OCIOS DE E8PANOLES EMIGRADOS . • PERIODICO MENS'tlAL. TOMO 'l. ABRIL,...
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OCIOS


DE E8PANOLES EMIGRADOS .




PERIODICO MENS'tlAL.


TOMO 'l.


ABRIL, MAYO, JUNIO Y JULIO,


1824.


. . • . • 'Vitanda est • • . .
desidia. ; .••.


.llQLSAT.II. 3.


LONDRES:


S& VENDE EN CASA DE LOS SS. DULAU y COMPANIA; y
TREUTTEL y WURT~, SOHO-SQUARE; BOOSEY


E HIJO,' OLD BROAD-STREET.






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I





INDICE
DE LOS ARTICULOS QUE CONTIENE ESTE TOMO 1.


NUMERO 1°,
Pal!',


Prólogo , 1
Literatura española • 1
Rapida ojeada sobre el estudio de la economia civil entre los -es-


pañoles hasta el reynado del S. D.' Carlos IV... . ,13
- Bibliografia. Nueva version :española de la sagrada biblia . 21


Nbticia de una biblia valenciana impresa en el siglo XV, de la cual
no queda mas que una sola hoja . . 36


Epoca de la invencion de las cartas hidrográficas planas. Primeros
descubridores de las costa de Guinea en Africa ., . . .' 40


Daño que ,han·hecho los feotas de España á los cat6licos de otros
, " paises, '. • 41


Calumnias del directorio eclesiastico de Londres. COQjeturas
sobre la conducta del R. Obispo, vicario apos.t6lico, con los
sacerdotes españoles emigrados .• '52


Los constitucionales. Apologia de ellos. • 58
Regreso á España de los prisioneros residentes en Francia 69 .
Documentos para la historia moderna de España 12
EpiStola de Jamelio a Felicio . . " 81
Si ganaron los reyes con hacerse tributarios de la silla apostólica • 84
Trozo de una carta de Madrid' . '. • . 85 ~necdota española. Si ~:~o~"col'onaban.cb9 los
" -:{líes Uos retes ~' ' • • .• 86
Ongenes orientales de la lengua éspañola. Alfabeto primero • 81
Otro documento. Oficio del comandante francés de Burgos, y con-


- testacion de aquel ayuntamiento . 90
¿Se restablecerán las cortes antiguas de España? • 92'


, Refranes españoles. Noticia de varias obras escritas sobre esta tna
tecia 94


NUMERO U-.
Literatura españ~la. Epoca la. desde 1808. hasta 1814 . . 91
Ráp,ida ojeada sobre el estudio de la economia entre los españoles,


, desde Carlos IV. hasta nuestros dias • . . iqs
Proscripcion de los diputados de las Cortes españolas del año 1823. 118
Si gana algo España con la invasion de las tropas francesas • 131
Persecucion literaria 134
El escritor. Sátira. • 1á8
Libertad del rey Fernando VII. mientras estubo en vigor .la consti-


tucion política de la monarquía española. • .1+3
Biblíografia. Noticia de un libro español muy raro • • 156
Origenes orientales de la lengua española. Alfabeto segundo • 161
Conducta de España con la corte de Roma respeto de la prohibí-


. '. cion de libros ' '. • 163
" Estado progesivo de.los,gasto~ publicos de la nacion española,~ : 169


Progreslon del defiClt, o desmvel entre los gastos y las contrlbu-, '
CiQJJes' • 111




IV.


Copia de carta de un clérigo preso en España á un literato extr~n-
gero 17~


113 Fragmento de otra carta
Reflexiones sobre ella • 114
Anecdota política . • . .
Extracto de dos cartas, relativas á sucesos de Asturias
Los talentos universales
Cartas hibérnicas: 1 a. y 2 a• •


ib.
175
179
181


Ojeada estadística de la Peninsula española
Desaliño en la elocuencia de los juristas españoles


· 186
· 191


Apuesta .
· 192


NUMERO lII".
Literatura española desde 1814. hasta 1820. 193
Supuest.?s cnmenes atribuidos por Haller á los constitucionales de


Espana . .. 204
Estadistica. Rentas y gastos públicos de las provincias ultrama-


rinas españolas . 221
Apnntes para l,¡.t historia antigua de España. . 222
Amnistia de Fernando VII. Reflexiones sobre ella . 228
Origenes orientales de la'lengua española. Alfabeto 3°. . .247
Renuncios y gasconadas de Marca y Baluúo en cosas tocantes á la


historia de España .. . 249
Estado de la industria española en 1800, . 253
Quienes son reputados en la curia romana por sus enemigos ~ • 254
Noticias de España ',' . • . 257
Iturbide . 259
Documentos'para la historia moderna de España . 269
Oda á la libertad • .. . 274
Fruta dcl tiempo. Quintillas Bobre la amnistía, . 278
¿ Fernando VII. está actua1mente en libertad '1 ' .281
Advertencias . 288


NUMERO IP.
Literatura española desde 1820 a 1823. , • • 289
Contim.mcion del discurso sobre crimenes y ertOí'es atribuidos á los
: constitucionales por M. Haller . • .
Si la soberan¡'a de España reside en el consejo de Castilla
Amnistia de Fernando VII.: nllevas reflexiones


299
308
314


Reflexiones sobre'una orden publicada en Madrid 'á 22 de Junio
de 1824. . . , . J. 316


Estadistica, 'Deuda de la nacion española .318
Origen es orientales de la lengua española. Alfabeto 4°. . 326
'Cartas'hibemicas: 3.4, 5, . . . . 328
¡ En donde reside la anarquia, en la Península ú en las Américas? 336
,Duelo de España . 344
"Las mulas ' 347
Documentos para la historia modernll de España
'Exposicion del se,cretario de estado Don Ev'aristo San Miguel, hecha


á las Cortes en Sevilla con fecha de 24 de Abril de 1823. . 348
Dictamen.de la comision,diplomática sobre la memoria del ministro


de 'estado ••
Discurso del señor diputado Florez Caideron


351
360


Bibliografta. Analisis d~ una 'historia ineditade 'nueva E.~paña
escrita en -el siglo 'XVI. . '3&9




PRO L o G O .




EN el prospecto de este periodico anunciamos los mo-
tivos que nos mueven· á su publicacion, es á saber, la
correspondencia á la buena acojida literaria que espe-
rm{entamos en la nacion Brit.anica, y el deseo de aumentar
entre sus individuos el conocimiento de las cosas Españolas,
contribuyendo con lo que podemos á la glória de nuestra


. patria en un tiempo en que procuran eclipsarla tantos
enemigos estraños y domesticos. Mas no pudimos dar
alli razon circunstanciada de lo que pensahamos prese~tar
á los literatos, ni de la proporcion en que nos hallamos
para cumplir esta 'promesa. De todo lo cual es justo
dejar advertido al publico.


Intitulamos este periodico Ocios de Españoles, emi-
grados,. porque esa es la causa de que se publiqué"lo que
sin esta emigraci¿n y sin habe~ cesado en las t~reas que
teníamos por nuestro destino en España, nunca se pensára
en escribir.


El ocio suele debilitar á ll}uchos el vigor del espíritu,
. convirtiendose en triste ociosiddiJ. N osotros por la mise-
ricordia de Dios, viendonos en tierra estraña, aunque tan
amiga, y hallandonos sin ocupacion forzosa, hemos echado
mano de otra voluntaria, siguiendo en esto el impulso de
una como segunda naturaleza, que tal llegó ya á ser la
costumbre de trabajar comunicando á nuestros seme";
jantes lo poco que sabemos.


TOM. l. B




2
Seu me tl'anquilla. SCllectus


Exspectat, seu mors atris circurnvolat alis :
Dives, illOpS, Romre, seu 80rs ita jusserit, exul :
Quisquis erit vitre, scribam, color.*


Aumentase esta necesidad con la
ha puesto la Providencia, en que
levare dirís pectora sollicitudinibus.


situacion en que nos
ciertamente conviene


¿ y como mejor que
ocupando la imaginacion, sujetandola á entender en
estudios utiles, y que ademas distraen y acaso lisongean el
animo?


Por estas causas dimos el nombre Ocios á estas
ocupaciones; que no son obras largas, sino escritos sueltos
de objetos aislados y varios, que algunos (acaso con pro-
piedad) llaman trabajos fugitivos: los cuales ocupando
sin fatigll.-Ql que escribe, instruyen sin fastidio al que lee.


N o hacemos novedad en esto: antes creemos seguir en
ello el gusto de nuestro siglo, decidido por las obras pe-
riódicas que en tanto número se escriben, en las cuale's
baxo diferentes titulas ,se presentan al público fragmentos
pequeños y de cosas heterogeneas, buscadas con 'anhelo,
Y,leidas con gusto como auxiliares de la instruccion uni-
versal.


Siguiendo pues este plan, escribimos sobre materias
que confiamos no sean {desagradables al orbe literario ; e~
el cual son tan variados los paladares, que bien podemos
lisongearnos de topar con quien· se saboree en lo que
nosotros. A las verdades, cuyo conocimiento está al
alcanze del hombre, pueden dal'seles condimentos di-
ferentes; con lo cual es hoy tan variado el banq llete de la
sabiduria, que podra apenas hallarse de quien se diga
con razon que perece por falta de alimento.


"' IIor. Serm. lib. ii. Sal. 1.




3


Ni solas las ciencias y las artes son ya el blanco de la
in~estigacion de los que ahora viven; el espíl'itu humano,
ó cansado de este penoso ejercicio, ó desconfiado de
conseguir la gloria de Colon y de Cook, mudando de
rumbo vuelve los ojos á lo pasado, y en lo que ya
dexó de ser halla un nuevo estimulo de su erudita curio-
sidad. N o condenamos esta ocupacion de los literatos:
solo decimos lo que pasa. N o solo se desentierran mo-
numentos arruinados de arquitectura y escultura, con que
se perfeccione la de nuestrosdias, y se deletrean codices
carcomidos para rectificar el texto de las obras clásicas;
cosas sobre manera útiles y nunca bastantemente apre-
ciadas. Extiendense aun estas investigaciones á objetos de
mucho menor interes, como por examplo, si un poeta es-
cribió bien ó mal, en que año se imprimio un libro raro,
quien fue el inventor de tal ó tal artefacto ó máquina.
Pesquisas son estas, que no podemos dexar de aplaudir,
y á las cuales tenemos tambien aficion, con tal que se
contengan en la esfera de utilidad que de ellas puede re-
sultar á las artes y ciencias. ¿ Porque quien no se reirá de
los sectarios de aquel pedante ridiculizado por Marcial,
que investigaba los quintos abuelos del caballo Hirpino '?


He aqui porque en nuestros ocios dimos lugar á la in-
vestigacion de algunas cosas pasadas, y acaso con pre-
ferencia á las presentes; como que en ellas hay menos
riesgo de que se den por ofendidos afectos que. pudieran
incomodar. Esta es una de las grandes ventajas de la
historia antigua.


Gobernándonos por estos principios ofrecimos publicar
observaciones y anecdotas selectas de historia literaria,
economica y política de España. N o prometimos mas,
por no honrarnos con ofertas que acaso no pudiesemos
cumplir. Mas tal vez saldran cosas no incluidas en estos




articulos. Acaso habra algunú de aquellos momentos, en
quefacit indigurttio versum : la ociosidad de la tribulacÍon
puede necesitar de otras especies de comidilla. N o nos
falta deseo de extendernos á tratar de ciencias naturales,
y de sus progresos, y de las muestras preciosas de ellas
que España puede presentar á la Europa. Si quantum
cuperem, possern quoque. . l\'Ias no es esta nuestra
carrera, y á los Españoles que hay aqui muy doctos en
estos ramos, aunque alcanzó la misma suerte, mas no el .
mismo ocio que á nosotros. Ademas que un periódico tan
universal excede las fuerzas de un atlante, y cada cual
debe medír las suyas.


N os ceñimos pues á_tratar de la historia de España y de
sus tres ramos principales, que son la literatura, la eco-
nomia y la política. En cUanto á la literatura, se hablará
de su progreso y decadencia, a:si en épocas generales,
como en cortos periodos; de los meratos poco conocidos
que en los tiempos antiguos y modernos contribuyeron á
su adelantamiento; de sus obras, asi las corrientes que
sean de gran merito y cuya noticia sea digna de los· sabios,
como de las MSS. nunca conocidas, y de las impresas
cuya memoria se perdió ó por que salieron á luz en lós
principios del arte typográfica y no hubo quien las reim-
primiese, ó porque aun siendo de tiempos posteriores,
tubo interes alguna pasion· en sepultarlas en eterno olvido.
Acaso resultará de esto alguna noticia util á las ciencias
naturales"y a las matemáticas.


La Economia comprenderá la historia de esta vasta'
ciencia en España desde la antiguedad hasta nuestros dias,
la estadística, las leyes suntuarias, los sistemas de contri-
buciones; papel-moneda, y deuda pública, las causas del
atraso en los ramos de hacienda, industria y comercio, 'Y
los medios de mejorarlos. Esto no pOl' medio de in-




5


dagacioncs filosóficas, de que hay tanta copia en el dia,
sino históricamente y por medio de ohservaciones y anec-
dotas contraídas á la Peninsula, de las cuales resultará á
España una gloria que pocos han confesado ó conocido
hasta aora, y es la de haher enseñado á la Europa los
verdaderos principios de esta ciencia mucho antes que
compareciesen los que respeto de ella son venerados como
maestros.


La historia de la Política es todavia mas vasta y mas
dificil de desempeñar, por ser tan varios los sistemas de
gobierno, y tan· tenazes los sabios de diversas opiniones
que l/ls defienden. Esta dificultad desaparece ante
nuestros ojos, que estamos muy lexos de hablar de
tales teorias, y mucho mas de compararlas entre si, dandp
á unas la preferencia sobre otras. Seria ademas ridicula
temeridad querer comparecer como doctores en el pais de
los publicistas. Hahlaremos pues de sucesos políticos
pasados y presentes; ¿ por que q Ilien es tan estóico, que
afecte indiferencia respeto del tiempo en que vive, y de las
cosas que le tocan tan de lleno? Mas solo para rectificarlos,
siendo en lo demas muy comedidos, y dexando correr
libremente nuestras plumas hácia el objeto general, que
es nuestro propósito, es á saber, la parte literaria.


De estas cosas y de esta manera tratará nuestro periódico.
Acaso parecerá á alguno que no es esta empresa de tanta
importancia que no pueda ser comodamente desempeñada.
Asi lo creeríamos tambien nosotros, si á nuestros deseos
acompañase la proporcion de poseer todos los materiales
para ello. Pero es de saber, y debemos decirlo aunque con
dolor, que luego que sonó en nuestros oidos la terrible
voz


Linquenda tellus, et domus, et placens uxor ;
Hor. Carm. lib. ii. Od. 14.




6


solo hubo lugar para una precipitada separacion de la cara
patria, que nos obligo á desamparar, no solo nuestros
libros, cuya falta puede ser reparada, sino nuestros pre-
ciosos MSS; fruto de toda nuestra vida y de largas inves-
tigaciones y repetidos viages, que nos proporcionaron
una immensa coleccion de documentos diplomáticos, de
poesias antiguas, cartas familiares, y opusculos ineditos de
varones célebres, fragmentos de toda especie de literatura,
Española desde el siglo VIII. • Ah j con cuanta
razon podemos decir, aunque en otro sentido, cantamu8
vacui! N o importa; la memoria suplirá lo que
pudiere; y en lo que faltáse, resplandezera la indulgencia
de los lectores.




o e lOS


DE ESPAÑOLES EMIGRADOS.


PERIODICO.


Numo. 1°. ABRIL, 1824.


LITERATURA ESPANOLA.
EL primer tributo que la literatura española debe


pagar al publico de Europa, es la manifestacion de la jus-
ticia que al fin le han hecho los sabios de todas las
naciones, colocándola en el grado de estimacion que se
merece. Hace medio siglo tubiel'on necesidad los es-
pañoles de vindicar su literatura antigua y moderna contra
las impugnaciones o mas bien sátiras y burla que de ella
hacían algunos estrangeros, ora en los víages que empren-
dieron por España, ora en las historias de la literatura en
general. Conocidas son las apologías que con este motivo
publicaron Feyjóo, Lampillas, Cavanilles, y otros doctos
españoles dentro y fuera del reino, contra las invectivas
de Masson, Labat, Zaccaria, * Bettinelli, Tiraboschi y


* Ninguna nacion se ha visto quel cite sento; ma ora non e casi.
libre en poco 6 en mucho de la Chi ha ultimamente viaggiato nell'
acrimonia y ligereza con que el P. Ingltilterm, assai si duole di averci
Zaccaria censuraba la literatura trovata una comune tra$curatezza
agena. La de los Ingleses comparece delta lingua latina, non che delta
tambien muy eclipsada en su Bibl. greca; intanto che non sapeva come
di slor. letter. "01. iv. p. 452. edic. fursi in tender e da molti, é intendo
de Pesaro, 1767; donde hablando delle persone anche piu colle. Il
de la decadencia de las ciencias, des- Bradley, famoso astronomo, crede.
pues de haber hecho decir á Peri- rebbesi? non sapeva che l' Inglese, ~c.
~onio en el extracto de un discurso, . • . Así hablaba en 1767 de un
que el estudio de'las lenguas griega hombre tan sabio como el astro-
y latina era antes muy comun en nomo Bradley, que habia fallecido
Inglaterra aun entre los nobles, cinco años antes, y cuyos elogios
;¡ñade; era guesto vera un tempo, II todavia Tllsonaban en los papeles




8


otros tales, que ignorantes, de las pl'oduciones literarias de
aquella península, ó faciles en creer á los que hablaron
mal de ellas, dejaron estampadas cosas que cubren de
oprobio á sus autores, y no al objeto que quisieron
denigrar.


Aun estos apologistas, atendido el tiempo en que escri-
bian, no pudieron alegar la principal defensa de la litera-
tura española, que es la diferencia de las circunstancias
en que se hallaban otras naciones respeto de España.
Que cierto cuando todos los reynos de Europa eran
gobernados de una misma manera, España descolló en las
letras, llevando á la perfeccion algunos de sus ramos, en
que los dejó muy atras y como en mantillas. Mas pasado
el siglo XVI de que hablo, cambió tambien aquella
igualdad de circunstancias. La libertad politica, nodriza
del saber, fué estahlecida en algunos reinos, y en otros
huho principes decididos protectores de la literatura. En
tanto España, conservando su forma de gobierno, con-
tinuó agoviada con la durisima cadena de la Inquisicion,
sin hallar en los reyes que sucedieron á Felipe 11 el am-
paro y aliento que daba él á las letras y á las artes. Por
donde vino á suceder que los españoles, aunque no per-
dieron la fuerza natural de su genio, que es la única que
antes los aventajaba; mas destituidos de los auxilios que
disfrutaban los extrangeros, se vieron despues sobrepujados
por los que en iguales circunstancias acaso serian hoy to-
davía lo que fueron en nuestro siglo de oro. Por que ¿ á
quíen :;¡ino á sus mejoras políticas deben la Inglaterra y la
Francia sus progresos en las ciencias y artes, y la multitud
de libros que las enseñan en sus respectivos idiomas, y esa
~upremacia con que se han levantado en varios géneros de
literatura? ¿ O cuando pudieran los sabios de estas dos
naciones escribir los libros con que han ilustrado el orbe,
si hubieran continuado bajo la tirani¡¡. inquisitorial, ó la
~accíon de principes ignorantes ó débiles? España, á
.quien cupo esa desgracia, podrá ser compadecida por el
mal gobierno, que estorbó en ella los rápidos progresos
que hicieron las letras en otros paises, mas no acusada de
ineptitud y falta de genio en sus hijos para imitarlos.
publicos de Europa, donde se re- su astronomo, y dirig;io por muchos
feria su carrera academica en Ox- afio> el observatorio de Greenwidt.
ford, y como obtuvo alli las cate- ¿ Y sera creible que este sallio, que
dras de fisica y de astronomía, ademas era eclesiastico y sace'\'-
mereciendo ser sucesor del celebre dote, no supiese lengua alguna mas
Dr. Keill, y cómo el rey le nombró que la inglesa?




9


Que aun á pesar de los esfuerzos que hicieron de consuno
la mal entendida politica y el falso zelo de la religion, han
dejado á la posteridad monumentos ilustres, tan dignos de
admiracion, como lo fuera la carrera libre y desembara-
zada en quien estuviese aherrojado con grillos.


Esto pudieran tambien alegar entonces aquellos apolo-
gi·tas de España. Mas si hoy vivieran, debiales bastar
para defender la literatura de su patria, lo que en favor de
ella han dicho y hecho algunos sabios extrangeros de
quarenta años á esta parte. Los cuales con su aprecio y
con sus escritos y con el peso de su autoridad, han hecho
de ella una completa apologia, sacando á sus paisanos del
engaño que compraban con su mismo dinero, cuando leian
aquellas criticas superficiales. .


Cierto es cosa para admirar cómo se ha trocado la
suerte en esta parte. N o solo ven ya los españoles á su
Miguel Cervantes apreciado y casi adorado de todo el
mundo literario á par de Homero y de Virgilio, (que eso
ya lo hacian los estrangeros, que en todo lo demás despre-
ciaban á España) ; mas observan cómo en varios puntos de
Europa, muchos litemtos se afanan por introducir en sus
respectivas naciones algunas de nuestras obras antiguas y
modernas, analizándolas y dándoles el lugar que les cor-
responde en la biblioteca general européa. Es singular
el esmero y diligencia con que se buscan los libros raros
espaJioles, y las primeras ediciones aun de las obras mas
triviales. El idioma castellano que en los siglos XVI y
XVII fue tan comun en Italia y en Flandes y Holanda,
vuelve á recobrar su estimacion y á ser reputado por el
mas abundante y hermoso entre las lenguas vivas. Mul-
tiplicanse los viages de los extrangeros en España; y en
sus investigaciones, aunque tenga alguna parte la vanidad,
se lleva la principal una curiosidad loable, no dirigida como
antes por la rivalidad y maledicencia, sino por la sinceridad
y justicia, que al paso que observa los defectos de aquel
pueblo, comunes á todos los del mundo, publica tambien
sin envidia sus riquezas naturales y las de las artes y
ciencias.


Cuando los españoles se acuerden de sus glorias, no
dejarán de repetir con placer los nombres de los alemanes
Bertuch, Depping, Dietz, Grimm, Seckendorff, Beguelin,
Heiberg, Soden, Meifel, Krusenstern, Baron de Zach;
los de los franceses Laborde, Breton, Paganel, Durdent,
Amade, Jaubel't de Passa, &c.; y los de los ingleses
Bowles, Holland, Jacob, Bentham, Hallen, Bowring; y


TOM. l. e




10
los de otros innumerables escritores de Europa, que á fines
del ultimo siglo y principios del presente han tomado pOI!'
obgeto de sus utiles tareas el idioma y la geografia de
España, y su literatura y literatos, y su legislacion y
caracter y costumbres. t Y que español no se envanece al
considerar que estos afanes de los doctos extrangeros en
gran parte se dirigen á la poesia, q ne es cabalmente el
género de literatura, que pide gusto mas fino y delicado,
y mas genio y mayor cultura~' ¿ Quien diria á Lope de
Vega, por ejemplo, que al cabo de dos siglos y en paises
apartados habia de encontrar un ilustrado panegirista,
que deleitandose en recoger las memorias de su vida, y
en analizal' sus innumerables composiciones dramaticas, le
dejase bien vengado del desprecio con que le trataron los
mismos que se aprovechaban de ellas ~* Y á Calderon de
]a Barca, casi silvado por algunos como un ergotista del
Parnaso, ¿ quien le anunciára que habia ser aora repu-
tado en Europa, como el principe y modelo de la poesia
dramatica moderna ?t


Sin faltar ~ la justicia, nadie podrá poner en duda que
en este cambio de reputacion tan favorable á España y á
su literatura, han tenido gran parte los mismos españoles,
que en el medio siglo que acabamos de vivir, singular-
mente en sus 15 ultimo s años, han mostrado que su clima
continua en ser tan favorable á Minerva, como lo es á
Ceres y á Pomona. Dentro y fuera de la peninsula se
han empleado las prensas en publicar los trabajos de
muchos de sus literatos en tado género de ciencias y artes,
que no las dejaron de cultivar aun en medio de la opresion
domestica y de las privaciones consiguientes á los destier-
ros. Esto sin contar las inumerables obras MSS. que
cierto salieran á luz en otras circunstancias, si los autores
tuviesen la ligereza. genial de los· franceses. Mas" los
"españoles, decía uno de ellos en el siglo. XVI,:j: con


* Sorne account of the life and
w~itings of LJpe Feli.r de Vega Car-
pw: por el Exmo. Sor. D. Enrique
Richard Lord Holland. Con placer
recfJrdamos aqui el nombre de este
ilustre sab-io ingles,. justo aprecia-
dor de la literatura yde los literatos
españoles. Entre los cuale~ acaso
se halfa alguno, que con este motivo
y lleno de grati,tud, hara. algun dia
á nombre de 1"I,madre patria obser-


vaciones no inutiles á la republica
de las letras.


t De poeseos dramatíct1J genere
ltíspanico, prasertím de Petra Cal-
derone de la Barca, príncipe. dra-
matícorum, dissertatio, qc. Por
T. L. Heiberg. ...


! J. n. Cardona, obispo de Tor-
tosa, en su tratado de regia S. Lau-
nntii bibliQtltew.




11


" su superbisimo ingenio nunca ¡,-e dan p'or contentollde lo
" que escriben, y mueren sin acabar de limar sus obi·as."


Conocidos son en la Europa los escritores, que aun
viven, ó murieron hace poco de ciencia biblica, Scio, Gon-
zalez Carvajal, Torres Amat: de disciplina eclesiastica,
Cabrera, Villanueva, Ros, Bernabeu: de elocuencia sagra-
da, Bocanegra, Climent, Tavira, Bertran, Cadiz, VaUdigna,
Santander: de legislacion, l\iayans, Finestres, Campomanes,
marques de la Corona, Lardizabal, Salas, Marina: dé
historia, Florez, Llaguno, Muñoz, Amat, Noguera, Mas-
deu, Llorente, Liaño: de ciencias naturales, Casal, Ma-
lina, Cavanilles, Lagasca, Mutis: de médicina, Piquer,
Luzariaga, Miquel, Al'éjula, 01'fila: de matematicas,
Tosca, Bails, Conde de Gazola, Espinosa, Ciscar, Chaix,
Memloza, Rosell, Durán, Vallejo, Bauza, Rodriguez: de
artilleria, Maria, Churl'uca, Datoli, Munarriz: de econo-
mia, Gándara y rsalazar, Danvila, J-"1uñoz, Campomanes,
.Jovellanos, Sisternes, N ormante, Gregorio, Sempere y
Gual'inos: de marina, Tofiño, Galiana, Mazarredo, Es-
caño: de numismatica, Perez Bayer, GÍlsseme, Velazquez,
Salat: de poesía, Iriarte, Trigueros, Calzada, Salas, Gon-
zalez, Iglesias, Samaniego, Melendez, Cienfuegos, Arroyal,
Quintana, Moratin: de erudicion oriental, Ródriguez de
Castro, Banqueri, Lamota, Romanillos, Cañas, Conde,
Canga Arguelles, Puígblanc: de bellas artes, Ortiz y
Sanz, Cean Burmudez: de biogrrifia, Los Ríos, Cerdá,
Navarrete: de viages, UlIoa, Juan, Pons, AH-bey, VilIa-
nueva: de varia y filosojica literatura, Aso, Feijóo, Marti,
:Manuel, Mendez, Arévala, Ximeno, Andrés, Capmany,
Valbuena, Diosdado. Esta breve y modesta enumera-
cíon* basta para persuadir á quien lo entiende, que los
mismos españoles han contribuido mucho al crédito de su
literatura en estos ultimas años, publicando en todos sus


* N os hemos abstenido de amon- con Arévalo, Ximeno, Cavanilles,
tonar escritores sobre los ramos in- Campomancs, y casi todos los 'de-
dicados, como tamhien Je repetir mas; rle los cuales se hallan pocos
en cada uno Jc ellos un mi~mo que hayan limitallo su talento á un
escritor que extendio su talento y objeto solo de literatura. J.a abun-
pluma á varios obgctos. Perez Jancia, ilustracion y universalidad
Bayer,por exemplo, es tambien un que aqui no era del c:tso expresar,
c1asico biografo y poligloto orien- se vera mas de lleno en la Bibliotew
tal: Ortizesjuntamentc anticuario, Españula desde el "ño 1808. hasta
historiador y biografo: Gomalez 18:23, que saldra en breve á la luz
Carvajal pertenece tan de lleno al publica, y en varios articulos que
parnaso, como al sanctuario de la i~~mos insertando en nuestro Pe<'-~,_· ... ,
divina escritura. Lo mismo sucede nodlco. ~ • ",. '




12


ramos obras originales, amen de los innumerables traduc-
tores de libros extrangeros, que han trasladado á la Penin-
sula las luces y conocimientos agenos. Y tambien basta
para que la Europa entera diga un solemne mentis, á la
imaginacion de M. Depradt, cuando dixo; que los es~
pañales somos los africanos de esta parte del mundo.


Otra causa influyó mucho en el nuevo crédito ue la
literatura de España, que fué el trastorno de sus cosas
politicas, ocasionado por la ambician de Bonapartc. Que
asi como este puso en ella los ojos para engrandecerse, asi
los pusieron los literatos de fuera, unos con el deseo de
adular al usurpador, otros para oponerse á sus miras, y
los mas por la natural ansia de saber quien y cual era
esta nacion con tanto ahinco codiciada por el que ya
dominaba en la mayor parte <le Europa, y que tan impá-
vida hizo frente y con tanta gloria destruyó al tirano, ante
quien temblaban los principes de mar y tierra. Esta
curiosidad produjo naturalmente una multitud de viages
en la peninsula, é inumerables investigaciones en todos los
ramos de su estadistica, administracion, literatura y aun
historia antigua. Los cuales escritos divulgados por toda
la Europa, á pesar de las equivocaciones de sus autores,
sacaron á España del olvido y obscuridad en que la ha-
bian sumido su timidez propria y el orgullo ageno: y
fueron la ocasion de que se viesen mas de cerca sus teso-
ros literarios, los cuales no se apreciaban en lo que era
razon, porque no eran conocidos. Este es uno de los
muchos bienes que nos acarreó aquella desatinada empresa.


Por estos medios, y porque esta es la suerte y alterna~
tiva de las naciones, vuelve España á comparecer como
solía, adornada con las preciosas galas de la literatura; en
la cual acaso logrará otra vez el medro que le pl'Ometen su
clima y el genio de sus hijos, sino tiene la desgracia de
que caiga sobre ella de nuevo el peso del despotismo, que
embruteció por muchos siglos á la florida Grecia.




13


Rapida ojeada sobre el estudio de la economía civil
entre los españoles desde los tiempos antiguos hasta
nuestros días.


SECCION l°.
Desde las epocas mas remotas, hasta el reynado del


señ01' Don Carlos IV.
Si los españoles han merecido un lugar muy distinguido


en la república de la letras por lo que la ilustraron con
sus obras, la ciencia económica, parte de la politica,
que enseña los medios de enriquecerse á las naciones,
ofrece en sus anales un número considerable que la culo
tivaron con suceso, cuando en otras naciones se miraba
con indiferencia.


l. Mientras mantubo España el gobiernQ moderado,
unico que reconocen sus leyes fundamentales, florecieron
en ella á su sombra las armas y las letras. En las cortes se
examinaban los motivos de las guerras y de las paces; se
decretaban los tributos; se acordaba lo conveniente al bien
de la nacion; y tratados con franqueza los asuntos de su
interes general, se ocupaban en su examen los hombres
instruidos, aunque no les cupiese el honor de concurrir á
aquellas augustas asambleas con el respetable caracter
de procuradores.


Las actas de las antiguas cortes de Castilla, Aragon y
N avana, y los acuerdos de algunos cuerpos municipales,
que á despecho del tiempo y del despotismo han llegado
á nuestras manos, conservan monumentos muy apreciables,
de la sabiduria de los antiguos españoles en la ciencia


. economica. * En ellas se sancionó la unidad de los pesos
y medidas;t se decretó la construccion de canales:j: las


'" A esta feliz casualidad debemos
la poses ion de la elocuente alocucion
que Fernan Perez de la Oliva hizo al
ayuntamiento de Cordova, excitan-
dole it que emprendiera la grandiosa
obra de la navegacion del Guadal-
quivir; yen ella, el tener desde el
siglo XVI consignada la maxima de
que el trabajo es el lIgente de la
riqueza. Esta alocucion con las
demas obras preciósas de Oliva,
las publicó el celebre historiador


Ambrosio de Morales en Córdova
el afio 1588.


t En los fueros que el inclito
rey Don J ayme 1 dio al reyno
de Valencia, se establece como ley
fundamental que en el haya un solo
peso y una moneda.


r Los canales de riego abiertos en
Valencia en los siglos mas remotos,
bastan para probar que los espa-
ñoles no solo han conocido, desde
la mas lejana autiguedad, laconve-




14


leyes de las aduanas recibieron un caracter de dulzura,
que siendo hijo de los buenos principios, dejaba á la
industria propia un campo lato para sus especulaciones,
sin alejar la extranjera con las duras prohibitibas, que
nacidas en la confusion de las ideas políticas, ponen un
muro de bronce á las comunicaciones del linaje humano. *
El acta de navegacion, que algunos miran como la obra
maestra de la pericia inglesa, conocida en Cataluña desde
el siglo XIII se hizo general en toda la peninsula cien
años antes que la gran Bretaña la hubiera auoptado
como base de sus operaciones comerciales. La teoria mas
exacta de la moneda sirvió de fundamento á las reta-
lin.ciones introducidas en ella, con el afan de adquirir
caudales para las empresas militares. Las artes ejercidas
libremente, no conocian las trabas que la legislacion mo-
derna impone á los que desean iniciarse en sus arcanos,
para obtener el premio debido al trabajo :t las exacciones,
que gravan directamente los productos integro s de la agri-
cultura, fueron reclamadas como injustas y Opresivas jt el
comercio caminaba libremente en sus especulaciones pro-
tejidas por el gobierno;~ las contribuciones ceñidas á lo


nienCia de estas obras, sino que
han dedicado los caudales y el tra-
bajo á 8U rea\izacion. Estaban tan
decididos á estas empresas, qUA se
llego al extremo de haber pedido
una cruzada al papa, con aplicacion
dEol producto de sus limosnas á la
abertura de un canal, poniendo
en contribueion util hasta las pre-
ocupaciones del pueblo.


'* El Privilegio de menaderes,
obra del siglo XIII- encierra un
plan de adl1anas lleno ,le dulzura,
el cual acredita las abiduria de los
antiguos espauolt:s en esta parte
delicadisima de la hacienda.


t Desde el siglo VIno al XVlo
los moros, y los judios egereieron y
enseñaron libremente los oficios
mecánicos y las artes en las ciudades
de España, en las cuales a la merced
de la tolerancia, vivian unidos con
los cristianos. Mas en las ordenanzas
de los gremios hechait en nuestros
dias, se ejige, para ejercer las artes
mecanicas, la calidad precisa de
ser catolico, apostolico, romano,
prohibiendo enseñarlas al que


fuere de otra profesion. Hasta tal
punto lleg6 la influencia del Ha-
mado santo oficio I


t Energicas fueron y repetirlas las
quejas dadas pOI' las cOltes de Cas-
tilla, contL'a los diezmos eclesiasticos
de Espafia, y tan exactas como con··
vincentes las demostracienes que
hicieron de su exorbitancia, y del
gravamen que imponen á la ·clase
agricultora, tan desvalida, como
digna de proteccion. Sin duda que
los ec\esiasticos de aquella epoca
no creian que los di<>zmos fuesen
de derecho divino, y sabrian que
no se pagan en las diocesis de ltalia.


§ El consulado de Mallorca se
estableci6 en el siglo XIV" y el
de Burgos en el XVlo por los
reyes católicos, cuyo gabinete sin
illcurrü· en el vicio comun de los
tiempos posteriores de mirar con o-
jeriza exaltada los progresos de la
industria extrangera, supo contener
con acertadas retaliaciones los daños
que en otras naciones sufria el
comercio español con pl"escindi-
miento de los tratados.




15


puramente preciso para sostener los gastos publicos, se
situaban sobre los objetosqlle se reputaban menos dañosos
á la riqueza pública, ó que afectaban menos la subsis-
tencia del pueblo; y la directa, mirada actualmente con
sobresalto por los ignorantes y rutineros, se exigio en
España desde los siglos mas remotos. *


Los congresos nacionales, altamente penetrados. de l~
que exigía el bien general de la nacion, y superIOres a
todo humano respeto, arrancaron unas veces de raiz, y re-
clamaron Gtras la acumulacion de hienes raíces por los
cuerpos immortalcs;t y dispensaron proteccion y apoyo al
trabajo, mirándolo como agente unico de la r·iqueza. Si
los economi~tas españoles tubieron la gloria indisputable
de haber conocido y proclamado esta maxima fecunda en
ventajosos resultados, dos siglos antes que la anunciase
Smitll, devoraron el disgusto de que el gobierno no la
hubiese apreciado como debiera, impidiendo el curso de
las ideas fomentadoras del ocio y de la pobreza.t


'" Si el literato aleman Haller conflscando los que poseyesen sin
hubiera tenido un liguo conoci- e:;ta cualidad. Las corte, de Cas-
miento de la historia de la nacion tilla solicitaron varias veces que se
española, no aseguraria "que la cortára el ahuso que se advertia en
ohligacion de contribuir rara los esta parte; habiendo conseguido re-
gastos publicos con arreglo á la soluciones favorahles hasta el ex-
riqueza de carla uno, era lo tremo de haberse mandado despojar
mismo que autorizar lus impuestos á las mallOS muertas de 103 biénes
arbitrarios; admirable é irresistible <¡l1e poseian, adquiridos con in-
beneficio de las teorias filosoficas, fraecion de los acuerdos solemnes
de sconocidas en las naciones." De la del cuerpo representativo de la
constituciun des cU1'le,~ d' E.<pagne. nacion. Esto solo hasta para co-
A Paris, 1820. Porque en los nocer la ligereza imperclonable de
anales de la peninsula hubiera en- - lIallercuandoaseg-ura(Ihid.fo1.67.)
contrado el desengaño, aprendiendo que Fernando VII restituyó á las
á respetar á una I1acion que fue iglesias las fincas de que se veian
delante de las rlemas en la practica privadas y que debian su origen á
de los rectos principios rle la justi- donaciones piadosas; y que no son
cia. ¿ Porque en que los contradice mas que una propiedad perma-
la ley que obliga á cada uno á re- mnte para sostener la religion y
tribuir á la socierlad por las ven- las ciencias, la educacion rle la ju-
tajas que saca de ella, con un sa- ventud, socorrer á los pobres, á los
crificio proporcional ála riqueza que enfel'mos y desgraciados.
posee? Arbitrario es á los ojos de ! Al olvido de esta maxirna sa-


, la razon, autorizar que el que ma- llldable se debió la Iloeiva multi-
yores utilidades SHca del systema plicacion de los conventos y mayor-
civil en que vive, contribuya menos azg;os, con desprecio de las recla-
á su sostenimiento. maciones de las cortes, y de los


t Una sabia lcyde Valencia pro- hornures ilustrados. Decirnos no-
hibia a los cuerpos immortales ad- civa multíplicacion, porque los di-
quirir bienes raices sin real permiso, putados antiguos de la nacion




l~
Los hombres ilustrados, al observar que los que


llevaban el timon de los negocios publicos, se apartaban
de las sanas reglas de la economia, descubrieron sus sen-
timientos á las cortes, las cuales reducidas al abatimiento,
se contentaban con presentar al monarca el origen de los
males con la solicitud sumisa de los remedios. En esta
época nuestros españoles emplearon sus plumas en la di-
lucidacion de los puntos mas delicados de la ciencia eco-
nómica, manifestando unos, los daños que las vinculaciones
y el excesivo numero de eclesiásticos, y fundaciones pia-
dosas ocasionaban al estado: otros los perjuicios de las
tasas; quien los que trahia la excesiva introduccion de los
géneros extrangeros; quien los que producia la alteracion
en la ley de la moneda; otros demostrahan los daños de
las alcabalas, de los cientos, y los millones; alguno ofrece
las primeras bases del papel moneda, adoptadas despues


espaiío la, dotauos de nociones exac-
tas sobre el origen de los males
que la desolaban; y los letrauos
consumados que han honrado la
toga por mas de dos siglos, uemos-
traron los perjuicios que ocasionaron
á la poblacion y la industria las
adquisiciones de bienes inmuebles
hechas por las iglesias, y las vin-
culaciones. Solo un hombre ab-
solutamente estraüo á la historia
de España, puede aventurarse,
como lo hace el citado Haller,
á aconséjar á su monarca "que
derogue las leyes perniciosas
publicadas en el espacio de los
ultimos cincuenta añOs, socolor de
favorecer la agricultura, la po-
blacion, y algun otro idolo del siglo
para dividir la propriedad, ocasio-
nando disturbios entre los hom
bres, y hacienuolos enemigos los
unos de los otros. Vendiendo los
bienes de las corporaciones, repar-
tiendo los valdios, y deshaciendo
los mayorazgos, se preparan las
revoluciones y se dispersan los
hombres, empobreciendo los á todos.
Entre los dueños de grandes pro-
priedades, se forman familias ricas,
las cuales arraigadas en la patria,
son como las nodrizas de las demas
clases, fecundando el comercio y la


indnstria." Parece increible que
en medio de las luces del siglo XIX
y á pesar de las lecciones de la
amarga experiencia, se atreva á
proferir tales blasfemias econó-
micas, un autor que se arroga el
titulo de restaurador de las ciencias
poli tiras. ¿ Como podrá persuadir
á ningun hombre sensato este he-
raldo literario de la opresion de
España, que la ag-ricultura florece
mas con la acumulacion de las
tierras en una mano, que con su dis-
tribucion entre muchos? Vizcaya,
Galicia, Asturias, Valencia y Ca-
taluña cotejadas con La Mancha y
las Andalucias, podrán desengañar
á aquel escritor aleman con el re-
sultado de su industria. ¿ Acaso
el hombre persuadido de que el
producto de sus fatigas no se ha de
repartir entre sus hijos, con aquella
absoluta igualdad que dicta el amor
paternal; pondrá tanto esmero en
aumentar su industria, y en pro-
mover los agentes de la riqueza,
como cuando sabe que al cerrar los
ojos á la luz ha de distribuir el pro-
ducto de su trabajo entre los vas-
tagos de su familia, sin mas pri-
vilegio que el que le dictáre su
voluntad '! El atraso en que se
encuentran en España las - fincas




17


en Francia en Inglate:ra, y en España: * no falto qu:en
con el nombre de erarzos diese las primeras ideas de el
establecimiento de un banco: y finalmente las teorias mas
luminosas para introducir el orden y la sencillez en los
ingresos del erario y en su distribucion, consolidando el
crédito, se encuentran derramadas en las obras de aquel-
los literatos, y en alguna de las providencias acordadas
por los reyes para el buen gobierno de la peninsula.t


Los nombres de Fernall Perez de la Oliva, del obispo
Manrrique, del Marques de los Pelez; Jusepe de Salas,
Navarrete; Martinez de la Mata, Arriaza, Osorio y
Redin, de Moneada, Gedjnimo de Cehallos, y JJfercado
pueden presentarse con lustre al lado de los de Melon,
Genovesi, Say, 17erri y Smitk.


La estadistica, ciencia intimamente enlazada con la
economica, ocupó la atencion de los españoles desde los
tiempos mas antiguos. La naturaleza de las contribuciones
extraordinarias de esta nacian, puso en manos de las
cortes, noticias estadísticas muy apreciables. Felipe n,
que en la junta general de comercio fundó un estableci-
miento exclusivamente dedicado al fomento de los ramos


amayorazgadas, cotejadas con las
que no sufren la opresion de las
vinculaciones, desmiente la opinion
de Haller. Bastárale saber que de
55,000,000 de aranzadas de tierra
cultivada que hay en la peninsula ;
17,599,900 pertenecen á dueños
que pueden disponer de ellas libre-
mente: y 37,400,100, á vinculos y
manos muertas. A vista del hor-
rible desnivel que ofrece este dato,
tecomendar la amortizacion y el
. estanco de la propriedad á una
nacion desolada por ellas, es em-
peñarse en sdstener sofismas que
no excitan la risa porque se trasluce
sobradamente el agente envenenado
que los produce.


'" El caudillo que defendió a Tarifa
en el siglo XIV, durante el asedio,
derram6 en la circulacion unos bil-
letes firmados por el, obligandose
á reducirlos á dinero cuando me-
jorasen las circunstancias. La
buena fé apoyada en la honradez
del librador, los mantubo en giro,
y coronada la empresa con la vic-


TOM. l.


toria, el jefe recogió sus billetes
cambiandolos á metalico. D. Juan
JudiceFiesco, á principios del siglo
XVII, pidió á las cortes que convir-
tieran las escrituras de juros en
unas letras al portador que hiciesen
veces de moneda en el comercio;
las cuales fueran del valor que se
creyera conveniente y adeudasen
el redito que se les señalase. Estos
datos demuestran que los españoles
conocieron desde muy antiguo la
teoria sobre que descansa el papel
moneda.


t La célebre cedula de los reyes
catolicos dirigida á los encargados
de la direccion de la hacienda para
que se dedicáran á igualar las ren-
tas con los gastos, encierra, princi-
pios tan exactos y luminosos, que
confunden la presumida vanidad
de los modernos economistas, á
quienes la falta de noticias de la
antigüedad les hace creerse inven-
tores de lo que en los siglos pa-
sados se habia ya llevado á execu-
cion.


D




18


productivos de las riquezas, tubo la gloria de fo¡:mar la
estadística de la peninsula. * A la misma pertenecen
los trabajos que de orden del rey realizó el sabio padre
EsquiveZ: y en la mayor parte de las historias particulares
de las principales ciudades de la peninsula, escritas en
~l siglo XVII se encuentran muchas y apreciables noticias
estadisticas; -prueba de la aficion que los españoles tenían
á esta ciencia.


A pesar de todo, las fatales operaciones de los minis-
tros de hacienda que sirvieron á los monarcas de la di-
nastia austríaca: las desastrosas maniobras de los arren-
dadores de las rentas, y de los asentistas; los zelos y riva-
lidades del gabinete: el olvido de las leyes, y de los acuerdos
de las cortes: y los errores económicos, de tal modo ago-
taron los manantiales de la riqueza pública, que á princi-
pios del siglo XVIII se halló la marina española sin
buques, el ejército sin tropas ni fortificaciones, la agri-
cultura y la industria en la mayor decadencia, el comercio
extrangero favorecido con preferencia al propio, el erario
sin fondos, disminuida la poblacion, aumentado enorme-
mente el número de los eccIesiásticos y de los conventos,
encadenada la propiedad con los mayorazgos y las adqui-
siciones de las manos muertas, y comprometida la nacion
en una guerra funesta, promovida por los ambiciosos pro-
yectos de las potencias de Europa, combinadas en dividirse
la peninsula, haciendo desaparecer la España del mapa
politico de las naciones.


2. Asegurado en el trono español un principe de la
augusta casa de Borbon, se dedicó á restablecer la nacion
de los males en que la habian sumergido las guerras pro-
movidas por las pasiones, los aciagos tratados, hechos Con
otras naciones en el conflicto de las venganzas, ó en el
abatimiento que producian los reveses, la ignorancia de


;ji Felipe n. dirigió sus ordenes á n:lcion de Europa en donde se
todos los pueblos de España con formó la estad istica. En el año
inclusion de interrogatorios sobre de 180! siendo secretario del des-
los principales artículos de la es- pacho de hacienda D. Miguel
tadistica. Los pueblos contestaron, Cayetano Soler, se trató de publicar
y sus respuestas originales se COIl- esta obra apreciable, habiendo q ue-
servaban reunidas en el año de dado en cierne un proyecto tan in-
1807 en dos gruesos volumenes en teresante, por haberse alejado del
la biblioteca del Escurial. Este lado del ministro D. Jo~é Canga
monumento precioso para la his- Argüelles, que como oficial de "la
toria económica hace ver que secretaria le promo\' ia con ardor.
España ha sido acaso la primera




19


los verdaderos intereses de la península, y los errores po-
líticos, y fiscales, El arreglo de la tesorería mayor, el
establecimiento de las contadurias generales, y la orga-
nizacion de las secretarias del despacho, introdujeron el
orden en la parte económica de la nacían; y la ordenanza
de intendentes de provincia, monumento de Juan Orri, y
de los laudables deseos del señor don Felipe V aunque
preparó los medios conducentes á asegurar los progresos
de la riqueza publica, no surtieron todo el efecto apete-
cido por su autor, por la oposicion del consejo de Castilla.


Hacia años que este cuerpo, degenerado de su primera
constitucion, se componia exclusivamente de letrados, es
decir, de hombres, criados en el foro, sapientisimos, si se
quiere, en las leyes romanas, en el derecho canonico, y en
el pragmático de la nacion, pero poco versados en la cien-
cia de la legislacion, * y en la económica; los q \Jales ador-
nados con los despojos de las antiguas cortes, se habian
arrogado el derecho de dirigir al gobierno en la parte mas
delicada de la administracion publica, cerrando las puertas
al zelo de los hombres ilustrados, para contribuir al acier-
to con las producciones de sus luces, como lo hicieron
cuando conservaban su autoridad los congresos nacionales,
y gozaba de entera libertad la imprenta. t


Privados los reyes del auxilio de las cortes, partieron
los cuidados del gobierno económico, segun la naturaleza
de los negocios que promovían, con los secretarios de
estado, con et cDnsejo de hacienda, con el de las Indias,
con la junta general de comercio y moneda y con el con-
sejo de Castilla; el qual decidia y daba reglas sobre los
abastos de los pueblos, sobre la introduccioll y extraccion
de los granos, sobre los pósitos, erijidos por el patriotismo
pára fomento de los labradores sobre los cierras y cul-
tivo delas tierras eriales, sobre el fomento de la ganade-
l'ia y sobre la fabricacion de las aguas de 010!'. Facilmente
se conoce que la protecion de la industria, confiada á
manos curiales, no debia recibir el impulso que solo pueden


,. Un consegero de Castilla, en
un interesante informe dado al
principe de la Paz, secretario en-
tonces de estado, no titube6 en
asegurar "que el consejo no era
capaz de formar los codigos que con
urgencia reclamaba la buena admi-
nistracion dejusticia; por faltarle los
conocimíento~ legislativos,econúrni-


cos y politicos necesarios para dar
leyes en la epoca de luces que al-
canzamos.


t La libre facultad de manifestar
las opiniones políticas por medio
de la imprenta, perecio en Aragon
con la ruina de sus venerables
fueros :\ manos del inexorable Fe-
lipe no.




20


imprimirle la benéfica libertad, y la accion de un gobierno
ilustrado, dirijido por los rectos principios, y exento de la
infecunda rutina que acompaña á los cuerpos togados.
Apesar del defecto orgánico del sistema administrativo,
Felipe V hizo mejoras muy notables en los ramos pro-
ductivos: estableció manufacturas con el objeto de reanimar
el espiritu de empresa entre sus subditos:* establecía en las
provincias de Cataluña y Mallorca, Valencia y Aragon un
plan de contribuciones, calcado sobre las bases de la con-
tribucion directa, el cual libre de los inconvenientes que,
los tributos, que llamaremos austriacos, ocasionaban á Castil-
la y Lean, dio impulso á la formacion de la estadistica, ha-
ciendo gustar á los pueblos los beneficios de los conoci_
mientos exactos de la economia civil, conciliando el interés
del erario con el de las manos productoras de la riqlleza.t


Por este tiempo, don Melchor de Macanáz acreditó su
pericia económica, en algunos opusculos que aunque no
han visto la luz publica, no dejan de ser en su linea. tan re-
comendables, como los que la imprenta ha transmitido á ,lá
posteridad, para admiracion de los grandes conocimientos
de aquel insigne jurista, célebre literato, é integérrim()
magistrado. El Marques de santa cruz de Marcenado,
en su preciosa Rapsódia econOmica, hizo ver al mundo
que tan profundamente poseia esta ciencia, COmo la militar
de que nos ha dejado una muestra singular en su clase en las
Reflexiones Militares, que han servido de guia á los mas
celebres generales de su siglo. Ustariz ilustró á sus coe-
taneos con su obra de la teoria 11 práctica del comercio,
traducida en otras lenguas, y dignamente apreciada de los
propios y de los extraños: y el ministro don José Patiño
dejó en sus Memorias, rasgos nada vulgares de sus cono
cimientos en la ciencia de hacienda, tan enlazada con la


, .
economICa.


El estudio de esta, y los efectos de sus máximas, pro-
gresaron en los reynados felices de don Fernando VI y
don Carlos III de eterna memoria, caminando la España
con rapido vuelo hácia su prosperidad á la sombra de la
paz que ambos monarcas mantubieron como base privili-


;¡o Las fabricas de Guadalajara y
Brihuega.


t Los libros padrones en donde
se. anota el ava1uo de la riquew.
territorial é industrial de cada


pueblo por los cuales se reparten
las contribuciones llamadas equi-
valente, catastro, talla y única;.
son una verdadera estadística.




21


giada de su conducta política. Si las vergonzosas opera4
ciones de Iturralde y de Verdes Montenegro, destructoras
del crédito, y producidas por la ignorancia y el aturdimi-
ento; y si el influjo de la tirania forense y de los errores
morales, atacando los elementos de la fidelidad en el cum-
plimiento de los contratos, santificaron principios repro-
bados por la política y la economia, derramando una
mancha indeleble sobre el gobierno; el genio privHegiado
de Ensenada hizo triunfar los buenos principios, con la
anulado n de los arriendos de las rentas que rescató los
pueblos de las extorsiones que les causaban los negociantes
alemanes, genoveses, y flamencos, los cuales presentándose
en la peninsula vacios de dinero, pero llenos de proyectos
quimericos y desoladores, aunque aparentemante útiles al
erario, apoderados de las contribuciones ?J dando en ellas,
'!f en tos infelices españoles como en real de enemigo, sin
dejar airosos á sus protectores, ó se volvían á sus paises
cargados con los despojos de la riqueza peninsular; ó ar-
raigados en el· teatro de sus aventuras usurarias, se en-
cumbraban hasta los grados primeros de la nobleza, com-
prando su elevacion con el sacrificio de los hombres
utñes.


El arreglo de la acuñacion de la moneda bajo un plan
hasta allí no observado, acredit6 la pericia de su promotor;
y el establecimiento de la unica contribucion en las pro-
vincias de Castilla y Leon, ápesar de la resistencia que
oponían los que gozaban las ventajas de la sociedad, sin
retribuirle con parte de sus haberes, al paso que hacia desa-
parecer' los daños del antiguo sistema de rentas, favo-
reciendo la desfallecida industria, dio lugar á la redacion
de un catastro ó avalúo de los capitales productivos de
aquellas provincias; operacion que ejecutada con tod·o


• esmero, y sin perdonar gastos, ocupa mas de cien volúme-
nes, que yacen en las oficinas del gobierno. Coetanea-
mente á este grandioso proyecto, aparecieron varias
memorias escritas por españoles ilustrados, sobre tan im-
portante asunto j en las cuales se encuentran datos y racio-
cinios muy dignos de aprecio. Entre ellos merecen dis;.
tinguido lugar Loynáz y ZaMla.


Campillo dejó en sus memorias un documento ilustre de
su pericia en la ciencia económica, con aplicacion á las
colonias, correspodiente á la noble franqueza de su genio,
al ardor de sus empresas, y á la energia de su caracter,
de cuyas cualidades se conservan repetidas pruebas en los
archivos de las secretarias de estado que estubieron á su




22
cargo. Los apuntes sobre el bien y el mal de Gándara-
y Salazar, el proyecto economica de ~ ard y las recreaciones
políticas de Arrequibar demuestran que los principios de
la economia, y de la arithmetica politica eran conocidos
de los literatos españoles, por mas que. los de otras nacio-
nes llevaron la afectacion de su ignorancia sobre las luces
de estos hasta un extremo que lastimó su delicado pun-
donor.


3. Diestro el señor don Carlos III en el arte dificil de
reynar, pasó desde Nápoles á ocupar el trono español,
precedido de la fama bien merecida de sus virtudes. Las
musas, las bellas artes, la agricultura, la industria, el foro,
y las letras, se congratularon con un principe, que les
dispensaba proteccion y aprecio; y la ciencia económica
columbró desde luego que no seria la menos favorecida.


Entre los personages que el monarca asoció á las tareas
del gobierno, ocupo una de las fiscalías del consejo de
Castilla uno de aquellos varones privilejiados, que produce
de tiempo en tiempo la naturaleza. Campománes adornado
de luces nada comunes en su edad; á un singular talento,
y á una perpetua laboriosidad unia los mas profundos cono-
cimientos en la economia politica. N o contenta su alma
generosa con las servicios que hacia á la nacion, dirigien-
do la mano incierta del consejo, se dedicó á ilustrarla
por medio de sus escritos. Las respuestas sobre la ex-o
tincÍon de los gitanos, y sobre la fundacion de las pobla-
ciones de Sierra Morena, están llenas de doctrinas y
máximas exactas de politica, y la que escribió contra la
tasa de g,'anos, es una obra maestra en su clase, muy su-
perior á las que sobre el mismo asunto se publicaron en
otras naciones; y la industria y educacion popular con los
apendices que la acompañan, bastarian para eternizar su
nombre entre los sabios, si otras producciones de su in- '
can sable pluma no rec1amáran igual lauro.


Por este tiempo se formó el primer censo de poblacion,
el qual se repitió á fines del reynado de Carlos III corri-
giendo los vicios cometidos en el primero nacidos de la
novedad:* se promovieron los progresos de las artes y del
comercio con premios, con órdenes dirigidas á romper las
trabas que les habia impuesto el espíritu de tutela, con
pensionistas dirigidos á los paises extrangeros, con el esta-
blecimiento de consulados, que prescindiendo de las for-


* Segun este uocumento, la poblacioll de la peninsula era 10,342,550
habitantes.




23


mulas forenses decidieran los pleytos mercantiles á la ver-
dad sabida, y buena fe guardada, con viajes interesantes
hechos en la peninsula, con el fin de conocer el estado de
las manufacturas, con una decidida proteccion dispensada
á los sabios, que se dedicaban á derramar las luces sobre
las clases útiles, y con la dotacion de enseñanzas de las
ciencias fisicas, aplicadas á las artes. El' viaje del Sor.
Don Carlos Beramendi, las memorias del sabio e incan-
sable Larruga, el semanario erudito de Valladares, y
las catedras de Hergen, Proust, y Garcia Fernandez,
.fueron otras tantas pruebas de la proteccion que el gobierno
dispensaba á los conocimientos económicos, y del ardor
con que promovia la prosperidad de los manantiales de
la riqueza pública.


El empeño del ministerio en llevar á efecto la unica
- contribucion, la creacion del papel moneda, y el ensayo


hecho en algunas provincias de unas juntas populares
administrativas de rentas dieron á conocer la decision del
ministerio á mejorar la hacienda, sllgetándola á reglas
mas sabias que las que hasta alli la gobernaron: y abrieron
una carrera desconocida á las especulaciones mercantiles,
que no podía emprender el gobierno á no estar instruido
en las teorias de lo econemia pública.


La fundacion del Banco nacional de San Carlos, inmor-
talizando los nombres de Muzquiz y Cabarrús llevó á
efecto una empresa utilísima, propuesta y esforzada, aunque
sin fruto, por los antiguos economistas españoles; y la
forma de su administracion, absolutamente nueva en es-
tablecimientos de su especie, popularizando sus operaciones
y derramando sobre ellas la diafaneidad propia de la hon-
radez y buena fe, erigio en Madrid una tribuna hon-
rosa desde la qual hombres sabios y zelosos del bien
público difundieron sobre la peninsula un torrente de luces
económicas, empeñando á muchos en el estudio de una
ciencia que hasta entonces, no merecía este nombre, por-
que no se hallaba anotada en la fatidica nomenclatura de
las que en las universidades prometían á la juventud es-
tudiosa recompensas de honor y de fortuna. "Beneme-
ritos Cabarrús, Jovellanos, Condado, y Viegas," vosotros
enseñasteis a vuestros compatriotas la practica de los
principios económicos; y adornando las verdades, á las
veces aridas, de esta ciencia con las Rores de una elocuen-
cia varonil, os hicÍsteis acreedores al reconocÍmÍento de la
posteridad, la cual halló en un cuerpo puramente comercial,
el ensayo del modo con que deberían ventilarse algun




24


{lia los negocios públicos de la nacion en el que represen,.
tándola tubiese á su cargo la discusion de sus intereses."


Mientras el juicioso Muzquiz echaba las bases del cré-
dito público con la religiosidad en el cumplimiento de
los empeños monetarios contraidos en nombre del gobier-
no ¡. arreglaba los aranceles de las aduanas, facili-
tando las transacciones del comercio, y animaba la
reversion de las fincas usurpadas á la nacion á la merced
de las revueltas de los siglos medios:t el insigne Galvez
destruyendo los galeones abrio veinte y dos puertos en
la peninsula y ultramar, al tráfico mercantil: y facilitando
el cambio de las producciones proprias por las extrañas,
puso en circulacion utH los capitales, rompiendo las cade-
nas fiscales que oprimian á la agricultura y al comercio ;
el gobierno llebaba á efecto la c011struccion de magníficos
caminos que franqueaban la comunicacion intenumpida
de las provincias, y la continuacion de los canales de
Aragon, y de Campos: protegia la abertura de los de
Manzanares y Guadarrama, y promovia los medios de
hacer navegable al fecundo Guadalquibir, y de construir
comodos y seguros puertos: el gran Olabide transformaba
los herizados montes de Sierra Morena, abrigo horroroso
de fieras y desalmados malhechores, en poblaciones risue-
ñas, animadas por la agricultura; el consejo de Castilla
agitaba con calor el expediente de la ley agraria, celebre
por su objecto, por los informes de los intendentes que ~
prepararon ¡ por la digna respuesta fiscal del erudito Sis-
ternes por la exposioiones del procurador general de
los reynos, llenas de doctrinas económicas del mayor
interes, y por el informe extendido de orden de la 80.
ciedad matritense por su dignisimo socio Don Gaspar de
Jovellanos, quien si no hubiera contrahido otro merito para
con la nacion que el de esta produccion de su alta sabiduria
ella sola bastaba para grangearle el honroso titulo de be-


" En el ministerio de don Mi-
guel de Muzquiz se hizo la primera
extincion de vales, y los acreedores
vieron por la primera·vez cumplidas
las promesas que el gobierno les
hiciera sobre el reintegro de sus
capitales. Conducta noble y ar-
reglada a los verdaderos principios
de la moral. La alza en el valor
del papel moneda fué su consecuen-
cia.


t El conde de Campomanes y el -
marques de la Corona, fiscales de
los consejos de Castilla y Hacienda,
hicieron un servicio muy impor-
tante al estado, promoviendo con
zelo é inteligencia los expedientes
de incorporacion de los bienes u-
surpados: y el número de fincas
que se reilltolgraron a la nacion,
hicieron .ver los felices resultados
de sus tareas.




25


"muTito dela~ patria que le decretó esta cuando reunida en
-eortes, pudo manifestarle los 'sentimientos de aprecio y
gratitud, que desolada ,habia ahogado en su seno cuando
vio oprimido en las cadenas de la arbitraried::.d al magistrado
incorruptible, al literato, y al economista que habia con-
sumido sus días en promover su felicidad.
. . Las S6ciedades de amigos del pais fundadas por la
sabiduría del señor Don Carlos III promovieron el bien
de la nacion, animaron la agricultura y la industria, di-
fundiendo en las provincias la aficion á los estudios útiles,
y haciendo' comunes en ellas las obras maestras de la
economia civil. Las memorias de las sociedades de
Madrid, de Segovia, de ~aragoza, y Valencia y de las.
provincias vascongadas, enoblecen la historia ecónomica de
la peninsula. .


En esta epoca Danvila escribe los elementos de eco-
nomia civil para la instruccion de la noble juventud, que se
dedicaba á los estudios en el seminario de Madrid.
i''ranco publica sus observaciones económicas sobre la
hacienda y -el comercio. El ilustrísimo . V aIdes obisp~
de Barcelona ilustra á su nacion Con sus memorias. Irujo.
da á conocer á sus compatriotas la obra de Smitb, ilus":
trándola con 110taS : Arteta enseña: 'á los ara$"oneses las ven':'
tajas que debían saéar del comercio dIrecto con las
Americas :' el erudito Sempere y Guarinos escribe su
apreciabiJisima historia del lujo, llena de documentos .sin-
guIares, y de maximas del mayor interes, y la de los mayoraz-
gas. en .la cual .?-e~plegó sus profundos conocimientos' en
la CienCia economlCa: Sa1Jca traduce al español con sus
observaciones la obra del Genovesi, y Rubio traduce la
del filosofo Filangieri: el ministerio trabaja en reunir
datos estadisticos, y eleva al conocimiento del rey los
primeros estados relativos á la averiguacion de los fondos,
productivos del reyno: adquiere noticias interesantísimas
de las posesiones ultramarinas por medio de los virreyes
y de los \lrelados eclesi.a~ti.cos~. fun.da un.a ()f\.d.n.a de~­
tinada á formar la balanza del comercio esparwl: .y el
conde de Cábarrús, llorando la muerte de su apreciable


• L~ infonnes que, los virreyes llenas de noticias estadisticas, de
remitian al gobierno sobre el estado aquellos paises. El informe del'
en que quedaban las provincias de virrey conde de Revillagigedo es,
América al tiempo de su separacion uno de los trabajos politicos y eco-
del mando de ellas, y las visitas de nómicos mas dignos de atencion de
los prelado~ e~lesia¡lticos,. estan cuantos llegaron al mJnisterio,


E




amigo el conde de Gausa, en el elogio que de tan ilustre
personage leyó en la sociedad matritense, nos dejó una obra.
maestra de elocuencia, y de economía. politica aplicada a
la hacienda. . .


El intimo convencimiento de la indisputable utilidad de
los conocimientos economicos dio lugar á la creacion de
cátedras para la enseñanza de la juventud, la cual comen-
zaba á mirar su falta, como un defecto imperdonable que
afeaba su educacion •. En el número de las establecidas,
ocupó un Jugar muy 'privilegiado la fundada por la so-
ciedad aragonesa en Zaragoza, bajo la direccion del Dr.
Don B. Lorenzo N ormante: ilustre por sus profundos


C'ó'nó'C'/m/éntbs en .« m3I'ef/~ por fÓ.r renál/óso~' resu/-
tados que produjeron sus tarea,>, y por haber sido el
blanco que buscó la negra supersticion para destruir la
obra de la sabiduria que iba creciendo en la península.


La inquisicion que solo se sostiene con los despojos de
los hombres sabios, habia tolerado silenciosa los escritos de
los economistas que florecieron en los siglos de su bárbara
dominacion; ó por que dirigidos en la mayor parte á las
cortes, hallaban en ellas un muro inaccesible á· sus
asaltos; ó .por que no creía' que fuesen poderosos para
trastornar el goce tranquilo de las comodidades quedis-
fl,'Utapa el clero. Mas al ver el giro de las opiniones de los
hombres cultos de Europa que florecian á mediados del
siglo anterior, la tendencia de la ciencia económica, cofi-
traria á la perpetuidad de los abusos que desustancian la
riqueza pública, el afan con que la juventud se dedicaba
á su estudi~, la rapidez con que cundia entre los hombres
de mayor edad, y el dominio que ejercia en los consejos
preparando en ellos providencias favorables al trabajo;
puso en armas los ardides y recursos de su poder ominoso,
ensayado ya en algunos hombres insignes, para destruir
una enseñanza, y desacreditar unas doctrinas para ella tan
abominables como consoladoras para las clases útiles de la
sociedad.


Las ruidosas 'conclusiones sostenidas en la cuidad de'
Zaragoza por N ormante, " sobre la legitimidad de las
usuras, y sóbre los daños que el celibato eclesiastico y la
temprana profesion monastica causaban á la poblacion."
sirvieron al fanatismo de pretexto para el ataque. El
padre· fray Diego de Cadiz religioso capuchino, tan re-
comendable por la pureza de sus costumbres y por su elo-
cuencia, como desprovisto de cónocimientos literarios, fue
el adalid de la empresa. Eseandalizado con la explicacion




27


que .le hiciel:on de aquellas proposiciones, y horrorizado
de que and.ubieran en manos de todos; con un zelo que
llamaremos misionero, sin examinar el fondo las cuestiones,
y sin contenerse por el respeto debido al monarca, de
cuya expresa orden se habian defendido, las denunció a la
inquisicion con todo el aparato de una inspiracion so-
brenatural. Este tribunal comenzó á proceder con arreglo
al sistema sombrio de sus sanguinarias ordenanzas, com-
prometiendo el honor de la sociedad económica y la opinion
del catedrático: resonaron los púlpitos con las diatribas mas
sangrientas, concitando al pueblo para que se alzára contra
los que se llamaban causadores del escandalo, los cuales
se libertaron de una funesta catastrofe, por que la mano
poderosa del gobierno los sostubo en medio de la borrasc~.


Si la capital de Aragon ofreció en esta época, el aspect()
mas lastimoso: si el estudio de la economia se vio ex-
puesto á desaparecer de España: si sus aficionados cor-
rieron el peligro de verse encerrados en lobregos calabozos:
si el prestigio de santidad que rodeaba al atleta ar-
rastró tras si á muchos que habian empleado sus plumas
en sostenerle, y enmudecio á los que debieran presentarse
en la palestra: y sino contenta la maquinacion fanática con-
haber empeñado en'la luchá a la sombria corporacion que
pérsiguio á los sabios, amenazó á los reyes, y cubrió de
luto á p~'elados muy distinguidos, vigorizó la persecucion
con el ruido de un milagro; no faltaron integros magis-


.trados, llenos de fortaleza, que defendiendo la causa de
la razon y de las luces, aterraron á sus enemigos, disi.
,paron sus temerarias tentativas, y dieron nuevo impulso.
al estudio de la ciencia que perseguian.


BIBLIOGRAFIA.


Nueva version española de la sagrada Bibli,a.


Cuando tratábamos de preparar un articulo de Biblio ..
grafia española, digno del publico para quien escribi~os,
vino afortunadamente á nuestras manos la nueva version
de la Biblia, hecha por el sabio eclesiástico D. Felix Torres
Amat, é impresa en Madrid en los ultimos meses del año
proximo pasado 1823. Tan feliz casualidad nos determinó
á dar la preferencia a: esta obra no solo por la amistad con




28


,que há.-~as de 2OañO's nO's hO'nra sú autor, sino por la digr-
nidad de la materia de que trata l y pO'r el excelente lenguage
españO'I con que hace resO'nar la divina palabra. ere-
'emO's tambien que sea grata esta nO'ticia al puebk> inglés,
donde se halla establecida la celebre sociedad-' biblica,
que, ha tO'madO' á. su cargO' reimprimir en volumenescó-
m9dO's las traducciO'nes que se han hecho de la sagrada


'Biblia en cuantas lenguas se conocen, y repartirlos gra-
tuíta.p1ente por todO' ~el mundo; usO' loable, digno, santo
de la riqueza, emplearla en dar á leer al pueblo en su
lengua lo que 'en la vulgar de los judíos y griegos mandó el
Señor que se escribiese, pam que de tO'dO's fuese entendido
,el que de tO'dO'squeria ser cO'nocido y adoradO'. Si algunO'
piensa que la Biblia no debe traducirse para ser leida de
tO'dos, hace á .los que aora vivimos de peO'r condicion que
las simples mugerciI1as de Judea y de Grecia, queO'yerO'n
hablar á Dios en la lengua qJ.le ellas hablaban; ó supone
,que Dios, mudando de prop,-?sitO', ha querido O'cultar en
lo~ últimO's tiempos lo que al principo pO'r tantO's medios
quisO' que fuese á tod.O's publicO' y notorio. ,.Mas esto nO'
es del presente lugar; pasemO's á hablar de la traduccion
y de su autor. .


D. Felix Tones Amat es natural, de la villa de SeUenl
en el principado de Cataluña. Debió de 'hacer sus estudios
deteO'logia en la universidad de Cervera, que ent<;mces era
la unica de aquella prO'vincia. Mas cogic,? de ellO's'un frutO'
nO' comun, por haberlos acompañadO' cO'n el de las lenguas
hebrea y griega; semilla fecunda de cO'nocimientO's pára la
edad madura, y cUyO' estudio ha hecho siempre y hara gran
bien á los eclesiasticos, y aun á la misma Iglesia. Cuan
peritO' fuese en este género de erudicion, lo manifestó en
varias O'das hebreas y griegas que compusO' el añO' 1802,
cO'n O'casiO'n de pasar por Tarragona el rey D. Carlos IV.
con tO'da su familia. Hallábase aUi este eclesiasticO', que
aun no tenia 30 años,· desempeñando el cargO' de rectO'r
de aquel seminariO' conciliar, acaso el primerO' que se
erigió 'en España en el siglo XVI pO'r' D. Gaspar
Cervantes, cardenal y arzobispO' de aquella iglesia. El
qUe esto escribe recibio de mano del autO'r ejemplarei
impresos de estas compO'siciones, y fue testigo del afán
con que procuraba difundir el conO'cimiento de estos idio-
mas entre sus paisanos, cuya imaginacion es muy á prO'~
positO' para toda suerte de literatura. Esto meeRel
otoñO' de'I804, cuando el 'lJÍage literario á aquella. iglesia
metropolitana, leproporcio1l6 .estrechar su amistad )l




29


.6nl;~Iá.r .una util. correspondencia con este do~to. .V8J'QJ1,
cuy~ cal~tas ea,tán sembradas.de sentencias y ver$Os,de.Jos
g¡¡iegQs, no buscados con. arte, éomo s\1elen, otros, par".
ganar crédito, cosa de que no necessi~ba.,este cQn su amigo,
üoocm:ridas repentinamente y .pari1t .distraer el aQU;np de
otras atenciones menos agradables. .
, . P.-oco tiemp.o despue$ fue hecho canÓnigo de la cQlegiata
de.S. Ildefonso en el real sitio de la G-ranja, dOI)d~. des(}e
el año 1803, era abad, con el tltulo d~. ar~b~p'o. (le Pal-
mira su tio D •. FelixAmat, promovido á ilqu~ll~.d~gni(lad
~.ade la canQllgia magistral de. Tarragona. Este sa,bio.pre,.
lado era ya conocido en el o,rbe literario por la h~storia
eclesiastica que habia publicado en muchas tomos cOI). el
,titulo de La iglesia. de Jesu Ckr.isto :' la primera escrjta
originalmente en idioma español,. en la cual recq.,.-ló
algunos· sucesos, eclesillsticos . de España, omitido.s.en todas
las que escribieron los extrangeros y elt las traducciones
ellpañoles, que es lo. uoico que haata entonces.teI)iamos.
P'ÜJl" estas causas y por la fluidez y propri,edad de l~ngu~e
mereció aquella obra general aceptaciQn y una muy hon ..
1'osa aprobacion del. papa Pio vn., O.tros; eseri$os. ha
publicado en ej¡tos últimos, años sobre. l~si 'iwite.s d.e L.1s
pltestade.s;civily edesiútioa. y ~~~ el d..~r~D~"Q.e. ~CA~
OOJ<. de· ellas: compete: para or.deMl"· 10$ puntos. de ~. AÍ1!-:o
eiplina externa de la iglesia. De todo. lo cual acase;> habrá
ocasion de hablar otro dia. .


La dulzura de caraeter de este, arzobispo" y maS que
todo su labOl'ioso zelo por el progreso de los estU(llo~ eIDe-
iiásticos, se pegó á SllS7 sobrinos, CQlll9. era natU}:"al, cQn el
trato continuo y el ejemplo; entre 10$ cuales debo h.~e~
bonori:fka mencion del llamado D. Ignacie;>, al cual aie.ndu
bibliotecario del colegio episcopal de Barcelo~ COJJ.º(!h::il
el año 1805, cuando pubUcó un Déc.~nariQ c\\tal;m Yo
latino. en dos volúmenes en fol. y preparaba qna 1J.Zh.~
Idea ck es~or(J8 t:II4o!ane8, q¡¡e -llo. llegO. á~n~Jyir~'
porque hecho dean de la ig1B8Úl de. Gerona,3J tifmpp ~ 13
mvasion de lo.S frQCeses, 1- dedicÁndoae ~1 io.C,9J.;fo d~ lQ3
c;fufenS0res de la patri¡¡, murió víctima de sn.,carirouJ 1'l1l18.U.
. En tanto. 1). Felix adelantablJ,la, v~r8j()D d~ lq..lljbl.i.ªJI~It;j
Babia emprendido en 1807 ;en cuyo. trabajoQ~ kbici~
a&jar ni las inquiet~sqtleoqWfiona.ha.n las~Wlb.~


'lile. aquel tiempo,. ni la comodidad de vida qu~ pUqO, aJlb
6mtall :hecho. sacrista de. la iglesia de aafeel~ml. '. De esia.
ciignidad solo se sinió para redQW.a.~.Ql"~ .y:Sa.Ca}i de. el
maY0lJ=B frutos ~ la reoolllel1~iqI\ .. que. d;w JS>iútuloa


... ' r ...




30
llonorifieos á quien trabaja en bien del publico. La bi..,
,blioteca del seminario episcopal fue el objeto á que dedicó
sus útiles tareas, enriquec,:iendola con la adquisicion de
nuevos libros, y aumentándola con una pieza, donde se
depositasen los obras ineditas de los escritores cata-
laries. ' ,


CuáIquiera entenderá. que debe de ser grande el número
de estas obras, si considera que á la, invencion de lá im-
prenta habia precedido largo trecho el siglo de 01'0 de la
literatura catalana, que fue el XIII y parte del XIV. En
esa epoca es increible cuanto se cultivaron alli las letras,
y cuanto abundan en los archivos y bibliotecas de las
iglesias y monasterios las traducciones de Séneca, Boecio,
Tacito, y otras obras originales, de filosofia moral, poesia
é historia; de las cuales si Dios favorece nuestros deseos
acaso podremos algun ~ia dar noticia. al publico. El
gusto de este genero de literatura habia pasado ya, segun
la condiéion de los hombres, cuando en el año 1477, se
introdujo la imprenta en Cataluña: y asi. es facil de en-
tender: porque quedaron postergardas estas obras, que
ademas : tenian el defecto de estar escritas en el idiom~
vulg~, cuyo aprecio comenzó á decaer desde que en 141~
entro á se~ rey de·Aragon ~l infante de CastillaD. Fer~
nando. Como' este principe llevó consigo gran multitud
de castellanos, y con ellos la aversion á una lengua, cuya
hermosura, fluidez y riqueza no conocían, dió ocasion á que
los mismos catalanes no pensasen ya mas en escribir en su
idioma nativo, viendose en cierto modo obJigados á lisongear
la corte de su nuevo rey. De este cúmulo de circun ..
stancias resultó que la imprenta en sus principios no pro-
dujese en Cataluña casi ningun libro escrito en la lengua
del pais. Lo mas que imprimieron alli los celebres artistas
del siglos XV Poza, Rossembach, &c. todo rué en latin
y castellano.
, El ver condenados al olvido estos tesoros, no podía
dejar de excitar el dolor de la triste suerte que cupo á las
doctas vigilias de aquellos hombres, que en gran parte
tienen el mérito de estar escritas con gran' lujo y prolijidad,
prueba aunque extrinseca, del aprecio, con que entonces
eran buscadas y leidas. Por lo mismo debemos congra-
tulamoscon nuestro· amigo, que del.l0sitando en aquella
~~').\>~\':,'c\, \':,'U'a'U'\\>'i> ¿Q~'\c~'i> Th'll.'U'U.'i>ciñ,\>'i> '¡)Q'i>~, '¡)Q"t Th~o.)Q


de varias alocuciones insertas ,en los Yl9Jeles J>úblico~
Klgró que IÍDIr:asensuefompfo otros erudÍtos amantes ele
la gloria de su patria, y que se reuniesen en aquel depósito




31


mas de mil obras, que por este medio han venido á con-
seguir una vida publica y duradera.


Ocupado se hallaba en esto en el año 18~1, yen dar la
ultima mano á su Biblia e~añola, cuando por la renuncia
del obispo de Barcelona Don Pablo Sichar, se halló sin
esperarlo ni temerlo nombrado sucesor en aquella silla.
La nueva dignidad era por él llamada constantemente su
martirio, y asi fue grande su gozo cuando supo que S. S.
no le expedia las bulas,por no haber aceptado la re.,.
nuncia de su antecesor. Acaso es esta la única vez en que
ha mirado con placer y ha bendecido en el secreto de ,su
corazon las reservas de la corte de Roma, como que son
las unicas á quienes debe haber recobrado la perdida
tranquilidad. En consecuencia de esto reiteró sus re-
nuncias, las cuales logró que se le aceptasen á fines de
18~3. y esta es la causa porque en el tomo lo de lá
Bibla se intitula electo obispo de Bat'celona, y no en
el~.


Viniendo aora á hablar de esta obra, su titulo es; La
sagrada Biblia nuevamente traducida de la vulgata
latina al español: aclarado el sentido de algunos lugares
con la luz que dan los textos originales hebreo?! griego;
e ilustrada con 'Varias nota. sacadas de IriS santos padres
'!iexporitores sagrados; por D. Felix Torres Amat, dig-
nidad. de sacrista de la santa iglesia de BdrceÚJna, !I
electo obispo de la misma. De orden del rey nro señor
~ladrid 18:23, imprenta de Leon Amarita. ~ vólumenes
en 4to que comprenden el Nuevo Testamento, es á 'saber;'
ello los santos evangelios y los hechos de los Apostoles ;
y el ~o todo lo restante hasta el apocalipsi~ De esta version
hizo al mismo tiempo dos ediciones, la una añadiendo al pie
de cada plana el texto latino de la vulgata, y la otra sin
él; ambas una misma forma; letra y papel, y dispuesta
latraGuccion á GOS columnas siJl mas diferencia que la
del mayor número de pliegos. En ambas sobresale mucho
la mezquindad q \le suele traer consigo la escasez de fondos.
De otra suerte no creo yo que el gusto delicado del tra""
ductor pudiera consentir en lo demasiado embutido de la
letra, y en otros defectos tipográficos que no debieran
aparecer en una version ,tan excelente. ' ' ,. .


Tampoco debe extrañarse que la version de la Biblia
comienze por el N. T. j anres tengo por puesto en razori
que, así se haga. Que púes toda la historia del pueblo
hebreo, y sus profecías t su ley y sus sacrificios eran'
sombra- y figura. de la verdad que 'encierra el N. T. j justo




-esqúeallector se le. presente"priDlel'O~ ehor.ocimiento..de
esta verdad, para que cuando, llegue a engolfarse en ,las
'alegorías ysimbolos antiguos,· no tropieze en la ínteligen-
,cia de ellos, como á muchos ha acontecido ; mas desde
luego entienda et blanco y fin ;de aquellos preceptos y
visiones, q\le parecen no tenerlo á primera vista. '


Acaso desearia' alguno que esta traduccion se hubiese
hecho-de, solos los ,wxtosoriginales hebreo y grjeg~
Porque .. aunque ;la,nacion -española posee dOIil de esta
'dase, '~s ásabér, la llamada de Ferrara y la de Cipriano
Yatera, y f'asiodoro de Reyna, mas ]a primera es en R ..
tremo servil, amen de la obscuridad· que trae consigo IIU
lenguage; parte anticuado y parte arbitrariamente forjado:
y la otra aunque- Carece de estoS' defectos, hacenla ya poco
apreciable los :iruevos descubrimientos que en los. siglos
XVII y XVIII han hecho los sabios de toda la Europa
acerca ~el idioma, historia y costumbres de los ',heoreos.
Por donde parece haber ya necesidad de un nuevo trabajo
de esta elase.' Mas estec1aroe&tá que, no podia hacerlo
un ~&acerdote español, y' mucho menos en España, dondo
fu",-admitido 'el·concilio Tridentino que declaró por au ..
tentica, la 'ver8ÍOn latina que') llamamos 'CUlgata, esto· es,
por \"erdadera ',«aduccron:de ,las.'escmtUras aagradasj ,man+
dando que fuese tenida como 'regla de la fé. ,Niera tam·
poco necesario para la enseñanza del pueblo desca.rt&rse
de esa version, latina. Porque aquel concilio al hacer
~ta-de<.:lara~ion m~.desl?ojó á los text08. originales ~elcré­
dilo Y autorIdad :que ',SIempre ,han tenIdo como dIctados
por el ~ismo Dios. 'Yasial que. se: propusiere traducU
eHexto,latinó de la !Vulgata, le :queda la' justa' libertad n(l
~Cudirá: :aqnrellas,fuentes, siempre que l~ nece~idad obligue
a,' b1llJtar h: luz; de .que .carece la <verslOD -latma. Con lo
cual"s~con!ligue'la instruccion,del pueblo,. sin faltar á la
obedieneÍá debida a. las leyes,;eclesiásticas.


De'aquí resulta la 'lltilidad;de ,acompañar esta vel'Sion
vulgar con '8lgunasnotas, Mnfoi'me'lomanda tambien la·
iglesia., -Este'·precepto cumr.lieron algunos, nimiamente,
llevando á·la 'sombra de é, Ó' cligamos. empedrando su
trabajo con, muchas notas de erudicion olliental, variantes
de códices, y otras COsas que el pueblo rudo no· entiende;
y para los sabios no :sonnecesá.riás, y á unos á otros
hacen mas cóstO'sa la' adquisidoR de estos: libros. Estoy
seguro que en'esta parte' no habrá'quien pueda justamente
quejarse de la' nuevj\ traduccion •. Porque 'en ella de :tal
mánera se atiende álái necesidad de: los unos .que .no· se




33


ofenda la delicadeza y sabiduria de los otros. Este es~
pañol deseoso de que sus lectores no yerren en la inteli:.
gencia de los lugares obscuros de la vulgata, no pudo
dispensarse de poner al pie de las planas algunas breves y
rapidas notas que adarasen su sentido. Aun esas las excusa
á veces con solo intercalar de letra cursiva una ú otra
palabra en el texto de la version, con la cual hace llana
la lectura del interprete latino. Esta discreta libertad
en nada deroga á la verdad del texto, que siempre apare-
cerá bien traducido, aunque sin ella no estubiera tan
claro.


Ademas de estas notas, que podemos llamar topicas;
habia necesidad de otras generales tocantes á la inteligencia
de ciertas claves, cuya noticia es muy transcendental, y
que necesariamente debia repetirse, siempre que en la
divina escritura se habla v. g. de azimo, denario, di/lorcio,
in:fierno, manos, muerte, obispo, siclos, tinieblas, ~c.
:Mas como esta repeticion debia ser gravosa á los lectores,
si se hiciese en cada uno de sus respectivos lugares;
pensó en reunir todas estas materias por orden alfabe-
tíeo, formando de todas ellas un diccionario, eleual al
fin del tomo 1 prometía publicar concluido el N. T.;
mas al ñn del tomo 2 anuncia que no se pnblicará hasta
despues de la version del Testamento antiguo.


Con estas reglas, de que dá razon en el prologo, y mas
que todo con la mejor condicion del tiempo en que tra-
bajó su versíon de la Biblia, pudo darnosla mas perfecta
y acabada que las anteriores. Porque es asi que nunca
se ha podido en España proceder en esto con la libertad
que en nuestros días. La inquisicion no solo quemó en
aquel reyno todos los ejemplares de las Bihlias valencianas
y castellanas impresas en el siglo XV sino que á fines
del XVI llevó su zelo fanatico hasta el punto de perse-
guir al célebre M. Leon por la secreta version que hizo
del Cantar de cantares, y hasta poner en el in dice expur-
gatorio algunas obras piadosas, porque eran como un
tejido de sentencias y palabras de la t?:-:ina escritura, las
cuales se hallaban escritas en lengua vulgar: y el empeñ()
era que el vulgo no leyese en su lengua parte alguna de
los libros santos. Esta preocupacion duraba aun en -el
reInado de Carlos III y yo me acuerdo de haber
oido censuras muy agrias de un célebre predicador, que
tenia la costumbre de decir al pueblo los textos de la
Biblia_ en castelláno y no en latino Pero ya entonces pudo
mas la razon y el amor ti la gloria nacional, y con el peso


TOM. L F




34


de la autoridad del monarca se logró que tubiese el pueblo
españ91 los libros santos escritos en su lengua, como los
tenian todos los de Europa en las suyas, y algunos de
ellos con' grandes recomendaciones del sucesor de s.
Pedro. Tampoco le faltaron estas al P. Felipe Scio de s.
Miguel, que fue el primero que tubo la gloria de hacer este
presente á su patria. Mas ni esta aprobacion, ni la pro-
teccion de su gobierno, le libertó de algunas sordas per-
secuciones de los fanáticos mal avenidos con que llegáse á
los ojos de todos la luz de la divina escritura. Por donde
fue necesario que se publicase la Historia dogmatica de
la leccion de la sagmda escritura en lengua vulgm', escrita
por D. J oaquin Lorenzo VilIanueva, el cual sobre haber
reunido y puesto en claro las razones que justificaban y
hacian necesarias estas versiones, recogió en un apendice
testimonios de mas de 30 sabios españoles, que en el siglo
XVI y siguientes dejaron estampado en vanos libros su
juicioso modo de pensar en esta parte, para que ilustrasen
y mejorasen su zelo los enemigos de estas versiones.


Ni bastó esto para que callasen los abogados de las ti·
nieblas. Uno de ellos enmascarado con el nombre de
Luceredi, tachando en un folleto tan santa empresa de
jansenismo, nombre con que suele honrarse en el dia la
ilustracion eclesiastica, dió ocasion á que el mismo
rillanueva, asociado con el P. Scio, escribiese las célebres
Cartas eclesiasticas, que facilitaron el triunfo de la pro-
pagacion de la divina palabra, é hicieron enmudecer la
ignorancia y la maledicencia.


Por estos medios pudo el R. P. Scio tener la gloria de
restituir á España el derecho de que la habian despojado
sus tribunales eclesi~sticos, sacrificando para ello no solo
su tranquilidad, sino tambien su opinion, injustamente dis-
dorada por algunos imprudentes. Verdad es que su tra-
bajo no salió tan perfecto como todos esperábamos; pero
importaba mucho saltar la barrera que parecia insuperable
y tomar posesion del derecho usurpado, dejando á los ve-
nideros la mayor perfeccion de esta grande obra, como por
fortuna lo vemos ahora cumplido.


El P. Scio, á pesar de su literatura y de la proteccion
que merecia al gobierno, tubo necesidad de acomodarse
al tiempo en que trabajó su version; en el cual ni era tan
general como aora el estudio de las lenguas orientales, ni
tan conocida la necesidad de acudir á a<\.uellas fuentes llara
declarar en 1a vulgata \0 que en muchos lugares no pudo ó
no supo decir aquel interprete. Era por consiguiente en-




35
ton ces mucho mayor el riesgo del que en un ápice se apar-
tase del texto latino. Y estc temor entiendo yo haber
sido la causa de que su traduccion española saliese tan
menoscabada no solo de la claridad y hermosura del len-
guage, sino hasta de la misma exactitud del sentido literal,
que en algunos lugares queda estropeado Ú obscurisimo.
Que sino fue este temor que digo, ¿ como se hará creíble
que un castellano viejo y muy docto en los idiomas latino
y español, tradujese tan puerilmente v. g. pon.ere animam,
poner la vida, en lugar de dar la vida: accipiam 'Vos ad
mf. ipsum, os tomaré á mi mismo, en lugar de os llevaré
conmigo: omnis anima potestatibus sublimiOTibus subdita
sit, toda alma, en lugar de toda persona .'2


Mas aunque el P. Scio fuese excusable por el tiempo en
que escribia, lo cierto es que su obra distaba mucho de lo
que pedia la nacion ó digamos la misma verdad del sagrado
texto. Sin embargo sc repitieron y adornaron con la-
minas varias y costosas ediciones: prueba del ansia que el
pueblo español tenia de oir hablar á Dios en su primitiva
lengua. -


La gloria de cst~ mejoras dará con nosotros la pos-
teridad al nuevo traductor. El cual á imitacion del sabio
Martini, pudo usar de una justa libertad en la traduccion-
de la vulgata, variando el giro y colocacion de las palabras,
substituyendo las proprias á las metafóricas que no caben en
nuestra lengua, y acudiendo á los originales griego y hebreo
para dar mayor luz á la interpl'ctacion latina. Es excusado
que nos ocupemos en elogiar la nueva version, cuyo merito
no puede ser bien conocido sino en su lectura. Sin em-
hargo para dar alguna muestra de la preferencia que se
merece sobre la del P. Scio en la claridad de la version~
y en la propriedad y fluidez dellenguage, acotarémos uno
{¡ dos lugares,. los primeros que la suerte nos ha traido á.
las manos.


Vulgata.
Lucae xii. 50.
Baptismo habeo bapti-
ri; et quomodo coarctor
que dum perficiatur?


Scio.
Con bautismo es me-


nesterque yo sea bautizado;
y como me angustio hasta
que se cumpla?


Id. xiii. 2. Y he aqui una rr.uger que
Et ecce mulier, quaeha- teniaespiritudeenfermedad
bat spiritum infirruitatis diez y ocho años habia -; y


Torres.
Con un bautismo de


sangre tengo'de ser yo bau-
tizado. Oh! Y cómo traigo
en prensa el corazon, mien-
tras que no le veo cum-
plido!


He aqui que vino alli
una muger, que por espacio
de diez y ocho años padecia




Vulgata.
annÍs decem et octo: et
erat inclinata, nec omnino
poterat sursum respicere.


Act. apost. cap. i.
Prímum quidem sermo-


nem feci de omnibus, ó
Theophile, quae coepit
J esus facere et docere, us
que in diem, quíl praecipi-
ens apostolis per 8piritum
sanctum, quos elegit, as-
sumptus est: quibus et
praebuit se ipsum vivum
post passionem suam in
multís argumentis, per dies
quadraginta apparens eis,et
loqueos de regno Dei.


Apocal. xvi. 8.
Et quartus angelus er-


fudit phialam suam in solem
et datum est illi aestu afili-
gere homines, et igni; et
aestuaverunthomines aestu
magno, et blasphemaverunt
nomen Dei~ habentis potes-
tatem super has plagas,
neque egeruntpoenitentiam
nt darent illi gloriam.


&io.
estaba tan encorvada, que
no podiamirar hacia arriba.


He hablado, oTheophilo,
en mi primer discurso de
todas las cosas que Jesus
comenzó á hacer y eosefiar,
hasta el día eh que despues
de haber instruido por el
Espiritu santo á los apos-
toles que habia escogido,
fué recibido arriba: á los
cuales se mostró tambien
vivo despues de su pas!on,
con muchas pruebas, apro:e-
cien doseles por quarenta
dias, y hablandoles del
reyno de Dios.


1 el cuarto angel derra-
mó s~ copa sobre el sol, y
le fllé dado afligir á los
hombres con ardor y fuego;
y ardieron los hombres de
grande ardor; y blasphe-
maron el nombre de Dios,
que tiene poder sobre estas
plagas, y no se arrepin-
tieron para darle gloria.


l.'urres.
una enfermedad causada de
un maligno espíritu, y an-
daba encorvada, sin poder
mirar poco ni mucho hacia
arriba.


He hablado en mi primer
libro, o Teofilo, de todo lo
mas notable que hizo y en
señó Jesus desde su prin-
cipio, hasta el dia en que
fué recibido en el cielo
despues de haber instruido
por el Espiritu santo á los
apóstoles que él habia es-
cogido: á los cuáles se
habia manifestado tambien
despues de su pasion, dán-
dolés muchas pmebas de
que vivia, apáreciendoseles
en el espacio de cuarenta
dias, y hablandoles de las
cosas tocantes al reyno dI'
Dios.


El cuarto angel derramó
su taza en el sol, y diosele
fuerza para afligir á los
hombres con ardor y con
fuego: y los hombres a-
brasandose con el calor ex-
cesivo, blasfemaron el nom-
bre de Dios, que tiene en su
mano estas plagas, en ve2
de hacer penitencia para
darle gloria.


Noticia de una Biblia valenciana impresa en el siglo
XV de la cual no queda mas que una sola hoja.


En el articulo anterior se dijo por incidencia que el
tribunal de la inquisicion quemó todas las Biblias cas-
tellanas y lemosinas, que corrian en manos del pueblo.
Esto ultimo lo asegura expresamente el erudito bibliotecario
Lelong. * Nosotros podemos tambien dar una prneba de
ello respeto de la valenciana; traducida por el general de·
Ja cal'tuja D. Bonifacio Ferrer, hermano de S. Vicente
Ferrer, e impresa en Valencia en 1478. De esta grande


* Biblioth. Sacr. cap. iv. arto 3




obra habian ya desaparecido todos los ejemplares, y ni
siquiera habia noticia ni memoria de ella en el año 1645f
cuando casualmente entre varios papeles rotos é inutiles
del archivo de la catedral de Valencia se encontraron las
4 ultimas hojas de uno de sus ejemplares; cuyo hallazgo
sorprendió á los monges de la cartuja de Portaceli cerca
de Valencia, casa nativa del traductor, adonde un c1erigo
las llevó inmediamente. ¿ Será creible que en el breve
periodo de solos 167 años, que son los que van desde el
de la impresion de dicha Biblia hasta estotro que digo, de
tal manera pereciesen los ejemplares de ella y su memoria,
aun entre los monges que tan interesados eran en conservar
una noticia tan honorifica á su célebre hermano y prelado,
y en una ciudad donde el traductor habia nacido y donde
se hizo aquella impresion; será, digo, creible esto, sino
suponemos que hubo una mano poderosa, que con la ae;.;
tividad propria del fanatismo exaltado tratase de apartar
de los ojos del yueblo lo que para instruccion de él habia
trabajado aque varon sabio y piadoso? Mas de tres siglos
y medio han transcurrido ya desde qu~ adoptó la Europa
el arte benéfica de la imprenta: y sin embargo apenas hay
libro estampado en los principios de ella, del cual no se
conserven entre .108 literatos tres y cuatro y mas ejem-
plares, que se salvaron de la voracidad del tiempo y de la
ignorancia de los hombres. Otra causa, pues, hubo mas
poderosa y ejecutiva que estas, para borrar enteramente
de la memoria de los valencianos en solo un siglo y medio
el trabajo de su paisano, cuya gloria no miraban con in-
diferencia, antes se honraban con su nombre y con otros
escritos suyos, y con la parte que tubo en la famosa junta
de Caspe de 1412, donde como Uno de los nueve jueces
dió la corona vacante de Aragon al infante d~ Castilla
D. Fernando.


En estas 4 ultimas hojas que digo, eslaban impresos los
tres ultimo s capitulo s del Apocalipsi i fragmento que se
copió y publicó en la citada obra De la leccion de la es-
c1'itlfr'! en lengua"s vulgares para muestra. de la riqueza
del IdIOma valencIanQ, y del derecho que SIempre tubo el
pueblo á leer en su idioma nativo la palabra dima. Mas
continuando la désgracia en perseguir esta hennosa tra-
duccian é impresion, de esas 4 hojas que existían eft dich'Ó
monasterio á fines del siglo pasaao, no quedaba yá. el1
1803, mas que la ultima; qUe afortunadamente es la; qti~
contiene el epigrafe final del impresor: testigo indudable
de la traduccion y del traductor y de la impresion y de




38


otras circunstancias dignas de saberse. Y aun este unico
fragmento de tan grande obra se ha conservado por la
buena diligencia de un monge, que viendo el mal recaudo
de lo demás, tubo la precaucion de pegarlo á una hoja
del libro de los anales de aquella casa. El epigrafe
dice asi:-


"Gracies infinides sien fetes al Omnipotent Deu e
senyor nostre Jesu Crist: e a la humil e sacratissima verge
Maria mare sua. Acaba la Biblia molt vera é católica:
treta de una Biblia del noble mossen Berenguer Vives de
Boíl cavaller: la cual fon trelladada de aquella propia que
fon arromansada en lo monestir de Portaceli de lengua la- .
tina en la nostra valenciana per lo molt reverend micer Bo-
nifaci Ferrer doctor en cascun dret é en facultad de sacra
theologia e don de tota la cartoxa; germa del benaven-
turat sanct Vicent Ferrer del ordé de pricadors; en la cual
translació fmen e al tres singularshomens de sciencia. E
ara derrerament aquesta stada diligentment corregida
vista é regoneguda per lo reverend mestre Jaume Borre1l
mestre en Sacra Theologia del orde de pricadors: e in-
quisidor en regne de Valencia. Es stada empremptada
en la ciutat de Valencia á despeses del magnifich en
Philip VizIant mercader de la vila de Isne de alta Ala-
manya per mestre Alfonzo Fernandez de Cordova del
regne de Castella et per mestre Lambert Palomar alamany
mestre en arts: comensada en lo mes de Febrer del any
mil quatrecents setanta set; e acabada en lo mes de JUars
del any mil CCCCLXXVIII."


De este testimonio se infiere l~, Que el traductor de
esta Biblia es el V. D. BonifacÍo Ferrer, al cual ayudaron
en su trabajo algunos hombres sabios: 2°, Que la tra-
duccion se hizo del idioma latino de la vulgata á la
lengua valenciana: 3°. Que se trabajó en el monasterio,
de la cartuja de Portace1i: 4°. Que es anterior al año
1417, en que murió aquel sabio varon: 5°. Que la im-
presion se hizo por un ejemplar MS. que poseia mosen
Berenguer Vives de Boil, caballero de Valencia, el cual
se habia. copiado del mismo original de D. Bonifacio:
6°, Que la version fue examinada y cOlTegida por el
M. Fr. Jaime Borrell, dominico é inquisidor del reyno de
Valencia: 7°. Y por ultimo que fue impresa en aquella ciudad
por el español Alfonso Fernandez de Cordova y el aleman
Lamberto Palomar, durante el año 1477, y concluida en
el mes de Marzo de 1478. En confirmacion de esto
añadirémos que dicho M. Borrell habia sido nombrado




inquisidol' del reyno de Valencia en 1460, por el .general
de su orden Marcial Auribelli segun las facultades que
la silla apostolica tenia concedidas á aquellos prelados:
que al cabo de 10 ó 12 años le privo su provincial de
aquel oficio, en el cual fue repuesto por un breve del
papa Sixto IV de 21 de Enero de 1479, Pudo pues
dicho iuquisidor corregir como tal esta biblia acia los años
1470, y permitir su impresiono La cual fde recogida y sin
duda quemada luego que á estos inquisidores parciales su-
cedió en 1484 el tribunal, que con su sistema y reglamentos
quitó á sus individuos la libertad ae poder obrar cada uno
segun sus luces e instruccion particular.


El citado Lelong* dice que en la biblioteca del rey de
Francia habia una Biblia catalana en 3 vol. numo 9831-
9833, Y otra en la Colbertina codo 3821, en 4. Es de notar
que este escritor, como todos los que escriben mas allá de
los Pirineos, suelen llamar catalanes á las personas y
libros valencianos, en razon de que el idioma es uno
mismo en ambas provincias. Asi es que los escritores
ultramontanos contemporaneos de S. Vicente Ferrer, todos
le llamaban catalan, siendo como era nacido y educado
en Valencia. Podrá ser pues que alguna de esas biblias
que cita Lelong, .fuese la valenciana que decimos, de la
cual se sacase una copia MS. como la que poseia Be-
renguer Vives de Boil. N osotros nos acordamos de haber
visto en la biblioteca real de Paris un codo fol. n. 6833,
todo de papel de algodon, el cual contiene una traduccion
valenciana de la Biblia desde el Genesis (del cual falta.
una hoja) hasta el Salterio inclusive. Al fin se lee este
epigrafe: Finito libro sit laus gloria G7tristo. En-
tkonius Satorra vochatur qui scripsit henedicatur Deo
gratias, Amen. Jhs. Mariafilius (finem) fecit iste líber
anno a nativitate Domini millesimo quadringentesimo sex-
timo uno (sic) in octo diem Augustus. Si se hallase el
tomo 2° de esta biblia MS. podia saberse con certidumbre
si era la impresa y traducida por D. Bonifacio Ferrer; "lo-
qual se lograría cotejando los ultimos capitulos del Apo-
calipsi, que son los que se imprimieron de aquella traduc-
cíon. Entretanto no hay mas que congeturas de qu~ puede
ser la misma, tomadas de que el apellido Satorra-del 00;'
piante está arraigado ya de muy antiguo en el reyno de Va-
lencia: de que el año mil cuatrocientos sextimo uno, como
el dice, ha de ser ó 1417, ó 1461 epocas posteriores á la en


'* Biblioth. Sacro cap. iv: arto 3.




40


que D. Bonifado trabajó su version: y finalmente de que
ellengu.age de dichoMS. es mucho mas suave que el que
usaban los catalanes á principios del siglo XV coma
tambien lo es aora, merced á la suavidad del clima y al
mayor roze de la provincia de Valeneia con las de Castilla,
y Andalucía. Mas esto no pasa de congeturas.


Epoca de la invencion de las cartas hidrograficas planas:
'!I primeros descubridores de la costa de Guinea en
Aj1-ica. .
Hablando el célebre jesuita Español Juan Andres del


origen de las cartas hidrograficas. dice lo siguiente;
~'DaIl' estremita oceidentale den' Europa, dal Porto-
gallo, da una piccola ed oscura terra deIla provincia
degli Algarvi, venero aIla geografia nuovi lumi. . • .
Viverá immortale ne' fasti della nautica e deUa geografia
il nome den' infante di Portogallo Don Enrico, mag-
nanimo ed illuminato. promotoredelIa navigazione, e
dell' arti e scienze che le appartengono. • • Enrico,
institutore d' una accademia nautica. o o o e stato l'
autore e padre deHe carte idrogranche, il maestro della
nautica geografia, e il primo che ne' moderni tempi pro-
ducese un vero avanzamento ano studio geografico. Acceso
Enrico dall' entusiasmo dell' onor patriotico, de' vantaggi
del comercío, e delle nuove scoperte, si fissó nel1415 in
Bagres, picciolo villaggio alIor degli Algarvi, nel capo di
S. Viocenzo, e institui un~ academia di nautica, dove
chiamó j piu famosi mathematici, e i nautici piu periti.
Capo di .tutti em Giaoomo di Majorica, versatissimo nella
navigazione, e nell' arte di fare glistromenti e le carte
marine (Hist. dea YDyag. tomo 1 cap. l.) o • • E
fruto di questi fu . • • l' invenzione delle carte idro-
gt'afiche.· Erano gia conosciute le carte geografiche, e
piugeneralmente le marine; ma queste rozze ancor ed
lQe8Satte, e queDe stesse eziandio, che avevano piu es-
sátezza, lavorat.ein guisa da poter poco giovare a' vantaggi
delta navigazióne;Carte. idrografiche, fatt~ aIla foggia
delJegeogranche, erano poco convenienti al proposto fine.
Carta, ove i meridiani fossero inclinati gli uni á gli altri,
Ó. linee curve, como erano allora nelle comuni geografiche,


'" Istor. dell' Orig. e Prog. d'ogni letter. tomo ¡ii.




41


non potevan<} segnare il rombo, ó la via della nave, se non
che in una linea curva: e la nautÍcá addimandava che' tale
via venisse sposta in una diritta. Pensarono dunque que'
matematici di formare le carte, che diciam piane, ove Iili
Bpiega la superficie del globo terrestre, distendendo i .me-
ridiani in linee diritte e paralelle tra di loro, e formando un
rettangolo, la cui lunghezza é la linea dell' equatore e
de' paralelli, e la larghezza quella de' meridiani." El
autor rf'jiereá continuado1/, lo mucho que trabajaron los
españoles, para corregir los difectos que tenia aquella
invencion." Ma la prima invenúone, (continua) le carte
piane, la vera forma, e 'la -conveniente construzione delle
carte idrografiche, sano fruto delle attente meditazioni e
dell' ilIúminato studio den' infante Don Enrico e de' suoi
matematici ...


De estas palabras, que he~os querido copiar á la larga,
resulta que la opinion de los modernos acerCa de esto es,
que la academia nautica fundada en Sagres, pueblo de
Portugal, en 1415, f'ué la inventora de las cartas hidro-
graficas llamadas planas, que hoy usan los marinos, en las
'cuales se pintan los meridianos formando angulo recto .con
el equador, y paralelos éntre...si mismos, sin la oblicuidad
que tienen hacia los polos en 1118 cartas esferic3s. Las in ..
calculables ventajas que de este invento, mejorado y rec~
tificado despues,· resultaron y hoy dia disfruta el arte
de navegar, haran que no sea desagradable la noticia de
un documento que desmiente esa opin¡on, y arroja de si
alguna luz sobre las navegaciones y descubrimientos de
los marinos del siglo XIV.


En el monasterio de cartulos de Valdecristo, ¡mediato
á la ciudad de Segorbe en España, eXIstia en el año 1804
un pergamino entero de cinco palmos de largo y cuatro de
ancho, en el cual estaba dibujada una de estas cartas hi-
drograficas planas, de que tratamos. La epoca de su


* Estas cartas tenian en si un cosmografo español Alonso de
error esencial, que consiste en que Sta. Cruz, maestro del emperador
todos los grados de los paralelos Carlos V.; el cual mas de 60 años
resultan iguales á. los del equador, antes que el inglés Wrigth, que es
en vez de ir decreciendo gradual- tenido por inventor de esta cor-
mente desde aquel punto á pro:' reccion, ya construyó una carta
porcion que las lineas meridianas corregida segun el método que
se acere an á concentrarse en los despues llevaron otrOs á su per-
polos. Este error el primero que feccion. Mas diríamos acerca de
se sabe que lo c~nocie8e y comen- esto; pero no es de este lugar.
zase á corregirlo, fué el célebre


TOM. l. G




42


construccion estaba bien marcada: en la parte del pergamino
que corresponde al cuello del carnero, donde con letras
bien formados y doradas se· leía: MECIA DE VILADESTES
ME FECIT IN ANO (sic) MCCCCXIIJ.


El autor de esta carta se llamaba Matias, que eso sig-
nifica ·Mecia, y aun hoy llaman asi todos los lemosines á
los de ese nombre, ó con la pequeña variacion de Maciá.
El appellido de Viladestes se conserva todavía en la isla
de Mallorca, donde adema s existen algunas escrituras de
los siglos XIV y XV en que hay memoria de él. Esta
circunstancia, y la del idioma lemosin de que usa en todas
las descripciones de las costas y reinos, y la particular me-
moria que hace de las navegaciones del mallorquin Jaime
Ferrer, de que luego se hablará, demuestran que esta
carta nautica plana se formó en Mallorca dos años antes
que se reuniese la academia de Sagres. y no habiendo en
ella rastro alguno que indique que esta fue la primera que
se fonnó de su género (circunstancia que acaso no omi-
tiriá el autor,) y suponiendo que á esta obra, que alli se da
por acabada y perfecta segun lo que se sabia entonces, de-
bieron preceder varios ensayos y tentativas, debemos
tamhien inferir que esta ca.»ta nautica plana fue una de
las que mucho antes que pensasen en ello los matematicos
del infante Don Enrique de Portugal, se iban formando
en Mallorca, Valencia y Cataluña para uso de los bajeles
que navegaban en los mares conocidos. En efecto el que
esto escribe vió otra carta igual en el monasterio de ge-
ronimos de San Miguel de los reyes junta á· Valencia;
la cual tenian sus ignorantes poseedores colgada de un
clavo en la pared, cuya punta y grueso vino cabalmente á
abrir un grande· agugero en el mismo lugar donde estaba
notado el año en que fue formada. Mas examinada la
letra de sus descripciones, que tambien eran lemosinas,
pareció indudablemente de alguna mayor antigüedad que
la otra. De donde puede bien concluirse que antes del
año 1415 era ya comun el uso de las cartas hidrográficas
planas en la marina del rey de Aragon, cuyo comercio
y empresas militares la habian hecho tan superior á la de
todas las potencias de Europa desde los principios del
siglo XII.*


'" Es digno de notarse que la en el libro que escribió en 1286,
primera memoria que hay de cartas Fenix de las marvillas del m'be
de marear, sea la que dej6 el cé- donde dice que los mareantes d
lebre mallorquin Raimundo Lulio aquel tiempo .tenian inst11/mento




43


. Cómo viniel'on á parar estos lllonumentos á . los monas-
terios que dije, nO hay por donde poderlo averiguar. Los
monges de la cartuja de Segorbe creian que el suyo era
dádiva del rey Don Martin de Aragon, fundador de
aquella casa. Mas este principe murió en 1410, tres años
antes que se formase aquella carta. Lo cierto es que tan
preciosa reliquia de la antigüedad, estaba entonces bien
guardada en el archivo dentro de un cañon de madera
en estado de durar muchos siglos. Mas tambien lo es
que cuando en 18!21 se verificó la supresion de aquel mo-
nasterio, y se mandaron llevar a Valencia sus Jibros, pin-
turas, archivos &c., preguntados los monges por esta
alhaja, respondieron que los franceses se la llevaron ()
destruyeron durante la invasion de Bonaparte. Lo mismo
dijeron los de san Miguel de los reyes acerca de la suya.
Sea de esto lo que fuere, en lo que no cabe duda es en
que antes de esa invasion, que para algunas cosas de esta
clase ha servido de pretexto, existian en ambas casas los
documentos que he dicho, cuya perdida debe ser muy
sensible para la literatura. • Porque si Americo Vespucio
compró por 130 ducados de oro una carta hecha por
Gabriel de Vallseca, tambien mallorquín, en 1439,
~ cuanto mas hubiera estimado estas .que·son de mayoran-
.tigüedad ?


