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Biblieteu popular . T. In. 433




REVOLUCIO1 FRAMES 2


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NUEVA EDIGION.


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DE D. F. DE P. mELLáDo.—Editor.


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CAPITULO 1.


Pro yectos de losjacobinos despues del 31 de mayo.—Renovacion
de lascomisiones y del ministerio.—Disposiciones de los depar-
tamentos despues del 31 de mayo. Los girondinos proscritos,
van á sublevados contra la Convencion.—Decretos de la Con-
vencion contra los departamentos sublevados.—Asambleas y
ejércitos insurreccionales en Bretaña y en Normandia.—Aconte-
chnientos militares en el Rin y en el Norte. Los coligados inva-
den las fronteras del Este; retirada de Custine. Sitio de Magun-
cia por los prusianos.—Desastres del ejército de los Alpes. Si-
tuacion del de los Pirineos.—Los vendeanos se apoderan de
Fontenay y de Sin/min.—Peligros inminentes de la república en
el interior y en el estrangero.—Trabajos administrativos de la
Convencion ; constitucion de 1703.—Revescs de los confede-
rados insurgentes en Evreux.—Derrota de los vendeanos á la
vista de Nantes.—Victoria contra los españoles en el Rosellon.—
Marat es asesinado por Carlota Corday; honores fúnebres he-
chos á su memoria ; juicio y ejecucion de Carlota Corday.


Decia el decreto espedido el 2 de junio contra
los veintev dos diputadosdel lado derecho, y contra
los individuos de la comision de los doce, que fue-
sen detenidos en sus casas, con centinelas de vis-
ta de los gendarmes. Algunos se sometieron volua ∎


„ , • •




6 REVOLUCION
tariamente á este decreto constituyéndose en esta-
do de prision, para dar una prueba de obediencia
á la lev, y para producir un juicio que demostrase
su inocencia. Gensonné y Valazé podían facilmen-
te sustraerse á la vigilancia de sus guardas, pera
se negaron constantemente á proporcionarse su
salvador' en la fuga. Quedaron prisioneros con
sus cólegas, Guada, Petion, Vergniaud, [tirotean,
Gardien, Boileau, Bertrand, 3Iollevaut y Gommairel.
Creyendo algunos otros que ninguna obediencia
debían prestar á una lev arrancada por la fuerza, y
no esperando justicia, s-ealejaron de Paris tí se ocul-
taron en él, esperando poder salir ; pues su proyec-
to era trasladarse á los departamentos y escitar un
levantamiento contra la capital. Los que tomaron
esta resolucion fueron Brissot, Gorsás, Salles, Loe-
vét, Cambon, Buzot,Lydon, Rabaut-Saint-Etienne,
Lasource, Grangeneuve, Lesage, Vigée, Lariniere
y Bergoing. Los ministros Lebrum y Claviere, de-
puestos inmediatamente despucs del 2 de junio, se
vieron envueltos en un auto de prision por el Ayun-
tamiento; pero Lebrum logró escaparse. La misma
resolucion se tomó respecto á Roland, que desde
el 21 de enero en que había hecho dimision, pedia
en vano que examinasen sus cuentas; pero tam-
bien escapó de las pesquisas del Ayuntamiento, y
fue á, ocultarse á Ruan. Madama Roland, igualmen-
te perseguida, solo pensó en favorecer la evasion






de su marido; y entregando despues su hijo á un
amigo seguro, se puso con noble indiferencia en
manos de la junta de su seccion, y fué encerrada
en un calabozo con otras muchas vietimas del 31 de
mayo. Grande era la alegría de los jacobinos, en
cuyas juntas se felicitaban de la energía del pue-


FRANCESA. 7


blo, de su honrada conducta en los últimos dias y
de haber superado cuantos obstáculos habia ideado
el lado derecho contra la marcha de la revolucion,
Convinieron al mismo tiempo, como soban hacerlo
despues de todos los grandes acontecimientos, en
el modo de pintar la última sublevacion.—El pue-
blo, dijo Robespierre, ha confundido con su con-
ducta á todos sus calumniadores, pues ochenta mil
hombres han estado sobre las armas durante una
semana, y ni se ha llegado á una sola propiedad ni
se ha vertido una gota desangre, haciendo ver en
esto si llevaba por objeto, corno decían, aprove-
charse del desórden para cometer muertes y sa-
queos. Su sublevacion ha sido espontánea, porque
era efecto del convencimiento general, y la misma
Montaña tímida y asombrada al ver este movimien-
to, ha probado que no habia tenido parte en su
formacion ; de modo que esta sublevacion
enteramente moral, y enteramente popular.


Esto era dar un color favorable al levantamien-
to, y al propio tiempo dirigir una censura disimu-
lada á la Montaña, que mostró alguna indeision
en el 2 de junio, rechazar el cargo de conspiracion
que se hacia á los alborotadores del lado izquier-
do, y lisongear al partido popular, que con tanto
acierto lo habla hecho todo por sí mismo. Despues
de esta interpretacion, recibida con aplausos por
los jacobinos, y repetida luego por todo el partido
victorioso, pasaron á pedir cuenta á Marat de una
palabra que daba algun cuidado. Marat, que nunca
tema mas que un medio para concluir con los
vaivenes revolucionarios, la dictadura, viendo que
aun se tergiversaba el 2 de junio, habia repetido
en este día como en todos los domas: necesitamos




8 REVOLUCION
va ge(e, y precisado á esplicar estas palabras, las
.justificó á. su modo, quedando muy satisfechos los
jacobinos por haber probado con aquellos escrúpu-
los su severidad en cuanto á los principios repu-
blicanos. Hieiéronse tambien algunas observacio-
nes sobre la apatía de Danton, que parecia haber
cedido mucho desde la supresion de la comision
de los doce, cu ya energía sostenida hasta el
31 de mayo, no habia durado hasta el 2 de ju-
nio. Datan se hallaban ausente, y Camilo Des-
moulins, su amigo, le defendió con calor, apresu-
rándose á cortar esta cuestion por respeto a una
persona tan interesante,por evitar discusiones
demasiado delicadas; pues aunque la subleyacion
estaba ya concluida, no era aplaudida del mismo
modo por todo el partido victorioso. Sabíase, en
efecto, que la comision de salvacion pública, y mu-
chos montañeses habían visto con horror este aten-
tado popular, del cual, una vez efectuado debian
aprovecharse sin ponerlo de nuevo á discusion; y
así es queinmediatamente trataron de sacar pronto
y útil partido de la victoria.


Para esto habia que adoptar varias medidas;
renovar las juntas en que se hallaban todos los
partidarios del lado derecho, apoderarse por me-
dio de estas de la direccion de los negocios,
mudar ministros , examinar la correspondencia,
detener en el correo las comunicaciones peli gro-
sas, no permitir se introdujesen en las provin-
cias mas escritos que los que fuesen útiles (porque
segun llobespierre, la libertad de imprenta debia
ser absoluta, sin restriccion, pero no debía em-
plearse en contra de la libertad), organizar inme-
diatamente el ejército revolucionario, cuya crea-


Flt x.NCESA. 9


don se hallaba decretada, y cuya intervencion era
precisa para llevar á cabo interiermente los decre-
tos de- la Convencion, y efectuar entre los ricos el
empréstito forzoso de mil millones; tales fueron
los medios propuestos y unánimemente adoptados


que
ir los jacobinos. Pero se juzgó mas necesaria aun


todas las (lemas, una medida que debia ser la
última, la de redactar en ocho dias la Constitucion
republicana, pues importaba mucho probar, cine
la oposicion de los girondinos era la que única-
mente habia impedido (lar cumplimiento á este
gran cargo, tranquilizará la Francia con leyes
buenas, y presentarle un pacto de union que pu-
diese estrechará todossus hijos.Este fué el anhelo
que manifestaron á un mismo tiempo los jacobinos,
los franciscanos, las secciones y el Ayuntamiento.


Dócil la Convencion á este irresistible deseo y
de tantos modos manifestado, renovó todas sus
comisiones de seguridad general, de hacienda, de
guerra. de legislacion, y solo se conservó la de
salvacion pública, encargada de muchos asuntos,
la cual no habia infundido bastantes sospechas
para que se atreviese á exhonerar bruscamente á
todos sus individuos. Deforgue,s reemplazó á Le-
brun en el ministerio de Relaciones exteriores,
Destournelles á Claviere en el de Hacienda. hose
hizo caso del proyecto de constitucion presentado
por Condorcet, segun las máximas de los girondi-
nos; y debiendo la comision de salvacion pública
presentar otro en el término de ocho dias , se le
agregaron otros cinco individuos para este trabajo,
y finalmente. recibió órden de discurrir el medio
de llevar á efecto el empréstito forzoso, y un pro-
yecto para organizar el ejército revolucionario.




4 0 REVOLUCION


Desde el 31 de mayo tenian muy diferente
aspecto las sesiones de la ` Conve,ncion. Eran sose-
gadas y se adoptaban sin discusion casi todos los
decretos, pues el lado derecho y parte del centro
ya no votaban, sino que parecian protestar con su
silencio de todas las resoluciones tomadas desde
el 2 de junio, y esperar noticias de los departamen-
tos. Marát creyó justo suspenderse á si mismo de
hecho, hasta que fuesen sentenciados sus contra-
rios los girondinos, y mientras tanto, decia, que
renunciaba á su cargo, y que se contentaba con
aconsejar á la Convencion en su periódico. Solo
Doulcet y Fonfrede de Burdeos, rompieron el si-
lencio de la Asamblea, el primero denunciado á la
junta revolucionaria, que no habla dejado de reu-
nirse en el palacio del obispo, y que deteniendo
las cartas en el correo, las a}irian y las enviaban
abiertas á su destino y selladas con estas palabras:
Revolacion del 3 .1 de mayo. La Convencion pasó al
órden del dia, y Fonfrede individuo de la comision
de los doce, pero libre del decreto de prision, por-
que se halda opuesto á algunas de sus resoluciones,
subió á la tribuna y pidió se llevase á efecto el de-
creto que mandaba presentar el informe (le los pre-
sos en el término de tres dias; reclamacion que
produjo algun desórden.--«Es necesario, dijo Foil-
«frede, probar cuanto antes la inocencia de nues-
tros coles; yo me he quedado aquí únicamente-


«para defenderla, y os declaro que viene una fuer-
«za armada de Burdeos para vengar los atentados
«cometidos en sus personas.»—X1 oir esto prorum-
pen en fuertes gritos; el órden del dia rechazó la
proposicion de Fonfrede, y volvió á reinar un pro-
fundo silencio.—Estos son, dijeron los jacobinos,


FRANCESA.


los últimos gritos de los sapos de la laguna
-. Sin em


vana la amenaza que hizo Fonfrede
ni solo los bordeleses, sino casibdaesre de° Inao t errilaw 'la;todos los departamentos estaban dispuestos á to-


mar las armas contra la Convencion. Su descon-
tento era anterior al 2 de junio, habiendo princi-
piado desde las primeras desavenencias entre mon-
tafieses y girondmos. Recuérdese que los A y unta-
mientos y secciones estaban en pugna en toda la
Francia, que los secuaces del sistema de la Montaña
ocupaban los Ayuntamientos y los clubs; y que los
republicanos moderados, propensos á conservar la
justicia en medio de los trastornos revolucionarios,
se hablan retirado por el contrario á las secciones.
El rompimiento se habia verificado ya en varias
ciudades, pues en Marsella . habian privado las sec-
ciones de su cargo al Ayuntamiento, remitiendo á
sus individuos á una junta central; y ademas ha-
bian establecido por sí un tribunal popular, que
juzgase á los patriotas acusados de escesos revo-
lucionarios. Los comisionados Bay le y Boisset anu-
laron en vano esta junta vese tribunal; desprecióse
su autoridad, y las secciones se declararon en in-
surreccion permanente contra la municipalidad.
Le n Lyon habia habido un sangriento combate,
pues tratándose de saber si se lievaria á efecto una
órden del Ayuntamiento, relativa á la creacion de
un ejército revolucionario, y de un impuesto de
guerra contra los ricos, las secciones que se nega-
ron á ella se declararon permanentes; v aunque el
Ayuntamiento quiso disolverlas. ayudadas del di-
rectorio del departamento, opusieron una tenaz re-
sistencia. Vinieron á las manos en 29 de mayo, á
pesar de los dos comisionados de la Convencion,




12 P,EVOLCCION


que se esforzaron inútilmente en evitar el comba-
te, v las secciones victoriosas, despues de haberto-
maáo por asalto el arsenal y las casas consistoria-
les, destruyeron al A y untamiento, cerraron el club
jacobino, en que Chalier escitaba las mayores tor-
mentas, y se apoderaron del gobierno de .Lyon.
Hubo algunos centenares de muertas en este com-
bate; los representantes Noche y Ganthier estu-
vieron aterrados todo un dia, pero puestos luego
en libertad, se reunieron con sus colegas Albite y
Dabois- Graneé, que como ellos teman una comi-
sien para el ejército de los Alpes.


Tal era la situacion de Lyon y del Me.diodia á
últimos de mayo. No era mas allia‘güeño el aspecto
que presentaba Burdeos, ciudad que con las (lemas
del Oeste, Bretaña y Normandía, aguardaba para
obrar que se realizasen las amenazas tantas veces
repetidas contra los diputados de las provincias.
En tal etzt:10 supieron los departamentos los acon-
tecimiento. de fin de mayo. La jornada del 27, en
que se suprimió por primera vez la comision de
los doce, produjo ya notable alteracion, y se trató
de desaprobar en todas partes cuanto en Paris se
baria; pero el 31 de mayo y 2 de junio los ánimos
apuraron su indignacion, porque la fama, que to-
do lo abulta, exageró los hechos, publicando que
el Ayuntamiento Babia degollado á treinta y dos
diputados ; que habian sido saqueadas las cajas
públicas; que los foragidos de Paris se hablan apo-
derado del mando, é iban á trasmitirlo al estrange-
ro, ó á Mana, ó á Orleans. Reunieronse, pues pa-
ra presentar peticiones y prepararse á tomar las
armas contra !a capital; y llegando al propio tiem-
po los diputados fugitivos á contar lo que habia su-


FRANCESA. 1 3


cedido, los movimientos que por todas partcs ame-
nazaban, adquirieron mas consistencia.Ademas de los que se habian fugado al princi-
pio


'


se escaparon tambien muchos de las manos
de los gendarmes, y otros salieron de la misma
Asamblea para ir á fomentarla sublevacion. Gen-
sonné, Valaze y Vergniaud se empeñaron en que-
darse diciendo, que si era bueno que parte de ellos
fuesen á estimular el celo de los departamentos,
tambien convenia que los demas quedasen en rehe-
nes entre sus enemigos, para probar en un proce-
so y con peligi o de sus vidas la inocencia de todos.
Buzot, que nunca quiso someterse al decreto del 2
de junio , se dirigió á su departamento del Euro
para concitar nn movimiento entre los normandos,
y Gorsás hizo otro tanto con el mismo designio.
Brisot se encaminó á Moulins; Meilhan, á quien
no baldan cogido, aunque habla dado asilo a sus,
colegas en las noches del 31 de ma y


o al 2 de ju-
nio, y Ducharé', á quien llamaban los montañeses
el Duende del 24 de enero, porque salió de la ca -
ma para votar en favor de Luis XVI, abandonaron
la Convencion para ir á conmover á la Bretaña.
Bíroteau se escapó de los gendarmes,en union
con Chasset fué á dirigir los Ivoneses.' Bebecqui,
adelantándose a Barbaroux, que' aun estaba preso,
salió para las bocas del Ródano;Rabaut-Saint-
Etienne acudió á Nimes para qu'e el Languedoc
concurriese á la general sublevacion contra los ti-
ranos convencionales.


Ll departamento del Eure reuniéndose el 13 de
junio, fue el primero que (lió la señal de alarma
diciendo, que no habiendo libertad en la Conven-
cion, y siendo deber de todos los ciudadanos pro-




d•4 REVOLUC[ON
curársela, decretaba que se dirigiese contra París
tina fuerza de cuatro mil hombres, y que los co-
misionados enviados á. los próximos departamen-
tos les obligasen á imitar este ejemplo, y á concer-
tar sus operaciones. El departamento del Calvados,
residente en Caen, hizo prender á los dos diputa-
dos RomePrieur de la Cóte-d'Or, enviados por
la Convencion para acelerar la organizacion del
ejército de las costas de Cherburgo, y se acordó
que se reuniesen estraordinariamente en Caen,
para hacer confederacion los departamentos de
Normandía. Todos los de la Bretaña, que eran los
de las costas del norte, Finisterre, Morvihan,


Mavena y Loira inferior resolvieron lo
mismo, y enviaron comisionados á Reunes para es-
tablecer alli la autoridad:central de la Bretaña. Los
departamentos del Valle de Loira, esceptuando los
ocupados por los vendeanos, siguieron el ejemplo
general , y propusieron mandar comisionados á
Bourges, formar en este punto una Convencion,
compuesta de los diputados de cada departamento,
y dirigirse contra la usurpadora ú oprimida Con-
vencion que se hallaba en Paris.


Todavía fue ma y or la conmocion producida en
Burdeos, donde todas las autoridades constituidas
se reunieron en forma de una Asamblea llamada
junta popular de saleacion pública y declararon que
la Convencion no era ya libre y que habia que de-
volverla su libertad; resolvieron por consiguiente
que al momento se armase competente fuerza, y
que en el ínterin, se dirigiera una peticion á la
Convencion nacional, para que esplicase y dijese la
verdad sobre los acontecimientos de judo. Ense-
guida enviaron comisionados á todos los departa-


FRANCESA.


mentos, incitándoles á. una liga general. Tolosa,
antigua ciudad parlamentaria, -donde con el nom-
bre de girondinos existian muchos partidarios del
antiguo régimen, habla formado ya una fuerza de-
partamental de mil hombres, y sus autoridades
declararon en presencia de los comisionados que se
habían enviado al ejército de los Pirineos , que ya
no reconocian á la Convencion , dando libertad á
muelles presos, encarcelando á otros tildadas de
montañeses, y anunciando claramente, que se ha-
llaban dispuestas á confederarse con los departa-
mentos del Mediodia. Los de Tarn, de Lot-y-Ga-
rona, del Áveyron, del Cantal, del Puv-de Déme y
del Herault, siguieron el ejemplo de Tolosa Bur-
deos; ]limessee'declaró contraria; Marsella formó
una terrible peticion, puso en movimiento al tribu-
nal popular, empezó á proceder contra los asesi-
nos, y preparó una fuerza de seis mil hombros.
En Grenoble se convocaron las secciones ; y sus
presidentes, unidos á las autoridades constituidas
se apoderaron de todas las facultades, enviaron
diputados á Lvon, y quisieron prender á Dubois-
Crancé y á Gauthier, comisionados de la Conven-
cion para el ejército de los Álpes. El mismo siste-
ma adoptó el departamento del Ain; el del Jura,
que habia ya levantado un cuerpo de caballería, y
una fuerza departamental de ochocientos hombres,
protestó por su parte contra la autoridad de la
Convencion. Finalmente, en Lyon, donde desde el
combate del 29 de mayo mandaban como sobera-
nas las secciones, recibieron y enviaron diputa-
dos que se convinieron con Marsella , Burdeos v
Caen, y se formó sumaria inmediatamente á Cha-
lier, presidente del club jacobino, v á otros muchos




46 REVOLUCION
montañeses; de modo que la autoridad de la Con-
vencion solo se estendia á los departamentos del
Norte y á los que componian el valle del Sena. Los
departamentos rebelados eran sesenta ó setenta, y
Paris tenia que resistir con quince ó veinte á to-
dos los domas, y sostener la guerra con la Eu-
ropa.


Estaban divididos los ánimos en Paris. Los in-
dividuos de la comision de salvacion pública Cam-
bur, BalTere, Breard, Treilhard y Mathieu, pa-
triotas acreditados , aunque se opusieron al 2 de
junio, hubieran querido echar mano de medios con-
ciliatorios; pues segun ellos, debia probarse la li-
bertad de la Convencion con providencias enérgi-
cas para los alborotadores; y en vez de impacien-
tar á los departamentos con severos decretos, her-
manados, mostrándoles el peligro de una guerra
civil en presencia de los estrangeros. Barrere pro-
puso á nombre de la junta de salvacion pública, un
pro yecto de decreto, concebido enteramente en es-
te sentido, y segun él las juntas revolucionarias,
que tan odio. sas se halan hecho por sus innumera-
bles prisiones, debían suprimirse en toda Francia,
ó acomodarse al objeto de su institucion, que era
únicamente vigilar á los estrangeros sospechosos;
las Asambleas primarias debian reunirse en Paris,
para nombrar otro comandante en vez de Ilennot,
puesto por los alborotadores; v finalmente, debian
enviarse á los departamentos 'treinta diputados en
rehenes , cuyas resoluciones parecían muy a pro-
posito para tranquilizar aquellos. La supresion
de lasjuutas revolucionarias ponla término á lain-
quisicion contra los sospechosos; la eleccion de un
buen comandante afianzaba en Paris el órden, y los-


FtINCESA. 47


treinta diputados, al mismo tiempo que sirviesen
de rehenes podrían desempeñar el cargo de media-
dores. Sin embargo, la Montaña no estaba inclina-
da del todo á negociaciones; pues disponiendo
con orgullo de lo que llamaba autoridad nacional,
se opuso á todos los medios pacíficos. Robespierre
hizo que se difiriese el proyecto de la comision, y
Danton, alzando todavía su voz en tan críticas cir-
cunstancias, recordó las famosas crisis ele la ro y o -
lucion, los peligros de setiembre criando la inva-
sion de la Champaña , y toma de Verdun , los de
enero antes que se decidiese el suplicio del último
rey, y finalmente los de abril , mucho mayores,
cuando Dumouriez se dirigía contra Paris, y se su-
blevaba la Vendée. La revolucion, decia, sc !labia
hecho superior á todos esos riesgos, y que habien-
do triunfado de todas estas crisis, saldria tambien
airosa de laúltima. «En el momento de una gran
«produccion, añadia, es cuando los cuerpos póliti-
«cos, semejantes á los cuerpos físicos , parecen
«siempre amenazados de una destruccion cercana.
«Pues bien, caiga el rayo, y á su lumbre se hará
«la gran obra que ha de formar la dicha de veinte
«y cuatro millones de hombres.» Danton quería
que se obligase por un decreto coman á todos los
departamentos, á retractarse veinte y cuatro horas
despues de haberle recibido, so pena de quedar
fuera de la ley; y su voz poderosa, que nunca ha-
bía resonado en los peligros, sin reanimar el valor
de todos , produjo su acostumbrado efecto. La
Convencion, aunque no adoptó escrupulosamente
las medidas propuestas, espidió sin embargo los
mas fuertes decretos. En primer lugar, declaró el
43 de junio, respecto a131 de ma yo y 2 de junio,


Bibliolm popular, T. III. 434




18 nsvoLucteIl


que el pueblo de Paris al sublevarse habia mereci-
do bien de la patria; que los diputados arrestados
en sus casas, de los cuales se hablan fugado algu-
nos, serian trasladados á una cárcel, paraser cus-
todiados en ella corno los (lemas presos; que se
convocarla á todos los diputados, y que los ausen-
tes que no estuviesen en comision ti con licencia,
serian depuestos y reemplazados por sus suplentes;
que las autoridades de departamentos ó A y unta-
mientos no podrian ni ausentarse ni trasladarse de
un punto á otro, ni guardar correspondencia entre
sí; y que todos los comisionados que fuesen con
el objeto de formar alianza de departamento en
departamento, de.bian ser arrestados inmediata-
mente por los buenos ciudadanos y remitidos á Pa-
ris con escolta. Despues de estas providencias
generales, la Convencion anuló lo resuelto por el
departamento del Eure , formando proceso á los
individuos del Calvados que hahian prendido á. dos
de sus comisionados. [lizo lo mismo conBuzot pro-
motor de la rebelion de los normandos, é hizo que
saliesen los dos diputados Mathieu y Trcilhard pa-
ra los departamentos de la Gironda, de la Dordo-
fia y de Lot-y-Garona que pedian esplicaciones
antes de sublevarse. Llamó ademas á las autorida-
des de Tolosa, suprimió el tribunal y junta central
de Marsella, desterró á Barbaron:, encarceló á. los
patriotas bajo la salvaguardia de la ley, y envió fi-
nalmente a Lyon á Roberto Lindet , 'para que to-
mando conocimiento de los hechos, informase del
estado en que esta ciudad se hallase.


Estos decretos, espedidos sucesivamente en el
trascur so de junio, trastornaron á muchos departa-
mentos, poco acostumbrados á luchar contra la au-


FRANCESA. 49


toridad central ; y medrosos é indecisos resolvie•
ron ver qué ejemplo les daban los departamentos
mas poderosos ó mas comprometidos en la con-
tienda.


Las autoridades de Normandía escitadas por
los diputados residentes en ella, y agregados á Bu-
zot, tales como Barbaroux, Guadét, Louvet, Salles,
Petion, Bergoing, Lesage , Cussy y Kervelegan
continuaron en sus mismas intenciones , y fijaron
en Caen la residencia de una junta central de los
departamentos. El Eure, el Calvados y el Orne,
env i aron comisionados ; los departamentos de la
Bretaña que se hablan confederado al principio en
Rennes , decidieron unirse á la junta central de
Caen, y enviar á ella sus diputados. Efectivamen-
te, el 30 de junio se constituyeron en Asamblea
central de resistencia á la opresion los enviados de
Morvihan, de Finisterre, costas del Norte, Mayena,
llle-et-Yilaine y Loira inferior, reunidos á los del
Calvados, Eure y Orne; prometieron conservar la
igualdad, unidad é indivisibilidad de la república;
pero juraron Odio á. los anarquistas, y se compro-
metieron á no usar de sus poderes con mas objeto
que el de respetar ú las personas y propiedades y
á la soberanía del pueblo. Despues de haberse cons-
tituido de este modo, decidieron que cada depar-
tamento aprontase una suma, con el objeto de or-
ganizar una fuerza armada, suficiente para di ri-
jirse á Paris, y restablecer en toda su pureza la
representacion nacional. Feliz Wimpffex, gene-
ral del ejército que debía formarse en la longitud
de las costas de Cherburgo, fue nombrado coman-
dante del ejército departamental; cargo que acep-
tó, y de cuyo carácter se revistió inmediatamente.




90 IIEVOLUCION
Llamado á París por el ministro de la guerra, res-
pondió que solo habia un medio de obtener la paz,
revocando todos los decretos espedidos desde el
31 de mano; que logrbdo esto, se unirían los de-
pa.rtamen-tos con la capital; pero que de lo contra-
rio, no podia ir á Paris sino al frente de sesenta mil
normandos y bretones.


mismo tiempo que llamaba el ministro
Wimpflen, mandaba al regimiento de dragones de
la Mancha, establecido en Normandía, que inme-
diatamente saliese con direccion á Versalles. Con
tal noticia, los confederados , reunidos en Evreux,
se pusieron todos en aptitud de batalla , se unió á
ellos la guardia nacional , y se cerró á los drago-
nes el camino de Versalles; y estos que rehusaban
el combate, prometieron no y uniéndose en
la apariencia con los confederados. Los oficiales
escribieron en secreto á Paris, que no podian obe-
decer sin dar principio á la guerra civil, y enton-
ces se les permitió que esperasen.
. La Asamblea de Caen resolvió que los batallo-


nes que hahian llegado y a, se dirijiesen desde este
punto á Evreux , cuartel general de todas las fuer-
zas; y se remitieron al Mismo punto víveres , ar-
mas, municiones y dinero , que sacaron de las ar-
cas públicas. Enviaron tambien oficiales adictos á
la causa de la confederacion , v á muchos realistas
ocultos que se hallaban eco todas las revueltas, y se
disfrazaban con la máscara ele republicanos para
hacer frente á la revolucion. Ilallábase entre estos
el llamado Puisaye, el cual mostraba tanto interés
en favor de los girondinos, que Wimpffen, realista
tambien encubierto, le nombró general de brigada
y le lió el mando de la vanguardia , reunida ya en


RAECESA. 29


Evreux. Esta van guardia tendria unos cinco á seis
mil hombres. , y'diariamente se aumentaba con
nuevas altas. Acuchan por todas partes los valien-
tes bretones , y anunciaban que les seguirian en
mayor número otros batallones, pues la necesidad
de guardarlas costas del Occéano de las escuadras
inglesas, y de destinar batallones contra la Yen-
dée , que 'llegaba ya hasta el Loira , y . parecia dis-
puesta á atravesarle , era lo que les impedia diri-
jirse á todos en masa. Aunque los labradores bre-
tones eran afectos al clero, los de las ciudades eran
republicanos verdaderos ; y á pesar de ir contra
Paris , no por eso estaban en ánimo de abandonar
la obstinada guerra contra la Vendée.


Esta era la situacion de las cosas en Bretaña y
Normandía á principios ele julio. En los departa-
mentos próximos al Loira , se habla disminuido el.
entusiasmo, porque los comisionados de la Con-
vencion , residentes en los pueblos para dirijir los
nuevos alistamientos contra la Vendée , habían
obligado á los administradore , á esperar los acon-
tecimientos antes de comprometerse mas ; y por
entonces no se pensaba ya en enviar diputados a
Bourges, procediendo con la mayor reserva.


La sublevacion de Burdeos era constante
enérgica. Pusieron centinelas de vista, á los dipu-
tados Treilbard y Mathieu desde su llegada, y se
pensó en conservarlos como rehenes; sin embargo,
antes de llegar á este estremo , les hicieron com-
parecer ante la comision popular , donde los nota-
bles que les miraban como enviados moralistas, les
recibieron muy mal. Preguntáronles sobre las
ocurrencias de .Parir, y despues de haberlos oído,
declaró la comision que segun su misma declara-




22 REVOLUCION


cion, eo habla sido libre la Convencion en el 2 de
junio, ni despues de esta época ; que ellos no eran
mas que enviados de una Asamblea sin carácter
legal, y que por consiguiente saliesen al punto del
departamento. En efecto, fueron conducidos á la
frontera, v poco despees se decretaron en Burdeos
las mismas providencias que se habían tomado en
Caen; se prepararon víveres y armas; se dispuso
de los caudales públicos, v se envió á, Langon una
vanguardia, ínterin llegaba la fuerza principal que
debía salir dentro de breves días. Esto era lo que
sucedia todavía en fines de junio y principios del
mes siguiente.


Los diputados Ilathieu y Treilhard, que halla-
ron menos resistencia y pudieron hacerse mas par-
tido en los departamentos de la Dordoña, Vienne,


Lot-y-Garona , lograron calmar los ánimos, é
impidieron con su carácter político las resolucio-
nes hostiles , ganando tiempo en favor de la Con,
vencion ; pero en los departamentos mas altos, en
las montañas del Alto Loira y sus vertientes, en el
Herault, el Gard y en toda la orilla del Ródano,
fué general el levantamiento. El Gard y el Derault
pusieron en marcha sus batallones, y les remitie-
ron al Puente del Espíritu-Santo para que ocupa-
sen el paso del Ródano, v se uniesen con los mar-
selleses que debian subir por este rio. En efecto,
negándose estos á obedecer los decretos de la Con-
vencion, conservaron su tribunal, no dieron liber-
tad á los patriotas encarcelados, y aun comenzaron
las ejecuciones. Formaron un ejército de seis mil
hombres, que desde Aix se dirijió á Aviñon, v que
uniéndose con los del Languedoc en el Puente del
Espíritu-Santo , debia ir sublevando al paso las


FRANCESA. 23


márgenes del Ródano , del Isere y del Droma, co-


ligál
dose finalmente con los lyoneses y montañeses


del Ain y del Jura. En Grenoble, las autoridadesconfederadas disputaban con Duvois-Graneé, y le
amenazaban con prisiones; y no atreviéndose á le-
vantar gente , hablan enviado diputados que se
entendiesen con Lyon; de modo que Dubois-Gran-
cé se hallaba con el ejército desorganizado de los
Alpes , en medio de una ciudad casi amotinada,
que diariamente le debia que para nada necesitaba
el Med iodia al Norte, y teniendo ademas que guardar
la Savoya, donde se hahian disipado las ilusiones
en otro tiempo inspiradas por la libertad y denn-
nacion francesa, donde se lamentaban de los levan-
tamientos de hombres y asignados , y donde nada
se entendia de aquella revolucion tan ttunultuasa y
distinta de lo que al principio se habia creido. Te-
nia las fronteras de Suiza á los costados , donde.
los emigrados se hallaban en bastante agitacion;
Berna quería enviar otra sea guarnicion á Gine-
bra ; y a su espalda se hallaba L y


on intérceptando
su correspondencia con la junta de salvacion
blica.


Recibieron en Lyon á Roberto Lindet , pero en:
su misma presencia se presté el juramento de la-.
confederacion UNIDAD É INDIVISIBILIDAD DE L/1
REPÚBLICA; ODIO Á LOS ANARQUISTAS Y REPRESEN-
TACION NACIONAL coNinErA. Lejos de enviar á Pa-
ris á los patriotas presos, se hablan continuado los
procedimientos entablados contra ellos, formándo-
se con el título de comision popular y republicana
de salvacion pública de ilódano -y-Loira


'


una, nueva


autoridad, compuesta de los diputados de los A y un-
tamientos ó individuos de los cuerpos constituidos.




24 PEVOLUCIOY


Esta junta acababa de decretar la organizacion de
una fuerza departamental, que se uniese con sus
hermanos del Jura, del Isere, de las Bocas del U-
dano , de la Gironda y del Calvados , fuerza que
estaba ya dispuesta; y ademas se 'labia resuelto la
imposicion de un subsidio , porque allí como en
todos los demas departamentos, se aguardaba una
señal no mas , para empezar. En el jura apenas se
supo que los dos diputados Bassal y Garnier de
Troyes, enviados para restablecer la obediencia á
la Convencion, hablan reunido en Dele mil y qui-
nientos hombres de tropas de línea, cuando toma-
ron las armas mas de catorce mil montañeses , y
resolvieron cercados.


Si se examina el estado de la Francia en los
primeros dias de julio de 4793, se verá que se ha-l laba á cierta distancia de Paris una columna ori-
ginaria. de Bretaña y Normandía, que habla avan-
zado hasta Evreux ; que otra se adelantaba desde
Burdeos y podía arrollar en su marcha á todos los
departamentos del valle del Loira indecisos toda-
via; y que seis mil marselleses situados en Aviñon,
esperando a los del Langüedoc en el Puente del
Espíritu-Santo, ocupado ya por ochocientos ni-
meses, estaban próximos á reunirse en Lyon con
todos los confederados de Grenoble, el Ain y el Ju-
ra, para caer sobre Paris atravesando la Borgoña.
Mientras esperaban esta reunion general, los con-
federados tomaban cuanto dinero hallaban en las
cajas, interceptaban los víveres y municiones en-
viados al ejército , y ponian en circulacion , segun
el informe de Gamboa á la junta de salvacion pú-
blica , los asignados recogidos por la venta de 103
bienes nacionales. Una circunstancia notable, que


FRANCESA. 25


caracteriza bien á. los partidos , es que ambas fac -
ciones se haCian los mismos cargos y se atribuian
un lin idéntico. El partido de Paris y la Montaña,
imputaba á los confederados que quedan la ruinade la república, dividiéndola y negociando con los
ingleses para conseguir un rey que seria el duque
de-Orleans, Luis XVII , ó el duque de York ; y el
partido de los departamentos y de los confedera-
dos, acusaba por su parte a la Montaña de que con
la centrare vol ocien queda establecer la anarquía;
añadiendo que Mara, Robespierre y Danton esta-
ban vendidos á la Inglaterra ó á Orleans: y de esta
manera, por ambos lados se pretendía salvar la re-
pública, y oponerse al restablecimiento de la mo-
narquía.—;Deplorable y frecuente ceguedad de los
partidos


Pero todo esto no era mas que una pequeña
parte de los peligros en que estaba envuelta nues-
tra desdichada patria. El enemigo interior era te-
mible, porque el de fuera se (labia hecho mas po-
deroso que nunca ; pues mientras los ejércitos
franceses se dirijian desde las provincias hacia el
centro, los estrangeros rodeaban de nuevo la Fran-
cia, amenazándola con una invasion casi inevita-
ble. Desde la batalla de Neerwinden y la desercion
de Dumouriez, una serie terrible de contratiempos
nos habla privado de nuestras conquistas y fron-
teras del Norte. Recuérdese que Dampierre, nom•
orado general en gele , 'labia juntado el ejército
bajo las murallas de Bouchain infundiéndole valor
logrando unirle. Por una feliz casualidad para la
revolucion , constantes los aliados en el metódico
plan que al principio de la campaña hablan adop-
tado , no quedan atacar punto alguno , ni dehian




26 DEVOLUCION
entrar en Francia hasta que el rey de Prusia, des-
pues de rendida Maguncia, pudiera internarse en
nuestras provincias; y es esto tanto mas cierto,
cuanto que si entre los generales de la liga hubiera
habido genio y union, se hubiera perdido la causa
revolucionaria , pues hubieran debido marchar in-
mediatamente despues de /a batalla de Neerwin-
den y no dejar un momento de descanso á nuestro
batido jeército , que á mas de diseminado estaba
vendido, y ya que no ca yese prisionero por refu-
giarse en las plazas fuertes , á lo menos hubieran
quedado nuestros campos abiertos al enemigo vic-
torioso. Pero los aliados celebraron un congreso
en Amberes para arreglar las operaciones sucesi-
vas de !a guarra. El duque de York, el príncipe de
Coburgo, el de Orange y varios generales acorda-
ron entre si lo que convenia hacer , y resolvieron
apoderarse de Conde y Valenciennes, para dar á
la casa de Austria nuevas plazas fuertes en los
Paises-Bajos, y de Dunkerque para asegurar á In-glaterra .


este puerto tan deseado en el continente.
Acordado este plan, se principiaron las- operacio-
nes hallándose va en línea los ingleses y holande-
ses ; el duque de York mandaba veinte mil austria-
cos y hannoveriauos; el príncipe de Orange quince
mil holandeses, y el de Coburgo llevabara
y cinco mil austriacos y ocho mil hesseses. El de
Hoheolohe ocupaba con treinta mil austriacos á
N'amar y al Luxemburgo , uniendo el ejército co-
ligado de los Paises-Bajos con el prusiano encar-
gado del sitio de Maguncia. De manera que el
Norte se veia amenazado por ochenta ó noventa milhombres.


Ya los coligados se hallaban bloqueando á Con


FRAYCESA. 27


dé, y el mayor anhelo del gobierno francés era le-
vaiit ar este sitio. Dampierre , valiente , pero sinconfianza en sus soldados, no se atrevia á embestir
á tan formidable ejército; sin embargo, estrechado
por los comisionados de la Convencion , condujo


jnuestro ejército al campo de Famars, junto á Ya-
lenciennes, y en 1. 0 de mayo atacó en muchas co-lumnas á los atrincherados en los bos-
ques de Vicogne, y Saint-Amante Las combina-
ciones militares eran aun mu y timidas, porque el
formar una masa, coger el lado al enemigo,
y acometerle osadamente, era una táctica desco-
nocida de los dos partidos. Dampierre se arrojé
con denuedo, pero en cortas masas, contra un ene-
migo tambien diseminado, que hubiera sido fácil
deshacer en un punto ; y .en castigo de su yerro
fué rechazado despues de un sangriento combate.
El 9 de mayo volvió á la carga, menos dividido
que la vez primera, pero los enemigos avisados
tambien , hablan procurado reconcentrarse , y
mientras hacia heróicos esfuerzos para tornar un
reducto, que dehia facilitar la union de dos de sus
columnas, quedó herido de muerte por una bala.
de canon. El general Lama •che, encargándose del
mando interino , ordenó la retirada, y condujo al
ejército al campamento de Famars.
• Este campamento colocado bajo los muros de


Valenciennes , y unido á esta plaza, itnpedia que
se la sitiase, pero los aliados resolvieron atacarle
el 23 de mayo. Esparcieron sus tro pas segun su
acostumbrado método, dispersaron ini:itilinente par-
te de ellas por una porción de puntos, que la pru-
dencia austriaca queda conservar , y no atacaron
el campamento con todo el poder que hubieran-




93 REVOLCCION
podido ostentar. Un dia entero los tuvo deteni-
dos la artillería, honor del ejército francés, y no
pudieron pasar el Ronelle, que defendía el frente
del campamento, hasta la tarde. LannArche le-
vantó el campo por la noche en buen Orden, y se
situó en el de César, unido á la plaza de Bouchain,
como el deFamars á Valenciennes. Aqui se nos de-
bia haber perseguido y dispersado, pero el egoismo
y el método, detuvieron á los aliados junto á Ya-
renciennes , colocándose en observacion parte del
ejército'entre Valenciennes y Bouchain, dando fren-
te al campamento de César. Otra division empren-
dió el sitio de Valenciennes, v lo restante continuó
bloqueando á Condé, que nor falta de víveres espe-
raban cayese en su poderen breves dias.Se empezó
regularmente el sitio de Valenciennes, viniendo
ciento y ochenta piezas de Viena, v


y otras ciento deholanda,, hallándose va preparados noventa y tres
morteros. *De este modo se estrechaba en junio y
julio á Condé, se incendiaba á ValeueimMes , y
nuestros generales con un ejército desecho y der-
rotado, ocupaban el campamento de César. Una vez
rendidas Condé y Valenciennes debia temerse
cualquier acontecimiento funesto , porque el peli-
gro era inminente.


El ejército del Mosela que man tenia la como-
nicaeion del que se hallaba en el Norte con eldel Rin,
habia pasado á las órdenes de Ligneville , cuando
fué nombrado Beurnonville, ministro de la Guerra.
Ilallábase á la vi,ta del príncipe Holienlohe v no te-
nia nada que temer, porque este príncipe no podía
acometer empresas arriesgadas , ocupando á un
mismo tiempo á Namur , á Luxemburgo y Tréve-
ris con treinta mil hombres lo mas , teniendo al


FRANCESA. 99


frente las plazas de Metz y Thionville. Aun se ha-
blan debilitado mas con los siete ú ocho mil hom-
bi es que se hablan sacado de su ejército para unir-
los con el prusiano ; y desde entonces era mas pro-
bable é interesante que nunca , el unir el ejército
activo del Mosela con el del Alto Rin, para intentar
operaciones de importancia.


Se había terminado la campaña anterior del Rin
en Maguncia, en donde Custine tuvo que encerrar-
se, des -pues de mil ridículas demostraciones alrede-dor de Francfort, reuniendo en aquel punto una ar-
tilleriaconsiderable, sacada de nuestras plazas fuer-
tes, y particularmen te de Strasburgo. En aquel pun-
to formaba mil proyectos, queriendo unas veces
tornar la ofensiva, otras defender á Maguncia,
otras, abandonar esta plaza. Resolvió por fin con:
servarla, y aun contribuyó á que dictase esta reso-
lucion el consejo ejecutivo. El rey de Prusia se vió
obligado entonces a sitiarla, y la resistencia que en
este punto encontraba , era lo que impedia á los
aliados adelantarse hacia el Norte.


El rey de Prusia pasó el Rin por Bacharach,
un poco mas abajo de Maguncia ; Wurmser con
quince mil austriacos y algunos miles de hombres
de Condé, le atravesó algo mas arriba, v el cuerpo
de hessesesde Schrenfeld quedó en la orilla derecha
delante del arrabal de Cassel. El ejército prusiano
no era tan numeroso como debla serlo , segun el
empeño que tomó Federico Guillermo; porque ha-
biendo enviado un ejército considerable á Polonia,
solo le quedaban cincuenta y cinco mil hombres,
contando entre ellos los varios refuerzos de hes-
seses,, sajones y hvaros ; de modo que contando
siete ú ocho mil hombres austriacos de Wurmser,




30 REVOLUCION
con los cinco 6 seis mil emigrados de Conde, y
con los cincuenta y cinco mil hombres del rey de
Prusia, se puede calcular que el ejército que ame-
nazaba la frontera del Este, constada próximamen-
te de ochenta mil soldados. Nuestras plazas fuertes
del Rin tenían cerca de treinta y ocho mil hombres
de guarnicion; el ejército activo constaba de cua-
renta y cinco mil el de Mosela de treinta mil ,
si se hubiesen reunido estos dos últimos bajo Mío
mismo mando y con un punto de apoyo como Ma-
guncia, se hubiera podido ir en busca del mismo rey
de Prusia, y reducirle al otro lado del Rin.


A lo menos hubieran debido estar en per recta
inteligencia los dos generales del Mosela v del Rin,
y ciertamente hubieran podido disputar V aun im-
pedir el paso del rio, pero lejos de hacer':


esto, de-jaron que en el mes de marzo atravesase el rey de
Prusia impunemente el Rin, sin oponérsele mas
obstáculos que algunas vanguardias que rechazó
sin ningun trabajo'. Custine se hallaba entretanto
en Worms, no habiendo tenido cuidado de defen-
der las orillas del Rin ni la espalda de los Vosgos,
que formando los alrededores de Maguncia , hu-
bieran podido contener la marcha de los prusianos.
Acudió , pero se alarmé de repente con las pérdi-
das sufridas por sus vanguardias, creyendo que te-
nia sobre sí ciento cincuenta mil hombres; y figu-
rándose principalmente que Wurinser , que debia
desembocar por el Palatinado, y mas arriba de Ma-
guncia, estaba a su retaguardia, é iba á separarse
de la Alsacia, pidió socorro á Ligneville, que tem-
blando tambien por sí, no se atrevió á privarse de
un regimiento, y entonces emprendiendo la fuga,
se retiró aceleradamente á Landau, luego á ?Visera.


FRANCFSA, 31


b rgo
pensó en refugiarse bajo el mis-




, hasta
mo canon dé Strasburgo. Esta inconcebible retira-
da franqueó el paso por todas partes á los pru-
sianos, que cave,ndo sobre Maguncia ocuparon am-
bas márgenes del rio.


En la plaza.habia encerrados veinte mil hom-
bres, que si eran muchos para su defensa, tambien
lo eran para el acopio de víveres , que no podian
bastar á guarnicion tan considerable. La incerti-
dumbre de nuestros planes militares no habla de-
jado tomar precaucion ninguna para el abasto de
esta plaza, que felizmente guardaba á dos repre-
sentantes del pueblo , Rewel y el heróico Merlín
de Thionville, á los generales Kieber, Áuhert-Du-
bayet , al ingeniero Meunier , y finalmente a una
guárnicion que tenia todas las virtudes guerreras,
valor, sobriedad y constancia. El sitio fiado al ge-
neral Kalkreuth con un cuerpo prusiano , comenzó
en abril, y el rey de Prusia y Wurmser estaban en
observacion al pie de los Vosgos , dando frente á
Custine. La guarnicion hacia frecuentes salidas, y
estendia mucho su línea de defensa; y el gobierno
francés, conociendo el error que Italia cometido
separando á los dos ejércitos del Mosela y del Rin,
los reunió bajo el mando de Custine, suerte erte que
este general disponia de sesenta á setenta mil hom-
bres. Pero no por eso , ni por estar tan esparcidos
los prusianos y los austriacos, ni por tener delante
á Maguncia ocupada por veinte mil franceses queimploraban su socorro , le ocurrió la idea de caer
sobre el cuerpo de observacion, dispersarle y unir-
se ala valiente guarnicion que le prestaba su apoyo.
A mediados de mayo , conociendo el peligro d,.; su
ínaceion, hizo una tentativa mal combinada y peor




32 REVOLUCION


ejecutada, que se convirtió en una completa der-
rota. Entonces , segun su costumbre , se quejó de
SUS subalternos, y le trasladaron al ejército del
Norte para organizar y alentar á las tropas atrin-
cheradas en el campamento de César. Asi , la
liga que sitiaba á Valenciennes , y á Magun-
cia podía, tomadas estas dos plazas, avanzar hacia
nuestro centro , y efectuar la invasion sin resis-
tencia.


Una cadena de tortuosidades amenazaba desde
el Rin hasta los Alpes y Pirineos, las retaguardias
de nuestros ejércitos , impidiendo sus comunica-
ciones; pues los Vosgos, el Jura, la Auvernia v el
Lozere, forman desde el Rin á los Pirineos una r


"eu-
nion casi continua de montañas de diferente es-
tension y altura. Las montañas son sitios de con-
servacion para las instituciones , los hábitos y las
costumbres, y en todas las que acabamos de citar,
la poblacion conservaba un resto de afecto á su
antigua existencia , y sin ser tan fanática como la
Vendée, estaba sin embargo muy dispuesta á su-
blevarse. Los Vosgos, en parte alemanes, servian á
las tramas de los nobles y los clérigos, mostrando in-
tenciones tanto mas amenazadoras, cuanto mas in-
deciso estaba el ejército del Rin. Todo el Jura se
Rabia sublevado por la Gironda; v si bien mostra-
ba en su rebelion mas carácter de libertad, no deja-
ba de ser peligroso, porque al rededor de Lons-le-
Saulnier, se reunían de quince á veinte mil monta-
ñeses, v se daban la mano con los rebeldes del Mny del Ródano. Hemos visto en qué estado se halla-
ba Lyon. Las montañas del Lozere que separan del
Ródano el Alto Loira, estaban inundadas de rebel-
des ni mas ni menos que la Vendée, mandados por


FRANCESA. 33


un ex-constituyente llamado Charrier, que aseen-
dian va á treinta mil hombres, y que por medio del
Loira" podian unirse á la Vendée. Despues venianlos sublevados federalistas del Mediodia ; de modo
que las retaguardias de los ejércitos del Rin ,.de
los Alpes y Pirineos, estaban amenazadas por gran-
des rebeliones, distintas en objeto y en principios;
pero todas formidables.


Tambien estaban armados al pié de los Alpes
los piamonteses, que querian recuperar la Savoya
v el condado de Niza, sin haber etro obstáculo que
las nieves para dar principio á las hostilidades en
las faldas de San Bernardo , donde cada cual con*
servaba sus- posiciones en los tres valles de Salen-
che, Tarentesa y Mauriena. No sucedia lo mismo
en los Alpes marítimos y en el ejército llamado de
Italia, porque las hostilidades se habían principiado
muy temprano , empezando en el mes de mayo á
disputarse el interesante punto de Saorgio, del cual
dependia la pacífica posesion de Niza. En efecto,
ocupado una vez este punto , los franceses- eran
dueños del collado de Tenda, y tenían la llave de
la inmensa cordillera ; y por esto los piamonteses
hablan mostrado tanto empeño en defenderla co-
mo nosotros en atacarla ; teniendo , tanto en Sa-
vaya como por la parte de Niza, cuarenta mil
hombres reforzados por ocho mil austriacos au-
xiliares. Sus tropas, repartidas en varios cuerpos
de igual fuerza desde el collado de Tenda hasta el
gran San Bernardo, hahian seguido como todas las
de la liga, el sistema de cordones, y guardaban to-
dos los valles. El ejercito francés deitaiia se ha.•
liaba en el estado mas deplorable, pues constando á
lo mas de quince mil hombres, desprovisto de todo


Biblioleca popular. T. ut, 435




3í REVOLUCION
y conducido sin pericia , podia hacer mur pocos
esfuerzos; y aunque el general Biron que le man-
dó algunos dias le aumentó con cinco mil hombres,
no pudo proveerle de todo lo necesario. Si en el
Mediodia se hubiera concebido uno de aquellos
grandes pensamientos que nos hubieran perdido en
el Norte, nuestra ruina no hubiera sido menos se-
gura por esta parte. Los piamonteses favorecidos
por los hielos que paralizaban toda accion por los
grandes Alpes , podían trasportar todas sus fuer-
zas á los Alpes del Mediodia, y penetrando por Ni-
za con un ejército de treinta mil hombres, desha-
cer el nuestro de Italia, arrojarle contra los depar-
tamentos sublevados, dispersarle enteramente, fa-
vorecer la rehelion de ambas márgenes del Ródano,
adelantarse tal vez hasta Grenobre y Lyon, acome-
ter allí por la espalda á nuestro ejército ocupado en
los valles de la Savova, é invadir de este modo to-
da una parte de la Francia; pero ni ellos tenias ya
un Amadeo , ni los austriacos un Eugenio , ni un
Malhorough los ingleses Ilallábanse pues reduci-
dos á la defensa de Saorgio.


Brunet , que reemplazó á Anselme , hizo en
Saorgio los mismos esfuerzos que Dampierre en la
parte de Conde , y despues de muchos combates
inútiles y sangrientos, se dió por fin el último el 1a
de junio, que tuvo por resultado una completa der-
rota. Aun entonces, si hubiese empleado el enemigo
un poco de audacia aprovechándose de su triunfo,
hubiera podido dispersarnos, hacernos desocupar
á Niza, y volver á pasar el Var. Kellermann había
acudido desde su cuartel general de los Alpes,
reuniendo el ejército en el campamento de Donjon,
estableciendo puntos de defensa, mientras llegaban


FRANCESA. 35


nuevas fuerzas, y ordenando se guardase una inac-
cion absoluta. Una circunstancia hacia mas peligro-
sa aun la situacion de este ejército, cual era la apa-
ricion del almirante inglés Rolad, en el Mediterrá-
neo , que habla salido de Gibraltar con treinta y
siete navíos, y la del general Lanzara, que 'labia
salido con fuerzas casi iguales de los puertos de
España. La línea del Var podia ser ocupada por las
tropas que babilla desembarcado, y envolver por
su retaguardia á los franceses. Ademas, la presen-
cia de las escuadras impedía las provisiones por
mar, favorecía la sublevacion del Mediodia, y ani-
maba á la Córcega para entregarse á los ingleses.
Nuestras escuadras reponian en Tolon los daños que
habian sufrido en la desgraciada espedicion de Cer-
deña, y apenas se atrevían á proteger á los buques
mercantes de cabotaje que conducían granos de
Italia. El Mediterráneo ya no era nuestro, y el co-
mercio de Levante pasaba de Marsella á los grie-
gos y á los ingleses. De este modo , el ejército de
Italia se hallaba al frente con los piamonteses,
triunfantes en muchos encuentros, y á la espalda
con la sublevacion del Mediodia y con dos es-
cuadras.


En los Pirineos se habia declarado la guerra
con la España desde el 7 de marzo á consecuencia
de la muerte de Luis XVI, y asi no estaba mas que
principiada, si bien habiansido mu y largos los pre-
parativos por ambas partes, tanto por la mala ad-
ministracion de España, como por tener la Francia
tantos enemigos á que atender. Servan, general de
los Pirineos , habia empleado muchos meses en
organizar su ejercito y en acusar á Pache con la
misma acrimonia que lo hacía Dumouriez; en 0.




36 REVOLUCION
mismo estado se hallaban los asuntos con Bouchot-
te; y cuando se abrió la campaña, el general toda-
vía .se quejaba del ministro diciendo que le hacia
carecer de todo. Ambos paises se comunican por
dos puntos, Perpiñan y Bayoua; y el conducir vigo-
rosamente un cuerpo de invasion contra Rayen' y
Burdeos, uniéndose asi con la Vendée, era u pa ted-
tativa muy atrevida para aquellos tiempos; pero el
enemigo nos suponía en esta parte mayores medios
de resistencia, v teniendo que pasar las Latidas, el
Garona y el Do'rdofia, hubieran bastado tales difi-
cultades para apartarle de este plan, aunque le hu-
biese concebido. La cede de Madrid prefirió un
ataque por el lado de Perpiñan, porque en este
punto tenia una base mas sólida, en plazas fuertes;
porque contaba con los realistas del Mediodía se-
gun las promesas de los emigrados; y últimamente
porque no habia olvidado sus antiguas pretensio-
nes al Rosellon. Para la custodia de Aragon se de-
jaron cuatro ó cinco mil hombres, v unos quince
diez y ocho mil, la mitad de tropas' regulares.la
otra mitad de milicias, debian operar á las órdenes
dell general Caro en los Pirineos occidentales, y
finalmente, se encargó al general Ricardos que ata.
case formalmente el Rosellon con veinte y cuatro
mil hombres.


De la cadena de los Pirineos se desprenden dos
valles principales el de Tech y el de la Tet, y di-
rigiéndose hacia Perpiñan forman nuestras des pri-
meras lineas de defensa. Perpiñan está colocado
en el segundo, es decir, en el de Tet, y Ricardos
informado de nuestros débiles recursos, quiso prin-
cipiar la campaña con un pensamiento atrevido,
flanqueando los fuertes de Bellaguardia y los Ba:


FRANCESA. 37
ños situados en la primera linea, se adelantó bizar-
ramente con la idea de apoderarse de todos nues-
tros destacamentos esparcidos por los valles, to-
mándoles la delantera, cuya tentativa le salió como
deseaba. El 13 de abril emprendió el movimiento,
batió á los destacamentos enviados con el general
Villot para que le contuviesen, é infundió un terror
pánico por toda la frontera. Con solos diez mil
hombres que hubiera adelantado, hubiera podido
hacerse dueño de Perpiñan, pero le faltaba atrevi-
miento y corno por otra parte no se habia preparado
del todo , dejó tiempo de reponerse al ejército
francés.


Dividiúse el mando de este porque parecia muy
estenso, tocando á Serván los Pirineos occidentales
y al general Deflers, á quien hemos visto emplea-
do en la espedicion de Holanda, los Pirineos orien-
teles. Este reunió el ejército delante de Perpiñan,
en una posicion llamada el Mas d' Eu; y el 19 de
mayo, Ricardos, que logró reunir diez y ocho mil
hombres, atacó el campamento francés. El comba-
te fué sangriento, y el valiente general Dagobert,
conservando en su avanzada edad el ardor juvenil
y uniendo á su denuedo la mayor pericia, pudo sos-
tenerse en el campo de batalla. Defiers llegó con
mil y ochocientos hombres de refuerzo, y a y udó á
conservar la posicion;al espirar el día, cuando
el combate parecía que'debia ser favorable, se vé
de repente á nuestros soldados fatigados de tan
larga resistencia, abandonar el terreno al acercarse
la noche, y refugiarse desordenados á Perpiñan.
La guarnicion asustada, cierra las puertas v hace
fuego á nuestras tropas creyendo ser españ'oles, y
entonces era la ocasion de haber caido atrevida-




38 RE VOLITION
mente sobre esta plaza, y apoderarse de ella por-
que no hubiera resistido; pero Ricardos que (labia
cubierto á Bellaguardia y á los Baños, creyó que
no debía pasar adelante, S:


se volvió á poner sitio á
estos dos pequeños fuertes. Apoderóse de ellos á
últimos de junio, y se dirigió de nuevo contra nues-
tro ejército, reunido poco mas ó menos en las mis-
mas posiciones que antes; de modo que en julio
podría privarnos del Rosellon una accion desven-
tajosa.


Nuestras calamidades irán aumentando al paso
que nos acerquemos á otro teatro de la guerra mas
sangriento y terrible, que todos cuantos hemos re-
corrido, pues la Vendée iba á producir entre fuego
y sangre una formidable columna mas al la del Loi-
ra. Dejamos entusiasmados á los vendeanos con
inesperadostri u nfos, dueños de la ciudad de Touars,
que habian tomado á. Quetineau, v empezando
concebir grandes proyectos. En vez de marchar á
Doné y á Saumur, se habian dirigido al Sur del
teatro de la guerra, queriendo despejar el pais por
la parte de Fontenay y de Niort, dirigiéndose á
Fontenav en 1 G de mayo. Lescure y LarOchejaque-
lein encargados de esta espedicion , rechazados al
principio por el general Sandos, se replegaron á
corta distancia, pero aprovechándose luego de la
ciega confianza que el general republicano habia
adquirido con este primer triunfo, se presentaron
de nuevo en número de quince á veinte mil hom-
bres, se apoderaron de Foutenay, á pesar de los es-
fuerzos que hizo en esta jornada el jóven :Marceau,
y obligaron á Chalbós y á Sucios á retirarse á
Niort en el mayor desórden llalláronse allí con ar-
mas y municiones en gran cantidad, y se enrique-


FRANCESA. 39


cieron con nuevos auxilios, que unidos á los que
habian sacado de Thouars, les permitian continuar
la guerra con la esperanza de nuevos triunfos. Les-
cure dirigió una proclama á los habitantes, y les
amenazó con los mayores castigos si prestaban
auxilios á los republicanos; despues de lo cual se
separaron segun su costumbre los vendeanos, para
volver á los os de la recole , fiándose la
otra reimion


traba
para


j
el1. 0 de junio en


ccion
los alrededores


de Doné.En la baja Vendée, donde mandaba solo Cha-
rette, sin unir aun sus movimientos con los de los
denlas gafes, el éxito habia sido mas incierto. Can-
claux, comandante en Nantes, se habia mantenido,
aunque con trabajo, en Machecoult; el general Bou
lard, que mandaba en los Sables, gracias á sus
buenas disposiciones, y á la disciplina de su ejér-
cito, habla ocupado en dos meses la baja Vendée,
teniendo puestos muy avanzados hasta en las cer-
canias de Palluau; no obstante, el 47 de mayo se
Y ió obligado á retirarse á la Motte-Achart, muy
cerca de los Sables, hallándose en el ma yor apuro,
porque sus dos mejores batallones, compuestos de
ciudadanos de Burdeos, querian retirarse, fuese por


. volver al cuidado de sus asuntos, que los tenían
abandonados, fuese porque estaban descontentos
con el 31 de mayo.


Asi en la alta como en la baja Vendée, se habia
gozado de algun reposo con las ocupaciones cam-
pestres, y por espacio de algunos dias fue algo me-
nos a,•tiva la guerra, que se difirió hasta principios
de junio.


El general Berruyer, que al principio mandaba
en todo el teatro de la guerra, habia sido reempla-




REVOLUCION


zado y distribuido su mando entre varios generales.
Sauniur, Niort y los Sables compusieron el ejército
llamado de las costas de la Rochela, que se confió


Biron; á Canclaux, general de Nantes, el ejérci-
to llamado de las costas de Brest, compuesto de
Angers. Nantes y el Loira inferior; y finalmente le
dieron las costas de Cherburgo á Wimpflen, que
despues, como hemos visto, fué general de los re-
beldes del Calvados.


Biron, trasladado de la frontera del Rin á la de
Italia, y desde esta á la Vendée, entró con repug-
nancia en este teatro de de vastacion debiendo es-trellarse en él por su aversion á los furores de la
guerra civil. Llegó á Niort el (


.;'7 de mayo, y halló
al ejército en un espantoso desórden, Pues estaba
compuesto de levas generales, hechas por fuerza
ó seduccion en los pueblos vecinos, v enviados de
tropel á la Vendée sin instruccion disciplina ni
provisiones. Formado de paisanos y vecinos labo-
riosos de los pueblos, que habian dejado con dis-
gusto sus ocupaciones, estaban en ánimo de disol-
verse á la primera oportunidad, y mejor hubiera
sido despedirlos á casi todos, por que hacian falta
en los campos y en los pueblos, que no tenerlos
amontonados iníitilmente en el pais rebelde, apu-
rando sus recursos con tanto número, introducien-
do el desértico y el terror pánico, y arrastrando
por lo corona en su fuga á los batallones organiza-
dos, que hallándose solos hubieran resistido mucho
mejor. 'Todos estos cuerpos llegaban con su gefe
sombrado en el distrito, que se decia general, ha-
blaba de su ejército, no quería obedecer, y se opo-
nia a cuanto mandaban los gefes superiores. Por lap


arte de Orleans formaban batallones conocidos en


FRANCESA.


esta guerra con el nombre de batallones de Orleans,
compuestos de oficinistas, de mancebos de tiendas,de criados v de todos los jóvenes recogidos en las
secciones de Paris, y mandados con Santerre; á
todos los cuales se les entrometía en las tropas sa-
cadas del ejército del Norte, del cual se habian ele-
gido cincuenta hombres por batallon. Pero era pre
.ciso acomodar estoselementos heterogéneos, y pro-
porcionarse armas y vestuarios, cuando todo fal-
taba, hasta las mismas pagas, que como eran
desiguales entre la tropa de linea y los voluntarios
ocasionaban frecuentes alborotos


Para organizar estas masas, la Couvencion en-
viaba multitud de comisionados, babiéndolos en


Tours, en Saumur, - Niort, la Rochela y Nantes; mas
contradiciéndose mútuamente, contradecian á losge-
nerales. El consejo ejecuti vo tenia asi mismo agentes,
y el ministro Bouchotte !labia inundado el pais con
gente de su confianza, elegida entre los jacobinos


. áy franciscanos. Estos se opon g an los representan-
tes, creyendo probar su celo cuando abrumaban el
pais con requisiciones, y acusaban de déspotas y
traidores a los generales . que querian contener la
insubordinacion de la tropa, ó evitar inútiles per-
juicios; de cuyo conflicto de autoridades, resultaba
un caos de acusaciones y una mezcla de mandos
que no pedía tolerarse. Biron no lograba hacerse
obedecer, ni se atrevia marchar con ejército, te-
meroso de que se le desertase-al primer movimien-
to, ó se apoderase de todo cuanto encontrase al
paso. Tal es la pintura exacta Cle las fuerzas que
ten g a la república por este tiempo en la Vendée.


Biron pas&a. Tours para acordar con los repre-
sentantes un plan eventual, que consistia en llevar




1


42 REVOLTJCION


luego que se hubiese organizado un poco esta con-
fusa muchedumbre, cuatro columnas de diez mil
hombres cada una, desde la circunferencia al cen-
tro. Los pinitos de partida eran los puentes de Cé,
Saumur, Chinon y Niort; y en el ínterin fué á re-
correr la baja Vendée, donde suponia que el riesgo
era ma y or que en ninguna otra parte. Biron temía
con razón que se entablasen relaciones entre los
vendeanos y los ingleses, pudiendo agravar el mal
y hacer interminable la guerra, las municiones y
tropas que desembarcasen en el Atarais. Hablase
destinado una escuadrilla de diez velas, y se sabia
que los emigrados bretones tenían órden de pasar
á las islaside GerseyGuernesey. Todo, pues, jus.
tificaba los temores'de Biron, y su revista en la
baja Vendée.


Entretanto los vendeanos reunidos en .• de
junio, habían establecido cierta regularidad entre
sí, pues nombraron un consejo que gobernase el
pais ocupado por sus tropas; y el presidente del
consejo era un aventurero que se llamaba obispo
de Abra, y legado del papa, que bendecia las
banderas, celebraba misas solemnes, escitaba el
entusiasmo de los vendeanos, y hacia de este mo-
do que redundase en favor de ellos su impostura.
Aun no habían elegido generalísimo, sino que cada
,,la efe, mandaba á. los paisanos de su distrito, ha-
biéndose convenido en que se entenderían mútua-
mente en todas las operaciones. Estos gefes habían
dado una proclama en nombre de Luis XVII y del
conde de Provenza, regente del reino, durante la
menor edad del príncipe, llamándose comandantesde los ejércitos reales y católicos. Proyectaron al
principio ocupar la línea del Loira, y adelantarse


í3FRANCESA,
á Doné y Saumur; empresa atrevida, pero fácil
el estada que tenían las cosas. El dia 7 entraronen


Doné , y
el llegaron a la vista de Saumur; pero


lueg
o que se supo su marcha, recibió órden el ge-


neral Salomon, que estaba en Thouars con tres
mil hombres de buena tropa, para picarles la re-
taguardia. Salomon obedeció , y hallándolos con
tanta fuerza, que no hubiera podido acometerles
sin quedar desecho, se volvió a Thouars , y desde
aquí á Niort. Las tropas de Saumur hahian toma-
do posiciones en la inmediacion de la ciudad, ene!
camino de Fontevrault, en las trincheras de Nan-
tilly , y en las alturas de Bournan. Llegan losen-
deanoA, atacan la columna de Berthier, son recha-
zados por una artillería muy certera, pero volvien-
do con refuerzo, hacen retirarse á Berthier herido.
Todavía se resisten los gendarmes á pié, dos ba-
tallones de OrIeaus y los coraceros; mas estos pier-
den á su coronel, y en el mismo momento comien-
za la derrota, y son todos rechazados á la plaza,
donde entran tambien tras ellos los vendeanos.
Quedaba aun fuera el general Coustard que man-
daba los batallones situados en las alturas de Bour-
nan, y al verse separado de las tropas republica-
nas que halian entrado en Saumur, forma el atre-
vido proyecto de penetrar tambien en esta plaza, y
acometer por la espalda á los vendeanos. Para es-
to era preciso atravesar un puente en que acaba-
ban de colocar una batería los vencedores, y man-
da el valiente Coustard á un cuerpo de coraceros
que se apoderasen de dónde nos enviais
dicen estos?—A. la muerte, responde Coustard;
salvacion de la república lo exige.—Arrójanse los
coraceros; pero al mismo tiempo se dispersan tos




44 atEVOLUCION
batallones de Orleans y abandonan al general v á
los coraceros que atacan la batería. La cobardía
de unos hace inútil el heroismo de otros, y Cous-
tard, no pttuicull0 introducirse en Saumur, se re-
tira á Angers.


El cija 8 de junio fue ocupado Saurnur, y el si-
guiente se rindió el castillo; los vendeanos dueños


j'iva entonces de la corriente de Loira, podian diri-rse á untes ó á la Fleche , al Mans y á Paris,
pues el terror les abria paso, y todo debia ceder
á su presencia. Al mismo tiempo se hallaba Biron
en la baja Vendée, donde creía que guardando las
Costas evitaba los mayores y verdaderos pe-
ligras.


Todos nos amenazaban á un tiempo , pues los
aliados que sitiaban á Valenciennes, Conde y Ma-
guncia, estaban en vísperas de tomar estas plazas,
baluartes de nuestras fronteras. Los Vosgos in-
quietos y la Jura sublevado, daban paso franco
á la iuvasian por la parte del Rin. El ejército de
Italia, rechazado por los piamonteses, tenia á sus
espaldas los rebeldes del Mediodia v las escuadras
.inglesas. Los españoles delante de' Perpiñau ame-
nazaban apoderarse de él en un ataque, á la vista
del cam pamento francés, y hacerse dueños del Ro-
sellon. Los sublevados de Lozére estaban próximos
á ponerse en contacto con los vendeanos á lo lar-
go del Loira, cima era el provecto del autor de la
sublevacion. Los vendeanos dueños de Saumur y
la corriente del Loira, con solo desearlo podían
ejecutar los planes mas atrevidos en el interior; y
finalmente, saliendo los confederados de Caen,
Burdeos, y larsella, estaban dispuestos á sublevar
al paso á la Francia.


FRANCESA. 45


Nuestra situacion en el mes de julio de 1793,
era tanto mas desesperada , cuanto que en to-:
dos los puntos podia la Francia recibir un golpe
mortal. La liga del Norte, despreciando las pla-
zas fuertes, solo tema que dirigirse á Paris, don-
de arrojando la Convencion hacia el Loira, le po-
nla en Manos de los vendeanos. Los austriacos y
piamonteses podían efectuar una invasion por los
Alpes marítimos, derrotar á nuestro ejército y
correr triunfantes por todo el Mediodia. Los espa-
ñoles podian avanzar por la parte de Bayoua y
unirse con la Yendée, ó si se inclinaban mas al
Rosellon, marchar atrevidamente hacia el Lozére,
poco distante de la frontera, é incendiar el Medio-
dia. Los ingleses últimamei:te, en vez de cruzar el
Mediterráneo, tenían el recurso de desembarcan
tropas en la Vendée, y conducirlas desde Saumur
á Paris.


Pero ni los enemigos domésticos ni los esterio-
res de la Convencion tenían lo que asegura la vic-
toria en las guerras de revolucion. Los aliados
obraban sin concierto, y bajo el pretesto de una
guerra santa, ocultaban las miras mas personales.
Los austriacos querian á Valenciennes; el rey de
Prusia á Maguncia; los ingleses á Duokerque, los
piamonteses intentaban recobrar á Chamberv v
Niza; los españoles, aunque llevaban menos .idte-
res que los damas, tenia!' sin embargo alguna es-
peranza respecto al Rosellon; y por lin, ingle-
ses pensaban mas bien en ocupar con sus escua-
dras el Mediterráneo, ganando en él algun puerto,
que en favorecer con útiles socorros á'la Vendée..
Ademas de este egoismo general, que itnnedia á los
aliados estender sus miras mas allá de lo que les




46 REVOLUCION


sugería su inmediata utilidad, todos eran sistemá-
ticos v tímidos en la guerra , defendiendo con la
antigua rutina militar las antiguas rutinas ponti-
ficas, en cu yo favor se babilla armado; y respecto
á los vendeanos, sublevados como hombres senci-
llos contra el genio de la revolucion, peleaban co-
mo tiradores valientes , pero escasos de faculta-
des. Los confederados esparcidos por la superficie
de laFrancia, como tenian que comunicarse a lar-
l=as distancias para combinar sus operaciones , y
se proclamaban timidamente contra la autoridad
central, sin mas estímulo que la frialdad de sus pa-
siones, tenian que obrar con lentitud é incertidum-
bre. Por otra parte, se acusaban en secreto de que
comprometian á su patria, distrayéndola criminal-
mente, y empezaban á conocer que cuando toda
Europa alzaba su espada contra nosotros, era cul-
pable el que se ponla á discurrir si habia de ser re-
volucionario como Petion y Vergniaud, ó como Ro-
bespierre y Danton; deduciendo por fin, que en se-
mejantes circunstancias solo habla un buen medio
de serlo, es decir, el mas enérgico. En efecto, va
diferentes facciones que se levantaban á su alred-e-
dor les iban advirtiendo su falta; pues no eran so-
lo los constituyentes, sino los agentes de la anti-
gua cúrte, los secuaces del antiguo clero, y en una
palabra, todos los amantes del poder absoluto, los
fluese levantaban á un mismo tiempo; siendo evi-
dente para ellos que todo el que se oponia á la re-
-volucion, favorecia á los enemigos de la libertad y
del patriotismo.


Tales eran las causas que hacían á los aliados
tan ineptos y tímidos, tau débiles á los vendeanos,
á los confederados tan indecisos, y que debian pro-


FRANCESA. 47


meter el triunfo de la Convencion contra las divi-
siones domésticas y contra la Europa entera. Los
montañeses, únicamente llevados de una pasion
fuerte y de un pensamiento único, la salvacion de
la patria, sintiendo la exaltacion de ánimo que
inspira los medios mas nuevos y atrevidos , no
juzgándolos nunca, ni arriesgados, ni costosos, con
tal que sean saludables, debian desbaratar con una
defensa imprevista y sublime á unos enemigos
torpes, vulgares ydesavenidos, y sofocar unas fac-
ciones que quedan el antiguo régimen, y la revo-
lucion en todos sus grados, pero sin tener ni armo-
nía, ni determinado objeto.


En medio de las criticas circunstancias en que
la Convencion se hallaba, no tuvo un solo instan-
te de sobresalto; mientras las plazas fuertes ó los
campamentos atrincherados detenian por un mo-
mento á los enemigos en las diferentes fronteras;
la junta de salvacion publica trabajaba dia y noche
en organizar los ejércitos, en completarlos con el
alistamiento de trescientos mil hombres, en enviar
instrucciones á los generales, y en remitir fondos
y municiones, capitulando con todas las adminis-
traciones locales que en provecho de los confede-
rados querian retener las provisiones destinadas á
los ejércitos, y logrando hacerles desistir con la
poderosa consideracion de la salvacion pública.


Mientras que la junta empleaba estos medios,
con respecto al enemigo esterior, la Convencion no
obraba con menos eficacia respecto á los interio-
res. El mejor recurso contra un enemigo que du-
da de su derecho y fuerzas, es no dudar de las pro-
pias, y asi se condujo la Convencion. Ya hemos
visto los enérgicos decretos que dió al primer aso-




nEvoLucioN
mo de revolucion; mas como no hubiesen querido
ceder muchas ciudades, ni remotamente seto ocur-
rió la idea de transijir con ellas; puesto que sus ac-
tos llevaban todo el sello de la rebelion. Los leo-
neses se habian negado á obedecer v á envia


á los patriotas presos; ella ordeno á sus
comisionados en el ejército de los Alpes, que usa-
sen de la fuerza, sin temer las dilicultades ni los
peligros que corrian estos comisionados en (..1 re-
noble, con los piamonteses á la vista y con los su-
blevados del Iserey del Ródano irla espalda. Rau-
dóles ademas que hiciesen entrar á Marsella en su
deber, y solo concedió tres dios á todas las aiLni-
nistraciones para retractarse de sus acuerdos equí-
vocos, enviando finalmente á Vernon algunos 1J,!Ii.-
darines y unos cuantos miles de ciudadano; de Pa-
rís para que sometiesen inmediatametu á. los re-
beldes de Calvados, que eran los mas inmediatos
á la capital.


No se echó en olvido tamp )eo el gran recurso
de la constitucion para cuya obra halaron ocho
dias, pues era mas bien un medio de fusion, que
un verdadero plan legislativa. Su.redaetor hahia
sido Heraul-Sechelles, y segun este provecto, to-
do francés de edad de 21 años era ciudadano y po-
dia ejercer sus derechos políticos sin ningunacon-
dicion de fortuna ó propiedad. Los ciudadanos reu-
nidos nombraban un diputado por cada cincuenta
mil almas. Los diputados que componian una sola
Asamblea, no podian permanecer en ella mas de
un año. Daban decretos por todo loque tema rela-
cion con las necesidades urgentes del Estado, de-
cretos cue eran ejxutivos sin tardanza. Dictaban
leyes para todo lo que tenia relacion con el interés


FRANCESA. 49


general y menos urgente, y estas leyes no se san-
cionaban hasta que espirado un término dado, no
reclamasen contra ellas las asambleas primarias.
Estas se formaban de derecho y sin convocacion,
para renovar los diputados el primer dio de mayo,
v podian pedir Convenciones para modificar el ac-
ta El poder ejecutivo se hallaba en
veinte v cuatro individuos nombrados por los elec-
tores que era la única eleccion inmediata. Las
asambleas primarias nombraban los electores, es-
tos los candidatos, v el cuerpo legislativo redu-
cia por eliminacion los candidatos á veinte y cua-
tro. Estos veinte y cuatro individuos del consejo
elegian los generales, los ministros, los agentes de
todas clases, tomándolos fuera de su seno, debien-
do dirigirlos, vigilarlos, y ser continuamente res-
ponsables de elos. El consejo ejecutivo se reno-
vaba por mitad todos los años ; y finalmente, esta
constitucion tan breve, tan democrática, en que el
gobierno quedaba reducido á una mera comision
temporal, respetaba sin embargo un resto del an-
tiguo régimen, los ayuntamientos, cuyas atribu-
ciones y facultades no variaban. La energía de que
habian dado pruebas, fué la causa de que la con-
servasen en aquella tabla rasa en que no quedaba
el menor vestijio de lo pasado. Esta constitucion
se adoptó casi sin discusion en ocho dias, como
que se habla presentado el proyecto el dia 10 de
junio, y ya se habla decretado el Vi., y en el mo-
mento de haberse votado su totalidad, resonaron
salvas en Paris, y por todas partes se oyeron gritos
de regocijo Imprimiéronse muchos miles deejem
piares para remitirlos á toda la FranciáV,-Oolo
algunos de los alborotadores que habian preparado


Biblielem popular.
T. Hl. 436




50 REVOLUCION
d 31 de mayo , la hicieron una leve oposicion.


'Traeremos á la memoria al jóven Varia que
peroraba en las plazas y sitios públicos; al leonés
Leclerc, Oven tambien y tau terrible en sus dis-
cursos á los jacobinos, que el mismo Marat se
alarmaba de oirle; y á aquel Santiago Roux tan
cruel con el desdichado Luis XVI, que quería de-
volverle su testamento; hombres todos que se ha-
lan distinguido en la última insurreccion, y te-
nian gran influjo en la junta del palacio episcopal
y en los franciscanos. hallaron el gran defecto de
q ue la constitucion nada duda contra los logreros
'y estendieron una peticion, que fueron haciendo
firmar por las calles, dirigiéndose en seguida á
amotinar á los franciscanos á quienes decian que
la constitucion estaba incompleta, porque ninguna
disposicion contenia contra los mayores enemigos
del pueblo. En vano quiso Legendre oponerse á es•
te movimiento; y adoptada que fue por la sociedad
iai PCtieton, !a presentó ella misma á la Convencion.
Indignóse sobremanera toda la Montaña al oiría;
Rohespierre y Collot-d'Ilerbois, llenos de ira hi-
cieron se desechase la peticion, y pasaron á los ja-
cobinos para manifestarles el peligro de tan pérli -
do entusiasmo, que llevaba el fin, decian , de es-
traviar al pueblo, no pudiendo ser mas la pro-
duccion de unos hombres pagados por los enemi-
gos de la república. «Esa constitucion, dccia Ro-
bespierre, es la mas popular que jamás ha existí-
«do y es obra de una Asamblea contrarevolucio-
«naria en otro tiempo, pero libre hoy de los hom-
bres que contrariaban su marcha y entorpecian


«sus operaciones. Purificada en la actualidad esta
«Asamblea, ha producido la obra mas bella y mas


.FRANCESA. áf
«popular que han tenido jamás los hombres; ¿y ha-
«brá alguno cubierto con el disfraz de patriotismo,
«jactándose de amar al pueblo mas que nosotros,
«que amotine á los ciudadanos de todas clases y
«quiera probar que no les conviene una constan-
«cion, vinculo de toda la Francia? Desconfiad de
«semejantes tramas, desconfiad de esos ex-cléri-
«gos, coligados con los austriacos! Reconoced la
«nueva máscara con que van á disfrazarse los aris-
«tócratas! Yo veo en el porvenir un nuevo crimen,
«que no está lejos acaso de producirsu efecto, pe-
«ro nosotros le descubriremos y confundiremos á
«los enemigos del pueblo , cualquiera que sea la
«forma en que se nos presenten.» Collot d'llerbois
habló con la misma vehemencia que Robespierre,
y sostuvo que los enemigos de la república querian
poderdecir á los departamentos «Ya veis que Pa-
«risaprueba , e1 lenguage . de Santiago Roux!» Am-
bos oradores fueron unánimemente aplaudidos.
Los jacobinos que se preciaban de unir la politica
á la pasion revolucionaria y la prudencia á la ener-
gia, enviaron una diputacion á los franciscanos,
cuyo orador era Collot-d'ilerbois. Recibiéronle
:ellos con la considera.cion que merecia uno (le los
.•mas famosos mdividuos de los jacobinos y laMon-
taña, manifestando un profundo respeto á la so-
ciedad que los enviaba. Retiróse la peticion y que-
daron ese!uidos Santiago Roux y .Leclerc; Varlet ob-
tuvo perdon por su edad, y dieron satisfacciones á
Legendre, por las insolentes palabras con que en
la anterior sesion le habian tratado. Desagraviada
asila constitucion, se remitió á toda la Francia pa-
ra que recibiese la sancion de todas las Asambleas
primarias.




.52
REVOLUCION


47 De este modo presentaba la Convencion á los
departamentos con una mano la constitucion y con
Otra el decreto, en que solo se les concedia tres
dias para decidirse. La constitucion sinceraba á la
Montaña de todo proyecto de usurpador' , dando


pretexto para unirse con una autoridad justifi-
cada v el decreto de los tres días no daba fugará
incertidumbres, obligando á preferir el partido de
la obediencia.


Cedieron en efecto muchos departamentos, y
aunque insistieron otros en su primer propósito,
dirigíanse correspondencias y diputaciones, como
esperándose unos á otros para obrar. Las distan-
cias no permitían una comunicacion muy breve, ni
una union completa; ademas de que la falta de
genio revolucionario. impedia hallar los recursos in-
dispensables para triunfar; porque por muy dispues-
ta que la multitud se halle, jamás está pronta á
_hacer sacrificios sino la deciden á ellos otros hom-
bres de mas alma. Para amotinar á los vecinos mo-
derados de las ciudades, obligarlos á marchar, á
contribuir y á apresurarse, eran indispensables me-
dios muy violentos; pero los girondinos que vitu-
peraban tales medios, propios en los montañeses,
no podian valerse de ellos; los comerciantes bor-
delesescreian haber hecho un milagro, cuando ha-
bian hablado con alguna viveza en las secciones,
aunque no habian salido de sus murallas ; los mar-
selleses, algo mas acalorados, habian enviado seis
mil hombres á Aviñon, pero no se habian alistado
ellos en este pequeño ejército, sino que habian
puesto en su lugar soldados pagados; los leoneses
esperaban la reunion de los provenzales, y los del
IanItiedoc; los Willp?pdol se habian entibiado al.


FRANCESA. 53


parecer, y únicamente los bretones permanecían
constantes, habiendo llenado por sí mismos los
cuadros de sus batallones.


Reinaba mucha turbacion en Caen , centro
principal de la sublevacion, y las columnas que ha-
bian salido de este punto, eran las que primero de-
bian encontrar á. las tropas de la Convencion; cho-
que que debla ser muy interesante. Los diputados
proscritos que se hallaban al lado de Wimpffen se
quejaban de su lentitud, y creían ver en él un rea-
lista; por lo cual, viéndoseeste estrechado por to-
das partes, mandó por lin á Puisaye e' 13 de julio
que condujese su vanguardia á Vernou, anuncian-
do que él mismo se dirigirla allí con todas sus
fuerzas. En efecto, el 13 salió Puisaye hácia Pace,
y se encontró con los reclutas de Paris, acom paña-
dosde algunos escuadrones de gendarmes. Por am-
bas partes se dispararon algunos tiros en los bos-
ques, y al siguiente dia 14, los confederados ocu-
paron á Paris, consiguiendo una pequeña ventaja,
pero al inmediato se presentó con cañones la tropa
de la Convelido'', y á la primera descarga, espar-
ciéndose el terror por las filas de los confederados,
se dispersaron y huyeron desordenadamente á
Evreux. Menos tímidos los bretones se retiraron
mas ordenadamente, pero fueron envueltos en el
movimiento retrógrado de los otros. Llenóse de
consternacion todo el Calvados al saber esta noti-
cia, y todas las administraciones empezaron á ar-
repentirse de su imprudente conducta. Apenas lle-
garon á Caen los detalles de esta derrota cuando
Wimpffen reunió á los diputados, y les propuso
fortificarse en esta ciudad, haciendo en ella una te-
náz resistencia. Esplicándose algo mas. les dijo que




54 REVOLUCtopt
no hallaba otro medio de sostener esta lucha que
el de acomodarse con un aliado poderoso, y que si
querian alguno, él se los proporcionaria dándoles
á entender trataba del gabinete inglés; añadió
que creía imposible la república, y que el resta-
blecimiento de la monarquía no era á sus ojos nin-
guna desdicha ; pero los girondinos rechazaron
abiertamente semejantes ofertas, manifestando la.
mas enérgica indignacion. Empezaron entonces a.
conocer algunos la imprudencia de sus proyectos,
y el riesgo de levantar un estandarte, cuando to-
das las facciones se reunieron para destruir la re-
pública; sin embargo, no perdieron del todo la es-
peranza, y trataron de retirarse á Burdeos, donde.
juzgaban algunos que podrían producir un movi-
miento puramente republicano y mas feliz que el
del Calvados y la Bretaña. Marcharon, pues , con
los batallones bretones que se volvian á sus casas,
y proyectaron ir á embarcarse á Brest, á cu yo efec-
to se disfrazaron de soldados, y se mezclaron en
las filas del batallon de Finisterr.e, porque desde el
descalabro de Yemen necesitaban ocultarse , no
fuesen arrestados por las administraciones que
quisieran someterse y dar pruebas visibles de celo
á la Convencion. Asis


recorrieron parte de la Nor-
mandía y Bretaña en medio de continuos peligros
y terribles sufrimientos, yendo á ocultarse en las
inmediaciones de Brest, para trasladarse despues á
Burdeos. Componían aquella tropa los ilustres fu-
gitivos Barbaroux, Petion, Salles, Louvét , Meil-
han, Guadet, Kervelegan, Corsas, Girey-Dupré,
colaborador de Brissot, Marchena , jóven español
que habia venido á buscar la libertad en Francia,
y Riouffe, jóven tambien y unido á los girondinos


FRANCESA. 55


por puro entusiasmo. Todos ellos se velan perse-
guidos como traidores á la patria cuando á la .ver-
dad se hallaban dispuestos á sacrificarla sus vidas,
si bien debemos confesar al mismo tiempo, que la
cmprometian con sus descabelladas disposiciones.


Todas las administraciones de la Bretaña, de
los departamentos del Oeste y valle superior del
Loira se apresuraban á


co


ceder para evitar que las
pusiesen fuera de la ley, y astitucion, que iba
llegando á todas partes, servia de pretexto para la
aumision general. La Convencion, decían, no tra-
taba de eternizarse ni apoderarse del mando,
cuando daba una constitucion ; constitucio n que
debia concluir bien pronto con la existencia de las
facciones, al paso que pareeia comprende r el go-
bierno mas sencillo que jamás se 'labia


visto, En-


tretanto, los ayuntamientos
montañeses .y los clubs


jacobinos redoblaban su energía. ; y los honrados
secuaces de la Gironda tedian ante una revolucionque no tedian fuerza para combatir, ni hubieran
podido defender. Tolosa procuró inmediatamentejustificarse y aunque los bordeleses mas decididos
no se sometieron formalmente , retiraron su van-
guardia, y dejaron de anunciar su marcha á Paris.
Otros sucesos importanteS vinieron a terminar


los
peligros de la Convencion en el Oeste y Mediodía,
cuales fueron la defensa de Nantes la dispersion
do los rebeldes del Lozere. Hemos 'visto en Sau-
mur á los veudeanos dueños de la corriente de!
Loira, pudiendo, si se hubieran aprovechado de
su posicion, hacer una tentativa contra Paris que
acaso les hubiera salido bien, porque la Fleche y el
A, la.ns se hallaban sin medios de resistencia. El
Único que e.stendia sus miras mas allá de la Yen.




56 REVOLUCION
dée, era el jóven Bonchamps, que hubiera queri-
do hacer una incursion en Bretaña, para ganar un
puerto en el Occéano, y dirigirse á continuacion
hacia Paris; pero sus compañeros de armas care-
cían de genio para comprenderle. La verdadera ea-
pital contra la que debía marcharse era , segun
ellos. Nantes, y ni su imaginacion ni sus deseos
ambicionaban mas; sin embargo, habla muchasra-
zones para hacerlo, porque Nantes abria la comu-
nicacion con el mar, aseguraba el dominio de todo
el pais, v despues de la toma de esta ciudad, nada
se oponía-


á los vendeanos para intentar proyectos
mas atrevidos: por otra parte , no sacaban de su
casa á los soldados, consideracion muy importante
con unos paisanos que no querían perder jamás de
vista sus campanarios. Charette, dueño de la baja
Verdee, despues de haber hecho un falso amago
sobre los Sables, se habla apoderado de Machecoul,
y se hallaba á las puertas de Nantes. No se !labia
convenido jamás con los gefes de la alta 'S'ondee;
pero ofrecía entrar por esta vez en negociaciones
con ellos, prometiendo atacar á Nantes por la orilla
izquierda, mientras el grande ejército la acometia
por la derecha , pareciendo muy dificil que no su-
cumbiese á tal reunion de medios.


Evacuaron pues á Saumur los Nendeanos , ba-
jaron hacia Angers , y se prepararon á dirigirse
desde este punto á Nantes, costeando la orilla de-
recha del Loira, y aunque su ejército era ya muy
reducido, porque muchos paisanos no habian que-
rido comprometerse en tan larga espedicion, con
todo ascendia aun á cerca de treinta mil hombres.
Nombraron un generalísimo, v eligieron al carre-
tero Catheliaeau para alhagar y tener mas propi-


FRANCESA. 57


cios a los campesinos. Lescure, que estaba herido,debió quedarse en lo interior del pais para procurar
nuevos reclutas, hacer frente á las tropas de Niort
é impedir que se interrumpiese el sitio de Nantes.Entretanto la comision de representantes resi-
dente en Tours, pedia socorros incesantemente, y
obligaba á Biron, que recorria las costas, á mar-
char- aceleradamente al alcance de los vendeanos.
No contenta con llamarle, proyectaba operaciones
en su ausencia, y enviaba á Nantes cuantas tropas
se habian podido reunir en Saumur. Biron respon-
dió inmediatamente á las exigencias de la comision,
diciendo que aprobaba el movimiento ejecutado
sin su Orden, pero cine se veia obligado á guardar
los Sables y la Rochela, ciudades que juzgaba de
mayor importancia que Nantes; que los mejores
batallones del ejército, como los de la gironda,
iban á dejarle, y era preciso reemplazarlos; que le
era imposible mover su ejército sin que se le de-
sertase y entregase al pillaje, segun lo indiscipli-
nado que estaba, Y que todo lo mas de que podria
desprenderse era de unos tres mil hombres orga-
nizados, siendo una necedad marchar contra Salí-
mur é internarse en el pais con tan pequeñas fuer-
zas. Escribió Biron al mismo tiempo á la junta de
salvacion pública, presentando su dimision, va que
los representantes qucrian apropiarse de ese modo
el mando, y la junta le respondió que tenia razon,
por que los representantes podian aconsejar ó pro-
poner ciertas operaciones, pero no mandarlas, v
que él solo debia tomar las providencias que juzga'-
se oportunas para conservar á Nantes, la Rochela
y Niort. A.pesar de todo, Biron no dejó de hacer es-
fuerzos para formar un pequeíto ejercito mas lige-




38 REVOLUCTON


ro, con el cual pudiese dirijirse á socorrer á la de.
dad sitiada. Durante este intervalo, dejaron los
vendeanos á Angers el 27, y se pusieron el 28 á la
vista de Nantes, la cual no escuchó su amenazadora
intimacion, y ello se dispusieron al ataque. Debia
darse este ea ambas orillas el dia 29 á las dos de la
mañana, y Canclaux no contaba para guardar un es-
pacio innlensocortado por muchos canales del Loira,
masque cinco mil hombres de tropas organizadas y
otro, tantos guardias na•ionales. Tomó las dispo-
siciones que juzgó mas oportunas, y comunicó el
mayor aliento á la guarnicion. El dia 29 rompió
Charette el ataque á la hora convenida por la par-
te de los puentes; pero Cathelineau que operaba
en la orilla derecha y tenia á su cargo lo mas difí-
cil de la empresa, quedó detenido en el punto de
Niort, donde hicieron la mas heróica resistencia
algunos centenares de hombres. El ataque retar-
dado por esta parte se hizo mas dificil ; sin embar-
go, los vendeanos se diseminaron por detrás de los
cercados y huertos, y estrecharon á la ciudad des-
de mas cerca. Canclaux, general en gefe, y Beysser
comandante de la plaza, sostuvieron las tropas re-
publicanas. Cathelineau redobló por su parte los.
esfuerzos, y va estaba muy internado en un arra-
bal cuando quedó mortalmente herido de un bala-
zo. Sus soldados se retiraron consternados, con-
duciéndole en sus hombros, y desde aquel mo-
mento aflojó el ataque, dispersándose los vendea-
nos despues de diez horas de combate y salvándo-
se la plaza.


Todos en aquella jornada hicieron su deber. La
guardia nacional había rivalizado con las tropas
de línea, y el mismo corregidor recibió una heri-


FRA:Ne ESA.. 59


da. Al dia siguiente entraron los vendeanos en unas
barcas, v se 'dirigieron al interior del pais, desde,
cuyo memento perdieron laocasiou de grandes em-
presas, no debiendo aspirar ya á ninguna a.ccion irn •
portante, v pudiendo confiar todo lo mas en ocupar
su pais propio. Al mismo Tiempo, apresurándose-
Biron á socorrerá Nantes, llegaba á Angers con las-
tropas que halda podido reunir, y Westermann se.
dirigía á la Vendée con su legion germánica.
dirigía se vió libre Nantes, cuando sus auto-
ridades sumamente afectas á los girondinos, qui-
sieron unirse con los insurgentes del Calvados.
Dió en efecto una providencia hostil contra la Con-
vencion, pero Canclaux se opuso con tal fuerza, que-
consiguió red ucirlos al Orden.


Por esta parte se halan superado los mayores
peligros. En el Lozere ocurria un acontecimiento
no menos importante ; la sumision de treinta mil
insurgentes que hubieran podido cerrespouderse
con los vendeanos ó con los españoles por el Itosellon.
Por una circunstancia no menos dichosa, el dipu-
tado Fabre, enviado al ejército de los Pirineos
orientales, se hallaba allí en el momento de la su-
blevacion, y desplegó una energia que despues
pagó con la muerte en aquel departamento. Se
apoderó de las autoridades, puso á toda la pobla-
mon sobre las armas, convocó toda la gendarmeria.
y tropas organizadas que !labia en los alrededo-
res, sublevó el Cantal, el Alto Loira v el Puy -de-
Dome, y los rebeldes arrollados en el primer mo-
vimiento y perseguidos por todas partes, se dis-
persaron y huyeron por los bosques, quedando stz
gefe, el ex-constituyente Charrier, en poder de-
los vencedores, Por los papeles que se Je cogieron.




60 111 REVOLCCION
se supo que su proyecto era unirse á la gran cons-
p racion seis meses antes descubierta en Bretaña,
cuyo trefe, La Rouarie, habia muerto sin poder
realizar su; planes. Ouedab pues, tranquilas las
montañas del centro ' .Nlediodia, protegidas las
espaldas del ejército de los Pirineos, y el valle del
Ródano uo tenia ya á uno de sus lados montañas
Sublevadas.


La sumision del Mediodia acabó de completar-
se con una victoria inesperada contra los españoles
en el Rosellon. Despues de su primera marcha á
los valles cie Tech y de la Tct, les vimos retroce-
der para apoderarse de Bellagnardia y los Baños,
y volver luego á la vista del campamento francés.
bespues de una prolija observacion le acometieron
en 17 de julio: los franceses apenas tenias doce
mil reclutas, los españoles contaban al contrario
con Quince ó diez y seis mil hombres perfectamen-
te aguerridos. Ricardos con ánimo de envolvernos
habla dividido mucho su gente. Nuestros jóvenes
voluntarios, sostenidos por el general Barbantane y
el valiente Dagobert, se mantenian firmes en sus '-
trincheras, hasta que despues de indecibles esfuer-
zos, pareció que los españoles iban á emprender la
retirada. Dagobert que aguardaba este momento,
se arroji sobre ellos, pero de repente se desordenó
uno de sus batallones, y felizmente al verlo vola-
ron en su socorro Defler y Barbantane, y se pre-
cipitaron todos con tal ímpetu, que el enemigo
quedó derrotado. Este comoate del 17 de julio,
reanimó á nuestros soldados, y segun la espresion
de un historiador, produjo en los Pirineos el efecto
que el año anterior habia producido Valmy en la
Champaña.


64FRANCESA .
Dubois-Grance, colocado entre la Savoya des-


contenta, la Suiza vacilante, y Grenoble y Lyon
sublevadas, se conducia por la parte de los Alpes
con tanto vigor como fortuna. Mientras las auto-
ridades de las secciones prestaban en su presencia
el juramento federalista, hacia prestar el opuesto
al club y á su ejército, aguardando el primer mo-
mento favorable para obrar. En efecto, habiéndo-
se apoderado de la correspondencia de las autori-
dades, hallé en ella la prueba de que trataban de
coligarse con Lean, y entonces las denunció al
pueblo de Grenoble como culpables de que inten-
taban disolver la república con una guerra civil, y
aprovechándose de un momento de entusiasmo las
hizo destituir y devolver toda la autoridad al anti-
guo Ayuntamiento. Tranquilo desde aquel momen-
to por Grenoble, se dedicó á reorganizar el ejército
de los Alpes para conservar la Savoya, y poner en
práctica los decretos de la Convencion contra Lyon
y Marsella. Varió todos los estados mayores, res-
tableció el órden en sus batallones, incorporó á
los reclutas del levantamiento de trescientos mil
hombres; y aunque los departamentos del Lozere
y alto Loira emplearon sus contingentes en sofocar
la sublevacion de sus montañas, procuró suplirlos
con mozos quintados. Despues de estas primeras
atenciones, mandó salir al general Carteaux con
algunos batallones de infantería, y con la legion
formada en Savoya bajo el nombre 'de los Allobro-
ges, con direccion á Valence, para que ocupando
la corriente del Ródano se impidiese la union de
los de Marsella con los l yoneses. Carteaux salien-
do á principios de julio, pasó rápidamente á Va-
lence, y de aqui al puente del Espíritu-Santo,




1!




02 REVOLUCION
donde cayó sobre los nimeses, dispersando á unos,
incorporando á otros con su ejercito y haciéndose
dueño de .ambas orillas del Ródano; despees de
lo cual se dirigió inmediatamenle á Aviñon, donde
poco tiempo antes se habían situado los marselleses.


Mientras ocurria esto en Grenoble, Lyon fin-
giendo siempre la mayor fidelidad á la república, y
prometiendo conservar su unidad é indivisibilidad,
negaba sin embargo su obediencia al decreto d
la Convencion, que llamaba al tribunal revolu-
-cionario de Paris los procesos que se habian forma-
do contra algunos patriotas. Su comision y estado
mayor, estaban llenos de realistas ocultos, pues
itambaud, presidente de la primera, y Precy, co-
mandante de la fuerza departamental, eran amigos
secretos de la causa de la emigracion. Seducidos
por fatales sugestiones, los desgraciados lyoneses,
iban á comprometerse con la Convencion, que obe-
decida y triunfante, baria luogo caer sobre los úl-
timos rebeldes todo el castigo dispuesto contra la
confederacion vencida. Entre tanto se armaban en
Saint-Etienne, y recogian desertores de toda espe-
cie pero con el fin siempre de no mostrarse abier-
tamente rebeldes, dejaban pasar los convo y es des-
tinados á las fronteras, y ponian en libertad á los
diputados Noel-Pointe, Santeyra y Lesterpt-Beau-
vais. arrestados por los Ayuntamientos inmediatos.


El Jura estaba algo mas tranquilo; los repre-
sentantes Bassal y Garnier á quienes hemos visto
en é! con mil v quinientos hombres rodeados por
quince mil, hallan alejado sus fuerzas tan despro-
porcionadas, y trataron de capitular como lo logra-
ron, prometiéndoles las autoridades sublevadas ter-
minar estas disensiones aceptando la constitucion.


FRANCESA. 63
Cerca de dos meses habian pasado desde el 2 de


j unio y Valenciennes y Alaguncia seguian amena-
zadas; pero la Normandia, la Bretaña y casi todos
los departamentos del Oeste se habian reducido á
la obediencia. Nantes acababa de verse libre de los
vendeanos, los bordeleses no se atrevían á salir de
sus murallas, el Lozere se hallaba sometido, los
Pirineos seguros por entonces, Grenoble tranquilo,
Marsella dividida de Lyon por el triunfo de Car-
teaux, y Ly


on que se negaba á obedecer los de-
cretos, no se atrevía con todo á declarar la guerra;
de modo que la autoridad de la Convencion se ha-
llaba restablecida casi interiormente. Por una par-
te la lentitud de los confederados, su falta de ar-
monía y sus incompletos medios, y por otra la
energía de la Convencion, la unidad de su poder,
su posicion central, su costumbre de mandar, y su
política, diestra y rigorosa sucesivamente, habian
hecho {loe triunfase la Montaña del postrer esfuer-
zo de los girondinos. Celebremos este resultado,
porque cuando la Francia se veia atacada por to-
das partes, el mas digno de mandar era el mas
fuerte. Los confederados vencidos se condenaban
con sus propias palabras, pus decian que los hom-
bres de bien nunca supieron ser audaces.


Pero mientras estos sucumbian por todas par-
tes ocurrió un suceso que iba á estilar mas furor
aun contra ellos.


Vivia por entonces en el Calvados una jóven de
veinte y cincoaños, que a sugrande hermosura acom-
pañaba un carácter lirme é independiente. Llama-
base Carlota Corday de Armans. Sus costumbres
eran puras, pero su imaginacion inquieta v fogo-
sa. Babia dejado la casa de su padre, para. vivir




1


64 nEVOLUCION
con mas libertad en la de unaamiga suya de Caen.
En otro tiempo !labia reclamado su padre. por
medio de algunos escritos, los privilegios de su
provincia, cuando la Francia' estaba reducida aun
á reclamar los de las ciudades y provincias. En-
tusiasmada la jóven Cordav por la causa de la re- 4
volucion, como otras muchas mugeres de su tiem-
po, se embelesaba como madama Roland con la
idea de una república sometida á leves, y fecunda
ea virtudes. Parecíale que los giranta Mos intenta-
ban realizar sus sueños ; solo los montañeses creía
que losdificultaban, y al recibir la noticia del 34 de
mayo resolvió vengar á sus queridos oradores. Em-
pezaba la guerra del Calvados, y juzgó ella, que si
con la sublevacion de losdepartamentos coincidía la
muerte del corifeo de los anarquistas, se afianzaría
el triunfo de los primeros ; y así resolvió hacer un
costoso sacrificio, consagrando á su patria una vida
que carecía de los deberes y encantos de esposa,
de madre, y de todos los denlas vínculos sociales.
Engañó á su padre, escribiéndole, que siendo cada
vez mas terribles los disturbios de la Francia, iba
á Inglaterra en busca de seguridad y de sosiego,


,y al escribir esto, se encaminaba hácia Paris. An-
tes de su marcha, deseó ver en Caen á los diputa-
dos, objetos de su pasion y de su entusiasmo, y á
fin de conseguirlo se valió de un ardid, pidiendo á
Barbaron: tin:i carta de recomendacion para el mi-
nistro del interior, de quien decia que tenia que
reclamar varios papeles pertenecientes á una anti-
gua canonesa amiga suya. Ilarbaroux le dió una
para el diputado Duperrét, amigo de Garát, y sus
compañeros, que cuando la vieron y la oyeron' es-
presar su odio contra los montañeses


- , y su entusias-


FRANCESA. 65


mo hacia 'una república concertada y pura, queda-
ron admirados de su belleza y sorprendidos de sus
sentimientos; aunque ignorandotodos sus designios.


Apenas llegó á Paris Carlota Corday pensó en
la elección de su víctima. Danton y Robespierre
eran demasiado célebres en la Montaña para mere-
cer su atrevimiento, pero Marát era quien mas ter-
rible había parecido en las provincias , mirándole
como cl primeranarquista, Intentó, pues, asesinar á
Mara t en medio de la Montaña-y de sus amigos, mas
no podia conseguirlo, .porque este se hallaba en un
estado que le impedia asistir á la Convencion. Fá-
cil será recordar que voluntariamente se habla pri-
vado de concurrir por quince dias, pero viendo que
el proceso de los girondinos no podía concluirse
aun, puso fin á esta farsa ridícula y volvió á ocu-
par su puesto. Una de aquellas enfermedades fe-
briles, que en las revoluciones terminan con las vi-
das borrascosas que no conclu y en en el cadalso, le
obiigó al punto á retirarse y á no salir de su casa;
pero nada podia calmar ami allí su devoradora ac-
tividad ; pues parte del tila lo pasaba en el baño,
rodeado de plumas y papeles, escribiendo sin cesar,
redactando su periódico , escribiendo cartas á la
-Convencion, y quejándose de que apenas se hacia
caso de ellas. En la última que escribio decia , que
si no la leian, baria que aunque enfermo, le lleva-
sen á la tribuna y la leeria él mismo. Denunciaba
en esta carta á los dos generales Custine v lliron
¡diciendo que «Custine, trasportado desde el Rin al
-Norte hacia lo mismo que Dumouriez; maldecia de
-los anrwqrtistas , arreglaba á su antojo sus estados
-mayores, armaba á ciertos batallones, desarmabaá
otros y los situaba con arreglo á sus planes, que


Biblioteca popular. P. III. 437




66 REVOLUCION
eran sin duda los de un conspirador.» (Recuérdese
que Custine se aprovechaba del sitio de Valencien-
nes para reorganizar en el campamento de César el
ejército del Norte.) «En cuanto aBiron era un anti-
guo sirviente de palacio ; aparentaba temer mucho
a los ingleses con objeto de permanecer en la baja
Vendée, v dejar al enemigo poseer tranquilamente
la superior ; esperando sin duda un desembarco
para pasarse á ellos y entregarles nuestro ejército.
La guerra de la Vendée debiera haberse va con-
cluido , pues un hombre reflexivo habiendo visto
batirse una vez á los vendeanos , no podia menos
de haber hallado medios para destruirlos. En cuan-
to á él, que entendia tambien del arte militar, ha-
bia concebido una maniobra , v que á uo
ser por el mal estado de su salud se hubiera dirijt-
do á las orillas del Loira para poner su plan en eje-
cucion. Que Custine y Biron eran los dos Dumou-
riez de la época, y que despues de prenderlos era
preciso adoptar una providencia, que respondiese
finalmente á todas las calumnias y comprometiese
sin remedo á todos los diputados en la revolucion,
cuya providencia era ajusticiar á los Borbones que
estaban presos, y poner en venta las cabezas de los
Borbones fugitivos; y que asi no se acusarla mas á
los unos porque destinaban á Orleans el trono, im-
pidiendo á los otros que hiciesen las paces con la fa-
milia de los Capelos.»


Por aquí se ve que él no perdia jamás su orgullo,
su furor ni su aran por adelantarse á los recelos del
pueblo. En efecto, Custine y Biron iban á conver-
tirse ambos ea blancos de las iras de todo el mun-
do, siendo Marat el que, enfermo y moribundo, te-
nia aun el honor de la iniciativa.


FRANCESk• 67


Carlota Corday para lograr su ob:;eto tuvo que ir
ábuscarlo á su casa. Primero entregó la carta que
tenia para Duperrét, hizo su diligencia con el mi-


nistro del interior, su
or, y se preparó a consumar pro-


vecto. Preguntó á un cochero de alquiler por la ha-
bitacion de Slarat, se fu¿,. á ella, y no dejándola en-
trar, le escribió un papel en que le decia, que aca-
bando de llegar del Calvados, tenia importantes se-
cretos que descubrirle , lo cual era suficiente para
conseguir verle. Presentóse en electo el 43 de julio
á.las ocho de la noche, -y el ama.de Marat, que era
una muger de veinte y siete años, con quien el vivia
conyugalmente, la puso algunas dificultades; pero
Marat , que estaba en el baño , oyendo á Carlota
Corday, la hizo entrar. Quedóse sola con él , y le
contó lo que Babia visto en Caen ; despues se puso
á escucharle á considerarle detenidamente antes
ele descargar -el golpe. Preguntóla Marat con soli-
citud los nombres de los diputados residentes en
Caen ; nombrólos ella, y tomando él un lápiz , se
puso á escribirlos, diciendo: bien; pues todos irán
á la guillotina.—A la guillotina!... replicó indig-
nada la jóven Corday, v sacando del pecho un cu-
chillo se lo clavó en el costado izquierdo , y se lo -
introdujo hasta el corazon.—Favor! gritó 'él , ven
querida amiga!—El ama corrió al oir este grito;
haciendo lo mismo uno que estaba doblando perió-
dicos, y ambos hallaron á Marat nadando en su.
sangre, v á la jóven Corday inmóvil, tranquila y
sosegada. El dependiente la derribó de un silleta-
7,0, el ama empezó á pisotearla y al ruido fuá acu-
diendo gente, de modo que en un instante se alboro-
tó todo gente, barrio. Levantóse luego la jóven Corday,
y arrostró con dignidad los ultrages y la saña de los




63 REVOLCCION
que la rodeaban. Apenas lo supieron los individuos
de la seccion , se dirigieron allá , y admirados de
tanta hermosura valor,v y de la serenidad con que
Carlota confesó e'l hecho, se opusieron a que la
maltratasen, y la condujeron á una prision , donde
siguió confesándolo todo con la misma tranqui-
lidad.


Este asesinato, lo mismo que el de Lepelletier,
causó una sensacion estraordiaaria. inmediata-
mente dijeron que los girondinos eran los que ha-
bían armado a Carlota Cordav ; lo mismo que ha-
bian dicho del anterior, y se repetirá en semejan-
tes ocasiones. Cuando una opinion esta oprimida se
distingue casi siempre con una puñalada ; y solo.
un alma muy exasperada concibe y ejecuta el acto;
atribúyese esto no obstante á todos los pan laxes de
la misma opinion, creyéndose de este modo auto-
rizados para ejercer con ellos nuevas venganzas,
sacrificándolos como á mártires. Era dificil hallar
crímenes en los diputados presos; mas la subleva-
cion de los departamentos, fué el primer pretesto
para inmolarlos, declarándolos cómplices de los di-
putados fugitivos, y la muerte de Marat sirvió de
complementoá sus supuestos crímenes, y de prueba
á las razones que querían alegar para llevarlos al
cadalso.


