ducirsc hasta dentro de la:~ calles de arrucl plll'blo
(lue los espatlOlcs Jefendian, fue al fin completa-
mente rE'cllé1Zado y obligado á retirarse ~ Baeza
COil p(~r[lida de la mitad de su gente, siendo muy
infP,l'lor la de los cspaüo!es.


Freire habia aprovecIl<'Hlo el tiempo de quie-
tml en que no habia tenido enemigos al [¡,(;lIte
qne combatir, fortiílcalldo en las inmelliaciones
de la VC'1ta del naul ,{ quince leguas tIe Granada
en el crll1úno real de Murcia una fuerte posicion,


',',¡MO 111. 12.




(90 )
1811. cl.ef.~nclicla por 11113 divi.~¡urJ de in[;mtcrÍa y tr,~s


C5Clli1clroncs de caballería. S(~ba~ti,ll1i d,:;tcrmiIlJ
destruir esta linea d~ atri~'!chcra::li¡:lllos, y el 24
de Mayo al arnancccr se l)rescllló d(:bnt(~ de ella


• 1


con 1.600 inLmtcs y GiJO caballos con 6 piezus
I¡'O ')!'ll'll"l'l'" ']":"'1,1 0 ~'l""t';~C 1111'! l'PS('I'V'" con ,_'v (" .~ el, '<-L\. .. I lo. -"- '-. ir \ ~ ,_ ., (, ) .. <,.' l( -
Cllatro cañones :d olro ]:do del b:llT:!l:CO de Goy.
El Brigadier Don José Antonio ~~¡j:í: se llallal);} en
aquel dia de servicio en esle puesto con la tercera
division, yen el rn:Hnento ele est,n'se relevando
r:sta lJor la seUlll1c];-¡ [11 mnndo del de j~':Jd cL¡sc


....) el


DOl1 J llall Cl'cack. S,~ ",'C' !,¡liC('¡ el ;:¡ ;,3d li(, del c¡~rm i [Co.
J i 1....1


Esla circunstancia, la bizarric1 CCll (1l1(~ se lwbi<1H
batido las guerrilhs (lU:~ salinoll al frentc, y el
acertado fuego ele la artillería <lllco (luró lilas de una
hora, 1Iici(~ron desistir al enemigo de ~n emp'_"l(1)
rctir~í.n~~ose "crboll~~O,~t11ucnte C()~1 g!'an p{~l'(liJa,
dos caÜOl1(,s clcsl11:)nlc'-:os y y;¡rlcs C:IITC'i d,' l¡¡lI-
niciones inutilizados. Por l)al'Lc de los csn:¡llO]('3


, .


no hubo rnas que la de once homlJl'cs , cliL'l'('lH:ia
notahle dehda al poco acierto de la artillería
(~nC:~jlgn.


El Brigadier Conde de MOlltijo, qne por dispo-
sicion del GelYTal Freirc ocupaba las Alpujarras
con un regimiento de infantería y alguna cahalle.
ría con el objeto de impelEr las conerías del ene-
migo y privarle de los recursos C¡lle podú propor-
cionarle el país, se "ió atacado c114 Je Juuio en
sus posiciones con fuerzas muy.~llp2riores alman-
do del Genern 1 Rey; pero estas fueron rechazadas
y nerseguiclas con l,énlitla muy e'Jnsiclerable .
.... .1 v ..


Tal era el estarlo de las openlciollcS dd ter-




(91 )
cer ejércllo cnnnrlo en los primeros días de Agos- 18i
to clescmbal'c(') el General Blacke en AlmcrÍa con
un cuerpo espcd1ciouario, y tomando d mando C11
gcf~ de t')cL) el e)~rciLo ~ se situó en la })08ic10n
atrincherada del Daul.


.El ~üariscai Soult, tan 1118go C0:110 supo la
marcha ele Blackc á Almcría, se dirigió á Granada,
en donde ctl:rú el 2 dl~ Agosto. El 8 por la 111a-
üana hizo rdela,llal' a: '~ell,;ral Gotlinot con !lna
fuerte division l)ara qne aLacase la derecha de los
espaiiolcs, mientras él intentaha penetrar por el
ceuti'o, como lo verificó pl'~~s;~nt,ínclosc el dia 9
al frenle (le la" líacas ud Danl. Los cspalloL~s le-
niaa una (livi.;íon eh c:-'[l1[fcrí;¡ de vanguardia en
Guadix, y otra dc~ illr:nlcria á las órdcnes del
General Cuaell'a eH Puznalco:1 rara cuhrir el flan-
co JerrcllO y l'1"tagn:Il"llia de la csprcsada !íll(~a. El
mismo dia 11l1c"e G.OOO iurantes, 1.500 caballos y
14 pi('z,1s de arLillerÍa dd cuerpo de Soult se di-
rigieron h~cia GlIaelix , al nú,;lllo tiempo que el
Gcnpral Guclinot avanzó so1.H'€ Pozoalcon con
4.000 jni'<llllcs, 700 caballos y 4 callOneS con el
objeto (L~ doblar la izclllicrda ele los españoles,
y atrlcarlus por la espalcla, mientras que el Ma-
riscal penetraDa con impclélOsillad por su cenlro.


Los espaüoles apostados en GllaLlix se reple-
garon ;[ la línea, y los de Pozoalcon á Castril.


Blackc conoció la importancia de batir la
fuerte columna enemiga que operaba sobre su
flanco derecho, y al cfcclO dió orden al Gene-
ral Don JOS\~ OJollcll, para que con una di\,ision
procurase unirse á la del General Cuadra; mas




(92)
;;,11. hicq,vo faltado tiempo para verificar esta reunion,


y s~jiel1do el enemIgo dc Pozoalcon en la maña-
na del 9, sc dirigió conLra Odollcll, l[ne situando
.'lll coda clivisioll de 2 000 hombres sobre la már-
sea iz({uierda del rio Guanlal, d(~felldiú el paso
con la mayor bizarría, sosteniendo una accion
,.,angr:enl.a y desigual, hasta clue pr('ci~ado á ce-
der á las fuerzas esceslvalllculc sllperiorcs con
que cargó d enemigo, emprell<li;') Sll retirada
:;ostcllido por la caballería del Hrigallier Loy.
nccihida la noticia d(~ este funesto y lransccllclcn-
1 al aCOJl1.ccimif'lltu por el Gelleral en g,'fe, (IllC
hahla sostenido con el mayor le'sun el aLarp¡e
])or E,U frente, conocití la imposibilidad de man-
tenerse en su posicion, y en su cOllsecll\'llcia
rrincipió á rdirarse con el ej{'rcÍlo. Esle hiz,; aho
~ll dia signientc en las vertit'IlLes; pero habiendo
~,i(l() alacada la caballería cspalwla ;ltle cllht'ia
la 1';~lagllardia por 2.000 homlJ\'{'s dc 1;. dd clle-
migo, flle arrollada por su infl'l'ioridacl, y no
plldú~tldo ya entonces cOlltinuar la iuLln«'l'Ia Sll
rl'L:I'ad;:¡ por clllatlo, tomó las S,iCI':'B de tlcreclj~l
(., 1Z '¡linda.


I


La divisiún del Brigadier Sanz, (111(~ ror su
pChicion particular !JO ~e hallal);, (':1 ..l cnso de
F¡d,'rlO cj,"clltar tan f;cilmcnte, lo cOllsiglllÚ por
1'11 movimIento esforzaclo ;í Sll fr<,nte, que irnpo-
liclldo al elH~migo le ohligo á l'('pl,'!~ar stlS guer-
rillas, uej:'n¡lola dl'scl11bar;lZado el terreno nece-
sario para ganar la sierra dc su iz illi('rda. Esta
di vision , in co rpora da al. dia si guif' !lte en A ILor
con ot.ra que seguia la misma dircccion ; tUY¡1




(93 )
q1lf~ arrollar en In noche dí'] n11SP10 dia 1. 30!) !Bl1
drr:3Hlcs franceses en el pueblo de las Aguijas.


El cj(:rcito logró reunirse al fin en Lebrilla,
en lasinrnediaciones de Mllrci", cubriendo ~ esta
capiLal y á la plaza de Cal'tagcna. En su rt'lirada
precipilada y desastrosa tuvo las bajas (Ille eran
consiglticuLes al ca!l~ancio y falla absul111a de suh-
sist~l1cias (iUC espcrimclltó. La clivisiol1 de Cua-
dra se reLiró igualmente por las montaüas d"
Caravaca.


La di,;persion flrl ejército espaflol tranquili-
zó :í Soult sobre In sl:cl'1e dcl l1,illO dé' Gr;¡¡¡ada)
y !'('slÍlIIYl'lldose ú Sevilla cUt! lit: ejercilo, que-
dó eu disposicion de mal'cliar á S(jCOl'l'er á las
trepas que habi.; dejado en gstrcpwJ llra en d
caso que fuesen amenazadas por fucrzGS supe-
nor!'s.


"'u!icioso d Ge!1(:ral Blacke de que un des-
taC<ltnellto de LlOo itlfantes y 100 caballos UC1!pa-
};an d I,uehlo de Ilul'\'c<11 Oyera, pcrtellccicutE' [11
ncino de Granada, dispuso que el Brigadici'
Sallz milrchase con la milyor rapidvz á ;¡lac¡¡r ..
Jos COll dos escuadrones. Asi lo VI l'ilieó estl' in-
tl'("pido gcfe el 2.9 de Setiembre, l)atj(~ ¡¡dolos sin
mas ptTdida por su parte (lue la de CillCO lJOll1-
])I'('S, y haciéndolcs algunos pri~iuncros, adCinas
d,~ los muchos muertos y heridos tlllC tuyinon)
quedalldo dllCIJ(, de los arlÍculos de provisj()"e.~
(l\l!~ telli<Jil acopiados. J-hcha esta operaeioll sr'
retiró la division sobre Lorca con el mayor IJr·
¿('no


En el mes oe Setiembre el ejp.l'cito espedici;,.




(94)
1811. nario que se habia incorporado con el de Murcia,


pasó á reunirse con el 2. 0 ejército, acantonado
en el Reino de Valencia. En el de OctlllJre el Ge.
neral Freire se situó en Lorca COn parte deller-
cer ejército, de donde en el mes de ~oviembre
.5e trasladó á Reqncna con una division, y en
Diciembre á la plaza ele Alicante.


Otra parte del mismo ejército, á las órdenes
del General Mahy, segundo de Blacke, pilSÓ ¡i Cuen-
ca, y desde allí á Valencia para reunirse con el
¡egundo, y socorrer aquella capital amenazada.




(95)


CAPÍTCLO IV •
. At'c;()l~ (Ir: Cier]'es. _ Los ingleses blorptCan á Ciudad-Ro-


¡i:<20' - ACC;Oll de ECllo11. - AccioD de J\lllcapontr:.-
11c;'ucr7.<l:1 lo,; fí'J!ICCS2S á ::illlbll-Hodrigo, - Accioll de
CiulLd-ltodrigo - El Coronel Sanehez illtereepta 1111
convoy) 'Y hace -prisionero al Goberllall0r. - Accion
lle !\lilalllla tle Fra(les ':! del Enllrinal. - Aeeion de Cá-
CC¡'(:;j, - /~c¡~iull del Casar. - rrC.i'CCl';l acciof!. de Cácc-
I'e:'. -- '<":');'prcsa de Al'l'oj"ollluIiuos. - DcsLiLlLCiou del
C';lll:l'al [rances G Íl'Jl'd.


Acabamos poco antes de intEcar que el Ma- Hl: 1.
riscal Dllque de Dalmacia, des pues de la retira-
da de ]}lacke se trasladó á Sevilla para estar en
disposü:iun de marchar á Eslremadura en el caso
ele que las fuerzas francesas estacionadas en aque-
lla provincia fuesen atacadas 1)01' otras superio-
res. No fue Je larga duracíon su permanencia en
la capi¡<!l de las Amlalucí;IS.


El 1Ilariscal Marmont, dejando un<J division en
la3 1u;\1'g::ncs del Gualliau<J, snlió de ~lérida el 17
de Julio, pasnndo el Tajo pOl'Alrnarn .• y fJcanlo-
lHlado su ejército en las inmeJiaciones de .Plasell-
el", eH donde pel'rnanec:a aun elLo de Agosto.
t~L CC;ll(Td !i'oy siguió este movimiento coa


.. m division desde Cúceres llande se hallaba:
;


n1as el Conde de Penne Villemur , que mandaba
la vanguardia del 5. 0 ejército espailol ... compucs-
tfA de 700 caballos y de una division de infanlería.




(96)
1611. al mando dd Brigalli¡;r Morillo} atacó á Foy


f'n su tránsito df~ C~cer('s .;. TOITemocha el 30
de :\gosto con sola la caLHlllel'ía } ll(~Spt](~S de ha-
ber eh'jndo en posicion á retagunrdia la infante-
ría} y le batió con p(~l'dida de 23 hombres, in-
clusos 10 prisioneros, sin lener por su parte 111:IS
Cine dos cahallos hel'itlos.


'Vellingtoll, llO bien supo el movimiento de
Marrnont cuando salió en su seguirniento, siLuan-
do el grueso ele Sil ej{'rcito sohre la orilla dere-
cha etel Tajo, cerca de Caslelbrallco; y en se-
guirla, continuando su marclla, villo :í tomar
posicion sobre el Coa. El ejército frances de Por-
tugal, á pesar ele esta maniobra de "Tdlillgton}
Conservó sus posiciones, mientras que el del ~ .. ,
que al principio ele] aüo ant(~rior habia sidúformado
de Ulla parte de la Guardia Imperial para asegn-
nI' las cOll1unicaciones con Francia, y observar
el N. d(~ la Penínsllla, á las órdenes en un prin-
cipio del Duque de Istria, y llespt1f~s de la bata.
lla de Fuentes de OiJOro, del Conlle ele Dorsen-
He, Cor"oncl general de granaderos de infimlerÍa
de cliclla Guardia 1 l11!l('l'ial, se hallaba ac,lutonado
sobre las ori!jas del Duero. Este cuerpo contenía
al ei(~rcilo espaüol ue Galicia, cuyas operacio-
nes se dirigian á apoyar los movimientos del ano
glo-lusitano.


Ciudad-Rodrigo se kdlaha á la Sflzon nlJnn-
donada á SIlS propias fuerzas, y Lorel Wclljngton
tomó las medidas convenientes para Lac,orse due-
ño de esta plaza. En 5 de Setiembre la bloqueó,
y se ocupaba en reunir los pertrechos neceS3.




(97 )
rios para sitiarla, cuando el enemigo se dirigió 18: J.
á hacerle levantar el bloqueo, y oblignrle <1 re-
tirarse hasta las montañas de Guarda. Concerta-
do Mnl'mont con Dorsenne para el logro de esla
empresa, se verificó la reunion de sus tropas el
22 de Setiembre en Tamames, á dos leguas de
Giudad-Hodrigo, ascendiendo el total de su gen.
te á 60.000 hombrrs, entre ellos G.OOO de caha-
Hería. El elército ahado no contaba mas que
50.000 soldados, y suponiendo que Wellington
dejase emplendos en el blorlueo de aquella pla.
za, los 10.000, es visto que en caso de dar una
batalla no podia disponer de mas ele 40.000 hom-
bres, inclusos 4.000dccabal1eria. El éxito, pueí>,
no hubiera sido incierto para los francrses; y
por esta razon Wellington abandonó sus posicio.
nes delante de Ciudad-Rodrigo el 24 de Setiem-
bre, y se retiró sohrc Fllentcguinaldo, punto
fortificado de antemano con algunas ouras de
campaña, dejando una fuerte vanguardia en Aza-
ha , á las órdenes del General Gralwl11. En la
mañana del siguiente dia el General l\1onlbrun,
cuya division (le caballería formaba la yanguar-
dia del ejército de Marrnont, alcanzó en Rodon
á la Jivision del General Graham, compuesta
de cuatro batallones, 400 caballos, y algulIas
piezas de artillería. La resistencia (lue esta opu-
so fue de las mas obstinnJas; mas cedió al fin
á la superioridad nllmúrÍca, retirándose la in-
fantería , formando sus cuadros, y rechazando
á la caballería enemiga, con la misma precision
y exactitnd rlue pudiera hacerlo en el mas estu-


TOJ>lOflI. 13




(98)
1811. !liado simulacro, á bayonetazos y con un ViVO


fuego de fusilería.
Esta intrepidez y serenidad contuvo á Mont-


1>run, que 110 hizo ya mas tentativas, contentán-
Jase con disparar algunos caüonazos, y conti·
lIlIar en su seguimicnlo hasta Fuellteguinaluo.


Los Generales franceses empIcaron el resto
de aquel !lia y la maiwna siguiente del 26 en
reconocer la posicion de Fuenteguinaldo, y to-
mar sus disposiciones para alacarla. Wellington}
conociendo por el movimienlo de los enemigos
que un cuerpo considerable ue estos trataba, 0.0.
blando su izquierda, de atacarle por su espalda.,
se retiró en la noche del 26 á las inmediacio·
nes de Alfayates, colocando su retaguardi:l ea
Aldea de Ponte, á tres leguas de Fuenteguinaldo,
encargando su defensa al General Cale., y á la
caballería á las órdenes del General Stnplelon
Cotton. El2710s franceses atacaron aquella aldea
con una fuerte columna de infantería y 1'1 escua-
drones de caballería, y se empeüó una aceion
muy reüida, en la que fue tomada y perdida al.
ternativamente varias veces, hasta que la noche
puso fin al combate, y los franceses se retiraron
á su linea sin conseguir su objeto, á pesar de ha·
ber empIcado en esta opcracion las tropas mas
selectas, á las órdenes de los Generales Thie-
hault y Gathiez. Las bucllas disposiciones del
General Col e , y la firrnczll de su division biza
inútiles todos los esfuerzos del enemigo; y Lord
Wellinglon, ai ver la llcróica defensa de la l)osi.
cion de Aldea-Ponte, se arrepintió de no haher




(99)
permanecido en su campo fortificado de Fuente· 1811.
guinaldo, en donde hubiera podido celebrar el
aniversario Je la batalla de Busaco con otra
"ictoría mas completa tal vez que la que habia
ganado el año anterior en aquellas montañas de
I)ortugal.


Los franceses, dcspues de haber reforzado á
Ciudad-Rodrigo, retrocedieron h~cia Salamanca,
y entraron en sus antiguos acantonamientos. El
1. o de Octubre Wellington vol vió á situarse en
su campo de Fuenteguinaldo, y el Mariscal Mar.
monL se vió pl'(~cÍsaJo á suspender taJas sus ope.
raciones por la falta ahsoluta de víveres, esla-
Llcciéndose, para que el ejército pUJiese subsis-
tir, en una nueva línea de acantonamientos desde
Salamanca á Toledo.


El General inglés Hill fue destacado sobre la
rihera izquierda del Tajo, y se acantonó en Por-
talegre con el ob jeto de auxiliar al General Caso
tañas, que se hallaba ocupado en reunir di"'er~
sos destacamentos, y en organizar un cuerpo de
ejt~rcito espnilOl eutre el Tajo y el Guadiana.


Las partidas de guerrilla, dirigiJas por Don
Julian Sauchcz, interceptaban á menudo los Con-
voyes del enemigo. Noticioso aquel gefe de la sa-
lida de Salamanca para Ciudutl-Rod"igo de un
rico convoy de víveres y dinero, se apostó el
día 18 de Octubre entre San MllüOZ y las Ca-
brillas; y apenas se dejó ver aquel, escoltado
de 450 infantes, cuando arrojándose sobre ellos
con el mayor denuedo, los arrolló, matándoles
;0 hombres, y haciéndoles 100 prisioneros, hu-




(100)
13; 1. yendo los l'esLantes vergonzosamente, y dejando


en su poder todo el convoy.
Ya el 15 de Octubre el misrno Don J ulian


Sanchez con un destacamento de 3GO hombres y
130 caballos se habia apoderatlo en las illmeuia-
ciones de Ciuuad-Hodrigo ue 500 cabezas de ga-
nado clue salian diariamente á pastar bajo el tiro
de caiíün de la plaza, haciellllo prisioneros á
unos cazadores que las escoltaban, al General
Reinaut, Gobernador de la misma, que casual-
mente se hallaba fuera de las murallas á practi-
car un recollocimicuto en la direccion de 13odoll.
La escasez de vÍvercs que esperimentaban aun
las tropas del Mariscal :r:YIarmont, hizo á cste des-
tacar en 28 de Noviembre tres baLLlllones de su
línea, sobre el Tormes, á exigir conlribuciones
en los puehlos de la sierra Francia. El General
Espaüa, que con su division sc kd¡ia incorpora-
do en el rnes de Julio con el ejército de Lord
",VellingLon, [orman¡]o con las parlillas de Don
J uIian Sanchcz su vanguardia) apenas tuvo nO~
ticia de cste movimiento) cuanJo Jió sus cJispo-
siciones para salir al cncucllLro del enemigo, y
atacándole entre Miranda de Frades y el Endri-
}}al ) le hizo pertlcr Hla,> de 150 homhres cntre
muertos y heridos, entre estos cinco Oficiales,
pcl'signiéndole hasta el Endrinal) sin mas pérdi ..
¡J'l por su parte (IUC la J~ 1.7 hombres fuera d~
comba! e.


El General Souit se ll1antenÍa á la saZOn en
l'0sesion <In la Estremadura haja , con la gu;.u-
;Lcion de Badaj,)z y la division dd General G:-




(101 )
ran} , quc se apoJaba regularmente sohre aquc- H:l1.
11a plaza; pero la marcha del "Mariscal .'Ilarmont
á Castilla habia dejado el campo libre á Cas4
taüos para reuuir un nuevo eJelcito bajo b
proleccion de la division inglesa <Id General
Hitl.


En su vista dispuso SOlllt que el General Gi-
rard con 3.000 infantes y 1.000 caballos marcha-
se imnedialamente sobre Cácercs; y haciendo
una batida en sus alrededores, disipnse lns tro-
pas (l'H~ hubise roelido reunir el General Cas-
talios. EH su consecuencia Girard salió con su
division de M~rida , y despues de haber recorri-
do con éxito una parte del pais situado cntre el
GuaJiaua y el Tajo, es decir, la parle alta de
EstremaJllra ~ la columna francesa obligó al Ge-
neral Castnüos á refugiarse á Portugal.


El Conde de Peune VilIemur, ataca(lo en Cá-
ceres, se reLlró ,í la visla llcl enemigo con el
mayor orden, sostenienuo el fuego por espacio
(le tres horas, y logl'aDuú ponerse al n]¡rigo ele
la division del General Eill) que se hallulla en
Porta legre.


El General inglés resolvió cooperar con los
cspailoles á la elestl'uccion de la columna de Gi-
rard, y el 23 ele Junio se dirigió á Albl1rcIlIt~rclue
en uuion con la vanguardia tIcl 5. o ejército de
estos, al mando del Gefe del EslaJo mayor ge-
neral Don Pedro Giron J y bajo las ó rLlenes de
los Briguclieres :Morillo y Penne. Alli supo que
Girard llaLia aparecido en AJiscJa~ y se habia di.
rigido soJ)1'e Arrüj'o del Puerco, de cuya aldea




( 102)
181 ,. se apoderat'on los españoles el 25 J Y Girnrd se


retiró sobre Cá ce res,
Despues de varias marchas y conlramarcnas


que fueron sien1pre observadas por Hill, de quien
el General frances no sospechaba la inmediacion,
se estableció Girard el 27 en Arroyomolinos, pe-
queüa villa situada al pie de la sierra de Mon-
tanches, con el objeto de imponer algunas con-
tribuciones, Los franceses, que no creian tan pró-
ximo al enemigo, estaban entregados al descanso
Can la mayor tranquilidad, cuando d 28 á las
dos de la mañana el General Hill comenzó su
marcha, que fue favorecida por una espesa nie-
bla, acompaüada de lluvia j y á las siete cayó
sobre el enemigo en tres columnas, Al amanecer
de aquel dia una brigada de la divisionGirard,
al mando del General Víctor Remond, habia
marchado hicia Medellin, y el resto se IJalIaba
dispuesto para dirigirse á Mérida, cuando las des-
cargas de las guerrillas les anunciaron la prime-
ra noticia del próximo ataque de la poblacion.
Girard, que se hallaba allU en su alojamiento,
tuvo que abrirse paso espaela en mano para incor-
porarse con su infantería J reunida en el camino
de J\lél'ida. Este en vano intentó hacer resisten-
cia: la audacia y el número de los aliados le hi-
cieron comprender bien pronto, que el único
recurso que le queJaba para salvarse era ganar las
montañas, lo quc ejecutó con la mayor prceipí-
tacion, y en la lUas completa derrota, no pu-
diendo desde entonces perseguirlo" la numerosa
caballería alialla por la ('scahro~idad del terreno.




(103 )
No Lien los ingleses aparecieron en el pueLlo 1811


de Arroyo del Puerco, cuando sus habitantes sa-
lieron á incorporarse con ellos con la mayor ale-
gria, acompaüando sus tiros con repetidos vivas,
y glliándoles para la persecllcion de los fugitivos,
que abandonaron su artillería, dejándola en po-
der de los ingleses con mas de 1.000 prisioneros,
entre ellos el Teniente General Brun y el Coro-
nel Duque de Aremberg, sin mas pérdida por
parte de los aliados que la de 100 hombres entre
mllcrtos y heridos .


.Para apreciar 1:1 importancia de este aconteci-
miento, debe reconlarse que Sülllt se la dió gran-
de al dar parte de él al Emperador. Aquel l\1aris-
cal, que siempre fue sumamente cauteloso contra
las sorpresas, decia frecuentemente: U na sorpre-
sa cs mucho mas deshonrosa que una derrota; y
en muchas ocasiones llizo insertar en las órde-
lles del dia, que el soldado mas valiente puede
ser batido; pero que el que se deja sorprender,
es indigno de ser oGcial.


De resultas de esta sorpresa, el General Gi-
rard cayó en desgracia de Kapoleon) y fue re~
emplazado por el Generéll Bal'l'ois.


Seis dias permanecieron los aliados ocupados
ell recorrer el pais en todos sentidos para f'slerllli-
nal' á los franceses dispersos) recibiendo de los
llabitatcs las mas relevantes pruchas de entusias-
mo y afecto, saliéndoles al encuentro) y suou-
ni~tr;;ndoles todos cuantos vive res tenian a Sil
disposicion. Su palriotislL10 se mallif(ostó en el
mas alto grado} siendo lo mas aumil'aLle en esta




(104 )
1:~11. ocasion J que ni uno solo de los españoles, 11l


por lllleres, ni por cualquiera otra mira, tratase
de dilr á los franceses el menor aviso acerca del
peligro que les amenazaba.




(105)


CAPITlJI .. O V.


Operóciollcs (le! Gp'llcrall'orlier en Astnrins. - Aceion de
Poelo. -El r:¡,;l'Clto d(~ C:dicia seorgalliza á las ()rtll~ncs
de Salllocillks. - Pa,;a ;í Castilla;í sostener la iZlluierda
dc los lllt;lese:; ldcia AstorgJ. - Evacuacion y voladura
de esta plaza. - Aceion de Cogordel'os, en Leoll. - Ac-
cion ,le pucnte Orvi\;o, - ACCtOll de San Justo y San
llolllell, - El CCl1(!ral Abadia tOllla el mall(lo del ej<;rei-
to. - .\'cc:ju!J de :.lolilla-Scc:t, - Los frallceses vuelven
á OCIl¡)Jt' Ú ll: .. llh'gll. - 1~1 cj¡:rcito de Galicia se retira.
- Ac~¡()n (le SdIlL:!lItler. - Accion (le! pueute tle Coho-
ya. - Fi segllnd() ejJrcilo espallo! protege las operacio-
nes (Iel E nljwcíll;!llo. - ;\cc;ollllc S ignellza. -Acclon de
Checa. - El (~en(:ral Cal'vaial e:; llOlllln'ado Capitall Ge-
nel';ll t1c Ya]PlIci:1. - Yiilac;ll11pa sc d,'clara C()(llanclan_
te (;(·~¡¡(']'al d" '\I';'¡:;'O!l. - Act'ioll de Priego. - Accioll
de Alll!C'Il, - ,\ccio!l de L Llllllll'c ras. - Accioll de Der-
lan~;". - A,~cioJl (le Al'iz.a. - Accion ele los liallos de
I'cbyoa.-Accion de Prcjullo.-Accion tle Cogolludo._
E ¡ :Ua l'll11 l(S del Palacio es lIombrallo Capitan General de
Va!l'lll:ia.


Mientras qne eslo suceJia en el S. y E. de la 1811.
Peninsnb, clBrigadier POl'lier, conocido Lajo el
nombre del Marqnesilo , recorría con diversas
p[;rlid;¡s el Principado de Asturias, y estorbaba
(jI General Donnel que operLlse contra el ejérci-
to de Galicia.


Porlier, ;Í quien como por lo general á todos
los partidarios españoles, las derrotas parecia
~umentar las fuerzas, pues dispers;Ínclose volvían


'¡'OMO 111. 14




(106)
1Ü1'. á parecer en mayor número, se presentó á fine~


de Febrero con una division de 3.000 hombres, y
atacó el 27 el puesto fortificauo de Llanes j pero
la inferioridad de sus fuerzas no le permitió to-
marle, dispersándose su gente segun costumhre,
aunque despnes de haber causado basLante pérdi-
da al enemigo.


El 19 de Marzo, sabiendo Bonnet que Porlier
reunía toda su gente rara marchar sobre las fron-
teras de Galicia, mandó l1acer un fuerte reco-
nocimiento sobre el concejo de N avía i mas el
General Valletaux, encargado de esta operacion,
no pudo encontrar las guerrillas españolas, y se
vol vió á Tineo.


Persuadido el General Porlier de que la gente
de su mando necesitaba de organizacion y disci-
plina, y de que esta no podria adquirirla mien-
tras permaneciese en su propio pais, determinó
marchar al efecto á Galjcia; mas esta tentativa
produjo tanto disgusto en sus soldados, que tuvo
que regresar á sus antig1las posiciones sobre el
Narcea y posieion escarpada de Poelo, en el tér-
mino de Cangas, en la que atacados por 1.500
enemigos, aunque superiores en número, se dis-
persaron sin pelear por su inuisciplina, aban-
donando sus muertos y heridos y un centenar de
pnSlOneros.


El ejército de Galicia) á clIya cabeza se l1abia
puesto en el mes de Marzo el Mariscal deCampoDoll
José María Santocildcs,se hallaLa falto de gentey
de medios de subsistencia , y organizándose, por lo
que no podia emprender operacion alguna á pe-




(107 )
llar de las continuas reclamaciones del Brigadier 1811.
General inglés S. G. Walket, que exigia que las
tropas de aquel ejército cooperasen activamente
para incomodar las comunicaciones de Massena
y Dorsenne, amenazando que de lo contrario, y
no viendo mas actividad en sacar recursos de Ga-
licia .. se ausentaria llevándose una porcion de
efectos de guerra que tenia en ella, á saber) 16.000
fusiles, 6 obuses y otros pertrechos. El General en
gefe español le contestó, que no podia moverse con
su ejército por falta de medios y por la escasez de
cahallerÍa, siendo Illuy probable que al salir á
los llanos de Castilla, le atacasen)' batiesen con
ventaja las tropas reunidas de las guarniciones
de Lean, Aslorga, B~navente y Zamora.


El ejército de Galicia perrnaneció organizán-
dose y auuclltándose por los desvelos de su Ge-
neral Santocildcs, hasta e] mes de Junio, en que
se adelantó ll<ícia ASlorga para sostener la iz-
quierda de los ingleses.


La necesidad que tenia Bonnet de concentrar
las fllerzas qllC mandaba en el Reino de Leon
para oponerse á los movimientos del sesto ejér-
cito espailOl que habia empezado sus operaciones,
produjo el que aban(lollas~ el enemigo el dia 20
deJnniola plaza oe Astorga volando susrnurallas,
y rcplcg:índose la guarnicion francesa hácia la
Bañeza y ncn~n-cn te.


El General Bonnet tenia situada la mayor
parte de sus fuerzas sobre ]a máraen derecha del


n


Orvigo. Una divisioll de infantería y alguna ca-
balleria española se hallaba á su frcnte en obser-




( 108)
1811. ,acion de sus mo~·imi('l1LOS, y parn impedir ~nt'
corrcría~ sohre la mhrgen dereclw del lIli~l1lo río.
El dia 2j de Junio fue aLac<\(lo ar¡llel cnl'l'po C~­
palIol por 3.000 fral}CCSeS al malldo lId General
Yallelaux; pero !'ep}cg,í ndose ;'1 b posicioll ele-
gida por el Gennal Don Frnllcisco 'r,d)();¡lla, que
lo mandaba, se trabó un combate f[lle duró siete
horas con el mayor PlJcar'llizilllli"lllo, kl.';!a fJue
un movimiento sobj'(~ el nanco tlcl'('cho cid ene-
migo (In~ ejeculó 11na brigacla á las é)l'llen~s Jel
inll,,'nido Bri:!,'adier Don Fetl¡'ieo C,as!:lllOD. pu-l ,_, ~
so ~ 1(1'i frilnCCH?S Pll la prl'ci,jon d" rclir;¡rse con
llna gr;1i1 pérdida d(~ 11l1wrlos .Y heridos, siendo
lino de los primeros el mismo Gen(~r¡,l Vallelaux,
ahandonanllo muchos fllsiles y mochilas, ~it1
mas p,irrlida por parle de los cspaüoles fIne b. (le
45' á 50 llomlnes.


El GnlFral T,;lk~ld;l, vj~lldoSl; :JJll?Il:l;;;¡do
~n f'CS\liJ:l PI)I' el Gel1('r,¡] 13onnet) se repkgó .i
As!ol'ga.


El2 ele .Tnlio, el ejórcito cspnilOl, compllesto
de tres di,'i,ioncs de Íllf;;n[('rí;¡ y nlglllln cnkdle-
rín y artillería, yo]vi6;Í tomar la OfL'llsiva, ade-
lantánd~)se con el ,~bjct() de !lacer un rt~conoci­
miento sobre los franceses qne ocupaban la már-
gen izquierda del Orvign. El General 130nnet sa·
lió al encurntro d(~ S;llllociltles con 1 res rl>gimien-
los en a'lud mj~mo di:l < y se ('mlll'V) IHl "j\,O


, , I


Cucao de allcrriJla~: y rcful'zados s(Jcf'~i'l:tmcnte /), •
los comh;¡ticntes por ;¡n1h<l~ p~lrtr,~, se l'C,tirahan
ya los franceses} cualldo auxiliados por un rcfuer-
%{O) COllj¡.iderablc, Ylli.:iTen ,í caq;ar sobre los ei-




(100)
p~ilolrs que f'e vieron forzados á replegarse sobre 181,.
sus anligllas poslclones.


EllO, lJahielldose reforzado (";¡ntocildes con
algunas tropas, tomó posiciol1 delante de Astor-
sa, y el i5 se presentó ;'l su frente DOl1net con
4.000 iufanLC's, 300 caballos y 3 pil'z~s de arLi-
llerÍa, y eiecutando ,'arios movimientos que iu-
dicaLan la illlctlcion de a!;\car, ~e empeüó tan
6010 el fuego entre las par tiJas nUllH'l'OS<lS de guer-
rilla, h<lsta que el enemigo se retiró <11 anochecer
Con La81nnle pt'l'dida, siendo la di! los espaüoles
de unos 100 JlOm!Jl'l's J'11:>ra de combate.


El c.sJ!lCrO cIuC el Brigadier S:,l}4-ocildcs haLia
pues lo PIl la organizacion del ej(~rCilO de Galicia,
fue recompensado por el Supremo COIlSI>jO de Re-
gencia, promoviélldole á l\1ari~cal de Campo, y
clll1alldo en propieJad del mi1i!11o le confirió
al de i:>llal g"racluacion Don Frallcisco Javi~r


>J ~


Abadía.
1.<18 trop:ls de las divisiones oc Castaüon,


Bárcf'nn J' Porlier , y de oLros gefes de pnrtidas,
ausili;¡J);¡1l las o¡wr::ciones dcl ej¡'~l'CilO de Gnli-
cía, y fil:iS'~J¡all sin cesar á los frdllcescs, de mo-
do que IL'll"HlJlJO eslraordillarinlllenle la aten-
cion Jd Thbriscal Bessieres, DU<]lle d(~ Istria, este
fulminó las órdenes ma~ terribles coul ra bs p:11"-
ridas e,Op;¡üo);¡s, lllanJnnclo que b~ jllsticias de
Jos pueblos le rlú>seu 110ta de l;¡s per"onils que
militaL;¡n en ellas, para procedel' contra los
interesados.


El cj('~rcito espailOl se disponía á apoynr las
operaciones dd ejército aliado en la pruvincia




(110)
Hl11. de Salamanca, cuando el General Dorsenne re-


sol vió atacarle, concertando antes el plan con
el Mariscal Marmont, á fin de que en el caso pro-
bable de que Wellington quisiese adelantarse al
socorro de los españoles, el Mariscal tomase sus
disposiciones para scg:Jir al ej(~rcito anglo-por-
tugués y maniobrar sO])I'C su relaguardia.


El 24 de Agosto, Ins tropas de Dorscnne se
hallaban reunidas sobre el Ezla, apoyando su
derecha en Lean, y la izquierda en Castro-Gon-
znlez. El ejército de Gulicia tenia su vangunrdia
en San Martin de Torres, y oCllpaba el puente
de Cedrones, G.OOOhombres la Buüeza, 10.000 el
puente de Orvigo y la derecha del río, y 2.000 á
Adarga. Bonnet, á quien Dorsenue habia hecho
venir con Ulla parte de su division, y los Gene-
rales D01l1011sticr y ROgllct con dos divisiones de
la Guardia Imperial, pasaron el Ez]a el 2:') á las 5
de la mañana, y se dirigieron á alacal' á los espa-
ñoles, apoyándose sohre una reserva mandada
por Dorsenne en persona. Abadia, persuadido de
que sus tro,)as lIO se halJ<lban en disposicion de
resistir, em prendió su re¡irada; mas segllido de
cet'ca por los fl anceses, dispuso continuarla en
distintas direcciones,;í causa de no permitir la es.
trechez y escabrosidad del camino mnrchar reu-
nido el ejércilo sin graves inconvenientes. Los
franceses siguieron con Ímpetu su retirada, y el
27 alcanzaron la retagu<lrdia espaüola en el Man-
zanal y posicion de Malina-Seca, cubiertos el
primero por un batallan, y la segunda por la
brigada del Brigadier CasLaflol1 y otra de reser-




( 111 )
va. En ambos puntos opmieron los cspañole~ 1811.
unl resistencia heróica y tenaz, despu es de la
cual se retiraron en orden al puente de Domin-
go Florez, en donde se reunió todo el ejército
despues de haber causado á los franceses una
pérdida muy notable, pues atlemas de los mu-
chos soldauos que guedaron fuera de combate,
fueron muertos el General Corsin y un Coronel,
dos gefes heridos y otros muchos oficiales muer-
tos y herillos.


En esta accion tomaron los españoles á los
franceses el <Ígllila del regimiento núm. 6, la que
por ac1amacion de los soldados fue mandada pre.
¡eutar como un tributo al Apóstol Patron de las
Españas, en la Catedral de Santiago.


Despucs de esta espedicion , el General Dor-
.enne que se habia apoderado de Aslorga, repa-
ró sus fortificaciones, y se ocupó en reunir en
Salamanca UI1 gran convoy de víveres para abas-
tecer á Ciudad-Rodrigo.


Wellington se hauia aproximado, como lleva-
mos dicho, á esta ¡daza, y los ejércitos france-
.ses del N. Y de Portugal se reunieron en Tama-
mes el 22 de Setiembre, conforme quedaya indi-
cado.


El 6.° ejército no volvió á dar accion alguna
de importancia) y continuó imtruyéndose y or-
ganizándose en los varios depósitos (lue se for-
maron.


Una columna volante, al mando del Capitau
Miranda, compuesta de 400 infantes y 50 caballos,
quedó encargada de observar las iumediacione.




( 112)
1811. de Astorga é irlcomoJar á los franceses, con quie-


nes sostuvo varios encuentros, habiendo sido
alacada el 20 de Setiembre por 1.000 iurantes y
200 caballos, que logró rechazar por lres veces,
cans:lnrloles ulla péruida muy sllpl~l'ior {t la suya.


Dcspues que el ejército ingl!~s levantó el blo-
(IllCO de Ciurbd-flodrirro v se retiró á PortllO"¡¡l o .J Ü ,
d Gl'lH~ral Dorscnne esLabll'ció su cuartel gene-
I'Jl cn Valladolill, dcsue donde lo trasladó á
Lean, con el ohjeto de esLar en disposieion de
apoyar al General Bonnct, crue debía volver á
Asturias para p:lcifiCilt· este Pl'luclj)[l(lo, en don-
de las guerrillas J ~ las órdenes de Portier y Cas-
tailoll, 3pl'ovechándose de su ausencia, se babian
apo(leraclo de casi todo el país. Porli¡~r , viúndo-
se desembarazado de enemigos, trató en seguida de
atacar diversos puntos fortilicados por los fran-
ceses en la provincia de S<lalandcl', .Y el 1,1 de
Agosto, al frenle de un cu('!'po de ¡(JO ilJIill1les y
algunos cahallos, emhistió á la misma capila1.,
oCllpacla pOI' 500 enemigos, á las ó¡'lle:¡cs del
Gel1lT<l! HOlll[llet, cruien des pues de !lila rc;-úda
acciún logró eSC~lJlarsc con solo~)() llOm[;res, que-
dando los demas 111l11~rtos y prisioneros, á c8cep-
cion de algunos pocos mas ciuC lograron embar.
carse y dirigirse á Santoña.


En el mes de Noviembre huho en toda aque-
lla parte del N. de Espalla algunos pec¡uellOs en-
cuenlros de corta cOllsid(THCioll. A principios de
Diciemhre el General Dúrscnne volvió á Valla·
dolid, dejando á DonneL establecido de nuevo en
Asturias, y ocupando COn su cucrllQ de ejército




(113 )
á Ovieuo) el cnmpo del Grado y el puerto de 1811.
Gijan.


El 21 de Diciembre Bonnet con cuatro ba-
tallones y una pieza de artillería se dirigió á ata-
car la posieion que defendía el Briguélier Parlier
sobre el puente del Coboya, y lo verificó en la
maüunu del 22; pero la intrepidez de las tropas
asturianas hizo vana Sll tentativa, rechazando á
los franceses y ohligándolos á retirarse con mu-
cha pérdida des pues de una larga accio11 á que
puso fin la noche.


El segundo ejército) á las órdenes del Gene-
ral Don Luis Bass:~court, hizo un movimiento so-
hre Cncnca con el objeto de sostener la divisioll
del Empecinado que se hallaba en esta provincia
haciendo la gnerra con la mayor energía, y á las
de Duran y Villacamp;¡ (pe se habian adelantado
en esta miílnla clireccion.


El 9 de Enero em[1('üó el Empecinado en las
inn1edié\eiones de Sigüenza 11na rei,¡ida aceioI1 con
500 infantes y dos cornpaílías de á caballo, con-
tra e] Gl:'ncl'nl Itor¡nct, qne con 1.000 de los pri-
meros y 1:30 de los segundos habia vcni(to á su
encuentro. El combate (Imó des(lc las once de la
mañana hasta la noche, pclc;ín(lose por una yotra
parte con el rnayo1' ardor y entllsiasmo, perdiendo
el enemigo mucha gente, y viéndose precisado
en Sil COllSC'clicllcin á rcti¡'arsc h,ícia Aril nda.


El 30 ele Enero; á tiempo qnc el Empecina-
do trataha de rcrlegarse sobre Aragon con 300
caballos COIl que se h:11!ah3 operando en la pro-
vincia de GU3cLdajara) fue atacado en Pradore-


TOMO Tll. 15




(114)
1311. Jondo por el General Paris con 1.500 infantes y


500 caballos, y aunque resistió por al gun tiem-
po y con el mayor teson al enemigo, al fin
luvo que ceder el campo á la superioridad de
este con pérdida de 15 muertos y varios pri-
sioneros. Al dia siguiente habiendo logrado reu-
nirse con la division del General Villacampa,
compuesta de cinco batallones, fueron atacados
103 españoles durante su maitana en las inmedia-
ciones de Checa pOl' 3.000 infantes y 300 caballos
franceses. Villacampa sostuvo con el mayor te-
son la accion, hasta que conociendo que podia ser
envuelto fácilmente por lo dilatado de la línea
que se veía precisado á defender, emprendió su
retirada con el mayor orden despues de haber
causado al enemigo considerable pérdida, no pa-
sando la suya de 54 hombres entre muertos) he-
l'illos y prisioneros.


El Mariscal de Campo Don José de C;n<;;Jj'll,
Comandante General del reino de i,rr\,:o~l, ·/i~!!do
~_~ f


(Iue las tropas enemigas al mando del ':';('r;eralllo-
quet mnniobraban con Íu1encion (le caer sobre Va-
lencia, determinó acudir al socorro de estn capital,
desde donde reclamnba ya auxilios el General del
segundo ejército Bassccourt, quien habiendo cal-
do enfermo, habia dcposiLndo el mando en el
Mariscal (le Campo Don Carlos Francisco Cahl'er,
Comanclnnte g(~n('ral de ingenieros. Carv~\jal, J
quien corrcsponrlia dicho mando, fue en efecto
nombrado parft él por el Gohierno , y reemplaza-
do por dis posicion dd mis mo en el de Ara gon i 11-
terinamcnte por el Mariscal ue Campo Don J G~l:




(115 )
María Obispo. Mas Yillacampa Sll1 aguardar la 1811.
llegada de este, apoyado en la Junta superior de
aquel Reino, se hizo declarar Comandante gene-
ral interino de Aragon.


Reunido el Empecinado, como hemos mani-
festado, con las tropas de Aragon, se hallaha el
24 de Febrero en Priego COn 1.400 infantes y 60
caballos. En este punto fue atacado por el ene-
migo, á quien contuvo largo rato; mas cargado
por fuerzas escesivamente superiores, tuvo (lue
retirarse, aunqlle con el mayor orden, despues
de llaLcr causado á los franceses una gran pér-
diel;¡ , siendo la suya úllicamente de 15 muertos
y 80 heridos.


A principios de Marzo Vil1acampa, que COIl
su division hahia bajado á la provincia de Gna.
dalajara, noticioso de clue entre los pueblos de
Sacedon y Auñon, y sobre el puente de esl e
nombre, en el rio Tajo, se hallaba un destnca-
mente de GOO franceses, se dirigió á atacarle, y
logró tomar la posicion del puente, y destruyen-
do SllS fortificaciones) persiguió al enemigo hasta
los atrincheramientos del mismo pueblo de Au-
flOn , y los atacó con el mayor denuedo .J incor-
llorado ya con las tropas dd Empecinado, que
concurricron á esta operacion; y desalojado el
enemigo de todos ellos, se retiró, é hizo fuer-
te en la iglesia, que tenia de antemano fortifica.
da. Este dia costó á los franceses lUas de 90 muer-
tos, muchos heridos, y 109 prisioncros : los es·
paílOles solo perdicnlH 31 muertos, 47 heridos,
y 37 prisioneros.




(116 )
1211. El General partidario Duran recibió á princi-


pios de Junio orden de aproxirn<lrse al Ebro para
rccibir y escollar en su marcha varios prisione-
ros que el Coronel Espoz y Mina habia hecho,
como luego (Eremos, en la accion de ArhLan.
Al efecto hizo Duran varios movimicntos , y el
19 de Junio) hallándose cu las inmediaciones de
Lumbreras, fue aLacado por 800 eucmlgos, á
los que contuvo, de modo que no se atrevieron
á perseguirle en la retirada que emprcndiÓ.


Dedicado despoes ele esle choque á equipar
y proveer ;l su division de calzado y otros ar-
ticLl10s indispensables, asi como á la reunion
de dispcrsos para aumentar sus fuerzas, fue
atacado impetuosumcllte el 3 de Julio en Berlall-
gu, pucblo ele la provincia de Soria , por un cuer-
1)0 tie 1.000 infantes y 200 caballos enemigos, al
mando del General Duvcrnct, y clesll!IC's de su-
frir una pérdida de bastante consideracion cn
muertos y heridos, cayeron cn poder del enemi-
go 17 de sus soldados, á quienes con la mayor
inhumanidad y el sangre f1'Í:1 hizo fusilar el Gcne-
r;:d frunces.


Ansioso Duran, luego que supo esta atroz con-
ducta con· sus soldados prisioneros, ue vengar
este asesinato, y teniendo noticia de que una co-
lumna de 700 infantes y 30 cabdlos de b gual'-
uicion enemiga de C¡¡laloyuJ se dirigía ,í Ariza
para exigir conlrlLucioné's) rcuuió sus trop::::> C11
mÍrflel'o ele 500 illf:JIlLcs y 170 cab:.:lius , y G1[Il'-
chanclo ~ stl cucuentro los atacó y batió comple-
tamente el 15 ue Julio, y persiguiénuolos con el




(117)
mayor teson les hizo 26 prisioneros, con los que 1811.
usó de uua justa represalia. Firme en óll1 proycc-
to de hostilizar y escarmcntar al enemigo, se
dirigió Duran en 24 de Julio conlra CalaLalua,
cuya guarnicioll esperó el aU¡\Iue en posieion
fuera ele la ciu(lad; mas cediendo ai ímpetu ele
los espaflOles, tuvo al fin que encerrarse en la
poblacion, en la (iue á pesar del vivo fuego (iUc
11acia, logró pendrar, destruyendo una de SllS
pucl':tas; y desl)ues de causar al enemigo una
considerable pérdida entre muertos y heridos,
y de ll<lccde 90 jlrisioneros) se retiró, 110 tenien-
do por su parte mJS que 4 muerlos y ::0 llcridos.


El Coronel Don José Martinez de San ~lal'tinJ
qlle con una corla divi~ioll rccorrla los conuncs
de la lJI'ovincia ue Cuenca y ~,1allcha alta, fay
tigaba sin cesar á los frunceses destacados en
aquel país; y el 7 <le i1 gosto sorprendió CJl los
lbnos ele PcLtY<I IIll convoy tle ll1ucllOS carros
cargados de granos que escoltaban 500 in[;\utcs
y 150 caballos enemigos, á los flue batió comple-
tamenle, con muy corla pérdida de los suyos,
apoucrándose uc todo el convoy y de 300 prisio-
neros.


En Castilla la vieja el Tenientc CÚI'onel Amor,
al frente ue un batallon y ue un escU<irll'on) de-
pcndiclltes de la division de Duran) noticioso de
que yellian ;i Sil CllCtH'lllro 800 enemigos tle in-
1únLcría y caballería, les esperó en pOS1CiOll cer-
ca del pueLlo dé! Prcj~mo, y atacado en 2.'? de
Af;05tO consi")ilió rCChJZDdoi', c,lUs:ll1clolc~ una


,- ,


1)\'[\11 péruilla , y hac~(nJduj '27 prisiol!cl'os, sin




( 118 )
1811. mas descalabro por su parte que la de 6 heridos.


En 25 de Agosto el Teniente Coronel Sardina
con 900 infantes y 140 caballos (le la division del
Empecinado, fue atacado en Cogolludo por UlI
número superior de enemigos, y se vió obligado
á retirarse despues de una corta resistencia, sin
que esta pequeña acclon tuviese la mellor conse-
cuenci:l.


Tales fueron las principales operaciones del
2.° ejército hasta fines del mes de Agosto, en que
el Teniente General Marqués del Palacio, que ha.
bía sido absuelto por los tribunales de la causa
que se le habia formado por no haber querido
prestar sin restricciones el juramento á la sobera-
nía de las Cortes, fue nombrado General en gefe
de este eFrcito, confiándole el delicado encargo
de defender á Valencia contra el ataque que le
amenazaba, segun todas las operaciones que ¡¡e
advertian en el enemigo.


i'




(119)


,


CAPITUJ..¡O VI.


Opr.l'aciones llcl GenGral Laey en Cat.alnlla. - Reconquis-
ta de las Tsl<lS ;\Icllas. - Toma de T¡jualada. - IlltcrCe¡)-
ta Eroles un COI1Yoy cutre Cervera é Igualada. - TOllJa
ue la UlIiversidad fortificada ele Cervera. - Toma dcl
castillo de TIelll,uig. - Accion elel Puigcerdá. - Accion
de Garriga. - Operaciones del Genr:ral Ballesteros en
A ndali1cía. - Defensa del castillo de Paimogo. - Pasa
Ibllesfero5 al caJllpo de San Roque. - Aecion de Jime-
na. - Espctlicion del General COpOllS :í Tari:J. - Ae-
cion de Horllos. - Sitio de Tarifa. - DefellSa hrillante
de esta plaza. - Los frJlleeses levautan el sitio. - los
movimientos de \Yellingtoll fueron causa del alzamiento
del sitio.


El Gcn:-:rd Lacy, encargado del mnndo en 1811.
gefe d81 primer eiórci.to despues de la pérdida de
Tan [' aa, se dedicó con el mayor em pellO d rea-
nimar el ardor y patriotismo catalan, y ponien-
do en accion los cortos restos del ejército, tra-
tó ele destruir la línea de puntos fortificados es-
tablecida por Suchet cntre Lél'iJa y Barcelona,
y lo ejecutó con una rapidez inesplicable; siaten-
demos á los escasos medios de que podia dispo-
ner, tan inferiores á los que pocha oponerle el
encl1ugo.


Desde luego conoció Lacy que era de la pri-
mera irnportnucia el proporcionarse una posicion
forüfic;:¡da sobre la costa marítim~) á fin de que




(120)
1811. le sirviese de hase para la reorgn!liznciol1 de su


ejército; y habiendo elegillo al efecto á Palamós,
tuvo (Jlle abandonar este proyecto por la rendi-
cion del castillo de San Fernando de Figucras;
y fijándose entonces en bs islas MeJas) defendi-
das por un destacamento francés, y por los fue.
gos dp un pequcüo fuerte, se encargó la empresa
de apoderarse de ellas al Coronel 1ngU·s Greco,
comisiOllaJo por S. M. B. en el Principado de
Cataluüa) c1nien en 29 de Agosto desembarcó
en dichas islas á la cabeza de un destacamento
de tropas eSpallOlas y de a]gll110S mnrinerús in.
gleses; y emprendiendo iumedintamenle sus tra-
hajos contra el fuerte, consiguió su rellcliciOll el
dia 1. o de Seliernbre; mas el rIia 3 tn va qne vo-
!arIe y evacuar las islas por el vivo fuego de las
haterías que los franceses habian establecido en
la cosLa.


Noticioso de esto el General Lacy, marchó
él mismo á ocuparlas, yloveriilcó el dia i3,con-
sCl'vánclulas á p(~sar de la resistencia del enemigo.


Dueüo de esta importante p05i(:100, y ponien.
do e11 ejectlcion su plan de deslrn1r la línea de
comunicacíon enemiga entre Lél'ida y Barcelona,
se dirigió á Ignalada con Jos batallones incom-
pletos y alguna cahallcría, con el fin de lomar
el convento de capuchinos de [Hl1lella villa, for-
tificado y ¡lcfclldirlo por 700 franceses y cuatro.
piezas de artillería. Hecc1oso el Celleral cspailOl
de que no lle;asen á tiempo otra . ., (los (livisiones
de l::ts tropas de su mando, procedentes de Car-
dona) atacó y sorprcnJ.ió el 4 de Oclubre sin es-




(121)
pcrarlas á 105 franceses que se hallaban en Igua- 181 lo
lada) y cnus;índoles UI1L1 pérdida considel'able
de muertos y llcridos JI 25 prisionCl'os, obligó al
resto á encerrarse en dicho convento) J' haliell-
Jo sucesivamente dos pequeüas columnas que se
presentaron durante aquel (~ia delante de Iglla-
laLla, V venia n en socorro de los sitiaJos no ~ ,
abandonó su empresa, hasta que amenazado por
fuerzas muy superiores se retiró COn direccion á
1\1anre5a.


El 7 de Octubre el General Lacy, constante
en realizar' el plau (Ine tenia proycct:¡clo) y sa-
])edor de que los enemigos iban á aventurarse á
á intentar el paso á Ilarcelolw Je I1n convoy que
se hallaba detenido en b ciudad de CCI'vel'n ~ di-
vidió sus fut:rzns, y sÍluándobs oporLunamenle,
dió el mando de una parte de ellas nI J3al'ol1 de
Eroles. Este intrépido caudillo esperó la llegada
del convoy) y atacó con tal ímpeLu á un bata-
llon frances (Iue lo escoltaba, (pIe lo destruyó
complctnmenle, quedando en su poder 200 pri-
sioneros ji todo el convoy, compuesto de 150
acémilas cargadas de hari'HI. Una columna enc-
miaa con artillería flue hnbia salido de Igualada b ~
con el oh¡eto de facilitar el pnso Jel convoy, fue
rechnzntla iguahnente por Eroles, y obligada á
retroceder !t dicho punto.


El General Lacy marchó por entonces á reu-
nirse con la J uuta superior del Principaclo que
residia en Vich, dond~ su presencia era ne-
cesaria para dar impulso á la reorgnuizacion y
aumenlo del ejército, y dejó encargado el mal1-


TO)lOIII. 16




( 122)
181 L do de las tropas al Baron de Eroles. Este Gene-


ral, en continuacion del plan adoptado, se pre-
sentó á la vista de Cenera, y ohligó á los fran-
Ceses que la ocupaban á retirarse á la Universi-
dad, edificio que tenian fortificado con todo es·
mero. El 11 del mes de Octubre fue atacada esta
posicion }lOr los españoles con el mazor arrojo,
y despues de algunas contestaciones en que el
Baron de Eroles manifestó la mayor entereza,
la guarnicion francesa, compuesta de 1.200 hom-
}Jres, se rindió prisionera de guerra durante la
noche de dicho dia.


Posesionados los espailOles de la Universidad
de Cervera, marchó Eroles con su infantería á
atacar el castillo de Bellpuig, bloqueado ya por
la caballería; y despues de batirle con la única
pieza de artillería que llevaba, y de volar dos
núnas que se ejecutaron en el momento, se ve-
rificó el asallo, y los granaderos españoles que-
daron dueños de las brechas. Entonces el Co-
mandante enemigo pidió ca pitulacion, que se le
concedió con los honores de la guerra, y la
guarnicion quedó prisionera en número de G Ofi-
ciales y 178 soldados.


Concluida con toda felicidad la ejecucion del
plan premeditado ,el Baron de Erales se dirigió
con sus tropas hácia Puigcerdá, cuya villa ocu_
paba un destacarnenlo frances, el que fue des-
alojado de su posicion el 22 de Octubre.


El entusiasmo de las tropas espaüolas á la sa-
Zon era ya tal, que el Baron de Erales no titu-
beó en penetrar en territorio frances, y dentro




(123 )
ya de él, fue ataenuo en la tarde del 24 por los 1811.
enemigos, reforzados considerablemente; pero
los rechazó y contuvo hasta la noche, durante
la cual emprendió su retiraua sin ser perseguido,
y sin mas pérdida que la de 2 Oficiales y 7 sol.
dados entre muertos y heridos.


El 29 de Octubre una pequeña vanguardia de
la division de Erales al mando del Coronel Vi-,
llamil, se introdujo igualmente en la Cerdaña
francesa, y despues de haber batido un cuerpo
frances en Mareins) pasó á Ax , exigió contribu-
ciones, y regresó á Espaiia, sin haber causado
mas daño que el incendio de una casa, puesto
arbitrariamente por un soldado, en vista de ha-
berse a!'rnado los habitantes del primer pueblo,
y unido en la aceion á la tropa francesa.


En el mes de Diciembre el General Lacy vol-
vió á ponerse al frente del ejército, y despues
de haber dado las disposiciones convenientes pa-
ra impedir el paso de una fuerte columna enemi.
ga , que escoltando un convoy se dirigía desde
el Ampurdan ;Í Barcelona) lJizo situar á Eroles
con su division en San Feliu de Codinas) toman-
do posicion con la del Brigadier Sarsfield en las
alturas de la Garriga ) para impedir á los france-
ses el intentar empresa alguna contra la ciudad
de Vich, en donde residian las autoridades legí-
timas del Principado. Una columna enemiga de
4.000 infantes y 400 cabullos atacó dicha posicion
el dia 5 de Diciembre; mas fue rechazada y per-
seguida hasta Granollers, con pérdida superior
á la de los espaüoles} que solo tuvieron 26 muer-




(124)
1811. tos, 141 heridos, inclusos 10 Oficiales, con 19


prISIOneros.
De este modo consiguió Lacy .> á fucrza de ac-


tividad por su pnrle, y con la enórgiea coope-
raeíon y auxilio de los Generales Eroles y Man-
so> reanimar el patriotismo catalan, y reorga-
nizar y reslablecer la disciplina del primer ejér-
cito.


En Andalucía el General Ballesteros, desple-
gnndo una actividad infatigable, tenia en eonlÍnua
zozobra á las tropas de Victor y Sehasliani, y con
ll11a rapidez de movimientos inconcf'hible las
sorprelldía con frecuencia.> aparccióndose tan
pronto en la embocadura del Gllarliana, como cn
las inmediaciones de Cádiz, campo de San Hoque,
y serranía de Ronda.


Dueilo del caslillo de Paimogo, en el conda-
do de Niebla, fue atacado este fl!erte el 2~) de
Agosto por una columna francesa á las órdenes
del General Laval compuesta de 800 hombres
de infantería con alguna caballería, )' 4 piezas
de artillería, iutll111ndoJe la l'endici\Jll : su Go-
bernador 110 (luiso acceder á elJ:¡) Y rompien-
do el enemigo un horroroso fll<'30 de artillería,
fue tan bien contestado por los cspaüoles, que
á la mañana siguiente abandonaron los france_
ses su empresa, y se retiraron dejando en el
campo mudlOs muertos, y algllnos caballos que
habían recogido.


A principios del mes de Julio se trasladó Da-
llesteros con su division desde el condado de
Niebla al campo de San RO(lue; y el Mariscal




(125 )
Sou1t trató entonces ele apOdE'i'arSe tIc e"te Gene- 1tll1.
Tal, que tantas alarmas le c:Jusnba) por una sor-
presa ó golpe de lllano, y al efecto dispuso que
dos columnas sacadas de las tropas que asedia-
ban á Carliz, á l<ls órdenes de los Generales Bar-
rois y Semelé, marchasen directamente sobre el
campo de San Ptoliue, mientras que olra aiman-
do del General Godinot maniobraba en la misma
direccion, ocultauuo sus movimientos; pero Ba·
llesteros se retiró bajo el cañon de la plaza dl~
Gihraltar, y Gorlinot ocupó con sus tropas el
campo de San Ro(¡uc.


El Geueral Rigllaux, fplC con 3.000 hombres
se hallaba ocupando el 25 de Setiembre una po-
sicion en las inmediaciones de Jimena, fue ata-
cado por Hallesleros con tanta. im petuosiuad y
anojo, fIue se vió ohli~ado á retirarse, siendo
perseguido por los espaüoles, y percliendo cerca
de 1.000 hombres con un Coronel prisionero. Ba-
llesteros por su parte tuvo 300 hombres fuera de
combate.


Noticioso el Gohierno espailOl de que este Gene-
ral iba á ser atacado por fUC/'Z:lS muy superiores,
dispuso r¡ue el i\LIl'iscnl (le Campo Don Francisco
Copons y Navia marchase á Tarifa COIl una cspedi.
cían de 4.000 llGmbl'es para [lpoyar sus opera-
C10ll es. Esta espedicion en (1 uc iha incor porn ¡] o
un cuerpo de tTopas inglesas, salió de C,ídiz el dia
23 de Octubre; pero contrarlaua por los vientos no
pudo llt~gat' á :iU destino hasta el 25. El General
Godinot ,í Sil vista se retiró con alguna precipi-
tacion) y Ballesteros pudo salir de uebajo del tiro




(126 ,
1811. de cañon de la plaza de Gibraltar) donde se ha-


llaba guarecido.
El General Se melé se restituyó con su gente


á la línea, frente de la Isla de Leon) y Godinot
por la sierra á Sevilla) donde á la mañana si-
guiente de su ]legada, que fue el 26 de Octubre,
se levantó la tapa de los sesos de un pisto1etazo,
no pudiendo resistir á las reconvenciones que
le dirigió irritado el General Soult) su protector,
que siempre le habia favorecido decididamente,
aun cuando casi en todas sus empresas le habia
sido adversa la suerte. Al dar cuenta á Napoleon
de este suceso se piuló el suicidio de esLe Gene-
ral como el resultado de Una inveterada enferme-
da d de nervios.


Despues de la retirada de los franceses volvió
13allesteros á ocupar el campo de San Roque, y
el Mariscal Soult) mientras que disponía una 58-
gunda espedicion contra él , hizo que el Gencral
Semelé, ocupando la derccha del Guadalete , se
adelantase hasta 13ornos con 2.000 hombres de
infantería, 160 cabalIos y una pieza de artillería.
En la noche del 4 al 5 de Noviembre Ballesteros
cayó de improviso sobre esta villa, ocupando to-
das sus avenidas en el momento mismo en que
los franceses tomaban las armas al toque de dia-
na. En vano el General Semelé hizo salir sus tro-
pas á tomar posiciones fuera de la pohlacion : los
espafloles, dueflos ya de los desfiladeros, las ba-
tieron completamente con pérdida de todo S11
parque y bagage .. con muchos caballos y mulas,
un rico botin, y bastantes muertos y prisione-




(127)
ros. Esta sorpresa fue auxiliada oportunamente 1811.
por el movimiento de una columna inglesa, que
desde Tarifa se adelantó hasLa V cjer de la Fron-
tera.


Este suceso, al paso que llenó de furor al Du-
que de Dalmacia, le hizo conocer la necesidad
de ocupar á Tarifa para privar de este apoyo al
General Ballesteros; y á principios de Diciembre
dispuso que una espedicion de 10.000 hombres,
al mando del General Laval, marchase con-
tra esta plaza, que se l1al1aba guarnec.ida por
3.000 soldados, mitad espaiíoles y mitad ingle-
ses, aImando los últimos .del Coronel Skerret.
La ciudad de Tarifa está situada en la parte me-
dia y mas angosta del estrecho llamado de Gi-
braltar) rodeada de un antiguo y débil muro,
con un castillo incapaz de sostener un caüon de
;Í 24) Y cuatro torreones de mala constrllccion.
Se trabajaba con la mayor actividad para me-
jorar su defensa, y estaba encargado de la admi-
nistracion de los arbitrios concedidos por la Re-
gencia de Espaiía para este objeto el Intendente
de ejército Don Antonio Gonzalez Salman. La
circunstancia de hallarse asegurada por mar la
comunícacion de Tarifa con la Isla Gaditana, y
la ('eliralla de su guarnicion) infundió en esta
tal aliento) quc esta plaza, á pesar de no scrlo
mas r:Iue en el nombre) hizo ulla defensa de las
mas vigorosas y heróicas. Lava], á la cabeza desus
10.000 soldados y 12 piezas de artillería, se pre-
sentó el 19 de Diciembre al frente de Tarifa, y
situó en las avenidas de AIgeciras una fuerte di-




( 128)
181 L vision para contener á la del General Ballesteros


si emprel1llia alguna operaciol1 conlra el silio. El
29 rompió el enemigo SIlS fuegos contra la plaza,
y á la malwBa del siguiente dia la brecha se
hallaba ya practicable. A las ocho ue la mis-
ma la intimó la renclicion, que fue desechada
con la mayor firmeza por su Gobernador el Ge-
neral Copons: al iumeuialo dia lreinta y uno
2.000 granaderos franceses asaltan la brecha, sos-
tenidos por el resto del ejército sitiador; mas to-
dos sus esfuerzos se estrellaron en la brillante
resistencia que opuso 511 valerosa guarnicion,
au:\:iliada del paisanage, que con el mayor entu-
siasmo habia de antemano obstruido las calles
Con cortaduras y barreras de rejas, que en caso
de apoderarse el enemigo de las murallas, hu-
bieran deteniJo su Ímpetu al penetrar en el in-
terior de la poblacion.


Los elementos 3yuU3l"On tambien considera-
hlemente á los sitiados en este Llia, hahiendo
tenido estos la generosidad de acceclcr á una
sllspension al' armas para que el enemigo re-
tirase los heridos (llJe h:lbiau quedado tendidos
sobre el glacis de la plaza. La artillería del sitia-
dor continuó Lalicnuo la brecha hasta el 4 ele
Enero de 1812; mas á pesar de haberla ensan-
chado considerablemente:1 el enemigo no se atre-
vió á intentar de nuevo cl medir sus fuerzas con
la guarnicion, que tan herólcarncnte habia recha-
zado el primer asalto. En la noche del 4 al 5 de
Enero el General Laval levantó el sitio de Tari-
fa despues de haber perdido en él 2.500 hombres




(129)
ele todas armas, dejando en las trincheras cIa- : ')11,
valla toda Sil artillería.


Las fllerzas marítimas inglesas se mantuvie-
ron en el foncleadero de la isla contigua á Tari.
fa durante el siLio, á pesar de lo duro de los tiem-
pos) y lomarOIl parte activa en la defensa de la
plaz.a.


Los aliados se dedicaron inmediatamente á
l'Cparar la brecha, segun arte, y construyeron
un fuerte ó caslillo en el cerrO de Santa Catali-
na, y una casa-mata en la isla, para en el caso de
que SOlllt intentase vengar la derrota de Laval
con nueva" tentativas. En la retirada que verifi-
có este General en virtud de órdenes de aquel Ma-
riscal, sufrió muchísimo por la estacion, per-
diendo en su corto tránsito desde Tarifa á Sevi-
lla casi todos los cquipages por la inundacion de
los caminos, que era tal, que imposibilitaba
casi del todo los trausportes.


La causa principal del repentino levantamien-
to dd sitio de Tarifa, fue el movimiento que
hizo el General inglés Ilill sobre el Reino de Se-
villa. Lord Wel1ington, tratando de prepararse á
sitiar por segunda vez la plaza de Badnjoz, or-
denó en 27 de Diciembre al General Hill, que
saliendo de sus acantonamientos de Portalegre,
marchase con direccion á Andalucía á desalojar
los destacamentos (lue Jos franceses mantenian
sobre el Guadiana. Hill, dirigiéndose primero
sobre Mérida, se encontró en sus alrededores
con una vanguardia francesa de 300 hombres que
atacó; pero habiendo formado el cuadro logra-


TOMO 111. 17




(130)
11511. ion, favorceillos dd terreno, entrar en Jieha


ciudad antes de (11lC llegase la infantel'iil inglesa.
El General cnclUíao Dambrowski, (lile mallJa-
ba en M(~l·ida, no cn'Yó prudente ,tgn;¡rdar á 103
ingleses en esta POSiCiOil , y se rcplt'gll por Al-
mcndralcjo á Llnclla, en donJe se hilllnba con
la mayor parle Jd 5. (J ClH'l'pO fr;llIces el Gcnc-
nd Drouet, Conde d'ErlOll. Tldl se sitlló en 1..1-
l1lcIldralcjo el 2 de Enero, y ordenando un [uer-
te recl)nocimi~nto t'n tOllo el terreno que l1lcllia
h;¡"i.1. los S;¡¡ltos, el Teniente Corúnel .\bercrom-
1)'1' , que lu dir1Siil, logró Lil!ÍI' completilmente
Ull dC'iu¡Cam¿1l1o de 100 caballos c~1emigos. Esta
ligera ventaja hizo temer un ataflllc serio, y
SOlllt, á quien no se ocullaba el proyccto de Lord
·Wcliingtoll, f}lllTi('lIdo ponerse en estarlo de im-
pedirlo, ,lió úrd('Jl("s á L.lval.., para qne lcvant;¡n-
do el ú¡io Je 'farií:¡ vin!('>:c ;i l'eu'lir,;c ;Í los Cller-
pos de reserva que di~¡)otlja p,Ira marcha¡' á 105
puntos amenazados; pero Ilill, satisfecho por
enlonces con haLer alannatlo los acantonamien-
tos enemigos, voh·ió á sus posiciones sobre el
GLladiana.




(131)


~apole()n O['d~ila :í Suchet la oCllpacion de Valencia, -
Sudld pcnd";j ('11 ('stc Hcino. - La Regencia nomhra
á Blackc pal'a su llcfellsa. -Ocupan los frallecscsá '\Illr-
vicd¡'o. - Sitio del castillo de Sagllllto. - Su estaJo.-
Se cOllfia Sil defellsa ;¡l TIri¡;adie¡' Alldriani. - Rcndi-
cioll del lw,lillo lle OI'Ope3a. - El COIllandante de la
Torre del Rey se niega á capitular, y salva su guarni-
cion. - Asaltan 10<; fl'aneeses el car,tillo de Sagunto. -
Rechazan los los sitiados. -Segundo as;¡\to recbazatlo yigo-
ros¿¡ llJe 11 le, - Suclld estrecha el sit;o, - Triste estado
de la [.!;ual'llicion dd castillo. -l3Iacke intenta socorre¡'
el caslillo - Ibtalla de Sagullto. _ Remlicioll de Sa-
gUllto, - Illfillla Suchet la rem!icíon;í Valencia. - Ba-
talla del Tllria, - :YIahv se reLira á Alicante. -- B1acke
se eneierra ell Valencia. - Defcnsa J I'clldicion de Va-
lellcia. - P(!rdida inlJlcnsa dc los espailOles. - Rellc-
xiollcs. - ¡'i'a¡Juleon llollllJl'a DucluC de la Albufera á Su-
dlCt. - necreta reeompellsas á sa cjó'cito. - Opera-
ciones de las (.;nerrillas. - Napoleon (lecreta la tlestl'ue-
ciol\ de 1\lin;). - Aceion de Lambier. - Aceioll de Iru-
¡:oélui. - AcciulI de Arcos. - Accion de Castillisear. _
Aeeioll (le l\fendi,'il. - Accion (le: Arl;¡ban. _ Accioll elcl
Carrascal. - Accíon (I(~ Aoiz. - Intentan los franceses
atraer ú '¡fina ;í su Piu'titlo. -".Tina fllsila ú los comisiona-
dos pill';( eslo.- Accioll de Ejea dc los Cah:dlcros.-
1\C('iOlll\C Aycrhc. - Aeeioll de lturgoyu. -Aceion de
T;II:11Ia, - '\Ic(li(bs (Inc :lltopta conlra la ciudad de Pam-
pldlla. --- Opcraeiullf>'; del Empecinado. - Aceioll (le C;l-
Iata}'lI(l. - i\ccion de Ins f:lIhillcjos. _Aceion de la AI-
mUllia, -Aeeion de Osallilla.


Con 1:1 túrna de Tarragona llabian cambiado 1811.
sensiblemente de aspecto en fayor del enemigo


:




(132)
1811, los negocios del E. de la Península. Napoleon


dispuso que Suchet, ,lla cabeza del ejército frlln-
ces de Aragon, marchase inmediaLamente sobre el
Reino de Valencia para apoderarse de su capital,
delante dc cuyos muros sus ejérciLos, á las ór-
llenes de Moncey en 1808, Y á las del mismo Su.
chet en 1810, habian sido vergonzosamente ba-
tidos. El 15 de Setiembrc el ejérciLo de Suchet
en lres columnas principió su movirniento en-
tramlo en el Reino de Valencia. Una division de
3.000 llOmbres, mandados por el General l\1l1S-
lJjer, tllVO ordell ele aproximarse <Í obscrvar la
plaza de Peüiscola, poblacion siLuada sobre un
pCllon aislado dd MeditelT,~neo, que solo tiene
eomunicacÍon con el continente por una peque-
f1a lengua de tierra. Esta fuerza enemiga se dejó
ea e!" el mismo di~ 15 sobre Denicarló, y olra
columna se dirigió el í~) h.icia Oropesa, march:m.
do con el resto el Mariscal Suchel al encuentro
dd ejército espaflOl, que se auelanlaba hácía
MurvieJro.


La Regencia dd Beillo l}uc preveiJ el inLeres
que el enemigo tenia en apoderarse de esta pla-
za, envió inmediatamente al General Blacke que
se hallaba eu V;:¡lencia con el ejército espedicio-
nario que con tanto honor se hahia batido en los
campos de la Albuhera) poderes estraordinarios
é ilimitados, retirando del maudo al Marqués
del Palacio, que file llamado á Cádiz. Nofue con
todo Jet agrado de la mayor parte dc los españo-
les el nombramiento de Blacke, á quicn el Congre-
so nacional hUDía aulorizado espresamcnte pura




(133)
separarse Je las funciones propias de su digni- 1811.
dad de Hcgente; no porque desconfiasen de la ap-
titud militar y fidelidad á tooa prueba de. este
distinguido General, sino por la desgracia c¡ue le
habia acompailauo constantemente en todas sus
operacIOnes.


El General Blacke llió cuantas disposiciones
dictaban circunstancias tan críticas y apurada3
para elevar al mas alto grado el entusiasmo de
los leales habitantes de Valencia. El Mariscal
Suchet eIltn) el 27 en Murvieuro, villa edificada
bajo los muros de la antigua Sagullto , y ulla de
las mas hermosas del reino de Valencia, distan-
te una l('glla del mar, y situada ;Í la falda septen_
trional de un monte ca rOllado de antiguos muros
con cuatro plazas denominadas 2 de Mayo, Tor-
reon, Ag3renos y Sa 11 Fernando, de la cual to-
mó el nombre de plaza de San Fernando de
Sagunto. Sus fortificaciones, si merccen este nom-
bre, eran sumarncnte débiles, pues consistian
8010 en unOS muros construidos al estilo romano
y recompuestos por Jos moros, que venian á ser
unas grandes tapias de tierra con iuterposicion
de algunas piedras ó guijarros, yeou varias bre-
chas que se compusieron y cerrarOn Con precipi.
tacion en el acto mismo de ser embestida pOl'
los enemigos, bajo la clil'cccion oel Coronel de
ingenieros Don J uau Sanchez Cisneros. N !leve
caüones y tres obuses era toda la artillería que
guarnecia las fortificaciones de este despreciable
recinto, impropiamente 11amaoo plaza fuerte, y
Sll ¡;uarnicioll, compuesta de 2.500 homLres¡ se




(13·1)
1811. ludlaha sin armas, sin pertrechos para componer


ni aun cerrar ulla brecha, sin pdificios para ho"pi-
tajes y cilartcles, con pocos vívere.~, y desprovista
de todo, menos de intrepillez y de ent usiasmo.


A lil apl'uximacioll del ejército franc\~s, el de
nlackc, (¡ue se Ilabia adelantado hast~ Sagunto,
se retiró sobre Valencia, d('jando cl1c:lrgada la
defetJ,;a de aqnella :í su Gohernador (:] Bl'i¡.;adiel"
Don Lui,; María AtHlriani. I~n el mismo dia 2'7 de
Setiemhre fue embestido completameute el cas-
tillo de S:lgunto pOI' las tropas (lel ej(~rcito de
Suchd, las cuales formalizaron al mismo tiem-
po el sitio del de Oro pesa , (Iue les incomodaba
para el ra~o de sus convoyes por el camino real
de Tortosa á Valencia. Embestido el fuerle pt'in4
cipal de Ol'opcsa el 30 por el-General Musnier, y
balido con dos callones de á 24, Y un obus de á
siete pli13allas, tenia ya ei lasJiez dela maünnade
aquclmislllo dia apagados todos sus fuegos, demo·
doque jnzgando inúLiltoda resistellcia, capituló á
las dos de la Ull'de, (jueJando prisionera de guer-
ra Sil gnarnicion compuesta de 155 humbres, con
S11 Gobernador el Teniente Coronel Capilan de
f'ranacleros del regimiento de All)(~rica Don Pe-o v
dro Goli.


El Teniente Don Jnan José elel Campillo que
mandaba la Torre dd H(~)', dependiente de aquel
fuerte, á quien se ínlil111) la renclicion por el ene-
migo, á pesar de no quedarle ya esperanza algu-
na de ser socorri(lo, conlinuó defendi(~ndose
hasla el dia 12 de Octubre, en que batido por
las mismas piezas (Iue habían servido contra el




(135 )
casl;lJo, y cO'loci2Udo la illlposihiFJaJ de sostc- ~B11.
ncrse eH su posiciol1, la DLd/ldonó, salvando su
hizarra gl1<lrn;c ion, C01l1¡lUesta de 70 j']dividuos,
para lo fllle contriLIlJó muy elicaz/l'cnle el navío
inglés el Magnílico, que apareció á la sazon en
ac¡nclbs aguas al mando Jd CapiLan Jorge Eyre,
y COIl cllyo al',;;lio y el lesol) con flue Jloe e~pa-
cjo de C:llCO horas se SOSlllv'O nn contilluado fue-
go, se logró felizmente esta cl!GCllllosa operacion.


Apenas los cnentigos se posesionaron (le estos
endebLs fuertes, co lvirtieron toJas sus fuerzas
contra el casl;Po Jc Si¡gllnto.


El castillo de Saglluto, (11lC como hemos mani-
festado, no era Ulas (¡tle un campo atrillcherado,
cal'cci'l de las obras dl~ mas cOII~id ~>raciüil par¡¡
hacer UlJa defens:l l'l'gI11ar, tcnj;~lIdü PIl su recin-
to hasta cuatro ahf'I'LIl"<ls, y careciendo de hor-
JIU.';, failOnas, exhal~sto de sncos á "tierra -' Llin-
dagcs, maderas para esplanaclas y ele otros artÍ-
cu!os indispensables. Su pe(\,lCüa gllurnicio!l, com-
llUcsLa de 2.000 homb! es, 1.1 mitad gente inc~prr.
ta y de Hueva leva, y atrasada en Sll ills~nlccion,
é incomt)ll'ta en ofIciales, bastó P¡¡l'[¡ detcl:!?l' por
34 Jias;íull enemigo vicio,ioso y ¡lgllPlT.;do, f8(>r-
te lle 25.000 laom'Jl'cs, y con II!] camUlo ,icrorio-
so á su caheza qne poseia todo d favor de su
~Ionarca~ diestro en formar silios yen (L!" asal-
tos, no á plll1Los dóbi)('s como Sa¡;uul0, sino á
plazas de una forLiricacion respct;dJle como Léri-
da, Mequinenza, TOI'[osa .Y Tal'rngona.


El Coronel Pino, Gobernador del fuerte d~
Sagunto, consiJ.eranuo á este como un sirnplt:




(136 )
1811. campo atrincl1crado y sin concluir, no quiso ell-


cargHl'se de su defensa, esponiendo que en esta
se comprometia el concepto de un militar, opi-
nion general qne corroboraba hasta el mismo pue-
hlo que consideraba como intempestiva la defen-
sa. El Coronel Don Luis Mada Andriani no du-
dó sin embargo cn aceptar el milndo de este
punto importante que en 22 de Seticmhre queJó
embestido completamenLe por las tropas de Su-
chelo Este Mariscal, no llueriendo tampoco reco-
nocerle ni como plaza ni como un fuerLe en re-
gla, intentó tonwrle por un golpe de I1wno) ha-
ciéndole escalar en la madrugada del 28 de Se_
tiembre sin preceda' fonuacion de trinchera, y
hallándose intacto su recinto. El enemigo dió el
asalto por cinco puntos diferenles: algunos gra-
naderos consiguen rllontar sobre los parapelos;
mas la esforzada guarnicion los recibe y arroja á
bayonetazos, rechazando completamente al ene-
migo, y causándole una pérdida tan horrorosa,
que desde luego le hizo conocer llue el moderno
Sagullto renovaría las memorias del antiguo) y
que para apoderarse de su recinto miserable era
indispen!>able emplear los procedimienLos de un
sitio en forma.


Sin embargo, la resistencia gloriosa de este
dia no fue bastante para persuadir al General
enemigo de la hetóica resolucion de los siti3.dos
de defenderse hasta el {¡¡limo cstremo, y propo-
niéndose sin duda fatigar á estos para intentar
de nuevo otro asalto, alarmó durante muchas no-
ches la guarnicion del fuerte, amagando ataques




(137 )
que no vérificaha. Mas convencido de la inefica- 1811.
cia de este sistema, y desesperanz<lllo de lomar á
Sagunto sin emplear los medios regulares ae un
sitio ... procc¡lió <Í. ponerlos en planta J y empe-
zando sus trabajos para el establecimiento de ba-
terÍas, abrió en 5 de Octubre una trinchera en
la altura denominada de Annibal, punto de pri-
mer orden contra el fuei'te, y descle elln continuó
los alwoches hasta las inmediaciones del recinto
(le aquel. El 1.7 de Octuhre rompe el enemigo el
fuego con 12 piezas de diferenLes calibres, y á
pocas horas se rc"ienle el recinto, y la brecha se
pone en disposicion de ser en breve practicahle.
Losfuegos del fuerte, casi ya apngados é inferiores
en mucho á los dd enemigo J no podian <lcallar
á los clue este dirigia con acierto contra su recin.
to dl:bil, sin concinii', impcrfccto, sin ílancos y
terraplenes. I,a brecha era indefendible, por
cuanto ni á su espalda ni por los flancos podían
formarse las obras necesarias para ello; y no oLs-
tan le, su G01ernadorcon la corta gllarnicion de su
mando, se prep::lra éÍ illlltar á los al1ti;uos defensores
deSagunto, sepultándose en sus ruinas autes que
reu(lirse . .Ki el corto ntÍmero de la gllarniciolJ) ni la
fatiga inevitable que la acosa, ni el teller que
oponer sus pechos por parapetos al cañon enemi-
go, hicieron titubear un momento al valor espa-
:f101; Y el Gooerllador Andriani, confiado en las
promesas ele ser socorrido anunciadas portclógra-
fa por el General Blacke con quien mantenía co-
municacioll de este moclo, estaba resuelto á re-
chazar toda tentativa del enem1go. Arenga á sus


TOMO 111. 18




(138)
11)1 f. tropas J y las entusiasma valiéndose de cuantos


meJiosdicta laespericncia para aumentar la con-
fianza y el valor del soldado J y se dispone ;í. re-
cihir de nuevo á losenenligos. Estos,coptinuan_
do sus fuegos, ensanchan la brecha ,é imposibi-
litando la permanencia en ella de los defensores,
marchandenodadaruenLe al asalto á las once de la
maÑ.ana del 18 de Octubre, yoespues de haber
hecho los esfuerzos rnasincreibles pal'a apoderar-
se de Sagunto, retroceden vigorosaruente recha-
zados con una pérdida muy cOl1siJprable, y los
(lefp,tlsores tocan el resultado de su hcróica re-
solucion, Pero elmal éxito de este asalto no Con.
tuvo al enemigo, y el amo\' propio del Mariscal
Sdchet irritado" unido .alconvencirniellto en que
estaba justamente de que por un orden regu-
lar Sagnllto no podia resistir á sus esfuerzos,
le decidieron á segundar con mayor vigor y
tesan el asalto á las 5 de la tarde de aquel mis-
mo dia.


La guarnicion, cst{'nuarla de fatiga, y persua-
dida de que se habia acabado la lucha de esle
diJ.) corre presurosa á Jd'éUclel' la brecha dilata-
da cada vez mas por el incesante fuego <¡ue con
maestria continua dirigiendo el enemigo: los de-
fensores presentándose á cuerpo descubierto en
ella, ven f~S pa rcir por el aire los miembros de
varios de sus compañeros J y amenazados de su
total destruccion y del terror y desolacion que
tan terrible cspect;lculo les representa, ven llegar
al enemigo á la brecha, montarla y ganar su
cresta al gun os de s us mas intrépidos granaderos)




(139)
Y desapareciendo en este momento todn otl'a con- 1éll1.
siJeracion, los de la plaza del 2 de Mayo se fi-
jan en los recuerdos CJ.ue les inspira este nombre,
y solo piensan en consel'var un punto que consi-
deran necesario, sacan fuerza de su misma debi-
lidad y flaqueza, y abalanzándose á la brecha,
se traba una lucha de las mas crueles y espanto-
sas y mas duradera de lo regular, que termina
con la fuga humillante y vergonzosa del enemi-
go que dela sembrado de cadáveres el campo, y
mas brillante que nunca la gloria de los. moder-
n05 Saguntinos.


Escarmentado el enemigo con la terrible pér-
dida que esperimentó en este dia, se abstuvo en
lo sucesivo ue repetir sus asaltos; pero trató de
aumentar los medios de ataque, y de estrechar
el sitio de tal modo que no quedase á la guarni-
cion la menor es pera n za, y de que todos. sus esfuer-
zos fuesen infructuosos, aprox.imó sus aproches
y descubrió nuevas baterías de brecha que pusie-
ron al sitiauo en disposicion de no poder eludir
de modo alguno el ataque.


Desde el 18 en adelante no quedó á la guar-
nicion mas alternativa que ]a de ó rendirse á dis-
crecion, ó sufri.' un asalto, cuyo éx.ito no podia
ni frustrar ni impedil~ por lo estremadamente fa-
tigada que se hallaba. Este último partido fue el
que adoptó el Goberlwdor, confiaelo en que se-
ria socorrido, segun se le prometía por las comu-
nicaciones telegráficas. La guarnicion pasaba sin
relevarse noches y días en los puntos designados
para rechazar al enerüigo , y este continuaba sin


:




( 140)
1811. ceSflr tomando todas las medidas neceSflnas para


la destruccion y csterminio de SagunlO. La fati-
ga de sus defensores era insoportable, su ánimo
decaía por momentos; pero al fin amaneció ya
el dia 25, Y las tropas espaüolas de los ejí~rcitos
2. o y 3. o y la di vision espedicionaria del General
l3lacke se ven en movimiento para socorrer á
S;!gunto, y las masas france!'as maniobran Lam-
Lien para impedirlo.


Blacke ... que se hallaba ya :lesta sazon reforza-
do con una gruesa divisiúl1 del tercer ejército al
m~lndo <lel General en gefc y l\lariscal ae Campo
Mabi) arengó á sus trop;¡s con una corta y senci-
lla alocucion, modelo de concision y oc energía.


Generales.J GeJes, Ofir.:iales y Soldados del se-
gwulo y tercer ejército (les dijo): klarc!uullos pa-
ra atacar, y con la ayllda de Dios baúr el ejército
de Suchet. 1St hablase á tropas lllercellurias.J 'vena-
les ó conducidas por fiter~{l, como las de! enemigo.J
trataría de manifestaros las recompensas que deben
$(' guir ti la victoria.


i11as nuble 1I1Otií'G de emulariofl para los' que lIO
pueden ser insensibles tÍ lit gluria 1/Il1Ltar.J será lla-
mar 'vuestra atencion luícia las troneras de Sagwlto,
hácia los muros )",terrados de 17ulclU.:ia, desde cUIas
.·r!wras nos siguen con la vista los que aguardan de
nosotros Sll salpacioll. La menor debilidad.J lUZ itls-
hmte de duda alnzar¿1zar al elleml~D.J !lOS cubriria
,:n esta ocasio71 de una verg/¡elZ~a eterna.


Pero J o hablo « espaíioles que pelean por la
l.í.berl(d de su. Patria ... por su fleligiollI For su Rey"
.,. seria ofender los nobles sentimir;nLos que les .al,U-




(141 )
man el decirles otra cosa, sino que nuestro deúer 18! 1.
es 1.JCI1,~er al enemigo, ó morir ell el COlnúate.


El ejército correspondió con el mayor entu-
siasmo á la firme alocuciotl de su General) y se
dispuso it la batalla ..


En la noche del 24 habia quedado el ejército
español al fl'~nle del de Sllchet con su derecha
situada en las pequeñas alLul'as del Puig, á las ór-
denes del Mariscal de Campo Don José de Zayas ..
el cenlro sobre la Cartuja, en el camino real, al
rlJanc!o de los Mariscales de Campo Don José de
:L:Il,dizahal con la infantería, y Don Juan Caro
con algllllos escuadrones de caballería, y la iz-
quienla en el carnino que va á Calderona, bajo
la Jircccion dell\Iariscal de Campo Don Carlos
Odonell, (ItIC tenia á sus órdenes la division va-
hnciana del Mariscal de Campo Don José Miran-
da, y la aragonesa de Don Pedro Villacampa con
la caballería de Don José San Juan. Mahi, con
las tropas de refuerzo que habia traido, quedó
de reserva á retaguardia del ala izquierda, y
J:;lacke ,1 la de la derecha, situado en una pequeüa
altura, y sirviendo dc rcserva del centro otra pe-
qUl'lJa division.


La de Odollcll con la de f\bhi eran las des-
tinadas para ernpeihr el combate, á tiempo que
L" del cenLro y derecha debian cooperar al mo-
vimieuto de aquellas, arrollando cuanto encon ...
trasen, asegurando á la derecha el ataq11e prin-
cipal. A las ocho de la maüana del 25 se empezó
la accion> atacando los espaüoles con el mayor
valor al enemigo por todas partes; mas rcchaza-




(142)
1811. da su izquierda, y desordenadas las tropas que


la componian , se propagó la confusion á la re-
serva, retirándose precipitadamente sobre Ma-
nises y Vinarroya.


Flanqueado el centro de resultas de este in-
fausto desastre del ala izquierda, y sin el apoyo
de la caballería, que al mando del General Caro,
y tratando de proteger los movimientos de aque-
lla , habia sido tambien batida, se replegó orde-
nadamente á Valencia, conteniendo á los ene-
migos con bizarría, y lo mismo ejecutó la dere-
cha despues de haber sostenido una aceion bri-
I1ante en Puzol.


El ejército español en su mayor parte volvió
á reunirse en Valencia; hahiendo perdido en la
refriega dos Generales prisioneros, que fueron
Caro y el Brigadier Loy , con 4.500 soldados, 12
Gefes, 198 Oficiales 1 mas de 200 caballos y 12
piezas de artillería.


La guarnicion de Sagunto que se hallaba ob-
servando con la mayor atencion é impaciencia la
marcha de españoles y franceses J se disponia á
secundar con una salida dificil los esfuerzos de
sus compañeros de armas, cuando una columna
de 4.000 prisioneros españoles que at.ravesaba
hácia Murviedro cercioró al Gobernador del éxi-
to fatal de esta jornada. Perdida ya toda esperan-
za, y no quedando mas recurso que el de implo-
rar la clemencia y generosidad del vencedor rin.
di(mdose á discrecion.t y evitando de este modo el
sacrificio doloroso y esteril de tan valientes sol~
dados, aun Alldriani quiso prolongar la defensa




(143 )
de S;¡gullfo, y redoblando sus esfuerzos hizo cus- 1f}11.
to<1i;11' Con mas vigilancia las brechas que recor-
ria élmistl10 personalmente.


El Mariscal Suchet, lleno de admiracion, y res-
petando el heroisrllo de los guerreros eSJ1auoles
sus dignos defensores, lejos de tratar de tomar
el castillo por asalto con el éxito casi infalible,
prefirió el ofrecer al Gobernador unacapitu]acioll
honrosa, cual cOfl'espondia á tan brillante de-
fensa, y el 26 .por la mallan a le invitó para que
enviase á su CIJ<lI'tcl general los Oficiales de su
maJor confiaJJza á fin de que se enterasen por
los mismos prisioneros de la derrota del ejército
espauol el día anterior. En efecto, Alldriani co·
misionó á un Coronel de artillería, que COll-
ducido al alojamiento del General Caro, vió
allí las Lantleras) los cauones y prisioneros; mas
cumpl.iendo con el encargo particular del Gober-
nadar, despues de haber anunciado á Suchet que
el castillo tenia aun víveres, municiones ,.y pucs.
tos interiores para prolongar la defensa, le pro.
puso no la rendicíon, sino su evacuaClon por los
espailoles; mas el General enemigo (lue conocia
Lien el estado verdadero de SagunLo,- en vez de
acceder á la proposicion, concedió solo una ho-
ra para deciuirse, y exigió rehenes para garanti-
zar la capiLulacionque se ajustase. Andriani) COll-
vencido de que la prolongacion de la defensa era
una temeridad, propuso ante toda la oficialidad
que reunió en junta) que su ánimo era rendir el
fucrte; pero que si en cumplimiento de las llis-
posicioues ud gohierno superior, habia algull




(144)
1811. Oficial que qllisiese encargarse de llevar ac1el:m-


te la defellila, él seria el primero (Iue se pondria
á sus órrlenes. El silencio general (pIe se observó
en toda la oticialiJao, confirmó que todos eran ,le
la misma opinion J y que todos convenian en la
necesidao de rendirse; y entonces el Gobernallor
concluyó una capitulacion honrosa, y la gllnrni-
cion quedó prisionera ele gl1erra, saliendo con :11'-
mas por la misma brecha (llle tan gloriosamente
había defendido, y conservando cunnto en igua-
les casos se permite ct los prisioneros.


Tal flle la defensa cId denominado castilIo de
Sagunto, en que un puüado de cspaüoles hicie-
ron prodigios de valor, sosteniendo y prolongan-
do casi milagrosamente el sitio de un reciuto in-
capaz de sostenerse, mal construido y despro-
visto de todos los medios mas esenciales y nece-
sarios, rechazanclo repetiLlos asaltos con lal cons-
tancia y heroiciclarl, fIue hasta el mismo enemigo
Ha puao menos de elogiar altamente á los de-
fensores. El castillo de Sagunto tuvo la Sllf'rlC, sin
serlo, de todas las plazas de España sitiadas por
el enemigo. Cayó Zaragoza, cayó Gerona) cayó
Ciudad-Rodrigo J cayó Astorga ,y cayó Tarrago-
na, y cayeron otras muchas, y tambien pereció
Sagunto, que sin tener los medios para hacer tan
heróica defensa J sin artillería y fusilería de flan-
cos y sin retrincheramientos interiores (ilIe pro-
porcionó á aquellas el mismo terreno ó facilita-
ron las ruinas de los mismos edificios y los obs-
táculos que estos oponian, no cedió á ninguna
en hacer cuantos esfuerzos son imaginables para




(145)
110 sucumbir. Sufrió al fin la 1¡;J de toda plaza 1811.
sitiada que no es poderosamente socorrida; pero
resistió hasLa el último estremo, aun des pues de
bher presenciado la pérdida de la batalla que te-
nia por obieto su sOCorro y su libertad, y des~
pues de haber contenido largo tiempo los pro-
gresos de U11 ejército victorioso, y resistido á pe-
cho descubierto el fuego abrasador de su artille-
ría, y rechazado gloriosamente los asaltos, pro-
longando su defensa hasta no quedar ya la menor
esperanza de sal \'acion. Despues de la rel1dicion
de SagunLo) el Mariscal Suchet encargó al Ge-
l1eral Arispe enviase como parlamentario I1n Ofi-
cial de su Estado mayor al Gobernndor de Va-
lencia para intimarle la rendicíon de aquella ciu-
dad, invit~ndole á evitar los males que habia
necesariamente de traer consigo una resistencia
inútil, y recorcLílldole las terribles escenas que
presentan las plazas tomadas por asalto; pero el
GCllerul Blacke desechó Con la tnnyor firmeza
e.sta intimaciol1, y se preparó á emplear toda cla-
se ue recursos para la defensa. La constancia y
patriotismo de los valencianos, lejos de haberse
aba tiJo por la recicll te des gracia de Sa ijll n Lo, SI!
exaltó en proporcion de lo inminent.e del peligro
que los amenazaba: trabajaban noche y ciia en
fortificar las l1Iuralbs y las líneas establecidas
para cubrir la aproximacion de la plaza, en atrin-
cherar los arrahales de Cuarle y de Manises, y en
fortificar los cinco pucnles (Iue sirvcn para la co-
Il1llnicacion entre las riberas del Guaclaluviar.


El M.ariscal Snchet al ver tan los prr.parativos
TUMO 111. "19




(146)
181 L conoció que Jos espaüoles estaban dispuestos á


defenderse hasta elültÍrno eslrerno J y marchan-
do inmediatamente sobre Valencia} el mismo dia
26 de Octubre la uivision del general Habert que-
dó dueita del arrabal de Serranos y del Grao; la
de Arispe se estableció en Beuif'erri y Paterna,
con comunicacion por su izquierda con las tro-
pas de Habert, prolongándose hasta cerca de
Villamarchante.


La ciudau de Valencia permaneció estrecha-
da de este modo desde la embocadura del Gua-
ualaviar hasta Villamarchanle., y aunque los es-
]lañoles intentaron tres salidas para recuperar el
Grao y restablecer su comunicacion con el mar,
fueron rechazados hasta los muros ue Valencia,
á pesar del fuego de la artillería uo la ciudad.


