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Vibiiotecaropular.


7. VI. 152




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(41


REVOLLji, FRANCESA,


POR


NUEVA EDICION,


l'APDIR]t) OL1111.


TC1IETOVII POGR41:1SICOn
Dll D. P. DE P. mELLAno.—Editor.




ex prruLo 1.


Espedicion de Egiplo.—Salida de Tolon : llegada á Malta; con-
quista de esta isla.—Salida para Egipto; desembarco en Ale-
:jalada; ocupacion de esta plaza.—Marcha contra el Cairo;
combate de Chebreiss.—Batalla de las Pirámides; ocupacion
del Cairo.—Trabajos administrativos de Bonaparte en Egipto;
establecimiento de la nueva colonia.—Batalla naval de Abu-
kir ; destruccion de la escuadra francesa por los ingleses.


Llegó Bonaparte á Tolon el dia 20 de floreal,
año VI de mayo de 1798), y su presencia re-
gocijó á todo el ejercito que va empezaba á mur-
murar , porque temía que no- se pusiese al frente
de la espe,dicion. Era el antiguo ejercito de Italia,
rico , cubierto de gloria , y del cual porfia decirse
que tenia hecha su fortuna ; por lo cual no anhela-
ba ya tanto hacer la guerra , y era menester toda
la pasion que su general le inspiraba para deci-
dirle á embarcarse , y correr los riesgos de un
incierto destino. Inmenso fué, á pesar de todo, su
entusiasmo al verle en Tolon, pues hacia ocho
meses que no le habia. visto. Bonaparte sin espli-
carie su destino, le dirigió desde luego la siguien-
le proclama:




6 REVOLUCION
«Soldados:


«Sois una de las alas del ejército de lnglater-,
ara. Habeis hecho la guerra en las montañas , en
«las llanuras y cu los sitios; réstaos solamente la
«guerra maritir»a.


«Las legiones romanas , á quienes algunas ve.
«ces habeis imitado, pero no igualado todavía,
«combatian con Cartago , unas veces en ese mar,
« Y


otras en las llanuras de Zaina. Jamás les alian-
donó la victoria, porque siempre fueron vahea-


«tes, sufridas en las fatigas y disciplinadas, y por-
«que conservaron union entre sí.


«Soldados , la. Europa os contempla! teneis un
«gran destino que cumplir, batallas que sostener,
«riesgos y fatigas que arrostrar , y liareis mas de
«lo que habeis hecho por la prosperidad de la
«patria , la dicha de los hombres y vuestra pro-
pia gloria.


«Soldados ,. marineros , infantes , artilleros y
«ginetes, permaneced unidos; acordaos que en el
«dia de una batalla os necesitais unos á otros.


«Soldados , marineros, hasta ahora se ha cui-
dado poco de vuestra suerte ; mas hoy la repil-


«blica os mira con la mayor solicitud: os mostra-
reis dignos del ejército á que perteneceis.


«El genio de la libertad, que desde su naci-
miento hizo á la repúb!ica arbitra de la Europa,


«quiere que lo sea tambien de los mares y de las
«mas apartadas naciones.);


No era posible anunciar con ma y or dignidad
tan grandiosa empresa , dejándola ademas oculta
bajo el velo que debía cubrirla.


Se componía la escuadra del almirante Brueys


FRANCESA. 7


de trece navíos de linea, el uno de ciento veinté
cañones (que era el Oriente , á cuyo bordo debian
ir el almirante y general en gefe). dos de ochen-
ta, y diez de setenta y cuatro. Ademas tenia dos
navíos venecianos de sesenta y cinco cañones,
seis fragatas de la misma nacbdi , y ocho france-
sas , setenta y dos corbetas, balandra,, avisos,
lanchas cañoneras y barqWchuelos de toda espe-
cie. Los transportes reunidos en Tolon , Génova,
Ajacio y Civita-Vecchia ascendian a cuatrocientos;
de suerte que formaban quinientas velas que iban
á surcar á la vez el Mediterraneo, no habiendo
cubierto jamás los mares armada como esta. La
escuadra conduela cerca de cuarenta mil hombres
de todas armas y diez mil marinos, y llevaba agua
para un mes y víveres para dos.


DM á la vela el Boreal (19 de mayo) al
ruido de las salvas y entre las aclamaciones de
todo el ejército. Al salir del puerto estropearon
una fragata los furiosas vientos, los mismos que
habian causado tales averías á Nelson, que cru-
zaba con tres navíos , el cual se rió obligado á
acogerse á las islas de San Pedro , alejándose asi
de ra escuadra francesa , sin haberla visto salir.
La Ilota se dirigió primero á Génova para unirse
con el convoy , reunido en este puerto á las Orde-
nes del general Basagury•d' llilliers Viró luego
hacia Córcega , se incorporó al convoy de Ajado,
á las órdenes de Vaubuis , y se adelantó por el
mar de Sicilia para unirse con el convo y de Civita-
Vecobia , que mandaba Desaix El Proyecto de
Bonaparte era dirigirse á Malta r intentar al paso
la audaz empresa , cuyo buen éxito tenia de ante-
mano asegurado por medio de ocultas tramas. Que;


1




18 REVOLECION
ría apoderarse de esta isla , llave de la navegacion
del Mediterráneo, interesantísima para el ejército,
y que no podia menos de caer en poder de los in-
gleses sino se anticipaba á ellos.


La órden de los caballeros de Malta , como
todas las instituciones de la edad media , había
pedido su objeto , y desde entonces so prestigio
y fuerza. No era mas que un ahuso , provechoso
únicamente á los que lo esplotaban, y sus caba-
lleros tenian en España , Portugal, Francia, Italia
V Alemania cuantiosos bienes, que la piedad de los
fieles les había legado para proteger á los cristia-
nos que iban á visitar los santos lugares. A la sa-
zon , que ∎


a no se hacian peregrinaciones de esta
especie , la ocupacion y deber de los caballeros
era proteger á las naciones cristianas contra los
berberiscos , y destruir la infame piratería que
infesta el Mediterráneo. Los bienes de la Orden
bastaban para sostener una marina considerable;
pero los caballeros no se ocupaban en plantearla,
porque solo tenian dos ó tres fragatas viejas , que
no salían jamás del puerto, y algunas galeras que
soban ir y venir por los puertos de Italia a cele-
brar fiestas. Los bailios v los comendadores , es-
parcidos por toda la cristiandad , devoraban entre
el lujo y la ociosidad las rentas de la Orden. Ni un
solo caballero había que hubiese hecho la guerra
á los berberiscos ; por otra parte, la órden no
inspiraba ya interés alguno. En Francia se les ha-
bían quitado sus bienes, y Bonaparte se apoderó
de ellos en Italia sin que interviniera reclamacion
alguna en su favor. hemos visto que Bonaparte
habla procurado facilitarse relaciones en Malta,
ganando á algunos caballeros, y se proponia ame•


FRANCESA. 9


drentarlos con un golpe atrevido, obligándoles á
rendirse , porque no habla ni tiempo ni medios
suficientes para un ataque regular contra una pla-
za que se conceptuaba inespugnable. La órden,
que hacia va algun tiem po presagiaba su riesgo
al ver dominado el Mediterráneo por las escua-
dras francesas , se habia acogido á la proteccion
de Paulo I.


Hacia Bonaparte grandes esfuerzos para incor-
porarse con la division de Civita-Vecchia , mas
no pudo lograrlo basta llegar á Malta. Las qui-
nientas velas francesas se desplegaron á la vista
de la isla el 21 de pradial (9 de j unio) , veinte y
dos dias después de la salida de Tolon. A su as-
pecto se azoró la ciudad de Malta , y para tener
un pretesto de detenerse y producir contestacio-
nes, Bonaparte pidió al gran maestre permiso pa-
ra hacer aguada. El gran maestre, Fernando de
Bompesch , respondió con una negativa absoluta,
alegando los reglamentos que no permitian intro-
ducirse á la vez mas de dos navíos pertenecientes
á potencias beligerantes. De distinto modo aco-
gieron á los ingleses cuando se presentaron á su
vista. Bonaparte dijo que esto era una prueba del
mayor desafecto , e i nmediatamente dispuso un
desembarco. Verificáronlo con efecto ea la isla
las tropas francesas al siguiente dia 22 de pradial
(1I . 0 de jumo) y embistieron á Lavaletta , que con-
taba con unas treinta mil almas de pohlacion , y
que es de las plazas mas fuertes de Europa. Bo-
naparte mandó desembarcar artillería para blo-
quear los fuertes , á curo fuego respondieron con
muy poca destreza los caballeros. Trataron de ha-
cer una salida y quedaron porcion de ellos pri-




0 REVOLEC ION


SiOneróS , con lo que empezó el desórden dentro
de la ciudad. Algunos caballeros de la lengua fran-
cesa declararon que no podian batirse contra sus
compatriotas , y se encarceló á algunos. Los áni-
mos estaban aturdidos , y los habitantes querian
rendirse. Entonces el gran maestre , que tenia
poca energía y recordaba la generosidad del ven-
cedor de llívoli en Mantua , trató de salvar del
naufragio sus intereses ; puso en libertad á uno de
los caba'leros franceses cine habla apresado ,le
envió á Bonaparte para arreglar un convenio. En
breve se procedió á este , en el cual se estipulaba
que los caballeros abandonaban á la Francia la so-
beranía de Malta y las islas dependientes , y la
Francia en cambio proinetia su intervencion en el
congreso de lia-tadt para que se diese un princi-
pado en Alemania al gran maestre , y en el caso
de no ser posible , le aseguraba una pension vita-
licia de trescientos mil francos, y una indemniza-
cion de seiscientos mil al contado. Concedió a ca-
da caballero de la lengua francesa setecientos
francos de pension, y mil á los sexagenarios; y
prometió su mediador' para que los de las (lemas
lenguas entrasen á gozar de los bienes de la órden
en sus respectivos paises. Tales fueron las condi-
ciones por cuyo medio entró la Francia en pose-
siou del primer puerto del Mediterráneo y de uno
de los mejores fuertes del inundo. Necesario era
todo el ascendiente de Bonaparte para obtenerlo
sin combatir, y necesaria toda su anclada para
atreverse á perder al gunos dias yendo en alcance
suyo los ingleses. Calrarelli-Dufalga , tan ingenio-
so como valiente , al recorrer la plaza, cuyas for-
tificaciones admiraba, pronunció estas palabras:


FRANCESA.


Fortuna ha sido hallar en la plaza alguno que nos
abriese pu




á Vaubois en Malta con tres
mil hombres de guarnicion , encargando á Reg-
nault de Saint-Jean•d' Andy la comisaría civil.
Formó todos los reglamentos administrativos nece-
sarios al establecimiento del régimen municipal de
la isla , y dió en seguida á la vela para dirigirse
á la costa de Egipto.


Dióse el cañonazo de leva el 19 de junio, des-
pues de una estancia de diez dias , y ahora lo
esencial era no hallarse con los ingleses. Nelson,
habilitado en las islas de San Pedro , habla reci-
bido del lord Saint- Vincent un refuerzo de diez
navíos de linea y varias fragatas , con lo que for-
maba una escuadra de trece navíos de alto bordo
y otros menores. Volvió á la vista de Tolon el 13
de pradial (1. 0 de junio); pero ya hacia doce dias
que habla salido la escuadra de Tolon, pasó á la
rada de Tagliamon, y desde aquí á Nápoles, adon-
de llegó el 2 de mesidor ( .20 de junio), en el ins-
mo momento de salir de Malta Bonaparte. Sabien-
do que los franceses se habian presentado en esta
isla , trató de darles alcance y de atacarlos si lo
conseguía.


Toda la escuadra francesa estaba dispuesta
para combatir , pues nadie olvidaba la posibilidad
de encontrar á los ingleses , y por esto no se te-
mia. Bonaparte !labia colocarlo en cada navío de
línea quinientos hombres elegidos, que diaria-
mente se ensayaban en el manejo del cañon , y á
cuyo frente se hallaba uno de aquellos generales
tan acostumbrados al fuego bajo sus órdenes. Se
habia hecho un principio de tactica niaritima , á




12 11 E VOLUC ION
saber : que cada navío no debia tener mas que un
objeto ; el de atracarse con otro, embestirlo y
abordarlo. Por consiguiente , se habian dado ór-
denes , y contaba con el denuedo de las tropas
elegidas que iban á bordo de los navíos. Tomadas
estas precauciones, seguia tranquilamente su rum-
bo hacia el Egipto ; y este hombre que , segun
absurdos detractores , temía los riesgos del mar,
se abandonaba sereno á la fortuna en medio de
las escuadras inglesas , y se !labia atrevido á de-
tenerse algunos (has en Malta para conquistarla.
La escuadra caminal,a gozosa; y aunque no sabian
exactamente adonde iban , empezaba ya á divul-
garse el secreto , y aguardaban con impaciencia
el momento de avistar las riberas á cuya conquis-
ta iban. Por la noche se reunían los generales que
iban á bordo del Oriente con el general en ;efe,
y suscitaban las ingeniosas y sabias discusiones
del instituto de Egipto. Hubo un momento en que
la escuadra inglesa se halló á muy pocas leguas
del inmenso convoy francés, y ni u nos ni otros lo
supieron. Nelson, empezando á sospechar que los
franceses se habían dirigido á Egipto, se encami-
nó á Alejandria y se les anticipó; pero no habién-
dolos bailado , acudió á los Dardanelos para ver
si daba con ellos. Por una feliz casualidad la es-
pedicion francesa no llegó á la vista de Aleja.ndria
hasta el día siguiente , 13 de mesidor (1.° de ju-
lio ). Mes y medio hacia que había salido de
Tolon.


inmediatamente carió Bonaparte á buscar al
cónsul francés, el cual !e dijo que los ingleses se
habian presentado el día antes, y juzgándoles in-
mediatos, quiso intentar el desembarco al mo-


FRANCESA. 13


en el puerto de Alejandría,
mento.


Nia°p Pla°zdaiapealritrecaiar hallarse resuelta á defen-
derse; era necesario bajar á cierta distancia á la
playa vecina en una ensenada dicha de Alarabut.
Silbaba 0 0 horroroso viento y la mar se estrellabafuriosa contra los escollos de la costa. Era cerca
de anochecer . Bonaparte dió la señal y quiso ba-
jar inmediatament e.. Descendió el primero á una
chalupa, los soldados pedian á gritos seguirle á
la costa. Empezaron á echar al agua los botes, pe-
ro la turbulencia de las olas les esponja á estre-
llarse unos contra otros. En tia despues de gran-
des peligros, llegaron á la costa. Al mismo tiem-
po apareció una vela en el horizonte, y creyendo
que seria alguna embarcaciou inglesa: «Fortuna,
esclamó Bonaparte ya me abandonas! Ah! ni siquiera
cinco dilas!» La fortuna no le abandonaba porque
era una fragata francesa que venia á incorporarse
á él. A duras penas lograron desembarcar cuatro
ó cinco mil hombres en el discurso de la noche.
Bonaparte resolvió marchar inmediatamente á Ale-
jandría para sorprender la plaza, y no dar tiempo
á los turcos de hacer los preparativos de defensa.
En seguda emprendieron la marcha sin haber de-
sembarcado un solo caballo; v Bonaparte, v su es-
tado mayor y hasta el mismoCalrarelli, á pesar de
su pierna de madera, anduvieron cuatro ó cinco le-
guas á pie por los arenales y llegaron al ra yar el
alba á la vista de Alejandría.'


No tenia va aquella antigua ciudad fundada por
Alejandro, sus magníficos edilicios, sus inumera-
bles caseríos ni su inmensa poblacion, pues se ha-
llaba arruinada en sus tres cuartas partes, y los
turcos, los opulentos egipcios y los comerciantes




41 Paanuranan
europeos habitaban en la ciudad moderna, que era
la única parte que se conservaba. Algunos árabes
vivían entre los escombros de la antigua ciudad, y
una ruinosa muralla, defendida por algunas torres,
comprendia la nueva y la antigua ciudad, esten-
diéndose alrededor los arenales que en el Egipto se
adelantan á medida que la civilizacion retrocede.


Llegaron al amane3er los cuatro mil franceses
conducidos por Bonaparte, y no encontraron por
aquellas arenosas playas sino unos cuantos árabes
que despues de disparar algunos tiros, se oculta-
ron en el desierto. Bona parle dividió á sus soldados
en tres columnas: Boa marchó con la primera por
la derecha; hácia la puerta de Roseta; Eléber con
la segunda se dirigió por el centro hácia la puerta
de la Columna, rIlfenou con la tercera se adelan-
tó hacia la izquierda y puerta de las Catacum-
bas. Los árabes y los turcos, escelentes solda-
dos detras de una muralla, hicieron un terrible
fuego; pero los franceses subieron por medio de
escalas y saltaron la muralla antigua. Kléber fué el
primero que cavó herido de un balazo en la frente.
Arrojaron á los árabes de ruina en ruina hasta la
ciudad nueva, y el combate iba ya á prolongarse
de calle en calle v á hacerse horrible ;


cuando un
capitan turco sir= io de mediador para negociar un
convenio. Bonaparte declaró que no iba á asolar el
pais, ni privar de él al gran señor, sino á librarle
de la dominacion de los mamelucas, y vengar los
ultrajes que habían hecho estos á la Francia. Pro.
metió conservar las autoridades del pais, que las
ceremonias religiosas continuarian como antes, y
que respetaría las propiedades, etc.: y mediante
estas condiciones ceso la resistencia, quedando en


PRANCESA• 45.


el mism o dia dueños de Alejandría los franceses.Entretanto 'labia acabado el ejército de desembar-
car, y se trataba de poner la escuadra al abrigo,bien fuese en el puerto, bien en alguna de las pró-
ximas ensenadas, establecer en Alejandría una ad-
ministracion conforme á las costumbres del pais y
acordar un plan de invasion para apoderarse del
Egipto. Por entonces ya habian pasado los riesgos
del mar y del encuentro con los ingleses, y se ha-
bían vencido los mayores obstáculos con aquella
felicidad que parece acompaña siempre á la juven-
tud de un g ande hombre.


Es el Egipto uno de los paises mas singulares;
el mejor situado, y uno de los mas fértiles de la
tierra. Su posicion es muy conocida. El Africa se
comunica con el Asia por medio de un istmo de al-
amnas lentas llamado de Suez, que si estuvieraa,
cortado, darla curada desde el Mediterráneo al
mar de las Indias, ahorraría á los navegantes ir á
inmensas distancias, y en medio de terribles tor-
mentas á doblar el cabo de Buena Esperanza. El
Egipto está paralelo al mar Rojo y al istmo de Suez
que le domina. Este pais era cutre los antiguos
y en la edad media, durante la prosperidad de los
venecianos, la escala dal comercio de la India: tal
es su posicion entre el Occidente y el Oriente. Su
constitucion física y su forma no son menos estraor-
dinarias. El Nilo , que es uno de los grandes ríos
del orbe, nace de las montañas de la Abisinia, ca-
mMa seiscientas leguls por los desiertos de Africa,
despues entra en el Egipto, ó mas bien se preci-
pita en él por las cataratas de Siena, y recor-
re aun doscientas leguas hasta el mar. Sus orillas
forman todo el Egipto, pues es un valle de dos: ea-




4 6 RCVOLUCION
tas leguas de longitud cinco ó seis de anchura,
Por ambas partes le guarnece un °océano de arena,
que atraviesan tristemente algunas cordilleras de
montañas bajas, estériles y desiguales, y trazan
apenas algunas sombras en su vasto espacio. Las
unas separan al Nilo del mar Rojo, las otras dt,I
gran desierto en donde van á perderse. En la ori-
lla izquierda del Nilo, y á cierta distancia en el
desierto serpentean dos lenguas de tierra cultiva-
ble, que sou una escepcion de los arenales, y es-
tán cubiertas de un poco de verdor. Estas son las
oasis, especies de islas vegetales en medio de aquel
necean() de arena. hay dos, la grande y la pequeña,
y si por medio de un esfuerzo humano se vertiese
en ellas un brazo del Nilo, se convertirian en fér-
tiles provincias. El Nilo se divide en dos brazos cin-
cuenta leguas antes de llegar al mar, y van á caer
á sesenta leguas uno de otro en el Mediterráneo, el
primero en Roseta, y el segundo en Darnieta. En
otro tiempo se colindan al Nilo siete bocas, V aun
se advierten, aunque solo ha y


dos navegables. El
triángulo que forman estos dos grandes brazos con
el mar, tiene sesenta leguas de base y cincuenta
en sus lados, y se llama el Delta. Es la parte mas
fértil del Egipto, porque es la mas regada,la que
tiene mas canales. Todo el pais se divide 'en tres
partes, el Delta, ó bajo Egipto, que se llama Ba-
hireh ; el Egipto medio, que se denomina Oesta-
nieh ; y el alto Egipto, que se llama Said.


Los vientos etesios que soplan constantemente
del Norte al Mediodia durante los meses de mayo,
junio y julio, arrastran todas las nubes que se for-
man en la embocadura del Nilo, no dejan ninguna
en este pais, siempre sereno, y las impelen hacia


FRANCESA.. 47'


los Montes de Abisinia, -donde se aglomeran, se
precipitan en forma de lluvia durante los meses de
julio, agosto y setiembre, y producen el célebre
fenómeno 'délas inundaciones del Nilo. Asi esta
tierra recibe con tal avenidas del rio las aguas que
le niega el cielo. En ella no llueve jamas, y los
pantanos del Delta, que serian pestilenciales en el
clima 1de Europa, no ocasionan en Egipto ni una
sola fiebre. Pasada su inundacion deja el Nilo un
fértil légamo, que es la única tierra cultivable en
sus orillas, v que produce las abundantes mieses
que en otro 'tiempo se destinaban al alimento de.
Roma. Cuanto mas se estiende la inundacion, mas
tierra cultivable deja; y los propietarios de esta.
tierra, que nivelan anualmente las aguas, se la di-
vicien anualmente por deslinde, y por esto el des-
linde es un grande arte en Egipto. Bien se podriá
estender la inundacion por medio de canales que
tendrian la ventaja de disminuir la rapidez de las
aguas, mantenerlas por mas tiempo, y estender la
fertilidad á espensas del desierto. En ninguna parte
obtendria efectos mas saludables el trabajo del hom-
bre, ni en ninguna parte seria mas de desear la ci-
vilizacion. El Nilo y el desierto se disputan el Egip-
to, y la civilizacion daría al Nilo un medio de ven-
cer al desierto, y hacerle retroceder. Se cree que
el Egipto sostenia en otro tiempo veinte millones
de habitantes sin contar á los romanos; mas cuan-
do los franceses entraron en él apenas porfia ali-
mentar á tres millones.


Suele concluir la inundacion poco mas ó me-
nos en setiembre, y entonces empiezan los traba-
jos agrícolas. En los meses de octubre, noviembre,
diciembre, enero y febrero, las campiñas de Egip-


Biblioteca popular


T. VI 553.




48 REVOLUCION
to ofrecen el mas alhagiieño aspecto de fertilidad y
de frescura; entonces se ven cubiertas con las mas
ricas mieses, esmaltadas de flores, y sembradas de
inumerables rebaños. Los calores empiezan por
marzo, v la tierra se aridece en tanto grado, que
á veces- es peligroso caminar por ella á caballo.
Para entonces va han concluido las labores del
campo, v los egipcios recogido todas las riquezas
del año..Ademas de los trigos, produce el Egipto
arroz esquisito, hermosas legumbres, azúcar, añil,
sen, caña-Pistola, anatron, cáñamo v algodon,
todo en portentosa abundancia. Carece de aceites,
pero los halla enfrente, en la Grecia, y aunque
tampoco tiene tabaco ni café, lo encuentra á su la-
do:, en la Siria y en la Arabia. Tambieu se ve pri-
vada de maderas, porque la grande vegetacion
no tiene cabida en aquel légamo anual que depo-
sita el Nilo en un lecho de arena, y los únicos ár-
boles de Egipto son los sicomoros y palmeras. A
falta de leña, queman boñiga. El Egipto sostiene
inmensos rebaños, y abunda en todo género de
volatería. Posee aquellos admirables caballos tan
célebres en el mundo por su gallardía, su vivaci-
dad y su familiaridad con sus amos, y el útil came-
llo que puede comer y beber para muchos dias,
cuyos pies se ahondan sin fatiga en la movible are-
na y que parece un navío animado, atravesando
aquellos mares de tierra.


Todos los años llegan al Cairo inumerahles ca-
rabanas, que vienen como flotas de entrambos la-
dos del desierto; las unas de la Siria y de la Ara-
bia, y las otras del Africa y de las costas berberis-
cas. Llevan consigo todo cuanto producen los pai-
ses del Sol, el oro, el marfil, las plumas, los ini-


PRANCESA. 49
mitables chales, los perfumes, gomas y aromas de
toda especie, el café, el tabaco, las maderas y los
esclavos. El Cairo es un soberbio emporio de las
mas hermosas producciones del globo, de las que
no puede imitar jamás el poderoso genio de los oc-
cidentales, porque las dá el sol, y siempre las
apetecerá el gusto delicado. Por esto el comercio
de la India es el único que no agotarán jamas los


''


pro ,resos de los pueblos; y no seria necesario ha-
cer del Egipto un punto militar para ir á destruir
violentamente el comercio inglés; solo se necesita-
ba establecer una escala con la seguridad . las le-
yes y las comodidades europeas para atraer á él
las riquezas de todo el mundo.


La poblacion existente en el Egipto es como las
ruinas de sus ciudades; un monton de reliquias de
muchos pueblos. Coptos, antiguos habitantes del
Egipto; árabes, conquistadores de los coptos; y
turcos, conquistadores de los árabes; tales son las
razas cuyos restos pululan miserablemente sobre
una tierra de que son indignos. Cuando los fran-
ceses llegaron; los coptos eran doscientos mil todo
lo mas, que despreciados, pobres y embrutecidos,
se dedicaban, como todas las clases proscriptas, á
los mas viles ejercios. Los árabes eran los que
formaban casi tod la poblacion, y descendian de
los compañeros Mahoma. Sus clases variaban
hasta el infinito: algunos de esclarecida cuna, que
se teman por descendientes del mismo Mahoma,
ricos propietarios, con algun vestigio de la ciencia
árabe, y que reunian á su nobleza los cargos del
culto v de la magistratura, eran, bajo el título de
scheiks' , los verdaderos grandes del Egipto. En los
divanes representaban á su pais , cuando sus tira-


.




20 RE VOLUCION


nos se dirigían á él, y en las mezquitas formaban
especies de universidades, donde enseñaban la re-
ligion, la doctrina del alcorán y un poco de filoso-
fía y jurisprudencia. La gran mezquita de Jeind
Azar era el primer cuerpo científico y religioso de
Oriente. Despues de estos grandes iban los propie-
tarios menos pudientes, que componían la segunda
y mas numerosa clasede losárabes; y últimamente,
los proletarios, que se hallaban en la situacion de
verdaderos siervos; campesinos jornaleros, que
cultivaban la tierra con el nombre de fellahs, y vi-
vian en la miseria y humillacion. Otra clase de ára-
bes habla, que eran los beduinos ó errantes, los
cuales no hablan querido avecindarse en el pais, y
eran los hijos del desierto. Montados en caballos
ó camellos, y guiando numerosos rebaños, vagaban
en busca de pastos por algunas oasis, ti ihnn todos
los años á sembrar las orillas de la tierra cultivable,
situada en los confines del Egipto. Su oficio era
escoltar las carabanas, ó prestar sus camellos, para
los trasportes; pero como bandoleros sin fé, saquea-
ban con frecuencia á los mercaderes á quienes es-
coltaban, ó prestaban sus camellos. Tambien so-
lían á veces, violando la hospitalidad que se les
concedía en las orillas de las tierras cultivables,
arrojarse al valle del Nilo, que tiene solo de lati-
tud cinco leguas, y tanta facilidad ofrece de pene-
trar en él y saquear los pueblos montando luego
en sus caballos, y llevándose su presa á lo mas obs-
curo del desierto. El descuido de los turcos dejaba
casi siempre impunes sus rapiñas, haciendo el
mismo caso de los salteadores del desierto que de
sus arenales. Estos árabes vagabundos, divididos
en tribus por ambos lados del valle, ascendían á.


FRANCESA. 21.


ciento ó ciento veinte mil, y suministraban veinte
ó veinte y cinco mil ginetes, valientes sí, pero mas
á propósito para hostigar al enemigo que para com-
batir con él.Últimamente, la tercera raza era la de los tur-
cos; pero tenia tan poca gente como la de los cop-
tos , es decir , no contaba á lo sumo con mas de
doscientos mil individuos. Se dividía en turcos y
mamelucos : los primeros llegados despues (le la
última conquista de los sultanes de Constantinopla,
casi todos estaban inscritos en la lista de los gení-
zaros ; pero sabido es que solo se inscriben para
gozar de los privilegios de tales , y que pocos se
hallan realmente en servicio. Algunos cuantos ha-
bía en la milicia del bajá enviado de Constantino-
pla , que representaba al sultan de Egipto, el cual
escoltado apenas per algunos genízaros, había vis-
to desvanecerse su autoridad por las precauciones
mismas que el sultan Selim tomó en otro tiempo
para conservarla. Juzgando este sultan que el
Egipto por su mucha distancia podria emancipar-
se del dominio de Constantinopla, y que un bajá
ambicioso y sagaz podria formarse en el un impe-
rio independiente , ideó un contrapeso creando la
milicia de los mamelucos ;• mas como no, pueden
vencerse las condiciones físicas que hacen á un
pais dependiente ó independiente (le otro , en vez
del bajá fueron los mamelucos los que se hicieron
independientes dyeonstantinopla y señores del
Egipto. Los mamelucos eran esclavos comprados
en Circasia , elegidos entre los niños mas hermo-
sos del Cáucaso , llevados de mu y


tierna edad á
Egipto, criados sin conocimiento de su cuna y con
el gusto y ejercicio de las armas, llegando á ser




22 REVOLUTION


así los mas denodados y ágiles ginetes del mundo.
Tenian como un honor el vivir sin origen conoci-
do , el haber sido comprados caros y el ser agra-
ciados y valientes. 'Venial] veinte y cuatro bevs,
que eran sus propietarios y caudillos, teniendo ca-
da uno quinientos ó seiscientos mamelucos, á quie-
nes cuidaban de alimentar como á un rebaño, tras-
mitiéndoles á veces á sus hijos y con mas frecuen-
cia A. su mameluco favorito , que tambien llegaba
á ser bey. A cada mameluco servían dos fellahs, y
toda la milicia constaba de unos doce mil ,Yinetes,
servidos por veinte y cuatro mil siervos. Ellos eran,
los verdaderos señores y tiranos del pais , pues
vivían ó del producto de las tierras propias de los
beys ó de la renta de los impuestos de todas clases.
Los coptos, de quienes ya hemos dicho que se ejer-
citaban en los mas bajos empleos , eran sus maes-
tros, sus espías y sus agentes de negocios, porque
el hombre humillado sirve siempre al poderoso. Los
veinte y cuatro beys eran iguales de derecho pero no
de hecho, pues se inician la guerra, y cimas fuerte
que lograba someter á los domas gozaba


.de unaso-
beranía vitalicia. Era absolutamente independien-
te del haja:representante del sullan deConstantino,
pla, le toleraba cuando mas en el Cairo con una es-
pecie de nulidad, y á veces le negaba el 17?ira, esto
es , la contribucion territorial , que representaba
el derecho de conquista perteneciente á la Puerta.


Era , pues, el Egipto un verdadero feudo como
los de Europa en la edad inedia, v ofrecia al mismo
tiempo un pueblo conquistado , 'una milicia con-
quistadora, rebelada contra su soberano, y final-
mente una antigua clase embrutecida y al servicio
del mas fuerte.


FRANCESA. 23


Dos béys superiores á los denlas dominaban á
la sazon en Egipto , el uno Ibrahim-Bey, , rico
astuto y poderoso ; el otro Murad-Bey, intrépido,
valiente y entusiasta. Se hablan convenido en una
especie de division de autoridad , por la cual
Ibrahim gozaba de las atribuciones civiles ,Mu-
rad de las militares. Este tenia á su cargo los com-
bates, en los cuales •sobresalia , y contaba por su-
yos á los mamelucos que le amaban estraordina-
'lamente.


Bonaparte, que al genio de capitau sabia unir
el tino y destreza de fundador, y que ademas ha-
bía gobernado bastantes paises conquistados para
haberse formado un arte particular, comprendió
desde luego la política que debia seguir en Egipto.
Por de pronto necesitaba arrancar este pais A. sus
verdaderos señores , es decir, á los mamelucos,
clase á quien tenia que combatirdestruir con
las armas y con la política. Ademas' habla algunas
razones que oponerles, porque no habian dejado
de maltratar á los franceses. En cuanto á la Puer-
ta , debía aparentar no atacar su soberanía , sino
por el contrario fingir que la respetaba. Segun lo
que habia llegado A. ser, esta soberanía importaba
muy poco , y se podía tratar con la Puerta , bien
cediéndola el Egipto , con el aumento de ciertas
ventajas, bien haciendo una division de autoridad
que nada temida de enojoso ; porque dejando al
bajá en el Cairo, como hasta entonces lo 'labia es-
tado, v menguando el poder de los mamelucos, no
podia haber grandes motivos de queja. Respecto
á los habitantes, para captarse su afecto, era pre-
ciso ganar la verdadera poblacion, esto es , la de
los árabes; y respetando á los scheiks, lisonjeando




24 REVOLCICION


su inveterado orgullo, aumentando su poder, alba-
zando el oculto deseo que reinaba en ellos, como
44.dia reinado en Italia , y como en todas partes
reina , el de restablecer la antigua patria , la pa.-
tria árabe , segura era la dominaciou y amor del
pais. Ademas respetando las propiedades y las
personas , en un pueblo que estaba habituado á
mirar las conquistas como si dieran el derecho de
matar , saquear y asolarlo todo., iba á producirse
una sorpresa muy favorable para al ejército fran-
cés; y si por otra parte se miraba con deferencia
á las muere; y Id profeta . la conquista de los
ánimos no era menos probable que la del terri-
torio.


-Con arreglo á estos cálculos tan exactos como
profundos , arregló &imparte su conducta, mucho
mas cuando estando él mismo dotado de una ima-
ginacion enteramente oriental , le era muy fácil
adoptar el estilo solemne y grave que á la raza
árabe convenia Dirigia proclamas que se traduje-
ron en alabo , y se esparcieron por el pais , y el-
,cribió al baja lo siguiente : «La república francesa
.«ha resuelto enviar nu numeroso ejército para po-


ner térmico á las raterías de los beys de Egipto,
«así como se ha visto obligada á hacerla diferentes
«veces en este siglo contra los beys de Tunez y de
•«Argel. Tú , que deberias ser el *señor de ellos, y
«que yaces, sin embargo , en el Cairo privado de
«autoridad y de poder, debes ver con satisfaccion
«mi llegada. Sin duda estarás ya instruido de que
«yo no vengo á intentar nada contra el alcorán ni
«contra el Sabes que la llamo francesa, es
«la única aliada que el sudan tieneen Europa. Sal,
«pues, á recibirme , y maldice conmigo á la impia


FRANCESA.


«raza de Pos beys.» Lulo diri g iéndose á los egip-
cios les dijo estas palabras : «Pueblos de Egipto,
«os dirán que yo vengo á destruir vuestra religion;
«mas no lo creais; responded que vengo á resti-
«tuiros vuestros derechos , á castigar á los usur-


padores, y que yo respeto mas á Dios, á su pro-
«feta y al ;alcorán, que a los mamelucos.» II:ablan-
do de la tirania de estos decia : «Si gay alguna
«tierra buena es de los mamelucos. Si hay alguna
«esclava hermosa, alguti gallardo caballo., ó algun


escelente, también pertenece á los maine-
«lucos. ¿ Por qué no presentan la escritura una
«vez que dicen que Dios les ha otorgado esta po-
«sesion ? Pero Dios es jdsto y misericordioso para
«el pueblo., y ha mandado que cese el imperio de
«los mamelucos.» hablando de los sentimientos de
los franceses añadia : «Nosotros , tambiea somos
«verdaderos musulmanes. ¿No hemos sido los que
«hemos destruido al papa que dula ser preciso
«hacer la guerra á los musulmanes? ¿ No hemos
«sido los que hemos destruido á los caballeros de
«Malta , porque los insensatos creian que era la
«voluntad de Dios el que hiciesen la guerra á los
«musulmanes?' ¡Tres veces felices los que estén con
«nosotros, porque ellos prosperarán ea su fortuna
«y en su estado! Felices aquellos que permanezcan
«neutrales, porque tendrán tiempo de reconoce •


-«nos, y se unirán á nosotros. ¡ Pero desdichados,
«desdichados una y mil veces los que se armen en
«favor de los mamelucos, y combatan contra nos-
«otros! Ninguna esperanza deben tener, pues Lo-
«dos pereceran.»


Á sus soldados les decia : «Vais á emprender
«una conquista cuyos efectos en la civilizacioa y




26 REVOLUCION


«comercio del mundo son incalculables. Descarga-
reis contra la Inglaterra el golpe mas seguro y


«sensible , en tanto podeis darla el que concluirá
«con ella.


«Los pueblos con quienes vamos á vivir son
«mahometanos, y su primer articulo de fe es este:
«no hay mas Dios que Dios, y Mahoma es su profeta.
«No los contradigais; condu. cíos con ellos como nos
«hemos conducido con los judíos y los italianos.
«Respetad á los Muftis y sus Imanes como hemos


«respetado á los rabinos y los obispos. Guardad
«con las ceremonias que prescribe el alcorán , y
«con las mrquitas , la misma tolerancia que he-
mos guardado con los conventos y las sinagogas,


«con la religion do Moises y con la de Jesucristo.
«Las legiones romanas protegian todas las religio-
nes. Aquí encontrareis costumbres muy distintas


«de las de Europa, y es preciso que os habitueis á
«ellas. Los pueblos donde vainas á entrar tratan á
«las mugeres de distinto modo que nosotros. Acor-
«dáos que en todos los paises el que viola es un
«cobarde.


« La primer ciudad que encontraremos fué.
«construida por Alejandro, y á cada paso hallare-
mos grandes recuerdos dignos de escitar la emu-


«lacion de los franceses.»
Inmediatamente dió Bonaparte sus disposicio-


nes para plantear en Alejandría la autoridad fran-
cesa: dejar en seguida el Delta y apoderarse del
Cairo, capital de todo el Egipto. Era el mes de julio
y el Nilo iba á inundar los campos, y por esto que-
ria llegar antes al Cairo y emplear el tiempo que
durase la inundacion en efectuar su establecimien-
to. Mandó que siguiese todo en el mismo estado


FRANCESA. 27


en Alejandría, que se continuasen las prácticas re-
ligiosas, y que los cadís administrasen como antes
la justicia. Unicamente quiso suceder en sus de-
rechos á los mamelucos, nombrando un comisiona-
do que percibiese los acostumbrados impuestos,
Hizo formar un divan ó consejo municipal , com-
puesto de los scheiks y de los notables de Alejan-
dría para consultarles acerca de todas las resolu-
ciones que hubiera de tomar la autoridad france-
sa.
j


Dejó tres mil hombres de guarnicion en Ale-
andría. al mando de Kléber , á quien su herida


debla condenar á la inaccion por uno ó dos meses,
y encargó á un jóven oficial de estraordinario mé-
rito, que prometía a la Francia un gran ingeniero,
poner á aquella ciudad en estado de defensa, em-
pleando alefecto los trabajos necesarios. Este jóven
era el coronel Cretin, que á poca costa y en breve
tiempo ejecutó en Alejandría obras magnificas.
Bonaparte dió despues las órdenes convenientes pa-
ra poner la escuadra al abrigo , y la cuestion se
reducía á saber si los navíos mayores podrían en-
trar en el puerto de Alejandría. Al efecto se nom-
bró una comision de marinos para que examinase
el puerto y diese su informe , y entretanto ancló
la escuadra en la ensenada de Abukir. Bonaparte
prescribió á Brueys que hiciese decidir brevemente
la cuestion , trasladándose a Corfú si se reconocía
que los navíos no podian entrar en Alejandría.


Libre de estos primeros cuidados, dió sus dis-
posiciones para emprender la marcha. Al mismo
tiempo que el ejército francés, debla entrar en el
Nilo y subir por él una escuadrilla considerable,
encargada de los víveres , artillería , municiones
y bagages, siguiendo la costa hasta la embocada-




REVOLUCION


ra de Roseta. En seguida se puso en marcha con
el grueso del ejército , que privado de las dos
guarniciones que quedaron en Malta y Alejandría,
constaba de unos treinta mil hombres. II lía man-
dado á la escuadrilla que pasase á la altura de
Ramanieh á las orillas del Nilo , donde se propo-
nía uuirse ron eila v subir el rio en dirercion pa-
ralela para salir del Delta v llegar al Egipto medio
45 Bahireh. Para ir de Alejandría á Ramanieh ha-
bia dos caminos : uno que atravesaba los paises
habitados á lo largo del mar y del Nilo ; y otro
mas corto y recto , pero que atravesaba el desier-
to de Daidanbour. Bonaparte no vaciló y tomó el
mas corto , pues le interesaba llegar cuanto antes
al Cairo. Desaix marchaba con la vanguardia, y
el cuerpo del ejército seguía á pocas leguas de dis-
tancia rompiendo la marcha el 18 de mesidor (6
de julio). Cuando los soldados se vieran eugolfados
en aquella llanura sin lin, con areua;es movedizos
bajo sus pies , con un cielo abrasador sobre sus
cabezas, sin agua, sin sombra, no teniendo mas
objeto en que fij4r sus ojos que tal cual grupo de
palmeras , y sin ver mas seres vivientes que li-
geras tropas de ginetes árabes que se presentaban
y desaparecian en el horizonte, y á veces se ocul-
taban detrás de algunos montecillos de arena pa-
ra degollar á los rezagados , se llenaron de la
mayor tristeza. Ilahian cobrado ya cierta alicion
al descanso despues de las largas y reñidas cam-
pañas de Italia, y seguido á su general á un pais
lejano , porque le miraban con pasion ciega , y
porque les 'labia anunciado una tierra de promi-
sion , de donde volverían bastante ricos para com-
prar cada uno uu campo de seis yugadas; mas


FRANCESA.
29114


0
4kt
-


cuando vieron aquel desierto , dieron muestras de
descontento y aun de desesperacion. Iht liaron des-


id licer los árabes todos los pozos que de tre-
tcrhuoeons trecho señalaban el camino del desierto , y
apenas hallaban en ellos algunas gotas de agua
salobre é insuficiente para apagar su sed. Les ha-
bian anunciado que hallarian en Damanhour auxi-
lios ; mas no encontraron sino miserables chozas,
ni pudieron lograr pan ni vino , sino solo gran
abundancia de lentejas y un poco de agua. Fuéles
preciso engolfarse de nuevo en el desierto, y
naparte vió hasta los valientes Latines y Murat
coger su sombrero, arrojarle en la arena y patear-
lo; sin embargo imponia respeto á todos , y su
presencia hacia guardar silencio y aun á veces.e> •
renacer la alegría. Los soldados no querían im-
putarle sus males , sino que se quejaban de los
que se complacian en observar el pais. Al ver de-
tenerse á los sabios á examinar cualquiera ruina,
decían que habian ido por ellos y se vengaban
con chocarrerías á su manera. Caffarelli sobre to-
do , valiente como un granadero , y curioso como
erudito , se les figuraba que era quien 'labia en-
gañado al general, llevándole á aquellos remotos
climas. Como 'labia perdido una pierna en el Rin,
decían: ¡él se burla de todo eso, porque tiene un
pié en Franela! Sin embargo , despues de crueles
privaciones , sufridas primero con enojo, des-
pues con alegría y resignacion, llegaron á «las ori-
llas del Nilo el 22 de mesidor (10 de julio) , des-
pues de una marcha de cuatro dias. Á I ver el Nilo
y aquellas ansiadas aguas, se precipitaron en ellas
los soldados ; y bañándose en sus olas olvidaron
todas sus fatigas. La division de Desaix , que ha-




30 REVOLUCION
hia pasado de la vanguardia á retaguardia, vió
cruzar a galope doscientos ó trescientos mamelu-
cos, y los dispersó con algunos tiros de metralla.
Eran los primeros que se habian visto, y anuncia-
ban el próximo encuentro con el ejército enemi-
-o En efecto, avisado ya el valiente Murad-Bey,
reunía todas sus fuerzas al rededor del Cairo , y
mientras se efectuaba esto recorria con unos mil
caballos las inmediaciones de nuestro ejército con
el fin de observar su marcha.


Aguarde el ejército en Ramaniehla llegada de la
escuadrilla , descansando hasta el 2$ de mesidor
(13 de julio), y saliendo el mismodiaparaChebreiss,
donde nos aguardaba Murad-Bey con sus mamelu-
cos. La escuadrilla que habla salido la primera y
adelantádose al ejército, se vió comprometida antes
de poder protegerla. Illurad-Bey tema tambien una,
y desde la ribera acompañaba con su fuego el de los
¿yermes (barcos ligeros egipcios). La escuadrilla
tuvo que sostener un combate de los mas reñidos.
El oficial de marina Perróe que la mandaba, desple-
gó un valor estraordinario, apo yándole los ginetes
que habian llegado desmontados á Egipto, y que
mientrasseequipaban á costa de los mamelucos, se
habian transportado por agua. Apresaron dos lan-
chas cañoneras al enemigo y le rechazaron, á cuyo
tiempo llegó el ejército que se componía de cinco
divisiones. Aun no Babia combatido con tan sin-
gulares enemigos, á cuya rapidez, choque de sus
caballos y cuchilladas, era preciso oponer la inmo-
vilidad de la infantería, sus largas bayonetas,
las masas que hacian frente por todos lados. Bona-
parte l'orilló sus cinco divisiones en otros tantos
cuadros, en cuyo centro colocó los bagajes y el es-


FRANCESA. 34,


tado ma yor. En los ángulos estaba la artillería, y
las cinco divisiones se resguardaban mútuamente.
Murad-Be y dirigió contra aquellas ciudadelas ani-
madas mil .6 mil


dirigió


de sus intrépidos caba-
llos, que arrojándose con estrepitosa gritería y á to-
do escape, descargando sus pistolas, y esgrimiendo
despues sus terribles alfanges, se lanzaron contra
el frente de los cuadros; mas hallando por todas
partes un muro de bayonetas y un terrible fuego,
revoloteaban al rededor de las líneas francesas, iban
cayendo delante de ellas, ó escapaban por la llanu-
racon toda la celeridad de sus caballos. Despues
de haber perdido Morad doscientos ó trescientos de
sus mejores ginetes, se retiró para ganar la cima
del Delta, y esperarnos en la altura del Cairo al
frente de todas sus fuerzas.


Bastó este combate para familiarizar al ejército
con aquella nueva especie de enemigos, y para in-
dicar á Bonaparte la táctica que debia observar con
ellos. Dirigiese al Cairo, mientras la escuadrilla se
hallaba en el Nilo á la altura del ejército, mar-
chando sin descansar en los siguientes dias. Los
soldados experimentaron nuevas privaciones; pe-
ro seguían por la orilla del Nilo, y podian bañarse
en él todas las tardes. La vista del enemigo les
'labia hecho recobrar su ardor, v decia Bonaparte
que aquellos soldados, disgustados ya algun tanto
de las fatigas, como acontece siempre que se tiene
ganada bastante gloria, los encontraba siempre ad-
mirables al hacer fuego. Durante las marchas so-
ba reproducirse el disgusto, y despues las chan-
zonetas. Los sabios empezaban á inspirar mucho
respeto por el valor que manifestaban; y Monge y
Bertholet habian mostrado en Chebreiss y en la 1-




32 REVOLUCION


cuadrilla un heróico denuedo. Los soldados, aun-
que se burlaban de ellos, les miraban con la ma-
yor consideracion, y no ofreciéndose á su vista
aquella capital del Cairo celebrada como una de.
las maravillas del Oriente, decian que no existia,
ó que seria como Damanhour,


, una reunion de cho-
zas. Decian que hablan engañado á aquel pobre
general, el cual se habla dejado seducir como un
chiquillo con todos sus compañeros de gloria. Por
la noche, despees de haber descansado, los sol-
dados que hablan leido ó escuchado los cuentos de
las mil y una noches, los repetirla á sus camaradas,
prometiéndose soberbios palacios artesonados de
oro. Mientras tanto seguian privados de pan, no
porque faltase el trigo, pues al contrario en todas
partes lo hallaban, sino porque no habla ni molinos
ni hornos. Comian lentejas, pichones y una espe-
cie de melon esquisito, conocido en los paises me-
ridionales con el nombre de. sandia (pasteque), á la
que los soldados llamaban santa sandia (sainte pas-
teque).


Iban acercándose al Cairo, donde debian dar
el combate decisivo, y Murad-Bey habla reunido
la mayor parte de sus mamelucos, que componian
unos diez mil hombres. [han asistidos de doble nú-
mero de fellahs, á los que daban armas, obligán-
doles á batirse detrás de las trincheras. Rabia tam-
bien reunido algunos miles de genizaros ó spahis,
dependientes del bajá, que á pesar de la carta de
Bonaparte, se hablan agregado al partido de sus
opresores. Morad -Bey habla hecho sus preparati-
vos de defensa en las orillas del Nilo. La gran ca-
pital del Cairo se encuentra en la orilla derecha del
rio, y en la opuesta, ó en la izquierda, era donde


FRANCESA.. 33


Murat-Bey habla situado su campamento en una
larga llanura entre el Nilo y las pirámides de


las mas altas de todo el Egipto. lié aquí cuá-
les eran sus disposiciones. De espalda al rio habia
un gran pueblo llamado Embaheh, y Murad-Bey
habla hecho algunas obras concebidas y ejecutadas
cen toda la ignorancia turca. Era un simple ramal
que rodeaba el circuito del pueblo, y unas bate-
rias inmóbles, cuyas piezas, no estando sobre cu-
renas de campaña, no poclian moverse. Tal era el
campo atrincherado de Merad. Ln él hahiacolocado
á sus veinte v cuatro mil fellahs ygenízaros, paraba-
tuse con toda la obstinacion que los turcos acos-
tumbran, resguardados por las murallas. Este pue-
blo, fortificado y apoyado en el rio, formaba su
derecha, y por la llanura, entre el rio y las
mides, se estendian sus mamelucos en número de
diez mil hombres. Algunos miles de ginetes árabes
que solo eran auxiliares de los mamelucos para sa-
quear. y degollar en caso de victoria, llenaban el
espacio comprendido entre las pirámides y los ma-
melucos. El compañero de Murad-Bey, Ibrahim,
menos guerrero y valiente que él, estaba al otro
lado del Nilo con mil mamelucos, sus mulleres, sus
esclavos y sus tesoros, en disposicion de salir del
Cairo y refugiarse en la Siria, si quedaban los fran-
ceses vencedores. Considerable número de barcos-
cubrian el Nilo y conduelan todas las riquezas de
los mamelucos; y esta era la disposicion en que:
aguardaban á Bonaparte los dos bevs.


Antes de amanecer el dia l de julio empren-
dió su marcha eleejécrocnittroafrisrecoéisi,eslaleinieenmdoigrviebna
á ver el Cairo


y n


efecto, al romper el alba descubrió por fhiásá iz-
Biblioteca popular.
T. Vi. 534,




34 REVOLUCION


mierda, al otro lado del rio , los altos minaretes
de aquella gran capital, y á. su derecha las gigan-
tescas pirámides del desierto doradas por los rayos
del sol. Al descubrir aquellos monumentos, se de-
tuvieron todos como sorprendidos de curiosidad v
adiniracion. El semblante de Bonaparte brillaba de
entusiasmo, y marchando á galope por delante de
las lilas de los soldados les enseñaba las pirámides
y esclamaba: Pensad, pensad que desde lo alto de
1-5508 monumentos cuarenta siglos os contemplan. Ade-
Janiáronse, con rápido paso,. y á. medida que se iban
acercando, veian elevarse los minaretes del Cairo;
-veían crecer las pirámides, hormiguear la muche-
dumbre que guardaba á Embabeh , resplandecer
las armas de aquellos diez mil ginetes, luciendo su
oro v su acero y formando una inmensa línea. Bo-
naparte dió al punto sus disposiciones. El ejército
se hallaba repartido en cinco divisiones corno en
Chebreiss: las de Desaix y Regnier formaban la de-
recha hacia el desierto; la de Dugua el centro, y
las de Menou y Ben la izquierda en la prolongacion'
del Nilo. Bonaparte que desde el encuentro de Che-
breiss había juzgado del terreno y del enemigo,
formó desde luego su plan. Cada division formaba
un cuadro, y cada cuadro era de seis filas. Detrás
estaban en pelotones las compañías de granaderos
dispuestas á reforzar los puntos de ataque. La artí-
lleria estaba en los ángulos, y los bagajes y gene-
rales en el centro. Estos cuadros se movian, y
cuando marchaban giraban á los flancos los dos la-
dos , mas cuando les atacaban , debian detenerse
para dar el frente á todas partes. Si despues que-
rían tomar una posieion, debian salir las primeras
lilas para formar columnas de ataque, y las demos


FRANCESA.


permanecer detrás formando siempre el cuadro,
pero solo de tres en fondo y en disposicion de in-
corporarse de nuevo con las columnas de ataque.
Tales eran las disposiciones de Bonaparte, el cual
temía que sus impetuosos soldados de Italia, acos-
tumbrados á marchar al paso de ataque, no se re-
signarían á aquella fria .é impasible inercia de mu-
rallas. Habia tenido cuidado de prepararlos, y dió
órden especialmente para no apresurarse á hacer
fuego, sino esperar con calma al enemigo y dis-
pararle solo á quema-ropa.


Asi fueron avanzando hasta tiro de cañon , y
Bonaparte que estaba en el cuadro del centro, for-
mado por la division de Dugua , se aseguró por
medio de un anteojo del estado del campamento de
Embabeh. Vió que su artillería, no teniendo cure-
ñas, no podía bajar á la llanura; y que el enemigo
no saldría de sus trincheras, formando sobre esta
prevision todos sus movimientos. Resolvió apoyar
con sus divisiones hacia la derecha, es decir , ha-
cia el cuerpo de los mamelucos, girando fuera del
alcance de la artillería de Embebeh. Su intencion
era separar á los maaielucos del campo atrinche-
rado, cercarlos, pre ipitarlos en el Nilo, y no ata-
car á Embabeh hasta verse libre de pues no
podía serle dificil triunfar de aquella multitud que
hervia en el campamento despues de haber triun-
fado de los mamelucos.


Inmediatamente dió la señal , y Desaix, que
formaba el estremo derecho , rompió el primero la
marcha, detras iba el cuadro de Regnier, y des-
pues el de Dugua , donde se hallaba Bonaparte.
Los otros dos giraban al rededor de Embabeh, fuera
del alcance de la artillería. durad-Bey, que aun-


:




-0.4.4
se,


FRANCESA.
37 ,


de los fugitivos fueron á dar contra nuestra dere-
cha por la parte de las pirámides, mientras otros
arrostrando el fuego de Duma fueron a meterse
en Embabeh , donde introdujeron la confusion.
Desde este momento empezó la turbacion en el
campo atrincherado , advirtiéndolo Bona parte,
mandó á sus dos di visiánes de la izquierda que se
aproximasen á Embabeh para apoderarse deél.
Bon y :llenan se adelantaron al fuego de las trin-
cheris, v al llegar á cierta distancia hicieron al-
to. Ahriéronse entonces los cuadros, y Las prime-
ras filas se formaron en columnas de ataque ,
mientras las restantes permanecían en cuadro,
pareciendo siempre verdaderas ciudadelas. Pero
al mismo tiempo los mamelucos, asi los que !la-
bia dejado Morad en Embabeh, como los que ha-
blan buscado en él un refugio , quisieron adelan-
társenos, precipitándose sobre nuestras columnas
de ataque mientras marchaban; estas entonces se
detuvieron, y formándose en cuadro con maravi-
llosa prontitud, los recibieron denodadamente y
dejaron un gran número fuera de combate. Linos bu-
yeron á Embabeh, donde el desórden bahía llega-
do al mayor estremo, y otros por la llanura en-
tre el Nilo y nuestra derecha, murieron á balazos
6 ahogados en el rio. Las (adulonas de ataque se
presentaron al punto en Embabeh , se apoderaron
de él y arrojaron al Nilo multitud de fellahsde
genízaros; de los cuales se abogaron muchos ..'mas
como los egipcios son tan buenos nadadores, la
mayor parte (le ellos lograron salvarse. La accion
estaba concluida. Los árabes que esperaban una
victoria , próximos á las pirámides se escondie-
ron en el desierto, y Morad con los restos de le la ca-


36 REVOLUC ION
que carecia de instruccion , estaba dotado de un
gran caracter y de suma perspicacia, adivinó al
momento la intencion de su enemigo y resolvió
atacarle durante este movimiento decisivo. Dejo
dos mil mamelucos para proteger á Emhabeh, y en
seguida se precipitó con la restante fuerza sobre
los dos cuadros de la derecha. El de Desaix, que
andaba emboscado por las palmeras, no estaba aun
formado cuando le acometió la primera caballería;
pero se formó inmediatamente y se puso en dis-
posicion de recibirla. Enorme masa es la de ocho
mil caballos que parten al galope todesá un tiem-
po por una llanura. Árrojaronse con extraordina-
rio ímpetu contra la division de Desaix, mas nues-
tros valientes soldados, tar frios á la sazou como
enardecidos se habian mostrado en otro tiempo, la
aguardaron con serenidad, y los recibieron á que-
ma-ropa con un terrible fuego de fusileria y me-
tralla.


Detenidos por el fuego aquellos inumerables
ginetes, recorrian la longitud de las lilas, y galo-
paban al rededor de la inflamada ciudadela. Al-
gunos de los mas valientes se arrojaron sobre las
bayonetas, y volviendo despues sus caballos sobre
la infantería lograron abrirse paso y fueron á es-
pirar treinta ó cuarenta á los pies de Desaix, en el
centro del cuadro. Volviendo la caballería bridas,
se dirigió desde el cuadro de Desaix al de Regnier
que iba detrás, y recibida por el mismo fuego, se
volvió al punto de donde había salido, pero va se
encontró a sus espaldas con la division de l)ugua
que Bonaparte habla dirigido hacia el Nilo , y
quedaroncompletamente derrotados. Entonces em•
prendieron la fuga desordenadamente , y algunos




38 REVOLUCION
hallería y el rostro lleno de sangre se retiró hácia
el alto Egipto. Ibrahim, que contemplaba este de-
sastre desde la otra orilla, se dirigió hacia Belbeys
para encaminarse á. Siria. Los mamelucos pren-
dieron fuego á los barcos (djermes) que conduelan
sus riquezas: presa que se nos escapó, viendo nues-
tros soldados toda una noche las llamas que devo-
raban tan precioso belio.


Colocó Bonaparte su cuartel general en Giseh,
ea las orillas del Nilo, donde Murad-Bev tenia una
magnífica habitacion. En Giseh y en Einbabeh se
hallaron considerables provisiones , con las que
nuestros soldados pudieron reparar sus largas pri-
vaciones. En los jardines de Giseh encontraron
viñas cubiertas de esquinitas uvas, que vendimia-
ron muy pronto.; pero lograron en el campo de ba-
talla otro botiu de distinta especie, de magníficos
chales, de preciosas armas, de caballos, y de bol-
sillos que contenian hasta doscientas y trescientas
piezas de oro ; porque los mamelucos llevaban
consigo todas sus riquezas. Pasaron la tarde, la
noche y el dia siguiente en recoger estos despojos.
Murieron quinientos ó seiscientos mamelucos, v se
ahogaron mas de mil en el Nilo. Los soldados se
ocuparon en pescarlos para despojarlos de lo que
tenían, y emplearon todavia algunos dial en esta
especie de examen.


Apenas nos había costado aquella batalla cien
hombres entre muertos y heridos ; porque si es
terrible una derrota en los cuadros desechos, tain-
bien es insignificante en los que logran triunfar.
Los mamelucos hablan perdido sus mejores gine-
tes por el fuego y en el agua, y dispersadas to-
das sus fuerzas, teníamos segura la posesion del


pliAeRSA. 39


Cairo. Reinaba en esta capital el mayor desorden,
pues contiene mas de trescientos mil habitantes,
y la ocupa un populacho feroz y embrutecido, que
se entregaba á toda clase de escesos , v quema
aprovecharse del desorden para saquear los ricos
palacios de los beys. Por desgracia aun no habla
subido el Nilo la escuadrilla francesa , y no po-
díamos atravesarle para ir á tomar posesion del
Cairo. Los scheiks enviaron a Bonaparte algunos
mercaderes franceses, de los que resulian allí, pa-
ra acordar el 'nodo de ocupar la ciudad. Propor-
cionóse el general algunos djermes.para enviar un
destacamento que restableciese el órden, y libró
las personas y propiedades de la saña de la pobla-
cion, entrando al dia siguiente en el Cairo, y to-
mando posesion del palacio de Murad-Bey.


No bien se vió establecido en el Cairo, se apre-
suró á usar de la política que adoptó en Alejandría
por cuyo medio debla ganarse el pais. Visitó á los
principales scheiks, les lisonjeó, les dió esperan-
zas de restablecer la dominacion árabe, les pro-
metió conservar su culto y sus costumbres, y lo-
gró completamente captarse su afecto, valiéndo-
se de alhagos y de severidad, y empleando la os-
tentacion oriental. Lo esencial era obtener una
declaracion en favor de IJs franceses de los scheiks
de la mezquita de Junil-Azar, que, era como un
breve del papaentre los cristianos. Bonapartedes-
plegó entonces toda su astucia. y lo logró comple-
tamente. Los grandes scheiks hicieron la deseada
declaracion, y obligaron á los egipcios á someterse
al enviado de Dios que respetaba al profeta , y
que llegaba a vengar á sus hijos de la tiranía de
los mamelucos. Bonaparte estableció en el Cairo




40 RE VOLUC ION
un divan corno lo habla hecho en Alejandría, com-
puesto de los principales scheiks, y de los habi-
tantes mas distinguidos. Este divan ó consejo mu-
nicipal debla servirle para captarse la benevolen-
cia de los egipcios , cousultándoles , y para ins-
truirse por su medio de todas las circunstancias de
la administracion interior. Convínose en estable-
cer otros semejantes en todas las provincias , y
que estos divanes particulares enviarían diputados
al del Cairo, que seria por lo tanto el gran divan
de la nacion.


Resolvió B Imparte que los cadis continuasen
ejerciendo la administracion de justicia , y segun
su proyecto de suceder en los derechos de los ma-
induces, se apoderó de sus propiedades , y mandó
seguir en favor del eleven() francés el cobro de
derechos anteriormente establecidos Para lograr
esto, necesitaba tener á los coptos á su disposi-
clon, y nada omitió con el lin de grangearse su
afecto, dareloles esperanzas de que mejorarla su
suerte. Mandó salir algunos generales eral desta-
camentos para arreglar la ocupador' del Delta,
que solo Rabia que atravesarlo, bajando por el Ni-
lo. Envió algunos al Nilo suparior, para tomar po-
sesion del Egipto medio, y situó á Disitic con su
divi s ion á la entrada del alto Egipto , que debia
conquistarlo de Murad-Bev asi que bajasen Por el
°tono las aguas del Nilo. Cada general llevando al
efecto circuustanciadas instrucciones, debia repe-
tir en todo el pus lo mismo que se habla hecho en
Alejandria y el Cairo , valiéndose de los jeques,
granjeándose el afecto de los coptos, y estable-
ciendo el cobro de los inuestos para atender á
las necesidades del ejército.


FRANCESA 41


En seguida se ocupó Bonaparte de la salud y
comodidades de sus soldados, á quienes empeza-
ba á agradar el Egipto, porque hallaban en él re-
poso, abundancia y un clima saludanle y puro. Se
acostumbraban á los estra gos usos del pais , que
convertian en continuo objeto de sus bufonadas;
pero adivinando con su natural sagacidad la imiten-
cion del general, aparentaban tainbien respeto al
profeta; y se mofaban con él del papel que la po-
lítica les obligaba á representar. Bonaparte hizo
construir hornos para que tuviesen pan , y les
acuarte!O en las hermosas habitaciones de los ma-
melucos, encargándoles sobre todo, que respetasen
á las mugeres. Hallaron en Egipto hermosos as-
nos en taran número , y se divertian en ir por los
alrededores galopando con ellos por medio de los
campos. Su prceipitacion causó algunas desgra-
cias entre los graves habitantes del Cairo , y asi
hubo que prohibir que atravesasen tan de priesa.
La caballeria iba montada en los mejores caballos
del mundo. es decir, en los caballos árabes cogi -
dos á los mamelucos.


También se dedicó Bonaparte á conservIr las
relaciones con los paises vecinos, para sostener y
apropiarse el rico comercio del Egipto. Nombró
él mismo el Emir-haggi , que es un oficial elegido
anualmente en el Cairo para proteger la gran ea-
rahana de la Nleca. Escribió á todos los cónsules
franceses de la costa de Berbería, para noticiar á
los bevs de que ya estaba nombrado el Emir-hag-
gi, y que podrian partir las carabinas. Hizo que
los scheicks escribiesen al scherif de la Meca,
que los peregrinos serian protegidos , y que las
carabinas encontrarian seguridad y proteccion.




42 REVOLUCION


El bajá del Cairo había seguido á Ibrahim-Bey a
Belbeys, y Bonaparte les escribió, así como á los,
varios bajás de san Juan de Acre y de Damasco,
asegurándoles las buenas intenciones de los fran-
ceses con respecto á. la sublime Puerta. Por des-
gracia estas precauciones eran inútiles , pues
aquellos oficiales no creían tan fácilmente que
yendo los franceses á invadir una de las mas ricas
provincias de su soberano, fuesen en realidad sus
amigos.


Estaban admirados los árabes del carácter del
jóven conquistador ; y no comprendian cómo un
hombre que lanzaba raros fuese tan clemente.
Llamábanle digno hijo del profeta y favorito del
gran Alá, cantando en la gran mezquita la siguien-
te letanía :


«Ya el grande Alá no está irritado contra nos-
«otros! Ha olvidado nuestros crímenes, bastante
«espiados con la larga opresion de los mamelucos'
«Cantemos las misericordias del gran Alá!


«¿Quién es el que ha salvado de los peligros
«del mar y del furor de sus enemigos al Favorito
«ele la victoria? ¿Quién es el que ha conducido sa-
«nos y salvos hasta las márgenes del Nilo á los
«valientes del Occidente?


«El gran Alá , el gran Alá, que no está ya ir-
ritado contra nosotros. Cantemos las misericor-
dias del gran Alá!


«Los beys mamelucos habían puesto su con-
«fianza en sus caballos : los bevs mamelucos ha-
«bian colocado su infantería en batalla.


«Pero el Favorito de la victoria , al frente de
«los valientes del Occidente , ha destruido la infan-
«tería y los caballos de los mamelucos.


lAtá
FRANCESA. 43


«Asi como los vapores que exhala por la ma-
«ñana el Nilo se disipan á los rayos del sol , del
«mismo modo el ejército de los mamelucos ha sido
«disipado por los valientes del Occidente ; porque
«el gran Alá está irritado ahora contra los mame-
lucos ; porque los valientes del Occidente son la


«pupila derecha del gran Alá.»
Quiso Bonaparte, para entrar mejor en las


costumbres de los árabes, tomar parte en sus
fiestas, y asistió á la del Nilo , que es una de
las mas suntuosas del Egipto. Este rio es el bien-
hechor de aquella nacion , y por esto le veneran
tanto sus habitantes, siendo objeto de una especie
de culto. Durante la inundacion. se introduce por
un gran canal en el Cairo , y un dique le impide
entrar en él hasta que ha llegado á. cierta altura,
que lo rompen , siendo el día destinado á esta
operado° un dia de jregocio. Declárase la altura
á que, ha llegado el rio ; y cuando se espera una
gran inundacion , la alegria es general , porque
es presagio de abundancia. Celebrase esta especie
de fiesta el 1$ de agosto (I . 0 de fructidor) , y Bo -
naparte habla hecho tomar las armas á todo eh
ejército , y colocádole á la orilla del canal. llabia
acudido un pueblo inmenso, que contemplaba go-
zoso á los valientes riel Occidente , asistiendo á sus
regocijos , y Bonaparte , al frente de su estado
ma y or, acompañaba á las principales autoridades
del ` pais. Declaró un scheick la altura á que !labia
llegado el Nilo , que era veinte y cinco pies, y
esto produjo estraordinaria alegría. Empezaron
despues á trabajar para cortar el dique, y toda la
artillería francesa resoné á un mismo tiempo en
el momento de precipitarse las aguas del rio. Se-




REVOLtiewN


gun la costumbre, se lanzaron por el canal infini-
dad de barcos para ganar el premio destinado al
que primero entrase , y el mismo Bonaparte fué
quien lo adjudicó. Baña/Alise en las aguas del Ni-
lo multitud de hombres y de niños, que atribulan
á este baño saludables propiedades: las murieres
echaban en él cabellos y piezas de, lienzo , y Bo-
naparte mando de'pues iluminar la ciudad , ter-
minándose el d:a entre festines. No fué menor la
ostentacion con que se celebró la fiesta del profe-
ta: Bonaparte pasó á la gran mezquita , se sentó
sobre alinohad.mes , con las pierna; cruzadas co-
mo los scheicks, v rezó con ellos las letanías del
profeta, meciendo la parte superior de su cuerpo
y agitando su cabeza, edificando asi con su piedad
á todo el santo colegio. En seguida asistió á la
comida que dió el gran scheick , elegido en
aquel dia.


De todos estos medios se valla el jóven gene-
ral, tan profundo politico como gran capitan, para
captarse el akto del pais Airearas alhagaba mo-
mentáneamente las preocupaciones, trabajaba por
derramar en el algun dia la ciencia , creando el
celebre Instituto de Egipto. Reunió á los sabios y
artistas que le acompañaban; v asociandolos á va-
rios de sus mas instruidos oficiales, compuso aquel
Instituto, á quien destinó rentas y uno de los mas
soberbios palacios del Cairo. Unos debian ocu-
parse en hacer una descripcion exacta del pais, le-
vantando el mapa mas circunstanciado ; otros de-
bian estudiar sus ruinas v dar nuevos datos á la
historia; otros analizar sus producciones, v hacer
observaciones útiles á la fisir


• a , astronomía é his-
toria natural ; otros finalmente , ocuparse en bus-


FBANcEsA, 45


car las mejoras que pudieran hacerse á la exis-
tencia de los habitantes . por medio de máquinas,
canales , trabajos en el Nilo , y métodos adecua-
dos á aquel suelo tan singular y distinto de la
Europa. Si la fortuna 'labia de privarnos con el
tiempo de aquel hermoso pais , al menos no podia
quitarnos las conquistas que hubiesen hecho las
ciencias , pues se preparaba un monumento que
honrarla el génio y constancia de nuestros sabios,
asi como la espedicion honraba el heroismo de
nuestros soldados.


Monge fué el primero que obtuvo la presiden-
cia, y Bonaparte el segundo, que propuso las si-
guientes cuestiones : investigar la mejor construc--
cion de los molinos de agua o de viento ; reem-
plazar el [(mulo de que carece el Egipto para la
fahricacion ' de la cerveza; determinar los sitios
á propósito para el cultivo de la viña; indagar el
mejor medio para facilitar a rma á la ciudadela del
Cairo; abrir pozos en los diferentes parages del
desierto • buscar un medio para clarificar y re-
frescar el agua del Nilo ; idear un modo de utili-
zar los escombros que obstruian la ciudad del
Cairo y todas las antiguas de Egipto , y buscar
las materias necesarias para la fabricacion de la
pólvora en aquel pais De estas cuestiones se pue-
de inferir la imaginacion que el general tendria.
Inmediatamente se esparcieron por todas las pro-
vincias los ingenieros , los dibujantes y sabios,
para dar principio á la descripcion y mapa del
pais ; y Iré aquí los cuidados de la naciente co-
lonia


'


y el modo con que dirigia los trabajos su
fundador.


Muy poco habla costado hasta entonces la con-




46 REVOLUCION
quista de las provincias del bajo y medio Egipto,
pues solo mediaron algunos encuentros con los
árabes, bastando una marcha forzada sobre Bel-
bevs para rechazar á Siria á. I brahim - Bey. Desaix
aguardaba el otoño para privar del alto Egipto á
:Morad -Bey, que se había retirado á él con los
restos de su ejército.


Pero durante aquel tiempo habia esperimen-
tado Bonaparte el mas penoso revés de la fortuna.
Cuando salió de Alejandría, recomendó eficazmen-
te al almirante Bruevs que pusiese la escuadra al
abrigo de los ingleses , bien introduciéndola en
Alejandria, bien encaminándola á Cortó, pero es-
pecialmente que no quedase en la ensenada de
Atular , porque mas valia encontrar al enemigo
yendo á la vela, que recibirlo anclado. Suscitóse
una acalorada discusion respecto á saber si po-
drían entrar en el puerto de Alejandría los navíos
de ochenta, v ciento veinte cañones pues res-
pecto á los domas no había ninguna duda , pero
para los de ochenta, y ciento veinte , se reguera
aligerarlos de modo que pudiesen ganar tres pies
de agua. Para esto era preciso desarmarlos ó
construir algunos medios aparejos , cu ya dificul-
tad impidió a Brueys introducir su escuadra en el
puerto, pues juzgaba que si le obligaban á tomar
semejantes precauciones respecto á los tres navíos
mas fuertes que llevaba , jamás podria salir del
puerto á la vista del enemigo , quedando asi blo-
queado por una escuadra muy inferior en fuerza,
y por lo tanto se decidió á salir para Corfú. Pero
siendo muy apasionado del general Bonaparte, no
queda darse á la vela sin saber cosa cierta de su
entrada en el Cairo y de su establecimiento en


FRANCESA: t7


Egipto. El tiempo que gastó, va en hacer sondear
los pasos de Alejandría, va ea esperar noticias
del Cairo , fué lo que le perdió , y produjo uno de
los mas funestos acontecimientos de la revolucion,
v de los que en aquella época influyeron mas en
los destinos del mundo.


Babia anclado Brueys en la ensenada de Abu-
kir , que forma un semicírculo muy regular ,
nuestros trece navíos formaban una línea arquea-
da paralela a la ribera. Para asegurar su linea, el
almirante la habia apoyado por una parte hacia
una pequeña isla llamada el islote de Abuldr , sin
poder sospechar que pudiese pasar un navío entre
este islote y su linea para cogerle la retaguardia,


en esta persuasion se habla contentado con es-
iablecer una bateria de á doce, únicamente para
impedir que desembarcase el enemigo. Tan ines-
pugnable se creia por aquella parte , que colocó
en ella sus peores navíos, estando mucho mas re-
celoso por el otro estremo del semicírculo. Por
allí creia fácil que pasase el enemigo entre la ori-
lla y su línea , y por esto puso los navíos mas
fuertes y mejor mandados. Ademas le tranquiliza-
ba otra circunstancia interesante , y era que ha-
llándose esta linea al Mediodia, y soplando el vien-
to del Norte , el enemigo que atacase por aquel
lado , tendnia viento contrario , y no se espondria
á combatir con tal desventaja.


En esta situacion , protegida su izquierda po..
-un islote que contemplaba suficiente para cerrar
la bahía y su derecha por sus mejores navíos , y
por el viento , esperaba con confianza las noticias
4Iue debian decidir su marcha.


Nelson, despues de haber recorrido el are/1i-




48 REVOLUCION


piélago, y vuelto al Adriático , á Nápoles y á
, supo por fin de cierto el desembarco de los


franceses en Alejandría, y al instante determinó
dirigirse allí á tia de buscar su escuadra y batirla_
Envió una fragata á buscada y reconocer su po-
sicion , la cual habiendo entrado en la bahía de
Abukir , pudo observar á su satisfaccion nuestra,
línea de anclase. Si el almirante, que tenia en el
puerto de Alejandra una multitud de fragatas y
navíos ligeros , hubiese tenido la precauoion de
mantener algunos á la vela , hubiera podido te-
ner siempre a distancia respetuosa á los ingleses,
é impedirles que observasen su linea, ó por lo
menos ser advertido de su llegada. Pero por des-
gruja no hizo nada de esto , y la fragata inglesa,
despees de concluido su reconocimiento, volvió á
dar aviso á Nelson , que enterado cíe todos los
pormenores de nuestra posicion , empezó al punto
á maniobrar hacia Alukir, donde llegó el 44 de
termidor , dia 4. 0 de agosto, á cosa de las seis de
la tarde. El almirante Brueys estaba comiendo , y
dió al punto la sehal del combate ; pero estaban
tan desprevenidos para recibir al enemigo , que
en ningun navío se habla hecho el zafarrancho , y
parte de la tripulacion estaba en tierra. El almi-
rante envió á varios oficiales para que acudiesen
los marineros y reunir parte de los que se hallaban
en los convoyes , aunque no creia que Nelson se
atreviese á atacarle aquella misma tarde, y espe-
raba tener tiempo para recibir los refuerzos que
acababa de pedir.


Nelson resolvió atacar inmediatamente , é in-
tentar una maniobra atrevida, de la cual se pro-
metia el buen resultado de la batalla. Quería


FRANCESA:


abordar por la izquierda á nuestra línea, es decir,
por el islote de Abuldr,


, pasar por entre el islote
y nuestra escuadra, a pesardel riesgode los bajíos,
y colocarse asi entre la orilla y nuestra linea. Es-
ta maniobra era peligrosa, pero no titubeó un
momento el intrépido inglés. El número de los na-
víos era igual por ambas partes, es decir, de tre-
ce navíos de linea. Nelson atacó á las ocho , mas
su maniobra no logró entonces un feliz resultado,
pues el Culloden baró en un bajo al querer pasar
por entre el islote y nuestra linea ; pero el Goliat
que iba desp ees , fué mas feliz y pasó , aunque
empujado por el viento , se, adelantó á nuestro
primer navío , y no pudo detenerse hasta el ter-
cero. Los navíos ingleses el Zelé,, el Atrevido, el
Teseo v el Orion, siguieron el movimiento y logra-
ron colocarse entre nuestra línea y la ribera, avan-
zando hasta el Tonante , que era el octavo , y se
trabaron asi con nuestra izquierda y centro. Los
demas navíos se adelantaron por fuera de la línea,
y la pusieron entre dos fuegos ; mas corno la es-
cuadra francesa no esperaba verse atacada por es-
ta parte, aun no se hallaban dispuestas ni desem-
barazadas las baterías por la parte de tierra , y
nuestros dos primeros novios no pudieron hacer
fuego mas que por un lado ; de modo que el uno
quedó desamparado y desarbolado el otro. Pero
en el centro, donde se hallaba el Oriente , navío
almirante, el fuego fué terrible, de suerte que el
Belerofonte, que era uno de los principales de Nel-
son, quedó sin jarcias , desarbolado v obligado á
amainar. Otros navíos ingleses, horriblemente es-
tropeados, tuvieron que alejarse del sitio del com-
bate. El almirante Brueys solo habia recogido al-


Biblioteca popular, T. VI, 555




50 REVOLUCION


b°li embargo, marineros; sin embar se defendía con
ventaja, y aun esperaba que á pesar de lo bien
que habla salido á Nelson su maniobra . lograrla
la victoria, si las órdenes que daba á la sazon a su
derecha se efectuaban. Los ingleses solo hablan
empeñado el combate con la izquierda y el centro,
y, nuestra derecha , que se componia de nuestros
mejores navíos, se hallaba sin niogun enemi go al
frente. El almirante Brueys ls hacia señal de s"dar-
se á la vela y de estrecharse esteriormente sobre
la linea (le batalla, pues si se efectuaba esta ma-
niobra , los navíos ingleses que nos atacaban por
fuera, se hubieran visto entre dos fuegos; pero no
se percibieron las señas. En semejante caso no
debe dejar un subalterno de acudir al peligro , y
volar en auxilio de su gefe; pero el contra almi-
rante Villeneuve, valiente , aunque sin decision,
permaneció sin moverse esperando órdenes. Que-
daron, pues, entre dos fuegos nuestra izquierda
y centro; sin embargo , el almirante y sus capi-
tanes hacían prodigios de valor, y sostenian con
gloria el honor de nuestro pabellon. Ya hahiamos
perdido dos navíos y los in g leses otros dos, de los
cuales el uno naufragó y el otro quedó desarbola-
do. siendo superior nuestro fuego. Ent o nces fué
herido el desgraciado Brueys y no quiso que le ba-
jasen del puente de su navío diciendo que un almi-
rante debia morir dando órdenes, pero vino una bala
de cañon que le dejó muerto sobre el banco de po-
pa. K las once se prendió fuego el magnífico navío
el Oriente, que se voló inmediatamente, y aquella
espantosa esplosion suspendió por algunos mo-
mentos la encarnizada refriega. Nuestros cinco
navíos el Franklin , el Tonante, el Pueblo sobera-


FRANCESA.
51'


no, el Espartano v el Aquilon , sostuvieron el fue-
go toda la noche. Ya era tiempo de qu' nuestra
derecha levase ancoras, y acudiese al socorro, cu-
va maniobra tercia Nelson , pues estaba tan debi-
litado que no hubiera podido Sostener el ataque;
pero Villeneuve en lugar de dar á la vela para so-
correr a sus compañeros lo hizo para retirarse y
salvar su ala, que no creía se pudiera oponer con
ventaja á Nelson. Tres de sus navíos encallaron
en la costa , y él se salvó con los dos restantes y
dos fragatas , tomando el rumbo de Malta. Duró
el combate mas de quince horas , y todas las tri-
pulaciones atacadas habían hecho prodigios de
valor. El valiente capitan Du Petit-Tbouars habla
perdido dos miembros, y mandó que le llevasen
tabaco , permaneciendo sobre el banco de popa,


esperando corno Bruevs que le llevase otra bala
de cañon. Toda nuestra escuadra, escepto los na-
víos y fragatas que se llevó Villeneuve, quedó
destruida y Nelson tan mal parado, que no pudo
perseguir á los navios fugitivos.


Tal fué la célebre batalla naval de Abukir , la
mas desastrosa que hasta entonces hubiese esperi-
mentado la marina francesa , y cuyas consecuen-
cias militares debian ser las Mas funestas. La es-
cuadra que habla llevado á Egipto á los franceses,
que podía ausiliarlos ó reforzarlos , ausiliar sus
movimientos en las costas de Siria , en el caso de
que hubiera necesidad de efectuarlos, imponer res-
peto á la Puerta, obligarla á contentarse con bue-
nas palabras, y precisarla á sufrir la invasion de
Egipto , últimamente la escuadra que en caso ad-
verso debia volver á los franceses á su patria, se
hallaba enteramente destruida. Los navíosttance-




152 REVOLUCION
ses estaban incendiados, pero no eran los ingleses.
los que les habian pegado fuego, lo cual hacia
variar mucho la cuestion en cuanto al efecto mo-
ral. No tardó en circular rápidamente aquella fu-
nesta noticia por el Egipto, y produjo por el pron-
to cierta desesperacion en el ejército ; pero Bona-
parte la recibió con imperturbable serenidad y di-
jo :—¡Pues bien, es preciso morir aquí, ó salir con
tanta gloria corno los antiguos! Entonces escribió
a Kleber, diciéndole:—Esto nos obligará á hacer
mayores hazañas de las que pensábamos ; por lo
tanto debernos estar preparados.—La magnanimi-
dad de Kleber era digna de este lenguage :—Si,
respondió Kleber, es necesario hacer heroicidades;
yo preparo mis facultades. »—El valor de estos gran-
des hombres sostuvo al ejército , y alentó los áni-
mos. Bonaparte procuró distraer á sus soldados
con diferentes espediciones, y les hizo olvidar en
breve aquel desastre. Quiso tamhien exaltar la
imaginacion con el aniversario de la fundacion de
la república que se celebraba el .1.° de vendimia-
rio , y mando grabar sobre la columna de Pompe-
vo los nombres de los cuarenta primeros soldados
que habian muerto en Egipto, en la toma de Ale-
jandría. Estos cuarenta nombres que habian salido
de las aldeas de Francia, se vejan de aquel modo
asociados á la inmortalidad de Pompeyo y Alejan-
dro. En seguida dirigió á su ejército esta singular
y sublime alocucion, en que estaba trazada su ma-
ravillosa historia :


«Soldados , estamos celebrando el primer dia
chill año VE1 de la república.


«Hace cinco años que se hallaba amenazada la
«independencia del pueblo francés; pero tomasteis


FRANCESA.
53


«á Tolon , y esto fué el presagio de la ruina de
«vuestros enemigos.


«Un año despues batisteis en Dego á los aus-
triacos.


«Al siguiente va estabais en la cima de los
«Alpes.


«Hace dos años que luchabais aun contra Mán-
«tua, y ganabais la celebre victoria de San Jorge.


«El año pasado os hallabais en el nacimiento
«del Drave v del Izonzo, de vuelta de Alemania.


«Quied' hubiera dicho entonces que os veríais
«hoy en las orillas del Nilo, en el centro del anti-
guo continente ?


«Desde el inglés, tan célebre en las artes y el
«comercio, hasta el horrendo v feroz beduino, to-


do el mundo tiene fijas sus miradas en vosotros.
«Soldados , vuestro destino es glorioso porque.


«sois dignos de vuestros propios hechos , y de la
«opinion que os habeis grangeado. Moriréis con
«honor, como los valientes cuyos nombres están
«grabados en esa pirámide , G volviereis á vuestra
«patria coronados de laureles y acompañados de
«la admiracion de todos los pueblos.


«Despues de cinco meses que nos hemos ale-
jado de Europa , hemos sido objeo constante de


«la solicitud de nuestros compatriotas , y en este
«instante cuarenta millones de ciudadanos cele-
obran la era de los gobiernos representativos; cua-


renta millones de ciudadanos están pensando en
«vosotros, y todos dicen: que á vuestros trabajos y
«á vuestra sangre se debe la paz general , el sOsiel
«go, la prosperidad del comerció', y los beneficios
«de la libertad civil.»




CAPITULO II.


Efectos de la espedicion de Egipto en Europa. Funestas conse-
cuencias de la batalla naval de Abukir.-llano la Puerta la de-.
claraeion de guerra.-Esfuerzos de le Inglaterra para formar
otra nueva coalicion.-Conferencias con el Austria en Sclz. Pro-
gresos de las negociaciones de Hastadt.-"Nuevas conmociones
en Holanda, en Suiza y en las repúblicas italianas -Variación
de la constitución cisalpina ; apuros del Directorio con este
motivo.-Situación interior.-nueva oposicion que se declara
en los consejos.-Propens ion general á la guerra.-Ley sobre
la conscripcion.-Estado económico del atto V11.--Re.nuevanse
las hostilidades.-Invasion en los estados romanos por elejar-
cito napolitano.-Conquista del reino de Nápoles por el general
Championnet.-Abdicación del rey de Piamonte.


Por mucho tiempo fué un misterio para la Euro-
pa la espedicion á Egipto , aun despues de haber
partido nuestra escuadra. La torna de dalla empe-
zó á lijar las conjeturas. Esta plaza se tenia por
inespngnable , y como se tomó sobre la marcha,
produjo estraordinaria celebridad á los argonautas
franceses. Tanto en Francia como en Europa se
hallaban pasmados todos los ánimos del desembar-
co en Egipto, de la ocupacion de Alejandría , y de
la batalla de las Pirámides. El nombre de Bona-
parte, que tan grande parecia al volver de los Al-
pes , adquirió mayor celebridad , v asombró mas
desde los apartados climas del Oriente. Bonaparte


k-za.10.4,0„tl,


FRANCESA.


y el Egipto eran el asunto de todas las conversa-
Cines, y en nada se tenian aun los proyectos efec-
tuados , sino que se suponian otros mas gigantes-
cos todavía , diciéndose que iba á atravesar la Si-
ria y la Arabia, y arrojarse sobre Constantinopla ó
la India.


La desgraciada batalla de Ahukir no destruyó
el prestigio de la empresa , pero sí reanimó todas
las esperanzas de los enemigos de la Francia, y
aceleró el triunfo de sus planes. La Inglaterra, que
se hallaba sumamente alarmada por su poder co-
mercial ,que solo aguardaba ocasion favorable
para darnos nuevos enemigos , llevó a Constanti-
nopla sus intrigas. No le disgustaba al Gran señor
ver castigados á los mamelucos; pero tampoco
quena perder el Egipto. Todavía no 'labia salido
de Paris M. de Talleyrand , que debió presentarse
á dar satisfacciones al Divan , y los agentes de la
Inglaterra hallaron ilimitado campo para persuadir
á la Puerta que no podia saciarse la ambición de
la Francia ; que despues de haber trastornado la
Europa, quería conmover el Oriente ; y que des-
preciando una antigua alianza, iba á invadir la
pro y inia mas rica del imperio turco. Estas suges-
tiones y el dinero esparcido en el Divan no hubie-
ran, sin embargo, bastado á decidirle, si la hermo-
sa escuadra de Brueys hubiese podido ir a bloquear
los Dardanelos ; pero la batalla de Abukir privó á
los franceses de todo su ascendiente en el Levante,


dió á la Inglaterra decidida preponderancia. La
Puerta declaró solemnemente la guerra á la Fran-
cia el día 4 de setiembre, y por una provincia per-
dida de muy atrás , se enemistó con su amiga na-
tural, y se unió con sus mas temibles enemigos




56 REVOLUCION
Rusia y la Inglaterra. El sultan mandó que se reu-
niese un ejército para reconquistar el Egipto; cuya
circunstancia hacia en estremo árdea la posicion
de los franceses. Separados de la Francia, y pri-
vados de todo ausilio por las vencedoras escuadras
de los ingleses, estaban ademas espucstos á ver
sobre sí todas las hordas del Oriente , siendo solo
unos treinta mil hombres para luchar contra lama-
Ilos riesgos.


Victorioso Nelson fué á Nápoles para carenar
su malparada escuadra y recibir los honores del
triunfo : y á pesar de los tratados que unian á la
córte de Nápoles con Francia , y la prohibia sumi-
nistrar ningun ausilio a, nuestros enemigos , todos
los puertos y astilleros de Sicilia quedaron abier-
tos para Nelson , á quien se recibió tambien con
estraordinarios honores. Salieron á recibirle el rey
ti la reina á la entrada del puerto, y le llamaron el
Héroe libertador del Mediterráneo. Dijeron que el
triunfo de Nelson debla ser la señal del universal
levantamiento; v que las potencias decian apro-
vecharse del momento en que el mas temible ejér-
cito de la Francia su mas distinguido capitan se
hallaban en Egipto , para marchar contra ella y
ahogar en su seno á sus soldados y sus principios.
lstraordinariamente activas fueron las indicacio-
•es que se hicieron á todas las córtes. Escribieron


Toscana y al Piamonte para estimular su Odio,
hasta entonces encubierto, pues decian que había
llenado el momento de secundar á la córte de Ná-
poles, ligarse contra el con= enemigo, sublevar-
se todos a un tiempo á espaldas de los franceses, y
degollarlos desde un estremo al otro de la penín-
sula. Se dijo al Austria que debla aprovecharse


FRANCESA: 57 ,
del instante en que las potencias italianas acome-
tian por la espalda á los franceses, para atacarlos
de frente y privados de la Italia. No era, en efec-
to, dificil, porque ni Bonaparte ni su terrible ejér-
cito se hallaban ya en el Adige, y al mismo tiempo
se dirigieron al imperio, privado de parte de sus
estados. y reducido á ceder la orilla izquierda del
Rin; trataron de sacar de su neutralidad á la Pru-
sia, v finalmente, se valieron respecto á Paulo I de
-cuantos medios podían ser eficaces para con su
apocado animo, y decidirle á suministrar los ausi-
lios tanto tiempo antes a g uardados y• tau vanamen-
te prometidos por Catalina.


No podían menos todas las córtes de acoger
bien tales sugestiones aunque no todas estuvie-
sen en disposicion de ceder a, ellas. Las mas en-
conadas y predispuestas á sofocar la revolucion
eran las mas próximas á Francia; mas por lo mis-
que estaban mas cerca del coloso republicano , se
veían precisadas á guardar mayor reserva v pru-
dencia para entrar en lucha con él. La mas fácil
de seducir era la Rusia asi como la menos espuesta
á venganzas, va por su distancia, ya por el estado
moral de sus pueblos. Catalina, cuya sagaz politi-
se habla dirigido siempre á complicar la situacion
del Occidente, así para tener el pretesto de inter-
venir en él, como por tener tiempo para hacer en
Polonia cuanto quisiera . Catalina no se Babia lle-
vado al sepulcro su politica. Esta es innata al ga-
binete ruso, pues proviene de su misma posicion:
puede variar de conducta ó de medios , segun su
soberano , sea astuto ó violento; pero siempre se
encamina al mismo lin llevado de una tendencia
irresistible. La ingeniosa Catalina se 'labia conten-




REVOLUCION


tado con dar esperanzas y auxilios á los emigrados,
predicando la cruzada, pero sin aprontar ni un sol-
dado. El mismo rumbo iba á seguir su sucesor,
aunque con distinto carácter, porque aquel prínci-
pe violento y casi insensato , si bien hombre ge-
neroso , pareció separarse en un principio de la
política de Catalina,negarse al tratado de alian-
za concluido con la'Englaterra y el Austria; pero
despues de esta momentánea divergencia volvió
muy pronto á la política de su gabinete. Viósele
dar acogida al pretendiente, y sostener de su cuen-
ta á los emigrados despues del tratado de Campo-
Formio. Persuadiérome que debla hacerse el cau-
dillo de la nobleza eunpea amenazada por los de-
magogos, y no contribuyó poco á exaltar su irna-
ginacion el' paso dado por la Orden de Malta que
le tomó por su protector, adoptando la idea que le
proponían con la inconstancia y frenesí de los prín-
cipes rusos. Ofreció su protecl ion al imperio , y
quiso hacerse. responsable de su integridad. Irri-
tóle sobremanera la toma de Malta , y ofreció la
cooperacion de sus ejércitos contra la Francia, re-
sultando de todo que la Inglaterra había triunfado
en San Petersburgo como en Constantinopla , y
que iba á hacer marchar juntos á unos enemigos
que hasta entonces eran irreconciliables.


No reinaba el mismo celo en todas partes; pues
la Prusia se hallaba mu y bien con su neutralidad
y con las pérdidas del Austria para querer inter-
venir en la lucha de ambos sistemas. Vigilaba solo
sus fronteras por la parte de Holanda v de la Fran-
cia para impedir el contagio revolucionario, y pa-
ra eso habla colocado sus ejércitos de modo que
formasen una especie de cordun sanitario. El im-




FRANCESA.. 59


perin, que habla aprendido á costa suya á. conocer
el poder de la Francia, y que se vena espuesto á
ser continuamente el teatro de la guerra, anhelaba
la paz, v hasta los príncipes desposeidos la desea-
ban tan'ibien , porque estaban seguros de lograr
indemnizaciones en la orilla derecha , siendo los
únicos que deseaban la guerra los príncipes ecle-
siásticos, que se veian amenazados con la secula-
rizacion. Las potencias italianas del Piamonte y
de la Toscana tambien aguardaban ocasion opor-
tuna, pero temian la mano de hierro de la repú-
blica francesa, y esperaban á que les precediesen
Nápoles o el Austria. En cuanto á esta, á pesar de
que era la mejor inclinada de cuantas formaban la
liga monárquica, vacilaba, sin embargo, segun su
acostumbrada lentitud en adoptar un partido , y
temia especialmente por sus pueblos, ya demasia-
do azotados por la guerra La Francia la había'
opuesto dos nuevas repúblicas que eran la Suiza v
Roma, una á su costado, y la otra en Italia, lo cual
la irritaba mucho y la estimulaba a volver é la lu-
cha ; pero hubiera prescindido de todas estas nue-
vas invasiones de la coalicion republicana, si se la
hubiera indemnizado con algunaa conquistas,. y con
este objeto había propuesto conferencias en Seizt.
Debían estas verificarse en el verano de 1798, no
lejos del congreso de Rastadt , Coincidir con él;
dependiendo de su resultado la determinacion del
Austria y el logro de los esfuerzos intentados para
formar nueva coalicion.


El enviado elegido por la Francia era :Francisca
de Nen/Chatean, y por eso se había designado la
pequeña ciudad de Selzt á, causa de su situacion á
la orilla del Rin, y no lejos de Rastadt, aunque el




60 REVOLUCION


la margen izquierda. Esta última condicion era ne-
cesaria porque la constitucion prohibia al director
cesante alejarse de Francia antes de un tiempo da-
do. El Austria envió á M. de Cobentzel , r desde
el primer momento pudo va conocerse las inten-
ciones de esta potencia. ya ser indemnizada
con adquisiciones de territorio v de las conquistas
que el sistema republicano 'labia hecho en Suiza
y en Italia. La Francia queda ante todo tratar del
acontecimiento de Viena, y exigir satisfacciones
por el insulto hecho á Bernardotte, pero el Austria
evitaba las explicaciones en este particular, y em-
plazaba siempre esta parla de la negociacton , al
paso que el agente francés las reproducia sin ce-
sar, bien que por lo denlas tenia órden para con-
tentarse con la menor satisfaccion. La Francia
hubiera deseado que el ministro Thugut, depuesto
al parecer, lo hubiese sido realmente , y que se
hubiese dado respecto á l3ernardotte un paso cual-
quiera , el mas insignificante del mundo, para re-
parar el ultrage recibido. Al. de Cobentzel se con-
tentó con decir que su ende desaprobaba lo que
!labia acontecido en Viena; pero no se avino á dar
ninguna satisfaccion, y continuó insistiendo en las
estensiones de territorio que reclamaba. Era evi-
dente que no se otorgarian satisfacciones al amor
propio ofendido, mientras no se obtuviesen las que
reclamaba la ambicion. El Austria decía que la ins-
titucion de las dos repúblicas romana y helbética,
y la evidente influencia que se ejercia sobre las
repúblicas Cisalpina, Liguriana y Bátava., eran
contravenciones al tratado de Campo-Forrnio ,
una peligrosa alteracion en el estado de Europa,
sosteniendo que era indispensable que la Francia


FRANCESA. 61 ,
concediese indemnizaciones , si queria que se le
perdonaran sus últimas usurpaciones, y por lo que
hace al Austria pedía el negociador que se le con-
cediesen nuevas provincias en Italia. Quería se
estableciese mas alta la línea del Adige, y que se
entendiesen las posesiones austriacas hasta el Acida
y el Pó ; es decir, que se diese al emperador mas
de la mitad de la república Cisalpina. M. de Co-
hentzel proponia indemnizar á esta última con una
parte del Piamonte y que lo restante de este reino
se cediese al gran duque de Toscana, dando al rev
de Piamonte por via de indemnizacion los estados
de la iglesia. De este, modo, con tal de engrande-
cerse el emperador en la Lombardia v su familia
en Toscana , sancionaba la institucion "de la repú-
blica helbética


'


la destitucion del papa y el des-
membramiento de la monarquía dei Piamonte. La
Francia no podia acceder a estas proposiciones
por infinitas razones. En primer lugar no podia
desmembrar la Cisalpina , apenas formada , ni im-
poner otra vez el yugo del Austria á unas provin-
cias que 'labia libertado , v á quienes habla pro-
metido y hecho comprar lit libertad. Finalmente,
en el año anterior había concluido un tratado con.
el rev de Piamonte, por el cual le garantizaba sus
estados. Sobre todo se 'labia estipulado aquella
garantía contra el Austria, y la Francia no podia
de ningun modo sacrificar el Piamonte , por lo
cual Francisco de Neufchateau no pudo adherirse
á las proposiciones de M. de Cobentzel , v se sepa-
raron sin haber convenido en nada. Por consi-
guiente, tampoco se dió la menor satisfaccion so-
bre el acontecimiento de Viena , y M. de Degel-
mann, que debia ir á Paris de embajador, no fué,




REVOLUCION


,declarándose que los dos gabinetes continuarian
su correspondencia por medio de sus ministros en
el congreso de Rastadt; aquella separacion se tuvo
generalmente por un rompimiento.


Desde aquel instante se fijó el Austria en su
resolucion; pero antes de renovar las hostilidades
con Francia, quería ganarse el ausilio de las prin-
cipales potencias europeas. Salió para Berlin M de
Cobentzel , con órden de trasladarse desde allí á
San Petersburgo, y el objeto de aquellos viages no
fué otro que el de contribuir con la Inglaterra á
formar la nueva coalicion. El emperador' de Rusia
habia enviado é Berlin á uno de los principales
personases de su imperio, que era el priacipe de
iepnin , debiendo este unir sus esfuerzos v M. de


Cobentzel á los de la legacion inglesa para conven-
cer al ¡Oven rey.


La Francia por su parte habia mandado á Ber-
lin á uno de sus mas distinguidos ciudadanos, que
era Sie y


es , cuya reputacion habia sido inmensa
antes del establecimiento de la Convencion , oscu-
reciéndose durante la comision de salvacion pú-
blica ; pero viólela renacer de repente asi que pu-
dieron las existencias volver otra vez á sus natu-
rales progresos , y el nombre de Sieyes se habla
hecho el mas glorioso de Francia despues del de
Bonaparte; porque en Francia, despues de una re-
putaeion militar, nada sobresale tanto como la del
hombre profundo y meditador. Era pues , Sieyes
tino de los dos grandes personases de su época.
Siempre enojado, y vituperando al gobierno, no
por ambicion , como Bonaparte, sino por aversien
á una constitucion que no habia él hecho, no podia
menos de ser importuno. Se pensó darle una emba-


FRANCESA.' 63
jada, pues asi se lograba alejarle , hacerle útil , y
especialmente proporcionarle recursos para existir,
porque la revolucion se los había arrebatado todos
al abolir los beneficios eclesiástico; , y una buena
embajada le ofrecia el medio de que los recobrase.
La mejor era la de Berlin, porque ni en Austria,
ni en Rusia ni en Inglaterra teníamos enviados;
mientras que Berlin era el teatro de todas las in-
trigas, y aunque Sieyes no era hombre muy acos-
tumbrado al manejo de los negocios, era sin em-
bargo un sagaz y seguro observador. Ademas, su
gran nombradía le constituía en disposicion de re-
presentar la Francia , especialmente en Alemania,
en donde convenia mas que en ninguna otra parte.


No agradó mucho al re y
ver en sus estados á


un revolucionario tan célebre; sin embargo, no se
atrevió á oponerse a su nombramiento y Sieyes se
condujo con moderacion y dignidad, y fué recibido
del mismo modo, aunque le dejaron aislado, por-
que tanto á el como a los denlas enviados nuestros
en el estrangero, se les observaba con atencion y di-
gámoslo asi se les secuestraba. Los alemanes te-
nian mucha curiosidad por verle, pero no se aire-
vian. Sri influencia en la córte de Berlin era nula,
pues el rey de Prusia únicamente se dejaba llevar
del sentimiento de sus intereses contra las instan-
cias de la Inglaterra , del Austria y de la Rusia.


Mientras en Alemania se procuraba decidir al
rey de Prusia, la córte de Nápoles, llena de rego-
cijo y temeridad desde la victoria de Nelson, hacia
inmensos preparativos de guerra v redoblaba sus
instancias con la Toscana y el Piamonte. Por una
especie de condescendeuia le habia dejado la Fran-
cia ocupar el ducado de Benevento; mas esta con-




64 REVOLUC ION
cesion no la aquietó, y se lisonjeaba de que ad-
quirirla para la próxima guerra la mitad de los
antiguos estados pontificios.


Continuaban las negociaciones de Rastadt con
bastantes ventajas para la Francia y habiendo lle-
gado á ser director Treilhard y encontrándose Bo-
naparte en Egipto, habiau sido reemplazados en el
congreso por Juan Debrv y Roberjot. Despues de
haber conseguido la linea del Rin, quedaban que
resolver uaa porcion de cuestiones militares, po-
líticas y comerciales. Nuestra diputacion se habia
hecho en estremo exigente, y pedia mucho mas
de lo que tenia derecho á obtener, pues quería
desde luego todas las islas del Rin, que era un ar-
tículo importante, sobre todo considerado militar-
mente. Despues pretendía conservar á Kehl y su
territorio frente á Strasburgo, á Cassel y su -ter-
ritorio tambien en frente de Maguncia. Solicitaba
ademas que se restableciese el puente mercantil
entre los dos Brisahs; que se nos concediesen cin-
cuenta y ugadas de terreno enfrente del antiguo
puente de Huniaga, y que se demoliese la impor-
tante fortaleza de Ehlenbreitstein. Exigía asimismo
que fuese libre la navegacion del Rin y de todos
los ríos de Alemania que desaguaban en él; que se
aboliesen todos los derechos de portazgo; que pa-
gasen la misma aduana los géneros en las dos ori-
llas y que se conservasen por los ri y eranos todos
los caminos de rueda. Finalmente pedia otra con-
dicion muy importante y era que las deudas de los
paises de la orilla izquierda cedidos á la Francia,
se traspasasen á los de la derecha, destinados á
servir de indenmizacion.


Respondió con mucha razon la diputacion del


FRANCESA es


imperio que la línea del Bid debía ofrecer la misma
seguridad a las dos naciones, pues esta razon era
la aire se habia alegado para conceder esta linea á
la Francia ; mas que no existiria para la Alemania
semejante seguridad, si guardaba la Francia todos
los puntos ofensivos, va reservándose las islas, ya
conservando á Cassel; Kehl y las .


cincuenta fane-
gas de tierra enfrente de Iluninga etc. La diputa-
cion del Imperio no quiso admitir fm exigencias de
la Francia, y propuso por verdadera línea divisoria
el 1.5alweg , es decir, el punto medio del principal
brazo navegable Todas las islas que estaban á la
derecha de esta línea dehian pertenecer á la Ale-
mania, y todas las de la izquierda á la Francia; de
este ala() se situaba entre ambas naciones el ver-
dadero obstáculo que hace del rio una línea militar,
es decir, el principal brazo navegable. Por conse-
cuenc la de esto pedia la diputacion la demolicion
de Cassel y Kehl, y negaba las cincuenta fanegas
de tierra enfrente de Buniuga, como asimismo el
que conservase la Francia ningun punto ofensivo,
puesto que la Alemania los perma todos. No con tan-
ta razon se °poma a la dernolicion de Ehrenbreits-
tein , que era incompatible con la seguridad de.
Coblenza. Otorgaba la libre navegacion del Hin,
pero la estendia á toda su corriente y quería que
la Francia obligase á la república bátava á recono-
cer esta libertad. Respecto a la libre navegacion
los


de
rios interiores de Alemania, decia que este ar-


tkulo era aguo de su competencia y correspon-
dia individuar menteá cada estado. No tenia repara
en conceder los caminos de rueda, pero pretendía
dejar para un tratad) de comercio todo lo relativo:
á los portazos y á su abulicion. Finalmente queda).


Biblioteca popular.
T. vi. 5Z16




66 REVOLUCION


en lo concerniente á los paises de la orilla izquier-
da cedidos á la Francia, que se encargase de sus
deudas, por el principio de que toda deuda va uni-
da á su hipoteca, y que los Hules de la nobleza in-
mediata, se considerasen como propiedades parti-
culares y se conservaran bajo este concepto. La di-
putacion solicitaba accesoriamente que las tropas
francesas evacuasen la orilla derecha y delasen de
bloquear á Ehrenbreitstein, porque reducían á la
miseria á sus habitantes


Estas contrarias pretensiones dieron ocasion á
tina multitud de notas, y centranotas, durante to-
do el verano; hasta que últimamente por los me-
ses de agosto y setiembre (le 1798, quedó admitida
por la diputacion francesa la línea del thalweg y
se tomó por límite entre la Francia y la Alemania
el principal brazo navegable, y á consecuencia de
este principio, debieron dividirse fas islas entre los
dos estados. Consintió la Francia en la demolicion
de Cassel y Kehl, pero exigió la isla de Pettersau,
situada en el Rin, á la altura poco mas ó menos
que Maguncia, y que es muy importante para esta
plaza. El imperio germánico consintió por su parte
en la demolicion de Ehrenbreitstein , en la libre na-
vegacion del Rin, y en la abolicion de los portaz-
gos. Faltaba convenirse en el establecimiento de
los puntos mercantiles, en los bienes de la nobleza
inmediata, en la aplicacion de las leves de la mili-
gracion en los paises cedidos, y en'las deudas de
los mismos. 1,o; príncipes seculares hablan decla-
rado que era menester hacer cuantas concesiones
fuesen compatibles con el honor y seguridad del
imperio, para obtener la paz tan necesaria a la Ale-
mania, Era evidente que la mayor parte de estos


FRANCESA.
67


príncipes querian negociar como se lo aconsejaba
la Prusia, mas el Austria empezaba á manifestar
disposiciones enteramente opuestas, excitando el
resentimiento de los príncipes eclesiásticos contra
la marcha de las negociaciones. Aunque los dipu-
tados del imperio se pronunciaban por la paz, guar-
daban sin embargo la mayor reserva por el temor
que el Austria les inspiraba, y vacilaban entre esta
y la Prusia, pero en cuanto a los ministros franco-


, mostraban mucha entereza viviendo aparte, y
en una especie de aislamiento como todos nuestros
ministros en Europa. Tal era la situacion del con-
greso á fines del estío del ano VI (1798).


Mientras acontecian estas cosas en el Oriente y
en la Europa, la Francia, encargada de dirigir la-s.
cinco repúblicas creadas á, su alrededor, estaba
abrumada de atenciones. A cada paso se suscitaban
nuevas dificultades para dirigir el espíritu público
de ellas, para sostener á nuestras tropas, tener en
armonía á nuestros embajadores y generales, y se-
guir finalmente una :mena correspondencia con los
estados vecinos.


Casi en todas partes Babia sido preciso obrar
como en Francia. i:sto es, despues de haber humi-
llado á un partici., escarmentar á otro. El 3 de plu-
vioso (22 de enero), !labia ocurrido en holanda un
remedo del 18 de fructidor, para desviar á los fe-
deralistas, abolir los antiguos reglamentos, y dar
al pais una constitucion concentrada, á semejanza
de la de Francia; pero de esta revolucion habian
logrado casi toda la ventaja los demócratas, que se
abrogaron todos los poderes. Despees de haber es-
pulsádo de la Asamblea nacional á todos los dipu-
tados que parecian sospechosos, se habian consti-


.




68 REVOLUCION


'luido ellos m ismos en Directorio y formado dos con-
sejos sin recurrir á nuevas elecciones, tratando en
esto de imitar a la Convenrion nacional de Francia
y sus famosos decretos de 5 y l.3 de fructidor. En
seguida se hablan apoderado ...de la direcciou de los
negocios, traspasando los límites en que el Direc-
torio francés quería se contuviesen todas las repú-
blicas confiadas á su cuidado. Llegó á Paris el ge-
neral Daendels, uno de los hombres mas distin-
guidos del partido moderado, habló con nuestros
hedores, y volvió á salir para Holanda, á des-
cargar sobre los demócratas ehnismo golpe loe ha-
blan recibido últimamente en Paris, escluyéndoles
del cuerpo legislativo por medio de las escisiones.
Asi que todo lo que se hacia en Francia, era pre-
ciso repetirlo poco despues en los estados que de-
pendian de ella. Joubert tuvo órien de apo yar á
Daendels, y este se reunió á los ministros, y au -
sitiado por las tropas báta yas, deshizo el Directorio
y los consejos, formando un gobierno pro%'isional,


procediendo á nuevas elecciones. Se mandó re-
iirar al ministro de Francia Dclacroix, que había
apoyado á los demócratas y estas escenas produje-
ron el efecto de costumbre, que finé decir que las
constituciones republicanas no podían existir por
sí, que á cada momento habia que sostenerlas con
bayonetas, y que los nuevos estados depeudian en-
teramente de la Francia.


Tampoco había podido plantearse en Suiza la
república una é indivisible sin algunos combates, y
escitados por los clérigos v aristócratas suizos los
pequeños cantones de Scl¡Witz , Zug y Glacis, ha-
bian jurado oponerse á la adopcioa del uuevo re-
filmen. El general Schauembourg, sin querer re-


FRANCESA. ' 69
ducirlas- por la fuerza, habla prohibido toda co-
municacion de los demas cantones con estas. Acu-
dieron al punto á las armas los pequeños cantones
sublevados, y entraron en Lucerna asolando y sa-
queando ; pero Schauembourg marchó contra ellos,
y despues de algunos porfiados encuentros los re-
dujo a pedir la paz. Estipulase en ella la acepta-
dor' de la nueva constituiría, y huno que entrar
tambien á fuego v sangre para contener a los pai-
sanos del alto Valais, que habían descendido al
bajo, con el objeto de ¡establecer en el su dominio.
Apesar de todos estos obstáculos, la constirucion
estaba ya en pleno vigor en mayo de 1798 y se ha-
lda reunido en Arao el gobierno helbético, com-
puesto de un Directorio y dos consejos que princi-
piaban á plantear la adininistracion del pais. El
nuevo comisionado francés era Rapinat, cuñado de
Rewhell, con el cual debla entenderse el gobierno
helbético en la admioistracion de los negocios. Ar•
dua la hacian las circunstancias, pues los clerigos
y aristóeratasacechaban desde las montañas la oca-
sion favorable para amotinar-de nuevo al pueblo, y
era precio vigilarlos mucho, sostener y contentar
al ejército francés que teman para contrarestar-
los, organizar la administracion y ponerse en es-
tado de existir en breve con absoluta independen-
cia; cargo uo menos dificil para el gobierno bel-
bélico que para el comisionado francés que tenia
á su lado.