La Montaña, los jacobinos, y especialmente los
franciscanos, que se gloriaban de haber poseido los
primeros á Marat, de haber permanecido mas úl-
timamente unidos con él , y de no haberle jamás
desatendido, mostraron un profundo sentimiento.
Acordaron enterrarle en su jardin, bajo los mismos
árboles en que la por la tarde su diario al pueblo.
La Convencion resolvió asistir en cuerpo á su fu-


FRANCESA. 69


peral,n los jacobinos se propuso decretarle ho-
nores'e'straordinarios, queriendo concederle el Pan•


pesar de que la ley no perinitia se casase
, ánadie hasta veinte años despues de su muer-


atelloíná
te. Se solicitó que toda la sociedad fuese en cuer-
po á su entierro, que la misma sociedad comprase
la imprenta del Amigo del Pueblo para que no ca-
yese en manos indignas , y que se continuase su
periódico por otros que fuesen capaces , sino de
igualarse á. él, al menos de imitar su energía, y su-
plir su vigilancia. Robespierre, que, procuraba ha-
cer cada vez mas imponentes á los jacobinos, opo-
niéndose á todas. sus exigencias, y que quería por
otra parte llamar hacia sí toda la atencion fijada
enteramente 'en el mártir, tomó entonces la palabra,
y dijo: «Si hablo hoy, es porque tengo derecho pa-


ra ello. Se trata de puñales, que tambien á mi me
«esperan, porque los he merecido, siendo solo un
«efecto de casualidad el que Mara haya caido an-


tes que yo. Tengo, pues, derecho á mezclarme en
«esta disCusion, haciéndolo para admirarme de que
«gasteis ahora vuestra energia en inútiles declama-


. «ciones, y no penseis mas que en vana pompas. El
«medio de vengar á Marat es el de perseguir á
«muerte á sus enemigos, porque la venganza que
«quiere satisfacerse con vanos honores fúnebres,
«pasa muy pronto, y no se acuerda va de obrar con
«mayor utilidad y eficacia. Renunciad, pues, á dis-
cusiones inútiles , y vengad ialarat de una ma-
nera mas digna de él.» Con estas palabras se ter-


minaron todas las discusiones , y no volvieron á
acordarse de las proposiciones hechas. Sin embar,,
go, los jacobinos, la Convencionlos franciscanos,
con todas las sociedades populare's, y las secciones,4




70 REVOLUCION
se dispusieron á hacerle funerales magníficos. Su
cuerpo estuvo espuesto por muchos dial, dejándo-
le descubierto , y de modo que se viese la herida
que habia recibido. Las sociedades populares, y las
secciones se acercaban en procesion á derramar
flores sobre su féretro , pronunciando un discurso
cada presidente. La primera fué la de la república:
«Ha muerto , esclamó el presidente, ha muerto el
«amigo del pueblo' Y ha muerto asesinado!....
«No pronunciemos su panegírico á la vista de sus
«yertos despojos. El mejor elogio es su propia con-
« acta, sus cscri tos„su sangrienta herida, y su muer-
«te!... Ciudadanos, esparcid flores sobre el pálido ca-
dáver de Marat! Marat fué nuestro amigo, fué


«amigo del pueblo, vivió por el pueblo, y por el pueblo
«ha muerto:» A estas palabras dan vueltas algunas
jóvenes alrededor del ataud, y echan floressobre el
cuerpo de Marat. El orador continúa; «Pero basta
«de lamentos; escuchad á la grande alma de Ma-
«rat, que se levanta, y os dice: republicanos , en-
«jugad vuestras lágrimas—. Los republicanos no
«deben verter mas que una , y en seguida pensar
«en la patria. No es á mí á quien han querido ase-
sinar, sino á la república; y no soy yo á quien ha-


«beis de vengar; es á la república, al pueblo á vos-
«otros.»


Todas las sociedades y secciones fueron llegan-
do unas tras otras junto al féretro de Marat; y si la
historia recuerda semejantes escenas, es para que
reflexionen los hombres sobre el efecto de las preo-
cupaciones del momento, y para obligarlos á que
se examinen bien á sí mismos cuando lloran la pér-
dida de los poderosos ó maldicen á los vencidos,


Entretanto, se instruia el proceso de la jóven,


FRANCESA. 74


Corday con la brevedad de las formas revoluciona-
rias. Se habian implicado en su causa dos diputa-
dos . el uno Duperrét, con quien habia tenido rela-
ciones y la habia dirigido al ministro del interior,


y
el otro Vauchet; antiguo obispo, sospechoso va por
su intimidad con el lado derecho , y a quien una
muger loca ó mal intencionada, pretendia sin fan-
daMento haberle visto con la acusada en las tri-
bunas.Carlota Corday conserva la misma serenidad al
presentarse en el tribunal. Se lee su acusacion , y
despues se procede á oir á los testigos;—Corday
interrumpe al primero , no dejándole que empiece
su declaracion: Yo soy, dice, quien ha matado á Ma-
rat.—¿Quién os ha inducido á cometer este asesi-
nato? le pregunta el presidente.—Sus crímenes.—
¿Y qué entendeis por sus crímenes.?—Los malestque
ha causado durante la revolueion.--¿Quiéoes son
los que os ha inducido á semejante a¿cion?—Yo
sola, responde con audacia Carlota. Lo tenia resuel-
to hace mucho tiempo, y jamás me hubiera acon -
sejado de nadie para hacerlo. He querido dar la paz
á mi patria.—¿,1 creeis que habeis matado á todos
los Marats?—Nol... contesta con tristeza la jóven,
no!... en seguida deja concluir á los testigos, y des-
pues de cada declaracion, repite ella: «Es verdad,
tiene razon el declarante.» Solo se defiende de una
cosa, y es de su supuesta complicidad con los gi-
rondinos : no desmiente mas que á un testigo, a' la
muger que implica en la causa á Duperrét y á Faa-
chet; en seguida se sienta v ove lo demas del pro-
ceso con una serenidad in'alterable. «Ya lo veis
dice por toda defensa su abogado Chauveau-La-
garde ; la acusada todo lo confiesa con la mayor




72 nEvoLuemN
tranquilidad. Esta calma y esta abnegacion,
meslajo cierto aspecto, no pueden explicarse sino
por el mas ardiente fanatismo político; y vosotros
deheis juzgar qué peso pueda tener esta considera-
cion moral en la balanza de la justicia.


Carlota Corday queda condenada á pena de
muerte, v lejos de turbarse, su bello semblante,
vuelve á la prision sonriéndose ; escribe á su padre
pidiéndole perdon por haber dispuesto de su vida,
y á Barbaroux, a quien cuenta su viage y su accion
en una carta admirable , llena de gracia, de talen-
to v de sublimidad , diciéndole que sus amigos• no
deben sentir su muerte , porque una imagivacion
viva y un corazon sensible , prometen una. vida
tormentosa á los que están dotados de semejantes
prendas. Añade que se ha vengado bien de l'etion.
el cual dudó por algun tiempo en Caen de sus sen-
timientos políticos ,finalmente , le ruega-diga á
Wimpffen que le ha 'avudado á ganar mas de. una
balaba. La carta termina con estas espresiones:
«¡Qué pueblo tan triste para formar una república!
pero á. lo menos es preciso. establecer la paz , que
el gobierno se establecer* como pueda.


Carlota Corday sufrió el dia su sentencia
con la serenidad que conservó siempre ; respon-
diendo con la actitud mas modesta y noble á los
ultrages del populacho vil No la insultaron todos
sin embargo, pues muchos se compadecian de una
muger tan jóven, tan hermosa, tan desinteresada
en su accion , y la acompalabaa al cadalso con
piedad y admiracion.


Alarat. fué trasladado con el mayor aparato al
jardín de los franciscanos. «Esta pompa, decia la
«narracion del Ayuntamiento , era sencilla y pa-


FRANCESA. 73


«triótica : reunido el pueblo bao las banderas de
«las Seccione s , marchaba á paso sosegado , y un
«desorden en cierto modo imponente , un raspe-
«tuoso silencio, y una general tristeza , ofrecian el
«espectác ulo mas interesante. La marcha ha dura-
«do desde las seis de la tarde hasta las doce de la
«noche , asistiendo á ella los ciudadanos de todas
«las secciones, los individuos de la Convencion, los
«del Ayuntamiento y departamento, y los electores
«y sociedades populares. Al llegar al jardín de los
«franciscanos, se ha depositado el cuerpo de Mara:,
«bajo los árboles, cu y as hojas levemente conmovi -
das reflejaban y multiplicaban una luz escasa y


«suave. El pueblo silencioso rodeaba el ataud , y
«el presidente de la Convencion , ha pronunciado
«inmediatamente un elocuente discurso, anuncian-
«do que no estaba lejos el tiempo en que Marat
«quedarla vengado ; pero que no se debla con pa-
sos acelerados é imprudentes, atraerse las recon-
venciones de los enemigos de la patria 1-la afía-


«dido que la libertad no podia perecer, y que la
«muerte de álarat serviria para consolidarla. Des-
«pues de varios discursos que se han aplaudido
«con entusiasmo , ha quedado depositado en la
«huesa el cuerpo de Marat los ojos han derrama-
«do lagrimas v cada cual se ha retirado con el al-
ma traspasada de dolor.»


El corazon de Marat que se disputaron muchas,
sociedades, quedó al fin en los franciscanos, y su:
busto reproducido por todas partes con el dele-
pelletier y el de Bruto, figuró en todas las reunio-
nes y lugares públicos. Rée-istráronse todos sus pa-
peles, y solo se le halló un asignado de cinco fran-
cos, pobreza que dió nuevo motivo á la admiracion.




74 RE num:1


Su ama , á quien segun las espresiones de Chau-
met , tomó él por esposa un dia de buen tiempo á
la faz del sol, recibió el título de viuda suya y una
pension por cuenta del Estado.


Tal fué el lin de este hombre, el mas raro de
esta época tan fecunda en caracteres. Lanzado en
la carrera de las ciencias , quiso trastornar todos
los sistemas ,arrojado entre los disturbios polí-
ticos, concibió'desde luego un horrible pensamien-
to; un pensamiento que las revoluciones realizan,
todos los días á proporcion que sus peligros crecen
pero que no confiesan nunca, la destruccion de to-
dos sus enemigos. Marat, viendo que á pesar de
que la revolucion condenaba sus opiniones , na
por eso dejaba de seguirlas, y que los hombres á
quienes denunciaba quedaban desacreditados ,
sacrificados cuando él lo presagiaba, se consideró el
mayor político de los tiempos modernos, se em-
briagó con un orgullo audacia estraordinaria , y
fué siempre tremendo para sus enemigos, y extra-
vagante cuando menos para sus amigos mismos.
Finó por un accidente tan particular como su vida,
y sucumbió cuando !os gefes de la república, uni-
dos para formar un gobierno feroz y sombrío, na
podían avenirse con un colega frenético , pertinaz
y atrevido, que con su ímpetu natural hubiera
desconcertado todos sus planes. No pudiendo ser
en efecto un corifeo activo y poderoso, fué el após-
tol de la revolucion , v cuando va no era menester
apostolado, sino prudencia y energía, el puñal de
una jóven irritada acertó á convertirle en mártir,
dando un santo al pueblo, que cansado de sus anti-
guas imágenes, necesitaba erigirse otras nuevas.


CAPITULO 1[.


Distribucion de los partidos despues del 3I de mayo, asi en la
Convencion como en la junta de salvacion pública y en el
Ayuntamiento.—Discusiones en la Montaba. Descrédito de Dan-
ton —Politica de Robespierre.—Acontecimientos de la Vendée.
—Derrotas de Wastermann en Chatillon y del general Labaro-
liere en Vihicrs.—Sitiio y toma de Maguncia por los prusianos
y austriacos —Toma de Valenciennes.—Riesgos de la repúbli-
ca en agosto de 4793.—Estado de I a hacienda. Descrédito de los
asignados. Establecimiento del Masimun. Miseria pública.
Agiotage.


Los únicos que quedaban ya de aquel famoso
triunvirato eran llobespierre y banton , y para ad-
quirir una idea de su influjo, es preciso ver como
se habian dividido los poderes, y qué rumbo ha-
bian tomado los ánimos desde la supresion del lado
derecho.


Aunque desde el mismo dia de su instalacion la
Convencion se Labia apoderado realmente de todos
los poderes , no quiso conservarlos ostensiblemen-
te en sus mallos, por no infundir sospechas de des-
potismo ; y asi dejó que existiese fuera de su seno
una sombra de poder ejecutivo , conservando los
ministros. Descontenta de su administracion, cuya
energía no era proporcionada á las circunstancias,
creó inmediatamente despues de la desercion de
Dumouriez, una junta de salvacion pública , que




76 REVOLUCION
empezó á desempeñar sus funciones en 10 de abril,
y tuvo una su i.freina inspeccion sobre el gobierno.
Podia suspender la ejeeucion de las providencias
adoptadas por los ministros, añadirlas cuando las
juzgase insuficientes, ó anularlas si las creia per-
judiciales ; redactaba las instrucciones de los re-
presentantes enviados en comision , -y era la única
que podía tener correspondencia. con ellos; de ruo,
do, que superior á los ministros,v representantes,
que eran mucho menos que cualquiera otro funcio-
nario, tenia en sus manos las riendas de todo el
;gobierno. Aunque segun su titulo no era esta auto-
•ridad mas que una. mera inspeccion , realmente
'venia, á ser la accion misma , porque un gefe de
Estado, jamás ejecuta nada por sí, y se limita á
mandar hacerlo todo á su vista , elegir sus agen-
tes, y dirijir las operaciones. Por su derecho de
inspeccion, esta junta pocha hacer todo esto, y lo
hizo; arregló las operaciones militares, ordenó los
:abastos y las precauciones de seguridad, nombré
los generales v agentes de toda especie, y los mi,
místros temblando, se creian felices al verse li-
tres de toda responsabilidad, reduciendo su papel
,al de unos meros empleados. Los individuos que
•componian la junta de salvacion pública, eran Bar-
Tere, Debas, Brean! , Cambon , Roberto, Lindet,
Danton Guyton-illorveau, Mathieu y Ramel , co-
kaocidos todos por hombres aptos v laboriosos,. que
si bien eran tildados por su tendencia á la mode-
racion , no se sospechaba de ellos hasta el punto
de creerlos, corno á los girondinos , cómplices del
estrangero. Reunieron en poco tiempo en sus manos
todos los negocios del Estado; y á pesar de que su
nombramiento no era mas que para un mes, no•se


FRANCESA 77•


quiso interrumpirlos en sus trabajos, y fueron dm-
rando muchos meses , del 10 de abril al 10 de ma-
yo, del 10 de mayo al 10 de junio, y de este al 10.
de julio. A las órdenes de esta junta, se hallaba la
de seguridad general , que tenia a su cargo la alta.
policía, cosa tau importante en tiempos le sospe-
chas ; pero hasta en sus funciones dependia de la.
junta de salvacion pública, que encargada en ge-
neral de cuanto interesaba á la salvacion del Esta-
do, era la mas competente para averiguar las con-
juraciones contra la república.


De este modo la Convencion tenia por sus de-
cretos la voluntad suprema; por sus representan-
tes y junta, la ejecucion ; de modo, que aunque
negándose á reunir los poderes en sus manos , se
habla dejado llevar de las circunstancias , por lis.
necesidad de hacer ejecutar á su vista, v por sus
individuos mismos, lo que creia que harían mal
otros agentes estrados.


Sin embargo, aunque en su seno se compren-
dia toda especie de autoridad , no participaba de
las operaciones del gobierno, sino, para dar su apro-
bacion y no discutirlas ; pues la constitucion que
establecía la democracia pura, resolvia las grandes
cuestiones de organizacion social ; la de saber si
para salvarse debiera apelarse á los medios revo-
lucionarios, abandonándose al imperio de las pa-
siones, estaba resuelta por el :31 de mayo. Asi se
hallaban cimentadas la constitucion del Estado , v




-moral politica, no quedando por examinar mas
que medidas administrativas, de hacienda y guer-
ra. Y como los asuntos de esta naturaleza rara vez.
pueden discutirse por una numerosa Asamblea,
se confiar' al arbitrio de los hombres que hacen de.


e




1


73 REVOLUCION
ellos particular estudio , la Convencion se remitia
espontáneamente en esta parte á las comisiones que
habla encargado de los negocios, no teniendo que
sospechar de su integridad , luces y celo. Velase,
pues, reducida á guardar silencio, y la última re-
volucion al privarla del aliento de discutir, la privé
tambien de la ocasion de hacerlo : va no era mas
que un consejo de Estado, en donde las juntas v
los presidentes de ciertos trabajos, iban á presen-
tar informes siempre aplaudidos , ó á proponer
decretos adoptados siempre ; y las sesiones que se
habian convertido en silenciosas, apáticas y muy
breves, no se prolongaban ya como antes, noches
v dias enteros.


Inferior á la Convencion que tenia á su cargó
los asuntos generales del gobierno, el Ayuntamiento
atendia al régimen municipal, en el que hacia una
verdadera revolucion, porque no tratando va des-
pues del 31 de mayo, de conspirar y servirse de
la fuerza local de Paris contra la Convencion, es-
taba encargado de la policía, de los abastos, de los
mercados, del culto , de los espectáculos y hasta
de las mugeres públicas; dando para todos estos
objetos de régimen interior y particular, providen-
cias que se adoptaban de,spues por modelos en to-
da la Francia. El redactor de toda esta legislatura
municipal, era el procurador general Chaumet por
medio de bandos que siempre eran escuchados y
aplaudidos por el pueblo. Indagando siempre nue-
vas cosas que arreglar, y entrometiéndose conti-
nuamente en la libertad privada , este legislador
de las plazas y mercados, era cada dia mas moles-
to y temible, pues Pache, siempre indiferente,
dejaba hacerlo todo á su vista, aprobaba las reso-


FRANCESA. 79
/aciones propuestas y abandonaba á Chaumet los
honores de la tribuna municipal.


Dejando la Convencion obrar libremente á la
comisión, y estando esclusivamente dedicado á sus
atribuciones el Ayuntamiento, la discusion sobre
los puntos de gobierno habla quedado para los ja-
cobinos, que eran los únicos que con su acostum-
brada audacia examinaban las operaciones del ;go-
bierno y la conducta de cada uno de sus agentes.
Mucho tiempo hacia, como hemos visto, que ha-
blan adquirido suma importancia por su número,
por la ilustracion y elevada clase de la mayor par-
te de sus individuos, por la inmensa reunion de
sociedades afiliadas, y finalmente por su antigüe-
dad y larga influencia en la revolucion; pero des-
de el 31 de mayo habiendo hecho callar al lado
derecho de la Asamblea y predominar el sistema
de una energía sin limites, habian adquirido un
inmenso poder de opinion, y heredado la palabra
de que la Convencion había en cierto modo abdi-
cado. Perseguian á las comisiones con una conti-
nua vigilancia, y examinaban su conducta como la
de los representantes, ministros y generales, con
aquel furor de personalidad que les era propio;
asi ejercian una censura inexorable sobre todos
los agentes, muchas veces injusta , pero siempre
,útil por el terror que inspiraba y la fidelidad que
imponia á todos Las (lemas sociedades populares
tenían tambien su libertad é jinfluo, pero se some-tian sin embargo á. la autoridad de los jacobinos.
Los franciscanos por ejemplo, mas turbulentos y
Tontos en obrar, reconocían no obstante la supe-
rioridad de sus compañeros, v se


jdeaban llevarde sus consejos cuando precipitaban el momento




óD REVOLUCION


de una proposicion por demasiada impaciencia re-
volucionaria; y prueba de esta diferencia, era la
peticion de San t:ago Roux contra la constitucion,
retirada por los franciscanos, segun el dictamen de
los jacobinos.


Tal era despues del 31 de mayo la divisiou de
los poderes é influencias: se vela al mismo tiempo
á una comision gubernativa ; un Ayuntamiento
ocupado de ordenanzas municipales , y unos jaco-
binos que ejercian sobre.el gobierno una continua
y rigu osa censura.


No se hahian pasado dos meses, sin que se pro-
nunciase severamente la opinion contra la admi-
nistracion actual; y asi es que no podia contentar-
se con el 31 de mayosus exigencias pasaban
mucho mas adelante, pidiendo sin cesar mayor
energia, mas prontitud y mejores resultados. En
la reforma general de comisiones, reclamada en 2
de junio, se habia eximido á la de salvacion pú-
blica que constaba de hombres laboriosos , estra-
fios á todos los partidos, y encargados de trabajos
que era muy aventurado interrumpir; pero bien
recordaban lo indecisa que se Babia manifestado en
el 31 de mayo y 2 de junio, que habla querido
transigir con los departamentos y enviarlos rehe-
nes; y asi no se tardó en creerla insuficiente en
tales circunstancias. Creada en el momento mas
apurado, se la atribuian pérdidas que eran efecto
de nuestra situacion y no culpa su ya: centro de
todas las operaciones; estaba abrumada de nego-
cios, y se la echaba en cara que sepultaba los es-
pedientes poniendo todo su esmero en minuciosi-
dades, y estando en una palabra decrépita y llena
<le ineptitud. Creada sin embargo, cuando la de-


FRANCESA-


scrcion de Dumouriez, cuando todos los ejércitos
se hallaban desorganizados, cuando se sublevaba
la Vendée, y la España principiaba su guerra, Ba-
bia reorganizado el ejército del Norte y el Rin,
formado el de los Pirineos y la -St• en d ée , que no
existian, y abasteciendo ciento veinte y seis plazas
ó fuertes; de manera, que aunque faltaba mucho
que hacer todavia para poner nuestras fuerzas en
la situacion debida, era mucho haber hecho tanto
en tan poco tiempo, embargada con los obstáculos
de la sublevacionde los departamentos. Pero siem-
pre la desconfianza pública exigia mas de lo que
podia hacerse, y en esto era lo que quería suma
energia y proporcionada al peligro. Para aumen-
tar la fuerza de la junta, y acrecentar su poder re-
volucionario añadieron entre sus individuos á
Saint-Just, Juan-Bon-Saint-André y á Couthon;
sin embargo, aun no estaban satisfechos,deeian
que los últimos nombrados eran sin duda .éscelen-
tes, pero que su influjo quedaba neutralizado por
los otros.


No se juzgaba con menos severidad la conduc-
ta de los ministros. El del interior, Garát , muy
bien visto al principio, por su neutralidad contra
girondinos y jacobinos, era reputado como mode-
rado despues del 2 de junio; y habiéndosele en-
cargado que preparase un escrito para instruir á
los departamentos de las últimos sucesos, habia
hecho una larga disertacion, en que esplicaba
compensaba todos los errores con una imparciali-
dad muy filosófica sin duda. pero impropia en
aquellas circunstancias. Robespierre, á quien en-
señó este esmerado escrito, le desaprobó; y habien-
do llegado á noticia de los jacobinos , reconvinie-


Biblioteca. popular-
T ni. 433




82 REVOLUCION
ron á Garát de que nada'habia hecho para neu-
tralizar el veneno confeccionado por Roland. Lo
mismo sucedia con el ministro de marina d'Albarade
á quien se culpaba de que en los estados mayo-
res de la escuadra dejaba á todos los antiguos aris-
"tócratas. Verdad es que habla conservado á mu-
chos, como luego lo probaron los sucesos de To-
Ion, pero las purificaciones eran mas difíciles en
la armada que en el ejército, porque los conoci-
mientos peculiares que requiere la marina, no
permitian que se sustituyesen los antiguos oficia-
les con otros nuevos, haciendo en seis meses deun
paisano un soldado, y de unoficial un general. So-
to el ministro de la guerra, Bouchotte , se habia
conservado en gracia, porque, á ejemplo de Pache
su antecesor, habia entregado sus oficinas á losja-
cobinos y franciscanos, disipando su desconfianza
con ponerlos en sus ministerios. Casi todos los
generales, y especialmente los nobles, eran acri-
minados; pero dos en particular habian llegado á
ser el blanco de los descontentos; Custine en el
Norte v Biron en el Oeste. Marat, segun hemos
visto, Íos habia denunciado pocos dias antes de su
muerte, y desde entonces se preguntaban por qué
permanecía Custine en el campo de César sin le-
vantar el bloqueo de Valencieunes, y por qué Bi-
ron, sin hacer nada en la baja Vendée, habla de-
jado tomar á Saumur y sitiar á Nantes.


La misma desconfianza reinaba interiormente,
pues hervia la calumnia en todas las cabezas, y
recaia en los mejores patriotas; pues corno no ha-
bia lado derecho á quien se le pudiese atribuir todo
y como ya no existía un Roland, un Brissot ó un
Guadét, que cargaran á cada recelo con la cospe-


FRANCESA 83
cha de traicion, las inculpaciones recalan en los
republicanos mas decididos. El furor de sospechas
y acusaciones que reinaba era increible, porque la
vida revolucionaria mas larga y acreditada no es-
taba segura de que el mejor día ú hora se viese
perseguida corno la de los mayores enemigos de
la república. No podian los ánimos desimpresio-
narse tan pronto de aquel Danton, cuya audacia y
elocuencia les habían sostenido en todas las cir-
cunstancias apuradas; pero Danton abrigaba en la
revolucion la pasion mas violenta para conseguir
sus fines, sin ódio alguno contra los individuos; lo
cual no era bastante, puesto que el alma de una re-
volucion se compone de anhelo por cl fin, y de ódio
contra cuantos sirven de obstáculo; y Danton no
tenia mas que uno de estos dos sentimientos. En-
punto á providencias revolucionarias para humi-
llar á los ricos, poner mraccion á los apáticos, y
desentrañar los recursos de la nacion, nada habia
perdonado, ideando los medios mas audaces v vio-
lentos; pero tolerante y humano para los indivi-
duos, no consideraba como enemigos á todos, sino


• que vela en ellos hombres de distinto carácter ó
principios, á quienes convenia ganar ó recibir con
el grado en que se hallasen de energia. Asi es que
no habia creido á Dumouriez un pérfido, sino un
descontento despreciado, ni bahía creido á los gi-
rondinos cómplices de Pite, sino hombres de bien
que no servian para el caso, y á quienes hubiera
querido perder de vista sin sacrificarlos. Se decia
que se habia ofendido de la consigna que (lió Iba-
riot el 2 de junio. Daba la mano á generales no-
bles, comia con asentistas, conversaba familiar-
mente con los hombres de todos los partidos, cor-


,




Sí REVOLUC1ON


ria en Pos de los placeres, y habia ganado mucho
en la revolucion; todo lo cual se sabia, esparcién-
dose los rumores mas equívocos sobre su temple y
honradez. Un dia en que se hablaba de que Dan-
ton va no se presentaba en los jacobinos, sacaron
á plaza su indolencia y sus continuas distraccio-
nes, para afirmar que la revolucion no había sido
para él una carrera muy dura. Otro dia decia un
jacobino en la tribuna: «Danton se ha separado de
«mi para ir á dar la mano á un general.» Algunas
veces se quejaban de los sugetos que !labia reco-
mendado á los ministros, y no atreviéndose nunca
á, atacarle á él, lo hacían á sus amigos. El carnice-
ro Legendre, su compañero en la diputacion de
Paris, su teniente eu las calles y arrabales, é imi-
tador de su elocuencia brusca y salvare, era tra-
tado un cha de moderado por lIebert y los denlas
alborotadores de los franciscanos.—«Yo modera-
«dol, contestaba Legendre en los jacobinos, cuan--
«do á veces me culpo á mi mismo de exaltado;
«cuando escriben de Burdeos que be bollado á
«Guadet, y cuando ponen en todos los periódicos
«que he cogido á Lanjuinais por el pescuezo v le
«he arrastradelpor el suelo.» Tambien se tratabá ' de
moderado á otro amigo de Danton , patriota muy
conocido y acrisolado, á Camilo Desmoulins,
escritor mas sencillo, mas cómico v mas elocuen-
te, de la revolucion. Camilo eonocia mucho al ge-
neral Dillon, que colocado por Dumouriez en las
Welles de la Argolla, !mina manifestado en aque-
lla posicion tanta firmeza y denuedo. Camilo se
balda convencido por si mismo, de que Dillon no
era mas que un valiente sin opinioo politica, pero
dotado de un gran instinto para la guerra y de un


FRANCESA. 85
sera ide r á la república. De repente,gran deseo


por efecto de la increible desconfianza que reina-
ba, se dice que Dilion va a ponerse al frente de
una conspiracion para colocar á Luis XVII en el
trono; y la junta de salvacion pública le manda
prender inmediatamente; pero Camilo, que estaba
convencido de que semejante rumor era una pa-
traña, quiere defender á Dillon ante la Convencion.
Empiezan á gritar por todas partes —Vos comeis
con los aristócratas.--Billand-Varennes interrum-
piéndole dice:—No dejemos que se deshonre Ca-
milo!—Me quitan la palabra, replica entonces Ca-
milo, pues bien, venga un tintero!—v escribe en
seguida un folleto titulado: Carta á Dillon, llena.
de chistes y talento, ea que habla contra todas las
opiniones y personas. Dice á la junta de salvacion
pública: «Vosotros habeis usurpado todos los po-
deres; habeis cargado con todos los negocios, y no
terminais ninguno. Tres sois los encargados de la
guerra; el uno está fuera , el otro enfermo, y el
tercero no entiende una palabra; y dejais al fren-
te de nuestros ejércitos á los Custine, Biron, Me-
nou y Berthier, todos aristócratas, ó lafavetistas,
ó nulos.» A Cambon le dice: «yo no entiendo una
palabra de su sistema de hacienda, pero su papel
se parece mucho al de Law , segun lo que corre
de mano en mano.» A Billaud-Varennes: «Tienes
ojeriza á Arturo Pillan , porque cuando esta-
bas de comisionado en su ejército te metió entre
el fuego.» A Saint-Just: «Tú te das mucho tono,
y levantas tu cabeza como un Santísimo Sacra.,
mento.» Y á Breard , á Delmas , á Barrere v á
otros; «Ilabeis intentado hacer dimision el 2 de
junio, porque no podias mirar con tranquilidad es-




86 REVOLUctoN


ta revolucion segun lo horrible que os parecia.»
Añade que Dillon no es ni republicano, m federa-
lista, ni aristócrata, sino un soldado que soloquie_
re servir, que vale en patriotismo tanto como la.
junta de salvacion pública, y como todos los esta-
dos ma yores puestos á la cabeza de los ejércitos;
que á lo menos es un militar distinguido, siendo,
una dicha poder conservar algunos de estos, por-
que es preciso convencerse de que todos los sar-
gentos no pueden ser generales. «Desde que un
oficial desconocido, añade, desde que Dumouriez
venció á su pesar en Jernmapes, y tomó posesion
de toda la Bélgica y de Breda, corno un boletero
con su lápiz, los triunfos de la república nos han
embriagado, como embriagaron á Luis XIV los de
su reinado El elegía á sus generales en su antecá-
mara, y nosotros creemos poder elegir los nues-
tros en las calles; hemos llegado á decir que te-
níamos tres millones de generales.»


Por este lenguage y estos repetidos ataques, se
vé la confusion que reinaba en la Montaña ; situa-
ción en que por lo comun se encuentra todo parti-
do que acahade vencer, y que está próximo á di-
vidirse, pero que no tiene claramente marcadas sus
facciones. No se (labia formado todavia nuevo par
tid:.) en el vencedor, pues la acusación del mode-
Tado ó exaltado, circulaba por todas las cabezas
sin lijarse positivamente en ninguna, y en media
de tal desórden de opiniones , solo una reputacion
se mantenía aun incorrupta, la de Robespierre. Es-
te no había ciertamente tenido jamás indulgencia
con las personas, ni amado á ningun proscrito, ni
rozádose con ningun general, hacendista, ni dipu-
tado. No se le porfia vituperar de haberse entrega-


FRANPliSA. 87


do á los placeres durante la revolución, por que
vivía arrinconado en casa de un ebanista, tenien-
do' segun se dice, con una de sus hijas un trato que
se ignoraba enteramente. Severo, reservado é in-
tegro, era un hombre puro, y por tal pasaba. Solo
podia echársele en cara el orgullo, especie de


oca-
vi


,


-


corno la corravenia
siona grandes males en los disturbios civiles, y lle-
ga á hacerse horrible en los hombres austeros y
en los devotos, religiosos ó políticos; -por que sien
do su única pasión, la satisfacen sin distraccion ni
miramiento.


Robespierre era el único que podia refrenar
ciertos ímpetus de impaciencia revolucionaria, sin
que se imputase su moderacion á miras de placer
ó de interés. Su resistencia, cuando él la hacia, se
atribuia siempre á causas razonables; y corno él
conocia esta posicion, empezó por primera vez á
observar un sistema. Hasta entonces entregado es-
clusi vamente á su Odio, solo (labia pensado en vol•.
ver la revolucion contra los girondinos; pero ha-
llando á la sazon en la inconstancia de los ánimos
un peligro para los patriotas, juzgó que debia con-
servar et respeto á la Convencion, y á la junta de
salvacion pública, porque en ellas residía toda la
autoridad , no pudiendo pasar á otras mantos sin
que resultase un espantoso caos. Por otra parte,
él pertenecia á la Convencion: y no podía menos
de pertenecer dentro de poco á la junta de salva-
cion pública, y asi. defendiéndolas, sostenia al mis-
mo tiempo unaautoridad indispensable, de que iba
él á formar parte. Como desde luego se babian for-
mado todas las opiniones en los jacobinos, creyó
oportuno ganar aun mas sus voluntades, unirlos á




S8 REVOLUCION
la Convencion, y á las comisiones, sin que esto fue-
sa un inconveniente para sublevarlos despues cuan-
do lo creyese necesario. Siempre puntual para
con ellos, los albagaba con su preseucia, tornando
pocas veces la palabra en la Convencioo, donde
como hemos dicho ya, no se hablaba casi nunca;


al contrario se le 'veía siempre en la tribuna de
aquella corporacion, no pasando por alto nunca
ninguna proposicion importante, sin discutirla,
modificarla ó desecharla. En esto su conducta era
mas acertada lue la de Danton, pues nada desfavo-
rece tanto á los hombres, ni tanto confirma los ru-
mores equívocos como la ausencia, v Danton des-
cuidado como genio ardiente y apa sionado, asistia
poco á los jacobinos. Cuando volvía á ellos se
vela precisado á justificarse, á asegurar que siem-
pre seria buen patriota, y á decir que «si á veces
«usaba de ciertos miratu'ientos para atraerse los
«ánimos apocados, aunque escelentes, podían estar
((seguros de que no por eso dismiouia su carácter
«enérgico; que siempre vigilaba con el mismo afan
«en bien de la república, y que esta quedaria vio-
«toriosa. » ¡ Disculpas frívolas y desacertadas I
Cuando uno se esplica, cuando se justifica , se so-
mete á. aquellos á quienes se dirije. Robespierre
por el contrario, siempre presente , y dispuesto
siempre á desvanecer toda sospecha, jamás tuvo
necesidad de justificarse, sino que por el contrario
tomaba el tono de acusador, reiíia á sus fieles ja-
cobinos, y se halla precisamente en aquel punto
en que espresandose sin la pasion que uno inspira,
el rigor que se manifiesta sirve solo para aumen-
tarla. liemos visto como trató á Santiago aoux que
habia presentado una peticion contra el a ta coas-


FRANCESA. 80
titucional, y lo mismo hacia en cuantas circuns-
tancias se trataba de la Couvencion. Esta Asamblea
decía, estaba purilicada , y solo merecia respeto,
de modo que el que la acusase era un mal ciuda-
dano. Que la junta de salvacion pública no habia
hecho indudablemente todo lo que debia hacer,
(por que Robespierre aunque defendiese á uno, no
dejaba de censurarle entre los elogios) ; pero esta
junta se 'labia colocado en acertado camino , y el
atacarla era destruir el centro necesario de todas
las autoridades, debilitar la energía de gobierno y
comprometer á la república. Cuando querian mo-
lestar á la junta ó á la Couvencion con peticiones
muy continuas, se oponia diciendo que se desgas-
taba el influjo de los jacobinos , haciendo perder
tiempo á. los depositarios del poder. Un dia querian
que las sesiones de la junta fuesen públicas, pero
"dise irritó contra esta proposicion, y dijo que ha-.
da enemigos encubiertos que con la máscara de


patriotismo hacino las proposiciones mas incendia-
rias, sosteniendo al mismo tiempo que los estran-
geros pagaban en Francia dos clases de conspira-
dores, los exaltados que todo querian trastornarlo
y los moderados que intentaban paralizarlo todo
con su blandura.
. La junta de salvacion pública se habla proro-


gado tres veces, y el 10 dc julio debla proroeiar-
se por la cuarta ó renovarse, con cu yo fin hubo el
día 8 gran sesion en los jacobinos. todos decian,
que debian cambiarse los individuos de la junta, y
que .


no convenía prorogarlos de nuevo, como se
habla hecho tres meses °seguidos.---1,Sin duda,
ce Bourdon, la junta tiene muy buenas intencio-
nes; no trato yo de culparla, pero una de las des-




90 REVOLUCION
gracias anejas á la especie humana, es no tener
energia sino por un espacio muy limitado. Los ac-
tuales Miividuos de la junta han pasado ya de es-
te tiempo; han caducado, y asi debemos cambiar-
los. Necesitamos hoy hombres revolucionarios,
hombres á quienes podamos confiar la suerte de la
república, y que nos respondan con las vidas, de
su conservacion.


A Bourdon sucede el acalorado Chabot. «Debe,
dice, renovarse la junta sin sufrir nuevas próro-
ns• y no bast.aria añadir algunos individuos mas
conocidos por buenos patriotas, pues tenemos una
prueba reciente en Couthon, Sain -.hist y Juan-
Bon-Saint-Amdré agregados, y que han sido anu-
lados por tres colegios. Tampoco conviene que se
renueve la junta por escrutinio secreto , porque la
nueva no seria mejor que la antigua, que nada ab-
solutamente vale. Yo he oido á Matieu, prosig,
Chabot, pronunciar los discursos mas inciviles e
la sociedad de las mugeres revolucionarias. Ramel
ha escrito á Tolosa que solo los propietarios pod dan
salvar la causa pública, y que era preciso guar-
darse de poner las armas en manos de los desca-
misados. Cambon es un loco que vé los objetos
muy abultados y se asusta antes de llegar á cien
pasos de ellos. Guvton-Morbeau es un hombre de:
bien, un cuáquero que está siempre temblando.
J)elmas, que tenia la parte de nombramientos, ha'
hecho las peores elecciones, llenando el ejército de
contrarevolucionarios. Finalmente , esta comision
era amiga de Lebrun, y ahora enemiga de Bou-
chute.»


Robespierre se apresura á responder á Chahot.
«En cada frase, en cada palabra, dice, del discur-


FRANCESA. 94.


SO
de Chabot, encuentro el mas puro patriotismo:


pero veo tambien uu patriotismo exaltado que se
desespera porque no sale todo á medida de susu


pu
mi
.-


-


helo, que se irrita duque la junta de salvacion
blica no ha y a llegado á una perfeccion imposible
en sus operaciones , lo cual no hallará Chabot en
parte alguna.


«Creo como él, que esta junta no consta de hom-
bres igualmente ilustrados á igualmente virtuosos,.
¿pero qué cuerpo se hallará fornido de esta ma-
nera? ¿evitará por ventura, que los hombres es-
tén sujetos á errores? ¿No ha visto ala Convencion
despues que espolió de su seno á los traidores que
la deshonraban , recobrar nueva energia y una
grandeza que le era desconocida hasta aquel dia,
y un carácter mas augusto en su representacion?
¿No basta este ejemplo para probar que no siern-
dre es preciso destruir; y que a veces es mas pru-
dente dedicarse á reformar'?


«Si, sin duda, ha y en la junta de salvacion pú-
blica hombres capaces de reformar la máquina so-
cial, y dar á sus medios nuevo impulso, y no hay
que hacer mas que animarlos. ¿Quién olvidará los
servicios que ha prestado esta j unta á la causa pú-
blica, las innumerables conspiraciones que ha des-
cubierto, las felices noticias que la debemos y las
sabias y profundas ideas que nos ha manifestado?


«La Asamblea no ha creado una junta de sal-
vacion pública para darle la ley , ni para dictarla
sus decretos; esta junta la ha sido útil para sepa-
rar en las resoluciones propuestas, lo que era bue-
no, de lo que al través de una apariencia seducto-
ra,podia producir las mas temibles consecuencias;
ha dado el primer impulso á nuevas resoluciones




REVOLUCION


esenciales, á que tal vez debe su salvacion la pa.
tria, le ha ahorrado de los inconvenientes de una
penosa tarea, muchas veces infructuosa, presen-
tándole los resultados casualmente descubiertos de
un trabajo que apenas conocia ella, y con el que
estaba familiarizada.


«Esto basta para probar que la junta de la sal-
vacion pública no ha sido tan inútil como se ha
querido dar á entender. Ha cometido errores , es
verdad, y no soy yo quien quiere disculparla, por-
que ¿cómo he de ser indulgente cuando creo que
no se ha hecho por la patria bastante si ha queda-
do algo quehacer? Si, ha cometido errores, de que
la culpo con vosotros; pero seria antipoldico en es-
te momento escitar la desaprohacion del pueblo,
contra una junta que necesita hallarse honrada con
su plena confianza, que tiene á su cargo intereses
graves, y de quien espera la patria poderosos au-
silios; y aunque carezca de la aprobacion de las
ciudadanas republicanas revolucionarias, no por
eso la creo menos digna de sus importantes car-
gos.»


Oidas estas reflexiones de Robespierre, se con-
cluyó esta discusion, y dos Bias despues se renovó
y redujo la junta á nueve individuos , como eran
al principio ; siendo los nuevamente nombrados
Barrera, Juan-Boa-Saint-André, Gasparin, Cou-
thon, Saint-Just, Thuriot, Ro-
berto-Lindet, y Prieur del Marne. hablase depues-
to á todos los individuos tildados de débiles , es-
cepto á Barrere , á quien su estremada facilidad
para redactar informes v atemperarse á las cir-
cunstancias, le valió el perdon de lo pasado. Ro-
bespierre no pertenecía aun á ella, pero se espera-


FRANCESA. 93
h`te abiendo


la
algo ma


venspeligro
que pasando algunos dias,


aTo en las fronteras, y deterror en Con-
cion, obtendria el nombramiento,


Todavia tuvo Robespierre otras muchas oca-
siones de emplear su nueva política. La marina
empezaba á infundir inquietudes, y no cesaban de
quejarse del ministro d' Albarade, de su antecesor
Monge, y del estado tan deplorable de nuestras es
cuadras. que despues del regreso de Cerdeña, per-
manecian sin repararse en los astilleros de Tolon,
y que estaban mandadas por antiguos oficiales, ca-
si todos aristócratas. Tambien se quejaban de al-
gunos individuos últimamente agregados al mi-
nisterio de Marina, culpando fuertemente entre
otros, á un tal Pevron, destinado á la reorganiza-
cion de !a escuadra de Tolon, el cual decían que no
había hecho lo que debiera y le hacían responsable
al ministro, mientras este cargaba la responsa
bilidad á un gran patriota, que le !labia recomen-
dado á Pevron. Designaban con afectacion á este
célebre personage , sin atreverse á nombrarle.—
¿Cómo se llama? gritaron muchas voces. Lo diré,


. responde el delator; este célebre patriota es Dan-
ton!—A. estas palabras dejan oirse murmullos, v
Robespierre dice: «Pido que cese la farsa y empie«.-
ce la sesion.... Acusan á d' Álbarade; vo salo le co-
nozco por la voz pública que dice ser un ministro
patriota; pero ¿qué se le hecha en cara? ¿un error?
¿y qué hombre no es capaz de cometerle ? ¡que ha
hecho una eleccion, y esta no ha eorrespondido á
las esperanzas públicas! Bouchotte, y Pache, tam-
bien han hecho elecciones desacertadas, ysia embar-
go, son dos republicanos verdaderos, y dos ami-
gos sinceros a la patria. Basta que un hombre ten-




94 REVOLUCION
ga un cargo público para que se le calumnie.
¿Cuándo hemos de dejar de dar crédito á los cuen-
tos ridículos ó viles, con que por todas partes nos
persiguen?»


«He oido que con esa delacion general contra
-el ministro , se ha mezclado otra particular contra
Dauton. ¿Es á este á quien se quiere hacer sospe-
choso? Si en vez de desanimar á los patriotas bus-
cándoles tan cuidadosamente crímenes, cuando ape-
nas han cometido una ligera falta , se tratase de
darles medios para facilitar sus operaciones, y ha-
cer sus tareas menos pesadas y duras , seria mas
conveniente, y la patria sacada mas ventajas. Ilan
denunciado á. Bouchotte y á Pache porque estaba
escrito que serian denunciados los mejores patrio-
tas. Tiempo es ya de terminar estas escenas ridí-
culas v tristes; yo quisiera que la sociedad de los
jacobinos se atuviese á una serie de materias en
que se ocupase con fruto, y que se redujese el gran
número de las que en su seno se ventilan, la mayor
parte inútiles y perjudiciales.»
- Viendo Robespierre el riesgo de un nuevo des-
enfreno de los partidos, que hubiera imposibilitado
todo gobierno, se esforzaba así en hermanar á los
jacobinos con la Convencion , las comisiones v los
antiguos patriotas. De esta laudable y útil politica
sacaba él el mayor provecho, pues preparando el
poder de las comisiones, preparaba el suyo propio;
defendiendo á los patriotas de una misma época y
temple que él, hacia su propia defensa , é impe-dia
que la opinion sacrificase nuevas víctimas á su la-
do; colocaba debajo de él á aquellos en cu yo favor
abogaba, y finalmente, se hacia por su misma se-
veridad adorado de los jacobinos , adquiriendo


FRANCESA. 95


sublime concepto de prudencia. Robespierre no lle-
vaba mas ambicion en esto, que los demas corifeos
revolucionarios que habían querido contener la re-
volucion en el mismo punto en que ellos se de-
tenían ; esta política que les habla desacredi-
tado a todos, no debia desacreditar á él, porque la
revolucion rayaba en el término de sus riesgos y
atrocidades.


Los diputados presos fueron puestos en acusa-
cion inmediatamente despues de la muerte de Ma-
rat, preparándose su sentencia. Decian va que
era preciso hacer rodar las cabezas de los Borho-
nes que aun vivian, no obstante ser la de dos mu-
geres, una esposa y otra hermana del último rey,
y la del duque de brleaus tan fiel á la revolucion
y á la sazon encarcelado en Marsella en premio de
sus servicios.


Se había dispuesto una fiesta para la acepta-
clon de la constitucion y todas las Asambleas pri-
marias dehian enviar diputados que fuesen á ma-
nifestar sus opiniones, reuniéndose en el campo de
la confederacion para una funcion solemne. El día
.prefijado no era ya el 14 de julio , sino el 10 de
agosto, porque la toma de las Tullerías pro-
ducido la república, mientras la de la Bastilla, de-
jando intacta la monarquía, solo 'labia abolido el
feudalismo. De este modo los republicanos se dis-
tinguian de los realistas, en que los unos celebra-
ban el 10 de agosto, y los otros el 14 de julio.


El federalismo agiinizaba,y la aceptacion de la
constitucion era general. Burdeos guardaba siem-
p.re . la mayor reserva, no dando ninguna prueba de-
cidida de sumision ni hostilidad, sino aceptan io la
constitucion. Lyon continuaba sus causas sa:adas




96 REVOLUCTON
en el tribunal revolucionario; pero rebelde en este
solo punto, se sonietia á todos los demas , confor-
mándose tainbien con la constitucion. Marsella era
la única que negaba su adhesion, mas su pequeño
ejército separado ya del de Langticdoc, acababa de
ser arrojado de Aviñon en los últimos dias de julio
y habla vuelto á pasar el Durance; de modo que ja
confederacion estaba vencida , y la constitucion.
triunfaba. Sin embargo, en las fronteras se agrava-
ba el riesgo,. y era mas inminente en la Vendée, en
el Rin y en el Norte, porque los vendeanos hablan
reparado con nuevas victorias su derrota á la vista
de Nantes, y Maguncia y Val enciennes estaban mas
estrechadas que nunca por el enemigo.


Hemos interrumpido nuestra narracion de los
acontecimientos militares én el momento en que los
vendeanos, arrojados de Nantes, volvieron á entrar
ensu pais, y hemos visto á Biron llegará Angers, des-
pues de salvar á Nantes, y- de convenir en un plan con
el general Canclaux . En este tiempo, Westermann se
habia, trasladado á Niert con la legion germánica,
y habia conseguido de Biron el permiso de inter-
narse en el pais. Westermann era aquel mismo al-
saciano que se habla distinguido en el 10 de agos-
to, decidiendo el éxito de aquella jornada; que (la-
bia servicio despues brillantemente á las órdenes de
Dumouriez, trabando amistad con él con Daton;
y últimamente habia sido delatado por Marat , á
quien se asegura habia dado de palos por ciertas
injurias. Era de aquellos patriotas, cuyos grandes
servicios se reconocieron, pero á quienes empeza-
ban á echar en cara los placeres á que se hablan
entregado durante la revolucion , y de quienes ya
se cansaban , porque exigian mucha disciplina en


FRANCESA. 97


los ejércitos , conocimientos en losieofinciiaclaelisii,cayi,• no
quema escluir á todo general noble,
traidor á todo general vencido. Westermann bina
formado una I egion denom inadagermánica, de cuatro
á cinco mil hombres entre infantería , caballeria y
artillería. A la cabeza de este pequeño ejército, del
que se habia apoderado, y en donde mantenia una
severa disciplina, habia desplegado la mayor auda-
cia, ejecutando hazañas mu y brillantes. Trasladado
á la Vendée con su legion; la habla reorganizado
de nuevo, echando de ella á los cobardes que ha-
blan ido á denunciarle. Despreciaba altamente á
aquellos batallones informes que saqueaban y ta-
laban el pais, manifestando los mismos sentimien-
tos que Biron, con quien se le incluia en el número
de los aristócratas militares. Como hemos visto, el
ministro de la Guerra Bouchotte , habia enviado á
la Vendée sus agentes jacobinos y franciscanos,
los cuales rivalizaban alli con los representantes y
generales, autorizando el saqueo y las vejaciones
bajo el título de contribuciones de guerra, y la in-
disciplina so prctesto de defender i.11 soldado con-
tra el despotismo de los oficiales. El primer oficial
del ministerio de la Guerra en tiempo de Bouchot-
te, era Vincent, franciscano, frenético v el
espíritu mas peigroso y turbulento de aquella épo-
ca; hablase grangeado 'de tal modo la voluntad de
Bouchotte, que hacia todos los nombramientos, y
perseguia á los generales con un rigor estremado.
Honsin , aquel ordenador enviado á Dumouritz
cuando se anularon sus contratas , era amigo de
Vincent y deBouchotte, y gefe de sus agentes en la
Vendée, con el dictado de teniente del sministro. A.
sus órdenes se hallaban Momoro, impresor, Gram-


TBibliolfea popular. . SIL 4 39




1


98 REVOLUCION
tEiOnt , cómico , y otros muchos que obraban en
igual sentido y con la misma violencia. Wester-
mann, poco acorde ya con ellos, acabó de se parar-los con un acto de energía. Lo tal Rossignól,
gin) oficial de, platero, que se !labia hecho
gu,ir el 20 de junio y el lo de agosto , y mandaba
nao de los batallones formados en Orleans, era del
número de aquellos nuevos oficiales favorecidos.
por el ministerio franciscano. Estando un dia be-
biendo con algunos soldados de Westermann, de_
cía que los soldados no debian ser esclavos de los
oficiales; que Biron era un ex noble; un traidor, y
oue era menester echar de las casas á los paisanos
liara alojar ea ellas las tropas. Westermann lo man-dó arrestar y le entregó á los tribunales militares.
Ronsin k reclamó al momento y envió á Paris una
delacion contra Westermanu.


Este, sin alterarse por el acontecimiento, se pu-
so ea marcha con su legion para penetrar hasta el
interior (le la Vendée. Dirigiéndose por el lado
opuesto al Loira , es decir , al Mediodia del teatro
de la guerra, se apoderó primero de Parthenay,


, y
en seguida entró en Ámaillou , incendiándole. para;
usar de represalias con M. de Lescure, quien al en-
trar en Parthenav, habia tratado con mucho rigor
á los habitantes acusados de revolucionarios. We's-
temían hizo prender á todos los habitantes de
Aniaillau. enviándolos á los de Parthenay en clase
de indemuizacion: Quemó en seguida el castillo de
Clisson , que pertenecia á Lescure , v por todas
partes infundió terror por su marcha rápida, y por.las .


noticias exageradas de sus ejecuciones milita-
res. Westermann no era cruel , pero comenzó
aquellas desastrosas represalias que arruinaron á


FRANCESA.


los paises neutrales, acusados por ambos partidos
de haber patrocina d o á su


contrario. Todos hablan
huido hasta Chatillon, donde se hablan


reunido las
familias de los guerrilleros vendeanos, y los. restos de
sus ejércitos . El 3 de julio , no temiendo Wester-
mann arrojarse basta el centro del pais rebelde, en-
tró en Chatillon., lanzando de allí al consejo supe-
rior , N' al estado mayor, que se hallaban como en
su propia capital. El eco de esta atrevida hazaña
resonó por todas partes; pero la posicion de M'es.-
teman era arriesgada. Los geles vendeanos , se
hablan replegado , tocando á rebato reunieron un
ejército considerable, y se disponían á sorprender
á Westermann por ¿lado que menos esperaba.
Rabia colocado en un molino hiera de Chatillon una
avanzada que dominaba todas las cercanías. Los
vendeanos adelantándose con mucho silencio , se-
gun su táctica ordenada , rodearon el punto y le
embistieron por todas partes. Wéstermann, avisa-
do va un poco tarde, se apresuró á sostenerlos, pe-
ro ros destacamentos que envió fueron rechazados,
y empezó á difundirse el desaliento por todo el




ejército republicano , que en desórden abandonó á
Chatillon, y el mismo Westermann, despues de ha-
ber hechos prodigios de valor, se vió obligado á
ponerse en salvo á toda priesa, dejando en el cam-
po un gran número de muertos y prisioneros. Este
descalabro produjo tanto desaliento, como presea-
clon y esperanza !labia causado la temeridad y el
éxito« de la espedicion.


Mientras esto pasaba en Chatillon Biron aca-
baba de arreglar un plan con Canclau


'


que co
tia en bajar ambos hasta Na.ntes




.11. la
izquierda del Loira, dar la vuelta en hacia




400 REVOLUCION


Machecoul, reunirse con Boulard que saldria de los.
Sables, y despues de haber desviado del mar á los
vadeados, dirigirse por este medio hacia la alta Vea,
dee para sujetar á todo el pais. Los representantes
no aprobaron este plan, porque decian que para pe.
netrar en el pais, era necesario partir desde el
mismo punto que ocupaban, y marchar de consi-
guiente á los puentes de Cé con las tropas reunidas
en Angers, y hacerse apoyar de frente por una co-
lumna que sabida de Niort. Biron, viéndose contra-
riado, hizo su dimision; y al saberse en aquel mo-
mento la derrota de Chatillon , se echó á este ge-
neral la culpa de aquel descalabro porque hacia de-
jado sitiar á Nantes, y no había apoyado ú Wes-
tertulian. Por delacion de Ronsin y de sus agentes
le enviaron á la barra: Westermann fue sumariado,
y Rossignol puesto al momento en libertad.—Tal
era la suerte de los generales en la Vendée, en me-
dio de los agentes jacobinos.


El general Labaroliere tomó el mando de las
tropas que Biron dejó en Angers, y se dispuso se-
gun los deseos de los representantes, á avanzar en
el pais por los puentes de Cé. Despues de haber
dejado mil y cuatrocientos hombres en Saumur, y
mil quinientos en los dichos puentes de Cé, se di-
rigió á Brissac, donde colocó un destacamento pa-
ra asegurar sus comunicaciones. Este ejército in-
disciplinado cometió las mas crueles devastaciones
en un pais que estaba por la república. El 15 de ju-
lio fué atacado en el campo de Pliso por veinte mil
vendeanos: la vanguardia , compuesta de tropas
regulares, resistió con teson, y va el cuerpo de
batalla iba á ceder, cuando los vendeanos, siempre
dispuestos á la fuga, se retiraron en destirden. Los


FRANCESA. 401


nuevos batallones manifestaron entonces un poco
mas de ardor , y para alentarlos se les tributaron
los elogios que -solo merecía la vanguardia. El 17
avanzaron hacia Vihiers, rechazando de nuevo otro
ataque recibido y sostenido con la misma energía
por vanguardia, y con la misma perplegidad por
el cuerpo del ejército. En el mismo día llegaron a
Vihiers; en donde muchos generales, persuadidos
de que los batallones de Orleans estaban muy . mal
organizados para sostener la campaña , y que con
ejército semejante no podian permanecer en medio
del pais , eran de opinion de retirarse. Labroliere
decidió que convenia permanecer en Vihiers, y: de-
fenderse si se les atacaba. El 18 á la una del día se
presentaron los vendeanos; la vanguardia republi-
cana se condujo con el mismo valor ; pero el resto
del ejército vaciló á la vista del enemigo , y se re-,
plegó á pesar de los esfuerzos de los generales. Los
batallones de Paris, que preferían gritar traicion á
batirse, se retiraron en desórden ; el desconcierto
se hizo general, y Santerre, que se había arrojado
á, la pelea con el mayor ímpetu , estuvo á pique de
caer prisionero; lo mismo sucedió al representante
Bourbotte , y el ejército emprendió tan pronta re-
tirada que en pocas horas llegó á Saumur. La di-
vision de Niort, que iba á poderse en movimiento,
se detuvo: y el 20 quedó resuelto que esperaría la
reorganizacion de la columna de Saumur. Como era
menester que alguno respondiese de la derrota,
Rmons sus agentes delataron al gefe de estado
mayor Berthier, y al general Menou , que pasaban
ambos por aristócratas, á causa de recomendar la
disciplina, y al instante se les condujo á Paris, co-
mo había sucedido con Biron y Westermann.




4 02 REVOLUCION.


Tal habia sido hasta entances el estado de es-
ta guerra. Los vendeanos se sublevaron en abril y
mayo, y al momento tomaron á Thouars, Loncha,
Doné v Saumur, gracias á la mala calidad de las
tropas " compuestas de reclutas. Atreviéndose ea
junio á bajar hasta Nantes, hablan sido rechaza-
dos por Canclaux, y de losSables por Boulard; ge.
natales ambos que habian sabido introducir Orden
y disciplina en sus soldados. Westermarm, que
obraba con audacia y tenia algunos batallones re-
gulares, había penetrado hasta Chatillon á prime-
ros de junio; pero vendido por los habitantes, y
sorprendido por sublevados, habla padecido una
derrota; últimamente. la columna de Tours, que
quiso internarse en el pais, con los batallones de
Orleans, habla esperimentado la suerte ordinaria
de los ejércitos desorganizados; de consiguiente,.
á Cines de julio, los vendeanos dominaban en toda
la estension de su territorio. En cuanto al valiente
y desgraciado Riron, acusado de no hallarse en
Nantes cuando visitaba la baja Vendee, de no es-
tar cerca de Westermann cuando combinaba lillz
plan con Canclaux, contrariado, interrumpido en
todas sus operaciones, acababan de separarle del
ejército, sin haber tenido tiempo de operar, y so-
lo /rabia estado en él para verse con tinuamenteacu-
sado. Canclaux permanecia en Nantes; pero el va-
liente Bourlard, va no mandaba en los Sables, V
los dos batallones de la Gironda acababan de re-
tirarse. Tal era el cuadro de la Vendée , en
julio: derrota de todas las columnas en el alto
pais ; delaciones de los agentes ministeriales
contra los generales reputados aristócratas; y que-
jas de los generales contra los desorganiza--


FRANCESA. 103


dores, enviado s
por el ministerio y los jacobinos.


M
Este y al Norte, los sitios de Maguncia y de


Valencianas /main progresos alarmantes.
Maguncia, situada en la orilla izquierda del


Rin por el lada de Francia, y en frente. de la de-
sembocadura del Mein, forma un grande arco de
círculo, cuya cuerda puede ser el Rin. Un arrabal
considerable, el de Cassél, situado en la otra orilla,
comunica con la plaza por medio de un puente de
barcas. La isla de Petersau, colocada mas abajo de
Maguncia, se estien le en el rio, y tiene una punta
bastante adelantada para batir el puente de bar-
cas,.tomar por la espalda las dafensas de la pla-
za. P'or la parte del rio no esta protegida sino por
una muralla de ladrillo; pero por la de tierra, está
muy ken fortifiaada. Empezando desde la orilla
hasta la altura de la punta. de Petersau, se halla
defendida por un muroun foso par el cual corre.
el arroyo de Zalbach, qu'e desagua en el Rin. A la
estremidad de este foso está, el fuerte de Ilaupstein
que une la . proteecion de sus fuegos con la de las
aguas. Desde este punto continúa el muro y va á
unirse con el curso superior del Rin; pero el foso
se interrumpe, y le reemplaza un doble muro para-
lelo al primero. De consiguiente, por el dicho lado,
dos lineas (le muralla exigen un doble sitio, cuya
fuerza aumenta la ciudadela, pegada al murodu"
plicado.


Tal era Maguncia en 1793. y antes que se hu-
biesen perfeccionado sus fortificaciones. La guar-
nicion aseendia, á veinte mil hombres, porque el
general Schaal, que (labia retirarse con una divi-
sien, tuvo que volverse á la plaza sin haberodi-
do reunirse con el ejército de Custine. Los viPN'ereS,




1
REVOLUCION


no eran proporcionados á aquella guarnicion; pues
en la incertidumbre de saber si se conservarla ó
no á Maguncia, se hahian apresurado poco á abas-
tecerla Por último, Custine habla dado órden al
efecto; los judíos se presentaron haciendo propo-
siciones, pero tan sagaces que querían se les pa-
gasen todos los convoyes interceptados por el ene-


Rewbell y Merlin desecharon tales contra-
tas, temiendo que los mismos judíos hiciesen apre-
sar los convoyes. A pesar de esto no escaseaban los
granos, pero era de prever que si se destruian los
molinos colocados en el rio, la molienda seria im-
posible. Habla poza carne, v los forrages particu-
larmente no bastaban para ros tres mil caballos de
la guarnicion. La artillería constaba de ciento
treinta piezas de bronce, y de sesenta de hierro
‹l ue se habian encontrado en la plaza,que eran
muy malas; los franceses hablan traído


-ochenta en
buen estado. Habla piezas de muralla en gran nú-
mero, pero la pólvora no era suficiente. El sabio v
herólco lieumer, que habla ejecutado los trabajos
de Cherburgo, tuvo el encargo de defender á Cas-
sél y puntos de la orilla derecha; Do y ré dirigía los
trabajos en el interior de la plaza; .1.uhert-Duba-
vet y Kleher, mandaban las tropas, v los represen-
tantes Merlín y Rewbell animaban á la guarnicion
con su presencia. Esta se hallaba acampada en el
intérnalo de las dos murallas, y ocupaba á lo lejos
puntos muy avanzados. Animabala el mejor espí-
ritu, tenian gran coalianza en la plaza, en sus ge-
fes, en sus fuerzas, y sabia ademas que estaba en-
cargada de defender un punto importantísimo para
la salvacion de la Francia.


El general Schwafeld, acampado en la orilla




FRANCESA. 4 05


derecha cercaba á Cassél con diez. mil heseses.
Los austriacos y los prusianos reunidos, formaban




el grande ataque de Maguncia; -los austriacos ocu
paban la derecha de los sitiadores ; en frente del
doble recinto formaban los prusianos el centro de
Mariemburgo, y donde se hallaba el cuartel gene-
ral del rey de Prusia. La izquierda, compuesta
tambien de- prusianos, acampaba delante del 1 laups-
tein, y del foso inundado con las aguas del riachue-
lo de >Zalbach. Cincuenta mil hombres con corta di-
ferencia componían este ejército de sitio, dirigido
por el anciano Kalkreuth. Brunswick mandaba el
cuerpo de observacion por el lado de los Vosgos,
en donde se entendia con Wurmser para protejer
esta grande operacion ; y careciendo de- artillería
de sitio, negociaron con los estados de Holanda,
que dieron parte de la que tenían en sus arsenales,
para ayudar al triunfo de sus mas temibles vecinos.


El cerco principió en abril, y esperando los si-
tiadores los convoyes de artillería, la guarnicion
tomó laofeusiva haciendosalidas denodadas. El 11 de
abril y algunos días despues del cerco, nuestros
generales resolvieron intentar una sorpresa contra
los diez mil heseses, que se habiaa estendido de-
masiado por la orilla derecha ; y en consecuencia,
salieron de Cassél en tres columnas el l 1 por la
noche. Meunier avanzó hacia Hoehein ; las otras
dos columnas bajaron por la orilla derecha hacia
Biberik ; pero un tiro escapado en la columna del
general Schaál esparció la confusion; pues las tro-
pas, todavía visorias, no tenian aquel aplomo que
muy luego adquirieron bajo sus generales. Hubo
necesidad de retirarse, Kleber con su columna
protegió la operacion del modo mas imponente.




11:16 REYOLUCION


Aquella salida valió á los sitiados cuarenta bueyes
que salaron inmediatamente.


El 10, los generales enemigos intentaron tomar
el punto de Weissenau, que colocado cerca del
Rin,á la derecha de su ataque, les incomodaba
much.b. Los franceses, á pesar del incendio del lu-
gar, se atrincheraron en un cementerio ; el repre-
sentado Merlin se encerró con ellos, y con prodi-
gios de valor conservaron el punto.


El 26 enviaron los prusianos un parlamento
falso, que se decia despachado por el general del
ejército del Rin, para intimar la rendiciou á la
plaza ; mas los generales, representantes y solda-
dos, • ya afectos á la plaza y convencidos de que ba-
cian un gran servicio á la patria, deteniendo el
ejército del Rin en la frontera, rechazaron toda
proposicion. El 3 de mayo quiso el rey de Prusia
tomar á Kosteim, situado en fa orilla derecha y ea
frente de Cassel , que defendía Meunier; pero ni
en aquel ataque ni en el que se repitió el 8 del
mismo mes con la mayor tenacidad, consignieroa
otra cosa los sitiadores que perder una multitud ml
de gente. Meunier, por su parte, atacó á las islas
colocadas en !a desembocadura del Mein; las to-
mó, volviólas á perder, y en ambas ocasiones des-plegó la mayor audacia.
• Ei 30 dé mayo. resolvie:on los franceses hacer
una salida genen1 sobre Mariemburgo, en donde
estaba el rey Federico-Guillermo. Favorecidos
por la noche, atravesaron seis mil hombres la línea
enemiga, se apoderaron de las trincheras, y llega-
ron hasta el cuartel general. Sin embargo, la alar-.
ma que causaron, hizo que todo el ejército enemi'
0.o se alzase, y volvieron á la plaza despues de ha-


FRANCESA.


ber perdido á muchos valientes. Al otro dia, irrita-
do el rey de Prusia, mandó que se emprendiese
un fuego continuo sobre la plaza, y Meunier que
en dicho dia proyectaba otra nueva tentativa sobre'
una de las islas del Mein, quedó herido en la rodi-
lla, y espiró no a causa de su herida, sino de la
irritacion que le produjo el verse obligado á aban-
donar los trabajos del sitio. Toda la guarnicion'
asistió á sus funerales. El rey de Prusia hizo sus-
pender el fuego, mientras se estaban haciendo los:
últimos honores á este héroe, y le mandó saludar
con una salva de artillería. El cuerpo fue deposi-
tado en la punta del baluarte de Cassél, cuya
construccion había dirigido.


Ya hablan llegado los grandes convoyes de Ho-
landa, y era tiempo de empezarlos trabajos del sitio..
Ua oficial prusiano aconsejaba que se tomase la,
isla de Petersau, cuya punta se estendia entre
Cassél y Maguncia, que se estableciesen baterías,
se destruyese el puente de barcas y los molinos, y
se diese el asalto á Cassél, luego que estuviese-
aislado y privado de los socorros de la plaza. Pro-
ponia despues el dirigirse hacia el foso por donde
corría el Zal bach, arroj arse en él bajo la proteccioa
de las baterías de Petersau, enfilando este foso,
intentando un asalto sobre este frente formado de 111/
solo recinto. Arrojado y peligroso era el provecto,
porque había que desembarcar en Petersau ; echar-
se despues en un foso ea medio del agua, bajo
fuego del Ilaupstein; pero también ''os


1


idaebtirain esehreirnauy eficaces. No obstante se
. prelirióabrir


por la parte del doble recinto, y en
frente de la ciudadela, aunque tuviese que hacer-
se un sitio doble.




408 REVOLCCION
El 16 de junio tiróse la línea paralela á ocho-


cientos pasos del primer recinto, pero coma los
sitiados desordenaron los trabajos, fué preciso re-
tirarse. El 18 se trazó otra paralela mucho mas le-
jos, es decir, á mil y quinientos pasos, y esta dis-
tancia provocó los sarcasmos de los que babian
propuasta el atreviio ataque por la i z la de Peter-
sau. Acercáronse sin embargo del VI al 25, hasta
ochocientos pasos, y se construyeron baterías, cu-
yos trabajos vinieroa á inutilizar otra vez los sitia-
dos, y clavaron los cañones, pero por último se les
rechazó y molestó con fuegos continuos. En los
días 28 y 29 se dirigieron contra la plaza doscien-
tas piezas que la eubrim de proyectiles de toda es-
pecm. Algunas baterías flotantes colocadas sobre
el Rin, incendiaban el interior de la ciudad por la
parte mas abierta, causándole un daño conside-
rable.


Sin embargo, todavía no estaba abierta la últi-
ma paralela, ni tomado el primer reducto, la ruar-a


llena de ardor aun no pensaba en rendirse.
Para !hartarse de las baterias flotantes, varios va-,
Tientes franceses se arrojaron á nado ea el rio, y
fueron á cortar los cables de las lanchas enemigas.
Uno de ellos trajo una, tripulada con ochenta sol -
dados que fueron hechos prisioneros.


Pero la escasez habia llegado á su colino. Se
habían incendiado los molinos, y para moler los
granos habla sido necesario valerse de tahonas, en
que no querían trabajar los jornaleros, porque ad-
vertido el enemigo, no dejaba de echar muchas gra-
nadas al sitio en que se hallaban Ademas, apenas
habia trigo; hacia mucho tiempo que no habia mas
carne que la de caballo, los soldados comian ratas,


FRANCESA. 109


é iban á las orillas del Rin á buscar los caballos
muertos que flotaban en las aguas. Este alimento
produjo funestas consecuencias en muchos de ellos
y fué necesario prohibirlo é impedir que lo busca-
sen, colocando guardias en las márgenes del Rin.
Un gato valia seis francos; y la carne de caballo
muerto cuarenta y cinco sueldos la libra. Los ofi-
ciales no se daban mejor trato que los soldados;
y Aubert- Duba y et, invitando á comer á su estado
mayor, les sirvió como un gran regalo, engato ro-
daza° de doce ratones. Pero la mayor desgracia para
esta desdichada guarnicion, era la privacion abso-
luta de noticias. Las comunicaciones estaban taus-
bien interceptadas, y habia tres meses, se ignora-
ba absolutamente todo lo que sucedia en Francia.
Habla intentado dar á conocer su escasez, ya por
medio de una señora que iba á viajar á Suiza, va
por un cura que tomó el camino de los Paises Ba-
jos, y ya en fin por un espia que debia atravesar el
campo enemigo; pero ninguno de estos avisos ha-
bla llegado Esperando que tal vez intentarian en-
viarle noticias del alto Rin, por medio de botellas,
arrojadas en el rio, tendian redes de pescar, levan-
tabulas diariamente pero nunca encontraban nada.
Los prusianos que empleaban toda clase de ardi-
des, hablan hecho imprimir en Francfort, 3lorailo-
res falsos, noticiando que Dumouriez habia echado
abajo la Convencion, y que Luis XVII reinaba con
una regencia. Los prusianos colocados en las avan-
zadas, daban estos Monitores á los soldados de la
guarnicion: y esta lectura causaba las mayores in-
quietudes, añadiendo á los sufrimientos que pada-
clan, el dolor de defender tal vez una causa perdí
da. No obstante, todos esperaban diciendo; el ejér-




4 10 IIEVOLUCION


cito del Rin va á llegar bien pronto, algunas veces
deeian: ya llega. Una noche se oyó un cañoneo muy
"'continuado bastante lejos de la plaza; desp ertárou'! •
se todos llenos de alegría, corrieron á las armas y:
se disponian á marchar hacia el cañon francés,
poner al enemigo entre dos fuegos. ¡Vana esiíea
ranza! El ruido cesó, sin que apareciese el ejército'
libertador. En lin, la escasez habla llegado á ser'
San insoportable que dos mil habitantes pidier4
se les dejase salir. A uhet-Dubayet se lo permitió,.
pero no fueron recibidos por los sitiadores; s;
.quedaron entre dos fuegos, y perecieron la mayo¡
parte balo las murallas de la ciudad. Por la maña‘ní
varios soldados trajeron en sus capotes algunos n''
nos heridos.


En todo este tiempo, el ejército del Rin y del
Mosela no se adelantaba. Custine lo !labia mandado
hasta el mes de junio, y todavía desalentado con
-su retirada, estuvo titubeando en los meses de
-abril y mayo, diciendo, que no tenia bastantes
.fuerzas, que necesitaba mas caballería para soste-J
ner en las llanuras del Palatinado, los esfuerzos dé.
la enemiga; que no tenia forrajes para sus caballos
-que era necesario esperar á que los centenos estO!
viesen mas crecidos para segarlos, y que entonces
marcharía al socorro de Maguncia. Beauharnaisi'
sucesor de Custine, titubeando como él, perdió la
•ocasion de salvar la plaza. Sabido es, que la linea
de los Vosgos costea el Rin, y va á terminar ne1
lejos de Maguncia. Ocupando las dos vertientes de
la cadena y sus pasos principales, se consigue una
ventaja inmensa, porque puede marcharse por una


VeSase el proceso de Custine.


FRANCESA 414


,rtepaotraúy anonadar al enemigo con todas lasfuerzas reunidas; y esta era la posicion de los fra
f


ceses. El ejércitodel Rin ocupaba el costado oriental,
y el del Mosela el occidental; l3runswik y Wurm-
ser, estaban estendido; al fin de la cadena en un
cordon muy dilatado; de modo, que ambos ejérci-
tos disponiendo de los pasos podían reunirse en una
de las dos vertientes, derrotar á Brunswik ó á
Wurmsér, cogerá los sitiadores por la espalda, y
salvar á Maguncia. Beaubarnais, valiente pero po-
co emprendedor, hizo movimientos inciertos, y no
socorrió la guarnicion.


Los representantes y generales encerrados en
Maguncia, juzgando que no conveuia llevarlas co-
sas hasta el último apuro; que si esperaban ocho
dias mas, podrían carecer de todo, y verse obliga-
dos á entregar la guarnicion prisionera; que al
contrario, si capitulaban. conseguiriau la libre sa-
lida con los honores de la guerra, conservando á
veinte mil hombres, que eran ya los soldados mas
valientes del mundo, á las órdenes de Licher
Dulmvet, resolvieron que con yenia entregar la pla-
za. indudablemente si hubiesen aguardado algu-
nos días mas, Beauharnais podía salvarla: pero
despues de haber esperado tanto tiempo, tenían
razon para no pensar en su socorro, y si para en-
tregarse. El rey de Prusia no fue mu y


severo en
las condiciones; pues la única que puso, fué que
laguarnicion un serviria en un año contra los co-
ligados, y la dejó salir con armas y bagajes. Pero
quedaban. todavía bastantes enemigos en el interior
para utilizar á aquellos soldados admirables, lla-
mados despues los Maguncianos: los cuales está
bao en. tal estreno decididos, que no quedan de-




442 REVOLUCION


decer á sus generales cuando se trató de salir de
la plaza;—iejemplo singular del espíritu de cuerpo
que se forma en un punto, y del cariño que se to_
ma á un sitio defendido por tantos meses! Cedió al
fin la guarnicion; y mientras desfilaba, el rey de
Prusia lleno de admiracion por su valor, llamaba
por sus nombres á los oficiales que se habian dis-
tinguirlo en el sitio, y los cumplimentaba con una
cortesía caballeresca. La e yacuacion de la plaza sz
verificó el 25 de julio.


Ya liemos visto á los austriacos bloqueando la
plaza de Condé, y poniendo sitio regular á Nralen
ciennes; operaciones que, conducidas simultánea-
mente con las del Rin, tocaban va á su término; el':
principe de Coburgo, á la cabeza del cuerpo de ()h.:1
servacion, bacía frente al campamento de César, y.
el duque de York mandaba el cuerpo del sitio. 11:.
ataque intentado al principio contra la ciudadela,
se dirigió despues entre el arrabal de Marly y lat.
puerta de Mons, cuyo frente presentaba mayor
tension, pero estaba' menos defendido, y se prefirió
por mas accesible. Propúsose batir los trabajos du-
rante el dia, é incendiar la ciudad por la noche, á
fin de aumentar la desolacion de los habitantes, y
obligarlos á rendirse. El 14 de junio intimaron la
rendicion á la plaza, á cuyo acto el general Fer-
rand y los representantes Cochón y Briest respon-
dieron con la mayor dignidad. Estos habian reu-
nido una guarnicion de siete mil hombres, é ins-
pirado muy buenas disposiciones á los habitantes,
de los que organizaron parte en compañías de ar-
tilleros, que hicieron muy útiles servicios.


En las noches del 14 y 19 de junio se abrieron
sucesivamente dos paralelas, armándolas con for-


FilANCESA. 443


midables baterías, que causaron grandes daños en
la plaza. Los habitantes y la guarnicion respondie-
ron al denuedo del ataque, y muchas veces des-
truyeron los trabajos de los sitiadores. El 21 de
junio fue terrible sobre todo, pues el enemigo in-
cendió la plaza hasta medio dia, sin que esta res-
pondiese por su parte; pero á dicha hora las mura-
llas hicieron un fuego espantoso sobre las trinche-
ras en las que sembró el terror y la muerte que ha-
blan reinado en la ciudad. Delineóse el 28 una
tercera paralela, y el valor de los habitantes co-
menzó á entibiarse. Ya una parte de esta ciudad
opulenta se !labia abrasado; los niños, ancianos y
mugeres hablan sido encerrados en los subterrá-
neos, y la rendicion de Conde. que acababa de ser
tomada por hambre, aumentaba el desaliento de
los sitiados. Varios emisarios secretos eran envia-
dos para seducirlos, hasta el punto que muchos
principiaron á amotivarsey á pedir la capitulacion.
El A y untamiento era del mismo parecer que los
handantes, y se entendia secretamente con ellos.
Los representantes y el general Ferrand respondie-
ron con la mayor energía á peticiones que se les hi-
cieron,.y con 'el auxilio de la guarnicion, cuyo va-
lor habia llegado al mas alto grado, disiparon las
reuniones.


El 25 de julio prepararon sus minas los sitiado-
res, y dispusieron el asalto del camino cubierto.
Felizmente para ellos, tres globos de compresion
estallaron en el momento en que las minas de la
guarnicion iban á obrar, y á destruir sus trabajos.
Entonces se arrojaron en tres columnas, pasaron las
empalizadas, penetraron en el camino cubier-
to. Asustada la guarnicion, se retiraba va abando-


Bibliolerei popular.
T. III. ti°




4 . 1 4 IIEVOLUCION


pando sus baterías; pero el general Ferrand la hizo
volver á las murallas, y la artilleria, que !labia he-
cho prodigios durante el sitio, causo todavia los
mayores estragos á los sitiadores, y los contuvo
casi á las _puertas de la plaza. Al otro dia 26, el
duque de York intimó la rendicion al


_
general Ver


rand, declarando que espirado aquel dia, no escu
diaria proposicion alguna, y que la guareicion y
los habitantes serian pasados á cuchillo. Con esta'
amenaza se aumentaron las reuniones de tal modo
que llegaron á ser temibles, presentándose al:
Ay untamiento un gran gentio, en que se hallaban,
nachos hombres armados con pistolas y puñales.'


Doce individuos tomaron la palabra en nombre de
todos, é hicieron formalmente la proposicion de
rendir la plaza. Celebrábase consejo de guerra eu
medio del motin y ningun miembro podia salir de
d, hasta que hubiesen resuelto la rendicion; pues
dos brechas, unos habitantes mal dispuestos, y un
sitiador esforzado, no permitian va mas larga re-
sistencia. La plaza se rindió el 28'dejulio; la guar-
nicion salió con los honores de la guerra, tuvo que
entregar las armas, pero pudo volverse á Francia
con la única con licion de no servir en un año con-
tra los coligados. Eran otros siete mil soldados va-
lientes que podian hacer grandes servicios contra
los enemigos del interior. Valenciennes !labia su-
frido cuarenta y un dias de bombardeo, y habia re-
cibido ochenta y cuatro mil balas de cañon , veinte
mil granadas, y cuarenta y ocho mil bombas. El
general y la guarnicion, Rabian cumplido con su
deber, ‘.. la artilleria se habla cubierto de gloria.


En este momento, la guerra del federalismo se
hallaba reducida á sus dos verdaderas calamidades


FTIANCESA. 415


que fueron por una parte la insurreccion de Lyon,
y la de Marsella y 1 olon por otra.


Lyon consentía en reconocer la Convencion pe-
ro rehusaba obedecer á dos decretos que eran el de
enviar á Paris las causas empezadas contra los pa-
triotas, y el que deponia las autoridades, y man-
daba formar otro Ayuntamiento provisional. Los
aristócratas ocultos en Lyon, atemorizaban á la ciu-
dad con el restablecimiento del antiguo Ayunta-
miento montañés, y por temor de inciertos peligros
la arrastraban álos verdaderos de una revolucion de-
clarada. El 4 5 de julio condenaron á FY1 norte los lyone-
sesálos dos patriotas Cimbel . y Riard, y desde este
dia seles declaró en estado de rebelion. Viendo los
dos girondinos Casset y Biroteau aparecer el realis-
mo, seretiraron. No obstante, habiendo reemplazado
al presidentede la comision popular que protegia á los
emigrados, las determinaciones fueron desde enton-•
ces un poco menoshostiles. Reconocian la Consti-
tucion y ofrecian someterse; pero siempre con la
condicion de no ejecutar los dos decretos principa-
les. En este intervalo, los caudillos fundian cañones,


. acopiaban municiones,parcela que las dificulta-
des no dehian terminars è sirio por la fuerza de las
armas.


Mucho menos temible era Marsella , pues sus
batallones arrollados mas allá del Durance por Car-
teaux, no podian resistir mucho tiempo ; pero ha-
bia comunicado á la ciudad de Tolon, hasta en-
tonces tan republicana , su espirito de rebelion.
Este puerto, uno de los primeros del mundo, y del
Mediterráneo, daba envidia á los ingleses q ue cru-
zaban en sus aguas. Varios emisarios de Inglaterra
intrigaban sordamente en él , y preparaban una


1




REVOLUCION


traicion infame. Las secciones se hahian reunido et.
13 de julio , y procediendo como todas las del Me.:
diodia, habial depuesto al A y untamiento, y cerra_.
do el club jacobino. 'Transmitida la autoridad á.
manos de los federalistas, estaba a punto de pasar
sucesivamente de fraccion eu fraccion á los mili-
grados y á los ingleses; y el ejército de Niza ea su
estado ae debilidad no podía evitar tamaña des-
bgracia. Todo era de temer, y aquella gran tempes.•
tad, amontonada sobre el horizonte del Mediodia,
se habia lijado en dos puntos , L y on y l f olon.


En el espacio de dos meses se !labia ido. espli-
cando la situacion politica, y era mas grave y de-
terminado el peligro que antes parecía menos ge-
neral y aterrador. En el Oeste estaba la plaga de-
voradora de la Vendée; en Marsella, una sedicion
obstinada ; en Tolon una traieiou oculta; en Lyon
una resistencia abierta y un sitio; en el Rin y en
el Norte, la pérdida de dos baluartes que ta.r tanto
tiempo babian contenido á la coalicion, é impedido
que marchase el enemigo sobre la capital. No hay
duda que en setiembre-de 4792, cuando los pru-
sianos se acercaban á Paris y hablan tomado á.
Longwv v á Verdun ; que en abril de 4793, des-
pues de la: retirada de Bélgica ,• de la derrota de
Neerwinden, de la desercion de (Miman iez. v de la
primera sublevacion de la Vendée; y que en 31 de
mayo de 1793, despues de la insureccion general
de los departamentos, de la invasion del Roselloa
por los españoles , y de la pérdida del campo de
Famars; no hay duda, decimos, que en otras epa--
cas los peligros habian sido criticas, pero. quita.no
fueron tan verdaderos como en esta cuarta(da-
ma crisis de la revolucian. La Francia era 'Menos:


FRANCESA. 14 7


ignorante y menos nueva en la guerra que en se-


tiembre de 1792. La atemorizaban menos las trai-
ciones que en abril de 1793 ; no la apuraban tanto
las insurrecciones como en 31 de may


o y 42 de ju-
nio ; si estaba mas aguerrida y mejor obedeci-
da, se hallaba invadida a la vez por todos los pun-
tos, al Norte, en el Rin, en los Alpes y en los Pi-
rineos.


Con todo no conoceria bastante los males que
alligian entonces á la república, el que se limitase
considerar los cinco ó seis camposde batalla en que
corria la sangre humana; pues el interior del pais
ofrecia un espectácu l o verdaderamente deplorable.
Los granos eran siempre caros v escasos, de tal ma-
nera que se vianen las puertas de los tahoneros pen-
denciascontínuas para alcanzar un poco de pan; y va-
namente se disputaba con los vendedores ó merca-
deres para hacerlos recibir los asignados en cambio
de los objetos de primera necesidad. El padeci-
miento habia llegado á su colmo: quejábase el pue-
blo de los logreros que ocultaban los géneros ,
los agiotistas que los encarecian, y que por medio
de su tráficodesacreditaban á los asignados. El go-
bierno tan disgustado como el pueblo , no tenia
para subsistir mas que los asignados que se ha-
bian de dar en cantidad tres ó cuatro veces mas
considerable para pagar los mismos servicios , no
atreviéndose á emitir otros por temor de no des-
conceptuarlos mas ; de modo que va no se sabia
como mantener al pueblo y al gobierno.


Con todo, la produccion general no habia dis-
minuido; y aunque la noche del 4 de agosto no
hubiese producido todavía, sus grandes efectos,
carecia la Francia de trigo, 41i de materiasprima-




1


4 18 DEVOLUCION


rias y elaboradas; pero su distribucion igual y
tranquila se habia imposibilitado con los efectos
del papel moneda. Como la revolucion al abolir la
monarquía habla querido pagar todas sus deudas
y no por destruir la venalidad de los empleos s¿
habia dispensado de reintegrar su valor á los que
los habian comprado, contaba para todo esto y pa-
ra defender el nuevo Orden de cosas contra la
Europa conjurada, con los bienes nacionales con-
fiscados al clero y á la nobleza. Para poner en cir-
culacion el valor de estos bienes, !labia inventado.
los asignados que los representaban, y que por me-
dio de compras debían volver al erario y quemarse,.
despues; pero como se dudaba del triunfo de la •
revolucion v de la validez de las ventas, no se
compraban ros bienes; y los asignados subsistian
en circulacion como una letra de cambio no acep-
tada, y se envileciau con la desconfianza y la esce-
siva cantidad.


Solo el metálico permanecía siempre como la
medida real de los valores, y nada perjudica tanto
á una moneda de dificil circulacion, como la riva-
lidad de otra cierta y corriente. La una se guarda
y no se dá , la otra se ofrece en abundancia y la


ydesacreditan; esta fué la suerte de los asignados
respecto del metálico. La revolucion, condenada á
valerse de medios violentos, ya no porfia detener-
se. Había puesto en circulacion [orzada el valor
anticipado de los bienes nacionales, y debia tratar
de sostenerla por medios forzosos. El 11 de abril,
á pesar de los girondinos que luchaban generosa
pero imprudentemente contra la fatalidad de aque-
lla situacion revolucionaria, castigó la Convencion
con seis años de presidio a cualquiera que Yendie7.


FRANCESA. 119


se metálico, esto es, que cambiase cierta cantidad
en dinero, oro ó plata , por una cantidad nominal
y mayor de asignados; é impuso igual castigo á
cualquiera que pusiese precios diferentes á las
mercancías, segun se hiciera el pago en metálico ó
en asignados. Pero estos medios no impedian los
inconvenientes, ni dejaban que se pronunciasen
con mas rapidez. Eu junio, un franco de metal
valía tres francos de asignados ; y en agosto , dos
meses despues, un franco de plata valla seis fran-
cos de asignados; la proporcion, que al pronto era
de uno á tres, habia ascendido de uno á seis.


En semejante situacion, se negaban los mer-
caderes á dar sus géneros al mismo precio que en
otro tiempo, porque la moneda que se les ofrecia,
ya no tema mas que la quinta ó sesta-parte de su
valor ; de consiguiente los guardaban , rehusándo-
los á los compradores. No cabe duda en que esta
disminucion de valor hubiera sido para los asigna--
dos un inn-onveniente absolutamente nulo, si todos'
no recibiéndolos sino por lo que realmente valian
los. hubiesen tomado y espendido en los propios térl
mulos. En este caso, siempre hubieran podido ha-
cer las funciones de signo en los cambios


'


sir-
viendo en la circulacion como cualquier otra mo-
neda; pero los capitalistas que viviau de sus rentas
los acreedores del Estado que recibian ó una renta


t s,


anual, ó el reembolso de un empleo, se veían obli-


iodos los deudores se daban prisa it pagar, y br
gados los acreedores á tomar un valorficticio,


orecibían la cuarta, quinta ó sestapartedecisu' so
l o


pital; los jornaleros, en fin, que tenían que aceptar
el trabaja que se les proporciona, no acertaban,




420
navoLocioN


á juntarse para aumentar los jornales en doble
triple , segun los asignados disminuían en la mis-
ma proporcion, y no recibian mas que una parle de
lo que les era necesario , para obtener en cambio
los objetos de sus necesidades. El capitalista medio
arruinado , estaba descontento y silencioso , pero
furioso el pueblo llamaba logreros á los que no
querían venderle al precio ordinario , y pedia que
á los tales logreros se les enviase á la guillotina.


Tan incómoda situacion era un resultado for-
zoso de la creacion de los asignados, asi como los
asi;.;nados mismos fueron creados por la necesidad
de pagar las deudas antiguas, los antiguos empleos
y una guerra ruinosa; y por las mismas causas el
maxiniun debía bien pronto resultar de los asigna-
dos. Poco importaba, en efecto, que se hubiese
puesto en cireulacion esta moneda forzada, si el
mercader, lijando precios mas altos , consegnia li-
bertarse de la precision de recibirla; había , pues,
que poner á los géneros un precio forzado como el
de la moneda. Luego que la ley dijo: el papel vale
seis francos, debió decir tambien: tal mercancia no
vale mas que seis francos; porque de otro modo el
mercader se libraba del cambio ; poniéndola á
doce.


A pesar de las escclentes razones que hahian
dado los girondinos, tomadas de la economía or-
dinaria de las cosas , fijé necesario establecer la
tasacion de los granos. El mayor padecimiento pa-
ra el pueblo es la falta de pan. Los granos no falta-
ban, pero los arrendadores que no quedan expo-
nerse al alboroto de los mercados , ni entregar el
trigo á la tasa de los asignados , se ocultaban con
sus géneros. El poco grano que se presentaba , lo


FRANCESA. 421


arrebataban atropelladamente los Ayuntamientos, y
los individuos que querían proveerse para un caso
de necesidad. La escasez se hacia sentir mas en
Paris que en ninguna otra ciudad de Francia , por-
que era mas dificil abastecerla, mas concurridos
sus mercados , y mas grande el temor de los ar -
rendadores. Ea los dias 3 '' de mayo , no había
podido menos la Conveneion de dar un decreto, en
cuya virtud todos los arrendadore s y trath:an tes en
granos estaban o'digados á declarar la cantidad
de trigo que tenian, ' á. hacer trillar el que tolavia
estaba en mies, á llevarlo á los mercados eselusi-
vamente. y á venderlo á un precio razonable, li-
jado par cada Ayuntamiento, tomando por guia los
precios anteriores del primero de enero al pi linero
de mayo. Nadie pocha comprar para subvenir á sus
necesidades por mas tiempo que un mes, y los que
hablan vendido ó comprado á un precio superior á.
la tasacion , ó mentido en sus declaraciones , eran
castigados con la contiseacion de sus bienes y con
una multa de trescientos á mil francos. Para ave-
riguar la verdad, se binan dispuesto visitas do-
miciliarias, y ademas debian enviarse al ministro
del interior por todos los Ayuntamientos, el estado
de todas las declaraciones, a lin de hacer una es-
tadistica general de los abastos de Francia. El
A y untamiento de Paris, que siemp r e aliadla




-dos de policía á los decretos de G - °ban
bia arreglado tambien la dis etrilinici non¿i11 'liuilia-enl
as tahonas, y nadie podia presentare en ellas sin


cédulas de seguridad , que espendian las juntas
si


revolucionarías , y en las que se hallaba marcada
de pan que seplarecpaenrteidioandad a


al número
de ,dne qquieleesraepolla pedir •


personas




4 92 REVOLUCION
componia la familia. Se habia llegado hasta el
punto de establecer el modo en que se habían de
poner en lila (l'aire qüeue) Ú pedir la vez á las puer-
tas de las panaderías ; á cuyo efecto, se ataba una
cuerda á la puerta, y cada uno la :enia cogida con
la mano para no perder su puesto, y evitar Ja
confusion. Pero muchas veces, algunas mugeres"
mal intencionadas cortaban la cuerda, originando—.
se de ello tan espantoso alboroto, que era forzoso
llamar á la fuerza armada para restablecer el Or-
den. Ya se deja ver á cuantas desazones se halla
condenado un gobierno, y cuantas medidas vejato-
rías tiene que emplear luego que se ve obligado á
presenciarlo y á arreglarlo todo. Pero en la situa-
CiOn que describimos , cada cosa estaba enlazada
con otra. El establecimiento forzoso de los asigna-
dos habla obligado á forzar los cambios, los pre-
cios , y hasta la cantidad , la hora y el sistema de
las compras; el último hecho resultaba del prime-
ro, y este halda sido inevitable como la misma re-
volucien.


Entretanto, la carestía de los abastos que habla
producido el in/Juin/un ó la tasa, se estendia á todos




los renglones de primera necesidad. Carnes , le-


gumbres, frutas, especias, combustibles, bebidas,
telas, cueros para calzados, todo habla aumentado
á medida que les asignados hahian disminuido , y
el pueblo se obstinaba cada dia mas, en tener por
logreros á todos los mercaderes que se negaban á
recibir una moneda sin valor. Ya dijimos que eni
febrero había robado el pueblo las tiendas de los
especieros por consejo de Marat, y en julio saqueó-
completamente unas barcas cargadas de jabon que
por el Sena llegaban á Paris. Indignado el Ayunta-


FRANCESA. 423


miento había espedido las órdenes mas severas
Pache imprimió este aviso tan sencillo como la r-


cónico :
EL CORREGIDOR PACIIE Á SUS CONCIUDADANOS.


«Paris contiene setecientos mil habitantes : el
suelo de Paris nada produce para su alimento, sus
vestidos y sus recreos; es, pues, preciso que lo re-
ciba todo de los departamento s o del estrangero.


«Cuando llegan comestibles y otros géneros á
Paris, si los habitantes los roban, cesarán de


traerlos.
«Por consiguiente, Paris no ya tendrá nada para


el alimento, vestido y recreo de sus numerosos
habitantes, y es muy probable que setecientos mil
hombres desprovistos de todo, se devoraran en-
tre sí.»


Desde entonces el pueblo dejó de entregarse aI
robo, pero continuaba pidiendo terribles medidas
contra los mercaderes, v se rió al cura Santiago
Roux amotinando á los 'franciscanos para que se




insertase en la Constitucion un artículo relativo á
los logreros. Desencadenábanse también demasia-
do contra los agiotistas, que segun se aseguraba,
hacian subir el precio de los efectos, especulando
en asignados, oro, plata, y papel estrangero. La
fantasía popular se creaba monstruosidades, y por
do quiera vela enemigos encarnizados, cuando no
habia mas que codiciosos jugadores, que se apro-
vechaban del mal, pero que no lo causaban, ni
ciertamente podian producirlo. El envilecimiento
de los asignados provenia de una multitud de cau-
sas: de su esces ►ra cantidad, de la incertidumbre




424 REVOLUCION


ale su validez, que debía desaparecer si sucumbía
la revolucion, de su cornparacion con el metálico
que no perdia su realidad, y con los géneros, que
conservando su valor, reusaban trocarse por una
moneda que tenia el que representaba. En este es,
tado de cosas no quedan los capitalistas guardar
sus fundos en forma de asignados, porque estos
perdiaa diariamente, y por lo mismo cuidaban de
procurarse dinero, pero seis años de mal estar
asustaban á vendedores v compradores de metálico:
_Entonces pensaron en comprar géneros; pero ofrea•
clan un plazo transitorio; porque no podían guaro-,
darse largo tiempo, y un plazo peligroso porque


el,


furor contra los logreros Babia llegado a su colmo;
originándose de esto, que todos procuraban poner
suscauda les en paises estrangeros. Cuantos poseian
.asignad es se daban prisa á hacerse con letras de




cambio sobre Lóndres, Amsterda.n, Hamburgo,
nova y todas las plazas de Europa; dando para ob-
tener estos valores estrangeros otros enormes na-
cionales, envileciendo y abandonando de este modo
los asignados. Algunas. de estas letras de cambio se
efectuaron y cobraron fuera de Francia por los
enemigos. Estas letras se pagaban con muebles
magniticos, despojos del lujo anterior, que consis-
tia en ebanistería, relojería, espejos, bronces do-
rados, porcelanas, cuadros, adicciones preciosas;
que pronto se convertian en guineas 6 en ducados,
pero solo se realizaban en paqueña parte, deseadas
por los capitalistas amedrentados, que no quedan
emigrar, sino dar una garantía sólida asta fortuna;
y asi es, que casi todas se quedaban en la plaza,
pasandoselas los mas medrosos unos á otros. De
consiguiente, estas letras formaban un total partl-


125,FRANCESA.


,capita lesde ,
que era una garantia para el es-


trangero
codar v rivalizaba con nuestros asignados. No
faltan motivos para creer que Pitt habla estimula-
do á los banqueros ingleses a firmar gran cantidad
de este papel, y hasta que les habia abierto un cré-
dito considerable para aumentar su mole, y contri-
buir de este modo al continuo descrédito de los.
asignados.Dábanse tambien mucha prisa para lograr ac-
ciones de las compras de hacendistas, que al pare-
cer estaban fuera de los tiros de la revolucion de
la contrarevolucion, y que ofrecan ademas intere-
ses ventajosos. Las de la compañía de descuento-
gozaban de gran favor; pero las que se buscaban.
con mas codicia eran las de la compañía de las In-
dias, particularmente, porque en cierto modo te-
nian una hipoteca que no podia embargarse, con-
sistiendo en buques y almacenes esparcidos °por
todo el globo. En vano se las había sujetado a un
considera. ble derecho de traspaso: los administra-
dores se eludian de la ley, aboliendo las acciones,
y reemplazándolas con una mera inseripcion en
los registros de la compañía, que se hacia sin for-
malidad. De este modo defraudaban al Estado de
una renta importante, puesto que cada dia se efec-
tuaban much•os millares de traspasos, é inutilizaban
las precauciones tomadas pata impedir el agiotaje.
Vanamente tambien, para disminuir el atractivo
de estas acciones, se había recargado su producto
con un derecho de cinco.por ciento; pues los divi-
dendos se distribuian á. los asentistas, como reem-
bolso de una parte del capital, y con esta estrata-
gema trampeaban tambien la les, los• administrado-
res. Asi es, que estas acciones de seiscientos Eran--




cos,


U


, llegaron á mil, y mil doscientos, y hasta dos
11.426 REVOL CION


mil francos; y eran otros tantos valores que se
oponían á la moneda revolucionaria, y que servil'
para desacreditarla.


Todavía se oponían á los asignados no solamen-
te todas estas clases de fondos, sino tam bien cierta
parte de la deuda pública, y aun otros asignados
particulares. Babia en efecto un caudal de cm-
-próstilos hechos, bajo todas formas: los había del
tiempo de Luis XIII, N' entre los abiertos por
Luis XIV, los !labia de diferentes creaciones. Pre_
ferianse generalmente los antecesores a la monar-
quia constitucional á los que se hicieron con moti-
vo de las necesidades de la revolucion ; y todos
estos se contraponian á los asignados, hipotecados
en los bienes del clero y de los emigrados. Final- -
mente, entre los mismos asignados se habian algu-
nas diferencias. De unos cinco mil millones erni tidos
desde la creacion, mil millones habian vuelto aen-
trar por las compras de bienes nacionales; unos:
cuatro mil millones con corta diferencia permane-
cian en circulacion, y de estos podian contarse:
quinientos millones creados en tiempo de Luis XVI'
con el busto real; los cuales, decian, en caso de.
contrarevolucion serian mejor tratados y admitidos
á lo menos por parte de su valor; ganando de este
modo el diez ó el quince por ciento mas que los
otros. LGSm. ignados republicanos, -único recurso del
gobierno, y moneda única del pueblo, estaban desa-
creditados completamente, y no podian sostener
la competencia con el metálico, los géneros, los
papeles estrangeros, las acciones de las compras
de hacendistas, los diversos créditos contrae! Es-
tado y aun contra los mismos asignados reales


FRANCESA . 4/7


El reintegro de los empleos, el pago de los
grandes suministros hechos al Estado para las ne-
cesidades de la guerra, y la prontitud de muchos
deudores en satisfacer sus deudas, habian amon-
tonado grandes fondos en algunas manos. La guer-
ra y la zozobra de una revolucion terrible habianinterrumpido muchas operaciones comerciales,
causado grandes liquidaciones, y aumentando Cam-
bien la suma de los capitales estancados, que bus-
caban fianzas. Estos capitales, acumulados de este
modo se entregaban á un agiotaje completo en la
bolsade Paris, cambiándose sucesivamente en oro,
plata, géneros, letras de cambio, acciones de com-
pañía, antig los contratos contra el Estado, etc. Allí
como de costumbre, iutervenian esos jugadores
aventureros, que se esponen a toda especie de azar,
especulan sobre los accidentes del comercio, sobre
el abastecimiento de los ejércitos, y sobre la bue-
na fe de los gobiernos, etc. Puestos en observacion
en la bolsa, se aprovechaban de todas las subidas
en la baja constante de los asignados. Esta baja
principiaba en la bolsa primeramente contra la
accion al metálico y á todos los valores movibles,
y luego se verificaba respecto de las mercancías
que se encarecian en los almacenes y mercados.
Sin embargo, los géneros no subían tan rápidamen-
te como el metálico, porque los mercados están le-
jos de la bolsa, y porque ademas no pueden los
mercaderes mancomunarse tan rápidamente




los agiotistas reunidos en una sala. La df comol
determinada en la bolsa no se esta decía fue-
ra de ella sino despues de un tiempo mas ó me-
nos largo; el asignado de cinco fa
valía mas que dos en la bolsa,rNanleioas'aclunue(vreas no





428 I1EVOLUCION
los mercados, y los agiotistas lograban de este mo-
do el intervalo necesario para especular. Teniendo
sus capitales prontos, tomaban metálico antes de
la alza; luego que subia con respecto á los asigna_
dos, lo cambiaban con estos, de los que tenian ma--
yor cantidad; v como el género no (labia tenido
tiempo volver á subir, con esta mayor cantidad
de asignados se procuraban mayor cantidad
de g éneros, y los revendian cuando volvía á
establecerse la proporcion. Su táctica consistia
en embargar el metálico y el género , ínterin
que uno y otro subian respecto del asignado; y su'
lucro no era otro que el del aumento de to-
das las cantidades respecto del asignado; sien-
do muy natural que se hiciesen odiosos por tia
beneficio fundado siempre sobre una pública cala-


Su juego se estendia á la variacion de toa
das las especies de valores como el papel estran-
gero, las ac, iones de las compañías etc., aproar
e-hándose de todos los accidentes que podiau ClIG---
sar diferencias, como una derrota, una mocion,
una noticia falsa. Formaban una clase haqantecor
siderable, pues se contaban banqueros estranger,
hacendistas, usureros, antiguos clérigos ó nohl
revolucionarios enriquecidos, y algunos diputados
que, en honor de la Convencion, no eran mas que
cinco ó seis, v que tenian la pérfida ventaja deY
contribuir á la variacion de fondos con propuestas
hechas de intento. Vivian entre los placeres, e,
cómicas, ex -monjas, ó condesas, que del papel de
queridas pasaban algunas veces á desempeñar el
de agentas de negocios. Los dos principales dipu-
tados metidos en estas intrigas eran Julién de To-
losa, y Delaunay de Angers, que vivian, el prime-


FlIAYCl/SA. +29


ro con la condesa de Beaufor, y el segundo con la
cómica Descoings. Se asegura tambien que Cha-
bot, disoluto como buen ex-capuchi no , dedicado
algunas veces á cuestiones de hacienda, se entre-
gaba al agiotaje con los dos hermanos llamados
Frev, arrojados de Moravia por sus opiniones revo-
lucionarias,.} que hablan venido á Paris para ha-
cer el comercio de banquero. Fabre d' Eglantine
especulaba tambien.con ellos; v aun hubo (pilen
acusaba á Danton, de que tomaba parte, pero sin


, presentar ninguna prueba.
-La intriga mas vergonzosa fué la que ligó al


haron de Batz. banquero y hacendista afamado,
con Julien de Tolosa y Delaunay de Angers, los di-
putados mas decididos á hacer fortuna. Rabian
formado el provecto de dilatar las malversaciones
de la compañia delas Indias, hacer bajar sus ac-
ciones, comprarlas al instante, y hacerlas subir
'despues por medio de propuestas mas suaves, rea-


- !izando de este modo las ganancias de la subida.
D' ETagnac, aquel abate sutil, que fué proveedor
de Dinnouriez en Bélgica, que logró despues la
empresa general de acarreos, y cuyas contratas de-
fendia Julien en la Couvencion, habla de facilitar
por agradecimiento los fondos del agiotaje Julien
se proponía incluir tambien en la intriga á Fabre, á
Chabot y á otros, que podian ser mu y útiles como
miembros que eran de diversas juntas.


La mayor parte de estos hombres estaban enla-
zados fuertemente con la revoluciou, y no quedan
desacreditarla, pero á todo trance deseaban afian-
zarse goces y fortaleza. No se conocian todas sus
secretas tramas; pero como especulaban sobre el
descrédito de los asignados, se les achacaba el mal


Biblioteca popular.
T. III. 444




CAPITULO III.


130 REVOLLICIGN
de que se aprovechaban; y como tenian consigo á
muchos banqueros estrangeros, se les cresa agen_
tes de Pitt y de la coalicion, é instrumentos del
misterioso influjo tan temido, del ministerio inglés.
En una palabra, estaban indignados contra los
agiotistas y logreros, y se pedian contra unos y
otros los mismos suplicios.


Asi es, que mientras el Norte, el Rin, el Medio.
dia y la Vendee estaban invadidos por nuestros
enemigos, nuestros recursos de hacienda Consistian
en una moneda no aceptada, cuyo resguardo era
incierto como la misma revolucion, y que á. cada
acontecimiento disminuia de valor con proporcion
al peligro. Tal era aquella situacion singular: á
medida que el riesgo aumentaba, y que los medios
hubieran debido ser mayores, disminuian por el
contrario; los recursos se.


alejaban del gobierno v
los víveres del pueblo; de modo que era forzoso al
mismo tiempo crear soldados, armas, moneda para
el Estado y para el pueblo, y ademas de esto, ase-
gurarse la victoria.


Llegada y recibimiento que tuvieron en Paris los comisionados de
las Asambleas primarias.—Retirada del ejército del Norte y
del Campamento de César.—Fiestas del aniversario de 40 de
agosto, é inauguracion de la constitucion de 4793.—Medidas
extraordinarias de salvacion publica.—Decreto por el que se
manda el alistamiento en masa. —Medios empleados para ase-
gurar se ejecucion.—Institucion del Gran Libro; nueva orga-
nizacion de la deuda pública.—Empréstito forzoso.—Detalles
sobre las operaciones de hacienda en aquella época.—Nuevos
decretos sobre el niaximun.—Decretos contra la Vendée , los
estrangeros y los Dorbones.


Acababan de llegar á Paris los comisionados
que enviaban las Asambleas primarias para cele-
brar el aniversario del 10 de agosto, y aceptar la
constitucion en nombre de toda la Francia, y apro-
vechándose de esta ocasion , se quiso escitar un
movimiento de entusiasmo, reconciliar las provin-
cias con la capital, y provocar resoluciones herói-
cas. Preparóseles un brillante recibimiento, lla-
mando á muchos mercaderes de los alrededores, y
reuniendo considerables abastos , á fin de que la
escasez no viniese á perturbar estas fiestas, y los
comisionados gozasen al mismo tiempo del espec-
taculo de la paz, de la abundancia y del Orden ; y
llegaron á tal punto los miramientos, que hasta se
mandó á todas las administraciones de carruages




432 REVOLUCION
públicos se les cediesen asientos, aunque ya los
hubiesen pedido otros viajeros La administrador(
del Departamento, que con la del Ayuntamiento,
rivalizaba en austeridad de lenguaje y proclamas,
dirijió un mensage á sus . hermanos de las Asambleas
primarias cliciejdoles: «Hombres encubiertos con
«la máscara del patriotismo os hablarán aqui con
«entusiasmo de libertad, de igualdad, de ,repúbli-
«ca una éindivisible, mientras que en el


- fondo • de su
«corazon, no aspiran ni se afanan sino por el res-
«tablecimiento de la dignidad real, y :


por, des-
«truccion desu patria. Estos son los ricos: y los ri-
cos en todo tiempo han odiado á las virtudes y


«estragado las costumbres..Aqui encontrareistárd-
«bien mugeres perversas, demasiado 'seductoras
«por sus atractivos, que se entenderán con ellos
«para arrastraros al vicio__ Temed, temed so-
«bre todo á eso que fue palacio real , pues que en
«su jardín hallareis á esas pérfidas sirenas. Lse fa-
moso jardin , cuna de la revolucion , asilo no ha


«mucho de los amigos de la libertad y de la igual-
«dad, ya no es ene( dia, á pesar de nuestra activa
«vigilancia, sino la sentina de la sociedad, la gua-
«rida de los malvados v el antro de todos los cons-
piradores. Huid de ese lugar emponzoñado ; an-
teponed al peligroso espectáculo del lujo y de la


«crápula, los cuadros Útiles de la virtud laboriosa;
«visitad los arrabales , entrad en los talleres, en
«donde hombres activos, sencillos y virtuosos co-
orno vosotros , prontos tambien como vosotros-a
«defenderla patria, os esperan largo tiempo para
«estrechar los lazos de la fraternidad. Acercaos
«sobre todo á nuestras sociedades populares. -Unas
«monos, reanimémonos para los nuevos peligros de


433.


ala patria; y juremos por última vez, muerte y des-
«trucciou á todos los tiranos!»


El primer cuidado fue llevarlos á los jacobinos
que los recibieron con el mayor agasajo, y les ofre-
cieron su salon para reunirse. Los comisionados
aceptaron este ofrecimiento, y se convino que de-
liberarian en el seno mismo de la sociedad, y se
confundirian con ella durante su permanencia. De
este modo !labia en Paris cua strociento jacobinos.
mas. La sociedad , que tenia entonces .sesion ca-
ca dos dias, quiso reunirse diariamente para deli-
berar con los comisionados de los departamentos
sobre las medidas de salvacion pública. Decías«
que entre estos comisionados, algunos se inclina-
ban á la indulgencia, y traian el encargo de pedir
una amnistía general ei dia de la aceptacion de la
Constitucion. En efecto, algunas personas habian
ideado este medio para salvar á los girondinos pre-
sos, y á los denlas arrestados por causas políticas.
Pero los jacobinos no quedan composicion alguna,
y estaban por la energia v la venganza, de tal
manera que Hassenifrátz, 'dijo se !labia calumnia-
do á los comisionados de las Asambleas primarias,
esparciendo la noticia de que deseaban proponer
una amnistía: lo cual no eran capaces de hacer ;
que por el contrario, para pedir las medidas ur-
gentes de salvacion pública y el castigo de todos
los traidores, se unirían á los jacobinos. Los corni
sionados se dieron por advertidos; y si algunos, -
cierto en corto número, pensaban en una amnistía,
ninguno se atrevió á hacer la




P
ipro osicon


El 7 de agosto por la mañana se les conduje o al,
Ay untamiento, y de este al palacio episcopal, don-
dé se hallaba el' club de los electores, y donde..Stk




434 REVOLCCION
habia preparado el 31 de ma yo. Allí decia verifi-
carse la reconciliacion de los departamentos con
Paris , puesto que de allí habia salido el ataque
contra la representacion nacional. El corregidor Pa.
che, el procurador Chaumette, y todo el Ayunta-
miento á su cabeza, introdujeron á los-comisiona-
dos en el palacio episcopal. Dirijiéronse arengas
por una y otra parte ; los parisienses declararon
que nunca habian querido desconocer ni usurpar
los derechos de los departamentos ; y los co-
misionados reconocieron á su vez que era una ca-
lumnia lo que se habla dicho de Paris ; entonces
se abrazan unos á otros, y se entregan al mas vi-
vo entusiasmo. De repente les ocurre la idea de ir
á la Con yencion para darle parte de aquella recen.
ciliacion, como lo verifican, y son introducidos al
momento. Interrúmpase la diScusion ; uno de los
comisionados toma la palabra y dice: «Ciudadanos
«representantes, venimos á participaros la escena
«afectuosa que acaba de ocurrir en los salones de
«los electores , á donde hemos ido á dar el ósculo
«de paz á nuestros hermanos de Paris. Mu y


pron-
to, asi lo esperamos, las cabezas de los calumnia-
dores de esta ciudad republicana caerán bajo et


«acero de la ley
. Todosasomos montañeses. ¡ Viva


«la Montaña!» 'Otro pide que los representantesden
á los comisionados el beso fraternal; y al instante.
los miembros de la Asamblea dejan sus asientos,
y se arrojan á los brazos de los comisionados de
los departamentos. Despues de algunos instantes
de esta escena de enternecimiento y entusiasmo,
desfilan los comisionados por el salon gritando:
¡Viva la Montaña! ¡Viva la república! y entonando.
una cancion que decia:


FRANCESA.
435


La 'Montaña nos salvó
Dmidiendo a GCUS01111C,
La3Iontaita nos salvo ,
Despidiend o á GellSODUC.


¡Váyanse al diablo Buzot,
Los Vergnian d y los Brissom!
Bailemos la cara maula, etc.


Desde alli se dirijan á los jacobinos, donde re-
dactan en nombre de todos los




os de


Asambleas primarias, un mensaje para
enviad


declara r
la


á


los departamentos que se ha calumniado á Paris.
«Hermanos y amigos, escriben, calmad vuestras
«inquietudes; un solo movimiento nos anima aquí,
«todas nuestras almas se hallan unidas, y la liber-
«tad triunfante ya no tiene en torno de


sí, sino ja-
«cobinos, amigos y hermanos. El Pantano


ya no


«existe; aqui no formamos mas que una enorme y
«terrible Montaña, que va á lanzar sus fuegos so-
«bre todos los realistas y partidarios de la tiranía.