Entretanto 'lue los enemi¡;os fortiílcJban su
línea sobre el Guadalaviar el General Slic.het hizo
conducir cien piezas de á 24 J treinla morteros y
muchos obuses desde la plaza de Tortosa. La
guarnicion de PCttÍscola intentó infructuosamen-
te ~dgunas escul'siones sobre el camino real para
81)f)lleral'se de estos inmensos convoyes.


El ejército frunces permaneció uurante todo
el mes de Noviembre y una grnn pnrte del de
Diciembre en la pósicioll (pIe hemos dicho, sin
mas movimientos que los que lll!ílllnl1lente lJa-
cian espaüolcs y franceses para sus di,lrios 1'eco-
nociruiC'l1l0s, hallándose situados frente uaos de
otros, y separados únicamente por el Guadala-
vial'. De orden de Kapoleon las divisiones de los
Generales R¡:y lle y Severoli penetraron en el




(147)
Reino de Valencia para formar parte del ejército 1811.
de Suchet mientras sitiaha la capital, encargán-
dose en ausencia de este General el mando de
Navarra y Aragon al General Callareli. Este cuer-
po auxiliar, compuesto de 14.000 hombres con
40 caüones, se 1'eu nió en Terucl, en donde tuvo
que detenerse para observar los movimientos del
Conde de Monlijo y del General Freíre, que se
cstcndian con sus fuerzas hasta las montañas de
Cuenca; pero la llegada de otras tropas enemi-
gns destacadas de!de Madrid ahuyentó á los
cspnlíoJes, y ReylIc y Severoli continuando su
marcha llegaron ;:Í SegorLe el 24 de Diciemhre,
y habiéndolns pasado allí revista el Mariscal Su-
ehet , dispuso su colocacion en la línea de ope-
raciones de su ejército. En segnida trató de cm·
heslir forrnalmenle la ciudad de Valencia, y de
encerrar al ejército espaüol en su recinto . .N a-
poleon, (lue cOllGcia la importancia de apode-
rarse de un ejército culero y de esLa capital, al
determinar el movimiento de los Generales Hej'-
11e y Scveroli, mandó al i\briscal1\Iarmont, Ge-
neral en befe del ejlTcito de Portugd, (lile ocu-
paba á la ... aZOll la Estremadura espaüola , des-
tacase olra lllerte rlivision sobre Murcia, atra-
vesando la :Mancha.


Suchet, tt'fltando de aprovechar los momen-
tos pnra impedir la rCLluion de Frt'ire con TIlac-
ke, dispuso que el General Reyllc á marchas
forzadas tomase posicion en Liria, y en se-
guida fn~ntc de Ribarroja. En la nocb~ del 25
al 2G COnSln¡yó el enemigo dos pllentes sobre el




(1 '18 )
1811. Guadalaviar, habiendo pasado el l'io por un va·


do para proteger sus trabajadores, y alejar los
puestos espailo1es, 200 cnzaoores á la grupa de
un escuadron de húsares. El General Arispe
con 4.000 homhres de todas armas y la artille.
ría correspondiente, atravesó, sostenido por la
caballería del General Bousart, el GuaJalaviar,
por mas arriba de Manises , estendíél1l1ose con la
mayor rapidez hácia Mislata._ Las tropas espaflo-
las, al mando del General Zayas 1 que ocupaban
este pueblo, sostuvieron una accion muy reüida,
y tuvieron al fin que replegarse en orden ñ Va-
lencia. Arispe, por medio de un largo rodeo,
recorrió todo el frente de esta ciudad dd N. al S.
dirigiéndose por Torrente sobre Catarroia, há-
cia donde, disputando el terreno, y conteniendo
al enemigo, se replegaban los cspnñolcs que dc-
fendían los atrincheramientos de Cual'l(', Maní-
ses y San Onofre, defendidos por las divisiones
de Villa campa y Obispo, á las órdenes del Ge-
neral Mahy. Los franceses, corriéndose por su
llanca hasta el camino real, lograron ponerse en
comunicacion con otra fuerte columna .. que á las
órdenes del General Habert había pasado el
río cerca <leimar, y se apoderaron á vínt fucr-
za del Lazareto, en donde babia yarias piezas
dc cailon, v lograron cOl11pletJr ele este modo
,,~ .


la embestidura de la ciuJad á bs CUUll'O de la
tarde.


Inmedial::ur.cntc colocaron ca hatcl'ia le ca-
flones sobre el mt:elle tld Gl';::o, y con n~s L~c­
"OS lont"li'<'n '¡1 c,,~.rv ,1,- (1-,. l--r¡r"s :.kh" -: l", o " (, V ) l Ij,/\. 6~ Vi. V ... _,;) .. _ ~~, ' ~ q,... - ~ .)




(149)
fragatas y un gran número de lanchas caiioneras 1811.
inglesas que se hallaban apostadas allí.


El ala izquierda de las tropas espailolas, man-
dada por el General Mahy, 5C retiró por de
pronto á Alcira , debiendo en sran parle su sal-
vacion á las guerrillas de paisanos, que con un
valor y arrojo inaudito frustraron varios alaflues
del enemigo, y entorpecieron y retardaron los
movimientos que en1prendió para envolverla.


Los franceses no insistieron en seguir el al-
cance de Mahy , limitándose á procurar encerrar
en ]a ciudad á todos los que no haLian tenido
ocasiol1 de evadirse, y uo deteniéndose hasla Jos'
puntos que cerraban el campo sobre la orilla del
lago de la Albufera.


El Mariscal Suchet destacó en la noche del
26 de Diciembre al General Delort para observar
á Mahy, flue con 4.000 hombres habia tomado
una posicion defensiva en Alcira, y otra Ji vi-
sionenemiga marchó contra la del General Obis-
po, que ocupaba á Cullera; pero los españoles
levantaron el campo á visla del enemigo) reu-
niéndose Mahy y Obispo sobre el camino de Ali-
cante, hacia ellya plaza se dirigieron.


Tal fue el funesto resultado de la La13113 cid
Turia, en que la mayor parle del ejército espa..
1101 se vió forzada á encerrarse en Valencia, sin
cBperanza de ser socorrido, y aJJandouando mas
de 80 piez3s de artillería al enemigo) quc per-
dió en e~tc dia 600 muertos, entre ellos 50 ofi-
ciales.


La octipacion de Cullcl'iI , ALira y Alheriquc




(150)
1811. aseguraban al enemigo por la parle cld Jucar, y


las tropas empleadas en observacion de esta lí-
nea servian para cubrir perfectamente el sitio;
mas habiéndose alejado, COmo acabamos de indi-
cal', las tropas españolas, la division del Gene-
ral Delort se adelantó hasta San FelipedeJátiva,
cuya ciudad ocupó en 29 de Diciemke , encon-
trando en ella un miUon de cartuchos, y gran
cantidad de víveres.


El General Blacke apena~ se vió encerrado
en Valencia, cuando convocó un Consejo de Ge-
nerales que acordaron el inter.;tar una salí<la en
la noche del 28 al 29 por la puerta de San José.
Las disposiciones para empezar este movirniento
se lograron con el silencio y disimulo necesarios;
mas los que iban á la cabeza, en-::onlranclo al-
gunos obstáculos en la disposicion del terreno
á cortÍsima distancia de la plaza, alarmaron las
avanzadas enemigas, y rompieron un fuego bas-
tante vivo, que bastó para frustrar una empresa,
que por su naturaleza exigia no ser descubierta
por el enemigo, por lo rnenos hasta haber sali_
do todas las columnas para marchar con rapidez
y superar toda oposicion.


Habiéndose retirado á Valencia las tropas, se
volvió á guarnecer la línea sin uesonlen ni no-
vedad, y se proyectaba intentar la misma ope-
racion á los dos ó tres dlas i pero traslucido por
el pueblo, se suscitó 1111 tumulto y acaloramien.
to general, que amenazaba los mayores males.
Esto fue motivo para renunciar á otra tentativa
de igual clase, sujetándose á la inevitable suerte




(151 )
de la guerra> atendidos los cortos medios de de- 1811.
fensa, y la ninguna esperanza de ser socorridos.


Los franceses empezaron sus trabajos de ata-
que en toda regla en la noche del 1 al 2 de Ene-
ro por la parte de San Vicente y Monte-Olivete,
formalizando dos ataques por la derecha oel rio,
y otro por la izquierda. El dia 4 ya los enemigos
se encontraban á pocas toesas del foso, y con-
sultados acerca de sus progresos los Gefes fa-
cultativos, fueron de opinion de reconcenlrarse
sin perder momento en el recinto de la plaza, y
aLawlonar la Ha ea esterior. Asi se verificó, reti-
rando la arlillerÍa de batalla, y algunas piezas
de posicion fIue haLia de hronce, é inutilizando
las demas, sin que los enemigos advirtiesen cosa
alguna hasta la mañana, sin embargo de que en
algunos puutos no distaban sus escuchas del [oso
mas <¡ue ocllO Ó diez pasos .
.Mi(~nlras tiue los enemigos adelantaban sus


trahajos con una rapidez estraordinal'ia, el Coro-
nel Bellotti con 300 granaderos italianos escaló
al amanecer dd 5 el fuerte del I\Ionte-Olivcte, y
los Generales l'rlonl.marie y Pa]ombinÍ se apode-
raron al mismo tiempo de los arrahales lle San
Vicente y de Cnarle, obligando á los cspaiioles
á refugiarse al recinlo de la anlign:1 ciudad.


Inmediatamente Sllchct mandó empezar el
hombardeo, el (ll1C produjo terribles efectos, des-
trlJyendo casas particulares y los mas hermosos
eJiílcios, y entre otros el palacio del Arzobispo
COil su magnííicn biblioteca, <fue fue paslo de las
llamas. Uu gran número d,; klLitantes eran vÍe-




(152 )
1811. timas del estrago que ocasionaba, los hospita.


les csLabau llenos de heridos, y esta gran ciudad)
con una poLlacion inmensa y un ejército nume-
roso encerrado en ella, tocaba el estremo de la
deses pe¡'acion.


Suchet mandó cesar el fuego, y el 6 de Ene·
ro por la mafIa na dirigió al General Blacke una
carta concebida en estos términos:


«Señor General: Las leyes de la guerra fijan
«Un término á las desgracias de los pueblos: ha
«llep'ado hoy esle término: el eJ'l~rcito frances


,) v


CiSC halla á diez toesas del cuerpo de la plaza, y
(cdentro (le algunas horas quedarán abiertas mu ...
(celtas hrecllas , y entonces un asalto general ha-
(Irá que se precipiten dentro de la ciudad las co-
(dumnas francesas. Si aguardais este telTible mo-
«mento no estará en mi mano detener el furor
«del soldado, y V. E. solo será responsable á
(cDios y á los hombres de los males que caerán
«sobre Valencia. El deseo de evitar la ruina total
«de una gran ciudad, me determina á ofreceros
((Ulla capillllacion honrosa. 1\lc obligo á conser-
«val' á los Oficiales sus equipages, á hacer res-
«pelar las propica;¡dcs de los habitantes, y no
«(tengo nccesirlau de decir que la Religion que
((profesamos será respetada. Aguardo vuestra
«(respuesta dentro de dos horas, y os saludo con
«(la mas alta consideracion.))


El General Blacke conlestó al medio día en
los términos siguientes:


« Señor Genera 1: He recibirlo despaes de las
«doce la carta de V. E. Tal vez ayer al medio dia




(153 )
fth llbicra consentido en oambiaJ' la posicion de 1!3t L
"OIi ej(;rcito , evacuando esta ciuoad para evitar
«á sus lwbitantes los inconvenientes y las J('sgra-
(Icias de un bombardeo; pero las primeras veinte
cey cuatro horas que V, E. ha emplearlo en incen~
"diarIa, me han hecho conocer cuálllO puedo
~espel'ar de la constancia oe este pueblo y de su
Qresigllacion á todos los sacrificios que sean ne-
«cesarios para que mi ejército sostenga el honor
«del puel>lo español. Continúe V. E. en sus ope-
«(raciolles) fjUe ]a cuenta ,la responsabilidad de.
(dante de Dios y de los homLres de las desgra_
t.eias que ocasione ]a defcn~a de este punto y de
((los desastres que la guerra lleva conslgo, jamás
«recaerá sobre mí. = Joaquin Blar!,:e.»)


El General espaüol contestó ~n estos térmi-
nos, á pesar de estar convencido de la necesidad
de Jc. capitulacion ; y habiendo continuado el
enemigo con la mayor activiJad, y sin intermi-
tlion alguna el oombardeo en los dias 7 y 8, Y
abiertas inmensas brechas en diversos puntos,
sin Ju mas remota esperanza de socono, y con-
movido el ¡JUeLlo á vista de tantos horrores,
Dlacke hizo (H'opolJiciolles al enemigo para eva-
Cua r á Vale ncia , sa liendo libre el cj é rcito, y re-
tirámlose sobre Alicante y Carlagena con cuatro
piez¡¡s de artillería, ;Í lo que no accedió el Ma-
riscal Sllchct.


Eutonces convocó una junta de Generales y
GcfC8 facultativos, y Con acuerdo de esta, y se-
gun la mayoría de votos resolvió entregar la pla-
Za por capitulacion I como se verificó, desfilan-


TOMO 111. 20




( 154)
1811. do la guarmclOn prisionera de guerra. Uno de


los articulos de la capitulacion era el de que se
devolverian á los franceses tantos prisioneros
como eran los militares espaüoles existentes en
Valencia; pero las Córtes, que habian de<;:reta-
do no entrar en ajustc ni convenio alguno con
los enemigos, ínterin no evacuasen del todo el
territorio espaüol, desaprobaron esta capitula-
cion, teniendo que marchar sin esperanza de
rescate á los depósitos de Francia la flor de los
ejércitos espaüoles en número de 16.000 hom-
bres, entre los que se contaban los Generale.
Don Cárlos Odonell, Lardizabal y Velasco, que
tantos dias de gloria habian dado á la patria.
Los enemigos se apoderaron adema s de 21 ban-
deras, 2.000 caballos, 393 caüones , 42.000 fu-
siles, 180 quintales de pólvora con otros muchos
pertrechos de guerra.


Se ha criticado al General Blacke de que co-
metió un error imperdonable encerrándose en
Valencia, cuya poblacion: aumentada por los
refugiados de su huerta, no presentaba la pers-
pectiva de una defensa probable. Debió haber
dejado de guarnicion 5.000 hombres para prote.
gel' la poblacion, y con el resto de su ejército
haber salido á situarse sobrc las alturns cerca de
Ribarroja, cubriendo de este modo á Valencia,
y amenazando el ala derecha de Suchet en el caso
de que intentase atacar la ciudad, teniendo siem-
pre asegurada su retirada en caso de una desgra-
cia. Las Córtes mandaron formar causa sobre la
rendiciou de dicha ciudad, y en averiguacion de




(155)
la conducta del General nIackc; pero el patrio- lSU.
tismo de este General, atestiguado con mas de
cien combates honrosos, aunque la mayor parte
desgraciados, pone á cubierto su reputacion.


Apenas se apoderó Suchet de Valencia cuan-
do impuso á esta ciudad y al Reino una contri-
bucion de 200 millones de reales, y de 400 mu-
las equipadas completamente para el servicio de
la artillería; y á pesar de haber prometido so-
lemnemente en el arto 2. 0 de la ca pitu1acion que
no se haria pesquisa alguna por opiniones pasa-
das, y solJre los que hubiesen tomado una parte
activa en la guerra ó revolucion, en su parte ofi-
cial del 24 de Enero dice: ({Que 1.500 frailes fu-
ribundos habian sido arrestados y mandados con-
ducir á Francia, y que los Gefes de la insurrec-
cion que frecuentaban la casa del Cónsul inglés,
asi como los sicarios de este miserable, habian
sido ajusticiados en la plaza pública con gran sa.
tisfaccion de los habitantes que no llabian tenido
parte en el asesinato de los franceses.»


Tal era la conducta del enemigo en los pue-
blos que sucumhían : hacerse preceder por pro-
clamas seductoras en que garantizaban la justi-
cia, el respeto de la propiedad y el olvido de lo
pasado; y en el momento mismo en que ocupa.
La las poblaciones, arrojaba la máscara, y se en-
tregaba con la mayor osadía al robo y al asesi-
nato. La caLástrofe de Sagunto había presagiado
la caida de Valcncia, cuya ciudad era para los
espailoles la mas importante despues d'e las de
Madrid y Sevilla, como punto de apoyo nece-


.




(156)
1SH. sario entre las provilJcias del norte y me,liodia,


y depó~ilo ct~ntral de lo.! suministros de las ar-
mas y municiones que proporcionabau los iugle~
8CS á la Espaila.


La importancia de )a toma de esta capital
fue reconocida por Napoleon, quien en 24 ,le
Enero dió dos decretos, condecorando en el
primero al Mariscal Suchet con el título de
Duque de la Albufera, á las orillas de cuyo la.
So ~e habia terminado la batalla de 26 de Diciem.
hrc; y en el segundo señalando 200 millones de
reales de dotacion al ejército que había conquis.
tado esta cilldad.


Con la rendícion de Valencia terminó la cual'''
ta campaña, y las desgracias que lus espailOles
esperill1entaron durante ella. Los cuerpos fran-
cos de estos, engrosados ya considerablenH'nte por
el patriotismo de 10.5 pueblos, se habían hecho
temible. á los enemigos por los terribles Jaüos
que los causaban. Aumentados con nuevos reclu-
tas, ufanos con :,¡us contÍnuos triunfos, y organi.
r;ados por la actividad incansable de sus gefc~1
ya no presentaban estos cuerpos, como en lo~
llilOS anteriores, el aspecto de unas masas informes
é indisciplinaJas, sino el de divisiones numero-
sas de tropa regular. ·1\1ina, Duran y el Empeci-
nado hahían formado fuertes y aguerridas co-
lumnas con los naturales de las provincias de
Navarra, SorÍa, Guaclalajal'a y Cuenca. Langa,
Sanchez y el Médico Palarea habían aumenta-
do pl'odigiosamente las tropas de su mando, y
üÜ'O tanto habían conseguido con las suyas otros




(157)
geres de parlida de menos ftlerza y nombradía, HI11.
pero de igll¡¡} teson.:r constancia.


!JlIl'a Jescribir los encuentros y golpes arrie~­
gados que intentaron las guerrillas cspaiiolall,
.cría preciso formar volúmenes enteros, y asi
nos limitaremos tan solo á imEcar los mas Sella-
lados.


Don Francisco E"po z y Mina, que por sus
eminentes servicios habia obtenido ya del Go-
bierno espailOl el nombramiento de Coronel de
ci¡'~rcito, hacia la gnerra con la mayor acti.
,,¡dau en Navarra, y tenia interceptada á prin-
cipios de al10 la comunicacian de este Reino
con el Principado de Cataluña. Napoleon dió
en iU vista tel'minantes órdenes al Mariscal
Sucbet para que le arrojase de sus posiciones, á
cuyo t:'fecto dispuso este, que el General Reylle
con 5.000 infantes y 2(}ü caballos marchase á ata-
cal,le en la Villa de Lumbier, en cuyo pueblo se
construian armas, vestuarios y municiones, para
el equipo de su gente. El dia 12 de Febrero in-
tentó el enemigo apoderarse de este importante
depósito, Mina apostó pal'te de sus tropas en los
vados del rio Irazi para impedirle el paso y de-
fender á Lumbier que se halla situado sobre la
márgen izquü;rda, y se empeñó una accion su-
mamente reüida, en la ql1e fue rechazado el ene-
migo; mas habiendo este recibido llumerosos re-
fuerzos de Pamplona, é intentado segunda ve2
el paso del rio, lo comiguió apoderándose de
Lumbier, de donde Mina se retiró. Un dia perma-
necieron lo. franceses en eite pueblo que entre-




(158 )
1611. garon almas horroroso saqueo; mas al siguiente


Mina salió al encuentro de Uf: destacamento enea.
migo que salia de Lumbier, y le batió completa-
mente, persiguiéndole por espacio de cuatro ho-
ras, y quedando en su poder 100 mochilas y 50
fusiles. En seguida con la eficaz cooperacion de
BUS compañeros de armas Don Gregorio Crucha.
Sa y Don Luis Gorriz, que mandaban una parte
de sus fuerzas, no solo logró abrirse paso por
entre las columnas francesas que cubrían los va-·
dos del rio Arga, sino que prosiguientlo su mar-
cha por distintas direcciones, lograron reunirse
en las inmediaciones de Pamplona, en donde se
apoderaron de un convoy de pólvora que se di.
rigía á Vitoria, aunque con la desgracia irrepa-
rable de la muerte del intrépido Gorriz, que pe-
reció en d acto lle resullas de una violenta cai-
da de su caballo.


Espiaba el Coronel Mina noche y dia los mo-
vimientos de los franceses, aprovechando las
ocasiones mas oportunas para atacarlos, aunque
sus apuros parecian irse aumentando cada ins-
tante por la superioridad de fuerzas de los con-
trarios, y por hallarse estos en posesion de los
puentes de Sanguesa, Galipienzo y otros suma.
mente interesantes.


El General Arispe con 3.000 infantes y 200
caballos se presentó el 11 de Marzo al frente de
Iruzoqui, cuya posicion def~ndia Mina con fuer-
zas muy inferiores. La infantería francesa embis-
tió cinco veces y con el mayor ímpetu á los es-
pañoles; mas estos se sostuvier.ou firmes hasta




(159 )
que bien entrada la noche se retiraron con el 1811.
mayor órden, y sin haber cesado un instante el
fuego, causando al enemigo una gran pérdida.


Tal era el valor y arrojo con que se batían
Jas lL'opas del mando del Coronel Mina, que
el General Arispe le envió un parlamentario,
luplicáudole respetase la vida de los prisioneros
franceses, y ofreciendo hacer lo mismo por su
parte con los suyos; por cuyo acto reconocía
como militares y no como brigands á los solda.
dos del caudillo español. Rodeado este de ene-
migos por todas partes, é imposibilitado de po-
der trasladarse á otra pI'ovincia, acordó con
Cruchaga dividir sus fuerzas para hacer vacilar
al enemigo. Situóse él mismo en Arcos con 160
infantes y 80 caballos, y el 23 de Marzo fue ata-
cado allí por una division f['ancesa de cerca de
3.000 infantes y 150 caballos, á quienes resistió
casi todo aquel dia, replegándose sobre Santa
Cruz de Campazu en muy buen orden. Seis dias
permanecieron en Arcos los enemigos, y Mina
entretanto se internó en territorio francés.J saqueó
algunos pueblos, y teniendo que regresar inme-
diatamente á España, lo verificó por las inme-
diaciones de Roncesvalles , pasando á cuchillo á
cuantos franceses caian en su poder. El Teniente
Coronel Cruchaga con dos balallones y alguna
caballería tomó direcclon hácia las cercanías
de Zaragoza; mas alarmadas con su aproxirua-
cion las guarniciones enemigas de aquella capi-
tal, y las de Egea, Zuera y otros puntos, se re-
unieron todas con el objeto de perseguirle, y le




(HiO)
fSf 1. alcanzaron en 14 (le AUl'il en Castilliscar, donde


se tr:abó una accion en que los enemigos fuc/'On
rechazados dos veces á pesar de su superioridad,
aunque Cruchnga tuvo al tin que replegarse al
{'cino de Navarra.


Incorporado allí con Mina, y continunnclo es.
te sus activas operaciones paril hostil¡".:t[' :í los
franceses, fue (lestacado Crllchaga COII tres bata.
llones y doscientos caba llos, (\l1e a pos l:i ndose en
las inmediaciones d{~ Mendivil, pllt'hlo situado so.
bre el camino real de Pamplona á Tafillla , espe_
raron el paso de una columlla frallcesa que salJian
debia atravesar por aquel sitio, y ntac;Índola vi-
gOl'osamente el 18 ele Mayo, In obligaron oí. re-
pleg-arse en la direccioll de Tafalla á pesar de la
~uperior.idad de fuerza del clwmigo, con pérdi-
da de muchos muertos y heridos.


De al! i ,t pocos dias, noticioso Mina de que de
Vitoria habian salido 1.200 franceses escoltando
un convoy de 150 carros que conducía á Francia
las preciosidades robatlas en Portugal, y adema s
1.042 prisioneros cspailoles é ingleses, marchó
con la mayor rapidez desde Estella por caminos
fragosos á apostarse en el rnonte lhrnado de Arla-
han.J ll;rmino entre Alava y Gnipúzcoa, á muy
poca distancia de Vitoria. El 25 de Mayo, como
á cosa de la~ ocho, se divisó el primer trozo de
la vanguardia enemiga, que Mina dejó pasar li_
hremente, asi como al centro, por no alarmar el
resto de las fuerzas que en número de 1.200 in-
fantes con 200 caballos custodiaba el convoy.
Asi que este se presentó, se rompió por dere-




(161 )
ck, ¿ izquierda del camwo un fuego infernal y 181 L
}wrroroso con tal acicrto, que batida la escol-
t:: completamcnte, y no dándose cuarlel á nadie,
qm:daron libres los prisioneros, y en poder d(:
los españoles todo el rico botin que conducían
con una gran porcion de vestuarios. Tal fue el
resultado de esta brillante sorpresa y choque,
que duró siete horas. El Mariscal Masena, que se
retiraba á Ft'ancia con este convoy, retrocedió
á Vitoria, domlc pel'maneció hasta que supo ({tle
las tropas de Milla se habian retirado á Zalduen-
do, lugnr disla!ltc seis leguas del sitio del ataque.


Una p:~rdida Jt~ lZ1l1ta consideracion irritó so-
bre manera á los franceses, que trataron á toda
costa de estel'minar la division del infatigable
Mina. El General enemigo Rpy lle se valió del
iaícuo medio de mandar prender y llevarse (In
rehenes á los p;¡rientes mas próximos de cuantos
mililaban á las órdenes de Mina, y este mandato
se llevó á efecto COn el mayor rigor, llegando al
estrcmo dc amenazar al caudillo espaüol con que
d::trian mucrte .~ una hermana y dos clli'Iado~ su-
yos, si inmedi:ltamclllc no depouin las armas re-
tiránuoGc ¡í su casa; pero Mina se negó á salva!'
1<1 vida de p:lriellles tan cercanos con la trnicion
á su pntria, y en este sentido contestó con to-
da dccj"ion.


El Marisc:1l Sllchet dispuso que se agresase á
la Jivision de llcy lle la de Caffarclli, á fin de anÍ,.
quilnr In columna ··I,J Mina; y habiéndose reuni-
do en Puente la Reina, emprendieron su mar-
ch~ rll intento. Aquel se halbha á la sazon con
TO:~O JH. 21




(162)
1811. tres batallones y Un escuadron en Mendigorriaj


y habiendo tenido aviso del movimie;lto del ene-
migo, y de que ReyIle se encLlrninLlLa hácia Ta-
falla, apostó sus tropas en el Carrascal, y le sa-
lió al encuentro, empeilando Ulla accion reüida,
cuyo primer resultado flle ponerse en retirada la
division francesa vivamente cargada por un bLlla-
Hon navarro al mando del mismo Mina; pero la
division de Caffarelli que venia con direccion al
mismo sitio} llegó á tiempo de atacar á los espa-
ñoles por su retaguardia. Estos se vieron enton-
ces en el mayor peligro, y aunque lograron sa-
lir de tan apurada situacion rompiendo por me-
dio de las tropas enemigas, fue Con pérdida de
20 muertos y 80 prisioneros, habiendo estado el
mismo Mina á riesgo de serlo por la fogosidad de
su caballo que le arrojó al suelo. El intrépido
Cl'llchaga salió tambien herido en un brazo.


Las tropas de Reylle y Cafl'al'elli continuaron
la persecucion de Mina á fin de acabar con él;
pero este bUl'laba todos sus proyectos por el co-
nocimiento exacto que tenia del terreno, y en
el mismo dia 1.8 de Junio se encontró con la divi-
sion de Reylle en el pueblo de Aoiz, deslle cuyas
alturas habiéndose hecho fuerte) rechazó al ene-
migo que luvo una pérdida su periol" á la sllya.
Desesperanzado el Gobernador de Pamplona Rey-
lle de vencer á la5 tropas dd Ínfati¡;aLle Mina,
publicó un bando ofreciendo G.OOO Juros por la
cabeza de este, 4.000 por)a de Cruchaga, y 2.000
por la de los otros oficiales subalternos. Hizo)
aun mas: prapu50 á Mina conservarle su grado




(163 )
Y honores, si con las tropas de su mando abande,- 1811.
naba la causa de su patria, y pasaba al servicio
del intruso Monarca. Para esto se valió de la Di.
putacion del Beillo de Navarra, la que convidó á
Mina para que concurriese á Leoz con el objeto de
celebrar una conferencia pn que se acordase el
modo con que debería verificarse la entrf'ga de este
caudillo. El dia 14 (le Setiembre fue el señalado
para esta reuLlion, á la que concurrieron Don
Joaquín Gcrónimo Navarro, Diputado del Reino
y vecino de Estella , Don Francisco Aguirre de
Chechurri, Don José Pelon y Don Sebastian hu-
jo de Irozill; pero convencido Mina de que el
objeto de estos emisarios era el dar tiempo para
que cayese sobre dicho punto una fuerza consi-
derable de enemigos [lue se a poderase de su per-
:;ona, los arrestó en la noehe del 13, Y ponién-
dose en salvo con la mayOl' ligereza, burló el
golpe que le tenian IJl'cpal'ado , y m::lIldó pasar
por las armas á los cuatro comisionados.


La espedicion que ya por entonces premedi-
taba el Ma¡"i.scal Suchct contra Vulencia, segun
llevamos mencionado, [!le causa de que la ma-
yor parte de las tropas francesas empleadas en
Navarra marchasen á reforzar el ejército de
Aragon.


Aprovechándose Mina de esta coyuntura fa-
vorable, y deseoso de au."\..iliat' las operaciones
de Duran y el Empecinado en Al"agon, determi-
nó atacar á Egea de los Caballerús; mas la pe-
queña guarnicion enemiga se fugó en la noche del
12 de OctuLre. Mina continuó su marcha h,ícia




(164 )
1811. Aycrhe, á cuyo pueblo llegó cl15, Y el 16 nL3.-


có el convento fortificado en (lue se hallaba ell-
cerrado el destacamento enemigo que ocupaLa
(licha villa, y en la noche de aquel dia trató de
abrir una mina con el objeto de vobr uno de los
ángulos de dicho edificio; pero noticioso de qua
una columna de 900 hombres haLia salido de Za-
ragoza para alejarle, salió á recibir á esta que se
present.ó el 17 á la vista de su posicion, y des-
IJUes de varios ataques la derrotó completamente,
sin que la sirviese de nnda el teson con que [;c de-
fendió, formando cuatro veces el cuauro , por-
que otras tant.as fue arrollada con la m:lyor intrepi.
dez por la infantería y caballería de la divi:;ion
navarra) que envolviéndola al fin por tollos SU3
costados, obligó á rendirse prisioneros {llS Oficia-
les y 640 soldados J s:llv:indo:;c únicamente por
la ligereza de sus calElllos tres franceses, que
llevaron á Zarago3u la noticia de este dcsü:;trc,
y de la LizarrÍa incrclble de los sclJ:nlQS tl~
Miull.


Este, despucs de c~ta accion que llenó de es-
pauto y terror al enemigo, pasó á HUCSC1, cUy3
guarnicion huyó al acercarse, y apoJedndol;f!
alli tie algunos Miles que ab::mdonó esta, r:cgre:,ó
tÍ. Navarra, en donele entró el 22 ele Octubre, iLs-
cansando algunos días en S2L'gücsa.


Para desembarazarse ue los pri~iioncros he-
chos en la accion de Ayerhe , trutó ~1ina de con·
ducidos á Motrico , puerto ue la costa de G ui-
pllzcoa á cuarenta leguas de dintancia del pusblo
en que rcsidia J operaciou que presentaba la:> ma~




(loS)
yores dificultades por tener que atrW'/CS3r un ter- 1fll1.
reno en la m:lyor p::rte ocupado por el enemigo.
Para el buen ¡~xlto de esta arriesgada tentativa,
dispuso l\1ina que el Teniente Coronel Cl'uchaga
marchase á la vilb de Hurgoyen, donde se situó
en 1. 0 de Noviembre con dos batallones y algu-
1105 c~ballos p:ua cubrir el paso de la columna
que escoltaba los prisioneros. Los franceses) noti-
ciosos tIe que esla se aproximaba, salieron á su
encuentro en número de 2.000 hombres, trabán-
dose cerca tle rJicllO pueLlo una accion tan reñi~
da, que dllró lwsla que cOllcluiJas del todo 1al'l
municiones de los cspafI01cs, emprendieron es-
tos su retiratla .sin ser perseguidos por el enemi.
go qlle se hallaha ocupado en retirar sus mucho!
heridos á lu ci(Jebel de Estella.


Los prision;~r0s franceses de la accion ll~
Ayerbc se cmb:l,caron al fin en la fragata britá-
nica Iris, sienao inútiles cuan las tentativas hicie-
ron los enemigos p3ra impedirlo.


E14 de Diciembre, sabedor el Teniente Coro_
nel Cruchagn de 1('.~ gr~IJdcs acopios de grano~
que los fl'ances:2:'; tCUi:HJ en TafaBa) se presentó
en dicho pueble> con dos Latallones y alg~llJa ca-
ballería, y obli;;ando á b gnarnicion á encerrar-
se en el fuertr:, estrajo á su misma vista mas de
4.000 f¿llJegas de gr:mo, ataca el convento en
que consistÍ1 p3rtc dé! la fortificacion, lo toma,
pone en libcrt:Hl algünog vecinos patriotas pl'esos
dentro d~ él, Y S<J 3!)odcra de su guarnicion, sin
mas pénlida ql1e la de un muerto y dos heridos.


Exaspcl'uuOS los franceses por tan continllas




(166 )
1811. derrotas, no daban cuartel á ningun pnsIOnero


de la division navarra, llevándose en rehenes
á sus padres y parientes con el objeto de ha-
cerlos desistir de la gloriosa defensa de su pa-
tria; y Mina por su parte publicó en 14 de Di-
ciembre un edicto comprensivo de 23 artículos,
en que declaraba gllerra á muerte y sin cuar-
tel á todo frauces, sin distincion alguna, ni
aun de su mismo Ernperador, debiendo ser cuan.
tos cayesen en su poder ahorcados y colgados
en los caminos públicos con sus correspondien-
tes uniformes é insignias, y nota de su filiacion,
imponiendo igual pena á todo oficial, soldado
ó paisano espailOl de cualr{uier grado ó condicion
que fuese, que auxiliase ó dejase escapar á algu ...
no de sus prisioneros, ó bien los ocultase en su
casa, en cuyo caso seria incendiada esta, y fu-
silados cuantos la habitasen. Declaró á Pamplo-
na en estado de rigoroso sitio, y á sus habitan-
tes en clase de enemigos para el efecto de reci-
hir subsistencias, prohibiendo, bajo pena de la
vida, la introduccion en aquella plaza de dine-
ro y de víveres, inCUlTiendo en igual pena cual-
quiera cIue traspasase la línea que dl~marcaba á
un cuarto de legua de Parnplona. Igual pena im-
ponia al Ayuntamiento, Justicia .. Cabildo eclc-
si.lstico) Administrador de conventos y de ha-
ciendas de españoles ausentes de la dominacion
francesa, que enviasen noticias ¡lirectas á los
enemigos, y á todo aquel que matase, hiriese
ó negase su favor á los franceses que intentasen
pasarse, con otras providencias no menos vio-




(167 )
lenlas J que al paso que privaban al enemigo de 1811.
recursos, empobrecían á los espaüoles cunsí~
derablemente.


Despues que el segundo ejército se retiró á
Valencia para defender aquella importantísima
plaza, el Empecinado se dirigió á Aragon á reu~
nirse con las tropas del General Duran J como
lo verificó; y el 24 de Setiembre hizo un recono~
cimiento sobre Calata,Yud, donde habia 1.000
infantes enemigos, á los que el 26, puesto á la
cabeza de un batallan, desalojó de un cerro ele-
vado, y Cllbierto de antiguas fortificaciones,
ohlignndolos á encerrarse dentro del convento
de la Merced. Inmediatamente puso sitio á este,
y por falta de artillerÍa tuvo que recurri!' á los
trabajos de 1<1 mina. Rindiósele el 29 un destaca.
mento enemigo J y al siguiente dia 1.000 fran-
ceses que venia n de Zaragoza al socorro de la
guarnicion de Calatayud , fueron completamente
batidos por las tropas del mismo. Con este su-
ceso, estrechada aquella) se vió en la necesidad
de capitular el 4 de Octubre, atemorizada por
el efecto considerable que causó en el edificio en
que se defendia, la voladura de las minas cons·
truidas por los espaüo1es.


El Empecinado sin perder tiempo marchó
sobre Malina, cuya guarnicion trató de bloquear
igualmente; mas como viniese de Daroca en su
socorro el General l\1azuchel1i Con 3.200 inran.
tes, 400 caballos y 4 piezas de art.illerÍa) salió
á su encuentro, y en los dias 26 y 28 de Octu-
bre sostuvo dos brillantes acciones en los Cu-




(168)
1~jl. hillejos, ~n las que causó á los enemigos una


gran pérdida, arrollándolos y persiguiéndolos
hasta las mismas puertas de Daroca, en donde
los encerró.


El 17 Y 20 de Noviembre el mismo Empeci.
nado sostuvo dos acciones generales en los cam.
pos de la Almunia y de Maynar J y sus tropas se
batieron con tal bizarría, que causaron al ene-
migo una gran pérdida.


Otras varias ventajas consiguieron hasta me.
diados de Noviembre los cuerpos reunidos del
Empecinado y ele Duran en Arag-on en varios
encuentro,,, que precedieron á la rcndicion del
Convento fUI'Lificado de la Almunia; pcro de re.
~ultas de algunas pequeüas desavenencias entre
los caudillos españoles, el Empecinado con S11
gente se separó y dirigió á su PI'o\'Íncia, y Du-
ran , conociendo la imposibilidad de continuar
sus operaciones en Aragon por la escesiva supe-
rioridad del enemigo, se trasladó á la provincia
de Soria; mas noticioso (L~ que una columna ene'·
miga de LOOO infantes y ::lOO cab:J!los había sali~
do de la capital con objeto de h;¡cer una requi-
sicion de caballos, é imponcr fuertes contribu-
ciones á los pueblos vecinos, precipitó su mar-
cha en su busca, y logró atacarla en 05anilla al
tiempo que regresaba ya á Soria, batiéndola coro..
pletamente ~ y apoder:íuJosc ele euanto habia re-
cogido en su espeaicion J Con páclida de mas de
600 hombres cntre m:lCrto5, herid'Js y alguno»
prISIOneros.




(169 )


,


CAPITULO VIII.


Los lrnbajos de las Córtcs presentan un intcrcs secunda-
rio. _ Declaran nulo todo trata'(lo hecho por el Rey
durante su caulividad. - Destierran de Cadiz :í los indi-
viduos de la prime!'a Regencia. -Traslacion de las Cór-
tes desde la Tsla á Cácliz. - Abolicíon de la tortura, -
Aboliciol1 del comercio de negros. - Se estahleee la li-
J)(~rta(l prl'SOllill. - Oposicion del DilJUtarlo Hermirla,-
Aplieacioll de las ohl':!s pías :í los hospitales militares. -
Oposieion;í esta medida. - Aholiciotl de 105 sellOl'ío1>. -
Proyecto (le una COlIstitueioll - ,se df'Cl'f'!a la celebra-
eioll de 1111 Concilio naciollal. - Principia ;Í discutirse
la Constilllcioll. - Establecimiento de la orden milita¡'
de San Fernando. - Se denuncia el manilicsto del ex-
I\.f'gente Lanlizahal. - Su contcnido. - Formacion de
ransa al e](-n('g(~nte. - Su"pellsion del Consejo de Cas-
ti!Jn, ~'formacioll rle causa;Í sus individuos. - Creacion
de un Tribunal suprelllo especial para juzgados. - El
Decano ,lel Consejo pide licencia para defellllel'se á sí y
:t1 Tribunal. - Se le Iliega. - El Diputallo Valiente tie-
ne que rel'llgiarse cn UII huque inglés. - Proposicion del
Diputado V('ra de colocar una Persona Real al frcnte de
la I\.(,gencia. - Oposicion á este proyecto. - Los ingle-
ses desmienten oíiciall1lente la idea que se ten ia de que
trataban de apoderarse del lllaudo de los ejércitos na-
.:ílluaJes.


Las Córtcs reunidas en b Isla de Leon con- 1811.
tinuaball sus trabajos, los que no presentan en
p,ste año sino un interés secundario, sirviendo
mns bien sus debates y resoluciones para ocupar


TOllO 1[1. 22




( 170)
~S11. al pueblo de la Isla Gaditana, que para influir


en la condncta de los ejércitos, y en el éxito
de la guerra. Sin :embargo, recordaremos rá-
pidamente sus mas principales actos.


En LO de Enero, á propuesta del Diputado
Borrull, espidieron una proclamn, en que decla-
raban, conforme á su decreto de 24 de Setiembre
úllimo, que anulaban las renuncias hechas en
Bayona por el Rey Fernando VII, que na recono-
cel'ian, y antes bien tel1l1rian por HlIlo y de nin-
gun valor ni efecto torIo acto, trntatlo, convenio
Ó lransaccion de cualquiera clascónaturalczil que
fuese, otorgado por el Hey mientras permane-
ciese en el estado de opresion Ó falta de libertad
en que se hallaba, ya se verificase este otorga-
mieuto enpais enemigo, ó ya dentro de Espai'la,
siempre que en este caso se hallase su Persona
bajo el inHujo direclo Ó inclirecto del llsurpador
de su Corona, no comiderál1(lo1e lIbre la ~acion
ni prestándosele ohediencia hasta verle en el se-
no del Congrf'so Nacionnl, ó del Gohierno for-
mado por las Córtes, y condllyercJu declaranJo,
q1le toda contravcllcion iÍ ~sle decreto seria mi-
ralla por la Nacion como un acto hostil conlra
la Patria, y que esta no dejaria ni un momento
las armas de la mallO J ni daria oidos á acomo-
damiento ó concierto de cllalciuiera naturaleza
que fuese, como no prec('dies¡~ la total cvaClla-
cion por el enemigo de E;;paila y Portugal, que
tan pérfidamente habia invadido.


Esta resolucion fue lomada á consecuencia
(L' un rumor esparcido de que ~apoll~on Bona-




(171 )
partc trataba de reintegrar en el Trono á Fer- 1tll f.
nando VII, casándole antes con una de sus so-
hrilla~.


PuLlicóse al mismo tiempo otro decrcto, por
el que las Córtes, habiendo tomado en conside-
racion los abusos escandalosos y actos de opre-
sion que se cornetian en América contra los in-
dígenas primitivos del pais y de Asia, mandaron
á lodos los Vircyes , Gobernadores, Presideu-
tes y Maglstrados de aquellas regiones repri-
miescn severamente semejantes escesos en el ter-
ritorio de su respectiva jurisdiccioll.


Estc decreto fue seguido Llc otro, por el que
se aholió el comercio esclllsivo de la plata, j' se
concedió plena liLertad .l 1015 propietarios de las
minas de América para csplotarlas, sin mas COIl-
dicion que la de que la espedicion se hiciese en
huques espaüüles.


En la scsion del 26 de Enero se decretó, á
propuesta del Diputallo Terreros, (¡\le se forma-
se consejo de guerra á tOllos los Generales que
desde la derrota de Ocaüa huLiescll perdido ba-
tallas ó sllfriLlo dispersion sus ej{>rcitos J y ,í los
Gobernadores ele plazas (lUC se hubiesen rendido
al enemigo.


En la sesion del 14 de Fehrero se presentó
por la anterior Regencia un diario de sus opera-
ciones durantc su gobierno y administracion, y
las Cortes Cll su vista aconlaron que saliesen in-
mediatamente del recinto ele la Isla Gatlitalla los
Regentes.> que fueron el blanco de los sarcasmos
al' varios diputados J entre los cuales hubo uno




( 172)
1811. (Megía) (lue llegó á 'proponer que se les hiciese


salir de todo el Reino, y que no habiendo buques
para llevarlos, se les metiese, como haciau los
romanos Con los parricidas, en un saco con un
gato, Un gallo y una vibora. Tal fue el desprecio
con que fueron tratados los individuos de la pri-
mera Regencia.


El dia 24 de Febrero las Córtes que hasta en-
tonces habian celebrado sus sesiones en el tea-
tro de la 131a de Lean, se trasladaron á la ciu.
dad de Cádiz, reuniéndose en la iglesia de
San Felipe Neri J puulo uestinauo para sus ~e­
slones.


En la de 2 de Abril el Diputado Argüelles,
que tanto se hahía distinguido ya por sus esfuer-
zos en favor de la liIJ(:rlad de imprcnta, hizo las
tres proposiciones sigtli, ntes :


Primera: la abolicioll de la tortura, que se
admitió por unanimidad COl! la adicion de f de-
mas apremios ilegales)' bárbaros) t'.lles ,:OIllO (~SPO­
sas J perrillos J &c.


Scgunda: la abolicion del comercio de llí'grOSj
y terce¡'a, para que el Gobierno espallOl comuni-
case al británico el uecreto que acerca de este
particular se acordase. Suscitáronse algunas difi-
cnltades acerca de la acogida que semejante pro-
videncia podría tem:r (,n la Isla de CuLa J ) de
resultas se mandaron l~asal' bs Jos últimas pro-
posiciones á una comlSIOn.


Con motivo de una c.'iposicioll de varios hahi-
tantes del Larrio de San Cárlos en la 1,1a, en cillC
se quejahan de hallarse presos arbitrariamente




(173)
lJ3cia algunos meses, se prcsentú en la sesion de 1811.
18 de' Abril un proyecto de ley (lue contenía di.
versOs artículos r.elaLÍvo5 al modo de obrar cn
órden á prisiones.


Etite proyecto, parecido en todo á la ley (le
habeas corpus de Illglaterra, prevenia que nin-
gun cspaÍlol pudiese ser preso sino por uelilos
filie mcrcciesen pena corparís njlictiva , ni sin
próvia sumaria y decreto judicial, á no ser ilpre-
hendido in frrtganti: que nadie podria estar pre-
so mas d¡~ 24 horas sin tomarle declaracion y
J{'cirlc flui¡"H era Sil aClIsador: cIuC á cualcluicra
qne se encontrase preso sin saherse la causa de
su prisiol1, se le pusiese en libertad, destituyén-
duse á toJo juez ¡lue no lo verificase: que cn
]Iillgun caso pudiese SET allanada la casa dc nin-
gun cspai1ol, sino en el de preuder algun reo,
.oí! CllJO C;ISO lo debcrla hacer el juez por sí mis-
1110: que toda causa criminal en su primera ins-
tancia no clcberia dmar en adelante mas de 120
dias, y (Iue las apelaciones á los juzgados ordi-
narios, y st'lplicas ;Í IriJl'll1al.es, se tcrwill2.scn cn
(;0 <Iias: lJllC lodo j Llicio fuese ptíhlico : que no se
prendiesc por deudas; y en fin 'lue todos los trt'-
minos legales fuc'sPI1 perentorios.


Decrdada por las Córtcs la impresion de este
¡'~'oj'cct(l; se proccdió á su Jiscusion (,llla sc~ion
de} 2G el.· ALlíl. El Diplltado Don Benito H<:l'mi-
da manifest() que aun snponiendo que las Córlf's
pos('yesel1 la auloridaJ Real para hacer innova-
ClOIIlS cn las l"yes existentes, se necesitahau
ma;¡ lucús 'llle las (lne consideraha en el Congl'P-




(174 )
1811. so j que él) á pesar de los much05 años que habia


ejercido la magistratura) no se contemplaba COIl
fuerzas suficientes para deliberar en este negocio:
que ni aun el mismo Hey podia innovar las leyes
ni dar otras sin consultar al Consejo de Castilla,
con absoluta unanimidad de votos, ó á lo menos
dos terceras partes, y conclnyó proponieudo (rUe
se oyese á aquel en debida forma.


Esta doctrina fue vivamente impugnada por
el Diputado Argüelles que inlpntó probar (lue los
Procuradores en Córtes, en el hecho de haber
sido nombrados tales por la NacioD, se hallaban
con facllltatles para hacer leyes y renovar las (lile
les pareciese, pues que les pertenecia esclusiva-
mente el ejercicio de la soberanía.


La discusion de este p¡'oyecto de ley dllró
muchos dias sin que recayese sobre él) por en-
tonces, una resolucion terminante.


La comisioll de justicia presentó á las Córtes
la ley sobre la aLolicioll de la tortura, y des-
pncs de una larga discusion en qne se ¡¡icieroll
algunas adiciones J quedó sancionada como ley
del Estado.


En la sesioll del 2 de Agosto acordaron las
Córtes que en adelante fuesen admitidos indis-
tintamente en las escuelas y colegios rnilitares,
en la marina y demas corporaciones, los no-
hles y plebeyos que tuviesen la apLilud sufi-
ciente.


Las comisiones de hacienda y de nf~ocios
cclesi~tsticos representaron la necesidad de apli~
car á los hospitales nlilitares los fC'lI(los destin;¡~




(175)
dos á las cofradías religiosas y obras pias, P,Il'U 1811,
cuyo efecto presentaron el correspondiente pro-
yecto de ley, que fue combatido por diversos
Diputados) á pesar de proponerse .en él, para
tram!uilizar todo escrúpulo de conciencia) que
el Cardenal de Barbon fucse el encargado de la
cjccucion de estas medidas.


El Padre Don Sirnon Lopez sostuvo con el
mayor calor y energía los an tiguos prí vilegios
del clero, manifestó ,que la iglesia sola podia
disponer de las rentas eclesi{¡"LÍcas, de las que
lJi el Bey) 11i el pud>lo ) lIi por eOllsiguiente las
CÚl'tcs en su represcnL;¡ciOll) podian despojarla,
y rccorcló los males que .habían sobrevenido
á la Francia por haber violado los derechos del
clero; pero el proyecto de ley quedó san-
cionado.


E15 de Agosto adoptaron las Córtes un de-
creto sobre señoríos, por el que se abolia toda
jurisdiccion de parte de los señores, el uso de
las palabras vasallo y vasallagc) asi como Lodo
pago Ó cOllt.ril)[lcioll procedente ele tÍlulo de se-
1101'io, á esc(~pciol1 de <lgucllos que proccdiesen
de UIl contralo libre. Por él queJaban los seño-
res territoriales clespojallos de los derechos en a-
geuados de la Corona, y reducidos á 1<1 clase de
IH'oíJietarlos particulares) y se abolían los privi-
legios escl[lsiros) privativos y prohibitivos de
caza, pesca, molinos, &c.; <lunque en cuanto á
los adquiridos pOI' tilulo oneroso deberían rein-
tegrarse del capilal invertido, percibiendo, hasta
(lue se verificase) el interés de un 3 por 100.




(176)
1811. Considerando las Córtes como el principal


objeto de su mision la formacion y establecimien.
to de una Constitucion) aun cuando su convoca-
cion no habia sido para este fin, nombraron des.
de luego una comision para redactarla, y esta
presentó SllS trabajos en 18 de Agosto, (lue cOllsis.·
Lian en 242 .. rtÍculos, en dos secciones) precedi-
dos de un discurso prelirninar. Las Córles decre.
taron su impresion con preferencia á todo, y se.
ñalaron para su (liscllsion el oia 25 de Agosto.


El 23 del mismo se dccretó la cclebracion de
un Concilio nacional, para aconlar en él la re-
forma de la disciplina eclcsiástica, y el 25 se
dió en efecto principio á la discusion de la Cons-
titucion, y empezando por el exárnen de los
artículos preliminares) se suscitó una gran dis-
cusion al tratar del artículo 3.° , en que se sen-
taba que la sobcranía reside esencialmente en la
Nacion, y que por lo mismo pertenece á ésta es-
clusivamente el derecho de estahlecer sus leyes
fundamentales, y de adoptar ]a forma de gobier.
no que mas la convenga. El Diputado Aner 1113-
llifestó que esta última cláusula era inútil, y que
]lOdria perjudicar al concepto de las Córtes, dan-
do p;Íbulo á la calumnia ya hastante estendida de
<lue propendian éstas á los principios democráti-
cos. El Diputado Argüelles sostuvo la doctrina
del articulo, y el Obispo de Cnluhorra pidió fJue
se borrase todo él, Y despues de un largo deba-
te el artículo fue puesto á votacion, y nprohada
su primera parte por 128 votos contra 24, des-
€chándose la segunda por 76 contra 62.




(f77)
Dllralltc esta discusion el Presidente esplícó 1Bl1.


los pl'illcipios liberales de las Córles de Navarra,
manifestando que este Reino habia celebrado
Córles gellerales ell 1795 y 1808. En este úllimo,
á pesar de kdlarse ya ocupada la capital de :Jquel
Heiuo Pamploll:! con una fuerte guarnicioll l'ran-
ceSil, Ls CÓrl.es de .N'l-;arra reh usaron obedecer
las ó\'(Lelll~s de ~apol(,oll para el reconocimiento
por Rey de Espaüa de su hermano José, decla-
rando que la cleccioll de un soberano y el es-
tablecillliellto de las leyes pertenecia á las mis·
mas, &c.


En la sesion tlel 31 de Agosto instítllyeron las
Córtes la órden nacional y militar de San Fer-
nando para escita,' el noble ardor militar á 13ft
acciones dist.illglli(las de gnerra , y establccer un
premio regular con el que se consi.guiesen dos fi-
nes, á saLer : (Ilie solo el distinguido mérito fue-
se convcnientemeute premiado, y que nunca el
favor plJ(liese ocupar el lugar de la justicia.


Ln soberallÍa de la Nacion, representada por las
Córtcs, atluque sosLellida por ]a gran mayoría de
los Dipulados, encontró una viva oposicion de
parle de la minoría, y el 14 de Octubre, cum-
pleailos del cautivo Monarca, apenas habia salido
del salon de las sesiones el Consejo de Hegencill
q\JC ]¡abia vellido á cumplimentar á las Córtes,
cuando el Diplltado Al'güdles manifestó que la
Palria se hallaba en peligro, y que para su segu-
ridad y la dd Congreso peJia se leyese un ma-
nifiesto pl1Llicado en Alicante por el ex-Regen-
te I .. ardizabal.


TOMO 111. 23




(178 )
18t1. El Conde de ToreHo pidió que se impusiese


á su autor el castigo que merecía. Apoyaron este
dictámen varios Diputados, y se procedió ;Í la
lectura del papel, cuyo título era: l1Janifiesto del
COllsejao de Estado Don Aliguel de Lardizabal
.r Uriúe.> lUlO de los cinco que compusieron el su-
premo C01lsejo de Regend;¡ , soúre su conducta
política en la noche del:t4 de Setiembre de 1810.


En es te escrito se im pugnaba el decreto de la li.
hertad de imprenta, á cuya sombra se habian he·
eho cone\' ideas republicanas y democráticas, se
combatía el decreto de 24 de Setiembre de 1810,
en c¡tH~ las Córtes se habian abrogado la sobera-
nía, mallifestando <[ue esta no podia existir sino
en la persona del Rey; y hablando del iuramen~
to prestado por la Regencia en la noche de aquel
dia, sentaba que fue forzado moralmente, por-
que entonces no podia contar ni con el pueblo
ni COn la .. armas para hacerse respetar, que lo
que juró la Regencia, y despues el Reverendo
Obispo de Orense con las restricciones y espli-
eacion del verdadero sentido de la fórmula pl'es.
crita, fue la soberanía de Fernnl1do VII con la
Nacicn, y concluía con ({ue las llamadas Córtei
generales y estraordínarias no tenian ma~ potes-
tad que para establecer un gobierno que dirigie~
Sp á la Nacion (lurantc la cautividad del Rey, sIn
abolir ni illnovar las leyes ni el orden establecido;
pues carecian de semejantes facultades, no siendo
caú la mitad de los Diputados mas que unos me-
ros suplentes sin poderes de las provincias que
representaban.




(179)
En seguida el Diputado Argiíelles pronunció 1811.


1)n acalorado discurso, en que intentó probar
(lue desde el 24 de Setiembre de 1810 existia
una liga para minar sordamente la auloridad de
las CÓl'tes;J 7l0lUlImedio, dijo: sino pcreccn ellos
perecemos nosotros.


El ConJe Toreno pidió que 5e declarasen sus-
pensos de sus empleos todos los empleados de la
anterior Regencia, siendo juzgados por un tribu-
nal nornhrado al efecto.


Las CÓl'tes acordaron que se ocupasen los pa-
peJes de LarJizabal, y que este fuese conducido
¡í Cádiz.


A propuesla del Diputado Calatrava, y con el
fin de comprobar la complicidad que se suponia
entre los individuos del Consejo Real y el autor
de~ Manifieslo , se nomhró en la sesÍon del 15 de
Octubre una comísion de dos Diputados, que fue-
ron el mismo Ca latra va y Giral(lo, para que pa-
sando al Consejo inmediatamente, recogiesen la
esposicion ó protesta que hizo el Obispo de
O1'<:nsc, y dirigió á 3CJUel supremo tribnnal, se-
gun hemos nwnifestado, y una represcntacion
á las Córtes qne se decia estenJida por dicha
corporacion, en que se hacían algunas reclama-
ciones sobre la declaracion de la sober;¡nía na-
cional.


En la sesion del 16 el Diputado Argüclles
pidió que se decl:Jrase que la Patria se hallaba en
peligro, fundúndose en el contenido delll¡.anifies.
to de Lardizabal, y el Diputado Villanueva pro-
puso que en adelante fuesen juzgados como trai.


I




(18'0 )
1811. dores á la Patria todos los (fue Jil'ecta Ó indi-


rectamente esparciesen doctrinas contrarias á la
soberanía de las Córtes.


El 17 procedicron estas á la formacion de un
tribullal espccial, compuesto de cinco magistrados
de los que no se hallasen en ejercicio, para que
entendiese en la causa de Lal'dizabal, J fuel'oll
nombrarlos para componerle Don Toribio San-
chez Monasterio, Don Juan Pedro Novales, Don
Pascual BolatlOS de N ovoa, Don Antonio Vizma.
nOi, Don Juan. Nicolas Ullllaveitia, y para Fis-
cal DOII Manud Maria de Arce.


l.a comision de las CÓl'les que se nombró pa-
ra pasar al Consejo Real, habia encontrado que
en es le se estaba tratando de hacer una consulta
Con algunas observaciones sobre la soberanía de
la Nacion, y á pesal' de r¡ue esta consulta ni esta-
ba legítimamenle acordada aun, ni rubricada, y
por consigllienie sin CUl'SO, las Córtes decretaron
inmediatamente la sl!spensÍon de toJos los indi-
viduos del tribllnal que ltaLiall adherido á ]a doc-
trina que en ella se dcsenvüIvia, y solo tres que
no se conformaron, i¡t1t'daron en sus destinos. Los
comprendidos en la slIspension fueron: el Deca-
no Don. José Joaquín Colon, Don Manuel de Lar-
~lizab~l~ hermano del ex.-Regente > Don Bernardo
Riega, Don Sebastiau (le Torres, el Conde del
Pinar., Dou J)o111ingo Fenlantlez de Campomanes.l'
Don Andrés Lasallca, Don Ignacio Martinez de
Víllela) Don Francisco de Arjona, DOll Vicente
Duque .de E5traua, Don Juan _Antonio Gonzalez
C..arrillo, 1)()Q. Torua~ Muyauo ¡¡ Don Benito .!ri\lS




(181 )
l)rada .Y Don José Antonio Larrumbide, y los 1811 ..
(¡ue por haber disentido quedaron en su des-
tino, eran Don José Maria Puig, Navarro Vidal,
Quilez, Don Justo María Ibar Navarro, y los
Fiscales.


Las Córtes resolvieron que el tribunal cs-
pecial nombraJo para juzgar á Lardizabal en-
tendiese en la causa (ilie se iba á formar al
Conselo de Castilla_ Aquel tribunal especial se
presentó en la sesion del 18 á prestar jura-
mento ante las Córtes, á esccpcion de los Se-
ñores Arce y UnJavcitia" que se negaron á ad-
mitir dicho encargo, aU1Hlue al fin fueron obli.
gados á aceptarle bajo la mas estricta responsa-
hilidad.


Los individuos no suspensos del Consejo de
Castilla hicieron una represclltacion en favor de
sus compañeros, f!lndándose en los señaladoi
iervicios que tan distinguidos ministros habían
prestado á la patria, y eu que su intencion jamás
11abia sido la de negar formalmente la autoridad
de las CÓrtes.


El tribunal especial fue revestido con el tJ-a.-
tamiento de Alteza:J y empezó sus procedimien-
tos para la formacÍon de causa, pidiendo los in-
formes y documentos necesarios para la substan_
óaciol1 de I~sta. El D(~callo del Consejo Don José
Colon pidió venia á las Córtes en la sesion de 26
para reclamar y esponer lo conveniente á su de-
fensa y á la del triollnal que presidia. l"os Dípu-
ta(10s Gol(in, Garcia Herreros y Calatrava com-
batieron vivamente eitapeticüm:; ulanifeitl1ndQ




(182 )
1811. que su concesion podria servir de armas pa-


ra combatir la autoridad del Congreso. El Dipu-
tado Valiente osó levantar su voz en defensa
del respetable Decano; pero los murmullos de
improhacioll de los Diputados sofocaron su voz,
y el Diputado Golfln, que en el acto se dirigió á
aquel para imponerle silencio, fLle victoreado por
el pueblo, que pidió á voz en grito que Valiente
saliese á la barra como enemigo de la patria. La
inquietud creció por instantes, y los partidarios
del terror que querian intimidar á todo Diputa-
do que intelltase sosteller doctrinas conlral'ins á
sus proyectos, l¡ieicron tumultuar al pueblo á
las pllerlas del Congreso; y Valiente, escol-
tado hasta el muelle de la puerta de Sevilla
por el Gobernador de Cádiz y una partida de
guardias walonas, tuvo qUé refugiarse á bordo
de uno de los navíos ingleses que se hallaban en
la bahía. Las Córtes en la sesioll del 27 nega-
ron al Decano del Consejo la vellia que pe-
Jia, declarando que una vez juzgado por el
tribunal especial, podria Sil scul.cllcia ser re-
vista en grado de sliplica en el caso que corres-
pondiese con arreglo á derecho. Las causas del
ex-Regente y del Consejo de Castilla se empeza-
ron, y siguieron con actividad sus tr¡Ímiles, con
el éxito que se dirá mas adelante.


Apenas las Córles habian acabado de dar este
golpe de autoridad contra los que intentaban du-
dar de la verdad de su soberania, cuando en 29
de Diciembre en el mismo seno del Congreso y
1'01' un Diputado de las mismas, el Señor Vera, se




(183)
leyó una esposicio11 e11 que se criticaba la con. 1811.
duela de las mismas, la ligereza con que se ha-
bian abrogado la soberanía, y los actos despóticos
con que la habían egercido en varias ocasiones,
piJiendo que se nombrase desde luego una Re-
gencia, á cuya cabeza se pllsiese una pel sona Real
Con la plenilud de las facultades del Rey, hahi-
lilúndola para tralar con las potencias amigas ó
neutrales sobre la rnanutcncion y aumento de los
ejércitos, (1ue en el preciso térmiuo de un mes
se discutiese la Conslitucion, se nOmLr¡lSe diclla
Regencia y se disolviese el COllgreso, y que las
Córtes ordinarias no se convocasen hasta el año
de 1813, con arreglo á la Constitucion. El Dipu-
tado Argüelles pronunció un vehemente discurso,
en que manifestó que aquel escrito no po(!ia ser
ohra del Diputado Vera, y el Coude de Toreno
aiíadió que en su concepto {;ra una ramificacioll
del 14 y 15 de Octubre, y que por lo tanto aquel
Diputado debía declarar quién era el verdadero
autor del escrito.


En la sesiOll del 30 comhatió el Diputado Al'.
güelles punto por plinto el contenido de dicllO
papel, é hizo proposicion para que no se pusiese
al frente de la Regencia persona Real alguna du-
rlllltc b ausencia dd Rey, para que inme(liala-
mente se tratase de organizar el Gobierne y se
convocasen las Córtes ordillari3s, segun prevenía
la ConstÍlucion, no disolviéndose las estraordi-
narias hasta que hubiesen nombrado el Consejo
de Estado, el tribunal supremo de justicia, y ar-
reglado el tribunal de Contaduría mayor y el sis-




(184 )
1811. tem<1 de hacienda del ejército, J por {¡}timo pro-


]luso fIue antes de que se verificase la disolncíon
de las CÓl'tes-, nombl'<lsen estas una diputacion
de 60 individuos revestidos de amplias facultades
(lile velasen sobre la observancia de la Conslitu~
cion hrlstrl que estuviesen reunirlas Lts Córtes
próxim,ls, nombrándose ulJa comi.'iíon c.~pe­
cial para examinar y proponer el moJo de l]e-
val' á cabo la grande empresa de organizar el Go-
bierno.


Estas proposiciones fueron adoptadas despues
de una viva discllsion) especia]mcntP sobre la
de colocar al frente de la Hegencía lIIla per-
sona Real.


Tales er:w los debate5 de las Córtes estraor-
dinarias (le C<tdiz, siempre agitadas por el espíritu
de innOY<1cion.


Por entonces había cnndiclo entre el pueblo
de la Isla Gaditana y la mayor parte de los de la
Península ulla eSlwcie de desaliento por lwllarse
herido el amor prol,io de los españoles con el
rumor esprlrcido de fllw la Hegcncia trataba de
poner los ('j(~l'cilos naeio!lal(~s bajo las órdenea
de Genera les in gleses. Efectiva rnen te, el gabinete
hritá nico había dado al gunos pasos indirectos
para la consecucion de esta idea; pero la propa-
gaci(}!l de estas sospechas y el temor de sus ma-
las consecuencias, dió lllgar ,1 que en principios
de Agosto el Embajador de Inglaterra Sir Enri-
que Wellesley pasase una nota al Secretario del
despacho de Estallo Don Eusebio Bardaxi y Aza-
ra, en que se quejaba de las calumnias publica-




( 185)
das en un impreso dc que acompailaba un ejem-
pbr) por el (lue se divulgaban los anuncios de
(1l1e las provincias espaüolas limitrofes del reino
de PorLugal se hallaban bajo el mando de Lord
·Wdlinglon, que el ejército español iba á tener á
su frente oficiales ingleses, y que el Gobierno bri-
tánico abrigaba las miras de enviar á Cádiz fuer-
zas suficientes para lomar y conservar la posicion
de .aquena plaza en nombre de su Soberano. El
Embajador, despues de algunas observaciones ge-
nerales sobre la inj llsticia de tales imputaciones,
negaba positivamente que su Gobiel'110 tuviese
mira algulla de engrandecimiento ó de udquisi-
cíon de tel'l'ilol'io ni en Europa ni en América á
espensas de la Nacion esp3üola; que no tenia
ningun fUllJamcnlo la interprelacion dada á las
notas que él habia presenL:1Jo para que se pu-
siesen temporalmenLe las provincias limítrofes
del Portugal al manJo de Lord Wellington; que
los ingleses no tcnian intencion alguna oc apo-
derarse de Cidiz, y concluia pidiendo (lile des-
pues de presentada su nota al Consejo ele Regen-
cia, se la tlil.:se la COl1l pclcllte pulJl.icidad para
evitar las falalc6 resultas de semejantes rumores.


El Secretario de Estado eu su coutestacioll ;t
la nota del Ministro inglés le manifesLó de parle
<le] Gobieruo espaüolla desnprohacion mas posit i \' a
de las imputaciones de I11C se quejaba, y el reco-
nocimiento por los auxilios que hasta entonces ha~
bia prestado la gran Bretaila á la causa de España,
espcranJo que los vínculos (ille unjan á las dos;\ a-
ciones, se eslrechúrian cada dia mas r mas.


'rOMO 111. 24


1811.




18t 1.


(186)


,


CAPITULO IX.


Estado de Europa en 1811. - Nacimiellto del hijo de Na-
polcon. - Es nomhrado Rey de ROllla. - COllcilio na-
cional de Francia. - Disposicion de la R llsia contra la
Francia. - Medidas de N apolcon para llevar á efecto el
sistema continental. - Situacioll de la América en 1811.


Napoleon que tenia subyugada la Europa,
acabó de consolidar su pocler por el nacimiento
de su hijo, verificado el elia 20 de Marzo. Este
acontecimiento se miró por aquel como un me-
dio el mas poderoso para sostener su trono, y
distinguiendo al rccien nacido con el pomposo
tÍlulo de Rey de Roma, recibió con este motivo
las mas lisongeras felicitaciones de todos los Mo-
narcas de Europa, y las adulaciones mas COl11-
})lctas de parte ele todos los franceses. El Carde_
:nal Mauri, Arzohispo dc París, manifestó públi-
cameute que la cuna de este niüo era la primera
ciudadela del trono de la ]"rancia, y todos los
amigos de la nueva dinastía se prometian ya su
l)erpétua duracion.


N apoleon J para desimpresionar ~í. la Europa
de la idea poco ventaiosa que sus vejaciones con-
tra la cabeza visible de la Islesia católica hubie-
sen podido hacer concebir J y para proveer ele
Ohispos las sillas vacantes en Francia, pues (Iue
el Papa habia rehusado conceder la institucion
canónica á los Obispos nomhrados por el usur-




(187)
pador luego que se vió privado de la autoridad 181i.
temporal, dispuso la reunion en 5 de Agosto tlc
mas de 100 Obispos franceses, italianos y alema.
nes , que declarándose en concilio nacional, se
anunciaron como auloriJael competente para de-
terminar sobre la institucion canónica de los
Obispos en caso de necesidad. Las sillas de estos:
con arreglo á los cánones, no pueden permane-
cer vacantes mas de un ailo , durante el cual ele-
ben verificarse el nombramiento, la insLitucion y
la cOllsagracion. Segun las lluevas disposiciones
de esta reunlon J los nombrados se deber':an en lo
sucesivo dirigir al Papa para oLlener la institu-
cíon canónica; y si despucs de seis meses de la
llotificacion á este de su nombramiento J se ne-
gase á dársela, el Metropolitano ó el Obispo mas
antiguo procedería á darla, con arreglo á]o deter-
minado en el concor(h!to.


Mientras que Napoleon conceptuaba afirma-
do su poder por el nacimiento de un heredero di.
recto á su corona, la Rusia, que habia reconoci-
do en Tilslt la superioridad y preponderancia de
la Francia, y que se hallaba llllmillada por el
ascendiente que Sapoleon ejercia sobre su Emp8.
rador Alejandro, se pt'cpar::lba sordamente á re-
novar la guerra en la primera ocasion oportuna.
1\a]101eon k¡hia lisonjeado á Alejandro con la es-
peranza de engl'andccel'sc al ~\lediodia de la Ukra.
nia por la cO!1(!uistQ tolerada Je las provincias
de Moldavia y de Vahlluia, pertenecientes á la
Turquia; pero tres meses despues de firm(](lo 1'1
tratado de Tibit, ohidando todas sus promesas




(188 )
1811. verbales, mandó en 14 de Octubre al General Sa-


vary, su Enviado antes en la COI'te de San Petcrs-
hurgo, pidiese esplicaciones al gabinete ruso so-
hre los motivos que retardaban la cvacuacion de
la Moldavia y la ValacluiaJ ocupadas por los ejér-
citos de aquella nacion, en consecuencia de la
guerra que mediaba entre la misma y la Turquía.


El sistema continental, hecho estensi vo á la
Rusia por el tratado de paz de Tilsit , la origina-
ba grandes pérdidas y privaciones en su comer-
cio. En los tres primeros años que se siguieron á
la paz concluida sobre el Niemen, no dieron los
rusos el menor pretesto al gobierno de Napoleon
para que este pudiese dejarlos de considerar co-
mo sus mas fieles aliados; pero á fines de 1810
se manifestaron ya los primeros síntomas de di-
sension entre los dos poderosos l\Ionarcas. El
Emperador Alejandro se principió á ocupar se-
riamente en los preparativos para una nueva lu-
cha contra la Francia.


Irritado cada vez mas N a poleon de la resis-
tencia heróica de la España) y de los reveses que
sus armas sufrian en la Península, intimó de nne-
vo, despues de la paz de Viena, á sus aliaclos, que
llevasen á efecto con la mayor severidad. el pLm
continental que les habia dictado; mas por una
inconsecuencia escaneblosa, él mismo era el pri-
mero que quebrantaba la prohibicioll (pIe illlPO-
Hia, conceuicwlo á peso uc oro licencias para
traficar con la Inglaterra. E~ta condllcta fuc imi-
tada por los Soberanos aliados; pero Napoleon,
queriendo poseer 'escluslvamellle este derecho)




(189 )
exigió en todo el continente europeo que no solo 1811.
se repeliese la introduccion de todo genero ó
mc¡'cadería inglesa, sino que se incendiasen las
existencias. Sus agentes consulares y diplomáti-
cos eran unos espías que vigilaban acerca ele la
e¡ecucion de estas l11edidas de rigor; pero el Em-
perador Alejandro, aprovechándose de la parti-
cular situacion de su imperio) que le ponia al abri-
go (le una vigilancia inmediata, aumentó la fuer-
za intrínseca de su eiército en hombres, armas
y municiones de toda especie) y se puso en si-
tuacían de ohr;]r por diferentes puntos con masas
considerables de fuerzas) que independientes de
las r¡nc tenia empleadas contra la Turquia) po-
dian valuarse en cerca de 200.000 hombres: de
modo) {iue con una poblacían de 35 millones de
almas podia considerarse al Imperio ruso con
los elementos t1eccsarios para prcscnlal' en el
campo de batalla mas de 350.000 hombres per-
fectamente e(luipados Y pronlos á entrar en la lid.


Tales eran á fines de 1811 los preparativos
con (Jl18 esta gran potencia amennzaba <{ la Fran-
cia. No faltaIHI mas (rile un prctcsto cualrluiera
pura romper la paz de Tilsit) que realmente no
debía considerarse mas c¡ue como una tregua por
la supremacía que por ella se abrogaba la Fran-
cia. A principios de 1812 veremos al Autócrata
de la Rusia aprovechar el momento de rompi-
mienlo con Xapo]eoll.


Las posesiones espailOlas ultramarinas contÍ-
nua1)an prcsenl;ll~do \lB cuadro cada vez mas tris-
te, pues l('jos de irse calmando la insurreccion,




(190)
1811. llacia caua uiu mas rápidos y terribles progresos.


En el Reino de N ueva.España el General realista
Calleja, despues de una obstinada batalla, der~
rotó en 17 de Enero de 1811, sobre el puente de
Calderon, á un cuerpo de 80.000 insurgentes que
se presentaron con todo el aire marcial y de
táctica de tropa reglada, los cuales se retira-
ron en buen órden con la mayor parle de sus
fuerzas reunidas.


El ejército realista entró de resultas de esta
vi.ctoria en Guadah\ara , 'Y \lna sÍ';rle c()uÚn\lau.a
de prósperos sucesos llegó á estingllir casi ente-
ramente la insurreccion en ellleino de Méjico.


N o fue igual el éxito en h provincia de Ve-
nezuela. Las tropas de los titulados inJependien-
tes intentaron un atacple por mar contra Coro á
últimos de Diciembre de 1811, pero fueron re-
chazaclcs.


El General Mirarúla , unO de los primeros (Iue
habia alli levantado el grilo de la insurreccion,
y que se hallaba refLlgiado en Inglalerra, se res-
tituyó á la América del Sur su patria, y vol vió á
ponerse á la caheza de la insurrecciono Las pro-
vincias de Venez llela, Cumaná, Dar in as , Barce-
lona, Mérida y Trujillo se reunieron en un con-
greso por medio de sus representantes, y publi.
carOl1 1111 manifiesto firmado por 41 de estos, en
que declaraban que desde aqllel dia , el 5 de Ju-
lio, los estados á que pertenecían, se conside-
raban uuielos, y eran libres é inJepenclientes de
hecho y ele derecho) sin dependencia algLlna de
la Corona de Espaíla) ni de otra cualcllliera au-




(191 )
toridad que intentase representarla) siendo árbi. 1811.
Iros de establecer la forma de gohierno <lue m<1S
les conviniese, segun la voluutad general de sus
habitantes. Para llevar á efecto esta declaracion,
el General Miranda dirigió sus primeras opera-
ciones cOlltra la nueva Valencia) que se habia
decidido en favor de los derechos de Espaü<1, la
atacó y logró penetrar en sus calles; mas repeli-
do o.e ellas por el vivo fuego que se le dirigió
deso.e 10 alto de las casas, renovó sus a taques, y
poniendo silio á la plaza en loda forma) obligó
en 18 de Agosto ~{ sus habitantes y defensores á
renuirse á discrecion, y enLramlo en la ciudad
hizo en ella los mas horrorosos estra gos.


El foco principal de la insurreccion de a(ple-
l1as regiones existia en el Vireinato de Buenos-
Aires. La capital y la mayor parte de las pobla-
ciones dd nio de la Plata se habían decidido por
la independencia. :J:\Iontevideo era la que casi
únicarnente permanecia fiel á la cama de la Me-
trópoli. El Almirante inglés de Courcy ) á quicn
el GolJcrnauor espaüol de aquella plaza habia
pedido en Octubre de 1810 que hieiese causa co-
mUl1 con (·1 contra la J uuta insurrcccional de
Buenos-Aires, lo rehusó, contestando que sus
instrucciones no le pcrmÍLÍan tomar parte en las
discllsiollcs entre Espaüa y sus colonias.


En 1~) de Diciembre de 1810 Ull parlamen-
tario enviado desde Monleviclco anunció á la
JunLa de DL1CllOS-Aircs la reunÍon en C,'ltliz de las
Córtcs de E:-;paiw, y en su respuesta aquella re-
1l0VÓ sus prolestas de fidelidad al Rey fernan-




(102 )
1811. do VII) sin embargo de que pocos días antes ha-


bia declarado su intencion de conservar su inde-
pendencia absoluta, decretando que ningun tri-
Lunal, corporacion, gefe civil, militar ni ecle-
siástico pudiese conferir empleo alguno público
It persona que no fuese natural de a(lue11as pro-
vincias; aunque por una aclaracíon de este mismo
decreto determinó que esta disposicioll no era
aplicable á los españoles europeos que no se 0pu.
siesen al nuevo gobierno, los que en su conse-
cuencia deberían goza¡' de los mismos derechos
y privilegios qne los americanos,


El General espaüol Don Fr:lI1cisco Javier Elío,
nombrado Virey de Bu~nos-Aires) llegó á Mon-
tevideo en el mes de Marzo, é inmediatamente
cspillió una proclama) por la que prevenia que
todo buque que saliese ó entrase en Duenos-Aires
desde el 15 de Abril en adelante, seria confisca-
do. Como su escuadra era superior á la flotilla
insurreccional, sostuvo severamente las disposi.
ciones de este decreto, y la sÍluacion de Buenos-
Aires quedó reducida á un eslado tan crítico)
que no pudieron menos de recurrir á las armas.
Un ejército á las ór<lcnes de Artigas marchó á
110ner sitio pOl' tierra á Montevideo. Ello salió á
su encuentro en 18 de Mayo; pero fue dCl'rotaJo
y obligado á encerrarse en esta plaza, Sin embar-
go, la superioridad de sus fuerzas marítimas era
tal, qne pudo estrechar el blo(jueo de Bllcno:-¡-
Aires, en términos que su Junta) reducida al úl-
timo estremo, imploró la intervcncion de Lord
Stran gford) Emba j ador británico en Ll corte del




( 193)
Bra~il, aunquc Elio, hombrc de una ellergía á
tod;¡ prucb¡;.) descch¡'¡ In mcdi3cion de i;~te, y la
pruposicioll lllle !laciO) de clue las partes belige-
rantcs lcvanlasen recíprocamente sus Llo<llleos
L. una por tierra y la 01 ro por mar.


El P<il'aguay ::;2 b,íbi'l Jeclal'Gc1o L:.mlJ!cll 1n-
lll'p~~mli.\.?lllc, y sOllleliJosc á la JlIllla illsuncc-
cioual de BUCIIOS-AitT;';, To(la la p3rl0 orienlal
ud Rio de la Plata hasta las fronteras del nr:~sil
llahia proclamado la indcpcntlcllcia.La ciudütl
de Lima llal)ia peJi.do ¡í C¡¡slel1i, GClcral de las
tropos iusll/'gel1lCs de Buenos-Aires, un armi:;li-
cío de 40 dÍ<ls para discutir y fijar I01i prillcll'lOS
de s 1I gobie I'nO < •


Chile IwlJia envi.ado socorros á Buenos-Aires,
y aLierlo por su propia autoridad sus puertos 50-
11'C el Oct~ano pacífico al comercio de tCHlas las
naciones. El Pl'esidente Valdi\'ia, espaflol, inlen.
tó en vano uestruir la autoridad ele la Junta de
Chile; pues las tropas con que contaba fuel'on
destruidas, reciLiendo él mismo la muerte.


Sin emhargo, la escuadra de Montevideo se
prescutó ueJautc de Buenos-Aires en 15 de Ju-
lio, y comenzó á Lombardear aquella plaza, 10
que causó en ella mas tel'l'or que daño. La Junta
¡,c apoderó de los buques del comercio inglés que
se lwllaban anclados en el puerto; pero habiendo
sido reclamados por el Comandante inglés Le-
yel'vood, que se proponia guardar Ulla perfecta
neutralidad, se le devolvieron. No era ninguna
de las dos partes beligerantes suficientemente
poderosa para imponerse la ley, por lo que dei-


TOMO 11 [. 25


1Bl1.




(194 )
1l:>11. pues de haber abierto una l1egociaciol1 para que


cesasen las hostilidades, permanecieron las cosas
en el mismo estado que tenían antes de la apari-
clon de la escuadra de Ello, aU!HllJe cstenJi(\n-
(lose cada dia mas y mas, á pesar de algunas pe-
queñas ventajas de las tropas realistas) el domi-
nio de los insurgentes.


En 1. 0 de Setiembre la Junta de las Provin-
cias unidas del Rio de la Plata decl'etó á nom-
hre de Fernando va, y con el objeto de alraer
á su partido á la poblacion india, que el tributo
que esta pagaba á la Corona de Esp,¡lw, qucdélse
aholido en los distritos pertenecientes <Í. su go-
})ierno, no permiLiéndosc sillo á los buques in-
gleses la entrada en el Rio de la Plata, cllyo
bloqueo se mantuvo riguroso con rcspecto ;1 las
demas naciones.


La Junta de Buenos-Aires cnviú diputados á
Moutevideo para convenir en las lJuses de las
negociaciones que se habian enlabludo oesplles
oe la cesacion de hosLilidaoes en Julio; pero esta
llegociacion quedó sin ef(~cto, r0l'([ll(~ el Gobiernu
portugués del Brasil, del'T!l11nado ;Í sostcner por
la fuerza al de Esp<lña en aCjlldlas regiones, en-
vió un cuerpo de 8.000 hombres á 1<.s órdenes
dc Don Diego de Souza para socorrer á Elio , el
que llegó en 10 de Seliembre á las inmcdiaciones
de Montevideo. A la vista de este inesperado re-
fllerzo, los comision;¡dos dc los insurgentes Cre-
y~ron que Elío se hallaba cn inteligencia con la
corte de Portugal, por lo que rompieron la nc-
gociacion, 10g1'al1(lo escaparse.




( 195)
Al ver el mal estado de las colonias cspai'lo- 1811.


las, las Córtes adoptaron despues de una larga
discusion la mediacion ofrecida por el gobierno
británico para terminar las diferencias entre las
colonias y la Metrópoli; pero c-Jn la condicion
de (Iue el reconocimiento de la soberanía de las
Córtcs fuese la base de los tratados, y de que
en caso de no llevarse á efecto la negociacion,
suspendiese el gobierno inglés sus relaciones co-
merciales con las provincias rebeldes, y ayudase
;í. l'educirlas á la obediencia. En virtud de este
acuerdo se nombraron por la corte de Londres
comisionados que marcharon á desempeñar su
mision, clue no tuvo resultado alguno por las
circunslaucias.


Este era el estado de los negocios en la Amé-
rica española á fines de 1811.




( /96)


J~llIpi('za la f¡nillta campall:::. -1,01'(1 'STellill2:fol! ClIlra "11
E3paüa. -Sitio de Ciu[Llf1- norl¡·ígo. - .\s;;llo y ['>llla
de h plaza. -Hlllllallillalt del Lord. -Es erc;l'lu !in'llle
de Ciudad-Rodrig,o.-Ell'al'lallll!lIlo le sellala ulla pl!ll-
~i<lll. -Da el manllo de );¡ plaza ;Í los c5paII01('5. - Pro-
m,¡CiOll tl~l TIri::;adicl' Espaita y el CorollGl Sanclwz.-
Illle'lta ;\farmollt SOC')iTcr la ¡¡!:iza y la halia lOlllada.


;~;,;t. Con el año de 1812 prillcipió la C¡llinta caro-
rai"lfl, una de las m~s glorios~s para los eiérciLo~
aliados, y por la cpw quedó asegurada la libertad
de la tIC n Ínsub. Las armas al iadas obtn vieron
unrantc ella sei'¡nlados y d::cisivos triuufos, em-
pezando sus operaciones por la toma de Ciudau-
ltollrigo por :15311.0, Y casi zí la vista lId ej¡'~l'cilo
enemigo de l\lal'mont, que pouia rClIltjl' fllerzas
SlllrlPriorrs al an~lo-lusilallo. Conija¡jo el General L'
fr:1nd's en la f'aeilidacl con (¡n(~ tres meses antes
haL¡ia hecho lcnHlltll' el bloqueo de arluclla pla-
.za, sin mas que la simple reunion Je cuatro de
3l!S divisiones con el cuerpo Jel General DOl'scn-
nc, m:ulcni:l sus tropn:3 diseminadas en ;¡canto-
namicntos hastante estcnllillcs, y contaba con
rqwlil' cn cualquier müJ1lCllto apuraJo igual ma-


. , 1 ,. l' 1 l 1 l' . B1UIHa, con pro.···:"'ll' ,1(, l ¡; nusmo ventajOSO
re,u]ladn. En CSl:l confianza h!lllia destacado al
GLlIcral .\Ionthl'!lil con Ir", divisionC's para a['o-




(197)
ynr lns opcra;:;ioncs del Mariscal Suchet en el 1812.
Reino de: Valencia.


Lord W'cliington,instruido cxacfamrntc de fa-
dos eslos pormenores, creyó que era esl a In ocnsioll
oporl:mil para alacar á Ciudad-Rollr!;'), y ,Jnr
prillripio ;í SllS operaeion~s en Espni'¡a. 1)isP'180
11 prc('lo (¡~~c sus tropas se prrp:l1'asen f?11 sus
aC:':1l'!"hmicntos con fag~nas y tIemas pertrechos,
y vniflCHlo, echó un puente sobre el rio A3l1cda
en Srl'li;~"s., y el 6 de Enero estaha ya todo á
Pi)!!!;) ¡'~"1 rri!lcipi3l' el 1'itio de Ciud;:¡d-Hoclri-
gl' ; ;~!.:'.' !l"1 'l~'v;¡da est!'uordinariu que sobrevi-
no, ími'i~li(S el l11o,'imien10 rIel ejérciLo aliatlo
hasta el diJ .'l.
Un~ div:·;ion li:;era ií.las órdenrs lIel General


C:'ny;Lll't pn~~() el Agw'cla, y formalizó la ernbes-
ü.J:¡,;¡ d(~ ¡., r!.;1:3:1. Un dl'Sl'lCarncnlo de la misma,
~ bs ól'dcnc!-J del Teniente G:~nel'al Colborne, to-
mó por asalto en la noche oe dicho dia un rcllllc-
to ({l12 clcfemlia el teso de mayor altura de sus
in ;::¡ e(liD el n 111','3.


dia se emnezaron por la parte
< •


,~rptC'nlri(':]:Jl le:; tl':,b;ljé)S de sitio, establecién-
dose la primera p;-u·aL·la. El 8ncr!1igo hizo el t4
nn;¡ snlitla, pero sin j'('S¡ilt:1l;O alguno de consitlc-
rncion. Por la noche 25 pi\:zas de artillería rom-
p12:'on el fuego contra lils B1lll'allas; y d convell-
t·.) foriif12ndo de SCln Fr:íncisco (Ille flan;¡ueabala
iVillieda d~ los aproches, fue esc;:¡lado por un
rebirnicnto inSI¡;s á las órdenes del Coronel Har·
l~O\1rt.
C()nt:nll~base el IUC'?,!) V los tl'ab:1'jos de sitio,


,) v




(198 )
1812. Y deseoso LOl'll Wellington de acelerar la toma


de la plaza antes que Marmont pudiese acudir á
su socorro, aunque aquellos no llegaban aun
hasta el pie ue la brecha, se decidió á uar el
asallo á esta, escalando al mismo tiempo las mu-
rallas por otros puntos. Seis colull111as que mar-
charon rápidamente al ntacllle, lograron apode-
rarse en menos de uos horas ue la pbza, á favor
de la obscuridad de la noche que ocnltaba sus
movimientos. En este ataque y escalaJa pereció
mucho menor número dc aliados que en el asalto
de la brecha, por estar los sitiados de~prcveni­
dos, y empleadas casi todas sus fuerzas en la de-
fensa úe aquella. El General Maquinon que man-
daha la columna que atacó por este punto, perdió
h vida con muchos ele los valientes soldados que
conducía, por la esplosion de una mina. Fue vi-
gorosa la resistencia que opusieron en defensa de
la brecha el Gobel'l1ador dc la plaza Barlier y los
fl'anceses que inandaba; mas al fin no pudiendo
resistir el ímpetu de las columnas de ataque,
fueron arrojados á la bayoneta de esta posicion, y
forzados á refugiarse á la ciudad, y pcrseguido5
dc casa en casa, se rindieron pOI' último á dis-
crecion en nlÍmero de 1.700 hombres.


I,a pérdida de los aliados fue de G Oficiales y
HO hombres muertos, 60 Ouciales y 500 soldados
]lcridos, 78 Oficiales, 1.700 soldados prisioneros.
Ciento y nueve caüoncs montados, un t.ren com-
pleto de 44 piezas de artillería, Con una inmensa
cantidad de municiones dc guerra, y un arsenal
completo, fueron el fruto de esta conquista.




(199)
Lord Wcllingtoll dió la 111:1yor impol'tnl1ciél ,í 181~.


la loma de Ciudad-Ptodrigo por haber costaJo
la vida al Gencral Cra"vvfurd, que murió al con-
ducir las tropas al asalto, y era U110 de sus mas
h,íbiles colaboradores y compaüeros de armas.


La conquista de esta plaza debe mirarse co-
mo una de las empresas y triunfos mas distin-
guiJos de las armas aliad~s, si se considera la
sUllcrioridad Y proximidad del ejército enemigo
que cuidaba de su conservacion , y los ohstácu-
]05 <Ille las nicvcs y crudeza de la cstacion opo-
nian á la celeridad y secreto de las operaciones
para pas;.¡r el Agueda, y formalizar el sitio.


Cuando Marmont reunió Sil ejército para so-
correrla, ya la bandera española tremolaba hacia
tres días en Ciudad-Rodrigo, y las brechas se
hallaban reparadas y en estado de defensa.


Lord Wellington, moderado y humano, hizo
suspender cllmcdio del ataque la efusion de san-
grc y el dCf,uello á que le autorizaban las leyes
de la guerra .


.A lIll(IUC cn ]a conquista de Ciudad-Rodrigo
no tuvieron lIna parle activa las tropas cspaüolas,
coadyuvaron al buen éxito estando en constante
observacion del enemigo al otro lado del 'formcB,
)' merecicndo ser recomendados muy particulal'-
meutc al Gobierno el Brigadier Don Cllrlos Espa-
ita) yel Coronel de lanceros Don J ulian Sanchez ...
:1 quienes se concedió el graJo inmedi¡¡to.


El entusiasmo de los castellanos llegó á su
colmo, al yer que no bien se posesional'oll los
.inslcsesde la pla:za 7 'Cuando la cntregaron al




(200)
1812. Gener~l CastalIOS para cIne tomase posesion de


ella }. la O'obernasu á nombre tic Fernando VIl o ,
desmintiendo de este modo las perniciosas voces
cstendidas por los agentes enemigos, de que el
objeto de los ingleses era apoderarse de los prill-
cipalcs puntos de ESpiJÜa para dOl1lin,;r!us.


Las Córtes al salwr la importante l'cndicioll
de esta plaza, concedieron por acbl11acion á We-
llingtoll la Grandeza de Espaüa de primera cla"c
con el título de Duque de Ciudad-Rodrigo, y el
l)l'Íncipe Uegente de !ngbtcrra le hizo Conde,
concediéndole la Cámara una pensioll de 2.000 l.i-
])1'a8 esterlinas.


El triunfo de las armas aliadas reanimó el en-
tLlsiasmo español, algun tanto abatido por las des-
gracias auteriol'es, y dejó entrever lo que podía
esperarse de las operaciones del General britáui-
co, quc despucs de haber libertado al Portugal
con su prudencia, empezaba con no mellOS éx.itu
sus operacioncs en ESl)aila.




(201 )


Envia ;\farlllont un cuerpo auxiliar al ~il:io de Valcncia.-
Illlítil illtilllacioll ;¡ la plazil de AlicanLe. - Preparativos
de clefcllsa. - Ocupalla la capital se somete la B1:lyOl"
parte del Reino de Valencia. - Atar¡ue de Murcia. -
Mucrtc gloriosa del GClle¡'al I~a-Carrera._ Tentativa de
los espill-,olcs sobre T an·i1¡;Ollil. - 1\ecio!1 de Yillaseca. -
Accioll de AILafldla. - Hellllicion d(~ la plaza d(~ Pcilís-
cola.


La toma de Val(~ncia h?bia sido para el go- 1812,
hierno francés lIDO de los sucesos de mas impor-
tancia, para cuya consecncioll uo }¡;-:hia perdona-
do mt;(lio alguno. No solamente dispuso que el
cuerpo r[el General Rey He se incorporase para la
cOD(plisLa de aquella plaza con el ejército de Sn'-
che!, sino que un cuerpo de ,'').000 infantes} 800
caballos y 5 piezas ele artillería del ejórcito del
(~cn('ral ~\rat"lnollt se pusiesen en marcha en 13
ele DicicmlJl'e de lBU, p:lra cooperar á la con-
rplista (lr~ Valellcia, nI mall(lo dd Gellel'nl de Cf¡-
hallerÍa ~Ionthrlll1. Este, rel<ll'd,\(lo en Sil marcha
por ulla contl'a-orrl(~n, no lleSó ,í Almansa h:1sta
el U r)¡~ Enero, en Cl1yo dia ya 'Valencia habia
C<I¡lillllarlO. Si hlll)i\'se llq;ad() á ¡iempo, induda-
blemente llllhiel'a cortado la relirada ,í las divisio-
nes espallOlas al mando de los Generales Obispo
y Mahi (\Ile se habiun dirigiJo sohre Alcoy. Mont-
LI'!ll1 en vez de retroceder para incorporarse con


'J'OMO 111. 26




(202)
1812. el ejército de Marmont á que pertenecía, con ar-


reglo á las instrucciones terminantes que se le
habian dado, para que cualesquiera (Iue fuesen
las circunstancias en que se encontrase, ó las ór-
denes que pudiese recibir, del 15 al 20 de Enero
debería estar reunido con el ei(~rcito de (Iue se
habia destacado, marchó sobre Alicaule con el
objeto de impedir la retirada á aquella plaza á
los Generales Mahi y Fl'eire, que l)recisados á
retirarse desde Albaccl.e y Chinchilla á Alcoy y
Concentaiua, se dirigian á ella, Disipó f;ícilmcll-
te diferentes grupos de paisanos (¡l/C iulclltal'on
oponerse á Sil marcha, y llegó á la vista dc Ali-
cante en l5 de Enero, y aproximándose ~í la pla·
za el lG arroi9 algunas granadas en ella, la inti-
mó la rendieion, amenazándola con que el l\bris-
cal Sllchet te seguía con todo su ejército y arti-
llería de batir. El Gobcmador Don Atltouio de
la Cruz conLestó con la mayor firmeza, y las tro-
pAS de )\lontbl'un se retiraron cl17 , uespucs de
hubel' cometido los mas \'(~q;ollzosos desórdenes
en l.os lugares de b huerta de Alicante, que Hura-
reí.n por muchos aitOs su visita. Sus moradores en-
celTaron en la plaza todos los víveres, abando-
naron los pueblos y caserios, relil',ílHlose á la sierra
de donde se dispusieron á hostilizar al enemigo,


La incorporacion de la columna de Month1'llU
COn el grueso del ejército fl'(mees de Portugal no
se veriticó hasta d 25 J.d mi .. mo mes de EHe¡-o
í:On d triple sentimiento de no haber contrilwi-
do á la torna de Valencia, <le haber sahd.o md
en :líU tentativa Cf..Hltra la plaza dt~ Alicante, y dc




( 203)
no haber llegado á tiempo para socorrer á la de 1812-
Ciudad-Rodrigo.


Los habitantes de Alicante, llenos del mayor
entusiLlsmo, se dedicaron con el mayor ardor á
levantLlr sus fortificaciones, y poner la Ciudall en
un estado respctLlble ele defensa. Se celebró jun-
ta de Generales en CLlsa del Conde de Colomera,
y se resolvió saliesen ele la plaza las personas que
siendo del 2. o y 3. 0 ejércitos no fuesen necesarias,
y muchos Oficiales csceuentes , en consideracion
á la corta fuerza de los cuerpos. Se reorganizó la
guarnicion, y se puso á las órdenes de] General
inglés Don Felipe Rache la segunda seccion de
la division de reserva ele este ejército, que ofre-
ció vestir, armar y pagar á costa del Gobierno in-
glés, y se nombró segundo Gobernador al Maris-
cal de Cam po Don José San Juan.


La réndicion de Valencia arrastró consigo la
snmision de la mayor parte de este Reino. Oeu·
pallu que fue dicha Capital por las tropas france-
sas -' lu di vision al mando del General Arispe
marchó á Alcoy, villa famosa por sus fábricas
de palIOS, y se apoderó de ella sin el mas mínimo
obstáculo. Su vanguardia, á las órdenes del Gene-
1':0 l Delort, se estableció en Castalla á 61eguas de
Alicante, y envió un parlamentario á esta plaza,
que bnjo el preteslo de intimarla la rendicion, re-
conociese sus fortificaciones y alrededores de la
Ciudau; que este suele ser en la mayor parte de
las ocasiones el objeto de la mision de estos es-
pías honrados, de que se vale un General sagaz
con feliz éxito.




(204)
1812. El Gobcmador dió á Arispe la misma respues_


ta que á l\1ontbrun, contestando á la reclamacion
que hacia sobre el cumplimien10 de uno de los
artículos de la capitulacion de Valencia, en que
se estipulaba el cangc de cerca de dos mil fran.
ceses prisioneros en Alicante con 011'0 igualnú-
mero de espaüoles de la guarnicion de Valencja~
que de ningun modo debia cumplir con una ór-
den dada por el General Blacke en un momento en
que se hallaba ya destituido de toda autoridad.


La divisioll francesa al mando del General
Habert ocupó á Gandía y á DClIia, cuya última


.. Ciudad, situada sobre la orilla del mar no lejos
del cabo .\lal'tÍn, enfrente de las Islas Baleares,
tenia en muy buen estado sus fortificaciones, de-
fendidas con 60 piezas de artillería.


De este modo el enemigo se hallaba posesio-
nado de casi todo el Heino de Valencia y de par-
te del de J\l11l'cia, devastado ya por la asoladora
epidemia de la fiebre amarilla que acababa de su-
frir en el a110 anterior. El 26 de Ellero fue ocu-
pada su capital por un destacamento de tropas
francesas á las órdenes del General Bordesoult,
con el intento de exigir en clla una fuerte con-
Iribucion, ó de saquearla. A amLas cosas habian
dado principio cuando inesperadamente apareció
dentro de la Ciudad el General Don Martin de La
Carrera, que con cien hombrcs de caballería, pro-
cedentes de la di\'ision de ;\lahi, arrollaba por las
calles á cuantos franceses se le presentaban por
delante, penetrando los espailOles hasta lo inte-
rior de la Ciudad} mien1ras que otros 60 lo ejC'cu-




(205)
taban por otros puntos. Pelearon este puflado de 1812.
españoles con el mayor teson y arrojo por largo
tiempo, hasta que cargados por fuerzas muy su-
periores tuvieron que ceder á la multitud de ene-
migos, y el denodado La· Carrera, rodeado por to-
das partes despues de hacer prodigios de valor y
de destreza y de d;]r muerte á dos de sus contra-
rios, sucumbió en tan desigual y glorioso comba-
te en la calle de San Nicolas cerca de la plaza.
El enemigo abandonó en aquella misma noche la
Ciudad, (!ue agradecida eternizó la heróica ac-
cion de La-Carrera COIl una Upida que mandó co-
locar en afpIel sitio en memoria de tan valiente
General.