Era mu y
natural que la Francia se apoderase


de los fondos pertenecientes a los antiguos canto-
nes aristocráticos para satisfacer los gastos de la
guerra; y para que existiese su ejercito, le eran
iudispensables el dineroeXiStente encajas y las pro-




70. REVOLUCION
visiones de los almacenes formados por los ante-
riores cantones. Esto era comal en el derecho de
conquista; derecho á que hubiera podido renunciar
sin duda, pero la necesidad la obligaba á usar de
él por entonces. Recibió pues Rapinat úrden para
poner su sello en todas las cajas, y muchos suizos,
aun algunos de los que !abian deseado la revolu-
cia, no llevaron á bien que se apoderase del pe-
culio v almacenes de los antiguos gobiernos. Los
suizos, COMO todos los moutaficses, son cuerdos y
valientes, pero en eStrC1110 avaros; querian gozar
de libertad, verse libres de sus oligarcos, pero nc>
costear la guerra. Mientras la Holanda y la Italia
hablan sufrido, casi sin quejarse, el enorme gra-
vamen de largas y ruinosas campañas, los patriotas
suizos levantaron el grito porque se vieron sin al-
e-unos millones. El Directorio helbético mandó porta
su parte poner otros nuevossellossobre los queaca-
baba de poner Rapinat, y protestó contra la resolu-
cion de poner las cajas á disposicion de la Francia.
Rapinat mandó inmediatamente quitar los sellos
del Directorio helbético, y le declaró que sus fun-
ciones eran meramente administrativas, que nada
pocha intentar contra la autoridad de la Francia, y
que eu lo sucesivo no tendrian vigor sus leyes y de-
cretos, mientras contuviesen alguna cosa contraria
á las disposiciones del comisionado y general fran-
cés. Los enemigos de la revolucion, que no eran
pocoslos que bala en los consejos el betiaos, triuu•
faron en aquella lucha, y alzaron su voz contra
la tiranía, diciendo que se habla quebrantado sir
independencia, y que la república francesa, supo-
niendo darles la libertad no les proporcionaba en
realidad mas que servidumbre y miseria; y no solo


FRINCESA. 74


en los consejos se manifestaba oposicion, sino tam-
bien en el Directorio y en las autoridades locales.
En (mena v en Berna habla antiguos aristócratas
al frente de las administraciones, que entorpeciaa
el impuesto de los quince millones sobre la anti-
gua nobleza, para satisfacer las necesidades del
ejército. Rapinat se propuso purgar el gobierno y
las administraciones helbéticas, y pidió ea una
carta de fecha 28 de pradial ( .16 de junio) la di-
mision de los dos directores llamados Bav y Pfiffer,
la del ministro de negocios estrangeros, y la reno-
vacion de las cámaras administrativas de Lucerna
y Berna. Esta peticion, hecha en tono de Orden,
no podía negarse, y al momento se hicieron las di-
misiones; pero la aspereza con que procedió Rapi-
nal. suscitó nuevas quejas y se le imputaron todos
los desaciertos. El en efecto comprometía á su go-
bierno, faltando abiertamente á las formalidades
en unas alteraciones que se hubieran logrado fácil-
mente por Otros medios. El Directorio francés es-
cribió desde luego al helbético, desaprobando la
conducta de Rapinat v dandole satisfacion respes-
to á la infraccion de las formalidades. Se depuso á
Rapinat, y sin embargo quedaron escluidos los di-
misionarios. Los consejos helbéticos nombraron en
reemplazo de los dos directores á Ochs, autor de la
constatacion , val coroml Laharpe, hermano del
general muerto en Italia, uno de los motores de la
revolucion del cantan de Vaud, y ciudadano de los
mas íntegros y virtuosos de su patria.


Seconeluyó unaahnza ofensiva y defensivaen-
tre la república helbética v francesa y se firmó el
tratado el 19 de agosto segun el cual, cualquiera
de las potencias que estuviese en guerra tema de-n




REVOLCCION


recho rara exigir la in tervencion de la otra y pe-
dirla un auxilio, cuya fuerza se determinarla con
arreglio á las circunstancias La potencia que lo re•
quirieae debla parar las tropas que la otra apron -
tase, y quedaba re iprocamente asegurada la li-
bre navegacion de todos los ríos de la Suiza y
Francia. Oebian abrirse dos caminos ; uno desde
Francia á la Ckalpina, á toses del V•laise y el
Similar',el otro desde Fraacia a Suavia,
do por el "Rin y siguiendo la márgeu oriental del
lago do Constancia. Con este sistema de repúbli-
cas unidas se proporcionaba la Francia dos gran-
des caninos militares para pasar á los estados de
sus aliados v poder desembocar rápidamente en
Italia ó eu .1«lemania. Se ha dicho que estos dos
caminos Irasladaban el teatro de la guerra á los
estados aliados, pero no eran los caminos, sino
la alianza con F:. a.ncia lo que esponia á estos es-
tados á. tales inconvenientes. Los caminos no eran
mas que un medio para acudir mas pronto y pro-
tejerlos a tiempo tomando la ofensiva en Alemania
ó en Italia.


Quedaron reunidas á la Francia las ciudades
de Ginebra y Mulhausen, y los bailiatos italianos,
que habian vacilado largo tiempoentre la Cisalpi-
na y la república helvética. se decla r aron por es-
ta, y votaron su reuuion. Las lineas de los griso-
nes, que hubiera querido el Directorio reunir á la
Suiza, se hallaban divididas en dos facciones ri-
vales, v titubeaban entre el dominio austriaco .y el
helbético, por lo cual las observaban nuestras tro-
pas. Ocasionaron los frailes y los agentes estran-
geros un nuevo desastre en el Underwalden , ha-
ciendo sublevar á los paisanos de aquel valle con-


FRÁNCESAA 73
tra las tropas francesas , de que resuP,O un san-
griento combate en Stanz, y fué, preciso incendiar
aquel desdichado pueblo, para espulsar de él á los
fanatices que abrigaba.


Las mismas dificultades se ofrecian en el otro
lado de los Alpes , donde reinaba una especie de
auarq tija entre los súbditos de los nuevos estados
y sus gobiernos, entre estos y nuestros ejércitos,
y entre nuenrOS embajadores y generales, que
producía una espantosa confusion. La pequeña re-
pública Iwitriana estaba encarnizada contra el Pia-r>
monte, y queda á toda costa prender en él el fue-
go de la revolucion. Se habida refugiado en ella
gran número de demócratas piamonteses, saliendo
luego armados y organizados para invadir su pais,
y derrocar el gobierno del rey. Otra faccion habia
salido por la parte de la Cisalpina , adelantándose
por Domo-d' Ossola ; pero se rechazaron todas
estas tentativas, iOn101atidOSO sin fruto inumera-
bles victimas. No por esto habla dejado de acosar
al gobierno del Piamonte la república liguriana;
antes bien acogia y armaba nuevos




Hrefuados,
queriendo hacer por si misma la guerra.


fugiados


trabajo costaba reprimirla á Sotin , nuestro mi-
nistro en Génova ; y el que teníamos en Turin,
Guiuguenó, también se vela apurado por su liar-
te para satisfacer las continuas quejas del Piamon-
te, calmando sus resentimientos de venganza con-
tra los patriotas.


Reinaba un espantoso desórden ea la Cisalpi-
na, porque al constituirla Bonaparte no 'labia te-
nido tiempo para calcular exactamente las propor-
ciones que hubieran debido observarse en las di-
visiones del territorio y número de los funciona-




REVOLUCION


n'os, ni para organizar el régimen municipal y
sistema de hacienda. Este pequeño estado tenia
basta doscientos cuarenta representantes; y sien-
do muy numerosos los departamentos, se hallaba
devorado por infinitos funcionarios. Carecia de to-
do sistema regular y uniforme de impuestos, y á
pesar de su considerable riqueza; no tenia hacien-
da,apenas podía sufragar al subsidio conveni-
do para el sosten de nuestros ejércitos. Por lo
denlas, la confusion rayaba bajo todos conceptos
en el ma y or estremo.


Desde que se escluyeror algunos individuos
del consejo, á propuesta de Berthier, cuando fue
precisa hacer aceptar el tratado de alianza con la
Francia, llevaban la voz ios revolucionarios, y do-
minaba en los consejos y clubs el lenguaje de los
jacobinos. Apoyaba este movimiento y su exalta-
cion nuestro ejército, y lame despues de haber
terminado la sumision de la Suiza, regresó á Ita-
lia, dondJ recibió el mando general de todas las
tropas francesas despues de la salida de Berthier
para Egipto. ilallábase de corifeo de los mas aca-
lorados patriotas, y en las mismas ideas y senti-
mientos abundaba Lahoz, comandante de las tro-
pas lombardas, cuya orgauizacion habia empeza-
do Bonaparte. Otras cansas de desórden existian
ademas en la desagradable conducta de nuestros
oficiales, que se conduelan en la Cisalpina como.
en pais conquistado, maltratando á los habitantes,
exigiendo alojamientos, que segun los tratados no
doblan dárselas, asolando los pueblos donde se ha-
llaban, propasandose á veces á hacer requisicio-
nes como en tiempo de guerra; usurpando el di-
nero á las administraciones locales, y desfalcan-


FRANCESA. 75


do las arcas públicas, sin alegar mas pretesto que
su albedrío. Los comandantes de plazas imponían
intolerables esacciones, pues el de 1lántua , por
ejemplo , había llegado a arrendar en favor suyo
la, pesca del lago, y los generales proporcionaban
sus exigencias a s u grado, y ademas de lo que sa -
queabau, cobraban de las Compañías escandalosas
ganancias. La que estaba encargada de dar pro-In -
visiones al ejército de Italia tedia á los estados
mayores un cuarenta por ciento de beneficio, y
puede inferirse lo que ganaria cuando semejante
lucro daba á sus protectores. No habia en las fi-
las, por efecto de las deserciones, ni la mitad de
las plaza.sque constaban en las listas, de modo que
la república pagaba doble de lo que hubiera de-
bido; mas á pesar de estos agiotages , los soldados
estaban [no, mal pagados, y a lamayor parte se les
debian muchos meses. Asi es que el pais que ocu-
pábamos se hallaba horrorosamente vejado, sin
que lo pasasen bien nuestros soldados; y los pa-
triotas cisalpinos toleraban sin quejarse todos es-
tos desórdenes, porque el estado mayor les presta-
ha apoyo.


Mejor aspecto presentaba Roma , donde go-
bernaba con cordura v probidad todo el pais re-
cien libertado, una coMision compuesta de Datinou
Florent y Faypoult , los cuales habian redactado
una constitucion que quedó adoptada, y que sal-
vas algunas diferencias de nombres, se asemejaba
en un todo á la francesa. Los directores se llama-
ban cónsules, el consejo de los Ancianos, senado,
y el segundo consejo, tribunado; pero la dificultad
no estaba en dar una constitucion, sino en poner-
la en planta. Lo que se oponía á su ejecucion no




76 REVOLCCION
era corno se creerla acaso, el fanatismo de los ro-
manos, sino su desidia; y no habia apenas quien
hiciese oposiciun sino algunos aldeanos del Ape-
nhio; incitados p.ir los frailes, y cuya suinision era
muy facil; iras entre los habitantes de Roma des-
tinados á formar el consulado, senado y tribunado,
reinaba un deseui !o y una ineptitud 4.rema1.1 pa-
ra el trabajo. Eran medanar grandes esfuerzos
para decididos á asistir un dra si y otro no, que-
riendo tener vacaciones todo eh:sido. A semejante
indolencia debe agregarse la inesper ieacia é inca -
paaida 1 ausolut.t en materia de admini,tracion.
Mas celo habia catre los cisalpinos , pero celo ig-
norante y destemplado quo era tan funesto corno
la indolencia; y asi era de temer que apenas se
ausentase la comision francesa , se disolviese el
gobierno romano por inaccion ó retirada de sus in-
dividuos. Sin embargo, se apetecian los destinos
en Roma, y se les preferia como en todo estado
que carece de industria.


Rabia puesto término la comision á todas las
malversaciones cometidas en los primeros momen-
tos de nuestra entrada en Roma , tornando á su
cargo la direccion de la hacienda, que Jingla con
integridad é inteligencia. -Faypoult, que era un ad-
ministrador irreprensible é ilustrarlo , habia esta-
blecido para todo el estado romano un sistema de
contribuciones muy bien entendido, logrando asi
satisfacer las necesidades de nuestro ejercito, y
pagando todos los atrasos, no solo al ejército de
Roma, sino tambieu á la division embarcada en
Cinta Vecehia. Si se hubiese manejado del mismo
modo la hacienda en la Cisalpina , no se hubiera
vejado el pais, y nuestros soldados hubieran vivi-


FRANCESA 77


do en la abundancia. La autoridad militar de Ro-
ma se hallaba sometida en un todo á la comision;
el general Saint Cyr, que habia sustituido á Mas-
sena, se distiuguia por una severa integridad, pe-
ro participando del deseo de autoridad que reina-
ba en todos sás compañeros, parcela que no es-
taba contento con verse sometido á la comision.
En Milau especialmeutese miraba con poco agra-
do lo que se practicaba en Rama, y les demócratas
italianos se irritaban al ver anonadados ó reprimi-
dos por la comision á los demócratas romanos. El
estado mayor francés de quien dependian las di-
visiones acuarteladas en Roma ; yeia con senti-
miento escapársele una rica parte de los paises
conquistados, y ansiaba el momento en que la co-
nision cesase en sus funciones.


No debe culparse al Directorio francés de los
desordenes que reinaban en los paises aliados,
porque no hubiera podido la mas decidida volun-
tad aplacar el delirio de las pasiones que los con-
movia ; y por lo que hace á las exacciones , ni la
misma voluntad de Napcleon logró impedirlas en
las provincias conquistadas; pues lo que un solo
individuo, dotado de sumo genio y vigor, no pu-
do ejecutar, menos lo podna un gobierno com-
puesto de cinco individuos y situado á tan lejana
distancia; sin embargo , se advertía en la mayoría
de nuestro Directorio cl mayor celo para afianzar
el bien estar de las nuevas repúblicas, y la mas
terrible indignacioncontrala insolencia y cohechos
de los generales, y contra las manifiestas estafas
de las compañías. Escepto Barras, que iba á me-
dias en todas las ganancias de las compañías, y
que formaba la esperanza de todos los revoltosos




78 REVOLUCION


de Milan, los cuatro directores denunciaban con
la mayor energía cuanto en Italia se practicaba, y
especialmente Larevelliere, cuya austera probi-
dad se escandalizaba de tantos desórdenes, propu-
so al Directorio un plan que foé aprobado. Que-
ría que continuase una comision dirigiendo el go-
bierno romano y.reprimidido la autoridad militar;
que se enviase un embajador á Milan para repre-
sentaral gobierno francés y privar de todo influjo al
estado ma y or; que este embajador tendida á su cargo
las modificaciones que era preciso hacer eu coas-
titucion cisalpina , como asi mismo reducir el nú-
mero de las divisiones locales, de empleados y de
individuos de los consejos ; finalmente que este
embajador tuviese por agregado un administrador,
capaz de crear un sistema de impuestoS y conta.-
bilidad. A.doptóse este plan, v Trouvé, ministro en
otro tiempo de Francia en Nápoles , y Faypoult,
uno de los individuos de la comision de Itoma,
fueron enviados á Milan para llevar á cabo las me-
didas propuestas por Larevelliere.


inmediatamente, despues que llegase Trouvé
Mdan , tenia órden de reunir á los hombres mas


ilustrados de la. Cisalpina , concertarse con ellos
sobre todas las variaciones que fuese necesario
hacer , va en la constitucion , va en el personal
del gobierno. Ea seguida debía, apenas se acor-
dasen todas estas modifkaciones, hacerlas propo-
ner en el consejo de la Cisalpina por los diputados
amigos suyos , y ea caso de necesidad apoyarles
con la autoridad de la Francia, sin dejar de di-
simular en lo posible el influjo de donde ema-
naban.


Habiendo pasado Trouvé desde Nápoles á. Mi-


PRANCESA. 79
fan hizo cuanto se le habla ordenado , pero crá
muy difícil guardar el secreto de su comision , y
no tardó en saberse públicamente que iba á alte-
rar la constitucion y sobre todo á reducir el nú-
mero de toda clase de empleos. Los patriotas con--
vencidos , segun la conducta del embajador , de
que las reducciones se verificarian en ellos , esta-
ban sumamente irritados, acudieron al estado ma-
y or del ejército , que se hallaba muy resentido de
la nueva autoridad á que tenia que acomodarse,


provino una escandalosa oposicion entre la le-
s.
aaion francesa y el estado may or francés unido
á los patriotas italianos. Delataron con mucha vio-
lencia en los consejos cisalpinos á Trouvé y á
cuantas persanas concurrian á su casa , se quiso
dar á entender que el ministro francés iba á in-
fringir la constitucion y renovar uno de aquellos
actos opresores que babia ejercido el Directorio
con todas. las repúblicas aliadas. Trouvé recibió
muchos desaires de toda especie de los patriotas
italianos y de nuestros oficiales; particularmente
estos últimos le trataron con la mayor grosería en
un baile que dió , y produjeron estraordinario
escándalo. Sensibles eran estas escenas, especial-
mente por el efecto que producian en los ministros
estrangeros , los cuales no solo eran testigos de
las mas odiosas divisiones , sino que se les insul-
taba en los banquetes diplomáticos, bebiendo en
su presencia por el estermioio de todos los reyes.
En Milan reinaba el mas furioso jacobinismo,
Brune y Lahoz partieron para Paris con el objete
de conseguir el apo y o de Barras; mas el Directo-
rio, avisado de antemano, no cedía en sus resolu-
ciones, y Lahoz recibió Arden para salir de Paris




8 REVOLUCION


apenas llegó á esta córte , y á Brune se le mandó
volver á Milan y ausiliar a Trouvé en las modifica-
ciones que se habian mandado ejecutar.


Despues de haber hecho las que cre yó necesa-
rias en la constitucion , reunió Trouvé .en su casa
á los mas ilustrados diputados y las sometió á su
examen. Aprobáronlas todas; pero era tal el furor
que reinaba, que no se atrevieron á encargarse
de proponerlas por si en ambos consejos , vién-
dose por lo tanto precisado Trouvé á desplegar la
autoridad francesa , y ejercer á primera vista un
poder que hubiera querido tener oculto. Por lo
domas poco importaba el medio que se emplease,
pues hubiera sido un absurdo para la Francia,
que bina creado estas nuevas repúblicas y que
las sostenia con su apoyo , no valerse de su fuer-
za para establecer el órden que mas conveniente
juzgase. El Yerro estaba en que no hubiera hecho
todo lo posible desde el primer dia y de un golpe,
para no verse forzada á renovar estos actos de su
omnipotencia. El 30 de agosto (13 de fructidor,
año VI) , reunió Trouvé al Directorio y á los dos
consejos de la Cisalpina y les presentó la nueva
constitucion y leves de administracion y hacienda
preparadas por Faypoult. Los consejos quedaban
reducidos de doscientos cuarenta á ciento veinte
individuos , designando los que hablan de perma-
necer en ellos y en el gobierno. Se establecia un
sistema de contribuciones divididas en personales
é indirectas, que era el sistema que se trataba á
la sazon de plantear en Francia, y que disgustaba
mucho á los patriotas. Quedaron aprobadas y
adoptadas todas estas modificaciones. Brune se
vió obligado á prestar el ausilio de las tropas:


FRANCESA. 8f


francesas , con lo cual quedó frustrada la cólera
de los patriotas cisalpinos y la revolucion se ve-
rificó sin niugun obstáculo. Decidióse ademas que
para aprobar las alteraciones hechas en la consti-
tucion, se procediese á la próxima convocacion de
las Asambleas primarias.


Quedaba cumplida la comision de Trouvé, pe-
ro viendo el gobierno francés el encono que habia
escitado este ministro, creyó no ser posible de-
jarle en la Cisalpina, y que era preciso darle otra
embajada , enviando á Elan á un hombre que
nada tuviese que ver con los últimos aconteci-
mientos. Por desgracia se dejó llevar el Directo-
rio de cierto ex-jacobino • que se habia hecho un
despreciable y bajo adulador de Barras , asociado
con él en los agiotajes de las compañías, é intro-
ducido en el camino de los honores; este era Fou-
che cu y o nombramiento arrancó Barras á sus có-
legas. Fouché salió en sustituciou de Trouvé y
este debió pasar a Stuttgard; pero aprovechándo-
se Bruno de la salida de Trouvé, se atrevió con
una osadía que solo puede esplicarse por la licen-
cia militar que reinaba entonces , á hacer altera-
ciones de la mayor consideracion en la obra del
ministro de Francia. Exigio la dimision de tres de
los directores nombrados por Trouvé ; varió mu-
chos ministros , y alteró como quiso la constitu-
cion. Uno de los directores, cuya dimision
exigido, era Sopranzi, al cual por haber rehusado
animosamente hacerla , hizo prender á la fuerza
por sus soldados y arrancarle del palacio del go-
bierno, apresurándose en seguida á convocar las
Asambleas primarias para que aprobasen la obra
de Trouvé, modificada segun su capricho. Fouche,


Biblioteca popular. T VI. 557




82 REVOLCCION


que llegó en aquel intervalo, hubiera debido opo-
nerse á semejante arreglo y no permitir que se
sancionasen unas alteraciones que el general no
tenia facultad de hacer ; pero dejó á Bruno proce-
der á su antojo y quedó aprobado todo por las
Asambleas primarias, sometidas á un mismo tiem-
po al poder militar y al furor de los patriotas.


Cuando el Directorio francés supo aquellos
pormenores, no los disimulé sino que dio por nu-
do todo lo hecho por Brune , le depuso, 5, , encargó
á Joubert que pasase a poner las cosas ea el esta-
do ea que las dejó Trouvó. Fouché hizo algunas
observaciones, pretendiendo que hailandose aprcal
baila la nueva constitucion con las alteraciones
hechas pm . Brune , woduci:ia. muy mal efecto el
insistir mas. Tenia razon, y logró poner á Joubert
de su parte; pero el Directorio no debía sufrir
semejantes arbitrariedades de parte de sus gene-
rales, ni permitirles que egercieran tal autoridad
en los estados aliados. Destituyó también a Fou-
che que por esta razon permaneció muy pocos
días en la Cisalpina, y mandó que se restableciese
íntegramente la constilucion , tal como la habia
formado Trouvé en nombre de la Francia. Res-
pecto a los individuos á quienes habla arrancado
Bruno su dimision , se les obligó á rea:varia para
evitar nuevos trastornos.


Quedó, pues, constituida la Cisalpina como
lo habla querido el Directorio, salva la destitucion
de algunas personas depuestas por Brune ; pero
estas continuas alteraciones, estos rigores, y es-
tos choques de nuestros agentes civiles y milita-
res, .producian un deplorable efecto, desalentaban
á 'los nuevos pueblos libertados, desconceptuaban


FRANCESA.
83


á la república madre , y probaban la dificultad de
mantener en su centro a todos estos cuerpos.


Atribuyeron al Directorio todos los aconteci-
mientos de la Cisalpina, porque es eo ,:turnbre con-
vertirlo todo en cargos cuando se ataca A un go-
bierno , é imputarle como crimen hasta los obs-
táculos que se oponen A su marcha. La d )hle
oposición que empezaba á renacer ea los consejos,
combatió de otro modo las operaciones efectuadas
ea Italia. El argumento era muy sencillo para la
oposicion de los patriotas , porque se reducia á
decir que se habia cometido un atentado contra la
independencia de una república aliada, y hasta
una infraccion de las leyes francesas porque la
constitucion cisalpina que acababa de alterarse
estiba garantida por un tratado de alianza, el cual
estaba aprobado por los consejos y no podia in-
fringirlo el Directorio. En cuanto á la oposicion
constitucional ó moderada , era natural esperar
su aprohacion mas bien que sus cargos , porque
las alteraciones hechas en la Cisalpina se dirigian
contra ;os patriotas pronunciados ; pero entra los
que formaban la oposicion , se contaba á Luciano
Banaparte, que buscaba motivos para quejarse del
gobierno , y creía por otra parte deber defender
la obra de su hermano, combatida por el Directo-
rio; por eso gritaba como los patriotas que se ata-
caba á la independencia de los aliados, que se
violaban los tratados, etc.


Cada dia se iban pronunciando mas los dos
partidos , y empezaban á refutar al Directorio
ciertas atribuciones que le daba la ley del -19 de
fructidor, y de que había hecho uso algunas ve-
ces. Por ejemplo, 'aquella ley le daba derecho





REVOLUCION


para cerrar los clubs , ó suprimir los periódicos
cuya tendencia fuese peligrosa , y en efecto habia
cerrado algunas sociedades demasiado acaloradas,


suprimido algunos periódicos que habiaa dado
noticias falsas y forjadas sin duda con intencion
siniestra. Periódico hubo entre otros que preten-
dió que el Directorio iba a reunir á la Francia el
pais de Vaud , y el Directorio le suprimió. Los
patriotas declamaron contra este poder arbitrario,
y pidieron que se revocasen varios artículos de la
ley del •9 de fructidor, á lo cual se resistieron
los consejos decidiendo que continuasen con vigor
hasta que se promulgara una ley sobre la impren-
ta, á cu y o efecto se mandó preparar trabajos.


El Directorio sufrió igualmente terribles contra-
diciones en materia de hacienda , pues se trataba
de cerrar el presupuesto del año VI (1797-1798),
y proponer el del año Yll (1798-1799). El del
y VE se habia lijado en seiscientos diez y seis.
millones ; pero de esta suma resultaba un déficit
de sesenta y dos millones , y ademas un atraso-
considerable en los ingresos. A pesar de la solem-
ne promesa de pagar el tercio consolidado , no se
habia satisfecho del todo a los acreedores , y asi
se decidió que recibirian en pago de atrasos pa-
nrés admisibles en las contribuciones. Era preci-
zs -
so fijar inmediatamente el presupuesto del año VII,
en que iba aentrarse, y se calculaban los gastos en
seiscientos millones , sin contar con una nueva
guerra continental. Fue menester reducir las con-
tribuciones de fincas v personal en estreno subi-
das , y aumentar los Impuestos de papel sellador
registro v aduanas. Decretáronse céntimos adicio-
nales para los gastos locales, y portazgos á la en-


FRANCESA.
85


trada de los pueblos , para manntcncion de los
hospitales y otros establecimientos. A pesar de
estos aumentos sostuvo el ministro llame! que de
los impuestos se cobrada , cuando mas , las tres
cuartas partes , calculando por los años anteriores,
y que era darles mucho aumento el considerar las
entradas efectivas por de cuatrocientos cincuenta
á quinientos millones; pidió , pues , nuevos re-
cursos para cubrir el gasto de seiscientos millo-
nes, y propuso tina contrihucion sobre las puertas
y ventanas , y otra sobre la sal. Respecto á esto,
mediaron violentas contestaciones; pero se decre-
tó el impuesto sobre las puertas y ventanas, y se
preparó un informe sobre el segundo.


Estas contradiciones nada tenia]) de chocante
en sí mismas , pero eran el síntoma de un oculto
aborrecimiento , que solo necesitaba alguna des-
gracia pública para estallar. El Directorio , per-
fectamente enterado del estado de la Europa , co-
nocia que se preparaban nuevos riesgos , y que
iba á encenderse otra vez la guerra en el conti-
nente , segun era el movimiento que se observaba
en diferentes gabinetes. Cobentzel y Repnin no
halan podido sacar a la Prusia de su neutralidad,
y la hablan dejado muy descontentos ; pero Pau-
lo I , enteramente seducido , habia estipulado un
tratado de alianza con el Austria, v se decia que
sus tropas estaban ya en marcha. El Austria ar-
maba gente con la ma y or actividad ; la corte de
Nápoles mandaba alistar á toda su poblacion , y
asi hubiera sido notable imprudencia no hacer
preparativo alguno, viendo el mismo movimiento
desde las orillas del Vístula hasta las del Vulturno;
y habiendo disminuido estraordiaariarnente unes-




86 IIEVOLuCION
tros ejércitos por tantas deserciones , resolvió el
Directorio hacer los reemplazos por medio de una.
gran institucion que estaba todavía por plantear.
Dos veces habia dispuesto la Convencion de la
poblacion de Francia, pero de un modo extraor-
dinario , y sin lijar una ley permanente para la
quinta anual de los soldados. En marzo de 1793
ordenó una de trescientos mil hombres, y en agos-
to del mismo año adaptó la grandiosa y brillante
resolucion del levantamiento general , por Orden
de generaciones. Despues la republica habla
tido solo por esta medida . obligando á permane-
cer en las lilas á cuantos babilla' tomado las armas
en esta época ;. pero así la guerra como las en-
fermedade3 hablan diezmado mucha gente , y la
paz habla proporcionado á muchos el retiro para
sus casas. Solo se hablan licenciado doce mil
hombres, pero 'labia un número diez veces ma-
yor de desertores , y era muy dificil ensañarse
contra unos hembres que hahian defendido su pa-
tria por eTacio de seis años y héchola triunfar de
la Europa á costa de su sangre. Quedaban los
cuadros , que eran excelentes , y era menester
llenarlos con otra quinta, adoptando no una medi-
da extraordinaria y temporal , sino general y per-
manente; en una palabra, era menester dar una
ley que fuese en cierto modo parte inherente de la
constitueion del Estado. Esta ley fué la de la cons-
cripcion.


El general Jourdan fué quien dió el informe de
aquella grande y saludable ley , la que se ha
abusado como de todas las cosas de este inundo,
pero que no por eso dejó de salvar la Francia y
llevarla á su mas alto grado de gloria. Por esta


FRANCESA. 87
lev se declaró soldado de derecho á todo francé
durante una época de su vida; época que se marcó
de veinte á veinte y cinco años. Los jóvenes que
llegaban á esta edad se dividian en cinco clases,
año por año , y segun la necesidad , el gobierno
llamaba á los jóvenes empezando por la priillera.
clase, Id de veinte años, v por los que menos edad
tenian en cada clase. Praia llamar sucesivamente
á las cinco Clases , segun la precision lo exigiese.
En tiempo de paz los conscriptos estaban obligados
á servir basta los veinte y cinco años. v así el tiem-
po de servicio de los soldados variaba de ua aiío a
cinco , segun hubiesen entrado desde la edad de
veinte v cinco á la de veinte. En tiempo de guerra
la dura .eion del servicio era ilimitado, pues el go-
bierno debía espedir las . licencias cuando cre n ese
pode rlo verificar sin inconveniente. Nadie se exi-
mia, de esta ley sino los que se hubiesen casado
antes de.su promulgacion, ó hubiesen servido ya
en las anteriores guerras. Asi esta ley comprendia
los casos ordinarios ; pero en circunstancias es-
traordinarias, cuando la patria se hallaba en peli-
gro, el gobierno tenia derecho, como en 93, para
echar mano de toda !a poblamon, renovandose el
levantamiento general.


Quedó aprobada aquella ley sin oposición al-
gima considerandosela como una de las mas impor-
tantes obras de la revolueion. * Inmediatamente.
pidió el Directorio ponerla en práctica , v declaró
la quinta de doscientos mil Conscriptos pa.


ra com-
pletar los ejércitos y ponerlos en un pie respeta-
ble, a cuya peticioií se accedió por aclamaciou el


Espidióse el 49 de fructidor, año VI 15 de setiembre de 1793_




88 REVOLECION


2 de vendimiario , año VII (23 de setiembre de
4798. Aunque las dos oposiciones impugnaban
con frecuencia al Directorio por disgusto ó por ce-
los , sin embargo , (perlar) que la república con-
servase su ascendiente en presencia de las poten-
cias de Europa. Una quinta de hombres exige una
contribucion de dinero; y el Directorio pidio cien-
to veinte y cinco millones, noventa para el equipo
de los doscientos mil conscriptos, y treinta y cinco
para reparar el último descalabro de la marina.
La cuestion se reducía á saber de donde se saca-
rían. El ministro Ilamel probó que las pagarés pa-
ra el reintegro de las dos terceras partes de la deu-
da se hablan percibido casi en su totalidad , y qiie-
daban cuatrocientos millones en bienes nacionales,
de los que se podia disponer libremente y desti-
narlos a cubrir las nuevas necesidades de la repú-
blica, por lo tanto, se decretó la venta de ciento
veinte y cinco millones de bienes nacionales, de
los cuales una duodécima parte debla pagarse al
contado , y lo denlas en obligaciones de los com-
pradores , negociables á voluntad , y pagaderas
sucesivamente en un plazo de diez y ocho meses.
Este papel podia equivaler á un pago al contado,
por la facilidad de endosarlo á los asentistas. Los
bienes debian venderse en ocho veces mas que su
producto ; v este recurso fué aprobado lo mismo
que la ley de reemplazos, cuya consecuencia era.


De este modo podia el Directorio hacer frente
á las amenazas de la Europa, y sostener la digni-
dad de la república. Acababan de acontecer dos
:sucesos de mediana importancia ; uno en Irlanda


otro en Ostende. Hablase sublevado la Irlanda,
y el Directorio envió al general llumhert con mil


FRANCESA. 89


quinientos hombres. Por desgracia se retrasó una
remesa de fondos que debla hacer la tesorería , y
no pudo embarcarse otra division de seis mil hom-
bres, mandada por el general Sarrazin, quedando
illumbert sin apo y o. Se hacia sostenido por largo
tiempo, y lo bastante para probar que la llegada
del esperado refuerzo hubiera cambiado entera-
mente el aspecto de los sucesos ; pero despues de
una serie de gloriosos combates, acababa de ver-
se obligado á deponer las armas con toda su gente.
Un descalabro de la misma naturaleza , sufrido
hacia poco, por los ingleses, compensó esta pérdi-
da. Los ingleses solian de 'ez en cuando arrojar
algunas bombas sobre nuestros puertos del Occéa-
no-, y trataron de hacer un desembarco para des-
truir las esclusas; pero acosados sin cesar, é in-
terceptados con sus navíos , quedaron prisioneros
en número de dos mil hombres.


A pesar de la alianza contratada por el Austria
con la Rusia y la Inglaterra, y de poder contar coa
un ejército ruso y un subsidio inglés, vacilaba sin
embargo , en empeñar la lucha con la república
francesa. La España, que veia con sentimiento
volverse á encender la guerra en el continente , y
que temia asimismo los progresos del sistema re-
publicano y su ruina, porque


- en un caso podia in-
troducirse en ella !a ry voi ueion, y en otro purgar
su alianza con la Francia, la España se había inter-
puesto de nuevo para aplacar a unos adversarios
irritados; y su mediacion , dando margen á discu-
siones , y prometiendo alguna esperanza de arre-


* Desembarcó el 5 de fructidor (2.9. de agosto), quedó batido
y hecho prisionero el 52 (8 de setiembre por e general Cern-
W alpe.




90 REVOLUCION
producia nuevas dudas en Viena , ó al menos


nuevas demoras. En Nápoles, donde hervia un fu-
ror implacable, se indignaban por tanta tardanza,
y se quería hallar un medio de empeñar la lucha,
para obligar al Austria á desnudar la espada. In-
sensata sin igual era aquella pequeña cene. El
destino de los l3orbones en aquella época era ser
arrastrados al precipicio por sus mugeres. Tres se
habían visto al mismo tiempo en idéntico caso:
Luis XVI, Carlos IV y Fernando IV. Sabida es la
suerte del desdichado Luis XVI. Carlos v Fernan-
do caminaban, aunque por distinto rumlio, condu-
cidos por la misma mano , á una inevitable ruina.
Al pueblo de Nápoles le hacian usar escarapela in-
glesa , y contemplaban á Nelson como á un dios
tutelar. Se mandó que tomase las armas la quinta
parte de la poblacion; medida sumamente ridícula
porque hubiera bastado armar la quincuagésima
para poder figurar entre las potencias. Cada con-
vento debia aprontar un ginete equipado. Se ha-
bían puesto en venta parte de los Llenes del clero,
duplicandose todos los impuestos , y finalmente,
llamándose á Napoles, para mandar el ejército na-
politano , á aquel Mack , aborto de desgraciados
proyectos, conos planes militares habían salido tan.
mal, y cuyo (festino le reservaba tan estraños con.
tratiernpos. Decretáronle los honores del triunfo
antes de vencer, y le dieron el nombre de liberta-
dor de Italia , como se apellidó Bonaparte. A to-
dos estos grandes recursos se agregaban novenas
á todos los santos . v rogativas á san Genaro, le-
vantándose cadalsos oara aquellos de quienes se
sospechaba que eran afrancesados.


Proseguia la cede de Napoles intrigando en ei


FRANCRSA. 91
Piamonte y en Toscana. Queda que se sublevasen
los piamonteses á espaldas del ejército que
r.


res-
guardaba a Cisalpina , y los toscanos á reta-
guardia del que observaba á Roma.. Los napolita-
nos se hubieran aprovechado de la ocasion para
combatir cara á cara con el ejército romano , y el
Austria se hubiera Cambien valido de tan favorable
coyuntura para embestir de frente al de la Cisalpi-
na, prometiéndose segun todas estas combina-
ciones que ni un solo francés se salvaria. El rey
del Piamonte, que era lin príncipe timorato, sentia
ciertos ese úpulos por el tratado de alianza que le
unía á la Francia ; pero le decian que no era sa-
grada la palabra dada á unos cpresures, y que los
piamonteses tenian derecho para asesinar hasta e!
último francés ; por lo demas no eran tau Arando
obstaculo los escrúpulos como la rigorosa vigilan-
cia del Directorio. El architluq.ue de Toscana ca-
recia enteramente de medios , y para decidirle, le
prometia Nápoles enviarle un ejercito, valiéndose
para ello de la escuadra de Nelson.


No se descuidaba el Directorio por su parte en
tomar toda clase de precauciones. La república li-
guriana que seguia irritada contra el rey del Pia-
monte le Babia por Un declarado la guerra, y agre-
gándose á la rivalidad de principios e/ inveterado
enano de vecinas, estas pequeñas potencias que-
rian venir á las manos á toda costa. Intervino el
Directorio en el asunto, manifestó á la república
liguriana lo conveniente que seria deponer las ar-
mas, v declaró al re y del Piamonte que se encar-
gaba de conservar la trampilidad en sus estados
siempre que. ocupase al efecto algun punto de im-
portancia. Por lo tanto le pidió que dejase ocupar




92 REVOLUCION


á sus tropas la ciudadela de Turín; mas semejante
pretension no podia justificarse sino por los temo-
res que inspiraba la córte piamontesa, pues siendo
incompatibles !os nuevos estados y los antiguos,
no podian tener confianza los unos en los otros. El
rev del Piamonte opuso varios argumentos , mas
no.' habla medio de resistir á las exigencias del Di-
rectorio. Los franceses ocuparon 'la ciudadela y
empezaron desde luego á armarla . habiendo el
Directorio separado al ejército de Roma del (1.t la
Cisalpina, y dado el mando al general Chamoion-
net , que se habla distinguido en el Rin. Hallabase
diseminado el ejército por todo el estado romano,
habiendo en la Marca de Anona cuatro ó cinco
mil hombres mandados por el general Casa-Bian-
ca, y el general Lemoine se hallaba con dos ó
tres mil hombres en la vertiente opuesta al Apeni-
no, y hácia Terni. Macdonald se hallaba en el Ti-
ber con la izquierda , que constaba de unos cinco
mil hombres, y en Roma habla una pequeña re-
serva ; de modo que el ejército llamado de Roma
constaba cuando mas de quince á diez y seis mil.
hombres. La precision de custodiar el pais y la
dificultad de permanecer en él nos habían obligado
á dispersar nuestras tropas; y si hubiera sabido
aprovecharse de esta ocasion un enemigo activo y
bien protegido, hubiera podido hacer arrepentirse
á los franceses de su aislamiento.


Pensaban aprovecharse de esta circunstancia
en Nápoles, lisomzeándose de poder sorprender á
los franceses, y destruirlos por partes. ¡Cuán glo-
rioso no hubiera sido tornar la iniciativa , conse-
guir el primer triunfo y obligar al fin al Austria á
seguir el ejemplo! Estas fueron las razones que de-


FRANCESA.. 93


cidieron á la córte de Nápoles á arrojarse la pri-
mera, esperando que los franceses serian batidos
sin dificultad, v que tina vez desenvainado el ace-
ro, el Austria no


o titubearia. El marques de Gallo
y el príncipe Belmonte-Pignatelli , que conocian
algo mejor la Europa y los negocios , se opoman á
tomar la iniciativa, pero ni aun fueron escuchados
sus prudentes consejos. Dicese que para decidir a
aquel pobre rey y distraerle t:e sus inocentes
ocupaciones, le presentaron una carta fingida del
er»perador,escitándole a empezar las hostilidades.
Al momento se dió la Orden de marchar á fines de
noviembre, y todo el ejército napolitano se puso
en movimiento. El mismo rey salió con gran apa-
rato para presenciar las operaciones , y sin mas
declaracion de guerra que intimar á los franceses
la salida del estado romano, se prepararon estos
á combatir á pesar de la desproporcion numérica.


Atendida la respectiva posicion de ambos ejer-
cita; era facilísimo estrechar á los franceses,
dispersados por las provincias romanas á derecha
é izquierda del Apenino, solo con marchar direc-
tamente hacia su centro y llevar la masa de las
fuerzas napolitanas entre Roma v Terni. De este
modo la izquierda de los franceses situada al otro
lado (lel Apenino para guardar las Marcas, se hu-
biera visto interceptada con su derecha colocada
á este otro lado para guardar las orillas del Tiher;
y asi tarnbien se les hubiera impedido reunirse
llevándolos en desorden hasta la Italia alta, que-
dando al menos libre la peuinsula, y vuelto al go-
bierno de Nápoles la Toscana, el estado romano y
las Marcas. El número de tropas napolitanas faci-
litaba y aseguraba mas este proyecto, pero era




94 REVOLUCION


imposible que Mack echase mano de tan sencilla
maniobra. Trató, siguiendo sus antiguos planes,
de envolver al enemigo por una multitud de cuer-
pos separados, y contaba con cerca de sesenta mil
hombres, cut renta mil hombres que formaban el
ejército de operaci -nes , y veinte uiil las guarni-
ciones. Ea vez de dirigir este total de fuerzas al
punto esencial de Temí , las dividió en seis co-
lumnas. La primera que debía ob r ar al otro lado
del A.peniuo, y ea la lon_litud del Xdriatico, debió
encaminarse por Ascoli á las Mareas: la segunda
y tercera para operar al otro lado de los montes y
unirse á la precedente, debieron dirigir se una ha-
cia Terni v otra hacia Magliano, la cuarta y prin-
cipal que formaba el cuerpo de batalla , se. dirigió
contra Frascati y Roma; la quinta que guarnecía
el Mediterráneo, que ló encargada de recorrer las
Lagunas Pontinas , y reunirse con el cuerpo de
batalla en la Via-Ap.ia; finalmente, la última, em-
barcada en la escuadra del Nelson , se encaminó
á Liorna para sublevar la Toscana y cortar la re-
tirada á los franceses. Todo, pues, estaba prepara-
do para envolverlos y apoderarse de ellos, mas no
para derrotarlos antes.


Este fue el orden con que Mack se puso ea
marcha con sus cuarenta mil hombres , cann-
nando muy lentamente á causa de la multitiLl de
bagajes, la indisciplina de las tropas, y el mal es-
tado de los caminos. El ejército napolitano forma-
ba una larga cola sin Orden ni concierto; y Cham-
pionnet, noticioso á tiempo del peligro, destacó dos
cuerpos para observar la marcha del enemigo y
proteger la reunian de los destacamentos que se
replegasen, y creyendo imposible conservar a Ro-


FRANCESA.


.93
ma resolvió tomar una pasicion á retaguardia en la
orilla del finar, entre Gvita Castellana y Civita-
lucale, y concentrar allí sus fuerzas para tomar la
ofensiva. Mientras Championnet se retiraba acer-
tadamente v evacuaba á Roma, dejando ochocien-
tos hombre-3 en el castillo de Saint-Angelo iba
avanzando fieramente Mack por tontos los caminos
corno si no pudiera hallar resistencia. Llega a las
puertas de [torna el 9 de frimario. año VII (29 de
noviembre de 1798), y penetróen la ciudad sin ¡li -
..un obstáculo. Se habla preparado al re y


un re-
cibimiento triunfal , y este pobre príncipe. vién-
dose tratado como libertador y conquistador, es-
taba embriaodo de aquella especie de gloria mi-
litar que le habían preparado sin saber como. Por
lo demas se le. aconsejó que usase noblemente de
la victoria, é invitó al papa para que se volviese
á sus estados; sin embargo su ejército, menos ge-
neroso que él , saqueó horriblemente la ciudad,
preci p itándose, el pueblo romano con su acostum-brada.


inconstancia sobre las casas de los acusados
de revolucionarios, y desvastandolas. Por fin ex-
humaron v ultrajaron vilmente los restos mortales
del desdichado l)upliot


ISlientras que los napolitanos malgastaban así
el tiempo en Roma , Championnet llevaba á cabo
con estraordinaria activi tad la ingeniosa determi-
nacion que hacia tomado, y conociendo que el pun-
to esencial se hallaba en el centro hacia el alto
Tiber ,


manda ocupar á Macdonald una fuerte po-
sicion en Civita-Castellana, reforzándole con cuan-
tas tropas pudo haber á la mano. Trasladó parte
de las fuerzas que tenia en las Marcas , dr! otro
lado del Xpenino, y únicamente dejó al generalCa-




96 REVOLUCION
sa-Bianca lo precisamente necesario para entor-
pece • por aquella parte la marcha del enemigo.
Pasó personalmente á Ancona con el lin de acele-
rar la llegada de sus parques y municiones, y sin
cuidarse mucho de lo que se preparaba a sus es-
paldas en Toscana, encargó a un ,liaial que pasase
con un corto destacamento a observar lo que por
aquella parte se efectuaba.


Encontraron por fin los napolitanos á los frau -
ceses en los diferentes caminos que recorrian y
aunque eran tres veces mas numerosos, teman
que luchar con los famosos tercios de Italia, y ha-
llaron arduo el empeño. Casa-Bianca rechazó en
las Marcas á la columna que se adelantaba por Ás-
coli, y Lemoine hizo prisionero con todo su cuer-
po en el camino de Terni, a un coronel napolita-
no. Este primer paso no debía alentar mucho á los
napolitanos; sin embargo dió Mack sus disposicio-
nes para apoderarse de la posicion que mas im-
portente creia, á saber , la de Civita-Castellana,
donde se hallaba Alacdonald con el grueso de nues-
tro ejército. Civita-Castellana , la antigua Yeya,
está situada en un barranco, en una posicion muv
fuerte. Los franceses tenian varias avanzadas que
resguardaban las avenidas, y el . 1.1 de frímario año
1/11 . (4 de diciembre), mandó atacar Mack á Bor•


i\epi y Rignano por considerables fuer-
e,
zas. Dirigio por la orilla opuesta del Tiber una
columna accesoria que debia apoderarse de Rig-
nano; mas se frustaroa todos sus ataques, pues
una de sus columnas emprendió la fuga y perdió
toda su artillería • y otra envuelta por todos los
lados, dejó tres mil prisioneros. Los denlas, ente-
ramente desanimados, se contentaron con meras


FRANCESA. 97


demostraciones, y por fin en ninguna parte pudie-
ron sostener las tropas napolitanas, el cheque con
las francesas. Slack , se hallaba algo aturdido y
renunció á tomar la posicion central de Civita-
Castellana, empezando a conocer que no debia ha-
ber tratado de intentar por este punto el ataque
contra la linea enemiga, sino por Terni, que era
el punto mas inmediato al Apealar-) y menos de-
fendido por los franceses. Desde entonces trató de
desviar sus tropas y pasarlas de Civita- Castella-
na á Terni; mas para encubrir este movimiento,
convenia una rapidez (le ejecucion que era impo-
sible en unas tropas sin disciplina. Necesitó mu-
chos días para hacer repasar el Tiber al gruesa
del ejército, y entorpeció una operador' que era
por sí demasiado lenta; de modo que Macdonald
á quien juzgaba que retenia aun en Ci y ita-Cas-
tellana con sus amagos; se había corrido ya al otra
lado del Tiber, y reforzado á Lemoine en Terni.
Los napolitanas , pues , quedaron prevenidos ea
todos los puntos que se proponían sorprender. El
primer movimiento del general Metsch, desde Cal-
vi a Otricoli no produjo mas que un desastre, por-
que al volver desde Otricoii á Cal y i , se vió en-
vuelto aquel general y chligado á deponer las ar-
mas cuatro mil hombres á un cuerpo de solo tres
mil quinientos Desde entonces ya no pensó Mack
sino en entrar ca Roma, y en replegarse desde es-
ta ciudad al pié de las montañas de t'rascati y Al-
bano para reunir su ejército, y reforzarle con nue-
vos batallones ; triste recurso en verdad, por-
que no era el número de los soldados lo que de-
bia aumentarse, sino su calidad; ni :por retirar-
se algunas leguas del campo de batalla , pedía


Biblioteca popular.
T. VI. 558.




9$ REVOLUCION
infundirles la disciplina y valor de que careci:ln.


Al saber el rey de Nápoles aquellos tristes su-
cesos, salió furtiv àmentede Roma donde ha.bia en-
trado algunos dias antes como triunfador, y los na-
pollinos evacuaron la ciudad en el mayor desor-
den, con gran regocijo de los romanos , á quienes
molestaba mucho mas su presencia que la de los
franceses. Championnet volvió á Roma diez y sie-
te dias despues de su salida , y bien merecía los
honores dal triunfo, pues concentrándose hábil-
mente con quince ó diez y seis mil hombres, ha-
bia sabido recobrar la ofensiva contra cuarenta
mil, rechazándolos ignominiosamente. No se con-
tentó Championnet con defender los estados roma-
nos, sino que concibió el audaz proyecto de con-
quistar el reino de Nápoles con sus escasas fuer-
zas. Dificil era la empresa , no tanto por el po-
der del ejército napolitano , cuanto por la dispo-
sicion de sus habitantes que podian hacernos una
guerra muy larga y peligrosa; pero Championnet
no por eso dejó de seguir avanzando, y saliendo de
Roma para acosar á 'Mack en su retirada, le cogió
infinidad de prisioneros, y derrotó completamente
la columna que habla desembarcado en Toscana,
de la cual solo escaparon tres mil hombres.


Completamente desbaratadoMack se retiró rá-
pidamente al reino de Nápoles; y no se detuvo
hasta Cápua detrás de la línea del rio, que es muy
profundo, y forma un barrera difícil de atravesar.
:Entre tanto el rey !labia entrado va en Nápoles ,
su regreso produjo en la córte notable confusiod,
porque furioso el pueblo por los reveses del ejér-
cito, gritaba que tado era una traicion, y pedia ar-
mas , amenazando degollar á los generales, á los


FRANCESA.
99




ministros y á todos los que creía ser causa de las
desgracias de la guerra. Quería tambien pasar á
cuchillo á los sospechosos de afrancesados y revo-
lucionarios. Esta odiosa córte, no vaciló en dar ar-
mas á los lazzarones, y fácil era proveer el uso que
harian de ellas, pues apenas recibieron esta espe-
cie de bárbaros los despojos de los arsenales,
cuando se sublevaron é hicieron dueños de Nápo-
les. Clamando siempre contra los traidores, cogie-
ron á un correo de gabinete y lo asesinaron, en
vista de lo cual el favorito Acton, á quien empe-
zaban á atribuir las calamidades públicas, la rei-
na, el rey y toda la córte se hilaban en la mayor
zozobra, y ya no parecia Nápoles un asilo seguro,
sino que se concibió y adoptó la idea de refugiar-
se á Sicilia. El l I de nivoso (31 de diciembre), se
embarcaron en la escuadra de Nelson para Sicilia
las alhajas de la corona, los tesoros de los palacios
de Caserta y Nápoles y veinte millones. Acton,
que era el autor de todas las desgracias públicas,
no quiso aventurarse á, permanecer en Nápoles y
se embarcó con la reina despues de haber incen-
diado todoloque, no pu lieron llevarse, inclusos los
arsenales. Asi salió enmedio de una tempestad y
al resplandor de las llamas del incendio , aquella
córtecriminal y débil. del reino que habia compro-
metido. Dicese que dejó órden para degollar al ve-
cindario principal acusado de espíritu revolucio-
nario


'


y que debia sacrificarse á todo el mundo
hasta la clase de los escribanos. El príncipe Pig-
natelli quedó enNápoles encargado de la autoridad
regia.


Durante aquel tiempo iba avanzando Cham-
pionnet sobre Napoles y cometiendo á su vez el




ROO REVOLIT ION


mismo error que Mack, pues dividió su ejército en
muchas columnas que debian unirse delante de
Cápua, operacion que á través de un pais escabro-
so, y en medio de un pueblo fanático y subleva-
do en todas partes contra los supuest< S enemigos
de Dios y de San Genaro, era sumamente arries-
gada.


Llegó Championnet con su cuerpo principal á
tas orillas de Vulturno,quiso hacer una tenta-
tiva contra Cápua, pero' rechazado por una nu-
merosa artillería, se vió precisado á renunciar á
este golpe, v retirar sus tropas, esperando la lleo-
da de las domas columnas. Verificase esta tentativa
ella- de nivoso año VII, (3 de enero de 1799) , y
los soldados napolitanos sublevados por todas
partes. interceptaban nuestros correos v convol es,
sin que Championnet tuviese noticia' a l guna de
sus columnas , pudiendo considerarse su :ituacion
en un estado muy crítico. Mack aprovechó esta
ocasion para entrar con él en negociaciones amis-
tosas; mas Championnet contando con la fortuna
de los franceses, las rechazó audazmente todas; y
solo cuando llegaron sus columnas, accedió a un
armisticio con las siguientes condiciones: Mack
debla abandonar la linea de Vulturno , ceder la
ciudad de Capita á los franceses , retirarse detras
de la línea de los Regi-Lagni. por la parte del Me-
diterráneo, y del Ofauto por la del Adriático. ce-
diendo asi gran parte del reino de Nápoles. Ade -
mas de estas concesiones de territorio, se estipuló
otra de ocho millones en dinero, y el armisticio se
firmó el 12 de nivoso (I I de enero).


Cuando se supo en Nápoles la noticia del ar-
misticio, se enfureció de nuevo el pueblo y empe-


FnAnces:k.
404


zó á gritar con n'a\ or cólera que nuncaque los ofi
cialesde la corona lacran traidores. La presencia del
comisarioencargado de perciurrlacoutribucion de los
ocho millones lilao que el populacho se propasase á
los ina n ores escesos, ainutinandose é impidiendo la
ejecticion del armisticio. Llegó el alboroto hastatal
punto:que atemorizada el pdo .


ipe Pignatelli aban-
douóa Nápoles, y quedó aquella hermosa capital á
disereccion de los lazzarones No habiaenella auto-
ridad alguna reconocida, y amenazaba un horrible
trastorno; mas al lía despues de tres dial de con-
fusion, pudieron el•ígir uu gefe en quien confiaban
los lazzaroues, que tenia medios para reprimirlos,
y tue el príncipe Abliterne. Entretanto se condu-
cia con el mismo furor el ejército de Mak cuyos
soldados lejos de atribuir sus desgracias á su pro-
pia cobardía, se las imputaron á su general y qui-
sieron degollarle. El pretendido libertador de Ita-
lia, que un mas antes hacia recibido los honores
del triunfo, no halló mas asilo que el campamento
de los franceses. Pidió licencian Championnet pa-
ra buscar un amparo a su lado, y el generoso re-
publicano, olvidando el indecoroso lenguage em-
pleado por Mack en su correspondencia, le dio re-
fugio, le hizo sentar á su mesa, y le dejo la es-
pada.


Autorizado Championnet por la oposicion de
Nao des á llevar á efecto las condiciones del ar-
misticio, se adelantó hacia esta capital con el ob-
jeto de apoderarse de ella. Cosa difícil era, porque
un inmenso pueblo que hubiera sido arrollado en
campo raso por unos cuantos escuadrones de ca-
ballería, era muy temible detrás de las murallas
de una ciudad, y así hubo algunos choques antes




402 REVOLUCION
de aproximarse á la plaza, en los cuales los lazza-
rones mostraron mas valor que el ejército napo-
litano. La inminencia del peligro halda aumentado
su saña, v el príncipe de Moliterne, que (perla
aplacarlos, cesó bien pronto de ser su ídolo y eli-
gieron por acres á desde ellos llamados Paggio y
Miguel el loco. Desde este momento se entregaron
á los mayores excesos y cometieron toda especie
de atentados contra los vecinos y nobles, acusados
de jacobinos. Llegó el desorden hasta el estremo de
que todos los interesados en la tranquilidad desea-
ban la entrada de los franceses, y los habitantes
mandaron a decir á, Championnet que se unirian á
él para entregarle la ciudad, obligándose el mismo
príncipe de Moliterne á apoderarse del fuerte de
San Telmo y entregarle á los franceses. El día 13
de enero, dió Championnet el asalto, y aunque los
lazzarones se defendieron denodadamente, ha-
biéndose apoderado los vecinos del fuerte de San
`Yelmo, y de diferentes puntos de la ciudad, dieron
entrada 1 los franceses. Los lazzarones, sin embar-
go, fortificados en las casas, estaban dispuestos á
defenderse de calle en calle, y acaso á, incendiar la
ciudad; pero quedó prisionero uno de sus trefes, se
le trató con mucho mil amiento, le prometieron
respetar á San Genaro, y obtuvieron por lin que
hiciese deponer las armas á todos los suyos.


Desde aquel instante se halló Championnet due-
ño de Nápoles y de todo el reino, apresurándose á
restablecer el Orden y desarmar á los lazzarones..
Proclamó la nueva república, segun los deseos del
gobierno francés, dándola el nombre antiguo de
república partenopeya. Este fué el resultado de
las locuras y maldades de la córte de Nápoles-.


FRANCESA, '103


Veinte mil franceses y dos meses, bastaron para
trastornar sus grandes proyectos y cambiar en re-
pública sus estados. Esta corta campaña valió des-
de luego á Championnet una reputacion gloriosa,
y con tal motivo el ejército de Roma se llamó des-
lio entonces de Nápoles, y separándole del de Ita-
lia, quedó Championnet independiente, de Joubert.


Mientras que estos sucesos Ocurrían en la pe-
nínsula, se habia consumado al fin la ruina del rei-
no piamontés. Por una precaucion que disculpa-
ban las circunstancias, se halda ya apoderado Jou-
bort de la ciudadela de Torii], armándola con la
artillería tomada en los arsenales piamonteses; pe-
ro esta precaucion no era suficiente en el actual
estado de cosas. Seguia alterado el I'iarnonte, don-
de los republicanos hacian sin cesar nuevas tenta-
tivas, y aun acababan de perder seiscientos hom-
bres por haber tratado de sorprender á Alejandría.
Una comparsa de máscaras que salieron de la ciu-
dadela de 'furia, donde se hallaba representada
toda la córte y que era obra de los piamonteses y
de los oficiales franceses, á quienes no siempre po-
dian reprimir los generales, estuvieron á pique de
trabar un sangriento choque con los del mismo Tu-
rin. La córte del Piamonte no podia ser amiga
nuestra, y lo demostraba la correspondencia del
ministro de Nápoles con M. de-Priocca, ministro
director del Piamonte. En semejantes circunstan-
cias, la Francia, espuerta á una nueva guerra, no
podia dejar en su comunicacion de los Alpes lu-
chando á dos partidos y un gobierno enemigo. Te-
nia sobre la córte del Piamonte, el derecho que tie-
nen los defensores de una plaza sobre todos los
edificios que estorban ó comprometen la defensa.




404
Decidióse que se obligaria t abdicar al rey del Pia-
monte ., apoyó:se á, los republicanos, y les ayudaron
á apoderarse de Novara, Alejandría, Suza y Chi-
vasso. Dijese entonces al rey que no podia perma-
necer mas en unos estados que se sublevaban é
iban á ser en breve el teatro de la J.tierra_ pidién-
do•e su abdicacion. y dejándole la isla de Cerdeña.
Firmóse la abdicacion el 19 de frimario (9 de di-
ciembre de 1798). Asi los dos pi ioi i pes mas pode-
rosos de Italia, el de Napoles y el del Piamonte,
roo tenido de sus estados mas que dos islas. Ey las
circunstancias que se preparaban no qiiisieion to-
marse el trabajo de crear una nueva república sino
que hasta ver el resultado de la guerra, se resolvió
que la Francia administrase interinamente al Pia-
monte. En toda Italia no quedaba por invadir mas
que l a Toscana, y solo se necesitaba para ocuparla
una simple indicaeion; pero se diferid hacerla, has-
ta que el Austria hubiese declarado formalmente la
guerra.


CAPITULO 111.


Estado de la administracion de la rerAblica y do los ejércitos á
principios de 1795.—Preparativos militares. Leva de doscientos
ronco:herirnos. Medios y planes de guerra del Directorio y de las
potencias coligadas.—Declarado,, de guerra al Austria. Apertu-
ra de la campana de 1755. Invasion de los grisones. Combate de
Pfullendorf. Batalla de Setockach. Retirada de Jourdan. Opera-
ciones militares en Itaiia.Bat,illa ole 3Iagn ano; retirada de Sebe-
rer.•-Asesinato ole los plenipotenciarios franceses en Itastadt.—
Efectos de nuestros pr.tneros reveses. Acusaciones frecuentes
contra el tlio ectorio.—Elecciones del año V11.—Se nombra di-
rector á Sieyes en remplazo de Itewbell.


Tal e ra el estado de los sucesos e principios del
año de 1799 en que ya no quedaba duda de la guer-
ra despues de los aJuatecimientos que acabamos
de referir. Ademas de las correspondencias inter-
ceptadas, y del levantamiento repentino de la cór-
te de Napoles, que no hubiera tomado la iniciativa
sin estar muy segura do una intervencion podero-
sa, no dejaban la mello rincertidumbre los la mensos
preparativos del Austria, y la llegada de un cuerpo
ruso á Morada. Estábamos en nivoso (enero de1799)
y eraevidente que antes de dos meses comenza-
rian las hosti idades, probándose asi prácticamente
la incompatibilidad de los dos grandes sistemas
que habia empleado la re,volucion. La Francia habia
empezado el año de 1798 con tres repúblicas á su




106 REVOLUCION
lado: la bátava, la cisalpina y la liguriana, y á fines
de este año e).istian ya seis con la creacion de las
repúblicas helbética, romana y partenopeya. Esta
estension fue resultado, no tanto del espíritu de
conquista como del de sistema, pues se hablan vis-
to obligados á socorrer á los vaudeses oprimidos;
Roma provocó la venganza de la muerte del des-
graciado Duphot, sacrificado al querer separar los
'dos partidos, y Nápoles no había hecho mas que
rechazar una agresion; de suerte que se habian
visto precisados á volver á la lucha. Es cierto que
aunque el Directorio tenia una inmensa confianza
en el poder francés, anhelaba sin embargo, la paz,
por razones políticas v de hacienda; lo es tambien
que á pesar de que el ` emperador deseaba la °amer-
ra, quería todavia diferirla; sin embargo, todos
habian obrado cuino si en efecto hubieran querido
volver alas armas, pues tanta era la oposicion de
ambos sistemas.


Por mas que la revolucion hubiese infundido al
gobierno francés una confianza v osadía estraordi-
Iranias, el último acontecimiento de 'Nápoles, aun,
que poco interesante en sí mismo, le convencía de
que nadie podia oponer resistencia á las bayonetas
francesas. Esta era ademas la opinion de la Europa,
y bien se necesitaban los inmensos recursos reuni-
dos contra la Francia para dar animo á sus enemi-
gos á presentarse denodadamente á ella. Pero esa
confianza del gobierno francés en su poder era tan
exagerada, que, le ocultaba una parte de las dificul-
tades de su siluacioii. El tiempo ha probado que
sus recursos eran inmensos, mas que por entonces
no eran bastante seguros para prometer la victoria.
El Directorio tenia que regir ademas de la Francia,


FRANCESA. 407
la Holanda, la Suiza y lá Italia, divididas en re-
públicas; y regirlas por medio de sus gobiernos,
era segun hemos visto, mucho mas difícil, que si
hubieran dependido de él inmediatamente. No po-
dian sacarse apenas recursos, ni en dinero, ni en
hombres por falta de organizacion; era sin embar-
go preciso defenderlas, y combatir en una línea
que se prolongaba sin interrupcion desde el Tegel
al Adriatico, línea que atacada de frente por la
Rusia y el Austria, quedaba Ilanqueilda por otro
lado por las escuadras inglesas, asi en Holanda,
como en Nápoles. Las fuerzas que exigia Semejante
posicion militar, no podian sacarse sino de Francia,
y ademas los ejércitos habían disminuido conside-
rablemente, pues cuarenta mil soldados, que eran
los mejores, existian en Egipto con nuestro gran
capitan , y los que babilla quedado en Francia se
hallaban 'disminuidos en una mitad, á causa de las
deserciones que ocasiona siempre la paz. El go-
bierno pagaba el mismo número de soldados, pero
no tenia tal vez ciento cincuenta mil hombres efec-
tivos, en términos que las administraciones y los
estados mayores, se apropiaban aquellos sueldos
sin ventaja para el erario. Estos ciento cincuenta
mil hombres efectivos, formaban escelentes cua-
dros que podían completarse con la nueva leva de
los conscriptos; mas para esto se necesitaba tiempo,
y no habia habido bastante desde que se estable-
ció la conscripcion, siguiendo finalmente la hacienda
en el mismo desorden por el mal sistema de las co-
branzas. Se habia votado un presupuesto de seis-
cientos millones, y un subsidio estraordinario de
ciento veinte y cinco, sacado de los cuatrocientos
millones que quedaban de bienes nacionales; pero




4 03 nEvoLUelOIN


la lentitud de los ingresos y el error ea la Arabia-
clon de ciertos productos , ocasionaban un déficit
considerable. Por último empezaba a faltar la su-
hordinaciun tan netwsaria en una maquilla de ta-
maha complicaaion. Ya no podia reprimirse á los
militares, pues aquel estado de guerra perpetua
les daba á conocer que eran necesarios, y por eso
se hacían imperiosos y exigentes Vivien:lo en pai-
ses fértiles , querían a.provecharse. de ellos, y en-
traban á la parte ea todas las malversaciones. Que-
rian ademas que ea los paises donde residi iu triun-
fasen sus Opiniones, y obede.dan coa repugnan-
cia á los agentes habiendo visto demos-
trado esto ea el choque de Brum; con 1 rouvé. Ul-
tiinamente la oposicion que hemos visto renacer
en el interior des tines del 18 de fructidor V tomar
dos distintos earactéreS, se pronunciaba ¿ada dia
mas. Los patri„,tas reprimidos ea las ultimas elec-
ciones, se preparaban a triunfar en las nuevas y
los moderados criticaban fria paro amargamente
todas las disposiciones del g,oblerno, y segun las
costumbres de todas la .; oposiciones, le haciau car-
go hasta de las dificultades que tenia que arros-
trar, y que par lo muno eran insuperables. El go-
bierno es la tuerza misma y es menester que triun-
fe á toda costa, porque jamás se da nidos a sus es-
cusas cuando da la razon de sus contratiempos.


Tal era la situacion del Directorio en el instan-
te en que volvía á principiar la guerra en Europa,
mientras que él estaba haciendo grandes esfuerzos
para reorganiz ir aquella máquina. Reinaba la ma-
yor confusion en liaba, los recursos de aquel her-
moso pais se desperdiciaban inútilmente para el
ejército, y solo se aprovechaban de ellos algunos


FRANCESA. 909
estafadores. La comision encargada de crear y go-
bernar la república romana acababa de terminar
sus funciones, y al momento se habia hecho sentir
la influencia dedos estados mayores. Se liabian va-
riado los cónsules reputados por moderados, y ano-
!adose los contratos ventajosos para la mauntell-
dein del ejército. La comision en que Faypoult te-
nia á su cargo la direccion de hacienda, habla con-
cluido una Contrata para alimentar y pagar á las
tropas existentes en Roma y para el trasporte de
los objetos artísticos que se in y iaban á Francia. Se
adjudicaban en pago bienes nacionales del clero, y
la contrata tenia ademas de la ventaja respecto al
precio, la de dar salida á los bienes nacionales;
pero se rescindió y traspasó á la compañía de Rau-
din que devoraba la Italia. Esta compañía tenia su
apoyo en los estados ma yores á quienes odia ua
uno por ciento de ganancia. El Piarnonte donde
acababa de entrarse, cfrecia una nueva presa que
devorar, y la integridad de Joubert, general en ge-
fe del ejército de Italia, no era suficiente para po-
ner coto á la corrupciou del estado mayor y los
asentistas. Pero donde no tenia límites el pillage era
en Nápoles, porque parecia haber sido entregada
al saqueo todo el reino. Rabia en el directorio cua-
tro hombres de probidad, Rewbell , Larevellieras
Merlin y Treilliard, á quienes exasperaba cualquier
desorden, en especial á Larevelliere , que coma
mas rígido y enterado de los hechos por sus rela-
ciones particulares con el embajador Trouvé y coa
los individuos de la comision de Roma, quería que
se desplegase la mayor energía. Propuso é hizo
adoptar un proyecto muy acertado; el de crear ea
todos los paises dependientes de la Francia, don--




110 FtEVOLCC ION


de existian ejércitos nuestros, comisiones encar-
gadas de la parte civil y de hacienda, y absoluta-
mente independientes de los estados mayores. En
^Illail, Turin, Roma y Nápoles debian recibirse por
comisiones civiles las contribuciones estipuladas
con los paises aliados de Francia, celebrar las con-
tratas, tomar todas las disposiciones económicas,
y en una palabra, cubrir las necesidades de los ejér-
Mos, sin dejar manejar fondo alguno á los gefes
militares; sin embargo las comisiones tenian ór-
den para aprontará los generales los fondos que
pidiesen, sin que tuvieran estos necesidad de jus-
tificar el destino a que los aplicaban, dando solo
cuenta al gobierno, con lo cual no se faltaba á la
consideracion debida á la autoridad militar. Los
cuatro directores hicieron adoptar esta resolucion,
dando órden á. Scherer para que la llevase desde
luego á efecto con el mayor rigor; y como manifes-
taba cierta indulgencia bácia sus camaradas, se
fe hizo responsable de todos los desórdenes que no
se corrigiesen.


Por mas justa que fuese esta medida, dehia
ofender mucho á los estados ma yores, y en Italia
especialmente dieron muestras de querer suble-
varse, diciendo que se deshonraba á los militares
con las precauciones que se tornaban con ellos, y
que se cohartaban las facultades de los generales
con privarles de toda su autoridad. Championnet
hahia va tomado en Nápoles el carácter de legisla-
dor¿, y nombrado comisiones en:argadas de admi-
nistrar el pais conquistado, v se envió á Faypoult
para que administrase la parte de hacienda. Acor-
dó lo necesario para hacerse cargo de la adminis-
tracion , y revocó ciertas providencias muy mal en-


FRANCESA.
1117


tendidas que babia adoptado Championnet; mas
este contemplándose ofendido, con todo el orgullo
de los de su clase, especialmente cuando son ven-
cedores, se propasó á mandar que Faypoult y los
(lemas comisarios saliesen de Nápoles en el tér-
mino de veinte y cuatro horas. Semejante conducta
no pocha tolerarse, pues desconocer las órdenes
del Directorio y espulsar de Nápoles á los enviados
revestidos de sus poderes, era un acto que mere-
cia el mas severo escarmiento, á, no ser que la au-
toridad suprema abdicase su dignidad en favor de
los generales. No cedió el Directorio, sino que gra-
cias á la energía de los individuos íntegros que que-
rian desterrar los agiotages, usó en esta ocasion de
toda su autoridad. Quitó el mando á Championnet,
á pesar de sus últimos triunfos, y le entregó á una
comision militar. Por desgracia no paró aqui la in -
subordinacion , pues el valiente Joubert se figuró
que los acuerdos del Directorio herian la delicade-
za militar, y no quiso conservar el mando con las
nuevas condiciones que se prescribian á los gene-
rales, presentando su dimision , que fué aceptada
por el Directorio. Bernardotte no quiso suceder á
Joubert por los mismos motivos; el Directorio sin
embargo no cedió, y llevó adelante sus órdenes.


Inmediatamente despues se ocupó el Directorio
en la leva de los conscriptos, que se verificaba poco
á, poco, y como no bastasen las dos primeras clases
para cubrir los doscientos mil hombres, pidió au-
torizacion parasacarlos de todas las restantes hasta
que se completase el nómero necesario. Con ob-
jeto de ganar tiempo, se decidió que se encargasen
los ayuntamientos de equipar á los nuevos reclutas


que se descontase este gasto en el pago de la con-




412 REVOLUCION


tribUCi011
territorial. Luego que estuviesen equi-


pados los nuevos conscriptos , doblan pasar á las
fronteras, entrar en los batallones de guarni-
clon , reemplazar á las tropas antiguas en las pla-
zas Y


campamentos de reserva, y asi que estuvie-
sen instruidos, incorporarse con los ejércitos de
operaciones.


Tamhien se ocupaba el directorio déficit,
pues el ministro 'dame!, que manejaba nuestra ha-
cienda con talento é integridad desde que se esta-
bleció el Directorio, aseguraba despues de com-
proba r el producto de los impuestos, que el déficit
seria de sesenta y cinco millones, sin contar con
los atrasos que provenian de la falta de entradas.
Suscitose una acalorada disputa acerca del importe
del déficit; pues los adversarios del Directorio solo.
le hacian subir á quince millones, mientras quena-
mol probaba que ascender i a á sesenta y cinco y á
setenta y cinco acaso. Se babia ideado el impuesto
sobre puertas y ventanas, pero no bastaba. :Entró-
se ea la cuestion del impuesto de la sal, y empe-
zaron las esclamaciones de que se oprimia al pue-
blo, de que se hacian pagar las cargas públicas
á una sola clase , de que se renovaban las gabe-
las, etc. Luciano Bonaparte era el que con mas
furor presentaba las objeciones; mas los partida-
rios del gobierno respondían alegando la necesidad.
Al fin se desestimó este arbitrio por el consejo de
los Ancianos, y para reemplazar su producto se du-
plicó el impuesto sobre las puertas y ventanas, y
decupló el de las puertas cocheras. Se procedió á
la venta de los bienes del culto protestante ,se
declaró e su ro recibiria una


. en


reintegro
u
de sus


cle
bienes. Finalmente


asig
se puso á


nacion dis-


FRANCESA:
4 4 3


posicion del gobierno la suma que debian les pro-
pietarios de los bienes todavia indivisos con el
estado.


Pero por desgracia todos aquellos recursos no
eran para el momento. pues ademas de la dificul-
tad de nivelar el producto del impuesto con los
seiscientos millones, habla otro inconveniente con
el retardo de los ingresos, pues se veia reducido
el gobierno en este ano , lo mismo que en los ante-
riores, á conceder certificados de crédito á los pro-
veedores sobre productos que no se habian cobrado
todavia. Los censualistas á quienes se babia pro-
metido la mayor exactitud desde el reintegro de los
dos tercios , tambien recibian pagarés admisibles
en pago de contribuciones; y asi se vivia otra vez
con arliiirios.


No bastaba reunir soldados v fondos para man-
tenerlos, sino nue era preciso distribuirlos conve-
nientemente y darles generales. Ya hemos dicho
que era menester defender la Holanda, la línea del.
Rin, la Suizatoda la Italia, esto es , estenderse
desde el golfo - de ''aromo hasta el Tejél. La Ho-
landa se hallaba por una parte resguardada con la
neutralidad de la Prusia, que parecía segura; pero
debia desembarcar una escuadra anglo-rusa y era
urgnte protegerla contra este riesgo. La línea del.
Rin se hallaba protegida por las dos plazas de Ma-
guncia y Strashurgo; v aunque no era muy pro-
bable que el Austria intentase romperla, era pru-
dente tener á la vista un cuerpo de observacion; y
bien se tomase la ofensiva ó se esperase, donde de-
bia encontrarse a los ejércitos austriacos era en las
orillas del alto Danubio, por las inmediaciones del
lago de Constancia ó en Suiza. Necesitabase un


Biblioteca popular. T. VI. 559




I 1 4 REVOLCCION


ejército activo que saliendo de la ¡Alsacia ti de la
Suiza, se adelantase por los llanos de Iliviera; en
seguida un cuerp o


de observacion para cubrir la
Suiza, y finalmente un grande ejército que pro-
tegiese la Italia alta contra los austriacos, y la
baja contra los napolitanos 6 ingleses reunidos.


Este campo de batalla era Mil:lea :S O
y no tan


conocido ni examinado como lo ha sido despues
de largas guerras, y campañas inmortales. Creíase
entonces que la llave de la llanura estaba en las
montarlas . La Suiza, situada ea medio de la in-


t
nensa linea en que se iba a combatir, parecia la
llave de todo el continente; y la Francia, que po-
seia la Suiza, parecia tener una deeili la ventaja,
y que poseyendo los manantiales del Rin, del Da-
nubio y del P6, era la señora de todas las cor7
rientes; mas esto era un error. Vaeilmente se con-
cibe que dos ejércitos que apoyan inmediata-
mente un ala en inntariaS, corno los


austriacos


y franceses cuando combatian en las cercanías deVeteo.. ó de Rastadt, den la mayor impot hacia á
la posesion de das montañas, porque ea conaiguien-
do.dominarlas puede sobreponerse, al enemigo por
las alturas; pero cuando se baten á cincuenta ó
cica leguas de las montañas, no tienen ya estas la
misma importancia. Mientras se


luchase por la ad-
quisicion de Saint- Gothard , cualquier eW-cito , si-
tuado en el Rin ó en el bajo Pó, tendria tiempo
para decidii de la suerte de Europa. Pero se racio-
cinaba de lo poco á lo mucho; de que las alturas
son interesantes en un campo de batalla de algunas
leguas, se deducia que la potencia que poseyera
á los


deberia ser señora del continente . La
Suiza no tiene mas que una ventaja positiva; la de


FRANCESA. 41b
abrir desembocaderos directos á. la Francia sobre
el Austria, y al :Austria sobre la Francia; lo cual
manifiesta que seria un gran beneficio el cerrar es-
tos desembocaderos por el bien de ambas poten-
cias y de la Europa. Cuanto mas se eviten los pon-
tos de contacto y los medios de invasión, tanto
mejor, sobre todo entre (los estados que no mielen
chocar sin queso conmueva tod ) el continente. En
este sentido es interesante para toda la Europa la
neutralidad de la Suiza, v con razon se la mira co-
mo un principio de seger'idad general.


Con la invasioa de la Francia habla adquirido
fa ventaja de los desembocaderos para el Austria é
Italia, eu cuyo sentido pocha mirar como interesan-
te la posicion de la Suiza. Pero si el grao número
de desembocaderos es favorable á la potencia que
se propone tornar la ofensiva y que tiene recursos
para ello, tambien es un gran inconveniente para la
que se ve re lucida a la defensiva, por la inferiori-
dad de sus fuerzas; y esta debe desear entonces
que sea muy pelueño el número de puntos de ata-
que para poder concentrar ventaj )sameate sus
tuerzas. Si hubiera sido un bien para la Francia,
bastante prepara la á tomar la ofensiva, el poder
desembocar en Baviera por la Suiza, era por el
contrario un mal, en el caso de estar á la defensiva,
el no poder contar con la neutralidad suiza; era un
mal el tener que guardar todo el espacio que me-
dia desde Maguncia á Génova, en vez de poder
Concentrar sus fuerzas, como lo hizo en 179:3, en-
tre- Maguncia y Strasburgo por una parte, y por
otra entre Génova y el Monte Blanco.


De este modo podia la ocupacion de la Suiza
llegar á ser peligrosa para la Francia en et caso de




14 G REVOLUCION


defensiva, pero estalla muy distante de contemplarse
en esta situacion. El proyecto del gobierno era


wo


antes por el contrario anticiparse en todas partes á.
tomar la ofensiva, v descargar como en otro tiem–
po aterra!lores golpes; pero la distribucion de sus
fuerzas, fue muy desacertada pues se colocó un
cuerpo de observacion en Holanda y otro en el
Rin, debiendo salir de Strasburgo un ejército de
operaciones que atravesase la Selva Negra, é in-
vadiese la Baviera. Otro ejército debla combatir en
Suiza para apoderarse de las montunas, v apoyar
asi por una wrte al que obrase en el Danubio y
por otra al que combatiese en Italia. Del Adige
dehia salir otro grande ejército para arrojar á los
austriacos á la otra parte del Izonzo, y linalme,nte
otro ecio de observacion habla de cubrir la Ita–
lia baila yt guardar á Nápoles. Se decidió que el
ejército de Holanda constase de veinte mil hom-
bres, el del Rin de cuarenta, el del Danubio de
ochenta, el de Suiza de cuarenta, el de liaba de
ochenta y el de Nápoles de cuarenta, que compo-
nian un total de trescientos mil hombres ademas de
las guarniciones . Con semejantes fuerzas era me-
nos defectuosa la distribucion; mas aunque por
medio de la leva de conscriptos podian con el tiem-
po llegar nuestros ejércitos á este número, en la.
actualidad, no podian dejarse mas que diez mil
hombres en Holanda. En el Rin apenas podian
reunirse, unos cuantos miles, y las tropas destina-
das á. este ejército de observacion perinanecia n en
el interior, para vigilar la Yendée, amenazada to-
davia, ó para proteger la tranquilidad pública en
las próximas e El ejército destinado á
oplrar en el Danubio constaba cuando mas


de


FRANCESA. II 7 •


cuarenta mil hombres, el de Suiza de treinta, el
de Italia de cincuenta y el de Nápoles de treinta;
de modo que apenas contábamos con ciento sesen-
ta ó ciento setenta mil hombres, siendo el intento
mas descabellado el desparramarlos desde el Te-
lel al golfo de Tarento.


Ya que el Directorio, (leva lo de la osadía revo-
lucionaria, queda tomar la ofensiva, era mas ne-
cesario que nunca elegir los puntos de ataque,
reunirse en suficiente número sobre ellos, y no di-
seminarse para combatir en todos á un mismo tiem-
po. Asi en Italia en vez de estender sus fuerzas
desde Verona. hasta Nápoles, era preciso como lo
hizo Bonaparte, reunir la ma yor fuerza en el Adi-
-ge, y allí dar golpes de alguna importancia, pues
batiendo á los austriacos en el Adige, era indudable
que porfia imponerse respeto á Roma, Florencia y
Nápoles. Por la parte del Danubio, en vez de per-
der inútilmente millares valientes al pié de San
Gotardo era menester disminuir el ejército de Suiza
y el Rin, reforzar el activo del Danubio, y dar con
éste una batalla decisiva en Baviera. De este modo
podian reunirse los puntos de ataque, permane-
cer en observacion en el Adige, tomar solo la
ofensiva en el Danubio, v obrar, alli con mas fir-
meza y seguridad, reforzando el número que hahia
de emplearse. Nrapoleon y el archiduque Carlos
demostraron, el primero con grandes epinplos, y
el segundo con profundos razonamientos, que toda
disputa entre el Austria y la Francia, debe venti-
larse en el Danubio, por que en él existe el camino
mas corto para conseguir sus fines, y un ejército
francés victorioso en Baviera, inutiliza todos los
triunfos de un ejército austriaco, vencedor en Da.–




4 48 REVOLUCION
lía, porque está mucho mas próximo á Viena. No de-
bemos omitir en disculpa de los planes del Direc-
torio, que no se habían empleado auu tan inmen-
sos campos de batalla, y que el único hombre que
hubiera podido verificarlo, se hallaba P. nton ce s ea
Egipto. Diseminaronse pues los ciento sesenta mil
hombres, puco mas ó menos, de que á la sazon po-
día disponerse, en la inmensa línea que hemos des-
crito, y con el Orden indicado. Diez mil hombres
debian quedar en observacion cíe Ilulanda, y al-
gunos batallones en el Rin; cuarenta mil forma-
ban el ejército del Danubio, treinta mil el de Suiza,
cincuenta mil el de Italia y treinta mil el de Ná-
poles. Los conscriptos debh-a incorporarse ála ma-
Yor brevedad con estas fuerzas, y hacerlas ascen-
der al número que se fijaba en los planes del Di-
rectorio.


No estuvieron mas acertados en la eleccion de
generales que en la concepcion de tales proyectos.
Verdad es que desde que murió Hm he y salieron
para Egipto, Bonaparte, Desaix y Kleber, !labia
pocos de quien echar mano. El único general, cu-
ya reputacion era universal y merecida, era Mo-
ren, porque aunque otros pudiesen ser mas osa-
dos, mas emprendedores, no haba ninguno mas
completo ni mas fiel; y una nacion defendida por
semejante hombre no porfia perecer. Destituido
por la conducta que observó en el asunto de Pi-
chegrú, consintió con la ma y or modestia en ser
mero inspector de infantería. Propusiérode al Di-
rectorio para mandar en Italia desde que Bonapar-
te llamó tanto la atenciou sobre aquel hermoso
suelo, y desde que se habia hecho la manzana de la
discordia entre el Austria y la Francia. Este cargo


FRANCESA.
149


parecía el de mayor importancia, -por esto se
pensó en Aloreau; pero Barras se opuso á el coi
toda su fuerza, alegando argumentos de gran pa-
triota y presentando á Marean como sospechoso
por su conducta en el 18 de fructidor, teniendo
sus cólegas la debilidad de ceder. Aloreau pues
quedó separado y permaneció de simple general de
division en el ejército, que hubiera debido man-
dar en gefe, aceptando noblemente este cerco su-
balterno" é inferior á sus conocimientos. Joubeft y
Beruardotte habian hecho dimision del mando del
ejército de Italia por los motivos que va sabemos,
y así seacordaron de Scherer, ministro de la guer-
ra, que per sus victorias ea Bélgica y su bien diri-
gida batalla de Loano, Rabia adquirido una gran
reputacion. Tenia sí, talento, pero estaba muy
achacoso y enfermo, y no era á propósito para
mandar á una juventud vigorosa y atrevida, v por
otra parte se hahia enemistado con casi todos sus
compañeros queriendo llevar con cierto rigor la
correccion de la indisciplina. Propúsole Barras pa-
ra general del ejército de Dalia Dijose que era pa-
ra que saliese del ministerio de la guerra, donde
empezaba á importunar con su severidad; sin em-bargo los militares á quienes consultaron, y espe-
cialmente Bernardotte v Jouhert, hablaron de él
como se hablaba en el ejército, es decir honro-
samente, y le nombraron general engefe del ejército
de Italia. Él se disculpó mucho con su edad, su salud,
y especialmente su impopularidad, debida al cargo
que habiadesempeñar l o, pero tanto insistieron, que
se vió obligado a aceptar.


Champronnet despues de juzgado por una co-
mision fue reemplazado en el mando ael ejército




420 ttE VOLUCION


Nápoles por Macdonald, encargándose á Masscna
el del ejército de Delbecia. Estas elecciones eran
escelentes, y la república debla aprobarlas. El
importante ejército del Danubio se confió al gene-
ral Jourdan, cuyos servicios en 1 793 v 94 no se
babian olvidado, á pesar de la desgraciada campa-
ña de 1798, y esperaban que no desmentida sus
primeras hazañas. De no dar este mando á Mocean,
no podía verse en mejores manos el ejército del
Danubio; mas por desgracia era tan inferior en
número, que para mandarle con confianza hubiera
sido preciso la audacia del vencedor de Arcole y
ilívoli. El ejército del Rin sa hl> á Bernardotte, y
el de Holanda á Bruno.


illuy superiores á los nuestros eran los prepa-
rativos que el Austria }labia hecho, pues no con-
fiando como nosotros en la victoria, había emplea-
do los dos años trascurridos desde el armisticio de
Leohen en levantar, equipar é instruir nuevas tro-
pas, proveyéndolas de todo lo necesario, y esme-
rándose en elegir los mejores generales. Podia pre-
sentar á la sazon en batalla doscientos veinte y
cinco mil hombres efectivos, sin contar con los re:-
clutas que aun tenia. La Rusia la suministraba un
lontingente de setenta mil hombres, cuyo fanático
denuedo era ponderado en toda Europa, mandados
por el célebre Suwarow. De modo que la primera
coalicion iba á presentarse delante de nuestra línea
con cerca de trescientos mil hombres, y se anun-
ciaban otros dos contingentes rusos combinados
con tropas inglesas, destinados el uno á Holanda, y
á Nápoles el otro.


No tema mucha ventaja el plan de la liga so-
bre el nuestro, pues era una invencion pedantesca


PRANCESA.


del consejo áulico, que desaprobó altamente el ar-
chiduque Carlos, pero que hubieron de sujetarse
á él este y todos los generales, sin que les fuese
permitido alterarle. Este plan se apoyaba como el
de los franceses, en el principio de que las monta-
ñas son la llave de la llanura, y par esto se amonto-
naron considerables fuerzas para guarnecer el Ti-
ro! y los grisones, y privar si fuese posible de la
gran cordillera de los Alpes á los franceses. El se-
gundo objeto á que parecía atender el consejo áuli-
co, era la Italia, habiéndose situado por esta ra-
zon letras del Aflige, considerables fuerzas. El
mas importante teatro de la guerra, que era el
Danubio, parecía no ser el que llamaba Mas la
atencion, y lo .único acertado que por esta parte
se !labia hecho, era situar en ella al archiduque
Carlos. lié aquí como se hablan distribuido fas
fuerzas del Austria. El archiduque Carlos se ha-
llaba con cincuenta y cuatro mi! infantes y veinte


cuatro mil caballos en Baviera. El general Hotze
Mandaba veinte v cuatro mil de los primeros, y
dos mil de los segundos en el Yoralberg, á lo largo
del Rin hasta su embocadura en el lago de Cons-
tancia. Bellegarde ocupaba el Tirol con cuarenta
y seis mil hombres, entre los que tenia dos mil ca-
ballos, y Kray el Adige con sesenta y cuatro mil
infantes y once mil caballos, que hacían en todo
setenta y cinco mil hombres. El cuerpo ruso de-
bia incorporarse con Kray para operar en Italia.


Infiérese que los vente y seis mil hombres de
Hotze y los cuarenta y seis mil de Bellegarde de-
bian operar en las montañas, y apoderarse de los
manantiales de los ríos, mientras los ejércitos que
obrasen en la llanura procurarían atravesar su cor-




42 REVOLUCION


riente. El ejército francés de Helbecia dehia efec-
tuar lo mismo ; de modo que por una y otra parte
iban á destruirse inútilmente inli q idad de valien-
tes, por unas rocas inaccesibles , cuya posesion
no podia tener influjo alguno en la suelte de la
guerra


Los generales franceses no hablan dejado de
manifestar al Directorio la insuficiencia de sus re-
cursos en todo género , y Jourdan se vi(' obligado
á enviar algunos batallones á Bélgica para reprimir
ciertas turbulencias , y media brigada al ejército
de Ilelbecia para relevar á otra que babia pasado
á Italia , de suerte que no contaba mas que con
treinta y ocho mil hombres efectivos. Senolantes
fuerzas eran muy desproporcionadas 14. las del ar-
chiduque para poder combatir con ventaja, y asi so-
icitaba con instancia la pronta formacion del ejér


I cito de Bernardotte, que solo contaba aun con
cinco o seis mil hombres, v especialmente la orga-
nizador' de los nuevos batallones de campaña.
Hubiera deseado poder agregarse el ejercito del
Rin ó cl de Helbecia, lo cual era muy justo. idas-
sena se quejaba por su parte de que no tenia ni
almacenes, ni los medios de trasporte indispensa-
bles para sostener su ejército en paises estériles
y en extremo inaccesibles.


A estas observaciones respendia el Directorio
que en breve se reunirían los conscriptos y for-
mulan batallones de campaña , asea ndiendo al
punto el ejercito de llelbecia á cuarenta mil hom-
bres y el del Danubio á sesenta; que luego que se


* Todos estos asertos se fundan en el dietámen del archiduque
Culos, el general Jomini y Napoleon.


FRANCESA.
423


terminasen las elecciones , los batallones vetera4-
nos que permanecían en el interior, irían á formar
el núcleo del ejército del Rin. Bernardotte y Mas-
sena tenían &den para ausiliar á Jourdan en sus
operaciones y acomodarse a sus planes; pues con-
tando siempre con el efecto de la ofensiva, y alen-
tado por la misma confianza en sus soldados, de-
seaba que á pesar de la desproporcion numérica,
se apresurasen sas generales á, presentar batalla
y deshacer á los austriacos con una impetuosa em-
bestida, dándose al efecto krs competentes ór-
denes.


Divididos los grisones en dos facciones, hahian
vacilado largo tiempo entre la dorninacion austria-
ca y la suiza, y por fin habian llamado á los aus-
triacos á sus valles ; mas como el Directorio les
consideraba como súbditos suizos, mandó á Mas-
sena que ocupase su territorio, intimando antes á
los austriacos que le evacuasen, y debiendo atacar
inmediatamente eu caso de negativa. Al mismo
tiempo , como los rusos seguian avanzando por
Austria , dirigió sobre el particular dos notas, una
al congreso de Rastadt y otra al emperador, de-
claráMloles , que si en el término de ocho dias no
se daba á los rusos coutraórdeu para retirarse,
tendría por declarada la guerra , y Jourdan tenia
órdeu para pasar el Rin asi que espirase ese tér-
mino.


El congreso deRastadt babia adelantado mucho
sus tareas, pues habiéndose terminado las cuestio-
nes sobre la linea del Rin , la division de las islas
y la construccion de los puentes, solo trataban de
las deudas. La mayor par te de los príncipes ale-
manes, escepto los elesiasticos , no quedan mas




124 REVOLUCION


que convenirse para evitar la guerra ; pero como
muchos ile ellos dependían del Austria, no se atre-
vian á pronunciarse.. Los individuos de la diputa-
cien abandonaban poco á poco el congreso, y en
breve iban á verse en la imposibilidad de deliberar,
por lo cual declaró el congreso que no podia res-
ponder á la neta del Directorio, y la trasmitió á la
dieta de Ratisbona. Envióse á Viena la nota desti-
nada al emperador, que quedó sin respuesta , ha-
llándose asi declarada la guerra de hecho, y man-
dándose á Jourdan que atravesase el Rin, y avan-
zase por la selva Negra hasta los manantiales del
Danubio. Atravesó, pues, el Rin el I 1 de ventoso,
año VII . 0 de marzo) ; v el archiduque Carlos el
Lech el 13 del mismo mes (3 de marzo), quedando
asi rotos los limites que ambas potencias se habian
fijado, y estando otra vez próximos á venir á. las
manos ; sin embargo, a pesar de haber emprendido
una marcha ofensiva , llevaba órden .Jourdan para
dejar descargar al enemigo los primeros tiros,
mientras se aprobaba por el cuerpo legislativo la
declaracion de guerra


Entretanto operó Massena en los grisones, 6 in.
timó la salida á los austriacos el 46 de ventoso (6
de marzo). Compónense los grisones del alto valle
del Rin y tambien del a!to valle del hm ó Engadin.
31assena resolvió pasar el Rin junto á su emboca-
dura en el lago de Constancia , apoderándose asi
de todos los cuerpos esparcidos por los valles al-
tos. Lecourhe, que mandaba su ala derecha, y que
por su actividad y audacia estraordinarias era el
general mas á propósito para la guerra de monta-
ña , debía salir ile los alrededores de San Gotardo,
atravesar el Rin hacía sus manantiales , é invadir


PRANCESA.
42$


el valle del Ion, protegiéndole con una division del
ejército de Italia y marchando desde la Valtelina
al valle del alto Adige , el general Dessoles,


Ejecutárouse aquellas sabias disposiciones
con estraordinaric vigor , y el 46 de ventoso
(6 de marzo) se atravesé el Rin por todos los
puntos. Los soldados se valieron de carretas para
pasar el rio, haciendo de ellas un puente, y en dos
días se vió Musena dueño de toda la corriente del
Rin, desde sus manantiales hasta su embocadura
en el lago de Constancia, apoderándose de quince
piezas de artillería y de cinco mil prisioneros. No
con menor fortuna efectuaba Lecourhe por su par-
te, con peor resultado, las órdenes de su general en
gefe. Atravesó el Rin supeiior, pasó de Dissentis
á Tusis, en el valle del Albula, y desde este valle
se precipitó osadamente en el del ion, atravesando
las mas elevadas montañas de la Europa, cubier-
tas aun con las nieves del invierno ; mas habiendo
impedido un retraso inevitable que Dessoles pasase
desde la Valtelina al alto Adige, se hallaba Lecour-
he expuesto á verse atajado por todas las fuerzas
austriacas acantonadas en el Tiro/. En efecto,
mientras se adelantaba audazmente por el valle del
Iun, y se dirigia á Martinsbruck , salió en perse-
cucion suya Landou, con una division, pero retro-
cediendo el intrépido Lecourhe , acometió á Lan-
dou , le derrotó, le hizo multitud (le prisione-
ros,v volvió á emprender su marcha por el valle
del Inn.


Tan felices principios, prometían que asi en los
Alpes como en Nápoles podrian arrostrar los fran-
ceses á un enemigo que le llevaba tanta ventaja
numérica, y confirmaron al Directorio ea la idea




'126


REVOLUCTON


de que era preciso seguir en la ofensiva , y suplir
la falta de brazos coa la osadía.


Envió el Directorio á JourJaa la declaracion de
guerra•que había obtenido de los consejos el dia 2
de marzo , y la Orden de atacar inmediatameute.
Jour lao habla salido por los desfiladeros de la Sel •
va Negra al pais comprendido entre el Danubio y
el lago de Constanza. ángulo que forman el rio
y el lago se va ensanchando cada vez mas , á me-.
dida que se adelanta 11',uia la Alemania ; y asi:
Jourdan que quería apoyar su izquierda en el Da-
nubio y su derecha en el lago de Constanza , para
ponerse en comunicaelon con Massena , se vela
obligado, á. proporcioa que ganaba terreno , á es-
tender su línea, y por coasiguiente debilitarla pe-
ligro;amente . , mucho mas delante de un enemigo
que le llevaba tanta ventaja eu fuerzas. Primero se
adelantó por una parte hasta Meneen, y per otra
hasta Marckdorf; pero al saber que el ejército del
Rin no se orgauizaria hasta despues del 10 de ger-
minal (3d de marzo), y temiendo ser envuelto por
el valle de Necker , empezó á temer y retrocedió.
Las órdenes de su gobierno y el triunfo de Masse-
na le decidieron despues á seguir adelante ,


una buena posicion entre el lago de Com-o
tatua y el Danubio May dos torrentes, el Ostrach
Y el Aaeh, nacidos con poca diferencia de un mis-
mo punto, y que van a p irar el primero al Danu-
bio, y el otro al lago de Coustanza, formandu una
línea recta detrás de la cual se situó Jourdan.
Saint Cyr se balaba en Mengen con su izquierda;
Souhasn con el centro en PfUllendorf , Feriao con
da derecha ea .133.readorf , quedando d'ilautpoult
(10:11 la reserva, y Lefehvre. en Ostrach con la. divi-


FRANCESA.
127


sion de vanguardia. Este era el punto mas accesi-
ble de la linea, porque situado en el Origen de los
dos torrentes, ofrecía paatauos que podian pasarse
por una larga calzada : contra este punto resolvió
hacer su mayor esfuerzo el archiduque Carlos que
no queda que se le anticipasen , y asi envió dos
columnas a derecha é izquierda de los franceses
contra Saint •Cyr v Ferin•; pero su principal fuer-
za, que constaba cae unos cincuenta mil hombres,
se eaeaminó toda a! punto de Ostrach , defendido
cuando mas por nueve mil. Empezó el combate el
2 de germinal (22 de marzo por la mañana) , y fue
de los una; sangrientos, ponla: los franceses des-
plegaron en este primer encuentro un denuedo y
obstinacion, que dejaron admirada a! mismo prín-
cipe Cárlus. Jourdan á aquel punto; mas la
esteosion de su línea y la naturaleza del pais no le
pertnitian trasportar coa movimiento rápido sus
fuerzas desde las alas al centro. Rompióse la línea,
y despues de una honrosa resistencia, se vió Jour-
dan precísalo á retirarse verilicáadolo entre Sin-
gen y Tuttlingen.


Era muy fat d un revés al principio de la cam-
paña, pues destruia el prestigio de audacia y su.-
perioridad que necesitaban los franceses para opo-
nerse á mayor número ; pero la inferioridad de
fuerzas había hecho inevitable casi este contra-
tiempo. Jourdan, sin embargo, no renunció á to-
mar la ofensiva ; y sabiendo que Massena se ade-
lantaba por el otro lado del Rin, y confiando én la
cooperacion del ejército del Danubio , se creía
oblígalo á intentar el Ultimo esfuerzo para sostener
:ase compañero y apoyarle, dirigiéndose al lago de
Constanza. Otro motivo ademas le impelia á se-


1




128 REVOLUCION


guir avanzando ; el deseo de ocupar el punto de
Stokach, donde se cruzan los caminos de Suiza v
Suavia ; punto que habla cometido el yerro de
abandonar al retirarse entre Singea y Tuttlingen.
Fijó, pues, su movimiento para el 3 de germinal
(23 de marzo).


No estaba aun seguro el archiduque Carlos de
la direccion con que debla obrar, y no sabia si di-
rigir su marcha a la Suiza, para separar á Jourdan.
de Massena ó si á los manantiales del Danubio,
para apartarle de su base del Rin. La direccion
hacia Suiza le parecia ser la mas ventajosa á am-
bos ejércitos, porque los franceses tenian tanto in-
teres en unirse con el ejército de lleibecia como
los austriacos en separarles de él; pero ignoraba
los proyectos de Jourdan, y queda hacer un reco-
nocimiento , que determinó efectuarlo en el 3 de
germinal (23 de marzo), día en que intentabaJour-
dan atacarle.


Era sumamente complicada la situacion de los
dos ejércitos por la naturaleza del terreno , porque
el ponto estratégico era Stokach, donde se cruzan
los caminos de Suavia y de Suiza; posicion que
queda recobrar Jourdan y conservar el archidu-
que. El Stokach es un pequeño rio que corre por
medio de mil recodos delante del pueblo del mismo
nombre, y termina su tortuosa corriente en el lago
de Constanza. En este rio era donde halda tomado
posicion el archiduque, teniendo su izquierda en-
tre Nenzingen y Wahlwies , en las alturas ,á la
espalda una de las revueltas del Stokach; su cen-
tro se hallaba sobre una elevada llanura llamada
el Ncllemberg, y delante del Stokach ; su dere-
cha en la prolongacion de la misma llanura y á lo


FRANCESA
42;i


largo de la calzada que conduce desde Stokach
Liptingen; de suerte que sehallaba comoel centro,
delante del Stokaeh , cubriendo la estrernidad de
esta ala espesos bosques que se estienden por el
camino de Liptingen. Esta posicion era muy defec-
tuosa , porque si la izquierda tenia á su frente el
Stokach , el centro y la derecha le tenian á la es-
palda y podían verse precipitadas en él por un es-
fuerzo del enemigo. Ademas todas las posiciones
del ejército tenian una misma salida hacia el pue-
blo de Stokach, y en caso de una retirada forzosa,
la izquierda, el centro y la derecha se agolparian
en un solo camino , v producirían en su encuentro
una desastrosa confiision ; pero al querer cubrir á
Stokach el archiduque , tampoco podia tomar otra
posicion, v la necesidad le disculpaba. Solo podia
quejarse de dos desaciertos en que ineurria : el
uno no haber mandado practicar algunas obras
para guardar mejor su centro y su derecha, y el
otro el haber agolpado demasiadas tropas á su iz-
quierda que se hallaba suficientemente protegida
por el do, pero el motivo que tuvo para distribuir
así aquellas tropas fué el estreno deseo que tenia
de conservar el interesante punto de Stokach, pues
por lo demas tenia la ventaja de una inmensa su-
perioridad.


Jourdan ignoraba parte de las disposiciones del
archiduque, porque no hay cosa mas difícil que un
reconocimiento , especialmente en un pais tan es-
cabroso como el que ocupaban ambos ejércitos. Se-
guia en el ángulo formado por el Danubio y el la-
go de Constanza desde luttlingen á Steuss


.lingeu,
cuya bina era muy estensa , y la naturaleza del
pais que no permitia concentrarse con rapidez, ha-


Biblioteca popular.
T. I. u60




43í0


REVOLUCION


cia mayor este inconveniente. Prescribió al gene-
ral Ferino, que mandaba su derecha hacia Steuss-
lingen que se dirigiese aWahlwies, y á Souham
que mandaba el centro en Eigeltingen, que pasase
á Nenzingen. Los dos generales debian combinar
sus esfuerzos para apoderarse de la izquierda


saly
centro del archiduque, pasando el Stokach, hacery -
vando el Nellemberg. Jourdan se proponia
obrar á su izquierda , vanguardia y reserva en el
punto deLiptingen para atravesar lo4osque s que
cubrian la derecha del archiduque, y lograr desa-
lojarlo. Estas disposiciones tenian la ventaja de di-
rigir el grueso de las fuerzas contra el ala derecha
del archiduque, que era la mas comprometida . Por
desgracia todas las columnas del ejercito tenian
puntos de partida muy distantes , como que para
operar sobre Liptingen tenia la vanguardia y la re-
serva que venia desde Emingen-ob-E l: , y la iz-
quierda de T. uttlingea á una jornada de distancia;
era tanto mas peligroso este aislamiento , cuanto
que el ejercito francés que constaba de unos trein-
ta y seis mil hombres, era inferior lo menos enana
tercera parte al ejército austriaco.


Encontrarse los dos ejércitos el 5 de germi-on
nal (25 de marzo) , por la mañana , marchan. do el
francés á dar una batalla, y el austriaco a hacer un
reconocimiento. Los austriacos que se hablan mo-
vido un poco antes que nosotros, sorprendieron
nuestras avanzadas, pero pronto fueron rechaza-
dos en todos puntos por el grueso de nuestras di-
visiones. Ferino á la derecha , y Souham en el
centro llegaron á Wahlwiss, á Orsingen , á Nen-
zingen, a la orilla del Stokach, al pie del Nellem-
berg, y rechazaron los austriacos á la posicion que


FRANCESA. 431
por la mañana ocupaban, empezando el ataque for-
mal de aquella posicion. Tenian que atravesar el
Stokach y forzar el




r.
Nellember .:, empeñándose el


fuego de la artillería en toda la línea.
Mucho mas pronto y decisivo era el resultado


en nuestra izquierda, pues la vanguardia, manda-
da por el general Souk, por haber sido Lefebvre,
herido, rechazó á los austriacos que se habían ade-
lantado hasta Emingen-oh -El:


'


les lanzó ele Lip-
tin ,en derrotándoles en la llanura, les persi-
guió con notable brio y logró arrojarlos de los
bosques. Estos eran los mismos que cubrian la de-
recha austriaca , y siguiendo el movimiento po-
drian los franceses precipitarla en el Stolach , y
ocasionarla un desastre; pero era evidente que es-
te flanco se reforzarla á costa del centro y de la
izquierda y que era preciso obrar sobre él con muchas
fuerzas, siendo por lo tanto necesario que la van-
guardia, la reserva y la izquierda hiciesen un mo-
vimiento de conversion segun el plan primitivo.
Por desgracia el general Jourdan, confiando dema-
siado en el fácil' triunfo que acababa de obtener,
quiso aspirar á mas, y en vez de llamar á Saint-
Cyr para que se le ..,'orporase, le ordenó que diese
un largo rodeo para envolver á los austriacos y
cortarles la retirada. Esto era querer acelerar el
fruto de la victoria, cuando aun no se 'labia con-
seguido; y Jourdan solo mantuvo en el punto de-
cisivo la division de vanguardia y la reserva que
llevaba llautpoult.


Entretanto , viendo la derecha de los austria-
cos forzados por el enemigo los bosques que la en-
brian, dió media vuelta v disputó con estraordi-
naria tenacidad la calzada de Liptingen en el Sto-


;




132 REVOLUCION


kachdaue atraviesa. estos bosqus. BatíanSe


-ud
c deses-


peraqrnente cuando llegó acel
e
erado el arhi


ue,
adivinando el peligro con sagacidad, retiró


los graa e
adros coraceros del centro y la iz-


quierda para que-pasasen á su derecha. En vez de
alarmarse por el movimiento de Saint-Cyr contra
su espalda, conoció que rechazado Jourdan, se ve-
ria Saint-Cyr mucho mas comprometido, y resol-
vió contentarse con un esfuerzo decisivo en el pun-
to amenazado.Se estaban disputando los bosques con un en-
carnizamiento estraordinario, y lt,s franceses, aun-
que inferiores en número, resistian con un denuae-


do que el archiduque, llama admirab le
; pero cargó


el mismo príncipe con algunos hatallonu por la
carretera de Liptingen, y logró sobrepone rse


á los


franceses. Perdieron estos los bosques
y se halla-


ron por lin en la llanura descubierta de Liptin-
en de donde habían salido, y aunque Jourdan pi-
ó socor á Saint Cyr, ya no era tiempo que-


d
i
ábale su


ros
reserva, y resolvió dar una carga de ca-


ballería para recobrar lo perdido, lanzando de una
vez cuatro regimientos de caballería , pero esta
carga fué contrarestada por otra que dieron
tiempo los coraceros del archiduque y entonces
entró una horrenda confusion en la llanura de Lip-
tingen. Despues de haber hecho los franceses pro-
digios de valor, se desbandaron y á pesar de los.
heróicos esfuerzos que hizo el general Jourdan pa-
radetener á los fugitivos, se vio tambien arrollado;
sin embargo, cansados los austriacos de tan portiado-
combate, no se atreviero n á perseguirlos.Desde entonces terminó la accion porque Fe-
rino y Souham se habían sostenido , pero no ha-


FRANCESA. 4 33


bian forzado el centro ni la izquierda de los aus-
triacos. Saint-Cvr recorría sus espaldas y no po-
día decirse que se hubiese perdido la batalla, pues
los franceses, inferiores en una tercera parte , ha-
bían conservado el campo y desplegado un valor
estraordivar ; o ; pero el no vencer con su menor
número, y el ai:larniento de sus divisiones , era
equivalente a quedar derrotados. Era preciso lla-
mar inmediatamente a Saint-Cyr que Ye hallaba en
riesgo , reunir la vanguardia y reserva maltrata-
das, é incorporar el centro y la derecha; y asi dió
Jourdan lasi,portunasórdenes, y prescribió á Saint-
Cyr que se replegase cuanto antes pudiese , como
que en efecto habla llegado á ser muy peligrosa
su situacion, pero efectuó su retirada con la sere-
nidad que le distinguió siempre , y pasó el Danu-
bio si l)


eoutratiem i ió alguno. La pérdida habia sido
casi igual en muertos , heridos y prisioneros, as-
cendiendo de cuatro á cinco mil hombres.


Despues de aquella desgraciada acci on, los fran-
ceses va no podian sostener la campaña, y debían
acogerse al resguardo de una linea poderosa. ¿De-
bian retirarse á Suiza ó al Rin? Si lo primero , era
evidente quecombinando sus esfuerzos con el ejér-
cito de Massena, pudran recobrar una actitud im-
ponente; mas por desgracia no creyó deber obrar


el g-neral Jourdan, temiendo que quedase muy
debilitada la linea del Rin, en que Be • nardotte solo
balda reunido siete ú ocho mil hombres , v resol-
viendo retirarse á la entrada de los desfiladeros de
la Selva Negra. Alli tomó una posicion que creia
fuerte. V dejando el mando á su gefe de estado ma-
y or Erdouli, salió para Paris, á donde iba á que-
jarse de la inferioridad á que se veia reducido SU




434 REVOLUCION


ejército. Losresul lados decian mas que todas las que.
jas ctel mundo, y .hubiera hecho mucho mejor en per-
manecer en el ejército (lucen ir á quejarse á. Paris.


Por fortuna el consejo áulico 'labia obligado
al archiduque á cometer una falta grave que repa-
raba en parte las nuestras, porque si prosiguiendo
sus ventajas, hubiese perseguidosin cesará nuestro
ejercito , vencido, hubiera podido ponerle encompleto
desorden, tal vez destrui rle, y volverá Suiza para aco-
meter á Massena, privado de todo auxilio, reduci-
do á sus treinta mil hombres, v metido en los altos
valles de los Alpes no siendo imposible cortarle
el camino de Francia; pero el consejo áulico pro-
hibió al archiduque avanzar hacia el Rin , mien-
tras no quedase evacuada la Suiza ; consecuencia
del principio de que la llave del teatro dela guerra
eran las montañas.


Mientras que estos sucesos ocurrian en la Sua-
via, seguia la guerra en losaltos Alpes, donde Alas-
sena operando en los manantiales del Rin, Lecour-
he hacia los del hm, y Dessoles por los del Adige,
babilla obtenido ventajas y sufrido pérdidas. Al
otro lado del Rin y un poco mas arriba del punto
en que entra en el lago de Constanza , habia una
posicion que era urgente ganar, la de Feldkirch.
Massena se empeñé en lograrlo con toda su tena-
cidad, pero perdió mas de dos mil hombres sin con-
seguirlo. Lecourbe y Dessoles , el primero en
Taufers, y el segundo en Nauders, hablan da-
do brillantes choques, (lelos que habian conseguido
cada uno tres ó cuatro ¡oil prisioneros , reparando
sobradamente la derrota de Feldkirch. Asi los fran-
ceses por su viveza y atrevimiento conservaban su.
superioridad en los Alpes.


FRANCESA.
433


Principiaban las operaciones en Italia al sí-
«Mente dia de la batalla de Stokach; habiendo re-
eibido los franceses cerca de treinta mil conscriptos
que bacian ascender su número en Italia á unos
ciento diez y seis mil hombres, poco mas ti menos,
distribuidos en esta forma: treinta mil veteranos
a las órdenes de Macdonald guardaban á Roma v
Nápoles. Los treinta mil reclutas se hallaban en las
plazas, y quedaban cincuenta y seis mil hombres á
las órdenes de Scherer. De este número hiña sa-
cado cinco mil para ocupar la Toscana á las órde-
nes del general Gauthier, y cinco mil á la del ge-
neral Dessoles para operar en la Valtelina, quedan-
do por lo tanto á Scherer cuarenta y seis mil hom-
bres para batirse en el Adige, punto esencial á don-
de hubiera debido llevarse todo el grueso de nues-
tras fuerzas. Ademas del inconveniente de los po-
cos hombres en este punto decisivo, habla otro no
menos fatal para los franceses, v es que el general
no inspiraba confianza alguna, pues no tenia edad
á propósito como hemos dicho, y á mas de esto, se
hahia desconceptuado durante su ministerio. Bien
lo conocia él, y por esto tomó el mando á disgusto.
lba por la noche á escachar por las tiendas las
conversaciones de los soldados v oir por sí mismo
las pruebas de sil impopularidad. Circunstancias
eran estas muy desfavorablespara empezar una gran-
diosa y ardua campaña.