«Perezcan los libelistas i nfames que han calumnia-
«do á. Paris ! •qui velamos todos dia y noche,
«N' trabajamos de concierto con nuestros hermanos
«de la capital en la salvacion coman: no entrare-
«mos en nuestros hogares sino para anunciares
«que la Francia es libre, y que la patria está sal-
«vada.» Esta carta, leida y aplaudida con entu-
siasmo; se envia á la Conveucion para que se in-
serte al instante en el boletin de la sesion. El en-
tusiasmo es general; un tropel de oradores se ar-
rojan á la tribuna del club , y las cabezas princi-
pian á estrujarse. Robespierre al ver aquel es-
truendo pide al momento la palabra, y todos se la




4 -36
REVOLUC ION


ceden sin vacilar. Jacobinos, comision, todos
aplatolea al célebre orador , que muchos aun no
binan visto ni oido.


Felicita á los departamentos que acaban de sal,
var á la Francia y dice: « Ya la salvaron una vez
en 178,3 armándoseespontaueamente: otra v iniera -do á Paris para. ejecutar d'ID de agosto; y ahora
reuniéndose en la capital .


para dar el espectáculo
de la m'ion y recoaciliacion general, la han salva.
do la tercera. En este momento , acontecimientos
siniestros han aflijido 1:t la repéblica, poniendó.en
peligro su existencia; pero nada deben temer los.
repOblícanos, y sí desconfiar de una emocion
pudiera arrastrarles á cometer desórdenes. Qui,
sieran producir ea el moinento una escasez artifi-
cial, y abortar un molla; quisieran llevar el pue-
blo al arsenal, para dispersar las municiones O . pe-
garlas fuego, como acaba de suceder en muchas
ciudades; y por Último no se renuncia al intento de
dar un asalto á. las carteles, para calumniar a.I Ya-
ris, y romper la union que, acaba de jurarse. Des-
confiad de talesrarterías, añade, permaneced Un-,
quilos pero firmes; contemplad sin temor las des,-
gracias de la patria , y trabajemos todos por sal-
varla.»


Calmanse al escuchar estas ,palabras , y se se-
paran despues de haber saludado al sabio orador
con repetidos.aplausos.


Ningun desorden alteró á Paris en los dias si-
guientes: pero nada se omitió para conmover las
imaginaciones, disponiéndolas a un :generoso en--
tusrasmo. No se ocultaba ningun peligro, ni se de-
jaban de poner en conocimiento del pueblo todos:
las noticias siniestras; publicabanse.sucesivamens.


FRANCESA. 437


te las derrotas de la Vendee, las novedades siem-
pre alarmantes de Tolo, ( Cul e nsleo ‘r, izlice‘nattb) are


ltturótegrio-s


do del ejército del Rin,
n




vencedores de Maguncia; últimamen te el peligro
estrenado del ejército del Norte, que estati-
ado en l c,ampaineialo h


ola
César, y que


ba
los imrepe-


r
riales, los ingleses, los h l ndeses


'dueños de Con-


de
v de Valeneiennes , y con fuerzas duplicadas,


podían coger con un
golpe de mano. Entre el cam-


pamento de César y Paris, habla cuando mas unas
cuarenta leguas, y ni un regimiento siquiera , ni
un .obstáculo que pudiese detener al enemigo.
Perdido el ejército del Norte, todo estaba perdido,
y se recibían con ansiedad los mas pequeños romo-
ces que llegaban de esta frontera.


Harto Fundados eran los temores, pues en aquel
momento el campamento de César se hallaba en
el ma y or peligro. En la tarde del 7 de agosto sehabido presentado delante de él los coligados, .y
por todas partes le amenazaban. Entre Cambray y
Bouchain, ser estiende una línea de alturas, á CUYO
pié corre el Escalda, y esto es lo que se llama 'el
campamento de César, apoyado en dos plazas y un
rio. El 7 por la tarde el duque de York , encarga-
do de envolver á los franceses , desemboca á la
vista de Cambray . que formaba la izquierda del
campamento: intima la rendicion á la plaza, v su.
comandante responde cerrando las puertas , é'in-
cendiando los arrabales. La misma tarde. Cobur-


llegago, con una masa de cuarenta mil hombres e
en dos columnas á. orillas del Escalda y vihaqui3a
á, lapresencia de nuestro campo. Un calor sofo-
cante paraliza las fuerzas de hombres y caballos,
y muchos. soldados espiran bajo los rayos abrasa-


4




,1 38 REVOLIIC(ON
dores del sol. Kilmaine, nombrado para reemph,
zar á Custine, y que no habla querido aceptar el
mando sino interinamente, no cree poder mante-
nerse en tan peligrosa posicion. Amenazado por
su derecha de ser envuelto por el duque de York,
y con solos treinta y cinco mil hombres d esalenta -
dos que poder oponer á los setenta mil victoriosos
cree mas prudente intentar la retirada y gana;".
tiempo buscando otra posicion. La linea del Scar-.
pa, colocada detras de la del Escalda , le parece
bastante á propósito, pues entre Arras y Donar
las alturas que costean el Scarpa, forman un cam-.'
pamento semejante al de César, y como este, está•.
apoyado en dos plazas y un rio, y asi Kilmaine dis-
pone su retirada para el siguiente dia 8 por la




mañana.
Su cuerpo de ejército tenia que atravesar á


Censé, pequeño riachuelo que pasa por detrás del
terreno que ocupaba, y él ea persona con una
fuerte retaguardia marchar hacia la derecha, por




donde el duque de York se disponia á desembocar.
Enefecto, al amanecer del dia siguiente, la arti-
llería de grueso calibre, los bagages y la infante-
ría se pusieron en movimiento; atravesaron el
Censé, é inutilizaron todos los pasos ; una hora
despues, Kilmaine, con algunas baterías de arti-
llería ligera, y una gruesa division de caballería,
se dirigió bacía la derecha para proteger la retira-
da contra los ingleses. No podía llegar mas á pro-
pósito, pues dos batallones que habían equivocado.
el camino , se hallaban comprometidos en la pe-
queña aldea de Marquion , haciendo tenaz resis-
tencia; y á pesar de sus esfuerzos iban á. ser en-
vueltos. Kilmaiue, llegando al momento, coloca


FRANCESA. 439


su artillería ligera sobre el flanco de los enemigos,
arroja sobre ellos su caballería, y)aslloollielisgacoáncee-1
jar. Incorpóranse entonces los batallones
resto del ejercito, al mismo tiempo que los Ingle al,-
ses é imperiales, desembocando por la c erec my
frente del campo de César, lo hallan enteramente
evacuado. Por Último, á la caidade la tarde se ha-
llan reunidos los franceses ea el campode Gavare-


Ile, apo yados sobre Arras y Douay, y con el Scar-
pa por delante.


Asi quedó abandonado el campo de César co•
mo lo habia sido el de Famars , como lo fueron
Cambray y Bouehain y como lo habían sido antes
Valenciennes v Conde. La linea del Scarpa, situa-
da (letras de 11; del Escalda, no está, como es sabi-
do, entre Paris y el Escalda, sino entre el Escalda
y la mar; y de consiguiente Kilmaiue , en vez de
marchar liada arras, acaba de hacer un movimien-
to de flanco, por donde se halla descubierta parte
de la frontera. Los coligados pueden ocupar todo
el departamento del Norte; con una jornada mas
que hagan, pueden ir á atacar el campo de Gava-
reile, cogiendo en él al enemigo que se les ha es-
capado, ó bien marchar á Paris, ó realizar el anti-
guo proyecto sobre Dunkerque. En el ínterin en-
vian partidas hasta Perona y San Quintiu; Paris
se alarma, y corre la voz de que se ha perdido el
campamento de César, cual sucedió á Famars,
que se entrega á Cambray como se entregó á Va-
lenciennes. Por todas partes se desatan contra Kit -
mame, olvidando el importautisimo servicio que
acaba de hacer con su hermosa retirada.


Entre estos rumores siniestros se preparó la
fiesta solemne de 10 de agosto destinada á electri-




440 REVOLUCXOrf


zar los ánimos. Preséntase el dia 9 á la Convencion


tos que los•de Marsella, Córcega y la Vendee.
solo Ayuntamiento, el de Saint-Tonnaut, de


que los cuarenta y cuatro mil Ayuntamientos han-
aceptado la constitucion, sin que faltasen mas va:


el informe sobre la lista de los ,
votos, resultando-


parta-
meato - de las Costas- del -Norte, se ha at revido á,
pedir el restablecimiento de los Bollones en el
trono. El dia 40 principia la fiesta al amanecer.
dirigida por el célebre pintor D tvid. A las cuatro
•de la mañana se reune la comitiva en la plart


de
la Bastilla: la Convencion , los enviados de las
Asambleas primarias, entre los cuales se han eseo.
pido los ochenta y seis de mas edad para represen,
tar á !os ochenta S' seis departamentos, las socie-
dades populares, y todas las secciones armadas, se
colocan al rededor de una gran fuente, llamada de
la Regeneracion v formada de una grande estátua
de la naturaleza, que de sus pechos vierte el agua
en un ancho pilon. Luego que el sol ha dorado la,
cúpula de los-grandes edificios, se le saluda can-
tando varias estrofas con la música de la ;liarse
Ilesa. El presidente de la Convencion toma una co
pa, vierte en el suelo el agua de la regeneracion
bebe luego, y pasa la copa a los decanos de l
departamentos que -van bebiendo cada uno. Des
pues de esta ceremonia, dirijese la comitiva (e lo
baluartes, precedida de las sociedades popular
con una bandera en que.está pintado el ojo de I
vigilancia; en seguida viene toda la Convencion
llevando cada uno de sus individuos un ramille
de espigas de trigo, y ocho de ellos, colocados e
el centro, llevan encima de un arca el acta constdw
tucional y los derechos del hombre. Al rededor dEJe


,FRANCESA.


la Convencion, forman los decanos de los departa-
mentos una cadena, marchando enlazados por un
cordon tricolor, y llevando en la mano un ramo de
oliva, signo de la reconciliacion de las provincias
con Paris, y una pica destinada á formar parte de/
haz nacional, compuesto de los ochenta y seis de-
partamentos. Detras de esta parte de la comitiva,
vienen grupos de pueblo con las herramientas de
varios oficios. En medio de ellos se adelanta un
arado que lleva á un anciano con su esposa octoje-
naria, arrastrado por sus hijos, y despues de este
arado, sigue un carro de guerra, sobre' el cual des-
cansa la urna cineraria de' los soldados muertos por
la patria. Ultimatnente, cierran la marcha varios
carretones cargados de cetros, coronas, escudos de
armas, v tapices bordados de flores de lis. La co-
mitiva ñeorre los baluartes,-se encamina hacia
la plaza de la Revolucion. Al pasar por el baluarte
Potssonniere, el presidente-de la Convencion da un
ramo de laurel á las heroinas de los dias 5 y 6 de
octubre, que están sentadas sobre sus cañones. En
la plaza de la Ilevolucint se detiene de nuevo,
prende fuego á todas las insignias de la -dignidad
real y de la nobleza, que conducian los carros en-
tonces. En seguida desgarra un velo tendido sobre-
una estatua, que presentándose á la vista de todos,
muestra los atributos de la libertad. Las salvas
artillería señalan el instante-de su inau-uracion; y
en el mismo punto suéltanse millares


-
-de pája---


ros con ligeras banderolas, y parece que al remon-
tarse por los aires d libre la tier -proclaman que es lb
ra. Dirijense en seguida al Campo de
la plaza de los Inválidos,


Marte por
os, desfilan delante de una


figura colosal que representa al pueblo francés,




14'2 REVOLUC ION


ahogando el federalismo en el fondo de 1111 pauta
no. Llegan en fin al Campo de la C onfederacion ;-
al! i se divide la comitiva en dos columnas que'es-
colocan al rededor del alar de la patria, en cuya
eminencia se sientan el presidente de la Convel_
cion v los ochenta y seis decanos, ocupando las
gradas los miembros de la Convencion y el conjen




to de los enviados da las Asambleas primarias. Ca_
da grupo depuehlosetaccrca á deponer alternativa.
mente al rededor del altar los productos de so di_
cio, telas, frutos, y objetos de toda especie. El
presidente de la Convencion recoge en seguida las
actas en que han apuntado sus votos las Asam-
bleas primarias, las coloca en el altar de la patria
Y en el mismo instante resuena una descarga ge-
neral de artillería, cu y o estampido acompaña un
pueblo inmenso con sus tumultuosas aclamaciones,
jurando con el mismo entusiasmo que en 14 de ju-
lio de •790 y 1792, defender la constitucion: ¡va-
no juramentó, á la verdad, si se.considera la letra
de la constitucion, pero muy hereje° y bien con-
servado si seatiende al territorio y á la revolucion
misma! En efecto, las constituciones pasaron, co-
rno el hamo, pero el pais y la revolucion se defen-
dieron con una constancia heróica.


Concluida esta ceremonia , los ochenta y seis
decanos entregan sus picas al presidente ; éste
forma de ellas un haz, v lo con fia con el acta cons-
titucional, á los diputados de las Asambleas pri
mañas, recomendándoles que reunan sus fuerzas
en torno del arca de la nueva alianza. Sepáranse
en seguida, parte de la comitiva acompaña la urna
cineraria de los franciscanos muertos por la patria
á un templo destinado á recibirla; los denlas vana


FRANCESA. 143


deponer el arca de la constitucion
depósito hasta e


ie


lugar,
si-donde ha de permanecer en t


g •
ite dia, que ha de conducirse al salon de la


Conlencion . Una gran representacion, figurando
el asedio y bombardeo !e Lila, y la heróica yesis-
tenciade:sus habitantes ocupa el resto del dia, con
el objeto de preparar al pueblo á las escenas guer-
reras.


A esto se redujo la tercera confederacion de la
Francia republicana, en donde no se velan como
en 1790, todas las clases de un gran pueblo, ricos
y pobres, nobles y plebeyos, confundidos un ins-
tante en el mismo entusiasmo, cansados de abor-
recerse y perdonándose por algunas horas sus di-
ferencias de rango, y opinion; se veia, si, a un
pueblo inmenso que ya no hablaba de perdon, si-
no de peligros, de sacrificios de resoluciones de-


esperadas, y gozando con embriaguez de aquellas
pompas gigantescas, esperando correr al dia si-
guiente a los campos de batalla. Una circunstan-
cia realzaba el caracter de esta escena, y encubria
lo que espíritus dañosos ó enemistados pudieran
encontrar en ella de ridículo, cual es el peligro
la arrogancia con que se arrostraba. En el primer
14 de julio de 1790, la revolucion aun era inocen-
te y benéfica; pero podía no ser formal, y terminar
como una farsa ridícula por medio de las bayone-
tas estrangeras; en agosto de 1793, era trágica ya,
pero grande, señalada con victorias


.y derrotas, y
grave _cual correspondia á una resolucion irrev oca-
ble v heróica.


Llegado era ya el momento de tomar grandes
medidas. Por todas partes fermentaban las ideas
mas es traordinarias: proponías° escluir á todos los


1




itEvarcturt


-Mies de los empleos, decretar la prision general.
-de los sospechosos, contra los cuales aun no exis
tia ninguna lev bastante espresa , hacer levantar
la poblacion en masa, apoderarsede todos losabas_
tos, transportándolos á los almacenes de la reo'
blica. para que ella misma los distribuyese á Cada
individuo; v últimamente, se buscaba, sin acer-
tarso con él, un medio que facilitase al momento
suficientes fondos. Exigíase sobre todo que la Coa.
vencion continuase en sus funciones sin ceder sus
poderes á la nueva legislatura, que debia su ceder-
la, y que se cubriese con un velo la constitueion
como la estatua de la ley, hasta la derrota general
de los enemigos de la república.


Todas estas ideas se fueron proponiendo suce-
sivamente en los jacobinos. No tratando ya Rohcs_
pierre de moderar el arranque de la opinion, sino
al contrario, de enardecerla, insistió particular-
mente en la necesidad de mantener la • Convencion
nacional en sus funciones , dando en esto un sa-
bio consejo. Disolver en aquel momento unaAsatn-
blea que se habia apoderado del gobierno entero,
en cu y o recinto hablan terminado todas las difi-
cultades, y reemplazarla por una Asamblea nue-
va, inesperta. y que se veia entregada otra veza
las facciones, era un proyecto desastroso. Los di-
putados de las provincias, rodeando á Robespier-


- re, esclamaron, que habían jurado permanecer
• reunidos hasta que la Convencion hubiese tomado
medidas de salvacion pública; y declararon que la
obligarian á continuar en sus funciones. En se-
guid'a habló Audoin, Yerno de Pache, y propuso se
pidiese el levantamiento en masa, v la prision de
todos los sospechosos. Al punto los' comisionados




FRANCESA. 445


dulas Asamblea s primarias redactan una peticion,y al siguiente dia 12 van á presentarla a la Con-
que esta se encargue de salvarvencion, pidiendo


á la patria, que no se conceda amnistía alguna,
queso prendan á los sospechosos e nviándolos al
frente del enemigo, y que todo el pueblo levanta-
do en masa, marche tras ellos. Adóptanse parte
de estas proposiciones, decretando como principio
la prision contra los sospechosos; pero el provec-
to de un levantamiento en masa, que parecía bar-
to violento, se envía á la junta de salvacion públi-
ca para que lo examine. Poco satisfechos los jaco-
binos, insisten todavía y continúan repitiendo en
su club, que lo que se necesita no es un movi-
miento parcial,sino universal y completo.


Algunos dias despues, presenta la junta su in-
forme, y propone un decreto demasiado vago con
proclamas bastante frias.


«La junta, esclama Danton, no lo ha dicho to-
do: no ha dicho que si la Francia es vencida rdes-
pedazada, los ricos serán las primeras victinias de
la rapacidad de los tiranos; no ha dicho que los pa-
triotas vencidos destrozarán é incendiaran esta re-
pública, mas bien que verla pasar á manos de sus
insolentes vencedores! Ved aquí lo que es necesa-
rio que entiendan esos ricos egoístas.» « ,Qué es-
«perais, añade Danton, vosotros, los quenada que •
«reís hacer para la salvacion de la república 9


e
i,V ,•-


«ya cual ha de ser vuestra suerte si sucuinhelitst
«libertad? Una regencia dirigida p
«un re y


niño, cuya
minoridad seroira


imbécil,
; en


«lin, la destnembracion de nuestras
«un espantoso destrozo! Si, los ricos provincias y
«os estrecharian mil y


-


s os avasallarían,


Biblioteea popular.


veces, obligándoos á
T. di. 442




1 46 REVOLUCION


«sacrificios mayores que los que tengais que ha_
«cer para salvar á vuestro pais y terminar la
«bertad!... Convencion, añade Danton, tiene eit
«su mano los rayos populares; use de ellos, y arra-
«jelos á la cabeza de todos los tiranos. La Conváa.
¿cion tiene á los comisionados de las Asambleas
«primarias, á sus propios individuos; envie á unos
«y otros á ejecutar el armamento general.»


« De nuevo vuelven á la junta los proyectos de
ley, y al diasiguiente envian otra vez los jacobil.
nos á- la Convencían los comisionados de las Asam-
bleas primarias, quienes se acercan á pedir otra
vez, no un alistamiento parcial, sino un levanta-
miento en masa, porque dicen que las mealidas á
medias son mortales, porque es mas fácil entusias.
mar á la nacion entera que á una parte de sus
ciudadanos! «Si pedís, añaden, cien mil soldados,
«no se hallarán ; pero millones de hombres res-
«ponderan a un llamamiento general. Que no haya
«ninguna dispensa para todo ciudadano que esté
«en aptitud de tomar las armas , cualesquiera que
«sean las funciones que ejerza ; que solo la agri-
«cultura conserve los brazos indispensables a lis
«de sacar de la tierra las producciones para la vi-
«da : que se detenga momentáneamente el curso
«del comercio, que cese todo negocio y que el
«grande, el único y el asunto general de los fran-
ceses sea la salvacion de la república.»


La Conveneion no puede resistir ya a aria ia-
timacion tan terminante. Participando ella misma
del entusiasmo de los peticionarios, manda á suco•
mision que se retire para redactar al instante.el
provecto del alzamiento general. Vuelve la conu-
sin-


algunos minutos despues y presenta el si-


FRANCESA• 17


, que se adopta en medio de unaguiente proyecto
universal:


El pueblo francés declara por el
ARTÍCULO 4.°


órgano de sus rees, que va le
todo entero en de


p
fensa
resentant


de su libertad ,áde su
vantarse


cons-


titucion, y para librar, en fin, su territorio de ma
nos de sus enemigos.


2.. La junta de salvacion pública presentará
mañana el modo de organizar este gran movimiento.
nacional.


Por otros articulos se habian nombrado diez y
ocho representantes, con el encargo de estenderse
por toda la Francia, dirijiendo á los enviados de
las Asambleas primarias en sus requisiciones de
hombres, caballos, municiones y comestibles. Dado
una vez este grande impulso, todo lo demas se fa-
cilitaba. Una vez declarado <pm la Francia entera,
hombres v objetos, pertenecian al gobierno, podía
este reputar cuanto creyese útil é indispensable,
segun el peligro, sus luces y su creciente energía:
No hay duda que convenia levantar la poblacion
en. masa, interrumpiendo la produccion v hasta el
trabajo necesario para la subsistencia ; pero con,
venia que el gobierno pudiese exigirlo todo, salvo
no disponer sino de lo suficiente para las necesi-
dades del momento.


El mes de agosto fué la época de los grandes
decretos que pusieron en movimiento á grandes
F


l a
rancia,; y á todos sus recursos en actividad, la


minando en ventaja de la revolucion su ostietrear;
mas terrible crisis.


B
p




abia á un mismo tiempo que poner la
-pobla


cion en pié, proveerla de armas,. y con una nueva
providencia de hacienda subvenir á los inmensos




448 REvoLucroN
gastos de tamaños movimientos; era preciso pone,
en relacion el papel moneda con el precio de ins


.


comestibles, y de los otros géneros ; distribuir In-
ejércitos y generales del modo mas conveniente
cada teatro de guerra , y aplacar en fin , la ee:
lera revolucionaria con grandes y teirolib)ilesrneojez
cienes. Vamos á ver lo que hizo el g


.


acudir á un tiempo á necesidades tan urgentes ,
á pasiones tan exageradas , con las cuales debra
avenirse, como inseparables (le la energía que sal.
va á un pueblo en peligro.


Exigir de cada localidad un contingenirteeudnesttear-.
minado de hombres, no convenia á las e a
cías, pues hubiera sido dudar del entusiasmo de
los franceses en este momento, y era necesario
suponerlo para inspirarlo. Este modo germánico
de imponer á cada provincia una contribucion de
hombres como de dinero, estaba por otra parte ea
oontradicion con el principio del levantamiento en
masa. Tampoco convenia un sorteo general , por-
que no llamándose á todos, cada uno pensaria en-
tonces en esceptuarse, y se quejarla de la suerte
que le hubiera obligado á servir. Es cierto que el
levantamiento en globo esponia á la Francia á un
desórden en general ,promovía las burlas de los
moderados v contrare-yolucionarios. La junta de
salvacion pública ideó el medio mas conveniente
á la circunstancia , cual fué el de poner á toda la
poblacion en estado de dividirla por generaciones,
y disponer de ellas por edades , segun y como lo
reclamasen las necesidades. «Desde este momento
«decia el decreto *, hasta que se hayan arrojado á


* 23 de agosto.


FRANCESA. 449


«los enemigos del territorio de la república, todos
«los franceses se hallarán ea requisicion permanen-


te para el servicio de las armas. Los jóvenes irán
«al combate; los hombres casados forjarán las ar-
omas, y acarrearán los víveres ; las mugeres harán
«tiendas, vestidos,servirán en los depósitos; los
«niños harán hilas ;' los ancianos se harán traspor-
«lar á las plazas públicas para escitar el eritusias-
a ln0 y el valor de los guerreros, y predicar el ODIO
ec,( LOS RETES y el Amon Á LA REPT:iBLICA.»


Todos los jóvenes solteros ó viudos sin hijos
desde la edad de diez y ocho años hasta la de veinte
y cinco , estaban comprendidos en el primer alis-
tamiento , llamado la primera requisicion. Dehian
reunirse al momento, no en las capitales de depar-
tamentos, sino en las cabezas de distrito; porque,
desde el federalismo , se tercian mucho aquellas
grandes reuniones por departamentos, que les in-
fundian el conocimiento de sus fuerzas, y la idea
de la rebelion. Ademas, !labia otro moiivo para
obrar asi, cual era la dificultad de abastecer crecí_
das masas. Los • batallones reunidos en las '
de distrito, debían principiar al instante el ejerci-
cio, y estar dispuestos á partir á la primera ór-
den. Advertíase tambien á la generacion de veinte
y cinco años á treinta, que estuviese preparada, y
entretanto estaba encargada del servicio del in-
tarior. Ultimainente, todos los demas desde trein-
ta hasta sesenta estaban disponibles




voluntad de los representantes , envladsoesgu paraverificarv rific r este alistamiento sucesivo ; y á pesar
de estas disposiciones' Ie_ al levantamiento en ma-
sa é instantáneo de toda po ) acion, estaba man-
dado de derecho en ciertos puntos mas amenaza-




486 REVOLUCION
dos , como la Vendée, Lyon , Tolon, el Rin ,


Los medios empleados para armar estos levan'
tamientos, alejarlos y mantenerlos , eran análogos
á las circunst ancias. Todos los caballos y besla:
de carga, sin los cuales podian pasar la agricultura
y las fábricas , eran requeridos y puestos á la dis
posicion de los ordenadores de los ejércitos . Lis
armas de calibre hablan de entregarse á la genera_
cion que marchaba, y las escopetas z picas estaban
reservadas al servicio del interior. En los depar-
tamentos en que podian establecerse fábricas de
armas , las plazas, los paseos públicos, y los gran_
des edificios, comprendidos en los bienes naciena_
les , debían servir para construir obradores. Ei
principal establecimiento se hallaba en Paris; las
traguas se ponian en los jardines de Luxemburgo'
y las máquinas para oradar los cañones á orillas
del Sena. Todos los armeros y relojeros que en
aquel momento tenian poco trabajo, y podian em-
plearse en cierta parte de la fabricacion de armas,
quedaban embargados ; y para esta sola operacion
se hablan puesto á la disposicion del ministro de la
guerra, treinta millones ; determinando que todos
éstos medios estraordinarios se emplearian hasta
que se consiguiese la construccíon de mil fusiles
cada dia. Colocáhase en Paris este grande estable-
cimiento, porque toda negligencia era imposible a
los ojos del gobierno y de los jacobinos, y todos los
prodigios de rapidez y de energía, estaban asegu-
rados. En efecto, esta fábrica no tardó en llenar su
objeto.


Faltando el salitre, se pensó en estraerlo del
suelo de las bodegas, y por lo mismo se mandaron
reconocer todas para ver si la tierra en que esta-




FRANCESA. 151


han ahondadas, contenia algunas partes; y que ca-
da particular debiese sufrir la visita y el reconoci-
miento de las bodegas para hacer legra con la tier-
ra, cuando contuviese dicho salitre. Las .casas
convertidas en bienes nacionales se destinaron para
cuarteles v almacenes.


A fin de proporcionar los abastos á aquellas
grandes moles armadas , se tornaron varias dispo-
siciones que no eran menos estraordinarias que las
anteriores.—llubiera n querido los jacobinos que la
república , haciendo concluir eI estado general de
tos abastos, los comprase todos , é hiciese en se-
guida la distribucion , ya dándoles á tos soldados
armados para ella, ya vendiéndolos á los denlas
ciudadanos á un precio moderado. Esta propension
de quererlo hacer todo, de suplir á la misma natu-
raleza , cuando no marcha á medida de nuestros
deseos, no se siguió tan ciegamente como hubieran
deseado tos jacobinos. Sin embargo, se ordenó que
los estados de los abastos ya pedidos á las muni-
cipalidades, se terminasen y enviasen prontamen-
te al ministerio de lo interior, para formar la esta-
dística general de las necesidades y de los recur-
sos; que la trilla de los granos se conclu yese donde
no lo estaba , y que los mismos A y untamientos los
hiciesen-trillar si los particulares se negaban á
hacerlo; los arrendadores propietarios de
granos pagasen en especie sus contribuciones
atrasadas, y las dos terceras partes de las de 1793;
y en fin , que los arrendatarios y administradores
de los bienes nacionales, presentasen las rutas
tambien en especie.


La ejecucion de estas medidas estraordinarias
no pocha menos de ser estraordinaria tambien. Po-


,




4 5 REVOLUCION
deres limitados, confiados á las autoridades locales
que á cada paso esperimentasen tropiezos, y qti
por otra parte, no todas hubieran tenido la misina
energía é igual efecto, no convenian ni á la nato_
raleza de las medidas decretadas, ni á su urgencia,
por lo cual el medio 1:mico de que podia hacer uso'
era la dictadura de los comisionados de la Convent
clon. Ya se hablan empleado para el primer levan:
tamiento de los trescientos mil hombres, decreta-
do en el mes de marzo , y hablan desempeñado su
encargo pronta y cumplidamente. Enviados á los
ejércitos, vigilaban á los generales y á sus opera.
dones , muchas veces contrariaban á militares
consumados , pero por todas partes reanimaban el
celo , y comunicaban valor y voluntad. Encerrados
en plazas fuertes, hablan sostenido sitios heróicos
en Valenciennes y en Maguncia ; y esparcidos en
el interior habian contribuido poderosamente á so-
focar el federalismo. Por lo tanto, ernpleóseles en
esta operacion, recibiendo poderes ilimitados para
ejecutar aquella requisicion de hombres v denlas
objetos. Teniendo á sus órdenes á los comisionados
de las Asambleas primarias , podian emplearlos
segun su voluntad, confiándoles una parte de sus
poderes; y de este modo tenian á mano unos hom-
bres decididos, muy enterados de las circunstan-
cias de cada Ayuntamiento , y sin otra autoridad
que la que les diesen ellos mismos, segun la necesi-
dad de aquel servicio estraordinario.


Habla ya varios representantes en la Vendée,
Lyon v Grenohle, para destruir los restos del fede-
ralismo , y ademas de estos se nombraron diez y
ocho con el encargo de estenderse por toda la
Francia, y ponerse de concierto con los que tenian


5FR 1NCESA. 4 3


ya la comision de hacer marchar á los jóvenes de
la requisicion primera, armarlos, equiparlos, abas-
tecerlos y enviarlos á los puntos convenientes, se-
gun los avisos y pedidos de los generales. Ademas
ae esto, debian concluir la entera sumision de las
administracione s federalistas.


A estas medidas militares habla que agregar
otras de hacienda, para cubrir los:gastos de !a guer-
ra; v bajo este aspecto ya está conocido el estado
de Francia. Una deuda en desórden, compuesta de
deudas de toda especie , de todas fechas, opuestas
a las deudas contraídas en tiempo de la república;
asignados sin cré.líto alguno, á los cuales se opo-
nia el metálico, el papel estrangero y las acciones
de las compras de hacendistas, y que ya no servian
al gobierno para pagar los servicios públicos, ni al
pueblo para comprar las mercancías que necesi-.
taba,—tal era entonces nuestra situacion. i,Qué
hacer en semejantes coyunturas? tomar prestado ó
emitir asignados? Tomar prestado era imposible en
el desórden en que se encontraba la deuda , y la
poca confianza que inspiraban los empeños de la
república. Fácil era emitir asignados , v para esto
bastaba la imprenta nacional; pero para cubrir los
menores gastos habla que emitir enormes cantida-
des de papel, es decir, cinco ó seis veces masque
su valor nominal, y de este modo se aumentaba sin
remedio la gran calamidad de su descrédito,


t


iba á parar a un nuevo encarecimiento
en las mer-


cancías. Vamos á ver lo que el genio inspiró á los
hombres , que estaban encargados de la salvacion
de la Francia.


La medida primera y
. mas individual era or-


denar la deudapública,
e impedir que se subdi-




151 DEvoLucloN
vidiese en contrato de todas formas v épocas, y quepor sus diferencias de origen y naturaleza,
nase agiotage peligroso y contrarevolue'íu_
gario. El reconocimiento de títulos antiguos, su
revision y clasiíicacion , exigian una ciencia parti-
cular, é introducían una espantosa complicacion en
la contabilidad. Solo en Paris podían hacerse pagar
estas rentas, y muchas veces la division del cred'i-
to en muchas porciones, obligaba a los poseedores
á presentarse Á. veinte pagadores distintos. [labia
la deuda constituida, la deuda exigible á plazo fijo,
la deuda que provenia de la liquidacion; y de este
modo estaba el erario espuesto todos los días á ven-
cimientos, y obligado a, procurarse capitales para
reembolsar las suina:; vencidas. «Es preciso uni-
formar y republicanizar la deuda,» dijo Cambon, y
propuso conve:tir todos los contratos de los acree-
dores del Estado en una inscripcion sobre un gran
libro, que se llamarla Gran libro de la deuda públi-
ca. Esta inscripcion y el estracto que se librarla á
los acreedores, serian en adelante los únicos títulos;
v para tranquilizarlos respecto á la seguridad
conservacion (!e este libro , se decia depositar un
duplicado en los archivos de la tesureria, que ade-
mas , no se hallarian menos expuestos al fuego y
denlas accidentes que los registros de los notarios.
De consiguiente, los acreedores tenían que presen-
tar sus títulos en un término dado, para inscribir-
los y quemarlos despues. Los notarios teuian Orden
de traer todos los títulos de que fuesen depositarios,
Y se les castigaba con diez años de presidio si antes
de entregarlos guardaban algunos, ó espedian co-
pias de ellos. Si el acreedor dejaba transcurrir seis
meses sin hacerse inscribir , perdis los intereses;


FRANCESA. 4 bb


si dejaba pasar un año,
modo, decia Cambon ,


iperdía el capital. «De este
i euda contraida por el.
(despotismo, no podrá d i stingui .rs\e, .detsalatioqualesdelsoT
«pues ha contraido la
«despotismo, si resucita, á que no reconoce su an-
(digna deuda cuando se haya con 9,ndid.o


capitalista
«que
«nueva. Hecha esta operacion, vereis


al a list


«que desea un rey, porque rey es un deudor, y
«teme perder su crédito, si su deudor no se resta'-
«blece, desear la república, que llegara a ser su
«deudora , porque perdiéndola temerla perder su
«capital.»


No era esta la única ventaja de dicha institu-
cion; tenia otras no menos grandes, y con ella prin-
cipiaba el sistema del crédito público. El capital
de cada deuda, se convertia en una renta perpetua
de cinco por ciento; de modo que el acreedor deiuna cantidad de mil francos, se hallaba nscrito en
el Gran Libro por una renta de cincuenta francos.
De esta manera, las anteriores deudas , entre las
cuales se hallaban algunas de intereses usurarios,
otras que padecian descuentos injustos, ó se halla
han gravadas con ciertos impuestos, estaban redu-
cidas á un interés uniforme v equitativo. Trocando
Su deuda el Estado en una renta perpétua, no esta-
ba ya espuesto á vencimientos ni á tener que rein-
tegrarel cap: tal, con tal que se pagasen los intereses;
hallando ademas un medio fácil y ventajoso de des-
empeñarse , cual era el de comprar la renta en la
plaza, cuando llegase á bajar mas que su valor, de
tal manera, que aun cuando una renta de cincuen-
ta libras de réditos, y de mil francos de capital, no•
valiese mas que novecientas ú ochocientas libras,
el Estado ganada, decia Camhdn, una décima ó una




15G RE VOLUCION
quinta parte del capital comprándolaenla plaza. Es_
te rescate no estaba aun organizado por medio de
una amortizacion fija, pero se iba ya columbrando
el medio, y la ciencia del crédito público princi-
piaba á formarse.


De este modo la inscripciou sobre el Gran Li-
bro, simplificaba la forma de los titulos , ligaba la
existencia de la deuda a la de la república, y tro-
caba los créditos, en una renta perpetua, cuyo ca-
pital no era reintegrable, y cu y o interés era el mis-
mo para todas las inscripciones. Esta idea era sen-
cilla , y tomada en parte de los ingleses; pero se
requena mucho denuedo , y teson en la práctica
para aplicarla á Francia, y [labia un gran mérito en
Ja idea de hacerlo en el momento. Puede hallarse
sin duda alguna cosajorzada en una operaCion que
cambiaba tan bruscamente la naturaleza-4e los tí-
tulos y créditos, los reducia á un mismo l'iteres , y
daba por nulos los créditos que no se presentasen á
esta conversion ; pero para un Estado, la justicia
es el mejor órden posible, y aquella grande y enér-
gica uniformacion de la deuda, convenia á una re-
volucion atrevida y completa, que tenia por objeto
someterlo todo al derecho omita


El proyecto de Cambon unia á este atrevimien-
to un respeto escrupuloso para las obligaciones
contraídas con los estrangeros , á quienes se ha-
bía prometido pagarlas en épocas fijas. Era su men.
te, que no teniendo curso los asignados fuera de
Francia, los acreedores estrangeros serian pagados
en metálico á plazos determinados. Ademas, ha-
biendo contraido los Ayuntamientos deudas parti-
culares, molestando á sus acreedores á quienes no
pagaban, el Estado se encargaba de ellas , y no se


FRANCESA. 117


apoderaba de sus propiedades, sino por el valor de
las cantidades á que aquellas ascendiesen. Adop_tóse del todo este provecto *, y se ejecutó tan bien
como se habla concebido; v el capital de la deuda
uniformada, quedó convertido en un caudal de ren-
tas de doscientos millones al año. Para reemplazar
los antiguos impuestos de diferente especie, de que
se hallaba recargada , creyósc conveniente impo-
nerle una contribucion de una quinta parte, la cual
reducía el pago de los intereses á ciento sesenta
millones. De esta manera todo se simplificaba y'es-
clarecia;se destruia un grande manantial de agiota-
ge, y renda la confianza; porque no podia acon-
tecer una bancarrota parcial en tal ó cual especie
de crédito, y no era imposible una quiebra general
por toda la deuda.


Desde este momento era mas fácil recurrir á un
empréstito: y vamos á ver de qué manera se va-
lieron de esta medida para sostener los asignados.


El valor de que disponia la revolucion para ha-
cer frente á sus gastos estraordinarios , consistía
únicamente en los bienes nacionales ; y este valor
representado por los asignados fluctuaba en la cir-
culacion. Era preciso favorecer las ventas para re-
coger los asignados, y darles valor escaseándolos,
pero el medio mejor , aunque no el mas fácil de
avocar las ventas, eran las victorias. Para suplir á
ellas se idearon muchos arbitrios; por ejemplo, ha
biase permitido á los compradores realizar -su


s pgos en muchos años: pero esta medida inventadaí.
para favorecer


ál
os colonos, haciéndolos propieta-


rios, era mas propia para 'estimular las ventas, que


24 de agosto.




4 58 BEVOLUCION
para hacer ingresar los asignados. Con el fin de
disminuir con mas seguridad , su cantidad circu-
lante, se habia acordado hacer el reintegro de los
empleos, parte en asignados, y parte en vales de
quidacion. Si el reintegro ascendía á menos de tres
mil francos , debia saldarse en asignados ; l os de-
mas debian serlo en vales de liquidacion que no pa_
salan como moneda, ni podian dividirse en canti-
dades menores de diez mil libras, ni traspasarse de
otro modo, que como los denlas efectos al portador,
v que eran recibidos en pago de bienes naciona-
les. De este modo se distninuian los convertidos en
moneda forzada; pues todo lo que se trasformaba
en vales de liquidacion, consistia en cantidades po-
co divididas, dficilrnente transmisibles, (velos ri-
cos conservaban en su poder, separadas de la cir-
culacion y del agiotage.


Para contribuir aun mas á la venta de los bienes
nacionales, declarase, al crear el Gran Libro, que
las inscripciones de rentas se recibirian por mitad
-en el pago de estos bienes : y esta facilidad debía
producir nuevas ventas y nuevas salidas de asig-
nados.


Pero todos estos medios no bastaban, y la can-
tidad de papel moneda, era aun mucho mas consi-:
derable. La Asamblea constitu y ente, la legislativa
y la Convencion hablan decretado sucesivamente la
creacion de cinco mil y cien millones de asigna-
dos: cuatrocientos ochenta y cuatro millones que-
daban sin emitir en las arcas, y de consiguiente no
se hablan puesto eu circulacion sino cuatro mil
seiscientos diez y seis millones, habiéndose recogí-
del' parte de ellos por las ventas ; y como les compra-
dores podian tomar plazos para los pagos, se debían




FRANCESA. 4 59


aun bajo este concepto, de doce á quince millones
En todo se babean recogido ochocientos cuarenta
millones de asignados, que se fueron quemando ; y


enues circulacion r el e agostrestaban p
de 1793 , tres


,


mil setecientos
po
setenta


mes
y seis mi-


llones.
El primer cuidado fue privar del valor de mo-


neda á los asignados con busto real, que se conser-
vaban con preferencia, y hacían mucho daño á los
asignados republicanos por la mayor confianza que
inspiraban. Aunque reducidos á tal estado, no de-
jaron de tener un valor, se transformaron en efec-
tos al portador , y pudieron recibirse en pago de
contribuciones ó de bienes nacionales hasta el 1.°
de enero siguiente ; despues de cuya epoca queda-
ban sin valor alguno. Estos asigriados llegaban á
quinientos cincuenta y ocho millones. Con esta me-
dida iban á desaparecer de la circolacion antes de
cuatro meses ; y corno se sabia que todos estaban
en manos de especuladores contrarevolucionarios,
se daba una prueba de justicia no anulándolos, sino
obligándolos solamente á entrar en el tesoro.


Ya se tendrá presente que en el mes de mayo,
cuando se declaró como principio que hahria ejér-
citos llamados revolucionarios , se decretó al mis-
mo tiempo que se establecería un empréstito for-
zado de mil millones sobre las gentes bien acom°
dadas , para subvenir á los gastos de una guerra,
de la que como aristócratas, eran reputados auto-ra
res, y a la cual no querían consagrar ni sus


.
picr-


sonas ni sus fortunas. Este empréstito, re art,do
como vamos á ver, se destinó segun


Pt„,„un el proyecto de
aCsaizabouosá. qyuiptar clircu acion mil millones de,


a para dejar la eleecion á los dudada-




4 60 ESVOLUCION
nos de mejor voluntad, asegurándoles algunas ven
tajas , se abrió al mismo tiempo un empréstito yo=
Juntado. Los que se presentaban á llenarlo , reci-bian una inscripcion de renta de cinco por ciento
ya decretado , y de este modo obtenian el interés
de sus fondos , pudiendo con esta inscripcion
nurse del empréstito forzoso, á lo menos por la can-
tidad entregada en el voluntario. Los ricos de
mala voluntad , que esperaban la ejecucion del
empréstito forzado , recibian un título sin ningun
interés ; y que , como la inscripcion de renta
no era mas que un título republicano con cinco por
ciento de menos. Últimamente , como segun la
nueva ley, podian servir las inscripciones por
mitad en el pago de bienes nacionales, los pres-
tamistas voluntarios que recibian una inscripcion
de renta, tenían la facilidad de reintegrarse ¡Lime_
diatamente en bienes nacionales ; cuando por el
contrario, los certificados del empréstito forzoso no
se debian tomar en pago de las posesiones adqui-
ridas, sino dos arios despues de la paz; pues segun
el provecto, era conveniente interesar á los ricos
en el pronto término de la guerra y pacificacion de
Europa.


El empréstito forzado ó voluntario baria ingre-
sar mil millones de asignados, que debian quemar-
se; y ademas, por medio de las contribuciones
atrasadas iban á recogerse setecientos millones,
de los cuales quinientos cincuenta y ocho millones
en asignados reales estaban va privados del valor
de moneda, y recibidos únicamente por el pago de
contribuciones; por lo cual estaban seguros que
en dos ó tres meses se quitarían de la cireulacion,
primero los mil millones del empréstito, y despues


4TFRANCESA: 4


los setecientos millones
tres


mi ieillontersdecioc ntribuciones. tes. sLe ta;ancarr
tidad iloctuan


,


.e de
seis millones se hallaba reducida á dos mil setenta


seis millones; y suponiendo, como era probable,
que la facultad de cambiar las i nstituciones de la
deuda en bienes nacionales, produciria nuevas ad-
quisiciones, se podrian recoger por este media de
quinientos á seiscientos millones. De consiguiente
la masa total se hallarla reducida, tal vez por este
medio. á mil v quinientos ó mil y seiscientos mi-
llones. Luego por de pronto, reduciendo la suma
flirtuante á menos de la mitad, se devolvia su va-
lor á los asignados, y los cuatrocientos ochenta V
cuarto millones existenteS en caja podio ponerse
en cireulacion. Los setecientos millones proceden-
tes de los impuestos, y (l e los cuales quinientos
cincuenta v ocho- debian recibir el busto republi-
cano antes. de volver á circular, recobraban tan)-
bien so valor, y podian emplearse al año siguiente.
Hahíase conseguido por el momento restablecer
el craito de los asignados, V esto era lo mas ese;n.
cial. Si se conseguian triunfos, la victoria los real
zaria del todo, y podrían emitirse otros, realizando
los bienes nacionales restantes, (pie eran conside-
rables; y aumentaban diariamente con la emi-
gracion.


La ejecncion del empréstito fbrzado era por sti na,
turaleza, pronta y necesariamente a rbitraril
graduar los bienes sin equivocacion y sin
aun en épocas de calma, sin tomar el tiempo necesa:
rio, vsin consultar todas las probabilidades? Pues le
que no es posible aun en las circustancia,; mas fa-
vorables, debla serio mucho menos en un tiempo
de violencia y de precipitacion. Per )' I •


.A1~ o Dalia
ibli o teca popular.
T. 1l L 44;3




wir462 REVOLUCION
que trastornar tantas existencias, y cortar tanta,
cabezas, ¿qué significaba una equivocacion




las
tantas


riquezas, ó algunas inexactitudes de reparticio
Instituyóse, pues, para el empréstito forzado y
ra las requisiciones una especie de dictadura' con,


lfiándola á los Ayuntamientos. Todo individucies ta
-


,


ba obligado á declarar el estado de sus rentas: e
Aventamiento, el consejo general no mbrablc


revisores, que decidian, segun sus conocimientos
de las localidades, si las declaraciones eran veri.:
símiles ; y si la suponian falsas, tenian derecho pa-
ra duplicarlas. En las rentas de cada familia se
tomaban mil francos por individuo, marido, mugen
é hijos; y todo lo denlas era considerado como
pérlluo, y por lo mismo sujeto á la contribucion.
De mil francos á diez mil de renta contribuyente
la cuota era una décima parte; mil francos de su:
pérfluo pagaban cien francos, dos mil, pagaban
doscientos, v asi sucesivamente. Toda renta su-
péribia que pasase de diez mil francos, debla pagar
una cantidad igual á su valor. De esta manera, to-
da familia que ademas de los mil francos concedi-
dos por individuo, y de lo ., diez mil francos de su-
perlluo, sujetos á pagar la décima parte de contri-
bucion, gozase todavía de una renta superior, de-
bia entregar en empréstito todo el escedente; de
modo qué una familia compuesta de cinco indivi-
duos con cincuenta mil libias de renta, tenia cinco
mil francos reputados necesarios, y diez mil fran-
cos sujetos á la décima parte de contribucion, y
reducidos á nueve, que en todo coinponian catorce;
debiendo entrar en este año los treinta y seis mil
francos restantes al empréstito forzado ó volunta-
rio. Tomar un año del superfluo .á todas las clases


FRANCESA. 463


opulentas, no era ciertanyente. un rigor escesivo,
cuando tantos individuos iban a espirar en los cam-
pos de batalla; y esta cantidad, que por otra par-
te hubiera podido tomarse sin condicion, como im-
puesto indispensable de guerra, se convertia en un
titulo republicano, y se podia emplear en rentas
contra el Estado, ó en porciones de bienes nacio-
nales.


Esta grande operacion, consistia, pues, en sa-
car de la seirculacion mil millones de asignados to-
mandulos de los ricos; en quitar á estos mil millo-
nes en calidad de moneda y de valor circulante, ha-
ciendo de ellos una simple delegacion sobre los
bienes nacionales, que los ricos podiau ó no cam-
biar en una porcion correspondiente de estos bienes.
De este modo se les obligaba á ser compradores, ó
á lo menos. á entregar la misma cantidad de asigna-
dos que hubieran dado si lo fuesen. Eu una pala-
bra, era el emplazamiento forzado de mil millones
de asignados.


A estas providencias, destinadas á sostener el
papel moneda, se añadieron otras. Despues de ha-
ber destruido la rivalidad de los antiguos contratos
sobre el Estado, y la de los asignados con busto
real, había que desterrar cambien' la de las accio-
nes de compañías de hacendistas. Decretóse la aho-
licion de la compañía de seguridad de la vida, de
la caja de ahorros, y de todas aquellas cu yos fon-
dos consistían en acciones al portador, én efectos
negociables, y en inscripciones eu un libro, y tras-
misibles á voluntad. Acordóse que su liquidacion
se verificada en un plazo muy corto, y que solo


El decreto sobre el empréstito forzado es del 3de setiembre.





la BEVOLUCION
el gobierno podria en adelante crearestahlecimie
tos de esta clase. Mandóse presentar un peala()
forme sobre la compañía de las Indias ;


que por s.u.importancia exijia un examen particular. No se 1,
0.
-


dia impedir la existencia de las letras de cambió
sobre el estrangero, pero se declararon t raidores á
la patria los franceses que pusiesen sus fondos ea
bancos ó casas de comercio de paises que estuvie-
sen en guerra con la república; Ppor último' se
tomaron medidas severas contra el metalice v•el
comercio que de él se hacia. Ya se habla


b
castici.a..


do con seis años de prision, al que vendiese coin.
prase metálico, es decir, que lo recibiese 6 diese
por una cantidad diferente en asignados; se impuso
igualmente una multa á todo vendedor O eomprie
dor de géneros, que estableciese un precio diferen-
te, segun que el pago se verificase en dinero ó en
asignados; y como hechos de esta naturaleza eran
muy dificiles de comprobar, se vengaron aumen-
tando la pena. A todo individuo convicto de no ha,
her querido admitir asignados en un pago, de ha-
berlos dado ó recibido con alguna pérdida, se le
condenó á una multa de tres mil libras, y seis me-
ses de arresto por la primera -tez, y en caso de
reincidencia á una multa doble, y veinte años de
presidio. En fin, como la moneda de vello') era in-
dispensable en los mercados y no podía suplirle
facilmente, se mandó que las campanas se destina-
sen á la fabricacion de décimos, medios décimos,
etc., que vallan dos sueldos, uu sueldo. etc.


Pero por mas arbitrios que se emplearon para
dar valor á los asignados y destruir las riválida-
des que les eran tan perjudiciales, no podia espe-
rarse ponerles al nivel del preciode las mercancías,


FRANCESA. 465


y de consiguiente era menester rebajar estás.Creía el pueblo por otra parte; que los mercade-
res tenían una intencion dañada; creia en la exis-
tencia de los logreros; y cualquiera que fuese la
opinion de los legisladores, no podian moderar en
este concepto á un pueblo, cu yo desenfreno per-
mitía en todo lo lemas; y por lo mismo hubo que
hace -on todas las mercancías lo que se babia he-
cho con el trigo, expidiendo un decreto que impo-
nía pena de la vida á los logreros incluidos en el
número de los que cometían crímenes capitales.
Era considerado como logrero, el que quitaba de la
circulacion los géneros de primera necesidad sin po-
nerlos en venta públicamente. Los géneros decla-
rados de primera necesidad eran el pan, el vino, la
carne, los granos, la harina, las legumbres, las fru-
tas, el carbon, la leña, la manteca, el sebo, el cá-
ñamo, el lino, la sal, el cuero, las bebidas, las ce-
cinas, los paños, la lana y todas las telas, escepto
las de seda; debiendo ser los medios de ejecucion
para semejante decreto, necesariamente inquisi-
toriales v vejatorios. Cada mercader tenia que ha-
cer una 'deciaracion de cuanto habla en su alma-
cen ; y esta se había de comprobar por medio de
visitas domiciliarias , castigándose con pena de
muerte todo fraude ó complicidad. Varios comi-
sionados nombrados por los A y untamientos tenian
el encargo de exigir la presentácion de las facturas,
paraque con arregloáellasse pudiese fijar un precio
en armonía con las facultades del pueblo, dejando
un provecho módico al mercader. Pero si, añadia
el decreto, el alto precio del género, segun la fac-tura , i mpos.bilitaba este escaso provecho al mer-
cader, no se dejarla por esto de efectuar la venta




166 REVOLUCION


-al precio mas cómodo para el comprador; y así n
este decreto, como en el que disponia la declara_
cion de los trigos, y su valor máximo, se dejaha-i
los Ayuntamientos el cuidado de fijar los precios--
segun el estado de las cosas en cada paraje; pero
bien pronto iba á haber necesidad de generalizar
aun estas medidas, y de hacerlas mas violentas
estendiéndolas á mayor número de objetos.




'


Las operaciones militares, administrativas )/ de
hacienda de esta época, estaban tan hábilmente
.concebidas, como lo permitía la situacion, v eran
tan vigorosas como el peligro lo exigia. Toda la
poblacion, dividida en generaciones, estaba á la
disposicion de los representantes, y pocha ser lla-
mada para la guerra, para la fabricacion de armas


para curar los heridos. Todas las deudas ami:
guas, convertidas en una sola deuda republicana,
estaban espuestas á, la misma suerte, y á no tener
mas valor que los asignados. Destruianse las ri-
validades multiplicadas de los antiguos contratos,
de los asignados reales, y de las acciones de las
compañías' ; i n ipediase que los capitales se emplea-
sen en estos valores privilegiados, reuniéndolos
todos;—y no compareciendo los asignados, se to-
maban mil millones de ellos, de los ricos que pa-
saban del estado de moneda á una mera sustitucioa
sobre los bienes nacionales. En lin, para establecer
una proporcion forzada entre las monedas y los gé-
neros de primera necesidad, se dejaba á los Ayun-
tamientos el cuidado de recolectar todos los abas-
tos y géneros, haciéndolos vender á un precio con-
veniente en cada punto. Jamasgobierno alguno to-
mó á un tiempo disposiciones mas vastas, ni mas
atrevidamente concebidas ; y para culpar de vio-


FRANCESA. 4 67


lencia á sus autores, hay que olvidar el peligro de
una invasion general, y la necesidad de vivir de
los bienes nacionales sin compradores. Todo el sis-
tema de los medios forzados provenía únicamente
de estas dos causas. Roy dia, una generacion ingra-
ta y superficial, critica estas operaciones, encuentra
violentas a las unas,y á lasolras contrarias_á los bue-
nos principios de economía, y junta el mal de la in-
gratitud a la ignorancia del tiempo y de la situacion.
Indáguense los hechos, y sean justos con unos hom-
bres, que tantos esfuerzos emplearon, y se espusieron
á tantos peligros para salvarnos.


Despees de esta: medidas generales de hacien-
da y de alininistracion, se tomaron otras mas apro-
piadas especialmente a cada teatro de la guerra;
y por último , se decretaron los medios est7aordi-


lar”o tiempo resueltos acerca do la Vendée.
El carácter esta guerra estaba perfectamente
conocido : las fuerzas de la rehelion no consistían
en tropas organizadas que pudiesen destruirse por
medio de victorias, sino en una poblacion que, al
parecer tranquila y ocupada con sus trabajos agrí-
colas, se alzaba de repente á una señal convenida,
abrumaba con su mole , sorprendia con sus a ta-
ques imprevistos á las tropas republicanas ,
caso de derrota, se ocultaba en sus bosques,
sus campos, y volvia á sus trabajos, sin que idie-
ra distinguirse el que habia sido soldado , del
no habia dejado un instante de ser labrado C Una (il uae
lucha porfiada de mas de seis meses , sublevacio-


hablan sines que algunas veces hal) .
- sido de cien mil


hombres, actos de la ma y or te neridad una nom-
bradía formidable. la jpiniont


va sentada de queel mayor peligro dé la revolucion estaba en esta




.168 RE VOLUCION
w ilerra civil devoradora-, hablan de llamar forzosa-
mente sobre la Vendée toda. la atencion del go_
bienio , y provocar contra ella las medidas mas
enérgicas é iracundas. Decíase largo tiempo , que
el único medio de sujetar a aquel pais era, no
combatirlo, sino destruirlo, puesto que sus ejérci-
tos no estaban ea ninguna parle, y por todas se
encontraban. Estos deseos fueron cumplidos por
medio de un decreto l'inoxidable *, en que la veo.
dée , los últimos Borbones y los estrangeros esta-
ban condenados .á un tiempo al esterminio. Consi-
guiente á este decreto, se mando al ministro de la
.guerra enviase á los departamentos sublevados,
materias combustibles para incendiar los bosques,
los sotos y los retamares. «Los bosques, decía el
decreto , se talarán , se destruirán las guaridas de
los rebeldes, las cosechas se cogerán , y estarán a
Cargo de compañías de jornaleros, se agarrarán
los ganados, y todo se llevara fuera del pais. Los
ancianos, las mugeres y los niños se sacarán de
alh, y se proveerá á su subsistencia con los mira-
mientos debidos á la humanidad.» Mandábase ade-
mas a los generales y a los representantes comi-
sionados, hiciesen alrededor de la Vendée los aco-
pios necesarios para mantener grandes masas, y
despees provoca,. en los departamentos cireunve-
ciaos. no un levantamiento parcial como ea los otros
puntos de Francia, sino ti a!) repentino y general,
echando de esta manera una poblacion entera so-
bre otra. La eleccion de los sugetos correspondió á
la naturaleza de estas medidas. Ya hemos visto á
Biron , Berthier, Menou y Western-lana compro-


• 1. 0 de agosto.


FRANCESA. 409


metidos y depuestos por haber sostenido el sistemay á Rossignol, infractor de ella,
sdaecaldaoddiSeeilPalpinrialh por los agentes del ministerio.
Completo fué el triunfa del sistema jacobino: Ros-
signol , de mero comandante de batallon, fué nom-
brado de repente geueral en gefe del ejército de
las costas de la Rochela. Ronsin, gefe de aquellos
agentes del ministerio, que llevaban á la Vendée
todas las pasiones de los jaconinos , y sostenían
que l'ose necesitaban generales esperimentados, si-
no francamente republicanos ; no una guerra
í


re-


.ular sino esterminadora ; que todo hombre re-
cien alistado era soldado , y que todo soldado po-
día ser general ; Ronsin, cabeza de estos agen-
tes, fué promovido en cuatro dias á capitan


'


co-
mandante de escuadron , y general de brigada , y
se juntó á Rossignol con todos los poderes del mis-
mo ministerio, para presidir a la ejceucion de este
nuevo sistema de guerra. Al mismo tiempo se man-
dó que la, guarnicion de Maguncia se trasladase en
posta del Rin á la Vendée. La desconfianza era
tan grande, que los geuerales de esta valiente
guarnicion hablan sido arrestados por haber ca-
pitulado; pero por fortuna , el valiente Merlín,
siempre escuchado con la consideracion debida á
un caracter berdico, dió pruebas de su adbesion y
osadía. Restituyéronse Kleber y A ebert- Duhavet
á sus soldados, que á viva fuerza (pulan ponerlos
en libertad. v se trasladaron á la Vendée, donde
con su habilidad debla! '


reparar los desastres
••u-asados por los agentes del ministerio. Una verdad


hay que es necesario siempre repetir: nunca la
pasion es cuerda ni ilustrada , pero la pasion sola
puede salvar á los pueblos en los peligros estre-




111
470 REVOLUCION


mados. El nombramiento de Itossignol era una es-
traña osadía: pero anunciaba una resolucion hien
tomada ; no permitia ya las medidas á medias en
la funesta guerra de la Vendee, y obligaba á de
clararse á todas las administraciones locales , que.
aun estaban vacilantes. Aquellos jacobinos fogosos,
esparcidos en los ejércitos, los trastornaban con
mucha frecuencia; pero les comunicaban aquella
energia de resclucion , sin la cual no hubiera ha-
bido ni armamento , ni pertrechos , ni medios de
ninguna especie. Eran injustos y aun inicuos con
los generales, y no consentian que ninguno retro-
cediese ni titubease. Bien pronto veremos come su
loco ardor, combinado con la prudencia de hom-
bres mas tranquilos, produjeron los resultados mas
mudesmas felices. Kilmaine, autor de la bella
retirada 'crac habia salvado al ejército del Norte,
fué reemplazado al momento por ilouchard , antes
general del ejército del Mosela , y que gozaba de
g- ran reputacion de valor y celo. Sobrevinieron
tambien algunas mudanzas en la junta de salvacion
publica , pues encontrándose enfermos Thuriot
erasparin hicieron su dimision. Uno de ellos (Ve
reemplazado por Robespierre, que penetró por fin
en el gobierno , reconociendo y sufriendo la Con-
vencion , que hasta entonces no le habia nombrado
de ninguna junta. su inmenso poderío. El otro tuvo
por sucesor al célebre Carnót, el cual , enviado va
al ejército del Norte, habia dado pruebas de un
militar sabio é inteligente.


A estas disposiciones administrativas y milita-
res, se añadieron otras de venganza, segun la cos-
tumbre de acompañar á los aptos de energía , otros
de crueldad. Ya se ha visto que á peticion de los


FRANCESA. 4 71


enviados de las Asambleas primarias, se habia es–
contra los sospechosos, pero el pro-


yec
pedtiodo


no estaba
leyy contr


todavía presentado, y continua–
mente lo andaban pidiendo, porque no era bastan–
te decian , el decreto de 27 de marzo , que puja
á los aristócratas fuera de una ley. Este decreto
exi cria un juicio, y se deseaba uno que permitiese
prender sin sentenciarlos, y solamente con el objeto
de asegurarse de sus personas a los ciudadanos
sospechosos por sus opiniones. Entretanto que se
espedia este decreto, se decidió que los bienes de,
todos los que se ponian fuera de la ley, pertene–,
cenan á la república ; y despues se exigieron dis-
posiciones mas severas para los estrangeros. Ya
estaban puestos bajo la vigilancia de las juntas que
se hablan titulado revolucionarias, pero aun se
deseaba mas. La idea de una conspiración estrau–
gera, cuyo motor suponian á Pitt, ocupabamas que
nunca el ánimo de todos. Una cartera encontrada
ea las murallas de una de nuestras ciudades fron-
terizas, con tenia cartas en inglés, y que agentes
de esta nacion en Francia, se dirijian entre si.
Tratábase en estas cartas de cantidades considera-
bles, enviadas á los agentes secretos que había en
nuestros campamentos, plazas fuertes y ciudades
principales. Unos estaban encargados de relacio-
narse con los generales para seducirlos, tomar
apuntes exactos sobre el estado de nuestras fuer-
zas , de nuestras plazas , y de nuestros




'


abastos-
otros habian de introducirse en los arsenales ea
]os almacenes , con mechas fosfóricas para incesn–
diarios. «Haced que suba , decian tambien estas
«cartas, el cambio hasta doscientas libras, por una
«libra esterlina. Conviene desacreditar cuanto sea




179. REVOLUCI071
«posible los asignados, rehusando todos los que no
«lleven busto real. Haced que suba el precio de
«todos los géneros, y dad órdenes á vuestros mer-
«eaderes que estanquen todos los efectos de pri-
mera necesidad. Si podeis , persuadid á Cott..


«que eonre el sebo y las velas á cualquier preeio.y
-


«que sea , .haced que pague el público hasta cin-
«co francos la libra. Milord está muy satisfecho
«del modode obrar de B.t.z. Esperamos que los
«asesinatos se harán con prudencia. Los sacerdotes
«disfrazados, y las mujeres son los mas propios
«para esta operacion.»


Estas cartas prueban únicamente que la Ingla-
terra tenia algunos espías militares en nuestros
ejércitos, algunos agentes en nuestras plazas co-
merciales para agravar los inconvenientes de la
escasez, v que acaso algunos tomaban dinero so
pretesto de cometer oportunos asesinatos. Pero
todos estos medies eran muy poco temibles, y cier-
tamente exagerados por la vanagloria ordinaria de
los agentes empleados en este género de amaños.
Veriad es que 'labia habido algunos incendios en
Donav , Valenciennes , en la fabi ica de velas de
Lorielte, en Bayona y en los parques de artillería,
cerca de Chemillé y Saumur • y es posible que
aquellos agentes fuesen autores de estos incendios;
pero ciertamente no hablan diripdo ni el puñal del
guardia de corps Paris contra Lepellietier , ni el
de Carlota Cerda-1 contra Marat; y si agiotaban al-
gunos con el papel estrangero y los asignados, si
compraban algunos géneros mediante los créditos
abiertos en Lóndres por Pitt ; tambien es cierto
que tercian mu y


poca influencia en nuestra situa-
cien comercial y administrativa , que provenía dg


73FRANCESA. 4


causas mucho mas generales y mayores que intri-


gas L
ao viles y rateras. Sin embargo, estas cartas,


Co
incidían con algunos incendios, dos asesina-


que 011 agiotage del p P' estrangero escitaron
tos, y e •indignacion general. La Conveneion por un
decreto, delató el gobierno inglés á todos los pue-
blos, y declaró á Pitt enemigo del género h u ma-
no ; mandando al mismo tiempo que todos los es-
trannros domiciliados en Francia desde el 11 de
julio 1789, quedasen arrestados inmediatamen-
te (decreto


ltinlieió, re1.0ddeecagt%ossto)l.P la pronta terminacion
del proceso de Custine, poniendo en juicio á Biron


á Lamarche. Estrechose nuevamente el auto de
acusacion de los giroadinoa. y se dio orden al tri-
bunal revoluciona rio para que sustanciaso su cau-
sa lo mas pronto posible. En fin , la ira cavó des-
pues sobre los restas de los Borbolles, y sobre la
familia desventurada que lloraba en la torre del
Temple la muerte del último rey. Decretóse que
todos los Barbone:: que quedaban en Fraocia serian
deportados , escepto los que se hallaban bajo la
cuchilla de las leyes que el duque de Orleans,
que Babia sido trasladado a Marsella en el mes de
mayo, y que no habían querido sentenciar los fe-
deralistas, se traerla otra vez a Paris para compa-
recer ante el tribunal revolucionario. Su muerte
debia servir de respuesta á los que acusaban á la
Montaña de querer hacerlo rey. La desgraciada
Maria-Antonia,'t pesar de su sexo, quedó como
su esposo destinada al cada
citadora de todas l a


tramas
so. Pasaba como la in


s ra de la antigua córte,


• f. de agosto.




474 II S VOLUC ON


e uis XVera considerada mucho mas culpable quLy ademas, tenia la desgracia de ser hija del Austri
a 'que en este momento era la mas formidable de te '•


das las potencias enemigas. Segun la costumbre
que teman de insultar osadamente al enemigo mas
peligroso , quisieron derribar la cabeza de Abría-
Antonia en el momento mismo en que los ejércitos
imperiales avanzaban en nuestro territorio; v Por
consiguiente la trasladaron á la cárcel real para
ser sentenciada por el tribunal revolucionario, co-
mo un reo cualquiera. A madama Isabel, destina-
da á la deportacion, se la detuvo para que depu-
siese contra su hermana. Los dos nii,os debían
educarse, Custodiarse por la república resolvien-
do despues de la paz lo que conveodria hacer con
ellos. Hasta entonces el gasto del Temple se habla
hecho con cierta suntuosidad que recordaba el
rango de la familia prisionera: pero se decretó no
se le diese roas que lo necesario; y últimamente,
para consumar todos estos actos de venganza re-
N-o/ucionaria , se decretó la destruccion de los se-
pulcros reales de San Dionisio.


Tales fueron las medidas que provocaron los
inminentes peligros del mes de agosto de 1793,
pura la defensa y venganza de la revolucion.


CAPITULO IV.


Movimiento de los ejércitos en agosto y setiembre de 1793.—Si —
tio de Lyon por el ejército de la Convención.—Traición de To-
lon que se entregó á los ingleses.—Derrota de cuarenta mil
hombres en Luzon —Plan general de campaña contra la Ven-
dée.—Disensiones de los generales republicanos en este teatro
de guerra.—Operaciones militares en el Norte.—Cert o de Dun-
kerque por el duque de York.—Victoria de liondtschoote. — Go-
zo extraordinario que causa en Francia.—Nucvos reveses. Der-
rotas de Menin. Pirmasens, Perpifian y Torfou en la Vender--
Retirada de Canclaux sobre Nantes.—Cargos contra la COIlliSiOrl
de salvacion pública.—Establecimiento del gobierno revolucio-
nario.—Decreto que organiza un ejército revolucionario de seis
mil hombres —Ley contra los sospechosos.—Concentración del
poder dictatorial en la comision de salvacion pública.—Proceso
de Custine; su sentencia y suplicio.—Decreto de acusación con-
tra los girondinos; prision de setenta y tres miembros de !a Con-
vencion.


Despues de la retirada de los franceses del cam-
pamento de César al de Gavarelle , hubieran de-
bido los aliados perseguir á un ejército destilo-
rabiado , que habla sufrido tantas desgracias
desde que se abrió la campaña. Ea efecto, desde el
mes de marzo , batido en Aix-la-Chapelle y en
Neerwinden, habla perdido la Flandes holandesa,
la Bélgica , los campamentos de Famars y de Cé-
sar, y las plazas de Conde y de Valeuciennes. Uno
de sus generales se habia pasado al enemigo, v otro




476 REVOLUCION
hacia sido muerto; asi es. que desde la batalla de
Jemmapes no hacia hecho mas que retiradas de
mucho mérito sin duda, pero que infundi" poco
valor. Aun sin ocurrirles el proyecto de una mar–
cha atrevida y directa sobre Paris, podian tos co–
liga:los haber destruido aquel cuadro de ejercito
y entonces estaban espeditos para tomar cuantas
plazas conviniese á su egoismo. Mas no bieu'se
hubo verificado la toma de Valenciennes, cuando
los ingleses en virtud de pactos establecidos ea
A.mbeies . exigieron el asedio de Dunkerqne




En_
tonees, mientras que el príncipe de Cobra°' per–
maneciendo en las inmediaciones de Renio , desde
el Scarpa y el Escalda, creia entretener á los fran-
ceses . y aun pensaba en tomar al Quesnov, el du_
que de . York , marchaado con el eiereito' inales
hannoveriano Orehies, Dixinude Y Fui-
nes, vino á colocarse delante de Dunkerque. entre
el Langmoor v el mar, y de consiguiente estos dos
sitios nos (talan algunas treguas. Ilouchard , en-
viado á Gavarelle apresuradamente todas
las fuerzas disponibles allí, para volar al socorro de
Dunkerque. Las razones que hacían considerar es-
ta plaza como el punto mas importante de todo el
teatro de la guerra eran • privar a los ingleses de
un puerto eǹ el continente, derrotar sucesivamen-
te á nuestros mayores enemigos, quitandoles toda
ventaja en esta guerra , y prestar nuevas armas á


oposicion inglesa.contra Pitt. «Allí está la sal-
vaeioa de la república .» escribia á Ronchar() la
junta de salva:ion pública: y conociendo aceda–
(lamente Cuna que las tropas reunidas entre la
frontera del Norte y del Rin, esto es, en el Mose-
la, eran inútiles allí, hizo decidir que se sacaria de


FRANCESA. 477


ellas un refuerzo para enviarle á Flandes. Pasaron–
se en estos preparativos veinte ó veinte y cinco días
cuya tardanza era muy natural por parte de los
franceses, que tenian que reunir sus tropas des–


• madas á arandes distancias, pero inconcebibleparra. b
respecto á los ingleses , que no tenían mas que
cuatro ó cinco marchas que hacer para hallarse de-
lante de los muros de Dunkerque.


Dejamos á nuestros dos ejércitos del 'Roseta v
del Rin haciendo lo posible, aunque ya demasiado
tarde , por adelantarse hacia Maguncia , sin poder
impedir la toma de esta plaza. Despues se habian
replegado sobre Saarhruck, llornbach y Wissem-
burgo; y es preciso dar una idea del teatro de la
guerra para comprender estos movimientos diver-
sos. La frontera francesa esta muy singularmente
cortada al Norte y al Este. El Escalda, el Mosa, el
Mosela, la cordillera de los Vosgos y el Rin corren
hacia el Norte , formando líneas casi paralelas. Al
llegar á la estremidad de los Vos eos, tuerce el Rin
súbitamente, cesa de correr paralelamente á estas
líneas, y lar; termina rodeando la falda de los Vos–
gos, y recibiendo en su curso al Mosela al Mosa.
Los coligados en la frontera del Norte habian avan-
zado hasta ponerse en el Escalda y el Alosa ; pero
no habian hecho progresos entre el Mosa v el :Ro-
seta, porque el destacamento que :rabian dejado en-
tre Luxemburgo y Tréveris no había podido inten–
tar cosa de provecho; pero






podían conseguir mu
cho mas entre el Mosela, los Vosgos y e! R


.
Yav imos que se habían colocado sobre los Volls'be-os


5parte en la vertiente oriental „y parte en la occi–
dental; siendo demasiado sencillo,


,
como antes di–jimosel plan que debian se guir. Considerando ce-


Biblioteca popular.
T. 4.41a




178 REVOLUCION


Tilo un rio la cresta de los Vosgos, cuyos pasos im
bian de ocuparse , podrian trasladarse todas seT,
masas á una orilla , caer sobre el enemigo por un va:
parte , y luego destruirlo por la otra. Ni los fraa
ceses, ni los coligados tuvieron esta ocurrencia . ;
desde la . torna de Maguncia, los prusianos, coloca'
dos en el costado occidental, daban frente ál ejér-
cito del Rin. Nosotros estábamos retirados ea las
famosas lineas de Wissemburgo. El ejército del
Mosela, en número de veinte mil hombres , estaba
situado ea Saarbruck sobre el Sarra: el cuerpo de
los Vosgos, en numero de doce mil , se hallaba en
tlornhach y Kettrick y se enlazaba eu las monta-
ñas con el estremo izquierdo del ejército del Rin'
que con veinte mil hombres de fuerza , guardaba
el Lauter desde Wissemburgo á Lauterburgo. Las
lineas de Wissemburgo son las siguientes: el Sar-
ra, corre de los Vosgos al Moseia, el Lauter de los
Vosgos al Rin ; y ambos forman una sola linea que
Porta. casi perpendicularmente el Mosela, los Vos-
gos v el Rin; pudiendo hacerse dueño de ellos ocu-
pando á Saarbruck, Hornbach, Kettrick, Wissem-
burgo v Lauterburgo, como ya lo hablamos hecho.
casi no teniamos en esta frontera mas de sesenta
mil hombres , porque Babia sido necesario socor-
rer á llouchard. Dos meses hablan empleado los
prusianos en acercarse á nosotros. diiijiendose al
tin á Pirmasens. Reforzados con cuarenta mil hom-
bres que venian del sitio de Maguncia, y unidos
con los austriacos, hubieran podido concluimos en
una de las dos vertientes; pero el Austria y la Pru-
sia estaban desunidas con motivo del reparto de la


y Federico- Guillermo. que aun se halla-
ba en el Campamento de los Vosgos, no secundaba


FRANCESA. 479


el impaciente ardor de Wurmser. Este , lleno de
ardimiento, a pesar de sus años. hacia diariamen-
te nuevas tentativas sobre las limas de Wissem-
bur ro; pero sus ataques parciales no habian teni-
doburgo; resultado que la muerte inútil de muchoshombres. A esto se reducía el estado de los nego-
cios en el Rin , durante los primeros dias del mes
de setiembre.


En el Mediodia , se hallaban va mas desarro-
llados los sucesos. La larn. incertidumbre de los
Ivoneses se /rabia terminado en fin por una decla-
rada resistencia que hacia inevitable el sitio de
aquella poblacion. Ya hemos visto que ofrecian so-
meterse y reconocer la constitucion , pero sin es-
plicarse sobre los decretos que les mandaban en-
viar á Paris, á los patriotas arrestados, y disolver
la nueva autoridad seccionaria. Muy pronto infrin-
gieron estos decretos de la manera mas escanda-
tosa, enviando al cadalso á Chalier y á Riad, ha-
ciendo diariamente preparativos de guerra, apo-
derándose del dinero del s arcas, y deteniendo
los convo yes enviados á los ejércitos. Muchos par-
tidarios de la emigracion se habian introducido en-
tre ellos , y les aSibtahan con el restablecimiento
de la municipalidad montañesa, lisonjeándolos con
la llegada de los marselleses , que segun decían,
iban á subir por el Ródano •' v de los piamonteses,
que desembocarian de los Arpes con sesenta mil
hombres. Aunque los lvoneses, francamente fede-
ralidas, aborrecian á Iris estrangeros y c'emierados,
la Montaña y el antiguo Ayuntamiento les causa-
ban tal espanto , que estaban prontos á esponerseial peligro y á la nfamia de la alianza estrangera
antes que á las venganzas de la Convencion.




4 80 REVOLUCION


Rennense en Lyon el rio Saona, que corre el -
tre el Jura y la costa de Oro, y el Ródauo,
viene desde el Yalois entre el Jura v los Alpes ;',1:
manera que aquella hermosa ciudad se halla en la
confluencia de estos dos ríos. Subiendo el Saona
por el lado de Macan, el pais era enteramente re-publicano, y los diputados Laporte y Reverelion
con algunos miles de jóvenes quintados , cortaban
la comunicacion con el Jura. Dub oix-Crancé , coa
la reserva del ejercito de Savova, venia por la par_
te de los Alpes , y guardaba la corriente superior
del Ródauo; pero los lyoneses eran enteramente
dueños del curso inferior del vio y de su orilla de-
recha basta las montañas de la Á u yernia , domi-
nando en lodo el Forez , donde hacian frecuentes
incursiones, v á proveerse de armas á Sai nt-Etien-
ne. Un ingeniero hábil habla levantado alrededor
de la ciudad escelentes fortificaciones; y un estran-
gero les habla fundido cañones de grueso calibre.
La poblacion estaba dividida en dos porciones: los
jóvenes seguian al comandante Precv en sus cor-
rerías ; los hombres casados y padres de familia
custodiaban la ciudad y sus trincheras. En fin el 8
de agosto , Crancé , que habla apaciguado
la iusurrcccion federalista de Grenoble, se dispuso
á marchar sobre Lyon, conforme al decreto que le
mandaba reducir á la obediencia á aquella ciudad
rebelde. El ejército de los Alpes se cumponia cuan-
do mas de veinte y cinco mil hombres, y pronto
iban á echársele encima los piamonteses , pues
aprovechándose del mes de agosto, se preparaban
en fin para desembocar por la gran cordillera. Es-
te ejército, como hemos visto, acababa de debili-
tarse enviando dos destacamentos , uno á reforzar


FRANCESA. 184


el ejército de Italia, y el otro á sujetar á enlosiar
mar-


selleses . El P
e


uy.--de-Dome , que debia sus
reclutas, se habla quedado con ellos para acudir a
apagar la sublevado') del Loze , de que ya se ha
hablado. Ilouchard 'labia detenido la hgion del
Rin, destinada á los Alpes , y el ministerio pro-
metia sin cesar un refuerzo de mil caballos, que no
llegaban. A pesar de esto, Dubois-Cran - é destacó
cinco mil hombres de tropas regladas, añadiéndo-
les siete ú ocho mil quintos, y vino con estas fuer-
zas á colocarse entre el Saona y el Ródauo; de modo,
que ocupando su corriente superior pudiese quitar
á los lyoneses los abastos que les llegaban nor agua,
conservando sus comunicaciones con el ejército de
los Alpes , y cortando las de. los sitiados con la
Suiza y la Savoya. Por medio de estas disposi-
ciones, dejaba siempre el Forez á los leoneses ,
sobre todo las alturas importantes de IfionrviereS;
pero su situaciou asi lo requería; y lo esencial cela?.
ocupar ambos ríos, cortar toda comaniItti
tre Lvon, Suiza y el Piamonte. Dubois-Craucé es-
peraba para completar ei bloqueo, las nueves fuel-
zas que le hablan prometido, y el material de sitio
que tenia precision de sacar de nuestras plazas
los Alpes, cuyo trasporte exigia el servicio <drei-n-e
co mil caballos.


El dia 8 de agosto intimó la rendic ion á l
ciudad imponiéndola por cond.




la


generai de todos l s ciudadanos; que
condiciones el


dreestir e
desarme


cada uno á su casa; se entregase el arsenal , y se
formara un A y untamiento provisional. Pero•
te momento, los emigrados ocultos en la coienniseiosr;


°y en el estado ma y or continuaban engañando á los
lyoneses, asustándolos con la vuelta del Ayunta-




4 82 REVOLUCION


miento montañés, y diciéndoles que sesenta tul
piamonteses se dirigian á la ciudad. Un encuentro'que tuvieron dos avanzadas, y que se t erminó en
ventaja de los lyoneses, los exaltó sobre manera, ydecidió su resistencia y sus des gracias. Dubuis
Crancé principió el fuego por el 'Sido de la Croix-
Rousse entre dos ríos, en donde habla tomado pu_
sicion, y desde el primer dia hizo su artillería gran.
des estragos. Asi es que una de nuestras mas
portantes ciudades fabriles estaba reducida á los
horrores del bombardeo, y nosotros mismos lo es-
tábamos ejecutando en presencia de los piamonte-
ses que iban á bajar de los Alpes.


Al mismo tiempo estaba marchando Carteaux
sobre Marsella , y habla pasado el Durance en el
mes de agosto. Los marselleses se hablan retirado
de Aix á su capital , resueltos á defender las gar-
gantas de Septemes, por donde pasa el camino de
Aix á Marsella. El general Doppét las atacó el 24
con la vanguardia de Carteaux; la refriega fué muy
reñida, pero una seccion, que siempre habla estado
en oposicion con las denlas, se pasó á. los republi-
canos, y decidió la accion á favor de estos. Fueron
tomadas las gargantas, y el 23 entró Carteaux en
Marsella con su pequeño ejército. •


Este suceso decidió tambien otro , que fué el
mas funesto que hasta entonces habla afligido á
la república. La ciudad de Tolon, que siempre se
habla mostrado animada del mas violento republi-
canismo , tanto que habla conservado el mismo
A y untamiento , habia mudado de opinion bajo la
nueva autoridad de las secciones , y bien pronto
iba á mudar de dominio. Los jacobinos unidos con
el Ayuntamiento, estaban muy incomodados contra


3




FRANCESA. 1 a


los oficiales aristócratas de la marina, quejábanse
continuamente de la d que se hacian las
reparaciones á la escua


l nti
dratu, de su inmovilidad en


el puerto , y pedían a grandes voces el castigo de
los oficiales, á quienos atribulan el fatal ► es.ultado.
de la espedicion de Cerdeña. Los republicanos mo-
derados respontlian alli como en todas partes,. que
solo los oficiales naiantios eran capaces de mandar
las escuadras, que los hageles no podian carenarse
mas pronto, que seria muy imprudente echarlos a
la mar contra las escuadras española é inglesa reu-
nidas; y finalmente, que los oficiales cuyo castigo se
pedia, no eran traidores sino guerreros desgracia-
dos. Triunfaron los moderados en las secciones , y
al instante una multitud de agentes secretos, intri-
gando por cuenta de los emigrados y de los ingle-
ses, se introdujeron en Tolon. y llevaron á los ha-
bitantes mas lejos de lo que ellos pensaban ir. Es-
tos agentes se comunicaban con el almirante llood,
y se hablan asegurado de que las escuadras aliar
das se hallarian en las aguas inmediatas, y prontas
á obrar á la señal primera. Desde luego, a imita cion
de los Ivoneses, hicieron sentenciar y condenar 1.1,
muerte át presidente del club jacobino, llamado Se-
vestre. En seguida restablecieron el culto de los
sacerdotes refractarios, haciendo Mente' zar v lle-
var en triunfo los huesos de algunos que hablan
perecido eu los disturbios por la causa realista. La
junta de salvacion pública habla mandado á la es-
cuadra que detuviese los buques destinados a<Mar-
sella, á fin de destruir esta ciudad, pero no permi-
tieron la ejecucion de esta Orden, y lo alegaron co-
mo nu mérito á las secciones de Marsella. Comen-
zaron á hablar luego de los peligros á. que estaban




484
REYOLUC[ON


espuestos resistiendo á la Convencion , de la neep
sidad de procurarse un auxilio contra sus furore-j
y de la posibilidad de lograr el de los ingleses pro'
clamando á Luis XVII. Segun parece , el principal
instrumento de la couspiracion era el ordenador de
marina, el cual ocultaba el dinero de las cajas,
mandaba por los caudales por mar hasta los-depar-tamentos del llerault , escribia á Génova para
detener los abastos, y hacer de este modo mas cri-
tica la situacion de Tolon Ilabíanse mudado los es-
tados mavorts: se halda sacado de la cárcel á un
oficial a marina comprometido en la espedicion
do Cerdeña, para darle el mando de la plaza; se


puesto al frente de la guardia nacional á un
.ttigno guardia de corps, y confiado los fuertes á


emigrados que habían vuelto á entrar; y por últi-
mo, se hablan asegurado del almirante Trogolf, es-
traugero, a quien la Francia labia colmado de fa-
vores. Entablóse una negociacion con el almirante
Hood, bajo protesto ele un (muge de prisioneros, y
en el momento en que Carteaux acababa de entrar
en Marsella, en que el terror habla llegado á su col-
mo en Tobo , y en que ocho ó diez mil provenza-
les, los mas coutrarevolucionarios de la comarca,
iban á refugiarse , se atrevieron á hacer á las
secciones Pa. vergonzosa proposicion de recibir á
les ingleses, que tomarian la plaza en depósito en
nombre de Luis XVII. Indignada la marina , envió
una diputacion á las secciones, para oponerse á la
infamia que se fraguaba. Pero los contrarevolucio-
narios toloneses y marselleses , mas audaces que
nunca, rechazaron las reclamaciones de la marina,
e hicieron aceptar la proposicion el 29 de agosto. Al
instante hicieron señal á los ingleses, y el aliniran-


FRANCESA. 485


te Tronff, ,
poniéndose á la cabeza de los que


lientreg


de-
seaba ar el puerto; llamó á. la escuadra izan-
do la bandera blanca. El valiente contra-almirante
Saint-Julien declarando traidor r. Trogoff enarbolo
á su bordo el pabellon de mando, y quiso reunir a
la marina fiel. Pero entonces eran va los traidores
dueños de los fustes, amenazaron abrasar á Saint-
Julien con sus buques, y tuvo que huir con algunos
oficiales y marineros; los denlas se enconarcn
comprometido s en el lance sin saber lo que iba a
ser de ellos. El almirante llood, que habla estado
largo tiempo dudoso, se presentó al fin, y so pre-
testo de aceptar en depósito el puerto de Tolon,
por cuenta de Luis XVII, tomó posesion de él para
incendiario y destruirlo.


Durante este tiempo, no se balda hecho movi-
miento alguno en los Pirineos; y en el Oeste se
preparaban á ejecutar las providencias dictadas au s por
la Convencion.


Dejamos á las columnas de la alta Vendée reor-
ganizándose en AngerS , en Satinn . y eu Niort,
mientras que los insurgentes, dueños de los puen-
tes de Cé, inspiraban tanto recelo, que fue n
rio declarar a Saumur en estado de sitio. Solo laesa
lumna de Luzon y de los Sables era rapaz de tornar
la ofensiva; mandábalael Ilamadoiiii
generales tenidos por aristócratas militares,




uno
yd-e los


ya destitucion pedia Ronsin al ministerio. A su in-
mediacion se hallaban los filos representantes Bour-
don del Oise, y Goullipeau de Fontenay. animados
de las mismas disposiciones, y opuestos á Ronsin
á Rossignol. Goupilleau, sobre todo, con motivo de
ser natural del pais, estaba inclinado por


oti
in l


ciones de familia y de amistad á tener miramientos




186 REVOLUCTON


con los habitantes , y á evitarles los rigores
queles preparaban Ronsin y los suyos.


Como esta columna de Luzon i nquietaba ha-
stante á los de la Vendée, resolvieron dirigir contra


ella sus fuerzas , siempre.
victoriosas. Quisieron


ademas socorrer á la division de M. Rolin, el cual
colocado delante de Luzon, y aislado'entre los clon
grandes« i ejércitos de la alta y baja Vendée, obraba
con sus solos recursos , y tenia necesidad de apo-
yo. En los primeros dial del mes de agosto reonie_
ron efectivamente algunas fuerzas al rededor de
Luzon, y desalojándolas completamente elgeneral
Tuncq , resolvieron entonces emplear un esfuerzo
mas decidido. Elbée, Lescure , Larochejacquelein
y Charette se reunieron con cuarenta mil hombres
v 14. de agosto se presentaron de nuevo en las
Cercanías de Luzon. Tuncq tenia apenas seis mi!
Fiándose Lescure en la superioridad del número,
din el funesto consejo de atacar en la llanura al '
ejército republicano. Lescure y Charette tomaron./el mando de la izquierda, Elbée el del centro, y
Larochejacquelein el de la derecha. Lescure y Clia4."
rette operaron con valentía en la derecha; pero en
el centro , teniendo los soldados que lucharen el •
llano con tropas disciplinadas, titubearon; y Loro-
chejacquelein, es .traviándose en el camino, no lle-
gó á tiempo á la izquierda. Entonces el general
Tuncq, jugando convenientemente su artillería li-
gera sobre el centro descompuesto, lo desordenó; Y
e' n pocos instantes huyeron todos los vendeanos en
número de cuarenta .mil. Ningun acontecimiento .
había sido tan desesperado para estos últimos, poes.4
perdieron toda su artillería y volvieron á su país ••
llenos de la mayor consternacion. En este momento




FRANCESA. 487


llegaba la destitucion del general Tuncq, pedida
por Ronsin pero Bourdon y Goupilleau ,.indigna-
dos, le sostuvieron en el mando , escribieron á la
Convencion para que revocase la decision ministe-
rial, y produjeron nuevas quejas contra el partido
desorganizador de Saumur, que decían , todo lo
trastornaba, y quería reemplazar á todos los gene-
rales instruidos con ignorantes demagogos. En es-
te instante, Rossignol , que estaba inspeccionando
las distintas columnas de su mando, llegó á Luzon,
y su entrevista con Ttincq, Goupilleau y Bourdon,
se redujo á Tontitas reconvenciones. A pesar de dos
victorias, se manifestó descontento de que se hu-
bieran dado batallas contra su voluntad ; porque
era de parecer, y seguramente con razon, de que
couventa evitar todo lance antes de la organizacion
general de los diferentes ejércitos. Se separaron, y
noticiosos Bourdon y Goupilleau, poco tiempo des-
pues de este avistarniento, de algunas tropelías co-
metidas por Rossignol en el pais, tuvieron la osa-
día de dar un decreto para deponerlo. Al momento
los representantes que estaban en Saumur, Nier:
lin, Bourbntte , Choudieu y Rewhelll , anularon el
decreto de Goupilleau y Bourdon , reponiendo á,
Rossignol en sus funciones. Pasó el asunto á la Con-
vencion, v la cual habiendo confirmado de nuevo á
Rossignor mandó retirarse á Bourdon y a' Goupi-
Ilean, yr


suspendió á Tuncq.
Tal era la situaciou de las cosas cuando llenó á




la Vendée guarnic ion de Mar ,Se. dudaba
del plan que seria mas convenient etli' seguir,
que parte se emplearia aquella bizairaggullairrnicyioenn,
esto es, si se d estinaria al ejército de la Rochela .y
á las órdenes de Rossignol, ó al deBrest, que man-




488 REVOLUCION


daba Canclaux. Cada cual la quería para si,
porque


nadie dudaba que el triunfo era seguro.donde qu
ieraque se presentase. Todos estaban acordes en a¿''


meter al pais con ataques simultáneos, que dijir
dos desde todos los puntos de !a circunferencia,
Mesen á concluir en el centro ; pero como la cal-
lumna que tuviese á, los maguncianos debla tomar
nna ofensiva mas resuelta, rechazando á los Vea
dennos sobre las otras columnas tratábase de sa.,
her sobre qué punto era mas conveniente arrollar
al enemigo. Rossi gnol y los suyos sostenian que el
mejor pm tido posible era que los maguncianos mar-
ehasen por Saumur, para empujar a los vendeanos
hacia el mar v el bajo Loira, donde se les destrui-
ria enterameae; que las columnas de áligers y de
Saumur , demasiado endebles, necesitaban para
obrar el apoyo de los maguncianos, que, reducidas
á si mismas, se verian en la imposibilidad de avan-
zar para dar la mano a las otras columnas de Niurt
y Luzon; que ni aun podrian atajar á los vendeanos
rechazados, ni estorbarles que se esparciesen en el
interior del pais; y que en fin, haciendo avanzará
los maguncianos por Saumur, no se perderla, tiem-
po, al paso que por Nantes tenian que dar un rodeo
considerable, perdiendo de diez á quince dias. Can.
claux al contrario, tenia dejar abierta la mar á los
vendeanos , porque acababa de descubrirse en las
aguas del Oeste una escuadra inglesa, y debla in-
ferirse que los ingleses trataban de hacer un des-
embarco en el Marais. Este era entonces el con-
ceptoeneral , aunque equivocado ocupaba el
ánimo de todos. Entretanto habla poco que los in-
gleses acababan de enviar un emisario á la Veodee,
el cual había llegado disfrazado, pidiendo el nom-


FRANCESA. 489


bre de los "efes, sus intenciones y objeto determí-punto se ignoraban en E_uro-pa, pues hasta este
a los acontecimientos interiores de Francia. Res-


pondieron los de la Vendée pidiendo amero y mu-
niciones, v ofreciendo llevar cincuenta mil hom_
bres al pinito en que quisiesen hacer un des-
embarco. Véase, pues, cuan lejano estaba todavia
un provecto de este género por mas que en tod:s
partes te creyese muy próximo a realizarse. Eia
necesario, pues, decía Canclaux, que los magua-
chinos operaran por Nitntes, cortar el mar á lo .; ven-
deanos , y rechazarlos de este modo hacia el alto
pais. Sise internasen, añadia Canclaux, quedarian
aten pronto destruidos, y en cuanto al tiempo que
se perdia, no era circunstancia de mucha conside-
racion, porque el ejército de Saumur no estaba ea
estado de operar antes de diez ci doce dias ni una
con el auxilio de los maguncianos. Otra razon ha-
bía algo mas fuertelaunque nadie la alegabil, y era,
que como el ejército de Maguncia estaba va licos-
tumbrado á la guerra, preferia servir con soldados
veteranos y estar mas bien á las órdenes de Can-
claux, general . esperimentado, que á las de Itossig.
nol, militar ignorante , fuera de que el ejército de
Brest se habia distinguido por varios hechos glorio-
sos, mientras que el de Saumur era conocido úni-
camente por sus derrotas. Los representantes afec-
tos al partido de la disciplina eran del mismo .lit-
recer, y tercian comprometer al ejército de la' un-
da' incorporándole con los soldados jacobinos é in-
disciplinados de Saumur.


El adversario mas enconado contra el partida
de Rusia, que era Philipeaux, marchó á Paris y
obtuvo uu decreto de la junta de salvacion pública




4 9 1) REVOLD C ION
en favor del plan de Canclaux ; pero Ronsin


-


revocar este decreto, y entonces se convino en „-„-
un consejo de guerra, celebrado en Saumur
cid w--iria la manera en que habian de emplearseau
Ras fuerzas. Túvose este el 2 de setiembre y se
compuso de muchos generales y representantes aup


-


fueron de diversos pareceres. Rossignol que q e


.
de buena fé en sus opiniones, Canclanofreció á
que le entregada el mando si queda dejar obrar In
los maguncianos por Saumur. Prevaleció no obs-
tante el dictamen de Cauclaux; los m aguncianos se
destinaron al ejército de Brest, y el ataque prin-
cipal habla de dirijirse de la baja Vendée á la alta.
Firmóse el plan de campaña. y se convino en mar-
char en un dia lijo desde Saumur, Nantes, los Sa-
bles y Niort.


Muy disgustado estaba el partido de Saumur,
porque aunque Rossignol tenia eficacia y buena
fé , carecía de instruccion y buena salud, lo cual le
hacia incapaz de servir de una manera útil en el
ejército. Sin embargo, de la decision adoptada se
hallaba menos resentido que sus mismos partida-
rios , como Ronsin , Momoro y denlas agentes mi-
:nisteriales. Estos escribieron 'al momento a Paris,
quejándose del funesto partido que acababa de
adoptarse , de las calumnias esparcidas contra los
generales descamisados • de las descontianzas que
se hablan infundido al ejército de Maguncia , ma-
nifestando de este !nodo que no debía esperar por
su parte gran eficacia para secundar el plan con-
venido en Saumur. Ronsin aun llevó su desafecto
hasta interrumpir la distribucion de víveres al
ejército de Maguncia , con el pretesto de que, pa-
sando este cuerpo del ejército de la Rochela al de


FRANCESA. 491


Brest. tocaba á los administradores de éste el abas-
tecerlo. Los maguncianos marcharon al momento
á Nantes , y Canclaux dispuso todo lo necesario
para que se ejecutase el plan convenido en los .
meros días de setiembre.Esta 'labia sido la marcha general de los nego-
cios en los diversos teatros de la guerra, durante
los meses de agosto y setiembre. Sigamos ahora
las grandes operaciones que sucedieron á estos
preparativos.


El duque de York habla llegado á Dunkerque
con veinte y un mil ingleses y hannoverianos y do-
ce mil austriacos. El mariscal Freytag estaba en
Ost-Capelle con diez y seis mil hombres ; el prín-
cipe de Orange en Menin con quince mil holande-
ses ; y ambos cuerpos estaban colocados allí como
ejército de observaeion. El resto de los coligados,
dispersos al rededor del Quesnoy y hasta el Mose-
la, ascendía á unos cien mil hombres. Por consi-
guiente , mento sesenta , ó ciento setenta mil hom-
bres estaban repartidos en aquella línea inmensa,
ocupados en formar sitios , y en guardar todos los
pasos. Carnot, que empezaba á dirijir las operacio-
nes de los franceses, habla conocido ya que no se
trataba de pelearen todos los puntos, sino de em-
plear á tiempo una fuerte masa en uno decisivo, y
por lo tanto propuso la traslacion de treinta dril
eo mil hombres del Mosela , y del Rin al Norte;
adoptóse su consejo , pero no pudieron llegar
Flandes mas que doce mil. Sin embargo , con este
refuerzo v los diversos campamentos
Gavarelle , en LilaC




colocados
enen Cassel, hubieran podido


reunir los francesesee s l 'ti n total de sesenta mil hom-bres, y en t Ido de dispersion en que se




4 02 REVOLUCION
ha el enemigo , dar grandes golpes; no siendo ne
cesario otra cosa para convencerse de esto


'
tender la vista sobre el teatro de la guerra
guiendo la costa de Flandes para entrar en


siEran_
cia, se encue ntra primero á Fumes y luego á pun-
l:e:que, estas dos ciudades que baña e,1 Océano
por un lado , y por el otro las dilatadas lagunas
del Grande-Moer , no se comunican entre si'', sin;
por una estrecha lengua de tierra, sobre la cual se
habla colocado el duque de York para sitiar á Dun-
kerque, viniendo por Fumes, que es la primera que
se encuentra entre el Grande-Moer y el Océano
El cuerpo observacion de Freytag no se habla
establecido en Fumes, de manera que pudiese cus•
todiar la retaguardia del ejército sitiador, v al
contrario estaba demasiado lejos de esta posicion
delante de las lagunas y de Dunkerque, de modo
que pudiera interceptar los socorros que viniesen
del interior de la Francia. Los holandeses del prín-
cipe de Orange, apostados en Menin, á tres jorna-
das de este punto, llegaban á ser del todo inntiles.,
Una mole de sesenta mil hombres, marchando
pidamente entre los holandeses y Freytag , podia
dirijirse ü Fumes, detras del duque de York, y
maniobrando de este modo entre los tres cuerpos
enemigos; arrollar sucesivamente á Freytag, al du-
que de York y al príncipe de Orange; pero para
esto se necesitaba un solo ejército , y rápidos tilo-
viinientos. Entonces, pues, no se pensaba sino en
atacar de frente, oponiendo á cada destacamento
otro igual. Sin embargo, la junta de salvacion pú-
blica !labia concebido' con corta diferencia el plan
de que hablamos , mandando se formase un solo
cuerpo y marchase sobre Fumes. Houchard com-


93FRANCESA. 1


prendió por un instante este pensamiento, pero no
se detuvo en él, é intentó simplemente marchar
entra Fre y


tag, y haciéndole replegar sobre la es—
palda del duque de York, hacer mas diticil ta'po-
sicion de los sitiadores.


Mientras que Houchard aceleraba, sus prepara-
vitivos, hacia Dunkerque una v resistencia._


Apo y ado el general Sanan], por el jóven genera.
Hoce , que se portó en este sitio heróicatnente,
/labia rechazado va muchos ataques. El sitiador no
podia abrir fácilmente la trinchera en' In terreno.
arenoso , donde se encontraba el agua a menos de,
tres pies de profundidad. La escuadrilla que.debia
bajar por el Támesis para bombardear la plaza. no.
llegaba, v al contraria, una escuadrilla francesa,:
que habia-salido de Dunkerque y estaba anclada,
en la orilla , fogueaba á los sitiadores encerradol,
CR la estrecha lengua de tierra. careciendo de wgna,
potable , espue's" tos á toda clase de peligros'. El
caso consistía en no perder tiempo y dar golpes de-
cisivos. Estábamos ya á últimos de agosto, v se-
gun el uso de la táctica antigua„ principié flo p


-chard por hacer un reconocimiento sobre Menin„
que produjo un combate sangriento é inútil; v des-
pues de haber dacio esta alarma preliminar, sé ade-
lantó por diferentes caminos hacia la lineadel Ysér,
riachuelo que lo separaba del cuerpo, de observa':
eton de Freytag. En lugar de venir a colocarseeti-
tre el cuerpo de observacion y el del sitio, encaTo-Ó,
a Hedouville marchase sobre Rousliraphe „ para
tratar de impedir únicamente la retirada de Frey-
tag sobre. Fumes, y el mismo fué á atacar de &en-,
te á Freytag, marchando con todo


,
su ejétargci:tio;a


Houtkercke, Herseele Bambeke. F y


' 11,•
Bitilioleca popular.
T. Ud




4 91 REVOLUCION


dispuesto su ejército en una linea muy dilatada -sin
tener consigo mas que una pequeña parte , cuando
recibió el primer choque de Houchard. Resistió en
Herseele, pero despues de un combate bastante
reñido, tuvo que volver á pasar el Ysér, retroceder
hacia Bambeke, y sucesivamente de Banmeke


aRexpoede y Killem. Replegándose de esta manerahasta la otra parte del Ysér, dejaba comprometidas
sus alas en vanguardia. La division Wahnoden se
encontró lejos de él á su derecha, y su propia re-
tirada estaba amenazada hacia Roushruggbe po
Hedouville.


Quiso entonces Freytag marchar aquel mismo
dia adelante, y recobrar a Rexpoede, a fin de reu-
nir á sí la division de Walmoden, y en efecto llega
á Rexpoede en el momento en que entran los fran-
ceses, y trabase una reñida refriega, en que Frev-
tag cae herido y prisionero. Sin embargo , siena,
va muy tarde, y temiendo 1-louchard un ataque
nocturno, se retira fuera de la poblacion , no de-
jando en ella mas cine tres batallones. Wahnoden
que se replegaba con su division comprometida,
llega en este instante , y se decide á atacar viva-
mente á Rexpoede, á fin de abrirse paso. Entonces
se empeña un combate sangriento en medio de la
noche; franquéase el paso, rescatan á Freytag y
se retira el enemigo en masa al lugar de Honds-
choote. Este pueblo , situado junto al Grande-
Moer, y en el camino de Fumes, era un paso por
el que y tenia que atravesar al retirarse de Fur-
nes. Ilouchard hacia renunciado á la idea princi-
pal de maniobrar hacia este último punto, entre el
cuerpo de sitio y el de observacion; y por lo tanto
no le quedaba mas recurso que atacar siempre de.


FRANCESA. 495


frente al mariscal Freytag, y arrojarse sobre el
lugar de llondschoote . El dia 7 se pasé en observar
las posiciones del enemigo, defendidas por una
gruesa artillería, y el 8 se resolvió el ataquemdecni:
si poniéndose desde por la mañana en moviies o,
to el ejército francés , para atacar de frente toda
la linea. El ala derecha, á las órdenes de Hedouvi-
Ile, se estendia entre Killem y Beveren; el centro,
mandado por Jourdan, marchó directamente de Ki-
liem á Hondschoote; la izquierda atacó entre el
Killem y el canal de Fournes. Se comprometió la
accion entre !os sotos que cubrían el centro, hacia
los cuales se dirijió la mayor parte de las fuerzas
de ambos lados , habiendo atacado repetidas veces
tos franceses , hasta que al lin se hicieron dueños
de las posiciones. Mientras triunfaban en el centro
se tomaron tambien los atrincheramientos de la de-
recha, lo cual obligó


por los caminos de bou-
thern v de Iloghestade.


Mi-entras estas cosas sucedian en TIondschoote,
la guarnicion de Dunkerque, á las órdenes de Bo-
che, hacia una salida vigorosa , poniendo á los si-
tiadores en el mayor peligro. Al dia siguiente del
combate, tuvieron estos un consejo de guerra v
viendose amenazados por retaguardia sin llegar los
armamentos marítimos que habian de servir para
el bombardeo de la plaza, resolvieron levantar el
sitio v retirarse á Fumes , adonde acababa de lle-
gar Freytag; y todos en efecto, se reunieron allí el


de setiembre por la tarde.
A esto se redujeron aquellas tres jornadas, que


tuvieron por objeto y resultado replegar al ejército
de observacion sobre la retaguardia del cuerpo de




496 REVOLUCION


sitio, siguiendo una marcha directa. El último col-,
bate dio su nombre á esta operacion, y ' la batalla


-de Hondschoote se consideró como la salvacion
Dunkerque. Esta operacion , en efecto . rompia
larga cadena de nuestros reveses en el Norte,


cau-
saba un descalabro personal á los ingleses, disipa_
ha, sus mejores esperanzas, salvaba.a la república.
de la desgracia que le hubiera sido mas sensible,y prestaba mayor aliento á la Francia.


Grande fué, la alegría que produjo en,
Paris la


victoria de Hondschoote, inspirando masardimien-
to a la juventud, V dando esperanzas de que podia
llegar á ser muy feliz la energía que se habla ma_
nifestado. Poco importan , en efecto , los reveses,
con tal que vengan entre ellos algunos triunfos,
devuelvan al vencido la esperanza y el valor. 11
alternativa hace aumentar la energía y exaltar el
entusiasmo de la resistencia.


Mientras el duque de York se dirijia á Dunker-
que, resolvió Coburgo el ataque del Quesnov, cu-
va plaza carecia de todos los medios necesarios de
defensa. La junta de salvacion pública , que no
desatendia esta parte de la frontera como las de-
nlas, habla dispuesto inmediatamente saliesen co-
lumnas de Landrecies, y Cambray Ilaubeuge pero
estas, desgraciadamente no pudieron obrar al mis-
mo tiempo, pues una de ellas tuvo que encerrarse
en Landrecies , y la otra , arrollada en la llanura
de Avesnes , tuvo que formar el cuadro, (pie rom-
pió el enemigo despues de una resistencia la mas
honor í fica. Por último el Quesnov se. vió obligado
á capitular el 41 de setiembre; y aunque esta pér-
dida fuese de poca entidad, comparada con la sal-
vacion de Dunkerque, no dejó de oscurecer un


FRANCESA. f 97


poco la alegría' causada por este último suceso.
Despues de haber obligado, Houchard al duquede York a reconcentrarse en I ornes con Freytag,


nada útil le restaba que alcanzar en aquel punto,
sino batirse con fuerzas iguales contra soldados
mas aguerridos, sin que ninguna de aquellas
constancias favorables ó urgentes, le obligase a
aventurar una batalla dudosa. En tal situacion, lo
mejor que podia hacer, era caer sobre los holan-
deses, diseminados en muchos destacamentos al-
rededor de Halluin, lioneq, Werwike é
Ypres. Procediendo pues, con la ma yor prudencia
mandó al campamento de Lila que hiciese una sa-
lida sobre Menin, mientras que él obraria por
Ypres; y en efecto, por espacio de dos dias se dis-
putaron los puestos avanzados de Werwike, de
rtoncq y de Flalluin, empleando ambas partes una
mediana inteligencia. El príncipe de Orange, aun-
que estrechado por todas partes, y habiendo per-
dido sus puntos avanzados, resistía porfiadamente,
porque supo la rendicion del Quesnoy, y la aproxi-
rnacion de Beaulieu, que le traía socorros. En fin.
el 13 de setiembre tuvo que evacuar á Alenin, des-
pues de haber perdido en estas diferentes jornadas
de dos á tres mil hombres, v cuarenta piezas de ar-
tillería. Aunque nuestro ejército no hubiese sacado
de su posicion toda la ventaja posible, y que fal-
tando á las instrucciones de la junta de salvacion
publica, hubiese obrado por masas demasiado di-
vidas, sin embargo, ocupaba á Menin, de donde
salió el 15, marchando hacia Courtrav. En Bisse-
ghem se encontró con Beaulieu, y la a' ¿clon se em-
pelló al principio con ventaja nuestra; pero de re-
pente la aparicion de un cuerpo de caballería en




498 REVOLUCION
las alas, causó una alarma infundada, pues no h
bia peligro verdadero, y todo el ejército retrocedióa:7huyendo hasta Menin. No paró aqui esta inconee
bible derrota; comunicóse el terror á todos los can:
pamentos, á todos los puntos, y el ejército en tila
sa fué á refugiarse bajo el cañon de Lila. Este pá:


vmico terro r, cuyo ejemplo no era nuevo, .
'prove


nia de la juventud é inesperiencia de 'nuestras-
tropas, y acaso de algun dicho pérfido sálvese elque pueda, nos hizo perder las mayores ventajas, y
retroceder hasta Lila. La noticia de este aconteei
miento produjo en Paris una funesta impresion, hi-
zo perderá liouchard el fruto de su victoria, pro-
vocó contra él un furor violento, tocándole alguna
parte á la misma junta de salvacion pública, y una
nueva série de descalabros vino al instante a:des-
peñarnos otra vez á la peligrosa situacion de que
por un momento acabábamos de salir con la victo-
ria de liondtschoote.


Los prusianos y los austriacos, colocados en las
dos vertientes de los Vosgos, delante de nuestros
ejércitos del Mosela y del Rin, comenzaron á hacer
algunas serias tentativas. El anciano Wurmser,
mas fogoso que los prusianos, y conociendo la ven-
taja de los pasos de los Vosgos, quiso ocupar el
punto importante de Bodenthal, hacia el alto Lau-
ter; y en efecto, aventuró un cuerpo de cuatro mil
hombres que, atravesando por entre espantosas
montañas, consiguió apoderarsse de Bodenthal.
Por su parte, los representantes en el ejército del
Rin, cediendo al impulso general, que en toda la
república producia un aumento de actividad, resol-
vieron una salida general de las lineas de Wisem-
burgo para el 42 de setiembre. Los tres generales


FRANCESA. 499


Desaix, Dubois y Michaud, arrojados al mismo
tiempo contra los austriacos, hicieron esfuerzos
inútiles, y tuvieron que replegarse á las lineas. Las
tentativas dirigidas principalmente contra el cuer-
po austriaco que habla llegado á Bodenthal, fueron
del todo infructuosas, y sin embargo se dispuso un
nuevo ataque para el 14. Mientras que el general
Ferrette marchaba sobre Bodenthal, el ejército del
Mosela, maniobrando sobre la otra vertiente, debia
atacar á Pirmasens, que corresponde á Bodenthal,
y en donde se hallaba Brunswick apostado con una
parte del ejército prusiano. El ataque del general
Ferrette salió perfectamente; nuestros soldados
asaltaron las posiciones de los austriacos con una
heróica temeridad, se apoderaron de ellas, y reco-
braron el importante desfiladero de Bodenthal. Pe-
ro no sucedió lo mismo en la vertiente opuesta,
porque Brunswick conocia la importancia de Pir-
masens, que cerraba los desfiladeros, poseia fuer-
zas considerables, y se hallaba en posiciones esce-
lentes. Mientras que el ejercito del Mosela hacia
frente sobre el Sacre al resto del ejército prusiano,
se destacaron doce mil hombres de liornbach. sobre
Pirmasens. La única esperanza de los franceses
era apoderarse de este último punto por medio de
una sorpresa, pero descubiertos v fogueados por la
artilleria, luego que se acercaron, no les quedó
otro partido que retirarse. Esto es lo que queriacl
general, pero se opusieron á ello los representan-
tes, mandando atacar en tres columnas por tres
barrancos que van á salir al cerro en que está si-
tuado Pirmasens. Ya nuestros soldados, gracias k
su valentia, hablan avanzado mucho; la columna
de la derecha estaba pronta á salvar el barranco, y




200
REVOLUCION


á darla Vuelta á Pirmasens, cuando un fuego
°tinco v dirigido sobre sus flancos, vino á en-r111'


verla inesperadamente..Nuestros soldados resisl'-
ztl principio; pero aumentase el fuego, y son r'ech9


4'zafios por lo largo del barranco en que estabanRetroceden igualmente las otras col umnas, v to
-


dos hu y en hacía los valles en el mayor desórdeo
viéndose obligado el ejército á replegarse al punto'
de donde había salido. Afortunadamente, los pru-
sianos no pensaron en perseguirle, y ni siquiera
ocuparou su campamento de Hornbach, que l'alijan
abandonado para dirigirse á Pirmaseus. En este.encuentro perdimos veinte y dos cañones, y cuatro
mil hombres muertos, heridos O prisioneros , pu_
dlendo tener este descalabro una fatal trascenden-
era, pues los coligados, alentados con triunfo'
intentaban emplear todas sus fuerzas, nrepar.ándo-
se a marchar sobre el Sarre y el Lauter, á fin dearrebatarnos las líneas de Wisent burgo.