Durante el sitio de Valencia el General La-
cy en Cataluña lomó, de acuerdo con los ingleses
y principales Gefes de partidas, la resolucion de
atacar á Tarragolla, ya fllese con solo el objeto
de distraer una parle de las fuerzas enemigas que
sitiaban á Valencia, ó ya para apoderarse en
efeclo de a1luella plaza, que b1o<1ueó estrechamen-
te , al mismo tiempo qlle (los navíos ingleses lau-
zaban sobre ella algunas bombas. Heullieronse en
Beus escalas y demas preparativos para el asal-
to; mas á esla sazon consumido ya por el enemi-
go el acopio estraordinario de víveres hecho por
orden del Mariscal Suchet en Tarragolla , el Ge-
neral Musni('!' fue enviado con una parte de su
divisioll á TorLosa con el fin de reunir alli 2.000
quintales de trigo, y abastecer con ellos á Tarra-
gona. Luego que se hizo este acopio, el.General
Lafossc, Comandante de la plaza de Tortosa, con




('206)
1812. el fin de reconocer las posiciones de los espailo-


les y de preceder al convoyen su marcha, llegó
hasta Call1brils ... y no encontrando fuerza algllna
española, avanzó hasta Villaseca, en donde acam-
pó el17 de Enero enlregLíndose sin recelo algullO
al descanso; pero el General Lncy CjUC sc hallaba
1iituado en Beus am~tlazando <Í Tal'l'agolJa , í nntó
sus tropas con increible celerida¡l, y cayendo so-
bre Villaseca , cerca y sorprende al enemigo. En
vano el Gefe uc batallon Dllbarry ordena su tro-
pa é intenla dirigirsc por el camino d¡~ Tarrag"o-
na; pues los espnüolcs cierran el pnso pOI' todos
lados, y fuerzan al enemigo ,1 rendirse dcspucs
de haber sembrado el campo de ca<táveres y de
hel'idos. Tan compl{~to fue el triunfo de este dia,
que solo pudo salvarse el Genual enemigo con
alguna caballería. El socorro de 600 infantes y
su cOl'l'esponclicnte nlÍmero de caballos (!ue salió
de Tortosa al manflo del General Lafosse, llegó
tal'de, y cuando el General Lacy se habia ya re-
tirado con los SOO hom})['cs (Iue habia hecho pri-
SlOneros.


El General Dec;JeI1, sucesor dc M<lcdonald
en el mando ele C<ltalulla, nolicioso dc que los
espaí101cs amenazaban á Tarragona, tleslacó una
division al mallllo del General Lamanlue , que
unida con otra que salió de Barcelona mandada
por el General :.\lauricio :\lalbicll, OClIpÓ en 22
dc Enero á Villafr;t nca de Pana<li~s , aunque en-
trando sllcesivarnente en esta poblacioll, de mo-
do que los cspallOles no pudiescn formar una ver.
dadera idea de su número.




(2lJ7 )
El fiaron de Eroles, ({ue con poco mas de HH2.


4.000 hombres tenia bloqueada á Tarragona, le-
vantó el blo({ueo, y tomando posicion en las in-
mediaciones de AJtafulla, esperó alli al enemi-
go que se presentó en 23 de Enero con una fllel'-
za de cerca de 10.000 hornbres, Los españoles,
cuyo centro se hallaba en posicion sobre el ca-
mino real enfl'enle del puente del rio Gaya que
tenian cortado, con su reserva en las alturas de
Tamarit, se sostuvieron por algun tiempo, hasta
que recelando Eroles que podia ser cnvuelto pOl"
la columna de Lamarqllc r¡ ue malliobraba por su
izquierda para flanquearlos, y las tropas que su-
ponía haber salido de Tarragona, tomó el parti-
do de retirarse hácia Igualada, cllJa operacion
costó grandes esfuerzos, es pcril1len la 11 do has la rI-
te pérdida uos com paiiias que se dcsLÍuaron á
cubrir la retirada y couteller al enemigo.


DuranLe la acciolJ de AllafulJa la guarnÍcion
de Tarragona hizo una salida, y dirigién(luse á
Reus destruyó algunos almacenes establecidos
por lo . .; ingleses, y (I!lCIIlt> lodos los efectos aco-
píados allí para el sitio. A los dos Ji;]s el Gene-
ral Mllsni!T, proceJctltc segun llevamos indicHJo
de Tortosa , enln'¡ con el convoyen Tfll'raoolla.


Des¡lIlcs de 1a cou'luísla d~ Valencia Ji~rHJso
SucÍtet lO(!t¡ lo nee,'sario para la toma de Peüís-
cola. Esta plaza se halla sil lIada sobre !lila 1"0Ca
que se eleva en el mar, y eliSIa 120 toesas de la
costa, con la (1He se comunica pOI' una lengua
de LÍerra de 30 toesas de ancho. Sns obras de
fOl'tificacion estaban en buen estado) particular-




(208 )
.1812. mente las del c~stillo, que en otro tiempo per-


teneció á los c~balleros Templa['ios, y que si-
tuado á una altura de 25 toesas sobre el nivel del
mar, domina enteramente la planicie. Esta po-
sicion, (Iue se puede considerar como un peque-
ño Gibraltar ~ era inatacilble por los medios or-
dinarios. Su entrada por el {ll1ico camino r¡ue co-
munica con tierra, se hallaba imposibilitada por
una cortadura bien fortificada que habian hecho
los españoles, y por mar lo~ ingleses Con algu-
nas lanchas cañoneras cuidilhiln de su defensa.
El General Garcia Navarro, hecho pri,.;ionero
en 1810 cn el combate d(~ Falset, y escapado
despues desde Fr,lneia , era el cllc[lrg<lclo ele la
defensa de PeüÍscola. De la direccion dd siLÍo
lo era el Genel'ill enc:migo Sevcroli, con cinco
batallones que debian mantener psredita la co-
mUllicaciOrl COn el Principado de Cal<llllllil. E128
de Enero empEzaron las batcrías enemigas (·1 bom-
hardeo, C¡llr~ duró ocho dias. Del 31 del mismo
mes al 1. o de Febrero se atl!'ió la trindlera pUl'
los franceses, y establecieron 11'la Lale['Ía de bl'e-
cha de 10 piezas. Por ae!,lel!os dj;¡.~ \lB ¡larca que
los enernigos ha llia n armado en j)"llin, se a po-
del'ó de Una lancha, en cllle el Gubcrll;ttlol' tle
PeüÍsco]a dirigía al lle Alicante un pliego, (lue
aUllrI\le arrojado al mar por el encarg;¡do de con-
ducirle, f\le' J'(~cogido y en vjado jml1cdi;¡{;¡mcnle
á Suchet, q\li¡'11 sabedor por su contcuido de la
mala inteligencia <luC reinaba cutrc García Na-
varro y los ingleses, (lue desf~aban entrar en Pe-
ñíscola para tomar l)arte en su defensa, envió




(209)
á esta plaza al Oficial de su Estado mayor Prunel 1812.
Con las instrucciones convenientes. En efecto,
l1ahiéndose puesto de acuerdo con el Goberna-
dar, este, sin embargo de tener una guarnicion
de 1.000 hombres, y de contar con el auxilio de
cinco huques ingleses que cruzaban sobre la cos-
ta , consintió, de ac uerdo con una j unta militar
que convocó, en una ignominiosa capitulacion,
entregando al enemigo en 4 de Febrero esta im-
portante fortaleza con 74 cañones y una inmen-
sa cantidad de municiones de boca y guerra, y
osando hacer mérito de su cobardía hasta el pun-
to de decir, que preferia reconocer por Rey de
España á José, á S0111.cterse á la dominacioll in·
glesa , espresando sus deseos de ver unida á ]a
España bajo uua autoridad protectora ... capn de
terminar y reparar sus males. Asi pasó á púJel'
del enemigo una plaza inespugnable , y fIue te-
nia todos los medios necesarios para resistirle
duranle dos meses. Si los ingleses se hubieran
presentado para guarnecer á PeflÍscola antes de
la toma de Valencia, es indudable que hubieran
sido recibidos con los brazos abiertos Como en
Tarifa; y segun el gran entusiasmo nacional que
reinaba, es seguro que su Gobernador hubiera
pagado con su cabeza la repulsa hecha á los alia-
dos. Solo 500 hombres de estos y algunas lauchas
caÜOlleras hubieran bastado para la conservacion
de este requeüo Gibralta¡'. Completóse con su
sumision la de todo el Reino de Valencia, á es-
cepclon de la plaza de Alicante, quedando li-
bre y espedito á los enemigos el camino real qlle


TONIO II1, 27




(210)
1812. conduce á Tortosa y punto céntrico de su princi-


pal comunicacion con Cataluña y Aragon.
En tan críticas circunstancia.s el General Don


José Odonell entró á encargarse del mando del
segundo y tercer ejército.




(211 )


r


CAPITULO XII.


Lord Wellington dispone el sitio de Badajoz. - Una parte
tiel ej(~rcito inglés contiene á l\IaÍ'IlwlIt.- AsalLo y toma
de la plaza. -Accion de Llerena. - Yentaias de la ren.
dicioll de Badajoz. - Premio de Vellingtoll. - 1 ntenta
l\1armont reconquistar á Ciudad-Rollrigo. - Invade á
la Bcira. - Su retirada. - Soult illtenta eH vano socor-
rer d Badajoz. -Su retirada. - Hill permanece en Es-
tremadura, y destrn)'e las [odilicaciones del p~lcllte
de Almaraz. - Posiciones de 'Yellíllgtoll. - Coopera-
eion de los cspaüoles.


La reconquisla gloriosa de Ciudad-Rodrigo 1I:lj~.
no fue mas que el preludio de otro golpe de mas
importancia que reanimó sobremanera el valor
de los aliados y de los espaüoles, á saber: la he-
róica toma por asalto de la plaza de Badajoz.
PIlJiendo reunir 40.000 hombres cada uno de
los Marisc~des franceses SOllJt y l\Inrmont, el se-
creto y la actividad dehian ser el alma ele esta
espeJicioll. Bien penetrado de esto Lord \\'eJling.
ton, dispuso que la artillería y almacenes de 111-
gcnieros se transportasen en bur¡ues á Lisboa,
aparclltanJo otro Jeslillo, llegando por l1Ul' á Al.
caco' de Sal, desde donde en carros del pais,
y sin (lue pudiese causar la menor sospecha, se
reunieron cn las orillas del Glladiana. Acopiallos
todos los pcrtrechos para el sitio, y tomadas al
efeclo cuantas precauciones dicta la prudencia)




(212)
Hl12. Lord W cllington salió de Fresneda en 6 de Mar-


zo , y dejando guarnicion española en Ciudad-
Rodrigo, y situada sobre el Agueda una division
de infantería, protegida por otra de caballería
para llamar la atencion del enemigo por un mo-
vimiento rápido pasó con el grueso de su ejército
el Tajo por un puente de barcas establecido en
Yilladcla , y se dirigió á Elvas , á donde entró
el 11 de Marzo. Todos los aprestos para el sitio
de 13adajoz se hallaban prontos el 16, Y por un
puente de barcas que se echó sobre el Guadiana,
l)asaron del otro lado elel rio, quedando embes-
tida la plaza por las dos riberas por la tercera
y cuarta diyision ligera á las órdenes del Tenien-
te Gen eral Bernard, y d e los Generales Picton
y Collvill.


El General Graham recibió orden de marchar
sohre Santa Marta Con un cuerpo ele oLserva-
cion que cubriese las operaciones del sitio y las
avenidas de Andalucía, y con el mismo objeto
de observar los movimientos del enemigo por la
parte de Mél'ida , fue destacado hácia aquel la-
do el General Hill con dos divisiones. El Gene-
ral enemigo Drouet que se hallaba en posicion
sobre Villu[ranca, amenazado de frente por Gra-
lHll11, Y por la derecha por Hill) hubiera podido f¡i.
cilmente ser destruido por fucrzas tan superio-
res; y aUllque estas 110 tlicron la menor muestra
de intentar atacarle) deseoso de COllservar sus
comunicac:ol1CS con el General Darricall qne se
]]allaba en la Sereu3, así quc supo que :Mérida ha.
bia sido o(:¡¡p'iIla por el Gé'neral Hill) conoció lo




(213 )
arriesgado de SIl posicíon, y se retiró á Homa- 1612.
chos por la Puebla del Priol'.


Luego (lue Wellington lúzo su reconocimien-
to de la plaza de Badajoz, vió que los enemigos
habian mejorado y aumentado sus fortiticaciones
desde el sitio anferior , y se persuadió que la to-
ma de la plaza por los medios regulares era obra
de mucho tiempo, y mas halLí.ndose defendida
por una guarnicion numerosa á las órdenes del
General Filipon] que poseía la confianza y esti-
macíon del soldado por su conducta valerosa y
firme, :lcrcdilnda en las dos anteriores defensas.


Hcsuelto Wellingtoll á apoderarse desde lue-
go del fuede llamado de la l}ieuriña -' abrió la
trinchera y estableció la primera paralela en 17
de Marzo, aunque la noche de este ciia fue suma-
mente tempestuosa.


El 19 la guarnicion de la plaza hizo una vigo-
rosa salida eon el fin de destruir los trabajos de
los s1Liadores; mas fue rechazada con pérdida de
300 hombres, á pesar de que los elementos pare-
eia auxili;.Jr poderosamente ~, los fl'allceses; pues
creciendo repentinamente con los t'Jrrenles de
lluvia que caian las aguas del Guadiana arrastra-
ron en su ímpetu el puente est<11Jlecido sobre el
mismo 1'10, no permitiendo cchar otros nuevos
volantes. Suspendido por este accidente impre-
visto el paso de toda c3pecie de municiones) los
trabajos del sitio sufrieron considerablemente,
las trincheras se llenaron de agua; y la tierra
impregnada de esta no lenia la consistencia nece-
salia) por lo que hubo que parar los trabajos. El




(214)
1812, objeto de la salida de la gual'nicíon que se verifi-


có por el rebellin de San HO(lue, era desalojar á
los sitiadores de las cercanías del fuerte de la
Picuriña, ó proteger la retirada de su guarni-
Clono


El 24, mejorado ya el tiempo, los sitiadores
concluyeron seis baterías) desde las cuale s e125
rompieron el fuego contra el referido flterte con
28 piezas de grueso calibre, y I)or la tarde del
mismo di a' el :;\Iayor General Kempt á la cabeza
de 300 hombres le escaló por su frente y tomó
}10r asalto con la mayor audacia, Defendiél'ons e
con tal valor los (llle le g uJrnecian, que mezcla-
dos con los ingleses perecieron muchos de ellos
á hayonetazos, quedando prisioneros los re slan-
Les hasta el número de 200,


Por delante de este fuerte adelantaron los si-
tiadores la segunda paralela, desd() la cual en
31 de J\larzo rompieron el fuego para batir en
brecha la cara del baluarte uc la Triuidéld, y el
flanco del de Santa María) creyendo necesario
abrir otra breclla en la cortina que une estos dos
baluartes, Olra salida <lite illtentó la guarnicion
francesa de Badajoz, rue tambien rechazaua COll.l-
})1eta lllente.


Aunque J como llevamos inJicado, los movi-
mientos de las tropas de Hill y Gl'ahalll ha]JÜlll
obligélJo á retirarse ;Í las LId enemigo J d :\laris-
cal Sonlt se hallaha en movimiento COIl las (flW
hJbia pocldo reuuir , y Welliugton, convenci.do
de la lll'g<'IJtC necesidad de acelerar las operacio-
nes del siLio; estamlo ya pl'aclicaLlcs las lJi'cchas




(215)
de los b:Jstiones de la Trinidad y de Santa 'l\Iaría, 1812.
determinó dar el asalto en la Boche del 6 de
Aoril. Era terrible y arriesgada esta operaciol1
por hallarse entera la contraescarpa, y la guar-
nicion resuelta á oponer la mas olJstinada resisten-
cia. Dióse órden al General Piclon para que con
su division escalase el castillo qlle domina la
ciudad, mientras que con las suyas los Genera-
les Bernard y Collwill se dirigían á asaltar las
brecllas. Divididos los ingleses en varias colum-
nas) s e (lirigen á las diez de la II oche á 1 os diversos
puntos de alngue. El Gelleral Filipon opone una
resiliteIlcia illaULlila destle las hrechas, sobre las
cuales tenia reuniuos tan estraordinarios medios
de uefensa, que dentro uc algunos aüos cuanuo
ya la muerle haya arrebatado á los testigos del
todo oculares de tan terrible escena, parecerán
increibles. Jamas desue el ucscllLrimicnto de la
pól vora estu vieron tan espuestos los hombres á
la muerte: millares de bombas, gran aJas , sacos
llenos de pól vora y mixtos inflamables arrüjado.~
sin interrupcion en los fosos en el momenlo del
asalto sacrificaban á ccntenarcs ]05 valientes que
atacaban) y con b obscuridad parecia cada pun-
to de eslos un volcan (P18, vomiLando fuego,
producia un resplandor superior á la c1aridau del
dia. Por animaua que sea la descripcion de tan
imponente cuadro, 110 plleJ.e darse ltlla idea exac-
ta de su realidad. Por {'spacio de dos horas insis-
tieron los sitiaJores en tan estraordillarios esfuer_
zos, hasLa que perdida la ll"!ayor parLe de sus
oficiales y la esperanza de pelletrar por eutOl1ces




( 216)
1812. en las brechas, se retiraron á las lloce de la no-


che para prepararse á bacer nuevos esfuerzos al
amanecer del próximo dia.


Mas felices por los demas puntos los sitiado-
res, es tomado por el Mayor Wilson el rebellin
de San Roque: el General Picton) uespues de
vencer la tenaz resistencia del enemigo) se apo-
dera á las 11 de la noche del castillo, aunque á
costa de mucha sangre y de tener que reempla-
zar varias veces con nuevos soldados las filas de
las columnas de aLaque. Era tan importante la
rosesion de este castillo, que su concluisLa deci-
dió de la suerte de la plaza, por uominar todas
sus obras e5teriores é interiores. El Gobernador
Filipon, su Estado mayor y toda la guarnicion,
llerdido que fue el castillo, se refugiaron al fuer-
te de San Cristóval , y al siguiente dia se rindie-
ron. Ascendió la pérdida de los ingleses á 59
Oficiales y 744 hombres muertos, 258 Oficiales
y 2.600 'soldados heridos, y los franceses per-
dieron desde el principio del sitio 1.200 hombres
de los 5.000 de que se componía la guarnicion de
Badajoz, de que Wellington cIuedó dueño en 6
de Abril. Sus soldados uespues de la refriega del
asalto, exasperados por la obstinada resistencla
que habian encontrado, se abandonaron, aun con
el inocente paisanage que ansiaba su presencia,
á esccsos que trató de reprimir Welliugton} no
sin bastante esposicion de su misma persona.


El Mariscal Soult que con todas las fucrl.as
que habia podido reunir se auelantaba al socorro
de Badajoz) supo en Yillafranca., á dos jornauas




(217 )
de ;¡quella, que acahaba de caer en poder del 1812.
ejército aliado. Esta noticia le sorprendió tanto


J


mas, cuanto snponia que el DU<lue de Hagusa
Marmont, mas Jescmbarazado en sus movimien.
tos, habria volaJo á su socorro. EngañaJo en sus
c~lculos, y dernasiaclo cOllfiado en la circunspcc-
cion, que miraba como la base principal de la
táctica Je Lord. Welliugton, se restituyó á An-
dalucía, en (londe su presencia era ya mas necc-
Mria que nunca; pues el General de los espaüo-
les Pe/lne Villemur se hnbia aproximado {¡ Sevilla
con una d1Vi ... 1011 de estos, aprovecliáudose dc su
ausencia, y desde el 5 de ALril Labiall sido fre-
cuentes las escaramuzas entre los soldados de
esta divísion y los destacamentos franceses que
el General Itignoux, Gobemador de Sevilla, en-
vió á su encuentro, habiélluose visto estos obliga-
,los á encerrarse en dicha capital que se hallaba
bloePleacla por los españoles.


El General Grabam determinó atacar la reta-
guardia de SOlllt <¡ue se hallaha en Usagre, com-
puesta de 2.500 caballos 1 y al efecto dispuso que
en la noche del lO de Abril marchasen dos bri-
gadas de caballería :i las órJclHs de Sir Stilpldon
Cotton, debiendo la Ulla caer al amanecer sobre
'Csagre, y la otra sobre 13ienvenida, con el in-
tento !le corlar al enemigo su retirada á Llcrenaj
mas habiendo esta t'tlti:na llegado á BiellveniJa
Hules ele tif'mpo, pudo Drouct que mandaba la
retaguardia enemiga, efectuar' su retirada, habien-
<lo sido no obstaute cargado por el frente y flan-
co en el camino entre Bieu ven ida y Llerena, con


TOMO I11. 28




(218)
18'2. pérdilla de unos 150 hombres) Con 130 caballos
pn~lOn(Tos.


Al dia siguiente de la recon(luista de Badajoz re·
cibió Lord Wellington la noticia de que Marmont
comeLia grandes depredaciones sobre la frolltera
de la provincia portuguesa de LI-Beira, />; inme-
diataml~nte se puso en marclta para contener á
Marrnont, quien para lavar sus anteriores derrotas
pensaha en recobrar á Cillclad-Rollrigo y Almei-
da clurante la ausencia del Lord, en vez de re-
11llÍl' su ejército para atravesar el Tajo y sahar á
13adajoz) como lo habia hecho en el mes de J lI-
nio del ¡¡ilO anterior. Wl~lliJ1gton dejó á Sil' How-
bnu Hill sJbre la ribera izquierda del Tajo, y se
dirigió d encuentro de Marrnont, que no bien
~l1pO que los inglesC's bahian emprendiao el sitio
de Badajoz, cuando se ndclanló desde Salaman-
ca con fuerzas comi(LTalJ]es, y dejanr]o lI1la di-
",ision para bloquen¡' ;Í CiudaJ.-Hodrigo que ape-
llas había tenido tiempo (1e l'l'pnral' sus fortifica-
ciones, embislió .í Almcida (·1 3 de .Ahril con el
gru('so de sus fUPl'z;Js. Pr;:clicado (llll' lluho un
reconocimiento dclnnle de esta plaza, dió mues-
tras de (l!lcrerla tomar por ;¡:-alto; pero desistió
sin duda de esta jJ(~a en vista de la firmeza con
qlle fue rechazarlo \'n sus primeras tentativas por
el Gobcrnfldor (le la misma LCl1lesuricl' , y to-
mando el 7 la direccion de Sabugal su vallguar-
dia persigllió al Gellcral inglós Alten por La-
JL'ira bnja ha:;l" Custl'¡ branco, en uonde entró el
J2; Y (,1 14 habiendo sahido que se aproximaba
Lord W ellington, tu vo que retroceder, y rcpa-




(219)
Mndo el Agucda el 23 ~ no obtuvo mas fl'llto d~
su espedicion que algunas ventnjas parciales 80-
hre las milicias portuguesas.


Las consecuencias de la reconquista de ]3a-
(l ajoz fueron de ]a mayor importnl1cia para el
huell ~xito de las empresas succsivns de la" armas
aliadas en la Península. En aquella sazon se en-
contraba Bonapnrte en el apogeo de su gloria y
})oderío: su imperio se estendia desde el Elba á
los Pirineos, y desde las orillas del mar del N.
<11 Adri<itico, y toda la Europa continental rc-
cU!1ocia ó temia su superioridad militar: podia
entonces dispone,' de todas sus fuerzas y recursos
por encontrarse en aluclmomento en paz con el
resto del 1111111do. En semejante situacion la ren-
dicion de lhdajoz debió cntls¡¡r!e ~ como en efec-
to le causó, el mayor disgusto. En ella encon-
traron los aliados 133 caüoncs de todos calilIres,
19 morteros, 20 obuses, y un considerable aco-
pio de municiones y repuestos de boca y guerra,
pues la plaza estaba provista cual correspondia
á la grande importancia que la daba el enemigo,
y al interes que tenia en Sil conservacion.


La Regencia de Espailfl recompensó la bri_
llante conducta del caudillo británico, condeco.
rándole Con la gran Cruz de la óruen de San
Fernando que las Córtes hahian creado para pre-
mial' las acciones heróicas militares, distincion
tanto mas lisonger3 y honorífica para el Lord,
cuanto que era el primero á quien se concedia,
y por ona haza ila que la historia consignará como
Ulla de las mas memorables.


H~12.




(~'20)
1~f2. Art'ojados que fueron los franceses ele Portu-


gal, volvió á situarse Wellington en su posicion de
Fuente-guinJIJo. El General Hill permanl~ció en
Eslremadul'a todo el mes dI-' Mayo, y habiendo
recibido órden para atacar dos fuertes que cu-
brian por ambas orillas la cabeza cid puente de
Atmaraz sobre el Tajo, rlefelldidas por una nlltne-
rosa gnarnicion y 16 piezas de artillería, salió el
12 de Mayo de Almendralejo con la segunda di-
vision, y llegó delante de Almaraz el 19 por la
maüana. Era esta la única comunicacion cspcdi-
ta entre ambas orillas elel Tajo por mas abajo de
Toledo; pues 105 (temas puentes habian sido des.
truido; por las o pera cian es el e la guerra, y no s e
hnbian reparado. Ademas de los dos fuertes que
defendían .. como hemos dicho, el puente de Alma-
raz '. por el lado del S. se hallaba cubierto como
á nnn legua de distancia por el reducto de Mira-
vetr:. Puesto Hill al f¡'ente de las respetables obras
que cubrian el puente de Almaraz, ordenó sus
tropas en tres col¡¡mnas de ataque, marchando la
de la izquierda contra el castillo de Miravctc) la
de la derecha contra las ohras del puente y la
del centro contra el desfiladero. La marcha fue


I


dificultosa, y no pudiendo por lo quebrado del
terreno hacer uso nill de su artillería, la col um-
na de la derecha provista de escalas avanzó con
intrepidez al asalto del fuerte de Napoleon, que
a~i se llamaba el construido sobre la ri)wra iz-
<JilÍerda del rio, y á pesa!' del fllego vivisimo dp
sus def(~nsores, fueron arrollados por los ingleses
)lasta lo último del puente que, cortado por la




(2'21 )
útra p~rte, fue causa de que muchos de lo~ fran- 1812.
ceses sc precipilasen en el río en donde perecie-
ron. Lleno de un terror pánico á la vis ta de este
Sllceso el Gobernador comandante del fuerte de
R3gUS3, situado sobre la ribera derecha del Ta-
jo, le abandonó y se retiró con su guarnicion á
Tala"cra, en donde fue juzgado y fusilado como
11lCreCla.


Los almacenes, diez y ocho piezas de artille-
ría, doscientos cincuenta vrisioner.os) un estan-
darle y ml1chos pontones (Iuedaron en poder de
los aliados) los cualcs volaron todas las fortifica-
cioues quc defendian esta posicioll formidable,
que fue tomada por solo iufanterÍa con la corta
p{~l'Clida de 33 hombres muerlos y 43 heridos. El
ataque del castillo de Mira vete no tu vo mas ob-
jeto que llamar la atencion del enemigo, .Y hacer
ereer á este que no se realizaria el de las obras
del puente hasta haberse decidido la suerte de
aquel.


Marmont y Soult tan pronto como supieron
la marclw de Jlill, pusieron sus fuerzas respecti-
vas en 1110\ imiento h;íeia el Tajo, teniendo el pri-
mero el disgusto de ver el fuerte de su nornore
arruirwuo) y de no poder salvar la gU:l.rniciou
dd castillo de Miravele que permanecia entcra-
l1wnte aislada. Soult despues de algunos dias de
l1¡,m..:ha J sahellor de que IIíll babia llegado á Tru-
jillo, abandonó el proyecto de interceptar su re-
tiraJa, (Iue verificó tranquilamente y sin ser de
modo alguno inquietatlo, á sus antiguas posicia-
lles ddanle de Badajozo




(222)
fIIJI2. Asi es como Lord Wellinglon en menos d.e


cuatro meses se apoderó á viva fuerza de dos im-
portantes plazas casi á la vista de dos ejércitos
enemigos, tan numeroso cada uno como el suyo;
quedando de este modo las armas aliadas (lue mi-
litaban en la Península bien compuls!lllas de los
triunfos á que renunciaron en las precedentes
campaiias por la prudencia de Lord Wdlinglon.
Este hizo vestir y equipar cl5. o ejército que á
las órdenes del General CastarlOs habia contri-
buido al buen éxito de las operaciones del sitio,
observando las tropas del Mariscal Marmont.




(223 )


,


CAPITULO XIII.


tos ej,)rciLos cspai'iolcs cooprran :í las operaciones de \V('-
lIiJlston. - El quinlo cjdrcilo ibs órdenes de C~stalios
apo}'a los J1lovimicntos. _ Espetlieion de lHurillo á la
Mancha. - ES\)Cllic¡oll dc Penlle Ville'1lur á Niebla. -
Ballesteros lOtna e1mantlo del cnarto ejército. -Accion
ue C'lrlama. - Accion (le Alora, _ Accioll de Campi-
llos. - Acci();I de .comos. _ 0lleracioncs del primcr
ej,~n~ito en Ca; (lbüa. - EspcdicíOIl de SarsllelJ;i Fran-
cia, - "'\CciOIl dc Darnius. - Accioll tIc Hotla. - Accinn
de L1av~lIcras. - Accion de :\Ioiill" de IlcJ. - Opera-
CiOlll'S del l(~l'ccr '/ :,r:-'ullf!d .. jJ¡·cito á las ,írrlcnes de
O(lollc!!. - \CClOII ti;: ,'\lllL'!nlllicl. - Acciol1 del HclJO-
llar. - A,;alLo de Soria. - Pl'ision y lIluerte de los vo-
cales tic la JunLa de Burgos. - At:t1íue de POlohontloll.
- Aceion de Vdlalllilllc;a. - Acciol] de Oulorria. - Ac-
cion dc Cncllca. - TOllla de Ttlllcb. - Accion de Es-
p(~jn. - OpcL'aciüllCs del s::ptimo ej(:rcito. - :\lovimien-
tI), de :\Iina - 1'l·i111C1'a acc;oll d~ SJ1Jgüe~a. - SC¡;!lll-
da ¡¡ceíon de S'~'l:~iics~, - O,lC'I'i1eiones lle Mina COII dos
lv:L'¡iollc:i CO;¡I.I'.1 1(;.O:i() {]':lIlCCSCS cn el yalle de Pton-
c;.¡l. - ","ceion de: :\rhb:lIJ. - Accil)l] de OnlJale;ui. -
Accioll de S,tllta Cl'llZ de C<lllliW¿'[, - Los franceses
evacuan :í ~\sturias. - \uclven:í ocupada. - Defeusa
de V il1.l< ic iosa.


Alm:luc los cjércilos espnliolct> no putlieron 1812.
cooperar mas' que COIl pocas lropns :i la reCOI1-
(luistn de Ciudad-Rodrigo y l3adajoz, por su cor·
to nÚ:iH~ro y por e8UIl' mal eqllipados y faltos de
recursos i.Í. consccucncia tle los reVl~SCS padecidos




(224 )
1 ~ n. anteriormente, sin em La rgo est.os e j é rcilos, cu-


ya jmportancia y esfuerzos ha querido mas de
una vez menoscabar la malicia, haciendo la g!lel'~
ra en sus respectivos uislritos, tuvieron ocupaJa
incesantemente la ateneiotl de mas ue 130.000
fl'ancese3, pres lanuo al l' j érci lo a 11 glo-1 usi lano
tal cooperaeion, que sin ella ni IlLlbicrall podiuo
reconquistar á Ci'Jdad-Rourigo y Badajoz, ni aun
sostenerse en Portugal, sin emlJargo de las triples
líneas de Torl'esvedras. Ellos tio uejaroll nunea
las armas de la mano, y llamando sin cesar la
atcncion del enemigo holeia todas las provincias,
prepararon Con su entusi;:¡smo y constancia iui.
mitable á Lord WellinglO!1 lluevos triunfos.


El quinto ejército, quc dllrante el sitio de
Ciudad-Rodrigo habia conlribuiJo , como acaba-
mos de indicar, á ll¡¡mar la ateneion de M¡¡rmollt,
y no estuvo ocioso mientras se verilicaba el de
Badajoz. Una division de todas armas al rnando
del Brigadier Don Pablo ".lorillo se puso en mo-
vimiento desde Montanchcs cn 3 de Enero con
dil'cccion á la Mancha, y llegando ellO ;Í Agudo,
marchó en seguida el12 á atacar la gllarnicioll ene-
miga de Ciudad-Real que á su misma vista se pu-
so en fuga; y habiendo destruido las obras de de-
fensa que tenian alli constl'lliJus los franceses J se
dirigió el 16 á atacar la guarnicion de Almagro,
y cargada por fuerzas superiores en el camino de
Manzanares, tuvo que retirarse, siguiendo Sil
movimiento retrógrado hasta Trujillo, á donde
llegó el 30 , reuniéndose al grueso del ejél·cito.


El Conde de Penne Villemur que habia des 4




(225)
tacado una espedicion contra el condado de Nie- 1812.
hla J y amenazado á Sevilla, segun qneda indica-
do, á tiempo (lue el Mariscal Soult estaba en mo-
vimiento para socorrer á Badajoz, tuvo por la
vuelta de este, que volver á incorporarse con el
quinto ejército á que perteneeia; y otra Jivisioll
de este se reunió á las tropas del General Hill,
permaneciendo el resto en Estrernadura.


El General Ballesteros, que haLia tomado el
manuo del cuarto ejército, desplegaba la mayor
ilcti"'idaJ en perseguir á los enemigos en todo el
territorio de su mando. El lG de Fehrero supo
que el General enemigo Hey y el Coronel Ber-
ton (lile maniohraban contra su flanco izquierdo,
debian reunirse en Cartama con el General Ma-
1'ansin que amenazaba ~u derecha, y presenLín-
Jose al amanecer de dicho día al frente de Carta-
rna, encontró ya .i Maransin en posicion con mas
de 2.000 infantes y 400 caballos, atacó con sus
mejores tropas la izquierda enemiga, y despues
de un combate obstinado que duró mas de tres
];or¡¡s, herido :\Inr:cnsin , cedió el campo al Ge-
neral cspaiwl, (ille le persiglJió ]lRsta !lna legua de
1\lálag;¡, ¡loll,le hizo alto por haber recibido avi-
so de <lile ney y Berton venían sobre Cartama.


:Despllcs (te 11aber pasado algunos dias en ob-
SCl'vilcioll dd enemigo, TIallesteros se dirigió há.-
cía la::; lIJnuras de Sevilla, y apoderándose ele
Utrera, sus avanzadas se adelantaron hasta
las puerlas de aquella capital; pero cercio-
rajo del regreso ¡lel Maóscal Soult, volvió sobre
C,Ij'¡ama J Honda.


TO:'10 111. 29




(226)
1812. Hallándose en Ajora una columna enemiga


de 800 hombres al mando de Rey, Ballesteros)
sin ser dcscubierto, la atacó de frente al amanc-
cer del 14 de Abril con algunos regimientos, y
con otros tomó las altlll'as de la derecha. El Ge-
neral enemigo conoció (Iue no podia resistir, te-
mió ser envuelto y determinó retirarse h~cia Má-
laga; mas perseguido por espacio de dos leguas,
perdió 250 hombres y dos piezas de artillería,
ademas de los varios efectos de esta arma que de-
jó abandonados en el pueblo.


IucausalJle Ballesteros, estaba siempre en
contínllo movimiento para (lis traer á las tropas
del Mariscal Soult, y contribuir á las operacio-
nes en grande del Lord Wellington. El23 de Abril
uos divisiones mandadas la una por él mismo, y
la otra por el Gencral Don Juan de la CI'llZ MOllr-
geoll, atacaron eH Campillo ;i 1.400 enemigos,
que fueron arrollados y arrojados de sus posicio-
nes j pero habiéndose COllll)['ornetido la accion en
términos de que el Mariscal Soult ¡muiese llegar
en SOCOI'rO de los suyos, determinó Ballesteros
que su gente se retirase, como lo ejeculó, sobre
Ardales.


Bien penetrado el Mariscal Soult Je que el
objeto principal de todas eslas operaciones de
Balleslet'os era el de corlar sus cOl11llllicaciones,
Ó al menos entorpecerlas, dispuso que el Gene-
ral Conroux con algunas tropas de las que sitia-
han á C~ídiz , marchase á Bornos, y guarneciese
y fortificase esta posicion sobre el Guadalete con
gcis piezas de artillt'ria. Balle~leros trató de im~




(227 )
pedir los progresos de est¡¡s fortificaciones, y por 1812.
medio de una larga y bien meditada marcha (]lle
emprendió desde el campo de Gibraltar, en la
maüana del 1. o de Junio des pues de haber pasa-
do el Guadalete sin ser visto, empezó un atacllle
general y de los mas obstin¡¡dos contra la posi-
cion de Dornos , defeudida por mas de 4.000 ene-
migos. lba ya á decidirse la victoria en favor de
las armas espaüolas, cuando un ataque desespe-
rado é impetuoso de los franceses obligó á Ba-
llesteros á abandonar el campo de batalla por ca-
recer de caballería, y ;í repasar el Guadaletcj
pero COI! lal orden, que el enemigo no se atrevió
ni aun á ocupar el campo de hatalla, permane-
ciendo los espaüolcs formados dos horas espe-
rándole; mas no tuvo valor para emprender de
nuevo el combate, y sc retiró á sus antiguas po-
SICIOnes.


No cra menos activa la gnerra que por enton-
ces hacia en Cataluña el General Lacy con los
restos del primer ejército, auxiliados poderosa-
mente por los paisanos y somatencs del pais. In-
terceptabansc diariamente los convoyes del enc-
migo, y sus comunicaciones se hallaban del
todo interrumpidas. Los obstáculos que esta pro-
vincia espaitola oponia á la clomin<lcion francesa,
tcnian irriLado sobremanera el carácter altivo de
Napoleon. Cardona y la Scn de Urgel se halla-
ban aun en poder tIc los cspaüoles, que las te-
nian fortificadas cuidadosamente. Las islas Me-
das les ofrecian un asilo impenetrable, y la emi-
nente montaña de .Busa, á 7 leguas de Berga,




(228 )
1812. fortificada por la misma naturaleza y el arte, es-


taba convertida en una plaza de armas, en donde
se adiestraban los rcclutas que debian reempla-
zar las bajas del ejét-cito de Catalul1a. Los Gefes
de este Eroles, Sarsfield, Milans, Rovira, Manso
y Gay hacían la mas cruda grucrra al enemigo,
y conducian á las armas á cuantos jóvenes se ha-
llaban en aptitud de tomarlas, presenlando una
barrera insuperable al esfuerzo de sus opresores.


Napoleon multiplicaba los recursos para la su-
misio n de Cataluña, y conociendo toda la impor-
t1\ncia de esta proVincia, por su decreto imperial
de 26 de Enero mandó que se reuniese á la Fran-
eia, dividiéndola en cuatro departarnentos; y por
otro de 2 (le Febrcro la puso bajo la administra-
cion de dos de sus Consejeros de Estado, Inten-
dentes (Dejerando y Chauvclin), á quienes dió
el encargo de proCeder á la ol"ganízacion judicial,
adminístt'ativa y económica de esta nueva parte
del Imperio. Los departamentos que se estable-
cian con la denominacion de Montserral, Ter, Bo-
cas del Ebro y Segre, tenian por capitales á Bar-
celona, Gerona, Lérida y Puigcerdá. Se fijó la
residencia de los Consejeros en Barcelona y Ge-
rona, y en las capitales de los departamentos se
establecian Prefectos. Los Intendentes recibieron
el encargo de presentar al Emperador los usos y
circunstancias locales del p;¡i" , con el fin de
conciliados con los p¡'incipios de legislacion.
Em tal el empeño de Bonaparte en conservarse
esta provi.ncia, qlle todos los reveses que sus
ejérciLos sufrieron en lo sucesivo, no fueron has-




(229)
tantes ;i determinarle á abandonar el proyecto; 1812.
pues le veremos mas adelanle en 7 de Marzo de
HH3 dar nuevas disposiciones para simplificar
.la administracion de los departamentos ultra pi-
renaicos, con la misma confianza que si tratase
de los que bailan los rios Sena y Loira. La Catalu-
fIa debe su prosperidad y riflueza á su industria, co-
mercio y manufacturas, y por esla razon en to-
da.s cuantas guerras se han emprendido contra la
Francia, ha hecho y hará siempre sacrificios in-
mensos por no ser provincia francesa, porque su
incorp0l'acion á la Fra ncia la a carrea ría in e vita-
blemente la ruina de sus fábricas, yue no pueden
competir con las de ¡¡(Iuella nacÍon. Asi fue, que
en esta ocasion redobló sus esfuerzos, al ver per-
dida su independencia, y considerarse separada
de la madre Patria, y rcducída á provincia del
grande Imperio. Napolcon, á (¡uien las Llificulta-
des no hacian nunca ceder J prohibió á sus Mi-
nistros el que se entendiesen con su hermano
José en los asunlos relativos á esta provincia,
difiriendo no obstante el hacer público el de~
creta de su reunion ú la Francia, (PlC no el'a
mas que un ensayo de} proyeclo en grande que
meditaba hacia 111llcho tiempo de pOll(~r ha jo su
imperio directo la Espaüa entera, segun confi-
dencialmente lo tenia manifestado; no dudando
de que el Emperador ele Husia Alejandro con-
sentiria en ello, si por su parte él le permitia
apoderarse de las provincias turcas de la iz:plÍer-
da del Danubio, y mandaba ;í. sus tropas evacuar
la capital de Prusia.




(230)
1812. El General Sarsfield á la cabeza de 2.200 hom-


bres salió de Pnigcerdá el 14 de Fehrero hácia
As, con el objeto de llevar el t(TrOr á las mis-
mas fronteras de Francia. En un pueblo llamado
el Hospitalet tuvo un encuentro con el enemi-
go, y habiéndole arrollado allí y en Morcins,
entró en Ax. e115, cuya poblacion encontró ahan-
donada por sus habitantes. Al día siguicnte se
apoderó de Tarascon, pueblo situaJo á 18 le-
guas de la frontera, cuyos vecinos, temerosos sin
duda del justo resentimiento de los espa1101es,
huyeron tambien de sus casas.


La reunion de tropas que el General fran-
cés Gareau estaba efectuando para oponerse á
los espailOles, hizo temer á Sarsfield no pOlIer
restituirse á territorio espailol por el Valle de Aran
como se le habia prevellido; y di~polliendo su
retirada, entró en Puigcerdá e119, dcspucs (lehaber
exigido Ulla contribuciol1 de GO.OOO duros y 2.000
cabezas de ganaJo vaCuno y l~nar en dichos pue.
blos, Foix y otros de Francia en donde cntró.


El Brigadier Hovira dió órdcn al Teniellte Co-
ronel Rimbau para que con el batal1ol1 de slIman-
do se adelantase hasta Masanet, donde habiéndo-
se presentado el enemigo con GOO hombres por
la parte de Darnius, él 27 de Febrcro Himbau,
despues de haber vencido el paso (Id molino de la
Cardona, atacó al enemigo (lue hahia tomado po-
sicion en una altura cercana al puenLe de la cos-
ta Margarida; y conociendo que con su obstina-
da resistencia trataba de dar tiempo á que llegase
el refuerzo que esperaba ... mandó cargarle á la




('231 )
bayoneta) y consiguió arrollarle y ponerle en 1812.
completa fllga, IH:rsiguiéndolc por mas de dos
leguas con ulla considerable mortandad. El re-
sultado de esta brillante accion fue destrozar los
600 enemigos, en térmiuos que solo pudieron sal-
varse noventa.


El 13aron de El'oles habia penetrado con su
division en el Reino de A.ragon hasta GrrtLlS y
Benasque, y alacados en Roda en 5 de Marzo 1.000
hombres de aquella por 3.000 infantes y 200
caballos enemigos al mando del General fran-
ces llurke, sostuvieron Ulla accioll reñida que
duró diez llOras, al cabo de las cuales el enemigo,
tan vigorosamente recibido, se salvó á favor de
la obscuridad de la noche con una pérdida de
200 muertos y 700 heridos.


El General Milans con]a division que man-
daha, intentó en la mañana del 22 de Abril sor-
prender en las cercanías de Matal'6 un cuerpo
enemigo de 400 hombres; pero solo lo consiguió
con una partida de 19 que le precedia á mucha
distancia, porque el resto a]nrmndo con ésto re-
trocedió á Mataró, y Milan.'l habiendo tomado po-
sicion sohre Llavaneras, fue atacado en la tarde
del mismo dia por 2.500 infantes y 100 caballos:
el combate fue de los mas obstinados y sangrien-
tos, dejnndo al cabo el enemigo la pelea, des-
pues de haber perdido mas de 200 hombres entre
muertos y heridos.


Sarsfield, dcspur.> de su gloriosa incnrsion en
el territorio franc(~s, continuaba moles!ando sin
cesar al enrmigo; y habipudo en 25 (le Mayo in-




(232)
.812. tentado establecerse en el puente de Molins de


Rey, ulla columna francesa de 3.500. infantes, 90
cilballos y 7 piezas Ile artillerífl, la atacó por va-
rios puntos, y arrollando por la parte de Palleja á
unos 600 , y viendo que no bastaba á desalojar á
los que defendian el p~lente con 3 piezas tIc arti-
llería, el fuego vivísimo (lue por espacio de tres
horas les hizo, y que era muy dificil lograrlo por
medio de este ataque directo, resolvió atraer al
enemigo fuera de los parapetos, como lo consi-
guió por me¡lio de movimientos los mas oportu-
nos y acerlaLlos, fingiendu retir;¡rsc} y carg~l/Hlo
en seguÍ!la con el mayor ímpetll y rapidez á la
columna enemiga, la destrozó entcrHwente, cau-
sando á los franceses en lodos estos encuentros
una pérdida de mas de 900 hombres.


Estas fueron las principales acciones que los
heróicos catalanes tllvieron durante los seis pri-
llleros meses de esta campaüa.


Las llllmerosas partidas y tropa del segundo
ejército (Iue guerreaban en las Castillas, conti-
n uaban dis ti n SlIié 11 dos e por 1 a s 1 )rll ¡;¡ H tc~: accio-
nes que sostenian sin illterrllpcion COllIl'a el ene-
migo. Fueron infinitas CfUIS, mas ¡lO r¡:[crlrcmos
mas que las principales. El G de Febrero avanza-
ron los enemigos ll<lsl.H dar vista á Sigüenza, en
donde se hallaba á la s?zon el Empccillauo, que
los hizo rcLroccdpr klsta ;'<,liraLucllO; pero h3-
bicllLlo recibido a! li lJ:J refuerzo, vol vieron al uia
~iguipnte <í jt1si~lir ea el alatjlle de Sjglienza, y
rompiélHlose el fuego por ambas partes en el
monte llamado del Hebollar , los cspaüoles, car-




(233 )
ga()os por una fuerte columna de caballería, se 1812.
sobrecogieron y tuvieron que retirarse con una
pénlida de 1.000 prisioneros.


Por aCIuc! mismo tiempo el Comandante Du-
ran, con una division de 3.000 hombres y 3 pie-
Zas de artillería) se aproximó á Soria é intentó
apoderarse de la ciudad cn la noche del 17 al18
de Marzo. Sin embargo del mal tiempo, los espa-
ñoles atacaron en tres columnas el recinto por la
parte del arrabal, y dcspl1es de un fuego de cuatro
JlOnls que sostuvo el enemigo uesde un atrinche-
ramiento interior, abandonó este la ciudad, y se
encerró en el castillo con una fuerza de 600 hom·
bres. Duran mandó demoler parte de la muralla,
cuatro conventos y un hospital, para que en
adelante no tuviesen este asilo los franceses; y
hubiera indudablemente fijado alli su residencia,
si no hubiese tenido noticia de que 3.000 enemi-
gos, procedentes <le Aranda, se acercaban para
socorrer á los que se hallaban encerrados en el
castillo, teniendo en consecuencia que retirarse
á los siete dias despues de ocupada aquella Ca ..
pital.


Un acontecimiento de los mas dolorosos vino
á escitar de nuevo la inLligllacion de los españo-
les, y á hacer redoblar los esfuerzos de los intré-
pidos partidarios que hacian la guerra en Castilla
la Vieja. IIalLíbase la Junta de Burgos en el pue.
blo de Grado, entre las sierras de Atienza y Ria-
za, cerca de Ay 110n, cuando en la maflana del
.21 ue Marzo 4.050 hombres de caballería france-
sa cercan el pueblo) aprisionan á cuatro de sus


TOMO 111. 30




(234)
1812. vocales Don Pedro Gordo, Cura de Santibañez,


Don Eulogio Muro, Don José OrLiz y Don Pedro
V clasco, y á unos pocos soldados de su escolta.
Era grande el odio que los enemigos profesaban
á los vocales de las Juntas provinciales por con-
templados con razon como los mantenedores del
fuego santo de la independencia, y asi conducen
á los prisioneros con la mayor crueldad á Soria,
y el dia 4 de Abril los arcabucean; pero con tal
grado de fiereza, que despues de ejecutado, ha-
cen colgar de la horca sus sangrientos cadáveres.
Tan terrible y tristísimo espectáculo estremece
á aquellos habitantes, y suplican y obtienen del
General enemigo el permiso para dar sepultura á
los restos preciosos de aquellos ilustres mártires
de la libertad; mas apenas se hallan' congrega_
dos en la parroquia de San Salvador celebrando
sus exequias, cuando entra en la Iglesia un tro-
l)el furioso de franceses, se apodera de los
cadávares, que son de nuevo colgados en la
horca J uno de ellos con la misma vestidura sa-
cerdotal (Iue le cubria, se imponen graves pe-
nas al que intente recogerlos, y en esta acti-
tud aterradora permanecen por muchos dias.
Sdhedor el Cura Don Gerónimo Merino de esta
atrocidad, juró t0111ar venganza en la primer
ocaSIOno


El General Villacampa sorprendió en 28 de
"Marzo en el pueblo de Pozohondon, partido de AI-
barracin en Aragon, cerca de los molinos, á 600
franceses pertenecientes á la division del Gene-
ral Balatier ) los cuales despues de una tenaz re-




('235 )
sistencla se vieron obligados á rendir las armas 1812.
quedando prisioneros.


Merino, noticioso de que el7 de Abril salia de
Arallda de Duero para Burgos un con voy escol-
tado por 1.400 infantes, 150 caballos y dos piezas
de artillería, determinó salir á su encuentro, y
dcspues de una precipitada y larga marcha tomó
posicion en la mañana del 9 en Villalmanzo, de
donue poco antes habian salido para Burgos to-
dos los fl'anceses, á escepcion de unos 400 que
retrocedieron hácia Arauda. Atacado Merino en
su posicion por aquellos con grande empeño, fue.
ron rechazados, y ya los iha persiguiendo en re-
tirada, cuando habiendo vuelto atras los 400 que
l1abian tomado la direccion de Aranda, empeña-
ron de nuevo el combate, pero con igual suceso
que anteriormente, teniendo al fin que retirarse
á Lerma con una pérdida considerable.


No tardó mucho tiempo en presentarse al in-
trépiuo Merino la ocasion que deseaba para expiar
la sangre inocente de los vocales de laJ unta de
Burgos. El 16 de Abril atacó en el camino de
Onloria de VaIJearados , cerca de Pefiarnnda de
Duero, á una columna enemiga de unos 700 hom.
bres, y fueron tan bien comlJinados S118 movi-
mienlos, que á pesar de los esfuerzos de los fran-
ceses para retirarse ó romper por cualquiera par-
te, tuvieron que rendir las armas 509 hombres.,
siendo los restantes muertos y heridos en la ac-
cion. Merino hizo pasar por las armas 20 de eslos
prisioneros por cada individuo de la Junta de
Burgos, y 10 por cada soldado de su escolta,




(236)
1812. siendo 110 el total de 105 que perecieron en ex-


piacion del atentado cometido en Soria.
En 1.9 de Mayo el Empecinauo que desde Si ..


güenza marchó sobre Cuenca, entró á viva fuer-
za en dicha ciudad, habiendo batido la guarni-
cían enemiga, y obligádola á encerrarse en un
fuerte, de donde pudo evadirse por la noche, me-
nos una compañía de zapadores que quedó pri.
sionera. El Baron Hugo Nardon que se hallaba
unido con vínculos de parentesco al intruso Rcy
José, fue muerto en las calles de Cncnca, apode-
rándose los españoles de muchos efectos de guerra.


Por a quellos mismos dias Du ran con cibió el
proyecto de inutilizar ó apoderarse de un parque
de artillería gruesa que habia en Tudcla de Na-
varra perteneciente al enemigo, quien tenia en
aquel punto una guarnicion de 1.000 infantes,
apoyada por otros 3.000 con 700 caballo" situa-
dos en Egea. Los Tenientes Coroneles Tabuenca
y Murcia, al frente de dos columnas, lograron
penetrar en la noche del 28 de Mayo hasta la pla-
za de los toros, donde se hallaba dicho parclue, Y
el enemigo arrollado y persegnido por todas par-
tes lo abandonó todo para encerrarse en el fllerte.
Diez y ocho piezas de artillería de grueso calibre
flleron completamente inutilizadas, se cstrajeron
seis y se quemaron todos los carros de 11lllllicio-
nes y todas las cureñas y demas e[eclos combus-
tibIes: se hicieron 91 prisiomros) y se libertaron
86 españoles que se baIlaban alli en poder de los
f,'anceses, quienes tuvieron ademas un consille-
l'uLle número de muertos y heridos.




(237 )
Despues de esta bizarra espedicion proyectó 1812.


Duran atacar la guarnicion enemiga de Arancla
de Duero, y veriilcada con la mayor celeridad
una marcha de 30 leguas, embistió el 14 de Ju-
nio aquella villa, y precedidos varios reencuen-
tras, se refugiaron los franceses á sus puestos
fortificados, y habiéndose em pIeado todo el dia
15 en tirotear á los que se parapetaron en el pa-
lacio del Obispo, estos lograron durante ]a noche
reunirse con los de los fuertes, y Duran (Iue ca-
recia de la artillería necesaria para Latidos, y que
no iglloraha que los Generales París y Palombini
se internaban en el Ducado de Medinaceli, de-
sistió del ernpeilo de rendir la gnarnicion de Aran-
da, y marchó al encuentl·o (le aCluellos. El fruto
de esta tentativa fue matar al enemigo 300 hom-
bres, hacerle 48 prisioneros, libertar á unos Cuan-
tos holandeses, (Iue habiéndose pasado á los es-
pailoles fueron aprehendidos por el enemigo, y
salvar á siete de los dependientes de la Junta de
Burgos J á quienes amenazaba sin duda una pró-
xima é inevitable muerte.


Dos batallones y un escuadron de la division
del partidario Langa cargaron á la bayoneta por
dos veces en 30 de .T unio á un dcslac:1mcnto de
400 franceses, que rehechos y cerrados en masa
ganaron UO<l altura, de la que fueroll desalojados
á pe~ar de haber siclo reforzados Con dos caüo-
nes y alguna gente de la..,; guarniciones de Miran-
da y Pancorvo , con bastante pérdida.


Mi1cutras las tropas dd seguudo ejército fati-
gaban de e:;la suerte ¡'t los franceses no dejándo_




( 238)
1812. los dueños de mas terreno r¡ue el que pisaban, el


célebre partidario Mina, á quien por sus herói-
cas acciones de guerra se le habia ascendido al
grado de Brigadier, continuaba infatigable en
acometer á los franceses acantonados en el Reino
de Navarra. El 11 de Enero el Gobernador de
Pamplona AhiJé apareció con la mayor parte de
sus fuerzas en la derecha del rio Aragon frente á
Sangüesa, y Mina no duda atacarle con dos co-
lumnas que se arrojan contra su derecha é iz-
quierda, al mismo tiempo que Longa, con quien
se había reunido en esta ocasion para batir al
enemigo, embiste por el centro. AbLé opuso una
resistencia terrible, pero tuvo al fin que ceder
el campo, abandonando dos cañones Con mas de
600 hombres de pérdida. Algunos dias mas ade-
lante ocupaba el General Soulier con 1.600 in-
fantes y 170 caballos la villa de Sangüesa: Mina
se propone atacarle en esta posicion, y en la
madrugada del 5 de Febrero una compaüía, sos-
tenida por otras, fuerza el puente á pesar de la
tenaz resistencia que se le opone, al mismo tiem-
po que cuatro compaüias espaüolas que estaban
ya del otro lado del Aragon, entra en la ciudad
por el lado opuesto. Soulier entonces se decide
á retirarse á Sos, forma en columna de ataque,
y sosteniendo su izquierda con la caballería, en-
cuentra con las lropas navarras que le reciben con
el mayor denuedo, y despLles de sostener un vivÍ-
simo fllego, y vista la imposibilidad de batir á sus
contrarios, emprende su marcha á Sos, y tarda
cinco horas en llegar á esta villa sin embargo de




(239)
no distar de Sangüesa mas tic dos: lal fue la COllS- 1812.
tante persecucion con que le acosaron las tropas
del Generall\Iina.


El General Dorsenne, Comandante en gefe de
las tropas francesas eslacionallas en Navarra, "ien-
do que eran infructuosas las promesas de grandes
premios hechas repetidas veces por la cabeza de
este caudillo espaüol, terror de las huestes fran-
cesas, se propuso envolverle por todas partes y
destruir los pueblos del valle de Roncal, donde
se abrigaban los enfermos y heridos de la divi-
sion navarra. Reunió al efecto 16.000 infantes y
2.000 caballos á las órdenes de los Generales Du-
mostieu, Lafcrriere, Panneticr, ALbé J Casan,
SOlllier, Rottembourg, Quesncl, Camus, Du-
hurriel y Moutan. Mina se hallaba en dicho va-
lle con los batal10nes segundo y tercero de
su division. Distribuidas por el enemigo las
fuerzas, ocuparon á Ochagavia 4;500 infantes y
200 caballos á las órdenes de Abbé, 3.000 in-
fantes y 400 caballos al mando de Dumoslieu se
situaron en LumLier, Laferriere con una fuerza
igual ocupó á Sangüesa y sus inmediaciones, y
por la p¡:¡rte de Jaca maniobraban 3.000 infantes,
completándose el círculo por el Pirineo. En tan.
apurada y crític~ situacion Mina oslenta una se-
renidau inimitable, manda sacar del valle á los
heridos y enfermos, y el 24 por la noche se diri-
ge al pueblo de Lovera. El 26 entra Abbé en el
valle con su divisioll J y sigue la retirada de los
cspaiwles al mismo tiempo que Laferriere los es-
trecha por su derecha, y Mina burlanuo cuantas




(240)
1812. med.idas se loman para hacer prisioneras ó des-


trozar sus cortas fuerzas, entra en Luesia y toma
posicioll el 28 en Fuencaldcras: bate al P¡¡SO á
700 enemigos en el barranco de "BieI y consigue
salvar de esta persecucion sus dos batallones.
Despues de haber ejecutado movimientos tan acer-
tados, Mina por medio de una marcha precipita-
lla de 15 leguas aparece cnSan~a Cruz de Campezu,
y noticioso alli de que una columna escoltada
por 3.000 infantes enemigos pertenecientes á la
guardia imperial y cuerpos de polacos, con 150
caballos, debia salir ele Vitoria conduciendo pri~
sioncros á una multitud de espaiJolcs, se dirige
en 8 de Abril á Greñu, yá pesar de habcrandauo
cinco leguas, sin descansar mas que un momen-
to parten sus tropas aquella misma noche para
los campos de Aduban, y entre el castillejo de es-
te nombre y Salinas atacan al enemigo. La ae-
cion fue reüicla y valerosamente sostenida por
una y otra parte, siendo el resultado final matar
al enemigo 500 hombres, hacerle 150 prisioneros
y llar 1ibertac:l á 400 espaüoles {lue conducían pre-
sos á Francia,


El 22 de Mayo marchando Mina des,de Este-
11a á la costa de Cantabria, al atravesar la carre-
tera de Tolosa á Vitoria, se encontró en el pue-
blo de Ormategui con una columna enemiga de
2.300 infantes y 18 caballos que escoltaban un
tren de artillería gruesa, y trabándose una refli-
da refriega, se so~ticne con teson por una y otra
}1arte, hasta que destrozado pOI' una bala de ca-
flon el brazo derecho del Brigadier Crllch¡¡ga, que




('241 )
era el segundo de Mina, empiezan sus tropas, 1iH2.
aterrorizadas por este accidente, á ceder el cam~
po al enemigo. Milla al observarlo se vuelve há-
cia ellas, afea con enérgicas palabras su cobar-
día, y colocál1llose á su cabeza vuelven á la car-
ga, y arrollan ,í los francese;~ hasta obligarlos á
refugiarse al abrigo tle su artillería.


Al dia siguiente sostiene Mina en Santa Cruz de
Campezu otro sangriento cllOque con las tropas
del General Ahbé, que tuvieron de pérdida mas
de 400 llOmbres entre muertos, heridos y prisio-
neros. El Brigadier Cruchaga fallc~ió de resultas
de sus heridas, y las Cortes le declararon bene-
mérito tle la Patria en 30 de Setiembre, y mau-
daron se le pasase perpétuamente revista en su
regimiento, inscribiéndose su nombre con letras
de oro.


El elia 25 hab¡¡'~ndose adelantauo hasta dicho
pueblo el B:Hon D' Arquin con 1.800 infantes y
200 caballos enemigos, se empeñó un combate
con tres batallones de Mina que habia alli á la
sazon, y dcsplles de un fuego sostenitlo con te-
nacidad por ambas partes, herido en un muslo
el Gcneral espaj"¡ol por una bala de fusil) se reti.
ró en buen órdéll.


Por el mes <le Febrero <le este año oe 1812, y
con el fin dc concentrar sus fuerzas oel N. hácia
Salamanca para socorrer la plaza de Ciudad.
Hodrigo, habian evacuado los franceses el Prin-
cipado de Asturias; mas vista la imposibilidad
de delener las brilhntes operaciones de Lord
Wellington , se reumeron sobre las fronteras


'l'OMI) 111. 31




(212)
1812. de Galicia, y aparcllta¡'On invadir de nHCVO


este Reino, á fin de ocultar el d(~.signio que teniarl
de volver á OCllp;.II' el Principado de ASlurias, en
donde en 17 de Mayo entró de nuevo el Gennal
Donnet y se posesionó de Oviedo, Grao y Jijon.
Esta invasion hizo que la vanguardia del séptimo
ejército que se hallaba á las órJt:nes cld Gelleral
Mendizabal, se dirigiese á Asturias, El regimiento
de Laredo, que era uno de los clue la componian,
estaba en marcha con destino á OvieJo desde
Agllilal' de Campoo; pero como los franceses se
hubiesen ya arod(~rado de arpella capital., tuvo
que tomal' posicion eIl VillavÍcios;¡ fortiCicándose
en un convento, El General enemi"o Gaulicl' se i')
dirigió á atacarle con mas de 2.000 hombres y
algunas piezas de corto calibrc: trcs compailías
españolas que dcfcndian el convento, rechazaron
el ataque qne durante do.~ di;:¡s sufrió 3cIud edifi-
cio con algunas brechas abiertas, y Gauticr se
replegó con el designio de traet' artillería gruesa
con qHe batirle en regla; mas el Coronel de Lal'e-
do: Rato, aprovechó opo¡-tunamente ~sta retirada..,
abandonando aquella posiciono




(243 )


,


CAPITlJLO XIV.


Se dispone la gnclTa de Rusia contra la Francia. - Na-
polcolI I¡ac(' a !i;JrIZJ con Pru sia y j\ 1l.,tl'ia. - Arma á to-
dos los Slíllllitos (1 .. Sil Imperio. - Intcnta llaeer alianza
eOIl Suecia. - Alianza de Suecia, Rusia élnglatcrra.-
Rusia hace la paz con Turquía. - Tratado de alianza
entre Espalla ~ Husia. - Napoleon saca una parte de sus
tropas ,le Espa/la - S [1 uhstinaeion en esta guerra. _
Sale d(~ .París para .el "iemel', - néclara la guerra á
la l'cnsia. _lJ¡¡~p;¡riltjyos de awl)ü$ Imperios.


Tal era la sltll<lcion <le la Península espaiíola 1812.
cuando empczaron á circular los rt¡mores de una
nueva guerra Cl! el Norte de Europa. Todo anun-
ciaba que una lucha terrible iba á estallar entre los
dos mas poderosos Monarcas de esta parte del mun-
do. Napoleon, dominador absoluto del Mediodia,
aspiralJa á suhytigar el Norte destruyendo á la Ru-
sia, única potencia capaz de resistirle y de escitar
sus celos. Parn aSl'gnrill' la ruina de este Impe-\
rio, ó al menos su de~merllhracion) firma en Pa-
rís el 24 de Febrero un tratado de alianza con
Feuerico Guillelmo IlI, Rey ue Prusia, cuyos
estados eran precisamente los que separaban el
lmperio francés del ruso, sin conocer que lma
})otencia tan maltralada no podía ser sino uu
enemigo secreto, mas peligroso que uno pllbli-
co. La Corte de I3erlin se obligó por aquel trata-
do á renovar las prohibiciones contra el comer-




('244 )
1812. cio inglés, y á suministrar á los franceses un


cuerpo de 18.000 hombres con CO piezas de ar-
tillería para cooperar á la destruccion de la
Rusia.


Un senado-consulto de 13 de Marzo subdivi-
de en tres clases la guardia nacional, es decir,
todos los varones súbditos del Imperio capaces
de llevar las armas y que no pertenecen al ser-
vicio militar activo.


En 14 de Marzo firma Napoleon otro tratado
de alianza entre la Francia y el Austria, en que
se estipula el socorro recíproco de 30.000 hom-
bres con LiO piezas de artillería, garantizándose
á esta última potencia la poscsion de las provin-
cias polacas, aun en el caso de que á consecuen-
cia de la guerra de Rusia s~ restableciese el anti-
guo Reino de Polollia.


Napoleon ql1iso tamhien obligar al Pl'Íncipc
Real de Suecia, su antigno L\'lariscal, á (lile hicie-
se con él causa comun contra la Rusia; pero los
escesos cometidos por Napoleon contra la inde-
pendencia de aquel Reino, haciendo invadir en
plena paz en 27 de Euero de 1812 la POl11el'ania
sueca, dt~ que á nombre de la Francia tomó po-
sesiotl el General Friand, hicieron que Bernar-
dotte, correspondiendo á los intereses de la llue-
va patria que le había adoptado j' que le reserva-
ba Ull trono, se decidiese á rehusar la alianza de
los franceses, y á firma¡' Ull tratado eOIl la RIl-
sia, á que se unió la Inglaterra en 3 de Mayo.


El Emperador de Unsia que vió á Napoleon
desplegar tan f()l'midables preparativos contra




(245 )
él , no permaneció en inaccion ; y ~ pesar de la Hln.
influencia é intrigas del gabinete francés, firmó
el 28 de Mayo los preliminares de paz con la
Turquía, por los que se estipuló que el Prut fuese
en adelante el limite <le ambos Imperios.


El 20 de Julio se firmó en Veliky-Louhy
otro tratado por el Conde de Romanzoff en
nombre del Emp~rador de Rusia, y Don Fran-
cisco de Zea Dermudez, Plenipotenciario de la
Regencia <le España, á nombre de F ernanclo VII,
en el que ambas potencias se obligaron á hacer
una guerra vigorosa á Napoleon, reconociendo
la Rusia por su parte en el artículo tercero corno
legítimo al gohierno que entonces existia en Es-
paila, á las Córtes generales y eslraordinarias de
Cácliz y á la Constitucion que las mismas habian
sancionado.


El Embajador español, .\ cuyas sábia& com-
binaciones politicas se debió este tratado, de que
tanta utilidad reportó la Nacíon, hizo aun mas:
persuadió al Autócrata de la Rusia tÍ que invitase
á los españoles (ple por fuerza ó pOl' timidez ha-
bían abrazado la causa de NapoleoIl, á (lue aban-
donasen sus filas, y se uniesen á los auxiliares de
su Patria. Hizo circulal' en los ejércitos franceses
enérgicas proclamas en castellano, y en breve
corrieron á su llamamiento una multitud inmen-
sa de valientes.> de los que se formó el regimien-
to IIIlPerial Alejandro, que jlll'ó las banderas de
la Patria en 19 de Julio de 1813 en el sitio impe-
rial de Zcsarcocelo, Este regimiento, compuesto
de dos batallones de 1.300 plazas) fue un objeto




( '246)
1812. de prrdileccion ud Ell1!H'rauol', I11C 10 vistió y


equipó con el mayor lujo, y lo hizo conducir á
EspaiJa, desembarcando en S,wtanJer en 8 de Oc ..
tubre del mismo :Jño. Asi el PI(~lJipotenciario es-
paüol nos grangeó la amista(l de ulla Nacion po-
derosa, y restituyó ;Í su Patria llna multitud de
sus l]ijos, condenados por el tirano á batallar
contra sus rnas caros intereses.


Los preparativos Je la campaila qne iba á
abrirse de la otra parte dpl Niemen, obligaron á
llamar para el grallde ejército á millares de guer-
reros, que dcspues ele cuatro a 110 S de la sangrien-
ta campalw de EspalJa , empezaban á cOllocer los
rec1Irsos y localídaJ de este país. Varios cuerpos
de la Gll:lrdia imperial, acantonados por entonces
en Valladoliu, rccillieron órden de volver á en-
trar en Francia, se disolvió el ejército francés
denominado del Norte de la Península, y los de.
mas se debilitaron esl.raordinat'iamente por la reti·
ralla de mnchos cuadros destinados á reorganizar
la antigna Guardia imperial que el Emperador au.
mentó consiJerablemcnte. Formóse asi el ej~rci­
to mas numeroso y formidable que l1acÍon algu-
na ha lanzallo fuera d¡~ su territorio) compuesto
de 500.000 combatientes y de cerca de 1.200 bo-
cas de fuego. Semejante desarrollo de fuerzas
cmp]cauo contra una sola potencia la hubiera
induclablemeute subyugado eu pocos meses; pe-
ro el Tamerlan de Occideute, cuyos pies 1101Ia-
ban desdellO.'iarnente las naciones, creyó poder
á la vez sllbyllg3r los dilatados dominios de los
Czares, y la antigua l\1onanlllÍa de Carlos V. En




(247 )
vano sus Consejero,; y Gl'uerales, mejor in,;ll'ui,Jos \[:31 L
de la situacíon de sus ejércitos, de las privacio-
nes que es los esperimenlaban, y de la clase de
guerra en que estaban empeñados, le acons('jaroll
cuando meditaba la guerra contra la Rusia, que
concentrando sus tropas sobre el E.bro, procura-
se terminal' antes la gllerra de la Península. Cua-
tro aüos de la mas heróica resistencia por parte
de un pueblo sorprendido con la mas negra tl'ai-
cion, sin Rey, sin recursos y entregado á toda
clase de calamidades, no habian podido convell-
celO al opresor de Espaüa de la inutílidild de sus
esfuerzos: sus proyectos no varian sitiO con su
vida: bien ve el ardor y constancia de los espa-
ñoles, mas no retrocetle; y aunque conoce que
para someterlos es preciso esterminarlos todos,
hombres, Hlugeres y niüos , su ambicion f1ue ne-
cesita un trono para cada uno de su familia, no
duela en erigirie, aUll1llle sea á costa de la ruina
de los habitanles.


El 19 de Mayo sale Napolcon de París para
lanzarse en la lt'rriUe lucha que va á deciJir de
la suel·l.e de la Euwpa. El 26 NapolcüH y su es-
posa María Luisa, P.l Emperador y Emperatriz (le
Austria, el Rey de Prusia y otros Soberanos su-
hahf'rnos de Aiemania se reunieron en Dresdc;
y esta rClwíon, cn (lue le rinden homenagc !leyes
.íncm'porados l:,'ljO SU" bandet':¡s, formaba un
cont¡'asl.e hien slllgular con el aislamiento en que
se hallaba en 3(luella .'lazon el Autócrata de las
Rustas.


El 22 de Junio Napolcon proclama la gnerrn,




1812.
('248 )


no dur1<Jnclo en anunciar á Sil ejército (lue á prin-
cipios de Julio estaria en San PetersburrTO y cas-o ,
tignria al Emperador Alejandro. Consejos, obser-
vaciones, todo es inútil: el insensato, segun la
espresion de Massena, va ,;. conducir á 600 leguas
de la f['ontera de Francia la flor de sus aguerri-
das tropas y el ejército mas poderoso (Iue tuvo
jamas Soberano alguno, sin saber ó querer cono-
cer que una sola noche podia aniquilarle uel
todo.


El cuartel general del ejército francés pasa
el Niemen, dividido en 10 cucrpos á las órdenes
de los Mariscales Davoust, Oudinot, Ney, el Vi-
rey de Italia, el Príncipe Poniatowski, el Ge-
neral Gouvion Saint-Cyr, Junot, Victor y
Macelonald, y la reserva compuesta ele la Guar-
dia imperial, mandada por los Mariscales Lefebre
y Mortier, y por el Rey de N ápoles Murat.


Los rusos, divididos en primero y segundo
ejército de Occidente, á las ól'llcnes de los Ge-
nerales BarcIay Tollí) Bagration, y otro de re-
serva al manelo del Gcneral Tormasow, se pusie-
ron tambien en movimiento. Asi csta guerra ele
Uusia que por el número ele combalientes y por
el resultado de las anteriores campañas cra de te-
mer produjese uno de aquellos sucesos que la bis-
toria del mundo referiria con dolo[', sirvió para
(!ue la Pl'oVl(lencia hiciese s<ilir del seno al pnre-
cer de la mas terrible calamidad la sal vacían
de la valiente Nacion espailola. Debilitados, co-
mo llevamos dicho.J los ejércitos franceses de la
Península, y a umentado el de Lord Wellington




(249)
con un l'd'urrzo de 20.000 combatientes que rc- 1812.
cibió oportunamente en su posicioll de Fuente_
guinaldo, se determinó el General británico á
aprovechar momentos tan favorables, comenzan-
do de nuevo sus operaciones militares.


32




18i2.


(250)


CAPÍTULO XV.
\Yellington comienza sus operaciones. - Entra cn Sala·


manca. - Rendicioll de los fllertes de esta ciudad.-
Retirada de Mannont. -1\1armol1t toma la of(~llsi\"a. -
Batalla (le los Arapilcs. - Retirada de los franceses. -
Accioll de la Serna. - J osé sale de :\lad¡'ic! á ref01'7,ar á
":\T armon t, }'"lIega tarrle. -l\1arltlont se retira sohre Dltl·.
gns, y Jos(rsohre Segovia. - \Vcllingtoll persigne á Jo-
sé. - Su entrada en Yallatlolicl. - EI"acuall los fr;:lIcc-
ses;í ;,\ladrid. - Elltran Jos aliados. - Esta(lo misera-
hle (le la c~pilal. - DClI,licioll cl(~l Hetiro. - Reo!'!:;a-
lIir.acioll de las :lllLoridades legítimas. - Heconquista
<le Guadalajara. -Prcmio de LOl'llvVellington.


Ocupadas por las armas aliadas las plazas de
Ba¡]ajoz y CiudaJ.RoJrigo, tenia en ellas We-
IJinglon dos imporlantes bases para las operacio-
nes que emprendió desde luego , lisongt~;¡do Con
la cooperacion que le prestaban los pueblos de
Espaü3, y asegurado de que la guerra ele Ilusia
lba á distraer poderosan1f'nle la all'llcion dd ene-
migo. Dos eran las principales tentativas (}ue po-
dia emprender: alacar á Soult, y hacerle evacuar
las AndalucÍas , ó bien maniobrar conLra Mar-
mont, y arrojándole hácia el Ebro, ocupar á Ma-
drid, y conseguir ta mbien por este medio la libertad
de las AndalllcÍas. Lord 'Ydlington adoptó este
ultimo plan como el lllas ventajoso, y en su con-
secuencia cl13 de Junio su ejército pasó el Ague-
da ) y se dirigió hácia Salamanca, Guya Ciudad




(251 )
avistó el 16. El enemigo intentó oponerse á 11112.
est~ movimiento; mas en la noche de a(Iuel mis-
mo dia se retiró del otro larlo del Tormes, dejan-
do de guarnicion 800 homhres en los fuerLes de
San VicenLe, San Cayetano y la Merced, construi-
dos sohre lns ruinas del convento de San Agnstin
y de los colegios de Cuenca y Oviedo, edificios
destinarlos hacia siglos al ejercicio de las virtu-
des y estudio de las ciencias. Los ingleses entra-
ron en Salamanca y trataron de poner sitio in-
med ::11 am(~nte á dichos puntos fortificados.


Por aquel mismo tiempo Luvo en Estremadu-
ra 1" }Jri;-r:drt del General inglés Slade un encuen-
tro ron dos regimientos de dragones franceses
([tiC' puso en desórden; mas como avanzase de-
milsiado en su persecl1cion, tuvo que retirarse
luego con alguna pérdida.


Las trop"s mandadas por el Mariscal Soult,
rennidas con las del General Drouet, avanzarOn
sobre Llcrena y Santa Olalla) y en vista de este
movimiellLo el General inglés Hill dispuso la re-
tll1ion de lodos los destacamentos que tenia dise-
minados en Estremadura, y concentró sus fuer-
zas en la Albuhera.


El 17 de Junio se rompió el fuego con ocho
piezas de arlillerÍa contra los fuertes de Sala-
m:mca. El Mariscal Marmonl que se habia retira-
do desde esta ciudall hácia Toro, se presentó en
la mañana del 20 delante del ejército aliado con
designio de salvar la guarnicion de dichos fuer-
tes, y en la noche de121 sus tropas establecieron
lll1 puesto sobl'e el flanco derecho del ejército




(25'2)
1812. aliado, del que fueron at'l'ojallas COn cOlll'idera-


blc pérdida al dia siguiente por la divj~ioll del
General Graham. El enemigo maniobraba conti-
nuamente en varias direcciones; y con el objeto
de abril' la comunicacion por la orilla izquierda
Ilel Tormes con la gnarnicion d(' los flH'I'tcs, pa-
só este rio en número bastanle consid(Tabl/? el
24 de Junio; pero á la aproximacioll de Grahnm
se replegó á sus primeras posiciones . .l\ o mar-
chaba el sitio con la rapidez 'tue LOl'll Wdling-
ton lleseaba, por lo que en la noche dd 13 dis-
puso el asalto del fuerte de San Cay('lallo. El
General Bowcs, l'oloc,íllllose ,í la cabc;J,H de ]a
columna de ataque, avauzó al usulto i y herido
muy á los principios, se hizo curar ligerameuLe,
y puesto de nuevo al frente de su brigada, pereció
g loriosamenle en esta tenta ti va q llC fll\~ i II ft'!\ctuosa.


El 26 llegaron las municiones necesarias para
cl sitio, y disparándose cOtllra el ftlerte de San
Vicente bala roja, este fue incendiallo á tiempo
(Ille ya tenia brecha abil'rla. El Comaudaule í'rall-
eés, viendo la itllposibilidad de apagar el incendio
qllC devoraba iuteriorlllcntc el funte, .Y de resis-
lir mas los ulaques esteriores, pidió capitulacion.
y tr~s horus de treguas para hacerla; ppro con-
vencido Lord Wcllington de que semejanle pl'O-
posicion no era mas t¡lH~ una estratagema para gJ-
nar tiempo á fin de estingllil' el inccll<lio, 110 le
concedió mas que cinco minutos, promcli(:IH[ole
que se le conservarian Stt') baguges y efeclos. '\¡U
hahit'!n(lose convenido, 1.'128 se verilicó el asalto;
y las tropas portuguesas tomaron los fl1ertes de




(253 )
la )ferced y San Cayetano .. dándose por un efec- 1812.
to de hllmanidad de Lord Wellington cuartel á
los (Ine los gual'nccian, que quedaron prisioneros
en número de 700. El Comandante del fuerte de
San Vic(~nte envió entonces un parlamentario
para atlUnCidr que su fuerte se rendiria con la
cOIHlicioll de ({uedar prisionera de guerra su guar-
lllClU n.


Estas obras de fortificacion se habian cons-
truido con el mayor esmero y sin perdonar gas-
tos, con el objeto de convertir á Salamanca en
un puesto militar que sirviese asi para contenel'
todo alaque esterior, como para Iwcerse respetar
de ]a po)¡!acion en el caso de flue la~ operaciones
militares (~xisiesell lTlirar de ella la mayor parte
de la tropa. I.J08 ingleses las volaron inmediata-
mente, ent¡:eganJo á los espafloles la artillería
COll una gran cantidad de municiones.


A la noticia de este suceso el ejército francés
.se retiró) y Lord Wdlington levantó Sil campo en
L o de Julio, .Y marchó en su seguimiento hácia
T'onlcsillas. Si .. Collon atacó su retaguardia con
puco resultado) el resto del cjól'cito aliado se
hallaba á baslanle dislancia para poJer disputar-
le el paso del Duero. El enemigo tomó posiciout's
~()ln'e este rio, estableciendo su centro en Tor-
desillas J y Lord \\'cllington se situó en Rueda y
sus inrncJiaciotlcs.


El día 7 de Julio recibió I\Inl'mont el refuerzo
de S.OOO hombres en que consistia el cuerpo que
á las órdenes del General Bonnet oCllpaba á As-
t urias. Este General) viéndose aislado com pleta-




(254)
1812. mente por ]a evacuacion de 13s provll1cras de


l .. eon y Benavente, y consumidas todas las mu-
niciones que habia llevado consigo en su última
entrada, consideró que en semejante situacion
le seria mas fácil volver á entrar que salir de As-
turias, si sus contrarios trataban de oponerse ú.
su retirada. Sabedor por otro lado de que el ej<''l'-
cito francés de Portugal se ballaba á In vista del
ejército aliado, y muy próximo á medir con él
sus fuerzas, habia acelerado su marcha rara re-
forzarle con sus tropas veteranas, animadas del
mejor espíritu y con la mas escelente disciplina.


Engrosado de este modo el ejército enemigo,
estendió su derecha hasta Toro, restableciendo
el puente de aquella ciudad que estaba des-
truido.


En aquella sazon el cuerpo del General Hill
habia salido de la Albuhera, y marchado al en-
cuentro de los enemigos, que al avistarle se ha-
bian retirado hácia el l\eiuo de Córdoba.


Disponíasc Marmont á tomar la ofensiva, y al
efecto e116 de Julio destacó un cuerpo conside-
rable á Toro sobre el Duero, mientras que 'Ve-
llington maniobraba por su izquierda para con-
centrar sus fuerzas sobre el Guarella, rio que
desagua en el Duero. ~epasado est~ por los fran-
ceses en la noche del 16, marchó su ejército ldcia
Tordesillas, por donde volvió á atravesar el rio
el 17, Y en ar¡uel mismo dia reunió Mal'mollt sus
tropas en la Nava del Rey. Fueron varias las ma-
niobras que hicieron ambos ejércitos, y habiendo
atacado los franceses un cuerpo estacionado en




('255 )
Castejon á las órdenes de Sir Staplelon Cotton, 1812.
despucs de ulla bizarra resistencia se retiró este
á reunirse COIl el cuerpo principal sobre ti Gua-
reüa. El ejército f .. :lllCés pasó esle río con inten-
clon de atacar la izqllil!\'da de los aliados; pero
la hrigada al mando del Gelleral Alten detuvo
esle muvimiento. El objeto de 2\larll1ont era cortar
las c..:otl1uuicaciones de sus COlltrarios con Sala-
manca y Ciudad-Rodrigo, al paso que Lord We-
l1inglon se empeñaba en sostenerlas. Marll10nt
jJLI!iÓ el 21 d Tormes ('Illl'e Alha y Huerta por los
vados ~ y LOlllalJao por Sil iZ(luierda se dirigió por
el camino de Ciud,Jd-Hodl'igo: \fellington rasó
tarnbieu el mismo rio pUl' d plICll({' de Salaman-
ca, y tomó po~iciolH'S entre su orilla derecha y
una de bs dos colinns que llevan el nombre de
los Arapiles , sin duda pOI' estar cerca del pueblo
de este nombre. Dos ('jércilos numerosos operan-
do en un espacio de tall limilada e.~1 el1sion, no
IJoJiull permanecer largo tiempo sin venir á una
:lCCiOll. general, cuyo suceso pn.curó acelerar
Lord 'F(,lJill~ton, nSl cIue i'UpO qlle el General
Clausc1 !labja lJcg:Hlo el dia 20 iÍ Pollos con la
caballeria y arlilleria ligeT'él del ejército dd N.
para reunirse al de 1\br11l0Ill, incorp0l'acion que
podia verificarse en un dia ó dos. El 22 pOI' la
nwiiall<l hubo un formal empellO pOI' u1la y otra
pal'ie para :lpoderarse de uno de los Arapiles,
(lueJ.mJo al fin los franceses dllf'ílos de es Le in-
teresante punto, y obligando á Lord 'Vellinglon á
prolongar coa este motivo su iUlllierda. Despues
ue varios movimientos por ambas partes, á las




(256)
1iJ12. dos de la larde del mismo dia empezó l\Iarnlont


el ataque por su derecha con intellcion tic cnvol-
verla, y 'Vellington no solo acudió á reforzarla,
sino que dispuso acometer el centro é izquit:rda
del enemigo: colocó la primera (livision á las ór-
denes de los Generales Campbell y Alt~~n ,[ la
iZ(Iuierda de las alturas de los Arapilcs, corno
eslremo izquierdo de su línea; y las de los GPlJe-
rales Colle y Ley en dos líneas sobre la derecha
de este punto, con las de los Generales Clinlon
y Horpe , .Y un cuerpo de esparlOles á las ónlellC's
de Don Cádos Espaüa en co!nml1a para soste-
nerlas. La division del Mayor General Pakcnkan
con un cuerpo considerable de caballería formó
la estremidad de la derecha. Durante todas estas
maniobras los franceses hicieron los 111as vigoro-
sos aunque inútiles esfuerzos para apoderarse del
pueblo de los Arapiles, situado eutre los dos ejér-
citos, y ocupado á la sazon por un destacamento
de guardias inglesas. Por la derecha de los alia-
dos el Mayor General Pakenkan, sostcniJo pOl'
Ia caballería, adelantó tan rápidamente, que casi
antes de advertirlo el enemigo, se estclluia ya
por todo lo largo del valle, y las divisiones de
Colle y Ley, sosteniJas por las de Clinton y
Iloppe, avanzaron casi.al mismo tiempo, y ataca-
ron por su frente, mientras que una brigada por-
tuguesa al mando del Brigadier Pak se dirigia
contra la importante altura de Jos Arapilcs. Pa-
kenkan con su caballería destrozó en un momen-
to la izquierda enemiga, y arrollando á este en
cuantos puntos queria conservar, á pesar de su




( 257 )
tcnacidad en defenderlos, ocupó sucesivamente 18i2.
todas las alLuras , haciéndole mas de 3.000 pri.
SlOueros.


Los Generales Colle y Ley arrollaban igual-
mente cuantos enemigos se presentabnn, cuando
fueron detenidos momentáneamente por un cuer-
po de tropas francesas que avanzó sobre el flan-
Co derecho desde la altura de los Arapilcs,
de cuya posicion no hahian podido apoderar-
se los portugueses por la gran fuerza que la
defellJin. El Genernl Beresford contuvo á estas
tropas cerca de los Arapiles, y auxiliaJo de la
division del Gencral Clillton, obligó al enemigo
á abandonar esta interesanle posicion, con lo
que se decidió la batalla en favor del ejército
aliado cuando ya era bastante de noche. Una car-
ga de caballcria dirigida por Sir Staplet.on Cot-
ton, durante la cual pereció gloriosamente el
Gencl'al :\larchanl, arrolló á los enemigos. El ala
derccha de estos era la úllica que se mantenia
firme y prcsentnba una resistencia igual; pero
viendo la derrota de Sll ceutl'o é iuruierda) aban-
donó tambien el call1po) siendo perseguida por
los aliados hasla Pcüarul1ela. Jamas ejército algu-
no se vió en ma~ completa den'ola. El Mariscal
Marmont tuvo CIne abandonar el campo de bata-
lla desde el principio de la accion por hilber re-
cibido en el brazo derecho do& lleridas de un
halazo, y el General BOl1l1Ct que por su ausencia
se encargó elel mando, tuvo tambien que retirar.
se por llaber sitio herido gravemente. El General
CI:lllSe1 que llegó precisamente eH momcntos tan


TU.lO 11[. 33




(258)
1812. críticos, tomó el mando en gefe, y disponiendo


la reunion del ala izquierda y centro á la dere.
clla J salvó los restos del ejército enemigo.


La batalla de los Arapiles, que los ingleses
denominan de Salamanca, costó al ejército fran-
cés 5.000 muertos y heridos) once cañones, mu-
chas cajas de municiones, dos águilas, seis ban-
deras y 4.000 prisioneros. Lo:> Generales france-
ses Tercy , Tomures, Desgraviers quedaron
muertos en el campo de batalla, y heridos gra-
vernellte el Mariscal Marmont, y los Generales
Bonnet, Clause 1 y Menné. El ej ércüo aliado
perdió 5.000 hombres entre muertos y heridos,
contándose entre estos 5 Oficiales generales, á
saber: Beresford, Stapleton CoUon, Colle, Leitk
y Alten. Al dia siguiente de la batalla el ejército'
de Marmont, casi reunido sobre Alba de Tor-
mes, emprendió su retirada con direccion á Pe-
ñaranda, con el fin de ganar en Arévalo el ca-
mino real de Madrid á Valladolid. En el mismo
dia) alcanzada su retaguardia cerca de la Serna
por la vanguardia anglo-lusitana que mandaba el
General de caballería Bok, como durase aun el
desórden, huyó á la vista de esta la caballería
francesa que cubl'ia ]a retirada, y la infantería,
aunque formó el cuadro para contener el ímpetu
de la carga, fue deshecha y destrozada á sabla-
zos. El General Clause], aunqlle gravemente he-
rido en una pierna el dia anterior, no abandonó
el campo de batalla, animando á sus soldados en
su retirada hasta que ganaron la mál'gen del Pi-
suerga. En aquel mismo día 23 por la tarde, los




('25~)
batidores de la vanguardia del Rey José, que á 1812.
toda prisa venia á reforzar el ejército de Mal'-
mont, se encontraron con las reliquias de este.
El intruso Monarca que se hallaba á la sazon cn
Blasco Sancho, había salido de Madrid el 21 de
Julio con la mayor parte del ejército del centro,
para ponerse á la cabeza de los de Portugal y dd
Norte. Acompaftábale el Mariscal Jourdau y unos
12.000 soldados, y hahiendo sabido en dicho
pueblo de 13lasco-Sancho, cerca de Olmedo, la
derrota de Marmont, y que su reruerzo llegaba
tarde, dispuso su I'ctirada hácia Segovia, con el
fin de hacer una d.iversion en favor del ejército
vencido. Este continuó su retirada por el camino
de Valladolid, en cuya ciudad entró, mantenien-
do su retaguardia sobre la orilla izquierda del
Duero, en los días 28 y 29; pero al aproximarse
la caballería de los aliados atravesó el rio, y si-
guiendo el movimiento del ejército á que perte-
necia, evacuó á Valladolid, abandonando 17


piezas de caÍlon que allí había. Al día síguíente
30 entró el ejército inglés en esta ciudad, en
donde fue recibido COn el mayor entusiasmo.
Wellington reorganizó alli, como hacia en todas
partes, el gobierno legítimo, y para recompen-
sar por su parte al parliJal'io Don Benito Mar-
quinez de los servicios que había prestado á Sil
patria, persiguiendo constantemente al enemigo
y causándole pérdidas de consideracion , pasó
revista á su gente en número de 1.000 infantes y
700 cahallos, á los que mandó dar un vesLuario
completo.




(260)
1812. Clausel conduio su ejército h~ícia Bl1rgos, de-


jando en todos los puehlos dd tránsito pruebas
ha I'to sensibles de su irreligion y feroci(lad, que
al paso que deshonran el nombre militar, ue-
muestran el grado de maldad á que puede llegar
una soldadesca brutal y ucsenfrenaua. El tierno
y débil sexo, la respetable ullcianidad y la iute-
resante niñez no encontró el menor respeto de
parte de estos hombres feroces, y los lUismos
montes y bosques donde iban á refugiarse los
espaiiolcs iml"efensos , fueron teatro de su muerte
y de los mas brutales insultos. Muchos de los pa.
cíficos habitantes que no abandonaron )a pobla-
cion al aproximarse estos vencidos enemigos,
fueron obligados á presenciar la deshonra de los
objetos mas carOs á todo hombre sensiblc, vien-
do quemar sus casas y siendo despojados hasta de
las mismas ropas que vestian. En Alcazaren yen
otros pucblos comctieron horrores clue deben
ocultarse en honor de la humaniJad.


El rey José se retiró de Segovia, y repasando
el Puerto dc Guadarrama, volvió á entrar cn Ma-
drid el3 de AlToslo· v Lord ,VellilJ"to'] cerciorado i:J , J t'I ""- J
de (fue el cj.'rcito ele Marmollt continuaba su reti-
rada sobre Burgos, y de que en algull tiempo no
podia estar en eslado de tornar la ofensiva, se
determinó á obligar al rey José ú á tina acclon
decisiva, ó á abandonar la capital de E.~'l)a¡ja. El
{j de Agosto salió de Cuellal') y- el í entró en San
lldefol1so. La caballería de su vanguarJia, des-
pues de haber pasado el puerto lle Guadarrama,
avanzó hasta el pueblo ele :'¡LjalhllOuda pCl'si-




(261 )
guiendo á 2.000 hombres tie cahallnia francesa.
El Brigildiel' Durvan lllle mandaba la yanguardia
de los aliados, viendo que la caballería enemiga
volvia sobre ellos reforzada con tropas que ha-
Lian salido de Madrid, dió ¿rden á los portugne-
ses qne cargasen los eSCLlaUrOl1C's enemigos flue
venia n á la cabeza; pero estos, á pesar de los es-
fuerzos de sus oficiales, huyeron antes dc en-
contrarse con el enenügo, abandonando un caÜOll
y refugiándose al abrigo de un cuerpo de caba-
llcrÍil alemana. Esta cargó á los franceses que tu-
vieron que replegarse, y el 12 de Agosto dos di-
visiones inglesas entraron e11 MaJrilL El Bey in-
truso :l la noticia de la apro"imacion de los in-
gleses por Guadarrama, habia convocado el 9 un
conspjo de estauo para determinar 10 que debia
hacerse, y conslcrnildos toJos sus indi viLlnos ha-
bian ;lcordado la marcha para el dia siguiente, y
en efecto esta se re~¡}izó muy ele maiWIJ8 con gran
confl1siOll y deso1'llcn, disponienuo se q Lledascn
guarneciendo el ReLiro unos 2.500 hombrcs. Tomó
José el camino de Aranjuez, é intclltó conservar
COn Sil pequeilO ejército la lí¡¡ca del 'L¡jo; pero
lemiendo á poco tiemjlo ser atacado en ella por
los aliados, la aban(louó rctil':llJllose por el en-
mino tl(~ Valencia) llevalHlo la dcvastacion á los
pllel)los del LI'¡tnsito, pues los soldados faltos de
víveres se abandonaron al pillag(~, condl1ciendo
:púLlicamente los ignomini.osos trofeos de su in-
disciplina. Cerca de 2.000 carruages marchahan
detl'as del intruso Monarca que en su fuga arras-
tralJa toda su cortc. Pl'eft~ctos) Consejeros de Estado


1812.




(262)
1812. Ministros) Embajadores) todos marchaban confu-


sa y desordenadamente) y manifestaban en sus
rostros el dolol' de un funesto porvenir. Parecía
un convoy fúnebre la dilatada y silenciosa fila
de tantos hombres opulentos) revestidos de ·altas
dignidades) que al paso que pl'esent<lba un terri-
ble ejemplo tle la instabilidad de las cosas huma-
nas y de los peligros de abandonar la causa de la
patria) tenia el aspecto ridículo de una multitud
de hombres vestidos de mil diferentes maneras
montados en mulas) caballos y aun bonicos) y
apresurándose en seguir el paso del ejúl·cÍto.


Así marchaba hácia Valencia esta horda llena
de confllsion y de nIisería. Los cuerpos francos
del Médico Palarea) del Empecinado y otros
partidarios que se hallaban en las cercanías de
la Capital) fueron los primeros que la ocuparon
al mediodia del 12) como precursores de la pron-
ta llegada del ejército aliado.


El heróico pueblo de Madrid recibió á sus va.
lientes libertadores con la espresion mas viva de
júbilo y de exaltaríon á pesar de la espantosa mí.
seria y hambre que reinaba dentro de su recin-
to. Referiremos brevemcnt~ las circunstancias
del horroroso cuaoro que presentaba. El ailo oe
1812 empezó con todos los caracteres de un aüo
escaso: el trigo fue adrluiriendo tan all.o precio)
que llegó á venderse la fanega á 440 reales) y to-
dos los demas víveres subieron considerablemen-
te. Los tronchos y los despcl'(licios de las verdu-
ras eran arrebatados con ansia, y la hediondez é
insalubridad de estos alimentos aumentaba el nú.




('263 )
mero de víctimas. La uescsperacion se veia re- 1812.
tratada en el rostro de los miserables espectros que
discurrian por las calles y por las plazas: un cla-
mor general que se oia á todas horas, traspasaba
el alma de los hor11bre5 sensibles; y Madrid, esta
capital en otro tiempo tan opulenta, no prcscnta-
La sino la imagen del ltolor y ele la opresion. Las
contribuciones impuestas por el Gobierno intru-
so agravaban sus males, y la indignacion llegaba
á su colmo al ver nadar en la abundancia a los
partiJarios de aquel. Los hombres de facultades,
las personas mas acomodadas se desprcndian á
cual(luier precio dc los objetos mas prcciosos pa-
ra comprar un peclazo de pan.


Tal cra la triste perspectiva que presentaba
la capital del Reino dmante los seis primeros me-
ses del aüo: perspectiva que cambió de repente
en los meses de Julio y Agosto con la esperanza
de la buena cosecha que se presenta La , bajando
el pan de tlos libras tlcsde 12 y 13 reales á (lue es-
taba, á menos de 6. Los hahitanles de Madrid en-
medio de la languidez é indigencia que los afligia,
volaron al cncuentro de las tropas aliadas, Jispu-
tándose el obsequiarlas, y poniendo á su disposi-
cion sus casas y cuallto posciall. La entrnda ele
Lord Welliugton el 12 por la tarde en la capital
fue un verdadero triullfo. Acompai13Lale la flOl'
de la nobleza militar inglcsa, y apenas podia dar
un paso porrjue el pueLlo se agolpaba á su en-
cuentro, y todos qucrian alJrazarle. Alojado en el
palacio Real, aquella noche apareci.ó espontánea_
mente iluminada toda In poblaciün) y era tal la




(264 )
ISt2. enagcnacion (Iue producia su presencia, que nadie


hacia caso de que en su recinto se abrig<lsen aun
enemigos capaces de destruirlos. El Comandante
I .. efont con una buena guarnicion y 189 bocas de
fllego se sostenía en una especie de ciudadela r¡ue
los franceses llabian construido en la casa-fábrica
de china del Retiro. En la noche del 13 dispuso
"\Vellinglon la embestidura de esta forlificacion, y
cuando ya estaba tOtlo preparado para el ataque,
el Comandante capituló, quedando prisionero de
guerra con la gUJrnicion compuesta de 2.500
hombres. Rcscat;¡ronse seis oficiales ingleses y
y 0(['05 t;¡ntos espailOles con 144 solJatlos (¡lIe se
hallaban encel'l';¡dos <llli; quedando en poder de
los aliados una inmensa cantidad de municiones
de boca y guerra, gran número tie vestuarios y
20.000 fusiles.


El 15 se juró la ConsLitucion (lue las CórLc8
1.abian sancionado en C:icliz, y el nuevo Gober-
nador de Madrid Don Cárlo:> España dió enLre
otras dj~posiciones la de que se le presentasen
los muchos clispersos (llle habia en la misma ca-
pital, y los empleados del intruso Josó) procc-
diéntlose en scguiLla á la clecciOll de individuos
de Ayuntamiento y á la reorgallizacion del go-
bierno legitimo.