Dehian mandar á los austriacos Alelas y Suwa-
row, y mientras tanto estaban á las órdenes del ba-
ron de Kray, uno de los mejores generales del em-
perador , V aun antes de que llegasen los rusos,
contaban con ochenta y cinco mil hombres en la
alta Italia. En el Adige


-habia ya unos sesenta mil,




436 REVOLUCION


y ambos ejércitos tenian Orden para tomar la ofen-
siva. Los austriacos deban salir de %t'ion, seguir
la falda de las montañas y adelantarse al oto ' lado
del rio para apoyar el movimiento del ejercito del
Tirol por las montañas.


Scherer no !abia recibido otra instruccion que
la de atrave, ar el aflige, y era encargo dificil, por-
que toda esta linea la tenian los austriacos. Debe
conocerse ya por la campaña de 1793. N'erina y
Legnago, que la dominan, pertenecian á. los aus-
triacos y era mu y espuesto echar un puente, so-
bre cualquier punto, porque poseyendo los aus-
triacos á Verona y Legan :a , p aliar caer sobre el
llano del ejercita que intentaba el paso. A. no ha-
ber mediado la órden de tomar la ofensiva, hubiera
sido mas acertado dejar salir al enemigo lejos de
Verona, en posicin que hubiera habido tiempo de
elegir, presentarle batalla y aprovecharse de los
resultados de la victori c, para pasaren :)ersecucion
suya el Adige. Pero Scherer que se vió obligado á
tomar la insciativa, vaciló en el partido que adop-
tarla , y se decidió por último á un ataque por su
{banco izquierdo. Se tendrá sin duda presente la po-
sicion de Rivoli, situada en las montañas a la en-
trada del Tirol, y en la parte superior de Verona,
donde los austriacos hablan fortificado todas las
avenidas y formado en Pastrengo un campamento.
Resolvió Scherer privarles desde luego de esta de-
fensa y rechazarlos por esta parte al otro lado del
Adige, destinando á este objeto las tres divisiones
de Serrurier, Delmas v Gre,nier. Moreau , que era
solo general de división á las órdenes de Scherer,
debia inquietar á Verona con las dos divisiones de
Ilatry y Victor. El general Montrichard debía ame-


FRANCESA.
437


nazar á Legnago con una division; distribucion de
fuerzas que anunciaba las dudas é incertidumbre
del general en gefe.


Verificóse el ataque el dia 26 de marzo , al dia
siguiente de la batalla de StAach, y las tres divi-
siones encargadas de acometer por varios puntos
el campamento de Pastrengo, se apoderaron de él
cou un valor digno del antiguo ejército de Italia,
y tomaron á Ri troli , haciendo quinientos prisio-
neros á los austriacos, y privándoles tic muchos
cañoues. Repasaron estos el Adige aceleradamen-
te p:. m.


un puente que habían colocado en Polo , y
que tuvieron tse ropo de destruir. En el centro,
junto á Verona, se ba ! iert- . n por los pueblos de las
inmediaciones , obstinándose Kaim en defenderlos
y recobrarlos, en términos que el de San Máximo
fué perdido y recobrado siete veces. Morcan , no
menos tenaz que su enemigo no le dejó adquirir
ventaja alguna, y le encerró en Verona. Cuando
Montrichard hizo aquella inútil demostracion con-
tra Legnago, corrió verdaderos peligros , porque
Krav , alucinado con falsas noticias , creyó que
los franceses iban á dirigirse principalmente con-
tra el bajo Adige , y envió gran parte de sus
fuerzas , las cuales saliendo de Legnago pusieron
á Montrich:ird en el mayor apuro. Por fortuna es-
te se supo aprovechar de la escabrosidad del
terreno, ?ty se replegó acertadamente hacia 'orean.


Halda sido sangrienta la jornada y favorable á
los franceses en la izquierda y centro, pudiéndose
calcular la pérdida de estos, entre muertos, heri-
dos y prisioneros , en cuatro mil hombres , y la
de los austriacos ea ocho mil lo menos ; sin em-
bargo , á pesar de la ventaja que habían cease-




438 REVOLUCION


nido los franceses, los resultados no eran de
gran importancia. En Verona no hicieron mas que
estrechar á los austriacos ; y si bien por mas ar-
riba les habian rechazado al otro lado del Adige,
logrando el medio de pasarlo tras ellos con res-
tablecer el puente de Polo ; desgraciadamente no
importaba mucho pasar el rio por este punto. Re-
cordaremos que el camino que guarnece esterior-
mente el rio


'


atraviesa por Verona , y que no
'labia otra salida á la llanura. No interesaba, pues,
atravesar el Adige por Polo , porque despues de
efectuado esto , se hallaban delante de Verona, en
la misma posicion que Moreau en el centro, y les
era preciso tomar la plaza. Si en el mismo dia se
hubieran aprovechado del desorden que produjo
en los austriacos el ataque del campamento de
Pastrengo, y se hubieran apresurado á restable-
cer el puente de Polo , acaso hubiesen podido en-
trar en la plaza detrás de los fugitivos , y mucho
mas á favor del obstinado combate en que se ha-
llaba Moreau con el general Kaiin al otro lado del
Adige.


Mas por desgracia no se habla hecho nada de
esto , aunque pudia repararse esta falta , obrando
activamente al siguiente dia, y trasladando la ma-
sa de las fuerzas delante de Verona, y en la parte
superior hacia el puente de Polo ; pero Scherer
dudó tres Bias seguidos el partido que tomarla.
Hacia buscar un camino al otro lado del Adige,
que permitiese evitar el paso por Verona , y el
ejército estaba indignado de semejante indecision,
quejándose de que no se aprovechaban las venta-
jas conseguidas en la accion del 6 (26). Por fin
el 9 de germinal (29 de marzo), se celebró un


FRANCESA.
439


consejo de guerra , y Scherer se decidió á hacer
algo , formando el singular proyecto de pasar la
division de Serrurier al otro lado del Adige por el
puente de Polo, y conducir el grueso de su ejér-
cito entre Verona y Legnago, para intentar el pa-
so del rio. Para mejor efectuar el paso de estas
fuerzas , llevó dos divisiones de izquierda á de-
recha , las hizo dar un rodeo por detrás de su
centro, olas espuso á inútiles fatigas en caminos in-
transitablesy enteramente perdidos porlas lluvias.


Plisose el dia :30 en ejecucion el nuevo plan , y
Serrurier pasó el Adige por Polo con su division,
que constaba de seis mil hombres . mientras
el grueso del ejército se dirigia mas abajo , entre
Verona y Legnago. Facil era preveer la suerte de
la division de Serrurier , pues estrechada despues
del paso del rio en un camino que conclnia en
Verona y formaba. por lo tanto una especie ele ca-
llejon, corria graves peligros. Conociendo Kray
su posicion , dirigió contra ella fuerzas muy supe-
riores, y la rechazó al puente de Polo , introdu-
ciendo en ella tal confusion , que repasó el rio en
el mayor desórden. Viéronse precisados á abrirse
paso algunos destacamentos, y quedaron prisio-
neros mil quinientos hombres. Al saber Scherer
este revés, que era inevitable, se contentó con
reunir la division batida y aproximarla al bajo Adi•
0.e donde habia concentrado á la sazon la ma yorb
parle de sus fuerzas.


Pasáronse varios Bias de indecísion por una y
otra parte, hasta que últimamente Kray tomó una
determinacion , resolviendo, mientras se encami-
naba Scherer al bajo Adige , salir en masa de
Verona , dirigirse hacia el flanco de Scherer, y




440


REVOLCCION


arrinconarle entre el bajo Adige y el mar. La di-
reccion era buena ; pero por fortuna interceptó
Moreau una órden en la que se manifestaba el
plan de Kray ; y noticiandoselo inmediatamente
al general en getse , le obligó á que volvieran sus
divisiones para dar frente á Verona , de donde de-
bia salir e; enemigo.


Al ejecutar aquel movimiento fué cuando se
encontraran los dos ejércitos el dia 5 de abril ea
las inine,diationes de Magnano. Las divisiones de
Victor y Grenier, que t'orinaban la derecha hácia
el Ádige, subieron el rio por Saa Giovani y Tom-
ba , para llegar hasta Verona, y derrotaron á la
division de Mercantin , destruyendo 13,talmente el
regimiento de Wartensleben ; asi llegaron ambas
divisiones casi á la altura de Verona , pudiendo
conseguir su objeto ; que era incomunicar con la
ciudad a todos los q ue saliesen de ella. La division
de Delmas , que debia acudir al centro , hacia
Butta-Preda y 'l'aguan°, se retrasó, y dejó que
la division austriaca pudiese llegar hasta Butta-
Preda, formando asi un angula saliente hacia el
centro de nuestra linea. Pero Yloreau , con las
divisiones de Serrurier, , Hatry y hlontrichard por
la izquierda, se adelantaba Victorioso , habiendo
mandado á. esta última que variase su frente para
dar cara á Butta-Preda, hácia el punto ea que el
enemigo se halda dejado ver, y él se dirigió con
sus dos restantes divisiones á Dazano. Llegó por
fin Delmas á Butta-Preda, cubriendo nuestro cen-
tro, en cu y o momento parecia ,leclararse á favor
nuestro la victoria; porque triunfando nuestra
derecha por el lado del Xdige , iba á cortar a, los
austriacos la retirada á Verona.


FRANCESA. 144 44-4cfs
Pero conociendo Krav que el punto principal


estaba en nuestra derecha , y
á


que debla renun-
ciarse vencer en los demas puntos con tal de
conseguirlo en este , dirigió á, él la mayor parte
de sus fuerzas. Una ventaja llevaba á Scherer, que
era la mayor inmediacion de sus divisiones , que
le permitia disponer mas fácilmente de ellas. L:s
francesas estaban por el contrario mu y


distantes
unas de otras, y combatían en un terreno atajado
por innumerables cercas. Precipitóse Kray de
improviso con toda su reserva contra la division
de Grenier; y Victor, que quiso protegerle, se vio
tamhien atacado por los regimientos de Nadaste
lteisky. No se contenté Kray con esta primer ven-
taja, sino que reuniendo á la espalda la division
de Mercantin batida por la marrana , la precipitó
de nuevo contra !as dos divisiones de Grenier y
Victor , decidiendo así su derrota. A pesar de su
viva resistencia, se vieron obligadas ambas á
abandonar e! campo de batalla, y hallándose nues-
tra derecha en plena derrota, no porfia menos de
verse amenazado nuestro centro; y en efecto Krav
no dejó de acudir á él ; pero estala allí Moreau,
que le impidió ganar otro triunfo.


La batalla estaba indudablemente perdida, y
era necesario pensar en retirarse habiendo sido
grande la pérdida por ambos lados , pues los aus-
triacos tuvieron tres mil entre muertos y heridos
v dos mil prisioneros , y los franceses igual nú-
m̀ero de aquellos ; pero perdieron cuatro mil pri-
sioneros. Entre los heridos lo fué mortalmente el
eneral Pigeon , que durante la primera campaña
e Italia desplegó en las vanguardias tanto talen-


to é intrepidez.




142 REVOLUCION


Era florean de parecer de dormir en el campo
de batalla para evitar el tra3torno de una retirada
nocturna ; pero Scherer quiso verificarla inmedia-
tamente. Al siguiente dia lo efectuó detrás de la
Molinella ; y al dia. despees , 18 de germinal (7 de
abril), al Anclo , donde apoyado por una parte
en Pescara, y en Mantea por la otra , porfia opo-
ner una fuerte resistencia , traer á Macdonald del
centro de la península, y por medio de esta con-
centracion de fuerzas recobrar la superioridad
perdida en la accion de 'Ahumo ; pero el des-
graciado Scherer habla perdido totalmente la ca-
beza, y sus soldados estaban peor dispuestos que
nunca. Poseedores tres años hacia de la Italia, se
irritaban al verse privados de ella , é imputaban
sus descalabros á la impericia de su general. Ver-
dad es que ellos habian hecho su deber como en
los días de su mayor gloria , pero por lo mismo
estas murmuraciones de su ejército hablan afecta-
do el ánimo del general tanto como su derrota , y
no creyendo poder sostenerse en el Mincio, se re-
tiró al Oglio , y despees al Acida, adonde llegó
el 12 de abril , sin que pudiera calcularse adonde
ida á parar con este movimiento retrógrado.


Apenas hacia mes y medio que se habla em-
pezado la campaña, y habíamos tenido que cejar
en todos los puntos, porque el gefe de estado ma-
yor Ernoulf á quien Jourdan dejó en la entrada
de los desfiladeros de la Selva negra con el ejérci-
to del Danubio, se !labia amedrentado al saber la
aproxima.cion de algunas tropas ligeras hacia uno
de sus flancos, y se retiró precipitadamente al
Rin; de manera que en Alemania y en Italia nues-
tros ejércitos, denodados como nunca, perdian sin


FRANCESA. 143
embargo sus conquistas, y volvian batidos á las
fronteras. Solo en Suiza conservábamos nuestra
fortuna , pues Ilassena se sostenia allí con toda la
tenacidad de su carácter, y escepto en la infruc-
tuosa tentativa contra Feldkirch , siempre salió
vencedor ; pero situado en el ángulo saliente que
forma la Suiza entre Italia y la Alemania , se ha-
llaba entre dos ejércitos vencedores y era indis-
pensable que se retirase. Acababa, en efecto , de
dar esta Orden á Lecourbe , y se retiraba al inte-
rior de la Suiza, aunque ordenadamente y guar-
dando la mas imponente actitud.


Nuestros ejércitos estaban humillados, y nues-
tros ministros iban á ser en el estrangero víctimas
del mas odioso y atroz atentado. hallándose de-
clarada la guerra al emperador , y no al imperio
germánico, seguia reunido el congreso de Rastadt
y mur próximos ya á entenderse sobre la última
aificu'Itad, que era la de las deudas; pero los dos
tercios de los estados habian llamado ya á sus di-
putados, lo cual se dehia al influjo del Austria
que no quería se hiciese la paz. Solo quedaban
en el congreso a'gunos diputados de la Alemania,
y quedando abierto el pais por la retirada del ejér-
cito del Danubio , se deliberaba en medio de las
tropas austriacas. El gabinete de Viena concibió
entonces un infame proyecto que dió á su política
perdurable sello de deshonra. Estaba muy que-
joso de la entereza y vigor que habian manifesta-
do en llastadt nuestros ministros, á quienes im p u-
taba el haberse divulgado con grave compromiso
suyo para con el ejército germánico , cuales fue-
ron los artículos secretos, convenidos con Bona-
parte para la ocupacion de Maguncia. Estos artí-




ti 44 itavoLuciorl


culos secretos probaban que para poseer á Palma-
Nova, en el Friuli , habia entregado el gabinete
austriaco á Maguncia, y perjudicado indignamente
á los intereses del imperio. Irritado profundamen-
te este gabinete, quería vengarse de nuestros mi-
nistros, y trataba de apoderarse de sus papeles,
para saber quiénes eran los principes germánicos
que trataban á la sazon particularmente con la re-
pública francesa, y concibió la idea de prender á
nuestros ministros al volver á Francia, robarlos,
insultarlos y asesinarlos si era necesario; mas no
se ha sabido jamás si dió positivamente Orden de
asesinarlos.


Ya tonina nuestros ministros cierta desconfian-
za, y sin temer un atentado contra sus personas,
se recelaban algo acerca de su correspondencia.
En efecto, se interceptó el 30 de germinal por el
arresto de los guardas del portazgo que servian
para llevarla y habiendo reclamado nuestros mi-
nistros y tambien la diputacion del imperio, pre-
guntaron si podria creerse seguro el Congreso; mas
el oficial austriaco á quien se dirigió la pregunta
no dió respuesta alguna satisfactoria. Nuestros mi-
nistros declararon entonces que partirian dentro
de tres dias, es decir, el 9 de lloreal (28 de abril),
para Strasburgo , donde añadieron que permane-
urjan dispuestos á volver a las negociaciones asi
que se manifestase este deseo. El 7 de floreal se
detuvo a un correo de la legacion , haciendo todo
el congreso nuevas reclamaciones, y preguntando
espresa.mente si estaban seguros los ministros fran-
ceses. El coronel austriaco que mandaba los húsa-
res de Szecklers acantonados junto á Rastadt, res-
pondió que los ministros franceses no tenian mas


FRANCESA.
145


que salir dentro de veinte y cuatro horas. Pidió-
mole una escolta , pero se la negó , asegurando
que se respetarian sus personas. Nuestros tres mi-
nistros Juan Debrv, lionnier v Robejeot ; salieron
el 9 de lloreal (28 de abril) á


- las nueve de la no-
che en sus carruages con sus y detrás de
ellos iban la legacion liguriana '' los secretarios
de embajada. Al principio les presentaron alguna
dificultad para salir de Rastadt, pero por fin se les
dejó partir sin obstáculo. La noche estaba muy
obscura , y apenas se hallabana cincuenta pasos


Rastadt , cuando salió á ellos una partida de
húsares de Szecklers con sable en mano, y detuvo
los carruages. Iba el primero el de Juan Dan', y
abrieado violentamente los húsares la portezuela,
le preguntaron en su bárbara jerigonza si era Juan
Debr y , y habiendo respondido a fi rmativamente, le
cogieron del cuello, le sacaron del carruage, y le
dieron de cuchilladas en presencia de su muger y
sus h . jas. Dejáronle por muerto, pasaron á los de-
mas carruagea, y degollaron á. Rubejeot y Bon-
nier en los brazos de 'sus familias. Los individuos
de la legacion liguriana y los secretarios de cm-
bajada tuvieron


.
tiempo de salvarse. En seguida


los asesinos encargados de esta ejecucion saquea-
ron los carruages , y se llevaron todos sus pa-
peles.


La herida de Juan Dehry no era mortal, y ha-
biendo vuelto en si con el frio de la noche, fue ar-
rastrando como podo y cubierto de sangre hasta
Rastadt. Luego que cundió la noticia de seme-
jante atentado se indignaron altamente los habi-
taws é individuos del Congreso, y la lealtad ale-
mana se resintió de un crimen contra el derecho


Biblioteca popular.
T. VI. 561




446 REVOLUCION


de gentes inaudito en naciones civilizadas, y que
solo podiaconeebirseen un gabinetemedio bárbaro.
Los individuos de la diputacion que quedaron en el
Congreso, prodigaron áJuan Debry y á las familias
de los ministros asesinados las mas solícitas aten-
ciones, y luego se reunieron para redactar una de-
claracion en que paten tizaban al mundo el atentado
que acababa de cometerse, protestando contra to-
da sospecha de complicidad con el Austria. Este
crimen se supo al momento en toda la Europa y es-
citó universal indignacion. El archiduque Carlos
,escribió una carta á Alassena , anunciándole que
iba á perseguir al coronel de los húsares de Sze-
eklers; pero esta carta, fria y escrita con repug-
nancia, probaba la incertidumbre del príncipe y
no era digna ni de él ni de su carácter. El Austria
no respondió, ni podia responder á las acusaciones
que contra ella se dirigían.


Asi era implacable la guerra entre los dos sis-
temas que dividían al mundo. Los miniStrsS repu-
blicanos, mal recibidos al principio y ultrajados
despues durante nn año de paz, acababan de ser
por último vilmente asesinados con la misma fe-
rocidad que hubiera podido verse entre raciones
bárbaras, y violitndose para ellos solos el derecho
-de gentes, que se observaba hasta con los mas
'encarnizados enemigos.


Asi los inesperados contratiempos que marca-
l'Oil el principio de la campaña, y el atentado de
Rastadt, pruduleron la mas funesta irnpresion en
-el Directorio. Desde el momento mismo en que
se declaró la guerra tornaron las oposiciones un
carácter destemplado, y no guardaron considera-
don alguna así que vieron batidos a nuestros ejér-


FRANCESA:
441


estos y asesinados á nuestros ministros. Los pa-
triotas reprimidos por el sistema de las escisiones,
los militares cu ya indisciplina !labia querido refre-
narse, y los realistas que se ocultaban á la sombra
de todos estos descontentos , se aprovecharon de
los recientes sucesos para acusar al Directorio.
Cada dia se dirigian las mas injustas y repetidas
acusaciones diciendo que habia abandonado to-
talmente los ejércitos; que habia dejado debili-
tarse sus filas con la desercion sin procurar re-
ponerlas por medio de la nueva conscripcion; que
había retenido en el interior muchos batallones
veteranos empleados en coartar la libertad de las
elecciones en vez de pasar la frontera; que á estos
ejércitos, tan menguados en comparacion de los
enemigos; no habla suministrado ni almacenes, ni
víveres, ni efectos de equipo , ni medios de tras-
porte, ni caballos de remonta; que los !labia entre-
gado á la rapacidad de las administraciones, las
cuales hahian devorado inútilmente seiscientos
millones, y finalmente que /rabia elegido tos peo-
res gefes por generales. Que Championnet, el ven-
cedor de Nápoles , se hallaba preso por haber
querido poner freno á la rapiña de los agentes del
gobierno. Que Moreau se hallaba reducido al car-
go de mero general de division, y Joubert, el ven-
cedor del Tirol , v Augereau , uno de los héroes
de Italia, se hallaban sin mando , mientras Sche-
rer, que había preparado con su mala administra-
clon todas las derrotas, se hallaba por el contrario
al frente del ejército de Italia , solo por ser paisa-
no v amigoi de .Rewbell. No se contentaban con es-
to, pues Babia otros nombres que recordaban con
cierta amargura. ¿Dónde estaban el ilustre Bona-1




4 18 REVOLUCION


parte, sus distinguidos compañeros Kleber y De-
sais y sus cuarenta mil soldados, vencedores del
Austria?.... En Egipto, en apartados climas, don-
de iban á perecer por la imprudencia del gobier-
no, ó acaso por sus siniestras miras; y una empre-
sa, antes tan admirada, empezaban á decir ya que
la /labia inventado el Directorio para deshacerse
de un célebre guerrero , que le hacia sombra..


No se limitaba á esto su indignaeion sino que
imputaban al gobierno hasta la misma guerra , y
el haberla provocado con su imprudencia respecto
á las potencias , y que habia invadido la Suiza,
derribado al papa y trastornado la cede, de Ná-
poles, apurando asi el sufrimiento del Austria, sin
estar preparado para entrar en la lucha; que con
invadir el Egipto habia decidido el rompimiento
de la Puerta, y con este librado á la Rusia de to-
do recelo por su espalda, permitiéndola enviar se-
senta mil hombres a :Alemania, y finalmente, llega
su furor al estreno de decir que el autor secreto
del asesinato de Rastadt era el Directorio, valién-
dose de este medio para provocar la opieion con-
tra los enemigos, y pedir nuevos recursos al cuer-
po legislativo.


Tribuna, periódicos y lugares públicos repe-
tian estos cargos, añadiéndose que Jourdan habia
ido á Paris á quejarse del gobier .o é imputarle to-
das sus pérdidas , y los generales que no hablan
seguido su egemplo, babian espuesto sus quejas
por escrito. No se comprenderla un desencadena
miento tan general sino se supiesen los furores, y
sobre todo las contradiciones que reinaban en los
partidos.
- Por poco que se recuerden los hechos , puede


FRANCESA. 449
darse respuesta á todos estos cargos. El Directorio
no habla dejado debilitarse los ejércitos, porque
solo habla espedido doce mil licencias; pero tam-
poco le fue posible evitar las deserciones en tiem-
po de paz, pues ningun gobierno del mundo pue-
de impedirlas. El mismo Directorio habia dado lu-
gar á que le tratasen de tirano porque obligó á
muchos soldados á incorporarse con sus regimien-
tos, yen efecto que habia cierta dureza en volver
á sus banderas á unos hombres que por espacio de
seis años habian prodigado susangre.La conscrip-
cion se habla decretado hacia cinco meses , sin
que se hubiera podido en tan corto tiempo orga-
nizar el sistema de alistamiento , y mucho menos
equipar é instruir ít los conscriptos, formarlos en
batallones de guerra v encaminarlos á Holanda,
Alemania, Suiza éltaliá .


. Verdad es que /labia dele-
nido á algunos batallones veteranos porque eran
indispensables para mantener el órden en las elec-
ciones; y porque no porfia encargarse esto á los
soldados jóvenes que ni tenian un espíritu deci-
dido, ni un amor bastante marcado a la república.
Razones de importancia justificaban ademas esta
precaucion: la Vendee. agitada aun por los emisa-
rios estrangeros, y la Holanda amenazada por las
escuadras anglo-rusas.


En cuanto al desorden de la administracion,
tampoco eran ciertos los cargos que al Directorio
se hacian; porque aunque sin duda alguna habia
habido dilapidaciones, casi todas hablan sido ea
provecho de los mismos que las citaban , y i. pe-
sar de los esfuerzos del Directorio en impedirlas.
A tres clases podian reducirse estas dilapidacio-
nes: las del saqueo de los paises conquistados;




4 50
REVOLUCION


las de reclamar al estado el prest de los militares
que habían desertado, y finalmente, las de las
compañías de asentistas en sus desventajosos ne-
gocios; pero todas ellas sehabian cometido por los
generales y estados mayores á quienes fueron úti-
les , porque ellos saquearon el pais conquistado,
se aprovecharon del prest, y participaron de las
ganancias de los asentistas. liemos visto que esto


tedi


a


n veces un cuarenta por ciento del benefi-
cio para lograr la proteccion de los estados ma-
yores; Scherer se balda enemistado con sus com-


pañer
os de armas antes de salir del ministerio por


haber tratado de atajar estos desordene y aun-
-


que el Directorio procuró para terminaslosr nom
brar comisiones independientes de los estados ma-
yores, hemos visto que Championnet los favoreció
en


Nápoles. Las desfavorables contratas con los
asentistas provenian de la situacion de las hacien-
das, pues solo se pagaba en promesas á loso p-


seedo res
, V ellos se indemnizaban en el precio de


la incertidumbre del cubro. Los créditos abiertos
en este año ascendia n á seiscientos millones para.
el gasto ordinario v ciento veinte y cinco para los
estraordinarios. De esta suma habla librado ya el
ministerio cuatrocientos millones para atenciones•
vencidas; solo baldan entrado doscientos diez, v se.
hablan suplido los ciento noventa restantes con li-
bramientos.No se podia, pues, imputar nada al Directorio
respecto á las dilapidaciones , ni debla tampoco
culparsele por la eleccion de los generales, escep-
to por uno, Championnet no podía retener el man-
d despues de la conducta que observó con los


co-


misionados
enviados á. Nápoles; Macdonald lo me


FRANC ESA 451
recia a! menos, y era conocido por su severa pro-
vidad. Joubert y Bernardotte no baldan querido
aceptar el mando del ejército de Italia, v designa-
ron por sí á Scherer. Barras fue quien se opuso al
nombramiento de Marean, y el que quiso que se
eligiese á aquel; en cuanto á Augereau, su desen-
freno dernagójico era fundado motivo para no dar-
le empleo alguno, siendo ademas muy inferior al
de genm al en gefe, á pesar de sus incontestables
cualidades. En cuanto á la espedicion de Egipto,
ya hemos visto si el Directorio tenia alguna culpa,
y si es cierto que hubiera querido alejar á Bo-
naparte, Kléber, Desaiv y sus cuarenta mil com-
pañeros de armas cuando Larevelliere Lepeaux se
'labia indispuesto con el héroe de Italia solo por su
constancia en oponerse á la espedicion.


Tampoco era causa el Directorio de la provee--
cacion de la guerra, pues ya ha debido conocerse
que la única v. erdadera fué la incompatibilidad de
las pasiones que reinaban en Europa. Y no podia
imputarse á nadie, y mucho menos tener derecho
para acusar al Directorio los patriotas y militares.
¿Qué hubiesen dicho los primeros si no se hubie-
ra defendido á los vencieses, humillado al gobier-
no papal, derribado al rey de Nápoles, ú obliga.-
do á abdicar al del Piamonte? ¿No eran los mili --
tares los que hablan obligado siempre en el ejér-
cito de Italia á ocupar nuevos paises? La noticia
de la izuerra les llenó de júbilo á todos, y aun en
caso de que se hubiesen cometido imprudencias;
¿cantes ma y ores que las de Bernardotte en Viena,
y las de un • hermano de Bonaparte en Boina? No-
era la resol ocien de la Puerta la que dió margen.
á la de Rusia: pero si asi hubiera sido, solo al au-




152 REVOLUCION


ter (le la espedicion de Egipto podía hacerse se-
mejante reconvencion.


De todo punto absurdas eran la infinidad de
acusaciones que contra el Directorio se acumulaban,
pues el solo cargo que podia hacérsele era el ha-
ber participado demasiado de la escesiva confian
za que tenian los patriotas y militares ea el poder
de la república. Rabia abrigado pasiones revolu-
cionarias, v entregádose, á ellas, habla creido que
para pr i ncipiar la guerra eran suficientes ciento
setenta mil hombres, y que la ofensiva lo decidiria
todo. Respecto á. sus planes , eran ciertamente
malos, pero no peores que losde Carnoten 179 r,, ni
que los del eonsejaaulico; ademas que estaban fun-
dados en parte en un proyecto del generalJourdan.
Un solo hombre podia haber concebido, como va
hemos dicho, otros mas acertados; pero no era culpa
del Directorio que no se hallase en Europa.


Obligacion de la historia es el manifestar la
injusticia de estos cargos , si ha de ser imparcial;
pero desgraciado de un gobierno cuando todo se le
atribu ye á crimen. Una de las cualidades indis-pensables á todo gobierno es el disfrutar de la
nombradia que no da lugar á la injusticia, pues
cuando la ha perdido, y se le atribuyen las faltas
de los denlas, y hasta las de la fortuna, no puede
ya gobernar, y esta impotencia debe condenarle
á retirarse. ;Cuántos gobiernos no sc babilla desa-
creditado desde el principio de la revolucion! La
accion de la Francia contra la Europa era tan vio-
lenta, que debla destruir en breve todos sus resor-
tes. El Directorio se hallaba imposibilitado, como
la comision,de salvacion pública antes que él, y
como después el mismo Napoleou ; y tod as la éacu-


FrIkNCESA. 413
saciones de que era blanco, probaban, no sus de-
saciertos, sino su decrepitud.


Ni tampoco era de estrag ar que á cinco magis-
trados civiles, elevados al poder, no par su gran-
deza hereditaria ó su gloria personal, sino por ha-
ber merecido alguna mas estimacion que sus con-
ciudadanos, que á cinco magistrados, armados so-
lo con el poder de las leyes para luchar con las
facciones desatadas, y someter á. la obediencia nu-
merosos ejércitos y generales cubiertos de gloria
y llenos (le pretensiones, y finalmente, para go-
bernar la mitad de la Europa, se les considerase
tan pronto insuficientes para continuar en la ter-
rible lucha quo acababa de reproducirse. Un solo
reyes faltaba para poner de manifiesto su impo-
tencia. Las facciones, sucesivamente derrocadas,
y los militares cu yos escesos hablan sido mas de
una vez reprimidos, los llamaban con desprecio
los abogados, dec.ian que la Francia no podia
ser gobernada`por


Por una estraña singularidad, que se observa
á veces en tiempos de revolucion, solo mostraba la
opinion alguna indulgencia para con el director
que menos la merecia de los cinco. Barras merecia
por sí solo sin disputa todo lo que del Directorio
se decia. Jamás habia trabajado, sino que dejó á
sus cólegas todo el peso de los negocios; y eseep-
to en los momentos decisivos, en que dejaba oir
voz, mas vigorosa que su denuedo, en nada se ocu-
paba sino en el personal del gobierno, que era lo
que se adaptaba mas á su genio intrigante y en
tomar parte en todas las ganancias de las compa-
ñías; justificando de este modo aquellos cargos de
dilapidado°. Siempre habla sido el defensor de




REVOLUCION


los alborotadores y malvados, él fué quien apo-
5O a Brune y envió á Fouche.« á Italia. El era la
causa de la mala eleccion de los generales, porque
se opuso al nombramiento de ,[orean y pidió con
ahinco el de Scherer; pero á pesar de tan graves
defectos, se le consideraba de otro modo; no le
trataban de abogado, como á sus cuatro cólegas,
porque su ociosidad, sus desarregladas costum-
bres, sus modales soldadescos, su intimidad con
los jacobinos, y el recuerdo del 18 de fructidor,que le atribulan esclusivamente, le hacia° al pare-
cer hombre de ejecucion, y mas capaz de gober-
nar que sus cólegas. Los patriotas hallaban en él
cierta semejuza, y creian que era amigo suyo; los
realistas le merecia.n ocultas esperanzas, los esta-
dos mayores , á quienes lisongeaba y protegia
contra la justa severidad de sus cólegas, le mira-
ban con mucho aprecio; los proveedores le elogia-
ban; y así se salvaba de la general enemistad.
Basta era pérfida con sus compañeros, porque po-
seia el arte de hacer recaer sobre ellos las acusa-
ciones que él solo rnerecia. Semejante situacion no
puede durar por mucho tiempo; pero triunfa por
algunos momentos, y triunfó en la actualidad.


Sabido es el ódio que tenia Barras á Rewhell,
el cual como hacendista verdaderamente inteli-
gente, habla chocado por su genio adusto á cuan-
tos le trataban. Se 'labia mostrado severo con los
agentes de negocios, con todos los protegidos de
13arrás v especialme nte con los militares; de suerte-


.,que era el blanco del aborrecimiento general. Era
íntegro aunque un tanto avaro, y Barras sabia
hacer recaer sore él e su uncurrida a


mas odioas sos
b
pechas,


n
contribuyendo áte co


rturr
liobo


la-


haaasaa. 455
garlas una fatal circunstancia. El agente del Direc-
torio en Suiza, Rapinat, era cuñado de Rewbela y
allí lo mismo que en todos los paises conquista
dos, se habian hecho exacciones, aunque mucho
menores que en las lemas partes; sin embargo las
quejas de aquel pequeño pueblo tan avaro, hablan
producido un murmullo extraordinario. Rapinat re-
cibió la fatal comision de sellar las arcas y tesoros
de Berna, v habla tratado con altivez al gobierno
helbético Estas circunstancias v su aciago nom-
bre le valieron la reputacion de:ser el Yerres de
la Suiza, y el pasar por el autor de dilapidaciones
que no eran obra suya; pues !labia salido de Suiza
antes de la época en que esta padeció mas estor-
sioues. En la tertulia de Barras se inventaban si-
niestros equívocos sobre su nombre, recayendo
todo en Rewbell que era su cuñado, por lo que se
vió la probidad de este director espuesta á multitud
de calumnias.


No era mirado con menos odio Larevelliere,
bien fuese por su inflexible severidad, bien por su
influjo en los asuntos políticos de Italia; sin em-
bargo de que observaba una conducta tan sin ta-
cha y moderada, que hubiera sido imposible dudar
de su probidad. Era objeto de risa en la tertulia de
Barras burlándose, do su persona y de sus preten-
siones á un nuevo pontificado, y diciendo que queria
fundar el culto de la tbeofilantropia, aunque no era
su autor. Merlín y Treilhard eran menos antiguos
en el poder y menos zaheridos que Rewhell y La-
revelliere, Illa q no por eso dejaban de participar de.
la misma opioion.


Dispuestos los ánimos de esta suerte, se hicie-
ron las elecciones del año VII, que fueron las últi-




15(1 UEVOLUCION
mas. Furiosos los patriotas, no querian que se les
escluyese en este año como en el anterior , del
cuerpo legislativo,pronunciándose contra el siste-
ma de las escisiones y esforzándose en de,sacredi-
torio de antemano, lográndolo hasta el punto de
que nadie se atreviese a emplea lo. En


se
u aq


teme


u


de
-los


el ades-


tado de agitacion en que se supone qe
versarios tienen cuantos proyectos
ellos, dec.ian que el Directorio, valiéndose como
en el 18 de fructidor,


, de medios est raordinarios,
iba a prorogar por cinco años los poderes de los
actuales diputados, y suspender por todo este tiem-
po el ejercicio de los derechos electorales. Afirma-
han que iba á traerse su i


zos á Paris, porque se


apresuraban á organi arz
el contingente helbétiCO,


y levantaron el grito por medio de una circular á


'


los electore s
, esparcida por el comisario del go-


bienio (prefecto) al departamento del Sarthe, cuyo
documento no era segun vimos despues, sino una
exhortacion. Obligóse al Directorio á desi:probarla
por un mensage,; de suerte que las eleccione s


he-


chas sobre estas bases, introdujeron ce el cuerpo
legislativo considerable número de patriotas, no
tratándose en este año de excluirlos de el , si-


no
por el contrario confirmando sus elecciones.


El general Jourdan, que podio con fundamen-
to atribuir sus descalabr os


á la inferioridad mune--
rica de su ejército, pero que no proce,dia con su
acostumbrado juicio al atribuir al gobierno el de-
seo de desaueditale, fue, nombrado de nuevo para
el cuerpo legislativo , entrando en él lleno de re-
sentimiento. Tamicen se. eligió á Augereau, que
-estaba mas exaltado que nunca.


Era preciso elegir un nuevo director y la suer-


PRANC ESA.


te no se declaró propicia á la república, porque en
vez de Barras, tocó salir del Directorio á Rewbell,
que era el mejor de los gobernantes. Recibieron
con esto lodos sus enemigos mucha satisfaceion,
hallando otra ocasion para calumniarle mas á su
placer ; sin embargo como fué elegido para el con-
sejo de los Ancianos, tuvo proporcion de respon-
der á sus acusadores, y lo hizo del modo mas vic-
torioso.


Á la salida de Rewbell precisamente se co-
metió la única infraccion de /as leyes rigor )sas
de la probidad, que puede imputarse al Directorio.
Los cinco primeros directores nombrados en la
época de instilucion de este gobierno, habiao he-
cho entre si un convenio, por el cual cenia cada
uno diez mil francos de su asignacion para dar-
los al director cesante, siendo el objeto de este no-
ble sacrificio el hacer mas llevadera á los indivi-
duos del Directorio, la trausicion del poder supre-
mo á la vida privada, especialmente á los que no
estaban muy bien acomodados. Una razon de dig-
nidad habla tambien para obrar de este modo, por-
que no conviene á la consideracion de Magua go-
bierno dejar en la indigencia al hombre que se
hallaba eidia antes en la cumbre del poder; razon
que decidió a los directores á dulcificar de un mo-
do conveniente la suerte de sus compañeros. Sus
asignaciones eran ya tan pequeñas, que pareció
excesiva la cesion de diez mil from os ; v asi
resolvieron dar cien mil francos por una sola
vez á cada director de los q ue saliesen; gravando-
se al estado de este modo con una carga de cien
mil francos. Esta suma dehia pedirse al ministro
de hacienda, que podia adquirirla de los muchos




158 REVOLUCION
Tondos reservados que proporciona un presupues-
to de seiscientos ú ochocientos millones. Decidió-
se ademas que cada director se llevase su coche y
caballos, y como todos los años el cuerpo legisla-
tivo otorgaba gastos de mueblage, debian mani-
festarse estos, con lo cual se ponia en evidencia es-
ta disposicion. Acordaron tambien los directores
repartirse entre sí las economias que hicies,,,n en.
dichos gastos, que á la verdad, poco perjudicaban
-á las rentas publicas en caso deque las perjudicase
algo; y mientras los generales y asentistas gana-
han sumas tan enormes, cien mil francos anuales
para que se alimentase un hombre que acababa de
ser gefe del gobierno, no era una usurpacion. Las
razones y la forma de esta disposicion la escusa-
ban en cierto modo ; mas Larevelliere á quien se
le participó no quiso jamás acceder á ello, y de-
claró á sus cólegas que jamas recibida su parte.
Rewbell cobró la suya, dandole los cien mil fran-
cos de los dos millones de gastos secretos, de que
no estaba obligado á dar cuenta el Directorio. Esta
es la única falta que puede colectivamente impu-
társele, y solo uno de sus individuos, de los doce
que se sucedieron, fue acusado de haberse embol-
sado alguna ganancia; pero ¿qué gobierno hay en
el inundo de quién no pueda decirse otro tanto?


Era preciso nombrar un sucesor de Rewhell; y
deseando adquirir un hombre de gran prestigio
para dar cierta cousideracion al Directorio , se
acordaron de Sie y e, cu yo nombre era despues
de Bonaparte el finas célebre de la época. Su em-
bajada en Prusia habla aumentado su celebridad,
.-considerándosele, y con razon, como un ingenio
profundo; pero despues que fue á Berlin, le atri-


FRANCESA.
159


buian la conservacion de la neutralidad prusiana,
que á decir verdad, no se debia tanto á su inter-
vencion, como á la situacion de esta potencia. Por
esta razon se le creia tan á propósito para dirigir
el gobierno, como para concebir una constitucion,
y por lo mismo se le eligió director. Muchos hubo
que se figuraron ver en este no mbramiento la con-
firmacion del rumor generalmente esparcido, sobre
modificaciones muy próximas en la constitucion, y
decian que se habia colocado á Sieyes en el Direc-
torio para que i nterviniese en esta operacion, por-
que dudaban tanto de que pudiera sostenerse el
actual estado de cosas, que en cada suceso se ha-
llaban indicios seguros de alguna próxima reforma.




CAPITULO IV.


Continnacion de la campaña de 1790; reune Massena el mando
de los ejércitos de llelbecia y del Danubio, y ocupa la línea
del Linlinat.—Llegada de Suwarow á Italia.—Scherer cede el
mando á NIoreau.--Batalla de Cass,ano.—Retirada de Mercan al
otro lado del Pe, y el Apenino.--Intentos de unirse con el ejér-
cito de Nápoles ; batalla del Trebbia.—Liga de todos los par-
tidos contra el Directorio.—lterolueion del 30 de pradial.—Sa-
len del Directorio Larevellierc y NIcrlin.


Mientras el gobierno se ocupaba en efectuar
las variaciones que acabamos de referir, no dejó
el Directorio de hacer los mayores esfuerzos para
reparar los reveses sufridos al principio de la cam-
paña. Perdió Jourdan el mando del ejército del Da-
nubio, y Massena recibió el de todas las tropas
acantcuadas desde Dusseldorf hasta San Gothard,
cu ya acertada eleccion debla salvar á la Francia.
Impaciente Scherer, por dejar un ejército que no
le miraba con confianza, obtuvo el permiso de ce-
der el mando á Moreau; comunicándose al inis1110-
tiempo á Macdonald la órden urgente de evacuar
el reino de Nápoleslos estados rumanos, unién-
dose con el ejército 'de la Italia alta. Dirigiéronse
á la frontera todos los batallones de veteranos que
'labia en el interior, activándose el e1uipo y orga-
nizacion de los conscriptos, y empezando á llegar
refuerzos por todas partes.


FRANCESA. 461
Apenas fué nombrado Massena general en gefe


de los ejércitos del Rin y de Suiza, trató de distri-
buir convenientemente las fuerzas que se le habian
coullado, y á fe que no podia haber tomado el
mando en situacion mas crítica, Solo tenia cuando
mas treinta mil hombres, esparcidos por Suiza des-
de el valle del Ina hasta Basilea; se hallaba con
treinta mil hombres á la vista, al mando de Belle-
garde en el Tirol, con veinte y ocho mil al de Hot-
ze en el Yoralberg, y cuarenta mil al del archidw
que entre el lago de Constanza y el Danubio. Esta
masa de cien mil hombres aproximadamente, pocha
envolverle y aniquilarle; porque si el archiduque
no se hubiera visto contrariado por el consejo áu-
lico, detenido por una enfermedad, y hubiese atra-
vesado el Rin por entre el lagó de Constanza v el
Aar, hubiera podido cortar á Massena el camino
de Francia, envolverledesbaratarle. Por fortuna
no era árbitro de sus m -ovimientos, ni se hallaban
tampoco bajo sus inmediatas órdenes, Bellegarde
y lIotze; lo cual escitaba entre los tres generales
continuas desavenencias, é impedía qué se ayuda-
sen para una operacion decisiva.


Eqas circunstancias favorecieron á Massena y
pudo tomar una posicion sólida y distribuir con-
venientemente las tropas que á su disposicion te-
nia. Todo probaba que el archiduque solo quería
observar la línea del Rin por la parte de la Alsacia,
proponiéndose operar en Suiza entre SchalThouse
y el Aar; por consiguiente hizo volver Alassena á
Suiza, á la mayor parte del ejército del Danubio,
y les designó posiciones que hubiera debido tomar
desde el principio, es decir, en seguida de la ba-
talla de Stokach. Cometió el error de dejar lar


Biblioteca popular,


T. VI. 562




462 RE VOLUC ION


go tiempo á !. ,ecourbe en la Engadina, viéndose
obligado este á retirarse, despues de haber soste-
nido brillantes combates en que mostró una intre-
pidez y presencia de ánimo admirables. Quedaron
evacuados los grisones, y Masseua distribuyó en-
tonces su ejército desde la gran cordillera de los
Alpes hasta la confluencia del Aar y el Rin, eligien-
do la linea que mejor le parecia.


;Muchas son las líneas de agua que ofrece la
Suiza y que saliendo de los grandes Alpes, la atra-
viesan' toda para precipitarse eu el Rin. La mas
estensa y caudalosa -es la del mismo Rin, que to-
mando su origen no lejos de San Gothard, corre
primero hacia el norte, despues se estiende por el
lago de Constanza del cual sale cerca de Stein y
sigue la direccion del oeste, donde empieza á des-
viarse hacia el norte para formar la frontera da la
Alsacia. Esta línea es la mayor v comprende Toda
la Suiza. La segunda, la de Zurich, inscrita en la
anterior, que es la del Lint , la cual naciendo en
los pequeños cantones, se detiene para formar el
lago de Zurich, sale de él con el nombre de Liin-
mat y va á concluir en el Aar, no lejos de la em-
bocadura de este Ultimo en el Rin. Esta linea que
solo comprende una parte de la Suiza, es mucho
menos estensa que la primera. Otra hay por fin, la
de Reuss inscrita tamhien en la precedente, que
desde el cauce del Reuss pasa al lago de Lucerna,
y desde este al Aar, muy cerca del punto en donde
se precipita el Limmat; líneas que empezando en
la derecha al pié de enormes montañas, y perdién-
dose en la izquierda entre grandes rios, consistien-
do unas veces en riachuelos, y otras en lagos, pre-
sentan innumerables ventajas para la defensiva,


FRANCESA. 463
Massena no podía esperar conservar la mayor, que
era la del Rin , teniendo que estenderse desde San
Gothard hasta la embocadura del Aar, y asi se vió
obligado a retirarse á la del Limmat, donde se si-
tuó sólidamente,. Estendió su ala derecha que cons-
taba de las tres divisiones de Lecourhe, Menard y
Lnrge, desde los Alpes hasta el Lago de Zurich,
bajo el mando de Ferino, colocando su centro en
el Limmat, que comprendía las cuatro divisiones
de Oodinot, Vandamme,, Thureau y Soult mien-
tras su izquierda guardaba el Rin hácia Basilea y
Strasburgo.


Ardes de encerrarse en esta posicion, trató de
impedir por medio de un embate la m'ion (M ar-
chiduque con su segundo Hotze, pues estos dos ge-
nerales situados en el Rin , el uno antes de la en-
trada del rio en el lago de Constanza, y el otro des-
pues de su salida, se hallaban separados por toda
la línea del lago. Al atravesar esta linea y fijarse
delante de la de Zurich y el Limmat, donde se ha-
llaba Massena, debian salir de los dos estremos
del lago para verificar su reunion al otro lado, pu-
diendo Afassena elegir el momento en que no hu-
biese llegado Hotze, precipitarse sobre el archi-
duque, rechazarle al otro lado del Rin, acudir con-
tra Hotze, v rechazarle tamhien. Se calculó que
hubiera tenido tiempo para efectuar estas opera-
ciones y batir aisladamente á los dos generales
austriacos; pero por desgracia no pensó en atacar-
los hasta que estaban muy próximos á protegerse
recíprocamente. Les combatió en muchos puntos
el 5 de pradial (21 de mayo), en Áldeltiugen yen
Frauenfeld , y aunque en todas partes logró ven-
tajas, gracias al impulso que daba siempre lItz




161 riEvourci,N


e.iecucion, no pudo sin embargo impedir que se
reuniesen, Ni se vió obligado á replegarse á la li-
nea del LiMinat, y de Zurich, donde se preparó á
recibir denodadamente al archiduque, si este se
decidia á. atacarle.


Mucho mas desgraciados habian sido los acon-
tecimientos de Italia, donde aun no hablan cesada
los desastres.


Suwarow sa, habia reunido al ejército austriaca
con una division de veinte v ocho o treinta mil ru-
sos. Tomó Molas el mando del ejército austriaco,
Siendo Suwarow general en gefe de ambos ejérci-
tos, que aseendian lo menos á noventa mil hombres.
Llamábaule el Invencible, era muy célebre por sus
campañas contra los turcos y sus crueldades ea
Polonia, y tenia mucha energía en su carácter es-
travagante, afectado y frenético; pero sin genio al-
guno de combivacion. Era un verdadero bárbaro,.
incapaz por fortuna de calcular el valor de sus fuer-
zas, pues de lo contrario hubiera acaso sucumbido.
la república. Su ejército era lo mismo que él; se
distinguia por su gran valor y fanatismo, mas no
por su instruccion. La artillería, caballería é in-
genieros no rabian hacer uso de otra arma que
de la bayoneta, de la cual se servian como los
franceses al principio de la revolucion. Suwarow,
sumamente insolente con sus aliados, puso entre
los austriacos oficiales rusos, que les enseñasen el
manejo de la bayoneta. Hablaba en el mas altivo
lenguaje, diciendo que las mugeres,SChrii0S y holga-
zanes, debian dejar el ejército; que los habladores,
nue no haciau mas que zaherir el servicio del sobera-
no, serian tratados corno egoistas y perderian sus
grados, debie,ndo s,ápfiticárle todo el mundo por


FBANCESA. 963
librar á. la Italia de los franceses y de los ateos.
Tal era el estilo de sus proclamas: 'felizmente des-
pues de habermsi hecho bastante mal, esta energía
salvase iba á encontrarse con la entereza juiciosa
y meditada, y estrellarse contra ella.


Habiendo Scherer perdido enteramente su pre-
sencia de ánimo, se retiró al momento sobre el Ad-
da, acompañado de los gritos de indignación de
sus soldados, y habiendo perdido diez mil hombres
entre muertos y prisioneros, de los cuarenta y seis
mil de que se componia su ejército. Viéndose' des-
pues en la necesidad de dejar ocho mil en Pesehie-
ra ci Mautua, no le quedaron mas que veinte y
ocho mil; sin embargo, si con esta poca gente hu-
biera sabido maniobrar con acierto, hubiera po-
dido dar á Macdonald tiempo para incorporarse
con él, y evitar muchos desastres; pero se situó en.
cl Adda muy desventajosamente, dividiendo su
ejército en tres divisiones; la de Serrurier en Lee-
co á la salida del Adda, de aquel lago; la de Gre-
nier en Cassano, y la de Victor en Lodi. Situó á
31ontrichard con algunos cuerpos ligeros hacia Mó
dena y las montañas de Génova, para conservar las
comunicaciones con la Toscana; por donde debia
salir Macdonald, de suerte que esparcidos asi por
una linea de veinte y cuatro leguas sus veinte y
ocho mil hombres, no podiau resistir en ninguna
parte y debian ser arrollados en cuantas se presen-
tase con algunas fuerzas el enemigo.


En la tarde del 8 de Horca! (27 de abril) y en
el momento de estar va rota la linea del Acida.. en-
tregó Scherer á Morjan la direccion del ejército.
Motivos tenia este valiente general para no acep-
.tarla, pues se le habla hecho descender á general




1 ófj intitóttreitot
de division, dándole el mando á la sazon, porque
estaba perdida la campaña, y no se esperimentaban
mas que desastres; sin embargo, aceptó una der-
rota al recibir el mando en el mismo clia de ha-
llarse forzado el Ádda, con una generosidad pa-
triótica que no podrá ponderar la historia. Aqui
empieza la parte menos celebrada y mas gloriosa
de su vida.


Hablase Suwarow aproximadó al Ádda por di-
ferentes puntos, y cuando se presentó el primer re-
gimiento ruso delante del Puente de Lecco, sabe-
ron los valientes carabinerosde la 18. a ligera de las
trincheras y acometieron á aquellos soldados que
se tenian por colosos tremendos é invencibles. Que-
daron rechazados les rusos, pues encendidos en
admirable denuedo los corazones de nuestros va-
lientes, quedan que se arrepintiesen de su viage
los insolentes bárbaros que se mezclaban en una
Cuestion que no les pertenecia. El nombramiento de
Morelia les habla llenado de entusiasmo, y con-
fianza pero por desgracia la posicion no era para
defenderse. Suwarow, rechazado en Lecco, habla
hecho pasar el Ádda por dos puntos, Brivio y Trez-
zo, por la parte superior é inferior de la division
de Serrurier, que formaba la izquierda, hallándose
asi interceptada esta del resto del ejército. Moreau
sostuvo en Trezzo con la division de Grenier un
furioso combate para rechazar al enemigo al otro
lado del Ádda, y ponerse así en comunieacion coa
Serrurier, Combatió con ocho ó nueve mil hom-
bres contra una division de mas de veinte mil; y
sus soldados, animados por su presencia, hicieron
prodigios de valor; mas no pudieron rechazar al
enemigo al otro lado del Ádda. Por desgracia Ser-


FRANCESA, 467
rurier, que no podia recibir Orden alguna, no tu-
vo la precaucion de acudir al mismo punto de Trez-
zo, donde Morena se obstinaba en combatir para po-
nerse en comunicacion con él. Fue necesario ce-
der y abanlonarle á su suerte, el cual fué rodeado
con su division por todo el ejército enemigo, y se
batió con estrenada desesperacion, hastaque cerca-
do por todas partes tuvo que deponer las armas.
Gracias al atrevimiento v entereza de un micial, se
Salvó parte de ella por las montañas en el Piamon•
te. Durante esta terrible accion se retiró Victor
afortunadamente á la espalda con su division in-
tacta y á esto se redujo la fatal jornada llamada de
Cassano, que ocurrió en 9 de Iloreal (28 de abril),
y redujo el ejército á unos veinte mil hombres.


Can aquel puñado de valientes se atrevió Mo-
reau á retirarse sín perder ni un momento aquella
serenidad de ánimo con que le habia dotado la na- •
turaleza. Reducido á veinte mil soldados en pre-
sencia de ua ejército que hubiera podido ascenderá
noventa mil, si se hubiese sabido hacerle marchar
en inasa, ni vaciló un momento, siendo esta sere-
nidad mas digna de celebrarse aun que la que ma-
nifestó al volver de A.leinania con un ejército de se-
senta mil hombres vencedores, y con todo no se ha
celebrado esta Ultima.- ¡tal es el influjo de las pa-
siones en los ánimos de los contemporaneos!


Procuró por de pronto cubrir á Milan para fa-
cilitar el medio de evacuar los parques y dejar es-
peditos los equipages, dando tiempo á los indivi-
duos del gobierno cisalpino y á todos los milaneses
comprometidos para retirarse á su espalda. Nada
raras peligroso para un ejército que estas familias
de fugitivos que se ve obligado a colocar entre sus




168 REVOLCCION


filas, pues entorpecen su marcha, entorpecen sus
movimientos, y pueden á veces comprometer su
existencia. Despues de haber pasado dos dias Mo-
reau en Milan, emprendió su marcha para atrave-
sar el pó, segun los movimientos de Suwarow
juzgo que p'odria establecerse ventajosamente; te-
nia que atender á dos objetos, á cubrir sus comuni-
caciones con la Francia v la Toscana. por donde
se adelantaba el ejército 'de Nápoles. Para lograr
tan interesante mira, creyó conveniente ocupar la
vertiente de las montañas de Génova, que era el
punto mas favorable y marchó en dos columnas,
La una que escoltaba los parques, bagages y tren
del ejército tomó el camino real de Milan á Turin,


la otra se dirigió hacia Alejandría para ocupar
los caminos de la ribera de Génova. Efectuó esta
marcha sin que le molestase mucho el enemigo,
pues en vez de caer Suwarow con sus vencedoras
fuerzas sobre nuestro débil ejército y destruirle
completamente, hacia que le tributasen en Milan
los honores del triunfo clérigos, frailes y nobles, y
todas las hechuras del Austria, que entraban de.
tropel detrás de los ejércitos coligados.


Tuvo tiempo Moreau de llegar á Turia y en-
viar á Francia todo su tren de guerra. Armó la
ciudadela, procuró reanimar á los partidarios de
la república, y se reunió despues con la columna
que dirigió á Alejandría. Eligió alli una posicion
que prueba todo el tino de su penetracion situando-
se en la confluencia de los dos ríos Tártaro y Pó,
que se unen por mas abajo de Alejandría al bajar
del Apenino. Estando así cubierto por uno y otro
no temía un ataque de viva fuerza, v guardaba al
mismo tiempo todos los caminos de Génova, pu-


FRANCESA. 169


diendo esperar lranquilamentela llegada de Macdo-
nald. Esta posicion no podia ser mas acertada,
porque ocupaba á Casale, N'alma, Alejandría y
tenia una sucesion de puntos en el Pó y el Tauro,
y sus fuerzas se hallaban colocadas de modo que
podia acudir en pocas horas al primer punto ata-
cado. Situóse alli con veinte mil hombres y espe-
ró con imperturbable serenidad los movimientos de
su formidable enemigo,


Afortunadamente Suwarow empleó mucho tiem-
po en avanzar y pidió al consejo áulico que pusie-
ra á su disposicion el cuerpo austriaco de Belle-
garde que estaba destinado al Tirol. Este cuerpo
acal9a.ba de llegar á. Italia y hacia subir el ejér-
cito combinado á mas de cien mil hombres; pero
teniendo Suwarow Orden de sitiar á un mismo
tiempo á Pescara, Mántua y Pizzghitone, querien-
do resguardarse á la vez por la parte de Suiza, é
ignorando ademas el arte de distribuir las masas,
solo tenia cuarenta mil hombres disponibles, fuer-
za por lo demas mu y suficiente para deshacer á Mo-
reau si hubiera sabido emplearla con destreza.


Vino por fin á bordear el Póel Tártaro, si-
tuándose en frente de Moreau y . se estableció en
Tortona, donde fijó su cuartel general. Pasados al.
gunos dias de inaccion resolvió por lin hacer una


• •


tentativa contra el ala izquierda de Moreau, es de-
cir, por la parte del PO. Un poco mas arriba de la
confluencia de este rio con el Tá p aro, y enfrente
de Mugarone, se encuentran unas islas arboladas,
á cu y o favor resolvieron los rusos intentar el paso,
como en efecto lo verificaron en la noche del 22
al 23 de floreal (II á 12 de mayo) en número de
unos dos mil por una de aquellas islas, hallándose




110 tti/YOLuCtON
así á la otra parte del brazo principal. El que les
quedaba por pasar era de poca consideracion, y
podia atravesarse á nado, lo cual hicieron audaz-
mente, pasando á la orilla derecha del Pó. Cono-
ciendo el peligro los franceses, acudieron al punto
amenazado; y Moreau, que estaba sobre sí por
otras demostraciones hechas por la parte del Tá-
naro, esperó que se descubriese bien el verdadero
punto de peligro para acudir á él con fuerzas: así
que se coaveució enteramente, se dirigió con su re-
serva y precipitó ea el Pó á los rusos que se ha-
blan atrevido á pasarlo, y perdieron dos mil qui-
nientos hombres entre muertos, ahogados y pri-
sioneros.


Aquel vigoroso golpe aseguraba enteramen-
te la posicion de Moreau en el singular triáugulo
que Italia elegido; pero le inquietaba la inaccion
del enemigo, pues teinia que hubiesedejado Suwa-
row solo un destacamento delante de Alejandría v
que hubiera subido por el Pó coa el grueso de su"s
fuerzas para dirigirse á, Torio y tomar por la es-
palda la posicion de los franceses, ó que hubiese.
salido al encuentro de Macdonald. Incierto pues de
la inaccioa de Suwarow, resolvió obrar por sí y
convencerse del estado de las cosas; y asi ideó
abandonar á Alejandría y efectuar un buen recono-
cimiento. Si el enemigo hahia dejado


,


á su vista un
destac.unento, proyectaba Moreau convertir el re-
conocimiento ea un ataque formal, destrozar este
destacamento y retirarse despues poco á poco por
la carretera de la llochetta, hacia las montañas da
Génova para esperar á Macdonald; mas si por el
contrario se hallaba con la fuerza principal, inten-
taba replegarse inmediatamente y tomar acelera-


FRANCESA. 474
damente la ribera de Génova por todas las comu-
nicacionesque le quedaban. La razon mas podero-
sa que tuvo para adoptar este partido decisivo
fué la iasurreccion del Piamonte á sus espaldas,
que le precisaba á aproximarse á su base cuanta
antes pudiera.


Mientras Moreau formaba aquel acertado pro-
yecto, Suwarow concibió otro totalmente desca-
bellado. Su posicion en Tortona era seguramente
la mejor que podia elegir, porque le colocaba en-
tre dos ejércitos franceses, el de la Cisalpina y el
de Nápoles, v no debia dejarla de niugun modo;
mas sin embargo, trató de llevar parte de sus fuer-
zas al otro lada del Pó para subir por el rio basta
Turin. apoderarse de esta capital, organizar en
ella á los realistas del Pian-mute y allanar la posi -
cien de Moreau. Semejante maniobra era un desa-
cierto porque para lograr su objeto, era menester
intentar un ataque directo v vigoroso, y sobre to-
do no abandonar la posicion intermedia de los dos
ejércitos que procuraban reunirse.


Mientras Suwarow diviendo sus fuerzas dejaba
parte de ellas en los alrededores de Tortona. á ori-
llas del Tauro, y llevaba las restantes al otro la-
do del Pó para dirigirse contra Turin, Moreau efec-
tuaba su pro y ectado reconocimiento. Adelantó la
division de Victor para atacar vigorosamente al
cuerpo ruso que tenia á la vista, él quedaba un
poco detrás con toda su reserva preparado á tro-
car el reconocimiento en un ataque formal, si creia
poder destruir á los enemigos. Despues de un en-
cuentro bastante reñido en que las tropas de Vic-
tor desplegaron un valor estraordinario , creyó
Moreau que tenia delante todo el ejército ruso, y




172 REVOLUCION


no se atrevió á atacar del todo, recelando tener
que habérselas con un enemigo muy superior; por
consiguiente, de los dos partidos que se !abia pro-
puesto adoptar, prefirió el segundo como mas se-
«uro resolvió retirarse á las montañas de Géno-
va. Era su posicion sumamente critica, porque se
hallaba sublevado el Piamonte á su espalda y ya un
cuerpo de los insurgentes se !labia apoderado de
Cera, que cierra el principal camino y único para
la artillería. Estaba amenazado de ser cogido el
gran convoy de los objetos artísticos sacados de
[tala y todas estas circunstancias eran muy deli-
cadas, porque si se tomaban !os caminos situados
mas á la espalda, que salían a la ribera de ponien-
te, temia florean separarse mucho de las comuni-
caciones de la Toscana dejándolas á merced del
enemigo, á quien suponia reunido en masa alrede-
dor de Tortona. En semejante incertidumbre se
decidió inmediatamente y (lió las siguientes dispo-
siciones. Envió á la division de Victor sin artille-
ría ni bagages por sendas transitables solo para la
infanteria, á las montañas de Génova con Orden de
ocupar á toda prisa los pasos del Apenino, para in-
corporarse con el ejército procedente de Nápoles, y
reforzarle en caso de que le atacase Suwarow. 1110-
reau con solo unos ocho mil hombres, salió con su
artillería, caballería, y todo lo (lemas que no podia
seguir las veredas de. las montañas. a una de las
seguir que se encontraban á la espalda de
Ceva, y diriman á la ribera de poniente. Calculaba
ademas, al decidirse á esta retirada escentrica,
que atraeria asi al ejército enemigo y le separaria
de perseguir á Victor y acometer á Macdonald.


Victor se retiró felizmente por Acqui, Spigno


FRANCBSA. 473
v Dego, y fué á. ocupar las cumbres del Apenino
mientras


' Moreau se retiró con estraordinaria cele-
ridad á Asti, pues la toma de Co ya, que le inter-
ceptaba su principal comunicacion, le tenia en su-
mo cuidado. Dirigió por el collado de Fenestrelle
casi todo sus parques sin conservar mas que la ar-
tillería de campaña que le era indispensable, y re-
solvió abrirse paso por el Apenino, haciéndole
construir por sus propios soldados. Despues de
cuatro días de increíbles esfuerzos, quedó el cami-
no transitable para la artillería, trasladándose Mo-
reau á la ribera de Génova sin haber retrocedido
hasta el collado de Tenda, lo cual fe hubiera apar-
tado mucho de las tropas de Victor.


Al saber Suwarow la retirada de Moreau se
apresuró á perseguirle; pero no supo adivinar ni
prevenir sus sabias combinaciones; y asi gracias á
su serenidad y destreza, logró Moreau conducir sus
veinte mil hombres sin que se los desmembrasen,
antes bien reprimiendo á los rusos donde quiera
que los Rabia hallado. Dejó en Alejandría una guar-
Mein de tres mil hombres, y se hallaba con unos
diez y ocho mil en los alrededores de Génova, si-
tuado en la cumbre del Apenino, y esperando que
llegase Nacdonald. Rabia conducido para incorpo-
rarlos á este á la divisiou de Lapovpe, al cuerpo li-
gero de Montrichard, y á la division de Victor al
alto Trebbia. El seguía en las cercanías de Novi
con el resto de su ejército, y su plan de reunion
estaba profundamente meditado. Pocha traer al
ejército de Nápoles por las orillas del Medi-
terráneo, reunirle en Génova y salir con él de
la Bochetta, ó bien hacerle salir de la Toscana
á las llanuras de Plasencia y márgenes del Pó.




174 REVOLUCION


El primer intento aseguraba la incorporacion,
porque se efectuaba al abrigo del Apenino; pe-
ro habia que atravesarlo de nuevo y encontrar-
se de frente con el enemigo para apodera


rse de la
llanura. Por el contrario saliendo por delante de
Plasencia, dominaba toda la llanura basta el Pó,
tomaba en sus orillas el campo de batalla, y en ca
so de victoria, precipitaba en él al enemigo. Mo-
reau quería que ilLtedoaald tuviese su izquierda
apoyada siempre ea las montañas para unirse con
Víctor que estaba en Bobbio, y él no cesaria de
observar á Suwarow, dispuesto á acometerle por
sus flancos si salía al encuentro de Macdonald. En
semejante situacion parecia la incorporacion tan
segura como detrás del Apenino, Y se situaba en


terreno preferible.
Entretanto acababa de reunir el Directorio


en el 'Mediterráneo considerables fuerzas marí-
timas poniéndose al frente, de la escuad:a
Brest el ministro de la marina Bruis, que habia
hecho levantar el bloqueo de la española, y cruza-
ba con cincuenta navíos el Moditerraneo , con el
objeto de librarle de los ingleses, y restablecer las
comunicaciones con el ejército de Egipto: 11ízose
aquella reunion tau deseada que podia restablecer
nuestra preponderanc ia en los mares de Levante y
se hallaba Bruis á la sazon á la vista de Génova,
circunstancia que llenó de consuelo á nuestro ejér-
cito. De.cíase que conducia víveres, municiones y
refuerzos y aunque esto no era cierto , Moreau se
valió de estas voces , y procuró confirmarlas es-
tendiendo la noticia de que la escuadra acababa de
desembarcar veinte mil hombres y considerables
provisiones. Con esta noticia se alentó mucho el


1


FRANCESA.


.475


ejército y decayó por el contrario la confianza del
enemigo.


A mediados de pradial;primeros de junio) ocur-
rió en Suiza un nuevo acontecimiento. liemos vis-
to que Massena tenia ocupada la linea del Limmat,
ó Zurich, y que el archiduque, saliendo con dos
grandes divisiones por ambos estremos del lago de
Constanza, ceñia aquella línea en toda su estension.
Resolvió atacarle entre Zurich y Brirk, esto es,
entre el lago de Zurich y Aar, en la prolongacion
del Liunnat. Massena había tomado posicion, no en
el mismo Linunat, sino en una cordillera de mon-
tañas que están delante del rio, v cubre al mismo
tiempo que éste lago fortilicandoljde tal modo que
quedaron casi inaccesibies; mas á. pesar de que es-
ta parte de nuestra linea era la mas fu de, resol-
vió atacarla el archiduque, porque hubiera sido
muy arriesgado dar un largo rodeo para intentar
despees un ataque por encima del lago en la ion-
o. itud del Lint. Massena podia entonces aprove-
charse de semejante coyuntura para destrozar los
cuerpos que quedasen á su frente , y lograr asi
una ventaja decisiva.


Efectuóse el pro y ectado ataque el 4. de junio
(16 de pradial), por toda la estension del Limtuat.
quedando en todas partes rechazados los austria-
cos, á pesar de su tenaz resistencia. Al día siguien-
te, juzgando el arehiduque que no dehia renunciar-
se á semejantes tentativas, para que no se perdiesen
infructuosamente, volvió al ataque con la misma
obstiaacion; y reflexionando Massena que podia
ser arrollado, en cuyo caso seria muy dificil la re-
tirada, y que á la línea que abandonaba se seguia
otra mas fuerte, la cordillera del Albis, que gaar-,-




burkeisec


476 REVOLUCION


pece por detras el Limmat y el lago de Zurich, re-
solvió retirarse espontaneaMente. En esta retirada
solo perdia el pueblo de Zurich, que no considera-
ba de gran importancia. La cordillera del Albis,
que costea el lago de Zurich, presentando ademas
el Limmat un derrumbadero casi sin intermision
hasta el Aar, era casi inespugnable . Al ocuparle so-
lo se perdía un pequeño terreno , porque se retro-
cedia solamente desde la anchura del lago y el
Limmat ; por consiguiente se retiró espontánea -
mente y sin pérdida alguna , situándose de modo
que no concibió el archiduque deseos de aco-
meterle.


Nuestra posicion seguia siendo casi la misma en
Suiza, esto es, formando nuestra linea defensi-
va contra los austriacos el Aar, el Diluvia , el lago
de Zurich, el Lint v el Reuss hasta San Gotbard.


Macdonald se adelantaba al iin por la parte de
Italia hacia Toscana y habla dejado guarnicion en
el fuerte de San 'Cebara en Cápua y en Gaeta, con
arregloa sus instrucciones; lo cual era comprome-
ter inútilmente á unas tropas que no eran capaces
de sostener al partido republicano, y que dejaban
un gran hueco en el ejército de operacionos. Al re-
tirarse el ejército francés, Babia dejado entregada
la ciudad de Nápoles á una reaccion realista que
podía compararse con las mas horribles escenas de
nuestra revolucion. Macdonald Babia juntado en
Roma algunos miles de hombres de la division de
Garnier, en T oscana division de Ganthier, y en
illódena la tropa ligera de Montrichard , formando
asi una division de veinte y ocho mil hombres. Ila-
llábase en Florencia el 6 de pradial (25 de mayo),
habiendo efectuado su retirada con mucha rapi-


FRANCESA 477
dez y con notable órden pero desgraciadamente
perdió mudo tiempo en Toscana, y no salió del
Apenino á las llanuras de Plasencia hasta fines de
pradial (mediados de junio).


Si hubiera desembocado mas pronto , habria
sorprendido á los aliados en tal estado de disper-
sion , que ,hubiera podido destrozarlos sucesiva-
mente y rechazarlos detras del Pó. Suwarow se
hallaba'en 'furia, que acababa de tomar, hallando
allí inmensas municiones. Bellegardeobservaba los
desembocaderos de Génova y Kray, sitiaba:á Man-
tua, la ciudad de Milan y las plazas; pero en nin-
guna parte 'labia reunidos treinta mil austriacos
rusos. Si 31acdonald y Moreau se hubiesen presea-
do juntos con cincuenta mil hombres , hubieran
podido variar el aspecto de la campaña; pero el
primero cre y ó deber emplear algunos dias en dar
descanso á su ejército, y reorganizar las divisiones
que hacia sucesivamente reunido, con lo cual per-
dió un tiempo precioso, y dejó que Suwarow repa-
rase sus descalabros. Al saber el general ruso la
.marcha de Macdonald, se.apresuró á salir de Tu-
rin, y con treinta mil hombres de refuerzo para si-
tuarse entre ambos generales franceses , recobrar
la posicion que no 'hubieradebido abandonar nun-
ca. Mandó al general Oit, que estaba de observa-
cimen el Trebbia


., cerca de Plasencia, que se re-
tirase hacia den caso deser atacado; encargó á Kray
que le enviase de Mántaa cuantas tropas tuviese
disponibles; prescribió.á Bellegarde que observase
á Novi, por donde debía salir horcan, y él en per-
sonase preparó á marchar á las llanuras de Pla-
sencia al encuentro de Macdonald.


Estas son las únicas disposiciones que en to-
Biblioteca popular
T. vi. 563




478 REVOLUCION


da esta campaña han dado á Suwarow la aproba.-
cion de los militares. Los dos generales franceses
seguían ocupando las posiciones que hemos indi-
cado, y situados ambos en el Apenino, doblan ba-
jar de él para reunirse en las llanuras de Plasen-
cia. Moreau dehia salir de Novi y Macdonald de
Pontremoli , habiendo el primero enviado de re-
fuerzo al mismo Macdonald la division de Victor,
y situando enBobbio en la pendiente de las monta-
ñas, al general Lapoype con algunos batallones
para proteger la incorporacion, pues su proyecto
era aprovechar la ocasion en que Suwarow mar-
chase de frente contra Macdonald para acometerle
por el Ilanco : no obstante, para esto era preciso •
que Macdonald siguiese apoy ado en las montaras
y no aceptase batalla muy adentro de la llanura.


Púsose, Macdonald en movimiento á linos de
pradial (mediados de junio) , custodiando el bajo
Pó la division de Rebenzollern, situada en las cer-
canías de Módena, el cual oprimido por superiores
fuerzas, perdió mil quinientos hombres y estuvo á
pique de perderlo todo. Este primer triunfo alentó
á Macdonald v le hizo acelerar su marcha forman-
do su van guardia ladivision de Victor, que acababa
de incorporarsele, haciendo subir su ejército á unos
treinta y dos mil hombres. La division polaca de
Domhrowskv marchaba á la izquierda de la de Vic-
tor, y ambas ihanapo y adas por las de Rasca. pe-
sar de que el grueso 'del ejército, formado por las
divisiones de Montrichard, Olivier y Watrin, esta-
ba aun muy atras, estimulado Macdonald por el
triunfo logrado contra llohenzotlern, quiso ar-
rollar á Ott , que estaba de observado,' en el
Tidone, y mandó á Victor, Dombrowsky y Rus-


FRANCESA.
479


ca que marchasen contra él inmediatamente.
Formaban el campo de batalla tres torrentes


que bajan paralelos del Apenino al Pó, que son el
Nora, el Trebbia y el Tidone. El grueso del ejército
francés se hallaba todavia en el jura , cuando las
divisiones de Victor, Dombrowksv v fusca, avan-
zaban hacia el Trebbia con órdelde atravesarle
para dirigirse á Tidone y deshacer á Ott, á quien.
creia. Macdonald sin apoyo. Marcharon el 29 de
pradial (17 de junio) rechazando al principio la
vanguardia del general Ott de las orillas del Ti-
done, y obligándola á tomar una posicion á la es-
palda hacia el pueblo de Sermet. Iba Oil a ser
Cambien arrollado , cuando llegó á protegerle Su-
warow con todas sus fuerzas. Envió al general Ba-
gration contra Victor , que seguia en la longitud
del Po, colocó á Ott en el centro contra. Dombro-
wsky y dirigió á Metas á la derecha contra la di-
vision y Rasca. Bagration no estuvo al principio
muy feliz contra Victor , y se vió precisado á re-
troceder; pero en el centro mandó Suwarow cargar
á la division de Domhrowsky por la infanteria ru-
sa, envió contra sa (lamo á dos regimientos de ca•
bailada y le des
desde cuyo momento Victor,


que habla avanzado hacia el Pó, se halló aislado y
comprometido. Bagration , reforzado por los gra-
naderos , volvió á la ofensiva. La caballería rusa
<jue !labia deshecho en el centro á los polacos
atajado á Victor , le acometió por el costado v le
precisó á retirarse, viéndose entonces Musca obli-
gado á ceder el campo por la derecha y las tres di-
visiones á repasar el Tidone y retroceder al
Trebbia.


No había sido feliz aquella primera jornada ea




180 REVoLUCION


que ama tercera parte á lo mas del ejército, se [la-
bia tenido que batir contra todo el del enemigo
conociendo entonces Maedonald que se habla apre-
surado demasiado , resolvió situarse detrás del
Trebbia, reunir alli todas sus divisiones y vengar-
se del golpe que hacia sufrido. Por desgracia las
divisiones de Olivier, Montrichard y Watrin se
hallaban aun á la espalda sobre el Nura, y resolvió
esperar al segundo dia, es decir, al 1.° de mesidor
(.19 de junio), para presentar batalla.


Perú Suwarow no le die tiempo para reunir sus
fuerzas y se preparó á atacarle el siguiente dia,
esto es, el 30 de pradial OS de junio). Los dos
ejércitos iban á juntarse en la longitud del Trebbia,
apo y ando sus flancos en el Pó y el A.penin: y cal-
culando Suwarow acertadamente que el punto esen-
cial estaba en las montañas, por donde podrian co-
municarse los dos ejércitos franceses , llevó hacia
aquella parte su mejor infanteria y caballería. A.
la division de Bagration, que al principio estaba á
su izquierda á lo largo del Pó la llevó hacia su de-
recha, al pié de las 'montañas , poniéndola con su
division de Schweikofskv á las órdenes de Rosem-
berg, y mandando pasar' á ambos el Trebbia hacia
Rivalta por la parte superior de su corriente para
separar a los franceses de las montañas. Las divi-
siones de Dombrowsky, Rusa. y Victor estaban si.»
tuadas hacia esta parte á ladzquierda de la linea
de los franceses. En el centro v á lo largo del T reb-
bia debian colocarse las de Olivier v Montrichard,
y la de Watrin ocupar la derecha hacia el Pó y
Plasencia.


En la mañana del 29 de pradial ( .17 de junio),
atacaron las vanguardias rusas á las francesas que


FnANcESA. 181
se hallaban al otro lado del Trebhia, en Casaliggio
y Griguano, rechazándolas; y Macdonald , que no
esperaba ser atacado


'


se ocupaba en alinear sus
divisiones del centro. Victor que mandaba nuestra
izquierda, dirigió al punto toda la indanteria fran-
cesa al otro lado del Trebbia , poniendo por algu-
nos instantes en gran riesgo á Suwarow ; pero lle-
gando :losemberg con la divisioa de Scheiwkorgy
recobró la ventaja, y despues de un furioso com-
bate en que ambas partes esperimentaron muchí-
sima pérdida, obligó á los franceses á retirarse de-
tras del Trebbia. Eatretauto llegaban al centro las
divisiones de Olivier y Montrichard, y la de Wa-
trin á la derecha, empezándose un cañoneo en
toda la línea; mas despues de haber hecho algunos
disparos, se pararon unos y otros en las orillas del
Trebhia que dividió á los dos ejércitos, y á esto se
redujo la segunda jornada, que consistióen un cho-
que con nuestra izquierda, choque terrible, pero
sin resultado alguno.


Macdonald tenia ya á su disposicion toda su
gente , y quería que el tercer combate fuese
decisivo. Su plan consistia en atravesar el Treb-
hia por todos los puntos, v atajar los dos flan-
cos del enemigo. Para esto debía la division de
Dombrowsly subir por el rio hasta Rivalta ,y
pasarle por mas allá de los rusos , debiendo
efectuarlo la nivision de Watrin cerca de su em-
bocadura en el Pó, y ganar la orilla izquierda de
Suwarow. Presumia al mismo tiempo que Marean,
cuya cooperaeion esperaba hacia dos dias, entra -
da en accioa aquel dia á mas tardar. Tal fue el
plan para la accion del I .° de mesidor (1) de ju-
nio); pero durante la noche sobrevino una horro-




182 REVOLUCION


rosa refriega, porque habiendo atravesado el can-
ee del Trebbia un destacamento francés para to-
mar posicion, se creyeron atacados los rusos , y
acudieron á las armas. Otro tanto hicieron los
franceses, y los dos ejércitos se encontraron, y tra-
baron un combate nocturno, degollandose por am-
bas partes sin distinguir amigos ni enemigos. Des-
pues de una infructuosa matanza, lograron por fin
los generales recoger su gente en los campaanen-
tos, al siguiente dia se hallaban unos y otros tan
cans'ados de tres días de combate , y de la lucha
de !anoche anterior, guano entraron en acaioalas-
ta las diez de la mañana. La batalla empezó á
nuestra izquierda en el alto Trebbia. A.travesóle
Dombrowskv por Rivalta, á despecho de los ru-
sos, enviando á aquel punto Suwarow al principe
Bagration, cuyo moviinientodejó desamparados íos
flancos de lios'emberg, aprovechándose intnedia-
tamenteVictor y Rusca para arrojarse sobre él al
pasar el Trebbia, Avanzaron con buen éxito , y
envolvieron por todas partes a la division de
Schwelkofsky, donde se hallaba Suwarow , y la
pusieron en estremado riesgo; pero hizo frente á
todos lados, y se defendió denodadamente. Viendo
Bagration el peligro, bajó al punto amenazado , y
obligó á Victor y Busca á. desistir de su empresa.
Si entonces Drombrowskv, aprovechando aquel
momento, se hubiera lanzado tambien contra Bra-
gation, hubiéramos conseguido el triunfo en aque-
lla parte, que era la mas interesante , horque to-
caba á las montañas, mas por desgracia permane-
ció en inaccion, y Victor y Rusca se vieron precisa-
dos á retirarsealTrebbia. Montrichard lo pasó por?
el centro hacia Crignano, y Olivier por San Nicolo.


FIUMESA. 1 83
El primero marchaba contra al cuerpo de For-


ter, cuando las reservas austriacas que había pe-
dido Suwarow á Malas, y desfilaban por la espalda
del campo de batalla , chocaron inesperadamente
con los flancos de su division, y viéndose sorpren-dida la 5. 1


media brigada ligera , que halda he-
cho prodigios crujen batallas, huyó desordenada.
Montrichard se vio precisado entonces á repasar el
Trebbia y Olivier, que habia avanzado cen buen
resultadolácia San Nicolo , v rechazado denoda-
damente á Ott v Melas, se halló descubierto por
fa retirada de Montrichard. Metas, entonces, dan-
do contra •drden á, las reservas austriacas , cura
presencia halita desordenado á. la division de \loii-
trichard , las dirigió contra Olivier , que se vid
obligado á repasar tambien el Trebbia. Entretanto
la division de Watrin, enviada inútilmente al es-
tramo derecho, donde nada tenia que hacer, avan-
zaba á lo largo del Pó , sin poder ausiliar al ejér-
cito, y se vid tambien precisada á repasar el Treb-
bia, para seguir el movimiento general de retira-
da. Suwarow, temiendo siempre que Mercal/ l e a ta-
case por retaguardia, hizo grandes esfuerzos en el
resto del dia para pasar el Debla, mas no pudo
lograrlo, porque los franceses le opusieron en to-
da la haca una invencible barrera ; y aquel tor-
rente , testigo de tan encarnizada Bicha , separó
aun , y por tercera vez , á los ejércitos comba-
tientes.


Tal fue el tercer acto de aquella sangrienta
batalla. Los dos ejércitos estaban despedazados,
como que cada uno hAbia perdido cerca de doce
mil hombres y la mayor parte de los generales
estaban heridos. Regimientos enteros se hallaban




481 BE VOLUCION


desechos ; pero la situacion era muy diferente
porque Suwarow recibía diariamente refuerzos,
y solo podia ganar en la proseeucion de aquella.
lucha , mientras que por el contrario Macdonald
habla agotado indos sus recursos, y podía verse
arrojado atropelladamente á la Toscaaa si se obs-
tinaba en batirse. Aai, pues, pensó en retirarse al
Nora, para ganar á Génova por detrás del Apeni-
no; y abandonó el Trehbia el 2 de mesidor, ( .20 de
junio) por la mañana. Cavó en manos de Suwarow
un parte en que pintaba á Moreau su desespera-
da situacion , Ilenanduse de gap) su enemigo , y
apresurándose á perseguirle sin descanso: no obs-
tante, verificóse la retirada con bastante órden á
las orillas del Nora. Por rbasgracia, la division de
Vetar, que hada cuatro días sostenía continuos
combates, q uedó al fin desecha, y con gran nú-
mero de prisioneros ; pero 3lacdonald tuvo sin
embargo tiempo para reunir su ejército al otro la-
do de! Apeaba°, despues de haber perdido cator-
ce ó quince mil hombres entre muertos, heridos y
prisioneros. lielizmente, o y endo Suwarow retum-
bar á su espalda el canon de Moren, cesó de per-
seguir á Macdonald. Moreau, á quien insuperables
obstáculos hahian impedido ponerse ea movimien-
to antes del 30 de pradial (18 de junio) , acababa
por lin de salir por No y i, lanzarse Gontra Bellegar-
de, derrotarle, y hacerle cerca de tres mil prisio-
neros; pero esta tardía ventaja era va inútil , y
no tuvo loas resultado que retener á Suwarow, é
impedirle que se cebase en Macdonald.


Aquella reno ion de la que tan grandes resulta-
dos se prometían no labia producido otra cosa
que una sangrienta derrota, y agrias contestado-


FRANCESA. 485
nes entre los dos generales franceses que nunca se
han aclarado. Los militares culparon a Macdonald
de haber permanecido demasiado tiempo en Tosca-
na, separado mucho en su marchaá unas divisiones
deotras, de modo que las de Victor,B.usca v Dom-
browski, fueron batidas dos días consecutivos an-
tes de que entrasen en línea las de lontrichard,
Olivier y Watrin; de haber tratado el dia de la ba-
talla de antiaiparse á las do; alas del enemigo, en
vez de dirigir su principal esfuerzo hacia su iz-
quierda v el alto Trebbia • de haberse separado
mucho de las montañas, de suerte que no dejó á
Lapoype que estaba en Bobbio, acudir en su au-


y finalmente mas que todo, el haberse apre-
surado' á presentar la batalla como si hubiera que-
rido llevarse solo el honor del triunfo. Los milita-
res al aprobar el plan sálaiamente combinado por
bloreau, solo le haa hecho un cargo: el no haber
prescindido de todo miramiento hacia un antiguo
camarada y tomado el mando directo de ambos
ejércitos, y especialmente el no haber d:rigido por
si la batalla. Sean ó no justos estos cargos, lo
cierto es que si se hubiera ejecutado tal como fue
concebido el plan de Moreau, se hubiera salvado
la Italia, pero se perdió totalmente con !a batalla
de Trebbia. Por fortuna, se hallaba allí Moreau
para reparar nuestros descalabros é impedir á Su-
warow aprovecharse de su inmensa superioridad.
Tres meses hacia que se había abierto la campa-
ña, v escepto en Suiza, en todas partes habíamos
espe'rim matado infortunios. La batalla de Stokach
nos produjo la pérdidade la Alemania, las de Mag-
nano y el Trebbia nos privaban de la Italia. Única-
mente Massena, firme como una roca, ocupaba




186 REVOLUCION


aun la Suiza á lo largo de la cordillera del Albis.
Sin embargo; en medio de tan funestos reveses, no
debe olvidarse que el valor de nuestros soldados
era incontrastable, y tan admirable como en los
bias mas gloriosos de nuestras victorias , y que
Moreau habia sido á un mismo tiempo gran ciu-
dadano y gran capitan ; estorbando á Suwarow
que destruyese con un solo golpe nuestro ejército
de Italia.


Estas últimas desgracias dieron nuevas armas
á los enemigos del Directorio, y provocaron contra
él redobladas invectivas ; tanto que ya empeza-
ba á traslucirse el temor de una invasion , y los
departamentos del mediodia y de los Alpes , es-
puestos antes que los domas a la irrupcion de los
austro-rusos, se hallaban en estremada agitacion.
Las ciudades de Chambero, Grenoble y Orange,
dirigieron al cuerpo legislitivo esposiciones que
produjeron la mas profunda sensacion. ellas
se comprendian los injustos cargos que hacia dos
meses circulaban por todas partes , insistiendo en
el saqueo de los paises conquistados , en las dila-
pidaeiones de los asentistas , en la desnudez de
los ejércitos, en el ministerio de Scherer , en su
marido de general, ea la injusticia cometida con
Moreau, en la prision de Championnet, etc.—
A¿Por qué, devino, se han visto precisado los fie-
les conscriptos á volverse á sus bogares? por la des-
nudez en que los tenian , ¿por qué han quedado
impunes todas las rapiñas ? ¿ por qué el inepto
Scherer, tildado de traidor por lloche, ha perma-
necido tanto tiempo en el ministerio de la guerra?
¿por qué ha poli lo consumar como general los
males que habia preparado como ministro? ¿ por


FRANCESA.
187


qué se han sustituido á los nombres de los favori-
tos de la victoria otros desconocidos? ¿por qué se
halla procesado el vencedor de Roma v de Ná-
poles') » -


Ya ha podido conocerse el valor de estas acu-
saciones; pero sin embargo, las representaciones
que las contenian obtuvieron el honor de impri-
mirse, y de que fuesen remitidas al Directorio,
cuya acogida probaba suficientemente las dispo-
siciones de ambos consejos que no podian ser peo-
res. La oposicion constitucional se habia unido con
la patriota; la una compuesta de ambiciosos que
querian un gobierno nuevo , y de orgullosos que
se quejaban de que no se hablan acogido debida-
mente sus dictámenes y recomendaciones ; la otra
de patriotas escluidos por las escisiones del cuerpo
legislativo, ó reducidos al silencio por la ley de 19
de fructidor; pero una v otra pretendían la ruina
del gobierno existente. Decian que el Directorio
halda gobernado y defendido mal á la Francia, in-
fringido la libertad de las elecciones, y cohartado
la de imprenta y sociedades populares. Declara--
banle por lo tanto débil y tiránico, y se atrevian á
mencionar el 18 de fructidor, diciendo que no ha-
biéndose respetado las leves en aquel dia , no se
podia invocarlas favorablemente.


Uno de los principales motivos de aquellas in-
disposiciones era el nombramiento de Sieyes para
el Directorio. Colocar en él a un hombre que no
habia cesado de desaprobar la constitucion direc-
toria!, que por esta causa se habla negado a ser
director, era anunciar en cierto modo que se de-
seaba una revolucion; y el haber aceptado Sieyes
el cargo, cuando se dudaba que lo admitiese , en




188 REVOLUCIOU


vista de las anteriores renuncias, solo sirvió para
conlirmar estas congeturas.


Todos los de 'lasdescontentos que anhelaban
mudanzas acudieron á Sieyes, que á la verdad no
era muy diestro para gele de partido, pues ni te-
ma el carácter flexible y audaz, ni aun la ambicion
que se requiere al efecto , pero atraía á todo el
inundo con su celebridad. Sabian que no hallaba
cosa buena ni en la constituelon ni en el gobier-
no, y le estrechaban por todas partes, como para
incitarle á alterarlo todo. Barras, que }labia sabi-
do no enemistarse por su antiguo cargo de direc-
tor, sosteniendo relaciones é intrigas con todos los
partidos, se unió con Sieyes y logró merecer su
afecto, vendiendo bajamente á sus campañeros.
Todos los enemigos del Directorio se agrupaban al.
rededor de esto y dos hombres. Este partido habla
tratado de buscar apoyo en un jóven general que
gozase de reputacion, y que cuino tantos otros pa-
sase por una víctima del góbierno, por lo cual se de-
cidieron en favor de Joubert, en quien fundaban
grandes esperanzas, y que se hallaba cesante des-
de que hizo su dimision. Iba entonces á relacio-
narse con M. de Samanville porque estaba para
casarse con una senarita de Montholon y le pre-
sentaron a Sieves, el cual le hizo nombrar gene-
ral dela 47. a division 'Maar, que era la de Paris,
y procuraron hacerle gefe de la nueva liga.


No se pensaba aun ca mudanzas, sino que que-
rian apoderarse primero del gobierno , y salvar
despees de una invasiou á. la 1. rancia, dejando los
proyectos de constituciOn para cuando hubiese ce -
salo todo peligro. Lo primero á que debiaaspirarse
erla la separacion de los individuos del antiguo Di-


FRANCESA. 489


rectorio. Sie y es no hacia mas que quince dias que
entró en él, pues le nombaron en 1. 0


de pradial en
reemplazo de Rewbell. Barras se habia salvado,
como hemos visto, de la tormenta; de suerte que
toda la. ojeriza era contra Larevellierc , Merlin y
Treilhard, inocentes los tres de los cargos que se
hacian al gobierno.


Ellos tenian la mayoría porque eran tres, pero
querían imposibilitarles ene! uso de su autoridad.
Resolvieron guardar la ma y or consideracion aSie-
yes y disimularle hasta su genio para no agregar
á las dificultades de su posicion las que podrian
producir enemistades personales ; pero Sieyes era
intratable; todo lo hallaba malo, y en esto procedia
de buena fé, solo que se esplicaba de manera que
probaba no querer entenderse con sus cólegas pa-
ra remediar el mal. Infatuado con lo que habia
visto en el pais donde estuvo ; no cesaba de de-
cirles: eso no se hace asi en Prusia. —Pues ense-
ñadnos, le respondian sus cólegas, como se hace en
Prusia: aconsejaduos y ayudadnos t hacer bien .—
No me entenderíais , contestaba Sieyes; es inútil
hablar mas y por consiguiente continuad como has-
ta aqui.


Mientras•a el Directorio se declaraba la in-
compatibilidad entre la mayoría y la minoría, se su-
cediau fuera de él los ínasacadoradcis choq uespor parte
de los consejosy habia


ya una contienda formal sobrehacienda. La escasez provenia, como hemos dicho,
de dos causas; de la lentitud en los ingresos y del
déficit en los productos supuestos. Apenas hacian
ingresado doscientos diez millones, de los cuatro-
cientos librados por gastos hechos. El déficit en la
valuacion de los productos ascendia, segun Ramel,




490 RE VOLU CION


á sesentas siete y hasta á setenta y cinco millo-
nes; y como le negaban todavia este déficit, des•
mintió formalmente al diputado Genissieu\ en el
Monitor, probando lo que aseguraba. ¿Pero de qué
sirven las pruebas en ciertos casos? No por eso se
dejó de descargar invectivas contra el ministro y
el gobierno, ni de reoet:r que arruinaban el esta-
do, pidiendo sin cesar nuevos fondos para come-
ter nuevas dilapidaciones; sin embargo, la fuerza
de la evidencia hizo conceder nuevos arbitrios, y
ya que se Babia negado el impuesto sobre la sal,
Concedió para suplirle un décimo nor franco sobre
todas las contribuciones, y se recargó la de puer-
tas y ventanas. Pero el decretar impuestos era lo
de menos; lo necesario era asegurar su percepcion
por varias leves relativas á su reparto y recauda-
cion, las cuales no se habian dado. El ministro es-
trechaba para que se pusiesen en discusion, pero
se iba dilatándolo, y respondian á sus instancias
con los gritos de traicion. robo, etc.


Ademas de esta disputa sobre hacienda se sus-
citó otra con motivo de ciertas reclamaciones so-
bre varios artículos de la ley del 19 de fructidor,
que permitían al Directorio cerrar los clubs y su-
primir los periódicos por medio de un simple. de-
creto. Se habia encargado un proyecto de ley so-
bre la imprenta y las sociedades populares, para
modificar la del 19 de fructidor v privar al Direc-
torio del arbitrario poder que se habla abrogado.
Prononciábause tambien contra la facultad que da-
ba esta ley al Directorio para desterrar, segun le
pareciese, á los clérigos sospechosos, y suprimir
de las listas a los emigrados queriendo los patrio-
tas privarle de ella, á pesar de que solo se egercia


FRANCESA
191


contra sus contrarios. Se principió á mediados de
junio por la discusion de la imprenta y las socie-
dades populares, cuyo proyecto estaba redactado
por Berthier, y en ella sostuvieron los partidarios
del Directorio, entre quienes se distinguian Che-
nier, Bailleul, Creuzé- Latouche, Lecointe•Puvra-
vean, que aquelladictadura concedida al Directo-
rio por la ley de 19 de fructidor, aunque era te-
mible en tiempos tranquilos, era de indispensa-
ble necesidad en las actuales circunstancias. En tan
estremo peligro, decian, que no debía disminuirse
las fuerzas del gobierno, pues la dictadura que se
le otorgó el día .despues del 18 de fructidor, le era
sumamente necesaria, no ya contra la faccion rea-
lista, sino contra la anarquista, que era tan temi-
ble como la primera :


v ocultamente unida con
ella, añadiendo que los 'discípulos de Babmuf re-
nacían por todas partes y amenazaban á la repú-
blica con nuevos riesgos.


Los patriotas que abundaban mucho en los Qui-
nientos respondían con su acostumbrado frenes: a los
discursos de los secuaces del Directorio diciendo,
que era preciso conmover la Francia y devolverla
la energía de 1793, sofocada totalmenie por el Di-
rectorio, imponiéndola un yugo o presor. Que se
estinguiria todo el patriotismo si no se abrían los
clubs, ó no se restitu y a la libertad á los periódicos
patriotas. En vano, añaclian, se acusa á los patrio-
tas, v en vano se afecta el temor de una agro-
sion por su parte. ¿Qué han hecho estos hombres á
quienes se acusa tanto? Tres años ha que mueren
degollados, proscriptos y sin patria en la república
que tan poderosamente contribuyeron á fundar y
defendieron. ¿Qué crímenes se les atribuyen? ¿Han




492 REVOLUCION


procedido contra los reactores? No. Son .exaltados
y turbulentos, es verdad; ¿pero son crímenes es-
tos? hablan, y aun gritan, si se quiere; pero ellos
no asesinan y se ven todos los dias asesinados...
—Tal era el leuguage de Briot del Doubs, del Cor-
so Arena y de otros muchos.


De distinta manera se esplicaban los individuos
de la oposicion constitucional, pues naturalmente
moderados usaban de un tono templado, aunque
agrio y dogmatico. Segun ellos, era preciso repro-
ducir los principios desatendidos y volver á la im-
prenta y a las sociedades populares su libertad.
Los riesgos de fructidor habian podido dar una
dictadura momentánea al Diiectorio; pero ¿cómo
se habia usado de esta confianza? pregunten á los
parti los, decia BoulaV .del Meurthe. Realistas, pa-
triotas y constituciona" les, todos estaban acordes,
aunque tenias diferentes miras para declarar que
el Directorio habla abusado de su omnipotencia, y
una misma opiniou entre hombres tan opuestos ea
sentimientos é intereses, no podia dejar la menor
duda, y quedaba condenado el Directorio.


Asi los patriotas irritados se quejaban de vivir
oprimidos, y los constitucionales, llenos de pre-
tensiones, de mal gobierno. Reuniéronse todos ,é
hicieron derogar los artículos de la ley del 19 de
fructidor, relativos á. los periódicos y sociedades
populares. Este era un importante triunfo que iba
á producir un desenfreno en los periódicos, y la
reproducion de los jacobinos.


Iba creciendo la agitacion en los últimos dias
de pradial, circulando por todas partes los mas si-
niestros rumores. La nueva liga resolvió emplear
los medios de que se valen las oposiciones en los


FRANCESA
4 93


gobiernos representativos para obligar á retirarse á
un ministerio. Cuestiones embarazosas y reitera-
das, amenazas deacusacion, todo se puso en prác-
tica. Estos medios son tan naturales, que aun sin
la práctica del gobierno representativo, el instin-
to solo de los partidos dá con ellos desde luego.


Reuniéronse las comisiones de gastos, de fon-
dos v de guerra, establecidas en los Quinientos
para, ventilar todos estos puntos, y acordaron en-
viar un mensage al Directorio encargando á Boulav
del illeurthe que le redactase y en efecto lo pre-
sentó el día 15 de pradial. El consejo de los Qui-
nientos dirigió segun su proposicion al Directorio
un mensage en que pedia se le manifestasen las
causas de los peligros interiores y esteriores que
amenazaban á la república, y los medios que exis-
tian para remediarlos. Exigencias semejantes no
producen otro efecto que el de arrancar desenga-
ños y comprometer mas al gobierno de quien se
solicitan ,porque repetimos que un gobierno debe
ser superior á tolo; y cuando se le precisa á decir
que no ha triunfado, es lo mismo que obligarle á
hacer !a revelacion mas funesta. Adjuntas á este
mensage iban varias proposiciones de Orden que
tenían un objeto análogo porque eran relativas al
derecho de formar sociedades populares, á la li-
bertad individual, ala responsabilidad de los mi-
nistros, á la publicidad de las cuentas, etc.


Al recibir el Directorio el mensage referido re-
solvió dar una respuesta circunstanciada, en la que
manifestando todos los acontecimientos, se espu-
sieran los medios empleados, y los que se propo-
nia emplear aun para librar á la Francia de la cri-
sis en que se hallaba. Una respuesta como esta exi-


Biblioteca popular.
T. Vi. 564




REVOLUCION


gia la concurrencia de todos los ministros, para que
cada uno pudiese dar su informe. Se necesitaba
ademas bastantes días para redactarla, que era lo
que no convenia á los corifeos de los consejos, pues
no queriau un estado exacto y fiel de la Francia,
sino confesiones prontas y dudosas. A.si despues
de haber esperado algunos dias las tres comisiones
que habian propuesto el mensage, presentaron en
los Quinientos una nueva proposicion por medio a
del diputado Poulain-Grand-Pre, el de pra.dial
(16 de junio. El informante propuso28 á los Qui-
nientos que se declarasen en sesion permanente
hasta que respondiera el Directorio al mensage
del 15 y se adoptó la proposícion. Con esto se da-
ba el grito de alarma, y anunciaba un próximo
acontecimiento . Los Quinientos comunicaron á. los
Ancianos su de.terminacion, obligándoles á seguir
su ejemplo, que en efecto imitaron, quedando asi-
misino en sesion permanente. Siendo muy numero-
sas las tres comisiones de los gastos, de los fon-
dos y de la guerra, se redujeron á una sola com-
puesta de once individuos y encargada de propo-
ner las medidas que exigian las circunstancias.


A. estos ;respondió el Directorio que tambien él
iba á constituirse en sesion permanente para acti-
var el informe que se le pecha, y se infiere !a agi-
tacion que debiera producir una determinacion se-
mejante. Se hacian circular, como era de costum-
bre, los mas siniestros rumores, y los enemigos
del Directorio decian que meditaba un nuevo gol-
pe de estado, y que trataba de disolver los conse-
jos. Sus secuaces por el contrario propalaban que
(labia una coalicion entre todos los partidos para
derrioar violentamente la constitucion; pero en


PRANCESA. 4g8
nada de esto se habla pensado por unos ni por
otros. La li ga de las dos oposiciones quería Unica-
mente que hiciesen dirnision los tres antiguos di-
rectores, y al electo se imaginó un medio. La cons-
titucion exigia que entre la legislatura y el cargo
de director mediase un año cumplido. Se observó
que 'freilhard, el cual era director hacia trece me-
ses, salió de la legislatura el 30 de floreal del
año V, v fué nombrado para el Directorio el 26 del
mismo m" es del año VI, faltándole por consiguiente
cuatro dias para el término prescrito; pero esto era
un subterfklio, porque semejante irregularidad
quedaba salvada con el silencio de dos legislatu-
ras; y ademas el mismo Sieves se hallaba en idén-
tico caso. Inmediatamente propuso la comision de
los once anular el nombramiento de Treilhard, co-
mo así se verificó el mismo día 28, comunicándose
al Directorio.


Era Treilhard un hombre adusto pero no tenia
una firmeza correspondiente á, la rudeza de su ca-
rácter, y estaba dispuesto á ceder; pero Lareve-
there tenia distintas cualidades. Este hombre inte-
gro y desinteresado, á quien era gravoso su car-
go, que lo (labia aceptado soto por deber, y que to-
dos los arios anhelaba que la suerte le volviese á
su retiro, no que•i abandonar su puesto desde que
las faccionescoli,.,dasparecian exigirlo. Figurabase
que el espulsar á los antiguos directores era por abo-
lirla constitucion de año 111, y que Sieves, Barras
,v la familia de Bonaparte caminaban á un mismo fin.
con diferentes miras, aunque funestas todas á la repú-
blica. En esta persuasion no queria que los antiguos
directores abandonasen sus puestos y acudió á. casa
de Treilhard, á. aconsejarle, que opusiese resisten-


.




496 REVOLUCION


cia diciéndole: formais la mayoría, con Merlin y
conmigo, y nos opondremos á la ejecucion de esa
resolucion del cuerpo legislativo, como ilegal, se-
diciosa v dictada por una faccion; mas . Treilhard
no quiso seguir este consejo, y envió inmediata-
mente su dimision á los Quinientos.


Viendo Larevelliere perdida la mayoría, no por
eso pensó enrel-i usar su dimision si se la pedian. Los
corifeos de los Quinientos resolvieron dar inmedia-
tamente á Treilhard un sucesor y aunque Sieyes
hubiera deseado nombrar á una persona de su con-
fianza no pudo tener influjo, y nombraron á un
antiguo abogado de Rennes, presidente á la sazon
del tribunal supremo. v conocido mas bien como
individuo de la oposicion patriota, que de la cons-
titucional. Este era Gohier, ciudadano de probidad
y amante de la república, pero de poca capacidad
y falto del conocimiento de los hombres y de los
negocios. Quedó nombrado el 29 de pradial, y de-
bia tomar posesion al siguiente dia.


Mas no bastaba con la esclusion de Treilhard,
sino que se quería espulsar del Directorio á Lare-
velliere y á Merlin, estando sobre todo los patrio-
tas muy furiosos contra el primero, pues recorda-
ban que, a pesar de su rigidez, no fué mcntañes
nunca, que mas de una vez se habia declarado en
pugna contra su partido despues del 9 de termi-
dor, y que en el año anterior 'labia dado impulse
al sistema de las escisiones. Por consiguiente,
amenazaron con acusarle, así como áMerlin, si no
presentaban ambos su dimision, y se le encargó
a Sieyes de dar el primer paso para que cediesen
espontáneamente.


El dia 29 por la tarde , que fue el de la salida


FRANCESA. 497
de Treilhard, propuso Sieves una reunion parti-
cular de los cuatro directores en casa de Merlín,
á la que en efecto acudieron ; presentándose Bar-
ras, como si hubiese algun peligro, con su sable
al lado , pero sin desplegar sus labios. Tomó la
palabra Sieves , algo turbado , é oigo una prolija
digresion sobre los desaciertos del gobierno , di-
vagando mucho tiempo , hasta que se suscitó el
verdadero objeto de la reunion. Al fin Larevellie-
re le obligó á esplicarse con mas claridad.—Vues-
tres amigos v los de Mr. Merlin , respondió Sie-
tes , les instan á ustedes á presentar la dimision.
Larevelliere preguntó que quiénes eran sus ami-
gos; mas Sieyes no pudo citar á ninguno que me-
reciese confianza , visto lo cual le habló Lareve-
lliere con el tono de un hombre irritado, al con-
templar vendido el Directorio por sus mismos
individuos, que le entregaban á las maquinacio-
nes de los facciosos. Probó que su conducta y la
de sus cóleras habla sido hasta entonces irrepren-
sible, y que los desaciertos que les imputaban
eran únicamente un teñido de calumnias: despues
atacó directamente á Sieves sobre ocultos pro-
yectos , dejándole en la mayor confusion con sus
vehementes apóstrofes. Barras entretanto guarda-
ba el mas profundo silencio , siendo muy crítica
ciertamen.e su posicion , porque él era el único
que merecía todos los cargos que se hacían á sus
cólegas, y pedirles la • dimisión por faltas que
no binan cometido ellos , sino que estaban en él,
era asunto muy delicado. Callóse , pues , y se se-
pararon sin haber logrado nada , diciendo úni-
camente Merlín que seguiria el ejemplo de Lare-
velliere.


1*




198 REVOLUCION


Ideó Barras valerse de un tercero para lograr
la dimision de sus dos cólegas , y se sirvió de un
antiguo girondino, llamado Bergoeng , á quien la
aficion a los placeres habla introducido en su ter-
tulia. Eneargóle que visitase á Larevelliere y le
decidiese á dejar su cargo , como asi lo verificó
aquel en la noche del 29 al 30 , y se valió de la
antigua amistad que los unja., empleando todos
los medios para decidirle, asegurándole que Bar-
ras le apreciaba y honraba, mirando como injusta
su separacion; pero que le suplicaba cediese. para
no esponerse á los peligros de una tormenta. Lare-
velliere no cedió, sin embargo, respondiendo que
Sieves engañaba á Barras, Barras á Sieyes, y que
ambos lo serian por los Bonapartes; que se desea-
ba la ruina de la república, pero que él opondria,
resistencia basta el último momento.


Al dia siguiente 30, debia ser instalado Gohier
habiéndose reunido los cuatro directores y todos


los ministros , no bien se conclu yó la instalador),
pronunciaron sus discursos el presidente y el nue-
vo director, y se suscitó de nuevo el asunto de la
víspera. Barras pidio hablar particularmente á
Larevelliere; y pasando ambos á un salon inme-
diato, renovó aquel las mismas instancias y ob-
sequios a su colega , hallándole tan obstinado co-
mo antes. Volvió á entrar bastante avergonzado
por no haber conseguido nada, y temiendo siem-
pre la diseusion de los actos del nuevo Directorio,
que no podia serle favorable. Tomó entonces la
palabra con despecho, y no atreviéndose á im-
pugnar á Larevelliere, se desató contra Merlin, á
quien detestaba, haciendo de él la mas ridícula
y falsa pintura, presentándole corno una especie


ItANCESA.
499


de perdonavidas , meditando con una pandilla de
valentones un golpe de estado contra sus cólegas
y los consejos. Larevelliere, que salió á la defen-
sa de Merlin tomó al punto la palabra , y demos-
tró lo absurdo de semejantes imputaciones. En
nada se parecia efectivamente el retrato al juris-
consulto Merlin. Larevelliere trazó entonces la
historia de toda la administracion del Directorio,
haciéndolo circunstanciadamente , para instruir á
los ministros y al nuevo director. Barras se halla-
ba en una cruel incertidumbre , hasta que por fin
se levantó diciendo:—¡Pues bien! las espadas es-
tán desenvainadas.—Miserable, le respondió La-
revelliere con la mayor firmeza, ¿qué hablas CU
de espadas? aquí no ha y


mas que cuchillos que
amagan á unos hombres irreprensibles , á quienes
quereis degollar porque no podeis arrastrarles á
una vileza!


Gohier quiso servir entonces de mediador, pe-
ro no pudo adelantar nada ; y habiéndose reunido
varios individuos de los Quinientos y de los An-
cianos , fueron á suplicar á los directores que
cediesen , prometiéndoles que no se entablaría
contra ellos acusacion alguna; pero Larevelliere
respondió con valor que él no admitia gracia de
ninguna especie, y que le acusasen, que él sabría
responder.


Volviéronse los diputados á sus consejos, y
produjeron nueva alteracion con la noticia de lo
que habia pasado. -Boulav del Mcurthe denunció
a Larevelliere , y aunque confesó su integridad,
le atribu yó mu y


inoportunamente proyectos de
religion nueva , hablando mucho de su obstina-
clon, que iba segun él, á ser causa de la perdí-




200 REVOLCC1ON


clon de la república. Los patriotas se pronuncia-
rowentonces con mas violencia que nunca, y di-
jeron que pues seguian obstinándose , no debia
guardarse consideraciou alguna con los dos di-
rectores.


Estraordinaria era la agitacion, y una vez em-
peñada la lucha no se podian proveer sus resulta-
dos. Ileuni¿rouse, muchos moderados de los dos
consejos , y dijeron que para evitar mayores ma-
les doblan ir á suplicar á Larevelliere que cediese
á tan deshecha torinentavenefecto pasaron á ver-
le en la noche dei 30, y le rogaron , en ateucion á
los riesgos que á la república amenazaban , que
hiciese dimision. Dijéronle que todos estaban es-
puestos á graves peligros , y qué si se obstinaba
en su idea, no sabrían hasta que término llegaria
el furor de los partidos.—«Pero ¿no conoceis , les
respondió Larevelliere, que la república corre
otros riesgos mayores? ¿no veis que no es contra
nosotros, sino contra la constitucion á quien se
dirige el golpe , y que si se cede hoy , habrá que
ceder mañana y siempre, y que nuestra debilidad
ocasionará la ruina de la república? Yo desempeño
con repugnancia este cargo , y si eme obstino en
conservarle ahora, es porque creo que debe opo-
nerse una barrera insuperable á las maquinacio-
nes de los partidos. Sin embargo , si creeis todos
que mi resistencia os compromete , dispuesto es-
toy á ceder ; pero os declaro que se pierde la re-
pública. Un hombre solo no puede salvarla , y asi
cedo porque me veo aislado, y os entrego mi di-
mision.


La envió en efecto aquella noche, acompañán-
dola de una carta sencilla y noble en que espre-


FRANCESA. 204
saba sus motivos. Merlín le pidió que le dejase
copiarla , y fueron al mismo tiempo ambas dimi-
siones. De esta manera quedó disuelto el antiguo
Directorio , habiéndose reunido todas las faccio-
nes para derrocarle , haciendo comunes todos sus
resentimientos. Solo era culpable de una sola fal-
ta, de ser mas dé:ál que ellas; falta grave en ver-
dad, y que justifica la calda de un gobierno.