Las escasas facultades del que examinó el pl'Ímero de
estos documentos antiguos, que no conocían sus poseedores,
no le permitieron sacar un dibujo exacto de el, que cierto
era 10 que debiera hacerse para ílustracionde la republica
de las letras. Esta falta nunca queda bien suplida. Lo
que podemos decir ahora es que la carta comprende todo
lo descubierto hasta entonces, es' á saber, las costas .de
Europa, y las de Africa hasta el 12° de latitud S. poco


. mas ó menos, muy entrado ya el golfo de Guinea: por el
E. gran parte del Asia hasta 50° de longitud del meridi-
ano de Greehwich, poco mas ó menos: y por el O. las
islas Canarias y las de cabo Verde. Las costas de


carta, compás, aguja, ~·c. Esto otras noticias que acreditan que
debió decir aquel escritor particu- la construccion de cartas maritimas
larmente por sus paisanos y por era muy comun en la marina del
los catalenes, á quienes con mas rey de Aragon, pueden verse en
especialidad conocia. En 1359, las Questiones criticas de Capmany.
las ordenanzas navales de la corona y en el discurso de Salazar sob;"
de Aragon mandaban que cada {(/S progresos de la hidrogmfia t'1I
galera debiese tener á su bordo España. ' .
dos corto" rlt' nave{'ar. Estas~'




44
Españaestan mucho mejor -demarcadas que las otras.
En sus lugares respectivos se pintan algunas constelaciQnes
celestes, y el} cada reino el escudo de sus armas. En los
de Africa y Asia añade las figuras de sus reyes con una
noticia sucinta de su poderio, costumbres &c. Por ejem-
plo pinta al preste J ua.n con una como mitra dorada, y
debajo de esta figura se lee" Peste J oan per la gracia de
Deu ferm en la fé de Jesu Christ, e per instigacio, e per
molts míragles aquí fets per monsenyer sanct Thomas
apostol; al día de huyes honrada la sua sepultura. E
sapiats que el ha tant gran poder, que negu deci· no li
poria tenir camp, sino que el embal'gen uesert de sal-
vages que i es, é altres montanies que li son entorn de la
sua frontera, en que sian moltes e d'iverses bisties feres."
En la descripcion del reino de Albania, di.ce: "En aquest
desert ha axi gran s cans e forts de cors et de cor, e axi
forts com a toros: e fan batala ab los leons, els maten.
E lo libre de Alexandri diu quen li fo trames 1 ca albanes,
e fo mes en batala ab Ileo e ab 1 porch sechlat (jabali)
et ab un alefant, e en menys de. tems ho • acy tot
vensut; e ay tan be se veu de nit com de dia." Basta esto
para muestra de la parte material de este documento, ya
que no es posible aora -dar la cientifica, que desearian los
sabios. Sin embargo, de lo dicho se concluye que la in-
vencion de las cartas hidrogran.cas planas, ni fue obra de
los portugueses, ni posterior al año 1415.


Mas curiosa e interesante es para la historia de las na-
v~gaciones antiguas la noticia que nos da este mismo
documento acerca de los primeros deseubl"idores de la
costa del oro en el golfo de Guinea. El sabio baron
de Zach en el periódico que está. publicando en Genova in-
titulado Correspondan ce astronomique, &c. * celebra
mucho á los marinos tlel pue.rto de Dieppe en Francia;
los cuales dice que fueron los primeros que se engolfaron
en el oeeano no conocido, y que su pavelIon fue el primero
de todas las naciones que tremolo en las costas occidentales
y meridionales de Africa, pasando el tropico y descu-
briendo la costa de Guinea en el año 1365. Ninguna
l1acion debe disputar á otra las glorias verdaderas que
resultan de las hazañas de los antiguos. Mas todas tienen
derecho para alegar lo que en la misma clase trabajaron
sus mayores. España puede en lo que decimos presentar


"Tom. IV. p. 56.




una prueba indubitable de que 19 años antes qUf los
marinos de Dieppe, se engolfaron los mallorquines en el
oceano y tremolaron su pavellon en las costas de Guinea.
Dícelo este pergamino de que vamos hablando, en el cual
muy entrado ya el golfo de ese nombre y casi á los Il?
de latitud, que es su ultima demarcacion por el S. se
pinta un barco de proa aeia la costa, que allí se llama del
oro, y en frente de 1}n rio que tambien tenia ese nombre,
porque aCásoarrastrat'Ía algunas arenas de ese metal de lo
interior de la provincia, que creo haber sido por eso
llamada en algun tiempo de Bolduc. Depajo del barco se
ven escritas estas palabras lemosinas lo uxer
de Jacym Farre1' pel' anar all'iu del or, al iorn de Sant
Lorens, qui es a X dagost, y fa lany MCCCXL VI .. La
primera palabra esta borrada; pero sin duda es ixque ó
partí: de manera que la leyenda es :salío el vaxel de
Jaime Ferrer pat'a ir al rio del 01'0, dia de S. Lorenzo,
que es tt lO de Agosto y fue en el año 1346.


Hallaron pues ya los marinos de Dieppe sulcado aquel
oceano antes que ellos emprendiesen su primera expedicion
en 1365; en la cual si pasaron el trópico, no hay motivó
para creer que fuesen en ello los primeros j porque si 19 años
antes ya hubo quien saliese determinadamente de Mallorca
con direcciol1 al rio del oro, que solo distaba 10 Ó 12 grados
de dicho trópico, bien claro se deja entender, que
aquellas costas estaban descubiertas y sus mares conocidos
y navegados por otros mallorquines; que llevaron la no-
ticia á sus paisanos, y les estin¡IU]aron á aquella empresa;
los cuales no seria extraño que en sus correrías hubiesen
tambien pasado el trópico, aunque no hubiesen podido
demarcar las costas mas que hasta donde dije.


y si los de Dieppe pasaron el tropico, y tremolaron su
pavellon aun en las en costas meridionales del Africa en 1365,
~ como es que en esta carta hidrogran.ca construida 4S
años despues, no se· demarcan esas costas que se suponen
ya descubiertas y conocidas ~ ¿ Cómo es que tampoco se
hallan en la carta del mallorquin Vallseca, formada en
1439, esto es 74 años despues de esa expedieion fransesa ~*
¿ Será posible que se ignorase esto en Mallorca, que era
en aquella época el centro de la marina mercantil de toda
la. Europa ~ Porque es de saber, que antes que se des-
cubriese el cabo de Buena esperanza, todas las naciones
hacian el comercio de Levante por el Mediterraneo, y la


., V. Salazar discurso citado,




46
isla de Mallorca por su ventajosaposlclon vino á ser el
deposito y mercado general de las drogas y géneras que
se sacaban del Asia por Alejandría. Asi es que aquella
isla tenia ya á principios del siglo XIV consulados esta-
blecidos y reglamentados, y casas publicas de contratacion,
(que llamaban lotjas ó lonjas) de venecianos, genoveses,
pisanos, castellanos, franceses y ae otras naciones, como
lo acreditan los documentos que quedan en sus archivos
de la bailía y de la ciudad, de Palma, y los mismos edi-
ficios que aun se conservan en todo ó en parte. Tan
grande debia de ser la concurrencia de buques y de
mercaderes y de mercaderias. En este estado no se hace
creible que se ignorase aUi nada de lo que la hidrografia iba
poco á poco adelantando, que tanto podia interesar al
comercio general. Así que sin defraudar en nada Ja gloria
de los marinos de Dieppe, pudo suceder muy bien que el
que escribió sus empresas nauticas, padeciese alguna equi-
vocacion en la época de ellas.


Acaso podrá sospechar alguno que este Jaime Ferrer,
mallorquin, que en 1346 emprendió una navegacion, que
por ser entonces tan arriesgada mereció notarse en la
carta que decimos, pudo muy bien ser el mismo Giacomo
di Majorica, que dice el jesuita Andrés, que por su
pericia en la navegacion, y en el arte de construir instru-
mentos y cartas maritimas, mereciese ser el president de
la academia, que en 1415 formó en Sagres el infante de
Portugal D. Enrique. Mas yo no tengo esto por vero-
simil: porque desde el año 134<6 al de 1415, van 69 años;
y si á estos añadimos 20 que es la menor edad que debia
tener aquel navegante al rio del oro, resulta que en la
época de la academia debia tener ya la de 89 años cuando
menos; edad, en que no'es probable que un hombre este
para tan delicados trabajos. Otro debia ser el mallor-
quin del mismo nombre, (que siempre ha sido muy comun
en aquella isla) á quien cupiese el honor de ser buscado
por aquel principe para presidir y dirigir aquella reunion
de matematicos portugueses y de otras naciones.




47


Daño que han hecho los feotas. de. España á los .
católicos de otl'OS paises.


Entre los desastres en que há envuelto á la desventurada
España la guerra intestina que la devora, nada hay mas
abominable que haberse intentado convertir en causa de
religion el encono del fanatismo contra las leyes funda-
mentales del reino jt unico ejemplo de esta clase que
ofrece la historia de la peninsula. Apesar de la ignorancia
casi general, y de las oleadas de varias pasiones en que
despues de la invasion de los árabes se vieron envueltos
los estados de Leon y Castilla, de Aragon y Navarra; no
osó alzar en ellos la voz obispo ninguno, ni clerigo, ni
monge, ni frayle contra la templanza fundamental de su
gobierno monárquico, mucho menos erigir sobre la ruina
de ella el mando absoluto de sus príncipes, ó negar ó
disputar á las cortes ó asambleas nacionales establecidas
desde el principio en aquellos estados, la intervencion
en las leyes, en los tributos, en la decision de la guerra


'" Po~feotasson conocidosaoraen
España los facinerosos y los j6venes
incautos arrancados y acaudillados
por fll\'ibundos clérigos y {rayles y
otros ilmos para hacer la guerra
socolor de re ligio n y '1 la sombra
de groseras calumnias, á las leyes
f~nJamentales del reyno, y esta-
blecer corr.o exclusivamente auto-
rizado por la religioll el poder real
despótico 6. mando absoluto con-
denado por ellas. Estas gavillas
se dieron á si· mismas, con escan-
dalo de la piedad, el titulo de e,xer-
citos de la fe. Tales han sido las
capitaneadas por un monge de
la trapa, por el canónigo Merino,
pf)r Misas, por el Locho, Capapé
Jep del Estayll" Quesada, España,
Don Carlos O'Donnell, &c.


t En este periódico se demos-
trará con documentos hasta la úl-
tima evidencia que las restricciones
del poder real de España, resta-
blecidas por las cortes de Cadiz
á consecuencia de 10 que se les
mandó en la real orden de su
convocatoria, (prescindiendo de los


defectos que pudiese tener, y'que
ella misma supuso que acaso Ít los
ocho años se le en contrarian ) son
las mismas, y no todas, que se es-
tablecieron en la primitiva insti-
tucion de los reynos de Leon, Cas-
tilla, Aragon y Navarra, de que se
compone aora la monarquia espa-
ñola, y la constituyeron esencial-
mente moderada.


Prueba de ser esta verdad no-
toria es Que en decreto de 2 del
próximo ·Marzo ha establecido el
rey las cortes de Navarra. Esta
es una confesion de que aquel reino
por su primitiva institucion no era
despótico. ¿ Mas acaso no tienen
igual derecho Aragon, Leon y Cas-
tilla, cuyas monarquias crearon
representacion nacional 6 cortes
desde su fundacion, esto es, fueron
no menos templad2S que Navarra?
Si toda la monarquia tiene igual
derecho á ser templada, i como es
que el poder real respeto de Una
gran parte de ella reconoce esta
templanza, y para con las otras es
absoluto?




y de la paz, y dé otras hechos graves y arduos. No hubo
espaíjol tan bárbaro que intentase idel1tifi~r con la C;ausa
de la iglesia estas materias del gobiern~ temporal, noto-
riamente seculares y políticas. Por el contrario, viéronse
en todos tiempos personages· de alta gerarquia, seglares y
eclesi&sticos con las armas de la religion defender los de~
rechos y fueros nacionales, si alguna vez intentó hollarlos
la illi!gaLarbitrariedad de los Íl.ulicos y de los ministros.


Reservado estaba para esta caliginosa épo~a, que por
el desencadenado fanatismo sean encaJ:celados en España,
procesados, confinados, acosados, detestados como irre-
ligiosos los restauradores y defensores de las primitivas
leyes del reyno. Horrorizase la piedad al considerar que
li!l sagrado nombre de la religion ha sido el estandarte de
los sediciosos, la contraseña, el apellido, el timbre de las
gavillas llamadas exercitos de la fe, cuyos caudillos por
medio de malhechores .sacados de las cárceles, y de sen-
cillos jovenes arrancados del seno de sus familias, se pro-
pusieron destruir como contraria á la religion la primitiva
constitucion del reyno, llevando por delante, á la sombra
de crucifijos, de rosarios y escapularios, el error de que
solo puede subsistir la. fe de Jesu Cristo en los estados
despóticos. No puede recordarse sin espanto el sacrílego
abuso que para esto se ha hecho del confesonario y del
pulpito.· La piadosa posteridad contará esta persecucion
entre las horrorosas y crueles que ha padecido la iglesia.


'* Escándalo es inaudito el sa. de algunos inconsíderados sacel'-
crilego obuso de la confesion sacra- dotes 1 En setiembre de 1823,
mental y de la predicacion que en predicando un frayle dominico
esta triste epoca ha hecho en Es- (cuyo nombre callo) en la catedral
paña para destruir sus primitivas de Oviedo 11 prese/lcia del cabildo,
leyes fundamentales, el encarnizado dijo que para los negr'os (asi llamaba
fanatismo. De solo un conVento á los defensores de las leyes fun-
de capuchinos fueron procesados damentales de España) estaban
trece frayles por haber negado la cerradas las puertas del cielo, y
absolucion á varias mugeres que que Dios no tenia potestad para
preguntadas acerca de las opiniones salvarlos. Por el mismo tiempo
politicas suyas y de sus maridos, predicando en Murcia otro domi-
contestaron que eran constituciona- nico, invitó al pueblo á que fuese
les, y que ellas seguian á ~U$ a matar liberales, y. á que le tra-
maridos. Pudi¡ron citarse de esta jesen un vaso de su sangre para·
nueva impiedad ejemplos sin nu- behersela. Acaba de anunciarse
mero. Esti;! parece haber sido un. en los periodicos de esta capital
plan casi general, trazado por per- que predicando en Lérida un ca-
sonas muy altas. i Que diré de nónigo, habló C<Jn tal furor contra
las blasfemias que ha vomitado los amantes de la monarquia mo-
desde aquellos púlpitos el furor derada, que de su auditorio salió




49


Oiego8 sois, o desdichados minil!!tros, pero no tanto que
no os deje conocer la malicia, como decia el piadosisimo
español Don Diego de SaavedrR (Empres.27.) la fuerza
que tiene la retigion en los animas de los hombres. Por eso
;,ntroducis con ella vuestras lirtes, admitidas facilmente de
la simpleza del pueblo " el cual no penetrando sus fines,
cree que solamente se encaminaft á tener grato á Dio,.
¿ Mas acaso podrá justificarse la malicia á la faz de la
verdádera piedad? ¿ Que será de vosotros, cuando hasta
los mas rudos vayan conociendo que tomais en boca la re-
ligion para profanarla, para prostituirla, para separar de
su política y de su moral á los que la profesan ? Vuestra
escandalosa degradacion ha comenzado ya á hacerles ver
lo que hasta aora creyeron imposible, que en los ministros
de paz y de verdad se esconde la irreligioll á la sombra del
dolo y de la calumnia. ¿ Que firmeza tend"a el pueblo á
la ,'eligion, dice el mismo Saavedra (Empres. 27.) si la ve
torcer á fines parliculares? y que es velo conque se cubren
torcjdos designios, y se desmiente la verdad? En quitan-
doseos la máscara que va á suceder? O vendreis á ser la
befa de los seducidos, ó quedan expuestos los incautos á
abandonar hasta el sagrado nombre de la fe de que
habeis hecho tan torpe abuso. i Y -aun blasonais de sus-
tentáculos de la religión! ¿ Quien mas encarnizado
perseguidor de el1a, que vosotros? Cuanto cabe haceis.
porque. sea ódiada y. mirada con horror, no solo por los
españoles burlados de vosotros, sino por los pueblos y
gobiernos tolerantes, filantrópicos, que disfrutando de la
benéfica libertad de una monarquia moderada, os oyen


una gran porcion del pueblo en todos los constitucionales, y que
busca de liberales para asesinarlos; hasta qu:e lo fuesen no lloveria.
cuyo atentado pudo precaver la ¿ Que juicio formará la, posteridad
autoridad con fuertes medidas. del presente estad o de la iglesia de
De otro predicador de Madrid se España, cuaudo se le muestren,
ha anunciado tambien que desde el entre otros borrores, estos abortos
púlpito proclamó como dogma de de la saña, de la estupidez y de la
fé, que la muger preñada cuyoma- degradacion de semejantes rni-
rido es constitucional, lleva en si su nislros? Por fortuna conserva la
infamia, y que no merece perdono iglesia española dignisimos frayles
y esto lo ha dicho un presbitero y dérigos solidamente piadosos que
que pocos dias antes era defensor en las cárceles y en los destierros
acérrimo'J público del sistema cons- ó en su retiro detestan y lloran esta
tituciona!. Recientemente predicó espantosa persecucion de la igle-
un frayle en Barberá, pueblo de sia suscitada y atizada por el in-
Cataluña, que Dios le babia re- audito y funesto extravio. de sus
velado que la sequia de aquel pais hermanos.
llacia dt! no haber sido asesi.nados


TOM. J. H




lluunciar al mundo que es incompatible esta templama
cón la iglesia católica.


fiérdennos los fanaticos españoles, decía un catolico
irlandés, que enárbolan el estandarte 'de la fe' como
anatema ,de las monarquias moderadas, y divisa y con..,.
traseña del poder real despóti,!o. Con desaf~to, cap
desconfianza, con sumo recel() somos DÚl'ados desde que
fm España una, nueva secta de fray les, y derigos, hollando
el re,petable nombre y los fueros esenciales de su nacion,
en cabeza de su monarquia moderada, han declarado
guerra religiosa á los estados monárquic()S que tienen
cortes, dietas ó parlamentos. Porque estos imprudentes
eclesiásticos dan motivo para que de todos los catolicos se
sospeche que son tales como ellos, tan necios, tan es-
tupidos, tan bárbaros, tan sedientos de oro, en suma, un
aduar de salvages contra qUEl deben armarse todas las so-
ciedades y,olíticas, donde es protegida ó tolerada la re-
ligion catolica. ¿ Y quéespera,nza nos queda á los que la
profesamos, de que se no.\! de parte en el gobierno yen
la direccion de los negocios públicos? No es esta culpa
de los que aqlamos la ~emplanza de nuestro gobierno
monárqui~o, mu~ho' ~eqQs lo,. e$, de,]a religion que le
autoru.a y protege; sino de ,los miserablesespaijole$. q\le
la desdoran. Y no es lo peor esto; sino qúe eJltre
nuestros ministros hay ya algunos que adoptan estas hor-
ribles columnias con que han sido denigradas las cortes
de España, lIaman.do usurptlcion de la soberanía, per-
secucion de la l'eligioIl, y. atentado contra e( altar y el
tron(J* el restablecimiento de las leyes fundamentales de
aquel reino. Por donde dan motivo para que juzguen los
sabios y sensatos ingleses, que estos paisanos nuestros
miran igualmente como enemiga del catolicismo la tem-
planza del gobierno británico. {, No es esto levantar un
nuevo muro que nos imposibilite para la participácion de
los oficios públicos, y aun inspire á nuestro rey y al par-
lamento, respecto de nosotros, la desconfianza que alejan
de los buenos católicos las leyes y el espiritu de ]a iglesia?


Mas por fortuna no es esa que vosotrós decis, la religioll
católica~ Nunca jamás se ha mezclado la iglesiat en los


... Vease acerca de esto el ar-
ticulo siguiente.


t N o son de la iglesia, sino con-
trarias á su doctrina y á su espiritu
las tristes máximas con harto calor
sostenidas por la curia romana


acerca de la potestad indirecta y
d ¡recta del papa sobre los reyes y los
reynos. La tenaz defensa de ellas,'
y mas el arrojo con que se han
practicado en varias épocas, ha
causado en algunos estados grandes




51


gobiernos políticos, mucho menos ha tratado de alterarlos
ó variarlos. Pacificamente subsiste en las monarquias
déspóticas, en 'las moderadas, en los gobiernos aristo-
cráticos y democráticos. Los buenos católicos no han
sabido jamás sino obedecer á las potestades. A las con-
stituidasno las calumnian, ni menos las trastornan. Vo-
sotros pues respondereis ante Dios y los hombres del
desdoro y descredito que por vuestra falta de cordura,
por no decir otra cosa, sufren sin merecerlo, los ilustrados
y pacificos católicos en este y en otros paises. ,
, y entretanto ¿ que es de vosotros ó pueblos de España?
¿ Hasta cuando habeis de ser la befa y el escarnio de los
que enmascarados con la religion de que practicamente
blasfeman, as-piran á sacar oro de vuestros grillos? De-
sengañáos de una vez: abrid los ojos. Esta es el alma de
ese gran zelo por la fe de Cristo, deque hace alarde entre
vosotros la avara y cruel hipocresia. CUf/ntos engaños,
exclama el mismo Saavedra (Empres. 27.) ltan bebido las
naciones con pretexto de religion! i Que serviles !I san:;
grientas costumbres '10 se lUln introducido en daña
de la libertad, de las haciendas y de las vidas! l,eed la
historia de la corrupcion humana, yvosotrpsmismqs de-
cidireis, si aora, COlllootras muchas veces; se levantan t(/$
ar11Ía$ con pretexto de zelo de la mayor gloria de Dios, y
caiuJan su m0!l0r deservicio: si por la religion, y la
ifenden: si por la libertad de los pueblos.!! la
oprimen: si por proleccion, y los timniza1l: ó hombres!
ó pueblos de España! pendiente vuestro reposo y feli-
cidad de la ambicion!l capricho de pocos! (Saav. Em-
pres.78.)


Mirad vos tambien, ó rey Fernando, no sea que poi
arrojaros· confiadamente en los brazos de la enmascarada:
ambicion, os suceda lo que de los ídolos de Babilonia
:munció un profeta; no son mas de lo que los sacerdotes
(luieren que sean i nihil aliud erimt, nisi id'1uodljoltm~
esse sacerdotes. .


mudallzas. Los que pretenden que dan siquiera al descrédito que
se respeten como propias de lil ig- ?c~,ionan á la religion~ y . a! ,pero,
lesia estas y otras nuevas preten- JUICIO que se hacen á. sr mismos y
siones de aquella curia, y que no á los otros cat6licos.
loi contengan otros respetos, atien-




52'


Calumnias del Directorio eclesiástico ele Londres. C(m-
geluras sobre la conducta ,del R. Obispo, vicario
apostolico, con los sacerdotes españoles emigrados.
Zelo es original y de nueva ¡nvencion el que aparece


en el ordo divini officii para uso del clero de Londres en
este año 18~4. impreso con autoridad del R. Obispo vi-
cario apostolico Guillermo Poynter. El autor de este
directorio eclesiástico ha tenido maña para hacer \'enir á
CUfiMlto en un articulo intitulado persecutions, el estado,
deplorable de España. ¿ Y cQn que obgeto ~ t Acaso
para lamentarse de la sacrílega persecucion que sufre allí
I;l.ora de parte de muchos sacerdotes el mjnisterio de la
predicacion y el sacramento de la penitencia.-? Acaso
para impugnar con el evangelio en la mano el error forjado
y propagado por ellos, de que es causa propria de la fé
de Cristo la destruccion á sangre y fuego de las monar-
quias donde hay parlamentos ó cortes? De espacio
estaba para tomar esto en consideracion el autor del
susodicho, articulo. A otro ,blanco, que al parecer le
importa mas, asesta sus tiros: esto es, á renovar las rancias
y miserables calumnias fraguadas por los verdaderos per-
seg\lidores de la religion en aquel reyno contra sus leyes
fundamentales: á hacer causa comuncon los enemigos
de las monarquias moderadas: á denigrar las medidas
legales, y piadosas que adoptaron las cortes y el rey
respeto de las rentas del clero y de la diminucion del ex-
cesivo y no necesario número de sus individuos; y otros
puntos que por estar en contacto con la prosperidad tem-
poral de los pueblos, han sido alli antes de ahora ventilados
y resueltos por la potestad civil sin reclamacion de nadie:
en suma, á renovar á los. ojos de la sabia ,Inglaterra, ir-
landa y Escocia maximas que desdoran la religion, y
haden odiosa la causa de los católicos.


Dice este escritor: Persecutions. In e Spain and Por-
tugallhe liberales, usurping the sovereignty, plunder and
destroy churches and convents, exile, imp,·ison, aOO murder
a bi4hop, priests, and religious, and tgrannize over the
doctrine and discipline of the churclt. . . . they are
subdued, and the throne and the altar are rescued, by the


. wisdom and voJour of tks duke of Angouleme.
Examinemos siquiera rápidamente las primeras palabras


de este parto de la osadia y de la inconsideracion. Los
liberales de España han usurpado la soberama. Este, es
tiro á la tetilla contra 1a. declaracion hecha por laos oortes




53
de Cadiz de que la soberanía reside en la nari011. M8.11
supongamos que esa soñada usurpácion fuese cierta.
¿ Cómo ó por donde mereceria llamarse pcrsecucion de la
iglesia de Cristo? ¿ Se ha dado jamás la iglesia por
perseguida con el trastorno de los estados? ¿ En
medio de los mayores vayvenes políticos, no ha sub-
sistido pacifica, sin mezclarse en negocios temporales ¿ ¿ N o
le sentaria mal á este escritor haber aprenJido lo que el
actual r. obispo de Zamora enseñó a las cortes de Cadiz
en la sesion de 29 de Agosto de 1811. esto es, que las
cuestiones que se muevan ó puedan moverse sobre la
soberanía, pt'rtenect'n al derecho publico universal,' y
tocan directamente al interés de todas la naciones y de
todos los gobiet'nos.


Mas doy que esta fuese causa de religion, en lo cual es
este ecritor secuaz de la inquÍsicion de España, que en
1814 y en los años siguientes procesó como contraria á
la fe catolica la soberanía de la nacion.


¿ Cómo ha tardado tantos años este escritor en asestar
su zelo contra los españoles sostenedores de esa doctrina?
¿ No sabe que el m. r. cardenal obispo de Orense Que-
'Vedo y Quintano en 1808 dijo á Napoleon que la sobe-
ranía compete á la nacian española?- Que el. r. obispo
de Santander Menendez de L,wrca publicó en una pro·
clama á los españoles que la soberanía es de los pueblos ?t
Que en 1811. dixo en las cortes el r. Cañedo obispo de
Málaga, que es un axioma de derecho publico el que la
soberania reside en la nacíon?:t Que el r. obispo de


'" El S. Quevedo y Quintana
siendo citado por Napoleon en
1808 á las cortes de Bayona, en
S de Juho esc,i.bi.ó una ca,t,a al
secretario de gracia y justicia
DolÍ. Sebastian Piñuela escllsandose,
y fundaba su escusa en que la de-
cision del der¡>cho al trono de Es-
paña correspondia á la nacion por
la $obemnia que le compete. Esta
carta se publicó á fines de Agosto
del mismo año en la gaceta de
Mádrid recomelldandola el gobio
erno como modelo de la conducta
que debian observar todos .los es-
pañoles.


t El S. Menendez de Luarca
siendo presidente de la junta de
Santander en el año 11108 en u.a


proclama ~mpre~a que circuI6 por
toda Espana, dlxo que la soberania
es de los pueblos. Este r. obispo
y el de Orense fu.e.ron tos "rime. .. ",
maestros de esta doctrina en Es-
paña. Ambos quedaron salv~s, y
sus imitadores y discipulos fueron
cargados de anatemas, pero no
todos, como se verá en las notas
siguientes.


¡ El S. Cañedo siendo diputado
de las cortes extraordinarias de
Cadiz y uno de IdS quc. concur-
rieron al proyecto de la constitucion
del afio 1812 en la sesion de 13
de Setiembre de 1811 dixo: &
ll.a sentado ya el principio de que la
soberania reside esencialmente en la
nacion, y por lo mismo le pertelU:n:




54


ZatpOl'a. ¡1l{§uanzo añadio que esta liOberania es comun á
todas las naciones?* . Que el r. obispo de Barbastro
Lera pronunció un largo discurso para persuadir á las
cortes. que la soberama reside radicalmertte en la nacion ?t
Constal1:do estos hechos de documentos impresos que han
~irculado por toda l!l Europa; resulta de esta notoriedad
gue el 'autor del ordo divini ojficii comprende á estos pre-
llulos en el núm,et:o. <le. los. españoles. perseguidores de la
iglesia. . ¿ Mas, si, p.abr~ lleg¡W,o & entender este. escritor
qué' es soberan~a? Si sabrá que la soberania, esto es, el
<:lúnulo de derechos esenciales de las sociedadespoliticas,
en nada deroga á la autoridac;l ni al decoro de los reyes,.
ni á que sean sus soberanos? ¿ Si sabrá que de estos
derechos hizo uso la represelltacion nacional de España
para decla:rar legalmente nula la renuncia que hizo del
trono 'en aayona el señor Don Fernando VIl.Oc ilegitima
J~ . usurpacion d~ ~ose Bonaparte?~ Lo sabe? Luego
e,rclusívamente el derecho' de hacer 'reside en la nacion. Como con-
sus leyes furtámnentales. Principio stituyenté aseguró que le compete
incontestable, y recibido como tal la soberanía por derecho natural.
(lItre los axiomas del d~rec/w público. y añadió que las restricciones que
(Diario de.las ~usio~$ Y actas la naci9n españQla puso al poder
de las cortes de Cadt:l. ~. 8. P .. 290.) r~al. vara con~tituir' moderada su
Eme defensor de la $oberallfa 1!a- monarquía, las imr..l.80 al monarca
ciótlal fué premiado en 1814 con en virtud de la soberania que residia
el obispado de Malaga por el en ella al constituirse. Pero con-
mismo gobierno que mandó stituitú¡ ga la nacion, prosigue, y
prender y procesar á varios dipu- elegida {aforma de gobierno, ¿reside
tados porque habian dicho )0 todavia en ella la soberanía? Digo
mismo. que reside, pero lk dij'erente manera.


* El S. Inguanzo diputado en Y creyo que esta dIferente manera
la$cortes extraordinarias de Cadiz quedaria explicada con 'decir que
en la sesion de 29. de Agosto de la soberania reside radicalmente en
1811 •. dijo: La soberania, señor, la nacion española. (El Diario
no es una aut01'idad que exclusiva- cito T. 8. p. 75. Y sig.) Este di-
mente exista en Espafta: es general putado fué igualmente premiado
" todas la.s naciones y estados de que los· dos anteriores CQn otra
Europa!! del mundo. (El Diario mitra, que fué la de Barbastro.
citado T: 8. p. 7.9.) Este señor t Que este fuese el uso que
diputadQ á la vemda de Fernando hicieron las cortes de Cadiz de la
vIl á España: luego que se es- declaracion de la soberanía na-
tableció el mando absoluto, fué cional, y que en virtud de ella
promovido al obispado de Zamora. pudieron declarar, como declararon + El. Señor Lera diputado de las legalmente, que era intruso en el
mism'as ~órtes, en la sesion de 29 trono de España Josef Bonaparte,
de Agosto de'1811 'ttatandt;l sobre lo demostró el señol' Don Gaspar
el articulo 3 despues de considerar de Jovellanos, jndividuo de la
á la nacían como c!fflstituycnte Y junta central, en su sabia memoria
como constituida, dijo: En ambos impresa enla Coruña el año 1811.
aspectos es ¡;adad que la sO.bel'a7lia ,




55
calumnia. ¿ N o lo sabe? Luego delira. N os inclinamos
á. que este es delirio de ánimo poco cuerdo. Y es todo
el favor que puede hacerle nuestra cortesanía. Ah uno


disce omnes.
A las demás imposturas contestarémos quando este


escritor presente pruebas documentadas de los hechos que
supone. Entretanto tenemos derecho para que este res-
petable público suspenda el juicio, cuando menos, sobre
tan arrojadas y mal meditadas aserciones; y' á que tenga
por verdaderos y únicos 'perseguidores de la iglesia' en
España á los profanadores de ]a predicacion y de la con-
fesion, y á los que imputan á la religion odio y furor
contra la templanza de su monarquía.·


Si será esta la guia que dirige al r. obispo Poynter
para contestar que su conciencia no le permiteconcedet
licencias de decir misa á los respetables curas párrocos
y canónigos y otros dignos sacerdotes españoles que hallan
asilo en este benéfico reyno, sin que antes presenten letras
testimoniales de sus obispos? Y para añadir la coleta de
que estas letras vengan por tercera mano, y no por las de
]l,?s presbiteros interesados, como se le ha hecho entelldel'
á uno de ellos ~ ,¿ No· etl esto vilipendiar y cubrír de
oprobio'á personages de honor, mereqedores de aprecio en
su pais J acreedores donde quiera á la favorable acogida
y á la proteccion de la autoridad eclesiástica? PÚ'blico es
en la aran Bretaña que esta expatriacion ha sido fruto de
ze]o por las leyes fundamentales restablecidas en aquel
l'eyno, Los eclesiásticos refugiados, personas conocid8.8'
y veneradas en España, para viajar por ella no tenían ne-
cesidad de las testimoniales de sus obispos: muchos eran
ó fueron diputados á cortes; otros habian merecido la
confianza pública y del mismo gobierno: comprometidos


"'No. dexa de ser notable que de rectitud en sus miembus y de
este ardo divini otficii, escrito. ex- simetría. N u extrañal~amus que lus
clusivamente para la direcciun del dignDs eclesiasticos á cuyo. uso.
respetable clero. de Londres, re- diario. se dirige este papel, se hayan
mate CDn cl aviso. de ulla fabrica de dado. pur ufendidus oe semejante,
corsés para ajustar á las señDras de anuncio., que bajo. ningun aspecto.
un mudo. elegante que Deulte sus puede pertenecerles, y SUID puede'
impe~teccione$: de aj11JJtadores elllll- servir de .furnento. a la rechifta y á'
ticos para las que adolecen de glYr- lus sarcasmDs que no.. merecen,
dura, de extravíos del vientre, de Mas cDnsueleru¡e CDn f}ue tampoco.
hernias umbilicale,~,de debilidad del merecian las calumlnas de este
bajo vientre, de jorobru, cuyu'fruto escritur lus prudentes y piadosos
es hacer que parezcan bien las éspañulesdeferísDre! de la primitiva
señuras faltas de formas perfectas, templanza de su munarquía.




56
todos repentinamente, no tubieron tiempo para pedir tes-
timoniales á sus ordinarios; gracias que pudieron aprDve-
char los momentos precisos para salvarse de la persecucion.
¿ Mas aun eSlas testimoniales que trajesen consigo, qué
les servirian aora, cuando este r. obispo, llevando hasta
el extremo su desconfianza, exige que vengan y se le pre-
senten por otro medio ~ Y quien sera el obispo de
España que se determine á dar testimoniales á estos re-
fugiados en momentos en que hay grandes pasiones in-
teresadas y ocupadas en hacer que los mire el rey como
sus enemigos l, l, No fueran estas testimoniales reputadas
aora por aquel gobierno como prueba de que los obispos
protegen á los que e) rey persigue? Esto aun prescin-
diendo de la ojeriza persona) de algunos prelados de Es-
paña, apologistas y acérrimos fautores del mando absoluto,
de' quienes prudentemente pueden recejar estos eclesiásticos
un desayre. Luego el r. obispo Poynter exige de los
refugiados una condicion que debe constarle ser inasequible.
¿ y será extraño que crea alguno ser este un efugio, y no
como quiera sino equivalente á una rotunda negativa ~
Si dijese el r. obispo que no le consta que sean sacerdotes
dotados de las calidades que exigen los -cánones; recorda-
riamosle que otros prelados no menos zelosos y delicados
de conciencia, en casos semejantes, aun respeto de personas
menos recomendables, se han asegurado de este hecho
por medios que cuando hay deseos de adoptarlos, son
harto obvios. Cuantos sacerdotes franceses se refugiaron
en España durante. su revolucion, desprovistos de .docu-
mentos que acreditasen sus órdenes y sus calidades per-
sonales! - Sin embargo, todos ellos,_ sin excepcion fueron
abrigados y admitidos á la celebracion de los santos mis-
terios y muchos á la administracion de los sacramentos
por los sabios prelados que tenia en aquella epoca la iglesia
española. Porque sabian aquellos prelados que el atender
al bien espiritual de .todas sus ovejas, no menos de las
nuevas que de las antiguas, era obligacion estrechisima,
fundada en el derecho natural y divino; y las testimoniales
una medida humana, prudente si, y aun necesaria, si se
quiere, en el orden comun de la vida; pero no la única
que pueden ó deben adoptar los obispos para asegurarse,
en casos extraordinarios é imprevistos, de la identidad y.
legitimidad de las personas. Y en el concurso de un
precepto de derecho divino natural, y de una medida hu~
mana; sin faltar al espiritu de ella, suplieron por otro
medio la disposicion de los hombres, antes que desobedecer




57
á Dios. A algunos de ellos conocimos que no cesaban de
bendecir la prudencia con que aquellos obispos, prescin-
diendo de las cau~as políticas de su emigracion, derramaron
sobre ellos su condescendencia, su beneficencia y todo eJ
torrente de la caridad pastoral.. Sin duda lio aspira el
r. Poynter á recibir de parte de los españoles emigrados
iguales muestras de gratitud. .


Asi procede el zelo cuando se hermana con el ansia de
dar consuelo espiritual á los afligidos. * Esta es la ver-
dadera delicadeza de conciencia. Lo contrario parece
ademas dar ocasion a que sospeche la cavilosidad que este
zelo que agrava la tribulacion de tan ilustres emigrados,
se dirige contra la causa de su emigracion. El que hiciese
esta congetura respeto del r. obispo Poynter, acaso la
presentariacomo verosimil con solo alegar que las citadas
calumnias del ordo divini ojJicii se han impreso con su
autoridad. 'Nosotros prescindimos de esto. Solo nos
llama la atencion que para estos eclesiasticos ha sido muy
distinta la acogida apostólica que una parte de ellos al
atravesar la Irlanda, ha merecido á· varios prelados res-
petables de aquel revno.


Ninguno de ellos "'que no ceden al r. Poynter en ze~o
'de'lagloria dé Dios j del décoró de la iglesia, para con-
cederles la ;li~encia: de que se 'trata, ha creido necesaria
la presentacion de testimoniales ni de otro ningun docu-
mento. j Que contraste!


'" De este consuelo espiritual buscar y escoger entre los presbi-
carecen tanto 6 mas que los sacer- teros refugiados los que fuesen mas
dotes, los emigrados seculares que á propósito para aligerarse de esta
por no saber otra lengua que la carga aneja á su alto ministerio 1
española, como es notorio, se ven En esta solicitud y zelo por el bien
privados sin culpa suya de la par- de las almas, de que hay insignes
ticipacion de los sacramentos, ¿ No modelos en la iglesia deJesuCristo,
.eran acreedores estas recientes hubiera resplandecido maravillosa-
ovejas del señor Poynter á que les mente la delicada conciencia del
allanase su nuevo pastor todos 'los señor Poynter. Suplicamos á este
_medios necesarios para su curacion r. Prelado per víscera Domini
y alivio? j No seria oficio propio Nostri Jesu Christi que reflexione
de la conciencia delicada de un estas verdades á la luz de la fé, y
obispo, en un caso extraordinario saque de ellas el fruto de que es
como el presente, anticiparse á deudor a todos sus súbditos.


, .,J.


TOM. l.




58


LOS CONSTITUCIONAI.;ES.
Al reconocer las escenas _ de horror que presenta la


peninsula, todo hombre que no abrigue en su corazon la
pasion mezquina de la venganza, no podrá menos de pre-
guntarse en medio de la sorpresa: "por ventura los
liberales españoles son acreedores á la .persecucion que
experimentan? '¿ Abrazaron acaso por s¡;>la su opinion, el
partido que los conduce á su ruina? ¿ Hubo algun impulso
poderoso capaz de empeñarlos en sostener la constitucion,
que es el delito que hoy se les imputa, y por el que mueren
unos en los cadalsos, gimen otros en 16 bregos calabozos,
sufren no pocos los baldones mas puros, abandonan mucho~
la patria que les di6 el ser, dejando sumidas á su,s inocentes
familias en el luto, la orfandad y la miseria, y sufren todos
la pérdida de sus bienes r'


Si los liberales por puro capricho, ó por efecto de ideas
subversivas, hubieran proclamado y defendido la constitu-
cion política, la actual persecucion podria hallar alguna
disculpa entre los amantes de la justicia; pero que se
emplee encarnizada é inhumanamente contra aquellos
mismos á quines la voz y el ejemplo de las legithnas au-
toridades han empeñado en sostenerla, es lo mas atroz que
pueden ofrecer los anales de la depravacion humana. Los
mas ilustres personages nacionales y extrangeros, y los
encargados del gobierno obligaron de un modo irresistible
á los españoles á formar, recibar y mantener la ley funda-
merital sancionada en Cadiz el año de 1812, que en el de
1824, sirve· de pretexto á los sanguinarios tratamientos que
sufren los que candidamente lo tributaron el homenage de
su obediente suniision. Impresos corren los documentos
comprobatorios de este atentado, acaso único en su clase,
los quales l)astarian para cubrir de vergüenza á sus per-
petradures, si conservasen un debil sentimiento ,de probidad,
de honor y de decoro.


Nadie ignora que la junta central d~ España, recono-
cida como. gobierno legitimo durante la' ausencia y cauti-
vidad en Francia de Fernando VII, en la carta con-
vocatoria para las cortes de Cadiz que dirijio en 10 de
Enero del año de 1810 á las provincias, les previno que
nombráran dipl,ltados autorizados con plenos pode1'es para
formar una constitucion digna de la nacion española .:*


* Desde los primeros momentos central en preparar los materiales
-de su instalacion se ocupó la junta para la constitucion, habiendo pe-




59


obra que se consideraba tan necesaria, como que la junta
central desde su instalacion se habia dedicado á reunir
diltos muy preciosos para. rea.Uzarla: y el señor Don Pedro
Zeballos, embajador en Londres, al prestar su obediencia
á las cortes, les instó par¡l que la llevaran á cabo, califican-
dota de muy conveniente." ' ,


Realizados los votos nacionales y del mismo gobierno
supremo con la solemne publícacion de hi. constitucion,
las 'aprobaciones mas espontaneas, desinteresadas y lison-
geras.le dieron una realzada celebridad, asegurando á sus
dignos autores del acierto con que habian desempeñado
tan dificil encargo, y haciendo concebir á todos los espa-
ñoles ideas aventajadÍsimas de lo que se les ofrecia como
base de su conducta política.


La s. infanta Carlota Joaqtúna princesa del Brasil,. y
hoy reyna de Portugal, en carta á la regencia fecha en
~8 de Junio de 1812 manifestó su regocijo por la bU,ena
y sabia constitucion, que el augusto congreso de las
cortes acabada de jurar y pitblicarcon tanto aplauso- de
todos, y muy particularmente suyo, pues la juzgaba base
fimdamental de la felicidad é independencia de la nadon "
y como una pr'l«1ba, que sus amados compatriotas dan. tí
todQ el mundo del amor y fidelidad que profes~n tí 8U le-:
gitimo soberano:'. El emperador de las RusÍas en 20,
de Julio del mismo año "reconoció por legitimas las cortes
generales y extraordinarias, reunidas á la sazon en Cadiz~
como tambien la constitucion que estas habian decretadó y
sancionado jt el rey de Suecia hizo igual declaracion eri
19 de Marzo de 1813 j yel de Prusia en ~o de Enero de
1814, reconoció á Fernando VII 'como solo legitimo rey


dido informes á todos los tribunales,
universidades y juntas provinciales
de la'peninsula; y estimulado á los
literatos pa~a que contribuyerall
con sus luces al buen logro de esta
empresa. Esto basta para conocer
la perfida malicia con que Mr.
Jialler supone "que las sociedades
sécretas, las r'euniones de sofistas, de
abogados y de escritores sin mérito,
ligadas con unafaccion que dominaba
las cortes, fueron los autores de la
constitucion . . que se hizo de-
cretar !I publicar en 18 de ]}Iarzo
de 1812 pues las cortes la formaron
sobre las memorias, representa-
ciones, é informes que se le habian


presentado por ellegitilIlo gobierno.
a nombre del rey.


.. Diario de las cortes generales
de Cadí .. , tomo 15, folio 275. Este
testimonio deberá confundir la
procaz . osadia con que IlaUer se,
atrevió á decir que la constitucion
de Cadiz era contraria á la religion"
contraria al m'den natuml y divino
de las relaeiones sociales; así en su
O1-ganizacion, como en sus disposi-
ciones principales. De la con-
stitucion des cortes d' Espagne, follo
10.


t Art. 2. del tratado hecho en
WeLLouki.




60


de España, asi como á la regencia del rey no, legitimanente
elegida por las cortes generales y extraordinarias, segun
la constitucion sancionada por estas, y jurada por la
nadon."·


El reverendo obispo de Orense, despues cardenal de
la santa romana iglesia Don Ped)'O Quevedo, bien cono-
cido en el mundo por la firmeza de su caracter y por sus
virtudes apost6licas, " La nueva constitucion, dijo, es un
monumento de la sabiduría, prudencia y zeto del bien
publico que ha dirigido á sus autores. La nacion española
agradecida á los trabajos de las cortes y conducida por
sus luces en su ciega obediencia y necessaria aceptacion,
podrá prometerse una libertad, independencia y felicidad
que serán completas y consumadas con el gobierno bajo
RUS leyes, sugetandose á ellos el lllonaréa. . • Debemos
en reconocimiento á su zelo, trabajos y deseos de la ge-
neral felicidád, rogar á Dios por los diputados arqui-
tectos de la grande obra de la constilucion, que han edi-
ficado tambien para su gloria postuma."t


Las cortes tubieron la satisfaccipn de }H'esenciar el en-
tusiasmo y el regocijo conque el pueblo español recibi6
y juró el libro de la constitucion. Los personages mas
ilustres, las autoridades superiores, los exereitos y la
armada, los cuerpos literarios, los judiciales y los ecle-
siasticos se apresuraron á manifestarles su admiracion y sus
repetos, ofreciendo sacrificarse en defensa de la nueva
ley.:j: El consejo de Castilla, este cuerpo tan aristo-
cratico como monstruoso en su forma, y tenazmente ape-
gado á sus practicas, que al reconocer la obediencia á las
cortes protest6 "que aborrecia el despotismo, que habia
sufrido por resistirle, que sabia responder si le pregun-
taban, y con mucho mas acierto obedecer si le mandaban;
al recibir la constitucion para jurar su observancia,
despues de confesar "que en ella se habian fijado los
destinos de la her6ica nacion' española, reintegrando al
ciudadano en sus justos y verdaderos derechos,. concluia
diciendo que dicha corporacion que desde el Octubre de
1808 habia clamado por la convocacion de las cortes y


,. Art. 3° del tratado de Stoek-
holmo, y arto 2° del de Basilea.


t Diario de las Cortes de Cadiz,
tom iv. pago 390.


í Seria tan prolijo como molesto
hacer un alarde de todas ·la3 auto-
ridades y corporaciones, eclesias-


tieas, literarias, militares y ciriles
que han felicitado al congreso
con motivo de la constitucion, las
cuales corren impresas en el dia-
rio de sus sesiones; nos limi-
taremos á citar algunas de las mas
notables.




61


que hahia trabajado con tanto allinco por la reunion 4el
soberano congreso, se presentaba á felicitarle por haber
dado á la nacion una constitucion justa y benifica que
hará la felicidad de los pueblos.·


La audiencia de Sevilla, que en la época actual condena
á muerte afrentosa á los diputados, despues de haber
asegurado que no le bastaban los deseos, siendo indis-
pensable, como lo tenia pedido á las cortes, que se le
comunicáran leyes nuevas, tocando al congreso sancio-
narlas, y á ella obedecerlas; 10 hizo cuando se le dirijió la
constitución. t Y no solo esto, sino que en la felicitacion
que con este motivo dirigió á las cortes en 18 de Abril de
181~t dijo; que la constitucion habia consumado la grande
obra de la regeneracion de las Españas con la sancion de
sus leyes fundamentales: que con ella se habia substi-
tuido al gobierno de los hombres el imperio de las leyes;
y que en ella estaba consignada la felicidad publica, y la
inmarcesible gloria de la nacíon.


Los regentes del reyno Don Joaquin Mosquera, Don
Juan Villavicencio, Don Ignacio Ribas y el conde de la
Bisbal, al jurar la obediencia á la constitucion, no titubea-
ron en llamarla " cimiento el maS sólido de la prosperidad
de la monarquia . • • obra que abre felizmente la· época
mas memorable á la nacion española, ; . . émanacion de
la sabiduria que obligará á mudar las lag rimas de dolor en
las del gozo . . . es la egida impenetrable de su defensa,
y el dep6sito sagrado que encierran las leyes tutelares de
su libertad é independencia.~


Persuadido íntimamente, decia Don Eusebio Bardaji
y Azara, encargado de negocios en Lisboa, de que
"una nacion no puede prosperar sin que sea gobernada
por los principios funQ.amentales que han sancionado las
cortes generales y extraordinarias en la constitucion po-
lítica de la monarquia' que he jurado, felicito del modo
mas expresivo e ingenuo á las cortes por haber dado fin
á una obra tan grande y magestuosa que afianza sobre
bases indelebles la libertad y la independencia de la
:nacíon. " Don Pedro Labrador felicitando tÍ las cortes
por la constitucion, dijo, que en ella veia 1'eunidas
las ide,!s. sa~as ~e nuestros antiguos, !I las mtjorlls
que exzgzan zmperiosamente las mudanzas que han in-


.. Diario de las Cortes, tomo iv.
pago 143; Y tomo xii pago 343.


t Id. ib. pago 218.
t Diario de las Cortes, tomo xiii·


pago 49,50.
§ Id. tomo 12. pago 321.




t


62
troducido en los gohiernos el trastorno del tiempo '!J los
progresos del entendimiento humano. El señor duque del
Infantado siendo presidente de la regencia deCadiz, en
una proclama de 30 de Agosto de 1812, exhortó á los
Españoles á que atendiesen á la liheralidad de ideas
adoptadas por principio y fundamento en la constitucion;
á las quales llamó liberales y hen~ftcas, asegurando que
las habian adoptado nuestms cortes con gran madurez, y
que ahrían á la nacion un nuevo campo de envidiabte pros-
pe1·idad. Y despues de hacer análisis de sus principales
partes, añadio, que los españoles tenian aseguradas en
ella su religion, su gobierno monarquico ltereditario y su
rey. El m. r. p. Casaus arzobispo de Goatemala, se
propuso probar ante las cortes de Cadiz, que su coo-
stitucion era la mas semejante á la monarquía moderada
que dió el Señor á su pueblo escogido. . De Pe!iro Agus-
tín Giron, gefe del estado mayor general del 5° y 6°
ejercito, aseguro á las cortes, que estos habia'll jurado la
constitucion política debida á la sabiduria del congreso, y
que sabrian defenderla con su espada y sus luces, pe-
netrados de que era la base de la fuerza, de la gloria y
de la felicidad del pueblo español.'.'*
. El reverendisimo padre Acevedo vicario general del


orden de S. Francisco, felicitando á las cortes por haber
sancionado la constitucion, "dice que en ella nada había
que desear de cuanto formaba la felicidad de España.
"La religion," añadió, "el rey, el ciudadano quedan
asegurados en sus respectivos derechos, y cortado de raiz
el germen que producia tantos males. La España habla
así, y estos son los sentimientos de su gratitud, desde el
día memorable de la publi~cion de la constitucíon."t El
cabildo de la santa iglesia catedral de Canarias, congra-
tuló al congreso "por la formacion, decia, de este preoioso
codigo, en que se han puesto las bases de la publica y par-
ticular prosperidad de los españoles: y que será un per-
petuo monumento de la religion, sana jilosqfia y política
de las cortes."t


Mas cuando los hombres de bien, conducidos por la
opin~on de la legitimidad y bondad de la constitucion, ro-
bustecida con los espontaneos testimonios de los mas
respetables personages, la o bedecian sumisos y la sos-
tenían como la base de su bien estar; la repentina apa


'* Diario de las Cortes, tomo xiv.
pago 236 y 270.


t Id. tomo xv. pago 390.
t Id. tomo xv. pago 493.




nClon <le Fernando VII en las fronteras de España,
libre del cautiverio en que yacia, acompañado de espa-
ñoles que habian jurado al rey intruso, atrajo á su rededor
á muchos que ansiosos de mejorar su fortuna, se burlaron
de los juramentos, y olvidaron los encomios por ellos
dados á la ley fundamental; los cuales ocultando los
rasgos de su reciente conducta, sedujeron el ánimo del
rey, haciendole.anular la constitucion,disolver las cortes,
encarcelar á los diputados, por cuyos esfuerzos habia lo-
grado su libertad, y perseguir á los liberales como á sus
mas temibles enemigos.


Los representantes de la nacion sufrieron resignados
la desgraciada suerte á que los habian reducido la per-
versidad de sus émulos, la procacidad de los perjuros, y
un. olvido no esperado de sus servicios: los amigos de las


• públicas .libertades ahogaron en sus pechos sus senti-
mientos c(,)n la reclamacion de los derechos que les daban
la justicia, la razon, y la politica; y haciendo a la tran-
quilidadel sacrificio de un silencio heroico, esperaron que
cumpliese el monarca las lisongeras ofertas de unamode-
rada libertad que hiciera al tomar las riendas del go-
bierno. • Seis años :corrieron desde aquella época. entre
los honores.,ydemasias,de una desconcertada arbitrariedad,
durante los .cuales fue atacada la ihistracion, tratado de
criminal el amor á la patria, escarnecidas las virtudes
cívicas, ensalzado el fanatismo y colocados entre los delitos
los atributos del honor y.de la sabiduria.


·Cansado al fin y:avergonzado el pundonor nacional de
sufrir tan vergonzosa degradacion, manifestó de un modo
decisivo su desagrado, rcclamandoel imperio de las leyes,
y exigiendo el cumplimiento de las promesas del monarca,
condenadas al silencio por las calumniosas ~ugestiones de
los'pellVersos.qllecercando. el trono, no dejaban oir la voz de
IQS oprimidos., nilos .clamores de los amantes de la gloria
nac,ÍQnal, lisongeando al monarca con pinturas falsas de
felicidad y de .contento. Alarmados los cortesanos y los
corifeos de la ruina de la patria, con el resultado de sus
maldades, de su bajeza y de sus enores, llenos de espanto
y de cobardia abandonan en el peligro al rey á quien
sedujeran, y cuya sagrada persona habian convertido en
instrumento de sus pasiones. Y nohanando este el apoyo
que esperaba de su adhesion, se resolvió en 6 de Marzo


* En real decreto de 4 Mayo de 1814.




64
.ue 1820, á reunir las cortes antiguas, como el único
.agente capaz de sacarle de tan apurada situacion.


¿ Se dira acaso con 'fundamento que Fernando VII
habia obrado sin espontaneidad cuando apeló á la cele-
bracion de cortes? ¿Influyeron por ventura los liberales
en su real ánimo, para hacerle pronunciar el nombre de
cortes, hasta alli detestado, y para ponerse en brazos de
Jos. diputados .de. las provincias, á quienes seis años de no


. interrumpidas calumnias le habian hecho mirar como parte
integrante de un cuerpo contrario á sus derechos monar-
quicos? Hallábase el rey en medio de personages, que
nadie tenia por liberales, y contaba con el auxilio de los
consejos y ministros que no profesaban los principios
libres. * Apesar de esto, no contento Fernando VII
con mandar reunir las cortes antiguas; por que ni los
.que hasta entonces se ·llam~ban sus amigos y adoradores, •
ni los soberanos que forman la santa alianza, le prestaron
auxilios para sostenerse, "convencido de ser la voluntad
general del pueblo, se decidió á jurar la constitucion
promulgada por las cortes generales y extraordinarias
en el año de 1812."+ Aun no contento con esta franca
dec1a.racion de su voluntad, con fecha de 10 del mismo
mes de Marzo dirijió á la nacion 1m manifesto euque se
advierten entre otras las siguientos espresiones: " He
oido vuestros votos', y cual tierno padre he condescendido
á lo que mis hijos reputan conducente á su felicidad.
He jurado la constitucion, por la que suspirabais, y sere
siempre su mas firme apoyo. Marchemos y yo el primero,
por la senda constitucional.;


El infante Don Carlos, hermano del rey, en la proclama
que libremente hizo al exército español en 14 de'
Marzo, " Yo, dijo, que me gozo en la confianza que merecí
al rey quando me confirió el alto encargo de mandaros,


,fiel al solemne juramento á la constitucion, que' en sus
reales manos he hecho en este dia, sere tambien quien os
guie por la senda que nos trazan á la par el honor y el


.. Cuando S. M. se decidi6 á
convocar las cortes antiguas y á
jurar la constitucion, desempeñaba
el ministerio de estado el duque
de San Fernando: el de guerra
Don José Maria Alós: el de gracia
y justicia Don José Garcia de La-
torre: y el de hacienda Don An-
tonio Gonzalez Salmon. Todos, á


excepcion del ultimo, hicieron en
las ultimas ocurrencias un papel
contrario al sistema libre que go-
bernaba á la peninsula.


t Gaceta de Madrid de 8 de
Marzo de 1820. n. 31. p.239.


! Id. de 12 Marzo 11. 37.
p.263.




65


deber. Militares, que no haya mas qtle una vo~ . . .
y que en cualquiera peligro y en cualquiera circunstancias-,
nos reuna al rededor del trono el generoso grito de ,,¡va el
rey, viva la na don, t:iva la constitucion."*


Fundados todos los españoles en estas publicas y so-
lemnes declaraciones del monarca, y de su real familia, y
abroquelados con los consejos de prelados muy distinguidos
que les aseguraban "que la religion dictaba que por la
constitucion se guiára todo español, sin hacer estravio al-
guno, dictándolo así mismo la justicia y el honor del
nombre de fieles cumplidores del evangelio de Jesu Cristo,
viviendo seguros de que la constitucion no amenazaba á
nuestra santa religion, ni á las buenas costumbres . .
mirando á todos los que procuráran inspirarles otras ideas
como á enemigos del bien público ;"+ prestaron franca y
sinceramente el juramento á la ley sosteniéndola con
lealtad, porque no podian recelar de la sinceridad de las
palabras del monarca, ni prescindir de la obligacion que
tenian de cumplir sus preceptos COR exactitud. ¿ Y que
duda cabe en esto, cuando el mismo rey dió á la nacion
pruebas repetidas de su voluntad, ratificando la. libertad y
franqueza con ~ue habia jurado la constitucion y mandado
observarla? En el billete escrito de mano de Fernando
VII y dirijido al consejo de estado en 8 de Julio de
1822, entre otras cosas dice S. M.: "Mi alma sin em-
bargo se tranquiliza con el sentimiento intimo de que
mis operaciones no se han separado un punto de la


.fidelidad de m~ ,juramentos, lisongeandome de ser y haber
sido un verdadero constitucional sin dolo ni pet:ftdia.
Los ministros que han precedido y el mismo actual' son
los mejores garantes de esta ve'rdad."+


A vista de estos datos irrecusables 1. quien podrá repro-
bar legalmente la conducta de 108 españoles que, consi-
guientes á. sus empeños, sostubieron la constitueion for-
mada por la autoridad establecida para ello, y apoyada y
recomendada por los que tenian derecho para mandar á
los que la recibieron' con el entusiasmo correspondiente á
la necesidad de contener los males que aquejaban al reyno?
¿ Con qué derecho se denigra con los apodos injuriosos


* Gaceta de Madrid de 25 de
Marzo de 1820. n. 41. p. 277.


t Carta pastoral del eminen-
tisimo cardenal arzobispo de To-


TOM. J.


ledo, y del r. obispo de Barce-
lona de 15 de Marzo de 1820.


t Este importante documento se
publica integro en este numero, p. 79.


IC




66


de jacobinos, revolucionarios, anarquistas, ir1'elit!iosos, á
los que llevados' de los irresistibles impulsos de la razon,
y apoyados en la opinion explicita de los principes mas
poderosos de Europa, y en el precepto de su proprio
monarca, guardaron, respetaron y defendieron la consti-
tucion como el único médio capaz <.le asegurar la libertad,
la independencia, la felicidad y el poder de la nacion?
¿ Cómo se califica de delinqüerites á los que siguieron
constantes [a.senda marcada por el rey, y correspondiendo
á sus órdenes las acataron, defendiendo sin dolo ni perfi-
dia la ley por el jurada y mandada observar ~


Cuando los soberanos de Emopa no hallaban en la
constitucion los vicios que hoy le atribuyen sus encarni-
zados enemigos :* cuando los hermanos del rey Fernando
la llamaban base fundamental de la felicidad de la nacion
y prueba del amor de los españoles á su soberano ¡ y
cuando el rey mismo reconociendo ser conforme á la vo-
luntad general, y conducente para labrar el bien de la
patria, ofreció ser su mas .firme apoyo, lisongeandose de
observarla sin dolo ni perfidia; se deberá tratar de cri-
minales á los españoles, porque se hayan distinguido en
seguir á su monarca, y en mantener con firmeza lo que
este les recomendaba como bueno, y les hacia obedecer
como justo?


A pesar de tan tristes }'eflexiones, vemos que por haber
sido leales observadores de la ley, por haber seguido el
ejemplo del monarca, por haber sido como S. M. constitu-
cionalessin dolo ni pe~fidia, se arrastra á los patibulos á
los diputados de la nacion, se confiscan los bienes, se priva
de los destinos que dignaIpente ocupaban, y se persigue
con furor á los que habiendo jurado la constitucion, man-
tubia'on firmes sus promesas, sin que la defeccion de los
debiles, de los engañados y corrompidos, les hiciera olvidar
sus deberes. Por fieles á sus empeños, y rigidos obser-
vadores de la disciplina se despoja de sus puestos y gra-
duaciones á los bizarros militares, muchos de los cuales
los habian obtenido en remuneracion de servicios gloriosos
contraidos en la memorable guerra de la independencia: y
por haber guardado religiosamente la constitucion, se en-
trega á la miseria á los valientes milicianos voluntários, y


* .pocos han aventajado en la curarémos hacer ver la inexactitud
enemistad á la constituciou, al li- de sus raciocinios, y la falta de
terato Haller, en el examen que cordura con que ha procedido en
hizo de e,te código: por eUo pro- su impugnacion.




67


á la muerte á los empleados civiles. Cual es el crimen de
estos españoles? Haber caminado sin dolo ni perfidia
por la st'ndaconstitucional en pos del monarca.


j Conducta á la verdad lamentable! La historia conserva
funestas memorias de hombres denodados, que no pu-
diendo mirar pasivos la esclavitud de su patria, osaron
proclamar Sil libertad presentándose como caudillos para
atacar al despotismo, los cuales sufrieron el ultimo suplicio,
porque desgraciados en sus intentos, fueron vencidos en la
lucha que habian emprendido contra la suprema autoridad
que tenia en sus manos el poder. * Pero los anales del
mundo no ofrecen ejemplo de haberse empleado la pública
autoridad en sacrificar como reos á aquellos á quienes ella
misma habia comprometido~ N uestra edad presenta este


. escándalo, capaz de desacreditar las luces del siglo, y de
envilecer el decoro del tropo.


Acaso se dirá que el rey Ita carecido de libertadt
cuando juró, recomendó, y mandó obedecer la constitu-
cion. Efugio vano, que no pudiendo disculpar á un
simple caballero, ofende grandemente la dignidad de un .
monarca. El rey ha carecido de libertad!
¿ Y por donde pudieron conpcerlo los españoles, cuando
los documentos arriba citados demostraban lo ccmtrario ~
¿ y una disculpa, fundada en una supuesta falta de valor,
deberá hacer reos á los súbditos que atentos á las palabras
del rey las creyeron sin detenerse a examinar el movil
que las producia, por no ofender sus alto·s respetos? ¡, Y
adonde llegaria el desorden público, si los que han de
obedecer, hubieran de indagar l~s causas ocultas de los
mandatos de los gefes supremos, antes de someterse á su
imperio? Se erijiria un tribunal verdaderamente revolu-
cionario, ante el cual cada individuo emplazaria á la au-
toridad soberana, y en que el demandante mismo decre-
taria la obediencia Q inobediencia, al compas de sus
pasiones é intereses, estableciendo con ello la mas espan-
tosa anarquia.


¿ y carecio el rey de libertad, cuando rodeado de los
ministros que tubiera en la época del absolutismo, se deci-
dió á convocar las cortes antiguas, y á jl11'ar la constitu-
cion, pudiendo evitarlo con dejar correr la convocatoria,
sugetando la resolucion del caso á la deliberacrun del


'" Juan de Padilla, Juan de La-
nuza, D. Juan Diaz Porlier, y D.
Luis Lacy.


t Decreto dado en el Puerto de
Santa Maria li 1 de Octubre de
1823, art. 2.




68
congreso ?* ¿ El rey no fué libre para jurar en el dia
9 de Marzo de 1820, la constitucion, reservándose el
tratar de su reforma en las prqximas cortes? ¿ Quien le
impidió el ejercicio de su voluntad en esta parte? Luego
es claro que procedio libremente cuando juró y mandó
obedecer la constitucion. i. Y quien obligó al rey cuando
al abrir la legislatura de 1821, de su propia mano escribió
una posdata al discurso del solio, en que confirmó la idea
que se tenia de la sinceridad y llaneza con que habia reci-
bido la constitucion? ¿ Y quien movió á S. M. Bino el
impulso noble de su corazon, para que en Julio de 1822,
asegurase ante el consejo de estado ser fiel á sus jura-
mentos y constitucional sin dolo ni perfidia?


Nadie pues dudó de la sinceridad del rey; y solo
cuando la villana combinacio" de los perjuros, de los
egoistas, y de los ilusos, creyendose apoyados en la fuerza
extrangera logró derrocar la constitucion, y restablecer el
mando absoluto, se convirtió en ley con efecto retroactivo la
eSCUSa miserable de una viole1U:ia no conocida, para casti-
gar á su sombra á los que conducidos por el sendero cons-
titucional trazado por el rey, estaban tan seguros de la
Iegalida~ de su conducta, como de la imperturbable invio-
lab#i.dad de las palabras reales. i. Y como se olvidan aora
las máximas recomendadas por el respetable obispo de
Orense, de que" al que jura lo que debe obedecer, lo que
le corresponde es cumplir lo que se le manda, obligado
por la observancia debida á las leyes . . . y que todo
dplo,duplic,idad y falta desincc,'idad en el juramento, es
forzóso esteJ] muy lejos de un acto de los mas senos y reli.
giosos, y de tanta importancia á la sociedad 1"+


!\las ni se oMdaron estos principios, ni se dejb de
conocer la fuerza de las razones hasta aqui alegadas en
favor de la inocencia; sino que. . • .


La persecucion que sufren los españoles por haber sido .
constantes en sus juramentos, relaja el vinculo de la union
social, y acostumbra á los hombres á mirar con desprecio
el único instrumento que han haIlado para dar estabilidad
á sus promesas, y los reyes para asegurar la santidad de
sus personas, y hacer invulnerables los derechos radicados
en sus familias para mandar á las naciones. Y consentir


'" Los secretarios del despacho
pertt'necientes á la clase liberal,
no fueron nombrados hasta el 23
de Marzo,es decu 14. dias desp11es
que el rey habia jurado la COD,S-


titucion; luego es evidente que
no pudieron influir en el ánimo de
S. M. para que la jurase.


t Diario dI! cortes, tomo 14.
'P. 391.




69
que se castigue como crimen el haber seguido la voz $lel
rey, sin detenerse á indagar lo que pasaba en su cor&zon
al pronunciarla, ¿ no autoriza la inobediencia, y acostumbra
á los pueblos á no fiar en los palabras y protestas de las
supremas autoridades?


Monarcas. poderosos, de cuyas manos penden los des-
tinos de la parte mas ilustrada de la Europa, observad el
negro porvenir que ofrecen los atentados que se cometen
en España: y ya que no os muevan los servicios hechos á
vuestro favor y contra el tirano, por los que en el dia
sufren la saña de los perseguidores; el deseo á lo menos
del bien general del mundo,conduzca vuestro influjo, para
poner coto á las demasias, haciendo que el orden y la jus-
ticia l'eemplazerí á los vergonzosos extravios que mancillan
e. lustre del nombre español.


Regreso á España de los prisioneros residentes en
Francia.


El decreto últimamente expedido por el gobierno
Francés para la devolucion de los prisioneros españoles
que debiera llenarlos de placer y de alegria, cubre sus
corazones de luto y de dolor. Una resolucion cuyo obgeto
debiera ser el hacer que se olvidasen los horrores de la
guerra, restituyendo á la sociedad domestica á los que la
habian abandonado por volar á la defensa de la patria;
á los ojos de la sana razon es monumento que pudiera
acaso interpretarse como una decision de acabar de una
vez con los amigos de las libertades públicas. Semejante
medida que hasta aquí se reputaba instrumento de los
puros placeres, compañeros de los campeones á quienes la
suerte mantenia inermes en el pais enemigo, en el año
I8!24 se convierte en martirio de ellos, yen amargo tor-
cedor de las esposas, de los padres, y de los amigos, que
esperaban estrechar en sus brazos al báculo de Sil de.
bilidad, y de ]a inocencia de sus hijuelos, al apoyo de su
vejéz, y á los ornamentos de ]a sociedad, entre los tiernos
impulsos del reconocimiento y del respeto debidos al honor
adquirido bajo las gloriosas insignias de la nacion. •.• .
Cambio espantoso . • hijo de una potitica que parece
haberse empeñado en desmentir en el siglo XIX máXImas
hasta aqui tenidas por inconcusas.
. A los prisioneros españoles en Francia se les manda, ó




70


volver á la peninsula, ó permanecer en aquel pais acredi-
tando previamente cada uno ante el gobierno franc(~s que
tiene medios proprios de subsistencia, ó pasar á otros
reynos extrangeros, ¿ Quien podrá dudar que todos ellos
preferirian trasladarse á sus hogares, si obstáculos po-
derosos, conocidos del gobierno francés, no lo estorbáran?
¿ Y cuales son estos? Las atrocidades cometidas im-
punemente en la península, que ofrecen una muerte casí
segura á los prisioneros indefensos que deben entrar en
ella ¿ Y quien no cree que da alas á los campeones
del desorden, la influencia de las armas francesas? Cuando
estas penetrando el Pyrineo, se derramaron por España,
protestó su augusto caudillo á la faz del mundo, que el
objeto de sus movimientos era aquietar los disturbios,
favorecidos, en su equivocada opiníon, por la constitucion
politica de la monarquia. ¿ Y lo ha logrado? ¿.Acaso
presenta ahora España la imagen de un pueblo tranquilo
que marcha por la senda del orden, de la justicia, y de la
moderada libertado? i Ojalá que asi fuese! • . Mas
pam confusion de los invasores, los vínculos sociales se
ven alli enteramente disueltos, la saña de un partido feróz
loco á la sombra de la fuerza extrangera, sacrifica á cuantos
en su. concepto profesan opiniones contrarias á las desor-
ganizadoras que forman la base de su conducta. Muchos
milita·res que despedidos del servicio se retiraban tranquilos
á sus domicilios, han sido bárbaramente 'asesinados; ma-
gistrados que no tenian otro crimen que haber obedecido
á la autoridad legitima, perecieron á manos de sus ene-
migos. Y a un suelo Jleno de hombres desnatu-
ralizados, sedientos de la sangre de los que. fieles á sus
juramentos sostubieron el gobiel'llo establecido; á un pais
cubiertq de crímenes, .de atrocidades, y de venganzas,
cometidas desenfrenadamente á vista de las tropas fran-
cesas, se hace pasar á los. prisioneros, á quienes el pueblo
iluso trata de impios, porque los llamados directores de sus
conciencias cqnvierten en causa dereligion la guerra civil
contra las monarquias moderadas? •
. O los Franceses, espectadores de estos desastres de Es-


paña, pueden contenerlos, ó· se consideran incapaces de lo-
grarlo. Si pueden, supuesto que no lo hacen, dan lugar á que
se recele que con anuencia suya son expuestos á los furores
del fanatismo los prisioneros, privandolos de la proteccion
y del miramiento que siempre se les ha dispensado, y que
es propio de naciones cultas. Si no pueden, estamos au-
torizados para decir que experimentando aora aquella




71


desventurada nacion, males que no existían antes que la
ocupasen ellos; siéndoles imposible adoptar las medidas que
inspiran para su remedio la cordura y la humanidad, pre-
fieren abandonarla, y dejar que ella misma se despedaze.
En ambos cazos pudiera congeturar la prudencia que se
comete un atl'OZ atentado con los prisioneros, obligandolos
á volver á un pais en donde las leyes carecen de vig~, y de
freno las pasiones, antes de restablecer en el como habian
proclamado, la calma y el reposo. t Y cuando se ha visto
que se hiciesen volver á su patria los prisioneros con la
mas que' probable seguridad de ser sacrificados al influjo
de las atrocidades que en ella se cometen, al abrigo de la
fuerza misma que los aprisionó?* Por donde no seria
extraño que dijese alguno de ellos transportado de dolor,
que menos inhumano hubiera sido no darles cuartel, de-
jandolos perecer en el campo de la gloria y del honor
militar, y que menos dura se presenta la conducta de los
berberiscos, los cuales conservan la vida á los rendidos,
por el aliciente de la ganancia que se prometen en el mer-
cado. . . . Pues al cabo, aunque experimenten las pe-
nalidades de la servidumbre, no las sufren en la nacÍon
que les ha dado el ser, y á vista de los que algun dia ad-
miraron su valor, ni ven el castigo y el puñal en manos de
sus compatriotas. .


La alternativa que el gobierno francés presenta á los
prisioneros, prueba que conoce el riesgo á que se exponen
volviendo á España; de lo contrario, llenaria sus deberes
haciendo lo que otras veces se ha practicado, esto es, po-
niéndolos sencillamente en libertad. Y conociéndolo
t cómo es que se apresura á desprenderse de ellos, antes
que el sosiego de su pais les conceda la seguridad personal
que deben exijir del que los puso en esa situacion, bajo
capitulaciones formales de guerra? Se les permite per-
manecer en Francia: ¿ mas cómo? Debiendo acreditar
antes que tienen bienes suficientes para su subsistencia, ó
trasladarse á otros reynos. Pero á militares que lo han
perdido todo pdr servir al gobierno que debia mandarlos,
y que no tienen otra industria que la noble profesion de
las armas, ¿ que recurso les queda en un pais extrangero


* Acaba de anunciarse en uno citado decreto, se han escapado de
de los periódicos de esta capital sus conductort:s, y vuelto a Francia.
que un considerable número de Y añade el peri6dico. tal es el terror
estos españoles prisioneros que se que ha infundido en sus ánimos la
restitnian á España en virtud del conducta de los realistas.




72


para sostener su vicIa tan gloriosa como digna de eterna
conservacioll ?
. Luego el gabinete francés con su ultima providencia,
da ocasion á que crean sus' emulos que condena tranqur..
lamente á los tan desvalídos como nobles pl"Ísioneros es-
pañoles á perecer, bien á impulsos de la indigencia, ó á
manos del. hierro homicida de sus descarriados compa-
tricios. . Triste y funesto acuerdo; • . . Acabó
al fin la incruenta. compaña de la peninsula, exponiendo al
descredito las máximas eternas de 111. política, y al quebran-
tamiento los diques que contienen á los hombres en los
linderos de la moral, no enfrenando el torrente del pri ...
vado furor; y por último exponiendo á atroces insultos.
y aun á la matanza á los dignos militares prisioneros, cuya
suerte fue siempre para los vencedores estimulo de mira-
mientos, de respeto y de consideracion. • • • ¿ y se
llamará ilustrado el siglo en que tan á sangre fria se pro-
mueven, ó no se .atajan tales excesos? •• Naciones
europeas, que tanto derecho teneis al honroso titulo de
civilizadas; sabios gabinetes, interesados en el honor y
c;l.ecoro de la milicia, emplead en obsequio de tan ilustres
víctimas vuestra poderosa mediacion.


Documentos para la historia moderna de España.


Como los últimos sucesos de la peninsula son de tal na-
turaleza que llaman la atencion de todas las naciones
cultas; y han de excitar la curiosidad de nuestros des-
céndientes ;' ha . parecido oportuno insertar en el presente
periódico losmonuÍnéntos públicos de fe irrecusable. que
forman la historia actual de la desgraciada nacion espafíola,
presentandol08 de 'Un modo que el que los leyere pueda
formar un juicio recto de lo occurrido.


:DOCUMENTO 1.
"Decreto de Fernando VII de 30 de Setiembre de 1823.


Españoles.
Siendo el primer cuidado de un rey el procurar la


felicidad de sus súbditos, e incompatible esta con la in-
certidumbre sobre la suerte futura de la nacíon y de sus
individuos, me apresuro a calmar los recelos é inquietud




73
que pudiera producir el temor de que se entronice el
despotismo ó de que domine el encono de un partido.


U nido con la nacion he corrido con ella hasta el ultimo
trance de la guerra; pero la imperiosa ley de la necesidad
obliga á ponerle un termino; en el apuro de estas circuns-
tancias solo mi poderosa voz puede ahuyentar del reino las
venganzas y las persecuciones;* solo un gobierno sabio
y justo puede reunir todas las voluntades, y solo mi pre-
sencia en el· campo enemigo puede disipar los horrores
que ' amenazan á esta Isla Gaditana, á sus leales y bene-
meritos habitantes, y á tantos insignes españoles refugia-
dos en eHa. t


Decidido pues á hacer cesar los desastres de la guerra
he resuelto salir de aqui el dia de umñana; pero llntes de
verificarlo quiero publicar los 43entímientos de mi corazon,
haciendo la manifestadon siguiente.


1. Declaro de mi libre y espontanea voluntad, y prometo
bajo la fe y seguridad de mi real palabra, que si la ne-
cesidad exigiese la alteraCÍon de las actuales instituciones
políticas de la monarquia, adoptaré nn gobierno que haga
la felicidad completa de la nacion, afianzando la' seguridad
personal, la propiedad y la libertad civil de los españoles4'-


2.·',De· . la misma manera prometo libre y esponta-
neamente, y he resuelto llevar y hacer llevar á efecto
un olvido general, completo y absoluto de todo lopa-
sado, sin excepcion alguna, para que de este, modo se
restablezcan entre todos los españoles la tranquilidad, la.
confianza y la uníon, tan necesarias para el bien comun, y
que tanto anhela mi paternal corazon.· •


3. En la misma forma prometo que cualesquiera que
sean las variaciones que se hagan, seran siempre· recono-
cidas, como reconozco las deudas y obligaciones contraídas
por la nacion y por mi gobierno bajo el actual sistema.


4. Tambien prometo y aseguro que todos los generales,
gefes, oficiales, sargentos y cabos del ejercito y ar-
mada que hast:r ahora se han mantenido en el actual
sistema de gobierno en cualquiera punto de la peninsula
conservarán sus grados, empleos, sueldos, y honores. Del
mismo modo conservarán los suyos los demas empleados
militares y los civiles yeclesiasticos que han seguido al
gobierno y á las cortes, ó que dependen del sistema
actual i y los que por razon de las reformas que se hagan


$ v. Documento No. 2. t V. Documento No. 3.
t V. Documento No. 4.


TOM. J. L




74
no. pudieren conservar sus destinos, disfru,taráná lo menos
la mitad del sueldo que en la actualidad tubieren •


. 5. Declru.'o, y, aseguro. igualmente que.asi los milicianos
voluntarios de Madrid, de Setilla y,d~ otrosp1,lntos que se
hallan en .. esta .. ISla, como. cualesquiera otros,. e.spañoles.
refugiados en su:recintoq11e no tengan obligacion de perma-
necer· por, .r:wm, .de, su destino, podraD desd~ luego re-
gresarJibrement;eá, sus casas, ó,.tr.asladaae al punto ql,le
les acomode en el reino, con entera seg\lridad 'de no ser,
molestados en tiempo alguno por, su conducta"politica ,ni
opi~nes anteriores;, y.los milicianos que lo, necesitaren.
obtendrán en el transito los mismos auxilios que . los indi-
v.iduos del ejercito permanente.
: Los. españoJes,de:-1a clase expresada, y los,emangeros


que quieran salir detreino, podran hacerlo cqn,igual li-
bertad, y obtendran los pasaJIQttes:correspondientes para.
etpais'qu~ les acomode •
. Gadiz, 30; de Setimnbrede lB28.-Fernando.
, . , DO€UliIIEN!l'O 2;
.' Bllexmo. señOl', secretario .del despacho, ne estado con,
~a de, hoy, me" dre.: IO':!'liguiente. Elrey,n. seño~
qUleEe,<pW duraBte.8uvJag6la, la"corie, no. se. 'eucuentre &,
cinco leguas en contorno. d~ su tr.ansito,ningun, indiViduo
que durante el sistema constitu6Íonal haya sido diputado
á cortes en las dos ultimas legislaturas, ni tampoco los se-
cretarios de estado y del despl,f.Cho, consejeros de estado
v.ocalesdel supremo tribunal de justicia, comandantes ge-
~r~es,. gefes .• políticos, onciales de las .. secr$rias. del·
despacho, gafes y oficjales de lo extinguida M~ N. V;
prohibierid~es~ para. siempre. la entrada en la corte· y
sitios:.rea1es,; al,radio.dcLquince leguas. Esta. soberana
determinacion. es.la; voluntad de S .. M. no sea comprensible
para aquellos individuos. que despuesde la entrada del
eJercito aliado, hayan obtenido por !ajunta. provisional de
gobierno ó la regencia del:.reinoun nuevo nombramiento
(j; reposicion en el que tenían por. S. M. antes del 7 de
Marzo de 1820 ; pero unos y otros· con la precisacondicion
de· encontrarse ya purificados. Lo comunico á ,V. E.
&o;" Ylc-traslado á V. E; para que evitando el retraso
qUeIl8;oJ,iginaria de· aguardar la. comunicacion . d~ esta. so-
berana .det6rminacio.n_ por el ministerio de la guerrá
procedadesdp lueao.á .. su. debido, exacto, y prontocumpli-
miento. Pto. de Sta. Maria. 3 de Octubre de 18~3.


DOCUMENTO 3.,
El rey n. s. me. diri8t, 'con' esta fecha el real




75
decreto siguiente. Restituido ála plenitud de nUs reales
derechos no descatisará mi real animo hasta que alcanzen
mis amados vasallos los efectos de tan faustos aconteci-
mientos: y á este fin he venido en resolver que se entre-
guen el dia de mañana todos los puestos militares de la
ISla. de Leon y plaza de Cadiz al ejercito que manda mi
augusto y amado primo duque de Angulema para' que los
ocupe en mi real, nombre; á cuyo fin dispondreis que se
pongan ~ aeue~o !os gefes' militares 'de dic~os1!untós cOh
los delmlStnoeJerclto ahado; Y lo comunICó a V. S. de
real orden para SU inteligencia y puntual cumplimiento en
la parte que le toca. Dios guarde a V. E. muchos años.
Puerto de Sta. Maria 1 de Octubre de 1823. Victor
Saez -Señor comandante general d~ lá 'plaza y linea de
Cadiz.


DOCUMENTO 4.
Bien publicos y notorios fueron á todos mis vasallos


los escandalosos sucesos que precedieron, acompañaron y
siguieron al establecimiento de la democratica constitucion
de Cadiz en el mes de Marzo de 1820: la mas criminal
tlraicion, la mas vergonzosa 'Cobardia, el desacato mas hói"-
rendo a mi real persona, y la. :vi()}encla mas inevitable,
fueron ,Jos elementos empleados, paTa variat esencialmente
el gobierno paternal de mis reynos en un codigo demo-
crático· origen fecundo de desastres y de desgracias. Mis
vasallos, acostumbrados á vivir bajo leyes sabias, moderadas
y adaptadas á sus usos y costumbres, y que por tantos
siglos habian hecho felices á sus antepasados, dieron bien
pronto pruebas publicas y universales del desprecio, desa-
fecto, y desaprobacion del nuevo regimen constitucioillll.
Todas las clases del estado se resistieron ála pAr de' uÍl~
instituciones en que preveían señalada su nlÍseria y des-
ventura.
Gobemadó~ tiranicamente en virtud y á nombre de' la


constitueÍon y espiados traidoramente hasta en sus mismos
aposentos, ni les era posible reclamar el orden ni la justicia,
ni podian tampoco conformarse con leyes establecidas' ptlf
la cobardia y la traidon, sostenidas por la violencia, y pro';'
duetoras del desorden mas espantoso; de lá anaTquia míig
deseladora y de la indigencia: ,universal.
. El voto general clam6pt>t- todas partes eontrala titlíniclli
constitucion, clamo por la cesacion de ,un codigo nulo en
su origen, ilegal en su formaoion, injusto en su: Contenido; "..,~
clamó finalmente por el sostenimiento de la santa religion'>--~
de su mayores, por la restitumn de slls leyes fundamentaI~:.,>G('>' .... ·í


;¡¡ V. Documento No. 5.




76


y por la conservacion' de mis legitimos derechos que heredé·
de-!llis .antepasa~os, que con la prevenida solemnidad,
hablan jurado mIS vasallos. - -,


N o fue esteril el grito general de ]a nacion: por todas
las provincias se -formaban cuerpos armados que lidiaron
contra los soldados de la constitucion: vencedores m:¡as
veces y vencidos otras, siempre permanecieron constantes
en la· causa de la religion y de la monarquía: el entusias~
mo . en defensa de tan sagrados objetos nunca decayó en
los ,reveses de la guerra;· y prefiriendo mis vasallos la
muerte á la. perdida de tan importantes bienes, hicieron
presente á la Europa con su fidelidad y su constancia,
que si la España habia dado el ser y abrigado en su seno
á algunos desnaturalizados, hijos de la rebelion universal,
la nacion entera era religiosa, monarquica y amante de su
legitimo soberano.


La Europa entera, conociendo profundamente mi cau-
tiverio y el de toda mí real familia, la misera situacion
de mis amados vasallos fieles y leales, y las maximas per~_
niciosas que -profusamente esparcian á toda costa los
agentes. españoles por todas partes, determinaron poner
fin á un estado de cosas, que' era el. escandalo universal,
que caminaba á trastornar todos los tronos .y todas las
instituciones antiguas cambiandolas en la irreJigion y en
la inmoralidad. *


Encargada la Francia de tan santa. empresa, en pocos
meses ha triunfado de los esfuerzos de todos los rebeldes
del mundo, reunidos por desgracia de la España en el
suelo clasico de la fidelidad y lealtad. Mi augusto y
amado primo el duque de Angulema al frente de un ejer-
cito valiente, vencedor en todos mis dominios, me ha sa-
cado de la esclavitud en que gemia, restituyendome á mis
amados vasallos fieles y constantes.
, Sentado ya otra vez en el trono de San Fernando por


la mano sabia y justa del Omnipotente, por las generosas
resoluciones de mis poderosos aliados, y por los denodados
esfuerzos de mi amado primo el duque de Angulema y
su valiente ejercito; deseando proveer de remedio á . las
mas urgentes necesidades de mis pueblos, y manifestar á
todo el mundo mi verdadera voluntad en elprimer mo-
mento· que he recobrado mi libertad; he venido en de-
cretar lo siguiente :


1 Son nulos y de ningun valor todos los actos del go-


• V. Documente No. 6;




77


hierno llamado constitucional (de cualquier clase y cOn-
dicion que sean) que ha dominado á mis pueblos desde el·
7 de Marzo de 1820, hasta hoydia 10 de Octubre de 1823·
declarando, como declaro, que en toda esta epoca he care-
cido de libertad, obligado á sancionar las leyes y á expe-
dir las ordenes, decretos y reglamentos que contra mi
voluntad semeditaha.n y expedían por el mismo gobierno.


2 Apruebo ,todo' cuanto se ha decretado y ordenado
por la junta provisional de gobierno, y :por la regencia
del reyno.creadas aquella en Oyarzun el dia 9 de Abril,
y esta en Madrid el dia 26 de Mayo del presente año;
entendiendose interinamente hasta tanto que instruido
competentemente de las necesidades de mis pueblos, pueda
dar las leyes y dictar las providencias mas oportunas para
causar su verdadera prosperidad y felicidad, objeto cons-
tante de todos mis deseos. Tendreislo entendido, y lo
comunicareis á todos los ministerios,.-Rubricado de la real
mano-Puerto de Sta Maria 10 de Octubre de 1823. A
Don Victor Sáez.


DOCUMENTO 5°.
Billete escrito de ~ano de S. M. y dirigido al consejo


de estado-3 de Julio de 18~. ., .. ' .
Las criticas extraordinarias y aun sangrientas ocurrencias


de los tres dias anteriores -al presente han tenido mi espi-
ritu lleno de agitacion y amargura, considerando la terrible
crisis de una anarquia militar que pudiera causar todos los
estragos de la division, del horror y de la sangre.' Mi
alma sin embargo se tranquiliza con el sentimiento intimo
de que mis operaciones no se han separado un punto de
la . fidelidad de mis' juramentos lisonjeandome de ser ?I
haber sido un verdadero constitucional sin dolo ni pf;f'-


.ftdia. • .
Los ministerios que han precedido y el mismo actual,


son . los mejores garantes de esta verdad; y por lo mismo
no me detendre en citar los casos y las pruebas cuando
los momentos son preciosos y urge ocuparlos en la sal-
vacion de la monarquia. .


Vosotros sabeis como yo el por menor de los aconteci-
mientos de estos días de escándalo y de inquietud, yno
podreis menos de juzgarme sorprendido por la venida eJel
general Riego sin mi noticia y rea1.licencia* pues habi-


'" El general Riego era dipu- tarse y entrar 'en Madrid durante
tado i cortes y como tal no depen- su diputacion sin noticia ni licencia
dia del gobierno, pudiendo ausen- del rey. Se ausentó con licencia





78
• ~e ausentado cODlOd¡púUdo~con la cOmpetente Ji-
~ia dejas cortes se .ha vistoregt'esar,'comomilitar, y aun
.odice encargarse-,de laaépeNtilllbes de la milicia nacional
extendiendo su ¡procedimiento ,á las tropas 'del ejercito
permanente, euyas' ocurrencias del diade ,"'yer :debe im-
fUJmaI', el general<Morillo-.. ,
, ".jobre .(lsOO.s,exth&ordinariosincideatils';hesido avisado,
por,a1gunosmedios que resena..iprolll8M.,en el-sigilo,de
que una faccion regicida . atenta contra la invialabilidad de
1pi~a persona y, de mi familia, reduciend'O á la' prac-
tiaa .rel odio . que abrigan .sus .coraz0Íle8 'eJieinigOll de 'la
patina, y que han manife8~d? en t!ntas ocasiones· con sus
Insultos, ,llegando,su atreVllD1ento:adeclararse,en la tarde
del,día.de a~ por lUlgrllpode ilusos que atentaron ar-
mados ,contra la:gua.tdiade mi 'persona •
. ,Considerando pueS; como no puede menos, 'indentificada.·


la .fuerza de la ;nacion con la ,existencia de un monarca
CWlstitncional, . teniendo presente la exposieion de ]a :(li ..
putacion permanente de cortest e igualmente la repre-,
sentacion de los jefes ,oficiales que han seguido á los
batallones degllUllias, qUe -han saijdo de esta capital, en
contmuacion de nPs rectos :ypateroales édesees,bajo la
~idade la ley fundamental, .,.as, cOÍlYOC(J y"eXi'0ngo . estas
CÚ1cunstaneias,exeitandoos, á fine desde luego me mani-
festeis vues.tro espiri~ haciendoos terrible cargo de las
resultas que puedan .ocurrirpor vuestra impreyision ó len-
titud ; . debiendo esperaT .en .este momentO' que como depo-
sitarios de .las providencias del gobienioen lo 'civil y mi.:.
litarjlne da beis ~,de todo .peligro sobre ,mi-Segu<ridad
igdiridWll y la.de '.~ iami1illl~,: en el supuestO de que
e&t¡¡ soItl1áne peticieD. fiIl'lrd .mi l!esguamo eterno en los
fastos de la nacion, habiendo yo dado el ultimo paso, re-
cordando laS o'bligaeiones <de esta paf8 :oon su rey eon-
stitueional; ,ente:oaido ne ~_ en el caso -de obliervar en lo
suoesiNo 'queno se remedian ,los males presentes, y t¡lle
aáIl. amenaza el respeto del mooacaespaño], tomaré las
j~stas medidas que estan á mi alcanze segun todos los datos


?e las ,eor~. 11 .un puebiecííio pañeros los diputados a cortes.
lnunedi"átó á. ver ~ mI espó¡;a que ,~ ,ítié'g~ no se encarg6 del mando
se liltllaba -g'ravtimetrte éliferm:r, y dé' 'fa mlticia: rraclOlml ni de las
cuando el conflicto de 108 dias tropas del ejercito permanente.
primer~s de· JlUio, se presentó .en·. t V. Documento No. 7.
Madrid á reuDirs~c:o» 1I~ <:pro-




79


para. salvar á la nacion de 8em~jantes males, haciendo
que la misma se penetre de mis sentimientos, de la .fide",
li,rladde mi juramtmto,. de la defeqsa que siempre hañaria
en mi, y del terrible castigo con que sab.re corregir con
forme álas,.}ey~á los criminales pert1trba®~s del' orden
social: á, cuyó' erecto- esta mismá''mánifestaeibn y vuesrra
r.espuesta, se cacalQrá 1 imediatamehteá los JetéiS' del reyilo
y 'Se pllblicar-a·en'~ex.ftllordinaria~
~ »OCUMSNTo'(Jl. .


, Los 'Rlifii~y' ~ca~g~~uS de 1fgoei'os.~ lás COrtés'
extft1ngeras-ea:Madl'td dmgrel'Oflal seel'etal'l'ct d~ estado'
la nota siguiente.


Despues de-- los lamentables 'S.~ÓIf que' acaban dé
ocurrir en lá capital, los abajo- firmados; cOD\notidos por
la mas, viva alarma al c~ngM\erar la horrible' situacion 'en
que actualmente- se' halla S. M. C. y: su fatnilia y- por lt>s
peligros que cOrren- sua, aguatas· caócl$a$, se . dirigen' d~
nUev~a-S~ E.elseñor' Mnrtinez de la' Rosa; parareitt!.
rál'Ie con- toda la solenmidad que exigen' tan inme~o8~
intereses las d.eclaraciones- verbales que reunidps tubiinos
el honor- de hacerle presente el-dia. de 'ayer. .
.. La; suem :de· EaptJñrr;y' ~ t!>da' Burop(J-pendé.·.· '. en" el'
iIftt· de:,lw-segfifli~iN;invwlq1Jiltdjl(l'tl8 Sl.MJ.'C,' y:de' su'
'lléa1-fa'lfltHa;.' Est~sagtad:b deposito se encu~nii'a en
manes· del gobierno del' rey: y los infrascriptos se COIll-
placen en- tributarle el homenage . de asegurar que no
p1:lede confiarse á ministros mas honrados' y mas dignos
de -confianza. .
'. Los infrascriptos enteramente satisfeeh~ de# la, ex~liC'a­


Clon·llena- de nobleza, de lealtad~ y adeslOD a&.M~' que
verbalmente les hizo ayer S. E. el señof'Martmez'de-m'
Rosa, harian traicion á sus mas sagrados deberes si aora
en, n~mbre. de sus respectivos sobe:rado8 y del modd ·mas
fO'rmalJ~· hi'Ciesen:'la deOIMOOÚJn"mil8 formal rdativd 'tf
qu,e de la canducta que se observe con S. M~ C. dependen
inviolablemente las, relae.io1Jes de,España con todo. Europa :;
y que el mas leve ultrage !,echo á la magestad real se.
pultará á la península en un abismo de calamidades.
Los infrascriptos aprovechan esta ocásion para renovar ti
S. E. el señor Martinez de la Rosa las veras de su
IIJlrecio.-Madrid 7 de Julio de 1822. El arzobispo de
Tiro-El conde Bulgarí-EI conde Brunetti-.oesamhuy
-El conde de la Liand-El conde Besuath-A Keldenier
-Biedernian-De Sehepeler-De la Gatde.




80'


DOCUMENTO 7.
RepresentaCion de la diputacion permanente de cortes


que cita S. M.
Señor. La diputacion permanente, cuya obligacion es


velar sobre la observancia de la constitucion, y convocar
á cortes extraordinarias en ,los ca$OS que en la misma se,
prescriben, ha sabid~ con el malilprofundo sentimiento los
tristes sucesos de esta, capital d~s<\e él momento en' que
dieron fin á sus sesiones las. ultimas cortes ordinarias.
Agravanse los males y se aumentan sobre manera las sos~
pechas y recelos con la fatal ocurrencia de haber tenido
origen en las inmediaciones de p¡¡,lacio y de continuarse en
su recinto á la vista de V. M. rodeado,al parecer de tropa
insubordinada. Si en tales circunstancias no se adopt¡¡,sen
las medidas prevenidas en la ley de 17 de ..<\bril proximo
pasado, ó lo que seria peor, si V. M. se ausentase de la
corte- no habria arbitrio en concepto de la diputacion,
para hacer respetar las leyes y la justa consideracion de-
bidaá los autoridades constit1,lidas y aun al trono consti ..
tucional. Por .lo, tanto la diputacion no duda que V. M.
desplegará en tan critico s momentos todo el lleno de la
autoridad que le esta confiada, tomando las medidas que
sean indispensables para, el restablecimiento del orden,
conservacion de las libertades publicai y alejar de todo
punto los males que nos amenazan. En otro caso, que
no es de esperar, la diputacion puntual observadora de las
leyes fundamentales se vera en la precision de adoptar las
providencias que en las mismas se hallan determinadas.
Diputacion permanente de cortes 2 de Julio de 1822.-
Siguen las firmas. •


,¡¡ Alude á que el rey habia re
suelto dejar a Madrid como apa-
rece de la resolucion siguiente:


" El rey ha resuelto trasladarse
el jueves 4. de este mes al sitio de


San I1defonso pasando por el de
San Lorenzo en compañia de S.
M. la reyna y de los ss. infantes.
De real orden . . Palacio 10 de
Julio de 1822."




81
EPISTOLA.


De J amelio á FeUdo.
Sabe, Felido, que tu' caro amigo


(Aquel que en Tarragona ]a togada.
Por la primera vez selló tu rostro
Con béso dulce de amistad eterna)
Del fiero torbellino arrebatado,
Que de oprobio llenó la clara ~eria,
Halló en la braba mar el grato asilo
Que le negó ]a pátri¡t deliciosa.
En leño frágil, entre crespas ondas,
Neptuno, compasivo mas que Marte,
Por su reyno me dió tránsitp libre:
Eúlo á mis plegarias sus fal'onios <
Solícito envió, que con su aliento
De la infaust¡l region me separasen,
Do el fanatismo'entrara á sangre y fuego.-
i, A do me llevais, Dioses ?-" Inexperto,
(Oi que dentro el pecho respondian)
" A "Ver lo que la fama allá en tus lares
Mil veces te contaba, y]o que ahina
Te parooia ser la edatil de oro.
Al solar de Albion te guia el hado:'
i Albion 1- • .j Albion! . . Con esta nueva
Embelesado el ánimo y ansioso,
Los días sucedíendose y las noches,
Al Táme~is llegué; de sus riberas
Templó la prez y plácida verdura
De la enconada Haga el de]or vivo.
Pise la arena y la besé norando,
Llorando de placer, porque sentia
Renovarse en mi pecho la firmeza
Que la adversa fortuna me r.obára,.
O 1 salve, dije, venturoso alcazar,
Que aun al que en ti no -vió la luz primera,
y á tus umbrales llega encanecido,
Le inspiras naevo ser, y con tu magia.
Le tornas á engendrar al orbe -libre.
Como el que nace al mundo; no se acuerda
De lo que .el caos es, ni de la -nada
Que deja en pes de si: de esta belleza
La clara lumbre de las mientes bor!!,


,. Colonia Victrix 'Togatll Tarraco.
TOM. l.
(M~dalL d_Tarr.ag,)
M




82·


Lo que primero admiracion ponia. .
~ Que vale de aqQ.el.clima Ja templanza
Do nacimos ~ los rústicos egidos,
El sencillo triscar de las aldeas,
y la fruta cogida del granado
y del florido almendro, y los matizes
Que derramó en sus prados Amaltea ~
Al ver esta region y su conCierto,
Cual suele el humo cuando el cierzo sopla,
Desaparece súbito y se olvida.


Mezquina es mi casilta" y sin alhajas,
Escasa mi comida; mas abunda
Del animo el manjar, que se embelesa,
No tanto de las plazas y edificios
En el decoro y esplendor que encanta,
y del Qro que corre por do quiera,
Como del trono que la ley ocupa,
Dirigiendolo todo sabiamente
Al fin porque natura á los mortales
Para su bien en sociedad reune.


No asoma aqui la mendiguéz viciosa:
El pobre al rico pide su sustento,
N o á las aldabas ,de su puerta asido,
Como á la piel la sanguijuela hambrienta,
Con triste Jloro el ánimo agoviando;
Sino por medio de las anchas calles
Regalando con música el oido
Del mismo bienhechor. Aqui no anida
De osado fanatismo la crueza,
Que persigue de muerte al que no cree
La ficcion é impostura en que se apoya,
O la verdad que el mismo desfigura.
¡ O santa tolerancia! i O joya hermosa
De la divina religion, que trajo
Jesus á los mortales! Arrancóla.
De su claro diadema la sedienta
Codicia, y diole albergue con su manto
La mal disimulada hipocresia :
Bestia feroz que todo lo tolera,
y todo lo perdona, aun si las tablas
De la primera ley ve destrozadas,
Con tal que la ignorancia ó fingimiento
La opulencia del clero canonize.
i O si vieses, Felicio, cuan de veras
A Cri~to adoran los que aqui le adoran,




83


Sin que agenas doctrinas los desvien !
¡ Cuan pías, cuan medidas sus costumbres!
Cómo en ferviente caridad se abrasan,
Los primeros cristianos remedando! •


N o turban aquí el ánimo clamores
De la beoda plebe, conducida
Por clerical furor, que ó con su mano
O al juez forzando á que la vara tuerza,
Al inocente priva de la vida.
Ningun despota aqui, ningun ministro
Tu puerta rompe, ni tu lecho asalta.
Acata tú ley; la ley te escuda.


Un mundo abreviado se presenta
En sola esta ciudad. El eur~éo,
El indio, el griego, el turco, el garamanta~
El libio en ella y el tebano habitan;
La zona, el polo envia aqui sus hijos,
Que de Minerva y Témis los secretos
Penetrando, á su hogar con ellos tornan.
Como del Sol el resplandor los astros
Beben contino, con que el orbe animan;
Desde este centro vuelan ciencias, artes •
Al tenebroso globo. No que el cielo
Niegue á los otros de razon la lumbre,
De que dieron un tiempo clara muestra.
El hombre, el hombre, el despotismo fiero,.
Emulo del saber, al pueblo incauto
Poco á poco embrutece, los albores
Obscureciendo de la edad pasada~
t No observas como aora cual mendigos
Vienen á dó la antorcha resplandece ~
Merced á la justicia que no quita"
Su libertad nativa á cada uno;
Libertad que á la ley tiene por madre,
y es de la ley impenetrable adarga.


No te uue\as, Vencío, de mi suerte;
De ti te duele, misero, que pisas
Suelo con mil horrores mancillado;
Suelo feliz en los antiguos días,
Cuando manaban del saber las fuentes;
y envilecido aora, cual la Libia,
Por la torpe ignorancia, que se jacta
De no saber lo que á los hombres honra,
So doble yugo gime, y en la afrenta
Su gloria cifra, . á subíta ruina
Con gigantescos pasos caminando.




84


j O necios! ¡O FeUcio! Presto, presto
l>el mar te fia y á mis brazos vuela;
Do puedas del eterno la palabra
En su nativa fuerza á tus iguales
Comunicar sin riesgo ni zozo\)ra.
Que mal seguro estás do las hogueras
Lentamente las plumas consumieron
En tus doctas vigilias empleadas;


Si ganaron los Reyes con hacerse tributarios de la Silla
• Aposto/ira.


Cuanto influyese en la degradacion de los principes y
en la pérdida de la independencia y libertad de sus
reynos, el haberlos hecho algunos de ellos súbditos y
tributarios de la silla apostólica, lo aprendió muy á su
costa el reyno de Aragon, hecho tributario del papa por
su indiscreto rey D. Pedro II. En vano desaprobaron
las cortes de aquel reyilO esta servidumbre á que sin su
acuerdo le habia sugetado aq\lel príncipe: en vano se
negaron á pagar tan vergonzosa contribucion. Nada de
esto pudo precaver á aqlrel l'eyno de los desastres que le
pusieron en adelante al canto de su desolaciol1 y ruina.
No fué esto que hizo Pedro n, dice el cronista
Blancas (coronac. de los reyes de Aragon, lib. 1".
cap. lo.) de hace;- tributario su rey1/;(J á la iglesia, de
tan poco momento, que no fuese 't(tusa de grandisimas tur-
baciones quedesp,lte8 se vieron en 'tiempo del rey Don
Pedro 111 que dijeron 'de {(J$ franceses, nieto de este
rey. Porque de ai tomó 'ocasion el pripapftya proceder
contra él hasta prirmllo del reyno, 'diciendo. q'úe lo hacia
como contra vasallo y subdito de la iglesia, dando la
investidura de. él á un hermano del re.1J de Francia, que
acompañado del mismo rey entró muy poderoso á tomar
la posesion con tanta gente,que Se escribe qUe para traer
el bagage entraron ochenta mil ademilas. Pero no les
fue tan facilcomo se persuadían. Porque este .nuestro
rey les impidio la entrada, y losdesbaraló junto á
Girona. Yasi les fue forzado voIV&$e á sus tierras rotos
y vencidos, y aun el rey de Franciavolvio muerto de
enfermedad que á su salida le acabó. Y por 8S0 á este
hermano suya que como si hubiera conquistado el reyno,




85


ya se intitulaba t'ey de Aragon, lo llamm'oR en aquellos
tiempos 'y despues algunos esc1'itores el rey del chapeo,
denotando el poco efecto y fruto que Itabia sacado de la
entrada qúe había hecho en este rcyn'o .


. Tt'ozo de una' carta ';Je Madrid fecha á 8 de
Abril dé 1824 •


. • . • No quisiera hablar de lo demás que V. pre-
gunta acerca del 'estado de nuestra educacíon literaria;
porque es cosa 'que duele mucho á los que vemos 'cuanto
ha retrocedido en pOcos meses. Por de contado no se
halla rastro de las cátedras de ideología que en nuestro
colegio de San Fulgencio de Murcia, en el Ateneo de
esta corte y en otros puntos estaban con tanto provecho
establecidas: ni estas gentes quieren oir el nombre del


. célebre Destutt-Traey, cuyas o1»:as traducidas por Garcia,
Peñalver, Gutierrez, Caamaño y otros eran el apoyo de
una enseñanza metódica y filosófica de las ciencias. A lo
menos nos dejárán pa.ra la filo:!lofia los libros que mane-
jaban los jóvenes antes del año 1808. Pero tememos con
sobrado fundamento que se mande dar en todas las uni-
versidades y seminarios el miserable curso que hace cinco
año\', I>e im\?nmió con el titu.lo PhilosOl)hia n. Thome'E
auribus kujus temporis arcomodata. Y lo que menos tiene
es el acomodamientó á las Qt'ejas de este tiempo; porque
en comparacion del miserable Goudin, es aun mucho
menos que éste al lado de Descartes ó Newton. El autor
es un fraile .dominico de Mallorca, que á lo escolastico
añade los ribetes de su paisano Lullio. Apenas hay pá-
gina en toda la obra donde no se lea la palabra Janse-
nismo, Jansenistas,' buenos bocadillos para los jovenes.
La importantisima cuestion de universalibus esta tratada
con toda dignidad; entre otros se halla el párrafo: pro~
batur ddfinitio universalis ex D. Vincentio F.el'rerio.
Hallazgo original, que no tubieron por digno de sus in-
mundas Logicas los Prados, los Godoyes, los Lermas y
tantos otros campones del ergotismo. Sin embargo se
imprimió a costa del vicario general de los dominicos,
haciendo sudar para el10 la célebre imprenta de A'lonfort·:
el difunto arzobispo de Valencia mantenía al autor en su
palacio, y el obispo de Cuenca y algunos oh'os prelados la




86


mandaron enseñar en sus seminalios. Esta peste literaria
habian exte~minado las cortes, señalando instituciones
útiles, y obligando á que se estudiasen aun dentro de los
claustros, para que no fuesen defraudados los religiosos
de un buen plan de estudios. Mas aora redeunt Saturnia
regna. La teologia lugdunense está casi proscrita.
Los antiguos medicos y cirujanos que enseñaban esas
facultades en los colegios de Madrid, Santiago y Bar-
celona, . depuestos de sus catedras, acaso como promove-
dores del materialismo. En suma, toda la enseñanza de
la nacion no tardará en estar bajo la única direccion de los
jesuitas, dignos sucesores de la sabia y activa direccion
general de estudios. La abundancia de periodicos, que
á pesar de las nulidades de algunos, contribuia á ilustrar
el vulgo, ha desaparecido, y en su lugar nos queda la seca-
tura de la gaceta único plato condimentado al sabor de
ciertos paladares. Las imprentas llenas de telarañas. su,!
dueños hambreando. • • • Las musas punto en boca.
A las lindas composiciones en que se desahogaba antes el
patriotismo, han sucedido otras brutales, v. g.


Vivan las cadenas,
Viva la opresion :
Viva el rey Fernando,
Muera la nacion.


En suma aqui no se piensa mas que, unos en oprimir,
y otros en huir de este azote. Pero en cuanto á· letras,
Dios guarde á V. muckos años.


ANECDOTA ESPAÑOLA.
Si los romanos pontijices coronaban con los pies á los


reyes.