La miseria se dejaba aUn sentir lastimosamen-
te, á pesar de las eficaces medidas que se habian
tomado para remediarla: los pobres discurrian
á bandadas por las calles; pero lejos tie notarse
abat.imiento en el pueblo cspailol, la desgracia
producia un efecto enteramenle contrario. No




(265)
debe pfts:lrsc cn silencio un rasgo de generosidad 1812.
de los Corondcs insleses Trenchs y Hidevol, los
cu;de~, acuartelados con su tropa en el convento
de Santo Tomas, costearon en union con sus
Oficiales la comida por varios días á mas de 200
personas, enLre las que se encontraban algunas
de dislincíon.


A pocos di::s de haber entrado en Madrid, se
dirigió Don J lIan MarLÍn el Empecinado contra
Guadalajara, con el objeto de impedir que se fu-
gara la gual'l1icioll [rnncesa. Esta, despues de va-
rias contestacÍones ;Í la intimacion que se le hizo
pal'a la rendicion, capituló en número ele 850
llOmbres mandados por el Gtmeral Prcus.


La noticia de la ocupacion de Madrid por las
tropas británicas produjo en LoncJresla mayor
alegría. El Parlamento inglés decretó al intrépi-
do Wellingtol1 y á su ejército nuevas accioues de
gracias, le confirió el título de Marqués, y la
Cámara de los Cornunes votó 100.000 libras es-
terlinas para formarle un patrimonio; y las Cór-
tes espaüolas en 7 de Agosto concedieroll al Du-
(Iue de Ciudad-llodI'Íf)o el Toyson de oro, la re-
compensa mas distinguida de la Monarquía; PO!
la victoria de los Al'apiles,


TOMO 111. 34




(266)


,


CAPITULO XVI.


Mientras que "\Yellington IJate el ejército de Portugal, el
sexto ejército espaltOl sitia á Astorga. - Toma de 1'01'-
desillas. - Capitulacion de Astorga. - Operaciones del
tercer ejército espaüol en Valencia. - Accion de Mu-
chamiel. - Preparat.ivos de defensa en Alicante. - No-
ticia de la aproximacion de una espedicion de tropas
anglo-sicilianas. - Entrevista de Suchet y Dccaen para
evitar el desembarco. - Batalla de Castalia. - PércliJas
que resultan. - El General Elio reemplaza á Odonell
cn el mando del cjército. - Formacion de una division
de 30.000 ltollllJrcs cn Mallorca. - Se rcunc parte de
ella á la espedicion anglo-siciliana. - Desemharco de
esta en Alicante. _ Concentran sus fllcrzas los franceses
en San Felipe para proteger el ejército dcl Hcy José.
- Entrada de este en V ¡¡lencia.


1812. Mientras que el I.Jord We1lington batia á 105
fraac~sesJ los perseguia mas allá del Duero, y re-
VOl viendo sobre Madrid ahuyentaba de la capital
al Rey intruso y su Corte, el cuartel general del
s~,,-to ejército se hallaba cl16 de Jllnio en Andi-
ilUela á las órdenes de su Comandante general
interino ell\1arqués de Portazgo, que con una
}1artida de 30 caballos se acercó á la Ciudad de
Astorga y reconoció sus ohras cstel'iol'cs.


Los franceses evacuaron á Lean en la maiía-
na del 18, Y ocupándola inmediatamente el Bri-
gadier Liñan, demolió las obras de forLificacion
(lue habían construido) y dió todas las dispo.si.




(267 )
cioncs necesarias para restablecer el órdcn y el 1812.
gobierno legítimo. En aquel mismo dia se supo
que los enemigos habían abandonado á Oviedo
dirigiéndose por el camino de Pajares el 14 por
la tarde. El sexto ejércitu se estableció al frente
de AsLorga, cuya plaza embistió ocupando los
pueblos de Valdevieja, Manzanal, Molinaseca,
Castrillo, Manso y Santa Catalina. Los espaüoles
Causaron bastante pérdida al enemigo en "arios
encuentros que tuvieron por aquellos dias en Vi-
llaviciosa y Urbies.


El GCHeral portugués Conde de Amarante
negó á Villareal con una div1sion de infantería y
caballería, con órden espresa de operar en COl11-
hinacion con las tropas espaüolas del ejército de
Galicia. El 19 ocupaba ya á Oviedo la primera
seccioll de infantería espaüola , y la segunda
marchaha en seguimiento tlel General Bonnet}
que por la derecha del Deva maniobraba para
reunirse á Marmont, y la tercera division situán-
dose el 21 en Pedralba, partió el mismo dia para
Benavenle.


En la noche del 20, ¡Jia en que se hahia veri-
ficado un reconocimiento formal de Astol'ga, la
guarnicion enemiga hizo una salida sobre el arra-
Lal .. pe¡'o fue rechazada. No obstante, les espa-
ñoles se vieron en la precision de abandonar las
Casas de este, ;Í causa (le los escomhros que oca-
sionaba el fuego de la arlillería enemiga, situán-
dose en el molino del mismo arrabal, y conti-
nuando las operaciones ofensivas. El 27 aun no
se habían construido las obras de sitio necesarias




(268 )
1912. por falta de los efeclos mas precisos; y el Gene-


ral BOllllct se baIlaba á la sazon en Agtlilar ele
~aUJpoo] esperando la incol'porncion lle Caifardli
})a1'a socorrer á AsLorga] ó marchar á reunirse
con el ejército de Marlllont.


El COllland,Jl1tc gClH'i'al de los cspniiolcs, con
uesigllio de no paralizar toJas las fuerzas de su
mando uelante de Astorga, y de cO~lllJ uv,w á las
operaciones de Lord 'Vellington, dispuso (lue un
cuerpo respetable quedase enc;lrgHlo cid sitio, y
o~ro maniobrase sobre Toro y Z~:m()la ] para 11a~
n1ar la atcllcicll de los francl'é:C:, ]'01' su ibnco.
Combinado este movimiellto C(!ll el GCIl:T<ll Sil-
veil'a, que se eucon[raba en Ciél'h'j"ll's y Cas-
tro-nueva] una Jivislon llc 2.0UO infantes y 3:!O
caballos, á las ónlencs del Ceul'l':1l Cabrera, se
dirigi~. por la Batú;za <Í 13t'llaYeetc. F"t<t (li\i:,ion
ú:c seg:1idn (le alril y lle tUl~G el e!':"; o J.; opcra-
CiúllCS mauJallo por d GelH'í'Jl el: gd'e S<tlll.ocil-
d~s. Los franceses entr<.;l<tl>to ccvp':l"on :t Toro,
y C~lc~l!Jie"lllo una de sus divisiones J¡<::sl<1 Zamo-
ra., r~~:>-!~it'ro:'-l ~u~ cnfc:rillu.'1) rl)::l~c.sando (~L\'ipl1eS
á I\Ji':L"i~L~. E: 22) d('cÍl'¡~lc' [;iill(:~;ld~·s ilobrar
~~,L·"; tI Dilcca, ,eguH la,; 11l(;icClcl'..lilCS rlll(~ haLia
l",'ciLl(;o de Le,rel V;"llill~;LlJn, se encontraba con
S:'18 ["uerzas SO:ji'e '1\:,,'0 y Ldmora] en cuyas C1U-
,J,\.td(·~ se l!alld~)~Hl encl:.rr2d~~s ]a5 ~'t;~:rnlcloncs
'de.n:"a,;, .Y el 27 rLciLiéJ L, l:; .• ticj:; ::,: >. victoria
I.~", 1" )'. 1 '··1"j"1t "5 \' 1,) "l",'j' ,'c· , ... ,(J·,\:.',· .. ·l·"" l·lc los


.> .~ \.. ~ _.,1;..;" l' \...¡ '-- ) J '- v {. '1.-- J. ... _ ,,-, -'- ' _ -' u .... '


tt.,lS i'l:Htcs iudicado5 , :i úLl~;r ~,()~Jl<~ el l)uero
ni Ul.idli con llll;l di\loion j¡:gl :óa y'} c110l'[Io de
Sll\" .. i!Ll. I~l 3i el cuerlL) c~1-,tlü;Jl (le 0lJ~1.,I.~ci,)1:c~~)




(269)
en virtud de nueva disposicion de Wellington, 1812.
pasó el Duero por Barros y Castromutl, yen pri-
meros de Agosto fijó su cuartel general Cll la Nava
del Rey .. dirigiéndose el3 el Brigadier Don Fede-
rico Castaüon con una division sohre Tordcsillas)
y obligando á capitular el 51a guaruicion ellemiga
que alli hahia, compuesta de 270 hombres, apo-
derárHlose de muchos efectos de guerra.


El sitio de Astorga continuaba en aquella sa-
zon con bastante lentitud, pues aunclllC se halla--
ban ya en hatcl'Í.1 contra la p1a>~a tres caiiones de
16 y cinco de ú 4 con un ObllS, la clismilJucion tle
las tropas sitiadoras y la marcha de la artillería
]Iabi"n paralizado alguu taulo las operaciones.
Los mOYlmielltos del cuerpo Jel ejLTciLO enemigo
que ocnp() el 14 á Valladolid, lus cortas fuerzas
de la division sitiallora, la dist<n:ci<J consillerable
dd ejúrcllü abado, y la cel'tc~z<J de lHdlBr:;¡; él pocas
marchas de la plaza el refuerzo que euviaha á ella
el cl1pmigo, (lctcrminaron al Gcneral eSl'aüol
C:,¡slnT"lOs, que lomó el mando ele esU1S tropa:·) por
lJabcr cllfcrnwdo gravem('l~lc 's;;!¡[ocildcs, á apo-
derarsc por clI<Jlq uier medio de Aslorga. La arti~
lL:ria lle tiitio se hal)!;) retirado el 15 , Y no que-
daha mas recursO para apr:rm' :'1 los silic,dllS (tUl'
el efccto (ll:e pndit~sc pl'ollucil' en b muralla una
mina (lile se estaba COIl.':! ¡-i.}ClH1o. Eil este cs[;¡do
el GCllcl'al ('spr¡;lOl ~ulu:,lú b prwlellle IllC(li(l:: de
comisiol:ar al Ay lIéLlllte t;C'l1erd Dun rasclIal En-
rile, para (p:8 ofreciese clll<J c;lpitulaclon ycnta-
josa al Gohernador enemigo Henlcl1clj y cn efecto,
el 19 se c;1ll'(,Só la rhza con su guaruicion de




('270)
1812. 1.100 llOmhres, 17 piezas de artil1eria y gran


cantidad de municiones. El General Foy, que con
un fuerte destacamento venia desde Valladolid al
socorro de Astorga, llegó un dia despues de fir-
mada la capitulacion, y con sus movimientos hi-
zo levantar el bloclueo de Toro y de Zamora.


El tercer ejército que deslmes de la rendicion
de Valencia se habia reple gado á Alicante, acan~
tonó la mayor parte de sus tropas en la huerta,
y la division de Villacampa se dirigió á Elche.
Desde el G al 9 de Febrero la cahallería y parte
de la infantería pasaron desde el mismo pueblo
de Elche ~ Orih uela y Albatera donde se hallaban,
á Totana, Lorca y Ilellin: cuatro regirnicntos de
infantería de la guarnicion de Cartagena se tras-
ladaron á Murcia, donde se estableció el cunrtel
general. De esta manera este ejército volvió á
ocupal' la mayor parte de aquel Reino) y tenien-
do por base de sus operaciones las plazas de Ali-
cante y Carlagena, apoyaba Sil primera linea for-
mada por la caballería en los castillos de Lorca,
Caravaca y Peüas de San Pedro) y en Totana
habia una reserva de la misma arma.


Los franceses se estendian por la parte de An.
dalucía hasta Baza, por la de la Mancha hasta
Albacete , cuyo pueblo ocuparon solo por algu-
nas horas, y por la de Valencia hasta las orilla.!'!
del Júcar , ocupando la serranía y la marina.


En fin de Febrero, y con el objeto de prote-
ger algunas operaciones sobee el Reino de Gra-
nada, el General Don Nicolas Mahi destacó una
columna volante compuesta di dos regimientos




(271 )
de infantería, dos escuadrones de caballería y 1812.
dos piezas de artillería, á las órdenes del Brigadier
Michelena, Con direccion á la Mancha. Esta co-
lumna llegó el 3 de Marzo á Jufantes, obligó á
los enemigos á encerrarse en el castillo, y des-
pues de haber llamado la atencion de las guarni-
ciones de los pueblos comarcanos, se dirigió á
las Lomas de Ubeda.


Al mismo tiempo el Brigadi.er Comandante
general del Reino de Jaen atacó el dia 5 en-
tre Guarroman y Bailen un nllIneroso convoy
francés que pasaha desde AlldalucÍa á Madrid,
y logró apoderarse de él J causando al ene_
migo una pérdida de 83 muerlos y 45 heri-
dos, siendo ]a de los espaüoles sumamente re-
ducida.


Mientras los españoles llevaban la alarma por
la espalda de las posiciones del enemigo en An-
dalucía, el General Freire con 1.500 infantes y
700 caballos marchaba con direccion á Granada,
y la seccion de caballería de línea se dirigia há-
cia A]merÍa. Freire maniobró pril11erall1cnle so-
brc Baza, cuya ciuoad OCllpÓ el 17, desalojando
á los enemigos, y la scccion de caballería de lí-
llea entró en Alruería, precedida una pec¡uefla
accion en los campos dc Nijal'. Reforzados los
franceses que se hallaban en Guauix con varias
guarniciones quc se les reunieron, cargaron sobre
el Gcneral Freirc el 19, oblig,índule á retirarse
con la infantería á Pozalcon, mientras que su
caballería y artillería se replegó sobre CuBar, y
marchó en scgnicla á Huesear p::tra sostener la in-




(272)
1812. fanterÍa. Este movimiento retrógado se verificó


con el mayor órden, á pesar de las pérdidas que
llabian esperimentado los españoles. En Pozal con
se unió á Freire el Brigadier Michilena, y la ca-
ballería espanoIa que habia ocupado a Almería,
tuvo que evacuarla, llevándose 220 fanegas de
ccbada (lue encontró almacenadas. El enemigo
con una fuerza de 300 infantes y 100 caballos
alacó al regimiento español de las Alpujal'ras, que
con un escuadl'on de caballería de Farne!:>io se
hallaba en V clcz-Rubío; pero estos cuerpos re-
chazaron con el mayor entusiasmo este ataque y
persiguieron á los enemigos hasta el Chirivel.


Entrctan to el General Villa campa que se ha-
llaba en Aragon, se veia embarazado con 700
prisioneros, resultado de las acciones de Ateca y
Pozohondon que hemos referiJo,y como tratase de
hacerlos conducir á Alicante con la correspon-
dien te escolta, marchó para prote gel' su marcha
desde el seüorío de Molina á las inmediaciones de
Cuenca, é interponiéndose entre esta capital y la
columna de prisioneros) logró que los franceses
no illtercepLascn su marcha) aunque tuvo que
sosLener una accion cl 6 en Villalba de la Siena
contra el General Darmaüac, que reuniendo las
guarniciones de Requcna y Tarancon, quiso li·
bertarlos; mas en va no, porqu e fue rechazado bi-
zarramente con una pérdida de 50 muertos y 140
heridos, viéndose precisado á retirarse á Cuenca,
sin (ll1e se interrumpiese la marcha de los prisio-
lleros que por fin enLraron en Alic~\l1te.


En el Reino uc Valencia el General Suchct,




(2;3)
queriendo cerciorarse de lo que pasaLa en las 1~U.
murallas de Alicante, mandó retlllil' todas las
compaiJÍas de preferencia de la division del Ge~
neral Arispe, Con la brigada de caballería del
General Ddorl, y qne avanzasen por el camino
de Jijona, mientras que el General Gu,lill cun
otra divisioll marchaba hácia el mismo punto pUl'
el camino de ~1uchamiel. La vanguardia de esta
espedicion, compuesta en Sil totalidad de 4.000
hombres, se presentó el 25 de Abril á la vista de
Alicaute. El General Roche salió de la plClza con
tres batallones y dos piezas de artillería, y fue al
encllentro del euemigo que se hallaba situado
sobre la altura del Cal vario de Muchamid) don-
de empeitó una rcili.Ja acciono La tropa espaüola
desalojó ti la bClyoneta á los franceses que la ocu-
})aban; y estos iban á ¡;er envueltos por ]a dere-
cha, cuando otra columna enemiga que venia á
su socorro desde Palamós, maniobró en térmi-
nos de amenazar interponerse eutre la plaza y
Roche. Este movimiento obligó á este General á
retirarse á Alicante, 10 clue ejecutó con el mayor
órden. El resultudo de este recollocimiento fue
el COnvencerse el :\Iariscal Suchet de que la plaza
de Alicante se hallaba dispuesta á defenderse
hasta el último estremo.


El tercer ejército no solamente atendia á la
conservacioll de esta y de la de Cartagena, sino
que el General Freire vol vió á avanzar por el
lado de Granada ~ y arrollando á los enemigos,
los arrojó de Cunar el11 de Mayo, el 12 los bi-
zo evacuar á Zujar y Baza, continuando ha~ta


TOMO 111. 35




( 274)
18n. tomar posiciones en la venta del Baul. Al propio


tiempo se hizo á la vela una pcqueüa espedicion
que desembarcó ell1 cn Almeria, ahuyeulalllJo
el los enemigos que alli habia, y apoderándose de
algunos efeclos.


Entretanto no se descuidaban los españoles
por la parle del Reino de Valencia en ln(luielar al
enemigo. La division del General Bassecourt,
tercera del segundo ejército, se dirigió desde la
Gineta;i Almansa y ocupó á Yecla, cuyo punto
evacuó aquel, y las divisiones de los Generales
Duran, Villacampa y el Empecinado le hacian
sin cesar la guerra en los distritos de Calatayud
y Cuenca.


Los franceses del Reino de Granada, ] llego
que hubieron reunido fuerzas superiores á las del
General Freire, atacaron á este el 16 de Mayo
con cuatro esclladl'ones; y conocido Sil designio
por el General espaüol, y vista la illferioridad en
número de su gente, emprendió su retirada á las
12 de la noche, y la continuó hasta Velez-Rubio,
donde llegó al amanecer. U na carga impetuosa
que la caballería enellliga dió á la espaüola , la
falta de ranchos y el cansaucio ocasionaron una
haj a considerable e 11 esta di visiono El 21 ocupa-
rOn los franceses á Velez-Ruhio , y el 23 se reti-
raron, no solo de este pueblo, sino de Guadix y
Baza, cuyos puntos guarnecieron inmedialamen-
te los espaitoles.


Los enemigos del Reino de Valencia reunie_
ron por entonces las guarniciones de Alcoy,
Caslalla, Biar y otros puntos, y componiendo




(275)
una columna de 2.000 hombres, ocuparon cí AI-. 1812
mansa el 22, mientras que otra division de 2.000
infantes, 400 caballos y tres piezas de artillf:'l'ía,
procedente de Requena, marchó sobre las Casas
de Bes. El General Bassecourt verificó su retira-
da por Alpera, el Bonete y Fuerte de Alama ,1
Torralba, con lo que los enemigos, clespues de
haberse estendiclo hasta el Bonete y Ayora) se
restituyeron á sus antiguas posiciones.


EllO de Julio la division espedicionaria que
dijimos arriba haber salido de Cartagena, regresó
á Alicante. Los enemigos, asi de la parte de Gra-
nada como de Valencia, dismiulIyeron las fuer-
zas de sus acantonamientos, dirigiéndolas h~cia el
centro. Para cllLrir esta opcl'acion avanzaron por
el lado de Andalucía hasta los V elez, y por el de
Valencia hasla Llar vista á Alicante, aunque se
retiraron pronto despues de varios encuentros de
poca consideracion, y volvieron á sus antiguos
acantonamientos, desde donde hicieron algunas
correrías para recoger granos.


El 19) rennielas todas las guarniciones enemi.
gas de J aen, Quesada y Lomas de Ubeda , ataca-
ron con gran superioridad numérica cerca de
Veas al batallon de voluntarios deJaen; pero es~
te desde una buena posicion en que los esperó,
las rechazó con gloria.


El General Don José Odonell meditaba en
aquella saZOn arrojar al enemigo al otro lado
del Júcar, batiendo por medio de un ataque si-
multáneo su vanguardia apostada en Ibi J Tibi Y
CastaBa. El Mariscal Suchet, receloso del desem"




(276)
1SU. barco de una espcdicion inglesa que se aguarda~


ha, se avistó ellO de Julio en Reus con el Ge-
neral Decaen, con el que concertó los medios de
impedir aquel desembarco.


Odonell, á la cabeza de 12.000 hombres divi·
,lidos en cuatro columnas, marchó sobre Casta-
lia el 21 de Julio por la mañana. El General De-
Jort se replegó sobre una posicion inmediata á
lbi, Y dispuso que se le incorporase la caballería
acantonada en Onil y Biar ... y (1 ue el Coronel Mes-
cIo! viniese á apoyar su movimiento. Este se en-
contraba amenazado por el Gellt:ral Hoche (l'lC
habia venido sobre él con 4.000 hombres en dos
colmnnas por las sierras y camino de Jijona;
mas dejando un destacamento que contllviese á
los cspaüoles en la entrada de los desfiladeros,
lIostenido por dos piezas de artillería colocadas
en el pequeño fllerte de Ibi, marchó al socorro
¡lel General Delort, que se estaba batiendo Cun el
ejército espailOl. La llegada de la caballería fran-
Césa á la llanura cn donde le era fácil mauiohrar
con vcnt;¡ja, y el haberse retrasado la española,
]Jizo temer á los espaiIolcs por Sil iZt!uie¡'da, y di·
ri3icndo contra ella su artillería, Dclol'tlomó cn-
tonccs laofensiva,y marchó al paso de alatiue. El
enemigo se apoderó oc la balería espailola Com pues.
ta de dos cañoncs, y acuchillando ¡ilos artilleros,
derrotó la infantería destinada á su cusLodia,y co-
gió por un flanco el batallon de Gua¡'dias Walo-
nas, y sin Jarle lLlgar en un cambio de direceiou
;Í. tirar un tiro, lo bizo prisionero, y continuan-
do eoil rapidez sns mO"imientos <j.arrollú las de-




( 277)
mas columnas espaüolas J y las persiguió hasla 1812.
n¡L!S alLí de Caslalla. Dentro de esta poblacion pe-
lean calle por calle los españoles; mas cediendo al
fin á la superioridad del enemigo, se retiran por
el call1illO de Alicante. Como unos 400 logran
posesionarse de las alturas que dominan á Casta-
lla, é illtelltall apoderarse de un castillo alltiguo
del tiem po de los moros; pero son inútiles sus
esfuezos y tienen que rendirse á discrccioll.


El General Delort J asi que hubo arrollado
á Odoncll , dispuso que dos regimientos aligerán.
dos(~ y Cfuitdudose las mochilas, marchasen á pa-
so de ataflne á desalojar al General Roche que
JIUbia logrado npodel'arse el",l pueblo de lbi con
hastante pérdida de los franceses; pero al ver es·
ta reunion de fuerzas, por un movimiento aCl~rta-
110, Roche se retiró Con el mayor órden por me-
dio de la sierra J y enlró en Alicante, donde fue
recibido con el mayor entusiasmo por los habi-
taules de esta fiel ciudad, que le aclamaban cual
en otro tiempo Roma al compaüero de Pau]o Emi-
lio por no haber desespcrado de la salud ele la
I)a[ria.


Los españoles perdieron 3 banderas, 2 piezas
de artillería dc á 8 J 3 cajéls de municiollcs y mas
,le G.OOO fusiles, 3 Gefes, 13 OGciales, 374 sol-
dados muertos, 30 OGciales, 423 soldauos hcri-
tlos, y 2.796 rrision(;ros.


La llotici;¡ de la derrota de CastalIa, precisa-
nwnl.c acaecida la víspera de la gloriosa balalla
de los Ar;.pilcs, produjo el descontento mayor
entre los espaüolcs. Acostumbrados estos á clII-




(278 )
1812. par á sm Generales en todos los reveses, aun Jos


mas inevitables de ]a guerra, las Córtes separa-
ron del mando á Odonell, nombrando por su
sucesor al General Elío) que habia venido de la
América del S., donde se habia distinguido guer-
real1tlo con los índependientes de Bllenos-Aires.


El Mariscal de Campo Don Santiago Wittin-
gam, á quien en 1810 habia conferido la Regellcia
el mando de la caballería del ejército de la Isla,
considerando que esta arma no era de la mayor
necesidad en una plaza sitiada, y conociendo la
importancia de engrosar los ejóreilos españoles
que diseminados en toda la Península se f(·dncial~
cada dia á menos, propuso al gobierno la forma-
cion de un cuerpo de 30.000 hombres en la Isla
de Mallorca, como uno de los haluartes de la
Monarquía. Este proyecto tan útil no halló aco-
gida en un principio, hasta que manifestando que
el Embajador británico le facilitaría el vestuario
y armamento necesarios, obtuvo pOlo último la
aprobacion de la Regencia, y en fines de 1811 se
ernbarcó ·Wittingam para l\1allorca con varios ofi-
ciales de Stl confianza que deb(~r.ian emplearse en
la organizacion del nuevo ejército; y llevando
consigo cinco millones para los primeros gastos,
lleaó á Palma, donde desembarcó con el Coronel ~
inglés Campbell, encargado de tres trasportr's
ingleses que conducian, no solo el equipo necesa-
rio para el ejército, sino todos los lÍtiles de cam-
1)a11a. El Capitan General de Mallorca Don Gre-
gario Cllesta protegió con todo empeño tan útil
establecimiento, y Wittingam se dedicó con el




( '279)
mayor ardor á la instrllccion de los reclutas 'lue
rt;cibia Jd continente, estableciendo una acade-
mia militar en que se educase fundamentalmente
la oficialidad. El Canónigo Don Juan MOlltaner,
Gobernador de aquel Obispado, no se contentó
Con facilitar gratuitamente para este servicio el
colegio denominado de la Sapiencia, sino que
despues de costear todas las obras y reparos in-
dispensables, entregó 20.000 reales al Director
para la compra de libros é instrmuentos. Los
pueblos no obstante no aprontaban todo el con-
tillgentc Jt; hombres necesarios para la formacion
de este ejército, escaseaban los recursos, y 'Vit-
tingam que 110 veía marchar su e.stablecimiento
con la rapidez que exigia la necesidad de la pa,..
tria, se puso en marcha para Cádiz el Jía 1. o de
Abril, dejando el mando de la division, bajo la
direccion del Capitau General ... al Gefe tlel Es-
tado mayor Don Francisco Serrano, á quien dió
ldras en blanco sobre Gibraltar para que librase
el dinero l1pcesario para d pago de la tropa. La
muerte del helJelll('~r.i[o Cuesta entorpeció aIgun
tanto tan LÍ/il esLaJJlecimiento pOI' el distinto mé-


todo que adoptaron los vilrios gdes militares que
se sucedieron ... hasta que fue nombrado Capitan
General el Marqués de Coupigni. WitLingam se
presenló á la Regencia, la manifestó la lentitud
eOIl (Ille marchaba su cstablecimienLo, y esta le
facilitó aoo hombres que se habian reunido en
Cadiz de los dispersos recogidos por el General
Ballesteros en Andalucía, comunicando órdenes
al Heino de Murcia para que proporcionase cuan-


1812.




(280)
1812. ta gente pudiese. El Gobierno aprobó la {()l'ma-


cion de la academia militar de Mallorca) y mUIl-
dó se erigiese un colegio baio el plan propuesto
por "\Vittingam, cuyos alumnos se destinasen á ofi-
ciales de su cuerpo de ejército, y el Embajador
inglós le entregó dos millones para las urg"ncias
del mismo, los fiue llevó consigo á PaI1ll3, adoll-
de se restituyó para el 16 de Mayo, volviendo ~
dedicarse con el mayor empeño á la organizacioll
de su division. Todos los soldados que se d('sti-
liaban á ella eran vestidos y armados inmediata_
mente, y á ]a vista de los grandes pro¡;rcsos (JIte
iha haciendo la instl'uccion, considcrnndo que ~e
aproximaba la época de cumplirse sus deseos de
poder trasladarse al continente con su gente pa-
ra hacer la guerra, dispuso, para (¡ue de ninguna
arma careciese su division, la formacion de una
compailÍa de zapadores.


El Teniente General inglé:s :Ylaylanrl y el Cuar-
tel maestre DOllkin, encargados de una espcdicion
anglo-siciliana procedente de Palermo J llegaron
á Mallorca, y maniobrando en su presencia la
division de Wiltingam , satisfechos dellJrillante
estado en que se hallaba, acordaron que 4.500
hombres de e lla se les reuniesen; y en e fecto el
20 de Julio se principió el ernbarco en buques
ingleses, el 24 se hizo á la vela toda la espcfli-
cion y se dirigió á Ma11ol1, adonde llcg() el 27. El
29 el convoy todo se volvió :Í bacer :í la vela, y
atravesando por el canal entre Mallorca :r Meuor ..
ca, dirigió Sil rumbo h,ícia la hallÍa de Blancs
en Cataluña, donde dió fondo el 1.(1 de Agosl',




(281 )
á la emIJocadura del rio Tordera. Ocupaba el 1812.
enemigo el pueblo de Tosa, y tenia Ull reducto
muy capaz que cubria el pueblo y defendia la
costa. En la lanle (lel citallo dia y en el siguien-
te se hicieron varias maniobras amenazando des-
embarcar, haciendo ftlego al fuerte y á los fran-
ceses (ple se acercaban á la playa, algunas fra-
galas y bombarderas inglesas. El 3, vista ]a
imposibilidad del desembarco, se hizo el con-
voy de nuevo á la vela; pero la calma que rei-
naba le impidió separarse mucho de tierra; y
como se recibiese entonces la noticia de la der-
rota del tercer ej,~rcito en Castalla, y recelase que
el enemigo potlria caer en segllida sobre Alican-
te, la espedicion se dirigió hácia aquella plaza
Con el objeto de ponerla á cubierto de un ataque.
Los vientos contrarios y un recio temporal (iue
sufrió en la trav(~sía, no le permitieron ganar
aquel puerto hasta el ~) por la tarde en que dió
fondo en él, Y ellO se verificó el desembarco
de todas las tropas. Las inglesas salieron inme-
diatamente ,í ;¡camparse fuera de la ciudad, es-
tablecieuJo Sil v:lngu:uJia en San Vicente, y los
franceses que se hallaban á la vista, se replega-
rOn situándose en Ibi, CastalIa, Dial' y Ville.
na. El General Arispe que los mandaba, esta-
bleció su cuartel general en San Felipe, constru-
yendo en sus alrededores y en el camino real de
Valencia á l\ladrid varias obras de campaila, y
habilitando sobre el J úcar cerca de Alberique un
puente de barcas, cuya cabeza fortificó militar-
mente.


TOMOJII. 36




(282)
1B12. El 19 de Agosto .. noliciosas las tropas combi-


nadas de la espedicion de la aproximacion del
ejército enemigo del centro que con el intruso
Monarca se dirigia á Valencia, ~e replegaron á sus
posiciones cerca de Ja plaza. El Mariscal Suchet
se adelantó hasta Almansa al encuentro Je José,
y el 25 se le reunió el ejército de este, en el cual
reinaba una confusion y desorden dificil de des-
cribir. Suchet, que habia administrado con bas-
tan~e habilidad el gobierno del Reino de Valen-
cia, suministró socorros de víveres y dinero á los
soldados del ejército del illtruso, y los Gefes tra-
ta ron de reducir á la tro pa al ó rJe 11 y disciplina
que en gran manera habian IH' rJi.Jo. José, acom-
pañado del Mariscal Suchet, hizo su entrada so-
lemne en la Ciudad de Valencia el dia 26 con
toda la pompa y honores reservados á los 1';10-
narcas.




(283 )


CAPÍTULO XVII.
Soult se ve forzado á concentrar sus fuerzas sohre Valen-


cia tle resultas de la pérdida de la batalla de los Arapiles.
- Descripcion (lel homhardco de Cálliz. - Proyecto de
vísj'leras sicilianas ell Sevilla. - Levántase el sitio de
CáJi:l.. - Movimient.o l\d cuarto ej({rcito español en per-
secllcion d(~ SOltlt. - Aceion de Triana. - Evacuacioll
de l\Lí laGa p()r los franceses. - Accion de Antequera.
- Accioll tle Loja. - Accion de Alendin. - Evacuan lo~
franccscs;Í GrallilIL,. - ElltI'a en esta ciudad Balleste_
ros. -Sonlt se apodera del castillo de Chinchilla. - Se
le reulle el ([uinto elwrpo de ej«(rcito procedente de Es-
tl'emaaura, á la$ <,r<I(!llcS (lel Conde de Erlon. -Reunion
de Sonlt con el ¡,j,(rcito de S llChet en Almansa. - La Lr;-
galta del CorOllel in t\16s S kerret se separa del cuarto ejér-
cito espaüol , y vieJle ;Í Madrid á incorporarse con el
General Hil!.


No fue solo la retirada de este á Valencia la 1812.
única conseclIellcj'l de la victoria de los Arapilcs.
El DllqIH:' de Dalll1acía Soult tllVO tambien que
evacuar las Andalllcías con todo su ejército. In-
vitado por Jo,é para ilue le enviase un grucso
destacamento que reforzase el cjército del centro,
y conocieudo <{tIC solo la concentracion de sus
fUf'rzas podía sal val' los ejércitos franceses I en
vez de disminuir y diseminar sus tropas, resol-
vió aballdonar el pais (ltle estaba asolando hacia
tres ailOs, sill que hubiesen hastado á impedirlo
los esfue·rzos dd cuarto ejército español que sin




(284)
1812. cesar le hacia la guerra. El General TIallcsteros


intentó por aquellos días soqll'cnder la guarni-
cíon pnemiga de la ciudad de Osuna 7 y marchó
Con la tercera divisiol1, mielltras que con otra
dejó en Alozayna al Marqués de las Cuevas con
el fin de mantener en perplejidad al General Le-
val encargado de su persccllcion : logró en cfee.
to sorprender á Osuna, lihertándose de los lazos
que le tenia armados el enemigo, y apoderándo-
se de un rico convoy de 600 mulas y 30() CG-
hallas, con varios canos y furgones que entraban
al miítll10 tiempo en aquclla pohlacion. El Gober-
nador enemigo y otros mucllOs franceses fueron
muertos, qneJanclo mas de 100 prisioneros,
entre ellos 8 oficiulcs.


Continuando Ballesteros sus l1.1ovinüentos,
cubrió el 25 por la noche con su caballería el ca-
mino de Bornos á Villamarlin, de cuyas re-
sultas abandonaron los enemigos los fuertes
que allí tenían, y prosigllipll(lo su marcha por
el camino de Espera, encontró las grandes
guardias franccsas, que con una fuerza de 400
caballos y ,500 infantes oelIpaban el pueblo, que
tuvieron qHe aballdonar en la noche del 26.


El Mariscal Soult desde el 6 de Febrero de
i:8tO lIe hallaha al frente de Cádiz sin haber
údrdarruulo nada pllra la rc'l1{liciol1 de esta plaza,
(¡ue babia bombardeadu muy imperfectamente
en diversas ocasiones; y líllimamente, en el mes
tic Mar7.0 de 18L2, qneriendo vengar las ventajas
que conseguían los ali,tllos en Castilla y Estt'e-
·¡úa{lui'~l, I~stabí('cir), f'tI fll.crza de rcitc'radas cspe-




('285 )
riencias, baterías de morteros de nueva inven- 1812.
don) que desde la Cal)(~zuelay Tl'ocadero,puestos
aislados en la costa del Oriente, arrojaban Lom-
bas y granadas á una (lislallcia increíble, alcan-
zando muchas de ellas hasta la plazuela de San
Antollio, situada casi al estremo del Poniente de
Cádiz. Los habitantes de est<l heróíca ciudad mi-
raron al principio con desprecio el temerario
proyecto de Soult; pero algunos estragos que
sobrevinieron, hicieron nacer el temor en algu-
nas familias, que abandonando sus casas) busca-
1'0/1 su refllgio en tienda,., de campana y barracas
d~ madera .• que se levantaron al efecto en el
campo de la Caleta. El Gobierno no obstante con
todas SlIS depelldencias permaneció tranquilo
baio el alcance del fllt~gO enemigo, dando uu
ejemplo J(~ serenida(l J constancia. Ni tampoco
se PuÚ(~"ou, como s(~ acostumbra en semejantes
C3S0S, blinclages en las calles y plazas para segu-
ridad de los tran~euntes, donde pudiesen refugiar-
se al oír el golpe de la campana (Iue desde va-
rias tOfre~ hacían seiíal al Ilotar el fogonazo de
los ObllS('S Ó morteros enemigos. La soliJez de
los ediflcios de Cádiz hizo en gran parte inútil
las tentativas de SOlllt, y á pesar de la conster-
nacíon que lleva consigo un bombardeo, el pue-
1110 en lo general p.·csentaba el aspecto de la mas
perfecta tranqllilirlad, entregándose al .'cgocijo
consiguiente tÍ. las serlUladas victorias obteni.
das por las armas ah" das en los ca m pos de
C;¡stilla .


A pesar de lo rigoroso del sitio, va l'ios pa trio-




(286 )
fS12. tas de Cádiz estaban en correspondencia COn los


de Sevilla y olro~ puotos de AlIdalllcía y Eslre-
madura, y habian llegado á organizar una socie-
dad, que baio el IÍlu lo de Congreso sacro hispa-
lense, debia renovar en Espaila la esccua de las
Vísperas Sicilianas, dt:sll'lIyendo simllll;;neamen.
te á cuantos franceses Illlbiese ell su territorio.
Trabajaba esta sociedad desJe UllO P["'él llevar á
cabo su pensamiento; pero las circunstancias
fueron )'elardan(lo Sil ejccllcion : mas á pesar' (hl
mucho tiempo que transcurrió, y de los I11l1chos
iniciados en el misterio, el (~nellligo 110 llegó á
traslucir esto, aunque logró aprehe,u]er á Don
Bernardo Palacios .Y Don José Gonzalez, los cua-
les prefirieron sufrir heróicanwntc el! tu plaza de
Sevilla h muerte en garrote, primero que reve-
lar los planes de sus compatriotas.


En la noche del 24 al 25 de Agosto Jos fran-
ceses abandonaron sus obras de silio delante de
Cádiz V la Isla de Leon, manteniéndose hasta las
12 del dia un cuerpo de tropas en el Puerto de
Santa María. Antes de retirarse (lestruyel on todos
los fuertes y bal.erlas que tellÍan construidos en
sus lineas, presentalldo al pueblo de Cídiz el
espectáculo de fuegos horrorosos y de esplosio-
nes sucesivas, y abandonando mas de 260 piezas
de artillería de todos calibres, un consideraole
l1I'lmerO de mnnicioues y otros efectos. Los CIIC-
migas tomaron la ruta de Sevilla, y el General
español Cruz Mourgeon, que mandaba una divi-
sion de tropas espedicionarias del cuarto eiérci~
to, situó su vanguardia en Sanlúcar la Mayor asi




( 287)
que fue evacuado este pueblo por el enemigo. 1811.


Un escuadron de caballería de lítlea y un des-
tacamelJto de tropas brit:lnicas al manJu Jel Bri-
gadier Skerrl:'l, que tatllo se habla distitlguido en
la defensa de Tarifa, lomaron posicion en la ori-
lla derecha del rio de Sanlúcar', y su centro en
Custillej:1 de Campos, Noticioso Sk('l'rl't de (¡ue el
Mariscal Soult debia verificar Sil retirada con
mucha parte de sus tropas por Aleah y Mal'che-
na, emprendió su movimiento con direcclon á
Sevilla; mas como supiese en Espartillas que di-
cho Mari,scal había ya salido d(~ S(~villa con 5.000
infantes y 500 cahallus, se deci¡Jió á entrar en
3f¡oella capital antes (Ille el enemigo cortase el
puente de Triana. El 27 por la rnai'¡ana tuvo con
este algunas escaramLlzas en Castilll'ja de la Cues-
ta, y despues de haber hecho rendir un redLlcto
que se defendió hizarrament.e) llegó hasta Triana,
en donde aun se encontraban algunos batallones
de infantería y dos regimientos de cal)alll~ría fran-
ceses. Trahóse alli un comhate tumultuoso en las
calles y eu el puente) y los habitantes, llenos del
mayor ardor 1'01' la causa de la patria, se preci-
pitaron enmedio del fuego de fusilería para colo-
car maueros y vigas sobre el ¡HWlJte roto, á fin
de facilital' el paso de las tropas a liadas. El ene-
migo <Jbandonó el rclrincheramiento del puente,
y emprendió Sil retirada saliendo de Sevilla pOLo
el camino de Carmona , y las tropas alindas des-
pues de rehabilitado el puente, que dejó muy mal
tratado, OCllp:lI'on la ciudad. El pueblo y castillo
de Arcos, y toda la línea del Guud.tlete á Ronda,




(288 )
1812. fueron igualmente abandonados por los franceses,


despues de voladas sus fortificaciones, clavados
sus caüones J destruidas las municiones.


El gobierno de Cádiz al ver disminllir la g11ar-
nicion de los puestos cnemigos de su frente des-
de el dia 23, conoció que los sitiadores trata-
ban de abaudonarlos.> y nomhró Gobernadores
para los pueblos de Chicbna, l\lcdinasidonia,
Puerto-Real, Santa Maria, Rola, Jerez y Sanlú-
cal' de TIarrameda. No bien evacuaron los enemi-
gos estos puntos, cuando marcharon aquellos
con un pec¡ueüo deslacamento á tomar posesion
de sus gobiernos.


El 27 de Agosto quedó Málaga libre de fran-
ceses, los que antes de retirarse volaron las for-
tificaciones del castillo dc Gibralfaro.


El l\bl'iscal SOlllt continuaba replegándose
sobre Granada en tres divisiones: la primera
man(lada por Conrrns, la segunda por el Gene-
ral Villatte, en la que iba el mismo l\'lariscal., y
la tercera, en qne iha la mayor parte de la caba-
llerÍa, VOl' SClllelé. Esta última hizo alto en An-
tequera para cubrir la marcha del e jércilo. Ba-
llesteros, convellcido de la imposibilidad de atacar
con el suyo á fuerzas tan considerables por su
frente, determinó hacer un movirnicnto de flan-
co amparado de la sierra de Torcal, y atacar en
Antequera, como lo verificó el 3 de Setiembre,
á un cuerpo de 8.000 infantes, 2.000 caballos y
6 piezas de arlillería que mandaban los Genera-
le5 Villatte y SemeJé) y clesalojándolos de su po-
sicion, los persiguió por espacio de mas de legua




(289)
Y media, haciéndoles algunos prisioneros, y to- 1B12.
mállJoles dos piezas de artillería. Ballesteros
continuó picando la retaguardia del enemigo,
que se retiraba por Archidona, y el dia 4 mar-
chando r,ípidamente con 5 batallones de infante-
ría y la division de c<lballería, cayó al amanecer
del siguiente sobre Loja, ocupada por 8.000 in-
fantes, 2.000 caLallos, y alguna artillería ene-
miga, que comprometidos á empeñar la accion
fueron Latidos y perseguidos con bastante pérdi-
da hasl.a Santa Fe) ocupando el 7 á Loja los es-
paiioles.


Cerciorado Ballesteros de que los franceses
trataban de evacuar á Granada retirándose por el
camino de Guadix, dispuso que algunas de sus
tropas, al mando del Brigadier Barrutcll, mar-
chasen l1ácia Sierra-nevada, y cayesen por los
dientes de la Vicja sobre el camino real de Gra-
nada, para incomodar y aun atacar con oportu-
ni(laJ al enemigo, como en efecto se verificó el
16, causándole bastante pérdida.


El Mariscal Sou!! permaneció algunos días f'n
Granada para agllard:l1' la incorporacion de algn-
nos destacamentos que se dirigí;] n alli como ,i
punto de reunion. El quinto cuerpo francés á las
ól'den(~s dd Conde d'Erlon, acantonado desde
fines de Mayo en los confines de Estremadul'<l y
Córdoba, lLícia Fllcnle-OVf'juna, hahia empren-
dido su n'lirada por Córdoba á Jaen y Hucsca¡',
donde se reunió con el grueso del ejt~rcito dd
Duque de Dalmacia, que evacuando á Granad;],
había marchado sobre Baza en esla rlireccion. El


TOMO 111. 37




(290 )
1812. castillo de Chinchilla llamó la atencion del Ge-


neral en gefe enemigo, y al llegar á él en su re-
tirada intentó asaltarle sin tener brecha abierta;
pero fue rechazado, é indudablemente huhiera
resistido toda tentativa de esta naturaleza, si los
elementos no se hubieran conjurado para su pér-
dida; pues el 8 de Setiembre por la tarde huho
una terrible tempestad, y cayendo en él una
centella, estropeó al Gobernador y hasta unos 50
hombres mas de los 200 que le guarnecian, capi.
tulando de sus resultas el dia 9.


Las tropas del Brigadier 13arrllteIl que perse-
guían sin descanso al ellemigo , destacaron el 16
de Setiembre varias gllerrillas de cabal1ería para
incomodarle sobre Alendin y Gabia: los france-
ses cargaron á los espailoles al abrigo de un cuero
po de línea, y retirándose estos para atraer al
enemigo á un parage oportuno donde se hallaba
cubierto COn una loma un regimiento de caballeo
ría, fue acometido por este y destrozado comple-
tamente, llamándose la atencion :JI grlleso de las
fuerzas de Soult, mientras que el General en gc-
fe espailOl ejecutaba diferentes movimicntos y
maniobras que se habia propuesto.


El 17 al amanecer acabaron los franceses tIe
evacuar á Granada; y en aquel mismo dia entró
en esta capital con sus divisiones el GE'neral 13a-
1íesteros, (¡uien aUl1(lnc continuó en sesuimiento
del cnemigo, no pudo causarle dnüo alguno de
considerilcion, pues se adelantó por earavaca
hácia el Norte del Reino de :Mlll'cia, y pasando
el Segura en Calasparra, SlgulO por el camillo




(291 )
{PIC de Ciezal' cOI1(luce á Villel1a, hasla las fronlc- 1812.
ras del Heino de Valencia, ocupando á Y cela á
lÍltimos de Setiembre.


Mucho sufrió en esta marcha el ejército ene·
migo, pues alll1rlue 110 le molestasen de cerca los
cspaüolcs, los lwbiLantes abandonaban los pue-
blos á su aproximacion, y esto hacía sumamente
dificil el acopio de las subsistencias mas preci-
sas. El Mariscal Soult llegó á Almansa el 29 de
Setiembre y se puso en comunicacion con el Ma-
risca J Sllchct. El 2 de Octubre el ejército francés
del Mediodia ocup:¡ba á Yecln, Albacete, Alman-
sa y Jorrlucra. Su Gencral cn gefe Soult desea-
ha un descanso de seis días para su tropa, la (Iue
seguramente lo necesitaba, principalmente para
restablecer la disciplina; pues era tal el estado
de desmoralizacion de este ejército y del del
Centro, que mas ele \lila vez las tropas del de Su-
chet tuvieron que oponerse mano armada al
pillage del pais: tan acostumbra'dos estaban á la
Jesvaslacion.


La divi~¡on inglesa á las órdenes de Skerrel;
se separó del 4. o ejército espailOl, y marchó ;Í io-
corporarse con el ej[~rcito dc Hill, que viendo li-
bre ya de enemigos la Extret1l3(lllra, confió el
cuidado de esta provincia á parle del 5. 0 ejército
t'spaüol, y pas;)nt!o el Tajo por Aranjucz verificó
Sll f'ntrada en "ladrid.




(292)


,


CAPITULO XVIII.


Operaciones del prilller ejército español en Cataluita.-Ac-
cion ue Ca~a-Valles de la Masana.- Voladura del castillo
de Lérida. - Accion de l\Iontserrat. - Pénlida dp- la er-
mita fortificada de San Dimas. -Sorpresa lle l\1olins de
Rey.-Accion de San FcIiu.- Sarsfielll esnomhrado Co-
mandante general de Aragon. - Lacy pide á Codringtoll
pase á Cataluña la espedicion anglo-siciliana. - Accioll
de Aren)'s de .'\fal'. -Sorpresa del puerto dc Tarragona.
- Accioll de los Aumellolls Ó de Arhcca. - Aeeion del
Congost de la Garriga. -Aecionde Col! de Vall.-Sor-
presa intl'ntada del castillo del Coll de Balaguer.-AtucIue
de la casa fuertc de Bailolas. - Conspil'acion contra la
guarnicion fl'ancesa de Barcelona. - Medios tflle adopta
Lacy para libertar á los procesados por eslo. - La junta
del Principado representa contra Lac)'. - La Regencia
aprueba las operaciones de este. - La e,;pedieion anglo-
siciliana intenta apoderarse de Denia. -Bs rechazada. -
Descontento general por la inaccion del Lonl l\Iay-
tand.- Lord ;\Iunay le sucede ell el mando.- Operaeio-
ncs dc la di y ision de Mina en Navarra. - Accioll de Vi-
toria. - Aecioll entre Burgos y Pancon'o. - Accioll de
Pucyo.-Accioll de ¡\hileru.


1312. Continuabase en tanto en Cataluila la guer-
ra con el mayor vigor, y las tropns del primer
ejército mantenían casi bloqueados á los france-
ses en las mismas plazas y puntos fortiGcados que
ocupaban. El patriotismo de los Geles habitantes
de aquella provincia contribuyó en gran manera
á que fuesen mas frecuentes los choques) que




('293 )
aunque no todos de la mayor importancia, man· 1812.
tcuian en contÍnna agitacion y movimiento al
en emigo. El 2 G de J uuio la di v isio11 de Sa rs fi e Id
que se hallaba en Casa-Valles de la Masana, fue
cargada al amanecer por fuerzas superiores fran- .
cesas; y despues de haberse resistido bizarra.
mente, se replegó en buen órden hasta Hostalnou.


Lacy trataba de tomar la plaza ele Lérida, y
para este fin habia entablado desde principios de
Abril una correspondencia secreta por medio del
Coronel Gobernador del distrito libre de esta
provülci:¡ Don Ambrosio Foraster Con algunos
patriotas de <JcJllClla ciudad, y principalmente
con Don José Aseguinolaza, encargado por el
enemigo del almacen de pólvora) y español de
nacíon. Este prometía que volaria el aImacen al
acercarse las tropas españolas, yel General Lllcy
á nombre oe la Hegencia aprobó ocho condiciones
que dieho encargado propuso, á saber: que él no
seria responsable de los daños que la csplosion
pudiese causar á la ciudad: que se le remÍliesen
nueve mechas y los <.lemas enseres necesarios
para la cjecucion de Sil proJecto: que se diese
asilo á su familia, que deberia salir con anticipa-
cion: que se le asegurase en la isla de Mallorca
un sueldo decente para su manutencion, sueldo
que Lacy le prometió seria el de Comisario Or-
denador: que .se recompensase liberalmente á los
que propusiese como cooperadore~ de su empre-
sa: que para la ejecucion de esta se acercase á
Lérioa una division de tropas espailOlas que estu-
viese pronta á acudir al socorro de la ciudad .. y




(294)
1812. que en el caso ele descubrirse el proyecto y tener


que huir, fuese patrocinado ell los mismos tér-
minos que si se hubiese verificado.


La fOl'laleza y solidez del edilicio 'pIe servia
'de aImacen de pólvora, templo en otro tiempo
de los caballeros templarios, y en el que hahia
G79 quintales y 58 libr<ls lle púlvol'a, hizo temer
grandes estragos con respecto á la cill(la(l; por
10 qne Lacy creyó prudente consultar el caso con
algunos indiviJuos de la Junla de Cataluila) y
todos convinieron en que debían sacrificarse lag
víclimas espaiIolas qne pudiesen pen~cer de re-
sullas de c.~ta tentativa, á la utilidad general que
debcria ['ro(lnci!' la ocnpacion de una plaz~, des-
de (10\1(1e su Gobernador el General Henriot ti.
ranizaba á todo el llano de Urgel.


Para la ejecucion del proyecto dispuso el Ge-
neral Lacy (lue Sarsficld con su divisioll se diri-
giese hácia Pons , punto donde deberían íncorpo-
rál'selc tres cucrpos y algunas compaüías suellas
de ín[untcria y un destacamento de llúsal'cs. Lacy
con todas sus fucrzas parti¡') el U (le Julio para
Tl'cmp, y onlelló á Sarslield se ill)ro~ill1nse por
Agrilll1ullt á L~l'ida, tlelanlc de cuya pl;:¡za debe-
ria llallarse ellG, dia en quc se debia efectuar la
voladura proyectada. Al ver acercarse á Lacy
con su tropa pOI' varios caminos, los enemigos
no solo reforzaron la gllarnicioll de L~rida) sino
que presentándose en llalaguer con fuerzas muy
superiores á las de Sarsfidd, le forzaron á sus-
ren(ler Sil marcha, teniéndose que contpntar tan
solo Con ,1istraer y divi:.lir su atencion. Fruslra-




(295)
da de esle modo la cOlldliIJacion del plan, el Ge- 181~
lIeral en gefe esrailol no pudo arriesgarse al asal-
to, ni empeüar ,í la guarnicion de Lt~rjda á que
saliese á su encuentro. El almacen 110 obstante
se voló á su tiempo, arruinando en gran parte el
castillo, con nn esl:-11pn(lo y conmocion la 11 hor-
rible, que se hizo sentir lJasta en Cervera, en cuya
ciudad se rompieron los víJros de la mayor par-
te de las casas. Era el castillo la defensa y pun-
to principal lle apoyo Je la plaza; y flle por lo
tantu nna fatalidad que la empresa se desgraciase:
mas con todo con esta tentativa el espíritu públi-
co de> arJUella parle de Cataluüa se reanimó,
viendo que el gobierno de quien se creían aban-
donados sus habitantes, se ocupaba en libertar-
los de la esclavitud y opresion dcltirano lIelll'iot.


Las tropas espaflOlas retrogradaron, estable-
ciéndose en Igualada la division de Sarsfield, y
el cuartel general en Villalba de Mellá, donde
tamhien se hallaba el Baron de Eroles.


El Coroncll\lanso, noticioso de lllJe el enemi-
go dpspllcs de haber aballdo!lado el l\Iona~terio
de l\1onlserrat, se dirigia ;Í ocuparle de nuevo en
(los columnas,la tina compllesta de 4 á 5.000 hom-
hre, por Esparraguera y -:\lonistrol, ,t las ónlcnes
del Genera1 Clr~ment, y la otra de L500á las de De-
yca¡¡x por ColllJaLó, se emboscó cerca de Brcda,
y aladJl(lolc al p:ISO, defelldj(') palmo á palmo la
carretera, llasta que la suptTioridacl de fllerzas del
enemigo cOllsiguió á costa de mucha pérdida desa-
lojarle.


El mismo Manso con su batallon de caz2rlo-




('29G)
1012. res disputó el 31 de Junio á las tropns fran-


cesas bs augosturas de Martorell;Í su regreso de
l\1ont"errat á Barcelona.


La ermita de San Dimas que el Gencrnl Lacy
había dispuesto fortificase y defendiese el Coronel
de ingenieros inglés Don Edevin Gl'ecn, se vió
forzada á capitular el 29 llc Julio, qllcl);¡nelo pri-
sioneros despues de una tenaz resistencia los 200
hombres que la defendieron contra un número
mucho mayor de enemigos.


Merlitaba Manso sorprcnd(~r el relevo ele la
guarnicion de l\1olins de Rey cuanelo regresase
á Barcelona; y en efecto, desplles de hacer
U11a marcha de 14 leguas saliendo ele Esparrague-
ra Con 400 hombres de su batallon, verificó la
sorpresa atacando al enemigo simultáneamente
por frente y retaguardia, mat<ínuole 200 hombres
J haciéndole 105 prisioneros.


El General Sarsfield que tan seiwlados ser-
vicios estaba haciendo en el ejército de Cata-
luña, fue nombrado por el Consejo de Uegencia
en 2 de Setiel11bre COll1andante General de Ara-
gon, y pa:;ó al ¡lisLrlLo de su mando con algu-
nos cuadros (Iel primer ejlTcÍlO que sirviesen de
base para el al'luarnenlo sene!',,} de aquel Reino,
y para hacer alli una g\lerra ue estermiuio á los
franceses.


Mlly poco aclelantahan los espailOles en Ca-
taluña, á pes[ll' de los esfllerzos del General La-
cy. E"tc conociendo la corlclbd lle sus flH'rzas
.r la falta alJ30lula de recursos, entahló una COI'·
rc~poll(lcncl[1 con el Almirante Cotlrillgton, por la




(2:1; )
que manifestándole la verdadera situacíon poJíti. ltll2.
ca y militar del Pl'incipa(lo) le hacia ver las \'C11-
tajas que se seguirian de (1ue la espeJiciún allglo-
siciliana que se hallaba en Alicante, desembar-
case en él; mas no pudo consrguir otra cosn que
el que permaneciese In escuadra inglesa en las
aguas lle CatalulHl, con el ohjeto de llamar la
atencion de los enemigos.


Lacy en los primeros dias de Setiembre ame-
nazó al fuerte de Mataró con la division de Mi-
lans, con la de Erales la línea del Llobregat,
y amagó ;Í la plaza de Tal'f<lgona con el fin de
que Suchet no se opusiese al desemharco dr las
tropas an g lo-sicilia llas, en el e aso de que il e J¡ ll-
bies en estas determinado ;Í él.


El Coronel Don Manuel Llander, Gobernarlor
de las Islas Medas, incomodó con algunos 1,u-
ques á los franceses destaciHlos en las inmedia<.:io.
nes de Bagur.


Una columna francesa de 4.000 infantes y
200 caballos que se halJabnn en San Celoni, trntó
de envolver la divisioll del General Milans; y des-
pues de varias ma niobras ej f'C lItadas por ambas par-
tes, se trabó e119 de Setiembre una sangrienla re-
friega cerca de la ermita del Uemedio sobre Areny3
de Mar, <londe se dirigia el enemi¡.;o. La victoria es-
tuvo indecisa por tl'es horas, hasta que la noche
puso fin á la contienda, y el General enemigo
Espert tomó durante el/a el camino de Mataró,
despues de haber perdido mas (le 400 hombres.


En la noehe del 27, Y mientras que en la vi-
lla de Rcus se estaba cdebl'ando la publicacion


'!'O'olO tll. 38




(298 )
1812. de la Constitucion, en el momento en que los


enemigos se consideraban mas seguros dp cual-
(luier ataque, el Baron de Eroles iutenló sorpren-
d<'r el puerto de Tarragon~, auxiliado (lel Como-
doro Coclringlon, Comandante de las fuerzas na-
vales británicas, quien con su navío Black y la
fragata Franches'i se apoderó de cinco embarca-
ciones que alli h;¡bia, incendiando otras) y dos ca-
ñoneras, imposiLilitantlo de este modo al encmi-
go de incomodar en lo sucesivo la navegaciol1 de
la costa.


Ei Gobernallor de Lérida IIcnriot, de (luicl1
ya llevamos hecha mencion por su ferocidad
contra los cspaüoles, habia hecho <luilar la viJa
últimamente al Baile y RegiJor de Alós; y el
General Lacy, indignado de tanta crueldad, co-
municó órdenes á todos los Generales de sus di-
visiones para que no se diese cuarlel á ningul1
francés perteneciente á la guarniciol1 de L{~l'iLla,
íntel'in estuviese á su frente su bárbaro General.


El Baron de Eroles con cuatro compailias de
gralladeros y otras tantas de cazadores se puso
CIl marcha desde Heus, atacó eH ~\rheca, é hizo
pl'i~ioneros) despuC's dl' una .. ('üida ~,ccion, 175
hombres de la guarnicion de Lé .. iJa, desplles de
kdH~r pasado a cuchillo á 250) en represalias de
la 1l1111'rte del Baile y Regidor de AI(')s. File tal
en esta ocasion la carnicería, que cansados los
soltLnlos de matar enemigos, cOllcedierou cuar-
tel á lo~ L7S que rinJieron las armas, cuya con-
ducta generosa, tan propia del carácter espailOl,
si bien fue apl'oha(b por Lacy) fue previniendo




(290)
al 13aron de Eroles qlle en lo sucesivo cumpliese 1812.
lJUntllalmellte sus órdenes) no dando cllilrtel á
ninguno de los enemigos de la gual'llicion de
Léridil.


El 25 lle Octubre el General Lncy intentó un
fuerte reconocimiento sobre 010t, en el 'lue per-
dió 200 hombres) por haber sido cargado por un
considerable número de enemigos. Estos en nú-
mero de 12.000 infantes y 500 caballos, con cua-
tro piezas ue artillería, se reunieron el 2 de No-
viembre con el objeto de penetrar en el llano de
Vieh. Lacy tomó SI1S disposiciones para impe-
dir1o; pero se fl'l1s Ira ron por ha be rse descuida do
de volar el puente del Congost de la Garrigil,
cuyo punto estaba encargado al Coronel l\1ilal1s.
Sin embargo, los franceses tuvieron que luchat"
Con una tenaz resistencia, que les costó mas de
1.200 hombres.


El Coronel Manso sostuvo el 8 de Noviembre
una reilida accion en el Coll de Vall, cerca de
Puigcerdá, donde sorprendió un convoy de car-
retas que iba por fagiuas á dicho pueblo.


Trescientos hombres al mando del Coronel
Villamil intentaron el 1.1 de Noviembre sor-
prender el castillo de 13alaguer , mas infructuosa-
mente. En el mismo dia la guarnicion enemiga
de Tarragona hizo una salilla contra dos compa-
üías aposladas en el "las de Morató, que carga-
das por fuerzas superiores se vieron forzadas á
retirarse.


Para llamar la atencion del enemigo, situado
á la sazon en la llanura de Vich, dispuso el Ge-


.




(300)
18 ¡2. llcral Lacy el 23 J que el Baron de Eroles ama-


gase al castillo del Coll de Balaguer; y en
efecto este movirniento hizo que el enemigo se
tra.~ladase desde Vich á Mauresa.


El Coronel LITluder se aproximó á la casa fuer-
te de Bailolas J y despues de batirla en los dia!>
21 y :12 de ~oviembre, se retiró he¡'ido, habiendo
causado bastante pérdida á los enemigos.


Entretanto el General Decaen descubrió en el
centro misrno de la capital (Barcelona) una cons-
piracion con vastas ramificaciones J cuyo objeto
}Jl'incipal era envenenar la guarnicioH francesa de
ja misrna. Sorprendidos los conspiradores en la
casa de José Baigés, comerciaute , fueron presas
22 pCi'souas que se hallaron en ella, á las que se
entregó ,i una comision militar que las juzgase.
Luego que Lacy supo este acontecimiento, teme·
roso de que se alentase á la vida de estos patrio.
tas, hizo publicar con tOlla solemnidad en los
distritos que ocupaba su ejército, y de modo que
llegas~ á noticia de los franceses, un decreto por
el (llll~ mandaba cIue se pusiesen en un calabozo
s<:parado un número de prisioneros de todas grao
Juaciones, i3ua1 al de lo~ espaüoles presos por
l)cGacu, y (iue se les dit~se en adclantc PI mismo
tratamient.o que á. estos, reservándoles Igual
slIerte que la que tuviesen aquellos; y de esla
m::ncra logró contener el furor enemig-o J que se-
gllt'amellle hubiera hecho perecer en un cadalso
á tan dislitlguidos patriotas. Tales fueron las ope-
racIOnes dd primer ej(;rcito, á la visla de otro
ellf'rr'!30 muy superior en todas armas, en la




( 301 )
instrucciotl y eH la discildiu<I. Los c:-.pañoles le- 1tiU.
llian siempre que obrar al dcscubierto, mienll'tls
(lue Jos cllcmigus lo hacian al abrigo de las pla-
zas, de (lile eran dllCÜOS desde Figueras á Lél'ida;
y con el apoyo de divisioncs volantes del ejérci-
to de Aragol1, que mas de una vez se veian a~o-
mar pUl' las frollteras de Cataluila , corno se veri-
ficó cuando Sarsfield trató de penetrar en la par-
te alLa de Aragon. Sin embargo de tan repdidas
operaciones militares, la Junta superior de Ca-
taluiía dirigió una fuerte acrimillilCion sobre la
illnccioll del General Lacy á la Regencia, quc pe-
netrada de <¡ue cualquiera otro GeueralllO hubiera
hecho mas en las circunstancias deplorables en
que se encontra]Ja el Principado de Cataluüa,
tuvo presente á este Geucral para darle un man-
do en la nueva organiza¡;ion ue los ejércitos lla-
cionales.


La espeJiciol1 anglo-siciliana que se hallaba
en Alicante, cÚl1cibió el proyecto de apoderarse
del fuerte d(~ Denia, encargándose de esta em-
presa el Mayor /.)cneral DUllkam, Cuartelmnestre
gelleral dc 1a~ i ropas in51esas J r¡nicn e1l la noche
ud 4 al 5 de OCLubre (lescmbarcú cerca de D(·-
nia con 1.20U ltOmbres de infantería y dos piezas
clp artilleria, y fOl'mando su tropa al abrigo de llll
hananco, colocó su artillería en batería, j' mal'-
c!lÓ sobre el flwrte alTollalJdo los puestos avan-
zados del ellcmigo, Ó intimó la rcuJiciull a ~u
Gobernador el Coronel Bunafoux. Mas refurzados
oportunamcnte los franceses con un regimiento
.le cazauores {lue acuJió al ruido del 1'uc11\o, ata-




(302 )
1S1:? carOn simultáneamente á los aliados por frenle


é izquierda, y los oLligaron á reemL:lrcarsc con
la pérdida de 30 muertos.


El Mariscal Suehet para impedir que en lo
sllcesivo se repitiesen ataques de esta especie y
desemb;¡rcos mas considerables) hizo ulla seria
llarnada sobre Alicante con las dIvisiones de Jos
Generales Arispe y Soulier, la cal)allel'Ía del
General Delort) y una batería de 12 piezas de
artillería ligera, que ma rcharan hácia Alicante por
Sax, Novelaa y San Vicente, colocándose la ca-
ballería por escalones eutre N ovelda y Monfol'te.
Las lropas anglo-sicilianas se malltuvÍeron hajo
el cañon de la plaza J y solo un batallon calabrés,
sostenido de un escuadran de caballería ligera,
atacó el flanco derecho de Arispe, el que logró
desordenar; mas viendo que iba á ser cargado
por fuerzas m uy s u pe .. lorcs, tu vo por con ve nicn-
te replegarse á su posiciono Los franceses igual-
mente volvieron á sus antiguos acantonamientos
sin ser inquietados.


El ataque illfructnoso de Denia, la indccision
del General ingl(~s Mayland, que se hahia pro-
puesto en un principio la con(luista del Heino de
Valencia y Cataluila, en cuyo Principado, á pe-
s::!!' de las repetidas instancias de Lacy , se escu-
só siempre á desembarcar) inspiraron una gran
desconfianza y desaliento á los españoles, yaun
á los mismos ingleses.J y viúndose Mail::!nd pri-
vado del prestigio que dehe acompañar á lodo
mando, pidió su licencia á pretesto de res-
tablecer su salud) y el Ministro británico




(303 )
nomhl'ó para sllcetJerle nI Genel'81 MUt'ray. Du· 1812.
ranLe <.:sLt' tiempo el General en gcfe dd segundo
y tercer ejércitos resolvió la toma od castillo
Oc Consuegra: des!;¡có el 15 de Setiembre HIJa
seccion de infantería. Los franceses se quedanlll
lJloqucados en el funk desde el mismo día 15,
telliendo en d 9 piezas de arLillería. Intimada la
J'('udicion, se llegó á ella su Comandante; pero
h<lbiendu construido los eS¡lalloles dos Laterías, á
la hora y media de haber empezado el fLlego, y
desptlt's de haLer hecllO segunda intimacion, el
c'I.~ljllo se rimJió á di~crl'cion el elia lG.


Mina comLatia sill cesar en Navarra, é infa_
tigable cOllseguia ,HleVaS vClllaj;¡S, á pesar <le la
viva pCl'secuciuu de los franceses. liaLiéudose
propueslo atacu!' :1 Vilol'ia , sin embargo de Lener
á retaguardia unos 5.00{) infatlLes y 600 cahallos
cllernigos al mando dd General Palombíni, des-
alojó de Guardab¡ui el 4 de Julio á unos 300
franceses, qne reforzados por nuevas tropas que
salieron tic Vilol'ia, se hicieron fuertes. El Gene.
rol C:dl'arelli, rel/uielldo su divÍsioll (]lle ascen-
deria á 3.500 j;d'antes y 600 caballos, fuerzas muy
~llperiores á las de .'\¡i!la , se pre:iCnt0 delante Jl~
este; y cuando los dos cuerpos se hallaban á tiro
de fusil, la (~aballería cspaüola se arrojó denoda.
damente soll1'e el cncmi"ü v consi"uió en bn"',~ iJ ,.; b ' -'
I!empo desbarat:lrle. E! ataque empezó á la una
de la tarJe, y duró hasta LiS 4) hora en qlW los
franceses se vieron precisados á incorporarse con
las tropns (Iue lenian aun en Vitoria.l\lina entonces
tuvo por conveniente emprender su retirada des-




(304)
11WJ. pnl'!~ de l1abcr muerto 300 enemigos, llccho algu-


nos pri5ioneros y cogido varios efectos de guerra.
El Coronel Longa con su division de Iberia


molestaha continuamente á los franceses en Cas-
tilla, habiendo tenido con ellos varios encuen-
tl'OS desde el 2 hastn el 14 de Agosto entre Burgos
y Pancorvo , y principalmente lUJO en e] camino
de Santa María de Cubo á PancOl'vo, y otro en
Altable, dejando de resultas de todos estos cho-
ques mas de 1.000 enemigo~ fuera de comhate.


El Gen¡>ral francés Abbé J viendo c¡ue Mina
tenia enteramente bloqueada la plaza de Pamplo-
un, en la que no podian los franceses introdl1cir
víver(~s" salió de Tafalla con 3.500 infantes, 250
caballos y 5 piezas de artilleria, para ('scoItar un
convoy de granos que se propcmia introducir en
a!{lIella plaza. Mina, sabedor de la intencion del
üeneral enemigo) s(' sil.lÍa en la noche del 10 de
Octubre en Pueyo y Hara!'oain: el 11 por la ma-
ü:ma las tropas de Abbé se encuentran en didlOS
dos pueblos con las descuLiertas de Mina, y este
ataca á los fl'anceses con un fuego muy vivo gra-
neado que dUl'ó mas de una hora, sin filie la co-
lumna enemiga pudiese avanzar un solo paso) á
pesar de sus vigorosos (lSfllCr7.0s. Por mas ma-
niobras (Iue hizo el General Abbé , el fuego duró
5 horas, durante las cuales fueron repetidos los
ata(Jlles de frente, flanco.Y retaguardia (lue su-
frió.> hasta que forma(la en masa su division,
pudo proseguir su marcha pOI' pI camino real. La
pérdida de los franeesf''' en e~ta" refripgas no ha-
V, lIt' 800 homhres.




(305)
Precisado Abbé de nuevo á recoger subsis- 1812.


tencias plH'a la guarnicioll de Pamplona, salió
nuevamente <le esla plaza el 13 de Octubre, el
15 se hallaoa en Estella, y poniéndose en marcha
en la malJana de este dia para Mañeru y Puente,
en donde Milla le esperaba con la mayor parte
de sus fuerz,ls, se trabó el combate cerca de Ma-
ñeru á las 10 de In mañana, y despues de varios
encuentros obstiuLldisimos, se retiró Abbé por
la noche, sientlo perseguido á pesar de la obs-
curidad, durando el fuego 14 horas, y perdien-
do los franceses 1.400 hombres, sin haber con-
seguido entrar en Pamplona hasta el 17. En fin,
seria sumamente difuso referir una por una todas
las brillantes acciones y encuentros que sostuvo
la valiente division navarra.


39




(305 )


,


CAPITCLO XIX.
El eVrcito francés de PorLugal vuelve á ocupar á Vallado-


lid. - vVellington sale de Madri,l en su persccucion.-
Retirada de los franccses s011'c DLlr¡;Os. -Partc dd 6. 0


ejército espariol se reune al inglés.-EI Cencral frallcrSs
Souhan se reune al ejército de Clauscl. - S e retil'a de
Burgos. - Deja una fuerte guaru ¡cion en su castillo. -
Descripcion de este. - Las t;l1cl'I'illas espalJolas entrnn
en Bllrgos. - Escesos que cometell en la ciudad. -Son
arrojndos de clla;í la fLlcl'za.-IlIdigllilcion del Gobicrno
por este atentado. - \Yellillgtoll elJlpicza el sitio elel
castillo - Toma del fuerle de San l\Iiguel. - Tlltenta
en vano asaltar el castillo. - Vuela dos minas y abre
brecha. - Saliuas de los sitiallos. - J ntenta sesumla vez
un asalto general. -El ejército francés (Iue se habia re-
tirado, es reforzado. - Hace UII recollocimiellLo sohre
Monasterio. -Intenta tomar la of'cllsi,'a, - ::';oldi y Jo-
sé se dirigen al mismo tielllpo ,í Madrid. - vVellillgton
leHnta el silio. - Hábil retirada hasta el Duero. - El
General inSlés Tlill se l'ctira de J\Ia(ll'id.-Aecion del
puente largo sohre el J arama. - Entrada de Jo,;(! ca
lUadrid.- ,l\Tareha de llill sohn~ An:,'alo. -Su rellniOIl
con \VellingLon. -Accioll de Alba de Tormes. -lleti-
rada de los ingleses á Ciudad-Rodrigo. - Amhos ejér-
cit.os toman cuarteles de invierno. - Consilleracioncs
sobre csta cilmpa ¡la.-Las Córtes 1l01l1hrall á \Vellington
General en gefe de los ejércitos espaüoles. -TIallestcroi
rehnsa ohedecer. - Sil tlestitucion.


11)12, El Gcncral CJausel, <luC despucs de la bata-
lla de los Arapiles habia dirigido la retirada del
ejército francés sobrc Burgos, viendo ijue no era
perseguido de nadie, volvió de nuevo á ocupar




(307)
á Vallaclolid, J continuando sus maniobras, avan- 1812.
zó sobre In ribera izquierda Jel Duero, con el
fin de libertar las gll<lJ'l1iciones <fue habia dejado
en Toro y Zamora. El 9 de Agosto hizo un fuer-
te reconocimiento 801>re TlIclcla, y obligó al Ge-
neral Amson, Comandante Je la vanguardia in-
glesa, á repasar el Duero, replegánJose por este
movimiento el ejército inglés Je observacion so-
bre Arévalo, porque WellingLon, receloso de]a
actitud ofensiva que tomaba este ejército enemi-
go, al que suponia en un estado de nulidad, sa-
lió el 1." de Noviembre de Madrid, y marchó
sobre Valladolid J pasando el 6 de Setiembre el
Duero sin obstáculo, y entrando al dia siguiente
en dicha ciudarl, que las tropas lle Clausel habian
evacuado en la noche anterior. Estas en su reti-
rada rompieron los puentes sobre el Pisuerga con
d fin de retardar la marcha de la vanguardia de
los aliados. El 16 es.tableció Lord "Wellinglon su
cuartel general en Pampliega, cerca de Burgos,
en donde se le reunieron tres divisiones de in-
fantería y un cuerpo de caballería del sexto ejér~
cito cspailOl á las órJ¡:nes del General CastailOs,
marchando ademas con la vanguardia del ejér-
cito inglés Jiversas partidas de guerrillas ó cuer-
pos francos.


El General Sohuam , á la cabeza de 6.000
hombres de las tropas del antiguo ejército del
Norte, se reuIlió con el ejército francés de Por-
tugal entre Burgos y Briviesca, y tomó el mando
en gefe, que le entregó Clausel, por hallarse bas-
tante delicado y enfermo de resultas de la grave




(308)
Hl12. l1crida que recibió en la batalla de los Arapilcs.


Souball1 despues de haber dejado en el castillo
de Burgos una guarnicion de 3.000 homhres, á
las órdenes del General DuLreton, ~lue hacia
tres días habia llegado de Francia con el objeto
de encargarse de este mando, dividió el ej(:rcito
en dos trozos separados por elrio Adanzon, que
se retiraron en buen órden por las allur¡¡s entre
las cuales corre dicho rio, y vienen á concluir
en la misma ciudad. El ejército se dirigió á Bri-
viesca en la mañana del 17 , Y tomó posiciones
en Pancorvo y Miranda.


El antiguo castillo de Bllrgo.'l que el Empera-
dor Napolcon cuatro años antes habia hecho po-
ner en estado de defensa, OCl! pa la cumbre de
una colina oblonga de forma cónica, cuya par·
te inferior se hallaba rodeada de una obra descu-
hierta y el todo tlefCIl di Jo COIl un a ha t cria casa-
matada. Los franceses habian construido línea"
de reductos que rodeaban la colina, de mOflo que
esta por su situacion local y la mucha artillería
que la guarnecia, presentaha el aspeclo de una
plaza de lns mas respPlables, sielldo este punto
el único depósito de llluniciones y vÍ vcres que
restaba al ejército franees de Portugal. Este fuer-
te sin embargo se hanaba dominallo por el monte
de San Miguel situado á 150 toesas, cuya altura
tenia n tarnbien fortificada los l'llemigos.


El 18 lomaron las tropas cspaúo]as posicion
de !ante de Burgos j pero con la lIoticia de q \le el
enemigo habia evaclIado la cilldad, corno unos
800 hombres, pertenecientes á las guerrillas ó cuer-




(309 )
pos francos, contra lns órr!p)l('i'i espreS:1s de Lord 1812.
Wellill •. lon (~Iltraron eJl la }lob!;¡ciu/l, en donde
~


cometieron tOllo g(~J1f'r() dl~ desórdenes, COIIlO gen-
te sil) ofici:lles; put's si algllno habia era tall malo
cumo el ~illlple gIH'rrillcl'o. Divididos ell grupos
de diez PIl diez se entregaron tan sill freno al pilla-
ge, que ni alln l'l'~pel;¡ron los e~t<lblccimiclltos pcr-
tenecicull'sá la uacion, forzaIldo las puertas de los
almacenes <le vestuarios, arm<llnenlo y 1110ntl1ras,
que saquearon en lIn moment.o, sill perdonar los
1IOspitall's, privando al ejército (le 1111 recurso
que tal! j"dj'~l)(,)]~;,ble le I'ra e/l el momento crÍti-
co de ir á elJlpezar Iltl sitio que nccesarian¡cnle
debia ser s:l/lgricnln. El desorden subió ;j Sil col-
mo por Ila!Jer CI1Cont rado los glll~ITi Ileros JIU al-
macen de licol'~s y vinos que cOl1sllInicl'on, y 1la-
da cs cornparal,j(· á la eSCena lastimosa Cjue pre-
sentaha la desgraciada ci¡¡d;lf! de Burgos, hi:llIc()
el mismo lil'mp!) dd fllsil y callOn que los enemi-
gos disparahan sin Ct~~ar.


Solo la p,'I'1 ida del CII1'<1 \1~rjn() ohservó Ll
mas complela discipli'lil. Con un dc'[;;c;¡mcnlo
oe Sll gCllle y ,L" (',-;('I¡;¡drOIH'.'I de JJnD .lldiall Sau-
chez el GI·tl!~I':¡\ Alava, comisionado por Lord
\Vellington para rcslahl¡'cIT el ónlen entre r,;ta tro-
pa desmandada, cargó sable en mano ;'¡ los t;ncr-
rillcros, y a;'ruj;ít](Jolo~ de Ll ci~l(b(llogró salvar
una po/'cjOIl df, ¡¡)/lJa{:('nl's (!n,,~j()S08 .r lln milloD
de reales (IJ labacf) qlle Ilahia en la AJlwna) con
un parque de artilJnía provisto (L· lf;do. A(jllella
misma noche (,llvi\'¡ (·1 Gelll'ral C:I,~talJ()s para que
;'J1Hbscn á Alav;:¡ do:; haLnll())1cs espailolcs (llllt




( 310 )
1812. contribuyeron á mantener el óruen en la ciudad,


y á aspgllrar los efectos salvados y cajas confisca-
das. Tan graves fueron los escesos cometiJos en
Burgos, que las Cortes generales y estraordinarias
los tomaron en consitleracioll, y mandaron á la
Regencia en 8 de Octubre (Iue dictase las provi-
dencias mas activas para el castigo ejemplar de
los autores de sernejantcs desórdenes.


Lonl Wellington conoció la necesidad de ata-
car inmediatamente el castillo de Burgos, aun
cuando por Je pronto no porEa Jisponer mas que
de tres caüones, cinco obuses y algunos centena-
res Je balas. En la misma rnailana Jc! 18 practi-
có un rcconocimi"nlo atac<tndo dos flechas que
los enemigos telliall constrllidas Jelante Je la obra
avanzada del cerro Je San Miguel, desde cuya al-
tura se domina dos toesas la del castillo. Su for-
tificacion consistia eH un hornavecIlle con un re-
Jueto interior, un profundisimo foso por el frente
y por los lados una escarpa inaccesible. Nada
pudo eletcncr al intrépido General Pak, (lue al
frente del regimiento escocés número 42, COm-
p ueslo ele so IJa dos re eie 11 lleg;¡ Jos de Iugla terra,
jntentó la escalada Je este punto, y á pesar de
ser cortas las cscalas, con el auxilio ele las bayo-
lleta~ clava(las en tierra, se apoeleraron en la no-
che del 19 de estas obras, guiaJos por su ValiCl)le
mayol' el honorablc Carlos Cox, Jcspues ele 40
minutos de Ulla vigorosa resistencia, al cabo de
los cuales fueron arrojados del hornaveque sus
defensores con pél'clida de 150 prisioneros.


En a'luella misrn:;¡ noche se empezó la cons-




(311 )
truccion de tres baterías en el mIsmo cerro de 1812.
San Miguel, y los trabajos á la zapa por el ca-
mino de Reinosa. Lord \\'ellington, penetrado de
la necesidad de vencer sin pérdida de tiempo
aquel obstáculo (Iue se le opouia para continuar
persiguiendo á los franceses hasta el Pi¡'ineo, (lui-
so aprovechar el ardor (111e la toma del cerro de
San Miguel inspiró en sus soldados, é inlentó to-
mar por asalto en la noche del 22 de Setiembre
el primer recinto del castillo, ordenando cIue los
destacamentos de tropas portuguesas que habian
formado la embestidura, atacasen bruscamente la
pute del mediodía para llamar h;ícia aClne! 13do
la alencinn general de la guarnicion, mientras
varias columnas de tropas int;lesas se presentaron
al mismo tiempo con escalas por la parte que mi.
1'a á la ciudad. Los pOl'tugueses fueron vivamente
rec1wzaJos, no Jlllllielldo verificarse la escalada
por la vigilancia de la guarniciono


Desde este mismo dia se empezó á proceder
en el orden regular de un sitio, continuando los
trabajos de es!e CO)] el maJor [¡¡'dor, asi como la
estraccion del 1I1'1l11ero con.sidi'\'3ble de efectos
abandonados por el enemigo en la ciudad, obs-
truyéndose con cstaeacLls las calles de la parle
del castillo para impe<lil' las salidas ele su guarni-
CiOll. La naturaleza del terreno, los fuegos per-
pendiculares e1el castillo, 110 permiti:lIl abril' lrin-
cheras; y careciendo adenws Lord \Vellillgton de
artillería de sitio) Jispnso para suplirlo la COIH-
trucc10n de millas. El 29 por Ja lloche se volaron
dos hornillos sulJl'c el m':n c.,>tcrior del castillo,




( 312)
1812. quedando abiel'ta Ilna ¡JlTe"a de 30 varaR, de la


que habicndo tratado J~~ apoJ{!ral'se COIl huen éxi.
to un destacamento illglés, no puJo IlWntellerse
en ella mucho tiempo por las lld'nlSas que á su
frente establecieron los enemigos.


El 4 Je Octubre se voló utro hornillo con
mejor resultilJo , y las trol)as illgl,'sas sin perder
un momento asaltaron las brechas, estahlecién-
dose en las obras eslcl'iores. El ataque y la de-
fensa del castillo df~ Burgos SOIl llllly lIutables
por el valOl' y obstillacion (¡!le siliadores y sitia-
dos mallifeslarul1 en los reiterados ¡¡'allos, que
fuel'oll otros lantos comhates el/{'rllo ,í cllcrpo, y
Ulas aun por las cOllsecuencias '\"'- luvu. Lord
'Vellington pudo muy bi!:'ll, bloquealldu este cas-
tillo, habel' continuado la pel'1H'cllciol1 ,Id eiér.
cito francés sin pcrdel' lanto tielUpo en una ope-
racion casi inulil.


En los dias 5 y 8 de Octuhre la guarnicion
hizo dos saliJas, en las que no dejó de causar
bastante daüo ;t los aliallos, los que sin embargo
lograron abril' otra nueva brecha en el ,'ccinlo
esteriol' y establecer en dla alglllJas tropas.


Asi permanecieron l¡¡s cosas basta el 18 de
dicho n1l~S, en que habiendQ reclbido \Vellington
de Santander un 50COI'ro de municiones, y COll-
cluido una tercera mina sobre el segundo recin-
to, se determinó al asalto en el momento en que
la esplosion de esta mina destruyese la parle de
11111raLla correspondiente, En efecto, se voló la
mina, y abierta la brecha se intentó el asalto con
la mayor energía; pero d fuego de los sitiado"




(313 )
sobre los puntos amenazados fue tan vivamente 1812.
sostenido J que los ingleses se vieron precisados
á desistir.


El ejército francés, que retirado sobre las
márgenes del Ebro no habia tratado de turbar
du ra nte tres s em::lllas las o peracio n es del sitio,
reforzado por [ropas venidas de Francia y por
las del Gelleral Cafrarclli, Gobernador de Vizca-
ya y Navarra, que se le habian reunido e117 de
Octubre para operar con el ejército francés de
l)orlugal, ele acuerdo con los del centro y medio-
dia) fjllC se haLJaban rcunillos en los confines de
Castilla la N lleva J l\1llrcia y Valencia J se dirigió
hácia TIurgos, mientras José y Soult al frente de
aquellos marchaban hácia el Tajo y Madrid, don-
de habia (fuellado Hill con fuerzas inglesas, es-
paüolas y portuguesas, y parte del segundo y
tercer ejército espaüol con el General Elio.


El 13 de OcLubre el Gweral Gauthier hizo uu
recollocimiento de los puestos avanzados de los
aliados establecidos en Monasterio, y el 1.8 y 1()
el GC!l('ral el! "cfl: SOllJJd~11 maniobró como si iu-u
tentase Pl'csI'Il[;Il' batalla, la CjllC Lorcl "\fellington
no rehusó, colocando Sll ej¡':rcito en posicion,
apoyando Sll llcrccha en el Arlanzon, y prolon-
gando sn izquierda en la direecion de lbe::ls y
Hiovc!l;l. EllO los dos ejl~rcitos se observaron, y
por h Huell[' eJ CCllcl'al iilgl¡~s Paget con dos di-
visioJles l'eChaZll un CllC;'pO de tropas francesas
que se halnil sil Llado ell Qnintanapalla.


Lord Wl'llln~ton no creyendo prudente espe-
rar en l~llrgos á los franceses, y comprometer el


TOMu 111. 40




(314)
1812. SllCCSO de la campaña por el empeño ele la toma


del castillo) y siéndole indispensable su reu-
llion con el General Hill para no combatir con
fuerzas desproporcionadas y es ponerse á per-
der una bataÍla, que hubiera puesto al Mariscal
Soult en estado de volver á penetrar en Andaluo
cí'l y comenzar de lluevo el bloqueo de C¡ídiz,
levantó despues ele 31 dias el sitio del castillo
de Burgos el 21 de Octubre, y por una terneri-
dnd sin ejemplo hizo desfil<lr dmante la noche
todo su ejército ha jo los muros de la fortaleza
por el IllH'nte de Arl<lnzon, cIlIe está domin<ldo
por la ul'tillería de aquella. De este modo los
franceses no notaron la retirada eJe Lord 'Ve-
llington, ni pudieron por consiguiente ir en su
seguimiento) sino dos dias eJes pues que este le-
vantó el sitio. La caballería y tropas ligeras fran-
cesas tuvieron algunos encueutros parciales con
diverso éxito con la retaguareJia del ejército alia.
do hasta el 26 de Octubre en que llegó este á Ca-
hczon, y atravesó el Pisucrga. El 29 l)nsó "\re-
llington el Duero, é instruido de que los france-
ses se hallahan en plena marcha sobre Tordesi~
llas, continuó la suya, y condujo su ej(!rcito por
entre las alturas de Rueda y el mismo Tonlesi-
llas frente del puente. A(lUi snspendió la mar-
cha ofensiva eleiército francés de Purlng;¡l, tan-
to por la nccesidad de rqlLll'<!l' 103 puentes que
los ingleses habían hecho volar en su retirada,
como por la urgencia de pro\Teers~ de víveres.
Lord Wcllington permaneció t'll esta posicioll
hasta el 3 de N ovi,md;rc, no habienuo hecho de.




( 315)
rnostraclon el cjércilocnernigopara pasare1 Duc- 18¡2,
1'0 J á eliJo largo se cslendia desde Toro á Yalla-
dúJiJ.


La retirada desde Burgos hasta el Duero fue
dil'igiJa súb,ament,e y ejecutada 'con el mayor
ordeI1.,


El General Hill, dernasiado inferior en fuer-
zas á Josó, qll(~ reunido con Soult salió de Ya-
lencia p.al'u l\,1a~lri(l eJ t6 de;Oquhre 1 cy;¡CUÓ á
esta cllpital despues 9,e, l~aber. dystruido el fuerte
de la Casa de la China en el Retiro, é inutili-za-
do las piezas de campaña que no pudo llevar
consigo, y se dirigió sobre el Tajo con las divi-
siones espa ñolas a 1 mando dclos Generales Es p:llHt
y Penne Villemur, y con lns tropas que mUlIda..'
La Elio, las cuales volvieron á sus antiguas posi.
ciones. Heconocientlo Hill la iUlposibilidad de
defender el Tajo, se retiró sobre eJ Jarama. El
30 hizo Soult restablecer los puentes ue Arau-
jllez que los ingleses hahian cortado, y se diri-
gió sobre el pllcllte largo del J"rama, en donde
se h"lbua si[lIada la di\'ision inglesa de Skel'l'(,[.
Esta, despucs de UIl per¡uC'lJo etlcuentro, abando-
nó el pucllte -' volando uno uc sus ojos: y tOl1lrln-
do la direccioll Jd pucrlo de Gua(larrallla,
marchó sohre Ar{~valo, reuniéndose eOIl las
tropas di) Wdlington en Peüaranda. 1.0s fran-
ceses habililaroll el arco roto dd puente lar-
go, y la vanguardia del Mariscal Soult llegó el
31 {l Yal(lcrnoro, avanzó un peql1eüo cuerpo has-
ta Madrid el prilll('ro de Noviembre, y el dos en-
tró en esta capital d ejército de] centro, á las ónle-




(316 )
1812. nes del Conde D'Erlon. El intruso Monarca Jo·


sé verificó en esle dia su entrada, habiendo obli·
gado por medio de un parlamentario que en vió el
dia primero, á que una diputaciondel Ayuntamien-
to, Clero y Nobleza saliese ásu encuentro. El día 7
salió con su ejército en persecucion de Jos ingleses.


Habiendo los franceses reparado el puente de
Toro, Lord Wellington dispuso que Hill conti-
nuase su marcha sobre Alba de Tormes, y el 6
de Noviembre levantó su cuartel general de de-
lante de Tordesillas, 'dirigiéndose sobre las al-
turas de San Cristóval frente á Salamanca, dan-
cle le fijó el mismo dia en que Hill ocupó la vi-
lla y castillo de Alba de Tormes , colocando so-
hre el rio de este nombre el resto de sus tropas,
y destacando sobre la orilla derecha al General
Hamillon con los portugueses.


El Mariscal SouIt marchó con la mayor celeri-
dad á reunirse con el ejército de Portugal, lo
que verificó el 7 de N oviembl'e en Medina del
Campo, formando un cuerpo de 80.000 hombres,
13.000 callaBos , y 200 piezas de artillería. El
9 los franceses atac:1ron los puestos avanzados
de los aliados v los hicieron reIl]eo-ar á Alba de


, .J ()


Tormes. EllO fue atacauo el General Hamiltoll,
que habiendo construido nlgunos ligeros retrin.
cheramientos, le siryieron uc mncho para la con-
scrvácion del puesto 'lue se le b:¡J)jtl confiado, y
dcspues de un yi\"o fllego l}lle duró hasttl la no-
che J los franceses se replegaron sobre las alluras
inmediatas. Desue dicho dia 10 hasta el lG se
ocupó Soul1 en 1'IoCOJl(je(~r bs posiciones inmcdia-




(317)
tas al Tormes, y en lugar de atacar~á los ingleses 1812-
que le provocaron realmente en los dias 14 y 15,
se retrincheró sobre las alturas de Mozarbes, en-
viando partidas hácia Ciudad-Hodrigo para in-
quietar las comunicaciones de 'Vellington con es-
ta plaza. EIIG hizo este retirar sus tropas de los
alrededores de Alba, sobre los Arapiles y altu-
ras próx.imas á Salamanca.


La idea de borrar la derrota que meses antes
habia sufrido Marmont en aquel campo, cubierto
aun de los despojos y de los huesos de los fran-
ceses, csciló CIl las tropas de estos el mayor flt-
ror, pidiendo en voces altas la seüal de la pelea,
y acusélndo de tímidos y lentos á sus Generales.
Dadas estaban ya todas las disposiciones para
atacar á los ingleses el 16 cuando una den-
sa niebla que reinaba desde por la maüana, y
que ocultaba los movimientos de los aliados, se
convierte en una terrible terllpeslacl, y torrentes
de lluvia inundan el suelo, Y el campo ele batalla
prpsenta la vista de un inmenso lago: la obscu-
ridad aumenta el horror de la escena y pone á
108 franceses en la ill1po.~ibilidacl de obrar, no pu-
(1iCllllo maniobrar su caballería en un terreno
reshaladizo y lleno de loJo. 'S ellington, clllCÜO
aun de los dos caminos ele Salamanca á Ciudad-
Hodrigo, efectuó CO!l la mayor facilidad, y sin
ser sériaruellre in.¡uif'!atlo, su retirada, ]Jl'efil'ien-
tlo al riesgo de l/na hatalla gloriosa pero ilHítil
pl dar d(',canso á su tropa qne desde el l. o de
Enero hahia f'~ta(lo en un continuo movimienlo.
El cje':rcito auSlo-lusitallo, diyiditlo en tn~s co-




(318 )
1812. lumnas, y marchando sohre su derecha, ~lcampó


el 16 de Noviembl'c en las orillas de B.11mu-
za. El Mariscal Soult siguió á los aliados con una
fuerte vanguardia sin hostigarlos de cerca, y
Wellington se dirigió sobre la plaza de Ciudad-
Hodl'igo, adonde llegó el 19. El 15 los cWllro
ejércitos franceses reunidos ;Í las órd(~n(~s (L~ Sou-
ha111, CaCfarelli, Soult y José, con el mayal'
General Jonrdan, pasaron el Tormes, el lG OCli-
paron á Salamanca, y el 17 SOlllt se aprovechó
de una posicion ventajosa pal'a com::,atil' la reta-
guardia inglesa a las órdenes Jel Gelleral Allen.
Una parte de sus tropas ligel':ls se elll]JOSCÓ en el
camino de Cin.:lad- Hodrigo, é ]¡izo prisionero al
General Eduardo Paget casi en el centro Jd ejér-
cito aliado, y en el momento en (lile este oficial
iba solo á reconocer la causa de la tardanza de la
division (Ill'; debia seguir inmediatamente á la
suya, la (ille por el mal estndo tic los caminos
se hahia retrasado. Esla p{~rLliela fue sumamente
sensihle al ejól'CiLO británico.


WeLins-toll hizo tomar á SIl ejér~ito unos
cuarteles tie invierllo sllInamente L'stellsos, pues
se apoyaba su derecha en Lalllcgo, y su iz.(luier-
da en Dejar. El Mariscal SOlllt, conociendo cluC
su tropa no tenia menos necesidad de descanso,
(letuvo su marcha en la aldea de Sancti-Spi-
ritus, á legua y meJia ¡le Ciudnd-Hodrigo, y los
ejércitos franceses vol vieron á SIlS antigllos nC011-
tonamientos enlre el Duero y el Tajo. El Gene-
ral Heylle tomó el mando (lel cj(~rcito ele Portug;¡l,
permaneciendo sobre el Torml's con.su cuartel ge.




(310)
lleral en Sa In ma !lea. Cüira I'c11i retrocedió ]¡ ácia 1812.
:Burgos y Santallder. Los cjé'l'ciLOS del mediodia
y del cenlro retrocedieron h,ícia IVladrill. Soult
permaneció en Toledo .Y la Mancha, y el Rey
José con el del centro volvió á la capÍlal.


De este modo terminó esta campaüa gloriosa,
la primera feliz para las armas aliadas des pues de
la de 1808. En ella las tropas que defendian los
derechos ue la iu~ticia rivalizaron en valor y en-
tusiasmo) y los cuerpos francos ó partidas de
glJerrilla espailO las hicieron eminentes servicios,
obtcniclJ(!o muc]¡as de ellas en razon de su bue-
na organizacion , <lisciplina y fuerza, la conside-
racion de divisiones y brigadas de ejército. La
division navarra mandada por Mina, la de Soria
por Duran, la de lberia pOl' Longa, y la de Gua-
dalajara por el Empecinado, así como otros cuer.
pos de menos consideraeion, capitalleados por
Sanchez, el Médico y otros varios, se hicieron
muy respetables al enemigo. Lord Wellington
dcsue su internacion en España 110 cesó tIc aplau-
dir d ceJo y eficacia con que auxiliaban SIlS ope-
raciones militares los pueblos todos, haciendo
Con g811crosidad cnantos sacrificios se les exigiall
en obse(luio de su indqwndencia. Los Generales
españoles se prestaban gnstosos á los movimien-
los (lllC ~Wc!lillgtol1 les indicaba, J hasta el Go-
bierno espailOl, pelletrado al fin de la necesidad
absoluta de tlar un centro de unidad á las opera-
ciones militares, hizo el sacrificio del orgullo
nacional, orÍgen de tantas acciones hcróicas; pues
las Córtes no conlenlas con }laherle elevado al




(320)
1812. alto rango ele G!'ande de Espaiía de primera cla-


se, le diel'on en 22 de Setiembre la prueha fIlas
brillante de su conlbnza, declarándole General
en gefe de los ejércitos espafloles. Mas necesitan-
do Wellington para admitir este encargo, del
permiso de su corte, no llegó la noticia de ha-
berle obtenido hasta el 29 de Setiemhre) en cuyo
dia se djó á reconocer en la órclcn general. Eu-
tonces fue cuando el General TIallestcros, uno de
los mas celosos defensores de la causa de la in-
dependencia espaüola, y de sus mas ¡¡clivos cau-
dillos) habiendo recibido una órdell tle \Velli ngton
para que pusiese su ejórclto en movimiento) y
considerando este mandato como una degradacion
de la dignidad nacional, rehusó obedecerlo, y di-
rigió un oficio al1\1inist1'o de la Guerra, espo11ien-
do en términos enérgicos sus senlimientos soJ)re la
afrenta (Ille se hacia á sus compal riotas ) J' con-
cluyendo con que si los ejl~rcitos y ]os ciudadanos
~dherian [1 esLe nombramiento, por Sil parte ha-
cia dirnision (le sus emp]eos) y se retiraria tran-
quilo á sus hogares, á fin de convencer á h E!l-
ropa de flue 1I0 sus miras p;¡rticlIlares, sillo el
honor y la felicidad ae su patria, cran el móvil
de su cOllducla en esta ocasioll. La negencia re-
solvió castigar la insuborclin<Jcicn ue este Gene-
ral que atacaba la autoridad sober~na) y le des-
tituyó (lclmalldo del ej<'~rcito, nombrando en su
luga!' al Brig~dier Don Jos(! Jonc¡uin Yirués. 13a-
llesteros file arrestado enmedio de su mismo
eJercito, que no hizo la menor demostracion
de resistencia en su defensa, y marclló con




( 321)
destino á eruta, dOllde se le formó C:1l1sn. 1212,


A fin de horrar]a impresion dl:';;favornhlt~ que'
"sle aconl('cimiento pndiera producir en ]¡¡ Na-
/'iol1, el Ministro de la Guerr3, en lH);} memoria
~up leyó :í las Córles el ,)() di' OClubre, lllflnifes-
tó d dcploralde eS\;l(1o cid R(~illO en el 1I1Omento
en que la aclllal ]1\'gencia se había f'llcargado de
las riendas dd goJ¡ierno, el allmeuto que hahiiln
recibillo loi'> e\l~rcitos n~cionflll:'s, y las ml'ior~s
que hflbian eSI){'rim('nt~do todas las provincíils
desue la !ollia de Cilllla(LHodrígo por Wdlington.