A pesar del desencadenamiento general , La-
revelliere conservó la estimacion de todos los ciu-
dadanos ilustrados y no quiso recibir, al dejar el
Directorio , los cien mil francos que sus colegas
habían convenido en dar al director saliente. Tam-
poco quiso admitir la parte que le correspondía
por la retencion de sus sueldos, ni tomó el car-
ruage que se acostumbraba dejar al director que
cesaba , sino que se retiró á Auddlv, á una casita
que poseia , v en ella recibió las visitas de Lodos
los hombres distinguidos á quienes no intimidaba
el furor de los partidos. Uno de los que le vi-
sitaron en su retiro fué el ministro Talleyrand.


rea cisco 1te0ia4





CAPITULO Y.


Formacion del nuevo Directorio.-Moulins y Rogerio Ducos sus-
tituyen ;S Larevelliere y Illerlin.-Illudanzas en el Directorio.-
Leva de todas las clases de conscriptos.-Empréstito forzoso de
cien millones.-Ley de los rehenes.-Nuevos planes militares.-
Empiezan de nuevo las operaciones en Italia ; Joubert, gene-
ral en gefe; batalla de 5ovi y muerte de Joubert.-Desembarco
de los mglo-rusos en holanda.-Nuevos alborotos en el inte-
rior; desenfreno de los patriotas; arresto de once periodis-
tas.-Destitueion de I3ernardotte;proposieion de declarar la pa-
tria en peligro.


El tiempo desacredita y gasta á los partidos,
pero se necesita mucho para concluir con ellos,
pues las pasiones no se extinguen sino con la vida
de los que las abrigan. Es necesario que desapa-
rezca toda una generacion , porque entonces no
quedan de las pretensiones de los partidos sino
sus legítimos intereses , y el tiempo puede conci-
liar natural y razonablemente estos mismos inte-
reses. Pero antes de este término, los partidos son
indomables si se quiere sujetarlos con solo el fre-
no de la razon no pueden soportar el gobierno
que trate de hablarles con el lenguage de la justi-
cia y de la le y , mirándole con tanto mas despre-
cio por su debilidad é impotencia, cuanto mayor
ha sido su. moderacion, Si cuando trata con hom-
bres que no escuchan sus consejos , quiere em-


FRANCF.SA.
203


plear la fuerza , le tienen por tiránico , y dicen
que ademas de débil es mal intencionado. Mien-
tras llega la correccion del tiempo , solo un gran
despotismo puede refrenar á los partidos irrita-
dos. El Directorio era este gobierno legal y mo-
derado que quería imponer el y ugo de la ley á los
partidos abortados por la revoincion , no amansa-
dos en el transcurso de veinte y cinco años , que
se coligaron , como hemos visto , el 30 de pradial
para derrocarle. Conseguidos sus deseos, se ha-
llaron unos en frente de otros sin freno alguno
que contuviese sus demasías , y ya veremos como
se condujeron.


Aunque la constitucion no era mas que una
sombra, no se había abolido, y era preciso poner
otra sombra en vez del Directorio que acababa de
desplomarse. Gobier había sucedido á Treilhard,
y era necesario reemplazar tambien á Larevelliere
y á Medir] , eligiendose á Roger io Ducós v Mou-
lins. El primero era un antiguo girondino, hombre
de probidad , pero de pocos alcances, y muv ami-
1.„,ro de Sieves por cuyo indujo habia sido elegido,
individuo de los Ancianos. Moulins era general
desconocido, empleado en otro tiempo en la Ven-
dee, republicano ardiente y de integridad, y nom-
brado como Gohier por el influjo del partido pa-
triota. Se había propuesto á varios personages ci-
viles 6 militares, para el Directorio , pero los
desecharon á todos, y era bien claro en tales elec-
ciones que los partidos no habian querido nom-
brar para que los gobernasen sino personas de
poca nombradía, á quienes se encarga coma-
mente todas las interinidades.


El actual Directorio, compuesto como los con-





2O. REVOLUCION


sejos de partidos encontrados, era mucho mas dé-
bil y heterogéneo que el anterior, y Sieyes que era
el único hombre superior entre los cinco directo-
res, pensaba como hemos visto en una nueva or-
ganizacion politica. Era el gefe del partido que se
llamaba moderado ó constitucional , cuyos indivi-
duos todos anhelaban no obstante una nueva cons-
titucion. Su único amigo entre sus cólegas era Ro-
ger-Ducós; pues Moulias y Gohier, que ambos eran
acalorados patriotas, é in capaces de conseguir mas
que lo que. tenían, se contentaban con la constitu-
cion actual, aunque querian cumplirla é interpre-
tarla en el sentido de los patriotas. Por lo que ha-
ce á Barras, naturalmente destinado a dividirlos,
no se podia contar con él porque era el emblema
vivo de aquel laberinto de vicios, pasiones, inte-
reses y opiniones contrarias que la moribunda re-
pública presentaba ; v por lo tanto la mayoría que
dependia de su voto, se hallaba entregada al acaso.
Síeyes manifestó francamente á sus nuevos cólegas,
que tomaban las riendas de un gobierno amenazado
de próxima ruina, pero que era menester salvar la
república , ya que no pudiera salvarse la constitu-
cion. Este lenguage desagradó mucho á. Gohier y
Moulias, mostrándose asi opuestos en sentimien-
tos desde el primer dia. En los propios términos
habló Sieves á Joubert, que era el general destina-
do para el partido reorganizador ; mas este , como
veterano del ejército de Italia, y partícipe de aque-
llas ideas, tuvo por muv sospechosas las de Sie-
yes habiendo conferenciado secretamente con
Gohier y con Moulins, se unió en un todo con ellos.
Pero estas eran cuestiones que no podian suscitarse
hasta mas adelante y lo que á la sazon urgía era


FRANCESA.
205


gobernar v defender la amenazada república, pues
la noticia de la batalla del Trebbia, que circulé por
todas partes, alarmó todos los ánimos, y eran por
lo tanto precisos, eficaces medios de salvacion pú-


blica l.E primer cuidado de un gobierno, es hacer to-
do lo contrario que su antecesor , aunque no sea
mas que por satisfacer las pasiones á quien debe
su triunfo. Por tanto no podían menos Champion-
net, aquel héroe tan ponderado en Nápoles, Jou-
bert y Bernardotte, de salir de las prisiones , ó de
la oscuridad para ocupar los primeros cargos.
Championnet fué puesto inmediatamente en liber-
tad y nombrado general de un nuevo ejército que
se proponian formar en los grandes Alpes. El mi-
nisterio de la guerra se encargó á Bernardotte, y á
Joubert el mando del ejército de Italia, porque sus
triunfos en el Tiro!, su juventud v su heróico ca-
rácter inspiraban las mayores esperanzas, y los reor-
ganizadores le deseaban triunfos y gloria para que
pudiese apoyar sus pro yectos. Muy buena era sin
duda la eteccion de Joubert, pero tam bien era una
nueva injusticia para Moreau, que con tanta gene-
rosidad habla aceptado el mando de un ejército
batido, y salvádole con tanta pericia; pero los pa-
triotas, que eran los que á la sazon triunfaban, no
gustaban mucho de Moreau, á quieron dieron elb
mando de un proyectado ejército del Rin que to-
davia no existía.


Hubo ademas otros diferentes cambios en el mi-
nisterio, como por egem plo el de Ramel , que tan-
tos servicios había hecho desde que se instaló el
Directorio, v en la dificil transicion del papel mo-
neda al numerario. Rabia participado Ramel del




206 REVOLECION


ódio que se tenia al antiguo Directorio, y le ataca-
ron con tanta violencia, que á pesar de la estima-
cion que le profesaban , los nuevos directores se
vieron precisados á aceptar su dimision. Nombra-
ron para que le sucediera á un sugeto muy queri-
do de los patriotas y respetable para lodos los par-
tidos, Roberto Lindet , el antiguo individuo de la
comision de salvacion pública, tan inde,corosamen-
te acusado durante la reaccion. Mucha resistencia
opuso á. la proposicion de este nuevo cargo, pues
la esperiencia que tenia de la injusticia de los par-
tidos no debia inspirarle mucho deseo de volver á
los negocios; pero admitió al lin en obsequio de la
república.


No menos desaprobada habia sido la diploma-
cia del Directorio que su administracioa económi-
ca acusándole de que. Rabia renovado la guerra de
la república con toda la Europa, lo cual era Me-
s'acto, mucho mas si se atiende a quienes eran los
acusadores ; porque los verdaderos causantes de
la enemistad con todas las potencias eran los mis-
mos patriotas , cuyas pasiones Rabian producido
nuevamente la guerra. Lo que mas se echaba en
cara al Directorio era la espedicion de Egipto an-
tes tan encomiada , pretendiendo que Rabia oca-
sionado el rompimiento con la Puerta y la Rusia.
El ministro Talleyrand, no muy bien quisto ya de
los patriotas por su condicion de antiguo emigrado,
cargó con toda la responsabilidad de aquella diplo-
macia, siendo tan vivamente atacado, que hubo de
hacerlo que Ramel, y aceptaron su dimision. Nom-
braron en su lugar á M. de Reinhard natural de
Wurtemberg, que bajo la capa de sencillez ale-
. mana, ocultaba notable [atento, segun el dictamen


FRANCESA.' 207
del mismo Talleyrand. Dijo-se que esta eleccion fué
interina, yque M. de Reinhard la admitia mientras
se volvia á dar el mismo destino á AL de Tallevrand.
RetirOse á Lambrechts del ministerio de la justicia,
por el estado de su salud, dándosele á Cambaceres.
En el de policía se puso á Bourguignon, antiguo
magistrado y patriota sincero é integro. Fouché,
aquel jacobino tan flexible é insinuante, á quien
hizo partícipe Barras del agiotage de los asentis-
tas, y nombrado en seguida para la embajada de
hilan ; haché, depuesto por su conducta en Ita-
lia, pasaba tambien por víctima del antiguo Direc-
torio, debiendo por consiguiente entrar en el triun-
fo decretado á favor de todas las víctimas, y asi fué
enviado á La Haya.


Estas fueron las mas notables variaciones en el
personal del gobierno y en los ejércitos; pero no
bastaba mudar los hombres sino el proporcionar-
les nuevos medios para desempeñar los cargos á
que sucumbieron sus predecesores. Los patriotas
acostumbrados á las medidas revolucionarias, de-
t'elidían que á grandes males grandes remedios , y
proponían las urgentes providencias de 1793. Na-
da se habla otorgado al anterior Directorio , y al
actual querian facilitárselo todo , proporcionándole
medíos estraordinarios y obligándole á ponerlos en
práctica. La comision de los once, formada de las
tres comisiones de gastos , fondos y guerra , y en-
cargada, durante la crisis de pradial, de aconsejar
los medios para salvar la república, celebró una
junta con los individuos del Directorio , y acordó
con ellos diferentes providencias que se resentian
de la actuales disposiciones. En lugar de los dos-
cientos mil hombres que hablan de sacarse de toda




208 REVOLTJC ION


clase de conscriptos , el Directorio tuvo facultad
para echar mano de todas las clases. En vez de los
impuestos pedidos por el antiguo Directorio, y ne-
gados con tanto empeño por ambas oposiciones, se
ideó todavía un empréstito forzoso, el cual fué pro-
gresivo segun el sistema de los patriotas, es decir,
que en vez de hacer contribuir á cada uno segun
el valor de sus contribuciones directas, lo cual pro-
curaba en seguida los catastros de la contribucion
territorial y personal por base de la reparticion, se
obligó á contribuir á todos segun su fortuna. En-
tonces debla recurrirse á la junta repartidora, que
equivalía á cobrar de los ricos por medio de una
comision. El partido medio impugnó este provecto,
diciendo que era. renovar el terror, y que la' difi-
cultad del repartimiento volverla á hacer ineficaz y
nula esta providencia, como los antiguos emprés-
titos forzosos ; mas los patriotas respondieron que
era menester hacer cubrir los gastos de la guerra
no á todas las clases , sino solo á los ricos Unas
mismas pasiones adoptan siempre como vemos ra-
zones idénticas. Decrelóse el empréstito forzoso
progresivo, hasta la cantidad de cien millones de
francos, reembolsable en bienes nacionales.


Ademas de las providencias de leva y hacien-
da, hubo que acudir á la policía para atajar la reno-
vacion de los chuanes en el Mediodia y en los de-
partamentos occidentales . teatros de la antigua
guerra civil. Cometíanse allí nuevas raterías, ase-
sinaban á los compradores de bienes nacionales , á
los hombres tenidos por patriotas y á los funcio-
narios públicos, deteniendo especialmente á las di-
ligencias v robándolas. Entre los que semejantes
tropelías e. fectuaban, labia muchos antiguos ven-


FRANCESA. 209
deanos ó chuanes individuos de las compañías del
Sol, tambien muchos conscriptos desertores. A
pesar'de que estos salteadores , cuya reproduccion
anunciaba una especie de disolucio'n social, tuvie-
sen por principal objeto la rapiña, era evidente,
segun la eleccion de las víctimas , que tenían un
objeto político. Nombróse una comision para pro-
poner un sistema represivo , la cual presentó una
ley que se llamó de los rehenes, y que se ha hecho
célebre bajo este título. Como se atribuia á los pa-
rientes de los emigrados y á los antiguos nobles la
mayor parte de aquellas fechorías, se trató de obli-
garles a ofrecer rehenes ; de suerte que siempre
que un concejo se hallaba en estado de desórden,
los parientes ó aliados de los emigrados , los anti-
guos no:des y los ascendientes de los conocidos por
individuos de aqueilas reuniones, se consideraban
como rehenes, civil y personalmente responsables
de los crímenes que se cometieran. Las adminis-
traciones centrales debían designar los individuos
elegidos por rehenes, y tenerlos en casas dispues-
tas para este objeto, donde debían vivir á sus es-
pensas y voluntad , permaneciendo encerrados
mientras durasen los desórdenes, Cuando estos lle-
gasen hasta el asesinato, dehia desterrarse á cuatro
rehenes por cada homicidio, deduciéndose de aqui
lo que eu favor , y contra esta ley podía decirse.
Era, segun decian'sus partidarios, el único medio
de reprimir á los autores de los desordenes , sin
faltar á la dulzura y á la humanidad. Segun sus
adversarios, era una lev de sospechosos , una ley
revolucionaria , que no


.' pudiendo alcanzar á los
verdaderos reos, castigaba en masa v cometía to-
das las injurias comunes en leyes de esta naturale-


Biblioteca popular,
T. VI. 565




910 REvOLECION
za. En una palabra, se dijo en favor y en contrato-
do lo que hemos tantas veces repetido en esta his-
toria acerca de las leyes revolucionaria s. Pero otra
objecion mas poderosa qqe todas las denlas podia
hacerse á semejante medida, y era que proviniendo
todos estos crímenes de una verdadera disolucion
social , el único remedio consistia en reorganizar
vigorosamente el estada y no adoptar resoluciones
completamente desacreditadas, que no podian tem-
piar de ningua modo los resortes del gobierno.


Por último se adoptó la ley despees de una dis-
cusion bastante acalorada en que se dividieron con
escándalo los partidos que se unieron por un mo-
mento para derribar al antiguo Directorio.. A. estas
importantes resoluciones, que tenian por fin ro-
bustecer al gobierno por medios revolucionarios,
se añadieron otras que bajo distintos conceptos de-
bilitaban se poder. Estas medidas accesorias eran
una consecuenci a de los cargos hechos al antiguo
Directorio. Para evitar nuevas escisiones en lo su-
cesivo se decidió que fuese nulo el voto de toda
fraccion electoral; que se castigase como un aten-
tado contra la soberanía del pueblo á todo agente
del gobierno que tratase de influir en las elecciones;
que el Directorio no podria introducir tronasen el
radio constitucionalsin espresa autorizacion : que no
pudiera privarse de su grado á ningun wilitar sin
que asi lo decidiera un consejo de guerra ; que el
derecho concedido al Directorio de espedir mandato
de prision, no se pudiera trasmitir á sus agentes;
que ningun empleado del gobierno, ni funcionario
pudiese ser asentista ni tener interés ninguno en
las contratas y que no pudiera cerrarse ningun
club sin decisionde las administraciones municipal


FRANCESA. 21 4


y central. No estuvieron acordes en la formacion
de una ley de imprenta; mas no por eso dejó de
abolirse el artículo de la del 19 de fructidor, que
concedia al Directorio la facultad de suprimir los
periódicos, y mientras se presentaba un nuevo pro-
yecto, quedó la imprenta absolutamente libre.


Estas fueron las providencias tomadas en conse-
cuencia del 30 de pradial, tanto para reparar su-
puestos abusos, cuanto para dar al gobierno la ener-
gía de que carecia. Las providencias á que se acude
en los momentos de crisis, desunes de un cambio
de sistema, son ilusorias para salvar al estado ,
rara vez son oportunas, pues por lo comun está
todo decidido cuando se las pone en ejecucion , y
sirven cuando mas para lo sucesivo. El emprésti-
to de los cien millones y la nueva quinta no podían
verificarse sino en el espacio de algunos meses;
Sin embargo, el resultado de una crisis es conmo-
ver todos los resortes y darles cierta energía. Ber-
nardotte, se apresuró á escribir circulare


logrando de este modo activar la organiza-
cion empezada ya de los batallones de conscriptos.
Roberto Lindet, á quien no proporcionaba en la ac-
tualidad ningun re :urso el empréstito de los cien
millones, reunió á los principales banqueros y co-
merciantes de la capital , y les obligó a prestar su
crédito al estado. A viniéronse ellos y dieron sus
firmas al ministerio de hacienda, formando un
consulado, y aceptando mientras se recaudaban las
contribuciones, letras de que debian irse reinte-
grando á medida quese realizasen los ingresos: que
fué una especie de banco provisional establecido
por la necesidad del momento.


Quisieron arreglar nuevos planes de campaña,




'212 REVOLUCION


para lo cual pidieron un proyecto á Bernardotte,:
que se apresuró a presentar, muy estraiM por cier-
to, y que por Fortuna no se puso en ejecucion. Na-
da mas susceptible de infinitas combinaciones que
un campo de batalla tan vasto como el de nuestras
operaciones . Cada cual debia concebir ideas dife-
rentes, con solo echar una ojeada sobre él; y si to-
dos los planes que proponian se hablan de adoptar,
era necesario variar de pensamiento á cada instan-
te; pero aunque la diversidad de opiniones sea útil
en una discusion, en la practica es muy dañosa.
Al principio se creyóquc debian dirigirse las ope-
raciones hacia el Danubio y Suiza al mismo tiem-
po , despues de la batalla de Stokach no se aten-
dió va mas que a Suiza suprimiéndo se el ejér-
cito 'del Danubio, y en la actualidad pensó Bernar-
dotte de distinto modo , suponiendo que la causa
de las victorias de los aliados era la facilidad con
que podían comunicarse á través de los Alpes,
desde Alemania á Italia. Para privarlos de esta
comunicacion , quería que se les quitase el San
Gothard y los grisones en el ala derecha del ejér-
cito de Suiza y que se formase un ejército del
Danubio que llevase la guerra á Alemania. Pa-
ra la iormacion de éste, propouia organizar pron-
tamente el ejército del Rin y reforzarle con vein-
te mil hombres que se sacasen de los de Mas-
sena , lo cual era comprometer á éste que te-
nia a su vista todas las fuerzas del archiduque , y
que pndia quedar deshecho en semejante opera-
cion. Es cierto que hubiera sido bueno llevar la
guerra al Danubio , pero bastaba suministrar me-
dios á 'Alassena de tomar la ofensiva, para que su
ejército llegase á ser el mismo del Danubio , y


FRANCESA. 913
entonces en vez de debilitar sus fuerzas , se debia
reunirlas todas bajo su mando. Segun el plan
de Bernardotte debia formarse un ejército en los
grandes Alpes para cubrir la frontera contra los
austro-rusos por la parte del Piamonte, y Joubert
saliendo por el Apenino, acometiese á Suwarow
impetuosamente, reuniendo los restosde todos los
ejércitos de Italia, y reforzado con las tropas dis-
ponibles del interior.


Fué aprobado este plan por Moulins y remiti-
do á todos los generales, de cu yas resultas fasti-
diado Massena de tantos proyectos estravagantes
hizo dimision , pero no la aceptaron y que


-
ció el


plan sin ejecucion , conservando él el mando de
todas las tropas desde Basilea hasta San-Gothard,
y persistiendo en el proyecto de reunir un ejérci-
to en el Rin para cubrir esta linea. Otro cuerpo
de ejército se formó en los Alpes á las órdenes de
Championnet , el cual constaba de unos quince
mil hombres, y enviaron á Joubert, que debia sa-
lir por el Apeuino, todos los refuerzos de que po-
din°. disponer. Empezaron á llegar a mediados de
julio pasando á la frontera algunos batallones ve-
teranos que se hallaban en lo interior. Los cons-
criptos iban organizándose ya para reemplazar á
las tropas antiguas de las guarniciones, y finalmen-
te corno no hacia bastantes cuadros para tanto nú-
mero de conscriptos, se pensó aumentare! número
de batallones en las medias brigadas ó regimien-
tos, con lo cual se podian agregar los nuevos
quintos á los antiguos cuerpos.


Se sabia que iba á llegar á Alemania un re-
fuerzo de treinta mil rusos, á las órdenes del ge-
neral Korsakoff, y se estrechaba á Massena para




214 liEvOLMON


que, saliendo de sus posiciones , atacase al archi-
duque y le derrotara antes de incorporarse con los
rusos. El gobierno obraba con razon en esto, por-
que era urgente hacer una tentativa antes de que
se reuniesen tan imponentes fuerzas; sin embargo,
Massena no quiso tomar la ofensiva, bienfuese por
que le faltó en esta ocasion su acostumbrada auda-
cia , bien porque esperase las nuevas operaciones
ofensivas de baba. Todos los militares han des-
aprobado su inaccion que por otra parte tuvo
muy buen éxito, gracias á los yerros del enemigo,
y á que se reparó con inmensas ventajas. Para
obedecer, no obstante, á las instancias del gobier-
no, y ejecutar parte del plan de Bernardotte, que
consista en privar de la comunicacion de Alema-
nia con Italia á los austro-rusos , ordenó Mas-
sena á Lecourbe que prolongase su derecha hasta
San-Gothard, apoderándose de este interesante
punto y recobrando los grisones. Por medio de es-
ta operacion volvian los grandes Alpes al dominio
de los franceses, y se hallaban los ejércitos enemi-
gos que operaban en Alemania incomunicados con
los de Italia. Lecourbe llevó á cabo esta empresa
con la intrepidez y audacia que le distinguian en
la guerra de montaña, y se apoderó de San-Got-
thard.


Preparábanse en este tiempo nuevos aconteci-
mientos en Italia, donde obligado Suwarow por la
córte de Viena 1'1 terminar el asedio de todas las
plazas antes de llevar adelante sus triunfos, no se
aprovechó de la• victoria del Trebbia. Bien hu-
biera podido , sin apartarse de sus instrucciones,
reservar una fuerza bastante para aniquilar las
que nos restaban ; pero carecia de genio militar-


FRANCESA. 245
para obrar de esta manera. Empleaba , pues , él
tiempo en poner sitios, habiendo caido ya en su
poder Peschiera, Pizzighitone, la ciudadela de Mi-
lan y la de Turin: las 'des célebres plazas de Man-
toa v Alejandría resistian aun, y no daban mues-
tras'de rendirse en mucho tiempo: Kray sitiaba á
la primera y Bellegarde á la segunda. Por des
uracia se habían confiado todas nuestras plazas á
gefes faltos de energía ó de instruccion; su artille-
ría estaba muy mal servida, porque habian entra-
do en ella cuerpos en esqueleto, y la distancia de
nuestros ejércitos de operaciones , retirados al
Apenino, infundia en los ánimos mucha descon-
fianza. Mántua, que era la principal de aquellas
plazas, no merecía ya la reputacion que adquirió
con las campañas de Bonaparte: la combiracion delos acontecimientos, y n .


.) su fuerza , prolongaron
su defensa; pues Bonaparte , con una docena de
miles de hombres, redujo á catorce mil á morir en
ella de enfermedad y de miseria. Su gobernador
actual era el general Latour Foissac, instruido in-
geniero , pero falto de la necesaria energía para
esta clase de defensa. Desanimado por la irregu-
laridad de la plaza y el mal estado de las forti-
ficaciones, creyó que no podria suplir á. las mura-
llas con la osadía ; ademas , no tenia bastante
guarnicion, y desde los primeros asaltos se mani-
festó dispuesto á rendirse, En Alejandría manda-ba el general Grardanne , que era hombre de reso-
lucion, pero no de suficientes luces y aunque re-
chazó denodadamente el primer asalto , no supo
hallar en la plaza los recursos que presentaba tu-
dav ;11


Desde aquella época (mediados de julio) , se




216 REVOWCION


hahia pasado mas de un mes desde la revolucion
del 30 de pradial y el nombramiento de Joubert.
Moreau comprenda cuan importante era tomar la
ofensiva antes de que se entregasen las plazas, sa-
liendo despues con el ejército reorganizado y re-
forzado contra los austro-rusos , que andaban
dispersos. Por desgracia , se hallaba sujeto con
las órdenes del gobierno que le mandaban espe-
rar a Joubert, de suerte que en esta desgraciada
campaña todo fue una serie de órdenes intempes-
tivas que nos ocasionaron mil contratiempos; co-
mo que el cambio de ideas y planes en los asuntos
de ejecucion, y especialmente en la guerra , es
siempre funesto. Si Moreau , á quien se hubiera
debido dar el mando desde el principio, lo hubie-
ra tenido al menos despues de la accion de Cassa-
no conservándole enteramente solo , todo se hu-
biera salvado; pero asociado unas veces á Macdo•
nald y otras á Joubert, le impidieron porsegunda y
tercera vez reparar nuestras desgracias y volver
por el honor de nuestras armas.


Joubert, á quien pretendieron ganar para el
partido que proyectaba una reorganizacion , por
medio de un matrimonio v de lisonjas, perdió to-
do un mes, el de mesidor (junio y julio) , en ce-
lebrar sus bodas , desperdiciando ' asi una ocasion
decisiva. No se agregó realmente al partido que le
buscaba por apoyo, porquesiguió siendo amigo de
los patriotas, y solo le hicieron perder inútilmen-
te un tiempo precioso. Al fin partió , diciendo á su
jóven esposa: me volverás á ver muerto 6 victorioso.
Iba en efecto con la heróica resolucion de vencer
ó morir; y cuando este noble jóven llegó al ejérci-
to á mediados de termiLr (f.° de agosto), inani-


FRANCESA. 217
festó el mayor respeto al consumado maestro , cu-
yo sucesor era, y le rogó que permaneciese á su
fado para aconsejarle. Moreau, no menos generoso
que el jóven general, asistió á su primera batalla
y le ay udó con sus consejos: noble é interesante
fraternidad que honra las virtudes de nuestros
generales republicanos, y pertenece á un tiempo
en que el celo patriótico era mayor aun que la am,
biciou, en las almas de nuestros guerreros.


El ejército francés, compuesto de los restos de
los de la alta Italia y Nápoles y los refuerzos del
interior, ascendia á cuarenta mil hombres, perfec-
tamente reorganizados , y con ardiente deseo de
batirse de nuevo con el enemigo. Nada podia com-
pararse con el patriotismo de aquellos soldados
que batidos siempre, nunca se desanimaban, an-
tes bien podian volver á las manos con sus contra-
rios. Ningun ejército republicano fié mas bene-
mérito de la Francia, porque ninguno respondió
mejor á la injusta invectiva de que los franceses
no saben sobrellevar los contratiempos. Verdad es
que parte de su tirmeza se debia al denodado y
modesto general en quien habla puesto toda su
confianza, y del cual le privaban siempre cuando
iba á proporcionarle una victoria.


Aquellos cuarenta mil hombres eran indepen-
dientes de los quince mil que a las órdenes de
Championnet debian formar el núcleo del ejército
de los grandes Alpes. llabian desembocado por
el Bormida sobre Acqui , y por el Boebetia sobre
Casi, situándose en la línea de Novi. Estos cua-
renta mil hombres , saliendo oportunamente an-
tes de que se reuniesen los cuerpos empleados en
los sitios podian conseguir triunfos decisivos; pero




218 REVOLUCION


Alejandría acabada de rendirse el 4 de termidor
(22 de julio) , y circulaba un vago rumor de que
Mutua habia hecho otro tanto. Confirmóse en
breve esta funesta noticia , y se supo haberse fir-
mado la capitulacion el 12 de termidor (30 de ju-
lio). Krav acababa de incorporarse á Suwarow con
veinte mil hombres , de suerte que la fuerza de
los austro-rusos llegaba en la actualidad á sesen-
ta v tantos mil. No era, pues, posible que Jou-
bert luchase cuerpo á cuerpo contra tan superior
enemigo. Reunió su consejo de guerra , y el dic-
tamen general fue volverse al Apenino , limitán-
dose á la defensiva mientras llegaban nuevas
fuerzas.


Iba Joubertáconformarse con aquella resolucion
cuando se halló atajado por Suwarow y obligado á
aceptar batalla. El ejército francés formaba un semi-
círculo en las faldas del Monte-Rotundo , domi-
nando toda la llanura de Novi. La izquierda for-
mada por las divisiones de Grouchy y Lemoine,
se estudia circularmente delante de Pasturana,
y tenia á la espalda el barranco de Riasco , por
donde era accesible al enemigo que se aventurase
á entrar en él. La reserva de caballería mandada
por Richepanse, se hallaba detrás de esta ala, y en
el centro la division de Laboissiere, cubriendo las
alturas á derecha é izquierda de Novi. La division
de Watrin defendia en el costado derecho el paso del
Monte-Rotondo por la parte del camino de Tortona,
y Dombrowsky con una division, bloqueaba á Sera-
valle, mandando Perignon nuestro flanco izquier-
do , y Saint- Cyr nuestro centro y ala derecha.
La posicion era fuerte, bien ocupada en todos los
puntos y dificil de tornar; sin embargo , cuarenta


FRANCESA. 219
mil hombres contra mas de sesenta mil no podían
lograr grandes ventajas ; por cuya razon Suwa-
row resolvió atacar la posicion con su acostumbra-
do ímpetu, y dirigió á Kray hacia nuestra izquier-
da con las divisiones de Otte y Bellegarde. El
cuerpo ruso de Derfelden , que tenia á la cabeza
la vanguardia de Bagration debia acometer á
nuestro centro hacia Novi; líelas, rezagado algun
tanto con el resto del ejército , acometió nuestra
derecha, y por una singular combinacíun , ó mas
bien por falta de ella , debían ser sucesivos los
ataques y no simultaneos.


El 28 de termidor (15 de agosto de 1799), prin-
cipió Kray el ataque a las cinco de la mañana, aco-
metiendo Bellegarde á la division de Grouchy
en el extremo izquierdo, y Ott á la de Lemoine.
Ninguna de las dos estaban aun formadas, de mo-
do que faltó poco para que fuesen sorprendidas y
arrolladas; pero la tenaz resistencia de una de las"
medias brigadas obligó á Krav a dirigirse contra la
20. a


iigera, á la que desbarató, dirigiendo contra
ella su principal esfuerzo. Ya estaban próximas á
la llanura sus tropas, cuando Joubert acudió á ga-
lope al punto del peligro; y como ya no era tiem-
po de pensar en retirarse, y era preciso no omitir
nada para rechazar al enemigo, adelantándose en
medio de las guerrillas para alentadas, recibió un
balazo cerca del corazon que lo derribó al suelo.
Estaba ya espirando el jóven héroe, y seguía gri-
tando á sus soldados: adelante amigos mios , adelante!
Este acontecimiento podia haber introducido el
desórden en el ejército, mas por fortuna estaba
allí Moreau , y tomando inmediatamente el mando
que le conferia la confianza general, reunió á sus




920 REVOLUCION
soldados furiosos de resentimiento ,los dirigió
contra los austriacos. Los granaderos -de la media
brigada 31. a les echaron de la colina á la bayo-
neta; v desgraciadamente no tonills los franceses
puesta' en bateria su artillería, mientras los aus-
triacos por el contrario Inician estragos en sus lilas
con una lluvia de balas v granadas. Entretanto pro-
curaba Bellegarde cercar el estremo izquierdo por
el barranco de Riasco, que como hemos indicado
era accesible por nuestra espalda, y ya halda avan-
zado bastante, cuando presentándole Perignon muy
oportunamente la reserva que mandaba el general
Cause!, le atajó en su marcha. Perignon acabó de
precipitarle en la llanura, haciendo que le acome-
tiesen los granaderos de Partouneaux , y la caba-
llería de Richepanse. Este vigoroso golpe dejó libre
el ala izquierda.


Gracias a la singular combinacion de Suwarow
que se empeñó en dar ataques sucesivos, no se
habia visto acometido aun nuestro centro, y Saint-
Cyr tuvo tiempo para dar sus disposiciones y acer-
car á Novi la division de Watrin, que formaba
su estremo derecho. Bagration se habia decidido
por fin á embestir con su vanguardia el centro, á
instancia de Kray , que pedia


rdi
ausilio. La di-


vision de Lahoissiere, que se hallaba á. la izquier-
da de Novi, dejó aproximarse á los rusos de 13a
gration á medio tiro de fusil , los envolvió de re-
pente en una espantosa nube de fusilaría y metralla,
Y llenó de cadáveres toda la llanura. Bagration sin
intimidarse, dirigió entonces algunos batallones
para cercar á Novi por nuestra derecha, pero ha-
llándose con la division de Watrin que se acercaba
á aquel , tuvieron que retroceder á la llanura.


FRANCESA.


224
Se habia pasado la mitad del dia y aun no se


habia desmembrado nuestra línea, cuando llegando
Suwarow con el cuerpo ruso de Delfelden mandó
otro ataque general contra toda ella. Kra y


dehia
acometer de nuevo la izquierda, Delfeldeii y Ba-
gration el centro , y Metas tenia aviso para acele-
rar el paso y precipitarse sobre nuestra derecha.
Preparado asi todo , se desplegó el enemigo por
toda la linea y Kray cebándose en nuestra izquier-
da, procuraba todavía que la acometiese de frente
Ott; pero la reserva de Clausel rechazó á las tro-
pas de Bellegarde, v la division de Lemoine pre-
cipitó á Ott por las faldas de bis cerros. Suwarow
en el centro mandó acometer furiosamente á dere-
cha é izquierda de Novi, y la division de M'atril'
frustró de nuevo como por mañana otra nueva
tentativa para rodear el pueblo. Por desgracia lle-
vados de su arrojo nuestros soldados se abando-
naron con demasiada precipitacion r. perseguir al
enemigo, v se aventuraron tanto en la llanura que
fueron reChazados á su posicion. Al cabo de una
hora disminu yó el fuego por efecto del general can-
sancio, pero en breve se reprodujo con nueva furia,
resistiendo los franceses, inmóviles como murallas,
por espacio de cuatro horas todo el ímpetu de
los rusos, sin haber esperimentado aun perdidas
considerables. Los austro-rusos por el contrario
estaban horriblemente desmembrados, estando la
llanura cubierta de sus muertos y heridos. Des-
graciadamente llegaba por la parte de Rivalta á
las órdenes de Melas el resto del ejército austro-
ruso, que debia dirigirse contra nuestra derecha.
Conócelo Saint-Ciry,


, y replegando la division de
M'atrio , que habla avanzado mucho por la llanura,




222 REVOLCCION


la diri ge á una eminencia á la derecha de Novi; pero
mientras se efectúa este movimienio, se ve en-
vuelta ya por todas partes por las divisiones de
Alelas; y á su vista se desune, huyendo precipi-
tadamente hacia la llanura. Reúnese sin embargo
un poco mas atrás, durante cu y o tiempo, redoblan-
do Suwarow sus esfuerzos en el centro hacia Novi,
rechaza por fin del pueblo á los franceses, y se
apodera de las alturas que á derecha é izquierda le
dominan. Juzgando Moreau desde aquel momento
necesaria la retirada, manda verificarla antes que
queden cortadas por nuevos progresos del enemigo
las comunicaciones por Gavi. La division de IVa-
trin se ve precisada en la derecha á abrirse paso
para recobrar el camino de aquel punto ya inter-
ceptado; la de Laboissiere se retira de Novi, y las
de Lemoine y Grouchy se replegan a Pasturana,
sufriendo las terribles cargas de Kray. Introdúcese
un batallon en el barranco de fiasco, que pasa por
detrás de Pasturana, y su fuego desordena nues-
tras columnas confundiendo la artillería y caba-
llería. Estrechada por el enemigo la division de
Lemoine, se desordena Y precipita en el barranco,
y nuestros soldados quedan arrollados como el pol-
vo impelido por el viento. Perignon y Grouchy
reunen algunos valientes para contener al enemigo
y salvar la artillería, pero les acuchillan y quedan
prisioneros. Perignon recibió siete sablazos y
Grouch y seis. El valiente Colli, el general pia-
montés 'que tanto se !labia distinguido en las pri-
meras campabas contra nosotros y pasádose des-
pues á. nuestro ejército, forma un cuadro con al-
gunos batallones; resiste hasta que se ve deshecho,
y cae cubierto de heridas eu manos de los rusos.


FRANCESA. 223
Después del primer momento de confusion , se


reunió el ejército delante de Gavi sin que los aus-
tro-rusos pudieran perseguirle, por estar muy fa-
tigados, y asi pudo seguir su marcha sin ningun
inconveniente.'lgual era por ambos lados la pérdida,
que en cada ejército podia calcularse en unos diez
mil hombres, pero en el ejército austro-ruso fué
mucho mayor el número de heridos y muertos, al
paso que nosotros perdimos mas prisioneros ; aI ge-
neral en gefe, á cuatro generales de division, trein-
ta y siete piezas de artillería y cuatro banderas.
Nunca habiamos manifestado un denuedo mas ad-
mirable ni mayor tenacidad, pero nuestras fuer-
zas no llegaban á las del enemigo en una tercera
parte. Mostraron los rusos su fanático ardimiento,
pero debieron el triunfo, mas bien á su número,
que á los planes de su general, el cual manifestó
eaesta ocasion la mas crasa ignorancia. En efecto,
espuso á sus columnas á ser abrasadas una des-
pues de otra, y no operó bastante contra nuestra
izquierda, que era el punto en donde debia haber
cargado. Esta funesta batalla nos ocasionaba la pér-
dida definitiva de Italia, imposibilitándonos de sos-
tener la campaña ; teniamos que reducirnos al
Apenino , y nos dábamos por contentes con con-
servarlo. No podia imputarse á Moreau la pérdida
de esta batalla, sino á la fatal circunstancia de ha-
berse reunido Krav con Suwarow, y solo se debió
este último desast re a la tardanza de Joubert.


No se reducían nuestras derrotas á la batalla
de Novi, porque al lin verificaban los ingleses y ru-
sos la espedicion contra la Holanda que anterior-
mente se habia anunciado. Paulo 1 'labia estipu-
lado un tratado con Pitt , por el cual debia dar diez




'224 REVOLUCION


V siete mil rusos, pagados por la Inglaterra y con
destino á Holanda. Despues de vencidas dificul-
tades inmensas, se preparó la espedicion para fines
de agosto, (principios de fructidor) reuniéndose
treinta mil ingleses con los diez y siete mil rusos,
y si se efectuaba sin impedimento alguno el desem-
barco, habla grandes esperanzas de arrebatar la
Holanda á los franceses, interés á que esclusiva-
mente atendia la Inglaterra, que aunque solo hu-
biera logrado destruir las escuadras y arsenales de
la Holanda, quedaba sobradamente reintegrada de
los gastos de la espedicion. Dirigióse hacia el Bal-
dar en busca de los rusos una Mtmerosa escuadra,
dándose á la vela el primer destacamento con el
general Abercrombie para intentar el desembarco;
y estando reunidas todas las tropas espediciona -
rias quedarian bajo las órdenes superiores del du-
que de York.


El punto que habla alas apropósito para desem-
barcar en Holanda era la embocadura del liosa,
pues asi se amenazaba la linea de retirada de los
franceses y se abordaba cerca de la Haya, que era
donde mas secuaces tenia el Stathouder; pero se
prefirió el norte de holanda por la comodidad de
las costas. Dirigióse Abercrombie hacia el Helder,
donde llegó a fines de agosto, desembarcando cer-
ca de este punto, despues de vencer muchos obs-
táculos en las cercanías de Groot-Keeteu , el 10 de
fructidor (27 de agosto). Los inmensos preparati-
vos que exigió la espedicion y la vigilancia de las
escuadras inglesas en la costa, despertó bastante
la atención de los franceses para que dejasen de
vivir alerta. Brune mandaba á un mismo tiempo
los ejércitos francés y bátavo, no teniendo á su dis-


FRANCESA. 921
posicion mas que siete mil franceses y diez mil lw-
landeses mandados por Daendels. Dirigió la division
bátaba á las cercanías de Helder, y colocó la fran-
cesa en las inmediaciones de Harlem: de suerte
que al desembarcar Abercrombie se encontró con
los holandeses en Groot-Keeten, los rechazó y lo-
gró asi asegurar el desembarco de sus tropas. No
les faltó valor en esta ocasión á los holandeses,
pero no fueron dirigidos con bastante habilidad por
el general Daendels viéndose obligados á replegar-
se. Recogiólos Brune, y dió sus disposiciones para
acometer en breve a las tropas desembarcadas an-
tes de que se situasen ventajosamente y recibiesen
el refuerzo de las divisiones inglesas y rusas que
debían incorporárseles.


Los holandeses manifestaron entonces los me-jores deseos, ofreciéndose sus guardias nacionales.
á custodiar las plazas, con lo cual pudo Brune dis-
poner de nuevas tropas. Envió á llamar á la divi-
sion de Dumonceau que constaba de seis mil hom-
bres, y resolvio atacar en los primeros dial de se-
tiembre el campo en que acababan de establecerse
los ingleses. Era este el terrible Zip, antiguo pan-
tano desaguado por la industria holandesa, que
formaba un vasto terreno atravesado de canales,
entorpecido con diques y cubierto de habitaciones_
Ocupábanle diez y siete mil ingleses, los cuales ha-
bien construidobuenas obras de defensa, y
Brune pocha acometerlecon veinte mil hombres
cuando mas, fuerzas que no eran suficientes aten-
dida la naturaleza del terreno. Acercóse al campo
el 22 de fructidor (8 de setiembre), y despues de
un obstinado combate, se vió obligado á retirarse
á Amsterdam, desde cuyo momento no podi a ya


Biblioteca popular.


T . 566


4




216 ItEVOLUCION
evitar que se reuniesen todas las fuerzas anglo-ru.
sas, y tenia necesidad de aguardará que se for-
mase un ejército francés, para ir á atacarlas. Esta
posicion de los ingleses en el Norte de Holanda pro-
dujo lo que debut temerse tanto, la desercion de
la gran escuadra holandesa. Cemo no se habia cer-
rado el Tejel, el almirante ingles Mitchell pudo
penetrar en él á toda vela, y estando ya ganados
los marineros holandeses por los emisarios del pria.
cipe de Orange, á la primera intimacion del almi-
,rante Alitcheil se sublevaron y obligaron al suyo,
Sion-, á rendirse; y asi quedó en poder de los in-
gleses toda la marina holandesa, lo cual era ya
una imponderable ventaja para ellos.


Estas noticias que una tras otra iban llegando
á Paris, produjeron el efecto que naturalmente de-
bia, esperarse, aumentándola irritacion de los par-
tidos y especialmente el furor de los patriotas, que
pedían con mas empeño que nunca la adopcion de
los grandes medios revolucionarios. La libertad
concedida á los periódicos y clubs hizo renacer
innumerables de unos y otros y los restos del
partido jacobino se reunian en el antiguo salon del
Picadero ,donde se celebraban nuestras primeras
Asambleas. Aunque la ley prohibia a, las socieda-
des populares tomar la forma de asambleas deli-
berantes, la sociedad del Picadero no por eso de-
jó de nombrarse bajo diferentes títulos, presiden-
te, secretarios, etc. Concurrian allí el ex-ministro
Bouchotte, Crouet, Lepelletier y Arena, dis-
cípulos todos ó cómplices de Babead', se invocaban
los manes de Goujou, Souhrani y de las vícti-
mas de Grenelle, pidiendo it imitacion de 793, el
castigo de todas las sanguijuelas del pueblo, el


FRANCESA, 227


desarme de los realistas, la leva en masa, el esta-
blecimiento de fabricas de armas en las plazas pú-
blicas , y la restitucion de cañones y picas
los guardias nacionales, etc. Exijian principal-
mente que se encausase á los antiguos directores,
á quienes atribuian los últimos desastres como re-
sultados de su admuinistracion. Cuando llegó la
noticia de la batalla de Novi y de los aconteci-
mientos de Holanda, se soltó la rienda al furor;
prodigando injurias á los generales , llamando
tímido á Aloreau y atribuyendo al mismo Jouberi,
á pesar de su heróica muerte, la pérdida del ejér-
cito, por haber tardado en ir á incorporarse. Se
llenó de ultrages á su jóven esposa, y á MM. de
Semonville, Saint-Foy y Talleyrand, á quienes
atribuian su matrimonio; acusaron de traidor al
gobierno holandés , y dijeron que lo compón ian
aristócratas y sthatho' uderianos , enemigos de la
Francia y de . la libertad. El diario de los hombres
libres, órgano del mismo partido que se reunia en
el salon del Picadero, repecha todas estas decla-
maciones, y añadia al escándalo de las palabras el
de la impresion.


Causaba una especie de terror en muchos áni-•
mos este desenfren•, y temian que se reproduje-
sen las escenas de ad, al paso que los que se lla-
maban moderados ó políticos , que á imitacion de
Sieyes, tcnian la laudable intencion y arriesgada
pretension de salvar á la Francia del y de los
partidos, constitu y éndola de nuevo, se indignaban
por el desenfreno de los nuevos jacobinos.'Sieyes
especialmente estaba acostumbrado á temerlos, y
se declaraba contra ellos con toda la vivacidad de
su carácter; pero en realidad no podian menos de




228 REVOLUCION


aparecer temibles, porque ademas de los alboro-
tadores v bullangueros que desplegaban su ener-
gía en los clubs y en los periódicos, contaban con
secuaces mas graves y poderosos ; y por consi-
guiente mas peligrosos para el mismo gobierno.
Hallábanse en los consejos todos los patriotas re-
chazados primeramente por las escisiones , é in-
troducidos por fuera en las elecciones de este año,
que repetian aunque en lenguage mas moderado,
casi todo lo que se decia en la sociedad del Pica-
dero. Eran estos los que no querían correr los
riesgos de una nueva constitucion, desconfiando
ademas de los que querian hacerla , y temiendo
que se buscase en los generales un temible apo-
yo. Deseaban asi mismo, para librar de todo pe-
ligro á la Francia, resoluciones semejantes á las
que habia tomado la comision de salvacion pú-
blica. Los Ancianos , como mas templados y pru-
dentes por su posicion, no se avenian mucho á es-
te dictamen; pero en los Quinientos le sostenian
con calor mas de doscientos individuos , entre
quienes no solo !labia hombres frenéticos, como
Augereau, sino prudentes é ilustrados como Jour-
dan, los dos generales que mayor ascendiente da-
ban en los Quinientos al partido patriota. Este
tenia dos secuaces en el Directorio : Godier y
Moulins. Barras permanecía indeciso, pues por una
parte desconfiaba de Sie yes, que le manifestaba muy
poco afecto, mirándole como inútil, y por otra te-
mía á los patriotas y sus estravagancias , vacilan-
do asi en el partido á que se agregaria. Los pa-
triotas acababan de hallar en el ministerio un apo-
yo en Bernardotte, cu y o general no era tan decidi-
do como la mayor parte de los del ejército de Ita,-


FRANCESA. 229
ha, debiendo recordarse que su division chocó al
llegar al Tagliamento con la de Augerean con mo-
tivo de la espresion monsieur, que sustituia á la
de ciudadano ; pero Bernardotte sentia una am-
bicion inconstante ; vió con desagrado la con-
fianza que daba á Joubert el partido reorganiza-
dor, y temía que se pensase en Moreau , muerto
ya Joubert, circunstancia que le indisponia contra
los proyectos de reorganizacion , v le aproximaba
enteramente á los patriotas. Lo mismo que Bernar-
dotte pensaba el general Marbot , gobernador de
la plaza de Paris, y republicano acalorado.


Asi no era estrado que infundiesen algun res-
peto doscientos diputados de los Quinientos, á cu-
yo frente se hallaban dos famosos generales , el
ministro de la guerra, el gobernador de la plaza
de Paria, dos directores, muchos periódicos y so-
ciedades, y una multitud de. hombres comprome-
tidos y dispuestos á cualquier tentativa, y aunque
no era posible que renaciera el partido de la mon-
taña, era bien disculpable el temor que todavia
inspiraba á los hombres que no podian borrar de
su memoria los recuerdos de 4793.


No inspiraba mucha confianza Bourguignon en
el desempeño de las funciones de la policía, por-
que aunque era un honrado ciudadano, tenia muy
limitados alcances, y Barras propuso á. Sieyes la
eleccion del lisongero v taimado Fouchó,
ra suya, á quien acababa de enviar de embajador
á Holanda. Individuo antiguo de los jacobinos,
perfectamente instruido en su conducta y secre-
tos, pero sin embargo, enemigo declarado de su
causa, sin atender en el naufragio de los partidos,
mas que á salvar su fortuna. Fouchó era el mas




230 REVOLUCION


apropósito para espiar á sus antiguos amigos y
tranquilizar al Directorio acerca de sus proyec-
tos. Accedieron á su nombramiento Sieyes y Da-
COS, y obtuvo el ministerio de la policía: Esta ad-
quisicion era de inmenso valor en semejantes cir-
cunstancias, y con ella se confirmó Barras en la
idea de unirse mas bien al partido reorganizador
que al patriota, porque este último carecia de por-
venir , y podia ademas alejarle demasiado de su
centro.


Apenas se tomó aquella resoluciou, empezó á
hacerse la guerra á los patriotas, y Sieyes , que
gozaba de grande influjo eu los Ancianos , porque
todo este consejo se componia, de moderados y po-
líticos, se aprovechó de él para cerrar la nueva
sociedad de los jacobinos. El salon del Picadero,
próximo á las Tullerías, se hallaba comprendido ea
el recinto del palacio de los Ancianos, y corno ca-
da consejo leida la policía de su local, los Alicia-
nos podian hacer cerrar aquel salon. Efectivamen-
te, la comision de inspectores estendió un acuerdo
y prohibió toda reunion en él, bastando un solo
centinela que se colocó á la puerta para impedir
la reunion de los nuevos jacobinos: prueba eviden-
te de que si las palabras eran las mismas, las
fuerzas distaban mucho de serlo. Dió margen á
este acuerdo del consejo de los Ancianos un infor-
me del diputado Cornete Courtois: el mismo que
d ó el informe subred 9 de iermider, se aprovechó de
él para denunciar nuevamente las maquinaciones
de los jacobinos, v á su acusacion se siguió una
deliheracion con e- 1 objeto de ordenar un informe
sobre el particular.


Privados los patriotas del salon del Picadero,


FRANCESA. 231
se retiraron á un espacioso local en la calle de Bac
donde se entregaron á sus acostumbradas decla-
maciones, mas como su organizacion continuaba
siendo la misma, la constitucion daba al poder eje-
cutivo lafacultadde disolver aquella sociedad. Re-
solvieron pues, cerrarla Sieyes, 11.er Ducós y Bar -
rás, á sugestion de Fouché; pero Gobier y Moulins
no eran de este dictamen, diciendo que en el actual
peligro era necesario reanimar por mediode socie-
dades el espíritu público; que en la de los nuevos
jacobinos !rabia gente turbulenta, pero no faccio-
sos temibles, puesto que !rabian cedido á un solo
centinela cuando se cerró el salon del Picadero.
Lejos de dar oidor á su dictamen, se acordó la re-
solucion, difiriéndose el ponerla en práctica para
despees que se celebrase el aniversario de 10 de
agosto, que seria en 23 de termidor. Sieyes era
presidente del Directorio , y corno tal tenia que
pronunciar un discurso en aquella solemnidad, lo
cual verificó , procurando demostrar el peligro á
que esponian á la república los nuevos anarquis-
tas, denunciándolos como conspiradores perni-
ciosos, y crey endo ver otra dictadura revolucio-
naria. Los patriotas que asistieron á la ceremo-
nia recibieron muy mal este discurso, y empeza-
ron á alborotar, tanto que en medio de las salvas
de artillería, creyeron Sieyes y Barras que pasa-
ban algunas balas silbando por sus ciclos, y vol-
vieron al Directorio en extremo irritados. Descon-
fiando de las autoridades de Paris, resolvieron pri-
var del gabierno de la plaza al general Marbot,
sospechoso de acalorado patriota y de cómplice
en las supuestas maquinaciones de los jacobinos.
Fouché propuso para reemplazarle á Lefebv re, guli




232 REVOLUCION


nora' valiente, que no conecta mas que la consig-
na militar, y totalmente estrado a. las intrigas de
los partidos. Quedó, pues. Marbot destituido , y
al siguiente dia se comunicó la Orden que man-
daba cerrarse la sociedad establecida en la calle
de Bac.


Tampoco opusieron la menor resistencia los
patriotas para abandonar este local, antes bien se
retiraron y separaron definitivamente; pero toda-
via les quedaban los periódicos, y se valieron ter-
riblemente de ellos. El deuomialtio Diario de los
Hombres libres, se declaro con estremado furor
contra todos los individuos del Directorio que se
sabia !labial) aprobado la deliberacion, y particu-
larmente contra Sieves. Este péi tido derigo, decian
los periódicos patriotas, ha vendido la república á la
Prusia, conviniéndose con esta potenam en res-
tablecer la monarquía en Francia, y dar la corona
á Brunswick.—No tenian mas fundamento estas
acusaciones que la sabida opinion de Sieves so-
bre la constitucion, v SU permanencia en-Prusia,
porque en efecto diariamente repetia que los albo-
rotadores y vocingleros haciau imposible todo n-
bierno; que era menester concentrar' la autoridad,
que la libertad porfia ser compatible hasta con la
munarquía,como lo atestiguaba la Inglaterra, pe-
ro que no lo era con aquel sucesivo dominio de
todos los partidos. Atribnianle tambien el dicho de
que el Norte de Europa tenia muchos principios
sabios y-juiciosos, que con una enérgica consti-
tucion, podrian hacer la felicidad de Francia. Es-
tas espresiones verdaderas ó falsas bastaban para
atribuirle intrigas que solo existian en la imaina-
cion de sus enemigos. No menos mal se hablaba


FRANCESA,
'--7de Barras que de Sicyes , habiendo pasado ya la •5kb


época de las consideraciones que por tanto tiem-
po le habian tenido los patriotas por haberse
confiado en su apoyo, en la actualidad le llamaban
traidor y hombre corrompido que para ningun
partido era bueno. Con las mismas invectivas se
perseguia á Fouche su consejero y apóstata como
el, y e'Roger-Ducós , segun ellos , era un imbécil
que adoptaba a ojos cerrados el dictamen de dos
traidores.


La libertad de la imprenta.. no conocia límites y
desechada la ley propuesta por Berlier, solo ha-
la un medio para reprimir á los escritores, que
era el de resucitar una ley de la Couvencion con-
tra los que con sus acciones ó escritos propendian
á la ruina de la república. Esta intencion debia
aparecer patente para que puchera aplicarse la ley
que impoaia entonces peua de muerte ; v siendo
imposible valerse de ella, se pidió otra al cuerpo
legislativo, y se resolvió ventilarla inmediatamen-
te. Pero entretanto continuaba con el mismo fu-
ror el desenfreno, y los tres directores que com-
ponían la mayoría afirmaban ser imposible gober-
nar. Ocurrióseles aplicar á este caso el articulo
'14;1 de la coastitucioa que facultaba al Directorio
para espedir autos de prision contra los autores ó
cómplices de los planes fraguados contra la repú-
blica y era necesario violentar el sentido de aquel
artículo para aplicarle á los periodistas. Mas como
el medio de reprimir la intolerancia de sus escri-
tos era apoderarse de sus prensas y personas , la
mayoria del Directorio, siguiendo el parecer de
hube; expidió autos de prision contra los autores
de once periódicos y se embargó sus prensas. Co-




231 REVOLUCION


municóse el acuerdo al cuerpo legislativo el 17 de
fructidor (3 de setiembre), y produjo una especie
de motia entre los patriotas que gritaron contra
la violencia, la dictadura, etc.


Tal era la situacion de las cosas, y la lucha
que se seguia en el Directorio, en los consejos: y
en todas partes entre los moderados y políticos con-
tra los patriotas. Los primeros tenian la mayoría
en el Directorio y los consejos; pero los segundos
tenian mas ardor y vociferaban mas para intimidar
á sus contrarios. Por fortuna estaban tan desacre-
ditados los medios como los partidos,por una y
otra parte era mayor el temor que podían in-
fundirse, que el mal que podian esperimentar. El
Directorio habia cerrado dos veces la nueva socie-
dad de los jacobinos y suprimido sus periódicos;
y aunque los patriotas prorumpian ea gritos y
amenazas, no tenian osadia ni secuaces suficientes
para atacar al gobierno. En semejante situacion,
que duraba desde el 30 de pradia!, esto es, tres
meses hacia, se concibió la idea, tan frecuente en
la víspera de los acontecimientos decisivos, de una
reconciliacion y muchos diputados de todos los par-
tidos propusieron una entrevista con los individuos
del Directorio para esplicarse y entenderse ea sus
reciprocas cargos. Todos somos amantes de la li-
bertad, decían; todos queremos salvarla de los
riesgos á que se halla espuerta por la derrota de
nuestros ejércitos; procuremos, pues, convenirnos
en la eleccion de los medios, va que ella es la Uni-
ca causa de desunion.—Veriáóse la entrevista en
casa de Barras, pero no hubo ni pudo jamas haber
reconciliacion entre los partidos, porque seria me-
nester que renunciasen á sus fines, lo cual no pue-


'FRANCESA.
235


de conseguirse con una conversacion. Los diputa-
dos patriotas se quejaron de que diariamente se
hablaba de conspiraciones, y de que el mismo pre-
sidente del Directorio habiá designado una especie
de hombres perjudiciales que meditaban la ruina
de la república. Exigian, pues, cine se les manifLs-
tase quiénes eran estos hombres para no confun-
dirles con los patriotas, y Sieyes á quien se dirigía
esta interpelacion, respondió recordando la crin-
ducta de las sociedades populares y de los perió-
dicos, y advirtiendo los riesgos de una nueva anar-
quía. Le preguntaron de nuevo que quiénes eran
los verdaderos anarquistas para reunirse contra
ellos y combatirlos.— ¿Cómo ha de verificarse
esta union, dijo Sieves, cuando todos los tilas se
presentan en la tribuna individuos del cuerpo le-


lativo solo para apoyarlos?--¿Luego nosotrose, -
somos el objeto de vuestras persecuciones? repli-
caron los diputados á quienes Sieves acababa de
responder. ;Cuándo queremos reconciliarnos con
vosotros, nos injuriais y rechazais de esta manera!
Quedaron enojados, y se separaron al momento con
palabras mas amenazadoras que amigables,
• Poco despues de esta entrevista, formó Tour-


clan el proyecto de hacer una proposicion impor-
tante, cual era la de declarar la patria en peligro.
Esta declaracion envolvia la idea del levantamien-
to general, y otras muchas medidas revoluciona-
rias, y habiéndola presentado en los Quinientos el
25 de fructidor (13 de setiembre), el partido mo-
derado se opuso á ella fuertemente diciendo, que
esta medida lejos de robustecer la fuerza del go-
bierno, la enervada, escitando exagerados temores
y perjudiciales inquietudes. Sostuvieron los pa-




á_


2.36


REVOLUCLON


triotas que se necesitaba un gran impulso para
reanimar el espíritu público e salvar la revolucion;
pero este medio que hubiera sido escelente en 1793,
no pocha ser eficaz á. la sazon, ni era mas que una
errónea aplicacion de lo pasado. Combatiéroule vi-
vamente Luciano Bcnaparte, Boulay del Meurthe y
Chenier, logrando que se suspendiese para el si-
guiente día. Los patriotas de los clubs cercaron
amotinados al palacio de los Quinientos é insulta-
ron á varios diputados, y se corrió la voz de que
á instancias de ellos iba Bernardotte á montar á ca-
ballo á la cabeza y dar un buen golpe. Es cierto
que le habían instado vivamente algunos alborota-
doresdel partido, y podia temerse que les prestase
oido; pero Barras N' Foncbé se avistaron con él y
entraron en esplicadione,s, hallándole muy resenti-
do contra los proyectos que decia haberse fragua-
do con Joubert: entonces Barras y buche la ase-
guraron que todo era falso y consiguieron que per-
maneciese tranquila.


Volvieron ambos á buscar á Sieyes, y convi-
nieron con él cuarraucar á Bernardotte su dimision
sin que él la diese; de suerte que aquel mismo dia
hablando Sieyes con Bernardotte, le hizo decirque
deseaba volver cuanto unes al servicio activo, con-
templando el mando de un ejército cuino la mejor
recompensa de su ministerio. Interpretaron inme-
diatamente esta respuesta por solicitud de dimision,
y Sieyes, Barras y Roger Ducós resolvieron escri-
bir á Bernardotte que quedaba aceptada su dimision
aprovechando la uasion en que Gobier y Moulins
no estaban presentes para adoptar este partido.
Escribieron la carta al siguiente dia, y Bernardotte
quedó tan sorprendido de ella, que respondió al


FRANCESA. 237
Directorio con otra bastante agria, en que decia
haberse aceptado una dimision que no habla él he-
cho, y pecha su sueldo de reformado. Anuncióse en
los Quinientos la noticia de esta simulada destitu-
cion en el mismo momento de ir á votar sobre el
peligro de la patria, v escitó una grave conmocion.
Se están preparando'golpes de estado, esclamaban
los patriotas.--Juremos, dijo Jourdan, morir en
nuestras sillas curules.—Mi cabeza, esclamó Au-
gereau, caerá antes de que se menoscabe la Re-
presentacion nacional.—Al fin, despues de mucha
gritería, se procedió á la votacion, desestimando-
se la proposicion de Jourdan por una mayoría de
doscientos cuarenta y cinco votos contra ciento
setenta y uno; y por consiguiente no declarándose
en peligro á la patria.


Cuando los dos directores Gohier y Moulins
supieron la destitucion de Bernardotte acordada sin
conocimiento suyo, se quejaron á sus cólegas di-
deudo que no debia haberse tomado semejante
determinacion sin la concurrencia de los cinco; á
lo cual respondió Sieyes, que ellos formaban la
ma y oría, y teman facultad para hacer lo que ha-
hin hecho. Gohier y Moulins pasaron inmediata-
mente á hacer una visita deoficio á Bernardotte, y
tuvieron cuidado de dar á este paso la mayor pu-
blicidad.


Tambien inspiraba alguna desconfianza á la
mayoria directoria' la administracion del departa-
mento del Sena, y asi fué menester cambiarla, y
se nombró á Dubois-Craucé ministro de la guerra.


Era, pues, completa la desorganizacion bajo to-
dos aspectos y la república batida en lo esterior
por la liga, y trastornada casi interiormente por




938 IIEvOLUCION


los partidos, parecía que amenazaba una muy in-
mediata ruina, y asi era preciso que se elevase un
peder en cualquiera parte, bien fuese para repri-
mir á las facciones, bien para resistirá los estran-
geros; mas no podia esperarse ya ese poder de ningun
partido vencedor, porque todos se hallaban igual-
menteaniquilados desacreditados; solo podia bus-
carse en el centro de los ejércitos donde reside la
fuerza, y la fuerza silenciosa, regular y gloriosa como
conviene, á una nacion cansada de la violencia de
tantas luchas y de !a confusion de pasiones tan di-
versas. En medio de tan completa disolucion todas
las miradas se dirigian á los hombres que se ha-
bian distinguido durante la re yolucion, pareciendo
buscar un caudillo. Basta de charlatanes, dijo Sie-
ves: lo que aquí se necesita es una cabeza y una es-
pada. Cabeza va la tenian en el Directorio, y se
pensaba en la espada. lloehe habiamuerto; Joubert
tan recomendable para todos los amigos de la ',re-
pública, por su juventud, sus buenos deseos y su
lieroismo acababa de espirar en Novi. Moreau, re-
putado por el mayor guerrero de los generales que
quedaron en Europa, dejó cierta impresion de un
carácter frío; indeciso, poco emprendedor, y no
muy inclinado á tomar sobre si un cargo de mu-
chisiina responsabilidad. Massena, uno de nues-
tros mas célebres generales, no habia conseguido
aun la gloria de ser nuestro salvador, ni tampoco
se advertia en él mas cualidad que la de guerrero.
Jourdan acababa de quedar vencido. Augereau era
un hombre turbulento; Bernardotte inconstante, y
ninguno tema bastante celebridad. Un personage
grandioso habia, que reunia todas las glorias; que
ademas de cien victorias, "labia conseguido una


FRANCESA. 239
dichosa paz; que sublimó la Francia á la mayor
grandeza en Campo-Formio, y que al alejarse Pa-
ícela haber llevado consigo la fortuna: este hombre
era Bonaparte, pero se hallaba en lejanos paises,'y
su nombre resonaba en los ángulos del Oriente. El
solo seguia siendo vencedor,fulminaba en las
orillas del Nilo y del Jordan los ra yos con que en
otro tiempo habia amedrentado á la Europa. en el
Adige. No bastaba que fuese glorioso, sino que se
le quería interesante, y se le pintaba desterrado
por una autoridad desconfiada y celosa. Mientras
s.; labraba como aventurero un nombre tan grande
como su imaginacion, se le creía un ciudadano su-
miso que pagaba con victorias el destierro a que le
condenaron.--¿, Dónde está Bonaparte? decian. Su
vida va aniquilada, se está consumiendo en un cli-
ma abrasador, mientras que si se hallase entre
nosotros no se verja amenazada la república de tan
inevitable ruina. La Europa y las facciones la res-
petarian á un mismo tiempo!—Corrian acerca de
él ciertas voces siniestras, diciendo: que la victo-
ria, infiel á todos los generales franceses, le habia
abandonado á él del mismo modo en una espedi-
don tan distante; pero se despreciaban tales noti-
cias, porque le teniau por invencible, y aseguraban
que lejos de haber esperimentado ningun contra-
tiempo, caminaba á la conquista de todo el Orien-
te. Atribuíanle gigantescos planes, llegando algu-
nos á decir que habia atravesado la Siria y cruza-
do el Eurrates y el Indo; otros que se habla diri-
gido á Constadinopla, y que despues de derrotar
el imperio otomano, iba á tomar la Europa por la
espalda. De todas estas conjeturas se hablaba en
los periódicos, y ellas prueban la confianza con




240 REVOLUCION


que contemplaban los ánimos á aquel jóven.
El Directorio le habla enviado Orden para vol-


ver y tenia reunida en elMediterraneo una inmensa
escuadra, compuestade marineros franceses y espa-
ñoles, para acoger al ejército. * Tambien los her-
manos del general que estaban en Paris, encarga- e
dos de noticiarle cuanto ocurriese, le hahian en-
viado pliegos sobre pliegos para informarle del es-
tado de confosion en que se hallaba la república é
instarle á que se volviese; pero los pliegos tenian
que atravesar los mares y las escuadras inglesas, y
no se sabia si el héroe podria estar enterado, y de
vuelta antes que se acabase de arruinar la repú-
blica.


(1) Hay quien duda de quo se espidiese semejante Orden, aun-que se. sabe que hubo un acuerdo del Directorio, firmado por
Ireilhard, Barras y Larevelliere, su fecha 7 de pradial. que man-
daba á Bonaparte volver á Europa. Larevelliere declara en sus
memorias no acordarse de haber puesto tal firma, y tiene por apó-
crifo el mencionado acuerdo; sin embargo. no se sabe como espli -
caria espedicioi maritima de Bruix. Lo cierto es que el Directorio
anhelaba entonces la vuelta de Bonaparte, y temia mucho menos
su ambicion que la ferocidad'de Suwarow, y asi aunque no fuese,
auténtica esta Orden, es al menos verosimil que se espidiera, y en
todo caso no de gran importancia averiguarlo, porque Bonaparto
estaba autorizado para volver cuando lo creyese oportuno.


CAPITULO VI.


Continuan las operaciones de Bonaparte en Egipt o.-Conquista del
alto Egipto por Desaix ; batalla de Sediman—Espedicion de Si-
ria; tonta del fuerte de El-Arisch y de Jaffa; batalla del monte Ta-bor,


, sitio de San Juan de Acre.-Vuelta al Egipto ; batalla de
Abukir.-Viagc de Bonaparte á Francia. Operaciones en Euro--
pa. El archiduque Carlos marcha hacia el Rin , y Suwarow aSuiza; movimiento de liassena,memorable victoria de Zurich;
peligrosa situacionde Suwarow ; su desastrosa retirada ; sálva-
se la Francia.-Acontecimientos en Holanda; derrota y capitu-
lacion de los anglo•rasos; evacuacion de la Holanda. Fin de la
Campana de 4799.


De resultas de la batalla de las Pirámides que-
dó Bonaparte dueño del Egipto y principiaba a es-
tablecerse en él, distribuyendo por las provin-
cias á los generales que debian conquistarlas. De-
saix, situado en la entrada del alto Egipto, con una
division de unos tres mil hombres , estaba encar-
gado de conquistar aquella provincia contra los res.
tos del bey Amorates. Empezó su espedicion en
octubre de 1798 cuando terminaba la inundacion,
y entonces el enemigo retirándose á su vista le
esperó en Sediman , donde Desaix {lió el dia 7,
una sangrienta batalla contra los desesperados
restos de A murates. Ningun combate de los fran-
ceses ea E gipto fue tan sangriento como es-
te, en que ¿los mil franceses tuvieron que luchar
contra cuatro mil mamelucos y ocho mil fellahs,


Biblioteca popular.
T. vi. 567




912 REVOLUC


Vortificados en el pueblo de Sediman. El órden de
la batalla fue idéntico al que se siguió en la de las
Pirámides, y


al de todas las que se dieron en Egip-
to ; es decir, los fcllahs estaban resguardados p ro


las paredes del pueblo, y )a b anaa caballería en la llanu-
ra. Desaix se formó en dos cuadros, y colocó en
sus alas otros dos pequeños para disminuir el cho-
que de la caballería enemiga. Por primera vez se
vie deshecha nuestra inianteria y penetrado uno de
los cuadros pequeños; pero por una especie de ias -
tinto repentino y admirable se arrojaron al suelo
nuestros valientes soldados para que los cuadros
grandes pudiesen hacer fuego sin herirlos. Los ma-
melucos pasaron por encima de sus cuerpos, estu-
vieron acometiendo á los cuadros grandes


durante


muchas horas seguidas con el mayor furor, y mu-
rieron desesperados en las puntas de las bayonetas.
Los cuadrosse desplegaron en seguida, segun cos-
tumbre , para atacar los atrincheramientos, y se
apoderaron de ellos, mientras los mamelucos des-
cribiendo un gran arco de círculo fueron á degollar
á


tos heridos que iban á retaguardia, per en bre-
ve fueron arrojados de aquel campo de sangre, por
los soldados nue enfurecidos, degollaron considera-
ble número. Jamás hubo tantos muertos en el cam-
po de batalla , en el que solo de fruyeses labia


tresciento s por lo menos. Desaix p
continA su mar-


cha mientras duró el invierno, y desues de una
serie de combates en que quedó dueño del alto
Egipto hasta las cataratas, se hizo temer tanto por
su denuedo , como amar por su cleanencia. En el
Cairo llamaron á Bonaparte el sultan Kebir, sellan


de fuego; en el alto Egipto se llamó á Desaix sul-
tan el justo.


FRANCESA. 213
Entretanto Bonaparte so dirigia á Bel beys pa-


ra echara' bey Ibrahim á Siria, recogiendo al paso
las reliquias de la caravana de la Meca , robada
por los árabes. Cuando volvió al Cairo siguió plan-
teando una administracion enteramente francesa,


habiéndose promovido una revolucion por los
agentes secretos del bey Amorates el dia 21 de oc.
Cubre de 1798, fue reprimida, y castigados los re-
voltosos con tal severidad, que desanimó entera-
mente ó los enemigos de los franceses. *Bonaparte
supo entonces la declaracion de guerra de la Puer-
ta, y los preparativos que contra él hacia auxiliada
de los ingleses, Imnando dos ejercitos. uno en Ro-
das y el otro en Siria. Ambos ejércitos


jercitos,
obrar


simultáneamente en la primavera de 1799, desem-
barcando el uno en Abukir, cerca de Alejandría, y
el otro atravesando el desierto que separa la Siria
del Egipto. Bonaparte conoció al momento su po-
sicion y procuró, segun su costumbre, desconcer-
tar al enemigo por medio de un atalue repentino.
No podia atravesar el desierto que separa al Egip-
to de la Siria en el verano, y resolvió aprovecharse
del invierno para destruir las reuniGnes que se iban
formando en Acre, en Damasco y en las principales
ciudades. Estabanorubrado para seraskier del ejér-
cito reunido en Siria el célebre bajá de Acre,
Djezzar cuya vanguardia mandaba Abdallab, ba-
ja de Damasco, v rabia adelantado hasta el
fuerte de El-Aa'ris, que franquea el Egipto por la
parte de Siria. Quiso Bonaparte obrar inmediata-
mente, para lo cual estaba en relaciones con los


1") Ocurrió este suceso el 30 de venditniario arto VII (21 de oc-
tubre 7798.)




211 zr,ver..uclez:
habitantes del Líbano ; y los drusos , tribus cris-
tianas; y los mutualis, mahometanos cismáticos, le
ofrecian su ausilio v le llamaban con ansia. Asal-
tando bruscamente &Jarra, Acre y otras plazas mal
fortificadas, podía en breve tiempo apoderarse de
la Siria, añadir esta preciosa conquista á la del
Egipto, hacerse señor del Euírates, como lo era del
Nilo, y tener entonces en su poder todas las comu-
nicaciones con la India. Su acelerada imaginacion
se remontaba aun toas, y concebía algunos de los
proyectos que le atrihuian sus admiradores ea Eu-
ropa. No era del todo imposible que sublevando á
los habitantes del Líbano reuniese sesenta á ochen-
ta mil auxiliares, v con estos, apoyados por veinte


cine' mil soldados los mas valientes del univer-
so, marchase á Constantinopla paraapoderarse de
ella. Fuese ó no realizable tan colosal proyecto, lo
cierto es que ocupaba su imaginacion; y al ver
cuanto hizo protegido por la l'aluna, es aventu-
rado calificar deinsensata ninguno de SUS proyectos.


K1SOSC Bonaparie en marchaen pluvioso prin-
cipios de febrero), al frente de las divisiones de
•Kleber, Regnier, Latines, Ron y Murat, que com-
ponian unos trece mil hombres. La de Murat era
toda de caballería, v Bonaparte habla creado ade-
mas un regimiento 'de un arma enteramente nueva
que era el de los dromedarios; cocada uno de los
cuales iban sentados doshombres, espalda con es-
palda, que gracias á la fuerza y velocidad de aque-
llos animales, podian andar veinte v cinco trein-
ta leguas sin descanso. Bouaparte formo este regi-
miento para perseguir á los árabes que infesta-
ban los alrededores del Egipto,y seguia al ejército
espedicionario. Bonaparte mandó ademas al con-


FRANCESA. 215
Ira-almirante Perrée que saliese de Alejandría con
tres fragatas y pasase á la costa de Siria para con-
ducir á ella la artilleria de sitio y las municiones.
Llegó á la vista del fuerte del f;!-Arisch el 29 de
pluvioso (17 de febrero), entregándose prisionera
la guarnicion de mil trescientos hombres, des-
pues de una leve resistencia. liallaronse en el
fuerte considerables almacenes y habiendo queri-
do protegerle el bey Ibrahim fue puesto en der-
rota, quedando su campo en poder de los france-
ses que recogieron en él un hutin considerable.
Los soldados tuvieron que sufrir mucho al atrave-
sar el desierto, pero viendo á su general marchar
á su lado, y esperimentar, á pesar de su quebran-
tala salud, las mismas privaciones y fatigas, no se
atrevian á quejarse. Llegaron en breve á Gazah y
la tomaron a la vista del bajá Djezzar, hallando ea
ella, como en el fuerte de El-Arisch muchos materia-
les y provisiones. Desde Gazah se dirigió el ejOr-
cito ajara, que es la antigua Joppé, á donde llegó
el 13 de ventoso (13 de marzo). Estaba rodeada es-
ta plaza de una gruesa muralla con torres, y tenia
cuatro mil hombres de guarnicion. Hizo Bonaparte
batirla en brecha, v despues intimó la rendicion
al comandante, que por toda respuesta cortó la ca-
beza al parlamentario; visto lo erial se dió el
asalto y se tomó la plaza con estraordinaria osadía,
entregándola á treinta horas de saqueo v degüello.
Allí se encontró gran repuesto de arti ll ería y víve-
res de toda especie. Quedaban aludos miles de
prisioneros que no se podian enviar á Egipto , por
falta de escolta, v no queriendo devolverlos al enemi-
go, pues hubieran aumentado sus lilas, Bonaparte
entonces se decidió á adoptar una medida terri-




246 RavoLucION


ble, única crueldad que cometió en el transcurso
de su vida. Hallándose en un pais bárbaro había
adquirido involuntariamente sus costumbres, y así
mando pasar á. cuchillo á los prisioneros que le
quedaban, ejecutando el ejército aquella órden por
obediencia, aunque con una especie de terror, v
asombro. Nuestros soldados se contagiaron en JalTa
con los primeros gérmenes de la peste.


Avanzó en seguida Bonaparte sobre San Juan de
Acre, la antiguaTolernaida, situada al pié del mon-
te Carmelo, que era la única plaza que le detenia,
pudiendo apoderarse de la Siria si conscguia ren-
dirla. Pero Djezzar se encerró en ella con todos sus
tesoros y una fuerte guarnicion, contando con el
auxilio de Sidney-Smith, que cruzaba por aquellas
aguas, y le proporcionó ingenieros, artilleros y
municiones. Ademas, no podía tardar en ser socor-
rido por el ejército turco reunido en Siria que se.
adelantaba por Damasco para atravesar el Jordan..
Apresuróse Bonaparte á atacar la plaza para to-
marla como la de Ja/Ta, antes que recibiese el re-
fuerzo de nuevas tropas, y que los ingleses tu-
viesen tiempo para mejorar su defensa. Inmedia-
tamente se abrió la trinchera; mas por desgracia
Sidney-Smith apresó la artillería de sitio que debía
ir por mar desde Alejandría, y no tenia mas arti-
llería de sitio y campaña que una carronada de
treinta y dos, cuatro piezas de á doce, ocho obu-
ses y unos treinta cañones de á cuatro. Carecían
de balas, pero se ideó un medio de adquirirlas, zine
consistía en salir á la llanura algunos caballos: al
verlos Sidney-Smith hacia un luego terrible con
todas sus baterías, y los soldados, á quienes se da-
ba un real por cada bala, iban á recogerlas en




PRANCESA.
247


medio del fuego con estrepitosas carcajadas.
Se abrió la trinchera el 30 de ventoso (20 de


marzo), y el general de ingenieros Sanscn, cre-
yendo haber llegado en un reconocimiento noctur-
no hasta el pié de la muralla, declaró que no /la-
bia contra•escarpa ni foso; de modo que solo te-
nia)] que abrir brecha, y montar al asalto. Abrióse
en efecto aquella el 5 de germinal (25 de marzo),
y cuando iban á dar el asalto se hallaron con foso
y contra-escarpa y pusiéronse entonces á minar in-
mediatamente, efectuándose esta operacion al abri-
go del fuego de todos los puntos y de la hermosa
artillería que Sidnev nos habla quitado. Dió á
Djezzar esceleutes artilleros ingleses, y un antiguo
emigrado, Phelippeaux, oficial de ingenieros de
mucho mérito. Estalló la mina el 8 de germinal
(28 de marzo,, llevándose solo parte de la contra-.
escarpa. Entonces subieron al asalto veinte y cinco
granaderos con el jóven Alailly á su cabeza; y al
ver los turcos poner una escala al valiente oficial,
quedaron aterrados, peroMaiHy cayó muerto de un
balazo. Con esta desgracia se desanimaron los
granaderos y repusieron los turcos; dos batallones
que iban detrás sufrieron un horroroso tiroteo,
quedando muerto su comandante Laugier y malo-
grándose otra vez el asalto.


Acababa de recibir la plaza un refuerzo de
muchos miles de hombres, gran número de artille-
ros enseñados á la europea, é inmensas
' un cio-


nes


de suerte que era sitio muy superior a trece
mil hombres casi sin artillleria. Necesitabase abrir
otra nueva mina para que saltase toda la contra-
escarpa, y empezar otra galería. Siendo el 12 de
germinal (1. 0


de abril), llevando ya diez dias de-




9 48 REVOLUCION
lante dela plaza, y anunciándose como próxima la
llegada del gran ejército turco, era menester pro-
seguir los trabajos y resguardar el sitio; todo con
solo el ejército espedicionario. El general en gefe
mandó que se trabajase sin intermision en minar
de nuevo, y destaco á la division de Kleber hacia
el Jordan para disputar el paso al ejército proce-
dente de Damasco.


Reunido este ejército con los aduares de las
montañas de Naplusa, ascendia á cerca de veinte y
duo mil hombres, consistiendo su fuerza en mas
de doce mil ginetes, y llevando un inmenso haga-
ge. Mandábale Xbdaliab, bajá de Damasco, y pasó
el Jordan por el puente de Jacob el 15 de germinal
(4, de abril). Junot con la vanguardia de Kleber que
constaba a lo mas de quinientos hombres, encontró
á la vanguardia turca en el camino de Nazareth,
el 19 (8 de abril); mas lejos de retroceder, arrostró
denodadamente al enemigo y formado en cuadro,
cubrió de cadáveres el campo de batalla y cogió
cinco banderas: despees viéndose precisado á ce-
der al número se replegó hacia la division de Kle-
ber, la cual se adelantaba y aceleraba su marcha
para incorporarse con Junot. Enterado Bonaparte
de la fuerza del enemigo, se destacó con la divi-
sion de Bon para proteger á Kleber y dar una ba-
talla decisiva, Djezzar, de acuerdo con el ejército
que iba en ausilio suyo, trató de hacer una salida,
pero rechazado terriblemente, dejó cubiertas de
cadáveres nuestras obras, pudiendo por conse-
cuencia emprender su marcha Bonaparte.


Babia desembocado Kleber con su division en
las llanuras que se estienden al pié del monte Ta-
bor , no lejos del pueblo de Fouli, con la idea de


raANcEsA. 249
sorprender por la noche el campamento turco, pe-
ro llegó demasiado tarde. El 27 de germinal (16 de
abril) por la mañana, halló todo el ejercito turco for-
mado en batalla, ocupando quince mil infantes el
pueblo de Fouli, y mas de doce mil caballos des-
plegados en la llanura. Kleber apenas contaba con
tres mil infantes en su cuadro y toda aquella ca-
ballería partió para precipitarse sobre él, y apesar
de que jamás hablan visto los franceses escaramu-
zara tanta caballería, cargándoles ea todos sentidos,
conservaron su acostumbrada serenidad, y los re-
cibieron á querna . ropa con un terrible fuego, der-
ribando á cada descarga considerable número. En
breve se vieron rodeados de una muralla de hom-
bres y caballos, pudiendo resistirporseis horas se-
guidas, guarecidos con tau horrible defensa, todo
el furor de sus enemigos. Al mismo tiempo salia
Bonaparte del monte Tabor con la division de Boa,
y vid cubierta la llanura de fuego y humo y á la
valiente division de Kleber mantene rse firme, tras
un parapeto de cadáveres. Dividió al punto la gen-
te que llevaba en dos cuadros, que se adelantaron
formando un triángulo equilátero con la division
de Kleber, y encerraron al enemigo entre ellos. Si-
guieron su marcha con el mayor silencio y sin dar
Indicio alguno de su aproximaeion hasta cierta dis-
tancia en que Bonaparte mandó disparar un caño-
nazo y se presentó en el campo de batalla. Hicie-
ron en seguida un espantoso fuego las tres estre-
midades del triángulo, acometiendo á los mamelu-
cos que estaban en medio, y arremolinándoles de
este modo les hicieron huir en todas direcciones.
Recobrando nuevo brio entonces la division de
Kleber, se precipitó sobre el pueblo de buil, y




250 REVOLUCION


tomándole á la bay oneta, hizo una horrible matanza
en el enemigo. En breve desapareció toda aquella
muchedumbre, y se vió cubierta de cadáveres la
llanura, quedando en poder de los franceses el
campamento turco, las tres colas del bajá, cuatro-
cientos camellos y despojos inmensos. Mural, que
se hallaba en las márgenes del Jordan, mató gran
número de fugitivos, y Bonaparte mandó prender
fuego á todos los pueblos de los naplusinos. Seis
mil franceses destruyeron aquel ejército que los
habitantes decian ser tan numeroso como las estre-
llas del cielo y las arenas del mar.


Durante este tiempo uo se habla dejado de mi-
nar y esotra-minar alrededor de las murallas de
San Juan de Acre, disputándose un terreno todo
arruinarb por coniecuerwia delossitios. Mes y medio
hacia que se hallaba sitiada la plaza, habiéndose
intentado varios asaltos, rechazado muchas salidas
y muerto gran número de enemigos; pero á pesar
de las continuas ventajas, se esperitnentaban irre-
parables perdidas de tiempo y de hombres. El 18
de flOreal (7 de mayo) llegó al puerto de Acre un
refuerzo de doce mil hombres, y calculando Bona-
parte que no podrian desembarcar hasta pasadas
seis horas, manda inmediatamente hacer repetidos
disparos con una pieza de veinte y cuatro sobre un
lienzo de muralla que estaba á la derecha del pun-
to contra el que tanto tiempo hacia se dirigian to-
dos los eSfuerzos. Llegada la noche, se trepó á la
brecha, se hicieron dueños de las obras del ene-
migo, se terraplenaron, se clavé la artillería, se en-
tró á degüello, y finalmente se apoderaron de la
plaza, mientras las tropas que habían desembarca-
do se adelantaban desplegando batalla y presea-


PRANCEsA, 251
tarado una imponente masa. Fué muerto Rambaut
que mandaba los primeros granaderos que dieron
el asalto, y Lunes herido. Al mismo tiempo hace
el enemigo una salida, toma la brecha por la espal-
da y corla la retirada á los valientes que hablan
penetrado en ella. Unos consiguen salir, y otros
tomando un partido desesperado, hu y en 'a una
mezquita, se hacen fuertes, apuran sus
cartuchos y se manifiestan resueltos á vender cara
su vida, cuando Sidney-Smith, prendado de tanto
heroisiuo, les concede `capitulacion. Las tropas si-
tiadoras marchan entretanto contra el enemigo, le
rechazan á la plaza y hacen en él una espantosa
mortandad, cogiéndole ochocientos prisioneros. Fu-
rioso Bonaparte, despues, dedal


.
dos dias de descanso


á sus tropas, mandó dar otro asalto el 2l (40 de ma-
yo). Escalan la brecha con el mismo denuedo, pero
no pueden pasarde ella, pues todo un ejército guar-
daba la plaza y defendía sus calles, por lo ve fué
preciso renunciar a él. Dos meses hacia que se
baliaban en el sitio de Acre, hahicudosufrido irre-
parables pérdidas, y hubiera sido una imprudencia
exponerse á otras mayores. Se propagaba la peste
por esta ciudad, curo germen había contagiado
al ejército en Jaffa. A`Proximabase la estacion de
los desembarcos, y se anunciaba la llegada de un
ejército turco á las bocas del Nilo; de suerte que
Si seguía con su tenacidad Bonaparte, podia de-
bilitarse hasta el estreno de no poder luchar con
nuevos enemigos Rabiase realizado lo principal
de sus proyectos, porque habia destruido las reunio-
nes formadas eu Siria, y reducirlo por aquella par-
te al enemigo á la imposibilidad de obrar por aquel
punto. En cuanto á la parte grandiosa (le todos




252 DEVOLUCION


aquellos proyectos, las vagas y mágicas esperan-
zas de conquistas en el Oriente, debía renunciarse
á ellas. Decidióse pues á. levantar el sitio, pero fué
tal su pesar, quenoobstante su inaudita suerte, se
le o y ó repetir mas de una vez, hablando de Sidney-


: Ese hombre ha destruido mi fortuna. Los
drusos que hablan sostenido al ejército durante el
sitio, y todos los aduares enemigos de la Puerta,
supieron su retirada con deoesperacion.


Habla principiado el sitio el 30 de ventoso (20
de marzo), y se levantó el 1 de pradial (20 de
mayo), es decir dos meses justos. Antes de perder
de vista a San Juan de Acre, quiso dejar una ter-
rible memoria, abrasando la ciudad con sus fuegos
y dejándola casi reducida á cenizas. Volvió á to-
inar el camino del desierto, perdiendo entre el fuego,
las fatigas y las enfermedades una tercera parte de
su ejército expedicionario, es decir, cerca de cuatro
mil hombres; llevando consigo mil doscientos he-
ridos. En su marcha asoló todo el pais , dejándole
aterrado profundainbnte, y á su llegada á Jarra hi-
zo volar las fortiticacioncl. alli un hospital
de apestados, y como el llevarlos era imposible y
de no hacer esto se les dejaba espuestos á una
muerte inevitable , por enfermedad , por ham-
bre ó por el furor del enemigo, dijo Bonaparte al
médico Desgenettes que sería proceder mas huma-
namente administrarles ópio que dejarles con vi-
da, pero el médico le contestó con aquella respues-
ta tan celebrada: Mi profesion es curar y no mutar.
No se les dió opio, pero este hecho bastó para pro.
pagar una calumnia indigna, destruida en el dia.


Regresó por lin Bonaparte á Egipto despees de
una espedicion decerca de tresmeses, siendo opor-


FRANCESA.
253


tuna su llegada , pues espíritu de insurreccion
había cundido por todo el Delta. Un impostor que
se llamaba el ángel, El-Mohdliv, que se su ponia in-
vulnerable, creia poder espulsará los franceses , y
con solo levantar una polvareda, reunió algunos
miles de insurgentes, que auxiliados prr los agen-
tes de los mamelucos, se hahian apoderado de Da-
man hou r, degollando la guarnicion. Bonaparte en-
vió un destacamento que dispersé á los sublevados


mató al ángel invulnerable; y hablendo"cundido
la rebelion por las domas provincias del Delta , su
sola presencia bastó para restablecer en todas par-
tes la sumision el sosiego. Mandó hacer en el Cairo
soberbias fiestas para celebrar sus triunfos en Si-
ria, pues aunque no confesaba la parte fallida de
sus proyectos , ensalzaba con razon los muchos
combates dados en Siria, la gran batalla del mon-
t Tabor y la terrible venganza tomarla de Djez-
zar. Esparció entre los habitantes nuevas procla-
mas en que les decia que penetraba sus pensamien-
tos, y adivinaba sus proyectos en el momento mis-
mo de estarlos concibiendo. Dieron crédito á estas
extrañas palabras del su!tan Kebir, creyendo que
adivinaba todos sus pensamientos. Bonaparte no
solo tenia que reprimir á los habitantes, sino tam-
bien á sus generales y al ejército mismo, porque
reinaba en él un oculto descontento , que no pro-
venia de las fatigas y peligros, ni mucho menos de
las privaciones, cuándo el ejército no carecia de
nada, sirio del amor á su patria que acompaña por
todas partes á los franceses. Un año entero hacia
que se hallaban en Egipto, y seis meses que no re-
cibian noticia alguna de Francia. No habla podido
arribar ningun navío, y una sombria tristeza rei-


4




254


REVOLUCION


naba en todos los ánimos. Los oficiales y generales
pedían todos los dias licencia para volverse a Eu-
ropa, y Bonaparte ó concedia muy pocas, ó las da-
ba acompañadas de espresiones tan temibles como
una deshonra. El mismo Berthier , su fiel Ber-
thier , atormentado por una antigua pasion, pedia
volverse á. Italia : pero se avergonzó por segunda
vez de su debilidad y renunció á, su viage. Intentó
un dia el ejército sacar del Cairo sus banderas y
dirigirse a Alejandria para embarcarse , pero no
pasó de intentarlo, ni se atrevió jamás á oponerse
á su general. Los tenientes de Bonaparte, que eran
los primeros en quejarse , guardaban silencio de-
lante de él , y tedian a su ascendiente, no siendo
el primer choque que Italia tenido con Kleber, cu-
yo descontento no provenia de falta de ánimo, sino
de su indómito genio ; pero siempre acababan por
avenirse , porque Bonaparte admiraba el alma
grande de Kleber, y Kleber estaba enamorado del
talento de Bonaparte.


ilabia entrado ya el mes de junio y no se sabina
aun los acontecimientos de Europa ni los desastres
de la Francia ; solo se ten i a noticia de que el con-
tinente se hallaba en una completa conrusion, y que
era inevitable otra guerra. Bonaparte aguardaba
impaciente nuevos (latos para decidirse y volver si
le convenia al primer teatro de sus glorias ; pero
antes de todo queda destruir el segundo ejercito
turco congregado en Rodas, cuyo próximo desem-
barco se anunciaba.


Por lin apareció aquel ejército embarcado en
numerosos trasportes , y escoltado por la division
naval de Sidnev-Smith , e,1 23 de mesidor (I I de
julio) á la vista:de Alejandria , fondeando en _Un-


FRANCESA.
255


kir: que era la misma bahía en que había queda-
do destruida nuestra escuadra. El punto de desem-
barco que los ingleses eligieron era la península
que forma aquella bahía y que lleva su mismo nom-
bre, cuya estrecha península se prolonga entre el
mar y el lago Madich terminando con un fuerte.
Bonaparte ¡rabia prescrito á Marmont, comandan-
te de Alejandria, que mejorase la defensa del fuer-
te, y destruyeseelpuebbjdeAbukir, situado alude-
dor; pero en vez de obedecer esta Orden , se quiso
conservarlo para alojar á los soldados, cercándole
meramente con un reducto para protegerle por la
parte de tierra; mas como el reducto no llegaba
hasta las dos orillas del mar , no constituía un re-
cinto cercado, y quedabaaquel punto como una sim-
ple fortificacion de campaña. Desembarcaron en.
efecto los turcos con estraordinaria audacia, llegaron
hasta las trincheras con sable en mano, las tomaron,
apoderándose del pueblo de A bukír y degollando á la
guarnicion. Tornado el pueblo, no porfia oponerre-
sisteneia el fuerte, v se vió precisado á rendirse. El
comandante Martno'nt salió con mil doscientos hom-
bres en auxilio de las tropas de Abukir, pero al sa-
ber que [rabian desembarcado considerable núme-
ro de tiraos, no se atrevió á intentar arrojarlos al
mar por medio de una fuerte embestida y se vol-
vió á Alejandría dejándoles establecerse tranqui-
lamente en la península de Abukir.


Ascendía el ejército turco á unos diez y ocho
mil infantes, los cuales no eran como aquellos mi-
serables fellabs de la infantería de los mamelucos,
sino valientes genízaros que llevaban un fusil sin
bayoneta , terciándosele á la espalda despues de
haberle disparado, y arrojándose en seguida sobre


e




2b6 REVOLUCION


el enemigo con pistola y sable en mano. Llevaban
una artillería numerosa'y bien servida por oficiales
ingleses; contaban con muy poca caballería, por-
que solo llevaban trescientos caballos, pero aguar-
daban la llegada del bey Amorates que debla de-
jar el alto Egipto, costear el desierto, atravesar los
valles y acudir á Abukir con dos ó tres mil ma-
melucos.


Cuando Bonaparte supo los pormenores de aquel
desembarco salió del Cairo y se dirigió á Alejan-
dría, haciendo una de aquellas estraordinarias mar-
chas de que tantos ejemplos habla dado en Dalia.
Llevaba las divisiones de Lannes, Bon y Murat, y
ordenó á Desaix que evacuase el alto Egipto , y á
Kleber y Regnier, que estaban en el Delta, apro-
ximarse. á Abukir. Eligió Birket, que era el punto
intermedio entre Alejandría y Abukir para con-
centrar sus fuerzas y obrar segun las circunstan-
cias, pues ',mula que desembarcase un ejército in-
glés al mismo tiempo que el turco.


Conforme al plan acordado con el bajá Mustafá,
Babia intentado el bey Amurates descender al bajo
Egipto , pero encontrado y batido por Mural , se
vió precisado a retroceder al desierto. Solo queda-
ba que batir al ejército turco, que aunque falto de
caballería, estaba acampado (letras de los atrinche-
ramientos, y dispuesto á resistir con su obstina
cion acostumbrada. Despues de haber Bonaparte
examinado en Alejandria las escelentes obras eje-
cutadas por el coronel Cretín, y despues de haber
afeado su conducta á MarmonC, que no se habia
atrevido á atacar á los turcos en el momento del
desembarco , salió de Alejandría el G de termidor
(23 de julio), hallándose al siguiente dia. 7 á la en-


FRANCESA.
9?57 4'0


trada de la península. Su primer proyecto era
acorralar por medio de trincheras á los turcos, y
esperar para acometerlos la llegada de todas sus
divisiones , porque solo tenia disponibles las de
.Lannes, Boa y .Murat, compuestas de unos seis
mil hombres ; pero al ver los preparativos de los
turcos , varió de opinion y resolvió acometerlos
inmediatamente, confiando en cercarles en Abukir
y aniquilarlos con bombas y granadas.


Ocupaban los turcos el centro de la península,
que es muy estrecha , y estaban cubiertos por dos
lineas de trincheras. A. media legua de Abukir,
donde acampaban , hahian ocupado dos alturas
arenosas; la una apoyada en el mar , y la otra en
el lago de Madieh , que formaban su derecha é iz-
quierda. En el centro de ambas alturas se hallaba
un pueblo que tamhicn guardaban teniendo mil
hombres en el alto de la derecha, dos mil en el de
la izquierda y de tres á cuatro mil en el pueblo,
todo lo cual formaba su primera línea. La segunda
estaba en el mismo pueblo de Abukir, formada por
el reducto que constru yeron los franceses, y Que
se comunicaba con el mar por dos ramales. Eu esta
hablan colocado su principal campamento , y el
grueso de sus fuerzas.


Tomó Bonaparte sus disposiciones con su ac-
tividad y precision acostumbradas . mandando al
general Destaing que marchase con algunos bata-
llones sobre la colina izquierda donde estaban los
mil turcos , á Lannes al de la derecha donde esta-
ban los otros dos mil , y á Murat que se hallaba en
el centro , que formase.


su caballería por la espal-
da de las colillas. Ejecutáronse estas disposiciones
con suma exactitud , dirigiéndose Destaing al alto


Biblioteca popular.
T. 368




258 REVOLUCION


de la izquierda, y rodeándole Murat con un escua-
dron. Al ver esto los turcos abandonaron su posi-
cion, y se, encontraron con la caballería que les
acuchilló y precipitó al mar ; prefiriendo ellos ar-
rojarse á él mas bien que rendirse. igual operacion
se ejecutó en la derecha, rechazando Lannes á los
dos mil mamelucos , envolviéndoles y acuchillán-
doles hasta dar en el mar con ellos. Destaing y
Lannes se dirigieron en seguida al centro que for-
maba el pueblo y les acometieron de frente. Defen-
dianse los turcos valerosamente, contando con el
ausilio de la segunda línea , y en efecto , salió una
columna del campamento de Ábuldr ; pero Murat,
que habla tomado ya la espalda del pueblo, acu-
chilló la columna y la rechazó á Abuldr. La infan-
tería de Destaing y Lannes entraron en el pueblo
á paso de ataque, rechazaron á los turcos en todas
direcciones, y empeñándose estos en no rendirse,
no tuvieron mas retirada que el mar, en donde se
ahogaron.


'Ya hablan perecido de aquel modo cuatro
cinco mil hombres,tomádose por consiguiente
la primera linea, con lo cual consiguió su objeto
Bonaparte pudiendo bombardear á los turcos en-
cerrados en Alukir, mientras llegaban !cher Reg-
nier ; pero aun quiso aprovecharse mas de su triun-
fo v consumar en aquel momento su victoria. Ape-
nas tomaron aliento sus tropas se dirigió á la se-
gunda linea, apoyando la division de Lanusse, que
estaba de reserva, á Lannes y Destaing. Era dificil
de tomar el reducto que cabria á Abuhir, pues ha-
bia en él nueve ó diez mil turcos, teniendo por la
derecha un ramal que le reunia con el mar, y por
la izquierda le prolongaba otro ramal , aunque sin.


FRANCESA.
25


unirle enteramente con el lago de Madieh. Ocup1a':d-21-ci,s-cbba el enemigo el espacio abierto y defendido por
numerosas cañoneras; mas Bonaparte , acostum-
brado á dirigir á sus soldados contra los mas for-
midables obstáculos , les manda á la posicion
enemiga , marchando sus divisiones de infantería
por el frente v derecha del reducto. La caballería,
oculta en un bosque de palmeras, debía atacar por
la izquierda y atravesar bajo el fuego de las caño-
neras el espacio abierto entre el reducto y el lago
de ladieh. Ejecutóse la carga, haciendo Lannes
y Destaing avanzar su valiente infantería, marchan-
do la 32. a


inedia bri gada con el arma al brazo ha-
cia las trincheras, ye' la 48. a


rodeándolas por el es-
tremo derecho. Sale el enemigo , sin esperarlas, á
su encuentro, se baten cuerpo á cuerpo, y los sol-
dados turcos , despues de haber disparado su fusil
y sus dos pistolas, esgrimen sus al fangcs, y quieren
coger las ba yonetas con sus manos, pero sienten
atravesados 'sus pechos antes de haber llegado á
ellas. Asi se degollaba en los atrincheramientos,
v cuando ya se acercaba la 18. a


al reducto , la re-
"chazó un terrible fuego de artillería y la hizo re-
troceder al pié de 1;-: fortificaciones.' Muere glo-
riosamente el valiente Leturcq por querer retirarse
el Ultimo, y Sugieres pierde un brazo. Murat ha-
bía avanzado con la caballería para atravesar el
espacio comprendido entre el reducto y el lago de
Madieh, acometiendo varias veces y rechazando al
enemigo, pero metido entre los fuegos del reducto
y las cañoneras, se vió precisado á retroceder. Al-
gunos de sus soldados se adelantaron hasta los fo-
sos del reducto, mas eran sin fruto los esfuerzos
de tantos valientes. Contemplaba Bonaparte aque-


.




260 REVOLUCION


Ea carnicería aguardando ocasion á propósito para
volver a la carga. Afortunadamente salen los tur-
cos de las trincheras para cortar , segun su cos-
tumbre, las cabezas de los muertos, y Bonaparte
valiéndose de esta coyuntura, dirige dos batallo-
nes, uno de la 22. a y'otro de la 69. a , que se arro-
jan á las trincheras y las toman. Por el lado dere-
cho se aprovecha tambien de esta ocasion la 48. a y
entra en el reducto. Mural manda dar otra cargar
y por lin atraviesa uno de sus escuadrones el ter-
rible espacio entre las trincheras y el lago, y pe-
netra ea Abukir. Azorados los turcos entonces,
huyen por todas partes y sufren una horrible mor-
tandad; atravesados por las ba yonetas iban á en-
contrar su sepultura en las aguas. Mural entra á la
cabeza de su caballería en el campamento del baja
Mustafa., el cual entregado á la desesperacion, coge
una pistola y se la dispara hiriéndole levemente;
mas Mural le corta dos dedos de un sablazo y le ca-
via prisionero á Bonaparte. Los turcos que no mu-
rieron ni se ahogaron se retiraron al fuerte de
Abukir.


Mas de doce mil cadáveres flotaban sobre aque-
llas ondas, que en otro tiempo sirvieron de sepul-
cro a nuestros marinos : el fuego v el acero hablan
acabado con otros dos ó tres mil hombres, mien-
tras los dernas encerrados en el fuerte , no tenían
mas recurso que la clemencia del vencedor. Esta es
la estraordinaria batalla , tal vez la primera en la
historia de la guerra, en que quedó destruido en-
teramente todo el ejército enemigo. Entonces fué
cuando Kleber, que llegó al ponerse el sol, abrazó
á Bonaparte y esclamó: General, sois tan grande
como el mundo.


FRANCESA.
261


De este modo bien por la espedicion de Siria ó
por la batalla de Abukir, qued iba libre el Egipto,
al menos momentáneamente, de las fuerzas de la
Puerta. Podia verse con satisl'accion la situacion
del ejército francés, que despues de tantas pérdi-
das contaba con unos veinte y cinco mil hombres,
los ina ,, valientes y mejor acaudillados del univer-
so. Cada tia debla simpatizar mas con los habi •
tantos y consolidar su establecimiento. Hacia un
año que estaba allí Bonaparte: llegó en el estío an-
tes de la inundacion , y empleó los primeros mo-
mentos en apoderarse de Alejandría y la capital, lo
cual consiguió con la batalla de las Piramides.
Pasada la inundacion y en el otorio, terminó la con-
quina del Delta y confió á Desaix la del alto Egip-
to. En el invierno intentó la espedicion de Siria y
destruyó en el monte Tabor el ejército turco de
Djezzar , acabando de derrotar en el estío y en •
Abukir el segundo ejército de la Puerta. Rabiase,
pues, empleado el tiempo del mejor modo posible,
y mientras la victoria volvía en Eurl pa el rostro á
las banderas de la Francia , las miraba con predi-
leccion en Africa y en Asia. El estandarte tricolor
ondeaba triunfante en el Nilo y el Jordan , en los
mismos lugares que sirvieron de cuna á la religion


Jemcristo.
Todavia ignoraba Bonaparte lo que ocurria en


Francia por no haber recibido ninguno de los plie-
gos del Directorio ni de sus hermanos, y se hallaba
en la mayor ansiedad. Con el deseo de adquirir
noticias , hacia cruzar varios bergantines con ór-
den de que detuviesen á los barcos mercantes y se
informasen de cuanto pasaba en Europa. Envió á
la escuadra turca un parlamento , que con el pre-




262 REVOLUCION


testo de ajustar un cange de prisioneros , debia
procurar adquirir algunas noticias. Entretuvo Sid-
ney-Sinith al parlamentario, le trató muy bien , y
viendo que ignoraba Bonaparte los desastres de
Francia, se complació malignamente en enviarle
un paquete de lodos los periódicos. Volvió el par-
lamentario y entregó el paquete á Bonaparte, que
pasó toda una noche devorándolos é informándose
de cuanto pasaba en su patria. Formó al punto su
resolucion , decidiendo embarcarse ocultamente
para Europa , é intentar la travesía con peligro de
ser apresado por las escuadras inglesas. Llamó al
contra-almirante Gantheaume , y le ordenó poner
en estado de darse á la vela las fragatas el illairma
y la Carrere, y sin hablar á nadie una palabra pasó
al Cairo para dar sus disposiciones y redactando
una larga instruccion para Kleber, á quien queria
dejar el mando del ejército , salió al punto para
Alejandría.


El día 5 de fructidor ( 21 de agosto ) llevando
consigo á Berthier, , Lannes , Murat , Andreossy,.
Marmont. Berthollet y Monge se dirigió con la es-
colta de algunos guiar á una playa distante donde
le esperaban algunas lanchas , y embarcándose en.
ellas subieron todos á las dos fragatas.el Atuiron y
la Genere, que iban acompañadas de los jabeques
la Bevanche y la Fortuna. Diéronse al punto a la
vela para que antes de amanecer no estuviesen á
la vista de los cruceros ingleses, mas por desgracia
sobrevino calma; empezaron á temblar de que los
sorprendiesen y aun quisieron volverse á Alejan-
dría; mas Bonaparte se opuso á semejante intento.
—«Estén vds. tranquilos, les dijo, que va pasare-
mos.»—Contaba, como César, con la lbauna.


FRiNCESA• 263


No era aquella corno algunos han querido de-
cir, una cobarde desercion, supuesto que dejaba á
un ejército vencedor para arrostrar peligros de to-
da especie, y el mas horrible de todos el de gemir
prisionero en Lóndres; antes bien puede reputarse
como una temeridad de aquellas con que intentan
los ambiciosos escalar el cielo, debiendo á ellas el
arrojo que los encumbra unas veces, y los preci-
pita otras.


Mientras tan grande suerte estaba entregada
al vaiven de los vientos ó á la casualidad de un en-
cuentro, acudia de nuevo la victoria á nuestras
banderas en Europa, y la repUblica rechazaba con
un heróico esfuerzo los peligros á que acabamos de
verla espuesia. Continuaba Massena en la boca del
Liminat, retardando el momento de tomar la ofen-
siva. hablase dispersado por el Apenino el ejército
de Italia, perdido que hubo la batalla de Novi;
mas felizmente Suwarow no se aprovechaba me-
jor de la victoria de Novi que de la del Trebbia,
perdiendo en el Piamonte el tiempo que empleaba
la Francia en hacer preparativos. Al mismo tiem-
po el consejo áulico tan inconstante como el Di-
rectorio en sus planes, ideó uno que no porfia me-
nos de cambiar el aspecto de los sucesos. Estaba
celoso de la autoridad que Suwarow /labia que-
rido ejercer en Italia, observando con sentimiento
que este general habla, escrito al rey de Cerdeña
para reintegrarle en sus estados. El consejo áulico
tenia ciertas miras acerca del Piamonte, y trataba
de separar de allí al anciano marsiaal. Ademas no
estaban mu y


acordes los rusos y los austriacos, y
todas estas causas decidieron al consejo áulico, a
variar totalmente la distribucion de las tropas en la




16• REVOLUCION
línea de operaciones. Estaban los rusos mezclados
con los austriacos en ambos teatros de la guerra.
Korsakoff operaba en Suiza con el archiduque Car-
los, y Suwarow con líelas en Italia; mas el con-
sejo áulico resolvió trasladar al archiduque al Rin
y á Suwarow á Suiza, quedando así reunidos los
dos ejércitos rusos. Los austriacos dehian obrar so-
los en el Rin, así como en Italia, en donde á la
mayor brevedad , les reforzarla otro ejército desti-
nado á cubrir el vacío que Suwarow dejaba. La
razon que dió el consejo para hacer este cambio,
fué la necesidad de que combatiesen juntas las tro-
pas de cada nacion, que los rusos hallarían en Sui-
za una temperatura mas análoga á su clima, y que
el movimiento del archiduque Carlos en el Rin au-
siliaria á la espedicion de Holanda. La Inglaterra
no podia dejar de aprobar este plan que le daba
muchas esperanzas para la espedicion de Holanda;
con la presencia del archiduque Carlos en el Rin;
no disgustáudola tampoco que los rusos, introdu-
cidos ya en Corfú, y con el proyecto de apoderarse
de Malta, se hallaran distantes de Génova.


Era escesivamente peligrosa esta traslacion á
la vista de Massena, mucho mas cuando por ella
se trasladaba á los rusos á un punto que de ningun
modo les convenia, porque aquellos soldados acos-
tumbrados á acometer en llano y á la bayoneta, no
sahian disparar un tiro, y lo que mas se necesi-
ta en las montañas es tener hábiles tiradores. El
consejo áulico, que segun la máxima de los gabi-
netes, anteponía las razones políticas á las milita-
res, prohibió á los generales que hiciesen objecion
ninguna, mandando ejecutar rigorosamente su plan
para fines de agosto (mediados de fructidor).


FRANCESA. 265
Ya hemos descrito la configuracion del teatro


de la guerra y la distribucion que tenían en él los
ejércitos. * Las aguas que descienden de los gran-
des Alpes corriendo unas veces en l'orina. de ríos,
y estancándose otras en la de lagos presentaban
diversas líneas enlazadas unas con otras, empe-
zando en la derecha al pie de una larga cordille-
ra de montañas, yendo á terminar ea la izquier-
da en el gran rio que separa á la Alemania de Fran-
cia. Las dos principales eran la del Rin y la del
Limmat. Obligado Massena á abandonar la pri-
mera, se retiró á la segunda v aun algo mas atrás
de esta, apoyándose en el Albis. La línea del Lim-
mat separaba los dos ejércitos, y se componía. del
Lint, que nace junto á los grandes Alpes, en el can-
ton de Claris, y entra despues en el lago de


; de este lago y del Limmat, que sale de él en
el mismo Zurich, vá por fin á desaguar en el Áar,
cerca de Bruck. El archiduque Carlos se hallaba
detrás del Limmat, desde Bruck á Zurich; y Kor-
sakoff estaba situado á espaldas del lago de Zu-
rich mientras se le designaba posicion. llotze de-
fendía el Lint.


El archiduque , destinado al Rin, debía ser
reemplazado detrás del Limmat por Korsakoff con
arreglo al plan que hablan acordado. llotze debia
permanecer en el Lint con el cuerpo austriaco de
Yoralberg, para darse la mano con Suwarow, que


* Por mas que procure esplicarme con claridad no creo que
se comprenderán los siguientes acontecimientos, si el lector no
tiene á la vista algun mapa, aunque sea incompleto, porque son
tan estraordiaarios estos sucesos, y decidieron de tal suerte la sal-
vación de la Francia, que me parece debe reflexionarse en ellos;
y aconsejo al lector que consulte el mapa de Suiza, que por malo
que sea, bastará para enterarse en globo de las operaciones.