Opinion e~ generalmente. recibida por escritores españo-
les de la mejor nota que llegó á tal punto la superioridad
te~P?ral en qu~ se creian los papas respeto de los demas
pnnclpes, que a los que se sugetaban á ser coronados por
ellos, les ponian la corona con los pies. Del rey Don
Pedro n. de Aragon que espontáneamente fue á Roma á
s~r coron~a~o por el papa Inocencio IIJ. dice el cro-
nIsta Gerommo de Blancas (Coronaciones de losseñures
reyes de Aragon, lib. 1-, cap. lo.).. El papa le coronó




87


luego, manda1ldole dar las insignias reales que son manto,
colobio, cepiro, globo y corona. Y rtifiet'e Beuter y
algunos otros que esta corona era de pan. • Y que
se la puso. el papa con sus manos al rey, con ser cos-
tumbre habella de poner con los pies. El arzobispo de
Zaragoza Don Hernando de Aragon en· la vida que
escribio de Don Pedro II dice que esto de ser la corona
de pan fue hecho adrede por este rey, que sabiendo ya
esta ceremonia ó costumbre de que los papas acostumbraban
poner las coronas á los reyes con los pies, la !tizo hace~'
de. pan· cenceño, para que siquiera por la reverencia de la
materia de que estaba jarmada la corona, que era de pan,
se la hubiese de poner con las manos, y que asi se hizo.
Lo mismo aseguran el jesuita Abarca en la vida de aquel
pril1cípe, y otros historiadores nuestros.


Orígenes orientales de la lengua española.
Que la lengua castellana sea en gran parte deudora de


su riqueza á la latina, lo demostró Fernan Perez de Oliva
en un precioso dialogo cUNs palabras son latinas y espa-
ñolas; y en varias cartas escritas en latin que al mismo
tiempo lo son en castellano: opnscnlos uno y otro puhli-
cados en Salamanca el año 1588, con las demas obras de
este docto escritor por Ambrosio Morales. Pudieramos
añadir como pruebas de esta conformidad de ambas lenguas
varios ensayos poéticos de la monja de méjico Sor. Juana
<le la Cruz, y de otros poetas del siglo pasado. Esto ha
hecho creer á algunos literatos poco versados en las
lenguas orientales, ó que no han beneficiado el inagotable
minero asi de la castellana, como de las demás que se
hablan en la península, que todas ellas ó casi todas se de-
riTal) de la latina, y que si algo tienen de la griega, les
vino por medio de los romanos: y lo mas que confiesan
es que los arabes injirieron en ellas algunas voces de las
lenguas hebrea y siro-fenicia. Nosotros que hemos inda-
gado los orígenes de las voces y frases de las lenguas
castellana y lemoshIa, y aun de la vascongada; hallamos
en ellas un gran número de voces y frases derivadas inme-
diatamente de las lenguas hebrea, siro-fenicia y griega.
Voces y frases en gran parte conservadas por el vulgo,
algunas integras, otras desfiguradas, como sucede en las
lenguas vivas, mayormente respeto de las locuciones vul-
gares que solo se usan en ellenguage fammar, 6 andan en




88


boca de la plebe, y nunca llegan á tener lugar en el
Jenguage culto. Que esto haya sucedido en España res-
peto de las voces orientales, se demuestra por las latinas
desfiguradas y estropeadas en voces castellanas y lemosinas
que consta ser derivadas de ellas. ¿ Quien creyéra, por
ejemplo, que ruyseñor(en Ing. nigktingale) viene de /us~
cinia, ó lusciniola? Verdolaga (en rng. purslain) de
portu/aca ? Huebra (en Ing. extent of ground 1!Jhich a
yoke. cifoxen can plougk ev&/"y day) de opera? merluza
(en Jng. cod, hake) de maris lucium? romero (en Ing.
rosemary) de ros maris. Y que de opus habent, habia
de derivarse huevos han que usa el autor del poema del
cid, diciendo v. 1887. Bien los mando servir de cuanto
huevos han.


Esto que es evidente en la lengua latina, cuyas voce~
fueron alteradas en gran parte al adoptarlas los españoles,
ha sucedido tambien con muchas de las lenguas orientales;
cuyo trastorno autorizado ya con el uso, no puede ser
corregido. Porque el arbitro de las lenguas es el uso, á
cuya fuerza se rinde el juicio y la cordura de los sabios.
Igual suerte han corrido los nombres antiguos de muchos
pueblos, montes, rios, barrancos, distritos y sitios publicos
cuya clara é inmediata denvacion de las lenguas de
oriente aunque á veces alteradas, denotan haberlas adop-
tado los españoles de los fenicios, y griegos, y no haber
intervenido los romanos en su formacion. Y como todos
estos nombres, que son sin número, pertenecen á la
lengua española, es claro que gran parte de su riqueza
mana de estas fuentes, y no de las romanas. Mient!as
pQdemos dar de esta verdad una completa demostraclon
que satisfaga el deseo de los literatos de Europa, presen-
tarémos muestras de ella en varios alfabetos que iremos
publicando en este periódico. Muy de nuestro aprecio
será cualquiera enmienda que se sirval,1 hacer de nuestras
inexactitudes los aficionados á esta curiosa indagacion.
Cuya censura empero debe ir regulada por el consejo de
Varr(m: "Si quis de vocum originibus multa commodé
dixerit, potius boni consulendum, quarn, si aliquid nequi,.
verit, reprehendendum." Varro. Lib. 1. Cap. 6.


4lfaJJeto primero,
ALBERCA, 's. f. estanque donde bebe el ganado: . en


ingl. pond w/¡,ere cattk dl'ink.. Del arto arabe II al, y
)~; en hebr: ~ bar, fp~ put~'um;o de n~'J
bercall, piscina.




89
BEZt), s, m. labio grueso: en ingl. thick lp. Del


griego ¡3~~(¡J, bezo, ,clamo: dico ¡3~, be, ut oves. Lacuat
voz se pronuncia cerrando y abriendo los labios.


CAZAR, v. a; perseguir fieras en monteria ó en ojeo,
conejos; aves, &c.: en ingl. to chase. Del hebr. y siró-
fenic ~OtU sehasah,' deprreda.tus esto


DEHESA, S. f. terreno destinado para pastar ganados:
en ingl. pastwre-ground; Del 'hebr.· NW' llesó, herba
tenera; o de NiZ!' dasa, herbascere;o de iltu'T"tld$íík,
herbilis.


ENRIQUECER, v. n. adquirir muchos bienes ó tesoros:
en ingl. lo grow rieh. Del hebr. tU,:), measeh, acqui-
sivit; o de IU'~' recusch, substantia, facultates.


FATAL, s. m. en el estilo familiar, travieso,malo: en
ingl. restless, bad. Del griego q;a.T~~, fates, mendax,
loquax.


GERIGONZA, s. f. lenguage ridiculo é ininteligible: en
ingl. jargon, ridieulous and extraordinary wit. Del
griego XEf''''ÓTES, incerte loquentes.


HUCHA, s. f. bolsa o sitio donde se deposita y guarda
dinero: en ingl. money-box. Del hebr. 1:nN autzar,
thesaurus. -


IZAR,,,. n. levantar en altoalgün peso: en ingl. lo
hoist. Usase el impero iza para dar aliW1fo ó unir la
fUerza dé los que levantan algun peso. Del arabe " J
isck, agilis fuit. U" ..


LADINO, adj. sagaz, astuto, agasajador: en ingl. saga-
eious. Del griego ~ .. ~,,~r, gracilis, agilis.


l'rlANA¡>A, 8. f. porcion de reses unidas baxo la di",-
reccion de un pastor: en ingl. fiock. Del hebr. n~o
manah, pars, portio: ó de ~~omani, copire.


N ENE, s. m. nombre aniñado, niño pequeño: en ingl.
a bahy. Del griego, '"'vos, nennos, stolidus.


,ORTERA,: S. f. taza de madera donde se pone la CO~
ll!id~:en ingl. wooden oowl. Del gJ!iego "O~~e, aorter.
lorum quo pera appeDditur; ó d-e á~T~r, artos, panis; ó de
apTÍIIN ctrtuo, apparo, condio. ,


PALEAR" v. a. mover, menear, con pala el .trigo-, la;
cebau.a, &c. en 'mgl. to manage. Del nebr. Ul"~ pulasch.
volvere.


QUEJARSE, V. n. lamentarse dolerse: en ingl. to com-
plsin oJ. Del griego a¡¡<I'X~(¡J, doleo.


l;tABADAN, S. m. el principal pastor de un rebaño: en
ingl.. the principal skepherd of a. sheep walk. Del chal.


y fleór. ,l., ra6, major; y úe O,.~ adam, nomo.
TOM. I. N




90


SALMUERA, aderezo de agua con sal para conservar sin
corrupcion la carne, el pescado, &c.: en ingl. brinco
Del griego Ót,;"p.ueor, almuros, salsus.


TOMIZA, S. f. soga delgada de esparto: en ingl. bass-
rope. Del griego :¡",p.¡~"" thomizo, funiculis ligo.


UFANO, adj. ostentoso, arrogante: en ingl. p,'oudr Del
griego q¡tJf.í~r.J, phaino, splendeo, appareo.


ZAMARRA, S. f. vestido pastoril de pieles: en ingl.
dress W01'n by shepkerds-. Del hebr. 'O~ tzamar, lana.


OTRO DOCUMENTO IMPORTANTE.


Acabamos de recibir por conducto para nosotros de
toda fé, la siguiente copia de un oficio que el comandante
de las armas francesas en Burgos ha dirijido al ayunta-
miento de aquella ciudad.


Burgos, 20 Marzo, 1824.
Copia del oficio pasado por el comandante frances de


Burgos á aquel ayuntamiento.
" Señor y señores. Ayer á las ocho y media de la noche


un cabo del regimento No. 22, de linea estacionado en
esta ciudad, preguntando por su alojamiento cerca de la
catedral á un habitante, ha recibido de parte de este dos
puñaladas en el vientre que le han herido gravemente.


" Tengo el honor señor y señores, de informaros de
este hecho, rogándoos ordeneis las pesquisas que puedan
hacer conocer á su autor, y entregade á la severidad de
las leyes.


" Manteniendo la politica y la mas exacta disciplina' en
las tropas francesas, deberían en medio de los españoles
hallarse al abrigo del asesinato; pero el fanatismo de
enemigos siempre encuentra contradiccion en sus furores,
y;cuando desgraciadamente poseen en sus manos puñales,
sacrifican cobardemente, á la proteccion de la obscuridad,
á los que cumplen con la noble mision de concurrir con
sus servicios á la libertad, á la felicidad, y á la tranquili-
dlld de la España.


" Sefior y señores. Muchos oficiales de los cuerpos de
la- guarnicion se han visto atacados al volver por la noche
á sus alojamientos. El capitan de granaderos del 21, es
uno de ellos, y nada me ha anunciado que la justicia se
haya ocupado en la persecucion de los culpables agresores.




91


" Las canciones mas incendiarias, pues que no respiran
mas que el odio y muerte á los franceses, son cantadas
aqui y casi á la vista de la autoridad magistral, ninguna
medida me hace esperar la reprension y castigo de este
desorden, que provoca el fuego de las antiguas pasiones,
cuyo triste resultado hará indudablemente nacer muchos
crímenes. Tengo el honor, &c. El comandante de la
plaza.


Este documento acredita el lastimero estado de la
peninsula, pues que la desorganizacion moral, la subver-
síon de los principios, y la relajacion de lo! vinculos sociales
hacen vivir ya en inquietud y alarma á los aliados de S. M. C.
que entraron en la peninsula con el pretexto de asegurar
su tranquilidad y el orden publico. A su vista pregun-
tarémos: y con quienes cuentan los franceses en España,
pues tan duros tratamientos reciben en un pueblo que
debian reputar eminentemente amigo ~ t Por ventura con
el rey Fernando, al cual aseguraron que venían á libertar
de la soñada prision en que yacia, restituyéndole al exer-
cicio de una autoridad contraria á las leyes fundamentales
de la nacion ~ El estado en que se encuentra este augusto
personage, rodeado de bayonetas extrangeras, aislado á
su familia en Aranjuez, privado de la franca comunica-
cion de sus amigos y. servidores, y sin vigor para hacer
cumplir sus ordenes y respetar las leyes, nos hace sospe-
char que se halla en una verdadera cautividad, que su
corazon no podra mirar con indiferencia.


Por otra parte, los liberales humillados, perseguidos y
dispersados por la combinacion de la fuerza francesa con la
de los ilusos, saqueados, aherrojados, sacrificados algunos
en los cadalsos á la sombra de las bayonetas enemigas, no
pueden mirar como amigos á los invasores. Pues q\lien
los ataca con tanto descaro? t Quien los insulta con
canciones subersivas, y pone en extremo apuro á los jefes
del ejército? Los serviles sin duda, ó los realistas, esto
es, los únicos que han quedado dueños del campo para
cometer las mas crueles atrocidades. Luego los franceses
no tienen apoyo seguro en la infeliz España, pues todos
los elementos necesarios para sostenerse, les son enemigos.
t y cual será la consecuencia ~ La guerra. civil.
los destrozos, y la mas completa ruina del estado. t Y
quien es capaz de columbrar el rumbo que tomarán los
sucesos de España, ni cual podrá ser su tel'minacion ?


Los franceses con lisongeras promesas atrajeron á
muchos amantes del honor y libertad nacional, é hicieron




c~ncebir esperanzas de una eterna influencia á los fanáticos
y serviles. Corrido el velo, aquellos los miran como á
enemigos, y estos desauciados en su ansia de quedar dueños
úniMs del gobierno, renuevan antiguos rencores, haciendo
revivir la animosidad heredada. Ofrécese pues una negra
perspectiva de infecundos sacrificios á los que conducidos
por el nieto de san Luis habian olvidado la reciente prueba
de valor y entusiasmo español. . • . He aqui los resul-
tados de una politipa fundada en consejos de hombres alu-
cinados! • • • De una resolucion tomada sin conocimiento
del caracter de la que han llamado sin serlo, revolucion
española i y de la índole de los que invitaron el ageno poder
á que destruyese los fueros y las libertades de un pueblo
generoso.


¿ Se restablecerán las cortes antiguas de España?
En los papeles publico s de esta capital se ha anunciado,


que se trataba de restablecer las antiguas cortes de
España. Como esta noticia debe lisongear las inocentes
esperanzas de los patriotas, y cautivar la. opinion de los
poco versados en la ciencia legislativa de la peninsula, con-
viene hacer sobre ella algunas ]i~eras observaciones.


Apenas se publicó en Cadiz la constitucion politica de
la monarquia española, no atreviendose sus enemigos á
atacarla de frente, procuraron destruirla desacreditando á
las cortes que la habian formado, negandoles la legitinñdad
que solo reconocian en las antiguas. Como todo lo que
lleva el sello de la ancianidad, es mejor recibido de los
españoles que lo que se les presenta con el caracter de
nuevo, los escritores vendidos al poder, aunados para
sepultar en el olvido aquel codigo, procuraron con empeño
recordar á la nacion espafíola la memoria de sus cortes
tmtiguas, poniendolas en contraste con las modernas, con
el fin de desacreditarlas, burlando asi su ignorancia, y su
buena fe para gozarse de su desventura.


¿ Mas digannos estos zeladores de las antiguedades
españolas, que entienden por cortes antiguas cuando las
ofrecen á los españoles como el arco iris de esta tormenta,
y como el instrumento de su felicidad incapaz de causar
recelos á los príncipes, que en otros tiempos miraron como
sustentaculo de su trono á las cortes modernas? ¿ Y los
que oyen sin zozobra que se 1'estableceran las antiguas




93


cortes de España, creen que en aquel reino ha habido
sola una clase de cortes, ó presumen que las antiguas han
sido menos populares de lo que se supone haber sido las
ultimas? Conque satisfaccion responde Haller, * "que
las antiguas cortes de España eran los estados generales
compuestos de los tres brazos, á saber, del clero, de la
nobleza y de los diputados de las ciudades, que se reunian
con poca frecuencia." Contestaremos que apenas habraun
español medianamente instruido en la historia y en la legis-
lacion de su pais que por esta descripcion reconozca á Jas
cortes antiguas. Poco honra á este gran político el olvido
que padecio de nuestra historia antigua. N o tubo presentes
las cortes de 1476, en que los reyes catolicos para jurar
á Ja infanta Doña Isabel por heredera del reino, solo
llamaron á los procuradores de las cibdades e villas,
como dice Pulgar en su cronica (cap. le.) y consta adema s
de Ja real cedula con que fueron autorizadas aquellas
cortes. Tampoco se acordQ de que los procuraderes de
los pueblos fueron los unicos individuos de las cortes de
Toledo de 1480, en que fue jurado el principe Don Juan,
y de las de Toro de 1505 en que fue reconocida por reina
de Castilla la princesa Doña Juana, cuyas actas dicen
que esta convocatoria se hizo conforme á la antigua cos-
tumbre de aquellos reynos. Mucho menos pudo retener en
la memoria las cortes de Valladolid de 1295, en que los
p·rocuradores de los consejos, como dice el cronista de
Don Fernando IV cap. 1, non quisieron que el arzobispo
de Toledo, nin los obispos nin los maestres asistiesen
como vocales, y no asistieron.


Ni las de Valladolid de 1228, y 1399, ni las de Burgos
de 1301, ni las de Toro de 1505, á las cuales no fue con-
vocado el brazo eclesiastico. Tambien fuer..'! mucho pedir
que recordase las de Medina del Campo de 1370 y las dé
Burgos de 1978, donde no se hallaron el clero ni los
grandes; y las de Burgos de 1515, y las de Valladolid
de 1518, y las de la Coruña de 1520, y las de los dos
siglos siguientes, donde no concurrieron clerigos ni nobléS.


Presentandole á aquel ljterato y á sus proselítos estos
congresos legitimo s de la monal"quia española, les pre-
guntaremos; ¿ son estas las cortes antiguas de España que
deseaís ver restablecidas? Es esta el ancora de la salud
para aquel desventurado reyno ? Si dicen que no, les cón~
testaremos: luego cuando clamaís por las cortes antiguas~


;;, De la Constit. de cortes de España.




94


sois osbmtadores de vuestra ignorancia: si dicen que ii :
luego creeis que solo pueden salvar al reyno cortes sin
nobles ni clerigos. Respondedme: Que cortes seran
democraticas, las antiguas á que no concurrieron clerigos
ni nobles, ó las modernas de Cadiz y de Madrid compu-
estas en casi su totalidad de grandes, titulos, nobles,
obi.spos, eclesiasticos é individuos de las clases privi-
legIadas 1 Luego vosotros sois los que quereis cortes
democraticas: luego vosotros sois los democratas, y tan
necios que sin conocerlo haceis la causa de los defensores
de las cortes modernas.


REFRANES ESPANOLES.


Una de las cosas que prueban la riqueza de la lengua
española, es la multitud de refranes de que abunda, intro-
ducidos en ella por las varias naciones antiguas que ocu-
pando aquel pais, dejaron en el vestigios de sus idiomas.
Parte de los tesoros de esta clase que desositaron en la
lengua española la hebrea y la siro-fenicia, puede verse
en la sabia obra del jesuita Martin del Rio, intitulada
adagialia sacra. De los arabes quedan preciosos
monumentos en las bibliotecas públicas de Madrid y del
Escorial. La parte que tubieron en este aumento los
romanos, puede rastrearse de la multitud de refranes
latinos que publicó Erasmo, análogos á una gran parte de
los que actualmente tenemos en uso. Por desgracia
apenas se conocen de esta riqueza fuera de España, sino
las cortas reliquias que puso Cervants con harta oportu-
nidad en boca de Sancho. Por si alguno desease ver
parte de este gran deposito de nuestra riqueza literaria,
le remitimos á la coleccion de estos refranes que hizo por
mandado de Don Juan JI el célebre Don Iñigo Lopez de
Mendoza, impresa en 1541. En 1539 se publicó en Za-
ragoza otro libro cuyo titulo es: Libro de refranes, co-
pilado por el 'orden del A. B. C. en el cual se contienen
cuatro mil y quinientos refranes. Esta coleccion se atri-
buye á Pedro Valles. En 1551 se imprimió en Valencia
otro lib. 8° cuyo titulo es: Refranes y avisos por vía dl:
const¡jos Itecltos por uno de 1llosella. En 1568 en Sa-
lamanca otro volumen fol. cuyo titulo es: La filoscifia
'vulgar de Juan de ¿~lalta'7a primera parte que contiene mil




95
,'ifmnes glosados. Este 1YIallara fue discipulo del celebre
profesor Pedro Fernandez, y amigo intimo de Francisco
Sanchez Brocense, el cual le llama suum pyladem en su
comentario al emblema 180 de Alciato. Junto con esta
obra se imprimieron en Lerida en 1621, los' rt:;franes Ó
p1'overbios en romance que coligio y glosó el comendador
Hernan Nuñez, profesor de retorica y griegó en la uni-
versidad de Salamanca: Y cuatro cartas de Blasco de
Garay, hechas en refranes para enseñar el uso de ellos.
<:;inco años antes en 1616, se habia impreso en Granada
lIn tomo 4° con este titulo: medicina española contenida
en proverbios 'Vulgares de nuestra lengua, muy provechosa
para todo genero de estados, parafilosofos y medicos para
teologos y juristas, para el buen regimiento de la salud y
mas larga vida compuesta por el doctor Juan Sorapan de
Rieros.


Don Josef Dormer en su obra sobre los progresos de
la historia en el reyno de Aragon pago 467, publicó una
carta de Juan Paez de Castl'O á Gerónimo Zurita, en que da
noticia de los refranes recogidos y glosados por Hernan
N uñez. Este Rernan N uñez, comunmente es llamado
pinciano, porque era de Valladolid; y comendador
griego, porque teni31 una encomienda de la orden de
Santiago, y era muyo docto en la lengua griega. Justo
Lipsio (1ntrod. ad Corno Tacit. opera.) le comparó en la
emdicion con Erasmo. Llamale germanaJ criticaJ exemplar.
Bonis, dice, in Hispania libris et bene est usus: non
praJceps, non praJpes, acutus tamen, el sagacítate ae mo- ,
destia pari.


Es digno de notarse que habiendo dedicado al cardenal
Juan de Tavera, arzobispo de Toledo, su correctisima
y muy apreciada edicion de las obras de Seneca hecha en
Venecia 1536, no mereció que le diese gracias por ello,
ni siquiel'a contestacion, como se lo escribió el mismo á
Geronimo Zurita, cuya carta publicó Dormer en la citada
obra p. 582. Y añade haberle sucedido otro tanto en 1543,
con el cardenal Juan Quiñones, á quien dedicó sus casti_
gationes in Pomponium Melam.) Pero las gracias que no
recibió de aquel cardenal, las suplió el elogio que de esta
obra hizo Isaac Vosio. (Prif. in Melam.) y el de Justo
Lipsio (Elector, lib. 11. cap. 8.) vel in Ferdinando Pin-
liano hodie quam indignor! Qui revera vir eximius, vix
tamen é vulgi tenebris se exenzit, el paucis doetis in oculto
laudatus jacet etiam nunc, ignoraturque ínter suoS. At
si acuminis et judicii aliqua laus est, huic eam recte tribucs




96
Si ficki et modestia!, magis. Non alium ego ."idi qui
'I1/inus adfeetate Iwc egerit, et qui criticam istam magis
puriter colue'l'it, sine ambitiooe, sine fuco. Plinius;
Seneca, Mela testes • • • Refiriendo este chasco
D. Gregorio Mayans (Speeimen Bibliotkecae Hispano
MajansianOJ, p. 57.) prosigue diciendo: ídem noms con-
tigit cum caroinali Flot'ida- et J osepho Patiño. En 1525,
public&.en SeviDa una glosa sobre las obras poeticas de
Mena intituladas: Las trescientas !/la coronacion, y otras
yal"Ías· cartas ~ coplas y canciones. Esta edicion se re-
pitió en Anvers el año 1552, 8° Dejaron insignes me-
morias sobre su vida Dormer, Andres Scoto y Nicolas
Antonio.





o e lOS


DE ESP ANOLES .. EMIGRADOS.


PERIODICO.


Numo. ~o. MAYO, 18~4.


LITERATURA ESPANOLA.


Desde el año 1808, al de 1823.


La sabiduría, amiga de la paz y del sosiego, siempl'e
huye del estrépito y de las inquietudes que traen consig$
las armas y las mudanzas políticas. Así es faeil de en-
tender que desde el año 1808, en que comenzó la desati-
nada invasion de Bonaparte en España, y con ella la
serie de alteraciones que ha experimentado aquella pe-
ninsula, sino huyeron de ella las letras, como ciertamente
no huyeron, por lo menos siempre han andado tímidas y
azoradas, y como sin domicilio fijo y sin poderse presentar
á las naciones extrañas con la gala y esplendo¡; que solian.
Esta suerte desgraciada de la literatura española, esta,
~ruel alternativa de progresos y decadencia, n08 pfOp()--
nemos presentar rapidamente y por partes á nuestros
lectores. Porque justo es que pase á la posteridad una
exacta noticia de lo que ~asi pudiera tener por increible,
á. no hallarlo comprobado por tantos y tan calificados
testigos; y que recuerden los presentes lo que la misma
importaneia de los sucesos politicos, amontonados unos
sobre otros, pudo ser ocasion de que quedase olvidado.


Epoca la. desde 1808, nasta 1814~
En estos seis años que duró la guerra llamada de la


independencia, ni los gobiernos cesantes, ni 'os que se
iban sueesivamente estableciendo en España, pudierora


TOM. l. o




98


tomar eficaces medidas para poner á salvo I los depósitos
de nuestra literatura. Ocupaba el enemigo toda la pe-
nínsula, cortando sus comunicaciones interiores; y aunque
no siempre pudo impedir que favoreciese á los españoles
la victoria, impidi6 ciertamente que se conservasen ~ntactos
del furor de la guerra los preciosos monumentos de la~
ciencias y artes. Las ciudades fuertes y las que no lo
eran, fueron igualmente sitiadas con las reglas del arte;
porque en todas ellas ardia el amor patrio, y donde no
habia muros que oponer, hubo pechos que resistiesen al
poderio de los agresores; los cuales las ocuparon al fin
con la saña que suelen los vencedores irritados. No
pueden recordarse sin lágrimas las pérdidas que con este
motivo sufrió la literatura de España.


Valencia, por ejemplo, vió arder con el fuego de las
granadas enemigas sus dos bibliotecas públicas, las mas
completas de España despues de la real de Madrid. La
una, fruto de la larga vida, caudales y conocimientos del
sabio Perez Bayer, que al fin de sus dias ofreció esta
dádiva á la universidad, á quien debia su primera
educacion. Alli perecieron las obras ineditas del bien-
hechor, entre ellas los viages por España é Italia,
. adornados con inscripciones, medallas y dibujos de
monumentos antiguos, y los indices razonados y críticos
que de orden del rey habia trabajado de todos los
codices MSS. existentes en ]a biblioteca Escurialense. *
La otra fundada por el arzobispo D. Andres Mayora],
era tambien depósito de un exquisito y abundante museo
de historia natural, de monedas y antigüedades griegas y
romanas, entre las cuales descollaba un mosáico de Baco,
encontrado en las imediaciones de Sagunto. t A esta
lamentable pérdida se siguió el saqueo y total disipacion


'* Estos in dices, que componian
IV. vol. fol, escritos todos de muno
del infatigable autor y con la
limpieza y esmero que le era
natural, son los mismos á que se
refiere él muchas veces en las notas
qUE' puso á la Bibliot. Hisp. Vetus
de Nicolas Antonio. Prueba clara
de que pensaba imprimirlos, asi
comoreimprimi6 aquella biblioteca.
Mas no lo bizo, ni supli6 esta falta
el Babio rector de aquella univer-
lridad Don Vicente Blasco~ el cual
tIUn}loeo tubo la precaucion d"


sacar una copia para depositarla
en· otro lugar: omision que ha
sepultado ~n eterno olvido las
obras inéditas de muchos literatos.


t Todavia está por reponer esta
biblioteca arzobispal: cosa facil
de conseguir, mucho mas con el
copioso legado de 5 6 6 mil vo-
lúmenes de todas ciencias, que
hizo con este objeto al tiempo de
morir el sabio y humilde presbitero
Don Rafad' Anglés, organista
mayor de aquella catedral: dádiva
mal agradecida, y pagada con el




99


ue las cuatro preciosas bibliotecas de los conventos
mendicantes, que como fundados en el siglo XIII, poseian
gran copia de códices MSS. y libros raros. De manera
que vino á quedar sin libros aquella ciudad, que con
razon hubieran llamado aora sus antiguos pobladores los
fenicios '~D 1'i"P cariatk sepher, la ciudad de los
libros.


Este desastre de Valencia se repitió por desgracia
mas ó menos en otros puntos. Zaragoza, que con su
defensa dejó á la posteridad un modelo tan ilustre de
patriotismo, quedó privada del precioso archivo que
poseia la casa de la antigua diputacion, y de las ~os
bibliotecas públicas, la de la universidad y la de S.
Ildefonso, que con tanto esmero habia recogido el ministro
de Felipe V. marques de la Compuesta, amen de la del
seminario sacerdotal, dádiva preciosa del sabio ministro
de Carlos nI Don M anuet de Roda. La ciudad de
Oviedo perdió la de la universidad, formada bajo la
direccion del célebre Campomanes: Gerona la del con-
vento de dominicos, depósito de muy raras ediciones:
Tarragona todos sus archivos, donde se conservaban
originales mas de 80 procesos de los concilios celebrados
alli desde 1517 has~a 1757, sin contar el menoscabo de
muchas antigüedades, que están corno llovidas en sus
calles, cuyas paredes, segun decia uno de sus arzobispos,·
hablan en latino Y por acabar tan triste enumeracion,
los monasterios de Galicia, Castilla y Cataluña, muchos de
los cuales vieron nacer á Carla Magno, tubieron que tras-
ladar sus archivos y codices MSS. á parages mas fuertes y
seguros: operacion las mas veces precipitada, y en que es
facil !le entender el extravio que sufren semejantes tesoros.


Al furor con que trataba la guerra los monumentos
muertos de las cieucias, era consiguiente que cesasen en
su estudio los que á ellas habian consagrado su talento.
Apenas hubo universidad, colegio ó establecimiento que
no cerrase sus puertas, ni alumno ni profesor en eUas
que no corriese á las armas.t Cortadas quedaron por


olvido y desprecio con que ha mas
de diez años permanece amonto-
nada en indecentes desvanes .


., D. Ant. Agustin: dial. de las
medallas.


t En esta clase es digna de
memoria la célebreDú'eccion hidro-
gráfica de Madrid, que publicó
las preciosas memorias de sus


doctos marinos en 1809, cuando
ya ardia por todas partes el furor
de la guerra: la cual le obligó á
interrumpir por entonces estas
tareas, que á pesar de la rivalidad
de las náciones, han hecho con-
fesar á todas las de Europa, que á
ninguna de ellas debe tanto la
hidrografia como á Esnaña.




100


entonces todas las carreras de educacion, las empresas de
literatura y ediciones de obras de muchos literatos. En
suma hasta el año 1814, los amadores de las letras no
pensaron en otra cosa mas que en repeler al invasor.


A esto se consagraron unicamente las prensas y todos
los conocimientos ya adquiridos, singularmente en la
poesía, oratoria y política. Nuevo orden de cosas, nuevo
giro de literatura, correspondiente al inesperado objeto
que se presentaba, y en la cual halló la patria una recom-
pensa de las calamidades que sufria. Porque al tirano
derribaba la opinion mas que las armas, y la constancia en
sufrir reveses mas que el vencer en las batallas.. Y esa
opinion y esá constancia tan proprias de los españoles.
debian ser fomentadas y dirigidas por los literatos.


La naturaleza que daba impulso á los brazos para la
pelea, como maestra de la buena poesia, movió tambien
las lenguas y las plumas de los que ya la cultivaban, y
crió otros de nuevo, que nunca sin esta ocasion hubieran
sido dignos del Parnaso. Por todos los angulos de la
peninsula resonaron cantares patrióticos, tan á proposito
para inflamar entonces á los que defendian el honor de la
madre comun, como acreedores á perpetuarse en la
memoria de los venideros. Digna seria del orbe literario
una coleccionescogida de cuanto cántaron las musas
españolas con motivo del horroroso dos de j}/ayo, de la
farsa del rey José, de la rabia impotente de N apoleon,
de la ridícula empresa contra Cadiz, de las heroicas
defensas de Zaragoza y Gerona, - de la jura de la
constitucion politica, de la caida de la inquisicion, y de
otros muchos objetos que facilmente inflamaban la ima-
ginacion de los alumnos de Apolo. Vivia aun entonces
el suave Melendez, que con sus repetidas alarmas, al
paso que contribuía á la destl'uccion del mismo á quien
siguió despues, estimuló tambien á que cantasen los
acreditados Gallego, Quintana, Tapiu, Martinez de la
Rosa, Beña, Sane/tez Barbet'O, Arriaza, y mil y mil mas,


. que en varios géneros y en todos los idiomas del Parnaso,


• Debe ser muy grato á los doras del orgullo francés. La
españoles el recuerdo de los dos primera de estas composiciones se
poemas latinos, que con el titulo imprimió, pero no la segunda,
de C~saraugusta obsessa et cap- enviada posteriormente á Cadiz,
ta, y Gerunda obsessa et capta y entregada por mano del que esto
compuso el sabio inglés Hallen, escribe á los diputados por la pro-
para memoria eterna del heroislno vincia de Cataluña en las Cortes
de aquellas dos ciudades, hl\miUa- generales y extraordinarias.




101


aun en las canciones vulgares, mostraron que l'enacía en
.España el siglo de los Garcilasos y Leones.


Tampoco estubo ociosa la oratoria, como tan á pró-
posito para disipar los sofismas, con que doraba su injus-
ticia el usurpador, y para aunar los animos y moverlos á
la defensa comun. Ocioso es recordar los inumerables
discursos académicos, y las infinitas proclamas que cir-
cularon por la peninsula; pequeños escritos que solo
sirvieron en aquellos momentos, pero que junto con el
fuego que abrasaba los corazones, descubrian la lógica y
la politica que ilustraba los entendimientos. Nunca ·pe-
recerá la memoria tIe los elocuentes escritos que publicaron
Vil/ami!, Jovellanos, Cevallos y la .J unta suprema central
del reino, traducidos á porfia en varias.lenguas de Europa,
como tan á propósito para derrocar al que la oprimia.


Mucho mas que en estas ocasiones, resplandecío la
elocuencia española en las cortes generales y extraor-
dinarias de Cadiz, donde contra la esperanza: de naturales
y extrangeros, brillaron muchos oradores, que no prepa-
rados ante diem, como se usó posteriormente, sino con-
forme se presentaban los negados, improvisaron discursos,
tan llenos del poderío del arte, como de erudicion; los
cuales estan consignados en los diarios de aquellas
célebres sesiones.


Pero donde mas campeó la literatura, que á pesar de
tales desastres y de los malos gobiernos anteriores, poseían
los españoles, fue en la formacíon de la constituciolt
politica de aquella monarquía: fruto y objeto principal de
la reunion y de las tareas de aquel congreso. En ella,
como en todas las instituciones humanas, cabian mudanzas
y enmiendas. Mas no por eso dejó de ser recibida con ad-
miracion por toda la Europa, y colmada de elogios á
porfia por sus principes, los cuales la mandaron traducir
á sus idiomas, para que en todos ellos se viese, que no
las armas, sino la sabiduria es la que derriba los ti-
ranos.


Crece esta gloria del pueblo español, en medio de época
tan desastrada, con el recuerdo de los esfuerzos que asi
este cuerpo nacional, como las juntas provinciales, hicieron
para restablecer la enseñanza, ó donde no lograron penetrar
los enemigos, ó en el momento en que dejaban los puntos
ocupados. Singular ejempló de esto pueden ser los
colegios militares y de cirugia, y las escuelas primarias
fundadas de nuevo, ó fomentadas con el estímulo de los
premios para sus alumnos y profesores: las multi-




102


pli~das juntas que en Sevilla prepararon las resolucionell
que debian tomarse acerca de la disciplina eclesiástica, !le
la legislacion y de la enseñanza pública: las leyes que
restituyeron á la imprenta su libertad justa y deseada, y
las que derribaron la inquisicion, estorbo eterno de la
sólida literatura:* la supresion de las universidades
pequeñas, y los sabios planes de estudios para las grandes:
los viages que fueron fomentados, y el premio de los
e$critores honrados con destinos públicos, ó con el aprecio
y estimacion general de sus conciudadanos. El amor á
la brevedad obliga á pasar en silencio centenares de
escritos sobre estadística, economia, disciplina eclesiástica,
política, guerra, matemáticas, marina, &c. con que varios
españoles, ya que vieron interrumpidas sus tareas sobre
objetos menos perentorios, acudieron á la necesidad de
aquel tiempo; de los cuales acaso se dará en breve al
público de Europa una noticia circunstanciada. Mas no
es posible pasar en silencio al celebre Martinez Marina,
cuya Teoría de las Cortes, á pesar del odio con que la
persigue la malignidad de nuestros dias, será siempr~
acatada por la posteridad como corona de la literatura
española en aquella época, y como un fruto por el cual
mer~ce ser bendecido el invasor N apoleon.


"Verdad es que al terminar esta época comparecieron
algunos lunares, que delustraron el esplendor de la gloria
á que tan rápidamente se habia elevado la literatura de
España, ó porque la naciente libertad de la imprenta se
hallaba todavia sin fuerzas para contener los desordenes
de las pasiones, ó porque algunos mal avenidos con la luz,
no quisieron abrir sus ojos, ni que otros los abriesen para
ver lo que exigiael bien de la patria. Mas eso mismo fue
ocasion de que brillase la imparcialidad, joya la mas
estimable de cmintas adornan á la sabiduria. Los
ilustrados españoles que supieron comenzar y llevar por


* En el prólogo del itinerario ceses que sean de la opinion de
de España escrito por Alej. La- Laborde, pueden hacer la prueba
borde en 1808, se propone de- de restablecer aquel tribunal en
mostrar su sabio autor que la in- su nacion, esperando para decidirse,
quisicion no ha contribuido al los resultados que puedan dar de
atraso de las luces en Europa. sí cuatro años: tiempo suficiente
Paradoja muy propria para hacer para despojar al Louvre del Zo-
alarde del ingenio en una de las diaco de Denderah, y de muchas
academias del siglo XVII; pero estatuas y pinturas, y para formar
desmentida· por la historia, cuyas el catálogo de libros prohibidos en
lecciones persuaden mas que todos 10 6 12 tomos fol.
los esfuerzos del arte. Los fran-




103


entonces a cabo su restauracion política sin el derrama-
miento de sangre, que siempre acompañó á cuantas vieron
los siglos pasados, tambien como ambidextros supieron de
una parte refrenar, á los que afectaban saber mas de lo
que convenia, y de otra confundir victoriosamente á 108
que no amaban ni querian ver mas que las tinieblas. Los
cuales, si andando el tiempo lograron derramarlas por
toda la peninsula, debieronlo al poder del que tan despo-
tic amente cerró las· bocas y encadenó las plumas de los
sabios. Solo la opresion doméstica pudo eclip'sar la gloria
que habia sabido adquirirse la literatura española en
medio de la tirania oe un extraño. Mas esto no es ya de
este dia.


En resolucion, la sabiduria que siempre trató á España
como á un pais privilegiado, no dejo de mirarle benig-
namente durante los seis años del destrozo que Marte iba
sembrando por sus campos y pueblos: y ni acobardada
con la ruina de los edificios que nuestros mayores le
habian consagrado, ni destituida de alcázares donde se
rnantubiese segura, lejos de abandonar aquel suelo, refu~
giándose á los ánimos y al secreto de los que siempre la
amaron, encontró en ellos para su defensa el asilo y los
esfuel'zos que cabian en época tan borrascosa, y entre el
estrepito general de las armas que atronaba su emisferio.


Rapida ojeada sobre el estudio de la Economia civil entre
los españoles.


SECCION 2.
Desde el reynado del Señor Don Carlos IV hasta el


año 1823.


l. Con rápido vuelo caminaba en España á su perfeccion
el estudio de la ciencia económica, cuando la muerte arre-
bató del trono al Señor Don Carlos III, principe cuyas
virtudes le grangearon el respeto de sus coetáneos, y le
harán mirar con el mayor aprecio por la mas remota pos-
teridad. N o bien subió al trono su hijo y sucesor el señor
Don Carlos IV, cuando se vió comprometido en la revo-
lucion de Francia, por el parentesco que le enlazaba con
aquel monarca, y por la estrecha alianza que mediaba
entre los vastagos de su augusta familia, íntimamente




10'4-


unidos para mantener sus coronas. La combinacion de los.
intereses reales produjo la fatal declaracion de guerra,
hecha con desprecio de la energica oposicion del conde de
Aranda, que recibio en el fuerte de la Alambra de Granada
el premio debido á sus dilatados servicios militares y poli-
tieos, á sus profundos cmwcimientos, y á la santa exalta-
cion ue su zelo 1101' el bien de la patria.


Una de las medidas que adoptó el gobierno español
para precaverse contra el espiritu revolucionario, fué cerrar
las cátedras del derecho natural y.de gentes j providencia
que aunque alarmó á los literatos, no se extendió á la en-
señanza de la economía civil; la cual, á la merced de las
luces que difundia la revolucion francesa, continuó brillando
libremente en las academias, en los consejos supremos y
aun en el ministerio.


En esta época, que la pública opinion apellido fatal,
Antillon y Duaso ofrecieron muestras muy señaladas de
sus conocimientos económicos, en las memorias leidas por
ellos en la cátedra de Zaragoza, y premiadas por aquella
sociedad. Asso daba noticia de muchas obras de antiguos
economistas españoles muy dignos de aprecio:* y d{)s
discursos interesantes del celebre Martinez de la Mata, .
escondidqs á la solicita diligencia del conde de Campo-
manes, se imprimieron con notas para la general instruc-
cion. t Entonces se estableció la direccion del fomento
geneml del re.y'w, la cual promovió muchos proyectos
importantes, relativos á su denominacion, habiendo ocu-
pado la ilustrada atencion de sus gefes la division territo-
rial de las provincias de la peninsula sobre bases seguras,
tomadas de la natur.aleza, que corrigieran los defectos de
la que hasta alli gobernaba. Una junta de personages de
la confianza del ministerio se encargó de proponer los me-
dios conducentes á fomentar la poblacion de España y
aunque no llegó á dar su dictamen definitivo, por un in-
forme parcial que dirigió á manos del rey, se descubre
que preparaba y meditaba muchas reformas económicas y
políticas, de las que hicieron las cortes de Cadiz y de


* Este insigne literato, en un
opúsculo que imprimi6 en Zara-
goza con el titulo De libris quibus-
dam lIi,panorum rari01'ibus, dió
noticia de un gran numero de
economistas españoles del siglo
XVII. cuyas obras apenas tran ya
conocidas.


t Don Jose Canga ArgueJle~


ha1l6 estos dos discursos en la bi~
blioteca de San I1defonso de Za-
ragoza, y los publicó con notas en
Madrid en el año de 1193. En
1804 el consejo de Castilla, á con-
sulta con el rey, mandó dirigir
ejemplares de ellos á todos los
pueblos de España.




105


Madrid; calificadas hoy de novedades peligt"osas, promo-
vidas por un espíritu trastornador del altar y del trono.
Una contribucion impuesta sobre los bienes raices que
pasaron al estado eclesiástico, dificultaba los progresos de
]a amortizacion: los préstamos negociados en España para
aumentar Jos ingresos del erario, pusieron en circulacion
muchos capitales, que la ignorante timidez ó la avaricia
mantenian encerrados en las arcas inescrutables de los
acaudalados; y el valor del ministerio llegó al extremo de
proponer al rey la admision de casas hebreas, como una
medie la fiscal muy util á la nacion. * Reformáronse los
aranceles de las aduanas: expidieronse ordenes favorables
á ]a industria y al comercio: se agitó con eficacia la forma-
cion de un codigo mercantil; se excitó con premios a los
hombres instruidos, para que se dedicasen á formar ]a
estadistica de España: y las vinculaciones, tan dañosas á
esta como propias para arraigar el odio al trabajo, iban á
recibir el primer golpe precursor de su abolicion, cuando
un duro encierro arrebató de la silla del mando al promotor
de tan feliz empresa.t
~omo el ministerio procuraba hacer frente á las obliga-


ciones extraordinarias del tesoro por medio de negocia~
ciones mercantiles, con preferencia a la imposicion de
nuevos tributos, y como en vano se intentarían emplear los
recursos del crédito, á no asegurar el cumplimiento de los
contratos; de aqui la necesidad de buscar fondos capaces
de responder al pago de las deudas contraidas, y que en


'" Don Pedro Varela, secretario
del despacho de hacienda en una.
exposicion dirigida al señor don
Carlos IV le pidió como un recurso
económico, la entrada y estableci-
miento en España de casas h"breas
de comercio: á cuyo cargo corriese
sostener el credito de lo. vales.
]l.l rey sugetó esta pJ:opuesta á la
<leliberacion del consejo de estado,
ft que concurrieron el cardenal
inquisidor general y el 'cardenal
patriarca: y este cuerpo aprobó
aquel plan; mas no se llevó á efecto
por el fallecimiento del ilustrado
ministro que se habia atrevido á
presentar un proyecto que desafiaba
al fanatismo. Copfundanse los de-
tractores de las operaciones de la's
ultimas cortes, al ver que estas
n'vestidas de 1111 poder m~yor qu~


TOM. J.


el que residia en manos de un mi-
nistro, no osaron llevar á efecto
nn pensamiento recomendado alta-
mente por la ilustracion, por la
conveniencia de la nacion y pot
la t0l.erancia benefica que di.stingue
Íl los gobi€rnos moderadús de los
despoticos.


t Hacia algunos años que se
segnia en el consejo de castilla un
expediente sobre desmembracíon
de los varios mayorazgos, que se
reunian en una sola persona. Esta
benefica idea, la acaloró con el
ardor propio de su alta ilustracion
el señor don Gaspar de Jov(lllano~
cuando desempañaba el ministerio
de gracia y justicia; mas su des-
gracia no merecida paralizó el CUI'!O
de tan util providencia.




106


adelante se contrajeren, y de reducir los gastos públicos
á la menor expresion, estableciendo contribuciones, que á
la igualdad en el repartimiento reunieran la facilidad y
exactitud de la recaudacion.


Don Manuel Sixto Espinosa, sujeto lleno de actividad,
de celo y de conocimientos económicos y mercantiles, en-
cargado del primer extremo, y puesto al frente de la caja
de amortizacion, sostubo el crédito del papel moneda
dentro y fuera de España, con las operaciones diestras de
su talento verdademmente creador:* una junta de conse-
jeros y de sujetos versados en la ciencia económica, entre
los cuales se contaban el gran Cabarrús, y el sabio mar-
qués de Iranda, se encargó de examinar el importe de las
obligaciones del erario, y el valor de las rentas; y despues
de establecer las mas severas reformas en los ga,stos, con-
cluyó proponiendo una contribucion general derramada'
sobre la l'iqueza de todos los ciudadanos, y conjurando al
monarca con los rasgos mas fuertes de la elocuencia, para
que mirára el arreglo de la hacienda como el apoyo del
trono:+ y Sempere y Guarinos, agitando la enagenacion
de los bienes raices pertenecientes á las obras pias y me-
morias de Granada, fué autor de la providencia que en el
año 1798 sacó de la amortizacion eclesiastica muchas fin-
cas, que yacian ligadas con este fatal vinculo.+


Pero los cortesanos, á quienes no podia agradar la
perspectiva lisongera, que ofrecia el giro de los asuntos


• Sol\! quien haya observado de
cerca á este hombre original en su
clase, podra apreciar debidamente
su gran maestria en el manejo de
los negocios publicos. Incansable
en el trabajo, fecundisimo en los
expedientes, emprendedor, activo,
filosofo é incorruptible, era el unico
capaz de reanimar el credito na-
cional. La desgracia, la envidia,
el fanatismo y el torbellino de los
sucesos politicos de la peninsula,
privaron á la patria de las utilidades
y ventajas, que debió sacar d~ IlIJ
talentotan privilegiado; y su muerte
obscura en el retiro de una aldea
privó á la amistad de un modelo,
al amor conyugal de un buen
IlSpOSO, y á la nacion de un digni-
simo ciudadano.


t Triste suerte la que hace
siglos persig"ue !Í la nacion espa-


ñola. Esta produccion de la sabi-
. duria, de la experiencia y del celo
patriotico, quedó sepultada en el
olvido de la coba chuela, tal vez por-
que el plan de orden que contenia,
desagradaba á los hombres inmo-
rales, que viviendo y medrando
con los abusos, y rodeando al mo-
narca, le hicieron concebir sos-
pechas contra los autores de la idea,
labrando la ruina de la nacion.


t El proyecto de Sempere, arries-
gado en una nacion dominada por
la supersticion, se pasó á informe
de una junta de consejeros y de
inquisidores; y su respuesta acre-
dita que las luces hacian ya enmu-
decer los gritos de la ignorancia.
El conde de Ezpeleta presidió esta
junta, entre cuyos individuos se
contaba el señor don Antonio
Vargas y Laguna.




107


económicos, atosigaron con sus intrigas á los beneméritos
ministros, en quienes la patria tenia cifradas las espe-
ranzas de su bien estar, y lanzandolos de las sillas que dig-
namente ocupab;.m, los condenaron á la obsCllridad de un
destierro. *


Sin embargo, la renta de los bienes raices de las cofra-
dias, memorias, fundaciones piadosas y mayorazgos,
llevada á efecto en esta época, como medida de hacienda,
puso en circulacion una masa muy considerable de capi-
tales, animó la industria, enriqueció las arcas de la caja de
amortizacion, eliminando una quantiosa cantid!ld de los
estados de la deuda pública, é hizo célebre el nombre del
ministro que la promovió.t


Como los vales reales, por su calidad de papel moneda,
entraban en las transacciones mercantiles, su depreciacion
influía mas directamente en el mal general, que la de los
demas documentos de la deuda publica. Por esto se
dedicó el ministerio con privilegiada atencion á mantener
su valor:t y lo logró por medio del grandioso estable-
cimiento de la cOJlsoLidacio1l de vales, á cuya cabeza volvió
á IJul'ecer Espinosa; el cual puso en accion los immensos
recursos de la magia de sus talentos, con utilidad de los
acreedores, que debieron su bien estar á la practica de los
principios económicos y morales, consagrada por el go-
bierno en los actos de su aaministracion.


Coetaneamente se previno al consejo de Castilla, que
propusiera un plan tIe hacienda, con el que nivelados los
ingresos con los pagos del erario, recibiera el cretIito nu-
c.ionaJ la solidéz que solo puede darle la igualdad del cargo
y de la data. El consejo, autor de la consulta al rey,
que habia preparado la considm'acion, en la cual estaban


.. Don l'rancisco de Saavedra,
y don. Gaspur Melchor de J ove-
llanos.


t Don Miguel Cayetano Soler,
juriscon,ulto de profesion, despro-
visto de conocimientos economicos
y politicos, pero sagaz é illtrepido,
ascendio al ministerio de hacienda,
por una serie de casualidades que
suplieron á su merito. En el des-
pacho de los negocios adquirió las
luces y la destreza que le faltaban,
y sus providencias hicieron epoca
en la historill economicade España.


t En el año (le 1800 no ttnia p]


ministerio de hacienda noticia ex-
acta del importe total de la deuda
publica de la nacion española.
Entonces se reunieron varias no-
ticias, y se pasó h la junta suprema
de amortizacion el primer estado,
que aunque incompleto, abria el
camino para su perfeccion y esti-
mulaba la curiosidad de los ageutes
del gobierno para acabalarle. Pero
estos conatos fueron atajados en sus
primeros pasos, pues en el año de
1809 carecia el ministerio de un
resumen fijo de las deudas.




mezcladas las buenas COIl las malas teorias económicas,
estimulado por la importancia y necesidad del encargo, se
dedicó con laudable zelo á desempeñarlo, reuniendo no-
ticias y documentos (envueltos hasta alli en un misterioso
secreto) que debian conducirle á un término conforme á
los deseos de la nacioo y á las maximas mas exactas de la
economía; pero detenido en medio de su carrera, porque
un decreto del rey le anunció no ser necesarias sus tareas,
hubo de condenar al olvido sus utiles proyectos.


Esta inesperada resolucion nació de haberse impuesto
un subsidio de 15 millones de duros, repartido sobre los
pudientes del reyno, para cubrir el dqjicit del año, á conse-
cuencia de una memoria, que dió el8ecretario del despacho
de hacienda, en la cual presentó un cuadro de las obli-
gaciones que pesaban sobre el tesoro público, y un re-
sumen de los productos de las rentas Ol'dinarias y de los
recursos extraordinarios con que se contaba. Este tra-
bajo, que acaso ha sido el primer modelo de presupuestos
que se ha formado desde la cesacion de las antiguas cortes,'"
llamó grandemente la atencion general, y fue precursor de
la formacion de estados exactos de los valores de las rentas,
del importe de los gastos de la nacion en dos quinquenios
respectivos á las épocas de paz y guerra; los cuales
sirvieron de cartera politica al ministerio, para sus combi-
naciones y caIculos, hasta que la fatalidad los arrebató de
la secretaria. t


En medio de las tareas que causaban Jos apuros del
tesoro, y el examen de los diferentes proyectos, que los
versados en la ciencia económica presentaban al gobiemo,t


'" En las cortes de España, in·
clusas las celebradas en la ultima
epoca de la dinastia austriaca, pre-
sentaban los reyes la situacion del
tesoro, expresaudo el importe de las
contribuciones, el de los desem-
bolsos, y pidiendoles que suplieran
el deficit con nuevas imposiciones;
en lo cual reconocian que por las
leyes fundamentales de España,
era exclusiva facultad del congreso
nacional el establecimiento de tri-
butos.


t Hasta el año de 1801, no hubo
en la secretaria del despacho de
hacienda, un cuerpo completo de
estados de los productos de las rentas
y ('ontribu~iolles, y de los gastos


publicos. Entonces se formaron;
y era tal el misterio con que se
miraban en el gabinete, que se
mandaron inutilizar los borradores,
conservandose la copia en limpio
en poder del rey. Cuando el em-
perador N apoleon formó en Bayona
la j1lllta de notables españoles para
arreglar la constitucion de España,
el secretario del despacho de ha-
cienda le presentó estos estados,
los cuales no se han restituido á la
secretaria.


t Pasan de trescientos los que en
los primeros meses del año 1800 se
dirigieron al ministerio; pero los
mas de ellos adolecen de falta de
datos.




109


no se olvidó este de lo que podía fomentar los ramos pro-
ductores de la riqueza pública. Con este objeto, se dió á
luz el censo de la poblacion de España por provincias,
relativo al año de 1797, y se formó otro por pueblos, cuya
falta era muy sensible. Tambien se imprimieron la ba-
lanza de comercio de España, y el censo de frutos y ma-
nufacturas, imperfecto, como lo llevaba la naturaleza
de los agentes encargados de su formacion, pero único
que tenia á su mano el ministerio, * y el cual dió lugar á
la realizacÍon de mayores empresas.


Entre ellas ocupó un lugar muy distinguido el Depa'r-
tamento del fomento general del reyno y de la balanza
de comercio. Los objetos de esta oficina fueron:


1. Reunir todos los datos mas exactos, antiguos y mo-
dernos, relativos al conocimiento de los capitales empleados
en la agricultura é industria, y al avaluo de sus productos.


2. Adquirir las nociones conducentes á formar un censo
exacto de la poblacion de lapeninsula.


3. Formar una biblioteca de autores de economía po-
litica, especialmente de los españoles antiguos y mo-
dernos.


4. Examinar todos los periódicos, que se publicaban
en las naciones extrangeras, sacando de ellos para ilus-
tracion del gobierno cuantas noticias pudieran interesar á
los progresos de la industria española.


5. Reunir todas las monedas corrientes en Europa, en-
sayar su ley y peso, y formal' con el resultado estados de
sus valores comparativos con las de España. t


6. Reunir todos los pesos y medidas corrientes en Eu-
ropa, examinarlos con respeto á los de España, y formar
tablas del resultado para uso del comercio.:j:


'" Desde el año de 1 789 traba-
jaba el ministerio de hacienda, en
la formacion de los estados de la
riqueza nacional; pero encomen-
dados á los intendentes, sin pre-
pararlos con interrogatorios sabia-
mente combinados, el resultado fue
el que ofrece el censo á que nos re-
ferimos.


t En el año de 1804, se hallaba
reunido el mondario, hecho el exa-
men analitico por el ensayador
mayor el sabio don Manuel Lamas,
y formadas las tablas comparativas.
El rninistRrio trató de publicarlas
con una interesante introduccion


sobre las monedas antiguas y moder-
nas de España, cuya redaccion se
cometió á don BerlJabé Canga Ar-
guelles. Los sucesos de la penin-
sula impidieron la realizacion de
una obra tan apreciable, la cual se
perdio con otros muchos papeles in-
teresantes en los trastornos oca-
sionados por la guerra de la inde-
pendencia.


t El el año de 1804 se reuni-
eron los typos de todas las medidas
y pesos de Europa, y se formaron
las tablas comparativas con los de
España. Los sucesos arriba men-
cionados impidieron su publicacion.




IlO
7. Formar un deposito industrial, en donde se re-o


unieran muestras de todos los productos de la industria
española, dt>sde la tosca tinaja de Alcorcon, hasta los
bellos vasos etruscos de la porcelana del Buen Retiro, y
desde la humilde jerga de Asturias, hasta el precioso
paño de Tarrasa, de Escaray, de Segovia y de Guada-
lajgaraD· 'fi d' 1 ~bl' dI" ~ . • 1 un Ir en e pu lcO to os. os COnOCImIentos e 10-
venciones uti1es á los ramos productores de la riqueza, por
medio de un periodico economico, cuyo prospecto pre-
sentado al ministerio hace el elogio de sus autores.


9. Presentar al fin de cada año al gobierno una me-
moria relativa al aspecto económico y político que ofreciera
la Europa.


Para que este establecimiento, único en Europa en la
época de su creacion, tubiera todo el explendor externo,
correspondiente á la importancia de sus atribuciones, se
declaró jefe inmediato al secretario del despacho de ha-
cienda, y se exigió como cualidad precisa para obtener
las plazas de empleados en él, una anterior educacion li-
teraria, el conocimiento de los principales idiomas cultos,
y una instruccion acreditada en la economia política: siendo
la vez primera que se reclamó, como circunstancia indis-
pensable para obtener los destinos de hacienda, la literatura.
Los individuos, que ocuparon las sillas de esta oficina
cientifica, correspondieron á la pública expectacion. Los'
nombres de Polo y Catalina, HOJ:ja y Tarrius, Escolar,
y Rodriguez, y Canga Argüelles (Don Bernabé) son muy
conocidos de los literatos y honran á la ciencia económica.


Fueron muchas y sabiamente combinadas las ordenes y
reglamentos· que expidió el gobierno, para que el de-
partamento realizase sus funciones con cxactidud y pres-.
teza. Sus tareas superaron los deseos de sus promotores;
levantáronse en poco tiempo el deposito industrial, el
monetario y el marcario: se publico la estadística de
dvila: se formó un nuevo censo de poblacion por provincias
y pueblos, t y se promovieron muchos expedientes útiles


"Los reglamentos aprobados
por S. M. para la bibliuteca eco-
nómica, y dRposito industt'ial,
redactados por su bibliotecario don
Bernabé Canga Arguelles, son obras
clasicas que descubren la alta im-
portancia de estos dos estableci-
mientos, haciendo llorar su pérdida


causada par los desastres de la
guerra.


t La falta de un censo de po-
blacion por pueblos, la toca diaria-
mente el gobierno; y la advirtio
ya de un modo tan sensible, corno
chocante, en la primera epidemia
de Cadiz. Desde entonces. se €IU-




111


á la agricultura y á las artes. Persuadido el gobierno de
que el medio de obtener una puntual y completa esta~
distica de la peninsula, seria hacer que sujetos instruidos
y activos, con pre¡,;encia de los datos reunidos en la oficina
recorriesen los pueblos, cotejando con ellos su verdadera
situacion, lo llevo á efecto, haciendo un ensayo en la pro~
vincia de Avila, cuya estadistica acababa de formarse
sobre las noticias comunicadas por el intendente, y en la
de ,Canarias, de la cual apenas se tenia conocimiento al~
guno. Don Bemardo Borja y Tarrius y Don Francisco
Escolar, oficiales del departamento se encargaron de tan
importante comisioll, la cual desempeñaron de un modo
digno y correspondiente á la ilustracÍon que los distingue. *


Al mismo tiempo el erudito Asso publicaba su apreciable
Ilistoria economica de Aragon, en donde da á conocer
muchas obras de autores de esta nacion heroica: la aca-
demia de la historia se ocupaba en formar el diccionario
geografico de España, en el cual se encuentran apre~
ciables noticias estadisticas: las sociedades de amigos del
pais reunían muchas é interesantes en sus memorias .. y el
ilustrado e infatigable Sempere en su biblioteca economicd,
rescataba del destierro del olvido la memoria de los an~
tiguos españoles, realzando su bien merecida gloria.


N o contento el ministerio con las citadas providencias,
dilató la esfera de sus desvelos en favor de la industria
naciohal, realizando una operacion, que emprendida en
tiempo del inmortal Ensenada, habia perecÍdo con su
autor. Comunicaronse ordenes á todos los emhajadores
y consules de España en los paises extrangeros, para que
dieran cuenta de cuanto observasen relativo á los progresos
de la industria, y al cumplimiento de los tratados de co-
mercio ajustados con España, formando con el resultado
una verdadera cartera diplomatico comercial, que sirviese
de guia al gobierno para sus negociaciones y para el
acierto de las medidas económicas que adoptase. Aunque
estos empleados desempeñaron sus encargos con prontitud
y acierto, y aunque no llegó á formalizarse la redaccion
de los datos segun el plan que se habia propuesto el pro~


prendio su formacion, y se obtuvo
por 'los eficaces auxilios de aquel
departamento; siendo muy sensible
que las circunstancias hayan estor-
bado su impresiono


* Permanecen ineditas estas dos
obras de la sabiduria, capaces ella!


solas de honrar Ii la nacion espa~
ñola, y de acreditarla entre las
demas de Europa, por la pericia de
sus autores en una parte de la cien~
cia economica, que se creyo estar
fuera de sus alcances,




ll~


mm'edor de la idea, por habersele ocupado en otraR co~
misiones j* las enérgicas contestaciones dadas en aquella
época por el ministerio español á las demandas comerciales
de los demas gabinetes, las vigorosas reclamaciones hechas
por este ante los mismos en favor de la industria propia,
las ordenes dadas para su fomento, con presencia de las
que se comunicaban en otras naciones sobre el mismo
objeto, y los trabajos hechos en la secretaria del despacho
de hacienda, con ocasion del congreso de Amiens, hicieron
ver las ventajas del proye~to, el cual difundió luces no
comunes, y abrió un nuevo campo á las combinaciones de
la politica.


2. En este estado se hallaban los conocimientos eco-
nómicos de la peninsula, cuando NapoleoIl introdujo en
ella la desolacion propria de una guerra, sostenida de su
parte para domeñar á un pueblo denodado, noble y generoso,
y de parte de este para repeler la injusticia de una agresion
no provocada, asegurando su libertad, su honor é inde-
pendencia. Llamados los pueblos á la lucha, y compro-
metidos en ella los intereses mas amados, se abandonaron
las ocupaciones pacificas. Labradores, artesanos, literatos
y comerciantes, jovenes y ancianos, volaron briosos á la
defensa comun, olvidados de sus conveniencias j y sin dar
oidos á la lisongera seduccion, ni detenerse sobre los
cálculos de la prudencia egoista, llenaron los votos de sus
corazones y los deberes sagrados que les imponian las .leyes,
cuyo cumplimiento reclamaba la patria oprimida.


Durante el largo periodo de seis años, que tanto duró
la guerra de la independencia, no contento el genio español
con la gloria de la resistencia, y el lauro imarcesible de la
victoria, se dedicó con ardor á asegurar su libertad con 'el
restablecimiento y mejora de las antiguas leyes fundamen-
tales, holladas ó condenadas al silencio por la arbitrarie-
dad, y á establecer las bases de la prosperidad nacional,


* Don Jose Canga Argüelles, habiendo quedado sin ejecucion
siendo oficial de la secretaria del este proyecto. En el año de 1817,
despacho de hacienda, agitó este le resucit6 el celo del señor Garay,
proyecto: y cuando reunidas todas habiendo pedido nuevas lIoticias á
las noticias remitidas por los agen- los embajadores y consules. El
tes diplomaticos, se preparaba á extracto de ellas se imprimio y pu-
formar una verdadera cartera di- blicó en el aíio de 1820 por dispo-
plomatico-comercial, habiendo pre- sicion del secretario del despacho
sentado una pequeña muestra de de hacienda Don J ose Canga Ar-
sus primeras tareas, tubo que sus- güelles, que habia impulsado su
pemlerlas por habersele encargado formacion 17 años antes,
una comision fuera de la corte,




con la reforma de los abusos y de los errorei> legales, que
agotaban las fuentes de la riqueza pública. Aunque la
junta central se ocupó en tan digno objeto, y expidió
decretos sabios que haran siempre su elogio,· el gobierno
del rey intruso se dedicó con empeño al fomento de los ma-
nantiales de la riqueza; y los decretos promulgados sobre
la hacienda, descubren la sabiduría y los profundos cono-
cimientos en la economia de Cabarrús, Almenara y Angulo,
á quienes se confió el ministerio de un ramo tan importante,
El restablecimiento de las cortes en Cadiz llenó de espe-
ranzas alhagüeñas al pueblo: despertó los talentos, poni-
endo en útil contribucion las luces: y las verdades de la
moral y los principios mas sublimes de la política y de la
economia aparecieron en aquella augusta asamblea con un
esplendor no esperado, promoviendo las útiles reformas,
tan tes veces intentadas y realizadas por nuestras antiguas
cortes, y llenando de admiracion al mundo.


Los diarios de las cortes de Cadiz, depósito precioso
de sus debates y deliberaciones, encierran memorias y
discursos muy sabios sobre los puntos mas delicados de la
economia. Si la supresion de las jurisdicciones señoriales,
la proteccion dispensada á las socied.ades económicas, y
á la enseñanza de esta ciencia, el repartimiento de valdios,
y la supresion de los gremios fabriles, acreditan la inteli-
gencia del congreso nacional en la economia politica; se
calificó aun mas su destreza, cuando entró de lleno en el
examen de las cuestiones de la hacienda pública. Desde
principios del siglo XVIII. hasta el año 1811, el conoci-
miento del valor de las rentas de España y del importe de
sus gastos, cubierto con el velo de un secreto impenetrable
para los profanos, solo se revelaba á los sacerdotes del
poder ministerial. Las cortrs rompiendo los sellos del
libro fatidico de la hacienda, reclamaron los datos precisos
para el desempeño de sus encargos, y horrorizadas con los
tristes desengaños que ofrecian, se dedicaron con glorioso
afán al arreglo de la parte mas delicada del gobierno, y
que mayor influencia ejerce sobre el bien ó el mal de la
naéion, recibiendo con aprecio las memorias que les diri~
jieron los hombres ilustrados.


El congreso nacional nevó la empresa á cabo con los
ijl Las bases de la contribucion de Castilla y Leon, son monumen-


extraordinaria de guerra descansan tos que acn,ditan el celo é inteli-
sobre principios exactos de econo- gencia de los individuos de la junta
mia, y el decreto anunciando la central.
reforma de las rentas provinciales


TOM. l. Q I




...


í14
sabios decretos que salieron de sus manos benéficas. En
ellos reconoció la deuda pública, y echó los cimientos del
crédito: redujo los gastos públicos, fijando los presu-
puestos: abolió los estancos y el sistema de rentas intro-
ducido en la época fatal de la influencia de los proyectistas
flamencos, desacreditado por la experiencia, y reclamado
energicamente por los pueblos, por los antig,uos econo-
mistas españoles y por los consejos supremos: le reemplazó
con otro muy sencillo y de facíl ejecucion, el cual,
buscando la riqueza para cargar sobre ella con igualdad el
peso de las obligaciones, destruyó las trabas que abruma-
ban la industria, facilitando la reproduccion yel circulo de
los frutos y de las manufacturas, y dando eficaces impulsos
al trabajo. hasta entonces oprimido por los reglamentos
fiscales y por los errores económicas.


El raudal de luces que difundian las cortes sobl'e
España, la noble emulacion que la libertad legal mantenia
entre los patriotas, y la franqueza del gobierno, empeñaron
á los sabios en la discusion de los puntos económicos de la
hacienda pública. Los periódicos que se publicaban en
Cadiz, abundan en escritos apreciables sobre esta materia,
cuyos autores analizaban las cuestiones agitadas en las
cortes, ó presentaban los fundamentos irresistibles de sus
acuerdos para instruccion del pueblo, ignorante hasta
aquella época de sus verdaderos intereses. Entre los que
se dedicaron á tan útil tra bajo, merecen un lugar muy
distinguido los señores Alvarez Guerra y Luyando, cuyas
memorias descansan sobre los principios mas exactos de
la ciencia económica y del calculo. Al mismo tiempo se
empezaron· á imprimir dos obras, una de la ciencia de
hacienda con aplicaríon á España, y otra de economia
publica, apoyando exclusivamente sus maximas sobre,
datos españoles; las cuales no acabaron de salir á la luz
pública, porque las condenaron á la obscuridad las ocur-
rencias lamentables del año 1814,.


" El gobierno correspondió á su gravedad y las reformas de que
los deseos del conr;reso. El secre- eran susceptibles. En las que igual-
tario del despacho de hacienda mente presentó á las cortes sobre
Don J ose Canga Argüelles, fue el las base.~ del credito publico, sobre las
primero que hiw comunes los se- rentas provinciales, la del tabaco JI
cretos injustos de su ministerio. aduanas y sobre la cuenta JI razon,
En la memoria solrre las rentas JI sent6 los principios economicos, y
gastos publicos descubrió la na tu- presentó todos los datos conducen-
raleza de todas las contribuciones tes para que el cuerpo legislativo
que pagaba el pueblo español, y la completase la grande obra fiada á
indolf' de lo~ gastos, manifestando sus desvelos.




llS


3. El año de 18H·, memorable por el tl'íunfo de los
españoles, y por la libertad de las naciones europeas,
abrió una época de desolacion y de luto para la peninsula.
La ignorancia, la negra supersticion, el vil egoismo y la
traicion, combinadas contra las luces, el patriotismo y el
bien general, rodeando al monarca, pusieron en sus manos
el látigo de la persecucion, sustituyendole al cetro de paz
y de bienandanza, que la ilustracion y el valor habian
construido para gobierno de los pueblos. Por efecto de
este cambio sangriento se desconoció el mérito de los ver-
daderos amigos de la patria, se anularon los decretos de
las cortes, se condenaron sus medidas benéficas, se escar-
neció su zelo por el pro comunal: varios diputados fueron
sumidos en calabozos: levantados los cadalsos para sacri-
ficar la exaltacion del amor patrio: restablecida la inquisi-
cion: condenado el estudio de la ciencia económica: y
proscrita la sabiduria como enemiga del despotismo, com-
pañero de la ignorancia y de la degradacion. En vano un
hombre justo elevado al ministerio de hacienda por la
fama de su ilustracion y probidad, intentó restablecer el
orden, proteger las lnces y apartar al monarca del preci-
picio, á donde le conducia la baja adulacion de los estupidolS
malvados que le rodeaban j porque asaltado por las negras
intrigas de los. fanaticos, y por las- arterías de los que ave-
nidos con el desconcierto, miraban friamente el honor de
la nacíon, incurrió en la desgracia del monarca, pasando á
espiar en un destierro el ~rimen de haber osado defender
los derechos del pueblo, á la faz de los satélites de la arbi-
trariedad.·


En un tiempo tan ominoso ocupó el solio de las luces la
negra obscuridad, la opresion el de la libertad, el fana-
tismo el de la piedad verdadera, la debilidad el del valor.
Escondiel'onse los sabios y los patriotas, por no ser víctimas
de su zelo y de su bien adquirida opinion. Los errores
económicos desacreditados por la razon y la experiencia,
dirigieron la mano del aciago gabinete de Madrid; y en-
<U.,<!<;t.'i\'6j!? l.~ ;''i\<!.,,,,-<¡,i;,'i:;''~:l ~'i\~'i:"''l>.<!.'''' ~\ ~""'W&'i:~;""" 'Io""('i::'~ "'\
pueblo los funestos efectos de las contribuciones mal com-
binadas.


Al fin la decision de los hombres amantes del honor y
del bien de la nacion, restableciendo el imperio de tina
justa libertad, derramaron sobre la nacion el bálsamo con-
solador de mejor fortuna. Resusitada la ley fundamental,


,. El spñor don :\:Iartin de Garay.




116


gozáronse l-as ciencias y la industria con tan felíz lludanza ;
un espiritu regenerador derramado por toda la peninsula,
ofrecia conducirla ,al grado de esplendor y de poderio, de
que la habi¡m privado la fatalidad y el desconcierto
doméstico.


En este segundo periodo, la ciencia economica vol vio á a pa-
recer con nuevo brillo ála sombra de la proteccion, que le dis-
pensaba el sistema político, y sin el riesgo con que amena-
zaba á los sabios el tribunal sanguinario, que titulándose
santo, durante los seis ultimos años habia henchido sus
calabozos de literatos y de patriotas, cuyos conocimientos
y virtudes acusaban su plan desolador. Luna en sus Ele-
mentos ofreció un proyecto económico verdaderamente
ingenioso: Gregario empleó.su pluma en la hacienda con
maestria y delicadeza: Montaos anunció con fuerza y cla-
ridad .los principios del credito publico: en Cataluña se
cultivó con entusiasmo una ciencia tan útil para dirigir la
industria de sus habitantes: Sempere continuó ilustmndo
al pueblo: una nueva traduccion de Say con apreciables
notas apareció en la peninsula: la sociedad madrileña
hizo una nueva y estimada edicion del informe sobl'e la ley
agraria; y el sabio Peñalver tradujo al español las obras
de M ontesquieu.


Las cortes restablecidas, siguielldo el estímulo de sus
deseos, é impelidas por los esfuerzos de los patriotas,
expidieron memorables . decretos, creadores de la pros-
peridad geIjeral, á expensas de las comodidades de un
corto numero de ciudadanos. La division politica de las
provincias, corrigiendo los defectos de la antigua, facilitó
el gobierno económico:* la hacienda tubo mejoras im-


• Era tan defectuosaé imperfecta en las cortes de 1821. Lo dicho
la division politica de la península, descubre la inexactitud y malicia
como lo descubre la simple inspec- con que el citado Haller se explica.
cion de la extension superficial, y al hablar de las tareas del con-
la poblacíon de cada provincia. greso en esta parte, cuando asegura:
Altamente persuadido Carlos IV "Que se hIZO una division mate-
de los males que ocasionaba al matica para borrar los nombres
buen gobierno de la nacioll, de- historicos, la memoria de los anti-
cretó su reforma, ellcargandola guos propietarios, y los derechos y
á la .direccion . general del 1'0 privilegios de los mismos habi-
mento, que la realizó de un modo tan tes : distribuyendo la España
sabio y conforme á los conocimien- en pacalifatos militares, 6 en dió-
tos cientificos, y al consejo de ha- cesis masónicas y filosóficas, desti-
cienda, el cual lo empezó á prarti- nadas á dispersar la sociedad en
car, habiendose publicado el arreglo átomos, y á vigilar los llamados
en tres provincias. La guerra de ciudadanos hasta en sus ultimas
la indeppndencia cortó el curso de ramificaciones."
esta opcracioll, la tiUC se concluyó




117


portantes, fi'uto de la experíencia y de la ilustracion: el
reemplazo del ejército consiguió una organizacíon sabia,
que conciliaba los intereses de la poblacion con los de la
defensa del estado: la ley de la amortizacion e~lesiástica
y civil, tan deseada en l¡ls reynados anteriores, tan recla-
mada, tantas veces acordada y nunca llevada á efecto: la
suspension de la toma de hábitos en las ordenes religiosas,
y las demas medidas adoptadas ya por lluestras antiguas
cortes, para que el número de los individuos del estado
eclesiástico se nivelase con la poblacion: el alivio dado á
la agricultura con el medio diezmo: la supresion de los
derechos feudales: el coto puesto á la saca de dinero para
la corte romana: la extincion de los pósitos: el reparti-
miento de los terrenos realengos y valdios: el franco
asilo abierto en la península á los extmngeros, y el arreglo
de los aranceles y de las leyes de las aduanas; favore-
cieron la labranza, dieron aliento al comercio y á la indus-
tria, y dispensaron al trabajo una proteccion igual á la -
esteril indiferencia, con que habia sido mirado por alcrunos
siglos. '"


Pero cuando tan útiles providencias debian producir el
bien de la nacion, el genio del mal, <encendiendo las teas
de la discordia civil, derrocó las antiguas leyes fundamen-
tales de la nacion española, entronizando la arbitrariedad.
El dia 10 de Octubre de 1823, alegre para los perjuros,
se mirará hasta en la mas remota posteridad como dia de
luto y de oprobio; porque en ei se abrió ancha puerta á
espantosos desastres y á encarnizadas persecuciones. . . .
Corramos un velo sobre este lastimoso periodo de la his-
toria moderna de la peninsula, esperando que el tiempo nos
de á conocer exactamente los daños economicos, que
ocasionan las providencias azarosas de un gabinete con-
ducido por españoles, que desconocielldo los intereses de
su nacion, destruyen los planes de su prospéridad, y
ciegan las fuentes de la riqueza pública. y entretanto
hagamos votos al cielo para que al aturdimiento y al frenesi
de las pasiones, que devastan aquel desgraciado pais1
suceda al fin la justa y moderada libertad, angel tutelar
del'bien estar, de las naciones, y sin la cual no pueden
prosperar las ¡frtes ni las ciencias.




Proscripcion de los diputados de las cortes españolas
del año 1823.


Entre los patriotas españoles que buscan actualmente
en la Inglaterra el asilo de sus sabias leyes, se cuentan
varios vocales de las últimas cortes, á quienes el furor de
un partido condena. al ultimo suplicio, sepultando á Sil-'l
inocentes familias en la mendicidad y el oprobio. Al paso
que la. sana razon y la justicia se duelen de tan lamentable
suceso, los pueblos que viven felices á la sombra de
instituciones moderadas, deben mirar con sobresalto este
horroroso escándalo que ofrece la peninsula. El cadalso
á que por mandato de Felipe n, subió el gran justicia.
de Aragon, abrió á aquel monarca un ancho camino para
despojar de sus libertades á este pueblo célebre por su
an~igua constitucion.


La historia política de España, al paso que ofrece
ejemplos distinguidos de entereza en los que tubieron el
honor de representarla, apenas conserva algun monumento
que autorize la invasion de la inviolabilidad de aquellos,
cuyas personas son. por derecho tan invulnerables como
las leyes. i Cuantas veces resistieron en España, los
procuradores de cortes las demandas de los reyes, sin
que estos reprendieran ni menos castigaran su celo!
Cuando Vinatea tu bo aliento para decir al rey de Aragon
que morirían ignominiosamente sus favoritos siempre que
no se fuese á la mano en el quebrantamiento de las leye~,
cometido por sus sugestiones; ¿ reprendió acaso aquel
príncipe el esfuerzo varonil de tan denodado repre-
sente del pueblo? Lejos de ello, estimulado por la
reyna. para que le escarmentára: en A1'agon, contestó
friamente, los hombres son libres: como quien dice, que
no podia reputar por delito la ardiente defensa de las
leyes fundamentales. En nuestros días, cuando en las
cortes de Mad rid de 1789 se hicieron proposiciones que
los aulicos reputaron por subversivas y fomentadoras de la
revolucion que asolaba la Francia, ¿ Carlos IV llamó
por ventura delincuentes á los que las pronunciaron y
sostubieron? ¿ Los reputó traydol'es? ¿ Derramó el
deshonor y la pobreza sobre sus hijos? Se valio. por
el contrario de los recursos que ofrece la politica á los
gabinetes que aprecian su opinion; y con ellos logró
alejar la tm"menta, cerrar las cortes, y dejar contentos á
sus vocales, segun expresion de uno de los que entonces




119


llevaban el gobernalle de los negocios públicos.- Reser-
vada estaba para nuestros dias ]a triste escena, dos veces
repetida en el corto periodo de 10 años, de atropellar á
los procuradores del reyno por sus opiniones, sepultan-
dolos en calabozos, y conduciendolos al cadalso, como lo
fue el inmortal Riego, á despecho de ]a justicia, y de los
sentjmientos puros del patriotismo y de las virtudes so-
cia]es.


¿ Pero á quiene.~ se pe'rl>'igue? ¿ Quien los persigue?
¿ Por que delitos se les persigue? El examen de estas
tres cuestiones descubrirá la inocencia de los oprimidos y
la nulidad de estos procedimientos, excitando el interes de
los hombres sensibles en favor de la victimas, las cuales
sino tienen en su patria la seguridad que debieran dispen.
sarles sus antiguas leyes, no solo experimentan en la noble
nacion britanica el amparo que los pueblos y los gobiernos
libres dispensan á la justicia, mas aun en los paises
berberiscos hallan la' salvedad negada ó entorpecida por
algunos gabinetes que se arrogan el titu~o da ilustrados.


1. A quien se persigue .'l
La persecucion se dirige contra los diputados de la


nacion española, á quienes los pueblos habian elegido li-
bremente como representantes suyos, obligándose á obe-
decer sus acuerdos. Estos ciudadanos pacificos, sacados
del seno de sus familias, se presentaron en la palestra que
les ofrecian Jos mismos pueblos, sin mas apoyo que su buen
deseo, la pureza de sus intenciones, y la salvedad anexa á
su encargo. El articulo 1:28 de la constitucion decia que
los diputados serian inviolables por sus opiniones, y que
en ningun tiempo ni caso ni por ninguna autoridad serian
reconvenidos por ellas. Cuando constituidos en el san-
tuario de las leyes, hicieron ante Dios y la patria el so-
lemne jurlftnento de cumplir con fidelidad sus deberes,
pospusieron sus intereses personales á los públicos, se
enagenaron de sus familias, y consagrados al servicio ge-
neral de la nacion, y abroquelados con la ley fundamental
del estado, se entregaron francamente al desempeño
de su alta comision, pronunciando sin reserva sus dictá-
menes, persuadidos que seria criminal una conducta opu-
esta: por que á tanto les obligaban la naturaleza de su
encargo y la inmunidad que les concedia la ley, y que en
todos los siglos miró España con religioso respeto. Si los


., El conde de Florida Blanca, en la exposicion que hizo al rey
dl'sde la ciudadela de Pamplona.




120


que seducen á Fernando VII con perfidas sugestione,~,
recordáran los hechos de la nacion á que pertenecen;
haIlarian que el extremado empeño en acatar la santidad
de sus diputados, hizo que estos eXIgieran, alguna vez, la
salida de las tropas del lugar de sus sesiones: y que hu~
biesen obtenido para su alojamiento, barrios separados,
cn ya jurisdiccion ejercia el primer vocal que se presentaba
en el lugar de las cortes. Asi se condujeron los antiguos
españoles: así trataron á los representantes del pueblo
aquellos mismos á quienes los actuales partidarios del
poder despótico afectan tomar por modelo.


Claro es pues que la persecucion actual se dirige eontra
la buena fé y la franqueza j y que para so",tenerla se es-
carnece la religiosidad de los juramentos, y los respetos
debidos al monarca j queriendo hacerle aparecer como un
principe inmoral y sanguinario, que se complace en sa-
crificar á los que el mismo ha comprometido, con el atroz
designio de devorarlos. ¿ Y qué será de una nacíon en
donde se cometen á sangre fria tales crimen es ?, Acos-
tumbrada á burlarsc de las cosas mas sagradas, facil es que
rompa los lazos que unen á los hombres en sociedad j que
se resista mañana á obedecer al que respeta hoy; y que
huyendo de comprometerse en el servicio público los
hombres honrados y prudentes, ocupen el lugar del honor
y del orden las mas viles y sórdidas pasiones. Tales serán
los estragos que probablemente causará en aquella oprimida
nacíon lft proscripcion de sus diputados, porque para de-
cretarla, fue preciso hollar los respetos debidos á la jus-
ticia.


2. Quien los persigue?
Aun resalta mas la fatal subvel'sion de los principios en


que se apoyan los procedimientos contra est-os vocales de
cortes, si se compara con las calidades de los que los han
tramado. En la época misma en que las cortes, legiti-
mamente instaladas y reconocidas, ejercían las augustas
funciones que les señalaba la ley, con el vergonzoso
apoyo de un ejército enemigo, y atropellando las leyes
pátrias, se estableció en Madrid una regencia, que el
rey declaró ilegitima, y que una de las naciones mas po-
derosas de Europa se resistió á reconocer como gobierno.
Esta corporacíon, cuyos individuos estahan ligados á
la constitucion con un solemne juramento, señaló su
traicíon ,declarando la guerra y fomentando las per-
secuciones mas encarnizadas contra personages leales que
6!umplian religiosamente los empeños que contrajeron con




121


la nadon. Este club groseramente revolucionario, des~
provisto de luces, de virtudes y de derecho para mandar,
dirijio su encarnizamiento contra las cortes; porque este
cuerpo, elegido por la nacÍon, en medio de riesgos y pri-
vaciones acusaba su alevosia, procurando salvar el honor
y la independencia de la patria. En un decreto dado en
el pasado Agosto, resultado de las máximas de su politica
peculiar, y de la mas refinada perfidia, condenó á muerte
á los diputados, erijiendose en tribunal competente de
sus acciones, fundando se para ello en calumnias que se
hicieron cundir con indect!nte astucia y arteria para aca·
loral' la rebelion dl' los pueblos, avezandolos á deponer las
autoridades á quienes prcstaban respeto y obediencia.
Pero los individuos de la regencia, aunque sin legitimidad
Ilara desempeñar el papel que en sus azarosas manos de-
positó la u~urpacion, ¿ tenian acaso derecho para erijirse
en calificadores de la conducta de los diputados? ¿ El
decreto que pronunciaron sus labios manchados con el
perjurio, apareció con la inmaculada imparcialidad que
requeria su importancia? ¿ Los vocales de las cortes no
tienen otras armas para su defensa, que las que les presta
la nulidad de la instalacion de aquellos atentadol'es del
mando?


El duque del Infantado, el duque de lVIontemar, el
baron de Eroles, el obispo de Osma y el letrado Cal-
deron, que en el mes de Abril 1823 se dicron á conocer
¡JI'tr individuos de la regencia Je Madrid; son personages
de quienes la historia moderna de España conserva datos
que conviene recordar. El duque del Infantado que en
el año 1812 proclamó, aplaudió, juró, mandó obedecer y
sostubo y alabó la constitucion; á poco tiempo se declaró
su enemigo en despique de haberle separado las cortes de
la regencia legitima de Cadiz de que fué individuo
mantubo su ojeriza contra ella en los seis años fatales que
siguieron al de 1814: yen los corridos desde 1820á18!Z3,
sufrió los efectos de algunas providencias que acerca de su
persona se vió precisauo á tomar el gobierno, por su
conducta poco circunspecta en aquellas circunstancias.*


* Este personagc que en el año activa en su destruccion y en la
de 1822, pu,)licó en Galicia un muerte de los diputados. Conducta
manifiesto, sincerandose de las acu- verdaderamenteagenadeunhombre
saciones que se le hacian, y pro- de honor; i cuanto mas de un
testando su adhesion al sistema cons- grande, t¡ue debe dar á sus con-
titucional; en el Mayo de 1823, ciudadanos exemplos de lealtad,
apareció como uno de sus mas en- consecllencia, y firmeza !
carnizados enemigos, tomando parte


TOM. r. R




122


El duque de l\fontemar, cuya conciencia delicada no se
retrajo de jurar la constitucion, derrocada esta logró la
presidencia del consejo de Indias; mas con su decidido
amor al poder absoluto dió lugar á que el gobierno con-
stitucional obtubiera del rey su separacion de la mayor-
domina mayor que desempeñaba en los ruidosos sucesos del
Julio de 1822. Erales, adalid de la rebelion en Cataluña,
fue condenado por el rey como traidor á la nacion; á la
cual ocasionó inmensos gastos y sacrificios que pesan sobre
su cabeza, marcada con el sello fatal de la desle;tltad. El
obispo de Osma, por sus manejos y decidido empeño en
trastornar el orden público, su fria mortificaciones de parte
del gobierno. Calderon, de simple abogado, en el año de
1814 ascendió á fiscal de uno de los consejos supremos,
en premio de haber unido su firma á las de los 68 dipu-
tados, que acusando calumniosamente á sus compañeros,
promovieron su persecucion y cooperaron al restablecimien-
to del despotismo. Y aunque en 1820, cuando debió
coger el fruto de su alevosía, experimentó los efectos de la
amnistia concedida parlas cortes, huido á Francia, agÍtó en
ella los instrumentos de la invasion de su patria: y hecho
regente, fue declal'ado traidor por el gobierno á cuya
cabeza se hallaba el rey. _


He aqui demonstrado cómo el decreto exterminador
contra los diputados fué expedido por enemigos públicos
del gobierno constitucional, y heridos en su orgulloso
amor propio; los cuales subieron al trono que ellos
mismos se fabricaron, llenos de resentimientos personales, y
de vanderia contra los que muy de antemano eran el blanco
de su furor; circunstancias que anulan un fallo que, no
digo yo la justicia y la probidad, sino el honor y la nobleza
de sentimientos debieran haber alejado de su irrisible
trono.


3. ¿ Por que se persigue a los diputados?
Aunque la saña de los nuevos regentes no conocia coto


en sus venganzas, la proscripcion de los vocales de cortes
era un atentado tan ageno del sentido comun, que tubieron
que apelar en su apoyo á cierta vislumbre de legalidad
para alucinar á los incautos, arrastrar á los que no refle-
xionan, é inspirar osadia á los honrados españoles que aun
se resistian á abandonar la causa santa de la nacion.
Creyeron hallar este colorido en la memorable sesion de
cortes del 11 de Junio de 1823: en la cual faltando á la
verdad, supusieron haber sido depuesto el rey de su au-
toridad y mando, substituyendole una regencia. Sobre




123


este hecho notoriamente falso declararon traidores á los
diputados, mandando imponerles la pena de muerte sin
mas formalidad que la de identificar sus personas. Lle-
gado es el caso de examinar á la faz del orbe, si la conducta
de las cortes en aquellos momentos es acreedora á tan
violenta declaracion. La simple reIacion de lo acaecido
pondrá á los hombres imparciales en disposicion de decidir
sobre ello sin riesgo de equivocarse.


Los poderes, en cuya virtud desempeñaban los dipu-
tados sus funciones, y el juramento que aseguraba el cum-
plimiento de sus deberes, los obligaban: 1. á mirar por el
bien y prosperidad de la nacion: 2. á guardar y hacer
guardar la constitucion: 3. á acordar y resolver cuanto
entendiel:en conducente al bien geneml. . El rey por su
parte se habia obligado: 1. á guardar- y hacer guardar la
constitucion: Q. á mirar por el bien y provecho de la mo-
narquia: 3. á respetar la libertad politica de ella: 4. á no
impedir la celebracion de las cortes, ni suspenderlas, ni
disolverlas, ni en manera alguna embarazar sus sesiones.
No se diga que S. M. careció de libertad cuando al jurar
la constitucion se impuso estas obligaciones; porque él
mismo aseguró por dos veces á la nacion la espontaneidad
de sus empeños, y 10 hizo sin que esta le exijiese tan
solemne y repetida manifestacion. En la célebre posdata
escrita de letra del mismo rey e inserta en el discurso de
apertura de las, cortes de 1821, en cuya extensiol1 no in-


oP tervinieron los ministros ni otro ninguno de los llamados
Jiberales, caminemos, dijo, y yo el primero, por la senda
constitucional. En el yillete extendido tambien de su
real mano, sin conocimiento de los que hoy son calumnia-
dos con el nombre de sus opresores, y dirijido al consejo
de estado con ocas ion de los acaecimientos escandalosos
que prepararon la gloriosa· victoria del 7 de Julio de 1822,
aseguró S. M. ser un constitucional sin dolo, ni pe¡;fidia,
citando por testigos á los sem'etarios del despacho.
Siguese de aqui que solo serian delincuentes los diputados
en el caso de haber quebrantado algun articulo de la cons-
titucion con lo acordado el dia 11 de Junio; porque solo
en este caso pudieron perder el derecho á la inviolabilidad
esencial que los caracteriza.


Cuando las cortes españolas examinaron las notas
extendidas en el congreso de Verona, y comunicadas al
gobierno á principios de enero de 1823, conocieron que
la intencion de la santa alianza, á pesar del velo con que
procuraban encubrirla, se dirigia á derribar la constitucion,
que la nacion española habia formado en una epoca




124


memorable, como único premio de los inmensos sacrificios
qae hicieron para asegurar su independencia y para pre-
servar á los principes y á los pueblos hostilizados por
Napoleon, del inminente riesgo de que se veian amena-
zados. Los cuales, habiendola reconocido antes como
legitima, recompensaban este tan señalado servicio con
dicterios que no parecía justo sufriesen los vencedores uel
héroe del siglo: mucho menos cuando amenazaban á
España para el arreglo de sus negocios domésticos con
una intervencion armada, que el derecho público y la razon
misma y la ley natural declaraban atentatoria de la inde-
pendencia de las sociedades politicas.


El tiempo y las escenas de horror que las desencade-
nadas pasiones representan aora en la peninsula, acredi-
tan que las cortes no se engañaron en el juicio que habian
formado de aquel monumento diplomático, singular en su
linea. Apareciendo en él que se trataha nada menos que
de acabm' con la constitucion, y ue sufrir para ello una
nacion independiente la intervencion de una fuerza extran-
gera, l podrian los diputauos consentirlo, sin faltar á sus
deberes, y sin abandonar el sagrado depósito, cuya con-
servacion era el fin principal de su encal'go? N egáronse
las cortes abiertamente á acceder á las }>retensiones de los
gabinetes aliados: t y qué resultó? Aplaudieron los
pueblos esta decision, congratuláronse con sus represen-
tantes, ofreciéndoles sus bienes y ~Il sangre para sostenerla.
Mas adelante, viendo las cortes qne se ponia en movimien-
to para invadir la peninsula un consiuerable exél'cito,
decretaron la traslacion del gobierno á un punto mas
seguro que Ma.drid, dejando al rey su eleccion .. Habiendo
señalado S. M. á Sevilla, le dieron las cortes una llueva
prueba de concordia y buena correspondencia, tra~,ladán­
dose á aquella ciudad, aunque no desconocian los defectos
militares de que adolece.


La vergonzosa defeccion de un general bizarro, elevado
por la nacion á los primeros grados de la milicia y de la
nobleza, y que se gloriaba de hallarse comprometido en la
defensa de las leyes patrias, abrió las puertas de Madrid
á los enemigos; los cuales aprovechanrlose de este suceso,
corrieron la Mancha, penetraron los desHIaderos de Sierra
Morena desprovistos de defensa, porque la heregia de las
tmnsacciones habia contagiado el corazon del que debia
prestarla, y á principios de Junio amenazaron á Sevilla.
Las cortes entretanto conteniendo con la calma y la mode-
radon el ardiente impulso de la fidelidad, alarmadas con




125


la cercania' del enemigo, llamaron al gobierno para saber
de su boca el estado de los negocios públicos, Este con-
testó que haciendo el ejército invasor una marcha rapida,


. que nadie podria impedir, en el corto periodo de tres dias
sorprenderia á Sevilla, desprovista de defensa. Añadió
que habiendo consultado sobre ello al consejo de estado,
fué de opinion que se abandonára' aquella capital, trasla-
dando se el rey y el congreso á punto mas seguro; pero
disintiendo los vocales sobre cual debiera ser pues unos
se inclinaban á Algeciras, á Cadiz otros, y alguno á
Gibraltar.


Invocamos, no el criterio de los fanáticos españoles,
ciegos por pasiones mezquinas, sino el de los hombres
sensatos de todo el mundo, sean cuales fueren sus opi-
niones políticas, para que se sirvan indicar qué partido
uebia tomar el congreso en tales circunstancias. De per-
manecer vasivo, daba lugar a que exásperados los amantes
de las leyes fundamentales, incurriesen en desordenes
funestos que pusiesen el triunfo en manos del enemigo.
La ciencia militar y la politica aconsejaban una pronta.
retirada á un lugar desde el cual pudiera continuarse la
defensa, con prohabilidad de vencer. Algeciras no ofrecia
estas ventajas; en Gihraltar no pocHa entrar el gobierno
español sin abdicar antes el mand{) de la peninsula. La
Isla Gaditana era el !lIlico que las presentaha por su locali-
dad, por sus fortificaciones, y por la memoria de su he-
roica resistencia á las falanges de N apoleon. He aqui las
causas porq tle prefirieron este punto las cortes, acorrlando
pedir á S. M. se sirviese resolver la traslacion sin perdida
de momento, porque la urgencia del riesgo no daba ya
lugar á dilaciones.


Pasó á palacio en la forma (le estilo. una dipntacion del
congreso, é introducida ante S. M. le descubrió el estado
critico en que se hallaba, yel riesgo que corrían su real per-
sona y el gobierno, de sel' sorprendidos por el enemigo: y
con todo el respeto uebido á la magestad del. trono, le
rogó que tuviese á bien acordar para el dia siguiente la salida
con direccion á la Isla Gaditana, único l'ecinto seguro que
quedaba en las Andalucias. El rey con la lacónica respu-
e~ta de el amor á mis 8ubditos y mi conciencia no rne
permiten acceder á lo que se propone, y aunque como Fer-
nando lo IUlria, corno rey no }Juedo: y con la replica de
¡'le dicho, dada al respetuoso esfuerzo que hizo el presi-
dente de la comision para convencerle, descJ.lbrió su inal-
terable resolucion de dejarse sorprender, y puso á la:;¡




126


cortes en la amarguisima situacion de presenciar la ruina
de las leyes fundamentales, la esclavitud de la patria, y la
desastrada muerte del monarca, * como consecuencias in-
evitables de un ataque militar apoyado en una aleve trama,
y de una conmocion popular, en la cual debian chocar
sanguinariamente los partidos y las pasiones.


Negarse el rey abiertamente á dejar á Sevilla en co-
yuntura tan extraordinaria, y á manifestar los fundamentos
de su resistencia, daba lugar á sospechar qué los enemigos
de la constitucion trataban de destruirla á la sombra de
la invasion. ¿ Y llenarian sus deberes los diputados de-
jando que se realizase este plan? ¿ Cumplirian con sus
juramentos, manteniéndose apáticos sin adoptar cuantas
medidas extraordinarias dictase la prudencia, yestubieran
á su alcanzeevitarlo ~ ¿ Podrian persuadirse de buena fé,
que el rey quisiera dar tan señalada prueba de fatalidad,
entregándose á sangre fria á los que hacian la guerra á su
pais, á no padecer un trastorno momentáneo en su razon,
que le impedía tomar las providencias comunes para tales
casos ~ Ofrécenos la historia ejemplos de reyes prisioneros
por sus, enemigos; mas no de uno solo que hubiese con-
sentido en caer en manos de los que le hacían la guerra: de
todos consta que emplearon antes los recursos que el arte
militar proporciona para evitarlo. Solo Fernando VII.
desgraciada victima de la fatal influencia de sus intimqs
consejeros, despreciando el voto de los hombres sensatos,
se entregó voluntariamente á Napoleon en el año 1808:
"yen el de 18Z3," desatendiendo los votos de los repre-
sentantes de la nacion, se disponia á caer indefenso en
poder de los invasores de la peninsula, con disolucion del
gobierno y ruina de la ley que habia jurado, y de que el
mismo aseguró ser el primer observador sin dolo ni pe~'ftdia.


En tan dificil como inesperado conflicto, prescindiendo,
el congreso español de lo que anunciaba la voz pública,
devorando el sinsabor que debia causarle la respuesta del
monarca que puso á riesgo la armonia de los dos poderes,
echando un velo sobre la historia del palacio desde el año
de 18920, y acordándose de que segun la constitucion es
inviolable la persona del rey, se propuso cubrir su honor
y su decoro con el acuerdo de 11 de Junio. Por él de-


$ V.la sesion del parlamento de
12 del proximo Marzo, en que
uno de sus respetables miembros,
testigo presencial de este aconteci-
miento, califica el pfligro en que


se habria visto la persona del rey
y toda la familia real, si las cor-
tes no hubieran acordado aquella
extraordinaria medida.




127


claró solemnemente, que siendo tal el rigor de las circuns-
tancias, que privaban á S. M. de ver el único camino que
le quedaba para salvar su dignidad, su decoro, y la liber-
tad é independencia de la patria; era llegado el caso del
articulo 187 de la constitucion. En su virtud, resolvieron
las cortes pasar á Cadiz en el inmediato dia 12; yencar-
garon el cumplimiento de este acuerdo á una regencia
provisional elegida para solo este efecto, compuesta de
un diputado y dos consejeros de estado. Desempeñando
estos tan delicado encargo, se ocuparon en verificar la
traslacion, dando al rey en el tránsito las pruebas mas
señaladas de su acatamiento; y al llegar á la ciudad deS.
Fernando, primer baluarte de la Isla Gaditana, se reti-
raron por haber evacuado su comisiono El rey no se dió
por deservido, pues al separarse de su lado los regentes,
no hizo la menor reclamacion de la supuesta ofensa que hoy
sirve de pretexto á la persecucion; ni era dado hacerla,
porque aquellos personages solo entendieron en el transito
de S. M. y las cortes, desde un paraje indefenso á otro
fortificado y libre de un golpe de mano.


Estos hechos auténticos que no podian ignorar los
regentes de Madrid, pues constan' del acta de la sesion
impresa, publicada y' repartida de orden de las cortes,
demuestran que por el acuerdo del 11 de Junio se adoptó
una retirada, de la cual se han valido alguna vez los
potentados que componen la santa liga para reparar los
efectos de los reveses militares, dejando al rey en dispo-
sicion de hacer frente al enemigo, sin sufrir la dura humi-
Hacion de una sorpresa calculada sobre la imprevision y la
apatía.


Si el honor, si el espiritu de consecuencia, si la pru-
dencia militar aconsejaban la separacion de Sevilla; la
resistencia á verificarlo, producia en los patriotas recelos
vehementes de una traicion, que sino cabía en el corazon
de un monarca que tantas veces habia protestado fideliaad
á sus empeños, era muy propia de sus consejeros privados,
que abusando de la confianza de S. M. comprometian su
reputacion y el bien estar de la patria. Porque debiendo
el rey guardar y hacer guardar la constitucion, y habi-
endo asegurado á sus pueblos que era constitucional sin
dolo ni peifidia, se le hizo aparecer como olvidadizo de tan
firmes promesas, con dejar que los enemigos se apoderaran
de su persona, y de la capital accidental del reyno, por
no tomar el partido de una retirada. ¿ Y hacerse sordo á
las reflexiones y ruegos del congreso, no suponía en los




128


que le aconsejaban, una inteligencia con el enemigo, para
despeo azar con el auxilio de sus armas la ley que hahia
jurado el rey solemnemente el día 9 de Julio de lS)?O, 'á
la faz de Dios y de la nacion? ¿ Y la invasion de la capi-
tal de la monarquía per el ejército francés, permaneciendo
dentro de ella el gobierno, no traía en pos de sí la ruina
de las leyes fundamentales? Los enemigos de la patria
que tanta influencia ejercian en el corazon del monarca,
impidiendo que se pusiera en salvo, ¿ no auxiliaban la diso-
lucio n de las cortes, incurriendo en el caso de aleve s ?
¿ Y qué bien huhiera resultado de esta sorpresa? Un
vencimiento ignominioso para los españoles, un triunfo
decisivo para los franceses, desastre~ intestinos, vengan-
zas, males sin número. * ¿ y las cortes comprometidas por
sú juramento á mirar por el bien de la patria, cumplirian
esta sagrada obligacion, dejando que se consumára impu-
nemente un proyecto de que debian seguirse tales desor-
denes?


Tan terribles argumentos hacian el dia 11 de Junio, los
que no fundaban los meflios miserables de su privado in-
terés y de su fortuna sobre la esclavitud de la patria. El
zelo azorado con los 'riesgos de eHa, y ardiendo en deseos
de vengar sus ultrajes, l'eclamaha providencias fuertes,
capaces de enfrenar á los malvados j y fijos los ojos en el
palacio, descubrió en él una trama horrible apoyada en la
resistencia del rey á salir de Sevilla, sorprendiendo en su
recinto á los conspil'adores con las armas en las manos en
aptitud de ejecutar sus designios. Corrido entonces el
velo rl.e la maquinacion, el disgusto de unos, la justa exal-
tacion (le otros, los temores de todos, y la opinion reunida
contra los seductores del monarca, pusieron á los dipu-
tados de cortes en el mayor conflicto. Si dejahan sueltas
las agenas pasiones, no podian responder de la vida de
Fernando y Sil real familia: si para obrar esperaban que
el cañon diera la señal de ataque, ¿ en donde estarian en-
tonces su autoridad y su influencia? N o' quedaba pues
otro partido, sino sacar á todo trance al rey de una ciudad,
en la cual como se vió muy luego, se habia establecido el
taller fatal de la rebelion, de los asesinatos y de los saqueos.


Realizando las cortes esta traslacion del modo corr
que la llevaron á efecto, dieron al mundo una prueba de


<1< La prudencia de este cálculo
aparece desgraciadamente en la
triste descripcion del deplorable


estado actual de aquel rey no, que
leemos en los periódicos de la Gran
Bretaña.




129


. fidelidad que solo desconocen los traidores; avet'gonzados
q.¡.W;á al considerarse- incapaces de proceder con' tanta
hidalguía en iguales circunstancÍa'S. Los diputados ate-
nidos al principio constitucional de que el reyes invio-
lable, y que rolo puede kacer el ¡ien y nunea el mtJl, debi-
endo este atrihuirlJe siempre á 8,US allegados, sepultando
en el fondo del corazan cuanto pudiera manehaT sus
augustos respetos, recorrieron el libroeuyo8 custodiOs
eran, y enélhallat'on el unico medio de salvar la ley fun-
damental y la. vida y el honor del monal'carDeclarando
que á este no le era dado salir del aprieto en que se
hallaba, porque el influjo de causas morales le impedia
hacerlo, como amigos fieles le apartaron del abism~,
á donde trataban de precipitarle susfakos amigrJlJ: oomo
amigos leales, y exponiendose á perecer en la demaoo.,
le prestaron áus brazos: y en ellos y por ellos la ooílsti-
tucion y el rey llegaron á Cadi~ sin haberse mancillado
con la sangre y los desordenes en el camino que media
entre ambos puntos.


No olvidemos que la oonstitaelm.,pwvema," que él
reyno s~ gob~f!1:lria pOF ';loa regeneitl~ ~uan:& .el "feY*
hallase lIIlponbibtado de ~et'<$U _toriGadpot CUM«jtti-
era causa fisica ó moral." Que Fei'RJUldo VII estaba en
este caso, la serie 00 los beelitni lo manifesta; porlo mmmo
podian las cortes legalmente nombrar una regencia qtre
gobernára el reyno. ¿ Mas qué hicieron? Limitaron Su
accion á una regencia exclusivamente encargada. de trasla-
dar al rey y á las cortes á Cadiz; plaza fuerte de primer
i>rdent" modelo de lealtad y patriotismo, y C'uyo nombre
recordaba trilltlfos y glorias inrnaroesibles. ¿ Por ven1lOta
la regencia en la epoca fugitiva de su i!jel'e~io di6 dtPas
órdenes que las relativas á la tras1acion? ¿ Se ~bl'npti80
al monarca? ¿. Afectó aire de' magesfud.? ¡ oro élI1pléüS
., honores? ¿Batió monadá y ejer0i6 ackls propios de lf1
dignidad real<? Nada de esto hizo. ¿ N o' se apt'estllI'llt\(i1l
las cortes á felicitar á S. M ? ¿N o recibÍt) él' hMlíebáge
de sos .respetos· como una ptueba de lá p'B¡'e~{f. d~s\OI
intenciones? ¿ Y. S. M. ·110 asistiÓ' desp1lea á; ¡ti. soleb\~
claUBUl'a de Jás resionel! del (l'()ngreso, dandot~ hasta aque-
llas mues,trt1s lison ómicas d'e aprecio y Ci>l'l\phicencia, que
no pueden disimularse cuando el corazon está resentido
de agravios? ¿ En donde estuvo pues la: mé'ntida deposi-
ciun del rey? t En donde la depresion ¡té: $U autoridad!
¿En donde la traicion tIe los diputad ¡;>s y regentes?
¿ Mereceria el nombre de traid1>l' UI\ español, que viendo


TOM.1. s




130


que el rey iba á l!Iumergirse en un rio, le asiera del, brAzo,
evitando· su muerte? ¿ Se diria que el rey habia estado
depuesto y deprimida su autoridad, todo el tiempo que el
generoso súbdito le tuviera en sus brazos? ¿ Y qué juicio
~e formaria si el monarca, libre ya del peligro, le castigára
con el ultimo suplicio como reo de alta traicion? .


Luego los diputados, lejos de haber cometido un crimen,
llenaron los. deberes que les imponia la lealtad: y sin
exceder las facultades que les daba la ley fundamental del
reyno, apuraron los términos de la delicadeza para con
el rey. Sin embargo, la regencia de Madrid, por un
impulso de saña y de venganza, los declaró traidores, tra-
tándolos con mayor rigor que el que experimentaron los
regicidas en Fmncia, y concitando el odio publico contra
sus personas. Algunos que fiados en su inocencia se retira-
ban al seno de sus familias, fueron encarcelados y escar-
necidos j el cadalso gimió con el peso del primer diputado
que cayó en las manos asesinas de sus perseguidores: y
Fernando VII con su silencio, se declara sin poder bas-
tante}parades'baz;ajar las origias de horror que pasan .ante
8U$ .~jos. ~esmintiendo la oferta que ,hizo .el dia 30 de
Setiembl"e, de ·que o,}¡,uyentwria del reyno las 'Venganzas
yla$:perSlJ.C1tcione4.ff·· . . . . .
. , Los vocales de las ultimas cortes españolas á vista del


envenenado furor de los que circuyen el trono, y altamente
penetrados de que un encono ciego mueve sus manos
homicidas, huyen del patrio suelo, y haciendo votos por
la felicidad de la nacion, buscan entre los hombres libres
asilo para sus personas. Si la justicia y la razon acompa-
ñáraná Jos que hoy disponen de los destinos de la infeliz
Elq>aña, sus diputados no hubieran abandonado la patria
que les dió el ser, y por la cual se sacrificarán gustosos,
siempre' que lo exigiese su bien y felicidad. Mas como
,por desgracia las pasiones corren en la peninsula con el
mayor desenfreno, les ha sido forzoso separarse de un
teatro tan ominoso, esperando que el tiempo y los de sor-
llenea, mismos abran en él las puertas á la justicia y á la
gratitud debida á sus bienhechores. .
. La filantrópica acogida que hallan en la Gran Bretaña,


es una consecuencia de las virtudes que distinguen á los


;o Esta promesa se halla consig- miendas hechas libremente por el
nada en el decreto firmado por rey; quien en dicho dia manifestó
S. M. en esta fecha con tanta es desagrado al saber que algunos
pontane·idad, como ·que en' el ori- dudaban de la sinceridad y firmeza
ginal se conservan adiciones y én- de sus palabras.




181


moradores de este afortunado pais, y de la natural sim-
patía que enlaza á los hombres libres de todo el orbe.
En los diputados de la nacion española ve la sabidutia
britanica un ejemplo de persecucion, tal vez no conocido
en el mundo civilizado, y que no empañára el lustre de
este siglo, si una funesta y equivocada politica no hubiera
empleado su influencia en. destruir en la peninsula la
obra de la ilustracion, de la justicia y de la fidelidad. '


Cuando la inflexible posteridad lea la historia del aten-
tado cometido con los diputados de la nacion española,
derramando la hiel de la amarga censura sobre sus perpe-
tradores, cubrirá de flores el nombre de la Inglaterra:
y la memoria de su benéfica acogida hacia los ilustres
proscritos, dará á los que en lo sucesivo merecieren ser
representates de sus naciones, valor y entereza· para
arrostrar los riesgos que lleva consigo la constante lealtad
y el amor de la patria.