El Gt'IlU,;¡J Hallesteros mallclJó con esta HC-
eion lo,'; lallrus 'lIle basta enIOI1C('S llahin ~dqniri­
do; y dclclli('ndose eu GI';)lI:IILa "in cUllrillllCll' '11
la pP¡,sP('llciull del Mal'i~cal Sonlt .• fIue SI' I'('pl,'.
gaba sobre Vall'ncia, srlcrilicó it sus spnlimientos
pcrso!l:d('s los illl(:'l'(~sCS de Sl1 patria, permnne-
CiClldfl (''1 in;'(,f'inn ('!I ('1 mome/lto en ljuP Hlas se
I1[CI' s ;tah:1 <; U <: l] (''1'8 ¡ ca eoo pe!';: cíOI1. Si se b ubi';se
1ir~lilJ.do á una protesta, por fuerte que hl1bírse
¡¡ido, se llubina l'l'Jllllildo como el primer movi-
mjr:lIlO del ('spíriLu altivo de 1111 ~olJado y de un
palriol~; 1)('ro su sIÍbita inaceioll probó otros con.
t\'<ll:O'¡ ';entimientos, y este Gpneral perdió jlls-
tan)(~ntc por su conJllcta los frutos de su glorio_
sa carrera.


El ¡'xito ,le ('sta campaña huhiera sido tal vez
mas ccmplelO "i ,~{~ hubiera pCl'sr'gllido ;t .losó f'n
1m retirada, si se huLicril impedido á Soult verj.
ticar la suya por el Reino de MlIrcia con la tran.
quilidad con que la hizo por lil apatía del Gene.
~al Ballesteros, y Si se hubieran dirigido mejor


T0jlO 111. 41




( 322)
181:!. los ataques contra el castillo de Burgo.~ ~ óhi('n


reducido este á un mero bloqueo, cOlltilluando
en la pcrsecucioll del ei(~rcilo franci~:; del l\' orle
y dd Portugal batidos en los AraIlllcs, sin haber-
les dado lugar á rehacerse y combinar sus opera-
ciones sucesivas con los de Suchet y de Soult,
como lo verilicaron.


A pesar de todo esto, una campaüa que se
abre con la couquista de dos plazas tan impor-
tanles C01l10 Cilldad-Rorlrigo y Badajoz, á la vis-
ta de (:iércilo~ supl'riores al (Ille supo rendirlas,
en que S(~ denoLa compldatncnte al ('j("rcito fran-
cés de Portugal, tina call1paüa en que C6 arrojado
de la corle el i/ltruso l\1ouarca, y se lihErta el e
clll:migJs una parte tan iutcrcsallle de la Monar-
quía como SOl) las AndalucÍas, debe ser mirada,
segun hemos manifestado, como una de las nUli
gloriosas.




( 3'23 )


E!laclo de la Europa. - Pasall los fl';H1CCSt~' cl NicJl1cl1. -
Illccnüio !le 1\fOSCOll. - nctirada dc,;aslrosa del cjrrrcilo
franc¡rs. - Napolcon \"1Iel v c á P¡Il'ís. - La Prusia le ahall-
dona.-El Duque t'e Ol'lcalls CII Cítliz. -Trahajos de
las C(,rles ell Espalla -NOlllbramiento de tilla nueva
l\t~W~l1"ia.-Vorlllacion (Id \.ol1sejo de Estado. -Pllhli-
(';Icioll de la Con,1 it Ilcion, -1\ llCVO cncalJCzam iClllo para
los t!t'crelus.-E"ilo dc J:¡ causa dc] ex:-llCf~ellte Lardi-
zaJ.,;¡] , -Hc,;u]Lldo de la CJll':t f"nJl¡[II., <11 COII-;(,;O dI'
Ca~tilla. - Sllp]'(~,illll de este IriIJllllal.-l,'o¡'!lJéI.CIO¡, dd
trihunal suprclIJO (lc Justicia, tlel especial (le Cuerra,
Hacienda y Ordenes. - Fslrallamiellto del neino del
Ohispo de 01 cnsc. - Estado tle la Alllér ica el! Hll:l.


Las glorias de la P cní ns ula se acrecenta 1)a n 1812.
f'11 el momento en c¡ue se Jisminuian los recursos
de la Francia, y su poderoso imperio se hallaba
conmovido llasta en sus cimientos. Napoleoll con
su ejército, que por su cOIl.';idel'ablc fLlf'rza me-
n'ció el sohrcnombl'e de grallde, pas:! el Nicmell
el 21 Y 25 de Junio: el 28 ocupa á Vilna, anti-
~l1a c"lpital de la Lituauia, y (leSpllCs de una mul-
litna d(· comhales encal'llizado,.;, y de ]a batalla
de l\Iosaisk, la m:Js sangrienta quizá de cuantas
l1a presenciarlo pI siglo XIX, le facilitan penetrar
('111 de Seticmhre hasta MOSCOll, á 300 leguas


v


mas allá del Vístula, cOllduciencto Napoleon con
una ciega y presuntuo8a confianza 400.000 sol.




1H12.
(324 )


dados al corazon de la Rusia, sin almacenes, sin
tojérciLo de reserva, y sin dejar ilsegurada la po-
sesion del pais por donde lransit,.ba , y lisougeáu-
dose de dictar la paz de,~de el palacio de los Cza-
res. Los habitalllps de Moscou huyen á su vista,
y los Generales rusos enlr,~gan ,í las llamas á es-
ta nn!igua capital de su im¡1<'rio, y ~apoleoll es-
tupefacto se df'tiene enlre sus ccuizas, y se en-
cuentra en un desierto. Imposihilitado de couti-
uua!' la guerra, y no (JllPri('ndo confesar su
embarazo, creyendo á Alej~ndro y á la nacían
rusa cOllst.ernada, quiere dictar las condiciones
(le la paz; pcro el A.utócrala de las Hllciias !(!
cont.esla que no aceplar,í condicion algulla l,lllCIl-
Iras que los franceses pisen un solo palmo de
lt'rrilorio ruso. Duda entonces NapolPoll, difiere
su partida, permanece htrgo tiempo (~II 1111 e·dado
.tI' luaccion, y Jespues ,'ie ;¡lt'ia dejando en ~l(1"cl)u
horribles recuerdos, hacie.do voh., el Kremlin,
palacio de los antiguos Czares, la Il)ln;ia deposi-
tnrla de sus cenizas, y algunos establecimientos
pl'lbliclJ" que los mjsmo~ fl'nnccses á costa de
Jllllt.'ho trahajo h3hi;¡n pndi!:1) : :':~sl'\'var del in.
ceudi\l. El invierno le liol'prl'ude 1m su retirada,
y 1111 frio "straordillario por su int('!)sidarl y 011-
racion lHlce perecel' las dos terceras paji C~ dd
mas poderoso ejército. N'npo]con llq'l ;Í dura"
P('n<i~ á las márgenes del Ber(~cin[l •• ]qntlc pudo
haber encontrado la muerte ó la pl'iúoll ~i hubie-
ra sido ta"S intclíi!:211le el G("ueral ruso, y esca-
páwl'Jse mistcrio,>amente del cuartel general d
5de Diciembl'<:' J 1f'r.Q\TP ftE,iti'f o , l.k,f¡ J.:odo ¡ y




(325 )
ucompaüado de 1111 solo hombre, la Polonia y la 11)12.
Alemaui¡¡ , y llega á París el 18, en doude la
scrvil aJulacio11 del Scnado le licua de nuevas
fcliciLaciones, j' coulribuyenJo á cl'gade sohl'e
la verJadera silu{lcion y lo::. males de la Francia,
dirir;e illdiSllos votos pOI' la consel'vacion de su
('xlSlell\:ia, JesLiuacla ,1 perlurlJlII la tl'aIHluilúl'hl
del lllldlllo.


El desastre del Ciél'cito de Napolcon llamó la
¡¡tencion de sus mismos aliados, y en la alterna-
tiva de ;;acrifiearse por su causa ó de abandonar.
L) Sl! JC'cÍdi(';'UIl por ¡;slc último estremo. El
(,cl;C!',d York tIlAe mandaba el cuerpo auxiliar
pl'USiatlo) ;líu;it" pUl' sí mismo el 30 tI t.' Dicielllbre
COll el GClle!',.l rusu Diebitsch U11 ara,i,ticio,
(il\(~ fue d priueipi() de UBa cumpleta revuluciou
p"ji¡ica; si.u embarGo, el He)' de Prusia no se de-
ci(L~ desde 1:1; bU, Y dcsaproDando la cOllducta
de Sil G~llel'al , cllvia d Parls al Príncipe de Hal:G-
felJ pura (lisclIlpul' la impl'l!del1cía de aquel con
(,1 ga]jj!lcJc francés.


El cij:1 ~ J oc Fdjr~í'o tIc 1813 se firma uu
lÜ1LYO COny. lli) <JCé'l'ca de las furl::¡}l'zas prlJ~ia­
nas, OCl1p:::l:Js aLU j'Ul' las trQpas fruaccsasi m:,j
dus diaEo d,~SpUCS el Monarca prusiano firmó tam-
bi":l uua ali.lnza ofensiva y defensiva Con la Hu-
"iil J (lllC ,1 sl\'uia y cortaDa todas las rclacio:1C';
l:0U la Fnllcia. El Etllr~radür Alejandro Se obli-
ge. Jlur esta nueva alianza ,í uo depon a las Ul'miJ:)
hasta (lllC la PI':JS1a se restahleciese al e,~¡ado en
que se IlLdlalJa en lSOG ; y esle fue el primer cs-
hboll de b Srau caucua tIe actos diplcm.<i.ticos




(3'26)
1812. que contribuyeron á derrocar de su trono á Na-


poleon , el que aun enmedio de tautos reveses
como se le preparaban, eclló mano de los gran-
des recursos que en sí tenia la Francia, y lla-
mando á las armas á todos los varones (le su 1m-
pnio, anulanuo to(lo d(~r('cho de f'xencion por
servicios pasauos, s(' pr('paró;í ulla s('SlIllda cam-
paña, durante la cual, por I1lpdio de un esfuerzo
convulsivo, fijó aun una vez en sus banderas la
victoria.


Durante ('sIc periodo tan f(~l'lil rn aconlrci-
mientos militares, la Regellcia de EspaJw h:¡hia
proyectallo, para hacer mas crítica y eJl]hara~o.-;a
la situacion de los enemigus, que el Dllr[lle de
Orleaus, Luis Felipe, que se halhba en 1)a1ermo,
viuiese á Cataluiw y organizase sobre las fronte-
ras de Francia un ejército, cOl11pl1e~to en la ma-
yor parle de franceses que quisiesen c1(,[l'nflcr á
Sil legítimo Soberano Lllj,~ XVIII. Entabló,e n1
efecto una negociacion. El Duque fue recibido
Con [rialJau en Tarragona, en (lOIlJ(' tlesr.rnbar-
có, y habiendo marc1wtlo ,i Cátliz á bordo de b
fr<tgata lTcr¡gm/,':,a eH que Jlabia vCllido (le Sici-
lia, muchas pcrsol1<ls de nlta C!ltl'[:nrÍa empe-
zaron, desde el mismo día de 511 llegada, á
manifestar que seria muy convr'niente nombrarle
Hpgente de la Espaila ; y estas voces ba.'itaron pa-
ra ¡¡lannar á las Córtes <jlW hicieron fjlle el Go-
hierno le mandase salir de C;ídi7. en el (¡"rmino
de 24 horas. El Duque fue á pn'stur ~ll home-
llage á las CCrtes , que pidieron .~ Castnños
las protegiese en caso Jc (Ine se intentase algo




( :127 )
t'o'ntl'u ellas. AlgulJOS hall ,llrihllido á los inglese~ 18í~.
el que el Duque de Orll'ans hubiese sido tan in-
oportulla y precipitadamente d('spl'dido, recelo-
sos de que ellnando de lus cj('l'citos 11l,Liese re-
caiJo en t:1. Asi se privó la Espaüa de los reC!l\"~
!OS de un Pl'íneipt: estilllable por su carácter,
valo!' y r('p"taciull.


Las Córles conlill\lallan en G;ídiz sus trahajos
legi~lati.vos, siendo cada dia l11as animadas las
di,cllsiones sobre los prillcipios cGnstitucionales,
Ó furma de goJJi('rllo) y sobre el modo de arreglar
la ad!l1illistracion d, J c,tado.


El 2 de Enero jas Cúrtes discutieron un pro-
yecto presentarlo por el Diputado DOll Angel de
la Vega, para mejurar el sistema de gobierno, y
(ll'spues de una r('gllla]' discusion , decretaron la
fOl'wacion de un COllsejo de Estado, que se de-
l!ería cOmpvlH'l', {luraute 1(l8 actuale~ circIlllsLall-
cias, de 20 iudividllus, de los cuales dos debian
ser cclesi{¡sticus , uno de dlos Obispo, y el otro
constituido en dignidad, (los Gr;¡nr!es de Espaüa,
y los lG restalltes tom;¡dos de los sllgl'lo:-; (Iue hu-
hie.oen servid() en las carreras dipl(}ll1~tic;, mili-
!ar, cconómic,1 y de la magi~1 ralura, clcbil~lIdo
ser á lo menos seis ele estos de las provincias de
Ultramar.


Las Córti's se ocuparon il1l11(·diatamcnte cn la
l'uJOvacjon de la Hcgl'LJcia , y el día 21 de Enero)
l'l:uuidas en sesioll secreta, eligieron p~lra com-
ponerla nI Dl/fl'lC d('l Infantado, Teniente Gene-
ral ue los Reales ejl~rcilos) y ála ~azon Embaja-
dor en la Corte de Lóndres; á Don Joaquíu Mos-




(328 )
1812. ql1~ril y Figueroa, Consl'jero drl sllpremo de In-


dias; á DonJuan .\'brÍa Villavicencio, TellicnleGe.
nel'al de la Real armada, y Gobernador entonces
de Cádiz; á Don Ignacio Rodriguez de Ribas, del
Consejo de Hacienda, y á Don Enrique Odonell,
Conde del Abisval., c¡uienc.~ deberian turnar en
la presidencia de seis en seis meses, scgun el ór-
den de su nombramiento. Al siguiente dja 22
los cuatro Regentes que se hallaban en Cádiz, se
presentaron á las Córles, y prestaron el jnra-
mento prr~scrit.o de ti(lelirbd, tOll1ando en se¡;lli-
da posesioll del gobierno de la Monar(ll1Ín.


En 3r¡ud rnismo día se leyó una resolllciun
de las lIlismas Córlf's, por la (IlIC acordaban (J!lf~
despues del nombt'amiento de la Reg(~lIcia, se
procediese al de individuos del Consejo de Esla-
do; y para premiar desde lll(~go á los tres e..,;..
Regentes anteriores, fueron elegidos para ocu-
par las tres primeras plélzas dd mismo <:on-
íiejo.


A consecuencia de esta resolucion el 26 del
mismo Enero ceqó en el ejercicio de SllS f[JllCjO~
nes el antiguo COllsejo ue Est;¡do, (Iul'dando sus
individuos con todos sus bonorC's y sueldos en
clase de jubilados, aunque sujetos al JlHl"irnum
de 40.000 reales, con arreglo al decreto dc 2 de
Diciembre de 1810. La nueva Regcllcia, despllcs
oc su instahcion, dirigió un manifiesto á la Na-
cion es [la llOla pa ra escila da á ha cer n 11 e !Jos e s-
fuerzos para la salvacioll del pais. Las medidas
adf)plada,~ por C.~t;:¡' nueva Hegtmcia, correspon-
tIierou al lenguagc de que usaba, y fueron prono




(329)
tas, Vlgorosns y clecisi vas) Jaudo una particular 1812.
atencioll al reemplazo é instruccion de los ejér-
citos. El nombramiento del DucIlle del Infantado
para Presidente de la Uegencia de Espaila causó
el mayor entusiasmo en LónJres , y el Príncipe
Regente y la lleina le envi¡¡ron dos Chambela-
nes á felicitarle, habiéndole manifestado el Mi-
nistro de Estado británico lo persuadido que es ..
taba de las grandes ventalas que debian prome-
terse de la nueva Regencia para la intimidad de
la alianza en favor de la causa COOllln. El Duque
del Infantado dirigió en 22 de Febrero una elo-
cuente proclama :1 los espaiioles , escitállclolos á
ll1antener toJa su constancIa en la lucha contra
la Francia, mientras que se disponia á volver á
la Península.


Desde el 27 de Enero hasta el 11 de Febrero
las Córtes se ocuparon en la elcccion de los in-
dividuos del Consejo de Estado, cuyo cuerpo
deberia tener el tratamieuto de Magestad Ó de
Alteza, segun fuese el Bey ó la Regencia quien
le presidiese) y cada uno de sus individuos el de
Escelcncia, con el sueldo de 120.()()O reales,
con sujecion entonces al maximum de 40.000,
Ínterin durasen tan apuradas circunstancias. Fue-
ron electos, segun se ha dicho, los ex-Hegentes
Don J oaquin Hlackc , sobre cuyo nombramiento
se indicaron algunas dudas de nulidad por hallarse
á la saZOll prisionero en Francia; Don Pedro
Agár, y Don Gabriel Ciscar; el Cardenal Arzobis-
}lO de Toledo Don Luis de BorLon; Don Andres
GarcÍa Fernandez, Arcedia~o de Vivero en la


'l'0\20 IIJ.




( 330)
1S12 catedral tIe MondoiJedo; el Conde de Altamira;


el Mal'\lues de Castelar, Teniellte General de los
Reales ejércitos; Don l\1arlin de Garay, indivi-
duo que babia sido de ]a Junta Central; Don
Melchor José de Foncerrada , Oidor de la Audien-
cia de Méjico; Don Francisco Javier Castaüos,
Capitan General de los Reales ejércitos; Don Jo-
sé Bafluijano y Carrillo, Conde de Vista-[Jol'Ída,
y OiJor de Lima; DonJuan Pcrez Villamil, Con.
sejero de Guerra; Don José Mariano de Almansa,
Consejero de Hacienda, Regidor, y del comercio
de Veracruz; Don Pedro Ceballos) del anterior
Consejo de Estado; Don J llstO María Ibar Navar-
ro, del Consejo de Castilla; Don Bernardo Roa,
Marques de Piedras-blancas, Regente de la Au.
diencia de Caracas; Don José Aicinena , Coronel
de milici as de Goatemala; Don Antonio Ranz y
Romanillos, Decano del Consejo de Hacienda;
Don' Francisco Requena, :Mari¡,cnl de Campo,
Decano del Consejo de Indias, y Don Eslóvan
Barea, Secretario del Consejo y Cámara de Caslilla.


Constituido el Consejo de Estado, las Córtes
tuvieron una solemne sesion el 18 de Mnl'zo para
firmar todos los artículos de la Constitucion en
dos ejemplares destinados el uno para el Archi-
vo de las Córtes, y el otro para el de la Regencia.
U na diputacion de doce individuos del Congreso
se trasladó acto conlínuo con toda ceremonia á
poner en manos de la Regencia dicho ejemplar.


Al siguiente dia L9 los diplltado~ juraron la
Constitucion, y los Regentes el ]¡acerla cumplir
,} ob:icrvar, y en esta mi~ma ses ion se leyó HU




(331 )
decreto en que escluian de la succsion de la co- 1812.
rona al Infante Don Francisco de Paula Antonio
y á foda su descendencia.


Desde este dia la Constitllcion fue solemne-
mente proclamada como ley fundamental del cs-
tado en Cá(liz y en todos 10spueLlos de la Mo-
narquía, á medida que eran evacuados por los
enemIgos.


Dióse órden para que todos los decretos se en.
cabezasen en adelante con la fórmula de Don
Fernando VII por la gracia de Dios J' la Cansti-
tlif.:iOll: en caDczamicn I o flllC ca u só disgusto á a 19u.
nos por derogar en parle el juramento que libre y
espontáneamente habia hecho toda la Nacion de
reconocerle por Monarca sin restl'iccion alguna
en los primeros momentos de la gloriosa revolu-
cion, y aun las mismas Córtes en el acto de su
instalacion.


En el mes de Mayo la Regencia hizo publicar
un decreto de las Córtes ,previniendo que res-
pecto;Í deberse reunir estas cada año, y siendo
entonces mas necesaria que nunca la observan-
cia de este artículo constitucional por las cir-
cunstancias particulares en que se encontraba la
Nacion, se convocarian las Córtes ordinarias en
1813; mas respecto á que no era posible que los
diputados de las partes mas remotas de la Mo-
narquía Ilcgnsen para 1.0 de Mayo se difería su
apertura hasta 1. o de Octubre, estableciéndose
que ninguno de los diputados de las Córtes es-
traordinarjas pudiese ser reelegido para las inme-
diatas.




( 332)
1812. La~ Córtes por otro decreto de J linio detalla-


ron el modo de aplicar á las nccesida(les del es-
tado la parte de diezmos destinada á este objeto.


A esta época llegó á Cádiz el Duque del In-
fantado, y despues de haber prestado en el seno
de las Córtes el juramento prescrito por la Cons-
titucion, se encargó de la Presidencia de la Re-
genCIa.


La causa formada al ex-Regente Lardizabal
tocaba ya á su término: la Junta provincial de
Censura habia declarado subversivo y sedicioso
en alto grado su manifiesto i al paso que la supre-
ma manifestó que nada contenía de particular, y
que ~u autor no era reprensible por este escrito.
El Fiscal de la causa, sin atenerse al dictámen de
esta última, pidió contra el benemérito Lardiza-
halla imposicion de la pena que la ley reserva
á los traidores, y el tribunal en sentencia de 14
de Agosto de 1812 le condenó á salir espatriado
de todos los dominios españoles, y á que su ma-
nifiesto fuese quemado públicamente por mano
del verdugo en la plaza de Cádiz. El ex-Regente
apeló de esta condena al tribunal supremo de
Justicia, y este en sala segunda anuló por injusta
la anterior sentencia, que confirmó despues en
todas sus partes la l1rimera por súplica á esta
que hizo el Fiscal del Tribunal; y lns Córtcs se
conformaron con este último fnllo.


Igual suerte tuvo la causa formada al Conse-
jo de Castilla: todos sus Ministros fueron por sen-
tencia de 29 de Mayo absueltos y mandarlos rein-
tegrar en destinos equiTalcutes á los que oLte-




( 333 )
nian, por haberse sustituido al Consejo de Cas- 1812.
tilla el Tribunal supremo de Justicia, asi como
al de Guerra, Hacien(la y Ordenes, el Tribunal
especial de Guerra y Marina, Hacienda y Orde-
nes Militares.


El Reverendo Obispo de Orense que durante
su permanencia en la Regencia habia manifesta-
do ]a mayor firmeza, no queriendo reconocer la
80berania de las Córtes, al hacer jurar la Consti.
tucion en su diócesis, lo hizo con protesta de re-
presentar al Gobierno legítimo, y al darse cuen-
ta de estas reserva~ por el Ministro de Gracia y
Justicia en la sesion de I5 de Agosto, se susci-
tó una acalorada discusion, en la tiue una mayo-
ría de 84 votos contra 29 decretó que vista la
protesta con que el Obispo de Orense habia ve-
rificado el juramento á la Constitucion, tanto es-
te Prelado como cualquiel·a otro español que se
hallase en el caso de no querer jurar la Constitu-
cion en los términos prevenidos, fuese tenido por
indigno del nombre español, despojado de todos
sus empleos, sueldos y honores, y espelido del
territorio español en el término de 24 horas. El
Reverendo Obispo supo con tiempo ]a tormenta
que amenazaba á su respetable cabeza, y se re-
tiró á San Pedro de Tourey lugar de su diócesis
en Portugal, sin dejarle ni aun una miserable
eón grua Con que poJel' manlenerse, para evitar
¡e alterase la tranquilidad entre sus feligreses,
en el caso de que se procediese ~ alguna medi.
da violenta.


En el mes de Octubre, el Diputado Navarre-




(334)
fH12. te pronuncIO un discllrso sobre la illhumanidad


é injusticia del establecimiento de ¡}fitll'i en las
colonias de América, por el que cada distrito es.
tá obligado á dar un cierto número de hombres
para la Iabol' de las tierras, esplotacion de las
minas y otros trabajos ; decret~ndose en conse-
cuencia que las Jlitas fuesen abolidas para siempre.


TOllos estos decretos relativos á la América
eran dirigidos á procurar la union de estas re-
giones que se hallaban en guerra con la Metrópo-
li; pero lejos de causar el saludable efecto que
se propusicl'on las Córtes, animaron la audacia
de los insurgentes, y contribuyeron ¡í la pérdi-
da total de aquellos dominios.


Tal era el estado genera.l de los negocios en
España á fines de 1812, estado que sin duda pre-
senta una mejora por haberse lcvantado el blo-
queo de la ciudad adonde residia el Gobierno;
pero que alterando la antigua forma de la MÚ'"
llanluÍa, habia di vidido las opiniones de los mili-
tares y de los ciudadanos, tanto que asi en 108
pueblos como en los ejércitos no se hablaba mas
que de la conveniencia ó repugnancia ,í admitir
los nuevos principios sancionados en la Consti.
tucion.


En 1812 la guerra civil se habia estendido en
todas las provincias de la América española, y
apenas podia el partido europeo realista resistir al
de los iuclepen1lientes; y sin fucrtes socorros de
la Metrópoli le era imposible conservar los do-
m 111 10 S qne aun poseia, y reconquistar los
pt'l'didu5.




(335 )
En Ruenos-Aires se [('['minaron las negoCla-


ciones (lile )tabian sido rolas en el año anteriol'
con motivo de la entrada en aquel Vireinato de
las tropas portuguesas, y se firllló un tratado de
pacificacion, cuya base fue el reconocimiento
de la soberanía de Fernando VII. La Junta, aun-
que sin poderes, segun ella manifestaba, para reCO-
nocer la autoridad de las Córtes de C.ídiz, de-
claraba la unidad é indivisibilidad de la Mona1'-
quia española en las provincias del Rio de la pla-
ta, que se consideraban por lo mismo como par-
te integrallte de la misma Mouanjuía, consen-
tia en auxiliar á la España con socorros pe-
cuniarios para sostener la guerra contra Napo-
leon, y determinaba los distritos que debían so-
meterse, asi á la J unta como á la autoridad del
Virey, quien por Sil parte se obligaba á hacer
evacuar á los portugueses el territorio (Ille ocu-
paban, Por dicho convenio se restablecian las
comunicaciones y el comercio enlre Buenos-Ai-
res y Montevillco, y se abrían sus puertos á los
hurlues ingJ(~s('s" El Vin~y consentía adcmas en
no hacer alteracioll algulIa en el sistema cIue se
estipulaba por este traLaJo, hasta saber la reso-
lucion de las Córteso


Estas concesiones manifiestan el estado en
que se hallaba la Junta de Buenos-Aires, a la que
faltaban los meclios y ,Oecu¡OSOS uecesa,"ios para
iostencr la callsa de la independencia, ha1l2udo-
se tan divididos los habitanLes, que la capital
era un hogar de intrigas, y la causa de la Metró-
poli debía ncce''¡(lriamente progresa,o óÍ. favor de


1t:l12




(336)
1812. estas Jisensiones. El 7 de Abril un cuerpo mili-


tar compuesto de nobles, disgllsta(lo con el nomo
bramiento de un Coronel ({ue se habia elegido sin
su intervencion, despnes de haber arrojado de
sus filas á toJos los Oficiales .. I"ecorrió los cuarte-
les de los demas cllerpos de la gua¡"nicion) esci-
tándolos á tomar las armas. Pllsil~ronse caÍlones
en varias calles con este motivo, y desplles de
un tumultuoso comhate en que se vertió bastan-
te sangre, los nobles se vieron forzarlos {l rendín-
se, y sus Gefes fueron fusilados. La antigua Junta
habia sido depuesta, y se habia establecido una
nneva compuesta de cuatro miembros ¡'¡nicamen-
te. Las disputas, hijas del espíritu de partido, se
renovaban con frecuencia en la ciudad, y el po-
der de esta Junta era casi nnlo en las provincias.
La de Córdoba se declaró independiente del Go-
bierno de la capital, y constituyó uno entera-
rtlente separado.


U n incidente ocurrido entre las tropas por-
tuguesas de Montevideo contribuyó á agravar to-
dos estos males, pues rehnsando volver á su país,
tomaron posesion de Maldonado contra el tenor
del último tratado. En su consecuencia el Gene-
ral de Bucnos-Aires Artigas marchó desde la
Capital para desalojados, y entrando en territo-
rio de Montevideo, atacó, 3unque con poco éxito,
á un cuerpo portugués. Irritados los hahitautes
de esta última plaza de la violacion del tralado,
armaron a 19u110s buclues de guerra para impedil'
á los de Huenos-A ¡res el paso á la otra parte del
rio. Volvióse ,i blü(luear de nuevo esta capital




( 337)
IJor la escuadra de Montevideo, y el General Vi- 1812,
godet que habia reemplazado á Elio en el gobier.
no de esta última J trató de sostener esta nueva
lucha en que hubo pocos combates, pero mu-
chos maniliestos y escritos llenos de animosidad.
Los portugueses, á quienes los habitantes de
Montevideo llamaban sus fieles aliados, se halla.
ban situados en el arroJo de San Francisco á
diez leguas de Salto, en donde Artigas habia fija-
do su cuartel general con las tropas de Buenos-
Aires, y en donde recibió un refuerzo de armas
y municiones flue le llegaron de Filadelfia en dos
lJ\1ques. Todo estaba preparado para un ataque
vigoroso, cuando en Buenos-Aires se tramó una
Conll'a-revolucion para apoderarse por sorpresa
de los puestos principales de la ciuJad, desar-
mar á los americanos y restablecer el gobierno
español. Una conversacion imprudente tenida
delante de un esclavo por UllO de los cOlljllrados,
dió margen á que se uesCllbriese este proyecto, y
se prendiese á los asociados, pereciendo en un
cadalso el día 4 de Julio 25 de los principales. La
útil illtcrvencion de la Inglaterra logró restable-
cer las relaciolles amistosas entre la Junta de
:Buenos-Aires y el Príncipe Regente de Portugal
residente en el Brasil, y las tropas portuguesas
en su consecuencia comenzaron el 13 de Julio su
retirada Jestle la ribé!l'a de San Francisco. La
Junta en lances envió diputallos á Montevideo
para tratar de la cesacioll de hostilicladcs, y
acordar las medidas necesarias para restablecer
las comunicat:iqnes entre ambos paises.


TOMO ([ l. 43




(338)
1812. La provincia de Venezuela que se había pro-


nunciado fuertemente por una independencia ab-
soluta, sufrió al principio de 1812 una terrible
catástrofe ,cuyos efectos influyeron en gran ma-
nera en sus asuntos políticos. En el dia 26 de
Marzo como á las doce de su maüana un violento
terremoto conmovió la ciudad de Caracas, des-
truyó la mayor parte de sus edilicios y sepultó
hajo sus ruinas un gran número de habitantes. El
puerto de la Guaira participó de este desastre,
alcanzando igual calamidad á otras varias ciuda-
des de la provincia, tanto que sobrecogido el
pueblo de terror, atribuyó esta calamidad á un
castigo del ciclo por haber renunciado Á la fide-
lidad debida á su legÍlirno Soberano Fernando
VII. Varios de los principales vecinos de Vene-
zuela mantenian correspondencia con los espa-
floles de Puerto-Rico y con el ejército Real que
se hallaba en Coro á las órdenes de Monteverde.
Este General, aprovechándose de la ueslluion que
reinaba entre los independien tes, y del desaliento
que en ellos habia producido ellerremoto, refor-
zado con un cuerpo de tropas procedente de Ma-
racaibo) entró en el mes de Abril en Valencia
sin oposicion ni resistencia alguna; y Miranda y
el congreso se retiraron á la aparicio n de los es·
paüoles en este punto, adonde se habian re-
fugiado dcspues del temblor Lle tllTra. SOll1C-
tieronse sin resistencia á las l:'opas realistas
otras varias plazas y paLIaciones abrumauas con
los sacrificios hechos por la cau:,;a tlc la indepen-
dCllciu.




(339)
En tan terrible conflicto los estados de la 1B12.


confederacion crearon una dictadura que confi-
rieron á Miranda, y este en una proclama cIue
11uhlicó con este motivo., manifestó la situacion
IJeligrosa en que se encontraba el pais, los males
qlle pesaban sobre la república por la falta de re-
cursos pecuniarios, indicó algunas medidas para
mejorar tan triste estado, y prometió solemne-
Inente no envainar la espada hasta ver asegurada
la libertad de Venezuela, y vengar los ultrages
hechos á la patria.


l.a victoria coronaba en tanto los esfllerzos
dc las armas realistas, y el 6 de Julio se apode-
raron estas por sorpresa de la ciudad y puerto
de Puerto-Cabello) no habiéndose opuesto por
l)arle del Dictador Mil'anua sino una débíl resis-
tencia: Caracas capituló el 28 del mismo mes, y
tres dia sdespues la Gllaira se rinuió á cliscrecion,
llaciendo allí prisionero al mismo Miranda qu~
se encontraba en aquel puerto con intento de
embarcarse en un buque inglés, y q11e encerrado
por de prollto en un c;¡labozo fue trasportado á
Espaüa á príllcipios de OctuLre.


Con el objeto de encargarse del mando de
Caracas, vino desde Puerto-Rico Don Fernando
Meleiro; mas Monteverde no creyó conveniente
entregarle a<]uella plaza por el estado de agita-
cioll en que se encontraba.


La provincia tle Santa l\Jarta, en el Vircinato
de la N tIf'va Granada, habia declarado la guerra
á la provincia de Cartagcna, que se había pro-
nnnciado independiente, abolido la 1l1fluisicion,




(340)
1812. Y hecho prestar juramento de fidelidad á todos


los empleados civiles y militares. HuLo entre la
gente armada de estas dos provincias muchos
choques, aunque no de consideracion.> y con va-
rio suceso, sobre las márgenes del rio de la
Magdalena.


El dilatado y rico Reino de Méjico fue du-
rante el año de 1812 teatro de la guerra y deso-
laeíon mas espantosa: toda su costa meridional
habia proclamado la independencia, y bandas
numerosas de insurgentes recorrian el centro del
Reino, y no huian ya como en afIos anteriores
á la vista de las tropas realistas. La N ueva-Gali-
cia era úuicamcnte la CJue conservaba su tranqui.
lidad por la vigilancia de su Virey: las dernas
ardían en disensiones, tenian entre sí interrum-
pidas las comunicaciones, y los trabajos de las
minas y las labores del campo se hallaban del
todo suspendidas.


Una fragata inglesa destinada'; tomar en Ve-
racruz un cargamento de plata, fue obligada á
hacerse á la vela sin c'Ol1se "túr su oll)' el o. El 16 b
d,e Marzo se descubrió en dicha ciudatl una cons-
piracion, cuyo objeto era apoderarse del parque
de artillería, de los bastiones del cuarlel de vo-
luntarios y del muelle, y cscitar al pueLlo á to-
mar las armas. Mas de 200 personas fueron pre-
sas por haberse averiguéltlo que mantenian inte-
ligencia y secreta comnnicacioll COIl el grfe
revolucionario Morelos, (J1!C les había promeLiJo
su coopcraci.on y socorro. Este ,"c hallaba situado
~ll GuaulJ) hacia a131l11 tiempo) con un cj(:rcito




(341 )
de insurgentes de mas de 74.000 hombres, sien- 1812.
do imposible que con sus cortas fuerzas pudiesen
someterle los espaüoles. El 17 de Julio) ]¡ahiell-
do los insurgentes interceptado las comunicacio-
nes entrc Jalapa, Oaxaca y Goatemala , se apro~
xirnaron á Veracruz, y MoreIos despues de haber
sido balido en Guanla, marchó con 14.000hom-
bres sobre el Crimino real de Méjico. Dos grandes
ejércitos insurgentes, mandados el uno por Rian
y el otro por Morclos, operaban el 16 de Agosto
en distintas direcciones: el de Morelos puso sitio
á la ciudad de l\léjico, y el de Rian, dcspucs de
11aber sometido á Acapnlco, y derrotado al ejá-
cito realista, prosiguió sus conquistas hasta las
mismas murallas de V cracruz.


El Perú se hallaba tambien entregado á las
alarmas de la illsurreccioll, y el espíritu de inde-
pendencia sc hallía manifest~l(lo en Lima, en tér-
minos f[UC cn 4 de Marzo su Gobernador se vió
olJlisado á ofrecer la instalacíon de una Junta,
aUJlque con condicion de (Iue se le reservase la
presidencia, y de que el Gobierno ele Cállíz flle-
se reconocido. La provincia de Cochaballlba COI1-
tiullaba sus relaciones con la Junta tie :Euenos-
Aires, micntr;¡s la del Potosí, con la mayor par-
te del PQrú -' pcrm,aneció fiel á la Metrópoli.




(3.42 )


,


CAPITULO XXI.


\VeIlington se prepara para la cmnpafHl. _ J\apoleon saca
varios cuerpos tIe Espalia, y lIallla á Soult. - vVelling-
ton pasa á Cáúiz. _ Honores que le tributan. - Se pre-
senta en las CórLcs. -Organizacion de lus ejércitos na-
cionalcs. -Marcha á Lishoa. - Posiciones (le los ejér-
citos franceses. -5 ituacion de los ejércitos espallÜles.-
Operaciones del primer ejr!rcito.-Accion de Arenys.-
Accion de Vallfogon<l. - Accioll dc Prats-l\Iollo en el
territoriu fl'allcés. -nestrllCCiOIl ele lus fllerles del Puc-
llo y Alll polla. - Accioll de H iclanra. - Axeioll de [tibas.
- Acciull del Ahisval. - Primeras uperaciones dcl se-
gundo ejército. - Accioll primera de Magallon. - Se-
gunda aceion de l\Iagallon. - Accion de Dorja. -Accioll
de 5igüenza. - Accion de Hibafrecha. - Operaciones
del tercer ejército. - Accion de "'{¡(belles. - Opr:racio-
nes del cuarto ejército. - Su orgallizacioll. - Aecion de
Zanza, de Villaro y Severillo. - Asalto Lle Castrourdia-
les. - Evacuacion de dicho punto. - Toma del fuerte
de Salinas de Aliana. - Aeeioll de Poza. - Aceion de
ArmiilOll.-Opel'acioncs del Generall\Iina.-Accioll dc
Barasoain. -De Tie]Jar. - TOllla llel fllerte de Tafalla.
- Ataque del fuerte y puehlo de Sos. -Accion (le lle-
riaino. - De Leria. - De ,\Iuez. - De !saba.


1813. Si la anterior campaiia de 1812 fue ventajosa
á las armas españolas yaliallas por los seüalados
triunfos fItle consiguieron) 1" pl'escnte lo fue mu-
cho mas por([ue con sus esfuerzos lograron en·
teramente la libertad (le la Península.
Mientra~ C{lle su ejército permanecia en les




(343 )
cuarteles ue invierno, Lonl Wellingtón, siempre 1813.
incansable, se uedicaba á reslablccer la discipli-
na militar, y á reorganizar sus tropas para COn-
ducidas á nuevas victorias. En lo material del
ejército hizo mudanzas sumamente útilcs, pro-
veyéndole <le ticndas de campaüa, á fin de que
el soldado permanecicse en sus vivaques al abri-
go de la intempcric dc la estacion, y haciendo
acopio de pontones para el paso de los rios. Re-
novó los trenes de artillería, y añadiendo á esta
1.300 caballos de refresco, reforzó muy particu-
larmente su cahallerÍa con los SOCorros venidos
de Inglaterra, y completó enlel'aIuel1te los bata-
llones portu gnescs.


Los enemigos, por el contrario, debilitados
})or los desastrcs de la campaüa de Rusia, se
vcían cn la ncccsidad de tellcr que concentrar
todas sus fllcJ'zas de la Península en las frollteras
de su imperio. Diferentes cuerpos franceses,
rrincipalrnente de caballería, salieron de España
para Alcmania, y cl mismo Mari!ical Soult, cuya
pericia militar le llabia grangeaJo la confianza
del eji:rcito frallcés de b PCllíllSU13) flle llamado
})or el Emperador para tomar una parte activa en
la nueva cumpaila que iba á abl'irse en Alemania.
Con cslc motivo el Rey José se encargó del man-
do de todas las tropas france sas, y eligió al1\1a-
riscal J olll'dan por su Mayal' general.


Lord WclJillgton, que ya en aquella época se
hallaba con la investidura de Gral1l1e de Espaüa
y Generalísimo de tOllos sus ejl~rcitos) marchó á
filles de 1812 <Í CJdiz) donde tlcsemb:Jrcó el 24




( 344 )
1813. de Diciembre de 1811, siendo recibido con lodo


el entusiasmo que inspiraban sus repelidas vic-
torias y eminentes servicios hechos á la patria.
El Ayuntamiento de aquella ciudad le salió á re·
cibir por medio de una comision, y todas las
clases á porfia se esmeraron en obsequiarle, dan-
do bailes y banquetes J y á la cabeza de los mis-
mos ejércitos se entonaron himnos compuestos
en su alabanza. Las mismas Córtes, á nomhre de
la N acion española, nombraron una comision de
individuos de su seno, para (I11e pasase á felici-
tarle el dia 26 del mismo mes de Diciembre, asi
como el Ayuntamiento de C;¡di~ lo verificó en el
mismo dia en los términos mas espresivos, cor-
respondiendo W ellio gton con pasar á su seno in.
medíatamente, en donde recibido Con todos los
honores J manifestó los nobles senLimientos que
le animaban por la sal vacío n ele la España. El30
deseando el caudillo británico dar gracias perso-
nalmente al Congreso nacional por las mercedes
que en repetidas ocasiones le habia dispensado,
acompaÍlaJo del Embajador y Secretario de em-
bajada de su nacion) del Nuncio de Su Santidad,
del cuerpo diplomático, .Y del Generill Castaüos
que tambien habia venido á CáJiz, se presentó
en el salon de las sesiones enmeJio de una dipu-
tacion del Estado mayor general del ej(~rcito es-
paliol, vestido con el uniforme de gala de Capi.
tan General, y con 1a$ insignias del Toison de
oro y gran Cruz de la Orden militar de San Fer-
nando, y tomando asiento entre los Diputados,
leyó un elocuente di~curso en quc ofrecia consa-




(345 )
grar toda su existencia á la salvacíon de la Mo- 1813.
narquia esparJOla, y llevar la guerra á las márge-
nes del Sena, donde en otro tiempo el lean es-
pañol hahia abatido las lis es francesas. El pueblo
todo de C~diz contemplaba con la mayor admi-
racion al Lord, que ,í. la sazon ejercia sohre el
Gobi(~rno español una suerte de dictnd\1ra mi-
litar que reanimahn el celo de las Córles) y
conlribUla á reguhrizar sus medidas. El Lord
dió un e~pléndido banquete el 3 de Enero de
1813} al que asistieron todos los Diputados de
Córtes. J-,os Grandes de España) deseosos de ob-
sequiar á su nuevo eompallero de Grandeza, die-
rOn el 4 un magnifico baile, al (lue concurrieron
todas las Autoridades y principales personas de
Cádiz. Enmedio de estos festejos, Wellington no
perdia el tiempo; y no olvidando el objeto prin-
cipal de Sil venida, concertaba con la Regencia
las medidas que creia mas propias para asegurar
el éxito de la próxima campaña. Dióse nueva
forma á la milicia espaiiola beligerante, dispo-
niendo que los siete ejércilos de que se componía,
se refundiesen en seis, en esta forma: El ejército
de Catalllita conservó el nombre de primero,
nombrándose para su General en gefe ;í. Don Fran-
cisco Copons y Navia, quien deberia reullir á la
Capitanía general de aquel Principado el mando
de la parte de Aragon situada á la derecha del
Ebro. Con el segundo y tercero se formó el se-
gundo, al mando del General Don Francisco Ja-
vier Ello, el que fue nombrndo Caritan general
de la provincia de Valencia, Murcia y Castilla


TOllO [[[o 44




(346 )
1813. la Nueva. El cuarto ejército se denominó tercero,


y con algutlos de sus cuadros se formó el de re-
serva de Andalucía, que se puso á cargo del
General Duque del Parque, reuniendo á este
mando las Capitanías generales de ¡as provincias
de Jaen y Granada. Los ej¿'rcitos llal\lados antes
quinto, sexto y séptimo, se reuni"roil para for-
mar el cuarto á las órdencs de Don Francisco
Javier Caslaños, al que se agregaron lambien
las Capitanías generales de Eslremadura , Casti-
lla la Vicj;¡, Lpon , G;¡licia, Astnrias y ~avarra;
y con algunos de SllS clJ:1dros se formó el ('jt'Tci-
lo de reSl'l'va d(~ G;¡Jicia. La reserva de Alldalu-
cía se puso á las órdenes del Conde del Abisval,
á quir'JI sc le confirió la Capitanía general di' las
prov i!leias de Córdoha , Sevilla y Cádiz, y la de
Galicia ;í las del General Don Luis Lacy.


Obtuvo ademas el Lord un decreto de la Re-
gencia (jue hacia mas dicaces las atribuciones de
los Generales en gefe, limitando el poder de las
autoridades civiles y de los ayuntamielltos. Díé-
ron:ie ademas otras varías disposicioncs pnra ase-
gurar la subsistencia de los ej"'reílos, y se forllló
11ll Estado mayor cspailol á l¡¡~ lllH1nliacloncs
del General inglés para asegurar y f.lcilítar la
transmision de sus órdenes.


Luego que hubo arreglado tOllo lo rrbtivo á
la guerra, partió Wellington de C,idiz el dia 10
de Enero, entró en Sevilla el 11, Y alli ftle reci.
bido Con las mayores demostraciones de alegría,
y con todos los honores que en semejantes casos
se dispensan por las gr;¡ntles Cnpita les ,í. los mis-




( 347)
mos Sobcrano.~. El 12 marchó hácia E.~trema(1t1- ~dn
fa por FllPllfe de Cantos, y enlr:lI1do en Portugal
se dirigió ,í Lisboa para combinar con la Regen-
cia por! lIgut'sa que se hallaba enleranwnlc some-
tida á su illflllencía, los medios de hacer con
mas vigor la guerra.


En prillcipios de este ailo de 1813 ocupaban
á Valellcia y Calalulla 40.UOO franceses á las ór-
llenes lid 1\briscnl SllclH't. El rt-'sto de su ejérci-
to de Espaila, á las órdenes del intruso Rey José,
se halla\Ji, (,sp:J1'cil!o en las Castillas, Lean yen
otras provillcias del N. pilra facilitarse víveres,
y lJilc('i' Crc'ule á los difc'/'culcs Cllt'l'I)QS espailoles
que d('sdc~ la evaCllhcion de las Andalucías se ha-
hian levanlado ell todas direcciones. Toledo y
Madrid formab:m la izquierda del ejército del in-
truso que mantenía un pequeño cuerpo en la
Mancha, y en gellera 1 lodas las posiciones y ar-
reglos de sus tropas parecian subordinados á la
conservacion de la línea del Duero, detras de
cuyo río habian levantado varias obras ofensivas,
fiándose en lo fuerte de esla posiciono


El primer (~jl"rcilo cspalw} , qUf' por entonces
tenia su cuartel gell!Tal en Vich, se componia de
15.536 hombres y 338 caballos. El segundo ejér-
cito, cnyo cuprpo principal á las órdenes del
General Elio pcrm¡ll1l'cia en Murcia, inclusos los
cuerpos sueltos del Empecinado y de Duran en
Castilla, y el de Sars{ield en Aragon, ascendia en
su totalidad á 40.884 hombres y 6.259 caballos.
El tercer f'i(~rcito, á las órdenes del Duque del
Parque, se hallaba en Granada y Jaen en obser-




(348 )
1813. yacion del de SOlllt) que tenia su cuartel general


en Toledo y se estendia por la Mancha, fuerte
de 25.287 hombres y 2.127 caballos. El cuarto
ejército, á las órdenes de CastalIos, tenia su
cuartel general en Ciudad-Rodrigo,}' constaba
de 54.703 hombres y 4.77G caballos. La division
mallorquina del General Wittillgam (¡ue operaba
reunida con el segundo ejército, asccJIllia á 9.J5G
hombres y 656 caballos. El ejé['cito de reserva
de Andalucía, (lue la actividad Jel CunJe de J. .. a-
hisval formó con la mayol' celeridad J ascclldia
;{ lG554 hombres y Y30 caballos. Asi) pu('s, en
el mes de F ebrcl'o de 1813 los e j ¿. rcÜos es paiío_
les contaban con ulla fuerza efecLiva de 1G2.220
hombres y 15.086 caballos, Je rnoelo que por
primera vez d,'sdc el principio de la guerra el
número de combatientes viuo á ser casi igual; y
no siendo posible á los enemigos recibir refuer-
zos ni cubrir sus bajas, era el momento Je ope-
rar contra ellos con mas vigor y ventajas.


Embarazoso es segllraml'nte poder presentar
en esta historia el cuadro ordenado de la l1lulll-
tUll ele operaciollcs ejecutadas ca teatro tan 4.;,;-
tcnso como la PL!uínsula por diversos cuerpos
de ejército) por lo que procur<l¡'cmos seguir el
órden cronológico de los hechos como el mas 5e.
guro para no perder el hilo de los sucesos; y co-
mo seria imposible referir uno por uno los cou-
tinuos choques que tuvieron los ejércitos belige-
rantes CIl los prirneros meses de este alIQ antes
tie empezarse las operaciones de mnj'o¡' impor-
tancia) solo nos Jltcndl'l'rHos en la narracioll de




(349 )
los d.e mas consideraGion, principiando por el pri- 1613.
mer cjército.


El19 de Enero el General l\lilans con Sil di-
vision se apruximó á las alturas del LorÍlo con
el objeto de hacer un reconocil1l1cuto. Los ene-
migos en número de 3.000 homLres salit:ron á su
encuentro desde la villa de San Vicenle, y re-
plcg:ludose Milans se encamina durante la Hache
al Tl'ull, y ataca al siguiente dia la retaguardia
enemiga fuerte de 2.000 hombres, que reforzada
sllce~ivamenle hasla el numero de 4.000 infantes
y 300, caballos obliga Li Milans á retirarse, aUl1-
(1U(~ con el ll1,J,Yor Úl'dell.


El J3aron de Erules, General en gefe intel'ino
por haber marchado el que lo era Don Luis Lacy
á encargarse del maudo de la reserva de Galicia,
des pues de Ilaber aj uslado con el General ene,.
migo Decaen 1111 Col! veuio, por el que CH obsequio
de la humanidad se establecia tlue los prisione-
ros fuesen tratados con el mayor esmero, J que
la guerra se hiciese segllll los principios del de-
recllO de gelltes (jUf rjg(~1l en todos los paises ci-
vilizados) l1lcd.itó ilna espcdicioll sobre Hosas al
mando del Teniente Coronel Don José FUDre,
compuesta de 500 homLres de los regimicu[os
de Ausona y Barcelona, embarcándose \eH Vi-
lJ.anueva de Al'cll}s 1,al'a las Medas el 1.0 de
Febrero en dos buques y tres botes armados,
yendo encargado del Estado mayor el Capitan
de Borbon Don BIas Requena. Heunida en la no-
che del 8 toda la espedicion en las Islas Medas,
FaLre y Requeua pidieron auxilio al Comandan-




(350 )
1813. te del navío inglés Leviatan, quien les dió tres


bot.es armados cada uno con un carlOn, y reem-
barcándose parte de la espedicion el 8 por la ma-
drugada, llegó á la cala de Callellas á un tiro de
fusil del fUf~rte de la Trinidad de la plaza de Ro-
sas. La guardia del pl'incipal de esta file sor-
prendida y encerrada en la misma casa, en cllya
opcl'aciun dió Requena una prlleba de valor y de
serenidad; pues como al mal'ch¡¡r á la sorpresa
del pl'incipal '1ue estaba en la plaza, dt~Spucs de
saltar una tapia de cinco ó seis pies de alto y dos
de espesor, el ruido (!ue se hizo al saltada y ue_
molerla turbase algull tanto la s(~r('njdad del sol-
dado, Heqnena conociendo la urgencia del caso,
con los ocho primeros soldados 'lue saltan, se di-
rige al principal, y enCOlltdntlose al desembocar
la calle con el cl'lltinda francés que da el quien
vive, le contesta imperturbable J,-'spaíia, persua-
dido á que la inmediacioll y los esfuerzos que
hacia para que :,\1 tropa le ;;iguiese, le habían Ja-
da á conocer. Entonces observa que el centi-
nela enemigo vacilaba dudoso, se acerca solo, se
finge Oficial fr:lI1ds, y reprende en este idioma
al centinda, quien duda de nuevo, prepara el
arma, y Requena entonces se le arroja encima,
le arrebata el fusil, y al llegar los soldados cs-
pailOles, grita el centinela, á quien pasa con la
esp;Hla, al mismo tiempo que UllO de sus solda-
dos al tirar un bayonetazo al centinela, clava
con él en la pared la mano izqllierda de su intré_
pido Capitan. En aquel momento los franceses tra-
tan de salir en número de 200, Y Requema ar-




(35f)
rancándose con la nIayor intrepidez la bayonc- 1813.
ta, Jljell~ de una estocada al Comandante francés,
obligando á la tropa enemiga á encerrarse en el
princiJlfd, desde cuyas ventanas y una tapia veci-
na se pOI1<'n en defensa. Re(Iucna intenta asaltar
la tapia; mas no pudo conseguirlo de su tl'opa,
que temiendo el número de los enemigos se reti-
ra por la misma brecha que habia abierto para
entrar, repmbarc'lndose y regresando ;Í. las Islas
Mellas. El U un destacamento desembarcó en la
playa dl~ Sasteray con el objeto de traer leña;
lllas al siguiente día tuvo que regresar á las Me-
das dl'sjlues de una pe(lueña accion con alguna
pérdida.


Instruido el General en gefe español de toda
la corrcspond(~ncia que mantenían entre sí los
enemigos d(~ Barcelona y Tarragona por los es-
pías, (jue eran los mismos que los de los espailo-
Jes, é jgnaJes hs ciJras eDil que se entendi:l/1J pro-
Jectó hacer unft tentativa para apoderarse de
Tal'l'agona. Al efecto ideó hacer salir de esta
r1ar:a una gran parte de su guarnicion y batida y
facililar de estn modo su rendicion. Para conse-
guirlo hizo cundir la voz de una espcdici'Jl1 á
Caruona, 11ácia donde dirigió desde luego alguna
tropa; {in~ió un parle del General Decaen resi-
tIente entonces en Baf'celona, dirigido al GolH'r-
nador de Tal'ragoDa Bertholetti, quien en vista
oe su contenido salió de esta plaza para Yilla-
nueva; mas á poco de haber salido recibió otro
rliego verdadero de Decaen, en que le mandaba
lo contrario á lo queacahaba de poner en ('jccn-




(352 )
'813. cion, y en su consecuencia regresó á aquella ciu-


dad, sin cuyo incidente hubiera sin duda sido
hatido, y caiJo tal vez Tarragona en poder de los
espailoles.


Persuadido el enemigo por los movimientos
que desde Vich habian ejecutado Hcia Ripoll
algunas tropas españolas, qne ~1I objeto era mar-
char á la Cerdalla, destacó con Jireccion á OJol
la division del General I.lamarque que se baIlaba
en Gerona. Esta se propuso penetrar hasta Hipoll
por el punto de Vallfogona, en cuyas inmedia-
ciones atacó el 23 de Febrero al cucrpo cspa-
¡101 del Brigadier Porras que se hallaba en posi.
cion, y dcspues d(: un choque sostenido tennz-
mente por algunas horas, el enemigo tuvo que
replegal'se á 010t á favor de las tinieblas de la
noche, Con una p{~rJiJa de 70 hombres. MflS de-
seoso el General LamarquC' de vpngar esta hllmi-
llacion, penetrando hasta Bipoll, hizo el clia 28
durante la noche un movimiento oculto y de
flanco contra dicha villa, hácia la que se diri.
gió por San Juan de las Abadesas, y no habien-
do tenido el Comandanle espariol pronto aviso
de esta maniobra, no le fue posible reunir toda
su tropa antes de presentarse el enemigo, por lo
que despues de una regular defensa abandonó á
Ripoll. Posesionado Lamarc¡ue de ('051(> pueblo y
de los intermedios en tre él y O lo t J 1(' j os de em-
prender nuevas operaciones J fue relircíndose su-
cesivamente á las inmediaciones de Gerona, don-
de anteriormente se hallaba situarlo.


El Baron de Eroles dispuso una espediÓoll.




( 353)
para el valle de Aran, para donde se puso en
marcha el 8 de Marzo; mas las tropas enemigas
no bien descubril~rúl1 desde sus puestos avanza;-
dos á las espallOlas , cuaudo se retiraron hasta ti-
ro de cañúll del puesto fortificado que ocupaban
en el mismo Aran. Los espaüoles se posesiona-:-
ron inmediatamente d~ los siete primeros pue-
Llos del valle, y marchando en seguida el 9 con
direccion á la capital de Aran, ohligaron ,í los
franceses oí replegarse á los parapetos de la villa,
y á los de una all LIra del flauco derecho de sus
fortificaciones. Encenados en estas, se po.~esio­
llÓ Eroles de la villa, ;i la que en "isla de la in-
diferencia que durante tres aúos habian manifc¡¡.
tado sus babitantes y los de todo el valle, ljue
en nada habían conll'ibuíL\O á la defensa de la pa.
tria, y sabedor de <lile fuerzas superiores enemi-
gas venia n sobre ól en favor de los siliflclos, exi-
gió una fuerte conlribucion en metálico y gana-
dos, y emprendió su retirada, que verificó con
el mayor órdcn á pesar de lo escabroso del ter-
reno. Cinco mil dllros en metálico, 42 cabezas
de ganado vacuno, y 12 caballos ¡'diles para el
servicio dd ejército, fueron el fruto de esta es-
pel\icion.


A mediados dc Marzo tomó el mando del pri-
mer cj(;rcito el General Copons, (púen desde
lllego se c!,!dicó ~í eslablecer una prudente econo-
mía en él, redllcieudú bastante el número de ra-
ciones de campalla que diariamente se consumian.


El Brigadier Hovira con su division se pro-
pnso ocupar la plaza de Prats de MolIó, situada


1'0.\20 J II. 45


1813.




(354)
1813. en territorio francés j y en efecto, el 19 de Mar-


zo emprendió Sil marcha desde Hipoll por San
JWll1 de las Abadesas y CamproJon, y caminan-
do toda la noche con el mayor (,rdcn y sigilo,
llegó á las mllntllas de Prats á la~ cuatro y media
de la mañana sin ser visto ni oido de nadie. El
Coronel Llauder practicó inmedi;¡(amente un re-
conocimiento de la circunferencia dc la plaza, y
emhoscando una compañia de fusilcros al hielo
de la puerta de Franci;¡, logró sor¡1I'cnder esta
cogiendo al Oficial encmigo con las misllIas lla-
ves con que la bahia abierto; y como los 24 hom.
bres que estahan de guardia en la pIJe!'!a, inten-
tasen levantar ('1 puente, se lo estorbaron con el
mayor arrojo los cazadores cspailOles á las órde-
nes del Capitan Don Narciso Iglesias, no d~ndo_
les lugar, y siendo todos pasados á cuchillo, á es-
cepcion de dos 'Iue se hicinon prisiolleros. Los
guardias nacionales que acudieron á la dcf/:nsa
de la plaza, flleron víctimas del furor de los sol.
dados españoles, (Iuedando dl~stl'lIida casi toda
la gnarnicion, á escepcion de los que se retiraron
al castillo, desde donde hicilTon un yivo fuego á
los españoles, quienes despllcs de haber s3liueado
una parte de la pohlacion, se llevaron en rehenes va.
rios de los principales habilantes , y se retinlron
con 300 cabezas de ganaLlo lanal' y 100 de va.
cuno. Fue consider<lble la Pl'rdida del enemigo,
contándose entre los muertos el Comandante de
la plaza Mayor San Martin, y entre los prisio-
neros el Capitan Gobernador del castillo y tlo8
gefes de la Guardia nacional: la de los espailOles




(355 )
fue muy cort.a en razon de la sorpresa que 10- 1813.
graron, y solo perecieron algunos por el fuego
<]ue se les hilcia de los balcones y ventanas. Los
rehenes que debillll aSPgul'ar d pago de la contri-
hucion de un milloll de I'ealf~s impuesta á Prats
de MolIó ~ flleron ellcel'l'ados en el castillo de
Cardona, por no haber podido conseguir de sus
paisanos el pago de ella.


Los enemigos lenian establecida entre Torto-
s:!. y Tarragona una línpa de fortificaciones que
les fucililaha los medios de abastecerse de todo
10 necesal'io para su subsist.encia y defensa. Cou
los puestos fuertes (fiJe mautenian en Mora, los
Masos, la Ampulla y el PerdIó, ;l[JOyahan todos
Jos convoyes (llle transitaban por aquella línea,
les servian de r(Jfugio en caso de ataque, y en
particular el de la Ampolla, situado á la emboca·
dura del Ebro, servia de abrigo ~ sus corsarios.
El Baron de Eroles, con el ohjeto de destruir
esta línea, salió de Reus el 30 de Marzo, y em~
barcándosc en el navío británico Invencible que
mandaha el Capitan Adam, desembarcó en aquel
mismo dia Cll el Perdlú, y tomó lan acertadas
medidas, (lile en tres dias atacó y demolió todas
las fortificaciones de la Ampolla y del Perelló,
cuyas guarniciones rindió á discl'ecion, á pesar de
la obstiuada resistencia clue opusieron, quedan_
do en su poder dos Callones de á 24, 44 rl'is¡o~
lleros, 5 caballos, 270 cabezas de ganado y 14
barcos que sc pusilTon á la disposicion del Capi.
tan del navío inglés. Una casualidad hizo que el
1'ucrte de Mora no sufriese la flllsma ,sut:l'te que




(356 )
~81J. los demas , y consistió en que al tiempo de fina-


lizarse la mina que formaban los españoles, se
enconlraron con la contra-mina que hacia el ene-
migo, que la inutilizó. El 4 de Ahril regresal'On á
Reus estas tropas espediciollarias J y como unos
200 hombres marcharon inmediatamente á refor-
Zato el bloqueo del eoIl de j3,daguer, á cuyo cas-
tillo se estrechaba todo lo posible.


Noticioso el General en gefe cspallol de que
una columna enemiga se dirigia sobre la Seu de
Ul'gel, salió el 12 de Abril del cuartel general
de Vich con desliuo á acrue! plllltO; pero t¡~llien­
do aviso de c¡ue los enemigos sin llegar á darle
vista se habiall retil'ado, conlinuó no ubstante su
marcha hasta entral' en ac¡uel puehlo , ellyas for-
tificaciones revistó, disponientlo lo conveniente
para (pIe se hiciesen los repuestos de víveres ne-
cesanos.


La segunda brigada d(~ la primera division
que mandaba el Coronel Don Felipe Fleyres, se
OCl/pÓ en recorrer los pueblos de la Cost.a para
cobrar contribuciones, y el 7 ¡le Abril sorpren-
dió la ciuda¡l d(~ Malarú, J' las trop:ls espallOlas
sin el menol' obstáculo entraron tambor batiente
por las calles, y permanecieron en ]a poblacion
el tiempo necesario para exigir la cOlltribucion
que adeudaba a(Iuel ayuntarni(~nto , lllicntras que
los enemigos se mantenían t'IlCPI'I'ac!os ('11 el con-
vento de Capuchinos qlW teniall forlí{icado.


Una parte de las tropas del primcr pjél'cito fue
dcstinada al hloquco de la villa de Olol, ptleblo
fortificado por los franceses y de suma utilidad




(357)
para el enemigo, porque le proporcionaba la po- Hl13.
sesion tran'luila de un distrito fértil ('n subsisten.
cias y reCursos. El Gelleral en gefe espaüol de-
terminó <¡ue parte de su caballería pasase á re-
forzar las fuerzas empleadas en esta operacion J y
aUllque aCl'JClla podia trasladarse al punto de su
destino por un camino distante del enemigo, Co-
pons dispuso cllle lo eft~ctl1ase por las llanuras
illmediatas á dicha villa, protegida por el movi-
miento ue dos batallones de infantería. El ene-
migo, (Jlle hahia reforzado la gllarnicioll de estos
pUlItos fOl'lilicados con la hrigada de 1.200 llom-
hres mandada por el Coronel Prtit, quiso dispu-
tar el paso á las fuerzas espailolas mandadas por
el Coronel Decrest, y empellando á las tres de
la tarde del 30 de Abril en la~ inmediaciones de
nidagua una reilida accion, ;,l pesar dc la supe-
rioridad de fucrzas del enemigo y de la tcnncidau
con que combatió, la cnballería espaüola logró
abrirse paso y llegó á su destino con alguna pér-
dida, aUlI¡lle inferior á la de los fl'allceses, que
sufrieroll la de cerca ue 200 hombres y algunos
pnsIOneros.


El Coronel francés Marchal á la cabeza de
1.500 hombres se propuso ataca,' la Lrigada del
COI"onrl Llalldel' que se hal1abn observando el
fuerte de Olot, dirigi{~lldose para el vaH de Ri-
has. Llalldn S(~ adelanta á Hipoll, llace q!le deje
allí su tropa las mochilas, y con el aviso de (pte
el enemigo h,lbia ya entrado en Hihas, marcha
drid;\mente á su encucntro á las 11 de aquel
mismo dia 7 de Mayo) y á la hora y media enCllentra




(358 )
f!H3. COn el enemigo que venia sobre Ripoll. Este for-


ma en batalla sus granadel'Os en posicion al fren-
te é izquienla del puente de Corva J la caballería
espaüola se adelanta para imponer' al euemigo,
dar tiempo á (lue llegase el grueso de las fuerzas
y reconocer sus posiciones; mas se ve obligada
á retirarse á la espalda de la infantería por /la ser
te1'l'eno á propósito pal'a aquella arma. En segui-
da el enemigo con todas sus fuerzas ataca desde
la ventajosa posicion que le ofrecian las altura5
de la Callada de Grast y de Coronas á los espa-
flOles; pero es desa!"iado por estos de estas po-
siciones, y despues dd m:lS obstinado combate
se ve forzado á retirarse, y los españoles por en.
tre lIn gran número de cadá veres enemigos y ar-
rOJos de sangre llegan en su persecucion hasta
Dorria, al pie de cuyo pueblo coge Llauder los
últimos prisioneros con solos 30 homb('(~s (¡lIe pu-
dieron seguirle} a¡'1l3ntar el cansancio y la fati-
ga de tan penosa jornada. En las ocho horas que
duró el combate y la pel'secucion (luednron los
campos sembrados de at'mas, cnj;'Js de gucrra, mo-
chilas y utensilios de campaüa, de que se apoderó
el venceJor.


El fruto de esta brillante victoria, una de las
que mas honor hacen al primer ejército español
})or haberse batido COIl fuerzas superiores enemi.
gas, fueron 2;)'1 prisioneros, mas de :WO mucr-
tos, una infinil!all d~~ dispersos que i[uedaron por
a(!uellos barrancos, y (pie los pai~allos cazaronen
los dias sucesivos, 11 cajas de guerra, lllas de
500 fusiles J plllliéndose asegurar que aquel1a COo




(359 )
lumna de L500 franceses quedó reducida al lle- 1813,
gar á Dorria a solos 300.


Hacia,} a mas de cillco meses que los enemi-
gos no habi:lIl intentado ninguna espeJicion al
campo de Tarr<tgolla, cuando la escasez de vívc-
res que esperimelltaban la guarnicioll de esta plaza
y la del castillo del ColI de Balaguer, les obligó
impcriosamellte á emprender la ope,'acion de so-
correrlas. nl'celosos de ser inquietados por el
,'alor de las tropas españolas, hicieron con el
mayor sigilo todos los pl'eparativos., echando
mano de cllantos recursOs tCllian á su disposicion.
El General D"caen transfirió su cuartel general
de guerra á Barcelona, y en seguida las tropas de
la guarnicioll de esta ciudad amagaron marchar
hácia Villafl'ílllca, y aun atravesaron el Llob¡'e-
gat para alucinar al General español, mientras
que la divisjúll cid General Lamarque hizo una
marcha rápida desde Gerona á Barcelona, y to-
mando para la espcdicion en Mataró 2.000 hom-
bres de esta fuerza, retrocedieron los restos á
Gerona por u/la conlramarc11a nocturna, ejecu-
tada al apoyo dI' la plaza de Hostalrich. lnmedia.
lamente la t's¡wdicion francesa sale de Barcelona
confiada al Generil) de division Mathieu , y á los
de brigada E~perl y Devaux, en número de 6.000
infantes, 300 caballos y 5 piezas de artillería.
Copons que se hallaba en Vich, noticioso de esta
empresa, reunil) 3.000 iufantes y 30 caballos, y
partió el 12 de Mayo dirigiendo personalmente
esta division. Los franceses desde Rells, adonde
f¡,¡(/ron llegando sucesivamente) proveyeron al




(~fjO )
1813. castillo de Halague!' y á la plaza de Tarragona;


pero sin atreverse á obrar divididos como otrall
veces, porque los espafloles apostados sao re el
río Gaya habían tomado una actitud amenazado-
ra. Ejecutó el enemigo todas sus operaciones con
la mayor actividacl, á fin de poder retroceder á
Bal'celona antes qlJe se reuniese un nlÍmero de
tropa espaflola suficipnte á hacerle pagar cara
Sl1 tentativa. Asi fue (Iue en 15 de Mayo ya par-
tieron de Reus para Tarragona; el 1G salieron
de esta plaza para Bndim, domle vivallllearon
aquel dia ; el L7 al amanecer se dirigieron al coIl
ó puerto de Roc¡J (le Eura , cllyo camino prefirie-
ron al real que pasa por Torrf'demharra, con
objeto de evitar el horroroso fuego que á su paso
hácia Tarragona les hicieron las fuerzas navales
británicas. Copons sitlló la mayor parte de sus
fuerzas entre el Abisv;d y la carretera que va
desde Villafl'anca al Vendrf'll, y saliendo del
primer pueblo al amanecer lId L7 , sc situó en el
Abisval, ocupando ('orl.'in gpnte la cresta del Coll
ue Santa Cristina. El f'lIcllligo illdicaba en Sll.~
maniobras que solo dc~eaba que ,e le rIl'jase pa-
sar impunemente sin compromplcrse cn una ac-
cion; mas el GC'l1eral espailOl, l'ecoll~elltrando
sus fuerzas, mandó destacamentos á den'cha é
izquierda que le insultasl'n en Sll marcha, á fin
de obligarle ,í \,(,l1it' sobre los espailOlcs-, como en
efecto se vnificó, sil~ndo rechazado eu todos sus
ataques, y totalmente batido á las siete horas de
accion, dejando en las inmediaciones del Ahisval
mas de 800 muertos, COn los ciue p;¡garon bien




(361)
cara la tenlalint de haber socorrido á Tarragolla 1813.
y al eoIl ue Balaguer.


El grucso del segundo ejército se hallaba
acantonauo, como hemos arriLa indicado) en las
inmediaciones de l\Iurcia y Alicante. La division
uc Sarsfielu) Comandante getleral ele Aragon,
que era uno Lle los cuerpos que componian aquel
ejército) tenia en aquel Reino contÍnuos choques
con el enemigo. El 11 ue Abril atacó aquella á
una columna enemiga que marchaba háeia el
})artido de Borja) y empeñada la aceion en las
Íumediaciolles de Magallon, los españoles des-
pues tIc e:lUsar á los francescs una considerable
pérdida entre muertos ~ heridos y prisioneros, los
obligaron á eneerrarse en Mallen; mas al Jia si-
guiente la JiviHion enemiga, superior en fuer~
zas} presculállclose enfrente de :\lagallon) atacó
im p el u asamcn te á Sa rsfie 1 ti, quien des pIe ga lldo
muchos conocimientos de su gran tácLÍca militar,
logró rechazarla despues de un empeüo de corla
durncion.


Mas atlclantc, rcunido el General francés Col.
bcrt COll la divisioll enemiga de Mallcn, trató de
destruir la brigada de Sarsfleld, quicn no pudien-
do hacer frente á tantas fuerzas, tomó posicion
el13 de Abril en Boria, donde se empeiíó á las
dos ele la [urde un vivo ftlego que JIll'Ó cuatro
horas y n)(~dia) duraule las cuales el General de
los espililOles) tomilndo con haLiliJad diferenles
!)osiciollCS rdrógradas, fue replegándose hasla
Tarazona donde entró al anochecer, ejecutando
su tropa cstos movimientos á presencIa de 1111


TOMO 111. 46




(362)
1813. enemigo tan superior en fuerzas, COn la mayor


disciplina y serenidad.
La brigada del Empecinado que tambiell de-


pendía del segundo ejército, conlO hemos dicho,
y operaba en Castilla la Nueva, teniendo noticia
de que los enemigos se habian apoderado de 500
españoles que se dejaron sorprender, emprendió
una marcha con el objeto de libertarlos, y el 2
de Febrero se trabó un pequeüo choque junto á
Medinaceli con el enemigo superior en número.
A las 8 de la mañana del dia siguíente cargó es-
te con mayores fuerzas la derech<'l de la posicion
del Empecinado con ohj eto de abrirse paso hácia
Sigüenza, y en efecto logró introducir aIgun dcs-
órden en las tropas que la formaban; mas vol-
viendo á recobrar estas su serenidad, y reforza-
das en su posicioll J tomó la ofensiva y obligó, á
los enemigos J á pesar de sus muchos esfuerzos,
á continuar su marcha en total desórden, huyen-
do de su alcance, y dejando cubierto de cadá ve·
res el campo de batalla.


Otro de los cuerpos subordinados al segundo
ejército, que formaba la divisioll del Genera]
Duran, pasó en primeros de Marzo á Navarra, y
en 15 del mismo el enemigo, en número de
1.000 hombres J atacó á parte de esla gente situa-
da frente de Ribafrecha, con el objClo de en-
volverla; pero varios movimientos ejecutados
por los espaüoles con destreza y celeridad, no
solo hicieron nlllas sus tentativas, sino que re-
forzado Duran en los momentos mas críticos,
batió á los enenllgos , persiguiénclolos con el




(363 )
mayor encarnizamiento por el mIsmo canUDO 1813.
que habian traido.


El tercer ejército que á las órdenes del Duque
uel Parque ocupaba con parte de sus fuerzas la
Mancha, tuvo el 26 de Marzo un encuentro con
eLenemigo. El Ayudante primero de su Estado
mayor Villa trató de reconocer las posiciones
de los franceses, adclanLíndose hasta Orgaz.
Ochocientos caballos de estos atacaron en su
marcha al regimiento de Ubrique que Villa lle-
vaba consigo, y desplegando este sn fuerza ,\ costa
ue estraonlinarios esfuerzos, apoyándose en un
arroyo que atravesaba la llanura, se apea del ca-
ballo, pónese al frente de los suyos, y rechaza
constantemente durante tres horas al enemigo,
que tiene al fin que retirarse, convencido de la
inutilidad de ulteriores tentativas.


El cuarlo ejército ,t las órdenes del General
Castaños, que segun hemos ya manifestado te-
nia embebidos en sí los que en las anteriores
campaüas se habian denominado sexto y séptimo,
se halla1)a á la sazon di\'idido en centro, com-
puesto del antiguo ejército de Galicia, á las ór-
denes del Mariscal de Campo Don Pedro Agus-
tin Giron; en ala derecha é izquierda .. en la
que se comprendian las tropas del General Es-
paz y Mina) las del Coronel Langa, y demas
que pertenecieron antes al llamado séptimo ejér-
cito. Muchas fueron las acciones de guerra que
sostuvieron las tropas de este ejército, disemi-
nadas en puntos lan diversos y distantes, an-
tes que el grueso de él emprendiese las gran-




(364)
1813. des operaciones en union de los aliados.


El 1. o de Enero las fllerzas considerables que
los enemigos dirigian á Bilbao, ohligaron al cuer-
po del Comandante general de Vizeaya Don An-
tonio Cano á abandonar esta villa; y aunque á
su salida de Zauza es atacada su retaguardia J pro-
sigue su retirada en escalones, sostenido por mu-
chas guenillas. El enemigo, vista su intrepidez, se
Jetiene en Arciniega, contentándose con andar
solo Jos leguas en aquel dia.


El 31 Je Enero al amanecer una columna
francesa se presentó delante de la Ji\"i"ion de Viz-
caya, sin casi dejarla tiempo para situarse sobre
Orozco, atacando en dos alas la villa y valle de
Severio. Trabóse un terrible combate entre amhos
cuerpos J con ventajas y descalabros por una y
otra parte alternativamente, hasLa que viendo in-
deciso el resultaJo Je la jornada, se reunen los
vizcainos y cargan con tal bizarría y denuedo so-
hre los enemigos, que estos se ven en la precision
de abandonar con precipiLacion el campo de ba~
talla.


El Coronel Longa con su division atacó el 5
de Enero el fuerte que guarnecían los enemigos en
Salinas de Añana, con 2.500 espalloles, y ellO
se rindió con su guamicion, compuesLa de 246
granaJeros, qlle despucs de una vigorosa defensa
obtuvieron una capiLulaci.on con toJos los 1101lO-
res de la guerra.


El 11 de Febrero el mismo gefe cspañol atacó
en Poza á 1.000 enemigos, y despues de mu-
chas horas Je un vivo y sostclliJ.o fuego, hizo




(365)
311 pnsIOneros de los pertenecientes á aquella 1813,
guarnicion) teniendo que retirarse por úlLimo y
suspender el ataque por la llegada de considera_
bles refuerzos enemigos, auncIue con el mayor
órden y serenidad.


El Gelleral Cafl'arelli que con 8.000 hombres
y arLilleria habia hecho una irrupcion por bs
COsl<lS de C<lntabri<l) pretendió sitiar con parte ele
estas fuerzas la phza de Castrourdiales) y en los
días 13 y 14 de Enero estableció baterías <ll efec-
to. Los espallOles esperaron con la mayor sereni-
dad el éxito (lc esla tentativa) y jugaron COl! tan-
to acierto su <lrlillcrí<l) (Ine con pocas gnllladas
de á 18 Y balas de á 24 destruyeron las obras
enemigas, desmontando dos caüones) y causau-
uo tal estrago á los sitiadores, qne perdieron en
poco tiempo mas de 200 hombres) cuando los
siLiados solo tuvieron seis heri(los. El Coronel
Langa hizo reparar las fortificaciones de Castl'O-
urdiales, ele moÚo qne este punto se convirtió en
una plaza casi inespugnable; y con los movimien-
tos de Sil di V1S10l1 y algunos ata(lues parciales
llegó á privar al ellcmigo de toda comuuicacion
con Santoüa, y con las provillcias tic Ala va y
GuipÚzcoa. Arruó asimismo para bloquear las
coslas una trincadura que al cuarto dia de salir
al mar se encontró con un quechemarin enemigo,
cuya tripubcioll se batió con el mayor calor,
aUl1(ple al cabo tuvo que curler al espíritu y tena-
ciuad uc los paLrioL:ls cors3ríos, cIue se apodera-
ron de él) cOI1(luciendo prisionera á Castl'ourdia-
les su gu¡lle y efectos sccucstl't\llos, que fueron




( 366)
1813. declarados de buena presa. Continuó la trincadu-


ra haciendo el corso por las costa¡, de Cnnlahria,
yen 15 de Febrero apresó una hermosísima goleta
de construccion americana, <lue retrocedía á
Francia, despues de haber descargado en San-
toña.


Longa, al paso que Con su division de Iberia
cubria á Castrourdiales, obraba en otras direc-
ciones, y despues ue un obstinauo ataque logró
en 25 de Febrero hacerse dueño del fuerte ue la
Cuba, uno de los a vanzados de la fortaleza de
Pan corvo. Los franceses que se hallaban <Í la vis-
ta de Castrollrdinlcs, rc[orzndos 1wsta el númcro
de 3.000, intentaron escnIar la plazn el 29 de
l\'1<lrzo; mas la guarnicion rechazó todos sus ata-
ques, y con la llegada oportuna de Longa se com-
})letó la jornncla, oblig;ínrlolos á una pronta reti-
rada, cn h que c<lrgauos con decision y biznrrÍa
por la cahallería de la di vision de Iberia, sufrieron
Una pérdida considerablc.


Mas adelante el enemigo conociendo la nece-
sidad de des truir esta di vision qu e in terc ep taba
el camino real de Francin, puso en movimiento
dos columnns con esle objeto, la una de 5.000
hombres pOl' el camino de .Miranda, y la otra de
1.600 por el de Vitoria. Esta llega el 7 de :[\1ayo
al puente de Armiüon que defendia Langa, trá-
hase una accion qlle se sostiene pOI' una y otra
parte por algunas horas con estraordinario calor;
mas los espaüoles lienen clue retirarse al fin
por la llegada de los 5.000 enemigos que veninl1
por el camino de :.\liranda. Reunidos estos con




(367)
otras muchas fuerzas, y formando el total de 1813.
15.000 hombres, se Jirigen á Castrourdiales, de-
lante de cuya plaza abren trincheras inmediata_
mente, construyen varias baterías) llegan á es-
tablecer la segunua paralela á 100 toesas de las
murallas) y á los 15 Jias de sitio y cinco de bom-
bardeo rompen el fuego el ·5 de Mayo con 17
piezas de artillería, perfeccionan la brecha, que
á las cuatro de la tarde es asalLada por varias co-
lumnas enemigas, y la guarnicion, despues de ha-
cer los mas heróicos esfuerzos, se ve obligada á
acogerse al segllllJo recinto fortifJcado de la pla-
za, en donde resiste aun cuatro terribles asaltos;
y no queJando ya á los sitiados mas medios de
defensa, el Teniente Coronel Don Pedro Pablo
Alvarez que tanto arrojo habia manifestado en la
defensa. lle este punto, embarca al amanecer del
12 la gllarnicion y heridos) inutilizando antes la
artillería y municiones. El Comolloro británico
Collier contribuyó en gran manera al feliz éxito
de esta operacion.


El Generall\1ina con su division fatigaba sin
cesar al enemigo en el reino de :'Úl\-<JITa. El 28
de Enero atacó en Barasoain á un cuerpo francés
que se auelanlaba hácia Pamplona) el cual á pesar
de un vivo fuego (lue sosLuvo durante todo el dia
y de tener cuatro cañones) no consiguió sn objeto
sino á favor de la obscllridad de la noche y Con
una pérdiJa de mucha consicleracion.


El 9 de Febrero fueron atacadas las tropas
de Mina en las inmediaciones de Ticbar, y no so-
lo rechazaron el alarl'lC) sino que ]lcr::iJgllleron




(368 )
1813. con el mayor arrojo hasta las puertas mismas de


Pamplona á los enemigos, superiores en fuerzas
v con artillería. El 8 de Fehrero atacaron los es-
o}


l)ailOles el fuerte ó cuarlel de Tafalla con Jos ca-
fIones: la gllarnicion francesa hizo esfuerzos Je va-
lor para la consenracion de este punto; pero no
rudo resistir mas que tres dias, rinLliélldose el
11 con todos los honores de la guerra, (luedan-
do prisioneros 310 hombres.


El General ?vEna creyó conveniente hacer una
irrupcion en el Reino de Aragon, y el 24 de Fe-
brero se presentó delante del castillo de Sos con
1.400 hombres y 4 piezas de artillería. Fueron
repelidos los ata(luGs contra esle fllerte, y el 1. o
Je Marzo intimó á su GoGernador la rendicíon;
y no siendo aceptada por este, hizo volar una
mina que derriGó un ángulo del eJiGcio. Con-
descendiendo enLonces con el arLlor (lile mani-
festaba su tropa por dar el asalto, atacó la bre-
cha; mas no hallándola practicable, luvo que de-
sistir de la empresa y abandonar el pueblo con
motivo de la llegada de la division enemiga del
General Paris, que se llevó consigo la guarni-
cíon del casLillo des pues ele haberle destruido.


El Comandante Gorriz alacó e123 de Marzo
á 3.000 inf.ll1tes y 180 caballos enemigos que se
dirigian á Bel'iaine y Subiza, pueblos de Na\-arra,
y los hizo relroceder, aUllcllle despues ele cinco
horas de fllego: se retiró despues :l las Bordas por
no haber podido Ilegal' á tiempo á causa de una
fuerte llu via cIue sobrevino, otro de sus batallo-
nes que estaba en marclla.




(369)
Mina dcspues de la cspedicion de Sos se res- 1813.


tituyó inmediatamente á Navarra, y e131 de 1\la,'4
zo se encontró con la columna del General fran-
cés Bal'bot en las inmediaciones de Lel'in) estan-
do uno y otro en marcha; y despues de una san-
grienta refriega que duró tres horas, hizo mas
de 600 prisioneros, dispersando y matando los
restantes de que se componia la division fran-
cesa.


El Comandante Gorriz se dirigió el 22 de
Abril contra las tropas del General Tampin que
ocupaban el pueblo de Muez en Castilla la Vil'ja.
A su llegada los enemigos, colocados en posicion
en las eras de dicho pueblo, destacaron contra
él una columna de 1.000 hombres; mas fue re-
cibida con tal intrepidez por los batallones na-
varros, que á poco tiempo tuvo que replegarse so-
bre el grueso de las tropas de Tampin. Entonces
Gorriz reunió sus fuerzas, atacó á la bayoneta la
posicion de las e1'a5, y á las dos horas de un san-
griento choque desalojó de ella á los enemigos,
persiguiéndolos hasta las inmediaciones de Puen-
te la Reina.


El 13 de Mayo embistió Mina á la divisiol1 del
General Abbé que marchaba hácia el valle del
Roncal: trabóse una accion muy l'crlida en 1sa-
ba; y cuando al cabo de algunas horas de pelea
contra fuerzas supcriores crcia Mina poderlas ar-
rollar enteramentc, tuvo que ceder el campo y
las ventajas obtenidas por la llegada de un con.
siderable cuerpo de tropas enemigas que acudió
á reforzar al General francés.


TOMO 111. 47




( 370)


,


CAPITULO XXII.


El ejército anglo-hispano-siciliano entra en campaña.-
Accioll de Alcoy. - Accion de Concentaina. - Adelan-
tall sus posiciones. - Accion (le Yecla. - P(!nlida del
castillo de Villena. - Ataque tle Dial'. - Posiciones de
los aliallos en la línea tle Caslalla. - Accion tte Castalla.
- S uchet ticne que retirarse. - Concentra sus fuerzas
sobre el J úcar. - Espedicion de Lord :\Iurray á Tarra-
gona. - Desembarco. - Toma del Col! de Balaglle¡'.-
S uchet desde Valencia y Decaen (lesdc Barcelona lJlarchan
rápidamente á socot'l'cr á Tarra¡;ona. - Situ:leion de las
tropas del primer ej¡:rcito cspallol.-l\Iurray se retira
al Coll de Dalatiuer. - Lonl Bentink toma el mallllo. - Re-
emharco de la espetlicioll. - Averías tic su e,caallra._
AtarpLC de la líJl{~a del J úcar. - Accion de Ccll'Caj cnte.-
Hápida marcha ¡\(~ SllcheL desde Tortosa á Valencia. _
Los españoles se retiran á la línea de C<tstalla. - Accion
de Olleria. - Accion de DarlOlas. - Accion de la Salud.
- Llegada de la espedicion iAlicante. -l\Iurray es JIlZ-
gado por un COllsejo de gllerra.


1R13. La primera opcracion de importancia de esta
campaña la cmprendió el scgundo ejército que
hacia DnC"\'e meses se hallaba casi sin accion, dedi-
cado únicamente á suorganizacion en sus posicio-
nes al rectcdor ele Alicante y Murcia. El General
Murray con el objeto Je hacer varios reconoci-
mientos y de ocupará Alcoy, se puso en movimien-
to con parle de su gente el G de Marzo. En la ma-
ñana del 7 atacó Jicha villa, logrando su objeto
á pesar del estravio de alguna de sus columnas.




(371 )
El 15 de Marzo por la mañana el General 1813.


Wiltingam atacó con su division, de acuerdo con
el General Munay .. la referida villa de Aleo,)', y
~itllándose á media legua de Concentaina, reforza-
do por un regimiento de caballería, atravesó la
poblacion, y empeüó un vivo fuego de guerri-
llas. El enemigo con el grueso de sus fuerzas too
mó posicíon sobre el camino de Albaida; pero
el General Wittingam, conseguido que hubo el
objeto de reconocer las fuerzas francesas, se re-
tiró á su campo.


A fin de Marzo los Generales Mllrray y Elio
trataron de aproximarse á la linea enemiga, oCu.
pando el último sobre la iZfluierda á Yecla, V.i-
llena y todas las llanuras de su alrededor, y
M.urray sohre la derecha el distrito montuoso de
CastalIa con sus puestos avanzados en Biar. En
estas posiciones permanecieron hasta principios
de Abril, en que Suchet, resuelto á no aguardar
á que se aumentasen y reuniesen enteramente las
fuerzas espailo1as) trató de desconcertar las
combinaciones del ejército hispano~anglo-sicilia­
no. A este efecto reune en la noche del 10 de
Abril la flor de sus lropas en Fuente la Higuera
sobre la frontera del fieino de l\ll1rcÍa) y mar-
cha en derechura sobre Villcna, mientras que el
General Arispe se dirige sobre Yecla á fa vor de
un movimiento rápido y nocturno que se ocultó
del todo á los espal101es. Sorprendidos estos al
amanecer delll J intentan en vano retirarse por
el llano á las órdenes del Brigadier Miyares,
quien sosleniénuose con el mayor valor todo el




(372)
1813. Jia, se ve obligado á ceder á la superioridad de


fuerzas enemigas, abandona el puehlo de Yecla;
}' se retira á Jumilla con una pérdida oe 500
llOmbres y una bandera. En tanto el Mariscal
Suchet desde Caudete amenazaba con diez bala-
lLones) diez cañones y la caballería á cualquier
cuerpo que intentase socorrer ¡Í Yecla de las tro-
pas que ocupaban á Villella. En efeclo, estas hi-
cieron demostracion de intentarlo, formando de-
lante de este pueblo su caballería sostenida por
un batallon; pero la supcriori!lad del enemigo
obligó á estas fuerzas á abandonar sus posicio-
nes, quedando únicamente el balallon de Vdez-
i\1ála ga encena do en e 1 castillo, el que des pues
de alguna resistencia, hallándose desprovisto de
víveres y de artillería, luvo que rendirse, sin dar
tiempo á la llegada de refuerzos. IumeJiata-
mente la division de Arispe tomó posicioll sobre
el camino de Sax, y la de lbJ,nl marchó so~
hre Castalla , en donde un cueqJO de ingleses á
las órdenes del Coronel Federico Adams habia he-
CllO alto en su retirada J ocupando el desfiladero
de ]Jiar. Despues de un combate de mas de dos
horas se vió este obligado á retirarse, ejecután-
dolo en buen orc.len sobre Castalia COn pérdida
de un centenar de prisioneros y dos caüones. En
sesuida el ejérciLo aliado tomó nuevas posicio-
nes, situando su iZll'Jierda sobre IJna aitllra sem-
brada de rocas, su centro sobre uu anLiguo casti-
llo Jel Licmpo de los moros, del (Iue toma nom-
bre la villa de Castalia, y su derecha detras de
un prui'undo barrauco. Estas posiciones de Jifi-




(373 )
cil acceso proporcionaban á sus defensores en ca- 1813.
so de un reyes el poder efectuar su retirada de
ll10ntaüa en montaiIa hasta bajo las mismas mu-
rallas de Alicante. El Mariscal Suchet conoció
bien pronto la importancia de estas posiciones,
y determinó reLÍrarse sin atacarlas; pero movido
por las instancias de algunos de sus Generales
que respondian de] buen éxito de la tentativa,
ordenó el ataque, y el dia 13 por la mañana las
compañías de preferencia de las divisiones Ha-
Lert y Hobert en número de 4.000 hombres, ha-
ciendo esfuerzos estraordinarios, treparon con
la mayol' audacia por las alturas de la izquierda
de los aliados que defendían los ingleses. Estos
los dejaron subir hasta la cumbre, y haciendo
entonces una terrible descarga, y cruzando en
seguida con la mayor serenidad sus bayonetas,
cuLrieroll bien pronto el campo de una multitud
de enemigos muertos y heridos. Los espaüoles
que manJaba el General Wittingam sostuvieron
con el mayor teson un fuego contÍnuo por espa-
cio de una hora contra los franceses, que recha-
zauos al fin por todas partes con grnn pérdida, tu-
vieron que desistir de su empeüo. Entonces el Ge-
neral inglús trató de aprovecharse de este Suceso y
tomó la ofensiva; mas Suchel que veía á sus tropas
[<¡lÍgadas del combate, y espuestas por lo mismo á
ser derrotadas al primer choque, no quiso arries-
gar una llueva accion, y se retiró sobre Dial' con
buen órdcn durante la noche, continuando la rc-
tiraJa sobre Villena, a] paso que los aliados se
situaron ue nuevo en sus posiciones de CastalIa.




(374 )
1813. Esta ventaja, obtenida sobre un ejército hasta en-


tonces no vencido, hizo renacer en el de los alia-
dos las mas lisongeras esperanzas, al ver huir de su
vista al destructor de Tarragona, de Sagllnlo y de
Valencia . Este) temeroso de que los aliados a van-
'lasen, concentró en la fuerte línea del Júear 15.000
infantes y un cuerpo de caballería furmidable; mas
disminuido el ejérciLo aliado casi en el momen-
to de su triunfo de una division de 2.000 hom-
bres que tuvo que embarcarse para Sicilia para
apoyar alli la aceptacion de la Constitucion, se
mantuvieron tranquilos ambos ejércitos en sus
posiciones, hasta que combinados por Lord We.
llington los movimientos de las fuerzas del E.
con los generales de la camp¡¡üa, se preparó, con
arreglo á las instrucciones que dió al General in-
glés Murray, una espedicion, cuyo objeto era apo-
derarse de alguna plaza marítima de Catalui'Ia pa-
ra poder desde allí obrar de concierto con el pri-
mer ejército español; siendo de esperar entonces
que esta reunion de fuerzas haria abandonar á Su-
chet el Reino de Va1encia, y tal vez la parte iufe-
rior del Ebro, impicliéndole desdc lucgo socorrer
al ejército de José. P;lI'a en el caso de r¡ue el Duque
de la Albufera marchase rá pida mente con sus tro-
pas á socorrer al punto maritimo amenazado) se
prevenia á Murray, que reembarcándose para
Valencia, coadyuvase á la ocupacion de las fucr-
tes líneas que los franceses mantenían en este
Reino, cuya defensa dehcria entonces hallarse su-
mamente debilitada. Para el mejor éxito ele estas
operaciones, eltercerejército español á las órdenes




(375 )
del Duque del Parque debia trasladarse desde 1813.
Murcia y Granada hasta la línea del J úcar.


En efecto, el 30 de 1\Iayo se hizo ;Í la vela en
el puerto de Alicante con destino á las aguas de
Tarragona la espedicion de Murray, compuesta de
14.000 infantes, 800 caballos y un tren completo
de sitio. Componías e la mayor parte de esta es-
pedicion de las ti'opas del General Wittingam, y
hacienuo rumbo al N., se dejó ver el convoy á.
lo largo de la costa de Valencia. Los franceses,
silu::ulos en esctllones por toda ella) observaron
sus movimientos, y se pusieron en alarma aguar-
dando el punto del desembarco. Este se verificó
des pues de fondeada la escuadl'a al E. del cabo
de Salan, en la tarde del 2 de Junio en pleno dia
y con el órden, precision y rapidez que acostum-
bran los ingleses en sus espediciones marítimas.
En este mismo dia lluedó embestida completa-
ruenLe la plaza de Tarragona, y el primer cuida-
do ue Murray fue destacar un cuerpo de tropas
con la artillería necesaria que atacase al castillo
de Dalaguer , desde cuya posicion se dominaba
el único camino que hay susceptible de artillería
entre Valencia y Tarragona. Este fuerte tan im-
portante, despues de haber resistido cinco dias,
tuvo que rendirse por la esplosion de un almacen
de pólvora, sin tener aun brecha abierta €n sus
muros) y á tiempo que aun hubiera podido su
Gobernador prolongar su defensa, la cual hubie-
ra influido considel'ahlemente en la suerte de los
ejércitos franceses de Aragon y Cataluña.


El ejército español de este Principado al mallo




(376)
1813, do de Copons se reumo en el Panadés) y for-


malizándose el sitio de Tarragona despues de to-
mado el castillo de Balaguer) el Gobernador
Berloleui hizo con su guarnicion algunas salidas
que no pasaron de las alturas del Olivo. El Cuar-
tel maestre del ejército inglés Donkin, comisio-
nado para proponer una capitulacion á la plaza
á nombre de Murray y del Almirante Allowel,
110 fue admitido, negándose enteramente el Go-
bernador á tratar de rendicion. Hasta ellO de
Junio los sitiadores hicieron contra la parte alta
y baja de la ciudad un vivo fuego desde tierra y
desde la escuadra; pero este fuego fue sosteniJo
con mas vigor que combinado con prudencia. J~as
tropas sitiadoras amagaron diversas veces el asal-
to antes de estar abiertas las brechas; mas seme-
jantes demostraciones no produjeron efecto, y
todo el tiempo que se perdía en atacar, se gana-
ba en la defensa. En efecto, Suchet dejando al
General Arispe el mando de las tropas que guar-
necian la línea del Júcar , y dirigiéndose rápida-
mente sobre Tortosa á marchas forzadas J dispu-
so que una parte de su gnarnícion se adelantase
para desemharazar de españoles el camino hasta
el Coll de Balagller; pero engañado en sus cál-
culos por la caida de este fuerte, se vió forzado
á emprender su mnrcha sin artillería. EllO de
Junio llegó su vangllardia al Perclló , y :11l1ía si.
guiente la brigada del General Pannelier fue des-
tacada por sendas hácia Bandcllos , pu(·blo situ3-
do entre las montañas de la izquierda, por no
poder penetrar por el camino real, y el l2 coro-




(377)
nó las cimas de las alturas que dominan á Mon- 1813.
roig para hacerse ver de Tarragona con el fin de
que su Gobernadol' se cerciorase de que se apro-
ximaban á su socorro.


EL ej(~rCilO francés de Cataluña, á las órdenes
de los Generales Decaen y Mauricio Matbieu,
acudió talllhien al SOCOI'I'O de Tarragona. Mathieu
con 8.000 hombres salió del cuartel general de
'Barcelona y entró en Vil\afranca el 11, anun-
ciando que el grueso del ejército le se guia J y el
12 adelantó su vallguardia hasta el pueblo de Al'-
hós, distante una jornada de Tanagona. De est~
modo bien concertados los movimientos, Suchet
podia atacal' al ejól'cilO sitiador con 22.000 hom-
bres, mientras que Murray solo contaba con
15.000, de lo,~ cuales las dos terceras partes eran
cspaüoles y la otra tle ingleses.


Este General, luego que supo la aproxima-
cion de los eií~rcitos franceses de Suchet y de Ca-
taluña, se decidió al pronto á esperar á este úl-
timo cn Altaflllla ) despues de asegurados los
principales pasos que de TOl'tosa conducen á
Tarragona; mas el 12 levantó el sitio de dicha
:plaza, reembarcó su infantería abandonando 26
piezas de arLillerÍa en las trincheras, cuya salva-
cíon no juzgó de bastante importancia para dete-
nerse á efectuar su retirada por la noche, circuns-
tancia ({ue tal vez: le hubiera espuesto á una ac-
cion. Su caballería y artillería de campaña se di-
rigió al Col! de Balagller como punto mas á pro-
pósito para su embarque, y á poco tiempo de su
llegada un destacamento de caballería enemIga


TOMO Uf. 48




( 378)
1!:!13. escaramuceó COll los piquetes avanzados, lo qIJe


obligó á Murray á desembarcar su infantería pa-
ra cubrir el reembarco de la caballería y arlille_
ría J y sucesivamente desemburcó segunda vez too
do el ejército en el CoIl de Balagu p ." en donde
apareciendo Lord William 13entiuck el 17 tomó
el mando en gefe.