266 REVOLUCION


llegaba de Italia. La cuestion se redada á saber
qué camino se haría tomar a Suwarow , porque
teniendo que atravesar los montes , podia seguir
cualquiera de las lineas que cortan la Suiza. Si
preferia entrar por el valle del Rin , podía atra-
vesando el Spluguen, pasar por Coira al Rin su-
perior y unirse allí con Hotze. Se habla calculado
que podria llegar hacia el 25 de setiembre (3 de
vendimiario , año VIII), y este movimiento tenia
la ventaja de efectuarse lejos de los franceses y
fuera de su alcance, lo cual era mas seguro. T am-
hien podia Suwarow tomar otro camino , y en vez
de seguir la linea del Rin, entrar por San-Gothard
al valle del Reuss , y desembocar por Schwitz
detrás de la linea del Lint ocupada por los fran-
ceses. Esta marcha tenia la ventaja de conducirle
á espaldas de la linea enemiga ; pero tenia que
pasar por San-C.ihotard , ocupado por Lecourbe,
debiendo preparar un movimiento de liotze al otro
lado del Lint, para que diese la mano al ejército que
salla por Sau-Gotbard ; era preciso para proteger
este movimiento un ataque sobre el Limmat ; en
una palabra , era menester una operacion general
en toda la linea, una oportunidad y una precision
chifles de lograr cuando se opera á tan grandes
distancias y en tan numerosos destacamentos. Este
plan, del que los rusos echan la culpa á los
austriacos , y los austriacos á, los rusos , fué pre-
cisamente el que obtuvo la preferencia , por cuya
razon se prescribió un ataque general en toda la
línea para fines de setiembre. En el momento de
salir Suwarow por San-Gmhard al valle del Reus,
Korsakolf debía atacar por debajo del lago de Zu-
rich, esto es, á. lo largo del .Limmat , y llot7.e por


PRANCESA•
267


la parte superior del mismo á lo largo del Lila.
Linken y Jellachich , segundos de llotze , debian
penetrar en el canten de Glaris basta Schwitz , y
dar la mano á Suwarow. Una vez efectuada esta
reunion general , ascenderían las tropas incorpo-
radas en Suiza á ochenta mil hombres ; pues Su-
warow llegaba con diez y ocho mil , Ilotze tenia
veinte y cinco mil, y treinta mil Korsakoft. Este
último tenia ademas de reserva, el cuerpo de
Conde y algunos miles de bávaros; pero mientras
se efectuaba esta incorporacion se hallaban es-
puestos al ímpetu de todo el ejército de Massena,
los treinta mil hombres de Korsakoff y los veinte
y cinco mil de Hotze.


En efecto, aquel intérvalo en que el archidu-
que Carlos abandonase el Limmat y en que Suwa-
row no hubiese pasado aun los Alpes, era muy
favorable para que dejara de aprovecharlo Illasse-
na , saliendo por fin de la inaccion que tanto se
le habla censurado. Su ejército 'labia ascendido á
unos setenta y cinco mil hombres por los refuer-
zos que recibió, pero debía cubrir desde San-
Gothard á Basilea , que era una linea inmensa.
Lecourbe , que formaba su derecha teniendo á
sus órdenes á Gudin y Alolitor, guardaba el San-
Gothard , el valle del Reus y el alto Lint, con do-
ce ó trece mil hombres. Soult ocupaba con diez
mil el Mal hasta su embocadura en el lago de
Zurich , y Massena con las divisiones de Alortier,
K!ein , Lorge y blesnard, que componian un total
de treinta v siete mil hombres, se hallaba de-
lante del 'Limmat, desde Zurich á Bruck. La
division de Thureau , de nueve mil hombres, y
la de Chabran de ocho


guardaban la una




208 REVOLUC1ON


el Vales, y la otra los alrededores de Basilea.
Aunque Massena era inferior en fuerzas , tenia


la ventaja de poder reunir su masa principal en
el punto mas importante, de ni: do que tenia de-
lante del Limmat treinta y siete mil hombres con
que acometer á Korsakoff. Acababa este de des-
prenderse de cuatro mil hombres enviados á llot-
ze de refuerzo por la espalda del lago de Zurich,
con lo que quedaba reducido á veinte y seis mil.
El cuerpo de Conde y los bávaros , que debían
servirle de reserva , se hallaban aun á mucha dis-
tancia en Schaffhouse. Massena podía, por lo tan-
to, embestir con treinta y siete mil hombres á
veinte y seis mil , y una vez derrotado Korsakoff,
podia dirigirse contra Hotze, y despues de haber-
los batido ó destruido tal vez á ambos , destrozar
á Suwarow que llegaba á Suiza con la esperanza
de encontrar un enemigo vencido, ó reducido á lo
menos á. su linea.


Prevenido Massena de los proyectos del ene-
migo , anticipó un dia el ataque general, fijándole
para el 3 de vendimiario (25 de setiembre de 4799).
Desde que se retiró al Albis á pocas leguas de-
trás del Lirnmat , pertenecía al enemigo el cauce
de este rio , siendo preciso privarle de él por
medio de un paso, lo cual se propuso efectuar con
sus treinta y siete mil hombres. Al mismo tiempo
que iba á maniobrar por mas abajo del lago de Zu-
rich , encargó á Soult que hiciese la misma ope-
racion por la parte superior, atravesando el Lint
en el mismo dia. Los militares hicieron un cargo
á Massena , diciendo que dehia mas bien atraerse
á Suwarow á Suiza que apartarle de ella , y que
si en vez de dejar á Lecoutbe batirse infructuo-


FRANCESA._
269


samente en San-Gotliard contra Suwarow, le hu-
biese incorporado Massena á Soult, hubiera teni-
do mas seguridad de derrotar á Ilotze y atravesar
el Lint. Por lo denlas ; como el resultado que se
obtuvo fué tal como podia desearse , se ha hecho
esta objecion á Masseua solo por la rigorosa con-
servacion de los principios científicos.


Sale el Limmat del lago de Zurich en el mismo
Zurich, dividiendo la ciudad en dos partes. Se-
gun el plan acordado entre Hotze y Suwarow, se
preparaba Korsakoff á atacar á Masseua, para lo
cual había llevado la masa de sus fuerzas á la
parte de Zurich situada delante del Limtnat, de-
jando solo tres batallones en Closter-Falir para
guardar el punto por donde es mas accesible el rio.
Marchó Durasof con una division cerca de la em-
bocadura del Limmat en el Áar, para vigilar aque-
lla parte ; pero su ejército, que constaba lo menos
de diez y ocho mil hombres, se hallaba delante del
rio en actitud ofensiva.


Teniendo Massena presentes estas circunstan-
cias , formó su plan y resolvió cubrir , mas bien
que atacar , el punto de Zurich , donde Korsakoff
había agolpado sus fuerzas , intentando despues
con gran parte de sus tropas pasar el Limmat por
Closter-Fahr,


, punto débilmente defendido. Efec-
tuado el paso, quería que la misma division su-
biese el Limmat por la orilla opuesta y fuese á si-
tuarse á la espalda de Zurich , proponiéndose en-
tonces atacar á Korsakoff en ambas orillas , y
tenerle encerrado en el mismo Zurich. Esta dispo-
sicion podía dar inmensos resultados.


Mortier fué enviado á Zurich con su division,
que constaba de ocho mil hombres, y ocupaba la




270 REVOLtiCION


derecha del campo de batalla, para contener pri-
mero y acometer despues al ejército ruso. Klein
con su division de diez mil hombres. dehia situar-
se en Altstetten , entre el punto de Zurich y el de
Closter-Fahr por donde iba á intentarse el paso,
pudiendo tambien pasar delante de Zurich y ausi-
liar á Mortier contra las fuerzas rusas ó acudir al
punto del paso , si fuese necesario. Esta division
se componía de cuatro mil granaderos, y una re-
serva de escelente caballería. El paso de Closter-
Fahr debla efectuarle la division de Lorges con
parte de la de Mesnard , componiendo esta masa
unos quince mil hombres, y debiendo el resto de
la division de Mesnard amagar por el bajo Limmat
para engañar y contener á Durasof.


Estas disposiciones que tanto han admirado á
los críticos se pusieron en ejecucion el 3 de ven-
dimiario año 11111, (25 de setiembre de 17991,
las cinco de la madrugada, despues de aprontados
todos los preparativos para el paso , cerca del
pueblo de Dietikon con estraordinario cuidado y
sigilo. Se trasladaron algunas barcas á brazo, °cu ►-
tándolas en los bosques , y hallándose desde la
madrugada en el agua con las tropas formadas si-
lenciosamente en la orilla. El general Foy, célebre
despues como orador , mandaba la artillería en
aquella inmortal batalla, colocando muchas bate-
rías para proteger el paso. Embarcáronse audaz-
mente seiscientos hombres , y llegaron á la otra
orilla precipitándose inmediatamente sobre los ti-
radores enemigos y dispersándolos. Korsakoff ha-
bia situado en la llanura de Closter-Fahr tres ba-
tallones con artillería; pero la nuestra, superior-
mente dirigida, apagó en breve los fuegos de la


FRANCESA. 274
rusa, y siguió protegiendo el paso de nuestra van-
,uardia. Luego que el general Gazan reunió á los
seiscientos hombres que pasaron los primeros un
refuerzo suficiente, se dirigió contra los tres bata-
llones rusos que guardaban a Closter-Fahr , los
cuales se habían emboscado y se defendian va-
lerosamente, pero Cazan los envolvió viéndose
precisado á matarlos casi todos para que desalo-
jasen el puesto. Destruidos estos tres batallones,
v echado el puente, pasaron el Limmat el resto de
la division de Lorges y parte de la deMesnard, ha-
llándose por lo tanto al otro lado del rio quince
mil hombres. La brigada de Bontemps se situó en
Regensdorf para hacer frente á Durasoff, en caso
de que pretendiera subir del bajo Limmat ; y el
grueso de las tropas, dirigido por el ;efe de esta-
do mayor Oudinot, subió por la orilla del mismo
rio para colocarse á la e ,palda de Zurich.


Ejecutada esta operacion , Massenase dirigió per-
sonalmente á la otrapartedel Limmat, para obser-
var el movimiento de sus alas. Mesnard Babia en-
gañado en el bajo Limmat tan completamente á
Durasoff que éste pasó á la orilla donde era mayor
el fuego. Morder se adelantó por la derecha y por
WolliShofen sobre Zurich , pero se halló con la
gente de Korsakoff, apostada como se ha dicho de-
lante del Limmat, y se vió precisado á replegarse.
•Nlassena que llegaba al mismo tiempo , movió la
division de Klein que estaba en Alstetten y Ilum-
hert marchó contra Zurich al frente de sus cuatro
mil granaderos y restableció el combate : Mortier
renovó sus esfuerzos, logrando encerrar á los ru-
sos en Zurich.


Entretanto incomodado por el continuo caño-




272 REVOLUCTON


neo que sentia Korsakoff á su espalda, envió al-
gunos batallones al otro lado del Limmat , pero
sirvieron de poco tan ddbiles auxilios. Continuaba
pues, Oudinot subiendo el Limmat con sus quince
mil hombres, tomó el pequeño campamento situa-
do en 1-loeg, asi como las alturas que están á la
espalda de Zurich, y se apoderó del camiLo real
de Vinthcrthur , que sale á Alemania, único por
donde podian los rusos retirarse.


Estaba casi concluida la jornada y preparados
para el dia siguiente i esultados inmensos, supues-
to que los rusos se hallaban encerrados en Zurich;
pues habiendo Massena situado para el paso de
Closter-Fakir quince mil hombres á la espalda, y
veinte y ocho mil al frente, era casi imposible que
no les ocasionase un desastre. Se ha opinado que
en vez de dejar delante de Zurich á la division de
Klein, hubiera debido llevarla por Closter Fallr á
espaldas de aquel punto, para cerrar enteramen-
te el camino de Vintherthur, pero temia que que-
dándose Mortier con solos ocho mil hombres , le
arrollase Korsakoff y pasase al Lint. Verdad es
que se hubiera encontrado con Soult y Leeourhe,
pero tambien hubiera podido incorporarse con Su-
varow procedente de Italia, no siendo fácil pre-
sumir lo que hubiera provenido de tan estraña
combinacion.


Conociendo por fin Korsakoff la posicion en que
se hallaba, dirigió sus tropas á la otra parte de Zu-
rich, letras del Limmat. Cuando DurasolT tuvono-
ticia del paso del enemigo evitó encontrar á la
brigada de Bontemps, (lió un rodeo y volvió á co-
locarse en el camino de Vintherthur. Al siguiente
dia I de vendimiario (2l de setiembre) , debia en


FRANCESA..
273


carnizarse el combate, porque los rusos querían
abrirse paso, y los franceses adqurir inmensos tro-
feos. Empezó el combate mu y


temprano , hallán-
dose cercada de fuego la desgraciada ciudad de
Zurich, llena de'artillería, de equ ipages, de heridos, y
acometida por todas partes. Por un lado del Line:-
mat se hahian aproximado á ella Mortier y Klein
y estaban próximos á entrar en ella ; por la parte
opuesta la estrechaba Oudinot por la espalda, y
deseaba cerrar el camino á KorsakoiT. Varias ve-
ces se habia tomado y perdido éste, nue fuá teatro de
un sangriento combate hasta que Korsakoff trató
por lin de retirarse, y colocó su infantería á la ca-
beza, su caballería en el centro, y á retaguardia
la artillería y equipages, marchando asi e


- n una
larga columna. Su valiente infantería acomete con
furia, destroza cuanto se la presenta delante ,
se abre paso; pero cuando ha pasado con parte de la
caballeria, vuelven los franceses á la carga, atacan
lo restante de la caballería y bagages, y les obli-
gana retroeeder hasta las puertas de Zurich.Klein
y Mortier entran en la ciudad al mismo tiempo, se
baten en las calles, causando la muerte del ilustre
v desgraciado Lavater, á quien un suizo embriagado
puso el fusil al pecho para sacarle dinero , deján-
dole gravemente herido en un muslo , de cuyas
resultas murió algunos meses despues. Toda' la
tropa que habia en Zurich tuvo que rendir las
armas, quedando en poder de los franceses cien
piezas de artillería , los bagages , las oficinas, la
tesoreríadel ejército y cinco mil prisioneros. Kor-
sakoff se quedó además en tan encarnizada lucha
con ocho mil hombres fuera de combate, de suer-
te que perdió trece mil, ó lo que es lo mismo , la


Biblioteca popular.
T. vi. 569





271 'REVOLUCION


mitad de su ejército. Ni aun en las grandes bata-
llas. de Italia se baldan visto triunfos tau estraur-
dinarios, oo debiendo ser menores las consecp u -
cias ara la camaña sucesiva. Korskoff se apre-
SlIrÓ á volver al


p
Rin con unos trece


a
mil hombres


á.lo sumo.Entretanto Soult, que estaba encargado de pa-
sar el Lint por mas arriba del lago de Zurich , lo
ejecutaba con tan buenéxi to como el ge,neralen gefe,
pasando por entre Riltem v RiCilnibtlfg(). Atra-
vesaron' el rio á nado con los fusiles en la cabeza,
ciento cincuenta valientes que llegaron hasta la
opuesta orilla, arrollaron á los tiradores, protegien-
do el desembarco de la vanguardia. liotze que
acudió inmediatamente al San). del peligro , quedó
muerto cieno balazo, bastando esto p,a.1•1
cir el desórden calas filas austriacas. Invanoluso-
puso Petrarsch, que reemplazó á Ilotze, rechzar.
al Lint á las tropas que hablan pasado , pues, se
vió obligado á, replegarse, retirándose precipitada-
mente a Saint-Gall y el Rin, dejando tres millpri-
sioneros v alguna artillería. Los generales Jella-
elija, y l',inken eueargades de salir por el alto
Lint al canton de. Gdaris para recibirá Suwarow
en el desembarcadero de San-Gothard , tuvieron
que retirarse al saber todos estos desastres; vién-
dose de este modo sesenta mil hombres rephamlos
desde la línea de Limmat al otro lado de la, del
Rin , despues de sufrir innumerables pérdidas.
Suwarow, que creia desembocar en Suiza por el
flanco de un enemigo acometido por todas partes,y que confiaba completar su derrota con su pre,--
senda, iba por el contrario a hallarse con todos,
sus subalternos dispersados:, ya encerrarse ea


FRANCESA. 275
medio de un ejército en todas partes victorioso.


Salió de Italia con diez v ocho mil hombres,
llegó al pié de San-Gotbard el quinto dm comple'-
mentario del año VII (2 ,1 de setiembre) ; se vió
precisado á desmontar á sus cosacos para condu-
cir á lomo la artil:ería, enviando á losemberg con
seis mil hombres para flanquear el monte por Di-
sentis y el Crispalt. Llegó el 1 .° de vendimiario
(:23 de'setiembre) á u lo, en la entrada del des-
bladero de San-Gothard: se encontró allí á Cu-
din con una brigada de la division de Lecourbe,
y se batió contra ella con la mayor obstinaciou;
pero sus soldados, que eran malos tiradores, y so-
lo sabian avanzar y morir, caian en gran número á
pedradas y balazos. Por fin se decidió á inquietar á
Gudin por los costados obligándole asi á ceder el
desfiladero hasta el hospital. La resistencia de Gu-
din dio tiempo á Lecourbe para recoger sus tropas;
pero no teniendo a su disposiciou mas que seismil
hombres, no podía oponer resistencia á Suwarow
que llegaba con doce mil , ni á Roseniberg , que
trasladado ya á Urseren, tenia seis mil a su es-
palda. Arrojó su artillería al Reuss, ganó en segui-
da la opuesta orilla trepando por rocas casi inac-
cesibles, y se lanzó al valle. Traspuesto ya el Ur-
seren, y no teniendo á llosemberg á la espalda,
rompió el puente del Diablo, y mató innumera-
bles rusos antes de que atravesasen el precipicio,
descendiendo al canee del Reuss y subiendo por la
orilla opuesta. Asi hizo Lecourbe una retirada pa-
so á paso, aprovechando todos los obstáculos pa-
ra fatigar y matar uno á uno ales soldados de Su-
warow.


De este modo llegó el ejército ruso á Altorf en




276 REVOLUCION


el centro del valle del Reuss, rendido de fatiga,
falto de vivieres , y sumamente debilitado por las
perdidas que Babia sufrido. El Reuss desembo-
ca en Altorf sobre el lago de Lucerna, y si Hotze,
segun el plan acordado, hubiera podido hacer


Jellachich y Lincken al otro lado del Lint


hasta Schwitz, habría enviado lanchas para re-
cibir á Suwarow en la embocadura del Reuss, pe-
ro con los sucesos ocurridos no halló ni una em-
bareacion, viéndose encerrado en un espantoso
valle. Era el dia fi. de vendimiarlo (26 de setiem-
bre), dia de la derrota general en toda la linea,
y no le quedaba mas recurso que arrojarse al
Schachental, y pasar por entre horribles montañas,
donde no se descubria ni una sola senda para en-
trar en el valle de '.'sluthenthal. En electo, empren-
dió su marcha al siguiente dia, no pudiendo andar
masque un hombre de frente , por el sendero que
seguian, de suerte que empleó dos dias en hacer
aquella travesía de pocas leguas. El primer hom-
bre llegaba á Multen cuando aun no habla salido
el último de Altortfs, por cuya razon los precipi-
cios estaban cubiertos de equipages , caballos y
soldados que agonizaban de hambre y de cansan-
cio. Llegando al valle de Muthenthal , podia salir
Suwarow por Schwizt, no lejos del lago de Zurich,
ó bien subir el valle y precipitarse por el Bragel,
sobre el Lint; pero por la parte de Schwitz llega-
ba Massena con la division de Mortier, v por la
parte de Bragel estaba Molitor ocupando -el desfi-
ladero de Kloenthal , junto á las orillas del ',int.
Despues de haber hecho descansar dos dias á sus
tropas, se decidió Suwarow á retroceder por el
Bragel. Púsose en marcha el S de vendimiario (30


FRANCESA. 277
de setiembre) atacándole Massena por la espalda,
mientras por la otra parte del Bragel le liada fren-
te Molitor en el desfiladero de Klaenthal. Rosem-
berg resistió denodadamente todos los ataques de
Massena, .pero Bagration hizo inútiles esfuerzos
para reprimir á Molitor , pues aunque se abrió
el paso de Glaris, no pudo efectuarlo con el Me-
sen. Suwarow , despues de haber sostenido
sangrientos y horrorosos combates , atajado por
todas partes y rechazado á Glaris, no tenia mas
recurso que subir por el valle de Eugi para in-
troducirse en el del Rin ; pero todavia era mas
horrible este camino que el que hahia llevado. De-
cidióse no obstante , y despues de cuatro dias de
inauditos esfuerzos y padecimientos llegó á Coira
y al Rin. Apenas pudo salvar diez mil hombres de
sus diez y ocho mil; los Alpes estaban cubiertos con
los cadáveres de sus soldados, y aquel bárbaro que
se reputaba por invencible , tenia que retirarse
lleno de contusion y bramando de ira. Sucumbie-
ron en quince dias mas de veinte mil rusos y cin-
co ó seis mil austriacos , los ejércitos dispuestos á
acometernos habian perdido la Suiza y quedaban
rechazados á Alemania, y la liga estaba disuel-
ta, porque Suwarow, irritado contra los austriacos
no quería servir con ellos, de 'nodo que podia de-
cirse que la Francia estaba salvada.


¡Honor v gloria eterna á Massena, que aca-
baba de efectuar una de las admirables opera-
ciones que se mencionan en la historia de la guer-
ra, y que nos salvó en circunstancias mas cria-
ras que las de Valmy y Fleurus! Admirables son
las batallasgrandiosas porsu plan ó resultados po-
líticos , pero mas dignas de encomio son las que




278 REVOLUCION


salvan de graves riesgos, porque si á las unas se
debe admiracion. las otras exigen el tributo del
reconocimiento. Zurich es el mas glorioso timbre
de Massena, y en ninguna corona militar se en-
cuentra otro mas brillante.


Mientras ocurrian tan gloriosos sucesos en Sui-
za, volvíamos á obtener victorias en Holanda, don-
de Brune , débilmente estrechado por el enemigo,
tuvo tiempo de concentrar sus fuerzas, y despues
de haber batido á. los anglo-rusos en Katrikuw,
los encerró en Zyp , y los redujo á capitular. Las
condiciones eran evacuar la Holanda, restituir cuan-
to se habla tomado en el lielder, y dar libertad,
sin cange alguno, á ocho mil prisioneros. Hubiera
sido ¿le desear la restitucion de la escuadra holan-
desa ; pero los ingleses se negaban á esto , y por
otra parte se temia que de desechar la capitulacion
podían ocasionar muchos males al pais.


Asi terminó aquella memorable campaña de
4799. La república, que se precipitó demasiado en
obrar, y cometió el error de tomar la ofensiva , sin
haber antes concentrado sus fuerzas, fué batida en
Stokach y Magnano , perdiendo asi en dos derrotas
la Alemania y la Italia. Massena, que quedó solo
en Suiza, formaba un temible raudal entre dos
fuerzas vencedoras. Replegóse primero al Rin, des-
pues al Limmat, y por fin al Albis, donde se hizo
inespugnable por espacio de cuatro meses. Entre-
tanto fué derrotado en el Trebbia. el ejército de Ná-
poles al querer incorporarse con el de la Italia al-
ta ; y cuando logró por fin reunirse con él por de-
trás del Apenino, y recobrarse y verse reforzado,
perdió en Novi á su general, siendo nuevamente
destrozado, y quedando definitivamente sin la ha-


PRINCESA.
279


lia, Hasta el Apenino estaba invadido , y el Var
amenazado; pero nuestros contratiempos no pasa-
ron adelante. La liga, trocando sus fuerzas , llevó
al Rin al archiduque Carlos y á Suwarow á. Suiza;
yero aprovechando Massena esta ocasion, destruyó
a Korsakoff, privado del archiduque,ahu y entó á
Suwarow, privado de Korsakoff, repa'rando'asi to-
das nuestras desgracias con tina inmortal victoria.
La campaña de Oriente Babia terminado con glo-
riosos triunfos , pero , es preciso decirlo , si todas
Mas heróicas hazañas sostuvieron la república,
próxima á sucumbir, y la dieron algun esplendor,
no por eso la devolvieron su antiguo renombre y
poderío. La Francia se hallaba salvada, pero nada
mas; pues no !labia recuperado su perdida gloria,
y aun corria en el Var algunos riesgos.




CA.PIT LILO VII.


Regreso de Bonaparle ; su desembarco en Frejus; entusiasmo que
inspira su presencia.—Conmocio n de todos los partidos ñ su lle-
gada.—Llnese con sieyes para derribar la constitucion directo-
rial.—Preparativos y jornada del 18 de broluario .—llestruccion
de la constitocion del año 111 ; institzteiou del consulado provi-
sional.—Vin de esta historia.


Fuéronse sucediendo las noticias de la batalla
de Zurich y de la capitulacion de los anglo-rusos
casi inmediatamente una á otra , y tranquilizaron
los ánimos sobresaltados. Siendo esta la primera
vez que se hahia batido á aquellos rusos tan abor-
recidos , y tan completamente, que debia ser muy
grande la satisfaccion; pero la Italia seguia perdi-
da. amenazado el Var, y en sumo riesgo la frontera
del Mediodia. No recobrábamos las glorias de Cam-
po-Yormio, y por lo denlas, donde mayores peli-
gros existian era interiormente. Un gobierno des-
organizado, unos partidos díscolos, que ni quedan
sufrir la autoridad , ni eran sobrado fuertes para
apoderarse de ella; una especie de disolucion so-
cial, y los robos, prueba de esa misma disolucion,
que infestaban los caminos , especialmente en las
provincias acosadas antes por la guerra civil ; tal
era la situacion de la república. Proporciunando
algunos meses de desahogo la victoria de Zurich,


FRANCESA. 281
se necesitaba en la actualidad no tanto de un de-
fensor corno de un caudillo que se apoderase de las
riendas del gobierno. La generalidad de la pobla-
cion ansiaba á toda costa la tranquilidad, el Orden,
el lin de las contiendas v la union de las voluntades,
pues temia á los jacobinos, á los emigrados , á los
chuanes v á todos los partidos. Bella ocasion de
hacer maravillosa fortuna se presentaba al que cal-
mase todas estas zozobras.


Estraordinario efecto produjeron los partes en
que se referían la espedicion de Siria y las batallas
del monte Tabor y de A bukir , confirmándose la
idea de que el héroe de Castiglione y Rivoli sal-
dría vencedor de cuantas empresas acometiese. Su
nombre volvia á resonar por todas partes , y por
todas se preguntaba de nuevo: ¿qué hace? ¿cuándo
viene? ;ojalá viniese ! decían.... El rumor de que
habia llegado cundió dos ó tres veces por singular
instinto.llegado hermanos le habian escrito , y tam-
bien su esposa, pero no se sabia si habría recibido
las cartas. Ya hemos visto , en efecto, que no ha-
bian podido atravesar por los cruceros ingleses.


Entretanto, aquel hombre, que era el blanco
de tan vivos deseos, surcaba tranquilamente los
mares por en medio de las escuadras inglesas. La
travesía no era muy feliz, pues la prolongaban los
vientos contrarios, habiendo avistado varias veces
á los ingleses v temiendo caer en sus manos. El
solo, paseándose con ademan firme y sereno por el
puente de su navío, se resignaba a su estrella, y
se acostumbraba á creer en ella, no inquietándose
por peligros inevitables. Lela la biblia y el alcoran,
obras de los pueblos que acababa de dejar, y rece-
loso, segun los últimos sucesos, de que se hallase




282 REVOLUCION


invadido el mediodía de la -Francia, mandó dirigir
el rumbo, no á las costas de Provenza, sino á las
del Lauguedoc. Quería desembarcar en Colibre 6
Port- N'emires, pero le llevó un viento hacia Cór-
cega, en donde salieron todos los habitantes á re-
cibi á su célebre compatriota. En seguida hicieron
vela hacia Tolon, y ya iban á, llegar cuando de re-
pente, al trasponerse el sol, vieron en 'el costado
izquierdo del navia treinta velas enemigas, ilumi-
nadas por los rayos del sol en el ocaso. Proponían-
se echar un botealagua para arribar furtivamente,
pero resignándose siempre á su destino, Bona-
parte dijo que COIIVOnia, esperar. En efecto, desa-
pareció el enemigo, y el 17 de vendimiado, año
VIII (9 de octubre de 1799). al amanecer, fondea-
ron en la bahía de Frejus las fragatas el Muiron y
Lacar •ere, y los jabeques la Revanche y la Fo • -
tuna.


Tres años sucesivos habia.n estado temiendo los
habitantes de Provenza la iuvasion del enemigo, y
Bonaparte les libró de este temor en 1796, pero
llegaron á concebirle mayor despues de la batalla
de Novi. Al saber que Bonaparte habla anclado en
la costa, creyeron haber llegado su salvador, y
acudieron todos los habitantes de Frejus, viéndose
cubierto en un instante el mar de embarcaciones.
Enagenada de entusiasmo y curiosidad la multitud,
penetró en los navíos, é infringiendo todas las le-
yes sanitarias, se puso en comunicacion con los
recien venidos. Todos preguntaban por Bonaparte
y todos querian verle; y como ya no era tiempo de
hacer observar las leyes sanitarias, pues si los
empleados en aquel ramo no hubieran dispensado
al general de la cuarentena, habriau tenido que


FRANCESA. 183


hacer otro tanto con toda la poblacion que se habia
puesto en contacto con la tripulacion. Bonaparte
bajó en seguida á tierra, y quiso montar en aquel
mismo cha en el carruage para trasladarse á Paris.


Ya el telégrafo, tan rápido como el viento, !la-
bia esparcido por el camino de Frejus á Paris la
noticia del desembarco de Bonaparte. Al momento
se manifestó el mas completo regocijo, y anuncia-
da la noticia en todos los teatros, produjo estraor-
dinario entusiasmo, reemplazando los himnos pa-
trióticos á las representaciones teatrales. El dipu-
tado Baudio de las Ardennes, uno de los autores
de la constitucion del año III, republicano juicioso
y sincero, y ciegamente apasionado de la república,
creyéndola perdida si no la sostenia un brazo po-
deroso; Baudio de las Ardennes, espiró de alegria
al saber este acontecimiento.


Rabia salido Bonaparte el mismo dia 1$ de
vendimiaría (9 de octubre) para Paris, pasando por
Aix, Avinon, Valence y Lyon, en cuyas ciudades
rayó en delirio el entusiasmo. Resonaban las cam-
panas por los pueblos, y por la noche se encendían
luminarias por las caminos. En Lvon fué el rego-
cijo mayor que en ninguna otra Parte, y cuando
salió de esta última ciudad, proponiéndose llegar
incógnito á Paris tomó otro camino del que había
indicado á sus correos y por eso sus hermanos y es-
posa que salieron a recibirle no pudieron encon-
trarle , sino que el dia 16 de octubre se hallaba ya
en su casa de Chantereiue, sin que nadie su-
piese su llegada. Dos horas despues acudió al Di-
rectorio, y conociéndole la guardia dió al verle el
grito de ¡viva lionaparte! Pasó á. casa de Gohier,
que era el presidente, acordando que al otro dia




28 REVOLUCION


se presentaría al Directorio, como se verificó el 25.
Dijo que despues de haber consolidado el estable-
cimiento de su ejército en Egipto con las victorias
del monte Tabor y de kbukir, y confiado su suer-
te á un general capaz de sostener su prosperidad,
había salido en ausilio de la república, porque la
creia perdida. Que gracias á. las hazañas de sus
compañeros de armas la encontraba salvada, de lo
que se alegraba sobre manera y añadió echando
mano á. la espada, quenunca la sacarla sino en de-
fensa de la república. El presidente le felicitó por
sus triunfos y regreso, y le dió el brazo fraternal.
Lisonjero fue al parecer el recibimiento ; pero en
realidad existian temores demasiado ciertos y fun-
dados en la situacion, para que agradase su presen-
cia á los cinco magistrados republicanos.


Cuando despues de una larga apatía se apasio-
nan los hombres en favor de alguna cosa, no pite-
den hacerlo sin vehemencia y esto es lo que habia
sucedido en Francia donde todas las opiniones ha-
bian decaído una en pos de otra, perdido su presti-
gio todos los partidos y aun las mismas autoridades,
llegando al estreno de ser universal el disgusto de
los hombres las cosas. Pero al aparecer el hombre
estraordinario que el Oriente 'labia devuelto aEu-
ropa de un modo tan inesperado, se disiparon to-
dos los disgustos é incertidumbres, y cifraron en
él su atencion, sus anhelos y sus esperanzas.


Todos los generales, en servicio ó cesantes,
patriotas ó moderados, fueron á visitar á Bonaparte
como era natural, siendo él el primer individuo de
aquella gerarquía tan ambiciosa y descontentadiza.
Parcela que hallaban en él quien les vengase del
gobierno, y asi todos los ministros y empleados


FRANCESA.
285


sucesivamente depuestos durante los vaivenes del
Directorio, acudieron tambien á felicitarle; y aun-
que en la apariencia iban á rendir homenage al ilus-
tre guerrero, en realidad era para observar v adu-
lar al hombre poderoso en quien creian cifrado el
porvenir.


Bonaparte trajo consigo a La.nnes, Murat y Ber-
thier, que no le abandonaban, y en breve se pre-
sentaron á su lado Jourdan, A ugereau , Macdonald,
Beurnonville, Leclerc, Lefebvre y Marhot, á pesar
de la diferencia de sus opiniones. Hasta el mismo
Moreau formó tarnhien parte de este aconmaña-
miento. Bonaparte le había visto en casa de Cl'ohier,
y conociendo que su superioridad le serviría para
dar el primer paso, se dirigió á él y se manifestó
impaciente por conocerle, mostrándole un afecto
que le conmovió sobremanera. Le regaló en segui-
da un alfange damasquino cubierto de pedrería, y
consiguió ganarle enteramente, en términos que á
los pocos días formaba Marean parte de su séquito,
pues como tambien estaba descontento, iba con to-
dos sus camaradas en casa del presunto defensor.
A estos ilustres guerreros se agregaban otros su-
getos de todas clases: entre ellos se veia á Bruix,
ex-ministro de marina, que acababa de recorrer el
Mediterráneo al frente de las escuadras francesa y
española, hombre de agudo y des pejado ingenio,
tan hábil para sostener una negociacion como para
dirigir una escuadra. Tambien asistia M. de Ta
lleyrand, que tenia razones para temer el disgusto
de Bonaparte por no haber ido á Egipto; pero Ta-
llevrand contaba con su talento, nombradía é im-
portancia para ser bien recibido, y lo fué en efec-
to. Estos dos hombres se tenían recíprocamente




28t3 nEvoLucios


mucho afecto, y les era necesario vivir amistosa-
mente para ayudarse. Frecuentaban asimismo la
calle de. Chantereme, Reederer, el antiguo procu-
rador del consejo, sugeto sumamente franco y des-
pejado, y Regnault de Saint -Jean-d' an •
tiguo constitu yente, á quien se habia aficionado en
Italia y dado un empleo Bonaparte en Malta. Era
un orador sublime y fecundo.


Pero no se crea que solo acudian á visitar á.
Bonaparte los cesantes y descontentos , sino que
tambien mostraban la misma solicitud los actuales
gefes del gobierno. Todos los directores y minis-
tros le obsequiaban á porfia, como cuando volvió
de Italia. Riciéronse presentar en su casa muchos
diputados de ambos consejos ,los ministros y
directores le rendian un homenaje e mas lisongero,
yendo á consultarle á cada momento acerca de lo
que debian hacer. Dubois-Crancé , el ministro de
la guerra , habla establecido en cierto modo su
despacho en casa de Bonaparte ; y Moulins , que
era el director que mas particularmente entendía
en los negocios de la guerra , pasaba con él gran
parte de la mañana, no faltando tambien en ir á
consultarle Gobier y Roger-Duces. Cambaceres,
ministro de la justicia y hábil jurisconsulto , que
miraba á Bonaparte con el afecto que inspira á los
hombres débiles la fuerza , y á quien el mismo
Bonaparte trataba con amabilidad para dar á en-
tender que sabia apreciar el mérito civil : Fouché
ministro de policía, que queriacambiar su decaido
protector Barras por otro nuevo v poderoso, y Real,
comisario del departamento del Sena , ferviente y
generoso patriota, y uno de los hombres de mas
talento de la época, todos acudían igualmente á


FRANCESA. 287
Bonaparte, y conferenciaban con él sobre los asun-
tos del estado. Apenas hacia ocho días que estaba
el general en Paris cuando casi involuntariamente
tenia ya en su mano las riendas del gobierno ; y
ya que no se le preguntase cual era su voluntad,
porque aun no era nada , al menos se consultaba
su dictamen; mas él con su acostumbrada reser-
va, afectaba sustraerse á las adulaciones conque
le abrumaban. Reusaba su puerta á muchos, salia
pocas veces de su casa v eso como á escondidas;
de. suerte que hasta el semblante parecia tener mas
adusto, y el color mas cetrino. Llevaba desde que
regresó su sobretodo


. gris y un alfange turco sus-
pendido de un cordon, de seda , que para los que
habían tenido la gran suerte de verle, era un em-
blema de Oriente, de las Pirámides, del mon-
te Tabor y de Abukir. Los oficiales de la guar-
nieioW, los cuarenta ayudantes de la guardia
nacional y el estado mayor de la plaza, solicitaban



que los recibiese, pero loa difiriéndolo de dia en


a, y parecia que cedía con repugnancia á todos
estos homenages. Escuchaba , no se descubría
aun á nadie , v lo.observaba todo, Esta política
era profunda, porque cuando uno es necesario no
importa que se haga esperar. Entonces se acre-
cienta la impaciencia, acule todo, el mundo kuno
y se está en estado de elegir.


¿Qué hará Boaaparte?: era la pregunta que se
hacia todo el inundo; y esto probaba que inevi-
tablemente iba á hacerse algo. Of


•ectanse á su
vista dos partidos principales , y un tercero, que
era rarnificacion de ambos, los cuales estaban dis-
puestos á servirle si se acomodaba á sus des.eos:.
Estos eran los patriotas, los,moderados ó político;,.




288 REVOLUCION


y finalmente los podridos, denominados asi por ser
los hombres corrompidos de todas las épocas y de
todas las facciones.


Los primeros desconfiaban mucho de Bonapar-
te y de su ambicion; pero segun su propension
destruir , y su imprevision para el siguiente dia,
iban á servirse de su brazo para trastornarlo todo,
dejando para luego lo que hubieran de hacer. Por
otra parto solo eran de esta opinion los obstina-
dos , que descontente s siempre de lo que tenian,
reputaban por el mas urgente de todos el empeño
de destruir • porque los denlas patriotas á quienes
podriamos llamarlos verdaderos republicanos, mi-
raban con desconfianza la celebridad del general;
querian cuando mas que se le diese un asiento en
el Directorio; no podían


r'
otor a.arle sin violencia la


dispensa de la edad , y anhelaban mas que todo
que pasase á las fronteras á acrisolar las glorias
de nuestras armas y restituir su pasado esplendor
á la república.


Los moderados ó políticos , temiendo el furor
de los partidos, y sobre todo el de los jacobinos,
sin esperanza alguna en una constitucion infrin-
gida y desacreditada, querian una metamórfosis,
deseando que se verificase á la sombra de un hom-
bre poderoso. «Apoderaos del mando, dadnos una
«constitucion sabia y moderada, y dejadnos vivir
«seguros» era el lenguage secreto que dirigian á
Bonaparte. El partido mas numeroso de Francia
era este, en el cual entraban muchos patriotas
comprometidos , que por temor á la revolucion
querian confiar su salvacion á un hombre podero-
so. Tenian la mayoría en los Ancianos, y una mi-
noría bastante fuerte en los Quinientos. llasta en-


FRANCESA.
.989


tonces se habían adherido á la mayor reputacihn
civil que era Sieyes , con quien se habían unido
tanto mas, cuanto mayores eran los ultrages que
se le hacian en el Picadero. En la actualidad de-
billa manifestarse mas solícitos con Bonaparte,
pues como buscaban la fuerza , mucho mayor de -
bia ser la de un general victorioso que la de un
jurisconsulto por muy distinguido que fuese.


Eitimamente los podridos eran la turba de los
malvados é intrigantes que procuraban hacer for-
tuna, que se habían deshonrado por hacerla , y
que todavía deseaban conseguirla mayor al mismo
precio. Eran secuaces de Barras y del ministro de
policía Fouché , y habia de todo entre ellos , jaco-
binos, modera !os y hasta realistas, porque no eran
un verdadero partido, sino una numerosa tertulia.


No hacemos mencion de los partidarios de la
monarquía, pues ademas de que estaban muy aba-
tidos desde el 18 de fructidor,


, Bonaparte 'no les
servia de nada; y un hombre como este soló podía
pensar en si, y no apropiarse el poder para tras-
ladarlo á otro. Contentabanse, pues, con aumentar
el número de los enemigos del Directorio y acu-
sarle en el idioma de todos los partidos.


Entre todos ellos en solo uno podía fijarse Bo-
naparte, no conviniéndole de ningun modo los pa-
triotas , pues los unos apegados al sistema actual,
desconfiaban de su ambicion; los otros querían un
golpe de mano, y continuas agitaciones, no pu-
diendo intentarse nada con ellos. Por otra parte
eran contrarios de los progresos del tiempo , y es-
taban reducidos al último grado de abyeeciou. Los
podridos para nada ser y ian, sino para el gobierno,
donde naturalmente se habian introducido, porque


Biblioteca popular,
ví. 570




290 REVOLUCION


á él se habian dirigido siempre sus conatos. Ade-
mas, lo mejor era no hacer caso de ellos , porque
ya acudirían al que mas votos reuniese, queriendo
como quedan conservar sus destinos y su dinero.
El único partido con que Bonaparte, Pocha contar,
era aquel que participando de las necesidades de
toda la poblacion , queda libertar á la república
del impetu de las l'acciones, constituyéndola COQ
solidez. Por él debia regular su porvenir en él


debia colocarse.
Ninguna duda tuvo en la eleccion , pues aun-


que no hubiese sido sino por instinto, debia tener-
la meditada. Bonaparte aborrecia los hombres tur-
bulentos y no gustabade loscorrompidos; solo podia,
adherirse á los moderados que quedan gobernase
otro, pues ellos y toda la nacion pertenecia á este
partido ; pero era preciso aguardar , dejar que los
partidos se le brindasen, y observar á sus corifeos
para ver con quienes podria unirse.


Todos los partidos estaban representados en el
Directorio. Los patriotas tenian a Monitor; y Go-
hier, , los podridos á Barras , y los politicos o mo-derados á Sieyes y Reger-Dulós. Los dos prime-
ros eran unos patriotas sinceros y honrados, y mas
moderados que su partido, porque se hallaban en
el poder , admiraban á Bonaparte ; pero no que-
riendo servirse de su espada sino para sostenes la
constitucion del alío , deseaban enviarle á los
ejércitos. Trata') al es Bonaparte con mucha consi-
deracion, y apreciaba su honradez como lo baria
hecho toda su vida, siendo este un instinto natu-
ral en un hombre nacido para gobernar. Fuera de
esto, las consideraciones que le merecian eran un
medio para probar que honraba á los verdaderos


FRANCESA.
294


republicanos. Su esposa se habil], hecho amiga de
la de Goltier,


, calculando del mismo modo, y di-
ciendo á la esposa del director : «Nuestra amistad
responderá á todas las calumnias.»


Barras, que veia aproximarse el término de su
vida política, y no dudando que le sucediese Bo-
naparte, le aborrecia con todo su corazon. Bien
hubiera querido adularle como en otro tiempo, pe-
ro viéndose despreciado por él , no se acercaba á
hablarle. Bonaparte detestaba cada dia mas á aquel
epicúreo ignorante, insulso y corrompido, proban-
do bastante su aversion y desprecio el nombre de
podridos con que le designaba á el y á sus secua-
ces, siendo por lo tanto muy difícil que se hiciese
amigo suyo.


El único que quedaba verdaderamente impor-
tante, era Sieves, el cual disponia á su anto j o de
Roger-Ducós. Cuando se eligió á Sienes para el
Directorio en el 30 de pradial, parecia que se po-
nla en sus manos el estado, y Bonaparte, bastante
disgustado de que hubiese ()Copado el primer pues-
to en su ausencia , y ganádose por algun tiempo
los ánimos, haciendo concebir lisonjeras esperan-
zas , le miraba col cierta antipatía que él mismo
no pocha esplica'. Pero aunque su genio y costum-
bres eran opuestas diametralmente, tenian sin em-
bargo, bastante superioridad para comprenderse y
perdonar sus diferencias, si bien el suficiente or-
gullo para no transigir uno con otro, Por desgra-
cia no se habian dirigido aun la palabra, y dos
grandes talentos que no se han alhagado mútua-
mente, son enemigos por naturaleza. Se observa-
ban, p cada uno esperaba á que diese el otro el pri-
mer paso. Al fin se hallaron en una comida en casa




292 REVOLUCION


de Gohier: Bonaparte se creia muy superior á Mo-
reau y no le importaba anticiparse ; pero no opinó
lo mismo respecto á Sieyes, á quien no dirigió la
palabra. Hizo este lo mismo , n ambos se retiraron
furiosos. «¿Se habrá visto tal insolencia? dijo Sie-
«ves, no haber siquiera saludado al individuo de
«'ungobierno que hubiera debido mandarle fusilar.»
—«¿Quién se han figurado que es ese clérigo ven-
dido á la Prusia, y que al menor descuido os en-
tregará a. ella, dijo Bonaparte. para ponerle en el


«Directorio ?» es como muchas veces en los
hombres de mas superioridad escede el orgullo a. la
política, porque á no ser de este modo no tendrian
aquella altivez que les hace tan á propósito para
dominar á los denlas.


líe aquí como el personage á quien Bonaparte
tenia mas interés en ganar, era aquel hacia quien.
esperimentaba mayor repugnancia; pero sus inte-
reses eran tan idénticos, que aun á pesar suyo,
iban á verse unidos por sus parciales mismos.


Mientras tanto que se observaban el uno al otro
y se aumentaba la concurrencia en casa de Bona-
parte. éste , incierto todavía del partido que debia
adoptar , tanteó á Gohier y á Ducós para saber si
consentirian en que fuese director á pesar de que
no tenia la edad necesaria. Hubiera deseado susti-
tuir á Sieyes en el gobierno; pues escluyendo á es-
te, era muy fácil dominar á sus cólegas y asegurar
el gobierno. Escaso triunfo era sin duda; pero era
un medio para adquirir el poder sin verse precisa-
do á hacer una revolucion ; y logrado una vez,
podia esperar ocasion mas oportuna. Fuese senci-
llamente ó porque quisiera engañarles , que era
muy posible , y persuadirles que su ambicion se


FRANCESA.
293


contentaba con ocupar el Directorio, les sondeó y
halló que no estaban acordes en dispensarle l'a
edad. Aun cuando lo hubiera conseguido de los
consejos , le parcela que era infringir la constitu-
cion, y por lo tanto tuvo que renunciar á esta idea.


Empezaban a inquietarse ya los dos directores
Gohier y Moulins del deseo que manifestaba Bo-
naparte por elevarse, y trataron de alejarle dán-
dole el mando de un ejército; pero Sieyes no fué
de esta opinion, y dijo enojado que lejos de pro-
porcionarle ocasion para adquirir ma yor gloria,
era conveniente por el contrario olvidarle v hacer
que todos le olvidasen. Como se hablaba de en-
viarle a Italia , añadió Barras que bastante 'labia
medrado allí para tratar de que volviese, y al fin
se decidió que se le invitase á aceptar un man-
do , dejando á su eleccion el ejército que qui-
siera.


Presentóse Bonaparte en el Directorio , noti-
cioso del dicho de Barras, y antes de que le co-
municaran el objeto con que se le llamaba , tomó
la palabra con aire altivo y amenazador ; citó las
espresiones de que se creia ofendido , y mirando
á Barras dijo : que si habita medrado en Italia no
habla sido al menos á costa de la república. Bar-
ras guardó silencio, y el presidente Gohier res-
pondió á Bonaparte que el gobierno se hallaba
persuadido de que la única fortuna que logró en
Italia fueron sus laureles, añadiéndole que el Di-
rectorio le invitaba á aceptar un mando , y le de-
jaba en libertad de elegir ejército. Bonaparte res-
pondió con frialdad, que no habla descansado su-
licientemente de sus fatigas , que se había resen-
tido de la transicion de un clima ardiente á otro




REVOLUGION


húmedo, y que necesitaba algun tiempo todavía
para restablecerse, retirándose sin usas esplica-
ciones. Este hecho debia revelar sus miras á los
directores, y á él no dejarle duda de la descon-
fianza que les inspiraba.


Por lo mismo era necesario no perder tiempo:
sus hermanos y sus consejeros , Rmderer , Real,
Regnault de Saint-Jean-d' Angely , Bruix y Ta-
lleVrandle presentaban diariamente individuosdel partido moderado y político de los consejos.
Del de los Quinientos eran Boulay del Meurthet
Gamba , Chazal , Cabanis y Chenier, y de los An-
cianos Cornudet Lernercier, Farquet y Dannou.
La opinion general era unirse con el verdade-
ro partiílo, el reformador, y con Sieyes , que
tenia concluida una constitucion y asegurada la
mayoría del consejo de los Ancianos. Bouaparte
participaba de esta opinion, conociendo que no po
dia adoptarse otro medio; mas era preciso relacio-
narle con Sieves, lo cual no era muy facil; sin em-
bargo, eran tan graves los intereses, y mediaban
entre su orgullo y el de Sieyes, personas tan inge-
niosas y sagaces, que no podia menos de hacerse ea
breve esta alianza. M. de Talleyraid hubiera con-
ciliado la altivez de otros hombres mas intratables
que estos, y asi apenas principió la negociacion,
cuando ya estaba terminada, de cuyas resultas se
acordé dar á la Francia otra constitucion mas enér-
gica, valiéndose de Sieyes y Bonaparte. No media
ron esplicaciones sobre la Forma y especie de tal
constitucion , pero se daba por supuesto que seria
republicana, aunque librando a la Francia de
lo que ambos llamaban charlatanes , y apoyan-
do con grande influjo á, aquellos dos poderosos,


PEANCtSA.
295


talentos, que quedaban unidos desde entonces.
Unidos dos seres, de los cuales el uno era un


sistemático que soñaba en el tardío cumplimiento
de sus ideas, y el otro un ambicioso que aspiraba
á gobernar el mundo, poco importaba que sus ge-
nios no fuesen compatibles. Las circunstancias
eran las mas oportunas, la sagacidad de los me-
diadores y la gravedad de los intereses bastaban
para paliarsemejante inconveniente, al menos por
alguu tiempo, y poco se necesitaba para hacer una
revol ucion


Estaba decidido Bonaparte á obrar de acuerdo
con Sieves y Roger- Ducós. Manifestaba siempre
la misma aversion á Barras, v las mismas consi-
deraciones con Gohier y Alourins , aunque obser-
va.ba con los tres la mi s ma reserva ; pero Fouché,
que era muy hábil para adivinar el poder nacien-
te , veis con el mayor sentimiento la enemistad de
Bonaparte con su protector Barras , causándole
gran desconsuelo el que este no procurase dester-
rada. Se hallaba decidido á trasladarse al campa-
mento del nuevo César, pero dudaba por un resto
de pudor si abandonar á su favorecedor , que hu-
biera deseado le acompañase. Constante al lado de
Bonaparte , v bien quisto de él, porque tenia á su
cargo la po'ic'ía , trabajaba en vencer su repugnan-
cia contra Barras, a y udándole en esta empresa,
Real , Bruix y los domas consejeros del general.
Creyó haberlo logrado, é hizo que Barras convi-
dase á comer a Bonaparte, como asi lo efectuó,
para el 8 de brumario (30 de octubre). Acudió Bo-
naparte, y despues de la comida se suscité la con-
versacion'sobre los negocios; y como ambos esta-
ban prevenidos , Barras sacó la conversacion. Co-




296 iiEVOLucioN


mentó á hablar en general de sí mismo, esperando
sin duda que Bonaparte afirmaria lo centrarlo, y
diciéndole que se hallaba enfermo, achacoso y
precisada á renunciar á los negocios. Bonaparte
segnia guardando silencio, y Barras añadió que la
república estaba desorganizad a , y que para salvar-
la se hacia preciso concentrar el poder y nombrar
un presidente, indicando como apropósito para el
caso al general nedouville. iledouville era tan des.
conocido como incapaz; pero Barras disfrazaba su
pensamiento, designando á este por no nombrarse
á sí mismo.—En cuanto á vos, general , añadió,
parece tenéis intencion de volver al e jército. Id,
pues, á conseguir nuevos lauros, y a restituir á la
Francia su verdadera importan c ia europea. Yo
pienso retirarme al descanso de que tengo gran
necesidad.—Bonaparte clavó sus ojos en Barras,
no le respondió nada, y quedó asi la conversacion.
Barras quedó cortado , y no añadió mas palabra,
retirándose inmediatamente Bonaparte, y pasan-
do á. la babitacion de Sieves antes de salir del
Luxemburgo. Fue á manifestarle espresamente
que solo quería entenderse con él , y que no les
restaba roas que convenir en los medios de eje-
cucion. Batilicóse la alianza en esta entrevista,
conviniéndose en prepararlo todo para el 18 ó
de bromado.


Cuando llegó á su casa Bonaparte, encontró
en ella á Fouc. he Real y los amigos de Bar-
ras. --¿Sabeis lo queme ha propuesto vuestro ami-
go? les dijo; nombrar presidente á Hedonville , es
decir, a él mismo, y que yo me vaya al ejército!
no se puede tratar con semejante hombre. Los ami-
gos de Barras quisieron disculpar su poco acier-


PRA xcEsA•


297
to, pero Bonaparte habló mu y


poco , y mudó de
conversacion, porque ya se liabia resuelto. Fon-
ché pasó al momento a ver á Barras, para recon-
venirle y estimularle á reparar el efecto de su tor-
peza. Al dia siguiente por la mañana acudió Bar-
ras en casa de Bouaparte para sincerarse de lo
que le habia dicho, ofreciéndole su adesion v au.-
silio para todo cuanto le necesitase ; pero Jiona-
parte apenas le escuchó, y le respondí° con pala-
bras generiles, hablandoie tambien de sus fatigas,
de su decaida salud v del fastidio con que miraba
á los hombres y los negocios.


Desde entonces se contemplé perdido Barras,
v conoció que había terminado su papel, siendo ya
«llegado el tiempo de que recibiese el premio de
sus dobles intrigas y viles falsedades. Los patrio-
tas fogosos nada quedan con él , despues de la
conducta que observó con la sociedad del Picade-
ro; los republicanos afectos á la constitucion del
año ILE, le miraban con desprecio y desconfianza;
los reformadores y políticos le tenian por hombre
desacreditado, aplicándole el epíteto de podrido,
inventado por Bonaparte. Solo le quedaba tramar
algunas intrigas con los realistas , por medio de
ciertos emigrados ocultos en su córte. Ya aquellas
intrigas eran muy antiguas, pues tenían su origen
en 0118 de fructidor; y bahiéndolas revelado al
Directorio, se hizo autorizar para perseguirlas y
tener en su mano la traína de la contra-revolucion
procurándose asi el medio de pronunciarse, segun
mejor le pareciera, por la república ó por el pre-
tendiente. Tratabas° á la s3zon con este último
de una suma de algunos millones para proteger su
regreso; y si bien no es muy posible que Barras




298 REVOLUCION
fuese sincero con el pretendiente, porque toda su
propension debia ser hacia la república, no pue-
de sin embargo averiguarse á punto fijo a quien
preferirla un hombre tau relajado, y acaso él mis-
mo lo ignorarla; ademas de que cuando se llega á.
tan alto grado de corrupcion, poco dinero basta,
por desgracia, para ceder á todos los gustos y opi-.
iliones.


Fouché se desesperó al ver perdido á su pro -
lector, y viéndoseeuvuelto en su de sgracia, redo-
bló sus solicitudes con Bonaparte; mas este , que
le miraba con suma desconfianza , le ocultó todos
sus designios. Fouché , sin desalentarse por esto;
como vcia segura la victoria de Bonaparte , resol-
vió templar sus rigares a fuerza de servicios. Co-
mo tomó á su cargo la policía, y la desempeñaba
perfectamente, sabia que se conspiraba por todas
partes; pero se guardó de comunicárselo al Direc-
torio, cu y a mayoría compuesta de Moulins, Gohier
y Barras, hubiera podido deducir de sus revela-
ciones alguna resolucion funesta á todos los con-
jurados.


No hazla mas de quince días que Bonaparte se
hallaba en Paris , y estaba casi todo preparado,
dedicándose Berthier , Lannes y Murat en ganar
diariamente algunos oliciales y generales. Entre


Bernardotte por envidia, Jourdan poramor á
la república, y Augereau por jacobinismo , se ne-
garon á ceder, y aun comunicaron sus zozobras á
todos los patriotas de los Quinientos , pero la ma-
yor parte de los militares estaban ya cohechados.
:N'orean, republicano sincero , pero sospechoso á
los patriotas que estaban dominando, y descon-
tento del Directorio que tan mal halda recompensado


FRANCESA. 299
sus talentos, no tenia mas recurso que Bonaparte,
y alhagado, seducido por él, y sufriendo sia gran
disgusto un superior, declaró que coadyubaria
todos sus proyectos. No quería que le confiasen
secreto alguno, porque aborrecia las intrigas po-
líticas, deseando solamente que se valiesen de él
en el momento de la ejecuciou. Estaban en Paris
el 8.° y 9.° de dragones, que habian servido anti-
guaniente á las Ordenes de Bonaparte en Italia,
enteramente decididos por él , y lo mismo su-
cedia al 21 .° de cazadores que organizó cuando
mandaba el ejército del interior, y al cual pertene-
ció Murat en otro tiempo. Estos regimientos pe-
din siempre desfilar por delante de él, y los ofi-
ciales de la guarnicion y ayudantes de la guardia
nacional, solicitaban tambien que les admitiese á
cumplimentarle , pero aun no lo habían logrado,
porque lo iba retardando paraqueeste recibimiento
concurriese con sus planes. Sus dos hermanos,
Luciano y José, ylosdiputados de su partido, iban
haciendo-cada da nuevos prosélitos en los con-
sejos.


Seílalóse para el día 45 de brumario una en-
trevista con Sieyescon el designio de acordar el
plan y medios de ejecucion, en cuyo día debian
dar un banquete al general Bouaparte los conse-
jos, corno se habla hecho cuando regresó de Ita-
lia, si bien no lo efectuaban de oficio corno enton-
ces. Propúsose el plan en junta secreta; pe-
ro los Quinientos que en el primer momento del
desembarco 'rabian nombrado a Luciano presiden-
te, para honrar algeneral en la persona de su her-
mano, desconfiaban á la sazon y no querian asis-
tir al banquete. Decidióse entonces darlo por sus-




300 REVOLUCION


cricion, y sin embargo llegó á unos seiscientos ó
setecientos el número de suscritores. Vcrificóse la
comida en la iglesia de San Sulpicio, pero estuvo
poco animada , porque todos se observaban y
guardaban la mayor reserva. Era evidente que es-
peraban un gran acontecimiento, y que debia ser.
parto de muchos de los concurrentes. Bonaparte se
mantuvo sombrío y taciturno como era natural,
porque al salir de allí iba á determinar el sitio y
hora de una coujuracion Apenas concluyó la co-
mida, se levantó , fué pasando con Berthier por
todas las mesas, dirigió algunas espresiones á
los diputados, y se retiró en seguida pre .,ipitada-
mente


Marchó á casa de Sieyes pa-a tomar con él las
últimas disposiciones, y allí se convino en la cla-
se de gobierno que habia de suceder al actual.
Decidiéndose tambien suspender por tres meses
los consejos, c sustituir a los cinco directores tres
cónsules interinos, que durante los tres meses con-
servasen una especie do dictadura y formasen
una constitucion Los tres cónsules debian ser
Bonaparte, Sieves, y Roger I)ucós. En seguida se
trató de los mediosde ejecucion, entre los cuales
contaba Sieyes con la mayoría segura de los An-
cianos; y corno continuamente se hablaba de pro-
yectos incendiarios de los jacobinos , imaginaron
atribuirles uno atentatorio contra la representa-
cion. nacional. La comision de inspectores de los
Ancianos, que estaba de la parle de Sieves, debia
proponer que se trasladase á Saint-Clotil el cuer-
po legislativo. En efecto, la constitucion daba es-
te derecho al consejo de los Ancianos, el cual de-
bia añadir a esta resolucion otra que no se halla-


FltANCESA. 301
ha autorizada por la constitucion: confiar el cui-
dado de proteger la traslacion á un general elegido
por él, es decir, á Bonaparte. Los Ancianos debian
al mismo tiempo conferirle el mando de la 17•a
division militar y de todas las tropas acantonadas
en Paris. Bonaparte conduciría con estas fuerzas
á Saint-Cloud al cuerpo legislativo , donde espe-
raban imponer la ley á los Quinientos y arrancar-
les el decreto de un consulado interino. En el mis-
mo dia debla!' presentar Sieves y Roger-Ducós la
dimision de directores, proponiéndose conseguir
lo propio de Barras, Gohier y Aloulins. El Direc-
torio quedaba entonces desorganizado con la diso-
lucion de la mayoría, haciendo presente á los Qui-
nientos que no existia va gobierno, y obligándoles
á nombrar los tres cónsules. Dallabase este plan
perfectamente concebido, porque cuando se quiere
hacer una revolucion , debe paliarse siempre la
ilegalidad todo lo que se pueda , y servirse para
destruir una constitucion de su mismo testo y para
derrocar á un gobierno de sus individuos mismos.


El 18 de brumario fué el señalado para adqui-
rir el decreto de traslacion , y el 19 para la sesion
decisiva en Saint-Clond. Repartiéronse los cargos
confiándose á Sieyes y sus amigos la comision de
conseguir el decreto, y encargándose Bonaparte
de manejar la fuerza armada y de conducir las
tropas á las Tullerías.


Tornadas todas estas disposiciones , se separa-
ron; no oyendo hablarse por todas partes mas que
de un gran acontecimiento próximo a efectuarse,
que es lo que sucede siempre que ocurre algo se-
mejante. Solo las revoluciones conocidas de ante-
mano son las que se verifican. Fouché se abs-




302 nEvOLUCION


tenia de avisar á los tres directores que no forma-
ban parte de la conjuracion ; pero Dubois-Cran-
oé, á pesar del respeto que tenia al talento mili-
tar de Solaparte, era Ferviente patriota, y habien-
do tenido noticia del proyecto , fue á denunciarlo
á Gohier v Moulins. Cre.ian ver, sí, una estraordi-e
nada ainiiicion, pero no daban le á la proximidad
de una conspiracion. Barras sospechaba en un
gran movimiento, pero como se Yeia perdido de
todos modos, se dejaba llevar cobardemente por
los sucesos.Quedó encargada la comision de los Ancianos
que presidia el diputado Cornet , de prepararlo
todo en la noche del 17 al 18 para que se espidie-
se el decreto de traslacion, cuidando de cerrar los
postigos y correr las cortinas de las ventanas para
que el público no advirtiese por la luz que se tra-
bajaba de noche en la oficina de la comision. Pro-
curase convocar al consejo de los Ancianos para
las siete de la mañana y al de los Quinientos para
las once , pues de este modo se daba el decreto
de traslacion antes de que se reuniesen en sesion
estos últimos; y como la consdtucionprohibia toda
deliberacion desde el momento de promulgarse
un decreto de traslacion , cesaba por este medio
en sus tareas la tribuna de lps Quinientos , y asi
se ahorraban de desagradables cuestiones. Se cui-
dó ademas de retardar el aviso de convocacion
á ciertos diputados, pues con esto quedaban se-
guros de que los que inspiraban desconfianza no
llegarían hasta despues de espedido el decreto.


Bonaparte no dejó de tomar por sí todas las
precauciones necesarias, siendo una de ellas la de
llamar al coronel Sebastiani, que mandaba el 9.0


prusycEsA 303
de dragones, para cerciorarse de la opinion del re-
gimiento. Componía% este de cuatrocientos hom-
bres de infantería y seiscientos de caballería , y
constaba de muchos jóvenes, aunque los que lleva-
ban la voz eran los veteranos de Arcole v Rívoli.
El coronel respondió del regimiento á Bonaparte,
y acordó que so protesto de pasar revista, saliese
á las cinco de los cuarteles, se distribu y era la gen-
te , parte en la plaza de la Revolucimi y parte en
el jardín de las 'Fullerías, y que el mismo coronel
ocupase con doscientos caballos las calles de Mont-
Blanc y Chantereine. Bonaparte envió á decir á
los coroneles de los demas regimientos de caba-
llería que les pasarla revista el avisando tam-
bién á los oficiales que solicitaban cumplimentar-
le que los recibiría en la mañana del mismo dia.,
pretestando un viage para que no estrañasen la hora.
Advirtió a Marean y á todos los generales que
asistiesen sin falta á. la calle de Chantereine á. la
misma hora, y á media noche envió un edecan á
Lefebvre para que pasase á su casa las seis de la
mañana. .1.,e.febvre era amigo del Directorio, pero
Bonaparte contaba con que no resistiría al ascen-
diente que egercia sobre él. No dió aviso alguno
á Bernarch-dte, ni á Augereau , y para alucinar á
Gohier, tuvo la precaueion de hacerse convidar á
comer en su casa el mismo dia 18 con tecla su fa-
milia, rogándole al mismo tiempo por medio dese
muger para que presentase su dimision , que
á las ocho de la mañana siguiente fuese á almor-
zar á la calle de Chantereine.


El dia 18 por la mañana se observó por todas
partes un movimiento imprevisto, aun por los mis-
mos que concurrian á efectuarlo. Recorria los ha-




304 REVOLUGIoN


luartes mucha caballería, v acudian de gran gala
á la calle de Chantereine todos los generales y ofi-
ciales que habia en Paris, agenos del


e eran núme-


ro de personas con que iban á hallarse. Los dipu-
tados de los Ancianos acudian á sus escaños sor-
prendidos de tan repentina couvocacion, y la ma•
yor parte de los Quinientos ignoraban casi todos
lo que se preparaba. Gohier , Moulins y Barras
tampoco sabiaa una palabra; pero Sieves, que ha-
cia algun tiempo estaba tomando lecciones de
equitacion y Roa:er-Ducós, se hallaban ya á caba-
llo en direccionde las Tullerias.


Luego que se reunieron los Ancianos , el pre-
sidente de la comision de inspectares tomó la pala-
bra en estos términos.—La comision encargada
de vigilar por la seguridad del cuerpo legislativo
ha sabido que se traman siniestros planes , que
acuden muchos conspiradores á Paris, donde cele-
bran conciliábulos, y preparan atentados contra la
libertad dela representacion nacional.—El diputado
Cornet añadió que el consejo de los Ancianos tenia
en su mano el medio de salvar la república, del
cual debla aprovecharse. Que este era trasladar el
cuerpo legislativo á Saint-Cloud para librarle de
los atentados de los conspiradores, y asegurar en-
tretanto la tranquilidad pública , encargándola á
un general capaz de defenderla, eligiendo al efecto
á Bonaparte. No bien se concluyó la lectura de
esta proposicion y del decreto que la concilia,
cuando se manifestó cierta connioeion en el conse-
jo. intentaron oponerse algunos individuos , mas
la apoyaron Cornudet, Lebrun, Farguesv Regnier.
El nombre de Bonaparte que se habla alegado , y
con cuyo apoyo se creiau seguros , decidió a la


FRANCESA.
305


mayoría, v á las ocho va estaba dado el decreto.
Por se *Mandaba trasladar los consejos á Saint-
Cloud, á donde se les convocaba para el siguiente
mediodia. Nombrábase Bonaparte general en ge-
fe de todas las tropas pertenecientes á la 47.' di-


•ision militar, de la guardia del cuerpo legislativo,
de la del Directorio , y de la guardia nacional deParis y sus alrededores. llallábase á. sus órdenes
Lefebvre, comandante actual de la 17. a


division, y
Bonaparte tenia Orden para acudirá la barra á re-
cibir el decreto y jurar en manos del presidente.
Se envió un rnensagero de estado que inmediata-
mente llevase el decreto al general.


Encargóse de esta comision el mismo diputado
Cornet, que halló agolpada en los baluartes nume-
rosa caballería, y llenas de oficiales y generales con
uniforme de gala las calles de Mont-Blanc y Chane .
tereine. Todos acudian á la invitacion del y
Bonaparte , cuyas salas eran demasiado reducidas
para tanta gente, y asi mandó abrir las puertas, se
adelantó á la escalera, desde donde arengó á los
oficiales diciéndoles, que la Francia estaba en pe-
ligro, y que contaba con ellos para que le ayuda-
sen á salvarla. El diputado Cornet entonces le pre-
sentó el decreto, le tomó en sus manos, lo leyó en
alta voz y les preguntó si podía contar con su apo-
yo. La respuesta fue empuñar las espadas y decir
que estaban prontos á darle ausilio ; tambien se di-
rigió á Lefebvre, el cual viendo las tropas en mo-
vimiento sin Orden su ya, preguntó al coronel Se-
hastiani , que sin responderle le obligó á entrar en
casa de Bonaparte. Presentóse Lefehvre muy irri-
tado.— y bien, Lefebvre, le dijo Bonaparte ; vos
que sois uno de los apoyos de la república, ¿quer-


Biblioteca popular.
T. VI. 574




39G REVOLUCION


reis dejarla perecer en las manos de esos abogados?
Uníos á mí para ayudarme á salvarla. Tomad; aña•
dió Bonaparte alargándole un sable, este es el sable
que yo llevaba en las Pirámides ; os le doy como
prenda de mi afecto y confianza.—Si , replicó Le-
febvre bastante conmovido, echemos de cabeza al
rio á los abogados. José habla llevado á Bernardotte,
pero viendo este lo que se trataba de hacer, se re-
tiró para irá. dar cuenta á los patriotas : Fouebé
no se hallaba en el secreto , pero al saber el acon -
tecimiento, mandó cerrar las barreras y suspender
la salida de. los correos y carruages públicos, 1 eli-


do apresurado á , decírselo a Bonaparte protestan-
dote su adbesion. Este , que hasta entonces le ba-
lda dejado á un lado , no le despreció , pero si le
dijo que sus precauciones eran inútiles , y que:no
debía cerrar las barreras ni suspender la marcha
regular de las cosas, puesto que él obraba en fa-
vor de la nacion y contaba eón ella. Supo al mis-
mo tiempo que Golder no habia querido ceder á su
invitacion , y manifestó algun enojo , mandándole
á decir con un tercero que purfiaria inútilmente si
trataba de resistir. Montó en seguida á caballo 'pa-
ra pasar á las 'fullerías y prestar juramento ante
el consejo de los Ancianos, y casi todos los genera-
lesde la república, iban a su lado. l'orean, illacdo-
nall, Berthier, Lannes, Murat y Lecleu se coloca-
ron detrás como tenientes suyos, v se encontró ea
las 'fullerías los destacamentos de `9.°, los arengó,
y dejándoles entusiasmados, entró en el palacio.


Presentóse delante de los Ancianos acompaña-
do de un soberbio estado mayor y su presencia
produjo muy viva sensacion, probando a aquel con-
sejo, que se habia asociado á un poderoso , el cual


FRANCESA, 307
tenia todos las medias necesarios para hacer cuan-
to quisiese. Su presentó en la barra y dijo : «Cm-
«dadanos representantes : la república ioa á pere-
cer , y con vuestro decreto la habeis salvado.


« Desgraciados los que quisieren oponerse á su
«ejecucion; ausiliado por todos mis compañeros de
«armas que veis reunidos al rededor de mí , sabré
«reprimir sus tentativas. En vano se buscan ejem-
«piares pasados para sobresaltar nuestros ánimos;
«nada se parece en la historia al siglo XVIII , ni
«nada de este siglo á su terminacion... queremos
«la república... la queremos cimentada en la ver-
«darlera libertad y en el sistema representativo....
«y juro que lo conseguiremos en mí nombre y en
«el de mis compañeros de armas...—¡ Lo juramos
todos!» repitieron los generales y oficiales que se
hallaban en la barra. Sagaz era el modo con que
acababa Bonaparte de prestar su juramento , evi-
tando el hacerlo en favor de la constitucion. Quiso
un diputado tomar la palabra para hacer una ob-
servacion , mas el presidente se la negó , á causa
de que el decreto de traslacion, prohibia deliberar.
Separaronse al punto y Bonaparte pasó al jardin;
montó á caballo, y acompañado de todos los gene-
rales, pasó revista á los regimientos de la guarni-
cion que iban sucesivamente lle gando. Dirigió una
breve v enérgica proclama á los soldados dicién-
doles que iba a hacer una revolucion que les pro-
porcionaría abundancia v gloria , y por todas las
filas resonaron los gritos de ¡ viva lionapa


•te
! El


tiempo estaba hermoso , y la concurrencia era es-
traordinaria: todo parecía proteger el inevitable
atentado que iba á poner término á la confusion
con el poder absoluto.




308 REVOLUCÉON


En aquel momento sabedores los Quinientos
de la revolucion que se preparaba, acudieron atro-
pelladamente al salon de sus sesiones, donde ape-
nas se reunieron , cuando llegó el mensage de los
Ancianos con el decreto de traslacion. Al oir su
lectura prorumpieron en ruidosas voces gran
mero de diputados , pero el presidente Luciano
Bonaparte, les impuso silencio en virtud del artí-
culo de la constitucion que no les perinitia ya de-
liberar. Separáronse al punto los Quinientos, y los
mas acalorados se reuniau unos en casa de otros y
formaban juntas para exhalar su indigna.cion é idear
medios de resistencia. Los patriotas de los arra-
bales estaban muy alterados y se habian amotina-
do teniendo per corifeo á Santerre.


Entretanto Bonaparte, terminado que hubo la
revista de las tropas, se volvió á las Tullerias, pa-.
salido á la comision de inspectores de los Ancia-
nos. La de los Quinientos igualmente se adhirió en
su totalidad á la nueva revolucion, accediendo á
todo lo que se preparaba. Allí debia efectuarse to-
do, con protesto de verificar la traslacion , asis-
tiendo Bonaparte a su sesion permanente. Ya !la-
bia acudido el ministro de justicia Cambaceres,
como asimismo Fouché. Sieyes y Roger-Ducós
acababan de presentar su dimisión, pero interesa-
ba obtener otra mas en el Directorio, porque en-
tonces quedaba disuelta la mayoría, no existia va
poder ejecutivo , y no debla temerse ninguna ré-
solucion enérgica de su parte ; y asi no esperando
á que la presentase Gohier ni Moulins, fueronM. de
Talleyrand v el almirante Bruix á obligar á Barras
á dar la stia.


En seguida distribuyó Bonaparte el mando de


FRANCESA,
309


las tropas, encargando á Illurat que con una nu-
merosa caballería y un cuerpo de granaderos fuese
á ocupar a Saint-Cloud. Colocó á Serrurier con
una reserva en Point,- du-jour ; confió á Lannes el
mando de las tropas que custodiaban las Tullerías,
dando en seguida á :111oreau una estrafia comision,
y á la verdad la menos honrosa de todas en tan
gran acontecimiento. Le encargó que fuese con qui-
nientos hombres á guardar el Luxemburgo , dan-
dolo por instruccion guarda


bloquease á los directores
con el protesto de afianzar su seguridad , y lesprohibiese ab solutamente, toda comunicacion este-
rior. Bonaparte ordenó al mismo tiempo al coman-
dante de la guardia del Directorio que le obede-
ciese, dejando con su tropa el Luxemburgo , é in-
corporándose con el en las Tullerías. Finalmente,
tomó , con el ausilio de Fouché , una importantí-
sima precaucion, y fué que como el Directorio te-
nia facultad para suspender los a y untamientos , el
ministro Fouché, obrando en el concepto de minis-
tro de la policía y como si le hubiera autorizado el
Directorio , suspendió los doce Ayuntamientos de
Paris , privándoles de toda su potestad. De este
modo no tenían los patriotas ningun punto de reu-
nion , ni en el Directorio ni en los doce Ayunta-
mientos , sustituidos al grande que en otro tiempo
!labia. Fouché mandó en


- seguida fijar bandos, para
invitar á los ciudadanos arórden y tranquilidad,
asegurándoles que se trabajaba en aquellos mo-
mentos en salvar de sus riesgos á la república.


Todas aquellas medidas surtieron muy buen
efecto, quedando en todas partes reconocida la
autoridad del general , á pesar de que el consejo
de los Ancianos no obró constitucionalmente al




310 REVÜLT5CIÜDI


conferírsela. Estos podian mandar ciertamente la
traslacion , pero no nombrar un gefe supremo de
la fuerza armada. Moreau pasó al Luxemburgo , y
le bloqueó con quinientos hombres , y el coman-
dante de la guardia directoria! Jubé , obedeciendo
inmediatamente las órdenes que acababa de reci-
bir mandó montar á caballo á su tropa , y dejó el
Luxemburgo para pasar á las Tullertas. Los tres
directores Manitas, Gohier y Barras permanecian
entre tanto en una terrible ansiedad, y conociendo
por fin los dos primeros que se les habla ocultado
la conjuraciun, .pasaron a la habitácion de Barras,
para saber si quema sostenerse con ellos y formar
la mayoría ; pero el vicioso director se hallaba en
el baño, y apenas sabia lo que ejecutaba en Paris
Bonaparte.—Ese hombre, esclamó con una espre-
sion grosera , nos ha engañado á todos 1—Ofreció
unirse á sus célegas, porque él siempre lo crome-
tia todo, y envió á su secretario Bottot a las 'Tulle-
rías para adquirir noticias , pero apenas le dejaron
Gohier y Moulins, cayó en manos de Bruix y de
Talle y rand. No era difícil darle á entender la yim-
poten'cia á. que se veia reducido, ni era de esperar
que quisiese sucumbir gloriosamente en defensa
de la constitucion directoria]. Prometiéronle tran-
quilidad y fortuna, y accedió á. dar su dimision. Le
hahian escrito uva carta que firmó al momento, y
que Tallevraad y Bruix se apresuraron á llevará
Bona parte'. Gohier y Moulins hicieron desde enton-
ces inútiles esfuerzos para verle, y luego supieron
que acababa de renunciar. Aislados y sin facultad
para deliberar, no sabian lo que hacer, aunque sin
embargo , querian desempeñar fielmente sus de-
beres respecto á la constitucion del año III. Por


FRANCESA.
314


tanto resolvieron pasar á la comision de inspecto-
res , para saber si sus dos cólega.s Sienes y Ducós
querían reunirse á ellos , y farmando la mayoría,
promulgar al menos el decreto de traslacion ; pero
era muy triste recurso este. No era posible reunir
una fuerza armada, ni alzar un estandarte contra-
rio al de Bonaparte , de suerte que era inútil ir á
las Tullerias á contrarestarle en medio de su gente
y defensores.


Sin embargo , habiendo manifestado deseos de
presentarse allí, les dejaron salir. Hallaron á Bona-
parte rodeado de Sieyes , Ducós, una multitud de
diputados y un numeroso estado mayor, en el mo-
mento que.acababa de recibir mu y


mal á Bottot, el
secretario de Barras,. diciéndole en voz alta: «¿Qtré
«se ha hecho de aquella Francia que yo dejé tan
«brillante? Dejé la paz, N= be hallado la guerra; de--
«je v ictorias, y be hallado d escalabros; dejé los
«millones de Italia, y he hallado le y es usurpadoras
« y


miseria. ¿Dónde, están aquellos cien mil france-
ses que y o conocía, compañeros todos de mi glo-


cria? ¡ninguno existe !» Bottot se retiró aterrado,
pero al mismo tiempo llegó la dimision de Barras,
y se tranquilizó el general. Dijo a Gohier y Mou-
lins que los veia con satisfacdou v que contaba
con su renuncia porque los creía mu y


buenos ciu
daclanos para que se opusieran á una revolucion
inevitable y provechosa. Gohier respondió con en-
tereza que iba con su cólega Moulins a. procurar
la salvador) de la república.—Si, respondió Bona-
parte, salvarla, ¿y con qué?... ¿con los recursos de
la constitucion que se desploma por todas partes`?
—¿Y quién ha dicho eso? replicó Gohier; hombres
que no tienen valor ni voluntad para sostenerla.—




31 2 REVOLUCION


Trabóse una disputa bastante acalorada entre
Gohier y Bonaparte, y estando en ella presentaron
un oficio al general en que se le participaba el
bgrande motín del arrabal de San Antonio.—Gene-
ral Mouli q s, dijo Bonaparte, ¿sois pariente de San-
terre?—NO, respondió noulins, no soy su pariente
pero si su amigo.—Veo, añadió Bonaparte, que ha
alborotado los arrabales; decidle que al primer
movimiento le mando fusilar.—Mouli ns replicó con
energía á Bonaparte, el cual repitió que mandaria
fusilar á Santerre. Continuó el altercado con Gohier,
y el general le dijo por último:—La república pe-
iigra , es preciso salvarla... Yo lo quiero ! Sieyes
y Ducós han hecho dimision y Barras acaba de
enviar la suya. Sois dos hombres aislados , y no
podeis hacer nada, así, os aconsejo que no opongais
resistencia de ninguna especie.—Gohier y Moulins
respondieron que no abandonarían su puesto, y se
volvieron al Luxemburgo, quedando desde aquel
momento encarcelados, separados uno de otro , y
privados de toda comunicacion , en virtud de las
ordenes que dió á Mocean. Bonaparte. Barras
acababa de salir para su casa de campo de Gros-
Bois, escoltado por un destacamento de dra-
gones.


No existia, pues, ya el poder ejecutivo , y Bo-
naparte era el único que dispoMa de la fuerza , y
todos los ministros se hallaban reunidos á su lado
en la comision de inspectores, de donde emanaban
todas las órdenes como del único punto en que
existia una autoridad organizada. Termi nese el dia
con bastante tranquilidad. Los patriotas formaban
numerosas reuniones y resoluciones desesperadas,
aunque sin creer que fuese posible efectuarlas: ;tal


FRANCESA
34 3


era el temor que inspiraba el ascendiente de Bo-
naparte sobre la tropa!


Por la noche se celebró consejo en la comision
de inspectores con el objeto de convenir entre los
principales individuos de los Ancianos , lo que al
dia siguiente habian de hacer en Saint-Clond. El
proyecto convenido con Sieyes era proponer el
emplazamiento de los consejos con un consulado
interino; pero esta proposicion presentaba algunas
dificultades y muchos individuos de los Ancianos
que habian contribuido á espedir el decreto de
traslacion, temían ahora el predominio del partido
militar. No se habían figurado que se tratase de
crear una dictadura , para Bonaparte y sus dos
asociados ; solo hubieran querido formar de otro
modo el Directorio, y aun consentido, á pesar de
la edad del general, en nombrarle para aquel car-
go. Hicieron la proposicion, pero Bonaparte res-
pondió con resuelto tono , que no podía seguir la
constitucion, que se necesitaba una autoridad mas
concentrada, y especialmente una tregua á los de-
bates políticos que conmovian la república. Pro-
pusiéronse el nombramiento de los tres cónsules y
la suspension de los consejos hasta el 1.° de vento-
so, y despues de una larga discusiou se aprobaron
estas determinaciones. Eligiéronse por cónsules á
Bonaparte, Sieyes y Ducós, esteud 'endose el proyec-
to para proponerse al siguiente dia por la mañana
en Saint- Cloud. Sie.yes que conocia perfectamente
los impulsos revolucionarios, queria que se pren-
diera por la noche á cuarenta diputados de los que
llevaban la voz en los Quinientos ; pero Bonaparte
no lo consintió, y tuvo motivos de arrepentirse.


Pasóse la noche con bastante tranquilidad , y




314- REVOLUCION


al siguiente dia por la mañana , 19 de brumario
(10 de noviembre), estaba cubierto de tropas, car-
ruages v curiosos el camino de Saint • Cloud. Ha-
bíanse preparado tres salones en el alcázar , uno
para los Ancianos, otro para los Quinientos y el
tercero para la comision de inspectores y Bonapar
te. Debian estar concluidos al mediodia los prepa-
rativos, pero no pudieron efectuarse hasta las dos;
cuyo retraso estuvo para dar al traste con los au-
tores de la nueva revolucion. Se paseaban por los
jardines de Saint-Cloud los diputados de ambos
consejos, conversando juntos con mucho acalora-
miento. Irritados los de los Quinientos por haber
sido en cierto modo espulsados por los Ancianos,
sin darles tiempo ni aun para tomar la palabra,
les preguntaban naturalmente lo que querían y lo
que pro y ectaban para aquel dia.—El gobierno es-
tá desorganizado , les decían , enhorabuena ; con-
venimos en que es preciso reformarle , y que es
urgente: ¿queréis introducir .en él en vez de hom-
bres ineptos y sin nombradia otros de mas presti-
gio ? queréis colocar en él á Bonaparte?... pues 4
aunque no tiene la edad que se requiere tambien
nos allanamos.—Estas cuestiones sin réplica pu-
njan en un conflicto á los Ancianos. Era preciso
convenir en que se quería otra cosa , y: que se in-
tentaba derrocar la constitucion ; algunos de ellos
hicieron insinuaciones sobre el particular , pero
fueron mal recibidas. Los Ancianos, recelosos va
el dia antes por lo que 'labia acontecido en la co-
mision de inspectores, acabaron de entrar en cui-
dado al ver la resistencia que los Quinientos ma-
nifestaban. Desde entonces parecieron inciertas las
disposiciones del cuerpo legislativo, y muy arries-


FRANCESA.
315


gado el proyecto de revolucion. Bonaparte estaba
a caballo al frente de sus tropas ; Sieyes y Ducós
tenian una silla de posta con seis caballos en las
verjas de Saint-Gloud , igual precaucion habian
tornado tainhien otros muchos persouages , con
ánimo de emprender la fuga en caso de malograrse
el proyecto. Pero Sieyes mostró, sin embargo, en
toda esta escena, una serenidad estraordinaria ,
mucha presencia de ánimo. Se tercia que Jourdan,
Augereau y Bernardotte fuesen á arengar á las
tropas, y por lo tanto se mandó acuchillar al pri-
mero queso presentase á dirigir alguna alocucion,
fuese representante , fuese general.


Abrióse á las dos de la tarde la sesion de am-
bos consejos, y principiaron ea el de los Ancianos
á hacerse vareas reclamaciones por parte de los
individuos á quienes no se habla citado el dia an-
tes para asistir á la discusion del decreto de tras-
lacion, pero se prescindió de ellas , y se pasó á
tratar de comunicar á los Quinientos que el con-
sejo estaba en inavor!a y pronto á deliberar. En
los Quinientos comenzó la deliberacion de distinto
modo. Empezó el diputado Gaudin , comisionado
por Sieyes v Bonaparte para abrir la discusion,
hablando de los riesgos que corria la república, y
propuso dos cosas: en primer lugar , un voto de
gracias á los Ancianos por haber trasladado el
consejo á Saint- Cloud; y en segundo, formar una
comision para que informase de los peligros de la
república, y de los medios de evitarlos. Por si se
aprobaba esta proposicion, Babia ya preparado un
informe, y se hubiera aconsejado el consulado in-
terino y el emplazamiento ; pero apenas conclu-
yó de hablar el diputado Gaudin , estalló en la




316 IkEVOLUC ION


Asamblea un espantoso tumulto. Prorumpieron
en descompasados gritos , eselarnando por todas
partes:—¡Fuera. dictadores! ¡nada de dictadura!
¡viva la constitucionl—¡Constitu cio n ó muerte!
grita Delbrel... No nos intimidan las bayonetas!
¡aqui somos libresl—Continuaba despues de es-
tas palabras el griterío , y algunos diputados re-
piten furiosos, mirando al presidente Luciano: na-
da de dictadura , ¡mueran los dictadores!—Lu-
ciano tomó la palabra al oir estos insultos.—Sé
demasiado, dijo, lo que es la dignidad de presi-
dente, para sufrir mas las insolentes amenazas de
ciertos oradores, á quienes llamo al órden!—Pero
esta insinuacion, en vez de aquietarlos, les enfu-
reció doblemente, y despues de una larga agita-
cion , propuso el diputado Grand-Maison prestar
juramento á la eonstitucion del aíro Hl, cuya pro-
posicion fué inmediatamente aprobada , asi como
el que la votacion fuese nominal. Cada diputado
acudió sucesivamente á la tribuna , en medio de
los gritos y aplausos de todos los concurrentes, y
aun el mismo Luciano se vió precisado a dejar el
silbopara prestar el juramento que desconcerta-
ba todos los pro y ectos de su hermano.


Iban tomando los sucesos un giro peligroso,
pues en vez de nombrar una comision para oir
proyectos de reforma, juraban los Quinientos sos-
tener el actual régimen; y los Ancianos, va dudo-
sos, estaban dispuestos á desdecirse. l'ar'ecia que
iba á frustrarse la revolucion, y era urgente el pe-
ligro. Augereau, Jourdan y los patriotas influyen-
tes se hallaban en Saint-Cloud aguardando un
momento favorable para atraerse las tropas. Bo-
naparte y Sieyes convienen desde luego en que es


FRANCESA.
347


preciso obrar y poner de su parte todos los ele-
mentos. Decídese, pues, el general r. presentarse
en los dos consejos al frente de su estado mayor.
Encuentra á Augereau, que en tono burlon
ce: ¡amigo, estais en buena posicion!--¡Peor me
hallaba en Arcole! le respondió Bonaparte , y se
presentó en la barra de los Ancianos. No estaba
acostumbrado a baldar en Asambleas políticas, y
el hablar en público por primera vez , no solo es
difícil, sino aun temible, para los hombres de mas
carácter , y en las circunstancias mas triviales.
Mas difícil debia serle aun, en medio de tan críti-
cos acontecimientos, á un hombre que proas se
Babia presentado en una tribuna. Bona¡ arte tomó
conmovido la palabra, y con voz trémula, aunque
robusta, dijo r. los Ancianos: «Ciudadanos repre-


sentantes, no os hallais en circunstancias ordina-
«narias, sino sobre mi volean; permitidme algunas
«esplicaeiones. Habeis creído en riesgo á la repú-
blica , y trasladado á Saint-Clond el cuerpo le-


«gislativo, me habeis llamado para ejecutar vues-
tros decretos, y yo he salido de mi casa para


«ohedeceros, abrumándonos ya á calumnias á mí y
«á mis compañeros de armas: hablan de un nuevo
«Cromwell, de otro César. Ciudadanos, si hubiera
«tenido semejante ambicion, fácil roe hubiera sido
«saciarla al volver de Italia, en el momento del
«mayor triunfo, y cuando el ejército y los partidos
«me invitaban á apoderarme del mando. Ni en.-
«tonces lo admití, ni lo admito ahora. Solo los pe-
ligros de la patria han dispertado mi celo y el


«vuestro » Luego hizo con la voz trémula aun , la
reseña de la peligrosa situacion de la república,
desgarrada por todos los partidos , y amenazada




318 REVOLUCION


por una nueva guerra civil en el Oeste, y por una
invasion ea el Mediodia, añadiendo despues: «Evi-
«tenlos tan graves males; salvemos los dos objetos
«que nos han costado tantos sacrificios : la liber-
tad V la igualdad... ,>—Decid: tarnbien algo de la


constitucion , le gritó el diputado Linglet.—Esta
interrupcion le dejó corlado por algunos instantes;
pero reponiéndose le contestó con voz balbuciente:
« • Constitucion! ¡va no la teneis! la habeis des -
«tímido vosotros al atentar el 18 de fructidor con-
tra la representacion nacional; al anular en 22 de


«floreal las elecciones populares, y al atacar en 30
«de pradial la independencia del gobierno. Todos
«los partidos quieren destruir esa constitucion de
«que habíais; todos han venido á hacerme partici
«pe de sus proyectos, y á brindarme para que les,
«auxiliase. Yo no he querido ; pero si es preciso,
«designaré los partidos y las- personas.»—¡No rn


-bradlas gritaron entonces los opositores , pedid
una junta secreta! Siguióse á esta interrupcion un
prolongado tumulto , hasta que Bonaparte , vol-
viendo á tomar la palabra, y pintando de nuevo el
estado de la Francia, obligó a los Ancianos á adop-
tar resoluciones que pudiesen salvarla. «Rodeada,
«añadió, de mis compañeros de armas , yo podré
«auxiliaros, y pongo por testigos á esos valientes
«granaderos , cuyas bayonetas veo , y á quienes
«tantas veces he conducido al enemigo ; pongo su
«valor por testigo de que os ay udaremos á salvar
(. la patria. Y si algun orador , añade Bonaparte
«con voz amenazadora , si algun orador , paga-
«do por el estrangero, hablase de ponerme fuera
«de la ley , acudiré entonces á mis compañeros
«de armas. No olvideis que yo marcho acom-




PRANCESA.
319


«pañado de la fortuna y del dios de la guerra!»
Este lengnaje atrevido era una leccion para los


Quinientos, pues por lo que hace á los Ancianos
leoyeron favorablemente y parecieron tranquilizar-
se con la presencia del general á quien conce-
dieron los honores de la sesion.


Despues que Bonaparte excitó á los Ancianos,
trató de pasar á los Quinientos é intimidados y
asi se adelantó con algunos granaderos y entró en
el salon, dejándolos á un estremo. Tema que an-
dar la mitad de la pieza para llegar á la barra, y
no bien hubo llegado al medio , cuando prorum-
pen por todas !.,artes en furiosos gritos.—;Cómo!
dicen una porcion de voces , ¡soldados y armas
aqui! ¿de qué se trata?... ¡Muera el dictador! mue-
ra el tirano! Arrójanse muchos diputados en me-
dio del salon, rodean al general v le dirigen las
mas terribles interpelaciones.--Decid ., ¿habeis
vencido para esto? Ya habeis ajado todos vuestros
laureles... Vuestra gloria se ha convertido en in-
famia! respetad el templo de las leyes. Salid, mar-
chaos de aquí.—Bonaparte quedó confuso en me-
dio de la multitud que le oprima, y los granade-
ros que !labia dejado á la puerta acudieron recha-
zando á los diputados v le cogieron por en medio
del cuerpo. Dícese que en medio de tan grande
confusion recibieron algunos soldados las puñala-
das que le asestaban, y el granadero Thomé salió
Con todo el vestido desgarrado. Es muy posible
que en semejante lucha hubiera sucedido esto sin
que por eso se sacasen puñales , pero wat bien
lo es que se empuñase mas de uno: pues los repu-
blicanos que creran ver en él otro César , pudieron
muy bien armarse con el hierre de Bruto sin ser




320 REVOLUCION


asesinos, y seria una debilidad tratar de discul-
parlos. Como quiera que sea, se rechazó á Bona-
parte fuera del salon, y aunque se dijo que estuvo
turbado, lo cual no dejaba de ser una suposicion
tan estriña cuino la de los puñales; montóá caballo,
acudió a donde estaban sus tropas, las dijo que ha-
bian querido asesinarle y que su v ida 'labia peligrado
á lo quecontestaroncon los gritos de vi va Po/taparle!


Entretanto continuaba la tempestad en la
A.samblea con mas furor que nunca dirigiéndose
contra Luciano, el cual manifestó una firmeza y
serenidad admirables.—¡Vuestro hermano , le
dijeron, es un tirano; en un dia ha perdido toda
su gloria!—Luciano procuró en vano disculparle
diciendo:—No habeis querido escucharle cuando
venia a esplicaros su conducta, á comunicaros sus
intentos y á responder á todas las cuestiones que
no cesais de suscitar desde que os reunisteis. Sus
servicios merecian que á lo menos se le dejaseha-
blar.—No, no, fuera el tirano! gritaron furiosos
los patriotas. ¡Fuera de la ley! añadian, .ifuera de
la ley!—Esta palabra era terrible, pues habiaper-
dido á Robespierre, y pronunciada contra Bona-
parte podia hacer vacilar á las tropas y dejarle.
Luciano se opuso con fortaleza á la proposicion de
ponerle fuera de la ley, y pidió que se oyese antes
á su hermano. Luchó por largo tiempo en medio
de un espantoso tumulto hasta que por fin, quitán-
dose el bonete v la toga les dijo : — ¡Miserables!
¡quereis que ponga fuera de la ley á mi propio her-
mano! ¡renuncio la presidencia y voy a la barra á
defender al acusado!


En aquel momento oyendo Bonaparte desde
fuera del salon lo que pasaba y temiendo por su


FRANCESA. 321
hermano, envió á diez granaderos para que le sa-
casen de allí. Entraron estos, y encontrando á Lu-
ciano en medio de un grupo le cogieron por un
brazo dicirMdole que su hermano lo mandaba , v
lo sacaron fuera de aquel recinto. Halda llegado
el momento de tomar n n partido decisivo , y todo
se perdia si se andaba vacilando. Los medios ora-
torios para calmar á la Asamblea eran ineficaces,
y no quedaba mas que el de la fuerza , dehlendo
arriesgar uno de aquellos actos audaces ante los
cuales vacilan los usurpadores. César titubeó al
pasar el Rubicon, y Cronrsvell al cerrar el Parla-
mento; pero Bonaparte se decidió á enviar los gra-
naderos contra la Asamblea, y montando á caballo
con Luciano , recorre la linea de las tropas.—El
consejo de los Quinientos está disuelto , les dice
Luciano; yo soy quien os lo declaro como presi-
dente. Se ball introducido asesinos en el salon de
las sesiones y vi lado la mayoría , por lo tanto os
mando que marcheis á ponerla en libertad.--Juró
en seguida que él y su hermano serian los de-
fensores fieles de la libertad. Alurat y Leclerc po-
nen en movimiento un hatallon de granaderos y le
conducen á la puerta de los Quinientos adelan-
tándose hasta la entrada del salen. Al ver las ba-
yonetas los diputados empezaron á gritar , como
cuando se presentó Bonaparte; pero el redoble de
los tambores abogó sus voces.—¡Granaderos, mar-
chen' dijeron los oficiales, y los granaderos pene-
traron en el salon, y dispersaron á. los diputados
que salieron huyendo unos por los pasadizos y
otros por las ventanas. En un momento quedó
evacuado el salon , y Bonaparte dueño de aquel
triste campo de batalla.


Biblioteca popular .


T. Vi. 512




322 REVOLUCION


Llevóse, la noticia á los Ancianos que estaban
llenos de inquietud y de disgusto, pues no hablan
creido en semejante atentado. Se presentó Lucia-
no en su barra y justificó su conducta en los Qui-
nientos. Oyeron tranquilos sus razones , porque
¿qué habia de hacerse en situacion semejante?. ..
Era preciso acabar de una vez y llevar á cabo el ob-
jeto que se bolillo propuesto. El consejo de los
Ancianos no pocha decretar por si solo la suspen-
sion del cuerpo legislativo é institucion del con-
sulado. El consejo de los Quinientos estaba disuel-
to, pero quedaban unos cincuenta diputados, par-
tidarios de aquella revolucion , reuniéronles y les
hicieron espedir el decreto que se deseaba. Pasóse
á media noche el decreto á los Ancianos, los cua-
les lo aprobaron, nombrándose por cónsules interi-
nos , revestidos de, todo el poder ejecutivo á Bo-
naparte , Roger -Ducos v Sieves. Se suspendieron
los consejos hasta el 1 .° de ventoso próximo, susti-
tuyéndose en mi lugar dos comisiones de á veinte y
cinco individuos, sacadas de los consejos y encar-
gadas de aprobar las providencias legislativas que
hubieren de tomar !os tres cónsules. Estos y las
comisiones quedaron encargados de redactar otra
constitucion.


A. esto se redujo la revolucion del 1$ de bra-
mado juzgada con tanta variedad por !os hombres,
mirada por unos como atentado que desacreditó
nuestra libertad, y por otros como una resolucion
audaz aunque necesaria, que puso término á la
anarquía. Lo único que pudo decirse fue, que
despues de haber tomado la revolucion todas las
formas , la monárquica, la republicana y democrá-
tica, adoptaba por fin la militar , porque en medio


FRANCESA. 323
de aquella perpetua lucha con la Europa, era me-
nester que se constituyese sólida y fuertemente.
Los republicanos se lainentaban de tantos esfuer-
zos infructuosos y de tanta sangre inútilmente ver-
tida para cimentar la libertad en Francia , y se
apesadumbraban al verla sacrificada por uno de
los héroes que ella misma habia producido. En es-
to les engañaba un sentimiento noble , porque la
revolucion que debia darnos la libertad, y que lo
preparaba todo para que la gozásemos algun dia,
no era ni debía ser por sí misma la libertad , sino
una fuerte lucha contra el antiguo régimen que
despues de haber sido vencido eu Francia , debia
serlo tamhiea ea Europa. Pero tau violenta lecha
no admitia ni las formas ni el espíritu de la liber-
tad, pues aunque se disfrutó por algun tiempo con
la Constitu yente , fue por cortos momentos ; mas
luego el partido popular se hizo tan poderoso que.
intimidó á todos; cuando invadió las Tullerias en
el 10 de agosto; cuando en el 2 de setiembre sa-
criticó a todos los que le inspiraban recelos; cuan-
do en 21 de enero obligó á todos á comprometerse
con él , empapando sus manos en la sangre real;
cuando en 9 de agosto de 93 precisó á todos los
ciudadanos á pasa,. das fronteras ó a entregar su
fortuna; cuando abdicó él mismo su poder, trans-
mitiéndole á aquella gran comision de salvacion
pública compuesta de doce individuos , ¿había ni
porfia haber libertad? no; lo que si existía era un
violento esfuerzo de pasiones y heroisino; aquella
tension muscular de un atleta que lucha con un
enemigo poderoso. Despues de aquellos momentos
de peligro y despues de nuestras victorias hubo
un instante de descanso. El fin de la Convencion y




324 REVOLUCION


el Directorio ofrecieron algunos dias de libertad;
pero la lucha con Europa solo podia suspenderse
por muy poco tiempo ; se renovó en breve , y al
primer contratiempo se levantaron todos los parti-
dos contra un gobierno demasiado moderado , é
invocaron el auxilio de un brazo poderoso. Bona–
parte al volver de Oriente, fué aclamado comoso-
herano y convidado con el poder. En vano se dirá
que en Zurich se salvó á la Francia; Zurich no era
mas que un incidente , una tregua, y era menester
aun Marengo y Hohenlinden para salvarla entera-
mente. Se necesitaba mas que de triunfos milita-
res de una reorganizacion poderosa de teclas las
partes del gobierno en lo interior , y la Francia
habia menester mas que una cabeza politica de un
corifeo militar Eran, pues, absolutamente necesa-
rios el 18 y19 de brumario, pudiendo decirse que
solo el 20 fue reprensible porque el héroe abusó
del servicio que acababa de hacer. Pero podrá
responder á esto que iba á cumplir la misteriosa
mision que sin saberlo, recibió del destino , v que
sin querer verificaba; pero no á continuar la
libertad, porque no podia existir toda y ia, sino la
revolucion del mundo bajo la forma monárquica;
iba á continuarla sentándose , aunque plebe y o, en
un trono; conduciendo al pontilice á Paris para
que derramase el óleo sagrado sobre una frente ple-
beya ; creando una aristocracia de plebe y os, obli-
gando á las aristocracias á asociarse con su aris-
tocracia plebeya; haciendo reyes de plebeyos, y
por último, uniendo su suerte á la de la hija de los
cesares, mezclando su sangre plebeya con una de
las mas nobles de Europa; revolviendo, en fin, to-
dos los pueblos y esparciendo las leyes francesas


FRANCESA,
325


por Alemania, Italia y España, al mismo tiempo
que desvanecia tantos prestigios y conmovia ó al-
teraba tantas cosas. Esta era la inmensa tarea que
debia desempeñar, y entretanto que se consolida-
ba la nueva sociedad al abrigo de su espada: la
libertad ya vendria despues. No ha llegado aun,
pero vendrá. No he hecho mas que describir la
primcra crisis que preparó sus elementos en Eu-
ropa, y he procurado hacerlo sin encono, compa-
deciendo los errores, acatando la virtud, admiran-
do la grandeza de alma, procurando descubrir los
profundos designios de la Providencia en estos
grandes sucesoS, y respetándolos, tan luego COMO
he creido penetrar sus arcanos.




Y


DOCUMENTOS JUSTIFICATIVOS.
-25.1.1"t1-


Nota l'., página 55, lomo I.


ITreo necesario citar el siguiente trozo (lelas memo.,
rias de Ferrieres, porque algunos bajosdetradores han
procurado desacreditar todos los actos de la revolucion
francesa. Este estrado hará conocer el efecto que
produjeron, aun en los ánimos menos plebeyos, las fun-
ciones nacionales de aquella gran época.


«Llevado del placer de referir aqui la impresion
que produjo en mí aquella augusta é interesante cere-
monia, voy á copiar la relacion que escribí entonces,
llena aun de lo que mi interior sentia. Si este trozo no
es histórico , tendrá tal vez para algunos lectores ma-
yor interés.


«La nobleza, con trage negro, chupa y solapa de
tisú de oro, capa de seda, corbata de encaje y sombre-
ro de plumas , armado á lo Enrique IV ; el clero con
sotana , manteo y bonete , los obispos con sus hábitos
morados y roquetes, y el tercer estamento vestido de
negro, eon capa de seda y corbata de batista. Colocóse
el rey en un estrado, ricamente adornado; INIonsieur,
el conde de Ártois, los príncipes , ministros y grandes




328 SOTAS.
dignatarios de la corona estaban sentados por bajo del
rey; la reina se puso en frente de él, y la condesa de
Provenza, condesa de Artois, las princesas y las damas
de la eórte, magníficamente adornad as y cubiertas de
pedrería, formaban una lucida comitiva. Las calles es-
taban colgadas con los tapices de la corona; los regi-
mientos de las guardias francesas y suizas formaban
una linea desde Nuestra Señora hasta san Luis; un in-
menso pueblo nos miraba pasar coa respetuoso silen-
cio; los balcones estaban adornados con preciosas col-
gaduras, y las ventanas llenas de espectadores de to-
das edades y sexos y de mugeres hermosas , ves idas
con elegancia. La variedad de sombreros, plumas y
tragas ; le amable ternura que en todos los rostros se
notaba; el regocijo que se advertía; los aplausos y las
espresiones del interés mas cariñoso: las miradas que
se nos anticipaban y nos seguian aun despues de ha-
bernos perdido de vista... ;cuadro lisongitro y encan-
tador, que en vano proeuraria dcscribirl Las orquestas
que de trecho en trecho hacían resonar el aire con me-
lodiosos tonos; las marchas militares ; el ruido de los
tambores ; el sonido de las trompetas y el nuble canto
de los sacerdotes, que se oian alternativamente sin di-
sonancia ni coafusion, animaban aquella marcha triun-
fante del Eterno.


«Arrobado en el mas dulce éxtasis, se presentaron
á mi imaginacion pensamientos sublimes, aunque me-
lancólicos. Yo oia á aquella Francia , mi patria, apo-
yada en la religion, decirnos: sofocad vuestras pueriles
rencillas; loé aquí el instante decisivo que va a darme
una nueva vida ó á destruirme para siempre.... ;Amor
de la patria, tá resonaste en mi corazon!.. ;Cómo! al-
gunos hombres turbulentos, necios, ambiciosos y viles
intrigantes procurarán desunir á mipatria con su sinies-
tra conducta: cimentarán sus destructores sistemas so-
bre engañosas ventajas, y te dirán : tía tienes dos inte-
reses, y toda tu gloria y poderlo, tau envidiado de tus
vecinos , se disipará cuino leve humo impelido por el


NOTAS. 329
viento del mediodia... No, yo pronuncio ante tí mi ju-
ramento: enmudezca mi lengua si olvido jaulas tu so-
lemnidad y grandeza.


«¡Cuánto brillo daba á aquella humana pompa el
aparato religioso! Sin tí, religion venerable, hubiera
sido utu vana ostentacion de orgullo; pero tO purificas
y sanlificas, tía engrandeces la grandeza misma; hasta
los reyes y poderosos del siglo prestan homenage y
tribut in respetos , simulados por lo menos , al rey de
las reyes... Si, á Dios solo pertenecen el honor, el im-
perio y la gloria... Esas santas ceremonias, esos cánti-
cos, esos sacerdotes revestidos con los ornatos del sa-
crificio, esos perfumes, ese dosel y ese sol resplande-
ciente dit oro y pedrería... Me acordaba de aquellas
palabras del profeta... «hijas de Jerusalen, vuestro rey
se acerca poned las tónicas nupciales y salid á reci-
birle.» Mis ojos se inundaban con lágrimas de gozo.
Mi Dios, mi patria y mis conciudadanos se habian iden-
tificado conmigo.»


«Al llegar á san Luis los tres órdenes del estado,
tornaron asiento en banquetas colocadas en la nave.
El rey y la reina se colocaron bajo un dosel de tercio-
pelo morado, sembrado de llores de lis de oro; los prín-
cipes, princesas , dignatarios de la corona y damas de
palacio ocupaban el recinto reservado á sus magesta-
des. Se esposo el Santisirno al sonido de la rnósica mas
esaresiva, y era el O salula • is hostia. Este canto natu-
ral, pero verdadero, melodioso, libre del estrépito de
instrumentos que sofocan la espresion ; aquella unifor-
me consonancia de voces que se alzaban al cielo me
convenció de que lo sencillo es siempre hermoso, siem-
pre grande y sublime siempre... Los hombres son in-
s msalos cuando con su vana sabiduría tratan de pue-
ril el culto que se ofrece al Eterno. ¿Cómo pueden ver
con indiferencia esa cadena moral que une al hombre
con Dios , que le hace visible á los ojos y perceptible
al tacto? XI. de La Fare , obispo de Nancy, pronunció
el discurso.... La religion constituye la fuerza de los




330 NOTAS.
imperios, y forma la felicidad de los pueblos. Esta ver-
dad, de que jamás dudó ningun hombre cuerdo , no
era la cuestion importante de que debia tratarse en
aquella augusta reunion ; el lugar y las circunstancias
presentaban mas anchuroso campo; pero el obispo de
Nancy no se atrevió, ó no pudo explayarse en él.


«Al siguiente dia se reunieron los diputados en el
salon que les estaba preparado. y el acto no fué menos
imponente ni grandioso que el del dia anterior.» (Me-
morias del .marqués de Ferrieres, t. I. p. 8 y siguientes).


Nota 2. 8 , página 4.3, tomo. 1.


=No creo fuera del caso referir aquí algunos de los
principales motivos en que la Asamblea de los comu-
nes fundó la determinacion que iba á tomar, cuyas
consideraciones son del abate Sieyes.


.Viendo la Asamblea de los comunes que los seño-
res de la nobleza, á pesar del allanamiento anunciado
al principio, introducen ya una modificacion que la
desmiente casi enteramente, cree por lo tanto que su
acuerdo sobre este punto es una negacion terminante.


.Esto supuesto, y en atencion á que los señores de
la nobleza no han desistido de sus anteriores delibe-
raciones, contrarias á todo proyecto de union , los di-
putados de los comunes opinan ser inátil seguir tratan-
do de un medio que no puede ya llamarse conciliatorio
desde que una de las partes conciliadoras lo han deses-
timado.


.En esta situacion que coloca á los diputados de los
comunes en su prirnua posicion, juzga la Asamblea
que no puede permanecer pasiva respecto á las clases
privilegiadas, sin hacerse criminal para con el pais que
tiene el derecho de exigiría emplee mejor su tiempo.


«Cree que es un deber para los re.presentantesdela
nacion, constituirse sin mas demora en Asamblea acti-
va capaz de empezar y llenar el objeto de su cargo.


Encarga la Asamblea á los señores comisarios que


NOTAS. 331
han entendido en las varias conferenciasllamadas con-
ciliatorias, que escriban la relacion de los muchos é
inótiles esfuerzos hechos por los diputados de los co-
munes para reducir a los verdaderos principios á las
clases privilegiadas; recomienda que espongan los mo-
tivos que la obligan á pasar de la espectativa á la ac-
cion,acuerda por fin que se imprima esta narracion
y con'siderandos al principio de la presente den-
tieracion.


«Pero va que no es posible constituirse en Asam-
blea activa, sin reconocer antes los que tienen derecho
de componerla, es decir, la condicion de votar como
representantes de la nacion , los mismos diputados
creen deber hacer la última tentativa con los señores
del clero y la nobleza , que sin embargo se han desen-
tendido hasta ahora del reconocimiento.


•Interesada ademas la Asamblea en acreditar la
negativa de estas dos clases de diputados, en el caso
de que insistiesen en no ser reconocidos , cree indis-
pensable hacer una invitacion por áltirna vez, que se
la trasmitirán los diputados encargados de leérsela.


•Señores, estarnos encargados por los diputados de
los comunes de Francia, de advertiros que no les es
posible diferir por mas tiempo el cumplimiento de la
obligacion impuesta á los r. presentantes de la nacion.
Ya es tiempo seguramente de que los que se anuncian
con semejante título, se dén á reconocer por medio de
una exhibicion corno!) de sus poderes, y principien á
ocuparse no de los intereses particulares sino del bien ge-
neral, ánico que presenta un objeto digno de nuestros
comunes esfuerzos. En consecuencia, y atendida la ne-
cesidad en que se hallan los representantes dela nacion
de ponerse en actividad, os suplican de nuevo, señores,
tanto en particular, como colectivamente osintiman por
última vez que concurrais á la sala de los Estados para
asistir y someteros como ellos á la aprobacion comun
de los poderes.


r s. Igualmente estarnos encargados de pre-
veniros que dentro de una hura se leerá la lista gene-




332 NOTAS.
cal de los distritos que están convocados, y que inme-
diatamente se procederá al exámen, quedando escluido
de hecho el que no comparezca.•


Nota 5.', página , tomo I.


No acostumbro á apoyar con citas y documentos
sino lo que puede ponerse en duda; y la cuestion de si
teniamos alguna constitucion , me parece de las mas
importantes de la revolueion, porque la falta de una
ley fundamental, nos disculpa de haber tratado de for-
mar una. No creo que haya autoridad mas respetable,
ni menos sospechosa en este concepto que la de Lally-
Tolendal. Este eseelenle ciudadano pronunció en 15
de junio de 1789, en el estamento dela nobleza, un dis-
curso del cual citaré algunos trozos.