Si gana algo España con la invasion de las tropas fran-
cesas. "


. ,,*


Los españoles que por su privado interes, ó por sa-
ciar mezquinas pasiones, han deseado, protegido y aun
promovido la inva!lion de España por las tropas fran-
cesas, han puesto al tablero la gloria, el docoro, la inde-
pendencia y la libertad de su pátria. Dejo á un lado el
objeto de la invasion; triste recuerdo es que los espa-
ñoles mismos hayan arrojado sus leyes fundamentales bajo
los pies de extrangeros, para que las pisen. Con ser esto
de tanta monta, aun es poco, si se compara con otros desas-
tres que no osaré anunciar como ciertos, mas solo el no
ser inverosimiles bastaba para que los hubiese previsto y
procurado evitar la prudencia. ¿ No sabemos historia?
¿ Es ahora el hombre distinto de 10 que fue ? i Con qué
especiosos nombres, dice Saavedra (Empresa 92.) no dis-
fmzaron su tirania los romanos, recibiendo las demas' na-
ciones por ciudadanos, por compañeros y por amigos! . .
Como protectores y conservad01'es de la libertad y privi-
legios, y como arbitros de la justicia del mundo~ fueron
llamados 'de diversas provincias para valerse contra sus
enemigos de sus fuerzas,. y los que pO?' si mismos no hubi-
lJ'l'an podido penetrar tanto, se dilataron sobre la líen"a con
la ignorancia agena. '




13'J
.¡Cu"uclp I\QS domiru\ran los árabes, si no hubieral'l ,ido


Ua,lWldQS.por el viII'esentimiento? Ni el mismo que lo,
1l~Q19 Y le!! .. abrió la!! puertas, trató en aquel momento sino
de saciar su \·enganza, no imaginando quizá que envolvía
á su pátria en servidlUllbre de siglos. De la proteccion de
Fernando tll cl1t~lico y del rey de Francia fió Pisa sus
derechos y pre~nsiones contra la república de Florencia;
y amboít pl'QtectOl'.eS. COn pretexto de la quietud de Italia
la enUe~ron á los florentines. A los franceses llamo
en 11" f~vor Luis Esforcia contra su sobrino! y ellos des-
pojímp.ole del estado de Milan, le llevaron preso. Agra.-
viaria la ilustracion de mis lectores, si quisiera extender
este catálogo generaJ de las miserias políticas. Baste
recordar lAs fu.ndamtmtos de la sospecha con que debemos
m.irar m ~pacion, aun de la mas pequeña parte de Es-
lllñl por los franceses. ¿ Se han· sep\lltado acaso sus
antiguas y tenaces pretensiones sobre nuestro territollio t
¿ "V cual es el apoyo de ellas? Sojuzgó Carlo Magno é
hizo tributarios suyos á los gobernadores moros de Zara-
gOza y Gerona. Ludovico Pio, conquistada Barcelona,
~p el dist~ito entre aquella ciudad y los Pirineos instituyó
varios condados. haciendolos feudatarios suyos. Este
feudo fue primero amovible ad nutum, despues vitalicio.
y por último hereditario desde la mitad del siglo IX.
Estos cincuenta á sesenta años de señorio que tubieroD
los reyes de Francia sobre una parte de aquel pais, los
alegaron luego como titulo para apoderarse de toda él
hasta el Ebro. En este señorio feudal se apoyo el rey
Hugo Capeto para pedir al conde de Barcelona Bonell
por los aiíos 990 que· le prestase juramento de fidelidad:
propuesta que desechó el conde con escarnio.


Mas a.un este imaginario titulo de la Francia sobre aquel
pais se desvanecÍo de todo punto desde el año 1258, en que
cedió San Luís á Don Jayme l. el derecho que pudiese
tener en sus estados. en los cuales hacia mas de tres siglos
que no conservaba sino el nombre de señor. sin tenel;'
parte en sus leyes, ni en sus tri autos : cediendole Don
Jaime 1 por su parte el derecho que por el contraFÍo
tenia. él sobre r gran parte del territorio franees, en el cual
ellq)ero. á. pesar de aquella cesion, todavia se reservó tres
o cuatr2. condados.


¿ MaS acalló por ventura á los franceses la solemnidad de
aquel tratado! De ninguna manera. Aprovechándose
de la debilidad de Don Pedro II de Aragan, que á prin.
cipios del siglo XIII habia hecho su re~no tributario de




18~


la cul'ia romana, y de la potestad que eñtO'f'lOtS- e;reian
tener los papas para destroulQ' y poner reyes á su arbitrio,
por los años 1285 volvieron á la carga, invadi~ndo el
Aragon con un poderoso ejercito de ciento y veinte mil
combatientes, cuyo angel tutelar era un legado de la
santa liede, y cuyo estandarte era una bula. Mas el rey
y el reyno que conocian SUB derechos, y la injusticia del
invasor, y el ilegitimo é irrisible titulo de aquel atentado,
pelearon de poder á poder, y derrotaron aquel1ar"huestes,
obligando á. una vergonzosa fuga á los pocos que quedaron
vivos.


Cualquier hombre prudente creeria que hubieseim-
puesto perpétuo silencio á los franceses el escarmiento
siquiera de aquella jornada. Mas no fue asi. De nuevo
pidieron esta posesion en el tratado de paz de 1659 entre
Luis XIV y Felipe IV, para lograr apoderarse del Ro-
sellon, tirando la linea divisoria de los Pirineos hasta el
cabo de Creus, y no hasta Leucala, linea recta desde oc-
cidente á oriente, como estubo siempre, y como la puso la
naturaleza entre ambos reynos.


¿ Qué diré del famoso opusculo que en el mismo siglo
XVII escribio un frances, pretendiendo probar que la.
Francia te~ia derec~1) para apoderarse, no solo de la
Flandes, sIno de caSI to3os los estados de Europa?¿ Y
qué de las pruebas de esta hambre canina, tomadas de
que habian poseido algunos, á otros los habian ayudado,
y otros les eran vecinos? ¿ Y qué del peso añadido á
estas pruebas con el origen de las flores de lis, y con su-
poner bajada del cielo la botella de Reíms para la uncíon
de sus reyes? La gran fantasmagoría de estas y otras
tales lindezas, disipó como el humo en su Mars Gallicus,
en 1639, el obispo de Ipres, ohligando á aquel literato á
un afrentoso y perpétuo silencio.


Estos hechos abren paso á reflexiones muy obvias.
¿ Acaso está fuera de la cuerda de los sucesos humanos, que
lo que en tantas ocasiones no pudo lograr aquel gabinete
como enemigo, lo intente ahora con capa de amigo? '¡ En
cuantos estados se ha introducido la ambicion socolor de
amistad, y de proteccion de derechos verdaderos ó supu~
estos, pal'R lograr con el ardid lo que no pudo con la fu-
erza? Los que creeia haber introducido en España un
ejército protector del mando absoluto, {, qué disculpa ten-
dnais á la faz del ome, si este ejercito se transfonnás,e
como por ensalmo en dominador de vuestras provincias"?
Tan pronto habeis olvidado la mascara de protedor vues~




134


trocon que vIno N apoleon á la peninsula? ¿ Que con este
pretexto introdujo sus tropas hasta el corazon del reyno,
ocupó plazas, sedujo pueblos y distritos, que le procla-
maban su angel tutelar y vengador de los males que nos
acarreó el despotismo de un valido? ¿ Y que todo este
aparato de proteccion vino á parar en destronar al rey y
apoderarse del reyno? Vio España bajo las bayonetás
de este protector, descompuestos y confusos los órdenes
del estado: destemplada la armonia de su gobierno: des-
pojada y mendicante su antigua nobleza: encadenadas sus
provincias: hollados sus esenciales derechos: burlada
su independencia y libertad: sierva de amigos y enemigos:
tan turbada parte de ella con sus mismos males, que casi
llegó á desconocer su único remedio.


He aqui el eXlto de las invasiones: agradan primero a
quien las procura, luego sacan lágrimas á todos. Doy
que á este invasor le haya movido la gloria, ó el buen
deseo de pacificar el pais á donde fue llamado; mas al que
llega á ocupar un estado, ¿ quien le cierra el pecho para
que no se apodere de él la ambicion? ¿ Quien pone travas al
deseo de la recompensa? ¿ A quien admitira el por juez
para la tasa de este beneficio? ¿ N o está en el orden de
los afectos humanos, que las armas auxIliares tarde ó tem-
prano traten como ageno el pais donde entran? ¿ Y esto
no le expone á nuevos desastres, mayores acaso que el
que se propuso precaver ó curar con su auxilio? Me
guardaré bien de anunciar lo que haran de España sus
huespedes: ¿ pero al prudente recelo quien le pone bar-
reras? Nada hay nuevo debajo del sol: lo que fue ayer,
eso suele verse mañana.


Persecucion Literaria.


Que la inquisicion haya perseguido en España la sólida
literatura, y que á sus fátuos y obscuros planes hayan
debido las letras en aquel reyno la lamentable decadencia
que experimentaron en los últimos siglos, pudiera demos-
trarse con' inumerables ejemplos. Mas que á pesar de
esta antigua guerra funestisima, declarada por aquel
tribun~l desde su ereccion á la sabiduría y á los sabios,
hubiesen florecido en España, como floreciel·on en el siglo
XVI, las letras y el estudio de las lenguas orientales, es
cosa que apenas puede concebirse. Uno de los primeros




]35
y mas señalados literatos y que mas contribuyeron á la
rest8uracion del buen gusto en España, fué á confesion de
todos, Antonio lle Nebrija. El cual en la apología que
se vió obligado á escribir de sus Quinquagenas, ó comen-
tarios sobre algunos lugares de la sagrada escritura, da
una muestra de la persecucion que de parte de los inqui-
sidores sufrieron estos escritos, diciendo: Binas commen-
tationes in sacras litteras elaboravimus: alteras, quas
pallantinus episcopus, qui postea fuit arckiC'piscopus
Itispalensis (Didacus Deza, dominicanus) dum kereticre
impietatis in Hispania qucestorem maximum ageret, per
censurce illius impotentiam, accedentibus principum nos-
trorum jussis, extorsit; non tam ut probaret, improbaretve,
quam ut auctorem á scribendi studio revocaret. Alteras, quas
pl'ioribus i/lis substituimus, suppressimusque ut alio tem-
pore magis oportuno ederentur. Nam bonus ille prcesut
in tota questione sua nihil 1lIagis laborabat, quam ut dua-
rum linguarum, ex quibus religio nostra pendet (hoc
est, lex scripta divinitus) neque ul/um vestigium relin-
queretut', per quod ad dignoseendam in rebus dubiis cer-
titudinem pervenire possemus. •


He aquí designado el odio de los inquisidores en
aquella epoca contra el estudio de las lenguas hebrea y
griega, en las cuales, á pesar de esta enemiga inquisi-
torial, florecieron en Salamanca, en Alcalá de Henares,
en Valencia y en otras esenelas públicas de aquel reyno
Fr. Luis de Leon, Zamora, Mariana, Vives, Pedro Simon
Abril, Zuñiga, Sanchez Brocense y otros escritores in-
signes.


Apologiam autem hane seripsimus, prosigue Nebrija, quo
tempore apud questo1'em maximum impietatis accusabamur,
quod ignari sacrarum litterarum, ausí sumus solá gra-
matictB artis ,fiduciá incognitum opus attrectare. Ele-
gimus autem cediticium judicem fratrem Pranciscum Si-
monidem, Toletanum prcesulem, a/que iotius Hispanire
protomysten, apud quem respondimus objectis, quce á eri-
minatoribus nostris ohjiciebantur.


y des pues de alegar que en sus Quinquagenas solo se
propuso mostrar lo que habia en la version de San Geró.
nimo concorde ó discorde con los códices hebreos .y
griegos, prosigue: In eo laborare, ve/im ab ístís edoceri
quod ¡¡cereseos genlls sit. Nam negue hret'etíeum quid con-
tinet, neque hceresim sapít . . . negue hrereseos nulla
suspicio infert Inierim ver o neseio quid me
prahibeat iis de rebus inquÍ1'ere, atque alios ad illud




136


ipSfllll faciendum exlwrtari, et in kac una cogitalioue $U-
premum spiritum effundere. An non Juec melius, quam
'fiisputare ridiculam illmn gUl'Estionem: ulrum quidditates
Seoti transe untes per latEra puneti possint implere ventrem
chimerre? quum in ceratinis crocodrilinis et Chrysippi
acervis versaf'Í? quam de stillicidiis et agua pluvia ar-
CClWU, et huju$lIlodi nugis disserere ? Vos igitur
vbsecrQ., accurrue, succurrite,jerte $uppetitts reí litterarire
fR.bentir ijlUr¡ne patrocinium suscipite anteaquam fundítua
;'NftNoe.td. Favete i1lgeniis, revocate superas dato iUtt re-
Ii~ionis 'llOstm lumina e!1:tincta, {!l'ecam, hebrait:amque
lwguam: propo1tite prremia in ea re laborO!Niibus: int'er-
pdiatvrcs vc,'o ultra sauromatas extremosque hOmitmm
morinolJet garamantas ahigite. Esta apología se im-
primió en Granada despues de muerto Nebrija, el año
IM5.


Con igual denuedo escribió N.ebtija al cardenal Xi-
menez de Cisneros en una ~al'taque le dirigió á este pro-


'" posito sin feeha, de la cual habla Mayans en su Specimen
Bi6lWtkecr:e Hi8pano-MnjansiallfE, impreso en Hannover
el año 1753, p. 34. •


Par aquel tiempo· estubo gimiendo cinca años en las
cárceles de Valladolid el sapientisimo y virtuóso Fr. Luis
de Leon, en <:luyas paredes dejo escrito:


Aqui la envidia y mentira
M{, tubieron encerrado:
Dichoso el humilde estado
Del sabio que se retira
De aqueste mundo malvado.


De la misma epoca es la prision inquisitorial del grande
arzobispo de Toledo Don Fr. Bartolome Carranza de
Mil'anda, á quien el santo oficio le formó causa por un
catecismo que imprimió lleno de piedad y sana doc-
trina, aprobado por un gran numero de doctos teologos,
cuyas aprobaciones hemos visto· en la biblioteca de MSS.
del Escurial. Sobre el merito de este prelado, cuya causa
se l:ennino en la inquisicion de Roma, nos remitimos á los
elogios que luego que espiró, se pusieron en el epitafio de
MI sepukTo. que existe hoy dia en el presbiterio de la
iglesia.de la Minerva.
. A esta persecucion inquisitorial de los literatos espa-
ñoles aludia Luis Vives en una carta escrita á Erasmo en
1 de Mayo d.e 1534. Tempora ltabemus d!fficilia,
decia, in quibus nec loq-ui, MC tacere pOlsum1t8 absque




137


puiculo. Capti sunl in Ilispania Vergara et frate/' rjus
Tovar, tum alii quidam ¡tOmines hene docti. Este Juan
de Vergara fué pre:;o siendo inqui¿iJol' general el
cardenal Tavera. De este cardenal dice el sabio
Hernan N uñez, conocido por el comendadOl' griego, que
habiendole dedicado su correctísima edicion de las obras
de Séneca, no mereeiú siquiera que le contestase, mucho
menos que le diese gracias por aquel obsequio. El que
con estc desden fué tratado de aquel arzobispo de Toledo,
y mas adelante de su sucesor el cardenal Quiñones, ¿ qué
estraño seria que viese despreciado su gran progreso en
las ciencias, su laboriosidad y los frutos que dió de ella
á la republica literaria? Ego, dice de si mismo (in fine
castigatioll. in Pompo lVlelam) in postremo terrarum orbe
prope di.x:erim 1'elegatus spe omni aut emolumenti,
aut honoris, aul obscura! salte m grati animi sign~ficalionis;
mu/lis insu¡JI'r so!/icitudiniblls el al/,xielatibils vexatus, qua}
milii ab iuvidis, ingrat¿s, JJe~Jidis, et scderatissimis /lOmi-
nilms conflata! sunt.


Aun los literatos que se libertaban de la persecucion
personal, veian expuestos sus escritos á censuras tan in-
jmtas como infamatorias. El docto agllstiniano Diego
Stúnica (Zuñiga) comentando aquel lugar de Job: Qui
comlflovet tc'rrarn de loco suo, dijo que por ningun sistema
planetario se explicaban mejor estas palahras q;¡e por el de
Copérnico. Al momento mando banal' la inquisicion esta
grande hcregia. Venerábase en la catedral de Valencia
como de san Cristohal una muela de tal magnitud, que le
conespondia una caheza humana de dos varas de diametro.
-DetermÍnase el piadosisimo literato Luis Vives, en su
comentarió á los libros de Civitale Dei de San Agustin, á.
congeturar que probablemente era de algun disforme ce-
táceo de los que suelen encallar en aquella costa. Como
si fuera unaimpiedad ó blasfemia, fué tildado este pasage por
la inquisicion. De uno y otro libro he tcnido yo ejemplares
.con estos borrones. Y asi eran raros los sabios que es-
capaban de entre aquellas manos sin alguna herida. Lo
gl'acioso es que la tal muela apocrifa al cabo la arrancó de
atluel relicario el zelo ilustrado del J\I. R. arzobispo Don
Francisco Fabian y Fuero, que á su costa hizo una mag-
nifica edicion de las obras de Vives. Así vengó este ,pre-
lado la injuria hecha á aquel literato por la ciega igno-
rancia,


Este miedo á la inquisicion fué causa de que Ambrosio
Morales C1l la edicion quc hizo de las obras de San Eu-


TOM. 1. T




138


logia, martir de Corda va, demsit, como el mismo confiesa,
aliquas lineasjustis de causis. "Malisimo ejemplar, decia
Don Gregario Mayans; porque las obras de los. santos
(por no hablar aora de otras) deben publicarse siempre
segun las escribieron: y si Morales temia desagradar en
algo á los inquisidores, facil le fuera haber añadido al-
guna nota." Mas ¿ y si juzgó Morales que no agradando
aquellas palabras á la inquisicion, hubiera corrido su nota
la misma suerte? Este terror pánico fué poco á poco
retrayendo de escribir á los grandes ingenios que desco-
llaron en aquella época. Por donde sin nota de temeridad,
antes bien sobre hechos y documentos auténticos, puede
asegurarse que la decadencia de las letras en España desde
el siglo XVII. se debió á la tenacidad de la inquisicion
en perseguir la sólida literatura.


EL ESCRITOR.
II:EC á le non multum abludit imago. (lIor. Sato II. 4.)


Quiero ser escritor: doscientas obras
He de dejar impresas: poesia,
Astronomía, medicina, historia,
N áutica, leyes, controversia, lenguas
De todo he de tratar. Dirán mis nietos:
" Mi abuelo el escritor! o! supo mucho."
y los que en inquirir la edad consumen
Vidas de autores, titulas de libros,
(Literatura amena y muy barata)
Darán de mí razon, y de mi suerte,
y de mi patria y catadura y genio:
Cosas que si no fuera por mi pluma,
Conmigo en el sepulcro se olvidáran.
¿ y qué mayor placer? La parca fiera
Acabará mi vida, por supuesto;
Pero no mi memoria, que la fama
Al Tigris llevará y al otro polo,
La rueda de los siglos volteando.
¿ Qué importa que mi carne en honda huesa
Me roan los gusanos á man salva,
y que el motril y el rabadan me pisen?
Mis libros de bruñida piel cubiertos,




139


En forma igual y con dorados lomos,
En rica biblioteca colocados,
Diran al que pasee sus salones:
Obras del nuevo Pico ó del Tostado.
i Cuanto libro! . . Que asombro! ¿ Quien es este
Que tantos frutos dió de su talento?
El dice ion ario lo dirá " Fulano.
N acio donde Vernisa el sol que muere
Sepulta vivo aun, adelantando
El reyno de la noche: alli bebidas
Las bellusinas aguas, por la Iberia
Anduvo de Minerva los cotarros
Aforrado de lana de borregos:
Alabado de doctos, de no pocos
Ignorantes roido: que á los sabios
Siguen los zoilos, cual la sombra al cuerpo.
Tenia linda voz: soberbia talla:
Ardiente genio: magro: taciturno;
Pero muy laborioso.". De esta suerte
Pregonarán las prendas que me honren;
Que las de marras para mí las guardo.


Ea, sus, á escribir: maldito sea
El tiempo que perdi, que ya pudiera
Haber compuesto al menos doce tomos.
Traeme aca ese libro. ¿ De qué trata?
¿ De poesia ? Bien. Sacame copias
De estas odas, sonetos y letrillas.
Aquel otro de allá. De él estas coplas
(Que asi las llaman, como si otra fruta
Dieran de sí los arboles del Pindo)
Estos seis epigramas, estas cartas,
Que llamarás Epistolas. Bastante.
Date prisa á copiar, que importa mucho.
En tanto voy á dar un buen paseo .
Con cuatro zamacucos que me aguardan,
Que viendome tan fresco tomar polvos,
¿ Por donde han de soñar que al mismo tiempo
En la comun utilidad me ocupo?
¡Haraganes! al ver mi nuevo libro,
Qué chasco os llevaréis! V uelvome á casa,
Encuentro el libro hecho, y le intitulo
Silva? . . no: Coleccíon? . . menos. Floresta,
Floresta, si, de hablistas castellanos.
i Qué titulo tan propio y campanudo!
-Hablistas ?-Si Señor-Si son poetas-




140


Pues qué, son mudos esos caballeros ~
i, Y las nueve no charlan por los codos?
Plcyto por menos. Una tarde sola
Siglos me dio de ilustre nombradia.
-¿ Pero eres tu poeta ?-Nunca, nunca
Humedecio mis labios Helicona,
Ni á la volante cola de Pegaso
Una cerda siquiera arrancar pude.
¿ Qué importa? ¿ Cuantos el divino monte
Solo vieron pintado en miniatura,
y por Boscanes y Leones pasan?
Pues con ellos me entierren. Ya otra cosa
Me bulle entre los dedos. Diccionarios
Andan escasos de las lenguas vivas,
Que no hay mas que dos mil de cada una.
V oy á ser yo tambien diccionarista.
El ultimo me place, aunque imperfecto.
Añádole de voces dos docenas,
Cosa que tengo hecha en un minuto:
Déjole el prologazo que tenia,
Que no lo hara mejor el Nebrisense,
y catate otra obra, que mi nombre
Volando lleva al templo de la gloria.


¿ En qué me ocupo ahora? Mil novelas
Andan por esos mundos derramadas,
y es un dolor que no las lean todos.
Pues voy á reunirlas. De esa espuerta
Ve sacando folletos. Ya hay un tomo.
Van dos .. tres .. cuatro .. sopla! ¡ co!no crece
Mi trabajo! A la imprenta. En la advertencia
Preliminar ponderaré la falta
Que hace esta coleccion, el sumo atraso
De la literatura, remediado
Por mis doctas vigilias. Y si urge
Hacer otra impresion, como lo espero,
Al que la hiciere toca á manos llenas
Honrarme con elogios, que yo ahora
Dejaré por modestia en el tintero.


En sola una semana van tres ooras
Voluminosas, útiles, correctas,
De buen papel y letra, aunque carillas:
Pero es justo limpiar con plato y oro
Del autor los científicos sudores.
-¿ y si no se vendieren ?-'l'ontcria!
: Si! ¡ no se venderán! Esta rabiandu




]41
El orbe entero por lectura amena,
Por libros del gran tono; (, y dejarian
Los mios de venderse? Si de artes,
Legislacion, politica . . . escribiese,
Lo entíendo, el boticario heredaría
Mis dos ó tres mil tomos, aunque en ellos
Monfort, Ibarra y Sancha trabajasen.
Esa3 obras insulsas, machaconas,
El alma en frian, y el humor apagan
De la vida social. Mas estas otras,
Como el aceite súbito reanima
La moribunda luz, asi levantan
Ll tono, y dan vigor y hermoso brillo
A cualquier sociedad. Coge ulla niiía
Mis obras en sus manos: lo estoy viendo.
jO! cuanto lucirá entre aquella nieve
Elmurroqui dorado de mi líbro !
Abl'ele y lee con suave acento,
(: omo si para ella fuese escrito,
La paloma de Fi/is Se enternecen
Con ella los presentes . . . O! qué gloria
N o será para mí, que con la lira
Supe amansar los tigres y leones,
y alzando los peñascos de su asiento,
J-,os hize en pos de mí venir baylando !
¡ O encanto! ¡ O fuerza del celeste numen!
Mal año para Amfion y para Ol'féo.
- Pero si la hermosísima paloma
Es obra de otro autor.-Ya i Qué noticia!
¡ De otro! Bien: que sea. Mas mi nombre
Al frente va del libro, no el del otro.
El vulgo que no mira esos primores,
Me tendrá por autor. (, No se atribuye
El Gil Bias un frances, que por su hijo,
Como si de la Inclusa le sacára,
Le adoptó conociendo bien al paure ?
¡, Cuantos libros se ZUl'zen de otros libros,
Copiandose los UlIOS á los otro',
y pasan entre bobos como nuevos?
¿ Cuantos guisados de estos el sol cubre '?
~, Y cuallta ropa vieja compra el oro
Incauto, de tan dic~tros cocineros
Con risa y con provecho? Y eso es facíl.
Yo lo hiriera tambien sin gran f:ttiga:
Pero mi plan es mas honrado y limpio.




142


Yo no altero el valor de los escritos:
Déjolos como están. Me los apropio:
Eso si. Mas un libro que anda impreso,
N o es ya del que lo escribe: se traslada
Su propriedad al comprador, que puede
Trocar su capa en sayo. Este es el uso
Desde que hay en el mundo literatos.
y pues que lo he de ser, como he resuelto,
No he de abrir yo veredas no trilladas,
y ásperas sendas, do se suda mucho,
y se tropieza, y cae y se lastima
El que á andarlas se atreve: y por remedio
Largas horas esta como rabioso
lHordiendose las uñas inocentes,
y rascando la sien que no ha pecado.
Anda, desanda, escribe, enmienda, borra,
Torna a escribir al margen, embadurna
Planas enteras, y á la postre queda
Peor de lo que estaba. N o en mis dias :
N o es eso para mÍ. Los nueve años,
Que recetó de lima en un escrito
El que llaman maestro de escritores,
El cachigordo adulador de Augusto,
Guárdenlos los austeros observantes
De la primera regla: inexorables,
Rijidos fariseos: de las letras
Los rigoristas, misticos, quijotes
Ridiculos, que el plan que alli aprendieron,
En sí y en todos sin dispensa siguen.
i Pobre literatura, si ellos solos
Fuesen los escritores! i cuan escasos
Serian hoy los libros, siendo justo
Que abunden mas que abundan los zapatos,
y mas que las rosquillas y buñuelos,
Cuanto á los pies excede y á las tripas
La excelsa dignidad de la cabeza!
¿ Qué fuera de las dueñas y lacayos,
Si no hubiera escritores de su gusto?
Qué de tantos varones como viven
Del muy honrado oficio de hacer libros,
De imprimirlos, pintados y venderlos,
De ordenarlos en ricas bibliotecas,
De darlos á leer? Perecerian
Ociosos, vagamundos: de laceria
y peste y hambre sa llenára el mundo.




143


Tantos SOI1. Y por colmo de estos males,
A Dios, letras, á Dios, si prevalece
El plan de tan adustos jansenistas,
Que aun del sabio pretenden los sudores
Poner en prensa, y que no den mas fruto
Que el que á su seco paladar agrada.
N o Señor: libertad: de los talentos
Son varias la medidas. Yo del mio
Conozco bien la prez y á que se inclina.
Seguire componiendo en folio, en cuarto,
En octavo, en dozavo nuevos libros,
y libros á mi modo, no al ageno.
Ellos me llevarán sin yo mandarlo
A la posteridad, que agradecida
Mi nombre ensalzará, mal que le pese
Al que de vil envidia carcomido,
Refunfuñando, á su capote, diga:
Este es un rematado mentecato.


Libertad del Rey Fe1'nando VII. mientras estubo en vigor
la constitucion politica de la monarquía española.


Examinarémos en la calma de la razon y sobre docu-
mentos auténticos "si el señor Don Fernando VII estubo
en libertad desde el dia 7 de Marzo de 1820, en que se
restableció la constitucion de la monarquía española, hasta
ello. de Octubre de 1823, en que desapareció á impulsos
de la fuerza extrangera." Cuestion resuelta gratuitamente
por los gabinetes principales de Europa, sin mas datos
que los que les facilitó la acalorada malicia de los enemigos
de la libertad.


Cualquiera que habiendo sido expectador de los gloriosos
sucesos que agitaron la peninsula durante la noble guerra
de la independencia, recuerde el estado á que se hallaban
reducidos los principes, que hoy forman la confederacion
europea, la conducta que observaron con España en los
seis años siguientes al vencimiento del heroe del siglo,
y su comportamiento durante el régimen constitucional;
uniendo la admiracion al enojo, no podrá menos de mirar
á la edad presente como la epoca de las aberraciones mas
chocantes de las maximas inconcusas de la moral.
Mientras Fernando gimió prisionero en Francia, ¿ qué




144


pariente, amigo á aliado levantó la voz en su favor? Tré-
mulos todos y humillados vieron indiferentes su cautiverio,
sin reclamar su libertad, sin disrensarle aquellos auxilios,
que la compasioIl presta aun á los hombres que no nos
están unidos por los lazos de la sangre. Ningun monarca
(á excepcion del que dirige la genel'Osa nacion británica)
aplicó su mano poderosa para romper los gt'illos que le
oprimian; y solo se han alarma(10 torlos, cuando testigos
de la humanidad y moderacion de los liberales,'" vieron
segunda vez pl'Oclamada una constitucion que ellos ha1,iao
aprobado y aplaudido: unico docalllellto sohre el qué
descansó la legitimidad de Fernando, y único premio que
sus súbditos sacaron de los enormes sacl'iflci03 hechos para
restituirle UIla corona que tenia perdida.


La calumniosa voz de la prision del monarca español,
transmitida desde la penihsula por los labios impuros de
los que poco ó nada hicieron por rescatarle de la vergon-
zosa esclavitud francesa, resonando en las cortes extran-
geras, excitó su atencion, y corriendo veloz desde los yelos
del Norte hasta las erizadas montaJ1as del Pirineo, sedujo
á los sencillos, sirvió de pretexto á los absolutistas para
atacar la naciente libertad peninsular; y soltando los di-
ques á las pasiones, abrió una campaJ1a, que si aduló á los
seducidos, condena la honradéz y el patriotismo á la deso-
lacioll v al dolor.


y e;npezando por 1m; primeros pasos dados por Fer-
nando en el camino liberal, ellos nos descubren la libertad
que ha disfrutado. Las consecuencias inevitables
del despotismo de seis años; produciendo algunos movi-
mientos de parte de los leales, prepararon la opinion en
favor del sistema constitucional. Quiroga y Riego, ada-
lides de la libertad, al frente de un númel'O de soldados,
,corto para tamaJ1a empresa, pero llenos de exaltado
amor á la patria, en el año de 1820 dan en las Cabezas y
en San Fernando el grito del honor: sacan á la constitucion
del olvido en que yacia: hacen concehir á los buenos
españoles esperanzas lisollgcras, que hicieron olvidar los
pasados infortunios: y conjuran al monarca para que acce-
diendo á los deseos de la nacion, volviera á la ley funda-


'* Los ministros cxtranl(eros re- duros encicr)'o~ " dó los habian
sidentes en :\Iadrill el arlo 1820, confmado los sen-iles, olvidaron sus
admimron la moderacion de los injurias, sin tomar veng:mza (le sus
lilwrales, cuando al salir Jo: los opresores.




145


mental la fuerza de que la babian privado las sugestiones
de los que ]e rodeaban. *


A vista de un suceso á ]a verdad extraordinario, aunque
aprobado por las leyes de la nacion española, t consultando
PI rey la fuerza de las circunstancias, se resolvió á convocar
las cortes antiguas, para que acordáran lo conveniente al
bien general de la nacion, y á jurar la constitucion, aban-
donando el mando absoluto, proclamando el gobierno
moderado, y poniendo en libertad á los que gemían encar-
celados por haber descubierto opiniones contrarias á la
arbitrariedad.t Pero ¿ por ventura la fuerza tubo una
influencia exclusiva en estas deliberaciones? Siempre que
podamos acreditar con datos irrecusables, que el rey, pre-
via deliberacion, adoptó, entre otros que estubieron en su
mano, el partido constitucional, quedará d~mostrada la
libertad con que se comprometió en ]a nueva carrera
politica. .


La historia nos conserva dos célebres documentos; á
saber, el real decreto de 7, y el manifiesto del rey á los
españoles, de 10 de Marzo de 18~O, expedidos cuando
se hallaba aun rodeado de los ministros y consejeros, elegi-
dos en la época del poder absoluto. En el primero asegura
S. M. " 'tabe1'se decidido á jurar la constitucion promul-
gada el año de 1812, por ser conforme á la voluntad
general." Y en el segundo añade, "que á su regreso de
¡"rancia todo cuanto veía y escuchaba • . . se reunia
para persuadirte que la nadon deseaba ver resucitada su
antigua forma de gobierno: estr~ persuasion
debió haberle decidido á conformarse con ]0 que parecia
ser el voto casi general de un pueblo magnánimo:
que mientras meditaba maduramente las variaciones del
regimen fundamental, . . . los españoles le habian
hecho entender su anhelo de que se restableciese la cons-


'* La represpntacion dirijida á
S. l\'I. en 17 de Enero de 1820, por
el ejercito de la Isla de Leon, está
llena de energia, de firmpza y de
respeto. Los dignos militares,
. {)uyos nombres autorizan esta pro-
duccion del patriotismo, hacen sen·
tir al rey l~ernando los extravios
de su conducta, Ilamandole al ca-
mino de la gloria y de la felicidad
de su patria .... Este documento
acredita que el monarca jamás po-
drá alegar la fuerza, como movil


TOM. l.


de su conducta, cuando juró la
constitucion.


t La ley 10. tit. 1°. Partida 2.
autoriza el levantamiento de 108 pue-
blos matm los gobiernos torticems .


t Es preciso no olvidar que esta
amnistia fué preparada por los in-
formes favorables, que en tiempo
del gobierno absoluto habían dado
al rey todos los consejos (incluso el
de la inquisicion), las audiencias,
los obispos, intendentes, y las de-
mas autoridades de la peninsul~L


U




146


titucion de Cadiz: .. que oy6 sus votos, y cual
tierno padre condescendió á lo que sus hijos reputaban
conducente á su felicidad. . Confiad, (concluyó) en
vuestro rey que os habla con la efusi()n sincera que le
inspiran las circunstancias, y el sentimiento intimo de los
altos deberes, que le habia impuesto la Providencia."·


Tenemos por confesion espontánea oe Fernando: 10 que
se persuadió este, por la observacion que hizo oe los
sentimientos del pueblo, de la necesidad que habia de
regenerar el gobierno: :ZQ que se dedicó á realizarlo con
toda maduréz: 3° que los españoles solicitaron el res-
tableciento de la constitucion de Cadiz: 4° que oyó sus
volos y condescendio á sus deseos; y 50 que en fuerza de
lo expuesto, juró aquella ley con ifusion sincera. ~ Y un
detenido examen hecho sobre los fundamentos de la opi-
nion general, no supone un analisis de las razones que
apoyan el pro y el contra de la cuestion ? Luego juró
Fernando con previa deliberacíon, con intimo convenci-
miento de lo que hacia, con conocimiento exacto de lo que
juraba, y con decidida voluntad. ¿ Y él pudo haberlo
evitado si hubiera querido? Si un corto número de cuer-
pos militares apoyaron el grito de la libertad, el rey tubo
á su disposicion el ejército que mandó Freyre al frente de
los alzados, despues que la columna del tan valiente como
honradisimo y malogrado Riego, fuera desecha en los encu-
entros que sostubo con las tropas reales: tubo en otros
puntos de España fuerzas suficientes para sofocar la ex-
plosion: tubo generales que le ayudáran; y tubo el pres-
tigio del trono, arma muy fuerte para contrarestar á los
que osan levantarse contra las demasias del gobierno.
¿ y se valió Fernando de tan poderosos recursos? ¿ Será
creible que cuatl'O mil veteranos impusieran á un monarca
que diponia de mas de 60,000, y que se apoyaba además
sobre la firme adhesion de los que dirijen la opinion popu-
lar, los resortes religiosos? . . . ¿ y el rey no pudo
haber abdicado, como el rey de Cerdeña, en un lance
igual? ¿ Quien le sugirió la idea de convocar las antiguas
cortes, y de jurar la constitucion? ¿ Quien le impidió
hacerlo, sin perjuicio de arreglarla de acuerdo con los
representantes del pueblo? El convencimiento
moral, hijo de la reflexion y de la critica, le condujo á
.adoptar aquel medio. Cuatro tubo á su disposicion en los


"" Gacetas de Madrid de 8, y 12, de Mano de 1820, números 31, 37,
paginas 239, 263.




141


dos meses que mediaron desde el pronunciamiento de la
Isla, hasta el dia del juramento interino, á saber: ó resistir
con la fuerza que tenia en su mano: ó abandonar el mando:
ó jural' interinamente, reservandose el arreglo de la ley
fundamental de consuno con los diputados, poniendo en
contribucion las luces que le hubiera prestado el profundo
examen que el mismo asguró estaba haciendo sobre las
variaciones que convendria hacer en el gobierno: ó jurar
llanamente la constitucÍon de Cadiz. Eligió el ultimo, y
le eligió obrando como un padre tierno se comporta con sus
hijos y con ifusion sincera. Luego procedió con animo
deliberado á abrazar uno de cuatro partidos. Luego obró
con libertad, pues que tubo facultad para elegir .•


Si se arguye con q!le la misma posicion del rey, pre-
cisado á tomar un partido entre cuatro, prueba la fuerza
que padeció; contestarémos, que aun dandole este nombre,
seria una fuerza que voluntariamente se habia hecho Fer-
nando. (, N o sabia que los pueblos españoles pueden
alzarse legalmente contra el gobierno, cuando el rey se
convierte en torticero, y que cae en este caso (Ley 10. Tit.
l. Parto 2.) "cuando infunde terror en sus subditos, los
desune, les impide el uso de la palabra, protege las denun-
cias, empobrece el reyno, persigue á los poderosos y sabios,
prohibe sociedades y reuniones ?" ¿ Acaso ignoraba el rey
los horribles sucesos que por espacio de seis años presenció
la peninsula? ¿ No le era notorio que un considerable
numero de patriotas gemia en los presidios yen las cárceles
de la inhumana inquisicion ? ¿ En las supuestas causas de
estado, falladas por el monarca, + no descubria el vicioso
origen de las denuncias y perjurios que las habian fra-
guado?:;: ¿ y Fernando no hallaba el retrato de su


* Bastaria para probar la espon.
taneidad con que el rey juro, lo
ocurrido entonces con uno de los
liberales, que sacado de la prision,
ocup6 un destino de influelJcia.
Resistiendose á admitirle, y negan·
dose Fernando á complacerle, to-
mando este la constitucion en la ma-
no . . . la he jurado sinceramente
( dijo) la he de observar y hacer cum-
plir. Pasage, de cuya autenticidad
responde la opinion pública, que le
transmitió por España, dando lugar
á que lo perpetuára el buril, y que
destruye cuanto la maledicencia ha


inventado para acreditar la violencia
inevitáble que sufrió el monarca.


t Los diputados, presos el año
1814, de orden de Fernando, fue-
ron condenados á presidios y en-
cierros, por un deo'eto voluntario del
rey, extendido de su mano; unos sin
haberseles oido; otros sin haber
sufrid o cargos; y estando algunos
absueltos por los tribunales psta-
blecidos expresamente para perder-
lds. Y esto solo ¿ no encierra en
si todos los elementos, que segun
la ley hacen tortice¡'o á un monarca?


t Se cometió el inhumano aten,-




14S
gobierno en las palabras de la ley? ¿ N o recibió multipli-
cadas representaciones de hombres, que aunque no sigui-
eron el partido liberal, tenian probidad y honradéz, los
cuales le conjuraron para que mudára de rumbo? ¿ No
dió decretos que anunciaban el regreso de la equidad y de
la justicia, y no los revocó al momento de su ejecucion?
Luego Fernando libremente se puso en el caso de la ley.


y una vez realizado el levantamiento, la historia no
ofrecia un solo resultado funesto? ¿ Y que sucedio? Que
los liberales, apoyados en la ley, recordaron al monarca
el cumplimiento de las ofertas hechas en el año de 1814,
de un gobierno moderado. ¿ N o prometió entonces que
habría cortes, que habria libertad de imprenta, y que la
inquisicion no ejerceria sus atrocidades? Lo cumplió?
Seis años pasaron entre esperanzas y entre horrores. ¿ Y
quien forzó á Fernando a dar aquellas palabras? ¿ N o
10 hizo espontaneamente? Luego en el año de 18~O,
los españoles dieron una nueva muestra de su hidalguía,
contendandose con reclamar el cumplimiento de las pala-
bras reales de un modo efectivo, dejando á Fernando en
libertad de realizarlo, ó de adoptar otros medios, antes
que sufrir los efectos de la ley, que el mismo se habia im~
puesto como rey y como caballero.


y qué documento mas irrefragable de la libertad y sin-
ceridad, con que Fernando se habia prestado á jurar la
constitucion, que las públicas demonstraciones que el mismo
hizo de la satisfaccion que le ocupaba, y de lo distante
que estaba de creerse oprimido, ni de temer ningun aten-
tado de parte de los liberales? ¿ Por ventura una persona,
que se ve presa en manos de sus enemigos, se entrega


tado de encerrar un espia en son de libre como el eu que esto se escribe,
preso en el calabozo en que gemian que no haya exageracion en lo re-
seis diputados, para que atalayara ferido .. Ojala fuera asi I Pero el
sus conversaciones, y penetrara año de 1815, ¿ no vió el suceso mas
hasta sus pensamientos. Sobre la singular en la historia de la penin-
negra y nefanda lista de chismes y . sula, y el mas cÍlocante en la de los
hasta de' sueño.s, extendida por reyes? Don Pablo Lopez, acusado
aquel malvado, se fraguó una causa por constitucioualista, ¿ nofui con-
de supuesta conspiracion, que co- dcnadv á horca por una orden directa
menzó en la secretaria de estado de del re.,!? Lo fué sin duda, y hubiera
Indias, pasó á ladeJusticia,deaqui perecido a impulso de un desgra-
á la ioquisicion, y de esta al capi- ciado el rey quiere, si segun se dijo
tan general que la sustanci6 mili- entonces, los oficios del ministro
tarmente. Solo viendo· estos monu- de la noble nacíon inglesa, no hu-
mentos de atrocidad y depravacion, bieran (;ollseguido arrebatar la vie-
se podrá creer en unpais felizmente tima de los manos del verdugo.




149


espontaneamente á los bulliciosos festines de una desaho-
gada libertad, sostenidos por ellos? En los dias primeros
del restablecimiento de la constitucion, la concurrencia del
rey á los convites cívicos, que dieron las tropas de la
guarnicion de Madrid en celebridad de tan fausto suceso,
realzando su alegria y esplendor, hizo ver al mundo la
libre sinceridad con que habia prestado su juramento.
i Dias llenos de placer y de alegria, aquellos en que los
españoles vieron á Sil monarca dejar el encantado recinto
del palacio, par.:¡ mezclarse entre las··filas de los veteranos
y para recibir de sus labios no avezados á la lisonja, y de
)a boca del pueblo que le rodeaba, los plácemes mas puros
y los vivas mas cordiales, que los que la traicion pronun-
ciára cuando le aprisionó en sus grillos !*


Tal vez se dirá, que aunque el rey haya tenido libet·tad
cuando reconoció y juró la constitucion, careció de ella
cuando tubo que poner en ejercicio las augustas funciones
de su suprema autoridad, porque la, osadia de los liberales le
tubiera en un depresivo cautiverio. Antes de contestar á
este argumento con datos tomados de la historia de los
tres ultimos años, deberémos convenir, 1". en que una vez
recibida y jurada la constitucion por el rey y ligado el á su
cumplimiento, no se podrá decir que careciera de libertad,
porque no pudiera exceder los limites que la ley ponia á
sus acciones jt )0 contrario seria reconocer de hecho un


'* LIega á tal extremo el encar-
nizamiento de los serviles, que la
regencia intrusa de Madrid ha ca-
lificado de delito la concurrencia á
estos convites; de donde se deduce,
que el rey que concurrió á ellos, á·
juicio de la regencia, es delin-
cuente é impurificable.


t ¿ Se podrá decir sm escandalo
que el rey de Inglaterra carezca de
libertad, porque como monarca
constitucional tenga circunscrito
el ejercicio de su autoridad por las
leyes fUlldamell tales! Estamos
altamente persuadidos que tallto
S. M. B. como el denodado pueblo
á quien dirige, mirarian con horror
al que illtent"ra sostener tan ridi-
cula opinion. ¿ Y se dira cautivo
el presidente de los estados unidos
de América, por que la ley señale
los limites de su poder? ¡ Qnien
será capaz de Ilamarle·oprimido,


porque no pueda exceder la raya
que la constitucion le señala i Si
hubiera de darse á la opinion con-
traria toda la fuerza que le atribuyen
sus sostenedores, diriamos que ni
el Turco ni los beyes de Argel cmll
libres, porque en medio del despo-
tismo reconocen ciertas barre ras
consagradas por la religion, que no
pueden vencer, y que solo son libres
los reyes, cuando pueden hacer
cuanto les viene á las mientes; que
están cautivos cuando 110 pueden
destruir la propriedad de sus súb-
ditos, privarles de la vida y del
honor, comprometerlos en guerras
por capricho, hacer paces .igno~~­
niosas, ofrecer y no cumplir, eXIJlr
tributos sin medida, y gastar en
frivolos capricho.s ó en criminales
deleites la sustancia del pueblo y el
fruto de su trabajo.




150


despotismo absolutamente incompatible con la Índole del
gobierno moderado. ~o. Que los excesos de las eferves-
cencias del patriotismo, compañeras de los movimientos
que preceden y siguen al tránsito de la esclavitud á la
libertad, siempre que no se apoyen sobre acuerdos de la
autoridad legitima, no pueden servir de prueba del cauti-
verio de Fernando.


Los acaecimientos públicos de la peninsula prestan
datos de la libertad legal y personal que disfrutó Fernando
en la época constitucional. En decto, la junta provi-
sional, establecida por el rey en 7 de Marzo de 1820,
autoridad supletoria de las cortes, para dil'ijir al gobierno
desde esta fecha hasta que jurára solemnemente en ellas,
ejerció sus funciones harto sublimes y delicadas, acatando
siempre la. persona y la dignidad del monarca, el cual pro-
cedió con tanta libertad, como que alguna vez se apartó
de sus propuestas, sin reclamacion alguna de los dignos
individuos de aquella corp0l'acion, porque la ley daba al
rey facultad de ejecutarlo.


El congreso nacional, desde los primeros dias de su
reunion en Madrid, dió al rey las muestras mas señaladas
de respeto, de deferencia y atencion incompatibles con
la opresion y violencia que infundadamente se dice
haber ejercido los liberales· sobre su augusta persona.
i Qué señales mas inocentes dieron las cortes -de su ex-
altada y cordial alegria, al ver al monarca sellar con el
juramento la promesa de ser fiel á la ley! j En qué emo-
ciones de reconocimiento prol'umpió el pueblo dentro del
templo de las leyes y en las calles públicas, por donde
paseó triunfante al' regreso á palacio, y esto á pesar de la
conspiracion de los malvados, descubierta en aquellos días!*
¿ Disminuyó el congreso la dotacion de la casa real?t
¿ N o revocó el decreto de las cortes de Cadiz, que por
circunstancias inevitables apartaba al infante Don Fran-
cisco, y á la infanta reyna de Etruria de la sucesion á la
corona?


Las cortes y el gobierno, ¿ pusieron algun obstaculo al


'" N o es posible describir el entusi-
asmo con qué fué recibido Fernando
por el pueblo, candorosamente ex-
altado y reconocido á su decision.
Vivas, aplausos, cancionps, musicas
festi vas, y coronas de flores derra-
madas sobre la carroza, se emplea-
ron en engalanar la carrera.


t Aunque las circunstancias del
erario inspiraban los sentimientos


mas rigidos de economia, las cortes
mantubieron al rey en el goce de
los 40,000,000 de reales anuale~,
que él se habia señalado, cuando
en el año de 1 B 14, tomó las riendas
del gobierno. Cantidad á la verdad
excesiva, atendida la pobreza del
pueblo, pues llegaba á la decima.
parte de los ingresos anteriotes.




151


monarca, para que segun costumbre pudiera salh: de
Madrid á los sitios reales? ¿ N o lo hizo cuantas veces lo
tubo P(W conveniente, {t pesar de que su mansion en ellos
alentó á los cnemigos cl~ las liberta/les, comprometiendo
]08 altos respetos del rey en escenas escandalosas y sub-
versivas ?* Noticiosas las cortes (le que cierta expresion
contenida cn una ley, que se pasó á la sancion del rey,
habia afectado la nelicafleza de S. M. ¿ no se apresuraron
á corregirla, pasando á sus manos otro ejemplar extendido
sin lo que le habia causado una pequeña incomodidad ?t
y cuando la suprcsion de las ordencs monacales, habiendo
llegado á entender que aquel deseaba la conservacion de
algun monasterio Jlor su celebridad, ¿ no le complacieron
eximiendo el número de 8, y dejandole la eleccion de los
que debian permaneced:j:


Cuando la audaz osadia de los enemigos de la consti-
tucion, quitando la máscara á su disimulo, los presentó en
la palestra amenazando al sistema, comprometiendo el
nombre del monarca, y llenando de zozobras'~ los patri-


.., Pocos dias des pues del jura-
m~nto hecho á la constitucion, y
sin que lo estorbára la nOJicia que
el gobierno tubo de varias conspi-
raciones, el rey dejando á Madrid
pasó á Sacedon, en donde se man-
tubo touo el tiempo que creyó ne-
cesario para su solaz. Restituido
á la corte, la dejo en Noviembre
trasladandose á San Lorenzo, en
donde los pérfidos consejeros com-
prometieron su autoridad, hacien-
dole quebrantar un articulo de la
constitucion, pron.oviendo con ello
una exaltacion en los patriotas, que
co;mprometiendo la tranquilidad de
la corte, hubo de producir funestas
consecuencias. A pesar de esto, en
el Abril de 1822, se trasladó el
rey al sitio de Aranjuez sin opo-
sicion alguna; y la desgracia que le
acompaña, le hizo ser espectador
de horribles escenas, que (en ¡;n
pueblo menos g;"neroso y cuerdo
que el español, hubieran COI1Jpro-
metido la seguridad de su persona.
En los primeros dias de .Julio del
mismo año, cuando la guardia sub-
levada habia proclamado la guerra
al sistema, trató el monarca de


pasar á San Lorenzo y San Ilde-
fonso: viage que la diputacion
permanente procuró diferir, porque
las circunstancias le hacian mirar
como intempestivo, dando lugar á
cavilaciones y sospechas, que po
nian en riesgo al rey.


t Es muy notable este suceso
para que pueda, omitirse su relaciono
En la ley expedida para la ex-
tiucion de los jesuitas, habia una
expresion relativa á su anterior res-
tablecimiento, que causó una pe-
queíía incomodidad al rey. Sin
embargo, este la sancionó y firmó,
y conducido á las cortes para su
publicacion, estas suspendiendolo,
hicieron sacar una nueva copia cor-
rigiendo aquella expresion, y la
prese!ltaron all1lonarca para quc se
dig;nára firmarla. S. M. sensible á
un rasgo tan extremado de defe-
rcncia, lo hizo, manifestando al
congreso su gratitud.


! Si la politica y la economia
dictaban la supresion de los mona-
cales, el deseo en el congreso de
complacer al rt'J, sof\)có sus senti-
mientos.




152


.otas, en vez de acordar las cortes las providencias rui-
dosas que aconsejaban las circunstancias ¿ no tomaron
el amistoso medio de avistarse privadame~te con el mo-
narca, manifestandole sus sentimientos, y conjurandole
para que contubiera con mano fuerte los excesos pu-
blicos ?*


y el rey durante la epoca constitucional l. no usó libre-
mente de la faCilItad de nombrar y despedir los empleados
públicos? ¿ N o la ejerció mas de llello en los secretarios
del despacho, habiendo mudado hasta 56 ministros en el
corto espacio de tres años y medio, + y ejecutandolo en


'" ;La combinada conspirarion de
Chavarry, los escandalosos sucesos
del Escorial, las illsurreciónes de
Avila, del Abuelo, y de Asturias,
descubrían la trama de los serviles
contra la constitucion. El congreso
uombró una comision compuesta
de su presidente y un corto nó·
mero de diputados, que habiendo
pasado á palacio, tubo con el rey
confidencial y privada conferencia,
€n la cual le manifestó las justas
alarmas de las cortes, y le conjur6
para que tomara cuantas providen-
cias estuvieron á su alcance, á fin
.de contener el progreso de los
males que amenazaban sumergir á
da nacion en un abismo de horrores.


t En 7 de Marzo de 1820 ocn·
:paban los ministerios de estado los
'lliguientes persouages; el de estado,
duque de San Fernando; gracia y


justicia, D. José Garcia Latorre:
hacienda, D. Antonio Salmon:
guerra, D. José Maria Alós. En
-el mismo mes nombro S. NI. á los
siguientes: estado, D.E,.aristo Pel'ez
de Castro: gobernarion de la penin.
-sula, D. Agustin Argüelles: Ul.
tramar, D. Antonio Poreel: ma·
",ina, D. Juan Jabat: guerra, mar·
'ques de las Amarillas: hacienda,
D.Jose Canga Argüelles: gracia y


justicia, n. Mauuel Garcia Her-
-reros. D. Jacobo Parga, nomo
brado para la gobernaeion de la
peninsula, renunci6 reemplazándole
Argüelles. D. Cayetano Valdés


sucedio á Amarillas, y D. Ramon
Gil Cuadra á Porce\. En 1821,
fueron exonerados los primeros y
reemplazados, para estado, Bar.
d aji y Azara: gracia y justicia, Cano
Manuel; gobernacían de la penin.
sula, Feliu; ultramar, Pelegrin;
{<I1C1'ra, Salvador, Daoiz y Moreno
Daoiz; hacienda, Barata, y Valll.'jo;
marina, Escudero. En 1822, fu-
eron reemplazados del modo si.
guiente: en estado, M artinez de la
Rosa: gracia y justicia, Gareli;
gobernllcion de la peninsula, Mos·
coso: ultramar, Clem!'ncin: guerra,
Balanzat; marina, Homarate: ha.
cienda, Sierra Pambley. En Agosto
del mismo año 1822, les sucedieron:
en estado, San Miguel: gracia !I
justicia, Navarro: gobernacilm de la
peninsula, Gaseo: ultramar, Va-
dillo: guerra, Lopez Baños; ma.
rina, Capaz: hacienda, Egea. En
Marzo de 1823, fueron nombrados :
estado, Florez Estrada: gracia y
justicia, Zorraquin, que renunci6
en el acto, y en su lugar se nombró
á Vallesa: gobernacíon. de la penin.
sula, D. Antonio Diaz del Moral,
que renunci6 en el acto, y en su
lugar se nombró al señor Muñoz:
hacienda, Calbo de Hozas: marina,
Romay: guerra, Torrijos. Sin
haber tomado posesion fueron re.
emplazadas por los siguientes: es·
tado, Pando: gracia y justicia,
Calatrava: gobernacion de la penín-
sula, Manzanares; guerra, Zorra·




153


circunstancias quc deblan poner en comocion los animos
de los amigos de la libertad? ¿ Y cuando las cortes se
desentendieron decorosamente de proponer al rey, como
este deseaba, ministros que reemplazáran á los exonerados
en el mes de Marzo de 1821, no le dieron una prueba in-
signe de que deseaban asegurar su libertad, para el ejercicio
de las funciones que le estaban designadas en la ley fun-
damental ?


y Fernando VII. ¿ no tubo á su disposicion la fuerza
armada permanente elel estado? ¿ No la distribuyó del
modo que creyó mas oportuno? Su gobierno ¿ no pro-
cedió con entera libertad y energia á reprimir los des-
ordenes públicos, cuando lp pareció que amenazaban la
tranquilidad?* Y las cortes á peticion del monarca, ¿ no
decretaron leyes enfrenadoras de las ardientes pasione,,,,
sacrificando para ello una gran parte de su popularidad ?i'


¿ Y el rey no dió el veto á las leyes, cuando le pareció
conveniente suspender su publicacion? La que arreglaba
las sociedades patrióticas, la que suprimia los derechos
feudales,! y en Cadiz mismo la que daba á las capellanias
de sangre la consideracion de mayorazgos, ¿ no fueron
detenidas por el libre ejercicio que el rey hizo de una de
las mas altas é importantes prerogativas de la autoridad
real?


y en el terrible conflicto en que se vió Madrid el dia
7 de Julio de 1822, cuando la guardia atacó denodada á
la constítucion, en aquel trance sanguinario que puso en


quin, Salvador, y Golfin: marina,
Osorio: lzaciel1da" Y andiola.


De aqui aparece que en el es-
VIcio de 42 meses tubo Fernando
\'II. 56 ministros. ¿ Puede darse
mayor libertad para nombrar y des-
pedir ministros 1


'" La disolucion del ejercito de
la Isla, el retiro de Riego á As-
turias, su exoneracion posterior del
mando df.' Aragon, los procedi-
mientos contra los exaltados de los
cafés de Lorenzini y 'Malta, la se-
paracion del mando dado al general
Mina en Galicia, y del Empeci-
nado del gobierno de Zamora, las
causas fulminadas contra los patri-
otas comprendidos en las disen-
siones de Sevilla y 'Murcia, 19s ar-
restos de Ceruti, Conti y otros li-
b(~rales, los estrepitosos acaecimi-


TOM. r.


entos del Setiembre de 1821 en
'Madrid de resulta~ del paseo del
retrato de Riego, el silencio im-
puesto á la sociedad patriótica de
la corte, el arresto del patriota
Costa en Barcelona, y otros infi-
nitos ejemplares de rigor, cometi·
dos sobre los liberales ardientes
¿ no son otros tantos comprobantes
de la libertad en que estubo el rey,
cuyo gobierno procedia sin obstá-
culo á corregir con mano fuerte los
que el calincaba de excesos de pa-
triotismo 1


t Las leyes represivas, cuyo
debate ocasionó disgustos á los di-
putados que merecian el cariño del
pueblo por sus ideas liberales.


t Por dos veces consecutivas
impidió S. M, con el veto que le
publicara esta ley.


X




154


peligro á S. }}[. y su real familia, segun expresion de los
agentes diplomaticos extrangcros residentes en Madrid,""
¿ no recibió el rey los homenages mas ilustres de respeto
y atencion? ¿ Los gefes de la rebelion no entraron en
capitulaciones con los liberales, abriendo la negociacion
un mensag~ del monarca, presentado por el marques de
Casa Sarria? Y los vencedores á la entrada de la pla-
zuela del palacio, ¿ no suspendieron su venganza, cedi-
endo á la voz del monarca, que les manifest6 el riesgó en
que podian poner su poder y su vida, si continuaban el
fuego sobre las tropas ya batidas? ¿ Los liberales tubieron
nunca una oeasion mas segura para realizar sus plane,
agresores sobre el monarca, si los hubieran abrigado en su
pecho? ¿ Se aprovecharon de ella? Si Fernando hu-
biera estado preso, como se supone, ¿ sus carceleros le
habrían tratado con tan alta consideracion, como la que le
manifestaron en los dias de la lucha sangrienta? Los
liberales, contentos con vencer i sus enemigos, respetaron
la santidad de la persona del monarca, condenando al
olvido lo que la pública opinion les denunciaba; yata-
cando á los guardias, se defendieron de su agresion, sa-
cando al rey del teatro de horrores, de desacatos y de
crimenes, en que le habian comprometido los que lla-
mandase sus amigos, clavaban el puñal en su autoridad.
Fernando ha dado una prueba incontestable de la libertad
moral de que gozaba, en los dias mismos del combate,
confiriendo casi todos los empleos principales de la ba-
cienda.


Es verdad que cuando el ejercito frances invadiendo la
peninsula, amenazó la capital de la monarquia, las cortes
acordaron la traslacion del rey y su real familia á un punto
mas seguro. Y no negaremos que la intempestiva é impo-
lítica remocion del ministerio, (Jue contest6 con tanto valor
como patrioti~mo á las notas de Verona, llenando de re-
celos justos á los patriotas, di6 lugar á un movimiento,
que pudo traer consecuencias desagradables. ¿ Pero e~to¡:¡
hechos demuestran acaso que el rey careciera de libertad t
¿ Se llamaron presos los monarcas, á quienes la combi-
nacion de los sucesos militares obligó alguna vez :t
alejarse del teatro de la guerra, para atender á la defensa
del pais? ¿ Y la salida del rey de Madrid no se difirio
tres dias á peticion suya? ¿ Y su traslacion á Cadiz no


.. Vease el documento numero 6. folio 79. Ymme1'O l. de este Pe·
riodiro




155


puso en guarda su persona? ¿ N o le libertó de una catás-
tl'Ofe, como creemos haberlo ya demostrado en otro lugar?
¿ Y una comocion popular basta para acreditar el cauti-
verio del monarca? ¿ Cuantas ha presenciado el pueblo
ingles, promovidas por diferentes causas, sin que le haya
ocurrido creer por ello preso á su monarca? Si los per-
fidos consejeros y la influencia extrangera no hubiera su-
gerido á Fernando la fatal idea de separar al ministerio
patriota en el momento critico en que las cortes abrian
sus sesiones, yen que aqllel debia emplearse en la defensa
de la nacion: y si la perversidad no hubiera compro-
metido al monarca en un paso tan aventurado, sin que
este presentára sucesores (lignos, la tranquilidad no se
hubiera alterado; pero los exaltados, los moderados, los
amigos y los indiferentes al ministerio, vieron que el estado
quedaba sin gobernalle en la epoca mas dificil: vieron
que por esta fatal ocurrencia se paralizaba la defensa, y
temblaron: el temor produjo la irritacion, y esta ocasionó
un movimiento que cesó en el instante en que el rey
nombró proprietaríos que ocupáran sus sillas. Luego el
abuso que el monarca hizo de la libertad de que gozaba,
para nombrar y despedir los altos funcionarios, y no su
opresion ó cautiverio, fue la causa verdadera de un acon-
tecimiento, que los enemigos ele la justa libertad presentan
hoy como prueba de la prision del rey.


Cuando los datos y las razones alegadas no bastarán para
demostrar que I' emando estubo en libertad, mientras
gobernó constitucionalmente á la nacion española, la COIl-
fesion del monarca quitaría toda duda. En la memorable
posdata, puesta de :m letra al discurso de abertura del
solio en el año de 1821, ¿ no manifestó la franca y libre
sinceridad con que habia abrazado la constitucion, y con
que mantenia el sistema liberal? Y en el billete dirijido
al consejo de Estado en 3 de Julio ue 1822;* ¿no aseguro
" que su alma se tranquilizaba con el sentimiento de haber
sido un veruadero constitucional sin dolo ni pe~jidia?"
¿ Y en esto no descubrió su libertad? Y aun cuando los
succsos del Julio llegaron á hacerle sospechar de su segu-
ridad, ¿ el rey no descubrio los autores ue sU inquietud?
¿ N o h.1 designado á los reos? ¿ Y acaso dijo serlo los
libcl'ales? "Mi espíritu (son sus palabras) está lleno de
agitacion y amargura, considerando' la terrible crisis de
una anarquia militar, que pudiera causar todo~ los es-


.• \'. el numo 1. (le t'\~ pcriollico, pago 77.




156


tragos de la division, del horror y de la sangre." La
anarquia militar, es decir, el desenfreno de los militares,
que hollaban las leyes y no acataban al monarca, ni cum-
plian sus ordenes; mas claro, la guardia sublevada, que
osó declarar la guerra al pueblo, era la causa de la per-
turbacion que sufria el ánimo del monarca. Luego aun
suponiendo que en aquellos terribles dias hubiese sufrido
este alguna violencia, la mano que la originó, fue á con-
fesion del rey la de los facciosos que se llamaban sus
amigos, y que cometieron en el palacio todo linage de
excesos, y no los liberales, que ceñidos á repeler la fuerza
con la fuerza, ni provocaron la guerra, ni se aprovecharon
como pudieron de la victoria. Finalmente, hasta en los
últimos momentos de la permanencia del rey en Cadiz,
disfrutó este de libertad. ¿ Por ventura Fernando VII.
salió de Cadiz el dia 1 de Octubre de 18~3, porque las
cortes se lo hubieran indicado ~ ¿ Estas regularon sus
pasos en la materia ~ l El rey no dej6 aquella ciudad
cuando lo tubo por conveniente ~ ¿ A visó de ello al con-
greso? S. M. asegura en su manifiesto á los españoles
del 30 de Setiembre, que decidido á hacer cesar' los de-
sastres de la guerra, había resuelto salir al día siguiente."
Vease aquí el suceso mas terrible para la libertad, prepa-
rado y realizado por la pura decision del monarca,' el
cual resolvió el abandono de Cadiz, y le realizó á la hora
que tubo á bien señalar A su vista pregun-
tarémos: ¿ estaba libre Fernando?


y tomando el retrato por el reverso, preguntarémos
tambíen: ¿ Fernando VII. consolidó su libertad, desde
que dejada la ciudad de Cadiz, se entregó en manos de los
Franceses? ¿ Disfruta actualmente de libertad? . • .
Punto interesante, del cual nos proponemos hablar en
otro numero.


BIBLIOGRAFIA.


Los libros raros han merecido siempre con l'azon un
lugar muy distillguido en la consideracion de los literatos.
Que si las producciones extraordinarias de la naturaleza,
y las que esconde en sus profundos senos, excitan justa-
mente la curiosidad de los que se dedican á investigar sus
maravillas; no dcbe extrañarse que las obras raras y
poco conocidas del arte dispierten la de los hombres, en




157


quienes tambiell es justo reyne el deseo de saber cuanto
hicieron nuestros mayores. Esta es la causa porque se
han escrito y aun escriben tantos diccionarios y bibliotecas
de los libros raros, en r;ualquier manera que lo sean. Los
cuales solo por serlo, claro está que no pueden servir á la
comUll utilidad, siendo leidos por todos; mas á todos
agrada y aun conviene la noticia de ellos, por si pueden
ser adquiridos algun dia, y porque aun siendo imposible
su adquisicion, el saber que han existido sirve para la
historia de los conocimientos humanos. El deseo de satis-
facer esta loable curiosidad de los litcratos, nos obliga á
dar razon de un libro español escrito en Inglaterra,
libro sumamente raro y no conocido por bibliógrafo al-
guno que sepamos, y del cual ninguna noticia tendriamos
nosotros, si la casualidad no nos hubiese deparado algunos
meses h.\ ver un ejemplar en poder de un amigo residente
en Génova, el cual le estima como es justo, por ser acaso
el único que quedará en el mundo.


Es un volumen en 8 de mas de 300 paginas, cuyo
titulo es C.UlIlASCON: palabra escrita con letras grandes en
el frontis sobre un escudo que llena casi toda la plana_
Vese tambien repetida en la orla de él, como apellido del
autor, cuyo nombre Thornas está en ambos lados del
tronco de una encina (que en Español se llama tambien car-
Tasca) cubierta con un galero episcopal, que es la empresa
que en alusion á su apellido quiso tomar el escritor, segun
la costumbre del siglo XVII. y de otros posteriores.'" Que
este fuese el único motivo para tomar ese simbolo, y que
él no quisiese que su libro fucse reputado por tan vil como
el fmto de aquel arbol, lo manifestó en una cuarteta que
escribió al pie de dicho escudo, y dice asi :


N o es comida para puercos
Mi fruto, ca perlas son;
y aunque parezco carrasca,
Soy mas, pues soy Carrascon.


A esta cuarteta, mediando un bigotillo, sigue en la misma


* El dominic:tno Fr. Bernardo en alusion á su apellido, que es rio
Riera, que á principios del siglo en castellano, y tambien á la ter-
XVIII, por haber seguido la causa quedad de su indomable genio,
de los austriacos, se ausentó de su enemigo de toda sugecion y mucho
patria Barcelona, refugiandose en mas de la volubilidad en opiniones
Rusia, escribió alli un libro que y doctrinas. A este modo pudieran
intitulo Echo fidó, en cuya portada citarse otros muchos ejemplares de
puso un escudo donde piutó un no esta costumbre, que cada cual
con el lema JXW/I]UClTIt l'E/l'OI'SUm, podra calificar de lo 'lllC quisiere.




158


plana: de letS CarIes y Jlledrww. En Cinl1'lténigo. Al
pie de la portada: con licencia y privilegio á costa del
autor. Por JlJal'ifl Sancltez Nodriza, año 1633.


En la plana imediata: Dedicatoria á las dos llel'manas
Maria y JJlartlta, mis muy cltaras y amadas ltijas,. á las
cuales siempre da este último dictado. En esta epistola
da de sí y de sus . cosas los indicios siguientes: "Dios
(dice) me mandó salir como á Abraham de mi tierra, de
mi naturaleza, y de la casa de mi padre. Sacome de la
tierra del Egipto papistico, y de la casa de la servidumbre
monástica Dejé, cuando dejé á España cuatro
hermanos, los tres mayores que yo, menor el otro j tres
hermanas, la una mayor, las dos menores. lHi madre era
ya muerta j mi padre vive. Sé empero, y quiero que
sepais, que eran ó son en calidad hidalgos, en linage
ilustres, y en hacienda ricos, aunque yo soy pobre."


Mas claras noticias da de si en el prólogo, donde dice
que el rey Jacobo de Inglaterra, le mandó traducir al
español la liturgia inglesa, y que en premio de este tra-
bajo le dió una calongia en la insigne catedral de Her~rord.
"Compuse (añade) un gran volumen de monacllatu en
latin: otro de cont1'adictionibus doctrince ecclesice romance :
otro titulado Carrascon, tambien en latino A im-
primir estas obras y la presente (que es parte pequeiía de
un volumen grande) vine á esta tierra, por muchas cosas
feliz, y por la libertad que en ella hay de poder decir
verdades, felícisima."


El objeto de esta obm es impugnar la doctrina y prac-
ticas de· la iglesia romana j mas el plan de ella y los
puntos á que limita sus observaciones, se verá en los epí-
grafes de los 10 capitulas de que consta, que son:


l. " De la leccion de la sagrada escriptura."
2. " De los libros canónicos de la sagrada cscriptura,"
¡3, "De la version Vulgata Latina."
4,. " En qué se prosigue el argumento del pasado, y se


muestra que la version Vulgata Latina es en muchas ma-
neras viciosa, erronea y depravada."


5. " En qué en prosecucion del thema de los dos ime-
diatamente antecedentes, se propone y prueba la cer-
tidumbre y conformidad de los ejemplares hebreos, y la
incertidumbre y desconformidad de los griegos y latinos."


6. " En el cual se concluye la materia y argumento de
los tres precedentes, y se muestra que solo el texto hebreo
puede y debe ser auténtica é infalible regla y lJorma de la
fé, cuanto á la escritura del viejo testamento,"




159


7. " De la fé implicita."
8. "De las imagenes."
9. " Del oficio divino en leng.ua Latina."
10. "Del monachaclo ó fraylia."
En el capitulo 8 toda vi a da de :sÍ algunas noticias bio~


gráficas, que conviene tener presentes. Porque hablando de
la imagen del santo Cristo de Burgos, que estaba en el con-
vento de S. Agustin de aquella ciudad, y en 18!21 fué tras-
ladado á la catedral, dice: "Yo fui conventual de aquel
monasterio algun tiempo;" y mas adelante: "estando yo
en el convento de San Agustín de Burgos estudiando
artes, vino el rey Phelipe III á tener novenas en aquel cru-
cifixo, y con él el príncipe que agora rey na. Aposentase
su mago con toda ,~u corte en aquel monasterio, &c."


Algunos otros extractos se tomaron de este libro, que
omitimos por no ser necesarios á la bibliografia, único
objeto de nuestro escrito. A la cual basta saber:


1. Que el autor de esta obra era español y f!'ayle de la
orden de san Agustin, llamado Pi .. Tomas Carrascon, y
que estudiaba artes en el convento de Burgos, esto es, era
muy joven, cuando el rey Felipe III fué á hacer novenas
á aquella casa, acompañado del príncipe .~u hijo, que des-
pues fué el rey Felipe IV.


:Z. Que se apartó de la comunion de la iglesia romana,
y se hizo protestante.


3. Que con este motivo y para poder puhlicar sus obras
se vino á Inglaterra, á qui(;i1 llama tierra por muchas cosas
feliz, y por la libertad que en ella !wy de poder decú- t'er-
dades, felicisirna.


4. Que el rey Jacobo I de Inglaterra, que reynó desde
el año lG03, hasta el de 1G~5, le cncargú la "e1'sion espa-
ñola de la liturgia inglesa, que acaso será de las primeras
que se hayan hecho en los idiomas vulgares. De una
italiana trabajada por Alejandro Amidei, florentino, en
1661, hay una excelente copia en el museo británico.
(Collect. M/'/S. Harlei. codo 3495.)


5. Que en premio (~e su trabajo fué hecho canónigo de
la catedral de Her~ford.


6. Que acá debió contraer matrimonio, del cual tubiese
las do,; hijas Maria y Marta, á las cuales por eso deja tan
clara y circunstanciada noticia de su ascendencia.


7. Que compuso este libro despues del año 16!28, en que
subió al trono español Felipe IV del cual dice expresa-
mente que agora reyna.


8. Que 10 imprimió en 1633, y no en Londres ni en otro




160


lugar aJguno de IngJa.terra, á donde él dice que vino á
imprimir sus oaras, sillo en España, coliJO clara.mente 10
indica el papel, y la letra y todo cuanto puede caracterizar
una impresion española de aquellos tiempos. Contra esto,
que forma una demostracion en tipografia, no sé si debet'á
prevalecer la congetura de lo inverosimil que es, que pu-
diese estamparse en España una obra tan contraria á la fé
y á la iglesia romana, y mucho menos en Cintruénigo,
villa de Navarra, donde no se hace creible que hubiese
entonces imprenta y dotada de caracteres hebreos, de que
usa alguna vez;.


9, Que tenia otras obras concluidas y mas voluminosas
que la presente,


10. y por último, que el objeto del autor es impugnar
á la iglesia romana en cinco articulo s, es á saber, la
autenticidad de la Biblia Vulgata, la fé implicita, la adora-
cion de las imagenes, el oficio divino en lengua latina, y el
establecimiento dé las ordenes monásticas.


A la bibliografia no toca formar juicio del merito intrin-
seco de esta obra. Lo que nosotros, prescindiendo de los
puntos controvertidos en ella, podemos y debemos decir á
los literatos, es que este libro es uno de 'los muy bien
escritos en lengua española, á cuya propiedad y fluidez
añade el autor cierta soltura, y si puede decirse, aquel
bermoso desaliño, que tanto brilla en algunos que escribie-
ron á principios del siglo X VII Y que encanta á los buenos
conocedores de aquel idioma. Es singular la gracia con
que en medio de las discusiones mas serias intercala la nar-
racion de algunas anecdotas de su tiempo: cosa muy dificil
de ejecutar á contentamiento del que lee. Ademas de esto
se muestra muy versado en las lenguas orientales y en todo
genero de erudicion bíblica, no menos que en ]a teologia,
historia y disciplina eclesiástica. Creemos que la lectura
de este libro pudiera ser útil á los maestros de la religion
catolica, como lo es la de todas las obras que contradicen
sus dogmas y disciplina; mayormente estando todas sus
paginas atestadas de citas de escritores antiguos y mo-
dernos, las cuales servirian de guia á los que se dedicasen
á este genero de controversias.


Por lo mismo que se ha hecho este libro tan raro y
desconocido, suplicamos á los ingleses ilustrados, que si
alguna noticia pudiesen adquirir del autor, ó de las. otras
obras que él anuncia en el prólogo haber compuesto,
tengan la bondad de comunicarnoslas ó darlas al público
directamente, para que no carezca de ello la literatura. En




161


este caso nos contentarémos como otras veces con la gloria
de haber servido vice cotis. Tal vez en la catedral de
Heriford deben existir memorias de la patria, escritos y
muerte de este español, que se honraba con haber sido
su canónigo. *


Orígenes orientales de la lengua española.


Alfabeto segundo.
¿ A DONDE BUENO? Y en Valencia: ¿ AON BON A? Ex-


presion que se usa en el estilo familiar para preguntar ii
alguno que se encuentra, hácia donde camina. En ingl.
where art tlwu going to? or, where are you going to ?
DerÍvase de tres palabras hebreas, que son iN an, quo?
,::1 bo, vadis: y N~ na, qu::eso.


BACORA, y ALBACORA, s. f. En Murcia y en Valencia la
breva, el primer fruto de ]a higuera: en ingl. early fig.
Del arabe baeoralt, ó del hebreo i11l:lJ, bieorah, primus
fructus et pr::ecox.


CACHIVACHE, s. m. Persona
consideracion en la sociedad.
rioris ordinis homines.


despreciable, de ninguna
Del arabe jaschia, infe-


CHOQUEZUELA, s. f. El hueso anterior de la rodilla: en
ingl. knee. Del hebreo p,rv sehok, crus.


DESTRIZAR, v. a. Romper ó partir una cosa en menudos
pedazos. Dicese tambien, hacer trizas: en ingl. to
minee. De) griego ~~;~, capillus.


ESTACA, s. f. Pajo que se fija en el suelo ó en la pared
para señalar los caminos, para dividir las tierras, para atar
sogas, ó para levantar sobre él alguna obra ó edificio.
Estacada el conjunto de muchas estacas unidas: en ingl.


'" Despues de escrito este articulo sotros: Carmscon, el cual posela
hemos visto en la British institu- aquel literato. La noticia que da
tion el catálogo de libros, que po- de ,H, no pasa de su portada, omi-
seia en su copiosa y selecta bibli- tiendose tambien la de que hubiese
oteca el S. D. Juan de Sautander, sido frayle. Pero añade redonda-
bibliotecario mayor de la real de mente que ningun bibliógrafo co-
Madrid, que publicó en franees nocia esta obra, ni hablaba de ella.
su sobrino Don Carlos de la Serna Lo cual nos acabó de confirmar
y Santander, año 1792, en Brnse- en el prop6sito de insertar en
las, 2 vol. 8~·o. En este mt{¡Jogo al nuestro periodico el articulo que
número 1051 se hace mencion de teni.11110S prpparado.
este YlUTO, '{ut' intitula como \10-


TOM. l. y




lü2


stake-palisades. Del hebreo N~1"1 tltaca, ú del arabe
taca, ó ataca, suffulsit, fecit ut inniteretur.


FALAGAR, v. a. inducir, obligar, amansar á alguno con
expresiones de cariño: en ingl. to sojten. Falagueño ó
falaguero: en ingl. loz'e!y. Del hebreo tv~~,~ phil-
gasch, concubina.


GAZMONO, adj. El que afecta tristeza, modestia, ó
alguna prenda recomendable del ánimo para grangearse
la agena compasion ó estimacion: en ingl. hypocritical.
Dicese tambien gazmoñero: y este vicio gazmoñeria,' en
ingl. lt,1Jpocrisy: y el melindre ó afectacion del gazmoño,
gazmoñada: en ingl. prudery. Del arabe gasboon,
lamentabundus.


HOZAR, v. a. Meter el cerdo el hocico en la tierra
para comer las yerbas ó raices, ú otras cosas de que se
alimenta: en ingl. fo grub. Del hebreo ,¡n, jazar,
porcus, sus.


IzAGA, s. f. Terreno tupido, donde hay abundancia
de cañas y juncos: en ingl. place abounding in rushes
and reeds. Del hebreo .v'~' itzuaa, stratum: de Jl'~jJ
hitziaa, stravit, substravit: ó de p,~' iatzuk, firmum,
solidum, validum.


JACARA, s. f. Cantar y bayle festivo y alegre usado por
la gente campesina: en ingl. a sort oj romance, a kind oj
1'ustic tune fot· singing 0'1' dancing. Jacarero, s. m. Cantor
de jácaras: en ingl. ballad-singer. Del griego xÉxap"',
gavisus sum; de x",feOJ, gaudeo: y de X'x"'e'IJWS, gavisus,
El bayle especial que en Valencia llaman la cháquera, es
de 'Tldew, tripudio, salio. La otra acepcion de J ACARA
por conversacion inutil, especie despreciable, boberia para
pasar el tiempo: en ingl. idle talk, viene del hebreo y siro~
fenicio, ,pn jakar, ó del arabe jacar, contempsit, con-
temptibilem cellsuit. En este sentido se dice venirse con
jácaras del que cuenta especies inutiles ó que no merecen
.credito; y jacarero, el hablador de cosas despreciables,
del arabe jakiron, viii s, contemptus.


LAMERON, s. m. El que gusta mucho de manjares
dulces: goloso; en ingl. gluttonous. Del griego Aa.,IJ.",
laimos, gula.


LLABIEGO, s. m. En Asturias el arado; en ingl. a
plough. Del griego 'A&.b,S, /abis, ansa, manubl'ium: o de
'A"'IJ.~a,o, lambano, capio.


MEZQUINO, adj. Necesitado, tacaño, avaro: en ingl.
poor, avaricious, pelty. Del hebreo pD7.:l, mischen, pe·
nUl'iosos, indigus, qui aliorum auxilio opus habet.




N AF A, s. f. Agua destilada de la flor del naranjo: en
ingl. orangellower water. Del hebreo ;,~~, nijah, stilla,
gutta.


ORRA, s. f. Vasija de barro en que se conserva almibar,
manteca, &c. en ing1. a gallipot. Del griego ~PX'1l, vas
fictile.


PRISA, s. f. Celeridad, rapidez en andar o hacer al-
guna cosa; en ingl. celerity. Del griego -rJ7>3a-a-w, tolutim
incedo, gressus glomero.


QUILATE, s. m. Grado de afinamiento Ó pUl'ificacion
del oro ó de la plata: en ingl. degree oi purity ol gold
01' silver, carat. Aquilatado, lo qlle es perfecto en alguna
linea. Del hebreo, j1~~, cllí/ah, perfecit, complevit.


RAFAGA, s. f: Embate, impetu, golpe impetuoso y
repentino de viento; en ingl. violent squall ol wind. Del
hebreo D~", rqfas, conturbavit, pertul'bavit.


SALA, s. f. Aposento ó departamento principal de una
casa: en ingl. hall. Del hebreo :V~'J izalaa, celIa, cubi-
culum laterale.


TUNA, s. f. Especie de higo producido por un arbol del
~ismo nombre: en ingl. indian .jig. Del arabe tain,
fÍcus.


V ELLEA, s. f. En Valencia y Cataluña, vegez: la ca-
lidad de las personas ó cosas consumidas o deterioradas
por el tiempo: en ingl. old age, decay, ímbecility of old
age. Del hebreo N9.:J bda, atteri, consumí vetustate.


YA! interj. Que se usa para contestar aprobando, ó
conviniendo en alguna cosa: y' equivale á si: en ingl.
yeso Del hebreo tl~' iah, convenil'e, congruum esse.


ZARANDAR o ZARANDEAR, v. a. Levantar al viento el
grano desde un amero o criva, para que suelte el tamo, la
tierra y otras particulas extrañas: en ingl. io winnmv
corn in a sieve, move nilllbly. Del hebreo ;'1r, zaralt,
ventílavit, sparsit.


------------------


Gonducla de España con la corte de Roma respeto de la
prohibicíon de libros.


Gran zelo ha mostrado España desde muy antiguo
contra el ansia con qne la corte de Roma prohibe como
contrarios á la fe de la Iglesia ciertos libros ortodoxos,
solo por que no dan cuartel á sus nuevas pretensiones y
máximas. Prueba evidente de que aquel reyno conoce la




164


atroz injuria que hacen los curiales á la religion y á la
causa de los católicos, al colocar en su índice expurgatorio
alIado de libros impios, obras piado~;isimas, solo por que
no lisot.jcan y promueven los intereE'es temporales, que por
ningun titulo justo le competen. Atentado horrible, que
excita en unos el dolor, en otros por desgracia la befa y
el escarnio. ¿ A quien no conmueve, por ejemplo, la prohi-
bicion que fulminó Pio II. de la obra que habia escrito el
mismo, ín mínoríbus, con su nombre de Eneas Silvio, sobre
las actas del concilio de Basilea, siendo su secretario?
¿ De la publicada por Sixto IV. del tratado de la autoridad
del romano pontifice por Belarmino, solo porque aquel
cardenal no se propasó á defender la autoridad directrz del
papa sobre los reyes, contentándose con sostener la indi-
recta? La sabia memoria sobre los abusos que debian
reformarse en la Iglesia, ordenada en virtud de mandato
de Paulo III. por uno junta de cuatro cardenales y cinco
prelados, ¿ quien dijéra que habia de ser luego prohibida
por Paulo IV. uno de los cardenales, que la habian traba-
jado y firmado? Digan de buena fe los curiales de Roma:
¿ qué impiedades, qué errores hallaron en estos escritos?
No señalarán uno. A no ser para ellos error é impiedad
el no proclamar como dogmas los sueños y delirios de la
ambician, que forman el armamento y fornituras de su
caballo de batalla, que es la rescrvacion de derechos age-
nos, y la dominacion temporal SlJbre los principes y sobre
las naciones. Mas si fuese error la impugnacion de tan
escandalosas novedades, ¿ qué seria dcl Evangelio? ¿ Qué
de los concilios? ¿ Qué de los santos pontifices, que respe-
taron como los suyos propios, los derechos esenciales ó
canónicos de los demas obispos: que no reconocieron en
la silla apostolica respeto de reyes y rcynos, otra autori-
dad que la espiritual: que creyeron tan obligado al papa
como al último ae los fieles~ á observar á la letra el pre-
cepto del Salvador: gratis accepistis, gratis date?


¿ Fuc acaso crimcn en el celebre teólogo del concilio
Tridentino Claudio Espenceo, haber calificado de simo-
niaca la exaccion de las Anatas de Roma, para que por
ello prohibiese aquella curia su Comentario sobre la carta
de San Pablo á Tito? ¿ Cómo ó por donde merece la
execracion de nadie el juicio que hizo el docto jurisconsulto
Francisco Duareno, de que eran simoniacas las tasas de la
Cancelaria ? ¿ Es esta la impiedad, por que prohibió
aquella corte su tratado De sacris ecclesitE ministeriis?


De las obras del card!:'nal Enrique de Segusio, llamado




165


vulgarmente el Ostiense, y por antonomasia el monarca de
los canonistas, que floreció á fines del siglo XIII. y prin-
cipios del XIV. se quitó un pasage,· en que refiere cuanto
clamó en el concilio Vienense, porque fuesen dotados el
papa y los cardenales con la vigesima parLe de las rentas
eclesiásticas de todo el orbe católico, para que cesase la
exaccion fructuurn prirni anni decimarum, el similibus,
qum nunc pulla/ant. Y lo que añade: sed deliberaverunt
prmlati in concilio (et forte bene,) quod tanta viget insa-
tiabilis cupiditas, quod si ¡toC fieret, et istud et illa per-
ciperent.t


En la Práctica Papiense de .Juan Pedl'O de Ferraris
fueron suprimidos mas de diez lugares, en que el autor
defendia la autoridad de los príncipes seculares, contra las
usurpaciones de la curia.+


De la historia de GuiccÍardini se quitó un largo discurso
sobre el origen de la jurisdiccion secular en la iglesia
romana.~


Esta inconsideracion de las prohibiciones romanas ha
dado motivo al desprecio con que son tratadas por la
ilustrada piedad en otros paises. ¿ Ignora Roma por ven-
tura que por los años 1617, cuando sospechaba el gabinete
español que fuese allá condenada la obra de Geronimo
Zevallos sobre la jurisdiccion real, Felipe III. principe
sobremanera religioso, encargó á su embajador en aquella
corte hiciese entender á S. S. que en el caso de llevarse
adelante aquella prohibiciolJ, no se conseguiria 011"0 fin,
que no ejecutarse ni recibirse en España? Amenaza que
se cumplió: porque aquella obra, igualmente que otras de
célebres juristas españoles, insertas en el Indice romano,
fueron entonces y son ahora en España corrientes y muy
aplaudidas. Prueba clara de hallarse persuadido aquel
gobierno, ue que miras puramente humanas, y pasiones no
menos agenas de la moral evangelica, que de la prosperi-
dad y seguridad de los tronos y de los pueblos, eran el
norte de ciertas prohibiciones curiales.


¿ Donde está el zelo de la religion, que debiera ser el


'" In Cap. Inter adera: de officio
judic. ordinw'ii.


tEste pasage suprimido en la
edicion de Venecia de 1581 en dos
tomos fol. le conservó el canonista
Juan Andres, que floreció poco
tiempo despues de aquel cardenal,
copiandolo en su comentario al cap.


Jnfer Clletera; y Pllede verse en la
edicion de sus obras, Venecia 1612.


í Vease acerca de esto la adver-
tencia del autor de la deduccion
C1'onologica y analitiw, en las notas
de la 2 parte.


§ Este discurso le conservaron
Goldasto y Corillgia.




166


alma de la formacion del expurgatorio, en la prohibicion
de las alegaciones jiscales de Don Juan Bautista Larrea?
¿ del tratado de Lege política de Don Pedro Gonzales
Salcedo? ¿ del de las Tercias reales de Don Juan del
Castillo? ¿ de los tres libros ultimas del código de Don
Francisco de Amaya? ¿ el del real pat1"Onato de las Indias
por Don Pedro :Frasio? ¿ de los tratados de protectione
regía, y de 1"etentiane bullarum de Don Francisco Salgado?
¿ del de manu regia por Don Gabriel Pereyra de Castro?
del de Jure Indiarum por Don .J uan de Solorzano? ¿ de
la apología de jU1"ibus principalibus por Don Juan Roa
de Avila? ¿ de la difensa de la autoridad real en las per-
sonas eclesíastieas del principado de Cataluña, por Don
Francisco Marti y Viladamor? ¿ del discurso historico y


jU1"idico sobre la instauracian de la Santa Iglesia Cesar-
augustana por Don Luis de Egea y Talayero? ¿ del dis-
curso sobre la regalia del proceso informativo de los regu-
lares y doctrineros de Indias, por Don .J uan Luis Lopez?


Asi es que los españoles, á pesar de constarles que ha
condenado Roma estas obras, bajo la salvaguardia de la
potestad civil, las leen sin reparo ni escmpulo, ni mas
escándalo, que el que causa ser proscritos por la Santa
sede libros que por todas sus coyunturas respiran piedad:
libros donde lejos de haber ni rastro siquiera de ineligion,
se defiende la doctrina antigua de la iglesia, que condena
las nuevas máXImas de la curia. Quando en 1605, se pro-
hibió. en Roma sub anathCrrtllte, la segunda parte de la
obra de Camilo de Curtis, divcrsorium juris leuda/is, diri-
gida á defender la jurisdiccion del rey de España en Na-
poles; el vil'l"ey conde de Benavente, cerrando la puerta á
la tal prohibicion en aquel rey no, escribió á Felipe 111. que
Roma habia prohibido esta obra, solo por que se declaraban
en ella los remedios y derechos, que en ciertos casos tenia
alli la autoridad temporal; añadiendo que contra este
abuso de aquella corte era necesario adoptar fucrtes y
energicas medidas, pues de lo contrario no habria quien
tubiese aliento para defender la autoridad real. Igual
resistencia opuso el duque dc Alba en 1627, al decreto, en
que la congregacion del Indice, siendo papa Urbano VIII.
prohibio el libro de Pedro Urries, ./Estivum otium: cuya
conducta aprobó el rey en carta de 1. de Agosto de aquel
año, contestándole que extrañaba hubiese prohibido Roma
este libro, cuyo objeto era defender un rito antiquísimo de
la vicaria del reyno. Condenó Roma ,estas obras; mas ni
el rey de España ni el reyno las tubieron por prohibidas.




167"


Asi se" expone Roma infaustamente á la inobediencia y
al desprecio, y aun al ludibrio de los mismos pueblos, que
reconocen al papa como su cabeza en el orden espirituaL
Ella lo quiere asi: ::;úfralo enhorabuena. Mas no olvide
que esta ignominia suya aventura la buena acogida, que
reciben en paises separados de su comunion los católicos
que dete~taIl este abuso de su autoridad; y pone á riesgo
la fe de los sencillos, que no se hallan en estado de distin-
guir entre la esencia de la religion, y la profanacion que
hacen de este sagrado nombre sus altos ministros.


Este prudente temor de las maquinaciones de aquella
curia," ha dado ocasion á la antigua prácti<:a de los prin-
cipes de Europa, y de los nuestros con especialidad, de
exáminar las bulas y breves de Roma, prohibiendo su
curso sin el beneplácito regio. ¿ Que suerte tubo en España
el famoso monitorio contra el duque de Parma ? Mas no
salgamos de la prohibicion de libros.
I~argos años, apesar de las instancias de Roma, tubo


Carlos IV. detenida la bula Auclorem fidei, en que se
prohibia el sinodo de Pistoya, sin permitir que se publi-
case en aquel reyno. Al cabo se admiti6: ¿ y porque?
Gracias á una orden seca debida á ciertos pasos secretos,
que á su tiempo se harán publicas. ¿ Dirá Roma, que
Felipe lI. fue impio? El rey santo le llaman sus monges
del Escurial. Pues ese rey santo en el Indice de libros
prohibidos, que mand6 publicar en el año 1570, sobre no
haber permitido que se insertase el comentario sobre las
costumbres de Paris, de Carlos Molineo, condenado por
Roma, mandó publicar una censura de él, "contraria á la
de aquella curia, y le dio por corriente, diciendo: " In
hoc opere nihil est quod hreresim sapiat: quapropter ad-
mittitur." Y de sus tratados de donatione el ino.iJi{'ioso
testamento dijo tambien: "Nihil habent quod religioni
adversetur, aut pias aures offendere possit: quapropter
admittitur." Igual juicio public6 España de otras obras
de este escritor. Ofendiose de ello Clemente VIII. y de
que á pesar de la prohibicion romana, corriesen libre-
mente y se leyesen con aprecio las obras de Molineo en la
Peninsula y en los estados nuestros de Flandes, cuya uni-
versidad se extendio unicamente á expurgarlas. Yatri-
buyendo esto á deprecio de la Santa sede, en 21 de
Agosto de 1602 expidió una nueva bula, en que bajo muy
graves penas prohibió todas las obras de aquel escritor,
mm las expurg-adas, zahiriendo á sus expurgadores con la




168
diatriba, de que non aliter, quam igne e3:purgari p088unt.
Desde cuya época exceptua la curia las obras de Molineo
en sus licencias de leer libros prohibidos. Mas esta bula
no fue admitida en los estados católicos: en todos se le-
yeron despues, y se citan con recomendacion los escritos
expurgados de aquel jurisconsulto, qne murió en el seno
de la Iglesia. En manos de todos anda la magnifica y
correcta edicion, que hizo de estas obras en Paris el abo-
gado Pinson, ilustrada con notas suyas y de Gabriel de
Pineau.


Estos hechos prueban que la España ha conservado
siempre el brio religioso, con que en el siglo VII. supo
resistir al papa Benedicto 11. cuando prohibio dos pro-
posiciones ortouoxas Jel Prognosticon futuri seculi de
San Julian Toledano. Hizosele entender á S. S. de parte
de aquel reyno, que no admitia la condenacion romana de
esta doctrina; y cedió la curia, retractando su etluivocada
censura y su sentencia.


Mas estos ejemplares que debe contar Roma en sus
crónicas, este riesgo á que expone la obediencia y la ven e-
racion que le tributan los fieles, ¿ ha servido acaso para
que desista de su tenacidad y varie de rumbo? Digalo
la reciente prohibicion de las cartas de Don Roque Leal,
del nuevo Larraga del año 1822, y de otros escritos
españoles, donde con las armas de la religion y de las
leyes patrias, se vindica la inocencia y la verdad y la religion
misma, contra el fanatismo, la ignorancia y la calumnia.
Escritos pios, luminosos, atestados depura doctrina, donde
ni un átomo aparece de que pueda asirse la mas astuta
cavilosidad, para arrancarlos de las manos del pueblo. . .•
Libros condenados sin decir por que, sin guardarse siquiera
la condicion prescrita por Benedicto XIV. de oir antes á
sus autores, y de admitir la sana explicacion de sus palabras,
cuando respeto de ellas hubiese duda. Distintos
parecen ser los romanos de ahora de los que pintó Festo
en los Hechos apostolicos (Act. Apost. xxv. 16): Non est
romanis consuetudo damnare aliquem hominem, prius-
quam is qui aCcllsatur, prtEsentes habeat aeeusatores, 10-
cumque difendendi accipiat abluenda crimina.




16H


Estado progresivo de los gastos publicas de la Nacion
Española.


Resumen de lo.y gastos.


Rrynados. Años.
------------ ----1


Felipe lIt
Felipe IV.
Carlos II.
Felipe V.
Fernando VI.
Carlos III.
Carlos IV.


TOM. J. z


1600
1665
1687
1737
1755
1788
1799


Cantidad.


r. m.
132.420.750 O
182.551.166 O
152.992.000 O
335.852.970 O
331.918.398 O
86l.180.836 O


1.773.228.997 29




Reynado del Señor Don Fernando PII.


Afio. 1823.


-l O


Suma




171


Progresíon que Ita llevado en España el deficit del tesoro
público, ó sea el desnivel entre el importe de los gastos
públicos y las contribuciones.


Siglos.


14.


15.


16.


17.


18.


19.


Reynados.


j Don Alfonso XI. -
~Enrique Ill. -


~ Don .Juan Il. -Fernando V. e Isabel -
S Carlos 1. -
~ Felipe Il. -


~FeliPe IIl. Felipe IV. y Carlos Il.
~ Felipe V. - -Carlos 111. -Carlos IV. -


Fernando VII. -


Sumas.


8.000.000 maraved.
~1.000.000 id.


- 45.000.000 id.


11~.500.000 id.
62.125.552
75.259.650 id.


~ 70.459.810 id.
272.560.610 id.
387.581.999 id.
800.000.000 id.
548.242.414 id.




172


Copia de carta de un clérigo preso en España LÍ llU
literato cxt1·angero.


QO de Abril.
"No retrocedo de lo que dije á V. en mi anterior, que


el mando absoluto no contento con barrenar las leyes funda-
mentales del estado, se propasa tambien á atropellar las
leyes de la Iglesia. Ya se acordará V. del atentado del con-
sejo de Castilla en 1816, de haber por si y ante si, sin
intervencion de la autoridad eclesiástica, declarado nula la
secularizacÍon de algunos frayles acordada por nuestros
obispos. Cuyo decreto atentatorio de la disciplina interna
de ]a Iglesia, á que pertenecen los votos monásticos, no
solo fue aprobado, sino mandado circular y observar en
su diocesi,con escándalo de la piedad, por el M. R.
arzobispo de Valencia Don Veremundo Arias. Vaya
otro hecho fresco. Acaba de morir este prelado, y el ca-
bildo sede vacante nombra por gobernador del arzobispado
á un canónigo, llamado Lasala. A los ocho dias fue allá
una real orden, no solo desaprobando la eJeccion, ó no
conformándose con ella, para lo cual tiene autoridad el
supremo gobiel'llo; sino despojando al cabildo del derecho
que le dan los cánones para elegir gobernador de la dió-
cesi sede vacante, y adjudicando esta facultad al sufra-
ganeo mas antiguo, que es el R. Don Simon Lopez, obispo
de Orihuela.


Parecia regular que este prelado, á quien debe constar
que Ja Iglesia ha declarado este derecho á los cabildos,
reclamase la observancia de esta ley eclesiástica,
ó por lo menos recordase al gobierno que como
protector de los cánones solo le competia mantener
á los cuerpos y personas eclesiásticas, en los dere-
chos gerarquicos que les tiene declarados la Iglesia;
pero en nillgun caso usurparselos ó adjudicarlos á otro.
Pudierale haber servido de guia el zelo del cabildo y dél
gobernador electo, que imediatamente representaron al rey,
pidiendo ser oidos en justicia. Porque esta justicia no
podia ser sino la observancia de los cánones, cuyo pro-
tector en España es el supremo gobierno. Mas el obispo
de Orihuela, lejos de apoyar esta súplica, ó unirse á ella
para pedir al gobierno que mejorase esta providencia Ín-
competente á su autoridad: Se ha conformado con la Real
orden, y la ha obedccido como un cordero, procediendo
sin contar con el cabildo á nombrar otro gobernador de
aquella diócesi, que es un tal Despujol.




17~


Ai tiene V, la pote~tad civil despótica, disponiendo por
~i lo contrario de lu ordel.udo por los cánones en materias
que ni siqlliem son mixtas, qlle exclusivamente competen
á la iglesia: y á los obispos dundo cllmplimiento á or-
denes de una autoridad incompetente, sin clamar, sin re-
presentar, sin abrir siquiera la boca para contener tales
atentados, ¿ Y no es esto perseguir la iglesia en lo mas
sagrado de su disciplina? ¿ disputarle la autoridad que le
dio el Salvador, y burlar sus cánones? ¿ ayudar los
obispos á la persecucion de la autoridad eclesiastica?
¿ Y será extraño que entre los obispos de España haya
ahora quien se preste á desterrar, encarcelar y confinar
curas parrocos, canónigos y otros eclesiásticos dignísimos
sin otro crimen que haber obedecido las leyes fundamen-
tales del rey no, * y que cometan estas tropelías sin mas
procesos ni sumarias, que una orden reservada del alto
gobierno? Ya dije á V. las escandalosas escenas de esta
clase, representadas por los obispos de Oviedo y de Ba-
dajoz. En Valencia hay cuatro cárceles destinadas para
estos ilustres delincuentes; la del palacio arzobispal, la
casa llamada Almoyna, el seminario clerical, que fue casa
profesa de los Jesuitas, y el colegio de los Esculapios,
sin contar los inumerables que hay presos en otros puntos
ue aquella diócesi. De los eclesiasticos arrestados en
otras partes pudiera formarse un largo catálogo: le haré
para enviarsele á V. en el correo proxirno, si me llegan
las listas que tengo pedidas. Tiene V, pues dividido
en dos escuadrones el elero de España; uno de fanáticos
perseguidores, á cuya frente estan ia mayor parte de los
obispos, y otro de piadosos y sabios perseguidos, que
desde la lobreguez de las cárceles claman como yo: Non
est alius, qlli pugnet pm no bis, nisi tu, Deus noste1'."


Fragmento de otra carta del 1 de lv/ayo,


" .El nuncio de S. S. ha escrito una buena paulina al
cabildo de Valencia, tratando á los canónigos de cis-
maticos é indignos de las sillas que ocupan, por haber
cumplida la orden del gobierno constitucional, dando por
vacante aquella sede cuando fue expatriado el M. R. Arias."


" Nosotro~ ~ñadiriamos: y haber sido ,ido eo,¡.ltii1/ci01wfe,\ ,io dolo "i
/"o/idi((, como lo protestaba el re.v (k si mismo.




174


Rf{/lexiones sobre este suceso'.
Si esto es ó no entrometerse la corte de Roma á juzgar


las disposiciones de los gobiernos en materias tocantes á
la policia exterior de las cosas edesiasticas: y si no es cas-
tigar atrozmente á los subditos, que obedecen las dispo-
siciones enconómicas de la suprema potestad civil; averigüelo
Vargas, A mucho se compromete el que intente probar
que lln gobierno puede tolerar que esté indefinidamente
sin pastor una diócesi, cuyo prelado ó es eXI)atriado por
él en virtud de la autoridad que tiene para ello, ó se au-
senta él espontaneamente del reyno abandonando su rebaño,
España ofrece varios ejemplos de reyes, que acudieron
á proveer de pastores á diócesis, que se hallaban en este
caso: ejemplos no desaprobados ni reclamados por la curia
llomana, y menos castigados con censuras y calificaciones
odiosas en los súbditos, que se prestaron á obedecer lo dis-
puesto por la suprema potestad, para el buen regimen de
los pueblos? ¿ Si volverá España al predomino de las
pretensiones y maximas de la corte de Roma? ¿ Si sufrirá
aOl'a el consejo de Castilla los atentados de ella contra la
autoridad temporal á que tan vigorosamente se opuso eíl
otras épocas? ¿ Qué importa que estos atentados lison-
geen aora los planes del gobierno? ¿ N o es faeil que
fragüe luego otras contra el, si asi creyese convenirle?
Para la corte de Roma cada ejemplar de estos es una
ejecutoria: un hecho no reclamado, para ella es derecho.
Poco saben la historia de los planes de aquella corte los
gobiernos, que se dejan echar por su mano estos grillos.


c\.NECDOTA.
En el trmstituciona! francés· del sabado 8 de e~te me¡,


se lee el siguiente articulo, que trasladamos, porfjue en-
cierra una descl'ipcion exacta del estado de la Peninsula,


" El marques de Louville, decia en otro tiempo al
duque y duquesa de Beauvilliers, hablando de la corte de
Felipe V: "En ella hay dos partidos, uno que quiere rey
sin frallcese,', y otro que ni quiere franceses ni rey; lo que
me confirma en mi primera opinion, de que es preeiso
dejar obrar á los españoles, sin entwmeterse en sus ne-
gocios, ó tomal' parte en elIoo sin dejarlos obrar." l\fr.
Louvilk repitió tan á menudo este dictamen ú MOIl~,


-;1. Le (t\n~tilllci(Jllal· StUnedl \.; .:\1 al; l8'¿~L 118:::. 1 :!~;. ~lrtjCll1r,
¡:; .... P(/!!J!( .




175


Beauvilliers y á M()ll~. de 'rorcy, que al fin este no quí~o
oir hablar del uesgraciauo gobierno español, que ni gober-
naha, ni tenia poder para otra cosa que para no dejarse
gobernar. Cuando el marques de Louville pasó á Paris
á pedir socorros contra los ingleses y alemanes, que
hahian desembarcado en Lisboa con el archiduque, se le
contestó del modo siguiente: " ¿ Qué piden esos mise-
rabIes? ¿ Tropas que los guarden de ellos mismos?
¿ N o les basta haberles libertado de sus enemigos? ¿ Y
de qué enemigos? Al cabo de dos años tenemos
que hacer la centinela en sus casas; y porque? Porque
nos aborrecen, no escuchan nuestros consejos, no sacan
partido de nada, y todo lo despilfarran con una puerilidad
y locura tan inconcebible como imperdonable. Continuen
deshonrando nuestra amistad, calumniando y hartando
de humillaciones á nuestros embajadores, despreciando
nuestra intervencion, reclamando nuestros auxilios, fati-
gándonos con sus intrigas, mientras que en este año y
acaso en el siguíente tendrémos que derramar nuestra
sangre y nuestros tesoros en su servicio; pero cuenta con
no pedir mas, y cuenta con el tiempo que con el cansancio
ocasiona muchas mudanzas."


Tal fué en pocas palabras la substancia de la conversa-
cion, que hace un siglo tubo Mons. de Torcy con Louville
sobre los asuntos de España, y la que puede dar hoy lugar
á serias reflexiones.


Nos abstenemos de hacerlas, porque son muy obvias,
atendido el estado actual de la nadan española.


E:drado de dos cartas de España, relativas á SUcesos de
la provincia de Astllrias.*


" 28 de Febrero, 1824.-. Mi hermana, a,'H
como las mas de las mugeres, que en la época anterior
se las distinguia COll el nombre de pasteleras 6 semibar-
tólas, las ve V. ahora exaltadas exaItadisimas, en términos


'" La enormidad misma de los sino b creyesemos conducente para
hechos atroces r¡ ue en estas cartas que este respetable público form¡>
se refieren, nos obligaria i, abstener- juicio del miserable estado, á qur
nos de su publicacion, sino 1l0~ han re(lucido la Península ~us ene,
asegurase de su certeza la veraciua<l migo.;,
de las personas que lo, escriben, y




17ti


que 110 se les puede conteller. No puedo decir los in-
sultos que sufre la N. con motivo de ir á ver á su marido
preso ¿ Qué dire á V. del canónigo N. ? (de
Oviedo). Sigue expelido del cabildo, de la cátedra y
del claustro de la universidad, del cual han sido tambien
arrojados hasta 16 doctores.'" Ya sabe V. la llegada del
Obispo;t pero no sabra que el proceso de todos los que
caen en sus manos, se instruye sin citacion ni cosa que lo
valga. Infiera V. la suerte que les espera, del coloquio
que dicho Señor tubo con el Maestre-escuela! su antiguo
compañero (en Palencia). Habiendo ido á darle la bien-
venida, le dijo; "En prueba de nuestra amistad le
separo á V. del expediente general, y dejo á su eleccion
el convento en donde debe estar rcclúso.-¿ Y por qué
razon, Señor ?-Por haber sido Gobernador intruso.-En
ese caso debe V. E. castigar á todo el cabildo, que me
nombró.-V. debia haberse resistido hasta lo último.-
¿ Y la pastoral de V. E.? §-No estamos ahora para con-
testaciones: elija V. convento, y dese por servido." En
efecto escogió el de Santo Domingo, donde está recluso.
Desde la entrada de dicho Señor los animas de esta gente,
que parecian haber calmado algo, se exaltaron de manera
que ya es por demas. No digo naja de los mueras con
que le acompañaban en su entmda. Ninguna
noche SI:' pasa sin cu~hillada3 y palos y sablazos. Sr
cuentan ya ma,; de lfj. a8esinat()~, que han quedado im-
punes. Solo viendolo puede ereer~e el estado de este
pueblo y provincia. ¿ Com6 no han de ser todos Realistas,
si los curas ponen á los que no lo son del bando de los
réprobos, y ademas le~ amenazan eon que van á quedar
del estado? 11 El cura de L. como comandante de los
Realistas de su parroquia, habia excluido de ese cuerpo
á cuatro de sus feligreses, uno de ellos porque habia dicho
que lo~ diezmos no eran puestos por Dios, sino por los


" Sabese que todos sou SUgétos
muy doctos, y que ninl,rnno de ellos
ha excedido jamas los limites de la
obediencia a las leyes y á las auto-
ridades. Por dondc sin temeridad
puede decirse, que sola su illlstra-
cion es la qUé atiza el furor d!' ~m
perseguidof(,:-i .


t Don Gregorio Cerllplo de lo
Fuente, uno de lo, 69 Prr.<a.,;
prt'miado C"T1 esta mitra y novisi-


mamente con la gntn cruz de Carlos
lIt
~ Dignidad de la catedral de


()Viedo, y eclesiastico de mas de
70 años, y mt~ respetable por su
piedad y por la pureza de SIlS ~(\,­
tumbres.


§ En qué rnann6 el obispo qlle
se explicas~ en el púlpito la Con-
slltucion.


11 Esto ~', ~~c1\1inos n" los fu('rr"
de nobleza.




1i7


hombres. Pues, señor: un Domingo, hahiendo con-
currido todo el puehlo á la misa mayor, salta mi cura á la
hora del ofertorio, y dice: "¿ Esta por ai Ramon del
Rio ?-Si señor-Ven aca. Non ye verdad que tu dix-
siste que los diezmos no eran puestos por Dios, sino por
los hombres ~-Ye verdad; si señor, que lo dixse.-¿ Sabes
los mandamientos de nuestra santa madre Iglesia ?-Sé,
si señor. Vaya, dilos; (y al llegar al 5°. pagar diezmos
y primicias): alto ai, ai, ai ye. Ahora conocerás que no ,
son puestos por los hombres, sino por Dios. Y ahora
¿ arrepienteste de haberlo dicho, y pides á Dios perdón?
-Arrepiéntome, si señor." Y volviendose el cura al
sacristan, que es el que corre con el alistamiento de los
realistas, le dijo: "Pacho· Perez, apunta al señor
Realista." Igual coloquio hubo con los otros tre3 por las
expresiones que habian dicho, y quedaron en paz y gracia
de Dios inscriptos Realistas.
~8 de Abril.-Amigo mio: las cosas siguen tan mal


ó peor que dije en mi última. Todos los eclesiasticos
penitenciados se hallan incursos en censuras, y de con-
siguiente seran desposeidos de todo con su excomunion al
canto. El prior de Santo Domingo consultó á S. E. si
el Maestre-escuela debia comulgar el Jueves santo con su
comunidad; y S. E. contextó que de.ningun modo. Hubo
cabildo para tratar de lo mismo respeto de los señores
chantre y doctoralt (que siguen privados de voto y
demás, pero que aun no están destinados á conventos)
y hubo el mismo resultado. El chantre no asistió dicho
dia por enfermo; mas el doctoral se llevó el bochorno de
quedarse solito en el coro, mientras los demás recibian ht
comunion·t


!!< Francisco.
t EclesiáRticos doctos yvirtuosos,


el Ílltimo de los cuales fue tambien
gobernador del obispado.


t Por qué principios canónicos
deberán de gobernarse el obispo y
cabildo de Oviedo para nep;ar la
comunion pascual ú eclesiasticos
tan virtuosos, solo porque están
reputados como reos? ¿ Acaso la
piedad de la iglesia niega este con-
'luelo á los que 'ciertamente lo son
aun de atroces delitos, y estan de-
tenidos en las cárceles pu blica~ 1
i. En España no se les lleva de pro-
pósito y con gran solemnidad la


TOM. I.