Continuaba lentamente el sitio de Lion, y en el
cual reuniéndose los plamonteses que por los Al.
tos -Alpes desembocaron en los valles de Savoya,
obligaron á Dubois-Crance y á Kel l ermau á dividir
sus fuerzas; Kellerman habla ido á Savoya, yDth,
bois-Crancé. permaneciendo delante de Lion con
medios insuficientes, em pleaba inútilmente el
hierro y el fuego sobre aquella desgraciada ciudad
que reel la á sufrirlo todo, no podía ser reducida
por los desastres del bloqueo, sino solamente por
un ataque á viva fuerza.


Choque sangriento era tambien el que acabá-
bamos de padecer en los Pirineos. Desde los últi-
mos acontecimientos hahian permanecido nuestras
tropas en los alrededores de Perpiñan; y loses-


FRANCESA. 201
pañoles se hallaban en su campamento de Mas-d'
tu, umerosos, a.,


,ruerridosy mandados por un b an-a-
que duplicaba su ardor y sus esperbit ngeneral,


?as. Ya hemos descrito el teatro de la guerra; esto
es,


que los dos valles casi paralelos del ech y
del Tet salen de la gran cadena, y terminan en el
mar, hallauduse situado Perpiñan en el segundo.Ricardos habia atravesado la primera linea del
Tech, puesto que se hallaba en Mas-d' Eu, y ha-
bla resuelto pasar el Tet mucho mas arriba de
Perpiñan para dar la vuelta á esta plaza, y obligar
á nuestro ejército á abandonarla. Con este objetopensó primero apoderarse de Villafranca, cuya pe-
queña fortaleza, colocada en la corriente superior
del 'jet, debia asegurar su ala izquierda contra el
valiente Dagobert, quien con tres mil hombres
conseguia triunfos en la Cerdania. De consiguien-
te, á primeros de agosto destacó al general 'Crespo
con algunos batallones, el cual no hizo mas que
presentarse delante de Villafranca, cuyo coman-
dante le abrió cobardemente las puertas y dejando
una corta guarnicion en ella, fué a unirse á Ricar-
dos. Entretanto recorría Dagobert toda la Cerda-
nia. replegó a los españoles hasta el Seo de lirgel


aun trató de echarlos hasta Campredon. Sia e-m-
bargo, la debilidad del destacamento de Dagobert,
y la fortaleza de Villafranca, tranquilizaron Ri-
cardos respecto á los triunfos de los franceses en
su ala izquierda; y por lo tanto insistió en la ofen-
siva. El 31 de agosto amenazó a nuestro camp a-
mento de Perpiñan, V pasó el Tet, mas allá de So-
ler, arrojando a nuestra ala derecha, que fué á re-
plegarse á Salces, pocas leguas ¡cas acá del), Perfil-ñay muy cerca del mar. En esta posicion, en-




202 REVOLIJCION


cerrados parte de los franceses en Perpiñan, N„
demas arrinconados hacia Salces con el mear


aespalda, se hallaban en una situacion de las el:
peligrosas. Dagobert ciertamente conseguía
vas ventajas en la Cerdania, pero eran muy me-,
importantes para alarmar á Ricardos. I.o.s renro-
sentantes Fabre y Cassaigne, retirados con el e'•ié--
cito en Salces, resolvieron llamar á Dagobert
reemplazo de Barbantane, á fin de atraer la fortu-
na á nuestras banderas, y entretanto proyectaron
un movimiento combinado entre Salces y Perpi_
ñan, para salir de tan peligrosa situacion, mandan_
do que una columna avanzase sobre esta Ultima
plaza, y atacase á los españoles por la espalda,
mientras que ellos dejando sus posiciones, los ata-
caban de-frente. En efecto, el '15 de setiembre sa-
lió de Perpiñan el general Davoust con seis ó siete
mil hombres, mientras que Periguon se dirigia
desde Salces contra los españoles. A la señal con-
venida, se arrojan entrambos costados en el campo
enemigo, este, estrechado por todas partes, se vé
obligado á huir detrás de Tet, abandonando veinte
y seis piezas de artillería, y va otra vez á situarse
en el campamento de Mas-d' Eu, de donde habia
salido para ejecutar aquella atrevida pero infausta
tentativa.


En aquellas circunstancias llegó Dagobert, y
este guerrero de edad de setenta y cinco años, reu-
niendr¿ la fogosidad de un jóven á la consumada
prudencia de un viejo general, se die priesaá seña-
lar su llegada con una tentativa sobre el campa-
mento de Mas-d' Eu. Dividió su ataque en tres co-
lumnas: saliendo la primera de nuestra derecha,y
marchando por Thuir sobre Santa-Coloraba, de-


FRANCESA. 203


bia circunvalar á los españoles; la segunda, ma-
niobrando en el centro, estaba encargada de ata-
carlos de frente, y arrollarlos ; en fin, la tercera,
operando hacia la izquierda, debia situarse en un
bosque y cortarles la retirada. Esta última, man-
dada por Davoust, apenas atacó, cuando huyó des-
ordenadamente,entonces los españoles pudieron
dirigir todas sus 'fuerzas sobre las otras dos colum-
nas del centro y de la derecha. Pensando Ricardos
que en la derecha estaba todo el peligro, dirigió á
ella sus mayores fuerzas v consiguió rechazar á
los franceses. Solo en el centro, Dagobert, que to-
do lo animaba con su presencia, tomó las trinche-
ras que estaban delante de él, y ya iba á decidir
la victoria, cuando Ricardos, volviendo con sus
tropas victoriosas á la derecha, y á la izquierda,
atacó á su enemigo con todas sus fuerzas reunidas.
Sin nembar, todavía resistia el valiente Dagobert
cuando un ebatallon rinde las armas gritando: Viva
el rey! Indignado Dagobert, dirige dos piezas con-
tra los traidores, y mientras los confunde, reuneen
torno suyo un pequeño número de valientes que
habian permanecido fieles, y se retira con algunos
centenares de hombres, sin que el enemigo, inti-
midado por su fiero continente, se atreva á per-
seguirlo.


Ciertamente no merecía aquel bravo general
sino elogios y laureles por su firmeza en medio de
tales reveses, y si su columna de la izquierda hu-
biera hecho su deber, y no se hubieran desbanda-
do sus batallones del centro, ind udablemente sus
disposiciones habrian sido coronadas con un com-
pleto triunfo. Mas á pesar de esto, la tenaz descon-fianza de los re presentantes le atribuyó aquel




20• REVOLCCtON


desastre, y ofendido el general por tanta injussi,
se volvió a tornar el mando subalterno de la Ce7
dania, hallándose nuestro ejército segunda y e/ -re—
chazado sobre Perpiñan, y expuesto a .perde


rimportante linea del Tet.
El p l an de campaña del 2 de s etiembre se h


bia puesto ya en ejecucion en la Vendée, la da:
vision de Maguncia, como hemos visto, debla obrar
por Nantes. La junta de salvacion pública que r:"
cibia noticias alarmantes s obre los proyectos d;
los ingleses en el Oeste, aprobó en un todo la idea
de dirigir las fuerzas principales hacia las costas.
lo cual disgusto mucho a Rossignol y á su partido,
que escribieron al ministerio de una manera que
manifestaba por parte de ellos poca eooperacion
los planes convenidos. La division de Maguncji,
marchó sobre Nantes, ea donde loe recibirla con
grandes demostraciones de v en medio dealearía,
públicos regocijos. Ilabian preparado un banquete
v antes de ir á él lo preludiaron con tina viva esca-
iamuza contra los enemigos diseminados en las
orillas del Loira. Si la columna de Nantes se ha-
llaba gozosa por estar reunida á la célebre division
de Maguncia, ésta no lo estaba menos ejl servir á
las órdenes del valiente Canclaux, quien con so
division, se señalaba ya en la defensa de 'antes y
en una multitud de acciones honoríficas. Segun el
plan concertado, varias columnas partiendo de to-
dos los puntos del teatro de la guerra, debla
reunirse en el centro y esterminar al enemigo.
Canclaux, general del ejército de Brest, sabende
de Nantes, debía bajar por la orilla izquierda del
Loira. costear el lago de Grand- Heti, limpiar de
enemigos la Vendée inferior, subir luego hacia


FRANCESA. 205


Ntachecou l. y hallarse en Leger el 14 ó el 13; y sufregada á este ultimo punto era de de marcha
para las . columnas del ejercito e laRochela. en-
cargadas de arrollar el pass por el Sud y e! Este.
Recordem os que el ejército de la Rochela á las


,lRdeórdenes general en gefe, se compo-ossigno
oía de muchas divisiones: la de los Sables manda-
da por Mieszkouskv, la de Luzon por Beltroy, la
de Niort por Chalhos, la de Saumur por Santerre.
_v la de Angers por Duboux. Desde el instante en
que Canclaux llegase á Leger, la columna de los
Sables tenia orden de ponerse en movimiento para
hallarse el 13 en San Fulgencio, el 11 en los I•er-
biers, y el 16 reunida con la. de Canclaux en Mor-
tal-pe:Las columnas de Luzon v de Niort, dándo-
se la mano, debian avanzar hacia Bressuire v A r-
genton, llegando a este plinto el 14; en fin. las co-
lanillas de Saumur y de Angers, saliendo del Loira
debian llegar tambien el 14 á los alrededores de
Vih iers y Chemillé. De consiguiente segun este plan
debía recorrerse todo el pais desde el 14 al 16, y
los rebeldes debian quedar encerrados por las co-
lumnas republicanas entre Montagne, Bressuire,
Argenton. Vihiers y Chemidé, en cuyo caso su
destrucciou era inevitable.


Ya hemos vis t o que los y endeanos rechazados
por dos veces de Luzon con una perdida comide-
rabie, deseaban desquitarse y con este objeto
reunieron bastantes fuerzas antes que los repuhli•
canos hubiesen ejecutado sus




-


proyectos; v en tan
to que Citarme sitiaba el campo de


.
Naudieres por


partede Nantes, atacaron á la division de Luz" on
que se habla adelantado hasta Chantonav. Estas
dos tentativas se verificaron e! 5 de setiembre;





206 REVOLUCEON


.dn-
malogróse la de Charett sobre Naudicres , Pero el
ataque de Chantonay, imprevisto y bien diria
puso á los republicanos en el mayor desorden É'




;Oven
i


y bizarro Marceau, hizo prodigios para ev
lar un desastre; pero su division despues depl lareso..ber perdido sus bagajes y su artillería, se retar
desconcertada á Luzon. Este contratiempo
inutilizar el plan acordado, porque la desornái"-
zacion de una de las columnas , dejaba un vacro
entre la division de los Sables y la de Niort ;
los representantes hicieron los esfuerzos mas ae,
tivos para reorganizarla, y se enviaron pliegos á
Rossignol, noticiándole este acontecimiento.


Ea aquel momento hallábanse todos los vendea-
nos reunidos en los Ilerbiers, al rededor del go_
neralisimo d'Elbée; pero tan divididosestaban ellos
como sus contrarios, porque el Corazon htimano
es en todas partes el mismo y la naturaleza no
reserva el desinterés y las virtudes para un par-
tido, dejando esclusivamente al otro el orgullo,
los vicios y el egoismo. Los geles vendeanos se
encelaban unos con otros como los republicanos,
los generales tenian en muy poco al consej o supe:
rior oue afectaba una especie de soberanía ,


. Pose-
yendo la fuerza verdadera, no estaban dispues-
tos en manera alguna á ceder el mandoá un poder,
que solo á ellos mismos debla su aérea existencia.
Por otra parte, no tenian mucho afecto al genera-
lísimo d'Elbee, y suponian que Bonchamps hubie-
ra sido mejor para mandarlos á todos, en tanto que
Charette por su parte queda ser dueño absoluto
de la baja Vendée; por consiguiente , no estaban
muv dispuestos á entenderse y á concertar un plan
en o- posicion al de los republicanos, de que hiñan


FRANCESA. 207


tenido noticia por medio de un parte interceptado.
Bonchamps fue el único que propuso un proyecto
arrojado y que revelaba sus grandes alcances.
Pensaba que no seria posible resistir por , mucho
tiempo á las fuerzas reunidas en la Vendée , que
era muv urgente salir de los bosques y barrancos
en que 'estalian sepultados eternamente sin darse
á conocer á los aliados, ni recibir noticia de ellos,
y de consiguiente , propuso que en vez de expo-
nerse á ser destruidos, valia mas salir en colum-
na cerrada de la Vendée , y pasar á Bretaña en
donde se les deseaba, y de donde la república no
esperaba verse atacada. Aconsejó que la marcha
se verilicase directamente á las costas del Océano,
y que apoderándose de un puerto , se abriese co-
municacion con los ingleses, se recibiese en él á un
principe emigrado, y se marchase desde allí á Pa-
ris haciendo tina guerra ofensiva v terminante.
Este parecer que se supone de Bodehamps 110 fué
seguido de los vendeanos, cu yas miras eran siem-
pre tan ilimitadas, y que tanta repugnancia tenian
á abandonar su suelo. Sus gefes no trataron mas
que de repartirse el pais en cuatro por iones, pa-
ra reinar en ellas individualmente. Tocó á Charet-
te la baja Vendée, á Bonchamps las orillas del Loi-
ra por la parte de Angers, á Larochejacquelein el
resto del alto Anjou, y á Lescure toda la parte in-
surreccionada de Poitou. D'El bée conservó su va-
no titulo de generalísimo, v el Consejo superior su
autoridad imaginaria.


y
El dia 9 se puso Canclaux en movimiento, de-


jando en el campamento de Naudicres una fuerte
reserva á las órdenes de Grouchv y de !Laxo


'


pa-
ra proteger á Nantes, y dirigió liada Leger la co-




208 eEVOLUCION
lumna de Maguncia. En este tiempo,, el
antiguo de Brest, a las órdenes de Bevsser, j.
la vuelta a la baja Vendée por Porni, Boumere
y Machecoul debla reunirse en Leger con la er,-.
Intima de Maguncia.


Todos estos movimientos, dirigidos por Can_
elaux, se ej ecutaron sin obstáculos. La ebionin


»deMaguncia, cuya vanguardia estaba á las órdenes
de Kleber, v el cuerpo de batalla á las órdenes de
Aubert-DuSavet, arrolló á todos los en emigos (me.
se le presentaron. Kleber en la vanguardia , tan:
leal como bel-óleo, hacia acampar sus tropas en
despoblado para impedir las devastaciones v de.
c,ia: «Al pasar por delante del hermoso lago
«Grand- Licu encontramos paisages encantadores,


y puntos de vista tan agradables como multipli-
«cados. Por un estenso prado vagaban al 'acaso.
«numerosos rebañosabandonados á si mismos vilo:
«pude ¡nonos de lamentar la suerte de los desdic: ha-
«des habitantes, que estraviados y fanatizados por
«sus sacerdotes, desechaban los beneficios de un
«nuevo órden de cosas, para correr á una destrue-
ciou infalible.» hizo continuos esfuerzos.


para proteger el pais contra los soldados, ylo con-.
siguió muchas veces. Unióse al estado ma ..‘ or una
eomision civil para hacer ejecutar el decreto del


de agosto, que mandaba asolar el territorio,
lle,vá.ndose, á otra parte toda la poblacion. Probi7-
biase á los soldados el pegar fuego, pues los medios
de destruccion no habian de emplearse sino cuan-
do lo ordenaran los generales y la comision civil.


La columna de Maguncia se reunió el 14 en
Leger con la de Brest, mandada por Bevsser. En
este tiempo, la columna de los Sables,- álas órde-


209FRANCESA.


nes de Mieszkousky, habla llegdadlobaáySaanlaFmualgneona-1
e J. , segun el plan convenido, y
ejército de Canclaux. La de Luzon , retardada unCIO S r
momento por su derrota en Chantonay, se habia
quedado actas; pero por la eficacia de los represen-
tantes que le habian dado un nuevo general, Beff-
roy, marchó adelante. La de Niort se encontraba
en la Chataigneraie; y por lo tanto, aunqueel mo-
vimiento general se hubiese retardado un dia ó dos
en todos los puntos, y Canclaux no hubiese llega-
do á Leger hasta el :14, en vez del 12, siendo el
atraso igual en todas las columnas, no se destruia
la union, y el plan general de campaña podia con-
tinuarse. Pero en este intermedio llegó á. Saumur
la noticia de la derrota que habla sufrido la divi-
sion de Luzon; Rossignol, Ronsin y todo el estado
mayor se sobresaltaron y temiendo no aconteciese
lo mismo á las otras dos columnas de Niort y de
los Sables, cuya fuerza les parecia escasa, resol-
vieron hacerlas volver al momento á sus primeros
acantonamientos. Esta órden era demasiado im-
prudente, aunque no se dió de mala fé y con in-
tencion de descubrir á Canclaux„ esponiendo sus
alas, pero como teniau poca confianza en su plan
estaban dispuestos al menor obstáculo á concep-
tuarlo imposible, y a abandonarlo. Esto es indu-
dablemente lo que determinó el estado ma y or de
Saumur á mandar el movimiento retrógrado delas
columnas de Niort, de Luzon y de los Sables.


Cauclaux en su marcha, habla hecho nuevos
progresos: habia atacado á 3lontaigu por tres pon-
tos: Kleber, por el camino de Nantes, Aubert-Du.
bavet por el de Roche-Serviere, y Bevsser por el
de San Fulgencio, se habian arrojado juntos, con-


Bibliotova popular.
T. III, 446




REVOLUCION


siguiendo al momento desalojar .al enemigo. 4,
tomó Canclaux á Clisson, y no viendiolompiernadroto'sdei.‘7
via Rossiguol, resolvió detenerse,




reconocimientos , mientras recibid nuevas no_l
tie,ias.
. Estabiecióse pues, .Canclaux en las cercanías


de ,Clisson, dejó á Beysser en .Montaign , v mandó
a.Kleber con la vanguardia á Torfou ., estando
el 18. La contraorden espedida de Saumur lle gó Ádivision de Niort


mI
,.comaninndcla á las,ostreauladioes:


divisiones de Gu mi y de los Sables ;
se retiraron al instante causando con su movimieu.
to la mayor estrañeza a los vendeauos, y dejando
á Canclaux en el mayor compromiso. .Los vendea-
nes teman cerca de cien mil hombres sobre la,
armas. y muchos de ellos se hallaban por la par-
te do Tihiers y .Chemillé delante de las cohnuna
de Saumur y de Angers; y aun en número mas
considerable cerca de Clisson y de. Iontaigu
sobre Canclaux. Las columnas de Angers y Sao:
mur, viéndolos • tan numerosos, decian que el eléf-
dto de Maguncia. era quien los arrojaba sobre
ellas, quejándose de un plan que les esponja a re-
cibir un enemigo tan formidable. Sin embargo, no
era asi, pues los veudeanos tenian por todas partes
fuerzas .muy superiores para resistir á los republi-
canos. En este mismo dia., lejos de arrojarse so-
bre las columnas de .Rossignol, marcharon sobre
Canclaux; y d'Elbée v Lesenre dejaban la alta Vea.
•dée para unirse al ejército de Maguncia.


Por una rara complicacion de acontecimientos
al saber Rossignol las victorias de Canclaux,
halda penetrado hasta el centro ele la Vendée,
contraorden á sus columnas, y las tuandaluarchar


FRANCESA: t 214


adelante. Las de Saumur y de Angers, colocadas á
su inmediacio n , operan las primeras , una sobre
poué. y la otra en los puentes de Ce, con iguales


por una y otra parte. hl 18 la de San-
mur, mandada,a iandada por Santerre quiere avanzar desde
Vihiers á un lugarcito llamado Corón. Artillería,
caballería, infantería todo, por efecto de malas
disposiciones, se halla acumulado confusamenteen
las calles del pueblecillo, que estabadominado por
algunas alturas. Santerre quiere enmendar este
yerro, haciendo retroceder a las tropas, para po-
nerlas ea batalla sobre una altura, pero Ronsin,
que en ausencia de. Ros:ignol se abrogaba unaau-
toridad superior, reconviene á Santerre, y se opo-
ne á la retirada. Eu este momento caen los ven-
deanos sobre los republicanos, y comunicase á to-
da la divisiou un desconeierto. horroroso. llalla-
barme allí muchos hombres recogidos por la leva
el dia que se tocó á rebato y estos fueron les pri-
meros á desbandarse hu yendo precipitadamente
.desde Corón á Vihiers, á bone c a Saumur. Al dia
siguiente 19, los vendcanos marchan contra la di-
vision de Augers, mandada por Duhoux ; y tan
afortunados como la víspera, rechazan á los repu-
blicanos mas allá de Erigné, y seapoderan nueva-
mente de los puentes de Cé.


Por parte de Canclaux se baten todos con la
misma 'actividad; y el mismo dia, veinte mil ven-
(Jeans, colocados en las inmediaciones de Tad'°I
cargan sobre la vanguardia de Kleber, compuesta


'


cuando mas, de dos mil hombres. Colócase Itleber
en medio de sus soldados, - y los sostiene contra
aquella muchedumbre de asaltadores. El terreno
In que se bate es un camino dominado por altu-


.




21'2 REVOLECION


ras, y á pesar de la posicion desventajosa, se e-
rtira con Orden y firmeza. Sin embargo, una pie;


de artillería desmontada, causa alguna confusiL
en sus batallones. y aquellos valientes retroceden
por la primera vez. A vista de esto, y para dele_e-
ner al enemigo coloca Klcher un oficial con
nos soldados cerca de un puente, y les dice : «Ami-
gos púas, es indispensable que os áterifiqueis por la
defensa general» y ejecutan esta Orden con un ad_
mirable heroismo; pero en este instante llega el
cuerpo de batalla, restablécese el combate, y que_
dan rechazados bien lejos los vendeanos, y castiga-
dos de su ventaja pasagera.


Todos estos sucesos hablan ocurrido el 19 ; la
Orden de marchar adelante, que habla tenido tan
malos resultados en las divisiones de Saumns v de
Angers, no "labia llegado todavía, por causa de las
distancias, a las columnas de Luzon y de Niort.
Bevsscr estaba siempre en Montaigu, formando la
derecha de Canclaux, y se hallaba en descubierto.
Queriendo Canclaux remediar su posicion, le dió
Orden de abandonar á Montaigu, v de acercarse
al cuerno de batalla ; y mandó a Kfeber que aval-
se hasta Beysser, para protejer su mofimiento.
Pero Beysser, demasiado negligente, habla dejado
a, su columna mal resguardada en Montaigu, don-
de la sorprendieron Lescure y Charette, y la hu-
bieran aniquilado sin la valentía de los dos'batallo-
nes, que con su teson, detuvieron la rapidez del
ataque y de la retirada. Perdiéronse la artilleria.y
los bagajes, los restos de esta columna se din.,
gieron a Nantes, donde fueron recibidos por la va-
liente reserva que protegia la plaza. Entones Can-
claux - resolvió retroceder por no aislarse en lo late-






FRANCESA. 2 13


rior del pais, espuesto á todos los golpes de los
vendeanos, y en efecto, se retiró á Nautes con sus
valientes maguncianos, que no fueron ofendidos,
gracias á su aptitud imponente, y á que Charette
no quiso incorporarse con d' Elbée y Bonchamps
para perseguir á los republicanos.


Es evidente la causa que impidió el triunfo de
esta nueva espedicion en la Vendée, y no fue
otra que el descontento con que el estado mayor
de Saumur habla mirado el plan de reunir la colum-
na de Maguncia á Canclaux. SirviOle de protesto
el revés del 5 de setiembre para desale:: tarse y
renunciar á este plan; y por lo mismo se dió con-
traórden al momento a las columnas de los Sables,
de Loma, y de la Rochela. Canclaux, que se había
adelantado con ventaja, se encontró descubierto,
y la última derrotarle Tor


•ou empeoró su posicion.
A pesar de esto, luego que el ejército de Saumur
supo sus progresos, marchó de Salmor y de lo--
,g,ers á Vihiers y Chemillé; y si no se :3 ubiese dis-
persado tan prontamente, es probable que las e•


e la
p e ligros "\end'


tiradas de las alas no hubieran impedido el éxito
definitivo de la empresa. De modo que la dema-
siada prontitud en renunciar al plan propuesto, la
mala organizacion de los nuevos alistamientos,y
la fuerza de los vendeanos, que eran masd
mil sobre las armas, fueron las causas de estos
4UCVOS reveses. Pero no hubo traici°11
01 estado mayor de Saumur'


desgracias
svoicio .en)oerl )11)11ratiei






de Canclaux. El efecto de estas
era fu-


nesto, porque la nueva resistencia




despertaba todas las es eranzas
lo s


(. contrarevo_l ucionarios, y agradaba notablemente losp
Vendé


de la república.
-
Eu fin,ej c i


catos de Brest vsi lo- ,• -




21 4


REVOLIICIOÑ


de Maguncia no se hahian alterado en nada, na
sucedia lo mismo con el de la Rochela que estaba
otra vez desorganizado, y todos los del alistamien,
to en masa, volvían a sus hogares con el .mayor
desaliento.


Al momento los dos partidos del ejército se
principiaron á acusar, Philipeaux, siempre mas
impetuoso, escribió á la junta de salvacion
ca una carta llena de indignacion, y en la que atri.
buia á traiciou la contraórden dada á las columnas
del ejército de la Rochela. Choudieu y Richard


Icomisarios en Saumur, escribieron tambien• res_
puestas igualmente injuriosas, y Ronsin fue al
instante a delatar al ministerio; y á la junta de
salvacion pública, los vicios del plan de campaña.
Dijo que Canciaux, empleando masas demasiado
considerables en la baja Yendée, habia arrojado á
la alta Vendée toda la poblacion sublevada, oca-
sionando la derrota de Saumur y de Angers. Fi-
nalmente, pagando calumnia con calumnia; res-
pondió Ronsin al cargo de traicion con el de aris-
tocracia, y denunció a un mismo tiempo á los dos
ejércitos de Brest y de Maguncia, como llenos de
hombres sospechosos y mal intencionados.—De
este modo se envenenaba sobre manera la querella
del partido jacobino, contra el que quería la disci-
plina y la guerra regular.


Casi al mismo tiempo se supieron en Paris la
inconcebible derrota deMenin, la inútil y sangrienta
tentativa sobre Pirmasens, las derrotas en los Pi-
rineos orientales, y el resultado sensible de la nue-
va espedicion en la Vendée, todo lo cual causó la
mas funesta impresion. Estas noticias se espar-
cieron sucesivamente del 18 al 25 de setiembre, y


FnANCCSA. 5 1:5


segun costumbre, el temor eseitó la violencia. Ya
se ha visto que los alborotadores mas ardientes se
reunían en los franciscanos, en donde habla menos
reserva que en los jacobinos, y que reinaban en
el ministerio de la guerra con el débil Bouchotte.
Vincent era su gefe en Paris, como Ronsin en la
Vendée, y se aprovechaban de esta ocasioa para
renovar sus quejas acostumbradas. Colocados , en
un rango inferior á la Convencion, hubieran quo--
rido alejar la incómoda autoridad que encontraban
en los ej ércitos, en la persona de los representan-
tes, y en Paris en la jonta de salvacion pública.
Los representantes en comision, no les dejaban
ejecutar las medidas revolucionarias con toda la
violencia que ellosdeseaban y lapilla de salvacion
pública arreglando soberanamente todas las ope-
raciones. segun las miras mas elevadas é imparcia-
les, destruía á cada instante SUS planes, y era de
t


o
dos los obstáculos el que .


mas les molestaba. Así,
les ocurría muy á menudo formar otro nuevo po-
der ejecutivo, segun el método adoptado por fa
Constitucion


No dejaba de ofrecer grandes peligros el poner
en vigor a la Constitucion segun deseaban los aris-
tócratas con mala intencion, pues exigia nuevas
elecciones , reemplazaba la Convencion por otra
Asamblea, necesariamente sin esperieucia, desco-
nocida al pais, y en cuyo recinto se abrigarían to-
das las facciones. Los revolucionarios entusias-
tas, conociendo ,


este peligro, no querían la renort-
cion de la representacioa nacional sino que recla'--
mallan la ejecucion de la COnstitu .cion en todo loque


• onvenia á sus miras. Colocados casi todos
en las oficinas, querían únicamente la formacion




216 REVOLUCION


del ministerio constitucional que debla ser infle_
pendiente del poder legislativo, por consiguien-
te de la junta de salvador' pírlifica. Vincedt
la osadía de hacer redactar una peticion en In",
franciscanos, para pedir la organizador' del unnís'
terio constitucional, y el regreso de los diputados
en comision. La agitacion fue de las mayores,
gendre, amigo de Danton, y arrinconado va.entre
aquellos cuya energía parecía entibiarse, se ()puso
á ella vanamente, y la peticion se adoptó, menos
en el artículo que pedia el regreso de los re presen-
tantesen comision. Era tau evidente la utilidad dees-
tos representantes, y tau personal la cláusulacon-
tra los miembros de la Convencion, que no se
atrevieron á insistir en ella. Grande fue el tumul-
to que dicha peticion causó en Paris, comprome-
tiendo seriamente á la nueva autoridad de la junta
de salvacion pública.


Ademas de estos violentos ad v ersarios, tenia
otros ia junta entre los nuevos moderados, á quie-
nes se acusaba de reproducir el sistema de los gi-
rondiuos, y de contrariar la energía revolucionaria.
Pronunciados fuertemente contra los franciscanos,
los jacobinos y los desorganizadores de los ejérci-
tos, no cesaban de quejarse á la junta, y aun la re-
convenían porque no se declaraba denodadamente
contra los anarquistas.


Por lo tanto, tenia la junta contra sí, á los dos
partidos que comenzaban á formarse; los cuales,
segun costumbre, se aprovecharon, para acusarla
de los acontecimientos iuíaustos, y ambos acordes
para condenar sus operaciones, las criticaron cada
uno á su modo.


Conocida era va la derrota del 15 en Mena,


FRANCESA. 2(7


empezaban á saberse confusamente los últimos re-
veses de la Vendée, hablándose con incertidumbre
de una derrotada Coron, en Torfou yen 3/outaigu.
Thuriot, que halda rehusadoser miembro de la jun-
ta de salvador' pública, y á quien acusaban de
ser uno de los nuevos moderados, se declaró al
principio de la sesion contra los intrigantes y de-
sorganizadores, que con motivo de los abastos,
acababan de hacer nuevas proposiciones en estro-
mo violentas y dijo: «Nuestras juntas y el consejo
«ejecutivo, están oprimidos v cercados por una
«multitud de intrigantes que solo aparentan patrio-
tismo por su interés productivo. Si, ha llegado


«el tiempo ea queconviene arrojar á esos hombres
«de incendio y de rapiña; que creen que se ha he-
«cho la revolncion para ellos, cuando el hombre
«probo y virtuoso la sostiene solo para la dicha
«del género humano.» Las proposiciones combati-
das por Thuriot quedaron desechadas: Briez uno
de los comisionados enviados á Valenciennes, leyó
entonces una memoria critica sobre las operacio-
nes militares, sosteniendo que nunca se 'labia he-
cho mas que una guerra lenta y poco conveniente
al genio frances; que siempre'llabian peleado en
detalle y en guerrillas, y que en este sistema hay


Eue buscar la causa de los descalabros sufrido;.n seguida, sin atacar abiertamente a' la junta de
salvador' pública, insinuó que esta no había co-
municado todas las noticias á la Convencion, y
que por egemplo. habia habido cerca de D •
cuerpo de seis mil austriacos que hubieran


°111o1Cliudl
caer prisioneros,


. al mismo Briez miem, la Convencion
peronombró no lo fueron. Al oir es-


zo


bro da la junta de salva cloo -n pública. En este mo-




2113 Ev Wat*


Mento, llegan las últimas noticias de la Ventybé
contenidas en una carta de Ilontaigu, cuyos porte
meros alarmantes, causan un trastorno general.
Uno de los miembros que estaban p resentes., se le_
vanta y dice: «En vez de intimidamos, juremos
«todos salvar la república.» A estas palabras toda
la Asamblea se levanta y jura otra vez salvará I
república cualesquiera que sean los peligros gut,
la amenacen. Los miembros de la junta (Ce salva-
cion pública, que aun no hablan llegado, entran
en este momento: Barrere, el relator ordinario,
toma la palabra y dice: «Toda sospecha contra la
«junta de salvación pública, seria un victoria al-
canzada por Pitt. No demos á nuestros enemigos


«la gran ventaja de desacreditar nosotros mismos
«al poder encargado de salvarnos.» Barrere d in-
mediatamente á conocer las medidas que ha toma-
do la junta. «Muchos dias hace, continúa diciendo.,
«sospechaba la junta que se hahian cometido faltas
«graves en Dunkerque, donde hubiera podio es-
«terminarse hasta el último de los in gleses, y tam-
k‘ bien en Menin, donde no se habia hecho esfuerzo
«alguno para contener los estrados efectos del ter-
ror pánico. La junta ha depuesto á Houchard, y


«tambien al general de clivision Hedouville, que no
«hizo su deber en Menin, y se examinará al mo-
« mento la conducta de ambos generales. En segui-
«da la junta va á purificar á todos los estados ma-
«yores v á las administraciones de los ejércitos, y
«pondrá á las escuadras bajo un pié que les per-
«mita hacer frente á los enemigos. Acaba de alis-
tar diez y ocho mil hombres, y de disponer un


«nuevo sistema de ataque en masa. En fin, quiere
«atacar á Roma en la misma Roma, y para esto de-


PRANCESA• 219


«sembarcarán cien mil hombres en Inglaterra, é
«irán á Lóndres á destruir el sistema de Pitt. De
«consiguiente, se ha acusado sin razon á la junta
«de salvacion pública, pues no' ha dejado un ins-
tante de merecer la confianza que hasta ahora le


«ha dispensado la Convencion.»
Tomó entonces Robespierre la palabra. y dijo:


«Tiempo hace que se han empeñado en infamar á
«la Convencion y á la j unta depositaria de su po-
der. Briez, que hubiera debido morir en Valen-


«ciennes, salió cobardemente de alli para venir á
«Paris, a fin de servir á Pitt y á los aliados, des-
«conceptuando al gobierno. No basta que la Con-
«vencion siga dándonos muestras de confianza ; es,
«preciso que lo proclame solemnemente , y que..
«anule su decision respecto á habernos agreb;ada,1
«Briez.» Acógiose esta peticion con aplausos, de-
cidiendo que Briez no se uniera á la junta de sal-
vacion pública, v declarando por aclarnacion que la
junta conservaba toda la confianza de la Conven-
cion nacional.


Los moderados que estaban presentes conocie-
ron que aquello era anunciarles una nueva derro-
ta; pero los contrarios mas temibles de la junt
esto es, los revolucionarios mas fogosos, se halla-a'
ban en los jacobinos y franciscanos; ter; ienciq
defenderse particularmente de estos últimos.


t niendo ue


bespierre se
:s,(1 empleó


la
presentó en los jacobinos, .


con ellos su ascendiente; patentizó I. u
la junta , justificándola de los doblesartiaquteietsa


ddee
moderados y exa:tados , é hizo conocer el
de las peticiones para la formad de un peligro
rio constitucional. «Necesario °Id ijo,"quemuinnisgloe:
«bierno cualquiera suceda al oquees'hemos destruido:




090 REVOLUCION


«el sistema de organizar en este mo mento el mi
"«nisterio constitucional, no es otra cosa que d-',;


«unir á la misma Convencion , y descompooer-;
«poder a la vista de las potencias ene migas. [sur
«carnente Pi ti pueda ser el autor de semejaMe idea
«Sus agente; la han propagado, han seducido áloi
«patriotas de buena té, y el pueblo crédulo v so
«frido. propenso siempre á quejarse del gohlerao
«que no puede remediar todos sus males, se ha he:
«cho el eco fiel de sus calumnias y proposiciones.
«Vosotros, jacobinos, que sois demasiado sinceros
«para ser coechados, harto ilustrados para ser se_
«dueidos, vosotros defenderéis á la Montaña que se
«vé atacada, sostendréis á la junta de sa l v acion pú.
«blica, á la que quieren calumniar para pia-deros,


con vosotros triunfara de todas las maquinacio-
nes de los enemigos del pueblo.»


Apiaudiose á ilobespierre y en su nombre á to-
da la junta sin que se volviese á hablar de la peti-
cion de los franciscanos, quedando par consecuen-
cia reducido á la nada , el virulento ataque de
Vincent.


Entre tanto, era muy urgente tomar un-partido
respecto de la nueva constitucion, puesto que °Fre-
cia un gran peligro ceder el lugar á nuevos revo-
lucionarios, equívocos, desconocidos, y acaso des-4
avenidos por que saldrian de todas las facciones in- '
feriores opuestas á. la Convencion. Convenia pues,
declarar a todos los partidos que iban á sostener
el poder, y que antes de abandonar la república á
si misma, y á la accion de las leves que se le había
dado, se la gobernarla revoluci¿nartamente hastl
que se hubiese salvado. Numerosas peticiones se
habian dirigido ya á la Convencion para que per-


PFRANCESA. O I


maneeiese en su puesto. El 10 de octubre, toman-
do Saint-Just la palabra en nombre de la junta de
salvacion pública, propuso nuevas providencias.
hizo de la Francia el cuadro mas triste, recargán-
dole con los colores mas sombríos de su imagina-
cion melancólica ; y con el ausilio de su gran ta-
lento v de hechos verdaderos , produjo una espe-
cie de terror en los ánimos. Presentó entonces é
hizo adoptar un decreto que contenta las disposi-
ciones siguientes : Por el primer articulo se de-
claraba el gobierno de la Francia , revolucionario
hasta la paz ; lo cual significaba que se suspendía
la c onstitucion espontáneamente, que se instituía
una dictadura estraordinaria hasta la terminacion
de todos los peligros. Esta dictadura se confería á
la Convencion y a la junta de salvacion pública.
«El consejo ejecutivo, decía el decreto, los minis-
tros , los generales , y los cuerpos constituidos,


Jestán bajo la vigilancia de la junta de salvacion
«pública, quedaracuenta cada ocho días á la Con-
«vencion.» Ya hemos explicado como se trocaba
la vigilancia en autoridad suprema, por que los mi-
nistros, los generales y los empleados, precisados a.
-sugetar sus operaciones á la junta, concluyeron por
no atreverse va á obrar por su propio movimien-
to, y á esperar todas las órdenes de la junta mis-
ma. Decíase en seguida. «Las leves revoluciona-
«rías deben ejecutarse con rapidez , por que ha-
«hiendo sido la inercia del gobierno, la causa prin-
«cipal de los reveses , deben fijarse de un modo
«exacto los términos en que ha yan de ejecutarse di-
«chas leves, bien entendido que su iafraccion será
«castinaacorno un atentado á la libertad.» A. estas
medidas gubernativas siguieron otras sobre abas-




1


2 9 2 REVOLUCION
tos, por que decia Saint-Just que el pan erael
recho del pueblo. Definitivamente acabado el enrdro general de subsistencias, debia enviarse
das las autoridades, á fin de calcular aproxim arla,'
mente lo que necesitaban los


'


departamentos.
--


en cuanto a la superfluo que hubiese en.cadaunaAs
de ellos, debia quedar sujeto á las requisiciones,
ya para los ejércitos , ya para las provincias qui
careciesen de lo necesario. Estas requisiciones es_


-taban ordenadas por una comision de abas tos ,
Paris debía considerarse como una plaza de guer:
ra pertrechada completamente para un a.fin, desde
el primero de marzo siguiente Ultimamentese
e.retaha la formacion de un tribunal para examinar
la conducta y riqueza de todos los que habían ma-
nejado los fondos piiblicos.


Para esta grande é importante declaraciou,
gobierno, compuesto de la junta de salvaeion 13(1_
blica, de la de seguridad general v deltribunal
• s-
traordinario , se hallaba completo y sostenida
mientras durase el peligro, lo cual equivalga á de_
°lacar la revolucion en estado de sitio, aplicándole
las leyes estraordinarias de semejante estado, todo
el tiempo que durase. Afiadiéronse á este gobiorr
estraordinario diversas instituciones , reclamad:
mucho tiempo antes y que ya eran inevitable
liedíase un ejército revolucionario , esto es, u::
fuerza encargada especialmente de hacer ejecin,,
en el interior las órdenes del gobierno. Esta esta'
decretada anteriormente, y por un nuevo decre(3 de setiembre) quedó por último organizada. Ca
pnsose este ejército de seis mil hombres y mil do,
cientos artilleros. Su objeto era movilizarse yt p


-ladarse de Paris á las ciudades donde ft1Q.Senec


FRANCESA. 2'3
sacia su presencia, y permanecer en ellas de guar-
nicion á costa de los habitantes mas ricos. Los
franciscanos querian un ejército de estos en ca-
da departamento ; pero hubo muchos que se opu-
sieron, .diciendo que seria volver al federalismo, el
dará cada departamento una fuerza individual.
Los mismos franciscanos pidieron tam hien q tie ca-
da destacamento del ejército revolucionario se-agre-
>ase una guillotina con ruedas; tales son las ideas
de un pueblo que se le deja entregado á sí mismo.La Convencían rechazó todos estos pedidos, y se
atuvo á su decreto. Bouehotte, encargado de com -poner este ejército, lo reclutó de todos los vagos
de Paris, prontos siempre á ser los satélites del
poder dominante. llenó el estado ma y or de ja-
cobinos, y particularmente de franciscanos , sacó
á Ronsiu y á Rossignol de la Vendée para ponerles
a la cabeza de este ejército revolucionario. Sometió
la lista del estado mayor á los jacobinos y cada ofi-
cial Jo yo que pasar por :la prueba del escrutinio, sin
que ninguno quedase confirmado por el niinisterio,
que no fuese aprobado antespor la sociedad.


A la iustitucion dei ejército revolucionario,
añadió tambien la ley sobre sospechosos


'


Lauf,'a - -
ces pedida, y ya resuelni. en el fondo el mismo la-
deel alistamiento ea masa. Aun q ue organizado eltribunal estraordinario de tal m anera,
castigar por meras probabilidade s,
ha bastante á las imaginaciones revolucionarias.
Deseaban poder encerrar todos aquellos que no
epitiodnicesse(niueelziranrii,aielsen asegurarse


y pechan disposi–
t ponla eg,,.ura.rse. de sus perso-


nas. El decreto que i a os aristócratas fueradela le y , era demasiado vaga, y ademas exilia un




224 REVOLUCION


juicio, mientras que lo que se intentaba era llevar
inmediatamente á la cárcel á cualquier individuo
que por la simple denuncia de las juntas revoili-


,cienarias fuese declarado sospechoso. Efectiva.
mente, se decretó hasta la paz el arresto provisiea.
nal de los individuos sospechosos , cuyo decreto
espedido el 17 de setiembre, es conocido con el
nombre de Ley de los sospechosos. Eran considera
dos como tales: 1. 0 los que, ya por su conducta
por sus relaciones, ó ya con sus palabras ó escritos
se hubiesen manifestado partidarios de la tiraniao
del federalismo, y enemigos de la libertad ., 2. 0 los
que no pudiesen justificar de la manera prescrita
por la ley de 20 de marzo último , sus medios de
subsistencia, y el cumplimiento de sus deberes cí-
vicos: 3. 0 aquellos á quienes se hubiesen negado
certificaciones de civismo : 4.° los empleados pú-
blicos suspensos ó destituidos de sus funciones por
la Convencion nacional y pi' sus comisionados:
3.° los ex-nobles, maridos, inugeres, padres, ma-
dres, hijos ó hijas, hermanos ó hermanas y agentes
de emigrados, que no hubiesen manifestado cons-
tantemente su afecto á la revolucion; y 6.° los
emigrados en el intervalo del 1. 0 de julio de 178
hasta la publicacion de la ley del 9 de abril
179 9 , aunque hubiesen vuelto a Francia en los pla-
zos señalados.


Los presos debían estar encerrados en casas
nacionales, y custodiados á espensas de ellos mis-
mos, concediéndoles la facultad de trasladar á es
tas casas los muebles de que tuviesen necesidad.
Las ¡antas encargadas de pronunciar el arresto, r.o
podrían hacerlo sino por mavoria de votos, envian-
do á la junta de seguridad general la lista de los


FRANCESA. 225
sospechosos,y los motivos de cada arresto. Sien
do sus funciones desde esetoenisnislearnatreoem uy rdai fiscei -5
les y casi continuas, se


d


miembros como una especie de profesions ese de-
bia estipendiar ; y desde entonces recibieron l
sueldo por via de indemnizacion.


A peticion del Ayuntamiento de Paris se aña-
dió a estas disposiciones otra que hacia mas terri-
ble la le y de los sospechosos, y fué la revocacion
del decreto que prohibía las visitas domiciliarias
durante la noche. Desde aquel instante todo ciuda-
dano amenazado, temió verse perseguido á todas
horas, y


y a no tuvo un momento de reposo. Aun-que antes estuviesen encerrados durante el dia en
escondites ingeniosos y oscuros que la necesidad
les habia hecho buscar, podian al menos respirar
el aire libre toda la noche; mas ahora ya no les era
posible, y los arrestos multiplicados de dia v de
noche llenaron muy pronto las cárceles de Ran-
cia.


Las juntas de seccion se celebraban diariamen-
te; pero las gentes del pueblo no tenian tiempo de
ir, y faltando aquellas, no había quien sostuviese.
las mociones revolucionarias. Por proposicion es--
presa de los jacobinos y del A yuntamiento, se de-
cidió que estas juntas se celebrarian solamente dos
veces á la semana; y que cada ciudadano que asir.
tiese á ellas, recibiria cuarenta sueldos por seccion
(ocho reales). Este era el medio mas seguro de
contar con el pueblo, no reuniéndolo á menudo y
pagándole su asistencia. lrritáronse los revolucio-
narios ardientes de que se les pusiese limites á su
celo, reduciendo á dos por Semana las sesiones de
las secciones; y de consiguiente hicieron una fuer-


Bibuotecapoputar.
T. III. 447





226 REVOLIGIQN
tepeticion, quejándose de que se atacaban-los


etechos de soberanía , impidiéndole se reuní„-
cuantas veces quisiera. El autor de esta nueva i°sig
citud fué el jóven Warlét, pero se desechó v no Qd.hizo mas caso de ella, que de otras Inueir, • 'I
Airadas por la fermentacion revolucionaria.
t Por estos medios quedaba completa la máqui'
na gubernativa en sus dos ramos mas esenciales:
que eran la guerra y la policía. Una junta dirigía 6
la Convencion las operaciones militares, eici¡ a 101,
generales y agentes de toda especie, y podia,
g' un el decreto de la requisicion permanente. dis-poner al mismo tiempo de los hombres y de las eo_
sas; haciendo todo esto, ó por sí misma, ó por lo,
representantes enviados en comision. Á las orde-
nes de esta junta, la llamada de seguridad geeQ..
ral tenia la direccion de la alta policía , y seservia
para su vigilancia, de las juntas revolucionarlas;
Manteadas en todos los A.vuntamientos. Encerrábase á todo individuo por poco sospechoso que fue,


• se, no solo de hostilidad sino de indiferenciaal
terna establecido; y otros mas gravemente compro
metidos eran castigados por el tribunal extraordi-
nario, pero en corto número todavia, por que has-
ta entonces este tribunal habla pronunciado pocas
condenas. Un ejército especial, verdadera columna
mó' gendarmería de este régimen, habia ejecu-
tar las órdenes del gobierno, y en lin, el puebla,
pagado para ir á las secciones , estaba siempre
dispuesto á sostenerle. De consiguiente , la guer-
ra y la policía dependian de la junta de salvacion
pública. Soberana absoluta, dueña de todas las ri-
quezas, con facultad de enviar á los ciudadanos á
los campos de batalla, al cadalso, ó á los calabozos


PRANCESA• 227
se hallaba revestida para la defensa de la revo-
lucion de una dictadura omnipotente v terrible:
Es verdad que cada ocho Bias tenia que dar cuenta
de sus trabajos á la Convencion; pero esta cuenta
se aprobaba siempre, por que la opinion críticaso-
/o se ejercia en los jacobinos , de que era señora,
desde que Robespierre formaba parte de ella. La
única oposicion que tenia aquel poder era la de los
•moderados que se hablan quedado arras, y la de los
nuevos exaltados que la escedian eu ideas, pero
poco temibles unos y otros:
- Ya hemos visto que Robes


• pierre y Carnol ha-
lan entrado en la junta de salvacion pública en
reemplazo de Gasparin Thuriot, ambos enfermos.
Robespierre habia llevado á ella su poderoso influ-
jo, y Carnot su ciencia militar. La Convencion qui-
soagregarcon Robespierreá Dauton, su cólega y
val ea nombradía ; pero e4e , abrumado de traba-jos, poco á propósito. para detalles administrativos,


exasperado ademas por las calumnias de los par-
iidos, noqueria pertenecer aninguna junta. I tabia he-
cho va demasiado por la revolucion ; habia sosteni-
do los ánimos en, todos los días de peligro , había


. dado la primera idea del. tribunal v ejército revo-
lucionario, de la requisicion permanente, del im-
puesto sobre los ricos , v de los cuarenta sueldos
asignados por sesion á íos miembros de las sec
cioues; y por último, era el autor de todas las ine--
didas, que aunque crueles en la ejecucion, presta-
ban sin embargo á la revolucion la energía que la
salvó. Ya en aquella época principiaba a no ser
tan necesario Dauton, porque desde la lu yas' I
mera de los prusianos todos estabaa acostumbra--peligro. Repugnabaule las venganzas que sedos al




228 BEVOLUCION
preparaban contra los girondinos; acababa de ca
sa.rse con una jóven de quien estaba enamorado;
á quien segun dicho de sus enemigos, Labia dota
do con el oro de la Bélgica, y segun sus amigos, con
el reembolso de su oficio de abogado en el cense


Marat de unjo; adolecia como Mirabeau y comoo
enfermedad inflamatoria; y en fin, tenia necesidada


para


este


de descansar, con cuyo motivo pidió licencia par,
ir á Arcis-sur-Ambe, su patria, aguzar del campo de
que era muy apasionado. Le hablan daconsejado


terminarlasoretiro momentáneo como un medio
calumnias; por otra parte la victoria de larevolu-
cion va podia completarse sin él ; bastaban dos me-
ses de guerra y de energía, v se proponia Volver
despues de la victoria para hacer resonar su vol
poderosa en favor de los vencidos , y de un Orden
mejor de cosas ¡Vana ilusion de la pereza y del
desaliento! Abandonar por (los meses, por uno so-.
lo, una revolucion tan rápida , era llegar á ser en
ella estraño é impotente.


Rehusó Danton entrar en la junta de salvacion
pública , y obtuvo la licencia que pedia. Agrega-
ronse a la junta Billaud-Vareunes, y Collod-d' Ber-
bois , y llevaron el uno su carácter frio é implaca-
ble, y el otro su arrebato y su influencia sobre. los
turbulentos franciscanos. Beformóse la junta de se-
guridad general, los diez y ocho vocales quedaron
reducidos á los nueve conocidos por los mas se-
veros.


Mientras el gobierno se organizaba de esta ma-
nera tan fuerte, se manifestaba tambien su aumen-
to de energía en todas las resoluciones. Las gran-
des medidas tomadas en el mes de agosto, aun no
habian producido sus resultados. La Vendée, aun-


FBÁNCESA. 229


atacada
que descalabro


plan regular, habla resistido;


el lilenin casi habia hecho perder
ras ventajas


ln
victoria de flondtschoote;—Ne-


esfuerzos nuevos. El entusiasmo revo-. t-á ba
tn jsa es del a


leuecsionario inspiró la idea, de que la voluntad, en la
cuino en todas partes, tenia un influjo deci-


sivo, por la primera vez s
guerra


se dió Orden á un ejér-
cito para que venciese enpun tiempo determi-
nado.


Todos los peligros de la república se miraban
reconcentrados en la Vendée. «Destrú y ase la Ven-
dée, dijo Barrere, y Valencienne y Conde no es-
tarán en poder del austriaco. Destrú yase la Ven-
dée, y el inglés no pensará en Dunkerque. Des-


«trúvase la Vendée , y el Rin quedará libre de pro-
«sianos. Destrúyase la Vendée , y pronto la Espa-
ña se verá acosada y conquistada por los meridio-
nales, unidos á los soldados victoriosos de ,lor-


«tagne y de Challet. Destrúyase la Vendée y parte
«de ese ejército del interior reforzará ese valiente
«ejército del Norte, vendido tantas veces, y tantas
«desorganizado. Destrú yase la Vendée, y Lyon ya
«no resistirá, 'l'olon se levantará contra españoles
«é ingleses, y el espíritu de Marsella se encum-


.«brara á la altura de la revolucion republicana.
«Últimamente todos los golpes que deis en la Ven.
.«dée resonarán en las ciudades rebeldes, en los de-
«partamentos federalistas, en las fronteras invadí-
•«das!.... La Vendée es todavía la Vendée!... Allí
•«es donde hay que obrar con arrojo desde este mo-
«mento hasta el 20 de octubre, antes del invierno,
«antes que los caminos estén intransitables, y antes
«que los bandidos hallen la impunidad en eln e clima y
«en la estacion.




930 REVOLUCION


«La junta ha visto con su rápida y vasta inter'
«esencia todos los vicios de la Yendée en estas mal:
«bras:


«Demasiados representantes.
«Demasiada desavenencia moral.
«Destnasiadas desavenencias militares.
«Demasiada indisciplina en los triunfos.
«Demasiados partes falsos en la relacion de los.


«acontecimientos.
«Demasiada avaricia en una parte de los gefes


«y administradores.»
A consecuencia de esta oposicion , redujo la.


Convencion el número de los representantes en co-
mision , reunió los dos ejércitos de l3rest y de la
Rochela en uno solo , llamado del Oeste , y dio cl
mando , no á Rossigno! ni á Canclaux , sino á Le-
chelle, general de brigada en la division de Luzon.
En fin, determinó el dia en que debla estar acaba-
da la guerra de la 'N'ondee, y era el 20 de octubre,
acompañando á este decreto de 1 o del mismo mes,
la siguiente proclama :


LA CONVENCION NACIONAL. AL EJERCITO DEL OESTE.


«Soldados de la libertad: necesario es que los
«bandidos de la Vendée queden esterminados an-
«tes que se acabe el mes de octubre! Asi lo exige
«la salvacion de la patria, lo manda la impaciencia
«del pueblo francés, y su valor debe cumplirlo. La
«gratitud nacional espera para entonces á. todos,
«aquellos, cuyo valor y patriotismo. hayan conso-
lidado para siempre la libertad v la república.»


Tomáronse medidas no menos prontas y enér-,
bitas respecto al ejército del Norte, para reparar el.


234FRANCESA
descalabro de Menin , y disponer triunfos nuevos.
Prendióse a Houchard, que va estaba depuesto , y
se nombró por general en gde del ejército del Nor-
te


Jdel de las Ardenas al general Jourdan, que, ha-
bía mandado el centro en Ilondtschoote. Tuvo
Orden de reunir en Guisa fuerzas considerables,
para dar un avance sobre el enemigo, pues todos
estaban acordes sobre la inutilidad de los ataques
parciales. Sin juzgar el plan ni las operaciones de
Ilouchard alrededor de Dunkerque, decían que no
se habia peleado en masa, y preferian este género
de combate , mas adecuado á la impetuosidad del
carácter francés. Carnet habia ido á Guisa , 'para
unirse con Jourdan, á fin de poner en ejecucion un
nuevo sistema de guerra, completamente revolu-
cionario. Acababan de añadirse tres nuevos comi-
sionados á Dubois-Crancé para ejecutar alisia-
mientos generales , y precipitarlos sobre Lvon.,
mandándole renunciase al sistenra de los ataques
metódicos, y que asaltase á la ciudad rebelde. De
ele modo se redoblaban por todas partes los es-
fuerzos para terminar victoriosamente la campaña.


Pero los rigores marchaban siempre á la par
. con la energia. t'El proceso de Custine, harto dila-


tado, segun los jacobinos, se habia va empezado,
y se continuaba con toda violencia V la barbarie
de las nuevas formas judiciarias. Aun no habla su-
bido al cadalso ningun general en gefe, deseaban
con impaciencia cortar una cabeza de alta.


,
-


e clase,postrando
popular


lbs
; queriande sobre


los ejércitos que alg
laun


auto-ridad
neral espiase la desercion de Dumouriez ,


-Y esreo-
gieron á Custine , considerado por sus opiniones y
sentimientos como otroDumouriez. Para arrestarle,




5232' REVOLUCION
se aprovecharon del momento en que , encargad,
del mando del ejército del Norte, habia li egade~ mo


'


-


mentaneamente á Paris , para concertar sus ()pe
raciones con el ministerio. Pásosele en la cárcel


, ;
muy luego pidieron y lograron el decreto de
traslacion al tribunal revolucionario.


Recordemos la campaña de Custine sobre el
Rin. Encargado de una division del ejército, Babia
hallado á Spira y á Worms mal custodiadas , por-
que los aliados, con la priesa de marchar sobre la
Champaña, todo lo habian descuidado por su; alas y
retaguardia. Los patriotas alemanes veniau de to-
das •.rtes á ofrecerle sus poblaciones; por lo cual
avanzó, tomó a Spira y á Worms , dejó a Manhein
que estaba en el camino, en consideracion á la neu-
tralidad del elector palatino , y tambien por temor
de no poder entrar en ella con facilidad; ultima-
mente llegó á Maguncia, se apoderó de ella, rego-
cijó á la Francia con sus conquistas inesperadas, y
se hizo conferir un mando independiente de Biron.
En este momento acababa Dinnouriez de rechazar
a los prusianos arrojándolos hacia el Rin, y Keller-
mann estaba hacia 'f réveris. Entonces Custine de-
hia bajar por el Rin hasta Coblenza , reunirse con
Kellermann v hacerse dueño de la orilla derecha
del no. Todas las razones estaban en favor de este
plan. Los habitantes de Coblenza llamaban á Cus-
tine, los de Saint-Goard y' de Rbinfelds lo llamaban
tambien; y no se sabe hasta dónde pudiera haber
ido, siguiendo el curso del Rin. Tal vez hubiera po-
dido bajar hasta la Holanda. Pero Ilarnábanletam-
hien otros patriotas desde el interior de la Mema-
nia , pues se habian figurado al verle avanzar tan
arrojadamente, que tenia cien mil hombres. Pene-


-




FRANCESA. 233


trIar
enel territorio aleman mas allá del Rin, alhagó


m
ucho mas á la imaginacion y vanidaddeCustin,eá.


Corrió á Francfort á imponer contribuciones,
meter otras vejaciones impolíticas. Estrecharon-


le:allí nuevamente un tropel de locos patriotas que
le instaban fuese hasta Cassel, en medio del Hesse
electoral , á apoderarse del tesoro del elector. Los
avisos mas sabios del gobierno francés le indicaban
volviese al Rin y marchase sobre Coblenza : pero
nada escuchaba pensando solo en una revolucion en
Alemania.


No obstante , Custine conocia el peligro de su
posicion. Viendo que si el elector romera la neu-
tralidad , quedaria comprometido á la espalda por
Manhein, hubiera querido tomar esta plaza que le
ofrecian, pero no se determinó. Espuesto á ser ata-
cado en Francfort, donde no podía permanecer, no
quería abandonar esta ciudad, volviendo á la línea
del Rin para no perder sus pretendidas conquistas
ni empeñarse en las operaciones de los otros gefes,
bajando bália Coblenza. En esta situacion, le sor-
prendieron los prusianos : perdió á Francfort , fué
arrojado á Maguncia , dudando si conservaria ó no
.esta plaza; puso en ella alguna artillería tomada en
Strashurgo; sedescuidó en abastecerla; en medio de
sus incertidumbres volvieron á sorprenderle los
prusianos ; se alejó de Maguncia , atemorizado ,
cre yéndose perseguido por ciento cincuenta mil
hombres, se retiró á la alta Alsacia, casi á. tiro de
cañon de Strasburgo. Colocado en el alto Rin con
un ejército bastante considerable , hubiera podido
marchar sobre Maguncia , v poner á los sitiadores
entre dos fuegos, pero nunca se atrevió ; y ayer-




zonzado en fin de su inaccion ,
un ataque des-


, ,




231 REVOLUCION


graciado el 1 de Mayo • fué batido, y se
á


e
reuni•


su pesar con el ejército Norte donde.acabod
perderse por sus opiniones moderadas , y por
parecer á la verdad muy cuerdo , cual era el dea
reorganizar el ejército en el campamento de Cesar,
en vez de hacerlo pelear inútilmente para socorrer
á Valenciennes.


Tal fué la carrera de Custine, en la cual habla
muchos desaciertos; pero ninguna traicion. prin.
cipiese su causa, y se llamaron para d eclarar, á
los representantes enviados en COnliSiOn, a agentes
del poder ejecutivo, enemigos irreconciliables de
los generales, á oficiales descontentos, á individuos
de los clubs de Strasburgo, de Maguncia ) de
Cambray; y en fin, al terrible Vincent, tirano de
las oficinas de la guerra en tiempo de Bouchotte.
Era una multitud de acusadores que acumulaban
cargos injustos y contradictorios, reconvenciones
del todo estrañas á. una verdadera crítica militar,
pero fundadas en desgracias accidentales de que
no era culpable el general, ni podian imputársele.
Custine respondía con cierta vehemencia militar á
todas estas acusaciones, pero quedaba confundido.
Los jacobinos de. Strasburgo le decida que no ha-
bía querido tomar las gargantas del Porentruv,
cuando Luckner le (lió la Orden, y él probó
mente que era imposible. Un aleman le censuraba:
no haber tomado á Manhein cuando él se la ofre-
cia ; pero Custine se disculpaba alegando la neutra-
lidad del elector v las dificultades del provecto.
Los habitantes de Coblenza, efe Rhinfelds, de
Darmstadt. de Manan, los de todas las ciudades que.
hablan querido entregarse á él, y no habia con-
sentido en ocuparlas, todos le acusaban á porfía.


FRANCESA. . 235


En cuanto á no haber querido marchar á Eobleti_
za, se defendía mal, y calumniaba á Kellermann,
que, segun decia, había rehusado secundarle; ven
cuanto a negarse á tomar las otras plazas, decia
con razon que todas las imaginaciones alemanas le
llamaban, y que para satisfacerlas hubiera sido ne-
cesario ocupar cien leguas de pais. Por una con-
tradicion singular, mientras que se le acusaba de
no haber querido tomar á tal ciudad, ó imponer á
otra una contribucion, se le acriminaba por haber.
tomado á Francfort, por haber saqueado á los ha-
bitantes, por no haber dictado las disposiciones
necesarias para resistir en él á los prusianos, y
por haber espuesto la guarnicion francesa á ser.
asesinada. El valiente Merlin de Thionville, uno
de los que deponian contra él, le justificaba en es-
te punto con tanta lealtad como razon. Aunque hu-
biese dejado veinte mil hombres en Francfort. no
hubiera podido mantenerse en él, -decía Merlín;
hubiera tenido que retirarse á Maguncia, v su úni-
ca falta era no haberlo hecho mas pronto. - Pero en
Maguncia, añadian otros muchos testigos, no ha-
bia hecho ni -osuno de los preparativos necesarios;
no había reunido víveres ni municiones ; no habla
puesto en ella sino la artillería que habia tomado
de Strasburgo, para entregarla á ws,prusianos con
veinte mil hombres de guarnicion y dos diputados
Custine probaba que habia dado órdenes para lo ;-
acopios; que la artillería apenas era suficiente;


rmente.
-


que no la ()alija reunido inútilmente par
—laspar aserc


entregj
ior-la al enemigo. Merlin apo y aba todas


nes de Custine, pero lo
perdonaba, era


su .retirada pusilánime % su inaccion en el alto
Rin, mientras la guarnicion de Maguncia estaba.


ap
le




935 IIEVOLUCION
haciendo prodigios ;—á esto enmudecia Custin,
Recónveníanle tambien por haber quemado los


-


macenes de Spiraal retirarse ; reconvencion absa
da, porque teniendo que retirarse, mas valia
mar los almacenes que dejarlos al enemigo. xe:
sábanle de haber hecho fusilar en Spira a alguno;
voluntarios por causas de robos; á lo que rés`p00-
dia, que la Convencion habla aprobado su condue
ta. Echábanle en cara el haber dejado libres á


los
-prusianos, esponiendo voluntariamente á su ejér-


cito a ser batido el 15 de mayo; haber acudido
tarde á su mando del Norte; haber tratado de sa-
car la artillería de Lila para llevarla al campamen-
to de César; haber impedido que se socorriese á
Valenciennes; no haber puesto obstáculo en fin, al
desembarco de los ingleses ; acusaciones toda.**
a- cual mas absurdas.—«Ultimamente le decian:
os habeis compadecido de Luis XXI; habeis es-
tado triste el 31 de mayo, quisisteis mandar á.
la horca al doctor lloffinan, presidente de los ja-
cobínos de Maguncia; habeis impedido la cir-
culacion del periódico el Padre Duchesne, y del
de la Monlala en vuestro ejército ; habe i s di-
cho que Ma.rat y Robespierre eran unos perturba-
dores; os habeis rodeado de oficiales aristócratas,
V nunca tuvisteis Ú. vuestra mesa verdaderos
buenos republicanos.» Estas reconvenciones eran
mortales, y se convertían en cargos verdaderos,
por los cuales se le perseguía.


Duró el proceso mucho tiempo porque eran tan
vagas las acusaciones que el tribunal no sabia que
resolver. La hija de Custine y muchas personas-:
que se interesaban por él, baldan dado algunos páa
sos para salvarle, porque entonces, aunque el te-


FRANCESA. 237


V grande, aun se atrevian á ma-
gua 'raerás a las víctimas. Al momento


32dmeioliearsitaf urreosuaelen


ya


los jacobinos al mismo dijo b


«los jacobinos, tener que denunciar a una auttioeria-1
«dad que era la esperanza de los patriotas,
«principio mereció su confianza, y que pronto se
«va á convertir en su azote. El tribunal revolucio-
«nario está á punto de absolver á un malvado, en
«cu yo favor, me consta que las hermosas de Paris
«empeñan á todo el mundo. La bija de Custine•,
«comedianta tan hábil en esta ciudad, como lo era
«su padre a la cabeza de los ejércitos, visita á to-
do el mundo, y todo lo promete para obtener su


«gracia.»Robespierre por su parte denunció el es-
píritu de subterfugios que se habia apoderado del
tribunal, y sostuvo que únicamente por haber que-
rido desguarnecer áLilamereciaCustine la muerte.


Vincent, uno de los testigos, trajo del ministe-
rio los pliegos v órdenes que se achacaban á Custi-
ne, y que verdaderamente: no constituían delitos.
Fouquier-Tinville hizo de ellas un paralelo entre
Dumouriez y Custine, que perdió al desgraciado
general. Dumouriez, dijo, bahía, avanzado rápida-
mente á Bélgica, para abandonarla luego con me-
nos prontitud, entregando al enemigo soldados,
almacenes y representantes. Del mismo modo, Cus-
tino habia entrado velozmente en Alemania, había
abandonado en Francfort yen Maguncia á. nuestros
soldados, y con esta última ciudad había querido
entregar á veinte mil hombres, dos representantes
y á toda nuestra artillería, sacada de Strasburgo
con dañado intento. Como Dumouriez, maldecia á
la Convencion y á los jacobinos, fusilaba á los va-,




9.3S RE VOLUCION


limites voluntarios, so pretesto de mantener la di.d
ciplina. Al oir este paralelo dejó el tribu de


tiatubear, y vanamente justificó Custine por espacio,
de dos horas sus operaciones militares. Troe'zo'n
Dw:oudray defendió su conducta administrativa -Z
civil, aunque en vano. El tribunal declaró reo


-'
general, con gran satisfaccion de los jacobinosv


'


franciscanos que llenaban el 'salon, dando señale,'
estrepitosas de su alegría. Sin embargo, no !labial
condenado á Costarle por unanimidad. Sobre las
tres cuestiones, había habido sucesivamente con_
tra él, diez, nueve y ocho votos, de once que eras
los individuos; y habiéndole preguntado el presi
dente- si tenia algo mas que añadir, miró en toree
su yo, y no viendo ya á sus defensores. respondió:
'«Ya no tengo defensores , muero tranquilo é
iliocente.»


Al otro din por la mañana se le condujo al ca-
dalso, y á su vista se sorprendió aquel valieute
guerrero. Sin embargo, arrodiliósa al pie de la es-
Calera, hizo una corta oracion, se tranquilizó, v
recibió la muerte con entereza. Asi acabó aquél
desdichado general, que no carecía de ingenio oi
carácter, pero que reunia la inconsecuencia á la
vanidad, y que cometió tres faltas capitales. La
primera fué salir de su verdadera linea de opera-
dones, trasladándose á Francfort ; la segunda. no
querer volver á entrar en esta plaza ¿tmido se lo
mandaban, v la tercera permanecer en la mas tí-
mida inaccion durante el sitio de Maguncia. Con
todo, ninguna de estas faltas merecia la muerte;
pera sufrió el suplicio á que no habian podidocon-
denar á Dumouriez, y que como este, no Babia
merecido por sus grandes y culpables proyectos.


a


FRANCESA. 939


Su muerte loé un egemplo terrible para todos los
generales, señal para ellos de una ciega obe-
dienciaiasy órdenes del gobierno revolucionario.


aqueldeDespees acto de rigor no debuto de-
tenerse mas las ejecuciones ; y asi es que se reno-
vó la órden de activar la causa de María-Antone-
ta. Presentóse á la Lonvencion el auto de acusa-
cion contra los girondinos, tantas veces demanda-
do y nunca estendido. Saint-Just era su autor, y
las peticiones de los jacobinos obligaron á la Con-
venmon á que lo adoptase. Dirijiase no solo contra
los veinte y dos ylosindividuos delacomision de los
doce, sino tambien contra setenta y tres miembros
del lado derecho que guardaban un silencio abso-
luto despues de la victoria de la Montaña, y que
hablan redactado una protesta contra los aconteci-
mientos del 31 de mayo y del 2 -de jimio. Algunos
montañeses frenéticos querían la acusacion, es de-
cir. la muerte, contra los veinte y dos, los doce v los
setenta y tres, pero Robespierre s•ormso á
propuso un término medio,. cual fué enviar al tri-
bunal revolucionario. á. los veinte y dos y á los do-
ce, poniendo presos á los setenta y tres. llízose
todo lo que quiso, las puertas del salon quedaron
al momento tomadas, prendiéronse á los setenta
tres, y se dió órden á Jotiquier- Tinville para que
se apoderase de los desgraciados girondinos—De
estemodo la Convencion, cada vez 'mas dócil ó mas
cobarde se dejó arrancar la órden de conducir al
suplicio á una parte de sus cólegas. Verdad es que
va no porfia diferirlo, porque los jacobinos habian
hecho cinco peticiones á cual mas imperiosas, pa-
ra obtener aquellos últimos decretos de acusacion.




CAPITULO V.


Continuacion del sitio de Lyon.—Toma de esta ciudad. Decreta
terrible contra los lyoneses insurreccionados.--Progresos del a -
te de la guerra; influjo de Carivid.—Victoria de Watignies. Ler:
vántase el bloqueo de Maubeuge.—Vuelven á principiarlas °pe.
raciones en la Vendée. Victoria de Chollet. Fuga y dispersionde
los vendeanos del otro lado del Loira. Muerte de la mayer parte
de sus principales gefes.—Descalabro en el Rin. Pérdida de la,
lineas de Wissemburgo.


Cada revés que ocurria despertaba la energía
revolucionaria, y esta proporcionaba los triunfos,
corno había sucedido siempre en toda esta memo-
rabie campaña. Desde la derrota de Neerwinden
hasta el mes de agosto, una série de continuos de-
sastres habian exigido por último, desesperados
esfuerzos. La destruccion del federalismo, la de-
fensa de Nantes, la victoria de llondtschoote, vel
levantamiento del bloqueo de Dunkerque, halla
sido resultado de estos esfuerzos. Los nuevosreve-
ses de Meniu, de Pirmasens, de los Pirineos y de
Torfou y Coron en la Yendée, acababan de escitar
un aumento de energía, que debia producir venta-
jas decisivas en todos los teatros de la guerra.


De todas las operaciones, aquella cuyo término
se esperaba con mayor impaciencia era la del si-
tio de Lyon. Hemosdejado aDubois-Crancé acam-
pado delante, de esta ciudad, con cinco mil hoin-


FRANCESA. 24


bres de tropas organizadas, y de siete á ocho mil
quintos; hallándoseamenazado de tener muy pron-
to á sus espaldas á los sardos, á quienes no podía
detener el escaso ejército de los grandes Alpes.
Como va hemos dicho, se habla colocado al Norte
entre el Saona y el Redano, delante de los reduc-
tos de la Croix-Rousse, y no sobre las alturas de
Santa Fé v de FourYieres, situadas al Oeste, y
por las cuales se hubiera debido dirigir el verda-
dero ataque. La causa de esta preferencia estaba
fundada en varias razones. Importaba antes de to-
do permanecer en comunicacion con la frontera
de los Alpes, donde se hallaba el g rueso del ejér-
cito repúblicano, y desde donde los piamonteses
oodian acudir al socorro de los sublevados de Lvon.
Tentase otra ventaja en esta posicion, y era ocupar
la corriente superior de dos ríos , interceptando
los víveres que bajasen por el Saona y el Rodana.
Verdad es que el Oeste quedaba descubierto de
esta manera á los l yoneses, y que podiao hacercorrerías incesanteshácia Saint-Etienne v Alunt-
brison ; pero todos los chas se anunciaba 1,,i111:1‘'agavcelaz
de los contingentes del Puy-de•Dome,


5


.reunidas estas nuevas remesas de quintos, podí a,
Dubois-Crancé acabar el bloqueo por la parte d e l
Oeste, y elegir entonces el verdadero punto de a t. -
que. Entretanto, se contentaba con estrechar


el Norte, y empezar sus lineas en el Este.
)or


al enemigo, cañonear la Croix-Roe. delantecerca


del puente de la Guillotiere. El
pues
mu-


Grenoble, del fuerteBarreapuxe.
niciones era lento y dificil, it (Jan venir de
Embrún, y tenían que recorrer ^h'as(*tea sersieanaztrilegYu(aisede montaña. Estos acarreos. e st raordinarius sed!?


Biblioteca popular.
T 4.48




242 REVOLUCION


u enabfaoslrIz mil


o


podian verificarse por medio de
reqisicicda, poniendo en movimiento quinientos.


Pues tenian que llevarse delante de Lyon catorcis,
mil bombas, treinta y cuatro mil halas de cañ
trescientas mil libras de pólvora, ochocientos °
cartuchos Y Ciento treinta cañones.


Desde ros primeros días del sitio se anunciaba
la marcha de los piamonteses, que bajaban por el
pequeño San Bernardo y Monte-Cenis.
mann marchó al instante, y vista de las instancias
eficaces del departamento del Isere, y dejó al


bneral Dumuy para reemplazarle en Lyon; peroso-
lo en la apariencia, porque Dubois-Crance, repre-
sentante y hábil ingeniero, dirigia por sí todas las
operaciones del sitio,para apresurar el alista-
miento de los quintos'ciel Puy-de-Dome, destacó
al general Nicolás con un pequeño cuerpo de ca-
ballería; pero éste fué envuelto en el Forez, v en-
tregado á los lyoneses. Entonces Dubois-Crancé en-
vió mil hombres de buenas tropas con el represen-
tante Ja.vognes, cuya comision fué mas feliz, pues
contuvo á los aristóc ratas de Mon tbrison de Saint-
Etienne, é hizo alistar como unos siete a ocho mil
campesinos, que condujo al sitio de Lvon. Duhois-
Crancó los colocó en el puente de (Millas, situado
al Noroeste de Lyon, de modo que interceptasen
las comunicaciones de la plaza con el Forez. Man-
dó llamar al diputado Reverchon, que 'labia reu-
nido en Macon algunos miles de quintos, y los ,co-
locó en lo alto del Saona, y enteramente al Norte.
De este modo, el bloqueo principiaba á ser un
poco mas rigoroso; pero las operaciones eran len-
tas, é imposibles los ataques á viva fuerza. Las
fortificaciones de la Croix-llousse, entre l Róda-


FRANCESA. 243


Slona, delante de cuvos ríos se hallaba
no


• ei al, no mdian' tomarse Sor asalt
o.


e
l cuerpo prin •1 la parte del Este , y en la orilla izquierda del. -A estaba el puente de Morand , defendidopor un reducto en forma de herradura , v mar


-


mucha inteligencia. Al Oeste, las ma-


teoratud
ilia alturas


tomarse


con


se sino con un ejército arrojado, y por enton-
d podiane Santa Fé y Fourvieres no


pensar en otra cosa sino en in-
cte rseenpotahra lboisa víveres , estrechar á la ciudad é in-
cendiaria. Desde principios de agosto hasta me-
diados de setiembre , no habla podido Dubois-
Crancé hacer otra cosa, en Paris se quejaban
de su lentitud, sin querer hacerse cargo de los mo-
tivos. Sin embargo, habla causado grandes que-
brantos á aquella desdichada ciudad. El incendio
!labia devorado la magnífica plaza de Bellecour,
el arsenal, el barrio de Saint-Clair, el puerto del
Temple, y sobre todo, habia estropeado el bello
edificio del hospital, que tan magestuosamente


se
levanta á la orilla del Bódano; los lvoneses empero
no resistian con menos teson. Había corrido la voz
entre ellos de que iban á llegar cincuen tamil piamon-
teses y los emigrados no les escaseaban las pro-
mesas; pero sin ir á. reunirse con ellos, y aquellos
bizarros comerciantes, sinceramente republicanos,
se veían por su falsa posicion reducidos á desear
el auxilio funesto v vergonzoso de los emigrados y
estrangeros. Mas de una vez manifestaron sus sen-
timientos de un modo inequívoco : pues habiendo
querido Precy enarbolar la bandera blanca , se
convenció muy pronto de la imposibilidad de ha-
cerlo. Habiéndose creado un papel moneda con el
título de obsidional para las necesidades del sitio,




244 REVOLUCION


y notando que en sus labores habia flores de
rué indispensable romperlo y fabricar otro; -*Prueba
de que los lyoneses eran republicanos; pero el tl
mor de las venganzas de yConvencion, las meo.-
tidas promesas de Marsella. de Burdeos, de cae
y sobre todo de los emigrados, los habla arrastr:›
do á un abismo de errores y desgracias.


Mientras se alimentaban con la esperanza de
ver llegar á cincuenta mil sardos , la Cenyeaciei
habia mandado á los representantes Couthon.
net v Chateauneuf-Randon, que pasasen á la
ver¿ia y á. los departamentos continantes , para
determinar un alistamiento en masa, v que he_
llermann corriese por los valles de los Alpes al en.
cuentro de los piamonteses.


Escelente era la ocasion que se presentaba a
estos últimos para hacer una grandiosa atrevida
tentativa , que hubiera podido tener brillantes re-
sultados; esta consistia en reunir sus principales
fuerzas en el pequeño San Bernardo , y arrojarse
sobre Lvou con cincuenta mil hombres. Sabido es
que los tres valles cte Salienche, de Taran tesa y de
Mauriana que se unen formando espiral, nacen del
pequeño San Bernardo, y van ensanchándose sobre
Ginebra, Chambery, Lyon y Grenoble, n,i habiendo
en todos ellos masque pequeños destacamentos fran-
ceses, diseminados. Bajar rápidamente por uno de
ellos, v venir á colocarse en su desembocada ra, era ua
medio seguro, segun los principios del arte paraeo-
gerprisionerosátodos los destacamentos internados
en aquellas montañas. Poco temible .ra la adbe-
sion de los savovanos á. los franceses puesto que
con los asignados v las quintas no habian conoci-
do mas que los gastos y los rigores de la libertad.


FRANCESA. 245
o duq


no t
e


o


d
m


ue on
sig
tfer


o mratas
, encarga


unos
o
veinte á veque


doldmesialearroeenstipinte


retirada


cien, ó Mcon
v cinco mil hombres ; mandó un cuerpo por su
derecha al valle de Sancoche, bajó con su cuerpo
recorrer á la Tarantesa, y dejó al general C d-
recorrer á la Mauriaua con el ala izq-uierda. Su len-
titud fue tal, que empezado el movimiento el 14 de
agosto duró hasta setiembre, en tanto que los fran-
ceses muy inferiores en número,
enérgica resistencia, é hicieron durar la


duque elediez y ocho din,. Llegado á Moustier, el iii
Montferrat trató de unirse á Gordon, en la („
pera del Gran-Lobo, que separa los valles'ed:eodiroa
Tarantesa y Mauriana, sin pensar de ningun n
en marchar rápidamente á Confiaos, punto


o reunircerca


de reu:nion de los valles Esta lentitud y sus veinte y ea-
co mii hombres, prueban bastanteel deseo qUetie--


1%e.!


savovanos


tiempo, Kellermann que habia
llegado de Greno bl e , reunía u elos e. an4aosi nnoasc:oriei aa--
lesi iadlideue rfiasrneátr(e'L' y de los departamentos


q p).arin
nio


ci piaban á. temernielado á los sa
I.las venganzas del


erca de doce
uutonces


uid
mandó reforzar el cuerpo del


valle


n habia
conseg


tesI


1)-11',!'l bryes. Enlc-
Ilenche., y marchó el


. 10 de setiembre á ConlleanS-saá
la salida 'de los dos valle la Tarantesa y Mau-
riana. En este tiempo llegaba al duque de Mont-
ferrat la orden de marchar adelante; pero Keller-
mann se adelaoptoósiácit dpiamonteses, se atrevió á
atacarlos en la Espierre que habian to-
mado en la cordillera del eCran-Lobo, para comu-
nicarso con los dos vales; yno pudiendo tomar
esta posicion de frente, resolvióla cercase un des-




246 REVOLUCION


tacamento, que aunque formado de soldados med;
desnudos, hicieron sin embargo prodigios.devae
y á fuerza de brazos subió los cañones á alturas


-


si inaccesibles. De repente empezó á. tronar la a
r"
-


tilleria francesa sobre las cabezas de los plamon
teses, que llenos de terror, se retiraron al instan-
te al valle de Mauriana junto á San Miguel ,
duque de Montlerrat volvió otra vez al centro'del
de Tarantesa. kellerma.nn, molestando á este por
sus costados, le obligó en breve á subir hasta san
Mauricio v San Jerinan, y por fin el 1 de octubre
le lanzó mas allá de los Alpes. De esta manera la
campaña corta y dichosa que hubieran podido ha-
cer los piamouteses, desembocando con dobles
fuerzas, v bajando por un solo valle contra Cham-
bero y ljvon, se malogró ea esta ocasion por las
misivas razones que siempre hicieron inútiles todas
las tentativas de los aliados, y que salvaron la
Francia.


.Mientras los sardos iban rechazados mas allá de
los Alpes, los tres diputados enviados al Puy-de-
Dome para formar un alistamiento general, suble-
van los campos, predicando una especie de cruza-
da, v persuadiendo á todos que Lyon , lejos de
defender la causa pública, era el punto de reunion
de las facciones, de la emigracion y del estrangero.
El paralitico Couthon, dotado de una actividad que
no podian vencer sus achaques, suscitó un levan-
tamiento general, mandó salir primero á Maignet y
Chateauneuf con una columna de doce mil hom-
bres, quedándose detras para conducir otra de
veintey cinco mil y hacer las provisiones de víveres
necesarios. Dubois-Crancé puso la tropa nueva por
el lado del Oeste hacia Santa Fé , y completó ase


FRANCESA. 27


el bloqueo; recibió al mismo tiempo un destaca-
lnent. de la guarnicion de Valenciennes , que se-
,own los tratados, no podia, como el de Maguncia,
Servir mas que en el interior, y colocó destaca-
mentos de tropas organizadas delante de los quin-
tos, de modo que formasen columnas numerosas.
Su ejército se compondria entonces de unos vein-
te y cinco mil quintos, y ocho ó diez mil soldados
aguerridos.
- En la noche del 21 mandó tomar el reducto del


punto de Oullins que guiaba á la falda de las altu-
ras de Santa Fe. Al dia siguiente el general I)op-
pet, savoyane que se hacia distinguido á las ór-
denes de Carteaux en la guerra contra los marse-
lleses, llegó para sustituir á Kellermann, depues-
to poco hacia por su poco celo, dejándole solo los
los días precisos de mando, para darle tiempo de
que acabase sn espedicion contra los piamonteses.
En seguida seconvino el general Doppet con Du-
bois-Crancé para el asalto de las alturas de Santa
Fé, y se hicieron todos los preparativos para la
noche del 28 al 29 de setiembre. Por la parte de
la Croix-Rousse hacia el Norte, se dirigieron ata-
ques simultáneos al Este en frente del puente Mo-
rand, y al Sud por el puente de la Mulatiere que
esta por debajo dela ciudad en la confluencia del
Saona y el Ródano. El ataque formal debió empe-
zarse por el puente de Oullins en Santa Fé y no
comenzó hasta el 29 á las cinco de la mañana, una
hora ó dos despues que los otros tres. Doppet ani-
mando á sus soldados se arroja con ellos al primer
reducto y les lleva al segundo con lamavor pronti-
tud, por lo cual quedan tomados la granae y peque-
ña Santa Fé, y al mismo tiempo la columna encar-




248 REVOIXCION
Bada de tornar el puente de la Mulatiere loara
derarse de él y penetra por el istmo, en .Ztiv¿';
tramo se reunen los dos ríos. Iba ya á introdhcirs-e.
ea Lyon cuando Precv acude con su caballería , con_r-7sigue rechazarla y salva la plaza mientras el hete
de la artillería Vanbois, que !rabia dirigido o
el puente Morand unataque de los mas impoulososa
penetró en el reducto de la herradura, pero se v.:


-


obli gado á abandonarle.
lino solo de todos estos ataques habia salido


enteramente bien, el principal de Santa Fe. sido
faltaba ahora pasar desde estas alturas á las de
Fourvieres, que estaban fortificadas mas en regla
y eran mucho mas difíciles de tornar. La opinion
de Dubois-Crancé. que obraba sistemáticamente y
comosabio militar, era la de no esponerse al riesgo d'e
otro asalto, fundandose en las razones siguientes.
Sabia que los I voaeses, reducidos á comer harina
de guisantes, solo tenían víveres para algunos
día . , é iban á verse obligados á ceder. Rabia vis-
to su valor en la defensa de la Mulatiere y delpuente Morand, y tercia que no saliese bien el ata.
que contra las alturas de Eourvieres. y se desor-
o.anizase el ejército, precisando a levantar el sitio.


• -


«Lo que puede hacerse, decia, que mas convenga
anuos sitiados valientes y desesperados es presen-
tarles ocasion de salvarse; en un combate. Dejémos-
les, pues, que perezcan de hambre por espacio de
algunos dias.» •


Llegó en este momento, 2 de octubre, Couthon
coa una nueva quinta de veinte y cinco mil labra-
dores de Auvernia. «Acabo de llegar, escribia, con
«mis rocas de la Auvernia y vo y á precipitarlas ea
«el arrabal de Vaise.» Halló á Dubois- Granee en-


FRANCESA. 249


Medio
de un ejército de que era gefe absoluto , á,


quien había impuesto bili ,r,ellalaseldleaslausbfrrirealciuneanceioian
m i litar, y cuyg,aenveisrtaal..Ile, el de representante del
rue'built CTriendheon se irritó al ver que un represen-
tante sustituia a la igualdad . aquella gerarq uía -
Jitar, y no quiso en manera alguna oir hablar de
una guerra regularizada. diciendo: «Yo no entien-
do nada de táctica ; llego aqui con el pueblo , y


«su santa cólera triunfara de todo. Es preciso inun-
dará Lvon con nuestras masas, yapoderarse de él


«á viva fuerza. Por otra parte he prometido á mis
«labradores que les licenciaré el lunes. y es nece-
«cesario que vayan á hacer su vendimia.» Era
aquel dia martes, y Duhois-Graneé, hombre de
cierta ilustraeion, v acostumbrado á tropas orga-
nizadas, miró con desprecio á aquellos paisanos
reunidos en pelotones y mal armados , y propuso
elegir entre ellos los mas jóvenes, é incorporarlos
en los batallones ya organizados, despidiendo a los
demas. No quiso escuchar Couthon ninguno de es-
tos prudentes consejos, é inmediatamente hizo que
se decidiese el ataque de Lyon á viva fuerza sobre
todos los puntos, con los sesenta mil hombres de
que podía disponer, pesa este número habla. (len-
do con la nueva quinta la fuerza del ejército vese-ri-
bió al mismo trempo*.á la junta de salvacion pública
para que destituyese á Dubois-Crance. El ataque
se decidirá en consejo de guerra el 8 de octubre.


Llegó entretanto la deposicion Dubois-Cran-
cé y de su colega Gauthier. Los lvoneses miraban
con horror á Dubois-Crancé que hacia dos meses
se encarnizaba contra su ciudad, diciendo que noquerian rendirse á semejante hombre. Coulhon les




230 IIEVOLUCION
hizo la última intimacion el dia 7, escribiéndoles
que la Convencion le habia encargado kei con
representantes Alaignet y Laporte, la contiunacio


tidel sitio, y se suspendió el fuego hasta las cuatrode la tarde, reproduciéndose entonces con la ma-
yor violencia. Ya ihaná prepararse al asalto, cuan_


-


;lo se presentó una diputacion a capitular en nom
- tire de los l yoneses, y el objeto parecia que era
dar tiempo a Precy y á dos mil habitantes de los
mas comprometidos, para salvarse en columna cer-
rada. A provecháronse en efecto de este intérnalo,
y salieron por el arrabal de Vaise para retirarse á
Suiza.


Apenas empezaron las conferencias, cuando en-
tró una columna republicana hasta el arrabal de
San Justo, y por consiguiente ya no era tiempo de
proponer condiciones , ademas de que tampoco lo
consentía la Convencion. El ejército entró el 9 con
los representantes á la cabeza; los habitantes se
habían ocultado, pero salieron de tropel todos los
montañeses perseguidos á recibir al ejército victo-
rioso, y le dispusieron una especie de triunfo po-
pular. Él general Doppet, hizo observar á sus tro-
pas la mas severa disciplina, y dejó á. les represen-
tantes el cuidado de descargar contra esta infeliz
ciudad la venganza revolucionaria.


Durante este tiempo, marchaba Precy hacia la
Suiza con sus dos mil fugitivos ; pero previendo
Dubois-Crancé que seria este su único recurso,
hacia mucho tiempo que habia mandado ocupar
todos los pasos;asi, los infelices lyoneses se vie-
ron perseguidos', dispersos y muertos por los la-
bradores. Prec


y únicamente con otros ochenta,lograron Ilegar' al territorio helvético.


FRANCESA. 251


Apenas
entró Couthon, repusoalqaunetigiuoisAcayslem,7


tamiento montañés, encargandole
desi gnase los rebeldes, y encargó á una comisioii
popular que los juzgase militarmente. Escribio
despucs á Paris que había en Lyon tres clases de
habitantes : primera , los ricos culpables : segun-
da. los ricos egoistas ; tercera, los jornaleros ig-
norantes que no pertenecían á ninguna causa , y
eran tan incapaces - para lo bueno, como para /o ma-
lo. Que era preciso guillotinar á los primeros y
destruir sus casas , hacer á los segundos contri-
buir con toda su fortuna, y á los últimos espatriar-
los y reemplazarlos con una colonia republicana.


Produjo en Paris la toma de Lyon una alegría
estraordivaria , que recompensó las malas noticias
recibidas á fines de setiembre. Sin embargo , a pe-
sar del triunfase quejaron de la lentitud de Duhois -
Graneé, se le atribuyó la fuga de los lyoneses por
el arrabal de Vaise, en que por otra parte no se
salvaron mas que ochenta; Couthcn especialmente
le acusó de haberse pronunciado general absoluto
ea su ejército, presentándose mas con su uniforme
de general que con el de representante : de haber
hecho alarde de sus conocimientos en la táctica; y
últimamente, de haber querido hacer que preva:-
leciese el sistema de los sitios regulares al de los
ataques en masa. inmediatamente entablaron los
jacobinos sumaria contra Dubois-Crancé , cuya
actividad y vigor habían hecho, sin embargo, tan-
tos servicios en Grenoble , en el Sud y delante de
Lyon. Al mismo tiempo preparó la junia de salva-
cion pública terribles decretos, para hacer mas
favorable y respetada la autoridad de la Conven-
clon.




219 1111 rREVOLUCION
'lié aquí el decreto presentado por Barrere


que se espidió inmediatamente:
«Árt. I ° La Convencion na :ional nombrarái


«propuesta de la junta de salvacion pública
,
un;


«comision de cinco representantes del p ueblo, qui
«se trasladará inmediatamente á Lyon , para hacer
«prender y juzgar militarmente a todos los con,
:«trarevolucinnarios que hubiesen tomado las armas
«en a4, uella ciudad.


«2.° Todos los Ivoneses quedarán desarmados,
«v las armas se entregarán á los que puedan hacer
«constar no haberse mezclado en la rebelion, y
«los defensores de la patria.


«3." La ciudad de Lyon será destruida.
«4..° linicaincute se conservaran en ella los


«hospicios, las fabricas , los talleres de artes, los
«hospitales, los monumentos públicos y los de lainstruccion


4. »
Dejará de llamarse esta ciudad Lyon,


«se llamara ciudad independiente.
«6.° Sobre las ruinas de Lyon se alzará un


«monumento en el cual se gravarán estas pala-
bras: Lyon hizo la guerra á la libertad , L'yunga


«no existe »
Anuncióse inmediatamente la noticia de la to-


ma de Lvon á los dos ejércitos del Norte y la Yen-
dée, donde dehian darse los golpes decisivos, in-
vitándoles por medio de una proclama a seguir el
ejemplo del ejército de Lyon. Decíase al ejército
del Norte : «El estandarte de la libertad ondea so-
«bre las murallas de L yon y las está purificando.
«Este es uu presagio de la victoria ; la victoria


• Decreto del dia 48 del primer mes del alto II de la república


FRANCESA• 253
«pertenece al valor, pertenece á vosotros ; matan


.patria os


a los satélites de los tiranos, : , La
p


tria os contempla , Convencion apoya lues


«cros generosos esfuerzos ; en
breve dejarán de


«existir los tiranos, v la república us será deudora
«de su libertad y de su alegrial » los soldados de
la Venda! se les decia: «Y vosotros también , va—
lientes soldados , conseguiréis una victo, ia; ha.e.


«mucho tiempo que la Vendee insulta á la repúbli-
ca, marchad , pues, destrozad y concluid ! Todos


«nuestros enemigos deben sucumbir á un tiempo,
ev todos los ejércitos van a vencer. ¿Seríais vos—
«otros los últimos que recogiesen laureles , y que
«mereciesen la gloria de haber esterininado á los,
«rebeldes y salvado la patria.»


La junta, como se vio , nada olvidaba para sa-
car el ma yor partido de la toma de ',Non; suceso
que á la verdad era de la mayor importancia, pues
libertaba el Este de la Francia de los últimos res-
tos de insurreccion, privando á los emigrados que
intrigaban ea Suiza de toda esperanza, Y á los
piamonteses, que en lo sucesivo no ',odian contar
con dist" accion alguna. Ademas sujetaba al Jura,.
aseguraba la retaguardia del ejército del Rin, per-
mitin llevar ausilios de hombres c efectos, que
eran indispensables, delante de Tollin v de. los Pi
' —


rineos- y por fin intimidaba a todas las ciudades
que hahian tenido intenciones de sublevarse, alían:-
zando su sumision definitiva.


En Norte era donde roas severidad q uería
desplegar la Convencion, imponiendo a los solda-
dos y generales la obligacion de mostrar mayor
denuedo. Mientras Cusdne perdia su cabeza en int
cadalso, se enviaba á Ilouchard al tribunal revolú-




254 RF.VOLUCION
cionario por no haber hecho en Dunkerque todo loque pudo. Los últimos cargos presentados en 1
junta de setiembre último , le baldan obligado,-
renovar todos los estados mayores , y acaba d,"
reorganizarlos enteramente , elevando á los inave"
res grados á meros oficiales. Houchard , coronel


principio de la campaña, general en gefe ante;
de que esta concluyese , y acusado ala sazon ante
el tribunal revolucionario ; linche , simple oficial
en el sitio de Dunkerque y promovido a hora al
mando del ejército del Mosela ; Jourdan , coman,
daute de batallon , luego general del centro en la
jornada de Ilondtschoote, y finalmente, nombrado
general en gefe del ejército del Norte, eran palpa-
bles ejemplos de las vicisitudes de la fortuna en
estos ejércitos revolucionarios. Estas repentinas
promociones , impedian que los soldados , oficiales
y generales tuviesen tiempo de conocersey mirar- •
-se con confianza ; pero daba una terrible idea de
aquel poder que asi disponia de todas las vidas, no
solo en el caso de una traicion probada , sino por
una sospecha, por una falta de celo , por una vic-
toria á medias ; de que resultaba un sacrificio ab-
soluto por parte de los ejércitos. y unas esperanzas
sin limites para los genios atrevidos que osasen as-
pirar al peligroso puesto de los ger.erales.


A esta época deben atribuirse los primeros pro-
gresos del arte de la guerra. Los principios de este
arte habian sido conocidos indudablemente y prac-
ticados en todos tiempos por los capitanes , que á
su atrevida imaginacion, reuaian la osadía de ca-
rácter. Mu y


poca hacia aun que Federico acababa
de dar un ejemplo de las mas acertadas combina-
ciones estratégicas ; pero cuando desaparecen los


FRANCESA. 255


hombres de genio para ceder el puesto á los vul-
gares, el arte de la guerra vuelve á sumirse en la
timidez y en la rutina. Siempre se combate por ladefensa O ataque de una línea , y al lin llega a ad-
quirirse la habilidad de calcular las ventajas


emba
de rter-


reno , acomodando á él cada arma ; sin go,
con todos estos medios, se disputa años enteros la
posesion de una provincia, que un osado caudillo
podria ganar con una sola maniobra ; sacrificando
mas sangre la prudencia y medianía que la teme-
ridad del genio, porque aquella consume hombres
sin resultado. Ast lo !minan hecho los sabios tác-
ticos de la liga; á cada batallon oponian otro; guar-
daban todos los caminos amenazados por el enemi-
go; y cuando con un solo paso atrevido hubieran
podido destruir la revolucion , no se esponjan á
darle por no quedar descubiertos. El arte de la
guerra debia refundirse. Formar una masa com.-
pacta, infundida confianza v denuedo, conducirla
aceleradamente al otro lado'de un río ó de una cor-
dillera de montañas , y sorprender á su


b
enemio.o


que no le esperaba, dividiendo sus fuerzas ,
tándole sus recursos y apoderándose de su capital,


cor-


era un arte dificil y grande que e\igia crenio
solo podia desarrollarse con la fermentacion Yrenrtole-
hicionaria.


La revolucion, agitando todos los ánimos, pre-
paró la época de las grandes combinaciones mili-
tares. Al principio, puso para defensa de su causa
inmensas masas de hombres, mucho mas considera-
bles que las que se lr un' para apoyar
la causa de los reyes. Deesprounesjaennlácsendió el deseo
de estraordinarios' triunfos, desaprobó los comba-
tes pausados y metódicos, y sugirió la idea de re-




256 REVOLUCION
pentinas v numerosas irrupciones contra un h,nuspunto. PUL. todas partes decían: debernos batirr"°
en masa: y este era el grito de los soldados en'Irs
das las fronteras, y de los jacobinos en


.°5 clubs,Couthon al llegar á Lyon , respondió á todos
raciocinios de Dubots- 'Crance con decir que debla?sdarse el asalto en masa, y finalmente Barrere
presentado un informe sabio y profundo , enhab la
probaba que la causa de nuestras pérdidas eranot
combates parciales. De consiguiente , orillando
grandes masas, infundiéndolas audacia , despreo,
copándolas de toda rutina é imprimiéndolas el °e_
nio v valor de las innovaciones, preparó la revillm.
cion , la restauracion de la brillante guerra. Este
cambio no podía hacerse sin desorden , porque los
labradores y los jornaleros, a quienes se trasladaba
de pronto á los campos de batalla, el primer dia no
pulan de su parte mas que la ignorancia, la indis-
ciplina y el terror pánico, que son los efectosnatu-
rales de una mala organización. Los representantes,
que á veces iban á los campos á atizar las pasiones
revolucionarias, exigian por lo cotnun imposibles,


cometian iniquidades con respecto á los genera-Íes mas bizarros. Dumouriez, Custme , Houchard,
Brunet , Cauclaux y Jon rdan , sucumbieron ó ce-
dieron á la fuerza de este torrente; pero al cabo
de un mes aquellos jornaleros se transformaban en
oradores jacobinos , en soldados dóciles y valien-
tes; aquellos representantes imminicaban una osa-
día y extraordinario poder á los ejércitos; y a fuer-
za de exigencias mudanzas , acababan por en-
contrar aquellos audaces genios que las cuctins-
taucias exigian.


Uu hombre se presentó .por fin á regularizar


FIWICESA. 97


s
te gran movimiento, y fué Carnot, oficial de in-Ienieros en otro tiempo, despues individuo de la


de la junta de salvacion pública y
orlLlyea


,


nrctiipudo introducir impunemente el órden e
c°illpa Yndo hasta cierto punto de su inviola


:n,
iones mas desarregladas, y sobre iodo,


dlaisirijiaPasedtriantá combinacion que ninguno de los ante-
riores ministros hubiera podido conseguir. tín,a,
de las principales causas de nuestros anteriores.
reveses era la confusion que acompaña siempre á
una agitacio n estrenada. Hallándose establecida la.junta con una fuerza irresistible, y revestido Car-
not de todo el poder de aquella, se obedeció ef
pensamiento del hombre sabio, que meditando en
todo el plan, prescribia movimientos perfectamen-
te ligados entre sí y dirigidos á un mismo objeto.
Los generales no podian ya, como en otro tiempolo habian hecho Custine v Dumouriez, obrar cada
uno por si solo, atrayendo á sí toda la guerra v los
medios de efectuarla. Los representantes 'tampoco:
podian ya dictar ni contrariar operacion ninguna,.
ni alterar las órdenes superiores; de modo, que
era preciso obedecer á la suprema voluntad de lajunta, y arreglarse al plan uniforme que había
prescrito. Colorado de esta manera en el centro y
dominandosobre todas las fronteras, la imaginacion
de Carnot debió esplayarse en su elevacion, y con-
cibió vastos proyectos en que se aunaban la pru-
dencia y la osadía. Prueba de esto es la instruccion


,


remitida á Houchard , pues aunque su.s planes tuv
sen sin duda á veces el inconveniente de estar for-
mados sobre una mesa, y que cuando l legaban sus
órdenes no eran va aplicables al lugar ni a las cir-
cunstancias; sin 'embargo, suplían con su. u niversa-


Biblioteca popular.


T. III. 449




258 nEYOLITION


en este último no teman ninguno; y asi pensaron
daba un apo yo entre el Escalda y el Sambre; pero


próxima campaña, Valenciennes y Maubeuge les


en Maubeuge, que por su situacion sobre el Sam-


hubieran proporcionado de este modo una excelen-


kerque hacia el centro de la línea, se hablan reu--
nido entre el Escalda y el Alosa, formando allí


El Quesnov de que acababan de apoderarse, les


bre les hubiera hecho dueños del espacio compren-
dido entre este rio y el liosa. Al empezarse la


ciese. Carnot pidió un plan al general para jiu.;


El espacio comprendido entre el liosa y el mar


Scarpa, el Escalda y él Sambre.,Los aliados al to-
mar á Conde y á. Valenciennes, se habían hecho
dueños de dos puntos importantes en el Escalda


lidad el inconveniente de los detalles, v nos a


osadamente al enemigo por formidable que pare


de sus ideas y conciliarlas con las de la junta,
decir con las suyas. Los aliados volviendo de "j


vas. Hemos bosquejado ya el teatro de la guerra.
le dividia en varias líneas, cuales son el Lvs, el


raron al siguiente año triunfos generales.


para ver á Jourdan, pues habla resuelto atacar


terrible mole que podia adquirir ventajas decisi-


Carnot habia acudido á la frontera del


-


segu,


Nort.


''


un"


te base de operaciones, que no hubiera hecho en-
teramente inútil su campaña de 1793; su último
provecto fue la ocupacion de Maubeuge.


Por parte de los franceses, en quienes ya co-
menzaba á desarrollarse el espíritu de combinacion,
se imaginó operar por Lila y Maubeuge contra las


1
dos alas del enemigo, y privándole así de sus dos
flancos, se creyó que tendría que sucumbir su cen-
tro. Verdad es que esto era esponerse á sufrir todo


FRANCESA. 259


So
ímpetu en una ú otra de sus dos alas, dejándole


la ventaja toda de su masa; pero había ciertamen-
te menos rutina en este pensamiento que en los
precedentes, y sobre todo, lo mas urgente era so-
correr á Maubeuge. Jourdan, dejando unos cin-
cuenta mil hombres en los campos de Gavarelle,
Lila y Cassel, para formar su ala izquierda, reu-
nía en Guisa cuanta gente le era posible. Había
juntado un ejército de cerca de cuarenta y cinco
mil hombres, organizados ya, y hacia regimentar
á toda prisa, á los nuevos reclutas de la quinta
permanente; pero reinaba tal desórden entre los
mismos reclutas, que fué preciso dejar destaca-
mentos de tropas de línea que los guardasen. Jour-
dan, pues, fijó en Guisa el punto de reunion de to-
dos ellos, p se adelantó con cinco columnas al so-
corro de Maubeuge.


El enemigo había acometido va á esta plaza,
que como las de Valenciennes y lila estaba soste-
nida por un campamento atrincherado en la orilla
derecha del Sambre, por el mismo lado por donde
los franceses se adelantaban. Dos divisiones, las de
los generales Desjardins y Maver, guardaban la
corriente del Sambre, una por la parte superior, y
y otra por bajo de Maubeuge. Lejos de adelantarse
el enemigo en dos columnas cerradas, rechazando
Desjardins á Maubeuge, y obligando á Hacer a re-
plegarse sobre Charleroi, donde hubiera sidoer-
dido, pasó el Sambre en pequeños trozos


'


y dejó
las divisiones de Desjardins Maver


formarse en
el campamento atrincherado'delaudeuge. Gran
fortuna era el haber separado á Jourdan de Des-
jardins, impidiéndole de este modo que aumentase
el ejército activo de los franceses; pero dejando


1




260, REVOLUC1ON


que se uniese Mayer al segundo, se les había deia
do formar en Maubeuge un cuerpo de veinte 11,71
hombres, que podia dejar de obrar como guarni


-


cion, especialmente al acercarse el ejercito grande
de Jourdan. Con todo, la dificultad de I'inten:
tantas fuerzas reunidas, era uno de los mayores
inconvenientes para Maubeuge, que podía. hasta
cierto punto disculpar á los generales enemigos
por la falta de haber permitido su incorporaciori


El príncipe de Coburgo, colocó á los holande-
ses en número de doce mil en la orilla izquierda
del Sambre, y mandó incendiar los almacenes de
Maubeuge para aumentar el hambre Puso al gene_
ral Colloredo en la orilla derecha. y le encargó:que
envistiese el campamento atrincherado. Clerfayt
delante de Colloredo, formó el cuerpo de observa_
clon, oponiéndoseá la marcha de Jourdan; los alia•
dos contaban con unos sesenta y cinco mil hombres.


Con un puco de audacia y genio hubiera podido
el príncipe de Coburgo dejar quince ó velute
hombres en observacion delante de Manbeuge,
marchar con cuarenta y cinco ó cincuenta mil ni.
tra, Jourdan, á quien infaliblemente hubiera derrota-
do; porque ademas de la ventaja de la ofensiva, y
de la igualdad del número, sus tropas debían arro-
llar á las nuestras todavía muy mal org,.,nizadas,
Pero en vez de adoptar este pian, dejó .


cerca de
treinta y cinco mil hombres alrededor de la plaza,
y quedó en observacion con unos treinta mil en las
posiciones de Dourters y Watignies. En tal estado
de cosas, no era difícil que el general Jourdawca-
yeso sobre un punto de la linea ocupada por el
cuerpo de observacion, marchase contra Colloredo
que cercaba el campamento atrincherado, le pu-




FRANCESA. 1264


sieso entre dos fuegos, y despues de haberle des-
baratado, se reuniese á todo el ejército de Man-


un total de sesenta milheuge, formando con él,
hombres, y batiendo á todos los aliados puestos en
la ribera de la derecha del Sambre. Para conseguir
esto, bastaba un solo ataque á Watignies, que era
el punt -. mas débil; pero dirigiéndose solo hacia
este lado, se dejaba abierto el camino de Avesnes
que iba á parara Guisa, donde se hallaba nuestra
base, y el sitio de reunion (le todos los depósitos.
El general francés prefirió un plan mas prudente,
aunque no tan fecundo, haciendo que el cuerpo de
observacion atacase por cuatro puntos, de modo
que quedase resguardado siempre el camino de
Avesnes y de Guisa. Por su izquierda destacó á la
division de Fromentin hacia Saint-Waast, con ér-
den de marchar entre el Salobre y la derecha del.
enemigo. El general 13a1land debió colocarse en el
centro y ea frente de Dourlers con algunas bate-
rias para contener á Clerfayt con un repetido fuego
de artillería. El general Duquesnoy se adelantó ha-
cia la derecha, contra Watignies, que formaba la
izquierda del enemigo un poco detrás de la posi-
cion central. Este punto estaba ocupado por un
pequeño cuerpo, y la division mandada por el ge-
neral Ileau regard, colocada aun mas alla de la de-
recha, debió apoyar á Duquesnoy en su ataque
contra Watignies. En estos diversos movimientos
poco combinados, no se




c'
diri oian á los puntos deci-


sivos, v se efectuaron el 1 é de octubre por la ma-
ñana. El general Fromentin se apoderó de S•in
Watignies, pero no habiendo tenido la precaucion


ecaucioti
de costear el bosque para ponerse á cubierto de
la caballería, fué atacado y cayó en la rambla de




262 REVOLUCION


r?Sait-Remy. En el centro, donde creían que
..ro-


mentin se'habia apoderado de Saint-Waast y den..
de se sabia que !a derecha habla logrado acercarse
á Watignies, quisieron pasar adelante y en vez de
bombardear á Dourlers se trató de tomarlo bser,un
opinion al parecer de Carnot, quedecidió el ataque
á pesar del general Jourdan. Nuestra in fantería se
arrojó al barranco que la separaba de D ourlers, le
atravesó sufriendo un fuego horroroso, y lle,6 á
una llanura donde tenia á su frente forinidabes
baterias, y en el flanco una numerosa caballería
que amagaba envestirle. Al mismo tiempo, unnue,
vo cuerpo de los que acababan de contribuirá der-
rotar á Fromentin , amenazaba atacarle tambien
por su izquierda. El general Jourdan se espuso
mayor peligro por sostenerla, pero se retiró, arre..
jándose desordenadamente al barranco, y felizmen-
te recobró sus posiciones sin que la persiguieran.
Hablamos perdido cerca de mil hombres en esta
tentativa, y nuestra izquierda al mando de Fro-
nientin, se habia quedado sin artillería. Solo el ge.
neral Duquesnoy salió con felicidad, consiguiendo
acercarse á Watignies.


Despues de esta tentativa, conocian mejor su
posicion los franceses. Vieron que Dourlers estaba
demasiado defendido para dirigir contra él el prin-
cipal ataque; que Watignies, guardado apenas por
el general Tercy, y colocado detrás de Dourlers,
era fácil de tomar,que ocupado una vez este
pueblo por el grueso 'de nuestras fuerzas, se gana-
rla necesariamente la posicion de Dourlers. Jour-
dan destacó por lo mismo seis ó siete mil hombres
hacia su derecha, con el fin de reforzar al general
Duquesnoy, y dió órden á Beauregard, que se ha-




FRANCESA. 263


Baba muy distante con su cuarta columna, para que
marchase de Eule á Obrechies, de modo que hiciese
un esfuerzo central sobre Watignies, en union con
el general Duquesaov; pero insistió en seguir su
demostracion sobreelcentro y en hacer marchar a
Fronientin hacia la izquierda para abrazar todo el
frente del enemigo.