<Señores, se han achacado hasta con alguna seve-
ridad, á los individuos de esta Asamblea, ciertas dudas
que manifestaron, aunque con pesadumbre y reserva,
sobre lo que se llama nuestra conslitucion ; y aunque
este objeto no tuviese conexion muy directa con el que
estamos tratando, séame permitido , supuesto que ha
servido de pretexto para la acusacion, que lo sea tam-
bien para la defensa; y asi voy á dirigir algunas pala-
bras á los señores que han dado nativo á ella..


<No teneis en verdad ninguna ley que esprese los
estados generales; pues aunque la habeis solicitado,
basta ahora os prohibia deliberar un acuerdo del con-
sejo, ó anulaba vuestras deliberaciones la sentencia de
u n parlamento.


<No teneis ley alguna que establezca la reunión
periódica de los estados gcnerabis, que hace ciento se-
tenta y cinco años que no se hahian reunido.


<No hay ninguna ley que ponga vuestra seguridad
y libertad individual al abrigo de atentados arbitrarios,
puesto que la solicitais y sin embargo bajo el dominio
de un rey, cuya justicia y probidad conoce y respeta
toda la Europa, ha habido ministros que han arranca-


NOTAS.
333


do á vuestros magistrados del santuario de las leves,
valiéndose de satélites armados. Bajo el reinado pre-
cedente lodos los magistrados del reino fueron arres-
tados en el tribunal mismo Gen sus hogares, dispersa-
dos por el destierro) los unos en la cima de las monta-
ñas, los otros en el fango de los pantanos , y estando
todos en parases mas horribles que las mismas cárce-
les. Si retrocedemos algo mas encontrareis un sin nú-
mero de mandamientos de prision, dictados por mise-
rables disputas teológicas, y si nos alejamos mas aun,
viereis infinitas comisiones sanguinarias y despóticas
órdenes sin poder hallar intérvalo en estas persecucio-
nes mas que durante el reinado de Enrique el Bueno.


<No existe ley que establezca la libertad de im-
prenta, que por masque la pedís, hasta ahora han sido
hurtarles vuestros pensamientos , despreciados vues-
tros deseos y ahogado entre cadenas el grito de vues-
tros corazones, unas veces por el despotismo de los
particulares, v otras por el de las corporaciones , que
es mas terrible aun.


<No teneis ninguna ley que exija vuestro consen-
timiento en la exaccion de las contribuciones, porque
á pesar de pedirla continuamente , hace dos siglos que
os hallais recargados con mas de trescientos ó cua-
trocientos millones de impuestos sin haber aprobado
ninguno.


'No teneis tampoco ninguna ley que haga respon-
sables á los ministros del poder ejecutivo , porque pe-
dis una, y los autores de esas comisiones sarguinarias,
los repartidores de esas órdenes arbitrarias, los dilapi-
dadores del tesoro público, los que han violado el san-
tuario de la justicia burlándose de las virtudes de un rey,
lisongeado las pasiones de otro y causado la ruina de la
nacion, no han dado cuenta ninguna, ni sufrido el me-
nor castigo.


Ultimamente, no tenéis ninguna ley general, posi-
tiva y escrita, niegun diploma nacional y real á un
mismo tiempo, una carta, por último, en que se esta-




334 NOTAS.


blezca nn órden fijo é inalterable , en que cada uno
sepa lo que debe sacrificar de su libertad é intereses
para conservar los de los denlas, que asegure todos los
derechos y defina Lodos los poderes. Por el con-
trario , el régimen de vuestro gobierno ha variado
en cada reinado y tal vez en cada ministerio , depen-
diendo siempre de la edad ó del carácter de un hom-
bre. En las menorías ó en reinados de principes
débiles se ha visto la autoridad real, que tan ne-
cesaria es para la dicha y la dignidad de la nacion,
vilipendiada groseramente, ó por la grandeza que con
una mano hacia vacilar el trono y con la otra oprimia
al pueblo, ó por corporaciones que unas veces inva-
dían temerariamente lo que otras habian defendido con
valor. Bajo príncipes orgullosos á quienes se lison-
geaba, ó de los virtuosos á quienes se procuraba en-
gañar, esa misma autoridad salía de todos los límites;
sin que hayan estado mejor definidos ni mas demarca-
dos los poderes secundarios ó como llaman interme-
dios. Unas veces sentaban como principio los parlamen-
tos que no podian mezclarse en negocios de estado; otras
sostenian que á ellos les tocaba tratarlos, como repre-
sentantes que eran de la nacion. Por un lado hemos
visto proclamas que anunciaban la voluntad del rey,
por otro acuerdos en que los dependientes del rev prohi-
bian en su nombre que fuesen obedecidas sus reales
órdenes. Tampoco los tribunales estaban mas acordes
entre sí, pues se disputaban su origen, sus atribucio-
nes, y se anatematizaban míltuaidente con sus sen-
tencias..


.No me detendré en citar circunstancias que po-
dria prolongar hasta el infinito; pero si estos hechos
son innegables, si no teneis ninguna de esas leyes que
pedís, y que acabo de mencionar, ú si aunque las te-
neis y (reparad en lo que voy á decir), ó si aunque las
teneis, careceis de la que obliga á ejecutarlas , de la
que responde de su cumplimiento , y asegura su dura-
cion, decidme lo que entendeis por la palabra consti :


NOTAS. 333
tucion, y convenid en que á lo menos se puede perdo-
nar algo á los que abrigan ciertas dudas sobre la exis-
tencia de la nuestra. Hablase continuamente de unirse
á esta constitucion, pero ¡ah! perdamos de vista esta
ilusiou para sustituirla con una realidad. Y en cuanto
á la espresion de innovaciones , y á la calificacion de
innovadores con que sin cesar nos zahieren, convenga-
mos en que los primeros innovadores están en nuestras
actas, respetemos y bendigamos la dichosa innovacion
que debe arreglarlo todo, hacer inviolables todos los
derechos, bienhechoras á todas las autoridades y feli-
ces á todos los individuos.


«Por esa constitucion , señores, es por la que yo
clamo, y ella es el verdadero objeto de nuestros man-
datos, y debe ser el fin de nuestras tareas. Esa eonsti-
tueion es la que repugna el mensage que se nos está
proponiendo, mensage que comprometerla al rey tanto
como á la nacion; y mensage en fin que me parece tan
peligroso, que no solo me opondré á él hasta lo óltirno,
sino que si fuera posible que se adoptara, me venia en
la sensible precision de protestar solemnemente con-
tra él..


Nota 4.3 , página 63, lomo


Me ha parecido conveniente copiar el resómen
de las actas presentadas por el conde de Clermont-
Tonnerre a la Asamblea nacional , porque puede ser-
vir de estadística del estado en que se bailaban las opi-
niones en Francia durante aquella época. Por mas que
la de Paris tuviese no poca intuencia en la redaecion
de este resínnen , no por eso dejó de ser cierto que se
consultó mucho la de las provincias, y este es pre-
cisamente el punto de vista bajo que yo considero su
importancia.




336 NOTAS.


ReStrilett del acta relativo al estado de las opiniones en
Francia, leido en la Asamblea nacional por el conde
de Tonnerre , sesion del 17 de junio de 4789.


«Señores, baheis sido llamadosá regenerar el im-
perio francés, para lo cual deheis contar con vuestras
propias luces y las de vuestros comitentes.


«Con este objeto nos ha parecido del caso , reunir
y presentaron los dalos de que abundan la ma y or par-
te de nuestras actas, á los cuales se seguirá luego la
idea particular de vuestra conviceion , y los que ha po-
dido ú pueda recoger de los diferentes planes, memo-
rias y observaciones que la han dirigido ú dirijan va-
rios particulares é individuos de esta augusta Asamblea.


«Vamos á daros cuenta de la primera parte de este
trabajo, y está reducido , señores, á que nuestros co-
mitentes están todos de acuerdo sobre un punto, que
es la regeneracion del estado. Pero hay unos que la es-
peran de la sola reforma de los abusos y del restableci-
miento de una conslilucion que existe hace catorce si-
glos, y que aun creen posible el que pueda revivir,
con tal que se reparen los ultrages que ha recibido del
tiempo y de las innumerables insurrecciones del interés
personal contra el del público.


«Otros hay que consideran tan viciado el régimen
social existente, que piden una constitucion nueva, y
para ello os facultan competentemente con tal que con-
serveis el gobierno é instituciones monárquicas, graba-
das en los corazones de todos los franceses, que desean
y os mandan respetar ; pero en lo demás estais autori-
zados para crear una constitucion que fije sobre prin-
cipios seguros la distincion regular de todos los pode-
res y la prosperidad del imperio francés. Los que opi-
nan de este modo, señores, creen que el primer capi-
tulo de la constitucion debe contener la declaracion
de los derechos del hombre, de aquellos derechos in-
prescriptibles , para cuyo mantenimiento se estableció
la sociedad.


NOTAS.
337


«Esta demanda de la declaracim de derechos por
tanto tiempo desconocida, es, digámoslo asi, el único
punto de divergencia que existe entre los poderes que
reclaman una constitucion nueva y los que solo se con-
tentan con el restablecimiento de la que miran como
actual.


«Asa unos como otros convienen uniformemente
en los principios del gobierno monárquico, en la con-
tinuacion de su autoridad, en la organizacion del cuer-
po legislativo, en la necesidad del Consentimiento na-
cional para las contribuciones, en la organizacion de
los cuerpos administrativos y en los derechos de los
ciudadanos.


Vamos, señores, á presentarlas C01110 decisiones los
resultados uniformes. y como cuestiones los resultados
diferentes ó contradictorios que arrojan vuestras ac-
tas , cuyo ese ru tinio hemos podido verificar.


1.° «El gobierno monárquico, la inviolabilidad de
la persona sagrada del rev,


, y el heredamiento de la
corona por la línea masculina, están igualmente reco-
nocidos y consagrados por la mayor parte de las actas,
sin que en ninguna se pongan en duda.


2.° «El rey queda igualmente reconocido por de-
positario de todo el complemento del poder eje-
cutivo.


3.° «Se pide generalmente la responsabi l idad de to-
dos los agentes de la autoridad,


á.° «Algunas actas reconocen en el rev el poder
legislativo limitado por las leves constitucion


-ales y fun-
damentales del reino; otras reconocen qne el rey en
el intervalo de una asamblea de los estados generales
á otra, únicamente puede formar las leyes de policia
y administraeion que sean interinas, y para las que se
exige el libre registro en los tribunales supremos, y
aun ha habido distrito que ha exigido que el registro
no pudiera verificarse sino con el consentimiento de
los dos tercios de las comisiones intermedias de las
asambleas de di•tritos. La mayor parte de las actas re-


baibleuteca popular.
T. VI. 573




338 NOTAS


conocen la necesidad de la sancion real en la promul-
gacion de las leyes.


«En cuanto al poder legislati vo , casi todas recono-
cen que reside en la representacion nacional con la
sancion real , y parece que vuestros comitentes conga-
gran la antigua máxima de los capitulares: Lex lit
econselsu populi el consfitulione regís.


«En cuanto á la organizacion de la representacion
nacional , las cuestiones sobre que deheis deliberar se
refieren á la convocacion , duracion ó forrnacion


de la
representacion nacional, ó al sistema de deliberar que
vuestros comitentes la proponían.


«En cuanto á la convocacion , unos han declarado
que los estados generales solo pueden disolverse por
st mismos, otros que el derecho de convocar, prorro-
gar y disolver pertenecia al rey, con la (mica condición,
en caso de disolucion, de hacer inmediatamente nue-
va convocatoria.


«En cuanto á la duracion , los unos han pedido que
sean periódicos los estados generales , y exigido que el
plazo periódico no dependiese ni de la voluntad ni del
interes de los depositarios del poder; y otros, aunque
en menor número, han pedido la permanencia de los
estados generales, de modo que la separación de los
individuos no produjese la disolucion de los estados.


«El sistema periódico ha producido otra cuestion:
¿existirá 6 no alguna comisión intermedia durante las
sesiones? La mayoría de nuestros comitentes ha mira-
do la creacion de una cotnision intermedia como peli-
grosa.


«En cuanto á la formacion , los unos están por la
separacion de los tres estamentos, pero respecto á es-
to la estensiou de los poderes que han consagrado ya
muchos representantes, dá indudablemente mas lati-
tud para resolver esta cuestion.


«Algunos distritos han pedido la reunion de los dos
primeros estamentos en una misma cámara , otros la
.supresion del clero, y division de sus individuos en los


NOTAS. 339
otros dos estamentos, y otros, por fin, que la repre-
sentacion de la nobleza fuese doble que la del clero, y
que ambas reunidas compusiesen igual número que los
comunes.


«Un distrito al pedir la reunion de los dos Prime-
ros estamentos ha propuesto el establecimiento de un
tercero con el título de estamento rural , é igualmente
se ha exigido que toda persona que tuviese algun en-
cargo, empleo ó destino en la cúrte, ro pudiese ser
diputado en los estados generales. Finalmente la ma-
yor parte de los distritos reconocen la inviolabilidad
de las personas de los diputados , y en cuanto al siste-
ma de deliberar, queda resuelta la cuestion de que sea
por individuos y por estamentos, pidiendo algunos dis-
tritos las dos terceras partes de votos para cualquiera
resolucion.


«Reconócese generalmente la necesidad del consen-
timiento nacional en las contribuciones. Todos limitan
la duracion de ellas al término señalado, que no po-
drá prolongarse jamás de una Asamblea á otra ; c l áu-
sula imperativa que ha parecido á todos vuestros co-
mitentes la garantia mas segura para que se perpetúen
nuestras asambleas nacionales.


«Corno un empréstito es solo una contribucion in-
directa , han creido que debe arreglarse á los mismos
principios.


«Algunos distritos han esceptuado de los impues-
tos temporales los que tuviesen por objeto la liquida-
ción de la deuda nacional, opinando que debcrian per-
cibirse hasta quedar estinguidos del todo.


«En cuanto á los cuerpos administrativos ó estados
provinciales, toda .= las actas piden que se establezcan,
dejando la mayor parte su organizacion á vuestra pru-
dencia.


«Finalmente toda la Francia reclama los derechos de
los ciudadanos , la libertad y la propiedad , y pide pa-
ra cada uno de sus individuos la inviolabilidad de las
propiedades particulares, y para sí la de la propiedad




NOTAS.


pública ; pide la libertad individual en toda su esten-
sion , así como acaba de fundar para siempre la liber-
tad nacional; pide la libertad de la imprenta , ó la li-
bre comunicacion de los pensamientos, y se declara
indignada contra las cartas reselladas que disponian
arbitrariamente de las personas y contra la 'violacien
del secreto de correos, que es una de las mas absur-
das é infames invenciones del despotismo.


•Entre tantas reclamaciones hemos observado , se-
ñores, algunas modificaciones particulares relativas á
los mandamientos de prision v á la libertad de impren-
ta, las cua l es sabreis apreciar en vuestra sabiduría , y
tranquilizareis sin duda ese sentimiento del honor fran-
cés que arrebatado por su horror á la ignominia, ha
desconocido muchas veces la justicia, y que se apresu-
rará á obedecer la ley que se dicte contra los fuertes
con la misma sumision que cuando solo se promulgaba
para los débiles. Vosotros disipareis las inquietudes
religiosas, reprimiendo los frecuentes ultrages que han
sufrido bajo el régimen prohibitivo, y el clero se acor-
dará de que la licencia fue por largo tiempo compañe-
ra de la esclavitud y reconocerá que el primero y mas
natural efecto de la libertad , es el restablecimiento
del Orden s y del respeto hacia todos los objetos de la
veneracion pública.


•Tal es , señores , el informe que la comision ha
creido deber presentares de lo que contienen vuestros
códigos relativo á constilucion. En ellos encontrareis
sin duda la piedra fundamental del edificio que estais
encargados de levantar á su mayor clevacion ; pero tal
vez echeis de menos aquel órden y conjunto de com-
binaciones políticas , sin las cuales siempre ofrecerá
muchos defectos el régimen social. Los poderes están
indicados, pero no distinguidos con la necesaria exac-
titud ; no está bien demarcada la organizacion de la
representacion nacional ; no se han fijado las bases de
la ley electoral ; pero vosotros suplirei.s estas faltas. La
nacion desea ser libre y. á vosotros os encarga su emanr-


NOTAS.
344


cipacion ; el génio de la Francia ha precipitado, por
decirlo asi , la marcha del espíritu público acumulando
para vosotros en pocas horas aquella esperiencia que
apenas podria esperarse del transcurso de muchos si-
glos. Podeis , señores, dar una constilucion á la Fran-
cia , el rey y_el pueblo os lo piden y ambos lo me-
recen.•


Resumen del cstracto de los códigos.


BASES APROBADAS.


•Artículo 1.° El gobierno francés es monárquico.
2.° La persona del rey es inviolable y sagrada.
3.° Su corona es hereditaria de varen en varon.
4.° El rey es el deposi'ario del poder ejecutivo.
5.° Los agentes de la autoridad son responsables.
6.° Se necesita la sancion real para la promulgacion


de las leyes.
7.° La nacion hace las leves con la sancion real.
8.° Se necesita el consentimiento nacional para los


empréstitos y contribuciones.
9.' No puede concederse impuesto alguno sino por


el tiempo de una legislatura a otra.
10. La propiedad es sagrada.
11. La libertad individual es sagrada.


Cuestiones en que no están de acuerdo los Códigos.


Artículo 1.° ¿Ha de ser limitado el poder legislativo
del rey por las leyes constitucionales del reino?


2.° ¿Puede el rey solo hacer leves provisionales de
policia y administracion en el intérvalo de las sesiones
de los estados generales?


3.° ¿Estarán sujetas estas leyes á la libre interven-
cion de los tribunales supremos ?




34 NOTAS.


4-.' ¿No pueden disolverse los estados generales
sino por sí mismos ?


5.° ¿Puede el rey por sí solo convocar , prorogar y
disolver los estados generales ?


6.° En caso de disolucion, ¿no está obligado el rey
á hacer nueva invocador] inmediatamente ?


7.° ¿Los estados generales serán permanentes ó
periódicos ?


8.° Si son periódicos , ¿habrá ó no comision inter-
media?


9.° ¿Se reunirán en una misma cámara los dos pri-
meros órdenes?


10. ¿Se formarán las dos cámaras sin distincion de
clases ?


11. ¿Se repartirán los individuos del clero entre las
otras dos clases?


12. La representación del clero , nobleza y estado
llano ¿estará en la proporcion de uno dos y tres?


13. ¿Se establecerá un tercer órden bajo el título
de órden de las campiñas ?


14. ,¿Los que ocupan cargos, empleos ó dignidades
de la corte , pueden ser diputados á los estados gene-
rales?


15. ¿Serán necesarias las dos terceras partes de vo-
tos para formar resolucion?


16. ¿Se continuarán cobrando los impuestos desti-
nados á la liquidacion de la deuda nacional hasta su
total estincion?


17. ¿Serán abolidas ó modificadas las órdenes ar-
bitrarias de prision ?


18. ¿Será indefinida ó modificada la libertad de
imprenta?


Nota 5.' , página 117 , tomo


En el cap i tulo VII del tomo 1, al principiar la
Asamblea legislativa , se hallará un inicio que me pa-
rece imparcial, sobre los errores imputados á la cons-


NOTAS. 343
titucion de 91. Solo diré dos palabras acerca del pro-
yecto de establecer en esta época en Francia el gobier-
no inglés. Esta forma de gobierno es una transacion
entre los tres intereses que dividen los estados moder-
nos ; el trono, la aristocracia y la democracia. Seme-
jante transacion no es posible hasta despues de haber-
se debilitado las fuerzas , es decir , hasta despues del
combate , ó lo que es lo mismo , de la revolucion. En
efecto, en Inglaterra no se verificó hasta que pasó una
larga lucha, despues de la democracia y la usurpacion;
pero el querer efectuar la transacion antes del comba-
te, es querer hacer la paz antes que la guerra. Triste
es esta verdad , pero inegable , pues los hombres no
ceden hasta que sienten enervadas sus fuerzas. La
constitución inglesa no era por lo tanto posible en
Francia hasta despues de la revolucion. No era malo
predicarla, pero sí desacertado; y aunque se hubiera
hecho mejor , nada se hubiera conseguido. Para disi-
par cualquier sentimiento añadiré , que aun cuando se
hubiera escrito en nuestra tabla de la ley toda la cons-
titucion inglesa , no por eso se hubieran calmado las
pasiones; antes bien , se hubiera chocado del mismo
modo , y trabádose la batalla á pesar de este tratado
preliminar. Repito, pues , que era necesaria la guerra,
es decir la revolucion , porque Dios ha concedido la
justicia a los hombres á costa de combates.


Nola 6. 8 , página 119 , lomo I.


Estoy muy lejos de vituperar la obstinacion del
diputado Mounier, pues nada hay mas respetable que
el convencimiento; pero es un hecho muy curioso que
merece aclararse, y lié aquí un trozo entresacado de
su informe a sus comitentes:


•Muchos diputados , dice , resolvieron obtener de
mí el sacrificio de este principio (la saneion real) ,
sacrificándole ellos mismos , obligarme á concederles
por agradecimiento alguna compensador]. Me llevaron




341 NOTAS.
á casa de un celoso amante de la libertad que deseaba
la union entre ellos y y o, con el fin de que la libertadsufriese menos obsClie'ulos, y cuyo objeto era única-
mente presenciar nuestras conferencias , sin tomar
parte en la decision. Para convencerles 6 desengañar-
me yo mismo , acepté la conferencia , en la cual se
declamó fuertemente contra los supuestos inconvenien-
tes del derecho ilimitado que tendria el rey para impe-
dir una ley nueva , asegurándome que si la Asamblea
reeonocia este derecho l'alivia una guerra civil. Estas
conferencias que se repitieron por dos veces , no pro-
dujeron resultado alguno; renováronse en casa de un
americano conocido por su ilustracion y virtudes, que
poseia al mismo tiempo la esperiencia y teoría de las
instituciones propias para la conservacion de la liber-
tad. Su decision fué favorable á mis principios , y asi
que se convencieron de que eran inútiles todos los es-
fuerzos hechos para que desistiera de mi opiniun, me
declararon por fin que no daban mucha importancia á
la cuestion de la sancion, reta, á pesar de que pocos
dias antes la hablan presentado como un motivo de
guerra civil; ofrecieron votar por la sancion ilimitada,
y asi mismo por dos cámaras, aunque con la condicion
de que yo no sostendria en favor del rey el derecho (le
disolver la Asamblea de los representantes , ni recla-
maría para el primer estamento mas que un veto sus-
pensivo, ni me opondria tampoco á una ley fundamen-
tal que estableciese Convenciones nacionai'es en épocas
lijas , ó á propuesta de la Asamblea de los represen-
tantes (") de las provincias, para revisar la constitucion
y hacer en ella las alteraciones que se creyesen nece-
sarias. Entendían por Convenciones nacionales ciertas
Asambleas á las que se trasmitieran todos los derechos
de la nacion , que reasumiesen todos los poderes, y
por consiguiente anulasen con solo su presencia la au-
toridad del monarca y de la legislatura ordinaria , y
que pudiesen disponer á su arbitrio de toda clase de
autoridades , trastornar la constitucion á su antojo y


NOTAS. 345
restablecer el despotismo ú la anarquía. Finalmente,
se quería dejar en cierto modo á una sola Asamblea,
que se hubiera denominado Convencion nacional , la
suprema dictadura , esponiendo así el reino á un re-
troceso periódico de facciones y disturbios.


Manifesté mi sorpresa al ver que quedan obligar-
me á tratar de los intereses de un reino como si fuése-
mos sus dueños absolutos , y observé que si solo se
dejaba el veto suspensivo á una suprema cámara , y si
se componía de individuos elegibles , seria muy dificil
que entrasen en ella personas dignas de la confianza
pública ; entonces todos los ciudadanos preferirian ser
nombrados representantes, y siendo la cámara juez de
los crímenes de estado debía estar revestida de gran
dignidad, y por consecuencia no debla ser su autoridad
menor que la de la otra cámara. Añadí , en fin , que
cuando creia verdadero un principio , estaba obligado
á defenderlo, y no podía prescindir de hacerlo, porque
la verdad pertenecia á todos los ciudadanos.


.:Yota 7. a , página 126, tomo
~seo Pe,ce


Las particularidades de la conducta de Mirabeau
con respecto á todos los partidos no son generalmente
muy conocidas , aunque lo serán en breve. He conse-
guido de los que van á dar luz estos detalles algunos
datos positivos , y he tenido en mis manos algunos do-
cumentos importantes, y sobre todo el escrito en forma
de profesion de fin que se refería á su tratado secreto
con la cíate. No me es permitido dar al público ningu-
no de estos documentos ni citar los nombres de sus de-
positarios , mas lo que puedo ciertamente afirmar es
que á nadie le quedará la menor duda despues de que
se publiquen , y que Mirabeau no entró jamás en las
supuestas tramas del duque de Orleans. Mirabeau sa-
lió de Provenza con el único proyecto de combatir
el arbitrario poder de que Rabia sido víctima , y que
asi su razon como sus sentimientos se lo presenta-




346 NOT
han detestable. Al llegar á Paris trató mucho con.
un banquero muy conocido entonces y hombre de
mucho mérito, en Cu y a casa hablaba de política, de tia_
denda v de economía pública. Allí adquirió muchos
conocimientos en esta mat,ria, y trabó amistad con lo
que se llamaba Colonia ginebrina desterrada, de la cual
formaba parte Claviere, que fue despees ministro de
hacienda. Sin embargo, Mirabeau no tuvo ninguna
amistad mtiV íntima ; tenia en sus modales cierta fa-
miliaridad debida al sentimiento de su fuerza, senti-
miento que rayaba á veces en imprudencia, y gracias
á esta familiaridad, adquiria relaciones con todo el
mundo, y parecía ser amigo de todos aquellos con
quienes trataba. Por esto se le creyó muchas veces
amigo v cómplice de algunos con quienes no le ligaba
ninguri interés. He dicho y repito que no pertenecía á
niugun partido. La aristocracia no porfia contar con él
y el partido de Nec.ker y Mounier no supo compren-
derle; solo-el duque de Orleans puede parecer que se
unió con él, y así se ha creido, porque Mirabeau trata-
ba familiarmente al duque, y porque se supoMa en
ambos una eslraordinaria ambicion, y el uno como
príncipe, y el otro como tribuno parecia que debían
unirse. Motivo de alianza era tambien la escasez eta
que vivía Mirabeau y la fortuna del duque; no obstan-
te el primero vivió pobre hasta sus relaciones con la
córte. Entonces observaba á todos los partidos, procu-
raba que se declarasen y conocía su mucha importan-
cia para que se uniese á nadie sin reflexion. Solo una
vez empezó á tener relaciones con uno de los supues-
tos agentes del duque de O, Jeans, el cual le convidó á
comer, y él, que nunca temia aventurarse, accedió mas
bien por curiosidad que por otra causa. Antes de ir al
convite, se lo participó á su íntimo confidente, y pare-
ce que se mostró muy satisfecho de aquella entrevista
de la cual sacaria grandes descubrimientos. Verificóse
la comida, y Mirabeau volvió á referir que solo habian
hablado ligeramente del duque de Orleans, de la es-


NOTAS. 347
tima en que tenia el talento de Mirabeau y dela aptitud
con que le juzgaba para gobernar un estado; de modo
que la entrevista fui, insignificante, y cuando mas solo
pudo manifestar á Mirabeau que de buena gana le ha-
cian ministro. Por esto dijo á su amigo con su acos-
tumbrado buen humor: «No puedo menos de ser mi-
nistro, porque el duque de Orleans y el rey quieren
nombrarme.» Pero todo esto no pasaba de ser una
broma, y el mismo Mirabeau jamás dió crédito á los
proyectos del duque.


Nota 8.' página134, tomo I.


La carta del conde de Estaing á la reina es un do-
cumento curioso que deberá consultarse siempre en
los acontecimientos del 5 y fi de octubre.


Este valiente marino tan leal como independiente,


h(cualidades que parecen contradictorias pero que seallan á mentido reunidas en los marinos), habia con-
servado la costumbre de no ocultar nada á sus prín-
cipes, á quienes amaba. No puede ofrecer duda su tes-
timonio cuando está consignadaen una carta confiden-
cial en que espone á la reina las intrigas que ha descu-
bierto y que le han inquietado mucho. Por ella se verá
si en efecto la córte carecia de proyectos en aquella
época.


«Mi deber y fidelidad exigen que manifieste á los
pies de la reina el resultado de mi viage á Paris. Me
alaban de que duermo tranquilo en la víspera de un
asalto ó de un combate naval, y me atrevo á asegurar
que no soy medroso en los encuentros. Educado junto
al delfín que me dislinguia, y acostumbrado á decir en
Versalles la verdad desde mi infancia; soldado y mari-
no, é impuesto en las atenciones, las respeto, sin que
puedan alterar mi franqueza y ánimo.


«Debo, pues, confesar á Y. M. que en toda la noche
he cerrado los joos. Me han dicho en la alta sociedad
(iy qué seria, justo cielo, si se esparciese por el pueblo!),




h


3 .'18 :NOTAS.


me han repetido que se recogian firmas entre el clero
y la nobleza. Unos pretenden que es de acuerdo con el
re y , otros que lo ignora. Aseguran que hay un plan, y
qüe el re y se retirará ó le arrebataran por Champaña
6 por Ve.r.dun, y por el último que irá á Metz. Nom
bran á Bouillé, ¿y quién? M. de Lafayctte que me lo
ha dicho en secreto comiendo en casa de M. unge.
Temblaba no fuera que lo oyese algun criado, y le he
advertido de que una sola palabra suya pocha ser la se-
ñal de muerte. M. de Lafarette lo da por cierto con la
mayor serenidad, y me ha contestado que en 3letz, co-
mo en todas partes, los mas fuertes eran los patriotas,
y que mejor era que muriese uno para que se salvasen
todos.


«El baron de Breteuil, que no acaba de alejarse,
dirige este proyecto ; anden buscando dinero y prome-
ten dar millon y medio mensual. Por desgracia se cita
corno cómplice al conde de Merey,si las voces que
corren llegan á esparcirse por el p'ueblo, sus conse-
cuencias serán incalculables; no obstante hasta ahora
solo se habla de ello eu secreto, y los hombres sensa-
tos se aterran al considerar los efectos que puel e pro-
ducir la sola duda de que haya algo de cierto. He estado
en casa del embalador de España, y no oculto á la reina
que se han aumentado mis recelos. Fernan Nuñez ha
hablado conmigo de estos rumores y de lo terrible que
era suponer un plan imposible que produciria la mas
desastrosa y vergonzosa guerra civil, que ocasionarla
la separación O total pérdida de la monarquía, víctima
del encono interior y ambicion estrangera, y que seria
indudablemente la pérdida irreparable de las personas
mas queridas de la Francia.


«Despues de haber hablado de la córte fugitiva, per-
seguida, engañada por los que no la han sostenido cuan-
do podían y que quieren ahora precipitarla con ellos...
afligida por una bancarrota general, indispensable en-
tonces y espantosa.... Eneste momento no pude menos
de interrumpirle manifestando que al menos el único


NOTAS: 31-9


mal seria el que produjese esta falsa noticia si llegaba
á cundir, porque era una idea sin ningun fundamento.
El embajador de España bajó los ojos al oir esto, y ha-
biéndole yo instado de nuevo, roe confesó que perso-
nas de suposicion y crédito le habían manifestado ha-
berles propuesto suscribir á una asociacion que no ha
querido nombrar, y fuese por inadvertencia ó de intento,
felizmente no me exigió la palabra de [valor, en cuyo
caso me verla obligado á guardarla, ni tampoco le pro-
metí ocultar á todo el mundo un hecho que me inspira
el ma y or terror que jamás he esperimentado. No te-
mo solamente por 'ni, y solo suplico á V. AL que pe-
se en su consideracion todo lo que podría suceder á
consecuencia de un mal paso : el primero cuesta muy
caro. He visto el sensible corazon de la reina verter
lágrimas por las víctimas sacrificadas, y en la actuali-
dad dcberian sentirse los torrentes de sangre Mía&
mente derramada. Una simple iudiscrecion puede ser
irremediab l e, y solo anticipandose al torrente y alhagán-
dole, puede lograrse en parte conducirlo a donde se
desee. Nada se ha perdido. La reina puede reconquistar
para el rey su reino. La naturaleza la ha prodigado los
medios, que son los únicos posibles. Puede imitará usu_
augusta madre, pues de lo contrario
dezco. Suplico á V. M. que me conceda una audiencia
para un dude esta semana.


.Nota g.', página 145, tomo 1.


La historia no puede menos de justificar á los indi-
viduos de urna revolucion en (pie hasta las primeras
dignidades son muy numerosas. .I.afayette ha sido tan
calumniado y su carácter es tata puro y sostenido, que
es justo dedicarle una nota.


Su conducta en los dial 5 y 6 de octubre fué tia
continuo sacrificio, y sin 'embargo se ha presentado
corno un crimen por aquellos mismos que le dcbian la
vida. Por lu pronto se le hizo uu cargo hasta de que




30 VOTAS.


la guardia nacional le condujese á la fuerza á Ver-
salles.


Nada mas injusto, porque si puede avasallarse con
firmeza á soldados conducidos -por mucho tiempo á la
victoria, y á ciudadanos reciente y voluntari•men-
te alistados, que aman á su gefe por exaltacion de opi-
niones, son incontrastables cuando se dejan llevar de
estas opiniones mismas. Lafayette luchó contra ellos
todo un dia y no puede desearse mas; por otra parte
nada mas útil que su partida, porque sin la guardia
nacional, se tomaba el palacio por asalto, y no puede
preverse cuál hubiera sido la suerte de la familia real
en medio del desenfreno popular. Hemos visto que los
guardias de corps hubieran sido a-rollados sin los gra-
naderos nacionales, y asi era indispensable la pres. en-
cia de Lafayctte y de sus tronasen Versalles.


Lo que mas cruel y continuamente se ha vitupera-
do ha sido el haberse entregado al sueño. Lafayette
permaneció en pié hasta las cinco de la mañana , em-
pleando toda la noche en distribuir patrullas y resta-
blecer el órden y la tranquilidad: y lo que prueba que
sus precauciones eran muy acertadas es que no se
atacó a ninguno de los plintos que estaban á su cuida-
do. Todo parecía tranquilo, é hizo una cosa que nadie
hubiera dejado de hacer en su caso , reposar en una
cama, porque hacia veinte y cuatro horas que luchaba
contra el populacho. Su descanso apenas fué de media
hora, y no solo acudió á los primeros gritos, sino bas-
tante á tiempo para salvar á los guardias de corps, que
iban á ser degollados. ¿Qué puede, pues, echárselo en
cara? ¿El no haber acudido al primer minuto ? •
Lo mismo.podia haber sucedido en otro caso , porque
cualquiera órden ó reconocimiento podio haberle ale-
jado media lv ra del sitio en que ocurrió el primer ata-
que. ¿Pero llegó á tiempo de librir á casi todas las
víctimas, y de salvar el palacio y las augustas perso-
nas que en élse hallaban? ¿se esposo generosamente ti
todos los peligros? Esto es lo que no puede negarse y


NOTAS. 351


lo que le valió en aquella época acciones de gracias de
todas partes.11Lidama de Stael de quien no puede
creerse parcialidad en favor de Lafayctle , refiere que
ovó gritar á los guardias de corps viva Lafayette!
Illounier, que no merece menos crédito, alaba su com-
portamiento, y M. de Lally-Toiendal desea que se le
hubiera dado en aquellos momentos una especie de
dictadura: estos dos diputados se esplican con dema-
siada severidad contra los (has 5 y 6 de octubre para
que su testimonio no merezca la mayor c•mlianza. Na-
die negó en los primeros mom e ntos un celo que todos
aplaudieron; pero despues, conociendo el espíritu de
partido lo peligrosa de suponer virtudes en un consti-
tucional, negó los servicios de Lafayette , empezando
entonces aquella série de calumnias de que ha sido
destines objeto.


Nota 10, página 151, tomo I.


Ya he espuesto las relaciones casi nulas de Mira-
beau con el duque (le Orleans. lié aqui el sentido de
aquella famosa espresion: Ese G. C.... no merece el tra-
bajo que se toma uno por el. La violencia de Lafayette
con el duque de Orleans indispuso al partido popular,
y sobre todo á los amigos del príncipe condenado á
destierro. Pensaban estos contraponer Mirabeau á
Lafayette, aprovechándose de la envidia del orador
contra el general. lin amigo del duque, Lauzun, fué
una noche á casa de :11irabeau para obligarle á tomar
la palabra al dia siguiente, y ya iba á ceder Mirabeau
que solía ser avenible, cuando sus amigos , mas cuida-
dosos que él de su propia conducta , le instaron para
que guardase silencio, como asi quedaron acordes. Al
dia siguiente al abrirse la sesion se supo la marcha del
duque de Orleans: y Mirabeau que no pocha tolerar
su condescendencia con Lafayette: y que aludía á los
inútiles esfuerzos de sus amigos , eselatnó: Ese G. C...
no merece el trabajo que uno se loma por a.




352


NOTAS.


Nota 11, página 153, tomo 1.


Tenia Mirabeau, como hombre superior , muchas
puerilidades al lado de su grandeza una imaginacion
muy viva que debla alhagarse con esperanzas. No era
posible darle el ministerio ;in destruir su influjo, y por
consiguiente sin perder su persona y el apoyo que po-
dia dar. Por otra parte, necesitaba aquel cebo, y los
que se colocaron como mediadores entre él y la córte,
aconsejaron que á lo menos se le dejase la esperanza
de un ministerio; no obstante, los intereses persona-
les de Mirabeau nunca eran objeto de rnencion parti-
cular en las varias comunicar iones que ocurrían, pues
no se hablaba en efecto de dinero ni favores , y era
dificil dar á entender á Mirabeau lo que qucrian de-
cirlo. Con este lin se indicó al rey un medio muy sa-
gaz. Mirabeau tenia tan mala reputacion , que pocos
hubieran querido pasar por compañeros suyos. El
rey preguntó á M. de Liancourt, fi quien estimaba mu-
cho, si aceptaria un ministerio en compañía de Mira-
beau, y aquel respondió , por afecto al monarca, que
estaba decidido á cuanto le fuese útil. Supo esto el
orador, y se llenó de satisfaccion, no dudando de que
en cuanto lo permitiesen las circunstancias le nom-
brarian ministro.


Nota 12 , página 160, tomo 1.


No desagradará saber la opinion de Ferrieres sobre
el modo con que se conducían en la Asamblea los di-
putados de su propio partido.


«En la Asamblea nacional; dice Ferrieres, solo ha-
bia unos trescientos hombres íntegros en toda la es-
tension de la palabra, esentos de ledo espíritu de par-
tido, estraños á ambos clubs, deseosos del bien , sin
interés ninguno, dispuestos siempre á adoptar la pro-
posicion mas razonable y útil, cualquiera que fuese el


NOTAS. 353
autor y defensor. Las pocas leyes buenas que salieron
de la Asamblea constituyente debieron su existencia á
estos hombres, dignos de su honroso encargo, y ellos
fueron los que evitaron todo el mal que dejó de ha-
cers.


on adoptar lo que era bueno, y aparlarse (le lo
«ec


malo, formaron frecuentemente rnay¿fría para ciertas
deliberaciones, que sin ellos hubieran sido desechadas
por espíritu de partido, asi como desecharon mociones
que sin ellos hubieran sido adoptadas por espíritu de
interés.


«Pero no puedo menos de manifestar, al hablar de
esto, la impolítica conducta de los obispos y nobles,
que, como no aspiraban mas que á disolver y desacre-
ditar la Asamblea, lejos de oponerse á los malos de-
cretos,manifestaban una indiferencia incomprensible.
Se salían del salon en el momentó en que el presiden-
te anunciaba la euestion, invitando á hacer lo mismo á
los diputados de su partido , ó si continuaban en la
sesion les gritaban para que no hablasen , asi es que
los de los c l ubs eran por abandono los que poseían la
mayoría de la Asamblea, y decretaban cuanto se les
antojaba. Creyendo firmemente los obispos y nobles
que no subsistiría el actual régimen, apresuraban con
una especie de impaciencia , y con la esperanza de
acelerar su ruina, la pérdida de la monarquía y la su-
ya propia. A tan insensata conducta se agregaba su
insultante indolencia por la Asamblea y el pueblo que
asistía Ntia á las sesiones. o prestaban aten" cion, se cejan,
hablaban en voz alta, y confirmaban asi al pueblo en
la siniestra opinion que habia formado de ellos , y en
vez de esforzarse por reconquistar su confianza y es-
timacion, parece que se esmeraban en atraerse su Odio
y desprecio. Provenian todas estas necedades de que
los obispos y nobles no podían creer que la revolucion
se hubiese introducido haría ya mucho tiempo en la
opinion y ánimo de todo francés, juzgando contener
por medio de estos diques un torrente que iba cada


Biblioleca popular.
T. Vi. 574




331 SOTAS.
vez en mas aumento. Su errada obstinacion obligaba
á los revolucionarios á llevar su sistema mucho mas
allá de lo que se babian propuesto: y entonces clama-
ban los nobles y los obispos contra la injusticia y la
tiranía, hablando de la antiguedad y legitimidad de
sus derechos á unos hombres que habian minado la
base de todos ellos.


(Ferricres, lomo II, página 122).
Nota 13, página 162 , lomo I.


El restablecimiento de los guardias de corps dió
lugar á una anécdota que merece referirse. Se quejaba
la reina á M. de Lafayette de que el rey no era libre,
y alegaba en prueba que la guardia de palacio la en--
brian los nacionales, y no los guardias de corps. Lafa-
yetle la preguntó si seria gustosa en que se confiase á
estos. y la reina no supo por el pronto qué decir, aun-
que no se atrevió á rehusar la oferta que la hizo el ge-
neral de inlluir en el asunto. Pasó al punto al Ayunta-
miento, que á instancia suya solicitó formalmente del
rey el restablecimiento de los guardias de corps, ofre-
ciendo alternar con ellos en el servicio de palacio. No
disgustó á los reyes esta pretensión, pero pronto espe-
rimentaron sus consecuencias, y los que no querían
que apareciesen libres, tes obligaron a responder ne-
gativamente. Sin embargo, no podia motivarse esta
oposicion, y la reina, é quien se confiaba muy á me-
nudo los asuntos delicados, se encargó de decir á La-
fayette que no se accedia á la proposieion del Ayunta-
miento, añadiendo por motivo que no quería esponer
á tos guardias de corps á ser degollados. No obstante,
Lafayette acababa de encontrar uno que se paseaba
con uniforme por palacio, y cité este caso á la reina,
que se vid corlada, aunque persistió en el intento que
estaba encargada de manifestar.


NOTAS. 355


Nota 11 , página 165 tomo/.
El discurso del hermano ma yor del rey en la casa


de Ayuntamiento contiene un pasage muy importante
que no debe omitirse.


•En cuanto á mis opiniones personales , dice este
augusto personage, hablaré con confianza á mis con-
ciudadanos. Desde el día en que me declaré en la se-
gunda Asamblea de los notables sobre la cuestion fun-
damental que dividia los ánimos, no he dejado de
creer que estaba próxima una gran revolueion; que el
rey, por sus intenciones, virtudes y suprema gerarquia
debla ponerse al frente, porque no podia ser ventajosa
á la nacion sin serlo asimismo á su monarca; finalmente
que la autoridad real debla ser el baluarte de la liber-
tad nacional y esta libertad la base de la autoridad real.
Que se cite una sola de mis acciones, un solo discurso mio
en oposieion á estos principios, ó en prueba de que no
haya sido el hinco objeto de mis pensamientos é inten-
ciones la felicidad del rey y del pueblo , sean cuales
fueren las circunstancias en que me hubiese hallado:
tengo derecho á que se me crea bajo mi palabra, y yo
no he variado ni variaré jamás de sentimientos ni prin-
cipios.


Nota 15, página 165, tomo I.


El discurso que pronunció el rey en esta ocasion
es demasiado notable para que dejemos de citarle con
algunas observaci . ; -tes. Este escelente y desgraciado
príncipe estaba artado por continuas dudas , y ha bia.
algunos momentos en que veia mejor que otro alguno,
cuáles eran sus propios deberes y las sinrazones de la
córte.


El tono que resaltaba en su discurso de á de febre-
ro, prueba que nadie le dictaba entonces sus palabras,
y que se espresaba con un conocimiento verdadero de
su situacion presente.




356 NOTAS.


«Señores: me trae á vuestra presencia la gravedad
«de las circunstancias en que se encuentra la Francia.
«La progresiva relajacion de todos los vínculos de (Sr-
«den y subordinacien, la suspension ó inercia de la
«justicia, los descontentos que nacen de las privacio-
enes particulares, las oposiciones y fatales rencores
«que inevitablemente se siguen á prolongados distur-
«bios, la critica situaciou de la hacienda y la incerti-
adumbre respecto a la fortuna pública; finalmente la
«general agitacion de los ánimos, todo parece reunirse
«para aumentar la inquietud de los verdaderos amigos
«de la prosperidad y dicha del reino.


«Grande es sin duda el objeto que teneis á vuestro
«cargo, pero es necesario conseguirle con los menos
«alborotos y convulsiones que se pueda. Confieso que


intencion al reuniros, era conduciros á él , de una
«manera mas pacífica, porque si bien deseaba concen-
trar vuestras luces y volunt2des para labrar la pros-


«peridad pública , tampoco se ene oscurecia que mi fe-
«Deidad y mi gloria estaban íntimamente enlazadas con
«el éxito de nuestros trabajos.


die procurado c« n uni«1 contínua vigilancia libertar
«vuestros afanes del funesto influjo que podian tener
«sobre ellos las desgraciadas circunstancias en que os
«bailabais. Los horrores de la escasez que tenia la
«Francia en el año último, se han evitado con incesan-
tes cuidados A inmensas provisiones. El desorden que


«el antiguo estado de la hacienda, el descrédito, la es-
«cesiva falta de numerario y la gradual disminucion de
das rentas debian producir naturalmente; este desor-
«den, O al menos su exhorbitancia y publicidad , no se
«han manifestado hasta el presente. Ile reparado en
«todas partes, y principalmente en la capital, las fata-
les consecuencias de la falta de trabajo ; y a pesar de


ala relajacion de todos los medios de autoridad he sos-
tenido el reino, sino como hubiera deseado, al menos


«en un estado de tranquil dad suficiente para gozar de
«los beneficios de una libertad prudente y bienordena-


NOTAS. 357
«da, finalmente, á pesar de nuestra situacion interior,
a y de las borrascas políticas que agitan á otras nacio-
«11es, he conservado esteriormenle la paz, y manteni-
do con todas las potencias europeas las prudentes y


«amistosas relaciones que pueden hacer esta paz dura-
dera. t)espues de baberos preservado de este modo, de


«los principales obstáculos que hubieran podido inter-
rumpir vuestras tareas y atenciones , me parece que


«ha llegado el momento en que importa al bien del es-
etado que yo me asocie, de un modo mas espreso, á la
«ejecucion de todo lo que haheis meditado en ventaja
«de la Francia. Ninguna ocasion me parece mas opor-
tuna que aquella en que presenteis á mi aceptacion


«los decretos destinados á dar al reino una nueva or-
«ganizacion, que tanto debe influir en la felicidad de
«mis súbditos y prosperidad de este imperio.


Sabeis, señores, que hace mas de diez y ocho años,
«cuando aun no se hdbia manifestado el voto de la na-
«clon sobre las Asambleas provinciales, que halda em-
pezado á sustituir esta especie de adannistracion a la


«consagrada por antiguas y no interrumpidas costum-
abres. Habiéndome hecho conocer la experiencia que
«no me habla engañado respecto á la utilidad de es-
«tos establecimientos, he procurado estenderlos á las
«provincias de mi reino, y para asegurar la confianza
«general á 1 s nuevas administraciones , he querido
«que sus individuos fuesen libremente nombrados por
«todos los ciudadanos. Vosotros habeis mejorado mu-
cho esta idea, principalmente con la subdivision


«igual y sabiamente producida , que corrigiendo los
«antiguos límites de unas provincias con otras y esta-
«bleciendo un sistema general y completo de equili-
brio, reduce a un mismo espíritu é interés todas las


«partes del reino.
«Esta magnífica y saludable idea os pertenece es.


.elusivamente , y bien se necesitaba toda esa reunion


.de voluntades y todo el ascendiente que disfrutan los
«representantes de la nacion, para emprender con




358 NOTAS.
«confianza un cambio tan importante y para vencer en
•nombre de la nacion tanta resistencia de la costumbre
<y de los intereses particulares.•


Es exactísimo y está perfectamente esplicado cuan-
to dice aquí el rey , porque en efecto, él por sí ha bia
intentado todas aquellas mejoras y dado un ejemplo
bastante raro entre los príncipes , cual es el de preve-
nir las necesidades de los súbditos. Esos elogios que
tributa á la nueva division territorial llevan el sello de
la buena fe, tanto mas cuanto era utilísima al mismo go-
bierno, destruyendo las resistencias que muchas veces
le habían opuesto las localidades. Es, pues, evidente,
que el rey hablaba con toda sinceridad. Continúa asi;


<Yo favoreceré y secundaré por cuantos medios es-
<tén á mi alcance , el buen resultado de esta inmensa
<organizacion de que depende el bienestar de la Fran-
<cia; porque no debo ocultaros que me ocupo detna-
«silicio de la situacion interior del reino y tengo dema-
siado abiertos los ojos sobre los peligros de todas cla-
ses que nos rodean , para no conocer que en la dispo-


«sieion actual de los ánimos, y considerando el estado
<de los negocios públicos, es menester establecer con
<calma y tranquilidad un nuevo régimen, ó de lo con-
trario se vera espueslo el reino a todas las calamidades


«de la anarquía.
•11ellexioncri bien en ellolos buenos ciudadanos asi


<corno yo he procurado bac, , rto, lijando únicamente su
<atencion en el bien del estado y verán , que á pesar
«de ser diferentes sus opiniones , debe reunirlos hoy
•á todos un interés evidente y comun. El tiempo re-
< formará los defectos que se encuentren en la colee-
<cion de leyes emanadas de esta Asamblea.• (Esta
crítica indirecto y delicada , prueba que el rey no se pro-
ponía adular sino decir la verdad aunque con la mode-
racion necesaria) ; <pero cualquiera empresa que se
<dirija á trastornar los principios de la constitucion
«á debilitar su benéfico influjo, solo servirá para intro-
▪ducir entre nosotros la tea de la discordia con todas


NoTAS. 359
«sus consecuencias inevitables; y aun suponiendo que
<semejante tentativa contra mi pueblo y contra mí lie-
•gára á realizarse , solo se conseguirla privarnos á to-
dos sin compasion alguna , de los muchos bienes que


«el nuevo órden de cosas nos presenta en perspectiva.
«Concibamos , pues, de buena fé las esperanzas


<que se nos ofrecen , y pensemos solo en realizarlas
«unánimemente. Convénzanse todos de que el manar-
<ca y los representantes de la nacían abrigan los mis-
<mos intereses y deseos, para que esta opinion y creen-
cia infunda en las provincias la paz y la armonía, y


<para que todos los ciudadanos honrados, todos los
<que pueden servir al estado con su ilustracion y celo,
«se apresuren á tomar parte en las varias sobdiv isiones
<de la administracion general , cuyo conjunto y enlace
«deben concurrir eficazmente para restablecer el órden
<yr prosperidad del reino.


«No se nos debe ocultar que hay mucho que hacer
«antes de conseguirlo , y que se necesita una voluntad
.eonsiante y un esfuerzo general y unánime si hemos
«de obtener un éxito verdadero. Continuad vosotros
<vuestras tareas sin otra pasion que la del bien , fijad
«vuestra aterido') en la suerte del pueblo y en la liber-
▪tad pública ; pero no os olvideis tainhien de suavizar
<v tranquilizar todas las desconfianzas , poniendo tér-
<Mino, lo mas pronto posible, á los diferentes temores
<que van alejando de la Francia un número tan consi-
<derable de ciudadanos , y cuyo efecto forma un no-
table contraste con las leyes de seguridad y libertad


<que quereis establecer: la prosperidad no puede vol-
ver sino con el contento general. Por do quiera se nos


<presentan esperanzas ; apresurémonos á ver tarnbien
<en todas partes la felicidad.


•Dia llegará, como lo creo , en que todos los fran-
• ceses indistintamente, reconocerán las ventajas de ha-
ber suprimido totalmente las diferencias de clases y


«estados, cuando se trata de trabajar para el bien pú-
blico y para la prosperidad de la patria que interesa




360 NOTAS.
<igualmente á todos los ciudadanos, debiendo ver cada
•uno sin sentimiento que para servir en adelante de
•algun modo en el estado, bastará haberse distinguido
«por el talento ó por la virtud.


•Sio embargo, todo lo que recuerde á una nacion
•la antiguedad y conlinuaciou de los servicios de una
<clase distinguida , es una preferencia que nada puede
•destruir, y como va unida al deber (lel reconocimien-
•to, los que en cualquier clase de la sociedad aspiren
•á servir con todas slis fuerzas á la patria, y has que
•han tenido la dicha de lograrlo , estan interesados en
<respetar esta transinision de títulos y recuerdos, que
•es la mejor herencia que puede cualquiera dejar á sus
•hijos.


•Tampoco podrá oscurecerse el respeto debido á los
<ministros de la religion; y cuando su consideracion
<vaya unida á las sacrosantas verdades que el Orden y
<la moral defienden , todos ios ciudadanos íntegros é.
•ilustrados tendrau el mismo interés en conservarla y
«defenderla.


•Los que se han desprendido de sus privilegios pe-
euniarios, y los que ya no formen como en otro ten-


go un (urden politici> en el estado , tienen sin duda
«que arrostrar sacrificios cuya importancia no deseo-
«nozeo ; pero estoy persuadido de que serán bastante
«generosos para hallar eompensacion en todos los bie-
nes pahlicos cuya esperanza ofrece el establuimiento


«de :as Asambleas nacionales.»
El re y prosigue, corno se vé, manifestando á todos


los partidos las ventajas de las nuevas leyes. y al mis-
ma tiempo la necesidad de conservar algo de las anti-
guas. Las palabras que dirige á los privilegiados prue-
ban su verdadera opinion sobre la necesidad y la jus-
ticia de los sacrificios que se les habian impuesto, y su
resistencia será desaprob da eternamente por las pa-
labras que encierra este discurso. En vano se dirá que
el rey no era libre : el cuidado con que procura equi-
librar las concesiones , los consejos y aun las repren-


NOTAS.
361


siones, prueba que hablaba con sinceridad. No se es-
plicó del mismo modo cuando mas adelante quiso ha-
cer patente el estado de opresion en que creía estar.
Su carta á los embajadores que insertamos a conti-
nuacion lo probará suficientemente. La exageraeion
popular qué reina en ella, manifiesta la intenciou que
tenia de no parecer libre. Pero sobre esto no deja du-
da alguna aquella medida, y lo que sigue es tan es-
presivo, tau delicado , que es imposible no lo hubiese
sentido cuando se decidió á escribirlo y pronunciarlo.


«Yo Cambien tendria pérdidas de que quejarme si
«en rn,dio de los mas sagrados intereses del estado me
«detuviera en cálculos personales ; pero me basta para
«compensacion la felicidad de la patria , y este senti-
miento le espreso con toda la sinceridad de wi co-


«razon.
«Yo defenderé por lo tanto y sostendré la libertad


«constitucional , cuyos pi incipios ha consagrado el
«deseo general de acuerdo con el (ni°. Liaré mas ; pues
«de consuno cota la reina que participa de todos mis sen-
atimientos formaré desde amy temprano el eorazon de
«mi hijo para el nuevo órden de cosas que !ion producido
ales circunstancias, y le acostumbraré desde sus pri-
« meros anos á que S2 crea feliz con la dicha de los fran-
«ceses , y á reconocer siempre , á pesar de las lisonjas
«de los aduladores, que una constitueion sabia le pre-
«servará de los riesgos de la inesperiencia , y que una
«libertad razonable , aiaade mayor estima á los senti-
«inientos de amor y fidelidad de que tan interesan-
t tes pruebas ha dado esta nacion á sus reyes en el
«transcurso de tantos siglos.


«No debo poner en duda que al terminar vuestra
«obra, os ocupareis seguramente con acierto y sinceri-
dad, en consolidar el poder ejecutivo, sin el cual no


«podria existir ningun sistema permanente en lo ínte-
«rior, , ni ninguna consideracion esteriormente. Ni hay
«por qué abrigar desconfianza, pues como ciudadanos
«y fieles representantes de la nacion, es deber vuestro




362 NOTAS.
«proporcionar al estado y á la libertad pública, esa
«estalkidad , que soto puede ser efecto de una autori-
dad ben y activa Tendreis ciertamente presente


«que sin semejante autoridad, las partes de vuestro
«sistema constitucional, no guardarian uniformidad ni
«correspondencia ; y al ocuparos en la libertad que
«amais, y que yo tambien amo, no perdereis de vista
«cuán facilmente degenera el desórden en la adminis-
«tracio)] , al mismo tiempo que confunde los poderes,
«en la mas peligrosa y temible de todas las tiranías.


«Asi , no por mí, señores, que no hago caso de na -
«da peisonal comparado con las leyes é instituciones
«que deben arreglar los destinos del imperio , sino por
«la felicidad misma de nuestra patria , por su prospe-
«ridad y poder, os insto á que depongais todas las im-
«presiones del momento que puedan separaras de con-
«siderar en globo lo que exige un reino como el de
«Francia , tanto por su estension como por su inmensa
«poblaeion y por sus inevitables relaciones estrangeras.


«No dejareis de fijar vuestra atenciun en lo que
«exigen de los legisladores las costumbres, carácter y
«hábitos de una nacion demasiado célebre en Europa
«por su espíritu y genio, para que parezca indiferente
«el conservar ó alterar los sentimientos de dulzura,
«confianza y bondad que tanta nombradía la han dado.


1) .d ejemplo tambien de ese espirito de justicia
«que es la garantía de la propiedad , derecho respeta-
do en todas las naciones, que no es producto del aca-
so, ni emana de los privilegios de la opinion , sino


«que se une íntimamente con las mas esenciales rela-
«ciones del Arden público y con las primeras coudicio-
«nes de la armonía social.


«¡Por qué ha de ser tal nuestra desgracia que cuan-
«do empezaba á renacer la paz , se han manifestado
«nuevas inquietudes en las provincias! ¡Por qué fatali-
«dad se entregan á nuevos escasos ! Uníos conmigo
«pata reprimirlos, y evitemos con el mayor empeño el
«que nuevos atentados criminales manchen estos dial


NOTAS. :363
que prometen á la nacion tan grande dicha. Voso-
tros que por tantos medios podeis influir en la con-


«fianza {Mítica, manifestad sus verdaderos intereses
«al pueblo que pretenden esti-aviar , á ese buen pue-
blo que me es tan querido y que me aseguran serlo


«yo tambien de él, cuando procuran consolarme en
«mis allieciones. ¡Mi ! si él supiese cuanto sufro el dia
((que llega á mi noticia cualquier atentad() contra las
«propiedades, ó cualquier violencia contra las perso-
«nes, tal vez me evitarla tan dolorosa amargura.


«No me es posible hablarns de los grandes intere-
«ses del estado, sin rogaros que os ocupcis de una
«manera urgente y definitiva de cuanto convenga para
«restablecer el Arden en la hacienda y para Iranquili-
«zar á la innumerable multitud de personas que de un
«modo ú otro estén enlazadas con la fortuna pú-
«Mica.


«Ya es tiempo de calmar todas las inquietudes y de
«restituir á este reino la fuerza de crédito á que tiene
«derecho de pretender. No podeis hacerlo todo de una
«vez, y por lo mismo os aconsejo que reserveis para
«otra ocasion una parte de los beneficios cuyo cuadro
«Os presenta la rcimion de vuestras luces; pero cuan-
«do hayáis añadido á lo que va habeis hecho un plan
«prudente y racional para la idininistravion de justi-
cia; cuando hayais asegurado las bases de un equili-


«brio entre las rentas y gastos del estado; ílitimainen-
«te cuando hayais concluido la obra de la constitticion,
«grandes serán los derechos que habreis adquirido al
«reconocimiento público, y luego en la continnacion
«sucesiva de Asambleas nacionales, que asegura desde
«hoy esta misma conslitticion, no habrá masque ir aña-
diendo anualmente nuevos medios de prosperidad.


«¡Plegue á Dios que este dia. en que vuestro monarca
«viene á unirse á vosotros del mudo mas franco e in-
«timo, dé principio á una época memorable en la histo-
ria de este imperio! Asi espero que sucederá , si mis


«ardientes deseos y mis tiernas exhortaciones sirven de




364. NOTAS.
«señal de paz y de tulio!' entre vosotros. iláganme el
«sacrificio de los recuerdos quo les atormentan los que
«se alejen todavía de un espíritu de concordia que nos
«es tan necesario, y yo les corresponderé con mi agra-
decimiento y afecto.


«Profesemos todos desde hoy , pues yo mismo os
«doy el egem?lo, profesemos una sola opinion, un sólo
«interés, una voluntad Única: el amor á la nueva caos-
«titncion y el ardiente anhelo de la paz, felicidad y
«bienestar de la Francia!»


Nota 16, página 172, tomo I.


No puedo presentar mejor prueba que citar las
memorias del mismo M. Froment, para 'dar una verda-
dera idea de la emigracion y de las opiniones que le
dividen. En un tomo intitulado: Compendio de varios
documentos relativos á la Revolucion, M. Froment dice
lo que cópio, pagina 4 y siguientes:


«Pasé secretamente á Turin (en enero de 1790) , á
ver á los príncipes franceses para solicitar su apro-
bacion v apo yo. E ro un coesejo que se celebró á uní
llegada, les manifesté que si querían armar los partida-
rios d l ollar y del trono , y hacer marchar unánime-
mente los intereses de la religion con los de la monar-
quia, (tejí seria salvar uno y otro. Atifique constante
en la fé de mis padres : no quena que se hiciese la
guerra á los hereges , sino á los enemigos declarados
del catolicismo y de la rnonarquia, á los que alboro-
taban dicendo que ya estaban cansados de oír hablar
de Jesucristo y de los Borbones; á los que pretendían
ahorcar al último rey con las tripas del último sa-
cerdote; por el contrario los que a pesar de no ser ca-
tólicos se han mautmido fi,des á la monarquía , siem-
pre han encontrado en mí el ciudadano mas cariñoso,
asi como los católicos rebeldes el enemigo Inas im-
placable.


«Mi plan se dirigía únicamente á formar un partido


NOTAS. 365
y darle, en cuanto me fuera posible, estension y con_
sistencia. Siendo la fuerza el verdadero argumento de
los revolucionarios, eonocia que la verdadera con tes-
tacion era la fuerza: asi entonces como ahora estaba
convencido de aquella gran verdad que no puede com-
batirse una fuerleposión sino por otra todavia mas fuer-
te, y que el celo religioso era el .zinico que podio sofocar el
delirio republicano. Los milagros que obró desde en-
tonces el celo dela religion en la Vendée y en España,
prueban que los filósofos y los revolucionarios de to-
dos los partidos, jamás hubrian logrado establecer su
sistema anti-religioso y auti-social durante algunos años
sobre la mayor parte de Europa, si los ministros de
Luis XVI hubiesenconeebido un proyecto como el mio
ó si los consejeros de los príncipes emigrados le
hubiesen adoptado con sinceridad y sostenido con
tesos.


Pero desgraciadamente, la mayor parte de los per-
sonages que diuigian a Luis XVI y á los príncipes de
su casa, racioeinaban y obraban bajo principios Glosó-
ticos, aunque los filósofos y sus discípulos fuesen la
causa de los agentes de la revolucion. hubieran ercido
ponerse en ridículo, y aun se consideraban deshonrados
con solo pronunciar la palabr4 religion, desdeñándo-
se de emplear los medios poderosos que esta ofrece, y
que los mayores políticos han sabido aprovechar fe-
lizmente en todas épocas. Mientras que. la Asamblea
nacional procuraba engañar al pueblo y atraérselo su-
primiendo los derechos feudales, el diezmo, las alca-
balas, etc., etc., pretenoian los ministros y consejeros
inspirarles sumision y obediencia , haciéndole ver la
incoherencia de las nuevas ley es, y presentándole el
cuadro de las desgracias del rey por medio de escritos
superiores á su inteligencia. lié aquí los medios con
los cuales creian hacer renacer en el corazon de todos
los franceses, un amor puro y desinteresado hacia su
soberano; creían que los clamores de los descontentos
contendrian las sentencias de los facciosos, y permiti-


1




366 NOTAS.
rian al rey, lograr sin obstáculo el fin que se proponian.
Probablemente misconsejosno tuvieron mas importan:
cia que mi nulidad y prevalecieron los de los grandes
de la córte apoyados por sus títulos y por sus ri-
quezas.


Continíta Froment su discurso , y caracteriza
los partidos que dividian la córte fugitiva, del modo si-
guiente: página 33.


« Los honrosos títulos y consideraciones que gene-
ralmente me dispeosaban en Turin , me hubieran he-
cho olvidar lo pasado y concebir las mas lisongeras
esperanzas del porvenir, si hubiera descubierto gran-
des recursos en los consejeros de los príncipes, y per-
fecta armonía entre los hombres que Olas intluian en
nuestros negocios, pero vela con dolor dividida la emi-
graeion en dos partidos, de los cuales el uno quería
intentar la contra-revolucion solo por el apoyo de las
potencias estrangeras, y el otro por los realistas del in-
terior.


El primer partido pretendía que cediendo algunas
provincias a las potencias, suministiarian á los prín-
cipes franceses ejércitos bastante numerosos para re-
ducir á los facciosos ; que con el tiempo se recupera-
rian fácilmente las concesiones que hubiera habido ne-
cesidad de hacer, y que no empeñandose la córte en
obligacion con /tincan cuerpo del Estado, podria dictar
leyes á todos los franceses.... Los cortesanos tembla-
ban de que la nobleza de las provincias y los realistas
del tercer estado lograsen el honor de restablecer la
monarquía decaida, y creían que no Ilegarian á ser los
dispensadores de gracias y favores , y que eaduearia
su reinado asi que la nobleza de las provincias hu-
biese restablecido á costa de susangre la autoridad real,
y hechose por lo tanto digna de las mercedes y con-
fianza de su soberano. El temor de este nuevo órden
de cosas no les incitaba é reunirse sino para impedir
que los príncipes empleasen de modo alguno á los rea-
listas del interior, á lo menos para fiar principaltnen-


?NOTAS. 367
te su atencion sobre los gabinetes de Europa, y fundar
sus mayores esperanzas en los auxilios estrangeros. A
consecuencia de este temor, se esmeraban en secreto en
arruinar los recursos interiores, y en frustrar los planes
propuestos, entre los cuales Babia muchos que podían
restablecer el Orden si se hubieran dirigido con acierto
y sostenido con entereza. He sido testigo de todo esto
y lo probaré algundia con hechos y testimonios autén-
ticos, pero aun no ha llegado el momento. En una con-
ferencia que se verificó por entonces sobre el partido
que podría sacarse de las disposiciones favorables de
los de Lyon. y el Franco-Condado , espose sin rebozo
los medios que debian emplearse al MISMO tiempo pa-
ra asegurar el triunfo dolos realist as del Gevaudati, de
los Cevenas, del Yivarés, del Condado Venesino , del
Languedoc y de la Provenza. En el calor de la discu -
sion me dijo el marqués de Autichamp , mariscal de
campo y gran partidario de las potencias: «¿Y no pro-
acuraran vengarse los oprimidos y los parientes de las


qué importa eso, le dije , con tal
«que consigamos nuestro objeto?-116 aquí, replicó él,
/como le he hei:ho confesar que habla venganzas par-
ticulares. Sumamente admirado (le esta obs,rvacion


dije al marqués de La Rouziere, que estaba á !ni lado:
«No crcia que una guerra civil se pareciese á una mi-
« sion de capuchinos.., Asi es que inspiraron á los prín-
cipes el temor de hacerse odiosos á sus mas crueles
enemigos, los cortesanos les inducian á emplear solo
paliati v os, suficientes sin duda para escitar el celo de
los realistas del interior ; pero no para libertarlos del
furor de los facciosos, despues de haberlos comprome-
tido.


Despues he sabido que durante el tiempo que el
ejército de los príncipes estuvo en la Champagne , ha-
biendo cogido Laport , ayudante del marqués de
Autichainn, prisionero á un republicano, creyó segun
el sistema de su general, que le baria cambiar de opi-
nion con una arenga patética y devolviéndole sus ar-




36$ NOTAS. NOTAS. 369
mas y su libertad; pero apenas hubo andado algunos
pasos el republicano cuando mató á su libertador. El
marques de Autichamp olvidando entonces la modera-
cion que habla manifestado en 'f orlo , incendió una
muRitud de pueblos para vindicar la muerte de su bu-
prudentemisionero.


El segundo partido sostenia que pues las potencias
habian tomado muchas veces las armas para humillar
á los Brbones, y sobre todo para impedir á Luis XIVque asegurase la corona de España en su nieto , lejos
de llamarlos en nuestro ausilio, se debla por el contra-
rio reanimar el Irlo del clero, la adhcsion dela nobleza,
el amor del pueblo hacia el rey, y apresurarse á cortar
una reyerta de familia. de que tal vez tendrian intencioude aprovecharse, los estrangeíos.... A esta funesta di-
y ision entre los principales emigrados, y á la impericia6 perfidia de los ministros de Luis XVI, deben los re-
volucionarios sus primeros triunfos. Digo mas, y sos-
tengo que no hizo la revolucion Asamblea nacional,
sino las que rodeaban al rey y los príncipes; que los
ministros entregaron á Luis XVI á los enemigos del
trono; que la mayor parte de los cortesanos que ser-
vian á Luis XVI y Luis XVIII, y los príncipes de sus
casas eran y son unos charlatanes , verdaderos-eunucos
políticos; y que á su inercia , debilidad ó traicion, de-
ben atribuirse todos !os males que ha esperimentado la
Francia y los que aun amenazan á todo el mundo.


Si mi apellido fuese ilustre y hubiera tenido parte
en el consejo de los Borbones, no sobreviviría á la idea
de que una horda de bandidos , tan viles como cobar-
des, de los cuales ni uno solo ha manifestado en ningun
género , ni genio, ni talento superior , haya logrado
derribar el trono, establecer su dominio en los estados
mas poderosos de la Europa, y hacer temblar todo el
universo; cuando me asalta esta idea me sepulto en la
oscuridad de mi existencia que me pone al abrigo del
vituperio, como me puso en la imposibilidad de detener
los progresos de la revolucion.»


Nota 17, página 202, tomo I.


Ya he citado algunos trozos de las memorias de Fer-
rieres con relacion a la primera sesion de los Estados
generales, y corno nada es mas importante que averi-
guar los verdaderos sentimientos que producia la revo-
lucion en los ánimos, creo deber describir la con-
federacion, segun el mismo Ferrieres. Por ella se
verá si era verdadero el entusiasmo , y la revolucion
tan horrorosa como se ha pretendido.


« Los confederados llegaban entretanto de todos los
puntos del imperio, y se les hospedaba en casa de
algunos particulares que se apresuraban á disponerles
cama , ropa, leña y todo cuanto podia contribuir á ha-
cer agradable y cómoda la rnansion en la capital. :Do-
ce mil trabajadores se ocupaban sin descanso en pre-
parar el campo de Marte; mas por mucha actividad
que se emplease en este trabajo, se adelantaba poco
y se tercia que no pudiese acabarse para el 11 de julio,
dia irrevocablemente fijado para la ceremonia , por-
que era la famosa época de la insurreccion de Paris y
toma de la Bastilla. En esta duda invitan los distritos
en nombre de la patria á que se incorporen con los
trabajadores los buenos ciudadanos, cuya invitacion
cívica entusiasma á todo el mundo y aun á las muge-
res, viéndose seminaristas , estudiantes , hermanas de
la caridad y cartujos encanecidos en la so'edad, dejar
sus claustrosacudir al campo de Marte con su aza-
don al hombro y llevando banderas adornadas de em-
blemas patrióticos. Confundidos y mezclados allí to-
dos los ciudadanos, forman un taller inmenso y movi-
ble que ofrece un variado grupo en cada punto. La
desgreñada ramera al lado de la recatada ciudadana,
el capuch•no que arrastra la carretilla con el caballero
de San Luis, el garrapata con el señorito del Palacio
Real, la robusta sardinera conduce la espuerta que
acaba de llenar una (lama elegante, el poderoso, el in-


Biblioteca poptaar.
T. VI. 575




370 NOTAS.
digente, viejos y niños, cómicos y suizos, trabajando
y descansando, actores y espectadores, ofrecen á la
vista admirada una escena llena de animacion y vida.
Las tabernas ambulantes, y las tiendas portátiles, au-
mentaban la variedad y el jfibilo de aquel cuadro ría,
menso y magnífico ; los cánticos y gritos de aleg
el ruido de los tambores é instrumentos militares, el
de las palas y carretones, las voces de los trabajadores
llamándose y animándose unos á otros..... cada uno
sentia su alma inundada de un delicioso placer, á la
vista de todo un pueblo entregado al dulce sentimien-
to de la fraternidad primitiva.


«Al dar las nueve se deshacen 'os grupos, y cada
ciudadano acude á su seccion y se reune con sil fami-
lia y conocidos. Las cuadrillas emprenden la marcha
al sonido de los tambores, y vuelven á Paris precedi-
dos de hachones, prorumpiendo de vez en cuando en
sarcasmos contra los aristócratas, y cantando la famo-
sa cancion de za ira.


«Llega por fin el Vi de julio, dia de la confedera-
cion entre las esperanzas de los unos y las inquietu-
des y terror de los otros. Si no tuvo aquella gran cere-
monia el carácter serio y augusto de una fiesta nacio-
nal y religiosa, carácter casi inconciliable con el espí-
ritu francos, ofreció á lo menos la dulce y viva halagan
del júbilo y del entusiasmo, mil veces mas interesan-
te. Salen los confederados del solar de la Bastilla, co-
locados por departamentos, con ochenta y tres pendo-
nes, abriendo y cerrando la marcha los diputados de
las tropas de línea y de la armada, la guardia nacional
de Paris, tambores, coros de mhsica y las banderas de
las secciones.


«Los confederados atravesaron las calles de san
Martin, san Dionisio y san Monorato, y por la carrera
de la Reina, pasaron el puente de barcas construido
sobre el rio. La lluvia que caia á torrentes, no desor-
denó ni suspendió la marcha, y los confederados empa-
pados en agua y eu sudor; danzaban y gritaban: vivan


YOTAS.
374


nuestros hermanos los parisienses! La Asamblea na-
cional se incorporó con la comitiva en la plaza de
Luis XV, yendo entre el batallon de veteranos y entre
los jóvenes alumnos de la patria, imagen espresiva que
parecia reunir todas las edades e intereses.


«El camino que conduela al campo de Marte está
cubierto de pueblo que aplaudia y cantaba el za ira.
El muelle de Chaillot y las alturas de Passy, presenta-
ban un largo anfiteatro en donde la elegancia , los
atractivos y las gracias del bello sexo encantaban la
vista sin poder dar la preferencia á ninguno de aque-
llos objetos. La lluvia no cesaba, pero nadie hacia caso,
que triunfaba la alegría francesa del mal tiempo, del
mal piso, y de lo dilatado da la carrera.


«M. Lafayette , montado en un soberbio caballo y
rodeado de sus edecanes, distribuía las órdenes y re-
cibia los homenages del pueblo y los confederados. Su
rostro estaba bañado en sudor; y un hombre, á quien
nadie conocía, atraviesa la multitud, se adelanta con •
una batalla en una mano y un vaso en la otra, y le di-
ce: Mi general estais acalorado, echad un trago. Lafa-
yette recibe el vaso, mira al desconocido y se bebe el
vino de un sorbo. Apláudele el pueblo, y Lafayette mi-
ra con una sonrisa de satisfaccion y benevolencia á la
multitud, pareciendo corno que la decia : «Yo no abri-
gare jamás sospecha alguna , ni me inquietará nada
mientras esté en medio de vosotros.»


«Entretanto aguardaban reunidos mas de trescien-
tos mil hombres v mugeres de Paris y los alrededores
desde las seis de la mañana en el campo (le Marte. Se
}labia colocado en él un ancho anfiteatro para el rey,
la familia real , los embajadores y los diputados. Los
confederados que llegaron los primeros, empiezan á
bailar ; los que llegan despues se unen á ellos y
forman nna rueda (pie comprende gran parte del cam-
po de Marte. Era digno de un observador filosófico
aquel espectáculo compuesto de una multitud de hom
tares llegados de . las provincias mas opuestas de Fran-


;




372 moras.
cia, llevados del impulso del carácter nacional, dese-
chando todo recuerdo de lo pasa lo , toda idea de lo
presente, lodo temor del porvenir ; entregándose á un
delicioso abandono ; y trescientos mil espectadores de
todos sexos y edades siguiendo sus movimientos, mar-
cando el compás con las manos, olvidándose de la llu-
via, del hambre y de la pesadez de un entreacto tan
largo. Habiendo por fin entrado toda la comitiva , cesa
la danza, y cada confederado va á incorporarse con su
bandera. El obispo de Autun se prepara á celebrar la
misa en un ara á la antigua, erigida en medio del cam-
po, colocándose en los cuatro ángulos del altar tres-
cientos sacerdotes vestidos de albas blancas ceñidas
con cíngulos tricolores. El obispo de Autun bendice el
oriflama y las ochenta y tres banderas, y entona el Te


Deunt que acompaña n luego doscientos
tnitsicos. Lafa-


vette al frente del estado mayor de la milicia de Paris
-y de los diputado s del ejército y armada, sube al altary jura en nombre de las tropas y de los confederados
ser fiel á la nacion, á la ley, y al rey, cuyo solemne ju -
ramcnto anuncia á toda la Francia una salva de cuatro
piezas de artilteria. Los doscientos mósieos hacen re-
sonar el aire con cánticos militares , ondean los estan-
dartes y banderas y brillan los sables desenvainados.
El mismo juramento repite el presidente de la Asam-
blea nacional, y el pueblo y los diputados contestan con
el grito de: si juro. Levántase el rey entonces y dice
con voz sonora: Yo, rey de los franceses, juro emplear
el poder que me ha confiado el acta constitucional del Es-
tado, en Maní elle,r la constilucion decretada por la


A sant-


bien nacional, y aceptwla por mi.
La reina toma al del-


fin en sus brazos, le presenta al pueblo y dice: lid caqui
mi lujo, que se une como yo á los mismos sentimientos.Esta inesperada circunstancia se acogió con los gritos
de viva el rey, viva la reina , viva el delfmt Continua-
ban disparando los cañones , mezclando su estruendo
magestuoso con el sonido guerrero de los instrumentos
militares y con las aclamaciones


del pueblo. Habías1


:NOTAS.
373


serenado el cielo, manifestándose el sol en todo su es-
plendor , de suerte que parecia que el mismo Dios que-
ria ser testigo de aquellas mídalas promesas y ratifi-
carlas con su presencia... Si, las rió , las oyó, y los
males h o rrendos que desde aquel cija no han dejado
de aquejar á la Francia, son ¡oh Providencia siempre ac-
tiva y fiel! el justo castigo de un perjurio. ¡[-las castiga-
do al monarca y á los sUbditos , porque entrambos
quebrantaron su juramento!


«No se limitaron al dia de la confederacion el en-
tusiasmo y las funciones , pues mientras permanecie-
ron los confederados en Paris , hubo una continua se-
rie de convites, danzas v regocijos. Se volvió otra vez
al campo de Marte, donde bebieron , cantaron y baila-
ron. M. de Lafayette pasó revista á parte de la guar-
dia nacional de los departamentos y del ejército (le li-
nea, y asistieron el rey, la reina y el delfín siendo re -
cibidos con aclamaciones. La reina dió con mucha gra-
cia á besar su mano á los confederados, y les mostró
al dellin. Antes de salir de la capital los confederados
fueron á rendir homenage al rey, y todos le mani-
festaron el mas profundo respeto y entrañable afec-
to. El gefe de los bretones poniendo una rodilla en
tierra, presentó su espada á Luis XVI, diciendo: «Se-
ñor, v os entrego pura y sagrada la espada de los bre-
tones, que solo se teitira' en la sangre de vuestros ene -
migos. „—Esa espada no puede estar en mejores manos
que en las de mis queridos bretones, respondió Luis XVI,
levantando al gefe de los bretones y devolviéndole su
espada: yo no he dudado nunca de su ternura y fideli-
dad: aseguradles que soy el padre, el hermano y el
amigo de todos los franceses.» El rey vivamente con-
movido estrecha la mano del gefe de los bretones y le
abraza ; y un mñtuo enternecimiento prolonga por al-
gunos instantes esta sensible escena. El gefe de los
bretones toma el primero la palabra. »Señor, todos los
franceses, á juzgar por nuestros corazones, os aman y
es amarán, porque sois un rey ciudadano.»




171 NOTAS.-
«El Ayuntamiento de Paris quiso dar tambien una


funcion á los confederados. Buba justas en el rio, fue-
gos artificiales, iluminacion, baile y refresco en el pó-
sito, y baile en el salon de la Bastilla. A la entrada se
leia en letras muy gruesas: Aquí se bailo ; contraste
feliz que chocaba estraordinariamente con el antiguo
horror y desesperacion que acompañaba al recuerdo de
aquella mansion odiosa.


Iba y venia el pueblo de una parte á otra sin litro,
pellarse. La policía habia prohibido la circulacion de
los coches, previendo los accidentes tan comunes en.
las fiestas póblicas, y evitando el ruido tumultuoso de
los caballos , de las voces de los cocheros que molesta
y aturde a los ciudadanos , les infunde á cada instan-
te el miedo de ser aplastados , y da á la fiesta mas bri-
llante y mejor ordenada la apariencia de una fuga. Los
regocijos públicos están destinados principalmente al
pueblo, en quien solo se debe pensar , y si los ricos
quieren disfrutar de ellos , háganse pueblo por un dia
y adquirirán sensaciones desconocidas sin perturbar la
alegría de sus conciudadanos.


En los Campos Elíseos particularmente, fié donde
los hombres sencillos gozaron con mas satisfaccion de
aquella deliciosa tiesta popular. Pendían de todos los ár-
boles guirnaldas iluminadas que se enlazaban unas con
otras, y una multitud de pirámidesde fuego colocadas de
trecho en trecho , esparcian una luz pura que formaba
un maravilloso contraste con las tinieblas de la noche,
Las calles estaban llenas de un gentío inmenso. El
campesino acompañado de su muger y de sus hijos,
comia , charlaba , se paseaba y disfrutaba dulcemente
de su existencia. Aquí , grupos de jóvenes de ambos
sexos danzaban al son de numerosas orquestas coloca-
das de intento. Mas allá, marineros en mangas de ca-
misa , rodeados de infinitos curiosos que les miraban
con interés , se esforzaban en trepar á las cucañas, de
las que pendian premios envueltos en banderas trico-
lores, reservados al mas diestro en este ejercicio. Eran


NOTAS.
37:3


de ver las risas que provocaban los que no podían lle-
var á cabo su objeto , el modo con que animaban á los
que mas felices ó mas diestros parcelan estar próximos
a obtener el premio... En una palabra, la alegria ge-
neral , pero sentimental y dulce que se leía en todos
los semblantes , justificaba el nombre de Campos Elí-
seos que le dieran los antiguos. Los trages blancos de
una multitud de mu o


-eres, agitándose bajo las frondo-
sas copas de los arboles, aumentaba doblemente la
il as ion.


(Ferrieres lomo II , página 89.)
Nota 18, página 207, lomo I.


11. de Talleyrand {labia predicho muy notablemen-
te los resultados económicos del papel moneda.


En su discurso manifiesta desde luego la naturaleza
de esta moneda, caracterizandola con la mayor exac-
titud y demostrando las razones de su próximo des-
crédito.


«¿Mandará , dice , la Asamblea nacional una emi-
sion de dos mil millones de. asignados moneda ? Se
juzga de antemano acerca de esta segunda emision por
el resultado de la primera , pero no se quiere ver mas
que las necesidades dcl comercio, disminuido por la
revoi ucion, han debido hacer recibir con avidez nues-
tro primer numerario convenido ; y estas necesidades
eran tales , que en mi opinion se hubiera adoptado
este numerario , aun cuando no hubiera sido forzoso;
atenerse a este primer resultado que no ha sido com-
pleto, porque los asignados pierden en favor de una
segunda y mas crecida emision, es exponerse á graves
riesgos ; porque el imperio de la ley tiene sus límites,
y estos límites son el interés que los hombres tienen
en respetarla ó infringirla.


No hay duda en que los asignados tendrán condi-
ciones de seguridad cuales nunca tuvo ningun papel
moneda ; ninguno se habrá creado con garantía tan




376 VOTAS.
preciosa ni con hipoteca mas sólida: estoy muy lejos de
negarlo. El asignado considerado como título de cré-
dito , tiene un valor positivo y material , precisamente
el mismo que el de la finca que representa; sin embar-
go, debe convenirse en que nunca estará ningun papel
nacional al nivel de los metales, •jamás el signo suple-
torio del primer signo representativo de la riqueza,
tendrá el valor exacto de su tipo : el mismo título ma-
nifiesta la necesidad , y la necesidad inspira temor y
desconfianza.


ri¿Por qué será siempre inferior al dinero el asig-
nado moneda? En primer lugar porque siempre se du-
dará de la apbeacion exacta de sus relaciones entre la
masa de los asignados y la de los bienes nacionales; en
segundo porque habrá ' por mucho tiempo dudas sobre
el remate de las ventas; en tercero, porque no se con-
cibe en qué época se estinguirán dos mil millones de
asignados. que representan poco mas ó menos el valor
de las fincas; en cuarto , porque hallándose en com-
petencia el dinero y el papel , ambos se convierten en
mercancía , y cuanto mas abunda esta, mas desmerece
de su precio , y por último, porque con dinero no hay
necesidad de asignados , al paso que es imposible pa-
sarse solo con estos y sin dinero , aunque felizmente
en caso de necesidad absoluta de este, siempre se con-
servará alguna especie de circulacion , porque el ma-
yor de los males seria no tener ninguno.»


Mas adelante añade, el orador.
«Crear un asignado-moneda no es seguramente


presentar un metal mercancía, sino un metal-moneda,
y este no puede, cualquiera que sea la idea que se ten-
ga ele él, representar otro que es al mismo tiempo mo-
neda y mercancía. Por seguro y sólido que sea un asig-
nado-moneda, siempre es una abstraccion de la mone-
da metálica , y asi no pasa de ser un signo libre ó for-
zado, no de la riqueza sino del crédito. De aquí se sigue
que darle al papel las funciones (le moneda , hacién-
dole como ella intermediario entre todos los objetos




:NOTAS. 377
de cambio , es alterar la cantidad reconocida por nni-


, por otro nombre palron de la moneda;
; esdad llamad a


hacer en un momento lo que apenas hace en siglos un
estado que se enriquece ; y si valiéndonos de la espre-
sion de un sabio estrangero, digo que la moneda hace,
respecto del precio de las cosas , el mismo papel que
los grados, minutos y segundos respecto de los ángu-
los, O las escalas respecto de las cartas geográficas ó
los planos, entonces pregunto ¿qué es lo que debe re-
sultar de esta alleracion en la medida comun ?»


Despues de haber manifestado lo que era la nueva
moneda , predijo Mr. de Tallevrand con admirable
exactitud la confusion que iba resultar en las tran-
sacciones privadas.


«Pero finalmente sigamos los asignados en su mar-
cha , y veamos el rumbo que deben seguir. Será me-
nester que el acreedor reintegrado compre fincas con
asignados, que bis guarde O '


que los emplee en Otros
objetos. Si compra fincas couseguireis vuestro intento,
y yo me felicitaré por la creacion de los asignados, por-
que dejarán de estar en circulacion y porque en fin, no
habrán servido mas que para lo que yo propongo que
se dé á los acreedores pnblieos, esto es, la facultad de
cambiarlos por bienes tambien públicos. Pero si el
acreedor desconfiado prefiere perder intereses conser-
vando un título estéril; si convierte los asignados en
metales para ocultarlos, (5 en efectos estrangeros para
trasladarlos ; si estas últimas clases son mucho mas
numerosas que la prim p ra; si en unalpa.a.ma, se detie-
nen los asignados por mucho tiempo en la circulacion
antes de sepultarse en la caja del estraordinario; si lle-
gan a viva fuerza y paran en manos de hombres obli-
gados á recibirlos á la par, y que no debiendo nada, han
de servirse de ellos con pérdida; si dan margen á tina
gran injusticia cometida por todos los deudores para
con los acreedores anteriores, de recibir los asignados
á la par del dinero, mientras la están desmintiendo en
los efectos que dispone , porque será imposible obligar




378 NOTAS.
á los vendedores á tomarlos á la par del metálico, es
decir. sin aumentar el precio de sus géneros, en razon
á la pérdida de los asignados, ¡cuánto no habrá enga-
ñado entonces esta ingeniosa operado') el patriotismo
de aquellos , á cuya sagacidad se debe , y cuya buena
fé la defiende; y á cuán inconsolables penas no nos ve-
ríamos condenados!


Por tanto no se podrá decir que la Asamblea cons-
tituyente haya ignorado del todo el resultado que po-
rfia tener su determinado)); pero á esta prevision po-
dia oponerse una de aquellas respuestas que no siem-
pre se suelen dar en el momento , pero que serian
perentorias y en efecto lo son en lo sucesivo: esta res-
puesta es la necesidad de subvenir á los gastos y de
dividir las propiedades.


Nota 19, página 212, tomo I.


En una obra compuesta por varios individuos, no
puede menos de haber diversas opiniones, y no ha-
biendo unanimidad sino en ciertos puntos muy raros,
es forzoso que cada parle se desapruebe por los que han
votado en contra; por esto cada artículo de la consti-
tucion de 91 debla hallar opositores, aun entre sus
mismos autores. Lo que acontecia entonces era inevi-
table en todo cuerpo deliberante, y el medio de Mira-
beau una supereheria. Puede decirse laudad) que
obraba con poca delicadeza: pero debe disimularse
mucho á un hombre poderoso y relajado á quien la
moralidad del fin le facilita la de los medios; y digo
moralidad del fin, porque Mirabeau creia sinceramen-
te ea la necesidad de una constitudon modificada; y á
pesar de que su ambicion v rivalidades personales
contribuyesen mucho para alejarle del partido popu-
lar, era ingenuo en su temor á la anarquía. Otros y
no él ternian á la córte y á la aristocracia mas que al
pueblo; y asi es que por todas partes !labia temores
diferentes segun las situaciones, y lodos ciertos. La


NOTAS.
379


cenviecion se cambia segun son los puntos de vista,
pero la moralidad, es decir, la sinceridad, puede ha-
llarse igualmente en los estremos.


Nata 20, página 21(3, tomo I.
Ferrieres, testigo ocular de las intrigas de aquella


época, refiere las que emplearon para estorbar el ju-
ramento de los clérigos.


«Los obispos y revolucionarios se conmovieron é
intrigaron , unos para hacer prestar el juramento , y
otros para impedir que se efectuase. Ambos partidos
conocian la influencia que en las provincias tendria la
conducta de los eclesiásticos de la Asamblea. Los obis-
pos se unieron con sus curas , y los devotos y devotas
empezaron á inquietarse, no ()yéndose mas conversa-
dor), que la del juramento del clero; Lilao que se hu-
biera dicho que el rkstitio de la Francia y la suerte de
sus hijos dependian de esta ceremonia. Los hombres
mas libres en opiniones religiosas , v las numeres reas
tildadas por sus costumbres, se convirtieron de repente
en severos teólogos y ardientes misioneros de la pure-
za é integridad de la fé romana.


«El Diario de Fonteuay, el Amigo del rey y la Ga-
ceta de Duroscir, emplearon sus armas ordinarias , la
exagerado)), la falsedad y la calumnia. Esparciéronse
multitud de escritos, en que se trataba la constitucion
civil del clero, de cismática , herética y destructora de
la religion. Las devotas repartian por las casas escri-
tos, y rezaban, rogaban y amenazaban , segun sus in-
clinaciones ó carácter. A los unos se les decía que el
clero quedarla triunfante y la Asamblea disuelta, des-
pojados de sus benefieioslos eclesiásticos prevaricado-
res y encerrados en casas de correceion , mientras que
los fieles estarian cubiertos de gloria y colmados de ri-
quezas. El papa iba á lanzar sus escomuniones contra
una Asamblea sacrílega y unos eclesiásticos apóstatas,
y los pueblos privados de los sacramentos no podían




NOTAS. 381
tico seguir su ejemplo, y denominar á los nuevos cuer-
pos milicias reales; que »


«El obispo de Arras me interrumpió bruscamente
diciéndome: «\o, no sehor , debe ponerse paisano en
vuestro despacho;» y el baron de Flaschlanden, que lo
redactó, puso paisano.


(Colecciona de varios eserilossobre la Revolucion, pá-
gina 62).


'4144-c.1.1-cc, hect


4


380 NOTAS.
menos de sublevarse; las potencias estrangeras iban á
entrar en Francia, y todo este edificio de iniquidad é
infamia iba á desplomarse por sus cimientos.


(Ferrieres, tomo II, página 198).


Nota 21, página 219 , lomo I.


M. Froment refiere el hecho siguiente en su citado
escrito.


«En semejantes circunstancias , proyectaban los
príncipes formar en elinterior del reino, como pudiesen,
legiones de todos los vasallos fieles del rey, para servirse
de ellos hasta queestuviesen enteramente reorganizadas
las tropas de línea. Deseoso de ponerme al frente de
los realistas , á quienes habia dirigido y mandado en
1789 y 90, escribí á Monsieur, el conde de Artois, para
que nie concediese un despacho de coronel comandan-
te, concebido en términos de que todo realista que, co-
mo yo , reuniese á sus órdenes suficiente número de
verdaderos ciudadanos para formar una legion , pu-
diese lisonjearse de obtener la misma gracia. Aplaudió
su alteza mi idea , pero los individuos del consejo no
fueron de su opinion; y les chocaba tanto que un pai-
sano pretendiese un despacho militar, que uno de ellos
me dijo con cierto enojo: ¿por qué no peáis ce obispado?
Yo le respondí con una carcajada que turbó su grave-
dad; sin embargo se ventiló nuevamente la cueslion en
casa de M. Flaschlanden, y los deliberantes acordaron
llamar á estos nuevos cuerpos legiones de paisanos. Les
manifestó «que bajo aquella denominacion volverian á
crear los guardias nacionales; que los príncipes no po-
drian dirigirlos á donde fuese menester , porque pre-
tende/ ian hallarse obligados solo á defender sus casas;
que era de temer que los facciosos lograsen enemistar-
los con las tropas delinea, que con las frívolas palabras
habian armado al pueblo contra los depositarios de
la autoridad pública, y que por lo tanto seria mas polí-


Nota 22, página 2#2, lomo I.


IIé aquí los pormenores sobre la vuelta de Varen-
nes , que madama Campan habla oído de boca de la
misma reina.


«Desde el día de mi llegada, me hizo entrar la reina
en su gabinete, para decirme que me necesitaria mucho,
con motivo de las relaciones que habia entablado con
MM. llamare, Dupont y Alejandro tameth. Me ma-
nifestó que su mediador con aquellos restos del parti-
do constitucional era M. y me dijo que Barnave
era hombre digno de estimacior: me admire al oir pro-
nunciar con tanto afecto este nombre, pues cuando sa-
lí de Paris hablaban de él muchos con horror; se lo hi-
ce observar, y aunque S. Al . no se admiró, me dijo que
habia variado muelle; que aquel jóven lleno de talento
y sentimientos nobles, se distinguía por su educacion,
y solo le cegaba la ambicion que inspira un verdadero
mérito. «Un sentimiento de orgullo, que no me atreve-
ré á vituperar en un jóven del tercer estamento , decia
la reina hablando de liaruave, le ha hecho aplaudir to-
do lo que facilitaba el camino de los honores y la glo-
ria á la clase en que ha nacido; si algun dia vuelve el
poder a nuestras manos, tenemos escrito de antemano
en nuestros corazones el perdon de este jóven.» Aria-
dia la reina que no era lo mismo ~respecto á los no-
bles que hablan seguido el partido de la revolucion;
ellos que obtenian todos los favores y muchas veces en
perjuiáo de gentes de una clase inferior, entre los




1


382 NOTAS.
cuales se hallaban los mayores talentos: en fin que los
nobles, nacidos para ser el baluarte de la monarquía
eran demasiado culpables en haber hacho traicion a su
causa, para merecer el perdon. sorprendía cada vez
mas por el calor con que defendía la favorable opinion
que concibió de Barnave , y me dqo que su conducta
en el camino habia sido perfecta, mientras que la repu-
blicana rudeza de Petion habia silo insultante ; que.
este colina y bebia en el coche del rey con poca lim-
pieza, arrojando por la ventanilla los huesos de las
aves , á pique de tirárselos al rey en la cara , alzando
el vaso sin decir una palabra, cuando madama Isabel le
echaba vino, para indicar que tenia bastante , que
aquellos ofensivos modales los empleaba adrede, por-
que era hombre que tenia educacion , y que Barnave
se habla incomodado mucho. Instado por la reina á to-
mar alguna cosa, respondió Barnave: «Señora, los di-
putados de la Asamblea nacional no deben ocupar en
tan solemne , circunstancia á VV.: MI. mas que de su
mision, y no de sus necesidades. En fin, con sus aten-
ciones respetuosas y delicadas y con solo sus pala-
bras, Barnave se habia grangeado la benevolencia no
solo de la reina sino tarnbien de madama Isabel.


«Babia empezado á hablar el rey con Petion sobre
lapituacion de la Francia y sobre los motivos de su
conducta, que se fundaban en la necesidad de dar al
poder ejecutivo una fuerza necesaria á su accion para
el bien mismo del acta constitucional , supuesto que la
Francia no podía ser constituida en repnblica.


«No todavía , en verdad , contestó Petion , porque
los franceses no están bastante Maduros para ella. «Es-
ta contestacion tan dura y atrevida impuso silencio al rey
que calló hasta su llegada á Paris. SolaPetion sentar
sobre sus rodillas al jóven deltin y se complacia en co-
ger entre sus dedos la hermosa cabellera rubia del in-
teresante niño, y hablando con accion tiraba del pelo
bastante fuerte para que se quejase...» Dome vd. mi
hijo, le dijo la reina, está acostumbrado á ser tratado


NOTAS. 383
de un modo que nole predispone á tanta familiaridad.


«El caballero Dampierrc habia sido muerto cerca
del coche del rey al salir de Van:11110S, y tuvo la impru-
dencia un pobre párroco de. aldea á algunas leguas del
lugar en donde se 'labia cometido el asesinato, de acer-
carse para hablar al rey. Los caníbales que rodeaban
el coche, se le echaron encima y al verlos les gritó Bar-
nave, ¡«tigres] ¿haheis dejado ya de ser franceses?
Nacion de valientes ¿os haheis convertido en un pue-
blo de asesinos?» Con estas palabras salvó al cura de
una muerte inevitable. Al pronunciarlas Barnave se
habla salido casi fuera de la ventanilla y madama Isa-
bel conmovida por aquel noble arrebato le retenía por
los faldones de la casaca. Hablando de este aconteci-
miento decia la reina que en los momentos de las ma-
yores crisis, la admiraban particularmente las cosas
que contrastaban entre sí, y que en aquella circuns-
tancia la piadosa Isabel deteniendo á Barnave por la
casaca le habla parecido la cosa mas estraña. El dipur
Lado habia esperimentado otra clase de sorpresa. Las
disertaciones de madama Isabel sobre la situacion de la
Francia, su elocuencia dulce y persuasiva , la noble
sencillez con que le hablaba, sin apartarse en nada de
su dignidad todo le pareció celestial, en aquella divi-
na princesa y su corazou dispuesto, sin duda á nobles
sentimientos, sino hubiese seguido el camino del error,
fué subyugado por la admiracion mas tierna. La con-
ducta de los diputados hizo conocer á la reina la total
diferencia entre el partido republicano y el constitu-
cional. En las posadas donde se apeaban tuvo algunas
conferencias particulares con Barnave, el cual habló
mucho de los errores de los realistas en la revolucion,
dijo que habia visto tan débil y desacertadamente de-
fendidos los intereses de la córte, que habia intentado
mas de una vez ofrecerla un animoso defensor , que
conociese el espíritu del siglo y da la nacion. La reina
le preguntó los medios que la hubiera aconsejado.—
«La popularidad, señora.—¿Y cómo habla yo de tener.




WerPS/Y.L.'


384.


NOTAS.


la, replicó S. M., si me la habian quitado?—;Ah seño-
ra, mas fácil os hubiera sido á vos el conquistarla que
á mi el lograrla.» Estas palabras dariao márgenes á
muchos comentarios, pero me limito á referir esta cu-
riosa conversacion.


(Memorias de ¡nadaran Campan, tnrno 11, página 1.50
y siguientes).


Nota 23, página 245, tomo I.


TE aqui parte de la respuesta, obra de Barnave, y
modelo de razon, de destreza y dignidad.


«Veo señores, dijo Luis XVI á los comisarios, veo
por el objeto de la mision que os encargan que no se
trata aqui de un interrogatorio, y así voy á correspon-
der gustoso con los deseos de la Asamblea. Yo no te-
meré nunca hacer phblicoslos motivos de mi conducta;
y la causa de mi salida de Paris, son los ultrages y
amenazas que tanto á mí como á mi familia se hicieron
en 18 de abril. Varios escritos han procurado incitar á
atentados contra mi persona y familia, y he creido que
mi seguridad y honor exigian me alejase de esta ciudad,
pero nunca fué mi intencion abandonar el reino, ni he
tratado nada sobre el particular con las potencias es-
trangeras, ni con mis parientes, ni con ninguno de los
franceses emigrados. Como prueba de mis intenciones
puedo citar la de que tenia preparadas habitaciones en
Alontinedy para recibirme , y elegí esta plaza porque
hallándose fortificada, estaria mi familia mas segura,
y porque situada cerca de la frontera, podria mas fá-
cilmente oponerme á toda especie (le invasion en Frau-
cia, si se hubiera intentado alguna. Uno de mis prime-
ros motivos para salir de Paris, era rechazar el argu-
mento de mi falta de libertad, lo cual pocha dar mar-
gen á turbulencias.


Si yo hubiera tenido la intencion de salir del reino,
no hubiera publicado mi memoria el mismo dia de mi
salida, hubiera aguardado á estar del otro lado de las


NOTAS. 385
fronteras, pero mi deseo fué siempre volver á Paris.
En este sentido dene interpretarse la óliima frase de
ella que dice: «¡Franceses, y vosotros sobre todo, pa-
risienses, qué placer no tendré al volverme á ver entre


Novosotros!...» tenia en mi carruage mas que tres
mil luises en oro y cincuenta y seis mil libras en asig-
nados, y no avisé al conde de Artois de mi salida hasta
poco antes. Este pasó a pais estrangero porque convi-
nimos en no seguir el mismo camino; pero (laja vol-
verse á Francia, poco despees que yo. Para facilitar
mi viage necesitaba de pasaporte, y lo saqué para pais
estrangero, porque en la secretaria de negociosestran-
geros no se expide ninguno para el interior del reino;
ademas de que no he seguido el camino de Francfort,
y la sola protesta que he hecho se haba en la memoria
que dejé escrita antes de mi salida. Esta protesta no
versa, como lo prueba su contenido, sobre el fondo de
los principios de la constitucion, sino sobre la forma (le
las sanciones: es decir, sobre la poca libertad que pa••
recia dejárseme, y sobre que no habiéndome sido pre-
sentados los decretos en masa no podía formar juicio
del conjunto de la constitucion. La recriminacion prin-
cipal que contiene la memoria se refiere á las dificul-
tades que ofrece para administrar y egercer el poder
ejecutivo. En mi viage he conocido que la opinion
póblica estaba decidida en favor de la constitucion, y
no creia poder juzgar enteramente de ella en Paris;
pero con las nociones que he adquirido personalmente
en mi viage, me he convencido de lo necesario que era
para el sostenimiento de la constitucion, robustecer los
poderes establecidos para conservar el órden púbico.
Asi que he reconocido la voluntad general, no he va-
cilarlo, ni nunca tampoco, en sacrificar todo lo que me
es personal. El objeto constante de mis deseos ha sido
la felicidad del pueblo, y olvidaré con gusto todas las
privaciones que he sufrido, si puedo asegurar la paz
y felicidad de la nacion.»


Biblioteca popular'


T. VI. 576




386 NOTAS.


Nola 24, página 255, lomo I.


El cande de Gouvernel era íntimo amigo de Boni-
lié, que á pesar de no guardar miramiento con los
constitucionales, se espresa muy honorífieamenle res-
pecto á aquel, v parece que le mira con toda confianza.
Para dar en sus memorias una idea de lo que acorne-
cia en aquella époza en la Asamblea, cita la carta si-
guiente que le escribió el conde de Gouvernet el 26 de
agosto de 1791.


«Había yo dado á vd. esperanzas que ya se han disi-
pado, y esta fatal constitucion ni será revisada ni mo-
dificada, sino que permanecerá tal cual está, es decir,
tus código de anarquía y un manantial de calamidades;
siendo lo mas estraño, que en el momento mismo en
que hasta los demócratas conocían una parte de sus
defectos, son los aristócratas quienes se oponen á su
reforma. Con el objeto, pues, de ilustrar á vd. y jus-
tificarme de haberle dado una esperanza vana, necesi-
to tornar las cosas de algo mas arriba y decirle todo lo
que ha pasado, ya que se me presenta una ocasion se-
gura de escribirle.


«En el mismo dia y el siguiente de la partida del
rey, permanecieron observándose repentinamente los
dos lados de la Asamblea. El partido popular se halla-
ba consternado, y el realista muy inquieto, y la menor
indiscrecion podia renovar el furor del pueblo. Todos
los individuos del lado derecho guardaron silencio, y
los del izquierdo dejaron á sus corifeos proponer las
medidas que llamaron de seguridad y que nadie con-
tradijo. Al dia siguiente de la marcha, los jacobinos se
presentaron amenazadores y los conslituciomíles mo-
derados: entonces eran estos y son todavia mas nume-
rosos que los jacobinos. Hablaron de convenio y de di-
putacion al rey, y dos de ellos propusieron á M. Malo-
uet conferencias que debian entablarse al siguiente dia,




NoTAs.
3S7


pero se supo la prision del rey, y no se habló mas del
particular.


<<N
ob


obstante ya hablan manifestado sus opiniones y
por lo mismo se encontraban mas opuestos que nunca
á los exaltados. Ademas de eso la vuelta de Barnave,
el respeto que habla manifestado al rey y á la reina,
mientras que el feroz Petion insolaba su desgracia, y
la gratitud que SS. MM. mostraron hacia el primero,
parece que han cambiado enteramente el corazon de
este jóven que hasta ahora fié intratable. Ya sabe


que es el mas capaz de todos Y uno de los que ejer-
cen mayor influjo en su partido y asi habla reunido las
cuatro quintas partes del lado izquierdo, no solo para
salvar al rey del furor de los jacobinos, sino para de-
volverle una parte de su autoridad, suministrándole
los medios de defenderse en lo sucesivo, con tal de no
apartarse de la línea constitucional. En cuanto á la úl-
tima parte del plan de Barnave, solo se hallaban en el
secreto Lamell y Duport, porque la turba constitucio-
nal les inspiraba todavia mucha inquietud para poder-
se creer seguros de la mayoría de la Asamblea sin con-
tar con el lado derecho; pero esperaban contar con él
cuando llegara el caso de revisar la constilucion y
aprovechar esta circunstancia para dar mas latitud á la
autoridad real.


Tal era el estado de las cosas cuando escribí á vd.;
pero por mas .conveneido que estuviese de la torpeza de
los aristócratas y (1 . • sus continuas divergencias, con-
fieso que nunca en:1 llegasen á tal grado.


«Cuando se supo la noticia de la prision del rey en
"S'arcones, el lado derecho, en las juntas secretas, acor-
dó no votar mas ni tomar ninguna parte en las delibe-
raciones y discusiones de la Asamblea; pero Malouet
no fue del mismo dictamen, pues les manifestó que
mientras durase la legislatura y asistiesen á ella, esta-
ban ob'igados á oponerse formalmente á los proyectos
que atentasen contra el órden pnblico y principios fun-
damentales de la monarquía. Inútiles frieron todas sus




388 NOTAS.


instancias porque insistieron en su resolticion, y re-
dactaron en secreto una protesta contra todo lo que se
habia hecho. Malouet afirmó que continuarla protestan-
do en la tribuna, y haciendo cuantos esfuerzos pudie-
ra para evitar el mal. Me ha dicho que no 'labia podi-
do reducir a su dictamen mas que á treinta y cinco ó
cuarenta individuos del lado derecho ; y que tetnia
mucho que esta desacertada providencia de los mas
celosos realistas tuviese fatales consecuencias.


«Las disposiciones generales de la Asamblea eran
entonces tau favorables para el rey, que mientras le
conduelan á Paris, ocupó Thouret la tribuna para de-
terminar el modo de custodiarle, (yo estaba en la se -
sion;, y reinaba el mayor silencio en el salon y las ga-
lerias. Casi todos los diputados aun los del lado iz-
quierdo, mostraban mucho pesar de oir leer aquel fa-
tal decreto; pero nadie hablaba palabra. Iba el presi-
dente á ponerlo á votacion cuando de repente se le-
vantó Malonel y con acento de dignidad eselaTIK_
¿Qué vais á hacer, señores? Despues de haber prendi-
do al rey. os proponen en un decreto tenerle prisione-
ro! ¿A dónde vamos á parar? ¿Lo habeis meditado
bien? Ilabiais de mandar encarcelar al rey?—No, no,
esclamaron varios diputados del lado izquierdo, levan-
tándose amotinados, no es nuestro Opino tener al rey
preso: y ya iban á rechazar el decreto casi por unani-
midad cuando Thouret se apresuró á decir:


«El preopinante se ha enterado mal de los térmi-
nos y objeto del decreto. Nuestro proyecto, lo mismo
que el suyo,. no es de encarcelar al rey; pero propone-
rnos medios para su seguridad y la de la familia real»
y solo pasó el decreto con esta esplicacion, aunque la
prision es demasiado cierta, y se prolonga todavia sin
pudor.


A (loes de julio los constitucionales que sospecha-
ban de la protesta del lado derecho , sin estar sin em-
bargo seguros, seguian muy despacio la revision y te-
miau mas que nunca á los jacobinos y aristócratas.


NOTAS. 289
Ma!ouet pasó á su junta de revision y les habló en pri-
mer lugar como a unos hombres á quienes nada tenia
que decir sobre los peligros y defecto, de la constitu-
don ; pero les halló menos dispuestos á hacer grandes


. reformas, pues temian perder su popularidad. Target
y Duport argumentaron contra el para defender su
obra. Al dia siguiente encontró á Cbapelier y Ilarnave
que se llegaron al principio á responder á sus increpa-
ciones, y por fin se acomodaron al plan de ataque, cu-
yas contingewias iba á arrostrar. Propuso que se dis-
cutiesen en la sesion del 8 todos los puntos principales
del acta constitucional y se demostrasen todos sus vi-
cios. «Respondedme, señores, les dijo; respondedme
y confundidme cou vuestra indignas 00; defended
vuestra obra ventajosamente sobre los artículos menos
peligrosos y aun sobre otros muchos á que se estende-
rá mi censura , por lo que hace á los que yo habré de-
signado como al:ti-monárquicos ó corno esto, les de la
aceion del gobierno, decid que no necesita la Asamblea
de mis observaciones sobre este punto. y que siempre
•estabais en ánimo de proponer su reforma y propo
nerla sobre la marcha. Creed que este es tal vez nues-
tro (tilico recurso para sostener la monarquia y lograr
con el tiempo proporcionarla enantos apo y os necesi-
ta. En esto se convino; pero habiéndose sabido la pro-
testa del lado derecho, y quitando á los constituciona-
les su perseverancia en no votar toda esperanza de sa-
lir bien con su provecto de revisosn, tenazmente des-
aprobado por los jacobinos, renunciaron a hacerla.
Malouet


'


que no tenia relaciones con ellos, P or eso
dejó de hacer sil impugnacion. Rechazó solemnemente
el acta constitucional como al:ti-monárquica é imprac-
ticable en muchos pontos • y empezaba á producir una
gran impresion la manifestacion de sus motivos, cuan-
do Chapelier, , que va no esperaba se ejecutase el con •
venid, le rompió y dijo que era una b•asfemia, inter-
rumpiendo al orador y pidiendo que se le hiciese bajar
de la tribuna , como asi se efectuó. Al dia siguiente re-




399 NOTAS.
conoció su yerro; pero dijo que él y los suyos habían
perdido toda esperanza, desde el momento en que no
podian contar con el auxilio del lado derecho.


«Era preciso referiros todo esto para que no cre-
yeseis infundados totalmente mis pronósticos. Tristes
son en el día, y el mal muy grave: para repararlo no
encuentro dentro ni fuera mas remedio que la reunion
de la fuerza á la razon.


(Memorias de Bonillé, paginas 282 y siguientes.)
Nota 25, página 261, tono 1.


El ministro Bertrand de Molleville ha dado á co-
nocer las disposiciones del rey y la reina al principio
de la primera legislatura, de un modo que no deja en
duda su sinceridad. Así cuenta su primera entrevista
con aquellos augustos personages.