Eucaristia en uno de los dias pascu-
ales, para hacerles participantes
del cuerpo de C. que no pudieron
recibir el Jueves santo con los de-
mas fieles? La exclusiva del
maestre-escuela fué menos escan-
dalosa por la ninguna publicidad
del acto. Mas al chantre yal doc-
toral, que ni siquiera estaban re-
clusos, que asistian al coro con sus
hermanos, ¿ con qué autoridad se
les excluye de la participacion de
la Eucarislia ? Cabe pena tan atróz,
cuando el delito no está probado'
¿ O se dirá probado el delito, cu-
and0 el supuesto reo ni ',iquiera p,


A A




178


Aqui se presentó el guardian de San Francisco de T.
Y Con respeto á su penitenciado 'el cma de S. T. dij0 al
secretario del obispo, que si le habian enviado para su
correcion y enmienda, desde el principio, lejos de tener
que corregir, edificaba la comunidad. Le reprendió por-
que le daban demasiada libertad, permitiendole salir ti
paseo. Contestó el guardian que solo dos veces se lo
permitió por el estado de su salud, y en su compañia.
" Nada, nada, le contestó, ni aun eso: no Señor; V. me
las ha de pagar." Hubo un prelado que al re-
cibir á uno de estos penitenciados, dijo: Yo no veo en el
obispo de OZJiedo, sino un pastor, que á latigazos está
descarriando sus ovejas. Dias pasados cuando
los realistas se querian oponer al reglamento que les dió
S. M. presidió S. E. una gran reunÍon de ellos, sobre
todo de oficiales, animandolos á no obedecer, y ofrecien-
doles premios y recompensas, y á los que siguiesen la
carrera de la Iglesia, los mejores curatos. * Hace varios
dias festivos se está leyendo una pastoral del obispo, en
que manda recoger una multitud de libros, entre los
cuales están los diarios de Cortes, las Cartas de Don
Roque Leal, &c. &c. pena de excomunion mayor y pre-
vencÍon á los confesores, que no echen la absolucion á los
que los retengan, lean y no den parte. Algo mas ade-
lantó el cura de previniendo á sus feligreses que
delatasen á todos aquellos que en la época anterior hu-
biesen blasfemado de Dios y de su madre Santísima.;'


detenido con el mas leve arresto?
Mandarle quedar solo en el coro,
¿ qué fué sino sugetarle á la infamia
popular, designarle como una vic-
tima digna de ser sacrificada por los
fanaticos? Y esta saña impia lleva
por delante la mascara de la reli-
gión! i O santa rcligion! ¡ como
sufres ser asi envilecida y blasfe-
mada por tales ministros! Y extr~­
narémos que los respetahles celesl-
asticos españoles emigrados en
Londres sean excluidos del ejercicio
del ministerio sacerdotal por este
R. Vico Apostolico? y porque '1
Porque no presentan letras testi-
moniales de sus óhispos, Y. g. del
de Oviedo!!! ¿ Quien se tendria
por recomendado por un público
pel'sf'gui,lor de virillosos 1


'" Digno oficio de un ohispo ex-
ortar á sus feligreses a que no
obedezcan 103 decretos del rey, j
ofrecerles por ello premios en la
carrera de la vocacion pastoral,
! Qué diria de esto San Pablo! A
bien que no debemos maravillar-
nos de tales anomalias, pues el
mismo rey desobedecido da gracias
á los inobedientes, y los llena de
elogios por que no cumplieron la
orden y reglamento sohredicho
(Gaceta de JI.![w/rid de Jl,fuy" de
este a¡¡o,)


-t Asi fascinan á la gente sencilla
los malos ministros de la religion,
tratando de bl<lsfemos f, los que ha.
cian gnerra al Di" ,le ellos, 'lue
es su vi(,I!~r('.




179


Inserta el que c¿"cl,ibe la relacion de muchas
atrocidades cometidas por algunos de la plebe, incitada
con estas doctrinas y ejemplo de sus pastores. La omiti-
mos por amor á la brevedad, copiando una solamente para
muestra de lo que ello cs. Estabán (dice) unos realistas
en la taberna, al tiempo que desgraciadamente pasaba un
pobre tambor del ejercito, que salia de misa. Ese, dicen,
negro fué sin duda. Le cogen, le saquean, nada le hallan:
le ponen en cueros, le atan las manos, le cuelgan de un
arbol, y cuatro que eran á barazos le ponen el cuerpo
hecho un terciopelo. Las mas gentes compadecidas se
echan sobre el, le descuelgan y llaman un confesor que le
absuelva, pues iba á morir. Llega el capellan: le ve, y
dice: yo no cor!fieso Ilereges negros " y le sacude dos ó
tres patadas, y se larga, á cuyo tiempo llegan de nuevo
los cuatro realistas con sus armas y le hacan una des-
carga, que afortunadamente no le tocó. Le recogió la
mas gente, y creo le curaron. *


I,OS TALENTOS UNIVERSALES.


Entre los vicios de que suelen adolecer los literatos, nin-
guno hay mas digno de risa ó de compasion, que la vanidad
de los que desean parecer uni7.:crsales en los conocimientos
á que pueden llegar los hombres. Y digo parecer, por-
que el serlo, bien conocen ellos mismos que es imposible.
y como esto saben tambien los que les andan alrededor,
por eso vienen á hacerse ridículos los que se empeñan en
desmentir á los lógicos que negaron la existencia de un
universal á parte Tey. ¿ Para un juicioso observador hay
cosa mas irrisible, que oir á uno de estos charlatanes
disertar de todo cuanto pne(le tratarse en una sociedad?
Ruede la convel'sacion desde la altura de los cielos hasta
los profundos senos de la tierra: háblese de la teologia


* Católicos de todo ti orbe, co- gion! A un moribundo !-un mi-
nocEis por estas seiías á vuestros nistro de la religion del mansisiulO
hermanos? ¿ Quien osarú ya decir y suavisimo Cristo Jesus, le niega
que los c1{>rigos qUe triunfan en el ultimo consuelo de la iglesia, y
Espaíia, sun los defensores ver- le atropl'lIa además y le pisa!-
<laderos de la fé anli~lla, y que los Qué horror !--He ;lqui la felicidad
que hall erni~ra<lo Il\lyendo dé su que han llevado los fl'<\l~ceses ú Es-
encono, ~on enemi8ü:-: de la rdi- paña.




180


sagrada y profana, de la anligüedad de las naciones, de
sus costumbres, comercio, artes y navegacion: de las
ciencias matematicas, naturales, economia, politica, guerra
y bella literatura: súballle al Parnaso, bájenle á las minas.


Donde quiera va delante hablando de orígenes,
progresos, decadencias, profesores . . . Oyele un
incauto, y le tiene por un oráculo. Pero le escucha desde
su rincon uno que esta callando, y dice: "este es un ma-
jadero de cuatro suelas, que sin mas caudal que su memo-
ria, y sin mas libros que un par de diccionarios, se aven-
tura á hablar saltando de cerro en cerro como una cabra,
exponiendo se á caer y estrellarse, luego que haya quien le
meta la tienta. ¡ Como! Cuarenta años de edad, de la
cual apenas quedarán cuatro útiles, si se descuenta la niñez
ignorante, y la juventud distraida, y si se quita el tiempo
necesario para el sueño, la comida, el paseo, y el que se
llevan los negocios domésticos, las visitas, las dolencias y
las pasiones. ¿ Cómo ha de bastar e~o poco para
adquirir los conocimientos de que hace alarde este vano y
jactancioso hablador~"


He aqui una de las causas del atraso de las ciencias. El
ansía de saber lleva al hombre á todos los objetos de la
sabíduría: prueba cIara de la imaterialidad y digamos
inmensidad de su espíritu. Mas no puede alc&nzar á todos
ellos con sus fuerzas: prueba de su debilidad. A todos
nos dió la naturaleza talento mayor ó menor j pero limitado
y con disp'osicion para un objeto solo. En la eleccÍon de
él está el provecho propio y el bien comun. Yérrase en
esto facilmente, y se truecan los destinos por mala eleccíon,
y porque los padres y tutores no dejan seguir el impulso
natural. ¿ Cuantos teólogos nacieron solo para zapateros?
Por eso hucle á cOl'doban su teologia. Y si á estos tales
les viniese en deseo ser astrónomos, ó políticos, tI otra cosa
de las que hoy hacen tan célebres á los hombres, para
poder ser contados entre ellos, t, no les viniera de molde la
fabula de la rana, que cuenta Horacio ?


" A su madre contaba un renacuajo
Que una bestia muy grande (era un ternero)
Aplastó con la pata á sus hermanos.
---¿Era muy grande?---(y comenzando á hincharse
Pugnó por igualar al ranicida)
---Muchó mayor---¿ Así ?---(y aun mas se hinchaba)
i Qne! mas de doble.---¡. Asi ?---No hay que cansarse;
Que por mucho que estires,
y aun si llegases 11 romper el cuero,
N unea serás igual á aquel ternero."




IHI


Cierto es que la naturaleza aborta acaso algun ingenio,
que llamamos jnstamente monstruoso, capaz de mucho
mas que lo que suele el comun de los hombres. Pero lo
regular y ordinario en ella es producir la mediania.
Mírense ]os montes, los rios, los arboles y la estatura
misma de los hombres. Para unos pocos agigantados,
corpulentos y enormes, ¿ cuantos millones hay que no pasan
de la medida ordinaria? Y estos son los que dan utilidad;
que los otros solo sirven para la admiracion. ¿ Porqué
pues aspirará el hombre á ser un monstruo en el saber?
¿ Se averguenza nadie de confesar que no tiene las fuerzas
de Diego Garcia de Paredes, ó la estatura del giga.nte
Polifemo? ¿ Se averguenza un sastre, por excelente que
sea, de acudír á su vecino zapatero, para que le coja los
puntos de un zapato? ¿ Pues por quc estos universales
han de serlo tanto, que se corran de confesarse ignorantes
en lo que es ageno de su profesion ? ¿ Que perderá de su
reputacion un jurista v. g. ó un militar, si al tratarse de las
leyes fisicas de la atraccion, cierran la boca, que abrieron
para hablar como maestros de lo que saben? Mucho
pido. Esta ingenuidad no se aviene con los humos del
amor propio.


Literatos, y los que no lo sois, si estais condenados á
vivir con alguno de estos arrogantes, y á oir su charlata-
neria universal, y si teneis paciencia para sufrirlos, buen
provecho os haga. Yo por mi parte, haciéndome legisla-
dor, he creado para ellos un ostracismo literario. Y pues
la ley no alcanza á separar de la sociedad al que tan ridi-
culamente quiere descollar en ella, yo por mi autoridad le
destierro con el desprecio.


CARTAS HIBERNICAS.


CARTA 1.
Mi buen amigo,


Un tomo debia enviar á V. si hubiera de referirle paso
por paso, como me pide, cuanto me ha ocurrido en mi
transito por la Irlanda: la cortesanía, la hospitalidad el
obsequio de todas las clases del reyno, la franquez¡ de
algunos prelados y otros eclesiásticos en regalarme de
varias mUlleras, y CH hacerme ofertas que el pundonor y
la ~ delicadeza no me permitió aceptar; la porfia de lo~




182


literatos cn mostrarme los tesoros de ciencias y artes y las
casas de educacion y otros establecimientos públicos, que
encierran Dnblin y otros ciudades subalternas. Dia ven-
drá en que pueda satisfacer su loable deseo de V. yalmn-
ciarle las personas que sin mas con~ideracion que su gene-
rosidad, ejercieron en mí su beneficencia, si concluyo la
descripcion de esta memorable jornada, que no puede olvi-
dar nunca mi gratitud.


En lo que si puedo servir á V. ahora, es en contestar
á su pregunta sobre la opinion qne alli se tiene del estado
politico de España. No faltan varones ilustrados que
sabiendo cuales son las primitivas leyes fundamentales de
nuestra monarquia, y habiéndolas comparado eDil la cons-
titucion de Cadiz, hacen justicia á la causa de nuestra
cmigracion. Mas no dejé de encontrar uno ú otro falto
de esta instruccion, é imbuido de las imposturas divulga-
das desde allá contra los amantes de la templanza de nues-
tra monarquia; las cuales hasta por cstos paises procura
hacer correr el espiritu no bueno de algunos miseros
Españoles. Uno de estos mal informados tubo aliento
para asaltarme en una mesa á quc fuc convidado conmigo,
cuyo dialogo voy á referir á V. exactamente con la posible
rapidez. .


Estabamos ya al fin de la comida tomando amigable--
mente el whisky,* cuando este buen varon (que se llamaba
Don Patricio) á secas y sin llover, como dice nuestro
vulgo, dirigiendo se á mi: ¿ con que Ustedes, dijo, querían
quitarle la corona á Fernando VIl? Dejóme sorprendido
este que tenia todo el ayre de una descortés y ágria re-
convencion. Tras la sorpresa me entró la duda de si con-
tpstarÍa. Noté que al dueño de la casa le salieron los
colores; en los rlemas circunstantes alto silencio. Por
(pe el mio no diese motivo á so~pechas, me resolví al cabo
,í decir modestamente: Quisiera, Señor, que se explicáse
V. lllas; acaso entonces pudicra satisfacerle. Tengo enten-
dido, prosiguio, por una carta de Madrid que las Cortes
trataban de destronar al rey, y que ese plan estaba es-
condido en la constitueion misma del año 12.-¡ La ha leido
V. ?-No.-Bien se conoce, proseguÍ; hállase V. en el caso
de muchos de sus enemÍgos.-¿ Y ha examinado V. 6 visto
las leves fundamentales de España que componen su pri-
mitiv~ eonstitucion? Mucho menos, contestó; aqui no es
Gomun esa clase de libro!!. Dijek entonces: Y si yo


• Debiua que ~~ U;Cl en hhlllda al fin rle I,)s convite,"




183


le demostrarse á V. que el rey de España por la primitiva
eonstitucion del reyno no tubo jamas en el trono la ab-
soluta seguridad que le dio la constitucion de Cadiz?
¿ Y si le hiciese ver que estaban previstos y designados
por la nacion los casos en que debia perder el rey la co-
rona: y que muchos de nuestros reyes por esa razon la
perdieron? ¿ Y que este riesgo desapareció enteramente
y de un modo legal desde que fue jurada por el reyno la
dicha constitucion? Nada de eso sabia, dijo: antes me
tenian escrito de allá lo contrario. ¿ Y desearia V. en-
terarse de ello? O! dijeron los demas: no solo al Señor,
sino á todos nosotros nos interesa salir del engaño en que
nos tienen acerca de los sucesos ultimos de aquel revno.
Yo por mi parte, continu6 el dueño de la casa, (llau;'ado
Ricardo) ruego á V. que se tome la molestia de ilustrar
este punto. Yo, añadio otro convidado, (Don Jorge)
tengo hien leida la constitucion. Pues en ella, dije, habra
V. observado que se declara sagrada é inviolahle la
persona del rey. Cierto es, contestó. ¿ Y qué significa,
dije yo entonces, esa declaracion elevada á la funda-
mental del reyno? ¿ No es claro que al rey se le con-
sideraba por este artículo como impecable, esto es, incapaz
de cometer crimen alguno, por el cual mereciese ser des-
tituido del trono? Claro es contestaron todos. Y si
para establecer las Cortes, añadi, esta inviolabilidad del
rey, fue necesario que barrenasen otra ley fundamental,
¿ no scria esta prueba evidente de que hicieron lo contrario
de lo que creia el Sellor, y de que es un impostor el que
se lo ha escrito? No hay duda, dijo el dueño: y por cso
quisiera yo enterarme bien de esas pruebas. Si V. de-
mostrase eso, anadió Don Patricio, tendria yo Con ello
una arma poderosa para desengañar á llluchos'amig-os que
se hallan tan prevenidos como yo contra la causa de la
nacion española. Viendo yo la sinceridad de los concur-
rentes, y que el ataque brusco de Don Patricio Ilacia d('
irreligiosas sugestiones de conciencias poco delicadas, me
determiné á hablar del modo que diré otro dia. Equi-
voquéme en este juicio, como lo echará V. de ver en la
relacion de nuestra conferencia.


CARTA 2.
Mi buen amigo. Suspensa estaba la mesa, como dije


en mi anterior, aguardando la demostracion que les habia
ofrecido de que hasta las Cortes de Cadiz no habia sido
inviolable en España la persona del rey, Dije pues:




184
Los varios estados independientes que huho en España


<lesplles de vencidos en ella los Romanos, al pa:;o que
desde su institucion prefirieron ser gobernados por reyes,
coartaron de suerte su autoridad, que nunca pudiese COIl-
vertirla en daño de sus súbditos. Tal fue en España el
carácter de la monarquia Goda, al tenor de la má.xlnm que
aquellos primeros españoles habian aprendido de los Ger-
manos: A los reyes no debe dar seles una ilimitada y W'-
hitraría potestad. "Para precaver estos riesgos, dice
el sabio jesuita Juan de Mariana,'''' proveyeron pruden-
temente nuestros mayores que fuesen contenidos nuestros
reyes en los limites de la modestia V de la mediania, orde-
nándoles sabiamente muchas restri~ciones, para que no se
dejasen arrebatar de un excesivo poder en daño de la
causa pública." De donde se sigue, como observa el
mismo Mariana, que la nacion española, "al confiar á sus
principes el gobierno del reyno, se reservó mayor auto-
ridad." Y asi es que el mismo rey Recesvirdo al prin-
cipio del :Fuero Juzgo dijo: "suget05 esten á la ley, asi el
poder de los reyes, como la masa general de los pueblos :"
" tam regia potestas, quam populorum universitas legum
reverentire sit subjeeta."


Otro tanto hizieron los Navarros y Aragoneses; los
cuales, como dice el historiador Gerónimo Zurita (Anales
de Aragon, lib. i. cap. 5.) "cuando estaban sin rey,
tubieron recurso al sumo pontifice y ,i lbs Lombardos y
Francos para escoger de sus leyes lo que mejor les pare-
ciese." Y la respuesta del papa y de los Lombardos fue,
como dice Geronimo de Blancas (De rebus Aragonim)
que de tal suerte prefiriesen el gobierno monárquico, que
en las mismas leyes fundamentales, como lo habian hecho
los Godo~, sin necesidad de apelar á fuerza extrallgera,
tubiesell el antidoto contra el abuso que pudiese hacer el
rey de su potestad.


Si no nos dice V. mas que eso, saltó Don Patricio,
vuelvo á mi tema: por que las restricciones pue¡:tas al
poder real en la primitiva institucion de la monarquia
Española, no prueban que pudieran ser depuestos sus
reyes.


Muy vivo es V. Don Patricio, ocurri: cabalmente me
cortó V. el hilo cuando iba á añadir que el IV. concnio
Toledano, que segun observa nuestro célebre politico, Don
Diego de Saavedra,t fue igualmente que los dcmas, unas


'" \hriana del Rey, lib, i. cap, 8. t Saavedra Corona Catica, p. l.
Ataulto,




18.5


Cortes generales, estableció como ley fundamental,. el
siguiente decreto: "Tam de prresenti, quam de futurÍs·
regibus hane sententiam promulga mus, ut si quis ex eis
contra reverentiam legum superba dominatione et fastu
regio in flagitiis et faeinore sive eupiditate crudelisimam
potestatem in populos exercuerit, anathematis sententiii .•• "


No pase V. adelante, volvió á replicar Don Patricio.
¿ Qué tiene que ver la excomunion con la deposicion del
trono, que es de lo que se trata? Si hubiera V. leido,
contesté, la historia de Europa desde el siglo X. viera
como bajo la autoridad de la curia Romaria la excomunion
de los reyes era preliminar de su destronamiento y de la
absolucion de sus subditos. Mas tiene V. razon,que no
era ese el valor que dieron á la excomunion de los reyes
los Padres toledanos. Y así es que prescindiendo de la ex-
comunion, depuso aquel concilio á Suintila. Yen Aragon
su primer rey Iñigo Arista convino con sus súbditos,
como con testimonio de algunos autores asegura Zurita,
(ibid.) en "que si contra derecho ó fuero los quisiese
apremiar, ó quebrantase sus leyes, y lo que estaba entre
ellos establecido cuando le eligieron por rey . . .
en tal caso pudiesen elegir otro rey." Lo que hubo en
esto de cierto, es lo que añade luego aquel historiador,
esto es, que los Aragoneses H se reservaron facultad de
poder elegir rey, siempre que para la conservacion de la
libertad les pareciese convenir, como se hacia en el tiempo
de los Godos." ¿ Ve V. daro, señor Don Patricio, como
no era inviolable la persona del rey, así por la primitiva
constitucion de Aragon y Navarra, como por la de los
Godos, que pasó luego á Asturias, Lean y Castilla?


Ya veo qne es asi, saltó Don Patricio; ¿ pero cuando
se ha atrevido la nacion española á poner por obra esa
ley? Supongamos que asi fuese, contesté yo: siempre
seria cierto que por la primitiva institucion de aquella Mo-
narquia no eran inviolables sus reyes. Y pues confiesa V.
este hecho auténtico, por que no le puede negar, aqui
debiera acabarse nuestra contestacion. Mas todavia qui-
ero hacer ver á V. la equivocacion que padece en suponer
que jamas usó aquella nacion del derecho que la daba
esa ley j lo cual no atribuyo á mal principio, sino á la
falta de instruccion que tiene V. en la historia de España.
En igual caso estamos nosotros, ocurrió Don Ricardo;


.. ('onciL Tolp.L IV. cap. 7.'i. E,ta ley fu" inserta en el cooigo Godo
intilulado Forllm JudiclI1l1, lib. VI. tit. ji. 1.


TOM. l. B B




186


y pues nos ha venido á las manos tan favorable ocasion,
esperamos que dé V. á esta materia la ilustracion posible.


Esta cortesanía del dueño de la casa que acababa de
obiequiarme con gran cordialidad, me obligó á lo que
acaso no alcanzára la rusticidad del buen Don Patricio.
Todo lo irá V. sabiendo por el mÍsmo conducto.


(Se continu«rán en los números siguientes.)


Ojeada estadística de la Peninsula española.
La Península española en una extensÍon superficial


de 15.005;\ leguas cuadradas, y 483f leguas de costas
bañadas por los mares Océano y Mediterráneo, ofrece un
terreno de tal calidad, que segun expresion del padre
Juan de Mariana, "se puede comparar con el mejor del
mundo, por que cria todas las cosas, á las cuales da
estima la necesidad ó la ambicion, pompa y vanidad del
ingenio humano."


l.
Sin embargo su poblacion no excedia


en el año de 1797 de 1O.54U:lBl individuos
Derramados en B1.190 pueblos


1.949.577 casas
En el número total de los habitantes se contaban:


Casados 3.969.465
Eclesiasticos 168.B48
Empleados civiles


y militares
Labradores
Al'tesanos
Comerciantes


De estos datos se deduce:
1.


181.321
1.677.172


533.763
25.685


Que el número de los agentes de la pl'oduccion de las
riquezas con respeto á la poblacion, está en razon de
Q á 10.


2.
Para cada labrador hay 6 que no lo son, 197 para cada


al'te8ano, y 653 para cada comerciante.




187


3.
Para cada uno de los que se dedican á clases producto-


ras, hay 5 que no les pertenecen.
4.


El trabajo está en la misma razon, respeto á los que
viven á costa de sus productos.


11.
Los resultados de la riqueza corresponden al estado en


que se encuentra el trabajo.
1.


Los capitales destinados al fomento de
la agricultura se regulan en


Sus productos se estiman en
:2.


Los aplicados á las artes, indústria y
edificios urbanos en


Sus productos en
3.


Los que se destinan al comercio, pesca
y navegacion se regulan en


Sus ganancias se estiman en .


Total de los capitales destinados á la
produccion de la riqueza .


Idem de los productos anuales del
trabajo


IJI.


7:2.476.169.519rs.
8.57 5.~20.591


:2.5.:267 . .566.913
fe.078.244.542


5.000.000.000
:269.84.5.016


IOfe. 71<3. 736.432


10.920.310.149


Todas las provincias producen trigo, cevada y centeno
en mayor ó menor cantidad.


Se coje aceyte en
Lino y cáñamo en
Esparto en
Bal'l'illa en
Rubia en
Zumaque en
Arroz en
Regaliz en
A;mfran en


Provincias.
28
:29


7
11
6


13
1
1


Vino • 1 1 Frllta~ S en ca~i tal as a~ provincia,~




188


Almendras y agrios en 6
Aguardientes en 26
La cria de caballos,
Yeguas y potros en 20
Mulas y mulos en 21
Bacas y bueyes en 22
Ganado lanar y
Ca.brio en 29
Cerdos en. 38
Quesos se hacen en 13
Lana fina se corta en 1:!
Ordinaria en 29
Seda se coge en 15


IV.
La mano de obra aumenta i el valor de las materias


primeras que se emplean en las fábricas y manufacturas.
Ofrecen mayores productos fabriles Las Provincias


Siguense


A estas


Ofrecen menores productos


Las mas dcas en productos fabriles


Las mas pobres.


V.
El comercio interior, regulado por lU8


cálculos del sabio Gentz, no excede
anualmente de . . .


El valor de los generas Ultramarinos,
que en años felices entraban en Es-
paña, ascendía á . .


Se vendian á las demas naciones
Circulaban en la Península


maritimas
meridionales.


Las interiores
meridionales.


Las maritimas
septentriona-
les.


Las septentri-
onales mari-
tiniaS" e inte-
rIOres.


Cataluña y Va-
1encia.


Leon, Zamora
y Asturias.


2.500.000.000r5.


666.542.267
463.798.011
202.744.256




189


8 Caminos principales, que pasando por la capital cor-
ren hasta las fronteras por el espacio desde 41 á 190
leguas.


SO Id. subalternos unen las plazas principales de co-
mercio y mantienen el cambio de los productos del
trabajo.


La navegacion interior se reduce á la que se hace
desde Sevilla á San Lucar, por el Guadalquivir: y á la
que mantiene en ~8 leguas el canal de Aragon, hallándose
muy atrasada la que deben facilitar los de Campos y
Manzanares.


La marina mercante constaba
en el año 1801 . de


y el número de marineros en
1818 llegaba á


El comercio exterior, rebajando
el importe de los géneros lle-
vados á las posesiones ultra-
marinas, se regulaba en los


con
. • 392 buques
• 150.014 toneladas


38.845


años de mayor prosperidad en 1.000.000.000 r5.


La masa circulante de metalico en 6.473.476.84Q
VI.


Los salarios de los labradores,
artesanos y menestrales se es-
tima en. 640.000.000


Los consumos anuales se regu-
lan en • 6.500.000.000




190


ESTADISTICA.


Nota del numero de aranzadas de tierra cultivada que hay en la
Peninsula española, con distinction de las que pertenecen á señores,
á manos muertas y á manos vivas.


Provincias. A manos
vivas.


------


Alava 153,090
Aragon 1,748,710
Asturias y Leon 485,460
Avila 354,660
Burgos 1,109,410
Cataluña 1,068,390
Cordova 293,160
Cuenca 1,733,660
Estremadura 741,510
Galicia 264,460
Granada 1,666,570
Guadalajara 27,510
Guipuzcoa 209,470
Jaen 251,820
Madrid 112,270
Mancha 17,060
Murcia 1,688,860
Navarra 677,310
Palencia 64,610
S:¡.lamanca 937,660
Segovia 249,260
Sevilla 762,010
Sierra Morena 414,410
Soria 437,310
Toledo 657,060
Toro 488,310
Valencia 349,410
Valladolid 111,360
Vizcaya 406,120
Zamora 119,450


Resúrnen.
Total de aranzadas cultivadas


Pertenecen á manos vivas
A manos muertas
A señores


A manos A señores.
muertas.


----- -----


231,936
945,788 1,831,174
4\)4,324 1,942,096
40,5.32 200,266


184,522 1,137,009
1,020,688 1,671,774


47,062 905,828
88,343 1,529,746


1,.506,306 2,149,898
1,519,988 1,109,818


590,928
59,996 7,270


493,768
206,649 312,043


54,502 312,043
853,276 1,914,132
403,178 307,118


13,018 121,486
57,337 498,868
75,568 753,516
54,077 633,628


139,392 1,936,568


68,818 816,250
586,866 1,541,688


69,318 126,152
330,088 1,76.5,274
122,243 841,583


150,621 l 249,809
55,000,000


17,599,900
9,093,400


28,306,700


(Diario de las Corte," de C'adiz, torno 6. pag 469,;




191


Desaliño en la elocuencia de los juristas Españoles.
Cosa es digna de admiracion que en el siglo de oro dt>


España, cuando los teólogos, los profesores de ciencias
humanas y otros literatos se dedicaban con loable ansia al
estudio de la elocuencia: cuando ya habian abierto y
allanado esta áspera senda Alvar Gomez, Fr. Luis de
Leon, Fr. Luis de Granada, Pedro Ribadeneyra, Fernan
Nuñcz de Guzman, conocido por el Comendador griego~
Pedro Ciruelo, Diego de Astudillo, y Luis Vives, compa-,
rado por Erasmo con Quintiliano y Seneca, y con el mismo
Tulio; los mas celebres juristas, y los que aspiraban á los
primeros tribunales del reyno, mirasen este estudio con la
desidia y la aversion que pinta el célebre Alfonso Garcia
Matamoros :* Nescio guo malo fato adhucfit, ut Salman-
ticenses viri graves, et quí primum schoZas ingressi, ad
honores statim, et reipublicce administrationem, cuneta suo
nutu guhernaturi, spirant, tantá eloquentice neglectione
laborent, quantum nec legum, qztas profitentur, mqjesta$,
nec studium honi patroni, nec illa ipsa consilia regia, qui-
bus ceu lJfinoes et Rhadamanti adhibentur, guoquo pacto
ferre possunt. Qui si Platonem aliquando, aut Ciceronern
in manus sumerent, dubitare equidem non possum, quin
essent percepturi animis ingens in eZoquentia vertí rnomen-
tum optimce gubernandce reipublicce.


El erudito Don Gregorio Mayans que copió este lugar
en su Specimen Bihliothecll? Hispmw-Majansiaull?, p. 55,
añade: opportuna illi ternpori doctrina, et nostro forte
opportunior.


Este yerro de nuestros célebres jurisconsultos de los
siglos XVI. Y XVII. dió ocasion al mal gusto con que
estan escritas muchas de sus obras, apreciables por otra
parte por la copia de erudicion que en ellas acreditan, y
á que sean raras las oraciones y declamaciones publicadas
por ellos, como las hay de jurisconsultos de otras naciones.


En obsequio del desengano que acerca de esto íba
adquiriendo la ilustre profcsion de la jurisprudencia en
España, debemos confesar que en esta última epoca se han
distinguido por sus animados y elocuentes discursos J ove-
llanos, Vicgas, Argumosa, Arnáo, Cambronero y otros.


'" Alfonsi Garsice Matamori His- eruditiotte sive de vi1'is Hispl1nia:
palensis, et primarii rhetoris Com- r1octis, Narratio Ap/)log~tica. Com-
plutcnsis, Di' asscl'end,í Hi¡)(lt!orwn pluti 1553. 8. .




192


y debiera aun prometerse en este ramo mayores progresos,
del estimulo y del impulso que han dado á la elocuencia
en aquel reyno las sesiones de Cortes.


APUESTA.


¿ Veis la próspera ventura
De Inglaterra y su poder,
y el fomento que asegura
Al tráfico y al taller
y aun á la literatura?


Pues vayan dos contra ciento
A que si aplaudis mi intento,
En un año á los britano s
Transformo yo en africanos
Sin moverme de mi asiento!


Sino vamoslo arreglando:
Ocupen su gabinete,
Fanatismo regoldando,
Dos capillas y un bonete
De los que busca Fernando:


Suelte amen su taravilla
El consejo de Castilla,
y la Santa: por quien soy,
Que al año, de lo que es hoy
N o le queda ni una astilla.


Nota á la pago 159.


Dijimos que la traduccion Espa-
ñola de la liturgia inglesa traducida
por Carraseon, aeaso seria la pri-
mera que se hubiese hecho en
aquel idioma. Posteriormente en
el catálogo de libros de R. Priest-
ley: 143, High Holborn, para el
año 1813 hallamos entre los libros


españoles: Liturgia inglesa. Aug.
1583: que, sino hay yerro de im-
prenta, es traduccion muy anterior
á la de Carrascon.


Otra version española posterior
hizo Francisco A Ivarado, ¡m presa
en Londres 1707, 8.




o e lOS


DE ESPANOLES EMIGRADOS.


PERIODICO.


Numo. 3°. JUNIO, 1824.


LITERATURA ESPANOLA.


DJ<~SDE EL ANO 1808 HASTA EL DE 1823.


Epoca 2 : desde 1814 hasta 1820.


El año 1814 fue mas perjudicial y funesto a la literatura
de España, que lo que lo habian sido los seis que le pre-
cedieron. Es verdad que en él cesó el estrépito de las
armas, y que arrojado~ los pérfidos invasores al otro lado
de los Pirineos, comenzó la nacion á respirar de los sustos
y opresion que por tanto tiempo la habiap afligido. Vol-
vieron los artesanos á sus talleres y los labradores á sus
campos, y volvió con ellos la paz de las familias, y la bien
fundada esperanza de una prosperidad sólida y duradera.
Por todas partes resonaban cantares de victoria, inundando
los corazones el placer de haber derribado de su trono al
que habia querido encadenar la invicta España. Mas en
medio de esta seguridad y alegria general, solo la litera-
tura andubo temerosa y triste, como presagiándose un gran
mal, que aun no sabia entonces graduar.


No sc engañó en sus temores. El vencido y humillado
Bonaparte, ardiendo en deseo de vengarse de la ignominia
con qué cubrió su nombre el heroismo de los españoles,
resolvió dejarles libre el rey Fernando por quien habian
peleado. Bien sabia él cuan funesto era para España este
presente. Porque conociendo el caracter del que tantos
años tubo preso en Valencey, calcul6 que su regreso á la
Penimmla equivalia, para vengarse de ella, á un ejercito


e e




194


nuevo de un millon de ~oldadoa aguerrido;;. Asi fué. El
suspirado monarca pisó el ~uelo español empapado en la
s~llgre ne sus 3ubditos, con la cual rompieron la" eadenas
que le oprimian: yio todavia hUlllear las parcdes de los
pueblos, que :,;e dejaron quemar por amor de él: vio lo~
campos eriales y lo:,; talleres vacios y las fabricas arruinadas
por no faltarle á la fidelidad que le habian jurado: vio
l1lillare~ de prisioneros, que sufrieron el destierro y la indi-
gencia porque él fuese rcscatado. Sin emba;'::;'1, pasando
sin COl1loverse por entre tan claros testimonio:; de lealtad,
y cerrando los oidos al clamor de la patria desolada, solo
los abri(í á las suge~tiol1es (le lo~ que poco ó nada habian
hecho por él, pOlliendo~c al frcnte de uno de los dos
partidos que amagaban despcdazar la nacion, cn vez de
reunirlos como padre, ó como un superior que por su alta
dignidad estaba csento del temor y de las esperanzas de los
inferiores. Engañado fue, como él confesó despues;* mas
ninguno rezelaba que e:ote engaño llegase al extremo de
hacerle comparecer como un ill~rato, y que lejos de pagar
ni aun con palabras tan co:oto~os sacrificios, rcsolviese
abolir la constitucion politica y los benéficos decretos de
las Cortes, restableciendo el poder aboluto, que era pun-
tualmente el origen de las pasadas desgracias.


El decreto dado en Valencia á 4 de Mayo de ese mismo
año, hizo estremecer á la agricultura y aI" comercio, como
anunciando su futura decadencia; pero mucho lilas hizo
temblar á la literatura, que desde luego vio un perseguidor
en la misma persona de quien espemha su proteccion y
adelantamiéntos. Aquella fue la época de la restauracion
de las universidades, colegios y casas religiosas, de las
cuales era razon que la sabidnria se prometiese muchas
medras; mas tambien lo fue de los atrasos y de la perse-
cucion que experim.crnó, hasta verse casi obligada á refu-
giarse en paises extrangeros.


Seis años habia que la literatura española :;e hallaba
dividida en dos clases, que ahora llamarémos e.:rtrangera
y nacional. A la primera perteneeian muchos sabios en
gran numero, que condolidos de los males que ocasionaba
á la patria la ya degenerada dinastía de los Barbones, y
deseando ardientemente curarlos de raíz, creyeron ser
llegada la ocasion, substituyendole la nueva dinastia de
Bonaparte, que á cuantos paises dominaba habia llevado
conmgo una general prosperidad. Otros por lo contrario,


* Mallifiesto del rey á la nacíon de 10 de Marzo de 1820.




195


aunque penetrados de los mismos deseos, pero llenos del
pundonor patri6tico, que no sufría que un advenedizo les
impusiera la ley, alzaron el grito de la independencia y
pelearon como bravos por su rey cautivo; porque justa-
mente deb:'m esperar, que amaestrado él en la escuela de la
adversidad y rescatado al fin por los esfuerzos de HUS leales
amigos no seguiria las despóticas pisadas del gobierno
anterior. Chocaron entre sí estos dos partidos: cada uno
de ellos form6 un código fundamental para el gobierno
futuro de España, y lo sostuho con todos los esfuerzos de
su ilustracion. La victoria se declaró por el segundo;
mas cuando pensaba recoger los laureles de su triunfo, se
halló envuelto en un mismo castigo con los que habian sido
sus rivalf's. Y si hubo alguna difercncia en el exito de
esta contienda politieo-literaria, fue la de haber sido mas
execrados por el llUCVO gobierno los que con tanta lealtad
habian trabajado por conservar al rey el trono ya perdido
y á la nacion la independencia.


España preselltaba la escena de un rebaño incauto, en
el cual logra disimuladamente introducirse un lobo carni-
c("·o, que mientras devora algunas ovejas desgraciadas,
siembra entre las otras el espanto, que las obliga á despe-
ñarse en precipicios en medio del atolondramiento de la
fuga. Asi comcnzó lí deshora una persecucion igualmente
desencadenada contra todos los que en varias maneras
habian manifestado saber algo mas que los perseguidores.
Mientras unos eran conducidos á los calabozos, otros huian
despavoridos á paises extraños. Para ser presos, expa-
triados y escarnecidos en los papeles públicos, no huho en
muchos otro delito mas que la ilustraeion con que trataron
de instruir á sus paisanos, para que conociendo sus dere-
chos antiguos, jamas volviesen á ser victima de un perverso
ministro, de un rey tirano 6 de un extrangero ambicioso.
La constitueion de Cadiz fue ignominiosamente quemada.
por mano de verdugo, junto con todos los decretos y dia,.
rios de aquellas Cortes, que al paso que fueron las reden-
toras de Fernando, habian sido el asombro de la Europa
sabia. Muchos de sus autores y defensores, al cabo de
19 meses de carcel, sin que se esperase la sentencia judi-
cial, y algunos ~in haberse incoado sus procesos, fueron
r;'¡ ,: trariamente deportados á presidios y encierros muy
penosos, y sus nombres y familias pl'oscrita~ é infamadas.


No era menor el odio contra los que no pudieron ser
habidos á las .. 'anos. Cuantas arterias caben en la diplo-
matica, fueron puestas en movimiento para que lqs prin,.




,,',- H~6
cipes vecinos entregasen estos muertos civilmente, objeto
de la saña que solo deseaba el exterminio de los hombres
ilustrados. El mismo rey que ahora entregó su persona y
gobiejIlo á las bayonetas de los franceses, entonces no quiso
perdonar á los amigos de ellos. Clamaron desde su asilo, unos
exponiendo la rectitud de sus intenciones, otros implorando
la clemencia real para poder sustentarse con alguna parte de
sus bienes secuestrados. Ninguno de ellos fue oido, nin-
guno vio acabado su destierro, hasta que la nacion, menos
preocupada que el monarca, los llamó á su seno en el año
1820. En suma la literatura de los dos partidos, que unida
hubiera sido invencible, esa fue el blanco de la ira de un
tercero, que solo imitó á los constitucionales en el odio
contra los franceses, cuando ya habia cesado la causa de
él, pero no en la ilustracion que distinguia á aquellos ada-
lides de la libertad nacional; partido que á dos manos y
sin discrecion alguna perseguia encarnizadamente cuanto
bueno se habia hecho en Cadiz, y cuanto se habia querido
hacer en Bayona.


Contra unos y otros fue restablecido el tribunal de la
Inquisicion, que á manera de un pantano rompió todos los
diques de la forzosa moderacion, á que habia tenido que
atemperarse en el reynado de Carlos IV. Este cuerpo mons-
truoso, agente perpetuo de los principes que quisieron ser
tiranos sin parecerlo, con el pretexto de la religion llenó sus
calabozos de muchos literatos, CUyOH nombres se designaban
con estudio en los papeles públicos, denigrandolos como
jansenistas, jacobinos y francmasones: y cuyos libros,
aunque puramente de politica y agenos del objeto por qué
se fundó el santo oficio, fueron solemnemente prohibidos
como hereticales, atemorizando asi á la plebe religiosa,
para que no leyese lo que pudiera serle de provecho. Como
medida necesaria y consiguiente al ejercicio de tan útiles
funciones, se quitó á la imprenta su juata libertad, y volvi·-
eran á ser encadenados los ingenios con la sugecion á las
censuras de frayles y clerigos ignorantes, que en todas las
producciones literarias, aun las mas' indiferentes y mas
dignas del aprecio de los católicos, columbraron cavilando
errores que no habia, y cansaron la paciencia de los escri-
tores, obligando á los demas con el escal1niento á aban-
donar sus útiles tareas. * Solo hubo libertad para imprimir


'" De est.a tirania fue victima la Carvajal; version que en la piedad,
excelente version parafrastica de en la critica y en la armonia de la
los salmos, que en 5 vol. 8 acaba versificacion, al paso que tanto
de puhlicar Don Toma~ Gonzalez ~obrepuja á la del célebre italiano




H~7
infames y venales periódicos, que por todos los medios que
sabe sugerir la envenenada malignidad se apresuraron á
denigrar la memoria de los perseguidos, mientras los per-
seguidores eran ensalzados con los mas altos elogips, y
premiados por el gobierno con las primeras dignidades del
estado y de la iglesia.


Esta guerra cruel y combinada produjo naturalmente el
efecto que debia, que fue no solo amortiguar el resplandor
de las ciencias, sino tambien hacerlas odiosas á los que
pensasen dedicarse al estudio de ellas, viendo cuan mal
recaudo sacaban los que algo sabian, y el amargo fruto
que les produjeron sus tareas literarias. Este escarmiento
disminuy6 notablemente la concurrencia de estudiantes en
las principales universidades del reyno. Que cuando las
de Valencia y Alcala contaban en los años pasados mas de
4000 alumnos, aora apenas tenian mil de todas facultades.
El célebre colegio de Vergara fue hallado por los viageros
en 1819, en un estado de desorden y dilapidaeion lamen-
table, hechos pedazos los instrumentos de musica y de
matemáticas, por ser mirados como peligrosos los conoci-
mientos en estos ramos;* como en otros partes se creia lo


Matei, nos renueva la época de los
Garcilasos y Leones. Pues este
literato que gastó 30 años en limar
su obra y en ilustrarla con notas,
luego que la tubo concluida acia el
de 1817, la presentó al juzgado de
Imprentas, suplicando que se re-
mitiese á censores peritos en las
lenguas orientales. El juez equi-
vocadamentp la envió á los fray les
dominicos del colegio de Santo
Tomas de Madrid, á quienes no se
hace agravio en suponerlos tan
agenos de lo que el autor deseaba,
como identificados con las sumnlas
de Froylan. No es posible publicar
todos los articulas de la bárbara
censura que dieron aquellos hom-
bres. Mas para conocer lo que era,
basta saber que el último y mas
terrible cargo que hicieron á la
obra, era que siendo ella tan vasta
y dilatada, ni una sola vez men-
cionase al romano pontifice; de
donde inferian que el autor debia
estar tiznado con la heregia de los
jansenistas. Cuando este se vio
tan injustamente condenado por


solas cavilaciones, y sin que se le
hiciese un cargo tecante á erudi-
cíon ori~ntal y bíblica, que era de
lo que se trataba, acudió al supremo
consejo de Castilla, representandole
el agravio que se hacia á la verdad.
Este tribunal envió de nu€vo la
obra á la censura de cierta persona,
la cual despues que la llenó de los
debidos elogios, no reparó en cla.
mar contra la actual tirania de la
ignorancia, que asi arredraba la
buena literatura de España, y so-
bre la necesidad de establecer una
mesa censoria docta y juiciosa, que
arrancase de las plumas de Jos
fray les y c1erigos fanáticos el juicio
de los escritos. Sábese que el con-
sejo dio el permiso para la impre-
sion de la obra, que se verificó en
Valencia en 1821; pero se sabe
tambien que ni accedió á la Cl·ea-·
cion de dicha mesa censura, ni re-
Plehendió al juez de imprentas, que
se servia de tales censores para cali_
ficar los libros.


'f. Bowring: Observations on the
state of Religion and Literature




198


mismo del inocente estudio de la fisica y del utilisimo de.
las lenguas orientales.


DeHembarazado por estos medios el campo, y quitados
los estorbos y enemigos que podia temer la ignorancia, le
fue muy facil hacerse dueña de todo, de los púlpitos, de
las dtedras y de los tribunales. Y aHi como la legislacion
volvi6 á su caos primitivo, asi volvieron á su goticismo y á
la epoca de las cruzadas la oratoria cristiana y la enseñanza
civil y religiosa. Las universidades pequeñas tan justa-
mente suprimidaH, como polilla y contrabando de las cien-
cias, fueron como en triunfo restauradas, para contentar
la vanidad de sus patronos y sostener los privilegios ven-
diaos á peso de oro por la curia de Roma. Comparecieron
luego nuevos planes de estudios, dictados de prop6sito
para restaurar el escolasticimo de los ergotistati: se escri-
bieron nuevas instituciones elementales de filosofia, con el
único objeto de hacer odiosos á todos los fi16sofo~ modernos,
haciendoloti pai:lar por jamlenistas: se restablecieron todas
las casas de frayles, que en la literatura no eran ya para
los de fuera lo que habian sido en lus si¡.;los VIII. Y JX. ;
y por ultimo, fueron traidos á España los jesuitas, y trai-
dos con tal precipitacíon por los agentes de la desp6tica
ignorancia, que impacientes no dieron lugar á las formali-
dades legales y de estilo.'"


Si esta última medida contribuye al crédito de aquellos


in Sl'uin, made dm'ing a ,Í0111'11(Y
thruugh lhe Pellinsula in lB19,-
Londres eod. mI,


", Pocos ignoraron en E3paiía la
trama de este negocio. El rey tenia
pedido informe al consejo de Cas-
tilla sobre el regreso de estos regu-
lares. Mas recelando los jesuiti-
zantes, que este cuerpo se negase
á dar su asenso, hIcieron que el rey
atropellase por esta vez las formali.
dades sabiamente establEcidas para
el acierto del gobierno, y que sin
esperar dicho dictamen expidiese
el decreto de restauracion: obli-
gandole á que sin rastro de pudor
y sin reparar cuanto denigraba la
memoria de su piadoso abuelo Don
Carlos IIl. y la de un pontifice tan
sabío como Clemente XIV, dije,e
que los jesuitas no hahian tenido
jamits otros (;l1emigos sino los que lo
eran de la iglesia católica. Esta cari-


dad tan illlstrada me hace recordar
cierta carta latina, que el cardenal
Patriarca Don lirancisco Cebriá
dirigió por el mismo tiempo al P.
Guerrero, vicario l.(eneral de los
dominicos de España, donde tra-
taba de calvinistas it todos los que
se habian opuesto al estableci-
miento de la tiesta dd corazon de
Jesus; la cual ac;uel religioso im-
primió á sus expensas y circuló con
mucha profusioll, sin hacer caso de
la ofensa que en ello hacia á N. Ale-
jandro, y á otros muchos sabios y
célebres religiosos de su orden,
que escribieron de propósito contra
aquella adoracion. Estos dos
hechos serán siempre una pl'Ueha
irrecusable de la mal1l.\'nidad de la
ignorancia que se habia apoderado
de Espaiía en la época que vamos
recorriendo.




199


regulares, como fomentadores de la piedad que aparenta-
ban su:> padrillos, cierto les recomienda poco como literatos
siendo buscados con tanto ahinco por los que no lo eran.
La verdad es que los jesuitas españoles, cada uno de ellos
en particular, han cultivado las ciencias y acrecentado en
gran manera la gloriá de su patria; mas esos mismos
reunidos hajo el sistema de su gohierno, siemrre sin'en
ciegamente á lo que su prefecto general les ordcna, que
siempre es lo que acomoda al tiempo y á 8U engrandeci·
micnto eulas cortes de los principes. Por esta razon los que
en la de Ferunndo nunca solicitaron el regreso del filosofo
Ximeno, ó del crítico Musdeu, ó del imparcial Andres, ó
del erudito Arévalo, trabajaron con todo su poder para
que volviese entera la compañia; porque en ella y no en la
literatura de sus individuos tenian asegurado el triunfo de
los planes meditados. "Los jesuitas (decia el V. Palafox
al papa Inocencio X. en 1649) son el mejor apoyo de la
iglesia y de los gobiernos, siempre que la iglesia y los
gobiernos favorezcan sus miras; pero sino, son sus mas
crueles y formidables enemigos." ¿ Qué no podia prome-
terse de esta compa5ia un rey, que al restablecerla no
dud6 decir que no tenia mas enemigos que los que lo eran
de la fe y religion cri3tiana? ¿ Qué no podia esperar de
tan segaces agentes, cuando á esta reputaeion aíÍadia el
restablecimiento dc todas sus casas y haciendas, y la pro·
mesa de la direccion de los estudios de España, y la espe-
ranza de recobrar el ascendiente que siempre tubieron en
todos los gobieruos? El rrspctable cabildo de S. Isidro 'el
real de Madrid, tan dedicado á la literatura, como al
ministerio sacerdotal: las dos casas de Valeucia tan ilustres
en la piedad y educaeion pública, en suma, todas las que
tenian en España y que Carlos IlI. habia adjudicado á la
comun utilidad,* arrojados de ellas sus sabios directores y
catedráticos, volvieron á sus dueños, muy dcsellwjantes ya
de lo que eran al tiempo de su salida, viejos, ignorantes
del idioma español, y que no estaban ya lllas que para
vegetar y morir.


Con la reunion de tantas y tan poderosas causas, que
supieron poner en movimiento los enemigos de la literatura


* Solo el obispo de Barcelona var como privaron muchos de ellos
no quiso restituir á los jesuitas su á sus diócesis de estos planteles tan
colegio de Belen, convertido ya en necesarios, por adular al gobierno
seminario conciliar. Conducta que y acomodar á los que nada podian
debieran haber imitado todos los ayudarles en el ministerio.
prelados de España, antes que pri-




20Q
nacional, no debe extrañarse la escast!:;¡; d~ libros, que
vieron la luz ptiblica dentro de la Penimmla en época tan
desgraciada. Que no solo huyó de aquel suelo la oratoria,
hija y compañera de la libertad, sino tambien la poesia,
que sabe acomodarse al tiempo y á los intereses personales,
cualesquiera que ellos sean. El silencio en que dejaron á
la nacion estas dos hermana:;, era muy parecido .d. que
suele acompañar á las tenieblas, y capaz de poner espanto
á aquella misma laboriosa Minerva, á quien no habia podido
acobardar el furibundo Marte. La cual si en el mismo cora-
zon de la monarquia biza algunos esfuerzos para recobrar
su explendor antiguo, pronto los vio sofocados por los
argos y centinelas, que tenia asalariados la ignorancia, que
á toda costa queria conservar su funesto dominio.


La enseñanza de las primeras letras, cosa nunca vÍsta
en España, fue casi exclusivamente confiada á los regulares
de cualquier instituto que fuesen; los cuales á porfia se
encargaron de ella, tan poscidos del interés que les
resultaba, como desnudos de l&s condicione8 que exije el
sublime oficio de educar buenos ciudadanos. Esta pro-
videncia, junto con la preocupacion popular, hizo inútiles
los esfuerzos de algunos para establecer en el pueblo y
ejército el método de las escuelas normales, que si en la
corte logró prosperar un momento, fue silvado en las pro·
vincias, merced ;í la ninguna proteccion que le dispen.;;aron
las autoridades subalternas.'" Por esta misma causa, aun
cuando el gobierno quiso fundar nuevas sociedades, ó
fomentar las que ya babia, para el adelantamiento del
comercio, de las artes y de la agricultura; quedaban sus
disposiciones inutiles, porque ni la ilustracion era aprecia-
da, ni atendida en los premios y honores que tan poco


'* Este método de enseñanza vas e un Inglaterra el metodo de
habia sido adoptado por el colegio Bell y de Lancaster. A su regreso
de artilleria de Segovia desde su se estableció en Madrid una junta
fundacion para los primeros rudi- protectora bajo la presidencia del
mentos de las matemáticas. La duque del Infantado. Promoviose
naturaleza que fue la guia de aque- la enseñanza mutua en algunas ca-
llos maestros, estimuló al celebre pitales y cuerpos del ejercito. Mas
Lanca3ter á generalizar mas y orga- estos conatos ó no tubieron efecto
nizar este método, levantándose en muchos puntos, ó fueron eludi-
eon la gloria de inventor, que no dos por la ignorancia, que armada
debe disputarsele. De este sistema con el apellido de la novedad, trató
se habian hecho)'a varios enseyos de desacreditar lo que no entendia, y
en Madrid antes del año 1817. logró casi del todo cortar en su raiz
Mas entonces envi5 aquel gobierno esta planta, que en otros reynos ha
á M. Kerney oficial irlandes al ser- dado de sí frutos muy aventajados.
vicio de España, para que obser-




201


cuestan á los soberanos, y que tan prodigamente se vieron
dar á los que depreciahan, ya que no perseguiesen, esos
nobles cOllatos. Asi derribaba el mismo gobierno con la
Hila mano, 10 que con la otra aparentaba edificar para su
reputacion. Casi todas las academias de Madrid suspen-
dieron sus loables tareas, y ni aun pensaron en estimular
con premios como solian, á los que mejor desempeñasen
los programas de literatura. Aun el teatro, á donde nunca
han alcanzado las leyes tiránicas de los opresores, casi se
vio reducido á objetos indiferentes, y que si entretenian
divirtiendo la ociosidad, contribuian poco á conservar el
buen nombre que la dramática española se habia gran-
geado ya entre los sabios de Europa. En suma, adonde
quiera que se vohiesen los ojos, no se veian sino reliquias
débiles del entusiasmo literario, que habia dispertado la
guerra pasada, mas no entusiasmo nuevo y creador: no
proteccion y estimulo de parte de los que mandaban, ni
en el público libertad para apreciarlo impunemente y sin
riesgo.


La imprenta casi no se ocupaba sino en reproducir
obras antiguas; y si dio de si alguna original, ó fue re-
cogida en elmomento,* ó era de literatura insignificante,
6 escrita por el genio del mal para obscurecel' la gloria de
España. La reimpresion de las obras preciosas del filosofo
Cadahalso, las del poeta Cienfuegos, las de los mate-
máticos Vallejo y Carcia, las del forense Febrero, las del
célebre geopónico Herrera; esas y otras pocas fueron á
las que tubo que acogerse el moribundo comercio de libros
para sostener su languida existencia. Otros se aplicaron á
formar colecciones de novelas, de sermones y de comedias,
y á reproducir los libros elementales de enseñanza, de de-
vocion y de puro entretenimiento.


En medio de esta pobreza de literatura domestica
triunfó la inmunda Apologia del altar y del trono, man-
dada imprimir por el déspota Lozano Torres, á pesar de
haberla reprobado unanimemente el respetable colegio de
abogados de Madrid, y antes que se conformase con ese
mismo dictamen el consejo de Castilla.t Triunfó la bár-


'" Esto aconteció al académico
de la historia Cean y Bermudez, que
publicó en 1814 unas ltlcmorias
para la vida de D. Gaspar JUelchol' de
Jovellanos; cuya venta á peticion
del fiscal del consejo fue detenida,
sin duda por considerarla perjudi-


cial al sistema del gobierno absolu-
to, que acababa de derrocar las leyes
fundamentales de la monarquia.


t Este es un hecho notorio é in-
disputable. El P. Velez, premia-
do luego con el obispado de
Ceuta, y hoy promovido al arzo-


DD




202


bara Pl¿ilosopltia D. Tlwmec aW'ihus lng'us temporis oc-
comodata, á pesar de que la tenian por tallos acostum-
brados al barbaro Goudin.* Triunfó la Co[ecclO}l de
rnemm'ias para la historia ecclesia~tjca del siRIo XVIII, á
pesar de sus anacronismos, y de la illjusta parcialidad con
que hace servir toda la Europa á los intereses de b corte
de Roma. Estas trcs obras, casi las unicas prOtlucciones
originales de esta época, triunfaron en ella como textos
de las ideas por que se gobernahan los viejos, y con (lué
debian ser educados los jóvenes.


De esta cscasez de libros Huevos 110 puede darse una mu-
estra mas clar:t que la prüm con qne corrieron ¡( :mhscrihirse
los españoles á la traduccio]) del I¡iw:mrilJ dc L:thon1e, á
pesar de todas sus nulidades, y á la l1isfol'lrt de la guerra
de España, cscrita por una cOl1lision de of1ciales, alllHj He
ya se sabia que por entonces 110 hahin. de pasar la obra del
tomo l. Por la misma causa, porque era gramle el ansia
y curiosidad de libros nuevos, compraron los literato;; la
traduccion del Pantlso pcnlirlo ·(le MiltOll, lwclm por Don
B. Rermian, aun(lue inferior :t b que ya teniall pnbliead<t
por Escoiquiz: y la Aritmética wdverslll de Hcrrallz, á
pesar de su estilo farraginoso. Hemos indicado estas
obras, porque son casi las únicas (Iue salieron de las
prensas españoh!s, encadenadas por la Inquisicion, qlle al
mismo tiempo cerraba las fronteras, y se entraba con in-
audita tirania en las librerias de comercio acreditado para
saquearlas, arrancando de ellas cuanto _encontraha digno
de su negra censura.1' Preguntabanse los sabios por la
bispado de Burgos, habia presen-
tado al consejo de Castilla la pri-
mera parte de su obra, que era la
Apologia del 'Jltar, solicitanuo la
licencia para su impresiono El
consejo encargó su examen al co-
legio de abogados de Maurid, el
cual comisionó al efecto á 4 de sus
individuos. Dieron estos su dic-
tamen, reducido á que debian su-
primirse en la obra muchas paginas
en que directamente se atacaban
los derechos de la Corona. No
contentandosc el colegio con enviar
esta censura el consejo, la acom-
pañó con otra extendida por una
junta particular de aquel respetable
é ilustrado cuerpo, cuya resolucion
era que de ningun modo debía per-
mitirse la impresion de un libro,


que tan abiertamente daba por el
pie á las regalias del trono esp~ñol.
Sabido esto por el autor, acudio
al ministro de Gracia y Justicia
Lozano Torres; el cual avocó á si
el expediente, privando al consejo
de su conocimiento, y mandando
por sí y ante sí la impresion, no
solo de aquel tomo, sino tambien
del 2, que no habia prescntado su
autor. El que haya leido esta
fanatica y necia obra, conocerá
cuan fUl1llacla cra la censura uel
dicho colegio.


" \T case el numero 1 ue este
Periodico, pago 85.


t El que esto escribe rué testigo
del allanamiento y registro que
su fria por espacio de 15 d ias la
casa de Mallen y compañia de Ya-




203


continuacion del Viage literario~ de las obras económicas
y de Iwcienrlrl de Canga, de las de Sempere y Guarinos,
;lel SemaJlw'io erudito Todo lo hallaban em-
bargado en odio de sus autores y mas de las materias
sobre qué escribian.


En suma, no hallando la patria dentro de casa con qué
hacer ostentacion de su literatura, volvia con envidia los
ojos á los reynos extraños, donde estaba muy de asiento
la deseada libertad, y aUi miraba con placer guardados
para su gloria futura á los que le debian el ser y la edu-
caeion.Lloraba con Moratin la muerte de su Pindaro
Mclcndcz Valdés; pero se cOllsolaba con que le vivia aquel
Tcrcncio, qne lJ:l~taba por sí solo á mantener su reputacion
en el teatro Europeo. Doliasc COll la ausencia del vir-
tuoso Llorcntc; pero seeomplacia al verle derrocar vic-
torioso el monstruo que por tantos siglos estuho haciendo
á la verdadera y solida piedad una guerra tan impia. Le
afligia el verse maltratada por algunos superficiales extran-
geros; pero enjugó sus lág-rimas cuando se vió tan victo·
riosamente defendida por Mendibil y Silvela. Las quejas
que no podia fiar á sus labios contra el gohierno que tan
duramente la oprimia, las oyó resonar en todos los idiomas
de Europa, manifestadas por el juicioso politico Florez Es-
trada. En suma eran muy gratos para España los nombres
de Mendoza, Orfila, Beña, Marchena, Hurtado de Men-
doza, Virués, Torio de la Riva, Hcinoso, Lista, Muñoz,
Andujar, Garcia Suelto, Qniuto, Perez del Camino,
Lopez Peñalver, Liaño, Gil de Lara, Gallardo, Ber-
naben, Benito, Alonso de Viada, y otros muchos que en
varias nmnera" se balbban ausentes (le la patria, pero que
llevaron consigo la fecundidad del ingenio, la viveza de la
imaginacloll, la diligencia en inquirir la verdad y la solidez
en defenderla. Los escritos de varios generas, que sa.·
lieron de la pluma de estos sabio;o;, dejaron bien vengada
la literatura española de la mengua que su fria dentro de
la PCllÍmmb, su~tcll¡cndo su crcdito para con toda la Eu-
ropa en mla epoca tan funesta; epoca destinada á su total
ruina, cnallto cstnbo de parte de los (1 \le se apcderal'on
del rey, si la providencia no hubiera abreviado estos dias


lencía. La Inquisiciol1 destinó como prohilJidos, 6 para ser €xa·
para e~,to 4 rec;ulares, que 1li ,l'121 minarlos. En estos ultimos inclu-
eran sus calincat10rcs ,; los cnaks, yeron aquellos sabios censores al.
apoderan(1osc de todo, fueron sc- g'unas ohras que no conocian, solo
parando lilJl'os que ,J,;bi,m l;~\'ars[; PO[(lU(; estaban impresas A N·
,11 trilnul'·-d, tI :)ara (l'~wtlar en {'! Ttrrnpr;E.




204


de dolor, sacando, como suele, el bien de las mi~mas en-
tmñas del mal. Que no drbia ser eterna esta opaca noche;
ni podia tardar el remedio que estaba provocando el mismo
desencadenamiento de las pasiones. Las cuales, si lo-
graron sofocar los conatos de los que fuera de sazon qui-
sieron volver á España su perdida gloria, al fin tubieron
que ceder al imperio de la verdad, y huir al grito unánime
de libertad en qué prorumpió la ya cansada nacion en 1820.
Epoca gloriosa para la literatma, que describiremos otro
dia.


Supuestos crímenes y errores imputados por Haller tÍ los
Constitucionales de España.*


Si la funesta historia de las invasioncs del poder sobre
la moderada libertad necesitára documentos en que apo-
yarse, en los anales modernos los encontraria muy notables.
Los fuertes han hallado siempre pretextos especiosos para
dar á sus empresas el colorido que les ha parecido con-
veniente. Desde la época de los emperadores romanos,
pasando por la de los desgraciados Templarios, hasta la del
hombre del siglo en que vivim05, los motivos estudiados y
las maquinaciones de la diplomada han precedido á los
acaecimientos ruidosos, capaces por su magnitud é in-
fluencia de sublevar la opillion pública.


Entre los sucesos políticos, que llamar<Ín algun dia la
atencion de la posteridad, ocupa un lugar distinguido la
ruina de la constitucion política, que los españoles habian
restablecido en la época gloriosa de sus triunfos. Nu-
estros hijos, cuando lleguen á saber quc hubo un tiempo,
en el cual sus padres rompieron los g-rillüs de la servilidad:
y cuando en el corto número de hojas de la historia actual,
que escapadas milagrosamente de la deshecha borrasca q llC
experimentan las luces, lean asombrados la tan sangrienta


$ La mayor parte de las impu- elto en las notas de Vcrona, nos
taciones á que se refiere el presente obliga á contestar á SllS principales
articulo, se han sacado de la obra argumentos. Sentimos que la ci-
escrita (segun se nos ha asegurado, tada obra no se hu),iese conocido
á invitacion de una corte de las en España en Jos años anteriores,
que forman la santa Alianza) por porquehubiem sido impugnada con
Mr. Haller con el titulo De fa mas doctrina y victoria, que lo sera
Constitucion des COl' tes d' Espagllf, por nosotros, cOllstituiuos en un
Paris, 1820. La celebridad del pais cxtrang-ero, y privados de los
autor, el impulso que la 1m prouu- libros y apuntes que alli teniamo5
ciclo, y el hallar su espiritu envu- '1 la mano,




205
como honrosa relacion de la lucha de seis años, sOl:ltenida
por defender la libertad, la independencia y el honor dt;
la llacion: recorran la serie de destrozos, de desastres y
vejaciones, causados en igual número de años por el des-
potismo: reconozcan el alzamiento de los leales contra los
peljuros, coronado con el restablecimiento de la libertad
y del imperio de las leyes: yal fin observen la destruccion
de esta obra insigne, asegurada con la ocupacion militar
de la Peninsula por las mismas armas que sufrieron el
vencimiento, cuando conducidas por el genio de la guerra
quisieron dominar la bravura española con el pretexto
lisongero de asegurar su libertadO¡;' . . . el dolor, la ver-
guenza y el despecho ocuparán el lugar de la admiracion,
y exasperados con el sufrimiento, maldecirán la memoria
de los que les dieron el ser, atribuyendo á su debilidad y
alevosia la culpa de sus infortunios.


Pero ni la traicion ni la flaqueza fueron la causa ex-
clusiva de aquel desastre. Agentes de una magnitud
colosal y de un poderio casi irresistible, se combinaron
para destruir el templo de la libertad, erijido en España
por la ilustraeion, la lealtad y el patriotismo. Asustados
los ;tltos depositarios de la autoridad soberana de Europa
con el ejemplo que aquella les ofrecia, al romper las ca-
denas que la habian oprimido, recelosos aunque sin razon
de los designios que pudiera tener un pueblo noble, valiente
y decidido, y olvidados dcl alto precio con que habia com-
prado cl ejercicio de sus derechos; pusieron en movi-
miento todos los recursos, que tenian á su alcance, para
hundirle en la esclavitud. Sus agentes, diestros en el
manejo ele los resortes de la politica, los emplearon, sin
omitir el arma emponzoñada de la calumnia, para anular
la constitucion, deprimiendo al congreso nacional y desa-
creditando á los autores y sostenedores de aquel código.
A tribuyeronles graciosamente fines torcidos y crimenes e ho-
cantes, concitando por este medio la públicaanimadversion,
y preparando el camino para los ultimas sucesos, que llenan
de luto y desolacion á la heroica nacion española.


Como en estos tengan un inmediato interés los pueblos,
que por fortuna disfrutan las ventajas de la libertad, y


'* Altamente penetrados los fran- tigar las demasias de los que se
ceses del amor que los españoles oponian al establecimiento de una
profesan " la libertad, no osaron nueva dinastia, destinada Ít intro-
declarar las hostilidades en el aoo ducir y á formar una nueva consti-
de 1808, ha~ta que pudieron pre- tucion, que debia asegurar la libcr-
textarlas con la necesidad de cas- lad civil y regenerar la nacion.




20G
como de consentir que corran libremente las imputaciones
hechas á IOil'Contltitucionalistas peninsulares, pudiera per-
judicarse á la causa santa que han sostenido, descarriando
á nuestros coetaneos y á la posteridad, hemos creido COIl-
veniente recorrer con imparcialiJad lo:; errores y crimenes
que se les atrihuyen. El silenciu daria á las negras im-
putaciones un valor de que carecen. . • . i Gocense en
hora aciaga con los destrozos del absoluthllno, los que
tienen unida ¡í su influjo su miserable furtuna; que los que
una vez han dado oidos á la voz hermosa de la verdad, y se
han comprometido en la libertad de su patria, no son cu-
paces de faltar á sus empeños, por mas que se les intimida
con la negra perspE'cti va de los cadalsos y de los calabozos;
y empeñados en defender :;u" principios, 110 dejaráll que
sus implacables enemigos ellgalanen el triunfo de su de-
soladom alevosia con los despojos del honor dc los leale:;.


1. Llt c07lstilucion es un tatis1Iwn, con cuyo apo.yo los
Jacobinos hacian triunfar sus principios, dirijitlos á
usurpar la soherrtuia.*


Si la constitucion hubiera sido un debil simulacro, cr1-
jido con el objeto de encubrir los designios que se atri-
buyen á sus autores, sus enemigos 110 hubieran tenido
medios para atacarla. Los constitucionales, moderando sus
ardientes pasiones, por acatmnlento á la ley, dejaron á sus
contrari');; vivir tntnquilos en el seno de SES familias, sin
ejercer ~obre ellos el duro imperio:í filIe debia sujetarlos
su atrevi,la osadia: y cuando la opinion pública y los do-
cumelltos acnsaron á alguno de traidor á la patria, entre-
gado á los tribunales, los dejaron en libertad respetando
su inviolabilidad :t porque los constitucionales no se toman
la ju:;ticia por su mano, ni se complacen en la ruina de los
que profesan principios opuestos.t


Solo ignorando 108 sucesos ocnrridoil en España en los
'l< De la eonstitucir,n des eorles


d' Espagne, par ~\lr. llaller. (l're·
face.) ,


t i Cuantas veces los fervorosos
patl'icAaS lwn ucu,aclo (~les lihE:r:\les
por su excesiva dulzur,l! ¡ CLlulltas
la noble i111pacienci~, c:c los ami:,'ús
de las libertades púlJlicas se eús-
peró al VEr la procaci,Ld ue los
serviles! Sin emhar~o, la calma
de los verdaderos constitucionales
hara su elogio ,dos ojos ele la ra7.0l1
porque dléscubre su respeto á las
leyes.


tiQue diferentecomportamiculo
el ,le los serviles! No contentos
con calu111l1i,\r y despojar de sus
€i1;plcus y grajos á los cine pro-
fesan opiniones contrarias, con-
denan al patibulo rt los que guar-
daron fielmente Sl1S juramentos,
extenrlicnclo esb pella ,t los pari-
entes ,le 1(;5 q\\~ llO pueden haber
á las manos: profanan el templo,
úlipendian h religion, y llega su
frenesí desorganizador á negar ali-
men ~os á las mad res, y á no res-
petar bs propiedades de las esposas




207


lB años anteriores á la guerra ele la independencia, podrá
atribuirse ~í los constitucionales de Espaíía el tlepravado
objeto de usurpar la soherania. Los diputados dE' la
naóol1, llamados CH el año de 1810, para sacarla de la
situaeion, en que la habian puesto el almndOllo de sus
monarcas, la cOl'mpcioll del fanll'ito y el olvido de la moral;
al reconocer los inmellsos i:iuerifieios de sangre y de dinl~ro,
que eosta]J:t el cmpcp,o Lle romper la" peo,atlas cadena~, tIlle
la eombiuacion de la politica del que mandaba en Francia,
allxili:1(ln, por la tlelJil ct·t.{nedatl del gabinete de Madrid,
trataba de echar sobrc lo~, cuellos hidalgos de los espa-
ñoles, y altamente pCllctrdos de qnc las cabmidades
dehi¿m f'1l origi'n al olyi<lo de las le) C3 fundamentales
de la 1ll0lUln!uia; trataron no de USIlI'jJfl), la sobel'(wia,
sino de volver á aqnelb~l b fucl'z:l, de ([UC b i,~norn,ncia,
una mal entendida leal'md, el !'ufrimiCJ!to y el terror las
habian privado. La COJ1 stituc ion politi~;a de la ll10narquia
española, publicada en Cadiz en el auo de 1812, es una
obra formnda S(]]¡l'C los antiguos y venemhles fueros de la
nacion, a(:ompaíiacla ]lal'~t su cumplimi'2111o de las pre-
venciones oportunas. El que supunga lo contrario, deberá
l'Obm;tecer ~u opinion con hechos irreelleahlcs, abando-
nando las vanas declamaciones y las calumnias, que no
convencen {¡, la raZOll, lli pueden lograr partido entre los
hombres de probichul y luces.


2. Las sociedades secretas, las 1'euniones de sr!listas, de
ahogados .0/ de escritorts sin emérito, sin manr!atr¡ del re!!
ni de la nacion, ligarlas á unr¿ faccian, que dominaha las
Cortes, fueron los autores de la constitucion, 'lue á fuerza
de inlri/{íls se hizo decretm·.


El pumIonor español se resiente de que este cúmulo dc
imposturas He haya transmitido por la pluma de un literato,
que se titula Autor de 1ft restnuracioJ/ de las ciencias po-
liticas, sirviendu quizá de apoyo á las Jeliberaciones del
congreso de Verona, desde el cual se lanzó el dardo en-
venenado sobre la desgraciada nacion españula.


Las sociedades secretas apenas se conocían en la Penin-
sula en la epuca á que se refiere el cargo, y de consigui-
ente no pudieron influir en la obra que hoy se intenta des-
acreditar. La inesperada sorpresa de la persona del rey,


é hijos de las victimas, burlanclose el orden que ha llevado á Espaíia
de lo que disponen las leyes, con el ejercilo de los Dorhones 1 ¿ Y
cuyo pretexto han encendido la la legitimidl1d se apoyó en la obser-
guerra que devasta la Peninsula. vancia de los vinculos sociales?
¿ Y es esta la tranquilidad, es este




208


la disolucion del gobierno, y el empeño del emperador de
los franceses de dar á los cspaÍlOles una constitucion for-
3ada en el país extrangero, irritando los sentimientos
nobles de la nacion, la empeñaron en la lucha mas des-
igual, pero la mas noble y la mas denodada que vieron
los siglos, excitando los justos deseos de atajar el eurso
de los desordenes de los gobernantes. Desde los pri-
meros momentos de la imurreccion del año de lS08, las
voces de la fidelidad se mezclaron eon las que producia
nn deseo vehemente de reorganizar el pacto social~* di-
suelto por la traslaeion de la rcal familia á un rcyno ex-
traño, por la abdicacion que esta hizo de la eorona,
pasandola á otra dinastia, y por la invasion de un enemigo
poderoso, empeñado en justificar con la violencia de las
armas su conducta temeraria. El gobierno que la nacion
formó en medio de su horfandad, reconociendo la justicia
de sus anhelos, se dedicó á formar la constitucion, va-
liendose para ello de los medios que podian sugerir la
ilustracion y la cordura.


No contento con los recursos, que podian facilitarle los
individuos que le componian, entre los cuales habia alguno
que puede competir en ilustracion con el autor á quiell se
contesta,t puso en contribucion el zelo, los conocimientos
prácticos y especulativos de todas las universidades y cole-
gios principales, de los tribunales, de las autoridades civiles,
de las juntas provinciales y de todos los sabios y patriotas,
á quienes excitó del modo mas lisongero, para que le auxi-
liaran en tan ardua empresa. Una comision especial,
compuesta de sugetos prudentes é ilustrados, reunia los
informes y memorias que se remitian al gobierno, formaba
sobre ellas su opinion, y preparaba las bases que se pre-
sentaron á las Cortes generales y extraordinarias de Cadiz,
convocadas con el oIVeto de formar la coustitucion: obra
tan absolutamente necesaria para salvar la patria, como
que la noble nacion inglei:ia, única que le dio la mano de
amiga en el conflicto, no se decidió á la gloriosa lucha


'" En todas las proclamas y cir-
culares dadas por las juntas pro-
vinciales, se encuentran las ardo-
rosas expresiones de la decision
por Fernando, unidas á los deseos
de una reforma en la constitucion,
que impidiese la repeticion de los
males que se estaban sufriendo.
Estos documentos, resultado de la


opinion general, bastarían para
legitimar la obra de las Cortes,
cuando otras razolles v datos de fe
irrecusable no la apoyaran.


t El nombre del benemérito y
sabio .J ovellanos es por sí solo
basiante para confundir la orgullosa
osadia de Haller.




209
con aquel empeño con que sabe conducir todas las empre~
sas, hasta que reconoció el voto general de la nacion para
establecer un gobierno monárquico moderado, como cor-
respondiente á la ilustracion del siglo y á la dignidad de
un pueblo generoso y libre.


Las Cortes que entendieron en obra tan grandiosa, se
compusieron de representantes de los pueblos á razon de
uno por cada setenta mil almas, de diputados de las
antiguas ciudades de voto en cortes, y de un vocal de
cada junta provincial. Esta asamblea sublime, única
acaso en su clase, como compuesta de varones elegidos en.
las cuatro partes del mundo, * y autora de la constitucion,
ofreció entre los individuos que la compusieron personages
distinguidos en todas las carreras; lo cual desmiente la
infundada imputacion de ser aquella oh1'a de sqfistas y
tle escritores sin mérito. En el número de los vocales se
hallaron 4 que pertenecian á la primera nobleza, 3 obispos,
19 canónigos, 17 eclesiasticos de todas clases, 8 generales,
12 militares de diferentes graduaciones, 9 diplomáticos r
de la carrera de estado, 11 consejeros y magistrados,
36 doctores y letrados, 3 comerciantes, y 32 propietarios,
fabricantes, &c. Los apellidos de Capmany, Dou, Borrull,
Andres, Torrero, Serra, y otros que se encuentran en
aquella ilustre nomenclatura, aparecen con honor entre los
literatos nacionales y extrangeros. t


Todos los vocales de las referidas Cortes se presentaron
con poderes amplios de los pueblos, de las ciudades y de
las juntas para formar la constitucion: de donde se infiere
que procedieron con mandato de la nacíon. Tambien le
tubieron del rey; pues segun asegura D. Pedro Ceballos
en su manifiesto, el SeÍlOr Don Fernando VII. expidió
desde Bayona un decreto dirijido al gobemador del con-
sejo, 6 á cualquiera general de provincia, en el cual les


'" La historia no ofrece un con-
greso tan respetable como el de
Cadiz. Se eompuso de sugetos,
que merecieron la confianza de los
iudividuos de la monarquia espa-
nola, derramados en Europa, Asia,
Africa y America. Esta sola
cualidad debería bastar para mirar
con respeto h constitucion espa-
ñola: monumento, para cuya for-
macion se pusieron en dulce tributo
las luces recogidas en las cuatro
partes del mundo. Pero la ~aña


envenenada de los enemigos de la
patria, solo rinde homenage á los
miserables ilfstrumentos de la
opresion, como sean poderosos
para multiplicar sus goces y sus
mezquinag comodidades.


t Este resumen hace ver que el
método de las elecciones establecido
por la Junta Central y aprobado
por la constitucion, no excluía del
congreso, como calumniosamente
supone Haller, á los hombres mas
ilustres é instruidos.


.EE




210


mandaba reunir las cortes, para que entendieran en la
defensa del reyno y en lo demás que ocurriera. Como
aquella, segun vimos, no podia realizarse con exito, á no
reconocer unas bases sólidas de un gobierno justo y con-
forme á la política y á la razon, es visto que aun en el caso
de suponerla precisa, tubieron las cortes la suficiente
autorizacion del monarca para hacer la constitucion, la
cual no adoleció de vicio alguno aun en· esta parte, á
nuestros ojos insignificante atendidas las circunstancias.


3. Temerosos los rwvadores españoles de la grave respon-
sabilidad que pesaba ~'obre ellos, y acustumbrados al
ejercicio del poder soberano, tubieron la atTogancia de
declarar al regreso de Fernando VII de su cautividad, que
la nacioll no le prestaría obediencia, hasta clespues de
haherjurado la constitucion."


Si los enemigos de los liberales conserváran algun resto
de amor á la justicia, hubieran alejado de sus labios la
anterior imputacion, que ha servido de pretexto vergonzoso
:í las cruelas persecuciones, que sufrieron los diputados en
el año de 1814. Pero los argumentos victoriosos con que
algunos de estos ilustres españoles la rebatieron en las
defensas de los ilegales y atentatorios procesos, que se les
fulminaron, hicieron tan evidente la calumnia, que solo
una refinada malicia, ó una indisculpable ignorancia la
pudo reproducir en el dia, sin mas objeto que el de
desacreditar á varones dignos del aprecio público, reno-
vando llagas aun no cicatrizadas.


Amenazado Napoleon en el añu de 1813 con la ruina
de su poder, quiso envolver á los espanoles en una nueva
intriga, para sujetarlos des pues á su imperio. Con este
objeto dio libertad á Fernando bajo ciertas condiciones~
comprendidas en el tratado de Valencey. Conociendo la
regencia y las cortes que las miras ocultas. de este paso,
aparentemente generoso, eran las de recoJer las tropas
francesas residentes en la Peninsula, hacer á los españoles
deponer las armas, y engruesado el ejercito con este
refuerzo, atacar á los principes aliado¡;:, dejar compro-
metidos á los ingle8es, y contando con la victoria volver :t
hundir la Europa en la dependencia y servilidad en que
yacia; se resistieron á reconocer aquel convenio decla-
rando que no se tendria al rey por libre de la injluencia
enemiga, ni se le prestaria obediencia, hasta que apartado
de los' agentes y amigos de su opresión, y ¡,odeado so-


;¡¡ Mr. Haller €u su citada obm, pago 6,




211


lamente de los espaiioles, qlle tantas y tan costosas pruebas
le dieron de fidelidad y cariño, con lihertad cumplida
jurara la constitucion en el Congreso. .


Este pasage que dió á los principes aliados, y en
especial á la noble nacion inglesa, la prueba mas ilustre de
union y de la invariable decision de no abandonar la
empresa, hasta poner fuera de combate al reg'ulador de
la suerte de Europa,* llevaba ademas la justa idea de
asegurar á la nacion" de la identidad de la persona del
rey, dandosele á reconocer por el órgano imparcial de los
diputados de los pueblos, de cuyo gobierno debia encar-
garse S. M. y sino que nos digan los agrios censores de
la candorosa y lloble conducta de lus cortes, qué seguridad
JIa tenido la nacion de qué el que cn el dia 13 de Mayo
de 1814, entró en la capital de la monarquia, rodeado de
bayonetas, precedido de un decreto exterminador de los
que habian contribuido á sacarle del cautiverio, rodeado
de la algazara de un tumulto y desorden popular, y
anunciado por los sollozos del dolor de infinitas familias
desoladas por la inhumana persecucion que experimen-
taban sus jefes y cabezas, era aquel mismo Fernando, quc
en el Marzo de 1808 se habia presentado en Madrid
entre las sinceras aclamaciones del júbilo y la alegria,
entregado á la inexpugnable defensa de sus subditos que
le bendecian, poniendo en libertad á los oprimidoH por la
corte antigua, elevando á los hombres sabios y virtuosos,
que escondian su saber y sus luzes en los destierros ó en
el rincon de sus casas, y estableciendo las bases de la
pública prosperidad sobre los principios de la política,
que afectaba reprobar en la época gloriosa del triunfo del
patriotismo sobre la opresion de una conquista.


Solo un ignorante malicioso puede acusar de orgullosa
arrogancia el acuet'do de las cortes, relativo al juramento
del rey á la constitucion. Si en otras naciones no se
conoce este acto augusto, que renueva el pacto entre el
supremo director de la sociedad y los súbditos, desde la.
lllas remota antigüedad se ha mirado en España como una


" ¡ y cual hubiera sido la suerte tantos y tan costosos sacrificios,
del ejército británico en España, como babia hecho la heroica nacion
si las cortes y la regencia no hu- ing·¡esa. ¿ Y un acuerdo que Ji-
bieran sostenido sus empeños, sin berró á toda Europa de caer en la
dejarse seducir por las arterias de humillacioll de que iba huyendo,
N apoleon? Abaudonado en medio asegurando su libertad, sirve hoy
de la arella, hubiera tenido q1le de acusclCion contra los li.berales ?
buscar en Torrcsvedras un apoyo ¡ Extraíia contradiccion !
acaso inuti!, perdiendo el fruto de




212


circunstancia absolutamente precisa para el ejercicio de la
autoridad monárquica. Todos los reyes han ofrecido con
juramento á los representantes de la nacíon, guardar sus
libertades y observar sus leyes fundamentales. Los
españoles han sido tan celosos en esta parte, como que
los catalanes no permitieron que Carlos V. mandára como
rey, sin haber jurado sus fueros, habiendolo realizado á
las puertas del primer pueblo de aquel principado.


El Señor Don Carlos IV al exijir á las cortes de
Madrid de 1789, el juramento de reconocimiento del
Señor Don Fernando VII por principe de Asturias,
ofreció que este cuando llegára á la edad competente,
juraria la observancia de las leyes y fueros de la nacion.
Las circunstancias le impidieron realizarlo; y como fue
tan corto el número de di as, que mediaron desde su pro-
clama como rey á su cautiverio en Francia, resultó que no
ha ejecutado lo que las mismas leyes y las no interrumpidas
costumbres nacionales miraban como preciso para legitimar
sus operaciones, y para obligar á los sub di tos á su obe-
diencia. De aqui se infiere que las corte,;, cxijiendole el
juramento, no hicieron mas que recordarle la obligacioll
en (lue estaba constituido, y lo que todos sus predecesores
habian ejecutado. Las arterias é intrigas de los perjuros
y desleales fueron bastantemente poderosas para impedir
que Fernando prestase el juramento á las nuevas y á las
viejas leyes, entrando de hecho á ejercer el mando sobe-
rano, sin el lazo legal con que debia tomarlo; resultando
de aqui que los españoles, cediendo á la fuerza, obede-
cieron á un monarca, que por lo mismo se creyó con
derecho á mandar sin obligacion alguna hacia ellos;
porque la designacion explicita de sus deberes estaba
comprendida en un juramento, cuya prestacion se califica
hoy de dilito . • . i Los que han tomado la legitimi-
dad por pretexto para la invasion de la Peninsula, re-
flexionen sobre estos hechos indisputables, y decidan en
la calma de la razon sobre la justicia de sus procedimi-
entos!


4. Los obispos mas respetables fueron desterrados, y los
demás amenazados con la misma suerte. . .. El gefe de
la Iglesia fue e:aluido del territorio español en la per-
sona de su 1'epresentante al tro1ZU.*


El afán de acriminar llega al vergonzoso extremo de
querer borrar de la historia de la nacion española las


'" Haller iJ. prefac. pa\(. 7.




213


memorias mas respetables de sus derechQs. ¿ Se disputó
jamas á los reyes como gefes del estado el derecho de
castigar á los eclesiásticos, y de admitir y despedir á los
nuncios, segun lo dictáran las circunstancias? Entre los
varios ejemplos, que nos conservan los anales, de esta
facultad inherente á la sociedad, el castigo cruento del
obispo Acuña, la severidad t;jercída con el obispo
Carvajal en tiempo de Carlos IlI, los acaecimientos de
Valencia en el reynado de Carlos IV, los procedimientos
de Don Pedro 1. de Castilla y de Felipe V. con los
legados del papa, bastarian para confundir la loca pre-
sundon de los fanaticos é impolíticos impugnadores de las
cortes de Cadiz.


Estas, cuando acordaron la expatriacion de algunos
obispos, y la despedida de mons. Gravina, nuncio de
S. S. procedieron en fuerza del supremo poder nacional,
que residia en sus manos, para contener á los que per -
turbaban la pública tranquilidad, conspirando contra la
legitima autoridad. ¿ Y acaso el poder espiritual tiene
una independencia del civil, que le autorizc para atacar
impunemente las leyes de la sociedad? El mismo autor
aleman de la obra que impugnamos, hallará en su pais
muchos monumentos, que le acreditarán el noble vigor
con que la autoridad soberana ha sabido contener las de-
masías de la eclesiástica, cuando ha intentado exceder los
limites de su poder.


¿ y quien ha llamado á los nuncios gefes de la iglesia
en representacion del papa? ¿ Son mas que unos re-
presentantes de este como príncipe? ¿ Tienen otra
consideracion, que la que las leyes de la Peninsula les
eonceden? ¿ Las credenciales ó despachos con que vienen
revestidos, no se examinan en el consejo, y en el reciben
el pase, 6 sufren modificacionea y reformas al tenor de lo
que reclaman la politica y la conveniencia del estado? ¿ Y
quien podrá sostener que mons. Gravina fuese nuncio
de S. S, cuando se le hizo salir de la Peninsula ? Gravina
estaba autorizado como nuncio del santo padre cerca del
Señor Don CarIas IV. La abdicacion que este hizo de la
corona, dejó sin efecto sus poderes. Sin embargo el
gobierno nacional y las cortes continuaron prestandole los
auxilios pecuniarios* y las atenciones propias de un enviado
del sumo pontifice, hasta que olvidado de lo que debia al


lO En medio de las angustias del erario, en el aüo dI) 1812 ~e "ntrr-
gaban á mons. rTravina 120,000 reale~.




214


-estado, que tan generOsa y noblemente le trataba, y desen~
tendiendose de su posicion politica, se complicó en nego-
ciaciones y pasos contrarios al bien público, y sufri6 la
dulce providencia de ser conducido con todo decoro fuera
de la Peninsula.


5. La Constituclon formada por las cortes de (''udiz
es contraria á la relígion, sea por la doctrina sobre que
descansa, por su organizacion opuesta al orden natural
y divino de las relaciones sociales y por sus disposiciones
principales. ,.


Es preciso no haber leido la constitucion, 6 carecer de
ideas exactas sobre los principios de la religion cristiana,
ó abundar en malignidad, para sostener, como lo hace
Haller, que aquel código se opone á las máximas que esta-
bleció Jesu Cristo para bieu de los hombres. Un ligero
examen sobre la ley sancionada en Cadiz, basta para descu-
brir la osadia de este y otros tales impugnadores, algunos
de los cuales Con la profanacion del dogma y con el olvido
de los principios morales, hacen á la religion un daño quizá
mayor, que el que hasta aqui ha sufrido de parte de sus per-
seguidores. Porque ¿ cómo suponer que se opone á la reli-
gion la constitucion de un estado, es decir, la ley que
establece las relacion'es sociales entre los gobernantes y los
súbditos, fijando el orden de sus mutuos deberes y dere-
chos, á no suponer una contradiccion entre la iglesia y las
socit>dades políticas? ¿ Y por ventura tienen un objeto
comun? La felicidad, á cuyo logro conducen á los hombres
las leyes políticas, es la misma á que los dirije la religion ?
¿ Y no existió, no se propagó la religion cristiana, en medio
de gobiernos diversamente constituidos? ¿ N o se ha conser-
vado integra enlas republicas, igualmente que l'n las monar-
quias? Si habrá leido Mr. Haller la sabia pastoral que acer-
ca de esto dirigió á su diócesi Pio VII, siendo obispo de
Imola! Imposible parece que sin padecer un trastorno mo-
mentaneo en la razon, haya hallado semejante enlaze entre
cosas tan inconexas, un escritor que ostenta tanto zelo por
la causa de la piedad, como instruecion en las ciencias po--
liticas. ¿ Cómo ó por donde podra probar, como el dice,
" que hay entre ambas (la religion y la cOllstitucion de
Cadiz) una absoluta incompatibilidad, y que no pueden
existir juntas?" Si por desgracia fuera cierto este enorme
absurdo, debe riamos concluir: 1. que España había sido


'" Haller ib_.f(¡l_ 10.




2[5
irreligiosa desde los concilios Toledanos, que establecieron
en ella por medio de las restricciones del poder real, la
templanza de su monarquia: 2. que la religion cristiana no
puede subsistir en estados que no sean despóticos: 3. que
las monarquias, que actualmente son moderadas por medio
de parlamentos ó dietas ú otras cuerpos representativos,
no pueden ser monarquias cristianas: 4. que la religion de
J esu Cristo solo se aviene con la esclavitud y con la opre-
sion de los pueblos, y que solo renunciado á la piedad
puede ser una nacion legalmente libre. Estos y otros tales
horrores lanza de sí la ceguedad de los que por intereses
mezquinos se convierten en mofadores de la religion, de
qué quieren parecer apologistas.


¿ Pero cuales son las doctrinas sobre que se apoya la
constitucion de atdiz, cual su organizacion, y cuales sus
disposiciones principales, para que pueda decirse con
algun colorido siquiera, que se opone á la religion ?


1. Las principales decisiones de aquel código descubren
las doctrinas, ó los principios que han gobernado á las
cortes en su sanciono Estas l. reconocieron la soberanin
de la nadon, sin la cual no les era dado declarar de un
modo auténtico por legitimo rey de España á Fernando
VII, y por intruso á Jose Bonaparte: ni menos sostener
legalmente contra N apoleon la independencia y libertad del
reyno. 2. Declarada la nacion libre é independiente, aña-
dieron que no podia ser patrimonio de ninguna familia.
Con esto al paso que conservaron la dignidad de los espa-
ñoles, constituidos en sociedad, mantubieron la corona en
la dinastia de Borbon; pues que admitida la base contra-
ria, debi6 ser Bonaparte el legitimo monarca de las Espa-
ñas, rebeldes 108 que se le opusieran, y sin derecho para
mandarlas el que á favor suyo habia renunciado el cetro en
Bayona. 3. Conforme á nuestras antiguas leyes aseguraron
la libertad civil, la propiedad y los dernas derechos legi-
timas de los españoles, precaviéndolos de los violentos
ataques que habian sufrido de parte del poder ilegal, desde
que el abuso de aquel ministerio comenzó á violar nuestra
constitucion primitiva. 4. Perpetuaron el ejercicio de la
l'cligion católica apostolica romana, y el gobierno monár-
quico moderado hereditario. 5. Establecieron una abso-
luta independencia en los tres poderes, á saber, el legisla-
tivo confiado al rey y á la nacian en las personas de sus
apoderados: el ejecutivo entregado exclusivamente al rey:
y el judiciario depositado en los tribunales. La anterior
confusion de estos poderes habia sacrificado á los espa-




216


ñoles, haciendolos víctimas del desconcierto y de la arbi-
trariedad. 6. Reconocieron por rey al Señor Don Fer-
nando VII de Borbon y á sus legitimos sucesores, decla-
rando la inviolabilidad del monarca de un modo no reco-
nocido hasta entonces: deslindaron sus prerogativas y
supremas facultades, señalando los limites de ellas conforme
.í. las antiguas leyes españolas, y bajo un plan tlue deja á
la magcstad toda la fuerza, consideracion y esplendor n('-
cesarios para ejercer el supremo poder, incapacitándole
para obrar el mal, y descargando la responsabilidad y las
penas consiguientes á ella sobre los ministros, organos
imu((diatos de su autoridad. 7. Se organiz6 el gobierno
municipal de los pueblos de un modo cOiTespondiente á la
índole del sistema político, estableciendo hases para asegurar
la prosperidad de las provincias. 8. Se conden6la arbitra-
riedad en los juicios criminales, dando á la inocencia todas
las salvedades contra la opresion, yal crimen el castigo, sin
ofensa de los derechos que el desgraciado conserva hasta
el suplicio. 9. Se precavi6 á la propiedad contra los
ataques de la autoridad, estableciendo los principios justos,
sobre los cuales debian descansar las contribuciones, der-
ramadas por los mismos contribuyentes en razon directa de
sus riquezas y en proporcion de los gastos públicos redu-
cidos á la menor expresion. 10. El crédito público, ósea
el. reconocimiento y pago de las deudas del estado, se
asegur6 de un modo invulnerable, alejando hasta los recelos
de que pudiera ser burlada la buena fe de los acreedores.
y finalmente 11, establecieron leyes sabias para promover
la instruccion pública.


II. A vista de este rápido epilogo de los puntos que
forman la organizadon de la ley fundamental de E~paña,
¿ quien osará decir que hay contradiccion entre ellos y las
máximas de la religion cristiana? ¿ En qué parte del
evangelio se dice que la soberania no reside ó esencial, ú
originaria ó radicalmente en las naciones? ¿ No I'abe
Haller que ya en el año 1808 defendieron contra Napoleoll
esta suherania de la nacÍon española el obispo de Santander
y el cardenal obispo de Orense? ¿ Osará tildar de irreli-
giosos á estos respetables prelados? ¿ Donde 6 cuando ha
enseñado Jesu Cristo, que los hombres constituidos en
sociedad no tienen los derechos esenciales, que aleg6 á los
mensageros de Napoleon el consejo de Castilla? ¿ Acaso
el supremo legislador del mundo ha decretado que sean
rebaños de siprvos las sociedades politicas, ha desconocido
la igualdad legal, compatible con la dependencia de unos




217


miemhros del estado respeto de otros, 6 ha hecho á los
monarcas árbitros de la vida y las fortunas de sus some-
tidos?


No vino Jesu Cristo al mundo á establecer sistemas de
economia y de politica, sino á asegurar las maximas de una
moral pura, conservadoras del orden social y de los dere-
chos del hombre. Osadia es pues agena de la piedad
escudarse con el zelo de la religion, para desacreditar en
España la· templanza de su monarquia. Siendo divina la
religion, imposible es que sea obra suya la opresion de los
débiles y la ilegal arbitrariedad y el capricho de nadie.
Jesu Cristo, acatando la autoridad civil, y encargando á
sus discipulos de palabra y con el exemplo que se some-
tieran á sus ordcnes, proclam6 la independencia entre esta
y la religion, que con desdoro de su santidad y sabiduria
confunden aora torpemente los que se apellidan sus de-
fcnsores.


Las pasioncs humanas, prevalidas desgraciadamente del
humilde respeto que los hombres tributan á este dichoso
instrumento de su felicidad, le convirtieron en agente de la
desgracia pública. i Cuantos destrozos ocasionó un zelo
indiscreto y mal entendido de religion! ¡Cuantas lagrimas
hizo derramar, y cuantos trastornos ocasionó en los impe-
rios el olvido de los principios consoladores derramados en
el evanjelio! Los sucesores de San Pedro y sus ministros
subalternos, no contentos con disfrutar las riquezas, que
la velleracion, la debilidad y la supersticion de los principes
y de los pueblos trasladaron a sus manos, dieron el paso
atrevido de atentar contra su autoridad. Aunque la ilus-
tracion y la politica condenaron este atentado, el desorden
habia echado tan profundas raices, que á despecho de la
razon los ilusos intentaron repetidas veces sobreponerse á
la autoridad civil, sugetandola ¡í su imperio, resistiendo sus
resoluciones cuando las creian contrarias á sus mezquinos
intereses, con el pretexto de la religion á la cual baldonan.


Esta táctica, si bien desacreditada, no anulada por des-
gracia, es la que emplean en el dia los sectarios del poder
arbitrario, para alejar á los pueblos del camino de su ver-
dadero bien estar, y hacerles aborrecer como incompatible
con el camino de la eterna felicidad la templanza de las
monarquias. La capa de la religion es el pretexto con qué
se alucina á los sencillos, se sorprende á los incautos, y.se
concita el furor de los facciosos, para hundir en un abismo
de males y.desventuras á las naciones. Invocando la reli-
gion y profallandola al mismo tiempo sacrilegamente se


F F




218


a.motina contra la Constitucion política española á los que
vendidos en el mercado de Bayona, exigian con imperio el
reintegro en el ejercicio de sus derechos, y abochornados
al verse convertidos en juguete de sus opresores, reclama-
ron la renovacion de las leyes protectoras de su libertad.
Con el pretexto especioso de religion se subleva á los
españoles incautos contra las decisiones constitucionales,
que llevando á cima los deseos de la nacion, manifestados
en la larga serie de ocho siglos, refrenan las demasias de
los ministros eclesiásticos, preservan la riqueza pública
contra sus ataques, y dan á Dios lo que es de Dio .. , y al
Cesar lo que le pertenece: y ultimamente con el apellido
de la religion católica, se arma al pueblo inocente contra
la autoridad, á la que habiajurado obediencia, se rompen
los vinculas sociales, se protegen los asesinatos, se persigue
la sabiduria, se consienten los robos y se legalizan los
saqueos y las matanzas.


Las viles pasiones, confundiendo la religion con los vicios
de sus ministros, osaron publicar que á ella se oponia la
Constitucion de Cadiz, cuando acaso no hay una en el
mundo civilizado que la sostenga con mas tesan. ¡Falsarios
y calumniadores, enemigos encarnizados de la humanidad!
Solo vuestra procaz maledicencia y el abuso que haceis de
la credulidad popular, pueden daros aliento para anunciar
sin vergüenza y mantener con osadia una opinion, cuya
falsedad resulta en las páginas del código que reprobais
con tanto empeño. i La Constitucion de la monarquia
española se opone á la religion cristiana, cuando en su
mismo preambulo acredita lo contrario, sin que sus autores
tubieran necesidad de ejecutarlo! "En el nombre de
Dios todo poderoso, Padre, Hijo y Espiritu Santo, autor
y supremo legislador de la sociedad." • . . Asi comienza
aquel código preambulo que pudiera haberse
omitido, sin que su falta desvirtuara las disposiciones de
este; mas no se hizo, porque los diputados quisieron mos-
trar al mundo la profesion de fé religiosa, asegurando á
la nacion de sus intenciones en esta parte.


¿ Cómo se asegura ser absolutamente incompatible la
religion cristiana con la constitucion, despues que esta por
su articulo 12 declara á la cat61ica romana única de la na-
cion española, prohibiendo el fEjercicio de cualquiera otra?
• • • ¿ y la intolerancia de cultos era en la Peninsula tan
invulnerable antes, como despues de sancionada la Consti-
tucion? La historia nos enseña que los judíos, los moros
y los cristianos viTian tranquilos bajo la proteccion de las




219


leyes, hasta que dos decretos realcf:I, impoliticos y desas-
trosos, desterraron á los secretarios de otra profesion reli-
giosa. Mas, ¿ acaso de estas anteriores decisiones, á pesar
del influjo que en España ejercia la Inquisicion, eran tan
firmes, que uo pudieran alterarse? Sabemos que el Señor
Don Carlos IV, previo dictamen del consejo de estado,
habia permitido el establecimiento de casas hebreas en la
Peninsula. Preguntarémos ahora: ¿ pudieran ejecutarlo
los reyes, una vez publicada la Constitucion de Cadiz? De
ningun modo. Luego la Constitucion, lejos de ser enemiga
de la religion cat6lica, la arraig6 de un modo estable, y la
llevó á un extremo de intolerancia, que no tubo jamás en
los pasados siglos. De si esto convenia ó no á España,
prescindo por ahora: recuérdolo solo para que se vea cuan.
inicuamente es calumniado de enemigo de la religion un
código, que la protegia hasta el mas alto grado de into-
lerancia. No contenta con esto lleg6 al extremo de
declarar la religion católica única verdadera; resolucion
redundante, que si bien es agena de una ley civil, por ser
materia exclusivamente teologica, se puso en la ley funda-
mental como escudo contra los tiros de la maledicencia.
Mas esta, auxiliada de la calumnia, todavia apeló al mise-
rable efugio de "que el referido articulo 12 se ha intro-
ducido en la Constitucion por contrabando, 6 para servir
de pasaporte á la supuesta parte filosófica; pues si hubiera
sido autentico, y hubiera de ser observado, se seguiria
necesariamente que aquella era falsa." Risum teneatis.


Se intenta aun sostener haberse introducido como por
burla el citado articulo, y ser imposible la union de la reli-
gion y la Constitucion, cuando por los articulos 47, 56, 71,
y 86, se manda preceder una misa de Espiritu santo á las
elecciones de diputados de Cortes, terminando el acto con
un Te-Deum al ser supremo: cuando al rey y á los apode-
rados de los pueblos, al empezar á ejercer sus funciones,
se les manda exijir el juramento de conse1'Var la religion
católica apostólica romana, .~in admitir otra alguna en el
reyno (art. 117 y 173): cuando en el consejo de estado,
la primera corporacion en el orden civil, se señalaban
exclusivamente cuatro plazas para eclesiásticos, dos de los
cuales debian ser obispos (art. 232), y cuando se les reco-
nocia á los clerigos la inmunidad personal, eximiendoles de
la autoridad de los tribunales legos (art. 249).


Pues que á pesar de tan terminantes decisiones, que
descubren la extraordinaria proteccion que la ley funda-
mental dispensaba á la religion, se empeñan sus enemigos




220


en presentarla como contraria á ella; estarémos autorizados
para decirles, que no es el zelo de la casa del Señor el que
mueve sus labios, sino el proyecto insano de mantener la
superioridad, que en las edades barbaras se arrogó el clero
sobre la potestad civil. Si el amparo mas decisivo de las
leyes, si las mas altas consideraciones dispensadas á los
ministros de la religion, si la intolerancia mas decisiva, si
la inmunidad otorgada al clero, y si la concesion de las
mas altas dignidades civiles no bastan para avenir la reli-
gion con la Constitucion; ¿ qu~ quieren sus ministros? A
(lué al'piran? ¿ Qué desean? Desean modelar la sociedad
civil por sus ideas, acomodando sus decisiones á sus inte-
reses pecuniarios. Quieren sofocar los impulsos irresisti-
bles de una moderada libertad: libertad que odian por
creerla compañera de las luces, y á las luces por ser
opuestas á su opulencia y á sus comodidades temporales,
cimentadas sobre el sudor y la ignorancia de los pueblos.
Quieren permanecer tranquilos, absorbiendo lo mas saneado
de la riqueza pública, contribuyendo lo menos posible á
soportar las cargas del estado. Quieren conservar un
tribunal compuesto de eclesiasticos, para ir á caza dc los
sabios y de los patriotas, deshonrar y empobrecer sus
familias, trabar las lenguas y derramar la estupidez sobre
los entendimientos, para que los españoles sencillos no
vean la luz ni conozcan sus torpes manejos, ni pongan coto
á los desafueros de su dominacion. Aspiran á mantener
dentro de la sociedad civil un estado, espiritual en el
nombre y muy terreno y temporal en los efectos. Quieren
desconocer la subordinacion á la suprema potestad secular,
prestarí.do ulla ciega y humillante sumision á una corte
extrangera, que como decia nuestro piadoso obispo Alvaro
Pelagio, nos da plomo por oro, habiendo arrancado ft, San
Bernardo aquella enfática expresion: nisi pro auro His-
pania: salus poputi viluisset. Aspiran al fin á que las
naciones, despojadas del derecho de intervenir en el arre-
glo de sus negocios é intereses, se sometan como rebaños
al imperio de principes absolutos, para que arbitrariamente
dispongan de sus bienes y de sus personas; pues hallando
el clero en esta esclavitud de los pueblos la estabilidad de
sus planes, agenos de la moderacion recomendada por Jesu
Cristo, los convierten en causa de religion, importandoles
poco que blasfemen de ella sus enemig-oíO, y que perezca el
linage humano á impulsos de la miseria y del abatimiento .
. . . Esto quieren, esto desean, á esto aspiran los que
á imitacioll del literato Haller, motejan de irreligiosa




221


la Constitucion de Cadiz. Hombres sensibles,
los que á la sombra de la ley disfrutais las ventajas de un
régimen liberal y templado, reconoced las maximas de
estos nuevos politicos, y temblad! ! ! !


(Se continuará en los números siguientes.)


EST ADISTICA.


En una epoca como la presente, en la cual la atencion
de los politicos se ha fijado sobre la suerte de las provincias
ultramarinas, que ha5ta aqui compusieron parte del imperio
español, no parecerá extraño comunicar las noticias esta-
disticas relativas á aquellos paises, que conservaba el mi-
nisterio en sus libros.


Importe de las rentas y gastos publicos de las provincias
ultramarinas, que obedecian al gobierno español: sacado
de la memoria leida á las cortes extraordinarias de Cadiz
el dla 27 de Abril de 1811, por el secretario de estado y
del despacho universal de Indias.


1: sterI. NUEVA ESP ANA.
4.092.461 Producto de las rentas y contribuciones


Gastos de administracion


Duros.
20.462.307
6.000.000


Liquido • • • . . 14.462.307
2.892.461 Gastos publicos que se pagan con este liquido 13.962.307


100.000 Sobrante remisible á España
GOATEMALA.


1 200 000 5 Producto de las rentas . .
. . t Gastos de administracion y gastos publicas


Liquido sobrante
FILIPINAS.


364.886 Producto de las rentas •
Gastos de administracion y gastos publicos


Liquido sobrante
SANTA FE.


1.600.000 Producto de las rentas
Gastos de administracion y gastos publicos


500.000


1.627.525
1.627.525


0.000.000


1.824.438
2.140.438


0.000.000


8.000.000
7.200.000




l: slerl.
1.000.000


222


CARACAS.


Producto de las rentas, &c. .
Gastos de administracion y demas


Liquido sobrante
BUENOS AYRES.


1.800.000 Producto de las rentas .
Gastos publicos y de administracion


5Q0.000 Liquido sobrante
PERU.


2.200.000 Producto de las rentas .
Gastos publicos y de administracion


600.000 Liquido sobrante
CHILE.


400.000 Producto de las rentas .
Gastos publicos y de administracion


Liquido sobrante
CUBA.


Producto de las rentas, &c. .
Gastos de administracion y publicos


Liquido sobrante


RESUMEN GENERAL.


Duros.
5.000.000
3.000.000


2.000.000


9.000.000
6.500.000


2.500.000


11.000.000
8.000.000


3.000.000


2.000.000
2.000.000


0.000.000


3.217.897
3.651.503


0.000.000


12.426.433 Productos de todas las rentas y contribuciones 62.132.167
8.027.893 Importe de todos los gastos que se satisfacen


con ellos 40.119.466


4.398.540 Liquido sobrante que resultaba . 22.012701


Apuntes para la historia antigua de España.
En la epoca de la invasion de los arabes en España no


conocen sus historiadores otro principe, que se opusiese al
progreso de aquella furiosa avenida, mas que Don Pelayo,
refugiado en los montes de Asturias. Este vastago de la
estirpe goda es el único conocido hasta ahora, como el
primer restaurador de la libertad de la Peninsula, y el
tronco de la familia que aun conserva el trono español.
Mas la diligencia de cierta Fersona ha1l6 un documento
indubitable, del cual consta que al mismo tiempo hubo en




223
otro punto de España un principe de la misma sangre, que'
con mas 6 menos felicidad acometi6 esa misma empresa.
La fragosidad de los Pirineos orientales no era menos á
prop6sito que los enriscados montes de Asturias, para
que de ellos se amparasen los cristianos que huían de los
moros, y aun les contubiesen en sus sangrientas correrias,
siendo capitaneados por alguno de la familia real, que
acababa de perder su trono en la desgraciada batalla del
Guadalete. Esta congetura llega al grado de certidumbre
con la noticia que se halla en un c6dice en 4 vito MS. del
siglo VIII. que se conserva en la preciosa biblioteca del
monasterio de benedictinos de RipoU en Cataluña, señalado
con el número 62. Entre varios opusculos pequeños de
los S S. PP. cuya copia era ocupacion ordinaria de los
monges de aquel tiempo, poco antes de la mitad del códice
se halla ei:lcrita una tabla de las épocas principales, ó como
decian edades del mundo: cosa á que eran aficionados
aquellos escribientes, por dejar bien señalada la época en
que hacian tan improbo trabajo, y que suele. venir muy
bien á los anticuarios para averiguar la de los códices.
Pues én este el ultimo de los computos que digo, es el
siguiente: Ah incarnatione autem Dni nri Jhu Xpi usque
in presentem primum QUINTILIANI principis annum, qlli
est era LXX quarta (falta la nota DCC. como se ve por la
serie de los computos anteriores) sunt ANNI DCCXXXVI.
El nombre de Quintiliallo es notoriamente una derivacion
del gótico Quintilanus ó Chintilanus; por donde parece
claro que este era alguno de los señores descendientes de
los reyes godos, el cual comenzó á rcynar dondc se escribia
esto, á poco mas de 20 años des pues de la entrada de los
saracenos. Antes de pasar adelante, es justo dejar bien
asentado que no se equivocó en la fecha el e~critor de
aquel libro, sino que realmente todo él es del siglo VIII.
Pruebalo en primer lugar el caracter gótico cursivo de que
usa, que no duró ya mas que 100 años en Cataluña, intro-
duciendose la letra francesa en el reynado de Carlos el
Calvo, que comenzó en 840. Otra prueba y mas concluyente
es que algunas hojas mas adelante, escritas ya de otra.
mano, aunque del mismo caracter, se halla un Ciclus Pas-
chalia ó tabla de la" pascuaH, continuada por un ciento
de años desde el 773, hasta el 873; la cual se escribió lo
mas tarde en el primero de dichos años, porque esta clase
de trabajos no se emprendia para denotar los dias en que
cayeron las pascuas de los años ya pasados. Asi cs que el
autor de este Ciclo habla siempre en futuro de los com-




224
prendidos en él. Por ejemplo: Anno DCCLXXVI bise:t'tus
ERIT ••• el ERIT dies sanctus Pasce XVIII. kls. Maias.