El ataque comenzó al dia siguiente 16. Nues-
tra infantería, partiendo de los tres lugares de Di-
nata, de Michaux y Choisy, llegó á Watignies.
Los granaderos austriacos que unjan este punto
con Dourlers, fueron arrojados á los bosques; se
contuvo el ímpetu de la caballería enemiga con la
artiileria ligera, dispuesta al efecto, y se ocupó á
Watignies. Menos feliz el general Beauregard fuá
sorprendido por una brigada que destacaron con-
tra él los austriacos, y sus tropas, creyendo mayor
la fuerza del enemigo, se dispersó y abandonó
parte del terreno. En Dourlers y Saint-Waast se
hablan contenido mútuamente; pero Watignieses-
taba en nuestro poder, que era lo interesante. Jour-
dan, para asegurar su posicion, reforzó su derecha
con cinco ó seis mil hombres. ''Cobur o.o, demasiado
pronto en ceder al peligro, se retiró, á pesar del
triunfo obtenido contra Beauregard, v de la llegada
del duque de York, que venia á marchas forzadas
del otro lado del Sambre. Es probable que el te-
mor de que se uniesen los franceses con veinte mil
hombres del campamento atrincherado, no le dejó
continuar ocupando la orilla derecha del Sambre;
pero lo cierto es que si el ejército de Maubeuge
oir el cañon de Watignies hubiese atacado arpe-
queño cuerpo que formaba el cerco, y procurado
dirigirse contra Jourdan, losaliados hubieran po-




964 R E vourcrOiv
d'ido quedar derrotados. Asi lo pedian á gritos In
'saldados; pero el general Ferrand se o puso v


e
general Chance!, á quien equivocadamente sec're
vó culpable de esta falta, fué enviado al tribunal
revolucionario. El feliz ataque de Watiatigniesdecidia el levantamiento del sitio de Manheuge


'


asi
corno el de lloudtschoote habla decidido el del sitio
de Dunkerque; Ilarnesele la victoria de Watignies
y produjo en los ánimos una fuerte impresion.


flallabansc los aliados de esta manera c oncen-
trados entre Escalda y el Sombre. La junta de sal_
vacion pública quiso sacar partido de la v ictoria de
Watignies , del desaliento que había in fundido en
el enemigo , de la energía que habla dado á mies•
tro ejército y resolvió hacer el último esfuerzo>
con el que se lograra lanzar del territorio á los alia-
dos antes del invierno, y dejarlos con el sentimiens
to de haber perdido enteramente la campaña. El
parecer deJourdan y de Carnot eracontrario al de la
junta, pues juzgaronlque las lluvias, ya muy abun-
dan tesj, el mal estado de los caminos y el cansan-
ein de las tropas, eran razones suficientes para re-
tirarse á cuarteles de invierno, aconsejando que se
emplease esta estadon en disciplinar y organizar
el jeéreito ; pero la junta insistió en que quedase
li'br'e el territorio, diciendo, que en estacion seme-
jante • pocos resultados pocha tener una derrota.
Segun el pensamiento nuevamente concebido de
operar contra las alas, la junta mandó marchar de
un lado por Maubeuge y Charleroi , y de otro por
-Cysaing, Nlaulde Tornav , envolviendo de este
modo al enemigo en el territorio que [labia invadi-
do. Firmóse el decreto en 22 de octubre, y en su
consecuencia, espidiéronse las oportunas órdenes.


FRANCESA. 965


El
ejército de las A.rdenas debió un»set


sali
las guarniciones de las plazas uer es, sa (


ellas , reemplazandolas con las nuevas quintas.
Acababa de reproducirse con nuevo ardor la


guerra de la Vendée. Ya hemos visto que Canclaux
se !labia replegado á Nantes y vuéltose á Angers
á Saurnur las columnas de la alta Vendée. Antes deque se tuviese noticia de los nuevos decretos que
confundian en uno á los dos ejércitos de la Roche-
la V de Brest, confiriendo el mando al general Le-
chelle , preparó Canclaux otro movimiento ofensi-
vo. La guarnicion de Maguncia habia quedado re-
ducida á nueve ó diez mil hombres, tanto por la
guerra como por las -enfermedades, y la -divísion de
Brest derrotada bajo el mando de Beysser , se ha-
llaba casi desorganizada. Mas no por eso dejó de
intentar Canclaux una marcha en estremo atrevi-
da hacia el centro de la Vendée, obligando al mis-
mo tiempo á Rossignol á que le apoyase con su
ejército. Este, reunió inmediatamente un consejo de
guerra en Saumur el 2 de octubre, en que decidie-
ron que se reuniesen el dia 7 en Bressuire las co-
lumnas de Saumur, Thouars y la Chatagneraie , y


. marchasen desde aquel punto á Chatillon para
acompañar á Canclaux en el ataque. Prescribtóse
al mismo tiempo á las dos columnas de tuzon y los
Sables que guardasen la defensiva á causa de sus
últimos reveses y de los peligros que por la parte
.de la baja Vendée les amenazaban.


Durante este tiempo, Canclaux habla llegado el
1.0 de ocubre hacia Montaigu, enviando deslubler-
tas hasta San Fulgencio, para lograr unirse por la
derecha con la columna de Luna- , en caso de que
llegase este á tornar de nuevo la ofensiva. Aniela-




9.5.6
REVOLUCION


do por el buen éxito de su marcha, mandó el 26 á /,,
vanguardia, siempre á las órdenes de K leber,girse á Tiffauges. Cuatro mil maguncianos ene,
traron al ejército de Elbee y de ffoncharups en ..,:Sinforiano, y le derrotaron despues de un


sangri,to combate, lanzándole á, larga distancia. En aqn.
:misma tarde llegó el decreto de destitucion de Cau..


claux , Aubert- Duvavet y Grouchv, recibi éndot.con el mayor desagrado la columna de Magu ll e:é indignándose altamente Fhilippeaux , Guift
Medio v Rewbel, que vejan al ejército priva
de un escelente general , cuando se hallaba e


a
el mayor peligro en medio de la Vendée. Acer_
tada providencia era sin duda reunir ea uno sc
el mando del Oeste , mas era preciso elegir otrk
persona que pudiese soportar tan grave peso. Lelchelle, dice Kleber en sus memorias, era ignoran-te y pusilánime, y ni una vez sola se halló entre
las balas: siendo un mero oficial en el ejército dela
Rochela , subió repentinamente como Rossiguol,
por su concepto de patriotismo, pero no sabias que
careciendo del natural talento y denuedo de este,
era tan mal soldado, como pésimo general. Kleber
se hizo cargo del mando mientras él llegaba, que-
dándose en las mismas posiciones entre Montaiguy Lirones.


Lechelle llegó por fin el dia 8 de octubre , ce-
lebrándose un consejo de guerra en su presencia.
Acababa de saberse la marcha de las columnas deSaumur,


, Thouars, y la Chataigneraje hacia Bres-
suire , y se acordó entonces que se continuaria
marchando hacia Cbollet, donde se unirian con las
tres columnas reunidas en Bressuire, mandando al
mismo tiempo al resto de la division de Luzon, que


FRANCESA. 267


se adelantase hacia el punto general de reunion.


LCeiie
no colea lió una palabra de los razona-


mie
Chntos de los generales y lo aprobó todo , dicien-


do:
es preciso marchar mayestaosament e y en rnaa.


Weber dobló su mapa con desprecio, y Mediu di-
jo, que habian elegido al hombre mas ignorante pa-
ra mandar el ejército mas comprometido. Desde
entonces los representantes encargaron á Kleber
que dirigiese él solo las operaciones, contentándose
por formalidad, con dar cuenta á, Lechelle, el cual
se aprovechó de esta ocasion para estar lejos del
campo de batalla. Apartado del peligro , aborrecia
á los valientes que se batian por él , pero á lo me-
nos les dejaba batirse cuando y como les acomo-
daba.Viendo entonces Charette los riesgos que a
nabau á los gefes de la alta Vendée, -se p m-?
ellos, dando por pretexto falsos motivosd,deseos-
tento, dirigiéndose á la costa , con el proyecto
apoderarse, de la isla de Noirmutiers, .
en efecto el dia 12 por una sorpresa y ello. laltergair-6
cion del comandante; de modoue con esto se ha-
llaba seguro de salvar su division de entrar en
tratos con los ingleses, a dejaba eyspuesto el par-
tido de la alta Vendé , una ruina casi inevitable.
El interés de la causac 'e podia haberle inspi-
rado otra resolucion, atictuatnTlo á la columna de Ma-
guncia por la espalda, pues tal vez hubiera logra-
do destruirla. Los geles principal, escri
bieron repetidas cartas oe. i


l


l


n


eejsetie iotljeto, pero jamás
merecieron respuestaael


Por todas partes se ha laban comprometidos los
gefesde laalta Vendé,ee Las columnas republicanas
que debian reunirse en Bressuire, se hallaban allí




268 REVOLUCION
en la época prefijada , y se hahian Cocamivad


o
eldia 9 desde Bressuirc á Chatillon , encontrán


doen el camino con el ejército de Lescure que
insieron en completa derrota. Westermai,


se habla devuelto el mando, iba siempre en lava,,_
vem-dia


frente de al eoinos centenares de h
on


guar •
tires , y mitró en Chatillon el 9 por la tarde. ki
guíente dia 1 o llegó todo el ejército, y duranie¿---
te movimiento ,


Lescure , y Larochejacqueleinh
.bian llamado en su socorro al grueso del ejército-,
que no distaba mucho de ellos , porque abocados
al centro del pais , combatian unos y otros á corta
distancia. Todos los generales reunidos resolvieron
trasladarse á Chatillon, y emprendieron su marcha
el dia 11. Westermann avanzaba ya desde chau,
clon á Montagne, con quinientos hombres de van-
guardia, no creyendo al principio que tuviera que
habérselas con todo un ejercito, por lo cual no so-
licitó grandes auxilios de su general. Pero cercado
de repente. se vió obligado á retroceder con la ma-
yor precipitacion entrando en Chatillon con su tr9-
pa; v fué tal el desórden que en la ciudad se intro...
dujo', que el ejército republicano la abandonó le
instante; pero Westerman, reuniéndose á Chalbol
b"general gele s y con algunos valientes alrededor.
suyo, contuvo la fuga y volvió á situarse mu y in-
mediato á Chatillon. XI entrar la noche dijo á
nos soldados su yos que hablan huido: «Hoy ha-
«beis perdido ei honor, y es preciso recobrado,.
Y poniéndose á la cabeza de cien ginetes , man.
-montará la grupa a otros tantos granaderos,
:mientras los vendeanos estaban por la noche
Chatillon unos dormidos y embriagados otros ,
y o el atrevimiento de entrar allí y arrojarse eme


FRANCESA.


dio de todo un ejército. El desórden fué estraordi-
paria y espantosa lacarnicerm, pues los yendeanos
sin conocerse peleaban entre


, en.neclie de una
horrorosa,ófusioncon sin que se librasen de la muer-


te, mugeres, niños ni ancianos.yester mann salió
al ra yar el alba con los treinta ó cuarenta solda-dos que le quedaban, y fue á reunirse con el grueso
del ejército á una legua de la ciudad. Fue tal el
horroroso espectáculo que se mostró á los vendea-
nos el dia 12 , que salieron precipitadamente de
Chatillon , anegado de sangre y devorado por las
llamas, y marcharon hacia el lido de Cholla , por
donde debían dirigirse los maguncianos. Chalbos,
despues de haber restablecido el órdeu en su di-
vision, volvió a Chatillon al dia siguiente-14, pre-
parandose á avanzar de nuevo para unirse el ejér-
cito de Nones.


Todos los gefes vendeanos , d' Elbee , Bou-
champs, Lescure y Larochejacquelein , se hallaban
reunidos con sus fu erzas en los alrededores de Cho-
lla. Los maguncianos que habian emprendido su
marcha el dia 14, estaban ya cerca; la columna de
Chatillon, tánibien se hallaba á corta distancia , y
la division de Luzon que dehia venir á colocarse-
entre las columnas de ,Maguncia y Chanflón , se
acercaba del mismo modo. Aproximabase pues el
momento de la reunion general. El 15 marchaba en
dos columnas el ejército de Maguncia hacia Mor-
tagne, que acababa de evacuarse , formando Kle-
ber la izquierda con el cuerpo de batalla, y 'Jean --
puy la derecha. Al mismo tiempo llegaba cerca de
Mortagne la columna de Loza', esperando halar-
Me conun batallon de guías, que Lechen habladid


o colocar en el camino; pero este general inútil


1




70 nEvotucioN
para todo, ni siquiera se !labia tornado este


cuida_do accesorio. La columna fue , pues, sorprendl-
por Lescure, y cercada por todas partes, pero i;p4
gó felizmente'Beaupuy que estaba próximo por
posicion hácia Mortagne, y logró libertarla


Cre h'a,zando ademas á los vendeanos. El desgraciado be
cure recibió entonces un balazo por encima del,'
ceja y cayó en los brazos de sus soldados quer
cogieron y emprendieron la fuga , con lo


cual s!
reunió la columna de Luzon á la de Beaupuv ou`
Yo mando acababa de tomar el jóven Marceau. porla izquierda y al mismo tiempo, sostenía Kleber DO
combate hácia San Cristóbal , rechazando al ene-
migo. El 15 por la tarde vivaqueaban todas lastro.
pas republicanas en los campos delante de Chollet,
á donde se balan retirado los vendeanos. La divi.
sion de Luzon constaba de tres mil h ombres, que
unidos á la columna de Maguncia , hacian un total
de doce á trece mil hombres.


Al dia siguiente 16 por la mañana, evacuary
los vendeanos á Chollet despues de"algunos cafi, -
nazos , v se retiraron á Beaupeau. Kleber
inmediatamente , y prohibiendo el saqueo 1).:
pena de la vida, hizo que se observarse el may.
orden. Lo mismo ejecutó en llortagne la coluriin
de Luzon, asi, los historiadores que han dicho que
Chollet v Mortagne fueron incendiados, han come.


Mido un 'error, ó afirmado una mentira.
Tomó Kleber al instante todas sus disposiciones


porque Lechelle se habla quedado dos leguas
detras. Por delante de Chollet, pasa el rio Moine,
y mas allá se encuentra un terreno montuoso
desigual, que forma en sus alturas un semicírculo.
A la izquierda se halla el bosque de Chollet , y en


FRANCESA•


eulcentro de esta misma poblacion y á la derecha,
n e


que al


evado castillo
atacó con


del
la
bos
re-


. Ker colocó delante
Beaupuy con la lebvanguard


serva de los maguncianos, detras de la vanguardia
y de modo que pudiese sostenerla; situó la columnade Luzon mandada por Marceau en el centro , á
Virneux con el resto de los maguncianos á la deie-
cha , y sobre las alturas. En la noche del 16 al 17
llegó la columna de Chatillon con unos nueve ó diez
mil hombres, ascendiendo las fuerzas republicanas
á veinte mil próximamente. Celebróse un consejo el 17
por la mañana, y Kleber, que no se hallaba con-
tento con su posicion delante de Chollet , porque
solo tenia una retirada por el puente del rio Moine
que conduce á la ciudad , quería marchar adelante
para cercar á Beaupreau y cortar el Loira á los ven-
deanos. Los representantes se opusieron á su de-
signio, porque la columna que habia venido de Cha-
tillon, necesitaba un dia de descanso.


Durante este tiempo; tuvieron junta en Brean-
- preau los gefes vendeanos en medio de una confu-
sion horrible. Los labradores llevaban consigo sus
mugeres, hijos y ganados, formando una emi .Ta-
cion de mas de cien mil individuos. Larrochljac-
quelein y d' Elbée, hubieran querido permanecer
en la orilla izquierda hasta el último momento;
pero Talmont y d' Autichamp, que tenian gran in-
tlujo en Bretaña, deseaban con vivas ansias tras-
ladarse á la orilla derecha. Bonchamps, que pre-
via una grande empresa en una escursion hácia
las costas del Norte, y que segun se decia tenia
un proyecto con la Inglaterra


'


opinaba pasar el
Loira. Sin embargo, no estaba distante de hacer
un último esfuerzo, y aun de dar una batalla de-




I


r
272 REVOLUCION


cisiva delante de Chollet; pero antes dé em
P e- -.liarse en ella envió á Varedes un destacamento de


tro mil hombres, para tomar un paso en el Lega.
en caso de derrota. otra


Resuelta ya la batalla, se adelantaron los ven
deanos en número de cuarenta mil hombre s sol;
Chollet el 15 de octubre á la una del dia. No es-
peraban ser atacados los generales republicanos-
y por lo tanto acababan de mandar un dia de de's
canso. Los vendeanos iban divididos en tres co.
lumnas: la una se dirijia hacia la izquierda, donde
estaban Beaupuy y Haxo, la otra hacia el centro
mandada por Marceau, y la tercera á la derecha,
confiada á Vime.ux. Los vendeanos m a rchaban eá


.linea y en lila como tropas regulares, y todos los
gefes heridos que podian sostenerse á caballo, iban
en medio de su gente para animarlos, uu u n dia
que debia decidir de su existencia y de la posi.
clon de sus hogares. Entre Beupreau y e! Loira,
celebraban misa en cada lugar que les quedaba, y
se encomendaban al cielo por una causa tan desde
eluda y espuesta.


Emprenden su movimiento los vendeanos y se
acercan á la vanguardiade l3eaupuv, colocada, co-
mo hemos dicho. en una llanura delante del bos-
que de Cholla. Parte de ellas se adelantan en co-
lumna cerrada, y carga con la mejor tropa de lí-
nea; los otros se esparcen en guerrilla para envol-
ver la vanguardia y aun á la izquierda, penetran-
do en el bosque de Chollet. Estrechados los repu-
blicanos tienen que replegarse, y Beaupu y, á quien
hablan matado va dos caballos, cae enredado en :1
estrivo. é iba aser hecho prisionero , cuando se
echa detras de una caja de municiones, toma otro


FRANCESA. 273


caballo y va á unirse con su columna. Al mismo
tiempo llega Kleber al ala amenazada; manda al
centro y á la derecha que se mantengan firmes, y
á Chalbos que haga salir de Choller una de sus co-
lumnas para ir en socorro de la izquierda; colocán-
dose él mismo junto á }laxo: con esto reanima sus,
batallones y hace que vuelvan á avanzar á los que
hablan cedido al mayor número. Los vendeanos
rechazados á su vez, vuelven á cargar encarniza-
damente, y á ser de nuevo rechazados , y al mis-
mo tiempo se empeña el combate en el centro y en
la derecha con la mismo furia , en cuya segunda
posicion se halla Vimeux, tan bien situado, que
fueron impotentes todos los esfuerzos del ene-
migo.


Con todo , en el centro logran los vendeanos
mas ventaja que en las dos alas , penetrando en la
hondonada donde se halla el jóven Marceau. Llega
Kleber en apoyo de la columna de Luzon , y al
mismo tiempo sale de Chollet una de las divisiones
de Chalbos que habia llamado, en número de cua-
tro mil hombres, refuerzo muy importante á la sa-
zona pero esta division, mal organizada, como to-
das las del ejército de laRochela, al ver tan mortí-
fero v continuado fuego se dispersa, y entra ea
Chollet desordenada. Kleber y Marceau permane-
cen en el centro ccn la única columna de Luzon
cuyo gefe, el jóven Alarceau, no se intimida, deja
acercarse al enemigo á tiro de fusil, saca
artilleria, y con su inesperado fuego,




ue sucontiene y
abrasa á los vendeanos. Estos resisten al principio
estrechándose para guardarse de aquella lluvia de
metralla, pero ceden luego y huyen en dispersion.
Al mismo tiempo se generaliza su derrota en ei


Biblioleca popular.
T. III. 450




di


9.74 REVOLUCION
centro , en la derecha y en la i zquierda ; y Beall
puy con su vanguardia reunida los persigue --s'in'descanso.


Solo las columnas de Maguncia y !Ag•an eran
las que habían tomado parte en la aceion , ijo-
do que trece mil hombres hablan derrotado á coa
renta mil. Por una y otra parte se presentaron-
pruebas del mayor valor , pero la regularidad y.
la disciplina dieron la ventaja á los republicanos
Marceau, Beaupuy y Merlín, que en persona apuul
talan los cañones, manifestaron el mayor h erois-
mo. Kleber probó su acierto y vigor acostumbra-
dos en los campos de batalla. De los vendeanos'
Elhée v honchamps fueron heridos de muerte
dospues de haber hecho prodigios de valor , que
dando de aquellos gefes únicamente Larrochejac-
queleio, aunque nada 'labia omitido para recibir
tambien gloriosas heridas, durando la accion des-
de las dos hasta las seis de la tarde.


Era muy obscura la noche y los vendeanos huian
aceleradaniente tirando sus zuecos por el camino.
Beaupuv los seguia desapoderado, uniéndosele
Westermann, que no queriendo hallarse ea la
inaccion de las tropas de Chalbos, tomó un cuer-
po de caballería , y perseguía á todo escape á los
fugitivos. Despues de haberlos seguidolargo tiem-
po,. se detuvieron para dar descanso á sus tropas;
sin embargo, creyendo encontrar mejores provi-
siones en Beaupreau que en Chollet, se atreven á
marchar sobre aquel punto, donde se suponia que
se habla retirado el grueso de los vendeanos, cu-
ya fuga Babia sido tan rápida, que parte de ellos
se hallaba ya en San Florencio á las orillas del
Loira. Los denlas al acercarse los republicanos, sa-


FRANCESA. 975


lieron desordenados de Beaupreau, cediendo este
punto. donde hubieran podido defenderse.


Al dia siguiente 48 por la mañana, marchó to-
do el ejército desde Chollet á Beaupreau y las
avanzadas de Beaupuy, colocadas en el camino de
San Florencio, vieron acudir una multitud de per-
sonasgritando: ¡viva la república! viva Banchampst
Preguntáronles que significaba aquello, y respon-
dieron proclamando á Bonchamps, como su liber-
tador. Efectivamente este jóven héroe, tendido so-
bre un colchan, y próximo á espirar de resultas de
un balazo en el bajo vientre, habla pedido y obte-
nido el perdon de cuatro mil prisioneros que lleva-
ban consigo los vendeanos y que querian fusilar;
prisioneros que iban á unirse con el ejército repu-
blicano.


Ochenta mil personas entre mugeres, niños,
ancianos v gente armada se hallaban en este mo-
mento á 'orillas del Loira, con los restos de lo que
les quedaba, disputando veinte barcas para pa-
sar á la otra orilla. El consejo superior, compues-
to de los gefes que podian dar todavía su dicta-
men, deliberaba sobre si convendria separarse ó
llevar la guerra á Bretaña. Algunos hubieran que-
rido dispersarse por la Vendée y ocultarse en ella,
esperanda á mejores tiempos, uno de los cuales era
Larrochejacquelein, que aconsejaba dejarse matarien la orilla zquierda antes de pasar á la derecha.
Prevaleció sin embargo la opinion contraria, y se
decidieron á permanecer unidos, y
lante: pero acababa de


a marchar ade-
espirar Bonehamps , y na-


die era capaz de seguir los proyectos que respecto
á Bretaña habla formado. Enviaron d' Elbée mo-
ribundo á Noirinourtiers, y llevabanáLescure con




.276 REVOLCCION
una herida mortal en una camilla. Ochenta


-


;1personas abandonaban sus campos , yendo á des_)
unir los vecinos, y á buscar su ruina. ¿y por gel?
Por una causa absurda y desesperada, íshipócrita-
mente defendida. Mientras estos desgraciados se
esponiau generosamente á tantos males, apenas
pensaban ellos en la liga, y los emigrados anda_
han intrigando por las córtes, batiéndose solamea_
te algunos en el Rin, pero en las filas de los estraa_
fieros; y nadie se había acordado de enviar un es_
cudo ni un soldado á aquella infeliz Vendée, ce_
lebre ya en veinte combates heróicos, y á la sa_
zon vencida, fugitiva y moribunda.


Los generales republicanos se reunieron en
Beaupreau, y resolvieron allí separarse , trasla-
dándose unos á Nantes, y otros á Xngers para im-
pedir cualquiera tentativa contra ambas plazas,
La opinion de los representantes, de que Kleber
no participaba sin embargo, era que la Yendee que-
daba destruida. La Vendée no existe ya, escribie-
ron á la Convencion; y habiendo dacio de plazo al
ejército para concluir con ella hasta el 20 de oc-
tubre, él lo había conseguido el 48. El ejército del
Norte habia ganado el mismo dia la accion de M'a-
tiguies y terminado la campaña, alzando el sitio
de Maubeuge; de modo (lucia Convencion parecia
que no tenia mas que decretar victorias paraeon• •
seguirlas. Rayó en delirio el entusiasmo de Paris..
y de toda la Francia, creyendo que antes de terral
nar la estacion, la reptiblica triunfaria de todos los::


-soberanos conjurados contra ella.
Solo un suceso podía desvanecer esta alegría,


que era la pérdida de las lineas de Wissemburgo
en el Rin, atacadas en 13 y 4 de octubre. Des-


FRANCESi. 217


pues del contratiempo de Pirm aseas liemos dejado
á los prusianos y austriacos delante de las líneas
del Sarre y del Lauter , amenazandoancnonetáerlloass


lance
cada momento. Los prusianos hosti,


ses en las orillas del Sarre, les obligaron á
retroceder, v el cuerpo de los Vosgos, rechazado
mas allá de nornbach, se retiró á larga distancia
á Bitche en el corazou de las montañas; el ejército
del Mosela, lanzado hasta Sarreguemines, quedó
separado del cuerpo -de los Vosgos y del ejército
del Rin. En esta posicion, los prusianos que ha-
bian pasado la linea comun del Sarre, y del Lan -
ter en e! flanco occidental, fácilmente podían en-
volver á los del Wisemburgo por su estreniidad
izquierda, y entonces precisamente habian de caer
en su poder estas líneas, como asi sucedió el 13 de
octubre. La Prusia y el Austria que hemos visto
enemistadas, se reconciliaron por fin; y el rey
de Prusia había pasado a Polonia, dejando él
mando á Brunswick, con Orden de que se entendie-
ra con Wurmser. Este, debía atacar las líneas del
Lauter con siete columnas del 13 al •11. de octubre,
mientras los prusianos marchaban paralelos á la
linea de los Vosgos hasta Bache, mucho mas allá
de la altura Wissemburgo. La primera linea á las
órdenes del príncipe de M'aldea , encargado de
pasar el Rin en Seltz y de cortar á Lauterburgo,
encontró en la aspereza de los sitios y en el denue-
do de medio batallon de los Pirineos, invencibles
obstáculos; la segunda, aunque pasó las lineasor
debajo de Lauterburgo, fue rechazada; las de-
mas, despues de haber obtenido mas arriba de Wis-
semburgo, ventajas que se neutralizaron con la .11
gorosa resistencia de los franceses


', se apodera--




278 REVOLCCION


ron sin embargo de Wissemburgo• Nuestras
tr°-1pas se retiraron al puestode Geisberg, situado 1 npoco detras de Wissemburgo, y mucho mas difi-


cilde tomar. No se podi an, pues, mirar como entera-
mente perdidas los líneas de Wissemburge , per-
la noticia de haber marchado los prusianos liad:
el lado occidental, obligó al general francés á re-
troceder á Haguenau, y las líneas del Lamer ce:
diendo de este modo parte del territorio losaha
dos. En este punto pues, se hallaba invadida la
frontera, pero los triunfos del Norte y de la Ven_
dée dejaron sin efecto esta mala noticia, enviando
á la Alsacia, á Sain-Just y á Lebas, para repri-
mir los movimientos que suscitaban en Strashurgo
la nobleza alsaciana y los emigrados. Enviáronse
por esta parte numerosos alistamientos, y se con-
solaron con la resolucion de vencer en este punto
como en todos los otros.


Quedaban, pues, disipados los grandes temores
queso hablan concebido en el mes de agosto antes
de las victorias de Hondtschoote y de \Vatignies,
antes de la toma de Lyon y la retirada de los pia-
monteses al otro lado de los Alpes y antes de los
triunfos de la Veudée. Ya en aquel momento se
veia libre de enemigos la frontera del Norte, que
era la mas importante y la que mas riesgo corría:
Lvon recobrado por la república, sometida la
Vendée, y sofocadas todas las rebeliones en el in-
terior hasta la frontera de Italia, donde si bien re-
sistia la plaza de Tolon; resistía sola. Con un triun-
fo mas en los Pirineos, en Tolon, y en el Rin, que-
daba enteramente victoriosa la república, sin que
esta última ventaja pareciese mucho mas difícil de
conseguir que las anteriores. La empresa no ha:-


FRANCESA. 579


bia concluido sin duda , pero podia serio muy


en
breve, haciendo los mismos esfuerzos, y


em.


pleando los mismos medios; y si todavía los animos
no se hallaban enteramente satisfechos, tampoco se
creían ya en el inminente riesgo de muerte pró-
xima.




CAPITULO VI.


Efectos de las leyes revolucionarias, destierras á I.you, Mana,
y Burdeos —Persecuciones contra los sospechosos. I nterior dolas cárceles de Paris ; estado de los presos en la Consergeria
Separan á María-Antonieta de su ¡antilla, y la conducen á In,Consergeria ; tormentos que la hacen sufrir. Atroz conducta
de llebert en el proceso de la reina ante el tribunal revolu-
cionario. Condénanla á muerte y se ejecuta la sentencia.—Por_
menores de la causa y suplicio de los girondings.—Ejecucion
del duque de Orleans , de Bailly y de madama Roland.—Terror
general. Segunda ley del •masimum.—Agiotage. Falsifican un
decreto cuatro dipulados.—Establecimiento del nuevo sistema
suelde() y del calendario republicano. Abolicion de los antiguos
cultos: abjuración do Gobel , obispo de Paris. Establecimiento
del culto do la razon.


Llevábanse á efecto en toda su estension y con
el mayor vigor las providencias revolucionarias
decretadas para la salva.cion de la Francia, y como
concebidas por hombres tan fogosos, eran violentas
en su principio y mucho mas en su aplicacion, por
ser ejecutadas lejos de sus autores v en una region
iuferior, en que las pasiones , siendo menos ilus-
tradas, dehian ser leas feroces. Se obligaba á parte
de los ciudadanos á abandonar sus casas; á otros se
les encerraba como sospechosos, se apoderaban de
dinero y géneros para cubrir las necesidades de
los ejércitos; se imponian como servicios los tras-


PRANCESi.
281


portes acelerados , y en cambio de ellos ó de los
objetos apresados, se daban asignados , ó


contra el Estado, que
un credi-


to
.no inspiraba confianza


alguna. Se continuaba sin interrupcion el reparti-
miento del empréstito forzoso, diciendo los repar-
tidores de los pueblos á unos: vosotros teneis diez
mil libras de rentas, y á otros ; vosotros veinte ; y
todos sin poder replicar , estaban precisados á
aprontar la suma pedida le esta escandalosa ar -
bitrariedad resultaban inmensos perjuicio s ; pero
los ejércitos se llenaban de hombres, y los depósi-
tos de abundantes víveres , v empezaba n 5 cobrar-
se los mil millones de asignados que dehian retirar-
se de la circulacion. Nunca se obra con esta pre-
cipitacion , ni se salva asi á un Estado que se ve en
peligro sin causar los mayores perjuicios.


En los sitios donde por ser mas inminente el
riesgo habian exigido la presencia de los comisio-
nados de la Conveucion , las providencias revolu-
cionarias eran aun mas rigorosas. En la proximi-
dad de las fronteras, y en todos los departamentos
sospechosos de federalistas , estos comisionados
hahian hecho que se armase toda la pohlacion ;• lo
habian puesto todo en requisicion recargado á
los ricos con impuestos revolucionarios, ademas
del general del empréstito forzoso, acelerando el
arresto de los sospechosos, y á, veces haciéndolos
juzgar por comisiones revolucionarias que ellos ha-
blan creado. Laplanehe , enviado 'g de, ddeep‘artadineuto
del Cher, decia á los jacobinos el
rio: «En todas partes está el terror á la .(e.51tri.delnindiae-I
«dia, en todas partes he impuesto contribuciones
«á !os ricos y aristócratas. Orleans me ha nntre-
«do cincuenta mil libras, y en dos dias que he


entrega-




182
REVOLUCION


«tado en Bourges he sacado dos millones. Como
«podia hallarme en todas parles , me han


s u p lid«mis delegados, y habiendo uno de estos iropn,,,
ato á un tal Mamin , que era dueño de siete
«nes, la contrihucion de cuarenta mil libras ser
«quejado á la Convencion, la cual ha aplaudido


inai«conducta ; pero si le hubiese yo mismo fijado hi
«cupo, hubiera pagado dos millones. En odeais`
«he hecho que me diesen cuenta públicamente-«mis delegados, y asi lo han verificado en el seno


reunido muchasInmas
eblo


en todas partes,
cuentas., y: He hecho ftualir las campa_


«


«de la sociedad popular , habiendo saiplacrieron(aiduioasel


«deponiendo á todos los federalistas, encarcelando
«á los sospechosos, y apoyando á los descamisa-
,(dos. Algunos sacerdotes tenian muchas coludí-
«dados en sus casas de reclusion, mientras los des.
«camisados estaban tendidos sobre paja en las pri-
«siones; de manera que los primeros me han dado
«colchones para los segundos. He hecho que se
«casen todos los curas , y he entusiasmado por
«todas partes los ánimos y corazones. líe organi-
«zado fabricas de armas 5,


visitado los talleres, cár-
«celes y hospitales. He hecho salir muchos bata-
«Dones del alistamiento general, he pasado revista
«a infinidad de guardias nacionales para republi-
«canizarlos y he llevado á muchos realistas á la
e: 'finalmente , he cumplido con mi en-


«cargo imperativo, y en todas partes he procedido
«como ardiente montañés y representante revolu-
cionario.


En las tres ciudades principales de los confede-
rados , Lyon, Marsella y Burdeos, fue donde los


.representantes sobre todo acababan de infundir un


FRANCESA.' 283


terror estraordinario. El formidabde decreto dado
contra Lyon mandaba, que fuesen j uzgados los re-


su
militar;,


s cómplices por una comision
(bjeuiedleossyaristácratas mantuviesen á los descamisa-
dos, que se derribasen las casas de los ricos, y se
trocase el nombre de la ciudad. Encargóse la eje-
cucion de este decreto á Collot-d'Herhols , Nlari-
bon-.Montau t y Fonché de Nantes, los cuales se
dirijieron á la ciudad independien te , llevando con-
sigo cuarenta jacobinos , para plantear un nueve
club v propalar los principios de la sociedad ma-
dre. Pué siguiéndolos Ronsin con dos mil hombres
del ejército revolucionario , y pronto empezaron á
descargar sus furores. Los representantes dieron
el primer martillazo á una de las casas destinadas
á ser demolidas, y al punto empezaron ochocientos
trabajadores á destruir las calles mas hermosas. Al
propio tiempo comenzaron los destierros , llevando
á la guillotina ó fusilando cada dia cincuenta ó se-
senta de los lyoneses que infundían sospechas de
haber tomado las armas. Aterrada se hallaba esta
infeliz ciudad, mientras los comisionados enviados
para castigarla, altivos y cebados en la efusion de
sangre , creyendo á cada grito de dolor que iban á
ver reproducirse la revolucion, escribían á la Con-
vencion que aun no estaban subyugados b s aris-
tócratas ; que esperaban ocasion 'para amotinarse,
y que para disipar todo temor' - era preciso hacer
salir parte de la poblacion, v matar la restante.
Como los medios emplados hasta t
recian bastante ejecutivos ', C enAniceersb¿iisl°i1
minar los edificios para destruirlos y emplear la
metralla para sacrificar á los proscritos ; y asi es-
cribió á la Convencion, que en breve se valdria de




281
REVOLUCION


medios mas prontos y eficaces para castigar á la
ciudad rebelde.


Ea Marsella habian espirado ya m uchas vfmas, pero el mayor furor de los representantes
dirijia contra Tolon , cuyo sitio Continuaban


Apurábanse en la Gironda las venganzas tan,bien con el mayor furor. Isaheau v Tallien e
Man colocado en la Reole, donde se ocupa:iaenrelnni
formar el núcleo de un ejército revol u cionario parapenetrar en Burdeos , esforzándose en tretanto eadesorganizar las secciones de esta ciudad. Al
to se habian valido de una seccion toda m ontañe-
sa , y que logrando intimidar á las domas, hicieron
que se cerrase sucesivamente el club fed eralista ,


yque se depusiesen las autoridades departamenta:
les. Entonces entraron en triunfo en Bu rdeos, y
repusieron al Ayuntamiento y autoridades monta-
ñesas , dando poco despues un decreto en que se
ordenaba , que el gobierno de Burdeos fuese
tar , que quedasen desarmados todos los habitan-
tes , que fuesen los.aristócratas v federalistas juz-
gados por una comision especial, y que se impu-
siese al momento una contribucion estraordinaria
á los ricos, para suplir los gastos del ejército re-
volucionario; decreto que fué puesto inmediatamen-
te en ejecucion, quedando desarmados los ciudada-
nos, y muriendo una porcion de gente.


Por este tiempo fué cuando los diputados fugi-
tivos que se habian embarcado en Bretaña para la
Gironda, llegaron á Burdeos, y fueron lodosa
buscar un asilo en casa de un pariente de Guadet
en las grutas de San Emilion. Sahíase vagamente
que estaban ocultos por esta parte ; y Tallien ha-
cia los mayores esfuerzos para descubrirlos; pero


FRANCESA. 283


aun no lo habia logrado , hasta que por desgracia
dió con Biroteau, llegado de Lyon para embarcar-
se en Burdeos . Con este último no hablaba la ley,y,rdlien apenas comprobó la identidad de la per-
sona, consumó la ejecucion. Tambien fué descu-
bierto Duchatel, y como no estaba fuera de la ley,
le trasladaron á Paris para que le juzgase el tribu-
nal revolucionario, y le agregaron los tres jóvenes
amigos Rioufe , Girey-Dupre y MARCHEN:1 , que
como hemos visto, se habian unido á la causa de
los girondinos.


De esta manera todas las grandes ciudades
de Francia sufrian las venganzas de la Montaña;
pero Paris, lleno de las víctimas mas ilustres, iba
a ser el teatro de mayores crueldades.


Entre tanto se preparaba el proceso de María
Antonieta, dolos giroudinos


'


del duque de Orleans,
de Bailly y de una multitud de generales y minis-
tros, y se llenaban las cárceles de sospechosos. El
Ayuntamiento de Paris, como hemos dicho, se ha-
bía abrogado una especie de autoridad legislativa
sobre todos los objetos de policía, subsistencia,
comercio y culto, y coneada decreto daba un acuer-
do de esplicacion, paraampliar ó reducir la volun-
tad de la Convencion , cuando la requisitoria de
Chaumette , amplió estraordinariamente la definí-
cion de sospechosos, dada por la ley de 17 de se-
tiembre, y Chatunette en una instruccion munici-
pal 'labia enumerado las condiciones por las que
debian ser conocidos; esta instruccion remitida á
las secciones de Paris, y luego á o as .las de la re-
pública, estaba concebida en los términos si-
guientes:


«Seran considerados corno sospechosos; 1° To-




286.
REVOLUCION


«dos aquellos que en las Asambleas del
pueblo«primen su entusiasmo con discursos
tu diadro:«gritos descompasados y amenazas: 2. e0s


, Los
u-,


«mas cuerdos hablan misteriosamente de los n
111,1,«de la república, se compadecen de la suerte del


«pueblo, y están siempre dispuestos á esparcí r no f
«cias desagradables con fingido sentimiento :3. 0


1,0S--«que han ido variando de conducta y
espre'sio-


«nes segun los acontecimientos, los que sin darse
«por entendidos de los crímenes de los realistas
«federalistas declaman enfaticamente contra las


.g,
«ceras faltas (le los patriotas, fingiendo para


a pa-recer republicanos, una rigidez yseveridad esto_
«diarias, que dulcifican apenas se trata de un !no-
«deradl) ó aristócrata; 4.°, Los que com padecen ádos arrendadores y comerciantes avaros, contra
«quienes la le y


ha tomado providencias; 5.°
,
los


«que teniendo siempre en la boca las palabras li-9berlad, república y patria, se tratan con los ex-no.
«aleó, clérigos, contrarevol uciona ríos, aristócratas,
«fuldenses y moderados, interesándose porsu suer-
«te ; 6. 0


, Los que ninguna parte activa han tenido en
«lo concerniente á la revolucion y que alegan por
«pretesto haber pagado las contribuciones, dona--
«tivos patrióticos ó servicios en la guardia nacio-
nal por reemplazo 6 de otro modo; 7. 0 , Los que


«han recibido con indiferencia la constitucion re-
«publ icana , y han mostrado falsos temores por su
« establecimiento v duracion 8.", los que no ha-
«hiendo hecho nada contra la libertad tampoco
«han hecho nada ea favor de ella : 9. 0 , los que no
«asisten á sus secciones, pretestando que no saben
« hablar ó que se lo impiden sus ocupaciones ; los
«que hablan con desprecio de las autoridades


287


de losFilsiNgneoEss,Ad..e la le y_,s dd
e
e


la
is iso-


«ciedades populares y
de los defensw c.


i,idIa, sos'
que hanfirmadopelaciones contrare-


:ticí


ltaolucionarias, ó asistido á sociedades y clubs an-
vicos; y 12, Los que son conocidos por bom-


«ores de mala fé, partidarios de LaraVette,
que


«han marchado á. paso de ataque at campo de
aparte.»




semejante debía ser infinito el
número de sospechosos, que se elevó muy pronto
eu


Paris desde algunos centenares hasta tres mil
individuos. Pusieronse al principio en las casas
consistoriales, en la Fuerza, en la Conserzería, en
la !abadía, en Santa Pelagia, en las. Magdeloneta,
yen todas las prisiones ordinarias del Estado; pe-
ro no siendo bastantes estos espaciosos encierros,
se trató de establecer nuevas casas de reclusion,
destinadas principalmente á los presos políticos.
Los gastos de custodia eran de cuenta de los pre-
sos, y así se alquilaron casas á costa suya, eligién-
dose una en la calle del infierno, conocida con el
nombre de Casa de Puerto Libre, v otra en la calle
de Sevres, llamada Casa de Lázaro. Hizose tam-
bien cárcel. el colegio Duplessis; y finalmente el
palacio de Luxemburgo, destinado al principio pa-
ra los veinte y dos girondinos,sellenó de una multi-
tud de presos, comprendiendo mezclados á todos
los que quedaban de la brillante sociedad del arra-
bal de San German. Como estas prisiones repenti-
nas llenaron las cárceles, los presos estuvieron al
principio muy mal alojados, siendo crueles los pri-
meros días que pasaban en los encierros, confun-
didos con los malhechores y tirados sobre la paja.
Pero luego el tiempo fue. introduciendo mas orden




283
REVOLUCION


y comodidades; y permitiéndoles la
comunicaciopcon los de afuera, tuvieron el consuelo de abra,á sus parientes, y de agenciarse algun dinero, ;,,tonces alquilaron ó les llevaron camas, no se \.2Arl-


ron tendidos sobre paja, y quedaron separados-5;los malhechores. Basta les concedieron cuantas .--modidades podian hacer llevadera su suerte, Pues
el decreto permitía llevar á las casas de reclusi


oatodos lo que los presos necesitasen, y los que
hitabas en las casas nuevamente establecidas-
se velan mejor tratados aun. En Puerto Libre
en la Casa de Lázaro y en Luxemburgo, donde
habia presos muy ricos, se rió reinar el aseo y
la abundancia. Las mesas eran esquisitarnenie
servidas, mediante los derechos de entrada que
exig ian los carceleros; sin embargo, babiéodo-
se aumentado mucho la concurrencia de visitas,
y pareciendo una gracia escesiva el permitirles co.
inunicar con los de afuera, se les privó de este con-
suelo, no pudiendo los presos hacerlo en adelante
sino por escrito, y únicamente para proporcionarse
lo que les hacia falta. Desde aquel momento se es-
trechó mas la intimidad entre aquellos infelices
condenados á vivir esclusivamente juntos. Cada
uno eligió compañia á su gusto, y se formaron pe-
queñassociedades. Luego establecieron reglamen-
tos, se repartieron los cuidados domésticos, y
cada uno los desempeñaba cuando le correspondia.
Se abrió una snscricion para los gastos de residen.
cia y manntencion, y de este modo contribuyeron
los ricos para los pobres.


Despues de haber cumplido cada cual con sus
deberes respectivos, se reunian las diferentes so-
ciedades en las habitaciones comunes, y puestos


FRANCESA. 289


alrededor
de una mesa, de una estufa ó chimenea;


se entretenían en trabajar, leer y hablar. Los pee-
talencerrados, como todos los que habian infun-
dido sospechas por su ingenio, !elan versos; los
músicos daban conciertos, y todos los Bias se oian
en estos sitios de proscripcion muy buenas músi-
cas. El lujo siguió luego á los placeres; las muge-
res empezaban á adornarse, se entablaron relacio-
nes de amistad y de amor, y hasta la víspera de ir
al cadalso, se reproducian allí todas las escenas.
frecuentes en la sociedad : ejemplo singular del
carácter francés, de su impasibilidad, de su huen
humor, y de su predisposicion al placer en todas
las circunstancias de la vida.


En las tres primeros meses de prision se ove-
ron lindos versos, se presenciaron aventuras nove-
lescas, actos de beneficencia, una estraña curtí-
sien de clases, opiniones y fortunas, y una especie
de igualdad voluntaria que realizó en aquellos si-
tios la igualdad quimérica, que. los obstinados re-
formadores querían introducir en todas partes, no
logrando verla sino en las prisiones. Verdad es
que el orgullo de algunos presos, no se avenia con
esta igualdad de la desgracia. Mientras se veían
algunos hombresmuy desiguales en fortuna y edu-
cacion vivir entre sí con la ma y or armonía;y ale-


las v ic toriasgrarse con admirable desinterés de l
de aquella misma república que los rsen
habla tambien algunos ex-nobles con Pemogrere
hallad


o
s casualmente en los desiertos


sus
palacios del


arrabal de San German que estaban aparte, v se
nombraban aun con los proscritos títulos de m' ar-
qués y conde, dando muestras de despecho, cuan-
do oian decir que los austriacos habian huido en


BibliMeca popular.
T. ni. 451




200 REVOLLICION
Walignies, ó que los prusianos no habian ipoddnpasar los Vos eos. Sin embargo, el dolor res titu Nitodos los corazones á la naturaleza y á la hurnan


"¡-dad, y de allí á poco, cuando Fouquier-TinviiC
llamando todos los días á la puerta de estas tristes
habitaciones, pedía sin cesar nuevas cabezas; cual
do los amigos y los parientes quedaban diariamen-te separados por la muerte, los que restaban, llo-
raban, y se consolaban juntos, no teniendo lilas
que un mismo sentimiento enmedio de las mismas
desgracias.


Sin embargo, no todas las prisiones presenta
han las mismas escenas; pues la Cousergeria que
estaba junto al palacio de justicia, y que por esta
inmediacion se hallaban en ella los presos desti-
nados al tribunal revolucionario, ofrecia el doloro-
so espectáculo de algunos centenares de infelices,
.que solo les quedaban tres ó cuatro días de vida.
Les trasladaban allí el dia antes de sentenciarlos,
y no permanecían en aquel sitio mas que el corto
lintérvalo que mediaba entre la sentencia y la eje.
,cucion. Allí estaban los girondinos que se habían
sacado del Luxemburgo, su primera cárcel; mada-
ma Roland, que despues de haber hecho escapará
su marido se había dejado prender sin iutentar
huirse; los jacobinos Rioulle, Girey-Dupré, Bois-
Guion, afectos á la causa de los diputados proscri-
tos, y trasladados de Burdeos á Paris para ser sen-
tenciados en union con ellos; Baillv,


, á quien se
.habla prendido en 'Sicilia; el ex-ministro de hacien-
da Claviere, que no había podido escaparse como
Lebrun; el duque de Orleans, pasado de las pri-
siones de Marsella á las de Paris; los generales
llouchard y Brunet, todos destinados á sufrir la


FRANCESA. 291


Aanst
m estas


n i
ismaetasuerte;


finalmente la desdichada María
pd rec
eder en el cadalso á to-


i lustres 'Ci b\a,víctimas. i as. Allí ni aun se pensaba
o


en procurarse las comodidades que Inician mas
llevadera la desgracia de los encerrados en las de-
mas prisiones, porque ocupaban sombríos y tristes
calabozos donde no entraban la luz, el consuelo ni
los placeres. Apenas gozaban los presos el privile-
gio de reposar en camas, en vez de estar echados
sobre paja; y no pudiendo distraerse de la idea de
la muerte como los presos por meras sospechas,
que esperaban no estar encarcelados mas que has-
ta la paz, procuraban divertirse haciendo las mas
ingeniosas parodias del tribunal revolucionario, y
de la guillotina. Los girondinos improvisaban y
representaban en su calabozo estrahos y terribles
dramas, cuyo pensamiento eran su destino y la re-
volucion; y á media noche cuando dormían los
carceleros, empezaban ellos estas fúnebres diver-
siones. He aqui uno de los que se les ocurrieron.
Sentado cada uno sobre una cama remedaban á
los jueces y jurados del tribunal revolucionario, y
al mismo Youquier-Tinville. Dos de ellos, puestos
uno enfrente de otro, imitaban al acusado y su de-
fensor, y segun la costumbre del sangriento tribu-
bunal, el acusado salía condenado siempre. Ten-
dido inmediatamente sobre una tabla de cama que
sacaban al efecto, sufría el simulacro del suplicio
representado con todas sus circunstancias, y des-
pues de varias ejecuciones, el acusador se conver-
tia en acusado, y moría á su turno. Volviendo'des-
pues cubierto con una sábana, imitaba los tormen-
tos que padecía en los infiernos, profetizaba el
destino que esperaba á todos aquellos inicuos jue-




292
REVOLUCION


ces, y apoderándose de ellos con fúnebresdos, los arrastraba al abismo


«jugábamos en el seno de la muerte, y
en nu estrose'«proféticos juegos deciamos la verdad en medio de«espías y verdugos.»


Desde la muerte de Custine empezaron á
acos-tumbrarse á estos procesos políticos, en que


las
menores faltas de opinion se considerabau


ng ccori:crimenes de muerte. Por un hábito sangriento sehablan acostumbrado á perder toda clase de es
pulos, y á mirar corno una cosa natural el enviar
al cadalso á cualquiera que perteneciese al parti-
do contrario. Los franciscanos y jacobinos hablan
hecho decretar la encausacion de la rdeciindau


, qdueeldoesgirondinos, de muchos generales,
Orleans; exigiendo . imperiosamente que se les
guardase la promesa, y deseando principalmente
que empezase por la reina tan larga serie de sa-
crificios. Parece que u p a muger hubiera debido
desarmar los furores políticos ; pero con mayor
ódio miraban aun á María Antonieta que á Luis XVI,
pues á ella se imputaban las traiciones de la cór-
te, las dilapidaciones del tesoro, y especialmente
la encarnizada guerra del Austria. Luis XVI, de-
clan, habia permitido que se hiciese todo. pero Ma-
ria Antonieta todo lo habla hecho, y querían por
lo mismo que lo pagase todo.


Ya vimos las novedades que ocurrieron en el
Temple, pues María. Antonieta fué separada de su
hermana, de su hija é hijo, en virtud del decreto
que prescribía la encausacion ó destierro (lelos úl-
timos individuos de la familia de los Bollones.
ilabfanla trasladado á la Conservería, donde soli-
taria en un oscuro calabozo, tenia que contentar-


FRANCESA. 293


se con lo puramente necesario, como todos los de-
mas presos. La imprudencia de un apasionado su-
yo exasperó mas su situacion. Un i ndividuo del


L1vun


tauLiento llamado Michonis, á quien inspira-
el mas vivo interés, quiso introducir en su pri-


sion á un individuo que, segun dedo., tenia deseo
de verla por curiosidad. Era este un emigrado va-
liente, pero indiscreto, que la arrojó un clavel con
estas palabras escritas en un papel muy delgado:
Vuestros amigos están dispuestos; !falaz esperanza,
tan peligrosa para quien la recibía como para el
que la daba! Michonis y el emigrado fueron des-
cubiertos y encerrados en un calabozo inmediata-
mente, y desde aquel día se redobló la vigilancia
ejercida con la encarcelada , debiendo hallarse
siempre gendarmes de centinela á la puerta de su
prision, que tenían Orden espresa para no respon-
der á ninguna de sus palabras.


El miserable llebert, sustituto de Chaumette
y redactor del repugnante periódico el Pudre Du-
chesne, escritor del partido que tenia por corifeos á
Vincent, Ronsin, Varlet y Leclere, se habia dedi-
cado especialmente á atormentar á los desdichados
restos de la familia destronada, proclamando que
la familia del tirano no habla de merecer mas con-
sideraciones que la de un descamisado, y hacien-
do que se publicase un decreto párasuprimir la es-
pecie de lujo en que se habia tenido hasta entonces
á.los presos del Temple. En él se les pr . b .o la co-
mer aves y pastas, se les reducia á un solo manjar
para almuerzo ; á una sopa , cocido y otro plato
cualquiera en la comida, y á dos platos para ce-
na, con media botella de vino por cabeza. En lugar
de velas de eera, se las dieron de sebo


vez de


1




294
REVOLECION


plata estaño, y en lugar de porcelana, platos
iordnarios. En su habitacion


podian entrar mas 0,;
los aguadores ó leñadores, acompañados de dos


è-o'misarios, y los alimentos se los entraban con u-j
torno. Todos sus criados se reducian á un codee'
ro, un pinche, dos criados y una muger para la:


ar la ropa blanca.
Poco despues de publicado este d ecreto, pasóHebert al Temple y quitó inhumanamente á lasdos desventuradas presas hasta las cosas mas in-


significantes que tenían en estima , no dejando á
madama Isabel ni siquiera ochenta luises que te_
nia guardados, y que habia recibido de m adamade Lainhalle. Nadie es mas temible ni cruel, que
el hombre sin principios ni educacion, cine tiene de
pronto autoridad ; si ademas tiene un corazon vil
y si como Ilebert, que repartia contraseñas á la'
Puerta del teatro, y robaba el dinero , carece de
moralidad natural; y si finalmente sube de repente
desde el lodazal de su baja condicion á un encum-
brado puesto, siempre se mostrará tan villano co-
mo cruel. Tal fué Ilebert por su conducta en el
Temple, pues 11J contentándose con los ultragesque
acabamos de referir, él y algunos otros idearon
separar al jóven príncipe de su tia y de su her-
mana eligiendo por ayos, que le dieran la educa-
cion de descamisado y pobre diablo, á un zapatero
llamado Simon, y á su muger.


Estos se encerraron en el Temple y se queda-
ron presos con el desgraciado niño , encargandose
de educarle á su modo. Su alimento era mejor que
el de las princesas, porque comia en la misma me-
sa de los comisionados municipales que estaban de
guardia. Simon podia bajar con los dos comisiona-


295
FRANCESA.


patio del
Temple, pa acompañar alóe


‘p3orrnaclipe y obligarle á que hiciese
ra


un oco dele
v


P jr
n
-


cicio.Hehert concibió el infame pensamiento de ar-
racar al niño declaraciones contra su pobreese


y bien porque este hombre vil sugiriese al
príncipe falsas declaraciones, ó porque hub decirrle


iese abu-


sado de su edad y situacion para hace
cuanto queria, produjo una declaracion tiaescondu


canda--


losa; y como la edad del niño no permi
cirle al tribunal, Haca fué, á esponer en él y ensu lugar las calumnias que él mismo habia dicta •
do ó supuesto.


El •4 de octubre fue cuando Maria Antonieta
se presentó ante sus jueces. Arrastrada al sangrien-
to tribunal por la implacable venganza revolucio-
naria, no se presentó con ninguna esperanza de
salvacion, porque los jacobinos no la llaman alli •
para absolverla. Sín embargo, había que esponer
algunos cargos, y Fouquier que reunió los romo -
resque corrian por el pueblo desde que llegó la
princesa á Francia, la culpó en el acta de acusa-
cion deque habla dilapidado el tesoro, primero para
sus placeres y luego para remitir fondos al empe-
rador su hermano. Insistió en las escenas del 5 v


de octubre y en el banquete de los guardias de
corps, pretendiendo que por entonces habia ella
tramado una conjuracion que obligó al pueblo á
dirigirse á Versalles para deshacerla. La imputó
despues, que se habia apoderado del ánimo de su
esposo, mezclándose en la eleccion de los ministros
dirigiendo por si las intrigas con los diputados
vendidos á la córte; que hábiapre arado el viage
á Yarennes y producido la guerra, confiando





296
REYOLUCIoN


mas á los generales enemigos todos nuestros D ianes de campaña. La acusé de haber dispte
nueva conjuracion para el 10 de agosto haljZ,
mandado hacer fuego contra el pueblo', obiinh'i
su esposo á defenderse culpándole de eobar%e
finalmente, de no haber dejado de maquinar'
guardar correspondencia con los de fuera del
Temple desde su prision en éi, tratando á su
como rey. De esto se deduce como se deqigura
se cambia todo en crímenes en el temible dia qué
estalla por fin la venganza del pueblo reprimida
largo tiempo, dirigiéndola contra los príncipes que


• están muy distantes de merecerla. De esto se de-
duce el colorido que en sus imaginaciones pérfi_das y prácticas daban á la prodigalidad y licion
los placeres, tan naturales ea una jóven . prince-
sa, al amor á su patria, al influjo sobre el ánimo
de su esposo , á sus recuerdos, mas in discre-tos siempre en una muger que en un hombre; y
finalmente a su atrevimiento, que suele ser menos
cauto.


Necesitándose testigos, se llamó á Lecointre,
diputado de Versalles que habia presenciado el 'á


6 de octubre, á Ilebert que /labia visitado con
frecuencia el Temple, á varios empleados de los
ministerios y á muchos criados del antiguo pala-
cio. S¿w.a.ron de sus prisiones para hacerlos com-
parecer; al almirante d'Estaiug, antiguo coman-
dante de la guardia nacional de Versalles, á La-
tour-du ministro de la guerra en 1789 , al
venerable Baillv, que se decia haber sido cómplice
del ciego á Varennes con Lafayette, y finalmente á
Valaze, uno de los girondinos destinados al ca-
dalso.


FRANCESA.
297


No se refirió ningun hecho determinado. Los
unos 'labial.) visto alegre á la reina cuando los


otros


guardias de corps la (manifestaron su afecto. Los
la hahian visto triste y colérica cuando la


conducian a Paris, ó cuando la volvían de Varen-nes; estos hablan concurrido á magnificas funcio-
nes


que debian haber costado enormes sumas, y
aquellos habian oido decir en los ministerios, que
la reina se °ponla á la sancion de los decretos. Unaantigua criada de palacio habla oido decir en 1788
al duque de Coigny, que el emperador habla re.ei-
bido ya doscientos millones de la Francia para ha-
cer la guerra á los turcos.El cínico Ilebert, presentándose delante de la
desdichada reina , se atrevió á pronunciarla s acu-
saciones arrancadas al jóven príncipe. Dijo queCarlos Capelo habia contado á Simon el riego á
Varennes, y designado á Lafa.yette -y á Buil/ y por
cooperadores . Despues añadió que este niño tenia
vicios funestos y prematuros en su edad ; y que
habiéndole sorprendido y preguntado Simon, dijo:
que su madre tenia aquellos vicios á que se entre-
gaba. Ilebert añadió, que María Antonieta quería
sin duda debilitar desde el principio la constitu-
don física de su hijo, para poder con mas seguri-
dad dominarle si llegaba á ocupar el trono.


Los rumores esparcidos acerca de
a


las maldades
-de palacio, durante veinte años, hablan.infundido(
en el pueblo la opinion mas contraria, respectooá
las costumbres de la reina; pero sin embargo de
ser jacobino todo aquel auditorio, se escandalizó
con las acusaciones de Hebert. No por eso dejó es-
te de afianzarlas mas, la infeliz madre no res-
pondia , hasta que invitada de nuevo para que se




998 REVOLUCION


esplicase, dijo con estraordinaria emocion
creta que la naturaleza me eximiría de responci


l
°á semejante cargo; pero juzguen de él los coraz-


°enes de las madres que se hallen presentes.» Esta
respuesta tan noble y sencilla conmovió tols
los concurrentes. No todo fué tan triste sju en)_
hamo, para Maria Antonieta, en las declaracioaa
de los testigos. El valiente d' Estaing, quienhabia si do enemiga la reina, se negó á decir nada
contra ella, hablando solo del valor que manifestó
el 56 de octubre, y (lela noble resol ucion de mo-
rir con su esposo, antes que emprender la fuga.
Manuel, á pesar de sus hostilidades con palacio
durante la legislativa, declaró no poder decir nada
contra la acusada; y cuando se presentó el vene-
rable Bailly


'


que en otro tiempo habla tan frecuen-
temente predicho á la córte los males á que sus
imprudencias la espondrian, pareció profundamen-
te conmovido, y preguntándole si nimia á la nu t


-ger de Capeto:—Si, dijo, inclinándose con respe-
to, si, he conocido á la Señora. Declaró que nada
sabia, .y sostuvo que las declaraciones arrancadas
al jóven:príncipe respecto al viage á Varennes eran
falsas. .e,n recompensa de su declaracion, recibió
los mas injuriosos cargos, pudiendo por ellos figu-
rarse la suerte que en breve le aguardaba. En la
informacion solo hubo dos hechos de gravedad,
atestiguados por Latour-du Valazé, quede-
pulan porque no podian prescindir de hacerlo.
Latour-du-Pin afirmó que María Antonieta le ha-
bia pedido un estado exacto de los ejércitos, mien-
tras fué ministro de la guerra; y Valazé, siempre
apático, pero respetando la desgracia , no quiso
decir nada contra la acusada, y al fin no pudo me-


FRANCESA.
9.99


nos de declarar que siendoo
individuo


arndo por
de la comi-


sion de los
veinte y cuatr, y enc sus


colegas de examinar
los papeles hallados en casa


de Septeuil, tesorero de la lista civil, habia visto
libranzas por varias sumas con la firma ñ ad


de Anto-
nieta, lo cual era muy natural; pero añadió que
habia visto una carta en que el 111111iSir0


suplic
de
a-


ba al rey trasmitiese á la reina la copia del plan
campaña que le


dirigia: hechos ambosel de la
peticion del estado de los ejércitos, y el 'de la co-
municacion del plan de campaña, que fueron in-
mediatamente interpretados del modo mas fatal,
concluyendo que eran para enviarlos al enemigo,
pues no crean que una princesa jóven, se ocupase
solo por gusto de admimstracion y planes milita-
res. espues de estas declaraciones, se o yeron otras
muchas sobre los gastos de palacio, el influjo de la
reina en los negocios, la escena del 10 de agosto,
y las ocurrencias del Temple, recibiéndose como
pruebas los rumores mas inciertos, y las mas in-
significantes circunstancias.


°María Antonieta repitió frecuentemente con
serenidad y valor que =gun hecho determinado
tenia contra sí , y que por otra parte, como esposa
de Luis XVI no respondia de ninguno de los actos
de su reinado; pero Fouquier no obstante la de-
claró convicta, y aunque Chauveau-Lagarde hizo


,inútiles esfuerzos para defenderla la infeliz salió
condenada al mismo suplicio de su esposo.


Vuelto que hubo á la Consergeria , pasó con
bastante tranquilidad la noche queprecedióá su
ejecucion, y dia siguiente 6 de octubre , fué
llevada por la mañana


eble populacho á la plaza fatal, en que diez meses
enmedio de un innumera-




'1r
300 nEvoLuctoN


antes habla espirado Luis XVI. Escuchaba r
t anquita las exhortaciones del cura que la aco l


a recorría con indiferentes ojos todo pana 11-07pueblo, que tantas veces !labia aplaudido su
mosura v gracias, y que celebraba hoy con la mis_
ma algazara su suplicio. Al llegar al pie del cadalso
descubrió las Tullerías, y dió !nuestras de coamj
cion; pero se apresuró á subir la fatal escalera -;se entregó animosa en manos de los verdugos'
vil ejecutor enseñó la cabeza al pueblo , como
-verificaba siempre que acababa de inmolar alguna
Víctima ilustre.


Estrenada fue la alegría de los jacobinos
«¡Comuníquese esta noticia al Austria! dijeron;a.los romanos vendían el terreno ocupado por


.
An qi-bal; nosotros cortamos las cabezas roas queridas


de los soberanos que han invadido nuestro territo-
rio.»


Pero esto no era mas que el principio de las
venganzas. Poco despees de la sentencia de María
Antonieta, se procedió á la de los girondinos en-
cerrados en la Consergería.


Antes de la insurreccion del Mediodía, solo po-
rfia hacérseles cargo de sus opiniones, porque aun-
que se (tecla, y con verdad, que eran cómplices de
Dumouriez, de la Vendée y de Orleans uo era lo
mismo imputar esta complicidad en la tribuna, que
probarla ante un tribunal revolucionario. Por el
contrario, desde el dia en que alzaron el estandar-
te de la guerra civil y se les pudo argüir con he-
chos positivos, era muy fácil condenarlos. Es cier-
to que los diputados presos no eran los que hablan
suscitado la sublevacion del Calvados y del Medio-
dia, pero eran los individuos del mismo partido y


301FrtikiscES,
los apoyos de la misma causa. Se tenia un intimo


iraeses–convencimiento de que hablan esqtuadeoneonerootrpp dencia unos con otros ; y aun
las cartas interceptadas suficiente complicidad,
bastaban á un tribunal, que por su situacion debia
contentarse con la verosimilitud. Toda la modera–
don de los girondino s se transformó en una vasta


conjuracion , cuyo desenlace 'labia sido la guerra
civil. Su lentitud en declararse contra el trono
cuando la legislativa, su oposicion al proyecto del
10 de agosto, su lucha con el Ayuntamiento desde
este día 20 de setiembre, sus enérgicas protestas
contra los asesinatos, su compasion lacia Luis XVI,
su ódio al sistema inquisitorial que disgustaba á los
generales, su oposicion al tribunal estraordinario,
al máximum, al empréstito forzoso , y á todos los
medios revolucionarios ; linahnente , sus esfuerzos
para crear una autoridad represiva en la comision
de los doce, y su desesperacion desunes de su der-
rota en París, desesperacio n que les hizo diri-
girse á las provincias, todo esto se consideró corno
una conspiracion , cuyas circunstancias formal/da
una acusacion terrible. En este sistema de acusa-
cion, las opiniones manifestadas en la tribuna eran
los síntomas. los preparativos de la guerra civil que
se manifestó luego; ytodcslosquehabian hablado en
la legislativa y en la Convencion, como los diputa-
dos reunidos en Caen, Burdeos, Lvon y Marsella,
eran tan culpables como ellos. Aunque se carecia
de pruebas directas de que estuviesen en inteli-
gencia, se tenia por sabida su comunidad de opi-
niones, la amistad que enlazaba a' ellos,todoscasi
v sus acostumbradas reuniones en casa l 11
Valazé


sa ( e o lin( v




302 REVOLUCION
Los girondinos por el contrario , no creían


les pudiese condenar, si se entablaba discusion
co


P.
sellos, pues sus opiniones decian, habrian podido d'ferir de las de los montañeses en la eleccion de mediole


revolucionarios, sin que:fuesen por eso reos; v ad,
--


mas, sus opiniones no probaban ni am bicioil pe" ,.-.


h


sonal, ni complot premeditado; lo único que ates-
tiguahan era no estar acordes en muchos pilote;
Finalmente, su complicidad con los di putados re


'


.beldes era supuesta , y sus cartas, su a mistad
'


so
costumbre de sentarse en los mismos bancos


'


no
eran bastantes para demostrarlas.


«
Si nos


dejani
hablar, decian los girondinos, nos salvamos.» Idea
funesta que sin proporcionarles salvacion, les hizo
perder parte de aquella dignidad ; única recompen_
sa de una muerte injusta.


Si los partidos tuviesen mas franqueza , serian
por lo menos mas nobles. El partido vencedor hu-
biera podido decir al vencido. «Ilabeis llevado vues-
tro amor al sistema de moderacion hasta el e.streino
de hacernos la guerra y poner á. la república al
borde del precipicio con una di v ision desastrosa; ha.
beis quedado vencidos y debéis morir.» Los gime-
dinos hubieran podido por su parte dirigir un her-
moso discurso á sus vencedores , respondiéndoles:
«Nosotros os miramos como malvados que trastor-
nais la república, deshonrándola cuando pretendeis
defenderla, y hemos querido combatir y destruiros.
Si, todos somos del mismo modo culpables, todos
somos cómplices de Buzot y Barbaroux , de Petion
y de Guadet, grandes e irreprensibles ciudadanos,
cuyas virtudes proclamamos ante vosotros. Mien-
tras ellos han ido á vengar la república , nosotros
nos hemos quedado aqui para esclarecerla á los ojos


FRANCESA. 303


de los verdugos. Vosotros sois vencedores, dadnos


iaol
muerte.»
Perote


e
»l alma del hombre no está formada deque procure simplificarlo todo con la franque-


za. El partido vencedor quiere convencer y miente;
una vislumbre de esperanza obliga al partido ven-
cido á defenderse, y se ven por eso los vergonzo-
sos procesos, en que el mas fuerte escucha para no
creer, y el mas débil habla para no persuadir, y pi-
de la vida sin que llegue á obtener esta gracia.
Despues que se ha pronunciado la sentencia,y que
se han perdido todas las esperanzas , es cuando
vuelve á hallarse la dignidad del hombre, viéndola
otra vez aparecer sin disfraz alguno á la vista del
cuchillo.


Resolvieron pues, defenderse los girondinos , y
al efecto hubieron de valerse de concesiones y re-
ticencias. Tratóse de probarles sus crímenes, y pa-
ra convencerlos, enviaron al tribunal revoluciona-
rio á todos sus enemigos , Pache , Bebed , Chau-
mette, Chabot y otros tau malos ó tan viles como
estos. La concurrencia era estraordinaria, porque
era nuevo todavía el espectáculo de tantos republi-
canos condenados por la causa de la república.
Veinte y uno eran los acusados, todos en la llor de
su edad, en el vigor del talento, y algunos aun, en
la gracia de la juventud v de la belleza. Con solo
pronunciar sus nombres y edades, habia motivos
para interesarse.


Brissot , Gardien y Lasaurce , tenían treinta y
nueve años; Vergniaud, Genssonev Lehardy, trein-
ta y cinco ; Mainville y Ducos, veinte y ocho; Bo-
ycr-Foufrede y Duchaste!, veinte y siete; Duper-
ret , cuarenta y seis ; Garra, cincuenta ; valazé y




304
REVOLUCIÓN'


Lacase, cuarenta y dos; Duprat, treinta y tres;
Ilerv, cincuenta y siete; Fauchet, cuarenta v nuev,1"Lesterpt Beauveais, cuarenta tres ; bacan


,
eua''


renta y uno; Antiboul, cuarenta, y Vigée, treinta yseis.
Gensonné estaba indiferente y sereno ; Valaeé,


indignado y altivo; Vergniaud, mas con movido quelo de costumbre; el jóven Ducos, se hallaba alegre:
y Fonfrede a. quien perdonaron en el 2 I junio
porque no habla votado por la prision de la corni
sion de los doce, y que por sus reiteradas i nstan-
cias en favor de sus amigos, mereció despues su,
frir su misma suerte, parecia que dejaba sin senti-
miento, por tan hermosa causa, su inmensa fortu-
na, su jóven esposa y su vida.


'labia redactado Amar la acusacion fiscal en
nombre de la junta de seguridad general. Pache
fué el primer testigo que entró en apoyo de ella,
y cauto y prudente como siempre lo habia sido,
dijo que hacia mucho tiempo que habia conocido
existir una faccion contraria á la revolucioa , pero
ni un solo hecho citó para probar premeditados
planes. Dijo solo, que cuando Dumouriez ameni-
zaba á la Convencion, pasó á la connsion de ha-
cienda para obtener fondos y abastecer á Paris, y
la Convencion no se los concedió; añadiendo, que
en la junta de seguridad general le hablan ultraja-
do, v que Guadet le habla amenazado con que pe-
diria: el arresto de las autoridades municipales.
Chaumette refirió las reyertas del Ayuntamiento
con el lado derecho , tales como se sabian por los
periódicos, y solo añadió de particular, que Bris-
sot habla hecho nombrar á Santonax, comisionado
en las colonias, y de consiguiente, que 13rissot era


.
305


1 cómodos


Es o
FRANCESA


CI
autor de las desgracias del Nuevo-Mundo.


miserable Bebed, refirió su arresto p
de los doce, y dijo, que Roland corromp


r al


ia a t n


l


los escritores, porque madama Roland habia que-
rido comprar su periódico del padre Duchesne. Des-
tournelles, ministro de la justicia , y empleado en
otro tiempo en el Ayuntamiento , declaró con la
misma superficialidad, y repitió lo que ya se sabia;
que los acusados habian perseguido á la municipa-lidad, clamado contra los asesinatos de setiembre,
queriendo crear una guardia departamental , etc.
El testigo que con mas prolijidad y furor habló en
su declaracion, que duró algunas y fué el ex-
capuchino Chabot, alma tempestuosa, cobarde y ba-
ja, á quien los girondinos habian tratado siempre
como á un estravagante. El no les perdonaba sus
desprecios ; y estaba muy orgulloso por haber de-
fendido el 10 de agosto con su opinion , preten-
diendo que si ellos hubieran resuello enviarle á la
cárcel, hubiera salvado á los presos, como salvó á
los suizos; queda pues vengarse de los girondinos
y recobrar con sus calumnias la popularidad que
empezaba á perder en los jacobinos , porque sos-
pechaban que tenia parte en los agiotages. Inven-
tó pues , una larga é inicua acusacion en que dijo
que los girondinos halan querido al principio apo-
derarse del ministro Narbonne, que despues de des-
tituido este, hablan ocupado tres ministerios á la vez
suscitando el 20 de junio para reanimar á sus fa-
vorecidos, oponiéndose al 10 de agosto, porque no
querian la república , y finalmente , fijos siempre
en un plan meditado de ambicion, y lo que es aun
mas atroz , consintiendo los asesinatos de setiem-
bre, y el saqueo del guarda-muebles, para desa-


Biblioteca popular.
T. lit, 452




306
REVOLUCION


creditar á los patriotas. «Si hubieran q uerido, dee
«Chabot , yo hubiera salvado los presos pero p ¡-


tl


«tion daba de beber á los asesinos , y
presos;


's
«quiso que se les prendiese


lporque habia en«prisiones un enemigo suyo, Morande!»


al
Tales eran los seres viles que se encarnizaban


con aquellos hombres de bien, luego que los den
sitarios del poder les dieron la serial de hace


tirrl:oi;,pues cuando los primeros ;efes empiezan por
la primera piedra, todos los que están confundidos
entre el polvo se levantan. y acaban con la víctima.
Frabre-d' Eglantine, sospechoso como Clnyiboolut,nptaoaragiotista , necesitaba tam bien ganarse la
del pueblo , y pronunció una deposicion mas re-
catada, pero mas pérfida aun, en que insinuó, que
la intencion de dejar cometer los asesinatos y el
robo del guarda-muebles , podia haber.. entrado
muy bien en la política de los girondinos.—Verg-
niú.id, no pudiendo resistir mas, esclamó indigna.
do : «Yo no debo sincerarme ; cuando me hacen
cómplice de ladrones y asesinos.»


Sin embargo , ningun hecho term i nante se ba-
bia alegado contra los acusados. No se les imputa-
ba mas que opiniones públicamente sostenidas, y
ellos respondían que estas opiniones podiaa ser er-
róneas, pero que hablan tenido el derecho de en-
gafiarse. Se les replicaba que sus doctrinas no eran
el resultado de un error involuntario, y desde lue-
0.o disculpable, sino de un complot urdido en casa
de Rolan(' y de Valazé. Ellos contestaban que
estas doctrinas mal podían ser efecto de un mútilo
convenio cuando no estaban acordes en todos los
puntos. El uno decia, yo no he votado por la ape-
lacion del pueblo; el otro, yo tampoco por la guar•


FRANCESA. 307


finalmente, otro, yo no era de la opi-
día nanndaceiloacol;mision, de los doce; vo no estaba por-que se arrestase á llebert ni á Chatimette. Todo
esto era muy cierto, pero la defensa no era comun
entonces á todos los acusados, y parcela como que
se abandonaban unos á otros, y que cada uno con-
denaba la resolucion en que no habia tenido parte.
El acusado Boileau por querer justificarse, incurrió
en la mayor debilidad, ya hsta en una defensa ver-
- ~osa 'Confesó que habla existido tina conspira-
cion contra la unidad, é indivisibilidad de la repú-
blica, que él se convencia ahora de ello y lo decla-
raba á la justicia; que no podia designar los culpa-
bles, pero que deseaba se les castigase, y se decla-
raba francamente montarles. Gardien tuvo la debi-
lidad de desaprobar enteramente la comision de los
doce; pero Gensonné, Brissot, Vergniaud , y espe-
cialmente Valaze , templaron el mal efecto de la
conducta de sus dos cólegas, diciendo, que no siem-
pre hahian pensado del mismo modo , y que por
consiguiente no se hahian acomodado á sus opi-
niones, sin desaprobar su amistad ni sus doctri-
nas. Valazé confesó francamente que habia tenido
reuniones en su casa , sosteniendo que tullan de-
recho á reunirse y á esplicarse sus ideas como to-
dos los denlas ciudadanos. Finalmente cuando se
les culpó de inteligencia con los fugitivos, lo nega-
ron. Rebert esclamó entonces: «Los acusados me-
«gan la conspiracion! Cuando el senado de Roma
«tuvo que resolver sobre la conspiracion de Cati-
«lina, si hubiera preguntado á cada uno de los con-
«jurados, y se hubieran contentado con una ner,a
«cion , todos se habría! libertado del suplicio que
«les aguardaba; pero las juntas en casa de atili-


.




308
EF.VOLUCION


«na , la fuga de este , y las armas que se hallar%
qu e


«en casa de Lecca, eran pruebas materiales (i
«bastaron para merecer la sentencia del Senado
«Pues bien! respondió 13rissot, acepto la compara_
«cion que se hace de nosotros con Catiliaa


.. c ief
-


re-
«ron le dijo : Se han hallado armas en tu casa , t
«acusan los embajadores.de los Alobmges


v


las
«mas de Lentulo, de Cétego y de Statilio,'cómpli-
«ces tuyos, prueban tus infames p ro y ectos. Aqui
«nos acusa el Senado, es verdad, ¿pero se han ha_
«liado en nuestras casas armas? ¿Obran contra
«nosotros algunos papeles?»


Por desgracia se liahian descubierto las quejas
que escribia Vergniaud á Burdeos, en las cine se -
notaba la mayor indignacion. Se habla hallado una
carta de un primo del acusado Lacase, de la que
se deducía el anuncio de los preparativos de la su-
blevacion; v finalmente se habia interceptado una
carta de Dunerret á Madama Roland, en que lade-
cia, que !labia recibido noticias de Buzot y Bar-
baroux, que se estaban preparando para castigar
los atentados cometidos en Paris. Habiéndole re-
convenido á Vergniaud sobre ello, replicó: «Si yo
«os recordase los motivos que me obligaron á es-
cribir, tal vez os . pareceria mas digno de lástima


«que de vituperio. Segun los planes del 10 de mar- .
«zo, yo debí creer que se hahian dejado para un
«mismo tiempo el proyecto de asesinarnos, y el de
«disolver la representacion nacional. Marat lo es-
cribió asi el dia 11 de marzo,las peticiones he-


«chas despues tan encarnizadan'iente contra noso-
tros, me ratificaron en mi opinion. En estas cir-


«cunstancias, con el alma oprimida de dolor, es-
cribí a mis conciudadanos que estaba próximo á


FRANCESA. 309


perecer.
Yo he reclamado contra la tiranía de


e


la opinio0
delúnico á quien he nombrado,


«respeto
pueblo acerca de él, pero, que es«Marat


«Marat era al fin un tiranol... » Al off esto, se le-


%%uta
un conjurado y dice: «Yergniaud se queja de


«haber sido perseguido por Marat, y yo noto que
«Marat sido asesinado v Vergniaud aun perma-
«nece aqui.» Esta necia o'bservacion se la aplau-
den una multitud de espectadores . y toda la fran-
queza, toda la razon de Vergniaud queda oscure-
cida á. los ojos de la ciega multitud.


Con todo, Vergniaud habia logrado hacerse es-
cuchar y recobrado toda su elocuencia al hablar de
la conducta de sus amigos, de su amor v sacrifi-
cios en obsequio de la república. Todo eíauditorio
quedó conmovido, y ya no parecia irrevocable
aquella sentencia, á pesar de que se hallaba pres-
crita. Hablan durado muchos dias los debates,
los jacobinos indignados de la lentitud del tribunal
dirigieron nueva peticion á laCon y encion para que
activase los procedimientos. Robespierre hizo dar
un decreto, por el cual, despues de tres dias de
discusion, quedaban autorizados los jurados para
declararse suficientemente instruidos, y dictar la
sentencia sin escuchar nada mas. Para que el títu-
lo correspondiese al objeto, hizo se decidiese ade-
mas, que el nombre de tribunal estraordinario se
cambiada en el de TRIBUNAL nEvoLuctoNAitio.


Dado este decreto, los jurados no se atrevieron
á ponerle en práctica inmediatamente, y declararon
que no estaban suficientemente instruidos; pero al
dia siguiente interpusieron su nuevo ooderara
abreviar los debates, y pidieron la conclu¿ion.pLos
acusados, perdida ya toda esperanza, resolvieron




310 REVOLUCION


morir con dignidad, y se presentaron en la última
sesion del tribunal con semblantes serenos. 4--
tras los registraban en la puerta de la eonser,er-i;
para quitarles las armas homicidas con que Alían
acabar sus Bias. Valazé dando un par de ligeras á
su amigo RioulTe, le dijo en presencia de los gen-
darmes : «Ten , amigo mio , esa es una arma
prohibida, y no debemos atentar contra nuestros
días.»


El 30 de octubre á media noche se retiraron los
jurados para pronunciar la sentencia. Antonelle su
presidente, tenia el color demudado. Cuando Ca-
milo Desmoulins oyó pronunciar la sentencia, es-
clama en alta voz: (2111! ¡yo soy quien les pierde
«con mi Brissoí sin máscara! * oime de aqui.);
Dijo y se marchó desesperado. Volvieron á man-
dar entrar á los acusados, y al oir pronunciar la
fatal palabra de muerte, Brissot dejó caer los /ira-
.os, y bajó la cabeza sobre el pecho; Gensonné


quiso pronunciar algunas palabras sobre la aplica-
ciou de la ley, pero no pudo lograr que le oyesen.
Sillery soltandolas muletas, esclamó: este es el dia
mejor de mi vida. Rabian concebido alguna espe-
ranza respecto á los dos jóvenes hermanos, Ducós
y Fonfrede, que eran los que menos comprometi-.
dos parecian, y que se habian agregado á los gi-
rondinos, mas .bien por la admiracion que su ca-
rácter y talentos les inspiraban, que por confor-
midad de opiniones, y sin embargo, quedaron con-
denados como los demás. 'Fonfrede abrazó á Ducós
diciéndole: «Hermano mio, yo soy quien te dá la


* Titulo de un folleto que Babia escrito contra los girondi-.
nos.


FRANCESA. i
314


---'Consuélate, respondió Ducós, que mori-
muerte.os juntos!» El abate Fauchet, con los ojos bajos,


cía re oraba al cielo; Calla conservaba su
aspecto e dureza; Vergniaud conservaba su sere-
nidad, no sin alguna mezcla de desprecio y desde,n;


Lasource
pronuncio aquellas palabras de un anti-


guo: «Muero el día en que ha perdido el pueblo la
«razon, pero vosotros morireis el dia que la reco-
«bre.» Ni el débil Boileau, ni el tullido Grdien,


ron tampoco perdonados. El primero arrojando
fual aire su sombrero, esclanió: «yo esto y


inocente.»


«Todos somos inocentes, repitieron« los denlas:
«pueblo, que te engañan!» Algunos de ellos tuvie-
ron la ocurrencia de esparcir algunos asignados
que llevaban, como para escitar al pueblo á que
acudiese á su socorro; pero el pueblo permaneció
inmóvil y entonces les rodearon los gendarmes pa-
ra conducirlo s á su calabozo, y de repente cavó


á,
sus pies uno de los reos, y al levantarle vieron que
estaba anegado en sangre. Era Valazé, que al dar
las Ligeras á RioulTe, 'habla guardado un puñal y
se le había clavado. El tribunal decidió inmediata-
mente, que se llevase su cadáver en una can eta,
detrás de los demas reos. Al salir del tribunal em-
piezan á cantar todos por un movimiento espontá-
neo el himno de los marselleses:


Coutre 110115 de la tirauie
L' étendard saug,lant est levé.?


Su última noche fue verdaderamente sublime.
Vergniaud, que tenia veneno, le tiró para morir
con sus amigos . Cenaron juntos por Ultima vez, y
se mostraron en la mesa sucesivamente alegres>




312
REVOLUCION


serios y elocuentes. Brissot y Gensonné
estabantaciturnos y reflexivos; Yergniaud habló de la h---


bertad moribunda, con los mas nobles sentimie
tos, y del destino del hombre con una


eloc uenciaencantadora. Ducós repitió los versos que habla
hecho en la prísion, todos juntos entonaron


lami .nos á la Francia y á la libertad.
Al día siguiente, 31 de octubre, se a golpaba enla carrera un inmenso gentío. Cuando iban al ca-


dalso repetían aquel himno de los marsellesesque
cantaban nuestros soldados marchando contra el
enemigo; y al llegar á la plaza de la Reyolucion
bajaron de sus carretas y se abrazaron gritando:Vire la república! Sil!ery subió el primero al ca-
dalso, y despues de haber saludado con dignidad
al en quien respetaba aun la humanidad
débil v engañada, recibió el golpe fatal. Todos imi- •
taron á Sil!erv y murieron con la misma nobleza.
En treinta y un minuto derribó el verdugo aque-
llas insignes cabezas, destru yendo así en pocos
instantes, iuventud, belleza, virtudes y talentos.
Tal fué el fin de estos nobles y animosos ciudada-
nos, víctimas de su generosa utópia. No compren-
diendo ni la humanidad, ni sus vicios, ni los medios
de conducirla en una revolucion, se indignaron de
que no quisiese mejorarse, y consintieron en mo-
rir á sus manos empeñándose en contradecirla.
Ifonor á su memoria! En ninguna g uerra civil bri-o ,


liaron jamás tantas virtudes y talentos; y forzoso
es decirlo, sino comprendieron la necesidad que
habia de medios violentos para salvar la Francia,
sus contrarios loseligieron mas bien por pasion que
por sabiduria. Solo hubiera sido superior á ellos
el montañés que se hubiese decidido á adoptar los


FRANCESA. 313


medios revolucionarios, únicamente por política y


no
por imp ulsos de ódio.
Apenas espiraron los girondinos, se trató de


sacrificar nuevas víctimas La cuchilla. no reposaba
un instante . El 2 de noviembre llevaron al cadalsoá la desdichada ()limpia de Gouges por supuestos
escritos revolucionario s , y á Xdam Luxe, diputado
de Maguncia, acusado del mismo crimen, traído el
t de noviembre de Marsella á Paris. El duque de
Orleans fué presentado al tribunal revolucionario,
y condenado por las sospechas que habia infundido
á todos los partidos. Odioso para la emigracion, y
sospechoso á los girondinos y jacobinos, no inspi-
raba ninguno de aquellos sentimientos que consue-
lan en una muerte injusta. Mas enemigo de la
córte que entusiasta por la república, carecia de
aquel convencimiento que fortalece en los últimos
momentos, y fué de todas las víctimas la menos
sentida, y por lo mismo lamas digna de compasion.
Sus últimos sentimientos fueron un disgusto á todo
y un escepticismo absoluto, marchando al cadalso
Con una estraordinaria serenidad é indiferencia.
Conducido por toda la calle de San Honorato, vió
su palacio con tranquilo rostro, y ni un solo ins-
tante desmintió el fastidio con que miraba á los
hombres y la vida. Su ayudante Constan!, dipu-
tado como él, sufrió su misma suerte, y dos dias
despues les siguió á la guillotina la interesante


'esforzada esposa de Mond, que á los encantos
de una francesa, reunia el heroísmo de una rGma-
na, llevando traspasado su corazon con todos los
dolores. Respetaba y quería á su esposo como á
un padre: tenia una pasion profunda á uno de los
girondinos proscríptos, pero siempre habia sabido




344 REVOLUCior


contenerse; dejaba una niña pequeña y hrtérN
confiada á sus amigos, y temblando por la existen,
cia de tan queridas personas, creia perdida p ara


—i
siempre la causa de la libertad, que con tanto


en_tusiasrno adoraba, y por la que habia hecho
tancostosos sacrificios. Perdia pues, todos sus a fectosá un mismo tiempo, y condenada como een


plise de los girondinos, oyó su sentencia coa una
especie de entusiasmo; pareciendo que desde este
momento al (le la ejecucion abrigaba una inspira_
cion en su seno; por lo cual escitó en cuántos la
vieron una adiniracion religiosa. Fue al cadalso
vestida de blanco, y por la carrera, iba animando
á un compañero de infortunio que debia morir con
ella y que no tenia su valor, logrando dos veces ar-
rancarle una sonrisa. Al llegar al sitio del suplicio
se inclinó delante de la estatua de la libertad di-
ciendo: ¡Oh libertad! cuántos crímenes se cometen. en(u nombre! Sufrió luego la muerte con ánimo im-
perturbable ll O de noviembre.) Asi pereció aquella
muger encantadora y animosa, que era digna de
la suerte de sus amigos; pero si hubiera sido mas
modestasumisa á la condicion propia de su sexo,
va que no hubiera evitado la muerte que por su
talento y virtudes merecia, á lo menos no habrian
recaido sobre ella ni sobre su esposo tantos sarcas-:
mos y calumnias.


Este se habia refugiado hacia Ruan, y al saber
el trágico suceso de su muger, no quiso sobrevi-
virla. Salió de la casa donde le hahian acogido, y
para no comprometer á nadie se dió la muerte en el
camino real, donde se le halló pasado el corazon
con una espada, y tendido al pié de un árbol en el
que había apoyado el arma. En su bolsillo llevaba


FRANCESA. 3 1 5


guardado un escrito sobre su vida y conducta en el


isete modo que en el espantoso delirio con quemin
se sospechaba del genio, de la virtud, y del valor,
todo lo mas noble y generoso que se hallaba en
Francia perecia, ó suicidándose, o a manos de los.
verdugos!


Entre tantas víctimas ilustres y valientes hubo
una mas sublime y digna de compasion que todas
las demas; y fué Baillv. Por el modo con que habia
sido tratado en el proceso de la reina, se 'Hiede co-
legir el recibimiento que tendria en el tribunal re-
volucionario. La escena del Campo de Marte, la
publicacion de la ley marcial, y los fusilamientos
que esta produjo, eran los cargos mas frecuentes y
amargos que se hacian al partido constituyente.
Todos los pretendidos crímenes de la constit'uyen-
te, se queman castigar en la persona de Bailly, en
el amigo de Lafayette, en el magistrado que habla
hecho desplegar la bandera roja; siendo condena-
do y debiendo ejecutarse la sentencia en el mismo
Campo de Marte, que fue el teatro de lo que se lla-
maba su delito. Se verificó su suplicio el día 4 I de
noviembre con un tiempo mu y frio y lluvioso. Con-
ducido á pié, en medio de los ultrages de un popu-
lacho bárbaro, á quien habla dado de comer cuan -
do fué corregidor, permaneció tranquilo y con una
serenidad inalterable. Durante el largo tránsito que
habia desde la Consergería Campo de Marte,
pasaban por los ojos la banderaroja que habianj
contrado en el corregimiento, metida en unti
che de caoba. Al llegar al pié del cadalso, cuandodo
ya parecia que debía terminar su suplicio, uno de
aquellos furibundos mas obstinados. en perseguirle




34 6 REVOLUCION
gritó que no debía mancharse con su sangre


elcampo de la Confederacion, y entonces se
apoderande la guillotina, y la trasportan con la misma pril


s a con que en otro tiempo se nivelaba aquel car
n


-po. Fueron á colocarla por fin del otro lado del Se-
na, sobre un monton de basura y en frente del aesueaar


da Bailly
horas,


y escrito
en cuyo


sus
intervalo
obras; operac


le hicieron
ion que duró


algunas


tel del barrio de Cbaillot; donde habia pasado su


varias veces el campo de Marte con la cabeczasdueers:cubierta, y los brazos atados á la espalda, d
te que apenas podia sostenerse. Unos le tiraban
lodo á la cara, otros le daban puntapiés y palos, y
cuando cala le volvian é levantar de Ilues0




La llu-
via y el frio hablan dado á sus miembros un tem-
blor involuntario. «¿Tiemblas? ¡eh!» le dijo un sol-
dado.—Si, amigo mio, le respondió el pobre an-
ciano, pero es de fria.» Pasadas algunas horas en
esta tortura, quemaron en su presencia la bandera
roja, y cogiéndole por fin el verdugo, nos privó
tambien de otro ilustre sabio, y de uno de Inshoin.
},res mas virtuosos que hayan honrado nuestra
patria.


Desde aquellos tiempos en que Tácito le vió
aplaudir los crímenes de los emperadores , no ha
variado el populacho vil; siempre feroz en sus mo-
vimientos , tan pronto alza el altar de la patria,
como arregla los cadalsos ; solo es interesante y
noble cuando incorporado con un ejército, se arro•
ja á los batallones enemigos. No atribuya el des-
potismo sus crímenes á la libertad , porque en su
reinado fué siempre el populacho tan feroz como en
la república ; anhelemos, pues, incesantemente la
instruccion y luces de estos bárbaros, que vegetan




FRANCESA. 317


puestos a
lacs( nsotcoielodsadloess'csrileninlenperes,dNi'Si


acu dirá


e n otn a lizeneddeoer laes


cualquiera que los llame para
deshonrar todas las causas.


El dia 25 de noviembre se ejecutó todavía otra
muerte, y fué la del desventurado Manuel , que de
procurador del A y untamiento , habla salido para
diputado de la Convencion , de cuyo cargo hizo
renuncia cuando el proceso de Luis XVI , porque
se le imputaba haber falsificado el escrutinio. En
el tribunal le acusaron de que habla favorecido los
asesinatos de setiembre, para sublevar contra Pa-
ris los departamentos, y Fouquier-Tinville, esta-
ba encargado de pronunciar estas pérfidas calum-
nias, mas atroces aun que la sentencia. En el mis-
mo dia fué condenado el general Brunet , por no
haber enviado al sitio de Tolon parte de su ejército
de Niza ; y al dia siguiente 26 , se pronunció así
mismo sentencia de muerte contra el vencedor
Houchard, por no haber comprendido el plan que
le presentaron, y por no haberse trasladado rápi-
damente á la calzada de Fumes , cogiendo todo el
ejército inglés. Su falta era grave , pero no mere-
cía la muerte.


Tantas ejecuciones empezaban á esparcir un
terror general , haciendo formidable á la autori-
dad. No solo reinaba el espanto en las cárceles,
en el saton del tribunal revolucionario y en la plaza
de la Revolucion, sino en todas partes, en los mer-
cados y en las tiendas, donde acababa de ponerse
eonasdovigor


Ya hemos
v iarecl ai Irteas


visto
y las leves contra los logre-r


sal los ée
s el descrédito


)i de lorso cal su icg
do el decreto del max ./17/1/1t , con el objeto de que




318 REVOLUCION
hubiese proporcion entre estos y el nume rario


• n
decibles fueron los perjuicios que al principio


ca
só este maximun , ocasionando el abandono de


lporcion de tiendas. Con establecer un arancel pana-los milenios de primera necesidad , solo se habla
conseguido envilecerlo en manos de los que las
vendian por menor, de las cuales pasaban lame
diatamente á las del consumidor. Pero el revende:
dor que los habla comprado por mayor, ó en casadel fabricante antes del MaXi111214 , y á un precio
mucho mas alto que el del nuevo arancel, esperi_
mentaba grandes pérdidas , y se quejaba amarga_
mente. N bo eran menos estas para él, aunque loshubiese comprado despues del


.maximun ; pues en
efecto , en el arancel de artículos llamados de pri-
mera necesidad , no se entendian sino los elabora-
dos ya y en disposicion de consumirse, porque
hasta que llegaban á este estado no se les fijaba el
precio ; mas no se decia el que hablan de tener en
el primitivo , ni lo que se habla de pagar al que lo
elaborase, ni al arriero ó marinero que los traspor-
tase ; N' por consiguiente el revendedor que 'estaba
•obligado á vender al consumidor segun el arancel,
y que no podia tratar con el elaborador, fabricante
ó almacenista, segun el mistro arancel , no podia
continuar en un comercio tan desventajoso. La roa=
yor parte de los comerciantes cerraban sus tiendas
ó se sustraian de la ley, valiéndose de fraudes,
no vendian segun el maximun mas que lo peor que
tenían, reservando lo bueno para los que de oculto
querian pagar su justo precio.


El pueblo que conocia estos fraudes, y veia
cerrarse una multitud de tiendas, se ponla furioso
y acudia al A y untamiento con sus reclamaciones,


FRANCESA. 349


pretendiendo que se obligase á todos los


es


mercade-
res á tener abiertas sus tiendas continuando por
fuerza misa comercio. Propenso a quejarse de to-
do, denunciaba á los carniceros y tocineros, que
compraban animales enfermos ó muertos de acci-
dentes , y que no desangraban bien la carne para
que pesase mas ; á los panaderos , que por sumi-
nistrar á los ricos la mejor harina , daban la mala
para los pobres , no dejando cocer bastante el
pan, á fin de que tuviese mas peso ; á los taber-
neros que mezclaban con las bebidas las drogas
mas perjudiciales; á los vendedores de sal , que
para aumentar el peso de este consumo alteraban
su calidad ; á los tenderos, y por último , á todos
los revendedores , que adulteraban los géneros de
mil maneras.


De estos abusos, unos eran muy añejos , otros
provenian de las actuales circunstancias ; pero
Juando se apodera de los ánimos la impaciencia
del mal , de todo se quejan, y todo quieren se re-
forme y se castigue.


Con esta noticia pronunció el procurador ge-
neral Chaumette un discurso fulminante contra los
mercaderes, diciendo:


«Recuérdese, que en el año 89 y siguientes, to-
«dosestos hombres hicieron un. comercio ¿Pero
«con quién? con el estrangero. Sabido es que 'ellos
«son los que han desacreditado los asignados, y
«que con el agiotage del papel moneda se han en-


riquecido. ¿Qué han hecho despues que com de-
«taron su fortuna? se han retirado del comercio
«han amenazado al pueblo con la escasez de o.é-
«neros; pero si ellos tienen dinero y asignados': la
«república tiene otra cosa mas preciosa, tiene bra-




320
nRyoLuciopi


«zos; brazos , y no dinero , es lo que se


lt -
nece • a«para dar impulso á las fábricas y manufacturas-


«Ahora bien, si estos individuos abandonan las a
«bricas, la república se apoderará de ellas 'y r-
«querirá todas las materias primitivas. Sepan que-
«de la república depende el reducir cuando le aco.
«mode á polvo y cenizas , el oro y los


asignados
«que tienen en su poder. Es preciso que el gigante
«del pueblo huelle á los especuladores mercantiles


«Nosotros sentimos los males del pueblo, por:
«que formamos parte de él, como que todo el con-
«sejo está compuesto de descamisados , y él es el
«pueblo legislador. Poco nos importa que caigan


a s


«nuestras cabezas con tal que la pos Nte,orid
invocaréde di«ne recoger nuestros cráneos


«evangelio, sino á Platon. El que con hierro mata
«dice este filósofo, perecerá con hierro ; el que
«con veneno , con veneno perecerá ; la hambre
«consumirá á aquel que quiera hacer morir de
«hambre al pueblo... Si llegan á faltar las subsis-
tencias y los géneros, ¿ á quién recurrirá el pue-


«blo? ¿alas autoridades constituidas ? ¿á la
«Convencion? no... acudirá á. los proveedores y al-
«macenistas. Rousseau tambien era pueblo, y de-
«cia, cuANno Er, PUEBLO NO TENGA Qui,. colina, DE-
«vonich AL arco :» (sesion del Ayuntamiento del
14 de octubre).


Los medios violentos producen otros, como ya
hemos dicho en otro lugar. En las primeras leyes
se hacia tenido presente el género elaborado, y
ahora es preciso pasar á las primeras materias: la
idea de apoderarse de estas y del fabricante, para
elaborarlas por cuenta de la república, hacia ya
tiempo que bullía en todas las cabezas. Terrible


FRANCESA. 321


violentar la naturaleza y querer


)aacsai°rntoedsolsa deus mos. imientos , pues pronto se
ve uno obligado á emplear la espontaneida d en to-
do, sustituyendo á la misma vida los mandatos de
la le y . El Ayuntamien to


y la Con yencion se vieron
obligados á adoptar nuevas medidas, cada uno se-
gun su carácter.


El Ayuntamiento de Paris obligó á cada merca-
der á declarar la cantidad de géneros que tenia, los
pedidos hechos y la época en que esperaban que
llegasen. Todo mercader que hiciese un año que
tenia establecido comercio, y lo abandonaba ó de-
jaba ir á menos, quedaba declarado sospechoso, y
como tal se procedía á su prision. Para impedir la
confusion y trástorno que produjese la priesa en,
hacer provisiones, decidió ademas el Ayuntamien-
to que el consumidor no podría comprar sino al re-
vendedor , y el revendedor al almacenista , fijando
las cantidades que podria exigir cada uno. El ten-
dero no porfia, pues, exigir mas de veinte v cinco
libras de azúcar á la vez al almacenista , 'el boti-
llero doce; cuyas libranzas de compra las liaban las
juntas revolucionarias, y fijaban las cantidades.
Pero no se. limitaron á esto los reglamentos del
Ayuntamiento, pues viendo que no disminuia la
afluencia de gente á la puerta de los panaderos,
ocasionando ruidosas escenas, como que muchos
pasaban esperando gran parte de las noches, Chau-
niette dispuso que la distribucion empezase por
los últimos que llegaran, lo cual no disminuyó cier-
tamente el tumulto ni la in p-inquietud. Corno
hl° se quejaba de que le guardaban la peor harina,
se determinó que en la ciudad de Paris no se hi-
ciese mas que una especie de pan co m p u esto de


Biblioteca popular.
T. 111. /153




312 REVOLUCION


tres cuartas partes de trigo y una de centeno
creando finalmente una comision de in speccion -¿A'
subsistencias para examinar el estado de los A.érte-
ros, descubrir los fraudes y castigarlos. Estalpr--
videncias imitadas por los demas Ayuntamientos,
(5 aun elevadas frecuentemente á decretos, se 63n.-s'
vertian al momento en leyes generales ; y asi es'
segun ya hemos dicho , que el Ayuntamiento de
Paris ejercia un gran influjo sobre todo lo que con.
cernia al régimen interior y á la policía.


Siendo muchas las instancias que se hacían á
la Convencion para que reformase la ley del


maxi-
/M/72 , inventó otra nueva que remontase desde el
género á la materia primitiva y consistió en for-
mar un estado del precio que tenian las mercan-
cias en 1790, en el punto mismo de produccion, á
cuyo precio se afiadia : I.° una tercera parte por
causa de las circunstancias ; 2.° un precio fijo para
el trasporte desde el punto de produccion al del
consumo: y 3. 0 finalmente, una suma de cinco por
ciento á fa ∎,or del almacenista, y de diez al del re-
vendedor ;de todos estos elementos debia for-
marse en lo sucesivo el precio de los artículos de
primera necesidad. Este trabajo se encargaba á las
administraciones locales, cada una segun lo que se
producia y consumia en ella, ofreciendo una in-
demnizacion á todo revendedor que, teniendo me-
nos de diez mil francos de capital, probase que
habia perdido esta suma por el InaXiMillt. Los
Ayuntamientos dehian juzgar estos casos á ojo de
buen cubero, como de todo se juzgaba enton-
ces , y como se juzga en tiempos de- dictadura.
De este modo , la ley , sin remontar aun á la pro-
duccion , á la mateiia informe, ni á las hechuras,


FRANCESA. 323


fijaba el precio de los géneros al salir de la fábrica,
el de los trasportes , la ganancia del comerciante,
y revendedor; reemplazando, por lo menos en la mi-
tad de la obra social, la movilidad de la natura-
leza con reglas absolutas. Pero repetimos que todo
esto provenía irremisiblemente del primer


el primer maximun de los asignados, y estos
de las imperiosas necesidades de la revolucion.


Para entender en este sistema de gobierno in-
troducido en el comercio , se nombró una comision
de subsistencias y provisiones, cuya autoridad sees-
tendía á toda la república, hallándose compuesta de
tres individuos elegidos por la Convencion, gozando
del carácter de los mismos ministros , con voto en
el consejo. Esta comision estaba encargada de lle-
vará efecto los aranceles, examinar la conducta de
los Ayuntamientos en esta parte , los estados de
los abastos y géneros en toda la Francia, mandar
que el remanente de un departamento pasase á
otro , y fijar las requisiciones para los ejércitos
conforme al célebre decreto que instada el 0-o:
hierno revolucionario.


No menos extraordinaria que todo lo demos era
la situacion de la hacienda. Los dos emaréstitos,
forzoso uno , y otro voluntario , se cobraban con
rapidez, apresurándose especialmente á contribuir
al segundo, las ventajas que ofrecia le ha-
cian preferile; y asi se acercaba el momento en
que iban á quedar sin circu!acion mil millones de
asignados. Babia en cajas.


para las necesidades or-
dinarias cerca de cuatrocientos millones , que que-
daban de las antiguas creaciones , y quinientos
millones de asignados reales, cobrados por el de-
creto que los privaba de la representacion de mo-


.




324. REVOLUCIONT


neda , y convertidos en una suma igual de asigna_
dos republicanos. Quedaban, pues, para el


servicio °-rcasi novecientos millones.
Lo que parecerá todavía, mas estraordinario,


-


que el asignado que perdia tres cuartos y aun cua
tro quintos, se halda puesto á la par con el dinero.
pero en esta subida habla causas reales y supues.1
tas. La supresion gradual de mil millones en eir_
culacion el éxito del primer ali stamiento ,


que
acababa de dar seiscientos mil hombres en un mes
y las últimas victorias de la república, que casi
consolidaba su existencia, habian acelerado la ven-
ta ele los bienes nacionales, dando algun c rédito a,
los asignados , pero no el necesario para que se
nivelasen con el dinero. Estas son las causas que
al parecer les pusieron á la par con el numerario.
Recuérdese que se .prohibia en uua ley con fuertes
castigos el comercio de la moneda, es decir, el
cambio con pérdida eh I asignado contra el dinero,
y que otra ley imponia también severas penas al
que en las compras pusiese precios diferentes, se-
gun se hiciese el pago en papel ó en metálico; de-
modo que el dinero cambiado , ó por el asignado
por el género, no podia tener su valor efectivo, y no
quedaba mas recurso que ocultarlo. En otra ley se
mandaba últimamente que la p l ata, oro e
ocultas, pertenecerian parte al Estado, y parte al
denunciador. Desde entonces va no se pudo hacer
uso del dinero en el Comercio , ni ocultarlo; era
g ravoso, espuma al poseedor á pasar por sospe-
choso , empezaban á desconfiar de él, y preferían
el asignado para el gasto diario. Esto es lo que es•
tableció momentáneamente la igualdad , que res-
pecto al papel , no !labia existido nunca, ni aun ea


FRANCESA. 32t1


el prime r dia de su creacion. Muchos Ayuntamien-tos-añadiendo nuevas leyes á las de la Conveneion,
habian prohibido la circulacion del numerario , y
mandado que se llevase á las cajas para cambiarse
por asignados; y aunque es cierto que la Conven-
clon habla abolido todas estas disposiciones de
aquel! ,las leyes generales dictadas por ella , no
huían menos i nútil y peligroso el numerario. Mu-
chos lo llevaban á, la contri bucion y al empréstito,
ó bien lo daban á los estrangeros, que hacian de él
un gran comercio, y que se acercaban a los pue-
blos de la raya para cambiarlo por géneros , tra-
yéndonos especialmente los italianos y genoveses,
mucho trigo á los puertos del Mediodia, compran-
do al precio mas ínfimo el oro y la plata. Asi fué
como el numerario , volvió á aparecer por efecto de
aquellas leyes terribles, y el partidario de los re-
volucionarios furibundos, temiendo que su apari-
cion fuese perjudicial otra vez al papel moneda,
quiso que el numerario que hasta entonces no se
habla escluido de la circulacion, se prohibiese en-
teramente , de modo que no permitiera trasmitirte
de una mano á otra, sino que se trajese á las cajas
públicas para cambiarlo por asignados.


El agiotage habia casi desaparecido por el ter-
ror, las especulaciones de numerario se bacian im-
posibles como acabamos de verlo; el papel estran-
gero, altamente reprobado , no circulaba va corno
dos meses antes; y los banqueros , á quienes se


garrardeodsr,my; ods Por r ueent egarse nal nat,?sise a igees
acusaba en todas partes de ser el conducto de lo


emigra, esceu ehsatlrlaa--
-s


ron sus bienes, pero como se conoció luego el pe-
ligro de interrumpir las operaciones del banco,




326 REVOLUCION
suspendiendo asi la circulacion de todos los




1
can.


-


talistas, se les levantó el secuestro ; sin embargo
el terror era bastante grande para que no se


espe..
rase va en ninguna clase (le especulacion.


Acababa finalmente de abolirse la compañía delas Indias, y va hemos visto las intrigas que urdí
ron algunos diputados para especular en las accioe'
nes de esta compañia. El liaron de Batz que se-
entendia con Julien de Tolosa, Delaunay d'Angers


Chabot, querian por medio de terribles propues.
las, hacer bajar las acciones , comprarlas enton-
ces , y despues , con otras proposiciones mas tem-
pladas, hacer que volviesen á subir, revenderlas,
y aprovecharse de la ganancia de esta subida frau
dulenta. El abate d'Espagnac, á quien Julien fa-
-vorecia en la junta de contratas, debia prestar fon-
dos para estas , especulaciones, y los miserables
lograron en efecto hacer bajar las acciones desde
cuatro mil y quinientas, á seiscientas y cincuenta
libras , con lo que lograron considerables ganan-
cias. Sin embargo , no podia evitarse la supresion
de la compañía, y entonces empezaron á tratar con
ella para calmar el decreto de estincion. l)iscutien.
do sobre el particular Delaunay y Julien de Tolosa,
con los directores , les decían: «Si dais tal suma,
presentaremos tal-decreto ; si no , presentaremos'
otro.» Convinieron en una suma de quinientos mil
francos, mediante la cual debían , proponiendo la
supresion de la compañía que era inevitable, en-
cargarle á eila misma de hacer la liquidacion, lo
cual podia prolongar su duracion mucho tiempo to-
davía. La suma debia repartirse entre Delaunay,
Julian de Tolosa, Chabot y Bazire, á quien su ami-
go Chabot habla comunicado esta intriga, pero no


FRANCESA. 327


quiso tomar parte en ella. Presentó Delaunay el
decreto de supresion el 4"i de vendimiarlo , propo-
niendo suprimir la compañia


'


obligarla á restituir
las sumas que debia al Estado, y á hacer que pa-
gase especialmente el derecho de traspaso que !la-
bia logrado eludir , trasformando sus acciones en
inscripciones en sus libros; proponiendo finalmente,
que se la encargase á ella misma de su liquidacion.
Fahre-. d'Eglantine, que no se hallaba aun en el se-
creto, y que al parecer especulaba en sentido con-
trario, se pronunció contra el proyecto , diciendo:
que permitir á la compañía que se liquidase á si
misma, era eternizaría, y que con este protesto
quedaba indefinidamente establecida. Aconsejó,
pues, que se dejase al gobierno el cuidado de esta
liquidacion, y Cambon pidió por via de enmienda,
que al hacer el Estado la liquidacion, no fuese res-
ponsable de las deudas, si el cargo de la compañía
escedia á la data. Adoptóse el decreto con ambas
enmiendas, y volvió á la comision para presentar
la redaccion definitiva. Inmediatamente pensaron
los del cornpot que lo mejor era ganar á Fabre
para obtener en la redaccion algunas modificaciones
en el decreto, y presentándose Chabot á Fabre con
cien mil francos, consiguió lo que deseaba. Veamos
lo que hicieron : redactóse el decreto tal como la
Convencion le habia adoptado, y se le dieron á fir-
mar á Cambon y á los individuos de la cornision,
que no eran cómplices del proyeto; luego añadie-
ron en esta copia auténtica algunas palabras que
alteraban todo su sentido , pues ea el artículo de
los traspasos que no habían pagado los derechos,
debiendo verificarlo, se añadiero -•
escoplo los hechos con fvan(le , lo cual repp‘rodul.




348 REVOLOCION


todas las pretensiones de la compañia , respecto 4
,


las exenciones de los derechos. Con respec to á la
liquidacion. se añadieron tambieu estas palahr


aaSegun los estatutos y reglamentos de la compañia
cual daba parte á esta en la liquidacion. Estas pa'l
liras intercaladas cambiaban n otablemente la
posiedon del decreto, que firmado que fué por Cha,
hot, Labre , Delaunay y lidien de Tolosa , que in
hicieron los últimos . remitieron la copia falsificada
a la •ornision de publicacion de leyes que la hizo
imprimir y promulgar como decreto auténtico. Es-
peraban que los individuos que Rabian firmado
antes de esta leve alteracion, ó no se acordarían ó
no lo conocerían , y se repartieron la suma de qui-
nientos mil Francos. linicamente Bazire fué el que
se negó á tomar su parte , diciendo que no queda
entrar en semejantes bajezas.