«Después de haber respondido á algunas observa-
ciones generales sobre lo arduo de las circunstancias
y los innumerables errores que podría cometer en un
ramo que no enUndia, me dijo el rey. «Bien: ¿os que-
da que p acer alguna otra objecion?—No señor; el de-
seo de obedecer y agradar á Y. M, es mi (mico obje-
to; pero para saber si puedo lisongearme de servirle
Útlinente, seria necesaria que tuviese la bondad de
manifestarme su plan respecto á la constitución, y la
conducta que desea observen sus ministros.—Eso es
mu y


justo, yo no contemplo esa constitucion como
Mi; obra acabada: creo que tiene grandes defectos, y
si hubiese tenido libertad para dirigir observaciones á
la Asamblea, hubieran resultado reformas muy prove-
chosas; pero ya no es tiempo y la acepto tal como es;
he jurado hacerla ejecutar y debo observar con estric-
ta lidehdad mi juramento, tanto mas, cuanto creo que
la mas exacta ejecurion de la Constitución es el mas
seguro medio para darla á conocer á la nacion, y
para que descubra las alteraciones que deben hacerse
en ella. No tengo ni puedo tener mas plan que este, y
no me separaré de él; antes bien deseo que lo lleven á


NOTAS. 391


cabo los ministros.—Este plan me parece muy acerta-
do, señor; me siento dispuesto á seguirle y me com-
prometo á ello. Yo no he estudiado bastante la nueva
constitueion , ni en globo ni circunstanciadamente,
para tener una opinión fija de ella, y me abstendré de
adoptar ninguna hasta que su cjecucion ponga á la na-
cion en estado de apreciarla por sus efectos. ¿Pero me
permitirá Y. M. que le pregunte si piensa la reina del
mismo modo?—Lo mismo exactamente : ella misma os
lo dirá.


«Pasé á ver á la reina , que despues de haberme
manifestado con suma bondad cuanto participaba del
agradecimiento del rey por haber aceptado el ministe-
rio en tau críticas circunstancias, añadió estas pida-
bras:— El rey os ha manifestado sus intenciones res-
pecto á la constitucion; ¿no es verdad que el ímico
plan que debe seguir es el de ser fiel á su juramento?
—Ciertamente que sí, señora.—Pu e s bien: estad se-
guro de que no nos harán variar. Vamos, Al. Ber-
trand, ánimo; espero que con paciencia , firmeza y
constancia no se habrá perdido todo.


(Bertrand de Molleville, tonto VI, pagina 52.)
A este testimonio de Bertrand de Molleville, se


une el de Mine. Campan que aunque sospechoso algu-
nas veces tiene todas las apariencias de verídica en es-
ta ocasion.


«Se 'labia presentado, como he dicho, la constilu-
cion al rey. el 3 de setiembre; y N ocivo á hablar de
esta presentacion porque ofreció un asunto de discu-
sion muy importante. Todos los ministros eseepto Mr.
de Mon(morin, insistieron en la necesidad de aceptar
Integramente el acta constitucional, y tarnbien foé de
este dictamen el príncipe de Kaunitz; pero Malouet
deseaba que se esplicase el rey con sinceridad acerca
de los vicios y peligros que notaba en ella. Mas Du-
port y Barnave, alarmados , inquietos con el espíritu
que reinaba en la sociedad de los jacobinos y hasta en




392 NorAS.


la misma Asamblea en que Robespierre les habia de-
nunciado ya como traidores á la patria , y temiendo
grandes desgracias, unieron tu parecer el de la mayo-
ria de los ministros y del príncipe de Kaunitz. Los
que querian francamente mantener la constitución
aconsejaban no aceptarla pura y simplemente, de cu-
yo nórnero eran como llevo dicho MM. Montinorin y
Malouet. El rey parcela aprobar su dictamen y esta es
una de las mayores pruebas de la sinceridad de aquel
monarca.


( Memorias de Madama Campan, lomo II, página


Nota 26, página 275, tomo I.


Madama Campan se encargó de noticiarnos que el
rey tenia ron Coblenza correspondencia secreta.


«Mientras se llevaban por medio de correos las car-
tas confidenciales del rey á los príncipes estrangeros,
la Asamblea invitó al primero á escribir á sus herma-
nos para hacerlos volver á Francia. El rey encargó al
abate de NIontesquien que entendiese la carta que pe-
rla enviar, la cual , perfectamente escrita en un esti-
lo interesante y sencillo, análogo al carácter de Luis
XVI, y llena de poderosos argumentos sobre la mili-
dad de unirse á los principios constitucionales, me la
entr•gó el re y


con encargo de sacarle copia.
«Por enhinces M. Mor


, uno de los intenden-
tes de la casa del conde de Artois, obtuvo de la Asam-
blea un pasaporte para verse con el príncipe con mo-
tivo de un negocio indispensable de su casa. La reina
le eligió para cine condujese esta carta que le quiso en-
tregar ella misma esplicandole el motivo. Me sorpren-
dió la eleecion del correo, pero la reina me aseguró
que era perfecta, que contaba hasta con su indiscre-
cion , y que solo era esencial que se tuviese noticia de
la carta del rey i» sus hermanos. Sin duda estaban pre-
venidos los princ,ipes par la correspondencia particular.


NOTAS. 393
Monsieur manifestó sin embargo alguna sorpresa, y
el mensagero volvió mas afligido que satisfecho de se-
mejante muestra de confianza, que pensó le costarla
la vida en los años del terror.»


(Memorias de madama Campan, lomo II, piojo 172)
Nota 27, página 278 , tomo I.


CARTA DEL REY A LUIS ESTANISLAO JAVIER , PRÍNCIPE
FRANnES, HERMANO SUYO.


Paris 11 de noviembre de i":91.


Os escribí, querido hermano, e116 de octubre úl-
timo, y nullabeis debido dud ‘ r de mis verdaderos sen-
timientos. Me he sorprendido el ver que mi cal La no ha
producido el efecto que debia prometerme. l'ara re-
corderos vuestros debere•, he empleado Iodos los mo-
tivos que pudieran obligaras mas. Vuestra ausencia
sirve de pretesto a todos los malévolos y de escuna á
todos los franceses alucinados que creen servirme con-
servando a toda la Francia eu una inquietud y agita-
cion que atormentan mi existencia. La revn,ueion está
concluida: la constitucion terminada; la Francia la quie-
re y yo la sostendré, pues de su alianzainiento depende
hoy la salvacion de la mona quia. La constitución os
ha dado derechos y ha puesto una COLId lei011 que
debeis apresuraros Creedme, (iel ido her-
mano, rechazad las dudas que pretenden infundiros
acerca de milib,•1ad. Voy a probar por un solemne
acto, y en una circunstancia que os interesa, que pue-
do obrar libremente. Probadme que sois hermano mio
y francés cediendo a mis ruegos Vuestro verdadero
lugar es estar a mi lado; vuestro interés y sentimientos
os aconsejan igualmente venir a ocuparlo ; utf
P ues , y si es preciso os lo mando.


Firmado Luis.»




394 NOTAS.


RESPUESTA DE MONSIEUR AL DEV.


Coblenza 3 de diciembre de 1791.


(Señor, mi hermano y señor:


El conde de Vergennes me ha entregado de parte
de V. M. una carta cu y o sobre, á pesar de que contiene
todos mis nombres, parece tan distante de ser dirigida
á mí, que tuve intenciones de devolverla sin abrirla.
Sin embargo, habiéndoseme asegurado positivamente
que era para mí, la abrí y el nombre de hermano que
encontré en ella , no me dejó la menor duda y la lei con
el respeto que merecen la letra y firma de Y. M. Mas
la órden que contiene de que mc presente cerca de su
augusta persona , no es la libre espresion de la volun-
tad de V. M., y mi honor, mi deber y mi te: nora mis-
ma mc prohiben obedecerla. Si V. M. desea enterarse
de todos los motivos detallados de mi desobediencia,
le suplico recordar wi carta del 10 de setiembre úl-
timo. Le pido igual rente se digne recibir con bondad
el homenage de los sentimientos, tan tiernos como res-
petuosos, con los cuales soy, Señor, etc. , etc., ele.»


CARTA DEL nEY A CARLOS FELIPE, PaiNcaPE FuNcEs, SU
HERMANO.


Paris 11 de noviembre de 1791.


«Seguramente habrá llegado á vuestra noticia el
decreto espedido por la Asamblea nacional , relativo á
los franceses alejados de su patri.:,¡ no creo deber su-.
ponerlo, lisongeandume de que los medios de suavidad
harán mas acsequible el objeto propuesto que reclama


ROTAS. 395


el interés del estado. Los varios pasos que he dado por
vos no pueden dejaros duda alguna de mis intenciones
y deseos. La tranquilidad pública y mi sosiego perso-
nal están interesados en que volváis, y no podreis se-
guir mas en una conduela que inquieta á la Francia, y
que me allige, sin faltar á vuestros primeros deberes.
Evitadme el pesar de apelar contra vos á severas re-
soluciones; consultad vuestro verdadero interés ; de-
jaos guiar por el afecto que deheis á vuestra patria, y
ceded por lin al anhelo de los franceses y al de vuestro
rey. Este paso por vuestra parte, será una prueba de
vuestros sentimientos para conmigo, y os asegurará la
conlinuacion de los que he tenido siempre hacia vos.


Firmado Luis.»


RESPUESTA DEL CONDE DE AP,TOIS AL REY.


Coblenza 3 de diciembre de 1791.
«Señor, mi hermano y señor:


El conde de Vergennes me entregó ayer una carta,
que segun dijo venia dirigida á mí de parte de V. M.
El título que se me ponla en el sobre y que yo no pue-
do admitir, me hizo creer que la carta no era para mí,
mas sin embargo, habiendo reconocido el sello de V. M.
la abrí y respeté la letra y firma de mi rey ; aunque la
omision total del nombre de hermano, y mas que todo las
decisiones que se recuerdan en la carta me dieron una
nueva prueba del cautiverio moral y físico en que
nuestros enemigos se atreven á tener á V. M. Por lo
tanto no estrañará Y. M. que fíela mi deber y á las leyes
del honor, no obedezca á unas órdenes evidentemente
arrancadas por la violencia.


Ademas, la carta que tuve el honor de escribir á
V. M. juntamente con Monsicur, el 10 de setiembre
último, contiene los sentimientos, principios y resolu-




1


395 NOTAS.
cion de que no me apartaré jamás, y asi me refiero á
ella absolutamente, como que será la base de mi con-
ducta, renovando ahora aquel mismo juramento. Su-
plico á V. M. se digne recibir el homenage de los sen-
timientos tan tiernos como respetuosos, con que soy,
Señor, etc., etc., etc.


Nota 28, yigina 270, torno I.


El informe de MM. Gallois y Gensonné es sin dis-
puta el mejor relato del principio de las turbulencias
de la Vendé; cuya parte mas interesante es su origen,
porque da á conocer las causas. Citaremos, pues, lo que
parece dar mayor ilustracion á una de las partes mas
curiosas de aquella funesta historia.


Informe dado en la Avtniblea leg;slativa en 6 de octubre
de 1791, por Mil. Gallois y Gensonlé comisarios ci-
viles enviados d los departamentos de la Vendee y do
los dos Sevres.


«Señores: la Asamblea nacional decretó en 16 de
julio último, á propuesta de su junta de indagaciones,
que se enviasen al departamento de la Vendée comisa-
rios civi es para adquirir los datos posibles sobre las
causas de loshitimos trastornos de aquel pais, y concur-
rir con los cuerpos administrativos al restablecimiento
de la tranquilidad pública.


«El 23 de julio se nos confió esta comision, y parti-
mos dos dias despues pira Foutenay-le-Cocote, capital
de aquel departamento.


«Despnes de haber conferenciado algunos dias con
los administradores del Directorio sobre la situacion de
las cosas y disposicion de los ánimos, y tomado en
union ron los tres cuerpos administrativos , algunas
providencias preliminares para la conservacion de la
tranquilidad pública, resolvimos pasar á los varios
di,tritus que forman aquel departamento, con el objeto


NOTAS. 397
de examinar lo cierto y lo falso, lo positivo y lo exage-
rado en las quejas que se nos hablan comunicado; para
saber, en una palabra, con la posible exactitud la si-
tuaeion de aquel departamento.


«Lo hemos recorrido casi todo, ya para adquirir los
dalos que necesitábamos, ya para conservar la paz, re-
primir los desordenes é impedir los atropellos con que
se creian amenazados algunos ciudadanos.


«liemos oido en muchos Directorios de distrito , á
todos los Ayuntamientos de que constan, y escuchado
prolijamente á todos los ciudadanos que tenian que
comunicarnos algunos hechos ó proponernos algunas
ideas, comparando las relaciones entre sí con todos los
pormenores que llegaron á nuestro conocimiento. Pero
como nuestros info,rnes han sido mas prolijos que va-
riados, y como en todas partes eran tan semejantes las
quejas , los hechos y las observaciones , vamos á pro-,
sentaros bajo un punto de vista general y en estrado,
aunque con exactitud, el resultado de una porcion de
hechos particulares..


«Creernos inútil presentaron los pormenores que ad-
quirimos respecto a las anteriores turbulencias , pues
DOS han parecido no tener una influencia bastante
directa en la situacion actual de aquel departamento;
ademas de que habiendo la ley de amnistía suspendido
las diferentes causas á que !adan dado lugar aquellas
turbulencias , no podriamos ofreceros en este particu-
lar sirio conjeturas vagas y resultados inciertos.


«La época de prestar el juramento eclesiástico ha
sido para la Vendee la primera de sus trastornos.
pues hasta entonces disfruté el pueblo de la mayor
tranquilidad. Separado del centro coman de toda cc-
cion y resistencia, propenso por naturaleza á la paz, al
órden y á respetar las leyes, gozaba los beneficios de
la revolucion sin sufrir sus conmociones.


«En los campos, la dificultad de las comunicacio-
nes, la sencillez de una vida enteramente agrirola, la
lecciones de la infancia y los símbolos religiosos destis




398 NOTAS.
nados á atraer continuamente nuestras miradas, abrie-
ron su alma á muchas ideas supersticiosas , que en la
situacion actual no puede destruir ni corregir ningun
género de ilust•acion.


eSu religion, es decir, la religion tal como la con-
cibe, ha llegado á ser el mas fuerte y único hábi o mo-
ral de 9t1 vida; el objeto mas esencial que le presenta es
el culto de las imágenes; y el ministro de ese culto, el
mismo á quien contemplan los habitantes del campo
como el dispensador de las gracias celestiales, el que
con sus oraciones puede calmar la intemperie de las
estaciones, y tiene en su mano la felicidad de una vida
futura, ha reunido en su favor los mas tiernos y apa-
sionados sentimientos de sus almas.


«La constancia del pueblo de aquel departamento
en el ejercicio de sus actos religiosos, y la ilimitada
confianza de que gozan los sacerdotes, S quienes está
acostumbrado, son uno de los principales elementos
de los disturbios que la han conmovido , y que pueden
conmoverla todavia


«Fácil es concebir con cuanta actividad habrán po-
dido aprovecharse de estas predisposiciones del pue-
blo á su favor, unos sacerdotes est


• aviados ó facciosos;
nada se ha omitido para encender el celo , alarmar las
conciencias, dar fortaleza á los débiles y constancia á
los decididos , infundiendo á los unos inquietudes y re-
mordimientos; á los otros, esperanzas de felicidad y
salvaciou y sometiendo á casi todos, con buen resulta-
do, al influjo de la seduccion y del temor.


«Muchos de estos eclesiasticos son hombres de bue-
na fé . y parecen hallarse ínfimamente convencidos de
las ideas que esparcen y de los sentimientos que ins-
piran; á otros se les acusa de que con la capa de reli-
gion cubren otros intereses que aprecian mas, y estos
emplean una actividad política que se anule:4a ó dis-
minuye en proporcion á las circunstancias.


«Entre el antiguo obispo de Luzon y parle del cle-
ro de su diócesis se ha formado una poderosa liga, y


NOTAS.


399
acordado un plan de resistencia al cumplimiento de
los decretos que debian obedecerse en todas las par-
roquias; se han dirigido desde Paris pastorales y escri-
tos incendiarios á todos los curas, para afirmarles en su
resolucion ó incorporarlos á una confederacion, que se
suponia general ; y una circular M. Baureg :rd, pri-
mer vicario de M. de Merey, antes obispo de Luzon,
depositada en la notaría del tribunal de Fontenay, , y
reconocida por este eclesiástico en su interrogatorio,
fijará, señores, vuestra opinion de un modo exacto,
tanto sobre el decreto de aquella confederacion, como
sobre la marcha , astutamente combinada, de los que
la han formado, Dice asi:


Carta fechada en Luzon d 3l de mayo de 1791, con so-
bre y direccion al cura de la Reorthe.


«Muy señor mio. Un decreto dela Asamblea nacio-
nal, dado en 7 de mayo, concede á los eclesiásticos, á
quiews pretende destituir por haberse negado á jurar,
el uso de las iglesias parroquiales, con el único obje-
to de decir misa en ellas, y el mismo derreto autoriza
a. los católicos rumanos, asi como á todos los no con-
yenidos, para reunirse en las prácticas de su culto re-
ligioso en el sitio que eligieren al efecto, con tal que
en las pl iticas no se hable nada contra la constilucion
civil del clero.


1La libertad concedida á los pastores legítimos por
el primer artículo de este decreto , debe mirarse como
un lazo, tanto mas peligroso, cuanto que los fieles no
oirian en las iglesias de que se han apoderado los in-
trusos, mas pláticas que las de sus falsos pastores, ni
podrian recibir los sacramentos de otras manos que las
suyas, teniendo asi una comunicacion con estos pasto-
res cismáticos que prohiben las leyes de la iglesia. Pa-
ra evitar tan grave mal, los señores curas comprende-
rán la necesidad de adquirir cuanto antes un sitio, en
que puedan, en virtud del segundo articulo de este de-




400


NOTAS.


creto, ejercer sus funciones y reunir á los fieles feligre-
ses asi que se haya apoderado de su iglesia el preten-
dido sucesor. Sin esta precaueion no tardarian los ca-
tólicos, por miedo de quedarse sin misa y sin los ofi-
cios divinos á que les conrocarian los falsos pastores,
de hallarse en comulíicacion con ellos y espuestos á
los peligros de una seduccion casi inevitable.


«En las parroquias en que haya pocos propietarios
acomodados, no será ciertamente facil hallar local opor-
tuno, ni procurarse vasos sagrados ú ornamentos; pe-
ro en este caso bastarán para celebrar los santos miste-
rios v el oficio divino un pajar, un altar porlatil , una
casulla de indiana ó de cualquiera otra tela comun, y
vasos de estaño.


«Esta sencillez y pobreza, al mismo tiempo que nos
recuerda los primeros siglos de la iglesia y la cuna
de nuestra santa Migion, puede ser un medio pode' oso
para escitar el celo de los ministros y el fervor de los
fieles; los primeros cristiams tío tuvieron otros templos
que sus mismas casas, y allí es donde se reunían los pas-
tores y el rebaño para celebrar los santos misterios,
oir la palabra de Dios y cantar sus alabanzas. En las
persecuciones con que e' sin vo afligida la iglesia, preci-
sados á abandonar sus basílicas, se les vió retirarse á
las cuevas y hasta á los sepulcros, siendo aquellos
tiempos de prueba la época del mayor fervor para los
verdaderos fieles. Pocas parroquias hay donde los se-
ñores curas no puedan proporcionarse algun sitio y
algunos ornamentos como los que acabo de decir, y
hasta tanto que puedan proveerse mejor de las cosas
necesarias, podrán ayudarles los vecinos á quienes no
ha y an incomodado, con lo (pe tengan á su disposi-
cion en sus iglesias. Nosotros podremos muy pronto
surtir de aras á los que las necesiten, y desde luego po-
demos hacer consagrar los cálices, ó los vasos que su-
plan por ellos.


«El señor obispo de Luzon en los consejos parti-
culares que nos ha transmitido como suplemento á la


NOTAS.
404


instruccion del sector obispo de Lanares, y que se co-
municarán igualmente á las diferentes diócesis, propo-
ne á los señores curas:


1.' «Que lleven dos registros de los bautismos,
matrimonios y entierros de los católicos de la parro-
quia; uno de los cuales conservarán en su poder, y el
otro lo depositarán anualmente en persona de con-
fianza.


2.° «Ademas de este registro, los señores curas lle-
varán otro, doble Cambien, de las dispensas de matri-
monios, los cuales se firmarán por dos testigos,
ros y fieles, y para mas autenticidad , se aprobaran,
anotarán y- rubricarán por el señor obispo, ó en su au-
sencia por uno de sus vicarios generales, enfregándo-
se un duplicado, como ya se ha dicho, á persona de
con fianza .


3.° «Los señores curas esperarán , si es posible,
para retirarse de su iglesia y ministerio , á que su pre-
tendido sucesor les haya notificado el acta de su nom.
bramiento, y protestarán contra todo lo que se haya
hecho en su consecuencia.


L° •Formaran en secreto un auto de la toma de
posesiou del supuesto cura, del cual acompaño mode-
lo, y en el protestarán form ílmente contra todos los
actos que quisiere ejercer como cura de la parroquia,
y para darle toda la autenticidad posible, lo firmarán
el cura, su teniente si tiene alguno, un sacerdote ve-
cino y aun dos ú tres seglares, piadosos y discretos,
tomando no obstante todas las precauciones, para que
00 se descubra el secreto.


5.° «Lo mismo harán los señores curas cu y as par-
roquias queden suprimidas sin la intervencion del obis-
po legitimo, mirándose siempre como únicos pastores
legítimos de sus parroquias; y si absolutamente les
fuere imposible permanecer en ellas , procurarán ad-
quirir una babitacion en las inmediaciont s, de modo
que puedan acudir á las necesidades espirituales de
sus feligreses.


Biblioteca popular.


T. y r. 577




NOTAS
6.° «Si el poder civil se opone á Que los fi eles cató-


licos tengan cementerio coman , á si los parientes de
los difuntos se oponen á que se entierren en un sitio
Particular, aunque espresamente bendecido, como se
encarga en el artículo 19 de la instruccion ; despees
que el legítimo pastor, 6 alguno de sus representantes
hubiese hecho en la casa las plegarias que el ritual
prescribe, y estendido el acta mortuoria que formarán
los parientes, se podrá llevar el cuerpo del difunto á
la puerta de la , acompañándo le los parientes;
pero se les advertirá que se retiren asi que el cura
tenientes intrusos acudan á llevarse el cuerpo, para no
participar de las ceremonias y oraciones de aquellos
sacerdotes cismáticos.


1. 9 «En las actas en que se dispute á los curas sus-
tituidos su título, las firmarán con su nombre y ape-
llido, sin calilleacion alguna.


«Suplicó á vd., señor cura, y á los denlas señores
compañeros suyos á quien considereis deber comuni-
car esta carta , que tengan á bien informarme del dia
en que se verifique vuestro reemplazo, si se verifica;
de la instalacion de vuestro pretendida sucesor y de las
circunstancias mas notables que ocurran; de las dis-
posiciones de vuestros feligreses con respecto á este
asunto, de los medios que penseis tomar p ,ra el servi-
cio de la parroquia y Cambien de vuestra morada, en
caso que os vedas absolutamente precisado á salir.
Vd. no dudará seguramente que todos estos pormeno-
res nos interesan mucho y que miramos como propias
vuestras pesadumbres, siendo nuestro mayor deseo to-
mar parte en ellas para aliviarlas.


«Tengo el honor de ser con el afecto mas respetuo-
so, su mas humilde y obediente servidor.»


«Estos manejos fueron poderosamente secundados
por los misioneros establecidos en el pueblo de San
Lorenzo , distrito de Montaigu , y á su actividad y celo,
encubiertos amaños, é infatigables y secretos sermo-
nes, creemos que debe atribuirse principalmente ea


NOTAS. 403
casi todo el departamento de la Vendée y en el distrito
de Chatillon, departamento de los dos Sevres , la pre-
disposicion de gran parte del pueblo. Por tanto im-
porta mucho fijar la atencion de la Asamblea nacional
acerca de la conduela de estos misioneros y del espíri-
tu de su institucion.


«Este establecimiento fué fundado hace cosa de
sesenta años por una sociedad de eclesiástiensseculares
que vivian de limosnas, y estaban destinados á la p


•e-
dicacion en calidad de misioneros. Estos han adquiri-
do la confianza del pueblo distribuyendo astutamente
rosarios, medallas é indulgencias , y poniendo en to-
dos los caminos de esta parle de Francia, calvarios de
diferentes formas; y se han aumentado de tal manera
que han podido crear otros establecimientos para
otras partes del reino. Asi los hay en las antiguas
provincias del Poitou , del Anjou, de la Bretaña y de
Annis, dedicados con la mi ma actividad al aumento
y en cierto modo á la eterna duracion de esta especie
de prácticas religiosas, que, gracias á su cuidado, han
llegado á ser la unica religion del pueblo. Su capital es
la villa de San Lorenzo, donde han construido hace po-
co, una grande y hermosa casa conventual, y compra-
do otras propiedades territoriales.


Esta congregacion está incorporada por la natura-
leza y espiritu de su institucion, á un establecimiento
de hermanas grises, fundado en el mismo pueblo con
la denominacion de hermanas de la caridad, las cua-
les están consagradas en este departamento, y en otros
muchos, al servicio de los pobres, partirularmente en
los hospitales, y por tanto sirven á los misioneros de
conducto para so correspondencia general en el reino.
La casa de San Lorenzo ha venido á ser para ellas un
lugar de retiro, cuando el fervor de su celo á otras cir-
cunstancias han obligado á los administradores de los
hospitales en que ellas servian 4 pasarse sin sus ser-
viei os.


tiPara que podais fijar vuestra opinion acerca de





0,1 NOTAS.


la conducta de estos ardientes misioneros y de la mo-
ral religiosa que profesan, bastará, señores, presenta-
ros un compendio brevísimo de Lis máximas conteni-
das en diferentes manuscritos que se han encontrado
en su casa, por los guardias nacionales de Angers y
de Cholla.


«Estos manuscritos están redactados en forma de
instruccion para los campesinos, y lo primero que en
ellos se sienta como principio es que de ningun modo
es lícito dirigirse para la adininistracion de sacramen-
tos á los sacerdotes constitucionales, a quienes se califi-
ca de intrusos ; que todos los que participan de ellos,
aunque no sea mas que con su presencia, cometen pe-




cado




mortal , sin otra escusa que la de la ignorancia 6.
la imbecilidad; los que tengan el atrevimiento de ca-
sarse en la presencia de un cura intruso , no quedan
casados, y caerá sobre ellos y sobre sus hijos la inaldi-
eion del cielo; que ya llegará tiempo en que se arregle
la revalidacion de los matrimonios celebrados ante los
antiguos curas , mas que por el momento es preciso
pasar por todo; que aun cuando 'os hijos no pasen por
legítimos , no por eso dejaran de serio , y que al con-
trario los hijos de aquellos á quienes haya casado un
intruso serán bastardos , porque Dios no habrá ratifi-
cado su union, y que mas vale que un matrimonio sea
nulo para con los hombres, que delante de Dios ; que
no hay que dirigirse á los nuevos curas para los entier-
ros, y que en caso de que et antiguo no pueda hacer-
los sin peligro de su vida ó libertad , conviene que los
parientes ó amigos del difunto los hagan por sí mismos
secretamente.


•Se observa allí tambien que el antiguo cura debo
tener cuidado de llevar un registro exacto de todos es-
tos diferentes actos, y que es imposible que los tribu-
nales civiles no los tengan en consideracion, pero que
en todo caso debe mirarse como una desgracia , si es-
to llegase é suceder , pues mas vale quedar privados
de ellos que apostatar dirigiéndose á un intruso.


NOTAS. O (1114W,
«Últimamente se exhorta á los -fieles á que en mane-


ra alguna se comuniquen con los intrusos , ni tomen
parte en su usurpacion, declarando que los empleados
de Ayuntamiento que los instalen, son tan apóstatas
como ellos y que en el instante mismo deben renunciar
sus empleos los sacristanes, cantores v campanee os.


«A esto se reduce, señores, Ir absurda v sediciosa
doctrina que contienen los tales manuscritos que la
voz póblica atribuye á los misioneros de San Lorenzo,
á lo menos como propagadores de ella.


«Ya se les habia denunciado en otro tiempo á la co-
mision de indagaciones de la Asamblea nacional y co-
mo se guarda silencio sobre ello han ido tomando
ánimo y aumentando su funesto influjo.


«A nosotros nos ha parecido indispensable presen-
taros el análisis compendiado de los principios que
con tienen los manuscritos , segun se encuentra en un
acuerdo del departamento del Maine y Loira de 5 de
junio de 1191, porque basta compararlos con la carta
circular del vicario general del antiguo obispo de Lu-
zon, para convencerse de que son obra de un sistema
de oposicion general contra los decretos que tienen re-
lacion con la organizacion civil del clero ; y el estado
actual de la mayoría de las parroquias de este depar-
tamento no es mas que el desarrollo de este sistema y
la ejecuciou práctica de sus principios y doctrina.


«La sustituciou, demasiado tardía, de los curas, ha
contribuido mucho al buen éxito de esta liga, y el mis-
mo retraso ha provenido al principio de la negativa de
M. Servan, que despues de haber sido nombrado para
obispo del departamento, y aceptado este cargo, decla-
ró en 10 de abril que retiraba su admision. M. Rodri-
gue, obispo actual del departamento á quien su mode-
racionfirmeza sostienen en una silla rodeada de pe-
ligros 'é inquietudes, no pudo ser nombrado hasta prin-
cipios del mes de mayo , en cuya época se habian cal-
culado y formado por un plan uniforme los actos de
resistencia; la oposicion estaba ya declarada, y se ved-




406 NOTAS.


ficaba con la mayor actividad ; los primeros vicarios y
curas párrocos se ligaban y yapoaban fuertemente; las
envidias, rivalidades y quejas de la antigua clase ecle-
siástica hablan tenido tiempo de cesar mancomunándo-
se todos los intereses.


«La sustitucion solo ha podido efectuarse coparte,
pues casi todos los antiguos funcionarios públicos ecle-
siásticos existenaun en las parroquias ejerciendo suslan-
tiguas funciones ; los últimos nombramientos no han
servido apenas de nada, y los sugetos nuevamente ele-
gidos, intimidados por la perspectiva de enemistades y
desavenencias que les prepara su nombramiento , con-
testan á él con una dinlision. Esta division de eclesiás-
ticos juramentados, y no juramentados, ha establecido
una verdadera cscision en el pueblo de sus parroquias,
donde se hallan divididas las familias, viéndose diaria-
mente separarse á las mugeres de sus maridos, y aban-
donar los hijos á sus padres. Las partidas de bautismo,
matrimonio, etc. se dan en una papeleta suelta y como
los que las firman no ponen ningun título ni calidad
legal, es imposible probar su autenticidad.


•Los ayuntamientos se hallan desorganizados , y la
mayor parte de ellos por no concurrir á la destilucion
de los clérigos no juramentados.


«Gran número de ciudadanos han renunciado al
servicio de la guardia nacional , y los que quedan no
podrian emplearse sin grave riesgo, en lo que tuviese por
principio fi objeto actos concernientes á la religion, por.,
que el Pueblo venia entonces en los guardias naciona-
les, no los instrumentos impasibles de la ley , sino los
agentes de un partido contrario al suyo.


«En muchas partes del departamento mira el pueblo
con aversion á un administrador, un juez ü un indivi-
duo del cuerpo electoral, porque concurren á la ejecu-
cion de la ley relativa á los funcionarios eclesiásticos.


«Es tanto mas deplorable esta disposicion de los
ánimos, cuanto que cada dia es mas dificil proporcionar
la instruccion del pueblo, que confunde generalmente


NOTAS. 407


las leyes del estado con los reglamentos particulares
para la organizacion civil del clero , y asi es absoluta,
mente inútil que se publiquen aquellas.


«Los descontentos , los hombres que no gustan del
nuevo régimen y los que no miran bien lis leyes relati-
vas al clero , dán pábulo á esa aversion del pueblo, y
apoyan por todos los medios posibles la buena opinion
de los clérigos no juramentados . , desacreditando la de
los domas: el indigente carece de recursos, el artesana
no puede esperar ejercitar sus talentos ó industria sino
se compromete a no ver la misa del clérigo juramenta-
do, y por esta confianza en los antiguos sacerdotes por
una Parte, y amenazas y seduccion por otra, se ven de-
siertas en la actualidad las iglesitis servidas por los ju-
ramentados, al paso que acude un numeroso concurso
á aquellas en que por falla de personas no han podido
efectuarse las sustituciones.


' Es muy comun ver en parroquias de quinientos y
seiscientos habitantes, no asistir mas que diez ó doce á
la misa del juramentado, y esta es la proporeitm en que
deben considerarse todos los pueblos del departamen-
to, saliendo los vecinos á una y dos leguas de distancia
para oir misa los domingos y dias festivos. Estas'cami-
natas habituales nos han carecido la causa principal de
la fermentacion en parte oculta y en par le descubier-
ta, que reina en casi todas las parroquias servi-
das por clérigos juramentados, siendo muy natural
la aversion de los que vuelven á su casa muertos de
cansancio contra los poquísimos que asisten á los actos
espiritua'es de su propia parroquia, mirándolos como
unos seres que tienen cierto privilegio esclusi% o en ma-
teria de religion. Por otra parte la comparar:ion que hacen.
entre la facilidad de que gozaban en otro tiempo de te-
ner á su lado eclesiásticos de eontianzi, con las dificul-
tades, cansancio y pérdida de tiempo que les ocasionan
las actuales peregrinaciones, contribuye á que echen la
culpa á la constitucion de todo lo malo que les sucede.


«Estamos persuadidos de que esta causa general in-




408 NOTAS
flu y e mucho mas que 121S consejos de los clérigos no ju-ramentados en las discordias intestinas que hemos ob-
servado en la mayor parte de las parroquias nueva-
mente provistas.


«Muchas de ellas se han dirigido á nosotros asi como
á los cuerpos administrativos, pidiendo que se las au-
torice para alquilar edificios particularesdonde egercer
el culto religioso; pero corno veíamos que estas peticio-
nes eran generalmente promovidascon grande empeño
por personas que no las firmaban, nos parecieron efec-
to de un sistema de resistencia secreta y general, y no
quisimos hacernos cómplices de una separacion reli-
giosa, que segun todos los indicios, podia producir una
escision civil cutre lbs ciudadanos. Siempre hemos
dicho que esta determinacion solo &pendia de vosotros,
señores, que sois los (narcos que deben establecer las le-
yes y medios de egercer la libertad de opiniones reli-
giosas, sin que perjudique en manera alguna á la tran-
quilidad pública.


«Causará sin duda sorpresa que los clérigos no ju-
ramentados que permanecen en sus antiguas parro-
quias, no se aprovechen de la libertad en que la ley les
deja para ir á decir la misa en la iglesia servida por el
nuevo párroco, ni se apresuren, usando de esta facultad,
á ahorrar á sus antiguos feligreses, á unos hombres que
les han permanecido fieles , la pérdida de tiempo v los
perjuicios de aquellas correrías tan repetidas y forzo-
sas; mas para esplicar esta conducta, al parecer tan es-
traordinaria , es menester recordar que una de las co-
sas que con mas empeño recomendaron á los clérigos
no juramentados los hombres hábiles que dirigieron
aquella gran empresa de religion, fué el abstenerse de
toda comunieacion con los que llaman intrusos y usur-
padores , no fuese que el pueblo se acostumbrase por
fin, á no hallar diferencia alguna entre sacerdotes que
egerciesen el mismo culto en la propia iglesia.


«Esta division religiosa ha producido por desgracia,
una separaeion política entre los ciudadanos, la cual


NOTAS. 4'09
toma mayor incremento con la denominacion atribuida
á cada partido: al reducido Munero de personas que
van á la iglesia de los clérigos juramentados, los lla-
mara patriotas y á los que concurren á la iglesia de los
no juramentados aristócratas.


«Asi para aquellos pobres habitantes del campo el
amor ó el Odio á su patria consiste hoy no en obedecer
las leves y respetar á las autoridades legítimas, sino en
ir ó no- ir á la misa del clérigo juramentado; y son ta-
les las raices que han echado la seduccion y la igno-
rancia, que nos costaba el mayor trabajo hacerles en-
tender que la constitucion política del estado no era lo
mismo que la constitucion civil del clero ; que la ley
no tiranizaba las conciencias; que cada cual era muy
dueño de ir á oir misa donde le acomodase y con el
eclesiástico que le inspirase mayor confianza; que to-
dos ellos eran iguales delante de la ley, sin otra obliga-
cion en este pinito que la de vivir en.


paz y tolerarse
Mútuamente la diferencia de sus opiniones religiosas.
Hemos hecho cuanto estaba en nuestra mano por qui-
tar de la cabeza á aquellas pobres gentes esas deno-
minaciones, por lo mismo que tanto nos asustaban sus
consecuencias en un departamento, donde los soñados
aristócratas forman los dos tercios de la poblacion.


«Tal es, señores, el resultado (le los hechos que han
llegado á nuestra noticia en el departamento de la
Vendée, y de las reflexiones á que han dado márgen.


‘ llemos tomado sobre este objeto todas las providen-
cias que estaban en nuestra mano, asi para mantener
la tranquilidad general, como para impedir ó castigar
los atentados contra el órden público, sin usar otro
lenguage que el de la ley, como órganos suyos que he-
mos sido. Al mismo tiempo que establecíamos los me-
dios para mantener el órden y la seguridad , nos he-
ineis ocupado en esplicar en presencia de los cuerpos
administrativos, de los tribunales y de los particulares,
las dificultades que nacen ya de la inteligencia de los
decretos , ya del modo de ejecutarlos, invitando á las




NOTAS,


autoridades á redoblar su celo y vigilancia en la ejecu-
cion de las leyes que protegen la seguridad de las per-
sonas y propiedad de los bienes, y en una palabra á
usar con firmeza de la autoridad que les ha concedido
la lev; hemos distribuido una parle de la fuerza ph-
blic¿ que estaba á•nuestra disposicion , en aquellos
parages donde se nosdácia que amenazaban los mayo-
res peligros; hemos ido en persona á todas partes
donde asomaba el menor síntoma de alboroto , y des-
pues de averiguar con imparcialidad el verdadero es-
tado de las cosas y procurado calmar con buenas pa-
labras ó con la firme espresion de la ley aquel desor-
den momentáneo de los ánimos, hemos creido que has-
taria la presencia de la fuerza pública. A vosotros toca,
señores, y á vosotros solos, tornar providencias verda-
deramente eficaces sobre un objeto que por las rela-
ciones en que se han puesto con la constitucion del es-
tado egerce en este momento un influjo mucho mayor
de lo que parece.


«En todas nuestras operaciones rela tivas á la fuerza
pública y su distribueion, nos ha ausiliado eficazmente
un oficial general, bien conocido por su patriotismo y
luces. Inmediatamente que supo I1. Dumouriez nues-
tra llegada al departamento, vino á asociarse á nues-
tras tareas y concurrir con nosotros al mantenimiento
de la paz pública; en términos que viéndonos despro-
vistos de tropas de línea en el momento en que debía-
mos creer que teníamos mayor necesidad de ellas, su
actividad y celo nos proporcionó un socorro que fué
la única garantía del sosiego del pais.


«Acabábamos, señores, de dar fin á nuestra comi-
sion en el departamento de la Vcndée, cuando recibi-
mos el decreto de la Asamblea nacional en 8 de agos-
to, que á instancias de los administradores de los dos
Sevres nos autorizaba para trasladarnos al distrito de
Chatillon, igualmente que el Directorio de este depar-
tamento.


«Nos habian anunciado al llegar á Fontenay-le-


NOTAS. 444
Conde, que este distrito se hallaba en el mismo estado
de inquietud religiosa que el departamento de la Ven-
dée. Algunos chas antes de recibir nuestro decreto de
comision, pasaron muchos ciudadanos, electores y fun-
cionarios públicos de aquel distrito, una denuncia por
escrito al departamento de los dos Ser res, sobre los
disturbios que decían haberse manifestado en diferen-
tes parroquias, y anunciaron que estaba próxima á
estallar una insurreccion. El medio que mas seguro y
pronto les parecia, y (pie propusieron con mas ahinco,
era el hacer salir del distrito, en el término de tres días,
á todos los clérigos no juramentados y reemplazados, y
á todos los tenientes que se hallasen en aquel caso;
pero el Directorio, despees de haberse negado por lar-
go tiempo á adoptar una resolucion que le parecia con-
traria a los prime ipios de verdadera justicia, creyó por
fin que bastaba el carácter público de los denunciantes
para probar la existencia del mal y la urgente necesi-
dad del remedio; por consecuencia se espidió un acuer-
do en 5 de setiembre, en que el Directorio mandaba á
todos los eclesiásticos saliesen del distrito en el térmi-
no de tres días, invitándoles á presentarse en el mismo
plazo en Niort, cabeza del departamento, asegurándo-
les que enewararian alta toda protecciou y seguridad pa-
ra sus p:,rsonas.


«Estaba ya impreso el acuerdo é iba á ponerse en
ejecucion, cuando recibió el Directorio un oficio con el
decreto de comision quv habla solicitado, á inmediata-
mente estendió otro acné ' do, por el que stispendia la
ejecucion del primero, dejando á nuestra prudencia el
cuidado de confirmarlo, modificarlo ii suprimirlo.


«En el mismo acuerdo se nombraban dos adminis-
tradores del Directorio, como comisarios, para darnos
parte de todo cuanto habla ocurrido, pasar a Chatillon
y en union con nosotros, tomar cuantas resoluciones
cre ésemos necesarias.


'.Llegado que hubimos , Chatillon, hicimos reunir
los cincuenta y seis ayuntamientos de que se compone




412 NOTAS.
aquel distrito, que fueron llamados sucesivamente al
salon del Directorio. Consultamos á cada uno de ellos
Sobre el estado de su parroquia, y todo; nos manifesta-
ban el mismo deseo; los que hablan visto reemplazarse
á sus curas nos pedían que repusiésemos á sus cléri-
gos, y los que aun conservaban á los no juramenta-
dos nos rogaban que no los variásemos. Otro punto
';labia laminen en que estaban acordes todos aquellos
habitantes: la libertad de opiniones religiosas que de-
cian habérseles concedido, y de que querian gozar.
Aquel mismo dia y el siguiente nos enviaron muchos
diputados los pueblos de las cercanias, insistiendo en
la misma súplica. «No pedirnos mas gracia, nos decian
unánimes, que el tener sacerdotes que nos inspiren
confianza.» Muchos de ellos daban tal importancia á
esta solicitud, que nos afirmaron pagarian de buena
gana á trueque de obtenerla con dobles atribuciones.


«Lit mayor parte de los funcionarios públicos ecle-
siásticos de aquel distrito no han prestado juramento;
y mientras sus igLsias apenas pueden contener la
afluencia de los Muda !anos, las de los juramentados se
yen casi desiertas. Bajo este aspecto el estado de este
distrito, nos ha parecido exactamente el mismo que el
departamento de la Vendée: tambien tiernos hallado
aqui enreramente estendida entre el pueblo la denomi-
nacion de patriotas y aristócratas, en el mismo sentido
y acaso de un modo mas general; y la disposiciun do
los ánimosen favor de los no juramentados nos ha pare-
cido mas marcada aun que en la Vendée, porque la
aficion que alli se les tiene y la confianza de que go-
zan tiene todos los caracteres de una conviccion viva y
profunda , como que en algunas parroquias los jura-
mentados y los vecinos que los sigilen han estado es-
puestos á amenazas é insultos que aunque un poco
exagerados allí corno en otras partes, no nos quedaba
duda de que eran ciertos.


«Al paso que recomendábamos á los jueces y ad-
ministradores la mayor vigilancia en este punto, no per-


NOTAS. 41 3
donamos medio de cuantos pudiesen inspirar al pueblo
ideas y sentimientos mas conformes con el respeto de
la ley y con el derecho de la libertad individual.


«Debemos deciros, señores, que aquellos mismos
hombres que se nos habian pintado como furiosos y
sordos á toda especie de razones, nos han dejado llenos
de tranquilidad y ventura cuando les hemos afirmado
que los principios de la nueva constitucion respetaban
la libertad de las conciencias : entonces se penetraron
de arrepentimiento y afliccion por las faltas que habian
podido cometer algunos, y nos prometieron enterne-
cidos que seguirian los consejos que les diésemos; que
vivirian en paz, á pesar de la diferencia de sus opinio-
nes religiosas, y respetarian á los funcionarios públi-
cos establecidos por las leyes.


«M tiempo de marcharse se les oia felicitarse de ha-
bernos visto, y repetir entre ellos cuanto nos hablan
oido, fortificándose mútuamente en sus resoluciones de
paz y buena armonio..


«En aquel mismo dia vinieron á decirnos que mu•
chos de aquellos habitantes del campo al volver á sus
casas, hablan puesto carteles declarando que cada uno
de ellos se cornprometia á denunciar y á hacer prender
á cualquiera que perjudicase á otro, particularmente á
los sacerdotes juramentados.


«Debernos haceros notar que en este minno distri-
to, trastornado tanto tiempo ha por la diferencia de
opiniones religiosas, se han pagado, casi totalmente las
contribuciones atrasadas de 1789 y 1790, que aseen-
dian á setecientos mil francos, cuya prueba la adqui-
rimos en el Directorio del distrito.


«Despues de haber observado cuidadosamente el
estado de los ánimosla situarion de las cos ts, juzga-
mos que no debia pon' erse en ejecucion el acuerdo del
Directorio, de cuya opinion fueron laminen los comi-
sarios del departamento y los administradores del Di-
rectorio de Chatillon.


«Prescindiendo de todos los motivos para resolver,




414 NOTAS.
que las circunstancias v personas podian facilitarnos,
examinamos si la resolu -cion adoptada por el Directorio
era en primer lugar justa en su naturaleza, y en se-
gundo, si seria dicaz en la ejecucion.


«Creimos que no puede considerarse como en esta-
do de rebelion contra la ley, á unos eclesiásticos que
han sido reemplazados, porque siguen habitando en un
punto donde ejercian su ministerio , especialmente
cuando entre ellos hay algunos que pública y notoria-
mente viven corta hombre, caritativos y piadosos. sin
mezclarse en ninguna discusion pública ni privada:
creitnos que a las ojos de la ley, no puede nadie ha-
llarse en estado de rebelion, sino declarándose en ella
con hechos precisos, ciertos v averiguados; creimos fi-
nalmente que los actos de pro-


vocaeion contra las leyes
relativas al clero, y contra todas las del reino, deben
castigarse por las vías legales como todos los (lemas
delitos.


•Examinando despues la eficacia de esta resolucion,
vimos que si los fieles no miran con confianza á 'os sa-
cerdotes juramentados . no se conseguirá inspirarles
otro afecto por alejar asi á los eclesiásticos que poseen
su aprecio; vimos que en los distritos donde la mas nu-
merosa mayoría de clérigos no juramentados conti-
riñan en el desempeño de su ministerio segun la facul-
tad de la ley, hasta la época de ser sustituidos , no se
conseguiria con tal sistema de represion disminuir el
mal por alejar á tan corto número de individuos, ha-
biendo necesidad de dejar en los mismos puntos á una
infinidad que 'tienen las mismas opiniones.


«lié aquí, señores, algunas de las ideas que han di-
rigido nuestra conducta en estas circunstancias , aun
dejando aparte todas las consideraciones locales , que
hubieran bastado per sí solas á decidir nuestro juicio,
porque no tememos asegurar que atendida la disposi-
cien de los ánimos, hubiera bastado la ejecucim de
aquel acuerdo para encender la guerra civil.


«El directorio del departamento de los dos Sevres,


NOTAS. 411
luego que supo por sus comisionados y por nosotros
mismos nuestra determinacion , tuvo á bien manifestar
su reconocimiento por medio de otro acuerdo de 19 del
mes anterior. Solo añadiremos acerca de esta medida
de separacion de los clérigos no juramentados y reem-
plazados, que no han cesado de proponérnosla cons-
tantemente casi todos los ciudadanos de la Vcndée que
son partidarios de los otros, y que, como ya hemos di-
cho, forman una mínima parte de la poblacion : esto
lo decimos solo para descargarnos de un deseo secreto
que nos han confiado y no para ninguna otra cosa.


«Tampoco queremos que i;moreis que algunos de
los mismos clérigos juramentados á quienes hemos vis-
to , son de contraria opiniontanto que uno de ellos
nos escribió una carta con fec'ha 12 de setiembre en la
cual, despues de indicarnos las mismas causas de disi-
dencia y los disgustos á cine se vela diariamente es-
puesto, añade ; que el único remedio para todos estos
males seria contemplar la opinion del pueblo , cuyas
preocupaciones deben curarse con lentitud y prudencia,
porque debe evitarse á toda costa la guerra de retigion,
cuyas llagas están I odavia brotando sangre... Es muy de
temer que las medidas de rigor , indispensables contra
los p,rturbadores del repaso público, fhesen miradas
mas bien como una persemcion que como un castiga im-
puesto por la l ¡Cuanta prudencia s necesita em-
plear! pa-que no nos cansemos, la suavidad y la illSirUC-
cion son las armas de la verdad.


«Tal es, señores , el resultado general de los datos
que hemos adquirido y de las observaciones hechas en
el trascurso de la cotnision que nos confiaron. La mas
grata recompensa de nuestros trabajos seria el h iberos
facilitado los indios de citnuit tr sobre sólidas bases la
tranquilidad de aquellos depa , lamentos y hab-r cor-
respondido con la eficacia de nuestro celo á la confian-
za conque fuina )5 honrados.»




416
NOTAS.


Nota 29, página 290, tomo I.


Ya he tenido ocasion de repetir mas de una vez las
intenciones de Leopoldo, de Luis XVI y de los emi-
grados; y sin embargo citaré algunos estrados que da-
rán de ellos una idea mas perfecta. Bouillé, que se ha-
llaba en el estrangero , apreciado de los soberanos por
su reputacion y su talento, pudo mejor que nadie co-
nocer las ideas de las diferentes cúrtes, y no es sospe-
choso en sus asertos.


Asi se esplica en varias partes de sus memorias.
«Foresta carta se podrá conocer que el rey de Sue-


cia, se hallaba muy indeciso solare los verdaderos pro-
yectos del emperador y sus coligados de no mezclarse
en los negocios de Francia. La emperatriz los sabia
sin duda , pero no se los había comunicado, y yo no
ignoraba que á la sazon empleaba tado su influjo. con
el emperador y el rey de Prusia, para decidirles . á de-
clarar la guerra á la Francia.


Tambien bala escrito una carta muy terminante
al primero de estos dos soberanos en que le hacia pre-
sente que el rey de Prusia, solo por una falta de urba-
nidad que se había cometido con su hermana, mandó
entrar un ejército en Holanda, mientras que él estaba
sufriendo los insultos y afrentas que se prodigaban á
la reina de Francia , la degradacion de su alta clase y
dignidad y la destruccion del trono de un rey, cuñado
y aliado suyo.


La emperatriz obraba con la misma eficacia res-
pecto de España, que habia adoptado principios pací-
ficos; sin embargo, el emperador, despues que el rey,
aceptó la constitucion, recibió de nuevo al embajador
de Francia, á quien habla prohibido anteriormente que
se presentase en su cúrte. y fué el primero que admi-
tió en sus puertos el pabelhin español.


e Las cúrtes de Madrid, Sin Petersburgo y Sto-
kolmo fueron las únicas que entonces retiraron de Pa-


NOTAS. 4 17
ras sus embajadores. Todas estas circunstancias sirven
por lo tanto para demostrar que Leopo l do se inclina-
ba á la paz , efecto del influjo de Luis XVI y (le la
reina.»


(Memorias de Bouillé, página 514).
En otra parle deeia el mismo Bouillé:
-Sin embargo se pasaron algunos meses sin que


yo notase resultado alguno de los proyectos del empe-
rador sobre reunir ejércitos en la frontera, formar un
congreso y entablar negociaciones con el gobierno
francés. Presumí que el rey habia m'alado en que la
aceptacion de la nueva constitucion le haría recobrar
su libertad personal, restableciendo la calma en la na-
eion, espuesta á quedar alterada por una negociacion
armada, y que por consiguiente habia decidido al em-
perador, y a los :lemas soberanos aliados suyos, á no dar
paso alguno que produjese las hostilidades que habia
procurado evitar constantemente ; y me ratifiqué en
esta opinion por la reticencia de la córle de España á
la proposicion de suministrar al rey de Suecia los
quince millones de libras tornesas que se habia obli-
gado á darle para ayuda del coste de su espedic ion.
Este príncipe me habita movido á escribir - de su parte
al ministro español, de quien recibí solamente res-
puestas vagas. Entonces aconsejé al rey (le Sueci a que
abriese un empréstito Pu Holanda ó en !as ciudades
libres marítimas del 'Corle, bajo la garantía de Espa-
ña, que no obstante me pareció haber cambiado en sus
ideas respecto á Francia.


Supe que cada día iba en esta última creciendo la
anarquía, lo cual se echaba de ver en la multitud de
emigrados de todas clases que se refugiaban en las fron-
teras, á los cuales se armaba y regimentaba en las ori-
llas del Rin, formando de ellos un pequeño ejército
que amenazaba las provincias de la Alsacia y la Lore-
na. Estas medidas despertaron el furor del pueblo y
sirvieron de mucho á los proyectos destructores de los


Biblioteca popular. T. VI. 578




418 ROTAS.


jacobinos y anarquistas. Hasta quisieron los emigrados
hacer una tentativa contra Strasburgo , donde creían
tener inteligencias seguras y partidarios que les abrie-
ran las puertas. Mas apenas lo supo el rey , no solo
empleó las órdenes sino tambien las sñplicas para im-
pedirles que hicinen acto alguno de hostilidad. Para
ello envió cerca de los príncipes , sus hermanos, al se-
ñor barou de Viomenil y al caballero Cogny á decirles
de su parte que desaprobaba el armamento de la no-
bleza francesa , al cual no dejó de poner obstáculos el
emperador, mas no por eso se suspendió el armamento.


(luid., página 309).
En fin refiere Bouillé, segun el mismo Leopoldo,


su plan de congreso:
lUltimarnente , en 12 de setiembre me avisó el


emperador Leopoldo de que pasase á su habitacion y
le llevara el plan de las disposiciones que me /labia pe-
dido anteriormente. Me mandó entrar en su gabinete,
y me dijo que no babia podido hablarme antes del asun-
to para (pie me llamaba; porque esperaba respuesta de
Rusia, España é Inglaterra y de los principales sobe-
ranos de Italia; que los habia recibido: que eran con-
formes con sus intenciones y proyectos; que estaba se-
guro de su cooperacion y reunion para efectuarlas, es-
cepto sin embargo el gabinete de San Lunes; que /la-
bia declarado quería guardar la neutralidad mas es-
crupulosa, y resulto reunir un congreso para tratar
con el gobierno francés no solo del desagravio del
cuerpo germánico, cuyos derechos se habian violado en
Alsacia y en otras parles de las provincias fronterizas,
sino al mismo tiempo sobre los medios de restablecer
el órden en el reino de Francia , cuya anarquía altera-
ba la tranquilidad de la Europa toda. Me añadió que
apoyarian esta negociacion ejércitos formidables, que
envolverla') á la Francia, y que esperaba atajar por
este medio una sangrienta guerra, último recurso á que
apelaría. Me tomé la libertad de preguntar al empera-


NOTAS.
419


dor si se hallaba enterado de las verdaderas intencio-
nes del rey. ; pero no las ignoraba, y sabia que este prin-
cipo odiaba el usar de medidas violentas. Díjome que
estaba enterado ademas de que dentro de pocos días
debían presentarle la carta de la nueva constitucion,
que juzgaba que el rey no podía menos de aceptarla y
sin restriccion alguna; pero que su sancion , forzosa en
la actualidad, era 0e poca importancia, porque se pa-
cida volver á intentarlo todo , y dar a la Francia un
buen gobierno que satisfaciese á los pueblos y dejase á
la autoridad real con un ensanche de poderes suficien-
tes para conservar la tranquilidad interiormente y
afianzar la paz en el estiangero.


Me pidió el plan de la disposicion de los ejércitos,
asegurándome que lo examinada despacio, y añadiendo
que podria volverme á Maguncia , donde me avisada
el conde Brown , que era el que debia t'anidar las tro-
pas y se hallaba á la sazon en los Paises-Bajos, asi co-
mo el príncipe, de Flohenlobe, que pasaba a Franconi
para que conferenciásemos juntos cuando fuese tiempo.


«Juzgué que el emperador no se /mina fijado en es-
te plan pacífico y sumamente razonable despues de la
conferencia de P-ilnitz , sino despues de haber consul-
tado á Luis XVI, cuyo deseo babia sido constantemen-
te convenirse y apelar al recurso de las negociaciones
antes que al violento medio de las armas.»


página 299.)
Nota 30 , página 297, lomo I.


«IP aqui como refiere este hecho Bertrand de 310-


•Dí cuenta en el mismo día al consejo de la visita
ere me habla hecho el duque de Orleans y de nuestra
conversacion. Determinóse el rey á recibirle , y tuvo
con él al siguiente dia una conferencia de mas de me-
dia hora , que nos pareció haber agradado mucho á
S. M. Creo como vos, me dijo el rey, que se arrepiente




420 NOTAS.
de buena fé, y que hará cuanto esté en su mano' para
reparar el mal que ha hecho , en lo que acaso no ha-
brá tenido tanta parte como hemos creido.•


Al siguiente domingo se presentó al levantarse el
rey, recibiendo la mas degradante acogida por parle
de los cortesanos , que ignoraban lo que habla pasado,
y por la de los realistas que acostumbraban á ir de
tropel en semejante dia á palacio para hacer la darte
á la familia real. Se agolparon alrededor suyo, le piso-
tearon y le empujaron hacia la puerta para impedirle
que entrase. Bajó al cuarto de la reina , donde estaba
ya puesta ta mesa , y apenas se presentó , gritaron por
todas partes: señores, cuidado Con los platos! como si se
temiera que llevase los bolsillos llenos de veneno.


.Los insultantes murmullos que producia en todas
partes su presencia , le obligaron á retirarse sin haber
viStrii .á la familia real. Le fueron siguiendo hasta la
escalera de la reina , y al bajar le escupieron en la ca-
beza y en el vestido. Llevaba la rabia y despecho pin-
tados en su semblante , y salió de palacio convencido
de que los incitadores de aquellos ultrages eran el acy
y la reina, que ni una palabra sableo, y que lo sintie-
ron mucho. Juróles un odio implacable , y se mostró
demasiado fiel á su juramento. Me hallaba en palacio
aquel dia y presencié cuanto acabo de referir.


(Be


trand de Molleville, lomo VI , página 209.)


Nota 31, página 312, lomo I.


Madama Campan refiere de otro modo la conversa-
clon de Dumouriez.


•Todos los partidos , dice , trabajaban , unos para
perder al rey y otros para salvarle. Un dia encontré á
la reina sumamente alterada; me dijo que no sabia don-
de estaba; que los corifeos de los jacobinos se le ofre-
cían por medio de Dumouriez , ó que este, abandonan-
do el partido de aquellos , la habia hecho varias ofer-
tas ; que le habla concedido una audiencia ; que ha-


NOTAS.
4,2.1


Dándose solo con ella, se arrojó á sus pies , y le dijo
que «i !labia hecho alarde de llevar el gorro encama-
do, no era ni .podia ser jacobino; que se [labia dejado
rodar la revolocion hasta parar en aquella canalla de
desorganizadores, que no anhelando mas que el sa-
queo, eran capaces de todo, y podian dar á la Asamblea
un formidable ejército, dispuesto á soca par los cimien-
tos de un trono, sobradamente conmovido. Hablando
con estraordinario entusiasmo, se arrojó á la mano de
la reina, y la besó enagenado, gritandula: dejad que os
salve. La reina me dijo que no pocha creerse en lasprotestas de 1111 traidor, que era tan sabida su conduc-
ta , que lo mejor, sin disputa, era no fiarse de él ; que
por otra parte los príncipes recomendaban esencial-
mente el no tener confianza en ninguna propuesta del
interior etc.»


Nola 32, página 314, lomo I.


Bouillé, cuyas memorias he citado , y que por su
posieion se hallaba en estado de apreciar.


bien las ver-
daderas intenciones de las potencias, no creia entera-
mente en el celo y sinceridad de Catalina. Asi se es-
presa sobre el particular.


«Vése, pues, cuán diferente es aqui la relacion de
esta conferencia, en algunos puntos; sin embargo el
fondo es el mismo, solo que pasando por la boca de
la reina á la de Mine. Campan, debió tomar un colori-
do poco favorable á Dumouriez, quien por su parte
pinta de una manera verosímil el estado de ag lacion
en que se hallaba la desgraciada María Antonieta ; y
cono nada hay en ella ofensivo á esta princesa, ni nada
que no esté conforme con su carácter he creído conve-
niente preferirla. Es posible sin embargo, que la pre-
suncion de Dumouriez le haya obligado á dar alguna
preferencia á los pormenores mas favorables para él.


•Se ve que este príncipe (Gustavo) contaba mucho
Con las intenciones de la emperatriz d.; Rusia y coa


Repetsez




422 NOTAS.


la parte activa que tomaria en la confedcracion que se
redujo á demostraciones. El rey de Suecia estaba
equivocado, y dudo que Catalina le hubiese confiado
jamás los diez y ocho mil rusos prometidos. Por otra
parte estoy persuadido de que el emperador y el rey
de Prusia no le hablan comunicado sus miras ni pro-
yectos, pues ambos tenias personalmente con él algo
mas que desvío, Y deseaban que no tomase ninguna
parte activa en los asuntos de Francia.»


(Bouilld, pagina 319.)


Nota 33, pagina 315 , tomo I.


Madama Campan nos refiere en un mismo trozo la
construccion de un armario de hierro, y la existencia
de una oculta protesta del rey contra la declaracion
de guerra. Este temor del rey era estraordinario , y
procuraba por todos medios hacerla recaer en el par-
tid () popular.


«El rey tenia una prodigiosa multitud de papeles,
y por desgracia se le ocurrió la idea de mandar cons-
truir secretamente por un cerragero que trabajaba á
su lado hacia mas de diez años, una alacena en un cor-
redor interior de su habitacion ; la cual hubiera per-
manecido ignorada por largo tiempo , á no haberlo
declarado este hombre. La pared se hallaba en el sitio
donde estaba aquella, pintada, fi2m;-ando piedras gran-
des y la abertura perfectamente -'disimulada en los en-
cages que formaban la parte de sombra de aquellas
piedras pintadas. Pero antes que el cerragero denun-
ciase á la Asamblea lo que sella llamado despees ar-
mario de hierro, supone la reina que !labia hablado del
particular con algunos de sus amigos , y que aquel
hombre, á quien por costumbre miraba el rey con es-
cesiva confianza, era un jacobino. Avisóselo al rey y le
decidió á colocar en una gran cartera todos los pape-
les que mas le interesaba conservar, y á confiármela.
Rogóle en presencia mia que no dejase nada en aquel


NOTAS. 423
armario, y el rey la respondió para tranquilizarla que
nada habla dejado. Quise coger la cartera y llevárme-
la á mi cuarto, mas como era demasiado pesada para
que pudiese yo con ella, me dijo el rey que él mismo
la llevarla, y me marché yo delante para abrirle las
puertas. Cuando dejó la cartera en mi gabinete inte-
rior, me dijo solamente: «La reina os dirá lo que con-
tiene.. Volví á la habitacion de la reina , y se lo pre-
gunté, juzgando por las palabras del rey ser menester
que lo supiese. •Son, me respondió la reina , docu-
«mentos quetri:rian gravísimo perjuicio al rey si lle-
gasen á formarle causa. Pero lo que seguramente


«quiere que os diga, es que en esa cartera existe el
«testimonio de un consejo de estado, en que el rey ha
•dado su opiuion contra la guerra. Le he mandado
:firmar por todos los ministros, y si llegase el caso del
«proceso, espera que ese documento le favoreceria
«mucho.


•) Pregunté á la reina que á quién crcia que
pudiese confiar yo la cartera. «A quien querais, me
«respondió ; vos sois la única responsable ; no os ale-
«jeis de palacio ni aun en los meses de vacaciones,
«porque hay circunstancias en que podria sernos muy
útil tenerla al momento.•


(Jindama Campan, lomo II, pagina 222.)


Nota 34, página 318, tomo 1.


Esposicion de los motivos que determinaron á la Asamblea
nacional a declarar, en virtud de propuesta Prmal del
rey, que habla lugar a la declarnion de guerra rey
de Bohemia y lIungria, cuya esposicion hizo 11. Con-
(toree/ en 1:1 sJsion del 20 de abril de 1192.


«Obligada por la mas imperiosa necesidad á con-
sentir en la guerra, la Asamblea nacional no ignora que
la culparan de haberla acelerado ó provocado volunta-
riamente.




?SOTAS.


«Conoce mu y bien que la marcha insidiosa de la
córte de Viena no ha tenido otro objeto que el dar
cierto carácter de verosimilitud á aquella imputacion,
de que las naciones t.strangeras tienen que valerse para
ocultar á los pueblos los verdaderos motivos de la in-
justa agresion preparada contra la Francia: sabe ade-
znas que semejante acusacion será repetida por los
enemigos interiores de nuestra constitucion y de
nuestras leyes, c-t; la esperanza criminal de privar á
los representantes de la nacion del afecto público.


«Una sencilla esposicion de su conducta bastará
por única respuesta, y la ofrecen c.m igual confianza á
los estrangeros y franceses, porque la naturaleza ha co-
locado en lo íntimo del corazon de todos los hombres
los mismos sentimientos de justicia.


«Cada g ario' tiene en sí el poder de darse leyes, y
el derecho inalterable le variarlas ; derecho que no
pertenece á ninguna; ú que pertenece mas bien á to-
das con absoluta igualdad: atacarla en una sola, es de-
clarar que en ninguna otra se la reconoce; querer ar-
rebatarla por la fuerza á un pueblo estrangero , es
anunciar que no se la respeta en aquel donde uno se
halla de ciudadano ó de caudillo ; es hacer traiciun á
su patria y proclamarse enemigo del género humano.
La nacion francesa cl, hia creer que todos los príncipes
se convencerian de tan sencillas verdades, y que en el
siglo XVIII no se atrevería nadie á oponerles las an-
tiguas máximas de la tiranía; pero he visto burlada su
esperanza, porque se ha formado tina liga contra sil
independencia, y solo ha sido arbitra de ilustrar á sus
enemigos sobre la justicia de su causa, ú de oponerles
la fuerza de las armas.


«Instruida de esta liga amenazadora, aunque celo-
sa por conservar la paz , la Asamblea nacional ha
preguntado desde luego cuál era el objeto que se pro-
ponian en esta confederacion, tinas potencias que han
sido rivales por tanto tiempo ; y la han contestado que
la causa era la conservacion de la tranquilidad gene-


NOTAS. 425
ral, la seguridad y honor de las coronas, y el temor de
ver renovarse los acontecimientos que se han presen-
tado en algunas épocas de la revolucion francesa.


«Pero ¿cómo ha de amenazar la Francia la tran-
quilidad general, cuando ha tomado la solemne reso-
lucion de no emprender conquista alguna , ni atacar la
libertad de ningun pueblo , cuando en medio de la
larga y sangrienta lucha que se declaró en los Paises -
Bajos y en los estados de Lieja, entre gobiernos y ciu-
dadanos, ha observado la neutralidad mas r igurosa?


«Es cierto que ha dicho la Francia públicamente
que la soberanía reside en el pueblo, que, limitado en
el ejercicio de su voluntad suprema por los derechos
de la posteridad, no puede ser delegado del poder ir-
revocable; ha reconocido que alguna costumbee , al-
guna ley espresa, nIguri consentimiento ó convenio
pudiese someter la sociedad á una autoridad á la que
no tenian derecho de condenar ; ¿qué idea formaran
los príncipes dela legitimidad de su poder ó de la jus-
ticia de qu.• se valen, si miran la enunciacion de estas
máximas como cantrarias á la tranquilidad de sus es-
tados?


«¿Dirán estos que podía turbarse la tranquilidad
con las obras y discursos de algunos franceses ? Esto
seria exigir de mano armada una ley contra la libertad
de imprenta ; seria declarar la guerra al progreso de la
razon: y cuando se sabe que la nacion francesa ha sido
en todas parles impunemente ultrajada ; que las pren-
sas de los paises vecinos no han dejado de inundar
nuestros departamentos con obras destinadas á incitar
á la traicion y (e aconsejar las sublevaciones; cuando se
recuerda la proleccion O interés que se ha manifestado
hacia sus autores , ¿ podrá creerse que estos cargos hi-
pócritas sean hijos del sincero amor de la paz, y no del
ódio á la libertad?


•Se ha hablado de tentativas hechas por los france-
ses para incitar á los vecinos pueblos á romper sus ca-
denas y reclamar sus derechos.... Pero los ministros




4.26 l'sor A S.
que han repetido semejantes imputaciones, sin atrever-
se á citar un solo hecho para apoyarlas , sabian cuán
quiméricas eran; v si hubiesen sido positivas estas ten-
tativas, las potencias que han consentido las reuniones
de nuestros emigrados , prestádoles ausilio , recibido
á sus embajadores, admilídoles públicamente en sus
conferencias, y que no se averguenzan de estimular á
los franceses á la guerra civil, no hubieran conservado
el derecho de quejarse ; ú seria preciso decir que es
permitido propagar la esclavitud , y delito ensanchar
la libertad ; que todo es legítimo si se hace contra los
pueblos, y que solo los reyes tienen derechos verdade-
ros. Jamás hubiera insultado con mas audacia el orgu-
llo del trono á la magestad de las naciones.


.El pueblo francés, árbitro de establecer la forma
de su constitucion, no ha podido ofender, usando de
sus prerogativas, á la seguridad ni al honor de las coros
nas estrangeras, á no ser que los gefes de las dcrnas
naciones cuenten en el número de sus derechos, el de
obligar á la Francia á que su gefe del Estado tenga un
poder igual al que ellos egereen en sus reinos. ¿Pre-
tenderán tal vez, porque ellos no tienen sino vasallos,
impedir que haya en otros pueblos, hombres libres? ¿Y
cómo dejaran de conocer que haciendo todolo que dicen
ser necesario para la seguridad da los tronos , decla-
ran legílimo cuanto haga una nacion en favor de la li-
bertad de los pueblos?


•Si se han cometido desafueros y crímenes en cier-
tas épocas de 'a revolucion francesa, á los depositarios
de la voluntad nacional correspondia castigarlos ó se-
pultarlos en el olvido: ningun ciudadano ni magistrado,
sea su título cual fuere, debe implorar justicia sino de
las leyes de su pais, y solo de ellas puede esperarla. A
las potencias estrangeras no les compete, mientras not
sufran sus súbditos en tales acontecimientos, quejarse
con justicia, ni recurrirá medidas hostiles para impedir
que se reproduzcan. El parentesco ó alianza personal
entre los reyes, nada ralea para las naciones; esclavas


ivoTAs. 427
ó libres , se hallan unidas por intereses comunes ; la
naturaleza les ha legado el bienestar en la paz , en los
mínalos ausilios de una dulce fraternidad , y se indig-
nada de que se atreviesen á poner en una balanza
misma la suerte de veinte millones de hombres y las
pasiones Ci orgullo de algunos individuos. ¿Estamosaun
condenados á ver la voluntaria esclavitud de los pues.
blos, sacrificar víctimas humanas ante las aras de los
falsos dioses de la tierra?


•Resulta, pues, que esos supuestos motivos de una
liga contra la Francia, no eran mas que un nuevo ul-
trage á su independencia, y que ella era la que tenia
derecho para exigir que se renunciase á semejantes
preparativos injuriosos, considerando la negativa, co-
mo una verdadera hostilidad: tales han sido lis princi-
pios que han dirigido la conducta de la Asamblea na-
cional. lía deseado siempre la paz, pero dehia preferir
la guerra, á una paciencia peligrosa para la libertad , y
no pocha menos de reconocer , que los cambios de la
constitucion y que las violaciones de la igualdad que es
su base, eran el único objeto que proponían los enemi-
gos de la Francia, quienes quedan castigar á aquella
por haber reconocido en toda su estension los derechos
comunes á todos los hombres: entonces fue cuando hi-
zo ese juramento repetido por todos los franceses , de
perecer antes que sufrir el menor ataque, ni contra la
libertad de los ciudadanos, ni contra la soberanía del
pueblo, ni contra esa igualdad, en fin, sin la cual no
hay para las sociedades ni justicia ni igualdad.


«¿Se reconvendrá ti los franceses por no haber res-
petado bastante los derechos de los (lemas pueblos al
ofrecer solo indemnizaciones pecuniarias, tanto á los
príncipes alemanes posesionados en Alsacia, como al
papa?


«Los tratados hablan reconocido la soberanía de la
Francia sobre la Alsacia que hacia mas de un siglo se
ejercia pacíficamente. Los derechos reservados porestos
tratados eran solo privilegios. El concepto, pues, de esa




428 NOTAS.
reserva era que los poseedores de los feudos de Alsa-
cia los conservarian con las antiguas prcrogativas,
mientras las leyes generales de la Francia sufririan las
diferentes formas del feudalismo; esa reserva indicaba
ademas que si las prerogativas feudales se envolvian
en una ruina coman , la 'lacio:, debia indemnizar á los
poseedores, por las ventajas reales que provenian,
que es todo lo que puede exigir el derecho de propie-
dad cuando está en oposicion con la ley , y en contra-
diccion con el interés público. Los ciudadanos de la
Alsacia son franceses, y la nacion no puede sufrir sin
mengua ni injusticia que se les prive de la menor par-
te de los derechos comunes :s aquellos que lleven
ese mismo nombre. ¿Se dirá que para indemnizar á
estos príncipes, puede abandonárseles una porcion de
territorio? No; una nacion generosa y libre no vende
hombres ni condena á la esclavitud, ni entrega jamás á
Señores á los que ha admitido una vez á participar de
su libertad.


«Los ciudadanos de los condados eran dueños de
darse una constitucion , porfia,' declararse indepen-
dientes: han preferido ser franceses , y la Francia no
les abandonará desunes de haberles adoptado. Aun
cuando se hubiera negado á acceder á sus deseos, co-
mo aquel pais está enclavado en su territorio, no hubie-
ra podido permitir á sus opresores atravesar la tierra
de la libertad , para ir á castigar á hombres que se ha-
blan atrevido a hacerse independientes y á reconquis-.
tar sus derechos. Lo que poscia el papa en aquel pais,
era el sueldo de los empleos del gobierno; y el pueblo
privándole de estos empleos, ha usado de un poder
suspendido por una larga servidumbre, perd'que no
ha podido arrebatársele; y la indemnizacion propuesta
por la Francia no se exigia en justicia.


« Asi que, ¡son tambien las violaciones del derecho
natural las que se atreven á pedir en nombre del papa
y de los posesionados de Alsacia! ¡es para satisfacer las
pretensiones de algunos hombres, por lo que se quiere.


NOTAS. 429
hacer correr la sangre de las naciones! ¡y si los minis-
tros de la casa de Austria quisieron declarar la guerra
á la razon en nombre de las preocupaciones, y á los
pueblos en nombre de los reyes no pudieron emplear
otro lenguagel


«Se ha dado á entender que el deseo del pueblo
francés por la conservacion dr su igualdad é indepen-
dencia era el de una faccion... pero la nacion francesa
tiene una constitncion , econocida y adoptada por la
mayoría de los ciudadanos, constitncion que solo puede
alterar el voto del pueblo , siguiendo las formas que
ella misma ha prescrito; y mientras subsista, solo los
poderes establecidas por ella tienen derecho para ta a-
infestar la voluntad nacional, y por ellos se ha decla-
rado esta misma voluntad á las potencias estrangeras.
El rey es quien á invitacion de la Asamblea nacional
y en cumplimiento de las funciones que la constitncion;
le concede, se ha quejado de la protecciun concedida á
los emigrados, y solicitado inútilmente que se les nega-
se; el rey quien ha pedido esplicaeiones sobre la liga
formada contra la Francia; el rev quien ha exigido
que se disolviese esta liga, y es indudablemente estra-
ho que se anuncie como grito de unos facciosos el so-
lemne voto del pueblo , públicamente manifestado por
sus legítimos representantes. ¡Qué título mas respeta-
ble pódrian, pues, invocar esos reyes que inducen á
unas naciones ciegas á combatir contra los intereses
de su propia libertad, y á armarse contra unos dere-
chos que son tanihien suyos para abogar bajo las rui-
nas de la constitncion francesa los gérmenes des', pro-
pia dicha, y la coman esperanza del género humano!


aY ademas, ¿qué es una faccion á quien se acusa
de haber fraguado la libertad universal del género hu-
mano? Es toda la humanidad á quien unos ministros
esclavos se atreven á injuriar can tan odioso nombre.


«Pero dicen que el rey dolos franceses no es libre...
pues ¿no es ser libre el depender de las leyes de su pa-
tria? la libertad de contrarrestarlas, sustraerse á ellas




430 NOTAS.
ú oponerlas una fuerza esirangera, no seria un dere-
cho, sino un crimen!


«De este modo, desechando todas estas proposicio-
nes insidiosas y despreciando tan indecentes declama-
ciones, la Asamblea nacional se habla mostrado en
todas las relaciones esleriores, tan amiga de la paz co-
mo celosa de la libertad del pueblo; de consiguiente,
la continuacion de una tolerancia hostil álosemigrados,
la violacion abierta de las promesas de dispersar las
reuniones, la negativa de renunciar á una liga eviden-
temente ofensiva, los motivos injuriosos de esas nega-
tivas que anunciaban el deseo de destruir la constan-
clon francesa, bastaban para-autorizar hostilidadesque
jamás hubieran sido otra cosa, que actos de una de-
fensa legítima; porqwe no es atacar, dar á nuestros
enemigos tiempo de agotar nuestros recursos en lar-
gos preparativos, de preparar todas las asechanzas, de
reunir todas sus fuerzas, de estrechar sus primeras
alianzas y buscar otras nuevas, de sostener espi gas en
medio de nosotros, y de multiplicar en nuestras pro-
vincias las conjuraciones y los complots. ¿Merece na-
die el nombre de agresor, cuando amenazado y provo-
cado por un enemigo injusto


-- y pérfi lo, se le quita la
ventaja de dar los primeros golpes? Lelos, pues, de es-
citar la guerra, la Asamblea nacional ha hecho todo lo
posible para precaverla. Pidiendo esplicaciones nuevas
sobre intenciones que no !odian ser dudosas, ha de-
mostrado que renunciaba con dolor á la esperanza de
ver restablecido el imperio de la justicia, y que si el
orgullo de los reyes es pródigo de la sangre de sus
sábditos, la humanidad de los representantes de una
nacion libre, esavara hasta de la sangre de sus enemi-
gos. Insensible á todas la provocaciones, á todas las
injurias, al olvido de los antiguos compromisos, á las
violaciones de las nuevas promesas, á la disimulaeion
vergonzosa de las tramas urdidas contra la Franela, á
esa condescendencia pérfida, bajo la cual se ocultaban
195 socorros y estimulos prodigados á los franceses que


NOTAS. 431
han vendido á su patria, todavía hubiera aceptado la
paz, si la que se le ofrecia hubiera sido compatible con
el sostenimiento de la constilucion, con la independen-
cia de la soberanía nacional y con la seguridad del es-
tado.


«Mas por fin se ha rasgado va el velo que encu-
bria las intenciones de nuestro enemigo. Ciudadanos!
¿,Quién de vosotros podría suscribir en efecto á tan
vergonzosas proposiciones? La esclavitud feudal y una
vergonzosa desigualdad, la bancarrota y los impuestos
que pagariais solos, los diezmos y la inquisicion, vues-
tras propiedades compradas bajo la garantía de la fe
pUblica, devueltas á sus antiguos usurpadores, los ve-
nados repuestos en el derecho de asolar vuestros cam-
pos, vuestra sangre prodigada por los ambiciosos pro-
yectos de una casa enemiga, tales son las condiciones
del tratado entre el rey de Hungría y unos franceses
pérfidos!


«Tal es la paz que os ofrecen. No, vosotros no la
aceptareis jamás! los cobardes están en Cohlenza, y la
Francia no contiene ya en su seno sino hombres dignos
de la libertad!


«Anuncia en su nombre y en el de sus aliados el
proyecto de exijir de la nacion francesa que abandone
sus derechos, y da á entender que le impondrá sacri-
ficios que solo el temor desu destruccion podría arran-
carlo... ;Pues bien! pilla no se someterá nunca! ese in-
sultante orgullo, lejos de intimidarla, servirá solo para
escitar su denuedo. Los esclavos del despotismo nece-
sitan tiempo para adquirir disciplina; pero cuando se
combate contra la tiranía, todo hombre es soldado; el
oro saldrá de sus ocultos rincones á la voz de la patria en
peligro, y esos ambiciosos y viles, esos esclavos de la
corrupcion y la intriga, esos cobardes calumniadores
del pueb l o, de quienes se prometian nuestros enemi-
gos ominosos ausilios, perderán el apoyo de los ciegos


pusilánimes ciudadanos, á quienes habian engañado
con hipócritas declamaciones; y el imperio francés, no




432 NOTAS.


presentará ya en su inmensa estellSiOn á nuestros ene-
migos mas voluntad que una sola , la de vencer O morir
á la vez con la constitucion y lao leyes!»


Nota 55, página 528, lomo I.


Madama Campan esplica de este modo el secreto de
los papeles quemados en Sevres.


«A principios de 1792 , solicitó de mí una confe-
rencia particular un estimable sacerdote. Tenia noticia
del manuscrito de un nuevo libelo de madama Lamotte,
y me dijo que habia notado en las gentes venidas de
Lóndres para imprimirlo en Paris. únicamente el de:,.eo
de ganancia , y que estaban depuestos á entregarle
este manuscrito For mil luises, si podio hallar alguna
amiga de la reina dispuesta á hacer este sacrificio á su
tranquilidad ; que se habia acordado de mi , y que si
S. M. queda darle los ochenta mil francos, me entre-
gada el manuscrito al recibirlos.


«Comuniqué á la reina esta propesicion que se
opuso á ella , y me mandó responder que en los tiem-
pos en que hubiera sido fácil castigar á los p egoneros
de semejantes libelos , los habla creido tan atroces é
inverosímiles, que no habia querido impedir su circu-
lado:u; que si tuviese la imprudeucia y la d& . ilidad de
comprar uno solo, podria descubrirlo el activo espio-
nage de los jacobinos ; que por comprar este libelo no
dejada de imprimirse , y seria mucho ms peligroso
asi que el público supiese el medio que se habla em-
pleado para que no llegase á su noticia.


«Un fila fue á decirme M. de Aubier: «La Asamblea
se ha actuado mucho de una denuncia hecha por los
operarios de la manufactura de Sevres, y han presen-
tado en la mesa del presidente un legajo de folletos
que han dicho ser la vida de Maria Antonieta. Se ha
llamado á la barra al director de la fábrica , y ha de-
clarado haber recibido Orden de quemar estos impresos


NOTAS. 433
en los hornos que sirven para cocer la pasta de sus
porcelanas.»


«Mientras contaba yo esto á la reina, se puso el rey
colorado y bajó la cabeza sobre su plato. La reina le
dijo: «¿Teneis, señor, noticia de esto?» El rey no res-
pondió nada. Madama Isabel le rogó que le esplicase
lo que signillcalia esto, y tampoco despegó sus labios,
por lo cual me•retiré al instante. Poco despues pasó la
reina á mi hitacion, y me dijo que el rey por hacerla
un obsequio habla mandado comprar toda la edicion
impresa por el manuscrito que la había propuesto, y
que M. de Laporte no habia hallado medio unas miste-
rioso que consumir toda la obra, haciéndola quemar en
Sevres entre doscientos operarios, de los cuales ciento
ochenta debian ser jacobinos. Me dijo que habia ocul-
tado su pesar al rey, que estaba consternado , y que
ella nada tenia que decir , siendo su ternura y afecto
para coa ella la causa de este accidente.


(Madama Campan, tomo II, página 196).
Nota 56, página 515, tonto I.


La comision que (lió el rey á Mallet-Du-Pan, es uno
de los hechos mas importante que deben probarse y
que no pueden ponerse en duda, segun las memorias
de Bertran de líolleville , m inistro en aquella época;
este hombre debla tener conocimiento del particular,
y como ministro contra-revolucionario hubiera ocul-
tad') mas b:en que confiado semejante hecho. Esta
comision prueba la moderacion de Luis XVI, asi como
sus relaciones con el estrangeu o.


«Lejos de participar de aquella serenidad patriótica ,
el re y


veia con el mayor sentimiento envuelta á la Fran-
cia én una injusta y sangrienta guerra , que parcela
ponerle en la impo3ibilidad de sostener la desorgani-
zación de sus ejércitos, y que esponia mas que nunca á
nuestras provincias fronterizas á ser invadidas. S. M.
luda mas que todo la guerra civil, y estaba seguro de


Bibliocca popular. T. vi. 179




434 NOTAS.


que estallada al primer triunfo obtenido contra las
tropas francesas por los cuerpos de emigrados que
formaban parte del ejército austriaco. Era mu y de te-
mer en efecto, que enfurecidos los jacobinos y el pire-
blo, egerciesen las mas sangrientas represalias contra
los sacerdotes y los nobles que se habían quedado en
Francia. Estas inquietudes que me manifestó el rey en
la correspondencia diaria que tenia con S. M., me re-
solvieron á proponerle que encargase á una persona
de confianza el pasar á avistarse con el emperador y el
rey de Prusia, para que SS. MM. no obrasen ofensiva-
mente hasta el último apuro, y para que diesen, antes
de entrar sus tropas en el reino un manifiesto bien re-
dactado, en el cual se declarase, «que el emperador y el
rey de Prusia , obligados á tomar las armas por la in-
justa agresion que se les habla hecho, no atribnian ni
al re y ni á la nacion la dec.laracion de guerra, sino á
una 'faccion criminal que les tiranizaba á ambos; Pot!
consecuencia , lejos de fallar á los sentimientos de
amistad que les unjan con el rey y la Francia, SS. MM.
solo combatirían por libertarles del yugo mastiránico
que jamás se habla visto, y que para ayudarles á res-
tablecer la autoridad legítima, violentamente usurpa-
da, el órden y la tranquilidad, sin mezclarse en modo
alguno en la 'forma de gobierno , y Solo para dar á la
nacion la libertad de elegir el que mas 'Je conviniese;
que SS. MM. no llevaban la menor idea de conquista;
que las propiedades particulares se respetárian tanto
Como las nacionales; que tomaban bajo su especial am,-
Paro á todos los ciudadanos pacíficos y fieles; que sus
únicos enemigos eran los d: , la Francia, los facciosos y
sus cómplices, y que SS. MM. solo deseaban conocer-
los y combatirlos, etc. etc.» Mallct-Du-Pan, cuyos ta.-


ylentos honradez apreciaba el rey, quedó encargado de
esta com


i
sion , para la que era tanto mas apto cuanto


que jamás se le labia visto en palacio, ni tenia relacion
alguna con personas de la córte , y porque al tomar el
camino de Ginebra, no podio infundir sospecha alguna


NOTAS. 435
porque tenia coStinnbre de hacer frecuentes viages.


«El rey dió a Mailet-Du-Pan instrucciones redacta-
das por sí mismo, al tenor de las que reliereBertrand
de MolleVille.»


1.° «El rey une sus súplicas á Sus exhortaciones,
«para invitará los príncipes y á los franceses emigrados
«á que no hagan tomar á la guerra actual, por medio de
«un concurso hostil y ofensivo de su parte, el carácter
«de guerra estrange


•a hecha de potencia á potencia.
((Les recomienda eSpréSamente que se refieran


«á él y faseórteS Mediadoras en cuánto á la disensión
«y á la seguridad de sus intereses, cuando llegue el
«momento de tratarse de ellos.


5.0 «Es menester que aparezcan come partes y no
«como árbitros en la desavenencia, debiendo quedar re-
servada á S. M. esta deeision cuando recobre su Ii -


<, bertad, y á las potencias que lo exijan.
4.° «Cualquiera otra conducta producirla tina giter-


«ra civil en el interior, pondría en peligro los días del
«rey y de su familia, derribarla el trono, baria que
«degollasen á los realistas, reunirla á los jacobinos todos
«los revolucionarios que se han separado de ellos y se
«separan diariamente, reanimarla una exaltacion pró-
xima á estinguirse, y.baria mas obstinada una resis-
tencia que cederá ante los primero triunfos


'


cuando
parezca que la suerte de la revolucion se halla esclu-


«sivamente en manos de aquellos contra quienes se ha
«dirigido, y han sido sus víctimas.


5.° nepregen A las córtes de Viena y de Bodin,
da utilidad de un manifiesto comun entre ellas y los
ademas estadós ijite han formado lacoalicion; la impor-
«tanda de redactar este manifiesto de una manera que
«. separe á los jacobinas del resto de la nacion, y tran-
«qiiilice á todos los que son susceptibles de volver de
«su estravio, ó que


-sin querer la constitucion actual, de-
«'Sean la SupreSion dé los abusos y el reinado de la li-
«beilad moderada. bajo


.
un monarca cuya autoridad


4pcinga limites la ley,




436 YoTAs.


6.° «incluir en esta redaccion , la verdad funda-
«mental, de que se ha hecho la guerra á una faccion an-
« ti-social y no á la nacion francesa; que lo que se de-
a tiende son los gobiernos legítimos y los intereses de
«los pueblos contra una anarquía furiosa (DIO rompe
«todos los vínculos de sociabilidad entre los hombres,
ay todas las convenciones á cuyo abrigo reposan la paz,
a la libertad, y la seguridad pública interior y esterior;
« disipar toda sospecha de desmembramiento de terri-
torio, no imponer leyes, sino declarar enérgicamente


«á la Asamblea, á los cuerpos administrativos, á las mu-
nicipalidades y á los ministros, que se les hará perso-
nal é ind.vidualntente responsables, con sus personas


ay bienes, de cualquier atentado cometido t:ontra la
«sagrada persona del rey, contra la de la reina y de la
k fam ilia, y contra las personas ()propiedades de los de.
mas ciudadanos.
7.° «Esprcsar el deseo (lel rey, de que al entrar


en el reino declaren las potencias que estaban dis-
« puestas á dar la paz, pero que no tratarán ni pueden
«tratar sino con el rey; que en su consecuencia recta-
« men que les sea devuelta la mas completa I,bertad, y
«que enseguida se convoque un congreso donde se.
«discutan, bajo las bases acordadas, los diversos intere-
ses donde losemigrados sean admitidos como partes


« demandantes, y donde el plan general de las reclama-
ciones, se negocie bajo los auspicio1 y garantía de las


«potencias.»
(Bertrand de ilolleville, torno 8. 0 , pagina 59).


Nota 37, pagina 545, tomo I.


Bertrand de Molleville, de quien he tomado los he-
chos relativos á Mallet-Dit-Pan , refiere asi el recibi-
miento que tuvo y las intenciones que observó:


Mallet-Du-Pan tuvo el .15 y 16 de julio largas con•
ferencias con el conde de Cobéntzel, el de Itangwitz y


Ileyman, miniStrO$ del emperadory rey de Prusia;


NOTAS.
437


y despees de haber examinado el documento de su co-
mision, y oído con mucha atencion la lectura de sus
instrucciones y memorias, reconocieron que el objeto
que proponia estaba en perfecto acuerdo con el que
el rey manifestó anteriormente á las córtes de Viena y
Dedil), que las adoptaron respectivamente. Le mani-
festaron por e disiguiente la mayor confianza, y apro-
baron el proyecto de manifiesto que se les proponía,
declarándole del modo mas esplicito que ninguna mira
de ambicion, interés personal ó desmembracion entra-
ba en el plan de guerra, y que las potencias no llevaban
mas interés que el de restablecer el órden en Francia,
porque no porfia existir paz alguna entre ella y sus ve-
cinos mientras fuese presa de la anarquía que reinaba
en ella, y que le precisaba á sostener cordones de tro-
pas en todas las fronteras y á precauciones estraordina-
rias de seguridad que eran muy costosas; pero que
lejos de tratar de imponer á los franceses ninguna for-
ma de gobierno, se dejarla al rey en absoluta libertad
para convenirse en. este punto COI] la nacion. Que se le
hablan pedido numerosas observaciones sobre las opi-
niones del interior, sobre las ideas públicas relativas
al antiguo régimen, á los parlamentos, á la nobleza etc.
Que le hablan declarado el destino de los eikigrados
de formar un ejército, que seria para el rey asi que se
viese en libertad; que. se le habla hablado con enojo y
preveneion de los príncipes franceses, á quienes supo-
nian intenciones enteramente contrarias a las del rey
y especialmente las de obrar independientes y nombrar
un regente. (.11allet-du-Pan combatió erirgicaniente esta
suposicion y, observó que no debía juzgarse de las inten-
ciones de los príncipes por los dichos inconsiderados ó
acalorados de i,lqunos que los rodeaban.) Finalnien te des-
pues de haber examinado á fondo las varias peticiones
y propuestas en que Mallet-dn-Pan estaba encargado
de insistir, los tres ministros reconocieron unánime.-
melite su fundamento y justicia, pid endo cada uno una
nota del re,súmen, y dando las mas formales segurida-




438 NOTAS.
des de que estando en perfecta armonía los deseos del
rey, con los de las potencias, se cumplirian exactamcm-
te.»


(Bertrand de Molleville, tomo 8.° página 320.)
Nota 58, página 545, tomo I.


«El partido de los príncipes, dice madama Campan,
se alarmó mucho al saber la reunion de los restos del
partido constitucional con la reina. Esta por su parte
seguia recelosa de los príncipes y de las pretensiones
de los franceses que lo formaban. Hacia justicia sin
embargo al conde de Artois, y decia con frecuencia que
su partido obrada en sentido opuesto á sus sentimien-
tos por el rey su hermano y por ella, pero que al lin se
verla arrastrado por algunos funestamente entregados
á Calonne. Culpaba al conde de Esterhazy, á quien
habla colmado de favores, de haberse agregado al par-
tido de Calonne, en términos de poder considerarle
como enemigo. »


(Memorias de Madama Campan, tomo II, pág. 195.)
Nola 59, página 347, tomo I.


«Los emigrados manifestaban mucho temor á todo
lo que podia ocurrir en el interior por la union con los
constitucionales, á quienes suponian como entes de
razon, y nulos en cuanto á medios para enmendar sus
yerros. Preferian á los jacobinos, porque decian que
DO quedada nadie con quien tratar así que se sacase
al rey y su familia del abismo en que se hallaban.»


(Memorias de Madama Campan, tomo II, pito, 194.)
Nola 40, página 558, tonto I.


Entre las declaraciones (pié comprende el proceso
instruido contra los autores de 20 de junio, hay una
sumamente curiosa por sus pormenores, que es la del


NOTAS. 139
testigo Lareynie. Comprende por sí sola cuanto repiten
las denlas, y por esto la citamos con preferencia. Este
proceso se imprimi&en 4.°


«Ante nos... compareció Juan Bautista Maria Luis
Lareynie, soldado voluntario del batallon de la isla de
San Luis, condecorado con la cruz militar, que reside
en Paris, pretil de Borbon, Iiiisnero 1.


«El cual, profundamente afligido por los desordenes
que acaban de ocurrir en la capital, y creyendo que
todo buen ciudadano debe suministrar á la justicia los
datos que pueda necesitar en estas circunstancias, á fin
de que sean .


castigados los autores é instigadores de
los alborotos contra la tranquilidad pública y la inte-
gridad de la constitucion francesa, ha declarado que
hace unos ocho días sabia por las relaciones que tiene
en el arrabal de San Antonio, que los ciudadanos ha-
bitantes de él estaban apremiados por el señor Santerre,
comandante del batallon de la Inclusa, y por otros per-
sonages, entre los cuales se hallaba el señor Fournier,
que se dice americano y elector de 4791 del departa-;
mento de París; el señor Rotundo, que se dice italiano;
el señor Legendre, carnicero, que habita en la callede las
Carnicerías, arrabal de San German; el señor Coirette
Vertieres, que habita encima del caté de Rendez-Vous,
calle del Teatro francés; los cuales tenian notoriamente
conciliábulos en casa del señor Santerre, y algunas
veces en el salun de la junta de seccion de la Inclusa.,
donde se •liberaba en presencia de algunos pania-
guados del arrabal, tales como el señor Rossignol,
que fue oficial de platero, el señor Nicolás, zapador del
susodicho batallon de la Inclusa, el señor Brierre, co-
merciante de vinos, el señor Cultor, que se llama ven-
cedor de la Bastilla, y otros que podia citar; que alli
se acordaban las proposiciones de que (labia tratarse
en los grupos de las 'Fullerías, del Palacio Real y de
la plaza de Grave, y especialmente de la puerta de San
Antonio, plaza de la Bastilla; que allí se redactaban los
pasquines incendiarios colocados de cuando en cuando




1440 NOTAS.
en los arrabales, y las peticiones que hablan de pre-
sentarse por diputaciones en las sociedades patrió-
ticas de Paris; y linalmente, que alli se forjó la faino-
sa peticion y complot del dia 20 de este mes. Que
en la víspera (le este dia se celebró una junta se-
creta en casa del señor Santerre, que empezó á me-
dia noche, y en la cual , testigos, que podrán hacer
oir cuando vuelvan de la comision que les ha dado el
señor Santerre para las inmediaciones, aseguran ha-
ber visto asistir á MM. Petion, corregidor de París,
á Robespierre, á Manuel, procurador del consejo , á
Alejandro, comandante del batallon de San Miguel, y
á Silleris, ex-diputado de la Asamblea nacional. Que
en la jornada del 20, viendo el señor Sunterre que
muchos de los suyos, y especialmente los individuos
de su partido, atemorizados por el acuerdo del direc-
torio del departamento, se negaban á bajar armados,
protestando que les ludan fuego,. les aseguró que no
habla por que temer, que la guardia nacional no lendria
ninguna Orden, y que M. Petion eslaria allí. Que á las
once de la mañana de dicho dia no ascendia la reunion
mas que á mil quinientas personas, y que solo cuando
el señor Santerre se puso al frente de un destacamen-
to de inválidos saliendo de su casa, con el cual llegó
ala plaza, incitando á los espectadores á unirse con él,
se aumentó considerablemente el gentiO en el paso de los
Fuldenses; que no habiéndose atrevido á forzar aquel
punto, se volvió al patio de los Capuchinos, donde hi-
zo plantar el mayo que habia destinado para el pala-
cio de las Tullerias; que entonces el declarante pre-
guntó á algunos de los que acompañaban á dicho se-
ñor Santerre, por que no se plantaba el mayo en el
terrado del palacio , como se había t,eordado, y que
ellos le respondieron que se guardarían .muy bien por-
que era el lazo donde querían hacerles caer los fulden-
ses, teniendo piezas asestadas en el jardin, pero que no
caerían en la trampa. El declarante observa que la
reunion se habla disipado casi toda, y que hasta que


NOTAS. 444
se oyéron tambores y música en el recinto de la Asam-
blea nacional, no se reunieron los alborotados, que se
hablan esparcido por todos lados, y que se incorpora-
ron con los (lemas espectadores y desfilaron decorosa-
mente de tres en fondo por delante del cuerpo legis-
lativo; que el declarante notó que al pasar por delante
de las Tullerias no movieron ningun escándalo ni
intentaron entrar en palacio; que reunidos en la plaza
de Carrousel, adonde llegaron rodeando per el pretil
del Louvre, no manifestaron intencion de entrar en
los patios hasta que llegó el señor Santerre, que es-
taba en la Asamblea nacional, y salió al levantarse la
sesiona. Que entonces el mismo señor Santerre, acom-
pañado de varias personas, entre quienes el declarante
Conoció al señor de Saintilurugue, se dirigió á su tro-
pa, que estaba entonces tranquila, y les preguntó qne
por gutt no habian entrado en palacio, que era preciso
ir a di, pues para esto habían bajado. Que al momen-
to mandó á los artilleros (le so batallon que le siguie-
ran con una pieza, y (lijo que si no le abrian la puer-
ta, la echarla abajo á balazos; que se presentó asi en
la puerta del palacio, donde sufrió muy poca resis-
tencia de los gendarmes á caballo. pero una oposicion
muy viva por parte de la guardia nacional, lo cual
ocasionó mucho ruido y trastorno, y que iban tal vez
á venir á las manos, cuando dos hombres con bandas
de colores nacionales, de los que el declarante conoce
á 11110 por ser el señor Houcher-René, y el otro que
nombraron los espectadores por el señor Sergent, lle-
garon por los patios y mandaron, es preciso decirlo,
en tono imperioso, por no decir insolente, prostituyen-
do el sagrado nombre, de la ley, abrir las puertas, aña-
diendo, que nadie tenia derecho para cerrarlas, y que
todos los ciudadanos !elijan el de entrar : que efectiva-
mente abrió la guardia nacional las puertas, y que en-
tonces Santerre y su gente se precipitaron alborota-
damente en los patios; que el señor Santerre, que lle-
Naba una pieza para echar abajo las puertas de la




I44 2 NOTAS.


habitación del rey, si las hallaba cerradas, y hacer
fuego á la guardia nacional que se opusiese á su in-
tento, fue detenido en el Ultimo patio de la izquierda,
al pie de la escalera del pabellon, por un grupo de ciu-
dadanos que le dirigieron palabras muy razonables pa-
ra tranquilizarle, y le amenazaron hacerle responsable
de todo el mal que aconteciese en tan fatal ocurrencia,
porque le dijeron, vos sois el linieo autor de esta reu-
nion inconstitucional, vos solo habeis alborotado a esa
buena gente, y vos solo sois entre todos ellos el malvado.
Que el tono en que hablaron estos buenos ciudadanos
al señor Santerre, le hizo mudar de color, pero que
animado por una mirada del señor Legendre, el car-
nicero citado, recurrió á un hipócrita subterfugio, di-
rigiéndose á su tropa, y diciéndoles ; señores, dadme
testimonio de que no quiero marchar á vuestra cabeza
á las habitaciones del rey; que la multitud acostum-
brada á adivinar al señor Santerre no die) mas respuesta
que atropellar á aquellos buenos ciudadanos, y entrar
con su cahon y comandante, el señor Santerre, en las
habitaciones, por todos los pasos, despues de haber
roto las puertas y ventanas.»




Nota pagina 409, tomo I.


Asi refiere madama Campan los temores de la fa-
milia real.


«La policia de Laporte, intendente de la lista
civil, le previno desde tires de 1791 , que uno de la
real casa que se habla establecido de pastelero en el
Palacio Real, iba á de ,z empehar de nuevo su cargo, por
muerte de un futurario, y que era un jacobino tan
furioso, que se habla atrevido á decir que se baria
un gran bien á la Francia, abreviando la vida del rey.
Su empleo se reducía á la reposteria, y era muy vigi-
lado por los gentil-hombres de boca, todos afectos á
S. M.; mas como puede introducirse fácilmente un
veneno sutil en cualquier manjar, se decidió que el


NOTAS-


reyy la reina solo comiesen asado; que el pan se lo.
trajese M. Thierry de Ville-d'Abray, intendente de las
habitaciones pequeñas, como asimismo el vino, El rey
era muy aficionado á pasteles, y tuve órden de encar-
garlos, como si fuese para mí, ya en casa de un paste-
lero, ya de otro. El azúcar molida seballaba tambien en
mi cuarto. El rey, la reina y madama Isabel comianjun-
tos, sin criado aiguno, yleniacada uno á su lado un apa-
radercito de caoba, y una campanilla para llamar cuan-
do quisiesen. M. Thierry me llevaba el pan y vino de
SS. MM., y yo lo guardaba en un armario particular
del gabinete del rey en el piso bajo. Asi que. el rey se
sentaba á la mesa, le llevaba yo los pasteles y el pan,
y todo se escondin bajo la mesa, porque no hubiese
necesidad de llamar á la servidumbre; y como el rey
no bebia nunca una botella de vino en la comida (las
princesas solo bebian agua), llenaba aquellade que ha-
bla bebido como una mitad, con la botella servida por
sus empleados, y yo me la llevaba despues de comer.
No comian mas pastas que las que yo llevaba, pero se
figuraba haber comido de la que estaba en la mesa. La
dama que me reemplazó, halló arreglado asi este servi-
cio secreto, y lo ejecutó del mismo modo, no llegando á
saberse nunca estos pormenores, ni los temores que
los producian. Al cabo de tres ó cuatro meses avisó
la misma policía que ya no habla que temer de esta es-
pecie de conspiraeion contra los dias del rey, porque
el plan habla cambiado enteramente, y porque los gol-
pes que iban á asestar se dirigian contra el trono y
contra el soberano.


(Memorias de Madama Campan, lomo I I,página 183.)


Nota 42, página 407 lomo I.


Cuando encerraron á M. deLafayette en Olmuiz, M.
de Lally-Tolendal escribió en su favor una carta muy
elocuente al rey de Prusia. Enumeraba en - ella todo lo




441 NOTAS.
que habla hecho el general para salvar á Luis XVI, yl
entre estos documentos se hallaban las siguientes car-
tas, que manifestaban los proyectos y esfuerzos de los
constitucionales en aquella época.


Cópkt de una carta de 31. de Lally-Tolendal al rey.


Paris, lunes 9 de julio de 1792. «Estoy encargado
por M. Lafa yette de proponer directamente a S. 31. parael 15 de este mes , el proyecto propuesto para el 12 , y
que no puede llevarse á efecto en esta época, porque
S. M. ha resuelto asistir á la ceremonia del 14.


«S. M. ha debido ver este plan tmviado por M. de
Lafayette„ porque M. Dnport ha debido entregarle á
M. Monciel para que lo enseñase á S. M.


«M. de Lafayette piensa estar aquí el 15 con el an-
ciano general Luekner. Ambos acaban de verse; ambos
Se lo han prometido, y ambos están en los mismos sen-
timientos y proyecto.


«Proponen que S. M. salga públicamente de la ciu-
dad entre ambos , escribiéndoselo a la Asamblea nacio-
nal, anunciándola que no traspasará la línea constitu-
cional, y que pasa á Compiena.


«S. M. y toda la familia real irán en un solo coche.
facil hallar cien caballeros buenos que le escolten , y


en caso de necesidad , protegerán la marcha los suizos
y parte de la guardia nacional. Los dos generales per-
manecerán al lado de S. M, que a su llegada á t',ornpie-
fia les dará la guardia un destacamento del pueblo , otro
de la capital que será escogido, y otro del ejército.


«M. Lafayette, teniendo guarnecidas las plazas y
cubierta su retirada, podrá disponer para este caso de
diez escuadrones dela artillería montada. Dos marchas
forzadas serian bastantes para que llegase á Compieña
toda esta division.


«Si contra toda verosimilitud no pudiese S. M. salir
de la ciudad, se violaban evidentemente las leyes, y mar-
charian ambosgenerales contra la capital con un ejército.


445NOTAS.
«Las consecuencias de estb proyecto se demuestran


por si mismas.
«La paz con toda la Europa por la mediacion del


rey; el rey recobrará todo su poder legal.
«Una amplia y necesaria estension de sus sagradas


prerogativas.
«Una verdadera monarquía, un verdadero monarca


y una verdadera libertad.
«Una verdadera repreSentacion nacional de la que


el rey será gel'e y parte integrante al mismo tiempo.
cilio verdadero poder ejecutivo.
«Una verdadera representacion nacional, elegida de


entre la clase de propietarios.
«La constitncion revisada, abolida en parte y en


pmsle.es reformada, y reorganizada sobre mas sólidas
base .


El nuevo cuerpo legislativo celebrará sus sesiones
tres veces en el alto solamente.


«La antigua nobleza sera restablecida en sus anti-
guos privilegios civiles, mas no políticos, dependien-
tes de la opinion, como títulos, blasones, libreas, etc.


«Cumplo tni encargo sin atreverme á añadir ningun
consejo ni rellexi on. Bastante llena tengo mi imaginacion
del fo yer que va á apoderarse de todos esos fréneticos
á la primera ciudad que nos tomen, para no disculpar-
me, y la escena del sábado que parece tranquilizar á
muchos, ha redoblado mi inquietud. Todos aquellos be-
sos me han recordado el de Judas.


«Pido solo ser uno de los ochenta ó cien caballeros
que han de escoltar á S. M., si admite el proyecto, y me
lisollgeo de no tener necesidad de afirmar que no llega-
rán á él ni á ninguno de su real familia, hasta despees
de haber pasado por encima de mi cadáver.


«Añadiré una palabra mas, y es que he sido amigo
de M. Lafayette antes de la revolucion, y rompí todo
trato con él desde 22 de marzo del segundo año, por-
que yo queda que fuese desde aquella época lo que es
hoy; ie eserihi que su deber, su honor, su interés y





416 NOTAS.


torio le prescrihia esta conducta, trazándole además es-
tensamente el plan que mi conciencia Me sugería. El
Pie lo prometió, pero no ví el efecto de Su promesa. No
quiero exaininar si fué por importancia ó por mala vú-
!untad; pero quedamos esiraños el uno al otro, como
se lo dije á él mismo, y nadie le habla dicho todavia
verdades mas severas queyo y mis amigos, que tambieu
lo eran suyos. Hoy estos mismos amigos han restable-
cido mi correspondencia con él, y S. M. sabe cual ha
sido el objeto y clase de. esta correspondencia. He visto
sus cartas y tenido dos horas de conferencia con él en
la noche de su partida. Reconoce sus errores y está
pronto á sacrificarse por la libertad, pero tambien por
la monarquía; se inmolara, si es necesario, por su
pais y por su rey, pues ya no hace distincion entre
ellos; en fin sus principios son los que he. espueSto eh
esta nota, y en los cuales resalta el candor,. la convic-
clon, la sensibilidad, la fidelidad al rey y el olvido de
sí mismo: reipondo de él como de mi misma julvidad.


«Me olvidaba decir, que él desea no se trate Mida de
ésto con oficiales que puedan hallarse ahora en la ca-
pital. Todos pueden sospechar que hay algunos pro-
yectos; pero nadie está instruido del que efectivamente
existe. Bastará que lo sepan el dia mismo en que hayan
de obrar; teme su indiscrecion si se les comunica an-
tes, y á ninguno eseeptita de esta ohservacion.


P. atreveré á decir que esta nota debe de
ser meditada en mi concepto, por aquel solo que un
(ha, por siempre memorable, venció por su valor he-
releo un ejérci o entero de asesinos, por aquel quo al
dia siguiente de este triunfo sin ejemplo, dictó por Si
mismo una próclámacion tau sublime, Cómo lo habiall
sido sus acciones la víspera, y no por los consejos á
que se debió la carta escrita en su nombre al cuerpo
legislativo, para anunciar (Riese hallaria-en la ceremo-
nia del 1 .1; mi por los consejos que hicieron sancionar
hl decreto de los derechos feudales, decreto equivalen-
te á un robo en despoblado?


NOTAS. 447
«Mr. de Lafayette no admite la idea de que el rey


una vez fuera de la capital, dcha seguir otra direccion
que la de. su conciencia y libre a lvedrio. Cree que la
primera obligacion de S. M. debe ser la de crear su
guardia; cree tambien que su pro


yecto puede modifi-carsede veinte modos diferentes; prefiere la retirada al
Norte á la del Mediodia, tanto porque pocha obtener por
esta parte socorros mas seguros, cuanto porque tenia
á la faccion meridional. En una palabra, la libertad del
rey y la deslruccion de los facciosos, he aquí su objeto en
toda la sinceridad de Su corazon,»


(Cópia de una carta de IV. Lsfayelle.)
8de julio de 1792. «llabia dispuesto mi ejército (le


modo que los mejores escuadrones de granaderos y la
artilleria á caballo , estaban á las órdenes de M... en la
cuarta division; y si se hubiera aceptado mi proposicion,
llevaba en dos (Has á Cumpieña quince es,madrones y
ocho piezas de artilleria, hallándose escalonado el resto
del ejército con una marcha de intermedio; el reginden-
to que no hubiese dado el primer paso, hubiera acudido
á mi auxilio, si nos hubiéramos visto comprometidos
mis compañeros y yo.


«¡labia ganado á Luekner hasta el punto de prome-
terme que mechada conmigo contra la capital, si la
seguridad del rey lo exigia, y de que diese. la Orden . y
tengo cinco escuadrones de este ejército de que dispon-
go absolutamente. 1.anguedóc'el comandante de la ar-
Iilleria á caballo tambien es exclusivamente mio. -Con-
taba con que aquellos marchasen tambien á Compiefía.


«El rev ha resuelto asistir á la funcion confederativa.
Siento que no se haya adoptado mi plan, pero es preciso
sacar partido del que se ha preferido.


«Los pasos que he dado , la ad besion de muchos de-
partamentos y concejos, la de M. Luckner,


, mi prestigio
-para con mi ejército y ann con las restantes tropas, mi
popularidad en el reino, que en vez de disminuirse se




418 NOTAS.
ha aumentado, aunque no es tau grande en la capital,
todas estas circunstancias unidas á otras muchas , han
dado en que pensar á los facciosos , á los hombres de
bien, y e pero queserán mucho inenures los peligros del
14 de julio. Me atrevo á asegurar que serán nidos si
Luckner y yo acompañamos al rey y le custodiamos
con los batallones elegidos que le tengo preparados.


«Pero si el rey y su familia permanecen en la capi-
tal , ¿no se halan siempre en manos de los facciosos?
Perderemos la primera batalla , sin duda , y digo mas,
que bastará una sospecha de correspondencia entre la
reina y los enemigos, para ocasionar los mayores tras-
tornos. Por lo menos se querrán llevar al rey hacia el me-
diodia , y este intento tan repugnante ahora, parecerá
muy natural así que se aproximen los re yes aliados. Veo
pues que inmediatamente despues del 14 empieza una
série no interrumpida de peligros,


«Vuelvo á repetirlo, es necesario que el rey salga
de Paris. Bien conozco que sino está de buena fé pue-
den resultar muchos inconvenientes; pero cuando se
trata de liarse en él , que es un hombre tan honrado,
¿puede haber quien vacile un solo instante? No descan-
saré hasta que sepa que el rey está en Compieña.


i He aquí, pues, los dos objetos en que se apoya mi
proyecto.