Demostrada pues la verdadera época de este códice, y
que el año 736 fue el primero del reynado de Quintiliano
ó Chintila, solo resta averiguar el punto donde tenia su
señorio. Para mí es indubitable que eran los Pirineos de
Cataluña, aunque el código no ofrece rastro algnno de
ello por no constar tampoco en él donde se escribió. Mas
qúe fuese en estos montes, lo prueba la uniformidad de su
letra con la de las escrituras que existen originales y á
centenares en la Seo de Urgel, desde el año 771. y ya se
sabe que los reynos y aun las provincias suelen diferenciarse
tambíen en la manera de escrihir, como suelen distinguirse
en los trages. Tal es la fuerza de la educacion, que
transmite á los hijos las virtudes, vicios y usos de sus
padres por donde no se hace creible que este libro se
escribiese fuera de Cataluña. Por otra parte, siendo como
fue obra de un monge, que eran los unicos que lo sabian
hacer, y existiendo ya tanto!:J monasterios por estos montes
desde todo el siglo VII, es muy verosimil que en alguno
de ellos se escribiese el códice: el cual pasase despues al
de Ripoll. Porque de este solo se sabe que existia ya
en 880, gobernado por el abad Daguina, y comunmente
se cree que fue fundacion del conde de Barcelona Wifredo
el Velloso, que no empezó á serlo hasta el 874: sábese
tambien que con el tiempo se le fueron incorporando vatios
monasterios an tiguos, en quienes decaía la disciplina monas-
tica, y que eou las rentas y alhajas de ellos llegó á tan alto
grado de opulencia, como de reputacion en la republica
literaria. Uno de estos monasterios suprimidos se sabe
que era el antiquisimo de la Pobla ele Lillet, del cual es de
sospechar que fuese este códice de que tratamos.


Siendo todo esto asi, resulta que en los Pirineos de
Cataluña, reyuaba en 736 un principe godo, sin duda
sucesor de algun otro que tubiese á su cargo la conser-
vacion de los cristianos que alli se habian refugiado, desde
que los moros invadieron la Peninsula. Cierto es doloroso
no saber quienes fuesen sus antecesores; pero la existencia
indubitable de este principe, es una prueba clara de que
los tubo. Porqlle á pesar de las entradas parciales de los
arabes hasta N arbona y A viñon, ni ellos atacaron las
asperezas del Pirineo antes del año 734, ni aun entonces
pudieron impedir que se respirase en aquellas roturas el
ayrepuro de la libertad, bajo el gobierno de algunos
senores cristianos. Los que hoy vivimos, hemos visto una




225


copia de aquel original, y como aun ocupadas por un in~
vasor poderoso todas las provincias y arrasadas insignes
ciudades, en medio de tan cruel desolacion, entre los
mismos enemigos, puede conservarse la patria.


Isidoro Pacense nos dej6 en su Cronicon la noticia de
la primera victoria que los cristianos alcanzaron de los
moros acaudillados por Abdelmelic en la Era 722 (año
734). Viendo este capitan, que las guerras de sus antece-
sores en Francia no les habian producido el fruto duradero
que se prometian, por no haberse antes asegurado de los
Pirineos y sugetádolos á su poder, entr6 en ellos con
este objeto. Mas la estrechura y aspereza de aquellos
lugares, y el valor de los pocos que peleaban desde las
cumbres, y sobre todo la misericordia que Dios usó con
ellos, descQncertaron los proyectos del moro, que des pues
de 'perder mucha gente, tubo que abandonar la empresa y
retirarse á las llanuras.'" Esta misma victoria de los
cristianos, ú otra que se verificó dos años despues, refiere
de estotra manera la Historia de la dominacion de los
arahes en España, publicada hace poco por Don José
Antonio Conde: "Pasó (dice p. 1. cap. 26.) los montes
de Albortat (pirineos) el Amir Abdelmelic, y entro en
tierra de Afranc (francia) el año 118 (736), y peleó con
muy buena suerte; pero siendo muy adelantada la estacion
de las lluvias, volvió áEspaña, yen los pasos y asperezas
de aquellos montes padeció el ejercito muslim una derrota
impensada y sangrienta." La época de este suceso, que
fue el mismo año 736, que acota el códice de Ripoll, y la
probabilidad de que se verificase en los montes que
corresponden á los condados de Rosellon, Cerdaña, Urgel
y demas de Cataluña, hace mucho mas verosimilla exis-
tencia en ellos del principe Chintila, á cuya eleccion y
orden de su reynado pudo dar lugar tan insigne victoria.


La cronica general de España atribuye la gloria de este
suceso á los franceses, y dice que se verificó en Ronces-
valles. Lo primero no lo sufre el texto del Pacense,
historiador contemporaneo, que bien claramente indica


'" " Monitus prredictus Abdil- gessit. Convictus de Dei poten tia,
melik a principali ¡ussu, quare a quo ehristiani tandem perpauci,
nihil ei in terra Franeorum pros- montium pinnacula retinentes,
perum eveniret, ad pugnm victo- pr::cstoJabant miserieordiam, et
riam statiro é Corduba exiJiens, devia amplius hine inde curo manu
cum omni manu publica subvertere valida appetens loca, multis suis
nititur Pirenaica inhabitantium bellatoribus perditis, sese recepií
iuga; et expeditionem per loca in plana repatiando per devia."
dirigens an~usti, nihil prosperum (Isidori Pacen. Episc. Chronicon.)


GG




226-


que los vencedores fueron los pocos cristianos que se
habian retirado de España. Lo segundo tampoco es
creible; porque á ser asi, Abdelmelic que trataba de
asegurar sus espaldas, lo primero que hubiera hecho, es
tomar á Pamplona, ciudad que segun la crónica de
Alonso III. nunca vino á poder de los arabes, y los que la
suponen tomada por ellos, dicen que su conquistador fue
Aucupa, sucesor de Abdelmelic. Cuanto mas que los
moros aun muchos años despues del de 733, no verificaron
sus entradas en Francia, sino por el Rosellon y siguiendo
la carretera que desde Cordova conducia á Zaragoza y
Barcelona. Con esto cuadra la expedicion de Abderramen
contra el rebelde Munniz ó Munnúz ó j}funuza, que con
los moros de su faccion se encerró in Oirritensi oppido,
que acaso podrá ser Ceret: ó como otros creen, en el
llamado Julia Livia, que Conde juzga ser el Puigcerdá
de nuestros dias, y yo la que aun hoy se llama Llivia, y
que un siglo despues de aquel suceso consta por escrituras
que era ciudad muy principal y la capital del condado de
la Cerdaña.


Me he dilatado en esto para hacer ver que la victoria
alcanzada por los cristianos en 736, puede ser propia del
reynado de Chintila en los Pirineos de Cataluña.


Es verosimil que lograsen despues los arabes lo que
hasta entonces no habian podido, que fue penetrar y
dominar, aunque por poco tiempo, en aquellas asperezas.
Digo por poco tiempo, porque consta de una parte que
destruyeron la ciudad é iglesia de Urgel; mas tambien
consta que esto fue mucho antes del año 788, en el cual
era ya obispo el famoso Felix, creido el patriarca de los
hereges adoptivos, y que ordenado su clero é iglesia nunca
mas volvió á padecer otra invasion de aquellos enemigos.
Esta libertad en que quedaron aquellos montes, parece
que debia influir en que se perpetuase la linea de los
sucesores de Chintila, asi como se perpetu6 la de los de
Pelayo en Asturias, y la de los de Iñigo Arista en Aragon.
Mas para que asi no fuese, y para que se acabase en
Cataluña la descendencia de aquel principe godo, pudieron
contribuir muchas causas.


Los asturianos precisados á vencer 6 morir, por tener el
mar á sus espaldas, no podian contar con el socorro de
reyes y señores extraños, cuya ambicion no llegaba tampoco
á querer dominar en pais tan apartado. Por otra parte el
suelo de aquella provincia, como el que entonces poseian
los de Aragon, era por lo comun ingrato y poco á




227


proposito para dispertar la codicia agena. Pero los
cristianos de Cataluña dejaron de confiar en si mismos y
en sus propias fuerzas, con la proporcion que les ofrecia
el reyno vecino de los Francos: cuya ambicion ya entonces
desmedida y estimulada con la fertilidad de este suelo,
pudo mirar cOli zelos el engrandecimiento de una sola
familia, que siempre era mas deficil de destruir, que las de
los muchos condes que crearon en su lugar.


En resolucion, la divina providencia dispuso por otro
camino la libertad de aquella parte oriental de España.
Los cristianos ayudados de los franceses ganaron en 801
á Barcelona. El territorio intermedio hasta los Pirineos
fue distribuido en condados, que á los 50 años poco mas
fueron ya independientes de los reyes de Francia. Sin


. embargo estos siempre aE'piraron al dominio de toda
Cataluña, aun de lo que se gan6 con la sangre de solos los
catalanes desde aquella capital hasta el Ebro: conquista
que dur6 aun mas de tres sigloE.. Mas es, que sus
historiadores supieron embaucar al pueblo de aquella
provincia, haciendoles creer que CarIo M. era su liber~
tador, y obligandoles por este titulo á que le venerasen
como santo con fiesta particular.* i Con cuanta mas razon
debia ser venerado en las iglesias de Valencia y Mallorca
el insigne Don Jayme 1 de Aragon, no desmereciendolo
él mas por sus costumbres, que aquel primer emperador


'" CarIo M. nunca introdujo sus 1345. Aun hoy se conserva la
tropas en Cataluña contra los estatua en el altar, y aunque su··
moros. De lejos los am~nazó, é primida la fiesta en el siglo XVI,
hizo tributario al debil gobernador continua el predicarse el sermon,
de Gerona. Los cristianos que en uno de los dias de cuaresma, á·
IOn aquella ciudad habia, animados la una de tarde, porque á esa
con la proximidad de los franceses, hora se predicaban alli antigua_
que 110 pasaron de los Pirineos, se mente todos los de ese santo
alzaron contra los moros y se res- tiempo. El que esto escribe, lo
cataron á si mismos. Esto fue en oyó en el año 1807. El predica-
el año 785. Sin embargo, muertos dor era un religioso ob~ervante
aquellos que sabian lo que pasó, llamado el P. Cúndaro; el cual
se hizo creer á sus nietos, que tomando por tema las palabras in
aquel rey los conquistó: y llegó el jide et lenitate ipsius sanctum fecit
error hasta el punto de colocar su illum, hizo de su heroe un pane-
estatua fn el 2°. cuerpo del altar girico ni mas ni menos que pudiera
de los 4. santos en aquella catedral, de un rey el mas virtuoso, el mas.
y de establecer en toda la diócesi una penitente, el mas justo y benéfico.
magnifica fiesta, con oficio propio No dirian esto los que él sacrificó
para todo el clero secular y regular, tan barbaramente, por medio del
que se insertó en los breviarios. tribunal ele la inquisicion de 'Vest-
El autor de todo esto fue el fanático falia.
obispo D. Arnaldo de Monrodó en




del occidente! Pero, ya se ve, aquel dio á los papas el
señorio de Roma, y Don J ayme no quiso pagar á aquella
corte el tributo que habia ofrecido su padre.


AMNISTIA DE FERNANDO VII.


Se han disipado las esperanzas de una amnistia, tan
deseada de los que conocen la necesidad de poner un dique
á los desordenes que aniquilan la Peninsula, como ofrecida
y anunciada con entusiasmo por los franceses. El rey de


España Fernando VII, á quien Luis XVIII habia empe-
ñado "en dar una amnistía general, especificando las
excepciones, caso que debiera haberlas, para alejar toda
desconfianza en los amnistiados,"* ha expedido con fecha
del 1 de Mayo un decreto, que hará una epoea singular en
la historia poli tic a de las naciones, yel cual lejos de resta-
blecer la tranquilidad, aumenta sus inquietudes, llena de
agitacion á los que gozaban tranquilos los placeres de una
vida retirada, erije unas tablas horribles de proscripcion,
en donde se anotarán los nombres de muchos, que no tienen
otro delito que el de haber seguido el impulso del monarca,
caminando sin dolo ni peifidia por la senda constitucional,
y finalmente trastorna el significado consolador de la voz
Amnistía, convirtiendo el balsamo de un ahsuluto oh-ido,
que esto significa, en un envenenado y perene recuerdo
de supuestos agravios y de exagerados delitos, encendiendo
la hogucra de las venganzas con el fuego inextinguible
del resentimiento vigorizado por la ley.


El decreto, segun literalmente se contiene en el suple-
mento á la gaceta de Madrid de 20 de Mayo, dice asi :


"Don Fernando VII. por la gracia de Dios, rey de
Castilla, &c. A los del mi consejo, &c. Sabed: que por
mi primer secretario de estado y del despacho, con fecha
4 de este mes, y de mi real orden se ha dirigido al
gobernador del mi consejo, para que este dispusiese su
publicacion, el real decreto que dice asi: Restituido con
el auxilio de la divina providencia y de mis fieles aliados,
y por los generosos esfuerzos de mis leales vasallos, á la
plenitud de los derechos de legitima soberania que heredé
de mis gloriosos progenitores, se complace mi corazon en


'* Joun/al du commerce, politique, el litteraire, 18 Nov. 1823, fol. 322.




229
dar publicos testimonios de aprecio á los que en medio
del desorden revolucionario se han conservado fieles al
honor, comprometiendo su existencia en defensa de mis
derechos y de las leyes patrias. Mi paternal clemencia
tampoco puede desentenderse de aquellos vasallos extra-
viados, cuyos errores, no habiendo tenido origen en la
perversidad de su corazon, han sido efecto de alucina-
miento, 6 dimanado de la seduccion y de la apariencia en-
gañosa de teorias funestas, que se pretendieron substituir
á instituciones, que tenian á su favor la experiencia de los
siglos. Pcro la seguridad del estado, la vindicta pública,
el interes general de la Europa y su tranquilidad exijen
que se haga la debida distincion entre los ilusos 6 de-
biles, que han sido instrumentos pasivos ó secundarios,
y aquellos principales delincuentes, que despreciando sus
mas sagradas obligaciones, se pusieron al frente de la
rebelion, para trastornar el gobierno y las leyes funda-
mentales del reyno, que estaban comprometidos á defen-
der; y no contentos con esta primera herida hecha á la
legitima autoridad, han violado, en la exaltacion de sus
pasiones sediciosas, aun aquellas mismas leyes y juramen-
tos, que pretendian sostener y afectaban respetar, y han
contribuido á las desgracias de su patria,volviendo á
encender la tea de la discordia en las mas importantes
posesiones de America, que mi paternal gobierno habia
conseguido pacificar. Queriendo pues, que al mismo
ticmpo que estos criminales principales se sujeten á juicio
conforme á las leyes, se use de benignidad y de clemencia
respecto á los demas, é imitando en esto la conducta de
mis augustos abuelos Carlos 1 y Felipe V, de gloriosa
memoria, y el ejemplo de mi amado tio y hermano el rey
cristianisimo ; teniendo igualmente presente lo anunciado
en mi real decreto de 22 de Octubre del año anterior, he
venido en resolver y decretar lo siguiente:


" Articulo I. Concedo indulto y perdon general, con
relevacion de las penas corporales ó pecuniarias, en que
hayan podido incurrir, á todas y cada una de las personas
que desde principios del año de 1820 hasta el dia 1 de
Octubre de 1823, en que fui reintegrado en la plenitu.d
de los derechos de mi legitima soberania, hayan tenido
parte en los disturbios, excesos y desórdenes ocurridos en
estos reynos, con el objeto de sostener y conservar la
pretendida constitucion política de la Monarquia, con tal
que no sean de los que se mencionan en el artículo si-
guiente.




230
" Art. n. Quedan exceptuados de este indulto y perdon,


y por consiguiente deberán ser oidos, juzgados y senten-
ciados con arreglo á las leyes, los comprendidos en
alguna de las clases que á continuacion se expresan.


1. Los autores principales de las rebeliones militares de
las Cabezas, de la Isla de Lean, Coruña, Zaragoza, Oviedo
y Barcelona, donde se proclamó la constitucion de Cadiz
antes de haberse recibido el real decreto de 7 de Marzo
de 1820: como tambien los jefes civiles y militares, que
continuaron mandando á los sublevados, 6 tomaron el
mando de ellos, con el objeto de trastornar las leyes fun-
damentales del reyno.


2. Los autores principales de la conspiracion tramada
e:ra Madrid en principios de Marzo del mismo año de 1820,
á fin de obligar y compeler por la violencia á la expedi-
cion del referido real decreto de 7 del mismo, y consi-
guiente juramento de la llamada constitucion.


3. Los jefes militares, que tubieron parte en la rebelion
. acaecida en Ocaña, y señaladamente el teniente general
D. Enrique O'Donnell, conde de la Bisbal.


4. Los autores principales de que se me oblígase al
establecimiento de la llamada Junta provisional, de que
trata el decreto de 9 del mismo mes de Marzo 1820, y los
individuos que la compusieron.


5. Los que durante el regimen constitucional firmaron
6 autorizaron exposiciones dirigidas á solicitar mi des ti-
tucion, 6 la suspension de las augustas funciones que
ejercia, ó el nombramiento de alguna regencia que me
reemplazase en ellas, 6 el que mi real persona y las de los
serenisimos principes de mi real familia se sujetasen á cual-
quiera especie de juicio, bien fuese por las llamadas Cortes
6 por cualquiera otro tribunal, como igualmente los jueces
que hubiesen dictado providencias encaminadas al propio
efecto.


6. Los que en sociedades secretas hayan hecho propo-
siciones, dirigidas á los mismos objetos, de que se hace
expresion en el artículo precedente, durante el gobierno
constitucional, y los que con cualquiera otro objeto se
hayan reunido ó reunan en asociaciones secretas despues
de la abolicion del citad,o régimen.*


... Sabemos que debe publicarse en rigor saludable, y la mayor activi-
breve una ley contra las sociedades dad para exterminar enteramente
secretas, sobre cuya materia ha de nuestro suelo estas reuniones te-
querido S. M. oir el dictamen de nebrosas, que tantos males han cau-
su consejo real,á fin de emplear un sadoála monarquia. (Gac. de Mad.)




231


7. Los escritores 6 editores de libros, 6 papeles dirigidos
á combatir é impugnar los dogmas de nuestra santa reli-
gion cat6lica apost6lica romana.


8. Los autores principales de las asonadas que hubo en
Madrid en 16 de Noviembre de 1820, yen la noche del
19 de Febrero de 1823, en que fue violado el sagrado
recinto del real palacio, y se me priv6 de ejercer la pre-
rogativa de nombrar y separar libremente mis secretarios
del despacho.


9. Los jueces y fiscales de las causas seguidas y sen-
tenciadas contra el general Elio y el primer teniente de
guardias españolas Don Teodoro Goffieu, victimas de su
insigne lealtad y amor á su soberano y á su patria.


10. Los autores y ejecutores de los asesinatos del arce-
diano Don Matias Vinuesa y el R. obispo de Vich, y de
los cometidos en la ciudad de Granada, y en la Coruña
contra los individuos que se hallaban arrestados en el
castillo de San Anton, y de cualquiera otro de la misma
naturaleza. Los asesinatos son siempre excluidos de todos
los indultos generales y particulares, y deben serlo con
mayor razon los perpetradores de aquellos, que envolvian
ademas el siniestro objeto de promover y acelerar el movi-
miento revolucionario.


11. Los comandantes de partidas de guerilla, formadas
nuevamente, y des pues de haber entrado el ejercito aliado
en la Peninsula, que solicitaron y obtubieron patentes para
hostilizar al ejercito realista y al de mis aliados.


12. Los diputados de las llam3das Cortes, que en su
sesion de 11 de Junio de 1823 votaron mi destitucion V el
establecimiento de una pretendida regencia, y se ratificaron
en su depravado intento, continuando con ella hasta Cadiz;
como tambien los individuos, que habiendo sido nombrados
regentes en dicha sesion, aceptaron y ejercieron aquel
cargo, yel general comandante de la tropa que me condujo
á la referida plaza. Exceptúanse de esta clase los que
despues de aquel escandaloso suceso, hayan contribuido
eficazmente á mi libertad y la de mi real familia, segun se
ofreció solemnemente por la regencia en su decreto de 23
de Junio del mismo año.


13. Los españoles europeos, que tubieron parte directa
é influyeron eficazmente para la formacion del convenio ó
tratado de Cordoba, que D. Juan O'Donoju, de odiosa
memoria, celebr6 con D. Augustin de Iturbide, que á la
sazon se hallaba al frente de la insurreccion de Nueva
España.




232
14. Los que ilabiendo tenido parte activa en el gobierno


constitucional, 6 en los trastornos y revolucion de la Penin-
sula, hayan pasado 6 pasen, despues de la abolicion de
dicho gobierno, á la America, con el objeto de apoyar y
sostener la insurreccion de aquellos dominios; y los de la
misma clase que permanezcan en ellos con cualquiera ob-
jeto, despues de requeridos por las autoridades legitimas,
para que abandonen el territorio. Exceptuanse de esta
clase los que siendo naturales ó domiciliados en America,
se h~yan restituido á sus hogares, viviendo como habi-
tantes pacificos.


15. Los de la misma clase precedente, que refugiados
en paises extrangeros, hayan tomado ó tomen parte en
tramas y conspiraciones fraguadas en ellos contra la segu-
ridad de mis dominios, contra los derechos de mi sobera-
nia, 6 contra mi real persona y familia.


" Art. In. Todos los que uo se hallen comprendidos en
las precedentes excepciones, 6 en alguna de ellas, disfru-
tarán del beneficio del referido indulto, y por consiguiente
gozarán de libertad civil y seguridad individual; esperando
que este acto de mi clemencia y benignidad servirá de un
poderoso estímulo, para que volviendo en sí, y recono-
ciendo sus extravíos y alucinamiento, se hagan dignos con
su conducta sucesiva de ser restituidos á mi gracia.


" Art. IV. En su consecuencia los que se hallen presos
por excesos, que no sean de los que quedan exceptuados,
6 lo esten solamente por opiniones politicas, seran puestos
en libertad, y se desembargarán sus bienes, no obstante
que hayan ejercido autoridad judicial, politica, militar, ad-
ministrativa6 municipal, ó hayan tenidó empleos y destinos
bajo el llemado gobierno constitucional; quedando por
consiguiente revocados por el presente decreto los expe-
didos hasta aqui sobre la materia, en cuanto no se confor-
men con las disposiciones del presente.


" Art. V. Se observará sin embargo y celará por las
autoridades respectivas, la conducta de aquellos individuos,
que han dado evidentes pruebas de adhesion al regimen
constitucional: y si su conduta sucesiva fuere la de vasallos
fieles, no seran inquietados en manera alguna; pero si
con acciones, con escritos, con discursos tenidos en público
6 por cualquiera otro medio, tratasen en adelante de
alterar el orden, seran procesados y castigados con todo
rigor como reincidentes.


" Art. VI. Las' causas contra las personas no comprendi-
das en el presente decreto de indulto, se formarán y deter-




233


minarán con arreglo á derecho en los tribunales superiores
de los respectivos territorios, en que se hayan cometido los
atentados.


" Art. VII. El beneficio del presente indulto y perdon
no lleva consigo el reintegro de los empleos, obtenidos en
mi real servicio antes del 7 de Marzo de 1820. La con-
ducta poli tic a de los empleados se examinará por los me-
dios acordados ó que se acuerden sobre csta materia;
pero la decision que recaiga en los expedientes de purifi-
cacion, no podrá ser trascendental sino á los empleos y
goces respectivos á ellos.


" Art. VIII. Tampoco se excluye ni invalida el derecho
de tercero á la reparacion y resarcimiento de perjuicios,
si se reclaman por parte legitima, ni el que compete á mi
real hacienda, para exigir cuentas á los que hayan mane-
jado caudales públicos, y para obligar á la restítucion de
lo malversado 6 substraido en la citada epoca.


" Art. IX. Los individuos pertenecientes á las clases
excluidas del beneficio del presente indulto, que se hallen
comprendidos, no podrán permanecer en los dominios
españoles, sino con la precisa condicion de someterse al
juicio y á las resultas de este, en la forma que queda pre-
venida para todos los que pertenezcan á las referidas clases
exceptuadas.


" Art. X. Las autoridadE's civiles y militares, encarga-
das de la ejecucion del presente decreto, serán responsa-
bles de todo lo que por exceso ó por defecto se oponga á
su puntual observancia.


" Art. XI. Los M. R R. arzobispos y los R R. obispos
en sus respectivas diócesis, despues de publicado el pre-
sente indulto, emplearán toda la influencia de su ministerio
para restablecer la union y buena armonia entre los espa-
ñoles, exhortandoles á sacrificar en los altan;s de la reli-
gion yen obsequio del soberano y de la patria los resenti-
mientos y agravios personales. Inspeccionarán igualmente
la conducta de los parrocos y demas eclesiasticos existen~
tes en sus territorios, para tomar las providencias que les
dicte su celo pastoral por el bien de la iglesia y del
estado. Tcndrase entendido en el consejo para su pun-
tual cumplimiento, y para que se publique y circule á
quien corresponda.-Esta señalado de la real mano.-En
Aranjuez 1 de Mayo de 1824.-AI gobernador del consejo.
-Con la misma real orden y al propio efecto se remitió
igualmente al gobernador del referido mi consejo la alocu-
cion del tener iguiente.


H H




23·1<


" ESPANOLES,
"Imitad el ejemplo de vuestro rey, que perdona los


extravios, las ingratitudes y los agravios, sin mas excep-
ciones que las que imperiosamente exijen el bien publico y
la seguridad del estado. Habeis vencido la revolucion y
la anarquia revolucionaria; pero aun os queda que acabar
de vencer la discordia no menos temible. Sacrificad vues-
tros resentimientos é injurias personales al bien incompa-
rable de la union y de la paz interior. No olvideis que la
des un ion y la discordia civil han arruinado los mas pode-
rosoS imperios de la tierra. Sin tranquilidad y perfecta
sumision á las leyes es imposible que el gobierno se cimente
sobre bases sólidas, é indestructibles, ni que renazcan las
agotadas fuentes de la prosperidad publica, y mucho menos
que se restablezca la coafianza, que es madre de la indus-
tria y de la riqueza, y el unico apoyo del credito, que mul-
tiplica los recursos de los estados. Sin ella vuestros capi-
tales y vuestros hrazos irian á fecundar y beneficiar la
tierra extrangera, dejando yermo el patrio suelo, que las
virtudes de nuestros ascendientes convirtieron en tierra
clásica del honor y de la lealtad. Haced que el total
restablecimiento del orden en la Peninsula sea el preludio
de la reconciliacion entre vosotros y vuestros hermanos
disidentes de America. Descendientes de los grandes
hombres, que fundaron y acrecentaron nuestro glorioso
imperio, é hicieron resonar el nombre español por todos
los angulas dc la tierra, no dejeis á los vuestros una patria
destro'Zada y un nombre vilipendiado. Emplead vuestra
natural energia en rescatar á la España del abatimiento
en que la han constituido circunstancias desgraciadas. La
fortaleza y vigor del gobierno os preservará en adelante de
las agitaciones y trastornos revolucionarios, y la espada
de la justicia. caera infaliblemente sobre los que intenten
reproducir entre vosotros los pasados desordenes; pero
no deis acogida á las pasiones rencorosas, ni á los consejos
perfidos de los que acaso pueden tener un interes en
desuniros para perderos, y para que no podais extender
vuestros brazos y auxilio á vuestros hermanos de Ame-
rica, que son victima, como lo habeis sido vosotros, de la
anarquia revolucionaria y de la ambicion de demagogos
inexpertos y mal intencionados. Si por decreto inescru-
table de la divina providencia estaban reservados á vuestro
rey tantos di as de amargura en los primeros años de su
reynado, cooperad con él, para que los restantes sean de
prosperidad y de ventura, y puedan emplearse en fomentar




235
¡as artes de la paz, y en restituir á la España su primitiv


gloria, á mi corona su brillantez y explendor, á la religion
su suave imperio, y á mis pueblos vejados y fatigados la
abundancia y el sosiego á qu(:' son acredores por su in-
signe lealtad y heróyca constancia. Aranjuez 1 de Mayo
de IS24.-Yo el rey.


" Publicados en el mi consejo pleno extraordinario, cele-
brado en 11 de este mes, con asistencia de mis fiscales, el
referido mi real decreto y alocucion que quedan insertos,
acordó su cumplimiento y expedir esta mi cédula. Por
la cual os mando á todos y cada uno de vos en vuestros
lugares, distritos y jurisdicciones, la veais, guardeis, cum-
plais y ejecuteis, y hagais guardar, cumplir y ejecutar en
todo y por todo, sí'gun y como en ella se contiene, sin con-
travenirla, permitir ni dar lugar á que se contravenga en
manera alguna; antes bien, para que tenga su mas puntual
y debida observancia, dareis las ordenes y providencias
que convengan. Y encargo á los M, RR. arzobispos,
RR. obispos, superiores de todas las ordenes regulares
mendicantes, monacales y demas prelados y jueces eclesias-
ticos de estos mis reynos, que en la parte que les cor-
responda la observen como en ella se previene: que asi es
mi voluntad; y que al traslado impreso de esta mi cédula,
firmado de Don Valentill de Pillilla, mi escribano de
cumara y de gobierno del mi consejo, se le de la misma fe
y credito que á su original. Dada en Aranjuez á 12 de
Mayo de 1824. Yo cl rey."


¿ Es este el resultado de los esfuerzos del duque de
Angulema, y como aseguraban los periodicos franceses, el
triunfo de su bondad sobre la revolucion española? ¿ Tan
débiles fueron sus empeños, 6 tan depreciada su mediacion,
que no ha podido realizar las promesas con qué desde las
margenes opuestas á la ciudad de Cadiz procuraba tran-
quilizar á los defensores de la independencia nacional,
asegurandoles que "en nombre del rey de Francia empe-
ñaria al rey Fernando á proclamar una amnistia general sin
restriccion alguna ?"* ¿ Y con el decreto á qué nos refe-
rimos, se han cumplido las promesas de la regencia intrusa
dc Madrid, cuando al disolverse en 5 de Octubre aseguró
sabía "que Fernando el piadoso olvidaria con alegria sus
pasados padecimientos, si viera á todos sus hijos reconcili-
ados ?" ¿ y aquel documento acaso acelera esta epoca?


" Constitutiom:l: 5 de Setiembre 1823.




236
¿ Forma de todos los españoles una sola familia, ligada
con 108 vinculos poderosos de la concordia y de la sincera
reconciliacion? ¿ Echa un velo sobre lo pasado, y ofrece
una perspectiva lisongera para lo venidero? Exa-
minemos su contenido, y su analisis resolvera tanfimpor-
tan tes cuestiones.


1. La real ce dula del 12 de Mayo encierra dos docu-
mentos á la verdad poco conformes en la base. La pro-
clama del rey contiene principios inconcusos de politica, y
una especie de calma y de comedimiento muy ageno del
espíritu que dict6 y preparó el decreto á que se refie-
re. Sabemos que el consejo de Castilla tubo parte activa
en el negocio; y como dicha corporacion tiene desde muy
antiguo vinculado en sí el odio á las almas libres y un de-
cidido amor á la arbitrariedad, * y como algunos de SllS
individuos se han distinguido sobremanera en las perse-
cuciones del año de 1814, nada mas conforme á los planes
de exterminio que abrigan sus pechos y al sistema venal
de su conducta,t siempre pronta á complacer las pasiones


• El consejo de Castilla, pres-
cindiendo de las leyes, influyó di-
rectamente para que Carlos V_
fuera proclamado rey de España, á
pesar de que la constitucion lo re-
sistia, por no haher nacido en la
Peninsula, y el mismo tubo una
parte muy principal en los castigos
de Padilla, Bravo, y demas ada-
lides de la libertad_ Cuando las
guerras desgraciadas de sucesion,
el consejo de Castilla se presentó
como perseguidor de los que si-
guieron las banderas del archi-
duque, y á quienes el trance de
una batalla convirtio en delin-
cuentes, cuando la victoria los
hubiera elevado á la clase de fieles
y denodados súbditos. En el año
de 1814, del seno del consejo de
Castilla salieron muchos de los
ministros que compusieron la co-
mision de causas de estado, que
aherrojó á los diputados, les formó
causaylos humilló de mil maneras_
y Don Ignacio Martinez de Villela,
hoy gob~rnador y entonces ministro
del consejo, autoriz6 la famosa
consulta hecha al rey en el mes de
Julio por los jueces de policia, en
la qué despues de asegurar que


nada se probaba legalmente contra
los diputados presos, proponia que
se tomára con ellos una medida
pronta gubernativa !J de alta poli-
tica: es decir, que se les quitára la
vida sin forma judiciaL


t Cuando tachamos de venal la
conducta del consejo, no es nuestro
,mimo acusar á sus individuos_
No decimos que hagan injus-
ticias por dinero ; pero si que se
doblegan ,t los caprichos de la
corte, por la esperanza del favor y
de la recompensa, con que retri-
buye á sus servidores_ Las comi-
siones que el ministerio distribuye
entre los consejeros, los hace de-
pendientes de su voluntad; y por
este medio dispone de la opinion y
hasta del honor de los que debieran
mirar la toga como la sagrada
vestidura de un sacerdocio politico_
Si se nos piden pruebas, las tene-
mos en los vocales de la comision
referida de causas de estado. Su
zelo por el exterminio de los libe-
rales fue recompensado con pro-
fusion, dando al conde del Pinar y
á Don Andrés f"asauca plazas en
el consejo de la Inquisicion, que
aumentaban en 2000. duros sus.




237


de la Corte, que influir en la sancion de un decreto, que
en su opinion debe aniquilar el germen sucesivo de los
amigos de las luces, de la independencia y del decoro de
la nacion. Y vease cómo el decreto tiene un origen
viciado con la vanderia y parcialidad que presidió en la
regcncia y en los intimo s consejeros, que han sugerido al
rey el decreto de lo. de Octubre de 1823; primer monu-
mento, con que sus verdaderos enemigos trataron de de-
primir el decoro de la dignidad real.


2. Con el fin de recomendar las disposiciones de la
cedula, que ocupa nuestra atencion, se citan los ejemplos
de Carlos 1, Felipe V, y del rey cristianisimo de Francia.
Con ello muestran sus autores la poca seguridad de su
conducta, cuando se ven presisados á buscar apoyo en la
antigüedad y en el pais extrangero. Cuando la justicia y
la razon recomiendan las providencias, para ser bien reci-
bidas y mejor ejecutadas no necesitan mas sosten que su
contenido. Los hombres, al reconocer por su misma es-
tructura los fundamentos en que estriban, las acatan, y
cuando la conveniencia individual toma parte en ellas, se
hacen invulnerables á los tiros de la maledicencia, y aun
á los golpos duros del tiempo. -Se citan los ejemplos
antiguos y modernos, acaso sin tener presente la diversidad
de sus circunstancias. ¿ Qué tiene de comun la guerra de
las comunidadcs en Castilla y de los agermanados de
Aragon? ¿ (lué la guerra de sucesion, y qué la causa de los
regicidas franceses, con la de los diputados y autoridades
españolas constitucionales del año 1824? Ni Carlos 1
ni Felipe V ni Luis XVI comprometieron á sus súbditos
en el sosten de la constitucion, como el Señor Don Fer-
nando VII lo hizo el año 1820, con su acquiescencia y
con las muestras repetidas que dio de que la habia
adoptado con sinceridad, sin dolo, violencia ni perfidia.


3. En la alocucion del rey á los españoles se les dice,
" que despues de haber vencido la revolucion, les queda
que acabar de vencer la discordia: se les encarga que
sacrifiquen sus resentimientos é injurias personales á la
union y á la paz, no olvidando que la desunion y la dis-
cordia civil arruinan los imperios mas poderosos de la
tierra, y se les conjura para que el total restablecimiento
sueldos: á un hijo de Don Antonio cana que gozaba consignacíon pe-
Alcalá Galiano, uno de los bene- cuniaria; y al famoso fiscal Sendo-
ficios eclesiasticos mas ricos de la quis la fiscalía del consejo y ca-
Peninsula; tí Don J oaquin Mos- mara de Castilla, puesto muy ape-
quera la fiscalia de la orden ameri- tecido de los togados.




238


del orden en la Península sea el preludio de la recon"
ciliacion general de las Americas." i Santos y beneficos
deseos, dignos del corazon de un príncipe, que apetezca
el bien estar y la felicidad del pueblo á quien dirije!
i Votos verdaderamente dignos de una filosofica filantropia,
y que Fernando veria realizados, si en vez de un decreto,
como el que nos presenta la gaceta de 20 de Mayo, que
solo respira desolacion y crudeza, hubiera proclamado una
sencilla amnistia, que derramando la niebla del olvido
sobre lo ocurrido desde el año de 1814 ha~ta el dia, en-
frenára las demasias de los hombres crueles, encadenára la
accion ya demasiadamente temible del clero, reduciendoIo
á ser mediador y conciliador de la paz, y atrajera el co-
razon de los vencidos por medio de la suavidad y de la
dulzura! ¿ Pero cómo prometerse el imperio de la con-
cordia, del olvido de injurias y el orden, como conse-
cuencia de un decreto, que multiplica las victimas, las
califica de criminales, escudriñando con afan todos los
pasages de la mal llamada revolucion española, para au-
mentar cl número de los sacrificados? ¿ Los que espe-
raban que el trascurso de un año hubiese restablecido la
calma en los animo s, dando lugar á la fria reflexion, y
haciendo triunfar las reglas de la politica que aconseja un
olvido: los que en el senó de sus familias gozaban las
dulzuras de la vida privada, tranquilos con el convenci-
miento de haber seguido la ley jurada y el ejemplo del
monarca: los que contando conla generosidad del vencedor,
no le creían capaz de cebarse hasta en los mas débiles so-
metidos: los que despues de haber hecho con honor la
guerra, se creian seguros á la sombra de las capitulaciones:
los que fiados en el abandono de la causa de la nacion, se
consideraban con derecho para no ser molestados, cuando
no fueran recompensados: y finalmente los quc arrastrados
de una candorosa buena fe, sostubieron con ardor la cons-
titucíon, al verse expuestos á perecer ignominiosamente á
impulso del nuevo decr!!to, comprometido su honor y su
existencia, y perdidas ~us familias, dejarán de ajitarse?
¿ La ajitacíon producirá la calma apetecida? Y la zozobra
y la anxiedad derramada en toda la nacion, porque á toda
ella abraza el exterminio, ¿ no hará nacer el sobresalto en
unos, el abatimiento en otros, los deseos de venganza en
no pocos, y no causará en todos la irritacion de las pa-
siones? ¿ Y un estado tal de confusion, responderá á las
esperanzas del monarca? Los fanáticos y los perjuros se
gozanin solos en la abundancia: para ellos solos habrá




239


España: y ellos solos apoderados del campo requeriran
con ansia las victimas para devorarlas, asegurando con su
muerte su barbara dominacion en la Peninsula. ¿ Y es
este el medio de vencer la discordia? ¿ Y por este medio
se logra la recollciliacion de las AmerÍCas? . . . Amaes-
trados sus habitantes en la escuela de sus hermanos, por
los sucesos actuales reconocerán los que les amenazan, y
la lejania y los principios por ellos adoptados les harán
inexorables en sostener sus empeños, prefiriendo morir
luchando, :1 perecer en un lóbrego calabozo ó en un
cadalso, entre los insultos y los desprecios de sus con-
trarios.


4. ¿ Ni cómo se pueden esperar aquellos resultados del
decreto de 1 de Maya, cuando sus articulas forman el plan
metodico de una persecucion ilegal y desacertada?


El articulo 1°. declara indulto y perdon general á
cuantos se hubieren comprometido en las ocurrencias
políticas de la Peninsula, de8de principios del año 1820,
hasta el dia 1 de Octubre de 1823. El nombre de indulto
al paso que cierra la puerta á la amnistia, la cual
es un absoluto olvido de lo pasado, borrandolo de la
memoria pública en la parte relativa á servir de pretexto
á las persecuciones, mancha el honor y la delicadeza de
los agraciados; porque el indulto supone un delito. ¿ Y
cual fue el de los que á principios del año 1820 procedie-
ron en su levantamiento con arreglo á lo que prevenía la
ley? ¿ Qué delito han cometido los que obtubieron des-
tinos politicos y civiles, conformes á la Constitncion que
el rey juró y mandó cumplir? ¿ En qué crimen incurrieron
los que la sostubieron y defendieron, si se quiere con
exaltacion, persuadidos que debian hacerlo, al ver que el
rey se lisongeaba de ser el primero en caminar por la
senda constitutional, de que procedia en ello sin dolo ni
petfidia, .iactandose de ser .'IJ haber sido constitucional?
¿ Y la voz pública, quizá apoyada en algun documento de
fé irrecusable, no aseguraba en los ultimas dias de la
residencia del gobierno en Cadiz, que el rey mismo no
calificaba de crimen lo que hoy indulta?* ¿ Y perdonan-


.., Se aseguró en Cadiz en los y se añadia que esta expresion la
dias ultimas de Setiembre qne al habia puesto el rey de su puño.
leer S. M. borrador la minuta de La falta de publicacion de los do-
su alocllcion del 30, habia usado la cumentos, que conservaban en
voz olvido de todo lo pasado, para Gibraltar los ultimas secretarios
evitar que se creyese que hubiera del despacho, se hace cada dia mas
habido algun crimen que perdonar: sensible.




240


dose solo los que se llaman crimenes cometidos en los 3.
años del regimen constitucional: y estando abolidos
todos los decretos expedidos en esta época, entre los
cuales se halla el que mandaba poner en libertad á los
diputados y liberales perseguidos desde el año 1814; ¿ no
quedan estos expuestos al tormento de una nueva persecu-
cion? ¿ No les ofrece la idea, cuya gravedad solo conoce
el que alguna vez hubiere experimentado sus efectos, de
que se van á abrir de nuevo las puertas de los castillos
presidios y calabozos para sumir en ellos las antiguas vic-
timas? ¿ Y esto solo no esparce el luto y el desconsuelo en
muchas familias, porque era un número muy considerable
el de los desventurados, que gemian en los encierros?


5. Quedan sugetos á la persecucion judicial los autores
principales de los levantamientos de las Cabezas, Isla de
Lean, Coruña, Zaragoza, Oviedo, Barcelona, Ocaña, los
de las asonadas del 16 de Noviembre de 1820, y 19 de
Febrero de 1823: los que obligaron al rey á establecer la
Junta Provisional: los individuos que la compusieron, y
señaladamente el teniente general conde de la Bisbal. La
vaga expresion de aufm'es principales da margen á que se
reputen tales los que no lo hayan sido, deja al arbitrario y
elastico juicio de los contrarios la designacion de los que
deban sufrir las penas, y dilata la esfera de la anxiedad y
del desasosiego de los que hoy se creeran expuestos á
sufrir los efectos del encono de un enemigo, de la ligereza
de un alcalde, ó del encarnizamiento de la corte. Esto
descubre la inexactitud, la precipitacion y malicia que en-
cierra el decreto. ¿ Y en qué reglas de justicia cabe con-
denar á las autoridades civiles y militares, que continuaron
en el ejercicio de sus mandos, despues del levantamiento
anterior al juramento del rey? ¿ Habian de abandonar el
pueblo á sí mismo? ¿ Habian oe dejar las tropas sin el
freno de su autoridad? . . . Este pasage, á la verdad
inexplicable, nos recuerda la conducta de los que en el
año 1808 reputaron delincuentes á los que no se humilla-
ban ante el usurpador: llamaron revolucionarios á los que
se alzaron: tacharon de rebeldes á las juntas provinciales,
y proscribieron á los magistrados y jefes civiles y militares,
que siguieron el impulso del pueblo, cumpliendo los deberes
que les imponian las leyes, y unidos á las nuevas autori-
dades hicieron la guerra al tirano. No quisieramos que la
semejanza del procedimiento diera lugar á creer, que manos
manchadas con el deshonor, que acompañó á los que no
siguieron las banderas de la patria en su heroica resolucion,




241
hayan iníluido en el decreto que examinamos, l'engarldo
en los comprendidos la injuria que suponen hecha á su
ilustracion, sabiduria y prevision, poco favorable á los
derechos de la legitimidad; asi como los franceses vengan
hoy en la Peninsula la deshonra del vencimiento que hltn
sufrido en ella, cuando mandados por el guerrero del siglo,
se creyeron omnipotentes.


¿ y los individuos de la Junta Provisional en qué hau
peeado ? AlT3incarlos de la quietud de sus casas en medio
de la efervescencia de las pasiones, encargados de suplir la
falta de lasaHtoridades constitucionales, sus fatigas y Sll
zelo evitaron los desordenes que debian haber ocurrido,
dicron al rey todas las muestras de respcto, le aconsejaron
en los negocios arduos que sugetaba á su examen: media-
dores entre la exaltacion -del patriotismo y el monarca,
señalaron su conducta con la dulzura, la prudencia, el
amor al .orden y á las leyes: recibieron del monarca señales
tan espontaneas como ilustres de su aprecio. ¿ Y estos
hombres honrados y patriotas SDn hoy reputados delin.cu-
entes, solo porque la combinacion de las circunstancias los
hizo, sin ellos pretenderlo, vocales de una junta que debían
c~eer legitima, como autorizada por el rey, en quien no
podiun ni debían suponer doblez," sin faltará los princi-
pios de honor y de subordinacion que los distingue?


Quisieramos decir otro tanto del malogrado conde de la.
Bisbal ; pero su aciago comportamiento aleja de su persona
la compasion. Elevado por la nacion á los primeros grados
civiles y militares, y encargado por ella de su defensa, en los
momentos en que bien empleada su bizarria y su destreza
militar, la hubiera hecho triunfar de sus enemigos, la aban-
dona, cede á las sugestiones de los que soloqueriansu
esclavitud, seducido y trémulo entre los embates de !'iU ho-
nor y de su valor,t deja el camino de la gloria, se traslada
á Francia, y sumido en la obscuridad, alli le busca el de~


" Al disolverse la junta provi-
sional el rey dio las gracias mas
expresivas á sus vocales, admitien-
doles á besar su real mano, y con-
decorandolos librc y eSpolltallca-
mente á saber, al :VI. R. anobispo
de Toledo con el Toison de oro :
al obispo de Mechoacan, á Don
Mateo Valdemoros, conde de Ta-
noada y Don Ignacio PezuelD, con
honores del consejo de e,(;1<lo: á
Don Francisco Ballesteros ~on la


gran cruz de Carlos III.: ft Don
Bernardo Borja Tarrius con los
honores de Intendente de ejercito;
y á Don l'rancisco Crespo de Te-
jada can los de Intendente de pro-
vinci'l. ¿ Y á estos mismos se les
trata hoy de tfaydores, y se le3 Rl!-
jeta á las penas de tales? ¡Extraña
condllcta, opuesta al decoro d"l
trono!


t Alude á la prote~ta hech:t en
17 de .:Hayo de I B:l:l.


1 1




242


creto exterminador de 1 de Mayo, para ofrecerle al mundo
como un traydor al rey, despues que los patriotas han
borrado su nombre del catálogo honroso de los amantes'
de la patria que le dio el ser. i Este es el premio que dan
101:1 poderosos á los que sirven á sus planes á costa de su
opinion!


6. Se excluyen del indulto todos los que firmaron repre-
sentaciones, dirijidas á deprimir la autoridad real ó nom-
brar regencia, y que hicieron iguales gestiones en las socie-
dades secretas. La parte primera alude á aquellas expo-
siciones, que el celo ardiente de los patriotas dirijió al
gobierno, cuando el plan de los serviles se descubrió sin
rebozo. Y si el indulto no cubre la memoria de estos
lances, producidos por las circunstancias, hijos de la situ-
acion é inevitables en iguale8 conflictos, ¿ para qué anun-
ciarlos ? ¿ Los autores del articulo no ven que en esta
excepcion envuelven á la mayor parte de la nacion, abriendo
una pesquisa violenta? ¿ Y sin esta se puede averiguar lo
ocurrido en las sociedades secretas, cuyo nombre solo
manifiesta la imposibilidad de lograrlo, sin valerse de
medios inmorales, atentatorios de la seguridad individual,
y opuestos á las leyes mismas de la nacion española?


7. y en un pais dominado por el imperio sacerdotal: en
una nacion, que habiendo sido sacrificada en sus interese's,.
empobrecida y humillada por el clero, sufre por su influjo
la esclavitud extranjera, y por él se ve convertida en un
teatro de honores, cohonestados con el pretexto de una
religion que predica union, tolerancia y amor; declarar
reos á los que hayan escrito libros dirijidos á combatir los
dogmas de aquella, ¿ no es dar una carta blanca para las
mas sangrientas persecuciones? Los pulpitos, lo!! dis-
cursos y la conducta de los elcrigos, que hoy desr.arrian al
pueblo, ¿ no hacen mirar como contrario al dogma lo que no
le pertenece? . . . Dogma llaman á la vergonzosa
dependencia de la corte romana en los puntos en que jamás
la ha reconocido España; dogma llaman la exaccion del
diezmo yprimicia; por dogma tienen la facultad ilimitada
de adquirir bienes raices, y la independencia de la juris-
diccion civil, y la facultad de constituir un estado poderoso,
.dependiente de la voluntad de un principe extrangero,
dentro del estado civil, cuya autoridad desconocen. FUIl-
dados en tale;; maximas, cuya debilidad no alcanza el vulgo,
y escoltados con la seduccion y la calumnia, i á cuantos
hombres ilustrados y amantes de la nacion no incluiran en
el exterminio! . . . Este articulo solo basta para acabar




243


con las luces, para reducir á la nacion española á los siglos
fatales de la ignorancia, para desterrar de su suelo la ilus-
tracion y la prosperidad, y para hacer que abandonen sus
hogares los hombres mas dignos de la proteccion de un
gobierno.


S. Si las causas de Elio y Gofieu se siguieron con arre-
glo á las ordenanzas militares y á las leyes existentes, es
decir, al sistema recibido entonces por la nacion, ¿ con qué
justicia se persigue á los que las formaron y sentenciaron?
y si los llamados asesinatos de la Coruña, Granada y el
del obif.:po de Vich fueron cOilsecuencia de operaciones
militares, ¿ con qué derecho se persiguen en juicio? Si
esto valiera, acabada una guerra se debieran abrir procesos
para liquidar el motivo de los desastres por ella causados.
Expediente que jamas ha ocurrido_hasta el año de lS24,
en el cual el encono de los españoles ilusos parece se ha
empeñado en introducir un derecho público nuevo, fundido·
en la turquesa de sus pasiones. Si esta jurisprudencia
tubiera toda la fuerza y valor que quiere darsele, ¿ qué
seria de las nacione8 de Europa, en donde ardi6 primero
la llama republicana, y dominó despues Napoleon ?


9. ¿ Y á los comandantes de guerrillas, formadas despues
de la entrada del ejercito aliado, ¿ les incumbia otra cosa
que saber que habia guerra entre el gobierno francés y el
español? . . . ¿ No procedieron en fuerza de las facul-
tades, que para ello les dio quien podia y debia darlas,
y quien ell08 creyeron tener derccho para dirigirles? ¿ Y
no corrio por la nacion la solemne declaracion de guerra·
hecha por Fernando VII.? . . . ¿ y á los comandantelS
de guerrilla se les podrá exijir la obligacion de entrar en el
corazon de este, para arreglar por él sus movimientos? ...
Vieron la patria invadida, vieron que bajo la firma del
monarca se aseguraba la injusticia de este paso, que en su
nombre se declaraba la guerra á los in vasores, y que se abrian
las hostilidades de un modo solemne; y atenidos al regla-
mento de su arma se comprometieron en la defensa.
¿ Quien sino el genio de la venganza, protegido por la
fuerza, podra tachar de delincuentes á estos españoles ?
No olvidemos Jos daños que las guerril1as hicieron á los
franceses en la guerra de la independencia, ni las veces
que humillaron su orgullo militar, y no echemos en olvido
el odio y el miedo {jue estos las profesaban; y quizá cono-
ceremos con ello la mano que habrá sugerido el decreto
de su exterminio, sin reparar en la violacion de las reglas
de la j[lstÍcÍa.




244


IQ. En el numero 2, pago 118 del presente periódico,.
hemos manifestado la vanderÍa é ilc¡gtlidad de los procedi-
mientos cr11lilÍnales de los diputados, que en Sevilla votaron
1 .... regencia provisional, y con referencia á él satisfacemos á
cuanto pudiera decirse sobre el coutenido de la 12 ex-
c.epdon.


11. No eooten,ta la saña con el número, de víctimas que
intenta. inmo1a~ .por el articulo 1, extiende su influencia á
tedes los que DO habiendo ejercido oficio. alguno publico,
recibieron, observaron y alabaron la constitucion ; pues que
aiiad€ qu-e todDS loo. que h.ubieren dado p.ruebas evidentes
de adhesion á, esta ley, han de quedar sugetos á la vigi-
lancia de las autoridades, siendo. procesados y castigados,
cuando con a~eiones,. escritos, discursos ó por cualquiera
ofrrt> medio. tratasen: en a(lelante de trastornar el orden.
¿ Con esta prevenciom. quien dormirá seguro en su lecho?
¿ Quien será capaz de mantener la tranquilidad que tanto
se afecta desear? La intriga y la maldad combi-
nadas destruirán á man salva á cuantos entrare en el calculo
de 105 0presores sepultar en la ruina de sus fortunas. Un
dicho, una mh:ada, un gesto~ una reticencia indiferente en
sí,. se <!aliNeará de delit0, porque la parcialidad la presen-
tará como causa de un trastorlJo. El p·roceso promovido
el año 1815 contra varios diputados presos en el convento
de San M¡wti.n por.la astucia de sus enemigos, los cuales
se valieron de un espia que encerrado con ellos en son de
delincuente, atalayaba sus acciones, anotaba BUS dichos y
hasta sus sueños ribeteados con las circunstancias 'fue su
maldad le sugeria; nos hace ver el riesgo que cl'lrren en la
Pcni:nsula: los hombres honrados, á quienes siempre distin-
gucnla sincer.idad y la franqueza.


12. ¿ Y qué direm.os del articulo relativo á los militareS'
comprendidos en las· capitulaciones hechas con el ejercito
de S.M.e, á quienes se les prohibe permanecer en España,
á.no someteI'se á un juicio, siempre que se hallaren compren-
didosen las excepciones? Diremos que se acabó el honor
militar: diremos que no existe el que las naciones recono-
cen con el nombre de derecho de la. gHerra: y diremos que
se aprecia poco la palabra de un principe francés, compro-
metida en todas las capitulaciones, á pesar de unas ofertas,
que en las nacione,.; cultas y hasta en las no civilizadas se
cumplen con rcligiosidaJ. i Los españoles que han caido
prisioneros en manos ele los franceses, quedan expuestos
al furor de un partido sediellto de su sangre; y ven los
pactos mas solemnes rotos por la fuerza domestica, prote-




245


gida. por k>s que les hicieran la. guerra,! Fatal tesultado,
apenas conciliable con la ilustracion del siglo en que "ivi-
mas, si la historia no nos enseñara que en las guerras, en
que toma parte el fanatismo religioso, se desconocen l(ls
cotos que la humanidad, la razon y la decencia penen á
sus furores.


A vista de lo expuesto, ¿ quienes son los indultados ?
Quienes los que puedan creeríle libres de la persecucíon,
que hace tiempo ejerce sus destrozos en la desgraciada
Península? ¿A los enemigos d~ la libertad no les bastan las
escenas de encarnizamiento y desolacion que mantiene su
ferocidad? ¿ Son aun cortos los desastres, que su fatalidad
ha causado? ¿ La sed de la sangre no se ha saciado con
las muchas víctimas que su venganza ha devorado? . • •
No nos engañemo¡;; el decreto de 1 de Mayo producirá
consecuencias contrarias á los deseos de los amantes de la
humanidad, y su ejecucion acabará de comprometer el
de corro del gobierno frances, mas interesado que el de
España en que la tranquilidad se restablezca en la Penin-
sula. ¿ Porque cómo dudar que el apoyo de sus armas sea
el origen del orgulloso comportamiento de los que quieren
los desoroeB€S ? Evacuen los franceses el territorio espa-
ñol, dejen á sus moradores en libertad, y bien pronto los
absolutistas reprimirán su audacia, ó procurarán capitular
con los que hoy persiguen. ¿ Y quien puede persuadirse
que si el gabinete de las Tullerias quisiera de buena fe
realrLar los planes que afectó abrazar cuando la invasion,
no lo lográra? El servicio que se supone haber hecho á
Fernando, los respetos familiares y la especie de tutela en
que tiene á este desgraciado monarca, ¿ no le dan un indis-
putable ascendiente sobre su corazon, para hacer triunfar,-
si quiere, las maximas de la verdadera politica y las leyes
de la justicia?


¿ EL monarca francés no asegur6 á la faz del mundo, que
su ejercito entraba en España con el noble fin de hacer
ceBar los males y de asegurar el sosiego? , . . ¿ El
estado del reyno era tan fatal antes, como el q,ue presenta
dcspues de la invasion? En la epoca injustamente llamada
de anarquia, ¿ se han cometido tantas y tan fieras atroci-
dades, eomo despues que las lises aparecieron en el suelo,
do las aguilas hallaron algun dia su vencimiento? .
Durante el regimen constitucional, ¿ se ha visto á los pre-
lados de -la iglesia,- á los ministros del santuario predicar
con de3caro las matanzas, designal' las victimas, y corrOlll-
per la llloral elel pueblo, habituandole á los excesos? . . .




246
Mientras los españole8 se dirigleron por la ley fundamental
que habian formado, ¿ se presentó la discordia yel encono
con la descarada seguridad, que despues que las tropas
extrangeras tienen á la nacion cautiva, sueltos para el mal
á los ilusos y á los perjuros, en depresion al gobierno, yen
disputable libertad al rey? El peso de la responsabilidad
moral de los excesos, que se cometen en la Peninsula,
todas las lamentables consecuencias del extravio de la razon
y del efecto fatal que va á producir el aciago decreto del
indulto, ¿ no cae sobre el gobierno de Francia, que pudi-
endo y debiendo, no detiene el curso de los furores, y no
preserva á la augusta dignidad del monarca del descrédito
en que la constituye una produccion, hija del furor dc un
partiuo, y que solo pudo concebirse en las tcnebwsas y
sanguinarias orgías de la atrocidad evanecida con el triunfo
y sostenida por la fuerza extrangera ?


y habiendo el duque de Angulema aprobado en todas
las capitulaciones militares, celebradas durante su veloz é
incruenta campaña, el articulo que aseguraba á todos con-
tra las persecuciones que se promoviesen por resentimientos
uacidos del choque de las opiniones politícas, ¿ c6mo no
reclama su cumplimiento? Habiendo sentado en el decreto
de Andujar la base indestructible de su politica t.;obre la
amnistía y el olvido, ¿ cómo 8U honor y la nobleza de sus
altos sentimientos no se resienten, al ver que el gobierno
por él restablecido en el ejercicio del poder ilimitado, desa-
crcdita su misma obra? El pundonor que se contrae
en la noblc profesion de las armas, y la delicadeza propia
de la elevada educacion de un principe, ¿ no se lastiman al
observar los déstrozos ejercidos sobre los que tal vez depu-
sieron las armas y sc reconciliaron con la paz, fiados en
que las ofertas de un principe tan ilustre no serian llulas,
ni servirian de juguete á los que influyen hoy en el gabinete
de Madrid? Y S. A. R. ha olvidado la protesta de Ba-
llesteros contra el decreto de 1 de Octubre, y todos los que
pudieran publicarse con tendencia al despotismo? ¿ Aquel
general no le recordó sus ofertas, y no asegur6 que tenian
una garantia augusta y sagrada? ¿ Pues c6mo deja correr
este documento á la par del decreto de indulto, sin exijir su
reforma, y sin csforzarse para que una amnistía venga á
cicatrizar las llagas y á recobrar la España de los males sin
cuento que experimenta? . . . Los franceses al anunciar
el decreto, aseguraron que con él Angulema habia concluido
gloriosamente su empresa: que el olvido y la reconciliacion
eran el unico premio que habia sacado de sus fatigas mili-




247


tares y de sus triunfos. Y el cotejo de estas expresiones
del entusiasmo francés con el contenido del decreto, ¿ no
basta para eclipsar las glorias del heroe? . . . Sin embargo
el decreto se publica y se llevará á efecto, y á su influjo
rechinaran los potros y los cadalsos: se hcnchiran de
desgraciados los calabozos, las mazmorras y los conventos,6
mas bien, se convertirá España en una carcel ; las confis-
caciones sumirán en la pobreza á las familias con ruina de
la propiedad: el deshonor y la infamia romperán los lazos
de la union entre los subditos y el gobierno, y una copiosa
emigracion acabará de aumentar el escándalo.


Origen es urientales de ht lengua Española.
¿1{fabeto tercero.


AZUZENA, s. f. Lirio blanco: en ing1. while lily. Del
hébreo lW'W, sehuscllen, lilium.


BRAMAR, v. n. Rugir el toro, el leon, &c. en ingl. fo
roar, groan.


BRAMIDO, s. m. La accion de bramar. Del griego {3pÉp.w
fremo: y de {3~óp.o" fremitus. '


CALADO, s. m. Abertura ó hendedura con labores hecha
en metal, madera, telas, &c. en ingl. opeu work in metal,
wood, or tinen. Del hebreo 'v?P kalaa, seu/psit, incidit.


DESATARSE, v. n. Proceder sin tino, precipitadamente:
en ingl. fo derange one' s mind: throw info a violent pas-
sion. Del hebreo =-ttotV salaj, prreceps fuit.


EMPAPAR, v. a. Remojar, introducir un liquido por los
poros de algun cuerpo: en ing1. fo soak, lo imbihe. Del
griego EP.r:ri'1fTW, immergo, intingo.


FELONIA, s. f. Procedimiento doloso, engaño, traicion :
en ingl. treaehery. Del griego q;;¡~oS", impostor, insidiator,
improbus.


GALA, s. f. Ornamento, adorno precioso y espléndido:
en ingl. omament, slww. Del hebreo r1?.:I galah, polivit,
tersit, manifestavit, cIaré patuit, splendidé apparuit: 6 del
arabe y'alai, ornavit monilibus.


HUSMO, s. m. Olor de carne manida: ymetaf01'icamente,
Rastro, vestigio, señal 6 muestra por donde se procura
indagar alguna cosa I en ingl. smell 01 meal which is sorne-
what tainted. Del griego ~C7P.;¡, odor .





248
ICACO, s. m. Especie de ciruela pequeña: en ingl. kind


01 smull plum. Del hebreo i~~ kiear, frustum.
JARANA, s. f. Diversion de muchos COIl algazára: en


ingl. charm, diversiou, mi~·t/¡, merry meeting. Del griego
xapa, gaudium; 6 de xrr.¡~w) gaudeo.


LIAR, v, a. Atar, envolver: en ingl, lo tie. Del griego
l?,v,." implico, involvo.


MACANCHE, adj. Debil, endeble, convaleciente, de poca
salud: en ingl. leehle, weak. Del hebreo PPO makak,
tabescere, contabescere: 6 de pO mak, tabes.


NAYA, s. f. En Valencia, qualquier palco 6 aposento
alto en los tablados 6 circos para fiestas publicas: en ingl.
scqffold raised jor spectators lo see an.1f remarkable ll'aus-
action; boa:es in a playhouse. Del griego raí,." habito.


OTEAR, v. a. Observar, mirar desde lo alto: en ingl.
lo observe. Del griego Ó'I\'T~~, speculator, explorator.


EN PELOTA. Expresion vulgar que se aplica al que está
desnudo: en ingl. naked. Dei griego ~'A¿T"S, nudus: de
'¡",A¿,.",nudo.


QUARTEAR, v. a. Pandear, hender, abrir alguna pared,
muro, &c. 'en ingl. to bend. Del hebreo n'~ carath,
cecidit, abscidit.
RECA~lAR, V. a. Bordar


hroider with raised work.
pingere.


de relieve: en ingl. to em-
Del hebreo epi rakarn, acu


SAFA, s. f. En Valencia, palancana: en ingl. hasin.
Del hebreo 1~D saja/, crater.


Tuso, Voz usada para azuzar á los perros. Del griego
$,.,;)(1'(1'''', ímpetu belluino feror) latro: Ó de SV!I(1'rr., ruens,
furens.


VlNAGRE, S. ,m. Apodo que se da vulgarmente al que
es áspero y duro en el trato: en ingl. rough, rugged.
Del griego 'G1a..á'Y~'o!, ferox j de 7Tá.", omnino j y de ari'os,
ferus.


YESCA, S. f, Conjunto de filamentos maceados; piel,
corteza machacada para que prendan en ella las chispas
,Iel pedernal: en ingl. tinder, fuel. Del griego V"KC<,
fomes ignis.


ZAFARSE, v. r. Escapar, evadirse: en ingl. escape,
avoid. Del hebreo i~!( tzajar, evolavit.




249


RENUNCIOS Y GASCONADAS.


De lus escritores ft'anceses MW'ca y Baluzio en cosas
tocantes á la Mstoria de España.


La ohra intitulada Marca Hispnnica está reputada
entre los franceses por texto de sus relaciones históricas
con España. Yo sigo la contraria: y digo y proharé que
dehe ser mirada como otras, que si dan una en el clavo,
dan ciento en la herradura. SU¡; autore5 Marca y Baluzio*
la escribieron con parcialidad, con ignorancia de nuestras
cosas, y con la ridicula mania de desacreditar los historia-
dores y la historia de España. Mas de cien lugares pu-
(liern presentar en este momento, que demuestran, arlemas
de lo poco que sabian ue cosas españolas, la malignidad
con qué dejaron correr su pluma contra ellas mintiendo y
calumniando. Vayan por ahora unas muestras.


Col. 115. Dice Marca que el Hemeroscopium y lJianium
de Strahon eran dos ciudades diferentes, y que esto lo
escribe aquel geografo: y Col. 122. apoyado en la auto-
ridad del mismo pone á Zaragoza en la Edetania.-¿ Mas
es estG lG ~'c"\e dice Str¡,\)on 1 "1 "Pobre geogrutla en tales
manos \ i C6mo rehia aquel escritor si volviera al munuo,
vienuo que no le entendieron estos sabios franceses!


Col. 161. Publica una inscripcion de Badalóna, que
Marca vio con sus ojos, y copió por su mano. Dice asi
en la tal obra:


SOLl. D. SAPORVM
A. P. ABASO. ANVS


Armando en seguida un caramillo sobre los géneros
de sahores que distinguió Plinio, introduce la veneracion
del sol como dios de ellos (especie inaudita en la mitologia).
Pues señor, lo que la piedra dice, no es lo que leyo
Marca, sino:


80LI. D. SACRVM
¿ Donde estan aqui los sahores? ¿ Donde el sol dios de


ellos? El caso es que Finestres y Masdeu publicaron esta
inscripcion con los mismos errores, fiandose de Marca.
Porque ya se ve, ¿ cómo habian de creer que tan grande
hombre incurriese en un renuncio tan garrafal, mayor-·
mente en cosa que asegura haber visto por sus mismos
ojos?


'1< Marca compuso los 3. primeros libros de esta obra. El libro 4. y
el jactancioso prólogo son de Baluzio.


K K




250


Col. 190. Hace gran befa de los historiadores españoles
que dijeron que en la villa de San Juan de las Abadesas
hubo antiguamente un monasterio de monjas.-El digno
de befa es Marca, que ignoró un hecho tan cierto, confir-
mado con centenares de escrituras originales, que existen
en el archivo general de Barcelona. De ellas consta la
fundacion de aquella casa en el año 887, y adema s las
elecciones de las abadesas, y sus compras y ventas, &c.
hasta el año 1017, en que fue suprimida. Y no tiene en
ello escw'la, puesto que tan de asiento estubo en aquella
capital, como intendente en las guerras de Felipe IV con
Luis XIII. i De atras les viene á los franceses la super-
ficialidad y ligereza !


Col. 235. i Gran batalla! i 400 mil moros al mando de
Abderramen, derrotados por el duque Eudon junto á
Tours hácia la mitad del siglo VIII! i 3.50 mil quedaron
tendidos, con la única pérdida de 1500 cristianos!
-¡ Bravo! me alegro en cuanto e~pañol. Vista la seriedad
con que esto se refiere, ¿ qué francés pondrá tacha en
nuestras victorias de Covadonga y de las .Navas de
Tolosa? En tercio y quinto les gana la de la Marca
hispanica.


Col. 337. En una disertacion escrita muy de propósito
sobre el monasterio de Monserrate, refiere á la larga y
con gran formalidad la fabulosa y ridicula historia de
Fr. Juan Garin.-¡ Qlie tragaderas! ¿ Y este es el que
al monge Fr. Francisco Crespo, que pensaba escribir
sobre el origen de aquella casa, adrnunuit, como dice
Baluzio,* ne in' ea historia scribenda, falsis, uti hispani
solent, testirnoniis utatu1'? Estos tienen el tejado de vidrio,
y tiran piedras al del vecino.


Col. 340. Dice que aquella abadia fue erigida por
Martino V.-j Gran cronologista! Este papa no lo fue
hasta el año 1417: la abadia fue erijida por Benedicto
XIII (Luna) en 1410; su primer abad fue Fr. Marcos
de Villalba.


Col. 448. Refiere la donacion hecha por Guillermo
obispo de Vique en 1052 á Ermengol canónigo de aquella
iglesia y á su muger é hijos; de donde infiere que
entonces los canónigos de Cataluña eran casados.-Ver-
güenza da enseñar á tales maestros. No habia llegado á
noticia de Baluzio, que en el siglo XI se llamaban canóni-
gos, ó los que observaban el canon ó regla, que cada


...


'* En \a vida de 1'. (le M arca.




251


iglesia se prescribi6, 6 los que estaban escritos en su canon
Ó n6mina, en qué se contaban todos cuantos percibian
porcion canonical; y que esta porcion solian darla las
iglesias á los que les hacian donaciones, 6 por gratitud 6
por convenio. Estos asi agraciados se llamaban canónigos,
y las mugeres tambien canónigas. De esta clase eran
canónigos de la catedral de Barcelona los pescadores de
la misma ciudad en el siglo XII, y tambien lo son de
varias iglesias los reyes católicos, el marques de Astorga,
y otros señorcs, á quienes se da tambien, estando pre-
sentes, la porcion canonical. En suma este es el a. b. c.
de la historia de las canónicas antiguas. Y que ese Er-
mengol fuese de estos canonigos legos y casados, hay
ademas en Vique muchas escrituras que lo prueban.
¿ Qué dirémos? ¿ No es esto un portento de sabiduria?
¿ Pues y lo que sigue?


Col. 475. El papa Urbano II. en una -bula del año
1099, dijo se in excelsa apostolorum principum Petl'i et
Pauli specula positll1n esse. Admirado de esto Baluzio,
añade: tarnquam si agnosceret se successorem S. Pauli,
aeque ae S. Peb'i esse.-Pocas bulas habia visto este
caballero. ¿ Por ventura hay alguna de ellas, en que los
papas no junten el nombre de San Pablo con el de San
Pedro, cuando hablan de su jurisdiccion y autoridad: ó
donde el sello de plomo no represente las efigies de los dos
apóstoles con aquellas letrazas tan feas 8PASPJ<~, esto es, S. Pa.
S. Pe? ¿ San Lean y otros PP. no suponen que la iglesia
de Roma fue fundada por esos dos apostoles? Los anatemas
de excomunion no se fulminan á nombre y con la autoridad
de ambos? Vaya, vaya. La Marca Hisp. es
obra maestra.


Basta de renuncios, * vamos á ver un par de gascona-
das.


Col. 234. dice: J<oret enim fortasis ahsque illis (los
reyes de Francia) utetiam num eae gentes (los españoles)
gemerent suhJugo barbarico, ut recte nuper ohservavit vil'
doctissimus Petrus Casanova, Tolosas.-¡ Poder de Dios!
¿ COIl que aun hoy estarian los españoles en poder de
moros, sino fuera por los reyes de Francia? ¿ Pues qué,
iIlondaron níspolas Don Pelayo y sus sucesores h~sta
Fernando V. ? ¿ Mientras duraron sus guerras contra los
árabes, vino á ayudarles una sola vez el rey de Francia?


'" Seria obra intp.rminable acotar todas las equivocaciones de €Ele
libro, los anacronismos, el hacer de dos obispos ó condes una sola per-
son", 6 de una dos, y otras tales lindezas.




252


Por el contrario, ¿ á cuantos de ellos no declaró guerra la
dinastia de los Capetos, temerosa del engrandecimiento de
los españoles por las victorias que alcanzaban de aquellos
bárbaros? Y si lo dice por las tierras de Cataluña, qui-
tado lo poco poquísimo que hicieron CarIo M. y Ludovico
Pio á principios del siglo IX, yo desafio á todos los fran-
ceses á que citen una sola época, en que sus reyes ayu-
dasen á los valientes condes de esa provincia. Por el
contrario, les citaré yo varias, en que ó por sí ó por medio
de los moros les hicieron crueles guerras, y muchas en
que viéndolos afligidos por aquellos bárbaros, no los ayu-
daron. Esto frisa ya en un punto de hi.,toria muy curioso,
que tiene contacto con el fingido .,eñorio de los reyes de
Francia sobre Cataluña, en qué tan fatua se muestra la
Mar.ca rlispanica. N o me despido de tratar de ello en
un rato de buen humor. Aora solo diré que hasta los
niños saben en España, que sin los reyes de Francia sacu-
dimos aquel yugo los españoles: .,olos peleamos, y solos
vencimos. Esto dice la historia, que vale mas que 300
Pedros Casanovas. i Miren qué testigo! y cuan antiguo!
(nuper observavit). i A qué aldabas se asieron e.,tos
criticos !


Col. 249. Habla de la derrota que sufrió el ejercito de
Carlo M. en ROIlcesvalles; y, ya .,e ve, como le dolia tanto,
dice: FalJulosarum historiaruJIl origo dehetul' in occidente
ingeniis hispanicis, 'lui eas comprmere olim arJlftlmut ud
usurn histrionmn in theatris Ipsc Rodericl1s Tole-
tanus istarum fahulrtrwn pater, ({C 7Jlttrmms .-N o se me
enfade V, señor de Marca. Lo de Roncesvalles no tiene
ya remedio; y si á arzobispos va, V. tambien lo es, y en el
achaque de fábulas, tampoco le va en zaga. Ma¡,; dejada
esta reyerta de mas p. sois vos, mas ladroJ't es él,
eso de que los españoles sean los únicos inventores de
historias fablllosas en el occidente . mire V. que me
hace f,>T<lCia. Pregunto: ¿ á qué parte del globo pertenecen
los franceses ?-Si se consideran, responder¡i alguno, en
los siglos medios, parecen pueblos del Asia ó del Africa.-
No pregunto eso: ¿ no han cstado y están en el occidente?
¿ Y no han inventado ellos alguna fabula ?-No señor:
ninguna. Solos los españoles tienen esa gloria.-Ah! ca
verdad: no lo habia reparado. Españoles eran los que
trajeron á Santa Maria Magdalena á Marsella, y á su hcr-
mano Lázaro hicieron obispo de aquella ciudad:y los que
dijeron que San Dionisia, obispo de Paris, era el mismi-
simo areopagita. Españoles eran 1m; que por mane de :ín-




253
geles trajeron las flores de lis á los reyes de Francia, y
aquella estupenda botella de Rems, que les infundia la
gracia de curar lamparones, de qué ..odavia hizo alarde
Francisco l. en Tarragona, cuando pasaba prisionero á
MaJrid. Españoles fueron 1m; que del perro Ganelan
hicieron un santo martir en Auvergne: y los <pIe inventa-
ron la bula del papa Esteban, dando al arzobispo de Nar-
bona jurisdiccion de metropolitano sobre la iglesia de Tar-
ragona. Ellos los que adoptaron y esparcieron por todo
el mundo las falsas decretales: los que dijeron que Carlo
M. vino á Compostela á visitar el cuerpo de Santiago, un
siglo antes que fuese desnbierto, ni se supiese que estaba
alli: los que inventaron las hermosi~imas fiestas eclesiás-
ticas de los locos, de los burros Vamos: no hay-
duda. En el occidente lladie inventó fabulas, sino los es-
pañoles. Aun esas mismas patrañas, que solo se hallan
escritas en los libros de los franceses, nadie las forjó sino
los españoles. ¡Mire V. que malditos t Cómo ir á in-
ventar aquella copla:


lVIala la hubisteis, franceses,
En esa de Roncesvalles .• !


Era muy grande el pergin que tenian de inventar fábu-
las . . . ya se ve: les era preciso, porque algo habian de
recitar los cómicos en sus teatros . . . ¡Ola l Teatros l
¿ tan antiguo es el teatro en España, cuando aun no lo
conocian los aquitanos, ni los francos, ni los gascones, ni?
. . . Pues mire V, ya quedo consolado. Vayase esta
gloria por aquel borron.


Déjolo aqui; que aunque parezco tener buen hllmor, 110
tengo en verdad sino esplin y • . . Otro dia seguiré
escarbando este rajar, en lo que toca á la descabellada
pretension del señorio de los reyes de Francia sobre Ca-
taluña.


EST ADISTICA.


Estado de la industria española en el año de 1800.
Importe anual de los gelleros extrangeros


que entraban en la Pcninsula
Item de los que los extrangeros sacaban de


ella


Diferencia contra España


r. v.
710.228.000


291.169.000


419.059.000




254
Importe de los frutos y caudales que pasaban


á España, procedentes de las Americas .
Importe de los generos y efectos que de


España pasaron á las Americas
Restada esta partida de la anterior quedaban


á favor de España
Luego satisfecho con esta ganancia el al-


cance de los extrangeros contra la Pe-
ninsula


Quedaba esta en un descubierto de


806.400.000


443.498.000


362.902.000


419.059.000
------


56.157.000


Quienes son reputados en la curia romana por sus
enemigos.


Asi como á España le consta por hechos propios el
encono de la curia romana contra los libros, en que á


• pesar de sus nuevas pretensiones y máximas, se vindican
los derechos del episcopado y las regalias de la suprema
potestad temporal ;'" asi tambien sabe por documentos que
tiene en su poder, que á Roma le merecen igual desafecto,
asi los autores de estos libros, como todos los que hacen
frente á sus usurpaciones y reservas.


Guarda España en sus archivos las cartas originales del
célebre ministro de Roma en tiempo del concilio de Trento,
Don Francisco de Vargas, perseguido hasta lo aumo por
aquella corte, como espero demostrarlo algun dia; el cual
en carta de 23 de Octubre de 1562 decia á Felipe 11:
"Aquellos son acá fieles á la sede apostolica, que no
hacen mas de lo que los Legados les dicen, sin tener
cuenta poca ni mucha con la libertad y autoridad del
concilio, sino es en apariencia." Al celebre obispo de
Lerida Don Antonio Agustin, promovido despues al ar-
'\\;:"~\",,~~~~ ~~ ~~,","~'1,,~~~, ~~~,,-i&,-~ ~().\..\.. kc:..1.l..~ d.~ l8 d.e.
Mayo del mismo año, "que en Roma se deseaba que el
concilio de Trento se hiciese mas cortesano, y que
quien dijere algo de algun aviso de Roma, quedase
señalado por enemigo." Existe allá tambien otra carta
de los obispos de Segobia, Gerona y Guadix al mismo
Felipe 11, fecha en Trento á ]6 de Noviembre de 1563
en que le dicen: "Antes nos llamaban los Legados .. :


'" V. en el numo. 2°. de este periodico el artic. Conducta d~ España
con la corte de Roma respeto de la prohibicion de libros.




255


perturbadores y otros nombres que ellos saben poner á los
que les entienden sus tretas, y les descubren sus inven-
ciones."


En la real biblioteca de Madrid se conserva la vida de
Don Martin P€rez de Ayala, obispo de Guadix, y luego
arzobispo de Valencia, escrita por el mismo; en la cual,
hablando de los padres de Trento, que protestaron la sus-
pension del concilio, en el cap. 11, dice: "De esta cosa
no se incU1'rió poco odio en la gente romana: quaerebant
quae sua sunt , , , et manei alta mente repostum Judi-
cium Paridis." Tambien escribió á España el obispo de
Salamanca Gonzalez de Mendoza en sus memorias el
escandaloso compromiso en que se vió alli el dignisimo
obispo de Guadix V osmediano. Aseguraba este prelado y
sostenia con zelo apostolico, que" los obispos todo lo que
tenian, lo tenian de Jure divino; y que aunque no fuesen
confirmados por el sumo pontifiee, no por eso dejaban de
ser obispos." Oida esta terrible verdad por el cardenal
Simoneta, habiéndola calificado de doctrina escandalosa,
tubo la osadia de llamar cismático al piadoso prelado.
Tras estas negras imputaciones se alborotáron, (dice el
obispo de Segobia) otros curialistas, no menos precipitados
é injustos. "A los cuales, (prosigue) dijo nuestro arzo·
bispo (de Granada Don Pedro) Guerrero, que ellos eran
los cismáticos; pues tan temerariamente, sin entender lo
que el obispo de Guadix decia, se alborotaban, y atrevian
á decir palabras tan descomedidas contra un prelado tan
católico." A este y otros lanzes de la historia secreta de
aquel concilio aludia el embajador Gaztelú, en carta
dirigidia á Felipe II desde Trento á 5 de Abril de 1563,
donde dijo: ,. De~favorecidos y maltratados han sido
essos prelados españoles, asi de los legados, como de estos
obispos Italianos con su favor; porque hacen y dicen lo
que son obligados."


Esta antigua animosidad de la curia, que consta á
España por documentos suyos haber experimentado sus
obispos en Trento, sin mas causa que haber sostenido el
origen divino y los derechos esenciales é impre8criptibles
del episcopado, se sabe tambien que ha seguido y sigue res-
peto de los obispos y canonistas y teologos sabios, que
despreciando la falsas decretales del enmascarado Isidoro
(que hasta los curiales mismos se averguenzan ya de
dar por autenticas) y los atentados de c~ertos papas contra
la legitimidad de los monarcas y los Juramentos de los




256
súbditos, estudian en sus fuentes el derecho canónico y
las regalias de los principes y de las naciones; y al tenor
de estos principios escriben y hablan un lenguage franco,
digno de la verdad y de la piedad que profesa la iglesia.
No necesitaba España el ejemplo del obispo electo de
Troyes Renato Benedicto, á quien negó las bulas el papa
Clemente VIII, por haber opinado que el emperador
Enrique pudo validamente darse por libre de la excomu-
nion fulminada por San Gregorio VII. Ni menos el del
obispo electo de Potenza Serao, á cuya confirmacion se
negó Pio VI, sin mas causa can6nica que el justo y mere-
cido elogio que habia dado al piadoso Messengui en su
obra de los esclarecidos catequistas. Por demas eran para
España otros semejantes ejemplos de bulas negadas ó sus-
pendidas por la curia á obispos piadosisimos, pero Habios,
y por lo mismo enemigos de sus nuevas doctrinas y
máximas.


Harto persuadido estaba ya de esto en el siglo XVII el
gobierno Español, cuando receloso de que al religioso y
docto canonista Don Francisco Salgado, merecedor de la
dignidad episcopal, como dice en su lVueVft Biblioteca
Nicolas Antonio, jamas le hubiera enviada Roma las bulas
desde que escribió de las materias eclesiásticas al estilo
español, no del lodo á gusto de la curia, premió su merito
Felipe IV con la abadia de Alcalá la real, que era de su
privativa provision. ¿ Mas qué digo de las pretensiones y
opiniones eclesiásticas de la curia? Publico es en España,
que para retardar la expedicioll de las bulas á un obispo,
ha bastado la consideracion de un parecer dado contra ella
por el electo en negocios de interes temporal. Y citan los
espaííoles cn prueba de esto lo que le sucedió á Melchor
Cano. Habia dado dictamen á Carlos Veste gran teólogo
sobre el derecho que tenia de declarar la guerra al papa
PauIo IV. Desagradó tanto este parecer á su santidad,
que á duras penas, como se decia, (son palabras de Nicolas
Antonio) se lc pudieron sacar las bulas del obispado de
Canarias, aun despues de concluidas las diferencias fmtre
ambas cortes.


Aun es mas escandaloso paraE5paña el valor que alguna
vez ha dado Roma, para diferir las bulas de un ohispado,
al recelo de que no cediese en acrecentamiento temporal
de la persona ó familia del papa la confirmacion del electo.
Hasta de esta tan ridicula supercheria ofrece un ejemplo
nuestra historia en la promocion de Don Fr. Francisco




251


Ximenez de Cisneros al arzobispado de Toledo. Presen ..
tada esta eleccion de los reyes catolicos á Alejandro VI,
" el papa (dice Geronimo Zurita en la vida del rey Don
Fernando) por su parte, que no habia gana que esta pro-
vision hubiese efecto, porque con ella no esperaba ningun
acrecentamiento para los suyos,lo diferia, poniendo estorbo
que no se propusiese en consistorio, diciendo que por ser
negocio grande queria pensar en ello. Mas el rey y la
reyna, que con mucha deliberacion se habian resuelto
sobre la provision de aquella iglesia, como cosa que tanto
importaba, tenian desto sentimiento que no se proveyese
como lo habian pedido. Y asi quedó proveido
Fr. Francisco Ximenez."


Consta pues en España por hechos y documentos pro-
pios la sana de los curiales contra los escritos y los escri-
tores y las demas personas que hacen frente á sus exorbi-
tantes pretensiones; y la serenidad con que en ella se desco-
noce el bien espiritual de los fieles, por salvar intereses
temporales y aun domesticos de los papas. Lo cual
escribimos, no por afecto ninguno siniestro, de que estamos
muy distantes, sino penetrados de dolor, y porque se vea
que la curia no es la iglesia de Jesu Cristo, y que la en-
mienda suya en esta conducta, tan tenaz como extraviada,
es el único camino que le queda, para que por culpa suya
no pierda la causa de los católicos y de la misma religion
en otros paises.


Fragmento de una carta de Asturias de 26 de Mayo.


" Este obispo hace tiempo está en Contrueces, casa de
campo de la dignidad episcopal á media legua de Gijon;
y habiéndole ido á cumplimentar todas las personas visibles
de aquel puerto, se observó que solo pag6 la visita á los
absolutistas. Esta al cabo es descortesia, que no perjudica
á nadie sino al que la usa. Lo que voy á añadir, pica en
historia."


" El arcediano de Tineo que se mantiene en su reclusion
de Val de-Dios, sabiendo que su anciano padre estaba
enfermo de muerte, y deseando con ansia verle y arreglar
con su consejo varios asuntos, pidio licencia al prelado
para visitarle, y volver á su clausura luego que falleciese.
Mas el prelado se la negó, habiendo pasado el padre á


LL




268


mejor vida sin este consuelo: golpe que sintio 'Su familia
acaso mas que su muerte que se podia preveer en su avan-
zada edad."'*'


Otras noticias de España.


Escriben recientemente de Lis boa, refiriéndose á noticias
de la plaza de Badajoz, haberse descubierto una trama
urdida por el gobernador militar de la misma, dos canoni-
gas de aquella catedral, uno de la de Caria y otros parti-
culares, para asesinar los liberales presos en aquel punto.
El motivo de tan horroroso proyecto fue frustrar los efectos
del decreto de la amnistia que acababa de recibir8e. Ha-
biendose descubierto oportunamente esta trama, el general
frances que manda aquella guarnicion, en union con el
capitan general español, desterró al go bernador y canonigos
y prendía al secretario del primero y á un ex-provincial
franciscano, que parece fue tambien uno de los princi-
pales autores.


Igualmente se sabe por cartas fidedignas que la audiencia
de Cáceres en la misma provincia, ademas de suspender el
cumplimiento del decreto de amni8tia, ha puesto incomuni-
cados todos los presos por opiniones politicas en aquel
punto.


En la Coruña, segun cartas tambien fidedignas del 26
del pasado, han sido arrestados los principales artistas y
algunos comerciantes, habiendose fugado el marques de
Valladares. A la salida del correo aun continuaban las
prisiones.


,. Este arcediano llamado Don era uno de los comerciantes mas
Isidro Suarez del Villar, que respetables de aquella ciudad, an-
habia sido en la catedral de ciano de 83 años. A este digno
Palencia canonigo de oficio, com- eclesiástico, confinado en un con-
pañero del mismo obispo, es uno vento, no por un juicio, sino ex
de los mas dignos prebendados de ÍI¡formata cunscientia del R. obispo
la catedral de Oviedo: fue decano Don Gregario Ceruelo, no se le
de la diputacion y dos veces rector permite consolar á su padre mori-
de la universidad: antes de esta bundo, ni tratar con él á la hora de
época fue várias veces consultado la muerte negocios que acaso eran
para obispo, merecío la estímacion para el difunto de gnnde interés.
general de toda clase de personas, i Qué escandalo! Combínese este
y ahora es respetado de los virtuosos procedimiento episcopal, ageno aun
por sus costumbres il'feprensibles, de los paganos, con las muestras que
por su ilustracion nada comun y presentamos en el numero 2. pag.
por sus prendas oratorias. Su padre 176, y sigo




259


En el diario de Paris de U de Junio se dice que en un
pueblo de Cataluña, habiendo muerto un miliciano volun-
tario muy adicto á la moderacion de la monarquia, predicó
un fraylc que estaba condenado, y que en prueba de ello
vendrian los diablos aquella noche á llevarse su cuerpo.
El padre del difunto y otros deudos, previendo la trama
que tendria fraguada el frayle, se armaron y se pusieron
en vela. Llegaron en efecto los diablos á alta noche: les
dispararon algunos tiros, uno de ellos acerto á un diabl? y
quedó muerto en el sitio, otros heridos huyeron; y perdlda
la batalla por los diablos, quedó convicto el frayle de falso
profeta.


ITURBIDE.


El viage de Iturbide á los paises que compusieron su
fugitivo imperio, llena de anxiedad á los amantes de las
libertades, que espectadores de las tristcs escenas que pre-
sencia Europa, hacen votos al cielo para que aleje de los
habitantes de Ultramar el azote que les amenaza, si sedu~
cidos ó fatigados con la lucha en qué se encuentran com-
prometidos, deponen las armas, fiados en el deleznable
apoyo de una capitulacion, de un tratado ó de una am-
nistia que el poder armado quebranta, revoca 6 inter-
preta á su antojo, cuando las circunstancias 6 la fuerza le
favorecen.*


Pero cual sea el objeto de la marcha de aquel general,
cual el impulso poderoso que haya podido obligarle á cam-
biar el retiro de Liorna, por el éxito aventurado de una
resolucion, que debe poner en movimiento á sus contrarios
y á los que se hubiesen creido humillados 6 vencidos,
cuando la abdicacion del trono imperial disipó como el
humo sus planes de engrandecimiento; son las preguntas
que se hacen los que compadecen la suerte de la huma-
nidad.


Sin deprimir el mérito y las prendas personales de Itur-
bide, cuyo apellido nos recuerda un nombre grato á la
libertad peninsular,t no parece verosimil que se haya com-


'* "El resultado del convenio de
Ballesteros, de las capitulaciones
de Alicante y Cartagena y del de-
creto del 30 de Setiembre, acreditan
esta desgraciada verdad ..


t El joven Iturbide que murio
en Madrid defendiendo denodado
las libertades, cuando la guardia
sublevada atacó la constitucion en
el memorable f de Julio de 1822,




prometido en tina empresa al parecer tan gigantesca como
la que puede envolver su resaludan, sin mas apoyo que el
de su ascendiente sobre los mejicanos, ni mas estimulo que
los sentimientos de amor á sus compatriotas. El reciente
ejemplo de Bonaparte debiera haberle detenido. ¿ Cuenta
acaso Iturbide con recursos tan grandes, como de los que
dispuso este hombre singular? ¿ Tiene á mano tantos y tan
célebres generales como le debian su elevacion, y tantos
talentos y tantos y tan nuevos intereses como habia prote-
gido y ensalzado durante su mando? ¿ Y el genio militar
dió á Iturbide tantas coronas, como en los campos de la
gloria dispensó á su favorecido?


y si á pesar de unas probabilidades tan favorables y de
unos elementos al parecer indestructibles, Napoleon que
al presentarse en las costas de Francia arrastró tras sí á
los guerrcros, entusiasmó á los pueblos, ateró á los prin-
cipes aliados, y como el sol deshace las nieblas, apartó de
un modo prodigioso cuanto podio detener su marcha y
estorbar la consumacion de sus planes, recibio amargos
desengaños de quien menos debiera esperarlos, sufrio
traiciones, y al fin tubo que romper aquella famosa espada
que habia vencido al mundo; ¿ con qué medios cuenta
Iturhide, cuando la historia de su abdicaeion basta para
abatir su amor propio? ¿ Tiene en su favor los ejércitos,
las luces y el cariño del pueblo? ¿ Los anales de la revolu-
cion ultramarina ofrecen de su parte triunfos capaces de
cautivar la decision y el aprecio de los valientes? ¿ Creó
acaso otros nuevos intereses, que los que acompañan á las
cruces y á las llaves con que engalanó á sus sirvientes, y
recompensó á los que algun dia se habian burlado de estas
insignias aristocraticas ?


¿ Iturhide ha echado en olvido que la nacion mejicana
por el organo del congreso " declaró incompatible su exis-
tencia politica con la seguridad y felicidad de aquel país,
añadiendo que atormentado con los remordimientos que le
inspiraba el ataque de las lihertades nacionales," implo-
raba la generosidad de la nacion para que le perdonára sus
grandes yerros ?'" ¿ No recuerda que su intimo amigo el
general Santa Ana añadia "que las provincias, las villa~,
las aldeas y sus habitantes pedian á gritos su libertad, aeu··
sándole de haber violado sus juramentos: quebrantado el
tratado de Iguala y Cordova: violado las leyes y cuanto
hay de sagrado en la sociedad: llenado de males el reyno :


" Constitulioncl: !\ J uin 1823.




261


paralizado el comercio y la agricultura: abandonado el
beneficio de las minas: perseguido injustamente á los
diputados, desterrando á unos y encarcelando á otros:
que reclamaban la intcrceptacion de la conducta de plata
de Jalapa, que les convencia de que su gobierno no respe-
taria jamas el derecho sagrado de propiedad: y que
aquella parte de America no tenía rentas ni recursos pe-
cuniarios suficientes para sostener un trono ?"*


i Y á pesar de tan sensibles desengaños, deja Iturhide la
Italia y se dirije á la Amcrica, lisonjeándose de reunir los
ánimos, hacer cesar los disturbios, restablecer la tran-
quilidad y asegurar la independencia! Esto nos indica que
cuenta con ·un apoyo mas poderoso, que el que su alma
pueda ofrecerle en la exageracion de sus talentos.


Aunque la politica moderna comprometida en contrariar
los esfuerzos del espiritu republicano, se esforzára por
impedir su eonsolidacion en el pais de Motezuma; sin em-
bargo nos persuadimos que para lograrlo se valdría de
medios mas disimulados y seguros, que el que, al traves
del velo que le oculta, descubre la mano que le dirije. La
conducta observada por el ejército de Borbon, desde que
en el mes de Abril dc 1823 penetró las erizadas montañas
del Pirineo, los escandalosos sucesos de Portugal, y la
tendericia de los gabinetes principales, que tratan de dis-
poner dc los destinos del mundo, descebren cierta analogia
entre lo pasado y lo presente, entre los acaecimientos de
Europa y los que se preparan en las Amerieas.


El clero mejicano, receloso sin duda de la reforma á
que deben sugetarle las luces del siglo, animado con el
triunfo conseguido por el de la Peninsula, y con la
ocupacion militar de esta, que hace revivi~ proyectos yes-
peranzas que debieron estar olvidadas, contando con la
influencia que su caracter sagrado le da sobre el pueblo, y
apoyado en sus relaciones politicas con la corte de Roma,
(de la cual puede recelarse que recibirá secretas instruc-
ciones, y armas tambien secretas, pero terribles), es en
nuestra opinion uno de los instrumentos que habran
promovido el viage de Iturhide. ¿ Por ventura las liber-
tades Peninsulares no perecieron á manos del cuerpo
eclesiástico? ¿ No empleó este sus riquezas cn sostener
la rebelion contra el gobierno; y prevalido del fatal
dominio que ejerce sobre los corazones, con el impio abuso
de la predicacion y de la confesion, y con el oro que recibe


'" Id. de 16 de Mayo.




262
del pueblo, .no facilit6 al ejército extrangcro la invasion de
la Peninsula, haciendo desaparecer la primitiva templan-
za· de la monarquia, la cual detesta porque reduce su au-
toridad á los limites á qué la ciñ6 el salvador? Y el
cuerpo superior, por decirlo asi, del clero español, intima-
mente enlazado con la corte de Roma, que no ha renun-
ciado ni jamas abandonará sus proyectos de dominacion
temporal, ni los intereses pecuniarios que saca de la patria
de los Vargas, Macanaces y Campomanes; ¿ no ha favorecido
sus miras, suponiendo escándalos, é inventando sacrilegios
que solo existieron en su delirante imaginacion, los cuales
sirvieron de pretexto al congreso de Veronapara romper
las hostilidades sobre la Peninsula? Y estos ministros
del altar, nevando adelante sus planes sanguinarios, no
han· hecho creer al pueblo la verdadera existencia de los
horribles atentados que supusieron cometidos contra la
religion, con el decreto que su procacidad arrancó al rey,
y el cual respirando expiacion cri:5tiana, es el arellido mas
enérgico para las matanzas, de que tal vez comerva memo-
ria la historia de las revoluciones?*


• Decreto de S. Thf. dado en Lebrija
el 6, y publicado en el supremo
consQo ellO de Octollre de 18Za.


Al contemplar las misericordias
del Altisimo por los riesgos de que
se ha dignado librarme, restituyen-
dome al tieno de mis fieles vasallos,
~e confunde mi espiritu con el
horroroso recuerdo de los sacrilegos
crimenes !! desacatos que la impiedad
oso cometer contra d supremo lIa-
cedor del Universo: los ministros
de Cristo han sido perseguidos y
sacríficados: el venerable sucesor
de S. Ped1'O ha sido ultrajauo: los
templos del sellor profanados y
destruidos: el santo Evangelio
despreciado; en fin ti inestimable
legado que J esu Cristo nos dejó en
la noche de su cena para asegurar-
nos su amor y la felicidad eterna,
l'ls hostias santas han sido pisadas.
Mi alma se estremece, y no podrá
volver á su tranquilidad, hasta que
en union con mis hijos, con mis
amados vasallos, ofrezcamos á Dios
holocaustos de piedad y de com-


puncion, para que se digne purificar
con su divina gracia el suelo es-
pañol de tan impuras manchas, y
hasta que le acreditemos nuestro
dolor con una conuucta verdadera-
mente cristiana; unico medio de
conseguir el acierto en el rápido
viage de esta vida mortal. Para
que estos dos importalltisimos ob-
jetos tengan exacto cumplimiento,
he resuelto que en tolos los pueblos
de los vastos dominios, que la
divina Providencia ha confiado á
mi direccion y gobierno, se celebre
una solemne funcion de desagravios
al Santisimo Sacramento con asis.
tenci,l de los tribunales, ayunta-
mientos y demíls cuerpos del es-
tado, implorando la clemencia del
Todo poderoso en favor de toda la
nacion y particularmente de los
que se han extraviado del camino
de la verdad, y dandole gracias
por su inalterable misericordia:
que los reverendisimos arzobis-
pos y obispos, vicarios capitu-
lares sede vacante, priores de las
ordenes y demás que ejerzan juris-




263


Por desgracia de la religion y del estado, la parte mas
poderosa del clero español acaba de hacer una profesion
solemne de su amor á la arbitrariedad: y la .iglesia
española que ha producido en todos tiempos tantos y tan
insignes varones, que á la piedad y á los principios de la
moral evangélica han sabido unir las ideas liherales y el
odio al desconcertado apsolntismo, y <lue cuenta entre sus
individuos no pocos dignos del aprecio público, por sus
virtude~, por su ilustracion y patriotismo;. presencia. el
atentado de un gran número de sus ministros que han
atizado la guerra civil, expendido sumas considerables
para acalorarla, empleado las calumnias, irritado -las
pasiones, y baldonarlo los precepto~ de su divino maestro,
por el placer de encadenar á sus conciudadanos, y de
sofocar las justas libertades, sostenedoras de la ley y del
orden y protectoras de la pública prosperidad. ¿ Qué
brazo mas á proposito para llevar al cabo en todos .los
paises donde prevalezca el fanatismo, los proyectos de la
confederacion, empeñada en el retroceso de las luces y en
el restablecimiento de la depresion feudal? ¿ Y siendo
iguales la" causas de la propension del clero á las inno-
vaciones civiles en Mejico, que las que irritaron su c61era
en la Península: siendo iguales los intereses y uniforme
su conducta, ¿ c6mo no podra congeturarse que produzcan
los mismos efectos en ambos mundos? El prestigio de la
dignidad imperial, unido á la religiosidad que aparentó
Iturhide en la época de su mando, servirian al clero
mejicano para traf'tornar el sistema politico, asegurando
sus mezquinos intereses; asi como el esplendor de un
principe de los Borbones, la falsa voz del cautiverio del
rey, y las imposturas de sacrilegios, de profanaciones y de
atentados irreligiosos, imputados á los liberales de la
Peninsula, facilitaron al ejército invasor su ocupacion, con
mengua del honor, de la dignidad y de la libertad espa-
ñola.


Por otra parte la liga europea, animada con los sucesos
de la Peninsula, extiende sus miras á las regiones de
Ultramar, con el fin de ahuyentar de ellas la libertad: para
dicciop. eclesiástica, dispongan mi- agentes de la faccioll impia, puedan
siones que impugnen las doctrinas con su ejemplo ó doctrina sorpren-
erraneas, perniciosas y hereticas, d~r y corromper á los incautos ó
inculcando la~ maximas de la debiJes á favor de las fUllciones de
moral evangélica; que pongan en su estado. Tendráse entendido en
reclusion en los monasterios de la el consejo, y dispondrá lo necesario
mas rigida observancia á aquellos á su cumplimiento. Está rubricado
eclesiasticos que habiendo sido de la Real mano.




264
lograrlo emplea los ardides de la diplomacia, economizando
sus fuerzas otro tanto, cuanto convenga adelantar sus planes
sin proclamar un rompimiento. Hace dias que la voz
pública nos anuncia las intenciones de los principales
gabinetes que dirijen al viejo mundo sobre la suerte de
las Américas: la decision de Fernando á no desistir de la
guerra contando para mantenerla con el apoyo de los que
le han restablecido en el mando absoluto, y que estos
proyectos encuentran oposicion en algunos gobiernos.
En tal estado, mientras los trabajos ó las voces irresistibles
de la zapa diplomatica siguen su curso, y mientras Fer-
nando forina planes de campaña, y en la impotencia
monetaria de su erario se esfuerza por reconquistar lo
perdido, manteniendo con el rumor de los aprestos el fuego
de la discordia ultramarina; ¿ porqué no creeremos que la
liga santa por sÍ, ó segun se dice, por la mediacion de un
personage español bien conocido en la historia por sus
inconsecuencias políticas, haya puesto los ojos en Iturhide
para atizar el cisma, y preparar la sugecion de aquellas
regiones al yugo del despotismo? Deberémos creerle á
propósito para el ohjeto, siendo cierto lo que su favorecido
Santa Ana aseguraba, de" que su gobierno absoluto se
dirijiá á inundar de males lCL patria, á la cual queria en-
cadenar de nuevo:" y cuando el atentado cometido con
los diputados, le presenta como atropellador del respe-
tuoso acatamiento que se merece la representacion nacio-
nal.


Combinados por este medio el poder sacerdotal y el
político de la legitimidad, hallan en Iturbide una mano
á propósito para conducir sus planes hasta cierto punto.
El clero mejicano recuerda la humilde sumision que le
prestó mientras ciñó la diadema imperial; y los principes
aliados, reputándole desafccto á las ideas liberales, le con-
sideran á propósito para auxiliar sus miras. El clero an-
sioso de conservar su influjo y sus riquezas, le ofrecerá
sus armas. Fondos monetarios, voces esparecidas con as-
tucia en el vulgo para desacreditar al gobierno, sugestiones
en el confesonario, abuso de sacramentos, profanacion del
púlpito, promcsas de felicidad eterna, y todos los ardides
y medios que sabe emplear la abusiva política del sacer-
docio, y que tan seguros como aciagos resultados produ-
jeron en España, seran los auxiliares interiores que se
pondrán á disposicion de Iturbide. Los altos potentados
por su parte irritarán su zelo con lisongeras promesas de
fortuna individual, con ofrecimientos de apoyo para el es-




tablecimiento de una libertad moderada, si· ti" COl\aZQ'n la
aprecia, y con la cooperacion de s.ua fuerzas y de· su
influjo, si su alma abriga sentimientos opuestos; empe-
ñándole en la luchll" aunque su verdadera intencion sea la
de abandonarle á la suerte, cuando el triunfo llegue á co·
ronar sus esfuerzds. El premio quc han recibido en España
los generales, que fiando en las sugestiones augustas
abandonaron la patria en el conflicto, facilitando á sus
enemigos la consumacion de sus proyectos, es una l~ccion
que no debel'ia olvidar Iturhide.


Uno de los articulos del decreto de Indulto, sancionado
por Fernando VII con fecha de l~. de Mayo pr6xim~
robustece nuestra congetura. Son excluidos del perdon
los curopeos que han intervenido en el tratarlo de Iguala,
ajustado por -el general O'DOllOjU. ¿ A qué fin hablar de
un pasage exclusivo dc la revolucion americana, en un
rescripto consagrado á los sucesos de la Peninsula? Para
adormecer á los defl;'llsores de las libertades. Y hablar
de solos los europeos que tubieron parte en aquella trans~
accion, haciéndose olvidadizos de los americanos, ¿ no ma-
nifiesta la intencion de pel'su<1dirles que se respeta su
inmunidad? t Y si esta idea llegára á generalizarse, no
debilitaria la fuerza, enflaqueciendo el espiritu pú.blico?
El decreto dado en Andujar por el duque de Angulema,
y fundado sobre iguales principios, i cuantos daños ocasionó
á la libertad peninsular!


¿ Y no podrá creerse que Itllrhide se haya empeñado en
dlance, fiado en que su resolucion no será mal mirada de
los que decididos á sostener la independencia americana,
no aprueban el establecimiento de gobiernos puramente
democráticos? ¿ Acaso se persuadira Iturhide <ltle ase
gurando la independencia, y estableciendo un sistema po-
litico moderado, <{ue huyendo del absoluto, se aleje de la
forma republicana, hace la dicha de 'Su patria, y asegura la
buena correspondencia dealgun poderoso para su futuro
establecimiento?


y sea el que fuere el motivo del viage precipitado de
Iturhide, ¿ cuales serán sus efectos? Los amigos de las
libertades, aterrados con los acaecimientos de España,
tiemblan al considerar el ataque que se medita contra las
regiones ultramarinas; y recelosos de que las mismas
causas produzcan iguales resultados, solo se sOl>tienen con-
fiados en que lo ocurrido en la Peninsula, les servirá de
antidoto. Sin embargo, se nos permitirá resolver la
cuestion por un dilema. O Iturhide cae en manos de!


MM




266
gobierno mejicano, cuya prevision, segun se dice, ha to-
mado todas las medidas para su arresto, ó pone libre y
desembarazadamente los pies en la arena. En el primer
caso su expedicion servirá para derramar sobre su nombre
y sobre sus protectores la hiel de la satira y de la hu-
millacion.


En el segundo, si favoreciendo la fortuna sus intenciones,
le presenta en el territorio de su antiguo mando con toda
la seguridad que exije el objeto de su tentativa; el clero,
los interesados en los inveterados abusos, los que creen
el suelo americano destinado para enriquezerlos exclu-
sivamente, los sostenedores del monopolio fiscal, fabril y
comercial, unidos á los agentes de la alianza europea, á los
adictos á la corte de Madrid ya los secretarios de las me-
didas medias, saliendo al campo promoverán las insur-
recciones, pondrán en ridículo al gobierno reconocido,
sembrarán voces alarmantes para deprimirle, multiplicarán
las intrigas, presentarán proyectos de constituciones libres
-capaces de enlazar los intereses mas opuestos, predicarán
la paz y la sumision, ofrecerán olvido á los exaltados, y se
esforzarán por destruir el sistema actual rodeados al que
presentándose como un genio conciliador, hará nacer en
sus amigos proyectos nuevos de engrandecimiento y de
fortuna, y planes de venganza y de desolacion en los que
se gozan con el desorden, vi ven á costa de los sacrificios
del pueblo, y para quienes la justa libertad es un desen-
freno, y las leyes tlue aseguran la armonia politica de la
sociedad, grillos y cadenas insoportables. El mÍsmo
Iturhide conoce la exactitud del anuncio, pues al tiempo
de abdicar la corona, dijo ~ ~c que se habia resuelto á de-
jarla, desde que conoció que su conservacion serviria de
pretexto para la guerra civil;" añadiendo, " que su pre-
sencia en aquel pais seria siempre un pretexto de disen-
siones y proyectos en qué jamas pensaria, y que se le
atribuirian."