Sin embargo , Chabot , cuyo lujo empezaba va
á denunciarle. temblaba de verse comprometido, y
había puesto los cien mil francos que ic habian
correspondido, en el lugar escusado; mas viéndole
sus cómplices dispuesto á venderlos , le amenaza-
ban con anticiparse á él y descubrirlo todo si les
abandonaba. Tal habia sido el resultado de tan
vergonzosa intriga entre el bacon de Batz y tresó
cuatro diputados: pero el terror general que do-
minaba en todos los ánimos , aun los mas Mecen-
tes, se !rabia tambien apoderado de ellos, y recela-
ban verse descubiertos v castigados. Por entonces
cesaron todas las especulaciones, y nadie pensaba
en dedicarse al agiotage,


En estos momentos en que no se temia ir contra
el torrente de todas las ideas recibidas, y de todas
las costumbres observadas , fué cuando se ejecutó


FRANCESA. 329


el proyecto de renovar el sistema de pesos y me-
didas, y de cambiar el calendario . Una revolucion


filosófica y politica al mismo tiempo, debía distin-guirse por su amor á la regularidad y por su des-
precio a todo obstáculo. La revolucion habla divi-
dido el territorio en ochenta y tres partes iguales,
había unifarmado la administracion civil, religiosa
y militar, é igualado todas las partes de la deuda
pública, y no podia menos de regularizar los pesos
y medidas, y la division del tiempo. Esta propen-
sion a la uniformidad, degenerando el espíritu de
sistema y hasta en furor , ha hecho indudablemen-
te olvidar muy á menudo la variedad necesaria
seductora de lit naturaleza; pero el espíritu lar-
:nano , solo en esta especie de accesos produce las
grandes y diliciles regeneraciones. El nuevo siste-
ma de pesos y medidas, que es una de las produc-
ciones mas hermosas del siglo, fué el resultado de
aquel audaz espíritu d innovacion. lmaginóse to-
mar por unidades de medida y peso , cantidades
naturales é invariables en todos los paises; y asi
para unidad de peso se tomó el agua destilada , y
para la de medida, una parte del Meridiano, cuyas
unidades, multiplicadas ó divididas por diez hasta
el infinito , formaron el bello sistema conocido con
el nombre de calculo decimal


La misma regularidad debía aplicarse á la di-
vision del tiempo, sin que la dificultad de cambiar
las costumbres mas arraigadas de tri<


resueltos
e


it( como
) ,:due-


biese contener á unos honibresi
ia


los que presidian entonces
cia. Hablan va cambiado la eera ( t"sretignoorialenala, (1?nraetir-a
republicana,


' 1primer año de la libertad,
que comenzase esta eu el


p ua r , y que la nueva era y el




'330 REVOLUCION
' año, diesen principio en ;22 de setiembre de 1792
dia que por una rara casualidad era el de la crea


o .
de la república y el del equinocio de otoilj


El año, segun el sistema decimal, hubiera dehid
°


.dividirse en diez partes ; pero tomando por base
de la division de los meses las doce revoluciones
de la luna alrededor de la tierra, era preciso adrni
tir doce meses , y la naturaleza prescribía en esto
la iufraccion dei sistema decimal. El mes fue de
treinta dios, y se dividió en tres decenas de días,
llamadas décadas en lugar de las cuatro semanas.
El último dia de cada década , se destinó al des-
canso , ocupando el lugar del antiguo domingo, de
modo que habla un dia menos de descanso al mes.
La religion católica ha multiplicado las fiestas has-
ta lo infinito, mas la revolucion que preconizaba el
trabajo , creyó que debia reducirlas cuanto posi-
ble fuese. Dióse á los meses el nombre de las es-
taciones á que pertenecían. Comenzando el año en
otoño, y perteneciendo á esta estacion los tres pri-
meros meses, se le llamó al primero Vendimario;
al segundo, Brumario , y al tercero, :Primario; los
tres siguientes que correspondian al invierno, se
llamaban Nivoso, Pluvioso y Ventoso ; los otros tres
que eran los de la primavera, Germinal, Floreal y
Pr ad al ; y finalmente los tres últimos que forma-
ban el estío, Jfesidor, Termidor y Fructidor. Estos
doce meses , cada uno de treinta dias, no hacian
mas que trescientos sesenta en su totalidad, y que-
daban cinco días para completar el año. A. estos se
les llamó dias complementarios, y hubo la oportuna
ocurrencia de dedicarlos á fiestas nacionales con el
nombre de S ans- culot tid es (descamisadas); nombre
que debe concederse al tiempo, y que no es mas


FRANCESA. 331


absurdo
otros usados por los pueblos. La pri-


ase consagró al genio; la segunda al tra-
ct


mera fiesta
q ue


la tercera á las buenas acciones; la cuarta á


las recompensas,
y la quinta, en fin , á la opado%


Esta última fiesta, sumamente original y en estreno
acomodad a al carácter francés , debia ser una es-pecie de carnaval político de veinte y cuatro horas,
durante las cuales se permitía hablar y escribir
impunemente contra todo hombre público , cuanto
se ocurriese á las imaginaciones del pueblo y de
los escritores. La opinion debia justificarse de la
opinion misma, pudiendo todos los magistrados
defenderse con sus virtudes de las verdades ó ca-
lumnias de este dia. Nada mas grande y moral que
este pensamiento; y aunque un destino mas pode-
roso haya•arrebatailo las ideas é instituciones de
esta época, no se deben poner en ridiculo sus pro-
fundas y atrevidas concepciones. No se ha ridicu-
lizado á los romanos, porque el soldado pudiese
decir cuanto su ódio ó regocijo le sugiriese, yendo
detras del carro del triunfador en el dia del triun-
fo. El año bisiesto tenia cada cuatro años seis dias
complementarios en lugar de cinco, v á esta sesta
descamisada debla llamarsela tiesta de la revolucion,
quedando dedicada á una funcion solemne, con
que los franceses debian celebrar la época de su
emancipacion é institucion de la república.


Segun el sistema decimal, se dividió el dia en
diez partes ú horas, estas en otras diez, y así su-
cesivamente; mandándose hacer nuevos relojes
para poner en práctica este nuevo modo de calcu-
lar el tiempo. Sin embargo, para no hacerlo todo
de una vez, se dió de término un año á esta últi-
ma reforma.




332 REVOLUCION
La última variacion, la mas dificil, v


roa


ss


vituperada como tiránica, fue la que se tomó re--
pesto al culto. Las leyes revolucionarias relativa
á la religion, hablan quedado tales, como las ha_
hia arreglado la Asamblea constituyente. Rec ee -
dese que esta primera Asamblea, deseosa de Mi.-
trod u cir en !a achino istracion eclesiástica la unifor-
midad de la civil, quiso que las diócesis tuviesen
los mismas límites que los departamentos; que los
obispos Li asen electivos como los demas emplea-dos; y en una palabra, que sin llegar al dogma
se regularizase la disciplina como acababan de
serlo todas las partes del organismo politico. Tal
fue la constitmeion civil del clero, que se obligó á,
jcrar á los eclesiásticos, y desde aquel dia se re-
cordará que se suscitó un cisma; se llamaron clé-
rigos constitucionales Ó juramentados á los que se
hablan avenido con esta nueva iustitucion; v re-
fractarios á los que mostraron repugnancia. 'Estos
últimos quedaban únicamente privados de su ejer-
cicio, pero dotados con una pension ; mas. viendo
la Asamblea legislativa que trataban de estraviar
la opinión contra el nuevo sistema, los sometió á
la vigilancia de las autoridades departamentales,


aun decreto que á juicio de estas, pudiesen ser
e' spulsados del territorio de la Francia; y la Con-
yencion, mas severa á medida que la conducta de
aquellos se hacia mas rebelde, condenó á deporta-
clon á todos los sacerdotes refracutrios. Aumen-
tándose de dia en dia el acaloramiento de los áni-
mos. se preguntaba por qué habiendo abolido to-
das las antiguas preocupaciones monárquicas, aun
se conservaba aquella sombra de religion, ea
quien nadie ya creia, y que formaba el contraste


FRANCESA. 333


mas chocante con las nuevas instituciones y cos-
tumbres de la Francia republicana. Ya se habian
pedido leves para favorecer á los sacerdotes casa-
dos, deféndiéndolos de ciertas administraciones


que quedan privarles de sus funciones;loc s
pero la LonVCÚCiOU, cauta sobre manera en estepunto, no 'labia querido resolver nada, aunque
con su silencio les había autorizado á continuar
ejerciendo sus funciones, y percibiendo sus suel-
dos. Se trataba ademas en varias peticiones de no
dar asignaciones á uingun culto, de dejar que ca-
da secta pagase á sus ministros, de prohibir las
ceremonias esteriores, y de obligar á todas las re-
ligiones á encerrarse en sus templos. La Conven-
clon se limitó a reducir la renta de los obispos al
lnaximun de seis mil francos, puesto que habia
algunos que tenian hasta setenta mil; y en cuanta
á lo demas, nada quiso determinar, guardando si-
lencio, y dejando que la Francia tomase la inicia-
tiva en fa abolicion de los cultos, pues tenzia que
en llegando á tocar á las creencias, se indispon-
dría con parte del pueblo, afecta aun á la religion
católica El Ayuntamiento de Paris, menos rjer-
vado, se aprovechó de esta importante ocasion
para hacer una gran reforma, y se apresuró á dar
el primer ejemplo, abjurando el catolicismo.


Mientras los patriotas de la Conveucion y ja-
cobinos, tales como ilubespierre, Saint-Just les
demas corifeos revolucionarios se coutentabari con
el dei sino, Chaumette, lIebert y todos los 1
del Avuntannento los francisca7 nos inferiores en
sus l'ilaciones y su talento, dehian: segun la lev
general, traspasar los y correr hasta e
ateismo. No profesaban manifiestamente estadoc-i




334 REVOLUCION


trina, pero bien podia atribuírseles; pues jamaspronunciaban en sus discursos ni escritos el non
bre de Dios, repitiendo sin cesar que un Puebl


o
"


debía únicamente gobernarse por la razon
admitir mascullo que el que esta dicta. Chaumette
no


oe
ra soez, malvado, ni ambicioso como Ileberte•


no quería, exagerando las actuales opiniones
'


so
brepujar á los corifeos existentes de la revoluciona
pero esento de miras políticas, lleno de una filoso


-fía vulgar, dominado por una estraordinaria afi_
cion á la oratoria; predicaba con el fervor y de_
votaaltivez de un misionero, las buenas costumbres
el trabajo, las virtudes patrióticas, y finalmente'
la razon, absteniéndose siempre de nombrar á
Dios. Se había pronunciado imperiosamente con-
tra el robo: agriamente había reprendido á las
mugeres que descuidaban los quehaceres de su
casa por mezclarse en las cuestiones políticas, y
se 'labia atrevido á hacer cerrar su club, suscitan"-
do la a bol icion de la mendicidad y el establecimien-
to de talleres públicos que dieran trabajo á los po-
bres: y pronunciándose contra la prostitucion has-
ta el punto de hacer que prohibiese el Ayunta-
miento la profesion de ramera, tolerada en todas
partes como inevitable. Estaba prohibido á estas
infelices presentarse en público, y ejercer alinden:
tro de las casas su deplorable industria. Chaumette
decia que semejantes seres pertenecian á los pai-
ses monárquicoscatólicos, donde había hombres
OCIOSOS y clérigos solteros, y que el trabajo y el
matrimonio debian desterrarlos de las repúblicas.


Tomando pues la iniciativa Chaumette en nom-
bre del referido sistema de la razon, se declaró en
el Ay untamiento contra la publicidad del culto ca-


FRANCESA. 335


este culto no debla gozar de
tnólabc0, sostuvo que


,


privilegios innin otro ; que si ca
da secta


tensia mismas facultades,
en breve se converti-


las
lin las calles y plazas públicas en teatro de las
farsas mas ridículas.


Encargado el Ayuntamiento de la policía local,
ordenó en 23 de ye"ndimiario (14 de octubre) que
ningun ministro de cualquiera religion que fuese
pudiera ejercer el culto fuera de los templos. Pro-
puso nuevas ceremonias fúnebres para tributar á
los muertos los postreros homenajes mandando
que solo los amigos y parientes fuesen acompa-
ñando al féretro. Se suprimieron todos los signos
religiosos en los cementerios, y fueron reemplaza
dos por una estatua del Sueño á imitacion de lo
que 'labia hecho Fouché en el departamento del
Allier. En vez de cipreses y árboles fúnebres, se
adornaban los cementerios con las plantas mas
agradables y olorosas. «Es preciso, decía Chau-
«melle, que el brillo y perfume de las flores des-


pierten en la imaginacion ideas allia<dieñas; yo
«quisiera si fuera posible aspirar el lima de mi
«padre!» Quedaron enteramente abolidos todos
los signos esteriores del culto, y se resolvió en un
mismo decreto, siempre á propuesta de Chaumette,
que no se pudiese vender en las calles ninguna
clase de fruslerias, tales como Santos- Sudarics,panos
de la Santa Verónica, Ecce-hornos, cruces, Agnus


Virgenes, cornetas y sortijas de San Hubert°,
ni tampoco polvos, aguas medicinales y otras drogasfalsificadas. Se quitó de todas partes la imágenjde
la Virgen, y todas las que se hallaban en nichos en
las esquinas, poniendo en su lugar los bustos de
Marat y Lepelletier.




7336 REVOLUCION
Anacarsis Clootz, aquel mismo baron prusiano


que teniendo cien mil francos de renta, halda de-
jado su pais para venir á representar en Paris al
género humano, v que !labia figurado en a con_lederanion en 115j0 á la cabeza elos islouipnili)ersaLdoos
enviados de todos los pueblos, siendo
diputado en la Convencion nacional, predicaba
incesantemente la república universal y el culto de
la razon. Entregado a estas dos ideas, las desarro-
llaba continuamente en sus escritos, p roponiéndo-
las á todos los pueblos, unas veces por medio de
manifiestos, y otras en alocuciones. El deisino le
parecia tan criminal corno el mismo catolicismo , y
no dejaba de proponer la destruccion de los lira_
nos y de toda especie de dioses, pretendiendo que
en la humanidad independiente y despreocupada,
debía presidir la razon pura y su culto bienhechor


eterno. Decia á la Convencion : «No he podido
«librarme de los tiranos sagrados y profanos, sino
«don viages continuos. Estaba en Roma cuando
«querian prenderme en Paris, en Lóndres cuan-
«do deseaban quemarme en Lisboa; v andando asi
«como lanzadera de un estreno de Europa á otro,
«me escapé de los alguaciles, de los espias, de los
«señores y de los lacayos, no descansando en mis
«emigraciones hasta que empezaron á emigrar los
«malvados. En la capital del mundo, en Paris, es-
«taba la tribuna del orador del género humano, y
«no salí de aqui desde 4789, renovando mi celo
«entonces contra los pretendidos soberanos del
«cielo y de la tierra. Predicaba altamente que no
«habla mas Dios que !a naturaleza, ni mas sobera-
no para el género humano que el pueblo-Dios.


«pueblo se basta á si mismo, y existirá siempre.


FRANCESA. 337


«La naturaleza no se postra ante sí misma, y ved
«la magestad del género humano libre, en la del
«pueblo francés que es de aquel una fraccion pe-
«


-a Ved la infalibilidad del todo en la sagact-


«dad de una parte que por sí sola hace temblar al
«mundo esclavo. La junta de vigilancia de la re-
«pública universal, tendrá menos que hacer que la
«de la menor seccion de Paris, porque en vez de
«una desconfianza universal, habrá general con-
«fianza. Ea mi república habrá pocas oficinas,
«pocos i mpuestos y ningun verdugo; y la razon
«reunirá á todos los hombres en un solo haz
«representativo, sin mas vínculo que la corres-
pondencia epistolar. Ciudadanos, el único obsta-


«culo para arribar á esta perfeccion, es la religion,
«y ha llegado el tiempo de destruirlo. El género
«humano ha roto ya sus andadores. Nunca ha y ma-
ayor denuedo, dijo un antiguo, que en el día si-
«guiente á un mal reinado; aprovechémonos de
«este primer dia, y prolonguémoslo hasta el si-
«guiente de la libertad del mundo.»


Las proposiciones de Chaumette reanimaron
todas las esperanzas de Clootz, y asi fué á buscar
á Gobel, intrigante de Porentruy, que habla lle-
nado á ser obispo constitucional del parlamento
de Paris en el mismo impulso que alzó a Chaurnet-
te, á Hebert y á otros muchos á los primeros car-
gos municipales, y le persuadió de que había Ho-
yado el momento de abjurar en presencia de lal-
Francia, del culto católico, de quien él era el pri-
mer pontífice; que su ejemplo arrastraría á todos
los ministros del culto, despreocuparla á la nacion,
y escitaria una abjuracion genera!, obligando á la
Convencion á pronunciar entonces la aholicion del


Biblioteca popular.
T. ni. 454




338 REVOLECION
cristianismo. Gobel no quiso precisamente


abj
u rarde su creencia, ni declarar asi que 'labia en,,,;-


dó á los hombres durante su vida; pero consintió
en renunciar el obispado, y decidió despues


svicarios á seguir su ejemplo. Quedó acordado e%
Chaumette y los individuos del departamento' 01o 1°¡
todas las autoridades constituidas de Paris ae11.7
pañarian á Gobel y hartan parte de la diputadon
para mayor solemnidad.


En efecto, el 17 de brumario (7 de noviembr e
de 1733), Aloinoro, Chaumette y
Gobel y todos sus vicariós se presentan en la Con=
vencion. Chaumette y Lhuillier, procuradores am-
bos, el uno del Ayuntamiento y el otro del depar-
tamento, anuncian que el clero de Paris viene á
rendir á la razon un homenage público y sincero
Presentan entones á Gobel. Este, cubierto coi;
un gorro encarnado, y teniendo en la mano san-
li-tro.; báculo, cruz y anillo, toma la palabra: « Naci-
do plebeyo, dice, cura en Porentruy, enviado por
mi clero á la primera Asamblea y promovido des-
pues al arzobispado de Paris, nunca he dejado de
obedecer al pueblo; acepté los cargos que me con-
fió este pueblo en otro tiempo , y hoy tambien le
Obedezco viniendo á renunciarlos. Yo fui obispo
cuando el pueblo quería obispos , y hoy que el
pueblo no los quiere, dejo de serio.» Gobel añade
que todo su clero, animado de los mismos senti-
mientos, le pide que haga en su nombre la misma
declaracion, y al acabar de pronunciar estas pala-
bras depone su mitra, su cruz y su anillo. El clero
ratifica su declaracion, y el presidente le contesta
con mucho acierto, que la Convencion ha decreta-
do la libertad de cultos, dejándola absoluta á cada


FRANCESA. 339


secta, que jamás se ha mezclado en sus creencias,
pero, tl)qii!e aplaude á cuantos i lustrados por la ra:-


tir'an de sus errores y supersticiones.
zoo, habla abjurado Gobel el sacerdocio ni el
catolicismo; ni se habla atrevido á declararse un
impostor, que al fin declaraba sus mentiras ; pero
no faltaron otros que hiciesen por él esta declara-
don. «Desensañad o , dijo elcura de Vaugirard, de
las preocupaciones con que el fanatismo oscurecia
mi alma y entendimiento, vengo á renunciar mi
titulo de presbítero.» Otros obispos y curas, indi-
viduos de la Convencion, siguieron aquel ejemplo,
y abjuraron el catolicismo. Julien de folosa abdi-
có tambien su carácter de ministro protestante, y
todas estas abdicaciones fueron recibidas con
aplausos de la Asamblea y las tribunas. Entró al
mismo tiempo Gregoire, obispo de Blois , y refi-
riéndole lo que acababa de suceder é instándole á
que hiciese lo mismo, se negó resueltamente á ha-
cerlo, diciendo: ¿Se trata de la renta que está
asignada á las funciones de obispo? la cedo sin
sentimiento alguno. ¿Se trata demi carácter de sa-
cerdote y obispo? no puedo despojarme de él, por-
que mi religion me lo prohibe. Invoco la libertad
de los cultos.» Sus últimas palabras se confundie-
ron entre el alboroto, pero no contuvieron la es-
plosion de gozo que habla escitado aquella escena.
La diputacion salió de la Asamblea rodeada de una
multitud inmensa y se dirigió á la casa de Ayun-
tamiento para recibir las felicitaciones del con-
sejo.


No era dificil, una vez dado este
j


eemplo, esci-
tar á todas las secciones de Paris y consejos de la
república agite la imitasen; y asi t'U; que reunión-


.




340 REVOLUCION


dose las primeras, declararon unas tras de".
que renunciaban á todos los errores de la super,7"otras
cMn, no reconociendo mas que un culto


'


el d
razon. La seccion del hombre-Armado,declaró
no reconocer mas culto que el de la verdad
razon, mas fanatismo que el de la li bertad 5, la"
igualdad, ni mas dogma que el de la fraternidad
leyes republicanas, decretadas en 21 de mavo de


-9793. La de la Ileunion anunció que baria lila ho
Buera con todos losconfesonarios y libros que ser:
bian a los católicos, haciendo cerrar la i glesia de
San Mery. La de Guillerino-Tell , renunció para
siempre el culto del error y la mentira. Lade Mur-


«


cio Scevola abjuró el catolicismo , añ adiendo que
en el décadi próximo baria en el altar mayor de San
Sulpicio la inauguracion de los bustos de Marat
Lepelletier y Murcio Scevola. La de las Picas, que'
no adoraria mas Dios que el de la libertad v la
igualdad; y la del Arsenal desechó tambien eilcul-
to católico.


Por manera que tomando las secciones la ini-
ciativa, no solo abjuraban del catolicismo como
religion pública sino que se apoderabarde sus edi-
ficios y tesoros como pertenecientes al comun.
Los diputados comisionados en los departamentos>
hablan instado á muchos Ayuntamientos á que se
apoderasen de las alhajas de las iglesias, no sien-
do necesarios, segun decian, á. la religion; ademas
de que como cualquiera otra propiedad pública,
pertenecian al Estado y podían aplicarse sus ne-
cesidades. Fouché !labia enviado muchos cajones
de plata del departamento de Allier, y lo mismo
hablan hecho de otros varios departamentos. Pron-
to se imitó este ejemplo en Paris y sus ¡media-


PRANCESA. 34


dones, presentándose montones de riquezas en la
barra de la Convencion. Quedaron despojadas to-
das las iglesias y los Ayuntamientos enviaron di-
putaciones con el oro y plata existentes en las ur-
nas de los santos, ó en los lugares que una antigua
y fanática devocion 'labia consagrado. Las lleva-.
han ea procesion á la Convencion y el pueblo en-
tregándose á sus estravagantes caprichos, se bur-
laba del modo mas estraño de las escenas religio-
sas, hallando en profanarlas el mismo placer que
había encontrado en otro tiempo celebrándolas. Se
presentaban en la barra de la Convencion , hom-
bres vestidos con sobrepellices, casullas y capas
pluviales, cantando aleluyas y bailado la camina-
fiola; dejando por allí las custodias, los crucifijos,
los copones y las estatuas de oro y plata, pronun-
ciando discursos burlescos , y dirigiendo frecuen-
temente á los mismos santos las mas estra g as alo-
cuciones. «Oh vosotros! esclaina una diputacion de
«San Dionisio, oh vosotros instrumentos del fana-


tismo! Santos bienaventurados de toda especie.
«haceos al lin patriotas, levantaos en masa, servid
«á la patria vendo á fundiros á la casa de la mono-
«da, y hacednos en este mundo el bien que que-
«riais hacernos en el otro.» A estas escenas bur-
lescas, seguian otras de respeto y recogimiento.
Los mismos que pisoteaban les santos del cristia-
nismo , llevaban un palio, y debajo de él los bus-
tos de Marat y Lepelletier. «Estos, decian , no son
dioses fabricados por tos hombres, sino las imáge-
nes de ciudadanos respetables, asesinados por los
esclavos de los reyes.» Despues desfilaban por de.
lante de la Convencion cantando tambien aleluyas
y bailando la caramaiiola, yendo á entregar los ri-




$42 REVOLUCION
cos despojos de los altares, en la casa de la mon,
da, y á dejar los venerados bustos de Marat fp--
»elletier en las iglesias, convertidas en templos del
nuevo culto.


Á propuesta de Chaumette, se ordenó que!,
iglesia metropolitana de Nuestra Señora, se con-


la


vertiese en un edificio republicano llamado Impi
°


de la Rezan, y se instituyó una fiesta para todas
las décadas, que debla reemplazar á las cereal°
nias católicasdel domingo. El corregidor, los oficia:
les municipales y los funcionarios públicos iban al
templo de la Razon , leían la declaracion de los
derechos del hombre , y el acta constitucional'
analizaban las noticias de los ejércitos, y contaban
las acciones distinguidas que en la década se ha-
bian efectuado. Se habia colocado en él una espe-
cie de buzan como el del correo, á imitacion de
las bocas de verdades que !labia en Venecia, para
echar los avisos, reconvenciones ó consejos útiles al
bien público, cuyas cartas se sacaban y abrian el
dia de década y se procedia á su lectura; luego un
orador pronunciaba algun discurso moral, y des-
pues se tocaban piezas de música concluyendo con
cantar himnos republicanos. Babia en el templo
dos tribunas, una para los ancianos, y otra para
las embarazadas, con estas palabras: «respeto á la
vejez, respeto y atenciones a las mugerss que es-
tán en cinta.»


Celebróse la primera fiesta de la razon con so-
lemne pompa el 20 de brumario (10 de noviembre)
á la que asistieron todas las secciones y autorida-
des constituidas. Una jóven hermosa representaba
á la diosa de la Razon, y era la mugar del impresor
Momoro, uno de los amigos de Vincent, Ronsin,




PRANCESA. 343


Chaumette, flebert y compañeros. Estaba vestida
con una túnica blanca; pendia de sus hombros un
manto azul celeste, y cubrian sus cabellos sueltos
el gorro de la libertad. Estaba sentada en un salen


e
anti cr uo cubierto de yedra, y llevado por cuatro
ciudadanos. Precedian y seguían á la diosa varias
jóvenes vestidas de blanco y coronadas de rosas,
y en seguida iban los bustos de Lepelletier y Ma-
rat, músicos, tropas y secciones armadas. Pronon_
ciáronse discursos, y se cantaron himnos en el tem-
plo de la Razon, luego se dirijieron á la Con ven-
clon, y Chaumette tomó la palabra en estos tér-
minos:


«Legisladores, el fanatismo ha cedido el pues-
to á la razon, v sus turbios ojos no han podido


«resistir el brillo de la luz. Un pueblo inmenso se
«ha trasladado hov á las bóvedas góticas, donde
«por primera vez ha resonado el eco de la verdad.
ailli ban celebrado los franceses el único culto
«verdadero, que es el de la libertad, el de la razon.
«Alli hemos espresado nuestros votos por la pros-
peridad de las almas republicanas, abandonando


«unos idolos inanimados por seguir la razon. que
«es una imagen animada y la obra massublime de
«la naturaleza.» Luego que dijo estas palabras
presentó Chaumette á la diosa viva de la Razon, y
la hermosa jóven que la representaba bajó de su
asiento v se acercó al presidente , que la dió el
abrazo fraternal en medio de universales


<y ele los gritos de viva la república! viva . la laauzsoons!
muera el fanatismo! La Convencion que aun no se
habia mezclado en estas representaciones , se vé
obligada á seguir la p ucesion que volvia otra vez
al templo de la Razon para cantar un himno pa-




341 REVOLUCION
triótico. La importante noticia de haber connuiz
tado la isla de Noirmoutier á Charette que la di'
fendia, aumentó el general regocijo con un moteo
mas verdadero que el de la aboliciou del fan,_


-


tismo.
Causan ciertamente disgusto estas escenas fal


tas de couviccion y buena fé, en que un p ueblocambiaba de culto sin comprender ni el antiguo
ni el reciente. Pero ¿cuándo obra el pueblo de 'Me-
na fé? ¿cuándo es capaz de comprender los dogmas
que se dan á su creencia? ¿qué es lo cine comun-
mente necesita? Grandes reuniones que satisfagan
su necesidad de juntarse; espectáculos simbólicos
donde incesantemente! se le recuerda la idea de'
un poder superior al suyo; fiestas en que se rinda
homenage á los hombres que mas se han acerca-
do á la virtud, á la perfeccion y á. la sublimidad;
en una palabra , templos , ceremonias y santos.
Aqui había templos: la Razon, Marat y Lepelletier.
El pueblo se bailaba reunido, adoraba uu poder
misterioso, v celebraba á dos hombres. Todas sus
necesidades'estaban por lo tanto satisfechas , y
obraba entonces como siempre obra.


Si se considera el cuadro que presentaba la
Francia en aquella época, se verá que nunca se ti-
ranizó tanto de una vez á la parte inerte y sufrida
de la poblacion, en quien se ensayan las experien-
cias políticas. Nadie se atrevia á manifestar su opi-
ilion,temian ver á sus amigos ó parientes por
no coM'prometersey perder su libertad ó tal vez
su vida. Cien mil prisiones y algunos centenares
de ejecuciones hacianque el pensamiento de vein-
te y cinco millones de franceses, estuviese fijo
en el calabozo y el cadalso. No sufrian impuestos


FRANCESA. 315


considerables; y si por una clasificacion arbitraria
le colocaban á uno en la clase de los ricos, perdía


en
aquel aÚO parte de sus rentas. A veces habia


que dar la cosecha, ó los muebles mas preciosos
de oro v plata á la menor insinuacion de cualquie-
ra rep resentante agente. Nadie se atreva a os-tentar lujo, ni á concurrir á públicas diversiones,
ni podía usar de monedametálica, sino que era pre-
ciso recibir ó dar irn papel despreciado, con el cual
era difícil adquirir lo que se necesitaba. Era indis-
pensable al que tenia la profesion de comerciante,
vender á un precio fingido, y al comprador , con-


. tentarse con el peor género, porque el bueno no
podía acomodarse al máximum ni á los asignados,
y a veces !labia que pasarse sin ellos , porque
buenos y malos se ocultaban del mismo modo. No
habla mas que una clase de pan negro , comun á
ricos y pobres, por el cual había que batallar en la
puerta de las tahonas , esperando algunas horas.
Se habian cambiado los nombres de los pesos v
medidas, de los meses Vlos dial; no !labia mas que
tres domingos en vez de cuatro, finalmente las
mugeres y ancianossevcian privados (lelas ceremo-
nias _del culto á que habian asistido toda su vida.


Mima, pues, hubo poder alguno que chocase
mas bruscamente contra las costumbres de Un'
pueblo: y no puede negarse que era la tiranía mas
atroz amenazar las vidas de todos diezmar
fortunas, establecer por fuerza el pr de los


la


cambios, variar los nombres
todas las cosas, y1 .1)-


destruir las prácticas del culto; pero


-las
ero es menester


hacerse cargo del peligro del Estado,
tables crisis del comercio, y


del y
de ineyt


euseisnritu de siste-
ma, inseparable del de innovaciones.




aPITULO V11.


Vuelta de Danton.—Divisiones en el partido de la Montafia ; dan,tonistas y bebertistas.—Politica
Robespierre y de la j unta desalvacion pública.—Acusado Danton en losjacobinos se justifi-


•a, y le defiende Robespierre.--Abolicion del culto de la Ita_
zon.—Ultimas perfecciones que se añaden al gobierno dictato-
rial revolucionario.—Energia de la junta contra todos los paro-dos.—Arrestos de Ronsin, de Vincent, de los cuatro diputados
autores del decreto falso, y de los supuestos agentes del estran-
gero.


Despues de la calda de los girondinos, quedó
solo y victorioso el partido de la montaña y prin-
cipió á dividirse en fracciones, habiendo acabado
de desunirle enteramente los esceses de la revolu-
cion, que eran cada vez mavores y anunciaban un
próximo rompimiento. La suerte de los girondinos,


Bailly, de Brunet, y de Houchard, habla con-
movido á muchos diputados, y otros vituperaban
las violencias cometidas respecto al culto juzgán-
dolas impolíticas y peligrosas, porque decian que
á las supersticiones que intentaban destruir, ha-
blan reemplazado otras nuevas; que el pretendido
culto de la razon era el del ateísmo, que este no
podía convenir á un pueblo, y que el estrangero
era quien pagaba estos trastornos. Por el contra-
rio, el partido que dominaba en los franciscanos, y
el Ayuntamiento que contaba por escritor á


FRANCESA. 347


bert, por corifeos á Ronsin y Vincent, y á Chau-
mette y á. Clootz por apóstoles, afirmaba que sus
adversarios querian resucitar una faccion mode-
rada,y hacer otra nueva division en república.


Dauton habla vuelto de su retiro, y aunque no
decia su pensamiento, un gefe de partido en vano
quiere ocultarle, porque va pasando de unos á
otros, y en breve llega á ser conocido de todo el
mundo. Se sabia que hubiera deseado impedir la
ejecucion de los girondinos, y que había sentido
sobremanera su trágico lin; se sabia que aunque
partidario ó inventor de los medios revoluciona-
rios, empezaba á condenar su ciega y feroz apli-
cacion; que no le parecia deber usar de la violen-
cia cuando cesaba el peligro, y que concluida la
actual campaña y espulsados enteramente los ene-
migos, quena restablecer el imperio de las leyes,
justas y pacíficas. No se atrevían á atacarle en la
tribuna de los clubs, ni osaba Bebed insultarle en
su papel del Padre Dachesne; pero verbalmente
circulaban los rumores mas contrarios; ponian en
duda su probidad; recordaban con mas perfidia
que nunca las estafas ele la Bélgica, y le atribulan
parte de ellas, llegando á decir que al retirarse á
Arcis-sur-Aube, labia emigrado llevándose sus
riquezas. Dábanle por compañeros, creyendo que
no eran mejores que él, á Camilo Desmoulins, su
amigo, que tambien se 'labia compadecido de los
girondinos y defendido á Dillon, y á Philippeaux
que regresaba de la Vendée, airado contra !os
trastornadores, y con ánimo de denunciar á Ron-
sin y Rossignol. Tarnbien agregaban á su partido
á todos los que de cualquier Minera !minan des-
merecido el aprecio de los ardientes revoluciona-




348 DEVOLUCION
ríos, cuyo número empezaba á multiplicarse.


Julien de Tolosa, muy sospechoso va por sa
relaciones con d' Espagnac y con los prov eedoresshabía acabado de comprometerse en un informé
sobre las administraciones federalistas,


esforzáis
_dose en disculpar los errores de la mayor parte di


ellas; mas apenas le pronunció, cuando los francis-
canos y jacobinos amotinados, le hicieron retrac-
tarse, y averiguando su vida privada, descubrieron
que vivia con agiotistas y que tenia por querida
o. una ex-condesa;de este modo, todos al mismo
tiempo le declararon corrompido y moderado
Fabre-d' Eglantine acababa repentinamente (1
variar de situacion, ostentando un lujo que no se
le había conocido antes; y Chabot, el capuchino
Chabot, que al empezar la revolucion no tenia mas
que su pension eclesiástica, lucia tambien hermosas
alhajas, y acababa de casarse con la hermana de los
dos Free, que llevaba en dote doscientas mil li-
bras. Este cambio tan rápido de fortuna escitó las
sospechas contra los nuevos ricos, y una proposi-
cion que hicieron á la Convencion, acabó de des-
conceptuados. Acababan de arrestar á un diputa-
do llamado Osselin, por haber ocultado segun de-
cian, á una emigrada. Fabre, Chabot, Julien y
Delaunay, que no vivian muy sosegados interior-
mente, y Bazire y Thuriot, que aunque nada te-
nían que les remordiese, se alarmaban de que no
se guardase consideraciones con los individuos de
la Convencion, propusieron un decreto para que
no pudiese arrestarse á diputado alguno, sin oirle
antes en la barra. El decreto quedó adoptado; pe-
ro se alborotaron todos los clubs, y los jacobinos,
pretendiendo que queria renovarse la inviolabili-


FRANCESA. 349


dad; hicieron
que se anulase, procediendo á las


mas u
sprigOr0SaS pesquisas sobre los que lehdzetbtiaaaa


propuesto, y sobre su conducta y m i vos
repentina fortuna. Desacreditados en pocos dias
Julien, Faino, Chabot, Delatinay, Bazire y Thuriot,
fueron colocados en el concepto de los sospecho-
sos y moderados. lIebert les llenó de groseros
improperios en su periódico, y los entregó al bajo
populacho.


Tambien tuvieron la misma suerte, aunque
hasta entonces se les consideraba como escelentes
patriotas, Proli, Pereira, Guzman, Dubuisson y
Desfieux, casi todos estrangeros, que como los dos
Frey, y como Clootz se hablan lanzado á la revo-
lucion francesa por entusiasmo, y acaso tambien
por hacer fortuna. Mientras se les vió seguir el
torrente de la revolucion, nadie examinó lo que se-
rian. Proli, natural de Bruselas, fué con Pereira
y Desfieux enviado á Dumouriez para descubrir
sus intenciones, le obligaron á esplicarse, y vol-
vieron, como hemos referido, á denunciarle en la
Convencion y en los jacobinos. Pasta aquí todo
iba bien; pero fueron empleados por Lebrun, por-
que siendo estrangeros é instruidos, podian ser
útiles en las relaciones esteriores, y con el trato
de este empezaron á apreciarle y despues aboga-
ron en su defensa. Proli habia sido muy conocido
de Dumouriez, y á pesar de la desercion de este,
siguió elogiando sus talentos, y diciendo que hu-
biera podido conservarle la república;finalmen-
te, casi todos, como mas conocedores de' los paises
vecinos, vituperaron la aplicacion del sistema ja-
cobino á la Bélgica y á las provincias unidas á la
Francia. No se perdieron sus espresiones, v ape-




350 DEVOLUCION
nas la general desconfianza imaginó la interven_
cion secreta de una faccion estrangera, empezaron
á sospechar de ellos, y á recordar sus discursos.
Súpose luego que Proli era hijo natural de Krtl.
nisz; se supuso que era el principal conspirador-,
y se les creyó á todos espias de Pitt y de Cnolllista
go El furor no pudo contenerse mas, y la •-
exageracion de su patriotismo, en que ellos juz..a
han tener su mayor defensa, sirvió para co mpro-


mas, confundiéndoles con los sospechosos
y moderados. De modo, que cuando Danton ó sus
amigos tenian que hacer alguna observaciou so-
bre las faltas de losagentes ministeriales, ó sobre
los atropellos hechos con el culto, el partido de
Hebert, Vincent y Ronsin respondía con los gri-
tos de moderacion, corrupcion y faccion estrangera.


Los moderados, como era costumbre, recháza-
han la acusacion de sus adversarios, diciéndoles:
vosotros sois los cómplices de los estrangeros,
pues todo os estrecha con ellos, la comun violen-
cia en vuestro lenguaje, y los planes de trastornar .
lo todo, llevándolo á lo peor. Ved, añadian, ese
Ayuntamiento que se toma una autoridad legisla-
tiva, y espide leyes bajo el modesto titulo de acuer-
dos, que todo lo arregla, policía, subsistencias y
culto ; que sustituye por si una religion á otra;
pone en lugar de las antiguas supersticiones otras
nuevas ; predica el ateismo, y se ofrece por ejem-
plo á todos los A y untamientos de la república; ved
esas oficinas de la guerra, de donde salen una
porcion de agentes que van á rivalizar con los re-
presentantes en las provincias, á causar las ma-
yores tropelías, y á desacreditar la revolucion Con
su conducta; ved ese Ayuntamientoy esas da-


. 351


nas.
usurpar


FRANCESA


¿Qué otra cosa desean sino us la auto-
riadSa. ¿dlegis lativatlt y ejecutiva, quitándolal á la Con-
wencion á las juntas, y disolver el bo merno?
¿quién sino los estrangeros pueden , llevarlos hasta
este o? de estas inquietudes y contiendas, la
autoridad debía tomar una providencia rigurosa.
Robespierre pensaba con toda la junta, que estas
acusaciones reciprocas eran sumamente perjudicia-
les, pues ya hemos visto que desde el 3I de mayo
se cifraba toda su política en impedir un nuevo
desenfreno revolucionario, en conformar la opinion
con la Convencion, y estas con la junta, para crear
un poder enérgico, á cuyo fin se 'labia valido de los
jacobinos que eran los que dominaban entonces en
la opinion. Juzgaba oportunamente que las nue-
vas acusaciones contra patriotas tan acreditados
como Danton yCamilo Desmoulins, no podían re-
portar sino graves perjuicios. l'emia que aquellas
imaginaciones desenfrenadas no respetasen repu-
tacion ninguna; recelaba que las violencias come-
tidas contra el culto no indispusiesen parte de la
Francia, teniendo á la revolucion por atea; y fi -
ualmente creía descubrir en tan inmensa confusioa
la mano de los estrangeros. De modo que no des-
perdició la ocasion que le presentó lichen para es-
plicarse en los jacobinos.


Hablase manifestado el ánimo de Robespierre,
y se murmuraba sordamente de cine iba á pronun-
ciarse contra Parle, Debed, Chaumette v Clootz,
autores del movimiento contra el culto. Proli, Des-
fieux y Pereira comprometidos va y amenazados,
querían mezclar su causa con la de Pache, Chau-
mette y Hebert, y avistándose con estos últimos,




Tivr352 rinvoLuctox
les dijeron que habla una conspiracion contra lo
mejores patriotas, que todos se hallaban en ig l
peligro ,


y que era necesario sostenerse y res,Uua
darse mútuamente. Bebed va entonces á. los li'acO.-
binos, el 1 .° de frimario (21 de noviembre de 1793)
y se queja de un proyecto de desunion que tico¿
por objeto dividir á los patriotas. «Por todas partes
«dice, encuentro gente que me felicita porque u,
«estoy preso. Se susurra que vá á acusarme Ro:
a bes¡Sierre, y tambien á Chaumette y á Pache.
«En cuanto á mí , que todos los dias defiendo ¡Os.
«intereses de la patria, y que hablo cuanto me pa


-


sa por la cabeza, no digo que no haya fundamen.
ato ; pero á Pache !... Sé muy bien lo que le esti-
ma Robespierre, y no puedo dar crédito á seme-
jante idea. Se ha dicho tambien que Danton había


«emigrado , yéndose á Suiza cargado con los des-
pojos del pueblo... Le he encontrado esta mañana


«en las T ullerías , y ya que está en Paris , debe
«venir á esplicarse francamente, pues todos los
«patriotas deben desmentir los ofensivos rumores
«que corren respecto á ellos.» llebert refiere en
seguida, que parte de estas noticias las ha adqui-
rido de Dubuisson , el cual ha querido descubrirle
una conspiracion contra los patriotas , y segun la
costumbre de echar toda la culpa á los vencidos,
añade, que la causa de las turbulencias , son los
cómplices de Brissot que viven aun, y los Borbones
que permanecen en el Templo. R.obespierre sube
en seguida á la tribuna: «¿ Es cierto , dice, que
«nuestros mas perjudiciales enemigos sean los
«p q ros restos de la raza de nuestros tiranos? Mi
(chelo en mi corazon que desaparezca esa raza de
«la tierra, ¿pero puedo yo cegarme sobre la situa-




FRANCESA. 353


((cien de mi patria hasta el punto de creer que este
«acontecimiento bastaria para que desapareciese. a


«loco
de las conspiraciones que nos devoran? ¿Quién


«ha de persuadirse de que •el castigo de la despre-
«ha hermana de Capelo impondría á nuestros
«enemigos mas que el de Capelo mismo, y el de su
«criminal esposa?


«¿Es tambien cierto que el fanatismo sea la
«causa de nuestros males ? fanatismo?... ¡ está
«espirando! y me atrevo á. decir que ha muerto.
«Cuando hace dias lijamos contra él toda nuestra
«atencion, ¿no la separamos de nuestros verdade-


ros peligros? 'Teméis á los sacerdotes, y ellos se
«apresuran á hacer dimision de sus títulos ,
«ra trocarlos por los de municipales , administrar
«dores, y aun presidentes de sociedades p(ipula-
ares... Cuando su ministerio les valla setenta mil
«libras de renta, estaban muy•apegados á él; pero
«le han renunciado desde que no les vale mas que
«seis mil... ¡Si, no temais su fanatismo sino su
«ambicion ! no el hábito que llevaban, sino la nue-
«va piel con que hoy se cubren ; no temais la •an-
nigua supersticion, sino la reciente y falsa que se
«quiere crear para perdernos.»


Aqui Robespierre , examinando con franqueza
la . euestion de los cultos, añade:


«Vengan ciudadanos animados de un celo puro.
«á dejar sobre el altar de la patria, los inútiles y
«pomposos monumentos de la supersticion


'


para
«convertirlos en triunfos de la libertad, pues la p
«tria y la razon gustan de estas ofrendas ; < pero
«¿con qué derecho vendrian lá. aristocrac ia


1
hipocresía 'á 'mezclar su influjo con el de los .).paa




j
-


«triotas?¿Con . qué derecho vendrán unos hombres
Biblioteca popular.


T. lit. 455




354 REVOLUCION
«desconocidos hasta ahora en la carrera de la


1
e


«volucion á buscar entre estos acontecimiento ' ;
s


I
«medios de usurpar una falsa p o pularidad ,
«obligar á los mismos patriotas á que adoptedre"
«soluciones vanas , y á arrojar entre nosotros tur-
«bulencias y discordias? ¿Con qué derecho vendrás
«á trastornar la libertad de los cultos en nombre-
«de la libertad, y á combatir el fanatismo con
«fanatismo nuevo ? ¿ Con qué derecho pretenden
«que degeneren los solemnes homenages hechos á
«la verdad pura, en eternas y ridiculas farsas ?


«Se ha supuesto que la Convencion habia pros-
crito el culto católico porque acogia las ofrendas


«públicas. No, la Convencion no ha hecho tal cosa
«ni la hará jamás ; pues su intencion es conservar
«la libertad de los cultos que ha proclamado, re-


primiendo al propio tiempo á cuantos abusasen
«de ella para perturbar el Orden público ; no per-


mitirá que se persiga á los pacíficos ministros de
«las diferentes religiones, y les castigará severa-
mente cuando se atrevan á prevalerse de sus fun-
«ciones para engañar á los ciudadanos , y para
«echar mano de las preocupaciones ó del realismo
«contra la república.


«Hombres hay que no se contentan con esto, y
«que con el pretesto de destruir la supersticion,
«quieren hacer una especie de religion del ateís-
mo. Todo filósofo y todo individuo puede adoptar
«en esto la opinión que mas le plazca; y cualquiera
«que le juzgase criminal por ella, es un insensato;
«pero el hombre público y el legislador que adop-


tasen semejante sistema , serian cien veces mas
«insensatos. La Convencion nacional le.aborrece,
«porque no es fabricante de libros ni sistemas, sino


FRANCESA. 355


«un cuerpo político y popular, y el ateismo es ara-
«ffierátieo. La idea de un gran Ser que vela sobre
«la inocencia oprimida, y castiga el crimen triun-
fante , es enteramente popular. El pueblo y los


«desgraciados me aplauden , y si yo encontrase
«censores, seria entre los ricos y los criminales.
«Desde el colegio he sido muy mal católico , pero
«nunca he sido ni amigo indiferente, ni defensor
«infiel de la humanidad. Apasionado á las ideas
«morales y políticas que acabo de enunciaros, opi-


no que si Dios no existiese, habria que inventarlo.»
Despues de haber hecho Robespierre esta pro-


fesion de fé imputa á. los estrangeros las perse-
cuciones contra el culto y las calumnias contra los
mejores patriotas; pues como era en estremo des-
confiado, y habia supuesto realistas á los girondi-
nos , creia mucho en la existencia de la faccion
estrangera, que como hemos dicho , estaba repre-
sentada por algunos espías enviados á los ejércitos,
y algunos banqueros que intervenían en el agiota-
ge, y estaban en relacion con los emigrados. «Los
«estrangeros, dice , tienen dos especies de ejérci-
tos: uno en nuestras fronteras, impotente v pró-


«ximo á perecer , gracias á nuestras victorias , y
«otro mas dañoso que existe entre nosotros ; ejér-
«cito de espías, de bribones asalariados que se in-
troducen en todas partes , hasta en medio de las


«sociedades populares. Esta es la faccion que per-
slamedhie,óá Hebert de que Yo queda prenderle con<


Chaumette y todo el A y untamiento. ¿Yo
«perseguir á Pache tova sencilla' y modesta virtud
«he admirado y deferdidosieloP re? ¿yo, que por él


,«he peleado contra Brissot y sus Có(linplices?»
Robespierre alaba á Pache, pero nada dice de lle-


.




356 REVOLUCION


bert, y solo añade que no ha olvidado los servi sdel Avuntamiento cuando peligraba la liber'tal
En seguida declama contra lo que llama faeoijn'
estrangera , espone á Proli, Dubuisson,
y Desfieux á la saña de los jacobinos. Cuenta sil


."


historia, les pinta como agentes de Lebrun
.estrangero, encargados de atizar los rencores
.vidir los patriotas, y encender a unos contra e'tros
Por el modo con que se explica , se conoce que el
Odio contra los antiguos amigos de Lehr iie ,
mezcla mucho con su desconfianza ; y finalmente
les hace salir átodos cuatro de la sociedad, en ine.
dio de los mayores aplausos, proponiendo un es-
crutinio purificador para todos los jacobinos.


Así fulminó Robespierre su anatema contra el
nuevo culto, dando una severa leccion á todos los
díscolos , sin decir nada satisfactorio con respecto
á llebert , sin comprometerse en elogiar á este in-
mundo escritor , v haciendo que recayese.el furor
en los estrangeros que tuvieron la desgraciade ser
amigos de Lebrun , admirar á Dumouriez , y vitu-
perar nuestro sistema político en los paises con-
quistados ; en fin , se habla empeñado en reformar
la sociedad, haciendo decidir el escrutinio de puri-


En los dias siguientes, continuó Robespierre su
.sistema ,se presentó en los jacobinosáleer va-
rias cartas anónimas y otras interceptadas, en las
cuales se probaba que si el estrangero, no era el
autor de las estravagancias del nuevo culto , y de
las calumnias relativas á los mejores patriotas, las
!Aprobaba por lo menos y las deseaba. !fiebert liaba
en cierto modo invitado á .Danton para que.se es-


4dicase; ;pero este no lo quiso hacer al instante por


FRANCESA- 357


no obedecer á la insinuacion, sino quince dias
,


aprovechándose de una circunstancia fa-despues
yorable para tomar la palabra. Se tratara de dar lo-
cal á tjdas las sociedades populares , por cuenta
del Estado, y presentó con este motivo varias ob-
servaciones , tornando ocasion de aquí para decir
que si la constitucion se ha de adormecer mientras
el pueblo hiere v espanta á los enemigos de sus
operaciones revolucionarias, hay que recelarse,
sin embargo, de los que quieren conducir al mis-
mo pueblo mas allá de los limites cie la revolucion.
Coupé del vise replicó á. Danton, y desfiguró sus
ideas al combatirlas. Danton volvió á subir á la
tribuna, y oyendo algunos murmullos, retó á todos
los que contra él tuviesen motivos de desconfianza á
que pusiesen en claro sus operaciones para poder
responder públicamente á ellas. Se quejó del des-
agrado que manifestaban en su presencia, y dijo:
.¿Ile perdido yo las ficciones que caracterizan el
«semblante de un hombre libre?» Y al proferir es-
tas palabras agitaba aquella cabeza que tantas ve-
ces hahian visto, y tantas encontrado en las tem-
pestades de la revolucion ; aquella cabeza que ha-
bía sostenido la audacia de los republicanos é
infundido el terror en el alma de los aristócratas.
«¿No soy yo , añadía, el mismo hombre que se ha
«encontrado al lado vuestro en todos los momentos
«de crisis? ¿No soy aquel hombre tan perseguido y
«tan conocido de vosotros , aquel hombre á quien
«tantas veces habeis abrazado como á vuestro ami-
«go , y con quien habeis jurado morir en los mis-
mos riesgos?» Entonces recordó que fué el defensor


de Marat, teniendo que cubrirse con la sombra de
aquel ser á quien !labia. en otro tiempo protegido




358 REVOLUCION
y despreciado. «Os admirareis, continuó , cuand
«os refiera mi conducta privada, al ver que la e-ft.
«losal fortuna que me han atribuido mis enernin;
«y los vuestros se reduce á los cortos bienes


que«he tenido siempre. Desafío á los malévolos á que
«citen una sola prueba contra mí ; pues todos:
«esfuerzos no bastarán á intimidarme. De pié mes
«quedo á la faz del pueblo; vosotros me joze.areis
«en su presencia , y no rasgaré la pagina 3e mi
«historia hasta que vosotros rasgucis la vuestra.
Al concluir pidió Danton que se nombrase una


vuestra..,


mision para examinar las acusaciones que se le.
habian dirijido, cuando Robespierre se arrojó á la
tribuna con una celeridad estraordinaria. «Damen
«esclamó , os pide una comisión que examine su
«conducta, y accedo á ello, si juzga que esta me-


dida ha de ser útil. Quiere que se formalicen los
«cargos que se le hacen: pues bien , voy á efec-


tuarlo. Danton, te acusan de que has emigrado.
«Se ha dicho que te habias pasado á Suiza; que tu
«enfermedad era fingida para ocultar al pueblo tu
«fuga; se ha dicho que ambicionabas ser regente
«bajo Luis XXII; y que todo ha estado preparado
«para proclamar en cierta época á este vástago de
«los Capelos ; que, tú eras el gefe de la conspira-
«cion; que ni Pat., ni Coburgo, ni la Inglaterra, ni
«el Austria , ni la Prusia, eran nuestros verdaderos
«enemigos, sino tú solo ; que la Montaba la forma-
«ban tus cómplices; que no convenia tratar de los
«agentes enviados por las potencias estrangeras;
«que sus conspiraciones eran tabulas dignas de
«desprecio; en una palabra, que a ti era á quien de-
«bia degollarse, átí solo!...» Una multitud deaplau-
SOS cubrió la voz de Robespierre, el cual continuó:


FRANCESA. 359


«¿No sabes tú , Danton
patriotismo tiene tui que cuanto mas denuedo


«y
mas se empeñan


¿No«en perderle los enemigos de la causa pu ) ¿: o
«sabes tú, y no lo sabeis todos vosotros, ciudada-
«nos, que este método es infalible? pues si el de-
fensor de la libertad no fuere calumniado, seria


«una prueba de que va no teníamos ni nobles ni
«sacerdotes contra quienes combatir!» Aludiendo
entonces al periódico de Ilebert, donde él era muy
elogiado, añadió: «Los enemigos de la patria pa-
«rece que quieren confundirme con sus alabanzas
«esclusivas, pero las desprecio. ¿Se cree que al la-
do de estos elogios, que en ciertos periódicos se
«repiten, no veo yo el cuchillo con que se ha que-
«rido sacrificar á la patria? La causa de los pa-
triotas es como la de los tiranos; todos son den-


«dores. Acaso me engañe respecto á Danton ; pero
«tratado en su casa no merece mas que elogios. Yo
«le he observado bajo el aspecto político, pues
«una diferencia de opinion , me hacia estudiarle
«con cuidado, á veces hasta con rabia; no se ha
«apresurado a'sospechar de Dumouriez, es ver-
«dad ; ni ha aborrecido bastante á Brissot y á sus
«cómplices ; pero porque no haya sido siempre de
«mi opinion ¿he de decir que es traidor á la patria?
«No: yo le he visto siempre servirla con celo. Dan-
«ton quiere que se le juzgue, y tiene razon. Júz-
«guante á mí cambien , y que se presenten los
«hombres que son mas patriotas que nosotros!
«Apuesto á que son nobles, privilegiados ó cleri-
«gos ! Entre ellos encontrareis un marqués , y por
«aquí podreis juzgar del patriotismo de nuestros
«acusadores.»


Robespierre pidió despues que todos los que




:360-
REVOLUCION


tuviesen que hacer algun cargo á Danton toril
palabra. Nadie se atrevió á hacerlo, v >el insellMomoro, uno de los amigos de Ilebert, fue


tuero á: decir que no presentándose nadie, era P
rue-ba de cine nada había que decir contra Danton.


Entonces propuso uno de los miembros que el pre..
sídente le diese el abrazo fraternal; accediose
ello, y acercándose Danton á la mesa,. recibió el
abrazo en medio de universales aplausos.


La conducta de lUbespierre en esta ocasionh„bi


sido tan hábil
como gnerosa.Pienlgigrarotiteu°d.mon á todos los buenos . patri t s, lacon que se pagaban los servicios de Danton, vfinalmente, una superioridad decisiva, habían al


cado á Robespierre de su acostumbrado egoismo,
lleno entonces de bellos sentimientos, habia sido
mas elocuente de lo que su naturaleza le permi-
tía. Pero el servicio que hizo á Danton fue mas
útil á la causa del gobierno y de los antiguos pa-
triotas que le componian, que al mismo Danton,
cuya popularidad habla naufragado. El entusiasmo
no'se pndian presumirse todavía bastan-
tes peligros, para que Danton hallase en su denue-
do, el medio de recobrar su influencia.


Prosiguiendo su obra ilobespierre, no dejaba.
de hallarse presente en cada sesion de purifica-
ciones. Llegó su turno .á Clootz, y. le acusaron de
intimidad con los banqueros estrangeros Vandeni-
ver. Procuró él justificarse, pero tomó la palabra
Robesoierre, y recordó las relaciones de Clootz
con los' girondinos:, v su rompimiento con ellos por
el folleto intitulado: ni Roiand ni Mural, folleto en
que lo mismo atacaba á la Montaña que á la On-
da, v á sus exageraciones estravagantes, su Mis-


PR-ANCESA. 364
tinacion en hablar de una república universal, en
inspirar la sed (le las conquistas, y en comprome-
ter la Francia con la Europa toda. «¿V cómo podia.
«M. &az,: añadió Robespierre, interesarse tanto
«en la dicha de la Francia, cuando tanto interés le
«inspiraban la de la Persia v el Monomotapa? Una.
«crisis hay Beque podrá alabarse. Voy á hablar del
«movimiento del culto; movimiento que conducido
«con razon y lentitud, hubiera podido ser esculca-
«te pero cuya violencia podia ocasionar los mayo-
«res M. Cluotz tuvo una conferencia !loe-
«turna con el obispo Gobel... Gobel le (lió palabra
«para el siguiente dia, y vino, cambiando repenti-
«fúmenle de lenguage ' trage, á entregar susdes-
« pachos de sacerdote... M. Clootz pretendiaenga-
«fiarnos con estas. farsas, pero no, no; los jacohi-
«nos jamás mirarán como amigo del pueblo á este-
«supuesto descamisado que es prusiano v baron,
«que posee cien mil libras de renta, que come con
«los banqueros conspiradores, y que no es él el-
«orador del pueblo francés, sino el del género bu -
«mano.»


Clo,tz quedó inmediatamente escluido de la
sociedall á. propuesta de Robespierre, se deci-
dió que su espulsaria indistintamente á todos los
nobles, clérigos, banqueros y estrangeros.


• k la ses ion siguiente llegó su turno á. Camilo
Desmoulins. Le echaban en cara su carta á Dillon,
y un impulso de sensibilidad en favor de los giron-
dinos., «Habla, dice Camilo, habla creido á Dillon,
«valiente y hábil, y le defendí por eso. En cuanto
«á los girondinos me veia,
«posicion particular. Yo siempre á ellos, en una
«vid° á la república; pero


he amado y ser -
el me he equivocado fre-




362
REVOLUCION


«cuentemente acerca de los que la servian


e
«adorado á Mirabeau, he querido á Barnave v á lo
«Lameths, lo confieso; pero he sacrificado
«tad y admiracion al saber que habían dejado di
«ser jacobinos. Una fatalidad muy m anifiesta ha
«hecho que de sesenta revolucionarios que hablan
«firmado mi contrato matrimonial, no me queden
«mas que dos amigos, Danton y Robespierre.


To-
«dos les ciernas, ó han emigrado ó 'unido á la gni.
«llotina, y de este número eran siete de los veinte
«y dos; paréceme disculpable en esta ocasion un
«área() de sensibilidad. He dicho, añadió Desmou_
lins, que morían como republicanos, pero como
«republicanos federalistas, porque os aseguro que
«no creo hubiese entre ellos muchos realistas.»


Interesaba el carácter franco Y el talento senci-
llo y original de Camilo Desmoulins. «Camilo ha
«elegido mal sus amigos, dijo un jacobino; probé--
e moto que nosotros sabemos elegir mejor los
«nuestros recibiéndole con afan.» itobespierre, pro-
tector siempre de sus antiguos cólegas, pero usan-
do sin embargo de un tono de superioridad, defen-
dió á Camilo Desmoulins, diciendo: 1Es débil, y
«confiado, *pero siempre ha sido republicano. Ha
«adorado á Mirabeau, Lameth y Dillon, pero él
«mismo rompió sus ídolos en cuanto palpó su des-
«en gaño. Siga su carrera, y sea mas cauto en lo
«futuro.» Despues de este consejo quedó admitido
Camilo entre aplausos; en seguida lo fué Danton
sin observacion alguna. Siguió á estos Fahre
d' Eglantine el cual tuvo que sufrir algunas pre-
guntas respecto á su fortuna, que felizmente atri-
buyeron á sus talentos literarios. Prosiguióse esta
purificacion y se hizo tan larga, que habiéndose


FRANCESA. 363


e
mpezado en noviembre del793, duró muchos


meses.Conocida era la política de Robespierre y del
gobierno, v la energía con que se manifestó, inti-
midó á los intrigantes promotores del nuevo culto,
y pensaron retractarse, y volver á su primer es-
tado. Chaumette, que tenia la facundia de un ora-
dor de club ó de Ayuntamiento, pero que carecía
de la ambicion y denuedo de un corifeo de partido,
no pretendia rivalizar en modo alguno con la Con-
vencion, ni hacerse el creador de un nuevo culto,
y asi se apresuró á buscar una ocasion para repa-
rar su falta. Resolvió dar interpretacion al acuer-
do que mandaba cerrar todos los templos, y pro-
puso al Ayuntamiento que declarase no querer
violentar la libertad religiosa, y que no prohibia á
los partidarios de cada religion el derecho de
reunirse en los sitios costeados y sostenidos á es-
pensas suyas. «No se entienda, dijo, que la debi-


lidad ó la política son las que me hacen obrar,
«pues soy tan incapaz de una como de otra. El
«convencimiento de que nuestros enemigos pre-


tendan abusar de nuestro celo para propasarse v
«comprometernos, y el de que si nos oponemos á
«que los católicos ejerzan públicamente su culto
«con la aprobacion de las leyes, se exalten algunos
«genios biliosos, ó conspiren en los subterráneos es
«el único que me inspira y me hace hablar.» El
acuerdo propuesto por Chaumette, y resueltamente
apoyado por el corregidor Pache, fue adoptado por
fiu, despues de algunos murmullos, confundidos en
seguida entre una infinidad de aplausos. La Con-
vencion declaró por su parte que en sus decretos
no habia tratado jamás de violentar la libertad re-




36.
REVOLCCION


ligiosa„ y prohibió tacar á la plata que quen
aaun en las iglesias, puesto que el tesoro no nee-l-


taba esta especie de recursos. Desde aquel diaese-
sarna en Paris las indecentes farsas de que babl-,
usado el pueblo, y quedaron abolidas las pormii
del culto de la razon, con que tanto se hablan


La junta de. saivacion pública sentía cada vez'
mas ;


en medio de tan grande confusion, la neeesi•
dad de robustecer la autoridad y hacerla mas efi.ea7:
y respetab'e La esperiencia (le los obstáculos la
hacia diariamente mas hábil, y .


añadia nuevas pie,
zas ala máquina revolucionaria, creada por la du-
racion de la guerra Había ya impedido que se'
trasmitiese el poder á nuevas é inespertas manos,
m'erogando la Con y encion, y declarando al


revolucionario hasta la paz, y al mismo
tiempo lribia concentrado en si este poder, ponien-
do bajo su dependencia el tribunal revolucionario,
la policía, las operaciones militares, y hasta el re-
parto de las subsistencias. Dos meses de práctica,
la dieron á conocer los obstáculos con que las au-
toridades locales, ó por esceso, ó por falta de celo,
maarpec'an la accion de la autoridad suprema. La
remision de los decretos se interrumpía ó retarda-
ba á veces, v su promulgacion no se verilicaba en
ciertos departamentos. Quedaban muchas de las
administraciones federalistas que se habian suble-
vado, no habiéndoseles privado aun de la facultad
de coligarse. Si por una parte ofrecian algtina . sos-
pecha de federalismo las administraciones depar-
tamentales, los Ayuntamientos por el contrario,
obrando en opuesto sentido, ejercían, á imitacion
del de Paris, una autoridad tiránica, daban leyes.


FRANCESA. 365
é imponian contribuciones; las juntas revoluciona-


empleaban contra las personas un poder arbi-
uisitorial, completando estos pequeños


,t:rioaabsriieornél o iisixp articulares, tiránicos, desunidos entre'
si, y embarazosos para el gobierno supremo, los.
ejércitos revolucionarios creados en diferentes
puntos. Finalmente, la autoridad de los represen-
tantes, unida á los demás, aumentaba la confusion,
de los poderes soberanos, porq ue los representantes
cargaban impuestos y promulgaban leyes penales
como los A yuntamientos y la CODVCOC1011 misma,


Billaud-Yarennes en un informe mal escrito,
pero hábil, manifestó estos inconvenientes, é hizo
dar el decreto de 14 de frimario, año 11(4 de di-
ciembre), modelo de un gobierno provisional, ené,r-
gice y absoluto. Decía en él que la anarquía ame-
•azaba á las repúblicas eu su cuna y en su decre-
pitud, y que era preciso preservarse de ella. Este
decreto instituía el Boletin de las leyes, invencion
.nueva y escelente de que aun no se tenia noticia,
»porque las leyes enviadas á la Asamblea por los
.ministros, y por estos á las autoridades locales, sin
plazos fijos, sin actas por donde constase su remi-
sien ó su recibo, se espedian frecuentemente,
pasaba mucho tiempo sin que se promulgasen ni
conociesen Segun el nuevo dec•to, una comision,
una imprenta y un papel particular quedaban des-
'finados a la impresion .y envio de las leves. La co-
mision formada de cuatro personas indepeudien tes.
de toda autoridad, v libres de todo otro cuidado,
recibía la ley, mandaba imprimirla. v la enviaba
por el correo en tiempo fijo é invariable. Las re-
mesas y entregas se justificaban por los medios,
ordinarios del correo, v estos movimientos,


-u- reo




366 REVOLITION
larizados así, eran infalibles. La Convencion se de•
claró en seguida centro de impulso del gobierno; 37
bajo estas palabras iba encubierta la soberanía de
las juntas, que todo lo badal' en lugar de la Con-
vencion. Las autoridades de departamento queda-
ron abolidas en cierto modo, pues se les privaba de
toda atribucion politica, sin dejarles, como al de-
partamento de Paris en la época del l o de agosto,
mas que la reparticion de las contribuciones, el
sosten de los caminos, y las atribuciones puramen-
te económicas. Estos cuerpos intermedios, dema-
siado poderosos, entre el pueblo y la autoridad su-
prema, quedaban por lo tanto suprimidos, y no se
dejaba con todas sus funciones mas que á las ad-
ministraciones de distritos y Ayuntamientos. Se
prohibió que toda administrarion local se reuniese
á otras, que variase de residencia, que enviase
agentes, publicase acuerdos extensivos imitativos
á'los decretos, y que impusiese contribuciones ó
levantase gente. Quedaban licenciados todos los
ejércitos revolucionarios establecidos en los de-
partamentos, y no dehia subsistir para el servicio
de toda la república mas que el ejército revolucio-
nario establecido en Paris. Las juntas revoluciona-
rias quedaban obligadas á llevar correspondencia
con los distritos encargados de inspeccionarlas, y
con la junta de seguridad general. Las de !'cris no
podian comunicarse sino con esta última, y no con
el Ayuntamiento. Se prohihia á los representantes
imponer contribuciones, á menos que no les auto-
rizase al efecto la Convencion, como asimismo el
promulgar leyes penales.


De esta manera quedaban todas las autorida-
des reunidas a su circulo, y eran imposibles sus


FRANCESA. 367
susy coaliciones. Recibian las leyes infa-


y no podian modificarlas, ni demorars
n. Las dos juntas conservaban su pre-


choques
liubl eegmeecnuteeio,


dominio siempre, y la de saleacion pública, ademas
minium sobre la seguridad general, seguía


con usla diplomacia, la guerra v la inspeccion uni-
versal de todos los negocios. En adelante solo ella
podia llamarse junta de. aleacion pública, y ninguna
otra en los Ayuntamientos podia tomar este título.


A pesar de que en este nuevo decreto sobre la
institucion del gobierno revolucionario, se res r n-
gía tanto la autoridad de los Ayuntamientos, y so-
lo se /labia espedido para aladar sus abusos, fuá
recibido por el de Paris con muestras muy e3pre-
sivas de obediencia. Chaumette, que finga d


eili-
dad lo mismo que patriotismo, pronunció un I irgo
discurso en honor del decreto ; pero por su necia
oficiosidad en adoptar el sistema de la autoridad
superior, dió nueva ocasion para que se le repren-
diese, acertando á desobedecer , cuando intentaba
observar una ciega obediencia decreti po-
nla las juntas revolucionarias de Paris, en comu-
nicacion directa y esclusiva con la de seguridad
general; pues en un furioso entusiasmo , aquellas
fiabian procedido á prisiones de toda especie, y se
les acusaba de haber encarcelado á muchos patrio-
tas, y hallarse ea ellas algunos de aquellos a quie-
nes se empezaba á llamar ultra-•evolucionarios.
Chaumette se quejé de su conducta al consejo ge-
neral, y propuso llamarlas al Ayuntamiento para
dirigirles una amonestacion severa, cu y a proposi-
cion quedó adoptada ; pero él , aunque ostentaba
obediencia ,se habia olvidado de que , segun et
nuevo decreio, las juntas revolucionarias de Paris




1
.368 REVOLUCION


no podian corresponder sino con la deseg,uridad 0.e
. lierai; y no queriendo tolerar la de salvacion


.


blica ni obediencias exageradas, desobediencias-y poco dispuesta sobre todo á sufrir que el AvuLi-
tamiento se permitiese dar lecciones, aunque 'fue
sen buenas, a unas juntas que estaban bajo la au:
toridad superior, anuló el acuerdo de Chaumette
y prohibió á aquellas que acudiesen al A yunta-
Anima°. Recibió Chaumeite esta correecion con una
:humildad perfecta. «Todo hombre, dijo al A von_
tamiento, está sujeto al error; confieso francámen-
te que me he equivocado, y la Convencion que ha
anulado mi requisitoria y el acuerdo que propuse'
me ha castigado justamente por la falta que co-
metí; y pues es nuestra madre comun, unámonos
á ella» (19 de frimario). Solo coa esta energía po-
cha la junta lograr reprimir todos los impulsos
desordenados, va de celo, ya de oposicion, y pro-
ducir en la accion.del gobierno la mayor exacti-
tud posible. Los ultra-revolucionarios, comprome-
tidos y re frenados desde sus manifestaciones con-
tra el culto, tentaron una nueva represion mas se-
vera que las anteriores. Ronsin habla vuelto de
Lvon, á donde habia acompañado á Collot-d' Iler-
biiis con un destacamento del ejército 'revolucio-
nario. Habla llegado á Paris cuando los ánimoses-
taban compadecidos de las sangrientasej eco ciones
cometidas en Lvon, v Ronsin puso un cartel que
incomodó á l a Convencion l Decia que de los ciento
cuarenta mil Ivoneses, solo mil quinientos no eran
cómplices en la revolucion , y que antes del fin
de frimario habrían muerto todos :os culpables,. y
que el Ródano arrastraria hasta Tolon sus cada-
yeres. Otras espresiones atroces suyas se citaban,


FRANCESA. 169


dpotir000ddeuCrti alle celeilt ieonsy
se hablaba mucho del des


las oficinas de la guerra , e c
agentes ministeriales en las provincias, y de su ri-
validad con los representantes. Repetian las infla-


do


se hablan escapado á algunos, anuncian-
vez el plan de organizar constitucional-


raostrqauev


mente el poder ejecutivo: pero la energía que aca-
baban de manifestar Robespierre v la junta, ani-
maba á declararse contra estos alborotadores. En
la sesion del 27 de frimario (17 de diciembre), em-
pezaron por quejarse de ciertas juntas revolucio
nar ► as. Lecointre denunció la prision de un correo
de la junta de salvacion pública , por uno de los
agentes del ministerio ; y Boursault dijo, que al
pasar por Longjumeati, le habla detenido el A y un-
tamiento, y que a pesar de manifestar su cualidad
de diputado , había determinado aquel , q ue el
agente del consejo ejecutivo residente allí, legali-
zase su pasaporte. Fabre-d' Eglantine denunció á
Maillard, el gefe de los asesinos de setiembre, que
habia pasado á Burdeos en cornision del mismo
consejo ejecutivo, cuando debiera espulsársele de
todas partes; tambien denunció á Ronsin y á su
cartel que habia estremecido á todo el mundo, y
finalmente á Vincent que habia reunido todos los
poderes de las oficinas de la guerra, y decia que
baria volar la Convencion, tí obligarla á


°


orp-anizar
el poder ejecutivo, porque él no quería ser el
criado de las *putas. Inmediatamente mandó la
Convencion arrestar á Vincent, secretario general
de la guerra, a Ronsin, general del ejéreitorevolu-
cionario, á Maillart comisionado en Burdeos, v á
otros tres agentes del poder ejecutivo, cuyas iro-
pelias habían sido denunciadas en Saint Girons, y


Biblioteca popular.
T. III. 456




REVOLUCION


por último h un tal liazuel , ayudante7 en ni
ejército revolucionario , por haber dicho que


."Convencion conspiraba, y que escupirla á la cara
á los diputados. La Convencion impuse en seguid
cena de muerte á los oficiales de los ejercites re
velucionarios formados ilegalmente en las provin
cias, que inmediatamente no se separasen, y man:
dó tu fin, que viniese el consejo ejecutivo 'a, ;os_
tificarse al dia. siguiente.


Este acto de energía produjo sumo sentimien
lo en los franciscanos, y fué causa de explicarlo_
nes en los jacobinos, quienes no se pronunciaron
todavía acerca de Vincent y de Ronsin , pero
dieron que se. hiciese averiguar ion compro-para
bar la naturaleza de sus faltas. El consejo ejecu-
tivo se presento humildemente á justificarse en la
Convencion; aseguró que no había tenido ánimo
de rivalizar con la representacion nacional, v que
el arresto de los correos , y las dificultad -es es-
perimentadas por el representante Boursault, pro-
venían de una órden de la misma junta de salva-
cion pública, Orden que mandaba comprobar todos
los pasaportes Y despachos.


Mientras Yincent v Ronsin sufrian su prision
corno ultra-revolucionario s , la junta se estrellaba
al mismo tiempo contra el partido de los dudosos
y agiotistas. Mandó prender á Prolí, Dubuisson,
Destieux v Pereira, acusados de agentes del es-
trangero,v cómplices de todos los partidos, y fi •
nalmente hizo prender á deshora de la noche á los
cuatro diputados Bazire , Chabot, Delaunay-d'
kngerslidien Tolosa , acusados de mode-
tactos y` de haber hecho una rápida fortuna.


Ya se ha visto la historiado la asociacion clan-


FilANCIISA. 3;1


des t ina de estos representantes, y de la falsifica-
cien que resultó de ella: se hapr p raba á visto que Chabot,


denunciar á sus eó-lterlastsovrneaccil
ioarYlae 'ssteoda la culpa. Los rumores espar-


cidos sobre su matrimonio, y las acusaciones que
diariamente repetia Hebert, acabaron de intimi-
darle, c se fué á manifestarlo todo á Robespierre.
Pretendió que su plan al entrar en el complot , no
había sido mas que el de enterarse de él y des-
cubrirlo, atribuyéndolo á los estrangeros, queque-
rían segun él, corromperá los diputados para en-
vilecer á la representacion nacional; y que se va-
lían en seguida de Hebert y cómplices para des-
ordenarlos despues de haberlos corrompido. De
modo que en su opinion, la conspiracion tenia dos
brazos, el corruptor y el infamador, ambos acor-
des en deshonrar y disolver la Convencion. La
intervencion de los banqueros estrangeros en esta
intriga, las expresiones de Julien de Tolosa y ,


de
Delaunay, que decían que la Convencion acabaria
de devnrarse á sí misma, y que era preciso hacer
fortuna lo mas pronto posible, y algunas relacio-
nes de la muger de Hebert con las queridas de Ju-
lien de Tolosa y de Delaunay, sirvieron á Chabot
de medios para dorar esta fábula de una cons-
piracion de dos brazos, en que los corruptores é in-
famadores se entendían de secreto para conseguir
el mismo resultado. Tuvo Chabot sin embargo al-
gun escrUptdo, y disculpó á Bazire: y como había
sido el corruptor de Fahre, y se esponia á una de-
lacion de éste acusándole, pretendió que se hablan
despreciado sus ofertas, y que los cien mil francos
en asignados, colgados de un hilo en el lugar co-
man, eran los cica mil francos destinados á Fabre




372 REVOLUCION


y reusados por él; patrañas de Chahot que nincn
viso tenian de verdad, porque mucho mas natu ralíhubiera sido, entrando en la conspiracion para de


S
1


-


cubrirla, prevenir á algunos individuos de una '
otra comision, y depositar en sus manos el dinero.
Robespierre envió á Chahot á. la junta de seguri
dad general, que mandó prender por la noche del
47 de noviembre á los diputados referidos. Julien
de Tolosa logró escaparse, y únicamente se echó
mano á Bazire, á Deiaunav y á Chabot.


El descubrimiento de tan vengonzosa trama
causó grandes rumores y confirmó todas las '
lumnias que se dirigían los partidos unos contra
otros. Se dió mas crédito que nunca á la sospecha
de una faccion estrangera que seducia á los pa-
triotas, incitándolos a impedir la marcha de la re-
volucion, los unos con intempestiva moderacion,
los otros por una exaltacion loca, por continuas
infamaciones, y con una profesion odiosa de ateis-
mo. Y sín embargo, ¿qué realidad habia en todas
estas suposiciones? Por una parte , hombres me-
nos fanáticos, mas propensos a compadecerse de
los vencidas, y mas susceptibles por esta misma
razon de ceder al atractivo del placer y de la se-
duccion; por otra hombres mas fu ribundosy cie-
b0.os escudándose con la parte baja del pueblo,•persiguiendo con sus acusacionesá los que no par-
ticipaban de su fanática estupidez, profanando los
antiguos objetos del culto Sin miramiento ni de-
cencia, y en medio de ambos partidos unos ban-
.iueros que se aprovechaban de cualquiera crisis
para sus ajiotages; cuatro diputados entre setecien-
tos cincuenta que se dejaban seducir y se hartan
cómplices en celos agiotages, finalmente, algunos


FRANCESA. 373
revolucionarios de buena fé, pero estrangeros, sos-
pechosos poresta razon, y comprometiéndose con la
misma eÑaltacion que quedan les sirviese desioome,:lroa
para que los denlas no descubriesen su origen: hé
aquí lo que en realidad habia sin que en todo
hubiese nada de estraordinario ni necesitase una
maquinacion profunda.


Queriendo sobreponerse á todos los partidos la
junta de salvacion pública, resolvió intimidados y
humillarlos, y procuró demostrar al efecto, que
todos ellos eran cómplices del estrangero. Robes-
pierre habia anunciado ya una faccion de esta es-
pecie, á la cual su ánimo desconfiado no dejaba de
dar crédito, y como la faccion turbulenta hacia
resistencia á la autoridad superior, y desacredi -
taba la revolucion , la acusó de que era cómplice
de la faccion estrangera ; pero nada de esto dijo
contra la moderada, antes bien la defendió , como
hemos visto en la persona de Danton. Pero si to-
davía contemporizaba con ella, era porque nada
habia hecho hasta entonces que se opusiera á la
marcha de la revolucion, y por que no forntaba un
partido tenaz y numeroso, como los antiguos gi-
rondinos, sino que se componia cuando mas de al-
gunos individuos aislados que desaprovechaban las
estravagancias ultra-revolucionarias.


Tal era la situacion de los partidos y la políti-
ca de la junta de salvacion pública respecto de ellos
en frimario, año II (diciembre de 1793.1 Mientras
que con tanta fuerza se servia de su autoridad
acababa de completar en el interior la máquina del
poder revolucionario, desplegaba igual energíapor
fuera, y aseguraba el triunfo de la revolucioncon
distinguidas victorias.




CAPITULO V111.


Fin de la campaña de 1793.—Maniobra de noche en los Vosgos.
Retirada de los austriacos y prusianos. Levantamiento del sitio
de Landath—Operaciones en el ejército de Italia.


— Sitie. to-
nta de Tolon por el ejército republicano.—Ultimas acciones y
reveses en los Pirineos.—Eseursion de los vendeanos al otro la-
do del Loira. Numerosos combates: Perdidas del ejército repu_
blicano.—Derrota de los vendeanos en el Mano , y su completa
destruceion en Savenay.—Ojeada general sobre la campaña
de 1793.


Terminábase la campaña de 1793 del modo mas
brillante y feliz en todas las fronteras y por fin se
habia adoptado en Bélgica el partido de entrar en
cuarteles de invierno , á. pesar del plan de la junta
de salvacion pública, que habla querido aprove-
charse de la victoria de Watignies para envolver
al enemigo entre el Escalda y el Sambra. De modo
que en este punto no habian variado los aconteci-
mientos, quedándonos las ventajas de Watignies.


Mucho mas se habia prolongado la campaña en
el Rin con motivo de la pérdida de las lineas de
Wissemhurgo, atacadas en 13 de octubre (22 de
vendimiarlo). Quería la junta de salvacion pública
recobrarlas á toda costa , y alzar el sitio de Lau-
dan , como se habia levantado el de Dunkerque y
Mauheuge, y el estado de nuestros departamentos
del Rin era un motivo para apresurarse y alejar al


FRANCESA. 375


enemigo. El pais de los Vosgos estaba muy impre-
sionado aun en el sistema feudal, y los sacerdotes v
los nobles conservaban en el un grande influjo; era
poco emito la lengua francesa, y apenas hablan
penetrado alli las nuevas ideas revolucionarias;
muchos Ayuntamientos ignoraban los decretos de
la Convencion ; algunos carecian de i untas revolu-
cionarias , y en casi todos vagaban impimemente
los emigrados Los nobles de la Alsacia habian se-
guido en masa al ejército de Wurmser, esparcién-
dose desde Wissemburgo hasta las inmediaciones,
de Strasburgo, en cuyo último punto se habla for-
mado el complot para entregar a Wurmser la pla-
za. La junta de salvacion pública envió alli inme-
diatamente á Lehas y á. Saint-Just , para que ejer-
ciesen la dictadura acostumbrada de los comisio-
nados de la Convencion. Nombró general del ejér-
cito del Mosela al jóven noche , que se habla dis-
tinguido tautoen el sitio deDun kerque; saco del ocio-
so ejército de las Ardenas una fuertedivision que se
repartió entre los dos ejércitos del Mosela y del
Rin, é hizo por fin que se procediese á alistamien-
tos generales en todos los


stos,
departamento-


inndirigiéndolos contra Besaozon. Estos uevos"


lalistamientos ocuparon las plazas fuertes,guarniciones se trasladaron a la linea. Sislibt-lJloasst.
desplegó en Strasburgo toda su firmeza é inteli-
gencia, é infundiendo temor á los mal ntenciona
dos, envió á una comision militar á los sospechosos
de haber querido entregará.


Stras nirgo, y los hizo
llevar al cadalso.


exigiendo diariamente
vigora genera-


les y soldados, do_ iar mente ataques en


tos,
3tatoda la
alnevapiaeuratequ:e se ejercitasen nuestros quin-


como inexorable , él mismo iba




376 REVOLUCION


á las filas 'y participaba de todos los peligras de la
guerra. Grande era el entusiasmo que se habla


na
apoderado del ejército y soldados , ardiendo en la
esperanza de recobrar el terreno perdido •su


, bino
era : Landurr ó lec =cric!


La verdadera maniobra qne debía ejecutarse en
esta parte de la frontera , consistía como antes ea
reunir los dos ejércitos del Rin y del Mosela, y
operar en masa por una vertiente sola de los Vos-
gos. Para eso era menester recobrar los pasos que
cortaban la línea de !as montañas, y que habiamos
perdido desde que Brunswick se 'labia dirigido al
entro de los Vosgos , y Wurmser bajo las mura-


llas de Strasburgo. Formó la junta su proyecto de
apoderarse de la misma cordillera para separar á
los prusianos de los austriacos, y se encargó de lle-
var á efecto este plan al jóven noche lleno de ge-
nio y de valor , el cual hizo esperar resoluciones
mas esforzadas en sus primeros movimientos á la
cabeza del ejército del Mosela.


Para asegurar los prusianos su posicion, halan
intentado apoderarse por sorpresa del castillo de
Bitehe, colocado en el mismo centro de los Vosgos;
pero se frustró esta tentativa por la vigilancia de la
guarnieionqueacudió átiempo á las murallas; y bien
fuese porque Brunswick quedase un poco descon-
certado con el mal éxito de aquella empresa, bien
porque temiese la actividad y resolueion de Iloo,he,


acaso tambien porque se hallase descontento de
Wurmser, con quien no estaba de acuerdo, se re-
tiró primero á Bisingen , en la linea del Erbach , y
despues á. Kayserlautern en el centro de los Vos-
gos. No habia avisado á Wurmser de su movi-
miento retrógado ; y mientras este se hallaba eni-


FRANCESA. 377


peñado en la vertiente oriental , casi a la altura de
strasburgo, Brunswick en la occidental se hallaba
á espaldas de Wissemhurgo, y casi a la altura de
Landau. noche habia seguido muy de cerca á
Brunswick en su movimiento retrógrado, y despues
de haber intentado inútilmente cercarle en Bisin-


g
en, y aun adelantarle en Kayserlautern , formó el


proyecto de atacarle en este último punto , por
grande que fuese el impedimento del terreno. llo -
che tenia cerca de treinta mí! hombres, y se batió
el 28, 29 y 30 de noviembre; pero los pinitos eran
tan desconocidos y poco practicables , que el pri-
mer día se halló comprometido el general Ambert
que mandaba la izquierda , mientras noche en el
centro trataba de buscar el camino. Al siguiente
día se encontró noche solo á la vista del enemigo,
mientras que Ambert andaba perdido por las mon-
tañas. Gracias á la aspereza de aquel sitio , á su
fuerza, y á la ventaja de su posicion, obtuvo Bruns-


•ick un completo triunfo. No perdió mas que unos
doce hombres, y noche se vid obligado á red rarse con
pérdida de tres mil próximamente; pero no se de-
sanimó, y fué á rehacerse á Pirmasens , Hornbach
y á Dos Puentes. noche aunque desgraciado , no
habia dejado de mostrar un atrevimiento v resolu-
cien que asombraron a los representantes V̀ al ejér-
cito. La junta de salvacion pública, que desde que
entró Carnet, era bastante ilustrada para ser justa,
y severa únicamente contra la falla de celo , le es-
cribió las cartas mas satisfactorias , y elogió por
primera vez á un general batido. noche sin inti-
midarse un momento por su derrota, resolvió unir-
se inmediatamente al ejército del Rin , para des-
truir á Wurmser; y este que habia quedado en Al-




378 REVOLUCION
sacia mientras Brunswick retrocedia hasta Kasser
lautern, dejó descubierto su flanco d erecho..




che envió sobre \Verdt al general Taponnier
doce mil hombres para romper la linea de los Vos-
gos, y arrojarse contra el flanco de Wurmser,
tras el ejército del Rin atacaria en masa su frente


'
.Gracias á la presencia de Saint -Just, se hablar'


verificado frecuentes combates en todo el fin do
noviembre y principios de diciembre , entre el
ejército del Rin y los austriacos. Comenzaba aquel
á hacerse aguerrido, con el fuego diario que se ha-
cia bajo el mando de Pichegru. El cuerpo enviado
á. los Vosgos por Boche halló mil obstáculos que
vencer para penetrar en aquel pais; pero lo consi-
guió por fin , v molesté mucho á la derecha de
Wurmser. 'dia. 22 de diciembre (2 de nivoso)
marchó Iloche en persona, atravesando las monta-
ñas, y se presentó en Werdt sobre la cumbre de la
vertiente oriental; derrotó la derecha de Wurmser,
le cogió muchos cañones, é hizo crecido número de
prisioneros. Viéronse entonces los austriacos pre-
cisados á dejar la linea del Motter, y pasar prime_
ro á Sultz, y despues el 2.í. de Wissemburgo , so-
bre las mismas lineas del Lauter. Su retirada se
hacia confusa v desordenadamente , y los emigra-
dos y nobles d 'e la Alsacia, que habian acudido pa-
ra seguir á Wurmser , huían con la mayor preci-
pitacion. Familias enteras cubrían el camino pro-
curando escaparse; y ambos ejércitos, el prusiano
y el austriaco, estaban mútuamente descontentos de
Ir, ay udándose mu y poco contra un enemigo lleno
de valor v de entrisiasmo. Se habian reunido los
dos ejércitos del Rin y del Mosela. Los represen-
tantes dieron el mando en gefe á Boche, que se


FRANCESA. 379


preparó inmediatamente á recobrar á Wisserabur-
go. Los prusianos y austriacos , concentrados á la


movimiento retrógado, se hallaban enpor
ode sostenerse, y resolvieron tomar


sazon


lmaeojofernimsivska el 16 de diciembre (6 de nivoso) el mis-
mo dia en que había resuelto caer sobre ellos el
general francés. Los prusianos estaban en los Vos-
gos y alrededor de Wissemburgo; y los austriacos
se estendian por delante del Lauter desde ,s
semburgo hasta el Rin. Si verdaderamente no se
hubieran decidido á tomar la iniciativa, no hubieran
recibido el ataque por delante de las lineas , te-
niendo á la espalda el Lauter ; pero resolvieron
atacar los primeros , y los franceses , al avánzar
contra ellos, se hallaron al paso su vanguardia. El
general Desaix, que mandaba la derecha del ejér-
cito del Rin, se encaminó al Lauterburgo. El ge-
neral Michaud se dirigió hacia Schleithal; el centro-
atacó á 1•.)5 austriacos colocados en el Geisberg , y
la izquierda penetró en los Vosgos para envolver
á los prusianos. Desaix se apoderó de Lau terbur-
go, Michaud ocupó á Schleithal, y el centro, agro
Ilando á los austriacos , les llevó desde Geisherg
hasta el mismo Wissernburgo. La ocupacion mo-
mentánea de esta última plaza porfia ser fatal á los
coligados, y estaba ya mu y


próxima ; pero Bruns-
wick, que se hallaba en er Prgeonnier, acudió allá
y contuvo á los franceses con mucha firmeza. Em-
prendieron entonces los austriacos su retirada con
menos desórden; pero al dia siguiente ocuparon los
franceses las líneas de Wissemburgo. Los austria-
cos se replegaron á Gemersheirn y los prusianos á
Bergzabern =Los soldados franceses avanzaba n siem-
pre gritando Landau ó la muerte! y los austriacos




380 REVOLUCION


se dieron prisa á volver á pasar el Rin, sin querer
mantenerse ua dia en la orilla izquierda, y sin d


ar
tiempo á los prusianos para llegar á Maguncia. Le-
vantóse el sitio de Landau, y los franceses inverna-
ron en el Palatinado. Poco despues los dos genera
les coligados se disputaron sus opuestas relacione;'


Brunswick presentó su dimision á Federico Gni
]termo. De modo que en esta parte del teatro de la
guerra habiamos recobrado gloriosamente nuestras
fronteras , á pesar de las fuerzas reunidas de Pru-
sia y Austria.


El ejército de Italia no habia emprendido ope-
racion alguna importante y permauccia á la dein-
siva desde su derrota del mes de junio. Ea el de
setiembre, riendo los piamonteses atacado á Tolon
par los ingleses, pensaron aprovecharse por fin de
esa circunstancia, que podia producir la ruina del
ejército francés. El mismo rey de Cerdeña se pre-
sentó al teatro ele la guerra, y resolvió para el dia
8 de setiembre un ataque general contra el campa-
mento francés. El modo mas seguro de obrar con-
tra los franceses hubiera sido ocupar la linea del
Var que separa á Nizade su territorio, porque asi
se hubieran apoderado de todas las posiciones que
habian tomado al otro lado de aquel rio , y se les
hubiera obligado á evacuar el condado de Niza, y
tal vez á deponer las armas. Pretirióse no obstan-
te atacar inmediatamente su campamento; ataque
que ejecutado con cuerpos sueltos, y por diversos
valles é la vez, no salió bien; por lo cual, nada sa-
tisfecho el re y de Cerdeña se retiró inmediatamen-
te á sus estados. Casi por la misma época resolvió
el general austriaco Dewins apoderarse por fin del
Var; pero no ejecutó su movimiento sino con tres


FRANCESA. 381


ó cuatro mil hombres , y no pasó de ¡sola, deteni-
do repentinamente por un ligero contratiempo,
volviendo á los Altos Alpes, sin llevar adelante es-
ta tentativa. Tales hablan sido las insignificantes
operaciones del ejército de Italia.


Un interés mas grave llamaba la atencion ha-
cia Tolon, cura plaza ocupada por los ingleses y
españoles. les aseguraba un punto de desembarco
en el Mediodia, y una base para intentar una inva-
sion. Importaba, pues, á la Francia, recobrarla
cuanto antes, y al efecto habla dado la junta las
órdenes mas activas, pero faltaban enteramente los
materiales para el sitio. Carteaux, despues de ha
ber rendido á Marsella, habia desembocado con
siete ú ocho mil hombres por las gargantas de
Olhioules, apoderándose de ellas despues de un pe-
queño encuentro, y fijándose en la misma desem-
bocadura de estas gargantas á la vista de Tolon; el
general Lapoype, destacado del ejército de Italia
con unos cuatro mil hombres, se habia situado en
el lado opuesto, hácia Solliés y Lavalette. Coloca-
dos asi ambos cuerpos franceses, el uno hácia el
Oeste y al Este el otro, se hallaban tan distantes
que apenas se dcscubrian, y no poclian prestarse
ningun auxilio. Con alguna mas actividad que hu -
hieran tenido los sitiados, les habrian podido ata-
car aisladamente y destruirlos uno tras otro, pe-
ro felizmente solo pensaren en fortificar la plaza y
guarnecerla. Hicieron desembarcar ocho mil es-
pañoles, napolitanos y piamouteses , y dos regi-
mientos ingleses procedentes de Gibraltar, por lo
que ascendia la guarnicion á catorce ó quince mil
hombres. Perfeccionaron todos los puntos de de-
fensa, armaron todos los fuertes, especialmente los




382 REVOLUCION
de la costa, que protegian la rada donde anclaban
sus escuadras, y se dedicaron especialmente ha-
cer inaccesible el fuerte de Eguillette


situado
n


la estremidad del promontorio que cierra la rada
interior ó pequeña rada, dejando su acceso tan su.
mamente arduo, que la Ilamanan en el ejército el
pequeño Gibraltar. Los marselleses y todos los pro_
venzales, refugiados en Tolon se emplearon en las
obras, y mostraron el mayor celo; empero no podía
durar la armonía en lo interior de la plaza porque
la reaccion contra la Montaña había hecho renacer
en ella todas las facciones. Habia republicano.s
realistas de todas clases, y los mismos aliados do
estaban muy acordes. Los españoles miraban re-
sentidos, la superioridad que afectaban los ingle-
ses v se recelaban de sus intentos. Aprovechando
el álmirante Boode aquella desunion , dijo que
pues no podian entenderse, no debia por el pronto
proclamarse autoridad ninguna y aun impidió la
salida de una di putacion, que los de Tolon querian
enviar al conde de Provenza, para decidirle á que
pasase á la plaza en calidad de regente. Desde en-
tonces pudo adivinarse la conducta que observarian
los ingleses, V conocer cuán ciegos y culpables
eran los que . habian entregado Tolon á los mas
crueles enemigos de la marina francesa.


Los republicanos no podian esperar recobrar á
Tolon con las fuerzas que por entonces tenían, y
en esta atencion aconsejaban los representantes
que retrocediese el jeército, (letras del Durante, y
esperase la estacinn siguiente. Pudiendo no obs-
tante disponerse de nuevas fuerzas con la toma de
Ivon, se dirigieron á Tolon tropas y materiales.
S.istituyóse ea lugar de Carteaux al general Dop-


FRANCESA. 383


pet, á quien se átribuia la toma de Lyon; mas este
fue reemplazado al punto por Dugommier, que era


ocho mas práctico y muy valiente. Se reunieron


c
an1P


vein te y ocho ó treinta mil hombres, y se (lió ór-den para terminar el sitio antes que se acabase la


,oaila.D rimero que se hizo fué estrechar la plaza,
y establecer baterías contra los fuertes, hallando-
Se el general Lapoype , siempre al levante, y el
general en gefe Dugommier al poniente y delanterde 011ioules como encargado del ataque principal.
La junta de salvacion pública había hecho que la
de fortificaciones redactase un plan de ataque en
regla, y el general reunió un consejo de guerra pa-
ra discutir el plan enviado de Paris. Este plan es-
taba muy bien concebido, pero se presentó otro
mas á propósito en aquellas circunstancias, y que
debía dar resultados mas prontos.


Hallábase en el consejo de guerra un oficial
jóven que mandaba la artilleria en ausencia del
gefe de esta arma; se llamaba Bonaparte , y era
natural de Córcega. Fiel á la Francia, en la cual
recibió su educacion, se había batido en Coreen
por la causa de la Convencion contra Paoli y los
ingleses, y pasó despues al ejército de , sir-
viendo delante de Tolon. Manifestaba mucha inte-
ligencia, suma actividad, y dormía siempre al la-
do de los cañones. Apenas vió aquel jóven la plaza
le ocurrió una feliz idea y la propuso al consejo de
guerra, El fuerte de Eguillette, llamado el peque-
no Gibraltar, cerraba la rada en que fondeaban las
escuadras coligadas, y ocupando aquel punto , va
no podian los buques permanecer sin esponerso


-


ser abrasados: tampoco podian evacuarla dejaLdo




384 BEVOLUCION


una guarnicion de quince mil hombres sin con-1u
-


nicaciones, sin recursos y Cspuestas tarde ó tem,
prano á deponer las armas; era pues de suponer,
que si llegaba á quedar el fuerte de Eguillette
poder de los republicanos, tanto las escuadras co-
mo la guarnicion se decidirían á evacuar la ciudad.
de manera que aquel fuerte constituía la llave ci
la plaza, pero era casi inaccesible. Ei jóven Bona-
parte sostuvo constantemente su opinion como mas
acomodada á las circunstancias y logró que se
adoptase.


Empezóse por estrechar la plaza: Bonaparte á
favor de algunos olivos que ocultaban á sus arti-
lleros, hizo colocar una batería inmediata al fuerte
Malhosquet, uno de los mas importantes, entre los
que rodeaban á Tolon. Una mañana estalló de re-
pente esta batería ysorprendió á los sitiados , eme
no creían se pudiesen colocar piezas tan próximas
al fuerte. El general inglés O' liara, que mandaba


guarnicion, resolvió hacer una salida para des-
tru' ir la batería y clavar los cañones. En efecto, el
dia 30 de noviembre (i 0 de frimario) salió al frente
de seis mil hombres; se introdujo de repente en los
puestos republicanos; se apoderó de la batería y
empezó inmediatamente á clavar las piezas. Feliz-
mente se hallaba cerca de allí con un batallón el
jóven Bonaparte, y marchando por un barranco
que conducia á la misma batería, se situó sin rui-
do alguno en medio de los ingleses, y mandando
hacer fuego de repente, los llenó de la mayor sor-
presa con aquella súbita aparicion. Áchnirado el
general O' liara, creyó que eran sus soldados los
que se engañaban y se hacino fuego unos a otros;
y adelantándose entonces hacia los republicanos




FRANCESA. 385


para convencerse, fué herido en la mano y cogido
en el barrano mismo por un sargento. En aquel


Dugom
c
mier, que habia mandadó tocar


,i0.nesuLelrilatela' en el campamento , reuma sus soldados
para atacar,


'


y se
rm


situaba entre la batería y la pla-
za- entonces os ingleses, temiendo verse cortados
se retiraron, despues de haber perdido á su gene-
ral, y sin haber podido libertarse de aquella fatal
batería.


Este suceso alentó estraordinariamente á los si-
tiadores, á infundiendo nuevo desaliento en los si-
tiados. Llegó la desconfianza de los últimos al pun-
to de decir . que el general O' liara se halda dejado
prender para vender Tolon á los republicanos; mas
estos que querian tomar la plaza y no tenia') me-
dios de conseguirlo, se preparaban al peligroso ata-
que de Eguillette, contra el que hablan arrojado
va muchas bombas, y querían demoler las defensas
con piezasde á veinte y cuatro; últimamente resol-
vióso el asalto el dia 48 de diciembre (28 de filma-
rio) para media noche. Debia efectuarse mn ataque
simultáneo por el lado del general Lapos pe contra
el fuerte de Faron y principiaron los republicanos
á media noche en medio de una horrible tempestad_
Los soldados que guardaban el fuerte estaban reti-
rados á distancia conveniente para resguardarse
de las bombas y halas y los franceses esperaban,
llegar antes de ser sentidos; pero se hallaron al
pie del cerro con tiradores enemigos v se trovó el
combate. La guarnicion del fuerte acudió al ruido
de la fusileria á la muralla, y abrasaba á los asal -
tadores; retrocedieron estos, volvieron á




r
car ü ar de


nuevo y un jóven capitan de artillería llamado Mui-
ron, aprovechándose de la desigualdad del terreno




Biblioteca popular.
T. 457




386 REVOLUCION


logró tomar la altura sin haber perdido mucha
gente. Llegó al pie del fuerte, se arrojó por p . Loa
tronera, sigu:éronle sus soldados y penetrando en
la batería, se apoderaron de los cañones, é ¡lime_
diatamente del fuerte mismo.


?Libia presenciado esta accion y comunicado á
las tropas el mayor denuedo, el general Dugoin_
raier, los representantes Salicetti Robespierre
jóven, y el comandante de artilleríaBonaparte. No
fué menos dichoso Ci ataque por parte del general
Lapoype, que tomó uno de los reductos del fuerte
Faron.


Luego que se ocupó el fuerte Eguillette , se
apresuraron los republicanos á colocar los cañones
de modo que abrasasen la escuadra; mas los in gle-
ses no les dieron tiempo, pues se decidieron inme-
diatamente á evacuar la plaza para no correr mas
tiempo por el riesgo de una defensa ardua y aven-
turada. Antes de retirarse resolvieron quemar el
arsenal, los astilleros y los navíos que no podian
llevarse, y el 18 y 19, sin decir una palabra al al-
mirante español, sin advertir siquiera á la pobla-
cion comprometida que la iban á entregar á los
vencedores montañeses , dieron Orden para eva-
cuarla. Cada navío inglés se abasteció sucesiva-
mente en el arsenal, y despues quedaron evacua-
dos todos los fuertes escepto el de Lamalgue, que
debia ser el último. Hicieron con tal celeridad la
evacuacion, que dos mil españoles, avisados muy
tarde, y que se hallaron fuera de los muros, solo
se salvaron por milagro. Al fin se dió órden de in-
cendiar el arsenal, y de repente se vieron veinte
navíos ó fragatas ardiendo en medio de larada, lle-
nando de desesperacion á los infelices habitantes,


F RANCE SA 387


de indignacio n á los republicanos , que veian
abrasarse la escuadra sin poder salvarla. Mas de
veinte mil personas, entre hombres, mugeres, an-
cianos y niños, cargados con lo mas precioso que
tenian, se presentaron inmediatamente en el mue-
lle tendiendo los brazos hacia las escuadras, é im-
plorando favor para librarse del ejército victorioso,
pues todas ellas constituian las familias provenza-
les, que mas se habían comprometido en la asona-
da de las secciones en Aix, Tolon Y Marsella. Ni
una sola chalupa se presentaba en el mar para so-
correr a estos imprudentes franceses que habían
depositado su confianza en estrangeros, entregán-
dolos el primer puerto de su patria. Sin embargo el
almirante Lanera, mas humano , mandó echar al
mar las lanchas, y recibir en la escuadra española
á todos los refugiados que cupiesen en ella. Enton-
ces el almirante Hood, no atreviéndose á despre-•
ciar este ejemplo, ni á prescindir de las impreca-
ciones que contra él se lanzaban , ordenó despues
aunque muy tarde, recibir a los toloneses. Preci-
pitáronse furiosos en las lanchas aquellos infelices,
y en medio de la confusion cayeron algunos al mar
v otros quedaron separados de sus familias. Alli
habla madres que buscaban á sus hijos , esposas ó
hijos, á sus maridos ó padres, andando porel mue-
lle al resplandor del incendio. Para mayor desgra-
cia acudieron en aquel terrible momento varios
malhechores que aprovechándose del desórden pa-
ra robar, se arrojaron sobre aquellos desgraciados,
é hicieron fuego, gritando: aqui están los republi-
canos: entonces aterrada toda aquella multitud se
precipita, se confunde, v por huir mejor, lo alma-
(lona todo á los autores de la estratagema.




388 REVOLUCTON


Entraron por fin los republicanos,encontm
ron la ciudad medio desierta, y con parte del ma-
terialde la marina destruido. Felizmente los 01-
leotes hablan contenido el incendio, é impedido
que se propagase. De cincuenta y seis buques


noquedaron mas que siete navios, y once fragátas.
los denlas habían sido arrebatados ó quemados poi
los ingleses. A. los horrores del sitio y evacuacion
se siguieron muy pronto los de la venganza l'evo.:
lucionaria;—despues referiremos los desastres de
esta ciudad criminal y desdichada. La toma de To•
Ion causó una alegría estraordinaria, y produjo
tanta sensacion como las victorias de Watignies
la toma de Lyon, y el levantamiento del sitio de
Laudan. Entonces ya no se temía que los ingleses
apoy ados en Tolon, introdujesen en el Mediodia la
destruccion y el desórden.


No con tanta felicidad se habla terminado la
campaña en los Pirineos; mas á pesar de muchos
reveses y de una notable impericia de parte de los
generales, solo hablamos perdido la línea del Tech,
quedándonos todavia la del Tet. Despues del des-
graciado combate de Truillas, dado el 22 de se-
tiembre (1. 0 de vindeinario`, contra el campamen-
to español, en que Dagobert había mostrado tanto
valor y serenidad, Ricardos en vez de marchar
•avanzdndo, habia por el contrario retrocedido al
Tech. La reconquista de Villafranca, y el refuer-
zo de quince mil hombres enviado á los republica-
nos, le habían decidido á este movimiento retró-
grado. Despues de haber levantado el bloqueo de
Collioure v de Portvendre, se habla dirigido al
campanamito de Boulou, entre Ceret y Ville-Lon-
gue, y desde allí vigilaba sus comunicaciones,


FRANCESA. 389
carretera de Bellaguardia. Llenos


to los representantes Fabre y Gaston,agrarrddai
um ioenl


a
que se atacase al campamentosdpeirloiisleeoss-.


paño les, para echarlos al otro lado de los Pirineos;
pqsieroeurio,n.


fue i nfructuoso el ataque, y solo produjo un
inutil rierraniamiento de sangre.


lin •aciente Fabre por intentar alguna empresa
de nombre, ideaba hacia mucho tiempo, marchar
al otro lado de los Pirineos para obligar a retro-
ceder á los españoles, habiéndose persuadido de
que el fuerte de Rosas podia tomarse con un ata-
que brusco ; por lo cual, segun sus deseos, y con-
tra la opinion de los generales, se dirigieron tres
columnas, al otro lado de los Pirineos para reunir-
se en Espola; pero débiles y desunidas, no pudie-
ron juntarse, y fueron batidas v arrojadas á la cor-
dillera con pérdida onsiderabl. Esto habia acon-
tecido en octubre; y en noviembre, las tempesta-
des, poco comunes en esta estacion, aumentaron
los torrentes, interrumpieron las comunicaciones
de los varios campamentos españoles, y los pusie-
ron en el mayor peligro. •


Ocasion era esta para vengarse de ellos por las
pérdidas que nos hablan causado. Para repasar el
Tech, solo les quedaba el puente de Ceret, per-
maneciendo inundados hambrientos en la orilla iz-
quierda á merced de ros franceses; pero nada se
hizo de lo que debla hacerse. El general Turreau
sucedió al general Dagobert, y al primero el ge-
neral Doppet. El ejercito estaba desorganizado, se
batió flojamente en las inmediaciones de Ceret, se
perdió el campamento de Saint-Ferreol, y Ricar-
dos se vió de esta manera libre del °peli r, io de su
situacion. Presto supo él vengarse con mas habi-


ll




360 DEVOLUCION
lidad del peligro en que se había hallado, Pues
cayendo el de noviembre (17 de brumario) 9
bre una columna francesa compuesta de diez áSo_
hombres, que estaba acorralada en Villalonga
orilla derecha del Tech, entre el rio, el mar y


-


Pirineos, la deshizo y la puso en tal desórden, qu
no pudo reunirse hasta llegar á Arjelez• Ricardo:
hizo atacar poco despues á la division de Delatre
en Colliouvre, se apoderó de esta plaza, de Port-
vendre v de San-Telmo, y nos lanzó enteramente
al otro lado del Tech, terminándose la campaña en
los últimos dias de diciembre. Los españoles se
acuartelaron en la orillas del Tech ; los franceses
se acamparon alrededor de Perpiñan y en las ri-
beras del Tet; v aunque nosotros habiamos perdi-
do algun terreno, no era tanto como debla temerse
despues de tales desastres. Por lo demas, era la
única frontera en que no se habia concluido la
campaña gloriosamente para las armas de la repú-
blica. Por el lado de los Pirineos occidentales, se
!labia guardado recíproca defensiva. En la Vendée
habla habido nuevos y terribles combates, con gran
ventaja para la república, pero con gran pérdida
para la Francia, que solo vela en ambos lados fran-
ceses que se degollaban unos á otros.


Batidos los vendeanos en Chollet el 17 de octu-
bre (26 de vendimiarlo); se habian arrojado, como
tiernos visto, á la orilla del Loira en numero de
ochenta mil personas, hombres, mugeres, niños y
ancianos. No atreviéndose á volver al pais ocupa-
do por los republicanos, ni pudiendo sostener la
campaña con un ejército victorioso, pensaron en
trasladarse á Bretaña y seguir los planes de Bon-
champs, cuando este jóven héroe 'labia muerto sin


FRANCESA. 394


poder
seguir dirigiendo su triste destino. Demos


visto que en la víspera de la batalla de Chollet en-
vió un destacamento que ocupase el p




o
unto deor V


los
a-


rade sobre el Loira; punt) mal guardad por
republicanos, y tornado en la noche del 16 al 17.
Perdida la batalla, pudieron los vendeanos atrave-
sar sin temor el rio con el ausilio de algunos bar-
cos dejados en la orilla y al abrigo del cañon re-
publicano. Habiendo hasta entonces existido el
riesgo en la orilla izquierda, no habia pensado el
gobierno en defender la derecha; de modo que to-
das las ciudades de Bretaña estaban mal guarda-
das, y los destacamentos de guardias nacionales
que andaban diseminados por una y otra parte, no
podían contener álos vendeanos, sino huir en cuan-
to se acercaban; avanzaron estos sin obstáculos, y
atravesaron sucesivamente á Cande, á Chatean-
Gonthier y á Laval, sin hallar resistencia alguna.


Entretanto el ejército republicano ignoraba la
marcha que habian seguido, su número y sus pro-
yectos, y aun hubo momentos en que los creyó des-
truidos, como habian :escrito los representantes á
la Convencion. Únicamente Kleber, que mandaba
siempre el ejército bajo el nombre de Lechelle,
creia lo contrario, y se esforzaba en reprimir una
peligrosa confianza. Súpose efectivamente luego,.
que losvendeanos, lejos de hallarse destruidos,
formaban en la columna fugitiva el número de
treinta b cuarenta mil hombres armados, y en dis-
posicion de combatir. Reuniese al punto un con-
sejo de guerra, y como no se sabia si los fugitivos
se dirigían á Angers ó á Nantes, si marcharían á
Bretaña, ó irian1 bajo L
Charette, se decidió el


.iajo Loira a reunirse con
ro que se dividiese el ejército;


Jim




392
IIEVOLUCION


que una parte de él, al mando del general lIaxo
fuese á hacer frente á Charette, y á re,,obrar
Noirmoutiers; que otra parte, al mando de Klebra
ocuparia el campamento de Saint-George junto'
Nantes;finalmente, que el resto pernia.neceria
ea Ange'rs [>ara cubrir este punto y observar la
marcha del enemio. Sin duda, é tener mas noti-
cias, hubieran comprendido que convenia perma-
necer unidos en masa, y marchar sin perdida de.
tiempo persiguiendo á los vendeanos, habiendo si-
do fácil dispersarlos y destruirlos enteramente ea
el estado de desorden y espanto en que se hallaban.
pero se ignoraba la direccion que hablan tomado:
y en la duda. el partido que hablan adoptado era
sin embargo el mas prudente. En breve recibieron
otras noticias, y supieron que los vendeanos ha-.
Han marchado á Candé, á Chateau-Gonthier y á
Laval, v se resolvió persej, nirlos inmediatamente,


alcanzarlos antes de queconmoviesen la Bretaña,
Y. - se apulerasen de alguna ciudad grande, ó de al-
ízun puerto del Océano. Los generales Vimeux v
Ilaxo quedaron en Nantes y en la baja Vendée;
denlas del ejército se dirigió hacia Candé y Cha-.
teau -Gonthier; Westermann y Beaupuv formaban
la vanguardia; Chalhos, Kleber y Canuel manda-
ban cada cual una division, mientras Lechelle, le-
jos del campo de batalla, dejaba que dirigiese los
movimientos Kleber, que merecia la confianza y
admiracion del ejército.