Las tropas del primer ejército español se re-
tiraron á Villarrodona , y las del ejército francés
de Cataluña á Villafranca, mientras que en la
noche del 17 al 13 los ingleses voluban el castillo
del CoIl de Babguer y se recmb<lrcaban para Ali-
cante, á fin de poner en ejecllcion bs instruccio-
nes de LOl'Ll Wellington, y aprovechar la distan-
cia á que entonces se hallaba Suchet de la linea
del JÚcar.


Esta hermosa espedicion no tuvo el éxito que
debia por la escasez de recursos que se empIca-
ron en ella, por la lentitud (¡n e hubo en las ope.
raciones, y por la celeridad Con que Suchet y
Decaen volaron con sus tropas al socorro de Tar-
ragona.


La escuadra inglesa haciéndose á la vela, diri-
gió su rumbo hácia el S., y pasa ndo por delante
de la embocadura del Ebro, se aproximó á la cos.
ta ... é hizo creer que era Sil inlencion desembar-
car en los Alfaques ó en Castellon de la Plana,
con objeto de interceptar la vuelta de Suchet á
Valencia. Un violento temporal que sobrevino
arrojó sobre la costa de la embocadura del Ebro
18 buques, log.'ando la escuadra salvar por me-
dio de diestras maniobras 13 de ellos, y quedan-




(379)
do los demas pl'1SlOnerOs con sus tripulaciones. 1813.
El Mariscal Sllchet precipitó su marcha á Valen-
cia, sahedor de que los Generale,; Elio y Duclue
del Parljllc aprovechándose de su <lllsencia, ha-
hian alacado la línea del JÚcar. Llegó el 22 á Cas-
te11ol1 de la Plana en el momento en que la es-
cuadra se hallaba á la vista forzando velas, aun-
que contrariada por el viento, y a proximándosc
aun aqudla á la cosla delante de Valencia, una
fragata estuvo á piqnc de perecer en el Grao de
MlIrviedro, aunquc al fin pudo salvarse arrojan ..
do al 1Il0lr SIl artillería y municiones.


Mienr.ras '¡lle 511Chet se lJallaba ocupado en
socorrer á Tarragoua, Arispe á la cabeza de dos
divisiones y de la brigada de caballnía del Ge-
ner<ll Ddort, luvo que replegarse ellO de Junio
sobre el J l'lcar, seguido del General Elio. El 13
avanzaron los ('spalJoles cn dos columnas por el
carnino de Alberiql1c y Je Alcira, y ocuparon en
la orilla derecha del Júcar las alturas (lue domi-
nan este rio. Elio hizo varios esfuerzos para apo-
derarse de ulla cilsa fllCl'tP. flue defendía el paso
del mislllo río; pero habicmlo llegado el Gene-
ral Arispe con todas sus fuerzas al socorro de es·
te puesto, Sc trabó una accion, en que la infan-
tería cspai10la á pesar dc la supcrioridad del enc-
migo, pt'l'rna t\('ciendo constantemente en hatalla
en alturas escarpadas á derecha é izqllierda del ca.
mino, pal'aliz() los esfuerzos del General Al'ispe.
Entre tanlo ll!l fl! erte c II e rpo de las tl'O pas del e jérci.
to del DU(ple del Parque se adelantó pal'a hace¡' un
reconocimiento sobre elenemígo, y proteger el pa.




(380)
1813. so del río de una columna que se dirigia á fieque_


na; pero habiéndose lH'olongado demasiado esta
operacion, los enemigos batieron el centro y de-
recha de este cuerpo que se habia adelantado
hasla Carcajente, teniendo que retirarse á pe-
sar de haber logrado su ÍZ(luierda algunas ven-
tajas.


Una parte del ejército espaiJOl amenazaba sin
embargo á Valencia por el camino de Hec¡uena,
por lo que el General Dclort fue enviado á con-
tener sus progresos con seis escuadrones de ca-
llallería y cuatro bat:lllones. Ocupó á BUllol,
Chiva y Cheste, y tuvo entretenidos á los espaüo-
les por todos aquellos puntos interin llegaban las
tropas de Suchet, cuya marcha se verilicó COn
tanta rapidez, que 5010 tardó 48 horas desde Tor-
tosa á Valencia, entrando en esta Ciudad con sus
tropas el 24 de Junio.


Los vientos contrarios retardaron la vuelta
tle la espedicion de Lord Bentinck, y Suchct se
aprovechó de este incidente para in tenlar batir
tÍ. los españoles que permanecian aun sobre el JIÍ-
car; pero prevenidos estos á tiempo, se retiraron
las tropas del tercer ejército á sus anteriores po-
siciones de Castalla con el mayor ónlen, á pesar
de que su retaguardia tuvo que sostener algunos
choques con el enemigo; hahiendo la columna
del centro sosteliido en las illmediaciones de
Ollcl'ia Con la division del Gf:nel'al Jlabert un
fuego que duró todo el dia 26 con corta pérdida
de amhas parles.


Al mismo tiempo el Mariscal Sllchet obligó




(381)
:11 General Elio á retirarse mas alLí de Requena, 1313.
de cuyo pueLlo se apoderó el 27 de Junio. 1_os
ingleses no se habian limitado solo á intentar la
toma de Tarragona, sino que apareció delante
ele Palamós una escuadra con 15 buques el 23
de Junio, y para favorecer su desembarco dc-
hia el Baron de Eroles descenclet· de las monta-
rlas con su division. Esta sitiaba ya el fuerte de
Bañolas, y el General Lamar<lue con 3.500 hom-
bres, lS0 caballos y 5 piezas de artillería mar-
chó á su encuentro, que se verificó el mismo
dia 23, trabándose una accion durante la cual el
pueLlo oe HailOlas fue oClIpado sucesivamente
tan pronto por unOs como por otros, siendo al
fin rechazados los enemigos con la mayol' bizar-
ría á pesar de sus tenacÍsimos y reiterados ata-
ques y del fuego incesante de Sil artillería. Es-
trellaronse en la incontrastable firmeza de los
españoles todos sus esfuerzos, aunque carecian
de esta arma: su caballería se batió largo rato
con la enemiga á la arma blanca, hasta que la Ha-
che y un fuerte aguacero que sobrevino separó
á los combatientes, y los franceses emprendieron
su retirada con bastante pérdida, al paso que la
de los espailoles no pasó de 100 hombres entre
muertos y heridos.


Los enemigos, en número de 3,000 infan-
tes, 150 caballos y 2 piezas de artillería á
las órdene.~ de Lamarque, penetraron despues
de esta aceion hasta las inmediaciones de Vieh :
mas a penas se presentaron , fueron contenidos
en el Esquirol por tres batallones Jel cjórcito




( 382)
1813. español: en la noche del 8 al 9 de Julio acu-


dieron al refuerzo de estos otros batallones con
los Generales Copoos y Eroles, y se dispusieron
á combatir al dia siguiente. Los enemigos se re-
ti,'aron á la Salud, perseguidos y cargados hasta
las alturas de esle nombre: recibieron socorros á
la una de la tarde y se decidieron ;í tornar la
ofensiva: se dirigieron contra la izquierda y cen-
tro de los espailOles, qne no ceJieron el terreno
á pesar de la superioridaJ de fuerzas: cesó el
combate al anochecer, y al siguiellte dia se reli-
ral'on los encmigos al Ampurdan con cOllsidera-
ble pél'dida.


El Mari~cal Suchet, despucs de haber hecho re-
tirar á los aliados hasta Castalia, volvió;>' siluar-
se en sus antiguas posiciones mas allá del JÚcar.


Lord Villiam BenlÍllck llegó con su espedi-
clon á Alicante e124, y desembarcando sus tl'opas
dispuso que tomasen posicion en las illmediacio-
nes de Jijona para (Iue sirviesen de reserva el
campo de Castalia.


El Gobiemo illglós mandó comparecer á Lord
Murray aute un consejo de gllerra por haberse
separado de sus instrucciones, y aballdonado sin
necesidad delante de Tarragona 26 piezas de ar-
tillería y u na consideraD le ca lltida d ele lllU nicio-
nes que pudo haber enlllarcaclo sin peligro; mas
no habiéndosele probado lllas que el ¡'di ilIlo es-
tremo por la evidencia de los hechos, el tribu-
nallo atribuyó á falta de inteligencia. Llevaron
muy á mal los ingleses el tIue hllbiese vuelto á
poder de los franceses parte de la urlillcríu) cuya




(383 )
adcluisicion costó t.anta sangre en el memorable 1813.
dia del asalto de Badnjoz; pero aunque esta pér-
dida debió ser muy sensible, pudo darse por bien
empleada si su conservacÍon debió de haber cos-
tado una batalla, que comprometiese el honor de
la espedicion y de las armas británicas. Cierto
es qlle con mas prevision yactividad hubieran
podido reembarcarse los efectos abandonados por
las circunstancias; pero tambien es digna de ala-
banza la firmeza de carácter y el verdadero pa-
triotismo con que Murray preflrió á su propia
gloria la conservacion de Sl1 ejército y el honor
de suuacion, que pudo mlly hien aventurarse en
el éxito de una aceíon, paralizándose su gloriosa
carrera en el mando de una espedicion, para la
que no se le habian dado los medios suficientes
de llevarla gloriosamente á cabo.




1813.


(384)


J~l cucrpo principal ¡lel cnarto ejército y el ej¡:rcito aliado
se ponell en movillliclltO. - Proyecto de Jos frallceses.
- Accion del TOrIncs. - Aceion lle Salamanca. - Los
frauceses evacuan á ::\Iadl'id y Re retiran á Valladolid.-
E\"acuacion de esta ciudad. - Tletirada sobre 11nrg05.-
Aeeioll de Horlllazas. - Voladura del eilstillo de Bur-
gos. - Retirada sobre el Ebro. - Accion de Ezearay.-
Accion de Sall -"liIJau. - Accioll de OSllIa. - Los fran-
ceses pasan el Ehro. - Si (úansc sohre Vitoria. -Bata-
lla Ile Vitoria. -Pénlida de sus inmensos convoyes.-
Reilexiones sobre esta batalla. - Los fl'anceses se reti-
ran sohre Pamplona. - Accion de Vergara. - Accion
de Totosa. -Accion <lel Vidasoa.-Aceioll de Arnegui.
- Toma del fuerte de Pasagl's. -Retirada de CJansel
sobre Zal'agoza. -- EJ ejtSrcito de reserva de Alldalllcía.
- Toma del fuerte de Salita .'\Llrta. - RelHlicion del
castillo de l'ancol'VO. -Prcmio ~le \\el!ington. - De-
creto de las Cúrtes en hOllor de esta victoria.


lIemos ya referido las operaciones del ala iz-
quierda del cuarto ejército espaüol en el Norte
de la España, y mencionado los disLillguidos ser-
vicios del General Espoz y Mina, ul'l Coronel
Longa, y de los cuerpos de Vizcaya. Estas tro-
vas 110 operaban con aquel sistema reglado y pe-
ricia militar, hijas de una instruccion y discipli-
na q\le no pudieron atlc¡uiril', asi por la clase de
servicio qne .incesaulemente prestaban, como por




( 385)
el mouo con que se lJabian organizado; pero el 1813.
conocimi~nto práctico que tenian del pais en que
hacianla guerra, y la intrepidez de sus caudillos,
suplían en gran manera la falta de tan prccisas
cualidades. Dedicados esclusivamente y sin in-
terrupcion, durant~ el largo tiempo de cuatro
ailOs, á la guerra d~ montaña, era forzoso que
hubiesen h~cho grandes progresos en un ramo,
que si bien tiene gran lugar en la táctica, difiere
llasta en sus principios de los demas de la guerra.


Lord Wellington habia aprovechado, segun
:lrriba hemos cspresado, todo el tiempo que el
ejército babia estado en cuarteles de invierno,
para adiestrar sus tropas, cuya instrl1ccion y dis-
ciplina se hallaban eH el mas alto punto de per-
feccion, presentando á principios de Mayo el as-
pecto mas brillante. El aseo del soldaao, el pun-
donor del Olicial, y la exaclillld de los Ccfes,
eran presagios ciertos de los felices resulLados de
la próxima campaüa, no dejando que desear al
General en gefe, ni á los de division, á los co-
nocedores de la milicia, ni ¡Íltimamcnte al pací-
fico habitanle, qne dulciGcaLa el peso de sus
contínuas tareas con la vista de unas tropas pre~
cursoras de su felicidad futura. Wellington no
había querido entrar en campaña hasta asegurar
por el estado respetable de su ejército la victol'ia,
y el p~ltblicoJ mllchas veces injusto J á pesar de la
11fctenJida infa libiliLlarl que le ntribuyen los qne
preLenden adlllarle, murmuró altamente contra
tan larga inaccion; y los oradores de los cafés
de Lóndres ¡¡criminaban la conducta del vence-


'j' o ,¡lO 1 1 1 • 49




( 386 )
1813. dor de Busaco y de Salamanca, llegando su in-


consecuencia á designar sucesor al caudillo fe-
liz que hahia demostrado á la faz del mundo la
posibilidad de vencer los ejércitos franceses. Mas
el Gencral británico, firme en su conducta, des"
preció las murmuraciones dc sus ohscuros detrac-
tores} y justificó la prevision COIl que las nacio-
nes aliadas le habían confiado el mando supremo
de sus ejércitos, batiendo á los franceses en los
llanos de Vitoria.


Los contÍnuos movimientos fIue en principios
de Mayo se observahan en los enemigos, situa-
dos sobre la izquierda del Esb, la prisa (lile estos
se daban ~í perpetrar los safIlleos mas horrorosos,
las posiciones que iban tomanao sobre la dere-
ella uel Duero hasta Peilaranua, la oCllpacíon
}10r sus tropas de la mnyor parte de Castilla la
~ ueva y de las llanuras de la Vicja , apoy;índo-
se en la carretera real ucsde Burgos hasla Vito-
ria, los prolijos reconocirniclIlos que llacían so-
hre Zamora) Toro y Tordcsillas, la mullitud de
]1iezas ue artillería.v 1l11111icÍolles (pe reunían en
Vall,Hlolid) y el proyecto illterceptado de hacer
grandes acopios en el castillo de Bur¡.;os; todo
anunciaba una batalla ú obstinada defensa sobre
la línea del Duero. El ejército que se pl'epar;dl<l
á sostenerla, se componía tle L::s tropas de los
denorninados antes di! Porll1;;:tl, Centro y ::\1e-
diouia. Mandábalc el Rey iui n~so) CJuc tenia por
su Mayor gcneral allUarisccd JOlll'llun, y su fllcr-
za era de 40.000 inf:1lllcs) 8,000 caballos y 104
})iczas tle artillería de todos c:J;\;;C5.




( 387)
Lord W ellin gton, animado por la inaccion 1813.


de los ejércitos enemigos, y no temiendo ser in-
comodado en sus movimientos por su derecha, se
uecidió á flanquear la línea del Duero por una
marcha al través de la provincia portuguesa de
Tras-los-montes, que por su natural esterilidad
y mal estado de los caminos que la atraviesan, se
había evitado hasta entonces para las operacio-
nes de la guerra. Al efecto reunió y retuvo con
anticipacicn, bajo diversos pretestos, un gran
número de barcos de los que por enLonces se em-
J)lcahal1 conslantemcllte en la navegacion del
Duero hasta la embocadura del Agueda, y pro-
porcionó de este modo una gran facilidad para el
transporte de sus tropas en la ocasion oportuna,
.sin llamar COn gl'á-ndes preparativos hechos en
el acto la atcnclon del enemigo, ni escitar sus
sospechas sobre el plan proyectado. E120 de Mayo
atravesaron por este medio el Duero cuatro divi-
siones de su ejército por diferentes puntos entre
Lamego y la frontera espaüola, dirigiéndose há-
cia Zamora, mientras que clmismo I.ord en per-
sona, con dos Ji visiones de infantería, un cuer-
po espaüol y alguna caballería ... se adelantaba á
Salamanca por el camino recto, con cuyo movi-
miento de frente ocultaba completamente sus mi-
ras, sin que el enemigo pudiese recelar que al
mismo tiem po se maniobraha para sorprenderle
por la cspalJa.


La primera division que habia empezado su
marcha desde Estremadura, pasó el Tajo el dia
22 por las barcas de Alconeta) Suria y Concejo,




(388)
1813. dirigiéndose al Tormes por el camino de Alba, en


cuya villa tenian los franceses una di vision de
1.200 infantes y 100 caballos, mandada por el
General Foy, cuyo objeto era defender el paso del
puente. Este movimiento, combinado con los C¡U(l
ejecutaban las tropas aliadas á las órdenes del Ge-
neral Hill, tenia por objeto, segun las instruccio-
nes de este, desalojar al enemigo de esta posicioll
60bre el Tormes, y en su consecuencia el Gene-
ral inglés J ones, encontrando cn su marcha el día
26 de Mayo, á una legua de Alba, á un desta-
Camento enemigo compuesto de 80 infantes y 50
caballos, le atacó y puso en completa fuga, obli-
gándole á repasar el puente con tOlla precipita-
cion; y presentándose á poco tiernpo la caballe-
ría de la division enemiga, e1tJ3rigadier español
Don Pablo Morillo atacó con su tropa el puente,
con tal decision, que á pocos miulItos se apoderó
de él, sin dar lugar al cnemigo á destruir el paso
de madera construido para reparar las ruinas an-
teriores. Los espaüoles lomaron posesioll de este
punto, sin esperimentarse por Ulla y otra parLe
1113S que una corta pérLlida , por la corta duracion
de la refriega.


E124 de Mayo la vanguardia del ejército aliu(lo
se dirigió sobre Salamanca, á cuya vista llegó e120
el Duque de Ciudad-Rodrigo. Hallábase aun ocupa-
da por una di vision de ül[anLerÍa y e uaLro regimien-
tos de caballería fraucesa - mas habielldo el Du-)
que hecho pasar el Túrmes á dos brigadas de ca-
ballería inglesa á las órdenes del Gcueral Falle,
1 - 1 - l-e enemIgo fue atacallo por ellas cn as lnlllCbla-




(389 )
ciones de Huerta, con tal denuedo, que inmcdia. 1813.
tamente fue destruido, puesto en fuga y perse-
guido, con perdida de 200 prisioneros y un gran
nlÍmero de bagages.


El 27 Y 28 el Lord acantonó la columna de
Hi\l entre el Tormes y el Duero, y fijó su cuar-
tel general en Miranda de Duero, á donde llegó
el 29 con el cuerpo del General Graham, Coman_
dante de la izquierda del ejército. Todas estas
tropas tomaron posicion el 31 sobre el Esla, apo-
yauJo su iZ(luierda en Tabara .. comunicándose
COIl el ejército de Galicia, y su derecha en el
frente de Carva jales. ElLo tle J nllio un cuerpo
de hlÍsares ingleses .. á las órdenes del Coronel
Granl .. entró en Zamora .. y al sigllicllte día en
Toro, haciendo 200 franceses prisioneros.


El Rey José, despues Je haber hecho evacuar
á MaJrid en la noche del 27 al 28 de 1\1 ayo, hizo
que su guarnicion .. compuesta de 5.000 hombres
y alguna artillería .. se dirigiese Jlor los caminos
de CasLilla y Navalcarnero .. inutilizando todo lo
que no pudieron llevar consigo, é illcorporando
allte~ los destacJl11eutos que tenia sobre el Tajo.
llall:lbanse ya en Yallauolid su Estado m;:¡yor,
sus Ministros y principales cortes:1l10S y pal'Lilla-
1'10S) y en vista de los movimiclltos del cj ércilo
aliado) evacuó aceleradamente el 4: de Junio esta
ciudad) en doude enlraron las tropas aljadas,
apoderándose de un gran nÚll1CrO de municiones
ue boca y guerra (Iue habian dejarlo alli aoando-
lladas lo, cnemigos. Es Los conccutl'Jl'on sus tro-
pas .sobre el car;'lltlO real ue Burgos) á fin de sa-




(390)
1813. car partido de las varias posIcIones defensivas


que en él se encuentran i mas como Lord 'Ve-
lliugton continuase maniobrando sobre su iz-
quierda, el 7 de Junio pasó el Can'ion en Palen.
cia, y al dia siguiente tomó posicion sobre las
dos orillas del Pisucrga, encontrándose ya entono
ces bastante próximo á la linea de cOlllunicacion
de los franceses, para causarles séríos recelos
sobre su conservacion. Los soldados del ei{~rcito
aliado se resentian del cansancio de una marcha
tan rápida, y empezaban á espcl'imcnlar alguna
escasez en los VLveres; pero el celo de Jos gefes,
las ventajas conseguidas, yel aspecto de la cam-
paña, les endulzaban sus fatigas, anunciaban el
descanso, y empeüaban á permanecer constantes;
y mostrándose sordos á los clamores de la priva-
cíon, cumplían gustosamelJle con sus deberes; y
con un patriotismo poco COl11un, y fieles imita-
dores de sus gefes que no perdian de vista, y que
compartian con ellos sus trabajos, eran superio-
res á todas las penalidades.


El 12 de Junio el Duque de Cimlad-Rodt'igo
adelantó la izquierda de su ejército hácía Hor~
mazas, y encontrando al General Rey en posicion
á la izquierda de dicho pueblo con fuerzas con-
siderables J ordenó que un gran destacamento de
caballería maniobrase con el objeto de envolver
su flanco derecho} mientras otra dívísion de esta
arma y una columna de infantería atacó de fren-
te las alturas de Hormazas, é hizo marchar al
General Hill contra la izquierda de la posiciono
No bien el enemigo obserró á su l'elagllardia toda




(391 )
la caballería que se habia adelantado sobre su 1813,
derecha) cuando emprendió su retirada con ór-
dcn J aunque acosado por ella y por la artillería
ligera, y tomando posicion sohre los rios Arlan-
zon y UrLel, siguió por la noche su rnovimiento
sobre Burgos. El ejército aliado continllaba ta111-
Lien el suyo, adelantando su izquierda con di-
recelon al aILo Ebro, y amenazando de este mo-
do flanquear las fuerzas clue se reunian sobre
aquella capital. Todo indicaba quc los franceses
tratahan ele oponer alli una gran rrsistcllcia, ya
por el ohstáclIlo quc pl'esentaba el castillo forti-
ficado con toda clase de obras tle cld'cnsa, ya por
lo ahastecido qlle le hablan puesto de todo géne-
ro de recllrsos. El D.17 intruso habia partido con
direccion á Burgos, y Lord WellilJ gt OH tenia s u
cuartel genera] en Amusco, {l la izcluierda de Pa-
1cnci:1. Apro~irn;íbase al parr'cer el lr~ll1ce de uua
batalla, ó de un obstinado sitio) cuando el ene-
migo en la noche Llcl12 al 13 crnprenrlió su re-
tirada sobre Dl'ivicsca, y como Lilas cuatro de la
m¡¡iiana del 14 des:lp;¡rcci(') el cas{illo, volado
vor la csplosion ele tia SlUlll'!l¡;C]'o de miuas, ]ta-
biéndose incclll1l3do por la imprevi,>iion drl oflcial
encargado de la opcr~lcion, una c;¡ulidél(l con~i­
derable de bombns y proyectiles, flllLes que la
11111111;) columna del Cj{Tclto franc(~s ]1llbiese cva-
cu;)(lo C'nler:llllf'l1te b Cil;~~:Jlt. La e~ploslon fue
horrorosa, y lll1a lluvia ele bombas, büJas y cas-
cos de toda (,~ipccic cayó sobre estas tropas que
drs1l1alJ'111 alln, pereciendo entre los escombros
tres comp"llías tlc inCanterla y muellos individuos




(392)
1H13. sueltos, no bajando la pérdida total de 300 hom-


bres; imprevision que hace poco honor al oficial
facultativo que Jirigió la operacion, y que no cal-
culó el rápido efecto Je las minas.


Así concluyó el memorable castillo de Burgos,
contra el que, segun la espresion del mismo Na-
palean, se habian estrellado en la cam paña de
1812 las fuerzas del ejército aliado; y desilpare-
ciendo el obstáculo que podia interrumpir la lí-
nea de operaciones, cambió de aspecto el suceso
de la campaüa en esta parte de la Península, y el
Duque de Ciudad-Rodrigo vió desaparecer en un
momento un objeto que 1anto hahia llamado en
otro tiempo su atel1cion, Jebiendo á los mismos
enemigos la consecucion de sus deseos.


Los franceses se retiraron sobre Pancorvo,
situándose en bs misrnas posiciones en fple hizo
alto e] General Clausel en su retiraoa del aüo
anterior, despues de la célebre batalla Jc los
Arapiles, y el Rey José guarneció con 300 hom-
bres y algunas municiones de haca y guerra el
fuerte Je Pancorvo. El General Clauscl biljó el
Ebro hasta LogroilO con las dos divisiones de su
mando, el General Foy marchó con las suyas y
algunas tropas mas del otro laJo de Vitoria, para
contener las partiJas españolas que habia en Viz~
caya, y que comprornetian las comunicaciones
con Francia. Los aliados continuaban en segui-
miento del enemigo; mas' el buen ól'llen con fiue
este se retiraba) no presentaba ocasiones de em-
prender accion alguna de consiclcracion. No obs-
tante se ofrecieron algunas pequeüas cscaramu-




(393 )
zas, entre las cuales es digna de mencionarse la 1813.
sorpresa que sufrió en las inmediaciones de Ber-
beran:! por el cuerpo del General Graham, la divi-
sion enemiga mandada por el General MarH!uiun,
compuesta de 5.000 hombres. Estos lwbian sali-
do de Frias con direccion á Vitoria , y Ha calcu-
lando todos los movimientos de los aliados, ni
la rapidez de su marcha, fueron sorprendidos,
atacados y batidos con bastante pérdida.


El 18 de Junio una columna de 5.000 infantes
y 300 caballos enemigos atacó en Ezcaray el
centl"O y flanco izquierdo de la brigada del Coro_
nel Llorente, correspondiente al cuarto ejército
español. Durante tres horas son rechazados los
franceses, hasta que impaciente el gefe español
de tanta tardanza, reune sus granaderos, yauxi.
liado de dos piezas de artillería, trepa por las
alturas que ocupaban aquellos, los carga COIl de-
nuedo y decisiün, los arroja de ellas y persigue
llasta la llanura, donde se (letiene por la supe-
rioridad de fuerzas enemigas.


El mismo dia 18 el General británico Altell
desaloja de San Mil1an á una divislon francesa,
hace 300 prisioneros J y d~ja el campo cubierto
de cadáveres.


U n cuerpo considerable enemigo atacó en el
referido dia al General Graham en el momento
mismo en que entraba en Osma; mas bien pron-
to este intl'épiJo General batió á los que le ata-
caban persiguiéndolos hasta Espejo.


A vista de movimientos tan rápidos los cuer-
pos enemIgos que guarnecian la costa de Canta-


TO,",OIlI. 50




(394)
1813. bria, se apresuran á recoger los destacamentos


que tenia n 13,>traviados, á proveer de lo necesario
la plaza de Santoña, y marchan reunidas todas
sus fuerzas sobre Bilbao. La guarnicion de Cas-
trourdiales consiguió embarcarse con premura
para la plaza de Santoña, y la de Guetaría no
tardó tampoco mucho en abandonar este punto
dejando allí sus repuestos. En Bilbao tenia el
enemigo reunidos como unos 3.000 hombres de
su ej ército del N.) y se creia abandonasen este
puerto por la llegada á Balmaseda del centro del
cuarto ej ército; pero permanecieron alli y tra-
taron de fortificarse.


Santolla fue bloqueada por las tropas de Viz-
caya con arreglo á las disposiciones del Coman-
dante interino de la izquierda del cuarto ejército
Don Gabriel de Mendizabal; pero no tan estre-
chamente que la guarnicion no hiciese con éxito
algunas salidas.


Los aliados se reunieron sobre el pequeño río
de Bayas, y flanqueando de este modo la linea
de operaciones del enemigo, este repasó al fin
el Ebro, dirigiéndose á Vitoria y puntos de sus
inmediaciones. El 20 de Junio el ejército francés
se presentó en posicion delante de Vitoria. Esta
Ciudad, capital de la provincia de Alava, se halla
situada enmedio de un llano de dos leguas de
cstensÍon, limitado por la derecha por ulla cade-
na de los Pirineos orientales, y por la izquierda
por las pcqueüas montañas que lieparan la pro-
vincia de Alava del señorío de Vizcaya. Para He-
~ar á la Puebla, distante tres leguas de Vitoria,




(395 )
es preciso atravesar un desfiladero muy estrecho, 1813.
ofreciendo el llano por otra parte muy desigual
algunas alturas donde pueden situarse ventajosa-
mente tropas y artillería. El ejército frances ocu-
paba la línea del Zadorra, pequé,ño río que corre
en direccion al S. delante de Vitoria, y su de-
recha se apoyaba en las alturas que hay delante
de elite rio no lejos del pueblo de A vechuco, es-
tendiéndose hasta el frente de Vitoria; el cen-
tro se hallaba situado á lo largo de la orilla iz-
quierda del mismo rio, y la izquierda estaba co-
locada en las alturas que hay entre Ariñiz y ]a
puebla de Arganzon, teniendo un pequeño cuer-
po destacado en una posicion ventajosil enmedio
de las alturas de la PueLla , á fin de sostener el
centro que sin esto llULiera presentado un punto
saliente y con poca fuerza. Así pues el ejército
enemigo cubria los tres grandes caminos que des-
embocan en Vitoria, el de Logroño con su ala
izquierda, el de Madl'id con su centro y el de
Bilbao con su derecha. Hemos dicho antes que
el Rey José habia destacado al General Foy con
12.000 hombres sobre la derecha de Vitoria, no
tanto para acopiar víveres, como para contener
las tropas de Mina y de LOll ga.


En la mañana del 21) despues de haber reco-
nocido el Duque do Ciudad-Rodrigo las posicio-
nes del enemigo, hizo circular por entre las fi-
las de sus soldados estas lacónicas palabras:
( Acordaos, amigos lIlios J de que sois hermanos
de los héroes de l'f'afal.gar, y de que vais á com-
batir con los que habeis vencido en Salamanca.»




(396)
1813. . El ejército aliado marchó contra las alturas


que defendía el enemigo en tres cuerpos, al man.
do el de la derecha del General Hill, el del centro
de Graham, y el de la izquierda de Lowrey ColI.
La accion principió por apoderarse la divisíon
€spañola del General Morillo, sostenida por las
tropas de Hill, de las alturas de la Puebla des-
pues de una obstinada defensa. En vano el ene-
migo acudió á recobrarlas con refuerzos consi.
derables, pues aunque el combate se renovó y
continuó por algun tiempo con el mayor encar-
nizamiento, los aliados quedaron dueños de es-
tas alturas, al abrigo de las cuales pasaron el Za-
dorra las tropas de la derecha, y en seguida lo
verificaron las cuatro di visiones aliadas del cen-
tro, haciéndose ya entonces general el fuego, y
principiando el enemigo su movimiento retrógra-
do por el camino de Vitoria. Tomada en seguida
por los aliados la posicion del pueblo de Suijana de
Alba situada frente de su izquierda, y privados los
franceses de su principal apoyo por aquel lado,
d General inglés Sir Lowrey CoIl, aprovechán-
dose de este suceso, pasó el ZaJorra por algu-
nos puenles que los enemigos por descuido no
habían destruido, los atacó) seguido inrnediata-
mente por las tropas que conducía Lord Dalhou-
sic, que mezclándose en la pelea contribuyeron
á arrojar á los franceses sobre Vitoria. A poco
tiempo la derecha de estos fue desalojada de las
alturas de encima de Avcchuco por las tropas
de Graham; y entonces el Hey intruso, viendo
casi interceptada su comunicacion con Bayona,




( 397)
destacó sobre su derecha un cuerpo considera- 1813.
ble para apoderarse de los pueblos de Gamarra
Mayor y Menor sobre el Zadorra. La posesion
de estos dos puntos le puso en situacion de dis-
pular el paso, de cubrir la marcha de sus con-
voyes, y proteger la retirada de su ejército. El
General Graharll dispuso que la division españo-
la del mando del intrépido Longa atacase la
posicion de Gamarra Menor, y que las del Ge-
neral inglés Oswald arrojasen al enemigo de Ga-
marra Mayor, mientras él en persona con el res-
to de las tropas de su mando atacaba el pueblo
de Avechuco. Longa se apoderó del punto que se
le habia encargaclo, Gamarra Mayor fue tomado
por asalto con tres cañones que abandonó el
enemigo, y el General Graham tomó á Avechu-
co, mientras que los enemigos hacian los mayo-
res esfuerzos para recobrar á Gamarra, en cuyo
ataque, que fue de los mas obstinados, perdie-
ron los enemigos tres caüones y un obus. Aun-
que el General Oswald no pudo proseguir sus
progresos por hallarse las alturas de la izquierda
del Zadorra ocupadas por un grueso cuerpo ene-
migo, inmediatamente que la izquierda de estos
se replegó hácia Vitoria, y el centro de los alia-
dos penetró en esta ciudad, el cuerpo que se
oponía á la columna de Oswald, temiendo ser
atacado por su retaguardia, emprende una mar-
cha retrógrada J pasa entonces aquella el Zador-
ra, se apodera del camino real de Bayona, y los
ü:anceses entonces se ven forzados á retirarse
en todas direcciones sobre Vitoria para ganar el




(398 )
1813. umeo camino que les quedaba para su retirada,


que es el que conduce de dicha ciudad á la de
Pamplona.


La confusion entre los difel'entes cuerpos
franceses, hatidos. y aglomerados unos sobre otros,
iba en aumento; y llegando á su colmo por la
persecucion de los vencedores, todo el ejf)l'cito se
convirtió en una masa confusa y desordenada.
La caballería únicamente conservaba algun tan-
to el órden, y hacia esfuerzos para cubril'la reti-
rada; mas como el terreno era desfavorable para
el tránsito de la artillería, y los aliados cargaban
tan vivamente, que no daban descanso ni tiem-
po para vencer los obstáculos que se presenta-
ban, tuvieron que abandonarla con los bagages,
municiones, botiquin y tesorería ele campaña.
N o lejos de Vitoria 111a5 de dos ntil carros que con-
ducian los efectos mas preciosos pertenecientes
al Rey José y á los principales de sus cortesa-
nos, se vieron detenidos de improviso por haber-
se volcado un carro, que fue bastante para im-
pedir la marcha del convoy. En vano el coche
del mismo Rey y los de sus principales secuaces
intentaron ponerse en salvo: ningun carruage
puede dar un paso, y en este momento tan críti-
co y apurado dos escuadrones de húsares ingle-
ses que habían penetrado hasta el interior de las
líneas por el camino de Zaragoza, se presentan
á poca distancia: muchos obuses disparan en me-
dio de las columnas arrolladas por los fugitivos
que se apresuran á abandonar los coches: los sol-
dados de la escolta desamparan las filas ~ y los




(399)
del trcn cortan los Liros; alsunos con la esperan- 1813.
za de salvar las piezas se arrojan sobre los lados
del camino y van á caer en los barrancos. Co-
ches cargados de efectos preciosos y cajones ue
plata son abandonados sin pensar siquiera en su
valor. En este horrendo tumulto vdrios emigra-
dos cspaüolcs ) que en otros tiempos habian go-
zado de alto rango y gran opulencia:1 se apresu-
ran por ganar las filas y mezclarse entre los sol-
dados franceses huyendo delfuror y de la venganza
de sus compatriotas. Las mugeres, así de estos como
de los demas partidarios del intruso con sus hi-
jos en los brazos, procuran alejarse de este cam-
po de desolaeion y de muerte; mas detenidas en
su fuga por los callOnes ahandonados, por los ca-
ballos muertos, por los monLones de destrozos
de coches y carros derribados, vagan de un lado
á otro dando grÚos espantosos de desespe¡'aciolJ,
é implorando la clemencia del soldado. Un pol-
vo espeso cubre todo el campo é impide distinguir
los objetos tilas próximos: el Rey mismo es separa-
do de su comitiva, y hasta el caballo del Mariscal
Jourdan perece en tan angustiosa marcha. En tal
conflicto José debe su salvacion á la velocidad
del suyo; pues como el Capitan del lO de húsares
ingleses Winuam entrase 4 galope en Vitoria en
el momento en que el coche de aquel acababa de
salir de la ciudad, y le siguiese con un es-
cuadran, le alcanza en efecto, y díspal'a á la
portezuela un pistoletazo, aunque sin efecto, por-
que ya el Rey se había echado fuera, salvándose á
caballo Lajo la proteccian de 50 dragones que




(400 )
1813. procuraron contener á los húsares ingleses.


En esta célebre batalla perdieron los aliados
entre muertos y heriJ.os 4.647 hombres, y mas
de 10.000 los enemigos con 151 cañones J.e todo
calibre, 415 cajones llenos de ri(lueza y precio-
sidades, y cerca de dos millones de cartuchos, no
salvando los franceses mas que una sola pieza de
artillería que fue tomada al dia siguiente.


Esta victoria, aunque completa, no fue quizá
de tanla consecuencia como era de presumir, por-
que las fuerzas combinadas no obraron con aquel
órden que debia prometerse; sin emLargo, será
para siempre memorable, porque con ella se aca.
bó de .asegurar la independencia de España, per-
diendo José Bonaparte por sus propias manos la
corona que pretendia abrogarse. La nulidad de
este personage es un fenómeno singular en la his-
toria; pues jamas se vió usurpador desprovisto has-
ta tal punto de genio y de talento. De un esterior
comuny de cualidades medianas era al mismo tiem-
lJO objelo de los sarcasmos de sus cortesanos, y del
desprecio de los enemigos de Napoleon,y habiendo
contraido en N~lpoles costumbres apáticas, vivia
en la molicie y la ociosid;¡d. Durante su residencia
en Madrid los débiles muros de esta Corte con-
tenían todo su Reino,.y si alguna vez recortlaba
los títulos vanos de que su hermano habi~ carga-
do su incapacidad, hacia promociones en un ejér-
cito (Iue no existía, daba condecoraciones de su
órden que hasta sus mismos partidarios se aver-
gonzahan de llevar, y puLlicaba proclamas qlJ(~
los españoles rehusaban admitir; siendo por este




(401 )
miserahle por quien 500.000 valientes de todas 1813.
las naciones vinieron á encontrar su lIepulcro en
la Península.


El ejército de José emprendió Sil retirnda por
el unico camino PO!' donde podia emprenderl;¡,
que era el de Pamplona, cuyas puertas encontró
cerradas; y tratando de escnIa!' sus murallas, no
desistió !le su inteuto hasLa ({ue se le opuso seria-
mente un fuego reunido de fusilería y de cnüon.
Los Gefes que mandaban en Pamplona tembla-
ban por su suerte flltura, y ya habían Llecidido en
un consejo de gl1erra abandonarla y volar sus
obras, cuando José ordenó como t'dlimo acto de
su autoridad que se aprestase todo lo necesario
para la defensa de tan importante punto. Al efec-
to se tomó de los habitantes cuanto se creyó opor-
tuno, y est;¡s exacciones ejecutadas con todo ri-
gor produjeron doble cantidad de víveres, con
los que y una buena guarnicion se preparó esta
plaza á la defensa. Los fugitivos, despues de ha-
cer un corto alto sobre el glacis de ella, se apre-
suraron á eutr;¡r en Francia por el camino de
ROllcesvalIes en el mayor desorden perseguidos
por el Genera] lIill.


El valle de Roncesvalles es famoso en la his-
toria por la derrota de Carlo-Magno en í78, en
que pen~ció el célebre sohrino de este, Rolando,
con una muhitud de valientes caballeros, que
tanto ]HIll cclrbrado los antiguos romanceros.


La izquierda del ejército combinado, á las ór.
denes del General Graham, marchó desde el
campo de batalla de Vitoria h~cia Bilbao, para
TO~O 111. 51




(40:l )
1813. cortar la l'ctirada á los Generales franceses Foy


y Sarria, que reuniendo todas las guarniciones de
los puntos interiores de Vizcaya, se dirigieron á.
Mondragon para formar Con las de Guipúzcoa un
cuerpo capaz de contrarestar los movimientos de
los espailOles. La parte del Cllarto ejhcito de es-
tos, compuesta del de operaciones de Galicia,
precedida de la di visioIl de Longa, q tle estaLa ya
en movimiento sobre Mondragon , tuvo que con.
tramarchar por un aviso e<luivocado que recibió
acerca de los movimientos del Gcneral Clausel,
aunque muy en breve volvió á tomal' su anterior
direccion, y atacando Lonsa á Monrlragon.> des-
alojó de este pueblo al General Foy, haciéndole
90 prisioneros, y matándole é hiriéndole alguna
gente. Los enemigos continuaron su movimiento
retrógrado pOl' la calzada rcal, persl'guidos de
cerca por los cspailoles, y situándose en Verga-
ra hicieron alli alto. Entretaulo las t¡'opas de la
séptima division marchaban ~obre Durango ~ las
órdenes del General Mendizabal. Lo lluviuso del
tiempo y la imposibilidCld de manioDrar con la
artillería y caballería, por la cnlidall dd terreno,
obligaron á tomar varias dispo~iciolles illllirectas
para atacar á Vergara. El Coronel Longa se diri.
gió con los cuerpos de su division á Oñale, á fin
de presentarse en la altnra de Descarga, y ma-
niobrar sobre la izquierda d(~ lo~ enemigos, cuya
operacion sabiamente concelJida hastó para ar-
rojar á los enemigos de a{luella po"icioll sin re-
sistencia consiclerable.


Cerciorado el DU(lue de Ciudad-Roclrigo de




(403 )
que el enemigo reunía sobre el camino real fucr- 1813.
zas de consideracion, dispuso que el General
Graham marchase sobre Villafranca por las mon-
tallaS de Loria y puerto de San Adrian; y alcan-
zando este General á la retaguardia francesa en
]os inmediaciones de aquella villa, la desalojó de
este purdo {~inmediaLos, desplles de una regular
resistencia. La carretera real que sigue la direc-
cion del Orio, va por entre un pais montuoso
que hace muy uifíciles las maniobras por los
flancos J y aun el pOller incomodar el movimien_
to retrógrado del ellemigo, sin dificultades que
no retardasell demasiado cllaLl'licr operacioll in-
teresante. Apenas se encontraba en esta direc-
cian un terreno capaz para acampar l:¡s tropas, y
estas tenian qne quedarse al vivac sobre la mis-
ma calzada. JIahíanse replegado ya los enemigos
á la villa de ToJosa, y dejado su vanguardia en
Alegría, pueblos ambos de la provincia de Gui-
púzcoa, situados á la márgen izquierda del Orio.
1'olosa está precisamente en la reunion de la car-
retera real de Viroria con la de P3mplona, cir-
cundada de alluras bastante elevadas (Iue el ene-
migo ocupaba con batallones cn masa. La van-
g1l8fllia de este fue en breve desalojada de la
posicioll ue Alegría; m::lS las alturas dominantes
de la de Tolos::l ofrecian grandes dificultades
para un ata(Jllt~ de frente: su izquierda se apoya-
ba en un reducto inespugnablc, y su derecha en
tina altura interpuesta cntre las dos C<lrr,eteras.
Sin embargo, estas difíciles posiciones fueron
vigorosamente atacadas PO! las tropas combina-




(404 )
1813. das: la resistencia fue obstinada; pero al fin el


enemigo tuvo que replegarse á la villa, que tam.
hien flle en seguida atacada, sufricndo en la pri-
mera embestida de esta bastante pérdi(la los alia-
·dos. 1'olosa estaba fortificada, sus puertas Cer-
radas con fuertes rastrillos y parapetos aspillera-
dos, teniendo ademas casas fuertes y 1111 fortin
ambulante de madera, ele ulla construccion muy
sólida en el centro de la misma, cuyas obras ma-
nifestaban la importancia que el enemigo JaLa á
este punto. 1'erminábnse ya el dia 25 de Junio
cuando se empezó el alaqllc : era ]Iorl'oroso el
fuego por toda la circunferencia de la poblacion,
y lenacísirna la resistencia del enemigo. Las tro-
pas aliadas penetraron hasta las mísn1as puertas;
pero en vano, por(lue su bizarría se estrelló en las
fortificaciones de su frente, hasta que franquca-
das entrada ya la noche las puertas por el fuego
de la artillería, se rcp}egaron los enemigos á fa-
vor de la obscuridad, sin podcr ser cargados ni
molestados, Con UB fuego que potlia indistinta-
mente incomodar á unos y otros, por las dificul.
tades del terreno y confusion de la noche.


Esta victoria, debida mas á la intrepidez de las
tropas españolas que desde Azpeitia destacó el
General Giron, que á la combinacion de movi-
mientos generales, se verificó el 1. o de Julio, en
cuyo dia el mismo General con una brigada del
cuarto ejét·cito arrolló hasta la otra parte del Vi-
dasoa á los fra nceses que defCIl(lÍan el puente de
Iru Il y ulla casa fuerte, aunque estos se replega-
ron de todas sus posiciones con un órden digno




( 4D6 )
de imitacion: con CU}HS operaciones se logró la 1813.
entera evacuacíon por esta parte dd territorio'
espaiíol" y el enemigo se estableció del otro lado
del Vidasoa.


El2 de Julio el General inglés Wing, en com-
binacíon con las tropas del General Morillo, se
apoderó del pueblo de Arncgui, arrojando ele a
la guarnicion francesa. Morillo se encargó de la
conservacion de este punto; mas á la maclrugada
del dia siguieutc el enemigo le atacó, y tuvo que
abandonarle; pero en la tarde del mismo dia
volvió sobre él con tal furor} (lIle se apoderó cn
pocos minutos de esta posicion, arrojando ele ella
ti} enemigo, y persiguiéndole basta la entrada de
la noche.


El Coronel Longa despues de babel' sitiado
por espacio de ocho dias el fuerte de Pasages, lo-
gró que capitulase el 30 de Junio, rindiéndose
prisionera su guarnicion compuesta de 146 hom-
bres, y apoderándose de 8 callOnes y muchas
municiones qlle alli habia.


Miclltl'US que esto sucedia en la izquierda del
ejército de operaciones, el resto del cjército alia-
do marchaba sobrc Tuclcla de Ebro en alcance
del cuerpo del General Clausel, que no sabiendo
la r~tirada de José, hahia osado presentarse en
Vitoria al dia siguiente de la célebre batalla dada
en sus inmediaciones, con cerca de 20.000 hom-
bres. Clausel despues de habcr ejecutado varios
movimicntos, inquietado siempre por las tropas
de Mina y del Brigadier Don J ulian Sanchez, co-
nociendo la imposibilidad de reunirse al ejército




(406 )
1813. de José por la parte de Navarra, se encaminó á


Zaragoza con pérdida de alguna artillería, de bas-
tantes muertos y heridos, y de 300 prisioneros, y
delide alli sin tener el menor encuentro se dirigió
sobre Jaca y Oleron, pueblo situado ya del olro
lado de la fronlerfl.


El COl1<le del Abisval~ General en gcfe dc] ejér-
cito de reserva d,~ An\lallleÍfl, marchó por Estre-
madura y Castilla la Vicja á Burgos con el ob-
jeto de reunirse al ejército del Lord Wellingtol1;
mas habiendo recibido órdenes para apoderarse
del castillo de Pancorvo que los enemigos gllar-
necÍan con 700 hombres, ~f~glln lJemos ya in-
dicado, trató de ponerlas en ejecucion. Este
castillo se halla sentado sobre la cumbre de una
roca de una altura inaccesible encima del cami-
no real de Madrid á Vitoria, que pasando por
un barranco (plcda blol¡ueada esla cOll1unica-
cion principal. La guarnicion enemiga f¡lIe has-
ta enlonces habia hecho algunas correrías por el
pllis, qllecló encerrada elJ Sil recinto, y el 28 de
Jlluio flle asaltado y tom;¡do por algunas com-
paüías de gralladel"os y caz;¡c!ores el reducto de
Santa Marta, obra esterior oe aquella, y cuya ocu·
pacion privó á esta de algunas ventajas. De este
modo pudo estrechal'se mas y m3S su bloqueo, y
su Gobernador, desplles de haber sido intimado
dos veces pal"a la rendicioll.J viendo y;¡ concluida
una baterla de 6 piezas en la loma llamada de la
Cimera, y nolicioso de que se estaban preparan-
do ya las escalas necesarias para el asalto, se de-
cidió á capitular, rindiéndose en 1. o de Julio pri-




(407 )
eionero de guerra con la guarnicio!1 compuesta 1813.
de 650 hombres, habiéndose encontrado en el
castillo 25 cañones, muchas cureñas y algunos
repuestos de municiones.


Las plazas fuertes de San Sehastian y P:,¡m-
pIona, ocupadas por los enemigos, habían quedado
con la derrota y retirada de su cjél'cito abando-
nadas á su suerte. Lord Wellin gton dispuso que
se pusiese sitio formal á la primera, como mas
próxima al mar y mejor situada para la reunion
de los preparativos de ataq ue, y para asegurar
Una COl1lnnicacion marítima con Inglaterra.


El sitio de Pamplona se COIl!lÓ á la segunda
division del cuarto ejército c:;paüol, al cargo del
Mariscal de Campo Don Carlos España.


Este era el estado de la campaña á principios
del mes de Julio. Los franceses no solo habian
sido desalojados de la línea del Duero, y obli-
gados á abandonar y volar las fortificaciones
del castillo de Burgos, sino que sin alreverse á
defender la ban'era del Ebro, sus grandes masas
habían sido denotadas en los campos de VitoriaJ
no pisando ya por afIuella frontcra territorio es-
pañol. En el corto espacio de un mes, el ejército
aliado habia volado desde los limites del Portu-
gal á los de Francia, habia tomado las fortalezas
de Pancorvo y Pasages, bloqueaba las plazas de
Santoíw, San Sebastian y Pamplona, y asoman-
do por el Pirineo, amagaba entral' en territorio
francés. Una mal'ella tan rápida arrollando cuan·
tas fucrzas enemigas ocupaban el centro de la Pe-
nÍnsula, estaba reservada á las tropas espailOlas




(408 )
1813. Y anglo-lusitanas, y a la pericia y genio militar


elel Duque de Ciudad-Rodrigo. ¡ Qué influjo no
debieron tener en los gabinetes de Europa suce-
sos tan ventajosos en ocasion en (lue las poten-
cias del N arte habían paralizado sus operaciones,y
acordado un armislicio con el Emperador Napo-
lean, quizá para observar los :lConlecimicntos
de Espaüa, y las consecuenclas que de ellos de-
bian de esperarse.


La batalla de Vitoria causó el mayor entusias-
mo en Inglaterr;:¡ , y Lord \Vellington fue recom-
pensado por tan señalado triunfo con el grado
eminente y pocas veces concedido de Fdd-I\Iaris-
cal, recibiendo can este rnoLivo una carta tIc pro-
pio puiIo del Príncipe He gente concebida en los
términos mas afectuosos.


El Parlamento británico votó á a y á su ejér-
cito nuevas acciones (le gl'élcÍas, y lo mismo las
Córtes de Espaila, que le concedieron adcmas por
un decreto especial el Señorío <le! Solo de Roma,
situado en el término de la ciudad de Granada,
cuyas renLas anuales pasan de 80.000 duros. Adc-
mas, para perpetuar tan gloriosa victoria) Jecre-
taron las Córtes la ereccioll tle un monumento
en el mismo campo de batalla, para (Ine trans-
mitiese su memoria á las generaciones futuras.




(409)


,


CAPITULO XXIV.


El Mariscal Soult reorganiza el ejército francés. -Difi-
cultad dc defender la,~ posiciones del Pirineo. -Sitna-
cion de las tropas aliadas. - Asalto malogrado de San
Sel}[lstian. -Elltra Soult en Espaí'ia. -Accion de Ron-
cesvalles. - Defensa de la f:íbrica de armas de Ol'haisce-
ta.-Accion del puerto de la Maya.-Datalla de Sorau-
ren.- lletirada de los franceses. - Las Córtes votan una
aecion de gl'acias. _ La gllal'llicion de Pamplona hace
lIlJa salida, -Accion de Il'IllI. - Accion tIc V el'él. - Ac-
cion ele Do/ia ~Iaría. -Aecian del puente de Yanci.
- Accian de Eclwlar. - Freire reemplna á CasiailOs en
el mando tlel cuarlo ej({r'cito.- Toma de la plaza de San
Sehastian. - Tntenta Soult socorrerla. -Batalla ele S2n
l\Iarcial. - Accion del puente de Vera. - Toma del C::IS-
tillo de S. Sehastian.


El ejército enemigo vencido en Vitoria habia 1813.
vuelto á entrar en territorio francés casi desor-
ganizado y sin apoyo. Hilyona, primera plaza fron-
teriza, no se hallaba á cubierto de un golpe de
mano; y sus autoridacles, llenas de pavor al con-
templill' los triunfos de las armas aliadas ... no ha-
hian tomado la mcnor disp0slcion para cubrir
tan importante punto. :0apoleon supo cn Dresdl'
la destruccion ele Sll C¡~Tcilo lle Espaüa y la pre-
sencia de sus vencedores en la frontera de :su
imperio, dClltro dd cual debl'rian bien pronto
trernolal'se ~llS banJeras victoriosas. El tiempo


'1''';:r10 J H. 52




( 410)
1813. era muy precioso, y no debia perderse un mo",:


mento, y asi Napoleon dispuso inmediatamente
que el Mariscal Soult, empleado entonces aunfJUc
sin mando particular en el ejércilo de Alemania,
cuya pericia militar tanto se habia distinguido en
las campailas de la Península, viniese á tomar
el mando de su e i ército del Pirineo en clase de Lu-
gar-Teniente-General suyo con poderes ilimitados_
Parte Soult en efecto sin perder momento, llega
á Bayona el 12 de Julio y recibe de José ó mas
hien de su Mayor General el Mariscal Jourdan el
mando del ejército, que encontró ahalido y des-
organizado; y tratando de restablecer el órden
y antigua disciplina, forma nueve llivisiolles con
su correspondiente reserva, da el mando del ala
derecha al General Reille, del centro al Conde
d'Erlon, y de In iZ(lu¡erc1a al General Clausel, y
110 duda en anuncIar ¿ su cj (~rcito q Lle s llS in tcn-
ciones son las de llevar la guerra mas allá del
Ebro, y se dispone á comenzar sus operaciones
socorriendo la plaza de Pamplona que se hallaba
sitiada. Para esto 8Illpezó cstcndicndo sus tropas
en la prolongacíon del Vic:asoa IwsLa San Juan de
Pie de Puerto, enlazando sus comunicaciones
con el valle de Baigorri, y ocupando varios pun-
tos en la orilla izquierda de tEcho rio. El Hcy
intruso, Llcspues de hnbcr hecho la entrega del
mando al Mariscal DU(lIlC de Dall11acia, marchó
á París, y desapareció para siernpre de esle ejér-
cito (lue se uenominó ¡;j~rcito de Espaüa.


De todas las empresas de la gucrra la mas ir;-
ciertLl clll tlmb es dcfcwkr el pawal trílvés de




(411 )
Ulla cadella de montañas, porque siendo indis- 1813.
pensable la subdivision de tropas para la guarni-
cion de muchos puntos, queda al enemigo la elec-
cion de dirigir el grueso de sus fuerzas contra el
punto mas débil y accesible, y el suceso de los
asaltantes en cualquier punto compromete la se-
guridad de los cuerpos todos ocupados en la de-
fensa J siendo esta tanto menos firme cuanto ma-
yor sea el número de entradas á que haya que
atender. Será por tanto el plan mas seguro en se-
mejantes casos concentrar las fuerzas detrás de
los pasos que se intentan defender, establecien-
do en estos grandes guardias para que ninguno
pueda ser atacado por sorpresa y dar de esta ma-
nera tiempo para acudir al socorro del punto que
lo necesite. Sin embargo, en los Pirineos no pue-
de tener cabida semejante plan de defensa por
no ser fácil combinar la naturaleza de estas ope-
raciones con la del terreno, que se compone de
montañas sobre montañas que no tienen entre sí
comunicacion alguna lateral.


OlJligndo el ejército aliado á la dificil defensa
de sus pasos, se veia en la precision desventajo-
sa de tener que cubrir dos puntos á 60 millas de
distancia el uno de otro, y de atender al bloqueo
de Pamplona y sitio de San Sebastiano De este se
hallaba encargado el General Sir Tomas Gra-
ham, cubrii~ndole el cuarto ejército, que situado
sobre el Vidasoa venia á formar el ala izquierda
del ejército aliado. La derecha ocupaba á Ron-
cesvalles, compuesla de una brigada de infanterÍa
inglesa al mando del G\:ueral Wing, y de la divi-


o




(412 )
1813. sion espailOla del General Morillo, sostenida in ..


mediatamente por las divisiones inglesas del man-
do de los Generales Picton , Lowre y y Calle) si-
tuada la primera en Biscaret, y las otras en Ola-
que. En el paso denominado de la Maya se ha-
llaba apostada la division del General Willial11
Stwart con la portuguesa del General Silveira,
mandadas por Sir HilJ, teniendo destacada la bri-
gada portuguesa á las órdenes del General Camp-
Le11 en los Alduides. La division ligera al mando
del Baron de Alten guarnecia las alturas de San-
ta Bárbara, y la division de Lord Dalhousie el
puerto de Echalar, puntos intermedios entre la
izquierda y la derecha. Finalmente, la divisioll
del General Pak se hallaba de reserva en el paso
interior de San Estévan, y el Conde del Abisval
con 2.000 hombres tenia el eucargo de [armar
el bloqueo de Pamplona.


Mientras que el Mariscal Soult tomaba sus
disposiciones para atacar la línea de los aliados,
al General Graham se le malogró el asalto de
San Sebastiano Habiéndose apod(~rado el 17 de
Julio del Convento de religiosas agustinas dc San
J3artolomé, que tenia fortificado el ellernigo, cs-
tableció baterías en él contra las murallas de la
plaza, cuyo fuego fue tan acertado que la brecha
se halló practicable, enviando el 22 un parla-
mentario para la rendicion) (IlIe no file admitido.
Al amanecer del 25, Y en el momento en epJe la
marea dejaba en seco el pie de las n1tll'allas, rnar-
charon al asalto 3.000 hombres po;: tres diversos
punlos. Conservaban aun los ~w,mif;()s íntegros




(413)
todos los fuegos de la plaza, y hallándose preve- 1813.
nidos contra el asalto) se aprovecharon Je la
circunstancia de tener por prccision los sitia Jo-
res que atravesar al descubierto un terreno difi-
cil por mas Je 300 varas que tlistaban las trinche-
ras de la brecha. Esta se hallaba defendida y flan-
(lueaJa por Jos torres situadas á sus costados, y
})OI' atrincheramicntos interiores. Nunca los in-
gleses desplegaron tanta intrepidez como en esta
ocasion, y su inaudito valor merecía mejor suer-
te. Mas de 100 valientes, entre ellos el Mayor
Fraser, perecieron sobre la brecha, 400 quedaron
l1CriJos y algunos prisioneros, teniendo que reti-
rarse al fin, vista la imposibilidad de tomar por
entonces la plaza por asalto. Su guarnicion hizo
el 27 una salida, y llegó á colmo su alegría cuan-
Jo vió cIue los ahaJos habian con vertido en blo-
queo el sitio. El Gohernauor Hey aprovechó esta
coyuntura para dar descanso á su tropa, y prepa-
rarse á una vigorosa defensa.


Wcllinsloll que preveia el objeto de los mo-
-vimientas de Soult ... ordenó el 25 de: Julio al Ge-
neral G ralla m, qu e s llSpel1 ti lendo el sitio de Sa n
Sebaslian, -se slluase cerca de Reutería, formando
la reserva de las tropas apostadas sobre el bajo
Vidasoa, mientras que un cuerpo de ohservacion
conlellia á la guarnicion de San Sehastian. Soult
entre tanto louwba SllS ¡]i~posicioncs para atacar
los pasos de HOllccsvalles y de la M~.ra) cuyos
caminos se separan en la direccion de Pamploll3,
y de esle mo(lo ohran(lo conlra estos estremos
trataha Je ohlig;ll' {t los demas cuerpos empleados




(414 )
1813. en la defensa de los dcmas puutos á retrogradar,


y con un solo encuentro ventajoso ó una sola ma-
niobra Lien combinada creia poderse abrir paso
})ara abastecer aquella plaza. El 25 de Julio prin-
cipiaron estos movimientos en el punto mas dis-
tante de la línea de San Sebastian, atacando al
amanecer el Conde d'ErIon á la cabeza de 13.000
llOmbres la posicion del puerto de la Maya, de-
fendida por el General Hill , dirigiendo su prin-
cipal fuerza contra el punto que ocupaba la se-
gunda di vision inglesa mandada por el General
Stwart, que se vió en la precisiol1 de ceder á la
gran superioridad de fuerzas enemigas; pero re-
forzado por una brigada de la séptima division del
mando del General Varne, recuperaron los in-
gleses el puesto principal, que al fin abandona-
ron retirándose á Irurita, á consecuencia de
113berse visto precisadas á replegarse las tropas
que defendian á Roncesvalles , despues de haber
sostenido un fuego horroroso durante siete ho-
ras, y varias cargas brillantes á la bayoneta, en
una de las cuales fue herido el General Stwart.
El ataque de Roncesvalles, verificado el mismo
dia 25 , fue dil'igido por el Mariscal Soult en per-
sona á la cabeza de 35.000 hombres. A pesar de
ser este el punto contra el que se dirigieron los
principales esfuerzos del enemigo, el General in-
glés Wing, auxiliado oportunamente por el Ge-
neral Colle , se sostuvo con el m3yor teson en
él hasta la nocllf~; mas habiendo observado (Iue
una division enemiga se habia coloc:Hlo en acti-
tul! de envolver estn posicion, la abandonó uu-




(415)
rante la misma noche, retirándose en el mayor 1813.
órden á Zubiri. Soult siguió en su movimiento á
los aliados hasta la cumbre de la montaüa, desde
donde se descubre el camino de Ol'baicela, y
aquella misma tarde atacó el edificio que sirve
de fábrica de armas en dicha villa, defendido
por el regimiento de Lean al mando del Tenien-
te Corone] Aguier, uno de los cuerpos correspon-
tiieutes á la division española del General Mori-
llo. Este ataque fue vigorosamente rechazado,
]1asta que en vista de los movimientos retró gra-
dos dc ladas las tropas de la derecha, recibieron
los espaüoles órden de retirarse, como lo verifi-
caron durante la noche del 25.


El ejército aliado continuó su movimiento re-
trógrado por aquella parte, con el fin de cubrir
el hloqueo de Pamplona. Para oponerse al socor-
ro de esta plaza, el Lord resolvió concentrar la
mayor parte de sus fuer7.as sobre la derecha,
mandó al General Colle que dejase su posicion
de Zubiri como muy aventurada, y apoyando sn
derecha en U garte J coronó con su izquierda las
;¡lturas de Villa va. La caballerÍa á las órdenes
de Sir Stapleton Coiton se hallaba co locaela á rc·
taguanlia no lejos de U gal'te, y dos divisiones es-
paüolas del ejército dc Labisval fonuaban la rc-
serva.


Los franceses atac;¡ron la linea con el mavo1'
01


vigor, y redoblando sus esfuerzos en los dias 27
y 28, fueron rechazados constantemente ó desa-
lojados en el momento (le los puntos rl'lC toma-
ron. No OhSf.<lllt(~, se apoderaron de Sorauren so-




( 416)
1B13. hre el camino de Ostiz á Pamplona, y por mas


esfuerzos que hicieron los aliados para arrojarlos
de esta posicion, no pudieron conseguirlo, que-
dando por consiguiente duei"los de este único pun-
to del campo de batalla, sobre el que los dos
ejércitos pasaron aquella noche. Al amanecer del
28, reunidas por Wellington sin pt'Tditla de un
instante todas las fuerzas di~pollibles, y colocada
la sesta division á las órdenes del General Pan-
kenkam sobre las alturas que hay enfrente de So-
rauren, donde el enemigo permanecia en gran
número) el que .. alarmado por este movimiento,
dirigió contra los aliados un grlleso cuerpo de in-
fantería, que tuvo que retirarse con pérdida con-
siderable. El Mariscal Soult para reparar este des-
calabro, preparó un ataque general sobre loJa la
línea entre Yilluva y U garte, c0l1siguiel1l10 for-
zar estos dos puntos; pero su trinnfo fue mo-
mentáneo) pues reforzados los Gellernles Camp.
hell y Ros volvieron á recobral' aCluellas posicio-
nes) siendo rechazados por tres veces los enemi-
gos en los tres ataques con qlle de nuevo las em-
histieron, con gl'un pérdida de muertos, heridos
y pl'isioneros. El General Hill atacado vivamen-
te en su poslcion cerca de Lizazo, se sosluvo
en ella todo el dia 28; mas habiendo recibido ór,
den de retrogradar para entrar en línea con
las demas tI'opas cerca ele Pamplona, los france-
ses ¡;igllicroll su movimiento, y llegando á Ostiz,
intentaron envolver la derecha de arluel, aprove.
chán(lose de esta maniobra Wdlingtol1 para to-
mur la ofensiva. El 29 los dos f;'jércitos permunc-




(417 )
cieron tranquilos en sus respectivas posIcIOnes, 1813,
y el 30 el enemigo fue atacado en toda su línea,
siendo tomada á la bayoneta con ]a mayor intre-
pidez una montaña escarpada, en donde se apoya.
ba su derecha por el General Con de Dalhousie, yal
mismo tiempo el General Pakenkan se apoderó
de Sorauren, de donde arrojó á los franceses, cir.
culando antes con el mayor entusiasmo por entre
las filas de sus soldados estas lacónicas palabras:
« Conservdd sin mancha 10$ laureles de Salaman-
ca J de Pitoria.))


Admirado el Mariscal Soult de tanta resisten-
cia, se convenció de la imposibilidad de socorrer
á Pamplona, y emprendió su retirada, debién<.lo-
se sin duda la conservacion de su numeroso tren
de artillería á la precaucion que tuvo de enviar.
le el 28 á San J uau de Pie de Puerto.


En la noche del 31 el principal cuerpo fran-
cés efectuó una brillante retirada por el punto
de Doila María, de cuya posicion se hizo dueño.
Lord Dalhousie y Sir Roberto Hill, marchan.
do en columnas paralelas) subieron simultánea_
mente por los dos flancos de esta montaña, y
desalojando prontamente de ella al enemigo ~ le
l)ersiguieron hasta el valle del Vidasoa, cogién-
dole muchos equipa ges, prisioneros y otros tro-
feos, y un convoy considerable de municiones
y víveres.


ElLo de Agosto se hallaba ya el ej ército
aliado casi en las mismas posiciones que antes de
ser atacado por las tropas del Mariscal Soult.


Mientras esto pasaba con el principal cuerpo
TOMO 11[. 53




(418 )
1S13. del ejército combinado en su ala derecha, los


españoles atacaron el 28 de Julio sobre el ca-
mino real de lrun á una columna enemiga que
se hallaba de observacion en sus inmediacio-
nes, y la derrotaron con la mayor intI'epidez,
causándola, asi en la accion como en la reti-
rada una pérdida de consideracion, En aquel
mismo dia los franceses con grandes fuerzas ar-
remetieron á la línea de Vera, defendida por
la division de Longa, que obligada á tomar po-
sicioll del otro lado del rio, mantuvo el fuego
todo el dia, hasla que prevenidos los franceses
por los españoles en la ocupacion de una altura
á que se dirigian, fueron cargados por estos y
obligados á repasar el puente, abandonando ver-
gonzosamente el fruto de las ventaias obtenidas
en aquel dia. El General Giron que con parte del
cuarto ejército español se hallaba situado sohre el
camino real de San Sebastian á Bayona, con el
objeto de cubrir el bloqueo de aquella plaza, tu-
vo noticia de la retirada del ejercito de Soult, y
destacó fnenas para incomodarle en la direce¡on
de SanEstévan, por donde suponia que se habian
de replegar algunas de sus columnas. La division
de Longa fue destinada tambien á este efecto, y
noticioso dicho gefe de que los enemigos se apro-
ximahan, ocupó el puente de Yanci Con tres com-
paüías, que defendieron el paso obstinadamente
por algun tiempo, hasta que cargadas por fuerzas
muy superiores, cedieron el puesto (lIJe no tarda-
ron en recobrar reforzadas por el General Bárce.
na y una brigada de la cuarta clivÍsion Jd mismo




(419)
cj ército, que cubria los puntos de Vera y Lesaca, 1813.
sosteniéndose en él por espacio de cinco horas, á.
pesar de los vivos ataques á la bayoneta con que
fueron cargados; pero conociendo el General
francés lo crítico de su situacion , empezó á ma-
niobrar con el total de sus superiores fuerzas, y
vadeando el río amenazó envolver la posicion,
COn lo que consiguió al fin franquearse el paso,
aunque á costa de gran pérdida de hombres y de
muchos efectos de guerra que se vió precisado á
abandonar, retirándose los espailOles , cuyo nú-
mero apenas llegaba á 1.200 hombres, á las altu-
ras de Yanci, con solo la pérdida de 200 hombres
entre muertos y heridos. Al recibir las Córtes de
España la noLÍcia de tan brillantes triunfos, vo-
taron una solemne accion de gracias á las tropas
espaüolas y aliadas por la bizarra conducta con
que se habian batido en los dihs 27 , 28, 29 y 30
de Julio.


E12 de Agosto fue atacado por disposicion de
Lord Wellington el puerto de Echalar, ocupado
al retirarse por dos divisiones enemigas, soste-
nidas por todo el ejército, y fueron arrojadas de
esta posicion con la mayor intrepidez, sin em-
bargo de no haber entrado en accion sino dos di-
visiones inglesas de las destinadas al efecto. A
vista de estos sucesos, frustrado el proyecto de
socorrer á Pamplona, el Mariscal Soult se deci-
dió á ocupar sus antiguas posiciones; y co-
nociendo la necesidad de dar á su ejwcito nue-
va organizacion para emprender con mas éxi-
to la guerra, hizo internar el grueso de su ca-




(420 )
1813. baIle ría por la carretera de Burdeos.


Entre tanto el ejército combinado, reducién ..
dose á la defensiva, trató de formalizar de nuevo
el sitio de San Sebastiano El12 de Agosto fue re-
levado del mando del cuarto ejército español el
General Castaños, por haberle llamado las Córtes
á desempeilar su plaza de Consejero de Estado"
sucediéndole el Mariscal de Campo Don Mauuel
Freire, y destinando al ejército de Cataluña al
de igual clase Don Pedro Agustín Giran, Coman-
dante general del Centro. Castaños, que conoció el
pretesto con que la Regencia le separaba del man.
do , escribió en estos términos al Ministro de la
Guerra: Tengo la satisfaccioll de entregar al 111a-
riscal de Campo Freire , sobre la frontera de Fran-
cia, el 11lando del ejército que he tomado en Aldea
Gallega, delante de Lisboa.


La línea del bajo Vidasoa se miraba á la sa-
ZOn como demasiado interesante para nO llamar
11ácia sí la atcncion de los ejércitos. MovÍanse
hácia aquel punto la mayor parte de las fuerzas
del enemigo, y el Duque de Ciudad-Rodrigo que
conocia la importancia de los sucesos que podrian
sobrevenir por aquel lado, 110 descuidaba el ir
preparando sus tropas.


Renovado el ataque de San Sebastian , y au-
mentada considerablemente la artillería de batir,
el 28 de Agosto se rompió el fuego con 80 piezas,
que no tardaron en abrir brechas bastantes para
el asallo ,,. dirigiéndose entonces los fuegos con~
tra las defensas interiores, se logró al cabo de
¡llgul1<ls horas apagar lodos los de la plaza; y el




(421)
31 á las once de la mañana, despues de perfec. 1813.
cionadas las brechas, marcharon las columnas de
los sitiadores al asalto. A su aproximacion á las
murallas, el enemigo hizo volar dos minas sobre
el flanco de la línea que derribaron una parte de
muralla; mas no estando muy cerradas las co-
lumnas asaltantes, fue corto el número de hom-
hres que quedaron sepultados en las ruinas, yel
resto consiguió llegar al punto de ataque, desde
donde se hicieron los mas vigorosos esfuerzos
para apoderarse enteramente de la brecha; pero
flpenas llegaban los aliados á la cresta de esta,
cuando un fuego espeso y horroroso, dirigido
desde los atrincheramientos interiores y casas
inmediatas, los forzaba á detenerse, haciendo
perecer á centenares de valientes, cuya falta se
iha reemplaza ndo con columnas de refresco que
avanzaban para sostener á sus compaileros. Un
batallon portugués atravesó á vado con el mayor
arrojo el Urumca por delante de las obras ene-
migas que hicieron sobre él un fuego terrible. El
General Graham hizo dirigir el fuego de la arti·
llería de sitio contra los puntos <ltaeados; mas
á pesar de esto se habian ya pasado dos horas de
esfuerzos contínuos yestraordinarios sin adelan-
tar nada, y habian pereciJ.o un gran número de
soldados sin poder establecerse sobre las brechas}
cuando inflamándose dentro de la plaza una gran
cantidad de combustibles} reanimó con su esplo-
sion á los asaltantes J é hizo titubear la constancia
de sus contrarios. Estos abandonan sucesivamen-
te las obras mas avanzadas; y en seguida los re-




(422)
1813. trincheramientos que defendian la hrec11a: los


ingleses avanzan entonces en gran número por
entre los escombros de las ruinas llasta la plaza,
y no bastando ya á contenerlos las defensas in-
teriores de la ciudad, se apoderan de todo su re-
cinto, obligando á la guarnicion á retirarse al
castillo, despues de perder 270 hombres prisio-
neros. En este terrible asalto sucumbieron varios
oficiales ingleses distinguidos, y entre ellos Ri-
cardo Flecher, ingeniero en gefe, cuyos talen-
tos tanto se habian distinguido en los sitios de
Ciudad-Rodrigo y Badajoz, y á cuya gloria ser-
virán de eterno monumenlo los recuerdos de las
inespugnab]es líneas de Torres-Yedras. La obsti-
nada resistencia de la guarnicion de San Sebas-
tian exasperó de tal modo el ánimo de los sol-
dados que la asaltaron, que sin considerar que
sus pacificos habitantes, lejos de tomar parte en
la defensa, suspiraban por su presencia, se aban-
donaron al pillage y á los escesos mas vergonzo-
sos, entregando á las llamas varios edificios, sin
que la autoridad de los Generales ni el respeto
de los oucialet. fuese bastante á contener tan es-
candalosa conducta, que pudiera muy bien haber
turbado la armonia entre las naciones aliadas.
No puede compararse la desastrada suerte que
cupo á la capital de GuiplÍzcoa ~ tan adicta y fiel
al Rey Fernando, por cuya causa habia sacrifi-
cado la flor de Sl-l juventud y su prosperida(l co-
mercial J sino con la de la infeliz Tarl'agona,
teatro de desórdenes los mas atroces; pero
en donde los perpetradores al cabo eran cnc-




(423 )
migos, mientras que aqui eran aliados. 1813.


No bien se renovó el fuego contra la plaza de
San Sebastian, cuando el Mariscal Soult con sus
movimientos indicó que iba á intentar socorrerla.
El ejército aliado se mantenía en sus posiciones
sobre las gargantas de los Pirineos, desde la em-
hocadura del Vidasoa hasta d valle de Ronces-
valles, defendiendo los pasos de los puertos in-
termedios. Tres divisiones del cuarto ejército es-
pailol, al mando del General Freire, cubrian los
puntos de Fuenterrabía, Irun y las alturas de So-
rucia J Podo J Guacolela, Soroyen J San Marcial.
El gl'lleso del ejército de SOlllt, reunillo sobre su
del'echa, pasó al amanecer del 3 i el Vidasoa por
los vados que hay entre Andara y el puente des-
tmido del camino real, hizo replegal'los puestos
avanzarlos de los espailOles, y atacó con cfupeño
la cumbre de Soroyen, trabándose una sangrienta
refriega, durante la cual fue cargado y rechazado
por varios batallones espaf101es ) cuyas guerrillas
le persiguieron hasta la faluade la altura de don-
de hahia partido, Los enemigos al abrigo de la
numerosa artillería que tenían colocada en las
faldas de las eminencias conocidas con los nom-
bres de Viriatou y Luis Xl V, que dominan de
cerca el rio , lograron establecer un puente sobre
el vado de las Navas, por donde acabaron de pa-
sar sus columnas, y en seguida dirigieron Sil prin-
cipal ataque contra el centro y derecha de la po-
sician de San Marcial; pero rechazndos igual-
mente con la mayol' bizarría} se replegaron sus-
pendiénuosc la accion por un breve rato ~ hasta




( 424)
1813. que revolviendo con vigor contra la izquierda de


la misma posicion y altura de Porto, no pudieron
conseguir mas ventaja que ]a de haber llegado á
ocupar algunas barracas del campamento de la
cresta, pues cargados allí á la bayoneta por las
tropas españolas, tuvieron que retirarse precipi-
tadamente, desistiendo de su tentativa, y no pu-
diendo su retaguardia pasar por los vados por lo
mucho que habia crecido el Vidasoa Con la esce-
siva lluvia que habia caido en aquella tarde ;;
noche, tuvo que ganar el puente de Vera COl1
considerable pérdida, por haber tenido que como
batir al paso con las tropas de la brigada inglesa
del General Skerret que le defendía, y que sufrir-
el fuego de la artillería de la línea de los aliados.
Durante estos ataques contra la izquierda del ejér.
cito de estos, la derecha de los mismos avanzó
contra los puestos debilitados del enemigo situa-
dos en Echalar J Maya y al frente del pueblo de
Zu garramurdi.


La pérdiJa de los aliados en todos estos en-
cuentros ascendió á 2.500 hombres) la mayor
parte españoles, porque contando Lord Welling-
ton con la bizarría de estos, y consideranuo la
imposibilidad en que se hallaban de acudir á la
defensa de los puntos amenazados las divisiones
británicas establecidas en el flanco derecho, y
queriendo conservar intacta la reserva, dejó todo
el lauro de las glorias de estos dias á las tres di-
visiones del cuarto ejército espariol, que tan bien
correspondieron al concepto del General britá-
nico) dando á conocer al mundo en esta aceion




(425 )
última de las (lue se dieron en territorio español, 1813,
que sus soldados igualaban en intrepidez y peri-
cia militar á los del enemigo. La p{;l'dida de este
fue muy considerable, y se allmentó 50111'e ma-
nera con la loma de San Sebastian, cuyo socor-
ro fue el obieto de esta batalla. Con Sil pérdida
quedó el castillo de <!(luella plaza á merced de los
aliados. BatÍnule estos desde el 31 de Agosto, y
el General Rey en estado tan crítico pidió á Gra-
hum una suspension de armas por 1.5 dias , al
cabo de los cuales prometia rendirse si no era so-
corrido, allrHlue exigic11l1o la coudicion de que
se le permitiese entrar en Francia COll la guarni-
cion, que no se consideraría por lo tanto como
prisionera dc gucrra. Semejante pl'oposicion fue
desechada, y el 8 de Setiembre rompieron el
fllego contra el castillo las baterías de tierra, que
auxiliadas por el de los huques, hicieron en él
tales estragos, que el Gobernador enarbolando
bandera blanca, envió un parlamentario, de cu-
yas resultas la guarnicion , en número de 3.500
hombres, se rindió prisionera de guerra, siendo
como tal conducida á Inglaterra.


La Regencia de España premió el brillante
mérito del Mariscal de Campo Freire, que con
tan buenos auspicios había comenzado su mando,
ascendiéndole á Teniente general, y promovien-
do al grado inmedialo á su Gefe de Estado mayor
el l3rigadier Don Estanislao Sanchez Salvador.
El Rey instituyó en 24 de Octubre de 181.4 una
Cruz de distincion para los intrépidos vencedo-
res en San Marcial, á la que en campo blanco se


TOMO 111. 54




(426)
1813 ven dos sables cruzados, circundados de laurel,


y una inscripcion c¡ue dice: El Rcj' á los vence-
dores de San jUardal, lleváudose pendiente de
una cinta encarnada y morada,


Despue:i de la toma del castillo de San Sebas.
tian, ambos ejércitos se dcrlicaron á fOl,tificar su
línea de posiciones} construyendo varios atrin.;.
cheramientos. La conqui,;ta de San Sebastian dió
un gra nde im P !lIso á las o pe raciones ofensivas,
pues asegu,'ando al ejérci.to aliado un puerlo pl'ó ..
xi,uo para el desembarco de sus convoyes, ponía
CH estado á este ejército innwnso de invadir el
l'{'imcro ei terri.lol'Ío del graude imperio.




(427)


,


CAPITULO XXV ..


Mina se dirige en persecncion !le Clausel. _ Toma de Za-
ragoza. - Accioll de LcciflClla. _ Toma del castillo de
la Aljareria. - Toma lle Jaca. - La batalla ele Vitoria
dccille la retirada (le Suchet. - Evacuacion de Valencia.
- El segundo ejt:rcilo oeupa esta ciUllatl. - El tercer
ej(:reito y el anglo-hispa lIo-siciliano persignen ;Í Snchet.
- Los aliados elllhist.eu ;Í Tarragolla. - S uchet marcha
al socorro de esta plaza. - Accioll de 1\nlcs. -Il.etirada
del ejército aJiaclo. - SnclJCt an'asa las fodilicaciollcs
de Tarragona y se retira. - Accioll de San Sadllrni.-
Accion dePalleja.-Avauzall los aliallos h(¡cia Dal'celoua.
-Comhate de Ordal. - Se retiran los aliados;¡ Tarra~
gona.-Acciones de :\Ionta:la. -San Privat. -De San-
ta Eulalia. - Accioll de San Felin de Codinas. - Se-
gunda accion de Santa Eulalia. - El General Clinton
reemplaza al Lord Bentillk. - El tercer ejército retro-
cede al Ebro. - Accion ele AlIlposta. - Se (Erige á re-
unirse con el ejército de "\Velliugtoll. - El segundo
ejt!reito se adelanta al Ehro. - Bloquea á Tortosa. -
Toma del castillo dI: :\lol'clla. - Toma de Dettia. - Sa-
liJa de la guarnicioll de l'amplona. -Rendiciotl tle esta
plaza. - Ocupacion de esta plaza. - Consideraciones so-
bre esta eampal,a.


Mientras el grueso del cuarto ejército se cu- 1813
bria de gloria en los campos de San Marcial, el
ala izquierda, á las órdenes del General Mina,
dirigiéndose sohre Zaragoza, atacó el 8 de Julio
al General Paris , y tomó á Monte-Torrero, des-
pues de arrojar al enemIgo de cuantas posiciones




(428)
1t:l3. ocupó para la defensa de arIlleIla capital, obli-


gándole al fin á levantar el campo y retirarse de
ella en la misma noche 'con direccion á Alcubier-
re. Al día siguiente contínllanuo Mina en su per-
secucion, le alcanzó en un desfilaclero á tiempo
que se hallaba sumamente embarazado por la
multitud de bagages que seguian la columna.


El 11 dos batallones de Mina qLle marchaban
de cerca en persecucion de la division de Paris,
fueron cargados por 350 caballos y toda su in-
fantería Con tres piezas de artillería, retirándo-
se luego á Leciüena, y de allí á la ermita de
Magallon; mas con un órden tan admirable, que
ni un solo prisionero dejaron en su poder. El ene-
migo des pues de hacer inútiles esfuerzos para to-
mar la ermita, vuelve á emprender su retirada
pOl' el camino de Alcubierre, y dUl'ante ella es
atacada y batida su retaguardia, perdiendo el
rico convoy de carros y coches que custodiaba
con toda su artillel'Ía compuesta de siete piezas.
No pudiendo el General París abrirse paso pOI' el
camino de Lérida para incorporarse con el ejér-
cito de Suchet, se ve en la preeision de efectuar
su retirada sobre Huesca y Jaca, despues de ha-
ber sufrido considerable pérdida.


El enemigo habia dejado una guarnicion á las
órdenes del General Roquemont en el castillo de
la Aljafería de la ciudad de Zaragoza. Mina dis-
puso apoderarse de este fuerte, y despues de
abiertos varios ramales de trincheras, yestable-
cido algLlnas batel'Ías, se rompió el fuego el 2 de
Agosto, y cayendo una granada en medio de una




(429)
- t. ~ion de proyectiles y 1I1 a tcrias in flama bI es que 1813.
tenían los sitiados dellLro del castillo, les pren-
dió fuego, y con su esplosion el baluarte deno-
minado de Aragon vino al suelo, y cayendo en
el foso sus murallas y cationes, sepultó entre sus
escombros al Comandantc de artillería de aquel
punto. En este baluarte consistia la principal de-
fensa del castillo; y destruido, su Gobernador
Roquemont se .. in'diÓ el 2 de Agosto con la guar-
nicion compuesta de 400 soldados y cinco oficia.
les, hahiendo obtenido por la capitulacion los
llOnO¡'cs de la gucrra y la conse¡'vacion de sus
equipages. En el castillo encontraron los espatio-
les un considerable repuesto de municiones de
guerra y boca.


La noticia del triunfo conseguido por los ejér-
tos aliados en los campos de Vitoria, obligó al
Mariscal Snchet á tratar de abandonar á Valen-
cia, can el objeto de replegarse á las fronteras de
Francia; y en efecto, despues de destinar cerca
de 12.000 hombres para las guarniciones de las
plazas de Denia, Murviedro, PeiIÍscola, Tortosa,
Lérida y Mequinenza, salió de Valencia el 5 de
1ulio á la cabeza del resto de su ejército, si-
guiendo este mismo movimiento por escalones,
con direccioll á Caspe , todos los destacam culos
que se hallaban por aquel camino hasta Tor-
tosa. El General Delort qLle era el encargado de
cubrir la retira(la, entregó la custodia de las
lmertas de Valencia á la guardia cÍ\,-ica que Su-
chet había organizado en aquella capital; yen el
mismo dia de su salida el scgundo ejército á las




(430)
1813. ól'(lene~ del General Elío entró en ella, reunién-


dosele á poco tiempo el tercero que manda!J3
el Durlllc del Parque, y el anglo-hispano-sicilia-
no ~ las órdenes de Lord Bentink.


La idea del Mariscal Suchet de dirigirse á
Aragon, no se llevó adelallte asi que supo la ocu-
pacíon de Zaragoza pOI' el Genera] Mina y la re-
tirarla de París ... y conociendo entonces que no
podria sostenerse en la derecha del Ebro, se re-
plegó Con direccion á CaLalnüa con el objeto de
asegurar la conservacioll y defensa de las plazas
de este Principado, auxiliado del General De-
caen. Del 14 a115 de Julio pasó el ejército de Su-
chet el Ebro por Mequinenza, Mora y Tortosa,
recogiendo antes las pequeflas guarniciones de
Belchite, Fuentes .. Pina y Bujaraloz comprome-
tidas por la retirada de la columna del General
Paris. Continuó su movimiento hasta Barcelona,
donde estableciendo su cuartel general, distrihu.
yó sus tropas en varios acantonamientos. Perma-
neció Elío con el segundo ejército en Valencia,
y las tropas ael tercero con las anglo.Ilispano-
sicilianas siguieron <JI Mariscal Suchet en su re-
tú'aJa, sin que Lord Bentink, poco satisfecho tal
vez de la calidad de dichas tropas, c{llisiese
arriesgarse al trance de una batalla. Los aliados
pasaron el Ebro el 21 por un puente volante ({ue
establecieron en Amposta entre Tortosa y el mar,
facilitaudo y protegiendo esta operacion y los ae-
mas movimientos por la costa una flotilla ingle-
sa. Al frente ae Tortosa y demas punlos guarne-
cidos por el enemigo dejaron suficiente fuerza




( 431)
para su bloqueo, y adelalll;~lIJose en la direccion 1813,.
de Tarragona, esta plaza fue emhestida pcr tier-
ra y por mal' el2Y. Una brigada iuglesa que avan-
zó en batalla hasta 3{)(¡ pasos de ella J se estable-
ció allí al al>rigo de algunas alturas, y desde euton-
ces se fue estrechando el l>loqueo quedando sin
comunicacion alguna, y reducida á sufrir priva-
ciones insoporta!J!es liU guarnicion por haberse
apoderado los aliados de los acueductos, precisa-
l'uente en la época de los mas ardientes calores
de la canícula. Sin embargo, el Gooern;,¡dur fran-
CI~S 13erthulleI.Í se Ob'itiuó en no admitir llin¡;un
padameflf.ario de los flllC se le cilviaban, y la
gllarnicion, aunque dCUlnsl<ldo débil para haccl-
salidas, hacia esfuerzos para alejar á los sitiado-
res con un fuego bien soslellido tie fuslierÍa y a1"-
tiHeria. En su consecuencia Lor<1 Benlitlk tra-
tó de formalizar' el sitio, y empezó sus traiH'íos
e13 de Agosto. E!. Mariscal Suchet que conocia
la imposi.lli.hdad de l1nnteoer la plaza de Tan'a-
gema t se resoL vió á sal var su guarnicion, y reu-
niéndose Con Deca!~n el 14 de Agosto en las in-
mediaciones de Villafrallca, marchó al !Iia. si-
guiente resuelto á dar Ilna batalla al ejército alia-
do, para obligarle ;í. levantar el sitio. El 15 la
vanguardia del cí(~l"cito francés de Al'agon se en-
60nll"ó cerca Je N uie~ con 900 caballos ingle¡;('s,
á los que QeS¡Hl(~S de una obstinada refriega lo-
gró ponercu fuga. Lord BenLÍnk temió al saberes-
te sucesoqueSuchet confuerzassuperiort!s cayese
.obt'e las suyas, y !wyendodel compromiso de una
hat.lUa fle incierto resultado, ¡:¡e aprovechó de la




( -432)
1M13. noche para retirarse á Cambrils. Contando Con


el apoyo de su escuadrilla que cubria su ala de-
recha J trató de atraC'r ;i los franceses ;l la~ mon~
tafIas escarpadas y desfiladero de Halaguer; mas
Suchet, (lue no habia olvidado la leccion re, bida
en iguales posiciones en las montañas de Castalia,
no lúzo mas (Iue co'nCentrar sus tropas sobre Tar-
ragona) y antes que 103 aliados se cerciol'nscn de
su verdadera fuerza y pudiesen atacarle en estas
posiciones, acti vó los traba jos que tenia preme-
ditados, para hacer volar las murallas y demas
fortificaciones de esta plaza. Estos trabajos se ha-
llaban contrariados por un cimiento mas duro
que la misma piedra, que fonnaba la base de
las murallas construidas por los Romanos. Sin em.
hargo, el 18 de Agosto á la caida de la tarde y á
la señal de tres calIonazos, los muros de esta ciu-
dad célebre se desplomaron por todas partes Con
horroroso estruendo, á presencia de las tropas de
Suchet, que formadas en batalla protegian tan
terrible deslruccion. De este modo la desventu-
rada Tarragona J des pues de haber sufrido Ja 00-
rninacion francesa durante Jos ¡¡ÜOS, vino á con-
vertirse en un monton lamentable de ruinas. Si-
tiada antes, bombardeada y tomada por asalto,
fue entregada á las llamas; y cuanto entonces se
salvó de la voracidad de estas ó de los estragos
del fuego de las baterías enemigas, desapareció
ahora por la esplosiqll de las minas y repuestos
de pólvora. Tarragona, en fin, la capital de la
España Tarraconense, la protegida de Augusto y
de Antonino Pío I perdió hasta los restos de su




( 433)
antiguo esplendor como otra Alejandría, y á pe- 1813.
sar de la fertilidad de su suelo y de su hermosa
posicion, no ha podido aun vol ver á levantarse
de su abatimiento; pero la posteridad mas remo-
ta no podrá menos de ensalzar el generoso entu-
siasmo de sus defensores en 181!.


El Mariscal Suchet partió inmediatamente de
Tarragona, y estableciendo su cuartel general en
Villa franca , acantonó sus tropas en los alrededo-
res de esta villa; mas la falta de víveres le obligó
bien pronto á estenderse mas, destacando entre
otros un batallon de la division italiana en el
pueblo de S:m Sadurni. El Coronel Manso que se
hallaba en Esparraguera, no bien 10 supo, cuan-
do emprendiendo una marcha de ocho leguas) cae
sobre San Sadurni antes de amanecer, toma to-
das las avenidas, y se apodera del repuesto de
harinas que se lleva consigo, despues de destruir
completamente el bataBon italiano que dejó en
su poder muchos prisioneros.


En seguida Suchet movió su ejército que si-
tuó sobre el Llobregat, fortificando la cabeza del
puente de Molins de Rey, y estableciendo otros
diversos relluctos sobre la izquierda de aqncl rio.
La vanguardia, á las órdenes del Gfmeral Mcs-
c1ot, quedó encargada de observar desde la posi-
cion del puente sus dos orillas, y muy particu-
larmente se puso al cuir!ado del eamioo de Mar-
torcll á un batallon de infanteda bajo la protec.-
('iOJl de un escuadran de húsares j pero este des-
tacamento, en vez de vivaquear á las orillas del
Llouregat, tuvo la tf:!meridad deyalejarse has~a




(434)
1813. Palléja, en donde en la noche del 10 al 11 dé


Setiembre el Coronel Manso, descendiendo silen-
ciosamente de las montailas, le sorprende J rodea
el pueblo y le ataca con tanta celeridad como
arrojo. Los franceses se defienden COn encarniza~
miento para dar lugar á ser socorridos; pero pe-
rece la mayor parte de ellos incluso el Coman-
dante, siendo muy pocos los que pueden esca-
parse medio. desnudos á llevar la noticia de su
derrota. Manso se retira al amanecer antes que
un cuerpo de 8.000 hombres situado á un tÍl'o de
cailOn del pueblo pudiese alcanzarle ni incomo-
darle en lo mas mínimo.


El ejército aliado se aproximaba á Barcelona,
y el General inglés Lord Bentink se hallaba ya
con su cuartel general en Villafranca, en cuyas
inmediaciones concentraba sus tropas. I .. a terce-
ra division del segundo ejército español ocupaba
el pueblo de la Granada, tenientlo avanzados dos
batallones y la columna de granaderos en el CoIl
de Ordal, que formaba la vanguardia en union con
otros dos batallones de tropas inglesas y dos
piezas de artillería, á las órdenes del Coronel
Adams.


El Mariscal Suchet trató de contener la mar-
cha de este ejércit(), y á este fin atacó á las 11
de la noche del 12 al 13 con un cuerpo. superior
en todas armas al de los aliados la posicion de
Ordal, que tomó despues de una resistencia tan
obstinada que tees veces se combatió á la bayo-
neta, sufriénuose por ambas partes la pérdida
que es consiguiente á tal constancia y denuedo.




(435 )
El Coronel Aclams fue herido durante esta accion, 1813.
habiéndole sucedido en el mando el de igual cla-
se español Torres, del batallon primero de volun-
tarios de Aragon, que continuó la defensa con
bizarría hasta el amanecer en que dispuso su re-
tirada, no pudiendo oponerse á los movimientos
que la superioridad de fuerzas proporcionaba
hacer al enemigo por sus flancos. Los aliados,
al aproximarse los franceses al dia siguiente á sus
posiciones de Villafranca, se retiraron por el ca-
mino real de Tarragona, y siendo vivamente per-
seguidos llicieron alto en un terreno favorable,
y trabándose una accion de caballería, los húsa-
res de Brllnswick destruyeron un regimiento de
coraceros franceses; despues de 10 cual estos se
replegaron á la línea del Llobregat y los aliados
á Tarragona. Este fue el último esfuerzo ofensivo
de alguna importancia hecho por el ejército fran.
cés , pues aun cuando en lo sucesivo ocurrieron
diariamente pequeños encuentros, fueron todos
de poca consecuencia. Tales fueron en 17 de Se-
tiembre el ataque de Montalla, en que el General
Expert intentó arrojar dr. su posicion á un cuerpo
español situado en arruel pueblo, mandado pore! Co-
ronel Valencia, sin poderlo conseguir, á pesar de su
superioridad numérica y de esfuerzos reiterados por
espacio de ocho horas, al cabo de las cuales se re-
tiró vergonzosamente y con gran pérdida al ano-
checer; y el combate de 4 de Octubre en que el Ge-
neral Pctit se empeüó en desalojar del pueblo de
San Privat Denbás á la brigada del Coronel Llau-
del', cuyas tropas rehaciéndose de la desventaja




(436)
f!H3. que tuvieron al principio, no cedieron el campó


al enemigo.
El 16 de Octubre el Coronel Manso mandó


atacar Una columna francesa que salió de Saba-
deH para saquear los pueblos del contorno. La
accion se generalizó en Santa Eulalia, y derrota-
do el enemigo completamente tuvo que retroce-
der á su acantonamiento. El 7 de Noviembre fue
tambien batida una division del General Musnier
en San Feliu de Codinas Con pérJida de bastante
consideracion, y el 27 del mismo fue nuevamen-
te atacada y desordenada en Santa Eulalia, hallán-
dose en marcha para Caldas J teniendo que aban-
donar el pueblo en donde entraron las tropas del
intrépido Manso.


El General inglés Lord Bentink que tampoco
llabia sido muy feliz en sus operaciones milita-
res, despues de su retirada á Tarragona se em-
harcó para Sicilia, sucediéndole en el mando el
General Clinton, el mismo que tan eficazmente
llabia cooperado á las glorias del ejército aliado
en la memorable hatalla de Salamanca. Este per-
maneció con el ejército en las inmediaciones de
Tarragona, y Suchet con el suyo en su línea del
Llobregat.


El tercer ejército que babia retrocedido has-
ta el Ebro para ocu parse en el sitio de Tortosa,
tu vo en Amposla Con la guarnicion de esta plaza
una accion el 19 de Agosto. El Gobernador, á la
cabeza de 4.000 infantes y 300 caballos, salió de
la plaza y atacó á una brigada espanoia que de-
femlia la orilla izquierda del Ebro en el acto de




(437 )
replegar~e el tercer ejército á la derecha del rio 1813.
enfrente de Amposta, y aunque obtuvo al prin-
cipio ventajas decididas sobre ella, la llegada
en su socorro del batallon del General con dos
piezas de artillería hizo cambiar de aspecto la re-
friega, y cargando entonces los españoles con el
mayor denuedo, despues de grandes esfuerzos
por una y otra parte) el enemigo fue rechazado
con bastante pérdida y obligado á encerrarse en
Torlosa. Continuaba el tercer ejército en su blo-
queo cuando recibió órdenes de marchar á in-
cOI'porarse al grande ejército de Wellington) que
reunido sobre el Pirineo dt:bia bien pronto pe·
netrar en Francia.


En el mes de Setiembre una divisiol1 del se-
gundo ejército que se habia mantenido constan-
temente en Valencia, vino á encargarse del blo-
<lueo de Tortosa.


Durante la marcha del tercer ejército tomó
interinamente el mando el Príncipe de Anglo-
n3, y atravesando el Aragon y pasando por Tu-
cIela, en primeros de Octubre se incorporó con
el ejército de Wellington.


El segundo ejército sin perder de vista el
bloqueo de Tortosa se cmpleaba en siLiar á Mo-
reHa) y colocando dos baterías en el cerro del
Viento y Carrachet, rompi.ó el fuego con ellas el
19 de Octubre y duró hastn el 22 en que la guar-
niclon se rindió prisionera de guerra. A 1 mismo
tiempo el Coronel Entrena con una division de
este ejército puso sitio á la plaza de Denia, la
flue despues de haber sufrido uu ¡¡¡salto tuvo que




(4~8 )
1813. capitular con todos los honores de la guerra, en-


tregándose prisionera su guarnicion el dia 6 de
Diciembre. El Conde de Espaüa continuaba a.c-
tivamente el bloqueo de Pam})lona ~ cuya guar-
nicion hizo ellO de Octubre una salida con mas
de 1.000 hombres que atacaron por varios puntos
la línea de los espaüoles, y seiJaladamente el
punto de Fuerte-Príncipe, del que se apoderaron
})rotegidos por el fuego de la plaza. Reforzados
sin embargo sus defensores con dos compañías
de granaderos que marcharon á su socorro, car-
garon de nuevo ,í los enemigos) los arrojaron del
punto ocupado á la hayoneta J y los persiguieron
hasta el glacis de la misma plaza. En los demas
puntos de la linea del bloqueo fueron completa-
mente rechazados con una pérdida considerable,
siendo únicamente la de los españoles de cua-
renta hombres entre muertos y heridos.