En este caso verdaderamente fatal, el imperio mejicano
se convertirá en un teatro ominoso de sangre, de crimenes
y destrozos. El fanatismo, la orgnllosa aristocracia y la
avaricia mercantil, harán los último8 esfuerzos. Las pa-
siones y los desordenes recorrerán los pueblos; la perse-
eucion yln saña religiosa, de cuyas hazañas es un lamentable
modelo la infeliz Peninsula, haran gemir en los patibulos
y en las mazmorras á los que hubieren manifestado opi-
niones favorables á la independencia. En una parte se
sacdficarán l~s hombres por sostener á su emperador im-




267


potente para restablecer la tranquilidad que el mismo habrá
alterado: en otras se disputará encarnizadamente por el
triunfo de los sistemas politicos que la presuncion 6 la
sabiduria osaren formar, apoyando el derecho al prose-
liti¡;:mo sobre los resultados de la experiencia: en no ptlcas
se hundirá la generacion presente con sus riquezas· en el
abismo de la nada, por sostener los derechos de la me-
tropoli y el mando de un rey lejano, que habiendo tenido
á su disposicion los medios de hacer felices á sus súbditos
ultramarinos, arrastrado dos veces por la fatalidad los
abandonó, perpetuando entre ellos la guerra y la destruc-
cion: y finalmente no faltará (porque en la America hay
hombres decididos, pnndonorosos y amantes de la libertad)
quien se esfuerze por afianzar á costa de su vida el orden
nuevamente recibido. ¿ Y un estado tal de confusion y
de trastorno no podra excitar la aparente compasion de
los mismos que le fomentan desde Europa, tomando como
en depósito la parte mejor de la presa, con el pretexto de
preservarla de los males que la aflijan? Despedazado
entonces el territorio mejicano, pasará á manos de señores
nuevos, con quienes los lazos de la sangre no ligaron á sus
moradores, y estos desconsolados maldeciran su suerte,
recomendarán sin . fruto á los que hubiere engañado su
inocente y candorosa credulidad.


y si despues de las convuls¡ones inevitables se terminase
la lucha con la sugecion de Mejico al mando absoluto del
rey Fernando, ¿ cual seria el resultado? Iturbide no lo-
grarla el premio de sus servicios; y si 10 dudáTe, en las
personas de la Bisbal y Ballesteros hallará la imagen de su
fortuna.* ¡ Dichoso debiera llamarse, si lográra gozar en
un retiro los placeres de la vida doméstica, y feliz si el
examen y fallo de sus pasadas hazañas no le sugetaba al
juicio de comisiones crimiaales, siempre prontas para con-


• Bisbal, el primero en la car- independencia. La conducta de
rera ominosa de la defeccion, pre- estos hombres, ingratos á la patria
paró f. Angulema el triunfo dis- que los babia elevado á los puestos
putable que le acabó de RSegurar mas distinguidos de la milicia y
la indecorosa capitl1lacion de Ba} del estado, trajo en pos de sí la
llesteros. Ambos hicieron al abso- ruina de la Constitucion y la exal-
lutismo el mayor homenage que tacion del poder ilimitado. ¡Sin
pudieran prestarle; porque inuti- . embargo, el decreto de 10. de
lizaron los esfuerzos de la nacion, Mayo próximo designa á Bisbal y
corrompieron la moral de los Ballesteros entre las victimas que
ejercitos, disiparon la fuerza des- deben sacrificarse como traidores
tinada á sostener la libertad y la al mismo á quien sirvieron!




denm; mmca clispuestas palla absolver, y celosas de grnn-
g.earse con .su conducta el favor de la corte. . • • Val-
veriRn entonces á presentarw 101;1 virreyes y las antiguas
audencÍas, revestidas con un poder mas fuerte é ilimitado
que el que ejercian antes del año lSOS: la agricultura y la
industria sufririan los grillos que la~ oprimieran: abierto á
la al'aricia y á la arbitrariedad de los gobltl'llantt's el campo
de sus medras, se cbtrujarian las tristes reliquias de la
riqueza para encumbrar á llOmbres inmorales: nuevos
hél'oes q.ue tlejarian muy atrás á los antiguos, se prelllenta-
rian en el campo de la depredacioll: las naos que debieran
conducir los productos del suelo al mercado extrangero,
se emplearían en trasegar á Enropa á los que se hubieran
declarado por la independencia: protegida la ignorancia
Como unico apoyo de la ciega. obediencia, se desterrarian
la~ luces: y la gncna civil y la emigracion que siempre la.
acompaña, consumiendo inutilmente ó sacando del círculo
los capitales que TIviñcan la industria, derramarian la
pobreza ~ y ahuyentando el espíritu benéfico de empresa,
se abandonaria la explotaeíon de las minas, se paralizaria
el tráfico: las producciones preciosas de aquel suelo privi-
legiado, que en todas parte¡,; encuentran un mercado ape-
tecido, dejarian de fecundar el pais: ymuerte, desolacion,
venganza, de:itrozos,. miseria y esclavitud, serian las con-
secuencias de la nueva empresa. -


Mas si Jos mejicanos, comprometidos en el proyecto de
asegurar su independencia, alecciollado8 con lo ocurrido
á sus hermanos' de Enropa, desengañados como deben
estarlo,de ljue no hay partido ni capitnlacion con los
amigos de la arbitrariedad, )' Hobrndamcnte ilustrados para
COnOCel'BUS verdader()s intereses~ poniendo en accion las
her6icaspasioneH, consiguen reprimir á IiIns cnemigol'l, ¿ sus
esfuerzos no podran senir de -estimulo á otros para imi-
tarlos t ¿ Y entonces qné les (lnedará á los promovedores
de la lucha? Un esteril convencimiento de la nulidad de
su poder: los instrumentos de su venganza se deslizarán
de sus manos azarosas, y ell'esultado apoyará la exactitud
de lamáxiwa recomlCida por el capitan de nuestro siglo>
de que el pueblo que quiere ser libre, al cabo lo consigue:
y cuando. en el abatimiento de su miseria, echasell una
triste ojeada sobre su conducta, atormentados con el fruto
de su imprevision, llorarían la pérdida inevitable dc las
ventajas que debieran haber adquirido, como recompensa
de un comportamiento mas prudetlte, mas circunspecto y




269
mas acomodado á los drcunstancias. De- todos modos,
hay fundamentos para congeturar, que la nueva expedicioo
de Iturbide produzca resultados contrarios á los que
habian calculado sus protectores.


Documentos para la historia moderna de España.


Orden comunicada á Don Ramon Sanchez Salvador,
gobernador de la plaza de Pamplona, por Don Fran-
cisco Ballesteros, general que fue del segundo rjercito
nacional, en 13 de Ago8to de 1825.
La causa que defendemos aunque justa en su origen,


y sostenida por el honor, ha dejado de ¡;erlo desde el mo-
mento en que la grandi8ima mayoria de la nacion se ha
pronunciado contra ella; y mucho mas desde las ocurren-
cias habidas con S . .M. Y re<\l familia para jJU salida de
Sevilla, y trasladarloa á Cadiz, pues que han puesto al rey
en una especie de cautiverio) que ninguna libertad le deja
para obrar eq el circulo mismo de las facultades que le
estabau señaladas por la constilucion. Asi pues ha venido
á ser realmente ilusoria la legitimidad del gobierno que
reside en aquella plaza; y yo me considerada culpable, si
continuase por mas tiempo prestandole obediencia, y con·
tribuyendo de este modo á prolongar y aun á agravar los
enormes males, que en el dia sufre la patria. Movido de
estas razones y apoyado en el consentimiento manifestado
del modo mas !:'olemne y autE'Iltico del ejercito entero, que
esta bajo mi mando, determiné entrar en negociaciones, por
invitacion que se me hizo, con el general conde Molitor,
que manda en jefe el 2 cuerpo frances; y en su consecu-
encia hen~os ajustado el convenio, de que incluyo á V. S. la
copia adjunta, cuya primera eondicion es el reconocimento
de la autoridad de la regencia establecida en Madrid
durante la dolorosa ausencia de S. M.; y la segtlnda, que
esta detenninacion sea extensiva á las plazas~ituadas en
los distritos que están bajo mis ordenes. Para dar el de-
bido cumplimiento á estos. articulos, ordeno á V. S. que
reconozca y obedezca á la expresada regencia, y la haga
reconocer y obedecer por las tropas, las autoridades y ha-
bitantes de esa plaza; atendiendo á que asi lo exije la con-
veniencia publica, el bien del estado, y el interes que todo
buen español está obligado á tomar· por que la augusta




270


persona de S. M. sea respetada, tratada, y considerada con
el acatamiento y decoro que le son debidos; sirviendo á
V. S. de gobierno que todos los individuos de esa plaza se
hallan comprendidos en todos los articulas del convenio
celebrado con el expresado ejercito de mi mando.


Del recibo de esta y su cumplimiento me dará V. S.
imediatamente aviso. Dios guarde á V. S. muchos años.
Cuartel general de Orche 13 de Agosto de 1823. Francisco
Ballesteros. Señor gobernador de la plaza de Pamplona.


Conlestacion de gobernador de Pamplona.
Exmo. Señor-La ajunta copia de lo que manifesté en


11 del actual al Exmo. Señor conde de Lauriston, maris-
cal de Francia y comandante del bloqueo de esta plaza,
debia ser la uniea respuesta, que correspondia dar al papel
de V. E. de 13 del actual, en que me incluye el convenio
que ha ajustado con el general del 2 cuerpo del ejercito
frances, autorizado unicamente con poderes del duque de
Angulema. Pero puesto que V. E. trata de justificar su
conducta política, tambien yo como ciudadano y jefe de
la guarnicion justificaré la mía, fundada en los principios
establecidos en aquella contestacíon, y en los que V. E.
como ciudadano se sirve emitir.


A la voluntad general, que V. E. mira como legitima y
necesaria para darse gobierno una nacion, ó alterar el que
haya anteriormente adoptado ó jurado libre y espontanea-
mente, segun V. E. reconoce en el expresado escrito, solo
le incumbe graduar para su propio uso. Prescribir medi-
ante un juicio privado á los que estaban bajo sus ordenes
como militares, la obediencia á diferente autoridad, es abro··
garse voluntariamente facultades, que no estan ni pueden
estar jamas en el circulo de las atribuciones de un general
en jefe. Mandarles un general de ejercito obedecer á un
simulacro de gobierno, creado y sostenido por fuerza pu-
blica extraña y en guerra solemne con la nacion, segun el
decreto de S. M. promulgado en forma antes de su ida á
Cadiz, es substituir la voluntad del subdito en el estado, á
la autoridad instituida para el bien de todos: es· usurpar
al rey el derecho eminente, que tiene por la ley funda-
mental, de declarar la guerra y la paz, sin poder intervenir
en su ejercicio ningun particular, y las Cortes solo en los
casos prescritos por la constitucion para sancionar aquella.
V. E. sin duda, como miembro de un cuerpo social, tiene
una voluntad como 106 demas asociados; pero el titulo de




271


general nunca dio ni dará á un general en jefe derecho
para obligar á las tropas, autoridades y habitantes de la
plaza, que estaba bajo sus ordenes, á prestar sumision y
homenage á un gobierno contrario al jurado, y creado en
Madrid por el mismo general de las tropas enemigas.


V. E., la guarnicion, ni yo, no podemos ni debemos
ahora tampoco graduar cual es el voto general de la na-
cion: existe en su seno una fuerza armad~ declarada ene-
miga antes de ir el rey á Cadiz. La voluntad general
sufre opresion; por consiguiente no puede conocerse de
una manera legal. A la sombra de a4.uella una causa justa
en su origen y sostenida con honor, segun V. E., hay de-
cretos de proscripcion, prisiones arbitrarias, confiscaciones,
y necesidad de purificaciones: se ofrece conservacion de
em pIeos adquiridos á costa de probidad, muchos años de
servicios, virtudes y sangre: y aun perdon de opiniones
legitimas 6 del ejercicio de la autoridad delegada justa-
mente por el rey. i Es buen momento para apreciar el voto
de la mayoria nacional!


Fuera de eso, juzgando por la serie de la conducta de
V. E. debo creer mas bien que una coaccion le ha obligado
á variarla esencialmente; puesto que por mucho tiempo
despues de la traslacion del rey á Cadiz ha conservado el
mando del ejercito y ha operado en contra del enemigo
contratante, obedeciendo antes las ordenes del gobierno.


Los sucesos de la guerra, aunque prosperos para un
enemigo, no alterarán tampoco nunca la naturaleza de lo
justo, ni jamas le darán derecho segun el comun de Europa
para calificar a los que los sostienen con honor de rebeldes
ó traidores, ni tampoco al general que manda el ejercito
amigo. Pertenece este juicio exclusivamente al que ejerce
la autoridad en la sociedad; como graduar al tenor de las
leyes y actos de su poder la conducta leal ó desleal de los
asociados, pero no á otra potencia declarada enemiga 6
neutral. Ni al general, á quien confió el mando de un ejer-
cito un gobierno legitimo, segun su mismo voto, la guerra
no le da semejante derecho, aunque el opresor por convc-
niencia propia se revista con el nombre de auxiliador 6
pacificador. Tambien Napoleon, cuando llegó á las orillas
del Guadalete, llamaba insurgentes á los defensores,
aunque aparentemente muchos pueblos y aun provincias
de España reconocieron de hecho pero no de derecho, á
Jose I como soberano, y aun toda la Europa, menos Ingla-
terra y Portugal. Los leales siempre fueron leales, y lo
serian aunque vencidos.




272
Qne salgan fuera los ej~rcitos· enemigos, y entonces la.'


nacion sin sufrir genero alguno de coaccion fisica ó moral,
exprimira su voto; y entonces los ciudadanos, obrando
libremente, se adherirán á lo que sea conforme á la expre-
sion !,reneraI, ó usarán si quieren de su derecho impres-


criptible de ser miembros de otra asociacion.
Si V. E. se hubiese ceñido á estipulaciones puramente


militares, podria exijir la obediencia prescrita por la cons-
titucion y las leyes y solo en los limites que ellas establecen;
pero ordenando como ordena, aun al pueblo y sus autori-
dades, áctos reservados exclusivamente al poder supremo,
y estrictamente hablando de pura convcncion, opuesta á
la jurada y á lo prevenido en la ley organica del ejercito,
el Señor Don Fernando VII, rey constitucional de las
Españas, (á quien V. E. ha recoDocido de hecho y de
derecho hasta la celebracion del convenio, epoca posterior
á su ida á Cadiz, como á autoridad legitima,) no le recono-
cerá ya seguramente como general del 2. ejercito nacional;
y por consiguiente la guarnicion ni yo no podemos ni de-
bemos tampoco reconocerle como tal, mientras aquel segun
las formulas legales no prescriba sea consultada la opinion
por estimarse asi conveniente al bien general. Dios
guarde á V. E. muchos años. Pamplona 26 de Agosto de
1823.-Ramon Sanche:l Salvador.-Exmo. Señor Don
Francisco Ballesteros.


Contesfacion que se cita al General Lauriston.
Exmo. señor: muy :.'leñor mio: los principios contenidos


en mi primera contestacion sobre entregar esta pla:la y
ciudadela para el Señor Don Fernando VII, rey de Es-
paña, son los principios conformes á lo que prescribe el
honor militar y orden social. Segun las leyes españolas y
aun las de todos los pueblos, que no fian su suerte á la
fragil voluntad del hombre, un gobernador de una plaza
depende hasta cierto punto del general de su ejercito, y
mientras obedece al gobierno que le delego su poder y
autoridad; pero reconociendo aquel otro, ora libremente
ora por haber sido hecho prisionero, ya entra y se confunde
en la clase comun de hombre.


Cumple un gobernador de una plaza de España con sus
deberes ó el juramento que hace de conservarla por si
fiel y lealmente, aunque un general de ejercito se someta
á un gobierno diferente del que le confió el mando. •
Declarar por esto unicamente rebelde á aquel funcionario




273


como á su guarmCIOlI, sobre ser opuesto á las leyes del
pais, es trastornar los principios establecidos entre las
naciones cultas. Proclamar y establecer de hecho seme-
jante maxima, equivale á dejar los gobiernos y los subditos
dependientes de un general de ejercito, que no tiene
facultades para estipular sino en los limites de su poder, ó
sometiendo en defecto á la aprobaciou de su gobierno los
contratos que hiciere con el de otra potencia beligerante ó
invasora. Tal es el derecho de los pueblos de Europa en
sus transacciones políticas ó militares: debemos mutua-
mente respetarlos. Ejemplares podria citar, sin recurrir
á los archivoi:l de la historia antigua 6 á los preceptos de los
mejores publicistas; pero V. E. no los ignora, ni tampoco
que ellos son la salvaguardia de las naciones y de los tronos.


Ellos, como mi honor, la Europa entera, la posteridad
y aun V. E. con su ejercito, nos calificarian cumpliendo
con los deberes de hombres y ciudadanos en distinta linea
de la demarcada en el papel de V. E. de ayer, á qué tengo
el honor de contestar hoy, haciendo abstraccion de prin-
cipios politicos ó de otros que incumbe solo discutir al
gobierno de S. M. el Señor Don Fernando VII. rey cons-
titucional de las EspaÍlas. Dios guarde á V. E. muchos
años, Pamplona 11 de Agosto de 1823. B. L. M. de
V. E. sU mas atento servidor. El comandante general de
la provincia y gobernador de esta plaza.-Ramon Sanchez
Salvador.-Exmo. señor comandante de las tropas franceses
Oficio de remisiva.


Exmo. señor. Tengo la sati::;faccion dc remitir á V. E. el
adjunto pliego para el Exmo. Señor Don Francisco Ba-
llesteros en contestacion al que recibí por conducto de
V. E. quedando las relaciones de esta plaza y el ejercito
del mando de V. E. delante de ella en el pie indicado en
mi anterior papel de 11 del corriel1te. Dios guarde á
V. E. muchos años. Pamplona 25 de Agosto de 1823.
B. L. M. de V. E. su mas atento servidor. Hamon
Sanchez Salvador.-Exmo. Señor conde de Lauriston,
general del 1. cuerpo del ejercito frances.


Tan honrosas como son para el brigadier Salvador las
anteriores contestaciones, en las cuales resaltan la ilustracion
y patriotismo de que habb dado repetidas pruebas en las
Cortes de Madrid de los años 1820 y 1821; la orden
del general Ballesteros empaña el lustre de su honor
militar. i Con cuanto dolor vemos sumirse en el oprobio
el nombre de un personage, cuyas acciones y noble de-
cision le habian captado el aprecio de sus conciudadanos!


NN




274


A LA LIBERTAD.
ODA.


( Será que el suelo Ibéro,
O dulce libertad, al alvedrio
De tu enemigo fiero
Dejes ya para siempre? ¿ Nunca, nunca
A dó reinabas con la ley un dia,
Los ojos volverás? ¿ El trono alzado
A ingrata tirania
Perena! ha de ser? ¿ Su desafuero
Te espanta y amilana? No abandones
El Ínclito solar. Alli naciste:
Alli del rey, del pueblo el sacro fuero,
Con asombro de ínvicilJ:s naciones,
Acertaste á enlazar con firme nudo.
Del Betis y del Ebro en las riberas
y del Tormes y Tajo los pastores
En tu loor canciones
Al son de sus rabeles entonaron.
No el déspota romano,
No las falanges fieras
Del godo, ni del fírabe inhumano
La enerbolada flecha,
Del volean los ardores,
Que inflamára tu aliento, sofocaron.
Siempre alli adoradores
Tubiste, y quien alzára
Tu pendon, y á los reyes,
Con tus eternas leyes
Guarnido, cara á cara
Impávido tus fueros declarára.
Que tú les infundias
Aliento, como sabes, y vencias.


¿ Cómo ahora aviltados
Los tus hijos amados
A la coyunda entregas? ¿ C6mo el cuello
Dejas que doblen, y que el noble pecho
Ahogue tus loores:
y á bárbara cadena
La virtud oprimida
Dé sus trémulas manos ?
¿ Y sufres que á despecho
Del sacrosanto lazo,




275


Se ensañe contra tí desde su almena1
Quien fingio fomentarte en su regazo?
¿ Y entronice el cohecho
.La hip6crita falsia,
Minando tu cimiento
El que antes ser tu protector fingia ?
¿ No ves que estimulados
Con el pérfido acento,
A la venganza vuelan exhalados
El padre contra el hijo, y el hermano
Contra el hermano, y el leal amigo
Se torna en enemigo,
y los ricos y plácidos hogares
En yermos 6 aduares:
y el rabadan contra la grey se ensaña,
y en lobo se convierte,
y aterra la cabaña
Llevando los corderos á la muerte?
Ay! la misera tierra .
N adando en sangre está, y ardiendo en guerra!


i Oh! cuanto es diferente
Tu condicion, o diosa! Manos puras
Sostienen tu derecho soberano:
Con suaves medidas,
Amigas de justicia, el bien procuras
Desde el señor al rústico aldeano.
Contra el delito truenas:
Con las leyes convidas
Al orden: al mal vado
A tu pesar con el castigo enfrenas;
y si de muerte es dino,
Doliente y sollozando le condenas.
No asi la tirania, que en subiendo
A su trono fatal, con centellan tes
Ojos, con espumosa
y balbuciente lengua, con la ira
y la sed de venganza,
Al debil inocente se abalanza,
y cual hidra iracunda
Súbito ahoga al que por tí suspira,
O le amarra á su áspera coyunda.


Mas tú ni aun ensalzada
Mudaste condicion: con el vencido
Nunca fuiste cruel: desconocido
Te es el dolo: tu espada


!




276


Fue siempre la razon, la ley tu ei:lcudo =
Lealtad tu valia.
Tu amor que en castos pechos
Naturaleza cria,
Ardiendo, lanzó á fuera
El voto que infundiera
Al hombre su hacedor: y dispertando
El clamor al dormido,
Al yugo ya avezado,
Siguio de libertad el apellido,
Que retumbando en el Piren e helado,
y alegrando la barga y la pradera,
Dio nueva vida al mar y su ribera.
y el eco penetrando
Al regio alcazar, el sombrio bando
Se estremece, se azora;
Huye, cual suele el humo 6 la neblina
Del Euro al blando soplo,
O al rayar el aurora
Se encuevan en las asperas montañas
Las fieras alimañas,
Que solo en noche obscura
Se atreven á salir de la espesura.


¡Cuan placida es tu lumbre! i De tu boca
Cuan suave el aliento, cuan sencillo!
Tú enseñas al mortal, que no naciera
Desigual á su hermano, y que no fuera
Su adalid ó caudillo,
Si él no le eligiera :
Que el social señorio
N o pende del querer del exaltado
Al mando, mas de leyes
Que pactaron los súhditos y reyes.
Tú recalando el pecho,
Al bien, no al malle inclinas.
Tú las plumas malinas
Enfrenas; y al que abusa
De este tesoro.en daño de su hermano,
Tienes por enemigo y por tirano.
Ijar tí la fertil Ceres
Rinde colmados frutos:
El oro en sus talleres
Por tí los artesanos
Recogen como esquilmo de sus man08,
Acúdete ostento~o




277.


Neptuno con tributos
y si fuese la guerra
Lanzada de la tierra,
Te debiera Mavorte su reposo.


i Oh! torna á Iberia: inflama
Su faz amortecida
Con tu sagrada llama.
i Oh! nunca de hoy mas muera
La que ardiendo dio vida.
y si te es enojosa
Morada la ciudad, dó el error posa,
D6 la carcel te espera
y grillos y cadalsos, á los riscos
Vuela, donde se encierran
Como mansas ovejas en apriscos
Los que por tu derecho
Ponen al hierro el invencible pecho.


Mis clamores escucha,
O amable Libertad: no te destierres,
Divina Temis, de mi patria amada,
Torne á ser moderada
La invicta monarquia,
Que sacudio por tí la vil melena
Del árabe con válida ufania :
Tornen á ser lo que eran
El Bético y el Astur y el Navarro,
Cuando á la sombra de la ley se unieran.
No dejes que tu imperio
Del orbe y su confin lanzado sea,
Cual tu rivál desea.
Ya del Etna y los Alpes te arrojaron,
Y de dó el Tajo muere:
Tu hclcnistico alcazar bambanéa :
Al Inca asesta el dardo, á Motezuma,
Al mundo entero: en suma,
Por astuta celada
Perecerás, si vives descuidada.


Solo te resta Albion: sobre él desciende
Tu suave rocio
Al abrigo de Marte y de Neptuno.
Mas ay! no fies en su fuerza brava:
Há el oro corruptor gran poderio,
Y Roma libre vino á ser esclava.
No es tu mansion segura,
Mientras en solo un punto de la tierra




278
Ostentes la faz pura.
La envidia y el furor que te rodean
Socavarán tu trono
Con enconada guerra.
y triunfáran el dolo y la impostura
Que tu decoro y esplendor aféan.
Segura estarás solo,
Cuando todos los pueblos hermanados
Por la ley, en ti sean
Un labio, un corazon de polo á polo.


FRUTA DEL TIEMPO.


Batuecas 1 de Junio.


Hasta ahora se crey6
Que arnnistia era un olvido
De yerros, en que incurrió
Cualquiera, 6 que le imput6
El dolo de un fementido.


Mas la amnistia de Mayo
N o es olvido, sino rayo,
Anatema, proscripcion,
Que en esta infeliz region
Lanza terror y desmayo.


Porque da ser á delitos
Que eran virtudes ayer,
Viéndose por él proscritos
Los que antes fueron benditos
Del rey por su proceder:


y sin dolo ni falsia,
Como él de sí lo decía,
Tras las personas reales
Fueron constitucionales,
i Tal tiempo, tal amnistia !


¿ Amnistia? fresco estás:
El indulto 6 el perdon
Tomáras, que á Barrabas
Di6 Pilato á peticion
De los que incitó Cayfás.




279


y que aun asi se cumpliese
El decreto, porque cese
La guerra descomunal,
Que hace el furor clerical
Al pueblo por su interese.


¿ Quereis columbrar el fruto
Del dichoso medio pliego?
Pues yo os lo diré: oxte puto,
Que llueven palos de ciego
Descargados á lo bruto.


No estais viendo en un sartal
La junta provisional,
Viejos, mozos, cojos, man,cos,
Huir saltando barrancos,
Por no dar en el zarzal?


y zamparse en las grietas,
Si no alcanzaren la posta,
Dejándose las maletas,
Las sociedades secretas,
Que son mas que la langosta?


y los que de mogollón
En Asturias y Aragón
Se metieron á quijotes,
y el que enseñó los bigotes
En la Isla de Lean?


Item, los de la Coruña,
Emulas de las Cabezas,
Los guapos de Cataluña,
Que llevan de sus proezas
Por galardon esta cuña?


(y á donde irán á parar,
Si no se arrojan al mar,
Los gefes y militares,
Que esgrimieron sus pulgares
Contra el trono y el altar?


t Qué es de vos, las algaradas
De Ocaña, y de tí O'Done!:
y de vos, las asonadas
Que llama el blando papel
Conspiraciones tramadas?


Vos, los que como en barbecho
Firmasteis, salvo cohecho,
Que hubiese ley para reyes,
Id á Africn á que los beyes
Os den un pastel de afrecho.




280
y vos, juezes y fiscales,


Que metisteis en un brete
A los que en tiempos fatales
Hicieron de matasiete,
Suponiéndose leales:


Los cómplices del tratado
Por Odonojú ajustado,
E Iturbide, y otros mil,
Que á España en un cuchitril
y á América han transformado.


Veis como no es pataráta
Lo que os anunció cste lcgo ?
Dice el rey: otra te pego.
Si? luego salto de mata:
Tómo las de Villadiego.


Si al apagar mi candil,
Me acomete un ministril
A las tantas de la noche,
y me zampa á troche y moche
Allá en un chiribitil:


y quieras ó no, me lleva
A donde no me dé el sol,
y con proceso sin prueba
Me condena un negro estol
A ser guindado cual breva:


¡Naranjas! dijo un profeta:
Pica, Fabio, de soleta
A la husma de otra grey,
Dó se lame suelto el buey,
Sin miedo á la guindaleta.


y quedense en las Españas
Pastando por sus praderas
Las dañinas alimañas,
Tantos buitres, tantas fieras
Como infestan sus cabañas.


y en tanto quc una docena
Sale á tomar la berbena,
y el clero con panza holgada
Se baña en agua rosada,
Bese el pueblo la cadena.




281


¿ Fel'1lando VII, está actualmente en libertad?
Para resolver cuestion tan importante, correspondiendo


á la oferta hecha en el número 2 fol. 156 de este periodico,
tomarémos por base la establecida por el gabinete de Aus:-
tria en la nota dirijida desde Verona al de Madrid en N 0-
viembre de 1823. "El rey de España, decia, será libre,
cuando pueda poner fin á las calamidades de su pueblo,
restablecer el orden y la paz en su reyno, rodearse de hom-
bres dignos de su confianza por sus principios y sus luces;
y cuando se substituya á un regimen reconocido impractica-
ble, un sistema en el cual los derechos del monarca se vean
felizmente comhinados con los verdaderos intereses y los
votos legitimos de todas las clases ele la nacion." Siendo
estas las condiciones precisas para reconocer en libertad á
Fernando, segun las máximas que dirijieron á lqs individuos
de la alianza santa, cuando atacaron las imunidades penin-
sulares; sin mas que cotejarlas con los resultados de la in-
vasion francesa y con la historia actual, deduciremos si está
6 no actualmente libre Fernando VII. Y pnes dejamos ya
demostrado en el numero anterior, qne goz6 de libertad
completa durante el regimen constitucional, podra la impar-
cialidad y el buenjuicio fallar tambien ahora prudentemente
sobre el estado politico de su persona en esta epoca, en
qué los que blasonan de serIe amigos, sacándole de una
ciudad eminentcmente fiel y patriota, lc rodearon con sus
bayonetas para ponerle en guarda contra aquellas mismos
súbditos que tanta sangre derramaron, y tantas privaciones
sufrieron por rescatarle de la cautividad verdadera, cuan-
do los quc hoy se muestran zelosos de su bien, le tenian
abandonado al furor de sus enemigos.


l. ¿ Y desde que Fernando VII, dejado el pueblo de
Cadiz, se traslad6 al Puerto de Santa Maria, hasta elmo-
mento en que esto escribimos, se ha puesto fin á las calami-
dades del pueblo español? Se ha restablecido la paz y el
urden en aquel re.llno ? No bien el desgraciado
monarca se present6 en el ejercito enemigo con la carta de
paz y de union, que la sabiduria, la conveniencia publica,
las reglas de la moral y el propio convencimiento le habian
dictado,· en el momento en que se dio fin á la lucha;
cuando sus pérfidos consejeros que le aguardaban ansiosos
de precipitarle, le disuaden de sus solemnes protestas,
hácenle olvidar su real palabra, y con mengua del decoro


'* El decreto de 30 de Setiembre de l8n.
00




282
debido á la magestad, revocar lo mandado con el pretexto
frivolo de la falta de libertad con que procediera, sin re-
cordar que él mismo habia confesado tres dias antes al
duque de Angulema del modo mas autentico, que la tenia
muy completa.*


Desde aquel aziago momento, se sucedieron las tropelias
y los insultos, los encarcelamientos y las proscripciones:
decretos autorizados con la firma del rey legitimaron las
venganzas y acaloraron los excesos: los tribunales buscaron
con ansia á los disputados fieles á sus juramentos, y á los
patriotas consiguientes á los votos que hicieran: y Riego
como diputado y patriota ennobleció con su muerte el pa-
tibulo, donde la alevosia y la adulacion le hicieron perecer.
Aqui un obispo alarma á los pueblos, seduce á los incautos
y corrompe á los indiferentes, encrudeciendo con sus esti-
mulos y su ejemplo el rigor de la persecucion : allá sacer-
dotes olvidados de la moral evangélica predican el asesi-
nato, cierran los oidos á la reconciliacion, y hacen servir
los misterios santos á sus maquinaciones sanguinarias. A
la vez se persiguen y se atropellan serviles y liberales: se
insulta á los que, predicando transaccion y acomodamiento,
habian favorecido el plan de los absolutistas: se escarnece
á los que sirvieron al enemigo con sus viles defecciones, y
se encarcela y vilipendia á los que siguieron las banderas
del Trapense y de Merino, de Capapé y de Besieres :
rómpese impunemente el sagmdo de las capitulaciones
militares: citrranse las puertas de las ciencias á los que
no alegan por merito el abandono de la patria: vulnérase
la propriedad : se mira en poco la industria, y se desconocen
la:,; virtudes sociales.


Personages distinguidos en la irreligiosa historia del
perjurio, tan pronto mandan y presiden las orgías de
horror como son envueltos en ellas: hoy dirije la matanza,
el que ayer estubo á pique de perecer, y mañana sacrifica
á su enemigo, el que pocos momentos antes se veía abatido
por su influencia. Los que ocupaban los destinos publicos,
se ven depuestos, sin mas crimen que no merecer la con-
fianza de los que, apoderados del mando, disponen á su
antojo de la vida y honor de los demas. Eclesiásticos muy
respetables se miran despojados de sus beneficios: mili-


.. El duque de Angulema, en el España le avisaba que estaba en
parte telegrafico que despachó á libertad; i Y el dia 1 de Octubre
Paris desde el Puerto de Santa afirma S. M. que hasta entonces no
Maria con fecha de 28 del mismo la habia tenido I !
Setiembre, dijo: Que el rey de




283


tares encanecidos en el serVlClO de la patria y que han
derra1nado su sangre en su defensa, gimen en la in di .
gencia: y las heces del pueblo, apoderadas de la fuerza,
y orgullosas con el titulo de milicia, mantienen el desorden.
La seguridad individual desaparece, y derramada la deso-
lacio n en la Peninsula, apenas hay familia que no llore la
pérdida de su fortuna con la ausencia de su cabeza y el
extravio de sus hijos. En el espacio de 9 meses, el
encono de las venganzas ha convertido la España en un
teatro de des6rdenes, que se aumentan con los t6picos
mismos que aplica el gobierno para contenerlos. En tal
situacion ¿ quien dirá que hay paz y orden en aquel reyno ?
¿ Y Fernando con su autoridad y su poder ha logrado
restablecerla? ¿ Lo ha deseado? ¿ Lo ha intentado?
Lo primero se deduce de su misma conveniencia, que está
unida á la pública tranquilidad: de lo segundo dan testi-
monio algunas providencias publicadas en su real nombre,
pero que en la fluctuacion vergonzosa de su autoridad
quedaron sin ejecucion, por haber hecho frente á sus
preceptos la faccion que domina el estado. Luego que-
riendo é intentando Fernando reponer la paz y el orden
en el pais que dirije, no lo ha logrado, porque una fuerza
para él irresistible, se lo embarga. Luego carece de
libertad.


2. y á Fel-nando VII le /tan rodeado ahora lwmbres de
luces .1/ de principios? Hombres solo conocidos por la
exagerada ferocidad de sus ideas, los cuales circundaron
el trono desde que el cañon, señalando la salida del rey de
la ciudad d6 se abriga el patriotismo, anunci6 su arribo á
la presencia del personage, que al reconocer el Vidasoa
hizo a los españoles lisongeras promesas de felicidad, que
no se han cumplido. Hombres vengativos, sin ciencia y
sin principios, rodearon á Fernando, emplearon la calumnia
y la falacia para cautivar su corazon, mezclaron la piedad
con sus proyectos, proclamaron las máximas mas absurdas
de política, de moral y de economia: y empeñados en
hacer retroceder la España á los tiempos de la barbarie,
persiguen las luces, restablecen lo que la experiencia ha
desacreditado, destruyen los establecimientos públicos que
hacian honor á la patria, y se esfuerzan por condenar al
desprecio y al olvido lo que la sabiduria de Fernando VI,
Carlos IlI, y Carlos IV habiá protegido, con el fin de
sacar á la nacion del atraso en que la habia constituido
la combinacion de los sucesos politicos y militares de dos
siglos. Estos son los personages, que atentos á SUH mez-




2~4


quinos intereses, circuyen al monarca de las Españas: y
para que nada falte lí su depreúon, los misn:.os que él
acerca á los cuidados del gobierno, no estan seguros en
los puestos que han obtenido por su deliberada eleccion.
Saez, instrumento activo de la insurreccion anti-social de
España, que despues de haber dirigido la conciencia del
rey, empleó por espacio de dos años el talento de la
intriga, las relaciones espirituales de su profesion, los
recursos pecuniarios de sus rentas y el influjo de sus
amigos, en llevar á cabo el trastorno dcl sistema consti-
tucional: Saez, y otros sujetos no menos célebres en los
anales de la rebelion, elevados á los ministerios, en qué
hicieron servicios tan interesantes á su temerario empeño,
como funestos á la humanidad, cuando debian respirar
tranquilos en las sillas que ocupaban, son arrojados de
ellas, y substituidos por otros que logran la confianza del
monarca, acaso sin tantos titulas para merecerla: y la
logran, porque considerando se este incapaz de sostenerlos,
tiene que doblegarse al impetu de la faccion que los der-
riba. El gobernador nombrado por Fernando para hu-
millar á Cadiz y sujetar su noble entereza, personage sin
duda digno de la confianza de su augusto amo, no bien
pone los pies en el pais de su mando, cuando se ve lan-
zado por el impulso violento de otra mano, que osó con-
tradecir las ordenes del rey, con mengua de la sumision
debida á las leyes, aunque con alegria de las nobles vic-
timas, que por este medio escaparon milagrosamente de
las garras de su opresor. ¿ Y el rey mantuvo su provi-
dencia? ¿ Mantuvo al que merecia su aprecio, en el empleo
importante que fió á su cuidado? Cedió á la fuerza.
¿ y se podra llamar lihre, el que se ve precisado á hacer
tantos y tales sacrificios de su voluntad y de sus derechos
al hado que le persigue?


3. Y desde 1 de Octubre de 1823, hasta el presente ¿ se
ha substituido á la constitucion un sistema, capaz de com-
binar los derechos del monarca con los intereses y votos
de todas las clases de la nacian? La serie de 108
decretos que han visto la luz pública, espontáneos los
unos, y sugeridos los otros por los que deshonran el
nombre ilustre de consejero.s, ofrece una lucha encarnizada
entre el rey y los subditos, una crupl intolerancia de
parte del clero, un sediento afan de venganzas, que
caminando sin freno, llena de anxiedad y de luto á todas
las clases. N o bastando las carceles para encerrar á los
desgraciurlos, se habilitan conventos y edificios publicas




285


para henchirlos de hombres inocentes, comprometidos
por el monarca: los destierros comprenden igualmente al
constitucional y al servil, al exaltado y al que deseaba la
reforma de la ley jurada: el asesinato con la misma crudeza
corta la vida al sabio que al ignorante, al patriota que al
traydor: la grandeza se ve desterrada, la milicia disuelta,
la toga abatida: las confiscaciones y los embargos arreba.
tan la subsistencia á infinitas familias: el pais extrangero
recibe en sus puertos inumerables españoles que huyen
del desorden: y finalmente perturbados los autores de los
desastres, en medio de sus desmanes, se hacen la guerra
entre sí, y acaban por pr~guntarse los unos á los otros:
¿ quíen tiene el mando? Y un desengaño, tan incapaz de
protejerlos, como impotente para asegurar su existencia,
los llena de zozobra, difunde entre ellos la desconfianza, y
acaba de confundir los intereses y los votos, y de alejar la
mejora de la suerte de la Peninsula. Enmudecida la razon
y atemorizada la justicia, solo se escucha el ahullido aterra-
dor de las pasiones: y en vez del voto legitimo de todas
las clases, la parcialidad de un partido, locamente temerario,
suple al dictamen general, dicta las leyes, arregla á su
placer la conducta de los tribunales, y con los patibulos
y los grillos sostiene una anarquia, que si no se ataja,
despues de mancillar el honor de la época presente; difun-
dirá el escandalo y acaso el exterminio en el mundo civili-
zado. ¿ Y los aliados santos podran reconocer en esta
confusion de principios los derechos del monarca español,
los verdaderos intereses y los votos de todas las clases?
Estas no pudiendo capitular con un desorden que amenaza
su ruina, y que ya hace asomar el hambre y la laceria,
miran el actual sistema como el plan de su desgracia. ¿ Y
la subversion y el trastorno, la inquietud y la miseria se
han contado algun vez en la categoria de los derechos de
los reyes?


4. ¿ Y podra llamarse libre un monarca, cuando carece de
fuerza propia que sostenga la independencia de su nacion :
cuando la custodia de su persona se confia á hombres, que
no le estan unidos por el vinculo sagrado del juramento:
cuando las providencias que acuerda para el bien general,
quedan desobedecidas: cuando se interpreta 6 se detiene
el cumplimiento de sus ordenes: cuando á su vista se
conspira contra su persona: cuando corporaciones, cuyos
individuos reciben de su mano su consideracion, su sub-
sistencia y poder, le hablan en tono altamente desahogado,




286
y cuando aparece su nombre autorizando inmorales ban-
carrotas?


5. Fernando VII, victima de la fatalidad que le acom-
paña, sufre que el consejo de Castilla, ardiendo en deseos
de sangre, le reconvenga y amenace de un modo incompa-
tible con la sumision de qué siempre hizo alarde, dejando
en la consulta que ha precedido á los ultimas sucesos de
Aranjuez, un monumento oprobrioso, que si en los secretos
libros de sus archivos se anotará acaso como un dechado
de entereza, la politica le llamará siempre un insulto hecho
á la dignidad monarquica por los que hasta aqui han aspi.
rado al titulo exclusivo de sus sostenedores: Fernando
VII autoriza resoluciones sugeridas y apoyadas por la
faccion, por las cuales se desconoce el pago dc las obliga-
ciones monetarias contraidas en el extrangero, arruinando
con este paso el credito nacional, y haciendo desaparecer el
distinguido timbre de .la fidelidad en el cumplimiento de
su palabra, que siempre ha acompañado al nombre español.


6. Deshechos los bizarros batallones, que tantas glorias
dieron á la patria, asegurando la libertad é independencia
europea, consiente Fernando que un ejercito extrangero
reemplaze al que en Baylen, en Albuera, en Arapiles y
en Vitoria coronó de laureles las nobles enseñas de la
nacÍon: las plazas fuertes, dó se estrelló el orgullo de los
invencibles, presa hoy de los que poco hace adornaron el
triunfo de la Peninsula, se ven despojadas de los instru-
mentos de su defensa; y una guardia, tambien extrangera,
hace los honores, y custodia al rey con precauciones que
ponen en duda su libertad.


7. Fernando VII tolera que sus decretos, dirigidos á
enfrenar las demasias del popnlacho armado, scan desobe-
decidos; y lo ocurrido con el último arreglo de milicia
realista, ofrece una prueba de su abatida situacion.
Llegado el reglamento á las provincias, se resiste su cum-
plimiento: y una soldadesca desvergonzada desobedece al
que da nombre á su cuerpo, al que legitima sus opera-
ciones, y con su aprobacion aparta de ella el nombre de
asesinos: que tales son los que sin titulo y sin orden usan
las armas destinadas para mantener la tranquilidad pública.
Los realistas, apoyados en algunas partes por el alto clero,
burlan el precepto, con el pretexto de que con ello complacen
al monarca, que se declara bien servido por un acto tan
insigne de rebelion. Cualquiera que examine este pasage
de la anarquia peninsular, no podra menos de convenir en




287


que si Fernando expidió y publicó el decreto de la milicia,
y al mismo tiempo insinuó secretamente á sus individuos
ser su voluntad que no se cumpliera, descubrió con ello la
coaccion en que se encuentra: y si este decreto ha sido
sincero, y se ha detenido por la sublevada accion de sus
súbditos, tolerándolo y aplaudiéndolo confesó que cedia
á la violencia, y que carecia de autoridad y poder para
hacerse obedecer; y en ambos casos el mismo rey declara
su esclavitud.


8. ¿ Y qué juicio formarémos del indulto publicado el
dia 1 de Mayo próximo, y del modo con que se lleva á
ejecucion? En unos pueblos sirve de capa á nuevas per-
secuciones., en otros se convierte en una amnistia, y en no
pocos se entorpece con frivolos pretextos y dudas ridículas.
En unas partes resuenan los templos con los cánticos de
alegria de los que gemiall presos por su opiniones: en
otras se oye el estruendo de las aldabas de los calabozos
para asegurar á los detenidos. Tribunales superiores re-
sisten denodados el cumplimiento: prelados eclesiásticos
autorizan el desorden; y los nuevos encargos del monarca
para que se dé llana ejecucion á su fatal perdon, son tra-
tados con el desden con que el amo escucha los consejos
de un siervo, cuya existencia y cuya voz penden de su
nlano.


Finalmente el rey Fernando sabe y no puede contener,
porque son superiores á su poder, que existen á su vista
asociaciones secretas, compuestas de altos personages que
gobiernan á su modo el estado, contrarrestan sus delibera-
ciones, disponen de la obediencia del pueblo, desechan su
autoridad, se atreven á provocar la fuerza extrangera, y
quizá, oyen con placer, sino fomentan, la idea de arrojar
del ¡¡olio al que ellos mismos adularon y apoyaron, para
que desbaratára el indestructible trono que la fidelidad, el
honor y la sabiduria habian asegurado á costa de sacrificios
tan honrosos como mal reconocidos.


A los que han dudado pues si Fernando VII disfruta de
libertad en el dia, la combinacion de las bases esenciales
de esta libertad establecidas por los santos aliados, con los
sucesos contrarios de la Peninsula, les convencerán de que
no la goza. La tubo mientras se halló al frente de un
gobierno apoyado en la ley; pero desde que sorprendido
por el interesado fanatismo, y deslumbrado con los encan-
tos del mando absoluto, se lanzó en sus brazos, le acompa-
ñan la humillacion mas degradante, la debilidad, la miseria,




2S8


y la mas vergonzosa esclavitud; viendose convertido en un
monarca debil, pendiente del capricho de una faccion atre-
vida, el que deberia aparecer con el mas alto decoro y
esplendor entre los que dirijell á la Europa.


ADVERTENCIAS.
1. En €'I próximo numero 4°. insertarémos la exposicion hecha á las


Cortes de España en 24 de Abril de 1823, por el secretario de estado
D Evaristo San Miguel, y jO!; discurs09 pronunciados en su consecu-
encia en las sesiones de los dias 24 y 25 de Mayo, por ser monumentos
preciosos que dan á conocer de un modo ofici"l é indudable la injusticia
con que el gabinete de las Tullerias resolvi6 y llevó á cabo la invasion
de la Peninsula; descubriendo al mismo tiempo la noble decision y
firmeza del ministerio, no menos que la prevision, sabiduria y patriotismo
del congreso nacional, y de los dü¡nos diputados que en él sostubleron
los derechos de su patria; sirviendo de desengaño á los que solo aprecian
los sucesos por los resultados, sill lomar en cuenta las circunstancias, y
de ilustracion á los que acaso ignoren Jo ocurrido en Esp'lña. Los nom-
bres de Argilellcs y Galiano, vocales distinguidos de las Cortes, que
mantubieron en ellas de un modo heroico la causa de h razon, de la
independencia y del honor nacional, son demasiado célebres en los anales
de la monarquia moderada, para que presumamos necesitar del débil
apoyo de nuestra alabanza estas prod ucciones de su zelo y de su ilustra-
cion que anunciamos.


2. En el número 2° de este Periodico pago 153, al contar los secre-
tarios del despacho, que nombró Fernando VII durante el tiempo en
que mand6 constitucionalmente, se olvidaron los siguientes: gracia y


justicia Cano Manuel :-gobcrnacion . l\lariategui y Bodega :-guerra
Rodriguez :-marina Contador :-haciellda Ballesteros, Imaz y Martillez.
De aqui resulta que en el periodo de 42 meses nombró S. M. no 56
ministros, segun dijimos, sino 64.


3. En la ojeada sobre la literatura española desde el año 1814 al de
1820, inadvenidameltte comprendimos (pag. 203) en el número de los
literatos españoles al célebre marino 11lendoza, de quien despues hemos
sabido que acabó sus dias en 1813: y omitimos á los ilustrados Blanco,
Puigblanc, y acaso algUllos otros, en quienes, como en lo~ de mas, dehia
cifrar España la conservacioll ne su hOllor literario.


4. Asi mismo en la nota de la pago 200, debe advertise, que .i}I.
Kearne;y no era oficial irlandés, sino español orinndo de Irlanda.




OCIOS


DE ESPANOLES EMIGRADOS.


PERIODICO.


LITERATURA ESPAÑOLA.


Epoca 3'.: desde 1820 hasta 1823.


Dejamos el suelo español á fines del año 1819, cubierto
de espesas tinieblas de ignorancia, y campeando á la som-
bra de ellas el fanatismo, complacido en continuar la pros-
cripcion de los sabios comenzada seis años antes. Serviale
pam todo de instrumento el preocupado monarca, que
entonces mas que Ilunca se empeñó en llevar con mano
armada al occidente esas mismas tinieblas, para sepultar
en ellas á aquel nuevo mundo, nunca mas digno de este
dictado, que cuando trataba de renovar y hacer valer los
derechos, que le dió el autor de la naturaleza, y de qué
tan injustamente se hallaba despojado. Mas los encarga-
dos de conducir á aquellas fértiles regiones tan funesto
presente, avergonzandose de verse convertidos en instru-


'mentos de la destruccion y embrutecimiento de sus seme-
jantes, prefirieron morir, antes que mancharse con tan
horrendo crimen. Porque virtud es el obedecer; pero no
el destruir obedeciendo las obms del criador. Por este
medio no pensado, los mismos enemigos de la libertad
constitucional vinieron á ser causa de que resonase otra
vez su eco en el emisferio español, y de que sus moradores
se acojiesen apresuradamente á sus banderas, como deseo-
sos de resarcir los males con qué habian sido oprimidos en
los seis años, que espiraron dia 7 de Marzo de 1820. De
esta impaciencia dieron un manifiesto testimonio Galicia.


p p




~90


Asturias, Aragon y Cataluña, que siguiendo el impulso
de la Isla de Leon, se anticiparon á la declaracion del
monarca, proclamando y jurando de nuevo la Constitucion
política, antes que él lo resolviese en ese dia, obligado por
el voto unánime de toda la nacion, que no podia ya por
mas tiempo sufrir las cadenas del despotismo, y el embru-
tecimiento de su compañera la ignorancia.


Cosa es digna de observarse, que al primer grito de
libertad acompañase ya un odio declarado al tribunal de la
Inquisicion,y que un impulso natural y no prepamdo
moviese á un tiempo mismo las manos y las lenguas de
todos los habitantes de la Peninsula, que sin esperar
órdenes del nuevo gobierno, derribaron en todas partes
aquel monstruo. Prueba clara, como suministrada por la
naturaleza, de la injusticia de sus procedimientos, que
logro hacerse notoria é inegable, aun á los que no amaban
con entusiasmo las libertades politicas. El ansia con que
fueron saqueados sus archivos, y sus casas y bienes donde
quiera comprados á porfia, será siempre un testimonio
público de que el pueblo español deseaba arrancar de su
suelo esta planta mortifera, que asi emponzoñaba las letras
y desdoraba la religion; y arrancarla de manera que nunca
mas retoñase en aquel suelo, donde habia hecho tantos y
tan dolorosos estragos. * Entonces se vieron honradas las
obras de literatura, con cuyos titulas la Inquisicion, usur-
padora de la autoridad episcopal, habia engrosado en los
seis años anteriores su indice fatal de proscripcion: sirvi-
endo en ello, no á la religion, contra la cual nada contenian
aquellos escritos, sino al poder absoluto intruso en la mo-
narquia Española, al cual combatian con las leyes patrias.
La Constitucion quemada por mano de verdugo, se vio
ennoblecida con el solemne juramento del monarca y de
todas las clases del estado: los decretos de aquel congreso,
de quien antes no se hacia mencion sino con el insultante
apodo de las llamadas Cortes, fueron sancionados uno á
uno por el rey: los diarios de sus sesiones buscados y com-
prados á gran precio: y todas las obras de literatura, poli-
tica y economia, que el furor de los perseguidores, ó igno-
rantes ó malvados, habia hecho desaparecer del comercio,


* Aun des.pues de restablecido por enemigo irreconciliable de lag
en España el poder absoluto, no se luces, y de que el dispensarle al-
ha atrevido este á levantar aquel guna proteccion, los deshonraria
malhadado edificio. Prueba evi- en el concepto de los literatos de
dente de que los mismos Itborrece- toda la Europa.
dores de la Constitucion, le tienen




291


volvieron á salir al publico, desenterradas de los sótan:os y
escondrijos, á que las quisieron condenar sus dueños ilus-
trados, antes que entregarlas para que fuesen pasto de las
llamas. Ninguna época presenta la historia de España, en
que sus habitantes hayan hecho menos caso que en esta,
de los injustos decretos de aquel tribunal, y del abuso de
las censuras eclesiásticas, con que se esfuerza á ser obede-
cido en lo que no le es licito mandar.


Casi con este mismo impulso simultaneo separó el espi-
ritu publico de las escuelas á los viejos é inutiles maestros,
que en el largo periodo de seis años no habian sabido
acreditar siquiera con algunos ensayos ligeros, lo que la
fama contaba de su habilidad para educar jovenes. Mas
rápidos progresos hicieron los profesores arrojados por
ellos de las cátedras; y asi era razon que sucediese. Lo
que el pueblo lúzo casi en todas las provincias por su
mano, fue facil al gobierno rectificar mas adelante con
reglamentos sabios, dados á las universidades principales,
con la nueva supresion de las pequeñas, con la designacion
de libros elementales de buena literatura, con la creacion
de una direccion general de estudios, y de la academia
central de todas las ciencias en la corte. Grandes y sólidos
cimientos, sobre los cuales pudo levantarse un hel'moso
edificio de sabiduria, si el genio del mal hubiera dejado
que el tiempo acabase la obra, cuya perfeccion á él solo
estubo siempre reservada.


Los regulares fueron obligados á abandonar sus góticos
estudios, y á educar sus jovenes por los libros que el
gobierno les señaló, en la filosofia y teologia correspon-
dientes á la ilustrada religion, cuyo ministerio les estaba
en parte confiado. Y si continuaron todavia á cargo de
eno~ algunas escuelas de primeras letras, la vigilancia de
las autoridades, y mas que todo el interes que ellos tenian
en acomodarse al tiempo, les obligaron á inculcar á sus
alumnos los principios liberales de la Constitucion; de
suerte que no pocas veces se vieron preferidos en los pre-
mios, con qué las sociedades patrióticas acostumbraban
estimular la juventud. Por otra parte, promovida la secu-
larizacion de los frailes por medio de la autoridad legitima,
salieron de la obscuridad de los claustros muchos religiosos,
que con gran fruto fueron destinados al ministerio parro-
quial. Los ejercicios de oposicion para este cargo tomaron
el caracter de publicidad é ilustracion que no tenían. *


.. Es notorio que los ejercicios de eclesiásticos\ se reducian antigüa-
oposicion para cátedras y destinos mente á formula~ escolásticas, en




292


Este impulso con qué el gobierno quiso regenerar la
educacion de los españoles, siguieron espontaneamente y
aun lo previnieron algunos ilustrados patriotas de Madrid,
fundando alli el celebre Ateneo, apenas pudieron respirar
de la opresion anterior: que bien persuadidos de que ella
era hija de la ignorancia, trataron de fomentar la ilustra~
cion en todos los ramos posibles, y hallaron para todos
ellos profesores, que regentasen las catedras, sin otra
recompensa de su diario é improbo trabajo, que el honor
de ser miembros de tan sabio instituto. Las lenguas griega,
inglesa, francesa y alemana, el derecho natural y el publico
constitucional, las matematicas, la economia politica, la
historia, la taquigrana, la fisiología aplicada á 1a moral, la
física, la ideoiogia . . . se enseñaban alli gratuitamente y
a homs proporcionadas á las ocupaciones de los concur-
rentes, que en gran numero frecuentaban aquellas escuelas.
Las cuales, aun estando~ como estaban en sus principios,
dieron de sí copiosos frutos: presagio de los que la patria
debiera esperar de su adelantamiento y perfecciono Y
como el deseo de saber iba haciendose general en toda
España, tambien en las provincias se establecieron como
á porfia catedras de enseñanza constitucional, ora en los
colegios y universidades, ora en las mismas casas de los
que preferían á su privada comodidad la ilustracion de sus
semejantes. Apenas hubo ciudad y aun villa de algun
nombre, que por medio de subscripcion no erigiese socie~
dades patrio tic as, donde á los labradores y artesanos se
qué el ingenio, la sutileza y tal vez ademas se' pasaba nota de los
la fuerza del pulmon ~olian alcanzar libros que el, ejercitante habia
la victoria, que solo merecia la ped!ido para desempeñar su diserta-
ilustracion. y solida doctrina. Este cion; con lo cual se formaba juicio
método, que sin rebozo llama- del grado de su erudicion y gusto.
remos barbaro, injusto, y poco a La publicidad que se dio á estos
propósito para conocer la idoneidad actos por medio de los diarios
de los aspirantes á los destinos lite- (amen del examen secreto de la
ranos, se desterró por la primera ciencia moral) sirvió tambien para
vez del concurso á los curatos de la justificar la acertada eleccion, que
diocesi de Valencia en 1821. No al fin se hizo de los que debian 5er-
se sortearon alli los puntos por un vir un cargo tan sublime; de los
libro, en qué· estubiesen mézcladas cuale~ hubieran sido acaso dese-
las materias imporu..ntes con las chados los mas dignos, si el juicio
inutiles; sino por una coleccion de su aptitud se hubiese de haber
selecta de 3.0.0 cuestiones, sobre formado por las sutilezas y cañas
las cuales se mandaba disertar en largas y delgadas del ergotismo.
idioma español, y se obligaba ft ¡ Ojala se proveyesen siempre por
responder f, los reparos que objeta- esta (¡ ~emejante manera unos des-
han, 110 los contrincantes, sino los tillOS, de los cuales pende la suerte
llLÍsmos cellsore~. A los cuales de muchos miles de hombres!




293
declaraban por las noches las verdades' que encerraba el
codigo fundamental, levantando su espiritu á que esperase
del tiempo los frutos que la buena semilla prometia, y que
necesitaba de algunos años para negar á sazono


Mas ninguno de estos medios, aunque poderosos, difun~
dieron tan rapidamente la ilustracion en el pueblo, como
la libertad que desde los primeros momentos recobró la
imprenta. Este organo de la pública opinion y enseñanza,
rotas las cadenas que le oprimian, asi como desde luego
manifestó el ultrage hecho á la literatura por los tiranos
del estado, asi comenzó á promoverla de nuevo, ó reim~
primiendo los escritos, que tanto la ennoblecieron durante
la guerra del invasor, ó continuando la edicion de muchas
obras interrumpidas, ó publicando traducciones de los
mejores libros extrangeros, ú obras originales, y periodicos
sin número: C0n lo cual volvieron á recobrar su espiritu
las artes y las ciencias. Restituidos los emigrados al seno
de sus familias, trajeron consigo las obras que habian
escrito durante su destierro. 'Francia, Italia, Inglaterra,
los presidios de Africa, las islas Baleares, los monasterios
sombrios y desiertos, l'estituyeron á la sociedad sus muertos,
que á pesar de su precaria y dolorosa vida, no cesaron de
escribir 10 que pudiera ser util á la patria, que los arrojaba
de su seno.


Entonces vieron los españoles la continuacion de la
biblioteca economica de Sempere, la del viage literario á
las -iglesias de España, y otras interrumpidas por odio á
sus autores y á las materias sobre qué versaban. Entonces
se tradujeron al idioma español para la comun utilidad las
obras economicas, politicas y filosoficas de Bentham, Say,
Smith, Pradt, Segur, Destutt-Tracy, Watel, Filangieri,
y otras muchas, leidas ya antes por los sabios· españoles en
sus respectivos idiomas. Entonces salió al publico la pre-
ciosa version de los salmos de David de Gonzalez Carvajal,
tan util á la piedad de los españoles, como honrosa á su
Parnaso: y la deseada é integra coleccion de nuestros
antiguos cánones, mas de 20 años antes comenzada, tantas
veces interrumpida, y procurada mancillar por la arbitrarie-
dad de algunos ministros del despotismo. * Entonces


", El ministro de gracia y justicia mismo con los cánones de la iglesia
Dan Jase Caballero, que habia antigua de España, mandando á la
logrado cortar de la No~,isima rcc{)- Biblioteca real, que entendia en
¡,i/afian todas las leyes, que de publicar la coleccioll de ellos, que
cualquier manera favorecían la li- ;;uprimiese todos los que pudiesell
l",rl,ul del pueblo, iUlenlt' hacer lo perjudicar á las que él llamaba re·




294


abundaron en todas partes escritos originales de varios
géneros; y se vió demostrado por la experiencia, que el
español sin trabas, descubre la fecundidad de su ingenio y
]0 profundo de su erudicion. Los que equivocadamente
tenian por bárbaros á los habitantes de la Península, pudie-
ron por segunda vez desengañarse de que no estaban atra-
sados en la literatura, asi como en el año 12 se desenga-
ñaron respeto del supuesto atraso en la politica. Son inu-
merables las obras, que como amontonadas salieron á luz
publíca, sobre legislacion, politica, economía, medicina,
bibliografia, biografia, filosofia y teología moral, derecho
canónico, matematicas, poesia, marina, guerra, historia
eclesiastica y civil, disciplina, anticuaria, quimica, agricul-
tura .... En suma, apenas hay ramo de cultura, necesa-
l'Ía á la sociedad, que no se viese tratado por algun escri-
tor, siendo casi inconcebible como pudo bastar el breve
periodo de tres años, que duró la deseada libertad, para
publicar tantas obras, algunas de las cuales eran de
muchos volumenes. Si estas copiosas producciones, com-
pradas con ansia por el pueblo, no bastan para que los
extrangeros tengan de España el concepto que se merece;
tampoco bastarán los libros ingleses, alemanes y fran-
ceses, para inferir de ellos la ilustracion de sus respec-
tivas naciones. Depongan los literatos la envidia y rivalidad
de qué suelen adolecer, y serán mas justos y atinados en
sus juicios.


¿ No vieron ellos con sus ojos el impulso que recibió el
gusto de la poesia dramática, y cómo en los teatros aquel
pueblo creido barbara supo discernir y celebrar con
aplauso las verdaderas bellezas del Lanuza, tragedia del
joven Saavedra, y las de otras muchas composiciones?
¿ Y no le vieron volar como á porfia á las academias ó es-
cuelas, donde quiera que las hallaba abiertas, para
aprender alguna de las ciencias ó artes, y para disputarse
los premios, con qué las sociedades y las personas parti-
culares convidaban á los aventajados? ¿ Y no observaron
el ansia, con qué hasta los mas rudos procuraban instruirse
en los inumerables periodicos, que á manera de lluvia suave


galias del trono, que era el mando dilacion que experimentó la cdicion
absoluto. Mas por fortuna no fue de los cánones, que al fin alcanzó
obedecida esta orden, fecha á 13 esta epoca feliz para su nacimiento:
de Mayo de 1807, como fue obe- circunstancia, sillla cual corria gran
decida la de la Rempilarion. A lo riesgo de (¡ue se publicase diminuta
cual l'ontribuy6 mucho la forzosa y desfigurada.




295
y repetida fecundizaban la Peninsula- con doctrinas po~
liticas, con analisis de obras literarias, juicio de los teatros,
y noticia de los males dañosos á la sociedad y de los bienes
que debia procurarse? ¿ Y en medio de este germen de
vida no vieron enmudecido el partido servil, y aquellos
mismos que en Cadiz y á presencia de las Cortes y del
gobierno se atrevieron á contradecir sus resoluciones, callar
ahora sin osar escribir un papel siquiera á su favor, pu-
diendolo hacer con la misma libertad que antes? t Y no
pudieron colegir de aqui el asombroso progreso, que habian
hecho las ideas liberales durante los 6 años de opresion,
multiplicándose en ella sus defensores, á la manera que el
trigo se arraiga durante el invierno en los campos cubiertos
de nieve? Ah! si: todo esto vieron y y porque
vieron en tan pocos días regenerarse á sí misma la nacion,
que creian embrutecida, y elevarse como de un vuelo á
donde otras mas ligeras tardaron en llegar muchos años,


por eso envidiosos echaron mano de la discordia,
arma funesta y la unica que podia derribar un edificio,
cuyos principios anunciaban tanta grandeza y hermosura
para lo venidero. N o emplearon la guerra de afrancesados
contra nacionales, que habia cesado ya con el tiempo y
mas con la ilustracion de ambos partidos: no la de serviles
contra liberales, porque las armas de la ignorancia habia
tiempo que se hallaban embotadas. Nuevo genero de dis-
cordia fue la que atizaron entre los mismos constitucio-
nales j la cual una vez introducida, contando con la firmeza
del caracter español, tubieron por asegurado su triunfo.


Cosa es lamentable, lo que en este propósito lograron
los enemigos de la felicidad española. Todos los escri-
tores defendian la Constitucion: y me atreveré á decir,
que acaso todos en su interior deseaban sinceramente)a
permanencia de esta ley fundamental, que á pesar de los
defectos, que ella misma queria que el tiempo y la expe-
riencia corrigiesen, era la única base sobre qué descan-
saba el remedio de los males que afligieron á la patria.
Sin embargo, no todos echaron mano de los unicos medios
que habia para sostenerla. Porque algunos, deseosos de
hacerla amable á los que por sus intereses la aborrecian,
adoptaron un sistema de moderacion, que facilmente llegó
á ser desmedida: con lo cual se creó ó fomentó la indo-
lencia de los tribunales, y por consiguiente la impunidad


.. Solo en Madrid ll~garon á en los puntos restantes ',de la Pe-
publicarse mas de 30 pf!riodicos, ninsula,
pasando de 60 los que c;rculahan




296


de los delitos cometidos contra la ley. Otros al contrario,
mal dispuestos á capitular con los que no amasen ardien-
temente la Constitucion, tomaban, como decimos, el cielo
con las manos, y con lenguagel fuerte y exaltado atacaban
á estos moderados como á desertores, sin contenerles la
autoridad ó inviolabilidad de las personas, ni el descredito
que resultaba al gobierno, á las Cortes y aun á la misma
causa que defendian, acriminando, ridiculizando y lleván-
dolo todo a sangre y fuego; siendo ciertamente lo mas
doloroso, que muchas veces servia para ello de pretexto
una equivocacion inventada por los autores de esta dis-
cordia parricida, por cuyo oro se suponían comprados con
razon ó sin ella. * Este genero nuevo de guerra cruel y
no esperada hizo que desamparasen las banderas constitu-
cionales muchos que las seguian con placer, y que por
vengarse de sus rivales se declarasen abiertamente contra
ellas; renovando se la dolorosa escena del año 1808, que
dividió en dos bandos á los hijos de una misma madre, y
empleandose á principios de 1823 casi exclusivamente en el
funesto desahogo de estos partidos aquellas mismas prensas
que tan unanimemente se ocuparon en el beneficio comun
durante los tres años anteriores. Así se vió, y no por la
primera vez en el mundo, que las pasiones enconadas pre-
fieren su satisfaccion al bien general de la sociedad, y que
nada les importa perecer en las llamas de la casa paterna,
con tal que en ellas perezcan tambien sus adversarios.


A esta fatalidad, que bastaba por sí sola á allanar el
paso á los enemigos de España, se agregó la defeccion casi
simultanea de los cuatro generales, en cuyas manos con
justa confianza habia depositado la patria la defensa de
SUB libertades. Porque abandonando ellos ó corrompiendo


;¡¡ Entre los periodicos culpados calumniosamente acusado de este
de haber contribuido " la ruina de crimen. Porque á ser asi, cierto
la Constitucion, ninguno lo fue hubiera sido de los primeros prote-
tanto, como el intitulado el zurriago, jidos y colocados por los invasores.
que I:mpleú su graciosisima y pi- Y no se hubiera retirado con los pa-
cante sátira contra todos los que triotas á la coluna de Mercon-
gobernaron durante @l sistema cons- chiDi, ni se hubiera aventurado {;
titucioDa!. Publicamente de pala- perecer peleando como bravo contra
bra y por escrito se dijo de sus lo¡t franceses eD las inmediaciones
editores Morales y lY[ljia, que es- de Almazarron, ni hechopl'isionero
tababan pagados por la Santa ali- por ellos, se hubiera fugado de la
anza, para fomentar la discordia carcel publica de Murcia con gran
doméstica, que allanase la empresa riesgo de su vida, retirandose á
de los extraños. l'I'las el amor de Cartagena, cuando todavia se res-
la verdad nos obliga á decir, que piraba alli el ay re de la libertad,
el primt'ro de estos escritores fué




los ejércitos, empobreciendo con exacciones los pueblos, y
vendiendo las plazas fuertes, engañando á todos con es-
peranzas de mejoras que no se han cumplido, abrieron la
puerta y dejaron correr impunemente á un, pequeño nú-
mero de franceses, que apoderándose de todo sin resis-
tencia, derribaron sin trabajo el edificio de la libertad, y
con ella el de la sabiduría su inseparable compañera.
j Triste condicÍon de la Península española, destinada á
ser victima de la envidia y poder de los extrangeros, y á
serlo por la mano de sus mismos hijos, los únicos que
dieron la victoria á los cartagineses, á los romanos, á los
godos y á los arabes! Por estos medios los príncipes eu-
ropeos, á quienes en 18Hl faltaban expresiones para
aplaudir y ensalzar la Constitucion politica sancionada
en Cadiz, lograron derribarla en aquella misma ciudad en
el año de 1823, temiendo sin porqué, que la ilustl'aC'ion
que ella difundia en el pueblo español, viniese al fin á
socavar sus tronos absolutos. Estas nubes prepararon las
tinieblas del negro y aciago dia 1 de Octubre, que volvió
á sepultar la nacion en una obscura noche, á cuya sombra
desencadenada con mayor furor que antes la ignorancia,
auyentó la literatura y los literatos de su suelo, aherrojó
la imprenta, entronizó la enseñanza de los frayles, cerró
las escuelas á los patriotas, y dio ocas ion á que la historia
apellide á Fernando VII, miserable instrumento de la des-
gracia de su pueblo, con el dictado de tirano de la literatura.


Preludio eran de esta desgracia las traslaciones arre-
batadas del gobierno y las Cortes desde Madrid ií Sevilla
y de Sevilla á Cadiz; las cuales fueron para las letras y los
literatos lo que es un terremoto violento para la superficie
del globo, y para cuantas preciosidades ostentan en ella la
naturaleza y el arte. Sensible fue álos estudiosos tener que
abandonar sus amadas bibliotecas; pero mucho mas el haber-
se de separar de sus trabajos MSS, fruto de largas tareas y
vigilias, dejandolos á merced de amigos ó acaso de ene-
migos. Aun de los que á gran costa conducian consigo
sus dioses, muchos los perdieron en el fiero saqueo, con
qué el pueblo de Sevilla se ensangrentó dia 13 de Junio de
1823, contra todos los efectos de las Cortes y del gobierno
constitucional, y de los que fieles á sus juramentos le
seguian. Allí perecieron todos los trabajos filologicos y
bibliográficos de Gallardo, * que solo esperaban la calma


" Diccionario de la lengua y nuevas nol'15 {, la historia de don
española, bihliot!'ea de escritores, Quijote,


QQ




298


política para enriquecer nuestra literatura: allí se per-
dieron para siempre muchos documentos originales del
gobierno, sin los cuales la historia no aparecerá con la
verdad y esplendor que le corresponde: alli . . . .
Apartemos la vista de tan dolorosos objetos, y de los males
que á manera de un torrente inundaron la patria. Huye-
ron de ella miles de hombres sabios, no como de la suya
los Focenses, que juraron nunca mas volver á la tierra
ingrata que los arrojaba de su seno, en castigo de la luz
que sobre ella derramaron. N o : forzados de la necesidad
dijeron:


Ire pedes quocumque ferent, quocumque per undas
Notus vocabit, aut protervus Africus.


Secunda
Ratem occupare quid moramur alite ?


Nos manet occeanus circumvagus: arva, beata
Petamus arva, divites et insulas.


Mas los que esto decían, se propusieron en ello por
nonna de su fuga aquella sentencia de oro:


. .


Nomen beati, qui
. Rectius occupat


Duramque callet pauperiem pati,
Peiusque letho flagitium timet :
Non ¡lle pro caris amicis,
Aut patria timidus perire.


Huyeron por no mancharse con el horrendo crimen del
perjurio: huyeron por no ver los desastres que iban á
desplomarse sobre la patria, merecedora de mejor suerte,
y por no aumentarlos con el inutil sacrificio de su vida, y
porque quedasen á la madre algunos hijos que la acom-
pañasen en su llanto, mientras los espurios y los extrangeros
se jactaban de ser los autores de su esclavitud é ignominia.
Quisieron como Eneas sobrevivir á la ruilla de su amada
Troya, con la esperanza de restituirle mayores y mas
abundantes bienes, que los que entonces perdía. Varias
naciones abrigaron a los literatos fugitivos; entre las
cuales la filantropica Inglaterra. . ah !


Jupiter illapia) s~crevit littora gen.ti,
Ut inquinavit rere tempus aureum :


JEre, dehine ferro duravlt S!!!cuJa: quorum
Piis liecunda • datur fuga.




299


Supuestos crímenes y errores imputados por Baller á los
constitucionales de España. *


" Que los liberales tenazmente apegados á la letra de la
Constitucion, resistieron hacer en sus articulos las
cortas modificaciones que exijia la política europea,
habiendo preferido sumergir á su nacion en los horrores
de una guerra, cuya terminacion no debia serIes du-
dosa."t


Llegamos al punto, que ha ocasionado los mas
lastimosos daños a ]a causa santa de]a libertad Peninsular.
La capciosa arteria de los diplomaticos, conociendo la
fuerza de la seduccion, la empleó diestramente, cuando
los potentados europeos decretaron la ruina de la Cons-
titucion política de la monarquía. ¿ Y pudíera hallarse
medio mas directo, que el de manifestar un zelo hipócrita
en favor de lo mismo que aborrecian, suponerlos intere-
sados en que los espafíoles tubieran un gobierno moderado,
aparentar deseos de que se hicieran en el código funda-
mental algunas modificaciones, culpar á los representantes
de la nacion porque no se prestaban á ejecutarlo, acrimi-
nar en seguidl1 su conducta, y difundir la desorganizadora
voz de que su temeridad sacl'ificaba al pueblo, concitando
el odio contra sus personas y alejando del congreso la
confianza? ;.


¿ Pero los diputados de la· nacion española pudieron y
debieron pi'estarse á hacet' modificaciones en la ley fun-
damental? ¿ Y realizandolas, la nacÍon hubiera conser-
vado su libertad é independencia? . La solucÍon
de estas cuestiones pondrá en el punto debido' de claridad
la conducta de las Cortes, disipando las dudas, que la
cavilosidad ó la ignorancia hayan podido derramar sobre
ella.


Las lecciones de la revolucÍon francesa, unidas a]
conocimiento del caracter español, obligaron á las Cortes
de Cadiz á impedir que se hicieran innovaciones prema-
turas en la Constitucion, señalando un plazo propor-
cionado, para que instruidos los pueblos por la experiencia,
pudieran conocer los defectos, calcular las mejoras, y
conducir la reforma con la cordura propia de su impor-


.. Continuacion del discurso que
comenz6 en el numo 3. de e~te
periodico, pago 204.


t Haller: De la cOllstitution des
COI'tes d' Espagne. pago 55,




300


tanda, de su trascendencia y de la madura sensatez eSe
pañola, Los dignos individuos de las Cortes de Cadiz, no
tubieron el vano empeño (como ligeramente supone
Haller, *) "de dar á la nacían una constitucion etet'na, ni
dejaron de conocer, (como arbitrariamente supone aquel
autor), que-esta especie de obras son perecederas, y caen
al primer soplo de sus enemigos y aun al de sus amigos."
Aquellos modestos y prudentes legisladores trataron solo
de asegurar la libertad de su patria con leyes conserva-
doras del orden; y recelosos de los embates de las
pasiones en tiempos de inquietud, de las pretensiones de
la ambician -y t\e tos elcctOjl que T'uuiel'a T'l'OUUCll' el es-
piritu de novedad inquieta, atajaron sus progresos, seña-
lando un plazo para las modificaciones. Una conducta
contraria hubiera dejado expuesta la nacion á las con-
secuencias filtale¡; de las mudanzas en materia tan dificil
como delicada.


Con tan justo objeto se extendió el articulo 375 de la
Constitucioll, en el que se establece "que hasta pasados
8 años despues de hallarse puesta en practica la consti-
tucion en todas sus partes, no se podrá proponer alte-
racion, adicion ni reforma en ninguno de sus articulas."
En el caso de hacerse alguna adicion pasado el plazo
prescrito, se señalan por los articulos 376 y 384 los
tramites con qué debe ejecutarse; y ningun imparcial
podrá ver en ellos otra cosa, Que la sensatéz con qué las
Cortes constituyentes desearon que se procediera para


'* El afan ridiculo de este aciago es-
critor en impugnar la Constitucion,
llega hasta el vergonzoso extremo
de decir" que hasta la época de
la nueva filosofia se ignoraba en el
mundo lo que era prestar un jura-
mento de obediencia á un libro
mudo, cual se mandaba prestar á
la Constitucion, y no á la autoridad
viva de la que dimana." Si es
novedad para Mr. Haller el exijir
juramento de obediencia á la ley
fundamental, no le llamarán tal
los españoles que conozcan _ la
historia de su nacion, que parece
desconocer aqud escritor. ¿ Por
ventura los reyes de Aragon no
juraban la orservancia de los
fueros? ¿ Los señores de Vizcaya
no lo hacian hasta tres veces


sobre la hostia consagrada? ¿ CarIo!
V. no ~e sugetó á €sta formalid ad
antes que se le considerára como
rey en Cataluña? Y los reyes de
Castilla ¿ nojuraban la observancia
de la COllstitucion, cuando con
juramento ofrecian observar sus
leyes -1 ¿ Pues á qué se viene un
autor extrangero en medio de las
luces del siglo XIX. á concitar
escándalos, á la sombra de una
verdadera ó afectada ignorancia de
las venerables costumbres espa-
ñola~ 1 i, Creyó acaso que no
habria valor para contestarle, Ó se
persuadió que los españoles tole-
rarian pasivos baldones y denuestos
tanto mas injuriosos, cuanto des-
cansan sobre la calumnia)




alterar la ley fundamental. ¿ Y quien dejará. de aplaudir
sus intenciones, sino los que solo ven crimenes donde
abundan las virtudes, y presuncioIi, vanidad y torcidos
fines, donde solo resplandecen la sabiduria y el afan
benéfico de evitar á la patria convulsiones y amarguras?


De la letra del articulo se deduce, que deben pasar 8
años des pues de estar puesta en práctica la constitucioll
en todas sus partes, para alterar alguno de sus articulo s ;
por manera que no basta que hayan pasado los 8 años
desde el dia de la publicacion solemne del c6digo; sino
que deben empezar á contarse desde el momento en qué
se halláre puesta en práctica en todas sus partes. A esto
se agrega l°. la clausula de los poderes que autorizan á
los diputados para acordar cuanto entendieren conducente
al bien general, dentro de los limites que la Constitucion
prescribe, sin pode1' de1'Ogar, alterm' ó variar en manera
alguna ninguno de sus articulos bajo ningun pretexto:* y
Qo. el juramento que los diputados hacian al empezar sus
timciones, de guardar y hacer gUU1'dar religiosamente la
Constitucion. t


¿ Y cómo se guarda 1'eligiosamente la Constitucion?
Ejecutando escrupulosamente lo que previenen sus arti-
culos, sin interpretaciones, buenas solo para substituir el
privado capricho á los preceptos de la ley. Y atenidos
los diputados al rigoroso sentido de la Constitucion, ¿ podian
prestarse á hacer en ella alteraciones? ¿ Estaba puesta en
práctica en todas sus partes? ¿ Se habia señalado la
renta proporcionada procedente de bienes propios, que
segun el articulo 92 debian tener los ciudadanos para ser
elegidos diputados á Cortes? l Se habian señalado los
terrenos que parecieren deberse destinar para el recreo de
las personas reales (arto. 9Z14)? ¿ Se babian formado los
códigos de procedimientos, civil y de comercio, para
llevar á efecto los articulos 244, 286 Y Q58? ¿ Las
cárceles estaban dispuestas conforme al espiritu del ar-
ticulo 9Z97 ? l Y se habian establecido los jurados ó sean
los jueces de hecho, conforme á ]0 dispuesto en el articulo
307 ?-Por lo expuesto aparece, que no estando puesta en
práctica la Constitucion en todas sus partes, faltaba el
primer extremo que ella requeria, como paso absoluta-
mente previo para tratar de su modificacion y reforma.


¿ y habian pasado los ocho años? Tampoco; porque
debían contarse desde que la ley se hallase puesta en


.. llrt. lOO, de la Constitucion, t Al't. 117. Id,




:¡O'j
práctica en todas sus parles. ¿ Y atendidas las circun.~
tancias, podian los diputados darlos por pasados? . . .
Para realizarlo seria preciso interpretar la Constitucion,
prescindiendo de su religioso cumplimiettto. Por lo ex-
puesto aparece que los diputados de las Cortes en el año
18~3, no pudieron oir proposiciones relativas á mudar ó
alterar la ley fundamental, porque de hacerlo faltarían á su
obligacion, anularian sus poderes, quedarian sin facultad
para mandar y sin derecho para ser obedecidos.


y llevando por norma de su conducta la máxima incon-
cusa, de que la salud de la patria es lrt suprema ley, ¿ no
debieron haberse dado á partido? ¿ N o valia mas salvar
la libertad del naufragio que le amenazaba, que exponerse
á perderla por un apego finisaico á la letra de la ley? . . •
Asi como convendrémos en qué cuando el rey se resolvió
á abandonar el mando absoluto, pudo haberse reservado
el derecho de arreglar la Constitucion de acuerdo con la
nacion, poniendo fin á los desordenes y haciendo desapa-
recer hasta las mas débiles divergencias de la opinion; no
titubearémos en asegurar, que si los diputados hubieran
conocido que adoptando las medidas transaccionales, la
nacion habria asegurado su libertad é independencia, debe-
rian hab~rse prestado á realizarla, sacrificando sus senti-
mientos, y si se quiere, echando sobre sí toda la responsa-
bilidad. "Hemos salvado la patria, dirian, prescindiendo
de la ley; nuestra vida responde de la infraccion, y la
sacrificarémos gustosos con el placer de haber afirmado el
bien de la nacion." ¿ Pero los diputados podian esperar
con algllnaprobabilidad, que España conservaría su liber-
tad é independencia, allanándose á hacer alteraciones en
la ley fundamental? Las circunstancias no ofrecian tan
lisongera perspectiva, y el tiempo acreditó que no se habian
engañado en sus calculos.


Es preciso recordar que los principes, que componen la
confederacion ilustrada con el epiteto de Santa, no hicieron
á las Cortes de España proposicion alguna directa ni indi-
recta, relativa á alterar la Constitucion. Contentos con
desacreditar el sistema liberal, las notas extendidas en
Verona contienen un cúmulo de acusaciones mezcladas de
amenazas, conformes al lenguage del poder y al concepto
que hicieron formal' á los soberanos los siniestros informes
de sus agentes, y las plumas de escritores tan superficiales
como Haller, que no podian ser bien ]'ecibidas del congreso
español; el cual fiado en la pureza de sus intenciones,
miraba como invulnerable la máxima politica, de que nin-




guna nacion tiene derecho para entrometerse en el arreglo
de los negocios domésticos de otra. Y aun cuando no
hubiera aparecido aquel monumento, que sobradamente
descubria las intenciones de sus autores, ¿ las Cortes podian
fiar en unos gabinetes, que tan cruda guerra acababan de
hacer á Nápoles yal Piamonte, cuyos habitantes habian
admitido la Constitucion española: cuando les constaba
la resistencia que el emperador de las Rusias habia pres-
tado para recibir en el año de 1820 al encargado de nego-
cios de el rey constitucional de las Españas: cuando les
eran notorios los desacatos de los periodicos publicados en
las cortes principales de Europa, y cuando las conspira-
ciones sostenidas dentro del territorio francés, y el cOl'don
militar, situado en las fronteras de la Peninsula con el
pretexto de precaver la salud publica contra la epidemia,
ponian en claro las ideas agresoras de los potentados ~


En la funesta crisis en qué se hallaba la nacion española á
principios del año 1823, llena de recelos contra la Francia,
empeñada en refrenar la altivez de los que mantenian la
guerra á la Constitucion, y agitada con los cismas politicos,
que por desgracia dividian la opinion de los amigos de la
libertad; el hecho de allanarse las Cortes á entrar en trans-
acciones, animaria la intestina discordia, sacrificando la
nacÍon á los designios extrangeros, . . . ¿ Admitida la
idea de alterar la ley fundamental en medio del conflicto
de las pasiones, se convendrian facilmente los españoles
sobre el modo de realizarlo? Los unos se empeñarian en
mantener los antiguos abusos, los otros en sostener el sis-
tema nuevo en toda su integridad: quien recomendaria el
gobierno moderado, quien el democratico: quien abogaria
por las cámaras, quien las impugnaria: y envueltos en un
torbellino, la supersticion, el egoísmo, la aristocracia, la
filosofia y los errores se harian una guerra sangrienta ante
las legiones extrangeras: las cuales aparentando indife-
rencia,. fomentarian con maña la contienda, para que los
incautos españoles se despedazáran por sus propias manos,
hasta que llegado el dia de su mutuo vencimiento ó de su
cansancio, decidieran de su suerte, hllndiendoles en la
sima espantosa de la esclavitud y la miseria. . . . A vista
de un tal resultado, ¿ no era mas digno de una nacíon noble
y generosa, rechazar las sugestiones, sufrir el embate de .
la fuerza y sepultarse entre las ruinas de la patria, defen-
diendo con las armas su jWlticia, su honor y su decoro?


i Ojala que todos hubieran conocido el veneno mortaL
que c'1cerraba la idea de Ja~ transacciones.' Varones in-




304


signes, sabios, respetables y patriotas distinguidos, ca-
yendo en los lazos de la astucia enemiga, reputaron teme-
raria la conducta de las Cortes, y olvidados de lo ocurrido
en 1808, arrastraron tras sí á muchos, preparando con
ello la ruina de la Constitucion. Si las voces seductoras,
esparcidas mañosamente por los invasores, no hubieran
cautivado la opinion de los que debieron contrarrestar su
fuerza, la nacion no lloraría la dcfeccion fatal de Bishal,
de BAllesteros, de Morillo y otros: la cual dió al traves
con la libertad, borrando de las tablas gloriosas del honor
militar las acciones ilustres, con qué aquellos personages
habian captado en otro tiempo la admiracion de su~ con-
temporaneos. . . . Es preciso decirlo con la imparcialidad,
de qué hacemos profesion. . . . Ni Bisbal, ni Morillo, ni
Ballesteros cedieron á la superioridad de la fuerza extran-
gera, ni doblaron su cerviz al yugo desolador del despotismo.
Uno y otro embaynaron sus aceros, ennoblecidos en la
guerra de la independencia, fiados en que la España ase-
guraria un gobierno moderado conservador de la libertad;
porque el Principe augusto que corrió incruentamente el
enorme espacio que media entre el Sena y el rio Arillo,
les hiciera concebir tan lisongeras esperanzas. *
Por manera que solo con la idea lisongera de un gobierno
constitucional, y con la esperanza de mantener la libertad,
pudo Angulema evitar el choque de unas tropas avezadas
á humillar las orgullosas aguiJas fbncesas, y salir ayroso
de un empeño, que hubiera tenido un exito fatal, si en vez
de las arterias de una politica maquiavelica, hubiera em-
pleado los unicos instrumentos, que los valientes reputan
capaces de decidir las contiendas militares con bizarria y
denuedo.


Si la inocencia de los unos, la imprevisioll de los otros y
la política extrangera, corrompiendo la opinion, prepara-
ron el triunfo de los enemigos, estos, sin gozar el fruto de
la victoria, á vista de unos laureles manchados con la per-
fidia y con los crimenes, que á su sombra deshonran la
Peninsula, ni disfrutan el precio de sus fatigas, ni consi-
guen establecer en ella la quietud sepulcral compañera
de la esclavitud. Los españoles conociendo el engaño,
maldicen su sencillez: los serviles, defraudados en sus
esperanzas, miran con ceño á los que poco hace miraban


,. En la. carta ctue el duque de por base de lacesacionde la guerra
Angulema dirigió al rey desde el el establecimiento de un gobierno
Puerto ,le Santa ~1aria, establcci~ ",onsti\\!ciona1.




:305


como á sus redentores: los patriotas deploran la desventura
y el cautiverio de su patria: los que habiendo conocido
con anticipacion las artes enemigas, sufrieron duras i'econ~
venciones por su firme comportamiento, lanzados del pais
que les dio el ser, hacen votos al cielo para que volviendo
por la causa de la justicia, re3tituya el orden, la tranquili-
dad y el honor á la patria desolada; y los victoriosos inva-
sores, inquietos y desconfiados, reclaman nuevas fuerzas
en su apoyo.


Las Cortes altamente persuadidas de las intenciones de '
los que, aparentando hacer feliz á la nacion, aspiraban á
su ruina, se resistieron á entrar en transacciones, aun
cuando los reveses experimentados podian disculpar el re-
troceso de Sil opínion. ¿ Ni cómo podian abandonar el
camino de la entereza, cuando la mal enmascarada con-
ducta de los invasores iba descubriendo sus designios, al
compás que pasaba el tiempo veloz sobre sus acciones?
y á la verdad, si el bien de la nacion española obligaba á
los príncipes á entrometerse en sus negocios domesticas,
¿ por qué no empleaban los medios de la persnasion, unicos
que preparan el convencimiento? ¿ Por que prefirieron la
coaccion, irritando el pundonor delicado de los que, con-
tentos con asegurar su bien estar, no aspiraban á hacer
proselitos en otras naciones? . . . y si los deseos de los
aliados se limitaban á hacer algunas pequeñas variaciones
en la Constitucioll, reducidas, segun anunciaha la voz pu-
blica, á mudar la forma del consejo de estado, convirtien-'
dole en un senado: á exigir qlle los diputados hubiesen
de tener una renta proporcionada, procedente de bienes
propios: y á refrenar los abusos de la libertad de imprenta;
¿ por que no desistieron de sus ideas hostiles, al ver san-
cionada en Cadiz la ley represiva de los excesos que se
cometían con la prensa libre, y admitida la proposicion
para que se fijára la renta correspondiente á los diputados,
que debian elegirse para la proxima legislatura? Si las
Cortes usando de sus facultades, previnieron los deseos
supuestos de los príncipes: y si estos hallaban en los refe-
ridos acuerdos una prueba contraria á la temeridad atri-
buida á los diputados; ¿ por que no dieron de mano á las
sospechas, retirando la fuerza, y dejando á los españolés
en la justa libertad, que debian tener, para tratar de sus
asuntos familiares? No lo hicieron, porque el fin de sus
proyectos no era el que afectaban, sino el que observa el
mundo, de ensalzar el absolutismo, y de poner á la merced
de la Francia una nacion generosa, realizando en el siglo


RR




806
XIX el proyecto, que concebido por Luis XIV, no se
habia llevado tan al cabo como en nuestros aciagos dias.


¿ y el comportamiento del duque de Angulema no ofrecia
las verdaderas intenciones de su corte? 1,0s que alec-
cionados en la escuela de los desengaños politicos, conocian
la historia diplomatica de las naciones, no podian fiar en
las Iisongeras promesas de felicidad, que hacia un gabinete,
cuyos intereses estaban en directa oposicion con ellas ....
¿ Cuando se ha visto que un gobierno extraño se haya de-
cidido á labrar la prosperidad de otra nacion, por el puro
placer de hacerla feliz? . . . Esta especie de caridad,
sobre ser desconocida en la politica, no se aviene con la
natural inclinacion de los gabinetes. j Cuantas pretensiones
filantropicas han desechado, por no combinarse con sus
intereses! ¿ Y podía creerse que la Francia sacrificára su
quietud, el honor de su gobierno, la sangre de sus hijos, y
la riqueza producida por el trabajo, solo porque la nacion
española tu biera una ley fundamental compuesta de 300,
en vez de 384 articulos? Sobre las cuantiosas sumas de los
emprestitos españoles, negociados en Francia, que debia
mirar perdidas, ¿ sacrificaria garboso su gobierno mas de
800.000.000 de 1'S. de su erario al esteril objeto de intro-
ducir una l'epresentadon nacional, enteramente igual á la
suya? . . . Claramente aparecia el objeto de los que in-
vocaron á San Luis, para que protegiera sus desoladores
designios, y los que en el arrebato de su exaltacion halla-
ron en el cielo un Dios peculiar, que tomára á su cargo la
cima feliz de tan fatal empresa.


¿ y el duque de Angulema, que en Andujar amparó con
la egida de un decreto las opiniones politicas, y poniendo
un freno á las demasias de los serviles, desaprobó las per-
secuciones que dimanáran de sentimientos morales, contra-
rios al absolutismo: ¿ por que, pudiendo evitarlo, dejó que
el malogrado Riego pereciera victima de su honradez, á
manos de los asesinos de la nacion? * ¿ Por qué el duque
de Angulema, que llegado ál fi'ente de Cadiz ofreció en su
prin'era intimacion, que puesto el rey en libertad reuniria
las Cortes antiguas, para dar al pueblo español una ley
fundamental, que asegurára Sil libertad, y que daria una
amnistía absoluta; pocos di as despues exigió la libertad
de Fernando, olvidado del establecimiento del gobierno
moderado, y en seguida vino á prometer que recomen-


,. Cuando el duque de Angulema el cual fue imolado pocos dias
llegó á Madrid, estaba ti punto de despu€s de haber salido aquel pt'r-
ejecutarse el sacrificio de Riego; sonage para Paris. .




301


daria al rey la amnistia, dejandole en libertad de dar
ó no la deseada constitucion? ¿ Cómo olvidando Angu-
lema la fuerza de sus palabras é insinuaciones, dejó
instalarse el absolutismo? ¿ Cómo habiendo reconocido el
duque á Fernando VII en completa libertad el dia 28 de
Setiembre, anunciandolo á su corte, sufrió indiferente que
en 1 de Octubre le desmintiel'a el rey, declarando que
hasta entonces no habia gozado de libertad, para á su
salvo dejar que las pasiones se desenfrenáran, cebandose
en la sangre de los liberales, para decretar arrestos y
muertes patibularias y saqueos encubiertos con nombres y
fórmulas legales, y para entronizar el poder mas absoluto,
que vieron jamas los peninsulares?


y cuando el gobierno constitucional reclamó la media-
cion inglesa, como unica garantia capaz de poner un ter-
mino decoroso y estable á la lucha; ¿ por que el duque de
Angulema se resistio á admitirla? Y siendo el principal
objeto de su mision militar en España (segun el mismo
habia asegurado al penetrar el Pirineo) el restablecer la
tranquilidad y el orden, que se supoí1ian perdidos en la
Peninsula; ¿ por qué en el momento, en que Fernando VII
saliendo de Cadiz, tomó las riendas del absoluto poder,
dejó la España? l Por qué no empleó los recursos pode-
rosos de su influencia con el monarca y con los adalides de
la contrarevolucion, para restablecer el sosiego y la tem-
planza? .¿ Los respetos y la fuerza de las armas que esta-
ban á su disposic:on, no eran capaces de contener los
desmanes, que devastan aquel desgraciado pais? ¿ Los
franceses, siempre que han querido, no han puesto coto á
los crimenes, á los excesos y á las violencias en los puntos
que ocupan? ¿ Pues por qué no ejecutaron lo mismo en toda
España? . . . Lo diremos de una vez. .. . Porque el
plan de la Francia se reducia á adormecer á los españoles
con el aliciente de las transacciones, introducir entre ellos
la division, neutralizar su resistencia, despedazar en se-
guida la Constitllcion, afirmar el despotismo, sacrificar á
los amantes de las libertades, desolar la Peninsula, privarla
de toda fuerza, y tomar en el año 1824 una triste repre-
salia de la humillacion que sufriera en el de 1814.


Estos son los tristes y no dudosos resultados, que pre-
vieron las Cortes: por ello resistieron las transacciones, y
su vigor en sostener los principios de la justicia, hace
sufrir á sus individuos la mas dura persecucion, resignados
en qué si la edad presente desconociera la nobleza de su


. conducta, la posteridad verá en ella un dechado de inte~




808


gridad y de decoro, y un ejemplo ilustre del modo con
que se deben cumplir los empeños que una vez se contraen
con las naciones.


Si la Soberanía de España resíde en el consejo de Castilla.
Cosa es rara é inexplicable, cómo los inclitos zeladores


del trono, que clamaron contra las Cortes de Cadiz de
1812, suponiendo que eran causantes contra la soberanía
del rey los diputados que votaron la soberania de la nacion,
ya que no asestasen sus tiros á los obispos de Orense y de
8antander, que en 1808 habian enseñado en España esta
grande heregia, arremetiesen siquiera contra unos cuantos
legos, que seis años antes habían asegurado que la so-
beranía de España compete no ya á la nacíon, sino á una
minima parte de la nacion, cual es el consejo de Castilla.
Vivos eran en 1814 los consejeros Puig, Lasauca, Cam-
pomanes, Mon y Velarde, Riega, Cortabarria, Vilches,
Fita, Mendinueta, Don Sebastian de Torres, Puente,
Yebra; en suma, todos ó casi todos los ministros, que en
Octubre de 1804 componian aquel tribunal. Los cuales
tubieron aliento para decir al rey Carlos IV, que el consejo
de Castilla es un cuerpo soberano, y que en él reside la
soberania nada menos que por primitiva institucion. Aí
es un grano de anis la diferencia que hay entre decir que
reside la soberania en una sociedad de muchos millones
de almas, y decir que reside en dos docenas de esas mismas
almas, iguales á las demas, y que no tienen representacion
ninguna de parte de los reynos. Público fue en Madrid
en aqq~lla epoca este gracioso cuento; y habiendose pu-
blicado despues en una obra impresa en el año 18f.!O, no
chistó nadie contra su veracidad, con ser asi que vivian
muchos de aquellos ridículos aspirantes á la soberanía.


El hecho fue, que habiendo el Señor Don Carlos IV.
reprendido agriamente al Consejo por una sentencia que
h¡¡,bia dado en 3 de Octubre de 1804, ofendido de ello este
tribunal, contestó á S. M. entre otras cosas las siguientes,
que hacen á nuestro propósito: "Meditada que fue la real
orden con un prolijo y atento examen en la posada del
E. S. conde de Montarco, su gobernador, acordó el con-
sejo pleno debia contestarle á V. M. en termino s análogos,
p¡;mteniendo siempre el consejo la dignidad y soberanía
que no ignora V. M. tiene por primitiva institucion."




309


y porque no se entendiese, que esta soberania, de qué
se creía revestido el consejo, era una soberania nominal y
honoraria, sino real y verdadera, acompañada de facultades
soberanas, verbi gracia, la principal de ellas, que es el
poder legislativo, prosigue: " Dice V. M. en su real orden,
halla agravado en gran manera su paternal corazon con los
continuos males que amenazan sus amados reynos: males,
Señor, que llegarán hasta el augusto trono de V. M. . . .
¿ Desde cuando, Señor, se halla la nacion en estado tan
deplorable? Desde que V. M. ha coartado las facultades
soberanas que deben residir en su consejo. Desde que
el consejo se halla desposeido de aquel poder legislativo,
que por primitiva legislacion tiene. Desde aquella epoca
ha ido cayendo mas y mas nuestra sabia monarquía."


Para dar aun mas fuerza los tales señores al convenci-
miento en que estaban de su soberania, interesaron en
esta exposicion su conciencia, arma que se ha sabido jugar
en ciertos casos con gran fruto. "No puede menos el
consejo (continuan) de hablar á V. M. con esta claridad,
sopen a de gravar enormemente las conciencias de los an-
cianos ministros que lo componen. Si V. M. no interpone
toda su autoridad y poder para atajar estos males, si no
deja obrar á su consejo como tribunal soberano que es de
]a nacion; bien pronto tendremos los españoles el des-
consuelo de vernos á nosotros, á nuestras mugeres y nu-
estros hijos, hechos esclavos de nuestros vecinos y comar-
canos."


He aqui cómo el consejo hacía depender la felicidad de
la nacion española de qué reconociese el rey la soberania
de aquel tribunal, sus facultades soberanas y su poder
legislativo. Magnifico es sobre todo el ultimo rasgo de la
dichosa consulta: El consejo, Señor, es un soberano por
constitucion nacional.


El consejo pleno, compuesto de minístros ancianos, es-
trechados de su conciencia, por no exponer á los españoles
á ser esclavos de sus vecinos, osó en aquella epoca, no solo
:lnogarse el poder legislativo, que no le compitió jamas en
España, sino añadir la ingeniosa falsedad de que le tenia
por la primitiva legislacion dell'eyno. ¿ Sí sabrían aquellos
magistrados los largos siglos que pasaron desde la primitiva
legislacion de España hasta la creacion del consejo de
Castilla? ¿ Si habrian olvidado que, segun la primitiv(¡
legi.,lal'ion de España, como lo demostraron á las cortes
de Cadiz su fiscal Gutierrez de la Huerta, y los ministros
Rie y Borrull, y el obispo Lera, este poder pertenece
I?xcltl~ivamente al rey con acuerdo y otorgamiento de la




nacion? Ahora bien: si á los vocales perseguidos en 1814
se les formó causa porque habian aprobado el articulo 15
de la Constitucion, que restableció la union de las Cortes
con el rey para la formacion dc las leyes; ¿ con cuanta
mayor razon debieron ser procesados estos consejeros, que
aseguraron estar en el consejo el poder legislativo, no
dando en él al rey la menor parte?


Al cabo los diputados en la soberania de la nacíon san-
cionaron mi principio, que el actual obispo de Malaga, el
R. Cañedo, calificó de incontestable axioma de dereclio
publico, el cual fue premiado con una mitra. Mas los con-
sejeros en la soberanía del consejo aseguraron como prin-
cipio incontestable un dogma irrisible, destituido de todo
apoyo, no solo en la primiti1:a institucion del reyno ridí-
culamente citada, sino en nínguna de las demas leyes, ni
en peticiones de Cortes, ni en documento ninguno de nu-
estra historia antigua ni moderna. En el celebro, pues,
de los que acordaron aquella consulta, se fOl:jaron esas
facultades sobe'ranas del consfljo, Y el titulo de tribunal
sobn'ano, y de soberano por cOllstitucion nacional.


Supongamos que hubiese raZOll para procesar á los di-
putados que sancionaron el axioma del R. Cañedo. Antes
que ellos y con mayor razon debieron serlo los consejeros,
que predicando para el saco, asegural'on un error politico
tan contrario á los derechos de la nacion, como á los del
monarca.


¿l\'Ias qué extraño es, que este consejo hubiese renovado
en tiempo de Carlos IV las pretensiones de la soberania,
que quiso ya calzarse en el reynado de Felipe V ~ Bien
que entonces no avanzó á llamarse soberano pOt' consti-
tucion nacional; contentóse con decir que la tal autoridad
soberana se la dieron los reyes. Es especie original, digna
de recordarse.


Público fue en España el extrañamiento, que sin orden
de Felipe V impuso el consejo de Castilla en 1708 al
prior y á un lego de los Agustinos, y á un presbitero de
Granada. Sabido esto por el rey, le exigió razon de
haber ejercido aquel acto de soberania. A esta real
orden contestó el consejo en consulta de 6 de Junio de
aquel año. Qué tal fuese esta consulta, aparece de la
explicacionjuridica de ella, comenzada de orden de S. M.
por Don Luis de Salazar, y concluida por Don Melchor
de Macanaz. * Rebatiendose en ella los fundamentos en


,. Se imprimió este doeUlIwllto el! el tomo IX, del srmoflm"iu erudito,
r<t~~', 7 y siguiente,.




qué apoyaba el consejo su soberanía, se dice entre otras
cosas: " De lo mismo que la consulta alega, se saca que
no le dieron (los reyes al consejo) alguna (autoridad)
soberana. Pues si los reyes mismos juzgaban las causas
mayores, y resolvian los negocios graves con acuerdo del
consejo, ya se ve que los actos soberanos los ejercia el rey
pOl" sí, y que en los consejeros no habia mas facultad que
aconsejar segun las leyes y su prudencia."


y mas adelante: "causas judiciales y actos sobemnos son
cosas diversas: y el rey no pregunta, por qué concesion ó
desde qué tiempo oye el consejo pleytos, sino cuando y en
qué reynado se dió al consejo la autoridad de extrañar los
eclesiasticos sin noticia del principe. . . . Querer que por-
que los reyes pasados ejecutaron este acto de soberanía con
acuerdo del consejo, le debe ejecutar aora el consejo sin
acuerdo del rey, suena á querer igualarse con el soberano."
Que niñerias debio ensartar el consejo en aquella con-
!-mIta, cuando la explicacion juridica dice contestandole:
" N o poder el rey mantener sus resoluciones en negocios
graves, cuando el consejo se opuso á ellas, ... es pensar
en ser superior al soberano, es intentar la dominacion del
dominador."


¿ y cómo habia de olvidar el consejo sus pretendidos
fueros de único legislador? Asi es que se adelantó en la
consulta hasta decir: Toca al consejo la formacíon de las
leyes y pragmáticas. l Y qué se le contestó á esto á nom-
bre del rey? Oiganlo y avergüencense los calumniadores de
las Cortes de Cadiz: "La formacian de las leyes y prag-
máticas (contesta Felipe V) no toca al consejo, ni hay
por donde usar esta voz, pues casi todas las leyes del reyno
se lticieron en Cortes á instancias de los reynos, antes que
naciese el consejo. . . . Sino fuese asi, habriamos de con-
fesar que el consejo tiene facultad absoluta é independiente
para hacer leyes; lo cual es incierto; le esta prohibido
por las leyes ya copiadas, y no ha habido consejo de rey
en el mundo, que tenga tal autoridad."


Vuelvo aora á mi tema. Si esta necia usurpacion de la
sobemnia del rey, no menos injuriosa al monarca que á
la monarquía, no fue delito para los nuevos apologistas
del trono español; ¿ cómo ó por donde pudieron calificar
de crimen la declaracion legal del axi()ma y principio incon-
testable del R. Cañedo, que abraza bajo el nombre de so-
beranía los derecho~, los fueros y las libertades, que por
su prímitiva templanza competen á la nacían española?
Porque no declararon las Cortes que les competia la sobe-
ranía del rey. ~in(l el derecho esencial, al cual, como




observó el sabio Jovellanos, se da tambien propiamente el
nombre de soberania, y que convendria se llamase" supre-
maria, por ser superior á todo otro poder constitúcional."
Lejos de creer las Cortes que esta soberania era contraria
á la del rey, en la declaracion de ella fundaron la declara-
cion de que Fernando VII era el unico y legitimo rey de
España. Por la soberania del consejo dejaba el rey de ser
rey, pues á su vista se arrogaba el consejo la potestad real.
Por la declaracion de las Cortes se aseguraba el derecho
del rey contra las pretensiones del intruso y aun del consejo.
¿ Será virtud en 108 ancianos consejeros arrogarse por
conciencia actos de la sobemnia, que por las leyes fun-
damentales competen exclusivamente al rey: y sera crimen
en las Cortes declarar á la nacÍon la soberanía, que ya le
habian enseñado ser propia suya dos respetables obispos
en 1808; la cual lejos de perjudicar al rey, fue
siempre en España, y 10 era con especialidad en aquella
época, el único cimiento de su trono Z Si es enemiga del
trono la sobF1'ania de la nacían,. ¿ cuanto mas lo será la
sobemnia del consejo? ¿ De un consejo, que no fue
fundador de la monarquia: que ni siquiera nació con ella:
que fue creado muchos siglos despues, aun cuando lo hu-
biese sido por San Fernando, como los consejeros mismos
lo dicen equivocadaniente en aquella consulta: de un con-
sejo en fin, dotado de facultades subalternas, limitadas,
derivadas del mismo poder del rey? Y si es tal esa
sohemnia del consejo, que el despojo de ella como él
asegura, bastaba para hacer esclavos á todos los españoles j
¿ cómo se atreven los consejeros á disputarla á toda la
masa de la nacion, de qué eran individuos, cuando por la
declaracion de ella precavió al reyno de la esclavitud pre-
parada por Bonaparte ~
~ En qué quedamos? ¿ Es soberano el consejo de


Castilla ~ ¿ Los consejeros qué han de responder? Que si.
¿ Pues cuanto mas lo será el reyno entero? ¿ Es soberano
por voluntad de los reyes? Pues cuanto mas lo será al
nacion, que elije á los reyes, ó autoriza la sucesion en el
trono? ¿ Es soberano por constitucion de la monarquia?
Pues cuanto mas lo será la nacion, que instituyó la monar-
quía? N o reside la soberania en la nacion, dicen los
perseguidores de las Cortes. Luego mucho menos reside
en el consejo. El consejo no obstante se tiene por sobe-
rano. Luego si fueron atentadores contra el trono 108
diputados que declararon la soberania nacional, mucho
mas lo fueron los individuos de aquel cuerpo, que se
arrogaron la soberanía: y no solo atentadores. sino pri1t~




{'i}Jales causantes de este robo, pues muchos mios antes de
las Cortes de Cadiz declararon, aseguraron y sostuvieron
que era suya la soberanía. ¿ Ha detestado este error el
consejo de Castilla? ¿ Le ha retractado? Publico es el
error, publica su impunidad .,. . Mas entretanto que
los consejeros soberanos se estaban riendo de la estupidez
del gobierno, que se dejó echar encima esta carga de
pretensiones y fueros ridículos, gemian en las cárceles los
diputados, que en la soberanía nacional apoyaron legal-
mente los derechos del trono.


¿ Mas no cantaron los consejeros la palinodia? ¿ No
llegó dia en que confesasen lo mismo por qué fueron luego
perseguidas y calumniadas las Cortes ?-¡ O si llegó!-
¿ y cuando ?-En el año de 1808. En aquella epoca se
vió estrechado el consejo á esconder su soberanía, por-
que á haber hecho alarde de ella, se viera precisado á
reconocer por rey á José Bonaparte, y á jurar la consti-'
tucion de Bayona. ¿ Qué hizo pues? Apelar á la sobe-
ranía de la nacion. ¿ Y es eso cierto ?-No hay mas
que abrir el manifiesto, que publicó entonces el consejo
para vindicar su conducta. Por él consta que con los
emisarios de N apoleon, que le pusieron en prensa para
que reconociese al intruso, se escusó alegandoles el
derecho esencial, originario, privativo é inprescriptible de
la Nacion, que los R R. obispos de Orense y de San-
tander y el Señor Jovellanos llamaron soberanía: y que
uno de los consejeros añadió ser monstruosidad creer que
nuestros reyes pueden disponer de la soberanía; que fue
decir en buen romance, que no eran los reyes propietarios
de ella, como acababa de demostrarlo en un opúsculo el
docto jurisconsulto Villamil.-¿ Luego esta propiedad era
de otro ?-Suponelo el consejo. -Mas. ¿ quien será el
propietario de esta soberanía?-Yo, hubiera respondido
el consejo á Carlos IV. ó á Felipe V. Mas con Napoleon
fue preciso val'Íar de lenguage. Porque si hubiera res-
pondido que el consejo era el soberano, una de dos, ó de-
biera sucumbir al reconocimiento del invasor, lo cual no
era decoroso: o hacerle frente cara á cara, yeso no le
debía convenir. ¿ Pues qué remedio? Colgarle el mila-
gro á la nacion. Ella es la unica, dijo, que por su derecho
e.~encial y originario, esto es, por la soberaniaque le
compete, puede dar legitimidad al nuevo monarca. De-
recho originario es el pl'Ímero en la escala de los derecho:>
políticos: ese es de la nacíon, y no del consejo, fundado
muchos siglos despues de la monarquia. Pues aIla se l~


s s




314


haya Bonaparte con la nacion soberana, y deje en paz á los
consejeros, que no les tiene cuenta aora llamarse superiores
á la nacion ni iguales siquiera.


i Cuanto dieran los consejeros, porque no se les hubiera
descubierto este flanco! Mas descubriose por un juicio
de Dios. ¿ Quien sabe si sospechará algun caviloso que la
enemiga de ciertos personages contra la soberania nacional,
no nace de zelo por la soberanía del rey, atacada ya
bruscamente por los consejeros, (pues no pueden ignorar,
y lo han dicho de mil maneras, que la de la nacion es
apoyo de la del rey); sino de ver que declarada la sobe-
rania nacional, quedaba ridiculizada para siempre y
hecha polvo la soñada >;oberania del consejo?


Vaya una duda. ¿ Qué sucediera, si los diputados
presos, en vez de votar la soberania de la nacion, hubieran
persuadido que se sancionase la del consejo de Castilla?
O ! entonces! . . . que elogios! . . . que premios!-
Réplica al canto: ¿ cómo podian ser alabados y premi-
ados por persuadir un error escandaloso y una blasfemia
politica ?-En eso estaba el merito. Como ese error
blasfemo le baylaba el agua al consejo: como su defensa
le daba color de legalidad: como en virtud de la tal
sancion hubiera quedado aquel tribunal superior al rey y
al reyno; no necesitaban mas para ser llamados leales,
justos, religiosos y si se qpiere canonizables, los promove-
dores de aquel delirio.


Pero señor: si estos diputados sancionando la soberania
del consljo, se hubieran hecho detestables y aun irrisibles
á la posteridad! ¿ Quien lo duda?; pero eso es no enten-
derlo. N o se vive en la edad futura, sino en la presente:
los honores y las rentas se disfrutan antes que venga la
fama postuma. He aqui los cálculos de la ambicio n y de
la avaricia, cuando al desprecio de la ley y de la religion
juntan el del decoro y del pudor humano. Como quiera,
es verosimil que la sancion de la soberania del constjo los
hubiera puesto á cubierto de la persecucion, como lo
estubieron los consejeros que á costa del trono quisieron
arrogarsela. N o seria este el primer ejemplo de apoya-
dores y fautores de un error, protegidos por los que le in-
ventaron.