El 25 de octubre (h• de brumario) por la tarde,
llegó á Chateau-Gonthier la vanguardia republi-
cana, y el grueso de la fuerza llevaba una jornada
de atraso. A pesar de hallarse Westermann muy
fatigado y lo mismo sus tropas, de ser casi de no-


FILA CESA. 393


che, y de que quedaban seis leguas . de camino pa-


la
llegar a Laval, trató de marchar lnmediatamen—


e. En vano se esforzó Beaupuv, tan valiente como
él pero mas cuerdo, en darle á conocer el peligro de
atacar al ejército vendeano de noche, á tanta dis-
tancia dzI cuerpo del ejercito, y con tropas va can-
sadas; Westermann era mas antiguo en el mando
é hizo que prevaleciese su opinion, poniéndose en
marcha inmediatamenle. Llegaron a Laval á me-
dia noche, y Westermann envió un oficial para re-
conocer al enemigo; mas este, llevado de •su ardor,
dió una carga en vez de hacer un reconocimiento
'y arrolló rápidamente las guerrillas. Esparcióse la
alarma en Laval, tocaron a rebato, se levantaron
todos los enemigos, y salieron á hacer frente á los
republicanos. Beaupuy , conduciéndose con su
acostumbrado denuedo, sostuvo animosamente el
choque de los vendeanos; Westermann desplegó
todo su valor, siendo de los mas porfiados el com-
bate, que de suyo debía ser sangriento por la oscu-
ridad de la noche. Lavanyuardiarepublicana, aun-
que muy inferior en fuerzas, hubiera logrado, no
obstante, sostenerse hasta el lin; pero la caballe,-
ria de Westermann, que no era siempre tan va-
liente como su gefe, se desordenó de repente, y le
obligó á retirarse. Esta, siti embargo, gracias á
Beaupuv, se dirigió con bastante Orden hacia Cha-
teau-Gonthier,


, adonde llegó al dia siguiente el
cuerpo de ejército. Reunida alli el din 26 la van-
guardia, estropeada por un combate inútil v san-
griento, el cuerpo del ejército cansado de lin lar-
go camino, sin víveres, sin zapatos, y atravesando
los lodos del otoño, Westermann y los representan-
tes querían avanzar de nuevo; eéro Kleher se opu-




394 REVOLUCION
so formalmente á hacerlo, consiguiendo no pasar
de Villiers, que se hallaba á la mitad del camino


-de Chateau-Gonthier a Laval.
Tratabase de concertar un plan para el ataque


de este pueblo situado sobre el Mayena. Marchar
directamente por la orilla izquierda que ocupabin


'
era una imprudencia, como acertadamente lo hizo
observar Savarv, oficial muy distinguido, que m-
uela perfectamente el terreno. Los vendeanos po-dian ocupar fácilmente el puente de Laval, y sos


-


tenerse en él contra cualquier ataque; y deIpues
mientras el ejército republicano estaba imitilmen-:
te amontonado en la orilla izquierda, podian des-
filar por la derecha, pasar el Mayena por su es-
palda,acometerle de repente. Propuso pues, di-
vidir el ataque, y dirigir parte del ejército á la ori-
lla derecha, en cu yo lado no babia puente alguno
que atravesar, ni 'presentaba la ocupacion de La-
val ningun obstáculo ; plan que aprobado parlas
generales se adoptó por Lechelle. Sin embargo, al
dia siguiente, este que salia á veces de su nulidad
para solo cometer desaciertos, envió una Orden
muy necia, y que estaba en contradiccion con la
que habla aprobado el dia. antes. Prescribió, segun
sus acostumbradas expresiones, que marchasen
magestuosamente y en ?nava hacia Laval, desfilando
por la orilla izquierda. Kleber y todos los genera-
les se irritaron ; pero sin embargo les fué preciso
obedecer. Salió Reaupuv el primero, y Kleber le
seguió inmediatamente. Todo el ejército vendeana
se hallaba formado en las alturas de Entrames.
Beaupuv empezó el combate; Kleber se estendió á
derechdé izquierda del camino, con objeto de ocu-
par el mayor terreno posible; pero conociendo sin


5




FRAINCESA. 39


embargo lo desfavorable de esta posición, envió
á decir á Lechelle que mandase la division de
Chalbos contra el flanco del enemigo con cuyo
movimiento no podía menos de desunirlo. Pero co-
mo aquella columna, estaba compuesta de los ba-
tallones formados en Orleans y en Niort, y habia
huido tantas veces, se dispersó antes de ponerse
en marcha. Lechelle huyó el primero, y una gran
porcion del ejército que no se bada, le siguió ace-
leradamente llegando en cortos momentos hasta
Chatean-Gonthier, desdedonde no creyéndose aun
seguros se refugiaron á Angers. Los valientes ma-
guncianos que nunca habia.n temido, se dispersaron
por primera vez, y entonces se generalizó la derro-
ta. Beaupuv, Kleber, Marceau y los representan-
tes -Mediu y T arrean, hicieron esfuerzos increibles,
pero inútiles para detener á los fugitivos, y Beau-
puv que, recibió un balazo en el pecho, esclamó
cuando le llevaban a una cabaña: ,( Que me dejen
aqui, y enserien mi camisa ensangrentada á mis
soldados.» El valiente Bloss, que mandaba los gra-
naderos, célebre por su estraordinaria intrepidez,
se dejó matar al frente de ellos; y finalmente, par-
te del ejército se detuvo en Lvoa-d' Angers, y la
otra huyó hasta el mismo Angers. Todo el mundo
se hallaba indignado contra el cobarde ejemplo
que habla dado Lechelle huyendo el primero. Los
soldados lo decían á gritos; y al dia siguiente
mientras la revista; los pocos valientes que habian
quedado en las lilas, todos maguncianos, gritaron;
Muera Lechelle, viva Kleber Dubayétl que nos
vuelvan. á Dubayeil Lechelle que ovó estos gritos
se incomodó mucho mas contra el'ejército de Ma:
guncia y los generales, curo valor le avergonzaba.




396 REVOLTICIoN
Viendo los representantes que los soldados no que_
rían mas á Lechelle, resolvieron susp enderle, y
oropusieron el mando á Kleber ; el cual lo rehusó
porque no le acomodaba la situacion de un gene_
ral en gele, siempre dominado por los representan_
tes, por el ministro y por la pinta de salvacion
pública, y accedió solo á dirigir el ejército en nem_
bre de otro. Dióse pues el mando á Chalbos, que
era uno de los generales mas antiguos del ejército.
y Lechelle, anticipándose al acuerdo de los repre-
sentantes, pidió su licencia diciendo que estaba
enfermo y se retiró á Nantes, donde murió albur
tiempo después.


V iendo Kleber el lastimoso estado en que se
hallaba el ejército, disperso parte en Angers y par-
te ea Lyoa-d' Angers, propuso la reunion de todo
él en el mismo Angers; darle algunos Bias de des-
canso, suministrarle zapatos y ropa, y reorganizar-
le enteramente. Adoptóse esta opinion , y se reu-
nieron en Angers todas las tropas. Lechelle no (la-
bia dejado de denunciar, al dar su dimisiou, al ejér-
cito de Maguncia. atribuyendo á. aquellos valientes
una derrota producida únicamente por su cobar-
día. Mucho tiempo hacia que infundia desconfian-
za esta tropa , par su espíritu de cuerpo , por su
amor á sus generales, y por su oposicion al estado
mayor de Sáunur. Los últimos gritos de viva Da-
bayel! muera Lechelle!, acabaron de comprometer-
la con el gobierno: y en efecto, la junta de salva-
cion pública espidió inmediatamente un decreto
mandando que se disolviese y se intercalase con los
demas cuerpos. Encargaron á Kleber esta última
operacion, medida que aunque se dirigia contra el
y sus compañeros de armas, mereció su consenti-


FRANCESA. 397


miento, porque conocia lo peligroso que era el es-
píritu de rivalidad y ódio entre la guarnicion de Ma-
guncia y las domas tropas , y vela especialmente
Cuán ventajoso era formar buenas cabezas de co-
lumnas con aquellos soldados que acertadamente
distribuidos, podían comunicar á todo el ejército su
propia fuerza.


Iientras sucedia esto en Angers, viéndose los
de la Vendée libres de los republicanos en Laval
sin que nadie se opusiese á su marcha , no sabian
qué partido tomar, ni á qué teatro trasladar la guer-
ra. Dos igualmente favorables se presentaban, y
vacilaban entre el estremo de Bretaña y el de Nor-
mandia. En el primero, donde reinaba e! fanatismo
atizado por sacerdotes y nobles, les hubiera reci-
bido con sumo gozo la poblacion; su suelo lleno de
quiebras y montañas, les hubiera suministrado me-
dios mas fáciles de resistencia ; y por último , se
hubieran hallado á orillas del mar, y en comunica-
cion con los ingleses. El estreno de'Normandía ,
península de Cotentin, se hallaba un poco mas dis-
tante, pero era mucho mas fácil de guardar, por-
que apoderándose de Port-Beil y San Cosme , la
cerraban enteramente. Hallábanse all con la impor-
tante plaza de Cherburgo, muy accesible por tier-
ra para ellos, llena de ,provisiones de todo genero,
y especialmente [nos,


a propósito para su comuni-
cacion con los ingle ses; proyectos ambos que ofre-
cian grandes ventajas, y pocos obstáculos su eje-
cucion. Guardaba el camino de Bretaña únicamen-
te el ejército de Brcst, encomendado á Rossinol,
y que constaba á lo menos de cinco ó seis mil ham-
bres mal organizados.


El camino de Normandía estaba defendido por




398 REVOLUCION


el ejército de Cherburgo , compuesto de levanta—
mientos generales que se disolverían al primer t i_—
ro, y de solo algunos miles de hombres de tropa
mal disciplinada que aun no había dejado á Caen.
De modo que los vendeanos no debian temer á flia.:
mino de estos dos ejércitos, y podian ademas evi-
tar fácilmente su encuentro caminando con alguna
celeridad; pero ellos ignoraban la naturaleza de los
sítiosy no teman unsolooficial que pudiese decirles
lo que eran la Bretaña y la Normandía , ni cuales
las ventajas militares , ni las plazas fuertes , pues
creian por ejemplo que Cherburgo estaba fortifi-
cado por la parte de tierra. No podian, pues, apre_
surarse ni instruirse en su marcha, ni hacer final-
mente nada con acierto y exactitud.


Su ejército aunque numeroso, se hallaba en las-
timoso estado. Todos sus principales gefes habían
muerto , ó estaban heridos ; Bonchamps habia es-
pirado en la orilla izquierda, á d' Elbée le hahian
llevado herido á Neirmoutiers, y Lescure iba mo-
ribundo detras del ejército con un balazo ea la fren-
te. Larochejacquelein era el único que quedaba, y
á quien hablan dado el mando general, teniendo á
Stofflet, por segundo. Precisado el ejército á mo-
verse ya, v á abandonar su pais , hubiera debido
desorganizarse; pero marchaba ea confusion como
una horda, llevando en medio á las mugeres, niños
v carruages. En un ejército ordenado, los valien-
tes, los cobardes, y los débiles , unidos unos
con otros, permanecen necesariamente juntos y se
sostienen mútuamente, bastando con que ha y a algu-
nos hombres animosos para que infundan su ener-
gía á todos los demas ; pero aqui por el contrario,
ni se guardaban filas , ni se observaba la division


FRANCESA. 399
de compañías ó batallones, sino que cada uno iba
con quien quería, y los mas valientes estaban jun-
tos, formando un cuerpo de cinco ó seis mil hom-
bre 's, dispuestos siempre á entrar en la lid los pri-
meros. Detras iba la tropa menos fuerte, á propó-
sito solo para decidir de una victoria acometiendo
á los flancos de un enemigo, ya desordenado; y de.
tras de estas dos masas, caminaba en pelotones la
gente propuesta á huir al primer tiro. Por tanto, los
treinta o cuarenta mil hombres armadas se redu-
cían en rigor á algunos miles de valientes, inclina-
dos siempre á batirse por temperamento. La falta
,de subdivisiones no dejaba formar destacamentos,
destinar un cuerpo á tal ó tal punto. Seuian los
unos a Larochejacquelein , los otros á. Stolfiet , y á
nadie mas , y era imposible dar órdenes , pues lo
único que podía conseguirse , era que siguiesen á
una señal cualquiera. Stofflet contaba solo con al-
gunos paisanos apasionados , que comunicaban á
sus camaradas lo que él queda, y apenas se conta-
ban doscientos malos ginetes, y unas treinta piezas
de canon mal servidas y acondicionadas. Los ba-
gajes entorpecían la marcha ; las mugeres v an-
cianos , procuraban resguardarse en medio de los
mas valientes, y llenando sus filas, estorbaban sus
movimientos. Empezaban tambien los soldados á
desconfiar de los oficiales, diciendo que querian lle-
gar al Occéano para embarcarse, y abandonar á los
infelices paisanos que habían salido de su pais. El
consejo , cuya autoridad era enteramente ilu-
soria, se bailaba dividido; los clérigos se mos-
traban descontentos de los gefes militares; final-
mente nada hubiera sido mas fácil que destruir
semejante ejército, si entre los republicanos hu-




400 REVOLUCION


biese habido menos desórden por el mando
Era pues , imposible que los v endeanos conei


biesen ni ejecutasen plan alguno. Veinte v seis dil;
hahian trascurrido desde que dejaron el Loira
nada absolutamente binan hecho en tanto tieink
hasta que al lin resol viéronse á tomar una deterrni1.
nacion, no sin haber luchado antes con muchas y
penosas incertidumbres. Decíanles por una parte
que Renaes y San 'Mató estaban guardados por con-
siderables tropas; por otra que Cherburgo estaba
muy defendido por la parte de tierra ; y entonces
se determinaron á sitiara Granville, situada á ori-
llas del Occéano, entre la punta de Bretaña ylade
Normandía; proyecto que tenia la ventaja de agro.
Mimarlos á esta última provincia , que les habían
pintado muy fértil y abastecida. Dirigiéronse por
consecuencia á Fougeres , y aunque en el camino
se les reunieron quince ó diez y seis mil hombres
del alistamiento , se dispersaron sin tirar un tiro,
Los vendeanos pasaron á Do! el 10 de noviembre y
el 12 á Avranches.


El 14- de noviembre (24 de brumario) se enca-
minaron a Granville, dejando en Avranches la mi-
tad de su gente y todos los bagages. Quiso hacer
la guarnicion una salida ; pero la rechazaron , y se
metieron detras de ella en el arrabal que está de-
lante de la plaza. La guarnicion tuvo tiempo de en-
trar v cerrar las puertas; pero el arrabal quedó en
su poder, con lo que les era mucho unas fácil el ata-
que. Del arrabal pasaron á las empalizadas que
acababan de construirse, y sin procurar quitar-
las se contentaron con dirigir algunos tiros á la mu-
ralla, mientras desde ella les contestaban con balas
y metralla. Al mismo tiempo colocaron algunas pie-


FRANCESA. 401
zas en las alturas inmediatas, y bloquearon inútil-
z
nente la parte superior del muro y casas de la ciu-
dad. Por la noche se esparcieron, abandonando el
arrabal, donde les molestaba mucho el fuego de la
plaza, y se fueron á buscar fuera del alcance de los
Cartones, alojamientos, víveres y lumbre principal-
mente, porque empezaban á sentir un frío intenso;
los gefes apenas pudieron detener en el arrabal á
algunos centenares de hombres para continuar el
tiroteo.


Al cija siguiente conocieron mas palpablemen-
te que no les era posible tomar una plaza cer-
rada: pues aunque construyeron algunas baterías
no produjeron la menor utilidad. Tirotearon de
nuevo las empalizadas , pero no tardaron en que-
dar desanimados. , Uno de ellos imaginó aprove-
charse de la marea, para atravesar la playa, y to-
mar la ciudad por la parte del puerto; y ya se esta-
ban preparando á esta nueva tentativa, cuando los
representantes encerrados en Granville incendia-
ron el arrabal, y los vendeanos se vieron precisados
entonces a evacuarle , y á tratar de retirarse. No
volvieron á acordarse de la tentativa por la parte
del puerto, y al día siguiente se volvieron todos á
Avranches para reunirse con el resto de su gente y
con los bagages. Desde entonces fué estremado su<
desaliento, quejándose mas amargamente que nun.
ca, de los gefes que les hahian sacado de sus casas,
y querian abandonarlos , pidiendo á gritos retroce-
der al Loira. En vanó Larocliejacquelein , procuró
al frente de algunos valientes, hacer otra tentativa
para introducirlos en Normandía; en vano se diri-
gió contra Ville-Dieu v se apoderó de él, pues ape-
nas quisieron seguirle' unos mil hombres. Los res-


Diblioteea popular.
T. 11I, 458




402
REVOLUCION


Cantes volvieron á encaminarse hacia la Bretaña_
marchando á Pontorson por donde hablan llegaen
y se apoderaron del puente de Beaux, sobre el río
5`elune, cuyo paso era indispensable para Ilepri
Pontorson.


Mientras esto sucedía en Granville , se baja
reorganizado en Angers el ejército republicano •
no bien se pasó el tiempo preciso para tomar -u4poco de descanso , cuando se le condujo á Reunes
para reunirle á los seis ó siete mil hombres del
ejército de Brest , mandados por lelr


A
acordaron en un consejo de guerra, de


selguir persiguiendo á la columna vendeana. Chalbos
que estaba enfermo, obtuvo permiso de retirarse ála espalda para atender a su salud, y Rossignol re-
cibió de los representantes , el mando en gefe del
Oeste y del de Brest, cuyo total ascendía á veinte
6 veinte y un mil hombres. Resolvióse que estos
dos ejércitos pasaran inmediatamente á Antrain;
que el general Tribout que se hallaba en Dol con
tres ó cuatro mil hombres, se trasladase a Poutor-
son , v que el general Sepher , que tenia seis mil
soldados del ejercito de Cherburgo , siguiese por
detras á la columna vendeana. De esta manera co-
locado entre el mar, el punto de Pontorson, el ejér-
cito de Antrain , y Sepher que llegaba á Avran-
ches , pronto debla quedar cercada y destruida la
columna.


Efectuabanse todas estas disposiciones en el
momento mismo en que los vendeanos salian de
Ávranches , y se apoderaban del puente de Beaux
para trasladarse á Pontorson : esto es el 48 de no-
viembre (28 de brumario). El general fribout, char-
latan sin conocimiento de la guerra , no tema que


FRANCESA. 4.03


hacer otra cosa para guardar á Pontorson que ocu-
par un estrech o paso, atravesando un pantano que
cubría que no podia evitarse. Con tanria el pueblo,
ventajosa posicion podía hacer que los vendeanos
no adelantasen un solo paso; pero apenas descubrió
al enemigo, cuando abandonó el desfiladero y mar-
chó adelante. Animados los vendeanos por la toma
del puente de Beaux , le acometieron denodada-
mente, le obligaron á retroceder, y aprovechándo-
se del desórden de su retirada, se 'lanzaron tras él,
en el paso que atraviesa el pantano , y se apode-
raron asi de Pontorson, adonde nunca hubieran
'debido acercarse.


Gracias á este error imperdonable, tuvieron los
vendeanos un inesperado camino. Podian marchar
hacia Dol ; pero desde aquí tenían que dirigirse á
Antrain , y arrollar el cuerpo del grande ejército
republicano; embargo abandonaron á Pontor-
son , y se adelantaron hacia Dol , perseguidos por
Westermann que tan arrebatado como siempre, ar-
rastró consigo á Marigny con sus granaderos, y
se atrevió á seguirlos hasta Dol con una simple
vanguardia.


Les alcanza en efecto y les hace entrar preci-
pitadamente en la ciudad ; pero no tardaron en re-
ponerse los fugitivos y saliendo de Dol cargaron
con tal vigor á la vanguardia republicana , que la
hicieron retirarse á gran distancia.


Kleber que dirigía siempre el ejército con sus
consejos , aunque fuese otro el gefe , propuso para
completar la destruccion de la columna vendeana,
sitiarla y hacerla morir de hambre , de enfermeda-
des y de miseria. Desbandabanse tan frecuentemen-
te las tropas rerublicanas, que el atacar a viva fuer-




dk


401 BEVOLUCION


za era esponeise á un riesgo; mas por el


io
eontrarfortificando á Antrain, Pontorson y á Dinao ,


seen
cerraba á los vendeanos entre el finar y tres pum;
inespugnables;


y
y acosándoles diariamente por Wes


termann
-


-


no porfia menos de destruirse-Marigny,
les. Les representantes aprueban este plan Y se dan
las órdenes oportunas, pero de repente llega un ofie
vial de Westerrnann y dice que si quiere a yudar a
su general y atacar á Dol por la parte de Altrain
mientras (d'acometerá por el lado de Pontorson se
concluye el ejército católico y queda perdido Tiara
siempre Los representantes se entusiasman al oir
esta proposicion. Pricur del Mame, tan acalorado
como Westermann , hace variar el plan acordado
antes, Y se decide que Marceau á la cabeza de una
c ol tunda, marche hacia Dol en union con Wester-
mann. Este, el 21 por la mañana se dirige á Dol
yendo con tal impaciencia que no trata de averi:


uar si la columna de Marceau que debía llegar de
Antrain, se halla ya en el campo de batalla, v aco-
mete con la mayor celeridad. El enemigo le'recibe
con sus temibles fuegos; Westermann esliende su
infantería v gana terreno ; pero empiezan á esca-
sear los cartuchos, y se ve obligado á hacer un mo-
vimiento retrogrado yendo á colocarse sobre un co-
llado. Aproyéchanse de esto los vendeanos, y ar-
rojándose sobre su columna, la dispersan. Al mis-
mo tiempo llega por fin Marceau á la vista de Dol;
reínense contra él los vencedores vendeanos ; re-
siste con heróico denuedo todo el dia, y consigue
sostenerse en el campo de batalla; pero su posicion
es mas arriesgada, y pide á Eicher consejos y au-
xilios Llega éste y le aconseja que ocupe una
posicion retrógrada, á la verdad '; pero muy fuer-


FRANCESA. 403


te, en
las inmediaciones de Trans. Todavía se


titubea en seguir su dictamen, cuando se presentan
los tiradores vendeanos , y hacen retroceder á
las tropas. Dispérsanse al momento, pero las reu-
nen bien pronto en la posicion indicada por hleber,
que reproduce entonces el primer plan que /labia
propues to , y que, consistía en fortificar a Antrain.
se adopta de nuevo , pero no se quiere volver á
Antrain , sino permanecer en Trans y fortificarse
en él para estar mas cerca de Dol. La inconstancia
que presidía á todas las resoluciones, hace quese va-
ríe otra vez repentinamente de dictamen, resolvién-
dose de nuevo á la ofensiva; á pesar de la espe-
riencia del dia anterior. Envían refuerzo a Wes-
termann , mandándole que ataque por su parte
mientras el grueso del ej ército lo verificará por la
parte de Traus.


En vano hace presente K le.ber que las tropas
de Westermann . desmoralizadas por el suceso de
la víspera , no harán nada; los representantes in-
sisten y se resuelve el ataque para el siguiente dia.
Llega este y se procede al movimiento. Wester-
mann y Marigny son sorprendidos y atacados por
el enemigo, y las tropas, aunque ay udadas con un
refuerzo, se dispersan. Esfuérzause los generales
por contenerlas , y aunque consiguen reunirse al-
gunos valientes á su alrededor, son inmediatamen-
te derrotados. Los vendeanos vencedores, abando-
nan este punto y pasan á su derecha contra el ejér-
cito que se adelatában por la parte de Traus.


Mientras acababan de obtener esta ventaja y se
preparaban á conseguir otra, los habitantes de Dol
que aun no habian salido á la refriega, se alarman
al ruido de los cañonazos , y las mugeres , ancia-




106
REVOLUCION


nos y niños, corren por todas partes y hu y en háct,
Dinan y hácia el mar. Los clérigos con ros crtstj
en las manos Inician vanos esfuerzos para aquie -tarles; Stofflet y Larochejacquelein corrian por to


-


dos lados para conducirles al combate. Logroso
por fin reunirlos y llevarlos al camino de Trans
imitando á los valientes que les hiñan precedido'


No menos confusion reinaba en el ejércilopopdriiani
cipal de los republicanos. Rossignol y los repre-
seutantes quedan mandar á un tiempo y no
ni entenderse ni hacer nada. Kleber y Marceau
devorados de pesar, se habian adelantado parare_
conocer el terreno y oponerse a los esfuerzos de
los vendeanos. Al llegar el primero delante del ene-
migo , quiere desplegar la vanguardia del ejército
de Brest; pero se dispersa al primer tiro, y enton-
ces hace avanzar á la brigada Calme!, compuesta
en gran parte de batallones maguncianos, los cuafl
les, fieles á su antiguo denuedo , resisten durante
todo el día, y permanecen solos en el campo de ba-
talla, abandonados de las dermis tropas; pero la co-
lumna vendeana que habia derrotado á Westermann,
les coge por el flanco, y les obliga á retirarse. Los
vendeanos se aprovechan de esta ventaja, y los per-
siguen hasta el mismo Antrain, y siendo preciso
abandonar este punto , se retira á Rennes todo el
ejército republicano.


Entonces debió conocerse lo cuerdo del dicta-
men de Eicher. Rossignol, en uno de aquellos gene-
rosos ímpetus de que era capaz, ya pesar de su re-
sentimiento contra los generales maguncianos , se
presentó en el consejo de guerra con un papel que
contenía su dimision. «Yo no soy capaz, dijo, deman-
dar un ejército. Que me dén un batallan y cum-


FRANCESA. 407


«do


pliré con mí deber; pero no soy apto para el man-
en gete. Aqui está mi dimision , y el que la


«rehuse es enemigo de la república. »—«Nada d e
«dimisionl responde Prieur del Mame, tú eres el.
primogénito de la junta de salvacion publica. Te


«daremosgenerales que te aconsejen y que res-
«ponda n por ti de los acontecimientos 'de la gucr-
«ra.» Sin embargo, Kleber, afligido al ver tan mal
conducido el ejército , propuso un plan , el único-para restablecer el estado de los negocios , pero
poco acomodado á las disposiciones de los repre-
sentantes. Es preciso, les dice, dejar el mando ge-
neral á Rossignol, nombrar un comandante gene-
ral de las tropas, otro de cahalleria y otro de arti-
llería. Adoptan su proposicion, y tiene el suficiente
valor para proponer á Marceau comandante gene-
ral de las tropas, Westermann de la cahalleria,
y á Debilly para a artillería; todos tres sospecho-
sos como individuos de la faccion magunciana. Dis-
putan on momento sobre los individuos , y despues
ceden al ascendiente de este hábil y generoso mi-
litar, que amaba la república, no por exaltacion de
ideas, sino por naturaleza , que servia con una fi-
delidad v desinterés admirables , y tenia en sumo.
grado el entusiasmo y el genio de su profesion.
Kleber habla hecho nombrar. á Marceau ,. porque
disponia de este valiente jóven,estaba seguro de
todo su afecto , esperando ademas que si lossig-
nal permanecia en la nulidad , todo lo dirigiria-él
mismo, y terminada felizmente la guerra.


Reunióse la division de Cherburgo, que había
llegado de Normandía , á los ejércitos de Brest y
del Oeste, y se abandonó á Rennes para trasladar-
se á Angers, por donde los vendeanos procurabaL




408 REVOLUCION
pasar el Loira. Estos, despues de haber hallado ar


-bitrio para su regreso por medio de sus dos victo_
rias en el camino de Pontorsou y en el de Antrai
determinaron volverse á su pais. Pasaron sin dis
parar un tiro por Fougeres y Laval , y trataron de
apoderarse de Angers para atravesar el Loira 'pueor
el puente de CESúltima esperiencia q; pues la 1"
habian hecho en Granville no les había persuadido
aun de que no podian tomar plazas cerradas. Se in-
trodugeron el 3 de diciembre en los arrabales de
Angers, y empezaron a hacer fuego contra el fren-
te de la plaza. Continuaron al siguiente dia , pero
por mucho que fuese su denuedo para abrirse paso
hacia su pais, del cual solo estaban separados por
el Loira, renunciaron muy pronto á esta esperanza.
Acabó de desanimarlos y hacerles abandonar su
empresa la vanguardia de Westermann que llegó
el mismo dial; por lo cual emprendieron la mar-
cha , subiendo el Loira , sin saber por dónde po-
drian pasar. Unos pensaban llegar hasta Saumur,
otros hasta Blois, pero mientras se resolvian, lle-
gó Kleber con su division por la calzada de Sau-
mur,y les obligó á internarse de nuevo en Bretaña.
Otra vez se velan estos infelices faltos de víveres,
de zapatos y de carruages para conducir sus fami-
lias , acometidas de una enfermedad epidémica,
vagando de nuevo por Bretaña, sin encontrar un
asilo ni una salida por donde salvarse. Llenaban
los caminos con sus despojos, y en el campamento
frente á Angers se hallaron mugeres v niños muer-
tos de hambrede frio. Empezaban á creer ya que
la Convencion s̀olo aborrecia á sus gefes , y mu-
chos arrojaban sus armas y huían en secreto atra-
vesando los campos. Ponderáronles finalmente a


09FRANCESA.
Mans, la abundancia que alli encontrarian, y la ín-
dole de sus habitantes, y se decidieron á dirigirse
á aquella parte. Atravesaron La Fleche, de que se
apoderaron , y entraron en Mans despues de una
ligera escaramuza.


Seguíales el ejército republicano , entre cuyos
generales se habian suscitado nuevas quejas. Klé-
ber habla intimidado á los díscolos con su carácter,
haciendo que los representantes enviasen á Ros-
signol á Reunes con su division del ejército de
Brest. Un acuerdo de la junta de salvacion pública
dió entonces á Marceau el título de general en gefe
destituyendo á todos los generales maguncianos,
aunque dejó facultad á Marceau para servirse de
Kleber interinamente. Marceau declaro que no to-
maba el mando si Kleber no estaba á su lado para
disponerlo todo. «Al aceptar este titulo , dijo Mar-
«ceau á Kleber, cargo Con los disgustos y la res-
«ponsabilidad , v te dejo á tí el verdadero mando
«y los medios de salvar el ejercito.—Tranquiliza-
«te, amigo mio, lecontestó kleber: nosotros nos ba-
tiremos y pararemos juntos en la guillotina.»


En consecuencia se pusieron inmediatamente
en marcha , y desde entonces se condujo todo con
unidad v firmeza. La vanguardia. de Westermann
llegó á Mans el 12 de diciembre, y al punto atacó
á los vendeanos. Introdújose el desórden en ellos;
pero se colocaron delante del pueblo algunos miles
de valientes conducidos por Larochejacquelein , v
obligaron á Westermann á retirarse hacia donde
llegaba Marceau con una division. Kleber estaba
aun á la espalda cm el resto del ejército , y Wes-
termanu quería atacar inmediatamente, aunque
fuese de noche; pero titubea Marceau , que aun-




410 REVOLUCION


que arrebatado por su carácter ardiente , temía le
reprendiese Kleber , cuyo frío y sereno valor no le
dejaba nunca precipitarse ; arrastrado al fin Dor
Westermann se resuelve y acomete á Ma las . Te_
can á rebato , se esparce la desesperacion por el
pueblo ; Westermann y Marceau , precipitándose
entre las tinieblas de la noche , destru yen cuanto
hallan al paso , y á pesar del terrible fuego de las
casas, logran arrollar al mayor número de vendea-
nos en la plaza mayor del pueblo. Marceau hace
tomar á derecha é izquierda las calles que daban,
á esta plaza , y sitia de esta manera á los vendea-
nos. Sin embargo , su posicion era muy peligrosa'
porque metido en un pueblo enmedio (le la [leche
pudiera haber sido rodeado y envuelto. Envió,
pues, aviso á Kleber para que acudiese cuanto
antes con su division; llega este al rayar el dia ,
habiendo buido la mayor parte de los vendeanos,
solo quedaban los mas valientes para proteger la
retirada ; pero se les carga á la bayoneta , se les
deshace y dispersa, y empieza en todo el pueblo
una matanza horrible.


Jamas hubo derrota mas sangrienta. Un nú-
mero considerable de mugeres que quedaran re-
zagadas, fueron hechas prisioneras. Marceau salvó
á una jóven que /labia perdido á sus padres, y que
pedia en su desesperacion la diesen muerte. Era
modesta y bella, y Marceau , lleno de atencion y
delicadeza , la colocó en su carruage , respetán-
dola y poniéndola en un sitio seguro. Los campos
estaban cubiertos á lo lejos con los restos de este
terrible destrozo. Westermann infatigable, acosaba
á los fugitivos, y sembraba el camino de cadáve-
res. No sabiendo dónde refugiarse los desgraciados,


FRANCESA. 44 4


por tercera vez volvieron á salir
p die nuevo al Loira. Quisieron repa-eanrtaradnireingifr,saeN- a
sarle por Ancenis, y Larochejacquelem y Stohlet
pasaron a la otra orilla para ir, segun dijeron , á
coger barcas conducirlas á la orilla derecha, pe-
rco-ono volvieron mas , aunque se asegura que lesfuó imposible verificarlo. No pudo, pues, efectuar-
se el paso , v la columna vendeana, privada de la
presencia y apoyo de sus dos gefes , continuó el
Loira abajo , siempre perseguida, y buscando un
paso inútilmente. Desesperada al iin, y no sabien-
doá dónde dirigirse, resolvió huir hacia el estremo
de Bretaña, en el Morbihan, y despues se trasladó
á Blain , donde aun consiguió una ventaja con la
retaguardia , y desde Blain á Savenay, desde cuyo
punto esperaba introducirse en el Morbi han.


Seguíanla sin descanso los republicanos , y lle-
garon á Savenay la tarde del mismo dia en que lle-
gó aquella. Tenia Savenay el Loira á. la izquierda,
á la derecha unas lagunas, y un bosque por de-
lante. Conoció Kleber lo importante que seria
ocupar aquel mismo dia el bosque y posesionarse
de todas las alturas para destruir al dia siguiente á,
los vendeanos en Saveuav , antes que tuviesen
tiempo de salir de este punto,; Destacó, en efecto,
la vanguardia contra ellos, y aprovechándose del
momento en que los vendeanos salían del bosque
para rechazarla, se arrojó audazmente hacia aquel
punto con un cuerpo de infantería , y los desalojó
sin tardanza. Entonces hu yeron á gavenav, v se
encerraron alli ; no cesando, sin embamo:de 'ha-
cer un fuego sostenido en toda la noche. Wester-
mann y los representantes proponian atacar inme-
diatamente para destruirlo todo en aquella noche




4I2 REVOLUCION
misma ; pero Kleber que no quería perde r un,
victoria segura por una falta, declaró resueltamen


te
"


que no se atacaria , y despues retirándose con hule
perturbable sangre fria, dejó que hablasen de él
sin responder á ninguna injuria. Con esto estorbó
toda especie de movimiento. Al dia siguiente 23 de
diciembre no habia aun rayado la aurora cuando
estaba á caballo con Marceau , recorriendo su li-
nea. Entretanto, desesp-rados los vendeanos , y no
queriendo sobrevivir á la jornada ; se arrojan los
primeros á los republicanos. Marceau marcha con
el centro, Canuel con la derecha, y con la i zquier-
da Kleber Keeipitandose todos y arrollando á los
vendeanos. Marceau y Kleber se reunen en el pue.
No, se apoderan de cuanta caballería encuentran
y emprenden su marcha en pos de los vendeanos.
El Loira y las lagunas impedian retirarse á estos
infelices, una multitud de ellos quedaron inmolados
en las puntas de las ba y onetas , otros prisioneros,
v apenas hubo quien hallase un medio para salvar-
s'e ;—la columna quedó enteramente destruida y
terminada en realidad la gran guerra de la Veudée.


De suerte que aquella desgraciada gente , sa-.
cada de su pais por la imprudencia de sus gefes,
y reducida a buscar un puerto para refugiarse con
los ingleses, tocó inútilmente á la,orilla del Occea-
no, y'no habiendo podido tomar á Granville, se di-
rijió al Loira; no pudo volver á pasarle; fué echada
otra vez á Bretaña, v otra de aquí al Loira ; hasta
que al fin , no pudiendosalvar esta fatal barrera,
acababa de fenecer toda entre Savenay, el Loira y
unas lagunas. Se encargó á Westermann con su
caballería que persiguiese los fugitivos restos de
la Vendée; Kleber y Marceau se volvieron á Nao-


FRANCESA. 41 3


tes; y recibid os por el pueblo de esta ciudad, ob-tuvieron una especie (le triunfo, y fueron premiados
por r el club jacobino con una corona cívica.Si se considera en general esta memorable
campaña de 93, no se podrá menos de tenerla co-
mo el mayor esfuerzo que ha podido hacer jamás
una sociedad amenazada. En el año de 1792 la liga
que aun no se habia completado, obró sin union y
sin vigor. Los prusianos intentaron en Champaña
una invasion ridícula; los austriacos se limitaron
en los Paises-Bajos á bombardear la plaza de Lila;
y los franceses, en el primer ímpetu, rechazaron á
los prusianos mas alfa del Rin, á les austriacos al
otro lado del Tosa, y conquistaron los Paises-
Bajos, Maguncia, la Savoya y el condado de Niza.
El grande año 93 se empezo de muy distinto mo-
do. La liga se aumentó con tres potencias que ha-
blan permanecido hasta entonces neutrales. La
España, apurada por el 21 de enero, había colocado
al fin cincuenta mil hombres en los Pirineos ; la
Francia habla obligado á Pitt á declararse; y la In-
glaterra y la Holanda entraren á un mismo tiempo
en la liga, que era bastante numerosa , y que mas
persuadida de los medios con que contaba el ene-
migo, aumentaba sus recursos y se preparaba á un
esfuerzo decisivo. Asi es que la Francia , como en
el reinado de Luis XIV, tenia que defenderse con-
tra la Europa toda, y esta vez no se atrajo esta
multitud de enemigos por su ambicion , sino por la
justa ira que les inspiró la intervencion de las po-
tencias en sus asuntos interiores.


Desde el mes de marzo principió Dumouriez
con el rasgo temerario de querer invadir la Holan-
da, metiéndose en unos barcos. Coburgo sorprendió




4 .1 á- REVOLUCION


al mismo tiempo á los subalternos de Dumouriez
'


los arrojó al otro lado del Mosa , y le obligó á T
neneá la cabeza de su ejército. Du mouriez se 'N%
precisado á dar la terrible batalla de Neerwindeni
la cual estuvo para ganarse, cuando cedió el alti
izquierda y repasó el Gette; fué preciso batirse en
retirada, y perdimos la Bélgica en pocos dias.
tonces los descalabros agriando los ánimos, se es-
trelló Dumouriez con su gobierno y se pasó á los
austriacos. En el mismo instante batido Custiue en
Francfort , llevado al Rin y separado de Magua_
cia, dejaba sitiar esta famosa plaza á los prusianos
y comenzar el bloqueo; los piamonteses nos rocha'
zaban en Saorgio , los españoles cubrian los Piri-
neos; y finalmente las provincias del Oeste, priva-
das de sus curas, v exasperadas con el levanta-
miento de trescientos mil hombres , acababan de
revelarse en nombre del altar y del trono. Al mis-
mo tiempo la Montaña furiosa por la desercion de
Dumouriez, por las derrotas sufridas en los Paises-
Bajos, en el Rin, en los Alpes, y especialmente por
la sublevacion del Oeste, no guardó consideracion
ninguna y lanzó violentamente á los girondinos del.
seno de la Convencion, rechazando de esta manera
á todos los que podian hablarla aun de moderacion.
Este nuevo esceso le acarreó nuevos enemigos.
Sesenta y siete departamentos de ochenta y tres
que eran , se levantaron contra aquel gobierno
que tuvo que luchar entonces contra la Europa, la
Vendée realista , y las tres cuartas partes de la
:Francia confederada. En esta época fue cuando
perdimos el campamento de Fawars y al valiente
Dampierre, se acabó el bloqueo de Valenciennes,
se estrechó obstinadamente á Maguncia, los espa-


FRANCESA. 415


Dotes pasaron el Tech amenazando á Perpiñan, los
vendeanos tomaron á Saumur y sitiaron a Nantes,
v los federalis tas se prepararon, saliendo de Lyon,Marsella, Burdeos y Caen , á arrojarse sobre Páris.


Desde todos estos puntos se podía intentar una
atrevida empresa contra la capital , terminar la re-
volucion con algunas acciones, y paralizar la civi-
lizacion europea por largo tiempo. Felizmente se
sitiaron plazas; y puede recordarse con cuánta
firmeza hizo entrar la Convencion en su deber á los
departamentos, probándoles solo su autoridad , y
dispersando á los imprudentes que se habian ade-
lantado hasta Vernon ; y con cuán buena suerte
fueron rechazados de Nantes los vendeanos , y re-
primidos en su victoriosa marcha. Pero mientras
la Convencion triunfaba de los confederados, sus
restantes enemigos 'labial' hecho alarmantes pro-
gresos. Valenciennes y, Maguncia fueron tomados
despues de memorables sitios; la guerra de la con-
federacion produjo dos acontecimientos desastro-
sos, el sitio de Lyon, y la traicion de Tolon ; final-
mente , la mismá. Vendée aunque encerrada en el
círculo del Loira , el mar y Poitou, por la dichosa
resistencia de Nantes, acababa de rechazar las
columnas de Westermann y Laharoliere, que ha-
bian querido penetrar en su seno. Nunca fué la
situacion tan crítica. Los aliados no estaban ya
detenidos con sitios en el Norte ni en el Rin; León
y Tolon brindaban á los piamonteses con sólidos
apoyos; la Vendée parecia indomable, y ofrecia un
punto de descenso á los ingleses; y entonces fué
cuando la Convencion reunió en Paris á los em-
pleados de las Asambleas primarias, les hizo jurar
la constitucion del año 111 para que la defendiesen,




4-4 6 REVOLUCION


y decidió con ellos que toda la Francia, sus hom
lares y sus propiedades, quedaban á disposicion


-


gobierno. Decretóse entonces el ali stamiento ge
neral , dividido por generaciones y la facultad-d;
embargar cuanto fuese necesario á la guerra ; jos.:
tito vóse entonces el Gran-Libro , y el empréstitoforzoso contra los ricos , para sacar de la ci rcula-
cion parte de los asignados, y operar la salida for_
zosa de los bienes nacionales; entonces se encami-
naron dos grandes ejércitos á la Vendée, d irigióse á
ella en posta la guarnicion de Maguncia, y se re-
solvió quedase asolado este desdichado pais ,
toda la pobiacion trasladada a otra parte. Final


y


-


mente, entró Caruót en la junta de salvacion pú-
blica, y empezó á introducir órden y concierto en
las operaciones militares.


Hablamos perdido el campamento de César, y
Kil mine, mercedá una gloriosa retirada, salvó los
restos del ejército del Norte. Los ingleses se ha-
blan dirigido á Dunkerque, sitiando esta plaza,
mientras los austriacos atacaban el Quesnoy , y se
mandó aceleradamente un ejército desde Ulla la
espalda del duque de York. Si Houchard. que •
mandaba entonces sesenta mil franceses, hubiera
comprendido el plan de Carnot, y marchado sobre
Fumes, no se hubiera salvado un solo inglés. En
vez de colocarse entre el cuerpo de observacion y
el de sitio, emprendió una marcha directa, y deci-
dió á. lo menos el levantamiento del sitio, dando la
feliz batalla de llondtschoote. Esta batalla foénues-
tra primera victoria, salvó á Dunkerque , privó á
los ingleses de todo el fruto de esta guerra, y nos
restitu yó el regocijo y la esperanza.


Empero nuevos desastres trocaron bien pronto


4 4FFRANCESA. 7


esta alegría en alarmas nuevas. Los austriacos to-
el ejército de llouchard conci-


nib aóreon Mel eQlesuinun ie'terror pánico y se dispersó ; losprusianos y austriacos, á quienes nada contenia va
desde la toma de Maguncia, se adelantaron por ras
dos vertientes de los Vosgos, amenazaban las lí-
neas de Wissemburgo , y nos batieron en diversos
encuentros. Los lyoneses resistian vigorosamente,
y los piamonteses , recobrada la Savoya , hahian
bajado á Lyon para poner entre dos fuegos á nues-
tro ejército: Ricardos habla atravesado el Tet, y
traspuesto á Perpiñan, y finalmente, la division de
las tropas del Oeste en dos ejércitos, el de la Ro-
chela y el de Brest, habla frustrado el éxito del
plan de campaña acordado en Saumur el 2 de se-
tiembre. Mal apoyado Canclaux por Rossignol , se
halló indefenso en el seno de la "S . endée, replegán-
dose sobre Nantes. Entonces se hicieron nuevos
esfuerzos: completóse y se proclamó la dictadura
por creacion del gobierno revolucionario; propor-
cionóse al peligro el poder de la junta de salva-
cion pública, se hicieron los levantamientos, y se
llenaron los ejércitos con multitud de quintos. Los
recien llegados ocuparon las guarniciones, v deja-
ron llevar a las líneas las tropas organizada. Fi-
nalmente, la Convencion mandó á los ejércitos que
venciesen en un tiempo dado.


Las providencias cine tomó ésta produjeron sus
inevitables efectos. Reforzados los ejércitos del
Norte, se concentraron en Lila y en Guisa. Los
aliados habían pasado á. Maubeuge para tomarle
antes de terminarse la campaña. JOurdan, que sa-
lió de Guisa, trabó con los austriacos la batalla de
Watignies, é hizo levantar el sitio de Maubeuge,


Biblioteca popular.
T. tu. 4139




448 REVOLUCION
como Ilouchard labia hecho levantar el de Dun
kerque. Los piamonteses fueron arrojados por


'.
Ilermann mas allá de San Bernardo:Lyon, inunda
do de levantamientos generales, fué ganado por
asalto; Ricardos rechazado mas allá del Tet ; y'fr
nalmente, los dos ejércitos de la Rochela y Bresi
reunidos bajo un solo gefe, Lechelle, que




a
dejali


mandará Kleber, derrotaron á los vendeanos eChollet y les precisaron á pasar desordenadamente
el Loira.


Una sola desgracia turbó el gozo que debian
causar estos acontecimientos y fué ltampércdliedsaate
las líneas de Wissemburgo; pero la junta
vacion pública no quiso que se terminase la cam-
paña antes de que se recobraran. El joven Boche'
general del ejército del Mosela, desgraciado, pero
valiente en Kavserslautern , fué recompensado,
aunque batido. No habiendo podido desmembrará
Brunswick, se dirigió contra el flanco de Wurm-
ser, y desde entonces los dos ejércitos del Rin y
del Mosela reunidos, rechazaron á los austriacos
mas allá de Wissemburgo, obligando á Brunswick
á seguir este movimiento retrógrado, levantando
el sitio de Landau, y acampando en el Palatinado.
Recobróse 'bloc por una feliz ocurrencia y una
prodigiosa osadía; y en fin, los vendeanos, á quie-
nes secreia destruidos, pero que en su desespera-
cion


habian pasado en número de ochenta mil per-
sonas mas allá del Loira , y buscaban un puerto
para entregarse á los ingleses, fueron lanzados de
las orillas del °océano v el Loira, y destruidos en-
tre dos barreras que nunca pudieron salvar. Solo
en los Pirineos habian sido desgraciados nuestros
ejércitos; pero no habíamos perdido mas que !ab-


PRANCESA. 449


nea del Tech, y acampábamos todavia á la vista


Pestalls.uerte, aquel año grande y glorioso nos
d e Ppeer
presenta á la Europa oprimiendo á la revolucion
con todo su peso, haciéndola espiar sus primeros
triunfos de 92, obligando á retroceder á sus ejér-
citos, penetrando por todas las fronteras á un mis-
mo tiempo; y parte de la Francia, sublevándose y
reuniendo sus esfuerzos á los de las potencias ene-
migas. Irritase entonces la revolucion y hace esta-
llar su cólera el 31 de mayo, se grangea en este
dia nuevos enemigos, y parece dispuesta á sucum-
bir á la Europa y á las tres cuartas partes de sus
Provincias sublevadas. Pero pronto hace que sus
enemigos interiores entren en su deber ; presenta
un millon de hombres de una vez; derrota álos in-
gleses en Hondtschoote, y es nuevamente batida;
pero duplicando sus esfuerzos gana una batalla en
Watignies, recobra las líneas de Wissemburgo,
echa á los piamonteses mas allá de los Alpes , to-
ma á Lyon y á Tolon, y derrota dos veces á los
vendeanos, la primera en la Vendée, y la segunda
y última en la Bretaña. Nunca se ofreció espectá-
'Culo mas grande y digno de que le admiren é imi-
ten los pueblos. La Francia habia recobrado todo
cuanto perdió , menos Conde, Valetriennes y al-
gunos fuertes del Rosellon. Por el contrario las
potencias de Europa, habiendo batallado jun-
tas y contra una sola , nada alcanzaron v andaban
reconviniéndose mútuamente, y echánddse en cara
unas á otras la mengua de la campaña. La Fran-
cia acababa de organizar sus recursos, y debla apa-
recer mucho mas formidable al año siguiente.


1




CÁPITULO IX.


Continuacion de la lucha de los hebertistes y de los dantonistas.
Camilo Desmoulins publica el antiguo franciscano.—Colócase
la junta entre los dos partidos, y se propone desde luego repri-
mir á los hebertistas.—Escasez en Paris.—Informes importan-
tos de Robespierre y Saint--Sust. —Movimiento intentado por los
hehertistas.—Arresto y muerte de Ronsin, Vincent,Ilebert
melte, Momoro etc.—La junta de salvacion pública impone el
mismo castigo á los dantonistas.--Arresto, causa y suplicio de
Danton,CamiloDesmoulins, Philipeaux, Lacrois, Herault-Seehe-
lles, Fabre-d'Eglantine, Chabot, etc.


Habia principiado la Convencion á ejercer al-
gunos rigores con la faccion turbulenta de los fran-
ciscanos y con los agentes ministeriales,daban
una prueba de ello en las prisiones Ronsin


-v Vin-
cent. Empero los partidarios de estos no descansa
ball por fuerza, puesto que Memoro en los Francis-
canos y Hebert culos jacobinos se esforzaban para
mover en favor de sus amigos el interés de los re-
volucionarios. Los franciscanos hicieron una peti- -
cien, y con tono poco respetuoso, preguntaron si
se quería castigar á Vincent y á Ronsin por haber
perseguido esforzadamente á Dumouríez , Custine
y Brissot; declarando que miraban á estos. dosciu-
dadanos como escelentes patriotas, v que los con-
servarian siempre como miembros de su sociedad.
Los jacobinos presentaron otra peticion mas co-


21FRANCESA.


medida, limitándose á pedir que se activase el in-
forme sobre Vincent y Ronsin, para castigarlos si


y,culpables inocentes, ponerlos en li-eran
ber taa jd .La de salvacion pública continuaba guar-
dando silencio, y solo . Collot-d'Herboi s , aunque
individuo de la junta, y partidario rendido del go-
bierno, manifestó el ma yor celo áfavor de Ronsin.
El motivo era natural, pues si bien la causa de
Viucent le era casi estraña, no asi la de Ronsiu
enviado á Lyon con él, y ademas ejecutor de sus
disposiciones sangrientas. Collot-d'Herbois habia
sostenido con Ronsin que solo unos cien lyoneses
eran patriotas; que se debian deportar ó sacrificar
á los domas; cubrir el Ródano de cadáveres , es-
tremecer á todo el Mediodia con este espectáculo,
y aterrar á la ciudad rebelde de Tolon. Ronsin es-
taba preso por haber repetido estas terribles espre-
siones en un cartel. Collot-d'Ilerbois, llamado
para dar cuenta de su comision , tenia el mayor
interés en justificar la conducta de Ronsin, Tiara
que aprobasen la suya. Llegó en este tiempo una
peticion firmada por varios ciudadanos leoneses,
que hacian la pintura mas espantosa de los males
de su capital. Manifestaban las descargas de m-e
tralla, alternando con las ejecuciones de la guillo•
tina; una poblacion entera amagada con el estor-
minio, y una ciudad rica y fabril demolida no con
el pico, sino con las minas. Esta peticion , que
tuvieron el valor de firmar cuatro ciudadanos, cau-
só una impresion dolorosa en la Convencion. Co-
llot-dllerbois se apresuró á dar su informe, en
su embriaguez revolucionaria, presentó, estas eje-
cuciones terribles como se ofrecian á. su'propia




422 REVOLUCION
imaginacion, es decir, como muy naturalesé ind.s
peusables. «Los leoneses, dijo, estaban vencid


ospero decían con insolencia, que pronto se desqu"
tarjan ; por lo cual era necesario amedrentar
aquellos rebeldes, todavía indómitos, con un ejeiu
plo pronto y terrible, y con ellos á todos los que
quisiesen imitarlos. El instrumento ordinario de
muerte, no obraba con presteza, y el pico denlo
lia lentamente. La metralla ha destruido á los hom-
bres, la mina á los edificios : todos los que han.
muerto, habian lavado sus manos en la sangre de
los patriotas ; una comision popular les iba co-
giendo con solo clarar la vista entre los que esta-
ban presos, y no hay por qué condolerse de ningtp_
no de los que hau perecido.» Collot-d'llerhois
obligó á la Convencion, atónita, á aprobar cuanto
á él le parecía tan natural; y acudió en seguida á
los jacobinos para lamentarse con ellos del trabajo
que le habia costado justificar su conducta, v de
la compasion que habian inspirado los leoneses.
«Esta mañana, dice, he tenido necesidad de valer-
«me de circunloquios , para que se aprobase la
«muerte de los traidores. Lloraban preguntando si
«babian muerto al primer golpe.. ¡Al prirnergolpe
«los contrarevolucionarios! ¿Y Chalier , murió a/
«primer golpe?... ¡Os estais informando , decia
«yo á la Convencion, cómo han muerto aquellos
«hombres manchados con la sangre de nuestros
«hermanos! ¡Si no hubieran muerto, no estaríais
«deliberando aquí!... [Pero qué! ¡Apenas escucha-
«han este lenguage! ¡No podian oir hablar de muer-


e Este montañés, condenado por los federalistas lyoneses, fu&
mal ejecutado por el verdugo, quien tuvo que repetir el golpe
por tercera vez paraderribarle la cabeza.


FRANCESA. 423


«tos;
y no acertaban á librarse de sus sombras!»


Pasando luego á Ronsin, dijo Collot-d'Ilerbois que
este general habia l articipado de todoslos peligres
de los patriotas en el Mediodia, que !labia arros-
trado con él los puñales de los aristócratas, y des-
plegado la mayor firmeza para hacer respetar la
autoridad de la. república; y que en aquel momen-
to todos los aristócratas se complaciau con su ar-
resto, y en él velan un motivo de esperanza para
ellos. ¿Qué es lo que ha hecho Ronsin para que le
arresten? Añadia Collot. Lo he preguntado á todo
el mundo, pero nadie me responde. El dia siguien-
te, volviendo Collot á la carga, fué á anunciar la
muerte del patriota Gaillard, el cual viendo que la
Convencion manifestaba desaprobar la energíades-
plegada en Lyon , se habia dado la muerte. «Os


- engañaba yo , esclamó Collot, cuando os dije que
los patriotas iban á quedar reducidos á la deses-
peracion, si el espíritu público llegaba á debilitar-
se aquí?»


Asi es que mientras dos gefes de los ultrarevo-
lucionarios estaban presos, sus partidarios se agi-
taban y movian en su favor. Los clubs y la Conven-
cion estaban llenos de peticiones por ellos, y un
individuo de la junta de salvacion pública, com-
prometido en su sistema sanguinario, los defendia
para resguardarse á sí mismo. Sus contrarios em-
pezaban por su parte á emplear la mayor energía
en sus ataques. Philipeaux, vuelto de la Vendée y
lleno de indignacion contra el estado ma yor de
Saumur, quería que la junta de salvacion
participando de su cólera, persiguiese á Rossignol,
á Ronsin y á otros, y viese una traicion en la per-
dida del plan de campaña del 2 de setiembre. Ya




424 nEvoLuctoix
se ha visto cuántos cargos recíprocos había
COMO equivocaciones y antipatías de carácter' aeíla. conducta de aquella guerra. B.ossignol y eles


-


es-tado mayor de Saumur, se habian mostrado i ncó
-modos, 'mas no traidores; la junta, al desaprobar-


los, no podia imponerles una condena que fuera
injusta, y autipolítica. Robespierre hubiera que-
rido que se esplicasen amistosamente; pero i mpa-ciente Philipeaux. escribió un folleto virulento endonde refirió toda la guerra, y mezcló muchos
errores con verdades. Este escrito debia producir
la sensacion mas viva, porque atacaba á los revo-
lucionarios mas pronunciados, acusándoles de trai-
ciones afrentosas. «¿Qué ha hecho Rusia, decia
«Philipeaux, sino intrigar, robar y mentir desca-
radamente? Su única espedicion es la del 18 de


«setiembre, en que hizo que tres mil foragidos
«abrumasen á cuarenta y cinco mil patriotas;
«aquella fatal jornada de Coron, donde despues de
«haber colocado nuestra artilleria en un desfflade-
«ro encabezando una columna de seis leguas de
«flanco, se mantuvo escondido en una caballeriza
«como un cobarde miserable y pícaro, á dos leguas
«del campo de batalla, en donde sus propios cafio-
«nes estaban fulminando contra nuestros infelices
«compañeros.» Como se está viendo, no eran muy
comedidas las espresiones empleadas en el escrito
de Philipeaux; pero desgraciadamente la junta de
salvacion pública, á la cual hubiera debido poner
de su parte, no estaba tratada con mayor mira-
miento. Descontento Philipeaux de ver que los de-
nlas no participaban de su indignacion, achacaba
al parecer á la junta, parte de las culpas que vitu-
peraba en Ronsin, y aun empleaba esta espre-




FRA.TSCESA• 425


Si, solo haheis sido engañados._
El escrito,


de decir, produjo
smoulin•no co-vísima sensacion. Camilo De •


sion ofensiva: como ac,




una
viiaá Philipeaux; pero satisfecho de ver


s
que en


la Vendée cometian los ultra-revolucionarios tantos
desaciertos como en Paris, y no figurándose que la
ira cegara á Philipeaux hasta el estremo de ha-
cerle convertir los errores en traiciones, leyó su
folleto con afan, admiró su valor, y llevado de sil
sí.ncillez iba diciendo á todos: ¿hafieis leido á Phi-
lipeaux?.. leed á Kifi peaux.., Todos, segun é l , de-
bian leer aquel escrito, que probaba los peligros
que habla corrido la república por el desacierto de
los revolucionarios furibundos.


Mucho se querían Camilo y Danton, y entram-
bos opinaban que salvada ya la república con sus
últimas victorias, era tiempo de poner término á
crueldades inútiles en lo sucesivo, que prolongán-
dolas mas tiempo comprometerian la revolucion, y
que únicamente los estrangeros nodian desear in-
fluir para que continuasen. Camilo ideó escribir
un nuevo periódico con el titulo de El Antiguo
Franciscano, porque Danton y él eran los decanos
de aquel célebre club Dirigió sus números contra
todos los nuevos revolucionarios, que intentaban
derribar y superar á los mas antiguos y acendra-
dos. Nunca este escritor, el mas notable de la re-
volucion, v uno de los mas naturales y agudos de
nuestro idioma. habla desplegado tanta gracia, ori-
gi nalidad, y aun elocuencia. lié aqui como princi-piaba su número primero del Id de Primario: «Oh


yo tributo homenage á tu númen! ¿Quiénes«Pitt!
«son c


easro es nnlunegvloast efii:raan(p
franceses


dqatri et ea tca nb abnu ne o(si ecsoe nm--




I26 RE YOLUCION


1


«sejos y medios tan seguros para perder á mi pa-
«tría? lías conocido que eternamente te


est rella«has contra ella, si no te dedicabas á corromper i;
«opinion pública, de los que cinco años hace


'


han--
«desbaratado todos los proyectos. 'las comprendi
«do que necesitabas vencer á los que si empre te
«vencieron, y que era necesario hacer que los acu-
sasen de corrupcion y de tibieza, por lo mismo


«que tu no has podido nunca ni entibiados ni cor-
«romperlos.»—«11é abierto los ojos, ahadia Des-
«mou/ins: he visto el número de nuestros enemigos-
«su muchedumbre me arranca del cuartel de invá:
«lidos, y me conduce á la pelea. Es menester es-
«crihir, es menester abandonare, pausado lápiz dela
«historia de la revolucion, que yo delineaba junto á
«la lumbre, para volver á tomar la pluma rápida y
«afanosa del periodista, y seguir á escape el tor-
rente revolucionario: diputado consultante, con


«quien nadie consultaba desde el 30 de junio, salgo
«de mi gabinete y de mi asiento, en donde he te-
«nido tiempo de observar detenidamente el nuevo
«sistema de nuestros enemigos.»


Camilo ensalzaba á Robespierre hasta los cie-•
los por su conducta en los jacobinos, por los servi-
cios generosos que habia dispensado á los antiguos
patriotas, y en punto al culto y á las proscripcio-
nes, se espresaba del modo siguiente:


«Necesita el espíritu humano cuando se halla
«enfermo, un lecho rodeado de los sueños de la su-
«persticion: y al ver las fiestas, las procesiones que
«se instituyen, los altares y los sepulcros santos
«que se erigen, me parece que no se hace mas que
«mudar la cama al enfermo, quitándole únicarnen. -
«tela almohada de la esperanza de una vida vera-


FRANCESA» 427


«riera En cuanto á mí, confieso que el dia en que
«vi á . dobel llegara la


barra con su doble cruz,


«que llevaban en triunfo delante del filósofo Ana-
«xágoras dije para mis adentros: Si no fuese un
«crimen de lesa-Montaña el sospechar de un pre-


áyunt
sidente de los jacobinos y de un procurador del


amiento, como Clootz y Chaumette , me in-
«dinaria á creer que cuando Barrere publicó la
«gran noticia de que la Vendée ya no existía: elrey
«le Prusia esclamaría dolorosamente: lodos nues-


tros esfuerzos Van á estrellarse contra la república,
«puesto que el núcleo de la Vendée está destruido; y
«que el diestro Luchesini le diría para consolarle:
«Héroe invencible, estoy ideando un recurso; déjame
ad mi. Pagaré algunos sacerdotes para que se decla-
ren charlatanes, é inflamaré el patriotismo de los


«otros para que hagan igual declaracion. Hay en
«Paris dos patriotas famosos que serán muy propios
«po • su ingenio, su exageracion y su conocido siste-
ma religioso para secundarnos y recibir nuestros
«encargos. Solo se trata de que nuestros amigos en
«Francia, obren de acuerdo con los dos grandes 1/16-
«sofos Anacarsis y Anaxágoras, poniendo en .1110d-
«miento su bilis y deslumbrando su civismo con la ri-
«ca conquista de las sacristías. (Espero que Chau-
«mate no se quejará de este número; pues el
«marques de Luchesini no puede hablar de él en
«términos mas honoríficos.) Anacarsis y Anaságo-
«ras creerán empujar la rueda de la razon, cuando
«no será otra que la de la contrarevolucion; y luego.
«en vez de dejar morir en Francia de vejez y de


muy próximo á dar el
•último«inaccion al papismo,


* Nombre que habia adoptado Chaumette.




428 REVOLUCION
«suspiro,-os prometo que á fuerza. de la persecuc'
«y la intolerancia contra los que quisieren decir y oír11«misas, he de -conseguir que vayan una multitud


de«recluías á servir con Lescure y con Larrochejacque
lein.»


Refiriendo en seguida Camilo lo que se practi-
caba en tiempo de los emperadores ro manos, y
aparentando darun mera traduccion de Tácito, hizo
una alusion terrible á la ley de los sospechosos.
«Antiguamente, dice, habla en Roma, segun re-
diere Tácito, una ley que especificaba los delitos
«de estado y de lesa-magestad, é imponía pena
«capital. Estos delitos de lesa-magestad se red uciaa
«eu tiempos de la república, á cuatro clases: si se
«habla abandonado un ejército en pais enemigo; si
«se habían provocado sedicciones; si los individuos
«de los cuerpos constituidos !labial' administrado
«mal los negocios ó los caudales públicos, y si la
«magestad del pueblo romano !labia quedado man_
«ciliada. Los emperadores no necesitaron mas que
«algunos artículos añadidos á esta lev, para envol-
ver á ciudadanosciudades enteras en la pros-


«cripcion. Augusto .fué el primero que amplió esta
«ley de lesa-magestad, comprendiendo en ella los
«escritos que llamaba contrarevolucionarios. Muy
«luego estas ampliaciones no tuvieron límites;
«pues hasta las palabras llegaron á ser crímenes de
«Estado; v solo restaba un paso para convertir en
«crímenes las simples miradas, la tristeza, la com-
«pasion, los suspiros y el mismo silencio.»


«En breve fue un delito de lesa-magestad ó de
«contrarevolucion en la villa de Nurcia, el haber
«erigido un monumento á sus habitantes muertos
«en el sitio de Módena; delito de contrarevolucion


FILINCESA. 499


«fué para Libón Druso, el haber preguntado á un
«gitano que decía la buenaventura si llegaria algun
«día á poseer grandes riquezas; delito de contra-
«revolucion en el periodista Cremuncio Cordo, el
«haber llamado á Bruto y á Casio los últimos roma-
«nos; delito de contrarevolucion en uno de los des-
cendientes de Casio, el tener en su casaun retra-
to de su visabuelo; crimen de contrarevolucion en


«Marco Scauro, el haber compuesto una tragedia
«donde habia cierto verso que podia tener dos
«sentidos: crimen de contrarevolucion en Torena-
«to Silano, el ser gastador; delito de contrarevolu-
«cion en Pomponio, el que un amigo de Serrano bu-
«biese ido á buscar un asilo á una de sus casas de
«campo; delito de contrarevolucion, el lamentarse
«de las desdichas del tiempo, porque era procesar
«al gobierno; y cielito de contrarevolucion, el no
«invocar al genio divino de Calígula. Por haber
«faltado á esto, muchos ciudadanos fueron destro-
zados á golpes, condenados á las minas ó á las


«fieras, y aun algunos fueron aserrados por medio
«del cuerpo. Crimen en fin de contrarevolucion en
«la madre del cónsul Fusio Germino, por haber
«llorado la funesta muerte de su hijo.


«Si uno no quería exponerse á perecer, tenia
«que manifestar alegría por la muerte del pariente
«ó del amigo.


«Todo asustaba al tirano. ¿Llegaba un chlada-
«no á adquirir popularidad? Era un rival del prin-
«cipe, que podia suscitar una guerra civil. S India
atipium in se verteret, el si malli ideen audeant, be-
«num esse. SOSPECHOSO.


«¿Ruian por el contrario de la popularidad, y
«se estabais en un rincon á la lumbre? ya aquel




430 REVOLtiCION
«vida retirada os hacia reparable y sugeto dn con,
«sideracion. Quantó metro ocultior tamo plus-fam-i
.0adeptus. SOSPECHOSO.


«¿Erais rico? habla un peligro inminente (IR
«que corrompieseis al pueblo con vuestras dádivas
«Auri vine, alpe upes principi in Tensas,
«Sosrucnoso.


»¿Erais pobre? ¿Qué es eso, emperador invic-
to? ha y


que vigilar de cerca á este hombre; pues
«el que nada tiene , es de suyo emprendedor.
«Syllctm inope, unde prwc .ipuani audatiam. Sos_
«PECHOS°.


«¿Erais de un carácter sombrío, mel ancólico y
«andabais desaseado? lo que os afligia era el buen
«estado de los negocios públicos. &minen; publicis
«bonis mcestum. Sospechoso.


De este modo iba prosiguiendo Camilo Des-
moulins aquella grande euumeracion de sospecho-
sos, ó bosquejaba un cuadro horrible de lo que
estaba pasando en Paris: copia de lo que se habia
hecho en Roma. Si la carta de Philipeaux habia
escitado una viva sensacion, el periódico de Cami-
lo Desmoulins la produjo aun mayor. Vendiéronse
en pocos días cincuenta mil ejemplares de cada
número. Las provincias los pechan en gran canti-
dad; los presos se los prestaban á escondidas, y
leian con placer v con alguna esperanza á aquel re-
volucionario que-


antes les era tan odioso. Camilo,
sin querer que se abriesen las cárceles y retroce-
diese la revolucion, pedia la institución de una
junta llamada de clemencia, que hiciese una reseña
de los presos, soltase á los encarcelados sin causa
suficiente, y detuviese la sangre donde habia cor-
rido ya demasiado.


FRANCESA. 431


Los escritos de Philipeaux y de Desmoulins ir-
ritaron en alto grado á los revolucionarios fogosos,y quedaron reprobados en los jacobinos. Hebert,
los delató con furor, propuso que se borrase á los
autores de la lista de la sociedad, y señaló ademas
como cómplices de Camilo Desmoulins y de Phi-
lipeaux, Bourdon del Oise y á Fabre-d' Eglan-
tine. Ya se ha visto que Bourdon, de concierto
con Goupilleau, halda querido deponer á Rossig-
nol, se habla malquistado despues con el estado
mayor de Saumur, no habla dejado en la Conven-
clon de clamar contra el partido de Ronsin, y esto
le asoció con Philipeaux. Fabre estaba acusado
de haber tomado parte en la falsedad del decreto
y estaban dispuestos á creerlo, aunque le hubie-
se justificado Chabot. Conociendo su peligrosa si-
tuacion, y temiéndolo todo de un sistema escesi-
vamente rigoroso , !labia hablado dos ó tres veces
por el sistema de la indulgencia, se había indis-
puesto con los ultra-revolucionarios, v se le halbia
tratado de intrigante por el Padre linchesne. Los
jacobinos, sin adoptar las violentas proposiciones
de Hebert, acordaron que Philipeaux, Camilo Des-
moulins, Bourdon del Oise v Fabre-d' Eglantine
se acercasen á` la barra de la sociedad para dar
esplicaciones acerca de sus escritos v de sus aren-
gas en la Convencion.


La sesion en que debian comparecer atrajo una
gran concurrencia, disputándose los asientos re-
ñidarnente, y vendiéndose algunos hasta por vein-
te y cinco francos. Era en efecto el proceso de dos
clases nuevas de patriotas, lo que iba á senten-
ciarse ante la autoridad omnipotente de los jacobi-
nos. Philipeaux, aunque no era individuo de la so-




432 REVOLUCION
ciedad, no rehusó comparecer en la barra, y re_pitió los cargos que tema consignados, va


en su
correspondencia con la junta de salvacion `publie'a-


va en su folleto. No guardó mas miramientos eo
n


"los individuos que antes, y por dos ó tres veces
desmintió formal é insultantemente á Beben. E
tas personalidades tan atrevidas de Philipeao;
empezaban ó conmover la sociedad , y se iba en'
crespando la cuestion, cuando Danton manifestó
que para sentenciar un punto tan trascendental y
grave, se necesitaba de calma y atencion ; que 4
tenia ninguna opinion anterior acerca de Phili-
peaux, ni de la verdad de sus asertos, y que le !la-
bia dicho á él mismo: «Es menester que pruebes
«tus cargos , ó que lleves tu cabeza al cadalso.»
que quina los acontecimientos eran únicamente los
culpables , pero que en todo caso , era necesario
escuchar v ser escuchado.


hablando Robespierre despues de Danton, dijo
que no habia leido el folleto de Philipeaux , pero
que sabia únicamente que en él se hacia responsa-
ble á la junta de la pérdida de treinta mil hombres;
que la junta no tenia lugar para contestar á libelos,
y hacer la guerra con la pluma , pero que sin em-
bargo, no concepttiaba á Philipeaux culpable de
intenciones dañadas, sino de haberse dejado llevar
de sus pasiones, y luego añadió: «No pretendo im-
« poner silencio á la conciencia de mi compañero;
«pero examínese él, y juzgue si no hay dentro de
«si vanidad ni pequeñas pasiones. Lo creo arreba•
«tado por el patriotismo, no menos que por la co-
dera; pero reflexione, considere la lucha en que
«va á empeñarse , y verá que los moderados van a
«tomar su defensa, que los aristócratas se alista-


FRANCESA. 433


«rán con él, que la misma Convencion se dividirá,
t
al vez se levantará un partido de oposicion,


«que


°(


lo cual seria desastroso , y renovaria el combate
se ha salido , y las conspiraciones que


<de que
«tanto trabajo ha costado desbaratar. » Por tanto,
aconsejó á Philipeaux que examinase los motivos
secretos que tenia, y á los jacobinos que le escu-
chasen con silencio.


No podian ser mas prudentes y oportunas las
observaciones de Robespierre , dichas con aquel
tono enfático y doctoral que hala adoptado, par-
ticularmente desde que dominaba en los jacobinos.
Volvió Philipeaux á tomar la palabra , á repetir
las mismas personalidades , y provocar el mismo
alboroto. Impaciente Danton, dijo, que era menes-
ter abreviar tales contiendas , y nombrar una co-
mision para examinar los autos. Couthon añadió,
que antes de recurrir á esta medida era necesa-
rio asegurarse de si la cuestion merecia la pena, 6
si era meramente personal , y propuso que se
preguntase á Philipeaux si en conciencia creia
que habia habido traicion. Entonces dirigiéndose
directamente á Philipeaux le dijo:---¿ , Crees en tu
alma y conciencia que ha habido traicion?—Si,
respondió imprudentemente Philipeaux.—En ese
caso, replicó Couthon, no hay otro medio; es me-
nester nombrar una comisión que oiga á los acu-
sados y á los acusadores, y dé su informe á la so-
ciedad —A.doptóse la proposicion, y quedó encar-
gada la comisión de examinar ademas de las acu-
saciones de Philipeaux , la conducta de Bourdon
del Oise, de Fabre-d' Eglantine, y de Camilo de
Desmoulins.


Ocurria todo esto el dia 3 de nivoso (23 de di-
Biblioleca popular.
T. 111. 400




434 REVOLUCION
ciembre) y en aquel intervalo, mientras que la
comision daba su informe siguieron sin interrun-
cion la guerra de pluma, las continuas


recrimi
-naciones. Escluyeron los franciscanos de su socio_


dad á Camilo de Desmoulins ; estendieron nuevas
peticiones para Vincent y Ronsin , y acudieron
comunicarlas á los jacobinos, para empeñar a•es_
tos á que las apo yasen en la Convencion. Aquella
multitud de aventureros y malvados que se habia
introducido en el ejército revolucionario ,


se mani-
festaba por todas partes, en los paseos, en las fon-
das, cafés y teatros ;


con charreteras de lana y vi-gotes , alborotando por Ronsin su general, y
'Vin-


cent su ministro. Nombrábanlos los de las chnre-
.teras, y eran muy temidos en Paris. A co nsecuen-
cia de la ley que prohibía á. las secciones el reu-
nirse mas de dos veces por semana, se hablan con-
vertido en sociedades populares demasiado turbu-
lentas. Rabia hasta dos de estas sociedades por
seccion, y allí era donde dirigían sus agentes todos
los partidos interesados en producir un m ovimien-
to. Los de las charreteras no dejaban de ir á
ellas, y por su causa reinaba el alboroto en casi
todas.


Robespierre, siempre firme en los jacobinos,
hizo rechazar la peticion de los franciscanos, y re-
tirar ademas la afiliacion en todas las sociedades
populares formadas desde el 31 de mayo. Estos ac-
tos eran de una prudente y laudable energía; pe-
ro la junta al paso de hacer los ma y ores esfuer-
zos para enfrenar á la faccion turbulenta , debía
dedicarse tambien á desvanecerlas apariencias que
había contra ella de flogedad y de moderacion.
Necesario era, para que pudiese conservar su po-


FRANCESA. 435
y su. fuerza , que desplegase el mismo


contra la faccion opuesta. Por lo tanto , el 5
dPll°narir‘i-oso


d (25 de diciembre), quedó encargado Ro-
bespierre de dar un nuevo informe sobre los prin-
cipios del gobierno revolucionario , y de proponer
medios de severidad contra algunos presos ilus
tres. Persistiendo siempre, ó por política ó por
error, en atribuir todoslas desórdenes á la preten-
dida faccion estrangera, le imputó al mismo tiem-
po los escesos de los moderados y de los exaltados.
«Las córtes estrangeras , dijo , han inundado la
«Francia de hábiles foragidos que mantienen á suel-
do. Deliberan en nuestras administraciones , se


«introducen en nuestras juntas de seccion y en
«nuestros clubs; han residido hasta en la repre-
«sentacion nacional, y ahora siempre dirigirán la
«contrarevolucion bajo el mismo plan. Rondan en
«torno nuestro, sorprenden nuestros secretos , al-
«hagan nuestras pasiones y procuran influir hasta
«en nuestras opiniones.» Continuando este cuadro
Robespierre los manifiesta inclinándose alterna-
tivamente á la debilidad ó á la exageracion, esci-
tanda en Paris la persecucion de los cultos , y en
la Vendée la resistencia del fanatismo ; inmolando
á Lepelletier y á Marat, y mezclándose despues en
los grupos para tributarles los honores divinos, á
fin de hacerlos ridículos y odiosos ; dando ó reti-
rando el pan al pueblo, haciendo aparecer ó des-
aparecer el dinero, y aprovechándose en fin de to-
dos los accidentes para dirigirlos contra la revo -
lucion y la Francia. Despues de ir sumando de
esta manera Robespierre la generalidad de nues-
tros males, sin querer hacerse cargo de que eran
inevitables, los achacaba al estrangero , quien sin




"TI436 REVOLUCION
duda podia aplaudirse de ellos , pero que para
producirlos se atenia á los vicios de la naturaleza
humana, y no hubiera tenido el medio de suplirlos
Por conspiraciones. Mirando Robespierre congo
cómplices de la coalieion á todos los ilustres pre
sos v encarcelados todavía , propuso enviarlos el;
seguida al tribunal revolucionario; de modo que
Dietrich, corregidor de Strasburgo , Custine hijo,
Biron y todos los oficiales amigos de Diunouriei'
de Custine y de Houchard , deberian quedar seu.
tenciados inmediatamente. No !labia necesidad sin
duda de un decreto de la Convencion , para que
estas víctimas fuesen inmoladas por el tribunal re-
volucionario; pero este cuidado en acelerar su su-
plicio, era una prueba de que no flaqueaba el go-
bierno; propuso ademas Robespierre aumentar en
un tercio las recompensas territoriales prometidas
á los defensores de la patria.


Despues de este informe quedó Barrere en-
cargado de presentar otro sobre los- arrestos, que
se decia iban siempre en aumento, y de proponer
los medios para comprobar los motivos de su eje-
cucion. El objeto de este informe era contestar di-
simuladamente al Antiguo Franciscano de Camilo
Desmoulins, y á su propuesta, de una junta de cle-
mencia. Barrere trató con severidad las traduc-
ciones de los oradores antiguos , y propuso sin em-
bargo nombrar una comision para revisar los arres•
tos, lo cual se asemejaba demasiado á la junta de
clemencia ideada por Camilo. No obstante, por las
observaciones de algunos de sus individuos, creyó
la Convencion deber atenerse á sus anteriores de-
cretos, que obligaban á las juntas revolucionarias
á remitir á la de seguridad general los motivos de


FRANCESA. 4.37


los arrestos, y permitian á los detenidos acudir á


estaAt'sdiliXsjeugnIltiaa. el gobierno su marcha entre los
dos partidos que se formaban, inclinándose secre-
tamente por el moderado , pero siempre receloso
de que se echase de Ter esta inclinacion. En este
tiempo publicó Camilo un número mas fuerte to-
davía que los anteriores, y dedicado á los jacobi-
nos. Lo intituló: Mi defensa, y era la mas iracunda
y terrible descarga contra sus adversarios.


Respecto á haberlo borrado de los francisca-
nos, (tecla: «Perdonad, hermanos amigos ; si me
«atrevo á tomar todavía el título de antiguo fran-
ciscano, despues del acuerdo de la sociedad que


«me prohibe el adornarme con este nombre; pero
«á la verdad, es una insolencia tan inaudita, la de
«un nieto revelándose contra su abuelo, hasta el
«estremo de prohibirle que lleve su nombre, que
«voy á hablar en esta causa contra esos hijos in-
«gratos. Deseo saber á quién debe quedarle el
«nombre, si al abuelo, ó á los hijos que se le han
«agregado, de los cuales jamás conoció


'


ni conoce
«la décima parte, y pretenden arrojarlo de la casa
«pater q a,»


En seguida esplica sus opiniones. «El bagel de
«la república yoga entre dos escollos , la roca de la
«exageraciou y el arrecife del moderantismo. Vien-
«do que el Padre Dueliesne y casi todos los centi-
nelas patriotas estaban sobre el alcázar con su


«anteojo: ocupados únicamente en gritar: ¡Cuida-
«do, que tropezais en el moderantismol era muy
«conveniente que yo, antiguo franciscanodeca-
«no de los jacobinos, me encargara de des'empe-
«fiar la peligrosa vigilancia, que ninguno de nues-




1


438 RE VOLUCION


«tros jóvenes apetecia, por temor de perder lapo,
«pularidad con el encargo de gritar: ¡ Cuidado, que
«vais á tocar en la exageracion! Y estos son 1.6
«respetos que me deben tener todos mis n'opa:
«neros en la Convencion, por haber espuesto
«misma popularidad, á fin de salvar el bagel,
«do mi cargamento no era mucho mayor que el
suyo.»


Justificase en seguida de la espresion que tan-
to le halan vituperado : Vicente Pitt gobierna á
Jorge Bouchotte. «En 1787, dice, llamé lisamente á
Luis XVI, muy gordo y bienaventurado rey, la
«que por esto se me llevase á la Bastilla. .¿Sería
«Bouchotte un personage mas encumbrado.?»


En seguida pasa revista á sus contrarios, y dice
á Collot-d' Herbois: «Si yo tengo mi Dillon, tú
«tienes á tu Brunet y á tu Poli, á quienes has de-
«fendido.» A Barrere, dice : «Nadie se:reconoce va
«en la Montaña: si fuese un antiguo franciscaiio
«como yo, un Patriota redil neo, BillaudVaren-
«nes, por ejemplo, quien me hubiese atacado tan
«duramente. suslinuissem utique; yo hubiera di-
«cho : Este es el bofeton del colérico San Pablo al
«buen San Pedro que ha pecado; pero tú, mi que-
rido Barrere, tú el padrino venturoso de Pame-
la! * ¡Tú, el presidente de los fuldenses, que pro-


«pusiste la junta de los doce! Tú, que en el 2 de
«junio pusiste á deliberacion en la junta de salva-
«cion pública si se prenderia ó no á Danton! ¡Tú,
«de quien pudiera yo revelar tantas proezas si
«quisiera meter la mano en el Saco Viejo ** con-


- Alusion á la comedia de Pamela, cuya representacion se Ra-
bia prohibido.


• Barrere cuando era noble se llamaba Saco Viejoyieux-sac).


FRANCESA. 439


vertirte de repente en otro Robespierre y repren-
derme con tanta sequedad!


«Todo esto no es mas que una riña domesti-
«ca


'


añade Camilo, con mis amigos los patriotas
«CollotBarrere ; pero ahora voy á .ponerme ter-
«ribleme'nte colérico " contra el padre D uchesne que
«me llama un miserable intrigantillo, un. canalla que
«deber ir á la guillotina, un conspirador que quiere
«que se abran las cárceles para hacer de ellas una
«nueva Vendée, un adormecedor pagado per PM, un
«asnillo de orejas largas. ESPERA UN POCO BEBERTE
«voi' Á OCUPARME DE TI AL MOMENTO. No te voy á
«atacar aqui con injurias y palabras groseras, sino
«con hechos.


Entonces Camilo, acusado por Hebert de ha-
berse casado con una mugen rica, y de comer con
aristócratas, refiere la historia de su casamiento,
que le halda valido cliatro mil libras de renta, y
delinea el cuadro de su vida sencilla y perezosa.
Pasando luego állebert, recuerda su antiguo oficio
de repartidor de contraseñas ene! teatro, v los robos
por los cuales tuvieron que despedirle, su fortuna
repentina y conocida, y lo cubre con la mas justa
infamia. Refiere y prueba que Bouchot.te habia
dado á Hebert de los fondos deguerra ciento vein-
te mil francos primero, despues diez mil, y luego
sesenta mil, por los ejemplares del Padre Duches-
nc distribuidos á los ejércitos; que estos ejempla-
res no vallan mas que diez y seis mil francos, y
que por consiguiente el resto, se lo habia robada
a la nacion.


* Espresiones de los ciegos vendiendo los números del PadreDuchesne que gritaban por las calles: licy esta terriblemente co-lérico el Padre Duchesne:





440 REVOLUCION
«¡Doscientos mil francos, esclama Camilo, a


«ese pobre descamisado Ilebert, por sostenerla
«mociones de Proli y de Clootz! ¡ Doscientos in
«francos por calumniar á Danton, á Lindet, á Can;
«bon, Thu rior, Lacroix, Philipeaux , Bourdon del
«Dise, Barras, Freron, d' Eglantine, Legendre
«Camilo Desmoulins, y á casi todos los comisio
«liados de la Convencion! ¡Doscientos mil francos
«de Bouchotte por inundar á la Francia con sus es-
critos, tan propios para formar el espíritu y el co-




«razon ! Y habrá va quien se admire de aque-
lla filial esclamaciodde Ilebert en la sesion de los


«jacobinos : Atreverse á atacar á Bouchottel ¡á Bou.
«chite, que ha puesto al frente de los ejércitos qcne-
«rales descamisados! ¡Itouchotte, un patriota kan pu-
«ro! Admirado esto y


de que enel trasporte de su re-
«conocimiento, no haya gritado el Padre Duchesne:
«Bouchotte, que me ha regalado doscientos mil frau-
«COS desde el mes de junio!


«Me hablas, añade Camilo, de mis relaciones
«amistosas pero ¿no es bien sabido que el gran pa-
«triota liebert, despues de haber calumniado ea su
«periódico á los sugetos mas.puros de la república
«rebosando de placer él v su Jacobilla, vali á pasar
«al campo los dias apacibles del verano con el han.
«quero Kock, íntimo amigo de Dumouriez, y con
«la muger de B.ochechouart, agente de los emi-
«grados, para saborear el vino de Pitt, y brindar
«á la ruina de las reputaciones de los fundadores
«de la libertad.» Vitupera luego Camilo á Ilebert
el estilo de su periódico « ¿No sabes tú, Beben,
«que cuando los tiranos de Europa quieren hacer
«creer á sus esclavos que la Francia está cubierta
«de las tinieblas de la barbarie, y que Paris, esa


FRANCESA. 414


«ciudad tan decantada por su noaticismo y su gus.
«so, está poblada de vándalos ; sabes tu desdi–
«ciado, que insertan en sus periódicos algunos tro-
«zos de lo que publicas en el tuyo? llllllllllllllllllllllll
«pueblo fuese tan idiota como tú intentas
«creer á M. Pitt! ¡Como si se le pudiera hablar mas
«que en un lenguaje tan grosero y balada ¡Como
«si ese fuese el estilo de la Convencion, y de la
«junta de salvacion pública! ¡Como si tales sucie-
dades fuesen propias de la nacionl ¡Como si un


«albañal de Paris fuese el Sena!» Acúsale en se-
guida de haber cooperado con sus números, á los
escándalos del culto de la razon, y despues esclama:


«¡Y este vil adulador, pagado con doscientos
«mil francos será quien me vitupere los cuatro mil
«de renta de mi muger! ¡Este amigo íntimo de
«Eock, Rochechouart, y de una gavilla de esta-
«fadores, se atreverá á hablar de mis relaciones!
«Este escritor insensato y pérfido, será quien tache
«de aristocráticos mis escritos, cuando le podré
«probar que él y los suyos son el embeleso de Co-
«blenza, y la única esperanza de Pitt! ¡Este hom-
bre borrado de la lista de los sirvientes del teatro,


«por robos, hará borrar de la lista de los jacobinos,
«por sus opiniones, á diputados, fundadores in–
«mortales de la república! ¡Este escritor de por–
«tales será el regulador de la opinion, y el Mentor
«del pueblo francés!!.. »


«A mi no me intimidan las amenazas ni los ru-
mores que se esparcen de mi arresto. Sabemos


«que los malvados meditan otro 31 de mayo con–
«ira los hombres mas benér, icos de la Montaña.....
«Compañeros, os diré corno Bruto y Ciceron: Te–
«memos demasiado á la muerte, al destierro, y á la




.61


412 REVOLUCION
«pobreza! iNimiurt timemos monten et exilium et
«paupertatem!


¡Y qué! Cuando todos los
«mas de un millon de franceses asaltando los re
«duetos herizados de las baterías mortíferas, vuela;
«de victoria, en victoria nosotros, d i putados en la-
«Convencion , que jamás podemos caer como el solda-
«do en la oscuridad de la noche, fusilado en las tinie"
«bias y sin testigos de su valor, nosotros, cu y a muer..
«te padecida por la libertad no puede menos de ser
« gloriosa, solernne y recibida en presencia de la na•
«cion entera, de la Europa, y la posteridad, se-
«riamos mas cobardes que nuestros so ldados! ¡te_
« meriam os exponernos á arrostrar á Bouchottel ¡no
«nos atreveremos á contrastar esa gran cólera del
«padre Duchesne para alcanzar tambieu la victoria
«que el pueblo espera de nosotros; la victoria, así
«sobre los ultra-revolucionarios como sobre los
«con trarevolucionarms ; la victoria sobre todos los
(,intrigantes, sobre todos los bribones, sobre to-
dos los ambiciosos, y sobre todos los enemigos del


«bien público!
«¿Podrá creerse que aun en el cadalso, soste-


nido por aquel sentimiento íntimo con el eual'he
«amado tanto á mi patria y á la república, corona-
«do con la estimacion y los recuerdos dolorosos de
«todos los verdaderos iipublicanos, querría yo tro-
car mi suplicio por la fortuna de ese miserable


«Debed, que en su periódico arroja á la desespera-
«cion y al motin á veinte clases de ciudadanos;
«que, para adormecer sus remordiwientos y sus
«calumnias, tiene que procurarse una embriaguez
«mas fuerte que la del vino, y lamer sin cesar la
«sangre que inunda la guillotina? ¿Oué;es el cadal-
so para un patriota sino el pedestal de losSidneys


FRANCESA. 143


«y de los Juan de \Vitt! ¿Qué es pues, en un mo-
guerra donde va he perdido mis dos


«mento de
«hermanos defendiendo la libertad, qué es la gui-dlotina sino un sablazo mas glorioso que todos, pa-
ra un diputado víctima de su valor y de su re-


«publicanismo?»Estas páginas darán unaidea de las costumbres
de la época. La dureza, el cinismo y la elocuencia
de Roma y de Atenas, habian resucitado entre nos-
otros con la libertad democrática.


Este nuevo número de Camilo Desmoulins cau-
só todavía mayor agitacion que los anteriores, y
Beben no cesó dedenunciarlo en los jacobinos, y
de pedir el informe de la comision. El 16 de nivo-
so, en fin, Collot-d' H.erbois tomó la palabra para
dar el informe, y la concurrencia fue tan numerosa
como el dia en que se entabló la discusion, ven-
diéndose los asientos. igualmente caros. Collot ma-
nifestó mas imparcialidad de la que era de esperar
de un amigo de Ilonsin. Vituperó á Phdipeaux por
haber mezclado en sus acusaciones á la junta de
salvacion pública, por haber manifestado disposi-
ciones muv favorables con sugetos sospechosos, y
elogiado ailiron mientras que ultrajaba á Rossignol,
y últimamente por haber espresado las mismas
preferencias que los aristócratas. II tole tambien
un cargo, trascendental en aquellas circunstancias,
v era el de haber retirado ea su último escrito las
acusaciones hechas contra el general Fabre-Fond,
hermano de labre-d' Eglantme. 1 > bilipeaux, con
efecto, que no conocia ni á Fabre ni á Camilo, ha-
bia delatadoal hermano del primero, creyéndolo de-
lincuente por la Vendée. Eu relacion luego con
Fabre, y acusado con él, habia quitado por un mi-




444 BEVOLUCION
ramiento muy natural los cargos relativos á su
hermano. Esto solo demostraba que ambos habiatt
sido inspirados aisladamente y sin conocerse, a.proceder como lo hablan hecho, sin formar una


--


faccion verdadera; pero el espirita de partido
rió de otro modo, y Collot insinuó que habla una
trama oculta y un convenio entre los acusados de
moderantismo. Dirigióse á lo pasado, y vituperó á
Philipeaux sus votos sobre Luis XVI y sobre Ma..
rat. En cuanto á Camilo lo trató mas favorablemen,
te, presentándole como un buen patriota, estravia-
do por malas compañías. y al cual se debió, perdo-
nar, aunque apercibiéndole á que no se entregase
de nuevo á los estravios de su imaginacion. Pidió
pues la esclusion de Philipeaux, y ra censura pura
y simple de Camilo.


Mas este, que se hallaba presente en la sesioo,
hizo pasar una carta á manos del presidente, en
que declaraba que su defensa estaba consignada
en su último número, y suplicaba :pie permitiese
la sociedad la lectura de su contenido. A esta pro-
posicion, llebert, que tercia la lectura de este nú-
mero, donde se descubriansus iniquidades tomó la
palabra y esclanió, que se habia querido 'compli-
car la discusion calumniándole y que para distraer
la atencion se le acusaba haber robado á la tesore-
ría, lo cual era una falsedad atroz...—Aqui tengo
las pruebas replicó Camilo.—Estas palabras pro-
dujeron sumo alboroto y Robespierre menor dijo
entonces que era necesario desechar las discusio-
nes personales; que la sociedad no se reunía para
juzgar de las reputaciones, que sillebert habiaro-
bade nada le importaba á ella; y que últimamente
los que tuviesen reconvenciones que hacerse, no


415FRANCESA.
debian interrumpir la discusión general.--A. estas
expresiones satisfactorias, para llebert, con-
testó que no tenia nada de que reconvenirse.—Sin embargo, replicó Robespierre el menor, los al-
borotos de los departamentos son obra tuya, pues
tú has contribuido á ocasionarlos atacando la li-
bertad de los cultos.—A esta interpelacion Cuino-
deció llebert v tomando la palabra Robespierre el
mayor, col mas moderacion que su hermano, pe-
ro sin favorecer tampoco á llebert, dijo que Collot
habla presentado la cuestion bajo su verdadero
punto de vista, que un incidente desagradable ha-
hia turbado la dignidad de la discusion, y que to-
dos andaban desacertados, asi llebert., como sus
contrarios. «Lo que voy á decir, añadió no tiene
«relacion con ningun individuo, pero ni debe que-
jarse dela calumnia el que calumnia á otros, ni de


«injusticia el que juzga á los domas con ligereza,
«precipitacion y furor. Que cada uno pregunte á
«su conciencia, y se vaya aplicando estas rellexio-
«nes. Habia querido yo evitar la actual discusion,
«deseando que en conversaciones particulares y
«en conferencias amistosas, cada cual se esplicase
«y reconociese suserrores, pues entonces hubieran
«podido entenderse y estusar ahora este escanda-
«lo ; pero lejos de eso se han empeñado en publi-
car folletos y en alborotar. Ahora lo que nos bu-


«porta en estas contiendas personales, no cs el sa-
«ber si han terciado por todas partes pasiones é
«injusticia, sino si son fundadas las acusaciones
«dirigidas por Philipeaux, contra los sugetos en-
«cargados de la mas importante de nuestras guer-
ras. Esto es.


lo que hay que esclarecer por el interés,
«no de los individuos, sino de la república.




1. 16 REVOLUCION
Efectivamente creia Robespierre, que los ata


ques de Camilo contra Ilebert eran inútiles paral
-discusion, pues que todo el mundo sabia cuán runa


dados eran; que por otra parte no comprendían
punto alguno cuya evidencia interesase á la reo
blica; y que al contrario, importaba mucho el exa:
minar la conducta de los generales en la Yendee
Continuóse, pues, la discusion relativa á Fhilipeaux,


toda la sesion se dedicó á escuchar á una multi-
tud de testigos oculares ; pero en medio de estas
afirmaciones contradictorias, Danton y Robespierre
dijeron que nada podian deslindar, ni sahian á
qué atenerse ; por lo cual siendo ya muy larga la
discusion, se remitió para la sesion siguiente,'


Continuóse el 18 , estando ausente Philipeaux
dándose todos por cansados de la discusion que
ocasionaba, sin prestar el menor viso de luz. Ocu-
páronse entonces detenidamente de Camilo Des-
moulins, v le. intimaron que se esplique acerca de
los elogios que 'labia tributado á Philipeaux, y de
sus relaciones con él. Camilo, aseguró, que no
le concia, pero que los hechos afirmados par Gou-
pilleau v por Bourdon le habian persuadido desde
luego de que Philipeaux decia la verdad , y le ha-
blan llenado de indignacion; pero ahora .despues
de haber nido la discusion, de que resultaba' que
en efecto Philipeaux habla alterado la verdad, (co-
sa que principiaba á notarse por todas partes) re-
tiraba sus elogios y declaraba que ya no tenia
opinion fija sobre este punto.


Tomando otra vez Robespierre la palabra acer-
ca de Camilo, repitió : que su carácter era esce-
lente , pero que por mas conocido que fuese su
interior, no le daba derecho para escribir contra


FRANCESA. 447


que sus escritos , anhelados por loslos patriotas;
aristócratas eran su delirio volaban por todos los
adrelpartamentos; que tibia traducido á Tácito sin
entenderle, que se le debia tratar como á un niño
atolondrado, que habla tocado armas peligrosas,
haciendo de ellas un funesto uso, y que se le debia
amonestar para que dejase á los aristócratas , las
malas compañías, y las tertulias perniciosas que lo
estragan; últimamente que se le perdonase á él pe-
ro que se quemasen los números de su periódico.—
Desentendiéndose entonces Camilo de los mira-
mientos que habla que guardar con el orgulloso
Robespierre esclamó desde su asiento : Quemar
no es responder.—«Pues bien! respondió irritado
«Robespierre , que no se queme, sino que se res-
ponda , y que se lean al momento los números de


«Camilo. 'Puesto que asi lo quiere, cúbrase de ig-
nominia; no detenga la sociedad su indignacion,


«puesto que se obstina en sostener sus diatrivas y
«sus principios peligrosos. El hombre que se cm-
«peña en sostener escritos pérfidos, está algo mas
«que alucinado; sihubiese procedido de buena fe, si
«hubiese escrito con la sencillez del corazon, no se
«hubiera atrevido á sostener por mas tiempo obras
«proscritas por los patriotas , y buscadas por los
«coutrarevolucionarios. Todo ese valor es prestado
«y descubre á los hombres que ocultamente le han
¿estado dictando su periódico ; patentiza que Des-
«moulins es el órgano de una faccien malvada, que
«ha comprado su pluma para destilar su veneno
«con mas audacia y seguridad.» En vano solicitó
Camilo la palabra para serenar á Robespierre; ne-
gáronse á oírle , y se pasó inmediatamente á la
lectura de sus números. Por .mas miramiento que




448 REVOLUCION
los individuos quieran guardar entre sí en las ren
cillas de partido, es muy dificil, que su amor pi.:
pio no se resienta. Con la susceptibilidad de Rol);
pierre, y el sencillo atolondramiento de Camilo la
desavenencia de opiniones debia parar muy pronto


-


en una division de amor propio y de ódio`Robes
pierre despreciaba sobre manera á Ilebert y á lo;
suyos para indisponerse con ellos, pero podia des
avenirsecon un escritor tan célebre en la reyoluj
cion como Camilo Desmoulins, y este no empleó
bastante maña para evitar un rompimiento.


Dos sesiones enteras se ocuparon en la lectura
de los números de Camilo, y despues se pasó al
asunto de Fabre.—Interrogáronle, y aun se le qui-
so obligar á que digese qué parte !labia tenido en
los escritos mojen publicados. Respondió que en
ellos no habia puesto una coma, y que relativamen-
te á Philipeaux y á Bourdon del Oise , podia afir-
mar que no les conocia. Tratóse, en fin, de tomar
un partido sobre los cuatro individuos denuncia-
dos , pero itobespierre , aunque ya nada dispuesto
á favorecer á Camilo, propuso que se suspendiese
la discusion , y se pasase á otro objeto mas grave,
mas digno de la sociedad y mas útil al espíritu pú-
blico , á saber : los vicios y los crímenes del go-
bierno inglés. «Este gobierno atroz. , dijo , con las
«apariencias de libertad , encubre un principio de
«despotismo y de maquiavelismo infernal: hay que
«delatarlo á su mismo pueblo , y responder á sus
«calumnias probando los vicios de su organizacion
«v sus crimenes.» Los jacobinos deseaban tratar
de aquel asunto, porque proporcionaba mas ancha
carrera á su imaginacion acusadora ; pero algunos
querian antes de todo borrar á Philipeaux, á Ca-


4FR,INCESA. 4 9


lo á Bourdo n , á Fabre. Oyóse tambien una voz
(lúe acusó á Robespierre de apropiarse una especie.
de dictadura . «Mi dictadura , esclamó este, es la


,«ole Marat y de Lepelletier, y consiste en estar es-.
«puesto diariameutc a los puñales de los tiranos;
«esto y cansado de las disputas que se sus tan cada
«dia en el recinto de la sociedad y que no condis-
«oca á ningun resultado útil. Nuestros verdaderos.
«enemigos son los estrangeros; á ellos es necesario
«perseguir, y descubrir sus tramas.» Por lo tanto
Robespierre renovó su proposicion , y consiguió.
que la sociedad, coronándole de aplausos, dejase a
un lado las disputas suscitadas entre los individuos
y se dedicase en las sesiones sucesivas á discutir
sin interrupcien, los vicios del gobierno inglés.


Esto equivalía á distraer oportunamente la in-
quieta imaginacion de los jacobinos, y dirigirla á.
una presa que podia ocuparlos por mucho tiempo.
Hablase retirado Philipeaux sin. esperar decision,
y Camilo y Bourdon uo quedaron desechados ni
confirmados ; no se habló mas , y se contentaron
con novo/ver á presentarse en la. sociedad. En cuan-
to á Fabre-d'Eglauti q e, por mas que Chabut lo hu-
biera justificado completamente , los hechos que
cada d ia llegaban á. noticia de la junta de seguridad
general, no dejaban duda acerca de su complicidad;
y hubo que lanzar contra él un auto de prisior,
juntándolo con Chabot, Bazire, Delaunlv y Ju,R"
de T olpsa


Resultaba de todas estas discusiones una im -
presion desventajosa para los nuevos moderados.
No había especie alguna de comercio entre ellos,
pues Philipeaux, casi girondino en otro tiempo,
no conocia ni á Camilo , ni á Fabre, ni á Bourdon;.


ilibliblecot popular.
T. tu. 461




w450
RE VOLUCION


solo Camilo tenia amistad con Fabre , y en cuanto
á Bourdon era absolutamente desconocido á 10s
otros tres ; pero se figuraron desde entonces que
había una faccion secreta, de que eran 6 có mpli-
ces 6 seducidos. La facilidad de carácter , los gus_
tos epicúreos de Camilo, y dos ó tres comidas que/labia tenido con los ricos hacendistas de aquella
época, la complicidad demostrada de Fabre con los
agiotistas, y su reciente opulencia, hicieron supo-
ner que estaban ligados con la supuesta faccion
corruptora. Aun no se atrevían á señalar á Danton
por su caudillo; pero sí no le acusaban de una ma-
nera pública, si fiebert en su periódico, y si los
franciscanos en su tribuna tenian miramientos con
aquel revolucionario poderoso , se decian entre sí
lo que no osaban publicar.


El hombre mas perjudicial al partido era La-
croix , cavas concusiones en Bélgica estaban tan
demostradas , que se le podian imputar muy bien
sin ser acusado de calumnia, N.,


sin que se atrevie-
se á responder. Asociabanlo `


con los moderados,
por su intimidad antigua con Danton, y hacían par-.
ticipar á todos de su ignominia.


Resentidos los franciscanos de que los jacobinos
hubiesen pasado al órden del dia sobre los delata-
dos, declararon : 1. 0


que l'hilipeaux era un calum-
niador : 2.° que Bourdon, acusador encarnizado de
Ronsin, de Vincent y de la secretaría de la guerra,
!labia perdido su confianza , y era para ellos cóm-
plice de Philipeaux : 3. 0


que Fabre , participando
de los sentimientos de Bourdon y de Philipeaux,
no era sino un intrigante mas diestro • y 4.°
que Camilo, va esclOido de su recinto, habia
lambien perdido su confianza, aunque antes hu-


FRANCESA. 451


algun
biese hecho grandes servicios á la revolucion.


Después de haber tenido presos tiempo
á Ronsin á Vincent, les pusieron en libertad nopudiendo 'encausarlos por motivo alguno. No era
posible procesar á Ronsin por su conducta en la
Vendée, porque los acontecimientos de aquella
guerra estaban cubiertos con un espeso velo ; ni
Por lo que habia hecho en Lyon , por cuanto era
suscitar una cuestion peligrosa, y acusar al mismo
tiempo á Collot-d'llerbois y á todo el sistema actual
del gobierno. Era igualmente imposible el perseguir
a Vincent por algunos actos de despotismo en la
secretaria de la guerra. A uno y á otro solo podia
formárseles causa política , y no habia llegado el
momento de intentarlo. Quedaron, pues , eu liber-
tad', con sumo gozo de los franciscanos y de todos
los de las charreteras del ejército revolucionario.


Era Vincent un jóven de poco mas de veinte
años , en estreino frenético, cuyo fanatismo dege-
neraba en enfermedad, y en quien habia mas ena-
genacion de espíritu que de ambicion personal. lin
dia, refiriéndole su muger, , que solía ir á verle á
la cárcel, lo que estaba pasando, indignado con su
relacion se arrojó sobre un pedazo de carne cruda,
y dijo comiéndosela : «asi quisiera yo devorar á.
todos los malvados.» Ronsin, alternativamente fo-
netista , proveedor y general , juntaba á una
suma inteligencia , un valor notable y una gran-
de actividad. Naturalmente arrebatado y -ambi-
cioso , era el mas distinguido de cuantos aventu-
reros se habian ofrecido para ser instrumentos del
nuevo gobierno. Caudillo del ejército revoluciona-


El 9 da pluvioso (2 de fan er o).




452 REVOLUC1ON
rio, procuraba sacar partido de su posicion, va pa-
ya sí , va para el triunfo de su sistema. Estando
juntos Vincent y él en la prision del Luxemburgo
hablaban siempre en tono de dominadores, dicieit-
do de continuo que triunfarían de la intriga, que
saldrian con el ausilio de sus partidarios , que en-
tonces volverian para soltar á los patriotas encer-
rados, y enviar á todos los domas presos á la gui-
llotina. llabian estado atormentando á los desgra,
ciados detenidos con ellos, y los dejaron llenos de
espanto.


No bien se vieron en libertad, dijeron con so-
berbia que se vengarían , y que muy pronto se
desharian de sus enemigos. No podía la junta de
salvacion pública tenerlos mas tiempo en la prision;
pero bien pronto conoció que habia desencadenado
á unas fieras, y que era muy urgente ponerlos en
la imposibilidad de poder hacer daño. Quedaban
en Paris cuatro mil hombres del ejército revolu-
cionario, entre los cuales habla aventureros, sal-
teadores v setembristas , que tornaban la máscara
del patriotismo, y preferían saquear por el interior
que irá las fronteras á pasar una vida pobre, dura y
peligrosa Estos tiranuelos con sus grandes vigotes
y sus espadones arrastrando , ejercian por todos
los sitios públicos el mas intolerable despotismo,
y como tenian a rtilleria, municiones y un gefe em-
prendedor, podian hacerse muy peligrosos. Esta-
han tamhien reunidos con ellos los intrigantes que
Vincent !labia colocado en las oficinas de °uerra,
de suerte que este era su corifeo civil , y Ronsin
el militar. Conservaban relaciones en el Ayunta-
miento por medio de lIebert, sustituto de Chau -
mette , y por el corregidor Pache, siempre dis-


FRANCESA. 453
puesto para recibir en su casa todos los partidos, y
ara acariciar á todos los hombres temibles. MOp
ara uno de los presidentes de los franciscanos,


era su fiel partidario y su abogado en los jacobinos.
psi es que se ponían en la misma linea Ronsin,
Vincent, Chaumette v Illomoro, añadiendo
en la lista á Pache y á Boucliotte , como compla-
cientes que les dejaban usurpar dos grandes auto-
ridades.


Ya estos hombres no se contenían en sus dis-
cursos contra los representantes, que segun ellos
intentaban eternizarse en el poder é indultar á los
aristócratas. Un dia comiendo con Pache, hallaron


Legendre, amigo de Danton, antes imitador de
su vehemencia, y ya de su reserva, y víctima de
aquella imitación, porque toleraba los ataques
que. se atrevian á dirigir contra el mismo Danton.
Empezaron Ronsin y Vincent á hablarle irónica-
mente y este que 'labia sido su camarada, lo abra-
zó diciéndole que saludaba al antiguo, y no al nue-
vo porque el nuevo Legendre se habla


luí n moderado, y no era acreedor á su esti-
macion. Vincent le preguntó luego con el mismo
tono si en sus comisiones habia hecho uso del trago
de diputado. Contestóle Legendre que le llevaba
en los ejércitos, y replicó Vincent que aquel trage
era demasiado pomposo , pero indigno de los
verdaderos republicanos; que con él vestirla á un
maniquí; que llamaria al pueblo y le diría: «¡Ved
aquí los representantes que habeis elegido! ¡Os
predican la igualdad y se engalanan con plumas y
oro!» Y en seguida añadió que pe a-aria fuego al
maniquí. Legendre entonces le trató de loco y de
sedicioso, 6 iban á agarrarse con gran temor de




451 REVOLUCION
Pache. Quiso Legendre dirigirse á Ronsin, quepanda mas moderado, y habiéndole instado para
que se sosegase á Vincent, contestó: que su amigo
a la verdad era fogoso, pero que su carácter con--
venia á las circunstancias, y que se requerían tales
hombres para el tiempo en que vivían. «Terteis
añadió Ronsin, una faccion en el seno mismo de la
Asamblea, y sino la arrojais de alli desgraciados de
vosotros! Salió indignado Legendre , y repitió
cuanto hubo visto y oido durante la comida ;
manera que la conversacion se hizo pública y dio
una nueva idea de la audacia y del frenesí de los
hombres que acababan de ponerse en libertad.


Manifestaban un gran respeto á Pache y á sus
virtudes, como cuando estando este en el ministe-
rio, lo halan hecho en otro tiempo los jacobinos.
El destino de Pache era agradar con sus condescen-
denciasy su dulzura a todos los hombres violentos.
Encantábanse de ver aprobadas sus pasiones por
un hombre que tenia todas las apariencias del sa-
ber. Los nuevos revolucionarios decían, quepensa-
ban hacer de él un gran personage en su gobierno;
porque sin tener un objeto preciso y aun sin tener
el proyecto y el valor de una insurreccion, habla-
ban mucho, como hacen todos los conspiradores,
que se ensayan antes, y se acaloran con sus pala-
bras. Por todas partes iban diciendo que se nece-
sitaban otras instituciones; pues todo lo que les
agradaba en la actual forma <gubernativa , era el
tribunal y e! ejército revolucionario. Imaginaban
pues, una constitucion cifrada en un tribunal su-
premo, presidido por un gran juez, y en un consejo
militar dirigido por un gencralismo. En este go-
bierno, se debia sentenciar y administrar militar-


FRANCESA. 455
siendo el gencralismo y el gran juez los dos


mente, Debiapersonages en el tribunal
un fiscal titulado censor, con el encargo de promo-
ver las causas; y así en este proyecto, producto de
ferme,ntacion revolucionaria , las dos funciones
únicas y esenciales consistian en condenar y en ba-
tirse. 3o se sabe si este proyecto era de algun fu-
rioso delirante ó de varios; si tuvo mas existencia
que una mera conversacion, ó si llegó á redactar-
se; pero es cierto que tenia su modelo en las jun-
tas revolucionarias establecidas en Lyon, Marse-
lla, Tolon, Burdeos y Nantes , y que la imagina-
don ocupada con lo que hahian hecho en estas
grandes ciudades, estos terribles ejecutores, que-
rian gobernar bajo el mismo plan á toda la Francia
y hacer de la violencia momentánea el tipo de un
gobierno permanente. Todavia no designaban mas
que á uno solo de los grandes personages destina-
dos á ocupar dignidades tan altas. Pache convenia
maravillosamente para el destino de gran juez, por
lo cual decían los conjurados que debia serlo, y
que lo seria. Sin saber lo que era el proyecto y la
dignidad de gran juez, repetían mucho por via de
noticia: Pache va á ser juez, y esta palabrería
corria por todas partes sin que nadie !a esplicase
ni la comprendiese. En cuanto á la dignidad de
generalismo, Rousin, aunque general del ejército -
revolucionario, no se atrevia a pretenderla, ni á
proponerlo á sus partidarios, porque se necesitaba
un hombre mas eminente para tan elevada digni-
dad. Chaumette estaba tambien designado por al-
gunos para censor; pero su nombre se pronuncia-
ba poco: entre tamos rumores, solo 'labia uno muy
esparcido, á saber, que Pache seria gran juez.




456 REVOLUC ION
Durante todo el tiempo de la revoluc.on, cuan-


do las pasiones de un partido, largo tiempo escila-
d;e: , estaban prontas á romper , el pretesto para
do era por lo cortina al guna derrota, alguna trai-
clon, y por Ultimo, alguna desgracia pública. Otro
tanto sucedio en esta , ocasion. Hablase espedido la
-segunda ley del máximum, que pasando va de las
-tiendas á las fábricas; fijaba el valor primitivo de
los objetos, el precio de los trasportes y los heno-
fi: os del mercader asi por mayor como por menor,


• de modo que el comercio eludía de mil maneras
-el despotismo de la le y , y se salvaba principal-
mente po p el medio mas pernicioso, que era el de
abandonarle. La ocultacion de la mercancía seguía
como antes, y sino se entregaba por asignados, se
quedaba detmida y sin movimiento para no !le-
gar á los sitios del consumo. Mu y grande era, pues,
la carestia ocasionada por el estancamiento gene-
ral del comercio; v sin embargo, los estraordina-
rios esfuerzos del gobierno y los cuidados de la
comision de abastos. habian logrado en parte que
no escasease el trigo, y sobre todo disminuir la
zozobra de la carestía tan temible como ella mis-
ma, por el trastorno y desconcierto que ocasiona
á las relaciones comerciales. Pero un nuevo azote
se esperimentaba, y era la escasez de carnes; por-
que las numerosas vacadas que antes enviaba la
Vendée á las provincias vecinas , no llegaban ya
desde la insurreccion. Los departamentos del Rin
habian cesado de suministrarlas desde que reinaba
alli la guerra, resultando de todo una disminucion
efectiva en la cantidad. Ademas, comprando los
carniceros el ganado á un precio subido , y con
la precision de vender al precio de la tasa, procu-


FRANCESA. 157


raban eludir la le y ; y así la carne buena estaba re-
servada para el rico, ó para el ciudadano que la
parraba Men. Estableeíanse un sin número de mer-
PV Ica os c l andestinos, especialmente en las cercanías
de Paris y por los campos, y solo el desperdicio
quedaba para el pueblo y para el comprador que
se presentaba en la tienda y hacia el ajuste segun
la tasa. De este modo los carniceros se reiate-
«raban por la mala calidad de su género. del infl-
e,
mo precio á que tenian que venderlo. Quejábase
el pueblo con furor del peso, de la calidad , y de
los mercados clandestinos establecidos al rededor
de Paris. A. falta de bue y es se tenian que ma-
tar las vacas preñadas , y el pueblo dijo al ins-
tante que los aristócratas intentaban destruir la
especie; y habian pedido la pena de muerte contra
los que mataban vacas ú ovejas en tal estado. Aun
Babia mas: las verduras, la fruta, los huevos , la
manteca y el pescado, ya no se presentaban por
los mercados; y una col costaba hasta cuatro rea-
les. Salian al encuentrodelas carreteras por los ca-
minos, las rodeaban v compraban á cualquiera
precio su cargamento, llegando muy poco á Paris,
donde en vano el pueblo loesperaba. Siempre que
habla alguna cosa que emprender, al punto se en-
contraban gentes que se encargaran de ello ; tra-
tábase de andar por el campo para atajar en los
caminos á los hortelanos, un sin número de ham-
bres y mugeres se encargaban de este cuidado, y
compraban los géneros por cuenta de los sugetos
acomodados, pagándolos á mas de la tasa. Si hacia
un mercado mas bien abastecido que otros , esta
clase de revendedores se agolpaba, llevando los
géneros á mayor precio. El pueblo se desencade-




4.58 IIEVOLUCION
naba violentamente contra los que ejercian este
Oficio; decía que cutre ellos se encontraban mu-
chas mugeres desgraciadas convertidas en rame-
ras, á quienes las persecuciones de Chatunette ha-
bian privado de su deplorable industria, abrazando
para vivir aquella nueva profesion.