1.° «Si el rey no nos ha llamado todavia á Luckner
y á mí, debe hacerlo inmediatamente. Tenemos á Luck-
ner, y es preciso comprometerle mas y mas. El dirá que
vamos acordes, y yo añadiré lo domas. Luckner, puede
venir á buscarme, de modo que estemos el 12 por la
tarde en la capital. El 13 y11 pueden ocasionar conse-
cuencias perjudiciales ; al menos nuestra presencia ase-
gurará la defensiva; ¿y quién sabe lo que puede hacer
la mia en la guardia nacional?


«Acompañaremos al rey al altar de la patria, y sien-
do como somos los dos generales que representamos
dos ejércitos que se sabe le son adictos, podremos im-
pedir que se atente á su dignidad. En cuanto á mí, no


NOTAS. 44P
es imposible que se despierte la costumbre que por tan-
to tiempo han tenido unos á obedecer mi voz y el ter-
ror en otros que se han convertido en facciosos ; y qui-
zas Cambien me sea foil hallar algunos medios persona-
les para salir de una crisis.... de todos modos mi pre-
sencia puede ser útil aunque no sea mas que para ale-
jar los peligros. Mi peticion es tanto mas desinteresada
cuanto mas desagradable debe ser mi posicion compa-
rándola con la del dia de la gran confederado ; pero
miro como un deber sagrado hallarme al lado del rey en
estas circunstancias, y tengo tanto empeño en ello que
exijí absolutamente del ministerio de la Guerra que
me envió á llamar adoptándose á lo menos esta primera
parte de mi propuesta, asi como suplico que valién-
doos de nuestros cormines amigos lo hagais saber al rey,
á su familia y á su consejo.


2.° (En cuanto á mi segunda proposicion la creo asi
mismo indispensable, y he aquí corno lo comprendo : e!
juramento del rey y el nuestro tranquilizarán á los dé-
biles, y por consiguiente los pícaros quedarán por al-
gun tiempo privados de este apoyo. Quisiera que el rey
nos escribiese en secreto á Luckner y á mí una carta
comun á ambos, y que nos encontrase en el camino (II
11 por la tarde ó el dia 12. El rey deberá decir en ella:
«Que despues de haber prestado juramento, era preciso
probar á los estrangeros su sinceridad ; que el mejor
medio seria pasar algunos días á Compieña ; que nos
encargue reunir allí algunos escuadrones para agregar-
los á la guardia nacional de aquel punto y un destaca-
mento de la capital; que le acompañemos hasta Com-
pieña, desde donde cada uno paseiws á nuestro ejército;
que desea nos valgamos de escuadrones, cuyos geles
sean conocidos poi: su amor á la constitucion , y de un
general que no puedainiundir sospecha alguna bajo este.
concepto.


«Segun esta carta Luckner y yo encargaremos a M..
esta espedicion, el cual llevará consigo cuatro piezas de
arlilleria montada, y ocho si se quiere: pero no convie-


Eiblioteca popular. 1. VI. 580





450 NOTAS.


ne que el rey le hable de esto, porque la responsabili-
dad de los cationes ha de recaer en nosotros. El 15 á
las diez de la mañana iria el rey á la Asamblea acompa-
ñado de Luckner y de mí, y bien tuviésemos un batallon
ó bien cincuenta caballos de gente afecta al rey ó de
amigos, veríamos si alguno se atrevia á detener al rey,
á la familia real, á Luckner y á mi.


•Supongo que sucediese: Luckner y yo entraríamos
en la Asamblea para quejamos y amenazada con nues-
tros ejércitos. Entrarla el rey y no se veda en mala po-
sicion porque no habria faltado á la constitucion; solo
tendria contras' á los enemigos de ella, y Luckner y
yo llevaríamos fácilmente destacamentos de Compieña.
Nótese que esto compromete al rey necesariamente me-
nos que los acontecimientos que se preparan.


«Se ha agotado de tal modo en fruslerias aristocrá-
ticas los fondos de que puede disponer el rey, que de-
ben quedarle muy pocos, y no cabe duda de que si fue-
re necesario , habría que acudir á empréstitos para
asegurarse de los tres días de la confederacion.


(Otro caso ha y que prever, que la Asamblea decre-
tase que los generales no deben ir á la capital. Enton-
ces basta con que el rey niegue inmediatamente su san-
don.


(Pero si por una inconcebible fatalidad la hubiese
dado ya el rey, que nos cite para Com; ieña, aunque le
detengan á la salida, pues nosotros le facilitaremos me-
dios para llegar libre y triunfante. Es inútil observar
que en todo caso, llegada que hubiese á Compieña, for-
mará su guardia personal, como se la concede la cons-
titucion.


«A la verdad que cuando me veo rodeado de habi-
tantes del campo que vienen desde mas de 10 leguas
de distancia, para verme y jurarme que solo tienen con-
fianza en mi, quo mis amigos y enemigos son los suyos;
cuando me veo querido de mi ejército, sobre el cual
no han influido nada todos tos esfuerzos de los jacobi-
nos; cuando recibo de todas partes del reino testimo,


NOTAS. 454
nios de adhesion á mis opiniones, no puedo creer que
todo esta perdido y que no me queda medio alguno de
ser útil.»


Nota 3 , página 407, tomo I.


La siguiente respuesta se ha entresacado de la mis-
ma coleecion de documentos, citada en la nota pre-
cedente.


Respuesta de la emano del rey.


«Es preciso responderle que agradezco infinito el
afecto hacia mi persona que le compromderia hasta tal
estreino; pero que el proyecto ine parece impracticable.
No es por temor personal, sino que se pondria todo en
juego, y por mas que diga, si se frustraba el proyecto,
lo empeorada todo mas y mas bajo el rigor de los rae-.
ciosos. Fontainebleau es un rincon , muy malo para re-
tirada, y esto por la parte del Mediodia, que por la del
Norte pareceria que iba á recibir á los austriacos. Se le
contesta sobre su envio, y nada tengo que decir. La
presencia de los generales en la confederado') podria
ser útil y motivada por ver al nuevo ministro y conve-
nirse con él respecto á las necesidades del ejército. El.
mejor consejo que puede darse á M. Lafayette es que
sea siempre el espa:dajo de los facciosos y cumpla bien
con su empleo de general. haciendo esto ganará cada
dia mas y mas la confianza de su ejército y podrá ser-
virse de él como lo crea necesario.


Nota 4'k, pagina 4115, tomo I.


Pormenores de los acontecimientos del 10 de agosto.


(Están sacados de un escrito firmado Garra y titula-
do: Compendio histórico y exactisiino del origen y v. , rda-
¿loros autores de la célebre insurreccion que ha salvado






'4U NOTAS.


la repdblica. El autor asegura que el corregidor no tu-
vo la menor parte en su. res. aliado, sino que se halló en
egercicio en aquella ocasion, como una verdadera provi-
denca para los patriotas. (Este trozo está sacado de. los
Anales politices del 30 de noviembre último.)


«Los hombres, dice GerentnoPetion, en su escelen-
«te discurso sobre la acusa cica intentada contra Maxi-
cmiliano Robespierre, que se han atriluid. la gloria de
«este día, son los que la merecen menos. Se dehe á los
«que la prepararon, y se debe á la imperiosa nalutale -
eza de las circunstancias, como á lis valientes confede-
« recios, y á su directorio secreto que meditaba hacia mea-
«cho tiempo el plan del levantamiento. Se debe en fin al
«genio tutelar que preside constantemente á los desti-
«nos de la Francia, desde la primera Asamblea de sus
«representantes.»


«De este directorio secreto de que habla Gerónitno
Petiun, voy á tratar yo a mi vez, ya como individuo de
él, ya como actor en todas sus operaciones. Este direc-
torio secreto se formó por la junta central de los con-
federados, establecida en el salou de correspondencia
de los jacobinos de San lionorato. De cuarenta y tres
individuos que diariamente se rennian allí desde prin-
cipios de julio, se sacaron cinco para el directorio de
insurreccion. Estos cinco eran Vaugeois, vicario gene-
ral del obispo de Blois ; Debesse, del departamento
del Droma ; Guillermo, catedrático en Caen; Simon,
periodista de Strasburgo y Galissot de Langres. Me
agregaron á estos cinco individuos cuando se formó el
directorio, y pocos dias destines se invitó á Fournier
el americano, á Westermann, á Kienliu de Stras-
burgo, á Santerre, á Alejandro, comandante del arra-
bal de San Marcelo, á Lazouski , capitan de los artí •
lleros de San Marcelo, á Antonio de Metz , el ex-cons-
tituyente, á Lagrey, y á Garin , elector de 1789.


«La primera sésion del directorio se celebró en un
tabernucho, en el


Bastilla,


de Oro de la calle de San Anto-
nio , cerca de la asti , en la noche del jueves al


NOTAS. 453
viernes 29 de julio, y despues de la funclon cívica que
se dió á los confederados en el solar de la I3astilla. El
patriota Gorsas se presentó en la taberna , de donde sa-
limos á las «los de la mañana para ir á la columna de la
libertad, en el solar de la Castilla, y morir allí en caso
necesario por la patria. En aquella taberna del Sol de
Oro, fue donde Vournier el americano, sacó la bandera
encarnada, tuya inveneion propuse yo, y en la cual
mandé inscribir estas palabras: Ley marcial d- l pueblo
soberano contra la rebelion del poder ejecu ira. A. la
misma taberna llevé yo también cinco ejemplares de un
cartel que decia estas palabras: Los que hagan fucgo
las columnas d4 pueblo .11101'fran inmediatamente; cuyo
cartel, impreso en casa del librero Bouison, se llevó
á la de Santerre, á donde fui yo á buscarlo a media
noche. Nuestro proyecto se frustró entonces por la pru-
dencia del corregidor que acaso conoció no ser ocasion
favorable; y la segunda sesion activa del directorio
se trasladó al 4 de agosto siguiente.


«En esta se, encontraron casi las mismas personas
y ademas Camilo Desmoulins: se celebró en el Cua-
drante Azul, en el baluarte, y á las ocho de la noche
se trasladó al cuarto de Antonio el ex-constituyente,
en la calle de Sart %norato, frente á la Asuncion,jus-
taniente en la casa donde habita Robe-spierre. La patro-
na de Robespie.rre se asustó de ver aquel conciliábulo,
que á las once de la noche fue á preguntar á Antonio
si iba á mandar degollar á llobespierre: ea caso de dego-
llar á a?guno será á nosotros, dijo Antonio: aqui no se
trata de nobespierre, que no tiene que hacer mas que
esconderse.


•En esta segunda se-sion fue donde yo escribí de
mi puño todo el plan de la insurreccion , la marcha de
Dobespterre, la de las columnas y el ataque de pala-
cio. Simon sacó una cópia y se la enviamos á media
noche á Santcrre y Alejandro; pero por segunda vez
se frustró nuestro intento, porque Alejandro y Santerre
no estaban todavía preparados, y muchos querían aguar,




•54 NOTAS.


dar á la disension emplazada para el 10 de agosto sobre
la suspenshm del rey.


¿Finalmente, la tercera sesion activa de este direc-
torio se celebró en la noche del 9 al 10 de agosto últi-
mo, en ....I momento en que estaban tocando á rebato, y
en tres puntos distintos al mismo tiempo, á saber;
Fournier el americano con algunos otros, en el arra-
bal de San Marcelo; Westerman , San torro v otros dos
en el de San Antonio; Gario, periodista de Strasburgo,
y yo en mi cuartel de los marselleses, y en el mismo
cuarto del e.oniandan te, donde nos vió todo el batallon...


«En este estrado (pie es eXaelaIllellle verdadero, y
del que creo no desmentirá nadie la menor circuns-
tancia, Se ve que no se trata de Ma yal, de Robespierre,
ni de tantos otros que quieren pasar por autores en
este negocio, y que los que pueden atribuirse directa-
mente la gloria de los famosos acontecimientos del 16
son los que acabo de nombrar , individuos del direc-
torio secreto de los confederados.


Nota 45, página 450, tomo I.


Cópia de la carta escrita al ciudadano Bozo por Gua-
del, VorgniAal y Gensound.


«¿Quere.is saber cuál es nuestra opinion sobre la
sitnacion actual de la Francia, y los medios que po-
drian elegirse para librar la causa pública de los gra-
ves riesgos que la amenazan, que es el objeto de las
inquietudes de los buenos ciudadanos y de sus mas
profundas meditaciones?


«Pues nos bablais de tan grandes intereses, no
titubearemos en esplicarnos con franqueza.


«No puede negarse que la conducta del poder eje.
cutivo es la causa inmediata de todos los males que
afligen á la Francia v de los riesgos que corre el trono.
Engaitan al rey si tratan de persuadirle que lo que pro-
duce y fomenta estas alteraciones, cuya violencia pue-


NOTAS. A z55


de aumentarse de dia en dia, y cuyas consecuencias no
podrán acaso calcularse , son las opiniones exageradas,
la irritacion de los clubs y los manejos de algunos
bullangueros y facciones poderosas : esto es tornar por
causa del mal sus síntomas.


«Si el pueblo estuviese tranquilo sobre el resul-
tado de una revolucion , á tanta costa comprada; si la
libertad pública no se hallase en peligro y la con-
ducta del rey no infundiese desconfianza alguna, se
restablecería' por sí mismo el equilibrio de las opi-
llenes , y la generalidad de los ciudadanos no pen-
sarían mas que en gozar de los beneficios que la eons-
titucion les ofrece; y si en semejante estado de cosas
existiesen aun facciones, dejarían de ser peligrosas,
Porque no tendrían ni pretesto ni objeto.


¿Pero mientras la libertad pública se vea en peli-
gro, mientras la conducta del poder ejecutivo dé oca-
Sion á alarmarse los ciudadanos, y las conspiraciones
que se urden dentro y fuera del reino parezcan mas
ó menos abiertamente protegidas por el rey, habrá
necesariamente turbulencias, desórdenes y facciones.


<Es evidente que el actual estado de cosas debe
producir una crisis, cuyos resultados los pagará el tro-
no. En efecto, se separan los intereses del rey de los
de la nacion; se hace del primer funcionario público de
una nado') libre un corifeo de partido , y esta funesta
política h..ce recaer en el el ódio de todos los males que
á la Francia afligen.


«¿Y qué podrán hacer las potencias estrangeras,
aun cuando se lograse con su interveneion aumentar
la autoridad del rey, y dar nueva forma al gobierno?
¿No es evidente que los hombres que han ideado este
congreso han sacrificado á sus preocupaciones é line-
res personal el interes mismo del monarca; y que es-
tos proyectes darian un carácter de usurpacion á unos
poderes que solo la nacion confiere., y que únicamente
su confianza puede conservar? ¿Cómo no se conoce que
la fuerza que produjese esta mutacion seria necesaria




:4.56
NOTAs.


por mucho tiempo para conservarla, y que seria causa
de esparcirse por el reino un germen de divisiones y
discordias, que no pudría sofocar el transcurso de
IjMehos siglos?


«Unidos sincera y constantemente á los intereses
de la Dador:, de los que no separaremos los del rey,
mientras no los separe el mismo, creemos que el me-
dio de prevenir los males que al imperio amenazan,
seria que el rey hiciese cesar con su conducta todos los
motivos de d ,. scloulializa, pronunciándose por lo hecho
del modo mas franco y esplícito, y apelando á la con-
fianza del pueblo, que es quien únicamente constituye
su fuerza y puede hacer su felicidad.


«Pero en la actualidad 1;o lo logrará ya con nuevas
protestas: porque serian irrisorias, y en las actuales
drenas:tandas tendrian un carácter de ironía que lejos
de calmar la irritacion autnentarian el peligro. Una
sola podria producir algun efecto; lit solemne -


declara-
clon, de que en ningun caso aceptarla el rey ningun
acrecentamiento de poder que no le concediesen volun-
tariamerde los franceses, sin intervencion de ninguna
potencia estrangera, y libremente acordado, segun las
formas constitucionales.


« Ann en estr: mismo minio, se observa que mu-
chos miembros de la Asamblea nacional, saben que se
le propuso al rey hiciera esta deciaracion, cuando hizo
la de la guerra del rey de Hungría y que no tuvo por
conveniente aprobarla.


«Pero lo que basiaria tal vez para restablecer la
:confianza seria que el rey llegase á dar á conocer á laspotencias aliadas la independencia de la nadan fran-
cesa, hacer cesar todas las hostilidades y retirar los
cordones de :ropas qua:: amenazan nuestras fronteras.


«Es imposible que no esté convencida una gran
parte de la nacion de que el rey puede hacer cesar esa
-confederado:), y mientras tenga en peligro la libertad
pública no debe esperarse que merezca la confianza.


«Si los esfuerzos que el rey hiciera sobre este pun-


NOTAS. 457


to fueran ineficaces, por lo menos debería ayudar á la
nacion por cuantos medios están al alcance de su au-
toridad á rechazar el ataque esterior, sin omitir nada
para alejar la sospecha de que le favorece, porque con
semejante sospecha facil es de concebir que la descon-
fianza se apodera de la menor circunstancia para ar-
raigarse.


«Querer hace.] : de ella un crimen cuando el peligro
es inminente y nadie duda de él, es un medio seguro
de aumentar las sospechas, lo mismo que el quejarse
de la exageracion, atacar á los clubs y suponer agita-
dores cuando la efervescencia y agitacion no sen mas
que un efecto natural de las circunstancias, es darlas
nueva fuerza y aumentar el movimiento del pueblo por
los mismos medios que se emplean para sosegarle.
Mientras que haya una accion pe. • manente y seguida
contra la libertad, es inevitable la reaccion, y el cresar-
rollo de una y otra adquirirá iguales progresos.


«En semejante silltaci0O-00 puede restablecerse la
calma, sino cuando desaparezcan los peligros, y hasta
tanto que llegue esta época feliz, lo que mas importa á
la nadan y al rey es que estas circunstancias no se
agrien, con una conducta por lo menos equívoca de los
agentes del poder.


1.° «¿Por qué el rey no el : ge ministros entre los
hombres mas decididos por la revolucion? ¿por qué se
vale en los mas críticos momentos de hombres diesco-
nocidos d sospechosos?


«¿Se conduciría .de otro modo si tuviese empeño en
aumentar la deseon lanza del pueblo, y esci tara alborotos?


«En todos tiempos ha sido la eleccion de ministros
una de las funciones mas importantes de la autoridad
propia del rey, y el termómetro por donde la.opinion
pública mide las disposiciones de la curte; y si esta
eleccion hubiera dado motivo á murmuraciones en cir-
cunstancias ordinarias, disdarrase el efecto que debe
producir hoy.


« Seria pues uno de los mejores medios que pudiera




458 NOTAS.
adoptar el rey para captarse la confianza pública, elegir
un ministerio notoriamente patriota; mas no se crea que
con eso solo la podría recobrarfacilmente. Solo el tiem-
po y una con tinuacion de esfuerzos podrian llegará bor-
rar las profundas impresiones que se han esparcido en
la generalidad.


/.° «En circunstancias en que deben emplearse to-
dos los medios de defensa, y en que la Francia no puede
armar á todos sus defensores ¿porqué no ha ofrecido el
rey todos los caballos y fusiles de su guardia?


«¿Por qué no solicita tina ley que sujete la lista
civil á cierta contabilidad, que pueda tranquilizar á la
nacion de que no se invierte en cosas agenas de su des-
tino, ni en ilegítimos usos?


4.° « lino de los grandes medios para tranquilizar
al pueblo sobre las disposiciones personales del rey
Seria que solicitase él mismo la ley sobre educacion
del príncipe real, acelerando asi el tiempo en que se
confiase la custodia del »ven príncipe á un director
que mereciese la confianza de la nacion.


5.° «Se quejan aun de que no se ha sancionado el
decreto para licenciar al estado mayor de la guardia
nacional. Esta repetida oposicion á sancionar las dis-
posiciones legislativas que la opinion pública reclama
con instancia, v cuya urgencia no puede desconocerse,y
sugieren el eximen de la cuestion constitucional sobre


aplicaeion del veteé las leves de circunstancias, y no son
á propósito para disipar las inquietudes y el descontento.


6.° «Seria muy importante que el rey privase á
Lafayette del loando del ejército, porque es evidente
que no puede servir bien á la causa pública.


e Concluiremos estas sencillas observaciones con
Otra mas general , y se reduce á que no se debe omitir
nada de cuanto pueda alejar las sospechas y reanimar
la confianza. Con tal que el rey tome esta resolucion
con buen ánimo, y continúe en ella con la debida en-
tereza , se salvará la constitucion.


«Con esto nos repetimos &c.»


NOTAS. 459


Copia de la carta escrita por Thie •ry d Doce.


«Acaban de quejárseme por segunda v ez de haber
recibido la carta, que llevado de mi celo nie determiné
á remitir.


«Sin embargo el rey me permita contestar.
1.° «Que no incurria en desatender la eleccion de


ministros;
2.° «Que la declaracion de guerra se debla á unos


ministros, en su concepto, patriotas.
3.° «Que nada habla omitido en su tiempo para im-


pedir la alianza de las potencias, y que para alejar á la
sazon los ejércitos de nuestras fronteras, no habla mas
medios que los generales.


4. 0 «Que /labia observado con la mayor escrupulo-
sidad las leyes de la constitucion desde que la aceptó,
pero que otros muchos trabajaban en la actualidad en
sentido contrario.


Nota 46, página 10, tomo II.


El siguiente documento es del número de los cita-
dos por M. Lally-Tolendal en su carta al rey de Prusia.


Cópia de la minuta de una sesion celebrada en 4 de
agosto de 1792, escrita por Latly-Tolendal.


(.1de agosto).
«M. de Montmorin, antiguo ministro de negocios


estrangeros.—M. Bertrand, ex-ministro de marina.-
31. de Clermont-Tonnerre.—M. de Lally-Tolendal.—
M. Malouet.—M. de Gonvernet.—M. de Guilliers.


«Tres horas de deliberador] en un sitio retirado del
jardín de M. de Montinorin. Cada uno diú cuenta de lo
que habla averiguado. Yo recibí un anónimo en que se
me den nnciaba una conferencia en casa de San terve , con
el proyecto de marchar á las 'fullerías, asesinar al rey




460 NOTAS.
entre la confnsion , y apoderarse del príncipe real para
hacer con él lo que exigiesen las circunstancias; y si
no se mataba al rey, para poner presa á toda la familia
real. Resolvimos todos que saliese el rey de Paris , fue-
se como Ñ1PSC, escoltado por los suizos, por nosotros y
por nuestros amigos, que eran bastantes. Contábamos
con M. de Liancourt que habia ofrecido salir de Ruan
á recibir al rey, y despues con M. de Lafayettc. Al aca-
bar de deliberar llegó M. de Malesherbes , que iba á
obligar á madama de Montmorin y á madama de Beau-
mont , su bija, á retirarse, diciendo que se acercaba la
crisis y que Paris no era punto para nmgeres. A conse-
cuencia de lo que nuevamente nos (lijo M. de Malesher-
bes , -resolvimos que M. de Montmorin fuese inmediata-
mente á palacio, é informase al rey de lo que hablamos
determinado. El rey se avino al parecer por la tarde, y
dijo á M. de Monttnorin que hablase con M. de Sainte-
Croix , el cual se ocupaba en un proyecto para que sa-
liese el rey con M. de Montciel. Fuimos al dia siguiente
á palacio; conferencie largamente con el duque de Choi-
seul , que era enteramente de nuestra opinion, y que-
ría que partiese el rey á cualquiera costa , porque prc-
feria espon.'ese á todos los peligros mas bien que empezar
la guerra civil. Se anunciaba que la destitucion se pro-
nunciarla el jueves siguiente. No hallé mas recurso que
el ejército de Lafayette ,y envié.el dia S un borrador de
carta que le aconsejé escribiese al duque de Brunswick,
asi que tuviesela primernoticia de la destitucion &c.


Nota 47, pégina 107, lomo II.


Los siguientes pormenores sobre las ocurrencias de
setiembre presentan bajo su verdadero aspecto estas
terribles escenas. En los jacobinos fué donde se hicie-
ron las mas importantes revelaciones, á consecuencia
de las disputas que sobrevinieron en la Convencion.


NOTAS. 4G1


(Sesion del lunes 29 de octubre de 1792.)
Chabot: «Esta inabana ha anunciado Louvet un hecho


que debe aclararse. Nos ha dicho que no eran los del 10
de agosto los autores del 2 de setiembre, y yo como
testigo ocular os diré que son los mismos. Nos ha
dicho que no balda doscientos ejecutores , y yo os diré
que he pasado por debajo de una bóveda de diez mil
sables, y pongo por testigos á Bazire.; Colon y .otros
diputados que estaban conmigo. Desde el patio de los
frailes hasta la cárcel de la Abadía, tenian que irse es-
trechando para abrirnos paso, y por mi parte. conocí
hasta ciento cincuenta confederados. Es imposible que
Louvet y sus amigos no hayan estado en estas ejecu-
ciones populares; pero sin embargo cuando se pronun-
cia con sangre fria un discurso, tal como el de Louvet,
no es uno muy humano, y confieso, que segun su dis-
curso, no me acostarla é su lado porque no me asesi-
nase. Que declare Petion si es cierto que no habia mas
que doscientos hombres en aquella ejecucion ; pero es
justo que los intrigantes se separen de unos sucesos
que aun no sabe la Francia... quieren destruir poco á
poco á los patriotas y van á decretar auto de acusacion
contra Robes ierre, Marat,Danton y Santerre. En breve
les agregaran á Bazire, erlin, Chabot, Montant y hasta
á Crangeneuve si no se hubiese pasado á ellos; en se-
guida Propondrán el decreto contra todo el arrabal de
San Antonio , contra las cuarenta y ocho secciones, y
nos veremos encausados ochocientos mil hombres.
Bueno será sin cm'iargo que desconfien un poco de sus
fuerzas ya que p:d n el ostracismo.


(Sesion del lunes 5 de noviembre.)
Fabre-d` Eglantine hace algunas observaciones


sobre el 2 de setiembre y asegura que los que entraron
en las prisiones de la Abadía, Orleans y Versalles, son




462 NOTAS.
los mismos del 10 do agosto. Dice que en aquellos mo-
mentos de crisis, vió á los mismos hombres ir á casa
de Dant«, y manifestar su regocijo frotándose las
manos; que uno de ellos deseaba que se sacrificase á
Merando; añade que en el jardin del ministro (le nego-
cios estrangerOs viú al ministro Boland, pálido, abatido
y con la cabeza apoyada en un árbol, pidiendo que se
trasladase la Convencion á Tours ó O Blois. Abada el
opinante que solo Danlon mostró en aquel día una su-
perior energía de carácter; que no desesperó de la sal-
vaciun de la patria; que sacudiendo con el pié, la tierra,
hizo nacer millares de defensores, y que tuvo bastante
moderacion para no abusar de la especie de dictadura
que le die) la Asamblea naci nal, al decretar la pena de
muerte contra los que se opusiesen á las operaciones
del ministerio. Fabre declara despees haber recibido
una carta de madama Boland, en la que la esposa del
ministro del interior le ruega que favorezca la táctica ima-
ginada para obtener algunos decretos de la Convencion.
Pide por último que la sociedad acuerde la redaccion
de una esposicion que comprenda todos los pormenores
históricos de los acontecimientos ocurridos desde la
época de la absolucion de Lafavelle hasta el presente.»


Chabol: Illeeims son estos que deben conocerse.
El 10 de agosto quería el pueblo amotinado inmolar á
los suizos, y entonces no se conceptuaban hombres
del 10 los amigos de Brissot, por que nos suplicaban
que les compadeciésemos segun las espresiones de
Lasouree. Fuí un dios aquel dic., porque salvé ciento
cincuenta suizos y detuve solo en la puerta de los Ful-
denses al pueblo que queda penetrar en el salón para
sacrificar á su venganza O aquellos desdichados. Los
brissotistas temian entonces que llegase hasta ellos
el degüello. Segun lo que yo hice en el 10 de agosto,
esperaba que el 2 de setiembre se me nombraría para
diputado con el pueblo: pues bien, la comision estraor-
dinaria, presidida entonces por el supremo Brissot, no
me eligió: ¿y de quién se echó mano ? de Dusaulx, á


NOTAS. 463
quien á la verdad, se reunió llazire. Sin embargo no se
ignoraba quienes eran los hombres á propósito para
influir en el pueblo y contener la efusion de sangre.
Me encontré solo en el tránsito de la diputacion;
Bazire me obligó á reunirme con él y me llevó. ¿Te-
nia Dusaulx instrucciones particulares? lo ignoro;
pero sí sé que no quiso ceder la palabra á nadie.
En medio de una junta de diez mil hombres , en-
tre quienes se contaban ciento cincuenta marselle-
ses, se subió Dusaulx en una silla , y anduvo muy
torpe, porque tenia que hablar O gente acolada de.
publes. Como por fin obtuvo silencio, le dirigí estas
palabras: si teneis mafia atajareis la efusion desangre;
decid á los parisienses que les interesa que cesen los
degüellos para que los departamentos no se alarmen por
la seguridad de la Convencion nacional que va O reu-
nirse en Paris....» Dusaulx me oyó; pero fuese de
mala fé ó por orgullo de la vejez, no hizo lo que
le dije;y es este el hombre O quien se proclama como
tínico digno de la diputacion de Paris...! Otro helio
no menos esencial es que el degüello de los presos de
Orleans no se hizo por los parisienses; estos asesina-
tos debian parecer mucho mas odiosos porque estallan
muy distantes del 10 de agosto, y porque se cometie-
ron por menor número de hombres. Sin embargo, los
intrigantes no han hablado de ellos palabra: esto es
porque pereció un enemigo de Brissot, el ministro de
negocios estrangeros que habla echado O su protegido
Narbonne Si yo solo en la puerta de los fuldenses
contuve al pueblo que iba 0 inmolar O los suizos, con
Mayor razon hubiera podido la Asamblea legislativa
evitar la efusion de sangre. Por lo tanto si hay algun
crimen, debe imputarse Ola Asamblea, ó por mejor
decir O Brissot que la manejaba entonces.»


Nola 48, y'rgina 178, tomo II.


tUe aqui la pintura que el ministro Carat, el mejor




464- NOTAS.
observador de los personages de la revolucion, hace
de los dos lados de la Convencion.


«En el lado derecho de la Convencion estaban casi
todos aquellos de quienes acabo de hablar, y no podía
ver en ellos mas genio que el que les suponia. Alli vela
yo aquel republicanismo de corazon (pm no consiente
en obedecer á ningun hombre que no hable en nombre
de la nacion; y como la ley, y aquel otro republicanismo
mucho mas raro, del pensamiento, que trastornó y vol-
vió á su ser todos los resortes de la organizacion
una sociedad de hombres semejantes en derecho y en
naturaleza; que descubrió con que feliz y hábil artifi-
cio pueden reunirse en una gran república cosas que
parecen incompatibles, la igualdad y la sumision á los
magistrados, la agitacicn fecunda de los ánimos y de los
corazones y un órden constante é inmutable; un gobier-
no con poder siempre absoluto sobre los individuos y
la muchedumbre, y siempre s, metido á la nacion ; un
poder ejecutivo cuyo aparato y formas, de provechosa
magestad, renuevan las ideas del esplendor de la re-
pública, y jamás las de engrandecimiento de una per-
sona.


«En el mismo lado veis sentarse á los hombres mas
instruidos en las doctrinas de la economía politica, que
enseñan á descubrir y facilitar todos los manantiales dé
las riquezas particulares y de la nacional ; á formar es-
crupulosamente el tesoro público con las posesiones
que les debe la fortuna de cada ciudadano; á crear nue-
vos recursos para las fortunas particulares, adoptando
el buen destino de cuanto han derramado en las arcas
de la república; á protejer todo género de industria sin
favorecer á ninguna : á mirar las grandes propiedades,
no como lagos estériles qué absorven y retienen todas
las aguas que las montabas precipitan en su seno, sino
como depósitos necesarios para multiplicar y aumentar
los gérmenes de fecundidad universal, comunicándolos
á los lugares áridos y estériles: doctrinas admirables,
que han ciado la libertad á las artes y al comercio antes


NOTAS. 465
que á los gobiernos, pero particularmente á propósito,
por.su esencia á la de las repúblicas; capaces de cons-
tituir sólidamente la igualdad, nO en una escasez vio-
lenta que se aviene menns.con los deseos que con la in-
dustria, sino en una facilidad universal en aquellos tra-
bajos cuya ingeniosa variedad \i 'contintio -renacimiento
pueden lograr por sí solos, felizmente para la libertad,
la actividad turbulenta de las democracias que despees
de haberlas contenido mucho tiempo, han hecho desapa-
recer las repúblieas antiguas en medio de las tormen-
tas y tempestades que siempre las han amenazado.


«En el lacio derecho se hallaban cinco ó seis hombres
cuyo genio podía concebir esas sublimes teorías del ór-
den social v económico, y otros muchos cuya inteligen-
cia podía comprenderlas v comunicarlas : allí se habian
agruparlo cierto número de hombres en Otro tiempo im-
petuosos y violentos, pero quedespues de haber desaho-
gado y perdido el delirio de sus furores demagógicos, no
aspiraban mas que á desaprobar y combatir las locuras
que, habian propagado; alli finalmente se sentaban, como
se arrodillan los hombres piadosos al pié de los al-
tares, aquellos hombres cuyas pasiones templadas,
cuya buena fortuna y cultivada educacion les hacian
aptos para honrar con todas las virtudes privadas á la
república que les dejase gozar de su sosiego, su fa-
cil benevolencia y de su dicha.


«Volviendo mi vista del lado derecho al izquierdo,
y fijándola en la montaba, ¡qué contraste se me ofrecial
Alli veia agitarse desordenadamente á un hombre, cuyo
rostro cubierto de un color atezado, parecia salir de las
sangrientas cuevas de los antropófagos, ó de la abrasa-
da mansion de los infiernos; cuyo andar convulsivo,
brusco é irregular le presentaba como uno de aquellos
asesinos que se han librarlo de los verdugos, pero no
de las furias, y que parecen querer aniquilar el género
humano para no sentirel horror (Rieles inspira el aspec-
to de un hombre. Ilaio el despotismo, quo no pudo en-
sangrentar como la libertad, tuvo este hombre la ambi-


Biblioteca popular'


T. VI, 581




X466 NOTAS.
clon de hacer una revolucion en las ciencias, viéndose-
le combatir con atrevidos y bajos sistemas los mayores
descubrimientos de los tiempos modernos y del espíritu
humano. Sus ojos vagando por la historia de los siglos
se detuvieron en cuatro ó cinco asesinos, que cambia-
ron los pueblos en desiertos para poblarlos de nuevo
con una raza formada :i su imagen, ó á semejanza de los
tigres: esto es cuanto conservo de los anales de los
pueblos, y cuanto sabia de ellos y quería imitar. Por un
instinto semejante al de las bestias, mas bien que por
un conocimiento profundo de la perversidad , conoció
los infinitos desvarios y atentados á que puede llegar un
inmenso pueblo que acaba de romper las cadenas reli-
giosas y políticas: esta idea le guió en todos sus escri-
tos, acciones y palabras. ;Y no murió sino á manos de
una muger! ¡Y se le erigieron mas de cincuenta mil es-
tatuas en el seno de la república!


«A su rededor se colocaban hombres á quienes hu-
biera sido imposible concebir semejantes atrocidades,
pero que arrojados con él por un acto deosadia, á los su-
cesos cuya realizacion les asombraba y cuyos peligros
les horrorizaban, desaprobando las máximas del móns-
truo, tal vez las babian ya seguido, y no les importaba
el temor que pudiesen inspirar al continuar en ellas.
Horroriza:bales !darla, pero no el valerse de él. Coloca-
banle entre ellos unas veces, y otras á su cabeza, y
como el terror que espare'a semejante hombre era gene-
ral, se creia verle en todas partes, que. representaba á
la 11011'1 -1a ó que esta era exactamente cuino él. Entre
los gefes, hada algunos que no desaprobaban los desa-
fueros de Marat, sino porque eran demasiado osten-
sibles.


Aun entre los mismos corifeos, (y en esto me sepa-
ra la verdad de la opinión de muchos hombres honra-
dos) entre los mismos corifeos halda muchos que uni-
dos con los denlas, mas bien por los acontecimientos
que por ideas, volvían la vista apesadumbrados hacia
la cordura y la humanidad; une hubieran sido muy vir-


NOTAS. 467
tuosos v hecho grandes servicios en el momento en
que se les hubiera ereido capaces de ella. En la Mon-
taña se hallaban como en un punto militar, los que sen-
tian mucha pasion por la libertad, y conocian poco su
teoría; los que creian amenazada ó perdida la igualdad
por la sublimidad de las ideas ó la elegancia del len-
guaje; los que elegidos en las aldeas ó en los talleres,
no podian creer que hubiese republicanos en distinto
trage que ellos; los que entrando por primera vez en la
senda de la revolucion, tenian que distingu:rse por el
furor y violencia con que habla comenzado la gloria de
casi todos los grandes revolucionarios ; los que jóvenes
aun y mas á propósito para servir á la república en los
ejércitos que en el santuario de las leyes, vieron nacer
la república al estrépito del trueno, y creian que debia
conservarse y promulgar sus decretos con el mismo es-
truento. Al lado izquierdo iban á refugiarse, mas bien
que á colocarse, muchos de aquellos diputados que ha-
biendo sido criadas entre las clases proscriptas dela no.-
bleza y d.d sacerdocio, aunque siempre puros. estaban
tanOien mas espuestos á sospechas, y trepaban á la cum-
bre de la NIontatia para que no se les acusase de que
quedaban atrasados en los principios: allí iban á devorar
sus sospechas y vivir en medio de fantasmas aquellos
hombres austeros y melancólicos, que habiendo visto
muchas veces unida la falsedad con la finura, no creian
mas que en la virtud sombría , y en la libertad furibun-
do: alli se. hallaban algunos talentos que hablan adqui-
rido despejo y rigidez en las ciencias exactas, y que or-
gullosos con poseer conocimientos inmediatamente
aplicables á las artes mecánicas, se alegraban de sepa-
rarse, en puesto y en esquivez de aquellos literatos y
filósofos cuya instruccion no es útil tan pronto á los te-


ze.dores y herreros, y no penetra hasta los individuos
:si no despues de haber ilustrado á toda la sociedad; allí
',finalmente debían querer votar , cualesquiera que por
otra parte fuesen sus luces y talentos , todos aquellos
que por la escesiva fibra de su carácter estaban di spues.




4G8 NOTAS.
tos á traspasar, mas bien que á quedarse (letras del li-
mite que de sia señalarse á la energía é ímpetu revolu-
cionario.


«Tal era la idea que me formé de los elementos de
ambos lodos de la Convendem.


«Juzgando cada uno de ellos por la mayoría de sus
elementos, los dos en género y grados diferentes, debian
parecerme capaces de hacer grandes servicios á la re-
pública : el lado derecho para organizar el interior
con sab:dnria y grandeza ; el izquierdo para transmitir
de sus almas a la de todos los franceses, esas pasiones
republicanas y populares tan necesarias á una nacion
sitiada por todas partes por la turba de los reyes y la
soldadesca europea.


. Nota. 49, página 201, tomo II.'


Discurso de Collot-d` Ilerbois 4 Dumouriez despees de
la c '71Paila de la Argolla , sacado del Diario de losjacobinos. (Sesion del domingo 14 de octubre, año 1
de la república.)


«Quería hablar de nuestros ejércitos y me compla-
eia al hacerlo en presencia del soldado á quien acabais
de escuchar. Quería rechazar la respuesta del presi-
dente, pues aunque he dicho muchas veces que el pre-
sidente no (lidie responder nunca á los individuos de la
sociedad , ha contestado á todos los soldados del ejér-
cito. Esta respuesta da un testimonio plausible de vues-
tra satisfaccion. Dumunriez la recibirá con todos sus
campaneros de armas, porque sabe que su gloria nada
seria sin ellos. Debemos acostumbrarnos á este len-


* He creido deber añadir estas notas que me parecen útiles,
ya como aelaracion de unos hechos mal conocidos y apreciados,
va como monumento de un estilo y lenguaje olvidados hoy
enterame -ae, y sin embargo muy característicos. La mayor
parte de estos trozos están tomados de fuentes totalmente aban-
donadas, y sobre todo de las discusiones de los jacobinos, mo-
numento político rarisimo y curioso,


'OTAS.
469


guaje. Dunuouriez ha cumplido con su deber, y esta es
su mas grata recompenso




no le encomio porque es
general, sino porque es soldado francés.


« ¿ No es Cierto, general, que es muy glorioso man-
dar un ejército republicano? ¿,Que has hallado uno gran
diferencia entre este y los del despotismo? Ellos, los
franceses, no son solo valientes, ni se contentan con
despreciar la muerte; porque ¿quién teme la muerte?
pero esos habitantes de Lila y Thionvillc que esperan
con sangre fria las balas rojas, que permanecen inmó-
viles entre el estallido de las bombas y la destruccion
de sus casas ¿no es esto la suma de t& das las virtudes?
;Ah! Si, estas virtudes son superiores á todos los
triunfos


Hoy se ha inventado un nuevo modo dehacer la guerra con el que no acertarán nuestros ene-
migos: los tiranos no podrán hacer nada Mientras haya
hombres libres que quieran defenderse.


«Muchos compatriotas han muerto en defensa de lalibertad; han muerto, aunque nos es grata su Memoria,
aunque han dejado ejemplos que están grabados en
nuestros corazones; ¿pero viven !os que nos han aco-
metido? no: sucumbieron, y sus legiones no son ya mas
que montadas de cadáveres que se están pudriendo en
donde peleaban; no son ya mas que un cenagal punzo -
lioso que apenas podrá purificar el sol de la libertad...
esa nube de esqueletos ambulantes se parece al esque-
leto de la tiranía, y nu tardarán mucho en sucumbir
como él... ¿Qué se han hecho aquellos antiguos genera-
les de tanta nombradía? Su sombra se desvaneció ante
el omnipotente genio de la libertad; 'luyeron y no
tienen mas que calabozos por rettrada, porque los ca-
labozos serán en breve los palacios de los déspotas:
huyen porque se sublevan los pueblos.


«No es un rey quien te ha nombrado , Dumouriez,
son tus conciudadanos: acuérdate que un general de
la república no debe jamás transigir con los tiranos;
acuérdate que los generales como tu solo deben servir
4 la libertad. Ya has oido hablar de Temístocles; oca-




470 NOTAS.
baba de salvar á los griegos en la batalla (le Salamina;
pero le calumniaron (tú tienes enemigos que te calum-
niarán Dumouriez, y por eso te hablo); calumniaron á
Tetnístocles, y fué castigado injustamente por sus con-
ciudadanos; halló un asilo entre los tiranos, pero fué
siempre Temístocles. propusieron tomar las armas
contra su patria: mi espada no servirla nunca k los tira-
nos, dijo y se la atravesó por el corazon. Tambien te
recordaré á Escipion. Trató Antioco de seducir á este
gran hombre ofreciéndole devolverle una preciosa pren-
da, su propio hijo; pero Escipion respondió: «No tie-
nes bastantes riquezas para comprar mi conciencia,
y nada hay en la naturaleza superior al amor de la
patri a.»


«Pueblos hay que gimen esclavos: tú los librarás
en breve. ;Qué mision tan gloriosa! El triunfo no es
dudoso: los ciudadanos que te aguardan lo esperan,
y los que están aqui te impelen Debe sin embar-
go reprenderse en tí algunos esccsos de generosi-
dad con tus enemigos, tú has despedido al rey de
Prusia con un poco mas de caballerosidad que exi-
ge la manera francesa, la antigua manera francesa se
entiende. (Aplausos.) Pero esperamos que el Austria
pagará doble, porque tiene (linero: no andes en con-
templaciones; aunque quieras no has de hacer que pague
todos los ultrages que ha hecho su raza al género hu-
mano.


Irás á Bruselas, Dumouriez (aplausos), y pasarás á
Courtrai. AM ha sido profanado el nombre francés; un
general burló la esperanza de los pueblos: el traidor
Farro incendió las casas. Hasta ahora me he dirigido á
tu valor, ahora lo hago á tu corazon. Acuérdate de los
desdichados habitantes de Courtrai; no burles esta vez
sus esperanzas ; promételes la justicia de la nacion,
que la nacion no te desmentirá.


'Cuando estés en Bruselas. . . nada tengo que
decirte sobre la conducta que has de observar Si
encuentras alli una muger execrable que bajo las mu-


NOTAS. 471
rallas de Lila ha ido á saciar su ferocidad con la vista
de las balas rojas pero esta ninger no te espe-
rara. • • si la hallases será tu prisionera: otras te-
nemos Cambien, que son de su familia. . . . la envia-
ras aqui. . . . hazla rapar de modo que nunca pueda
llevar peluca.


«En Bruselas renacerá la libertad bajo tus auspi-
cios. Todo un pueblo se entregará á la alegria; devol-
verás los hijos á sus padres, las esposas á sus maridos,
y el espectáculo de su felicidad te hará descansar de
tus afanes. Nife , ciudadanos , doncellas y casadas,
todos te estrecharán, todos te abrazarán como á su
padre. . . ¡Qué felicidad vas á disfrutar Dumouriez! .
Mi ..muger.


es de Bruselas y tamblen te abrazará.»
Este discurso fué muchas veces interrumpido con


vivos aplausos


Nota 50, página 205, lomo II.


Narraeion de la visita que hizo Moral la Dumouriez en
casa de la señorita Candeille, sacad .'


del Diario de la
República Francesa, y escrita por el mismo :Varal en
su número del miércoles 17 de octubre de 1792.


Declaracion del Amigo del Pueblo.


«Menos admirado que sorprendido al ver á los an-
tiguos lacayos (le la cOrte , colocados por los sucesos
al frente de nuestros ejércitos, y conservados despues.
del 90 de agosto por el influjo, las intrigas y la necedad,
llevando su audacia hasta degradar y tratar como cri-
minales á dos batallones patriotas, bajo el ridículo ,
acaso falso pretesto, de que algunos individuos hablan.
degollado á cuatro desertures prusianos, me presenté
en la tribuna de los jacobinos para desenredar aquella
odiosa trama, y rogar á dos comisarios que me acom-
pañasen a casá de Dumouriez para ser testigos de sus




472 NOTAS.
respuestas. Fui á su casa con los cludadanosBentabole
y Montean, y nos respondieron que estaba en el teatro
y que cenaba fuera.


« Supimos al fin que debia cenar en la calle de
Chantereine, en la casita de Taima, y una hilera de
coches y brillantes luces nos indicaron el templo en
que el hijo de 'falla obsequiaba á un hijo de Marte.


«Nos sorprendimos de hallar guardia nacional de
Paris por dentro y fuera, y despees de haber atrave-
sado un recibimiento lleno de criados y pagecillos,
llegamos i un sa Ion en que habla una numerosa reunion.


«A la puerta se hallaba Santerre, general del ejér-
cito parisiense, desetupeliando las funciones de lacayo
ó introductor.


Oh:anunció en voz alta en cuanto me vió, indiscre-
clon que Me desagradó mucho, porque podía haberhe-
cho desaparecer algunas máscaras, que convenio des-
cubrir. Sin embargo vi lo suficiente para coger elhilo
de las intrigas. No hablaré de las diferentes liadas
destinadas á amenizar la tiesta, pues probablemente
la politica no era el objeto de la reunion. Tampoco diré
nada de los oficiales nacionales_ que adulaban al gran
general, ni de los antiguos criados de la cúrte que gran
maban su séquito con los uniformes de ayudantes de
campo. En fin nada diré del dueño de la casa quedesco-
liaba entre todos en trage de Ilistrion. Pero no puedo
menos de declarar, tantopara la inteligencia de las ope-
raciones de la Convencion, cuanto para el conocimiento
de los escamoteadores de decretos, que en la augusta
compañia figuraban liersaint, gran farsante de Lebrun,
Roland, Lasource, Chenier, todos dependientes de la
faccion de la


•epubliea federativa; Dulaure y Corsas,
sus galopines libelistas. Entre la confusion no distinguí
mas que á estos conspiradores, aunque ce probable que
hubiese una multitud de ellos, ú que siendo aun tan
temprano no hubiesen llegado todavia, porque los Ver-


Buzot, Camus, Habant, Lacrois, Cuadet, Bar-
haroux, y otros de la mayor importancia escarian sin


NOTA S. 473
duela en la reunion puesto que pertenecen al concilia •
b lo.


«Antes de dar cuenta de nuestra conversacion con
Dumouriez me detendré un instante, para hacer con el
juicioso lector algunas observaciones que no serán inú-
tiles. ¿Puede concebirse que este generalísimo de la
república, que ha apo yad ) la higa del rey de Prusia á
Verdun, y que ha cap. itulado con el enemigo cuando
Ando haberle hecho rendir las armas, en vez de favore-
cerle su retirada, haya elegido un momento tan critico
para abandonar los ejércitos confiados á su mando,
correr á las diversiones, hacerse aplaudir en ellas y
entregarse á orgias en casa de un actor con las ninfas
teatrales?


cDuinouriez ha ocultado los motivos secretos que le
llaman é Paris, con el pretesto de concertar con losmi-
nistros el plan de las operaciones de campaba. ¡Como!
con un Roland, miserable intrigante que no conoce sino
las bajas arterías de la mentira y de la astucia! ¡Con
un Lepage, digno acólito de su protector Holand! ¡Con
un Claviere, que no conoce sino las rúbricas del agio-
lago! ¡Con un Carat, que todo lo ignora , escepto las
frases elegantes, y el astuto manejo de un adulador
académico! Nada diré de Monge;goza la fama de patrio-
ta pero que es tan inteligente en las operaciones mili-
tares como sus cólegas que no entienden una palabra.
Dumouriez ha venido á tratar con la clase mas intima
de entre la canalla cabalkta para establecer la repúbli-
ca federativa; este ha sido el único objeto de su viage.


«Al entrar en el salon donde se preparaba el festin
conocí que mi presencia turbaba la alegria, como era
natural, considerando que yo soy el espantajo de los
enemigos de la patria. Dinnouriez especialmente se
quedó cortado, y le roque que pasase con nosotros á
otra pieza para conversar á solas por alganos momen-
tos. Tomé la palabra, y nuestra conversacion fué li-
teralmente esta: «Somos individuos de la Convencion
nacional, y venimos á rogaron, caballero, que nos deis




474 NOTAS.
«algunas instrucciones sobre el asunto de los dos ba-
ltallones , el Mauconseil y el Republicano , á quienes
babeis acusado de que asesinaron á sangre fría á cua-
tro desertores prusianos. liemos examinado los dOell-


« Men tos de la comision militar y los del (1(p2/lamento
«de la guerra, y no hemos hallado la menor prueba de
«tal delito, de modo que nadie mejor que vos puede
mani festarnos estos pormenores.--Señores, he enviado


«al ministro todos los documentes.—Os aseguramos,
«caballero, que tenernos entre manos una memoria
«trabajada en su oficina y á nombre suyo, y afirma
«que no hay hechos para fallar sobre este supues-
to delito, y que es menester d.rigirse á vos para
adquirirlos.—Pero, señores, ya he informado á la
Con yencion, y me refiero á ella.—Permitidnos,


o Ilero, os manifestemos que los informes dados no son
«bastantes, porque las comisiones de la Convencion , á
«quien se ha enviado este asunto, han declarado en su
«informe que nada podian fallar por falta de datos y
«pruebas del delito denunciado, y asi os suplicarnos
«que nos digáis si sabeis algo en el particular.—Cie




-«tamente que sí, y por mí Mismo.—¿1" no es por la de-
«lacion reservada hecha por vos sobre el testimonio de
«M. Duebasean?—Pero,señores, cuando yodigo una cosa
«Me parece que debe creérseme.—Si fuese esa.nuestra
« opinion, no dariamos este paso. Tenemos razones pode-
rosas para dudar, y muchos individuos dela comision


«militar aseguran que los supuestos prusianos son
«cuatro franceses emigrados.—Y bien, señores, aun
«cuando eso fuese
—Caballero , es que entonces


«ya seria otra cosa , y sin adelantarnos á probar la
«conducta de los batallones , tal vez serán del todo
«inocentes. Lo que importa saber es las circunstancias
«que han provocado los asesinatos , pues algunas car-
titas del ejército anuncian que esos emigrados se tie-
nen por espías del enemigo, y que se revelaron contra


«los guardias nacionales.—¿Eso es decir que aprobais
iusubordinacion de los soldados?—No señor, no la


NOTAS. 475
«apruebo ; pero detesto la tiranía de los gefes y tengo
«fundamento para creer que esto es una maquinacion de
«Duchaseau contra los batallones patriotas, y el modo
«con que los habeis tratado es un desafuero.—Señor
«Marat, sois demasiado vivo y no puedo esplicarme con
«vos.» Dumout iez entonces , viéndose estrechado se
libró del compromiso dejándonos: mis dos cólegas le
siguieron y en la conversaeion que tuvieron con él se
limitó á decir que habla enviado los documentos al
ministro. Durante este tiempo me rodearon todos sus
ayudantes de campo y los oficiales de la guardia de Paris.
Santerre.trataba de apaciguarme, hablándome de la ne-
cesidad de la subordinácion en las tropas. «Sé eso tan
«bien como vos, le respondí; pero yo me irritó del modo
«con que se trata a los soldados de la patria; aun tengo
«sol mi alma, l os a sesinatos de Nancy y del Campo de
«Marte.» Al oir esto los ayudantes de campo empezaron
«á declamar fuertemente contra los agitadores. «Dejad
«esas ridículas declamaciones, les dije; no hay otros agi-
«tadores en nuestros ejércitos mas que los infantes oti-
«ciales, sus espías y sus pérfidos cortesanos, á quienes
«hemos tenido la debilidad de dejar á la cabeza de nues-
tros ejércitos.» En seguida me puse á hablar con Mo-


reton Chabrillan y con Bourdoin, de los cuales el prime-
ro es un antiguo criado de la córte y el otro un espion
de Lafavette.


Estriba irritado por lo que habla oído y por lo atroz
que se me representaba la! diosa conducta de nuestros
generales. No pudiendoaguantar mas, iba á salir. cuan-
do vi con asombroen la pieza inmediata, cuyas puertas
estaban abiertas, algunos pages de Dumouriez con el
sabledesenvainado al hombro; ignoro qué objeto tendria
esta ridicnla farsa; que si fue el de intimidarme, debe
convenirse en que los criados de Dunwuriez tienen su-
blimes ideas de libertad. Tened paciencia, señores, que
ya os enseñaremos á conocerla, y entretanto creed que
vuestro amo teme mucho mas el pico de mi pluma que
yo los sables de sus paniaguados.




476 NOTAS. NOTAS. 477


Nota 51, página 215, lomo II.


«Entre los hombres serenos é imparciales de la re
volucion debe citarse á Petion. Nadie ha juzgado con
mas sensatez á los dos partidos que dividian á la Con-
vencion, y era su integridad tal, que ambos consentian
en someterse á su dictamen.


«Las acusaciones que tuvieron lugar desde que se
abrió la Asamblea suscitaron reñidas disputas en los
jacobin s, y labre d'Eglantine propuso que fuese Pe-
tion el árbitro, espresándose en estos términos en la
sesion th?.1 26 de octubre de 1792.


«Otro medio hav que me parece muy útil y podria
producir mayor electo, porque sucede siempre que
cuando se quiere armar una gran intriga, necesita es•
forzarse. para adquirir un gran crédito personal.


«Si existiese un hombre que lo hubiese visto y medi-
tado todo en ambos partidos, no podriais dudar de que
fuese el mas á propósito para dar á conocer la verdad:
pues bien ; propongo que inviteis á este hombre, in-
dividuo de vuestra sociedad ,. para que falle sobre
los crímenes que se imputan á los patriotas, y este
hombre es Petion. Por mas condescendencia que se le
suponga con sus amigos, nie .atrevo á aseguraros que
jamás los intrigantes han podido corromperle, sino que
siempre se ha mantenido puro y sincero y no tengo
inconveniente en decir aqui que yo voy á hablarle muy
á menudo en la Convencion y en los momentos mismos
de la esplosion, en los cuales, aunque disimula su pe-
sar, conozco bien lo mucho que sufre; y esta misma
marnina estaba empehado en subir á la tribuna. El no
rehusará ciertamente escribir lo que piensa, y veremos
si á pesar de que publico este medio, pueden los in-
trigantes frustrarlo. Observad, ciudadanos, que solo
este paso probará vuestro amor á la verdad ; será un
homenage que rindais á la virtud de un buten patriota,
con tanto mas motivo, cuanto que los embusteros se


han cubierto con la capa (le su virtud para darse al-
guna importancia. Pido que se vote la proposicion.»
(Aplausos.)


«Legendre: Todo estaba , como es claro , en el
disparador : la distribucion del discurso de Brissot,
el informe del ministro del interior, el discurso de
Louvet en el bolsillo , y todo esto prueba que esta-
ba preparado el golpe. El discurso de Brissot sobre
la cancelacion , contiene todo lo que ha dicho Lou-
vet : el informe de Boland se dirigia á presentar á
Louvet ocasion de hablar. Apruebo la proposicion de
Fabre. La Convelido!' va á decidir; Robespierre tiene
la palabra para el lunes. Pido que la sociedad suspen-
da su resulucion, pues es imposible quecu un pais libre
sucumba la virtud al crimen.»


«Despees de esta cita parece oportuno si-m(1 ft lo que
escribió Petion respecto á la disputa entreLouvet y Ro-
hespierre; porque no menos que los trozos ya citados
de Cual, suministran las noticias mas curiosas sobre.
la conducta y carácter de los humbresde aquel tiempo,
y son los que debe conservar la historia como los mas
útiles para formar ideas (•1arns acerca de aquella época.


«Ciudadanos, me habia propuesto guardar silencio
sobre los acontecimientos que han ocurrido despues
del 10 de agosto; pero es imposible callar por mas
tiempo; pues por una y otra parte invocan mi testimo-
nio, obligándome á emitir mi opinion, y manifestaré
con franqueza lo que sé de ciertos hombres, y lo que
pienso de las cosas.


«lle visto de cerca las escenas de la revolucion, las
cábalas, las intrigas, la furiosa lucha entre la [irania
y la libertad , entre el vicio y la virtud.


Cuando se vé bien al descubierto el manejo de las
pasiones y los secretos resortes que han dirigido las
operaciones mas importantes, cuando se comparan los
sucesos con sus causas, y se ven en claro los peligros
que ha corrido la libertad; últimamente, cuando se pe-
netra en el abismo de corrupcion que amenazaba tea-




478 NOTAS.
gamos á cada instante, no pode uno menos de Pre


-guntar con admirarlo') cuál es la serie de prodigios
que nos ha conducido al punto donde nos vernos hoy.


«Las revoluciones deben ser vistas desde lejos, y
les es mu y necesario este prestigio, como que los si-
glos borran las manchas que las oscurecen y la poste-
ridad no vé mas que los resultados. Nuestros nietos
nos tendrán por grandes; procuremos hacer que ellos
sean mejores.


«Prescindo de los hechos anteriores á aquel din pa-
ra siempre memorable, que ha sacado á la libertad de
entre las ruinas de la I irania, y trocado la monarquía
en republica.


«Los que se han atribuido esa gloria son los que la
merecen Menos, pues se debe á los que la prepara-
ron , á la imperiosa naturaleza de las cosas; á los
valientes confederados y á su directorio secreto, al
pueblo, y finalmente al genio tutelar que preside cons,
tantemenfe á los destinos de la Francia desde la pri-
mera asamblea de sus representantes.


«No pueda dudarse de que hubo momentos en que
estuvo indeciso el éxito, y los que están bien enterados
de los pormenores de aquella jornada, saben quienes
fueron los intrépidos defensores de la patria, que impi-
dieron á los suizos y á todos los satélites del despo-
tismo quedar dnorms del campo de batalla, y quienes
los que reunieron nuestras falanges ciudadanas que
se habian desbandado uo instante.


« Los sucesos se hubieran verificado igualmente sin
el auxilio de los comisionados de algunas secciones
reunidos en las casas consistoriales. Los individuos
del antiguo ayuntamiento que no se movieron en toda
la noche, se hallaban aun en sesion á las nueve y media
de la moharra.


«Estos comisarios concibieron, sin embargo, un gran
pensamiento y tornaron una resolucion atrevida, apo-
derándose de los cargos municipales, reemplazando á
un consejo general, cuya debilidad y corrupcion te-


NOTAS. 479
miau, esponiendo denodadamente su vida, si no hubie-
sen triunfado; pero si hubieran tenido la prudencia de
deponer a tiempo su autoridad y volver á la clase de
meros ciudadanos despues de la gloriosa accion que
habian hecho, se hubieran llenado de gloria; pero no
supieron resistir al atractivo del poder, y se apoderó
de ellos el deseo de dominar.


«En los primeros momentos de enagenamiento por
la conquista de la libertad, y despues de tan violenta
conmocion, era imposible que recobrase todo al ins-
tante la calma y el Orden acostumbrado, y aun hubiera
sido injusto exigirlo: entonces se hicieron muchos
cargos al consejo municipal, que no eran fundados,
porque no se conocian su posicion ni circunstancias;
pero los comisarios empezaron á merec2.rlos asi que
ellos mismos prolonoron mas allá de su término el
movimiento revolucionario.


«La Asamblea nacional se revistió de un gran cárac-
ter, es pidiendo decretos que salvaban al imperio, sus-
pendiendo al rey, borrando la linea de separador] que
dividia en dos Clases á los ciudadanos, y llamando á
la Convencion. El partido realista se hallaba derrocado',
era menester unirse á ella, robustecerla con la opinión
y apoyarla con la confianza; asi tu exigian el deber y
la buena politica.


«El consejo creyó mas grande rivalizar con la Asam-
blea, y se empelló en una lucha, apropósito solamente
para desacreditar todo lo que habla ocurrido, y para
hacer creer que la Asamblea se hallaba bajo el irresis •
titile yugo de las circunstancias; unas veces obedecia
y otras no á los decretos , segun eran favorables ó
contrarios á sus miras, usando de un lenguage impe-
rioso y amenazador en sus representaciones á los cuer-
pos legislativos , do suerte que afectando mucho po-
der, ni sacia gozar de sus triunfos ni hacérselos per-
donar.


«Se habla logrado persuadir á los unos que mien-
tras durase el estado revolucionario, el poder !rabia




480 NOTAS.
ascendido á su origen; que la Asamblea nacional se ha-
llaba sin carácter, que su existencia era precaria, y
que las asambleas de los comunes eran las únicas au-
toridades legales y poderosas. Se !labia insinuado á
otros que los corifeos de la opinion en la Asamblea na-
cional tenian proyectos pérfidos, y quedan derribar la
libertad y vender la república á los estrangeros; de
suerte que una porcion de individuos del consejo cre.ian
obrar legítimamente usurpando la autoridad, resistir á
la opresion oponiéndose á la ley, y ejercer un acto de
civismo, faltando á sus deberes de ciudadano; sin em-
bargo, en medio de semejante anarquía el concejo adop-
taba de cuando en cuando providencias saludables.


«Yo seguia en mi cargo, pero era solo un título va-
no: procuraba inútilmente ejercerlo, mas andaba re-
partido entre lodos; y todos lo desempeñaban...


«Asistí los primeros días al consejo, y me espanté
del desórden que allí reinaba y sobre todo del espíritu
que dominaba en él: no era ya un cuerpo administra-
tivo deliberante sobre asuntos municipales, sino una
asamblea política que se creia investida de plenos po-
deres, discutiendo los mas grandes intereses del es-
tado, examinando las leyes ya hechas y promulgando
otras nuevas; no se hablaba allí mas que de conspi-
raciones contra la libertad pública; se denunciaba á
los ciudadanos; se les llamaba á la barra; se les ola
públicamente., y sé les juzgaba y absolvia ó encerraba;
hablan desaparecido las reglas comunes y ordinarias
y era tal la efervescencia de los ánimos, que era im-
posible contener aquel torrente; todas las delibera-
ciones cedilla al ímpetu y al entusiasmo, y se iban
sucediendo con una rapidez espantosa, en términos
que dio y noche estaba reunido el consejo.


«Yo no quise autorizar con mi nombre una multitud
de actos preliminares tan opuestos á los principios.


«Igualmente conocí lo útil y prudente que seria no
aprobarlos, ni autorizar con mi presencia lo que estaba
pasando. Los individuos del consejo que recelaban


NOTAS. 484
verme en él y á quienes incomodaba mi aspecto, de-
seaban que el pueblo que me ndraba con confianza,
estuviese persuadido de que yo presidia sus operacio-
nes y que nada se hacia sin mi acuerdo; pero mi re-
serva en este punto aumentó su enemistad, aunque no
se atrevieron á manifestarla abiertamente por miedo de
desagradar al pueblo á cuyo favor aspiraban.


«Di en asistir allí muy rara vez, y la conducta que
observé en aquella delicada situacion entre la antigua
municipalidad que reclamaba contra su destitueion, y
la nueva que pretendía estar legalmente constituida,
no fue del todo inútil á la tranquilidad pública, porque
si entonces me hubiera decidido yo fuertemente en pró


en contra, habria ocasionado una discordia que podía
tener consecuencias funestas; para todo se necesita cier-
to punto de madurez que es preciso saberaprovechar.


«Quedó descuidada la administracion y ya el cor-
regidor no era un centro de unidad, sino que se rom-
pieron en mis manos todos los vínculos; se dispersó
la autoridad, perdió su fuerza la accion de la vigilancia
y consiguientemente la de represion.


«Robespierre tomó ascendiente sobre el consejo, y
no podio suceder de otro modo en las circunstancias en
que estábamos, y segun el temple de su genio. Le oí
pronunciar un discurso que me contristó sobre mane-
ra. Tratábase del decreto sobre la apertura de las bar-
reras, y se entregó con este motivo á declamaciones
acaloradas y á los delirios de una imaginacion som-
bria; descubrió precipicios á sus pies y tramas I iberti-
cidas; citó á los supuestos conspiradores; se dirigió al
pueblo, encendió los ánimos y produjo en sus oyentes la
mayor fermentacion.


«Respondí á su discurso para restablecer la calma,
disipar tau siniestras ilusiones, y llevar la discusion al
punto de que debió tratar la Asamblea.


Así fue como Robespierre y sus partidarios empe-
ñaban el ayuntamiento en pasos inconsiderados y en
partidos estremos.


Biblioteca popular. T. VI. 582




482 NOTAS.
«No por eso sospechaba yo de las intenciones de


Robespierre, culpando á su cabeza mas que á su co-
razon; mas no dejaban de inquietarme mucho las con-
secuencias de sus negras visiones.


«Diariamente resonaban en las tribunas del conse-
jo violentas diatribas, y los individuos no pechan figu-
rarse que fuesen magistrados encargados de vigilar por
la ejecucion de las le yes y la conservado)) del Orden;se creian siempre una' asociacion revolucionaria.


«Reclinan esta influencia las secciones reunidas, la
comunicaban á su vez, y todo Paris se vió en formen-
tacion al trismo tiempo.


«La coro slot) de celadores del ayun reintento ocupaba
lascárseles , y no puede negarse que si varias de aque-
llas prisiones fueron justas y necesarias, otras eran le-
galmente aventuradas; pero no debe culparse tanto á los
gefes como a sus agentes; la policía estaba mal servida,
pues un hombre entre otros , cuyo nombre solo se ha
convertido en injuria , é infunde el espanto en el animo
de todos los ciudadanos pacíficos , partida haberse apo-
derado de su direccion y pasos; asistiendo á tod is las
conferencias se mezclaba en todo, hablaba y mandaba
como un déspota. Me quejé altamente al consejo v ter-
miné nei opinion con estas palabras: Mar« t es el mas
insensato, ó elmas malvado de los hombres. Despues no
he hablado mas de él.


«La justicia no se mostraba deseosa de decidir so-
bre la suerte de los presos que. se amontonaban cada vez
mas en las prisiones. Se presentó en el consejo del a y un-
tamiento una seccion en diputado)) el dia 25 (le agosto,
y declaró formalmente que cansados é indignados los
ciudadanos de la lentitud con que se proceda en los
juicios, forzarian las puertas de las cárceles y sacrifi -
carian á su venganza á los criminales que en ellas se
encerraban
y lejos de censurarse esta pellejo», con-


cebida en los términos mas frenéticos, se recibió con
aplausos.


«El dia 25 saleiron de Paris unos mil doscientos


NOTAS. 483


ciddanos armados para sacar de Orleans á los presos`" qtyiudad
sado y trasladarlos á otra parte. Sct
<, Aumentaron la agitado)) de los ánimos algunas no-


ticias desagradables: se anunció la traicion de Longwy,
y pocos dias despues el sitio de Verdun.


«El dia 27 invitó la Asamblea nacional al depar-
tamento de Paris v á los de los alrededores á aprontar
treinta mil honibr¿s armados que acudiesen á las fron-
teras; cuyo decreto ció nuevo impulso á la inquietud en
que se vivia.


«El dia 51 sublevó al pueblo la absolucion de Mont-
morin , y se esparció el rumor de que se habla salvado
por la perfidia de un comisario del rey que engalló á los
jurados.


«Al mismo tiempo se publicó el descubrimiento de
una conspiraeion , que había hecho un sentenciado , la
cual se dirigia á libertar á todos los presos que debian
en seguida recorrer la ciudad, cometer toda clase de
escesos y apoderarse del rey.


«La efervescencia llegó á sil colmo, y para esci lar el
entusiasmo de los ciudadanos y agolparlos en los alis-
tamientos cívicos, resolvió el ayuntamiento reunirlos
col) aparato en el campo de Marte al estrépito del cahon.


«Llega el 2 de setiembre, disparase el cabon de
alarma v se oye tocar á rebato... ¡Oh dia de lulo! aquel
sonido iegubre y alarmante reune al pueblo que se pre-
cipita en las prisiones degollando y asesinando. Ma-
nuel y varios diput.idos de la Asamblea nacional acu-
den á aquellos sitios de sangre: pero son inútiles sus
esfuerzos, pues sacrifican á las víctimas hasta en sus
brazos. Yo me hallaba en una falsa creencia: ignoraba
aquellas crueldades, pues hacia algun tiempo que no
me hablaban de nada. Las supe, en fin, ¿pero cómo? de
un modo vago, indirecto y desfigurado, añadiéndome al
mismo tiempo que todo se habla concluido. En seguida
llegué á saber los pormenores mas horrorosos; pero
ine . hallaba íntimamente persuadido de que no se verla
mas el dia que habla alumbrado tan horribles escenas;




484 NOTAS.
Sin embargo continúan: escribo al comandante general,
le mando que lleve fuerza á las prisiones, no ine res-
ponde al pronto, y le escribo de nuevo. Al fin me dice
que ha dado órdenes, pero nada anuncia que se hayan
obedecido. Continuan todavia los horrores: paso .


al
consejo del ayuntamiento, y desde allí á la Fuerza con
algunos de mis compañeros. Obstruian la calle que con-
duce á aquella prision algunos ciudadanos pacíficos,
y una pequeña guardia custodiaba la puerta. ¡Entro
en ella v jamás se borrará de mi corazon aquel espec-
táCu101 veo dos empleados municipales con sus bandas,
y tres hombres sentados muy tranquilos delante de
una mesa con los registros del carcelaje abiertos ante
su vista y llamando á los presos; otros preguntándo-
les, y otros ejerciendo las funciones de jurados y jue•:
ces; una docena de verdugos, con los brazos desnudos
y cubiertos de. sangre, unos con mazas, y otia:•s con sa-
bles y cuchillas ensangrentadas, ejecutando las senten-
cias; varios ciudadanos esperaban fuera con impacien-
cia estas sentencias, guardando el mas triste silencio
cuando p ian la de muerte, y dando gritos de alegría al
oir la de absolucion.


« Y los que sentenciaban y los que ejecutaban mani-
festaban la misma seguridad que si la ley les hubiese
dado aquel cargo, y me ponderaban su justicia, su cui-
dado en distinguir los inocentes de los culpables, y los
servicios que hablan hecho, pidiéndome, ¡se podrá
creer! pidiéndome que les pagase el tiempo que hablan
invertido , Al oirles quedé aterrado.


«Les hablé con el lenguaje austero de la ley, con
el sentimiento de la profunda indignacion que sentia,
y les hice salir á todos delante de mí. Apenas me sepa-
ré de allí, cuando volvieron á entrar; acudí otra vez al
mismo punto para echarlos, pero por la noche acaba-
ron su horrible carnicería.


«¿Fueron mandados estos asesinatos, ó dirigidospor
algunos? He tenido listas en la mano, he tornado infor-
mes, he recogido algunos datos, y si tuviese que fa-


NOTAS. 485
llar como juez, no podria decir: ese es el culpable.


«Ille parece que estos crímenes no hubieran llegado
á tanto y se hubieran contenido, si todos los que tenue
á su disposic:on el poder y la fuerza, los hubiesen mi-
rado con horror; pero debo decir, parquees verdad, que
muchos de aquellis hombres públicos y defensores de
la patria (Tejan ser necesarios tan crueles y deshonro-
sos atentados: que con ellos se libraba el imperio de
hombres peligrosos, y se intimidarían los conspirado-
res; finalmente que estos crímenes odiosos en moral,
eran útiles en política.


«Si, esto fué lo que contribuyó á entibiar el celo de
aquellos á quienes la ley tenia encomendado el mante-
nimiento del órden y entregada la defensa de las per.
sonsas y propiedades.


«De este ,nodo se comprende como pudieron enla-
zarse las jornadas del 2, 5, 4 y 5 de setiembre con la
inmortal del 10 de agosto, y formar de ellas una con-
tirmacíon del movimiento revolucionario que se impri-
mió en aquel (Ha , el primero en los anales de la repú-
blica ; pero ve no puedo resolverme á confundir la glo-
ria con la infamia , ni á manchar 0110 de agosto con
los horrores del 2 de setiembre.


«La comIsion de celadores fulminó un auto de pri-
sion contra el ministro Roland, el día 4, en que aun du-
raban los asesinatos. Danton lo supo y acudió al corre-
gimiento: hallábase con Robespierre y se pronunció ir-
ritado contra aquel acto injusto de demencia, tanto
que hubiera condenado no Boland, sino á los que lo
hablan decretado. Danton hizo que se revocase, y que-
dó sepultado en el olvido.


« Tuve una esplieacion con Robespierre bastan te acalo-
rada; . siempre le. he hecho reconvenciones que la amistad
dulcificaba cuando estaba ausente, y le dije: Kobespier-
re, haceis muy mal. Vuestras delaciones, alarmas,ódios
y sospechas conmueven al pueblo; pero últimamente,
esplicaos; ¿tenéis hechos, te veis pruebas? yo combato con
vos; amo solo la verdad, y no quiero mas que la libertad.




• 486 /OMS.
—dlaCeiS caso,merespondió de prevenciones, y os


indisponen contra mí ; veis todos los dios á mis enemi-
gos; veis á Brissot y su partido.


—«Os enga Robespierre; nadie hace menos ca-
so que yo de prevenciones, ni nadie examina con mas
sangre fria los hombres y las cosas.


«Es verdad que trato Con Brissot, aunque le veo
pocas veces, pero vd. no le conoce y yo sí desde que
éramos niños, y le he visto en momentos en que el alma
se muestra sin disfraz y se abandona sin reserva á la
amistad e confianza. Me consta su desinterés y conozco
sus principios, que le aseguro a vd. ser purismos. Los
que le suponen gefe de un partido no tienen la mas
ligera idea de su carácter, porque aunque es hombre
de luces y conocimientos, carece de aquella reserva,
disimulo y maneras persuasivas pie constituyen á un
corifeo de partido, pudiendo asegurar á vd., por mas
que le segunda, que lejos de dominar.él á los otros,
es facilísimo á dejarse engañar.


Rohespierre insistió en generalidades. Por Dios,
le dije, espliquénionos decidme francamente lo que
pensáis y lo que sabeis.


—aPue-; bien, me respondió, creo que Brissot está
vendido á Brunswinck.


—Estais en un error, repliqué, 6 mas bien en una
locura; lié aqui como os estravia vuestra imaginacion;
¿no seria Brunswich el primero que le cortaría la cabe-
za? Br:ssA no es tan necio que lo dude. 0Quién de no-
sotros puede formalmente capitular? ¿quién de nosotros
no arriesga su vida? dejémonos de injustas descon-
fianzas.


amas volviendo á los sucesos, de que solo os he
dado una ligerísima idea, les diré que estos y algunos
otros que precedieron al 10 de agosto, y la coinciden-
cia de los hechos con una multitud de circunstancias,
han inclinado á creer que algunos intrigantes hablan.
querido apoderarse del pueblo, para usurpar la auto-
ridad por su medio, entre los cuales designaban abier-


NOTAS, 487


Lamente á Robespierre , se han ido examinando sus
relaciones, analizado su conduela y apuntado las
palabras que se dice haberse escapado á uno de sus
amigos, infiriendo de todo ello que Robespierre tenia
la ambicion insensata de hacerse dictador de su pais.


El carácter de Robespierre esplica lo que ha hecho.
Robespierre es sumamente celoso y desconfiado ; por
todas partes cree hallar maquinaciones , traiciones y
precipicios; su temperamento bilioso y su imaginacion
atraviliaria, le representan todos los objetos con som-
brius colores ; imperioso en su dietámen, no escuchan-
do mas voz que la suya , sin querer sufrir eposicion,
ni perdonar jamas al que ha podido ofender su amor
propio, no conociendo nunca sus errores, denunciando
sin rellexion, irritándose, á la mas leve sospecha, cre-
yendo siempre que se hablaba de él para perseguirle,
ponderando sus servicios, hablando de sí con poca re-
serva, dese onociendo sus intereses , perjudkando
de este modo su causa, anhelandomas que todo el favor
del pueblo á quien rinde sin cesar homenage, y cuyos
aplausos busca afectadamente: esta última debilidad es
sobre todo la que domivando su vida publica, ha podi-
do hacer creer (111C, Robespierre aspiraba á encumbrar-
se y que quería usurpar el poder de dictador.


Por lo que hace á mí, no puedo persuadirme á que
semejante quimera le haya pasado nunca por el pen-
samiento, ni que este sea el objeto de sus deseos y
amhicion.


Pero hay otro hombre que se ha empapado de esta
idea fantástica y no cesa de clamar por la dictadura
como un beneficio para la Francia, y COMO el único
gobierno que puede salvarnos de la anarquía que él
predica, y conducirnos á la libertad y á la felicidad.
El solicitaba este poder tiránico, ¿pero para quién?
es imposible que lo creais, ni l'orilleis idea de adonde
llega su vanidad. ¡Le pedia para si mismo, para Marat!
Si su locura no fuera tan feroz, ciertamente no habría
cosa mas ridícula que un ente semejante, en que la




1488naturaleza parece que ha marcado el sello de su re-probacion.
Nota 25, página 515, tomo II.


Entre las opiniones mas curiosas sobre Marat y Ro-
bespierre, no debe pasarse en silencio la que emitió la
sociedad (le los jacobinos en la sesion del domingo 23
de diciembre de 1792. Estractaremos lo que tiene vela-
clon con este asunto.


«Leyó Dessieux la correspondencia y en ella una
carta de una sociedad, curo nombre hemos olvidado,
la cual dió motivo á una .gran discusion, fecunda en
reflexiones importantes. Anunciaba aquella sociedad á
la sociedad madre, que era invariablemente adicta á
los principios de los jacobinos, y que no se habla
dejado alucinar por las calumnias esparcidas contra
Marat y Robespierre, mas antes conservaba toda su
estimacion y respeto á aquellos (Lis incorruptibles
amigos del pueblo.


«Se aplaudió mucho la tal carta, pero se siguió á
ella reta discusion que thissot y Corsas hablan anun-
ciado la víspera, como si fuesen profetas.


Robert: «Es admirable que se confunda siempre
los nombres de Marat y Robespierre. ;Cuán corrom-
pido debe estar el espirito público en los departa-
mentos cuando no se hace diferencia alguna entre estos
dos defensores del pueblo! ambos tienen virtudes, es
verdad ; Moral es patriota, y tiene prendas recomen-
dables, convengo, ;pero qué diferencia hay de él á
Robespierre! Este es prudente, moderado e» sus me-
didas al mismo tiempo que Marat es exagerado, y no
tiene aquella cordura que caracteriza á Robespierre.
No basta ser patriota; es preciso, para servir útilmente
al pueblo, emplear con reserva los medios de ejec.ucion
en los que escede con m ucho Ch0 Robespierre á Marat.


«Ya es tiempo, ciudadanos, de rasgar el velo que
oculta la verdad á los departamentos; ya es tiempo


NOTAS. 489


de que sepan que sabemos distinguir i Robespierre
de Marat.. Escribamos á las sociedades afiliadas lo que
pensamos de estos dos ciudadanos; parque os confieso
que soy un gran partidario de Mara» ( Murmullos en
las tribunas y en parle del salen.)


Bourdon: «Tiempo hace que hubiéramos debido ma-
nifestar á las sociedades afiliadas lo que pensamos de
Marat. ¿Cómo han podido con fundirle nunca con Robes-
pierre? Robespierre es un hombre verdaderamente vir-
tuoso á quien ningun cargo podemos hacer desde la re-
volncion ; Robespierre es moderado en sus disposicio-
nes , al paso que Marat es un escritor furibundo que
perjudic A en mucho á los jacobinos (murmullos), y por
otra parte es bueno observar que Marat nos hace mu-
cho darlo en la Convencion nacional.


«Los diputados creen que somos partidarios de Ma-
ra, y asi nos llaman maratistas; mas si seré que no sa-
bemos apreciar á Moral, entonces se sentarán en la
Montaña cine ocupamos los diputados, y vendrán al seno.
de esta sociedad, y las afiliadas conocerán su error, y
se colocarán de nuevo en la cuna de la libertad. Si
Marat es patriota, debe acceder a la proposicion que
voy á hacer. Marat debe sacrificarse á la causa de la
libertad. Pido que sea borrado del catálogo de los in-
dividuos de la sociedad.


«Esta mocion escitó algunos aplausos y violentos
murmullos en una parte del sal en y una estraordinaria
agitado!) en las tribunas.


«Ya seacordaran vds. (pie ocho dias antes de esta es-
cena tan nueva, Babia sido aplaudido Moral en la socie-
dad; y como el pueblo de las tribunas tiene muy buena
memoria se acordaba de aquellos aplausos y no podía
persuadirse de que tan pronto se hubieran cambiado
tanto los ánimos; por eso se indignó visiblemente de la
proposicion de Bourdon; pues el pueblo siempre ha de-
fendido á su .virtnoso amigo , y no cree que en ocho dios
haya podido desmerecer de la sociedad. pues por mas
que se diga que la ingratitud es una virtud propia de


NOTAS.




490 NOTAS.


las repúblicas , será muy difícil familiarizar al pueblo.
francés, con esta clase de virtudes.


« De ningun modo ha ofendido al pueblo la reunion
de los dos nombres de. Ida ra t y Robespierre, porque
habla largo tiempo que estaban acostumbrados á ver-
los juntos en la correspondencia, y despues de ha-
ber visto muchas veces con indignacion ese empeño de
los clubs de otros departamentos, de pedir que se borre
á Mara', no ha querido hoy apoyar la mocion de Boordon.


«Un ciudadano de una sociedad afiliada llamó la
atencion de la sociedad, sobre el peligro de poner jun-
tos los nombres de Marat y Robespierre y dijo: «En
los departamentos se hace nimba diferencia entre uno
otro, y les sorprende mucho ver que la sociedad no di-
ga una palabra de las diferencias que existen entre
estos dos patriotas. Por tanto propongo á la socie-
dad que despues de haber decidido de la suerte de Ma-
rat, no se vuelva á hablar de aliliacion, cuya palabra
no debe pronunciarse en una república, sino que se
emplee el término de fraternizacion.


Durourny:
«Me opongo á la proposicion de borrar


d Marat de la sociedad (repelidos aplausos). No negaré
la diferencia que existe entre Maratilobespierre.
Estos dos escritores que pueden ase


-mejarse en pa-
triotismo, se distinguen notablemente , y aunque am-
bos han servido á la cansa del pueblo ha sido por muy
diferentes medios. Robespierre ha defendido los ver-
daderos principios con método v firmeza , y con toda la
cordura que conviene ; Marat, por el contrario; ha
traspasado muchas veces los límites de la sana ra-
razon y la prudencia: sin embargo, á pesar de esta di-
ferencia no soy de opinion que se turre á Mann., pues
podemos ser justos sin mostrarnos ingratos con él;
Marat nos ha sido útil, y ha servido con denuedo á laRevolucion. (Ruidosos aplausos en la sociedad y en las
tribunas.) Seria una ingratitud desecharle: (si, si! gri-tan por todas parles). Marat es un hombre necesario,
porque en las revoluciones convienen esas imaginado-


49t.NOTAS.


nes vigorosas, capaces de reunir las clases, y Marat es
uno de aquellos hombres raros necesarios para derribar
el despotismo ((gil-lusos). concluyo con pedir que se
desestime la proposicion de Bourdon, contentándose
con escribir á las sociedades afiliadas para advertirles
la diferencia que establecemos entre Marat y Robespier-
re.» (Aplausos).


«Acordó la sociedad que no volviera á usar de la pa
labra afiliaeion, mirándola como injuriosa á la igualdad
republicana, y se sustituyó la de fraternizacion. Des-
pues acordó une no se borrase el nombre de Marat de
la lista de sus individuos, pero (Diese dirigiese una circu-
lar á todas las sociedades que tenían derecho de fra-
ternizacion en que se analizasen las relaciones, seme-
janzas, diferencias, acuerdos y desacuerdos que pue-
den encontrarse entre Marat y Rohespierre, á fin
de que todos los que fraternicen con los jacobinos pue-
dan juzgar con conocimiento de causa, acerca de los
dos defensores del pueblo, y aprendan de una vez á.
separar dos nombres que sin razon se empeñan en
poner siempre juntos.


Nota 55, piigina 405, lomo II.


El siguiente estrado de las memorias de Garat, no
menos curioso que el anterior, es la pintura mas exac-
ta qué se ha hecho de Robespierre, y de las sospechas
que le devoraban. Es una conversacion.


«Apenas comprendió Robespierre que iba á hablarle
de las contiendas de, la Convelido]], me dijo :—Todos
esos diputados de la Gironda , ese Brissot, ese Laurel
y ese Barbaroux, son contra-revolueionari.s y conspi-
radores.—No pude menos de soltar la risa, y esto le
enfadó.—Siempre babeis sido asi.En la Asamblea cons-
tituyente, os inclinabais á creer que los aristócratas
~liban la revolucion.—No he sido yo siempre asi,
porque he podids creer cuando mas que algunos nobles
no eran aristócratas, me lo he persuadido de muchos y




492
.NOTAS.


ros mismo lo habeis creido de algunos. «Pude persua-
(n'líe á que habria mos hecho algunas conversiones entre
los mismos aristócratas si de los d s medios que tenia-
mos á nuestra disposicion, la razon y la fuerza, hubiése-
mos empleado con mas frecuencia el primero que el se-
gundo, por que aquel era solo nuestro y esta: otro puede
pertenecer cambien á los tiranos. Creedme, olvidemos
esos peligros que ya hemos vencido y que no tienen
conexion con los que nos amenazan hoy. La guerra se
hacia entonces entre amigos y enemigos de la libertad;
hoy solo se hace entre amigos y enemigos de la re-
pública.


Si se presentase ocasion diría á Louvet que no hace
bien en creeros realista, pero á vos me parece debo de-
ciros que Louvet es tan realista como vos mismo. Os
pareccis en vuestras disputas á los molinistas y piase-
alistas, cuyas portias se reducían al modo con que
obra en nuestras almas la gracia divina, y que se acu-
saban recíprocamente de no creer en Dios. - ¡Si no son
realistas por qué han trabajado tanto para salvar la vi-
da de un rey! Apuesto á que vos estarcís lambiera por
la gracia y la clemencia... Y ¿qué importa la a veri-
guacion del principio que hacia justa y necesaria la
muerte del tirano? Vuestro Brissot y apel , ntes al pue-
blo no la querian. ¿Wsraban, pues, dejar á la tiranía
todos los medios para rehacerse?- No sé, si la inten-
Clon de los apelantes al pueblo era librar de la pena
de muerte á Capelo, siempre ene ha parecido impru-
dente y peligrosa la apelacion al pueblo; pero concibo
cómo los que han votado han podido creer que la vida
de Capeto prisionero podia ser mas útil que su muerte;
concibo cómo han podido pensar que la apelacion al
pueblo era gran medio para honrar á una naciun repu-
blicana á la vista del mundo entero, proporcionándo-
la ocasion de ejercer por sí un gran acto de generosi-
dad por su soberanía.—Eso es atribuir buenas inten-
ciones á lo que no aprobais, y á unos hombres que
conspiran por todas partes.—Y ¿dónde conspiran?—


NOTAS. 493


En donde quiera. En Paris, en toda la Francia y en
toda la Europa. En Paris conspira Gensonné en el ar-
rabal de San Antonio, yendo de tienda en tienda á
persuadir á los mercaderes, que nosotros los patriotas
vamos á saquear sus casas : la Gironda ha formado
mucho tiempo ha el proyecto de separarse de la Fran-
cia, y reunirse á la Inglaterra, y los principales de su
diputacion son los autores de este plan que quieren
realizar á toda costa. Gensonné no lo oculta , antes
bien dice que no son ellos aquí representantes de la
nacion, sino plenipotenciarios de la Gironda. Brissot
conspira en su periódico, que es una alarma de guer-
ra civil; se sabe ha ido á Inglaterra, y laminen á lo que
ha ido: y no ignorarnos sus íntimas relaciones con el
ministro de negocios estrangeros. Letanía, que es lie-
jano y hechura de la casa de Austria; el mejor amigo
de Brissot es Clavicre, y Claviere ha sido conspirador
en todas partes: Rahaut, traidor como protestante y
como filósofo, no ha sido bastante sagaz para ocultar-
nos su correspondencia con el cortesano y traidor Mon- •
tesquieu; seis meses hace que trabajan juntos para
abrir la Saboya y la Francia á los piamonteses; Servan
fue nombrado general del ejército de los Pirineos para
entregar las llaves de la Francia á los españoles; y ti-
nalménle hay tencis á ese Dumouricz, que ya no ame-
naza á la Holanda, sino á Paris; y cuando ese charlatan
de heroísmo ha venido aqui, donde yo quería ponerle
preso, no ha comido diariamente con la Montaña, sima
con los ministros y los girondinos.—Y tres ó cuatro
veces, en mi casa por ejemplo.


«Estoy ya harlo de la revolución y basta enfermo:jamás se vió la patria en mayor peligro, y dudo que se
libre de él ; ahora bien : ¿teneis todavía gana de reir,
y crceis que todos esos son hombres de bien y buenos
republicanos?—No, no tengo gana de reir, pero ape-
nas puedo contener las lágrimas que deben verterse
por la patria al ver á sus legisladores entregados é tan
terribles sospechas por tan débiles motivos. Estoy se-




491
NOTA S.


guro que nada de lo que sospechais es verdadero, y
mas seguro aun de que vuestras sospechas son un ries-
go muy positivo y muy grande. Casi todos esos hom-
bres son vuestros enemigos, pero ninguno , escepto
Dumouriez, es enemigo de la república: y si pudierais
Vencer todos vuestros rencores, la república ningun
riesgo correria.—¿Vais á proponerme que reproduzca
la proposicion del obispo Lamourette?—No me han
aprovechado bastante las lecciones que me habeis da-
do; y las tres Asambleas nacionales han llegado á con-
vencerme de que los mejores patriotas tienen mucho
mas ódio á sns enemigos que amor á su patria. Tengo
que !meros no obstante una pregunta, y os ruego que
recapaciteis antes de responderme : ¿no tencis duda al-
guna respecto á lo que acabais de decirme?—Ninguna.
—Le dejé y me retiré lleno de asombro y atemorizado
por lo que acababa de oir.


«Algunos clics despues, saliendo del consejo ejecu-
tivo, encontré á Salles que salia de la Convencion na-
cional, y eran ya las circunstancias tan serias que cuan-
tas personas se encontraban , con tal que se estimasen
unas á otras, no podían menos de hablar de las cosas
públicas, y asi le dije á Salles acercándome á él. ¿Y no
habria medio de terminar esas horribles disputas? ¡Oh!
si, me respondió, lo espero; y Cambien que muy pronto
arrancaré todas las máscaras que aun encubren á esos
perversos v á sus horribles conspiraciones. Pero ya sé
Que vd. tiene siempre una ciega confianza y que su.
manía es no creer nada.—Se engaña vd.; yo creo como
los domas, pero por presunciones y no por sospechas;
por hechos demostrados y no por rumores imaginados.
¿Por qué me supone vd. tan incrédolo?¿Es acaso porque
en 1789 no quise creer á vd. cuando me aseguraba que


ecker estaba robando á la tesorería , y que se hablan
visto pasar acémilas cargadas de oro y plata que lleva-
ban millones á Ginebra? Confieso que esa incredulidad
ha llegado á ser incorregible en mí, porque hoy es dia
en que creo que Necker ha dejado aqui mas millones


NOTAS. 495


suyos que- los que se ha llevado nuestros á Ginebra.-
Necker era un tunante , aunque no tanto como los
inicuos que nos rodean , y de estos es de quienes
quisiera yo hablar á vd. , si es que quiere oirme.
Voy á decírselo á vd. todo, porque lo sé y tengo adivi-
nadas todas sus tramas. Las intrigas y crímenes de la
Montaña principiaron con la revolocion, y el gefe de esa
banda de pícaros no es otro que el duque de Orleans;
el inventor del plan de todas las iniquidades que están
cometiendo hace cinco años es el autor de esa infernal
Dovela titulada fas relaciones peligrosas. Tambicn era
cómplice suyo el traidor Lafayette, quien aparentando
cortar la intriga desde su origen, envió á Orleans á In-
glaterra para arreglarlo todo con Pitt, con el príncipe
de Galles y con el gabinete británico. En ella estaba
laminen metido Mirabea u, que recibia dinero del rey
para ocultar sus relaciones con Orleans, y á este le sa-
caba mucho mas para servirle. Lo que intentaba prin-
cipalmente el partido de Orleans, era que los jacobinos
entrasen en sus designios, y no atreviéndose, á propo-
nerlo directamente, se valieron de los franciscanos. Es-
tos se vendieron enteramente á él y note vd. que los
franciscanos siempre han sido menos numerosos que los
jacobinos e metido siempre menos ruido, porque aun-
que quisieran que todo el mundo fuese instrumento su-
yo, Do quieren que estén sin embargo en el secreto::
Siempre los franciscanos han sido el semillero de los
conspiradores, y allí es donde. Panton, el mas peligroso,
les forma é instruye en la audacia y la mentira, mien-
tras que Maral les acostumbra al degüello y al asesi-
nato; allí es donde se egercitan en el papel que han de
representar luego en los jacobinos; de suerte que estos
últimos pensando que dirigen á la Francia , son ellos
mismos dirigidos sin notarlo, por los franciscanos. Es-
tos que al parecer están escondidos en un rincon de Pa-
ris, negocian con la Europa y tienen enviados en todas
las córtes que han jurado la ruina de nuestra libertad;
el hecho es seguro y tengo la prueba de él. Ultimamen-




496 MITAS.
te los franciscanos han sumido un trono en arroyos de
sangre para levantar otro, y no ignoran que el lado de-
recho, donde existen todas las virtudes, es laminen el
Sitio donde están los verdaderos republicanos, y cuando
nos acusan de realismo, es porque necesitan ese pre-
testo para desencadenar contra nosotros el furor de
la multitud ; es porque es mas fácil encontrar contra
nosotros puñales que razones. En cada conjuradora hay
por lo menos tres ó cuatro, porque cuando esl.a degolla-
do todo el lado derecho , vendrá el duque de York á
sentarse en el trono , y Orleans, que es quien se lo ha
prometido , le asesinará; mas este será asesinado tam-
bien por Marat, Danton y Robespierre , que le tienen
hecha igual promesa, y los triunviros se repartirán la
Francia, cubierta de cenizas y de sangre, basta que el
mas hábil de ellos, que será Danton, asesine á los otros
dos y reine solo, primero con el título de dictador , y
luego sin disfraz con el de rey. Ese es su plata , no lo
dude vd., y yo lo he descubierto á fuerza de pensar en
él, como todo lo prueba hasta la evidencia; obsf rve vd.
como todas las eircun , tancias se enlazan unas con otras,
en términos de no haber un hecho siquiera de la revo-
lucion que no forme parte y prueba de estas horribles
tramas. Conozco que se admira


vd. , ¿y le quedará to-
vadía alguna duda?—Eu efecto, le dije, estoy admira-
do, pero dígame vd. ¿hay muchos de su lado que pien-
sen como vd, sobre todo esto? todos ó casi todos. Con-
dorcet me ha puesto algunas veces ciertas objeciones;
Sieyes habla poco con nosotros; Rabaut tiene otro plan
distinto, que en ciertas cosas se acerca al mio , y en
otras se aleja de él; pero todos los demas están tan se-
guros como yo de lo que acabo de decir, y todos cono-
cen la necesidad de obrar prontamente y poner manos á
la obra con el fin de evitar tantos crímenes y desgracias
y no perder del todo el fruto de una revolucion que
tanto nos ha costado. Hay individuos en el lado dere-
cho, que no tienen mucha confianza en vil. , pero yo
que he sido su compañero y sé que es hombre de bien


NOTAS. 497
y un amigo de la libertad, les he asegurarlo , que se-
rá vd. nuestro y nos ayudará con todos los recursos de
su destino que estén á'su disposicion. ¿Le queda á vd.
alguna duda de todo lo que le he dicho acerca de
esos inicuos?—Seria yo muy indigno, le repliqué,
de la estimacion que vd. me manifiesta , si le dejase
entender la persuasion de que tengo por cierto todo
ese plan que vd. atribuye á sus enemigos. Cuantos
mas hechos acumula vd. y mas hombres y cosas para
tenerle pot verosimil, menos me lo parece á mí. La ma-
yor parte de los hechos de que vd. compone el tegido
de ese plan, han tenido un objeto que no hay necesidad
de recargar, y que se presenta por sí mismo, mientras
que vd. les atribuye uno que lejos de ser así, es nece-
sario fraguarle. Preciso es tener pruebas para apar-
tarse de toda espheacion natural , y otras nuevas
pruebas para hacer adoptar la que vd. deduce na-
turalmente. Por ejemplo, todo el mundo cree que
Lafayette y Orleans eran enemigos y que solo para li-
bertar á Paris, la Francia y la Asamblea nacional de
muchas inquietudes, se le instó, ó mas bien obligó á
Orleans á alejarse algun tiempo de Francia , y así es
menester demostrar, no con simple aserto sino con
pruebas 1.° que no eran enemigos; 2.° que eran cóm-
plices ; 3.° que el viage de Orleans á Inglaterra tuvo
por objeto la ejecucion de sus intrigas. Yo sé muy bien
que con este medio rigurosamente lógico de raciocinar
nos esponemos á dejar correr los crímenes y las des-
gracias sin descubrirlos ni contenerlos por medio de la
prevision, pero lambiera sé que entregándonos á nues-
tra irnaginacion no se hace otra cosa que fundar siste-
mas solare sucesos pasados y futuros; se pierden todos
los medios de discernir y apreciar los acontecimientos
actuales, y mientras se sueña en millares de atrocidades
que niLgu. no piensa cometer, se quita la facultad de ver
con certeza las que nos amenazan; y se obliga á los
enemigos poco escrupulosos, á caer en la Lentacion de
cometerlas , cuando nunca hubieran pensado en ellas.


Eibliótectx PoPtaar.


T. vi. 583




498 NOTAS.
Yo nodudo que hay alrededor de nosotros muchos per-
versos, va por el desencadenamiento de las pasiones,
ya por que los pague el oro estrangero. Pero creedme
que por mas odiosos que sean sus proyectos , no son
tan vastos ni tan complicados, corno los suponeis. Hay
en estos muchos mas ladrones y asesinos que verda-
deros conspiradores, cuino que entre estos últimos, so-
lo se deben contar á los re y es de Europa y á las pa-
siones mismas de los republicanos. Para rechazar á
aquelos, bastan y aun sobran nuestros ejércitos: pero
para impedir que nos devoren nuestras propias pasio-
nes, no hay mas que un solo medio, que es apresurar-
se á organizar un gobierno fuerte y que merezca con-
fianza. Mas en el estado que vuestras disputas redu-
cen el gobierno actual , aunque estuviese compuesta
una democracia de veinte y cinco millones de ángeles,
no tardaria en ser presa de todas las disensiones del
orgullo; seria necesario, como dice Juan hubo, veinte
y cinco millones de dioses, y hasta ahora nadie ha digna-
r. ido que haya tantos. Creedme, amigo Salles, los hom-
bres y las asambleas no están constituidos, de modo que
en una parte haya solo dioses, y en otra demonios. Mien-
tras haya hombres de opiniones opuestas, hasta los que
son buenos tendrán pasiones malas, y entre los mismos
malos, si se procura penetrar en sus almas con sua-
vidad y paciencia, se verá que son susceptibles de im-
presiones rectas y buenas. En mí mismo he observado
la prueba evidente é irrecusable de la mitad por lo me.
nos de esta verdad; creo que soy bueno, y tan bueno
seguramente corno cualquiera de vosotros; pero cuan-
do en lugar de refutar mis opiniones con lógica , y mi
buena iniencton, me las refutan con sospechas o con in,
jurias, me siento inclinado á dejar á un lado el racioci-
cio y mirar si están bien cargadas mis pistolas. Dos
veces me habeis hecho ministro, y en ambas os habeis
conducido mal conmigo , en términos, que á no ser
por los peligros que a todos nos rodean, hubiera deja-
do inmediatamente mi puesto; pero un hombre honra-


NOTAS. 499
do no se retira la víspera de una batalla. Conozco qun
ésta no está lejos, y Como sé que ambos partidos ha
de pronunciarse contra mí, por eso solo me resuelvo -
permanecer. Nunca dejaré de deciros cuánto mi cora


-


zon y mi conciencia me dicten , pero debeis tener en
tendido que no escucharé mas que á ellas, y no á las
de ninguno otro hombre, cualquiera que sea; porque
no he de haber pasado treinta años de mi vida en ad-
quirir la verdadera luz que debe alumbrarme , para
dejarme guiar luego por la linterna de los domas.


«Salles y yo nos separamos estrechándonos las ma-
nos y dándonos un abrazo, como cuando éramos com-
pañeros en la Asamblea constituyente.»


Nota 54, página 544, torno H.


«Las verdaderas intenciones de Robespierre res-
pecto al 31 de mayo se descubren patentemente en los
discursos que pronunció en los jacobinos, donde se ha- -
blaba con mucha mas libertad que en la Asamblea y
donde se conspiraba abiertamente. Algunos estrados
de lo que dijo en distintas épocas probarán el rumbo
de las ideas relativas á la gran catástrofe del 31 de
mayo y 2 de junio. Su primera indicacion se hallaba en
el discurso que pronunció sobre los saqueos del mesde febrero.


(Sesion del 25 de febrero de 1793.
Robespierre: «Como he amado siempre la humani-


dad y nunca he pretendido adular á nadie, voy á de-
cir la verdad. Esto es una asechanza contra los mis-
mos patriotas, á quienes quieren perder los intrigantes,
y el ánimo del pueblo siente una justa indignacion.
En medio de las precauciones, y sin apoyo alguno he
sostenido que el pueblo jamás se equivoca. ; mehe atre-
vido á proclamar esta verdad en tiempos en que aun no
se conocía, y los sucesos de la revolucion la han ido




500 :NOTAS.
desenvolviendo. El puebloha oido invocar la ley tantas
veces á los que quedan avasallarle, que no cree ya en
este leuguage. El pueblo sufre; no ha recogido aun el
fruto de sus trabajos, y se vé perseguido todavía por
los ricos, que son lo que siemi:re han sido, es decir,
duros y desalmados: (aplaasos). El pueblo vé la inso-
lencia .de los que le han vendido, vé la fortuna acumu-
lada en sus manos, no cono • e la necesidad de adoptar
los medios para lograr su objeto, y cuando se le habla
en el ienguage de la razon, solo atiende á su indigna-
clon contra los ricos, y deja que le arrastren por equi-
vocados rumbos los que se apoderan de su confianza
para destruirlo!


«Dos causas existen:la primera la propension na-
tural del pueblo á buscar medios para aliviar su mise-
ria, propension natural y legítima en sí; el pueblo cree
que á falta de leyes protectoras tiene derecho para aten-
der á sus necesidades.


«La segunda causa son los pérfidos enemigos de la
libertad, de los enemigos del pueblo, que están con-
vencidos de que el único medio para entregarnos á las
potencias estrangeras es alarmar al pueblo sobre su
subsistencia y hacerle víctima de los escesos que co
meta. Yo mismo he sido testigo de las asonadas. Al la-
do de honrados ciudadanos, hemos visto estraugeros y
hombres opulentos disfrazados con el respetable vesti-
do de descamisados. Hemos oido decir: nos prometían
abundancia asi que muriese el rey, y somos mas infe-
lices desde que el pobre monarca no existe. Hemos oi-
do declamar, no contra la parte intrigante y contra-re•
volucionaria de la Convencion, que se sienta donde se
sentaban los aristócratas de la Asamblea constituyen-
te, sino contra la Montaña, contra la diputacion de Pa-
ris y contra los jacobinos, á quienes pintaban como lo-
greros.


«Yo-no os digo que el pueblo sea criminal, ni que
su insurreecion sea un atentado: pero cuando se su-
bleva el pueblo, ¿no debe ser por un objeto digno de


NOTAS. Lq)


él? ¿ha de ocuparse en frívolas mercancías? No se ha
aprovechado de ellas, pues los pilones de azúcar han
ido á parar á manos de los lacayos de la aristocracia; y
aun suponiendo que se haya aprovechado de ellos
¿cuántos inconvenientes no pueden resultar de tan pe-
queiia ventaja? Nuestros enemigos quieren intimidar
todo el que tiene alguna propiedad y tratan de persua-
dir que nuestro sistema de libertad é igualdad es des-
tructor de toda seguridad y órden.


«El pueblo de b e sublevarse, no para coger azúcar,
Sino para aterrar á los foragidos: (aplausos). ¿Será pre-
ciso recordaros vuestros pasados riesgos ? Pensasteis
ser víctima de los prusianos y austriacos; había una
transacion; y los que entonces traficaban con vuestra
libertad son los que han movido los actuales distur-
bios. Yo aseguro ante los amigos de la libertad y de la
igualdad , y á la faz de la miel" que en el mes de se-
tiembre, despues de los sucesos del 10 de agosto


'


se
acordó en Paris que los prusianos entrasen sin obstá-
culo en esta capital .»


(Sesion del miércoles 8 de mayo de 1193.)
nobespierre: «Tenemos que combatir la guerra es-


terior y doméstica. Los enemigos interiores alimentan
la guerra civil y el ejército de la Yendée, el de la Bre-
taña y el de Collenza se dirigen contra Paris, ciuda-
dela de la libertad. Pueblo de Paris, los tiranos se ar-
man contra ti, porque eres la parte mas apreciable de
la humanidad ; las grandes potencias europeas se le-
vantan contra tí, y todos los hombres corrompidos que
en Francia existen, secundan sus esfuerzos.


•tina vez que ya conoces este vasto plan de tus
enemigos, fácilmente puedes adivinar cuál es el medio
de defenderte. Yo no te diría este secreto , porque ya
lo he manifestado en el seno de la Conveneion.


•Pero voy á revelártelo; y si fuese posible que se
Considerase como un crimen este deber del represen-




502 NOTAS.
tante de un pueblo libre, sabré arrostrar todos los
riesgos para confundir á los tiranos y salvar la libertad.


«He dicho esta mañana en la Conveucion que los
partidarios de Paris saldrian á recibir á los malvados
de la Vendée, que irian convocando al paso á todos
sus hermanos de los departamentos , y que estermina-
rian á todos, si , á lodos los rebeldes á un mismo
tiempo.


<He dicho que era menester se sublevasen todos
los patriotas del interio •


y redujesen á la impotencia
de hacer daño á los aristócratas de la Vendee y á los
aristócratas cubiertos con la máscara de patriotismo.


«He dicho que los sublevados de la Vendée tenian
un ejército en Paris; que el pueblo generoso y grande,
que cinco años há soporta el peso de la revolucion,
debia tornar las precauciones necesarias para que no se
entregasen nuestras esposas é hijos al cuchiho contra-
revolucionario de los enemigos que encierra Paris en
su seno. Nadie se ha atrevido á desmentir este princi-
pio. Estas medidas son de una necesidad urgente é im-
periosa. ¡Patriotas! volad al encuentro de los furagidos
de la Vendéc.


«Son temibles porque se Labia tomado la precaucion
de desarmar al pueblo. Es menester que Paris envie
legiones republicanas ; mas cuando hagamos temblar
á nuestros enemigos interiores, no conviene que que-
den expuestas nuestras rnugeres é hijos al furor de la
aristocracia. He propuesto dos medios: el primero que
Paris envie legiones suficientes para esterminar á to-
dos los malvados que se han atrevido á levantar el es-
tandarte de la revolucion. He pedido que se desterrase
á todos los aristócratas, fuldenses y moderados, de las
secciones que han infestado con su impuro aliento. He
pedido que se encarcelase á todos los ciudadanos sos-
pechosos.


«He pedido que la cualidad de ciudadano sospe-
choso no fuese simplemente limitada á la de antiguo
noble , procurador, rentista , ó comerciante , sino que


NOTAS. 503
todos los ciudadanos que hubiesen dado prueba de fal-
ta de civismo friesen encarcelados hasta la eonclusion
de la guerra, y que tornemos una actitud imponente en
presencia de nuestros enemigos.


«Redicho que era menester facilitar al pueblo medios
para asistir á las sesiones sin que se perjudicase á su
existencia , y que la Convencion decretase al efecto
que á lodo artesano que vive de su trabajo se le diese
un sueldo mientras tuviese que estar sobre las armas
para proteger la tranquilidad de Paris. He pedido que
se destinasen los millonesnecesarios para fabricar armas
y picas para armar á todos los descamisados de Paris.


«He pedido que se colocasen en las plazas públicas
fábricas y fraguas para que todos los ciudadanos fuesen
testigos de la fidelidad y actividad de los trabajos. He
pedido que el pueblo destituyese á los funcionarios pú-
blicos.


«He propuesto que se dejara de poner trabas á la
nitzur:I l didealdpyuedieillom. rtamento de Paris , que tiene lamun ic pali


,He pedido que los facciosos que hay en la Con-
vencion dejasen de calumniar al pueblo de Paris, y que
los periodistas que estravian la opinion pública fuesen
reducidos al silencio. Todas estas disposiciones son
necesarias, y por (ultimo, hé aquí el recibo de la deuda
que he contraido con el pueblo.


«He pedirlo que el pueblo haga un esfuerzo para
esterminar á los aristócratas que existen en todas par-
tes. (Aplausos.)


«He pedido que exista un ejército en el seno de Pa-
ris , no corno el de Dumouriez, sino un ejército popu-
lar que esté constantemente sobre las armas para ater-
rar a los fuldenses y moderados. Este ejército debe com-
ponerse de descamisados pagados; pido que se destinen
los millones suficientes para el armamento de los arte-
sanos y de todos los buenos patriotas; que ocupen estos
todos los puestos y que su imponente magestad haga
palidecer á los aristócratas.




50• NOTAS.
«Pido que desde mañana se establezcan fraguas en


todas las plazas phblicas donde se fabriquen armas pa-
ra el pueblo. Pido que el consejo ejecutivo se encargue
del cumplimiento de estas disposiciones bajo su respon-
sabilidad; y si hay algunos que se resistan, ó favorezcan
á los enemigos de la libertad , sean expulsados desde
mañana mismo.


«Pido que las autoridades constituidas cuiden de la
ejecucion de estas providencias , y que no olviden que
son los mandatarios de una ciudad, baluarte de la li-
bertad , cuya existencia hace imposible la contra-revo-
lucion.


«En estos momentos de crisis el deber impone á to-
dos los patriotas que salven la patria por los mas vigo-
rosos medios : si consentis que se deguelle poco á poco
á los patriotas, desaparecen la virtud de la tierra; vos-
otros deheis ver si quercis salvar al género humano.


(Todos se levantan á un mismo tiempo y gritan
agitando sus sombreros: 8i „si, gwvernos !j


«Todos los malvados del Inundo han fraguado sus
planes y todos los defensores de la libertad están des-
tinados para víctimas.


«Por eso se trata de vuestra gloria y felicidad , y
por este motivo os estimulo á que veleis por la salva-
cion de la patria. Creereis acaso que es menester su-
blevaros y tomar el carácter de insurreccion ; pero le-
jos de eso debemos esteríninar á. todos nuestros ene-
migos con la ley en la mano.


«Es una insigne imprudencia de vuestros mandata-
rios haber querido separar al pueblo de Paris de los
departamentos , al pueblo de las tribunas del pueblo
de Paris , corno si tuviésemos nosotros la culpa , des-
pues de haber hecho todos los sacriiicios imaginables
para estender nuestras tribunas por todo el pueblo de
Paris. A este pueblo es á quien yo me dirijo, y si todo
él pudiera encontrarse en este recinto, me oírla defen-
der su causa contra Brissot y Barbaroux, y no dudo
que se pondría de mi parte.


NOTAS. 505
«Ciudadanos, se aumentan los peligros , y se opo-


nen los ejércitos estrangeros reunidos á los sublevados
del interior , ¿ mas qué pueden sus esfuerzos contra
millones de intrépidos descamisados ? Y si seguis la
máxima de que un hombre libre vale por cien esclavos,
debeis calcular que vuestra fuerza es superior á todo
poder.


«Tencis en las leyes todo lo necesario para ester-
minar legal