Conocieron los franceses qlle les era imposi-
hle conservar por mas tiempo la importante pla-
za de Pamplona, y empezaron á trabajar y cons-
truir minas con el fin de destruir sus fortifica-
ciones y abandonarla.


Pamplona es la Pompeiopolis de los romanos
fundada por el gran Pompeyo , y sus fortificacio-
nes actuales son de) celebre Vauvan, tan digno
por sus virtudes como por sus servicios de pasar
á la posteridad á la par del ilustre vencedor de
Mitridates. Conocieron los espailoles la pérdida
qúe iba á esperimentar su patl'ia con el desman-
telamiento de esta plaza, y su General Don Cal'·
los Espaila para evitarla mandó intimar el 19 de




(439)
Octubre al Gobernador enemigo de órden del 1813.
Generalísimo Lord W ellington) que seria irremi_
siblemente pasada por las armas la plana mayor,
oficialidad y la décima parte de la guarnicion si
se llevaba á efecto la idea (le volar las fortifica-
ciones. El Gobernador contestó al siguiente dia
á esta intimacion con la mayor altanería, y se
esparcieron en las avanzadas enemigas varios es-
tractos de la il1timacion con el objeto de que la
guarnicion de Pamplona se penetrase de la impo-
sibilidad de forzar la linea del bloqueo) y del
peligro á que se esponia con la obstillacion y me-
didas estremas que trataban de tomar sus gefes.
Estos mandaron se continuase la construccion
de pozos para las hornillas; mas empezándose
á sentir el hamhre dentro de la plaza hasta el
}11Into de tener (pJe reducir la rucíon de pan del
soldado á cuatro onzas, se presentó el 24 el gefe
de su Estado mayor en las avanzadas pidiendo
llablar personalmente al General de los españo-
les; y no ll<lllándose este á la sazon en su ~ampo,
se r~tiró sin haber querido manifestar el objeto
tlcsu misíon al ql1e tenia el m;-¡ndo accidental
del bloqueo. Al siguiente día 25 se presentó de
nuevo diciendo que traia poderes para tralar de
la capitulacion; Il1as habiendo empezado por sen.
tal' (lue no los tenia para consentir que la guar-
nicion quedase prisionera de gnerra, regresó á la
plaza sin acordal' cOlldicioll alguna. Por tercera
vez el 2G, acompallado del General ~Iocanc, salió
á conferenciar sohre el mi~.l1lo negocio; pero insis-
i ielldo en no asentir á flue la guarlliciol1 fuese l)rí~




(440)
11:!1J. sionera de guerra, volvió á Pamplotlt'l. Ctecia en


tanto la desercíon de los defensores de e"ta J y el
hambre continuaba haciendo estragal!, hallándo.
se ya reducida la racion del soldado á tres onzas
de pan y otras tantas de carne de caballo. Sus-
pendieronse en tal estado los trabajos de la1l mi ..
nas, de cuya inutilidad para sal varse estaba
hien persuadida toda la tropa enemiga, en vista
de la estrema debilidad en que se veia para em.
prender la árdua y arriesgada empresa de forzar
la línea del bloqueo.


El 29 á las do~ de la tarde se pidió por cuarta
vez capitulacion, la que habiéndose concedido
con todos los honores de la guerra, se rindió á
los espaiioles el 311a plaza y ciudadela de Pam~
pIona, des pues de cuatro meses y diez dias de
hloqueo, quedando prisioneros los 3.500 hom.
hees ele su guarnicion, los cuales fueron tratados
con la mayor consideracion, porque las autorida.
des civi]es de la plaza manife:;taron que sU con-
ducta con los españoles habia sido muy confor-
me á la mas severa disciplina, y que las disposi.
ciones tomadas por el Gobernador francés du-
rant.e el hambre ocasionada por el bloqueo, no
l1abian causado la desgracia de ninguno de sus
habitantes.


Con la ocupacion de Pamplona terminó ]a
sesta campai'la y las operaciones militares en la
parte occidental de la Península, y su glorio-
so resultado flJe 3rt'ojar á los franceses del ter-
ritorio espnñol, á escepcion del que aun poseian
en Cataluflu y Aragon, J.e las ph'l.asdePeñlscoh}




(441)
Santoña y algunos otros pocos puntos fortifi. 1813,
cados,


Los cu~rpos francos espa.Uole¡¡ .que Gon tql~to
hono.r figuraroq en las; oampañas anterior('ls, no
pudieron Qbrar, en esta aisladamente" pOl'q.ue
fueron agregados á los.ejórcitos al tiempo de su
organizacíon, y por'que habielúlo l)1tHlado la guer-
ra de aspecto en razon' de la concentracion do
las fuerzas francesas, se necesitaban ya gr<mdes
.masas para Con1.uatidas en los puntos en que )13.
cian sus últimos esfuerzos. En esta campaña eva-
Cuó el enemigo para ,siempre á Madrid, y perdi-
da su oriuion militar en la Península, hubiera
sido seguramente lanzado del todo de ella, si el
primer ejército español hubiese contado con fuer~
zas suficientes para asegurar el éxito de su prime-
ra operacíon contra Tarragona, pues ent(lnces
Suchet se hubiera retirado sobre Aragon, de don.
de Wellinglon reforzado COl) los cuerpos de Ben-
tink, Duque del Parque, y del segundo ejército
mandado por el General Elio, le hubiera sin du-
da arrojado mas allá del Pirineo, y todas las
guarniciones enemigas de las plazas fuertes dI!
Cataluña y Valencia se habrian visto en la pre-
cision de abandonarlas por la ninguna esperan.
za de ser socorridas.


Terminada tan gloriosamente por los españo-
les la guerra en su propio pais, y vencedora es-
ta Nacioo que de Lió al parecer ser anonadada
por el coloso del poder, no en fuerza de batallas
campales, sino de débiles ataques aislados en la
mayor parte) con los que desbarató los mas sábios


TOMO lll. 56




( 442)
1813. planes y combinaciones de los guerreros más


espertos y aguerridos de Europa, presentó la Es-
paña al mundo entero el L ejemplo del triunfo de
'una guerra de pueblo1contra una guerra de tácti-
ca, teniendo que; abandonar eb enemigo el terri-
torio español, no precisamente por los resultados
brillantes de los triunfos de los Arapiles y de Vi.
toria, sino por las pérdidas diarias que hombre
por hombre, y gota á gota, por decirlo así, acaba-
ron en el espacio de cinco años con mas de 500.000
guerreros franceses. Sus mas famosos Mariscales,
vencedores del mundo, sucumbieron á la cons-
tancia de miserables gefes de guerrillas, y las
operaciones mejor combinadas de Soult ó de Su-
chet, costando caras á sus ejecutores, no ofrecian
nunca un resultado positivo. En fin, esta guerra
de España tan abominable é impía, obra de la
perfidia de Napoleon, debe convencer al mundo
enlero', de que nada es tan pernicioso como la
inj usticia.


Rechazados del otro lado del Pirineo los dé.
biles restos de los numerosos batallones que tan
ufanos le habian atravesado un día, Lord WeIling-
ton determinó penetrar en el territorio del Im-
perio francés para castigar al usurpador, y que
se animasen con elheróico ejemplo de los espa..;
ñoles los demas pueblos de Europa, que aun des-
pues de ver humillado el poder de Napoleou, va-
cilaban en declararse abiertamente contra él. Tan
g¡'ande era la idea que tenian de los recursos de
la Francia y del genio militar del que la mandaba.




(443)


, .


C¡\PITULO XXVI.


Estado de Europa en 1813. - Paz de Inglaterra eOIl Dina-
marca. _ Concordato de Napoleon con Pio VII. -- In-
vita la Rusia á la Alemailia á la libertad. - Se forllla la
ses'ta eo~licioll continental. - Tratado entre Inglaterra
y Suecia: ~;El 'Príncipe 'Bernai'dotte aCQnseja la paz á
Napol~ori . ..:., N\apoleoi\ ma~ha,'á' la guerra de Alema-
nia. '_, Fuena lle los, ~j'¿r:C~tQS fr.~qee,se¡s. -De los ru,.
sos y prusi~lIos. __ Batalla, de Lutzen. _, Batalla de
Baulzeu. - Armisticio entre la Francia y los aliados. -
La Inglaterra señala suhsidios á todas las l)aciones COII-
fed~rad~s . .;.:.:. M ~diacton de!' Emperador de Austria para
[a paz._ CoÍlvenciu-n tie Dl'f!sde. - Bases de la media-


. cioll del ;A'l'tStria. - Congreso de Praga._ Disolucioll
,de este,' - EI·Austria ,de.clara la guerra á la Francia. _
;Bat~lIa.d~;nfesde;.~ Trat,\do ,entre el.t\~~stria y Pru-
ijsia.:;-E.~,ReJ}? B;av iC/,I;a sr; ~~p~ra de N apoleon. - Ba-


taHa de Leipsik. - 1')ri5ion del Rey de Sajonia. _ Des-.
tr,llccion del eié~e~to francés. ,;. ~," " l


Ji";" .' '


: . , ~; :' .:- el; ¡) I '


~;; , Na,poleon se ha11aba despúesde la. desastrosa 1813.
campaña de Rusia:sin ejército ,. sin el auxilio po-
«l-e:t:oso,de·laPl'usia., qu.e: segun hemos manifes-
tado sé habia ligado á :la .Rusia contra él; Y la
Inglaterra qüeentonccs. s~ hallab~ en guerra con
Dinam-arca , hizo la paz con esta potencia, y la
España ajustÓ·,cn .30 de Enero de 1813 con la
Erusia 'un tratado" por el que esta Nacion se obli.
gaba á reconocer á Fernando VII por lÍnico Rey
}'egítimo de España" á la Regencia durante su




1813,
(414'4')


ausencia y á la Gonsti\l!sion, ~al,lciona~a por la~
GÓrtes.


Napoleon queveia ~ornlarse latempestad que
iba á lanzarle del trono, conoció Ía necesidad de
ganar la confianza de los celosos católicos de
Fr~néia, y sobre todo de Italia,cúya m~lá Hispo-
sicion podia e~lba'~~'~ar la 'I;ro~tjtud eil la ejecu-
cían de las conscríHcionescl~~tinadas á ~eempla­
zar sus pérdidas en. la úHiql~,.qa.mp.aQªde Rus}a,
y firmó en 25 de Enero en FOlltaineblea.u un con.
cordato' con el SULTIoPóntifice Pio VII : por. él
reconoció el pode¡' temporal y espiritual del Ge-
fe de la Iglesia.' ' , . . .


Para asegul'ar ):~ .,~llces,ior~ ~~l Impe~¡o~n .su
des.cenden~ia en Jos' gra~¡¡r~, rie~go,s:.4 qu~' ,l~,~ á
espo neF1 ela terrible coalic,iun (lue ·le· preparaha
la Europa, por un senado-consulto de 5 de ·Fe-
l)['c¡'o nombl'ó'á la Eniperatriz Hegenta pata'go-
bert;lar la Fral~cia dl,lrapte la lIlenor¿'daddé 'su
hijo' Napoleon 11. ' . , '," " ..•. : l ..•. > .. !. ,"",.


Entretanto el Emperador Alejandro dirigió
desde Varsovia á los pueblos de Alemania una
cxhortacion; á' fin de. que se :leV:a rilasen: e$.Í'nasa
contra Napoleon J imitando ¡el sU'bliu6 ejem:pl'ó
dé 1M castellanos ,:y terminasen' !el: duelo del
mundo penétrai1do ~i'Ctoriosos: en el· grande Im-
perio'francés. La Alemania, dócil á este llama.
miento J firma en 12 de Marzo la sesta coalicion
continental contra la Francia, por medio del tra-
tado de alianza entre Rnsia yP.rJsia acordado eñ
Kaliszk. La Suec'ia por otro tratado ajustado con
la Inglatel'ra en 3 del mismo mes en su capital




(445 )
Stockolmo; se obliga á ponel' en campaña un cuer- 1813.
po de 30.000 hombres contra Napoleon, facili-
tando la Inglaterra la incorporacion perpétua de
la Noruega, un subsidio de 25 millones de fran-
cos, y la posesion de la isla de Guadalupe, aban-
donada á los illgleses por el Gcncral Hcrnou .


. En 19 de dicho mes el gabinete sueco por me-
dio de otro tratado reconoce por legitimas las
Córtes españolas estraol"dinarias de Cádiz, y la
COllsLÍlucion decretada por las mismas; y Ber-
nardottc, Príncipe Real de Suecia, cuya cleva-
cion al trono era en gran parte obra del influjo
<le Napoleon, se dirige directamente á este, por
hallarse á la sazon interrumpida toda relacion
ministerial, y le invita á que modere su ambicion
cada vez mas funesta á la Europa, asegurándole
de. las buenas disposiciones Jcl EmpcraJor Ale-
jandro para la conscrvacion de la paz; pero Na-
poleon, sordo á las voces de su anti guo General,
sale de París el 15 de Abril para ponerse al fren-
te de sus ejércitos de Alemania. En los cuatro
meses que habia permanecido en la capital de su
Imperio, habia desplegado la actividad mas pro-
Jigiosa, así en cuanto al gobierno interior, como
en los preparativos militar(~s , asegurando y pre-
viendo cuanto era necesario para que la victoria
no desamparase sus ~gllilas, contando siempre
con la cooperacion del Austria, á cuyo Empera*
dor se hallaba unido con los vínculos de la san.
gre. El dia 28 se hallaba con Sil cuartel general
en Erfurt , reunido con el ejército que mandaba
el Príncipe Eugenio, y el total de sus fuerzas as-




(446)
1813. cendia á 166.000 hombres, mandados por los


Mariscales N ey, Bertrand, Víctor, Macdonald y
Oudinot. Las de los e¡ércitos aliados consistian
en 125.000 rusos y 100.000 prusianos. Napoleon
sin desconcertarse por el escesivo número de sus
enemigos, ni por la multitud de recursos que ha-
bian puesto en campaña, los ataca y bate el 2
de Mayo en la célebre hatalla de Lutzen que
presenciaron tres Soberanos. Esta batalla, en es-
tremo sangrienta, costó al ejército vencedor mas
de 10.000 hombres, yá los aliados entre muertos
y heridos 18.000. Estos se retiraron en buen ór-
den, destruyendo el pais que abanJonaban. Na.
poleon lleno de orgullo marchó en SU seguimien-
to, y alcanzándolos el 20 en Bautzen , los derro-
tó de nuevo y obligó á .firmar en Plesswiz un ar-
misticio que debia espirar el 20 de Junio, al .que
Napoleon accedió con la esperanza de desunir á
sus enemigos desvaneciendo sus formidables como
binaciones, y de aumentar sus fuerzas COn los
refuerzos numerosos que aguardaba de Francia.
La paz huhiera sido el resultado de este arrnisti.
cio, siNapoleon, fiado en su antigua fortuna, no
llUbiera querido ser solo el árbitro de dictar las
condiciones, aspirando á sujetar bajo su yugo á
todo el continente ,en vez de contentarse COn las
ventajas que le facilitaba su preponderancia, co·
roo lo dictaba el acrecentamiento diario de sus
enemigos.


La Inglaterra que vigilaba incesantemente
las miras ambiciosas de Napolcon, concluyó el
i 4 de J unío en Reichenbach, doce leguas de




(447)
Ercslaw, un tratado Con la Prusia, por el que 1813.
ofrecia aprontar á esta un subsidio de 666.666 li-
bras esterlinas , que equivalen á 17.466.000
francos, y por otro firmado el 16 concedió á la
Rusia otro de 1.333.334 libras esterlinas, que son
33.600.000 francos, obligándose ademas á man-
tener Sil escuadra, siempre que esta potencia
})resenlase en campaila 130.000 hombres.


Un enemigo mas formidable aun para Napo-
leon se l)allaba á punto de entrar en esta liga. El
cuerpo austriaco auxiliar de los franceses ajustó
en fines de Febrero un armisticio con los rusos,
y el 27 de Marzo quedó concertado en Kaliszk,
entre el Príncipe de Nesselrode y el caballero Leb.
zeltern) Ministro de la corte de Viena, que el
Comandante ruso haria liBa fingida denunciacion
del armisticio) y el cllerpo austriaco aparentan-
do hallarse embarazado en sus posiciones ~ efec-
tua ría su retirada sobre la orilla derecha del V Ís-
lula, y entonces los Generales rusos y austriacos
convendrian en un segundo armisticio, que sería
ilimitado. Era este paso un preludio del cambio
de] gabinete austriaco; y Francisco I, no bien
tuvo noticia del armisticio concluido entre Fran-
cia, Rusia y Prusia el 4 de Junio J se apresuró á
presentarse en calidad de mediador armado) y
N a poleon por UH convenio finnadoen Dresde el
30 de Junio aceptó la mediacíon del Austria
})ara las negociaciones de una paz general, ó cuan-
do menos continentaL Se determinó al efecto la
convocacion en Praga de un Congreso para el 5
de J uJio , prorogándose el armisticio de Ka liszk




(448 )
1813. hasta ellO de Agosto. Napoleon aceptó la inter-


vencion del Austt'ia J porque sabia (pie su herma-
no José habia evacuado á Madrid, y sus tropas
perseguidas por los españoles retrocedian hácia
el Pirineo. Otro tratado eventual concluyó el 27
de Junio el Emperador de Austria con la Rusia
y Prusia) reducido á que habiendo invitado á
estas dos naciones á entrar en negociaciones con la
Francia, y hahiendo fijado las condiciones que
creia necesarias para el restablecimiento de un
estado de equilibrio y tranquilidad permanente
en la Enropa J se obligaba á declarar la guerra á
la Francia, si para el 20 de Julio inmediato no
aceptaba esta las condicione" propuestas. Las ba-
ses de esta mediacion eran: 1. a la disohlcion
del gran Ducado do Varsovia, y su reparticion
entre el Austria, Rusia y Prusia, sin intervencion
alguna del gabinete fr:wcés, 2,3 La cesion á la
Prusia de la ciudad de Dantzig , y la evacuacion
por los ft'anceses de las fortalezas prusianas. 3. a
La restitucioll de las provincias Ilíricas al Aus-
tria. 4. a El restablecimiento de las Ciudades An-
seáticas, y un arreglo evenLual de ]os paises de
la Alemania septentrional, invadiJos por Napo-
leon despues de la paz de Presburgo.


Tal era aun en .esta época la cil'cunspeccioll
de los aliados, que se abstuvieron de tratar del
Reino de Westfalia, del gran Ducado de Baden,
de la Holanda, de la Espaüa, del Portugal y de
la Italia.


Verificóse el 12 de Julio la apertura del Con·
greso de Pra ga, hallándose presen tes el Baron dI"




( 449)
Anstctt, Plenipolenci~rio ruso; el Bal'on de Hum. 1813.
holt, prllsi¡¡no; el Conde de Metternich , Minis-
tro mediador austriaco, y el Concle de Graviel1,
segundo Plenipotenciario francés. En vano espe-
raron al principal Duque de Vicencia Canlin-
court, purs no llegó hasta el 28 de Julio, cuyo
retardo hizo J~ presentir la mala disposicion de
N~poleoll. En las conferencias que antes de la
Hega(la de Caulincaurt tuvieron los Plenipoten-
ciarios de Atlstri~, Prusia y Rusia, decidieron
que la Alemania debería permanecer indepen-
dienLe, y cOllslnticron en (lue el Imperio francés
tuviese por límites en acleLlllle el Rhill Y los Al.
}1es. Tres djas se pasaron en meras fórmulas des-
pues del arribo de C~lllit1court, cuyos poderes se
reconocieron insuficientes, y equivocas sus pro-
posiciones; porque Napoleon, acostumbrado á
mandar á todos los Soheranos como ú súbditos,
y á dominar sobre el Danubio y el Elba, como
sobre el Sena y el Eridan , se irritó á la sola idea
de parecer forzado por el Austria á dar este paso
en presencia de los vencidos en Lulzell y Baut-
zen, y suscribir á tllHIS condiciones que tanto
limitaban su poder, deponiendo las armas, y re-
mmcianclo al derecho de la guerra, que miraba
como la base fundamental de su Imperio. Pasóse
en cuestiones de meras fl)rmu1ils 1.'1 tiempo que
restaba, y el 10 de Agoslo, sin que se hubiese
acordado cosa esencial, los Plenipotenciarios de
Rusia y Prusia declaran concluiJa su mision , el
Congreso se disuelve aun antes de ser ahierto,
pues los Plenipotenciarios franceses cumpliendo


TO)!O 111. 57




(450 )
1S13. con las órdenes que tenian de no negociar nada


sobre el fondo de las cuestiones, entretuvieron el
tiempo con nolas insignificantes sobre los preli-
minares. El Emperador de Austria, cuya media-
cían habia sido eludida, dcclara el 12 de Agosto
la guerra á la Francia, y notifica oficialmente su
adhesion á la alianza de Uusia y Prusia; y de
aliado de la Francia, convertido primero en COn-
ciliador, de conciliador en mediador armado, de
mediador en árbitro, de árbitro en enemigo en-
cubierto, se presenta al fin en campaüa. El
rompimiento del Congreso de Praga es la se-
fIal de una guerra general. Los aliados se habían
apro\'echado del armisticio para aumentar &US
fuerzas, ya con inmensas levas, ya con numero-
sos contingentes superiores á los estipulados con
que cada estado se apresuraba á engrosar los ejér-
citos, y la defeccion del Austria, destruyendo el
equilibrio de las masas beligerantes, duplicó el
ntÍmero de los combatientes contra Napoleon.
Doscientos mil austriacos presentó el Emperador
Francisco en la lid , Y prometió arrastrar tras
sí el resto de Alemania, componiendo el total de
las fuerzas aliadas 520.000 hombres, de los que
100.000 eran de caballería. El ejército francés
ascendia solo á 300.000 hombres, de los que solo
40.000 eran de aquella arma; de modo que venia
á ser inferior al de los aliados en 220.000 ó en dos
quintas partes.


Abrióse la campaña en presencia de los Sobe-
ranos del Norte, y el Príncipe de Schwartzem-
berg, Generalísimo del ejército aliado, atacó á




( 451 )
Dresde el 27 de Agosto. 1\'apoleon corriendo des- 1813.
de la Silesia con la flor ele sus tropas, Cae repen-
tinamente sobre los sitiadores, y los obliga á re-
tirarse, pereciendo Je resultas de 11na herida re-
cibida en esta jornada el General J\loreau, que
habia venido del nuevo Mundo á hacer la guerra
á Napoleon, á la voz de Alejandro, de los ingle-
ses y emigrados franceses. Despues de este favo-
rable suceso, la fortuna cegó á Napoleon , quien
despreciando la ocasion lle hacer una honrosa
retirada sobre el Hhin, y formando un mal con-
cepto de sus enemigos) demasiado confiado en
sus recursos) se decidió á conservar sus posicio-
nes sobre el alto Elba.


El General prusiano Blucher alcanza en I\atz-
bach una victoria sobre los Mariscales Ney y
Maedonald, y la division VenJamme <lile ocupa-
ba los desliladeros de la Bohemia, es derrotada,
quedando prisionero su General.


El 9 de Setiembre el Austria y la Prusia ajus-
taron en Toeplitz un nuevo tratado de alianza,
y en el mismo dia Ja Rusia y el Austria firman
otro relativo al restablecimiento de las monar-
quias austriaca y prusiana, al mismo estado que
tenian en 1805 , á la disolucion ue la Confedera-
Clon del Rhin, á la independencia absoluta de los
estados intermediarios entre el Austria y Prusia,
á la restitllcion de la casa de Brllllswich Lunem-
bourg en sus estados de Alemania, y á un arre-
glo amistoso sobre la Sllerte de] gran Ducado de
Varsovia. Una J' otra potencia se obligaron á
mantener en campaüa al menos 150.000 hombres,




(45'2)
1813. Y en artículo separado se acordó la rcstitucion ue


los paiscs reunidos al Impcrio francés, y ue los
estados de Alcmania poscidos por individuos de
aquella nacÍon.


De esta manera se iban desenvolviendo gra-
dualmente las miras de los aliados para disminuir
el poder de N apoleon, á medida que les eran mas
favQ\'a\)\e'f> \O'f> 'f>ueeí)O'f> de sm armas.


La Inglaterra firmó igualmente en Toeplítz el
3 de Octubre un tratado de subsidio con el Aus-
tria, por el que la concedia dos millonesue libras
esterlinas, cuatrocientas mil á la España, dos-
cientas mil al !ley de Sieilia y ciento cincuenta
mil al de Suecia; destinando la misma potencia
sumas considerables para el Hannóver, el Por-
tugal y la ciudad de Moscow, en recompensa de
los sacrificios y pérdidas que habían sufritlo, de
modo que la IlIglaterra parecia ser la dispensa-
dora de los tesoros del mundo.


La Baviera, aliada hasta entonces de la Fran-
cia, y que acababa de levantar nuevas tropas para
defender la cansa de Napoleon, ]e des:llllparó
tambien repentinamente,y el General 'Vrede, can-
sado de servir al interés estrangero, suspende á
imitacion del General York por su propia auto-
ridad las operaciones contra los aliados, y dando
pat'te á su Corte aprueba esta su conducta y se
firman en Ried dos tratados, por los que el Aus-
tria y la Baviera se obligan á concllrrir con todas
sus fuerzas á la disolllcion de la Confedel'acion
del Bhin, y al restablecimiento de la paz y del
órden en Europa. La Baviera consiente cn hacer




( '153)
las cesiones necesarias para asegurar él los esta- 1813.
dos vecinos lIua líuea cnlTcspondicnl e, y ofrece
presentar en Call1pall!l 36.000 hombres.


El grilnde ejércilo ali¡¡do, ,i las órdenes del
Príncipe de Schwartzemberg, comenzó un movi-
miento ofensivo contra Napolcon (iue habia mnr-
chado dC8de Dresde á Leipzig. Empeüóse el 16
de OCLubre bajo los muros de esta ciudad una
hatalla general entre medio millon de comba-
tientes reunidos sohre la superficie de tres leguas
cuadradas, y des pues de corubatir con el mas
esLraordiuario valor, derram;índose torren Les de
sangre, la derrota del General Ma1lnont obligó
al ejército francés á retirarse soLl'e la orilla iz-
quierda del Partha. Napoleon, obcecado con la
llegada de un refllerzo de 40.000 hombres al
mando del General Bengiscn, permauece todo
el dia 27 en Ulla inaccion imprudente, y en la
maüana siguiente vuelve ¡\ comenzarse de nuevo
la batalla. Los franceses pelean con la mayor
desesperacion y valor; pero la ciudad de Leipzi¡;
cae en poclt'l' de los aliados, penetrando en ella
por diferenles pllntos el Emperador de Rusia) el
Rey de Prllsia y el Príncipe Real de Suecia, Ber-
nardotte. El Rey de Sajonia, el mas fiel de los
aliados de N apoleon, es hecho prisionero y con-
finado por órdcn de los Soberanos aliados al C<lS.
tillo de Frédericheeld, á algunas leguas de Berlin,
víctima de los insensatos proyccLos de un hom-
bre, eliJa alianza hahia respelado hasta el último
tl'ance por un csceso de virtud.


Horrible era la escena quc pl'cse!ü":Ja :: ta sa-




(454 )
1813. zon la ciudad de Leipzig) cubierta toda de cadá.


vel'cs, de heridos y de moribundos. En la terrible
noche del 18 a119 determina Napoleon la reti-
rada general de su ejército; pero esta operacion
era sumamente dificil y arriesgada por tener pre-
cisamente que verificarla por un puente, por don-
de deberian pasar mas de 3.000 carros y una in-
mensa artillería. Ejecutábase con el mayor ór-
den, cuando la apal'icion de un corto número de
tiradores rusos fue causa de que el Comandante
de Zapadores apostados en el puente de Lillde-
nau le hiciese yolar para sal val' la pel'sona del
Emperador ~apoleon, dejando en el riesgo mas
inminente á cuantos se hallaban en la orilla opues.
tao Casi toda la vanguardia del ejército francés,
en número de 20.000 hOI11bres, á vista de la im-
posibilidad de salvarse por dicho puente, se pre~
cipitó en el rio Elster, en cuyas aguas pereció el
Príncipe de Poniatowski, honor del ejército po-
laco J á quien dos dias antes se le había nombrado
Mariscal del Impel'io francés. El Mariscal Mac-
donnld. logró pasar al otro lado del rio COIl otros
muchos guerreros del ej~rcito, ellya pérdida en
estos dos dias flle inmensa, pues quedaron mas
de 37.000 muertos en el campo de batalla, y
fuera de combate un· número doble de heridos,
COIl 28.000 prisioneros, 250 caüones y 900 car-
ros. Quedaron herirlos los l\lariscales l\1armont,
Ney y varios Gencl'alE's de division. Los austria-
cos tllvierOíl cuatro Feld-Mariseales y 300 Ofi.
ciales llcridos, ,> Jo~ 1'1lSOS dil'?' (;'enel'ales muer-
tos con 900 O fici"Je.c" calculándose ('11 80.000 hom.




(455 )
hres la pérdida total de los aliados. En esta ba- Hl13.
talla, denominada de las Naciones, combatiero n
las masas mas fuertes que la Europa moderna ha
presentado en campaña, con un encarnizamiento
de que no hay ejemplo desde la invencion de
la artillería. Sus resultados fueron tambien cor-
respondientes, fijándose en' ella la suerte de
la Europa desde el golfo de Archángel hasta la
bahía de Cádiz, y desapareciendo para siempre
de los reinos situados en tan vasta estension la
preponderancia del cetro de hierro de N apalean
Bonaparte.




(456)


,


C.I\.PI'fULO XX'TII.


\Vellillgtoll dispone invadir cl Imperio francé5. _ El ejél'-
cito español y ali~l(lo pasa el Vi(lasoa. -Accioll de la
U IIUIle. - Accioll de Sarre. - Forlilie,1 Sonlt las posi-
cioncs del Pirineo. -Se ~,itua (letras (lel Ni\'clle.-Pas<l
el ejército anglo-hispalio estc rio. _ :\luerLc del Gencral
COIll'OllX. - Accion de Camhó. - Accion dc Urdailli. _


Accio:l del puentc Unlaiüi. - Paso de la Nivc por los


cspaüoles. - Siluacion de BJyona. _ Accioncs de Bia-


rits. - Tres hatallones dc NasS,llt se pasan al ej(:rcito
espa]¡ol. -Los franceses se acantonan de tras del Alloul'.
- Suspenlle \V ell illgtoll SIlS operaciones por el rigor de


la estaciono - Triste esLado ltel benemérito ejército es-
paliol por falta (le recursos.


1t:l13. Resuelto el Dll[lue de Ciudad-Rodrigo Lord
'Vellington á penelrar en Francia, determinó


atravesar el Vidas0a. Esta operacion, asi por obs-


táculos de las agllas como por lo inaccesihle de


las münlailas de la clcrech3 J prescutaba dificul-
tades tanto mas árduas dI! vencerse, cuanto eran


co usidera bIes los a tri ncheramie lIlos y fortiGca-
ciones dispuestos por el enemigo para defender


el paso. El 6 de Octubre se dieron las disposicio-


nes necesarias, y el 8 á las 8 de la maüana, ape-
nas se divisó en las alturas de San Marcial una


bandera blanca, signo cOllvencional del ataque,
cuanclo dos divisiones illgle~as, á las órdenes de
Sil' Tomas Graham, emprenden con arrojo el pa-
so del Vid¡¡soa cerca ele su embocadura, y el cjér-




(457)
cito espailOl de Galicia á las órdenes dél intrépi- 1813.
do General Freirc) lo pasa por el frente de San
Marcial en tres columnas. Al mismo tiempo la
division ligera británica al mando del Baron de
Alten, y la española á las órdenes del General
Longa, marchan contra los relrincheramientos
de Vera) y el G"ner;¡l Giron con el ejército de
reserva de Andalucía) embiste la mOlltañade la
P~hune. Sir Tomas Graham se apodera de las
trincheras enemigas de los alrededores de Anda-
ya, y Freire con los españoles gana la monta-
ña Verde y la altura de Mandal) envolviendo la
izquierda del enemigo y tománclole dos cañones.
Las tropas de Giron, á pesar de haber intentado
dos asaltos contra la ermita de la Rhune, no pue-
den conseguir hacerse dueños de la altura casi
inaccesible en que se halla, y el fruto de todos
sus reiterados esfuerzos fue solo el de vivacfuear
aquel dia IÍ. la falda de aquella eminencia. Al
siguiente, Lord Wellington, despues de recono-
cer la fuerte posicion de la ermita de la Rhune,
mandó que reconcentrándose el ejército español
de reserva de Andalucía, se dirigiese contra los
puntos de la roca de la derecha de la monlaña
del mismo nombre, que cayeron todos en podet'
de los aliados, asi como la línea del campamento
de Sarre, quc abandonó el enemigo con la posí-
cíon de la citada crmita.


Los Generales franceses maniobraron todo el
dia á fin de llevar adelante el plan de concentra·
cion de sus fuerzas en la línea fortificada que te-
niall dispuesta á lo largo del rio Nive, á poca


'l'O.\W 111. 58




(458 )
1813. distancia de la montaña de la Rhune, que ocu-


paban como un puesto avanzado. Lord Welling-
ton mandó establecer prontamente puentes de co-
municacion sobre el Vidasoa, y dispuso se forti-
ficase con varias obras el terreno ganado dentro
del terl'itorio francés, quedando de este modo su
izquierda en posicion tan imponente como su de-
recha.


A consecuencia de la accion del 8, el ejérci-
to de Giron quedó situado en dos reductos al
frente de Sarre, de los cuales el uno se hallaba
demasiado avanzado en la linea del ejército alia.
do, y sus atrincheramientos sin concluir, cir-
cunstancias que hacian imposible su defensa y
conservacion en el caso de un ataque serio. Co-
nociólo asi el enemigo; y en efecto" le sorpren-
dió en la noche del 13 de Octubre, apo(lerándo-
se de él, Y haciendo prisionero un destacamcnto
de 50 hombres que le guarnecian, con 100 za-
padores destinados á la conclusion de sus for-
tificaciones; pero aunque pro sí guió sus ataques
con la idea de recobrar las trincheras y campa--
mentos que habia perdido por aquella parte, fue-
rOn todos infructuosos, sufriendo una pérdida
considerable. La de los españoles fue bastante
grandc, y consistió en 40 Oficiales y mas de
500 hombres entre muertos, heridos y prisio-
neros.


Despues de haberse visto precisado el Maris-
cal Soult á abandonar la línea del Vidasoa , reci-
bió un refuerzo de 30.000 conscriptos, con el
eua] reparó las pérdidas esperimentadas en su




(459)
ejército. El mes de Octubre lo empleó todo en 1813.
fortificar la posicion que ocupaba en los Pirineos.
Consistia esta en tres líneas: la primera corria
por la orilla izquierda del Nivelle, apoyando su
derecha en una fuerte altura que domina á So-
coa, donde se encuentra una ermita, y concen-
trándose sobrc el mismo rio por una cordillera
continuada hasta el caserío llamado de Chicutem-
borda, por donde pasa el camino de Vera y As-
cain á Oruña. Esta cordillera se hallaba defen-
dida con cinco reductos de bastante capacidad
que hacian respetable cualquier ataque de frente.
Las obras por la izquierda no alcanzaban sino
11asta la falda de la Rhune, de modo que quedaba
descubierto el camino que por aquella parte con-
duce hasta Ascain ; pero los aheueuores de este
pueblo se hallaban defendidos por un fucrte cam-
pamento que conservaban los franceses en la iz-
quierJ.a del Nivelle , y por un buen reJucto cu-
yos fuegos hacian impracticable aquel paso.


Como el curso del Nivelle toma desde A5-
caín una nueva dj¡'eccion sobre el E. hasta las in-
mediaciones de Saint-Pé ~ la 1ínea enemiga iba
oblicuando sensiblemente sobre la iZ(luierda has-
ta San Juan de Pie de Puerto, por manera que los
flancos respectivos de los ejércitos beligerantes
no observaban entre sí una posicion direcla; pues
en el centro el Nivelle formaba una curva inte-
rior considerable ~ y sus líneas se estcndian casi
sobre su izquierda. El puente de Ascain y otro
que hay mas 3niba, se hallaban fortificados COIl
buenas cabezas de puente J y el espacio conteni·




(460)
1813. do en la curva de la ribera desde las alturas de


Ainhoe estaba guarnecido con varias obras, cuya
principal fuerza consistia en la fila de alturas que
se corren á la espalda de Sarre, pueblo cuya de-
fensa formaban dos reductos y la fuerte eminen-
cia de la Rhune. La segunda linea se estendia
por la derecha del Ni velle J y la tercera, cuyo~
trabajos estaban tan solo principiados J abrazaba
desde el punto de Abuacemborda uetras ue Saint-
Pé por el camino de U ztariz, y sus reductos se
hallaban guarnecidos con cañones de á 6 que ha.
])ia costado gran trabajo elevar á las alturas en
que las baterias estaban establecidas.


Lord Wellil1gton determinó apollerarse de to-
dos estos rctrinchcramientos del enemigo, y al
efecto concentró sus tropas sobre la iZfluierda
el lo o de Noviembre; pero las escesivas lluvia:;
por la costa ~ y la abundancia de nieves por las
montañas J retardaron sus movimientos hasta el
10 de Noviembre J en que emprendió su ataque
principal dirigido contra el centro de la linca
enemiga que se hallaba apoyado sobre Sarre y
alturas de su espalda. Sir Rolando Hill fue el en·
cargado de ejecular esta importante operacion, y
el Mariscal Beresford con tres divisiones se diri-
gió á atacar el centro enemigo: el General espa-
ñol Giron COn el ejército de reserva de Andalu-
cía marchó sobre la izquierda, y la division lige-
ra del Baroll de Alten con el cuerpo espaüol de
Longa se destacó contt'a la posicion de la Hhune.
Entretanto el General Freire arnenazando á As.
cain,.impcdiil (FU~ 10s franceses Jestacascn t1'O-




(461 )
pas de este punto para el socorro de los demas 1813.
atacados, y Con igual intento maniobraba Sir
John Hope con su division en todo el resto de la
línea enemiga hasta el mar.


El simultáneo y bizarro ataque de todas las
columnas del ejército aliado, el vivo y acertado
fuego de su artillería, y los movimientos oportu.
nos sobre los flancos del frente enemigo, tuvie-
ron el mas feliz y brillante resultado; lmes rota
su linea, abandonaron precipitadamente la posi-
cion de Sarre, uejando en poder de los aliados
un gran número de prisioneros, y perdiendo al
General de division Conroux, que murió atrave-
sado el pecho de un balazo. Tambicn cayó en
poder del General Alten la posicion de la Uhune,
y no pudiendo resistir los que la guarnecian el
ímpetu con fILIe sus tropas atacaron y ganaron su-
cesivamente todas las líneas, temerosos ucl asal.
to, abandonaron los reductos, y los ingleses ocu·
l)ill1uolos sin oposicion, se formaron victoriosos en
la cumbre de la montaña. Con tan buenos auspi-
cios, el ejército aliado hizo un movimiento gene-
ral contra los atrincheramientos situados detras
de Sarre, y las divisiones inglesas de Colbir y
Lecort treparon con la mayor resolucion por las
colinas de su frente, y al acercarse, el eneruigo
abandonó las obras que guarnecía por la izquier-
da) evacuando sin rcsistencia un reducto (lue se
hallaba en muy bucn estado de defensa) y no
parando en su llcsordenada y precipitada huida
hasta el puente siluado sobre el Nivelle. Un solo
Lala11on, al abrigo de una fuerte posicion) con-




(462)
lI:1f3. servó su formacion, y tr.ató de resistir. La toma


de este importante punto faltaba solo para com-
pletar el triunfo de la di vision del General Alten,
quien ya se disponia al asalto, cuando supo que
con las ventajas obtenidas por el Mariscal Befes-
ford estaba asegurada su rendicion. En efecto,
sabedores de que ya no les quedaba otro recurso,
sus defensores en número de 560 se entregaron
prISIOneros.


Hill atacó las alturas de Ainhoc en divisiones
por escalones, puesto al frente de la de Clinton, y
desplegando en tan arriesgada operacion la ma-
yor firmeza y sel'enidad. Su pripcipal empeño se
dirigió contra la derecha de cinco reduclos, y en
su marcha tu vo que ¡:¡.travesar vadeando el Ni ve-
He, cuyas orillas son escarpadas y de dificil ac-
ceso, y sin disparar un tiro atacó á la bayoneta
las tropas apostadas al frente de dichos fuertes,
que arrolladas con bastante pérdida fueron cau-
sa de que las guarniciones los abandonasen en el
momento que se presentaron los aliados. Los fu-
gitivos fueron vivamente perseguidos por el Ge-
neral Clinton, flue incorporado con ulla division
portuguesa, atacó otro redllcto que intentó en
vano defender el enemigo, y continuando Sil mar-
cha por Ezpeleta, forzó á los franceses á abando-
nar toda slllínea avanzada delante de Ainhoe,
siendo perseguidos de cerca por las tropas del
General Morillo,


Apoderados los aliados de la derecha de la
parte superior del Nivelle, las fuerzas enemigas
arrolladas <:n el centro de Sll línea se reunieron




( 463)
sobre las alturas que dominan á Saint-Pé y trata- 1813.
ron de colocar su artillería por encima de Ascain.
El ejército aliado, dueilo de la orilla izquierda del
rio y en posesion de sus puentes, le atravesó con
facilidad, verificándolo por Saint.Pé las divisiones
de Colwir y Lecort, arrojando á los franceses de
los puntos en que empezaban á hacerse fuertes.
La aproximacion de la noche puso fin á la bata-
lla, y Soult se aprovechó de. la obscuridad para
retirar su ala derecha que se hubiera visto muy
comprometida y espuesta en esta operacion si hu-
biera tenido que hacerla de dia, pues el menor
retardo en sus movimientos hubiera facilitado á
los aliados el poderse interponer entre sus tropas
y la plaza de Bayona, cortándolas la retirada, co.
mo 10 intentaron el dia 10, aunque sin efecto, por.
que las abl1ndantes lluvias habian inundado los
caminos en términos que estaban intranútables,
y los puentes inutilizados por los franceses re-
tardaron tanto su marcha, que estos logl'aron en-
trar en Bayona sin ser inquietados.


La pérdida que tuvieron los enemigos en este
dia fue muy considerable, contándose mas de
1.400 hombres prisioneros, 51 piezas de artille-
ría y seis carros de municiones, siendo la de 109
:lliados la de 500 hornLres muertos y 2.000 heri-
dos. La artiIJel'Ín inglesa mnndada por el Coronel
Dikson se distinguió muy particularmente en es-
tas operaciones.


Despues de tan brillante victoria permaneció
el ejército aliado acantonado entre el Nivelle y
el mar) dando tiempo á que se terminasen los pre-




(464 )
1813. parativos para marchar adelante, y los franceses


permanecieron concentrados en los alrededores
de Bayona en el corto espacio de dos millas por
su frente. Como podian estos avanzar de repente,
se asignó á las diferentes divisiones una línea de-
fensiva que Wellington hizo fortificar con diver-
sas obras. Comenzaba aquella por su iU[llierda
en el mar, y pasando por Biarits se estendia por
la cumbre principal de las alturas, y atravesando
el camino seguia despues por el lado derecho de
un valle delante de Arcanglles, comenzando en
la Nive, cerca de un gran castillo llamado la casa
de Garrat. La derecha se dirigia por la espnlda
á lo largo de la izquierda del Nive por Uzlariz y
Cambó.


El General Hill, precedidos varios reconoci-
mientos, avanzó el 16 de Noviembre sobre las po-
siciones francesas, oblignndo al enemigo, despues
de una reñida accion, á ahandonar á Cambó vo-
lando antes su puente. El 18 atacó Beresford los
puestos avanzados, y le obligó á pasar y abando.
nar el puente de Urdaine, que fueinmediatamen-
te ocupado por las tropas aliadas. Los franceses,
Con el objeto sin duda de volarle, atacaron al dia
siguiente esta posicion; pero todos sus esfuerzos
fueron en vallO, teni<enao al fin que retirarse ver-
gonzosamente.


Desde entonces todas las (}peraciones de los
franceses se dirigieron á apropiarse los recursos,
é intcrceptar'los forrages á los aliaaos. El 9 de
Diciembre, concluidos todos los pl'eparati\'os para
el paso del Nive J se decidió Wellington á estcn-




(465)
uer los acantonamientos de su ejército,: atravesan- 1813.
0.0 este rio, y atacando á Soult que]o defendía,
protegido por fuertes atl'incheramictüos en posi-
cÍon uesde la parle inferior del Adour hasta San
Juan de Pie de Puerlo.


El ejérciLo aliaJo rompió sus movimientos en
masa en la maiíana del9 de Diciembre. Los cuer-
pos de su derecha, á las órdenes de Sir J oh n
Hoppe, atravesaron el Nive por Cambó, obli-
gando á poca costa á replegarse á los franceses
sobre Bayona, sobre cuya plaza hicieron un re-
conocimiento mlly de cerca. La sesta division es-
pañola al mando dd General Morillo, efectuó el
paso del NiH por Ustariz, arrojando al enemigo
de todas las posiciones de la derecha de aflue} rio,
y dcspucs de ocupar por asalto varios puestos
fortificados, especialmente el de Villafranca,
adelantó sus reconocimientos hasta las orillas del
Adour.


Es imposible pintar la decision con que se ar-
rojaron á los vados las tropas del ejl~rciLo a1iallo
y español, sin que el vi vísimo fuego del ene-
migo retarJase en lo mas mínimo su marcha
acelerada, á pesar lle que el agua les llcg3l.la
á los hombros, y de haberse ahogado arreba-
tados por la corriente un Oficial y mas de 30
soldados.


La plaza de Bayona se halla situada en la
confluencia de los rjos ~ive y Adou\'. El primero
no es vatleable por frente de a(luella, y el segun-
do es río lle bastante consideracioll. La ciudad se
hallaba en muy hilen estado de defensa) con for-


TO)!O JII. 59




(466)
1813. tificaciones respetables y escelentes puentes so ..


bre ambos rios. Un campo atrincherado casi
illespugnable, y bastante capaz para encerrar un
ejército entero, se habia formado ademas para
contener al ejército aliado. Dos únicos bueno~
caminos tiene la Francia por esta parte, y son lo&-
que conducen desde París, pasando por Bayona
á San Juan de Luz y San Juan de Pie de Puerto;
pues los de mas son transversales y casi intransi-
tables durante el invierno. De ambos caminos er:¡
dueño el Mariscal Soult, teniendo aseguradas con
ellos completamente sus comunicaciones, y apo-
yados y sostenidos todos sus movimientos en laf
fortiGcaciones indicadas. Queriendo Soult aproo
vecharse de tan ventajosa posicion, se puso en
movimiento en la mañana del 10 Lle Diciembre}
y atacó la izquierda del ejército aliado, apostada
en la derecha del Nive á las órdenes del General
Hill. El cuerpo al mando del General Hoppe,
que defendia el camino real de Bayona á San Juan
de Luz, cerca de la casa del Maire de Biarits,
opuso al enemigo una resistencia obstinada y re-
chazó lodos sus ataques. No tuvieron meior éxito
las tentativas que hizo el mismo contra la casa
fuerte é Iglesia de Arcangues, defendida por la
division ligera inglesa al mando del Baron de AI-
ten, en las cuales sufrió una pérdida grande de
muertos y heridos con 500 prisioneros. No fueron
solo estas las desventaias del ejército enemigo en
este dia i pues no bien habia cesado el fuego,
cuando tres batallones de Nassau de los que
militaban á su servicio, informados de que




(46] )
SU pms se 11aIlaba libre del yugo francés, se 1813.
pa!laron á los aliados con todo su armamento
yequipage.


En la mañana del 11 se reiteraron aun los
ataques contra la posicion del General Hoppe;
pero con igual éxito y no menor descalabro. Al
siguiente dia 12, Y hora de las 12 de la noche,
emprendió Soult con 30,000 hombl'es su última
tentativa, atacando impetuosamente las posicio ...
nes que defendian las tropas del General Hill en
la derecha del Nive. Rechazados en todas ellas
los enemigos, tuvieron que desistir de su empe-
ño, y retirarse á favor de la obscuridad de la no-
che á su campo atrincherado, y el Mariscal Soult
miró desde entonces la resistencia invencible de
los aliados, corno una prueba decisiva de su su-
perioridad, disponiendo que su ejército no sa-
liese de sus acantonamientos detras del Adour,
y sus trabajos ulteriores se dedicaron solo á per-
feccionar las obras de defensa de los alrededores
de Bayolla) aumentándoles de modo que imposi-
bilitasen á los aliados el paso del Pau, Fortificó
en toda regla la cabeza del puente Nuevu y toda
la línea defensiva, y el invierno, que fue crudo en
estremo, le I)\'oporcionó el tiempo suficiente pa-
ra poner en el estado mas respetable las fortifi-
caciones, pues los rios Nive, Adour, Pau, el
MauIeon y otros habian salido de madre, é inun-
dado con sus aguas los campos vecinos, So]o por
los caminos reales podia transitarse; pero como
estos se hallasen bien defendidos por el enemigo,
los aliados se vieron en la necesidad de aguardal'


·




1813.
(468 )


en sus.acantonamientos á que el liempo les per-·
mities:e .. continuar las operaciones de campaña.
Es el pais de los Pirineos tan sumamente pobre y
mal cultivado, que para que no faltasen provisio-
lles.al ejército aliado, tuvo Lord Wellington que
disponer que sus tropas las pagasen al contauo á
los pueblos enemigos.


El ejército espaüol, tan digno de mejor suerte,
había hecho eminentes servicios enmedio de
las privaciones mas espantosas, y superior á
la miseria que le aniquilaba, continuaha dan-
do á Ja nacion días de gloria precursores de
su libertad. Hallábase, sin embargo} en el es-
tado mas mezquino y degradante: el soldado
sin fuerzas físicas por su cortísimo alinlento,
y el Oficial en la situacion mas abatida y hu-
milla.nte por la falta de auxilios. Los de una
y otra clase enfermahan por precision, y pa-
sando á los hospitales venian á ser estos por
~u falta de asistencia el sepulcro y esterminio de
tan beneméritos miLitares. Mas de una vez &Us
Gene}'ales Freire, Giron y Morillo elevaron al
supl'emo Gobierno espaüol sus clamores, bacien-
do presente este estado lamentable de las tropas,
y esponiendo que sin vestuario, sin tienuas de
caUl paüa ~ y sin los demas pertrechos indispen-
sables, pareela imposible que arrostrasen la in-
clemencia de .las estaciones J las faligas ue la
guerra;. pero tan justas quejas ó no fueron crei-
das,ó fueron olvidadas, y el henemérito ejército
español, coronado de laureles en tantos re en-
Cuenll'(~s, dejó de hacer 11111 S prodigios de los (lue




(469 )
111zo, y de tener mayor influencia en las opera- 1813.
e'iones de la campaña, por la falta absoluta de
medios, y por las contínuas privaciones que es-
pcrimentaba.




(470)


,


CAPITCLO XXVIII.


La Regencia intenta disolver las Córtcs. - Aholcn estas el
tribunal de la IlJ(lUisicion. - Rcsistcncia del Clero á es-
ta medida. - Debilidad de la Regcncia. - Las Córtes
nomhran nueva Regencia. - El Nuncio del .Papa apoya
la resistencia del Clero á los decretos de las Córtes. -
Manifiesto de la Regencia con este motivo. - Contesta·
cion del Nuncio. - Su espnlsion de los dominios cspa-
ñoles.-Las Córtes estraordinarias cierran sus sesioncs.
-Diputacion pcrmánente dc las mismas. - La cpidcmia
en Cádiz. - Instalacion de las Córtes ordinal·jas. - Se
decreta la traslacion del Gohierno á l\lallrid. -Entrada
de la Regencia en la capital de la Monarquía.


1813. Mientras los ejércitos espajlOles cooperaban
asi con los aliados para lanzar á los franceses
de la Península, y penetrar hasta en su mismo
territorio J la Regencia y las Córtés en Cádiz
presentaban escenas de continuos debates y hos-
tilidad entre si. La Regencia, en cllyas manos se
llallaba concentrado todo el poder ejecutivo,
tl'ató de valerse de él para dar un golpe mortal á
las CÓl'tes, deshaciendo á la fuerza su reunion.
Todo se hallaba dispuesto al efecto; mas como
fuese depuesto el Gobernador de Cádiz, Teniente
general de la real Armada Don Cayetano Valdés,
y reemplazado el 6 de Marzo pOI' el Mariscal de
Campo Don José María Alós, Gobernador de la
plaza de Ceuta, de cuyas ideas y allhesion estaba




(471)
plenamente satisfecha Ja I\egencia, esta mudanza 1813.
llamó muy particularmente la atencion de las
Córtes, y la mayor parte de los Diputados se de-
cidieron desde este punto á mudar la Regencia,
aprovechánuose de la menor circunstancia favo-
rable que pudiese presentarse. Efectivamente
]a Regencia llamó á Alós con este objeto J con-
ferenció con él , Y puso á su Jisposicion tres
regimientos y tres caiiones ; pero la dilacion del
día en que se habia de ejecutar el golpe, lo frus-
tró. Alós queria darlo el mismo dia que tomó el
mando J y entonces el éxito hubiera sido indu-
dable.


Desde el 4 de Enero hasta el 22 del mismo
se habian ocupado las Córtes en una séria y pro-
lija discusion sobre la Inquisicion, hasta que vo-
tado en el último dia el negocio J fue aprobado
el decreto de su abolicion por 90 votos contra
60. En él se disponía (Iue los Sacenlotes lo leye-
sen por tres Domingos consecutivos al tiempo
de la celebracion de los divinos oficios: medida
que fue muy sensible al Clero.


En la sesion de 8 de Marzo se leyó un oficio
de la Uegencia J con el que acompañaba, para
que las Córtes las tomasen en consideracion,
y 110 se turbase la pública tranquilidad, tres
esposiciones J la una del Vicario general de la
Diócesis de C<idiz) la otra de los Curas párrocos
de la misma ciudad y extramuros, y ]a terCe_
ra del Cabildo eclesiástico de C.1diz. El Vica-
rio manifestaba las razones que le impedían
obedecer el decreto de las Córles para la abo-




(472 )
1813. licion de la Inquisicion, y el manifiesto dispuesto


por las mismas para leerlo al ofertorio de la Mi-
sa mayor, porque seria un escándalo leer unas
resoluciones puramente civiles en un lugar sagra-
do, y enmedio del sacrificio de la Misa, citando
varias leyes que no se habian publicado de este
modo, y concluycudo con pedir que se le relevase
de la lectura del manifiesto. Los Curas esponian
que los púlpitos no se habian hecho para publicar
las leyes civiles, sino las plazas públicas, y que
el hacer semejante publicacion en aquellos luga-
res era profanar los templos. El Cabildo de Cá-
diz repugnaba el decreto de la abolicion de la
Inquisicion) y su espíritu como contrario á la
Ueligion, aüadiendo que preslaria una obediencia
})aS1 va.


Acabada la lectura se levantaron varios Dipu-
tados , y manifestaron (iue tlesaprollUban alla-
mente la conducta de la H.cgencia por no haber
procedido en ejercicio de su autoridad á mandar
se obedeciesen las órdenes soberanas de las
Córtes.


El Diputado Argüelles , despues de haber he-
cho notar que las observaciones del Clero no
merecian la atencion del Congreso, y que este
solo debia ocuparse en deliberar sohre la con-
ducta de la Regencia, que habia titubeado en lle-
var á debido efecto las leyes, propuso cllJe que-
dase depuesta desde aquel momento, porque le-
jos de cumplir con el juramento que tenia pres-
tado, parecia que Jispcnsaba una protcccion de-
cidida á todos los que contrariaban las resoluciones




(473)
de las Córtes, y concluyó pidiendo que la sesion 1813.
se declarase permanente hasta la terminacion de
este negocio, cllya l1locion fue adoptada por lIna
gran mayoría. En seguida el mismo Diputado
tomando la palalH'a, hizo ver que las circullstan-
cias eran las mas críticas, y que la patria se ha-
llaba en peligro por la lucha de los dos cuerpos
depositarios de la autoridad, y que la naóon
corria riesgo de ser sumida en un abismo de ca-
lamidades, si no se acmlia con un pronto remedio;
y propuso que se nombrase una Uegencia interi.
na, con arreglo á lo prevenido por la COllslitll-
cion. Asi se acordó por una mayoría de 87 votos
contra 48, Y en su consecuencia fueron nombra_
dos para componer la Regencia los tres Conseje-
ros de Estado mas anliguos Don Pedro Agar,
Don Gabriel Ciscar, y d Cardenal de Barban,
Arzobispo de Toledo; y como no estuviese pre-
venido por la Constitncion cuál de los tres habia
de presidir la Hegencia, lns Córtes decretaron
que la presidiese él último. En la noche de aquel
mismo dja, y hora de las ocho y media ... se pre-
sentaron en el saJon de las sesiones Jos nnevos
Regentes nombrados á prestar el juramento pres-
crito, y acto contÍlluo, acompaüados de una di-
}1ulacion de las Córtes , marcharon á tomar pose-
sion de su deslino. Transmitido el poder ejecuti-
vo por los antiguos á los nuevos Regentes, depu-
sieron estos al día siguiente del mando de la plaza
de Cádiz al General Alós, y fue repuesto Don Ca.
yetano Val dé s en propiedad, porque antes solo
obtenia el gobierno interinamente.


TOMO 111. 60




( 474)
1R13. Otro asunto vino á complicar mas las cue!-


tiones del Gobierno español con el estado ecle-
~iástico. La Hcgellcia, por medio de un manifiesto
dirigido á los Prelados y Cabildos de Espaila, hizo
público que la resistencia que se notaba en estas
corporaciones á los decretos de las Córtes, se ha-
llaba sostenida y fomentada por la influencia po-
derosa del Nuncio de Su Santidad Don Pedro de
Gravina, Arzobispo de Nicea , residente en Cádiz.
En este importante escrito el Cardenal de Borbon,
Presidente de la Regencia, despues de hacer men-
cion de las medidas enérgicas que se habia visto
obligada á tomar para estinguir un fuego que ame-
nazaba abrasar el Reino, manifestó que entre los
documentos que se habian espedido en esta oca.
sion á diferentes Cabildos, se hallaba una carta
dirigida por dicho Nuncio de Su Santidad al Dean
y Cabildo de Málaga, en que le exhortaba á opo-
nerse á la ejecucion del decreto de abolicion de
la Inquisicioll. Despues de varias reflexiones so-
bre que el car~cler público de Embajador con
que se hallaba revestido dicho Nuncio, le impe-
lia á no abusar de la veneracion que el pueblo
español ha dispensado siempre al Legado del Pa.
pa, y á no valerse de esta circunstancia para es-
citar á la desobediencia de las leyes emanadas
del poder legislativo, declaraba que aUlll]Ue se
creía complelamente autorizado para 1I3ar con el
Ministro de la Corte de Roma de toJo el lleno
de su poder haciéndole salir dd Heino, y ocu-
pándole sus temporalidades; sin embal'go, se li-
mitaba á transmilirle el decreto que la Hcgencia




(475 )
babia dado con este motivo. Por este decreto, 1813.
concebido en los términos mas enérgicos, se le
prevenia que en lo sucesi vo se circunscribiese á
los límites de su mision, y á pasar al Gobierno
por medio del Secretario de Estado las nolas que
jUl.gase necesarias, y se le advertia, que si en ade-
lante se olvidaba de la naturaleza ucl Ministerio
que uebia ejercer, la Regencia se vería en la ne-
cesidad de hacerle sentir la justa severj(J:¡d de
las leyes. Este paso enérgico na bastó á uetener
los proceueres del N uncia, quien por medio de
una nota insistió en que la cualidad de Legado
del Papa le concedia el incontestable derecho
de velar en la conservacion de la Religioll, cre-
yéndose obligado á advertir á los Obispos y Ca-
bildos eclesiásticos de España estuviesen á la
mira para no dejar introducir máximas peligro-
sas, y que no cambiaría su regla de conducta,
porque su objeto era laudable., y solo podrian
encontrarlo reprensible los autores de la heregía;
y finalmente, que podrian tomar con él la ueter·
minacion que les pareciese, bien persuauidos de
que su intencion como Legado del Papa era com-
placer á Su Santidad. Esta dcclaracion irritó vi-
vamenle á la Regencia, y en 7 de Julio le man.
dó pasaporte para salir inmediatamente del Rei.
no, Jo que verificó trasladándose al inmediato de
Portugal.


Llegó la época en que las Córtes estraordina_
rias debian resignar su autoridau en manos de las
ordinarias, y en 14 de Setiembre cerraron sus
sesiones pronunciando el Presidente Don José




( 476)
1813. Míguel Gordoa un elocuente discurso, en que 1ra.


zó los tt'abajos de las Córtes estraordinarias des-
de el momento de su illstalacion.


En el intervalo que medió hasta la reunion
de las ordinarias, queJó la Diputacion permanen-
te prescrita por la Conslitucion para velar sobre
la observancia de la misma. Muchas veces se ha-
bia agitado ya la cuesLÍon sobre la traslacion del
Gobierno á Madrid, y esta cuesLÍon se habia he-
cho un ob)eto de partido. U na enfermedad epi.
dé mica apareció en Gib,'altar, y desde luego se
temió penetrase en Cádiz. Con este motivo el
Consejo de Estado invitó á la Regencia á trans·
ferir su residencia á Madrid; y cuando se hallaba
todo dispuesto con la mayor reserva para la tras-
lacíon del Gobierno, un grupo de gente, reunido
en uno de los cafés de la ciudad, salió por las
calles , pidiendo castigo contra el Gobierno
supl'emo y contra cuantos estuviesen complica-
dos en el proyecto qe salida para Madrid. Es-
ta conmocion, verificada al anochecer del 16
de Setiembre, fue causa de que inmediatamente
se reuniese la Diputacion permanente, ante la
cual se presentó una comision de los alborota-
dores. Para calmar la agitacion accedió ¡¡cluelIa
á" convocar de nuevo las Córtes estraordinarias,
disueltas bajo el pretesto de que peligraba la sa-
lud de la patria, y reunidas el 17 trataron de la
clase de enfermedades que habian empezado ya
á propagarse por aquella poblacion, y decidieron
que no eran epidémicas, viéndose obligados á
adoptar esta o?inion por temor del partido pre-




(477 )
ponderantc entonces. Decrctada por las Córtes '813.
la permanencia dd Gobicrno cn C,ídiz, la Regen-
cia tuvo que acceder á esta disposicioll, que paga.
ron con su vida varios Diplltauos que fueron aco-
metidos de la fiebre amarilla con iguales sínto-
mas que los esperimcntado5 en 1800.


Instaladas en 25 de Setienibre las Córtes or-
dinarias y creciendo progresivamente ]a enfer-
medad epidémica, decretaron en 4 de Octubrc su
salida para Madrid; mas entretanto que se dispo-
nia en aquella capital el local conveniente para
celebrar las sesiones, acordaron su traslacíon y
la dd Gobierno á la Isla de Ll'on, (lIle se realizó
el 13 del mismo mes de Octubre. El 19 de Di-
ciembre salió la Ucgencia de este último puehlo
con direccion á Madrid, en donde verificó su
entrada el dia 5 de Enero de 1814 por entre ar-
cos triunfales, enmedio de las aclamaciones de
un inmenso gentío, que ansioso salió á su en-
cuenlro, conduciéndola casi en triunfo hasta el
magesluoso palacio de los Reyes, á cuyos b'alco-
nes tuvieron que salir los individuos que la com-
ponian, para satisfacer el entusiasmo del leal
pueblo madrileilo, que habia sido el primero que
proclamó la lilH'rlad de su patria. El General
Don Pedro ViUacampa fue nombrado Capitan
General de I\ladrid. El dia 15 de Enero se reunie.
ron las Córtes en el Teatro de los Caños del Pe-
ral, ínterin se disponia el suntuoso salon del con.
vento de Doüa María de Aragon para celebrar sus
seSlOnes.




( 478)


C,lPÍTULO XXIX.
Séptima campaña. - Napoleon proyecta restituir el Tro-


!lO á Fernando VII. -Conducta de este durante su cau-
tiverio.-l'lan de evasion forlllado por un :lgellte tle la
Inglaterra. _ Se frustra. - Prision del Bamu lle Colly.
- Entabla N apoleon negociaciones secreta~ eon Fernan-
do VII para su restitueioll al Trono de Espaüa. - Fir-
meza del Rey. - Tral.ado de Valcncey. - El Duque de
San Carlos lleva á Madrid el tratado para la rati (ica-
eion pOI' la Reg<lncia. - Carta de S. l\I. á la Itegeneia.
- El General PalafoJ( marcha á :\Iad¡'id con igual comi-
sion, -1'\0 obstante las ncgociaciones, continua la ¡;uer-
1'a. - Accion de I~s líneas del L lobregat. - moqueo de
llarcelona. - Vanhalen, Edecan (le Suchct, pasa alejéreito
cspailOl. - Hace con órdenes falsas cntregar las plazas
de Lérida. Monzon y l\1Cf{uincnza. - Rendicion de De-
nia. _ Rendicion de la Cilldadela de Jaca. - Ocupacioll
de Laredo, y capitulacion tie su fuede. - Operacioncs
del grande ejército aliado. - Aeeion de Labasti.la. -
Acciones de Lohonsa. - Aecioll de Hellete. - Llegada
del Duque de Angulema al cnarte! general aliado. -Ac-
eion de GalTis. -Bloqueo de San J lI<ln de Pie de Puer-
to. _ Accion de Navarren:,. - Paso del Adour. - Blo-
queo de Hayo na. - Retirada del ejército franc¡!s. - Ba-
talla de Orthez. - Accion de Ayre.- Una dipntacion
realista de Burdeos sale á recibir al ejército. - Oc u-
pacion de Burdeos. - Accion de Vic- Vigorre. - Ac-
CiOll de Tarbes. - Retirada de Son!t sohre Tolosa.


18140 Despues de la entera evacuacion de la Espa-
ila por las tropas francesas, la detcl1cion del




r 4"'g)
, l.


Rey Fernando VII, J de 108 Infantes Don Car- 11:114.
los su hermano} y DOII Antollio su tio, Cal'(.!-
cia enteramente d(~ ohjeto para ~apoleoll. Cono-
ciendo este que era ¡rremedia lde d mal éxito de
sus operaciones militares en Espafla, y que la
Europa enlera , destrozado su grande ejército en
Leipzik, é imitando el arrojo de los españoles,
iba á caer sobre la Francia, trató de resLÍtuir al
trono al Monarca, por cuya libertad lanlos y
tan costosos sacrificios estaba haciendo España.
Fernando VII, des pues de haLer renunciado
en su respetable padre Carlos IV la Corona ele
este Reino, trasmiLida por este, como liemos ma-
nifestado en el primer tomo, á Napolcon BOl1a-
parte, fue conlinado al castillo de Valel1cey,
en el departamento del Indre. Aislado de lodos
sus vasallos permaneció en este punto; pero
siendo molesto á ~apoleon el vigilar sobre sus
augustos prisioneros, concibió en 1809 el proyecto
de enviar á Fernando VII á Méjico ó á cualquiera
de las colonias e&pañolas que eligiese, con condi·
cíon de que desde alli renovase sus renuncias al
Reino de Espaila; llevándose consigo no solo á
los Infantes sus hermanos y tio, SillO á sus ancia-
nos Padres y á cuantos augustos príncipes de
la casa de Borbon pudiese recoger, y ofrecién"
dole estados en aquellas vastas regiones, para
evitar de este modo otros tantos enemIgos en
Europa.


El Duque de San Carlos y Don Juan Escoi-
quiz que permanecian en compailía del Monarca
español, se trasladaron á París para acelerar el




(480)
181 4. fin de esta negociacion., <¡ue si se hubiese llevado á


cabo, hubiera contribuido á la mas pronta liber-
tad de España j pero Napoleon conoció las fata-
les consecuencias de este proyecto, y lo dese-
chó, uesterrando á los encargados de concluir
esta negociacion, los que á pesar de la rígida vi-
gilancia de sus agentes para que no tratasen con
ninguno ue los diplom;íticos estrangeros, tuvie-
ron varias conferencias con los Embnladores de
Austria, Prusia y Rusia, y de muchos estados de
la confederacion del Rhin, logrando inflamar sus
ánimos, á fin de que sus Córles respectivas unie-
sen sus armas á las de la España. El resultado in-
mediato fue el acelerar la guerra de Austria, que
si bien tuvo un fin funesto, contribuyó al mo-
mentáneo alivio de la España, que se vió li-
bre de algunas de las tropas que marcharon á
aquella guerra.


Lus pocos espaüoles que permanecian aun en
Valenccy con cl Rey, fucron echados de aquel
pueblo, al mis mo tiempo que al Duque de San
Carlos se le confinaba á Longresaunier) y á Es-
coiquiz á Bom'gcs) en donde permanecieron cua.
tro años y medio. La trnicion, los ocultos ma*
nejos de Don Jmll1 Gualberto Amezilga, que con
apariencias de honradez y l11oderacion se habia
agregado en Vitoria á la comitiva del Rey, y obLe-
nido el empleo de su Caballerizo, fue la principal
causa de que S, M. tuviese esta dolorosa privacion.
Alejados los demasesparlOles logró él quedarse con
el gobierno de la cnsa, bajo el título de Inten-
dente. El fue quien frustró una de las mas her-




(481 )
!llOsas ocasiones que se presentaron al Monar- 181í·
ca para líbertarse de su cautividad y vol ver á co-
locarse al frente de su Nacion.


El Baron de Colly, irlandés de origen y Em-
bajador secreto del Rey de la Gran Bretaña cerca
de Fernando VII, fue comisionado para penetrar
hasta el castillo de Valenceydisfrazado de arcllli-
tecto, comerciante ó de cualquiera otra manera,
y entregal' al Monarca español una carta del Rey
hritánico Jorge IlI, fecha en Londres en el pala-
cio de la Reina á 31 de Febrero de 1810 J Y re-
f('enllada por el Ministro Wellesley, pOI' la (¡Ilf!
se le invitaba á aprovechar esta feliz ocasion d(~ •
escapar del territorio francés, y se le indicaba
que podia fiarse del portador que tenia en s u ma-
no todos los medios necesarios para realizar Sil
importante y delicada mision) quien en prueha de
la verdad de esta presentaria credenciales y olra
carta original Con señales tales que seria imposi_
ble fingirlas á no haberlas recibido del mismo
Gobierno inglés. Efectivamente, esta era Ulla car-
ta en idioma latino que en otro tiempo hahia es-
crito al mismo Jorge el Rey Carlos IV desde
Igualada en Cataluüa, con fecha 9 de Seticmh¡'e
de 1802 J participándole el matrimonio del Prín-
cipe de Asturias con Doña Maria Antonia ele Bor-
bon, hija del Rey de Nápo]es su hermano, á la
espalda de la cual Wellesley habia escrito una
nota con ft~cha del Domingo 26 de Febrero de
1810, certificando que era la verdadera carta ori-
ginal que se entregaba al portador para probar
]a autenticidad de su misiono Para corroboracion


TOMO (/l. (;!




( 482)
181.+. de esta el Rey Jorge dió á Colly otra carta para


el !ley Fernando .. fechada en el castillo de Wiml-
sor en 3 de Febrero de 1810, anullciándole que
S. 1\1. n. enviaba á Espaila por Embajador y Mi-
nistro plenipotenciario á Henrique Wellesley,
noble inglés. El Baron, despues de haber l'egis-
traJo largo tiempo los alrededores del palacio
de Valencey, logrú introducirse en él sin ser des·
cubierto el 6 de Abril; mas por una funesta fa-
talidad se dirigió á Don J uall Amezaga, y le des-
cubrió el plan de su importante tentativa. Dueño
Amczaga del secreto, lejos de revelarselo al <lpri-
sionado Prtncipe j cuyos intereses vcrJdia uparen-
tanda servirle, d¡ó parte de todo al Gohernador
de Valencey Berthemi, quien inmediatamente
sorpl'endió al Baron de Colly, en cuya cartera se
encontraron las cartas citadas y una gran canti.
dad de diamantes. Interrogado el Baroll sobre el
objeto de Sil misio n y medios de ponerla en plan-
la, y acerca de las personas c¡ue auxiliaban su
empresa, no vaciló en coufesado todo franca-
mente. El} su consecuencia se le envió prisionero
<11 castillo de Villcennes, y Berthemi escribió en
el mismo día 6 de Abril al Ministro de policía
Fouché, participándole el impo.·lante descubri_
miento que habia hecho por medio del Intenden-
le Amezaga. Por el intenogatOl'io y confesioll de
Colly no solo se convenció de la autenticidad de
las cartas encontradas en su cartera, y de la cer-
teza de su rnision, sino que se encontraron en s'u
poder una porcion de órdenes del I\liuisterio de
:Uarina y Guerra) y de pasaportes falsos sellados




(483 )
para la seguridad del viage en la ruta que dehía 1814·
scguír con el Rey de España. Ademas contaba
con 2ÚO.OOO francos y un crédito ilimitado sobre
las casas de Maenloff y Claney de Londres, y te-
nia á su disposicion el navío Incomparable de 74
callones, la fragata Desdeiiosa de 50, la goleta
Picante y un brik, cuya escuadra, con vÍvel'es
para cinco meses, aguardaba su vuelta sobre la
costa de Quiberou, puerto donde Colly habia des-
embarcado en la noche del 9 al 10 de Marzo.
Para evitar el Baron scr sorprendido durante Sil
marcha con los impol'tantes documentos de que
era conductor, traia mctida la carta cl'cdencial
dentro de su baston, y las dos latinas del Rey de
Inglatcl'l'¡¡ en el forro de su vestido, una parte
de los diamantes en un cinto, y la otra la tenia
ocnlla l\1r. de Saintbonnet que le acompaña-
ha. Asi qlle verificó su desembarco marchó á.
ParÍs, eu donde realizó en dinero una parte de
sus díarnantes que le había entl'egado el Marqués
de Wcllesley> compró un cabriolé y un caballo,
y se dirigió á Valencey, en donde se pl'esentó ba-
jo el pretcsto de vender objetos de curiosidad;
mas no hahiendo podido ver al Rey, se vió preci-
sado á ft'anquearse Con el Intendente de la casa
Amczaga. Los medios para eiecutar tan vasta y
atrevida empresa eran el que convenidos acerca
de la marcha, Colly prevendría al gefe de la es-
cuadra qlle se hallaba en la costa de Qniberon,
y en seguida volveria á París para proporcionar
los caballos y hombres Ilecesarios á fin de esta·
hlcccr en el camino las paradas de posta. El día




(484 )
It;q. concertado debia el Rey salir de su cuarto como


para dar el paseo ordinario, y montando en los
caballos dispuestos, alejarse lo bastante de Va-
lencey para que cuando los franceses que le ro-
deaban pudiesen apercibirse de su marcha, no
les fuese posible alcanzarlos, y embarcándose
en la escuadra que mandaba el Almirante Cok-
JJrun el Monarca español fuese conducido al pun-
to que designase. Colly y Saintbonnet, depositarios
del secreto, fueron encerrados en un calabozo en
Vincenues, y desde entonces se redobló la vigi-
lancia de los encargados de la custodia de Fer-
nando VII) se estrechó el círculo de su prision,
y aislado entre criados franceses de rango infe-
rior, pasó cuatro ailos y medio en tan triste so-
ledad entre sospechas y chismes suscitados por
la policía de un Gobierno tan suspicaz.


El dia 17 de Noviembre de 1813 el Conde de
I.aforcst, á quien Napoleon habia encargado en-
tablase las negociaciones necesarias para que se
restituyese Fernando VII al trono español, se
presentó en Valencey) y para ocultar á la vista
de cuantos le rodeaban el objeto de Sil mision, se
hizo anunciar al Rey de España bajo el fingido
numbre de Mr. del Bosque, entregándole una
carta del Emperador del tenor siguiente:


«Primo mio: las circunstancias actuales en
t( fíue se halla mi imperio, y mi política, me ha-
« cen desear acabar de una vez con los negocios
« de EspaiIa. La Inglaterra fomenta en ella la
ce anarrplía y el jacoLinismo, y procura aniqui-
« lar ]a Monarfplía y destruir la nobleza para es-




(485)
CI tablecer una repllblica. No puedo menos de 18Lj..
« sentir en sumo grado la destruccion de una na-
« cion tan vecina á mis estados, y con la que ten-
«( go tantos intereses marítimos comunes.


ti Deseo, pues, quitar á la influencia inglesa
« cualquier pretesto , y restablecer los vínculos de
(\ amistad y de buenos vecinos (Iue tanto tiempo
« han existido entre las dos naciones.


« Envio á V. A. R. al Conde Laforest con un
« nombre fingido, y puede V. A. dar asenso á to-
« do lo que le diga. Deseo que V. A. esté persua-
«(lido de los sentimientos de amor y esLimacion
« que le profeso.


I( No teniendo mas fin esta carta, ruego á
(( Dios guarde á V. A. , primo mio, muchos años.
H Saint Cloud 12 de Noviembre de 1813. = Vues-
«tro primo=Napoleon.»


Sorprendido el Rey Fel'llando con tan ines-
perada carta, y conociendo la cautela COIl que
era preciso proceder en todos los negocios en
que intervenía la política de N apoleon , se retiró
por un momento, y conferenciando durante él
con los Iufantes su hermano y tio sobre el con-
testo de esta carta, salieron luego todos juntos á
uir al Conde de Laforest, quien les manifestó que
el Emperador habia querido se presentase bajo
11n nombre supuesto para que el mayor secreto
cubriese esta importante negociaciol1, y les anun-
ció ({ue aunque este habia tratado de compo-
llCI' las desavenencias entre padres é hijos, ha~
cicndo de su parte en Bayona cuanto pudo pa-
ra conseguirlo .. los ingleses lo habian destruido




( 486)
1811' todo J introduciendo la anarquía y el jncobinis-


1110 en España, cuyo suelo se hallaba talado, des.
truida su religion, envih'cido el clero J abatida
la noble7.a, arruinada la madna, é insurreccio-
nadas las colonias, y que los ingleses intentaban
convertir la Monal'quía en República, valiéndose
sin emhargo para alucinar al puehlo del respeta-
ble nombre del Príncipe Don Fcrna ndo. Laforcst,
á imitacion del El11lwradol' su amo que aun no
11abia reconocido por Monarca á Fernando VII,
le daba únicamente el tl'atamiento de Alteza.
Continllando su manifestacíon, prosiguió dicien-
UO J que al paso que las Córtes de Cadiz.> diri-
gidas por la influencia inglesa, caminaban al es-
tablecimiento de una república, los huenos es-
pañoles se lamentaban ansiando por ver reinar el
órden en su patria y unas instituciones conserva·
doras de la propiedad: que conmovido el Em-
perador á vista de tantos desórdenes, le habia co-
misionado para tratar de los medios oportunos,
ya para conciliar los intcl'cses respectivos de am-
has naciones, ya pfll'~ vol vcr la tl'anrluiliJad á
un Reino acreedor á que le poseyera una perso-
na de la dignidad y caracter de S. A.: que esta
negociacion debia ser manejada con la mayor re-
serva con arreglo á.las instrucciones del Empe-
radar, porque si por casualidad llegase ;1 trasllJ-
cirse, los ingleses tratarian de impedirla a costa
de inll'igas y amaños; y finalmente, quc podi~
fiarse en su larga esperiencia en esla clase de
negocios, pues hacia 40 ailOS que seguia la car-
rera diplomática .. durante los cuales hahia recor-




(487 )
rido todas las cÓl'tes de Europa. Despues de con- 181:'¡~
venirse en que para mautenel' el secreto Lafo-
rest permanecería .in,~Ógnito y oculto en Valen-
cey, el He,)' Fernando le contestó que un asunlo
tan serio, y que le bahía cogido tan de sorpresa,
exigía mllclJa re[1exion y tiempo para meditarlo
y dar una respuesta terminante, y que cuando se
¡¡aliase en estado de hacerlo le avisaria. El ob~
jeto de esta dctcrminacion fue el ganar tiempo,
)' tener el suficiente para consultar en materia
tan árdua Con los Infantes; mas como Laforest,
con el objeto de hacer marchar rápidamente esta
llegociacion, scpresentasc de lluevo al dia siguien-
te, el Rf'Y le pl'C¡.(Ulltó cu,íles eran las intencio-
nes del Emperador, y en qué térrninos estaba au-
túrilado para pI'OpOnl~rselas, y se esplicó casi cn
la misma forllla (!ue el Jia auterior, á escepcion
J:~ no haLe!' repetido que los inglescs tralaban
de hacer república la Monarquía de España, dan.
do por supueslo que todos deseaban á .Fernando
VIl; pero que si aceptaba el Reino que el Empe-
rador queria dC\,-ol n~rle , era menester que se
conviniese en los medios de arrojal' á los ingleses
de la Península.


El Rey, que 'en este negocio caminaba con el
mayor cuidado y circunspeccion, le contestó, de
aCllerdo con los Illfanlcs,{IUC de nada podía tratar
hallándose en las circunstancias en quese encono
Ircllla en Valencey, y que ademas no podia dar
Jlill gu II pa so dcfi niti v o sin el consenlimien lo de
]a Nacion representada por la llegcncia. Lafo-
rest replicó que las intenciones del Emperador




(488)
'B1~. uo eran que S. A. hiciese la menOr cosa contraria


á la voluntad de la Esparla ; pero que en este su-
puesto era preciso que S. A. escogitase medios
para ventilarlo todo. A lo que replicó Fernando,
que nada podia hacer sin anuencia de la Regen-
cia , porque despues de cinco años y medio que
se hallaba ausente de su Reino, ignoraha el esta-
do verdadero de los negocios, no sabiendo mas
que lo que los papeles públicos de Francia anun-
ciaban. En vanO Laforest intentó entonces probar
que el estado de la España era el que pintaban los
mismos papeles, Fernando VII insistió en lo que
tenia manifestado. Por último, Laforest le dijo
que era preciso comenzar sen tan do las bases prin-
cipales del tratado de la negociacion, en virtlHl
de la cual habia S. A. de volver á ocupar el trono
de España, para lo que debia nombrar por su
parte algul1 español de los que en la actualidad
residían en Francia. El Rey contestó que ne-
ccsitaha reflexionar sobre esto, y que asi se
tomaba tiempo para meditarlo. Despedido asi
el Embajador, volvió á presentarse al s;iguiente
día; mas el Bey le declaró que drspucs de haber
reflexionado maduramente sobre las proposicio-
nes del dia anterior, nada podia ni debía hacer
ni tratar en su actual situacion, sin consultarlo
con la N acion ó con su GoLiel'l1o ; y pllCS que el
Emperador le habia pm'sto nlli, si qnel'ia (pie
volviese á España, ;Í dIe correspondia Iralal' con
la Regencia de este lleino, pues tenia pl'oporcion
para ello, ó si no disponer las cosas de modo que
una diputacion de aquella "iníese con su (lllllt'U-




(489)
cia á entcrarle del estado de los negocios de Es- 1814.
paña, y á proponerle los medios de hacer á esta
verdaderamente feliz J y de esle solo modo po-
dria ser válido lo que tratase desde alli con el
Emperador: que esta diputacion era tanto mas
necesaria J cuanto que no tenia á su disposicion
persona alguna de quíen valerse al efecto. Lafo-
rest pretendió en seguida probar á S. M. con una
estudiada y larga arenga J que los ingleses y por-
tugueses eran los que dominaban en España J que
su intento era poner en el trono espaüol la casa
de Braganza J comenzando por colocar en él á
su hermana la Princesa del Brasil Doüa Joaqui-
na Carlota; y por fin concluyó su discurso cxi-
gienuo de S. M. que le Jijese francamente si á su
vuelta á Espaüa seria amigo ó enemigo del Ern-
perador. El HCJ, que cn toda la série de esla ne-
gociacíon habia manifestado una firmeza admira-
ble J apoyado en un todo por los Infantes Don
Cárlos y Don Antonio, le manifestó que aun
cuando eSlimaba mucho al Emperador, nunca
cjecutaria cosa que fuese en contra de la felicidad
de Espaüa, declal'<Índole por fin con la mayor
resolucion, r¡ue sobre este particular nadie en el
mundo le haria mudar de dict,ímen, y que si el
Emperador queria que vol viese á España, con-
certase un tratado con la Regencia, y despues
de hecho) haciéndoselo constar J lo firmaria;
pero que P;¡ ['él esto er'a preciso viniesen diputados
dc la Regencia, y le enterasen de todo. Encargó
á Laforest que asi 10 hiciese presente al Emper«-
dor J y que esto era lo que le dietaba su concien-


TOllO 1 Il. G2




(490)
11:114· CIa. Al dia siguiente el Rey entregó al Comisio-


nado francés una carta para el Emperador, en
contestacion á la de este (1).


Despues de haber recibido Laforest la carta
del Rey, preguntó á S. M, si queria tratar con el
Emperador antes de habel' consulLado á la Regen-
cia, ó despues; que en este último caso se dilataria
bastante el asunto; y si antes, una vez arreglado el


(1) Esta carta es la siguiente:
«Sellor: El Conde de Laforest me ha entregado la car-


ta que V . .L\I. 1. me ha hecho la hOllra tIc escribirme, fecha
12 del corriente, é igualmente esloy JIluy recollocido á la
hOllra que V. M. I. me hace de (lllerer tratar conmigo
para obtener el fin (lue desea de poner un térmillO á los
negocios de España.


« V. lH. 1. dice en su carta, que la II/glaterra fiJlllenla en
ella la anarquía, el jacob in is lila , y procura {l/li,/ltI"[f{r la,
lIfonarqllla espa;io{a •. No puedo lile/lOS de sentir en SWIlO
grado la dcstruccion de una naclon tan 'vecina d mis esta-
dos., y con 1,1 que tengo tanlos intereses lIlarftimos comunes.
Deseo ¡HleS quitar, prosigue V. ::\I., d la illfluencia inglesa
cuaZ,¡llicr prctcsto ,y restablecer los vínculos de amistad y
de buenos vecil10s que tanto tiempo han existido cntre las
dos naciones. A estas proposiciones, SellOr, respondo lo
mismo que á las que me ha hecho de palahra de parte de
V. M. 1. Y R. el Señor c;onde Laforest, (Iue yo estoy siem-
pre bajo la proteccioll de V. 1\1. 1. , Y que siempre le pro-
feso el mismo amor, de lo (Iue tiene tantas pruehas V .l\I. l.;
pero \JO puedo hacer ni tratar nada sin el consentimiento
de la Naeion espai"¡ola, y por eOllsi[Juiente de la Junta.
V. M. 1. me ha traido á Y ákneey, y si quiere colocal'llJC
de nuevo en el trono de Espaha, puede V, ]\I. hacerlo,
pues tiene medios para tratar con la Junta, (Iue yo no
kllgO; ú si V.!\L 1. qliicrc ahsollltamenle Lralar eOllllljoo,




(491 )
asunto con el Emperador, la Regencia lo ratifi- 1814·
caria: que si el ánimo de S. A. al volver á Espa-
ña era el de continuar la guerra con la Francia,
el Emperador preferiría el retenerle en su poder,
y seguirla en los mismos términos que hasta en-
tonces. A estas insinuaciones le contestó Fernan-
do, que la norma y tipo de su conducta seria
siempre la felicidad de la España; y que si esta
exigia la amistad de la Francia, la profesaria á
esta nacion; y si por el contrario el bien estar
de aquella requeria la alianza con la Inglaterra,
se umrla COn esta potencia; que si al Emperador
110 le acomodaba este modo de pensar, que cual-
quiera Príncipe adoptaría en su lugar, era árbi-


y no teuicndo yo a¡Iui CH Francia ninguno de mi confianza,
nccesito que vellgan a([lli, con anuencia de V. M. 1., Di-
putados de la JLlnta para cnterannc de los negocios ele Es-
palia, vcr los medios dc hacerla vel'daderamente feliz, y
para que sea válitlo en Espalia todo lo que yo trate con
V. M. l.


uS i la política de V. M. , Y las circunstancias actuales
de su Imperio, !lO le pcrmj~ell conformarse con estas COII-
diciones, cntonccs (luedaré rplieto )' muy gustoso en Va-
lencey, donde hc pasado ya cillco altos y medio, y donde
})crmaneceré tUlla mi vida, si Dios lo dispone asi.


"Siento mucho, Señor, hahlar lle este macla á V. M.;
pero mi conciellcia me obliga á ello. Tanto interés tengo
por los ingleses como pO!' los fl'anceses; pero sin embargo
debo preferir á todo los intcl'cses y felicidad de mi N acion.
Espero ,pte V. lU. 1. Y R. no verá ell esto mismo mas q\lC
una prueha de mi illF/llua sinceridad, y del amor y ('ari-
llO ¡pIe tengo :í V. "\J. Si prometiese JO algo :í V. l\l., Y
(Ine despues ~StlIY iese obliGado :í hacer todo lo contrario,




(492)
1814· tro de retenerle como hasta entonces en Valen-


cey. Laforest participaba casi diariamente á Na-
poleon el éxito de sus conferencias; y para faci-
litar la conclusion de esta negociacion, el Em-
perador dispuso que marchase á Valcncey el
Duque de San Cárlos, para que este, con plenos
poderes del Monarca espailol ... pnuiese entenderse
con el Ernhajador francés. San CárIos admiró la
conducta firme de] jóven Monarca, y autorizado
plenamente por él, firmó un tratado con el Con.
de de Laforest, que no debia considerarse como
terminado hasta que llevado á Madrid por el
mismo Duque, obtuviese la ratificacion de la He-
gencia, y despnes fuese sancionado y confirmado
por S. M., hallándose en plena liberlaJ. y resti-


¿ qué pensaría V. 1\1. de mí? Diria que era un inconstante, y
se hurlill'ia tle mí, y adcmas me deshoural'ia para con toda
la Europa.


«Estoy muy satisfecho, Señor, del Sei'tor Conde ele La-
forcst, que ha manifestado mucho celo y ahinco por los
intereses de V. lVI. , y que ha tenido muchas consideracio-
lIes para conmigo.


"Mi hermano y mi tio me cncargan les pOllga a la dis-
posicion de V. :\1. I. Y R.


"Pido, SellO!', á Dios conserve á V.M. muchos ailos.
Valellcey 21 de Noyiemhre de 1813. = Fernando. J)


El Rey de Espaila se condujo en esta llc¡.;ociacion con
la mayor frallllue;r.a de carácter, guiado solo de sus pro-
pias inspiraciones, pues no t¡lVO mas consultores {Iue los
Infantes, sin hallarse á su laJ.o sugeto algullo vel'snt1o el!
la diplomada. S in emhargo, es necesario confesar que el
mas dieslro y antiguo diplomático !lO lmhicra sabido des-
cm pClIar mejor tan delicada comisiono




( 493)
tuido al trono español (1). El Rey conocia que 1814.


(1) El tratado concluido entre el DU(lue ue San Carlos
y Lafurcst fue el siguicute, que copiamus Íulegro por la
importancia histórica de este JOC1l1l1CutO.


ARTÍCL'LO 1. 0


« IIahrá en adelanle, contando (lesde el elia de la fecha
de la ratilic,ICioll del presente tratado, paz r amistad en-
tre S. :\1. Fernando VII y sus sucesores, y S. l\I. el Em-
perador y Rey y sus sucesores •


.ARTÍCULO 2. 0
C( Cesará toda hostilida(l entre las dos naciones, tanto


en ticrra como eJl la mar, ,í saber: inmediatamente (Iue se ha-
: a hecho canGe de las rat ificaciones en los (10m in ios del con-
t illente; (IuilH;c dias despues en los l1Iarcs (IUC bailan las costas
de Europa, y las de Africa del otro lado del Ecuallor; cna-
reuta dias despues de dicho cau ge en los paises y mares
del Africa, y dc Alllérica del lauo de allá del Ecuador; y
tres lIlf!SCS despues ell los paises.y mares situaJos al Orien-
te Jel cabo de llllena-Esperauza •


.AI\TÍCl;LO 3. 0


« S, M. el Emperador de los franceses y Rey de Italia
reconoce á Feruando y sus sucesores COIllO !leyes de Es-
paií a y de las IlIdias, segllll el .úrden de herencia estable-
cido por las leJes flludameutales de ~spaila.


AH.Ti'cVLo /í. o
«S. 1\1. el Elllperador y Hey recolloce la integridad


de la Espaüa dellllisl1lo modo (Iue e'l.istia alltes dc la actual
guerra.


.ARTÍCULO 5. 0
(f Las provincias y plazas que ocupan actualmente los


franceses, ee el! tl'egarán á Jos Goberlladores y tropas espa-
fwlas, (lue cnvie el Hey, en el estado en que se eucucll-
treu.


ARTíCULO G.o
c( S. M. el He)" Fernando se ohliga por sn parte á mall-




(494)
1814. nada podia hacer válido durante su cautiverio.


tener la integridad de Espai'ia, de las islas, plazas y presi-
dios adyacentes, y sobre todo Mahon y Ceuta. Se obliga
tambieu á hacer evacuar al ejército hritánico y á los Gober-
lladores de esta Nacion las provincias, plazas y territorios
que ocupen.


ARTÍCULO 7. o
(( Un comisionado francés y otro espaiiol hadn un tra-


tado milital', para que los franceses ó ingleses evacuen al
instante las provincias espallOlas fIne ocupen.


ARTÍCULO 8. 0
« S. M. C. y S. l\f. el Empel'ador y Rey se obligan recí.


proeamente á ll1autencr la independencia de los derechos
marítilllos, como se estipuló en el tratado de UtI'cch, r
como los han mantenido las dos Naciones hasta el alio de
1792.


ARTÍCULO 9. o
« Tallos los españoles del partido del Rey José, qne le


}¡ayall sCl'vido en empleos civiles, polílicos ó militares,
ó que le hayan seguido, volverán ;í gozar de los derechos,
honores r prerogativas que tenian antes. Se les vohcr:ín
todos los hienes de qne hayan sido privados. S e dará un
11lazo de 10 allOs á los que. se (luieran ,¡uedar fuera de Es-
palia, para ([lIe puedan vell(lel' todos SLl, hielles, ~- tomar
todas las provillclleias necesarias p¿u'a SLl lluevo estableci-
llúento. Se les cOllservadu SLlS del'echos á las sucesiones
que se ol'iginasen en favor suyo, y podrán gOl.ar y dispo-
ner de sus hienes, sin estar sujetos á ninglUl derecho, sea
cual fuere.


AlITícULO 10.
1( Todos los bienes talllo muebles como raiees que per-


tenecían ell Espaüa antes de la guerra :í fr,wecses ó ita-
lianos, se les volverán á e~tos. Todos los hienes (PlI" perte-
necian en Fr"ncia ó Italia á espaüoles, y c¡ne :ie hallen se-
cuestrados ó eonflscaJos, se les volrcdn iSllalmentc. Se




(495 )
San Cárlos se dispuso á marchar para llevar ~ 1814-.


nombrarán por una y otra parte comisionados para ven-
tilar y arreglar los pleitos que se suscilasen al ejecutar es-
te artículo y el anterior. Decidir:ín tamhien los pleitos re-
lativos á las adquisiciones que se hayan hecho durante la
guerra.


ARTícULO 11.
«Se volverán por una y otra parte los prisioneros que


se hayan hecho, ya sea que esten en depósitos ó en cual-
¡luier otro parage, ya sea que hayan tomado servicio, á no
ser que desplles que se haga la paz, declaren delante de
IIn comisionatlo de su Nacion, que quieren quedarse al ser-
v icio de la Potencia en cLIya tierra se hallan •


. ARTÍCULO 12.
«La guarnicion lle Pamplona, los prisioneros de Cádiz,


de la Coruií a, de las islas del .Mediterráneo, y Jos de cual-
quier 011'0 depósito que hayan sido entregallos á los ingle-
ses, serán devueltos igualmente, ya sea (pIe eslen en Es-
jlaüa, ó ya hayan sitio enviados á América ó Inglaterra.


ARTíCULO 13.
«S. :M. Fernal1l10 VII se ohliga á pagar al Rey Cárlos


IV y á la Heilla Sil muger una calltidad de treinta millo-·
nes de reales al aTlo, que se pagad por cuartas partes de
tres cn tres meses. Despl1es de la muerte dcl TIc)' le que-
dará á la Hcina de viudedad una reuta de dos millones de
fl'ancos.


« Todos los espalIOles que estan á su servicio, tiene n la
facuttatl de residir fucra de Espaila, donde SS. MM. lo
juzguen por cOllveniente.


ARTÍCUW 14.
« Las dos potencias formadn un tratado de comercio,


y hasta que csLé formado, sus relaciones comerciales sub-
sistidll cn d mismo pie que estallan antes de la guerra
del aüo de ¡ 792.




(496 )
1814. la Regencia este tratado con una carta de S. M.,


en que anunciaba la conclusion de él (1) •


.ARTÍCULO 15.
« L as ratificaciones del presente tratado se cangearáll


en París en el término de un mes, ó antes si puede ser.
"Hecho y fi¡,mado en Valencey á 8 (le Diciemhre de


1813. = El DU(llle de San Carlos, =EI Conde Laforest.


( 1) La carta (Iue se cita es la siguiente:
« La divina Providencin, (pIe por uno tle sus arcanos per-


mitió mi tt'ánsito dd palacio de Madrid al de Valencey,
me ha concedido tarnhiell toda la S::t1IH! y fucrzas (pte nccc-
sitaba, y el consuelo de no h:¡]¡erl1le sep¿u'a(lo UI! IlIomen-
fo de mis muy ;nnados hermano y tio los Iufantes Don
Cárlos y Don Autonio.


«En cste palacio hallamos una noMe 11Ospitalidall: nues-
tra"e'{istencia ha sido despues tan suave, cuallto cahia en
mis circunstallcias, y lw empleado cl tiempo (lcs,le aquella
époea dellllodo mas análogo :Í mi nuevo estallo.


«Las lÍnieas llotieias (PIC hc tellido de mi alllada Espalia,
me las han suministrado las gacct~s francesas. :\le han da-
do algun conocimicnto de sus sacrificios por :'Ilí , de la hi-
zarra é inalterahle constancia de mis fieles vasallos, de la
pCl'sevel'ante asistencia de la IJlglatcrra, de la admirable
conducta de SIl Gcncral en (.)c[e Lord \Vellillgtoll, y ,lc
los Generales esparLOlcs y aliados 'pIe sc han distin(.)llitlo.


« El Millist'~l"iu inglés dió ell sus C01l111llicacionc,; de 23
de Abril (lel a110 pasado Ulla pruelJa de cstar pronto.í reci-
bir proposiciones de paz, fl1l1(ladas en el reconocimiento
de mi Persona. S iu embargo, los males de mi ReiJlo couti-
nuaban.


«( En este cstarlo de pasiva pero vigilallte ohservacion
estaha, cuando el Emperador de los franccscs) Rey de
Italia, me Itizo espontáncamente pOI' mano de su Elllhaja-
dar el Conde de L;¡fol"cst proposiciones de paz, fundadas




( -197)
Al m lSll1 o tie 111 po lle va ba instl'll cciones secrc- 18L~.


tas y verbales para no espollerse á que se las in-
terceptase el gobierlJo frallc[~s durante Sil marcha,
reducidas á (lile examinase el espíritu de la He-
gencia y las Córl.es, y que en caso de que las
hallase a¡licl.as á S. M., les manifestase con el
mayor sigilo (Ille su intencionera que la Regen-
cia ratilicase este lratado, siempre que las rela-
ciones de la Espaüa con las naciones coligadas
contra la Fr<lncia se 10 permilieran; pel'o que en
el caso de ser contl'al'io á los intel'eses de la Na-


en la r~st.itucion de mi lleal Persolla, en la illtegridad é
indcpcll<Jcllcia (te mis domillios, sin cláusula (IlIe llO fuese
conforme al honor, decoro é intereses de la N acioll espa-
flOJa.


"Perslladido de qne la Espalla deslmes de la mas feliz y
prolon~a(ta guerra no pothia hacer paz mas ycntajosa ~ au-
torice al DlHlue de San Carlos, para que en mi Real nom.,.
JJre tratase lle este importante asunto con el Conde tle La-
forest, 11Jell;"olcllciario nomhrallo talllhiel1 al efecto por el
EllIPe¡·adol· Xapoleoll: lo concllly<> felizlJlellte, y he nom-
hratlo al mismo DIl(IUC para que lo lleve :í la Hegencia, á
fin tle que enprneha de la confianza que hago de ella, es-
tienda la~ ratilicaciones segun costumhre, y me devuelva
el tratado con esta l'ormalidatl ~in pérdilla de tiempo. ¡Cuán
satisf'dclc;)'io es p;lra l\lí haccr cesar la efllsioll tle sangre,
ver el fin de talltos males) j' Cll~lltO anhelo volver á vivir
cllmedio de unos vasallos tIlle han dado at ulliverso un
ejemplo de la mas acrisolada lealtad, y de un carácter el
mas nohle y generoso!