Con el fin de precaver todos estos inconve-
nientes, habia acordado el Ayuntamiento por re-
petidas instancias de las secciones, que no pudie-
sen los carniceros salir al encuentro de los reba-
ños ni ir mas allá de los mercados ordinarios; que
no pudiesen matar sino en los rastros ó mataderos
autorizados; que la carne no se pudiera comprar
sino en las tablas; que no les fuese lícito ir por las
carreteras en busca de los labradores ; que cuan-
tos llegasen se debían dirigir por la policía, repar-
tiéndolos igualmente entre los diferentes mercados
y que no se pudiera ir á ponerse en lila á las puer-
tas de las carnicerías antes de las seis, porque fre-
cuentemente madrugaban á las tres con este in-
tento.


Semejantes reglamentos no podían evitar al
pueblo los males que sufrian, por mas que los ul-
tra-revolucionarios se esforzasen en inventar re-
cursos. Ocurrióles últimamente proponer que to-
dos los jardines de recreo, que tanto abundan en
los arrabales de Paris, y particularmente en el de
San German , se debían poner ea cultivo, y el
A y untamiento que nada sabia rehusarles , al ins-
ta'ute mandó que se formara una lista de aquellos
jardines y que sin demora se sembrase patatas y
hortalizas. Ademas dieron por supuesto que si las
legumbres, la leche y las aves no llegaban ya á la
ciudad era porque los aristócratas se empeñaban


F ÁNCESA. 459


en vivir en sus casas de los alrededores; yen efecto
habia muchos que asustados de lo que á cada ins-
tante ocurria en la capital, se ocultaban en sus po-
sesiones del campo. Acudieron varias secciones á
propone r al Ayuntamiento, diese un decreto ó pi-
diese una ley para hacerlos volver. Sin embargo
Chaumette, viendo que era una violacion odiosísi-
ma de la libertad individual, se contentó con pro -
nunciar un discurso amenazador contra los aristó-
cratas retirados por las cercanías de Paris. Unica-
mente les envió una invitacion para que volviesen
á la ciudad, y pasó álos Ayuntamientos de los pue-
blos inmediatos un aviso para vigilarlos.


Entre tanto, la impaciencia del mal !labia lle-lgado a su colmo, y el desorden se aumentaba enos mercados, resultando continuos alborotos. Se
ponian en fila a la puerta de las carnicerías, y ape-
sar de la prohibicion de acudir antes de la hora es•
tablecida, habia siempre el mismo atan para co-
ger la delantera. Hablase trasladado alli una cos-
tumbre nacida á la puerta de los panaderos, y con-
sistia en atar una cuerda ala tienda, que cada uno
tenia que ir agarrando para conservar su puesto.
Pero aquí sucedía como en las tahonas, que algu-
nos malévolos ó mal situados cortaban la cuerda,
entonces se confundian las lilas , se introducía el
desorden en la multitud que estaba esperando , y
faltaba poco para llegar á las manos.


Ya no se sa,iaá quien echar la culpa porque
no se podía como en el 3I de mayo, quejarse de
que la Convencion rehusaba la ley del MaXiflUIM,
objeto de tantas esperanzas, puesto que todo lo con-
cedía, y asi no teniendo vaque pedir , no se solici-
taba nada. Sin embargo, era menester quejarse, y




460 ItEVOLUCION
los de las charreteras, los subalternos de Bou chot-
te y los franciscanos, decían, que la causa de la,
carestía estaba en la faccion moderada de la Cou-
vendan: queCamilo Desmoulins, Philipeaux, Bour-don del Oise y sus amigos, eran los autoresde los
males que se padecian: que d'e aquella manera no
era postule existir. que !labia que recurrir á me-
diosestraordinarios añadiendo la espresion tan an-
tigua ea todas las insurrecciones: es necesario
ge'fe. Y catolices se repetiau misteriosamente: Pa-
che va á ser gran jaez.


Sin embargo, aunque el nuevo partido dispu-
siese de medios bastante considerables, y aunque
tuviese de su parte al ejército revolucionario y á
la escasez, faltabale el gobierno y la °pinto'', por-
que los jacobinos le estaban contrapuestos. Ron-
sin. Vincent y flebert, teman que guardar á las au-
toridades establecidas un respeto aparente, ocultar
sus proyectos, y adoptarlos á escondidas. En la épo-
ca del .10 de agosto y 31 de ma y o, los conspirado-
res dueños del Ayuntamiento, de los franciscanos,
de los jacobinos y de todos los clubs, teniendo en
la Asamblea nacional y en las juntas numerosos y
enérgicos partidarios , atreviéndose á conspirar á
las claras, podian arrastrar públicamente al pue-
bla tras de sí, t servirse de las masas para la eje-
cucion de sus proyectos; pero no sucedia lo mismo
con el partido de los ultra-revolucionarios.


La autoridad existente no rehusaba ninguno de
los medios estraordinarios de defensa ni aun de
venganza; las traiciones va no culpaban a su vigi-
lancia; victorias conseguidas por todas las fronte-
ras acreditaban al contrario su fuerza, su destreza
y su celo. Por consiguiente, cuantos atacaban á


FRANCESA. 464
esta autoridad , ó prometian mas inteligencia ó
energía, eran intrigantes que procedian eviden-
temente con un objeto de desórden ó de ambi-
cione Tal era el público convencimiento, y los con-
¡arados no podian lisongearse de arrastrar al pue-
blo consigo ; y asi , aunque temibles , dejándolos
obrar, lo eran poco, si á tiempo se les atajaba.


La junta los estaba observando, y por medio de
una serie de informes, seguía desconceptuando á
los dos partidos opuestos. Vela en los ultra-revolu-
cionarios, verdaderos conspiradores que había que
destruir; y al contrario , notaba en los modera-
dos, antiguos amigos que participaban de sus opi-
niones , y cuyo; patriotismo no podía ser sospe-
choso. Pero para acreditar que no flaqueaba, casti-
gando á los ultra-revolucionarios, tenia. que conde-
nar á los moderados , y acudir incesantemente al
terror. Estos últimos quedan contestar; Camila es-
cribia nuevos números; Danton y sus amigos con].
batian en sus pláticas las razones de la junta , y
desde entonces se empeñó una lucha de palabras y
de escritos. Sobrevino la destemplanza ; y Sain-
Just, Robespierre, Barrere y Billand, que al prin-
cipio hablan rechazado solamente á los moderados
por politica , y para ser mas fuertes contra los ul-
tra-revolucionarios, principiaban :á perseguidos por
enfado y ódio personal. Como hemos visto ya habil],
atacado Camilo á Collot y á Barrere, y en su carta
á Dillon habia lanzado contra el fanatismo dog-
mático de Saint-Just , y la monacal dureza de Bi-
Ilaud , algunos sarcasmos que les ofendieron pro-
fundamente; 'labia en lin irritado á Robespierre en
los jacobinos, y encauzándolo demasiado, concluyó•
porque se indispusiese con él absolutamente. Dan-




462 REVOLUCION
ton desagradaba á todos por su nombradía ; y es-
trado entonces á la cónducta de los negocios, que-
daba á parte censurando al gobierno, y estimulando
al parecer la chacharera pluma de Camilo , decia
serles cada dia mas odiosa , y no era de suponer
que Robespierre se espusiese ya por defenderlo
mas.


Robespierre y Saint-Just, acostumbrados á es-
tender en nombre de la junta las esposiciones de
principios , y encargados en cierta manera de la
parte moral del gobierno , mientras Barrere , Car-
not, Billaud y otros, desempeñaban la parte mate-
rial y administrativa, estendieron dos informes , el
uno sobre los principios de moral que debían guiar al
gobierno revolucionario, y el otro sobre los arrestos
de que se habla lamentado Camilo en el Antiguo
Franciscano. Vamos á ver como estos dos espíritus
sombríos concebian el gobierno revolucionario , y
los medios de regenerar un estado.


Ea lasesion del 47 de pluvioso (:5 de febrero) se
espresaba Robespierre en estos términos :


«El principio del gobierno democrático es la
«virtud, v su medio en tanto que seestablece es el
«terror. Querernos sustituir en nuestro pais la moral
«al egoismo , la providad al honor, los principios
«á las costumbres el deber al decoro , el imperio
«de la razon á la tiranía de la moda, el desprecio
«de! vicio al de la desgracia, la gravedad á la inso-
«lencia, la grandeza del alma á la vanidad, el amor
«de la gloria al del dinero, los hombres honrados á
«los disipadores, el mérito á la intriga , el genio I
«la acudeza, la verdad al brillo , el encanto de la
«felicidad a los fastidios del deleite , la grandeza
«del hombre á la pequeñez de los grandes, un


FRANCESA.
463


«pueblo magnánimo, poderoso y feliz, á un pueblo
«complaciente, frívolo y miserable; esto es ; todas
«las virtudes, y los milagros de la república, á to-
dos los vicios y ridiculeces de la monarquía,»


Para conseguir este objeto, se necesitaba u n.go-
bierno austero T enérgico que arrollase todo géne-
ro de resistencia. 'labia por una parte ignorancia
brutaly codiciosa, que no quería en la república mas
que trastornos ; y por otra la vil y baja corrupcion
que apetecia las delicias del lujo antiguo, y que no
podía avenirse á las enérgicas.


virtudes de la de-
mocracia. De aqui se originaban dos facciones: la
una, que quería llevarlo lodo al estremo, que traspa-
saba todos los límites, y que para atacar la supers


-


ticion , procuraba destruir al mismo Dios, y ver-
ter sangre á torrentes so color de desagraviar á la
república; y la otra, débil y viciosa, que no se con-
sideraba demasiado viciosa para ser tan terrible , y
se apiadaba cobardemente de todos los sacrificios
necesarios que exilia el establecimiento de la vir-
tud. Una de estas facciones, decia Saint-Just en su
informe de 26 de febrero, queda TROCAR LA LIBER-
TAD EN VACANTE, Y LA OTRA EN PROSTITUTA.


Tanto Robespierre corno Saint-Just enumeraban
los desvaríos de algunos agentes del gobierno revo-
lucionario, y de dos ó tres procuradores del Ayunta-
miento, que habian intentado renovar la energía de
Marat; haciendo de este modo alusion á todas locuras
de Ilebert y de los su yos. Iban tambien señalando las
faltasde debilidad, de condescendencia y sensibilidad
que se imputaban á los nuevos moderados, vitu-
perábanles el condolerse dr las viudas de los gene-
ralas, de los intrigantes de la antigua nobleza , y
de los aristócratas; y de hablar en fin, incesante-




464 REVOLUCION
mente de las severidades de la república , mu y


in-
feriores á las crueldades de las monarquías. «Te-
«neis, decia Saint hist, cien mil presos, v el tribu-
nal revolucionario ha condenado va á trescientos


«culpables; pero en tiempo de la monarquía, habla
«cuatrocientos mil presos, se ahorcaban anualmen-
te quince mil contrabandistas, y se descuartizaban


«tres mil hombres; hoy mismo hay en Europa cua-
«tro millones de presos cuyos gritos no podeis oir,
«y en tanto que vuestra parricida moderacion deja
«triunfar á todos los enemigos de vuestro gobier-
no , nos estamos abrumando con insultos y recon-


«vencipnes, y los reyes, mil veces mas crueles que
«nosotros, descansan y duermen sobre el crimen.»


Pobespierre y Saint-hist, acordes con su sis-
tema, añadian que estas dos facciones, opuestas al
parecer, leaian un punto de apoyo como n , el es-
trangero que los ponla en movimiento para perder
á la república.


Ya se echa de ver cuanto fanatismo y Odio
político entraba en el sistema de la junta. Camilo,
por alusiones , y aun por espresiones directas , se
hallaba acometido con sus amigos, y respondia en
su Antiguo Franciscano al sistema de la virtud con
el de la felicidad. Decia que amaba la república,
porque esta decia producir la felicidad general,
porque el comercio , la industria y la civilizacion
se l'alijan desarrollado con mas esplendor en Ate-
nas, en Venecia y Florencia que en todas las mo-
narquias; y porque la república podia realizar úni-
camente los mentidos deseos de la monarquía, que
se reducían á que cada cual pudiera echar una ga-
llinu en el puchero. «¿Qué le importada á Pitt, es-.
«clamaba Camilo , que la Francia fuese libre ,


FRANCESA.
465


«11 libertad no condujese sino para llevarnos
«á la la ignorancia de los antiguos galos , en una


labra á sus gregilescos , sus abarcas su ha-
culoulo de encina y sus chozas de barro? En vez


«de entristecerse, me parece que Pitt dada mu-
« chas guineas para que semejante libertad se es-
etableciese cutre nosotros; pero lo que enfureceria
«al gobierno inglés seria el que se dijese de la Fran-
cia lo que decia Dicearco del Ática: En ninguna


«parte del Inundo se puede vivir mas agradablemente
«que en Atenas , téngase 6 no dinero. .Los que se han
«enriquecido con su comercio 6 industria pueden p


•o-
«curarse en ella todos los goces imaginables; y en
«cuanto á aquellos que intentan. enriquecerse, hay tei-
dos talleres en donde se gana con qué divertirse en
«las ANTEsTERL1S y ahorrar todavia , que no puede
«uno quejarse de su pobreza sin culparse á sí mismo
«de su desidia.


«Estoy, pues, íntimamente convencido deque la
«libertad no existe en una igualdad de privaciones,
«y que el elogio mas bello de la Convencion seria
«el que se pudiese tributar este testimonio: He h-
allado á la nacion desnuda y la dejo cumplidamente
«ataviada.»


«¡Encantadora democracia , añadía Camilo , la
«de Atenas! Solon, si no fué pisaverde no dejó por
«eso de mirarse como el modelo de los legisladores,
«y de ser proclamado por el oráculo, por el prime-
«ro de los siete sabios, aunque no tenia reparo en
«confesar su inclinacion al vino, á las mugeres y á
cla música ; y es tal la reputacion de que goza su
«sabiduria, que aun hoy no se pronuncia su nom-
«bre en la Convencion v en los jacobinos sino como
«el del mayor legislador. ¡Cuántos hay entre noso-


Eiblioteea popu lar. P. 11'1. 462




66 REVOLUCION
«ros que están en opinion de aristócratas v de Sar.
«danápalos, que no han hechojamás semejante pro.
«fesion de fe!


«Dígalo sino aquel divino Sócrates, que encon-
trando un día á Aleibiades sombrío y pensativo'


«tal vez porque habria recibido alguna carta severa
«de Aspasía: .—¿Qué te.neis?> le dice el mas grave de
«los mentores; habriais perdido acaso vuestro bro-
«quel en la batalla? ¿ha beis quedado vencido en el
«campo, en la carrera, ó en la sala de armas? ¿Jiu-
«bu alguno que cantase ó tocase mejor la lira que
«vos en la mesa del general? Este rasgo pinta las
«costumbres. ¡Qué republicanos tan amables!»


Quejabase en seguida Camilo de que á las cos-
tumbres de Atenas no se quisiese añadir la libertad
riel lenguage que reinaba en aquella república. Aris•
tofanes, decia, sacaba á la escena generales, ora-
dores, filósofos, y aun al mismo pueblo; y este pue-
blo de Atenas, escarnecido , va bajo el aspecto de
un anciano, va bajo el de un jóven, lejos de inco-
modarse, proclamaba á Aristófanes vencedor en los
juegos, v le estimulaba con aplausos y coronas.
Muchas de sus comedias iban dirigidas contra los
ultra-revolucionarios de aquel tiempo , y las burlas
ocasionadas eran crueles. «Y si hoy, añadia Camilo,
«se tradujese alguna de aquellas comedias ejecu-
•tadas cuatrocientos treinta años antes de Jesu-
«cristo, bajo el arconte Stenoclés, al instante sos-
«tendria licbcrt en los franciscanos que la pieza era
«recien compuesta, inventada tal vez por Libre-
«d' Eglantine contra él y Hosin, y que el traductor
«era la causa de la carestía.»


«Sin embargo, continuaba Camilo con tristeza;
«me Den a-alio cuando digo que los hombres han cam-


FRANCESA. 167
«Hado; siempre han sido los mismos, y la libertad
«de hablar no ha estado mas protegida en las re-
«públicas antiguas que en las modernas. Sócrates
«acusad o de haber hablado mal de los dioses, be-
aió la cicuta; y Ciceron, por haber atacado á An-
«tonio, fué proscrito.»


De esta suerte aquel desgraciado jóven parada
adivinar que no se perdonarla á él tampoco la li-
bertad de que usaba. Aquellas agudezas y aquella
elocuencia irritaban á la junta ; y mientras ace-
chaba á Ronsin, á Hehert, á Vincent y á todos los
alborotadores , concebía un encono funesto contra
el agradable escritor que se reia de sus sistemas;
contra Danton que creian le inspiraba, y en fin,
contra todos los hombres que se suponian amigos ó
partidarios de estos dos caudillos.


Para no apartarse de la línea que se !labia tra-
zado, presentó la junta dos decretos á continuacion
de los informes de Robespierre y de Saint-Just,
encaminados, decia, á labrar la dicha del pueblo á
costa de sus enemigos. Por medio de estos de-
cretas, la junta de seguridad general quedaba fa-
cultada únicamente para examinar las reclama-
ciones de los presos, y ponerlos en liberatd si re-
conocía que eran patriotas. Al contrario , todos
aquellos que fuesen reconocidos por enemigos de
la revolucion, quedarian encarcelados hasta la paz,
desterrados luego para siempre, y sus bienes se-
cuestrados provisionalmente , dehian repartirse á
los patriotas é indigentes , cuyas listas formarian
los ayuntamientos. r'Esto era en sustancia aplicar
la ley agraria contra los sospechosos y en beneficio
de los patriotas , y el espíritu de ambos decretos
del 8 y 13 ventoso (año segundo) ideados por Saint-


.




41,8 REVOLCCION


Just, se encaminaba á los ultrarecolucionarios
'


y á
conservar á la junta su reputacion de energía.


En este tiempo, los conjurados se agitaban con
mas violencia que nunca. Nada prueba susque sproyectos estuviesen bien decididos, ni que huh'ie-
sen puesto a Pache Y al Ayuntamiento en sus tra-
mas; pero se iban preparando como el al de mavo
sublevaban á las sociedades populares, á los frán-1
ciscanos y á las secciones; esparcian voces amena-
zadoras, y procuraban aprovecharse de las turbu-
lencias que suscitaba la escasez, cada dia ma yor y
mas sensible.


De repente se vieron aparecer por los mercados
y alhóndigas, carteles y folletos, anunciando que
la Convencion era la causa de todos los males del
pueblo, y que se le debla arrancar la faccion peli-
grosa que quería renovar á los brissotistas y á su
funesto sistema. Algunos de estos escritos se atre-
vian á decir que debia renovarse la Convencion
entera, elegirse un caudillo, y organizar la potes-
tad ejecutiva, etc.... En una palabra, todas las
ideas que [labiau revuelto en sus cabezas, Vincent
Ronsin y Hebert, llenaban estos escritos y mani-
festaban su origen. Al mismo tiempo se vieron á
los de las charreteras, mas turbulentos y ufanos
que nunca, amenazando con insolencia ir á dego-
llar en las cárceles á los enemigos que la Coticen-
cion corrompida se obstinaba en contemplar.
Decian que muchos patriotas se encontraban injus-
tamente confundidos en las prisiones con los aris-
tócratas, y que iban á entresacarlos dándoles al
mismo tiempo armas y libertad. Ronsin, vestido
con gran uniforme de general del ejército revolu-
cionario, con una banda tricolor, un gran penacho


FBAtiCESA. 469
de plumas encarnadas, y rodeado de algunos de sus
oficiales, recorria las carteles, pedia los padrones
y ventoso se reunió la seecion deformab


a
n eal


por :lomoro, é indignada por las
Ini;a1(riautinapereiosiiideisdade los enemi gos del pueblo, declaró
e n masa que desde aquel dia se la considerase
ge rmaneute y despierta, que iba á cubrir con un
velo el cuadro de los derechos del hombre y que
permanecerla en aquel estado hasta que se asegu-
rasen al pueblo los abastos y la libertad, y queda-
sen castigados sus enemigos. En la misma noche
se juntan alborotadamente los franciscanos, trazan
el cuadro de los padecimientos públicos, se refie-
ren las persecuciones que recientemente han su-
frido los dos grandes patriotas Vincent y Ronsin,
quienes decian, estaban enfermos en el Luxem-
burgo, sin poder obtener un médico que los cuidase:
por consiguiente, se declara la patria en peligro, y
se cubre el cuadro de los derechos del hombre.
Asi habian principiado todas las insurrecciones,
declarando que las leyes quedaban suspendidas, y
que entraba el pueblo eu el ejercicio de su sobe-
ranía.


El dia siguiente 16, la seccion de Marat, y los
franciscanos, se presentan en el Ayuntamiento
para manifestarle sus acuerdos, y para inducirlo
los mismos pasos. Pache había tenido cuidado de
no presentarse, y un tal Lubin presidía el consejo
general. Contesta á la diputadon con visible em-
barazo; dice que en el momento en que la Conven-
cion toma medidas tan enérgicas contra los ene-
migos de la revolucion, y para socorrer á los pa-
triotas necesitados, es muy estrano que se dé una




470 REVOLUCION


señal de apuro, y se cubra ladeclaracion de los de_
recios. Aparentando luego justificar al consejo gene_
ral, cual si estuviese acusado, añade Lubin que seha aplicado todo el esfuerzo posible para asegurar
los abastos, y arreglar su distribucion. Contesta
Chaumette tambien vagamente, recomienda la paz'
requiere el informe sobre el cultivo de los jardines
de recreo y sobre el abastecimiento de la capital
que segun los decretos, debia quedar pro-vista co-
mo una plaza de guerra.


De manera que los gefes del Ayuntamiento es-taban vacilantes, y el movimiento aunque tumul-
tuoso no era bastante fuerte para arrollarlos, é in-
fundirles el valor de vender á. la junta y á la Con-
vencion. Grande era sin embargo el alboroto, y la
asonada principiaba como todas las que antes ha-blan tenido éxito, debiendo infundir los mismos
temores. Por una contraria casualidad, la junta de
salvacion pública estaba privada en aquel momen-
to de sus individuos mas influ yentes: B illaud-Va-
rennes v Juan-Bon-Saint -André, estaban ausen-
tes por ' negocios administrativos; Couthon y Ro-
bespierre estaban enfermos, y este no porfia acu-
dir á gobernará sus leales jacobinos. Quedaban
únicamente Saint-Just y Collot-d' llerbois; para
desbaratar esta tentativa, marcharme entrambos
á la Convencion, que se reunia atropelladamente,
y temblaba de pavor. A propuesta suya llaman en
seguida á Fouquier-Tin y ille; v le encargaron que
sin perder momento inquiriesen quiénes hahian
sido los repartidores de los escritos incendiarios
esparcidos por los mercados, los alborotadores que
trastornaban las sociedades populares, y en fin, á
todos los conspiradores que amenazaban alterar la


FRANCESA. 474


tranquilidad pública, á quienes se le ordenó por
un espreso decreto que los arrestara al punto, y
que


diese su informe á la Convencion en el término.


a era tener un decreto de la Conven-de tpre
osead ica oss.


dan, porque jamás los habla rehusado esta contra
los perturbadores, ni tampoco los negó á los giron-
dinos contra el Ayuntamiento sublevado; pero ha-
hia que asegurar su ejecucion, haciéndose dueños.
de la opinion pública. Coliot, que tenia una gran
popularid ad en los jacobinos y en los franciscanos,
por su elocuencia de club, y e9ecialinente por una
energía de sentimientos revolucionarios bien cono-
cida, quedó encargado de esta jornada, é inmedia-
tamente se trasladó á los jacobinos. Apenas estu-
vieron reunidos, cuando les trazó el cuadro de las
facciones que amenazaban á la libertad, y de las
intrigas quese preparaban, diciendo: «Nueva cam-
paña va á abrirse; los cuidados de la junta que


«tan felizmente ha terminado la anterior, iban á:
«asegurar á la república nuevas victorias. Coatan-
«do con vuestra confianza y aprobacion , que
«siempre han deseado merecer, se entregaba á sus:
«trabajos; pero de repente han querido nuestros,
«enemigos detener sus pasos, han alborotado en
«torno suyo á los patriotas para indisponerlos y
«hacer que se degüellen entre sí. Quieren hacer
«de nosotros soldados de Cadino, quieren inmo-
larnos por nuestras mismas manos. ¡Pero no, no


«seremos nosotros los soldados de Cadillo! Gracias.
«á vuestro buen espiri tu, permaneceremos amigos y
«no seremos mas que soldados de la libertad! Con-
«fiada en vosotros, sabrá la junta resistir e( n ener-
«gia, refrenar á los alborotadores, lanzarlos fuera




1


472
RE VOLUCION


«de las filas de los patriotas, y despues de este sa-
crificio indispensable, llevar adelante sus traba-


«jos y vuestras victorias. Peligroso es el punto en
«que nos habeis colocado, añade Collot, pero nin-
«gimo de nosotros se estremece á la vista del pe-
«Agro. La junta de seguridad general acepta su
« trabajoso encargo de celar y perseguir á todos los
« enemigos que maquinen en secreto contra la li-
«bertail; la junta de salvacion pública nada omite
«para llenar su inmensa tarea, pero entrambos ne-
cesitan vuestra ay uda. Poco numerosos somos en


«estos tilas de peligro; l3illaud y Juan -Bon están
«ausentes, y enfermos nuestros amigos Couthon y
« Robespierre. Quedamos, pues, en corto número
«para combatir á los enemigos del bien público; y
les menester que nos sostengais, ó que nos retire-
mos n— o, no, gritaron á una voz los jacobinos:
no os retireis, os sostendremos.—Aplausos nume-
rosos acompañaron á. estas palabras animosas, y
entonces continuó Collot refiriendo cuanto habla
pasado en los franciscanos. «Hay hombres, decia,
«que jamás han tenido valor para sufrir algunos
«dias de encierro, que nada han padecido en la
«revolucion, á quienes hemos defendido cuando los
«hemos conceptuado oprimidos, y que luego han
«querido producir una insurreccion en Paris por
«haber estado detenidos algunos instantes. ¡Una
«insurreccion por el padecimiento de dos indivi-
duos, y porque estando algo malos no ha acudido
«el médico tan pronto!... Anatema contra los que
«promuevan una insurreccion.?»—Si! si! caiga el
anatema, esclamaron todos los jacobinos juntos.
«Marat era franciscano, continuó Collot, Marat era
«jacobino; pues bien, fué tambien perseguido, y


FRANCESA. 473


talgo mas sin duda que esos hombres de un dia;
‘«lor llevaron ante el tribunal, donde no debian
«com


parecer sino aristócratas: ¿provocó alguna
«insurreccion?.. no! La insurreccion sagrada, la
« qu debe libertar á la humanidad (lel yugo de sus
«opresores, nace de sentimientos mas' generosos
«que ese menguado impulso con que quieren
«arrastrarnos; pero no caeremos en él. La junta de
«salvacion pública no cederá á los intrigantes; to-
«ma medidas fuertes y vigorosas, y aunque perez-
ca, no abandonará tan gloriosa tareal»


Apenas acaba Collot, toma Momoro la pala-
bra para justificar á la seccion de Marat y á los
franciscanos. Confiesa que se ha arrojado un velo
sobre la declaracion de los derechos, pero niega
los denlas actos, y particularmente el proyecto 'de
insurreccion, y sostiene que la seccion de Marat
de los franciscanos está animada de los mejores
sentimientos Conspiradores que se justifican,
quedan perdidos; pues en no pudiendo confesar la
insurreccio n , y cuando solo la espresion del objeto
no hace prorumpir á la opinion en su favor, ya no
pueden hacer nada. Oyese a Momoro con marcada
desaprobacion, y queda Collot encargado de ir en
nombre de los jacobinos á unirse con los francisca-
nos y á atraerse á unos hermanos estraviados por
sugestiones alevosas.


La noche estaba muy ya avanzada, y Collot no
podia acudir á los franciscanos sino al dia siguien-
te 17; pero el peligro pavoroso al principio, no era
ya temible. Mostrábase hasta la evidencia que la
opinion no favorecia ya á los conjurados, si puede
dárseles este nombre. El Ayuntamiento habia re-
trocedido; los jacobinos seguian con la junta v con




474


REVOLUCION


R obespierre, aunque ausente y enfermo. Los fy rauciscanos impetuosos, débilmente diri g idos, y so -bre todo abandonados del Ayuntamiento de
lo;jacobinos, no podían menos que ceder á la facundiade Collot-d' Ilerbois, y al honor de ver en su seno


un miembro tan famoso del gobierno. Vincent'
con su frenesí, Ilebert con su asqueroso periódico
cuyos números se iban multiplicando, y Momoro
con sus acuerdos de la seccion de Marat, no podían
determinar un movimiento decisivo. Solo Ronsin
con su gente de charreteras y pertrechos considel
rabies, hubiera podido tantear un golpe de mano
si hubiera tenido audacia para ello; pero sea que
no encontrase la misma en sus amigos, ó sea que
no confiase bastante en su tropa, no se movió, y
desde el 46 al 47 todo se limitó é rumores y á
amenazas. Los de las charreteras, repartidos en las
sociedades populares, las iban alborotando; pero
no se atrevieron á recurrir á las armas.


El 47 por la tarde, se fué Collot á los francisca-
nos, donde le acogieron con víctores multiplicados.
Díjoles que algunos enemigos secretos de la revo-
lucion procuraban estraviar su patriotismo; que se
había querido declarar la república en estado crí-
tico, mientras que solo la monarquía y la aristo-
cracia estaban en agonia; que se empeñaban ea
desavenir á los franciscanos con los jacobinos, pero
que al contrario, debla!' componer una sola fami-
lia, hermanada por principios é intenciones; que
aquel provecto (le insurreccion, aquel velo tendido
sobre la declaraeion de los derechos, regocijaban á
los aristócratas; y que la víspera, imitando aquel
ejemplo, habian cubierto en sus tertulias la decla-
racion de los derechos; y asi para no llenar de sa-


FRANCESA. 475


tisfaccion al enemigo coman, debian apresurarse á
descubrir el código sagrado de la naturaleza. Los.
franciscanos quedaron arrollados, aunque balda.
entre ellos crecido número de subalternos de Ron.-


manifestáronse arrepentidos, quitaron laebotte;
gasa tendida sobre la declaracion de los derechos.
nc -y se la entregaron á Collot encargándole que ase-
gurase a los j acobinos, questempre caminarran por
la misma senda.


Collot-d' lierbois fué á anunciar á los jacobinos
su victoria sobre los franciscanos y ultra-revolu-
cionarios Yacian, pues, los conjurados en completo
abandono, sin quedarles mas arbiti io que el de un
golpe de mano , que como hemos dicho , era casi
'imposib le. La junta de salvacion pública resolvió
evitar todo movimiento por aquella parte, pren-
diendo a los principales autores, y enviándoles al
momento al tribunal revolucionario. Mandó á Foil-
quier que indagase los hechos de que se podia
componer la conspiracion , y de disponer en se-
guida un auto de acusackm. Saint-Just, quedó al
'Mismo tiempo encargado de presentar un informe
á la Convencion. contra las facciones reunidas que
amenazaban á la tranquilidad del Estado.


El 23 de ventoso (1 3 de marzo), presentó Saint-
Just su i nforme, y segun el sistema adoptado, pre-
sentó siempre al estrangcro dirigiendo á dos fac-
ciones. la una compuesta de Lombres sediciosos,.
incendiarios, ladrones, disfamadores y ateos , que.
trataban de acarrear el trastorno de la república
con su exageracion; y la otra compuesta de vicio-.
sos, agiotistas, concusionarios y prevaricadores,
los cuales seducidos con el atractivo de los delei-
tes, quedan enervar á la república y deshonrarla.




1


476
REVOLUCION


Dijo que una de estas facciones habla tornado la
iniciativa, intentando levantar el estandarte de la
rebelion; pero que iba á ser atajada, y que por
consiguiente acudia en demanda de un decreto de
muerte contra aquellos que habían meditado el
trastorno de los poderes, maquinado la corrupcion,
del espíritu público, y de las costumbres republi-
canas , entorpecido la llegada de los abastos, y
contribuido de cualquier modo al pian tramad
por el estrangero. Luego añadió Saint-Just , que
desde aquel instante se debla PONER AL Minr.N
DEL UTA, LA JUSTICIA, LA PROVIDAD, Y TODAS LAS VIR-
TUDES REPUBLICANAS.


En este informe, escrito con una violencia fa-
natica, estaban todas las facciones igualmente ame-
nazadas; pero claramente el blanco


.
para los tiros


del tribunal revolucionario; eran los conspiradores
ult ra-revolucionarios, como Ronsin, Vincent, He-
bert, etc., r los corrompidos Chabot, Bazire. Fa-
bre y Juliú, fraguadores del falso decreto. Guar-
dalyise una siniestra reticencia con los que llama-
ba Saín t-J us t indulgentes y moderados.


E la tarde del mismo dia, dirígense Robespier-
re y Couthon a los jacobinos, y entrambos son cu-
Me-dos de aplausos. Los rodean , les dan el para-
bien del restablecimiento de su salud, y prometen
á Robespierre un afecto sin limites. Pide para el
dia siguiente una sesion estraordinaria , á fin de
aclarar el misterio de la descubierta conspiracion.
Acuérdase la sesion, y no es menos grande el afán
del Ayuntamiento , pues á, propuesta del mismo
Chaumette, se pide el informe que Saint-Just ha-
bia pronunciado en la Convencion, y envía á la
imprenta de la república por un ejemplar para


FRANCESA. 477


pedo Todo se somete con docilidad á la autoridad
triunfadora de la junta de salvacion pública. En
aquella noche del 23 al 24, Fouquier-Tin y ille, hace
arrestar á Ilebert, á Vincent, a llonsin, á Momo-
ro y á Mazuel, uno de los oficiales de Ronsin , y
por- último al banquero estrangero Kock, agiotista
ultra-revolucionario, con quien Rebert , Ronsin y
Vincent comían frecuentemente, y formaban todos
suncp,


proyectos. Dee este modo la junta tenia dosusbanqueros estrangeros; para persuadir á todos,
que ambas facciones se movian á impulsos de la
coalicion. El baron de Batz debia servir para pro-
bar este hecho contra Chabot, Julien Fabre, y
contra todos los corrompidos y moderados, mien-
tras que Kock suministrarla la misma apariencia
de prueba contra Vincent, Ronsin , 1Iebert y los
ultra-revolucionarios.


Los delatados se dejaron prender sin resis-
tencia , y se enviaron el dia siguiente al Luxem-
burgo. Los presos acudieron gustosos para ver
entrar á aquellos furibundos, que tanto les hablan
atemorizado con la amenaza de un nuevo setiem-
bre. Ronsin manifestó mucha entereza é indiferen-
cia, el cobarde Hebert estaba abatido y exánime,
Momoro consternado, y Vincent con convulsio-
nes. La noticia de estas prisiones se esparció al
momento por Paris, y produjo una genera! alegría.
Por desgracia añadian que no habla acabado , y
que iba á atacar á los hombres de todos los parti-
dos. Repitióse lo mismo en la sesion estraordioa-
ria de los jacobinos; y despues que cada cual hu-
bo referido lo que sabia de la conspiraciou, de sus
autores, y (le sus proyectos, se añadió que ademas
saldrian á la luz todas las tramas, y que se daría




119


4.78


REVOLUCEON


un informe acerca de otros hombres que los per-
-seguidos en aquel momento.


La secretaría de la guerra, el ejército revolu-cionario y los franciscanos acababan de ser ofen-
didos en fas personas de Vincent, Ronsin, Debed,
Mazuel Momoro y consocios. Querianse taro_
bien ensañar contra el A y untamiento, y no se ha-
blaba de otra cosa que de' la dignidad del gran juez
que estaba reservada para Pache ; pero se sabia
muy bien que era incapaz de mezclarse en una
conspiracion. Conociase su respeto hácia las auto-
ridades, su predominio con el pueblo, y no se qui-
so arrollarle con los otros , prefiriendo


.
arrestar á


Chaumette, que no era tan arrojado ni tan peligro-
so como Pache , pero que por su vanidad y sus
desvaríos era autor de las determinaciones mas im-
prudentes del A yuntamiento, y uno de los após-
toles mas celosos del culto de la Razon. Prendie-
ron, pues, á Chaumette, y lo enviaron al Luxem-
burgo con el obispo Cobel, autor de la imponente
escena de la abjuración , y con Anacarsis Clootz,
•eacluido va de los jacobinos y de la Convencion,
por su origen estrangero, su nobleza, su fortuna, su
república universal y su ateísmo.


Llegado Chaurnette al Luxemburgo, corrieron
el lbs sospechosos y le abrumaron á sarcasmos.


El desgraciado, á pesar de su tendencia á la decla-
macion, no tenia ni la audacia de Ronsin , ni los
arrebatos de Vincent. Sus cabellos lacios v sus
trémulas miradas le daban las apariencias


. de un
misionero, habiéalolo sido verdaderamente del nue-
vo culto. Recordabanle sus requisitorias contra
las rameras, contra los aristócratas , contra el
hambre y contra los sospechosos. Un preso inch-


FRANCESA. 479


liándose le dijo:—Filósofo Anaxágoras, yo soy sos-
pechoso, t


ú


eres sospechoso, nosotros somos sospecho-
`ss » Chaumette se escusó con un tono rendido y
trémulo : pero desde aquel momento no se atrevióá salir de su celdilla, ui á presentarse en el patio
de


iDosesPprteiess"j e haber inundado arrestar la junta á
estos desdichados, hizo redactar por la de seguri-
dad general el auto de acusacion c. ntra Chabot,
Bazire, Delaunay, Julien de 'rotosa y Fabre. Acu-
sados los cinco, pasaron al tribunal revolucionario,
y en aquel momento se supo que una emigrada,
perseguida por una junta revolucionaria, 1-labia en-
contrado asilo en casa de Ilerault-Sechelles. Este
diputado muy conocido va por su colosal fortuna,
por su noble alcurnia, su gallarda figura, su inge-
nio y finos modales, que era amigo de Danton, de
Camilo Desmoulius, de Proli, y que aun él mis-
mo se asombraba al verse entre las filas de aque-
llos terribles revolucionarios, se 'labia hecho sos-
pechoso, sin que nadie se acordase que él habia
sido el autor principal de la constitucion. Apresu-
rúse la junta a prenderlo, primero porque no gus-
taba de él, y luego para demostrar que castigaba
igualmente á los moderados cogidos eu una falta,
y que no seria mas indulgente con ellos que con
los lemas culpables. Asi es que los golpes de la
temible junta descargaban á un tiempo sobre los
hombres de todas clases, opinion y mérito.


El 1. 0 de germinal (20 de marzo), se entabló la
causa de una parte de los conspiradores. Juntaron-
se en la misma acusacion Ronsin, Vincent, [[e-
bert, Mornoro, Mantel, el banquero Kock, el jo-
ven holles Leclerc, hecho gefe de division en la.




480
RaVOLCCION


secretaría de Bouchotte, los llamados Anear v Du-
croquet, comisarios de abastos , algunos -otros
individuos del ejército revolucionario y de las ofi-
cinas de la guerra. Para continuar la suposicion
de complicidad entre la faccion ul tra-revoluciona-
ria y la estrangera, se confundió laminen la mis-
ma acusacion á Proli, Dubouison, Pereira y Des-fieux, que nunca habian tenido relaciou 'con los
demas acusados. Reservóse á Chamulle para fi-
gurar despues con Gobel y los demas autores de
las escenas del culto de la llazon: en fin, si Clootz,
que debia asociarse á estos últimos • se incorporó
con Proli, fué por su calidad de estrangero. Los
acusados eran diez y nueve , y Ronsin y Clootz
los mas firmes y atrevidos, el primero de los cua-
les dijo á sus compañeros : « ¿X qué traeis aqui
esos papeles y esos preparativos de defensa? ¿no
conocéis que este es un proceso político? Todos
seréis condenados , porque cuando debíais obrar,
perdisteis el tiempo charlando; ahora pues, sabed
morir. Por lo que á mí hace, os juro que no roe ve-
réis temblar; procurad hacer otro tanto.» Los mi-
serables lIebert y Momoro se lamentaban dicien-
do que estaba perdida la libertad.—«¿ Perdida la
libertad, esclamó Ronsin, porque algunos pobres
diablos van á perecer? La libertad es inmortal.
Nuestros enemigos sucumbirán despues de noso-
tros y la libertad les sobrevivirá á todos! r Como
no cesaban de acusarse unos á otros, Clootz les ex-
hortó para que no agravasen sus males con mútuas
recou yenciones, citándoles aquel famoso apólogo:


fe revais cate nuil que de mal consumé
C.áte á cale d' un puliere on m'ami( inhumé.


FRANCESA. 9/«.


La cita surtió su efecto, y dejaron de vitupe-
raTle sus desgracias. Clootz, lleno siempre de sus
epinióties filosóficas hasta el cadalso, persiguió
últimos restos de deismo que podia quedar eft
ellos, v no dejó de predicarles hasta el último mo-
mentol. naturaleza y la razon , con un ardiente
celó, é inconcebible menosprecio de la muerte.
Condujéro nles al tribunal en medio de un ifill~13'
geetio; y ya se ha visto por la relacion de su cope
dtitta á qué venia á reducirse su conspiracione
Clubistas de infame clase, intrigantes de oficina;
matones del ejército revolucionario , que tenitai
aquella exageracion propia de los inferitircs,
mo suelen hacer los encargados de ejecutar orde-
nes, que generalmente se escoden de lo que se le§
manda; aSi es que habiendo querido exagerar al
gobierne revolucionario hasta hacer de él una


.


simple comision militar , hablan querido la abo-
lición de la supersticion de los cultos, trocar losl
columbres republicanas en grosería, la libertad
del lenguaje en la mas asquerosa bajeza, y en fin,
convertir el receló v la severidad democrática res-
pecto de los hombres, en la difama, ion mas atroy.-
Baldones contra la Convencion y la junta, prOyet=
tos de gobierno en las inoeimles presentadas
los franciscanos y en las secciones, folletos
dos, una visita de Ronsin á las cárceles para inda-
gar si habia patriotas encerrados, como acababa dr5
estarlo el mismo, y en fin, algunas amenazas y /á
tentativa de un movimiento so pretesto de la esca-
sez, eran todas sus tramas. En una pa/abra, h~
en todo ello muchas faltas y hasta indecencias ptti.,
pian de la gnué baja; pero una conspiracion
fundamente urdida con el estrangero, eta emptC-e


nade:teca Popular. T. 111• 443




482 REVOLUCION
sa muy superior á los alcances de tales miserables
Era una pérfida suposicion de la junta, que el
fame Fouquicr-Tinville tuvo encargo de manifes-
tar al tribunal, y que este tuvo órden para a.dop-
tarla.


En él se alegaron aquellas palabras necias con
que Yincent y Itonsin se habian propasado contra
Le,gendre, comiendo con él en casa de Pache , con
objeta de demostrar que aquellas proposiciones
repetidas de que era preciso organizar el poder
ejecutivo , probaban la intencion de aniquilar la
representacion nacional y á la junta de salvacion
pública. Sus francachelas en casa del banquero
Kock. se citaron Como pruebas de su corresponden.
cia con el estrangero; y á estas se añadió la de las
cartas escritas de Paris á Lóndres, insertas en los
periódicos ingleses, anunciando segun la agitacion
que reinaba, movimientos que eran presumibles.
,astas cartas, digeron á los acusados, demuestran
vuestras confidencias con el estrangero , puesto
que él predice de antemano vuestras maquinacio-
Ales. La escasez que habian atribuido al gobierno
para sublevar al pueblo, se imputé á, ellos única-
mente; y pagando Fouquier una calumnia con otra,
les sostuvo que eran ellos la causa de la escasez,
haciendo,asaltar en los caminos á los carros por-
tadores de frutas y legumbres. Las municiones aco •
piadas en Paris para el ejército revolucionario, se
pretendió que eran preparativos para conspiracion,
la visita de Ronsin á las prisiones se dió como
prueba del proyecto de armar á los sospechosos y
de desencadenarlos en Paris. En fin, los escritos
esparcidos por los mercados, y el velo tendido so-
bre la declaracion de los derechos,se consideraron


FRANCESA. 483


como principio de la ejecucion, y Ilebert particu-
larmente quedó cubierto de infamia , no reconvi-
niéndole apenas sus actos políticos, ni por su dia-
rio, sino provándole sus antiguos robos de cami-
saS v pañuelos.


Pero dejemos aparte estas discusiones vergon-
zosas entre reos tan rateros, y un acusador mas
Fajo aun de quien se valia un gobierno terrible
para consumar los sacrificios que tenia dispuestos. -
Retraido en su elevada esfera, iba designando este
gobierno á los desdichados que le ponian algun
obstácu lo y trasmitía á su procurador general Fon-
quier el cuidado de cumplir con las formalidades
por medio de mentiras y patrañas. Si en medio de
aquella turba vil de víctimas; sacrificadas á la ne-
cesidad del sosiego público, merecen separarse al-
cunas, son aquellos desgraciados estrangeros Pro-
Ti Anacarsis Clootz, condenados como agentes'
dela coligacion. Proli, segun hemos dicho, cono-.
cia mu y bienlas tendencias de Bélgica, su patria,
y no podia menos de desaprobar la violencia igno-
rante de los jacobinos ea aquel pais, al paso que
hahia admirado el talento de Dumouriez, como lo
confesó en el tribunal. Su conocimiento de las
cortes estrangeras habia sido útil dos ó tres veces
á Lebrun, y lo confesó igualmente.—Tú has vitu-
nerado, le dijeron, el sistema revolucionario en
Bélgica. hascelebrado y admirado á Dumouriez, y
hassido amigo de Lebrun, luego eres agente de los
estrangeros.r.No se alegaron mas hechos. En cuanto
á Clootz, su república universal, su dogma de la
razon, sus cien mil libras de renta, y algunos es-
fuerzos empleados para poner en salvo á una emi-
grada, bastaron para convencerle. Al principiar el




484 REVOLUCION
tercer dia de los debates, el jurado se declaró su
ficientemente enterado, y condenó en globo á aq ue-llos intrigantes, embrollones y desdichados estran-
geros á la pena de muerte. Uno solo quedó absuel-
to, y fue el llamado Laboureau, quien en este
negocio había servido de espía á la junta de sal-
vacion pública. El 4 de jerminal (24 de marzo), á
las cuatro de la tarde fueron los reos conducidos
al suplicio; el gentío fué tan grande como en las
ejecuciones anteriores, pues se alquilaban sitios
en carros y mesas colocadas alrededor del cadalso
Ni itonsidni Clootz dieron muestra de la menor
flaqueza, pero llebert, confundido de vergüenza y
desalentado con el desprecio, no cuidaba de sobre-
ponerse á su cobardía; se desmayaba á cada ins-
tante; y el populacho, tan vil como él, seguía á la
fatal carreta, repitiendo el grito de los ciegos
revendedores: Está terriblemente colérico el Pudre
Duchesne.


Asi quedaron sacrificados éstos miserables á la
indispensable necesidad de plantear un gobierno
firme y denodado, y aqui la necesidad de órden y
obediencia no era uno de esos sofismas con los
cuales inmolan á sus víctimas los gobieinos. Toda
la Europa amenazaba á la Francia ; todos los dís-
colos intentaban apoderarse de /a autoridad y com-
prometian la salvacion con sus colindas. Era in-
dispensable que algunos hombres mas enérgicos
se apoderasen de esta autoridad contrastada, la
ejerciesen con esclusion de todos, y pudiesen em-
plearla para resistir á la Europa. Si queda algun
sentimiento, es ver emplear la mentira contra es-
tos menguados, es ver entre ellos á un hombre de
mi valor firme, como Ilonsin, á un loco inocente


FRANCESA.. 483


como
Clootz, y á un estrangero tal vez inteligente,


pero no conspirador, de relevante mérito, como el
desventurado


sufridoo los hebertistas l supli-
Apl). bPiar


cio, manifestaron suma alegría los indulgentes, y
digeron que no se equivocaron en delatar a Bebed,
á Rusia á Vincent, puesto que la junta de sal-
vaajo p1 1.-ilica y el tribunal revolucionario acaba-
ha de llevarlos al cadalso.—«¿De qué nos acusan?
decían. Ló único que hemos hecho ha sido paten-
tizar que estos facciosos intentaban trastornar
la república , destruir la Convencion nacional,
suplantar á la junta de salvacion pública, y aña-
dir el peligro de las guerras religiosas al de las
civiles, y acarrear una confusiou general. Esto es
precisamente lo que les han vituperado Saint-hist,
y Fouquier-Tinville enviándolos al suplicio. ¿En
qué podemos nosotros ser conspiradores y enemi-gos de la república?» Nada era mas justo que es-
tas v la junta opinaba exactamente
corno Danton, Camilo Desmoulins, Philipeaux y
Fahre acerca del peligro de esta turbulencia anár-
quica ; y la prueba es que ltobespierre, desde el
3 .1 de mayo habia estado defendiendo á Dslaton y
a Camilo, y acusando á los anarquistas. Pero lo
repetimos, ensañándose con estos últimos la junta
se esponja á pasar por moderada, y era necesario
que por otra parte desplegase el mayor rigor para
no comprometer su reputacion revolucionaria.
Opinando idénticamente como Danton y Camilo,
tenia que censurar sus opiniones, sacrificarlos en
sus discursos, y manifestar que no los protegía
mas que á los hebertistas. Saint-Just en su infor-
me contra ambas facciones, las /labia acusado igual-




486 REVOLUCION
mente, guardando un silencio amenazador respee_
to á. los 1:w/u/gentes. Coliot dijo en los jacobinos
que no estaba todo concluido, y que se preparaba
un informe contra otros individuos diferentes de
los presos. A estas amenazas se habla juntado el
arresto de lIerault-Sechelles, amigo de Danton ;
uno de los sugetos mas estimados de aquel tiempno".
Hechos semejantes no manifestaban una intencio
de ceder, y sin embargo por todas partes se decía
que la junta iba á retroceder, á suavizar el siste-
ma revolucionario, y á ensañarse contra los dogo-
Dadores de toda especie. Cuantos anhelaban este
retroceso á una politica mas clemente, los arres-
tados, y sus familias, en una palabra, todos los
ciudadanos tranquilos y perseguidos bajo el con-
cepto de indiferentes, se entregaron á esperanzas
indiscretas y dijeron con altanería que por Ultimo
íba á terminar el régimen de las leyes de sangre.
Bien pronto fue esta la opinion general, esparcién-
dose por los departamentos, y en especial hácia el
Ródano, donde hacia meses se estaban ejerciendo
venganzas espantosas, y en donde Ronsiu habia
causado tanto temor. Respiróse en Lyon por un
momento, y va se atrevianá presentar la cara á. los
opresores, como diciéndoles que sus crueldades
iban á terminar. A estos rumores, á estas esperan-
zas de la clase media y sosegada, se indignaron
los patriotas. Los jacobinos de Lyon escribieron á
los de Paris que los aristócratas levantaban la ca-
beza, que muy pronto no se les podría tolerar y
que si no enviaban fuerzas y ausilios, se verian
obligados á suicidarse como el patriota Gaillard, que
se die de puñaladas en el primer encarcelamiento
de Ronsin.




FRANCESA. 481


« IteleidodijoRobespierreenlosja cobin o s , alga-
«nas cartas de. los patriotas lyoncses; todas mai\ i-
«fiesta n la misma desesperacion, v si cuanto antes
«no se acude á remediar sus hallarán
«alivio mas que en la receta de Caton y de Gai-
«llard. La faccion pérfida, que afectando un patrio-
dismo estravagante, intentaba sacrificar á. los pa-
triotas, ha sido esterminada , pero poco importa á


«los estrangeros en tanto que tengan otra. Si He-
«bert hubiera triunfado, hubiera sido destruida
«la Convencion, la república hubiera quedado su -
«mugida en un profundo caos y satisfecha latira-
nía; paro con los moderados, pierde su energia la


«Convencion, quedan impunes los crímenes de la
«aristocracia, y triunfan los tiranos. El estrangero
«espera tanto en una faccion como en otra, y tiene
«que asalariarlas á todas sin fijarse en ninguna.
Une le importa que Debe rt espire en el cadalso,'
«si le quedan traidores de otra especie para Ile-
«var á cabo sus proyectos? Nada, pues, habeis he-
«cho, interin os quede una faccion por destruir, y
«la Convencion esta resuelta á sacrificarlas todas
«hasta la ultima.»


Dc esta manera habla conocido la junta la ne-
cesidad de purificarse de las reconvenciones de
modcraciou, por medio de un nuevo sacrificio. Ro -
bespierre habla defendido a Danton, cuando una
faccion osada venia á descargar á su lado sobre
Uno de los mas afamados patriotas. La política en-
tonces, el peligro comun, todo le incitaba á de-
fender á su antiguo compañero; pero hoy no exis-
tia ya esta faccion atrevida. Defendiendo por mas
tiempo á su colega rebajado en la opinion del pue-
blo, se comprometia él mismo; y ademas, la con-




k$8
REVOLUCION


494a de Danton debla despertar muchas
refl exio-nes en su alma envidiosa. ¿Qué hacia Danton lejos


de "opiata? Rodeado de 1 > bilipeaux y de C a milo;Ipesmoulins
'


parecía como el incitador y el candi_:1 de aquella nueva oposicion, que perseguía algobierno coa censuras y escarnios amargos. hacia
,1:ígiin tiempo que sentado frentede aquella tribuna


.á ;bode iban á descollar los miembros de la junta,
Inanifestaba Danton cierto aire de desprecio y ;de
Anertaza a un tiempo. Su ademan, sus e spresia-les repetidas de boca en boca,. y sus enlaces, es-taba probando que despues de haberse aislado
del gobierno, se habia constituido en censor, que-dan:lose a uu lado como para atacarle eonsu grao-41:5 ennibradia hay mas: aunque ya sin populari-dad, gozaba sin embargo Danton de aria reputacion
de andoeia, y de genio político en sumo oado.Sic,,.j/icado una vez, no quedaba un gran nombre(nena de la junta; y en ella solo habia,


repula-
xiones secundarias, como Saint-Sust. Couthoo y


Herbois. Consintiendo en este sacri-Ocio , destruía Robespierre con el znismo golpeá su rival, devolvía al gobierno su re putactonde :energía, y robustecía principalmente su opi-
nido de ,rirtud, atacando á un hombre acusado
de haber querido el dinero y los deleites; hallaba-


.se ademas comprometido á este sacrificio por todossils compañeros, mas celosos todavía de D41,(41,que él mismo. No ignoraban Gouthon y Collot-d'
llorbois los desprecios que debían al tan célebre
tribual); Billaud, frío, rastrero y sanguinario, h-
ilaba en él alguna cosa de grande y dominante; y
:Saint-3'1,1st, dogmático austero y orgolloso, era an-
tipático á un revolucionario ejecutivo, generoso y


FRANCESA. 489


franco, y veiaque Muerto Danton, quedaba el segun-
du personage de la república. Todossabian cofia, que
panton, en su proyecto de renovar la junta, creía
no deber conservar sino á Rohespierre. Rodearon,
pues, á este, y no tuvieron que hacer grandes es-
fuerzos para arrancarle una determinacion tan plá-
cida á su orgullo. No se saben las explicaciones queprodujo esta resolucion , ni el d ia en q lie se
acordo ; pero de repente se hicieron misteriosos y
amenazadores. Ya no se habló mas de sus proyee:
os, pues en laf.,onveacion y en los jacobinos
guardaron un profundosilencio. Rumoressiniestros
ornan empero, diciéndose que Danton, Camilo,
Philipeaus. y Lacroix. iban 0. ser inmolados á la
autoridad de sus cóleras. Los amigos comunes de
Danton y de Rohespierre, sobresaltados con estas
voces, y viendo que despues de un acto semejante
no habia una sola cabeza que pudiese estar segura.y que el mismo Robespierre no debía vivir tran-
quilo , intentaron amistar á Robespierre y á Dan-ton, y los obligaron á esplicarse. Encerrado Robes-
piare en un obstinado silencio, se desentendió de
toda propuesta, guardando una reserva feroz. ál
hablarle de la antigua amistad que habia maniks-
tado á Danton, respondió hipócritamente que na-
da podia en pro ni en contra desu compañero, que
la justicia estaba presente para defender á la ino-
cencia, que en cuanto á él. su vida entera habia si-
do un sacrifi:io continuo de sus afectos á la patria
y que si su amigo era culpable, tambiea le sacrifi-
carla á su pesar, como e todos los demos ante el
altar de la república.


Desde luego se conoció que la cosa estaba de-
cida que el hipócrita rival no quería comprometer-




1
490 BaVOLUCION


se por su amigo, y que se reservaba la libertad de
entregarlo á sus compañeros. Los rumores de nue-
vos arrestos iban adquiriendo mas consistencia;
los amigos de Danton le estrechaban para que sa-
liese de su especie de letargo, arrojara su pereza,


descollase al fin con aquella frente revoluciona-
ria que nunca se había mostrado inútilmente en la
borrasca. «Lo sé, decía Danton, tratan de pren-




derme ! pero no, añadia, no se atreverán!
»


Ademas ¿qué podía hacer? huir era imposible.
¿Qué pais querria dar asilo á revolucionario tan
formidable? ¿Iría á autorizar con su huida todas las
calumnias de sus enemigos? Fuera de esto él ama-
ba mucho á su pais y solia decir que no se llevaba la
patria en la suela de los zapatos. Por otra parte,
permaneciendo en Francia, pocos arbitrios le que-
daban de que echar mano. Los franciscanos per-
tenecian é los ultra-revolucionarios, y los jacobinos
á Robespierre: la Convencion estaba trémula ; ¿en
quién debia apo y arse?... Esto es lo que no han
considerado los que habiendo visto á aquel hom-
bre tan poderoso incendiar el trono en el 10 de
agosto, v sublevar al pueblo contralor estrangeros,
no han podido concebir cómo cayó sin resistencia.
El númen revolucionario no consiste en rehacer
una popularidad perdida, en crear fuerzas que no
existen, sino en dirigir con osadía los afectos de
un pueblo cuando uno participa de ellos. La gene-
rosidad de Danton y el desvío de los negocios le
habian quitado casi el favor popular, ó por lo me-
nos no le habian dejado bastante para derribar á la
autoridad reinante. En esta conviccion de su im-
potencia esperaba y repetía: No se atreverán! Era
creíble que ante un nombre tan grande y de servi-


FRANCESA. 491
cros tan eminentes titubearian sus contrarios ;
con esta retlexion vol v ia á su pereza é indiferencia,
propia de los seres fuertes, que esperan el peligro,
sin azorarse mucho para libertarse de él.


Continuaba siempre la junta guardando el ma-
y or silencio, y corrían y se esparcian rumores si-
niestros. A. los seis días de la muerte de llebert,
esto es, el 9 de germinal, de repente, los hombres
apacibles indiscretamente alentados , viendo su-
cumbir el partido de los frenéticos , principian á
decir que muy pronto se verian tambien libres de
los dos santos, Marat v Chalier, y que se han ha-
llado en sus vidas motivos para transformarlos tau
pronto corno á Bebed, de grandes patriotas en hom-
bres infames. Este rumor, enlazado con la idea de
uu movimiento retrógrado , se propaga con una
rapidez singular, oyéndose repetir por todas par-
tes , que los bustos de Marat y de Chalier van á.
destrozarse. El torpe Legendre delata estos rumo-
res á la Convencion y á los jacobinos, como pro-
testando en nombre de sus amigos los moderados
contra provecto semejante.—«Tranquilizaos, es-
«clama Collot en los jacobinos, semejantes hablillas
«quedarán desmentidas. Hemos lanzado el rayo
«contra los hombres infames que engañaban al
«pueblo, les hemos arrancado la máscara, y no son
«los únicos ! &n'anearemos todas las máscaras
«posibles ; no se figuren los indulgentes que hemos
«peleado por ellos, y que por ellos hemos celebrado
«aqui, esclarecidas sesiones! Pronto los vamos á.
«desengañar. .»


El dia siguiente con efecto , l 0 de germinal
(31 de marzo), la junta de salvacion pública llama
á su seno á la de seguridad general, y para dar




499
REVOLUCION


mas autoridad á sus providencias, convoca tambiená la de iegislai:ion. Luego que estuvieron reunidoslos vocales , toma Saint-Just la palabra, y en uno
de aquellos informes pérfidos y violentos que con
tanta destreza sabia redactar, delata á Danton,
Desmoulins. Philipeaux y Lacroix, y propone su
arresto. Trémulos y aterrados los individuos de las
otras dos juntas , no se atreven á resistir , y creen
alejar el peligro de su persona co n formando:Se. lin-
nónese el mayor silencio , y en la noche del
;II de germinal , quedan presos los cuatro de re-
pente, y los llevan al Luxemburgo.


Corriendo la voz por Paris desde por la mañana,
habla causado una especie de estupor. Reúneme
los miembros de la Convencion y guardan un silen-
cio lleno de espanto. La junta que siempre se ha-.
cia esperar, y tenia va toda la insolencia del poder,
aun no habia llegado. Legendre, que no tenia bas-
tante importancia para ser preso con sus amigos,
se apresura a torrar la palabra , y dice: «eluda-
«danos, cuatro miembros de esta Asamblea han
«sido presos esta noche ; sé que uno de ellos es
«Danton , ignoro el nombre de los demás; pero
«cualesquiera que sean, pido que se les oiga en la
«barra. Ciudadanos, lo declaro : conceptúo á Dan-
«ton tan puro como yo mismo, y no creo que nadie
«tenga que tacharme ; no atacaré á ningun indivi-
«duo de las juntas de sal vacion .pública y de segu-
«ridad general , pero tengo derecho para temer
«que enconos particulares, é individuales pasiones,
«priven á la libertad de los varones que la han he-
«cho los ma yores v mas útiles servicios. El hombre
«que en setiembre de 92 , salvó la Francia con su
«energía , es acreedor á que se le oiga, y debe te-


FRAYCESA. 493


« ner la facultad de esplicarse cuando le acusan de
haber hecho traicion á la patria.»


Proporcio nar a Danton la facultad de hablar en
la Asamble a era el n.ejor medio para salvarle ydesenmascarar á sus contrarios. Muchos individuos
opinaban que se le oyese; pero e aquel momento


,
adelantándose Robespierre á la ju


n
nta, sube á la tri-


1
buna y con un tono colérico y amenazador habla en
estos términos: «Al ver la turbacion desconocida
(( po • tanto tiempo que reina ahora en esta Asam-
blea, y la agitacion que ha causado el preopinan-


«te, se echa de ver muy bien que hay aquí un
«grande interés , y que se trata de saber si algu--


individuos . •«nos iv duos han de prevalecer hoy contra su
«patria. Pero ¿cómo podeis olvidar vuestros prin-
cipios hasta el punto de conceder hoy á ciertos


«individuos lo que hace poco rehusasteis á Chabot,
«á Delaunay y á labre c.rEglantine? ¿á qué viene
«esa diferencia en favor de algunos sugetos? ¿qué
«me importan á mi los elogios que se den á él
«sus amigos?... Una continuada y grande esperien-
«cia nos ha enseñado á que desconfiemos de estas
«alabanzas, y ya no se trata de saber si un hombre
«ha cometido tal ó cual acto patriótico, sino de cual
«ha sido toda su carrera.


«Legendre parece que ignora los nombres de
«los presos , pero toda la Convencion los conoce.
«Su amigo Lacroix es uno de ellos; ¿ por qué apa-
«renta ignorarlo? Porque sabe muy bien que no se
«puede defender á Lacroix sin de:svergtienza. .11a
«hablado de Danton. porque cree que este nombre
«sin duda lleva consigo un privilegio... no, no que-
«reinos prerogativas, no queremos idolos!...»


A estas últimas palabras, estallan aplausos a"-




491 REVOLUCION
merosos, y los cobardes , temblando en aquel mo-
mento ante uu ídolo , celebran sin embargo la oai_
da de aquel que no es ya temible. Continúa Ro_ 11W
bespierre «¿En qué es superior Danton á Lafa-
«yette, á Dumouriez, á Fabre, á Chabot v á lIebert?
«Qué se dirá de él, que no pueda aplicarse á aque:
«Hos? Sin embargo, los habeis contemplado? Os
«hablan del despotismo de las juntas , como si la
«confianza que el pueblo os ha conferidoá ellas.
«les habeis traspasado, no fuese un seguró


.
garante


«de su patriotismo. Se aparentan temores ; garante
lo


«digo, el que en este momento tiemble es culpable,
«porque la inocencia jamás teme á la vigilancia
«pública.»


Aqui resuenan nuevos aplausos de los mismos
cobardes que tiemblan , y quieren probar que no
tienen miedo. «A mi tambien, añade Robespierre,
«han intentado infundirme temores. han querido
«hacerme creer que al tocar á Danton , podía el
«peligro llegar hasta mí. Me han escrito; los ami-
«gos de Danton me han enviado cartas, han creido
«seducirme con sus discursos , han creido que el
«recuerdo de un enlace antiguo, que una fé invete-
rada en falsas virtudes me determinarían á. aflojar


«en mi celo, y mi pasion por la libertad. Pues bien,
«declaro que si los peligros de Danton habian de
«venir á parar á mí , esta consideracion no me
«detendría un instante. Aquí es donde necesitamos
«todos al gun valor y magnanimidad. Las almas
«vulgares, ó los hombres culpables, temen siempre
«ver caer á sus semejantes , porque no teniendo
«ante sí una barrera de otros culpables , quedan
«expuestos al resplandor de la verdad; pero si exis-
ten almas vulgares tambien las hay heróicas en


FILINCESA. 495
«esta Asamblea., y sabrán arrostrar todos los ter-
«rores infundados. Por Otra parte , el número de
«los culpables no es crecido ; el crimen ha hallado
«pocos partidarios entre nosotros , y derribando
« primas cabezas, quedará la patria libertada.»


Sabia adquirido Robespierre toda la seguridad
y destreza necesaria para decir cuanto queda , y
nunca se mostró tan hábil v tan pérfido como en
esta ocasion. Hablar del sacrificio que hacia aban-
donando á Danton, hacer de ello un mérito , entrar
á participar del peligro si lo hahia , y tranquilizar
á los cobardes hablando del reducido número de
los culpables , era el colmo de la hipocresía y de
la astucia. Asi es que todos sus compañeros deci-
dieron por unanimidad, que los cuatro diputados
presos en la noche anterior , no serian oídos en la
Convencion. Llegó en aquel momento Saint-Just,


leyó su informe en el cual se desencadenaba con-
tra las víctimas, porque á la sutileza necesaria pa-
ra disfrazar los hechos, dándoles ocasignilicacion
que no tenian , reunia una violencia y una fuerza
estraordinaria de estilo. Jamás habla sido ni tan
horrorosamente persuasivo, ni tan falso; pues por
grande que fuese su ódio , no porfia convencerle
de cuanto habla espresado. Despues de haber ca-
lumniado estensamente á Philipeaux á Camilo
Desmoulins, á Herault-Sechelles, y acusado á La-
croix, llega por fina Danton , é inventa los hechos
mas falsos, ó desfigura denma manera atroz los va
conocidos. Segun él, Danton, avaro, perezoso, em-
bustero y aun cobarde, se vendió á Mirabeau, des-
pues á los Lameths, y redactó con Brissot la peti-
cion que produjo el tiroteo del Campo de Marte,
no para derribar el sólio , sino para fusilar á los




496
REYOLUC1ON


mejores ciudadanos: Despues se fué impúnemente
á descansar, y á devorar en Arcis su r-Auhe elfruto de sus perfidias. Ocultóse el 10 de agosto y
reapareció para hacerse ministro; entonces se
con el partido de Orleans, é hizo nombrar á este


-yFabre para la diputacion. Ligado con Dumouriez'
no teniendo á los girondinos sino un ódio afectado'
y sabiendo siempre entenderse con ellos, estuvo
enteramente opuesto al 31 de mayo, y quiso hacer
arrestar á Heuriot. Cuando Dumouriez, Orleaus
los girondiuos fueron castigados, supo avenirse con
el partido que quería restablecer á Luis XVII. To.
mando dinero de todas manos de Orleans, de los
Borbones, y del estrangero, comiende con. los ban-
queros y los aristócratas, mezclado en todas las
intrigas, pródigo de esperanza con todos los parti-
dos, en fin, verdadero Catilina, codicioso, disoluto,
perezoso, y corruptor de las costumbres públicas,
fue á sepultarse por última vez en A rcis-sur-Aube,
para regalarse con sus rapiñas. Ultimar»ente, de
vuelta á la capital, se habia puesto en relacion di-
recta con todos los enemigos del Estado, con liebert
^P


consortes, por el vínculo comun del estrangero
ara atacar á la junta, y á los sugetos que la Con -•


vencion eabia revestido con su confianza.
A continuacion de esté ¡Riel') informe, la Con-


vencion decretó la acusacion de Danton, Camilo
Desinoulias, Philipeaux , Herdult-Sechelles y La-
croix.


Estos desventurados habian sido conducidos al
Luxemburgo, y Lacroix (tecla á Danton: ¡Prender.
nos! ;á nosotros! ¡jamás lo hubiera soñadol—aa-:
más lo hubiera soñado? respondió Danton; pues yo
lo sabia porque me lo habían avisedo. ¡Con que lo


FRANCESA. 497
sabias, esclamó Lacroix, y no te has movido! ¡lié
alió el efecto de tu acostumbrada pereza; ella 1105
ea perdido!—Yo no creia, respondió Danton, quejamas se atreviesen á ejecutar su proyecto.


Todos los presos acudieron en tropel al postigo
para mirar al célebre Danton y á aquel interesante
Camilo que habla hecho relucir un poco de espe-
ranza en los calabozos. Danton estaba, corno siem-
pre , sosegado , arrogante y aun festivo ; Camilo
atónito y desconsolado; Philipeaux , conmovido y
sublevado por el peligro; Ile,rault-Sechellesque
les habla precedido al Luxemburgo algunos 'dial,
corrió al encuentro de sus amigos , y los abrazó


«Cuando los hombres, dijo Danton,
liaecgernemtoenItteer.ras , es menester reirse de ellos.»—Despues, viendo á Tomas Payne, le dijo:—Lo que
tii has hecho para la dicha y la libertad de tu pais,
he intentado y o en vano hacerlo con el mio; no he.
sido tan dichoso, pero tampoco mas culpable.....
me enyian al cadalso, pues bien, amigo, es me-
nester ir allá alegremente.


El dia siguiente 12, se envió el acta de acusa-
cien al Luxemburgo, Y los acusados fueron trasla-
dados á la Consergería, para pasar de allí al tribu-
nal revolucionario. Enfureciese Camilo al leer
aquella acta llena de odiosas mentiras; serenóse
luego, y dijo con desconsuelo: «Voy al cadalso por
haber derramado algunas lágrimas sobre la suerte
de tantos desventurados; mi único pesar al morir
es no haber podido serles provechoso.»—Todos
los presos, cualquiera que fuese su gerarquía
opinion, le manifestaban el mas vivo interés, y eran
ardientes los votos de todos en su favor. Phili-
peaux dijo algunas palabras acerca de su muger,


Dib/ioleca popular. T. 464




4-98
REVOLUCION


y-permaneció tranquilo y sereno. flerault-Seehe
-Hes conservó aquella gracia de espíritu y aquellas


maneras que ledistinguian aun entre los individuosde su rango; abrazó á su fiel criado que le habia
fimguido.al Luxemburgo, y que no pudiendo acom-
pañarle á laaConSergería, lo. estuvo consolando y
alentando. Trasladaron al mismo tiempo á l'abre
Chabot, Bazire y Delaunay, á quienes intentaban'
sentenciar juntamente con Danton para manchar su
tausa con apariencias de complicidad con los -fal-
sarios. Falue estaba enfermo y casi moribundo.
Chabota que desde el fondo de su prision habla es-
Itado escribiendo á Robespierre, é implorándole
,con las ,mas bajas lisonjas, sin conseguir conmo-
-verle, miraba ya su muerte segura, y la vergüen-
rza no menos cierta para él que el cadalso; entonces
.quiso envenenarse. Tragó en efecto sublimado cor-


•OSiVO, pero el dolor haciéndole prorumpir en ala-
.conlesó su intento, aceptó auxilios, y fue


trasladado tan enfermo como Fabrc.:a la Conserge
ría. Un sentimiento un poco mas noble pareció
animarle medio de sus tormentos, v-sintio amar-


'q
gamente , haber comprometido á su amigo Bazire,


ue . ninguna parte había tenido en el crimen. «Ba,-
-zire! eselarnaba, mi pobre Bazirel ¿qué has he-
:ato -tú?»


Los reos inspiraron en la Consergería. a misma
:curiosidad que en el Luxemburgo. Ocuparon el
-mismo calabozo de los girondinos, y Danton habló
con la misma energía: «Hoy hace años, dijo, que
tico instituir el tribunal revolucionario; pido por


ilo perdon á. Dios y á los hombres. Mi objeto era
-impedir un nuevo setiembre, y no establecer un
Azote contra la humanidad.»—Volviendp luego a


FRANCESA. á-99


o desprecio para con sus compañeros que le asesi-
naban, dijo: Ess hermanos de Cain nada enlen-
den de gobiermyo todo lo dejo en un desórdeu


i
es-


pantoso ..... »—Eutonces empleó para caracteri-
zar la impotencia del paralítico Couthon y del co-barde Robespierre, espresiones obscenas, pero ori-
ginales, que denotaban una jovialidad singular. Un
solo instante manifestó un ligero pesar por haber
tomado parte en la revolucion.—<, M as valdria, di-


jo, ser un pobre pescador, que gobernar á los hom-bres!» Esa fue la única palabra que pronunció de
11911,lacgié:iexr:e. quedó atónito -al ver en los calabo-
zos el número é infeliz estado de los presos. «¡Qué!
le dijeron, ¿las carretas cargadas de víctimas, no
As estaban anunciando lo que pasaba en Paris?» La
admiracion de Lacroix era sincera, y sirve de lec-
cioa para los hombres, que siempre en pos de un
objeto político, no paran bastante su atencion en
los sufrimientos. individuales de las víctimas, y
aparentan no creerlos, ó no los creen porque no
los ven.Al otro dia, 13 de germinal, fueron conducidos
los acusados al tribunal en número de quince. Ra-
bian reunido á los cinco caudillos moderados Dan-
ton, llerault-Sechelles, Camilo, Philipeaux y La-
croix; los cuatro acusados por falsarios, Chabot,
Bazire, Delaunav y Fabre-d' Eglantine, los dos
cuñados de Chabot, Junio y Manu-el 'rey, el pro-
veedor d' Espagnac, el desventurado Westermann
acusado (ie terciar en los cohechos y tramas de
Danton; y en lin, dos estrangeros amigos de los
reos, el español Guzinan, y el . dinamarqués Diede-
richs. El objeto de la junta al hacer esta amalgama.




500 REVOLUCION
era confundir á los moderados con los corrompido
y los estrangeros, para probar que la moderado
provenia a un tiempo de falta de virtudes republica-
nas, y de la seduccion de los estraugeros. Inmensa
era la multitud que acudió para ver á los reos


' yalgun asomo de aquel interés que habla inspirado-
Danton, se despertó a su presencia. Fouquier-T in-
ville, los jueces y los jurados, todos los rev olucio-
narios subalternos sacados de la nada por su mano
poderosa, estaban cortados en su presencia: su
tranquilidad y su orgullo les intimidaba, y mas bien
parecia el fiscal que el reo. El presidente Hermann
y Fouquier-Tinville, en vez de sortear á los jura-
dos, como espresaba la ley, los entresacaron, y
tomaron los que ellos llamaban los 9nachuclios. En:
tablóse el interrogatorio, y cuando se dirigieron á
Danton con las preguntas de costumbre sobre su
edaddomicilio, respondió con altanería que tenia
treinta' y cuatro años, que su nombre estada luego
en el pa. nteon y él en la nada. Camilo respondió
que tenia treinta y tres años, la edad del descami-
sado Jesucristo cuando murió. Bazire tenia veinte y
nueve años, Herault-Sechelles y Philipeaux tenian
cada uno treinta y cuatro. Asi es que el talento, el
valor, el patriotismo y la juventud, todo se hallaba
reunido en este nuevo holocausto como en el de
los girondinos.


Danton, Herault-Seehelles y los otros
se quejaron de que su causa estuviese confundida
con la de muchos falsarios; pero se pasó de largo.
Se examinó al pronto la acusacion contra Chabot,
Bazire, Delauna y y Fabre-d' Eglantine. Chabot
insistió en su sistema, y sostuvo que no habia to-
mado parte Q11 la conspiracion de los agiotistas si-


FRANCESA. 504


no para descubrirla. la nadie persuadió, por ser es-
t raño que al entrar en ella no lo participara secre-
tamente á algun individuo de las juntas. y que la
descubrie,se tan tarde, teniendo el dinero en su po-
der. Delito nay quedó enteramente convicto. Fahre


pesar de su mañosa defensa, cifrada en decir que
al multiplicar las raspaduras en la copia del decre-
to, habiaCreid0 no raspar mas que un proyecto, no
tuvo i nada que contestar á Cambon, cuya desinte-
reqada y franca declarador' era concluyente. Pro-
bó. con efecto á Fabre que las minutas de decretos
nunca se firmaban, que la copia que habla raspado
lo estaba por todos los miembros de la junta de los
ci nco: y que por consiguiente no habia podido
creer que raspase un mero provecto, Bazire, cuya
complicidad se reducia á la reserva, apenas (lié
escuchad o en su defensa, .y quedó igualado con los
otros por el tribunal. Pasaron luego á d' Espag-
nac, á quien se acusaba de haber corrompido á in-
flen de 'rotosa para que apo yase sus contratas, y
por haber tomado parte en la intriga de la compa-
ñia de Indias. Aqui las cartas probaban los hechos
y toda la agudeza de d' Espagnac no sirvió de na-
da contra esta prueba. Preguntaron en seguida á
lierault-Sechelles; Bazire quedó declarado reo co-
mo amigo de Chabot, y I lerault lo fue por íntimo
de Bazire, y haber tenido algun conocimiento
por él en la intriga de los agiotistas, por haber fa-
vorecido á una emigrada, por haber sido amigo de
los moderados, y por haber hecho suponer con su
afabilidad, su gracejo, su fortuna v sus pesares
mal disfrazados, que era tambien moderado. Des-
pues de llerault, tocó la vez á Danton, v un silencio
profundo reinó ea la junta al levantarse para to-




502 REVOLUCION!
mar la palabra.—«Danton, le dijo el presidente.
la Convencion os acusa de haber conspirado con
Mirabe.au, con Dumouriez, con Orleans, con los
girondinos, con el estrangero v con la faccion que
intenta restablecer á Luis XVII.» «Mi voz, res_
pondió Danton con un metal imponente, mi voz quo
tantas veces se ha dejado oir para defenderla cau-
sa del pueblo, 116 tendrá que afanarse para t'echa_
zar la calumnia. Preséntense esos cobardes que me
acusan y los cubriré con ignominia... vengan aqui
esas juntas, que no quiero responder sino en su
presencia: las necesito para que sean acusadores
y testigos... vengan peal... por lo domas, nada me
importa de vosotros ni de vuestra sentencia... ya
os lo he dicho: la nada será bien pronto mi asilo.
Me pesa la vida!... arránquenmela! quiero pronto
libertarme de ella! » —A.I acabar estas palabras,
Danton se hallaba estremadamente indignado, y su
corazon estaba airado por tener que responder á
hombres semejantes Su peticion de que compare-
ciesen las juntas, y su terminante voluntad de no
responder sino ante ellas, habia intimidado al tribu-
nal y causado suma conmocion. Este careo efec-
tivarnente, hubiera sido cruel para ellos; hubieran
quedado cubiertos de oprobio y confusion, y tal vez
la condena hubiera llegado á ser imposible. «Dan-
ton, dice el presidente; la audacia es propia del
crimen, la calma lo es de la inocencia.»—A. esta
palabra, esclama Dan ton: «reprensible es sin du-
da la osadía individual, pero aquella osadía nacio-
nal de que tantas veces dí ejemplo, y con la cual
he servido tantas veces á la libertad, esla mas me-
ritoria de todas las virtudes. Si. esa audacia es la
mia y de la que me valgo en defensa de la repú-




FRANCESA . .5«a;
blica contra los infames y cobardes que me están?
acusando. ¿Puedo yo contenerme cuando me veo
calumniad o tan torpe y bajamente? No! no!...
un revolucionario como yo, no hay que esperar
una respuesta fria!.. los liombres de mi temple no:
tienen precio en las revoluciones ! porque sobra
la frente de ellos está estampado el genio de la li-
bertad!»—A l acabar estas palabras, agitaba su ca-
beza, y desafiaba al tribunal •


sus facciones tan te-
midas producían una impresion profunda; y el pue-
blo á quien la fuerza conmueve, dejaba escapar un
susurro aprobador.—«Yol yo acusado de haber
conspiradoieon %ralean, con Dumouriez, con Or -
jeans, y de haberme postrada á las plantas de les—
potes viles! ¿a mí es a quien se intima que respon-
da,a la justicia. imitable é inflexible! * Y túJ... CO—'
barde Saint-Just. tú responderás ala posteridad dé
tu acusacion contra el mejor apoy o de la libertad!
Al recorrer esa lista de horrores, añadió Danton
señalando el acta de acusacion, me estremezco to-
do! »—De nuevo le recomienda el presidente. que se.
tranquilice, y le cita el ejemplo de Márat,.que res-,
pondió al tribunal con acatamiento. Danton couti-
line y dice, que pues que asi lo desean, val- referir
su vida. Entonces recuerda el trabajo que• le costó
el, alcanzar las funciones municipales, los esfuerzos
que hicieron los constitu y entes perejil/pedírsela;
la resistencia que opuso a los proyectos de Mira-
beaa, Y ante todo, lo que hizo en aquella famosajornada', en que rodeando a! regio carruage con•m
pueblo inmenso, atajó el viageá Saint-Cíoud. Re,
fiere despues su conducta cuando condujo al pue,-.


Espresiones del acta de acusacion.




501 REVOLUCION
blo al Campo de Marte para firmar una peticion
famosa contra el trono, y el motivo de ella: la au_
dacia con que propuso primero que nadie la des-
truccion del trono en 92: el valor con que proclamó
la insurreccion el 9 de agosto por la tarde, v la
firmeza que desplegó en las doce horas que dtirá-
ra. Al /legar aqui le sofocaba la indignacion,re-
cordando el cargo que le hacian de haberse oculta_
do en los momentos del 4 O de agosto, esclama-
«¿En dónde están los que tuvieron que estrechar áDanton para hacer que se mostrase en aquella jor-
nada? ;En dónde están los seres privilegiados de
quienes ha tornado su energía! Vengan acá esos
acusadores!... yo se lo demando con toda la ple-
nitud de mi razon... yo arrancaré la máscara á esos
tres miserables que han cercado y perdido á Ro-
bespierrel... acudan aqui, y los hundiré en la na-
da dedonde jamás debieron salir...»—El presiden-
te quiere interrumpir de nuevo á Danton, y redo-
bla su campanilla; pero Danton con su voz terrible
ahogó su eco.—¿Qué? ¿no me ois? le dice el presi-
dente.—La voz de un hombre, replica Danton, que
defiende su honor y su vida, debe apagar los ecos
de tu campanilla! »—Sin embargo, estaba fatigado
de indignacion, tenia la voz alterada, y entonces
el presidente le aconseja con bastanteatencion que
tome algun descanso, para volver á su defensa con
mas calma v tranquilidad.


Calla Danton, y se pasa á Camilo, cu yo Antiguo
Franciscano se lee, y en vano se levanta contra la
interpretacion dada á sus escritos. Llegan en se-
guida á Lacroix recordando amargamente su con-
ducta en Bélgica, pero á ejemplo de Danton pide la
comparecencia de varios individuos de la Con-


FR.kNCESA. .505


venden, insistiendo formalmente para obtenerla.
Esta primera sesion causó una sensacion gene-


ral, estando muy conmovida la multitud que cerca-
ba 'el palacio de la justicia, y que se estendia has-
ta los puentes. Los jueces estaban espantados; Va-
d iér , Vouland y Amar , los individuos mas infa-
mes de la junta de seguridad general, binan asis-
tido á los debates, ocultos en la imprenta inme-
diata alsalou del tribunal, y que comunicaba con
él por una ventanilla. Desde allí hablan visto con
espanto el arrojo de Danton y las disposiciones del
público, y ya empezaban á dudar de que fuese po-
sible la condena. Ilermann y Fouquier hablan acu-
dido despues de la audiencia á la junta de salva-
clon pública, participándole la peticion de los reos,
que querian que compareciesen varios miembros
de la Convencion. La junta empezaba á titubear,
Robespierre se hacia marchadoásu casa, y Billaud


Saint-Just eran los únicos que estaban presentes.
Prohiben á Fouquier que conteste , le encargan
que vaya prolongando los debates, para llegar al
fin de los tres dias sin esplicarse, y hacer entonces
declarar por los jurados que ya quedan enterados
de todo.


Mientras sucedia esto en el tribunal, en la jun-
ta y en Paris, no era menor la conmocion en las
cárceles, donde se profesaba un vivo interés por
los reos y no quedaba esperanza para nadie si se-
mejantes revolucionarios eran inmolados. En el
Luxemburgo estaba el desgraciado Dillon , amigo
de Desmoulins, y defendido por él, quien supo por
Chaumette , que, espuesto al mismo peligro, hacia
causa comun con los moderados, cuanto pasara en
el tribunal. Chaumette, lo sabia por su muger ; y




506 REVOLUC ION
Dillon, cuya imaginaeion era ardiente; y que eoe
mo antiguo militar solia distraer convino sus


q ue-brantos, habló i ncansideradamente á un tal Laflot,te, preso con él, y ledije que yaera hora de que los
buenos republicanos levantasen la cabeza contra
indignos opresores; que el pueblo, al parecer, vol


-


vía en sí, que Danton pedia contestar á las juntas.
que su condena estaba lejos de ser positiva; que ii-
muger de Camilo Desmoulins, derramando asigna-dos, podria sublevar al pueblo , y que si lograba
escaparse reuniria bastantes hombres arrojados
para rescatar á los republicanos- que iban, a ser
víctimas del tribunal. Pero estas eran palabrerías.
pronunciadas en la embriaguez y el pesar. Sin.
embargo, parece que se trató tari-ibien de enviar
mil pesos y una carta á la muger de Camila , pero
el cobarde Lauiotte, cre y endo obtener hevida v la
libertad delatando un complot, se presentó al
caide del Luxemburgo y le hizo una declaracion,.
en la cual supuso haber una conspiracion pronta.
va á abortar deutro y fuera de las cárceles., para
«arrebatar á. los reos y asesinar á los individuos de
ambas junt as;—muy'prontose vera el uso qua se
hizo de tan fatal deClaracion.


Al día siguiente hubo el mismo concurso en el
tribunal,. y Danton y sus compañeros, tairfi•mes y
tan tenaces, piden de nuevo la pre sencia de varios
vocales de la Convencion y de las dos juntas. Es-
trechado Fouquier para contestar , dice: que no
se opone á que se llamen á los testigos necesarios.
«Pero no basta, añaden los- acusados, que no pon-
ea obstáculo alguno, sino que es menester ademas,
que él mismo los llame.» A eso replica. Fouquier
que Maniata á cuantos se señalen, escepto á los


FRANCESA. 507


miembros de la Convencion , por cuanto corres-ponde á la misma Asamblea el decidir si sus in-
dividuos pueden ó no ser citados. Los acusados.
gritan de nuevo que se los priva de medios de de-
lensa; el alboroto llega á su colino; y preguntando,
todavía el presidente a algunos mas, como \ves-
terman n , los dos Frey y Gianni), se apresura á le-
vantar la sesion.


Fouquier escribió al momento una carta á la
junta, participándola cuanto habia pasado y pi-
iliendo la medio para contestar á las demandas de
los reos. Dificil era la situacion , y todos andavan
titubeando. Robespierre no queria manifestar su
parecer, y solo Saint-Just, mas tenaz y mas osa-
do, opinaba que no se debia retroceder y que era
preciso tapar la boca á los reos, enviándolos al ca-
dalso. En este momento, acababa de recibir la de-
claracion del preso Latlotte , dirigida a la pulida
por el portero de Luxemburgo. Saint-Just vé en
ella el germen de una conspiracion tramada por los
reos, y el pretesto de un decreto que termine la
lucha del tribunal con ellos. Al otro dia por la ma-
ñana preséntase con efecto á la Couvencion , y la
dice que un peligro inminente está amenazando á
la patria, pero que será el postrero, que arrostrán-
dolo con valor, quedará bien pronto destruido. Los
acusados, dice , á quienes está juzgando el tribu-
nal, se hallan en completa rebelion , y le amena-
zan con tal insolencia, que, basta se divierten en
arrojar á las narices de los jueces bolitas de miga
de pan, y eseitando al pueblo pueden cambien es-
traviarle. Ademas, no es esto todo; han prepara-
do una conspiracion en las prisiones. La muger de
Camilo ha recibido dinero para abortar una insur-




508 REVOLUCION
reccion; el general Dillon debe salir de Luxem-
burgo, ponerse á la cabeza de algunos conspirado-
res, degollar á las dos juntas, y dar libertad á los
culpables.» A. esta hipócrita y falsa relacion , los
condescendientes claman que es horroroso, y la Con-
Yencion vota unánimemente el decreto propuesto
por Saint-Just. En virtud de este decreto el tri-
bunal debe continuar sin descanso la causa de
Danton y de sus cómplices , y queda autorizado
para separar de los debates á los acusados que de-
jen de respetar á la justicia, ó quieran provocar
turbulencias. Expídese sobre la marcha copia del
decreto y Vouland y Vadier lo llevan al tribunal,
donde se habia empezado la tercera sesion , y en
donde la redoblada osadía de los reos , pouia á
Fouquier en el mayor apuro.


El tercer dia, en efecto, habían resuelto los reos
renovar sus intimidaciones,levantándose todos á
un tiempo, estrechan á Fot-iquier para que haga
comparecer á los testigos que han pedido. Exigen
mas todavía; quieren que la Asamblea nombre una
comision para recibir las declaraciones que tie-
nen que hacer contra el proyecto de dictadura que
se está manifestando en las juntas. Turbado Fon-
quier, no sabe ya qué respuesta dar ; pero en el
momento entra un portero a llamarle. Pasa á la sa-
la inmediata, v encuentra á Amar y á Vouland,
quienes todavíajadeando, le dicen: «Ca yeron los
Malvados, ya teneis aqui con que salir de apuros»
v le entregan el decreto que Saint-Just acababa
de hacer espedir. Cógelo Eouquier con alegria,
vuelve á la audiencia , pide la palabra , y lee el
espantoso decreto.—Indignado Danton se levanta
entonces y dice: El auditorio es testigo de que no


FRANCESA. 509


hemos insultado al tribunal. »—Es cierto! dicen
muchas voces en el salon . Todo el público queda
asombrado y aun indignado de la sinrazon cometi-
da con los reos; y siendo la conmocion ya general,
el tribunal se intimida.


«Algun dia, añade Danton, se conocerá la ver-
dad ya estoy viendo las grandes desgracias
que van á caer sobre la Francia.... ahí está la dic-
tadura, va se manifiesta alas claras y sin rebozo...
Al oir hablar Camilo de Luxemburgo, de Dillon y
de su muger, grita con desesperacion : «Infames!
no contentos con degollarme, van á hacer otro tan-
to con mi esposa! »—Danton divisa ea el estremo
del salon en un corredora Amar y Vouland, que se
andaban ocultando para hacerse. cargo del efecto
que surtia el decreto. Señálalos con el dedo :-
«Miradlos allí! esclama , allí están esos cobardes
asesinos; nos están persiguiendo, y no nos dejarán
hasta la muerte!» Amar y Vouland espantados des-
aparecen ; y el tribunal por única respuesta•levan-
ta la sesion.


El dia siguiente era el cuarto, y el jurado tenia
facultad para cerrar los debates, declarándose su-
ficientemente instruido, por consiguiente , sin dar
tiempo á los acusados, pide la terminacion de los
debates. Enfurécese Camilo, grita á los jurados que
son unos asesinos, v toma al pueblo por testigo de
aquella iniquidad. Arrebátanlo entonces sus com-
pañeros de infortunio fuera del salon ; se resiste, y
lo arrastran á la fuerza. En este tiempo Vadier y
Vouland hablan con presteza á los jurados, los cua-
les por otra parte no necesitaban de estímulos.
El presidente, hermana yFouquier los siguen ásu
sala, y el primero tuvo la avilantez de manifestar-




510 REVOLUCION
les que se ha interceptado una carta escrita al es-
trangero, la cual demuestra la complicidad de Dan-
ton con los coligados.. Solo tres ó cuatro jurados se
atreven á proteger O:los reos, pero prevalece la
mayoría. Trinchard, presidente del jurado , entra
con una alegria feroz, y .pronuncia con ademan fre-
nético la inicua sentencia.


No quisieron esponerse á una nueva esplosion
de los condenados, haciéndolos de nuevo subir de
la cárcel al tribunal para oir su condena.—Un es-
cribano bajó y leyóla. Despidiéronlo sin dejarlo
acabar, esclamando que podían conducirlos a la
muerte, .pronunciada ya la sentencia. Danton que
se había inflamado de indignacion,!secalmé de nue-
vo, y recobró su grande menosprecio para con sus
contrarios. Serenándose luego Camilo derramó al-
gunas lágrimas por su esposa, y merced á su feliz
imprevision, no le ocurrió que estaba amenazada
de muerte, lo cual hubiera hecho insoportables sus
postreros momentos. Herault estuvo jovial como
siempre ; todos los reos acreditaron entereza , y
Westermann se manifestó digno (le sutan celebra-
da valentía.


Fueron conducidos al suplicio el 16 de germi-
nal (5 de abril). Chusma indecente , y asalariada
para ultrajar a las víctimas; iba en pos de las car-
retas: á su vista Camilo arrebatado deindignacion
quiso hablar á la muchedumbre, y lanzó contra el
cobarde é hipócrita Robespierre las imprecaciones
mas vehementes ; los villanos enviados para ultra-
jarle, le contestaron con baldones ; en su ademan
violento, habla desgarrado su camisa y tenia los
hombros desnudos,—Danton, empero


'


tendiendo
sobre aquella turba -una mirada tranquila y llena de


FRANCESA. 511
desprecio, dijo á Camilo : «Tranquilízate y deja á
esa canalla vil. a--Llegados al pié del cadalso, iba
Danton á abrazar á lleratilt Sechelles, que le tendia
los brazos, y oponiéndose el sayon , le dirigió con
sonrisa estas terribles espresiones, ¡Es posible que
seas mas cruel aun que la misma muerte! Vamos
pero no Impedirás que en breve se abracen nues-
tras cabezas en el interior del cesto!....


Tal fue el fin de este Danton tan esclarecido en
la revolucion, y á la que 'labia sido tan útil. Osa-
do, ardiente, ansioso de emociones y placeres, se
habla lanzado en la carrera de las turbulencias,
debió brillar particularmente en los Bias de terror.


• Tau pronto en decidirse como en buscar lo positivo
en todo, no se asombraba por lo nuevo ni lo arduo
de situaciones estraordinarias , sabia dar con los
medios necesarios , sin escrupulizar ni asustarse
de ninguno. Juzgó -que era muy urgente terminar
¡as contiendas de la monarquia y de la revolucion
y tramó el 10 de agosto. En presencia de los pm-


, opinó que convenia sujetar á la Francia,
e comprometerla en el sistema de la revolucion;
dispuso, segun se dice, las terribles jornadas de
setiembre, y al disponerlas, salvó á una multitud
de 'climas. Al principio del grandioso año de
4793, estaba la Convencion despavorida ante l a
Europa armada, y pronunció , concibiéndolas ea
toda su profundidad, estas notables palabras. «To-
do pueblo en revolucion está mas próximo á con-
quistar á sus vecinos que á quedar conquistado.»
Juzgó que veinte y cinco millones de hombres que
se atreverian á mover, nada tendrian que recelar
de algunos centenares de miles armados por los
irnos. Propuso la sublevacion del pueblo; el reía--




1


512 REVOLUCION
tegro á los ricos: e ideó en lin , cuantas medidas
revolucionarias, han dejado un acuerdo tan terri-
ble, pero que salvaron á la Francia. Este hombre
tan poderoso en su accioó, caia durante el inter-
valo de los peligros, en la indolencia y los place-
res que siempre habia apetecido. Buscaba tainbien
los goces mas inocentes , como los que procuran
las campiñas, los amigos, y mas que todo , una
consorte adorada. Entonces olvidaba á los venci-
dos, no podia aborrecerlos, les hacia justicia , los
compadecía v abogaba por ellos. Pero en estos
intermedios de reposo , necesarios á su ardiente
alma, iban sus rivales ganando poco á poco , con
su perseverancia, la fama y el influjo que él ha-
bia adquirido en un solo dia de peligro. Vitupera-
banle los fanáticos su blandura , y su condescen-
dencia, olvidando que en materia de crueldades
políticas, los habia igualado á todos en las jorna




das de setiembre. Mientras él confiaba en su nom.
bradia é iba dilatando por pereza cuantos proyec-
tos nobles giraban por su frente, con el fin de ir á
parar á las leyes suaves, que limitasen el reinado
de la violencia en los Bias de peligro; para separar
á los esterminadores empapados de sangre, de los
hombres que solo hahian cedido á las circunstan-
cias, para organizar en fin á la Francia y reconci-
liarla con la Europa , fué sorprendido por sus
compañeros, en cuyas manos habían abandonado
el gobierno. Estos , descargando un golpe contra
los ultra revolucionarios, debían descargarlo igual-
mente sobre los moderados, para manifestar que
no retrocedian. La política pedia víctimas , esco-
giólas la envidia, y sacrificó al hombre mas céle-
bre y mas temido deaquel tiempo. Sucumbió Dan-


FRANCESA.
5 E3


t on con su fama y sus servicios, ante el gobiernoi
formidable que habla contribuido á organizar; pe—


al menos con su audacia hizo por un momento.ro


caarirdt
( aon un entendimiento poco cultiva-
dudosa s


Tenia
rnoi g


D


rande , profundo y ante todo sencillo•v
sólido. Unicamente lo sabia emplear en las urgen:
cias, y nunca para brillar; por esta razon hahlaba.
poco y se desdeñaba de escribir. Segun dice uno•
de sus contemporáneos, no tenia pretension algu-•
na, ni aun la de adivinar lo que ignoraba ; preten-
sion tan comun en los hombres de su temple. Es-
cuchaba á labre-d' Eglantine, y hacia hablar con-
tinuamente á su jóven é interesante amigo Camilo
Dessneulins, cuyo talento hacia todas sus delic i
y que tuvo el dolor de arrastrarlo en su caída.
'rió con su valor acostumbrado, y lo comunicó á su
jóven amigo. Espiró como Miraheau , satisfecho de.
su carrera. y persuadido de que las faltas de su vi-
da, quelahan bien recompensadas con sus impor-
tantes servicios y sus últimos proyectos.


Ya quedaban inmolados los corifeos de ambos•
partidos , y no tardaron en reunírselos los restos
que quedaban , mezclando- y .


sentenciando juntos á.
los hombres mas opuestos , para acreditar aun el
concepto de que eran cómplices de un mismo Cürn..-/
plÓL. Chaumette y Gobel comparecieron al lado de.i
Ártaro Dilion y Simon. Los Grammont, padre é hi-
jo, los Lapallu y otros individuos del ejercito revo-
Ivionario figuraron al lado del general Beysser ; y
en fin, la muger de Bebed, antes mula, compare-
ció al lado de la jóven esposa de Camilo Desmon-
lias apenas de veinte y tres años, llena de hermo-
sura, de gracia y juventud. Chaumette, á quien he-


Biblioteca pepula.r.


T. m. 465




51 4 REVOLUCION
mos visto tan dócil y sumiso, fuá tachado de coas-
piracion en el Ayuntamiento contra'el gobierno, de
haber causado el hambre del pueblo, y tratado de
sublevarlo con sus requisitorias e,stravagantes. Mi-
róse á Gohel como cómplice de Clootz y de Chau-
mette. Arturo Dillon ha.bia querido, dijeran , abrir
las cárceles de Paris, degollar luego á la Conven-
cion y al tribunal, para poner en salvo á sus ami-
,os tos individuos del ejército revolucionario fue-
ron condenados como agentes de Bonsin. El gene-
ral Beysser, que tan poderosamente habia contri-
buido .'para salvar á Nantes al lado de Canclaux, y
que era sospechoso de federalismo , fué considera-
do corno cómplice de los ultra-revolucionarios. Fá-
cil es de notar la conexion que podia existir entre
el estado mayor de Nantes y el de Saumur. La mu-
ger de lIebert fué condenada como cómplice de su
marido. Sentada en el mismo banco que la de Cami-
lo , la decía: «Sois muy feliz , ningun cargo hay
contra vos; vais á quedar en salvo.» Con efecto,
cuanto se podia vituperar en esta jóven, estaba re-
ducido á amar á su esposo con pasion, á haber an-
dado con sus niños alrededor de la cárcel para ver
al padre y enseñárselos.—Sin embargo ambas fue-
ron sentenciadas, y las mugeres de Ilebert y de Ca-
milo perecieron como culpables de una misma con-
juracion , habiendo muerto esta última con un valor
digno de su marido y de su virtud. Desde Carlota
Corday, y Madama Roland, ninguna víctima inspi-
ró un interés mas tierno, ni un pesar mas dolo-
roso.


CAPITULO X.


resultado de las últimas ejecuciones contra los partidos enemigos
del gobierno.—Derroto contra los ex-nobles.—Quedan abolidos
los ministerios y reemplazados por comisiones.—Esfuerzos de la
junta de salvacion pública para concentrar en su mano todos los
poderes.—Abolicion de las sociedades populares , escepto la de
los jacobinos.—llistribucion de la autoridad y de la administra-
cien entro los individuos de la junta.—llespues en informe de
Robespierre, declara la Convencion en nombre del pueblo fran-
cés , el reconocimiento del Ser Supremo y la inmortalidad del
alma.


Acababa el gobierno de sacrificar dos partidos
á un tiempo , de los cuales el primero , de los ul-
tra-revolucionarios, era ó pocha llegar á ser verda-
deramente temible ; mas el segundo, esto es , el
de los nuevos moderados , no lo era ciertamente.
Por tanto no era necesaria su destruccion, pero po-
cha ser provechosa para alejar toda apariencia de
moderacion. La junta lo castigó sin convencimien-
to , por hipocresía y envidia. Difícil era ciar este
golpe, vióse titubear á la junta, y encerrarse en su
casa á Rohespierre como en los días de peligro; pe-
ro Saint-Inst, sostenido por su valor, y su ódio ce-
loso, permaneció firme en su puesto, alentó á IIer-
mann v á Fouquier, atemorizó á la Convencion,
arranMa el decreto de muerte , é hizo consumar
el sacrificio. El último esfuerzo que debe hacer una




516 RE VOLITC ION
autoridad para trocarse en absoluta, es siempre el
mas dificil. Se requiere toda su fuerza para vencer
la Última resistencia; pero allanada esta, todo ce-
de, todo se postra, y no le queda mas que reinar sin
obstáculos. Entonces es cuando se desplega, sale de
su caes, y se pierde. Mientras todos los labios es-
tán sellados, y la sumision pintada en los semblan-
tes , reconcéntrase el ódio en los corazones , y el
auto de acusacion de los vencedores se prepara en
medio de su triunfo.


Despues de haber sacrificado la junta de salva-
cion pública aquellas dos clases de hombres tan di-
versos que hablan querido contrariar, ó á lo menos
criticar su poderío, habia llegado á ser irresistible.
El invierno habia acabado , y la campaña de 1794
(germinal año II) iba á abrir se alrayar la primavera,
Ejércitos formidables iban á estenderse por todas
las fronteras , y á hacer esperimentar por fuera la
terrible potestad, tan cruelmente padecida en el
interior. Todo aquel que habia mostrado resisten-
cia, ó algun interés á los que acababan de morir,
debia apresurarse á prestar su sumision. Legendre,
que el dia en que fueron presos Danton, Lacroix, y
Camilo Desmoulins , habia procurado interesa; la
Convencion en su favor , creyó que debia correr á
reparar su imprudencia, y á purificarse de todo ras-
tro de amistad con las Últimas víctimas. Hablante
escrito muchos anónimos en que le amonestaban
á que castigase á los tiranos, quienes, decían, aca-
baban de arrojar la máscara. Acudió j,egendre
los jacobinos el 21 degerminal (10 de abril). delató
los anónimos que recibia, y se quejó de que se le
tomase por Seide á quien se pocha armar con un
puñal. «Pues bien ; dijo , 'ya que me precisan ,


FRANCESA. 517
«claro al pueblo que me ha oído hablar de buena
«fe, que miro ahora como demostrado que la cons-
«piracion cuyos caudillos han desaparecido, existia
«realmente, y que yo era el juguete de los traido-
«dores. Ile, hallado la prueba en diferentes docu-
mentos depositados en la junta de salvacion pú-


«blica , sobre todo en la conducta criminal de los
«reos, ante la justicia nacional, y en las maquina-
ciones de sus cómplices, que intentan armar un


«hombre probo con el puñal del homicidio. Antes
«del descubrimiento del complót, era yo amigo in-
«timo de. Danton; hubiera respondido de sus prin-
cipios y de su conducta con mi cabeza, mas hoy


«me hallo convencido de su delito, y estoy persua-
“lido de que queda sumergir al pueblo en un er-
«ron profundo. Tal vez hubiera yo mismo incurrido
«en ellos, si no hubiese sido ilustrado á tiempo. Yo
«les declaro á los que me dirigen esos anónimos
«inclinándome á dar de puñaladas á Robespierre,
«y á Constituirme instrumento de sus maquinacio-
«bes, que he nacido en el seno del pueblo, que me
.«glorío de permanecer en él, y que moriré antes
«de abandonar sus derechos. No me escribirán car-
da alguna, que yo no eleve á la junta de salvacion
«pública.


No tardó en generalizarse esta sumision de Le-
padre, y de todos los puntos de la Francia fueron
llegando esposicionesparabienes á la junta de
salvacion pública por su- energía. El número de estas
felicitaciones, es incalculable, y en todos los estilos
y con las formas mas burlescas, cada cual se apre-
suraba á adherirse á los actos del gobierno y á re-
conocer su justicia. La ciudad de Rhodez envió la
esposicion siguiente : «Dignos representantes de




518 REVOLECION


FRANCESA.
5f9


1
«un pueblo libre : vanamente levantarán los hijos
«de los Titanes, su orgullosa cabeza, porque á to-
dos los ha consumido el rayo... ¡Cómo, ciudada-
nos! ¡vender su libertad por viles riquezasl... la


«constitucion que nos habeis dado ha conmovido á
«todos los tronos y espantado á todos los reyes.
«Adelantándose la libertad á pasos de gigante, es-
«trenado el despotismo , hundida la supersticion,
«la república recobrando su unidad, los conspira-
«dores desenmascarados v en el suplicio , manda-
«tarios infieles, funcionarios públicos , pérfidos y
«cobardes cayendo bajo la cuchilla de la ley, rotas
«las cadenas .


de los esclavos del Nuevo-Mundo:
«tales son vuestros trofeos!... Tiemblen! si aun
«existen intrigantes , manifieste vuestro triunfo la
«muerte de los conjurados!... En cuanto á vosotros,
«representantes, sed dichosos con las leyes que ha-
«beis hecho para la felicidad de todos los pueblos,
«y recibid el tributo de nuestro amor!»


No se crea que fuese por horror á las providen-
cias sanguinarias por lo que la junta habia desple-
gado su severidad contra los ultra-revolucionarios,
sino para afianzar la autoridad y alejar las resis-
tencias que detenian su accion. Asi es que se la
vió despues caminar constantemente á, un doble
objeto: á hacerse siempre formidable, y concentrar
sobremanera el poder en sus manos. Collot , que
era ya el orador del gobierno en los jacobinos, es-
pres'ó de la manera mas enérgica la politica de la
junta. En un discurso violento, en donde delineaba
á todas las autoridades el nuevo rumbo que de-


(*) Sesion de 26 de germinal, número 208 del Monitor del alío
(abril de 1794,)


bian seguir, y el celo que debian desplegar en sus
funciones, dijo: «Los tiranos han perdido sus fuer-
«zas: tiemblan sus ejércitos en presencia de los
«nuestros: y ya algunos déspotas solicitan sepa-
orarse de la coalicion. En este estado, no les que-
«da mas que un resto deesperanza, y son las cons-
piraciones interiores; por lo tanto, ¡alerta con los


«tiranos! Al par de nuestros hermanos triunfantes
«en las f ronteras, preparemos todos el arma, y ha-
«gamos fuego á un tiempo. Mientras los enemigos
«esteriores vayan cayendo á los golpes de nuestros
«soldados, caigan tambien á los del pueblo los in-
teriores. Nuestra causa defendida por la justicia


«y la energía, quedará triunfante; y la naturaleza
«se escede este año con los republicanos , prome-
tiéndolos doble cosecha. Las ajas que brotan


«anuncian la caida de los tiranos: y asi ciudada-
«nos, os lo repito: vigilemos interiormente, mien-
tras que nuestros guerreros combaten por fuera.


«Redoblen su anhelo v vigilancia los celadores mí-
«blicos; penétrense de que no hay una calle, ni
«una encrucijada, donde no se encuentre un trai-
(dor que esté ideando alguna nueva trama. Halle
«este traidor la muerte, y sea la mas ejecutiva!
«Si administradores y empleados públicos quieren
«hallar un lugar ea la historia, este es el momen-
to favorable para obtenerlo. El tribunal revolu-
cionario ha conseguido ya un lugar señalado ; y


«asi, sepan todas las administraciones imitar su
«celo y su inexorable energía; redoblen las jun-
tas revolucionarias su vigilancia v actividad , y


«sepan sustraerse de las solicitudes conque las
kacosan, y que conducen á una indulgencia lunes-
«ta para la libertad.»




520 REVOLUCION


Saint-Just tambien leyó en la Convencion
informe, horroroso sobre la policía general de la
república. Fue repitiendo la historia fabulosa de
todas las conspiraciones, mostrándolas como una
sublevacion general de todos los vicios contra el.


-rcgimen austero de la república; dijo que ,el
bierno , lejos de debilitarse, debla descargar por
todas, parles c continuamente hasta que hubiese in-
molado á todos los seres, cuya corrupcion era 1m
obstáculo al establecimiento de la virtud. Fuéelo-
giando como de costumbrela.severidad, y procuró,
como se hacia entonces, probar con figuras de lo-
daespecie, que el origen de las grandes institu-
ciones debía ser terrible.


«]En qué vendria á parar, dijo, una república
.«indulgentes Nosotros hemos opuesto el acero al
«acero, y asi hemos fundado la nuestra. tia salido
«del seno de las.borrascas, y este origen le es co-
«mun con el mundo salido del caos, y con el hom-
«bre que llora al nacer.» En consecuencia de estas
máximas, propuso Saint-Just una providencia ge-
•neral contra los ex-nobles, y esta fué la primera
de este género que se hubiera espedido. El año an-
terior, Daoton, en un momento de arrebato, había
hecho poner fuera de la ley á todos los aristócratas
y haciéndose el decreto impracticable por su es-
tension, espidinse otro que condenaba á todos los
sospechosos al arresto provisional , pero ninguna
ley directa se habla promulgado aun contra .los


- ex-nobles. Pintólos Saint-hist como enemigos ir-
reconciliables de la revolucion. «Por mas que ha-
«gais, dijo, jamás podreis contener á los enemigos
«del pueblo, á no ser que establezcais la tiranía,
«Es menester que vayan á otra parte á buscar es-


FRANCESA. 521
itud y reyes. Nunca pueden hacer paz con«c.av


«nosotros; no habíais el mismo idioma, y asi non-

ca, os entendereis. Arrojadlos pues. No les faltará


«hospita l idad en el mundo, y la salvacion pública
«es entre nosotros la suprema ley.» PI opuso Saint-
Just un decreto que desteriaba á todos los ex-no-


estrangeros de Paris, de las plazas fuertes,
y délos puertos marítimos. y que ponia fuera de
la lev á cuantos no obedeciesen el decreto en el
téralino