315


"lmnistia de Fernando Vil.


Cartas fidedignas aseguran, que en varios puntos de
:España acaban de ser arrestados de orden del rey los
prisioneros, que bajo el sagrado de las capitulaciones
habian vuelto de Francia al seno de sus familias. ¿ Y
estos ejemplos pueden servir de preludio á la reconciliacion
de los españoles europeos y ultramarinos? Mientras en
la Peninsula continuen unas persecuciones tan inhumanas,
¿ puede lisongearse Fernando de ver cumplidos los deseos
manifestados en la proclama unida al decreto de 1°. de
Mayo? Haced, dice, que el total restablecimiento del
orden sea el preludio de la reconciliacíon entre vosotros y
vuestros hermanos disidentes de America. La conducta
que se observa en España con los prisioneros, ¿ no ofrece
á los que en las Americas sostienen la independencia, la
imagen de lo que deben prometerse, si sucumben en la
lucha? ¿ Y una perspectiva tan funesta no dilata la
guerra, alejando la epoca de la union que tanto se afecta
desear, y tan poco se hace por lograrla?


¿ Y quien podrá esperar que se resta~lezca totalmente
el orden en España, mientras no se ponga un freno á las
demasias de los que insultan las leyes, y hacen befa de las
maximas incontestables de la moral? El espiritu que los
anima, influyendo desgraciadamente en el corazon del
monarca, le arranca providencias, que estan en abierta
contradiccion con los deseos que repetidas veces ha des-
cubierto, llenan de agitacion á los subditos, mantienen el
sobresalto y perpetuan la inquietud pública.


¿ y qué será de la distinguida milicia española, si pre-
valece la nueva jurisprudencia militar, que desconoce la
fuerza de las capitulaciones, no acata la santidad de los
prisioneros, y trata de criminal el esmero en el cumplimi-
ento de los deberes, que la rigida profesion de las armas
impone á los que con ellas defienden la patria contra los
ataques de sus enemigos? La guerra volverá á recobrar
todo el furor con qué se hacia en los siglos barbaros: la
humanidad volvera á sufrir los destrozos que la evitaban
los pactos convencionales, hechos sobre el modo de con-
ducir las lides, mas que por un acuerdo solemne y escrito,
por un efecto de la civilizacion: el ejercito perderá el
pundonoroso honor que le ha distinguido: y las vanderas
españolas, que con tanta gloria se han tremolado en todo
el mundo, defendidas por los valientes, á quienes la libertad




316


de ideas y la decision obligaban á derramar su sangre,
para mantener el lustre de su patria, pasarán á manos de
soldados llenos de bajeza, privados de los estimulos que
producen las acciones memorables, dignos compañeros de
los Trapenses, Merinos y Capapés, é incapaces de enca-
denar la victoria, como lo consiguieron los que mandados
por los Toledos y los Arandas, los Leyvas y los Corteses,
llevaban por divisa la decision y la firmeza de caracter,
que hoy se vilipendia y se escarnece.


Copia de la orden publicada en la gaceta de ~Madl'id de
22 de Junio de 18Z4.


Articulo de qficio.
" Con fecha 13 del corriente mes, el Exmo St·. Secre-


tario de estado y del despacho de Gracia y Justicia ha
eomunicado al consejo real, por medio del EXlDO Sr.
gobernador de él, la real orden siguiente:


" Exmo Sr.-Distraidoel rey N. S. continuamente
de los serios y graves negocios, que llaman su soberana
atencion, con las quejas y recursos que le dirigen los que
se consideran comprendidos en el real Indulto de 10. de
Mayo, y con las consultas de los tribunales encargados
por la ley para aplicarla, los cuales por temor de compro-
meterse, ó con el deseo de acertar, incurren en abusos que
contrarian aquella: deseoso de uniformar en todo el modo
de proceder, y conformandose oon lo expuesto por V. E.
en papel de ayer, se ha servido mandar, que gual'dandose
literalmente en todas sus partes dicho real Indulto, los que
se crean comprendidos en él, acudan á las justicias y tri-
bunales respectivos, pidiendo se les declare tales, y se les
libre su correspondiente certificacion, en virtud de la cual
entran en el goze de la gracia que S. M. les ha conce-
dido, y que ni por las justicias ni por la policia se les im-
pida el libre uso de ella, ni se les nieguen los pasaportes
que necesiten, no siendo para Madrid ni . sitios reales, sin
un expreso permiso, siempre que no lo dezmerezcan por
otros conceptos. Por este medio considera S. M. consoli-
dados todos los extremos que deben concurrir en casos
iguales. á saber: solicitud del que se considere en el caso
del perdon, reconocimiento de su falta y de la gracia que
se le concede, orden, uniformidad en el cumplinúento, y
un bien general para el gobierno y los interesados, sin




incurrir en abusos que están en sentido opuesto COIl lo
que prescriben las leyes para estos casos. Y de real orden
lo comunico á V. E. para su noticia, la del consejo, y que
la circule á las justicias y tribunales del reyno, para el
cumplimiento de todos &c."


Este documento, al paso que califica de exactas las
sospechas que produjo en los hombres imparciales la lec-
tura del decreto de 1°. de Mayo, á qué se refiere, mancha
la conducta de los tribunales. El mismo rey supone que
estos por miedo de comprometerse, incurren en abusos que
contrm'ian las disposiciones de la ley del Indulto. . . .
¿ Qué juicio formaremos de un pais, en donde los magis-
t"ados vilipendian el sacerdocio que los distingue, pospo-
niendo la justicia á su conservacion? ¿ De" un pais, en
donde el supremo legislador se ve continuamente distraido
con las quejas y agravios de Jos que, debiendo ser lavorecidos
por la ley, no lo consiguen, porque la conducta de los
magistrados encargados de su ejecucion, contrarresta sus
efectos: y en donde el jefe del estado, a quien incumbe
asegurar el orden, vé un escandalo tan horroroso, y en
vez de hacerle desaparecer, se contenta con dictar una
resolucion, que lejos de correjir los abusos, aumenta los
desordenes?


Los aumenta en efecto: l°. porque no basta que un
español se encuentre comprendido en la gracia del indulto,
para que pueda tranquilizarse: es preciso que acuda á las
justicias en solicitud de la declaracion. Acuerdo que
va á envolver en actuaciones judiciales á toda España,
con incomodidad de los agraciados y provecho de
los curiales y de los agentes de la policia: y QO. porque
el fallo se deja al juicio exclusivo de las justicias y
tribunales. Como aquellas se componen casi en su totalidad
de sugetos desafectos á los que deben ser indultados, y los
tribunales, segun asegura el rey, han descubierto miedo,
que les hace incurrir en abusos j es visto que los que debian
esperar se pusiera fin de una vez á las persecuciones, deben
temer verse envueltos en otras nuevas. Y como los tribu-
nales no pueden temer, sino á los que sostienen la feroz
anarquia, que devasta la Peninsula, se infiere que mientras
un brazo fuerte, amante de la humanidad y celoso del
honor ,del siglo en qué vivimos, no arranque de una vez el
lnobil de los excesos, estos correran sin freno. i, Y la
Francia que con su intervencion armada aceleró la ex-
pl~)sion de las vengaruas, y favorecio el desenrollo funesto
de las pasione~, ¿ no deberia enfrenar los desmanes y res




tableccr la tranquilidad POl' su propia conveniencia'~ . . .
¡, Le Ecrá dado conseguirlo? Lograria sin duda este
triunfo, mas glorioso que el del Trocadero, si se apro-
~,echára de las circunstancias y del ascendiente que debe
darle la fuerza dc qué dispone; mas si deja correr pasiva
el desorden, ¿ quien será capaz de vaticinat' los resultados?


ESTADISTICA.


Deuda de la nacion española.


Hasta cl año de 1799 no pensó el gobierno espaí'íol en
conocer el verdadero importe de la deuda publica. Con-
tento con salir momentaneamente de los apuros, no medía
la calidad y magnitud de los recursos por la del credito,
Se hablaba de los articulas que constituían la deuda, se
ofrecia generosamente su pago, y se dispensaban favores á
una parte de los créditos, con abandono de los dernas;
pero sin traerlos todos a su centro para consolidar su
valor.


En la citada época el ministerio de hacienda, al paso
que dedicó sus tareas á afianzar el valor de los vales
l'cales, columbró la necesidad de abrazar en sus planes toda
la deuda, dedicandose á conocer su verdadero importe,
como paso previo para dirigir con acierto sus ideas; pero
el proyecto quedó en cierne, como otros muchos que han
perecido con sus autores, ó han sufrido la suerte de servir
~le documentos para la triste necrologia de las empresas
utiles, que apenas vieron la luz publica en la Peninsula,
cuando han desaparecido á impulsos de la ignorancia y de
la fatalidad.


Sin embargo, el genio creador del conde de Cabarrus
en el corto periodo de su ministerio, bajo el fugitivo rey-
nado de J ose ¡O. se dedicó á realizar esta importante obra,
y sus trabajos muy adelantados merecen toda la atencion
y respeto debidos a la ilustracion y á la consumada expe-
riencia de su autOl' .. , . Coetaneamente las Cortes de
Cadiz, mirando la consolidacion del credito como la base
principal de las operaciones de la hacienda, y como un
manantial de utilidades para la nacion, acordaron las pro-
videncias mas eficazes para lograrla, mirando como funda-
mento de ellas el conocil1liento exacto tIc la deuda publica.




319


Eran tan escasos los datos que tenia entonces el gobi-
erno ti su disposicíon, para coadyuvar las sahias inten-
ciones del congreso nacional, que solo pudo ofrecerle un
cuadro incompleto de los empeños que pesaban sobre ]a
nacÍon, por haberle formado con documentos, escapados
milagrosamente del naufragio de las oficinas, y con cal-
culas aproximados, hechos por personas versadas en la
materia, pero que no tenían mas apoyo que su pel'icia.
De él aparecia:


rs. ms.
Que el total de la deuda ascendia á 7.504.116.9.40. 31


A saber
Contraida en el rey-


nado del Señor
Don Felipe V. 1.260.521.563. 20


En el de el Señor
Don Carlos lIl. 803.941.285. 28


En el del Señor Don
Carlos IV. 5.439.653.338. 8


Rebajando los vales amortizados 309.849.400. 32
Resultaba la deuda liquida igual á 7.194.266.839. 33


Los acontecimientos del año 1814 y siguientes entorpe-
cieron el giro de la operacion, que se volvió á emprender
de nuevo el año de 1820 por la mano vivificadora de las
Cortes; las cuales, al paso que continuaron dando provi~
dencias regeueradoras del crédito, empeñaron el celo del
gobierno y de la comision especial de su seno, para que
deslindára el verdadero importe de la deuda; como que sin
su conocimiento no era posible que la patria disfrutára, de
un modo estable y eficaz, las ventajas que debian produ-
cirle los desvelos del congreso sobre tan interesante ne-
gocio.
~ El gobierno, al reconocer los estados de la deuda hasta
alli formados, echó de ver que eran inexactos é incom-
pletos, ya por que no aparecia en ellos la deuda contraida
en la guerra contra N apoleon, y ya porque se habian
olvidado algunos articulos de la antigua. Con este cono-
cimiento formó su plan, y valiendose de documentos y de
congeturas, llevó hasta la suma de 18.000.000.000rs. la
de la deuda publica de España .. bien que descubriendo
la inseguridad de la operacion, hasta que se hiciera una
radical y segura liquidacion general, que pusiera en claro
el verdadero importe de qué debiera responder la nacion,




.'?20


Las Cortes auxiliaron tan justos deseos, y á esfuertos
del zelo de su comision especial y de los jefes del crédito
publico, se logró en 1 de Marzo de 18~3 tener una noticia
verdadera del importe de la deuda: noticia que desenga-
ñando á los que la creían superior á la posibilidad del
pago, abria el camino unieo que debia seguirse para ro-
bustecer el credíto.


La deuda publica de la nacÍon española se divide en
extrangera y nacional.


Deuda contt'oida por el gobierno español en el país
extrongero.


De un estado, señalado con el numero 1°. inserto en el
dictamen de la comision 1 a. de hacienda á las Cortes de
Madrid en 17 (le Mayo de 18Q2 sobre el tratado del em-
prestito de 22 de Noviembre de 1821, resulta que esta parte
de la deuda se compone de las partidas siguientes:-


l.-31.135 acciones de los prestamos de
Holanda á 5.600 1'8. cada una . .


2.-19.mS.093 florines de interereses
atrasados de estas acciones .


3.-15.000 acciones del pl'estamo de
Laffite de 1820. á 14001'8.


4.-144.000 cedula8 de premio del mismo
á 300 rs. .


.IJ.-Emprestito de ISQ1.


Total de la deuda extrangl'l·a.


,> ió.5i4.8i4 31.


lH.356.000


89.631.418


210.000.000


43.200.000
140.000.000


*657.187.418




32l


11. Deuda contraida por el gobierno español enZa
Península.


De la memoria que la comision del credito publico pre-
sentó á las Cortes en 1°. de Marzo de 1823, y de los
estados que la acompañan, aparece:


l. Que la deuda interior se divide en
deuda que causa intC'J'es y deuda
que no te causa.


2. Que la deuda con interes asciende
á 7.081.016.105 rs. 28jms. y se
compone de las partidas siguien-
tes, á saber.


l. La reconocida, purificada, regis-
trada en los libros y ya conso-
lidada. • 2.408.418.377 28


2. La pendiente de liquidacion.
3. Remanente á la ya calculada.
4. Servicios extraordinarios de


• 2.108.293.763 18
. 2.303.068.221 22


Ca-
diz de 1797 y 1805.


5. Vales duplicados. '.'
6. J unta de reemplazos de Cadiz.
7. 34.475 acciones del prestamo


nacional de 1821 á 2.100 rs.
cada una.


47.838.242 28¡
56.000.000
90.000.000


72.397.500


Total de la deuda con interes *7.081.016.105 28l


• i'TO.810 161 O ••


'1''1'




322


111. Que la deuda sin interes asciende á 7.587.~86.l39 33f
á saber.


1. La reconocida purificada y ya
consolidada . .
~. La pendiente de liquidacion
3. Remanente á la calculada
4. Servicios de Cadiz . •


1.817.271.681 24!
654.762.719 22


4.933.757.626 21!
81.494.111 33!


5. Suministros hechos al ejercito
en la guerra de la indepen-
dencia • • •


Total de la deuda sin interes


Resumen.


100.000.000 O


*7.587.286.139 33!


Deuda con inte1'(:s
Deuda sin interes


• +7.081.016.605 28t
· +7.587.286.139 33!


Total §14.668.302.745 28


Restando de esta suma
1. El importe de la deuda con in-


terés ya amortizada . . 2.741.251.656 25í
2. El de la deuda sin interés ya


extinguida 3.832.630.199 10


Total amortizado 116.573.881.856 n·


Queda la deuda efectiva de la nacion española reducida, á
saber, la.


Deuda con interés á
Deuda sin interés á
Total de la deuda efectiva


.. .f75.810.061 Os.
~ .f146.680.222 1s.


t .f10.810.161 1s.
1I.f65.1:38.818 Os.


• 4.339.764.4049 3
· 3.754.655.940 23í
**8.094-.420.889 26f


! .f75.870.061 o.,.
,'" 80.944.288 Os.




323


Hipotecas aplicadas á la extincion de la deuda publica.
Valor de las fincas entregadas al credito


publico, apreciadas á metalico 1.897.778.434 14
Valor de las fincas aplicadas al objeto,


pero no entregadas aun . 2.732,714.Q83 O
Total valor de las hipotecas apreciado


en metalico . ... 4.6:30.492.717 O


La venta de fincas se hacia exclusivamente á creditos con-
tra el estado,. y se verificaron hasta fines de Julio de
1822, con el aumento de 86 por 100, sobre la tasacion
á dinero: y con el 160 por 100, desde dicha epoca
hasta 1 de Marzo de 1823. Segun estos datos, el valor
verdadero de las


rs.
Hipotecas, reducido á creditos es.


igual á . . . 12.039.272.064 O
Superior al importe de la deuda pub-


lica interior en • • 3.944.851.175 7t
y á la total deuda nacional y extran-


gera en 3.687.663.754 8




324


importe de los creditos contra el estado, propios de cuer-
pos inmortales, que con arreglo á los decretos de Cortes
caduca1'on, debiendo haberse extinguido, desde 1 de
Enero de 1820 hasta 1 de Enero de 1823, disminuyendo
en igual suma la de la deuda publica, sin la entrega
equivalente de fincas.


Por juros
Por alcabalas . . .
Por bienes enagenados á las obras pias
Por oficios enagenados
Por creditos de Felipe V.


rs.
400.000.000 O
44.901.457 O


771.035.232 O
25.000.000 O
40.000.000 O
57.686.830 O
26.9lO1.359 O


Por prestamos nacionales y extrangeros
Del banco nacional y cinco gremios
Por deuda fluctuante de tesoreria y


otros ramos . 2.938.842.690 O


Total 4.303.891.170 O
De los documentos existentes en las


oficinas resultaba haberse realizado
la caducidad de 2.938.842.690 O


y quedar por caducar aun 1.365.048.480 O
Rebajando esta suma del total de la


deuda publica interior, quedará esta
reducida en ultimo termino á 6.729.372.409 27f


Y la hipoteca afecta á su pago la exce-
derá, en . . . 5.309.899.654 61


Importe de las fincas afectas al pago de
la deuda publica, vendidas desde el
~~ol:;21820 qasta 31 de Diciembre 433.858.855 28*




825


Provincias en donde Ita sido mas considemble la venta de
,fincas, y razon en qué lo Itan sido.


Plasencia
Madrid
Cadiz
Badajoz
Sevilla
Toledo
Burgos
Barcelona
Oviedo .
Ciudad Real
Cordaba
Granada
Mallorca
Zaragoza
Salamanca


66.000.000
44.000.000
40.000.000
33.000.000
26.000.000
23.000.000
21.000.000
20.000.000
18.000.000
16.000.000
16.000.000
16.000.000
14'.000.000
12.000.000
10.000.000


Provincias en donde Ita sido corta la enagenacion de las
fincas.


V álladolid
Guadalajara
Zamora
Valencia
Avila
Murcia
Lean
Jaen
Soria
Palencia
Santander
Victoria


8.000.000
7.000.000
6.000.000
2.000.000
2.000.000
2.000.000
5.000.000
3.000.000
3.000.000
2.000.000
1.000.000
1.000.000


Los datos hasta aqui alegados nos descubren la exactitud
de la opinion del conde Alejandro Laborde, cuando en su
Aperfu de la situation financiere d' Espagne (pag. 17.)
asegura con la firmeza nacida del convencimiento, que
" la España puede pasar en un momento de la mas pro-
funda miseria á la mas alta prosperidad: pagar en menos
de cinco años íntegramente su inmensa deuda: adquirir el
primer credito en la hacienda de Europa: hacer superar
sus rentas á sus gastos; y no sentir la perdida de sus colo-
nias, debiendo á sí sola su riqueza y su prosperidad."




!326


Origenes orientales de la lengua Española.


Alfabeto cuarto.
AZEYTUNA, s. f. El fruto del olivo: en ingl. olive.


AZEYTUNO, s. m. Olivo, arbol: en ing. olive-t1'ee. Del
árabe "j'n~r zeithuna, olea, oliva, arbor et fructus; y
del hebreo n~j zeith olea, oliva, olivetum: aunque á este
origen es mas conforme la voz AZEYTE, s. m. el zumo o
suco de la azeytuna: en ingl. oil.


BALADRONADA, s. f. Expresion jactanciosa, nacida de
arrogancia y orgullo: en ingl. boast. Del griego aAa~poEía,
jactantia.


CABAS, s. m. En Valencia y Cataluña, espuerta, seron
de palma o esparto: en ingl. pannier. Del sirocald. y:Jp
cabatz, collegit, congregavit.


DENOSTAR, v. a. Afrentar á alguno, avergonzarle, in-
sultarle: en ingl. lo revile. DENUESTO, s. m. afrenta,
insulto; en ingl. aifront. Del griego o,oTá~"" convitior,
carpo; o de o,ó,,""', vitupero.


ENTECADO, DA, adj. Debil, flaco, macilento: en ingl.
stiJf. Del griego T'1l"3w,, tabes, tabefactio.


FULANO, NA. s. m. y. f. Nombre que se da á la persona
cuyo nombre se omite: en ingl. such a one. FULANITO,
TA, dimin. Del hebreo ~j'~~ feloni, y ~n~j~E:l felonitha,
fem. Nomen innominati j cujus proprium nomen -reticetur.


GIBA y.en Valencia CHEPA, s. f: joroba: en ing. hump.
Del hebreo :J~ gab, tergum, dorsum: o de i1:JJ gobah,
altus, elatus: o del griego ~bO<, curvus, inflexus, tuber
in dorso camelli.


HIPO, s. m. Interrupcion y dificultad en la respiracion:
ansia, deseo vehemente: en ingl. hiccouglt, wish, desire,
anger, fury. Del griego íwów, premoj y de í'l10S, pressura.


JAMUGA, s. f. Especie de silla o asiento que se coloca y
ata con seguridad en la bestia de carga, para que vaya en
ella alguna persona. Dicese tanibien JAMUGAS. En ing1.
a kind of side-saddle lor women. Del sirofenic. ~r.ln
jamal, recepit, conclusit, continuit: o del significado que
dan los arabes a la misma voz, portavit, gestavit.


LLEU, s. m. En Valencia los livianos. LIVIANOS, en
ingl. whitel..livered. Del sirocald. :J:J~ libeb, COl': o del
plur. l':J:ll libben.




327
MIGROS, adj. En Valencia se aplica á la persona que se


detiene ó hace alto en cosas pequeñas. Del griego /,-'Xp~f,
parvus, parvi prretii.


NOGADA, s. f. En Valencia, salsa delicada y sabrosa.
Del griego '':''Y'''h''', edulia suavia et delicata.


OYES, Voz de que se usa para llamar a alguno. Del
hebreo ~':"I hoi, heus (interj. vocandi.)


Pro, s. m. Clamor, deseo vehemente: en ingl. outcry,
sound of passing-bells, anxiety. Del griego a.'1fVW, o ~'1fVW,
clamo.


QUINQUI, En Valencia juego de muchachos; en que
uno de ellos, vendados los ojos, debe adivinar y nombrar
al que le da un golpe. Del griego x'xlw, o X'X'IJ/,-" invenio,
comprehendo: o del hebreo r'lJ:l kinah, cognominavit,
cognomine apellavit: o del sirofenic. ~~:ln~ ethcani, no-
nominatus, cognominatus, appellatus fuit.


RAMALAZO, s. m. en Valencia RAM. N ube de truenos,
tronada: en ingl. thunderstorm. Del sirocald. Op, raam,
tonuit, intonuit: vel a r'lOVi raamah, tonitru.


SACSARCE DE RISA. fras. En Valencia, soltar la carca-
jada. Del hebreo pn:!t tzajac, risit: o de ~./ipn:!t tza-
jacthi, risi.


TALLO, s. m. Renuevo o pimpollo del arbolo planta: en
ingl. shoot, Spl'out. TALLECER, v. n. brotar el arbol los
renuevos: en ingl. to shoot. Del griego OaAh~f, omnis
frons viren s ; o de OrlAAW, pullulo, floreo, vireo.


VARaN, En la expresion A OJO DE BUEN VARON: a
juicio de persona inteligente y desapasionada: del hebreo
i:l bar, mundus, purus: o de '~:l baar, expressis verbis
declaravit, clarum reddidit.


YERMO, lilA, adj. Se aplica al terreno inculto: en ingI.
waste, deserto Del griego ~p'IJ/,-ów, vasto, derelinquo: o de
~PP.Of. destitutus.


ZARCO, CA. adj. Aplicase al agua o á algun otro licor
azulado o turbio: en iug. of a ligkt blue. COlOU1'. Del
arabo p,r zarc, creruleus, subc::cruleus, lívidus.




328


CARTAS HIBERNICAS.
CARTA 3.


Mí buen amigo. Antes de proseguir mí discurso todavia
quiso atajarme Don Patricio haciendo se atras del conven-
cimiento que acababa de confesar de que por la primitiva
constitucion de España no eran inviolables sus reyes.
Muy tentádo estube de saltar por las bardas y decirle dos
frescas. Mas anticipóse á contener su osadia la cordura
de Don Ricardo, invitandome nuevamente á I,roseguir.
Para que vea el Señor, dije, cuan persuadida estaba
España de esta verdad, le citaré el testimonio de uno de
nuestros mas piadosos politicos: testimonio tanto mas
notable, quanto se refiere á la primitiva constitucíon de
España, y fue impreso con aprobacíon del gobierno cuando
nuestra monarquia de la casa de Austria de hecho habia
degenerado en despotica. Este es un frayIe de San
Agustín llamado Fr. Juan Marquez que dice. * "La re-
-publica, de quien trae su origen la potestad r.eal, no la
trasladó al principe tan absolutamente, que no la reservase
en sí para poderle quitar el principado, si las cosas lle-
gasen á tanto estrecho." Y alegando las causas que tubo
para disponerlo asi la nacion española, prosigue." Lo
contrario fuera no haber ocurrido al peligro mayor, y
quedar hecha esclava de quien escogió por ministro."


y porque se viese que en esto no habia hecho aquella
nacion una novedad contraria á los principios de derecho
publico, concluye: "que se debe atajar este cancer, es
consentimiento comun, ley natural escrita en los animos de
todos, y voz que les esta siempre sonando en las orejas."


Mas esto es ya volver atras, y aunque el Señor Don
Patricio me obligó á ello, todavia tengo por falta de logica
salir del estado que tenia ya nuestra controversia. El
Señor niega que en España hubiese llegado el caso de
poner por obra el fuero que se res~rvó la nacion de deponer
sus reyes. Y esto lo niega despues de haberme oído que
lo fue Suintila por el IV concilio Toledano. Bastaba este
solo hecho. Mas consta de nuestras historias que lo
fueron igualmente Fruela 1, Ramiro 111 de Leon, Doña
Urraca, hija de Alonso VI, Don Alonso el sabio, autor
de las partidas, y ultimamente Enrique IV,t en cuya ero-


.. Marquez Gobo fUldo/' allliallo, lib. 1. cap. 8.
t Alonso de PaIcncia ('¡'(lIliw de Enrique 1 V. año 1466. cap. 66.




nica contesta su historiador Alonso de Palencia á los espa-
ñoles ignorantes de la historia de su pais que calificaron
de atentado su destronamiento. "No era nuevo, dice,
en los reynos de Castilla y de Leon los nobles y pueblos
dellos elegir rey é deponerlo: lo cual por canonicas abto-
ridades se podia bien probar, y por muy menores causas
de las que contra el rey Enrique probar se pueden."


y alegando pruebas de esto prosigue: " Que el rey
Don Alonso X de este nombre que por su gran- virtud é
bondad fue elegido por emperador, por solamente ser
habido por prodigo, fue privado de la corona. Y muy mas
reciente ejemplo tenemos del rey Don Pedro que por su
dura y mala gobernacion perdió el reyno y la vida con el,
cobrola Don Enrique (II) su hermano, no le perteneciendo
de derecho, pOLo su virtud, y por favor de los nobles é
pueblos del reyno."


Por no atajarle á V. la palabra, dijo Don Patricio, no he
replicado antes que el destronamiento de Enrique IV.
unico de que yo tenia noticia, fue ilegitimo, por que se
hizo sin autoridad ni anuencia del Papa. Y he ai porque
creia que aquel hecho no púdo alegarse jamas como prueba.
Admirome, contesté yo, de que reproduzca V. esa supu-
esta autoridad de la corte de Roma para intervenir en las
cosas temporales de reyes y reynos, en una epoca en que
nadie se atl'éve ya, siquiera por verguenza, á mostrar que
pertenece á Jos siglos de ]a ignorancia. Mas ya que ha
tocado V. esa tecla, no será justo dejar suelto- este cabo.
Por que es visto que respeto de este punto está V. tan en
ayunas como respeto de lo demas que toca á la historia
antigua de España, y que esa falta de Ínstruccion sirve de
apoyo y fomento á la osadia y aun á la calumnia. Perdone
V. este ]enguage: refiero me á otros, en V. supongo buen
e¡:;piritu, y á este origen atribuyo sus replicas. Solo siento
que estos ss. lleguen á molestarse con cuentos que al pa':
recer deben de serIes importunos. N ada de eso, ocurrÍo
Don Ricardo. Tomemos cafe, y luego tendra V. la bon-
dad de proseguir: todos estos amigos tienen tanto placer
como yo en oir especies que para este país son exoticas.


Pues descansé yo, justo será que descanse V. tambien,
y otro día continuare mi curioso romance.


CARTA 4.
Mi buen amigo: Pasado el breve intervalQ del care, ob-


servando yo en el silencio de los circunstantes su deseo de
saber ]0 ocurrido entre España y la curia sobre el destro~


uv




namiento de Enrique IV, no tardé un momento en tomar
la palabra. .


Cuando los prelados, dije, los grandes y caballeros de
,castilla por los años 1465, trataron de colocar en el trono
al infante Don Alonso en vez de su hermano Enrique IV,
no faltaron letrados y teólogos, que opinaban, como dice
el cronista Alonso de Palencia (año 1465), que el rey antes
de ser depuesto, debia ser acusado ante el santo padre de
heregia é de otros graves crimenes é delitos que se ]Jodían
ligeramente contra él pTObar. Eso decia yo, saltó Don
Patricio. V. mismo confiesa que los letrados y teólogos
españoles reconocian autoridad en el papa para intervenir
en aquel negocio.


Como esto fue tan al principio de mi razonamiento,
temiendo Don Ricardo, como me dijo despues, que amos-
tazado yo de la descortesia de Don Patricio, no pasáse
adelante, le rogó cortesmente que se sirviese no interrum-
pirme, guardando para despues qualquiera especie con-
traria que le ocurriese. Sosegóme un tanto esta urbanidad,
qué cierto no las tenia ya todas conmigo.


Por las palabras mismas de este cronisfa, prosegui, se
desengañará V. señor Don Patricio, de lo que valió para la
parte sabia de la" nacion española el desproposito de aquel-
los letrados y teólogos. Pero esta opinion, continua Pa-
lencia, fue 1oeprobada pm' los que conoscian las costumbres
de los romanos pontifices, cerca de los cuales valia mucho
el gran podC1' y las dádivas de quien quiera que darlas
pudiese. Y habiendo prevalecido esta doctrina de los
españoles sabios y prudentes, sin contradiccion de nadie
fue proclamado rey el infante Don Alonso por los prelados,
ricos hombres y caballeros de estos l'eynos, y Enrique IV
depuesto del señorío e administracion deltas, y degradado
de la dignidad real é insignias de elta (son palabras del
mÍsmo rey Don Alonso su hermano en su real provision
de 8 de Junio de 1465) con aquella solemnidad que la
Tazan natural é costumbre antigua destos reynos quieren,
é por todos le fue quitada la obediencia . . . é '!Jo . . •
fui recebido e jurado por rey.


o Mas informadas las ciudades de Castilla de que el papa
todavía estaba empeñado en favorecer la causa de Enrique
contra lo resuelto por el reyno; le escribieron cartas mos-
trándole las )'azones de derecho y de utilidad general, que
le habian obligado á su o;eccion. Entre tanto Don Anton
de Alcalá, obispo de Ampuria, fra'!Jle de la m'den de san
Francisco, VQ1'on muy notablll é de gran ciencia, dic~ el




331


mismo historiador, y Pro Juan Lopez, famoso maestro en
teología de la orden de los predicadores, é otros famosos
doctm'es, legistas e canonistas, por muy diversas autori-
dades, asi del testamento viejo e nuevo, como teologicas,
canonicas e jurídicas, corrobora1'on ó aw'obaron la deposi-
cion ¡zeelta del rey Don Enrique.


Esta general persuasioll de los pueblos hubiera traído
al reyno la deseada tranquilidad, si la curia romana 110 se
hubiera declarado abiertamente, sin titulo ninguno ni
derecho, como es notorio, contra el acuerdo de la nacion
española. Viéronse salir de Roma para Castilla emisarios
con titulo de legados, los cuales ya alhagando, ya amena-
zando, ya fulminando censuras, dieron de si lo que debian
dar, nuevo pabulo á la llama de la guerra civil. De uno
de estos internuncios, que fue Micer Leonardo el boloñés,
dice Palencia (al año 1466, cap. 80,) que mas por buscar
nuevos provechos para el santo padre, que 17m' otra causa
parFscio veni1' á estos reynos. Del legado obispo Antonio
de Veneris (al año 1467, cap. 88,) que habiendo llegado al
monasterio de la Mejorada junto á Olmedo, comenzó Su
habla á los grandes, mostmndo de tener poder de hacer
todo lo que en estos reynos quisiere, por la autoridad del
sumo pontiftce á él dada. Con tanta osadia pretendió el tal
legado difundir en España las tiniehlas que en aquella
época ocupaban á toda la Europa acerca del soñado y
antireligioso dominio temporal de los papas sobre las na-
ciones y sus principes.


¿ Mas qué hiziel'on 103 grandes de Castilla? Sucum-
bieron acaso al poder, de que se suponia revestido aquel
mensagero? De las palabras del obispo, prosigue Paleq-
cia, ¡tobo tan gran enojo el maestre de Santiago marques
de Villena, que respondió con grande ira diciendo, que los
que al santo padre habían dicho él tener poder en los
reynos de Castilla e de Lean para difinir las cosas tempo-
rales, le habian engañado. Que él é los grandes destos
1'eynos podian bíen deponer rey pm' justas causas, é
poner tal cual entendieren ser cumplidero al publico destos
reynos.


N atable es lo que á vista de este suceso escribe aquel
cronista: Grande ocas ion dieron los padrcy santos de
nuestros tiempos á las discordias é daños de los principes
calolicos: los cuales como supiesen los escándalos e dis-
cusiones que entre ellos pasaban, no con. aquel fert'or e
m'diente dFseo del bien un͡;ersal ponian los remedios que
!o,y fwtiguos pad1'es santos solian bl(scar, e COl1 gran dili~




p:ncia p<YRer; más lJU!fcando ~"Us pr().pios provechos eón
desordenada .codicia, de los "e,1jf:S Cristianos buseabart
nuevas exaccIOnes.


De este zelo de España contra las exorbitantes pI'eten-
siones de aquella curia queda otro testimonio en la. célebre
carta que á la santidad de Paulo IV. escribió desde
Napolesel gran duque de Alba á 21 de Agosto de 1.'556,
donde le 'dij'o: Ni menos tiene facultades V. S. para
dar niqtlitar coronas, ni otros estados .y señorios, de la
manera, cuando.lJ como se le antoje.


Ai tiene V. señor Don Patricio, el modo de pemar de la
piadosa España acerca de las exorbitantes pretensiones de
la corte de Roma. Por donde conocerá V. que no fue mal
traido al proposito de nuestra conversacion el ejemplo de
Enrique IV.
. Calló Don Patricio: sonriéronse los demas. El caso es,
dijo Don Jorge, que hemos ido á parar mil leguas del
camino que Ilebava el sefior. Facil es volver á él, dije, qué
bien me acuerdo delsitíó donde nos apartamos de la
vered"a.


Todavía escribiré el fin de esta pelotera: y lo suspen-
deré h:¡tsta que por su contestacion de V. congeture si re
divierten mis cartas.


CARTA 5.
Viendo yo convencidos aquellos amigos de las ridículas


armas, con que me acometia mi antagonista; tomando de
nuevo el hilo que habia cortado él tan descortesmente :
De e8ta antiquisima autoridad, dije, de la nacion española
acerca de deponer S\lS reyes en los casos que prevenia la
le}' fundamental, aparece un claro vestigio en la fórmula
del juramento de fidelidad que prestaban á Jos suyos los
a'l'agonesé~. Fórmula tomada del padre de la iglesia espa-
ñolasan Isidoro hispalense:* " rey serás, si obrases
bien: y Bino, no lo serás:" "ex eris, si recte Jacias: si
1IonJtlcias~ non e.r~s.. . , . . .


RegicidIo, reglCldlO, gl'lto Don PatrICIO: doctrnia con-
denada por la Iglesia en un concilio general.


N o admiro, dije, que quien con tan poco decoro acaba
de denigrar á los liberales modernos, que al cabo no son
reconocidós por santos ni doctores de la iglesia, lleve su
avilantez al extremo de zaherir á uno de los padres mas
sabios de los primeros 'siglos y uno de los primitivos funda-


* Isidor. Hispa\. Etima/(lg. lib. ir. roro ::;.




~333


dores de nuestra monarquia moderada. ¿ Si sabrá V. eh
que consiste el regicidio? Aguardé un rato, y callaba Don
Patricio. Mirabanse los demas.-Tenga V. la bondad de
contcstarme.-Ni por esas.-¿ y cómo es posible, conti-
nué, que ignorando V. como parece por su silencio, cual
es esa doctrina, se atreva a imputarsela á nadie? Cono-
ciendo Don Ricardo que podia encresparse esta borrasca
por la poca cordura de Don Patricio, tomó la mano recor-
dándole seriamente la prevencion de no atajarme, y menos
con insultos.


Ni san Isidoro, dije yo entonces, ni otro ningun español
de los que florecieron mientras estubo en su vigor la ob-
servancia de nuestras leyes fundamentales, sostub,o jamas
ese error, condenado despues entre los de Wiclef por el
concilio Constanciense. Creyóse siempre en España que
la ley que autorizaba á la nacion para deponer sus reyes
en ciertos casos, á nadie daba libertad para cometer el
atentado que indica el señor. Pero esto no es de nuestro
proposito, aunque no me pesa de que se haya presentado
esta ocasion para darle el tapaboca que merecía. Ló
que si quiero que entienda el señor es que, aun en orden
á la monarquía hereditaria, habia adquirido la dinastia
reynante por la Coilstitucion de Cadiz un detecho inami-
sible, que no tubo desde la primitiva institucion del
reyno: y no solo desde entonces, sino aun despues que
dejó de ser electiva la corona. Mucho celebraré, dijo otro
de los concurrentes letrado (Don Hugo) ver demostrada
esa especie, que para mi es exótica. Pues en España no
lo es, dije. Por herencia pasaba ya en el reyno de Cas-
tilla desde el siglo XII, segun la moderna ley de los
'::ayorazgos. Mas esta ley, ó sea costumbre aprobada por
la nacíon, no tenia en aquelreyno la firmeza que se le dio
despues en la COllstitucion de 181Q. Pmeba de ello es
que "por la muerte del rey Don Enrique l. de Castilla,
como dice el P. Mariana,· sucedió en esta corona, no
Doña Blanca, su hermana mayor, que casára en Francia,
sino Doña Berenguela. . . . El hijo menor del rey Don
Alonso el sabio la ganó á los hijos de su hermano mayor
el infante Don Fernando, porque con sus buenas partés
daba muestras de principe valeroso. El rey Don Enrique
11. quitó el reyno á su hCl'mano, y privó á las hijas de la.
herencia de su padre .•.. Dos hijos del rey Don Juan
de Aragon perdieron la corona de sU padre, que sé dió á


'ji Marian:' llisl, ,ié Esp. lib. XIX. CRp. 15.




334
Don Martin hermano del difunto . . . ausente y ocupado
en allanar á Sicilia."


Mas lo que demuestra sobre todo la incertidumbre an-
tigua de la herencia de aquel trono, es 10 ocurrido en la
muerte de Enrique IlI. Habiendo quedado en edad de
solos QZ meses su hijo Don Juan JI. resolvieron los
grandes del rey no dar la corona á su tio el infante Don
Fernando. Convinieron todos en esto j y llevando su voz
el condestable Rui Lopez Davalos, á presencia de ellos
manifestó al infante su determinacion en un largo razona-
miento, que copia el P. Mariana.t Dijole entre otras
cosas: "N os, Seí'íol', os convidamos con la corona de
nuestros padres y abuelos: resolucion cumplidera para el
reyllo, honrosa para vos, saludable para todos ... De-
samparar al reyno que de su voluntad se os ofi'ece, . . . .
mirad no parezca flojedad y cobardía."


y por que se viese como pensaba entonces la grandeza
espaí'íola acerca de la corona hereditaria de Castilla, con-
tinuó diciendo: "La naturaleza de la potestad real y su
origen enseí'ían bastantemente que el cetro se puede
quitar a uno, y dar á otro, conforme á las necesidades que
ocurren. En el principio de las monarquías (habla de las
de Castilla, Lean, Aragon, y Navarra) no pasaba la ma-
gestad real por herencia de padl'es á hijos. Por voluntad
de todos y de entre todos se escogía el que debia suceder
al que moria. El demasiado poder de los reyes hizo que
heredasen las coronas los hijos, á veces de peque¡]a edad,
de malas v daí'íadas costumbres."


He aq~i como á juicio de la grandeza española en
aquella epoca, no era acatada como ley fundamental la
sucesion hereditaria de la corona de España, sino consi-
derada solo como práctica introducida por los mismos
reyes sin mas titulo que su poder. Y que este poder, en
opinion de los grandes, no alcanzase á destruir el antiguo
derecho de la monarquia, lo dió claro á entender en las
siguientes palabras. "Siempre se tubo por justo mudáse
lo comunidad y el pueblo, conforme á la necesidad que
ocurriese, lo que ella misma estableció por el bien comun
de todos."


Demos por un momento que se hubiesen hallado las
Cortes de Cadiz en el caso supuesto por los grandes de
Castilla, de muda¡' acerca de la sucesion lo que tenía es-
tablecido el reyno. ¿ Que uso hicieron de este derecho?


t :\larianR, ,bid,




335


¿ Revocaron acaso la costumbre, ú sea ley, de la sucesion
hereditaria? ¿ Dejaron al rey, como lo estaba antes, ex-
puesto á que saliese de sus sucesores la corona? Todo lo
contrario: no contentas con radicar en la familia de Fer-
nando VII. el trono que le acababa de usurpar Bonaparte,
elevando esta resolucion á ley fundamental, apartáron de
sus herederos para siempre el riesgo de ver pasar el cetro
<Í otras manos. Y esto es tan evidente para los que han
comparado la Constitucion de Cadiz con las prirrlÍtivas
leyes del reyno, que el duque del Infantado, siendo regente
(en una proclama dirigida á los Americanos á 30 de Agos-
to de 1812.) analizando sus principales articulos, dijo, que
á ella debian aora nuestros reyes tener asegurado el gobi-
erno monarquico hereditario.


Detubeme un poco. Saltando estaba de gozo Don
Ricardo. ¿ Qué contesta V. á esto sellor Don Patricio?
dijo. ¿ Está V. ya desengallado de que se funda en im-
posturas de fanáticos la odio,idad que de allá de Espalla
le inspiran á V. contra aquellas Cortes? Escribenle á V,
sin alegarle prueba ninguna, que en ellas se trataba nada
menos que de destronar al rey: y de establecer, alladio
Don Patricio, un gobierno republicano. Pues, aora ve V.
demostrado que lejos de ser asi, dieron al trono aquellas
Cortes un esplendor y una estabilidad que no túbo jamas
desde su institucion primitiva. Bien lo veo, dijo Don
Patricio, y no puedo menos de confesar que me han estado
dando gato por liebre.


Lo que no sabrá el sellar, prosegui yo, es el origen de
esa cantinela de republicanismo y jacobinismo. Y sino,
que designe el gran descubridor de esa mina. Asi de eso,
como de lo demas, contestó Don Patricio, no se sino lo
que me escribe mi clerigo. j Ola! ¿ con que es clérigo su
corresponsal de V.? Pues el tal clerigo, prosegui, tendrá
buen cuidado de callar la escuela donde aprendió ese
lenguage, y que asi de él como de su saña contra aquellas
Cortes ha tenido por modelo al gran N apalean. Soltaron
todos la risa. ¿ Quien lo creyera Z dijo Don Hugo.
¿ Es eso cierto? pregunto Don Ricardo. Cierto y evi-
dente, contesté: consta de la carta que á principios del
año 1813. escribió Napoleon á Fernando VII. publicada
en la Idea sencilla de Don .T uan Escoiquiz, y de la arenga
que le hizo el general Savary, al entregársela en Valencey.
Uno y otro tubieron aliento para asegurar á S. M. que el
designio dé lag Cortes de Cadiz (en la Constitucion de
18]~) era establecer en Espaija una república, añadiendo




8Stí


el ribete ridiculo de que para ello les prestaba su auxilii)
la Inglaterra. ¿ Estaba loco ese hombre? saltó Don
Ricardo. Loco ó cuerdo, dije, lo cierto es que en aquel
irrisible jacobinismo envolvieron estos dos heroes al gobi-
erno ingles con las Cortes de Cadiz.


Para mí es nuevo eso, ocurrio Don Rugo; mas no lo
extraño. No sé si se acordarán VV. de la circular que
en 1810, dirigió aquel enconado rival de la gran Bretaña
á los aliados de este gabinete por medio de su ministro el
duque de Cadore, en la cual exortándolos á destruir nu-
estra Constitucion política, la llamaba republicana, suponi-
éndola manantial de todos los vayvenesy disturbios que
agitaban la Europa. Tiene V. razon, contestó Don
Jorge, y no ha muchos días que se ha renovado la me-
moria de aquella atroz calumnia en uno de muestro s peri-
odicos. Ai tiene V. Señor Don Patricio, dije yo entonces,
el catedrático de su clérigo de V ~ discipulos son de Na-
poleon, así el, como los demas calumniadores de aquellas
Cortes, que no censurando modestamente los defectos de
ellas, comunes á todos los cuerpos, (lo cual hasta cierto
punto seria loable) se propasan á imputarles planes de-
mocráticos que ni á uno solo de sus individuos le pasó
siquiera por el pensamiento. Pero j O como han callado
y callan estos atletas la fuente donde ha bebido su furor
los dicterios que vomitan contra aquella respetable asam-
blea! Calumniadores y discipulos de N apoleon ! !! Lindo
par de arracadas.


No crea V. que paró en esto la funciono Todavia me
puso Don Patricio en un nuevo resvaladero de que hablaré
otro dia: largo he sido hoy: divida V. esta carta en dos,
y le pesará menos.


¿ It.n donde reside la anarquía, en la Peninsula ó en las
Americas?


Mientras la temeridad de un partido desolador se burla
de las leyes, vulnera los respetos debidos á la virtud, y
convierte la peninsula en un teatro funesto de amarguras;
en los paises ultramarinos arde el fuego de la discordia,
fomentada por el genio que intenta sepultar á la genc-
racion actual en la ignorancia y embrutecimiento de los
siglos bárbaros. Los españoles americanos y los euro-
peos, que debieran estar unidos por Jos dulces lazos de la'
sangre, de la religion y las costumbres, se ocupan en !Il




337


mútua destruccion; los unos por el empeño irresistible
de sacudir la dependencia de la Antigua metropoli, y
los otros por obligarlos á recibir un freno, para ellos in-
tolerable. Y en medio de los embates y de las desgracias,
mantenidas por espacio de 14 años á despecho de la razon
y de la conveniencia pública, los que rodean ál monarca
Español, impotentes para asegurar el orden y el sosiego
en el país que dominan, empeñados en sojuzgar las
regiones que yacen tras el océano, quieren cautivar la
opinion con exageradas pinturas, cuando la viva imagen
que ofrcce el territorio de su mando basta para humillar
su orgullo.


En la proclama con que el Señor Don Fernando VII :
acompafíó el decreto de 1 de Mayo, "Los hermanos de
Amel'ica, dice, son víctima . . . de /el anarquia revolu-
cionaria y de la ambicion de demagogos inexpertos y mal
intencionados." Asi se explica un monarca desgraciado,
que por mantener el mando absoluto, adormecido por los
encantos de sus pérfidos aduladores, se ve en la degra-
dante necesidad de tolerar los escándalos que pasan á su
vista, de autorizar con su nombre las providencias que der-
raman la desalacion en las familias, y de sufrir la opresion
de los que, titulandose amigos y defensores, se apoderaron
de la autoridad suprema, para ascgurar sus mezquinos
intereses sobrc el vilipendio de la nacion.


Examinemos los efectos que ha producido la conducta
de los que hoy gobiernan las vastas regiones ultramarinas,
en medio de· los obstáculos que los rodean; y los resul-
tados de la direccion de los que mandan en la Península:
y su comparacion nos dará á conocer el punto verdadero
donde se anida actualmente la anarquia, la inexperiencia
y la ambiciono


Aunque este examen seria mas interesante si pudiera
hacerse sobrc datos tomados en los anales de todos los
paises de America, que han proclamado y sostenido la
independencia,. nos limitaremos á la república Mejicana,
única de la cual hemos adquirido noticias mas copiosas y
de fe irrecusable, sin perjuicio de continuar el análisis
sobre las dcmas, á medida que lleguen á nuestras manos
documentos capaces de asegurar nuestra opinion.


y contrayéndonos por ahora á la parte mas delicada del
gobierno, aquella, cuyo buen ó mal estado, descubre el
orden ó el desordcn que uamina en las naciones, y la
pericia ó impericia, la ambicion, ó la liberalidad de ideas


x x




33S


de sus directores: ¿ cual es la situacion actual de la ha·
cienda pública de la Peninsula y cual la de la republica
federativa de Mejico?


1.
N o bien los enemigos de la Constitucion, combinados


con la fuerza estrangera, se apoderaron de la nacion espa-
ñola, y teniendo en poco el honor, echaron un yugo de
hierro sobre los cuellos hidalgos de sus conciudadanos;
cuando no satisfechos con aherrojar á su patria con las
cadenas de la esclavitud, con calumniar á los leales, y es-
carnecer las promesas sagradas y la candorosa buena fe
de la honradez, entronizaron el despotismo sometiendo á
su influencia lo que por calculo debiera haberse eximido
de ella.


La hacienda (ramo acaso el mas importante de la ad-
ministracion publica, que solo prospera en el seno de la
paz y bajo la ejida de las leyes conservadoras de la pro-
piedad,) fue uno de los blancos a que asestaron sus tiros
los consejeros de Fernando, sin que el presentimiento de
los daños, que debian ocasionar á la consumacion de sus
proyectos, fuese poderoso para contenerlos. Ciegos con
la saña, y desvanecidos con el favor del monarca, solo ven
á sus enemigos; y ansiosos de desacreditarlos, califican
de triunfos los males que causa su mano aciaga, y anotan
en el catalogo de sus hazaños la ruina de la que debia
robustecer su poder.


La historia economica de la España europea y ame-
ricana en este año, presenta resultados tan felices para la
re publica mejicana, como vergonzosos para los que dis-
ponen de los destinos de la Peninsula. Empeñados estos
en desacreditar las reglas incontestahles de la ciencia eco-
no mica, en apagar las luces del siglo y en despreciar las
lecciones de la experiencia; recomiendan como verdades
los errores y ni acatan la opinion, ni ceden al impulso de
los resultados. La terquedad es su divisa, la ignorancia
su movil, y el abuso de la autoridad el sosten de sus desa-
ciertos.


Al paso que estos tan inexpertos, como atrevidos direc-
tores de la hacienda de España, acusan á sus enemigos de
haberla destruido con las variaciones hechas en ella, repu-
tando peligroso todo cambio en los impuestos y desastrosa
la versatilidad en la materia,. sin reparar en que sus im-
putaciones, dirigidas á los liberales, abrazan al rey Fer-
nando, que tubo lino conducta igual á la que reprueban




339


en la epoca en que ejerció su autoridacl sin restricciones;*
por una inconsecuencia propia de su caracter, no se detu-
bieron en trastornar el plan que hallaron establecido, em-
peñandose en reanimar lo que las circunstancias y las
quejas de los pueblos hicieron mirar con odio, yen sub-
stituir las maximas desacreditadas de la economia á las
que tienen en su favor la justicia; obteniendo por resul-
tado de sus tareas la pobreza del erario, el descontento
de los sometidos y la perdida del credito naciona1.


El decreto publicado en el Puerto de Santa Maria el
dia 1 de Octubre del año anterior, dió al través con el
sistema eco no mico constitucional, formado por las Cortes
y puesto en practica en el periodo de 3 años; volviendo á
resucitar las morunas alcabalas, los cientos y los millones
hijos de la politica alemana, que tantos daños causaron á
las Castillas, que tantas reclamaciones suscitaron de parte
de los pueblos, y cuya extincion solicitaron los antiguos
economistas, apoyaron los consejos de la nacion y realizó
al fin el rey Fernando, años antes que los liberales se hu-
bieran acercado al trono. Mas no bastando este triumfo
para coronar la victoria del vando destructor de la Penín-
sula, se desconocieron las deudas contraidas en el estran-
gero, proclamando una bancarrota escandalosa, y se
despoja á la deuda nacional de las fincas destinadas para
su cancelacion, levantando sobre algunas la fortuna de un
estrangero advenedizo, t enriqueciendo con otras á las
manos muertas, quitando á los 'acreedores las ultimas es-
peranzas del reembolso, despues que, en el largo periodo
de 16, años, se les privó del pago de los reditos ofrecidos,
y obligandoles á entrar en una nueva liquidacion que, en
el modo con qué se anuncia, descubre una supercheria
propia de la mala fé y del engaño.


Los hacendistas modernos de la Península, inciertos en
sus principios, al paso que reprueban la contribucion
directa, por haberla establecido las Cortes, afectando


'* En una carta autografa del rey
Fernando al emperador de las Ru-
sias, fecha á 25 de Marzo de 1817,
" Las dificultades embarazosas de
la haóenda (dice) que desde luego
parecian insuperables, van á desa-
parecer, medianle una nueva forma
que se dará á las contribuciones;"
como se realizó por el decreto de
30 de Mayo del mismo año. Pru-


eba de que S. M. creia necesarias
las reformas y las innovaciones en la
hacienda.


t Se sabe que S M. ha hecho
donacion al general Bourdesoult de
el estado de Oropesa, aplicado al
pago de la deuda publica. Y las
leyes antiguas que prohiben á los
reyes estas desmembraciones ¿ han
desaparecido de los codigos ~




desconocer su antigüedad en España, la introducen con el
nombre de frutos civiles y de utensilios: contribuciones
que reconocen bascs menos justas que las qc:e se habían
adoptado para la exaccÍon de la que se deroga. Vuelven
los monopolios fiscales, bajo el pie opresivo de su antigua
y desacreditada constitucion; y la sabiduria rentera in~
venta un nuevo estanco en el bacalao, para cuya buena cima
se emplearán tal vez los arbitrios que el clero tiene á su
disposicion.* El diezmo devastador se extiende á la in-
dustria: se graba con exacciones el cadavcrico comercio
nacional: y para completar la confusion, se abandona la
maxÍma bien conocida de que el orden de la hacicnda
estriba sobre la unidad de las cajas destinadas para recibir
el importe de las rentas publicas. Los eclesiasticos, unicos
que hasta aquí han sacado ventajas del desconcierto penin-
sular, y que han descubierto á las claras el movil verdadero
de sus esfuerzos en derribar la Constitucion, reintegrados
en los bienes raices que, con desprecio de las demandas
de la nacÍon y de las leyes, han adquirido, y apoderados
del diezmo integro, logran que se les rebaje en mas de t
la contribucion que se les habia impuesto en razon de sus
haberes.t


Por manera que oprimido el pueblo con las contribu~
ciones, que la opinion publica hiciera abolir: gravados los
agricultores con el peso enorme de un tributo, que impide


'" Se asegura que se trata de
obtener una bula pontificia para
obligar ú los españoles á comer de
vigilia dos dias á la semana, á fin
de aumentar el consumo del baca-
lao y el importe de la renta. N o
hace muchos años se obtubo otra
para hacer lo contrario, á fin de
disminuir el consumo de un articulo
de prouuccion extrangera; y no
hace tampoco muchos que se outuho
otro rescripto pontificio, declarando
pecaminoso el c()ntrab~ndo del ta·,
baco. Asi se hacen servir á las
mirús de la politica las armas de
la religion, sin CQuocrr que este
abuso las gasta, y promcel 1<1 illlli-
ferencia y el rid.iculo.


t ]\'" () es nuevo el ernpeiio (lel
clero español en del'~"nnlar ia carg,1
de los tributos sobre las clasps utiles
del pueblo, elli"ieludo la que el
"~tn,d() ha recl.,ma,lo, aunque timi-


damente, de sus inmensas riquezas.
En 1561 obtubicron los reyes del
papa Pio IV la facultad de exigir
al clero, con el modesto y degra-
dante titulo de subsidio, la suma
anllal de 420.000 duc,l!los. Aun-
que, computado el valor de cada
ducado por el de la moneda actual,
debia haber pagarlo el estado ecle-
siastico 15,OOO.OCJO de reales, solo
lo hizo de 5.061.617. En el año
ue 1817, se obtuho por el S. Don
FCl'll[",do \'1I una bula del papa
Pío '·H para imponer al clero el
sll¡'s~uio de :JO.OOO.ooo, que las
Cortes rebajaron á 20.000.000:
cantidad que aun le pareció into-
k rahll' , pues aCelha de obtener
otl"O buleto, pelr:1 satisfacer solos
18000.(¡OO. Asi elude el estado
ecle,jasl jea el cumplimiento ue sus
deb"re, p;Ha con el :,;'obierno.




341


los progresos de su arte: obstruidos los manantiales de la
prosperidad con la guerra civil que devora la Peninsula:
disipados ó extraviados muchos caudales y desterrados
empobrecidos ó encal'celados los hombres utiles, que de-
bieran hacerles producir nuevas riquezas j el erario espa-
ñol carece de los fondos que solo puede facilitarle la abun-
dancia, compañera de la libertad, del orden y de la sana
politica. Los que libran su suhsistencia sobre el tesoro,
perecen de miseria: y cuando el gobierno busca en el ex-
trangero recursos pecuniarios para cubrir sus obligaciones,
un desprecio vilipendioso desbarata sus proyectos, y de-
prime el decoro de un monarca, que si siguiera el camino
trazado por la sabiduria y el patriotismo, eompetiria con
los mas poderosos que se dividen la Europa.
~.


Si apartanuo la vista de la humillante prespectiva que
ofrece la España europea, la fijamos en la ultramarina,
encontraremos un contraste tan aflictivo para aquella, como
lisongero para esta. Substituido en Mejico el gobierno
republicano federativo al imperial, un caracter franco,
noble, justo y atinado, distingue la conducta de los per-
sonages que tienen el gobernalle de su hacienda en medio
de las dificultades y de la escasez de recursos que los cir-
cuyen. En la memoria leida al congreso por el señor
Arrillaga, secretario de estado y del despacho de hacienda,
se echan de ver sus esfuerzos para correjir los abusos:
para centralizar los fondos en un solo punto: para asegu-
rar su legitimo ingreso y salida, por medio de un rigorosa
fiscalizacion, que evite dilapidaciones: y un escrupuloso
detenimiento para sn brogar nuevos proyectos de contribu-
ciones á los que tienen en su favor el apoyo del tiempo y
de los habitos. Aunque no estamos de acuerdo con algu-
nos de los principios economicos que dirigen á aquel alto
funcionario j sin embargo no podemos menos de alabar la
santa timidez con que procede, en orden á variar el plan
tributario: y esto nos convence de que la calma y no el
furioso uracan de pasiones mezquinas, de envidias pueriles,
y de la rabia envenenada de un partido, preside en las
deliberaciones del poder ejecutivo de Mejico j el qual,
amaestrado en la escuela de las revoluciones, prefiere ser
tenido por circumspecto, á qne se le atribuyan los daños,
que ocasionan las medidas arrebatadas de hacienda.


En los G. meses que concluyeron en el Noviembre pl'oxi-
mo, el caudal entrado en la tesorería mejicana ascendió á




342
la cantidad de 5.Z51.866p. 3. 6: el de los recursos extra~
ordinarios á 1.16Z.948p. y el de las obligaciones á
Z.697.631p. 6. 7. Cubiertas estas, resulta un sobrante de
2.558.Z35p. Si los ingresos antiguos eran superiores á
los actuales, cúlpese á los efectos inevitables de los tras-
tornos politicos, sufridos en aquella parte del globo. Mas
si, en medio de la borrasca y de la vacilacion consiguiente
á la mudanza de un gobierno, los actuales directores de la
republica han sabido mejorar la recaudacion de algunas
rentas:* han visto disminuirse el gravamen de otras: han
hecho frente al pago de las obligaciones corrientes y atra-
sadas : y han hallado medios extraordinarios en el credito ;
¿ Qué no deberán esperar los mejicanos, cuando consolida-
do su gobierno puedan las nuevas instituciones producir
las ventajas consiguientes á los principios liberales de que
dimanan?


El credito público, agente poderoso de la hacienda,
llamó toda la atencion de los actuales directores, como
imperiosamente reclama la de los que miran la conveniencia
publica, el honor, la consecuencia y el decoro, como bases de
las operaciones de un gobierno justo. Las consecuencias
acreditan el acierto de sus providencias; pues la republica
encuentra, dentro y fuera de su territorio, los fondos que
se niegan al monarca español, ápesar de la amistad que le
profesan los príncipes mas poderosos de Europa.t En la
inversion de los fondos públicos se procede de un modo
economico, que recomienda entre los hombres de bien la
probidad de los gobernadores y asegura la confianza,
madre del creditú. En efecto, en la aplicacion de las
sumas, destinadas al pago de los gastos, se ha seguido la


"' Segun un estarlo que acompaña á la memoria del señor secretario de
estado," la renta de correo, produjo en el alío de 1822 ... 28.791 1 5


de 1823 ... 27.739 5 10
Gastos de administracion 1822 .•. 33.188 O .5


1823 ... 00.000 O O
Liquido ingreso en arca 1822 •.. 00.000


1823 ... 13.261 3 5
t Ademas de tener mny adelantada la ncgociacion de un pre~tamo en


la capital del imperio britanico, en los 6 meses corl'idos desde Mayo 11
1'Ioviembre de Hl23, las cajas de Mejico recibieron con el titulo de,


Pre,tamos. 376.326ps.
Suplementos 215.604
Depositos 454.13G
Prestamos 88.009


1'0(<11 134.075ps




34:3


razon directa de la importancia y necesidad de los objetos.
Asi, mientras la fuerza militar consumió 1.161.37Ip.; en
las ramos de justicia y hacienda solo se emplearon
216.893p.: én la manutencion de los presidios 119.850p. :
y 23.056 en las dietas de los diputados al congreso. Los
que en la Peninsula apellidan anU1'q'uícos, ambiciosos, in-
expertos y malintencionados á los americanos, cotejen los
gastos actuales con los antiguos, y deducirán en consecuencia
la mejora que ha logrado el pais con las nuevas leyes.
Los ingresos del año de 1813 llegaron á 6.851.000p. los
gastos á 9.000.000. yel deficit á 2.149.639. 8. 6. Es decir
que en aquella epoca, en qué la Constitucion politica san-
cionada en Cadiz habia empezado á introducir el concierto
en los negocios púhlicos, se gastalm mas de un duplo que
en la actualidad; superando el descubierto de entonces al
sobrante que ofrece ahora el balance del cargo con la
data.


N o solo se adoptó la economia y la nivelacion de los
gastos, como fundamento del eredito, sino que se han sa-
tisfecho sumas considerables por atrasos de pagos, librados
contra el tesoro: se ha reintegrado la mayor parte de los
fondos de la conducta de plata, de que se apoderó Itur-
hide: se han amortizado casi todos los vales, ó papel
moneda, que este habia creado, durante el tiempo de su
imperio: y se ha liquidado y reconocido la deuda mejicana
hasta la suma de 40.000.000 duros, incluyendo en ella la
antFt'ior á la epoca de la declaracíon de la independencia.
Con esto acreditó elgobierno mejicano la severidad e in-
flexible firmeza de sus principios, ligó los intereses de los
acreedores con los del estado, dió valor á unos capitales
que de otro modo quedarian muertos para la circulacion,
consoló á sus tenedores, hizo invulnerable su propiedad j
y la voz de que en el nuevo mundo se satisface lo que se
debe, sin atender á la causa de que dimana el credito, ni entrar
en eliminaciones arbitrarias, arraiga de tal modo la opinion
de su probidad en los payses civilizados; que si algun dia,
para llevar á cabo los proyectos de mejora y de fomento,
que reclama aquel pais privilegiado, necesitare el gobierno
mejicano prontos y considerables fondos monetarios; la
opinion justa de sus riquezas, unida á la de la fidelidad en
el pago de sus deudas, los hará correr presurosos desde
los cofres mas escondidos de Europa hasta sus manos.


Lo expuesto descubre, de una parte la prudencia, la
justicia, el cumplimiento de los empeños y el imperio de la
razon: y de otra el atolondramiento de la ignorancia, el




3!J4


furor de una faccion, el olvido de los deberes que impone
el honor, el de~cont('nto, los desastres, la pobreza y el
abatimiento. A su vista ¿ será dificil de resolver en que
parte del viejo ó nue¡;o munda se hallan actualmente la
anarquía, la ambician y la inexperiencia?


DUELO DE ESPANA.
i Quién me dará de lagrimas un río


Con qu& pueda llorar la infausta suerte
Que á la pátria guardaba el hado impío!


Sacrificala á infame y triste muerte,
Fingiendo tbrle vida! Ay! el r()bm~to,
El empinaJo cedro, el que de fuerte


Alanle llCicia, al sirguel'ilJo susto,
y escarnio es al milano carnicero,
Que puso en el su cámara con gusto.


Ni sombra da al gam.do y ganadero
Su pomposo ramaje, que la altura
Cubrió del peñascal y del otero:


Que trizas hecho ya sohre la dura
Tierra, ha quedado el tronco denegrido,
N egándole las fuentes su frescura.


Detiene al caminante el alarido
De altanero aduar, y las risadas
Con qué celebra el triunfo conseguido.


" ¿ Dó está, dice, el poder? Dó las pasadas
" Glorias, que escurecian las naciones?
" ¿ Qué es de tantas victorias ponderadas,


" Que á tus pies humillaron los pendones
" De pueblos apartados y cercanos?
" ¿ Donde el dominio está de las regiones,


" Que á tu poder besaron ambas manos?
" Qué son de tu esplendor sino mancilla,
" y titulos soí'i.:dos ... nombres vanos,


" Que ya á Leon afrentan y á Castilla?
" Ufana te ensalzaste: donde quiera
" Diste un tiempo la ley: dó quier que brilla


" El sol en su flamígera carrera,
" Allá voló tu invicto poderio:
" :Muro no halló tu espada ni barrera.


" Sola ahora, perdido el seíiorio
" De Italia, Holanda y de la Libia ardiente,




345
" Del claro Inca yMotezuma el brío


" Tu yugo alanza que sufrio inocente :
" y el bárbaro te pisa con pie vano,
" Encadenando á su placer tu gente."


j Crueles! ah! callad. El soberano,
El que la tierra viste de hermosura,
y colgada la tiene de su mano:


El padre de la lluvia, el que á natura
Manda como señor, el que la rueda
De los siglos voltéa con mesura:


El es quien de la Hesperia la faz leda
Anubló, cual rindiera del Asirio
La pujanza, y la Pérsica y la Meda.


¿ De la opulenta Memfis el delirio
Quien le abatio? ¿ Y al Griego quien le humilla,
y á Roma ciega que creyó colirio


El oro, en vez de la virtud sencilla?
No hay bajo el sol mudanza que no venga
Del que sentado en la celeste si11a,


Dispone el emisfero cual convenga
A su sabiduria: ora a grandeza
Alzándole, que límite no tenga:


Ora haciendo que gima en la vileza,
Bien cual rebaño que los montes pace;
Mas sin saberse cómo, pieza á pieza,


Del modo y en el tiempo que le place,
Une, ordena ruinas esparcidas,
y otra nacÍon mas opulenta nace.


{, Quién es su consejero? ¿ Conocidas
A quien sus leyes son? Inescrutable,
Como eterno, Dios es en sus medidas.


Al suelo Ibéro en la virtud instable
Vio, y que ingrato le fue cuando quisiera
Tornarle su esplendor con el ámable


Don de la libertad, que en la ribera
Plantára un dia del Fison, propicio,
Arrancado despues con mano artéra.


Airado entonces, al celeste quicio
Torna su faz, del Hespero no dino
La aparta: de pasiones al bullicio


Le entrega y al sopor y al torbellino:
y un adalid le envia en sus furores,
Que á perdicion le lleve, del destino


Ejecutor .. i O misero! loores
Entonaba á la ley, lazos sembrando


• yy




346


D6 cayesen sus fieles defensores.
Súbito á su querer un negro bando


Zizaña esparce en los incautos hijos
De la madre infeliz, que sollozando,


Sus próximos desastres, sus prolijos
Afanes encarece. Nadie atiende
Al sentido dolor: los ojos fijos


En la venganza cada cual entiende.
En tanto de Pirene, do acechaba,
La cruda astucia sin disfraz desciende,


De soborno guarnida en vez de aljaba.
Finge, promete, amaga, lisongea,
Redes tiende al valor: la hueste brava


Creyo á Marte seguir dejando á Astrea :
La que á invictos rindiera, hoy vergonzosa
Cede á flacos su prez, y sin pelea.


Presa fue de la garza codiciosa
La cándida paloma; en los colmillos
Del lobo dio la grey; por la raposa


Fue talada la vid y sus cercillos.
Ay j madre •. cuan profunda y lastimera
Tu herida es ! ¿ Tus acerados grillos


Quién los podra romper? O i quien me diera
De nuevo coronar con la victoria
Tu sien que hundio del Sena la bandera!


Al oro y á la purpura la escoria
Sucede, y silva de enemigo fiero
A los himnos y cánticos de gloria.


Volando el tiempo alígero, severo
Huella por entre inmundos muradales
A la que inciensos ofreció primero.


Hijos espurios mofan de tus males,
Que lamentar debieran su cadena;
y uniéndose á tus Ínvidos rivales,


Al doblar su cerviz á la m.elena,
Cantan juntos á coros, que cautiva
Debes de ser de tu delito en pena:


¡Ingratos! de la madre compasiva
Desconoceis los abundantes dones!
Al benéfico pecho, á la sed viva


De vuestro bien, con duros corazones
Correspondeis, y befa y carcajada!
Dispertad del letargo: á esos baldones


. Mas agudos que el filo de la espada,
Ha de tomar Jehová. su rostro ayrado.




347


La madre por el hijo denostada.
Anuncia muerte al hijo infatuado,


Que á la ley contradijo de natura,
Ofendiendo á la que es de Dios traslado.


Temed: dia vendra en que la amargura
Se temple de la Iberia, satisfecha
Del justo vengador la mano dura.


La válida cadena trozos hecha,
Levantará su frente, secudiendo
El polvo dó yacia: y su derecha,


Como instrumento divinal, blandiendo
El acero, otra vez será lo que era,
y el dolor de sus lindes ira huyendo.


y entonces, ah! y entonces ¿ quién espera
De su enojo el torrente? Quién esconde
De su filo á la lengua vocinglera?


y tú, vara de Asúr, tú que hácia donde
Te lleva el viento, vas, y á malo y bueno .
Los nombres mudas porque el llanto abonde!


Tú que enmelando el vaso del veneno,
Atosigas del Tajo la cabaña,
Tiembla: una nube con horrendo trueno


A lo lejos amaga con su saña
Del Ródano y del Sena las orillas,
Que arranque de su quicio la montaña.


y ostentando el Señor sus maravillas,
Tu altiva faz derrocará, y á un fuego
Que no pueda apagar del mar el riego,
Arrojará la vara y sus astillas.


LAS MULAS.


A Gil se le rebentó
Una mula de las tres;
y BIas que las otras vió,
Preguntó, ¿ cual de estas es
La mula que se murió?


Antes me daba á escoger
Un par Gil a mi placer:
Yo al mirarlas una á una:
Mas rico, dije, he de ser
Si .me quedo sin ·ninguna.




348


Para cultivar mis hoces
O el pago que tengo en Hita,
Mas quiero toros feróces,
Que una mula falsa y guita
Que me largue un par de coces.


De un novillo de J aráma
Me guarezco, porque bráma :
La mula el golpe asegura,
y al que le mulle la cama,
Le envía á la sepultúra.


Documentos para la llistoria moderna de España. *


Exposicion del secretario de estauo Don Evaristo San
Miguel, hecha á las COl·tes en Sevilla con fecha de 524 de
Abril de 18523 sobre sí el gobierno frances hizo por si
ó por medio de otra potencia alguna proposicion al de
España. despues de la suspension de las relaciones diplo-
máticas: con las discursos de los S S. diputados, Florez
Calderon, Galiana, Falcó y ArgueIles, pronunciados en
las sesiones de los días 524 y 25 de Mayo del mismo año.


" El deseo de satisfacer á la pregunta de un señor dipu-
tado en la sesion de ayer 523 sobre si la Francia, por si ó
por medio de alguna otra potencia, habia hecho proposi-
ciones á la España. despues de la suspension de sus rela-
ciones diplomáticas, y el considerar que la declaracion de
esta materia evitará errores que pueden ser tal vez de tras-
cendencia, me hacen estenderme en el particular, de un
modo que no deje duda, y entrar en pormenores que al
extender la memoria no me han parecido interesantes.


He dicho que el gobierno de S. M. comunicó al gabinete
ingles copia oficial de las notas recibidas de las cuatro po-
tencias continentales y de sus contestaciones, esponiendo
los justisimos motivos que habia tenido para obrar de esta
manera en tan delicadas circunstancias; yalmismo tiempo
que protestaba contra todo derecho de intervenir en sus


.. En este articulo comenzamos vertencia 1. pago 288, numero 3
/i cumplir la oferta hecha en la ad. del presente periodicó.




349
asuntos interiores, esperaba que la Gran Bretaña interpon-
dria sus buenos oficios para evitar una ruptura, que podria
producir fatales resultados. El gobierno ingles, deseoso
por su parte de conservar la paz continental, dió pasos en
efecto para que la guerra no estallase; y como el gobierno
frances alegaba, como pretextos para hacerla, los vicios de
que nuestra constitucion adolecía, manifestó deseos la
Inglaterra de que ofreciésemos alguna cosa que pudiera
servir de basc á sus negociaciones. Mas ¿ qué podia ofre-
cer el gobierno españolen estas circunstancias? i Modifi-
caciones en la constitucion! Proponerlas á las Cortes seria
degradarse, despues de haber visto en las memorables
sesiones del 9 y 11 de Enero una aprobacion tan unánime
y solemne de su conducta con las cuatro potencias conti-
nentales de la santa alianza. Asi el gobierno de S. M. se
atuvo á sus primeras declaraciones, y no quiso, ni debia
caer en la mas absurda de las inconsecuencias.


Mientras la Gran Bretaña daba en favor de la paz estos
pasos, que como hemos visto fueron infructuosos, el go-
bierno español vió dos ó tres comunicaciones hechas á Sir
William A'Court, una por el ministro de relaciones exte-
riores MI'. Canning, y las otras dos por el embajador
ingles en Francia. En la primera le decia aquel ministro
ingles, que seria imposible que sus pasos para impedir la
guerra tubiesen felices resultados, mientras nosotros no
hiciesemos concesiones por nuestra parte que sirviesen de
bases á la mediacion; las otras dos eran copias de despa-
chos que el embajador ingles en Francia mandaba á Mr.
Canning, en que referia conversaciones qué habia tenido
con el vizconde de Chateaubriand acerca del asunto
referido.


El infrascrito secretario de estado no tiene presente con
exactitud el contenido de estas tres comunicaciones, que le
fueron leidas por Sir William A'Court de orden de su
gabinete, sin ir acompañadas de ninguna nota, y de las
que solo existe una en extracto en su secretaria. Solo si
dirá que las pretensiones que en ella se manifestaban eran:
1. que se declarase que la constitucion era dada por el rey,
del cual debia dimanar como de su fuente verdadera: 2.
que el consejo de estado debia ser de nombramiento real,
y tener parte en la potestad legislativa: 3. que se declarase
que habia llegado el tiempo de hacer reformas en la Cons-
titucion: 4. que los diputados á Cortes tubiesen en ade-
lant~ las propiedades que la constitucion indica, y algunas
otras mas que no me acuerdo. En las comunicaciones de




350


Mr. Canning á Sir William A'Court no se hacia mencio"
de la primera de estas cuatro modificaciones.


Estas comunicaciones hechas verbalmente y manifes-
tadas de una manera tan indirecta y vaga, no cambiaban
en nada la cuestion para el go·bierno de S. M.; primero,
porque las alteraciones en la constitucion, que en ella se
envolvian, eran en todo contrarias á lo que se habia ya
manifestado del modo mas público á los gabinetes de la
santa alianza: segundo, porque lo eran asi mismo á lo de-
clarado tan solemnemente por las Cortes en las sesiones de
9 y 11 de Enero: tercero, porque estas proposiciones no
se le habían hecho de una manera propia de negocios de
tanta trascendencia: cuarto, porque este mismo modo vago
de enunciarse del visconde de Chateaubriand llevaba todos
los caracteres de la mala fe del gabinete de las Tullerias;
de que la España tiene tantas pruebas.


El gobierno de S. M. creyó por estas poderosisimas
razones, y otras que no necesitan indicarse, que debia de-
sentenderse de las insinuaciones referidas; y suponiéndo
que estos documentos conservarian siempre el caracter
confidencial de que se hallaban revestidos, no se extendio
sobre el particular en la memoria que se formó sobre el
estado de nuestras relaciones diplomaticas. Mas ya que la
malignidad ha querido suponer que la Francia habia hecho
nuevas proposiciones; que estas proposiciones habian sido
desechadas, y que la tenacidad inoportuna del gobierno
español daba motivo en parte á la invasion del ejercito
frances, diré, para conocimiento de las Cortes, que las
nuevas proposiciones eran lo mismo que las antiguas, de-
sechadas antes, pues se reducian á mudanzas de Constitu-
cion: que el gobierno no quiso degradarse con tan grande
inconsecuencia: que el mismo gobierno creyó ·que cuales-
quiera reforma que hiciese el congreso en el código fun-
damental, pareceria arrancada por la amenaza y por la
fuerza: y por ultimo que las indicaciones vagas y enuncia-
das indirectamente por un gobierno, que ha dado tantas
pruebas de su mala fe, que ha insultado á la nacÍon espa-
ñola, y que la invade, llevando por vanguardia de su
ejercito los facciosos enemigos de su patria, no merecieron
ser oidas.


Mientras este gobierno se expresaba de un modo tan
ambiguo con el embajador de Inglaterra, anunciaba en
público que iba á libertar la España de sus opresores revo-
lucionarios; y hallandonos en plena paz, á mediados de
Febrero, fue apresada y conducida á la Martinica por un




351


buque de guerra frances la fragata española mercante la
Veloz Mariana, que traia á la Península tres millones de
pesos fuertes, pertenecientes al comercio. A vista de esta
y otros mil contradicciones, igualmente absurdas. las
Cortes quedarán del todo convencidas de que la conducta
del gobierno no podia ser otra en tan delicadas circun-
stancias: que fue consecuente, porque el deber y el honor
se lo dictaban: que su conducta en publico y en secreto
fue la misma: y que si fuera posible que concibiese alguna
duda de su acierto, se hubiera tranquilizado su conciencia
con el entusiasmo patriotico y sublime, manifestado por
las Cortes en las sesiones de 9 y 11 de Enero, y por las
inumerables felicitaciones que con este motivo se hicieron
al Congreso y al gobierno por tantas corporaciones respe-
tables de la monarquia.-Sevilla 24 de Abril de 1823.-
Evaristo San Miguel.


Dictamen de la comision diplomatica sobre la memoria del
ministro de estado. *


1.
La comision encargada de examinar la memoria acerca


de la situacíon en que se hallan nuestras relaciones diplo-
maticas, leida á las Cortes en su sesíon del 24 del mes
último por el secretario del despacho de estado, pasa á
dar su dictamen sobre las importantes materias que dicho
documento abraza.


2.
La comision apenas se detendra mas que en la gran


cuestion de las negociaciones de Verona y París, y de la
invasion de España por el ejercito frances, que de ellas
trae su origen. Casi todas nuestras relaciones tienen
mayor ó menor enlaze con estos sucesos: á ellos deben
referirse casi todas: y la causa de. la nacion española, cali-
ficada con razon por sus .enemigos de europea, es, á la
par que justa, de sencilla y facíl explicacion.


3.
Cuando se abrieron las Cortes extraordinarias, el se-


cretario del despacho de estado les manifestó cual era


'* Señores diputados que compo- dra, Nunez (Don Toribio) Ruiz de
nian esta comision-Arguelles, Oil la Vega, Muro, Galiano.
de la Cuadra, Alava, Isturiz, Saave-




352


nuestra ~ituacion respeto á la Francia. Esta potencia .IW
nos presentaba ya entoncés casi como enemiga. Un ejer-
cito acantonado en nuestras fronteras con el frivolo pre-
texto de impedir la propagacion de la fiebre epidémica,
que habia ya un ailo que no existia, amenazaba un guerra,
y servia como de apoyo á las facciones de Cataluña, N a-
varra, y provincias Vascongadas.


4<.
Una junta de traidores, que osaba titularse regencia


de España, situada, bien que en nuestro territorio, á las
puertas de Francia, recibia del gobierno de aquel pais
todo linage de socorros. El lenguage de los periódicos
ministeriales franceses, hablando de las cosas de España,
era tan hostil á nuestro gobierno y leyes, como pudiera
serlo el del mas encarnizado enemigo. En las cámaras
de Francia los ministros se explicaban, sobre los sucesos
de los primeros dias de Julio último, desfigurandolos de
tal manera, que pintaban como rebelion la justa defensa
del sistema establecido, hecha por las tropas leales, y como
lealtad la sublevacion de una soldadesca perjura y desen-
frenada. Por fin, al paso que el gabinete de las TuIlerias
conservaba su ministro en Madrid y reconocia al de S. M.
en Paris, toleraba que en esta última capital se abriese un
emprestito á favor de la llamada regencia de España.


5.
Esta conducta del gobierno frances, equivalia á la


guerra. Pero el gobierno de S. M., fortalecido con el
conocimiento de la rectitud de su proceder, al tiempo
mismo que reclamaba contra tan inicuo manejo, conser-
vaba la paz, y solo atendia a los medios de una justa
defensa.


6.
Por entonces debia abrirse en Ve ron a uno de esos


congresos no conocidos hasta tiempos muy recientes en
los anales de la diplomacia europea: congresos, en que
unas cuantas potencias, que se arrogan el titulo de grandes,
deciden acerca de la suerte de otras sus iguales en gerar-
quia, si no en fuerza: congresos, en que no estan repre-
sentados aquellos mismos cuyos intereses se ventilan:
congresos, que no contentandose con examinar las rela-
ciones de estado á estado, se entrometen a dictar leyes
sobre el gobierno y systema interior de cada cual:
congresos en fin que destinados á impedir las reformas,
hijas de las luces del siglo, sirven solo de exacerbarJas




y torcerlas de su regular y pacifico curso, y que habrán
de traer largos días de sangre y luto á la desventurada
Europa.


7.
A nadie, que hubiera estudiado la historia de los úl-


timos años, podia ocultarse que este congreso se habria
de ocupar en los negocios de España. Nuestra Constitu-
cion, aunque dada á la nacion por sus legitimas repre-
sentantes: aunque aceptada y jurada por ella: aunque
reconocida por las potencias extrangeras: aunque derri-
bada en lH14, por la violencia y sin la menor recla-
macion; era mirada con ceño por Rusia, Austria, Prusia,
y Francia. El alzamiento heróico del ejército, que pro-
porcionando á la nacion un medio de expresar su voluntad,
produjo el restablecimiento del sistema que nos rige, era
tachado de una sedicion anárquica, en que soldados re-
beldes dictaron la ley al monarca indefenso y al pueblo
sorprendido. Estas ideas, propagadas sin rebozo por
varias Cortes, aplicadas en Laibach a Napoles yel Pia-
monte, debian con harta mas injusticia aplicarse á España
por el congreso de Verona.


8.
Casi al abrirse las sesiones de este, el cordon sanitario


f,'ances, declarado por S. M. Cristianisima en la ocasion
mas solemne, destinado solo contra el contagio, en tal
grado que solo la mas refinada malevolencia pudiera at11-
buirle otro objeto, mudó de nombre, ó, por mejor decir;
tomó, el que le con venia de ejército ele observacion. Al
mismo tiempo continuaban los insultos, y seguia la pro-
teccion a los facciosos de parte del gobierno frances; bien
que protestando siempre su deseo de conservar la paz.


9.
El gobierno de S. M. miraba con ojos atentos é inqui-


etos las transaccÍones de Verona, en cuanto le era. dado
penetrarlas. Ya de antemano habia recurrido al gobierno
británico, cuyo interes indudable es impedir en España
el establecimiento de la dominacion francesa, y cuyas leyes
y sistema se ven insultados y atacados, una vez admitida
la doctrina por la cual se trata de intervenir en los nego-
cios domesticas de la Peninsula, y habia tratado de in-
quirir cual era la opinion de aquel gabinete sobre las
cuestiones que podrian ventilarse en Verona, y cual seria
su conducta en caso de que alguna. potencia hiciese guerra
,¡ España, para ohligarla á variat Sil Conr.titucion. No


z /:




354


aparece que el gobierno de S. M. B. diese una respuesta
categorica sobre estos puntos.


10.
Ya empezadas las misteriosas conferencias de Verona,


el ejercito español consiguió señaladas ventajas sobre los
facciosos de Cataluña y Navarra, obligando á la llamada
regencia á huir á Francia, en donde encontró asilo y pro-
teccion.


11.
En tanto rumores vagos, si bien repetidos, anunciaban


que los soberanos y ministros reunidos, pensaban en de-
clararse contra España, de un modo mas ó menos ter-
minante. Daba crédito á estas noticias la rápida baja de
los fondos españoles en París y Londres.


If2.
Disuelto el congreso á fines de Noviembre ultimo,


se descorrio el velo que cubria sus arcanos. Aparecieron
las famosas notas comunicadas á las Cortes en 9 del pasado
Enero. Este augusto congreso, aprobando las respuestas
dadas por S. M., y comprometiendose á sostenerlas, por
su mensaje de 11 del mismo citado mes, y por la memo-
rable discusion en que por unanimidad fué votado; de-
claró su opinion sobre aquel suceso importante. N o era
dable que tu biese otra. Las facultarles de las Cortes están
circunscriptas por la Constitucion, y no eran árbitras ellas,
ni aun de deliberar, sobre lo hecho por el gobierno en
aquella ocasion, con arreglo á sus obligaciones impres
eindibles. Ni aun cuando hubiese en el cuerpo legislativo
facultad de variar ó modificar nuestras leyes fundamen-
tales, debia proceder á usarla á voluntad de uno o varios
gobiernos extrangeros, sin que vendiese vilmente el honor
y la independencia de la patria. Ni tampoco trataban los
soberanos reunidos en Verona de proponer cosas seme-
jantes. Insultos vagos, opiniones mal enunciadas sobre
nuestra Constitucion, y sobre el modo cómo se restableció
y se iba llevando á ejecucion, no eran proposiciones que
mereciesen reipuesta, á no ser la que les fue dada. La
comision cree inutil insistir en este punto sobradamente
esclarecido; tanto mas cuanto que la na~ion, por felicita-
ciones y por toda clase de actos, ha manifestado cuan
conformes estabAn sus afectos en aquella época con los
de sus representantes.


13.
El gobierno de S. M. creyó conveniente, al tiempo en




355


que fueron recibidas dichas comunicaciones, poner en
noticia de S. M. B. las contestaciones dadas; insinuando
cuan grato le seria que emplease sus buenos oficios para
evitar un rompimiento que amenazaba proximo entre
Francia y España.


14.
N o fue infructuosa esta insinuacion. La comision por


maria del secretario del despacho de estado, y los
documentos á ella anejos (que, para conocimiento de los
señores diputados, quedarán sobre la mesa), ve que el
ministerio ingles ha dado para impedir la guerra
algunos pasos, sin que hayan tenido las resultas que se
apetecían: cosa nada extraña atendido el modo en que se
dieron y el en que fueron correspondidos por el gobierno
de las TuIlerias.


15.
La comision, que cree irregular cualquiera opinion fun-


dada en documentos que no le estubieron comunicados de
oficio, no citará los ultimamente publicados por el go-
bierno britanico, relativos á estas negociaciones. Pero
ellos, juntos con los comprobantes de la memoria, bastarán
para formar su creencia y determinar la del congreso.


16.
No parece que el gabinete ingles haya sido requerido


por nuestra parte, ni admitido por la Francia, á una me-
diacion formal entre ambas potencias. Los buenos oficios
que haya querido emplear, careciendo de la solidez ne-
cesaria, jamas podrian haber producido efectos impor-
tantes, y nada ha resultado que los indique.


Sean cuales fueren los pasos dados por los agentes
diplomáticos ingleses, no se han originado de ellos docu-
mentos escritos, de aquellos que merecen fe y aseguran la
confianza.


17.
Alguna promesa vaga, contradicha luego, y continua-


mente desmentida por los hechos de parte del gobierno
frances: alguna comunicacion verbal tambien, y no menos
vaga, hecha al secretario del despacho de estado de S. M.;
no son fundamentos propios de una negociacion, si en
tales materias fuese admisible.


18.
La comision. que no ignora las artes con que los


enemigos de la causa de España tratan de alucinar a los
incautos, persuadiendoles de que el congreso y el gobierno,
por una inflexibilidad inoportuna, han sugetado á la




nacion á los males de la guena; llama á este punto la
atencion de las Cortes y de los hombres ilustrados y can-
dorosos.


19.
Inutil es recordar, por demasiado notoria, la falta de


poderes con que se hallaban asi las Cortes como el minis-
terio, para entender en modificar la Constitucion, á la
cual deben su autoridad. N o sirve decir que esta sea
una cuestion de principios, porque en casos tales seme-
jantes cuestiones son fecundas en resultados. Si fuese
posible que el congreso ó que el gobierno de 8. M., olvi-
dados de su deber, tratasen de destruir la base sobre la cual
estriba la legitimidad de sus facultades, ¿ quien les asegu-
raba la obediencia de la nacion? ¿ quien, que en vez de
acabarse los partidos, no naciesen otros nuevos? Horro-
riza la idea, que desde luego ocurre, de que una deter-
minacion de tal naturaleza podia causar muchas guerras
civiles, en que fuesen tantas las banderas cuantas las
discordes opiniones de los hombres sinceros y los varios
proyectos de los ambiciosos. ¿ Y como podria señalarse
cual era la linea en que habría de hacerse punto, para sa-
tisfacer los deseos del mayor número, asi de los españoles,
como de los gobiernos extrangeros?


QO.
Todas estas consideraciones demuestran que, no menos


la conveniencia que su obligacion, prohibian á los poderes
legislativo y ejecutivo entrar en negociaciones sobl'e mu
danzas en nuestro pacto social. Pero tampoco pudo
haber lugar á dichas negociaciones. Si el gobierno de
S. M, Cristianisima las hubiese querido, hubieralas pro-
puesto directamente de un modo claro y terminante, con
toda la solemnidad que tan importante asunto exijia. Pero
conversaciones del ministro de estado frances con el em-
bajador ingles en Paris, que en nada comprometen á sus
gobiernos: conferencias de igual naturaleza entre el mi-
nistro británico en Madrid y el secretario del despacho de
estado de S. M,; ninguna base presentaban, y ninguna
seguridad ofrecian. Debian tenerse por lo que eran: ar-
tificios para prolongar las comunicaciones, y excitar entre
tanto la desunion de los animos en España. La comision
se atreve á afirmar que cualquiera señal de debilidad por
parte del gobierno espaíl01, solo hubiera servido de au-
mentar la fuerza moral, y confirmar en sus proyectos
á los ministl'Oti de S, M. CrÍstiarlÍ,ima, La conducta de
estos ha ~ido atentamente considerada por la comi~ion,




351
la cual de los hechos expuestos ha sacado consecuencias
que juzga innegables.


21.
El Gabinete de las Tunerias en sus relaciones ctm


España ha observado una conducta ambigua en la apa-
riencia j pero en la realidad sostenida y consecuente.
Dominado por un partido fanático, que deseára ver des-
tl'Uida en su patria la imperfecta carta que le da una
sombra de libertad; se ve obligado á imponer á España
el gobierno absoluto. A este objeto encamina sus pasos,
y mal podrian dirigirse á otro los auxiliares de que se
vale: frailes, clérigos, ex-inquisidores, palaciegos, ladrones
y asesinos y el seducido pueblo de las clases mas infimas
de la sociedad.


e,,)
"'ni.


Para lograr su intento le ha. disimulado á veces, pero
nunca ha perdonado 'medio de adelantar en su empresa.
Protegio primero á nuestras facciones, que solo apellida-
ban despotismo civil y religioso: abogó despues por el
principio de que solo á la voluntad del rey, podi.amos
deber instituciones liberales, si S. M. tubiese á bien
otorgárnoslas j y vista la clase de personas de que pen-
saba rodear á S. M. para tenerle en verdadero cautiverio,
bien se conoce qué especie de instituciones nos preparaba.


23.
N o convenia al ministerio frances que tubiésemos otras.


Su plan era y es, por medio de cuestiones de principios,
asentar su dominacion en nuestro suelo, y mantener ai
pueblo español en el estado de su tributario. Para el
gobierno frances debe España continuar siendo una mina,
que solo á él toque beneficiar, lo que tanto mejor conse-
guirá cuanto mas absurdo sea él sistema establecido en la
Peninsula. Nuestro empobrecimiento contribuye á su
riqueza: nuestra ignorancia a su mayor fuerza: nuestra
servidumbre doméstica á la en que el pretende f;umergirnos
v conservamos. N o ha disimulado el ministerio frances
;]ue abrigaba tales ideas. El deseo de hacer la guerra
popular en Francia ha movido al ministro Chateaubriand
a descubrir a las cámaras este secreto de su potitica.


24.
La guerra pues ha sido constantemente el objeto ti que


se encaminaba el gobierno de S. M. Cristianisima. Ni
era de creer que para no hacerla se comprometiese, ni
-hiciese los gasto" que hall de haberle causado sus cuantí-
ooos prcrarativo::;. Y así c~ que mientra5 en las mellcÍo-




nadas conversaciones informales con los agentes britanícoSr Ó en, amb~guas instrucciones á su ministro en Madrid, y~
medIO artIculaba deseos de ver modificada la Constitucion
española, ya vagameute, pero con acrimonia, impugnaba
sus fundamentos, estaba preparando en el discurso del rey
á las cámaras, hecho en 28 de Febrero último, la verdadera
declaracion de su política.


25.
Este documento público, precioso en cuanto aclara la


cuestion pendiente, no deja lugar á dudas. En él se ve
resuelta la invasion, y declaratlo su objeto de restituir al
rey de España á la plenitud del poder absoluto, para que
despues otorgue, si le conviniere ó agradare, algunas
concesiones á su pueblo.


26.
El discurso de que tratamos debia romper toda nego-


ciacion. Qué vale que despues haya sido casi desmentido
á fuerza de interpretado en secreto? ~ Qué valen insig-
nificantes protestas, Rechas las mas de palabra, contra
una declaracion autentica, dada en la ocasion mas solemne
entre cuantas se presentan á un monarca de egercer auto-
ridad?


27.
Bien pueden acharse estos ardides del gabinete de las


Tullerias á sus esperanzas de adormecernos, para impedir
que la sagrada persona del rey constitucional de las Es-
pañas fuese puesta á cubierto del peligro de ser sorprendida.
Porque no bien S. M. emprendió su viage á esta ciudad,
cuando el gobierno del rey Cristianisimo, no teniendo para
que disimular, coronó sus atentados con el mayor de todos,
invadiendo el territorio español, sin previa declaracion de
guerra, y trayendo entre sus filas una comparsa de trai-
dores, á quienes, tal vez en virtud de los poderes que les
diere el mismo, osará dar el titulo de gobierno de Es-
paña.
~8.


Tal ha sido en breve resúmen la conducta del gobierno
frances con el de la nacían española. Los anales de los
siglos no ofrecen un ejemplo de iniquidad que con el pre-
sente pueda compararse. El proceder del gobierno de
S. M. aparece á la comision, cual debió ser, dictado por
su deber y el interes de la nacían, á cuya frente se hallaba.
Ni debia negociar, ni pudo, aunque debiera y quisiera.
La ignominia y el quebranto de sus principales obli-
gaciones, era lo único que se le ofrecia en la alterna-




359
tiva de la. guerra; y cierto, la eleccion no podía ser du-
dosa.


29.
La guerra pues ha sidode darada por S. M. á la Francia


del modo que corresponde á un gobierno, fundado en las
bases de la razon y de la justicia. El patriotismo de la
nacion, tantas veces acreditado, nos fia que saldra triun-
fante de la ardua lucha que se ve precisada á sustentar en
defensa de su honor, de su independencia, de la libertad,
y con ella de la dicha de todos los españoles.


30.
De resultas de esta guerra quedan interrumpidas nu-


estras relaciones diplomaticas con el Austria, Prusia -y
Unsia. La comision no cree, sin embargo, que esta in-
terrupcion pase á ser un estado de hostilidades; ni tam-
poco juzga que pueda durar largo tiempo; siendo natural
que calmada la irritacion facticia, por ahora existente,
conozcan dichos gobiernos que ningun motivo de desavenen-
cia tienen con España, y que sus intereses les aconsejan
seguir con ella en una amistad, de la cual pueden nacerIes
ventajas notables.


31.
La comision observa por las comunicaciones del gobi-


erno de S. M. B. que este piensa observar, dmante la
guerra, una rigida neutralidad entre los beligerantes.
Hasta que punto sea asequible su deseo en lucha de un
carácter tal, como el de la que ha empezado, no es dado
á la comisÍon calcularlo. Es de esperar que el gobierno
británico no olvide que los intereses de España estan en-
lazados con los suyos. La doctrina proclamada por los
gabinetes de Austria, Prusia, Rusia, y Francia, segun
la espresion del ministro ingles Canning, ataca por su
raíz la Constitucion britanica; y esta doctrina puede
algun dia aplicarse á Inglaterra, ó por el temor de que su
ejemplo contamine de la libertad a los pueblos del con-
tinente, ó por el resentimiento de que ahora se haya ne-
gado á tomar parte en los proyectos de sus aliados, ó'por
los celos y envidia de su poderio,' demasiado vivos en al-
gunas potencias continentales. Si la Inglaterra y su go-
bierno se convencieren de esta verdad, harán esfuerzos
reales en auxilio de la causa de España, y el gabinete
britanico no será de nuevo juguete de la mala fe del de
las Tullerias.


3:2.
No puede omiti!' la comision una reflexion que aqui le




:mo


ocurre. Imposible es que el gobierno y la nacion inglesa
no hagan un cotejo entre la perfidia de los ministros fran-
ceses, y la franqueza y generosidad con que el gobierno y
las Cortes de España, en la última negociacion sobre las
reclamaciones de varios súbditos britanicos acerca de
presas hechas por cruceros españoles en los mares de
America, se han prestado á satisfacer sus deseos y atender
á sus justas solicitudes, dando pronta resolucion á cues-
tiones, que tal vez en otra ocasion hubieran sido tratadas
con mas reserva y detenimiento. Cotejo que al cabo
habrá de resultarnos fávol'able especialmente si se atiende
á que del buen exito de nuestra causa pende la duracion
y extension de las· citadas estipulaciones.


* * * * * *
La comision, despues de haber considerado la situacion


de España, atendidas sus relaciones con las demas po-
tencias, ve que si no es lisongera, tampoco es indecorosa.
Obligada á una guerra en propia defensa, sin haberla
provocado, ni rehuido con ignominia, cuenta con los
esfuerzos de sus hijos, y con la fuerza moral que debe
darle el empeño que por su causa toman las almas nobles
y generosas de todos los paises del mundo.


En tanto, para que el convencimiento de la justicia que
asiste al gobierno y á la representacion nacional, sirva
de estimulo al patriotismo español; la comision no duda
proponer á las Cortes que se sirvan declarar:


" Que el gobierno de S. M. procedió de un modo digno
de la N acion, á cuya frente se hallaba, en el discurso de
las ultimas negociaciones; y que la guerra, que España
se ve precisada á sostener, le era imposible de evitar, á
no infringir sus juramentos y obligaciones y renunciar á
su honor, a su independencia, al pacto social jurado, y a
todo sistema fundado en ideas liberales y justas, tendiendo
el cuello al yugo del poder absoluto, impuesto por la
violencia de un gobierno extrangero. Sevilla 13 de Mayo
de 18:23."-Siguen las rubricas.-




361


Cortes ordinarias.-Pl'esidencia del señor Don Joaquín
Ferrer.


Discurso pronunciado por el señor Flores Calderon sobre
el dictamen de la comision diplomática en la sesíon de
;23 de :Mayo de 1823.
En medio de la emocion que en mi ha causado la subli-


midad de las ideas y la energia de la espresion que
caracterizan el discurso del señor preopinante, * me parece
imposible dar á mis pensamientos el curso que debieran
llevar conforme al objeto que me he propuesto: obligado
sin embargo á usar de la palabra, creo que el dictamen de
la cQmision hoy presentado á la deliberacÍon de las córtes,
debia tener el concepto de un verdadero manifiesto diri-
gido á la nacion y al mundo entero en la terrible crisis en
que nos hallamos. Crisis cuyo éxcito favorable ó adverso
abisma al género humano en la esclavitud, ó le restituye
los derechos que la naturaleza le diera y que tan inutil-
mente siglos muchos hace que reclama.


Era preciso en consecuencia hablar en él al entendimi-
ento y al corazon. Convencer persuadiendo debió ser el
objeto de los señores que le han extendido, y dejando á
un lado no solo las frases equivocas de la diplomacia, sino
hasta los aires de reserva que ella se prescribe, presen-
tarnos llenos de razon y sobrados de reflexiones con la
noble y ganta energia que caracteriza á la virtud ofendida,
y con aquella franqueza y justo desenfado que tambien
sienta en pechos castellanos, cuando ven hollado su pun-
donor, vilipendiada su nobleza y atacadas sus preciosas
libertades.


Las eyaculaciones (permitaseme esta espresion) enér-
gicas del honor y la virtud, compañeras inseparables del
decoro, son hijas siempre del convencimiento de la justicia
y razon que las motiva. Sin esta, se reducen á evapora-
ciones vanas y palabras de simple boato que ni convencen
ni imponen el respeto que les es debido.


Partiendo de estos principios, si bien es c'crto que el
dictamen, objeto ahora de nuestra, deliberaciones, pre-
senta verdades, tambien es constante que desnudas de
pruebas y anunciadas con una especie de frialdad diplo-


'" Alude al discurso que acababa diligencias que hemos hecho para
de pronunciar el señor Arguelles, lograrlo; y se publicará luego que
el que no hemos podido adquirir lle~ue á nuest.ras mallos.
h;¡sta ahor~ á p~sar oe l~s viva~


3 A




362


mática, ni conmueven ni persuaden. l~lls ~eñol'c~ de ltt
comision conocerán muy bien que al impugnarle bajo este
concepto, solo quiero presentarles ccaoion de explanar
sus ideas con la emdicion y elocuencia que les es tan
propia, á fin de que reunida la discusion con el dictamen,
presente un todo completo, cual yo me lo prometía, y en
verdad y de todo ll~i COl'azon ]0 deseara.


Tenemos á la Emopa entera en expectacion, y {l la
Europa entera debemos interesar en nuestra causa. F~jos
en nosotros los ojos, los desgraciados de ambos mundos
ven su dicha en nuestra victoria, y su desgracia en nuestra
opresion. Entre mil temores, sus esperanzas fueron por
dos alios con las nuestras sosteniéndose: las zozobras
crecieron á la reuníon del congreso de Vel'ouu; y de .este
arsenal, fraguado segun el plan de la !11o(lcrna diplomacia,
salió la mecha incendiaria, COIl la que intentan reducir
á pavems nucstra dicha que tanto en otro tiempo les in-
teresaba.


Tal es por lo mismo el punto de donde parte la cOll1i-
sion; pero al convertirse con semejante motivo ácia esa
nueva clase de reuniones, que la moderna aristocracia de
los gabinetes ha inventado para pcrpetuar su poder, y
hacer arbitraria y escIusiva la dispcnsacion de los empleos,
y la explotacion del tesoro público, si hien es cierto que
hace una reseña de su ilegalidad, y aun indica alguno de
sus efectos, ni extiende los principios ju~tos en que aquella
se funda, ni patentiza cnal correspondiera los siniestros
fines que en medio de la8 arterias de su política se pl'O-
IJonen para sojuzgar á la Emopa, y detener la emanci-
pacion á que la llaman las luces, intentando hacerla
retrogadar á la ignorancia, á la barbarie y á la servidum-
bre en que yaciera por tantos siglos.


Las doce lineas qne la comision emplea no bastaban
para desenvolver estas yerdades, y tal vez reducidas, como
están, á simples proposiciones, habrá quien dude de su
certeza, y aun atribuya á la imprudencia y furia de los
reformadores la exacerbacion y curso violento de las
reformas; cuyos resultados funestos, dicen, son los que
se tratan de impedir, abandonando los soberanos con sus
gabinetes las apacibles mansiones en que moran y aun el
cuidado de sus pueblos, y sujetándose á las incomodidades
de largas y penosas marchas, con el filantrópico y ca-
ritativo fin de ahorrar á la desventurada Europa los
muchos dias de luto y sangre, que de otro modo aquellas
irreFl1i~ib1emente produjeran.




383


N ada hay en el dictamen que responda á este vano
!iubterfugio, con que quieren ocultar sus miras verdadera-
mente atroces, ni la imputacion odiosa y sacrilega en que
se funda. ¿ Porque pues no prevenir á los ignorantes
contra esta hipócrita conducta, desengañar á los ilusos, y
aterrar y confundir á los perversos que tan maliciosamente
le difunden y propagan?


La paz, dicen, es la que nos proponemos. A este
objeto precioso es al que se dirige la santidad de
nuestros pactos. Con fuerza bastante para hacer á los
pueblos felices, á la fuerza queremos restituirles la tran-
quilidad que tanto necesitan. Tal es siempre su lenguage,
al cual el dictamen de la comision nada opone, dejando
asi expuesta la sencillez, la virtud y la humanidad á ser
victimas de un simple y miserable sofisma. La paz, don
segUl'amenteapreciable, es sin duda el primero de todos los
bienes i pero ¿ es posible disfrutar paz donde la segUl'idad
y libertad no existen? El reposo sin la libertad no puede ser
mas que la inmovilidad que produce la violencia, en el es-
pasmo del terror ó del espanto, es en fin la muerte social
y el silencio pavoroso de los sepulcros.


Mas ¿ hay algun estado acaso que se haya levantado
contra otro estado? i, existe algun pueblo en el día que
haya traspasado ni piense traspasar sus fronteras para
atacar a otro pueblo? Sin embargo los congresos envian
egércitos, invaden reinos que ni aun se hallan en estado de
defenderse, llevan la guerra donde no existe, y tod<,l con el
santo fin de conservar la paz. ¿ Porqué pues no se hará
ver tan chocante contradiccíon, y al presentarla descubrir
las verdaderas intenciones de esta liga, tan ilegitima como
sacrilega: intcncionc~ que son la base de tantos y tan
est1'llvagantes fenómenos políticos, como en el dia se advi-
erten, para desengallO del mundo entero y justificacion de
nuestra causa? ¿ porqué no se demonstl'ará á la faz de la
EUl'opa culta, que habiendo erigido en dogmas máximas
antisociales tratan de hacerse prosélitos, y destruir la in-
credulidad que debe levantarse contra su simbolo politico
con la persnasion y la voz elocuente de la espada y del
cañon, que es toda la filosofia y la única razon del des-
potismo'?


A nadie que hubiera estudiado la historia de los últimos
años (continúa la comision) podia ocultarse que este con-
greso (el de V erona) se habría de ocupar en los negocios
de España. Al hacer las observaciones que me oft'ece esta
parte del dictamen, no puedo menos de presentar antes á




364


los señores de la comision las palabras con que el ministro
Canning habla á la cámara de los comunes de Inglaterra.
Debo decir que cuando lo.~' soberanos aliados (son expre-
siones del ministro ingles) manifestaron su intencion de
t'euni1'se en Vel'ona, no llebaban en su mente la idea de una
cuestion (la de la intervencion) que des}Jues llegó á ser tau
complicada y dificil. Las asuntos de España no parecie-
ron ser el objeto de su reunion. El millistro Canning no
se contenta con decirlo, sino que da pl'Uebas de su aser-
cion, y solo esto manifiesta la necesidad que la comision
tenia de no estampar sus opiniones tan desnudas de los
comprobantes ó razones que las funden.


Pero yo consulto la historia de estos ultimos años, y si
la comision no se empeña en restringil' demasiado esta
época, hallo razones para uno y otro, y sobre todo encu-
entro que no ha podido prescindir de recorrerla con alguna
detencion, aunque no con proligidad, para presentar mas á
las claras las inconsecuencias del triunvirato que en este
congreso y para este negocio ha figurado, y de cuyas pros-
cripciones el gabinete frances parece haberse con;tituido
el miserable satélite y egecutor.


Porque en efecto ¿ cuales fueron las promesas de estos
mismos soberanos á sus pueblos, en medio de la terrible
lucha en que por tantos años se empeñaron, ya miserables
adoradores del ídolo á quien tÍmitlos y prosternados incen-
saban, ya alentados alguna vez con el sentimiento y vergu-
enza de su propia ignominia? Conociendo que la vara de
la disciplina no alcanza nunca al valor que da el entusiasmo
de la libertad: que los egércitos no pueden con las na-
ciones, y que contra pasiones armadas no bastan jamas
fuerzas fisicas, llamaron á los pueblos para interesarles en
su causa, prometiéndoles la restitucion de sus derechos.


Ya en 1805 el Austria anunciaba que la libertad de la
Europa se habia refugiado bajo sus banderas. En 1812 y
1313, segun el Observador austriaco de aquella época, los
reyes se presentan á los pueblos como hermanos y reclaman
su alianza. Todo pueblo independiente, decia la proclama
de Kalisch, es el aliado natural de las potencias armadas.
Que todo aleman, príncipe, noble ó simple combatiente
entre las filas del pueblo, contribuia á la libertad comun.
A Nápoles se le dice por el archiduque Juan que se le
restituirá al lustre y esplendor de sus antiguos tiempos.
Al mismo se le invita á imitar el ejemplo de los españoles,
que ya entonces teniamos la constitucion que ahora defen-
demos, y la Sicilia fue mucho tiempo gobernada por instÍ-




365
tuciones liberales. En las declaraciones y manifiestos, en
los papeles ministeriales, la libertad se anunciaba á los
pueblos como recompensa de sus sacrificios.


En el congreso mismo de Viena todos espresaban el voto
unánime de corresponder á las esperanzas de sus contem-
por:meos. Los plenipotenciarios poseidos de una rivalidad
verdaderamente patriótica, todos á la envidia prometian
constituciones representativas y garantías para los derechos
de los pueblos. La Prusia se distinguia muy particular-
mente sobre este punto. En fin se da y se extiende la
palabra mas formal: palabra de reyes, y por lo mismo
sagrada é inviolable, á que jamas parece que debió faltarse,
y que todo el escolasticismo diplomático nunca pudiera con
sus cavilo,as interpretaciones restringir. El pacto místico
de 26 de Setiembre de 1815 confirma las esperanzas de los
hombres de bien y de los pueblos, tanto mas cuanto que
le ven calificar de santo y apoyarse en la religion, que es
siempre el áncora en que mas confia el desgraciado. A
Dios y á los poderosos de la tierra parece que se tenia por
garantes de que no serian ilusorias tantas promesas, ni
vanas tan fundadas esperanzas. Todavia en la nota pasada
el QO de Noviembre del mismo año al ministerio frances y
firmada por Meternich, Castlereagh, Hamderberg y Capo
d'Istria se advierte el vivo interes que se toman por la con-
solidacion del órden constitucional en Francia, por la con-
servacion de la autoridad constitucional de S. M. C. y
encargan que no se conserve nada de los tiempos pasados,
sino el bien que la providencia ha hecho resaltar del seno
mismo de las calamidades públicas.


Pero l á qué fijarnos en esta época? En 1818 yen la
declaracion de 1 de Noviembre, decidida la evacuacion de
las tropas estrangeras que ocupaban la Francia, los augus-
tos soberanos, se dice, han reconocido con satisfaccion que
el órden de cosas dichosamente establecido en Fr