.En Valencey á 8 de Diciembre de 1813, =Fernando.=
A la Regencia dc Espaiia.


TOlllO 111. 63




(498 )
1814. cion, podian negar la ratiGcacion: que si á la


Regencia le parecia que con venia que esta se ve-
rificase tel11poralrnente, hasta que S. M. estuvie-
se de vuelta en Espaüa, podia acceder á la ratifi-
cacion, entendiéndose con la Inglaterra, en la
suposicion de que sin la aprobacion libre de S. 1\1.
quedaba incompleto el tratado; y que puesto en
libertad, podria en lo sucesivo declararle forzado
y nulo por contrario á los inLereses de sus pue-
blos.


Que si dominaba en la Regencia yen las Cór-
tes el espíritu de la libertad, reservase estas sus
Reales instrucciones, contentándose con insistir
en que la Regencia diese su ratificacion, la que
no impediria el queSo M. á su vuelta al trono
continuase en guerra con la Francia, si asi 10
exigía el bien de la ~ acion.


El Duque de San Cár10s partió el 11 de Di_
ciembre con los pas;:¡portes convenientes espedi-
dos bajo el supuesto nombre de MI'. Ducós, para
que ni aun se sospechase la importante negocia-
cion de que iba encargado.


Don Pedro MacalJuz, que tambien se hallaba
desterrado fuera de Valencey , recibió órden del
Emperador para trasladarse á este punto, é igual-
mente el Mariscal de Campo Don José Zayas, el
Teniente geneTal Don José Palafox y :\1 elci y Don
Juan de Escoic[uiz, [os cuales llegaron á su des-
tino el 14 de Diciembre.


Macanazy Egcoiepliz continuaron tratando con
Laforest, que permanecia siempre incógnito en
una habitacion de la misma casa en tlue se halla.




(499)
ba alo1ado S. M. Como la situacion de Espailfl era 181 4_
la de encontrarse sumamente agitada con las ope-
raciones de la guerra, y el Duque de San Cúlos
-pouia enfermar &. tener a\\;\)n contraÚem\)o en el
camino que retardase el éxito de S\1 importante
misiol1, acordó el Rey enviar con la misma du-
plicada á Don José Palafox y Melci, el que reci-
bió una nueva carta de S. M. (1) para acreditarle


(1) E,ta c:lrta es la siguicnte:
"l'ersuadillo de (jne la Hegencia se llahd penetrado


de las circllnstancias (¡Ile me hall dctel'lllinado :í enviar al
DllIple tle San Cádos, y de IIltC t!ieho Duque regresará,
conforme á mis ardientes deseos, sin ]lenle]' illstallte con
la ratiflcacioll dd tratauo, continllando ell dar al celo y
alllor de la l1cgcncia á mi Real Persona seilales de mi COIl-
fianza, la !~Ilvio la al'lllltacioll fine sobre la ejecucion del
hatallo lile ha eOlllllllicado el COllde lle Laforest COll Don
José de Pala{'ox y :\Idei, Telliente gellel'al (le mis Reales
ejércitos) Comendador de l\Iontallehuelos en la órden de
Calatrava, de cuya lidelidacl y prudencia estoy completa-
melJte satisfecho. AlmislllO tiempo le he lH~cho enlregar
copia á la lctra del tralildo 'Iue he eonfiatlo al Dutlue (le
Sall C:írlos, á fin de '¡Uf! ell caso que el espresallo Duque,
por alguna imprevista casualillad, no 11lt!Jicse I!I'gado:í esa
corte, ni ['OIlido informar <Í la Regencia de su comision,
haga sus veces en cuanto pudiese ocurrir relativo á dicho
tralado, srlS efectos y ermseenencias, como talllhien para
(Ille si el Duqlle de Sal! C:írlos, cumplida SlI cOIl1ision, hu-
lJiesc l'{~f,l'(:satlo (í regresase, se que,lc el referido Palafox
en esa corte, ;í fiu de (Jlw la Regencia tenga en él un con-
ducto seguro por dOlld(~ pnella comunicarme cuanto fuese
conducente ;í mi Real servicio. En Valelleey ;Í 23 de Di-
cielllhre ,le 1813. = Fernando. = A la Regencia de Es~
paria.




(500 )
1tilf· con la Regencia, acompañada con la misma ins-


tru::cion ostensible, é igual prevencion secreta
adicionada únicamente COn la de que procurase
avistarse con el mayor sigilo COn el Embajador
de Inglaterra en Madrid, y le manifesla~e \:011 la
reserva que el caso exigia, lo agradecillo que es-
taba S. M. C. por los esfuerzos de su gobierno en
favor de la España, y sus verdaderas intencio-
nes en las negociaciones que eslaLall pendien-
tes con Napolpol1; á fin de que lejos de of(~ndel'­
se de ellas su corte, conl rilJllyese á la mas pronta
consccucion de este negocio. El Gellcral P'lLtfox,
con el supuesto nombre de MI'. Taysier, salió de
Valencey para Madrid el 14 de Dicielllbre de
1813.


Las negociaciones entahladas por Napoleon
con Fernando VII en nada entibiaron el ardor
Con que se continuaba la guerra contra las tropas
francesas que ocupaban aun la Península. El Ma-
riscal Suchet, con mas de 3.000 illfanLes, cubria
en Catalniw la línea del Llobregat, apostados en
los puntos de San Visens y de Molins de l1ey,
cuyo puente tenían fortificado. El prim(~r ejército
español, combinado con el anglo-siciliano, se pu-
so en movimiento el 15 de Enero, mientras que
un cuerpo de tropas al mando del Baron de Ero-
les maniobraba por la parte de la Garriga, con
el fin de llamar la atencion de las fuerzas france-
sas destacadas en Granollers. La di\'ision espa-
ilOla al mando del intrépiJo Sa['sfield, con SR
correspondiente artillerÍa y caballería británica,
atacó en la mai1311a del 16 la línea fúl'li1icada dd




(501 )
LloLregat por la derecha de este rio, y el resto 1814.
de Jas tropas del primer ejército al mando de su
General en gefe Copons, que d('bia concurrir al
mismo ataque por la izc¡nierda, no pudo verifi-
carlo simull~n('amente, por haber sido retardado
en su marcha por la obscuridad de la noche y
mal estado de los caminos. Sin embargo, 31111(lue
llegó despucs de empezado el ataque, contribuyó
á que aLanJon:mdo el puente de l\Iolins de Rey
el enemigo, fuese desalojado de sus posiciones .r
obligado á replegarse á San Felill de Llobregat,
desde cllyo punto reforzado con fneJ'zas respeta-
bIes, obljgó al ejército aliado á retroceder y ocu.
par sus antiguas posiciones.


Los sucesos del grande ejército de Wellingtoll
en el mediodia de la Francia, y estas ventajas,
forzaron al I\Jariscal Suchet á replegarse y re-
concentrar sus fuerzas, y volando las fortifica-
ciones de Molins de Rey, Mataró , Mongat y San
Celoni, evacuó el llano de :Barcelona y situó su
ejército en el Ampurdan. En su consecuencia el
español y anglo-siciliano marcharon sobre Bar-
celona J CIlJO bloqueo se completó el dia 8
de Febrero. El Mariscal Sllcht't dejó encargada
la defensa de esla plaza al General Haberl J con
una gllarnicion de cerca de 9.000 hombres; y el
1." de Febrero fue declarada en estado de sitio.


Una divÍsioll francesa de 10.000 hombres
marchó con dil'cccion á Lion de Francia, que-
dando de este modo bastante disminuido el ejér-
cito francl~s de Cataluña. Un alferez de navío que
babia sido de la real Amlada espaüola, llamado




( 502)
1814. Don Juan Vanhalen, belga ú holandés de orígen,


y f¡Ue habia hecho bllenos servicios á la España
al principio de su glOl'iosa illsurJ'eccion, se pasó
al servicio del Rey José, y por recomendaciones
del Dllclue de Feltre, Ministro de la Guerra del
Imperio francés, fue colocado en el Estado ma-
yor del ejército de Cataluí'Ja. Al partir intentó
lleval'se consigo, por medio de órdellps falsas,
un destacamento de 200 caballos; pero habiendo
rehusado seguirle, conocido el engaüo por el
Oficial que lo mandaba, tuvo tple vcrificar solo
su pensamiento. El desertor Vallhalen, mientras
permaneció en el Estado mayOl' del ejército fran-
cés, aprendió á contrahacer la letra, cifra, firma
y sello de que se servia el Mariscal Suchct en su
correspondencia secreta, PClra borrar su primera
defeecion, intentó hacer un servieio seüalado
á las armas espaüolas, y despl1cs de haberse
puesto de acuerdo con el Baron de Eroles, y ob-
teniLlo la aprobaeion del General en gefe Copons,
se presentó el 13 de Febrero delante de Lél'ida,
cuyo blo(lllCO formaba la division del 13aron.
Vanhalel1 con su uniforme de Oficial del Estado
mayor general del ejército francés, presentó una
carta falsa del Mariscal Suchet al Gobernador de
LériJa, hitloro Lamarque, por la que le prevenia
evacunse la plaza de Lél'ida, y entregándola á los
españoles, se dirigiese por el camino mas corto
;l reunirse con In vanguardia del ejéreito, con-
fOl"rne á una capitulacioll que acababa de ajustar-
se, y podia cOllsiderarse como el preliminar de
la paz. En vista de esta carta (Iue entregó Vanha ..




{W3 )
len ... acompaiiado de UIl Oticial dd Estado mayor 1814.
español J el Gobern~dOl' <le Lérida no dudó eu
evacuar la plaza, lo mismo fine los de Mecluiuen-
za y l\lonzon J dcs['ues de algunas fOl'lllalidades
estipuladas; y las guarniciones de las tres que
ascendian á cerca de 2.000 hombres, acompaña-
das por la division del General Ero]es, que se
suponía encargada de preparar los víveres y ha-
cer respetar la C<lpilubcioll, se pusieron en mar-
cha pasando por Cervera é Igualada. En esta úl-
tima villa principiaron á recelar los franceses
por algunas imprudentes conversaciones de los
11abitautes, el lazo en que habian caido. Fallá-
fonles los víveres aquella noche J ¡:¡u'Hlue se les
prornetió suministrál'selos mas adelante; y al si-
guiente dia , llenos de hambre y de fatiga, llega-
ron á los desfiluderos de l\LlI,torell, en dOllJe
haciendo alto pusieron sus armas en pabellones,
esperaudo con impaciencia la distribucion de los
ranchos; pero de repente vieron al ejército espa.
¡lO 1 coronar las alturas á derecha é izquierda,
mientras (Jue la division de Eroles ocupaba su
espalda, y el ejército illglés á las órdenes del
General Clinton, colocado sohre el camino de
Palleja les cerraba el paso. En esta sítuacion se
les hizo saber que eran prisioneros y vÍclimas de
un ardid de guerra, y el General Lamarque se
vió en Ja necesidad de firmar una nueva capitu-
lacíon, y sus 2.000 soldados en lugar de marchar
hácia Barcelona, torcieron su rumbo sobre Villa-
franca.


Vanhalen trató de hacer igual tentativa en la




(504)
1814· plaza de Tortosa ; pero su Gobernador el Gene-


ral Robert poseía eminentemente la cualidad
esencial de un buen GobernadoI' de plaz.a, la
prudencia; y desconfiando de su mi8ion, propuso
una entrevista, que los Generales españoles mi-
raron sin duda como peligrosa. Vanhalen se re-
tiró bajo el pretesto de ir ;1 llevar igual árden al
Gobernadol' de Sagunto Ó Murvicdro; pero ha-
biendo (~ste exigido de él que entrase en la forla.
leza, Vanhalen no se atrevió a verificarlo, de-
biendo á la prevision de sus Gobernadores el ha-
berse salvado eslas plazas del golpe preme_
ditado.


De resulLas de estas adquisiciones y del esta-
do de los dernas negocios, el Mariscal Suchet
trató de entahlar una negociacion con el General
Copons, para la enlrega de todas las plazas del
Principado, á escepcíoll de la de Figueras. El
Gefe de su Estallo mayor se avistó COIl el 13riga-
dier Cabanes, que lo era del ejército español;
]1erO toda negociacion neceúla apoyarse COn la
fuerza, y el Mariscal Suchet se hallaba cada dia
mas exhausto de esta, porc{ue lejos de recibir
refuerzos de Francia, iba dirigiendo hácia aquel
Reino casi todas sus fuerzas, por lo ({ue se vió
en la precision de ahandonar el 9 y 10 de Marzo
la plaza de Gerona) y todos los puntos fortifica-
dos del Plligccrdá, y á Olot y Palamós, que fue-
ron inmediatamente ocupados por los espaüoles,
conservando únicamente las plazas de Figueras y
de Rosas. Por entonces tuvo que mandar Suchet
otra division en la misma direccion de Lion de




(505)
Francia" y retirado á la plaza de Gerona el ejél'- 181'1
cito anglo-hispano-siciliano, continuó el blo(IUCO
de Barcelona. Al mismo tiempo el segundo ejér-
cito español que continuaba sus operaciones en
el Reino de Valencia, se apoderó de Denia, y si-
tiando á Peñíscola, blogueó á Sagunto y á Tor-
tosa.


Llevamos manifestado ya anteriormente que
despues de haber asaltado y tomado la plaza de
Jaca en 5 de Diciembre de 1812, dos batallones
de la division navarra quedaron bloqueando la
ciudadela. Rechazadas por estos las frecueutes
salidas de la gU3rnícion, compuesta de 276 sol-
dados y 20 Oficiales, esta se vió precisada á ca-
pitular el!7 de Febrero, saliendo COIl todos 105
honores de la guerra, bajo la condicion de poder
marchar para Francia; pero con la obligacion de
no tomar las armas hasta que se verificase la de-
volucion de igual número de prisioneros españo.
les, clase por clase, é individuo por individuo,
cOlldicion que no cumplieron, porque al instan-
te se íncorporaron con su ejército de operacio-
nes. En la ciudadela de Jaca se encontraron en
batería 54 cañones, y 30 desmontados, gran por-
eion de vestuarios, de municiones de boca y
guerra, y de fusiles.


Desde fines de Junio de 1812 una division de
tropas del cuarto ejército español se hallab~
bloqueando la plaza de Santoila, sin haber obte-
nido aun un resultado decisivo. En Enero de
1813 dispuso Lord Wcllington que se reforzase
este bloqueo con Ulla brigada del mismo ejército


TOMO 111. 64




(506)
1814. al mando de un Gde de conocimientos, hábil Y


activo, que dirigiese las operaciones. Eligió al
efecto al Brigadier Barco, que marchó inmedia-
tamente á aquel destino Con una brigada de in-
fantería y la correspondiente artillería. En la
noche del 12 al 13 de Febrero se apoderó del
fuerte del Puntal, que fue destruido, y en la del
:H al 22 atacó el fuerte y pueblo de Laredo, y
aunque aquel quedó ocupado, y las tropas aloja-
das en el primer recinto de este, se paralizó la
operacion por las graves heridas recibidas por
Barco, de cuyas resultas murió este intrépido
Gefe el 26. El Coronel San Llorente tomó inme-
diatamente el mando de las tropas del bloqueo,
y habiendo empezado y continuado los trabajos
contra la obra principal del fuerte, logró que el
Gobernador pidiese capitulacion, que se conclu.
yó en la tarde del 24, quedando la guarnicion,
c.ompuesta de un Capitan, seis Oficiales y 239
soldados, prisionera de guerra. El fuerte se en-
contró defendido con 10 piezas de artillería de á
8 Y 16. En el mismo dia fueron tambien tomados
con la mayor bizarría por los espailOles los pues-
tos fortificados de Gramo y Brusco, quedando de
consiguiente reducida la defensa de Salltoña á
los estrechos límites de su península.


El grande ejército de Wellington ocupaba las
márgenes del Nive, y el DU{lue de Dalmacia
Soult, con el suyo que aun constaba de 60.000
llOmbres, aprovechaba la paralizacion de las ope-
raciones militares, y la inaccion consiguiente
á los rigores dI.: la estacioll, para completar la




( 507)
instruccion del gran núrnero de reclutas que ha- 1814.
hia recibido. Con la idea de procurar recursos á
su caballería, y de enlazar sus operaciones con
las del General Harispe en el valle de Ossez, re-
solvió estenuerse hácia su izquierda, y aproxi-
marse á Helette, punto dominante en el camino
de San Juan de Pie de Puerto á Bayona. V crifi-
eó Soult este movimiC'nto el 5 de Enero; pero
una brigaua portuguesa del ejército aliado que se
11allaba en posicion sobre el rio Joyeuse, eerca
de la Bastida, y otra division del mismo que ocu-
paba á Bruloc, se opusieron vigorosamente á esta
operacion. El General Clausel con fuerzas supe-
riores habia desalojado el 3 los puestos de la ca-
ballería aliada, establecidos entre dicho rio y el
Bidouse, y ejecutando un movimieuto por el flan-
co derecho de la posicion de los aliados, la abal1-
cJonaron estos, y fue ocupada por dos divisiones
tIe infantería enemiga, al mismo tiempo que el
resto de estos se situó sobre el Bidouse y el Gave.
Inmediatamente los aliados, cuyas operaciones
contrarió el rigor de la estacion y el mal estado
de los caminos, se concentraron; y el 6 atacaron
al enemigo, ponit'mdose Wellington á la cabeza
de dos divisiones y una brigada de infantería y
alguna caballería j pero con tal denuedo, que re-
cobraron todos los puntos que habian perdido en
los dias anteriores.


El mes de Enero se pasó sin sucesos de gran
importancia J pues casi todos los encuentros no
fueron mas que pequeñas escaramuzas. Un cuer-
po de tropas francesas cayó el 10 precipitada ..




'( 508 )
18L1.. mente sobre un gran número de forrageadores


ingleses que se hallaban sostenidos por los pues-
tos avanzados de la primera division del cuarto
{-¡ército español á las órdenes del General Mori-
llo , apostada en Louhossa , sobre la derecha del
Nive. Reforzados oportunamente aquellos con
tres compañías de cazadores, rechazaron can la
mayor intrepidez y con considerable pérdida á
los franceses , que se retiraron sin haber logrado
su objeto.


El 23 de Enero, con motivo de haber coloca-
do por aquella misma parte el General Morillo
un centinela en cierto punto, desde donde se
descubría el campo y movimientos del enemigo,
este tratando de oponel'se vivamente á este regis_
tro, empeñó un terrible fuego, que sostuvo por
espacio de seis horas la columna de cazadores de
la primera brigada de la primera division del
cnarto ejército español, hasta que huyendo de
lIna accion general sin objeto, mandó Morillo
l'eplegar su geute, verificándolo igualmente los
franceses, situándose unos y otros en sus anterio-
fes posiciones, con una corta pérdida, que por
parle de los españoles no pasó de 3 Oficiales y 23
soldados fuera de combate.


En el mes de Enero recibió el ejército inglés
un refuerzo de 6.000 infantes y 1.400 caballos,
IlI'ocedentes de Inglaterra, al paso que el del
enemigo se habia debilitado con el envio de seis
regimientos de dl'agoncs y 2.000 hombres esco-
gi(tos para reforzar la Guardia imperial del gran-
de ejército COn (lue Napoleon trataba de oponer-




(509 )
8e á la invasion del territorio francés de las po- 18140
tencias aliadas, cuyos soldados habian ya atra-
vesado el Rhin. Un socorro aun mas poderoso
vino á cooperar á los intentos del ejército aliado.
El Duque de Angulema, que durante la revolu-
cion francesa habia permaneciuo en Inglaterra,
desembarcó sobre las costas de Francia, y trató
de dispcrtar el entusiasmo de los numerosos pal'-
tillarios de los Borbones en el mediodia de la
Francia. Las esperanzas de 105 ingleses enviando
á aquel Príncipe á Francia se realizaron, pues no
bien apareció en San Juan de Luz, y dirigió una
proclama enérgica á la nacian francesa, cuando
el partido realista se puso en activi(lad en Burdeos
y Tolosa, y formando reuniones secretas tomó
todas las medidas posibles para aumentar el
descontento del pueLlo y entorpecer las dis-
posiciones de los agentes del gobierno impe-
rial.


Proponiéndose Wel1ington adelantnr la derecha
de Sil línea para obligar á SOlllt á salir de sus posi-
ciones ventajosas cerca de Bayona, é introducir la
guerra hasta el corazol1 r1e la Francia, aprovechán-
dose de la estacion que empezaba ya á ser mas fa-
vorable, dispuso el 14 de Febrero que el General
Hi11 que mandaba su derecha, atacase la posicion
del E. defendida por el General Arispe. La en-
cargada de esta operacion fue la primera division
del cuarto ej él'cito español á las órdenes del intré-
pido General Morillo, la cual desalojó á los fran-
ceses de sus primeras posiciones con alguna pérdi-
da, haciéndolos retirar hasta San Martin de AI-




( 510)
'814· veron para reunirse Con su cuerpo principal cerca


de Garris. La posicion del enemigo era sumamen-
te fuerte; pero se estendia demasiado por la dere-
cha de Garris para cubrir el camino que alraviesa
esta villa, y por donde se podia interceptar su
retirada sobre el puente de Saint.Palais. Las tro-
pas de Arispe reforzadas COn la division del Ge-
neral Paris, flue retrocedió despues de emprendi-
da su marcha para el interior de Francia, y otras
destacadas del centro de la línea enemiga, de-
fendian esta posiciono La derecha del ejército
aliado seguia su movimiento; pero iba ya á en-
trar la noche y solo las divisiones de Sir W. Ste-
Waft inglesa, y la española de Morillo habian lle-
gado á su destino. Aquella atacó de ft'ente mien-
tras que esta flanqueando la izquierda, se dirigió
contra Saint.Palais J cnya posicion fue tomada á
poca costa, y sostenida luego con firmeza á pesar
de los reiterados ataques que intentó el enemigo
para recobrarla, teniendo al fin que desistir con
una pérdida considerable de muertos y heridos
y de diez oficiales y 200 soldados prisioneros.
La noche sobrevino Jurante la refriega, y los fran-
ceses VIendo que eran iOlítilcs sus esfuerzos, se
retiraron y pasaron por cerca de Saint-Palais sin
ser molestados.


En la mañana del siguiente día .16 los france.
~es se presentaron detrás del Gave de MauIeon
en actitud de prepararse á un ata(Iue general;
pero habiendo atravesado bajo el fuego mismo
del enemigo un hatallon el vado del rio, se reti-
raron inmediatamente, y pasaron durante la no-




(511 )
che del otro lado del Gave de Oleron, sohre cu- 1814.
yas márgenes quedó situada el 18 la derecha del
ejército aliado. El centro habia hecho un movi-
miento correspondiente á este el 15 por Vidous,
y las divisiones ligeras de Clinton y Alten per-
manecieron entre el Nive y d Adour para obser-
var las tropas de Rayona.


Las ventajas alcanzadas por la derecha del
cj(~rcito aliado fueron causa de que quedase cor-
taja la comunicacion de San Juan de Pie de
Puerto con el ejército francés. El General es-
pailOl Espoz y Mina recibió órden para bloquear
esta plaza, y Ulla hrigada de su divisioll, octava
del 4. o ejército, compuesta de tres batal10nes a'l
mando del Comandante Gorriz, lo verificó el 16
de Febrero, habiéndose antes apoderado con la
mayor bizarria de varios reductos y hecho reple-
gar los puestos esteriores.


Lord Wdlington retardó hasta el 23 de Fe-
brero el movimiento de frente de su ala iZ(luier-
da destinada á formar la embestidura de la plaza
de Bayona, á causa de los pleparativos que tuvo,
que hacer para el paso del Auour, operacion que
presentaba grandes dificultades para transportar
los bagages y gruesos pertrechos á través del
país del lado del E. El puente se halla colocado.
en una situacíon nada ventajosa para esta opera-
cíon mas abajo de la ciudad y en un parage en
uonde el río tiene 270 varas de ancho, y donde
es tan violenta la marea. ó resaca que no pueden
emplearse alli sino buques cubiertos de 20 á 30
toneladas. Fue preciso pues reunir y equipar es-




(512)
1814. tos en los puertos de Socoa y San Juan de Luz~


desde donde la navegacion es bastante incierta
y muy peligrosa en todo tiempo y á veces im-
practicable la entrada en el rio. Ademas la guar~
niClon de Bayona que ascendia á mas de 10.000
hombres, se hallaba sost.elÚda por un buque de
guerra y una escuadrilla de lanchas cañoneras.


Para facilitar tan arriesgada operacion, pro-
curó Lord Wellington llamar la atencion del ene-
migo hácia su izquierda á fin de obligarle á reu-
nir sobre aquella parte sus fuerzas. Dos divisio-
nes del 4.° ejército español que se hallahan en
lrun, adelantaron sobre Bayona e123, y en la ma-
ñana del dia siguien~e procuraron distraer la aten-
cion de la plaza en tanto que el General Hoppe
con el tren ol'dinario de pontones se dirigía hácia
la orilla izquierda del Adour el 23 al mediodía
l,ara verificar el paso de este río por su desem..,.
hocadura. Todas las medidas se hallaban toma·
das para conseguirlo, cuando de repente un vien-
to contrario impidió la aproximacion del convoy
que conduciael puente que debia echarse sobre
el rio. Sin embu"go, un cuerpo de 600 ingleses
l)asÓ en barcas á la margen derecha, y mantuvo
su posicion 4 pesar de los reiterados ataques do
superiores fuerzas enemigas que salieron de la
plaza, J contra las que se emplearon con buen
éx.ito los cohetes á la Congreve. Como poco antes
de anochecer, un numero doble de lropas fran-
cesas trató de renoval' el atafplC, pero los 600
hombres de guardias ingleses colocados detras de
colinas de al'ena y protegidos por la artillería si.




(513 )
luada en la opuesta orilla del rio que flanqueaba 1B14.
el terreno por s u frente, se defendieron tan va-
lerosamente, que obligaron á los franceses á ha-
cer alto y á replegarse á la plaza.


Durante aquella noche, en pontones que se
emplearon en vez de lanchas de remos, fue-
ron pasando al otro lado del rio quince hom-
bres en cada viage, de modo que en la noche
del 24 toda la division del General Hvard com-
puesta de 6.000 infanles y un corto mimero de
caballería atravesaron el Adour. Asi que esta
fuerza estuvo en disposicion de proteger la es-
cuadrilla, venció esta las dificultades de la nayc-
gacion, y al través de todos los obstáculos, los
marineros ingleses con el pabellon de su nacion
guiaban la marcha á los barcos restantes tripu-
lados por los marineros franceses, obligados á
maniobl'ar por oficiales de ingenieros y zapado-
res ingleses. El paso se efectuó Con pérdida de
6 buques, y los restantes fueron amarrados in-
mediatamente en el sitio oportuno. Trabajóse dia
y noche en la constl'uccioll del puente, y el mis-
mo dia 25 queJó embestida la ciudadela de Bayo-
na. El 26 se pudo ya pasar por el puente construi-
do á dos millas y media rio abajo de la ciudad
de Bayona, puente que durante el resto de esta
guerra sirvió de coml1nicacion con España, y el
ejército por el camino de Dax, y que valió de mu-
cho por no tener que transitar por el pais pobre
y escabroso de los Pirineos. En el mismo dia otra
division española á las órdenes de Don José María
Ezpeleta pasó el no, y la guarnicion de Bayona


TOMO 111. 65




( 514)
1814 que quiso oponerse, se vió obligada á retirarse á


la plaza que quedó bloqueada por los dos lados
del Adour, hasta que se formalizó el sitio. Con-
cluida enteramente el 27 la obra del puente, se
estrechó mas aquel COn la t.oma de la aldea de
San Estévan , y se establecieron puestos á 200
varas de la plaza, cuya guarnicion consistia en
15 batallones á las órdenes del General Touve-
not, su Gobernador.


En tanto que las divisiones del ejército alia-
do que formaban la derecha de su línea veri-
ficaban el paso del Gave de OIeron, la briga-
da ligera del Baron de Alten y]a del General Pie.
ton, se dÜ'igieron sobre el mismo punto, efec-
tuando su paso la del General Clinton entre
Monfort y Laas. El General Picton amagó la
posicion de los enemigos sobre el puente de
San Beterre, al mismo tiempo que el Gene-
ral Beresford con dos di visiones atacaba y se
apoderaba de los puestos fortificados de Has-
tillgui y Ociregaue.


El General Morillo con la diyision espaüola
de su mando se presentó el24 al frente ele Navar-
rens, yel 25 recibió orden para pasar el Gave de
Oleron porel vado de Villana ve, á linde completa¡'
el bloqueo. Esta opáacion fue ejecutada á las dos
de la tarde, habiéndose reti¡'ado sobre Oleroll
Jas fuerzas francesas que habia en las inmedia-
~iones de la plaza, cuya guarnicion se compo-
nia de 1.400 infantes, alguna caballería y treiu-
1a piezas de artillería, con víveres para cuatro
ó cinco meses. Intimósela, aunrlue sin resultado,




( 515)
la rendicion el 28, en cuyo dia tres batallones 1814.
del bloqueo pasaron á Orthez.


Instruido el Mariscal Soult de todos estos
movimientos, abandonó á Bayona á sus propias
fuerzas, y habiendo destruido todos los puentes
sobre el Adour que no se hallaban protegidos
por la plaza, concentró sus fuerzas detras de Pau
y en Orthez. Los aliados habiendo vencido ya por
todos los puntos el paso del Oleron, se dirigie-
ron al del Pau, y el 26 el General Beresford
atravesó este rio por mas abajo de su confluen-
cia con aquel cerca de Peirorabe, y siguió su
marcha por el camino real h~cia la derecha de
los enemigos. A medida que este cuerpo iba
avanzando, el General Picton con el suyo pasó
el río por las inmediaciones de Bourens. En la
mañana del 27 fue atacada la fuerte posicion de
los franceses, cuya derecha se apoyaba en una
altura sobre el camino real de Dax, y en otra
sobre el de Saint Boex, y su izquierda sobre Or-
thez, defendiendo el paso del rio por esta pobla-
cion. El atar1uc principal era contra la derecha,
y la aldea de Saint Boex despues de una tenaz;
resistencia fue tomada, y no fue posible sin em-
bargo envolver este flanco por la calidad del ter-
reno. En seguida dispuso Wellington fuese ata-
cada la altura en que se apoyaha la derecha ene-
miga, y el feliz éxito, asi de este ataque como de
los simultáneos que se dieron contra ambas alas,
y los mov imientos sobre los Da neos de los fran-
ceses que hizo para envolverlos el General Hill,
que logró forzar el paso del Gave por mas abajo


.




( 516)
1814. de Orthez, coronaron los heróicos esfuerzos de


los aliados en este dia, consiguiendo una insigne
victoria. El ejército francés emprendió su retira.
da con inucho órden , sosteniéndose en todas las
}JOsiciones ventajosas; pero habiendo sido desa-
lojado de ellas y perseguido vivamente, se des-
ordenó al fin y huyó, cargando entonces con la
mayor oportunidad la caballería británica á las
órdenes del General Fane, que continuó el al-
cance de los fugitivos hasta la noche, durante la
cual el ejército aliado hizo alto en Suult de Na-
vailles. Perdieron en esta jornada los franceses
cerca de 7.000 hombres, y los aliados 16 Oficia-
les y 200 soldados muertos, y 133 Oficiales, y
1.550 soldados heridos y contusos.


Las escesivas lluvias de los primeros dias de
Marzo contuvieron los progresos del ejército
aliado; 110 obstante, en dos del mismo mes el
General Hill atacó un fuertc cuerpo de enemi-
gos que se habia reunido en Aire para proteger
la evacuacíon de un gran almaceno La resisten-
cia fue obstinada, y los franceses lograron re-
chazar y desordenar una brigada portuguesa man-
dada pOI' el General La-Costa, que sostenida in-
mediata y oportunamente por una clivision ingle-
sa, se rehizo, y volviendo al ataque COn el ma·
yor empeño, los aliados ganaron un completo
triunfo. Las maniobras y movimientos acertados
del General Hlll sobre Ortbcz oblirraron á Soult
. b


á retirarse por el camino de Burdeos, y We-
llington condujo la guerra en la misma dil'eccionJ
sC5uro de que la primera ventaja de sus armas




(517)
bastaría para que cayese en su poder arruclla po- 1814.
pulosa y rica ciudad, quc podria proporcionarle
inagotables recursos, y un nucvo punto de apo.
yo y de comuuicacion con la Inglaterra.


Efectivamente, el Mariscal Duque de Dalma·
cía despues de la derrota de Aire se retiró á Tar-
bes, y en su consecuencia\Vellington dispuso
que un destacamento á las órdenes del General
Fane ocupase á Pan, y que el Mariscal Beresford
marchase con un cuerpo de tropas por Montmar·
san sobre Burdeos. Hubiera sin duda Welling-
ton podido ocupar esta ciudad mucho antes,
desde el momento que los franceses se retiraron
sobre el alto Adour; pero aunque instado contí-
nnamente por los informes y promesas del Du-
que de Angulema y de un gran número de parti-
darios de la dinastía legítima que le pintaban como
muy fácílla conquista de la ciudad, duJó y se
mantuvo alguu tiempo sin resolverse. La llegaJa
del Duque de Angulema á su cuartel general, y
la victoria de Orthez, decidieron á los habitantes
de Burdeos á enviar all\1ar'1ul~s de la Rochejaque-


.lin á San Juan de Pie de Pucrto, para suplicar en
su nombre al General inglés, que para dcclararse
en favor de su causa enviase solo 3.000 hombres,
de Jos que bastaba que mil enLrasen en la ciudad.
Los habitantes de Burdeos, casi todos comercian-
tes, aborrecian el sistema .imperial que habia
destruido casi del todo estc ramo, y el mismo
Maire el Conde de Lillch que tanto influjo tenia
sobre la opiniol1, y que era árbitro de disponer
de gran parte de los recursos, se hallaba á la ca-




( 518)
t81'¡. heza del partido realista. Seguro WeJlington de


que la espresion de los verdaderos sentimientos
de los habitantes de Burdeos no se acababa de
manifestar por la presencia de una guarnicion
poco considerable, ordenó al Mariscal Beresford,
que con tres divisiones incorporadas con todos
los cuerpos españoles disponibles, hiciese su en-
trada en la ciudad. Vel'ificóla en efecto el 12 de
Marzo, recibiendo las aclamaciones mas grandes,
hijas del entusiasmo que los animaba en favor
de su legítimo Hey Luis XVII[; Y desplegando
espontáneamente la bandera blanca, destruyeron
cuantos signos quedaban del Gobierno imperial.


A. laaprox.imacioll del ejército inglés las
tropas francesas se retiraron sobre el Garona, y
dejando una fuerte retaguardia al frente del
pueblo de Vic-Bigorre, fue atacada por el Ge-
neral ·Picton, y obligada á replegarse sobre
Tarbes. El ejército aliado desde Vic-Bigorre y
Rahastan, donde se habia reunido el dia ante-
rior, marchó en dos columnas hácia Tarbes. El
General Picton con una division flanqueó la al-
tura el! que se hallahan situados los enemigos,
al mismo tiempo que Hill atravesando la pobla-
cían con otra columna, se disponia para el ata-
ql,le; pero los franceses, contra quienes se habia
declarado la fortuna en los últimos encuentros}
no quisieron aceptar la pelea, y emprendieron
su retirada de todos los puntos.




( 51!))
,."""""""""",.,,.,.,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,


,


CAPITCLO XXX.


Opcraciones de Napoleon despues de la derrota de Leip-
sik. -Batalla de Hallllau. - Pasa I\apoJeon el Rhin.-
Deslruccion del trono de \V eslfalia.- DeCeccioll del RC'y
de \Vurtemberg.-La ConlederaciolJ del Rhin aballllona á
l'i81101coII. - N apoleon marcha á Paris. - Toma de Dres-
de. - Toma de Amstcl'llan. -Declal'acion de los Sobe-
ranos aliatlos en Fl'allcCort.-Napoleon adl,iere á las La-
~es de paz (IlIe le ofrecen. - Dinamarca se reune á los
aliados. - Los aliados pasan el Hhin. -Estado de am-
]JOS ejércitos. - Defeeeion de Mural. - N apoleon movi-
liza la guardia nacional. - NOJlJbra una Regencia. - Re-
comienda su hijo á la guardia nacional. -Se pone á la
cahcza de su cj(:rcito.- Batalla dc Brienne. - Congreso
de Chatilloll. - Yen tajas conseguidas por Napoleon so-
Jn'e los aliados.-Tratado de Chaumont entre las potencias
confedcradas. - Ruptura del congrcso de Chatillon.-
El Coutlclle Artois, hermano de Luis XVIII, en el cuar-
tel general aliatlo. - Napoleon da la lihertad á Pio VIl.-
Devuelve el trollO á Fernalldo VIl.- Negativa de la Re-
gencia;Í r;¡ ti fica!' el tratado de Valcllcey.-Disposiciones
de las Córtes relativas al viage tlel ney. - El General Za-
)'a~ anuncia Sil llegada á Espaüa. -Entrada de S. M. en
EspalJa. - S llchet intenta asegurar la retil',llla de las
guarniciones francesas. -El Infante Don C:írlos queda.
en rehenes. - Paso tlel Fluvi:í por el Rey.- Entrada en
GerOlla. - Ellllfante Don Cárlos á los dos dias lIl'ga á
esta eiuda(l. - Las Córtes decretan un monumento para
perpetuar la elltl'ada tIc! Rey. -Napoleoll declara á los
aliaLlos una guerra dc esterminio. - Sus operaciones
contra los aliados. -Se llalla cortatlo de su capital. -La
Emperatriz, y su hermano José hu~'en de Paris.-Ac-




(520 )
cíon de :\Iont-martre - Capitulacion de ParÍs.-Entrada
de 10.'5 aliados. - El Senado nombra un GohierIlo pro-
visional. - Deslitucion de N apo]eoll. - Constitucion
de 181 ¡.-Napuleoll ahdica cn su hijo en Fontainehlcau.-
Defeccion de ]\[arl11ont. - IlIsurreccion de sus tropas al
saherlo. -Abdieacioll ahsoluta de Napoleon.-Su des-
petlida del ejército en FontaineLlean. -Entratla de Luis
XVIII. - Tratado de 30 de :\Iayo.


1814. Napoleon despues de la gran derrota de Leip-
sik el 18 de Octubre de L8t3 condujo los restos
de su ejército el 24 ;Í Erflll't. El General Wrede,
Comandante general del ejército allstro-há varo,
se apoderó de Wurtzbollrg, siguiendo la corriente
del Meio, y las tropas de WUl'tcmbcrg se rcunie-
ron á las bávaras para ir contra los fl'anecses.
El ejército austro-bávaro con una fuerza de GO.OOO
hombrcs se situó en Hallan, sobre la ruta que
seguian los franceses, intentando detener á estos;
pero rompiendo sus líncas pasaron el Bhin el 31
de Octubre, y este triunfo fue el último de las
armas francesas del olro lado de este rio. El Ge-
neral 'Vrede fue herido en este encucnt¡'o des-
pues de haber perdido 12.000 hombres. Mas sin
embargo, las consecuencias de la batalla de Ha-
llau no fueron menos funestas á Napoleon que la1;
que se ~igllieron á la dada sobre el Berecina. El
paso del Rhin por sus tropas fue la serIal de la de-
feceion de sus aliados. En la guen'a contra la
I>rllsia Napoleon había formado de muchos tro-
110S pulverizados el de Weslf;¡lía, colocando en
él á su hermano Gerónimo , hombre disipador y
entrega do á los placeres, convirtiendo este reino en




(521)
una especie de prefectura .. del que aun sin advertÍr. 1814.
selo á Gerónimo habia segregado algunas partes pa.
ra agregar las al 1m perio. Los soldados westfalia nos,
transportados desde Austria á España y desde Espa-
ña á Rusia, eran á la vez víctimas de la guerra y de
la intemperie de los climas. Con la entrada de
los aliados en Alemania, la revolucion hierve en
WestfaJia, regimientos enteros se desertan de sus
banderas, y Gerónirno, abandonado de sus vasa-
Uos, se encuentra en la imposibilidad de defen-
der su corona, y arrojado dos veces de su capi-
tal por los Generales Czernitcheff y Saint-Pricst,
toma posesion de su trono á fines de Octubre el
Príncipe de Hesse-Cassel á nombre de su padi>c,
legitimo Soberano de Westfalia, desapareciendo
sin estrépito Gerónimo Bonaparte de la escena
política y de un trono que creado en 1806 y COn.
firmado por la paz de Tilsitt, contaba de dura-
cion siete años.


El Rey de Wittemberg, cuyas tropas por sí
solas despues de la batalla de Leipsik se habian
incorporado al ejército aliado, firma en Falde
con .el Austria una alianza que garantiza sus es-
tados, y sosteniendo con energía la causa que
acababa de abrazar, pone á la cabeza de sus tro-
pas al Príncipe Real su hijo que se distinguió muy
particularmente en la campaña de 1814.


Napoleon fugitivo, adelantándose á las co-
lumnas de su ejército J llega á Mayence: la
retaguardia de sus tropas evacua á Francfort, y
estas entran por último en Francia perseguidas
de cerca por las aliadas.


TOMO 111. 66




(522)
18q, Napoleoll se dedica á reorganizar su ejército"


y ordena que de sus tristes reliquias se formen
tres cuerpos en SLrasbourg, Mayence y Colonia,
al mando de los Mariscales Duque de BeIlune, de
Trento y ele Ragusa, para cubrir la línea elel Rhin
entre la Suiza y la Holanda. Para lomal' el man·
do ele los depósitos de conscriptos que debian
formar en adelante la reserva de sus ejércitos,
nombró al Duque de Valmi.


Era interesantísima la presencia de Napoleon
en el seno de sus ejércitos, amagado~ de un ataque
próximo; pero conociendo la inquietud general
uc la Francia, juzgó oportuno el tomar antes de
todo las riendas de su gobierno. Asi es que el 8
de Noviembre partió de l\byence, y el 9 se pre-
senLó en Saint Clouo, y en la maÍlana siguiente
presiJió un consejo de Ministros y otro ele Ha-
cienda, el 11 un consejo de Aelministl'acion y ele
GU:'l'l'a, un consejo de Estado y otro de GaLine-:
ie. Toda su actividad se consagraba á la reorga-
111z;acion elel Gobierno: tres senados-consultos se
discutieron el H en el Consejo de Estado, cl12
fueron presentados en el Senado, votados y pro~
mulgados el 14, Y el 17 publicados en los perió.
<lieos oficiales con los discursos de los oradores.
Jet gobierno" y los informes dados al Senado
por las comis~ones. Porel primero ele estos sena·
dos-consultos. se ponianá la disposlcion del Mi-
nistro (te la guerra 300.000 conscriptos; por el
SfgUlldo se prol'ogaban los poderes del cuerpo.
ICG,islativo de la cuarta série; por el tercero se
llamaban en cuerpo al Senado y al Consejo d~




(523 )
Estado á las sesiones y apertura del cuerpo legis- 1814.
lativo. Se aumentaron, sin contar con el voto le-
gal de este, las contribuciones impuestas sohre
]as puertas y ventanas, la de patentes y la de
la sal. Con el fin de escitar la emulacion en los
militares, se concedieron en los ejércitos nuevos
títulos y nuevas condecoraciones á los Generales
mas distinguidos. El Mariscal Suchet fue nombra.
do Coronel general de la Guardia imperial, y el
Conde Bertran Gran Mariscal de Palacio. Entre-
tanto que Napoleon procuraba de este modo re-
animar el entusiasmo de su ejército) los aliados
trataron de tomar á Dresde, en cuya capital ha-
bia quedado de gllarnicion el General Gou ~,ion
de Saint Cyr. En vano este intrépido General in-
tentó en 5 de Noviembre un movimiento sobre
Torgau, con objeto de sal val' la guarnicion de su
mando, ganando á l\Iagdeburgo, y retirándose
hácia Fran.cia, pues luvo que refugiarse sin con-
seguir su objeto otra vez en Dresde, donde con
dificultad contuvo la desesperacion de su vecin-
dario. Cortadas todas sus comunicaciones J y sin
esperanza alguna, concluyó con el General aus-
triaco Klenau y con el ruso Tolstoy, una capitu-
lacion; por la que la guarnicion de su mando de-
bia ser conuucidaá Francia, con la obligacion
de no servir sino despues de can geada; mas el
Generalísimo aliado Príncipe de Schwartzemberg
rehusó ratificar esta capitulacion , y los franceses
que se hallaban ya en marcha fueron detenidos y
tratflUO'l como prisioueros de guerra.


Despues de la capitulacion de Dresde verifi-




(524) .
1814. cada el 11 de Noviembre, y de la entera evacua-


cion por los franceses de la Sajonia Real, se
administró este pais por los aliados, como pais
con q uistado, siendo gobernado por el Príncipe
Repnin, aunque no se tardó mucho en entregarlo
á las autoridades prusianas.


El 24 de Noviembre Amsterdan fue tomada
por el General prusiano Bulow; y el General
Molitor, encargado de la defensa de toda la Ho-
landa y de las islas de Zelandia, se vió precisado
á retirarse sobre Utrech. La Holanda, sometida
sucesivamente á todas las formas de gobierno,
habia visto sofocada su libertad y agotados sus
recursos por la insaciable ambicion de Bon:1par-
te. El pabellon kítavo Hotaba apenas en.algunos
puertos desiertos, y los marineros de esta nacion,
transformados en soldados) perecian en los cam·
pos de España, Alemania y Rusia. El gohierno
provisional que se instaló en Amsterdan, procla-
mó la independencia de las Provincias-Unidas, y
los holandeses, prontos á este llamamiento) cor-
respondieron á su insinuacion al contemplar la
Europa entera armada por recobrar su indepen-
dencia. Muchas ciudades abrieron las puertas á
los aliados aun antes de presentarse estos) y una
diputacion compuesta de personas de las prime-
ras clases fue enviada á Lóndl'es para invitar al
Príncipe de Orange, hijo del StathouJer) para
que volviese .l ponerse al frente de su patria. En
efecto, este accede, y desembarcando en Holan.
da, y anunciándose por medio de una proclama
á los Paises-Bajos) verifica pacíficamente su en-




(525 )
trada en Amsterdan el 2 de Diciembre. Asi se 1814.
Consumó sin efusion de sangre la revolucion de
Holilnda, cuyo ejemplo no tardó mucho en ser
imitado por la Bélgica.


Los Monarcas aliados, por una declaracion
hecha en Francfort el!. o de Diciembre, anuncia-
ron qne la guerra (Iue hacian no era á la Francia,
sino á la preponderancia que por desgracia de la
Europa y de la Francia misma Napoleon habia
ejercido largo tiempo fuera de los límites de su
Imperio. Los Monarcas aliados ofrecian al mismo
Napoleon una paz fundada sobre la independen_
cia de diversos estados) y que por una sábia dis-
tribucion de potencias, pudiese restablecer en
adelante el equilibrio de la Europa, y preservar-
la de las calamidades que durante 20 años haüian
pesado sobre ella. Los Soberanos aliados anun-
ciaban que sus lleseos eran que la Francia fuese
fuerte y feliz) que floreciese el comercio y pros-
perasen las artes, y que al efecto consentirían


,en que su territorio conservase aun mas eslCll-
sion que la que jamas habia tenido durante sus
alltiguos Reyes, porque estaban penetrados de
que la existencia de la Francia era una de las ba·
ses fundamentales del edificio social de Europa.


En el momento en que los aliados publicaban
este manifiesto J concluian Un tratado general con
los Príncipes de Alemania, que se ofrecieron á
consa grar á los gastos de la guerra el importe de
un arlO de sus rentas J que se graduó podría as-
cender á 44 millones de francos J que se debe-
rian repartir entre Prusia) Austria y Rusia, como




(526)
iéH4. encnrgadas de la direccion de esta guerra.


Napoleon, en vista de la solemne Jcclaracion
de Francfort, hizo saber por medio de su Ministro
de relaciones esteriores Caulincourt al Ministro
austriaco, que se ~dheria á las bases generales y
surnarias de la negociacion propuesta en nombre
de las potencias aliadas, y qlle propollia <Iue es-
ta negociacion se llevase á efecto en un congreso
que podria celebrarse en Manheim. Las bases eran
el restablecimiento de la Francia en sus límites
naturales demarcados por el Rhin, los Alpes y
los Pirineos, que la España vol viese á ser gober-
nalla por su antigua dinastía, que la Italia, la
Alemania, y la Holanda se restableciesen como
estados independientes de la Francia y de todo
poder prepo~derante,


Napoleon no accedió á esta negociacion sino
COn el objeto de ganar tiempo, y la reunion de
l\1anheim no llegó á verificarse, aunque los alia-
dos admitieron las proposiciones de aquel.


El solo aliado que restaba á Napoleon en el
Norte era el Rey de Dinamarca, el que al fin se
separó tambien de su amistad. Federico VI había
unido su callsa á la de Napoleon, porque los in-
gleses se habian empeñado desue el año 1812
en exigir por precio de su alianza que cediese á
la Suecia la Noruega, prometiéndole en cambio
una indenlllizacion incierta y lejana. EllO ele
Julio de 1813 el Presidente Kaas renovó en Dres-
de la alianza Con Napoleon, y las tropas danesas,
incorporadas con las de este, combatiera!) en la
baja Alemania; pero el15 de Diciembre se COn-




(527)
cluyó con la Suecia un armisticio, ,que fue segui- 1814~
do de un tratado ajustado en IGel en 11 de Ene-
ro de 1814, entre Dinamarca, Suecia é Ingla-
terra, y N apoleon en su consecuencia quedó
privado de los recursos de esta Nacion. La Di-
namarca cedió á la Suecia IaNoruega, recibiendo
preliminarmcnte en indcmnizacion la Pomerania
sueca y la isla de Hugen.


El Rey de Dinamarca publicó al instante la
guerra á N apoleon, que se encontró solo y des-
amparado de todos sus aliados.


Los confederados, conociendo que el verda-
dero objeto de Napoleon al convenirse con las
propuestas conferencias J nO era otro que el de
ganar tiempo, resolvieron ir á conquistar la paz
cn el corazon de la FrancÍa. El 2l de Diciembre
seis divisiones del cjército aliado, en nlllllcro de
100.000 hombres á las órdenes del Príncipe gene-
ralísimo Schwartzemberg , pasaron el Rhin.


La Suiza que habia sido cruelmente oprimida
por el Directorio ejecutivo, y enervada por la.
mediacion del primer Cónsul, trastornándose el
órJen de sus antiguos cantones y quedando su-
jeto á la confirmacion de la Francia el nombra-o
miento de Landammall Ó primer magistr3do"
disponiendo esta: nacíon, por mediO" de convenios
Hjustados en diferentes ocasion.es, de casi todas
las fuerzas de este pueblo valiente y virtuoso: ]a
Suiza que veia destruido su comercio, y que por:.
fo<las partes se hallaba rodeadacde! estados fran-
ceses, 110 era ya mas que otro estado enclavado
en la misma Francia , y no quedaba ya sino Ull




(528 )
1tl1<f. simu1acro de la antigua lidertad helvética. El es-


píritu público de la 11.1ayor parte de los cantones,
aunque comprimido por el terror, se manifestó
á las claras á la aprox.imacion de los ejércitos
aliados, y un grito patriótico llamó á los suizos
á las armas; pero la Dieta estraordinaria de Zu-
rich habia de antemano proclamado por pruden-
cia la neutralidad, resolucion que pudo retardar
la libertad de la Europa y detener por algun
tiempo la marcha victoriosa del ejército aliado.


Las fronteras de Francia por la parte de la
Suiza ofrece~l para el paso muchas gargantas,
que no habia cuidado de fortificar Napoleon por
la bueaa inteligencia qu.e reinaba entl'e esta po-
tencia y los cantones. El Generalísiil10 de los
aliados por una proclama de 21 de Diciembre
anunció el paso de los ejércitos por el territorio
suizo, y en otra los Monarcas aliados declaraban
que la marcha irresistible de una campaña que
tenia por objeto ljbel'tar á lq Europa, los autori.
zaba á atravesar el territorio de la Suiza, por cuan-
to esta nacion por sus cortas fuerzas no se haIla-
ha en estado de conservar su neutralidad, la fIue
tampoco podía existir en un estado en que no se
gozaba independencia; que la Suiza no formaba
un cuerpo político nlas que en el nombre, y que
]os aliados venian ~ restablecer su libertad.


Estas disp0!iiiciones inflamaron los ánimos de
]os verdaderos suizos, y con la llegada del cuar-
tel general á Berna el26 de Diciembre se aca-
baron de exaltar los espíritus. Los diputados de
los cantones de U ri I Schwitz, Lucerna, Zurich,




( 529)
de Glari"J de Zllg, Fribourg.J Basilea, Schafousse, 1814.
de los dos Ap¡wnzels, de Turgovitz, y del país
de ViJud rf'ullidos á Zurich, desechan el 29 dc
Diciembre la ConsLÍtllcion de 1802, y se decla-
ran por pl alltiguo sistema federal dándole mas
estension. Esta resolllcion fue admitida tambien
por lo.~ Diputados de Soleure y de Grisons, y ya
no fallaha mas que la adhesion de los de Berna,
Tcsín y Unt!prval.


Los Minist ros de Rusia y Austria invitaron á
nombrp de las potcncias aliadas el 31 de Diciem-
bre á los Diputados suizos á que se ocupasen en
la formacioll de una nueva acta constitucional,
cuya ejecllcion garantizaban las mismas poten-
cias, asi corno prometian la restitucion del terri-
torio suizo usurpado por la Francia. El 31 el
ejército de la Silesia , <Í las órdenes del General
prusiano Bll,cher, pasó tambien el Hhill desde
Basilea á Schafoussc ( l).


( 1) Estado de las tropas puestas en campaña en fines
de 18 j 3 contra la Francia.


Gran ej{rcito aliado á las 6rdenes de Schwart-
zClnbcr¡; .....•••.••.•


Ej¡:rcito de Silcsia: Blucher .•.•
Ejército del Norte: Bcrnardotte.
llescl'vas alelllilllas eu formilcion.
Cuerpos hulalldeses ....
Cuerpo ing,l¡rs en Bélgica.
Reservas austriacas. . ..
Reservas rusas ••..•••
TI'opas empleadas en los hloqueos y sitios de las


TOMO 111. 67


IIombres.


190.000.
160.000.
130.000.
80.000.
12.000.
8.000.


50.000.
60.000.




(530 )
181 'l. Los preparativos militares de esta gran coa-


licion son inmellsos, y los recursos lo son tum-
bien, pues disponen de los tesoros de la Ingla-
terra, y de los generosos donativos voluntarios
de la mitad del continente europeo. Cada dia
pierde Napoleon un aliado, y la coalicion, insis-
tiendo en la declaracíon de que uo es á la Fran-
cia sino á Napoleon á quien hace la guerra, pro-
Cura separar de los intereses de su Gefe los de
aquella nacion. Su misma familia abandona al
Emperador en Sll desgracia: Joaquin Murat, á
qllien Napolcon en sus dias de gloria y de pros-
peridad habia elevado al Trono de Nápoles) le


plazas de Alemania á las órdeues de Tauen-
zieu y Beningsen. . • . • • • • • . • . 100.000.
Ej(~rcito austriaco en Italia: llelleganle. • 70.00J.
Ejército allf,lo-J¡ispano-Iusitallo-siciliano ~í las


iírdenes de vVellingtoll en los Pirineos. ~ .10.OiJO.


TOT H. • • • • • • • • • • • 1. nao. 000.


Estado del ejército franc(s.
En guarnicion en las plazas lilas all;í del Rhin,


sohre el Elha, el Oder. el Vístula, en Ho-
landa, en Italia y Dalmacia. • • • • . • . 100.00n.


Sohre el Pirineo: Soult y Suchet. . • . • 90.000.
Ejército franco-italiano: PrÍllci pe El] gen io. ;1).000.
Grande cj(:rcito á la~ ól'denes de l'i"apoleo11 ('11


persona, y en cuerpos tomados por varios
Mariscales. . • • • • • • • • . . • • . • • .• 120.000.


TOTAL, 360.000.




(531 )
desampara, Largo ti!~mpo bacia ya que este in- 1H"~.
grato meditaha en su cOI'azon Sil defeccion. En-
cargado por Napoleon de conducir fllera de la
Rllsia y sal var los deplorables restos del ejército
francés, víctima de los horrores del hamhre , de
la guerra y (le los rigores del clima, no le había
sillo po~ible detenerse en Sil precipitada retirada
hasla llegar á las márgenes del Ocler; y 1\apo-
leo n , resentido por el abandono y evaClwcion de
tanta estension (le tcueno , le quitó el mando del
ejército para conferírsele al Virey de Italia Eu-
genio Beallharnois, pretestando que este se hallaba
mns versado ell la adminislracion militar, El Rey
de Nápoles, herido en su amor propio, y persua-
dido de que nada tenia que temer ya ni esperar
de Napoleon, vlld ve á la capital ue su Reino,
medita la defl'ccion, y propone á la Corte de
Viena Illla aliatlza ofellsiva con tal que le garan-
tice la posesion de la Italia; pero tan estravagan-
te pretension es rechazada, y Murat entonces se
dirige á Lord llentink, Comandante de las fuer ..
zas inglesas en Sicllia , ofreciéndole que si por la
mediacion de la Inglaterra lograse el ser Hey de
Italia, fa\'ol'eceria esclusivamcnte los intereses
del comercio iuglés ; pero el Gobierno británico
rehusa enlrar en ncgociaeiones con Mural, y es-
te J lleno de volubilidad, se adhiere de nuevo á
Napoleon, viene á pelear por él en Alemania en
la campafHl de 1813 hasta el revés irreparable de
Leipsik que precipitó su regreso á Nápoles. Vuel-
ve inmediatamente entonces á renovar la nego-
ciacion con el gabinete austriaco, y aun se atreve




(532 )
18L:¡. á exigir que no solo le garantice el Reino tle Ná-


poles, sino la posesion de todos los paises situa-
dos eutre los estados de este y la orilla derecha
del pó. Rechazado segunda vez en 511 (lernanda,
Murat invade sucesivamente el Estado romano,
la Toscana y la Bolonia; y la Corte de Viena ~ le G
miendo que estalle una revolucion en toda la Ita.
lia, se decide á concluir en 11 de Enero de 1814
con el Rey de Nápoles un trataoo oe aliallza, ga-
rantizando á él Y á sus herederos la posesion de
todos los estados que disfrutaba eu Italia, COIU-
prornetiéndose á obtener del Rey de Sicilia Fer-
nando una renuncia formal del Reíao de Nápo-
les, debiendo MUl'at por su parte reuullciar al de
Sicilia, y contribuir con 30.000 hornhres á la
guerra contra Napoleon. Este tratado, comuni-
cado á la Corte de Londres, dió lugar al armisti-
cio concluido en Nápoles el 3 de Febrero entre
Murat y los ingleses, armisticio f¡Ue debia ser se-
guido de un convenio militar, cuyo objelo fuese
el quedar conformes en el plan de operaciones
de campafla en Italia. Así cesó de existir el Rei-
no de Italia, el gran Ducado de Toscana y el de
Módena.


Esta transaccion debe contarse entrc las prin-
cipales causas de los reveses de Napolcon, quien
en tanto proseguia desplegando en París toda su
actividad. Por un decreto imperial movilizó en
6 de Enero 121 batallones de Guardia nacional,
para cubrtl' á París y Lion, y formal' las reser-
vas. La defeccion de lodos sus a li<'l<ios había hecho




(533 )
á Napoleon desconfiar hasta de sus mismos Gene- 181ft-.
rales, y temeroso de dejar el importaule mando
de París á un militar de alla graduélcion y fama,
capaz de obrar por sí mismo, nombró á su her-
mano José por su -Lugar- Teniente General en
aquella capital.


Los ali;ldos que habian pasado el Rhin, ade-
lantaban cada dia hácia el interior de Francia.
El cuarlel general de los Emppradores de Rusia y
Austria sehallaba ya el25 de Enero en Langres. Na-
poleon, despucs de haber mandado hacer unas pe-
queiJas fortificaciones en l'arís, cuya defensa de-
jó encargada á su hermano Jos{~, nombró por un
senado-consulLo de 24 de Eucro Regente á la
Emperatriz María Luisa, como en la campaiia éln-
terior, y el mismo dia se despidió de la Guardia
nacional de París en la persona de sus oficiales
convocados en las Tullerías. Recomendó COIl el
mayor ardor y decoro la conservacion de su es-
posa é hijo al valor y decision de los defenso-
res de la capital. Conmovidos todos con una es-
ceua tan interesante y nueva .. juraron morir en
defensa ele tan sagrado depósito: Napoleon partió
el 25 pnra ponerse á la cabeza de su ejército,
prometiendo acelerar su triunfo y su vuelta. El
26 lija su cuartel general en Chalons-sur-le-Mai-
neo El 29 sorprende en Bricune al General Blu-
cher; pero el 1. o de Febrero es batido por el
Príncipe de Shwarlzemberg en la ROlhiere, dos le-
guas y media al Norte de Briellne. Napoleon dcs-
confia de su fortuna, y envía ;Í su Ministro Caulin-
eourt á las avanzadas enemigas á entablar llego-




(534 )
181 1_ ciaciones de paz. El 3 lle Febrero se abren las


cOllferencias en C!Jatillon-sur-Seine. Napoleon
propone en armi"tieio sobre las proposiciones
presentalla" én Fl'allcfort por los aliados; pero es-
tos solo admiten preliminares de paz, fundados
sobre el estado de 1:1 Francia en 1789; yocupan-
do las plazils de Strashourgo, Lila, Valencicnnes
y otras hasta el reembolso por la Frallcia de las
contribuciones percibidas sobre el Austria y la Pru-
sia: estas condiciones flleron desechadas; conti-
nuaban, empero, aunque aparentemente de buena
fe las negociaciones; pero Napoleon bate ellO de
Febrero á Bluchel' en Charnpauhert) ell1 der-
rota á los rusos en Montmirail (Mame), y el 14
desconcierta segnnda vez á los prusianos en
Vauchamp. Así en cinco dias destruye sucesiva-
mente los cinco Clll~rpos del ejército de la Silesia,
fIue llenos de cOllfiallza avanzaban hácia la capi-
tal, caus~índolcs la pérdida de 25.000 hombres.
Estas ventajas parciales 'lile no flleron hastan-
tes á dL~cidir la suerte de esta campaña) hicieron
que Napoleon se obstinase en 110 conteslar á
las proposiciones de sus enemigos. QlJince dias
pasan sin que el gabinete francés conteste; y los
aliados insisten en que se admilan ó descchen sus
proposiciones. Se pel'mite al Plenipotenciario
francés presentar un contra-proyecto) con tal que
este sea cOl1sisuicnte al espíritu de los aliados,
y se flja por término perentorio el dia 10 de
Marzo.


El 17 de Febrero derrota Napoleon dos divi-
siones austro-rusas en Nansis (Sena y Marne)




(535 )
cogiéndoles 14 cailoncs. El 18 ataca impetuosa- 1814.
mente en l\1ontereau .\1 PrÍllcipe Heal de WUl'-
temherg , y le hace pcrJe¡' 7.000 hombres. 1 .. 05
aliados Conocen que Napolcon trata únicamen-
te de dividirlos, escitando celos eutre ellos por
medio de las ofertas particulares tlue les diri-
ge,)' el primero de Marzo sin agu3l'dLir á que
espire el ti~rmino seilalado) el Príncipe de l\1et-
tcrnich , Lord C:lsLlereagh y el Baron de Hal'-
demberg firman en Chaumont á nombre de sus
respectivos Soberanos Ulla cuadruple aliallza ofe'l1-
siva y defensiva, por la que Austria, Rusia, Pru-
sia é Inglaterra se obligaban procurar á la EII-
ropa una paz general, obligéÍudose á manteller
cada una en campaüa 150.000 hombres, prome-
tiendo la Inglaterra á cada una de estas potencias
un subsidio de cinco millones Jt~ libras esterli-
nas, y debiendo durar por 20 años esta alianza.


Por artículos secretos convinieron ademas las
cuatro potencias en el establecimiento de un pac-
to federal entre los Príncipes de Alemallia, en la
independencia absoluta de la Suiza ... en la divi-
sion de la Italia en e5tados independientes, in-
termediarius cntre las posesiones allstriacas en
Italia y la Francia, en la restitucioll de Fernan-
do VII al trollO de España, y en la independen-
cia de la Hulanda bajo la soberanía de la casa
de Orange ... y con UI1 aumento de territorio. El
10 de ~1aI'ZO el Plenipotenciario francés no pro-
duce documento alguno de importancia; sin em-
bargo, las potencias le permitieron aun volver á
ver al Emperndor, para que le inclinase á la paz,




(536 )
1314. Y efectivamente el l5 de Marzo se presenta el


contra-proyecto. Napoleon exigía por límites de
]a Francia el Hhill, la conservacion de los Pai-
ses-Bajos y la navegacion del Escalda. Indemni-
zaciones ;Í. ~llS hermanos José y Gerónimo por los
tronos (le España y Westfalia, y por su sohrino el
llijo de Luis Bona parte por el Ducado de Be"g; y
que el Heino de Italia se confiriese hereditariamcn.
te al Virey Etlgeuio Beallharnais. Los aliatlos hi-
cieron dis(¡lver el Congreso de Chatillol1 y decla-
raron en 18 á la faz de la Europa, {p¡e la paz COn
Napoleon era imposible, y que iban á continuar
incesantem(~nLe sus planes.


Por este tiempo llt'gó al cuartel gelleral de los
aliados el Conde de Arlois, que despues ha ocupado
el trono de Francia con el nombre deCárlosX. Luis
Eslanislao de Bo\"boll, Conde lle Provenza, her-
mano maJor del desgraciado Luis XVI, se hallaha
enNartwell en el Condado de Buchingan en Ingla-
terra. Habiit tomado úcspues de la muerte del hijo
único tle su hermano Luis el título de Rey de Fran-
cia, con la denominacion de I_uis XVIII. ta oen-
I)acioll de las provincias meridionales de Francia
por los españoles, ingleses y portugueses J y las
<lel Norte por los rusos, austriacos y prusianos, le
hicieron concebir la esperanza de reanimar el celo
de los franceses por su antigua dinastía real, y les
dirigió como fiey una proclama di. o de Enero de
1814,invitándoles á reconocerle, prometiendo un
olvido total de cuanto habia sucedido, dejar en vi-
gorel Código de N apoleon ,y gal'anli,'Ia venta de los
bienes nacionales. Envió, como hemos manifes-




( 537)
tado al Duque de Angulema al mediodia de la 1814.
Francia) y al ejército aliado del Norte á su her-
mano Cárlos Felipe, á quien nombró su Lugar-
Teniente General, que bajo este concepto publicó
en Vesoul el 27 de Febrero una proclama, invi-
tando á la Francia á reconocer el gobierno de su
hermano. Sin embargo, los Reyes aliados no le
reconocieron aun ni le permitieron desplegar
ningun carácter oficial, habiendo tratado de im-
pedir la circulacion de la proclama dada en Ve-
soui.


N apoleon para fascinar á los aliados con quie-
nes tenia entabladas negociaciones de paz) quiso
dar un paso que pudiera asegurarles de su buena
fe, é inclinarlos á la recon ciEacion: devol vió á
Pio VII su libertad y el patrimonio de San Pedro,
no obstante que firme en sus principios el Supre-
mo Pontífice se negó á la conclusion de 1111 tra-
téldo, por el que se le concedia la soberanía temo
})01'81, aunque se limitaban sus derechos espiritua-
les. Viendo que se dilataba demasiado la conclu-
sion elel tratado convenido con el Rey Fernando,
que habia llevado á la aprobacion de las Córtes
el Duque de San Cárlos, resolvió poner en liber-
tad al Rey de España, sin condicion alguna, yel
dia 13 de Febrero hizo que se le mandasen los pa-
saportes al efecto. Hallábase Fernando á la sazon
con el mayor cuidado por la tardanza de la vuel-
ta del Duque de San Cárlos, y de Palafox , de
quienes no habia tenido noticia alguna desde su
salida de Valencey. S. M. determinó que el Ma-
riscal de Campo Don José de Zayas le precediese


TOMO 111. 68




(538 )
'B14- en su marcha tres ó cuatro dias , á fin de


que diese noticia á la Uegencia, y esta tuviese
tiempo para hacer los preparativos necesarios
pa ra re cibir le.


El Duque de San Cárlos llegó aquella misma
tarde de Madrid, trayendo la negativa de la Re-
gencia á la ratificacion del trata(lo, con una car-
ta para S. M. del Lenor siguiente:


«Señor: La Regencia de las Españas, nombra.
«da por las Córtes generales y estraordinarias de
«la Nacion, ha recibiJo con el mayor respeto la
«carta que V. M. se ha servido dirigirle por con-
«ducto del Duque de San C;Írlos J asi como el
«tratado de paz y d~mas documentos de que el
<músmo Duque ha venido encargado.


«La Regencia no puede espresar á V. M. de-
«bidamente el consuelo y júbilo que le ha causa-
I(UO el ver la firma ele V. M., Y ql1edar por ella
«asegurada de la buena salud. que goza en com-
«pailía de sus muy amados hermano y lio los Se-
«ilores Infantes Don Cárlos y Don Antonio) así
«corno de los nobles sentimientos de V. M. por
«su amada España.


«La Regencia todavía puede espresar mucho
«menos cuáles son los del leal y magnánimo pue.
«blo que lo juró por su Rey) ni los sacrificios
«que ha hecho, hace y ha,',{ hasta verlo colocado
«en el trono de amor y de justicia que le tiene
«preparado; y se contenta con manifestar á V.M.
«que es el amaelo y el ueseado de toda la N acioll.


((La Hegencia .. que en nombre de V. 1\1. go-
«bierna á la ES1)aña) se ve en la precisioll de po-




( 539)
tener en noticia de V. M. el decreto que las Cór- 1814.
(Ites generales y cstraordinarias espidieron el dia
d. o de Enero del aüo de 1811, de que acompa-
«ña la adjunta copia.


fiLa Regencia al transmitir á V. M. este de-
((creto soberano, se escusa dc hacer la mas mÍ-
(mima ohservacíon acerca del tratado de paz; y
((sí asegura á V.1\1. que en él halla la prueba
«mas auténtica de que no han sido infructuosos
I,los sacrificios que el pueblo cspaüol ha hecho
(Ipor recobrar la Real Persona de V. M.) Y se con-
«(gratula con V. M. de ver ya muy próximo el
((dia en que logrará la inesplicable dicha de en-
(ctregar á V. M. la autoriJaJ Real) que conserva
((á V. M. en fiel depósito, mientras dura el cau-
cctiverio de V. M. = Dios conserve á V. M. mu-
«ehos años para bien de la Monarquía. Madrid 8
((de Enero de 18L4. =Seüor. =A L. R. P. de
c( V. M. = Luis de Borbon J Cardenal de Escala,
(cArzobisdo de Toledo, Presidente. = José Lll-
I'.}'ando , Ministro de Estado.»


Por el decreto de las Córtes de 1. o de Enero
tie 1811 que la Regencia acompaüó con su carta al
Rey, se declaraba nulo todo tratado) convenio Ó
transaccion, de cual(luicra especie ó condicion que
fuese, en que el Rey hubiese consentido ó pudiera
consentir, siempre que estuviese ot.orgado en pais
enemigo) ó en territorio español bajo el influjo
directo ó indirecto de estos, no considerando la
Nacion libre al Rey, hasta tanto que le viese en-
tre sus fieles súbditos en el seno del. Congreso
nacional.


.
~




( 540)
1814. La Regencia recibió despues la carta de S. M.


dirigida por el conducto de Don José de Palafox,y
con fecha 28 de Enero dió á esta la contestacion
siguiente:


((Señor: La carta de V. M. fecha en Valencey
«el 23 de Diciembre del año último, que ha con-
«ducido el Teniente General Don José dePalafox,
«ha ofrecido por segunda vez á la Regencia el
«grato consuelo de saber de la salud de V. M.
«Una comunicacion tan interrumpida como de-
<lseada es el preludio mas cierto de que es lle-
«gado el momento tan suspirado por los españo-
«les de conseguir la libertad de la Real Persona
«,le V. M. : libertad que ellos, pOlliendo la espe-
«ranza en la divina Providencia, han mirado
((siempre escrita en el libro de los decretos eter-
«nos. La Regencia, exaltado su ánimo con la
('próxima posesioll de tanta dicha, ya oye el
«acento de V. M., ya lo ve venir, y ya le cntre-
« ga Una autoridad que le estaba con {iada) y que
(Ipesa tanto, que solo puede descansar sobre los
Hobustos hombros de un Monarca, que restuble-
«ciendo desde su cautiverio nuestras Córtes, hizo
"libre á un pueblo, y ahuyentó del trono de las
HEspañas al mónstruo feroz del despoLismo. Lo-
(cores muy gralldesson debidos, y se relribuyen
Há V. 1.\1. por tan noble hazaña. La Regencia lIO
«puede menos de referirse á todo cuanto dijo á
ílV. M. en la respetuosa carta qne le dirigió por
((mano dd Duque de San Cárlos; y solo añadirá
Hahora para noticia de V. 1\1.) q \le un su Embaja ..
«dor estraordinario plenipotenciario está nom-




(541 )
«Lrado y:¡ para un Congreso J en (Iue Ia~ potencias 1814.
Hheligerantcs y aliadas de V. M. van á dar la paz
flá la Europa, asegudnclola del moJo que COll-
«viene para que nunca vuelva á ser turbada. Alli
((en el Congreso se firmará el tratado, que rati-
«ficaráno la Hegencia, sino V. M. mismo desde su
«real palacio de Madricl, á clonue se habrá restitui-
«do en ]a mas absoluta libertad, para ocupar un
«trono en que resplandecerán á una los heróicos
«sacrilicios de los espaüoles con las sublimes vil'-
«ludes de V.M.)


El 29 de Enero las Córtes decretaron quc la
llegencia oyese al Consejo de Estado sobre la
conducta (lue deberia observarse con el Hey en
el caso de c¡ue S. M. volviese á Espaüa, sin aguar-
dar la paz general; y aquella corporacion en 1. o
de Febrero manifestó que su dictámen era que
no se debia permitir á Fernando VII ejercer la
autoridad Real, sino despues de haber jurado la
Conslilucion en el scno del Congreso: que en el
caso de entrar libre en Espaüa, se nombrase una
Diputacion f!l1e le presentase la COl1.slitucion in-
mediatamente J y le instruyese de los sacrificios
que laN acioll habia hecho, Ji lo que Jlabia sufrido
principalmente })o1' las órdenes fcroces de los
Mariscales dd Imperio francés, y de 108 malos
espaiIoles que siguieron al intruso Rey, de los
tratados hechos con las potencias beligerantes
aliadas contra Napoleon J y de la intcncion de
cumplirlos; y últimamellte, era de parecer el
Consejo, que por separado se comunicasen órde-
neS á las autoridades de las fronteras, para (lue




( 5'42)
1814· 110 permitiesen entrar en EspailU á los empleados


que habian servido y seguiuo al intruso Rey, por ..
que adcmas de ser culpables de la mas alta traÍ-
cían contra Fernando y contra la Nacion, su pre-
sencia seria un odioso espectáculo para los espa ..
ilOles.


El Marqués de Pieuras-Blancas, por voto se-
parado, fue de dictcÍmen de que la Diputacion que
debia recibir al Rey fuese del seno de las Cór-
tes, y que si fuese posible dos de sus Represen-
tantes acornpaiJasen á S. M. alternativamente en
el coche hasta llegar á Palacio, y qne la prohi-
hicion de entrada en el Heino fuese estensiva á
todos los eslrangeros que pudiesen acompaiJar al
Rey, debiendo ser uetenidos igualmente hasta
prestar el jurarnento á la Constitucion en el pri-
mer pueblo de la frontera, los militares prisio-
neros y los individuos de la Real servidutnhre.
Las Córtes en vista de este dictámen dieron en
2 de Febrero un decreto con 14 artículos, decla-
rando <Iue no reconocerían por libre al Rey, ni de-
hería prestársele obediencia) hasta que en el seno
del Congreso nacional hicicse el juramento prcs-
cl'ito en el artículo 173 de la Constituciün: que
los Generales de los ejércitos que mandasen en
las fronteras, así que supiesen con probabilidad
la próxima llf~gada del Rey, ucsp::¡chascn un es-
traol'llinario ganando horas J para poner en noti-
cia del Gobicl" no cuantas hllbiesen adquirido
acerca de Sil venida, acoll1paüamienlo LId H.ey,
tl'Opas naciouales ó cstrangcras (1'le le cscoltasen,
y <lemas circunstancias cIuC pudiesen avenguar




(543)
con respecto á tan grave asunto, debiendo el ~814.
Gohierno traslatlarlo todo inmediatamente al ca.
nacimiento de las Córtes: que la Regencia diese
las órdenes oportunas á los Generales, á fin de
flue á la presentacion del Rey en la frontera le
entregasen copia de este decreto, y una carta de
la misma Hegencía con la solemnidad debida,
que instruyese á S. J\1. del estado de la Nacion,
de sus heróicos sacrificios, y de las resoluciones
tamuoas por las CÓl'les para asegurar la indepen.
dencia nacional y la libertad del Monarca: que
no se permitiese que enlrase con el Hey ninguna
fuerza armada, y que en caso (lue esta intentase
pcnctrar por l1uestI'as fronteras ó las líneas de
nuestros eiércitos, fuese rechazada conforme á las
leyes de la guerra: que si la fuerza armada que
acompaüase al Hey fuese de esraüoJes, los Gene-
rales en gefe observarán las instrucciones que tu-
vieren del Gobierno, dirigirlas á conciliar el ali-
vio oc los que hubiesen pallecido la desgraciada
suerte de prisioneros con el órden y seguriJad
del Estado: que el General del ejército (Ine tu-
viese el honor de recibir al Rey, le diese de su
mismo ejército la tropa correspondiente á su alta
dignidad y hOllares debidos á ¡;u Uea] Persona:
que no se permitiese que acompañase al Rey nin-
gun cstrangero, ni aun en calidad de d.oméstico
ó criado: que ningun espaltol que hubiese obte-
nido de Napolcon, ó de sU hermano Josú, empleo,
pension ó conclecoracion de cualquier clase, ó
hubiese seguido á los franceses en su retirada,
pudiese tampoco acompañar al Rey. Por el mismo




(544)
i814. decreto se confió al celo de la Regencia el seña-


lar la ruta que debia seguir el Rey hasta llegar á
la capital, y los honores correspondientes á su
suprema dignidad con (lue ueberia ser recibiJo
en los pueblos de su tránsito; se autorizó al Pre~
sidente de la Regencia para qne en constando la
entrada del Rey en territorio esraüol, salies e
á recibir á S. M. hasla encontrarle y acompaüar-
le á la capital Con la correspondiente comitiva:
se previno que dicho Presidente presentase á
S. M. un ejemplar de la Constitucion, á fin de
que instruido en ella, pudiese prestar con cabal
deliberacion y voluntad cumplida el juramento
que la Constitucion prescribe, en cuanto llegase
á la capital, debiéndose dirigir en derechura al
Con greso , precedidas las ceremonias y solemni-
dades mandadas en el reglamento interior de
Córtes, y dehiendo acto contínuo al juramento
treinta inuividuos del Congreso acompañar al
Rey á Palacio, donde formada la Hegencia en-
tregase el gobierno á S. 1'.1.; y por lÍltimo, <¡U e en
el mismo dia diesen las Córtes un decreto para
poner en noticia de la Nacion, que en virtuu del
juramento prestado por el Monarca había sido
colocado constitucionalrnente en su trono, cuyo
decreto se pondria· en DUllOS del Rey por una
Diputacíon tambien de treinta individuos.


Las Córtes juzgaron tambien á propósito diri·
gil' Con fecha de 19 de Febrero á la N Dcion espa.
ñola un m~Hlitiesto, por el que la daban cono.ci-
miento de las disposiciones que habían tomatlo
para la Ile gada del Re y , y calificaban de infame




(545 )
el trataao de Valencey; y acompañaban copia de 1814.
todos los documentos que habian servido para
adoptar las resoluciones tomadas.


La negativa de la Regencia á la rati6cacion
del tratado podia retardar la libertad que N apo-
leon espontáneamente hahia cONcedido á Fernan-
do. El Conde de Laforest fue oe dicl~mcn que
el Duque de San C.írl08, .¡ pesilr de haber llega-
do sumamente cansado, marchase sin perder ins-
tante á presentar la respuesta original de la Re-
gencia al Emperadol', que se hallaba entonces en
su ejército combatiendo con los aliados en las pro-
vincias del Norte de la Francia,


A la llegada á París de San Cárlos, recelosos
los Ministros del Emperador de que con este in-
cidente cambiaria aquel de resolucion, y suspen-
dería los pasaportes al Rey, hicieron retroceder al
Duque de San Cárlos á Valencey j pero habiendo
vuelto este por consejo de Laforest á buscar á Na-
poleon á su cuartel general, no le fue posible en-
contrarle por el contÍnuo movimiento en que esta-
ba para dirigir las operaciones de su ejército, y en
su consecuencia le escribió una carta en que le daba
exacta cuenta del éxito de su comisiono Napoleon,
a pesar de todo, envió órdeo á París para que
inmediatamente se espidiesen los pasaportes para
el viage del Rey de España. Estos llegaron en
efecto el 7 de Marzo á las diez de la mañana, y
solo aquel que haya esperimentado los rigores de
un cautiverio y de una emigracion tan larga, po.
drá calcular la alegría que esperimentaron el Rey
y los Infantes con tan feliz y repentina novedad.


TOMO lfI. 69




(546 )
1814. E19fue el dia en queentró elDuquc de SanCár.


los en Valencey, para ellO dispuso el Rey el viage
anunciado ya de Zayas, y el Monarca espailol fi-
jó el 13 del mismo para su salida del pueblo de
su residencia.


El 16 de Marzo se presentó el General Zayas
en el cuartel general de Gerona, anunciando la
próxima llegada de S. M., Y al día siguiente,
acompañado de un Oficial del Estado mayor,
marclló en posta para Madrid con la carta de con-
testacíon del Rey á la Rcgpncia, en que manifes.
taba su satisfaccion por el pronto regreso á ocu-
par el trono de sus mayores~ Tan graLa noticia
se difundió por los ejércitos y pueLlos, y la ale-
gría se apodcró de todos los espar"loles, conside-
rando borrada ya hasta la memoria de su desveno
tura, al ver próximo el momento de gozar de :m
Bey, y de manifestar el inestinguible amor que
le profesaban. Ocupaba aun Napoleon el trono
de Francia cuando Fernando VII emprendió su
marcha para España. Este Monarca quiso dar al
trlnsito por To]osa y otras ciudades de aquel
Imperio un consuelo á los prisioneros y refugia-
dos espailoles, anunciándoles que bicJ,1 pronto
volvcrian al seno de su patria, porque como pa-
dre comun habia resuelto recibir bajo su manto
Real á todos sus vasallos, de cualquier partido ú
opinion que fuesen, para que en adelante no for-
masen sino una sola familia.


El Gobierno franeés, al anunciar al Mariscal
Suchet por medio del Ministro de la Guerra que
el Monarca espailol iLa á repasar las fronteras, le




(547 )
previno tuviese el mayor cuidado en pactar ó 1814-
exigir que las plazas fuertes se entregasen inme-
diatamente á Fernando VII, tomando cuantas
precauciones i uzgase necesarias para asegurar la
pronta entrada de las guarniciones francesas que
las ocupaban en el territorio del Imperio: nego-
.cio á que Napoleon daba el mayor interés; pues
podia proporcionarle un refuerzo de 15.000 vete~
ranos para oponerse á los ejércitos .aliados del
Norte. Habia Napoleon cometido en la campaña
de España la mismá falta que en la de Alemania,
pues dejó 70.000 hombres para conservar plazas
que no podia sostener, sin contar con otros


.30.000 queel Príncipe de Eckmulh tenia en Ham-
hurgo .. Semeiantes instru.cciones exigian esplica-
ciones y contestaciones del Ministerio .sobre el
modo de ejecutarlas, y antes de recibirlas Fer-
nando VII bajo el nombre .de Conde de Barcelo-
na, se presentó el 20 en Perpiilan ,con sus augustos
hermano y tio. Suchet, que hacia bastautesdias es-
taba en aquella ciudad, recibió al Soberano espa-
ñol con todos los llOlloresdebidos á su alto rango y
á sus no merecidas desgracias. El Gobierno fran-
cés le habia prevenido que enviase á Fernando
VII á Barcelona, á fin de que las tropas espaüo-
las ocupasen luego .esta plaza, y pasando á tratar
de este punto con el Duque de San Cárlos, es~e,
que sabia las disposiciones de las Córtes, y que
los generales no reconocerian la autoridad del
Rey hasta que estas lo mandasen, le hizo COllocer
lo dificil que era el concluir nada de positivo en
semejante situacion. El Rey deseaba pasar ade-




( 548)
1814. bnte inmediatamente} mas no á Barcelona sino


á Valencia, y así prometió á Suchet que apl'esu~
Taria cuanto pudiese la salida de las guarniciones
francesas de las plazas fuertes. El Mariscal cuton.
ces le manifestó el embarazo en que se hallaba si
llabia de cumplir con las instrucciones de su Go-
bierno, que le prevenian le conJlljese á Barcelo-
na, y tomase las garantías convenientes para ase-
gurar la vuelta pronta de dichas guarniciones.
Habia escrito á París, y de un momento á otro
dehia recibir nuevas instrucciones sobre el partí-
cu lar, y en el ínterin para conciliar la j u-sta im-
paciencia del Rey que deseaba entrar en el terri.
torio de su Reino, concertó el que el Infante Don
Cádos permaneciese en rehenes algunos dias en
Perpiñan, y que Fernando VII siguiese adelante
sin dilacion.


Así que el General en gefe del ejército espa-
ñol Copons supo por Zayas que estaba próxima
la llegada de S. M., dió todas las disposiciones
necesarias para recihirle, y el dia 21 trasladó su
cuartel general á Bascara. Al dia siguiente el sa-
luJo de la artillería del castillo de San Fernando
de Figlleras fue la señal de la enlrada del Rey en
la villa de Figueras, donde se vió obligado á per.
manecer durante todo el dia 23 J á causa de las
fuertes lluvias que habian engruesado el Fluviá,
visitando el castillo y recibiendo del vecindario
los obsecluios mas espresivos, con anuencia IIel
mismo General francés, el cual, aprovechándose
de la dctenciol1 del Rey, le presentó una nota
con el fin de obtener se suavizase la suerte de los




(549)
prlSloneros de aquella nacion en Espaila, y en 1814 ..
que se reiteraban las instancias para la vuelta de
las guarniciones, y recibió seguridades de un pron-
to cambio en la suerte de los prisioneros, y en
cuanto al otro estremo una promesa escrita por
el Duque de San Cárlos, yal pic de la cual el Rey
habia puesto autógrafa esta espresion : «Apruebo
((este oficio. = Fernando.»


El 24 al salir el sol las tropas del primer ejér-
cito, reunidas en el cuartel general y puntos in-
mediatos, tornaron posiciones sohre la derecha
del rioFluviá, y el ejército frands en la otra ori-
lla, formando un anfiteatro. I .. as músicas y salvas
de artillería resonaban alternativamente: el Ge-
neral en gefe de los espaflOles con su estado ma-
yor pasó el rio, y un saludo de 9 piezas, prece-
dido de un parlamentario, anunció que iha in-
mediatamente á llegar el Rey, quien en efecto á
pocos minutos se presentó en la márgen izquier-
da del rio, acompañado del Mariscal Suchel, su
Estado mayor, y alguna caballería. El General
Saint-CyrNugues) Gefe de dichoEstadomayor,sc
adelantó al instante parn poner en conocimiento
del General español que S. M. iba á pasar en
aquel momento. Así se verificó, y al pisar la ori-
lla derecl13, el General Copons dirigió al Rey un
breve y elocuente discurso. Es imposible descri-
bir el entusiasmo de las tropas y de los habitantes
de los puehlos circunvecinos que habian acudido
á presenciar esta interesante é imponente escena.


El Mariscal Suchet, condescendiendo con las
intenciones del Rey, despachó un Edecal1 previ-




(.550)
1814. niendo á los Gohernadores de Barcelona, Torto-


5a y Sagunto que suspendiesen toda clase de
110stilidades al pasar S. 1\1., quien continuó su
marcha en compañía de su tio el Señor Infante
Don Antonio hasta llegar á la posícion de la in-
fantería española, donde .apeándose del coche, vió
desfilar en columna las tropas que tan bizarra-
mente habian peleado por la conscrvacion de su
trono, y recibió con la mayor emocion las acla-
maciones é incesantes vivas quc proferian con el
mayor entusÍasmo. El Rey continuó despues de
este acto el viage acompañado del General Co-
pons, de su Estado mayor y un escuadran de ca-
ballería que le escoltaba, y los pueblos del trán-
sito manifestaban .á porfia las dcmostraciones mas
cstraordinarias por acontecimíentotan imprevis-
to y deseado) entrando en aquel mismo dia en la
inmortal Gerona, cuyos habitantes y guarnicion
tendidos en las calles y entre los e.scombros y
arruinados muros prorumpian en vivas del jú-
hilo mas exaltado, y ofrecian .el recuerdo mas
grandioso y sublime de la constancia y herois-
mo. El Rey no pudo menos de conmoverse al
pisar con sus reales plantas aquel suelo de hé-
roes, humeante aun con la sangre de la lealtad.


Seguro ,el Mariscal Suchet del cumplimiento
de la palabr~ que el MOlHlrca español le habia
dado de hacer entrar en Francia con la posible
brevedad las guarniciones de las plazas, dejó en
libertad al Infante Don Cárlos para que pudiese
marchar á reunÍrse con S. 1\1 ; Y el 26, dos días
despues de la entrada de este en Espaüa, aCOl1l-




( 551 )
pañado del misma Mariscal con 3.000 infantes, 1814.
300 caballos y 15 piezas de artillería, pasó á la
márgcn derecha del Fluviá, donde fue recibido
con iguales muestras de regocijo, y continuó es-
coltado por un escuadran de <;aballería hasta la
plaza de Gerona, en la que entró en compañía
del Rey su hermano que Ilabia salido á su en-
cuentro. El Monarca escribió á la Regencia par-
ticipándole su llegada á esta ciudad.


La negociacion sobre la vuelta á Francia de
las gual'niciones esperimentó nuevos retardo~
por parte del General Copons, fiel ejecutor de
los decretos de las Córtes, que eran severos y
terminantes, y con respecto á los cuales d Rey
hasta su llegada á Valencia observó un len gua ge
y una conducta que parecía ofrecer su adhesion~


Hasta el dia 28 S. M. Y AA. permanecieron
en la ciudad de Gerona, y auuque la rufa marca.
da por las Córtes se habia fijado por Valencia,
dispuso el Rey pasar" antes á Zaragoza en com-
pañía del Infante Don Carlos, y que el Infante
Don Antonio se trasladase directamente á Va-
lencia.


Las Córtes, para perpetuar el fausto aconteci-
miento de la entrada del Monarca español en sus
dominios, decretaron la ereccion de un monu,:,
mento en los campos de Bascara.


N apoleon continuaba en tanto la guerra con-
tra los ejércitos aliados, y resuelto á sacl'Íficarlo
todo por mantenerse en su trono, publicó en 5
de Marzo un decreto imperial fechado en Fis-
mes, por el que proclamaba una guerra de muer-




(552 )
1814· te y esterminio, y encargaba que se desobedecie.


se á toda autoridad que tratase de disminuir los es.
tragos y devastaciones de ella. Cada dia adquirian
los aliados del Norte mas vigor y unidad en sus
operaciones militares, y Napoleoll no obstante,
contrastando sus esfuerzos, batia el campo sin
cesar con un ejército de 60.000 hombres, obran.
do mas hien como un General de vanguardia,
que como Monarca encargado de velar sobre los
destinos de un grande imperio, conmovido con
la presencia de innumerables enemigos. El 7 de
Marzo derrota en Craon á los prusianos manda-
dos por el infatigable lllucher, y este rechaza el
9 y el 10 en Luon todos los ataques del ejél'cito
francés. El 12 se apoderan los rusos de Reíms;
mas Napoleon reconquista luego esta ciudad, to·
mándoles 10 cañones y 100 furgones de municio-
ues. Por aquellos dias Napoleon dispuso saliesen
de las plazas fuertes situadas sobre el Rhin las
guarniciones francesas, y con ellas proyectaba
atacar la retaguardia de los enemigos: á los Ma.
riscales MOI,tier y Marmont los mand6 que cu-
briesen á París, y en vano espusieron estos que
las tropas de su mando no podrian resistir largo
tiempo, si los a liados continuaban avanzando so·
hre aquella aapital.


El 17 sale de Reims Napoleon á la cabeza de
18.000 hombres con el objeto de reunirse al Ma-
riscal Macdonald que llegaba con 30.000, Y mar·
cha contra el PrÍllcípe de Schwartzemberg que
reunía 100.000 combatientes, logrando reunir5e
con Macdonald I y evitando la suerte que parecía




( 553)
reservada á tanta temeridad y audacia. El 23 se 18t4.
dirige sobre Vitri, SaÍnt Dizier y Joinville, con
el objeto ue tlan(luear al enemigo; mas se en-
cuentra cortado pOI' sí mismo y sin comunica-
cion con la capital y almacenes, y con su cor-
respomlencia interceptada. El Príncipe Generalí_
simo qlle hasta entonces se habia opuesto á la
marcha de las lropas aliadas sobre París, la pro-
pone el Emperador Alejandro, que la acoge con
entusiasmo, y marchan á jornadas dobles sobre
¡¡quella capital, mientras que Napoleon atacaba
en Sajnt Dizier en 27 de Marzo el cuerpo de ob.
servacion del General ruso Wintzingerode, qu~
creía ser el grande ejército enemigo.


El 30 de Marzo los rusos y prusianos se apo-
del'an de las alturas de Montmartre y de San
Chaumont, y de este modo París pierde su única
defensa. El B.ey José, Lugar-Teniente General
del Empel'ador , y Comandante en gefe de la
Guardia nacional, huye; y María Luisa, á quien
se habia confiado la B.egencia, abandona aquella
ciudad á la primera noticia del peligro por los
consejos de Cambacel'es ,sin saber preparar ni
desenvolver ninguno de los grandes recursos que
el valor hllbiera subido emplear, y van á osten-
tar su nulidad en las orillas del Loira. Este su-
ceso causó una gran sensacion en el pueblo, y le
hizo presentir otros mas importanLes.


Napoleon, que tenia en Troies su cuartel ge-
neral á 50 leguas de París, arregla su itinerario
de modo que el ejército pudiese hallarse en la
capital el 2 de Abril, y dejando el mando al Ma-


TOMO /11. 70




(554 )
1814. riscd :\facdonald, se adelanta en persona hasta


Fontainebleau, y hace prevenir á los Maris-
cales Mortier y Marmont que si sostienen á
París durante tres días, no tan solo no cuLrará el
enemigo en ella, sino que tendrá que abandonar_
lo todo y será destruido enteramente. Empero
cada dia recibia noticias mas aciagas sobre el mal
estado del ejército, y á su llegada á FOlltainebleau
encontró ya cambiada completamente su fortuna;
pues pocos momentos antes habían dichos Ma-
riscales acordado la evacuacion, y pactado una
suspension de aemas para arreglar varios artícu-
los que quedaron firmados en la maüana del 31
por los Edecanes del Emperador de Rusia, por
el Gcneralisimo aliado, y el Mariscal fl'ancés
Duque de Ragusa, La defeccion de este Mariscal
fue la que acabó de precipitar del trono á Napo-
leon, pues en aquel dia las tropas ali"elas en-
traron en París con el Emperador de Rusia, el
Rey üe Prusia y el PrinCll)e Generallsimo á su
caheza. Durante aí{ucl mismo dia se celebró un
gran Consejo, á que :1sistieron los Soberanos., el
Generalísimo, y muchos Ministros estl'angeros
y franceses. Alejandro abrió este solemne Conse·
jo, manifestando que tres parliuos se presenta~
han en esta crisis, á saber: el ue conceder la paz
á Nupoleon, exigiendo de él las mas fuertes se-
guridades, el de establecer en Fr:111cia un COllse-
jo de Regencia, ó el de devolver el trono á la an-
tigua dinastía de los Borbones. Este último fue
apoyado por el Príncipe Genel'alísimo y por Ta-
lleyrand.




(555 )
A las tres de ]a tarde se publicó por el Et11- 1814.


rerador (le Hllsia Hna proclama, en que á nom-
bre de los clem3s Soberanos confederados ma-
nifestaba que b abian res 11 el to no en t cml erse ni
tratar con Napoleoll Bonaparte ni con individllo
alguno de su familia, invitando al Senado frnn-
c{~s á crear nI instante un Gobierno provisional y
á preparar una Constitucion jnsla y capaz (le po-
derse g¡-¡rantir por los Soberanos aliados que pro-
metían conservar á la Francia su antiguo terri-
torio.


El primero de Abril el Senado nombró para
formar el Gobierno provisional tres Senadores,
un Consejero de Estado y un miembro de la
Asamhlea constituyente del arlO de 1791, confi-
riéndose la presidencia de este cuerpo al PrÍnci-
pe de TalleYl'nnd. Al diasiguente declaró el Se-
nado á Napoleon .Bonaparte y á toda Sil familia
destituida del derecho de gobernar la Francia,
relevando por consiguiente á la nacian del jura-
mento de fidelidad en su favor. El dia 3 mani-
festó el Senado á la Francia los motivos (Iue le
habian obligado á pronunciar la dcstitucion de
Napoleon, é hizo ver las muchas infracciones
cometidas por el mismo contra la Constitucion
del Estado, y la necesidad de esta medida para
la paz gener¡¡l de la Europa y reconciliacíon de
la Francia con las demas n¡¡ciones. El 5 fue apro-
bado el proyecto de la nueva Constitucion, que
dió á Luis X VIII la corona. El Gobierno provi-
sional hizo publicar muchas proclamas para ins-
truir al {llleLlo y al ejército de todas sus opera-




(556 )
1314. ciOlles; pero este amaba demasiado á su Gefe, y


por esta razon era dificil convencerle. Los sol.
dados detestaban la capitubcion de PnrÍs, y la
tranquilidad nacional se hubiera perdido si Na-
poleon mismo no hubiese tratado de asegurarla.
Habiase esparcido á la sazon la noticia de que
Napoleon se disponia á marchal' contra Paris con
50.000 hombres; y los Soberanos del K arte, asusta-
dos de las consecuencias que podrian seguirse de
una batalla bajo los muros de la capital, con cuya
surnision no contaban enteramente, resolvieron
evacuarla por prudencia y rn3rchar á torna,' po'"
siciones en Meaux. Ya la órden del movimiento
retrógado estaba á punto de espedil'se .Y comuni-
carse al Conde Barciay de ToHi, cnando el Prín-
cipe Generalísimo hizo que se suspendiese, me·
diante á haber entrado en negociaciones con el
Duque de Ragusa, y en virtud de ellas haber pro-
metido este que haría retirar las tl'Op3S que man-
daba á Versailles, punto distante del teatro de
las hostilidades"


Sabedores en tanto los Mariscales que perma-
necian aun en Fontainebleau de los sucesos de
París por su correspondencia particular, se diri.
gieron el 3 al mediodia al Emperador, acompa-
ñados del Gran Mariscal de Palacio y del Duque
de Vincencio , á fin de pl"epararlc á un gran sacri-
ficio. Ney, llevando la voz, le persuadió de la
necesidad de renunciar el trono en favor de su
hijo, bajo la Regencia de la Emperatriz; y fir-
mando el acta de abdicacion en la l,~ll'(Le de aquel
dia, encargó al mismo Ney y á Call1incourt, que




(557 )
p:\sando por Essonne se reuniesen Con el Duque 1814.
de Ra<Y\lsa .. Marmont, y la ent¡'egasen á los Sohe-


t)


rallOS. Marmont, siu dar la nH'nor esplicacion de
su defeccion á los compañeros de negociacion,
dejó el mando de sus tropas al General SOllhan,
que estaba en el secreto de su intriga, y que con-
dujo á sus soltbdos al punto co